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                    <text>Directrices BPA
frutihorticolas

�directrices BPA
1. INTRODUCCIÓN
La Guía de BPA frutihorticolas obligatorias según Resolución N° ……… conforman un conjunto de directrices básicas para la implementación ,difusión y capacitación de las mismas, en virtud de las responsabilidades de los distintos actores que intervienen en las diferentes acciones y/o funciones.
Las BPA son prácticas orientadas a la sostenibilidad ambiental, económica y social para los procesos
productivos de la explotación agrícola que garantizan la calidad e inocuidad de los alimentos y de los
productos no alimenticios.
La Guía tiene por objetivo facilitar el cumplimiento de la legislación aplicable sin pretender modificarla ni
reemplazarla, sino orientar y capacitar a los distintos actores del ámbito productivo, educativo, tecnológico,
político, sanitario sobre la aplicación correcta de la norma a fin de prevenir daños a la salud y el ambiente.
Directrices para la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas y de Higiene para la Producción
de frutas y Hortalizas. Producción Primaria del cultivo a cosecha – Almacenamiento hasta la comercialización dentro del establecimiento productivo exceptuando empaques.

2. OBJETIVO
2.1 OBJETIVO GENERAL
Reducir al mínimo la contaminación de productos frutihortícolas, promoviendo la inocuidad y basándose en el seguimiento de criterios de aseguramiento de la calidad higiénico - sanitaria, a fin de contribuir
a lograr alimentos aptos para el consumo humano.

2.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Definir:
» Adecuar acciones sobre los puntos críticos que afectan la inocuidad y seguridad alimentaria.
» Implementar BPA para promover la calidad y la inocuidad de los alimentos.
» Brindar asistencia técnica y capacitación para la implementación de la norma.
» Realizar prácticas que minimicen el impacto negativo en el medio ambiente.
» Garantizar la salud, seguridad y bienestar de los trabajadores involucrados en la producción frutihortícola.
» Generar sistemas de registros que faciliten la trazabilidad.
» Formalizar el sector con registro de los productores y sus producciones para su comercialización.

�3. ÁMBITO DE APLICACIÓN
La presente guía se aplica a toda persona física o jurídica que posea por lo menos un establecimiento
en el cual se realicen una o más de las siguientes actividades: producción primaria (cultivo-cosecha),
empaque, almacenamiento y transporte de productos frutihortícolas, cultivados a campo, bajo cubierta
y en cultivos sin suelo.

4. DEFINICIONES
Agua para uso agrícola:
El agua que se utiliza en los cultivos por razones agronómicas como en el riego, control de heladas,
lavado de equipo e instrumental, aplicación de fitosanitarios, soluciones de fertilizantes, cultivos hidropónicos y otras operaciones similares.
Agua potable:
Es aquella que cumple con lo especificado en la legislación vigente (Código Alimentario Argentino, capítulo XII, artículo 982).
Alimento:
Toda substancia o mezcla de substancias naturales o elaboradas que ingeridas por el hombre aporten
a su organismo los materiales y la energía necesarios para el desarrollo de sus procesos biológicos. La
designación “alimento” incluye además las substancias o mezclas de substancias que se ingieren por
hábito, costumbres, o como coadyuvantes, tengan o no valor nutritivo.
Área de empaque:
Zona especialmente destinada para llevar a cabo los procesos de empaque.
Buenas Prácticas Agrícolas para Frutas y Hortalizas Frescas:
Las BPA son prácticas orientadas a la sostenibilidad ambiental, económica y social para los procesos
productivos de la explotación agrícola que garantizan la calidad e inocuidad de los alimentos y de los
productos no alimenticios.
Competencia:
Combinación integrada de conocimientos, habilidades, actitudes y destrezas orientadas a la resolución
de situaciones reales de manera adecuada y oportuna en diversos contextos.
Contaminación:
La introducción o presencia de un contaminante en los alimentos o en el medio ambiente alimentario.
Documentación:
Información (datos que poseen significado) y su medio de soporte (Ej: registro, especificación, procedimiento documentado, plano, informe, norma, etc.).
Empaque:
Es el conjunto de procesos (limpieza, selección, clasificación, envasado/embalado, entre otros) manuales, mecánicos, físicos y/o químicos al que se somete a los productos hortícolas para su comercialización
y/o transporte.

�Enmiendas:
Toda sustancia o mezcla de sustancias de carácter mineral u orgánico, que incorporada al suelo modifique
favorablemente sus caracteres físicos o físico-químicos, sin tener en cuenta su valor como fertilizante.
Envase:
Es el recipiente, la envoltura o el embalaje destinado a asegurar la conservación, facilitar el transporte y
el manejo del producto.
Fertilizantes:
Toda sustancia o mezcla de sustancias que incorporada al suelo o aplicada sobre la parte aérea de las
plantas, suministre el o los elementos que requieren los vegetales para su nutrición, con el propósito de
estimular su crecimiento, aumentar su productividad y mejorar la calidad de las cosechas. Estas sustancias podrán ser de carácter mineral u orgánico.
Inocuidad:
Garantía de que los alimentos no causarán perjuicio al consumidor cuando sean preparados y/o ingeridos de acuerdo con su uso previsto.
Producto fitosanitario:
Cualquier sustancia, agente biológico, mezcla de sustancias o de agentes biológicos, destinadas a prevenir, controlar o destruir cualquier organismo nocivo, incluyendo las especies no deseadas de plantas,
animales o microorganismos que causan perjuicio o interferencia negativa en la producción, elaboración
o almacenamiento de los vegetales y sus productos.
Registros:
Documentos que presentan resultados obtenidos y proporcionan evidencia de las actividades desempeñadas. Los registros recopilan por escrito datos e información obtenida periódicamente.
Sustrato:
Material orgánico, mineral, sintético o mezclas de estos, que permiten la germinación, el desarrollo aéreo, radicular y el anclaje de las plantas.
Trazabilidad:
Rastreo de un producto hortícola hacia adelante o hacia atrás en la cadena de producción y distribución,
por medio de identificaciones registradas.

5. TÍTULO
Directrices para la implementación de las “Buenas Prácticas Agrícolas y de Higiene” para la Producción
Primaria, del cultivo a cosecha – Almacenamiento hasta la comercialización dentro del establecimiento
productivo exceptuando empaques.

�6. SIGLAS
» CAA: Código Alimentario Argentino
» BPA: Buenas Prácticas Agrícolas
» BPM: Buenas Prácticas de Manufactura
» MINAGRO: Ministerio de agroindustria de la Nación
» RENSPA: Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios
» RENAF: Registro Nacional de la Agricultura Familiar
» DTV: Documento de Tránsito Vegetal
» SENASA: Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria
» SIG-DTV: Sistema Integrado de Gestión del Documento de Tránsito Vegetal
» INTA: Instituto Nacional de tecnología Agropecuaria
» CUIT: Clave Única de Identificación Tributaria

7. MARCO PARA LA IMPLEMENTACIÓN DE LAS BUENAS PRÁCTICAS
FRUTIHORTICOLAS OBLIGATORIAS
La implementación de las Buenas Prácticas responde al objetivo de producir alimentos frutihortícolas
inocuos, para lo cual es necesario iniciar en los establecimientos productivos un proceso de cambio
cultural donde cada uno de los participantes deberá adoptar conductas, capacidades y acciones en
consonancia con este fin.
Dicha necesidad implica abarcar todas las instancias de la producción a la cosecha tomando como punto de partida la responsabilidad que tiene cada productor en la implementación.
Esta situación tiene una continuidad con las BPM y con otras prácticas que se desarrollan en las etapas
de Acondicionamiento, Empaque, Almacenamiento, Transporte y punto de venta de Frutas y Hortalizas
Frescas.
La adopción de las Buenas Prácticas Agrícolas Frutihortícolas implicará establecer acciones planificadas
en el tiempo, con objetivos de mediano y largo plazo orientados a prevenir y controlar los factores y
variables que pudieran crear fuentes de contaminación.
Estas Directrices se alinean con el CAA y proporcionan además información específica sobre los requisitos imprescindibles, necesarios y recomendables para verificar las BPA en el establecimiento en los
procesos que comprenden de cultivo a cosecha.

�7.1 PLANIFICACIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LAS ACTIVIDADES
Entre la Planificación y la Organización se involucran las actividades de Capacitación, Implementación
propiamente dicha y Difusión. La coordinación de estas actividades dependerá del MINAGRO que vinculará las necesidades con las posibilidades disponibles en cada zona, llevándose cabo a través de convenios con Organismos públicos e instituciones privadas involucradas con la temática.
En Capacitación habrá dos modalidades; presencial y virtual, a través de las diferentes herramientas que
brindarán los organismos involucrados.
De esta manera las Capacitaciones incluyen tres tipos de Cursos con contenidos específicos de acuerdo
a cada uno de los siguientes perfiles de los destinatarios; Formación de Capacitadores, Productores y
Docentes de Escuelas Agrotécnicas. Las presentes directrices apuntan a los dos primeros perfiles ya que
las escuelas agrotécnicas se encuentran en la consideración del Ministerio de Educación a través del INET.

Formación a capacitadores:
La capacitación de capacitadores se realizará a través de una plataforma “on line” con alcance nacional.
En el Curso de Formación de Capacitadores se prevé que los capacitados podrán ser técnicos / profesionales del sector público y privado. En el caso del sector público aquellos que se inscriban serán
designados por los respectivos Ministerios de Producción de cada provincia y en el caso del Minagro,
serán del INTA, SENASA, Cambio Rural y Agricultura Familiar conformando la oferta técnica que permitirá capacitar e implementar las BPA entre los productores que así lo soliciten.
Los técnicos / profesionales que se inscriban deberán cumplir con una asistencia mínima, un examen
evaluador y una actualización periódica para seguir siendo parte del plantel de capacitadores ya que
estarán en un Registro que se publicará oportunamente.
El capacitador recibirá un certificado oficial con reconocimiento de los organismos de incumbencia en
las BPA: MINAGRO, SENASA e INTA.
Este capacitador/ implementador tendrá la responsabilidad de enviar al Registro los datos de los productores que vaya capacitando y de aquellos a los que asista en la implementación colaborando de esta
forma para crear una base de información. La falta de transferencia a los productores de los conocimientos adquiridos implica que ese técnico / profesional no se encuentra cumpliendo con la función para la
cual fue capacitado desde la plataforma pública y el incumplimiento de esta exigencia lo excluirá del el
Registro de acuerdo a los requisitos vigentes.
Las Capacitaciones a los productores serán realizadas por aquellos profesionales que hayan recibido el
certificado de capacitación mencionado anteriormente, otorgado por la autoridad competente.
Los productores podrán acceder de manera voluntaria a las capacitaciones que se dictaran fundamentalmente en forma presencial y en parcelas demostrativas y eventualmente por plataformas virtuales,
entre otras alternativas, recibiendo un certificado que acredite su aprobación. Si bien no es obligatoria
la asistencia de los productores a los cursos de capacitación estas podrían ser una herramienta valiosa
para facilitar su implementación en las fincas y reducir la dependencia de la asistencia técnica.
Una vez recibida la capacitación el productor con el apoyo de un profesional podrá realizar la implementación de las BPA frutihorticolas obligatorias.

�7.2 EJECUCIÓN
La incorporación en el CAA de las BPA de cumplimiento obligatorio tiene por objetivo preservar la inocuidad de los alimentos frescos y generar una mejora en la producción, comercialización y consumo de
frutas y hortalizas.
Para llegar a este resultado se ha contemplado un tiempo de transición prudencial que permita a los
productores adquirir todos los conocimientos y asistencias técnicas pertinentes.
La implementación se llevará a cabo en forma gradual, en dos etapas, con plazos de dos (2) años para el
sector frutícola y tres (3) años para el sector hortícola, a partir de la vigencia de la fecha de la presente
resolución, que entrará en vigencia a partir del día de su publicación en el Boletín Oficial.
Es importante destacar que la implementación de las buenas prácticas será articulada junto a provincias, municipios, consejos, cámaras, universidades y demás entes que tengan la capacidad para identificar las necesidades de asistencia en sus áreas de influencia, conformando grupos y poniendo técnicos
capacitados a disposición.
La implementación de las BPA obligatorias definirá si el productor continuara o no vendiendo en el
mercado formal, dado que en una primera etapa SENASA y organismos competentes de cada provincia
fiscalizaran el cumplimiento de la norma, y a medida que transcurra el tiempo el control se ampliará a
todos los canales de venta.
Asimismo la implementación de las BPA obligatorias será uno de los pilares para ingresar a mediano
plazo a mercados más competitivos y exigentes, tanto internos como externos, siendo esta potencial
situación la que permitiría la mejora en la competitividad del sector.
La norma en vigor involucra trámites de índole obligatoria, y sus respectivas actualizaciones, pudiendo
acceder a ellas de manera “on line”, evitando generar para el productor una tarea adicional facilitando
el cumplimiento de las tramitaciones en forma ágil y sin pérdidas de tiempo.
Ejemplo de ello es la inscripción en el RENSPA por internet o la Registración de productores o empresas
a través de la Ventanilla Única que consiste en espacios ubicados en puntos estratégicos – como mercados concentradores – donde se encontrará personal de SENASA/MINAGRO para realizar la inscripción
de los productores en el RENSPA y la generación de los DTV para el tránsito y el ingreso de la mercadería que lo requiera. También estará el RENAF para el registro de aquellos productores con perfil familiar.
En este último caso, sin burocracias ni trámites complejos, solo asistiendo a su lugar de venta se podrán
obtener los registros obligatorios para comercializar, ya que a partir del inicio de la obligatoriedad los
productores y los productos que ingresen a los mercados deberán demostrar que cumplen la norma
vigente. La falta de Renspa impedirá el ingreso de la mercadería al Mercado.

¿Quién o quienes deben implementarlas?
Toda persona física o jurídica responsable de la producción de frutas y hortalizas deberán cumplir con
las Buenas Prácticas Agrícolas, cuando se realicen una o más de las actividades siguientes: producción
primaria (cultivo-cosecha), almacenamiento hasta la comercialización dentro del establecimiento productivo, a excepción de aquellos registrados como empaques.

�Implementación propiamente dicha
La implementación consiste en cumplir con los requisitos mínimos obligatorios de higiene e inocuidad
por parte del productor de hortalizas y frutas frescas, que permitirán mitigar los peligros biológicos,
físicos y químicos que pueden estar presentes en estos productos.
Para los técnicos / profesionales ya capacitados la implementación deberán realizarla tanto en el periodo de transición como durante toda la vigencia de la norma.
En cuanto a los productores, de así requerirlo, podrán acceder en forma gratuita a la asistencia técnica de
un profesional capacitado con certificado aprobado del curso oficial obligatorio de BPA frutihorticolas.
Asimismo podrán acceder a profesionales/técnicos del sector privado siempre y cuando acrediten su
idoneidad con el certificado de aprobación en el curso oficial correspondiente.
Por lo tanto, la implementación de la norma involucra los puntos que se mencionan a continuación.

1. Documentación obligatoria / trazabilidad
1.1. Los productores deben cumplir con la inscripción en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), que abarca a todas las actividades agrícola-ganaderas. El Registro
permite asociar al productor con la producción y el predio.
La INSCRIPCIÓN Y ACTUALIZACIÓN de datos es obligatoria.
Deben inscribirse todos los productores agropecuarios del país, independientemente de la condición
frente a la tierra, el sistema de producción utilizado, el destino o la escala. Incluye a tenedores de animales.
También debe hacerlo toda institución pública o privada que realice alguna actividad productiva, o
posea animales en sus predios, como universidades, institutos de investigación, fundaciones, centros
de inseminación, organizaciones de productores, etcétera.
Los PRODUCTORES AGROPECUARIOS pueden inscribirse “on line” con su DNI (original y copia) y la
Constancia de CUIL/CUIT a través del sitio web del SENASA y se actualiza anualmente.
1.2. Los productores deberán identificar los alimentos fruti-hortícolas producidos, empleando etiqueta/
rótulo, consignándose los datos previstos en la normativa vigente.
El “Sistema de Control de Productos Frutihortícolas Frescos (SICOFHOR)” establece la correcta identificación de los citados productos como paso previo a su trazabilidad. Otras resoluciones exigen que
todas las hortalizas frescas de producción nacional que se comercialicen en mercados del país identifiquen su Marca comercial e identificación expresa, del productor y del empacador (ya sea persona
física o jurídica), de corresponder.
Existen numerosas resoluciones de SENASA que amplían y detallan sobre el tema rotulación y etiquetado de frutas y hortalizas frescas con destino a mercado interno que deberán tenerse en cuenta en este
punto por parte del productor / empaque. Se mencionan a continuación para facilitar su conocimiento:
» Resolución N° 297 del año 1983 para las especies hortícolas.

�» Resolución N° 58 del año 2007 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación
que amplía la obligatoriedad de datos para especies hortícolas y que toma como base a la Resolución
N° 297 del año 1983.
» Resolución N° 145 del año 1983 para especies citrícolas.
» Resolución N° 554 del año 1983 para especies no cítricas. (carozo y pepita).

1.3. Los productores deberán trasladar los productos fruti-hortícolas producidos, empleando el Documento de Tránsito Sanitario Vegetal (DTV), cuando las autoridades sanitarias lo exijan, previsto en
normativa vigente.
Este documento es el respaldo sanitario de las cargas de productos, subproductos y derivados de
origen vegetal que transitan por el territorio de la República Argentina. Es una declaración jurada
que puede ser autogestionada por el usuario, delegarse su gestión en una tercera persona o a través
de una oficina de SENASA.
El DTV se gestiona a través del Sistema “on line” Integrado de Gestión del Documento de Tránsito
Vegetal (SIG-DTV). En este documento se declara el origen y el destino de la carga, los cuales deben
estar incluidos en un registro oficial de SENASA, debidamente actualizado y habilitado, si correspondiera (RENSPA, Empaque, Mercado, etc.).
Al arribar al destino, el DTV debe ser “cerrado” en el sistema, a través del SIG-DTV y el documento
archivado por el destinatario.
El DTV puede ser requerido en los controles que se efectúen de la carga durante su traslado o en el
destino, incluso con posterioridad a su arribo.
Actualmente, la implementación del DTV es gradual, priorizándose aquellos productos, subproductos y/o derivados, y las etapas de la cadena agroproductiva de acuerdo a diversos criterios de análisis
de riesgo y resguardo de estatus fitosanitario o de inocuidad. Hoy es requerida para el movimiento de
fruta fresca cítrica, productos y subproductos de algodón, frutas de carozo y pepita y uva.

2. Productos fitosanitarios
2.1. Los productores deberán cumplir con las recomendaciones y las restricciones de uso, indicadas
en el marbete/etiqueta y registrar la aplicación realizada.
La elección del producto de acuerdo a su especificidad en el control de la plaga/ maleza o enfermedad es prioritario.
El tiempo de “reingreso” a los cultivos tratados y respetar el periodo de carencia es fundamental.
En la aplicación deben respetarse las dosis indicadas, considerar el tipo de formulación que se utilizará, el tipo de equipo y su calibración Los aplicadores deben utilizar EPP (equipo de protección
personal) y considerar las condiciones ambientales en el momento de realizar la aplicación
Por otra parte, una correcta utilización de los agroquímicos redunda no sólo en un uso más eficiente
de los mismos, reduciendo los riesgos sobre los seres vivos y el ambiente, sino que también genera
una disminución de costos al productor.

�2.2. Sólo se deberán utilizar productos fitosanitarios autorizados por el SENASA, en sus envases originales y para los cultivos permitidos.
Se recomienda verificar periódicamente la lista de agroquímicos restringidos o prohibidos publicados
por los Organismos competentes, por ejemplo el Registro de Productos Fitosanitarios de SENASA.
2.3. Los Productos fitosanitarios se deben almacenar, en un depósito específico, cerrado con llave,
separado de otros enseres y aislado de lugares donde se produce el cultivo o donde se manipula y/o
conserva el producto cosechado, a fin de evitar la posibilidad de contaminación.
El depósito debe estar bien ventilado e iluminado con luz natural y artificial, debidamente señalizado
con carteles de advertencia.
Es conveniente ubicar los envases sobre estanterías, alejados de la pared. Los sólidos en los estantes
superiores y los líquidos en los inferiores por la posibilidad de que estos últimos se derramen.
Lo ideal es que al pie de las alacenas de almacenamiento existan rejillas de escurrimiento ante la posibilidad de derrames de productos líquidos o, simplemente para facilitar la limpieza del depósito. Con
este fin debe darse a los pisos la pendiente adecuada hacia las rejillas de drenaje.
2.4. Manejo de envases según reglamentación legal vigente.
Con este fin se ha promulgado la Ley Nº 27.279, “Sistema de Gestión Integral de Envases Vacíos de
Fitosanitarios”. Según la misma se debe proceder primeramente a clasificar el tipo de envase que se
someterá al “proceso de reducción”. Para ello hay que determinar a cuál de las dos Clases posibles
pertenece el recipiente:
» CLASE A: puede ser sometido a proceso de reducción a partir del “Triple Lavado” ya que el residuo
en su interior contiene sustancias que se diluyen en agua.
» CLASE B: NO puede ser sometido a proceso de reducción a partir del “Triple Lavado” ya que el residuo
en su interior contiene sustancias que NO se diluyen, NO se dispersan o NO se mezclan con el agua.
Para el caso de recipientes CLASE A debe realizarse el “Triple Lavado” que se describe a continuación:
1. Llenar 1/4 del envase con agua limpia.
2. Poner la tapa y agitarlo por 30 segundos.
3. Verter el contenido en el tanque de la pulverizadora o mochila.
Se deben repetir estos pasos 3 veces y luego perforar los envases en el fondo para evitar su re-uso,
a menos que se prevea su devolución al fabricante.
Luego de este procedimiento se llevaran los envases CLASE A al Centro de Almacenamiento Transitorio (CAT) autorizado y especialmente dispuesto a tal fin.
Para el caso de tratarse de envases CLASE B se deberán separar y enviar directamente al Centro de
Almacenamiento Transitorio (CAT) autorizado.
* RECORDAR 1: una vez vacío un envase contenedor de fitosanitarios, el usuario y el aplicador serán
objetivamente responsables de garantizar el procedimiento de reducción de residuos aplicando el
criterio de separación en las dos (2) clases establecidas.

�* RECORDAR 2: queda prohibida toda acción que implique abandono, vertido, quema y/o enterramiento de envases vacíos de fitosanitarios en todo el territorio nacional, del mismo modo que la comercialización y/o entrega de envases a personas físicas o jurídicas por fuera del sistema autorizado.
Por último no debe olvidar el productor agropecuario que es responsable de:
» El cumplimiento de la normativa provincial y nacional vigente.
» La Compra de productos en envases originales, con el etiquetado correcto y completo.
» La utilización de productos debidamente registrados por la autoridad competente.
» La correcta utilización de los fitosanitarios en todas las etapas de la producción, sea ésta ejecutada
por él o mediante empleados a su cargo y es corresponsable con los terceros por él contratados para
la aplicación de los mismos. Estas etapas comprenden desde la siembra hasta la post-cosecha, según
corresponda a la actividad agropecuaria y a la disposición final de los residuos remanentes y de los
envases de acuerdo a las normas vigentes.
Por otro lado el aplicador es responsable de la utilización directa o indirecta de los productos a aplicar, cumpliendo todas las normativas de seguridad para sí mismo, para terceros y para el ambiente,
tanto en forma personal como la efectuada por el personal a su cargo.
El contratista, en su calidad de aplicador, tiene las mismas responsabilidades de éste.
El productor/ aplicador debe utilizar equipos de aplicación calibrados, utilizar las pastillas correspondientes, cambiarlas a su vencimiento y respetar el plan de mantenimiento de los mismos.
Ello asegurará una aplicación responsable, con relación al ambiente, salud del trabajador y el consumidor.

3. Agua
3.1. Se debe realizar un uso eficiente, seguro y racional del agua.
3.2. Los productores deberán implementar medidas eficaces que garanticen que el agua a ser utilizada para higiene y consumo del personal en la explotación cumple con los requisitos establecidos en
el CAA para la condición de agua potable.
Agua potable: Es aquella que cumple con lo especificado en la legislación vigente: Código Alimentario
Argentino, Capítulo XII, Artículo 982.
Agua de Uso Agrícola: Se refiere generalmente al agua que se utiliza en los cultivos (campo, huerto,
etc.) por razones agronómicas, como en el riego, control de heladas, aplicación de fitoterápicos, etc.
Para el agua de uso agrícola se deberá asegurar el cumplimiento de las legislaciones aplicables en
cada provincia.
3.3 Es recomendable realizar análisis fisicoquímicos y microbiológicos del agua utilizada, ya sea como
potable o para uso agrícola.

�4. Manipulación
4.1. En la manipulación de las hortalizas y frutas al momento de la cosecha, acondicionamiento y
empaque en el predio, es fundamental cumplir con las pautas de higiene básicas, principalmente el
lavado adecuado de las manos de todos los operarios (manipuladores).
SENASA aprobó la Guía de Buenas Prácticas de Higiene, Agrícolas y de Manufactura para la producción
primaria (cultivo-cosecha), acondicionamiento, empaque, almacenamiento y transporte de frutas frescas.
Las personas ajenas al establecimiento (visitantes, inspectores, compradores, etc.) deberán cumplir
con las prácticas de higiene establecidas cuando inspeccionen el producto.
No se podrá fumar, comer, beber, salivar o mascar chicle en el lugar del trabajo. - Cada uno de los
operarios debe contar con la vestimenta apropiada al tipo de tarea que desarrolla. - Se deberán lavar
escrupulosamente las manos cada vez que usen el baño, antes de comenzar a trabajar o luego de manipular materiales contaminados. - Se debe exigir uñas cortas y bien mantenidas y de ser necesario, el
uso de guantes. Asimismo, no se permitirá el uso de cremas, perfumes y/o polvos en las manos, pues
pueden manchar o transmitir olores y sabores extraños. - Las heridas en las manos deberán cubrirse
correctamente con bandas adhesivas.
4.2. El lavado de manos deberá realizarse con agua potable y elementos adecuados para su limpieza
antes de comenzar a trabajar, y después del uso de las instalaciones sanitarias,
Toda persona que presente síntomas de enfermedad, ictericia, diarreas, tos, lesiones notorias en la
piel, etc., debe ser separada de la zona de contacto directo con el alimento y debidamente tratada.
Antes de volver a la tarea, deberá constatar su estado de salud.
Los operarios con heridas en las manos se las cubrirán correctamente con bandas adhesivas, de ser
necesario utilizarán guantes. Debe prohibirse el uso de objetos personales que puedan perjudicar a
la mercadería y al mismo operario como anillos, pulseras, etc.,
4.3. En el caso que no se cuente con agua potable, los manipuladores deberán utilizar agua tratada
por alguno de los siguientes métodos: hervido, clarificación o cloración.

5. Animales
5.1. Se deberá impedir el ingreso de animales a las áreas cultivadas y a las zonas de manipulación de
producto cosechado.
5.2. Deberá impedirse el ingreso de animales domésticos, de granja y otros animales de trabajo (que no
estén cumpliendo actividades), a través prácticas que eviten su entrada, proliferación y acercamiento.
La presencia de cualquier tipo de animal involucra la posibilidad de afectar el producto con heces,
orines y elementos contaminantes que se vehiculizan a través de las patas, pelos, etc.
Se debe evitar a través de cercos o medios disuasivos visuales, auditivos o físicos, en un todo de
acuerdo con la legislación que reglamente el manejo y la protección de la fauna silvestre.
5.3. En el caso de los animales de trabajo que se utilicen para otras tareas deberán estar sanos, vacunados y desparasitados.

�6. Uso de fertilizantes orgánicos y enmiendas
6.1. Los fertilizantes orgánicos, enmiendas y sustratos adquiridos a terceros utilizados en las actividades de producción primaria contempladas en la presente, deben estar registrados en el SENASA.
6.2. Los fertilizantes orgánicos y/o enmiendas orgánicas producidos por el responsable de la producción primaria, deben someterse a tratamiento, compostado u otros que minimicen el riesgo sanitario.
Los fertilizantes orgánicos, incluyendo los originados a partir de lodos orgánicos y los residuos orgánicos urbanos, deben someterse a tratamiento (compostado u otros) para eliminar los agentes
patógenos antes de ser incorporados al suelo. En caso contrario, se podría contaminar el producto
o bien el medio que lo rodea.
Los sitios donde se realiza el compostado deben encontrarse aislados del lugar donde se produce
el cultivo o donde se manipula o almacena el material cosechado. Por lo tanto, se deben aplicar los
fertilizantes con suficiente antelación al momento de cosecha para evitar cualquier posibilidad de
contaminación del producto.
Por otro lado, de utilizar fertilizantes inorgánicos o químicos, éstos deben estar registrados en el SENASA y usarse en las dosis recomendadas de acuerdo a un análisis de NPK previo.
Se puede consultar al Registro Nacional de Fertilizantes, Enmiendas, Sustratos, Acondicionadores, Protectores y Materias Primas de la Dirección de Agroquímicos y Biológicos, dependiente de SENASA.
6.3. Se prohíbe expresamente la utilización de residuos provenientes de sistemas cloacales y pozos
sépticos, como enmiendas orgánicas, así como el uso de enmiendas orgánicas sin tratamiento.

7. Deberá contar con la asistencia de un técnico/profesional para asesorar en la implementación de las

BPA, a través de personal capacitado en la temática de Organismos Nacionales, Provinciales, Municipales,
Universidades, escuelas agrotécnicas, Programa Cambio Rural y otros programas relacionados, Organismos
Descentralizados, profesionales independientes y entidades privadas reconocidas. La Capacitacion de
los mismos será obligatoria a través de un curso con certificación oficial y actualización periódica.
» Difusión:
Las BPA tendrán diferentes herramientas de difusión para respaldar el conocimiento de la norma y la
importancia de su implementación para la salud, el ambiente y el uso eficiente de los recursos y la
protección de los trabajadores.
Las herramientas de promoción serán:
» Parcelas demostrativas
» Folletos/Banners
» Publicidad gráfica, radial o audiovisual
» Talleres de sensibilización a productores
» Talleres de capacitación a docentes de Escuelas Agrotecnicas.
» Presencia en Mercados, ferias, supermercados y centros de venta.

�8. Anexo de Planillas y Registros
Las Planillas y Registros permiten ordenar la información y contar con datos objetivos para una correcta
toma de decisiones aportando elementos para la trazabilidad de los productos.

REGISTRO 1: Información General
Empresa / Establecimiento
y/o Razón social
N° RENSPA
Dirección
Localidad
Provincia
Teléfono del propietario

Tipo: ( ) Fijo / ( ) Celular / ( ) Fax

E-mail
Teléfono del Encargado/Mediero

Tipo: ( ) Fijo / ( ) Celular / ( ) Fax

Dirección
Responsable
de la implementación de BPA
Dirección
Localidad
Teléfono

Tipo: ( ) Fijo / ( ) Celular / ( ) Fax

E-mail

Datos Adicionales:
Principales productos

l

l

l

l

Producciones
secundarias

Antigüedad
en la producción
Entidad en la que se
encuentra asociado

N° De socio

Comercialización

Mercado Mayorista ( ) SI / ( ) NO
Empresa Particular ( ) SI / ( ) NO

Transporte propio

( ) SI / ( ) NO

Galpón de empaque

( ) SI / ( ) NO

Observaciones:

l
l

�REGISTRO 2: APLICACIÓN DE FITOSANITRIOS EN MATERIAL VEGETAL DE INICIO:
» Semilla o plantin:

Fecha

Plaga,
enfermedad y/o
maleza

Producto
utilizado

» Variedad:

» Superficie (ha):

» N°/Nombre del lote:

Observaciones
Dosis
Dosis
Vol total
Dias a
Maquina Aplicador/
(problemas
recomen- aplicada/
aplicado cosecha utilizada responsable climáticos o de
dada/ha
ha
otra naturaleza)

REGISTRO 3: DESINFECCIÓN QUÍMICA DEL SUELO
Productor:
N°/nombre
Principio Dosis (unidad / Método de Aplicador/
Cultivo/ Causa/
del lote y
Fecha Producto*
activo
volumen o sup) aplicación Responsable
variedad motivo
superficie

*Nombre comercial
REGISTRO 4: ESTERILIZACIÓN DE SUSTRATOS
Productor:
N°/nombre
Principio Dosis (unidad / Método de Aplicador/
Cultivo/ Causa/
Fecha Producto*
del lote y
variedad motivo
activo
volumen o sup) aplicación Responsable
superficie

*Nombre comercial

�REGISTRO 5: DE FERTILIZACIONES, ABONOS Y ENMIENDAS
Productor:
N°/nombre
de lote y
superficie

Cultivo /
variedad

Fecha

Producto*

Dosis
(unidad/
vol o sup)

Forma de
aplicación

Aplicador/
responsable

Observaciones

* Fertilizantes químicos, abonos orgánicos (guano, estiércol, etc.)
* Nombre comercial

REGISTRO 6: DE APLICACIÓN DE FITOSANITARIOS

Cultivo/
N°/nombre
variedad Fecha
de lote
y superficie

Plaga
enfermedad
y/o
maleza

Producto
utilizado

Principio
activo*

Observaciones
Fecha
Dosis
Aplicador/
(problemas
aplicada estimada Maquina
responsable
climáticos o de
utilizada
de
(unidad/
otra naturaleza)
vol. o sup.) cosecha

*Nombre comercial
Registrar las aplicaciones de fitosanitarios permite conocer los productos usados, asegurar el respeto
de los “tiempos de carencia” y de reingreso al lote, además de ser parte de la trazabilidad.

REGISTRO 7: INVENTARIO DE FITOSANITARIOS
Producto
(nombre comercial)

Principio activo

Fecha de compra

Cantidad
(kg o litros)

Fecha
de vencimiento

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text> Secretaría de Agroindustria, Buenos Aires (Argentina)</text>
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                <text>Directrices BPA frutihortícolas</text>
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                <text>FRUTAS; HORTALIZAS; BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS; CALIDAD DE LOS ALIMENTOS</text>
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        <name>BUENAS PRÁCTICAS</name>
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                    <text>�Hacia una estrategia para el manejo integrado
del agua de riego en la Argentina
2009

�Hacia una estrategia para el manejo integrado del agua de riego en la Argentina 2009
ISBN: 978-987-25476-5-3
1a ed.- Buenos Aires: Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, 2010
Fecha de catalogación: 01/08/2010
148 páginas; 26x24 cm.
1. Políticas Públicas. 2. Desarrollo Regional. Título CDD 320.6

�Hacia una estrategia para el manejo integrado
del agua de riego en la Argentina
2009

����Aclaración
El presente libro constituye un resumen de los trabajos de
investigación realizados por un selecto grupo de consultores contratados en el marco de la Cooperación Técnica ATN/
WP-10332-AR del Banco Interamericano de Desarrollo,
BID, en respuesta a una solicitud del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales, PROSAP, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, para colaborar en

la formulación de una Estrategia para el Manejo Integrado
del Agua para Riego en la Argentina. Con los resultados de
dicha Cooperación Técnica, el Banco espera contribuir al debate sobre las políticas públicas relacionadas. No obstante,
las opiniones y recomendaciones aquí expresadas son de
responsabilidad exclusiva de sus autores y, por tanto, no
comprometen al Banco.

��Agradecimientos
El presente documento es el resultado del trabajo conjunto
coordinado por Lucio Duarte y llevado adelante por un reconocido equipo interdisciplinario: Alejandro Gennari (aspectos
económicos), Miguel Huerga (recursos hídricos), Alejandro
Monetti Bossetti (aspectos legales), Aníbal Patroni (aspectos
institucionales) y Carlota Guzzo Conte-Grand (organizaciones
de usuarios de riego).
Para su conclusión efectiva, han sido necesarias la iniciativa y la
voluntad de la asistente de investigación Magdalena Day y de
la facilitadora de talleres Paula Eisenchlas.
También ha sido fundamental el aporte de los especialistas
Mauricio Pinto, Patricio Rodríguez Aguilera, María Teresa Badui, Sonia Moyano, Roberto Ronchietto, María Luisa Graffigna
y María Lina Duarte.
La contribución desinteresada y generosa de numerosos profesionales del sector hídrico, en cada una de las provincias estudiadas, los convierte en integrantes de este trabajo, por lo cual,
a riesgo de olvidar a alguna, agradezco a las siguientes autoridades: Provincia de Buenos Aires: Ing. Raúl López, Ing. León
Somenson, Ing. Marcos Aragón, Ing. Pedro Robledo; Provincia de
Catamarca: Ing. Mario Abel Vera, Ing. Carlos Araoz; Provincia de
Chubut: Ing. Alejandro Sorondo, Ing. Esteban Parra; Provincia de
Córdoba: Ing. Jorge Abdel Masih, Ing. Juan Bresciano, Ing. Eugenio Fernández; Provincia de Entre Ríos: Ing. Fontana, Ing. Rober-

to Lell; Provincia de La Pampa: Ing. Miguel Ángel Cañón SergiIng.
Ernesto Lastiri, Ing. Roberto González; Provincia de La Rioja: Ing.
Germán Gracia, Ing. Héctor Calella; Provincia de Mendoza: Ing.
José Luis López, Cdora. Susana Chamizo, Ing. Patricio Rodríguez
Aguilera; Provincia de Neuquén: Ing. Marcela González, Ing. Jorge Dell´Aquila, Ing. Daniel Accatattis, Ing. Mónica Barberis; Provincia de Río Negro: Ing. Horacio Collado, Ing. Marcelo Reverter,
Ing. Daniel Petri; Provincia de Salta: Ing. Oscar Rolando Barrón,
Ing. Norberto Marina, Sra. Miriam Guaymas; Provincia de San
Juan: Ing. Jorge Millon; Provincia de San Luis: Ing. Andrés García;
Provincia de Santa Fe: Ing. Pablo Storani, Ing. Ricardo Biani, Ing.
Miguel Whpei; Provincia de Santiago del Estero: Sr. Oscar Rolando Barrón; Provincia de Tucumán: Ing. Alfredo Montalbán, Ing.
Desiderio Dode, Ing. Aníbal Comba.
De manera destacada, deseo reconocer la atenta colaboración y
disposición abierta a la consulta permanente de las siguientes
autoridades nacionales: Dr. Miguel Moyano, Ing. Adrián Zappi e
Ing. Raúl Castellini, por los aportes y comentarios recibidos a lo
largo del proceso de elaboración del presente estudio.
Finalmente, mi reconocimiento a la constante preocupación y activa participación del Jefe de Proyecto del BID, Ricardo Vargas del
Valle, fundamental en el logro de un trabajo de calidad que sirva
para consolidar un futuro auspicioso del riego en la Argentina.
A todos ellos brindo mi gratitud y reconocimiento.

Jorge Neme

��Prólogo
La política de fortalecimiento del tejido social y productivo
iniciada por el Gobierno Nacional tiene uno de sus ejes en la
reconstrucción de las provincias y sus cadenas productivas
agroalimentarias. En este contexto, cabe recordar que ante la
tradición y en la imagen del país agropecuario, la pampa húmeda aparece como el espacio central de la actividad productiva.
Originadora de una renta diferencial extraordinaria y de una sociedad próspera, se ha diferenciado del resto de las economías
regionales. Sin embargo es necesario recordar que el 70% de
la superficie de la Argentina es árida o semiárida. Referida a
un país conocido mundialmente por sus fértiles praderas esta
aseveración resulta, cuanto menos, inesperada. A medida que
avanzamos hacia el país profundo, encontramos que la problemática de los sistemas de riego y de la producción agropecuaria
está fuertemente vinculada al crecimiento actual y potencial de
las diferentes cadenas productivas agroalimentarias.
Para tener una dimensión apropiada es bueno señalar que la
agricultura es responsable del 70% del consumo anual de agua
del país, lo que significa que el riego es el destino principal de
nuestros recursos hídricos. Por otra parte, y según el Censo Nacional Agropecuario (CNA) de 2002, había algo más de 1.3 millones
de hectáreas bajo riego diseminadas en un sistema asimétrico de
uso del agua que refleja por un lado, la naturaleza heterogénea
de nuestro territorio y por otro, la actividad productiva, compleja y diversa, que en él se desenvuelve. Esta superficie es similar
a la que existía a comienzos del siglo pasado (Soldano, 19231)
1

Soldano F., (1923) “La irrigación en la Argentina” . Casa Editora de Pedro García, El Ateneo. Afirma que hacia principios del siglo pasado había
1.380.000 las hectáreas regadas en todo el país.

pero levemente superior a la que arrojaba el CNA de 1988 (1.15
millones de has.). Estos datos sugieren la existencia de un estancamiento en la evolución del área cultivada bajo riego, que se
asocia al lento ritmo del proceso de desarrollo de las economías
del interior.
Lejos estamos de alcanzar las 6 millones de hectáreas de riego integral y otras 10 millones de riego complementario que
nos permitiría la riqueza de nuestros recursos hídricos. Por eso,
podemos afirmar que estamos frente al enorme desafío de
multiplicar la superficie agrícola irrigada - con el consiguiente
impacto sobre el volumen y el valor de la producción -, creando
empleo y generando las condiciones para el desarrollo de amplias zonas rurales de nuestro interior.
Con algo más del 4% de la superficie agrícola nacional, los cultivos
bajo riego aportan más del 30% del valor bruto de la producción del sector: esta estimación permite evaluar la significación
de una estrategia de manejo integral del agua para riego que no
sólo fomentaría la expansión de las áreas actualmente irrigadas
sino que habilitaría la incorporación de áreas hoy marginales a la
producción agropecuaria.
El diseño de una política pública para la agricultura irrigada es un
deber indelegable del Estado nacional –articulando políticas con
provincias y municipios– orientando, vinculando e integrando las
acciones que involucran al sector público y al privado en la gestión de un recurso tan ligado a la producción de alimentos como
a la vida misma.
El PROSAP, Programa de Servicios Agrícolas Provinciales, es el instrumento de inversión pública del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y parte de su cartera está conformada

11

�por 36 proyectos de riego ejecutados y en curso, con una inversión que supera los 450 millones de dólares, y otros 21 proyectos
en formulación por aproximadamente 260 millones de dólares.
Lo dicho expresa la centralidad que tanto la reconstrucción de los
viejos sistemas de regadío en las provincias como la creación de
nuevas áreas irrigadas tienen en la agenda del Ministerio. Para el
Ministerio, regar eficientemente es mucho más que cuidar el agua.
El incremento de productividad; el efecto ordenador del territorio
y del uso de la tierra; la relativa neutralización de la vulnerabilidad
a las variaciones en el régimen de lluvias y deshielos, el impacto
sobre la organización social de la producción y sobre el uso sustentable de un recurso precioso como el agua, hacen de la agricultura irrigada uno de los pilares del desarrollo argentino en el

tiempo que viene. Es así que la promoción de la agricultura bajo
riego no se limita a la construcción de obras, sino que incluye la
generación y la transferencia de tecnología, el apoyo a la inversión
privada para incorporar riego tecnificado y la producción de investigaciones y estudios como el que aquí presentamos.
En este contexto, y con la cooperación del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), hemos realizado este trabajo, enmarcado
ahora en la iniciativa para la elaboración del Plan Estratégico
Agroalimentario y Agroindustrial (PEA) conducida por el Ministro Julián Domínguez. Confiamos en que contribuirá a enriquecer los contenidos de ese PEA participativo y federal, y a la formulación de una estrategia pública para la promoción y gestión
de la agricultura irrigada en nuestro país.

Jorge Neme
Octubre de 2010

�Resumen ejecutivo
El presente trabajo es resultado del proyecto financiado por el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), junto al Programa de
Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP) dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, para la formulación de una “Estrategia para el manejo integrado del agua
para riego en Argentina” AR-TC (ATN/WP-10332-AR). Su objetivo principal es presentar líneas de acción estratégicas y prácticas,
con el fin de promover el desarrollo sustentable de las zonas irrigadas y aumentar la capacidad productiva, como así también los
ingresos de las economías regionales.
Para abordar este cometido, cinco especialistas en las áreas temáticas requeridas (institucional, económica, de riego, legal y de
organizaciones de usuarios) realizaron un análisis de la capacidad
productiva de las áreas bajo riego, estudios socioeconómicos sobre regiones seleccionadas y usuarios de riego, caracterización del
estado de situación de organizaciones y agrupaciones de regantes, diagnósticos de tecnología hídrica, y especificaciones legales e
institucionales en la gestión del agua para riego; además de diseñar una serie de estrategias y consideraciones operativas para la
implementación de las mismas, priorizándolas por provincia.
Estos enfoques han sido trabajados en contacto directo con los
actores del riego en el territorio argentino, a través de visitas
a campo, entrevistas en profundidad, encuestas a usuarios/regantes y productores. Además, se realizó una extensa consulta
bibliográfica nacional e internacional: documentos, legislación,
publicaciones especializadas, papers de investigación y bancos
de proyectos de organismos de financiamiento y evaluación.

A los fines metodológicos, se ha dividido el trabajo en cinco partes, una última dedicada a las reflexiones finales. Como resultado del mismo se definen estrategias y líneas de acción para
una política integral que procure responder a la complejidad y
multiplicidad de realidades que convergen en el sector del manejo de agua para riego en la Argentina.
A modo de síntesis, las estrategias son: promover la existencia
de una autoridad nacional de riego que defina políticas claras,
tener como marco de gestión una planificación maestra (Plan
Estratégico de Riego y Drenaje, Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego, Plan de Actualización
Permanente: Comunidades de Prácticas), crear un Sistema de
Información de Áreas de Regadío con base en los avances actuales, ordenar la legislación vigente en una Normativa Marco
Nacional de Riego, fortalecer la gobernabilidad del sistema con
eje en los usuarios y otorgar incentivos al sector privado, con
herramientas financieras y de gestión.
Los requisitos de base para el éxito de esta nueva articulación
política son, de manera ineludible, la participación de los actores del sistema y la integración de capital social en múltiples
niveles y en todo el territorio, fomentado por la activa participación del Estado nacional y el conjunto de estados provinciales y municipales. El desafío último de lograr la expansión
de la superficie irrigada con prácticas sostenibles, eficientes y
modernas, hacen de la gestión integrada del agua para riego un
factor imprescindible para la consolidación del crecimiento y el
desarrollo regional argentino.

13

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Primera parte

Marco conceptual y antecedentes internacionales

1. INTRODUCCIÓN
El inicio de este trabajo está dado por el estudio de los antecedentes y de la situación actual en el tratamiento de la temática del riego, desde una perspectiva comparada, teniendo
en cuenta a diversos estados nacionales y a organizaciones
internacionales y regionales. Este abordaje permite contextualizar la dimensión real de los avances en las últimas dos
décadas y el paso de una gestión fragmentaria a una integrada y sostenible.
Una de las mayores preocupaciones abordadas por esta investigación fue la incorporación al cuerpo de conocimientos
sobre gestión hídrica, de conceptos que fueran innovadores y
diferenciados de las tendencias actuales, evitando caer en un
mero recuento de iniciativas y sugerencias vacías. La literatura
consultada pone énfasis en la adaptabilidad de las propuestas
a un entorno concreto: esta fue la visión que orientó desde el
comienzo las prioridades del presente estudio, lo cual posibilita
una concepción pragmática y con directas implicancias en política y gestión.
Asimismo, el principio teórico sobre el que se fundan las propuestas y estrategias formuladas es el desarrollo sostenible,
visión holística e interdisciplinaria de la realidad social, econó-

mica, ambiental e institucional, y las interacciones entre estos
subsistemas. Como premisa básica, el desarrollo sostenible
implica la posibilidad de que un sistema socioecológico logre
satisfacer sus necesidades actuales sin amenazar las de generaciones futuras.
Los criterios internacionalmente aceptados fueron sintetizados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en un intento por homogeneizar y monitorear la
evolución de las variables críticas para un desarrollo regional
equilibrado. La CEPAL implementó el programa Evaluación de la
Sostenibilidad en América Latina y el Caribe (ESALC), que toma
en consideración las características comunes y particulares de
cada estado latinoamericano.
En este marco, y visualizando siempre un horizonte de aplicación, se busca incentivar la acción de los actores involucrados en
la temática del agua de riego, con propuestas útiles que no impliquen imposiciones artificiales o inviables. Para ello también
se enfatiza la necesidad de coordinar distintos niveles administrativos (Nación, Provincias, organismos interjurisdiccionales)
y el compromiso político de priorizar la planificación hídrica y
destinar a ello los fondos correspondientes1.
1

Fuente: www.eclac.cl/esalc.

15

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

Tanto en nuestro país como en muchos otros de Latinoamérica,
el desarrollo agropecuario ha promovido la integración social
y la reducción de la pobreza, a través del fomento del trabajo
rural, la competitividad y el desarrollo territorial.
La mejora en estos aspectos necesariamente requiere de la conservación de los recursos naturales, garantizada por los organismos del Estado, pero también resulta indispensable una amplia participación de los usuarios y actores directos, que otorgue
verdadera identidad y sentido a políticas que, de otra manera,
aparecen como abstractas e ineficaces.
Dentro de los desarrollos teóricos y experiencias llevadas adelante, la asignación de valor económico al agua adquiere un interés generalizado que se manifiesta en el diseño de nuevos
instrumentos de gestión de la demanda, como son los mercados de agua. Este aspecto ha sido fuertemente cuestionado en
experiencias latinoamericanas y no parece ser el camino adecuado para incrementar la oferta, más aún teniendo en cuenta
la inestabilidad del marco regulatorio y legal, y la debilidad institucional existente. Los factores mencionados vuelven virtualmente imposible sostener una política de esta índole, al menos
por el momento.
A medida que la economía del agua madura, la atención de los
participantes en los procesos normativos se desplaza gradualmente hacia el cobro por concepto de uso del agua y por actividades que causan externalidades: la generación de ingresos, la
gestión de la demanda y la reasignación2.
Las inversiones en el desarrollo del recurso tendientes a incrementar el suministro de agua para los diversos usos seguirán
siendo fundamentales, sin embargo, de modo gradual, se está
produciendo un cambio de enfoque: de uno basado exclusivamente en la oferta hacia otro que otorga mayor énfasis a la
gestión de la demanda.
En síntesis, con esta investigación se aspira a concretar la visión
de un nuevo paradigma en el manejo integrado de los recursos
2

16

Ver estudio de Alan Randall (1981).

hídricos, tomando en cuenta la conciencia ambiental de los proyectos, la resolución creativa de los conflictos, el aumento de
la oferta hídrica acompañado de innovación institucional en el
manejo de la demanda y la inclusión participativa de diversos
actores, con el fin de convertir la tradicional administración del
agua en una gestión sostenible.

2. CONCEPTOS Y DEFINICIONES
Uno de los ejes centrales que atraviesa el trabajo es el concepto
de gobernabilidad, entendida como la capacidad de un sistema social para movilizar sinergias en forma coherente, en este
caso para el desarrollo sostenible de los recursos hídricos. Más
concretamente, se aspira a fortalecer los marcos institucionales
y promover vínculos entre el gobierno y la sociedad civil, para
solucionar conflictos relacionados al agua.
Según el PNUD (1997)3, este concepto abarca el ejercicio de la
autoridad política, económica y administrativa en el manejo de
los asuntos de un país, a todo nivel. La gobernabilidad implica
complejos mecanismos, procesos e instituciones a través de los
cuales ciudadanos y grupos articulan sus intereses, median sus
diferencias y ejercen sus derechos y obligaciones legales.
Aplicada al manejo del agua para riego, esta visión de la gobernabilidad busca dar mayor participación a los usuarios concretos del recurso, quienes se benefician o perjudican de manera
más directa que cualquier otro actor interviniente en el proceso
decisorio. Por ejemplo, en las temáticas ambientales, si el recurso se encuentra contaminado, quien sufrirá el perjuicio en su
salud, calidad de vida, producción y situación económica será
el productor agropecuario (el regante), quien en la mayoría de
los casos no ha sido el responsable de la acción contaminante.
3

“Supporting Water Resources Management in Latin America and the
Caribbean”, INWAP, 2007.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Las tendencias clave dentro de la gobernabilidad del agua pueden identificarse, por un lado, con mayor descentralización y
participación, y por otro, con un refuerzo a las capacidades de
gestión y coordinación de las instituciones con impacto directo
en la gestión del agua de riego.
Invariablemente, la forma en que se gestiona el agua replica
en los mecanismos de los sistemas de decisión y autoridades
generales de una Nación o su estructura administrativa. En la
Argentina, la carencia de políticas unificadas, la fragmentación
de las acciones de control, rendición de cuentas y participación
ciudadana, limitan las expectativas.
Desde una perspectiva general, la función de las instituciones es
potenciar las capacidades humanas y promover el desarrollo, en
el marco de una matriz institucional, compuesta por organizaciones que cambian o avanzan a distintas velocidades. La coordinación entre actores individuales y colectivos es esencial para
conseguir el tan deseado avance generalizado de las comunidades. Por tal motivo, en el primer nivel de análisis institucional se
encuentran la cultura y la estructura social.
Además de lo anterior, las instituciones formales establecen
reglas codificadas, abiertas al conocimiento público, cuyo cumplimiento es garantizado por medios oficiales, pero que se encuentran circunscriptas a una realidad social más amplia. En
consecuencia, investigar y por lo tanto evaluar las características y la situación de las instituciones responsables del riego
es una tarea que excede en mucho al estudio de aquellas que
son formales, ya que exige indagar en las convicciones, valores,
principios o creencias que pautan el comportamiento de esas
normas, las completan o, in extremis, producen su inaplicación.
Se mencionó como motivación el logro de una política capaz de
integrar los esfuerzos individuales que tienen lugar en el presente: ello puede lograrse con un fuerte replanteo a nivel de la
planificación del manejo de los recursos hídricos. Las fallas institucionales observadas en esta fase del proceso administrativo, constituyen una de las debilidades identificadas con mayor
frecuencia a lo largo del presente trabajo. Vinculado a esto, el

ejercicio de una planificación correcta, basada en información
fidedigna, completa y oportuna, otorga grandes beneficios a la
hora de ejecutar efectivamente las líneas de acción propuestas,
así como las políticas puntuales que cada provincia y región deben encarar.
En este trabajo se entiende que la planificación debe ser adaptativa y flexible para permitir su adecuación a las necesidades
inmediatas de las jurisdicciones y volver previsible y seguro al
destino del agua para riego, disminuyendo los costos del mal
uso y la mala gestión. Esta planificación debe incorporar a las
autoridades provinciales y a usuarios representativos en los
procesos decisorios.
En este sentido, adquiere suma importancia la efectiva incorporación de las organizaciones de usuarios de riego (OUR), los actores más activos de toda la cadena de administración del agua
de riego, en el proceso de planificación del uso y en su ejecución.
El logro, la institucionalización y el desarrollo sustentable de esa
participación, se presentan como dificultades en muchas jurisdicciones, pero existen experiencias ejemplares, sobre todo en
la provincia de Mendoza, que ponen de manifiesto la bondad de
contar con esquemas de verdadera descentralización y democratización de las decisiones y del manejo participativo, tanto
del agua en su contacto más directo con la producción, como de
los recursos financieros y técnicos requeridos.
Actualmente se detecta un progresivo accionar de las OUR dentro de los marcos legales, a veces limitantes, que las abarcan.
A pesar de esto, su actividad es supletoria o complementaria
ante la ausencia, ineficiencia y lentitud de los organismos del
Estado específicamente relacionados al riego. Debe potenciarse
el rol de las organizaciones de usuarios de riego como agentes de cambio, resolución de conflictos, cuidado del ambiente,
educación y transmisión de valores, y no reducirlas a meras depositarias de responsabilidades incumplidas por parte de la estructura administrativa. Con el objeto de lograr un aprendizaje
sostenido y basado en experiencias, es necesario documentar
resultados y buenas prácticas, para poder medir las mejoras y

17

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

las lecciones aprendidas, compartiendo los logros y limitaciones
de cada alternativa, y fomentando el efecto imitación y contagio, tan ordenado como efectivo.

3. EL RIEGO EN ORGANIZACIONES INTERNACIONALES
El tratamiento del manejo integrado de los recursos hídricos
aplicados al uso de riego a nivel internacional se enmarca necesariamente dentro de las visiones y recomendaciones sobre
el agua en general. Las principales preocupaciones pasan hoy
por la escasez de este valioso activo, sobre todo en las regiones
más castigadas del planeta, tanto en lo climático, como en lo
económico y social.
Durante el IV Foro Mundial del Agua (México, 2006) se arribó
a algunas conclusiones que refuerzan estas afirmaciones. En
el documento síntesis se expresa la paradoja de que muchos
de los países más pobres (que son los que poseen mayores
necesidades de servicios relacionados con el agua) son a la
vez quienes enfrentan los más grandes desafíos en cuanto
a la variabilidad climática, y poseen escasa infraestructura
hídrica y experiencia en su administración. Por lo tanto, se
encuentran en una situación de desventaja con respecto a
países más desarrollados4.
En términos generales, la tendencia se orienta hacia un enfoque
integrado para la planificación de todos los usos del agua (energético, agrícola, de saneamiento, turístico-recreativo, consumo
humano y animal), tratando de lograr el compromiso de actores
clave, como los gobiernos y las organizaciones al nivel de cuencas. En este sentido, se recomienda comenzar a utilizar el concepto de “oasis de riego”, de importancia sobre todo en ecosistemas
desérticos, más que el enfoque meramente geográfico de “cuenca hídrica”, entendida como un curso de agua y el área que éste
4

18

Discurso de Katherine Sierra, Vicepresidente de Infraestructura, Banco
Mundial, en el IV Foro Mundial del Agua, México, 2006.

atraviesa. La propuesta implica definir a los oasis de riego como
unidad de análisis, entendidos como el ámbito de influencia que
tiene como base el aprovechamiento del recurso hídrico: actividades económicas, concentraciones poblacionales, intercambios
de bienes y servicios, costumbres y cultura, etc. Para clarificar la
relación que existe entre ambos conceptos, cabe decir que en una
misma cuenca se pueden desarrollar diversos oasis, como es el
caso del Tunuyán superior en Mendoza, que da lugar a microoasis en la región del Valle de Uco, así como en el Este.
Esta innovación implica cambiar la perspectiva anterior, proponiendo un manejo del recurso en base a proyectos integrales,
en lugar de individuales, y brindar respuestas estructurales de
largo plazo.
En los últimos años, muchos países han visualizado como una
oportunidad el desarrollo de una política de manejo integrado
de los recursos hídricos (MIRH). Esta visión estratégica, que responde al llamado del Plan de Implementación de Johannesburgo (reforzado por la Cumbre Mundial de 2005), es una oportunidad para implementar un abordaje coherente y mejorar la
gestión de los recursos hídricos a fin de cumplir con las metas y
desafíos del desarrollo sostenible.
Algunos estados han elegido el camino de crear nuevas estrategias y planes desde cero. Otros han utilizado criterios del MIRH
existente, o han incorporado el agua a sus planes nacionales
de desarrollo. Sin importar el enfoque inicial, las estrategias y
planes están yendo más allá de meras acciones para resolver
problemas actuales o para conseguir objetivos inmediatos. Hoy
se aspira a institucionalizar cambios que promuevan procesos
decisorios más estratégicos y coordinados, con continuidad en
el tiempo. La implementación de una política de MIRH requiere
involucrar a múltiples sectores, un enfoque amplio, marcos conceptuales más dinámicos que estáticos y la amplia participación
de los actores interesados.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

3.1. La visión de los organismos internacionales
Uno de los instrumentos de derecho internacional que marcó un
punto de inflexión en el tratamiento del manejo del agua a nivel
global, fue la Declaración de Dublín en el año 1992.
La inspiración inicial surge de tomar conciencia sobre la escasez y el uso abusivo del agua dulce, temas que plantean una
creciente y seria amenaza para el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente. La salud y el bienestar humanos, la
seguridad alimentaria, el desarrollo industrial y los ecosistemas
de los que depende se hallan todos en peligro, a no ser que la
gestión de los recursos hídricos y el manejo de los suelos se
efectúen de manera más eficaz que hasta ahora.
En la Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente (CIAMA) celebrada en Dublín (Irlanda), del 26 al 31 de
enero de 1992, se reunieron quinientos participantes, entre
los que figuraban expertos designados por los gobiernos de
cien países y representantes de ochenta organizaciones internacionales, intergubernamentales y no gubernamentales. Los
expertos consideraron que la situación de los recursos hídricos
mundiales se estaba volviendo crítica. En su sesión de clausura,
la Conferencia emitió la Declaración de Dublín y el Informe de la
Conferencia. Los problemas en los que se hizo hincapié no eran
de orden especulativo, ni tampoco cabía pensar que podrían
afectar a nuestro planeta sólo en un futuro lejano. Estos problemas ya estaban presentes y afectando a la humanidad en
ese momento. La supervivencia futura de millones de personas
exigía una acción inmediata y efectiva.
Los participantes de la CIAMA, entonces, hicieron una convocatoria para encarar un enfoque radicalmente nuevo sobre la
evaluación, aprovechamiento y gestión de los recursos de agua
dulce, lo que sólo podía conseguirse contando con un compromiso político y una participación que abarcara desde las altas
esferas del gobierno hasta las comunidades más elementales.
Este compromiso planteó la necesidad de apoyarse en inversiones considerables e inmediatas, campañas de sensibilización,

modificaciones en el campo legislativo e institucional, desarrollo de tecnología y programas de creación de capacidades. Todo
ello debería basarse en un mayor reconocimiento de la interdependencia de los pueblos y del lugar que les corresponde en el
mundo natural.
Al encomendar la Declaración de Dublín a los dirigentes mundiales reunidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), realizada en Río
de Janeiro en junio de 1992, los participantes de la CIAMA instaron a todos los gobiernos a que examinaran detenidamente
las diferentes actividades y medios de ejecución recomendados
en el Informe de la Conferencia, y a traducir esas recomendaciones en programas de acción urgentes sobre el agua y su desarrollo sostenible.
Esta iniciativa internacional sentó las bases para una nueva
etapa, ya consolidada, en el manejo de los recursos hídricos en
relación a la preservación del ambiente, la calidad y cantidad de
agua necesaria y utilizada, y los impactos que una gestión adecuada puede tener en el empleo y la economía de una región.
Posteriormente, los consensos alcanzados hasta ese momento,
en base a estudios y a opiniones de expertos, y fortalecidos por
una serie de grandes conferencias y cumbres de las Naciones
Unidas realizadas a lo largo de todo el decenio, se vieron materializados en la Declaración del Milenio, aprobada por los dirigentes del mundo en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva
York, en septiembre de 2000.
En ella, los países miembros se comprometieron a una nueva
alianza mundial para reducir los niveles de extrema pobreza
estableciendo una serie de objetivos sujetos a plazo, conocidos
como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), cuyo vencimiento está fijado para el año 2015.
La mayoría de los principios citados en la Resolución A/RES/55/2
de la Asamblea General responden a los acuerdos incluidos en el
Programa 215 y en el Protocolo de Kyoto, respetando la Carta de
5

E/2000/L.9.

19

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

las Naciones Unidas, que establece como valores primordiales la
democracia, la paz, el combate a la guerra y al hambre, la igualdad entre los países y la conservación del medio ambiente.
Los ocho objetivos de desarrollo del Milenio son utilizados por
la comunidad internacional como un marco para las actividades de desarrollo de más de 190 países en diez regiones. Los
ODM han sido desglosados en 20 metas y más de 60 indicadores, y adaptados en cada estado a sus condiciones particulares.
Puntualmente, los Objetivos 1 y 7 son los que mayor relación
tienen con la gestión de los recursos hídricos. A continuación
se describe su situación e impacto en base al informe mundial
sobre los ODM de 2008.
Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre, expresado en las metas de “Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015,
el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1
dólar por día”, “Lograr empleo pleno y productivo y trabajo decente para todos, incluyendo mujeres y jóvenes” y “Reducir a
la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que
padecen hambre”. A nivel global, el incremento del precio de los
productos básicos, en especial del petróleo, ha redundado en
el empeoramiento de las condiciones, sobre todo de los países
pobres. Quienes viven en la pobreza y no producen sus propios
alimentos son los más perjudicados porque destinan una mayor
proporción de sus gastos a ese concepto. El mayor precio de
los alimentos limita su capacidad de obtener no sólo comida
sino también otros bienes y servicios básicos, como educación
y salud. Es la situación de la mayoría de las poblaciones pobres
urbanas y rurales sin tierra.
Por su parte, los agricultores pobres no se benefician de estos
incrementos y la supervivencia de la agricultura de tipo familiar
se ve en riesgo. Si a ello se suman las deterioradas condiciones
de salubridad que amenazan el acceso a un agua segura, los
resultados son la profundización de los procesos de migración
hacia las ciudades.
El respeto por la cultura del agua de los pueblos originarios y
de los actores que tienen relación más directa con su uso, es

20

uno de los ejes que favorece la conservación. Sin embargo, hasta el momento no ha sido puesto en valor de manera formal
por los responsables de las políticas hídricas y su planificación
a nivel público. No obstante, las asociaciones y comunidades de
regantes, agricultores, e incluso poblaciones rurales con dificultoso acceso al agua y a sus servicios asociados, son ponderadas
como vectores definitivos a la hora de lograr una formulación
sostenible de cualquier estrategia para el manejo del recurso
hídrico.
Objetivo 7: Garantizar el desarrollo sustentable del medio ambiente, volviéndolo operativo en las metas de “Incorporar los
principios de desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales e invertir la pérdida de recursos del medio ambiente”, “Reducir la pérdida de biodiversidad, alcanzando, para
el año 2010, una reducción significativa de la tasa de pérdida”,
“Reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas sin acceso sostenible a agua potable y servicios básicos de
saneamiento”, y “Haber mejorado considerablemente, para el
año 2020, la vida de por lo menos 100 millones de habitantes
de tugurios”. En relación al tratamiento de la seguridad hídrica,
ésta se estima como un prerrequisito básico para el desarrollo
y crecimiento económico. Conceptualmente, implica la habilidad
de proveer servicios básicos de agua y proteger a la población
de enfermedades relacionadas con el agua y los efectos de la
variabilidad climática. En suma, esta seguridad no debe atentar
contra la conservación del agua dulce y de ecosistemas terrestres. Los factores mencionados ponen de manifiesto la prioridad otorgada por la comunidad internacional a dichos criterios,
sobre todo para las regiones más postergadas y con menor acceso a financiamiento para la protección ambiental.
Otras áreas de la ONU han trabajado fuertemente en la resolución de los conflictos relacionados con el agua. Para la comunidad internacional se ha convertido en un tema de agenda tan
prioritario que, a petición de los gobiernos que forman parte
de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, se creó en 2000,
el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

(World Water Assessment Programme -WWAP), ejecutado por
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO). Uno de sus objetivos centrales es
asistir a los gobiernos en el desarrollo e implementación de sus
planes nacionales de gestión hídrica.
Así, se han llevado a cabo e incluido en el Informe numerosos
estudios de casos en pos de contar con la situación actual de
cada uno de dichos planes. En el primer Informe, se incluyeron
siete estudios de casos que comprendieron a doce países, con
el fin de ilustrar la variedad de circunstancias que se dan en
diferentes regiones del mundo. Desde entonces, el número de
estudios de casos ha aumentado a dieciséis, involucrando a
cuarenta y dos países. Estos estudios se encuentran publicados
individualmente en la web del Programa.
En el informe ejecutivo de la UNESCO de fines de 2007, se evalúa la implementación del WWAP para el bienio 2006-2007, así
como el registro de los principales logros, desafíos y problemas
por encarar, a través de visitas y estudios de campo en diferentes estados, registrando sus experiencias, modos de organización, metodologías de medición, y finalmente, los impactos
definitivos. Dentro de los logros fundamentales se encuentra la
creación de un proceso sistémico de evaluación continua dentro de las Naciones Unidas (que involucra a veinticuatro de sus
agencias), orientado hacia las personas y enfocado en el manejo integrado del agua y el desarrollo.
Otro impacto positivo ha sido que los estudios de caso han
impulsado en muchas ocasiones a que las agencias de los gobiernos nacionales dedicadas al manejo del agua mejoren los
esfuerzos en la recolección de datos y presentación más eficiente de resultados derivados de ellos. Con respecto a la información, se avanzó en ponerla a disposición de forma gratuita
en la web del WWAP, así como estudios y resultados de las investigaciones en los países. Las publicaciones emitidas por el
Programa, como el Informe Mundial sobre Desarrollo del Agua
(World Water Development Report-WWDR), son ampliamente
utilizadas como referencias, particularmente por los países en

desarrollo. En esta misma línea, los esfuerzos por producir informes de prensa frecuentes han contribuido a posicionar el tema
de la crisis del agua y de gobernabilidad derivada, en la escena
mediática mundial.
El contexto internacional del WWAP y la información provista
por el WWDR ha generado una toma de conciencia global sobre
la crisis hídrica y el fortalecimiento de la cooperación regional.
En vistas de la dificultad que plantea el acceso al financiamiento
para alcanzar los ODM, así como para realizar las mejoras de infraestructura y gestión claves para cristalizar los procesos que
tienden al desarrollo sostenible de las cuencas de agua dulce,
muchos organismos con orientación regional se han sumado a
la corriente del manejo integrado del recurso hídrico.
Con respecto a la infraestructura para riego, se ha detectado
que Latinoamérica está muy necesitada de intervenciones para
mejorar el estado y alcance de la misma. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial han sido actores
fundamentales en el logro de estos objetivos, a través de múltiples proyectos, promoviendo tanto obras como fortalecimiento
institucional y mejora en las capacidades locales.
Desde su fundación, el BID ha contribuido con los esfuerzos
de la región para encarar sus desafíos relacionados con el
agua. Durante los primeros veinticinco años, el financiamiento del BID en actividades de este tipo ha alcanzado en
promedio mil millones de dólares por año, la mayoría de los
cuales se destinaron a infraestructura. En los años noventa,
se reconocía que las obras por sí mismas no podían resolver
los problemas del sector y que en muchos casos atentaban
contra factores igualmente relevantes, como lo social y lo
ambiental. Esto provocó un cambio en el énfasis que el Banco
ponía en su financiación, como fuera expresado en el Octavo
Incremento General de los recursos del Banco (“Eighth Replenishment” o BID-8), que fue aprobado por la asamblea de
Directores Ejecutivos en 1994. En ese momento, tuvo lugar
un cambio de paradigma en la gestión del agua, dirigiendo
la atención hacia el concepto de manejo integrado de los re-

21

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

cursos hídricos y otorgando gran importancia a la modernización de marcos institucionales.
Concretamente, los proyectos relacionados al MIRH financiados
por el BID se han desarrollado en cinco subsectores (manejo de
inundaciones, energía hidroeléctrica, irrigación y drenaje, manejo del agua, y oferta de agua y saneamiento) y en cinco categorías (infraestructura, modernización, planeamiento, manejo
de cuencas y drenaje urbano). El financiamiento destinado a
órganos del sector público representó el 96% del total de las
inversiones del Banco para estos temas.
Durante el período inicial, los proyectos se concentraron en
obras de saneamiento y más recientemente en energía hidroeléctrica, dejando con menores inversiones al sector de riego y
drenaje. En consecuencia, el Banco evaluó como asignatura pendiente la atención a proyectos de gestión y MIRH orientados a
combatir la pobreza, por su relación con el contexto productivo
en zonas rurales. Del mismo modo, se planteó como necesidad
preponderante fortalecer a las instituciones nacionales y locales
que tuvieran relación con el manejo del agua, con el objeto de
otorgarles mayor poder de acción y una visión estratégica, compensando la declinación de inversiones provenientes de otros
organismos y generando recursos e iniciativas propias.
A nivel de bloques regionales también se presta atención a las
acciones del MIRH. La Unión Europea (UE) establece un marco comunitario para la protección y la gestión de las aguas. La
Directiva marco sobre el Agua prevé la definición de las aguas
europeas y sus características, por cuencas y demarcaciones
hidrográficas, así como la adopción de planes de gestión y programas con medidas apropiados para cada masa de agua. Este
acto fue aprobado en el año 2000 por el Parlamento Europeo
y el Consejo6, y se convirtió en obligatorio para todos los países miembros de la Unión. Mediante esta Directiva marco, la
UE organiza la gestión de las aguas superficiales, continentales,
de transición, costeras y subterráneas, con el fin de prevenir y
6

22

Acto legal Directiva 2000/60/CE, del 23 de octubre de 2000.

reducir su contaminación, fomentar su uso sostenible, proteger
y mejorar la situación de los ecosistemas acuáticos y paliar los
efectos de las inundaciones y sequías.
La Directiva prevé metas y objetivos muy específicos con respecto al manejo del recurso hídrico para sus múltiples usos, en
base a análisis que deben ejecutar los estados miembros, relevando la incidencia de la actividad humana sobre las aguas,
el impacto económico del uso de las mismas y un registro de
las zonas que necesiten una protección especial. Asimismo contempla la elaboración de un registro de todas las masas de agua
que se utilicen para la captación destinada al consumo humano y que aporten un promedio de más de 10 metros cúbicos
diarios, o que abastezcan a más de cincuenta personas. Nueve
años después de la fecha de entrada en vigor de la Directiva,
se preveía la elaboración de un plan de gestión y programa de
medidas en cada demarcación hidrográfica, teniendo en cuenta
los resultados de los análisis y estudios realizados. El mismo
ya se encuentra publicado y contempla medidas cuyos objetivos son: prevenir el deterioro; mejorar y restaurar el estado de
las masas de agua superficiales; lograr un buen estado químico
y ecológico y reducir la contaminación debida a los vertidos y
emisiones de sustancias peligrosas; proteger, mejorar y restaurar las aguas subterráneas; prevenir su contaminación y deterioro y garantizar un equilibrio entre su captación y renovación;
y preservar las zonas protegidas.
Según lo establecido, los objetivos anteriores deben alcanzarse
en el plazo de quince años desde la entrada en vigor de la Directiva, la cual podrá retrasarse o modificarse siempre que se
respeten las condiciones establecidas por la misma. Los Estados
miembros fomentarán la participación activa de todos los interesados en la aplicación de esta Directiva, particularmente en
lo que se refiere a los planes de gestión de las demarcaciones
hidrográficas. A partir de 2010, los Estados miembros deberán
garantizar que la política de tarifación incite a los consumidores
a utilizar los recursos de forma eficaz y que los diferentes sectores económicos contribuyan a la recuperación de los costos de

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

los servicios relacionados con el uso del agua, tanto financieros
como medioambientales. Conjuntamente, deberán establecer
regímenes que contemplen sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias en caso de infracción de la norma.
La Directiva encuentra su expresión operativa en la Política
Agrícola Común (PAC), cuyo objetivo último es alcanzar un
justo equilibrio entre la producción agrícola competitiva y el
respeto a la naturaleza. El proceso de integración se basa en
introducir medidas para proteger el medio ambiente en los diferentes campos de actuación comunitaria, y lleva consigo la
firme resolución de alcanzar coherencia entre la política ambiental y la agrícola.
La reforma de la PAC de 2003 está orientada hacia los consumidores y contribuyentes, mientras que otorga a los agricultores la libertad de producir lo que el mercado está demandando.
Esta nueva perspectiva de largo plazo para lograr una agricultura sostenible, se consiguió a partir de un acuerdo entre los
ministros del área de los estados miembros para completar el
cambio necesario en el apoyo al sector agrícola europeo.
En el futuro, la gran mayoría de subsidios será pagada independientemente del volumen de producción. Para evitar el abandono de las explotaciones, los estados miembros pueden elegir
mantener una vinculación limitada entre subsidios y producción, bajo condiciones bien establecidas y dentro de límites claros. Estos nuevos “pagos a fincas individuales” se encuentran
sujetos al respeto de los estándares ambientales, de seguridad
alimentaria y bienestar animal. El separar los subsidios de la
producción convertirá a los agricultores en más competitivos
y orientados al mercado, al tiempo que les proporcionará estabilidad en su ingreso. Como contrapartida, se dispondrá de
mayores fondos para programas ambientales o de calidad de la
producción a cambio de la reducción de pagos directos a explotaciones de mayor envergadura.
El principio de que los agricultores deben cumplir los requisitos de protección medioambiental como condición para beneficiarse de las ayudas se incluyó en la reforma de la Agenda

2000. La reforma de la PAC de 2003 hizo mayor hincapié en
la ecocondicionalidad, que adquirió carácter obligatorio, al introducir la exigencia de que los Estados miembros adopten
las medidas de prevención de daños al ambiente que estimen
apropiadas, conforme a la situación de las tierras utilizadas o
de la producción correspondiente. También se prevén normas
comunes en relación con todas las ayudas concedidas directamente a los agricultores.
Los Estados miembros disponen de tres opciones para cumplir
esta obligación: otorgar ayuda para compensar los compromisos asumidos, fijar requisitos preceptivos generales (basados
en la legislación medioambiental) e introducir normas medioambientales específicas7. En los casos de incumplimiento por
parte de los agricultores se aplicarán las correspondientes sanciones, incluida la posible reducción o incluso el retiro de las
ayudas directas.
Desde 2005, todos los agricultores que perciben ayudas directas están sometidos a una ecocondicionalidad obligatoria8. Se
han adoptado diecinueve actos legislativos que afectan directamente a las explotaciones en los ámbitos del medio ambiente,
la salud pública, la sanidad animal, las medidas fitosanitarias y
el bienestar de los animales. Los beneficiarios de las ayudas directas se verán igualmente obligados a mantener las tierras en
buenas condiciones agrícolas y medioambientales. La definición
de estos imperativos corresponderá a los Estados miembros,
que deberán incluir normas relativas a la protección del suelo,
mantenimiento de la materia orgánica y estructura del suelo,
conservación de los hábitats y del paisaje, incluida la protección
de las pasturas permanentes. Como ejemplo de la planificación
7

8

Ejemplos de condiciones ambientales son el cumplimiento de densidades máximas de ganado vacuno u ovino, la observancia de condiciones
específicas para el cultivo en pendiente, el respeto de los volúmenes
máximos de abonos permitidos por hectárea, y la aplicación de normas
específicas sobre el uso de productos fitosanitarios.
Reglamento (CE) nº 1782/2003 del Consejo y Reglamento (CE) nº
796/2004 de la Comisión.

23

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

estricta que significó la adopción de esta PAC, se encuentran
establecidos, además de los mecanismos financieros regulados
y sus condiciones de acceso fijadas, límites temporales y metas
específicas a lograr por los estados miembros9.

3.2. La visión de los organismos de la región
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
también ha hecho su aporte, sobre todo en la evaluación y realización de estudios sobre la situación actual del agua y el riego
en los países de la región. En su análisis de las políticas aplicadas
para el uso agrícola del agua, la CEPAL ha identificado dentro de
la región algunas tendencias. Una de ellas tiene que ver con la
persistencia de una agricultura de riego fuertemente subsidiada
y con el reconocimiento del papel social que cumplen muchos de
estos proyectos. Actualmente, si bien se observa una tendencia
a procurar que se autofinancien, todavía es muy poco frecuente
que el sector agrícola tenga que pagar el agua que consume. Se
estima que en la mayoría de los países el costo del agua corresponde a menos de 1% del costo total de la producción agrícola,
lo que contribuye a que se mantengan prácticas de riego inadecuadas y a que la eficiencia en la utilización del agua sea baja10.
9

El cronograma que se estableció es el siguiente: 2000 Entrada en vigor
de la Directiva (Art. 25); 2003 Transposición en legislaciones nacionales, identificación de distritos y autoridades de cuencas hídricas, (Art.
23 y 3); 2004 Caracterización de las cuencas hídricas: presiones, impactos, análisis económicos (Art. 5); 2006 Establecimiento de una red de
monitoreo, comienzo de consultas públicas, plazo tardío (Art. 8 y 14);
2008 Presentación de borrador de plan de manejo de cuencas hídricas
(Art. 13); 2009 Finalización del plan de manejo de cuencas hídricas,
incluido un programa de medidas. (Art. 13 y 11); 2010 Introducción de
políticas de precios (Art. 9); 2012 Hacer operativos los programas de
medidas (Art. 11); 2015 Alcanzar objetivos ambientales, fin del primer
ciclo de gestión, segundo plan de manejo de cuencas hídricas y primer,
plan de manejo de inundaciones (Art. 4); 2021 Fin del segundo ciclo de
gestión (Art. 4 y 13); 2027 Fin del tercer ciclo de gestión, plazo final
para alcanzar los objetivos. (Art. 4 y 13)
10 Lord e Israel, 1996.

24

Otra tendencia identificada es la descentralización de la gestión
del riego mediante el establecimiento y fortalecimiento de asociaciones de usuarios, junto con la transferencia de las funciones administrativas de los sistemas a los mismos.
El traspaso de la gestión de los sistemas públicos de riego a
asociaciones de usuarios empezó en Colombia en la segunda
mitad de los años setenta. En México, desde principios de la
década de 1990 se ejecuta con éxito uno de los programas de
transferencia de gestión más grandes y ambiciosos en el mundo. En otros países también se han adoptado políticas para
otorgar a los usuarios, si bien no la propiedad, al menos las funciones de operación y mantenimiento. La principal dificultad
que enfrentan muchos países radica en que, como los sistemas
han sido diseñados, construidos y operados por dependencias del gobierno central, los usuarios están acostumbrados a
depender excesivamente de éste y, por lo tanto, no todos se
encuentran en condiciones de asumir esta responsabilidad en
forma inmediata11.
Un aspecto de la gestión del agua en la agricultura respecto del
cual todavía se observan pocos avances en la región es el del manejo del agua en zonas de secano. Éstas representan casi el 90%
de las tierras dedicadas a la producción agrícola y en ellas se concentra la mayoría de la población rural pobre. Si bien el riego es
muy importante para incrementar la productividad, existe una
amplia gama de actividades que pueden desarrollarse para mejorar el rendimiento de los suelos en zonas en que las lluvias son
y serán la única fuente de agua. El manejo agro-silvo-pastoril, la
conservación de suelos y la selección de semillas son algunas de
las opciones para estas tierras. El porcentaje de los recursos públicos presupuestarios asignados a tales efectos en la región —como,
por ejemplo, el manejo de cuencas, el control de la erosión y la investigación para adaptar cultivos a zonas de lluvia— no represen11 Para un desarrollo detallado de las evoluciones por país, consultar el
documento de la CEPAL “Tendencias actuales de la gestión del agua en
América Latina y el Caribe”, LC/L.1180, de agosto de 1999.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

ta sino una pequeña parte de los recursos asignados a obras de
riego y drenaje.
Mientras que en el viejo continente los avances han alcanzado
un grado muy profundo de desarrollo, consenso y participación,
en América del Sur esta situación difiere sustancialmente.
Si bien existen órganos e instituciones nacionales y subnacionales para el manejo del agua de riego, a nivel regional no se han
definido concretamente políticas o estrategias comunes para
llegar a aplicar los principios internacionalmente aceptados en
materia de gestión hídrica y de desarrollo ambiental sustentable.
Como institución representativa del proceso integrador latinoamericano encontramos al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), unión aduanera integrada por Argentina, Bolivia, Brasil,
Chile, Paraguay y Uruguay. Esta organización se constituyó el
26 de marzo de 1991, a través de la suscripción del Tratado
de Asunción, sentando las bases para el proyecto internacional
más relevante en que se encuentran comprometidos esos países. Los cuatro Estados Parte que conformaron el MERCOSUR
en primera instancia (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay),
buscaron la ampliación de las dimensiones de los respectivos
mercados nacionales a través de la integración, lo cual constituye una condición fundamental para acelerar sus procesos de
desarrollo económico con justicia social. Más tarde, afianzando
el proceso de formalización, se aprobó el Protocolo Adicional de
Ouro Preto, en 1994. Allí quedó cristalizada la estructura institucional del MERCOSUR y se lo dotó de personalidad jurídica
internacional. A partir de entonces, se adoptaron los instrumentos fundamentales de política comercial común que rigen
la zona de libre comercio y la unión aduanera que caracterizan
hoy al MERCOSUR (Arancel Externo Común).
La captación de las inversiones es uno de los objetivos centrales
del MERCOSUR. En un escenario internacional tan competitivo,
en el cual los países se esfuerzan por brindar atractivos a los inversores, la conformación de la unión aduanera es una “ventaja
comparativa” fundamental, pues otorga un marco muy propicio para atraer a los capitales. Aun con todas las dificultades

derivadas del difícil escenario económico internacional y de los
inconvenientes resultantes de los procesos de reestructuración
de las economías internas, el MERCOSUR ha sido uno de los principales receptores mundiales de inversión extranjera directa.
En el año 2000, los Estados Parte del MERCOSUR decidieron
encarar una nueva etapa en el proceso de integración regional, la cual se denominó “Relanzamiento del MERCOSUR” y
tuvo como objetivo fundamental el reforzamiento de la Unión
Aduanera tanto a nivel intracomunitario como en el de las relaciones externas. En la agenda del relanzamiento, decidieron
priorizar el tratamiento de las siguientes temáticas: acceso al
mercado; agilización de los trámites en frontera (plena vigencia del Programa de Asunción); incentivos a las inversiones, a
la producción, a la exportación (incluyendo las Zonas Francas),
admisión temporaria y otros regímenes especiales; Arancel Externo Común; defensa comercial y de la competencia; solución
de controversias; incorporación de la normativa MERCOSUR; fortalecimiento institucional del MERCOSUR y relaciones externas.
Sin embargo, a pesar de estos grandes avances en la dimensión
política y de transacciones económico-financieras, el MERCOSUR
ha quedado rezagado en cuanto a la fijación de políticas comunes en temáticas clave. Una de ellas es la energía y otra muy importante, cuya omisión seguramente impactará en el desarrollo
futuro de la región, es el manejo sustentable de los recursos
naturales y de la producción agropecuaria, en vistas a lograr
cosechas y especies animales de mejor calidad y en mayor cantidad, incrementando las posibilidades de comercialización internacional de los mismos. La falta de decisiones regionales con
respecto a la producción agropecuaria y su relación con el uso
de agua para riego presenta un riesgo potencial ante exigencias
constantes de mayor calidad y cantidad de productos para satisfacer tanto la demanda interna como la del mercado mundial.
Además de esto, la falta de dirección política unívoca dentro de
los estados nacionales atenta contra la celeridad en las decisiones del bloque y le resta fortaleza a las acciones aisladas que
puedan adoptarse en referencia a la temática en cuestión.

25

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

La estructura administrativa del MERCOSUR reconoce la importancia del manejo del agua y la agricultura mediante el Consejo del
Mercado Común (CMC), dentro del cual se encuentran integradas
la Reunión de Ministros de Agricultura y la Reunión de Ministros
de Medio Ambiente (RMMA)12. Dentro de esta última se encuentran operando los siguientes grupos: Grupo Ad-Hoc Lucha contra
la Desertificación y la Sequía (GAHLDS), Grupo Ad-Hoc Calidad de
Aire (GAHCA), Grupo Ad-Hoc Recursos Hídricos (GAHRH) y Grupo
de Trabajo Gestión Ambiental de Residuos y Responsabilidad post
Consumo (GTPARR). Los Grupos Ad-Hoc se conforman, en principio, con Puntos Focales Técnicos de cada Estado Parte. Los mismos
tienen carácter temporario y cesan en sus funciones concluida la
tarea asignada. La Comisión de Coordinadores de la Reunión puede crear todos los grupos Ad-Hoc que considere necesarios, los
cuales informan sobre las líneas y resultados de su labor.
Según establece su reglamento interno, la Reunión de Ministros
de Medio Ambiente tiene como funciones y atribuciones, en el
ámbito de sus competencias: velar por el cumplimiento del Tratado de Asunción, sus Protocolos Adicionales y Acuerdos firmados en su marco, así como de otras normas MERCOSUR; avanzar
en la elaboración de mecanismos comunes tendientes a profundizar las diversas modalidades de cooperación regional.
Durante la VII Reunión de Ministros de Medio Ambiente del MERCOSUR, llevada a cabo el 23 de noviembre de 2007, Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay (Estados Parte), junto con Bolivia y
Chile (Estados Asociados) y Venezuela arribaron a un acuerdo sobre el Plan de Trabajo, a ejecutarse por el GAHLDS, para la implementación de la primera fase de la estrategia de lucha contra la
desertificación, la degradación de la tierra y los efectos de la sequía, en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y los Efectos de la Sequía (CNULD).
La Estrategia MERCOSUR es la expresión de una Política Regional sobre la materia que se manifestará en directrices estratégicas orientadas al manejo sustentable de las tierras y a la
12 Establecida por Dec. CMC Nº 19/03.

26

movilización de recursos humanos, materiales y financieros que
permitan avanzar hacia el cumplimiento de los objetivos de la
CNULD, así como de los Objetivos del Desarrollo del Milenio.
En el marco del Programa de Cooperación PNUMA- ORPALC–
RMMAM, el Director Regional del organismo de Naciones Unidas
se refirió a la agenda de Cooperación de la RMMAM, abordando
aquellas áreas estratégicas y prioritarias en las cuales se compromete a cooperar: atenuar la desertificación/degradación de
tierras en armonización y políticas públicas; retomar el apoyo
en el tema de recursos hídricos cuando los Ministros lo estimen
oportuno; fomentar la temática de compras públicas sustentables en el marco de la Política de Producción y Consumo Sostenibles y Responsabilidad Post Consumo; asistir en la elaboración
de un documento de análisis para avanzar en el tema de bienes
y servicios ambientales; apoyar la realización de un registro de
contaminantes (PRTR) en materia de químicos y la creación de
capacidades en el marco de SAICM. De esto se concluye que la
atención puntual al MIRH no está traducida en acciones concretas, ni se ha comenzado con su estudio detallado.
Sí está elaborado un documento denominado Geo MERCOSUR,
realizado con la metodología GEO (Global Environmental Outlook), empleada regularmente por el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para realizar evaluaciones ambientales integrales, donde se le otorga una especial
atención a las políticas y a la gestión ambiental.
Mediante esta herramienta conceptual, se analiza el “estado del
ambiente”, incluyendo una evaluación de las presiones a las que
se encuentra sometido, los impactos observados, las respuestas
de gestión y políticas ambientales y posibles consecuencias de
las medidas que se toman en la actualidad. El enfoque del GEO
también contiene una evaluación de escenarios futuros posibles.
El proceso ofrece una serie de recomendaciones precisas y prácticas para generar políticas e incorporar la dimensión ambiental
al desarrollo.
A lo largo de GEO MERCOSUR se han celebrado talleres de consulta nacionales en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, y

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

se ha mantenido un sitio web donde se publican los informes de
avance. Actualmente, el último reporte está listo para su revisión
por parte del PNUMA. Durante 2005, según el Programa de Trabajo del Subgrupo de Trabajo (SGT) Nº 6 en lo referente a recursos hídricos, se planificó como actividad el “Proyecto de protocolo
sobre gestión de recursos hídricos” que incluye las siguientes tareas: continuar con el análisis de la propuesta de protocolo sobre
la gestión de recursos hídricos y articular con el Grupo Ad-Hoc de
Alto Nivel del Acuífero Guaraní y con el Proyecto para la Protección
Ambiental y Desarrollo Sustentable del Sistema Acuífero Guaraní.
En el mismo documento, se expresa la necesidad de contar con
padrones de calidad de agua levantados y compilados, abarcando un análisis de los padrones ambientales de calidad del agua
en los Estados Parte, a fin de armonizarlos haciendo énfasis en
las cuencas compartidas y generando la difusión de las informaciones sobre calidad de agua en el ámbito del SIAM.
Todas ellas deberían haber estado listas a finales de 2006 (exceptuando la armonización de padrones cuya fecha límite es
2007). Sin embargo, al momento de elaborar este trabajo, no se
encuentran registros de los logros obtenidos sobre estas líneas
de acción. El antecedente más importante en las experiencias
relacionadas al manejo integrado de recursos hídricos a nivel regional, es el tratamiento durante el año 2004 del tema del Acuífero Guaraní. El mismo ocupó la agenda de los Presidentes del
MERCOSUR, pero poco a poco comenzó a perder protagonismo
sin siquiera alcanzar los resultados planteados en ocasión de la
reunión extraordinaria de Asunción del Paraguay. En este sentido, la última referencia se encuentra en el informe redactado
tras la XXIX Cumbre Presidencial de 2005, donde los Presidentes
“Tomaron nota del estado de las negociaciones del proyecto de
Acuerdo sobre el Acuífero Guaraní, que consagra principios y criterios que garantizan la soberanía permanente e incuestionable
de los cuatro Estados Parte sobre ese importante recurso hídrico
transfronterizo, asegurando su utilización racional y sostenible”.
De igual modo, destacaron la importancia de ampliar el conocimiento técnico y científico sobre el Sistema Acuífero Guaraní.

Asimismo, los Estados Parte del MERCOSUR firmaron un Acuerdo
para la consecución del “Proyecto para la Protección Ambiental
y Desarrollo Sostenible Integrado del Sistema Acuífero Guaraní
(SAG)”, integrado por la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
El citado Acuerdo cuenta con financiamiento del Banco Mundial
y su unidad ejecutora es la Organización de Estados Americanos.
Sin embargo, se plantea desde este seno la necesidad de avanzar
en una gestión conjunta del recurso por parte de un organismo
creado en el ámbito del MERCOSUR y no por fuera de éste, que administre y proteja el Acuífero de una manera global. Sin pretender
transpolar experiencias históricas, el ejemplo de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) puede ser útil para diseñar un
modelo de Administración del Acuífero, puesto que son muchos los
temas en común que comparten ambas situaciones dado el carácter central y transnacional del recurso para sus poseedores.
En cuanto a la implementación del acuerdo marco sobre medio
ambiente del MERCOSUR13, se reconoce la riqueza hídrica de la
región y los recursos compartidos existentes, estableciendo que
la gestión integrada y eficiente de los mismos forma parte del
núcleo de los intereses de esta organización regional. Es importante dejar sentado un horizonte de acción comunitario en
el cual no solamente se establezcan los criterios básicos para
manejar el agua en general, y su uso para riego en particular,
sino encontrar caminos para viabilizar políticas comunes, en temas como: cuencas que cruzan varias jurisdicciones, aguas cordilleranas o que demarcan límites, conflictos río arriba-río abajo,
acuíferos compartidos, entre otros.
En cuanto a la vinculación con las comunidades, reviste un impacto muy favorable la integración de consorcios multinacionales de usuarios del agua, que provean un marco de legitimidad de base a las manifestaciones sobre la relevancia de estos
temas, no ya desde lo discursivo, sino desde el compromiso
concreto frente a los desafíos de implementación de políticas
supranacionales vinculantes para cada Estado.
13 Decreto 02/01.

27

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Segunda parte

Situación actual del riego en la Argentina

1. INTRODUCCIÓN
En los años recientes la frontera agrícola ha experimentado un
incremento significativo: según los últimos Censos Nacionales
Agropecuarios (CNA) creció la superficie utilizada para cultivos
en la Argentina. Esto redunda en fuertes impactos favorables
para la generación de empleo, el aumento de la producción
(PBI) y el aporte de estrategias de supervivencia para sectores
que en décadas anteriores soportaron situaciones negativas.
Según datos del Ministerio de Economía de la Nación y del
Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), considerando todas las áreas irrigadas del país (las de riego integral
y las de riego complementario), y restando las actividades no
irrigadas en las provincias comprendidas, la agricultura bajo
riego determina el 22% del Valor Bruto de Producción (VBP)
agropecuaria argentina1.
1

Este cálculo se obtiene al sumar el VBP de San Luis a la Región Pampeana y separando Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego de Patagonia,
con lo cual nos aproximamos al VBP de la agricultura bajo riego exclusivo o integral de la Argentina, representada por Mendoza, Río Negro,
San Juan, Catamarca, La Rioja y Neuquén. El 11,6% del Valor Bruto de
la Producción Agropecuaria es generado por la agricultura bajo riego;
claramente, es una estimación por defecto, ya que no incluye, en orden
de importancia, las áreas irrigadas de Buenos Aires, Tucumán, Córdoba,

El empleo total generado por el sistema agroalimentario,
de acuerdo al CNA 2002, alcanzó más de cinco millones de
puestos de trabajo, representando un 35,6% del total de
empleos de la economía nacional, muchos de los cuales se
ubican en las cadenas agroalimentarias. El sector primario,
que incluye las actividades agrícolas y pecuarias, genera el
27,6% del empleo del sistema agroalimentario (1.158.600
trabajos), mientras que el sector de la transformación industrial, la agroindustria propiamente dicha, alcanza el 28,1%.
El sector servicios, muy amplio en su contenido (transporte,
distribución comercial, servicios de comercialización, catering, empleo público relacionado, etc.) representa el 44,3%
restante. También es importante, en relación a la generación
de empleo, observar que este sector crea 3,83 puestos de
trabajo en otras actividades (industria, servicios, etc.), totalizando casi cuatro millones y medio.
Por lo tanto, puede afirmarse que en el sistema agroalimentario
existe una relación técnica de activación de trabajo de 4,83 a 1,
entre el empleo agropecuario y la generación total de empleo.
Santiago del Estero, Corrientes, Salta y Jujuy, como tampoco las áreas
irrigadas en cinturones verdes o el riego complementario en cultivos de
cereales, oleaginosos y forraje. Ver Componente Económico para mayor
detalle sobre este análisis.

29

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

El aumento de la actividad agroalimentaria, en esta relación de
casi 5 a 1, muestra su enorme potencialidad para generar puestos de trabajo, tanto en forma directa como indirecta.

2. DIAGNÓSTICO MULTIDISCIPLINARIO
El carácter participativo e interdisciplinario del diagnóstico realizado, brinda un avance significativo en la descripción y comprensión de los fenómenos asociados a la gestión del riego, al
incorporar la mayor cantidad de perspectivas posibles. De esta
manera, el estudio permite conocer y sistematizar las opiniones
y percepciones de los distintos actores involucrados en la institucionalidad pública y privada del sector.
Por lo tanto, el análisis e interpretación de la información
recogida, implica una mirada interactiva entre los diferentes abordajes de la realidad (usuarios del agua, dirigentes
de organizaciones y representantes institucionales). De este
modo, la riqueza de los resultados se relaciona con la posibilidad de reflejar una situación compleja, tanto en términos de
relaciones sociales como de las numerosas variables de gestión implicadas.
Cabe una observación respecto a la implicancia en el proceso participativo de los actores sociales convocados: todos
se caracterizan, en mayor o menor medida, más allá de su
heterogeneidad económica y sociocultural, por una alta conciencia sobre el tema y por una voluntad de querer expresar
su percepción.

2.1 Visión agroeconómica e hídrica
La superficie irrigada en la Argentina alcanza 1,81 millones de
hectáreas, cifra apoyada en datos del Censo Nacional Agropecuario 2002, aunque aproximada respecto de la superficie irrigada en la que se trabajan granos y cultivos forrajeros.

30

En relación a los cultivos predominantes en el territorio irrigado a nivel nacional, los de frutales y vid equivalen al 32% de la
superficie irrigada total, seguido por los cereales, con 26% de
dicha superficie. Contribuyen en menor medida las forrajeras,
con un 17% de participación relativa, los cultivos hortícolas,
aportando un 14%, y los industriales, ocupando el 12% de la
superficie total. Se observa en la actualidad un incremento no
registrado de superficie irrigada donde crecen cereales y oleaginosas.
Una rápida mirada a la evolución de la superficie irrigada a través de los años, revela que la importancia de los distintos grupos de cultivos ha ido variando. En la década de 1980, el riego
de hortalizas sobrepasaba al de cereales y forrajeras, e incluso
al riego de cultivos frutícolas. En la actualidad, la superficie irrigada de cereales y oleaginosas ocupa un importante porcentaje
del total, posiblemente cercano al 30%, y seguirían frutales y
vid en un porcentaje similar.
La superficie total irrigada experimentó, entre los Censos Nacionales Agropecuarios 1988 y 2002, un crecimiento del 34,5%
entre los años extremos de la serie.
La tasa anual equivalente de crecimiento es del orden de 2,7%,
de modo que el riego revela un dinamismo importante que en la
actualidad se mantiene constante. El crecimiento sostenido de
la superficie irrigada en un contexto de crisis económica, social
e institucional como el que atravesó el país durante los años
mencionados, pone de manifiesto la riqueza de poseer una política de aliento al riego y a la expansión de la frontera cultivada.
Esta capacidad permite incluso aspirar a elevar ese crecimiento
aún más, especialmente a raíz del desarrollo que experimentó
nuestra economía durante los últimos años junto a condiciones
de mercado favorables.
Por todo ello, habida cuenta de la potencia y aptitud para la
generación de riqueza que posee la actividad agropecuaria,
se enfrentan hoy inconvenientes relacionados sobre todo con
minimizar los efectos negativos de las sequías y garantizar la
disponibilidad hídrica.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

2.1.1. Diagnóstico Económico
El sector agroalimentario ampliado representa de manera
aproximada el 38% del producto bruto argentino. En otras palabras, más de un tercio de la riqueza generada por año en el
país tiene su origen en este sistema. El sector agropecuario, según datos del Ministerio de Economía y del INDEC, representa a
precios corrientes casi el 10% del valor del PBI (período 20022005), manifestando un crecimiento en relación a los años anteriores (5% en el período 1993-2001).
Geográficamente, las provincias que realizan un mayor aporte al valor bruto de la producción son: Buenos Aires (27%),
Córdoba (20%), Santa Fe (14%), Entre Ríos (6%) y Mendoza (6%). Queda en evidencia la importancia de la agricultura
extensiva de la región pampeana (cerealera y oleaginosa), y
de las actividades ganaderas de la zona como principal área
productiva nacional.
De acuerdo al número de personas residentes en las explotaciones agropecuarias2, se visualiza el importante rol de las pequeñas y medianas ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
Distinta es la situación en Mendoza, donde los pequeños agricultores residen en las fincas. La agricultura intensiva bajo riego
en el oasis -en especial con cultivos permanentes de elevados
niveles de capitalización como vides, olivos y frutales- permite
que todos estén cerca entre sí y, a su vez, de las pequeñas y
medianas aglomeraciones urbanas. Misiones, Santiago del Estero y Chaco muestran otra realidad de ocupación del territorio
y del empleo, representado en este caso por la gran importancia
de la agricultura familiar con bajos niveles de capitalización y
nula o escasa integración en redes con contratación de servicios
a terceros. La población agroindustrial de la Argentina es de
12.727.000 personas (35% de la población total del país), de
las cuales 3.828.180 viven en zonas rurales (30%), y 8.898.820
(70%) lo hacen en localidades con predominio agropecuario.
2

Censo Nacional Agropecuario 2002.

En cuanto al valor del agua, no existe una concepción arraigada
a nivel nacional del reconocimiento del recurso como un bien
económico. Esta realidad se traduce en la falta de una política
no sólo de fijación objetiva del precio del agua para riego, sino
en la ausencia de una estrategia específica que parta de los decisores públicos.
Sus consecuencias son múltiples y variadas: no permite concientizar acerca de su importancia y necesidad de cuidado
(que debe traducirse en un compromiso efectivo de mejorar
su eficiencia a través de prácticas y obras concretas); limita el
traspaso de estos sistemas a los actores involucrados que se
encuentran distribuidos territorialmente y tienen intervención
de hecho sobre el recurso; y desincentiva el establecimiento de
conductas de pago, traducido en la imposibilidad de generar
recursos genuinos y propios estructurales para el sector, que
propiciarían la disminución gradual de la dependencia financiera actual hacia, en primer lugar, organismos nacionales, y en
segundo lugar, instituciones internacionales.
La variable política adquiere aquí un valor relevante, como condicionante para el avance efectivo hacia la internalización del
concepto del valor del agua.
Las provincias deben asumir su compromiso de cobrar por el
uso del agua para todos sus destinos y para riego en particular.
El 60% de las provincias argentinas ubica al uso del agua con
fines agropecuarios en segundo lugar, luego de abastecimiento
poblacional. Ahora bien, dada la importancia asignada, la discusión acerca del valor del agua deberá estar dirigida hacia toda la
población en relación al aporte del sector a la economía.
Es importante señalar que el sector recursos hídricos arrastra
históricamente falencias notorias en los aspectos que hacen a la
aplicación de tarifas justas y razonables, en parte a causa de la
baja recaudación. En el sector riego, el sistema tradicional establece los valores a pagar por los regantes, denominados en este
caso canon, repitiendo cifras históricas que no responden a una
metodología de cálculo actualizada y no reflejan los verdaderos
costos de operación y mantenimiento.

31

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

De hecho, los precios pagados por el suministro de agua para
riego se fijan comúnmente por hectárea y por año, dado el criterio extendido de asociar la propiedad del agua a la del suelo, y
varían sensiblemente entre las diferentes provincias, así como
dentro de ellas entre los distintos consorcios o zonas de riego.
A esto se suma que si bien se encuentran contempladas en los
respectivos marcos legales acciones compulsivas de cobro, tales
como el apremio y/o el corte del servicio, no es una práctica generalizada en todas las provincias: el 55% no las aplica.
Estas medidas resultan ser poco operativas dadas las características de las organizaciones y autoridades de riego del país. En
este contexto, atentan contra el seguimiento de deudas y cobro
sistemático. En la mayoría de los casos, el corte del suministro
termina siendo la herramienta más efectiva.

2.1.2. Diagnóstico de los recursos hídricos
Para contextualizar la evolución del sector desde la perspectiva puntual de los sistemas de riego, se observa que de las
333.000 explotaciones agropecuarias relevadas por el Censo
Nacional Agropecuario 2002, unas 80.000 unidades realizan
riego. Dentro de éstas, el 92% posee menos de 25 hectáreas
(75.000 explotaciones) y 30.000 propiedades tienen menos de
9 hectáreas (Banco Mundial, 2002). En otras palabras, se trata
de pequeñas fincas cuyas posibilidades de acceder a tecnologías de riego son escasas.
En las estadísticas oficiales también se visualiza el perfil que
ha tomado el riego en los últimos tiempos. Mientras que la
superficie irrigada mediante riego integral creció en un 8,5%,
aquella con riego suplementario lo hizo en un 100%3. A pe-

3

32

Los cultivos que se benefician con riego integral requieren del riego durante todo su ciclo vegetativo para poder desarrollarse y brindar producción; en tanto, el riego complementario se suministra a cultivos que
pueden desarrollarse y brindar producción sin aporte del riego, pero

sar de no contarse con datos actualizados del Censo Nacional
Agropecuario (CNA) 2008, cuyo procesamiento se encuentra
actualmente en curso, se estima que ambas tendencias continuarán aunque, lógicamente, a menores tasas en cuanto al
incremento de superficie con riego complementario.
El riego integral se relaciona de forma estrecha con los cultivos
que se desarrollan en los distritos de riego, en general abastecidos por fuentes superficiales de agua y a partir de mecanismos de gestión institucional y operativa que incluyen una
fuerte participación del sector público. Por otro lado, el riego
complementario está más relacionado con la producción agrícola o forrajera de establecimientos individuales de dimensiones importantes, inicialmente no irrigados. Se apoya en el uso
de fuentes subterráneas de agua surgidas de perforaciones,
y su desarrollo depende muy poco de las contribuciones del
sector público y mucho de la propensión a invertir y de los
retornos que se obtendrán a partir de la comercialización de
esos cultivos.
En la Argentina, este tipo de riego se suministra casi exclusivamente a cultivos de granos y forrajeras, aunque también se extiende a cultivos hortícolas a cielo abierto, en particular a la papa, en ciertas áreas como el sureste de Buenos
Aires, el este de Santa Fe, parte de San Luis y el este de
Córdoba. Hace pocos años, se utilizaba riego complementario de manera principal para la producción de semillas de
granos de cereales, oleaginosas y forrajeras de alto valor y
calidad. Al avanzar en el tiempo, se ha aplicado también en
cultivos comerciales de granos y en praderas para producción de forraje.
Asimismo, es usado en frutales de áreas subhúmedas de las
provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Tucumán. Esto es importante no sólo por el destacado rol de la
cadena de frutas y hortalizas como generador de empleos sino
que adquieren con éste mayores rendimientos por unidad de superficie
y/o mejor calidad comercial.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

también por el hecho de que, en mayor o menor medida, todas las regiones agroecológicas del país poseen producciones y
transformaciones industriales de estos productos.

2.2. Visión legal e institucional
La gestión de los recursos hídricos, como ya hemos visto, es un
campo en el que interviene una compleja diversidad de actores y
prácticas sociales. En este sentido, también son sujetos de análisis por su contribución real y efectiva al mejoramiento de las
situaciones de desarrollo poblacional y territorial. En otras palabras, son núcleos de gestión social que pueden ser calificados en
función de sus competencias de gobernabilidad.
En el caso concreto de los sistemas hídricos, la misma está planteada desde la naturaleza del recurso agua y su importancia
para posibilitar los asentamientos humanos, conformando una
parte central del desarrollo socio productivo con base territorial.
Precisamente, en función de las características de orden legal,
institucional y organizacional, que marcan la fisonomía de la
gestión del agua (y de las relaciones que ésta conlleva), se ha
subdividido la descripción en las áreas mencionadas (legal, institucional, OUR).

2.2.1. Diagnóstico legal
Atendiendo a la sumatoria de herramientas e instrumentos jurídicos presentes en el ordenamiento legal, puede sostenerse con
claridad que el Derecho de regadío en la Argentina no resulta
homogéneo. El sistema federal impone la regulación autónoma
de cada jurisdicción provincial sobre el uso del agua en general,
y sobre el uso para riego en particular.
Esto lleva a que existan mecanismos normativos diferentes para
escenarios geográficos, ambientales, sociales y económicamente diversos, una virtud del sistema federal. Pero también cier-

tas jurisdicciones pueden aparecer rezagadas en su desarrollo
normativo frente a nuevas tendencias o instituciones modernas.
Fuera de estos supuestos expresamente delegados, las competencias estatales corresponden a las autoridades provinciales
conforme los esquemas constitucionales y las instituciones que
cada Estado provincial se otorgue. A grandes rasgos, y debido
a las singularidades características del régimen de regadío en la
República Argentina, dividimos los aspectos legales en nacionales, interprovinciales y provinciales.
En la normativa nacional, el poder legislativo ha sido investido
en el Congreso Nacional (Art. 44 de la Constitución Nacional)
al que corresponde (Art. 75 CN) legislar, entre otros, sobre los
aspectos hídricos promoviendo la construcción de canales navegables, la exploración de los ríos interiores, el dictado de leyes
protectoras y concesiones temporales de privilegios o recompensas de estímulo, etc. También se ha delegado en la autoridad legislativa nacional el dictado de normas de presupuestos
mínimos de protección ambiental (Art. 41 CN).
El poder judicial ha sido encomendado a la Corte Suprema de
Justicia y los tribunales inferiores de la Nación según establece
el Congreso (Art. 108 CN); habiéndose delegado (Art. 116 CN)
en el mismo el conocimiento y la decisión de las causas sobre
puntos regidos por la Constitución, por las leyes de la Nación
-con la reserva hecha a la aplicación de los Códigos de fondo por
las jurisdicciones locales-, y por los tratados con las naciones extranjeras; de las causas concernientes a embajadores, ministros
públicos y cónsules extranjeros; de las causas de almirantazgo y
jurisdicción marítima; de los asuntos donde la Nación sea parte;
de las causas que se susciten entre dos o más provincias; entre
una provincia y los vecinos de otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y entre una provincia o sus vecinos, contra un
Estado o ciudadano extranjero.
En el reparto de competencias entre el Estado Nacional y las
provincias en materia interjurisdiccional, el principio rector se
basa en los acuerdos interprovinciales y, subsidiariamente ante
falta de consenso, se apela a la función dirimente de la Corte Su-

33

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

prema de Justicia federal. En este sentido, puede observarse la
conformación de organismos interjurisdiccionales para coordinar el uso del recurso que cada provincia realiza en forma autónoma: existe cierta tendencia hacia una intervención territorial
directa de tales entes en materia ambiental.
En los sistemas de participación y de toma de decisiones de las
respectivas provincias, así como también en los sistemas económicos financieros de las estructuras regionales y en los mecanismos de solución de conflictos, la jurisprudencia existente
entiende aplicables para dirimir diferendos interprovinciales sobre el uso de las aguas, una serie de principios que en definitiva
conforman el status jurídico correspondiente a las relaciones
entre las distintas jurisdicciones político territoriales.
Cabe aquí un comentario especial al procedimiento de solución amistosa de controversias, impulsado desde organizaciones de raigambre federal, como es el caso del Consejo Hídrico Federal (COHIFE).
Respecto a lo provincial, el orden institucional argentino presenta
un presupuesto histórico que explica su conformación sistémica.
Los Estados provinciales son preexistentes al Nacional, conformado
como nuevo Estado en 1853. Esta preexistencia implica que con la
llamada Revolución de Mayo de 1810 y la posterior Declaración de
la Independencia de 1816, los gobiernos regionales que integraron
tal proceso se conformaron como verdaderos Estados soberanos.
El presupuesto histórico de considerar a las Provincias como entidades políticas anteriores al Estado Nacional, supondrá que el
mismo detente únicamente aquellos poderes que le sean delegados expresamente por aquéllas (Art. 121 CN). Así, y coherentemente con la autonomía de los Estados provinciales, corresponde a los mismos darse su propia organización constitucional
y establecer sus propias instituciones. Como Estado preexistente, en todo aspecto que no sea delegado de manera expresa en
el orden federal, mantiene rasgos de soberanía.
En otras palabras, la previsión expresa de aspectos propios de
la política y planificación hídrica, y sobre el uso del agua para
riego, no es extraña a la realidad normativa provincial.

34

Para concretar un proceso de concertación federal que permita
acordar prácticas y políticas comunes en aquellos casos en que
resulte pertinente, la autoridad nacional puede acompañar a
las autoridades provinciales. Este proceso, en buena medida, se
ha presentado con la conformación del Consejo Hídrico Federal
mediante el Acuerdo Federal del Agua y la adopción concertada
de los Principios Rectores de Política Hídrica4. Además, en la realidad federal argentina es necesario atender la planificación de
políticas regionales que contemplen la unidad de cuenca para la
gestión del recurso hídrico.
La experiencia local ha resultado de interés con valiosas soluciones mediante tratados interprovinciales que distribuyen el
recurso entre las provincias interesadas.
Incluso establecen programas de aprovechamientos interprovinciales, atentos al desarrollo de las regiones agrícolas irrigadas de las cuencas. Pero aún así, y sin perjuicio de la jurisdicción
dirimente necesaria que la Constitución otorga a la autoridad
judicial nacional, resulta de utilidad el desarrollo de mecanismos de solución amistosa de desacuerdos interprovinciales, que
faciliten la adopción de políticas y planes coordinados. En este
sentido, el Consejo Hídrico Federal ha avanzado en distintos
mecanismos que favorecen tal tipo de concertaciones.
Considerando que el aprovechamiento del agua de regadío se
presenta como el uso de mayor consumo relativo, la gestión de
la oferta y la demanda resultarán determinantes para la posibilidad de un aprovechamiento integral del recurso. Dentro de las
políticas de gestión hídrica que buscan subsanar los conflictos que
surgen de la escasez de agua, las políticas sobre la oferta generalmente se presentan como inversiones estructurales en proyectos
hidráulicos que, combinados con los adecuados conocimientos
técnicos, permiten la captación, almacenamiento y distribución de
las aguas y el funcionamiento eficaz de los sistemas5.
4

5

ENRIQUEZ, Ignacio Oscar y MAGNANI, César Raúl (2005), “Hacia una política hídrica para la República Argentina”, Universidad Externado de
Colombia, Bogotá, Pág. 123.
SUMPSI VIÑAS, José María et al (1998), Pág. 31.

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2009

Hasta hace pocas décadas, los responsables políticos centraban su atención en el aspecto de la oferta, dejando de lado
los problemas ajenos a la infraestructura de la gestión hídrica. El planteo típico de estas políticas consistía en estimar las
necesidades de agua y construir las obras necesarias para
garantizar suficiente recurso, asegurando la oferta hídrica. A
medida que la demanda aumentaba por una sociedad creciente, nuevas obras de infraestructura ampliaban la oferta. Hoy
en día, se vislumbra un límite natural en la explotación de los
recursos, debiéndose recurrir a fuentes de agua cada vez más
lejanas con el consiguiente aumento en la complejidad y costo
de la obra. En algunos casos, se ha debido recurrir de manera
excepcional a fuentes alternativas de menor costo como es
el caso del ahorro de agua mediante mejoras en la infraestructura de conducción, la reutilización de aguas residuales de
origen cloacal o industrial, la desalación de aguas salobres o la
captación de lluvias.
Actualmente, el ahorro de agua se ha convertido en una clara
fuente alternativa de recurso hídrico6, ejemplificándose al respecto que a escala mundial, un ahorro del 10% del consumo de
agua en riego permitiría duplicar el consumo urbano7.
Las normativas provinciales contemplan diversas previsiones
tendientes a financiar tal infraestructura, con el límite que impone la capacidad económico financiera del sector productivo
que utiliza el agua para regadío. Sin embargo, y a pesar de la
existencia de múltiples mecanismos normativos reguladores
del financiamiento de las obras impulsadas, se pronostica la escasez de dinero para financiar obras de infraestructura, lo cual
exigirá una modernización en la administración del agua que
permita aumentar la recaudación8.
6

7
8

VALERO DE PALMA, Juan (1998), “Legislación de Aguas y marco legal
actual en España”, 1º Jornadas Hispano-Argentinas de modernización
de la gestión del riego, Mendoza.
SUMPSI VIÑAS, José María et al (1998), Pág. 48.
CHAMBOULEYRON, Jorge (2000), “El futuro del riego en la Argentina”,
en Congreso Nacional de Aguas, Río Hondo, junio de 2000, Pág. 3.

Además de ello, se estima conveniente un adecuado régimen de
evaluación previa que facilite la labor de planificación de tales
obras, mediante la consideración de la aceptabilidad y eficiencia
técnica y económica de las mismas, lo que sin duda facilitará
no sólo la asignación de los recursos económicos y financieros
limitados, sino que incluso podrá otorgar pautas objetivas para
disponer fomentos económicos fundados en la utilidad general
del proyecto.
Con este panorama, surge la necesidad de nuevos instrumentos que
brinden a la Administración los recursos necesarios para solventar
los nuevos caudales demandados. Diversas áreas de desarrollo en
gran parte de la zona árida y semiárida de la Argentina cuentan con
un agotamiento en la disponibilidad hídrica, estando la totalidad de
la oferta asignada al consumo que se realiza con la actual eficiencia
de distribución y aplicación. En consecuencia, quien pretende impulsar una actividad que demanda un volumen hídrico, no encuentra
actualmente suficiente disponibilidad para su satisfacción lo que
complica en consecuencia el financiamiento de proyectos.
Como se ha analizado más arriba, no es extraño al derecho provincial la existencia de mecanismos de financiamiento de obras
hídricas, pero dependiendo los mismos de la capacidad financiera de los usuarios directos. Aun cuando el proyecto es conveniente y necesario desde una perspectiva técnica, no siempre es
viable en su faceta económica.
Dentro de las alternativas actuales, se encuentran actividades
que consumen grandes volúmenes hídricos con bajos niveles
de eficiencia, cuya escasa rentabilidad no permite solventar las
obras de infraestructura necesarias; esta situación es muy frecuente en el regadío de Argentina. Por otro lado, gran parte
de las nuevas demandas se originan en actividades de escaso
consumo pero con una alta rentabilidad que permite asumir los
costos para obras de infraestructura pertinentes, generando
necesarios ahorros de agua e incluso volúmenes extras en beneficio de toda la comunidad de usuarios.
Siguiendo esta lógica, se plantea la viabilidad de nuevos consumos basados en un ahorro del recurso hídrico como fuente de

35

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

dotación, lográndose los mismos mediante la gestión eficiente
en otros sectores del sistema a partir de obras de infraestructura solventadas por quien requiere el beneficio de dicho excedente ahorrado. En concreto, una recomendación atendible
en la perspectiva legal del aprovechamiento integral del agua
para riego resulta la implementación y promoción de sistemas
normativos que permitan eficientizar los sistemas de conducción para regadío mediante un uso múltiple y coordinado de los
mismos, con otras actividades económicas que puedan aportar
el recurso financiero necesario.
Estos mecanismos económico financieros no se encuentran generalizados en el derecho provincial; sin embargo, existen algunos casos donde se les ha dado una base sobre la cual han
crecido signficativamente, brindando cierta experiencia en una
aplicación preliminar.
Pero para mejorar la oferta neta, no sólo puede volverse eficiente la distribución mediante una mejor infraestructura. También
pueden desarrollarse estrategias tendientes a un aprovechamiento de caudales hídricos a los que, hasta hoy, no se les prestaba atención por considerarlos un desperdicio. Esta regeneración de aguas residuales se debe utilizar en cultivos restringidos
a forestación. En el caso de su utilización en productos destinados a consumo humano es preciso realizarles previamente un
tratamiento industrial específico para no correr riesgos respecto
de la salud de los consumidores.
La práctica de reutilización de aguas regeneradas9 ha aumentado notablemente en popularidad como consecuencia, entre
otras causas, de la demanda creciente de agua, las exigencias
de preservación de la calidad hídrica y los costes crecientes del
desarrollo de nuevas fuentes de agua cada vez más lejanas10.
La regeneración y reutilización de aguas residuales ha alcanzado un notable desarrollo incluso en países con recursos hídricos
9

MUJERIEGO, Rafael (1995), “Otros recursos: desalación y reutilización”,
El Monte, Pág. 185.
10 SUMPSI VIÑAS, José María et al (1998), Pág. 45.

36

suficientes, debido a la necesidad tanto de ampliar sus abastecimientos como de resolver el problema de vertidos11.
En los aspectos propios de la administración de las aguas residuales, especialmente las regeneradas, es necesario considerar
que junto a la gestión hídrica (es decir, aquella que importa el
uso y aprovechamiento de las aguas) en muchos casos aparecen competencias conexas que atienden la calidad o salubridad
del recurso y que pueden estar total o parcialmente encomendadas a otras autoridades ajenas al agua propiamente dicha.
Este es el caso de las autoridades sanitarias, municipales o que
hacen al servicio público de saneamiento (cuyo objeto no es
utilizar las aguas, sino depurar los efluentes).
Debe observarse en este contexto que el ejercicio de la competencia establecida legalmente a las autoridades de agua
es irrenunciable, improrrogable y debe ser ejercida directa y
exclusivamente por las mismas. Lo expuesto es así por dos
razones: porque ella se halla establecida en interés público y
porque la competencia surge de una norma estatal y no de la
voluntad de los administrados ni de la voluntad del órgano
en cuestión12.
Particularmente, en lo que refiere al actuar estatal en torno
al uso especial del agua, las aguas regeneradas por los tratamientos de saneamiento se encuentran bajo la jurisdicción y
contralor de la autoridad del agua, excediendo tal práctica al
objeto del servicio público de saneamiento o a la gestión de la
salubridad y ornamento urbano. En efecto, la gestión del recurso hídrico debe ser contemplada a la luz del ordenamiento
jurídico en su integridad, conforme determina el Principio de la
Unidad del Derecho reconocido en forma pacífica por la doctrina
y jurisprudencia, por lo que se recomienda la observación de la
integridad del régimen jurídico de las aguas.

11 CABALLER, Vicente y GUADALAJARA, Natividad (1998), “Valoración
económica del agua de riego”, Mundi-Prensa, Madrid, Pág. 94.
12 MARIENHOFF, Miguel (1965), “Tratado de Derecho Administrativo”,
Abeledo Perrot, Buenos Aires, Tomo I, Pág. 546.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

En este sentido, los operadores del servicio público de agua potable son beneficiarios de concesiones y permisos de agua para
tal fin. Dichos títulos jurídicos le confieren la facultad para el
uso del agua y no su propiedad. Esto, en cuanto conforme al
régimen vigente, el agua otorgada es de dominio público y por
ello no puede ser objeto de enajenación alguna. El aspecto comentado es de esencial importancia a partir de que el dominio
de ese bien natural sólo puede desafectarse “formalmente por
disposición del poder público competente, ya sea el Congreso
Nacional”- al cambiar mediante una ley formal la condición jurídica del bien, debiendo modificar para ello lo dispuesto por
el Art. 2340 del Código Civil-, o la Autoridad Provincial competente -al especificar o transformar el bien mediante un acto
jurídico válido-, o en su caso, por un “hecho” de la naturaleza –
excluyéndose expresamente los hechos humanos como causas
de desafectación13.
En el caso del agua otorgada en concesión o permiso para
abastecimiento poblacional, la misma permanece en todas
las etapas del servicio brindado por el operador del servicio
público, sin que se produzca desafectación alguna dentro del
dominio señalado14. Consecuentemente, se encuentra dentro
de la esfera jurisdiccional que los sistemas normativos otorgan a las autoridades de agua como policías del uso del recurso hídrico. En función de ello, dicho recurso debe ser utilizado
por el concesionario o permisionario en el fin para el que se
le otorgó y bajo las condiciones de la concesión, no gozando
el concesionario –como consecuencia del carácter público del
recurso- de la posesión ni la propiedad de la misma en ningún momento15. Por ello, el concesionario de uso del agua -en
13 MARIENHOFF, M. (1960), “Tratado del Dominio Público”, TEA, Buenos
Aires, Pág. 179 a 198.
14 PINTO, M. (2002), “Reuso de efluentes en el marco jurídico argentino”,
LLGC, Pág. 819.
15 MARIENHOFF, Miguel (1939), Pág. 225 y ss.; MARIENHOFF, Miguel
(1960), Pág. 358, señala que “las concesiones de uso sólo son constitutivas de meros derechos de uso. No traslativas de dominio”.

este caso uso poblacional- no puede disponer un uso distinto
al otorgado en el título que le confiere el uso del bien público –como sería la reutilización en fines agrícolas-, sin la ampliación del mismo al nuevo uso, constituyendo lo contrario
causal de caducidad.
Esta posibilidad de autoridades diversas interactuando con relación a un mismo objeto, unas en cuanto a la gestión del uso
y preservación del agua y otras en cuanto a la salubridad o al
cumplimiento de un servicio público de saneamiento, exige
adoptar mecanismos normativos de coordinación institucional
a efectos de evitar conflictos de competencias que terminen por
restar eficiencia al sistema de contralor estatal.
Estas conclusiones en torno a la reutilización de agua regenerada de origen cloacal, resultan plenamente extensibles al
reuso de aguas regeneradas de origen industrial, y responden
a la visión de manejo integrado del recurso hídrico. El sistema
normativo argentino, salvo el caso de la provincia de Mendoza, no presenta un desarrollo destacable en materia de regulación del uso de aguas regeneradas, contrastando ello con
algunas prácticas aisladas donde se está impulsando este tipo
de experiencias.
Los proyectos de desarrollo de infraestructura de agua potable y saneamiento, deben ser necesariamente coordinados con
proyectos de desarrollo de regadíos. Pero esta línea evolutiva
no puede darse de manera espontánea, sino que requiere del
necesario acompañamiento estatal mediante su regulación y
control. Del mismo modo en que es altamente recomendable
el aprovechamiento posterior de los efluentes de aguas utilizadas, tal aprovechamiento no debe producirse sin un adecuado
régimen que lo contenga. Es necesario una política activa en la
materia, que no sólo planifique el desarrollo de infraestructuras,
sino también el sistema jurídico institucional que potencie los
beneficios de tales infraestructuras y mitigue los riesgos que
pueda conllevar la misma.

37

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

2.2.2. Diagnóstico institucional (Macro)
Desde el punto de vista institucional, se ha desarrollado un análisis pormenorizado, relevando información sobre las siguientes
variables: Organización, Normas de creación y funcionamiento,
Estructura organizativa interna, Planificación, Dirección, Evaluación y control, y Entorno. En base a su estudio, se llega al diagnóstico de fortalezas y debilidades.
Los sujetos de estudio en la órbita del Estado Nacional son dos
organismos que en los últimos años atendieron a la agricultura irrigada: la Subsecretaría de Recursos Hídricos (Secretaría de
Obras Públicas, Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios), incluyendo en su órbita a la Empresa Agua y
Energía Eléctrica (EAEE) e instituciones de investigación; y la ex
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (actual
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca), que integra en su
jurisdicción a las Estaciones del INTA ubicadas en las zonas de
riego. A su vez, los Estados provinciales se dedicaron al subsector mediante organismos similares ubicados en las secretarías
dedicadas a los recursos hídricos y al sector agropecuario.
Se destaca la relevancia del Programa de Servicios Agrícolas
Provinciales (PROSAP) con competencia distintiva dentro de la
estructura del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. El
PROSAP encara la inversión pública mediante la implementación de proyectos con financiamiento externo que contemplan
en forma específica a la agricultura irrigada. Dicho organismo
ha sido el de mayor impacto estructural en el desarrollo del
riego en el territorio argentino. En este sentido, su acción destacada no ha sido sólo la capacidad para evaluar y financiar
proyectos, sino también su rol de coordinador de esfuerzos
aislados en pos de la consolidación de un camino homogéneo
en cuanto al posicionamiento del agua para riego a nivel país,
fomentando la instalación gradual de procesos de planificación y de capacidades múltiples en las provincias.
A nivel nacional, uno de los principales avances institucionales
fue el ya referido documento “Principios Rectores de Política

38

Hídrica de la República Argentina”16, suscripto el 17 de septiembre de 2003 por representantes de las áreas hídricas de 23
provincias y por el Director Nacional de Políticas, Coordinación y
Desarrollo Hídrico de la S.RRHH. Asimismo, y en el marco de sus
funciones y competencias, la Subsecretaría de Recursos Hídricos
como instancia nacional de coordinación de la política hídrica a
nivel país, en el año 2006 lideró, junto al Consejo Hídrico Federal
(COHIFE), un proceso de elaboración de lo que hoy se conoce
como el Plan Nacional Federal de los Recursos Hídricos.
Pese a los esfuerzos realizados, no tienen los Principios Rectores
ningún correlato legal o regulatorio, como así tampoco algún tipo
de seguimiento formal o estable. La misma falencia se observa
en los objetivos generales diseñados en el mencionado Plan.
Al tomar un abordaje interprovincial, se verifica que en la Argentina cerca del 90% de los cursos de agua son compartidos por
dos o más provincias, generando en ocasiones conflictos entre las
jurisdicciones. Existen pocas organizaciones interjurisdiccionales
formalmente constituidas donde se ejerce la gestión hídrica con
una visión completa de la cuenca, siendo el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO) el más desarrollado e institucionalizado. De igual modo, cabe destacar la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro, como
así también la Comisión Regional del Río Bermejo (COREBE).
Desde la perspectiva de los gobiernos provinciales, la Constitución Nacional transfiere a las provincias todo el poder no delegado a la Nación, dentro del cual se encuentran los recursos hídricos. Por lo tanto, el análisis institucional para una estrategia
de riego requiere enfocarse en las provincias argentinas.
En términos generales, puede afirmarse que la dispersión en lo
referente a la gestión de sus recursos hídricos es, sin lugar a
16 Brindan lineamientos que permiten integrar aspectos técnicos, sociales,
económicos, legales, institucionales y ambientales del agua en una gestión moderna de los recursos hídricos. Los principios son: 1) El agua y
su ciclo; 2) El agua y el ambiente; 3) El agua y la sociedad; 4) El agua y
la gestión; 5) El agua y las instituciones; 6) El agua y la ley; 7) El agua y
la economía; 8) La gestión y sus herramientas.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

dudas, la característica más dominante de la trama institucional
del país. Razones de diferente índole han determinado la creación y desarrollo de un sinnúmero de organismos públicos, con
injerencia en la gestión de los recursos hídricos.
Merecen comentarse asimismo los conflictos institucionales
que se suscitan entre los organismos hídricos de las provincias
y los entes generadores de energía eléctrica por la operación
de las centrales hidroeléctricas, debido a desacuerdos respecto
de los desembalses (conflictos de usuarios, fundamentalmente
con los usos domésticos, riego y control de inundaciones aguas
abajo de sus emplazamientos).
Como rasgo fundamental, se destaca no sólo la heterogeneidad
en cuanto al diseño de las instituciones provinciales probablemente originada en la realidad e importancia del recurso para
cada provincia, sino también la superposición de competencias
existentes como consecuencia de múltiples organismos con acciones relacionadas, laxitud en la implementación de los marcos
normativos, dictado de leyes sin reglamentación efectiva, compleja burocracia, entre otras. Las aristas mencionadas permiten
concluir que la característica dominante del orden institucional
es la gestión fragmentada de los recursos hídricos y su manejo
sectorial tanto en lo nacional como provincial, con intereses diferentes y enfoques distintos.
Estos factores no menores condicionan la implementación de
estrategias conjuntas en materia de riego, tornándose aquí
crucial el rol de la coordinación pública para hacerlas efectivas.
Además, las políticas de privatizaciones de servicios básicos
como el agua y la energía, impactaron en la trama institucional
que cambió en dimensión y complejidad, con múltiples agentes
privados y numerosos entes reguladores.
A partir del análisis particular realizado en las organizaciones
provinciales relacionadas con el riego, se encuentra una relación
directa entre el diseño de dichos organismos y su institucionalidad, más allá de los condicionantes geográficos, climáticos,
territoriales y socioeconómicos del entorno. La especificidad, la
estructura de toma de decisiones, la sujeción a cambios políti-

cos sucesivos, la independencia de recursos, son variables que
hacen a la capacidad administrativa de gestión.
En la Argentina, se han identificado veinticuatro organismos provinciales que tienen injerencia directa en el agua para riego con
funciones formalmente asignadas. Del total, el estudio toma una
muestra del 70%, sobre la cual se efectúan los análisis siguientes:
el 63% de los organismos son desconcentrados; el 33% descentralizados y autárquicos y el 4% autónomo y autárquico con el
grado de autarcía (es conocido el caso del Departamento General de Irrigación de la Provincia –DGI- de Mendoza). A su vez, no
todos los organismos descentralizados lo son efectivamente en
la práctica.
Con respecto a las máximas autoridades de los cuerpos mencionados, solamente cuatro de ellas (la Administración Provincial
del Agua en la Provincia del Chaco; el Departamento Provincial
del Agua en Río Negro; el Departamento de Hidráulica en San
Juan y el DGI en Mendoza) son designadas mediante propuesta
del Poder Ejecutivo con acuerdo legislativo. Las restantes son
nombradas y removidas por el Poder Ejecutivo Provincial de
modo discrecional. En algunas se encuentran atenuantes, como
por ejemplo el caso de CORFO Río Colorado, cuya autoridad es
designada mediante concurso público, siendo el único caso que
prevé tal procedimiento.
Sin duda la plena disponibilidad sobre los recursos y la oportunidad de los mismos, incide en el desarrollo de acciones independientes de gestión. Por su parte, menos común aún es la
presencia de atributos como la autarcía, que es la capacidad de
establecer sus propios recursos (autosuficiencia económica). La
gestión del agua de riego en la Argentina presenta serios desafíos relacionados con la baja eficiencia de los sistemas, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, la medición
oportuna del recurso; estos retos están lejos de lograrse con los
recursos propios que el sector ostenta. De las organizaciones
del riego estudiadas, un promedio (lineal) del 60% se destina a
sueldos y gastos de funcionamiento. En reiteradas ocasiones se
habla de la pérdida económica que produce la ineficiencia en la

39

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

gestión de los recursos hídricos, pero no se relaciona dicha ineficiencia con el accionar de las organizaciones con competencia
directa en la gestión del recurso. Son muchos los factores que
redundan en pérdidas económicas por mala gestión.
En primera instancia la planificación, como proceso fundamental de ordenamiento de acciones en pos de una estrategia definida, cuyos cursos de acción tengan una referencia directa hacia
aquella, es hoy una de las principales dificultades de las instituciones de riego en el país. No es generalizada la formulación
de planes directores entendidos como instrumentos de planificación que permiten el ordenamiento del recurso, escaso y vulnerable, para optimizar su uso con un enfoque que promueva la
participación, cuyo objetivo final sea lograr una gestión integral
del agua incluyendo todos aquellos factores que influyen en la
oferta y demanda hídrica. Hoy, un importante 75% de las provincias estudiadas no cuenta con un Plan Hídrico, Planes Directores o procesos de planificación documentados.
En materia de recursos hídricos y en particular del riego, la
característica sobresaliente es la estrategia adaptativa. Ante
cambios fundamentales que han ido sucediendo a lo largo del
tiempo con alto de grado de ocurrencia de fenómenos de manera sostenida, se reacciona adaptándose a estos cambios inevitables y estructurales que afectan al recurso, pero no se actúa
sobre los mismos para aprovecharlos o tomar acciones anticipadas que reduzcan la vulnerabilidad de aquel. En este sentido, las
provincias han ido adaptando sus estrategias en función de la
exigencia que el financiamiento nacional o internacional exigía,
realizando previsiones coyunturales sobre todo relacionadas
con obras.
Con respecto a los sistemas de información utilizados, la situación en las provincias es aún materia pendiente. El 64% de las
provincias estudiadas no cuenta con sistemas de información
sistematizados y oportunos para la toma de decisiones. Estas
herramientas constituyen un insumo vital en este tipo de organizaciones, teniendo en cuenta que estamos ante un recurso
escaso y vulnerable.

40

En este aspecto, no tienen incorporadas de manera sistemática
las funciones de monitoreo y evaluación. La evaluación en base
a la información que provee la medición de los recursos hídricos
es incipiente. Existen mediciones puntuales, como ser la conductividad, la contaminación, sistemas de alertas meteorológicas,
registros varios, algunos catastros, incipientes sistemas de información geográfica y nulos sistemas de información gerencial.
No obstante estar previstos los registros y catastros en cada
una de las leyes de agua de las provincias, éstos se encuentran
en su mayoría desactualizados, y sus mecanismos de actualización se hallan desfazados en función de las posibilidades que
hoy brindan las tecnologías de información y de comunicación
(TIC). Los registros estipulados prevén acciones voluntaristas
de los usuarios para la actualización de los mismos. Tanto los
catastros como los registros siguen siendo simples inventarios.
Existen sistemas de información variados y con un grado de desarrollo muy dispar en las diferentes provincias estudiadas. Si
bien existe el Sistema Nacional de Información Hídrica, a nivel
de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, éste no
logra unificar información de relevancia para la toma de decisiones estratégicas. El sistema produce una serie de estadísticas no disponibles en forma oportuna y cuya medición la realiza
una empresa privada (EVARSA) que en algunas provincias toma
los datos provistos por ellas mismas para la incorporación al
sistema. La información que debiera contener esta herramienta, tendría que reflejar la situación de las provincias en aspectos frecuentes, e incitar a que las mismas desarrollen su propio
sistema en base a parámetros comunes para medir de manera
homogénea el comportamiento del agua de riego a nivel país.
Por su parte, los sistemas de información no deben quedar en la
órbita exclusiva de los organismos de riego. El rol de los mismos
y la información que poseen es crucial para el desarrollo económico de aquellos actores cuya base es la agricultura. De las provincias estudiadas, ninguna ha encarado una acción sistemática
que brinde información adecuada para el sector agrícola.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Finalmente, se detecta una amplia necesidad de generación de
capacidades, destacando el rol de los recursos humanos en su
consecución. En este sentido, existe una disociación entre el valor que se le otorga al personal como una variable crítica a la
hora de mejorar la gestión y el correlato presupuestario o en
actuaciones concretas a su favor. Asimismo, esta dimensión se
vincula con la aplicación de procedimientos eficientes, uso de
información gerencial, sin dejar de lado a la capacitación, activos intangibles que determinan la marcha de una organización
con el mandato específico de satisfacer necesidades humanas.
Para ilustrar la precariedad de esta situación a nivel de organismos de riego, de acuerdo a lo relevado hasta aquí: el 91% de
las provincias no posee planes formales de capacitación y, en
la misma línea, se observa que ninguna implementa sistemas
de gestión de recursos humanos. La capacitación generalmente
ocurre si existe demanda y muchas veces queda reservada a los
estamentos profesionales. Aunque con particularidades y diferencias de escala según cada perfil provincial, esta situación se
replica en todas las jurisdicciones del país.
Sería interesante la realización de tareas de homologación de
contenidos para futuras instancias de formación, en un entorno
de comunicación fluida y atención a las necesidades más diversas a lo largo de todo el territorio nacional. Para una eficiente
concreción de este proceso es importante incorporar a las universidades, tanto como referentes teóricos como para el desarrollo de las operatorias de capacitación, en tanto se podrían
aprovechar sus recursos ya existentes.

2.2.3. Diagnóstico institucional micro (OUR)
La apropiación del valor del agua nos conduce a los usuarios,
pero no sólo en cuanto al aporte que los mismos puedan destinar al sector, sino a su papel como agentes facilitadores de
cursos de acción. El aprovechamiento y gestión eficiente del
recurso debe estar basado en un planteamiento cuyo susten-

to sea la participación y formación continua de los usuarios. La
descentralización de acciones al nivel más próximo donde se
encuentra el recurso es uno de los caminos, que junto con la capacitación posibilitarán la gestión eficiente del mismo. En este
marco, no se presenta en la esfera nacional un grado similar
de desarrollo y formalización de las organizaciones de usuarios.
En provincias como Mendoza, San Juan y Buenos Aires (CORFO),
mediante las Inspecciones de Cauce, Juntas de Riego, Consorcios
de Riego o Cuencas de Desagüe respectivamente, las formas de
participación de los usuarios se encuentran formalmente constituidas como instancia de administración efectiva del recurso
en una relación directa de colaboración, negociación permanente y responsabilidades compartidas con los organismos públicos. Inclusive en estas provincias los usuarios tienen representación en los órganos de gobierno (Consejo Consultivo, Tribunal
Administrativo) de las instituciones de riego.
A su desigual grado de formalización y operación efectiva, se
suma la falta de sistemas unificados de gestión al interior de las
organizaciones, además de actuar de manera independiente del
organismo público rector del riego en la provincia. En general,
en estos casos la posición de las instancias de usuarios es de demanda hacia el sector público más que de corresponsabilidad.
La incorporación de los usuarios a la matriz de gestión del recurso no sólo asegura optimizar la administración del mismo, sino
que le otorga al sistema gobernabilidad y legitimidad.
En el Foro Mundial del Agua, celebrado en La Haya, y dentro
del marco para la acción de la Global Water Partnership (GWP)
se estableció que “la crisis del agua es a menudo una crisis de
gobernabilidad” y se identificó la necesidad de colocar a la gobernabilidad eficaz del agua como una de las principales prioridades de acción (GWP 2000). La Declaración Ministerial de La
Haya reforzó este punto de vista y solicitó “que se gobernara
sabiamente el agua para asegurar una gobernabilidad eficiente,
de manera que la participación del público y los intereses de
todos los colaboradores fueran incluidos en el manejo de los
recursos hídricos”.

41

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

Una revisión de la legislación sobre la administración del riego
en las provincias, muestra que en la mayoría de ellas, se prevé la
constitución, funciones y atribuciones de los consorcios o asociaciones de usuarios del agua de riego. Las diferencias radican
en el nivel de descentralización y autonomía o autogestión de
las asociaciones en la administración y gestión del recurso y, en
particular, del nivel de desarrollo institucional que han alcanzado en el tiempo.
En general se encuentra que en las provincias, a pesar de
disponer de normas legales y autoridades de aplicación desarrolladas, las asociaciones de usuarios son débiles, carecen de presencia en su zona de influencia, o simplemente
no funcionan.
En otros casos, las autoridades de aplicación se han hecho cargo
de las funciones que originalmente tienen delegadas las juntas
o asociaciones de riego. Las legislaciones provinciales norman
los procedimientos y estatutos por los que se rigen y se constituyen en la mayoría de los casos como personas de derecho
público. Sus funciones están generalmente destinadas a participar en la distribución, conservación y mantenimiento del
sistema de riego. En algunos casos su responsabilidad abarca
percibir tasas correspondientes por los servicios prestados, arbitrar en los conflictos, realizar contratos de obra, elaborar los
presupuestos anuales y tomar medidas para hacer cumplir las
normas y procedimientos a los usuarios de acuerdo a lo que
indica la ley.
Las organizaciones de usuarios de riego en la Argentina tienen
características diferentes de acuerdo a las distintas provincias
y aún dentro de ellas. Esta variación depende de la geografía
y clima de cada provincia, la disponibilidad del recurso hídrico, la modalidad de gestión del organismo que administra el
agua y las particularidades de los usuarios y sus propiedades. A
grandes rasgos, las organizaciones de usuarios de riego en algunas de las provincias analizadas para este trabajo (Mendoza,
Tucumán, La Rioja, Catamarca, San Juan, Córdoba y Neuquén)
pueden ser agrupadas en las siguientes categorías:

42

OUR autónomas: poseen una estructura establecida formalmente cuyos cargos son elegidos por los usuarios. Poseen una autonomía financiera relativamente consolidada.
Los usuarios, a través de sus representantes, son los que
toman decisiones con respecto a las obras –generalmente
menores- y al mantenimiento de su distrito. Mantienen una
relación articulada con la institución encargada de administrar el agua de riego pero con autoridad propia sobre los
cauces que le corresponden. Este es el caso de Mendoza, y
algunos consorcios de gestión privada en provincias como
Tucumán y Neuquén, y algunos consorcios de la provincia
de Córdoba.
OUR participativas con dependencia funcional: si bien cuentan
con una estructura adecuada, el funcionamiento de las mismas
mantiene dependencia administrativa y financiera con la institución encargada de manejar el agua de riego. La capacidad de
toma de decisiones está limitada por la disposición de recursos
(maquinarias, personal, monetario). Este es el caso de San Juan
y algunas zonas de Tucumán.
OUR de escasa participación: se incluyen en esta categoría
los distritos donde los usuarios tienen poca o nula capacidad
de decisión con respecto al manejo del agua de riego que les
corresponde. Hay una gran dependencia financiera con respecto al Estado, que asume las obras y el mantenimiento del
sistema. Este es el caso de algunas zonas de Catamarca, La
Rioja y Neuquén.
OUR inexistentes: hay zonas de riego donde no está organizado el sistema de mantenimiento y distribución del agua. En
estos casos la institución encargada de administrar el agua de
riego atiende sólo las zonas donde existe alguna obra vinculada
a la distribución. Generalmente, los usuarios no pagan el uso
del agua o lo hacen en una proporción ínfima. Este es el caso de
algunas zonas de Catamarca, La Rioja y Córdoba.

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2009

Sintetizando lo expuesto, se observa una vinculación entre una
mayor autonomía por parte de las organizaciones de usuarios
y una gestión más eficiente del recurso hídrico. Sin embargo,
esa autonomía no significa dejarlas desprotegidas. Es necesario acompañar la independencia en el manejo del agua con una
estructura de administración estatal, que proporcione la normativa y las herramientas necesarias para lograr que estas entidades puedan cumplir adecuadamente su función. Por ejemplo, la
posibilidad de otorgarles personería jurídica permite a las organizaciones de usuarios disponer de sus propios recursos y decidir en función de ellos.
Como se ve, las organizaciones de usuarios de riego cumplen
un papel central en el manejo del recurso hídrico en sus jurisdicciones. Para acompañar el proceso de fortalecimiento de
tales entidades es necesario: 1) un marco jurídico legal que
permita un desempeño claro y ágil a las organizaciones; 2) una
institución encargada de administrar el agua que sea capaz de
garantizar el control eficaz del sistema y de proponer políticas hídricas que aborden la problemática del recurso hídrico
en forma integral, también debe tener la capacidad de acompañar inicialmente los procesos de fortalecimiento de las organizaciones de usuarios para que puedan adquirir autonomía;
3) usuarios comprometidos y dispuestos a lograr un sistema
de distribución del agua equitativo, eficiente y respetuoso del
medio ambiente.
Estos esquemas se han desarrollado principalmente en zonas de
riego intensivo. La irrupción creciente del riego complementario en
regiones de cultivos extensivos, impone la necesidad de adecuar
los consorcios de usuarios tradicionales a un escenario donde el
agua subterránea no se encuentra asociada a un canal o infraestructura de riego compartido. Como ejemplo destacado, se identifican los consorcios de agua subterránea en la provincia de Córdoba.
En todos los casos se requiere de igual o mayor compromiso por
parte de los usuarios en cuanto al uso y asignación del recurso.
Así, las asociaciones de riego constituyen un importante elemento para lograr un uso equilibrado y sostenido del agua.

3. APROXIMACIÓN A UN ANÁLISIS FODA
El desarrollo de una visión de manejo integral del riego y su aplicación en la práctica, necesariamente debe considerar una serie
de factores externos (oportunidades y amenazas) e internos
(fortalezas y debilidades) que inciden en las estrategias para
instrumentar un Plan de Acción.
La selección de esta metodología de análisis radica en su simplicidad a la hora de transmitir las principales conclusiones de
los diagnósticos temáticos, además de mostrar las relaciones
que ocurren entre ellos. Por otro lado, es un método mundialmente aceptado para identificar nichos de acción estratégica
en base a la detección de los factores componentes de los fenómenos en estudio.
Especialmente para el caso del riego en la Argentina, la complejidad y variabilidad entre las situaciones relevadas requiere de
una herramienta que unifique e integre las visiones que de otro
modo quedarían aisladas, paso esencial en la formulación de
una estrategia homogénea y sustentable.
Por fortalezas y debilidades se entienden las características
internas a un fenómeno o estructura administrativa que se
encuentra bajo estudio, ya sean positivas o negativas, respectivamente. En este caso, se considera a los sistemas de riego,
las instituciones que lo manejan, las variables microeconómicas
que lo afectan, la organización de usuarios del servicio y las disposiciones legales vigentes.
Las oportunidades y amenazas se estudiaron dentro del contexto argentino y mundial, en sus facetas política, macroeconómica, legal, y en particular, en las variables relacionadas con
el acceso a financiamiento, organización de sistemas de riego
y criterios universalmente aceptados relativos al manejo integrado de recursos hídricos. De la construcción de una matriz
FODA se extraerán, como resultados fundamentales, escenarios
estratégicos identificando “potencialidades” que relacionan
fortalezas con oportunidades; “desafíos”en los que se consignan aquellas oportunidades del entorno que sólo pueden apro-

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�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

vecharse revirtiendo las debilidades internas; “riesgos” constituidos por las fortalezas que enfrentan amenazas del entorno;
y “limitaciones”, marco en el cual se cruzan analíticamente las
amenazas con las debilidades.

3.1. Principales fortalezas para el manejo integrado del
agua para riego
A continuación se presentan las fortalezas por áreas temáticas.
La estrecha interrelación entre dimensiones obliga a realizar un
esfuerzo de agregación y sistematización, que arroja como resultado un esquema simple de fácil comprensión y transmisión.

3.1.1. Económico
Respecto de las principales fortalezas económicas identificadas
y analizadas, cabe sintetizarlas fundamentalmente en las importantes probabilidades de acrecentar la frontera agrícola. Esto, en
relación directa con las chances que brinda el contexto económico, la expansión de la superficie cultivada, el incremento relacionado con el uso de riego complementario (en comparación con el
integral), las variables macroeconómicas (tipo de cambio, precio
de commodities, precio de productos agropecuarios, demanda
de alimentos), y el aumento de la capacidad productiva de los
suelos a raíz de la incorporación de nuevas tecnologías.
Una señal de mejora real respecto de las administraciones de
agua y de los sistemas de riego, es el cambio institucional promovido por el PROSAP a través del sistema de financiamiento de los
bancos internacionales BID y BIRF. El progreso técnico e institucional logrado, permite cumplir con estándares de calidad técnica
en el desarrollo de proyectos, corresponsabilidad financiera provincial y compromiso institucional de los regantes y autoridades.
En tal sentido, los ejemplos exitosos hablan por sí solos de esta
nueva realidad. El caso de la vid (representa el principal cultivo

44

bajo riego integral en la Argentina, con más de 220.000 hectáreas) es el de un sector que ha demostrado en los últimos
quince años una gran dinámica. En relación concreta al impacto
de la expansión de la vitivinicultura sobre los sistemas de riego,
los procesos de reconversión de viñedos mejoraron el uso del
agua y su rendimiento.
Como en la vitivinicultura, hay otros sectores productivos con
una adecuada visión estratégica para afrontar en el corto y mediano plazo las acciones necesarias tendientes a obtener progresos técnicos, económicos y sociales, tanto en los sistemas de
riego como en las producciones y las sociedades involucradas.
Así lo demuestra la amplia expansión del PROSAP a nivel nacional, cuya área de intervención en infraestructura y gestión
hídrica sigue creciendo a pesar de las dificultades que el desarrollo de estas acciones debe transitar en términos económicos,
normativos e institucionales.

3.1.2. Recursos hídricos
En lo que hace a las principales fortalezas identificadas y analizadas, respecto de los recursos hídricos en general y del riego
en particular, se observa como eje el gran desarrollo técnico de
modos de riego más eficiente. Es una ventaja comprobada la
utilización de herramientas modernas de gestión para administrar correctamente el recurso hídrico (por ejemplo: planes
directores, planificación estratégica, sistemas de información,
capacitación, generación y transferencia de tecnología, etc.).
En tal sentido, a nivel nacional, la Subsecretaría de Recursos
Hídricos ha avanzado en la implementación de los Principios
Rectores de la Política Hídrica Nacional. Precisamente de acuerdo al principio Nº 20 (Planificación hídrica en cada una de las
jurisdicciones) y en consonancia con el Consejo Hídrico Federal
(COHIFE) integrado por las autoridades de agua de las provincias, se avanzó en la detección de una serie de problemas generales que afectan al país en el sector de los recursos hídricos.

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2009

Sin embargo, en este contexto, se han realizado pocos avances
concretos ya que casi ninguna de las provincias tiene un Plan
Director y menos aún una estrategia para avanzar en el uso eficiente del agua de riego. Por este motivo deberá profundizarse
y potenciarse la idea, ya que por el momento se trata de una
fortaleza latente cuyos resultados dependen de la atención que
se le preste.
Cabe mencionar el avance que se alcanzó con los Planes Directores diseñados en la provincia de Mendoza: su comprensión integral de la temática del riego, en el marco de la modernización
del manejo de los recursos hídricos, proporciona una cantidad
importante de elementos positivos. Los mismos se pueden extrapolar a las realidades particulares de otras provincias.
En la experiencia mendocina, se corrobora la repercusión favorable de estas herramientas de gestión, ya que no sólo se
han traducido en una serie de obras concretas para satisfacer
necesidades estructurales de vieja data y otras derivadas de
las problemáticas contemporáneas relacionadas con el medio
ambiente y la contaminación, sino también han evidenciado un
avance en aspectos cruciales como el ahorro del agua para riego, su mejor utilización, la extensión de la frontera productiva
y la capacitación de los usuarios en nuevas técnicas de riego.
Siguiendo con el mismo criterio, se visualiza una serie de escenarios recomendables para ser profundizados en líneas relacionadas tanto con la planificación de infraestructura como
con el fortalecimiento de las instituciones de gestión (obtención de mayores recursos, modernos sistemas de información,
enfoque basado en procesos, capacitación de su personal, etc.);
descentralización de la gestión en organizaciones de usuarios;
incremento de la eficiencia del riego para equilibrar la oferta y
la demanda; equipamiento del sector con nuevas tecnologías
de riego; mejoras en los sistemas administrativos de registro de
perforaciones y los manuales o reglas constructivas, etc. Cabe
mencionar que la integración de las acciones consideradas permitirá a su vez el desarrollo sustentable de éstas, en cuanto al
manejo del riego.

3.1.3. Legal
Surgen con claridad del análisis de los aspectos legales del
sector, dos fortalezas centrales: la diversidad y la riqueza de
los instrumentos jurídicos provinciales, que son el fruto de la
práctica del federalismo en la materia. A su vez, constituyen un
amplio marco conceptual que define las políticas regionales por
unidad de cuenca. Es de destacar el derecho de inherencia entre
el agua y la tierra, como elemento que tiene la virtud de evitar
grandes concentraciones en áreas bajo riego. En este sentido,
se observa el valor del agua como insumo básico e insustituible
y, por tanto, sujeto a la capacidad reguladora del Estado, quien
tutela no sólo el derecho sino el uso correcto y basado en la lógica del bien común y la preservación del recurso. La propiedad
de este derecho se relaciona con nuevas alternativas, como por
ejemplo: la competencia originaria de las provincias, que permite generar experiencias innovadoras exitosas en lo que hace a
la reglamentación.
En este sentido, adquiere relevancia el análisis de los presupuestos mínimos de protección ambiental (Art. 41 CN), como otra de
las herramientas capaces de generar políticas unívocas que, a
través de un mecanismo de adhesión por parte de las provincias, respete su autonomía y les permita orientar acciones en
la ampliación de áreas bajo riego. Dicha mejora puede lograrse
a través de iniciativas de protección y promoción que resulten
atractivas a las jurisdicciones provinciales, encuadradas en una
política federal que plasme el necesario marco normativo único
y proactivo para el sector riego.
De la misma manera, como elementos facilitadores más concretos, existen tratados y organismos interjurisdiccionales
cuyo accionar se ve acompañado por la vocación de colaboración entre los Estados provinciales para optimizar la utilización del recurso hídrico y resolver posibles controversias. Asimismo, su espectro se ha ido ampliando con el tiempo y con
el incremento de las demandas, tanto de los sistemas irrigados como desde los mismos usuarios, quienes cada vez están

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�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

más conscientes y preocupados por la provisión sostenible y
la calidad del agua de riego. En relación a ello, se visualiza una
marcada intención de promover y fomentar prácticas adecuadas a partir de la unicidad de organismos legisladores y reguladores en el agua de riego. En muchas provincias se visualiza
la aspiración de aplicar principios de eficiencia e innovación,
evolucionando a través de una política sólida y estable a través del tiempo.
Trabajar sobre la oferta hídrica surge como el más inmediato y
eficaz modo de incrementar la misma, a través de mayor cantidad de obras y planificación de nuevos regadíos, estableciendo
las condiciones de uso, explotación y retorno de la inversión por
parte de los beneficiarios, ex ante de tomar las decisiones. En el
orden de la demanda hídrica, surge la posibilidad de condicionar
la misma a través de exigencias de incorporación tecnológica y
mejor uso del agua y el suelo, priorizando las actividades que
puedan sostenerse organizativa, social y económicamente en
el tiempo.

3.1.4. Institucional macro
Desde el punto de vista de la detección de fortalezas relacionadas con lo institucional en el manejo integrado del agua para
riego, se detecta como eje un marco internacional cuyos lineamientos generales son ampliamente aceptados para lograr que
este uso del recurso hídrico sea económicamente eficiente, socialmente equitativo y ambientalmente sustentable.
En forma sintética, este positivo consenso dispone que el diseño institucional de una autoridad de aguas se nutra de un gran
desarrollo conceptual y técnico sobre la innovación a nivel de
las organizaciones.
Otro factor importante es la existencia de muchas instituciones
dedicadas específicamente a la gestión hídrica, lo que configura
un tejido con claros indicios de voluntad política y esfuerzos
por integrar la gestión del recurso agua. Asimismo, esta trama

46

institucional se ve reforzada por la presencia de organismos
coordinadores (MAGyP, PROSAP, COHIFE) e interjurisdiccionales
de cuenca (COIRCO fundamentalmente).
Un aspecto positivo adicional es el acuerdo sobre la necesidad de fomentar la eficiencia organizacional específica del
riego y en las herramientas para hacerlo, lo que permite la
consiguiente evolución tecnológica, dadas las facilidades de
acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicaciones (TIC).
En igual sentido debe entenderse la cooperación internacional con organismos de riego de diferentes países, con la
consiguiente transferencia de experiencias compartidas con
otras naciones, sus lecciones aprendidas y la diversidad de
los sistemas de riego. Así, se genera un proceso de enriquecimiento múltiple que abarca desde los aspectos históricos y
culturales hasta los puramente técnicos relacionados con la
modernización, los procesos administrativos y el manejo de
recursos humanos.
Finalmente desde lo institucional, se detecta como fortaleza la
voluntad de participar de los usuarios, que amplía aún más las
posibilidades de manejo integrado del agua para riego.

3.1.5. Institucional micro (OUR)
En el contexto del manejo integrado del agua, la organización
social de usuarios de agua para riego constituye un elemento
central en el diseño de estrategias de desarrollo sostenible. La
integración de los productores en estas instancias constituye
una de las acciones estratégicas esenciales para lograr un manejo integrado del agua de riego en la Argentina.
De esta forma, se puede cumplir con un principio de desarrollo
sostenible desde el punto de vista económico, social y ambiental. Al mejorar la eficiencia en el uso del agua destinada al riego,
ocurren beneficios económicos directos en el ambiente (como
la recuperación de suelos salinizados), el uso sustentable de los

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2009

acuíferos y la preservación de humedales, junto con otras externalidades positivas de orden social.
Asimismo, la participación de las OUR facilita la coordinación
institucional, al potenciar programas, proyectos y actividades
de las diferentes entidades públicas y privadas. De esta forma,
las OUR contribuyen a mejorar el nivel de vida de los productores asociados, incrementando la productividad del trabajo y la
renta de las explotaciones agrarias.
Las OUR como organizaciones locales, a medida que adquieren mayor presencia mediante el cumplimiento de sus funciones, pueden canalizar nuevas acciones relacionadas con la
gestión del riego y con otras instituciones vinculadas para la
ejecución de programas y proyectos que contribuyan al desarrollo local.
La incorporación de los criterios ambientales, el manejo de los
recursos en forma integrada (agua, suelo, cultivos, ambiente,
población) a través de buenas prácticas agrícolas (BPA), son
uno de los tantos beneficios que se pueden canalizar cuando se
dispone de una organización de base distribuida en el espacio
geográfico en que se desarrolla cada sistema de riego.
La importancia institucional y social que adquieren las OUR en
varios ordenamientos (por ejemplo, Mendoza y San Juan) está
respaldada en la posesión de personería jurídica, lo que les da la
posibilidad de manejar sus recursos y, por ejemplo, realizar sus
propias transacciones comerciales, junto con la independencia
funcional y real de la autoridad hídrica, siendo sólo susceptibles
de ser auditadas en sus cuentas por órganos de control interno
y externo, como pueden ser los Tribunales Administrativo o de
Cuentas, respectivamente.

3.2. Principales debilidades identificadas
Así como analizamos las fortalezas, de la misma manera se procedió con las principales restricciones y problemas por área.

3.2.1. Económico
La ocupación del territorio en las zonas desérticas con oasis artificiales, muestra elevada concentración poblacional y económica. Esto plantea grandes problemas a los sistemas de riego, al
ampliar sus funciones en forma integral para la satisfacción ya
no sólo de demandas de agua destinada al riego sino también
para los demás usos (abastecimiento poblacional, industrial, recreativo, etc.). Así se generan serios conflictos potenciados por
el hecho de que los regantes se han habituado a un rol pasivo
consistente sobre todo en pagar lo menos posible por un servicio que esperan sea prestado con alta calidad, en tiempo y
forma, por la autoridad administrativa.
Otra restricción identificada es la dificultad de preservar la calidad del recurso. Dada la gran concentración poblacional, agrícola e industrial, surge la necesidad de actividades de control
cualitativo evitando la contaminación por parte de emisores
concentrados (industrias) o dispersos (residuos sólidos urbanos) que disminuyen la capacidad del agua en cuanto a la satisfacción de necesidades básicas.
La consecuencia económica es el deterioro de la infraestructura
social, con pérdida creciente de productividad debido a elevaciones del nivel freático y salinización, crecientes injusticias en
la distribución y ausencia de expectativas de progreso.
No obstante, la posibilidad de recibir inversiones para mejoramiento por parte del sistema de créditos del PROSAP, ha actuado como movilizador de iniciativas públicas resolviendo estas
dificultades y sensibilizando a los regantes sobre la necesidad
de su participación en la administración del sistema. En algunas
zonas donde los mismos usuarios podrían tomar sus decisiones
optimizando la satisfacción de sus necesidades, es importante
moderar progresivamente los “excesos” de regulación que, en
muchos casos, representan una restricción tanto en lo económico como en lo administrativo.
La disponibilidad de agua a un precio asequible produce cada
vez más inquietud a nivel político y económico. El aumento de

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�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

la población y los ingresos más altos estimulan la demanda directa e indirecta de mejores servicios de saneamiento y abastecimiento, tanto de alimentos, bienes manufacturados y energía,
como de servicios medioambientales.
La determinación del precio adecuado del agua es uno de los
más complejos problemas cuya solución requiere fundamentalmente de un cambio cultural, tanto en las autoridades de organismos de gestión del riego, como por parte de los usuarios y
actores económicos. Si bien las técnicas más recientes siguen
siendo imperfectas cuando se trata de reflejar el verdadero
valor que la sociedad atribuye al agua y a los servicios hídricos, al menos facilitan la comprensión de las implicancias que
conllevan las distintas opciones de desarrollo, y contribuyen a
mejorar la rendición de cuentas y la transparencia en la gestión
del agua.
Teniendo en cuenta sus propiedades únicas en tanto elemento esencial para la vida y los papeles innumerables que llega a
desempeñar, el agua goza de múltiples valores, tanto sociales,
culturales y medioambientales, como económicos.
Todos ellos han de ser considerados a la hora de elaborar políticas y programas relacionados con el agua si se pretende conseguir una gestión de los recursos hídricos que sea equitativa,
eficiente y sostenible para el medio ambiente.
La valoración económica es una herramienta que ayuda a evaluar los costos y los beneficios de las distintas estrategias de
gobernabilidad y de los servicios hídricos. El objetivo perseguido con este método de análisis costo-beneficio es mejorar
la eficiencia en el uso del agua, sobre todo en la agricultura,
potenciando la relación entre el agua empleada y la cosecha
obtenida, con el fin de que las distintas demandas de recursos
hídricos puedan ser satisfechas. En un mundo en el que la competencia por los recursos se ha intensificado, mejorar la eficiencia en el uso del agua resulta cada vez más importante.
En el esquema actual de un productor promedio, el porcentaje
del costo de producción destinado al agua ronda entre el 1 y el
2%, en casos de riego superficial. En las explotaciones con uso

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de agua subterránea, este costo se incrementa levemente por la
adición de las tarifas energéticas, variables según los proveedores en diferentes jurisdicciones. Ello atenta contra la valoración
efectiva que tiene el recurso para la continuidad de su actividad
económica, ya que si no dispone del mismo, sería inviable cualquier evolución productiva.
Sumado a estas incertidumbres, existe el factor de dificultad
de cobro de los cánones o tarifas por servicios relacionados
con el agua de riego. En primera instancia, los valores de estas tasas han sido fijados, en la mayoría de los casos, sin un
análisis exhaustivo de lo que verdaderamente significan los
costos y beneficios derivados de la disposición de agua, en
el momento y con la calidad que se necesita, para lograr una
producción competitiva.
A nivel mundial, el principio de “el usuario paga” se está convirtiendo en un criterio cada vez más importante a la hora de establecer las tarifas. Las tarifas del agua son excesivamente bajas en muchos ámbitos de los sectores municipal y agrícola y, a
menudo, ocurre que el tipo de tarifas aplicadas en la actualidad
no cubre todos los costos, sobre todo debido a la percepción
general de que el agua y el saneamiento son bienes públicos17.
Como resultado de ello, las subvenciones y una inversión deficitaria (falta de mantenimiento, rehabilitación y expansión de los
servicios hídricos) son habituales.
Por una parte, las protestas de la sociedad y la presión política
han frenado el aumento de las tasas, y por otra, solicitar el pago
íntegro situaría estos servicios fuera del alcance de la mayoría
de las personas desfavorecidas. Como resultado de ello, las subvenciones por parte de otros usuarios del agua, de los gobiernos y de las instituciones donantes siguen siendo necesarias
para lograr el objetivo de abastecimiento de agua.
En general, en las administraciones que cobran canon por el
uso del agua para riego, existen razones para afirmar que los
17 Naciones Unidas, 2° Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos
en el mundo: “El agua, una responsabilidad compartida”, ONU. 2006.

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precios cobrados como prorrata no alcanzan a cubrir los costos
de operación, mantenimiento y mucho menos inversiones en
las organizaciones de regantes. En muchos distritos de riego
del país, ellos no contribuyen económicamente en forma adecuada a sostener el sistema, ni siquiera en los gastos básicos
necesarios de mantenimiento. El fenómeno se agrava dado que
no se ha desarrollado una medición objetiva sobre los aspectos
que determinan los costos reales de mantener las estructuras
de riego.
Resulta fundamental poder entender mejor las múltiples facetas del valor del agua y las herramientas económicas relacionadas. Tanto los planificadores como los responsables de
elaborar políticas necesitan entender las posibilidades y las
limitaciones de las técnicas de valoración y el papel que éstas
pueden jugar en la orientación de los debates y decisiones sobre la gestión y distribución de los recursos hídricos. También
se necesitan técnicos capacitados que sepan expresar con claridad los conceptos económicos, hacer uso de las herramientas
disponibles y ayudar a todas las partes implicadas a manifestar sus valores y preferencias. De este modo, las herramientas
de valoración pueden favorecer la transparencia en la gobernabilidad del agua y mejorar las posibilidades de compartir
informaciones. Sin embargo, el verdadero desafío a la hora de
valorar el agua no consiste en dominar las técnicas econométricas necesarias para realizar su valoración económica, sino
en la capacidad de reflejar en las decisiones de gobernabilidad
y gestión los diversos valores del agua, reconocidos por sus
múltiples usuarios.
La confianza mutua es el valor que se debe recrear en el sistema, y para esto hace falta tiempo, administración adecuada y
ejemplos visibles.
Sintetizando, las principales debilidades desde la visión económica son: imposibilidad de cubrir gastos de operación y
mantenimiento por parte de organismos y usuarios junto a la
ineficiente valoración del recurso; conflictos por distintos usos
del agua en oasis irrigados de gran concentración poblacional y

económica; y baja disponibilidad de recursos de financiamiento
tanto públicos como privados destinados a inversiones en riego.

3.2.2. Recursos hídricos
En cuanto a las principales restricciones y problemas identificados y analizados, específicamente en lo que hace a los
recursos hídricos, podemos decir que en general la escasez de
agua se encuentra asociada o vinculada a las bajas garantías
ofrecidas a nivel de sistemas de riego, entre otros factores,
debido a la falta de disponibilidad de obras clave. En otras palabras, no existe una adecuada infraestructura de captación,
regulación, y/o distribución, y la existente muestra graves
faltas de mantenimiento.
La mayoría de los sistemas de riego superficial en la Argentina
posee muy bajas eficiencias de conducción y de aplicación. Esto
genera que, a pesar de existir oferta suficiente, la demanda hídrica sea difícil de satisfacer, debido a las elevadas pérdidas y a
problemas de distribución y asignación en cultivos.
Por otro lado, una proporción importante de la superficie irrigada tiene problemas de elevada salinidad en suelos y con
ascensos freáticos, debido a que generalmente existe una sobreabundante oferta hídrica para la demanda existente (como
ocurre en las provincias de Río Negro, Neuquén y Mendoza). La
ineficiencia de estos sistemas y las características de los suelos,
hacen que poco a poco se vayan produciendo pérdidas en la
capacidad productiva. Algunos casos se pueden ver en las provincias citadas precedentemente.
Con respecto al aumento de la oferta, se propone como posibilidad de excepción la reutilización de aguas residuales o provenientes de otras fuentes (por ejemplo, lluvias o aguas salobres).
Sin embargo, esta metodología presenta sus desventajas, sobre
todo en la calidad del agua, como ser el elevado contenido de
sólidos en suspensión; su calidad depende del agua de procedencia muchas veces con alto contenido de sales; la presencia

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�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

de microorganismos transmisores de enfermedades; la necesidad de restricción o cambio de especies vegetales utilizadas; la
necesaria remodelación de sistemas de riego y explotación; y la
necesidad de medidas de prevención para proteger la salud de
trabajadores y consumidores.
En lo atinente a los recursos subterráneos, a pesar de poseer potentes acuíferos en el territorio del país, la explotación de los mismos en la mayoría de los casos se ha hecho en forma anárquica,
sin una adecuada planificación y gestión, causando problemas de
sobre-explotación. Se estima una continuidad de esta tendencia,
ya que se desconoce casi totalmente la oferta y las limitaciones
de los recursos subterráneos, ante una extracción cada vez mayor. La disminución de calidad y cantidad se visualizan como impactos relevantes, por ejemplo, en Mendoza, Catamarca, La Rioja
y San Juan entre otras provincias, con los consiguientes efectos
económicos y sociales negativos dentro del sector.
De este modo, se configuran tres elementos desfavorables:
poca planificación del uso del recurso agua, baja eficiencia de
riego en los sistemas e inadecuada tecnología de riego. Como
efecto de estas dificultades, se produce una escasez “localizada” del agua, la salinización de suelos, y la contaminación de
acuíferos. En síntesis, los puntos que principalmente afectan a
una política de manejo integrado pueden identificarse como:
deficiente planificación y gestión a nivel institucional del riego;
limitada descentralización de la gestión del riego; valorización
disfuncional del agua de riego (canon, tarifas); limitada, obsoleta y escaso mantenimiento de la infraestructura de riego; baja
eficiencia en el sistema de distribución; escaso financiamiento
y continuidad del mismo; carencia en actividades de investigación aplicada y capacitación.

3.2.3. Legal
La creciente dificultad para garantizar la satisfacción de las demandas hídricas implica una mayor competencia entre los sec-

50

tores usuarios del agua, y entre quienes componen cada uno
de esos sectores. El problema radica, más que en la proyección
de las obras necesarias para aumentar la oferta neta, en su financiamiento. No es extraña al Derecho la existencia de mecanismos de financiamiento de obras hídricas, pero los mismos
dependen de la capacidad financiera de los usuarios directos:
aunque el proyecto sea conveniente y necesario, desde una
perspectiva técnica, no siempre es viable en su faceta económica. Estos mecanismos económicofinancieros no se encuentran
generalizados en el Derecho. Sin embargo, existen casos donde
se ha dado una base para ellos, brindando cierta experiencia
en una aplicación preliminar. Como evidencia, la Constitución de
Mendoza contempla en su Artículo 195 que, una vez practicado
el aforo de los ríos y arroyos, así como cada vez que se construyan obras de embalse que permitan un mayor aprovechamiento del agua, el Departamento General de Irrigación, previo estudio del caso, determinará las zonas en que convenga ampliar los
cultivos, remitiendo los antecedentes a la Legislatura para que
ésta resuelva, por el voto de la mitad más uno de los miembros
que componen cada Cámara, si se autoriza o no la extensión de
los cultivos.
Instrumentalmente, vinculando esta posibilidad de ampliar los
ahorros de agua hacia nuevos usos, mediante el mecanismo
económicofinanciero que la misma Constitución delega en el
Departamento General de Irrigación, se ha desarrollado un régimen jurídico que sigue dicha línea de acción.
Como restricciones legales más profundas, se observa que, en
aquellos sistemas de irrigación en los que los recursos hídricos se encuentran estrictamente unidos a la tierra, en base al
principio de la inherencia, las opciones de las que dispone un
agricultor respecto a la asignación del agua se reducen, en muchos casos, a regar o dejar de hacerlo, con lo cual la cantidad no
usada se añade a un caudal común que pasa a los demás regantes. Se ha señalado en estos casos que la aplicación rigurosa de
dicho principio puede conducir a que se reduzca la eficiencia de
la asignación de tal recurso.

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2009

La situación de ineficiencia se presenta sobre todo en áreas de
regadío en las que los agricultores poseen parcelas distribuidas
de diferentes calidades y cultivos, donde la parte de dotación
correspondiente a algunas resulta escasa para las necesidades
particulares, mientras que la dotación asignada a otras parcelas
es abundante de cara al requerimiento puntual en ese momento. Esta situación es legalmente problemática si se evita que un
agricultor reasigne el recurso hídrico de unos terrenos a otros
de su propiedad de modo que permita su aplicación donde prevé maximizar el beneficio neto.
De igual modo, cabe distinguir dos situaciones diferentes entre
sí, asociadas a la inherencia del agua al inmueble. Por un lado,
esta concepción impide a un usuario que ha vuelto más eficiente el rinde agronómico por unidad de agua otorgada, ampliar el
volumen de su dotación; en cambio sí es admitida la expansión
de la superficie irrigada con un mismo derecho. Por otro lado,
plantea la restricción en la compra o arriendo del derecho de
agua de otros. En el marco legal no se considera el permiso de
llevar el agua de un terreno a otro, donde sea más necesaria, ni
ampliar el volumen asignado.
En la misma línea, se destaca la práctica común de registrar
y gestionar los permisos en base a una superficie irrigable: al
no haberse determinado el volumen a otorgar, según mandan
las normas, el total de agua disponible es distribuido en forma
proporcional a las hectáreas registradas, sin atender a la mayor o menor necesidad de cada unidad productiva conforme un
uso eficiente o racional. Pero además, en aquellos casos en que
se produce el riego de una superficie de mayor extensión a la
prevista inicialmente, mediante una técnica de aplicación más
eficiente y usando el mismo caudal, los sistemas normativos
tienden a sancionar o recargar tributariamente al usuario, con
el consiguiente desaliento al buen uso del agua.
Otras variables que se toman como restricción para implementar una estrategia de manejo integrado desde lo legal, son los
problemas de falta de coordinación y los vacíos o inconsistencias legales. La posibilidad de autoridades diversas interac-

tuando con relación a un mismo objeto, unas en cuanto a la
gestión del uso y preservación del agua y otras en cuanto a la
salubridad y ornamento o al cumplimiento de un servicio público de saneamiento, exige adoptar mecanismos normativos
de coordinación institucional, a efectos de evitar conflictos de
competencias que terminen por restar eficiencia al sistema de
contralor estatal.
Las debilidades fundamentales respecto de la dimensión legal
pueden resumirse en: heterogeneidad y fragmentación de las
normativas nacionales y provinciales; dificultades operativas y
legales para aprovechar el recurso en base al control volumétrico y al intercambio de derechos de riego; y restricciones políticas para la reforma de los ordenamientos vigentes.

3.2.4. Institucional macro
A nivel institucional, tanto los problemas de gestión como aquellos
condicionantes que atentan contra la eficiencia y eficacia de las
organizaciones de riego, otorgan una real dimensión al desafío que
debe enfrentar la implementación de una estrategia integrada.
Una de las mayores debilidades detectadas radica en el hecho
de que las autoridades máximas de las instituciones vinculadas
con el riego soslayan los aspectos de gestión y de administración. En este sentido no asocian el valor de los recursos humanos, los procedimientos eficientes, la información gerencial y la
capacitación como activos intangibles, si se quiere, que determinan la marcha- o no- de una organización.
Otra de las dificultades, a los efectos de trazar una estrategia con un grado aceptable de implementación a nivel país,
reside en la diversidad y multiplicidad de organismos cuya
gestión tiene impacto directo en el agua para riego. Esta
diversidad se encuentra a nivel de diseños institucionales,
grados de jerarquía, grado de institucionalidad alcanzado y
desarrollo. Una de las consecuencias directas de esta heterogeneidad, en cuanto a características y existencia de múl-

51

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

tiples instituciones, es la dificultad para coordinar cursos de
acción públicos a escala nacional frente a la problemática
del riego.
Para una rápida visualización de los principales problemas institucionales relacionados al manejo integrado del agua para

riego, se los ha sintetizado en el siguiente cuadro, con una breve descripción y categorización de los mismos. Cabe resaltar
que las dificultades allí indicadas han sido obtenidas en base
a la información proporcionada para este estudio por los máximos responsables de las instituciones de riego del país.

Enumeración de los principales problemas de gestión mencionados por los organismos de gestión hídrica.
Argentina. Año 2008
DESCRIPCIÓN

CATEGORÍA

Falta de compromiso social y de visión de conjunto en cuanto al tema hídrico
Escasa valoración económica del recurso
Procedimientos administrativos burocráticos
Predominio de sesgo hidráulico a nivel gestión

CULTURA
(interna/externa)

Organismos fusionados con problemas culturales de arrastre
Baja eficiencia del sistema en cuanto al uso del mismo por parte de los usuarios
Escasa coordinación entre organismos provinciales y nacionales
Falta de capacitación de interlocutores válidos que le den importancia al tema agua
Diseños de esquemas de Org. de Usuarios que no han funcionado
Estructura del organismo: dependencia del poder político
Dificultad operativa: alta burocracia interna en los procesos administrativos
Desigual desarrollo de instancias de participación de usuarios

ORGANIZACIÓN

Dificultad de instaurar procesos de planificación sostenidos (Limitantes: recursos humanos y proceso compartido
por dos o más instancias de gobierno)
Necesidad de reorganización administrativa, acorde a las nuevas demandas y dasafíos
Debilidad en la aplicación de los marcos legales
Escaso % de personal profesional
Baja capacitación del personal
Personal en cantidad/calidad
Alto promedio de edad del personal
Limitado recambio de personal
Nulos mecanismos de incetivos a la productividad
Ausencia de Programas de Desarrollo del Personal

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RECURSOS HUMANOS

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2009

DESCRIPCIÓN

CATEGORÍA

Falta de prioridad de la política hídrica
Falta de apoyo en decisiones importantes por parte de autoridades provinciales superiores
Escasa priorización, por parte de autoridades mayores, de la problemática hídrica en base a la incomprensión de
la misma
Dificultades con organismos de control en la aplicación de diversas acciones (cortes, apremios, ventas de tierra)

POLÍTICA

Escaso desarrollo de las políticas de expansión del riego
Insuficiente relevancia de los organismos a niveles provinciales y nacionales
Múltiples organismos con competencias similares
Organismos de riego sin jerarquía suficiente frente a otros relacionados con la temática
Baja recaudación por cultura del no pago
Escaso presupuesto destinado al sector
Magros sueldos de la administración pública
Falta de recursos (financieros, físicos y humanos)

PRESUPUESTO

Escaso financiamiento
Dificultad de ejecución presupuestaria por asusencia mayoritaria de autarquía presupuestaria
Fuente: análisis realizado por el Componente Institucional.

53

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

En cuanto al escaso acoplamiento de políticas, producto del
variado y múltiple escenario institucional, si bien la Subsecretaría de Recursos Hídricos es una instancia de coordinación
de acciones para la gestión del agua en el país, la formulación (participativa por cierto) del Plan Federal de los Recursos
Hídricos no se ha traducido en la ejecución y acuerdo sobre
los logros allí comprometidos por las provincias. Por su parte,
no se visualiza en el seno de dicha Subsecretaría la evaluación sistemática del Plan a niveles provinciales y regionales,
lo que condiciona la articulación y el logro de resultados de
implementación efectiva. Es necesario que en la Argentina se
superen las fases de diagnóstico y formulación, para enfocar
los esfuerzos en la medición y seguimiento de acciones estratégicas a fin de potenciar los resultados de la planificación y
traducirlos en acciones concretas.
En relación a la intervención específica del Estado ante situaciones problemáticas, éste debe actuar en rescate de grupos
y organizaciones, cuando la disponibilidad o buen manejo de
los recursos se vean amenazados. Buscando la autonomía
y procesos de evolución provenientes de las bases, existen
experiencias de construcciones positivas fruto de los acuerdos entre regantes y autoridades, con la consiguiente disminución de la carga presupuestaria que asume el Estado.
Ello ocurre porque al incrementar los beneficios obtenidos
como colectivo, y al aprender a gestionarlos de manera más
eficiente, las demandas de ayudas se reducen, aunque estas
situaciones siguen siendo excepcionales en gran parte del
territorio nacional.
Para realizar el análisis FODA se toman como debilidades institucionales más representativas: la dispersión de organismos y
funciones relacionadas con la gestión del agua; la baja priorización que otorgan las autoridades a la planificación y la información; y la ausencia de capacidades endógenas de las organizaciones de gestión del agua y del riego.

54

3.2.5. Institucional micro (OUR)
En cuanto a la relación entre usuarios y la autoridad hídrica,
existe la percepción por parte de aquellos, de no tener poder
de decisión o llegada efectiva a los espacios donde esta se produce. Existe lo que puede llamarse una “frontera simbólica”,
hasta ahora infranqueable, entre la organización administrativa y los regantes individuales. Éstos perciben que su accionar y
opiniones no serán consideradas en las estructuras de toma de
decisiones, lo cual desincentiva su asociación y participación en
instancias formalizadas.
A nivel de la organización social de regantes, una característica
que atenta contra la efectividad y coordinación de las acciones de OUR es la gran heterogeneidad de funcionamiento de
las mismas en el territorio nacional. Factores como la falta de
personería jurídica, la escasa capacitación, baja disponibilidad
de recursos tecnológicos y la diversidad en el grado de institucionalización, son críticos a la hora de encarar una estrategia
verdaderamente integrada y descentralizada.
A modo de ejemplo, en algunas normativas provinciales, la composición de las Juntas de Riego queda a criterio de autoridades
externas a las OUR, que definen unilateralmente cuáles entidades serán convocadas a integrarla. De igual modo, las asociaciones de segundo grado, constituidas por agrupaciones de Juntas
de Regantes, son mencionadas como posibilidad sin establecer
un procedimiento o criterios para su conformación. De cualquier
modo, no están previstos en todos los casos organismos de asociación o integración de organizaciones de usuarios, lo que dificulta su accionar conjunto y, por lo tanto, una representación
más adecuada frente a las autoridades del agua. Esto demuestra
un bajo nivel de gobernabilidad, tanto en los sistemas de participación como en el interior de las organizaciones de regantes.
En muchas situaciones se observa un gran desorden e inadecuación administrativa, que redunda directamente en una baja
capacidad de gestión del riego, con pobres niveles de eficiencia
del agua utilizada, dificultades para mantener la infraestructu-

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

ra, un reparto del recurso poco equitativo y conflictos entre regantes, lo que alimenta aún más el círculo negativo.
Con respecto a la resolución de conflictos de maneras ágiles y
efectivas, en la mayoría de los casos no hay evidencia documentada de utilización de herramientas innovadoras, ni estudios específicos orientados al tema. Con la vieja filosofía del arbitraje,
muchas veces los regantes enfrentados recurren a las autoridades
superiores de gestión hídrica para que intervengan en sus controversias, lo que resulta poco adecuado, en primera medida, por el
desconocimiento que esta autoridad puede llegar a tener del conflicto, y en segundo lugar, por la prolongación excesiva en el tiempo que en un contexto de necesidades constantes de agua, puede
llevar en muchos casos, a una baja en la productividad de la tierra.
En este marco, queda expuesto el desconocimiento acerca de la
atribución que poseen en su gran mayoría las OUR, de resolver en
primera instancia los conflictos que se susciten entre los usuarios
de un mismo cauce de riego. Además, la legislación no estipula
concretamente alternativas ni métodos formales para solucionar
este tipo de inconvenientes, lo que provoca incertidumbre ante la
falta de reglas de juego entre regantes iguales.
A modo de conclusión, las principales debilidades en cuanto al análisis de OUR a nivel nacional pueden resumirse en: heterogeneidad
en cuanto a institucionalización y capacidades de las OUR; limitaciones culturales a la participación efectiva de los regantes; dificultades a nivel de planificación, capacitación, acceso a tecnologías
(de gestión y para riego) y a financiamiento (público, privado y/o
mixto); ausencia de métodos formales de resolución de conflictos.

4. ANÁLISIS CONTEXTUAL: OPORTUNIDADES Y AMENAZAS

4.1 Oportunidades
En primera instancia, se ubica como un elemento favorable la
evolución en los últimos tiempos de las variables macroeconó-

micas. A partir de la devaluación de la moneda nacional, se ha
avanzado en el posicionamiento externo de la producción agrícola y pecuaria argentina, particularmente de cereales y granos.
Asimismo, la demanda global de alimentos, en un contexto de
crisis en zonas cada vez más amplias, también beneficia al sector productivo.
Estos fenómenos han motivado, junto a la aplicación de técnicas de mejora en la eficiencia del uso del agua para riego, la
expansión de la superficie irrigada en los últimos años. Como se
mencionó anteriormente, los datos oficiales de los Censos Nacionales Agropecuarios registran esta situación. Las estimaciones en la materia pronostican la continuidad de esta tendencia,
sobre todo en áreas con sistemas de riego complementario.
En relación a ello, se observa la existencia de núcleos de producción con fácil acceso a servicios varios, insumos, mano de obra
y conocimiento en las principales regiones productivas del país.
En ellos, existe una interesante evolución en lo que respecta a
buenas prácticas, posibilidades de aplicación de paquetes tecnológicos y de agregar valor mediante la tercerización de servicios a empresas y otros productores. Se considera una oportunidad desde el punto de vista de propiciar el benchmarking
y posibilitar la mejora continua en la explotación de fincas con
sistemas de riego, todo a través de interacciones entre varios
estadios de las cadenas productivas.
Estos núcleos, asimismo, han puesto de manifiesto la ampliación en el uso y acceso a tecnologías de última generación como
los equipos de riego por pívot central. Esta herramienta, como
tantas otras de riego tecnificado, se encuentra afianzada en
nuestro país sobre todo en zonas donde se pretende maximizar
la productividad del cultivo (por ejemplo, la región pampeana
o el NOA).
Con respecto a la faz normativa, se denota un avance y la existencia de acuerdos sobre criterios nacionales e internacionales
sobre MIRH, lo cual deja sentadas las bases para implementar
una gestión estratégica siguiendo las recomendaciones generalmente aceptadas. En esta misma línea, existen numerosos

55

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

instrumentos jurídicos y administrativos internacionales sobre
riego y desarrollo sustentable, como los ODM a nivel mundial o
los Principios Rectores de Política Hídrica a nivel nacional.
En este contexto, los organismos internacionales están dispuestos a financiar obras y acciones de fortalecimiento institucional
así como herramientas de cooperación internacional para mejorar tanto la gestión del riego como el acceso a tecnologías, más
y mejores obras y acciones de mantenimiento y optimización
en el uso de las existentes. Este punto cobra relevancia en un
marco donde resulta difícil costear privadamente cualquier iniciativa tendiente a la mejora de la eficiencia en el uso del agua
de riego, dado que en determinadas circunstancias se articulan
de forma negativa la retracción del crédito, altas tasas e incertidumbre sobre el retorno real de las inversiones.

4.2 Amenazas
Como contrapartida al escenario de variables favorables, se
detectan algunos factores negativos en el contexto nacional e
internacional que afectan a la gestión integrada del agua para
riego en el país. Con íntima relación al último punto descripto,
se observa una marcada inestabilidad y volatilidad de las variables macroeconómicas que moderan el optimismo ante los
precios de los commodities y el tipo de cambio. Por otro lado, la
afianzada crisis mundial, tanto financiera como real, está condicionando las decisiones de los mercados más poderosos, factor que en la Argentina impacta tanto en las expectativas de
sectores productivos como en las decisiones tomadas dentro
del sistema político.
Ello se encadena con la baja importancia relativa que se le ha
otorgado a la temática del riego en la agenda pública nacional.
Las acciones y declaraciones de la ex Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentos a través del tiempo, si bien han
consagrado algunos lineamientos básicos en este sentido, no
han priorizado de manera clara una planificación, ejecución y

56

control de la gestión del agua para riego. El PROSAP ha intervenido de manera activa, no obstante encontrase sujeto a
las limitaciones que la baja capacidad de acción de algunas
provincias y el bajo nivel de compromiso de muchas autoridades le imprimen al tema. La jerarquización de una política
nacional de riego es requisito indispensable para implementar
cualquier estrategia que se precie de ser viable, dado que la
gobernabilidad del sistema es el factor definitorio entre el éxito y el fracaso de aquella.
En cuanto a las variables relacionadas específicamente al riego, se destacan los mecanismos inadecuados para la fijación
del precio cobrado por el agua, el elevado costo de tecnologías
de riego y de gestión moderna, y el difícil acceso a financiamiento. Esta última amenaza ocurre principalmente por la baja
capacidad que tienen los organismos provinciales e interjurisdiccionales para formular, evaluar y controlar la ejecución de los
proyectos. Por ello es tan importante encarar en una primera
etapa fortalecimientos institucionales masivos, que dotarán de
herramientas prácticas que ayuden a participar de un espiral
positivo de flujos financieros y mejoras en los sistemas de riego,
y en el monitoreo y evaluación de su administración.
Con respecto a las tarifas, el cobro por el uso del recurso es una
temática que se ha trabajado con mucha profundidad en este
trabajo. Los principales problemas no sólo se deben al bajo nivel de recaudación (50% en promedio), sino también a la falta
de claridad en los ítems que componen las tarifas o cánones.
La dificultad en la aplicación de fórmulas y de incentivos para
el pago en tiempo y forma, hacen que exista un permanente
déficit financiero destinado al mantenimiento y operación de
las obras y demás recursos existentes, como por ejemplo los
sistemas de información y telemetría.
En la faceta cultural, se visualiza una grave y pronunciada tendencia a ignorar los cuidados ambientales sobre los recursos
agua y suelo, generando una amenaza al desarrollo sustentable de la explotación agropecuaria, tanto por la posible escasez
de un recurso de buena calidad (contaminación, escurrimiento,

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

etc.) como por la degradación de suelos. Estos factores se relacionan ampliamente con la disposición a pagar por el recurso y
los servicios asociados: la visión de que el agua es un derecho
inalienable no elimina la responsabilidad que cada regante tiene sobre su uso, conservación y gestión adecuada, deber que se
plasma en el pago por todos esos servicios.

5. ESCENARIOS ESTRATÉGICOS
Tal como se describió al comienzo de este capítulo, el análisis
de las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas relacionadas con la gestión del agua para riego en la Argentina,
propician la identificación de cuatro situaciones o escenarios
que dan cuenta de la interacción de las variables seleccionadas.
La utilización práctica de los escenarios implica aislar claramente las áreas de intervención y realizar una previsión inicial
sobre los posibles impactos que tendrá cada medida, así como

los problemas o dificultades que puedan surgir en cualquier
fase de su implementación.
Con el objeto de mostrar las líneas de acción que atacarán más
efectivamente los problemas detectados, aprovechando las
oportunidades, apoyándose en las fortalezas y venciendo o
evaluando las amenazas existentes, se presenta a continuación
una matriz de propuestas, vinculada a las estrategias que serán
desarrolladas en la tercera parte del presente trabajo.
Cabe destacar que al tratarse de una situación multifacética, se
intentó incorporar en cada escenario acciones basadas en las
cinco temáticas estudiadas (económica, institucional, legal, de
recursos hídricos y de organizaciones de usuarios de riego). Asimismo, en vistas de la escasez de recursos y la dificultad política
de lograr acuerdos sustentables sobre las estrategias a aplicar,
se ha ponderado la selección de aquellas que responden integralmente a las problemáticas. Por ello, se encontrará en varias
oportunidades que una misma estrategia sirve para resolver
varias cuestiones de forma simultánea.

57

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

Cuadro 2. Matriz de escenarios provenientes del análisis FODA.
POTENCIALIDADES

ESTRATEGIA

Marco institucional y legal propicio para la implementación de políticas
conjuntas.

Coordinación política nacional de riego a través de estructuras administrativas existentes.

Claridad sobre necesidades y prioridades a atender en el sector riego.

Coordinación política nacional de riego a través de estructuras administrativas existentes. Sistema de Información de Áreas de Regadío.

Aprovechamiento de capacidades para solicitar
financiamiento internacional.

Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego.

Financiamiento para fortalecer instituciones y adquirir equipos.

Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego.

R. complementario: Aprovechar alta rentabilidad en explotaciones con
riego junto con buen posicionamiento de la producción.

Medidas macro y microeconómicas para agregar valor. Incentivos.
Mecanismos de crédito destinados al fortalecimiento financiero.

R. integral: Aprovechar la generación de valor e intensidad de mano
de obra en este tipo de producción.

Incentivos (impuestos, subsidios, etc.). Integración de la cadena productiva, aprovechamiento de escalas.

Consolidar los perfiles productivos exitosos (tecnificación, buenas prácticas culturales, participación, inserción en el mercado).

Financiamiento para realizar obras intrafinca. Asociación público-privada.
Formulación de planes de negocios.

Expandir la formalización de OUR en todo el territorio nacional.

Consorcios de Aguas Subterráneas. Plan Nacional de Mejoramiento de la
Gestión Institucional del Riego.

Potenciar el desarrollo del espacio de intervención de OUR, en contacto con
productores, técnicos y funcionarios.

Comunidades de prácticas. Plan Nacional de Capacitación en Riego y Manejo Integrado del Agua.

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���HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Tercera parte

Política estratégica sobre manejo integrado del agua
para riego en la Argentina

1. FUNDAMENTOS PARA LA IMPLEMENTACIÓN
DE ESTRATEGIAS
El riego es un factor clave para lograr el crecimiento productivo
en la Argentina, a través de la búsqueda e implementación de
las nuevas alternativas que ofrece la innovación tecnológica.
Actualmente, la coyuntura económica presenta el desafío de
averiguar qué perfil será el más adecuado para llegar a los objetivos de integración y disminución de las brechas de desigualdad entre los diferentes estratos y sectores sociales. En este
contexto, el riego se convierte en un elemento básico de políticas que requiere de una atención y voluntad expresa.
Por otro lado, corresponde atender con amplitud la dimensión
participativa, revirtiendo así una de las dificultades en el manejo de las unidades económicas del sector agropecuario. Se trata
de no dejar al margen del desarrollo y de las últimas tendencias
a aquellos grupos que son artífices del crecimiento nacional, logrando efectos multiplicadores y externalidades positivas.
Para alcanzar estos fines, se vuelve necesaria una decisión política concreta y una normativa específica que la traduzca con claridad, cuyo objetivo quede definido e incorpore la necesidad de
incrementar la superficie regada del país. Ello traerá aparejado,
entre otros avances que hoy se reclaman, un mejoramiento signi-

ficativo del abastecimiento de agua en aquellas áreas regadas de
manera deficitaria, además de incentivar un uso más eficiente del
riego e incorporar nuevos suelos a la explotación agropecuaria.
Desde el punto de vista del desarrollo económico, es evidente
que hay un objetivo central: mejorar la productividad, no sólo
para que los productores en particular eleven sus ingresos sino
también para que los habitantes de las áreas beneficiadas mejoren su nivel de vida, sin olvidar que en el mismo sentido, permitirá potenciar la actividad de las organizaciones de regantes
y focalizará importantes recursos económicos hacia la recuperación de la calidad de riego y el apoyo a la agricultura sustentable, entre otras áreas.
Por lo expuesto, se presentan en este capítulo propuestas de
generación de incentivos económicos y financieros, pero también líneas de acción concretas para potenciar tendencias y
círculos virtuosos ya existentes, que logren el aumento de la
participación del sector privado en las inversiones del sector.
Asimismo, se destaca el rol ineludible del Estado como regulador, moderador y motor de desarrollo, lo cual implica disponer
de fondos orientados a estas finalidades.
Como sustento para una política seria de incentivos al riego,
es necesario concretar un conjunto de políticas económicas y
sociales mayoritariamente de largo plazo, en un contexto de

61

�TERCERA PARTE
POLÍTICA ESTRATÉGICA SOBRE MANEJO INTEGRADO DEL AGUA PARA RIEGO EN LA ARGENTINA

institucionalidad estable y en proceso de modernización, con
un marco legal y ambiental cuyos fines centrales sean tanto de
protección como de estímulos sectoriales al riego, aplicados a
nivel de cuencas hidrográficas, además de la promoción de un
sector público capacitado instrumentalmente para implementar políticas subsidiarias y de fomento al uso racional de los recursos hídricos.
En esta misma línea, es necesaria la implementación de distintos incentivos a las provincias para que mejoren su situación
institucional. Tal requerimiento se ha identificado como uno
de los grandes obstáculos en el interior del país. El desafío es
encontrar mecanismos de estímulo desde la Nación, para una
estrategia nacional destinada específicamente al manejo integrado del agua de riego.
En líneas generales, se han identificado cuatro principios sobre
los cuales se deben basar las intervenciones para ser exitosas.
Son el fundamento de la propuesta de Estrategia para el Manejo
Integrado del Agua de riego en la Argentina, que se desarrolla
al final de este capítulo junto a los Planes de Acción asociados.

1.1 Cofinanciación y regulación
Para lograr capitalizar y modernizar desde el ámbito del riego a las mini empresas que practican la agricultura familiar, se
deben potenciar los actuales instrumentos y crear nuevos capaces de facilitar el acceso a distintos incentivos económicos.
Véanse por ejemplo, los incentivos no reembolsables actualmente ofrecidos por el PROSAP en la Argentina. Esto permitirá
cofinanciar la ejecución de proyectos de inversión, haciéndolos
más competitivos y rentables, en un marco de conservación de
los recursos naturales.
En cuanto a sus características, los incentivos no deberían superar el 80% del costo total neto de las inversiones requeridas,
donde el saldo de dicho costo sería aportado por los beneficiarios, con un tope anual de incentivo por beneficiario.

62

En este sentido, es importante analizar el contenido de la Ley
18.450 de la República de Chile relacionada con el fomento de
la inversión privada en obras de riego y drenaje, además de sus
consiguientes modificaciones hasta la fecha. Muy sintéticamente, se puede decir que es un instrumento de estímulo a la construcción de obras hidráulicas de uso agrícola. Promulgada el 30
de octubre de 1985, otorga subsidios a proyectos de riego y
drenaje presentados en forma individual o por organizaciones
de regantes. El monto máximo de bonificación al cual puede optar un proyecto determinado es del 75% de su costo total. El Estado de Chile, mediante esta Ley, maneja un Programa de Obras
Menores de Riego y Drenaje que opera mediante un sistema de
Concursos Públicos, para que los agricultores puedan optar por
el fomento estatal.
La idea que subyace en la Ley es que en los procesos de licitaciones se pone una porción del recurso financiero a disposición de
los usuarios, y luego cada grupo define cuánto está dispuesto a
aportar y cuánto necesita de subsidio del Estado. Éste establece
un “corte” de acuerdo a su disponibilidad financiera. A mayor
participación de los privados, por ejemplo a través de la figura de “contribuciones por mejoras”, menor es la cantidad del
subsidio; por lo tanto, si se verifica este esquema, existe mayor
disponibilidad de fondos y más posibilidades de recibir ayuda
del Estado.
La Ley chilena presenta algunos problemas que, a su vez, sirven
para entender mejor el terreno en el cual estamos. En la aplicación de la normativa, se ha observado una insuficiente focalización de los recursos destinados a estimular la participación del
sector privado en inversiones relacionadas con obras para riego.
En muchos casos, la asignación de los incentivos económicos
no responde a factores de rentabilidad, sino a factores físicos
y técnicos. Han aparecido sobre-costos en los proyectos que
postulan a este tipo de subsidios, con el objeto de que la bonificación cubra un mayor porcentaje del costo real de la inversión.
Además, la calidad de los diseños que presentan los beneficiarios generalmente no es aceptable, lo que implica continuas

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

modificaciones a los diseños originales, redundando luego en
una construcción que no cumple con la vida útil para la que fue
concebida. Finalmente, también se detectan deficiencias en los
procedimientos administrativos relacionados con la aplicación
de la Ley.
Otro ejemplo a nivel internacional es la reglamentación para
aguas residuales de la Unión Europea, cuyo principio básico se
resume en “el que contamina, paga”, referido a un impuesto
en relación a la carga contaminante. Las tarifas se aplican proporcionalmente al consumo, pero también son progresivas en
función de la dificultad de procesamiento del efluente en cuestión. Sin radicalizar este principio, puede resultar interesante la
aplicación de incentivos a través de herramientas en uso como
las tarifas o el canon, sin necesidad de diseñar nuevos instrumentos o aprobar nuevas legislaciones. En esta línea, se debe
trabajar fuertemente en estudiar y hacer evidentes algunos
costos difíciles de identificar, tales como los ambientales (por la
degradación o agotamiento de un recurso natural), o de oportunidades (por la realización de alternativas de negocio mutuamente excluyentes). Estas “externalidades” deben ser incorporadas al esquema de costos de los productores, con el objeto de
cuantificar los efectos positivos reales ante el surgimiento de
mejoras en la aplicación del riego y de las normativas asociadas.
Un punto de especial tratamiento es el de los costos asociados
al mantenimiento de los niveles adecuados de la calidad de los
recursos hídricos deteriorados por las descargas contaminantes, particularmente por efluentes industriales. El régimen de
cuotas de resarcimiento por contaminación, que fuera establecido por el Decreto 2125/78 y aplicado por Obras Sanitarias de
la Nación con eficacia variable a través de los años, definió un
controvertido sistema similar al europeo, y no ha encontrado
hasta la fecha un régimen sustitutivo que lo mejore. El Decreto
674/89 que lo reemplazó y rige actualmente, más allá de la razonabilidad técnica, resultó ineficiente ya que en la práctica no
aplica multas a los contaminantes, con lo cual no sólo se continúa con las acciones perjudiciales sino que se sigue demorando

la realización de inversiones necesarias para prevenir los efectos nocivos sobre el ambiente.
Según un informe del Banco Mundial1, la efectividad del sistema
permite visualizar que muchas de las propuestas de mejoramiento planteadas, especialmente aquellas generadas en los sectores
representativos de los agentes contaminantes, solamente sirvieron al efecto de neutralizar la eficacia en la aplicación del citado
régimen de cuotas de resarcimiento por contaminación.
Estos principios se aplican por la capacidad de regulación que
posee el Estado sobre un bien público, que es el agua. Aquí cobra relevancia la necesidad de adecuar y mejorar las mediciones existentes sobre todo en los análisis cuantitativos que se
realizan sobre el recurso, y en la fiscalización de los volúmenes
vertidos a los cauces.
Como experiencias nacionales de innovación en el aseguramiento de fondos, se destaca la aplicación del mecanismo roll-over,
que implica el compromiso de financiar obras interviniendo los
usuarios en la recuperación de la inversión. Algunos créditos del
BID y del BM establecen el porcentaje que deben devolver los
usuarios: entre 20 y 30% es absorbido por las provincias y el
resto es repagado por usuarios. Para facilitar el cumplimiento
de estas cuotas, se fijan tasas muy bajas a muy largo plazo.
En la provincia de Mendoza existe un antecedente de este
tipo: los fondos que se recuperan de obras pertenecientes al
PROSAP I, pasan a constituir un “Fondo de Desarrollo Hídrico”
cuyo destino exclusivo son nuevas obras de infraestructura
y desarrollo tecnológico en áreas de riego. Esta dinámica se
encuentra definida por ley2, lo cual le otorga seguridad jurídica y vuelve predecibles las alternativas que surgen de su
aplicación concreta.
Avanzando un poco más en este sentido, se propone la utilización de “exenciones sociales”, a través de las cuales se asigne
1
2

Giménez, Juan Carlos y Asad, Musa, “Manejo de los Recursos Hídricos en
la Argentina”, 1999. Anexo B: Aspectos Económicos y Financieros.
Artículo 35, Ley Provincial Nº 7490, Provincia de Mendoza.

63

�TERCERA PARTE
POLÍTICA ESTRATÉGICA SOBRE MANEJO INTEGRADO DEL AGUA PARA RIEGO EN LA ARGENTINA

el recurso hídrico a unidades que a nivel de integración sean
importantes, aunque desde lo económico no posean gran relevancia. Tal es el caso de explotaciones familiares y de subsistencia o autoconsumo. Por otro lado, tomar una decisión de esta
índole persigue la finalidad de asegurar la permanencia de los
habitantes del sector rural en sus explotaciones, revirtiendo los
procesos de emigración a las grandes ciudades. Un mayor rendimiento de las unidades productivas, necesariamente incentivará la dedicación de los residentes rurales a la actividad que
han venido desarrollando a través de generaciones, e impactará
sobre todo en el mejoramiento de sus condiciones de vida.
Concretamente en relación a la gestión del riego, se propone
trabajar sobre la demanda de agua, además de incrementar
la oferta. En este sentido, deben generar acuerdos sobre la
atención de los requerimientos fundamentales del recurso en
las explotaciones con interés social, pero considerando que su
satisfacción no atente contra la eficiencia en el uso del recurso que se está entregando. En lo que hace a la reglamentación
del riego, al poseer las provincias la competencia originaria del
manejo del recurso hídrico en general, se deberían unificar la
dirección política y los criterios de su aplicación tendiendo a la
homogeneidad de las normativas provinciales. Más que la sanción de nueva normativa, se propone aprovechar los aspectos
en los cuales la Constitución Nacional da poder a la Nación para
avanzar de modo federal. Un claro ejemplo son los presupuestos mínimos de protección ambiental3, incorporados en los Nuevos Derechos y Garantías.

1.2 Movilización del sector privado
En íntima relación al fundamento estratégico descrito anteriormente (”Cofinanciación y regulación”), se considera que la promoción de inversiones en riego debe atender al desarrollo de
3

64

Artículo 41, Constitución Nacional Argentina.

oportunidades de negocios para micro y pequeñas empresas.
En otras palabras, debe institucionalizarse como una modalidad
de trabajo capaz de englobar al menos tres aspiraciones claves: más negocios, más empleos, más participación. El desafío
es lograr que los productores ingresen en un circuito del que
hasta ahora han permanecido excluidos, ya sea por incapacidad
financiera para acceder a la tecnología de última generación o
por carencias en la preparación y el conocimiento para hacerlo.
Al incorporarse a este círculo de competitividad encontrarán
nuevas oportunidades de negocios y mejorarán su productividad, con la ayuda de los representantes públicos a través de
asistencia financiera, capacitaciones e integración de métodos
con productores más evolucionados.
Estas acciones apuntan a: a) dar apoyo a la modernización productiva desde la eficiencia en la gestión del recurso hídrico destinado al riego; b) orientar hacia la certificación del uso según
normas internacionales; c) fomentar la asociatividad y la especialización para enfrentar los desafíos actuales; d) propiciar encadenamientos entre grandes empresas y sus proveedoras más
pequeñas; e) ejecutar un financiamiento conjunto de las actividades de centros tecnológicos y empresas en el área específica
de la innovación tecnológica del riego; f) fomentar la creación
de nuevas empresas dedicadas a la fabricación de implementos de riego, entregando capital semilla y financiamiento para
incubadoras de negocios; g) proveer financiamiento para la
modernización de los sistemas de riego utilizando como intermediario al sector financiero, con créditos de largo plazo para
inversiones, capital de trabajo y capital de riesgo; y h) estimular
el desarrollo del microcrédito para obras menores intrafinca.
Resulta estratégico promover la cooperación entre los empresarios y la conexión de éstos con los mercados, sobre la base
de una gestión participativa público-privada que se exprese
en una mesa de trabajo compartida donde las oportunidades
detectadas sean plenamente aprovechadas. En ese marco, impulsar los procesos emprendedores con base en las potencialidades de cada territorio y de sus tejidos productivos locales,

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

involucra de la misma manera la apertura de nuevos mercados,
la innovación y el acceso al conocimiento. De esta forma se convierte al espacio físico en un recurso más para el desarrollo o
el fortalecimiento de la institucionalidad que necesita el sector
del riego. También se debe abarcar el campo de la innovación
tecnológica y la transformación de la agricultura mediante un
compromiso de estímulo económico al sector, capaz de permitir
la creación de bases sólidas para el proceso de modernización
que requiere una economía agrícola competitiva y abierta al exterior. Se habla aquí de incentivar económica y financieramente
al sector privado, facilitando el acceso a las nuevas tecnologías
y prácticas, con capacitación y educación específica respecto
del riego, a fin de provocar un círculo virtuoso que asegure los
avances necesarios para enfrentar con éxito los nuevos desafíos de la actividad.
Para mejorar la competitividad frente a los desafíos impuestos
por el comercio internacional, es ineludible la incorporación de
incentivos económicos concretos a la participación del sector
privado en la ejecución de obras y tecnologías orientadas a prevenir y mitigar la contaminación de aguas de riego. A su vez,
resulta necesario focalizar incentivos en las tareas relacionadas
con la reutilización de aguas para riego. Esto otorga a los agricultores y organizaciones de regantes, nuevas herramientas
concretas para mejorar la calidad de sus aguas en el desarrollo
de una actividad agropecuaria competitiva basada en el uso de
recursos limpios.
Los estímulos mencionados requieren, por parte del Estado, un
alto nivel de subsidios, por lo menos en el estadio inicial, indispensable para lograr mejoras en tecnología intrafinca y en el
aprovechamiento eficiente del recurso hídrico ofrecido. De otra
manera, en un contexto de inestabilidad económica internacional y reglas competitivas que tienden a la concentración y
exclusión de unidades de menor escala, se dificulta realmente
el acceso al financiamiento necesario por parte de los productores. Lo importante de estas acciones es que poseen un gran
efecto multiplicador en pequeñas EAPs (externalidades, siner-

gias y complementariedades). Es decir, no representan una
mera erogación sino una inversión a futuro que permite consolidar procesos de acumulación de capital social.

1.3 Capacitación
En cuanto a la capacitación, junto con la Generación y Transferencia de Tecnología (GyTT), se han convertido en instrumentos claves de las políticas públicas. La capacitación contribuye a
identificar y experimentar formas novedosas y eficaces de acción
dentro de un modelo de organización de los usuarios del riego.
Simultáneamente, se combinan objetivos de crecimiento micro
y de equilibrio macroeconómico con objetivos de equidad social,
finalidad última del desarrollo y condición esencial para lograr altos niveles de competitividad y modernización del sector.
La complementación de programas de asistencia financiera
para la construcción de obras de infraestructura con acciones
de formación, presenta una alternativa de peso en cuanto a la
llegada al usuario de riego. Este fortalecimiento de capacidades
técnicas y operativas impacta en la mejora de la gestión de la
unidad agropecuaria, al tiempo que procura una visión de desarrollo sostenible sobre las mismas obras que se están financiando, principalmente las de gran alcance, asegurando su correcto
mantenimiento y una óptima asignación del recurso canalizado.
Dentro del mismo contexto, la capacitación contribuye a dotar
de mayores recursos a los pequeños productores, facilitando su
acceso a herramientas financieras destinadas a mejorar el riego y su propia producción, por ende: estabilizar sus ingresos. El
contar con conocimientos especializados comunes, facilita la integración entre productores que comparten un mismo lenguaje y objetivos, logrando beneficios de escala y generando aún
mayor productividad y competitividad de su producción. Como
caso testigo de estas innovaciones se pueden mencionar a los
viñateros de la región de Cuyo, quienes se asocian procurando
vender mejor su producto, y llegar a volúmenes y niveles de

65

�TERCERA PARTE
POLÍTICA ESTRATÉGICA SOBRE MANEJO INTEGRADO DEL AGUA PARA RIEGO EN LA ARGENTINA

calidad requeridos para obtener un mejor precio (resultado que
individualmente sería imposible conseguir).
Un desafío en esta área es conseguir que se realice un monitoreo de los programas, su evaluación permanente y adaptación
continua a las necesidades del contexto.

1.4 Integración y voluntad política
El supuesto para la integración de políticas estratégicas con
respecto al manejo del agua para riego, es la unificación de la
voluntad política de los decisores nacionales. Debe formularse una política clara, acompañada de la asignación y disposición de recursos correspondientes para comenzar a saldar las
deudas en inversión, sobre todo a nivel de mejoras intrafinca
y capacitación.
Como aliado para la ejecución de estos esfuerzos de inversión
se encuentra, dentro de la órbita del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP), el PROSAP, único en su tipo en
la Argentina: el Programa ha actuado facilitando el acceso a la
modernización de los sistemas de riego y el fortalecimiento institucional de las provincias que así lo han solicitado. El Programa se ha convertido en la principal herramienta de inversión
pública del MAGyP, y durante el 2008 ha recibido nuevos recursos de financiamiento por 900 millones de dólares, (provenientes de préstamos del BID y del BIRF). Actualmente el Programa
ejecuta sus diversas áreas de intervención en la mayoría de las
provincias argentinas, lo cual muestra una fuerte vocación por
alcanzar un desarrollo equitativo a nivel nacional.
Según su norma de instrumentación, la Resolución 356/1995
de la Ex-SAGPyA, el objetivo del PROSAP es facilitar a las provincias el acceso a mecanismos operativos y financieros para
fortalecer y mejorar los servicios públicos que brindan a la economía agrícola en sus jurisdicciones, junto con la realización de
inversiones públicas y actividades de capacitación institucional
para formular políticas y proyectos de inversión, todo ello a fin

66

de incrementar la productividad del sector y la competitividad
en sus producciones. Concretamente, esto se traduce en la mejora de los servicios agropecuarios que promuevan las exportaciones del sector y la generación de empleo, en un marco de
equidad y desarrollo sostenible.
Los proyectos de desarrollo rural y agrícola ejecutados por el
Programa en su primera etapa, implicaron un compromiso total
de 267 millones de dólares, aportados mediante los préstamos
BIRF 4150-AR, BIRF 7425-AR y BID 899/OC-AR (1,2 y 3).
Entre los años 2005 y 2008, el PROSAP acrecentó su intervención con una nueva dotación de recursos por 200 millones
de dólares provenientes del BID. Con esta iniciativa, el Gobierno nacional persigue la mejora en las condiciones básicas del
desarrollo de las economías regionales y la competitividad de
las cadenas productivas. La intervención del PROSAP excede
la temática de riego y drenaje, abarcando la rehabilitación de
caminos rurales; el tendido de redes de electrificación rural y
conectividad a Internet; la promoción de la sanidad, calidad y
desarrollo comercial de nuestros productos agroalimentarios; el
fortalecimiento institucional y la promoción de inversiones de
pequeños y medianos productores ligados al sector.
A la fecha, el PROSAP lleva asignados a la inversión en el sector agroproductivo (sólo a nivel provincial) unos 475 millones
de dólares. Como testigo de la importancia que el organismo
le otorga al riego y al mejoramiento integral del manejo de recursos hídricos, cabe señalar que más de un 30% del total de
proyectos ejecutados y en ejecución se han orientado en esa
línea de intervención.
Estos resultados han sido posibles gracias a que el MAGyP,
las provincias y los productores involucrados han desarrollado una considerable estructura institucional, capacitando
al personal de los organismos públicos, a los consorcios de
usuarios de riego y a los propios productores, dotándolos de
equipos y programas, y mejorando las normas y procedimientos de manejo del recurso hídrico. Con distintos grados de desarrollo (se trate de proyectos ejecutados, en ejecución o en

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

etapa actual de diseño y formulación) el PROSAP está llevando adelante 129 proyectos y sus acciones se extienden a las
provincias de Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Mendoza,
Río Negro, San Juan, Tucumán, La Rioja, Entre Ríos, La Pampa,
Formosa, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Santa Cruz, Buenos
Aires y Neuquén.
En este sentido, se visualiza claramente el rol del PROSAP como
uno de los principales actores en la implementación de proyectos orientados a mejorar la situación del riego en la Argentina.
La multiplicidad de proyectos y la amplia cobertura territorial
evidenciada, son muestra clara de ello.
La contribución del PROSAP encuentra como límite a su poderosa expansión la ausencia de una coordinación estratégica
para el manejo integrado de los recursos hídricos destinados
al riego. En la visión que se delinea en este trabajo, formular
un Plan de Acción concreto y aplicable, exige la evaluación
de los riesgos que puedan amenazar la ejecución armónica
del mismo.

Esta dimensión presenta como riesgos fundamentales: la ausencia de compromiso por parte de los gobiernos (central y provinciales) como marco institucional de aplicación de la Estrategia de
Manejo Integrado (EMI), la cual puede ser superada por una coordinación estructural y administrativa unívoca; las bajas capacidades institucionales para la implementación y gestión de los
proyectos surgidos de la EMI, que pueden atenderse mediante
la provisión conjunta de fortalecimiento institucional a los ejecutores y beneficiarios de los mismos; y la ausencia de arreglos
institucionales aptos para implementar los proyectos, capaz de
ser sorteada utilizando organizaciones públicas, privadas o mixtas cuyo desempeño ha sido probado en experiencias pasadas.
En el siguiente capítulo se presentan, de modo general, las propuestas de acciones que conforman la EMI de agua para riego
en la Argentina. La descripción y características de las mismas,
son acompañadas por consideraciones operativas mínimas, tales como medios de financiamiento, coordinación interinstitucional y posibles dificultades de implementación.

67

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Cuarta parte

Estrategia para el manejo integrado del riego
en la Argentina (propuesta y acciones)

A partir del análisis realizado en las secciones anteriores, se
identificó una estrategia marco y se seleccionaron una serie de
acciones prioritarias para hacer operativos los principios antes
descriptos. La selección de estas últimas se basó principalmente
en la relevancia y extensión de los impactos de cada conjunto
de acciones en la mejora de la gestión del recurso hídrico para
riego, y en potenciar las fortalezas e incentivos para la aplicación de cada una. Cabe señalar que del análisis general y más
allá de las líneas prioritarias surge una dimensión marco, la dimensión política, que atraviesa todas las acciones y de la que
depende el desarrollo y la operatividad de las demás líneas de
acción. De la misma manera, la coordinación política garantiza
un sistema con gobernabilidad y participación, condiciones sine
qua non de una estrategia aplicable y concreta.

1. ESTRATEGIA MARCO:
Creación de una Autoridad Nacional de Riego
Esta estrategia involucra directamente la movilización de la
voluntad política como principio estructural para conducir la
estrategia nacional de riego. Una dirección específica y sostenible a largo plazo, comprometida con el manejo integrado del

agua de riego para el crecimiento de la economía y el desarrollo
de comunidades.
Los consensos deberán ser plasmados en instrumentos que les
otorguen firmeza y continuidad, de otra forma, sólo se arribará
a simples manifestaciones de voluntad que carecerán de poder
para resolver los problemas de fondo y tomar las medidas precisas necesarias. Como herramientas para hacer concretas estas
decisiones, existen desde leyes y decretos del Poder Ejecutivo
(PE), hasta acuerdos o convenios de alto nivel, entre las máximas autoridades con competencia en la materia.
Una forma simple de alcanzar este objetivo es focalizar y profundizar las líneas de acción nacionales actualmente en vigencia.
Para destacar la importancia de la dimensión política se analizaron las experiencias de países más avanzados en la gestión
del agua para riego, en los cuales la existencia de una autoridad
de coordinación y ejecución ha sido el factor determinante del
éxito de las políticas sectoriales.
A lo largo de las experiencias internacionales estudiadas, se trasluce que el paso fundamental para asegurar operatividad y estabilidad en el tiempo a las acciones en política de riego, es contar
con una dirección política estable. En algunos casos, está dada
por instituciones creadas al efecto, con funciones y asignaciones
presupuestarias específicas y continuas. Otras situaciones plan-

69

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

tean la presencia de organismos de coordinación, encargados de
ejecutar los planes nacionales de riego definidos con acuerdos
globales entre los sectores involucrados en este uso del agua.
Por ejemplo, en esquemas como los utilizados en EE.UU., España
o Francia, predomina la intervención de prestadores de servicios
privados o la constitución de consorcios de empresas pequeñas
para intervenir en la aplicación de tecnologías del riego, durante
las diferentes fases productivas de los cultivos.
Una faceta claramente visible en regímenes vigentes en diferentes
países del mundo, es la existencia y atención especial a objetivos
claros y metas medibles, lo que contribuye a otorgar un soporte
de confiabilidad y estabilidad a las políticas públicas de riego. Este
ejercicio de análisis cuantitativo también ayuda a focalizar aún
más las acciones existentes y a evaluar su real conveniencia, ajustando los desvíos y fortaleciendo los logros conseguidos. De esta
forma, también se facilita la superación de coyunturas y conflictos sociales y económicos en relación al recurso, priorizando la faz
técnica y la optimización en el uso eficiente del agua de riego. Sin
embargo, la mayor virtud de este tipo de ejercicios es que realza
claramente la orientación que los países deben tomar en cuanto al
manejo estratégico y sostenible de sus recursos hídricos, sin dejar
dimensiones libradas al azar, realizando estudios serios que permitan su control y asegurando un financiamiento constante que
promueva el cumplimiento de la visión anhelada.
Sumado a ello, se requiere de la formalización y seguimiento
de los compromisos asumidos por las diferentes estructuras del
Estado que tienen influencia o intereses en cómo evolucionará
el uso de agua en el sector agrícola, tales como Ministerios de
Economía o Producción, e incluso las áreas de Hacienda y Obras
Públicas, sin excluir Desarrollo Social e Integración. Los acuerdos deberán prever instrumentos simples pero efectivos, como
convenios interinstitucionales o resoluciones de las máximas
autoridades, que den un sustento legal a su participación en el
futuro de los recursos hídricos.
Existe evidencia para afirmar que no siempre se requiere de la
creación de nuevas estructuras administrativas. La recomendación

70

más saludable en estos casos consiste en potenciar las funciones
que los organismos existentes ya poseen, usando como criterio las
características de los mismos para seleccionar el más apto. Tales
dimensiones, de modo no exhaustivo, pueden ser: la alineación de
su visión con la de la Estrategia de Riego a nivel nacional, la eficiencia actual, el cumplimiento de sus objetivos, la buena relación con
usuarios, la disposición de sistemas de información, monitoreo y
evaluación funcionando adecuadamente y, sobre todo, la voluntad
de convertirse en referente de la política hídrica para riego.
Asimismo, debe tenerse en cuenta la dependencia jerárquica de la
coordinación de cualquier estrategia de este tenor, y la provisión
de herramientas para lograr un funcionamiento independiente.
En relación a esto y citando la política hídrica española1, debe
considerarse el respeto a los principios de corresponsabilidad
y coordinación entre los distintos niveles de gobierno (nación,
provincias y municipios), y las expectativas y necesidades de los
diversos actores participantes del sistema. La traducción práctica del principio de corresponsabilidad consiste en la participación de los niveles administrativos en la planificación, ejecución
y financiación de las actuaciones. Lógicamente, la contrapartida
de la corresponsabilidad es la cooperación, de modo que tales
intervenciones deberán ser programadas y convenidas a niveles ministeriales y sus correspondientes correlatos a nivel provincial en materia de regadíos.
Con respecto a la coordinación institucional, es saludable profundizarla pues resulta esencial para lograr la coherencia entre
las administraciones hidráulicas y agropecuarias en los mencionados niveles gubernamentales. Ello tendrá un efecto multiplicador en la eficacia conjunta de la planificación hidrológica y la
de regadíos, que deberá contemplar efectos y mejoras tanto a
corto como a mediano plazo, fijar un horizonte temporal y tener
en consideración la coyuntura actual.
1

Plan Nacional de Regadíos Horizonte 2008, Cap. 1 “Justificación de un
Plan Nacional de Regadíos”, Ministerio de Ambiente y Medio Rural y
Marino, Gobierno de España.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

No se puede valorar como efectiva una planificación de estas
características si no posee la suficiente flexibilidad para adaptarse a los cambios en el contexto local e internacional, en un
mundo signado por fuertes interacciones económicas, que hoy
son extremadamente volátiles.
Como evidencia empírica de situaciones de coordinación interinstitucional se destaca el caso chileno, que luego de evaluar
la ineficacia de su moderna Ley 18.450, se dedicó a formular la
“Política Nacional de Riego y Drenaje”, coordinada por diversos
organismos y niveles estatales a través de la Comisión Nacional
de Riego, cuyo presidente es el Ministro de Agricultura, y está
integrada por los Ministros de Economía, Fomento y Reconstrucción; de Hacienda; de Obras Públicas y de Planificación y Cooperación. Este marco dio la pauta para identificar las líneas prioritarias
que debían orientar el presente y el futuro del país en cuanto a
la evolución del riego. La influencia crítica que tiene el manejo del
recurso hídrico en su uso agrícola, sobre todo, justifica el logro de
estos compromisos y el involucramiento de otros sectores intervinientes como las asociaciones de regantes y productores.
Según las experiencias analizadas y los avances actuales en
modernas herramientas de gestión, se presentan dos esquemas
diferentes en términos de organización que responden a la misma necesidad: contar con una autoridad única y representativa
en la temática.
A continuación, se realizará una descripción de ambos escenarios, con las potencialidades y dificultades inherentes a cada uno.

Esquema 1
Establecimiento de una coordinación de la política nacional
de riego a través de estructuras administrativas existentes.
Esta alternativa implica el aprovechamiento de la organización
administrativa existente, llevando a un nivel más profundo las
atribuciones y funciones que las instituciones ya poseen de
modo que, a través de la reingeniería adecuada, puedan hacer-

se cargo del proceso de planificación estratégica y táctica, y de
la implementación, monitoreo y evaluación asociados a la gestión integrada del agua para riego.
Esta atribución puede ser encarada desde el PROSAP, dada su
dependencia jerárquica del MAGyP y su autonomía funcional.
Para asegurar un funcionamiento acorde a la política de Estado
en el manejo de recursos naturales y asegurar el compromiso
de las autoridades nacionales, provinciales y municipales, es
pertinente realizar un acuerdo inicial de alto nivel, plasmado en
un acta o resolución de la Secretaría o del Ministerio. El proceso
formal de manifestación de esta voluntad no implica mayores
esfuerzos y, al no desviarse de los objetos y campos de acción
de los órganos intervinientes, no requiere ser sometida a aprobación legislativa.
El PROSAP ya cuenta con una estructura normativa y procedimental acorde, así como con recursos (financieros, edilicios, técnicos, etc.), que redundan en una economía de medios a la hora
de volver operativas las acciones. En adición a ello, la capacidad
institucional y su legitimidad a nivel nacional y provincial auguran probabilidades de éxito. Dentro de esta temática, ha sido
el único organismo en su categoría que se ha planteado objetivos y metas concretos, en base a relevamientos, monitoreos y
consultas profundas, llevadas a cabo directamente en el territorio de las provincias. Además, cuenta con recursos humanos
altamente capacitados para reforzar los procesos relativos a la
planificación mencionada.
La puesta en funcionamiento del Programa Estratégico de Riego
y Drenaje (PERD) dentro de la Acción Nº1 Planificación Maestra,
requerirá de un importante esfuerzo de inversión. Los fondos
deberán utilizarse, en primera medida, para la realización de estudios a nivel nacional con el fin de conocer la situación actual
en detalle, e incorporar datos como superficie irrigada actual y
prevista; métodos de riego preponderantes; disponibilidad de
recursos superficiales y subterráneos; consumo de agua según
cultivos; pérdidas por evapotranspiración, escurrimiento, etc.;
entre otros datos relevantes. Ello permitirá actualizar estima-

71

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

ciones y fijar metas cuantitativas con respecto a qué proporción de superficie se puede incorporar al área regada en cada
provincia, las obras necesarias, los montos de financiamiento
requerido y la incorporación de los costos de la innovación tecnológica en el interior de las explotaciones agropecuarias. De
esta ecuación también surgirá una aproximación al valor real
del recurso, que deberá redundar en un mecanismo adecuado
para fijar su precio.
El inicio de las acciones plantea las prioridades de aplicación según
las características de determinadas zonas (además del interés demostrado por las provincias para participar de la etapa inicial).
Algunas visiones comparativas a nivel internacional sustentan
teóricamente la propuesta, especialmente la experiencia española. En ese país, el marco de la gestión de recursos hídricos
está dado por la completa adhesión a la Política Agrícola Común
(PAC) fijada por la Unión Europea. Si bien ella obliga a los estados miembros a cumplir con una multiplicidad de requisitos en un
esquema temporal muy ajustado, esta presión ha sido positiva
dado que motorizó los factores de decisión más relevantes en un
intento por llegar y permanecer en los estándares más altos de
producción, comercialización y conservación del medio ambiente,
necesarios para el desarrollo sostenible de la economía europea.
España posee lo que se ha dado en llamar el “Plan de Choque
de Modernización de Regadíos”, aprobado por el Real Decreto
287/2006, mediante el cual se complementan las acciones fijadas por el Plan Hidrológico Nacional y el Plan Nacional de Regadíos. El mismo se encuentra coordinado directamente por los
Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación y el de Medio
Ambiente, y a través de las Sociedades Estatales de Infraestructuras Agrarias, las Sociedades de Agua, el Grupo Tragsa2 y las
Comunidades de Regantes. Dichas instituciones acometerán, de
forma coordinada, la ejecución de obras urgentes de mejora y
2

72

Grupo de empresas públicas que presta servicios especializados de ingeniería, agrarios, medioambientales, forestales, y otros, a los organismos
de administración del Estado, Comunidades Autónomas y Municipios.

consolidación de regadíos, destinadas a obtener un ahorro de
agua que aminore los efectos de la sequía.
La participación de los organismos cuyas atribuciones se refieren a
los diversos usos del agua converge en una misma línea, logrando
una verdadera gestión integrada en su visión más estricta. Esta
actuación conjunta bajo criterios de coordinación y eficacia, tiene
un efecto sinérgico a la hora de conseguir los objetivos fijados.
Es interesante notar que no se ha producido la creación de nuevas estructuras, sino que los esfuerzos han sido marcados por
una fuerte planificación, consolidada tanto con los objetivos comunitarios como con las realidades locales más diversas y por la
clara distribución de funciones y responsabilidades, lo que torna operativa la implementación y el monitoreo del Plan. Incluso
se ha definido claramente qué fondos presupuestarios estables
serán destinados a la ejecución del mismo.
Otra de las innovaciones logradas por el Plan es que por primera vez se establece, para cada proyecto, no sólo la inversión
prevista, sino también el ahorro de agua que se persigue y que
permitirá atender necesidades de abastecimiento, tanto para el
riego como en el resto de usos, incluidos los ambientales.
La participación del sector privado se verifica en más de una
dimensión. Los agricultores que se beneficien del Plan se comprometen a adoptar, a través de un riguroso programa de vigilancia ambiental, medidas para reducir la contaminación.
Esto se encuentra alineado también con la PAC, que plantea la
ecocondicionalidad de las ayudas públicas establecidas por la
nueva regulación de regadíos. En ella, como primera medida,
se restringe el otorgamiento de la asistencia en la creación de
nuevas áreas irrigadas para mitigar, entre otros, los fenómenos
de envejecimiento de la población rural y la creciente demanda
de agua para otros usos. Asimismo, sólo serán elegibles aquellas explotaciones que cumplan con los requisitos de tecnología,
tanto para usar eficientemente el recurso hídrico como para
evitar impactos ambientales negativos.
Si bien se profundizará el tema en las experiencias citadas en
el Esquema 2, es importante destacar que la visión latinoame-

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

ricana ha tendido a la creación de estructuras administrativas
extraordinarias, mientras que se estima ejemplificador el caso
europeo como testigo de las posibilidades que las innovaciones
en gestión pueden proveer.
A la luz de lo expuesto, se recomienda la selección de esta alternativa, debido a su conveniencia económica, su posibilidad
real de aplicación y la celeridad de los tiempos para comenzar
la organización administrativa dentro del PROSAP. Además de
ello, se sostiene la posición del mencionado organismo como
un representante idóneo de las decisiones críticas en política
hídrica agropecuaria.

Esquema 2
Coordinación de la política nacional de riego a través de la
creación de una Agencia Nacional de Riego.
El segundo esquema planteado implica la creación de un organismo de planificación, gestión y consulta, dedicado exclusivamente a la temática del riego a nivel federal: la Agencia Nacional de Riego.
Las experiencias que se desarrollan a continuación tienen el denominador común de mostrar las posibles limitaciones que este
esquema traería aparejado en un sistema tan complejo como
el de nuestro país. Es por ello que se estima más conveniente
la perspectiva anteriormente desarrollada, sin perjuicio de una
eventual definición política a favor de la presente.
La finalidad última de su creación es que exista un nexo coordinador entre organismos provinciales de gestión hídrica,
que sea el actor fundamental en la articulación de las decisiones y planes a ejecutar referidos al manejo del agua de
riego. Uno de sus compromisos es lograr progresivamente y
atendiendo a las realidades institucionales de cada caso, la
autonomía de los organismos provinciales responsables de
administrar el riego; por lo cual, gran parte de su labor se
relaciona de manera similar que en el caso de la propuesta

anterior, con el fortalecimiento institucional y la capacitación
en diferentes niveles.
Para completar el marco de referencia que mueve a incorporar
esta propuesta como una estrategia viable para la concreción
del objetivo del manejo integrado, se tomarán algunas experiencias de administración comparadas con la finalidad de describir los diferentes modos de articulación, junto con la identificación de ventajas y desventajas para la aplicación de esta
segunda alternativa.
En México, por ejemplo, existe la Comisión Nacional del Agua
(CONAGUA), institución responsable de la formulación, implementación y seguimiento del Programa Nacional Hídrico 20072012. Esta unidad trabaja en coordinación con la Secretaría de
Recursos Naturales.
Actualmente, la misión de la CONAGUA es administrar y preservar las aguas nacionales, con la participación de la sociedad,
para lograr el uso sustentable del recurso. Para cumplir con su
propósito esencial, la Comisión se divide operativamente en
tres grandes áreas: Oficinas Centrales, Organismos de Cuenca y
Direcciones Locales.
Es interesante destacar el rol de los Consejos de Cuenca, órganos colegiados de integración mixta, que son la instancia de
coordinación y concertación, apoyo, consulta y asesoría, entre la
Comisión, incluyendo el Organismo de Cuenca que corresponda,
las dependencias y entidades de las instancias federal, estatal o
municipal, así como los representantes de los usuarios de agua
y de las organizaciones de la sociedad de la respectiva cuenca
o región hidrológica.
Estas relaciones implican la operación más participativa y descentralizada de las acciones que prevé el Programa Nacional.
Asimismo, tienen capacidad para formular y ejecutar sus propias iniciativas para la mejor administración del agua, el desarrollo de la infraestructura hidráulica y de los servicios respectivos, y la preservación de los recursos de la cuenca.
En Chile se encuentra una estructuración similar en la Comisión
Nacional de Riego (CNR), creada por Decreto Ley Nº 1172, como

73

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

persona jurídica de derecho público y organismo centralizado
con patrimonio propio, y constituida por un Consejo de Ministros y una Secretaría Ejecutiva.
Antes de comenzar a describir sus atribuciones, cabe destacar que
Chile tiene como organización de su gobierno la forma unitaria,
por lo cual las acciones locales a nivel regional o en los distritos
de riego son más dificultosas que en estados federales como en
la Argentina. Existe la posibilidad de realizar convenios, aunque
los mismos hayan previsto, generalmente, acciones centralizadas.
El Consejo de Ministros está compuesto por los Ministros de
Agricultura (quien lo preside), Economía, Fomento y Reconstrucción, Hacienda, Obras Públicas y Planificación y Cooperación, quienes definen y sancionan las políticas relacionadas con
el riego. Del mismo modo, a través de estos integrantes se facilita la articulación de políticas, planes y programas entre la
Dirección General de Aguas y la Dirección de Obras Hidráulicas
del Ministerio de Obras Públicas, del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y la Corporación Nacional Forestal (CONAF), en lo
pertinente a suelos y aguas, programas en microcuencas, etc.,
utilizando información que esas instituciones tienen disponible.
Asimismo, la Comisión está dotada de un órgano administrador,
la Secretaría Ejecutiva, que actúa como organismo asesor del
Consejo, encargada de ejecutar sus acuerdos y ser la instancia
operativa. Su máxima autoridad, el Secretario, es designado por
el Consejo y sus atribuciones han sido fijadas por la Ley 1172
Orgánica de la CNR. La Secretaría cumple funciones privativas
en determinadas materias de riego y la elaboración de estudios,
programas y la administración de la Ley Nº 18.450 que regula el
fomento a la inversión privada en obras de riego y drenaje. Por
otro lado, contribuye a la formulación y desarrollo de las políticas y estrategias de riego y drenaje, que propicien el aumento de
la superficie regada.
Para el cumplimiento de estas funciones, la Secretaría Ejecutiva
está organizada en dos divisiones de carácter estratégico: la División de Estudios y Desarrollo y la División Jurídica. La primera
tiene responsabilidades de índole técnica, realizando evaluacio-

74

nes sobre sistemas y obras de riego y desarrollando estudios y
programas para sistemas de regadío calificados para recibir la
bonificación fiscal que incentiva esas actividades conforme a la
Ley 18.450. La División Jurídica posee una Unidad de Acreditación de Inversiones, dedicada especialmente a realizar evaluaciones en cuanto a la viabilidad de los proyectos, atribución
consagrada en la mencionada legislación como en su Decreto
Reglamentario Nº 397 de 1996. Asimismo, posee una unidad
de Gestión y Programación, que soporta y realiza el control de
las acciones planificadas.
En el mismo nivel jerárquico que las Divisiones existen dos departamentos: el de Fomento al Riego y el de Administración y
Finanzas. Finalmente, como Áreas Asesoras a la Secretaría Ejecutiva se encuentran: Planificación y Control de Gestión, Comunicaciones, Calidad y Auditoría Interna.
Si bien la CNR, a través de la acción de la Secretaría, genera
productos que llegan a todo el país -subsidios, información,
instrumentos de transferencia y capacitación-, su estructura
centralizada y las normas que la rigen no le permiten transferir
atribuciones ni funciones a entidades regionales.
De todos modos, se han establecido convenios con los Gobiernos
Regionales para el desarrollo de programas de transferencia a las
mismas; además mediante un Convenio con las Secretarías Regionales Ministeriales (SEREMI) de Agricultura de todo el país, se
instaló el Sistema de Información Integral de Riego que entrega
información relevante para la elaboración de proyectos y otros.
Como último caso ejemplificador, se encuentra la Agencia Nacional de Agua (ANA) del Gobierno de Brasil. Esta organización
viene trabajando en la planificación de los recursos hídricos de
acuerdo con la Ley Nº 9433/1997, que crea el Sistema Nacional
de Gerenciamiento de Recursos Hídricos, y establece los planes
de recursos hídricos a través de planes directores de largo plazo que buscan fundamentar y orientar la implementación de
la Política Nacional de Recursos hídricos, con un horizonte de
planeamiento compatible con el período de ejecución de sus
programas y proyectos.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

La competencia de la ANA puede resumirse en: promover la
elaboración de estudios para subsidiar la aplicación de recursos
financieros de la Unión en obras y servicios de regularización de
los cursos de agua, de asignación y distribución de agua, y de
control de la polución hídrica, en consonancia con lo establecido
en los planes de recursos hídricos.
Con este espíritu, la Superintendencia de Planeamiento de Recursos Hídricos (SPR/ANA) participa en la elaboración del Plan
Nacional de Recursos Hídricos y supervisa su implementación.
También tiene como competencias: apoyar la elaboración del
planeamiento de las cuencas hidrográficas; elaborar y mantener actualizado el diagnóstico de la oferta y demanda de recursos hídricos del país, en cantidad y calidad; proponer medidas, acciones, proyectos y programas para asegurar el normal
abastecimiento de la demanda de agua para usos prioritarios;
acompañar la evolución de los indicadores de logro y desempeño de los planes de recursos hídricos, tanto como su situación
en vistas al cumplimiento de las metas establecidas.
Entre las actividades de la SPR, también se incluye un “armazón” (enquadramento) de los cuerpos de agua, que implica el
establecimiento del nivel de calidad (clase) a ser alcanzado o
mantenido en un segmento de dichos cuerpos a lo largo del
tiempo, en vistas a asegurar en las aguas niveles compatibles
con los usos más exigentes a que son destinadas, y a disminuir
los costos de combatir a su contaminación mediante acciones preventivas permanentes. Dicho armazón es una de las
bases de referencia fundamentales de la Política Nacional de
Recursos Hídricos, ya que constituye un marco para los demás
instrumentos de gestión de las aguas (otorgamiento, cobro,
planes de cuenca), así como para los de gestión ambiental
(concesión de licencias y monitoreo), siendo por lo tanto, un
importante vínculo de unión entre el Sistema Nacional de Gerenciamiento de Recursos Hídricos y el Sistema Nacional de
Medio Ambiente. Para el periodo 2003-2007 la ANA priorizó
la elaboración de los planes de recursos hídricos en catorce
cuencas hidrográficas del país.

Actualmente, la Agencia viene desarrollando un proceso de planificación de forma participativa, con diagnósticos multidisciplinarios, sintéticos, objetivos, e incorporando recursos de comunicación con el público, entre los cuales se destaca el soporte en bases
de datos georeferenciados, que integran un sistema de información ágil, flexible, amigable, abierto y accesible al público por Internet, de forma de favorecer la participación y transparencia.
Como se ve, en la estructura del sistema brasileño existe una
compleja trama institucional y de relaciones entre los diversos
actores interesados en la gestión del agua, pero más que nada
esta característica se observa en el sector público. A pesar de
que al contar con las Políticas, los Planes y la Agencia se logra
un abordaje integrador junto a una planificación rigurosa basada en acuerdos globales, los obstáculos administrativos propios
de la compleja trama de instituciones implicadas actúan como
una amenaza. Este rasgo es definitivo a la hora de aplicar estructuras similares en la Argentina, ya que pondría en riesgo la
aplicación efectiva de cualquier propuesta a largo plazo.
Por lo expuesto, una Agencia Nacional de Riego en la Argentina,
debería tener las siguientes atribuciones:
1. Ser la agencia ejecutora del Plan Nacional de Riego y Drenaje formulado en su propio ámbito, y otros planes de similar
alcance, para diferentes temáticas (Plan Nacional de Capacitación, Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego, etc.).
2. Tomar las decisiones operativas sobre políticas de riego, programas de generación y transferencia de tecnología, propuestas de legislación común a las provincias, respetando
sus particularidades, y ejecutar acciones de fortalecimiento
institucional en las jurisdicciones subnacionales previa realización de los diagnósticos pertinentes.
3. Ser un núcleo de formación y actualización permanente, tanto
para niveles técnicos y operativos, como para funcionarios.

75

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

4. Establecer una planificación con plazos múltiples, con controles específicos para cada periodo, a uno, cinco y diez años.
Se recomienda la ampliación de un horizonte a 20-30 años,
cuya medición se iría revisando periódicamente.
5. Actuar como órgano consultivo ante la posible adopción de
normas y políticas nacionales que tengan impacto en el riego.
A través de su relación funcional con el MAGyP, así como con el
COHIFE, la Agencia tendría acceso a la información sobre nuevas
acciones encaradas por organismos relacionados con la gestión
del agua en general, y del riego en particular, como el INTA, el
PROSAP, universidades, empresas privadas, etc., actuando como
instrumento consultivo con capacidad decisoria ante posibles
situaciones de conflicto.
Se recomienda que la existencia de este organismo esté limitada en el tiempo, en función del cumplimiento de sus metas a
mediano y largo plazo. Dicha duración sería definida por ley al
momento de su constitución, evaluando los integrantes la planificación y programación en el logro de las mejoras necesarias
para la gestión del agua de riego.
El diseño de esta institución permitiría encausar el accionar de
los actores privados y asociados, además de darle al sistema
y al sector una dinámica propia, en la que a nivel territorial y
nacional, ya se habrán activado los principales canales de inversión, planificación, gestión y mantenimiento de las acciones.
Su implantación respondería a la necesidad de otorgar un marco institucional a todas las acciones descriptas más adelante.

Consideraciones operativas
Como primera medida, se sustenta la implementación gradual
de esta estrategia macro, en la necesidad de encarar procesos
tanto de sensibilización y compromiso como de logro de acuerdos políticos básicos, para asegurar una aplicación firme de las

76

acciones definidas. El mismo enfoque es sugerido para el resto
de las líneas propuestas, teniendo en cuenta las sinergias que
vayan surgiendo de su ejecución e interacciones.
A continuación, se especifican algunos caracteres organizativos de la agencia propuesta: órgano independiente, de carácter
consultivo y ejecutivo, que mantendrá relación funcional con el
MAGyP y el COHIFE; de carácter autárquico.
La conducción del organismo debería estar a cargo de un
Coordinador General designado por la Secretaría, cuya función fundamental será la articulación y el cumplimiento del
Programa. El organismo dispondría de un porcentaje determinado de recursos provenientes del Fondo Hídrico de Infraestructura3, un fideicomiso cuyos objetos son la realización
de informes técnicos de factibilidad de los proyectos de las
obras de emergencia solicitadas por las provincias; el desarrollo de proyectos de infraestructura de obras hídricas, de
recuperación de tierras productivas, mitigación de inundaciones en zonas rurales y periurbanas; la asistencia en el proceso de licitación, adjudicación, contratación y concesión de la
obra pública hidráulica y de saneamiento, que participa en el
circuito operativo del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica y préstamos de Organismos Internacionales; entre otras
de ejecución y control en directa relación con la Subsecretaría
de Recursos Hídricos.
Este fondo fiduciario está integrado por lo producido por un impuesto sobre la transferencia a título oneroso, gratuito o por
importación de nafta (con y sin plomo) y sobre el gas natural
distribuido por redes destinado al uso como combustible en
automotores o cualquier otro combustible líquido que los sustituya en el futuro (con vigencia hasta el día 31 de diciembre
de 2029)4.
3
4

Establecido en la Ley 26.181, “Fondo Hídrico de Infraestructura”, publicada en el Boletín Oficial el 29 de noviembre de 2006.
Dicho impuesto se calcula aplicando la alícuota del cinco por ciento
(5%) cuando se trata de naftas, y del nueve por ciento (9%) en el caso
del GNC.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Contando con estos recursos, la autoridad nacional de riego
podrá ejecutar actividades relacionadas con la promoción del
aumento de la superficie irrigada en el país, destinos ya establecidos en la mencionada legislación y sus normas asociadas
(además del fortalecimiento y constitución de organizaciones
de usuarios y de capacitaciones, entre otros objetivos). Asimismo, se requerirá el establecimiento de compromisos con la Nación, provincias y municipios, en cuanto a la colaboración que
cada parte prestará a la conformación de la Agencia.
Se sugiere la constitución de un Consejo Consultivo del Riego,
compuesto por las máximas autoridades provinciales con competencia en el riego, más un representante del MAGyP, uno de
la Subsecretaría de Recursos Hídricos y uno del PROSAP, todos
designados por ellos mismos. En adición, se sugiere la existencia
de un Foro del Riego cuya finalidad sea dar participación en las
decisiones que tomará la Agencia a organizaciones de usuarios
de riego, sociedades de productores y técnicos especializados
de las provincias. La existencia de estructuras colegiadas contribuye a limitar la politización de las instituciones.
El organismo podrá tener como funciones: la coordinación de
organismos nacionales, provinciales y entidades de usuarios en
la generación y transferencia de tecnologías de riego (investigación y desarrollo, gestión, etc.); el fortalecimiento de los entes provinciales y la promoción de normas unívocas en la legislación y gestión del riego; la asistencia y desarrollo de entidades
en el ámbito de las organizaciones de usuarios de riego; la promoción del trabajo conjunto de los organismos de financiación
de obras de infraestructura, con los componentes de desarrollo
institucional y tecnológico de gestión; el financiamiento de programas de desarrollo de contenidos y difusión de la información
y tecnologías de riego (en seminarios, cursos, publicaciones y
asesoramiento); la administración y asignación de recursos en
función de las necesidades territoriales, y el cumplimiento de
los objetivos y metas fijados por el Plan.
Por último, tanto para estas instituciones como para las autoridades provinciales en materia de riego, sería conveniente

comenzar a escalonar en el tiempo los mandatos de las autoridades del agua. Este requisito sirve para separar la gestión
técnica de los conflictos políticos coincidentes con los procesos
eleccionarios. Esta decisión puede contribuir a despolitizar las
estructuras, aspirando a consolidar una de las fortalezas que
se encuentran en la mayoría de las instituciones: el “saber qué
hacer” de personas con vasta experiencia.
Asimismo, se recomienda fortalecer las organizaciones en base
a la estabilidad y al aprendizaje acumulativo. La designación
de los responsables por concurso público es la mecánica más
recomendable para lograr profesionalizar definitivamente las
estructuras de manejo del agua de uso agropecuario, ya que
asegura la idoneidad y conocimientos técnicos a la vez que
suma transparencia y genera confianza frente a la comunidad
de usuarios y a la población en general.
Como alternativa a este mecanismo, también se puede optar
por una designación directa desde los poderes ejecutivos (nacional y/o provincial), pero siempre recurriendo a la aprobación
de credenciales por parte del poder legislativo, donde se encuentra representada la voluntad popular en el marco de un
sistema democrático.
Este esquema, que se presenta como una acción a nivel nacional, debería complementarse con desarrollos en las provincias a
fin de reducir la fragmentación en la gestión del agua de riego
en vistas a una institucionalidad ordenada con competencias
claramente delimitadas.
En las provincias con riego integral es importante avanzar en la
creación de autoridades únicas. Sin embargo, esto es considerado poco probable en el corto/mediano plazo si se tienen en
cuenta los condicionamientos normativos y políticos existentes,
variando la intensidad de cada uno de ellos de acuerdo a las
diversas realidades y grados de institucionalidad existentes en
dichos territorios. A esto se suma que algunas provincias involucionaron en sus diseños institucionales de gestión del agua de
riego, como en el caso de las provincias de Córdoba y La Rioja,
entre otras.

77

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

El rediseño de instituciones y organizaciones en provincias con
riego integral es fundamental, dado que el 68% de la superficie
bajo riego se ubica en las regiones áridas y semiáridas del país,
y el 74% de los sistemas o áreas de riego existentes son administrados por el sector público. Es por ello que el diseño y las
características que adquieran las instituciones responsables de
plasmar y llevar a cabo la política de riego son aspectos condicionantes para su buen funcionamiento.
Por su parte, las provincias con predominio de sistemas de riego integral deberían avanzar en acuerdos institucionales entre
los diferentes partidos políticos a fin de establecer parámetros
básicos sobre la manera de gestionar el agua de riego y las características institucionales de los sistemas públicos que intervienen para su desarrollo.
Los aspectos sobre los cuales deberían avanzar las autoridades
provinciales son: jerarquización de las instancias del riego; escalonamiento de mandatos; estabilidad en el cargo, ya sea por
concurso público o mediante acuerdo legislativo; descentralización; autonomía y autarquía.
Los territorios donde este conjunto de acciones se considera
prioritario son: La Pampa, Catamarca y La Rioja, dadas sus características institucionales y las de su ecosistema productivo.

gentino. Se presenta como alternativa a la formulación aislada
de planes o proyectos, dada la necesidad de articular desde el
inicio respuestas diseñadas al efecto de las problemáticas que
se identificaron.
Por otro lado, la visión integrada del manejo de agua para uso
agropecuario requiere necesariamente de un tratamiento conjunto y multidisciplinario. La unificación de los planes también
redunda en una simplificación de los controles y mediciones a
aplicar, logrando monitorear clara y sencillamente la eficiencia,
eficacia e impacto de las acciones ejecutadas.
Como integrantes de esta acción estratégica, se encuentran los
siguientes planes maestros:
A. Plan Estratégico de Riego y Drenaje (PERD)
B. Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional
del Riego
C. Plan de Actualización Permanente: Comunidades de Prácticas

Bajo el paraguas de una estrategia marco de coordinación unívoca para el manejo integral del agua de riego en la Argentina,
se señalan a continuación las acciones que se consideran claves
a su razón de ser.

Cabe aclarar en este punto que existe la posibilidad de encarar
una multiplicidad de planificaciones adicionales; sin embargo,
se ha priorizado la formulación de estas tres herramientas,
dada su completa articulación y complementariedad con las
demás líneas de acción estratégica y considerando que sus impactos tendrán efectos multiplicadores positivos rápidamente,
pasibles de ser difundidos a lo largo del territorio nacional. Este
último factor refleja el espíritu democrático y de equidad en los
fundamentos, a la hora de implementar cualquier política pública de manera responsable.

2.1. Acción Nº 1 - Planificación maestra

2.1.1. Plan Estratégico de Riego y Drenaje (PERD)

Esta acción estratégica incorpora un esquema de planes maestros referido al manejo de agua para riego en el territorio ar-

El propósito de implementar este Plan es encarar procesos integrales de planificación en todas las provincias argentinas, ma-

2. ACCIONES ESTRATÉGICAS

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�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

terializados en la elaboración y aplicación de Planes Directores
a nivel de cuencas u oasis.
El valor de la estrategia consiste en lograr un enfoque comprensivo para dar respuesta a los problemas relacionados con la dimensión técnica del riego.
La formulación a nivel provincial de Planes Directores (PD) de
manejo de cuencas u oasis de riego, fortalece las instituciones
intervinientes en la temática, suma capacidades de planificación, evaluación, asignación de recursos y en última instancia,
mejor uso y aprovechamiento del recurso hídrico.
Conceptualmente, los Planes Directores de Riego por Oasis/
Cuenca son el basamento técnico de la planificación estratégica
moderna de riego, ya que establecen los grandes rumbos que
se deben mantener a la hora de gestionar con eficacia el recurso hídrico, incluyendo todos los aspectos relacionados con la
oferta y demanda hídricas. Esta herramienta ayuda a dar permanencia y estabilidad a las líneas definidas en un proceso de
intercambio entre autoridades, organismos de financiamiento y
los usuarios del agua de riego.
Para volver eficiente el uso del recurso es indispensable asignar
prioridad al fortalecimiento institucional y a las herramientas
de planificación, junto a la construcción de infraestructura física. En el manejo de los recursos hídricos, particularmente en los
usados para riego, la buena marcha de cada proyecto depende
fundamentalmente de que existan instituciones con adecuadas
capacidades de ejecutar correctamente las obras e inversiones
en capital físico.
Por otro lado, contar con un PD genera un efecto de compromiso
con la comunidad de usuarios, ya que la organización de gestión
hídrica deja constancia de las inversiones que realizará y, al publicarlas, pone a disposición de los destinatarios del servicio la
forma misma de exigir que se cumplan las medidas planificadas.
Para poder dar curso a la implementación a escala nacional de
la estrategia, una alternativa que se plantea es la creación de
“equipos de logística (EDL)”, grupos con experiencia probada
que asistan a las provincias a fin de que las mismas sean ca-

paces de recopilar toda la información necesaria y de producir
la que haga falta a fin de procesarla en forma adecuada. Estos EDL deben ser capaces de prestar asistencia técnica a los
responsables de la gestión del agua en cada una de las provincias, focalizándose en los aspectos locales e integrándolos
a los regionales y nacionales de manera coherente, articulada
y potenciadora.
Muchas de las actividades que implica el manejo integrado de
los recursos hídricos no sólo tienen que ver con proyectos de
infraestructura. Si la atención se centra en todo momento en
los mismos, no se identificarán otros factores que inciden en
el manejo integrado. Esto no quiere decir que las obras de modernización no sean necesarias, sino que son parte de un proceso de mejora. La formulación del PD conlleva el análisis de una
multiplicidad de variables clave, cuya atención se ve facilitada a
la vez que se mejoran las probabilidades de gestionar el recurso
de manera integral.
La actividad a encarar implica la realización, por parte de las
provincias, de estudios y mediciones, obras tanto de gran envergadura como de pequeña escala a nivel intraparcelario, adecuaciones normativas, reorganizaciones administrativas, estudios sobre la mejora en la gestión técnica y territorial de las
aguas superficiales y subterráneas, realización de estudios sobre la oferta de agua subterránea, diseño de mecanismos innovadores para expandir la frontera irrigada, modos de aumentar
la oferta hídrica de manera sustentable y operativa, al tiempo
que prevean mecanismos para regular la demanda hídrica, entre otros aspectos.

Consideraciones operativas
En este apartado se atienden tanto los temas que deberá encarar el Plan, así como una breve descripción de las recomendaciones específicas para aplicar cada sugerencia, el estado actual de
los desarrollos y posibles condicionamientos.

79

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

La premisa básica que orienta la concepción de los PD es la
formulación integral y multidisciplinaria de un conjunto de
recomendaciones, proyectos y acciones, que permite resolver los principales problemas identificados en el diagnóstico,
convirtiéndose en herramienta ineludible para la definición de
estrategias, políticas hídricas y acciones en el corto, mediano
y largo plazo.
Como recomendación concreta, se propone que las provincias
consideren en sus PD los siguientes objetivos generales:

• Elaborar un listado de problemas, en relación al recurso, en
todos los ámbitos (económicos, sociales, legales, institucionales, ambientales).

1) Respetar el equilibrio hidrológico entre demanda de agua y
recursos hídricos disponibles a nivel de cuenca.

• Desarrollar un Plan de Obras para el corto, mediano y largo
plazo, basado en una priorización concreta de necesidades
reales de los sistemas de riego. Este Plan, si bien debería ser
anual, se irá reformulando y servirá de insumo para la verificación y seguimiento de los logros.

2) Establecer un procedimiento racional y equitativo para la
asignación del agua, satisfaciendo en el tiempo y el espacio
la demanda de agua de los distintos usuarios.
3) Establecer una gestión del riego a largo plazo que tenga en
consideración las demandas futuras de agua.
4) Garantizar la defensa frente a los efectos perjudiciales del
agua, en especial la erosión del suelo, salinización y predicción de sequías.
5) Proteger la calidad del agua frente a la contaminación.
6) Establecer prioridades flexibles entre los distintos programas de desarrollo de recursos hídricos para todos los usos,
en el tiempo y el espacio.
Asimismo, los PD deberían considerar ciertos objetivos específicos:
• Obtener un balance hídrico permanente y dinámico de la
cuenca u oasis.

80

• Definir directrices, objetivos y metas para resolver los problemas y alcanzar un desarrollo que permita satisfacer las necesidades, mejorando la calidad de vida en forma sustentable.
• Formular recomendaciones que orienten en la toma de decisiones.

• Conformar un stock de grandes proyectos para su posible financiamiento internacional.
Además de la formulación de objetivos, en los PD se debería contemplar la definición de metas cuantificadas que permitan un
control real de la ejecución del plan, para lo cual se deben prever
las fuentes de información y medios de verificación. Serían actualizadas anualmente, pero no se reformularían sino que medirían el grado de avance y la oportunidad de incorporar metas
más ambiciosas.
Para realizar un PD integral, se deben considerar los siguientes
estudios: oferta y demanda hídrica; aguas subterráneas; balance hídrico; inventario de la red de riego y drenaje; actualización
de padrones de usuarios; caracterizaciones agronómica, económica, social, ambiental; relevamiento y propuestas; sistematización de la información; aspectos legales, institucionales y comunicacionales; y diagnóstico participativo.
Asimismo, sería conveniente la complementariedad de la dimensión de infraestructura, sumando acciones llamadas “no
estructurales”, como son los fortalecimientos institucionales,

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

organizacionales y legales para una gestión integrada, y mejorar las acciones de comunicación, educación y capacitación, tanto en los organismos como en las organizaciones de regantes.
La formulación de un PD por cuencas hídricas puede arrojar resultados positivos en cuanto a la gestión de algunos territorios. Sin embargo, en las provincias donde el riego se utiliza en
la proporción más importante de la superficie cultivada (casos
Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca), se puede considerar la
aplicación de esta herramienta a nivel de “oasis de riego”. Esta
unidad de análisis resulta más amplia que la mera identificación geográfica implicada en el enfoque por cuencas. El oasis de
riego es una unidad económicosocial, dado que se convierte en
centro organizador de la vida productiva de las provincias, y en
núcleo de concentración poblacional y de servicios asociados.
Todas estas circunstancias provocan un impacto a nivel sistemas de riego, que incluye entre otras variables, la instalación
de centros urbanos, industrias, actividad comercial, etc., con
el consiguiente efecto sobre una adecuada utilización de tierras cultivables.
Se recomienda comenzar la formulación de PD en todas las
provincias, ya que los resultados logrados en las que realizaron
esta experiencia se notan tanto en la mejora de la eficiencia
hídrica, como en el crecimiento de sus instituciones, alcanzando
una independencia efectiva entre el devenir político y las decisiones clave de infraestructura y política de riego.
Como se mencionó, uno de los aspectos a contemplar está relacionado con mejorar la gestión técnica y territorial de aguas superficiales y subterráneas. En cuanto a las aguas superficiales,
la mayoría de las provincias adolece de una correcta y eficiente
gestión de redes, tanto por no poseer instrumentos de gestión,
como por tener, en muchos casos, infraestructura obsoleta para
un manejo más racional y eficiente.
La modernización de redes de distribución es fundamental en la
mayoría de las provincias con riego integral. En este aspecto, la
implementación de cuadros de turnado, software de manejo de
la distribución y elementos de medición no están muy presentes

en los sistemas. La escasa presencia de estas importantes herramientas se ve opacada muchas veces porque las áreas regables
tampoco cuentan con catastros de riego adecuados y en otros
casos por la escasa versatilidad de las estructuras de distribución.
Dentro de los sistemas, la eficiencia intraparcelaria juega un papel muy importante. Es prioritario mejorarlas a través de programas de capacitación y formación de usuarios del agua, además de fomentar el uso e incorporación de nuevas tecnologías
de riego con mecanismos y financiaciones que promuevan y
faciliten esto (tal es el caso, por ejemplo, de mecanismos como
los utilizados en Chile mediante la Ley Nº 18.450, así como en
otros países de Latinoamérica).
En todas las provincias deben mantenerse, ampliarse o instalarse redes monitoras de cantidad y calidad del agua. Las mediciones pueden realizarse a través del fortalecimiento de las asociaciones de usuarios u otros agentes territoriales existentes,
siempre teniendo la fiscalización y control del estado provincial,
ya que en última instancia el recurso es un bien público de dominio provincial.
En relación a esto, se considera necesario realizar estudios de
la oferta subterránea disponible a la luz de la explotación masiva que está sufriendo este recurso. Se propone como inicio el
montaje de modelos hidrogeológicos, especialmente en las provincias de Catamarca, La Rioja, Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago
del Estero, Entre Ríos y Córdoba. En provincias como San Juan,
Mendoza, Santa Fe, Corrientes y Chaco, se recomienda aplicar
modelaciones puntuales, ya sea en nuevas zonas de riego, o en
áreas con alto impacto socioeconómico.
Junto con ello, deben mejorarse los sistemas administrativos de
registro de perforaciones y los manuales o reglas constructivas,
a fin de normalizar el proceso de construcción y caducidad o
cegado de las mismas.
Con respecto al uso sustentable del recurso agua, los lineamientos de mejora se centran, en términos generales, en fortalecer
a las instituciones provinciales para una planificación y gestión
más eficiente de los temas ambientales vinculados con el recur-

81

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

so hídrico. Todas estas acciones deberían realizarse en el marco
de un Plan Hidrológico Provincial. Actualmente, se estima urgente y oportuno:
1) Generar promoción y desarrollo de ámbitos de participación
de los usuarios en la gestión integrada del agua subterránea.
2) Generar sistemas de control, en lo posible autofinanciados,
definiendo una política de recuperación, preservación y control de la calidad del agua y del suelo.
3) Implementar estaciones o puntos de monitoreo con una política sistemática de recolección de datos.
4) Aumentar las redes de monitoreo de niveles freáticos, especialmente en provincias como Río Negro, Neuquén, Mendoza
y San Juan.
5) Implementar y fomentar obras de tratamiento de aguas negras urbanas y de posterior reutilización agrícola.
6) Implementar medidas de recomposición, como en la cuenca del Salí-Dulce, en el río Bermejo y en acuíferos, como por
ejemplo los de la provincia de Mendoza.
Todas estas variables también apuntan a mejorar la eficiencia
en el uso del recurso hídrico destinado al riego, sobre todo a
través de la incorporación de modernas tecnologías en las fincas. Es imprescindible considerar la variable financiamiento, que
será trabajada en la acción estratégica Nº 6 “Incentivos al sector privado”, así como los medios para disponer del mismo, a
través de estructuras institucionales.
En última instancia se busca expandir la frontera irrigada, que
implica responder de manera sustentable a esta necesidad desarrollando nuevas áreas, pudiendo mejorar la situación de superficies subexplotadas o que en la actualidad no cuentan con

82

servicio de riego, como las zonas de secano. Mediante esa mejora en la eficiencia, es posible el uso del recurso hídrico “excedente” en nuevas hectáreas cultivadas. Sí es relevante concentrarse
en la forma en que se expande la superficie bajo riego, puesto
que si no se cumple con criterios fuertes de desarrollo sustentable, los beneficios marginales obtenidos de estas nuevas áreas
productivas se perderán en el corto plazo. Ejemplos de estas
condiciones son: tomar medidas para evitar o paliar la contaminación, usar métodos de asignación eficiente del agua para
evitar el derroche, lo cual necesariamente requiere la utilización
de tecnologías como el riego presurizado, por goteo, aspersión,
pívot central, etc., a pesar de sus altos costos. De forma experimental y como excepción, se propone la reutilización de aguas
residuales, considerando los preceptos de saneamiento básico y
salud pública involucrados, previendo acciones para evitar algunos efectos negativos registrados en casos concretos.
Una experiencia concreta que puede proveer ejemplos positivos de aplicación de aguas regeneradas, es la de las Áreas de
Cultivos Restringidos y Especiales (ACRE) que utilizan aguas
tratadas de los sistemas urbanos, mediante reglamentaciones
especiales, permitiendo los cultivos arbóreos y aquellos que serán industrializados.
Su institucionalización en diversos sistemas hidrológicos podría
solucionar conflictos, a la vez que facilitaría nuevas oportunidades para incrementar la superficie cultivada.
En cuanto a este punto, es útil tener en cuenta las evoluciones
tecnológicas mencionadas a fin de incrementar la oferta hídrica
para riego a través del uso de medios alternativos: reutilización
de efluentes, aguas pluviales, desalación, etc. Las ventajas de la
reutilización de aguas residuales regeneradas han sido identificadas como: aumento de las fuentes de abastecimiento y contribución a satisfacer la demanda; disminución de los costos de
tratamiento y vertido de aguas residuales; reducción del aporte
de contaminantes a los cursos naturales de agua; aplazamiento, reducción e incluso supresión de las instalaciones adicionales
de tratamiento de aguas de abastecimiento; aprovechamiento

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

de los elementos nutritivos contenidos en dichas aguas; generación de un ahorro energético relacionado a la utilización de
aguas subterráneas.
Desde la perspectiva legal, es importante coordinar competencias para la reutilización de aguas destinadas al riego, especialmente las regeneradas. En muchos casos aparecen competencias conexas que atienden a la calidad o salubridad del recurso,
y que pueden estar total o parcialmente encomendadas a otras
autoridades ajenas al agua propiamente dicha. El ejercicio de la
competencia establecida legalmente a las autoridades de agua
es irrenunciable e improrrogable: debe materializarse directa y
exclusivamente por las mismas.
Aumentar la oferta hídrica de manera sustentable y operativa
requiere el establecimiento de mecanismos que permitan instrumentar eficazmente políticas públicas relacionadas a este
objetivo. Sin perjuicio de las planificaciones efectuadas en el
contexto de otras líneas estratégicas, resulta indispensable dotar al poder público de herramientas que permitan potenciar
las disponibilidades de un recurso naturalmente escaso como
el agua. Para ello, se sugieren las siguientes recomendaciones
de instrumentación:
1. Reconsiderar la eficiencia de los regímenes económicofinancieros vigentes, para el financiamiento de obras de infraestructura que aumentan la oferta neta disponible con destino
al riego y otros usos que compiten con el mismo. La generalidad de ordenamientos provinciales vigentes contempla
mecanismos para financiar las obras de riego por parte de
los usuarios, siendo necesario atender a la capacidad limitada del sector en orden al aumento de eficiencia posible.
2. Normativizar mecanismos de contribución financiera estructurados sobre la base de recursos económicos disponibles en
sectores no agrícolas, que demandan un volumen relativamente escaso de agua. En este sentido, una porción importante de la tecnificación y eficientización de la distribución

de agua de riego, puede financiarse mediante aportes provenientes de sectores poblacionales (recreativos, turísticos,
etc.) debiendo establecerse una equidad –no igualdad- en la
asignación de recursos y obtención de beneficios.
3. Diseñar un sistema normativo que contenga la actividad de
reutilización de aguas provenientes de usos poblacionales
e industriales basado en prácticas adecuadas que atiendan
la naturaleza de tal recurso. La calidad alterada de dichas
aguas importa exigencias especiales en su utilización (requieren un régimen específico), que deben conjugar los beneficios económicos y ambientales con la mayor disponibilidad hídrica involucrada.
4. Establecer una adecuada coordinación entre el régimen del
servicio público de agua potable y saneamiento, y el sistema normativo que regula la disposición y uso posterior de
sus efluentes. La generalidad de normas específicas de agua
omite regular este tipo de actividad y su coordinación con el
servicio público previo.
5. Concretar normativamente una coordinación adecuada entre las
administraciones que corresponden a los sistemas sanitarios,
ambientales y de aprovechamiento de aguas regeneradas.
6. Promover normas provinciales que avancen en la intervención policial o relativa al dominio de las aguas atmosféricas
y pluviales, asignando posibilidades de uso y vinculando
el fenómeno pluvial a las experiencias existentes respecto
del manejo de contingencias climáticas, como el granizo
u otras de similares efectos. La posibilidad técnica de desarrollar pequeños reservorios que mitiguen las crecidas
pluviales y permitan su uso posterior, exige ser considerada de manera concreta en el sistema normativo, en vista
a una gestión integrada con las aguas tradicionalmente
usadas para riego.

83

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

7. Constituir mecanismos jurídicos que impongan la realización
de estudios físicos, técnicos, económicos y otros, sobre el
eventual aprovechamiento de aguas salobres. Aunque este
tipo de aguas prácticamente no son utilizadas en nuestro
país –salvo escasas circunstancias, ajenas al regadío-, la experiencia internacional muestra esta potencialidad.
En íntima relación con la eficiencia, se deben abordar simétricamente, las políticas públicas destinadas a regular la demanda
hídrica, factor crítico a la hora de aprovechar al máximo el recurso y controlable en la medida en que se consensúen los criterios
básicos de instrumentación. Algunos de ellos pueden ser:
1. Establecer normativamente mecanismos de fomento, tanto
económicos como financieros y honoríficos, que incentiven
las conductas valiosas en orden al buen uso de las aguas.
Este tipo de desarrollos pueden dar lugar a beneficios fiscales –exenciones, categorías diferenciales, etc.- y subsidios o
financiamientos “blandos” para la realización de innovaciones tecnológicas de eficiencia hídrica.
2. Contextualizar instituciones vigentes como el principio de
inherencia del agua a la tierra en su verdadera exigencia teleológica, de modo que no impida a las instituciones promover la eficiencia en la aplicación del agua ni importe un desaliento a las buenas prácticas de regadío. Hemos observado
cómo este principio, aplicado de manera descontextualizada
con su finalidad de dar garantía a la unidad productiva, se
convierte en un desánimo al esfuerzo del regante por ahorrar agua, pudiendo reglamentarse de forma tal que coexista
con sistemas de contribución volumétrica y mercados.
3. Diseñar regulaciones que potencien la eficiencia de los sistemas de dotación volumétrica, o incluir dichos sistemas
en aquellos regímenes que no se encuentran estipulados.
Los mecanismos de asignación por volumen acorde a las

84

necesidades de uso resultan adecuados para acotar los
consumos y, aunque los mismos aparecen en el ordenamiento vigente, no son aplicados. Este aspecto debe actualizarse en la estructura de regulación actual. Asimismo,
en la incorporación de nuevos derechos de riego o renovación de los actuales, se pueden incorporar condiciones en
este sentido fomentando la medición de volumen entregado, por parcela.
4. Exigir normativamente que los mecanismos de planificación
actualicen los volúmenes asignados, en función de los cambios de circunstancias, avances tecnológicos, etc. Los derechos vigentes deben resultar legalmente ajustables mediante
el dinamismo planificador, aspecto que facilitaría la revisión
del contenido de las prerrogativas de uso de aguas públicas
por particulares.
5. Considerar una desvinculación relativa entre la superficie
empadronada por cada usuario y el volumen que le corresponde y su aporte económico. Hoy resulta poco relevante
impedir que aquellos usuarios capaces de lograr un mayor
rendimiento por unidad de agua asignada, no puedan utilizar su dotación por encima de los límites formales de superficie empadronada, o que si lo hacen, deban tributar en
mayor proporción que otros usuarios por idéntico volumen
de agua recibida.
6. Normativizar sistemas de contribución volumétrica de naturaleza extrafiscal, que fomenten el ahorro de agua y penalicen
el derroche, complementando los mismos con una estrategia
integral de gestión hídrica que asigne de manera eficiente el
recurso en consideración del volumen razonablemente necesario para el regadío. Los sistemas de contribución económicofinancieros, además de su función fiscal que importa la conformación del erario público, pueden presentarse como mecanismos de fomento de prácticas adecuadas en el regadío.

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7. Concretar un régimen normativo que considere los mecanismos de bancos y mercados de agua como sistemas de reasignación voluntaria del recurso. La reasignación por los poderes públicos, mediante expropiación y rescate de derechos
concedidos, es un sistema ineficaz para reconducir los usos
a las nuevas necesidades sociales. Por ejemplo, el Registro
Único de Aguas (RUA) en Mendoza, posibilita este mecanismo y se encuentra regulado de la siguiente forma: cuando
algún usuario tiene excedente de agua, éste se puede asignar a otros. El costo del agua en este caso es mayor para el
que “compra” ese excedente, ya que se hace cargo tanto del
costo del derecho establecido por el ente de riego, como del
mantenimiento del derecho que le fue cedido.
Es importante que todas estas acciones sean acompañadas por
la participación consciente de las comunidades y productores
en zonas deprimidas, contribuyendo a la utilización generalizada de herramientas de riego. Las comunidades de usuarios,
municipios y otras organizaciones de base local, son buenos
conductores de estos procesos de modernización, como se expondrá más adelante.

2.1.2. Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego
Este Plan consiste en formular una planificación de cursos y
campañas de formación específica, estableciendo un cronograma de capacitaciones prioritarias, en base al diagnóstico efectuado. Las mismas tendrán base en cada una de las regiones
del país.
La diferenciación de temáticas impartidas para usuarios por un
lado, y personal técnico y funcionarios de organismos de gestión del agua de riego por el otro, serán instancias de capacitación fundamentales para potenciar las acciones de cada uno de
estos subsectores y aumentar los impactos positivos tendien-

tes a mejorar la gestión del riego y a dotarla de la integración e
interacción necesaria.
Se sugiere acompañar al Plan con: paneles, mesas redondas,
seminarios, abordando temáticas de planificación, control y
gestión coordinada del recurso. Ello ayudará a la integración
efectiva de los participantes en el plano de las decisiones incrementando sus capacidades individuales y colectivas.
Dado que las limitaciones registradas en el diagnóstico son
compartidas por los organismos de riego del país, se considera necesario formular un plan de capacitación con enfoque
interdisciplinario orientado tanto a las autoridades máximas
de cada organismo de riego como al personal que conforma
el mismo, que permita encarar procesos uniformes y sostenidos a escala en áreas de capacitación de gestión institucional,
planificación estratégica, tecnología de riego, formulación y
evaluación de proyectos, sistemas de información y buenas
prácticas comparadas.
Junto con la formación e instrucción de actores, se considera
necesaria la profundización de actividades de investigación,
extensión y desarrollo en riego, ya que las mismas permiten
aprovechar los avances y cambios técnicos experimentados, por
ejemplo, en lo que hace a cultivos como el azúcar, arroz, tomate,
papa, hortalizas y pasturas en general.
El desempeño de la investigación y extensión ha brindado excelentes resultados, aunque la adopción de nuevas técnicas ha
sido lenta y particularmente débil. En algunos casos, como el
de Mendoza, el Departamento General de Irrigación (DGI) adoptó un programa de Generación y Transferencia de Tecnología
(GyTT), a raíz de las necesidades que existían en el sector.
Es importante que a nivel nacional se cuente con un proyecto de este tipo, común para todo el territorio, que fomente la
equiparación de condiciones y conocimientos mínimos, capaz
de cubrir realmente las demandas del sector en lo que hace a
investigación, extensión y desarrollo en riego.
La acción estratégica debe estar enfocada inicialmente, ante dificultades operativas de implementación a nivel nacional, en las

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provincias con sistemas de riego integral, dado que la gestión
de los mismos se caracteriza por la fuerte presencia del sector
público, que enfrenta serias limitaciones en cuanto a capacidades endógenas.

Consideraciones operativas
Los contenidos de los cursos de formación, niveles de complejidad, exigencias, y aplicaciones serán divididas según destinatarios: nivel político y jerárquico, nivel de dirección y técnico, nivel
usuarios y productores, nivel empresariado relacionado (por
ejemplo, proveedores de tecnologías de riego).
Para la definición de contenidos de las capacitaciones, es
recomendable conformar una Comisión de Contenidos,
que puede ser liderada desde el PROSAP, con profesionales
multidisciplinarios, que además actúe de coordinadora del
programa, con un referente designado por provincia. El programa puede ser desarrollado mediante plataformas Web
teniendo en cuenta dos aspectos: su verdadero respaldo por
parte de las autoridades y la participación de estas en las
actividades de formación. Todo ello enmarcado en una estrategia mayor que tienda a movilizar las energías personales e institucionales hacia el sector de riego, lo que también
permitirá su posicionamiento.
Para una visión concreta del plan de capacitaciones, se sugiere a
modo ilustrativo un esquema de oferta de cursos de capacitación.
Los cursos de Capacitación a USUARIOS tienen como principal
finalidad mejorar la gestión interna de las unidades económicas de cada productor. Se busca encontrar la mejor forma de
viabilizar la intervención pública, a través de los efectores más
eficientes y confiables en el territorio5. En tal sentido, deberá
investigarse en las provincias, para conocer qué organismos u
5

86

Por ejemplo, en el caso mendocino, los productores identifican como el
organismo de mayor confianza al DGI.

organizaciones son los vectores de acción más representativos,
experimentados y eficientes, con poder para coordinar un proceso de semejante profundidad.
En relación a los cursos de Capacitación destinados a TÉCNICOS
Y FUNCIONARIOS de organismos de gestión hídrica o de riego,
se identifica que la mayoría de los organismos posee dificultades de gestión, siendo la formación y capacitación algunos de
sus principales problemas. Para contextualizar esto, se debe
tener en cuenta que a nivel total, sólo el 19% del personal de
los citados órganos es profesional y la edad promedio es de
51 años.
Asimismo, las universidades deben ser tenidas en cuenta para
el desarrollo de las operatorias de capacitación, en tanto se pueden aprovechar sus recursos existentes y la interoperabilidad
de los sistemas que poseen.
Se sugiere implementar la Acción en el mediano plazo, dada la
necesidad de que el Plan de Capacitación logre el respaldo necesario que surge de la solidez de los contenidos, metodología
aplicada, operatoria diseñada y beneficios a obtenerse, entre
otros aspectos.
Los impactos positivos que se prevén ante el éxito de este Plan
son básicamente: personal del sector de riego nivelado en aspectos claves de gestión de los sistemas en todo el país; fortalecimiento y generación de capacidades endógenas al interior
de las instituciones públicas responsables de la gestión del riego; e instalación de procesos de trabajos en red e intercambio
de experiencias.
Como se ha expresado anteriormente, la muestra óptima de
aplicación de las capacitaciones es en todas las provincias argentinas. Sin embargo, a la hora de priorizar recursos se recomienda una muestra inicial que incorpore a las provincias de
Neuquén, Río Negro, San Juan, Catamarca, Tucumán, La Rioja,
Mendoza, Buenos Aires, La Pampa. Esta decisión se funda en
la intensidad del impacto de la acción y ante las ventajas relativas en cuanto a logística y demás fundamentos esbozados
existentes en dichos territorios.

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2.1.3. Plan de actualización permanente: Comunidades
de Prácticas
La finalidad principal de implementar Comunidades de Prácticas (CdP) es lograr que diferentes niveles y actores compartan
sus experiencias y métodos de resolución de problemas comunes, generando un aprendizaje conjunto. Esta acción se orientará fuertemente a las OUR y a las instituciones de gestión del
riego provinciales.
Su implantación responde a la necesidad de fortalecer la participación de las organizaciones de usuarios de riego. Existe una
frontera simbólica entre las OUR, el Estado y los individuos, que
en muchos casos no participan porque piensan que no es necesario o su participación no tendrá efectos. Para revertir esta
tendencia, se debe pensar en incentivos a la participación. Por
ejemplo: mediante la identificación de vectores de acción válidos en el territorio, se pueden promover cambios tecnológicos
en optimización del uso del recurso agua para riego, e incluso
actuar como arietes en el acceso a financiamiento.
Darle vigor a una comunidad de prácticas, o a cualquier instancia de asociatividad y participación, es estimular la “presión de la demanda”, de manera que las mismas organizaciones o los productores individuales perciban los efectos positivos de comprometerse.
Las Comunidades de Prácticas (CdP) son un entorno que fomenta los intercambios y permite la creación de conocimiento
y el aprendizaje. Las CdP en las organizaciones, son el marco
idóneo para albergar “rutinas creativas” que permitan aflorar el
conocimiento, además de ponerlo a disposición de nuevas ideas
útiles y valoradas.
Las CdP son un espacio de encuentro entre personas que tienen intereses y objetivos comunes, donde pueden interactuar
para la generación, intercambio y asimilación de experiencias,
alrededor de áreas de aplicación específicas con objetivos bien
definidos. En este caso, se plantea generar una Comunidad de
Prácticas a nivel nacional en el sector riego.

A nivel empresas y organizaciones, usar CdP permite focalizar
el talento. Esto es, centrar el esfuerzo y la experiencia de personas diversas en aquellos temas que son de interés para la organización. Alinear el talento de las personas con los objetivos
del negocio, es una de las claves del éxito empresarial. Por otro
lado, las CdP posibilitan la creación de redes dentro de la organización. Las estructuras estancas y jerárquicas no estimulan
la colaboración en red. La naturaleza compleja de la mayoría
de los problemas que enfrentan las organizaciones, demanda abordajes multidisciplinarios que las organizaciones tradicionales no son capaces de asumir pero que las CdP pueden
perfectamente tomar bajo su cargo. Las CdP permiten aprovechar el conocimiento individual de las personas y analizarlo
para desarrollar una memoria corporativa. Traducir el capital
intelectual de la organización en un conocimiento corporativo, tiene un gran valor para la estrategia de cualquier organización. El conocimiento pertenece a las personas: explicitarlo,
almacenarlo, difundirlo y explotarlo, debería ser una meta de
toda organización.
Las CdP posibilitan, además, estructurar los grupos de trabajo
de manera más adecuada y eficiente, con reglas y roles mejor
definidos. Estos espacios de trabajo creativo no se pueden dejar
al albur del azar. Para que los integrantes de los grupos desplieguen todo su potencial, se requiere del establecimiento de
pautas comunes y acordadas (instituciones), de una buena definición de los derechos y obligaciones de cada parte, así como
de sus funciones operativas. Esto lleva a que, por otro lado, se
tenga una mejor planificación de los recursos de trabajo, ya sea
los tecnológicos como los organizativos. Los resultados obtenidos en una CdP pueden, a través de ella misma, ser comunicados, sensibilizados y difundidos a toda la organización.
Las CdP por último, como espacios de intercambio, posibilitan
que el conocimiento de las personas fluya de unas a otras, generando nuevo conocimiento.
Este proceso embebido en una estructura semiformal o informal, pero reconocida por la organización, facilita la incorpora-

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ción de herramientas y criterios de gestión que permiten explotar el conocimiento como factor de productividad de la gestión.
En el marco de la estrategia, se aspira a posicionar y jerarquizar, mediante la implementación de esta herramienta, al sector
riego como tal.

Consideraciones operativas
Concretamente, este Plan de actualización representa una
herramienta de continuidad del Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional, mientras que otorga
sustento a los conocimientos y aprendizajes incorporados
durante dicho proceso. Se selecciona como una alternativa
destacada dadas las múltiples innovaciones que se obtendrán junto con los beneficios indirectos en temas diversos
de actualización.
El funcionamiento de las CdP no es “automático” sino que requiere además de la participación de sus miembros, una coordinación permanente que oriente las discusiones y estimule los
debates de manera saludable.
Las comunidades tampoco son solamente virtuales. Si bien
utilizan ampliamente el recurso informático e Internet, una
comunidad en sentido estricto no se configura como tal a
menos que sus integrantes se conozcan. En el ámbito del
riego y de las organizaciones de usuarios, esta dimensión es
muy relevante y ha sido central en el éxito o fracaso de sus
impulsos asociativos. El compartir experiencias cara a cara
es un método irremplazable.
La implementación de las CdP plantea muchos desafíos, más
que nada por tratarse de una experiencia pionera en la Argentina. Los mismos pueden identificarse como: dotación de equipamiento y servicios TIC; formación de actores en tecnologías
de información; manejar la incertidumbre con respecto a necesidades y expectativas, antes de instalar las comunidades,
entre otras.

88

2.2 Acción Nº 2 - Sistema de Información de Áreas de Regadío
La finalidad de instalar un novedoso sistema de información
es superar al actual Sistema Nacional de Información Hídrica
(SNIH), sobre todo en lo relativo a su concepción fundamental.
Se pretende lograr una fuente homogénea de datos, un sistema
geográfico nacionalmente planificado y localmente ejecutado,
con financiamiento asegurado a través de aportes de la Nación
y de las Provincias, junto a comités, organismos internacionales,
PROSAP, e incluso con contribuciones del sector privado. Contar
con esta información básica es sumar un insumo fundamental
para tomar decisiones correctas a todo nivel. La información
sistematizada, tiene las siguientes ventajas:
• Posiblidad de realizar comparaciones temporales y territoriales.
• Sostenimiento y mantenimiento basados en la demanda, ya
que cada vez se hará más necesaria su consulta por parte de los
organismos fortalecidos, que la requieren para tomar sus decisiones, en el marco del crecimiento de su sustento institucional.
• Provisión de instrumentos objetivos de contraste, para verificar el cumplimiento de metas y finalidades, y controlar el
accionar de diferentes actores intervinientes.
• Respeto del carácter técnico de la información disponible eliminando los sesgos de índole política o coyuntural.
Para lograr un uso masivo del sistema y sus ventajas asociadas, el personal local en las provincias recibirá formación y capacitación en el uso e interpretación de información estadística
técnica y de gestión, lo cual redundará en un incremento de sus
capacidades para mejorar la gestión del agua de riego.
En el caso de las jurisdicciones más avanzadas en el tema, se
operará una nivelación “hacia arriba”, tomándose como base a
los sistemas de información actualmente operativos.

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A partir del diagnóstico realizado, en cuanto a la debilidad
e inexistencia de mecanismos oportunos que midan la evolución del recurso, y teniendo en cuenta que se adquirirán
conocimientos específicos sobre la temática a través del Plan
Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego y de las Comunidades de Prácticas, se propone que una
vez brindados dichos contenidos fundamentales sobre sistemas de información, las provincias comiencen su diseño y
puesta en funcionamiento con monitoreo desde la coordinación nacional.
El avance hacia el logro de los sistemas permitirá medir de manera homogénea el comportamiento del agua de riego a nivel
país, sobre parámetros de medición comunes, cumpliendo así
las agencias su rol regulador de manera responsable al mantener actualizada, ordenada y jerarquizada una visión prospectiva sobre el recurso.
La acción estratégica es diferencial para cada provincia en función de la existencia previa de algún tipo de herramienta, desde un enfoque centrado en el fortalecimiento y rediseño de las
existentes, hasta provincias que requieran el diseño inicial y
puesta en funcionamiento de los sistemas. Esta última condición tiene lugar fundamentalmente en zonas con predominio
de regímenes de riego complementario.
El avance y consolidación de sistemas de información requerirá de registros y catastros en línea fácilmente actualizables. Es
por ello que una de sus condiciones debe ser la obligatoriedad
de la inscripción de los derechos de uso de agua de riego en
los registros de la propiedad correspondientes, a fin de introducir elementos condicionantes en pos de obtener información fidedigna referida a derechos. Si bien algunos códigos o
leyes de agua prevén este requisito, es necesario reforzar tal
obligatoriedad de inscripción en los registros públicos unido a
medidas sancionatorias desde las autoridades del agua para
con los mismos. La provincia de Mendoza ha avanzado mucho
en este sentido.

Consideraciones operativas
Este sistema deberá encontrarse en la órbita de quien ejerza la
coordinación nacional de riego, por lo tanto, tendrá alcance federal. Dentro del plan de acción se prevé instalar el equipamiento
técnico necesario, tanto de relevamiento en campo, como de procesamiento e informe, junto a la formación de los responsables
locales en las provincias. Estas medidas aseguran que se releven
datos sobre caudales de ríos, acuíferos (cuya información existe sólo parcialmente hasta el momento6), clima, SIG e imágenes
satelitales, cartografía comparada y articulada con otras fuentes
(catastros, censos), etc , todas necesarias para constituir un cúmulo de información integral para tomar decisiones.
Como primera medida, los responsables del Sistema deberán
relevar y elaborar un inventario detallado de las fuentes de información actualmente disponibles, corroborando su calidad y
actualización. Una vez que se cuente con este diagnóstico, se
procederá a la realización de acciones tales como:
Relevamientos específicos sobre organismos provinciales, organizaciones de usuarios y productores agropecuarios.
Actualización de las redes de estaciones de telemetría y meteorología, calibración y diseño de los procesamientos de datos.
Adquisición de equipamiento para mediciones de acuíferos, instalación de la red de medición de aguas subterráneas (por lo
menos inicialmente en zonas de explotación crítica del recurso).
Capacitación de usuarios y responsables del mantenimiento y
utilización de los sistemas de datos a nivel provincial.
Generación de compromiso de los usuarios de riego hacia el uso
fluido de la información para orientar sus decisiones.
A efectos operativos, se deberá propender a que todos los organismos involucrados cuenten con conexión a Internet y sistemas transaccionales en cada uno de ellos.
6

Ver relevamientos y análisis realizados por el INA, quien desarrolla mediciones parciales en zonas seleccionadas, en su mayoría con restricción
de uso.

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ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

El sistema deberá contemplar el desarrollo de:
• Datos que permitan hacer un mapeo de los puntos críticos a
los que se encuentra expuesta el agua de riego y evaluar los
impactos, con especial atención hacia aquellos que inciden en
la vulnerabilidad del recurso;
• Datos gerenciales;
• Catastros de riego, una de las condiciones fundamentales
para el desarrollo y consolidación de los sistemas de información. Se deberá avanzar en la integración metódica de la
información, que permita mantener un moderno sistema de
registro parcelario actualizado con la correspondiente identificación espacial tanto de los aprovechamientos de aguas
superficiales como subterráneas;
• En concordancia con lo anterior, Sistemas de Información
Geográfica (SIG) de fácil uso;
• Datos e información que permitan mejorar los servicios de
predicción y alerta temprana.
Asimismo, dos condiciones se deben cumplir en el desarrollo de
los sistemas de información: especial atención en el diseño de
los registros y procesos, previendo la retroalimentación constante de los datos en base a fuentes certeras; e integración
de las distintas mediciones, bases de datos y registros en un
único sistema que los contenga. El sistema debe encontrarse
en el ámbito de las organizaciones con competencia directa en
el agua de riego, no obstante, contemplar la amplitud de su
alcance en tanto interacción operativa con otras jurisdicciones
y sistemas.
Para solidificar la obtención de datos en campo, es recomendable mantener (o instalar donde no exista) una red telemétrica
que presente información en tiempo real a los usuarios, funcio-

90

narios técnicos y autoridades de los organismos de gestión del
riego. Esto permite un conocimiento cabal de los caudales y su
utilización, facilitando la tarea de una asignación más adecuada
del recurso.
De manera complementaria, los responsables del sistema deberán planificar y dictar cursos y capacitaciones, publicar novedades, difundir manuales de uso e interpretación de la información relevada, y recibir solicitudes y propuestas de mejora de
los mismos usuarios. Una alternativa viable de implementación
es a través de encuentros en diferentes regiones del país, pero
también a través de una plataforma virtual, donde los miembros autorizados puedan acceder y registrar sus pedidos y, al
mismo tiempo, puedan consultar el seguimiento de los mismos
y su estado.
En otras palabras, contar con un soporte técnico interactivo en
Internet y aprovechar las automatizaciones que brindan las actuales herramientas cibernéticas.
La información actualizada y sistematizada permitirá el establecimiento de indicadores básicos sobre el agua para riego, los
cuales a modo de ejemplo, podrían ser: costo de generación del
metro cúbico de agua para riego para el Estado; costo de generación del metro cúbico de agua para riego para los privados;
relación entre ambos; incremento relativo de la recaudación
pública por incremento de hectáreas irrigadas; crecimiento relativo del empleo relacionado al sector (por aumento de hectáreas cultivadas o por mayor cantidad de agua disponible); e
indicadores de calidad del agua (se propone una zonificación y
establecimiento de estándares mínimos, en cauces de riego, depósitos de agua -diques, estanques, etc.- y ríos); e indicadores
de gestión.
Los impactos positivos a conseguir aplicando el Sistema de
Información de Áreas de Regadío, pasan inicialmente por la
instauración de una cultura de la medición en los organismos
y autoridades de riego, la puesta en funcionamiento de Sistemas de Información para la Planificación Hídrica y Cuadros
de Mando Integral que permitirán inducir los procesos de

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planificación estratégica en base a la medición de todos los
aspectos condicionantes del recurso y controlar el despliegue
de la misma.
El desarrollo de un Sistema Integral de Información de Riego a través de la información obtenida mediante parámetros consensuados, permitirá el acceso parametrizado a los
sistemas de información provinciales a través de plataformas Web, brindando además Web Services a los usuarios
locales registrados.
El Sistema Integral debería funcionar en la órbita del PROSAP
por la relevancia de éste último en la materia y por el grado
de coordinación que puede lograr en la mayoría de las provincias argentinas.
Las prioridades de implementación del Sistema de Información
se encuentran divididas por alcance: Muestra 1: Fortalecimiento
y Rediseño: Catamarca, La Rioja, San Juan, Río Negro, Neuquén,
Bs. As (CORFO), Tucumán, San Luis, Mendoza; Muestra 2: Desarrollo y Puesta en marcha: Santiago del Estero, Santa Fe, Entre
Ríos, La Pampa.

2.3. Acción Nº 3 - Normativa Marco Nacional de Riego
El derecho sobre riego no está codificado y existe un cuerpo
desagregado de normas particulares, por lo tanto una de las
tareas de la coordinación federal deberá ser la de proponer una
legislación uniforme para todo el territorio argentino.
En esta codificación y ordenamiento se deberán considerar múltiples temáticas como así también aplicaciones prácticas y realidades provinciales.
Con respecto a uno de los principios más fuertes relacionados con el
riego, la inherencia del recurso hídrico a la tierra, cabe señalar que se
concibe al mismo como una garantía y salvaguarda de la propiedad
del agua a quien posee el predio donde ésta discurre. Ello protege
sobre todo a pequeños propietarios contra abusos y apropiaciones
por parte de grandes corporaciones o grupos económicos.

La legislación a aplicarse puede tomar la forma de una ley
de adhesión con incentivos o condiciones al modo de la regulación europea, ello sin perjuicio de velar por una reglamentación que considere, en primer lugar, el mantenimiento de la equidad en el acceso de los usuarios a los servicios
de riego.
Particularmente, en lo que a ordenamientos provinciales se refiere, es necesario incorporar la instrumentación normativa de
la planificación hídrica, introduciendo los objetivos y procedimientos adecuados para el desarrollo periódico de los respectivos planes de manera intersectorial e interdisciplinaria.
Algunas recomendaciones para su implementación exitosa y
gradual, que ya han sido abordadas desde las demás estrategias y que muestran la complementariedad de las mismas con
los requerimientos legales, son:
1. Señalar claramente los objetivos de la política hídrica en general y del uso de agua para riego en particular. Esta práctica
otorga estabilidad al rumbo que en la materia pueden desarrollar las distintas administraciones, no sólo porque brinda
una base de sustento a la planificación y gestión hídrica, sino
porque además condiciona la interpretación legal en razón
del carácter instrumental del Derecho.
2. Diseñar mecanismos de coordinación intersectorial para la
definición y revisión periódica de objetivos. Si bien el establecimiento normativo de políticas otorga una determinada estabilidad a las mismas, conlleva también el riesgo de
su obsolescencia en caso de que no exista la posibilidad de
adecuarlas en el tiempo y en función de otras exigencias sectoriales. La coordinación entre las distintas políticas se presenta como un elemento esencial, aunque rara vez resulta
contemplada por los marcos normativos.
3. Considerar, mediante procedimientos definidos normativamente, los mecanismos de planificación necesarios a efectos

91

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de asegurar la instrumentación de acciones concretas para
alcanzar los objetivos.
4. Normativizar la existencia y regulación de registros, catastros y otros sistemas de información que doten a la administración de insumos adecuados para el proceso planificador.
5. Instrumentar procedimientos de revisión y coordinación intersectorial de las planificaciones. En consonancia con las
políticas, los planes que las desarrollan deben ser dinámicos
y adaptables a nuevas circunstancias.
6. Promover la coordinación política entre las diversas jurisdicciones federales. Ámbitos de concertación federal como el
COHIFE, muestran la posibilidad de concertar políticas, tal
como es el caso –a nivel genérico- de los Principios Rectores
de Política Hídrica para la República Argentina. El papel de
la autoridad nacional en tal sentido, resulta de importancia
como facilitador y promotor destacándose su facultad de
brindar regímenes de fomento (Art. 75, inc. 18, CN).
7. Constituir mecanismos de coordinación de planes para fuentes
interjurisdiccionales. Las experiencias analizadas de organismos
de cuencas, muestran la posibilidad de planificar ciertos desarrollos de regadíos a escala regional (por ejemplo, Tratado del Río
Colorado), asignando concertadamente la participación equitativa en el recurso hídrico que corresponde a cada provincia.
8. Desarrollar mecanismos de solución de conflictos interjurisdiccionales. Sin perjuicio del mecanismo de jurisdicción
necesario que importa la Corte Suprema de la Nación en el
régimen federal argentino, es recomendable el desarrollo de
mecanismos específicos de solución de conflictos, resaltando
las experiencias en tratados interprovinciales y los procedimientos de solución amistosa de controversias que se han
impulsado en ámbitos federales (COHIFE).

92

Consideraciones operativas
El primer paso operativo será un ordenamiento de los textos
legales y la consiguiente detección de inconsistencias o contradicciones. Asimismo, se requiere actualizar los digestos con
que cuentan las autoridades nacionales y provinciales, para
poner en conocimiento a los actores institucionales del sistema de la nueva tendencia en la legislación hídrica y de riego.
Otra actividad necesaria para dar el puntapié inicial, será la realización de talleres interinstitucionales de debate y sugerencias,
que permitirán alcanzar la coordinación y arreglos básicos de
gobernabilidad del sistema y para la preparación de los tratados que sean necesarios.
Las temáticas innovadoras en el nuevo ordenamiento uniforme
deberán incluir:
• Creación de fideicomisos nacionales y provinciales, cuyo destino sea el financiamiento de obras de infraestructura y gestión del sistema hídrico. Se deberá prever su modo de funcionamiento, origen de los recursos y mecanismos de control7.
• En las provincias, brindar asistencia para incorporar normas respecto a la recaudación por usos recreativos del
agua, cobro por depuración de efluentes, disposición del
producido por multas y sanciones, etc., fondos que deberán integrar directamente las arcas de los organismos locales de gestión hídrica.
7

A modo de ejemplo, se encuentra el Fondo de Desarrollo Hídrico, y sus
fuentes de financiamiento provienen de: a) montos que en la actualidad o en el futuro resulten pendientes de devolución en el marco del
reembolso de fondos que correspondan al organismo de gestión hídrica, por obras correspondientes a los convenios firmados entre la provincia por préstamos con los Bancos multilaterales; y b) otros recursos
presupuestarios destinados al mismo fin. Como con toda asignación
específica de fondos a actividades, se debe informar anualmente sobre
la ejecución del Fondo y por tanto se encuentra sujeta a auditorías de
los órganos de control del Estado (Tribunal de Cuentas, AGN, etc.)

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• Reglamentar los principios legales referidos a la creación de
posibles “mercados de aguas”, iniciativa muy criticaada en
distintas experiencias (Chile). En este sentido, se deben prever mecanismos que respeten los siguientes principios:
a) El agua, al ser un bien público, acepta la regulación del Estado. Se puede avanzar en el uso de este derecho de inherencia del agua al suelo, creando reglamentos para hacerlo
más eficiente y lograr que su respeto no implique pérdidas
de eficiencia en la práctica del riego.
b) Establecer mecanismos para reducir el otorgamiento de
nuevos permisos, a menos que se cuente con determinadas
características para optimizar el uso (por ejemplo, riego por
goteo o aspersión).
c) Crear registros únicos de agua, siguiendo la experiencia de
Mendoza con el Registro de Uso de Agua (RUA). Ellos sirven
para tener información de base sobre recursos no utilizados,
los cuales son susceptibles de ser puestos a disposición de
otros regantes a cambio del canon de riego regular más un
adicional significativo.
d) Establecer precios diferenciales para agua no comprometida
o para nuevos volúmenes de agua, que de estar regulados
permiten regar más superficie con igual cantidad de agua.
e) Incorporar reglamentación que otorgue flexibilidades en
cuanto a la transferencia de agua entre predios cuando los
mismos pertenecen a un mismo dueño y están ubicados a lo
largo de un mismo cauce.
f) Dar pasos preliminares para generar una legislación en la
cual el cobro del agua esté dado por su uso eficiente, dejando de lado el canon o la prorrata según superficie del
predio irrigado.

En otras palabras, incorporar innovaciones tanto legales
como tecnológicas para avanzar progresivamente en la valoración del agua según la eficiencia con que se usa y los
volúmenes dispuestos.
Al tratarse de acciones federales, se considera una única prioridad para la estrategia en todo el territorio nacional. Tanto la articulación normativa como los talleres de discusiones previstos
implican un plazo de ejecución relativamente corto, siendo necesario priorizarlo para lograr su implementación en la primera
etapa de políticas.

2.4 Acción Nº 4 - Gobernabilidad del sistema con eje en
los usuarios
Esta acción incorpora a uno de los actores claves en el logro
de una estrategia sostenible y realista, con respecto a la mejora en el manejo del agua para riego. Los usuarios, ya sea en
forma individual o asociada, son quienes se benefician o perjudican más directamente con las políticas públicas ejecutadas
en este sentido.
Por otro lado, al ser agentes de desarrollo económico, social y territorial, su fortalecimiento y participación implican
una fuerte contención para los habitantes de zonas principalmente agropecuarias, y por otro lado, los convierten en
socios del sector estatal en la gestión y manejo integrado del
recurso hídrico.
Como la realidad de estos actores es compleja, se han seleccionado varias acciones que intentan mejorar la gobernabilidad desde un enfoque bottom-up, a partir del cual se
otorga poder al usuario directo del recurso y se fomenta su
asociación en grupos (y la formalización de los mismos). Ello
permite su reconocimiento como sujeto colectivo de derechos, y es el eslabón más fuerte para asegurar la participación adecuada en las definiciones y ejecución operativa de la
política de riego.

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2.4.1. Consolidación de los Consorcios de Riego
Se sugiere llevar a cabo esta acción mediante el fortalecimiento
institucional y la descentralización efectiva de recursos para los
consorcios existentes, junto con la formalización (personería jurídica) de aquellos en incipiente constitución.
Contando con esta atribución, las OUR pueden convertirse en
prestadoras de servicios, especializándose y logrando incorporarse de manera autónoma al proceso de mejora en las explotaciones agropecuarias con riego. Esta variable tiene efectos sistémicos cuando se plantea la incorporación del sector
privado a la gestión del recurso hídrico, de manera estratégica y sustentable.
Como requisito de esta acción, se deben encarar las reformas
institucionales que deleguen tantas funciones como sea posible
(descentralización funcional y financiera).
Dentro de las acciones de fortalecimiento se deberá proveer,
desde las autoridades de riego provinciales, herramientas de
software de turnados para ser trasferidas a las organizaciones
de usuarios, a fin de incrementar la eficiencia y transparencia
en la administración del recurso y disminuir los conflictos por
tiempo y cantidad.
Para potenciar los efectos positivos, también es interesante estimular la realización de encuentros y asambleas de regantes
como ámbitos propios de participación en las decisiones, consultas, controles y auditorías sobre las autoridades, además
de intercambiar experiencias y enriquecerse mutuamente. Mediante esta intervención, es posible promover la realización de
cursos de capacitación, difusión y transferencia del conocimiento, con una visión integrada (oferta, demanda), vinculando los
aspectos del desarrollo con la protección del medio ambiente:
conservación de suelos, freática, acuíferos, contaminación del
agua, aguas de riego residuales, acciones de mitigación de daños ambientales, contaminación de agroquímicos.
Los impactos esperados pasarán sobre todo por el reconocimiento de las asociaciones de regantes y productores, como

94

agentes válidos para la ejecución y toma de decisiones con respecto a las políticas dentro de los sistemas de riego. Ello fortalecerá la gobernabilidad del sistema, dado que al definir sus
propios objetivos, los mismos usuarios se comprometerán más
y exigirán ese mismo nivel de respuesta por parte de los gestores públicos.
En la misma tesitura, se espera una reducción significativa de
los conflictos y aspectos condicionantes en la etapa de implementación de las políticas definidas.
Asimismo, al ser un proceso biunívoco, se logrará concientizar
a las autoridades sobre el rol de los consorcios y asociaciones.
Como zonas de aplicación se han identificado principalmente
las provincias de Catamarca, Tucumán y Salta, puesto que no
cuentan con este tipo de estructuras en sus sistemas.

2.4.2. Asociatividad y fortalecimiento de pequeños
productores
Esta dimensión está cabalmente relacionada con la Acción Estratégica Nº 5 “Incentivos al sector privado”, en cuanto se trata
de actividades que involucran y apelan directamente al sentido
de apropiación de espacios por parte de los actores privados del
sector productivo.
El logro de las mejoras se puede canalizar mediante la participación en Programas de Generación y Transferencia de Tecnología (GyTT), Reactivación Productiva (RP), entre otros, que les
permitan incorporar nuevas y mejores prácticas para gestionar
el recurso a partir del fortalecimiento de sus propias capacidades (técnicas, institucionales, de recursos humanos, de gestión). En conjunto, la incorporación de servicios técnicos y de
gestión comercial que prevén este tipo de programas, promoverá a su vez un avance en las condiciones de productividad,
calidad y comercialización de los productos agrícolas primarios,
que permitirá mejorar la capacidad de negociación y abrir nuevos canales de venta.

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2009

Sin embargo, es necesario prever desde lo público la resolución
de conflictos inherentes a la construcción de todo proceso asociativo, ya que no sólo la validez técnica de diseño de estos programas asegura su verdadero éxito.
La acción debe estar dirigida a aquellas provincias donde los
procesos de descentralización y/o creación y formalización de
organizaciones de usuarios se presenten como decisiones públicas sostenidas en el tiempo. En este punto se encuentra la
justificación de la elección de las provincias sugeridas como inicio sistemático de la acción propuesta.
Asimismo, existe la necesidad de una clara incorporación de
consorcios como parte de una estrategia mayor de modernización en las zonas de riego integral.
En cuanto a la dimensión operativa, se recomienda fortalecer las líneas de inversión desarrolladas por el PROSAP, mediante la inclusión de estos elementos (capacitación, buenas
prácticas, certificaciones, etc.) a los paquetes de financiamiento de obras de envergadura, en las provincias que representen un grado adecuado de desarrollo en sus organizaciones de usuarios.
En relación a la economía política de las agendas agrícolas, un
primer desafío es otorgar voz a las coaliciones de agricultores
que puedan movilizar apoyos para el sector y, de esta manera,
imprimirle estabilidad institucional y económica al crecimiento
agrícola. En estas coaliciones deben jugar un rol fundamental la
mujer y los jóvenes rurales.
Como impactos de la acción se identifican fundamentalmente:

• Formación gradual de redes que logran definir proyectos
productivos.

• Principales actores del sistema capacitados, transformados en agentes de cambio que inducen procesos de eficiencia intrafinca.

En general, entre los usuarios de aguas subterráneas, predomina un
gran individualismo y falta de solidaridad, acompañados por una regulación de tipo residual emanada del sector público provincial. La
línea de acción propuesta es la promoción y fomento para la creación
de consorcios de usuarios del recurso bajo tierra, del tipo de los existentes en Córdoba, única provincia que posee esta clase de ejercicios.
La idea es fomentar la creación de estos consorcios para la
gestión de los acuíferos, sobre todo en aquellas zonas donde

• Inversión en equipamiento adecuado a las nuevas realidades
del recurso y mantenimiento apropiado de los sistemas de
riego de acuerdo a las competencias y responsabilidades de
los actores.

• Generación de capital social acumulativo.
• Sujetos activos en la implementación efectiva de cursos
de acción.
• Asociación público-privada (particulares) permeable y colaborativa.
• Asociación, consolidación y ampliación de redes interinstitucionales.
• Acercamiento a innovaciones tecnológicas, construcción de
nuevos conocimientos y consolidación de buenas prácticas
(certificación Eurepgap, entre otras).
• Efectos demostrativos multiplicadores que incitan a la participación de actores inicialmente no involucrados.
Se propone su aplicación prioritaria en las provincias de Tucumán, Buenos Aires, Mendoza, San Juan, Río Negro, Chubut (Zona
Valle 16 de Octubre) y Salta.

2.4.3. Consorcios de Usuarios de Aguas Subterráneas

95

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el riego complementario se ha desarrollado más fuertemente o
en aquellas donde existe posibilidad de hacerlo8. Al ser un recurso estratégico, está comprobado que no existen soluciones
cortoplacistas pero sí líneas a trabajar de forma permanente.
Asimismo, como surge con claridad de lo explicitado anteriormente, la necesidad de una coordinación ajustada del uso del
agua superficial y subterránea se visualiza como una prioridad
en la ejecución de los Planes Nacionales.
Estudios realizados por el INA en zonas de amplia explotación, demuestran la acción degradante que se ha producido en muchos de
los acuíferos por el mal uso de las perforaciones y el incumplimiento
de normas de producción limpia. Otro grave problema, sumado a
una oferta desconocida pero siempre escasa, es la salinización de
suelos por sobreexplotación, dado que no se toman las medidas preventivas adecuadas para mantener la calidad de la tierra y del agua.
Dicho organismo realizó un proyecto de cooperación internacional, ejecutado de manera conjunta con la Agencia de Cooperación
Internacional del Japón (JICA), denominado Tecnologías Sustentables para la Prevención de la Contaminación. Su objetivo fue
fortalecer al Instituto Nacional del Agua, mediante la adquisición
de las instalaciones y los conocimientos requeridos para desarrollar tecnologías sustentables a fin de prevenir la contaminación.
Este Proyecto de Cooperación de cuatro años de duración
(2001/2005) se enmarcó dentro del Programa de Tecnologías
Sustentables en el Centro de Tecnología del Uso del Agua (CTUA).
Asimismo, se puso en operación un Laboratorio de Análisis Químico altamente especializado para asistir en los estudios de evaluación de contaminación, ensayos de toxicidad y tratamiento de
residuos industriales y en actividades de asistencia técnica que
soliciten instituciones gubernamentales y/o empresas privadas.
Particularmente, en lo relacionado con la calidad del agua de uso
agrícola, se tomaron muestras para realizar una evaluación de

contaminantes convencionales y prioritarios en agua, efluentes industriales, suelos, barros y residuos peligrosos, a saber: compuestos inorgánicos y elementos como metales pesados, halógenos,
nitratos, sulfatos, cianuros; sustancias orgánicas contaminantes
en agua como pesticidas, PCBs, aceites, lubricantes, petróleo, detergentes, compuestos fenólicos e hidrocarburos aromáticos; sustancias orgánicas e inorgánicas en agua y residuos industriales.
La actividad en campo implicó análisis biológicos para aguas y
suelos, ensayos de toxicidad complementarios para estudios de
tratamiento de efluentes líquidos, evaluación de sitios contaminados con residuos peligrosos, suelos, sedimentos y agua, y el
desarrollo de criterios específicos de descarga.
Los impactos que tiene la contaminación de diversas fuentes
a nivel suelos y agua para riego son críticos, representando
en la actualidad una amenaza al uso sustentable de los recursos mencionados.
Las conclusiones del estudio se orientan a difundir la aplicación
de criterios de Producción Limpia, realizar la evaluación de los
procesos productivos (a través de la aplicación de Buenas Prácticas Operativas para reducir o eliminar la generación de residuos peligrosos y no peligrosos), revisar las características de
materias primas, productos finales y subproductos en los procesos de fabricación, a fin de reducir la generación de residuos.
Como todos los recursos naturales, el agua subterránea es un
bien de dominio público del Estado y como tal, este último tiene
poder de policía en cuanto a su control y regulación. En virtud
de ello, resulta adecuado establecer en la órbita de la coordinación nacional del PERD, el diseño y difusión de lineamientos
comunes de trabajo para abordar temáticas relativas al manejo
de aguas subterráneas.

Consideraciones operativas
8

96

El escenario de avance en el riego de tipo complementario incluye también a la provincia de San Luis; pese a ello, no se considera viable su incorporación a esta acción en el corto/mediano plazo, dada la relevancia
de la variable política en la relación de la provincia con la Nación.

Para la puesta en marcha de esta Acción Estratégica, debe existir
en las provincias una autoridad hídrica que promueva la forma-

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2009

ción de consorcios de usuarios, proceso que deberá ser fomentado y apoyado desde la coordinación nacional.
El contar con organizaciones de usuarios de agua subterránea permite asumir los costos de una adecuada gestión y recarga de acuíferos, además de facilitar la planificación y el control, vital para el
estado actual del recurso pues representa la posibilidad de contar
con el mismo en determinadas condiciones, en contraposición con
la seguridad de su eliminación en un plazo incierto pero inevitable.
Por otro lado, en virtud de la actual segregación y desconexión
entre usuarios de agua subterránea no es recomendable la implementación de subsidios públicos, ya que la ausencia de un modelo
de gestión común llevará a que sus efectos se concentren en algunos productores, impidiendo el acceso al financiamiento de los
más necesitados. Una vez constituidos los consorcios, se podrán
analizar los beneficios conjuntos que surjan de una política de incentivos provenientes del Estado, si bien se estima que el mayor
estímulo surge de las expectativas de contar con el recurso en el
futuro, lo que permite al desarrollo sustentable del negocio.
El impacto a lograr se visualiza en la gestión oportuna del recurso, bajo las directrices de las autoridades de agua provinciales,
que favorecerá la transparencia del uso que hacen los particulares del agua subterránea.
Como se ha expresado anteriormente, la propuesta de seguir el
modelo desarrollado por la Provincia de Córdoba ofrece la ventaja de contar con experiencias y posibles soluciones a problemas ya superados.
Su aplicación deberá ser priorizada en zonas con desarrollo actual
o potencial en sistemas de riego complementario, a saber: Córdoba
(en el corto plazo, continuando con la experiencia actual); Santa Fe,
Patagonia, Entre Ríos (consorcios arroceros), en el mediano plazo.

2.5. Acción Nº 5 - Incentivos al sector privado
Los gobiernos provinciales poseen limitaciones financieras en
cuanto al sector de riego, sobre todo cuando no se lo reconoce

como una prioridad frente a otras demandas de índole social o
económica que preocupan a los gobernantes.
El fundamento de esta línea de acción es, por un lado, generar
recursos genuinos para el sector, mediante la creación de instrumentos financieros y crediticios, la mejora en los mecanismos internos de recaudación y control y el establecimiento de
fondos específicos (concursables y de inversión).
Por otro lado, se busca otorgar incentivos específicos a los privados, como la regulación para nuevos emprendimientos, facilidades económicas para la reutilización de aguas no convencionales y la asistencia en la formulación, evaluación y control de
planes de negocios para los productores agropecuarios.
Ambos propósitos implican la necesaria presencia y regulación del
sector público. Los beneficios obtenidos mediante la implementación de políticas de fomento como las planteadas serán compartidos por el sector estatal y los actores privados, consolidando un
esquema de “ganar-ganar”, que afianza procesos de confianza y
colaboración mutua y genera externalidades positivas en varios
planos. Se logra un crecimiento del capital social mediante interacciones y aprendizajes conjuntos, incrementos en la rentabilidad y nivel de ingresos, entre otros. Esta relación lleva a fortalecer
el concepto de corresponsabilidad, tanto entre los productores o
usuarios directos del riego como en el resto de la población, ya que
el mantenimiento de un recurso sin contaminación y disponible es
una problemática que afecta también a la población urbana.
Concretamente, la generación de recursos genuinos específicos
para el sector del riego es uno de los desafíos que se intenta superar. En particular, esta acción se vuelve concreta a través de
la creación de instrumentos financieros y crediticios, orientados
directamente a obras de infraestructura, equipamiento mecánico, promoción tecnológica, y fortalecimiento de asociaciones u
organizaciones de usuarios, entre otros fines.
Como ejemplos efectivos y probados, se puede citar el Fondo
de Desarrollo Hídrico Provincial de Mendoza, cuya finalidad es
asistir al productor para mejorar su explotación y adquirir equipos. También existen financiamientos provenientes del Fondo

97

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

de Transformación y Crecimiento, que otorgan créditos a tasas
cero o muy convenientes para pequeños productores (los más
numerosos en esa provincia), orientados a mejorar sus sistemas
de riego y protección agrícola, mediante la incorporación de tecnologías de riego, fertilización, telas antigranizo, etc.
Sin embargo, la disponibilidad de recursos implica necesariamente el otorgamiento de subsidios públicos al sector, en función de proyectos viables o resultados concretos obtenidos.
Cabe destacar la experiencia chilena, en cuanto al Fondo Presupuestario para financiar obras de infraestructura pública y privada en relación al agua: este Fondo llega hasta niveles del 70%
de subsidio, según los casos, y por el mismo compiten privados,
Asociaciones de Regantes, etc., con proyectos y financiación
propia. Dicha proporción, en el caso argentino, puede llegar a
incrementarse algo más con el fin de generar mayor impacto en
los pequeños productores.
Los bancos privados y los organismos internacionales de crédito tienen un rol preponderante. Puntualmente en la Argentina, el PROSAP ha sido el canal más efectivo para contribuir
con el acceso a estas ayudas a través de la administración de
fondos internacionales del BID y del BIRF. En esta perspectiva
se destacan como herramientas de promoción de la inversión
privada los Aportes No Reembolsables (ANR), que permiten a
los pequeños y medianos productores y a las empresas acceder
al financiamiento necesario. Los beneficiarios de la iniciativa
son los Grupos Asociativos integrados en una misma cadena
de valor, que reciben los ANR, con el objeto de incrementar la
competitividad de su actividad.
En este contexto, existe la posibilidad de otorgar ayudas o subsidios en base a características específicas como son la superficie de la explotación, el tipo de cultivo, la tecnología de riego
utilizada, la contaminación de los suelos o del agua, etc. Su utilización funciona de manera efectiva para incentivar directamente desde la administración conductas apropiadas tendientes a la mejora de la situación de los productores individuales y
al cumplimiento de la estrategia integral planificada.

98

La banca nacional también puede ocupar su rol en este tema,
mediante el establecimiento de líneas de financiamiento con
períodos de gracia y tasas fijas. Dichas líneas pueden otorgarse
a los Consorcios de Usuarios y a productores individuales, siempre que cumplan con los requisitos de formulación y evaluación
económica y social, de aquellos proyectos que permitan asegurar a la entidad financiera el retorno de la inversión.
En busca de una efectividad mayor, es necesario coordinar presupuestariamente estrategias y políticas de riego para evitar
inversiones insuficientes y erradas. La reorientación presupuestaria permite a las organizaciones que administran el agua de
riego un marco de gasto a mediano o largo plazo, basado en
presupuestos por programas con objetivos claros, costeo específico y planeación transparente. Esto alínea los recursos financieros con las prioridades.
Para ello, los estados deberán atender la realización de procesos
de reingeniería en los aspectos de recaudación, fijación de tarifas, controles y sanciones asociadas.
En cuanto a los fondos concursables, resultan ser un instrumento
movilizador de procesos de modernización en temas claves. La
propuesta tiende a la creación y regulación de estos fondos en
materia de agua subterránea, como se detallará más adelante.
Como complemento a estas acciones, se prevé establecer un
Fondo de Inversión Local en Riego y Drenaje (FILRyD), orientado
a estimular la productividad local mediante el destino de recursos específicos, asignados a la realización de estudios, mejoras,
obras, etc. con la finalidad de incrementar las áreas irrigadas y
mejorar la eficiencia.
El propósito de otorgar incentivos al sector privado se visualiza
como un instrumento para potenciar el desarrollo autónomo de
los productores y sumarlos a la matriz de gestión del recurso.
Una acción puede estar dirigida a la regulación para nuevos emprendimientos agropecuarios, que establezca ciertos requisitos
a cumplir por parte de quienes cuentan con derechos de riego.
Las exigencias se relacionan con el uso de modernas tecnologías, realización de obras de conducción y utilización de meca-

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2009

nismos de gestión adecuados para la optimización del recurso
y rendimiento de los cultivos. Para ello, el sector público previamente deberá:
• Contar con un catastro de usuarios de agua de riego actualizado, fidedigno y con alcance nacional.
• Mejorar los registros y padrones de derechos en todas las jurisdicciones. El manejo de estas dos herramientas debe ser fortalecido a nivel provincial (acciones estratégicas: “Planificación
Maestra” y “Sistema de Información de Áreas de Regadío”).
• Realizar investigaciones sobre la posibilidad de contemplar estas acciones dentro de los marcos legales existentes. En caso
de encontrar restricciones, se debe procurar su reforma o reglamentación, en pos de facilitar y encontrar mecanismos expeditivos y seguros, que permitan la viabilidad del ejercicio de
esta estrategia.
Un fenómeno que tiene lugar en materia de financiamiento y recursos para el sector está dado por la tercerización de gran parte
de las labores mecánicas a contratistas (tales como la preparación del suelo, la siembra, las pulverizaciones aéreas o superficiales y la cosecha). Dado que estas empresas de servicios poseen
maquinaria moderna con la mejor tecnología disponible, se ha
logrado trabajar respetando las dimensiones mínimas eficientes,
compatibles con costos medios en los procesos productivos.
Las pequeñas y medianas explotaciones tienen acceso a estas tecnologías mecánicas gracias a la tercerización, facilitado
además la incorporación de paquetes tecnológicos integrales
(mecanización, biotecnología, fertilización química), con bajo
impacto ambiental.
Desde el punto de vista de las estrategias productivas en general, el sistema de contratistas responde al concepto de liderazgo de costos, pero evidentemente hay una interesante
evolución en las aplicaciones de agroquímicos (insecticidas y

fungicidas), que además del ahorro de costos por su aplicación
eficiente generan un mejoramiento cualitativo de las producciones por su menor impacto ambiental y la posibilidad de adherir a protocolos cualitativos (o bien a certificaciones del tipo
de buenas prácticas agrícolas) que tienen un efecto importante
en las estrategias de diferenciación de productos.
Otra acción de fomento al sector privado es la regulación de incentivos económicos a la reutilización de aguas no convencionales,
que también beneficia al sector público, fundamentalmente en
dos aspectos. Uno de ellos se relaciona con el desarrollo de zonas
de cultivos restringidos con fines productivos, solucionando a la
vez el problema de la disposición final de efluentes, mientras que
se incorporan nuevas hectáreas cultivadas. El otro implica el incremento en los ingresos agregados mediante el cobro de tarifas
por nuevos usos del agua generada a través de esta metodología.
En las zonas de explotación agrícola que usen este tipo de
aguas, se deberá evitar su derramamiento o conducción fuera
de los límites establecidos.
A los efectos de la organización institucional, se recomienda
que los agricultores constituyan Consorcios destinados a irrigar
únicamente los cultivos habilitados por las autoridades superiores de administración del sistema de riego que, por sus propias
características, se denominarán como alternativas y utilizarán
sólo los métodos de riego permitidos.
Constituirán autoridades de aplicación del sistema, aquellas a las
que les compete la gestión general del sistema de riego en cada
provincia y las del Consorcio de Riego creado con este propósito.
Ambas autoridades dentro de su ámbito de competencia tendrán a su cargo todas las funciones vinculadas al gobierno, administración, fiscalización y funcionamiento del sistema hídrico
conformado en la zona.
Los usuarios comprendidos en este sistema estarán incorporados a un régimen tributario especial para el sostenimiento del
mismo. A los efectos de favorecer la implementación y/o ampliación del sistema de reutilización de las aguas, las autoridades competentes podrán disponer de un descuento especial en

99

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

la tarifa de riego (por ejemplo, en un período de cinco años, un
50% anual) para que actúe como un incentivo al desarrollo de
los sistemas de uso agrícola de aguas no convencionales.
La aplicación de estos sistemas en las provincias con zonas áridas y semiáridas de nuestro país, junto con la actual escasez
de agua de riego, debe provocar un impacto casi inmediato, ya
que la experiencia internacional en este tema ha mostrado las
siguientes ventajas ante la reutilización de aguas alternativas:

ca), potenciándose la efectividad de las inversiones en modernización y el impacto económico en los pequeños productores.
De los mecanismos mencionados, a continuación se detallan
aquellos que se consideran viables en el corto o mediano plazo,
y con posibilidades de lograr impactos observables.

• El agua tratada representa una fuente constante y segura de
agua, aún en los años más secos.

La misma se realizará en base a una metodología que considere
los costos del riego, su operación, mantenimiento y los servicios
brindados por las autoridades de riego.
Existe una problemática generalizada en cuanto a la determinación de los factores que deberían tenerse en cuenta para la
determinación del costo total del recurso.
Por otra parte, la realidad de nuestro país muestra que existe
una fuerte brecha entre el costo del agua de riego y la tarifa o
canon que se cobra por su uso, sensiblemente inferior.
La estrategia que se propone consiste en aplicar una metodología que provea un marco general encaminado a ordenar gradualmente los factores y delinear algunos principios económicos básicos que intervienen en la determinación de la tarifa en
las distintas provincias estudiadas.
La valoración del costo debe ser realista, ya que cuando la autoridad provincial del riego competente para autorizar el cuadro
tarifario fija precios bajos, se tiende (cuando el agua es abundante) a su derroche. En caso contrario, los mecanismos de racionamiento del riego obligan a un uso más eficiente.
Es necesario que las autoridades superiores responsables del
riego en las provincias pongan en funcionamiento el Sistema
de Información propuesto para contar con datos hidrológicos,
económicos y sociales, que ayuden a una evaluación adecuada
de costos, de modo de facilitar la aplicación lo más equitativa
posible de tarifas de riego, por zona y por usuarios.
Complementariamente, se recomienda efectuar estudios económicos, sociales y ambientales para determinar previamente

• Es un aporte continuo de nutrientes para los sembradíos.
• El contenido de nutrientes del agua residual (N, P, K y microelementos) representa un ahorro en gastos de fertilización.
• Se contribuye a la conservación de los recursos hídricos.
• Representan una posible reducción del costo económico del
agua destinada a riego, ya que aguas de otra procedencia
pueden resultar a un mayor precio.
Por último, y teniendo en cuenta las dificultades frecuentes que
enfrentan los grupos de pequeños productores (la mayoría en
el territorio argentino), se propone asistir en la formulación,
evaluación y control de buenos planes de negocios.
Particularmente en la temática de riego, los planes pueden referirse a innovaciones, adquisición de nuevas tecnologías, diseño
y fabricación de instrumentos o maquinarias, manejo a distancia, tecnificación, etc.
El flujo de financiamiento sumado a las herramientas administrativas mencionadas, deberá promover un desarrollo integral
de negocios relacionados directamente con los sistemas de riego
(siempre y cuando los objetivos de los proyectos coincidan con
los objetivos estratégicos planteados desde la autoridad públi-

100

2.5.1. Avance en la redefinición de los cuadros tarifarios

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2009

el costo real y total del riego, teniendo en cuenta las actuales
condiciones tecnológicas y el estado de la infraestructura hídrica en cada provincia. En este sentido es importante el apoyo
técnico que pueden brindar a las autoridades del agua, universidades nacionales o instituciones y programas cuyo objetivo sea
efectuar aportes técnicos de tal naturaleza.
El costo real total debe ser asumido por todos los usuarios de riego
empadronados, sobre la base de un sistema de precios que refleje
de manera más acertada el verdadero costo de oportunidad social
y económico del servicio, y no solamente su costo de distribución.
El canon debería incluir como mínimo los conceptos de:
• Costos administrativos de las instituciones (autoridades rectoras, organizaciones de usuarios, etc.).
• Reembolso por la construcción en ejercicios anteriores de
obras mayores y/o menores, en la medida que beneficien a
usuarios por haber sido construidas en su zona de riego.
• Cuotas destinadas a crear y/o mantener Fondos de Inversión
Local, de Emergencias Hídricas y otros, destinados a promover y/o proteger el riego ante situaciones eventuales.
• Otros conceptos que cada jurisdicción estime pertinentes.
La norma que fije el cuadro tarifario deberá prever la incorporación de incentivos financieros o premios por pago en término del canon, así como sanciones en los casos en que se
evalúe morosidad.
La aplicación de un cambio en el sistema de determinación
del costo total del agua de riego es de necesaria implementación gradual, teniendo en cuenta la situación económica y
financiera de las provincias y dentro de ellas, el grado de desarrollo de las distintas zonas de riego, a lo que se suma la
costumbre ancestral del pago moroso o no pago de los consumidores finales.

En las provincias donde los sistemas de riego son exclusivamente financiados por el sector público estatal, se puede elaborar
un Programa de acercamiento a los usuarios, de largo plazo,
tendiente a cambiar la cultura imperante del no pago por parte
de los consorcios y usuarios de riego, e instrumentar la provisión de datos necesarios para definir con equidad el cuadro tarifario. Las provincias donde se puede comenzar con esta acción
de manera prioritaria pueden ser La Rioja y Catarmarca.
Por otro lado, la elaboración de cuadros tarifarios más ajustados puede comenzarse en el mediano plazo en las provincias de
San Juan, Tucumán, Bs. As., San Luis y Córdoba. A largo plazo,
se estima conveniente ejecutar estas actividades en el resto de
las provincias.

2.5.2. Rediseño de los mecanismos de recaudación y control
Salvo el caso de las provincias de Mendoza, Río Negro y la
zona administrada por CORFO-Río Colorado en la provincia
de Buenos Aires, en el resto del país existe una desacertada
valoración del agua de riego que se traduce en un precio por
debajo de los costos mínimos de operación del recurso. Esto se
ve agravado por los bajos niveles de recaudación como consecuencia del escaso cumplimiento de los usuarios en el pago
del canon de riego fijado y la certeza de la no aplicación de
sanciones (medidas como corte del agua, cobro compulsivo
vía apremio fiscal, etc.) no obstante estar contenidas en las
respectivas legislaciones.
Además, esta situación provoca un efecto no deseado para el
desarrollo financiero sustentable del recurso. El nivel de recaudación es tan bajo que normalmente no cubre los costos de
operación y mantenimiento de los sistemas, mucho menos si
se pretende cubrir con ellos las inversiones necesarias para promover la recuperación de la infraestructura de riego y drenaje.
A pesar de detectarse en algunas provincias la presencia de
abundante personal, como en el caso de San Juan, La Rioja,

101

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

Santiago del Estero entre otras, no se desarrollan de manera
conveniente funciones de control de la recaudación que permitan adoptar medidas inmediatas en la reducción de los niveles
de morosidad o directamente de no pago, pese a la demanda
del servicio.
Se propone esta estrategia porque resulta necesaria la readecuación de las normas y la reingeniería de los procesos de recaudación y cobro compulsivo (corte de agua o apremio fiscal)
para elevar los niveles de recaudación.
De manera concreta, se requiere el dictado de normas legales
necesarias para que todas las actividades vinculadas con el proceso de recaudación, control de deudas, aplicación de medidas
que incentiven el pago en término y sanciones a la morosidad,
estén bajo la responsabilidad de las instituciones competentes
de gestionar el agua de riego en cada provincia.
En todos los casos, será necesario crear o fortalecer los sectores específicos para el desarrollo de estas actividades; sin esta
condición, la aplicación de las medidas será contraproducente.
En cuanto a las herramientas de cobro compulsivo, las provincias deberán incorporar mediante el avance en el desarrollo de
sistemas de información transaccionales y SIG, auditorías de
corte de agua que permitan realizar un seguimiento sistemático de las medidas, georeferenciación de los datos alfanuméricos
y selección de zonas en base a información cierta y oportuna.
Con respecto al rediseño de procesos integrales de recaudación
y medidas compulsivas, puede iniciarse en las provincias de Tucumán, Catamarca y Neuquén, cuya ejecución depende actualmente de la intervención de otras áreas de gobierno.
En estas provincias, la incorporación de dichas medidas implica
la modificación de los marcos legales actuales, con mayor probabilidad de logro en el corto plazo en la provincia de Tucumán,
dado su esquema descentralizado y la revitalización adquirida
por el sector a través del apoyo del PROSAP.
En lo que al control de la recaudación se refiere, se sugiere la
realización de auditorías de corte del servicio, comenzando por
aquellas provincias que requieren potenciar la implementación

102

de tales medidas. Se asigna prioridad a Mendoza y Río Negro,
para luego continuar con el resto del territorio.
Las medidas de apremio se aplican vía Fiscalía de Estado, lo que
reduce la efectividad de la medida ante la lentitud del procedimiento; esta instancia podría ser causa de que la acción estratégica sea inviable de ser implementada en el corto plazo.
En síntesis las zonas de aplicación prioritaria son:
1. Procedimientos
Corto plazo: Tucumán, Catamarca.
Mediano plazo: Neuquén.
2. Auditorías de corte
Todas las provincias que logren el desarrollo de sus sistemas de
información, comenzando por Mendoza y Río Negro.
Las medidas apuntan al ordenamiento y monitoreo sistemático
de los aspectos de recaudación y deudas, permitiendo evaluar
el comportamiento de pago ante la implementación de las acciones propuestas.
En cuanto a los procedimientos, la concentración en las unidades competentes de la gestión del agua de riego impactará en
la simplificación de trámites, tiempo de desarrollo y efectividad
de las medidas.

2.5.3. Establecimiento de fondos concursables para el
aprovechamiento colectivo de aguas subterráneas con
fines agrícolas
La protección de los acuíferos reclama medidas urgentes, dado
que éstos constituyen una reserva estratégica y un patrimonio
de la nación que se está perdiendo por la acelerada contaminación y el uso indiscriminado de sus aguas. A la problemática se
suma la inexistencia de modelos institucionales adecuados que
tiendan a la gestión del recurso subterráneo.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

El establecimiento de este tipo de medidas busca inducir la
asociatividad en el uso de agua subterránea para su cuidado
y mejor aprovechamiento. Por su parte, permitirá al Estado
avanzar en la confección de registros públicos de este uso, que
actualmente se encuentra casi exclusivamente explotado de
forma privada.
Los fondos necesarios para el programa pueden encontrarse en
la órbita del PROSAP. El criterio excluyente para el otorgamiento a los usuarios empadronados debería ser la presentación de
proyectos colectivos para fines agrícolas, sobre la base de la
protección y medición sistemática del acuífero comprometido.
Los proyectos pueden incluir entre sus componentes o finalidades el cegado de pozos abandonados.
El respaldo para su presentación y viabilidad debería estar avalado
por los Consorcios de Aguas Subterráneas constituidos, y por las
autoridades provinciales de riego como garantes de la regulación
del acuífero en los casos donde no existan consorcios constituidos.
El solo hecho de facilitar la ampliación en la cantidad de equipos para riego complementario traería aparejado un aumento
en la recaudación del Estado, en concepto de aportes relacionados con la suba en la productividad del sector agropecuario.
Un estudio proveniente de consultoras dedicadas a la provisión
de este tipo de tecnología propone que duplicando la cantidad
de equipos existentes (aproximadamente dos mil seiscientos)
se lograría un ingreso para el Estado superior a cien millones
de dólares, sin contar la creación de empleos en forma directa
e indirecta9.
Antes de tomar decisiones en este sentido, se debe evaluar
minuciosamente el desarrollo sustentable de esta expansión,
dado que actualmente se desconoce la disponibilidad de acuíferos en la mayoría de las regiones bajo explotación. Asimismo,
es preciso cuantificar las necesidades energéticas que implicará una política tal, procurando generar un crecimiento que no
9

Trabajo realizado por Luis M. Urriza para Irri Management Argentina
S.A. a fines de 2008.

amenace la provisión o provoque efectos negativos en el ambiente y entorno socioeconómico.
Los impactos identificados, de íntima relación con las demás líneas estratégicas planteadas, pueden sintetizarse en:
Inicio de una regulación de control oportuno sobre los acuíferos
en base a una asociación público-privada.
Proceso regulatorio fundado en una nueva legislación en materia de aguas subterráneas que adopte medidas innovadoras de
acuerdo a la problemática actual.
Avance, por parte del sector público, en la confección de registros y catastros de aguas subterráneas, donde la explotación
anárquica en muchas provincias y la regulación residual ha contribuido a la ausencia de los mismos.
Inicio de procesos de planificación de los acuíferos en cuanto a
sus potencialidades y prevención de riesgos.
Reducción de la contaminación del agua subterránea.
Procesos de formación de consorcios de aguas subterráneas.
Prioritariamente, se debería avanzar en esta acción en las provincias de Santa Fe, Córdoba, Mendoza, San Juan y La Pampa.

2.5.4. Creación de un Fondo de Inversión Local en Riego y
Drenaje (FILRyD)
Desde un diagnóstico sectorial, puede decirse que en las provincias argentinas hay un marcado retroceso en la inversión
destinada a una mejora gradual de la infraestructura de riego,
así como en el desarrollo de actividades de operación y mantenimiento de los sistemas de irrigación.
Además, existen numerosos productores agropecuarios no
identificados formalmente (porque no están empadronados)
que usan el recurso económico del agua sin pagar el canon que
les corresponde y sin contribuir con el desarrollo armónico de
las distintas regiones de riego.
Se propone la creación de un Fondo de Inversión Local en Riego
y Drenaje destinado a estimular la productividad local y ahorrar

103

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

costos al Gobierno y a los usuarios a largo plazo, al tiempo que
fomenta el desarrollo sostenible del recurso.
El Fondo puede ser destinado a apoyar financieramente el costo
de estudios, construcción o rehabilitación de medianas y pequeñas obras de riego o drenaje, para incrementar el área de riego,
mejorar el abastecimiento de agua en superficies regadas en
forma deficitaria y habilitar suelos agrícolas de mal drenaje.
Además, con el objeto de crear una plataforma de acceso al
Fondo, facilitar el empadronamiento de los usuarios de riego y
la constitución de Consorcios de usuarios, consiguiendo la incorporación de nuevos aportantes al sistema tarifario.
Se propone que el Fondo se constituya básicamente por aportes
provenientes de Rentas Generales de los Gobiernos provinciales
que lo implementen, aportes de organismos nacionales y/o internacionales, cuotas provenientes de los usuarios, entre otros.
Para el caso de las inversiones solicitadas por Consorcios de
usuarios de áreas muy pobres, la contribución podría ser en
mano de obra o materiales.
Los proyectos de mantenimiento, rehabilitación y/o modernización del riego y del drenaje de las aguas para los que se solicite el aporte financiero del Fondo, deben estar incluidos en los

104

objetivos generales de una planificación de mejora gradual de
la infraestructura y gestión del riego.
El derecho de acceso al Fondo estará basado en el cumplimiento
de algunos requisitos: los usuarios del riego deben estar empadronados e integrados en Consorcios, cumplir con los estándares de mantenimiento de los servicios y contribuir con la cuota
de sostenimiento del Fondo.
Periódicamente (cada dos o tres años) se podrán realizar, a pedido de los aportantes al Fondo, auditorías técnicas y financieras
a los administradores para verificar el programa de distribución.
Esta estrategia impactará fundamentalmente en las provincias
donde se observe un retroceso en las actividades de rehabilitación de la infraestructura de riego, desarrollo inarmónico de
las distintas zonas de riego o drenaje, falta de apoyo de los
usuarios en el financiamiento de las actividades de operación y
mantenimiento y/o la ausencia de participación de los actores
sociales que integran el sistema.
Como zonas de aplicación se identifican, para una muestra inicial, las provincias de Catamarca, La Pampa, Córdoba, Neuquén,
Chubut, Mendoza y Río Negro. Como muestra óptima, el Fondo
debería alcanzar a todas las provincias argentinas.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Quinta parte

Reflexiones finales

Pensar en términos de una estrategia para el manejo integrado
del riego implica conocer la situación actual para definir el horizonte futuro al que se desea llegar. Ello permite identificar las
acciones que se consideren con aptitud para orientar procesos
de cambio amplios y generales, en forma sostenible y que produzcan los efectos visualizados.
Son múltiples los ejemplos y alternativas que se presentan a
nivel estratégico de decisión. Sin embargo, existen variables intervinientes que condicionan el proceso de definición e implementación de estrategias. Es en muchos casos la situación del
entorno la que impulsa a tomar decisiones en uno u otro sentido.
Planteamos en este trabajo alternativas que entendemos factibles de ser aplicadas y el contexto en que se deben tomar decisiones, teniendo en cuenta que la estrategia debe garantizar
viabilidad y mejora constante en un entorno que permita su
consecución exitosa. En un proceso de implementación de mediano y largo plazo, no garantizar el avance posible es equivalente a resignarse a la decrepitud.
A lo largo del trabajo, se ha hecho referencia a numerosas experiencias comparadas, que orientaron el análisis. A ellas sumamos, por la simplicidad de su esquema, el desarrollo de los
regadíos de Mula (en Murcia, España). Encuadrados en la directiva de la Comunidad Europea para áreas desfavorecidas en

zonas áridas, la incorporación tecnológica y mejora de su gestión, fue decisiva en la producción de 1537 productores, más
allá que sus escenarios sufrieron transformaciones drásticas
que alcanzaron desde la posible desaparición de los mismos
hasta lograr una agricultura tecnificada y viable agronómica y
económicamente. Esto hubiera sido imposible sin el oportuno
aporte económico de la Comunidad Europea a los esfuerzos de
la junta de productores.
Distinto es lo sucedido en la zona del Languedoc-Roussillon, que
comenzó con una concesión de agua del Río Ródano a través de
la Compañía Nacional de ordenamiento de la Región del Bajo
Ródano y se convirtió, en 1993, en un ente mixto público-privado con mayoría accionaria del sector público, entes de jurisdicciones locales, regionales y nacionales, que poseían el 75%
de las acciones del grupo público- privado constituido con la
empresa BRL ingeniería. Sobre este ejemplo se evaluaron básicamente tres alternativas: crear agencias departamentales,
crear una compañía pública nacional o establecer una alianza
estratégica público- privada. Nuevamente la decisión se tomó
por una alternativa que el contexto de esa época indicaba como
la de mayor viabilidad e inmediatez y produjo, sin duda, un
fuerte impacto positivo en la gestión y administración del agua
en la zona de influencia.

105

�QUINTA PARTE
REFLEXIONES FINALES

Seguramente podrán evaluarse muchas alternativas como las
expuestas pero el acento está en la definición de estrategias
adecuadas a la realidad y al contexto en el que se desarrollan
las políticas públicas de riego en nuestro país.
El concepto de estrategia como uso del cambio situacional que
se produce para alcanzar una nueva situación objetivo, intrínsecamente conlleva la idea de gradualidad en el tiempo para
construir o destruir viabilidad a la meta perseguida.
En este marco, la estrategia de un manejo integrado del recurso
hídrico para riego presenta, desde hace más de una década, un
desafío y un cambio de visión que ha costado tiempo y esfuerzos instalar. Actualmente, las condiciones a nivel internacional
están dadas más que nada por la conciencia colectiva asumida
respecto de la conveniencia de este enfoque. Sin embargo, ello
se estima insuficiente al estar disociado de una voluntad política local, a nivel provincias y regiones interiores.
La mejora que resulta de implementar una estrategia para el
manejo integrado del agua de riego será experimentada por
varios sectores que se encuentran en interacción, generando
sinergias y desarrollo a nivel sistémico, y multiplicando los beneficios estimados.

MARCO DE IMPLEMENTACIÓN
Las acciones concretas que se plantean en esta investigación
se encuentran fundamentadas con rigurosidad técnica en los
estudios sectoriales que forman parte de este trabajo, y requieren para su puesta en práctica de un marco de implementación
adecuado.
En este sentido, las últimas teorías sobre modelos de decisión y
racionalidad de los agentes económicos se basan en una serie
de motivaciones respecto del uso de sus recursos (invertir, ahorrar, consumir, etc.), desconocidas por lo general para el administrador público, encargado de establecer las reglas de juego
en que aquellos se moverán.

106

Esas motivaciones tienen que ver con percepciones individuales
de conveniencia de un cierto curso de acción por sobre otro,
más que con la información provista desde marcos institucionales, muchas veces inaccesibles.
En este esquema de decisiones a niveles personales, es útil comenzar por hacer evidentes esos vectores de racionalidad, o
mostrar por dónde pasan los intereses individuales de los actores clave para el manejo del riego en la Argentina.
Ayuda aquí como segunda etapa, la implementación de mecanismos de incentivos, que en general forman parte de un proceso prolongado en el tiempo.
Es recomendable buscar y crear las condiciones propicias para
conducir la voluntad del agente económico, prestando atención
a su individualidad con consignas muy claras respecto del desarrollo sostenible de su accionar en el uso del agua y el factor
riego. Es indispensable lograr que el usuario relacione el cuidado del recurso con la posibilidad de continuar desarrollando su
actividad de subsistencia o rendimiento económico.
Nos encontramos ante la necesidad de lograr un cambio de paradigma en el cual resulta imprescindible generar una modificación de las formas en las que los actores se conducen; de otro
modo, el propósito de lograr el sostenimiento del modelo actual
y crecer a tasas convenientes para el desarrollo económico global se verá amenazado desde su misma génesis.
Por ello, como primera medida, afirmamos que las instituciones del Estado deben internalizar y canalizar los factores de
cambio necesarios. En este sentido, las que tienen relación directa con los agentes individuales conforman un factor crítico
en el microesquema decisorio. Por ello se las identifica como
uno de los ejes principales a la hora de asegurar el desarrollo
sostenible y la adecuación de una política de manejo integrado del agua para riego.
Respondiendo a esta fuente de incertidumbres y posibles conflictos, la propuesta de incorporar de manera formal y objetiva
al PROSAP como representante y artífice de una política nacional de riego, otorga legitimidad y facilita la llegada a los actores

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

y decisores clave en el territorio. Al mismo tiempo, su subordinación jerárquica al MAGyP y la participación de esta última en
los máximos foros ambientales regionales, posibilita aspirar a
acciones mancomunadas a nivel regional.
La propuesta de una Coordinación Nacional en el seno del PROSAP y el MAGyP, o su alternativa plasmada en la creación de una
Agencia Nacional de Riego, viene a cubrir un espacio vacante de
adecuación y coordinación de políticas públicas. Por tal motivo,
se insta a imponer en el mismo momento de su creación legal,
un plazo para el cumplimiento de objetivos y metas que facilite
el monitoreo y la evaluación de las acciones, y la transparencia
y publicidad de los actos frente a los interesados. Las consideraciones mencionadas deben respetarse para lograr la credibilidad necesaria que garantice la aceptación de un liderazgo
institucional federal.
El plantel de personal para dotar a la coordinación, deberá incluir técnicos y profesionales de primer nivel, con amplia experiencia en la temática, capacitados en herramientas de gestión
y sistemas de información, cuya labor se orientará por resultados. En forma paralela, la integración en la estructura de organizaciones locales, tanto del sector público como consorcios
de regantes, cámaras empresarias, agencias territoriales, institutos educativos, etc., fortalece el concepto democrático de
participación en las decisiones sobre el propio destino.
La necesidad de contar con una estructura institucional de probada capacidad, experiencia, compromiso y dedicación en la
visión de MIRH, concretará el encadenamiento inicial desde la
gobernabilidad del sistema completo. Este reaseguro provee las
bases necesarias para una implementación rápida, dinámica y
sustentada, de las estrategias y acciones propuestas en la presente investigación.
Desde el punto de vista de la regulación, también se pondera
como necesaria esa formación de primer nivel, ya que de dicho
foro surgirán las adecuaciones normativas y los posibles proyectos de ley, propuestos en la Acción Estratégica “Normativa
Marco Nacional de Riego”.

Con respecto a la regulación, al diseñar una reglamentación de
vanguardia, es esencial considerar el precio de los productos
que mayor consumo, venta y/o posibilidades de exportación
tienen, y la forma de regar esos cultivos. Se pueden implementar incentivos (positivos o negativos) a través del canon, de
tarifas diferenciadas, de cobro por exceso de volúmenes, o por
reasignación de volumen no utilizado en determinadas parcelas. Es obviamente el tema del precio del agua el que incorporamos como parte del análisis en la reglamentación.
El escenario de llegada, en el cual se encontrarán en plena implementación las políticas propuestas, se puede esquematizar
como un círculo virtuoso, donde el resultado agregado es la mejora de las condiciones de vida de los usuarios del recurso, con
criterios de desarrollo sostenible de los factores de producción,
y crecimiento del capital social e institucional.
Con el objeto de lograr esta evolución, se recomienda ejecutar
programas de fortalecimiento institucional, junto a capacitación,
dirigida a cubrir las carencias detectadas en el relevamiento directo en instituciones y OUR. Esto generará un espiral de motivación y mejora dentro de las organizaciones de gestión del riego.
El aprendizaje de técnicas de planificación, control, metodologías
de evaluación, gestión de cobros y programación presupuestaria,
formulación y ejecución de proyectos, sumado a la incorporación
de conceptos relacionados con los cultivos irrigados en particular,
como momentos de mayor demanda hídrica, distribución del recurso agua por parcelas, volúmenes requeridos por tipo de cultivo,
etc., cierra el circuito que comienza con la disponibilidad de información homogénea, completa y oportuna, a través del mejorado
Sistema de Información de Áreas de Regadío.
Asimismo, para volver operativos la instalación y el mantenimiento del Sistema, se deberán incorporar capacidades tecnológicas a través de la consolidación de incentivos mixtos (públicos
y privados) para la adquisición de equipamiento informático,
sistemas de medición, infraestructura de riego, comunicaciones,
entre otras necesidades detectadas en diálogos con los protagonistas de la gestión del riego en todo el país.

107

�QUINTA PARTE
REFLEXIONES FINALES

En el marco de la innovación con nuevas tecnologías, se incorpora la visión de descentralización y asociatividad desde las comunidades de prácticas online, con complementos presenciales,
bajo la coordinación y moderación de la estructura seleccionada
para articular la estrategia nacional. Esta propuesta sirve a un
doble propósito: compartir conocimiento y generar aprendizajes conjuntos, mientras se logra una alfabetización digital uniforme de los sectores/provincias que hoy están más rezagados
en el tema riego.
La consecuencia concreta de los principios que se desean implementar a través de la coordinación nacional, verán su cristalización en Planes Directores por oasis o cuenca hídrica, con alcance
en todo el territorio, que ayuden a medir fehacientemente los
resultados de la planificación estratégica, logrando en el camino
el compromiso de quienes día a día se enfrentan con la problemática del agua de riego.

REQUISITOS DE BASE:
PARTICIPACIÓN E INTEGRACIÓN DEL CAPITAL SOCIAL
Las agriculturas bajo riego son claramente intensivas en el uso
de capital, tanto a nivel de propiedades agropecuarias, como de
índole físico-social (infraestructura de captación y almacenamiento, distribución, medición y drenaje), e institucional-social,
entendido como organizaciones de regantes a instituciones específicas, legislaciones, acuerdos y prácticas sociales y culturales
íntimamente relacionadas a la vida en un oasis irrigado. Esta
dimensión plantea la necesidad de un trabajo organizado y permanente para mantener las áreas irrigadas y evitar su deterioro.
El concepto de capital social va más allá de una asociatividad
rudimentaria entre productores y regantes; es más, puede ser
visualizado como un factor definitivo en el crecimiento y logro de los objetivos tanto comunitarios como individuales. La
generación de sinergias y complementariedades, por ejemplo,
mediante el uso de paquetes tecnológicos de servicios, posibi-

108

lita una visión de logro compartido que se expresa, en última
instancia, en beneficios personales.
Los enfoques del tipo “pacto territorial”, que proponen la inclusión de diversos actores pertenecientes a un mismo ámbito
geográfico en procesos de planificación e intervención de gran
alcance, tienen como aspiración generar y fortalecer esa energía de interrelaciones que moviliza a los miembros de una comunidad a elevar el nivel de sus logros, mejorar sus capacidades
técnicas, y exigir el apoyo de las instituciones públicas y privadas orientadas y dedicadas a servirlos.
Un ejemplo de ello son los consorzi di bonifica italianos, en los
cuales los beneficiarios se organizan para realizar infraestructuras de drenaje que eliminan los excedentes de agua y, asociados
a estructuras mayores públicas, mixtas o privadas, logran recuperar importantes superficies para la agricultura, el turismo,
entre otras actividades económicas. En muchos casos, dicha
organización ayuda a mejorar situaciones relacionadas con la
salud pública (previniendo la contaminación, aguas estancadas,
vertidos clandestinos, etc.).
Esta cultura asociativa entre privados entre sí y entre privados
con el Estado es una asignatura pendiente en muchas regiones de nuestro país, donde por ejemplo el control de las aguas
excedentes podría determinar transformaciones notables en la
productividad de la comunidad, pasando a ser tierras de alta
calidad, en las cuales se puede cultivar cualquier especie y no
sólo aquéllas resistentes, o bien dedicarlas a pasturas y ganadería de cría.
Desde el punto de vista económico, la posibilidad de disponer
de agua superficial o subterránea valoriza un terreno agrícola
en las zonas áridas, multiplicando enormemente su valor. Cuando el agua está garantizada, como sucede en la implementación
de los consorzi di bonifica, los riesgos se minimizan, pudiéndose
aplicar métodos de riego integral o complementario, llevando la
zona recuperada a una altísima productividad.
La expansión del sistema agroalimentario nacional puede ser
analizada considerando los cambios tecnológicos en las funcio-

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

nes de producción, es decir modificaciones cuanti y cualitativas
en el uso de los factores productivos y de la tecnología en toda
la cadena agroalimentaria (producción, transformación, distribución, comercialización, etc.). También es necesario incorporar
al análisis los cambios que se producen en dichos esquemas,
en la organización de la producción, las relaciones verticales y
horizontales entre los actores de la cadena, los recursos humanos, el capital social y la calidad de las regulaciones del mismo. Para enfrentar estos desafíos, se cuenta con dos tipos de
tecnologías: en primera instancia, las llamadas “duras”, relacionadas directamente con los procesos técnicos de las funciones
de producción de las unidades productivas agropecuarias, de
almacenamiento y conservación, industriales, de servicios de
transporte, etc.
Sin embargo, existe lo que se denomina tecnologías organizacionales o “blandas”, que se concentran en el funcionamiento
de las unidades productivas desde sus relaciones con otras
explotaciones. En este punto, pueden darse interacciones horizontales, dentro de un mismo nivel funcional (producción
agrícola, transformación), o bien verticales, entre niveles funcionales hacia atrás o adelante en la cadena. Estas prácticas
pueden encontrarse reguladas por las normativas o legislaciones, aunque coinciden, en muchas ocasiones, con prácticas
consuetudinarias adoptadas y respetadas por las comunidades, muy fortalecidas en cuanto a su capital social.
Dentro de la temática de participación, un punto que consideramos importante destacar se refiere a generar las condiciones y
sensibilizar en cuanto a la criticidad del agua subterránea y su
actual manejo, realizado casi en su totalidad de manera individual y generalmente al margen de la normativa.
Con respecto a la regulación estatal, se está en condiciones de
tomar medidas tanto de control como sancionatorias, siempre
considerando como insumo la medición de existencias en acuíferos y el ritmo de reposición de los mismos. Por otro lado, los
usuarios del recurso subterráneo deberán trabajar en conjunto, asociándose a través de consorcios, en los cuales expresen

sus problemáticas y puedan llegar a soluciones que optimicen
los resultados para las partes. Si cada uno continúa explotando
irracionalmente su fuente de agua bajo tierra, la actividad de
riego se vuelve insostenible; las malas prácticas que en el presente pueden visualizarse como oportunidades para el usuario
particular (no declarar perforaciones, usar el recurso de manera
indiscriminada, no controlar la contaminación, evitar la fiscalización), amenazan directamente la continuidad de su propio
desarrollo en el tiempo.
Los logros que la asociatividad entre productores/ actores territoriales produce es un aspecto ineludible que debe ser fomentado desde el sector público.
Asimismo es en dicho sector donde se deben idear los mecanismos que garanticen la participación viable de los actores, en un
claro aporte de gobernabilidad al sistema de gestión del agua
para riego y como garantía efectiva a la implementación de las
estrategias propuestas. Aún resta un camino por recorrer en
este sentido. El desigual grado de desarrollo y formalización de
las organizaciones de usuarios en nuestro país es un indicador
del camino que en este sentido queda por recorrer.

EL DESAFÍO:
EXPANDIR LA SUPERFICIE IRRIGADA
Es imprescindible aclarar que dentro del concepto de la superficie irrigada existen características diferenciales básicas. En el
oeste argentino, donde abundan las zonas áridas, el desarrollo
de superficie bajo riego está basado en el riego integral, pues al
requerir los cultivos irrigación durante todo su ciclo productivo,
su existencia está totalmente condicionada a la disponibilidad
de infraestructura física de captación y distribución, pero también a la presencia de capital social e integración institucional,
variables que configuran un “sistema de riego”. En la misma
línea, es adecuado referirse a estas regiones como zonas de riego y drenaje integral, evidenciando el alcance del concepto de

109

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Las cifras presentadas hablan con claridad de un avance del
sector agroindustrial y, en menor medida, del sector primario.
Ambos crecimientos se encuentran relacionados directamente
con un esquema de producción e integración basado en la agricultura bajo riego. Con este ejemplo, se aprecia la importancia
indiscutida del sistema de riego integral en los aspectos no sólo
cuantitativos, sino también cualitativos, al definirse la matriz
económica de un estado o región. Los esfuerzos que desde el
sector estatal se realicen en este sentido, tienen un impacto
sostenido y virtuoso.
Por otra parte, existen cultivos irrigados en propiedades aisladas, o bien en zonas de riego que responden a otros criterios de abastecimiento de agua. En estos casos, los cultivos
pueden desarrollarse en secano generalmente sin el aporte de
agua de riego, pero con la aplicación de irrigación en modo
complementario aumentan notoriamente su productividad o
sus características cualitativas. Dicho sector ha mostrado una
respuesta rápida y dinámica a los estímulos económicos y,
sin perjuicio de la importancia de otras zonas irrigadas, estas
áreas con riego complementario deberán ser especialmente
consideradas al momento de pretender incrementar la superficie bajo riego en la Argentina.
La evolución sostenida de la superficie regada con este tipo
de mecanismo no sólo permite mejorar en forma importante
la productividad agrícola, sino que disminuye drásticamente la

variación de los rendimientos en los distintos años, sobre todo
aquellos en que el balance hídrico puede perjudicar seriamente
la producción; si no se contara con este sistema de riego, se
perdería la vocación y capacidad del productor para emprender
nuevas campañas agrícolas, más allá de las pérdidas económicas de un año productivo puntual.
Es aquí donde las políticas fiscales tienen incidencia notable en
las inversiones de magnitud por parte de los productores. La
definición de políticas de fomento estables y consistentes que
disminuyen el riesgo al productor, es una decisión que, traducida a lo económico, implica un costo inicial que sin duda resultará tan importante como sea el impacto que se desea lograr
con el incremento de la superficie irrigada, pero que, una vez
realizada, se consolida como generadora de mayor producción
bruta y de retornos impositivos sostenidos en el tiempo, disminuyendo drásticamente emergencias de sequía.
El desafío de gestionar el agua en general y el riego en particular es un pilar fundamental para la consolidación del crecimiento y el desarrollo argentinos.
La participación de los diversos sectores a los cuales nos hemos
referido a lo largo del trabajo, tiene importancia en sí misma y
por su aporte a la torsión del paradigma actual de la gestión del
agua de riego. Este nuevo abordaje resulta clave para avanzar
en una agricultura eficiente y ambientalmente sostenible que
permita expandir y desarrollar nuestras áreas bajo riego.

111

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Sexta parte

Siglas

AACREA Asociación Argentina de Consorcios Regionales de
Experimentación Agropecuaria
AAEA Asociación Argentina de Economía Agraria
AAPRESID Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa
ACRE Área de Cultivos Restringidos y Especiales
ACSOJA Asociación de la Cadena de la Soja
AIC Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas
ALC América Latina y el Caribe
ANA Agencia Nacional de Aguas de Brasil
APA Administración Provincial de Aguas
ARH Agencia Provincial de Recursos Hídricos
ASAGIR Asociación Argentina de Girasol
BID Banco Interamericano de Desarrollo
BIRF Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento
BM Banco Mundial
BPA Buenas Prácticas Agrícolas
CDP Comunidades de Prácticas
CECA Comunidad Europea del Carbón y del Acero
CELAA Centro Económico y Legal para el Ambiente y el Agua
(Argentina)
CEPAL Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(Naciones Unidas)
CFA Consejo Federal Agropecuario

CFI Consejo Federal de Inversiones
CIAMA Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente
CMA Consejo Mundial del Agua
CMC Consejo del Mercado Común del MERCOSUR
CNIA Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias
CNR Comisión Nacional de Riego de Chile
CNULD Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la
Desertificación y los Efectos de la Sequía
CNUMAD Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo
COFEMA Consejo Federal del Medio Ambiente
COHIFE Consejo Hídrico Federal
COIRCO Comité Interjurisdiccional del Río Colorado
CONAF Corporación Nacional Forestal de Chile
CONAGUA Comisión Nacional del Agua de México
CONICET Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas
CONINAGRO Confederación Intercooperativa Agropecuaria
COREBE Comisión Regional del Río Bermejo
COVIAR Corporación Vitivinícola Argentina
CRA Confederaciones Rurales Argentinas
DGI Departamento General de Irrigación – Gobierno de Mendoza
DOH Dirección Provincial de Obras Hidráulicas
DPA Dirección Provincial de Aguas

113

�SEXTA PARTE
SIGLAS

DR Dirección Provincial de Riego
EAP Explotación Agropecuaria
EE.UU. Estados Unidos de América
EMI Estrategia Manejo Integrado
FAO Siglas en inglés de la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación
FDH Fondo de Desarrollo Hídrico
FONCYT Fondo para la investigación Científica y Tecnológica
GAHCA Grupo Ad-Hoc Calidad de Aire del MERCOSUR
GAHLDS Grupo Ad-Hoc Lucha contra la Desertificación y la
Sequía del MERCOSUR
GAHRH Grupo Ad-Hoc Recursos Hídricos del MERCOSUR
GATT Acuerdo General de Tarifas y Comercio
GEO Global Environmental Outlook
GTPARR Grupo de Trabajo Gestión Ambiental de Residuos y
Responsabilidad post Consumo del MERCOSUR
GW•MATE Ground Water Management Advisory Team
GWP Siglas en inglés del Grupo Mundial del Agua
GYTT Generación y Transferencia de Tecnología
HORECA Hoteles, Restaurants, Café
I+D Investigación y Desarrollo
IC Inspección de Cauce
IHE Instituto Internacional Ingeniería de Infraestructura,
Hidráulica y Ambiental
IICA Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura
INA Instituto Nacional del Agua y el Ambiente, Argentina
INCYTH Instituto Nacional para la Ciencia y la Tecnología Hídricas
(actualmente INA, Argentina)
INDEC Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
INTA Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
INV Instituto Nacional de Vitivinicultura
IWRA Siglas en inglés de la Asociación Internacional de Recursos
Hídricos
JICA Siglas en inglés de la Agencia de Cooperación Internacional
del Japón
M&amp;E Monitoreo y Evaluación

114

MAGyP Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación
MAIZAR Asociación Maíz Argentino
MERCOSUR Mercado Común del Sur
MI Manejo Integrado
MIRH Manejo Integrado de los Recursos Hídricos
NEA Noreste Argentino (Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa,
Santiago del Estero)
NOA Noroeste Argentino (Jujuy, Tucumán, Salta, Catamarca,
La Rioja)
OEA Organización de los Estados Americanos
OMM Organización Meteorológica Mundial (Naciones Unidas)
ONG Organización no Gubernamental
ONU Organización de las Naciones Unidas
OPRHS Organismos provinciales de gestión de los recursos hídricos
ORPALC Oficina Regional del PNUMA para América Latina y
el Caribe
PAC Política Agrícola Común de la UE
PBG Producto Bruto Geográfico
PCB Bifenilos Policlorados
PERD Programa Estratégico de Riego y Drenaje
PNUD Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
PROSAP Programa de Servicios Agrícolas Provinciales
RMMA Reunión de Ministros de Medio Ambiente del MERCOSUR
RSU Residuos Sólidos Urbanos
S. RRHH Subsecretaría de Recursos Hídricos
SAG Servicio Agrícola y Ganadero de Chile
SAGPYA Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación
SECYT Secretaría de Ciencia y Técnica
SENASA Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria
SGT Subgrupo de Trabajo del Mercosur
SNIH Sistema Nacional de Información Hídrica
SRP Sistemas de Riego Público
TIC Nuevas tecnologías de información y comunicaciones
UE Unión Europea
UEP Unidad Ejecutora de Proyecto
WRM Water Resources Management (Manejo Integrado del Agua)

�UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

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Salta
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San Juan
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San Luis
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Brasil
Ley Federal 9433 de Política Nacional de Recursos Hídricos
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Ley Estatal 7663 (Sao Pablo)

España
Ley 29/1985 de Aguas (texto refundido RDL 01/2001)

México
Ley de Aguas de 1999

126

�UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

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http://water.europa.eu/es/welcome
http://www.vito.be/VITO/EN/HomepageAdmin/Home/Homepage
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Organismos y asociaciones internacionales
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~piPK:216618~theSitePK:4602123,00.html
http://www.cepis.ops-oms.org/eswww/proyecto/repidisc/publica/hdt/hdt056.html
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Programas y páginas nacionales
Argentina
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Brasil
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Bolivia
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2009

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Perú
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http://www.autoridadchirapiura.gob.pe/sistemasderiego/index1.php
http://www.grade.org.pe

130

����APÉNDICE II

MINIMIZAR Y PONDERAR AMENAZAS
RIESGOS
Formular planes y políticas sin conseguir los compromisos necesarios
Sancionar o reglamentar legislación sin mecanismos de enforcement
Con base en las
fortalezas

Incrementar la concentración económica y productiva en zonas más desarrolladas
Imposibilidad de superar ineficiencias por la sola intervención de usuarios; cristalizar vicios y problemas ya existentes
Ídem con temas ambientales y de cuidado del recurso
Fracasar en la implementación de políticas por problemas de gobernabilidad en la gestión del agua

LIMITACIONES
Inexistencia de una dirección clara y estratégica con respecto a las acciones de política específica de riego
Incumplimiento de normativas o falta de reglamentación de las existentes, en parte por ausencia de consenso y
voluntad política
Atendiendo a las
debilidades

Agotamiento de recursos subterráneos y degradación de suelos, reduciendo en última instancia el área irrigada total
Deterioro de obras por falta de cobertura de costos de operación y mantenimiento
Obsolescencia de equipamiento en tecnologías de riego y de gestión
Inexistencia de OUR, marco legal o intervención del Estado en muchas zonas; inaplicación de la legislación vigente

134

�������HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

PROGRAMAS

CONSIDERACIONES OPERATIVAS

IMPACTOS POSITIVOS

RESTRICCIONES PRIORIDAD

2. Mejoramiento de
procesos de recaudación, control, diseño
de cuadros tarifarios y
mecanismos de cobro.

Metodología marco general encaminada a ordenar gradualmente los factores y delinear algunos principios económicos básicos que intervienen en la determinación de
la tarifa en las distintas provincias estudiadas. Establecimiento de componentes del precio del agua e inclusión
en la tarifa (polinómica). Aporte no sólo del usuario agrícola, también de privados que influyen en la estructura
del cauce de riego. Eliminación de impuestos (IVA) sobre
obras de infraestructura. Dos acciones: sensibilización a
los usuarios y redefinición de cuadros tarifarios. Aplicación de mecanismos de apremio, auditorías de corte, etc.
para mejorar la recaudación.

Sostenimiento propio de la gestión del recurso al incorporar en
la tarifa todos los costos asociados. Clarificación de costos operativos. Mejora en la disponibilidad de fondos para obras. Mayor
compromiso de usuarios. Mayor
recaudación (consecuente disponibilidad de recursos) y control.

Cumplir con requisitos previos: actualización permanente
de catastros, dictado
o adecuación de normas, SIG. Cultura de
la morosidad y falta
de compromiso del
usuario. Dificultad
para acordar identificación de costos
asociados al agua
para riego. Difícil
medición de costos
indirectos para sistemas de riego considerados para obras.

Recaudación y control: Tucumán, Catamarca y Neuquén,
en el corto plazo.
Sensibilización de
usuarios: La Rioja
y Catamarca, en el
corto plazo. Ajuste
de cuadros tarifarios: San Juan, Tucumán, Bs. As., San
Luis y Córdoba, en
el corto plazo. Resto
de las provincias en
el largo plazo.

3. Establecimiento de
fondos concursables
para el aprovechamiento colectivo de
aguas subterráneas
para fines agrícolas.

Fondos provenientes del PROSAP, aval provincial y consorcios de A.S. Regulación del control sobre acuíferos de
asociación público-privada. Proceso regulatorio. Avance
en registros de agua subterránea (exclusivo sector público).

Protección de acuíferos. Inducción de la asociatividad en el uso
de agua subterránea. Desarrollo
de política estatal sobre riego y
sobre aguas subterráneas. Regulación activa a través de respuesta a intereses de particulares: aumento de productividad, calidad
y seguridad en la cosecha.

Escasa asociatividad en el sector de
agua subterránea.
Insuficiente información de acuíferos. Dificultad en
la elaboración de
proyectos.

Santa Fe, Córdoba,
Mendoza, San Juan
y La Pampa. Mediano plazo.

4. Creación de un Fondo de Inversión Local
en Riego y Drenaje
(FILR&amp;D).

Ayudas financieras (provenientes de Rentas Grales. de las
provincias) destinadas a estimular la productividad local y
ahorrar costos al Gobierno y a los usuarios a largo plazo. Se
incluirá una parte en las tarifas de riego. Actividades: estudios, construcción o rehabilitación de medianas y pequeñas
obras de riego o drenaje. Requisitos: estar empadronado,
cumplir estándares de mantenimiento, canon al día. Ejemplo: Fondo de Desarrollo Hídrico Provincial (Mendoza).

Fomento a la capacidad local
y al desarrollo sostenible del
recurso. Las acciones llevarán
a incrementar el área de riego,
mejorar el abastecimiento de
agua en superficies regadas
en forma deficitaria y habilitar
suelos agrícolas de mal drenaje.

Escasa capacidad
financiera de las
provincias; falta de
priorización presupuestaria por atención a otras temáticas. Desactualización de padrones.

Muestra Inicial: Catamarca, La Pampa,
Córdoba, Neuquén,
Chubut, Mendoza y
Río Negro; en el mediano plazo. Muestra óptima: todas las
provincias.

Notas:

PRIORIDAD EJECUCIÓN 1
PRIORIDAD EJECUCIÓN 2

141

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Índice
Prólogo

11

Resumen ejecutivo

13

Primera parte
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES
1. INTRODUCCIÓN
2. CONCEPTOS Y DEFINICIONES
3. EL RIEGO PARA LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES
3.1. La visión de los organismos internacionales
3.2. La visión de los organismos de la región

15
16
18
19
24

Segunda parte
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA
1. INTRODUCCIÓN
2. DIAGNÓSTICO MULTIDISCIPLINARIO
2.1. Visión agroeconómica e hídrica
2.2. Visión legal e institucional
3. APROXIMACIÓN A UN ANÁLISIS FODA
3.1. Principales fortalezas para el manejo integrado del agua para riego
3.2. Principales debilidades identificadas
4. ANÁLISIS CONTEXTUAL: OPORTUNIDADES Y AMENAZAS
4.1. Oportunidades
4.2. Amenazas
5. ESCENARIOS ESTRATÉGICOS

29
30
30
33
43
44
47
55
55
56
57

143

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

Tercera parte
POLÍTICA ESTRATÉGICA SOBRE MANEJO INTEGRADO DEL AGUA PARA RIEGO EN LA ARGENTINA
1 . FUNDAMENTOS PARA LA IMPLEMENTACIÓN DE ESTRATEGIAS
1.1. Cofinanciación y regulación
1.2. Movilización del sector privado
1.3. Capacitación
1.4. Integración y voluntad política

61
62
64
65
66

Cuarta parte
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)
1. ESTRATEGIA MARCO: Creación de una Autoridad Nacional de Riego
2. ACCIONES ESTRATÉGICAS
2.1. Acción Nº 1 Planificación maestra
2.2. Acción Nº 2 Sistema de información de áreas de regadío
2.3. Acción Nº 3 Normativa marco nacional de riego
2.4. Acción Nº 4 Gobernabilidad del sistema con eje en los usuarios
2.5. Acción Nº 5 Incentivos al sector privado

69
78
78
88
91
93
97

Quinta parte
REFLEXIONES FINALES

105

Sexta parte
SIGLAS

113

Séptima parte
BIBLIOGRAFÍA

115

APÉNDICE I

131

APÉNDICE II

133

APÉNDICE III

135

144

�����</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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        <name>Dublin Core</name>
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            <name>Creator</name>
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              <elementText elementTextId="1403">
                <text>Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Buenos Aires (Argentina). PROSAP</text>
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            <description>A name given to the resource</description>
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              <elementText elementTextId="1404">
                <text>Hacia una estrategia para el manejo integrado del agua de riego en la Argentina 2009</text>
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            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
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            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
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              <elementText elementTextId="1406">
                <text>MAGYP/PROSAP</text>
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            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
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                <text>2010</text>
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            <description>The topic of the resource</description>
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              <elementText elementTextId="1408">
                <text>DESARROLLO REGIONAL; RIEGO; ORDENACION DE AGUAS; AGUA DE RIEGO; RECURSOS HIDRICOS; </text>
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                <text>Otaño, M. de la C.</text>
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                <text>Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Buenos Aires (Argentina). Dirección de Mercados Agroalimentarios (DIMEAGRO)</text>
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                <text>GANADO BOVINO; CARNE; OFERTA Y DEMANDA; PRODUCCIÓN PRIMARIA; INDUSTRIALIZACIÓN; EXPORTACIONES&#13;
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                    <text>MINISTERIO DE AGRICULTURA,
GANADERÍA Y PESCA

LA ACUICULTURA EN EL AGRO: UN PROYECTO DE
DESARROLLO DE ACUICULTURA EN AGUAS
CALIDAS Y TEMPLADAS

DIRECCION DE ACUICULTURA

Presentado en el 2000
Actualizado en el 2010

I

�DRA. LAURA LUCHINI
DIRECTORA DE ACUICULTURA

(2000) 2010

II

�PROYECTO DE DESARROLLO DE ACUICULTURA EN
AGUAS CALIDAS Y TEMPLADAS

MINISTERIO DE AGRICULTURA,
GANADERIA Y PESCA

SUBSECRETARIA DE PESCA Y ACUICULTURA
DIRECCION NACIONAL
DE PLANIFICACION PESQUERA
DIRECCION DE ACUICULTURA

(Presentado en 2000 y actualizado 2010)
III

�RESUMEN EJECUTIVO
El Programa Global propuesto, se presenta abierto, con sus Programas y Proyectos
individuales. El mismo es implementado desde la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura,
Dirección Nacional de Planificación Pesquera del Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca - MAGyP. Los Programas se llevan a cabo bajo el liderazgo de la DIRECCIÓN DE
ACUICULTURA. Los mismos se encuentran ligados a las actividades que se desarrollan
en el CENTRO NACIONAL DE DESARROLLO ACUÍCOLA- CENADAC, bajo la
dirección de su Jefe. El CENADAC se encuentra ubicado en la provincia de Corrientes, a
20 km al norte de su capital, a los 27ª 32´ de latitud Sur y 58ª 30´ de Longitud Oeste, en
plena región subtropical, donde la climatología favorece el desarrollo de posibles cultivos
para diversificación agroganadera, referida a especies de aguas templado-cálidas. Fue
construido por la Nación mediante un crédito del BM/BID, a fines de la década del ´90 y
comenzó sus actividades a partir del año 2000.
Su presentación, que fue originada en el año 2000, consta de una breve Introducción,
acompañada de un Diagnóstico de la actividad de acuicultura en el mundo, en la Región
latinoamericana y en el país; contando con los antecedentes propios que existen para este
tipo de actividades en aguas templadas y cálidas. Su presentación original ha sido puesta a
punto en el 2010 y parte de sus Programas y Proyectos fueron actualizados a medida que se
fue ampliando la producción acuícola en la región y el país, con el objeto de colaborar a su
crecimiento y en beneficio de todos los actores participantes de la misma (provincias,
universidades, productores, técnicos, profesionales y estudiantes interesados).
El Programa Global, denominado ACUICULTURA EN EL AGRO, contiene 5 proyectos,
cada uno de los cuales difieren en cuanto a sus objetivos, de los cuales varios han avanzado
suficientemente a partir de su inicio y algunos se han diversificado abarcando nuevas
investigaciones (no planificadas anteriormente) debido a los requerimientos que el mismo
avance del desarrollo de la producción acuícola evidenció en la región. Inicialmente, el
CENADAC comenzó con una investigación total de la especie “pacú” de amplio interés en
la zona debido a su disminución en las poblaciones naturales fluviales, cuyo avance en
sucesivos años, alcanzó, prácticamente, el 100 %, con numerosos trabajos publicados
oportunamente. También se avanzó en el cultivo de la “tilapia” en jaulas de Bajo Volumen
y Alta Densidad (BVAD), desarrolladas en la década del ´90 por los norteamericanos para
su especie de catfish americano, permitiendo así su cultivo en cuerpos de agua cerrados
(por tratarse de una especie exótica) que reúne características aptas para ello,
prosiguiéndose actualmente con el mismo ritmo.
Se han desarrollado amplios estudios de NUTRICION para las diferentes especies que
fueran seleccionadas por sus aptitudes de cultivo, con fórmulas alimentarias que incluyen a
diferentes insumos posibles de ser utilizados en la región y también ha contribuido al
desarrollo del tema “ensilados” (químicos y biológicos) que permitirán disminuir la
utilización de la harina de pescado en las fórmulas alimentarias (ya probadas); ya que este
insumo es de alto costo y ausente en la región (lo que implica su uso a partir de stocks
originados en Mar del Plata, aumentando así su costo, por fletes).
IV

�A través del tiempo, el CENADAC ha desarrollado además una serie de productos
interesantes para conferir “Valor Agregado” a los productos obtenidos, entre ellos: filetes
de diferentes cortes, ahumados, hamburguesas y patés ahumados (efectuados con especies
como amur, tilapia, randiá y pacú).
El Centro brinda asesoramiento a potenciales y actuales productores a requerimiento y
asesora a provincias, CFI, Universidades interesadas en desarrollo acuícola, así como
también a pescadores artesanales.
Teniendo en vista la importancia de la “CAPACITACIÓN EN ACUICULTURA”, su
dirección implementó desde inicios del año 2000, un Programa de Capacitación que se
brinda anualmente, con cursos teóricos y prácticos, que mantienen una duración de 13-15
días in situ, con alojamiento en el mismo Centro. Capacita en total, dado su posibilidad de
alojamiento, a más de 20 personas por año entre profesionales, técnicos, estudiantes,
productores y pescadores artesanales. Junto a la Dirección de Acuicultura, edita material
apropiado para capacitación, que también pone a disposición de otros actores. A través de
su corta historia ha realizado en conjunto con el Consejo Federal de Inversiones - CFI y
provincias interesadas, Talleres para transferencia tecnológica, donde han participado
numerosos asistentes; habiendo asistido a investigadores y tesistas de diferentes
universidades e incluyendo empresas del rubro alimentos, que han probado en forma
práctica los alimentos o inclusión de insumos, en el propio campus del Centro
(Cooperativa de Avellaneda, Gluten Mil, ACA, etc.).
Por último, el CENADAC desarrolló y prosigue desarrollando las tecnologías de cultivo de
la especie exótica, Cherax quadricarinatus (langosta de pinzas rojas) debido al interés de
varios productores. Para las especies estudiadas se desarrollaron las fases de reproducción,
larvicultura, pre-engorde y engorde final en estanques, tanques y jaulas; con fórmulas
alimentarias desarrolladas y probadas para cada fase del cultivo. Para contribuir al
desarrollo ha trabajado en Proyectos junto al CFI y al PROSAP. Con este último está
finalizando el Proyecto de “Incremento de la Acuicultura en provincias del NEA, NOA y
Centro” que será entregado a fines del mes de junio del 2011 y avanzó en su
fortalecimiento, con la construcción de una nueva casa para Técnicos y Visitantes, un
SUM y un Auditorio, que permitirán ampliar su Programa de Capacitación. Del Proyecto
del PROSAP (que actualmente se extenderá a todo el territorio nacional), se deriva también
el nuevo “Cluster en Acuicultura” para cuatro provincias del NEA, donde el Centro
apoyará las necesidades y puede brindar su aporte para el logro de un crecimiento
importante de la acuicultura en la región.

V

�Aquaculture in the Agriculture: a Proyect to aquaculture development in temperate
and warm waters. (Aquaculture Division and National Centre of Aquaculture
Development )
Executive summary
The proposed Global Proyect was launched with its individual Projects. It is being carried
out by the National Department of Fisheries Planning that belongs to the Under-secretariat
of Fisheries and Aquaculture, Ministry of Agriculture, Livestock and Fisheries – MAGYP.
The programs are led by the Aquaculture Division. They are related to activities that are
developed in the National Centre of Aquaculture Development – CENADAC. The
CENADAC is located in the province of Corrientes, 20 km Northwards from its capital
city, 27° 32’ South L. and 58°30’ West L, in a subtropical region, where the climate is
proper for farming species of temperate-warm waters. It was built by the Nation with a
BM/BID loan at the end the 90’s and it started working in 2000.
Its presentation that started in 2000 has a brief Introduction, with a Diagnostic of
Aquaculture in the world, in Latin America and in the country and it has the antecedents
that exist for this kind of activities in temperate and warm waters. Its present presentation
was written in 2010 and part of its Projects have been updated according to the growth of
the aquaculture production in the region and in the country, so as to help with the growth
and with every part involved in the activity (provinces, universities, producers, technicians,
professionals and students interested in the subject).
The Global Proyect (Aquaculture in agriculture), has 5 projects that have different
objectives from one another. Many of them have been notoriously developed and some of
them have been diversified including new researches (not previously planned) due to the
requirements that the aquaculture production showed in the region. At first, the
CENADAC started a complete research of the species “pacú” (Piaractus mesopotamicus) that was of great interest in the region because of the dramatic drop of its river populationsand this research led to the publication of many issues. Another species that was developed
was the “tilapia” (Oreochromis niloticus) in cages of Low Volume and High Density
(LVHD) that were developed in the 90’s by the United States for the “american catfish”
specie (Ictalurus punctatus). This system allows a successful farming of an exotic species
that has the characteristics for such a farming. The same system was applied for the “randiá
catfish” (Rhamdia quelen), an indigenous catfish very important due it fast growth in
ponds and cages culture and it very good taste meat with only a few bones.
Many studies about “nutrition” have been carried out for species especially chosen, with
food formulae that include different components that can be used in the region. Moreover,
the development of the chemical and biologic “silage” has also been encouraged and that
allows to reduce the usage of fish flour in the food formulae (already tested) that is so
expensive in the North region (its cost is higher because of the freight that has to be paid to
bring it from the south in Buenos Aries province).

VI

�CENADAC has also developed products to confer “Added Value” to the obtained
products, among them: different kinds of fillets, smoked products, hamburguers and
smoked patés (made out of species as amur, tilapia, randiá and pacú).
This Centre advices potential and already working producers and it also advices the
provinces, the Federal Investments Council - CFI, universities interested in the agricultural
development and artisanal fishers, as well.
“Training in Aquaculture” became so important that the Aquaculture division organized in
2000 a yearly Training Program with theoretic and practical courses of 13 days in situ,
offering to hostage the participants in the Centre. This Centre trains more than 20 persons
per year among professionals, technicians, students, producers and artisanal fishers.
Together with the Aquaculture Division, it publishes material appropriate for the training.
It has also organized –together with the Federal Investments Council (CFI) and some
provinces- workshops for technological transfer where many researchers, thesis writers
from different universities, and companies from the food industry have participated.
In addition, due to the interest of many producers, the CENADAC developed and is still
developing farming technologies for the exotic species Cherax quadricarinatus (redclaw
crayfish). For the studied species the following has been developed: reproduction,
larviculture, pre-growth, and final growth in hatchery, ponds and cages. Food formulae
have been developed for each stage. The Centre has worked in projects together with the
CFI and the PROSAP (Program for the Provinces). With the latter, it is finishing the
Project “Increase of Aquaculture in provinces of NEA (North-East of Argentina), NOA
(North-West of Argentina) and Centre” that will be handed in at the end of June, 2011.
This past year the Ministry built in the Centre a new house for Technicians and Visitors, a
multiple purpose room and an Auditorium that will encourage to widen its Training
Program.
This year there is a new Program named a “Cluster in Aquaculture” for four NEA
provinces from the PROSAP Proyect and also we prepared a new Program for the other 16
provinces - and the CENADAC will support the necessities and will help for the
achievement of an future growth of aquaculture in the territory

VII

�INDICE
PROYECTO DE DESARROLLO DE ACUICULTURA EN AGUAS CALIDAS
Y TEMPLADAS
1.- INTRODUCCIÓN Y DIAGNOSTICO ………………………………………………...
2.- ACUICULTURA EN LA REGION LATINOAMERICANA.…………………………
3.- ACERCA DEL CONSUMO DE PRODUCTOS DEL MAR EN ARGENTINA Y SU
RELACION CON LA ACUICULTURA …………………………………………………
4.- ANTECEDENTES DE ACUICULTURA DE AGUAS CALIDAS Y
TEMPLADAS EN ARGENTINA (ACUICULTURA DE AGUA DULCE)………..…
5.- ACTUAL SITUACION Y PERSPECTIVAS……………………………………..…...
6.- RELACION DEL CENADAC CON LAS PROVINCIAS Y UNIVERSIDADES.…....

1
2
5
6
8
15

PROGRAMA GLOBAL DE DESARROLLO ACUICULTURA PARA ESPECIES
DE AGUAS CALIDAS Y TEMPLADAS CENADAC-CORRIENTES
1.- INTRODUCCION………………………………………………………………………
2.- LINEAS PRIORITARIAS DEL PROGRAMA………………………………………...
2.1.- Objetivo Central………………………………………………………………
2.2.- Tareas parciales a realizar……………………………………………………
3.- PROGRAMAS Y PROYECTOS……………………………………………………….
3.1.- Programas Globales………………………………………………………….
3.2.- Proyectos por programas y objetivos………………………………………..
3.2.1 – Proyecto I…………………………………………………………………..
3.2.2 – Proyecto II………………………………………………………………….
3.2.3 – Proyecto III…………………………………………………………………
3.2.4 – Proyecto IV…………………………………………………………………
3.2.5 – Proyecto V………………………………………………………………….
* PROGRAMA DE EXTENSIÓN Y DIVULGACIÓN…………………………………...
* PROGRAMA DE APOYO A LA COMERCIALIZACIÓN E INSERCION EN
MERCADOS. ……………………………………………………………………………..
3.2.6 - Proyecto general para comercialización y acceso a mercado…………….
* PROGRAMA DE CAPACITACION…………………………………………………….
3.2.7- Proyecto de capacitación acuícola general………………………………….
* PROGRAMA DE RECONVERSION DE PESCADORES ARTESANALES……..……
3.2.8- Proyecto A: De reconversión por capacitación.…………………………….
3.2.9.- Proyecto B: Producción consorcial………………………………………..

16
17
17
17
18
18
18
19
21
21
22
22
22
23
24
24
24
25
25
25

ETAPA INICIAL: MEJORAMIENTO Y DESARROLLO DE
TECNOLOGIAS DE PACU.
1.- INTRODUCCION………………………………………………………………………. 27
1.1.- Características y análisis de las posibilidades de mejoramiento de las actuales
VIII

�tecnologías para cultivo y producción de la especie “pacú”…………………………………
1.1.1.- Breves características de la especie. ………………………………………
1.1.2.- Antecedentes de desarrollo de tecnologías de su cultivo………………….
1.1.3.- Antecedentes de los primeros cultivos en Argentina Antecedentes y
perspectivas de comercialización…………………………………………

27
27
28

BIBLIOGRAFIA………………………………………………………………………….

29

Personal de la Dirección de Acuicultura y el CENADAC………………………………..
Listado de trabajos realizados por el equipo de la Dirección de Acuicultura
y CENADAC………………………………………………………………………………

33

IX

28

34

�PROYECTO DE DESARROLLO DE ACUICULTURA EN AGUAS CALIDAS Y
TEMPLADAS

1.- INTRODUCCIÓN Y DIAGNÓSTICO
Si bien la Región de América Latina ha avanzado fuertemente en el desarrollo del área de
producción acuícola o ACUICULTURA y continúa creciendo, Argentina es uno de los
países de menor crecimiento al respecto. Sin embargo, hay que admitir que, pese a estar en
sus inicios, la acuicultura en general ha mostrado un avance importante en el país,
especialmente en lo referido a la “diversificación de especies”, siendo que Argentina se
caracterizaba por cultivar solamente en décadas anteriores a la del ´90, sólo la especie de
“trucha arco-iris”, especialmente en su región Patagónica. Es necesario tener en cuenta que
se trata de un país agrícola-ganadero por antonomasia y que actualmente y desde hace
varios años, la frontera agrícola se ha extendido considerablemente debido a los cultivos de
granos y cereales que muestran altos precios en los mercados mundiales. Desde 1987 a
1997, el país pasó de producir desde menos de 400 toneladas a más de 1.000 toneladas año
de productos acuícolas, o sea con una tasa de crecimiento acumulada del 243 %.
Actualmente se encuentra en una producción total de más de 3.000 toneladas anuales, con
15 especies en producción.
El mayor crecimiento anual se correspondió con la apertura de los embalses de la cuenca
del río Limay a los cultivos truchícolas (1992-1993) lo que evidenció la importancia de
esta decisión de las provincias de Neuquén y Río Negro. Lamentablemente, los avatares
económicos del país, llevaron a un estancamiento de estas producciones, aunque por otro
lado, comenzaron la producción provincias del NEA que anteriormente no había
incursionado en ello, con ritmo alto en estas producciones (para mayores datos, consultar
www.minagri.gob.ar), que si bien no son de altos volúmenes, inciden evidentemente en el
mejoramiento de los aspectos socio-económicos y ayudan al mejoramiento de las
economías regionales.
Es importante considerar, a nuestro juicio, que en las últimas décadas se incorporaron tres
hechos considerados importantes:
•
•

Se afirmaron más las pequeñas industrias de trucha, consolidándose algunas en el
mercado interno, alcanzando otras el mercado externo y jugando algunas en las
producciones destinadas al turismo;
Aparecieron otros productos acuícolas en el mercado interno (supermercados y
restaurantes especialmente) y mayores en los mercados regionales (pacú, tilapia,
ostras, mejillones).

1

�Es evidente que la “piscicultura”, la rama más amplia de la acuicultura y en nuestro país
especialmente, la piscicultura de aguas dulces, es la que lleva adelante el volumen de
producción y que en el futuro seguirá siendo el motor de crecimiento, especialmente en lo
que concierne a su ligazón con el agro (diversificación y desarrollo) dando paso a una
“acuicultura rural”.
Sin embargo, no podemos dejar de señalar que dentro del posible incremento de la
producción acuícola existen en el país determinadas Fortalezas, pero también Debilidades
que hacen a que este desarrollo no sea de fácil resultado. Entre ellos podemos citar como
los más importantes:
•

No poseemos un trópico, sino un subtrópico, señalando temperaturas no
ciertamente adecuadas para producciones de especies de origen tropical en
situaciones de “piscicultura a cielo abierto” (estanques y jaulas);

•

Argentina tiene una amplia costa marítima, pero que posee serias restricciones, con
pocos lugares costeros protegidos para un desarrollo acuícola marino; siendo
inclusive sus temperaturas desde clima templado a muy frío en Patagonia;

•

El país firmó el Convenio Mundial de Mantenimiento de la Biodiversidad y lo
convirtió posteriormente en Ley, lo cual impide trabajar con especies exóticas (a no
introducir desde fines de 1994), lo que hace difícil alcanzar mercados externos que
mantienen especies conocidas y relevantes para los mismos (commodities);

•

Falta desarrollo de tecnologías para especies posibles en cultivo, de carácter
autóctono y sobre todo un Programa de Extensión a llevar a cabo hacia los
productores, con personal especializado en los cultivos acuáticos;

•

Finalmente, las condiciones de los precios actuales de los insumos necesarios para
la elaboración de alimentos balanceados, encarecen a los mismos, haciendo difícil
su llegada a productores de baja capacidad financiera de producción;

•

No existen créditos
financiamiento.

específicos

u

otros

mecanismos

apropiados

para

2.- ACUICULTURA EN LA REGION LATINOAMERICANA
Según Pedini, 1997, la acuicultura en la región aumentó rápidamente en el período 19841996. Para 1996, la producción fue e 668.000 toneladas, con un valor de U$S 2,15
billones, representando un 2,0 % y un 4,6 % del volumen mundial de producción acuícola,
respectivamente. Esta producción provino, de 6 países principales: Chile, México, Brasil,
Colombia, Cuba y Honduras. Los 14 países de la región sudamericana informaron de su
producción acuícola para 1996 a la FAO.

2

�En los últimos cuarenta años, la acuicultura en América Latina y el Caribe ha crecido a
pasos agigantados. Según el informe SOFIA 2008 publicado recientemente por FAO, los
países latinoamericanos y caribeños registraron, entre 1970 y 2006, la mayor tasa de
crecimiento medio anual en acuicultura, concretamente un 22 % al año, triplicando así el
promedio mundial (situado en el 8,8 %) y superando a otras regiones con incrementos
importantes como Oriente Próximo (con un 20 %) o África (con un 12,7 %), e incluso a la
producción acuícola de China, que aumentó a una tasa media anual del 11,2 % en el mismo
período. Además, a diferencia de otras zonas, Latinoamérica cuenta hoy en día con el
mayor potencial en términos de superficie disponible para la futura expansión de la
actividad.
Uno de los países que ha favorecido esta espectacular tasa de crecimiento ha sido Chile.
Actualmente, genera el 48,5 % de la producción acuícola total de América Latina, lo que lo
convierte en la principal región productora del continente y el Caribe, según los últimos
datos de FAO para 2007. De las más de 1.750.000 toneladas de productos acuícolas que se
generaron ese año, 853.140 se produjeron en Chile, donde el salmón acaparó la mayor
proporción, alcanzando en el 2008, una exportación de más de 458.000 toneladas por valor
de 1.839 millones de dólares, siendo su principal destino Japón. En el Cuadro 1, pueden
observarse las exportaciones de Salmónidos (salmón y trucha) para el año 2009.

Cuadro 1: Exportación de Salmónidos en Chile en el 2009.
Especies
Salmón del Atlántico
Salmón Coho
Salmón rey
Salmón sp.
Trucha arco iris
Trucha marrón
TOTAL

Toneladas
181.966
89.796,8
468,6
86.783,6
98.834,9
229,1

Valor miles de
U$S FOB
1.085.391,9
421.522,8
1.674,6
71.338,4
593.659,2
1.035,4

458.079

2.174.622,3

Son los salmónidos -incluidas las truchas-, así como la tilapia y el camarón, las especies
que, actualmente -y desde hace ya varios años-, encabezan la lista de los más producidos
en la región, aunando en torno al 76 % de todo lo que se produce en América Latina. A
ellas hay que añadir otras especies endémicas importantes como el mejillón (Mytilus
chilensis y M. edulis), la ostra cóncava, el pacú (Piaractus mesopotamicus) o la cachama
(Colossoma macropomum), que se comercializan mayoritariamente en mercados internos.
En países como Ecuador, México o Brasil, la actividad de acuicultura se basa
principalmente en el cultivo de camarones marinos, generando en la actualidad cerca de

3

�450.000 toneladas/año, siendo la especie más producida el camarón blanco o Penaeus
vannamei.
Ecuador fue durante mucho tiempo quien dominó las producciones de camarón y tilapia en
América Latina, y está última nació como cultivo rentable a partir de la aparición del virus
de la mancha blanca que afectó su producción camaronera. Para el 2007, Brasil se
convirtió en líder en la producción de tilapia al que siguen Honduras, Colombia y Ecuador
(Cuadro 2). En el 2009, la producción de tilapia en Brasil aumentó agresivamente,
alcanzando las 132.957,8 toneladas, representando el 39 % de las especies de peces
cultivadas (total piscicultura 337.353 ton/2009), además de cerca de 70.000 toneladas de
camarón cultivado. Con respecto a la producción de Moluscos Bivalvos, ya en el 2005 se
registraba una producción de 14.900 toneladas de mejillón y ostra.

Cuadro 2: Producción de Tilapia en algunos países de Latinoamérica en el 2007.
País
Brasil
Honduras
Colombia
Ecuador
Costa Rica
El Salvador
Guatemala
México

Toneladas
95.091
28.356
27.960
20.000
19.763
3.563
2.900
4.732

México por su lado aumenta su producción en tilapia, camarón, trucha y carpa, alcanzando
las 288.000 toneladas en 2009, de las cuales 125.800 toneladas son de camarón marino y
73.373 toneladas de tilapia. Esta producción de tilapias fue obtenida mayoritariamente
(69.121 toneladas) mediante Pesca Basada en Acuicultura (ABC) y solo un pequeño
porcentaje (4.251 toneladas; un 5,79 %) es cultivada en recintos controlados.
Tanto en México como en América Central, el cultivo de la tilapia es particularmente
importante, alcanzando gran expansión últimamente, debido a los altos precios de este
producto en los mercados de exportación, y es, además, la principal especie cultivada a
nivel de pequeña escala rural. Este tipo de producción rural con otras especies, podría
desarrollarse ampliamente, en el Subtrópico de nuestro país.
Los peces de agua dulce, con una producción total para América Latina de 363.300
toneladas en 2008, determinan el 21 % del volumen de la producción total de acuicultura
en la región.
En lo que se refiere a peces marinos (peces planos, doradas, turbot, besugos y otros), su
cultivo en América Latina, se inició en Chile (1991) con el turbot; que alcanza actualmente
4

�cerca de 300 ton/anuales. Otras especies propias para desarrollo, se encuentran en etapa de
estudio inicial en varios países; entre ellos Argentina que desarrolla las tecnologías para
producción de dos peces marinos de aguas templadas, de importancia en el mercado:
lenguado d´orbyni y besugo. El principal problema para avanzar en el desarrollo de
especies de peces marinos, es la ausencia de tecnologías adecuadas para las especies
locales, junto al hecho de que las más interesantes para comercialización son, en su
mayoría, carnívoras; sumado a la competencia con los productos provenientes de las
capturas marítimas cuyos precios son, a menudo, más bajos (Pedini, 1997).
Nuestro país posee condiciones para el desarrollo de cultivo de peces marinos en zonas
costeras de la región templada, especialmente) y para una amplia producción de Moluscos
Bivalvos, una vez desarrolladas sus tecnologías de producción y manejo.

3.- ACERCA DEL CONSUMO DE PRODUCTOS DEL MAR EN ARGENTINA Y
SU RELACION CON LA ACUICULTURA
De acuerdo a datos compilados unos pocos años atrás, se conoce que el consumo interno
en Argentina aumentó en “productos de mar” hasta alcanzar los 13 kg/persona/año (todo
tipo de producto), mientras que en cuanto al pescado enfriado en el Gran Buenos Aires, se
mencionaban cerca de 3 a 5 kg/persona/año (Bertolotti y otros, 1996, Infopesca, 1997,
Redes, 1997) en la década del ´90 y que posteriormente a la crisis del 2001, disminuyó;
aunque actualmente se estima en unos 7 kg/persona/año, no existiendo mayores datos. El
primer estudio realizado en el país sobre productos de mar presentados en el mercado
interno (SAGPyA, 1996) permitió conocer con mayor precisión la “estructura” del
mercado y los factores que son considerados como trabas para su ampliación, aportando
datos sobre consumo, pero no sobre demandas y menos aún sobre demandas específicas de
determinados productos.
Se hace evidente, a partir de los resultados resumidos de estos trabajos, que:
a) el consumo interno aumentó notablemente hasta el 2000 y también junto a él, la
diversificación; entendiéndose como “productos de mar” a los provenientes de captura
marina (peces y mariscos), tanto como los de agua dulce (peces y otros), disminuyendo
posteriormente a la crisis del 2001;
c) Argentina puede considerarse actualmente un país netamente exportador de productos
de la pesca (484.782 ton/2010) y los precios internos suelen ser altos para la población
de clase media;
b) existen posibilidades de acercar al mercado productos desconocidos actualmente,
siempre que los mismos muestren excelencia en calidad y que se los ofrezca (para el
caso de los peces) preferentemente, en filetes desespinados. Este hecho se asevera, para
el caso de peces de agua dulce, por la inserción que existió a partir de 1997 de cinco
especies provenientes de acopio de pesquerías actuales en el NEA, con buena
aceptación por parte de los consumidores (surubí, pacú, sábalo, boga y patí) y
5

�actualmente hamburguesas de “pescado de río” ofrecidos en góndolas de
supermercados.
Según resultados de encuestas realizadas, se observa que el consumo (aún a altos precios)
ha aumentado en base a premisas específicas de salud. Sin embargo, los problemas
económicos, sumado al complejo panorama económico, llevó a una disminución
progresiva de la demanda actual de productos de mar y en consecuencia a una
retracción comercial interna. El argentino es reacio a dejar de lado la ingesta de carnes
rojas (especialmente el sexo masculino). Este consumo pasó de ser de 85 kg anuales por
habitante (1983) a 51 kg para cerca de 1999, posteriormente 60 kg y actualmente
aumentando. El consumo de pollo es altamente favorecido y, es importante señalar que,
hoy día también existe oferta amplia de cerdo y cordero magro, oferta normal de conejo,
pavita y chivito, en los supermercados de capital, especialmente. Por ello, es necesario
resaltar que los productos de la acuicultura, como el pescado, deberán competir con todos
ellos.
A estos hechos, se suma la tendencia en baja a nivel mundial, tanto de las pesquerías
(marítima y continental); que se revela con mayor incidencia, últimamente, en el caso de
las pesquerías continentales por fenómenos de contaminación y regulación del principal
río, el Paraná.
Actualmente, Argentina estaría situada en forma más competitiva para encarar exportación
de productos (ranas, peces y crustáceos de cultivo) para lo cual se necesita el apoyo desde
el Estado para aumentar las producciones.
Las expectativas sobre la producción acuícola ha llevado a la mayoría de los países, a
iniciar su desarrollo con obtención de nuevas producciones. Así comenzó a integrarse esta
producción como fruto del cultivo emprendido en forma controlada, primero en agua dulce
y últimamente, en mar con un aumento notable en la producción mundial. Esta última fue
evaluada, según la FAO, para 2008, en 52,5 millones de toneladas provenientes de la
actividad (68,3 millones de toneladas si se incluyen plantas acuáticas), por un valor de 98,4
billones de dólares (y 106 billones si se incluyen las plantas acuáticas). Para ello, se
siguieron desde su inicio, los modelos conocidos y consolidados anteriormente, en el área
de la agricultura y la zootecnia.

4.- ANTECEDENTES DE ACUICULTURA DE AGUAS CALIDAS Y
TEMPLADAS EN ARGENTINA (ACUICULTURA DE AGUA DULCE).
Si se debe mencionar un desarrollo inicial de Acuicultura de Aguas Continentales
(excluidos Salmónidos), que dio impulso a la actividad, se reconoce que el mismo fue
desarrollado por investigadores del INIDEP (desde 1979 a 1991), con la creación de un
Proyecto específico de producción, que se desarrolló en la antigua Estación Experimental
de Salto Grande (hoy desaparecida), en base a especies autóctonas y ligado estrechamente
a la construcción de la represa de Salto Grande. Allí, se desarrollaron las primeras

6

�tecnologías para peces de aguas templado-cálidas, con algunos paquetes semi completos y
otros que quedaron en su inicio (Fotos 1 y 2).

Fotos 1 y 2: Cultivo experimental de randiá (Argentina 1980)

En 1982, al observar la celeridad con que adelantaban estas experiencias, se presentó un
anteproyecto de creación de un Centro de Desarrollo de Acuicultura para Aguas Cálidas y
Templadas, dado que la infraestructura instalada en el viejo predio de Salto Grande era
mínima y mostraba numerosas dificultades para seguir avanzando (en cuanto a terreno,
espacio y aislamiento, principalmente). El proyecto fue posteriormente aceptado,
disponiéndose por Resolución Interna su construcción en etapas. Lamentablemente, tal
idea quedó sin efecto en 1983. De este desarrollo quedaron trabajos publicados y algunos
inéditos sobre el cultivo en jaulas y estanques de las especies de randiá y pejerrey.
Posteriormente, el proyecto fue presentado ante la ex-SAGyP y años después, una vez
aprobado el mismo por Banco Mundial/BID, se inició la construcción sobre terrenos
elegidos en la provincia de Corrientes y donados por Ley a la SAGyP.
Fotos 3 y 4: Randiá (Rhamdia quelen)

7

�5.- ACTUAL SITUACION Y PERSPECTIVAS.
Recién en 1996, se inició la construcción del nuevo Centro, finalizándose en diciembre de
1997. Este, ubicado en el actual Departamento de Santa Ana, es considerado como el polo
de desarrollo para la acuicultura cálida y templada. Se trata del Centro esperado para dar
paso al desarrollo acuícola de todas las provincias de la región norte y central, con
aptitudes amplias y que demostraran interés en el crecimiento de la actividad;
especialmente considerándola como diversificación del agro. El CENADAC inició sus
actividades en el 2000, y actualmente se encuentra prácticamente equipado en su totalidad
(Fotos 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 11 y Figura 1); desarrollando desde entonces y con continuidad,
cultivos en estanques y jaulas para especies autóctonas y exóticas (pacú, tilapia, carpa
espejo, randiá, amur y langosta redclaw); asignando especial importancia al tema nutrición
y alimentación; con el desarrollo de fórmulas alimentarias que utilizan insumos propios de
la región subtropical para los casos disminuyendo los costos de producción y
especialmente reemplazando parcial o totalmente la harina de pescado.
Las actividades del CENADAC abarcarán el desarrollo en todos los aspectos tecnológicos,
de especies como (además de las ya mencionadas): surubí, catfish cucharón, catfish rollizo
y pirapitai entre los peces autóctonos y exóticos, junto a aquellos otros de interés
comercial, por etapas diferentes de sus respectivos ciclos de vida.
Si nos referimos especialmente al desarrollo de acuicultura en agua cálida, estamos
asistiendo en Argentina a un incremento espontáneo e incipiente de la misma, no asistida
en la gran mayoría de los casos, que involucra, actualmente, a 14 provincias. El
crecimiento es entonces lento y en ocasiones conlleva a una anarquía (especialmente en el
caso de los medianos y pequeños productores); a lo que se suma una cierta desilusión
frente a esta producción; en parte debido a frustraciones resultantes de ausencia o mal
asesoramiento, junto a la masiva falta de capacitación. Ello redunda, lamentablemente, en
un desgaste previo de la actividad, antes de que la misma pueda lograr una adecuada
inserción, con un desarrollo positivo. Últimamente se han mejorado las condiciones.
Fotos 5, 6, 7: Centro Nacional de Desarrollo Acuícola (CENADAC) (vistas aéreas)

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�9

�Fotos 8 y 9: Hatchery del CENADAC

10

�Fotos 10 y 11: Vistas aéreas del CENADAC

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�Figura 1: layout laboratorios y hatchery

12

�Desde fines del 2000, la Dirección de Acuicultura creó en el CENADAC el Programa de
Capacitación, que es brindado a profesionales, técnicos especializados o no y productores
actuantes o potenciales en su predio, en forma teórico-práctico, con cursillos intensivos de
13-15 días, otorgando a los involucrados, alojamiento in situ y un certificado final. El
mismo, se realiza desde mediados de septiembre y hasta fines del mes de abril y permite
entrenar a personas para que posteriormente, puedan actuar junto a los productores
noveles, así como a profesionales y productores.
Como ya fue mencionado en la Introducción, Argentina posee expectativas para el
desarrollo acuícola con restricciones fisiográficas en sus costas litorales expuestas en su
mayoría y puede asemejarse al desarrollo continental encarado agresivamente por Brasil en
la última década sin la posibilidad de las excelentes temperaturas del vecino país en su
norte. Las características de las costas chilenas, permitieron a este país una acelerada
expansión de la actividad salmonera, que fue la base fundamental de su actual desarrollo.
También es cierto, que Chile obtuvo un apoyo económico inicial, de carácter externo,
importante. Sin embargo, se debe reconocer que tamaña expansión se logró principalmente
a favor del desarrollo y adaptación de tecnologías y al apoyo brindado a grupos de
investigación ya existentes. También, con el tiempo se logró formar un plantel de técnicos
y profesionales excelentemente capacitados, al punto que hoy en día, cuentan con
numerosas Universidades y Centros que desarrollan nuevas tecnologías y mejoran otras,
aportando una valiosa contribución para los productores en tan disímiles proyectos como
abarcan; tratándose desde salmones y truchas, hasta abalones; pasando por los tan
afamados moluscos bivalvos como: ostras planas y cóncavas, ostiones y mejillones.
Argentina por su lado, muestra amplias posibilidades para un desarrollo acuícola ligado al
agro en una extensa región, que abarca desde el límite sur del Río Colorado (a través de la
zona templada, templada-cálida a subtropical) hasta bien entrado al norte de Formosa (ver
Fig. 3, mapa de Cuencas Acuícolas) en el límite con Paraguay, Bolivia y Brasil, y menor
potencial en su región patagónica.
El Centro de Desarrollo de Acuícola (CENADAC) para desarrollo de especies de
aguas cálidas y templadas, construido en Corrientes por la SAGPyA, fue el inicio de un
atisbo (junto a otros) de darle a nuestro país, no sólo la posibilidad de desarrollo de
tecnologías no conocidas o ausentes totalmente en el mismo; sino la posibilidad de
capacitar personal en un tema que no por ser biólogo, ingeniero agrónomo o veterinario, se
conoce, permitiendo a cualquier profesional acceder a su capacitación. Hasta nuestros
Técnicos Acuicultores, egresados de la Universidad Nacional del Comahue (con buena
base práctica), necesitan capacitarse en lo que se refiere a acuicultura de organismos noSalmónidos y otros. Ello se debe a que los cultivos de aguas cálidas y templadas se
asemejan más a una “agricultura subacuática” y no tienen nada en común con los cultivos
intensivos de Salmónidos.

13

�Figura 3: Mapa de Cuencas Acuícolas

14

�La única forma de desarrollar los paquetes de innovación acuícola, de tal forma que los
mismos permitan dar paso a la actividad con éxito, es poner en marcha un sistema que
permita acceder al “conocimiento teórico y práctico”; tanto para los técnicos y
profesionales, así como para el propio productor. No existe otra metodología. Y la única
forma de acceder a ese conocimiento es sobre la base de un trabajo en conjunto (Sector
Estatal y Privado) y desde una infraestructura adecuada. Contando con los adelantos
logrados en esta última, se posibilitará, no solo el traspaso de tecnologías aptas, sino el
mejoramiento y adaptación de otras, y una capacitación directa, unido a un correcto
entrenamiento. El CENADAC a partir del inicio de sus actividades ha agregado
infraestructuras para el desarrollo y seguirá agregando los necesarios a su funcionamiento
y futuro accionar. Últimamente ha mejorado su infraestructura de hatchery bajo techo y
externa y montado su actual laboratorio de química especialmente desarrollado para
desarrollo de trabajos en nutrición.

6.- RELACION DEL CENADAC CON LAS PROVINCIAS Y
UNIVERSIDADES.
El CENADAC, fue creado como una “unidad abierta”. Su ubicación en Corrientes,
responde a las condiciones de aptitud geográficas y climáticas (especialmente
temperaturas) existentes, así como a la posibilidad de contar con terrenos en arcilla para la
construcción de estanques excavados a cielo abierto y especialmente, a su cercanía de los
recursos pesqueros actuales, en su fase de maduración reproductiva. El CENADAC fue
creado para que todas las provincias con interés en el desarrollo para diversificación
acuícola, participen del mismo.
Para que esta participación se cumpla y para continuidad del desarrollo y la actividad del
Centro, la Dirección de Acuicultura del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca,
propone la firma de convenios, con aquellas provincias involucradas en desarrollo y
también ha firmado acuerdos de trabajo con empresas alimentarias interesadas en inclusión
de sus insumos en las formulaciones de raciones. Los convenios permitirán además no solo
que las mismas accedan al know-how desarrollado (adaptación, desarrollo y/o
mejoramiento), sino fundamentalmente, al acceso a capacitación ya explicitado
anteriormente. Las provincias podrán elegir los técnicos a enviar (por un lapso mínimo de
13 días a más), procediendo a su entrenamiento y transferencia de conocimientos.
Así mismo, el Centro ofrece alojamiento a becarios o investigadores de universidades y
centros que deseen desarrollar trabajos de tesis o tesinas u otros (siempre que los temas
sean interesantes para el propio Centro) por medio de convenios ad hoc, que permite
además, el desarrollo de investigaciones puntuales.
Provincias como Misiones, Tucumán, Chaco, Corrientes, La Pampa, Santa Fe, Formosa y
Entre Ríos y de Patagonia inclusive han aprovechado la capacitación brindada desde este
Centro.

15

�PROGRAMA GLOBAL DE DESARROLLO
ACUICULTURA PARA ESPECIES DE AGUAS CALIDAS Y TEMPLADAS
CENADAC-CORRIENTES

1.- INTRODUCCION
El PROGRAMA GLOBAL DE DESARROLLO EN ACUICULTURA para la región
Norte y Central del país propuesto desde la Dirección de Acuicultura, perteneciente a la
Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, sigue líneas prioritarias para desarrollo y extensión
en producción de especies, algunas de las cuales (como tilapia, pacú y redclaw) se
encuentran en ejecución en el país. Abarca líneas de experimentación, que visualizan la
obtención de los conocimientos biológicos y tecnológicos de carácter relevante tanto para
ellas, como para otras especies, con modalidades de cultivo que no se encuentran
desarrolladas aún en Argentina o que son de carácter incipiente.
En forma orgánica y coordinada, y con un equipo de personal reducido, se obtienen
resultados que permiten encontrar vías rápidas de apoyo al Sector Acuícola, que se
encuentra potencialmente interesado en este desarrollo, eminentemente ligado al AGRO.
El condicionamiento más importante existente para los productos derivados de la
acuicultura (igual que para cualquier otra producción animal), es la comercialización a su
cosecha con una calidad, presentación y colocación adecuada, en un mercado de demanda
positiva, que en parte, será necesario encuestar y desarrollar. Para ello se proponen
encuestas adecuadas, líneas de pruebas y ensayos experimentales en mercado local,
regionales y central, haciendo uso de las producciones experimentales obtenidas en el
propio Centro. Se visualiza así, en general, la posibilidad de desarrollo de la acuicultura de
este tipo, con formas posibles de ser cultivadas y con obtención de productos y
subproductos de calidad, destinados a todos los mercados del país.
Las especies a seleccionar, autóctonas o no, lo son de acuerdo a sus actuales posibilidades
o al conocimiento de una demanda existente para ventas comerciales o de destino
deportivo. Se trata de especies de rápida tasa de crecimiento, donde deben desarrollarse sus
cultivos y producciones, acompañados de un manejo acuícola y sanitario adecuado. Varias
de ellas, autóctonas, se encuentran en franca disminución actual en sus pesquerías; por lo
que se considera que su inserción en mercado sería positiva (como está sucediendo
actualmente con la producción de pacú de cultivo).
El PROGRAMA GLOBAL, se encuadra dentro de las actividades de desarrollo del
Ministerio y como una forma más de las mismas, dentro del sector agroalimentario y
pesquero actual y constituye además el nudo de un desarrollo pesquero alternativo.

16

�2.- LINEAS PRIORITARIAS DEL PROGRAMA
Las líneas abordadas fueron diseñadas dentro del Programa General y abiertas, cada una,
en proyectos diferentes para un desarrollo a futuro en términos amplios, siguiendo una
evaluación preliminar efectuada sobre relevamientos realizados en parte de las provincias
involucradas y con resultados de encuestas domiciliarias efectuadas en varias de las
principales capitales del norte del país; así como sobre los resultados de un Programa de
Producción Acuícola anterior (Dirección de Acuicultura, 1996-97). Como resultado de
reuniones técnicas, cursillos y talleres desarrollados en varias provincias a solicitud de las
mismas, se determinó el interés de la mayoría por emprender esta forma de producción y se
puso de relieve las falencias en disponibilidad de tecnologías adecuadas, información
general, capacitación y aporte válido especialmente, en cuanto a extensión y
comercialización.
El Programa Global, se articula en 5 Programas diferentes, todos referidos a un mismo
objetivo y donde uno de ellos, se refiere además a la Reconversión de Pescadores
Artesanales del NEA (Corrientes, Chaco, Formosa, Entre Ríos y Santa Fe especialmente).
Este último Programa fue desarrollado inicialmente para la provincia de Formosa (Wicki et
al., 2001). En cada Programa se incluyeron los Proyectos a desarrollar, con un horizonte
inicial de entre 5 a 10 años.

2.1.- Objetivo Central: desarrollo de la actividad de acuicultura de aguas cálidas y
templadas, por medio de aplicación de tecnologías a desarrollar y/o adaptar, para la
franja del país que abarca del Río Colorado hacia el Norte (zona templada, subtropical y
tropical), con especial énfasis en diversificación de actividades agrícolas y pecuarias.

2.2.- Tareas parciales a realizar:
• Obtención de tecnologías para todas las fases de ciclo de vida en cultivo de
organismos acuáticos, con adaptación de tecnologías existentes en otros países,
utilización de productos terminados para pruebas en mercados locales, regionales u
otros. Estudio de modalidades de cultivo, estudio para inserción de insumos
regionales en dietas y desarrollo experimental de fórmulas; determinación de
densidades, tiempos de cultivo, tallas a comercializar y mejoramiento de actuales
producciones, presentaciones de producto, desarrollo sobre valor agregado;
• pruebas experimentales - piloto de producciones con especies autóctonas y exóticas
en cultivo, según prioridades de inserción en mercado (estanques y jaulas);
• desarrollo de mercados locales y otros. Estudios desarrollados sobre encuestas,
recetas acompañantes, empaques, etc. Desarrollo de Talleres de Difusión y Traspaso
de Tecnologías;

17

�• capacitación práctica de profesionales, técnicos y productores y continuidad en
preparación de material para difusión sobre desarrollo de la actividad;
• capacitación práctica para pescadores artesanales que puedan incorporarse a módulos
de cultivo o como personal de apoyo en campo.
Nota: Este Plan de Desarrollo Acuícola puede sufrir adiciones, y/o modificaciones,
dependiendo las mismas de la evolución de las actividades experimentales y/o de las
necesidades que se puedan evidenciar a partir de la propia planificación y del presupuesto
existente.

3.- PROGRAMAS Y PROYECTOS
3.1.- Programas Globales
1.- Programa Experimental para el Desarrollo de Especies
2.- Programa de Extensión y Divulgación
3.- Programa de Apoyo a la Comercialización en mercados
4.- Programa de Capacitación y Entrenamiento.
5.- Programa de Reconversión de Pescadores Artesanales

3.2.- Proyectos por programas y objetivos.
Nota: La “fase de inicio” con el montaje y puesta a punto del Centro, se planificó, según:
a.- puesta a punto y funcionamiento de las principales instalaciones;
b.- puesta a punto de estanques de cultivo de peces.
c.- puesta a punto de los laboratorios (biológico y químico)
d.- puesta a punto de la sala de faena de productos.
e.- acopio de material de reproductores o subproductos vivos, destinados a las
primeras etapas (según programas y proyectos).
f.- puesta a punto del laboratorio o hatchery (sala de incubación y alevinaje I y II)
Cronograma: el mismo se irá desarrollando a medida que se cuente con presupuesto
apropiado.
Nota: el CENADAC inició sus actividades a comienzos del 2000, habiendo ya cumplido
una etapa que abarcó especialmente el mejoramiento de las tecnologías de producción para
pacú (nuevas fórmulas alimentarias con disminución de harina de pescado principalmente).
Determinación de densidades para obtención de piezas de 1,2 kilos promedio, forma de
presentación de productos (fileteado, rendimientos, desarrollo de hamburguesas, filetes,
ahumados y patés). Pruebas y encuestas en restaurantes especializados. Actualmente se
están desarrollando policultivos con pacú y randiá.

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�El CENADAC tiene en uso actual:
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•

la totalidad de sus 40 estanques excavados en tierra;
laboratorio de química y biología;
4 bases de computación;
sala de faena de producto;
galpones varios;
dependencias para alojamiento y capacitación;
grupo electrógeno con línea respectiva;
construcción de galpón para guarda: caldera, grupo, enseres diversos;
hatchery interna y externa;
actual construcción de camino de acceso mejorado;
Nueva casa para técnicos, Salón de Usos Múltiples, Auditorio

PROGRAMA DE EXPERIMENTACION PARA EL DESARROLLO.
Objetivo: obtención de tecnologías aptas para todas las fases de cultivo y
desarrollo práctico del manejo en producción (estanques y/o jaulas) en
mono o policultivo, según los casos y sus posibilidades.
3.2.1.- Proyecto I: Reproducción y Desarrollo Larval.
Objetivo primario: obtención de ovas embrionadas con destino a cultivo para producción
(sistemas intensivo y semiintensivo) para especies elegidas como “blanco” productivo.
ETAPA I: “pacú” (Piaractus mesopotamicus). Etapa prácticamente cumplida 2002-2009.
Falta determinar algunas producciones en policultivo.
ETAPA II: “tilapia” (Oreochromis nilotica): Etapas en desarrollo. Experimentación en
jaulas de bajo volumen y alta densidad (BVAD): densidades de 250 y 300 unidades/m3;
jaulas suspendidas en estanques de 1 hectárea. Avanzado. Puesta a punto de la reversión
sexual.
ETAPA III: “randiá” (Rhamdia quelen). Puesta a punto de tecnologías de producción y
desarrollo masivo. Finalizado. Modificando raciones para estanques y jaulas.
ETAPA IV: “red claw y amur” (Cherax quadricarinatus y Ctenopharingodon idella)
(Fotos 10 y 11). Actual desarrollo y pruebas de distintas fórmulas alimentarias.
Determinación de densidades.
ETAPA V: “surubí, rollizo, pirapitai y otros” (Pseudoplatystoma fasciatum,
Steinocheirodon sp, Surubim lima y Brycon orbignanus). Reproducción y cultivo larval.
A desarrollar.
19

�Nota: la finalización de una Etapa, no implica la terminación de investigación respecto de
la especie anteriormente seleccionada. A medida que transcurran los ensayos, el Programa
experimental podrá cambiar una determinada especie cuando sus características fueran
notoriamente ineptas para la actividad de acuicultura (crecimiento y otros parámetros no
conducentes). Podría ser el caso de especies, donde no existen tecnologías desarrolladas; o
adelantar etapas en función del crecimiento e interés por productores y/o productos.
Foto 10: Amur (Ctenopharingodon idella)

Foto 11: Red claw (Cherax quadricarinatus)

20

�3.2.2. Proyecto II.- Larvicultura y Alevinaje (I y II).
Objetivo primario: obtención de larvas y alevinos primarios y/o secundarios para
proceder a cultivos de tipo piloto-comercial y/o comercial, dependiendo de la etapa de
trabajo que se trate.
Etapas y Cronograma:
ETAPA I: producción de juveniles de pacú y engorde
Cronograma: 14 meses a partir de la finalización de puesta a punto del Centro. Cumplido
100 % (2001-2004).
ETAPA II: producción de juveniles de tilapia
Cronograma: Cumplido 100 % (2002-2003) y continuando otros aspectos.
ETAPA III: producción inicial de juveniles de “randiá”, “amur” y “red claw”.
Cronograma: Finalizado (2004). Prosiguen investigaciones sobre fórmulas alimentarias
con diferentes insumos, utilización de ensilados químicos y determinación de densidades
aptas o mejores para logro de tallas a mercado
3.2.3.- Proyecto III.- Producción Experimental Piloto- Comercial. Cumplido en un 100 %
para la especie pacú.
Objetivo: obtención de tecnologías de cultivo para traspaso a potenciales productores a
través de diversos Talleres (2004-2010).
ETAPA I: Desarrollo de monocultivo de PACU (cumplido en un 100%). Inicio de
policultivo (avanzado en un 80%). A proseguir.
Cronograma: 2003 en adelante.
ETAPA II: producción de “randiá”, “amur” y “red claw” en monocultivo. Ensayos de
reproducción y cultivo en sus diferentes fases. Larvicultura masiva de randiá.
Cronograma: Finalizado 100 %.
ETAPA III: producción de las 3 especies anteriores en monocultivo. Ensayos
experimentales.
Cronograma: - Randiá: Finalizado cultivo. Se trabaja en distintas fórmulas alimentarias
para disminución de costos y en policultivo con pacú.
- Amur: Finalizado reproducción, larvicultura, pre engorde y primeros
engordes. Pruebas de fórmulas con y sin ensilados biológicos. Se
prosigue.
- Red claw: Finalizado puesta a punto tecnología de reproducción,
larvicultura y alevinaje externo; pre engorde y engorde. Actualmente
probando otras fórmulas alimentarias y otras densidades.
Nota: todos los cultivos experimentales piloto-comercial o comerciales, son desarrollados
en cerramientos tipo estanques excavados en terreno y en jaulas suspendidas en los propios
21

�estanques, dentro del CENADAC, hasta determinar su viabilidad tecnológica y productiva
para traspaso de tecnologías a productores.
3.2.4.- Proyecto Incremento de la producción acuícola en el NEA, NOA Y Centro
(PROSAP – Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Dirección de Acuicultura).
A finalizar junio 2011.
3.2.5.- Proyecto Alimentos balanceados extrusados con núcleos de ensilados (FAO –
Dirección de Acuicultura). Actualmente montaje de base piloto.

•

PROGRAMA DE EXTENSIÓN Y DIVULGACIÓN.

Objetivo: transferencia de tecnologías desarrolladas al Sector privado potencial,
seleccionados en las diferentes provincias del norte argentino, directamente
relacionadas a los programas del CENADAC
El Centro continuará con los emprendimientos ya existentes y actualmente en curso:
• estudio de factibilidad técnica
• estudio de factibilidad operativa
• estudio de factibilidad financiera
A posteriori de estos estudios, el programa elaborará el respectivo PROYECTO DE
PRODUCCION, para una Unidad Mínima a ejecutar por un productor seleccionado, con
la/las especie/s previamente determinada/s. Se trabaja a solicitud.
Se incluye en el Proyecto PROSAP NEA y NOA = randiá, pacú, tilapia y trucha arco-íris.
Transferencias tecnológicas: Para transferencia de tecnologías se trabaja en conjunto con el
CFI (Consejo Federal de Inversiones) que aporta el financiamiento de los Talleres, FAO y
PROSAP.
Se desarrollaron varios Talleres en distintos años y diferentes provincias:
- Corrientes: 2 talleres
- Misiones: 1 taller
- Formosa: 2 talleres
- Santa Fe: 1 taller.
- 1 Seminario Internacional de Acuicultura realizado en Bariloche (Río
Negro).
- 1 Expo-Acuicultura – CABA, 2007.
En todos los talleres y seminarios se invita a expertos del exterior. Se traspasaron
tecnologías sobre pacú y randiá, valor agregado: fileteados, ahumados, hamburguesas y
22

�patés ahumados. Se edito un Manual para elaboración de ahumados y tecnologías para
elaboración de ensilados biológicos y químicos.

• PROGRAMA DE APOYO A LA COMERCIALIZACIÓN E INSERCION
EN MERCADOS

Objetivo: facilitar al productor la inserción de sus diferentes productos terminados
en el mercado local y/o regional; adelantándose con pruebas de comercialización de
las producciones en curso en el propio CENADAC (productos provenientes de las
producciones piloto).
Nota: Finalizado para la especie PACU (encuestas realizadas en 28 restaurantes, pruebas
en mercado, fileteados, otros subproductos) y “randiá”, “amur” y “tilapia” en
degustaciones de filetes y platos, y pruebas de ahumados, con excelentes resultados.
3.2.6.- Proyecto general para comercialización y acceso a mercado.

• Tareas del proyecto:
a) El producto obtenido en cada uno de los proyectos de producción, a su cosecha parcial
y/o final, se utilizó en pruebas de procesamiento, de acuerdo a la demanda de los
propios consumidores (en relación a los resultados de encuestas ya iniciadas por el
Programa de Promoción y Desarrollo de la Acuicultura y otras a realizarse en bocas de
expendio y en domicilios).
b) Las formas de procesamiento (según las especies tratadas, incluyen):

•
•
•
•
•
•
•

entero eviscerado
espinado y fileteado
fileteado y pelado
trozado en rodajas
ahumado posterior
otros (nuggets, hamburguesas, patés, etc.)
diferentes cortes.

c) Ensayos sobre empaque y presentación, con costos mínimos, para obtención de un
producto de calidad a mercado.
d) Pruebas de degustación y ventas, elaboración y adaptación de recetas y otras
estrategias aptas para comercialización en mercado local y regional, para las especies
que así lo requieran. (Finalizado para la especie PACU: encuestas en 28
23

�restaurantes con piezas de cultivo (Wicki y otros, 2001) y en Capital Federal
(programas televisivos con producto fileteado y nuevas recetas), iniciado para pacú y
en curso para red claw.

• PROGRAMA DE CAPACITACION
Objetivo: conocimientos para capacitación (teórica/práctica) involucrando a los
diferentes actores interesados. Cursos intensivos de 13 días de duración, en el
CENADAC.
3.2.7.- Proyecto de capacitación acuícola general:
Objetivo primario: igual al objetivo del Programa.
• Tareas del proyecto (I):
a) Capacitación de técnicos provenientes de provincias.
b) Capacitación de técnicos para empresas privadas.
c) Capacitación de becarios provenientes de Universidades, Institutos, otros
organismos gubernamentales, u organizaciones no-gubernamentales (a
solicitud).
d) Cursos de capacitación para productores, personal no especializado,
Universidades, etc.
e) Seminarios y workshop sobre distintos temas referidos a la acuicultura; para
técnicos acuicultores, biólogos, veterinarios e ingenieros.
f) Cursos y conferencias de divulgación para público en general, interesado en
producción acuícola.
g) Capacitación a grupos de pescadores artesanales en diferentes provincias.
• Tareas del proyecto (II):
a) La capacitación es de carácter teórico-práctica, gratuita o arancelada (según
los demandantes), y a desarrollar en las propias instalaciones del
CENADAC.
b) El Centro organiza cursos cortos e intensivos para programas
gubernamentales especiales (Programa Joven, Programa Trabajar, Programa
Mujer, etc.) a requerimiento.

24

�• PROGRAMA DE RECONVERSION DE PESCADORES ARTESANALES
Objetivo: de acuerdo a las inquietudes manifestadas por varias
provincias (Corrientes y Formosa, Santa Fe y Entre Ríos, Chaco,
especialmente), se pretende lograr la reconversión de un porcentaje de los
pescadores artesanales; utilizando metodologías de capacitación adecuadas e
insertándolos a posteriori, dentro de proyectos acuícolas propios creando
consorcios o cooperativas autogestionadas con apoyo de los gobiernos
provinciales o bien, capacitándolos para tareas de acuicultura en campo para
optar a mano de obra especializada.

3.2.8.- Proyecto A: De reconversión por capacitación
Objetivo primario: Según inquietud manifestada por varias provincias se pretende lograr
por medio de capacitación, la reconversión da un porcentaje de pescadores artesanales
costeros a módulos acuícolas productivos, según el estudio socio-económico a desarrollar y
sus posibilidades, una vez determinadas.
Observación: Este tipo de Programa podrá ser financiado por medio de diferentes fondos
o por medio de financiamiento externo para Programas que involucren reconversiones para
obtención de fuentes de trabajo a nivel municipal y regional; así como a partir del Consejo
Federal de Inversiones por iniciativa de las provincias o del Programa PROSAP.
• Tareas del Proyecto A:
a) Localización de grupos de pescadores artesanales y determinación de las
actividades que realizan, así como su nivel educativo y acceso a capacitación
especializada;
b) Análisis social de los diferentes grupos;
c) Preselección de acuerdo al interés manifestado y al nivel de educación.
Selección de líderes;
d) Organización de la estructura de capacitación y cursos especiales;
e) Capacitación teórico-práctica in situ y por grupos de nivel educacional;
f) Selección de sitios aptos para cultivos determinación de sistemas productivos,
etc.;
g) Inserción de pescadores reconvertidos en módulos acuícolas en operación;
h) Selección de especies a desarrollar;
i) Asesoramiento in situ.

3.2.9.- Proyecto B: Producción consorcial
Objetivo primario: En base a una selección de pescadores artesanales posterior a la
capacitación, se intenta la formación de pequeños consorcios (de 4-10 trabajadores) para la
25

�ejecución de proyectos de producción acuícola comercial (podría incluir, si el caso lo
amerita, tareas de producción u otras).
Observaciones: Este tipo de Proyecto debe contar, no sólo con financiamiento, sino
además, con el interés provincial o municipal para obtener la cesión de terrenos específicos
y créditos u otros mecanismos de ayuda a los pescadores.
NOTA: En su Primera Etapa, este Proyecto fue desarrollado a solicitud de la provincia de
Formosa y con financiamiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI), según Wicki y
otros, 2001.
- Formosa, inició en el 2004 su primer Programa con pescadores,
trabajando con pacú en jaulas, sobre el río Paraguay (localidad de Río
Pilcomayo). El proyecto ha avanzado y tiene a cargo 1 técnico
acuicultor, formado en peces de aguas cálidas en el CENADAC.
- Dada la compleja situación de un alto número de pescadores artesanales
en la baja cuenca del Río Paraná (provincias de Santa Fe y Entre Ríos)
que han sido afectadas.
- La Dirección de Acuicultura está proponiendo desarrollar en estas
provincias cultivo de randiá/mojarra para pesca deportiva con grupos
seleccionados y capacitados de pescadores. Entre enero y junio del
2006, Argentina exportó 1500 toneladas de carpa entera eviscerada y 93
toneladas en 2010 de huevos de la especie lo que haría interesante
aumentar su producción por cultivo (mono o poli).

26

�ETAPA INICIAL: MEJORAMIENTO Y DESARROLLO DE
TECNOLOGIAS DE PACU.

1.- INTRODUCCION
1.1.- Características y análisis de las posibilidades de mejoramiento de las
actuales tecnologías para cultivo y producción de la especie “pacú”.
1.1.1.- Breves características de la especie.
El pacú, Piaractus mesopotamicus (Foto 12), es un pez autóctono de la cuenca del Plata,
cuya distribución abarcaba primitivamente los ríos Paraná, de la Plata, Uruguay y sus
respectivos tributarios. Se trata de un Characínido, de hábitos alimentarios considerados
omnívoros y con tendencia a herbívoro; ingiriendo una amplia gama de alimentos en su
ambiente natural, pero volcándose luego de su etapa juvenil, fundamentalmente, hacia la
captura de semillas, frutos y granos, acompañado de pastos y otros vegetales. Es además
un pez eminentemente “migratorio”, por lo que necesita remontar los ríos en época de
reproducción, detectando las aguas de factores físicos y químicos adecuados, que le
permitan sus desoves anuales.
Foto 12: pacú (Piaractus mesopotamicus)

Como consecuencia de problemas derivados del cierre de los ríos por las grandes represas,
aumento de la contaminación y sobrepesca probable; así como menor disposición de
elementos para su ingestión, la pesquería del pacú ha disminuido en número a través de los
últimos 20 años, a tal punto que, actualmente, la especie ha desaparecido del río Uruguay
en toda su extensión y se la encuentra recién al norte de La Paz sobre el río Paraná y más
arriba sobre el Paraná superior, Paraguay y sus tributarios. Se estima (aunque no existen
trabajos que lo hayan comprobado) que a su desaparición en el Uruguay puede haber
contribuido la fuerte tala en la Selva de Montiel, la escasez de vegetación disponible en la
gran represa de Salto Grande (su fruto preferido era entonces el “ubajay”, un arbusto
27

�característico de la selva en galería del río) y también a cambios en los parámetros físicos y
químicos; ya que no se ha comprobado sobreexplotación de esta especie sobre el Uruguay.
1.1.2.- Antecedentes de desarrollo de tecnologías de su cultivo.
Existen datos bibliográficos al respecto de sus tecnologías de cultivo en Brasil (en
estanques y jaulas), desarrolladas por investigadores del CEPTA en la década del ´80 de
los que nombramos los principales (Cantelmo y otros, 1988; Chabalin y otros, 1988; 1992;
Merola y otros, 1988) aunque la respuesta en crecimiento para esta especie (estrictamente
dependiente de la temperatura) difiere ampliamente entre Brasil y Argentina; además de
que los requerimientos en peso son totalmente diferentes en ambos mercados.
Actualmente, Brasil realiza cultivos tanto con objetivo de consumo como de pesca
deportiva, no existiendo datos de la FAO respecto de estadísticas de su producción (1996).
Cerca de 1991, comenzaron en Corrientes las primeras experiencias sobre su reproducción
inducida y posterior monocultivo, estando disponibles los primeros resultados, para 1992
(Jacobo et al., y Fortuny) y posteriormente, por Bechara y Roux, en 1998 y Bechara &amp;
otros, 1997. Por tratarse de un pez migratorio, su reproducción debe ser inducida en
laboratorio, por medio de hormonas.
1.1.3.- Antecedentes de los primeros cultivos en Argentina.
Antecedentes y perspectivas de comercialización.
Cerca de 1993, se iniciaron los primeros ensayos de cultivo comercial en el país,
estableciéndose los mismos en los alrededores de la ciudad de Reconquista, provincia de
Santa Fe (Roux y Bechara, 1998). Actualmente, existen varios productores de pequeño y
mediano porte, que producen esta especie: Misiones y Formosa son las provincias más
adelantadas en cuanto a productores y volumen de producción; existiendo también
pequeñas producciones en Corrientes, Salta y Chaco. Los dos proyectos más importantes
se encuentran ubicados en Apóstoles (Misiones) y en las cercanías de la ciudad de Formosa
(Las Palmeras), habiendo alcanzado ambos la etapa de comercialización en mercado local
y capitalino, en piezas enteras de entre 1,5 a 2,0 kilos, envasadas en films al vacío.
Otros productores realizan una comercialización discontinua alcanzando sobre todo el
mercado local en fresco o bien, en vivo, hacia cotos de pesca establecidos en diversas
áreas. En este caso, se supone que las ventas tendrán un “techo” estrecho a medida que los
cotos se establezcan y adquieran solamente para reposición. Los precios pagados al
productor en estos casos, alcanzan a los $ 22-24/kilo puesto “en tranquera”; mientras que
las ventas a mercado de consumo (que posee mayor amplitud, especialmente en tiempo)
alcanzan a $ 35 y hasta $ 40/kilo según se trate de mercado local o capitalino (el productor
vende en general a $ 22-24 /kilo). El NOA, región que aprecia mucho el pacú mostró,
según encuestas efectuadas en 1997, por la Dirección de Acuicultura, amplio interés en
este tipo de producto. Salta, posee un emprendimiento con esta especie, alcanzando el
mercado local y también Santiago del Estero. Por otra parte, durante los estudios realizados
últimamente por el CENADAC, se efectuaron pruebas de fileteado (en una empresa
marplatense) para piezas de cultivo de más de 1,2 kilo, comprobándose que el rendimiento,
28

�según el tipo de filete obtenido abarca entre 37 y 42%, siendo la respuesta buena. El hecho
de que el pacú proveniente de pesquería, haya arribado por primera vez a Capital Federal,
en supermercados hace algunos años, posibilitó su inserción posterior con origen cultivo.
Es importante tener en cuenta que es difícil que el consumidor de Capital Federal acepte un
producto que no sea fileteado (especialmente en el caso del pacú, que posee espinas
intramusculares en forma de i griega en su dorso). Por tal motivo y visualizando la
posibilidad de introducción de filetes en este tipo de mercado, fueron realizados estudios
para el desarrollo de hamburguesas con utilización de los desperdicios del fileteado, con
excelentes resultados.
El factor “tallas” es considerado un “cuello de botella” para pequeños y medianos
productores, dado que las piezas para consumo deben alcanzar como mínimo el 1,2 kilo
para mercado interno. Aunque la especie posee buen crecimiento, el alcanzar este peso o
más significa para un productor manejar un cultivo a baja densidad (máximo de 0,2 ind/m2
en engorde final) según los estudios realizados en el CENADAC y que, de acuerdo a los
datos obtenidos, alargan el período (en el norte de la provincia de Corrientes) hasta 16
meses; empleando un alimento de menor requerimiento en harina de pescado para la etapa
de engorde final a mercado (20 y hasta 8% en las últimas experiencias realizadas) y otras
incluyendo solo ensilado ácido de origen “desechos”.
El pacú es un pez relativamente fácil de manejar en cultivo, dada su alta resistencia cuando
se encuentra sometido a temperaturas óptimas de crecimiento (26-28°C). Puede soportar
bajas temperaturas, hasta 7°C, donde se pueden manifestar mortalidades. El hecho de que
el subtrópico argentino presente un invierno (más o menos largo, según la zona de cultivo
de que se trate), incide sobre su crecimiento alargando el período de cultivo; notándose que
aquel se detiene, prácticamente, por debajo de determinada temperatura. Por ello, es
necesario seguir trabajando en la reducción de los costos del cultivo, en base especialmente
a las dietas desarrolladas. Últimamente se ha avanzado rápidamente en el CENADAC
acerca de este tópico, no solamente reduciendo el insumo más costoso (harina de pescado),
sino también acercando además, otros insumos regionales de gran valor nutritivo y
disponibles, así como utilizando “ensilados ácidos”.
El Proyecto “pacú” fue desarrollado en el CENADAC durante el período 2000 a 2004 en
un 100 %.
El presupuesto anual del CENADAC es aportado por el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca para su mantenimiento y funcionamiento. Parte de sus nuevas
estructuras y equipamiento actual es aportado por el Programa PROSAP y FAO.

29

�BIBLIOGRAFIA

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criação do pacu, Piaractus mesopotamicus (Holmberg, 1887) em gaiolas.
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30

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Conference on Aquaculture 2010: Farming the waters for People and Food, September
2010, Phuket, Thailand

32

�Personal de la Dirección de Acuicultura
Dra. Laura Luchini
Lic. Marcela Álvarez
Tec. Santiago Panné
Isabel Riobo
Silvia Otero
Mirta Orellana
Ms.Cs. Fernando Raibenberg
M.Vet. Ramiro Duffard

Personal del CENADAC
Ms.Cs. Gustavo Wicki
Tec. Facundo Sal
Tec. Oscar Galli Merino
Tec. Pablo Calo
Héctor Gómez
Mario Paredes
Feliz Ríos

33

�PUBLICACIONES DE LOS MIEMBROS DEL EQUIPO DE LA DIRECCION DE
ACUICULTURA - CENADAC:
• Wicki, G. 1996. Estudio sobre el Desarrollo y Producción de Langostino de Agua Dulce
o Camarón Gigante de la Malasia. Ed. SAGPyA, 35 pp. (AGOTADO).
• Luchini L., 1997. Piscicultura marina: Situación actual y perspectivas de desarrollo. Ed
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• Gromenida, N. y G. Wicki, 1997. Estudio de Desarrollo y Producción de Tilapia. Ed.
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• Martinez, M. y G. Wicki, 1997. Guía Práctica para Cultivo de Pacú (Piaractus
mesopotamicus) Ed. SAGPyA, 32 pp. (AGOTADO).
• Wicki, G. et al., 1998. Ensayo de producción de camarón de agua dulce (Macrobrachium
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• Pascual, M. y C. Castaños, 2000. Cultivo de Ostras Cóncavas en la Argentina. Desde el
Criadero hasta la Cosecha en el Mar. Dirección de Acuicultura, Ed. SAGPyA, 45 pp.
(AGOTADO).
• Wicki, G, et al., 2001. Programa de Reconversión de Pescadores Artesanales a
Piscicultura del pacú. Informe Final (Parte I, II Y III). Consejo Federal de Inversiones.
Centro de Documentación: 228 pp.
• Wicki, G. et al., 2002. Producción de pacú (Piaractus mesopotamicus) en el subtrópico
argentino con diferentes densidades de siembra. Resúmenes del Congreso Latinoamericano
de Acuicultura- ALA, pg 38. Chile.
• Wicki, G. y L. Luchini, 2002. Alternativas para el Programa de Diversificación en la
Región Yerbatera: Posibilidades de la Acuicultura. Ed. SAGPyA, 47 pp.
• Luchini, L. y G. Wicki, 2002. Evaluación del Potencial para Acuicultura en la Provincia
de Tierra del Fuego, Información Básica. Ed. SAGPyA, 30 pp.
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platensis y sus características tintoriales. Congreso Iberoamericano Virtual de Acuicultura
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utilización de ensilado ácido como componente de alimento para peces.” SAGPyA-FAO,
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• Wicki, G. et al., 2007. Engorde final de pacú (Piaractus mesopotamicus) con raciones
basadas en subproductos de maíz, girasol y ensilado ácido. En: “Desarrollo y utilización de
ensilado ácido como componente de alimento para peces.” SAGPyA-FAO, 45-58 pp.
• Varios autores, 2007. Compendio de trabajos (Abarca una compilación de trabajos
realizados anteriormente en el Centro de Investigaciones Pesqueras de Salto Grande,
INIDEP y en el CENADAC (www.minagri.gob.ar).
• Wicki, G. et al., Editores, 2007. Desarrollo y utilización de ensilado ácido como
componente de alimento para peces. SAGPyA-FAO, 58 pp.
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suspendidas en estanques, con empleo de diferentes raciones balanceadas y distinta
elaboración. En “Desarrollo de Tecnologías para Producción del Randiá (Rhamdia
quelen)”. Serie de Pesca y Acuicultura, SAGPyA (2): 9-43.
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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                    <text>Cama de pollo
Valor agronómico

�Cama de pollo
Valor agronómico

Caracterización físico química
de la cama de pollo de granjas
integradas de parrilleros de la costa
este de la provincia de Entre Ríos

�CAMA DE POLLO

AUTORIDADES
MINISTERIO DE AGROINDUSTRIA
› Luis Miguel Etchevehere
Secretario de Gobierno de Agroindustria
› Ing. Agr. Guillermo Bernaudo
Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca
› Ing. Prod. Agr. Rodrigo Troncoso
Subsecretario de Ganadería
› Ing. Agr. Karina F. Lamelas
Directora de Porcinos, Aves de Granja y No Tradicionales
› Ing. Zoot. Gisela Mair
Area Avícola

Este documento ha sido elaborado por el siguiente equipo de trabajo: Ing. Agr. Karina
Lamelas1, Ing. Agr. Roberto Maisonnave2, Ing. Zoot. Gisela Mair1 y Lic. en Estadística
Norberto Rodríguez1 en el marco del Proyecto ‘Caracterización físico química de la cama
de pollo de granjas integradas de parrilleros de la costa este de la provincia de Entre
Ríos’ del Ministerio de Agroindustria de la Nación.
Colaboraron en el relevamiento de muestras: Ing. Agr. Juan Martín Gange3, Lic. Corina
Bernigaud3, Ing. José Horacio Noriega4, M. Vet. Juan Nehuen Rossi5 y Lic. Pablo Marsó6.

Agradecemos al Dr. Jorge Dillon (Ex Subsecretario de Ganadería) por el apoyo institucional al proyecto, a la Ing. Agr. Alejandra Cuatrín (EEA INTA Rafaela) por su asistencia
técnica para el diseño estadístico del muestreo y a las empresas avícolas Granja Tres
Arroyos, Las Camelias y Soychú por su participación.
Año 2019

1 Secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación
2 AmbientAgro - Consultoría ambiental
3 INTA EEA Concepción del Uruguay, Entre Ríos
4 SENASA, Entre Ríos
5 Granja Tres Arroyos
6 Las Camelias

�Índice

1. Introducción.....................................................................................................................................................4
2. Materiales y Métodos .............................................................................................................................5
2.1

Diseño y tamaño de muestra...............................................................................................................5

2.2

Consideraciones del muestreo............................................................................................................6

2.3

Método de muestreo de cama de pollo.........................................................................................7

2.4

Acondicionamiento del material de la muestra..........................................................................8

2.5

Planilla de relevamiento..........................................................................................................................8

2.6

Parámetros físico-químicos analizados..........................................................................................9

3. Resultados.........................................................................................................................................................10
3.1

Análisis e Interpretación de resultados obtenidos.................................................................10

3.1.1 Características de los galpones y de la cama de pollo........................................................10
3.1.2 Resultados físico-químicos...................................................................................................................12
3.2

Comparación con resultados internacionales........................................................................... 17

3.3
		

Efecto de algunas variables sobre los parámetros físicos y químicos
de la cama de pollo................................................................................................................................. 18

4. EJEMPLOS prácticos de utilización Agronómica
	de la cama de pollo........................................................................................................................ 20
4.1

Maíz.................................................................................................................................................................20

4.2

Soja.................................................................................................................................................................. 22

5. Balance de Nutrientes a largo plazo................................................................................ 25
6. Consideraciones Finales...................................................................................................................26
7. Bibliografía consultada...................................................................................................................28
8. anexos..................................................................................................................................................................30
Anexo I

Planilla de relevamiento de información de granjas..................................................30

Anexo II Gráficos de histogramas ........................................................................................................... 31
Anexo III Efecto de algunas variables sobre los parámetros físicos y químicos
		
de la cama de pollo..................................................................................................................... 33

�CAMA DE POLLO

1. Introducción
La producción nacional de carne aviar creció en los últimos 20 años 280 %, pasando de
720 mil tn (1996) a 2.055 mil tn (2016). El incremento observado fue acompañado de un
aumento en la cantidad de granjas de engorde de pollos parrilleros. Asimismo, puede
señalarse un incremento en el tamaño de las mismas, tanto en las nuevas como en aquellas preexistentes que optaron por un aumento de escala.
El crecimiento del sector trajo aparejado no sólo un aumento en la cantidad de alimento
ofrecida al mercado interno y externo sino también en el volumen de desechos de la producción, en particular en este caso, de cama de pollo.
Como es sabido, la cama de pollo es utilizada en los pisos de los galpones como sustrato
sobre el cual las aves depositan sus deyecciones. Los materiales más frecuentemente
utilizados son la cáscara de arroz, de girasol, de maní y la viruta. La cama de pollo es
removida parcialmente al finalizar cada crianza y, de acuerdo con lo establecido por las
Resoluciones de SENASA Nº 546/2010 y su modificatoria Nº 106/2013, se debe remover
totalmente una vez por año o cada 5 crianzas (vacío sanitario).
Una vez removida, la cama de pollo es utilizada como enmienda orgánica principalmente.
Si bien en Argentina ésta es la alternativa más difundida entre los productores avícolas
y agrícolas, su uso se realiza sin conocer su composición físico-química ni a través de un
Plan de Manejo de Nutrientes que considere un balance de nutrientes entre lo que aporta
la cama de pollo y lo que requiere el cultivo.
En diversos foros y ante diferentes Organismos Públicos, el sector avícola ha solicitado una orientación técnica para poder manejar la cama de pollo de forma apropiada.
Cualquier esfuerzo en el sentido de proveer dicha guía debe estar cimentado en el conocimiento amplio del sector para poder identificar las áreas temáticas donde la información o el conocimiento disponibles no son suficientes.
En este sentido, el diagnóstico conjunto con representantes de la Secretaría de
Agroindustria e INTA permitió revelar que no existe en nuestro país una base de datos
mínima referente a las características físico-químicas de la cama de pollo.
El foco de análisis en el estudio del manejo de excretas debe estar en las cantidades que
nuestros productores generan y en la composición físico-química de estos materiales.
Así, podemos comenzar a analizar las distintas alternativas de tratamiento, manejo y utilización como también las limitantes dadas por los resultados encontrados.
Existe siempre un riesgo en asumir valores de concentración de nutrientes desarrollados
en otros países, ya que, si bien las dietas y genética animal son equiparables en el mundo
moderno, los sistemas de manejo de las excretas pueden variar y la interacción de estas
con el medio ambiente es un proceso complejo influenciado por las características zonales. De este modo no es extraño observar una gran variabilidad en valores de concentración de nutrientes dentro de un mismo país o -incluso- en una misma región.
Es por ello que desde el Ministerio se planteó realizar un muestreo de cama de pollo de
granjas de pollos parrilleros, acotado a las principales zonas productoras, que permita
caracterizarla desde el punto de vista físico-químico para conocer el aporte potencial de
nutrientes como abono orgánico. Así también se buscó comparar los resultados analíticos locales con los publicados en bibliografía internacional de referencia.
4

�2. Materiales y métodos

2. Materiales y métodos
2.1. Diseño y tamaño de muestra
En el país se registran un total de 4.860 granjas que crían pollos parrilleros, de las cuales
2.673 (el 55%) están ubicadas en la provincia de Entre Ríos3.
La población objeto de estudio del presente trabajo fueron las 2.673 granjas que están
ubicadas en la citada provincia, y es a esta a la cual se referirán los resultados de la presente investigación por muestreo.
Mapa 1. Localización de las zonas de muestreo en la provincia de Entre Ríos

Jujuy

Formosa

Salta

Tucumán

Chaco

Catamarca

s

ne

io
Mis

Santiago
de Estero
Corrientes
La Rioja
Santa
Fe
San
Juan

Córdoba

Entre
Ríos

San
Luis
Mendoza

Buenos Aires
La Pampa

Neuquén

Río
Negro

Chubut

Santa
Cruz

Islas
Malvinas

1
Tierra
de Fuego

Referencia:
Localidad, cantidad de granjas muestreadas.

3 Datos tomados del SIGSA SENASA al momento del cálculo del tamaño de la muestra (julio 2015)

5

�CAMA DE POLLO

De esta población así definida y dentro de un listado de granjas potenciales acordado
con las empresas integradoras y los productores avícolas integrados, se seleccionó en
una primera etapa una muestra en forma aleatoria de 47 granjas y dentro de cada granja,
en una segunda etapa, se volvieron a seleccionar sub-muestras constituidas por hasta
tres galpones elegidos entre aquellos que estaban próximos a sacar la cama del galpón.
En el caso de algu2nas granjas que poseían menos de tres galpones de este tipo, se tomaron dos o un solo galpón.
La unidad de estudio fue la cama de pollos definida como “toda la cama utilizada en un
mismo galpón, que haya tenido el mismo manejo productivo, densidad animal, sanidad
y cuyas aves hubieran recibido la misma alimentación (cantidad y tipo), se encontraran
en las mismas instalaciones, por las cuales hayan pasado varios lotes de aves y esté por
iniciar el período de vacío sanitario”.
El tamaño de la muestra fue determinado en 47 granjas en base al conocimiento previo
de la población total de granjas4 y del desvío standard del contenido de nitrógeno total
esperado5, con una aceptación de un margen de error de 0,10 y un nivel de confianza de
0,95. Se tomaron tres muestras en cada granja resultando en un total de 141 muestras.

2.2. Consideraciones del muestreo
El período de muestreo abarcó los meses de septiembre y octubre de 2015, lapso necesario para muestrear los establecimientos seleccionados en forma paulatina, de acuerdo
con la capacidad indicada por el laboratorio seleccionado, teniendo en cuenta un flujo
permanente pero que no excediera su capacidad. El laboratorio seleccionado para los
análisis fue el de la Cámara Arbitral de Cereales de Paraná de la provincia de Entre Ríos.
La toma de muestras fue efectuada por parte de un equipo de técnicos conformado por
profesionales de INTA y SENASA y de las empresas Granja Tres Arroyos, Las Camelias y
Soychú, quienes fueron capacitados previamente en una jornada a campo6.
El muestreo se realizó cuando la cama estaba próxima a ser retirada del galpón y la toma
de muestras se hizo siguiendo el instructivo diseñado para tal fin y respetando condiciones de bioseguridad e higiene de SENASA.
Las muestras fueron colocadas en bolsas herméticamente cerradas para evitar que se
mezclaran los contenidos y colocadas a su vez en un envase secundario para mayor
seguridad. Se mantenían refrigeradas por debajo de 4º C hasta la entrega en el laboratorio, que se realizaba en un plazo de 48-72 hs desde la toma de muestras. Para ello el
técnico conservaba las muestras en heladera o cajas conservadoras con refrigerantes
hasta el momento de su envío. Todas las muestras fueron rotuladas y acompañadas con
la correspondiente planilla de relevamiento, debidamente completa con todos los datos
solicitados.
4 Fuente SIGSA SENASA
5 Sobre la base de muestras de cama de pollo de distintos trabajos locales se calculó el promedio y el desvío standard (2.73 % ± 0.35) del contenido de Nitrógeno total.
6 Capacitador: Ing. Roberto Maisonnave en el marco del Convenio con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca
de la Nación.

6

�2. Materiales y métodos

2.3 Método de muestreo de cama de pollo
Se utilizó el método de la canaleta, de acuerdo con lo especificado por Zhang y Hamilton
(“Sampling Animal Manures”, Oklahoma Cooperative Extension Service).
Utilizando una pala angosta y ubicados en el centro del galpón se realizó una canaleta a
lo ancho del mismo hasta acercarnos a 1 metro aproximadamente de las paredes laterales (Figura 1). La canaleta tenía el ancho y la profundidad de la pala utilizada. La “costra”
(también llamada “champa”) ubicada sobre la cama de pollo también fue recogida.
Todo el material recolectado de la canaleta se depositó sobre una lona plástica y utilizando
un rastrillo y otra herramienta útil a tal efecto se mezcló intensamente para lograr uniformidad en el material. Luego se dividió el material en cuatro partes iguales. Se tomaron dos
cuartos al azar, descartando los otros dos cuartos, y se volvieron a mezclar uniformemente.
El proceso se repitió varias veces más hasta obtener la muestra definitiva en una cantidad
de material similar a 1 kg de muestra requeridos por el laboratorio. La misma se colocó en
una bolsa plástica con cierre sellado (tipo Ziploc) y rotulada. Al finalizar todo el material
sobrante fue colocado dentro de la canaleta y esparcido de manera uniforme.

Figura 1. Muestreo de cama de pollo (método canaleta)

Canaleta

Implementos levantados

Foto 1. Galpón previo al muestreo.

Foto 2. Cavado de canaleta.

7

�CAMA DE POLLO

Foto 3. Canaleta.

Foto 4. Homogeneización del material.

Foto 5. Cuarteo del material.

Foto 6. Envasado primario en bolsa sellada.

2.4. Acondicionamiento del material de la muestra
En todos los casos se colocó una segunda bolsa plástica envolviendo a la que contenía
la muestra para agregar protección contra los cortes y rasgados que pudieran ocurrir
durante el traslado. Luego se colocaron las bolsas de distintas muestras en una conservadora de plástico o telgopor, agregando refrigerantes con el objetivo de mantener las
muestras debajo de 4ºC hasta su recepción en laboratorio.

2.5. Planilla de relevamiento
Por cada muestra se completó una planilla de relevamiento que contenía información
sobre la muestra y sobre el galpón del que se extrajo la misma (Anexo I). La información
relevada incluía:

8

�2. Materiales y métodos

›
›
›
›

Cantidad de crianzas
Sustrato de cama de pollo
Densidad de aves por m2
Características de los implementos del galpón: tipo de comederos, bebederos, ventilación, iluminación y refrigeración
› Tratamientos realizados a la cama, volumen de cama retirada, uso posterior, incorporación al suelo, almacenamiento transitorio, antigüedad del almacenamiento, entre otros.

2.6. Parámetros físico-químicos analizados
Los parámetros físicos y químicos y los métodos de laboratorio utilizados en cada muestra fueron los siguientes:
tabla 1. Parámetros físicos y químicos y métodos de laboratorio
Parámetros físicos
y químicos

Unidades

Método empleado

Humedad

%

AOAC 930.15

Ph

UI

IRAM SAGPYA 29574

mmhos/cm

Método conductímetro. Equipo Antares 3º, Dilución 1:2,5

Nitrógeno Kjeldahl total

%

Macro-kjeldahl AOAC-Official Method 2001. 11 C.
Reagents (F).

N-nh4+ (nitrógeno
amoniacal)

%

Bremmer, J.M. y C.S. Mulvaney. 1982.

N-org (nitrógeno
orgánico)

%

Bremmer, J. M. y C. S. Mulvaney. 1983. AOAC-955.04.
Total Nitrogen in Fertilizers. AOAC-920.03. Ammoniacal
Nitrogen in Fertilizers. AOAC-892.01. Ammoniacal
Nitrogen and Nitrate.

Sólidos volátiles

%

Calcinación a 550º C

Fósforo total

%

Absorbancia. AOAC 965.17

Potasio total

%

Absorción atómica

Calcio

%

Absorción atómica

Magnesio

%

Absorción atómica

Sodio

%

Absorción atómica

Zinc

ppm

Absorción atómica

Cu

ppm

Absorción atómica

Ce (conductividad
eléctrica)

Fuente: Laboratorio de la Cámara Arbitral de Cereales de Entre Ríos.

9

�CAMA DE POLLO

3. Resultados
Uno de los objetivos principales del presente trabajo fue determinar las concentraciones
medias de los parámetros físicos y químicos más importantes en cama de pollo próxima
a retirarse del galpón de producción. Anticipando la alta variabilidad de la composición
química de la CP, como se observa en distintos trabajos consultados, se asumió como
muy relevante estimar no sólo los valores medios de los parámetros físicos y químicos, sino también las concentraciones máximas y mínimas encontradas -que definen un
rango de resultados probables- como así también el desvío estándar (Desvío ST) y el
coeficiente de variación (CV) para cada caso particular; éstos últimos como medidas de
la variabilidad propia de cada parámetro físico y químico estudiado.
Resulta importante mantener presente que la cama de pollo que se evacua de los galpones de pollos parrilleros es utilizada, mayoritariamente, como abono orgánico agrícola.
Por otro lado, es importante comparar los resultados de este trabajo con datos obtenidos de forma similar en otros países o regiones, de manera de establecer similitudes y
diferencias en cuanto a la calidad de la enmienda y su utilización. Para ello, es imprescindible establecer dicha comparación con estudios de caracterización de cama de pollo en
condiciones reales de producción, como ha sido en este caso.

3.1 Análisis e interpretación de resultados obtenidos
3.1.1 Características de los galpones y de la cama de pollo
En las tablas 2 a 11 se resume la información obtenida de las planillas de relevamiento7
que acompañaban cada muestra e indican algunas características de la cama de pollo,
así como de los galpones de los cuales se obtuvieron las mismas.

tabla 2. Tipo de comederos (%)

tabla 3. Tipo de bebederos (%)

Tipo de comederos

%

Tipo de bebederos

%

Manuales

43

Niple

99

Automáticos

54

No contesta

Ambos

2

No contesta

1

Total

100

7 Datos compilados sobre 141 planillas de relevamiento.

10

Total

1
100

�3. Resultados

tabla 4. Tipo de ventilación (%)

tabla 5. Tipo de iluminación (%)

Tipo de ventilación

%

Tipo de iluminación

%

Natural (ventiladores)

88

Abierto

92

Túnel

9

Blackout

6

No Contesta

3

No Contesta

2

Total

100

tabla 6. Material o sustrato de la CP (%)

Total

100

tabla 7. Antigüedad de la CP (%)

Material o sustrato

%

Cantidad de crianzas

%

Viruta/aserrín

50

Mayor o igual a 7

18,1

Cáscara de arroz

25

Viruta y cáscara de
arroz

21

Cáscara de maní

2

Otras*

2

Total

100

5a6

36,2

3a4

33,4

Menor o igual a 2

12,3

Total

100

*Mezcla de cáscara de arroz con maní y/o girasol.

tabla 8. Tratamiento realizado
a la CP 8 (%)
Tratamiento

%

Saca champa y desinfecta

37,6

Saca champa

35,5

Fermenta
Otras*

6,4

tabla 9. Uso posterior de la CP según
tipo de predio (%)
Tipo de predio

%

Propios

47,5

De terceros

36,3

No sabe/No contesta

16,2

Total

100

14,2

No sabe/No contesta

6,3

Total

100

*Combinaciones de saca champa, desinfecta, fermenta,
acidifica y aplica cal.

8 Saca “champa”: retira la porción superior de la CP que contiene costras. Fermenta: apila en el centro del galpón
por un tiempo determinado en el que sube la temperatura. Acidifica: aplica productos para acidificar. Cal: aplica cal.

11

�CAMA DE POLLO

tabla 10. ¿Incorpora la CP cuando
es aplicada en predios? (%)

tabla 11. Densidad de aves

Incorporación

%

Intervalo (aves/m2)

% galpones

Sí

34,0

9 a &lt; 11

43,2

No

21,3

11 a &lt; 13

51,1

No sabe/No contesta

44,7

&gt;13

5,7

Total

100

Total

100

Promedio: 11,2 aves/m2 (min 9; máx 15,5).

3.1.2 Resultados físico-químicos
A continuación, en las tablas 12, 13 y 14 se presentan los resultados físico-químicos de las
muestras obtenidas. Todos los resultados se encuentran expresados en base seca, con
excepción del contenido de humedad.
tabla 12. Conductividad eléctrica, pH y humedad de cama de pollo
Conductividad
eléctrica (mmhos/
cm)

pH

Humedad %

Media

8,63

7,56

31,50

Desvío ST

3,66

0,31

4,65

CV%

42,88

4,07

14,78

Minimo

2,06

7,00

21,50

Máximo

21,04

8,23

42,87

Ver Anexo II, Gráficos de histogramas.

Como se observa en la tabla 12, la conductividad eléctrica presentó una media de 8,63
con un desvío estándar (DSt) de ± 3,66, y con un coeficiente de variación (CV) superior
al 42%9. El pH observado fue prácticamente neutro, con una media de 7,56 y DSt ± 0,31 lo
que resulta un valor normal dentro de los rangos de pH de suelos agrícolas. El promedio
del contenido de humedad fue de 31,50% y DSt ± 4,65, con un máximo de 42,87 y un
mínimo de 21,50%. El valor promedio representa un contenido de humedad apropiado
9 Más allá de la alta variabilidad propia, el DSt y el CV podrían ser menores si se tomara una muestra de mayor
tamaño.

12

�3. Resultados

para el manejo de la cama fuera del galpón, ya que no se producen pérdidas de líquido
por gravedad y el porcentaje de “agua” transportado es bastante reducido comparado
con otras excretas animales como guano de gallina y sólidos separados mecánicamente
de efluentes porcinos. En estos últimos casos los contenidos de humedad suelen ser
superiores al 70%.
tabla 13. Sólidos volátiles, nitrógeno, fósforo y potasio en cama de pollo
Sólidos
volátiles*
(%)

Nitrógeno
amoniacal
(%)

Nitrógeno
orgánico
(%)

Nitrógeno
total
(%)

Fósforo
total
(%)

Potasio
(%)

Media

79,13

0,40

1,95

2,96

0,97

1,25

Desvío ST

4,61

0,11

0,55

0,38

0,30

0,28

CV%

5,82

27,62

27,98

12,86

30,83

22,20

Minimo

68,16

0,22

0,92

2,28

0,38

0,78

Máximo

90,59

0,68

3,18

3,68

1,59

2,24

*Sólidos volátiles: como indicador de materia orgánica.
Ver Anexo II, Gráficos de histogramas.

La cama de pollo mostró un contenido elevado de materia orgánica (el promedio
79,13 %), con un bajo cv de 5,82 %. Este valor demuestra la relativa uniformidad de
la cama entre granjas respecto de la materia orgánica cuyo contenido puede impactar
positivamente en propiedades físicas del suelo a través del uso sostenido en el tiempo
como abono orgánico.
El contenido de materia orgánica de una enmienda mejora propiedades edáficas como:
tasa de infiltración, capacidad de retención de agua y capacidad de intercambio catiónico. La materia orgánica mejora la estructura del suelo, a la vez que aumenta el contenido de nutrientes que se liberan en forma lenta y progresiva mejorando desarrollo y
rinde de cultivos y pasturas.
Las muestras de cama de pollo analizadas tuvieron un contenido promedio de nitrógeno
total (NT) de 2,96%, 1,96% de nitrógeno orgánico (N-Org) y 0,40% de nitrógeno amoniacal (N-NH4+). De estos resultados puede calcularse un 0,60% de nitrógeno en forma de
compuestos oxigenados, probablemente nitratos y nitritos (NO3- y NO2-).
Conocer las distintas formas nitrogenadas de excretas de origen animal resulta imprescindible, por cuanto los contenidos relativos de esas formas químicas determinan la cantidad de nitrógeno que estará disponible para el cultivo (NDC) en el mediano plazo y, en
consecuencia, también nos informa las proporciones que son sensibles de ser perdidas
en el ambiente.
El NDC estará afectado por las pérdidas de nitrógeno que se produzcan durante y después de la aplicación de la enmienda, como así también por la tasa de mineralización de
la fracción orgánica.

13

�CAMA DE POLLO

Siguiendo la ecuación correspondiente y utilizando una recomendación simplificada10 de
los servicios de extensión de distintas universidades de EEUU:
NDC = NT x FD
Donde,
NDC: Nitrógeno disponible para el cultivo
NT: Nitrógeno total
FD: Factor de disponibilidad
Con la ecuación se asume que sólo una fracción de las distintas formas de N presentes en
la cama de pollo estarán disponibles para los cultivos durante el primer año. El rango de
variación de disponibilidad del nitrógeno se ubica entre el 50 y 70% del N total, es decir
un factor de disponibilidad (FD) de 0,5 a 0,7 (Koelsch y Shapiro, 1997; Payne y Zhang;
Gaskin et al, 2013).
Para los resultados obtenidos en este muestreo, se comprueba que el valor calculado
según la ecuación simplificada11 es:
NDC (%) = 2,96 x 0,5 = 1,48 %
Debe resaltarse que el N-Org representó más del 65 % del NT y, por la forma química en
que se encuentra, este nitrógeno es menos sensible a pérdidas por lixiviación o volatilización, incrementando el pool de N del suelo.
Respecto de la variabilidad de los resultados, tanto en las formas de nitrógeno como para
el fósforo, que es el otro nutriente de importancia agronómica primordial, los coeficientes
de variación resultan elevados12. Los CV de nitrógeno amoniacal y orgánico superaron el
27 % mientras el CV del fósforo (P) fue de 30,83 % y 20,22 % en el caso de potasio (K). Estos
amplios rangos de concentraciones probables de los nutrientes de relevancia agronómica
no hacen más que subrayar la importancia de contar con muestras de cama de pollo de
cada granja antes de planificar un uso agronómico de la misma, para no subestimar ni
sobreestimar la concentración de los nutrientes relevantes ni sus probables porcentajes de
pérdidas. Una vez que el manejo de la CP en galpones se encuentra estabilizado el método
de muestreo a campo afinado y las determinaciones de laboratorio resultan menos variables, entonces puede programarse el muestreo de CP cada 2 a 3 años, especialmente si la
10 Una forma extendida de esta ecuación es la que considera un Factor de Volatilización de amoníaco y un Factor
de Mineralización esperada durante el primer año de agregada la enmienda:
NDC = (N-NH4+ x (1-FV)) + (N-NO3- + N-NO2-) + (N-Org x FM)
Donde,
FV: factor de volatilización de amoníaco esperada inmediatamente después de efectuada la aplicación. El rango
de valores posibles de FV es amplio y depende de las condiciones climáticas, de la incorporación o no de la
cama al suelo, del tiempo transcurrido entre la aplicación y la incorporación, entre otros factores. Usualmente,
puede asumirse un FV de 0,5.
FM: factor de mineralización esperada durante el primer año de agregada la enmienda, usualmente 0,33.
11 Considerando la ecuación extendida, con los resultados de este muestreo se observa que el valor calculado es
similar al de la ecuación simplificada:
NDC (%) = ((0,40 x (1-0,5)) + (0,60) + (1,95 x 0,33) = 1,44%
12 El Desvío estándar y el CV podrían reducirse con una muestra poblacional más grande.

14

�3. Resultados

utiliza en su propio campo, de forma de reducir el costo para el productor, pero obteniendo
resultados confiables.
La composición media de la cama de pollo respecto de P y K fue de 0,97 y 1,25 % respectivamente. Estos resultados se encuentran dentro de los rangos esperados y determinan
una relación aproximada NPK de:
3N : 1P : 1.25K

Esta proporción de macro nutrientes esenciales es similar a la publicada por la Universidad
de Georgia (EEUU) de:
2.9N : 1.1P : 1.7K

Los valores encontrados se retomarán más adelante para ejemplificar las tasas de aplicación agronómica de cama de pollo para diferentes cultivos en condiciones reales de
producción (ver 4).

TAbla 14. Calcio, sodio, magnesio, zinc y cobre en cama de pollo

Calcio
(%)

Sodio
(%)

Magnesio
(%)

Zinc
(ppm)

Cobre
(ppm)

Media

2,65

0,41

0,56

315,27

61,18

Desvío ST

0,74

0,16

0,14

116,88

29,82

CV%

27,82

39,42

25,09

37,07

48,74

Minimo

1,59

0,11

0,17

128,95

13,33

Máximo

5,07

1,12

0,86

610,60

134,73

Ver Anexo II, Gráficos de histogramas.

Un análisis de la composición de “bases” o cationes principales de la cama de pollo, calcio, sodio, magnesio y potasio, muestra que el calcio es el catión mayoritario con el 54%
del contenido relativo. En contraposición, el sodio es el catión en menor concentración y
representa tan sólo el 8,5% de las bases.
Estos resultados son críticos para anticipar la reacción de la cama de pollo utilizada
como enmienda sobre las características físicas de un suelo agrícola. El calcio es determinante para la estabilidad estructural de los suelos, mientras el sodio tiene el efecto
contrario propendiendo a la pérdida de estructura debido a la dispersión de partículas
de arcillas expandibles.
Conocida la predominancia de suelos vertisoles en el departamento Uruguay (Entre Ríos),
con contenidos elevados de arcillas expandibles en el horizonte superficial (epipedón),

15

�CAMA DE POLLO

resulta importante que el contenido relativo de sodio encontrado en la cama de pollo no
fue elevado, para no promover la pérdida de estructura por expansión de arcillas.
Es conocido el rol biológico indispensable de los micronutrientes en el desarrollo de las
plantas. Entre ellos, particularmente el zinc (Zn2+) y el cobre (Cu+, Cu2+) son componentes o activadores de numerosas enzimas.
El zinc es un micronutriente esencial para el desarrollo de las plantas, a tal punto que
puede ser componente de formulaciones de fertilizantes comerciales que ya se encuentran disponibles en el mercado de agro insumos de nuestro país.
Por ejemplo, el maíz es un cultivo sensible a deficiencias de Zn (Gutiérrez Boem, 2016).
Por otra parte, los niveles de Zn en suelo han disminuido notablemente y este micro
nutriente podría ya ser limitante en gran parte de la región pampeana (Sainz Rozas, 2013;
Melgar, 2004).
En cuanto a producciones de otros cultivos, la cama de pollo puede resultar beneficiosa
también por su contenido de zinc, el que ha sido identificado como un micronutriente en
déficit en lotes destinados a la producción de arroz en Entre Ríos (Quintero et al., 2001).
Las excretas de aves son normalmente ricas en zinc, aunque su valorización como fertilizante de cultivos no es habitual dado que raramente se incluye su determinación como
parte de un análisis químico básico de cama de pollo. En nuestro caso, la concentración
media de zinc fue de 315,27 mg/kg con un CV de 37,07%.
Otro micronutriente esencial para las plantas es el cobre. Los cereales de invierno y los
cítricos son sensibles a la deficiencia de Cu (Gutiérrez Boem, 2016; Sierra, 2016). El contenido medio de cama de pollo del presente estudio arrojó un valor de 61,18 mg/kg o ppm
con un CV de 48,74%.
Los resultados obtenidos en este trabajo están dentro del rango esperado según publicaciones internacionales consultadas para el caso del zinc, mientras que para cobre se
obtuvieron valores bastante menores que los correspondientes a otros países.
Estudios desarrollados en el Agricultural and Environmental Services Laboratory de la
Universidad del estado de Georgia, principal productor de pollos de los Estados Unidos,
determinaron concentraciones de cobre en cama de pollo de 319 ppm, mientras que los
valores promedio de zinc fueron de 265 ppm (Gaskin et al., 2013).
En la universidad de Auburn, Mitchell y Donald encontraron valores de Cu y Zn de 332 y
252 ppm respectivamente, medidos en cama de pollo (base húmeda) con un contenido
de humedad del 19.7%.
El uso de minerales traza en pollos es necesario para que las aves alcancen su potencial
genético de producción. Si bien la excreción de estos minerales podría impactar en el
ambiente, cabe destacar que su uso puede reducirse a través del manejo de los aditivos
utilizados en nutrición animal.
Bao y col. (2007) determinaron en pollos parrilleros que la ausencia de suplementación con micronutrientes como cobre, zinc, hierro y manganeso produce una caída en
la ingesta de alimento e índices de crecimiento pobres. En este estudio, se compararon
distintas dosis de Zn y Cu y también formulaciones de tipo orgánico versus inorgánico

16

�3. Resultados

(forma más común). Los resultados demostraron que aún en dosis bajas de suplementación, los minerales traza en formato de complejo orgánico fueron suficientes para sostener una performance óptima de producción con tasas de excreción razonables.
Las conclusiones de este trabajo mostraron que no sólo existe la oportunidad de reducir
las dosis de micronutrientes en la ingesta sino el rol fundamental que tiene la presentación
del suplemento en cuanto puede afectar su biodisponibilidad. En el mismo sentido, Leeson
(2003) advirtió que el uso de Fitasas y Proteinatos pueden incrementar muy significativamente los niveles de biodisponibilidad de Zn y Cu, y por lo tanto reducir su excreción.
Las concentraciones de Cu y Zn encontradas en este trabajo no son, por sí solas, indicativas de un impacto potencial cierto siendo necesario contemplar no sólo el contenido de
la excreta sino también la dosis de aplicación en el lote (Ver puntos 4.1 y 4.2), las tasas de
remoción de los cultivos y los niveles previos en el suelo.

3.2 Comparación con resultados internacionales
Se realizó una revisión bibliográfica referente a la caracterización físico-química de la
cama de pollo desarrollada por otros autores, obteniendo una comparación interesante
para algunos de los parámetros medidos.
A continuación, la tabla 15 compara los promedios de distintos trabajos relevados y los
resultados obtenidos en la Provincia de Entre Ríos para el presente muestreo.

tabla 15. Concentraciones medias de macro nutrientes en cama de pollo
en base seca (Kg/tn)
Nitrógeno
kg/tn

Fósforo
kg/tn

Potasio
kg/tn

Calcio
kg/tn

Oklahoma, EEUU

33.8

14.6

24.4

27.9

EEUU1

54.3

18.5

27.8

18.5

Alabama, EEUU

38.6

15.1

11.5

22.3

EEUU2

54.1

8.7

19.9

26.4

Entre Ríos, ARG

29.6

9.7

12.5

26.5

EEUU1: recopilación de datos correspondientes a galpones parrilleros de los estados de Arkansas, Oklahoma, Missouri, Delaware,
Alabama, Georgia, Tennessee y Texas.
EEUU2: valores publicados por la American Society of Agricultural and Biological Engineers

Como puede apreciarse, la variabilidad de los valores es elevada, especialmente en el
caso del nitrógeno donde el manejo del galpón -principalmente en lo referido a ventilación, acondicionamiento y frecuencia de remoción- podría tener impacto sobre la calidad

17

�CAMA DE POLLO

y composición de la cama de pollo. Otro factor para tener en cuenta es la composición
de la ración y el tipo y cantidad de suplementos utilizados. Por otro lado, los valores de
nitrógeno de EEUU1 y EEUU2 son bastante más altos que en el resto de los estudios, lo
que podría deberse a que se trata de promedios nacionales obtenidos en condiciones de
producción y ambientales muy variables.
Los resultados de N, P y K obtenidos en Entre Ríos presentan diferencias, quizás reflejando diferencias de dieta, concentración animal y manejo ambiental del galpón avícola
respecto de los Estados Unidos.
Independientemente del motivo, la variabilidad de los resultados refuerza la necesidad
de contar con estudios de caracterización regionales para poder planificar el uso de las
excretas animales en general, y de la CP en particular, sobre la base de valores locales.

3.3. Efecto de algunas variables sobre los
parámetros físicos y químicos de la cama de pollo
Si bien el objetivo principal del trabajo fue realizar una caracterización físico- química de
la cama de pollo, otras variables fueron relevadas al momento de la toma de muestras, de
manera de disponer de información que nos permitiera realizar un análisis más integral
de los resultados (punto 2.5).
De la información relevada, se identificaron variables que a priori podían tener algún
efecto sobre las características físico-químicas de la cama de pollo y se agruparon en
dos categorías en cada caso:
a. Tipo de comedero (manual o automático),
b. Cantidad de crianzas al año (hasta 5 y más de 5) y
c. Sustrato de la CP (cáscara de arroz y viruta, aserrín y otros).
Se realizaron test de hipótesis de igualdad de promedios entre las categorías especificadas para las tres variables y los 14 parámetros físicos y químicos.
De las pruebas realizadas, se observaron efectos significativos del tipo de comedero
(manual o automático) sobre el contenido de nitrógeno amoniacal, de la cantidad de
crianzas realizadas por año sobre el contenido de humedad, el sodio y el potasio y del
tipo de sustrato de la cama (cáscara de arroz y viruta, aserrín y otros) en el contenido de
materia orgánica, pH, potasio, zinc y cobre.
No obstante, y como fuera expresado más arriba, no se profundizó en el análisis y la
interpretación de estos resultados dado que no era el objeto del trabajo y se requerirían más estudios para ser concluyentes. En el Anexo III se resumen las tablas y gráficos
correspondientes.

18

�4. EJEMPLOS PRÁCTICOS

4. Ejemplos prácticos de utilización
agronómica de la cama de pollo
sobre la base de datos de la provincia de Entre Ríos, Argentina
A continuación, y en base a los resultados promedio obtenidos, se desarrollan algunos
ejemplos prácticos de aplicación de la cama de pollo a cultivos de maíz y soja de primera.
El objetivo de fertilización de un cultivo responde, generalmente, a las necesidades de
nitrógeno del mismo, debido a una combinación de factores. En primer lugar, el nitrógeno
es el nutriente que la mayoría de los cultivos requieren en mayor cantidad. En segundo
lugar, la concentración de nitrógeno disponible en suelos de producción agrícola generalmente no es suficiente para asegurar niveles de rendimiento máximo potencial de un
cultivo en una zona determinada.
En el caso de las leguminosas fijadoras de nitrógeno atmosférico, la fertilización suele
responder a las necesidades de fósforo, con el agregado ocasional de otros nutrientes
como azufre según zonas y nivel tecnológico del planteo agrícola.
Además, un plan de fertilización o de manejo de nutrientes debe asumir una estrategia
respecto del nivel de fertilidad química del suelo en cuestión. Dicha estrategia de fertilización puede estar basada en:
› La sustitución del 100% del nutriente objetivo que el cultivo va a requerir durante el ciclo
de crecimiento
› La sustitución del balance negativo de nutrientes entre lo que el cultivo va a requerir y
lo que está disponible en el suelo a la siembra
› La reposición de niveles de nutrientes de un suelo empobrecido por años de agricultura
altamente extractiva, en este caso se fertiliza no sólo con la cantidad requerida por el
cultivo, sino que se agrega una masa de nutriente objetivo a acumular en el suelo para
reponer los niveles de fertilidad deseados.
En este caso adoptaremos la primera opción sólo para simplificar los cálculos e independizarnos del valor inicial de nitrógeno o fósforo en el suelo a la siembra, que será diferente para cada lote y para cada año.
Desde el punto de vista práctico, esto significaría que el productor agrícola de granos u
oleaginosas estaría optando por mantener los niveles actuales de nutriente objetivo en
su suelo, agregando cada año lo que el cultivo removerá según un nivel de rendimiento
predeterminado.
Sin embargo, nuestra recomendación técnica es la de tomar muestras de suelos anualmente –o cada 2 a 3 años mínimo– de modo de monitorear el nivel de ese nutriente objetivo en el suelo, ya que si no se alcanzaran los rendimientos esperados seguramente se
verían incrementos paulatinos de la concentración del nutriente en el suelo.
Por otro lado, si los años fueran excepcionalmente buenos respecto de las temperaturas
y las precipitaciones quizá los rindes podrían ser mayores a los esperados, y en ese caso
estaríamos deprimiendo el nivel del nutriente objetivo en el perfil del suelo.

19

�CAMA DE POLLO

Independientemente del resultado del cultivo, a largo plazo la cama de pollo siempre
aumentará al menos levemente el nivel del pool de nitrógeno del suelo, ya que como se
explicó en 3.1 (ecuación 1) existe una porción del nitrógeno de la cama de pollo que se
encuentra en forma de N-orgánico y no se mineraliza completamente durante el primer
año de aplicación, de modo que el resto se va mineralizando e incorporando al pool de
nitratos durante el segundo y tercer año sucesivamente. Este es otro motivo que justifica
el muestreo periódico de los suelos enmendados, de modo de ajustar la tasa de aplicación de acuerdo con el nivel variable de nitrógeno en el suelo.
Cuando se cuenta con valores de nitratos o fósforo disponible en el suelo, dichos valores
se ingresan en las filas d.1 y d.2 de la tabla de cálculo de dosis de aplicación agronómica
restándose dicho valor del requerimiento total de nutriente del cultivo (e.1 = c.1 – d.1).
Asimismo, cuando los cultivos sean diferentes a los aquí propuestos, bastará con reemplazar el rendimiento objetivo de dicho cultivo junto al valor de “requerimiento total de
nutrientes” en la fila c.1 (consultar tabla 9 de “Buenas prácticas de manejo y utilización de
cama de pollo y guano”) y luego seguir los cálculos mostrados.
Los valores de CP para maíz y soja de las tablas 16 y 17 han sido convertidos a su expresión en base húmeda o “tal cual”, que representa la composición y calidad de la cama de
pollo tal como se la encuentra en el galpón y próxima a ser aplicada sobre un lote. Las
concentraciones de N y P utilizadas para los cálculos son sólo ejemplos que surgen del
relevamiento realizado y no deben tomarse como una receta que reemplace la muestra
de cada granja en particular.

4.1. Maíz
› Objetivo: Base nitrógeno (valores calculados en celdas amarillas); base fósforo (valores
calculados en celdas grises). Ver g.1 y h.1 en tabla 16.
› Estrategia de fertilización: 100 % sustitución.
› Enmienda: Cama de pollo promedio (costa este, Entre Ríos).
› Rendimiento esperado: 8 tn/ha
› Nitratos en suelo a la siembra: 0
› Fósforo disponible en suelo a la siembra: 0

20

�4. EJEMPLOS PRÁCTICOS

tabla 16. Cálculo de dosis de aplicación agronómica de cama de pollo en cultivo de maíz
Cultivo

Maíz grano

Unidades

8

tn/ha

a)

Rendimiento esperado

b)

Requerimiento nutrientes x unidad de rendimiento1

b1)

Nitrógeno

22

kg N/tn

b2)

Fósforo

4

kg P/tn

c)

Requerimiento total de nutrientes para el cultivo

c1)

Nitrógeno: a) x b1)

176

kg N/ha

c2)

Fósforo: a) x b2)

32

kg P/ha

SUELO
d)

Concentración de nutrientes en el suelo*

d1)

Nitrógeno como nitratos

0

kg N/ha

d2)

Fósforo disponible

0

kg P/ha

ESTRATEGIA DE FERTILIZACIÓN
e)

Cantidad de nutrientes a suplementar x fertilización

e1)

Estrategia base nitrógeno: c1) - d1)

176

kg N/ha

e2)

Estrategia base fósforo: c2) - d2)

32

kg P/ha

f.2.1) Cama de pollo: nitrógeno***

10

kg/tn

f.2.2) Cama de pollo: fósforo****

6

kg/tn

17.6

tn/ha

5.3

tn/ha

CAMA DE POLLO
f)

Concentración de nutrientes en la excreta**

FERTILIZACIÓN
g)

Cantidad de material a aplicar: fertilización base nitrógeno

g.1)

CP: e1) / f.2.1)

h)

Cantidad de material a aplicar: fertilización base fósforo*****

h.1)

CP: e2) / f.2.2

*Según informe analítico de laboratorio de suelos.
**Según informe analítico de laboratorio químico.
***Disponibilidad de N total corregida por pérdidas estimadas (NDC). Reemplazar en f.2.1 los valores de concentración de nitrógeno
disponible para el cultivo en base a los resultados propios obtenidos en cada granja, asegurándose de que el laboratorio utilizado
informe dichos valores en “base húmeda”.
****Disponibilidad de P total corregida por pérdidas estimadas (PDC). Reemplazar en f.2.2 los valores de concentración de fósforo
disponible para el cultivo en base a los resultados propios obtenidos en cada granja, asegurándose de que el laboratorio utilizado
informe dichos valores en “base húmeda”.
*****Considerar suplementación de fertilizante nitrogenado sintético o comercial.

21

�CAMA DE POLLO

En el ejemplo de la tabla 16, se requieren agregar 17,6 toneladas de cama de pollo tal cual
sale del galpón avícola, para cubrir el 100% del requerimiento de nitrógeno del cultivo de
maíz y sin consumir el nitrógeno disponible en el suelo previo a la fertilización14.
Si se opta por la fertilización base fósforo, entonces se requieren sólo 5,3 toneladas de
cama de pollo y, obviamente, se deberá completar el plan de fertilización con nitrógeno
sintético o comercial.
Es importante destacar que cuando se toman valores guía de concentración de nutrientes
de otros países, o incluso de otras regiones de nuestro vasto país, pueden existir diferencias significativas en los resultados obtenidos. Al respecto, en “Buenas Prácticas de manejo
y utilización de cama de pollo y guano” (Maisonnave et al., 2015), se alertaba sobre esta
situación al utilizar valores guía de los Estados Unidos. En dicha Guía puede corroborarse
que utilizando los promedios nacionales de EEUU relevados y publicados por la American
Society of Agricultural Engineers, la recomendación de fertilización para el mismo maíz de
8 tn/ha de rendimiento esperado fue de 7,4 toneladas de cama de pollo (base nitrógeno)
considerando una concentración inicial de 20 kg/ha de N en el suelo a la siembra. Aún
eliminando el N inicial en el suelo a la siembra, la dosis de aplicación agronómica sería de
8.4 toneladas de cama de pollo en base N y de 2.9 toneladas en base fósforo en lugar de la
recomendación original de 2.5 (ver Anexo 2 de la Guía citada anteriormente).
Cabe resaltar una vez más que en los ejemplos de cálculo desarrollados en tablas 16 y
17 no fueron considerados ni la concentración de nitratos a la siembra ni la estimación
de nitrógeno a mineralizarse desde la materia orgánica del suelo durante la estación de
crecimiento del cultivo.

4.2. Soja
En el caso del cultivo de soja, especie fijadora de nitrógeno atmosférico por simbiosis
con bacterias del género Rhizobium, el agregado de una fuente de N adicional en forma
de enmienda o fertilizante permite que la planta tome ese N presente en la solución del
suelo como nitrato.
Esto representa una ventaja estratégica para la planta y el cultivo, ya que la absorción de
nitratos del suelo se produce por flujo transpiratorio –sin gasto de energía– mientras que
la simbiosis con bacterias fijadoras representa un gasto de hidratos de carbono para la
planta.
Por lo expresado anteriormente, desde el punto de vista agronómico es apropiado proponer un plan de fertilización de soja en base nitrógeno. Por otro lado, este cultivo es
altamente demandante de fósforo, por lo que se verá muy favorecido por el agregado de
dicho elemento contenido en la cama de pollo.
› Cultivo: Soja de primera.
› Objetivo: Base nitrógeno (valores calculados en celdas amarillas); base fósforo (valores
calculados en celdas grises). Ver g.1 y h.1 en tabla 17.
› Estrategia de fertilización: 100 % sustitución.
› Enmienda: cama de pollo promedio (Costa Este, Entre Ríos).
› Rendimiento esperado: 3 tn/ha.
14 Cabe aclarar que, con la estrategia de fertilización en base a nitrógeno, la adición de 17,6 tn de cama de pollo
aportaría 3,78 kg Zn/ha y 0,73 kg Cu/ha. Nótese que si se asumiera un valor de NO3- a la siembra (en el ejemplo
se tomó cero), la cantidad de cama a aplicar disminuiría y el contenido de Zn podría entonces acercarse a las
recomendaciones de fertilizantes comerciales. En el ejemplo, ambos micronutrientes se ubican por debajo de los
límites máximos de concentración indicados por la Resolución SENASA Nº 264/2011.

22

�4. EJEMPLOS PRÁCTICOS

› Nitratos en suelo a la siembra: 0
› Fósforo disponible en suelo a la siembra: 0
tabla 17. Cálculo de dosis de aplicación agronómica en cultivo de soja de primera
Cultivo
a)

Rendimiento esperado

b)

Requerimiento nutrientes x unidad de rendimiento15

b1)

Nitrógeno

b2)

Fósforo

c)

Requerimiento total de nutrientes para el cultivo

c1)

Nitrógeno: a) x b1)

c2)

Fósforo: a) x b2)

Soja grano

Unidades

3

tn/ha

80

kg N/tn

8

kg P/tn

240

kg N/ha

24

kg P/ha

SUELO
d)

Concentración de nutrientes en el suelo*

d1)

Nitrógeno como nitratos

0

kg N/ha

d2)

Fósforo disponible

0

kg P/ha

240

kg N/ha

24

kg P/ha

f.2.1) Cama de pollo: nitrógeno***

10

kg/tn

f.2.2) Cama de pollo: fósforo****

6

kg/tn

24

tn/ha

4

tn/ha

ESTRATEGIA DE FERTILIZACIÓN
e)

Cantidad de nutrientes a suplementar x fertilización

e1)

Estrategia base nitrógeno: c1) - d1)

e2)

Estrategia base fósforo: c2) - d2)
CAMA DE POLLO

f)

Concentración de nutrientes en la excreta**

FERTILIZACIÓN
g)

Cantidad de material a aplicar: fertilización base nitrógeno

g.1)

CP: e1) / f.2.1)

h)

Cantidad de material a aplicar: fertilización base fósforo*****

h.1)

CP: e2) / f.2.2

*Según informe analítico de laboratorio de suelos.
**Según informe analítico de laboratorio químico.
***Disponibilidad de N total corregida por pérdidas estimadas (NDC). Reemplazar en f.2.1 los valores de concentración de nitrógeno
disponible para el cultivo en base a los resultados propios obtenidos en cada granja, asegurándose de que el laboratorio utilizado
informe dichos valores en “base húmeda”.
****Disponibilidad de P total corregida por pérdidas estimadas (PDC). Reemplazar en f.2.2 los valores de concentración de fósforo
disponible para el cultivo en base a los resultados propios obtenidos en cada granja, asegurándose de que el laboratorio utilizado
informe dichos valores en “base húmeda”.
*****Considerar suplementación de fertilizante nitrogenado sintético o comercial.

15 Fuente: INPOFOS. Archivo Agronómico Nº 3.

23

�CAMA DE POLLO

En el ejemplo de la tabla 17, se requieren agregar 24 toneladas de cama de pollo tal cual
sale del galpón avícola, para cubrir el 100% del requerimiento de nitrógeno del cultivo de
soja, sin depender de la fijación simbiótica con microorganismos del suelo y sin consumir
el nitrógeno disponible en el suelo previo a la fertilización16.
Si se opta por la fertilización base fósforo, entonces se requieren sólo 4,0 toneladas de
cama de pollo y, obviamente, se deberá completar el plan de fertilización con nitrógeno
sintético o comercial.
Las tablas 16 y 17 son orientativas, y tienen como objetivo mostrar una forma de cálculo
sencilla basada en resultados analíticos y conceptos agronómicos que pueda ser aplicada por el productor o su asesor en temas agropecuarios.
Sin embargo, el nivel de análisis podría profundizarse según el criterio del productor y/o
asesor, a través del muestro de suelo en varias profundidades, según el tipo de análisis
de suelos solicitados al laboratorio, ajustando cálculos de pérdidas por condiciones climáticas locales, etc.
Por último, la siguiente tabla 18 resume la concentración de nutrientes disponibles para
los cultivos contenidos en 1 tonelada de cama de pollo, para brindar una referencia rápida
a productores y profesionales. Nótese que nos referimos a nutrientes disponibles, es decir
la cantidad esperada realmente disponible para el cultivo una vez descontadas todas las
pérdidas potenciales que ocurren durante la aplicación de la enmienda y considerando el
% de mineralización durante la estación de crecimiento del cultivo.

tabla 18. Concentración promedio de nutrientes en cama de pollo (kg/tn)
Nutriente disponible

Kg/tn*

Nitrógeno

10,1

Fósforo

6,0

Potasio

7,7

Calcio

16,3

Magnesio

3,4

Sodio

2,5

Cobre

0,04

Zinc

0,19

*Kg de nutriente/tonelada de cama de pollo tal cual.

Así, la tabla 18 es útil al momento de la planificación de la campaña agrícola como una
primera referencia aproximada de la superficie necesaria para uso agronómico de una

16 Cabe aclarar que, con la estrategia de fertilización en base a nitrógeno, la adición de 24 tn de cama de pollo
aportaría 5 kg Zn/ha y 1,0 kg Cu/ha. Nótese que si se asumiera un valor de NO3- a la siembra (en el ejemplo
se tomó cero), la cantidad de cama a aplicar disminuiría y el contenido de Zn podría entonces acercarse a las
recomendaciones de fertilizantes comerciales. En el ejemplo, ambos micronutrientes se ubican por debajo de los
límites máximos de concentración indicados por la Resolución SENASA Nº 264/2011.

24

�5. BALANCE DE NUTRIENTES A LARGO PLAZO

cantidad de cama de pollo conocida (un galpón, dos, etc.) que se aplique al lote inmediatamente después de ser removida del galpón avícola. Cabe aclarar que esta referencia
no sustituye el análisis de laboratorio particular de la CP y los cálculos correspondientes
explicados precedentemente.
Para cama de pollo almacenada temporariamente -ya sea en el predio avícola o en la
cabecera del lote agrícola- deben considerarse los valores que resulten del análisis químico
de dicho material, dado que el tiempo transcurrido y las condiciones de almacenamiento
introducen variaciones en la composición de la misma que serán propias de cada caso.

5. Balance de nutrientes a largo plazo
y la importancia de los planes de manejo de nutrientes
Como se mostró en 3.1. ‘Análisis e interpretación de resultados’, la relación promedio de
nitrógeno/fósforo en la cama de pollo relevada en la Provincia de Entre Ríos fue de 3:1.
Sin embargo, una vez que se computan las pérdidas esperadas en la concentración de N
debido a la volatilización de amoníaco y en la fracción orgánica a mineralizar, esa relación
que se transforma en NDC:PDC, disminuye a 1,5:1 representando la proporción final de
nutrientes “disponibles para el cultivo”.
Por otro lado, en el diseño de una fertilización tanto de maíz como de soja se advertirá que
el requerimiento de N y P de dichos cultivos tiene una relación N:P superior a la relación
N:P de la cama de pollo, por lo que resulta necesario ajustar el aporte que éste puede realizar de acuerdo con los requerimientos de aquellos.
tabla 19. Relación n:p en cama de pollo y cultivos
Relación N : P
Cama de pollo

3:1

Maíz

5,5 : 1

Soja

8:1

Fuente: relación calculada a partir de los resultados de este trabajo (CP) y de datos de Inpofos (maíz y soja).

La tabla 19 nos muestra que cuando realizamos fertilizaciones con cama de pollo en base
nitrógeno estamos agregando una cantidad mayor de fósforo que la que necesita el cultivo
(sobre fertilización). Y lo opuesto sucede cuando la fertilización se diseña en base fósforo
y no agregamos la cantidad mínima de N requerida por el cultivo (sub fertilización).
En los ejemplos de maíz y soja, la cantidad de fósforo disponible para el Cultivo entregada
en la fertilización base nitrógeno sería significativamente mayor a lo requerido por el cultivo. Por otro lado, la cantidad de nitrógeno entregada como NDC en la fertilización base
fósforo resultaría escasa para un rango de entre 69 y 83% del requerimiento del cultivo de
maíz y soja respectivamente.

25

�CAMA DE POLLO

Ambas situaciones tienen solución a través del trabajo profesional del Ingeniero Agrónomo
implementando un Plan Integral de Manejo de Nutrientes (PIMN) a 3 ó 5 años vista. Un
PIMN permite anticipar estos desbalances y manejarlos de manera ambientalmente apropiada, agronómicamente eficiente y económicamente viable.
Algunas soluciones posibles a las situaciones descriptas son: la rotación de cultivos con
mayor requerimiento de fósforo, la fertilización de lotes con cama de pollo cada 2 ó 3
años en lugar de anualmente, la inclusión de un doble cultivo, o el agregado de fertilizante
comercial en el caso de la subfertilización de nitrógeno.
Por ejemplo, el agregado de un cultivo de alfalfa en la rotación agrícola de un lote -que
presenta un elevado consumo de fósforo del suelo y además es un cultivo plurianual- nos
permite “descansar” del agregado de cama dicho lote por 4 años en promedio y obtener
un cultivo de alfalfa de alto rendimiento gracias a la disponibilidad de fósforo, cobre, zinc y
otros elementos esenciales para su desarrollo.
Sin embargo, cualquier decisión de manejo agro-ambiental de excretas o enmiendas de
origen animal debe estar sustentada en datos reales. En este sentido, la toma periódica de
muestras tanto de cama de pollo como de Suelos, según Protocolos definidos en virtud de
las particularidades de este tipo de materiales, es esencial para una planificación realista y
ambientalmente sustentable.
Los resultados obtenidos en el presente trabajo son de importancia para nuestro país, no
sólo por la cantidad de granjas relevadas sino por la variedad de parámetros físico-químicos analizados.
Dicha caracterización físico-química de la cama de pollo de la costa Este de Entre Ríos resulta
muy útil para los productores de la región y para las Autoridades correspondientes que deseen
planificar a largo plazo el manejo de este valioso subproducto de la producción Avícola.
Sin embargo, la extrapolación de datos a otras regiones productivas debe ser cautelosa y
reconociendo las variadas diferencias ambientales, edáficas y agronómicas existentes.

6. Consideraciones finales
Los resultados obtenidos representan los primeros datos de referencia del país en lo que
respecta a la composición físico-química de la cama de pollo proveniente de granjas del
Este de la Provincia de Entre Ríos, obtenidos a través de un muestreo representativo del
número de establecimientos avícolas de la provincia. Los mismos evidencian un alto y
variado contenido de nutrientes y de materia orgánica.
La alta variabilidad de los resultados refuerza la recomendación de que cada productor tome
su muestra para conocer el aporte potencial de nutrientes de la cama de pollo de su granja.
Si bien existen similitudes con datos de EEUU, diferencias menores de concentración
expresadas en partes por millón (o mg/Kg) pueden representar magnitudes importantes
de nutrientes cuando se consideran las toneladas de cama de pollo aplicadas por hectárea
en lotes de producción agrícola. Esto subraya la importancia de disponer de información

26

�6. CONSIDERACIONES FINALES

local de nuestro país para que los productores y técnicos puedan aplicar tasas agronómicas de cama de pollo más precisas, disminuyendo los impactos potenciales en el ambiente.
Desde el punto de vista agronómico y ambiental, la disponibilidad de cantidades muy
importantes de cama de pollo en la costa este de la provincia de Entre Ríos puede resultar
una ventaja estratégica, tanto para el sector avícola productor de parrilleros como para los
productores agropecuarios de la región.
Los suelos vertisoles de la zona, mayoritariamente peludertes árgicos y argiudólicos (Atlas
de Suelos de la República Argentina-Entre Ríos. SAGyP-INTA, 1985), presentan una capacidad de infiltración de agua limitada, una provisión de nitrógeno que depende casi exclusivamente de la mineralización de la materia orgánica y una baja concentración de fósforo
disponible. En cuanto al potasio, son suelos muy bien provistos, aunque su disponibilidad
puede ser limitada en presencia de tosquilla, pH alcalino y más del 85% de saturación con
calcio en cultivos de arroz y soja principalmente (Arévalo et al., 2003; De Battista, 2004).
La infiltración reducida de agua de lluvia favorece la erosión hídrica en lotes con relieve
ondulado, que a su vez puede promover la eutrofización de cursos de agua superficial
por aporte de fósforo adsorbido al material particulado del suelo. La cama de pollo, como
enmienda de origen animal con elevado contenido de materia orgánica, produce un efecto
positivo justamente en la capacidad de retención de agua y la infiltración, disminuyendo
los riesgos de erosión y pérdida de suelo (Payne y Zhang).
El desbalance de nutrientes N:P propio de las excretas animales puede ser estratégicamente
utilizado por el profesional agrónomo para reponer niveles de fósforo en suelo a mediano
plazo a través de la implementación de Planes de Manejo de Nutrientes y Estrategias de
fertilización en base nitrógeno (Maisonnave et al., 2015). Luego, monitoreando la evolución
de fósforo en suelo y otros parámetros de interés puede variarse la estrategia de fertilización a “base fósforo”, para mantener el nivel alcanzado de este nutriente en el suelo y
completar el plan de manejo de nutrientes con una fertilización nitrogenada utilizando
fertilizante sintético como urea, por ejemplo.
Además, fue demostrado que el contenido de nitrógeno, fósforo y potasio de la cama de
pollo es relevante, presentando la particularidad de poder entregar macro y micronutrientes que se encuentran en forma disponible para las plantas a corto plazo. Esto es crítico
en el caso del fósforo que actúa como promotor del crecimiento de raíces y del potasio en
condiciones de limitantes por tipo de suelo o cultivos.
Con una producción anual de más de 359 millones de pollos el valor de la cama de pollo
en la provincia de Entre Ríos podría superar los 53,5 millones de dólares si fuera utilizada completamente como fertilizante. Este valor contempla únicamente la valorización
del nitrógeno y fósforo de la cama de pollo sin considerar otros nutrientes claves como el
azufre y el zinc, entre otros. Además, restaría valorizar el aporte de materia orgánica de
esta enmienda.
Sobre la base del contenido promedio de nutrientes determinado en este trabajo, se contaría con 26.035 tn de nitrógeno y 35.229 tn de fósforo -como fosfato- disponibles para
el cultivo, lo que sería suficiente para fertilizar 174.500 ha de maíz según los requerimientos de nitrógeno del cultivo. Si, en cambio, basáramos la estrategia de fertilización en los
requerimientos de fósforo entonces la superficie de maíz a fertilizar con la cama de pollo
ascendería a 566.000 ha. Los productores agrícolas de Entre Ríos siembran anualmente

27

�CAMA DE POLLO

alrededor de 245.000 ha de maíz, por lo que 71% de la superficie sembrada podría ser
potencialmente fertilizada en base a nitrógeno utilizando cama de pollo.
El valor fertilizante de la cama de pollo no debe ser menospreciado. Su manejo profesional,
asegurando la preservación ambiental y el mejoramiento de suelos y cultivos, es indispensable para dar una solución técnica ordenada a una práctica ya acostumbrada en la región,
como es el abonado de campos con dicho subproducto de la avicultura.

7. Bibliografía consultada
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para la secuencia de cultivos de arroz-soja en suelos vertisoles de Entre Ríos. Proarroz.
Resultados Experimentales 2002-2003. 12: 49-54.
› Arias, N. INTA EEA C.Uruguay, E.Ríos. 2002. Fertilización orgánica de pasturas. Evaluación
de pasturas. Información técnica nº 5. Producción animal.
› Bao, M., Choct, M., Iji, P.A. y Bruerton, K. 2007. Effect of Organically complexed Copper,
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Tissues. Journal of Applied Poultry Research. 16:448-455. Australia.
› De Battista, Juan José. 2004. Manejo de vertisoles en Entre Ríos. Revista Científica
Agropecuaria 8(1): 37-43. Facultad de Ciencias Agropecuarias – UNER.
› Díaz, F.; Arias, N.; Francou, L. y J.M Gange. 2014. Cátedra de Edafología, Facultad de
Ciencias Agrarias, Universidad de Concepción del Uruguay, Entre Ríos. INTA EEA y AER
Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Uso de la cama de pollo como abono orgánico.
XXIV Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. II Reunión Nacional Materia Orgánica y
Sustancias Húmicas, Bahía Blanca, Bs.Aires.
› Gange, J.M. 2014. Resultados analíticos de cama de pollo con diferentes condiciones y
manejos del Departamento Uruguay y Colón. Profam Uruguay. INTA AER Uruguay.
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› Gutiérrez Boem, F. Capítulo 10 “Micronutrientes”. En: Manejo de la fertilidad del suelo en
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166 pp.
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› Leeson, Steve. 2003. A new look at trace mineral nutrition of poultry: Can we reduce the
environmental burden of poultry manure? Pages 125-129. In: Nutritional Biotechnology in

28

�7. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

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University Press. Nottingham, U.K.
› Maisonnave, R.; Lamelas, K. y G. Mair. 2015. Buenas Prácticas de manejo y uso de cama de
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› Revista Márgenes Agropecuarios. Precios de Insumos. Julio 2017.
› Sainz Rozas, H et al. ¿Cuál es el estado de la fertilidad de los suelos argentinos? Simposio
Fertilidad 2013. Rosario, Santa Fe.
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› Sierra, C. Una mirada a la relación entre el cobre, el suelo y las plantas. Septiembre 2016.
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la zona de Crespo, Entre Ríos. INTA AER Crespo. Entre Ríos. Primera Jornada Nacional de
Gestión de Residuos INTA Rafaela, Santa Fe.
› Zhang, H. and D. Hamilton. Sampling animal manure. Oklahoma Cooperative Extension
Service. PSS-2248.

29

�CAMA DE POLLO

8. Anexos
Anexo I. Planilla de relevamiento de información
de granjas

30

�8. ANEXOS

Anexo II. Gráficos de histogramas
Conductividad eléctrica

pH

Humedad

Materia orgánica

Nitrógeno amoniacal

Nitrógeno total

Nitrógeno orgánico

Fósforo

31

�CAMA DE POLLO

32

Potasio

Calcio

Magnesio

Sodio

Zinc

Cobre

�8. ANEXOS

Anexo III. Efecto de algunas variables sobre los
parámetros físicos y químicos de la cama de pollo
A partir de los test de hipótesis de igualdad de promedios realizados entre las categorías
especificadas para las tres variables y los 14 parámetros físicos y químicos, los resultados
obtenidos mostraron que el contenido de nitrógeno amoniacal no fue igual cuando se trataba
de galpones con comederos manuales o automáticos. El porcentaje promedio de N-NH4+ en
cama de pollo de galpones con comederos manuales fue mayor (0,44 ±0,02) al de galpones
con comederos automáticos (0,38 ± 0,02) con un nivel de significación (p&lt;0.05).

tabla 20. Efecto del tipo de comedero sobre el contenido de n-nh4+ en cama de pollo
Nitrógeno amoniacal (%)
Tipo de comedero
Manual

Automático

Promedio

0,45

0,38

Desvío ST

0,02

0,02

Los promedios difieren con un nivel de significación p&lt;0.05.

Gráfico 1. Efecto del tipo de comedero sobre el nitrógeno amoniacal
Nitrógeno amoniacal (%)
0,8 —
0,7 —
0,6 —
0,5 —
0,4 —
0,3 —
0,2 —
Manuales

Automáticos

No se observaron diferencias significativas entre CP proveniente de granjas con comederos manuales o automáticos para el resto de los parámetros (CE, pH, humedad, materia
orgánica, N Orgánico, NT, P, K, Ca, Mg y Na).
Otra variable de interés fue la Cantidad de Crianzas realizadas en el año. En este caso se
hallaron diferencias entre las medias de aquellas muestras que provenían de granjas con
hasta 5 crianzas al año en comparación con las que realizaron más de 5 crianzas al año,
para el contenido de humedad (p&lt;0,05), el sodio (p&lt;0.05) y el potasio (p&lt;0,10) (tabla 21).
No se encontraron diferencias para el resto de los parámetros físicos y químicos.

33

�CAMA DE POLLO

tabla 21. Efecto de la cantidad de crianzas por año sobre el contenido de humedad,
na y K en cama de pollo
Humedad (%)

Sodio (%)

Potasio (%)

Crianzas anuales
Hasta 4,9

5 o más

Hasta 4,9

5 o más

Hasta 4,9

5 o más

Promedio

33,8

30,40

0,37

0,46

1,19

1,32

Desvío ST

0,85

0,88

0,02

0,04

0,03

0,06

Los promedios difieren con un nivel de significación p&lt;0.05 para humedad y sodio y p&lt;0,10 para potasio.

Gráficos 2, 3 y 4. Efecto de la cantidad de crianzas sobre el contenido de humedad, Na y K
Humedad (%)
55 —
50 —
45 —
40 —
35 —
30 —
25 —
20 —
5 o más

Hasta 4,9

sodio (%)
1,2 —

POTASIO (%)
2,5 —

1,0 —
2,0 —

0,8 —
0,6 —

1,5 —

0,4 —
0,2 —

1,0 —

0,0 —
5 o más

Hasta 4,9

5 o más

Los promedios difieren con un nivel de significación p&lt;0.05 para humedad y sodio y p&lt;0,10 para potasio.

34

Hasta 4,9

�8. ANEXOS

En relación con el sustrato de la cama, los datos se agruparon en “cáscara de arroz” y
“viruta, aserrín y otros” (incluye cáscara de girasol y de maní). Se observaron diferencias
significativas en el material de la CP, siendo el contenido de materia orgánica mayor para
las camas de “viruta, aserrín y otros” que para las de “cáscara de arroz” (p&lt; 0,01). En cambio, los valores de pH y potasio fueron mayores para la “cáscara de arroz” en comparación
con la de “viruta, aserrín y otros” (p&lt; 0,05 y p&lt; 0,01), a diferencia del zinc y el cobre donde
los mayores valores se encontraron en “viruta, aserrín y otros” (p&lt; 0,01) (tabla 22). No se
encontraron diferencias para el resto de los parámetros físicos y químicos.

tabla 22. Efecto del sustrato sobre el contenido de materia orgánica, pH, k, zn y cu en
cama de pollo
Materia
orgánica (%)

pH

Potasio (%)

Zinc (ppm)

Cobre (ppm)

C. arroz

Vi, As
yO

C. arroz

Vi, As
yO

C. arroz

Vi, As
yO

C. arroz

Vi, As
yO

C. arroz

Vi, As
yO

Promedio

75,66

81,00

7,73

7,45

1,38

1,18

241,90

363,5

29,65

77,89

Desvío ST

0,70

0,62

0,07

0,04

0,07

0,03

17,10

18,20

3,38

2,84

C. arroz: cáscara de arroz.
Vi, As y O: viruta, aserrín y otros (cáscara de girasol y maní).
Los promedios difieren con un nivel de significación p&lt;0.01 para materia orgánica y pH y de p&lt;0,05 para potasio.

Gráficos 5 y 6. Efecto del sustrato de la cp sobre materia orgánica y pH
MATERIA ORGÁNICA (%)

pH
8,4 —

90 —

8,2 —

85 —

8,0 —
7,8 —

80 —

7,6 —

75 —

7,4 —
7,2 —

70 —

7,0 —
Cáscara de arroz

Viruta, aserrín y otros

Cáscara de arroz

Viruta, aserrín y otros

35

�CAMA DE POLLO

Gráficos 7, 8 y 9. Efecto del sustrato de la cp sobre potasio, zinc y cobre
POTASIO (%)
2,5 —

2,0 —

1,5 —

1,0 —
Cáscara de arroz

Viruta, aserrín y otros

zinc (ppm)

COBRE (ppm)

700 —

140 —

600 —

120 —
100 —

500 —

80 —

400 —

60 —

300 —

40 —

200 —

20 —

100 —

0—
Cáscara de arroz

Viruta, aserrín y otros

Cáscara de arroz

Viruta, aserrín y otros

A continuación, se presenta la siguiente tabla que resume las principales variables que
mostraron impacto sobre los parámetros físicos y químicos estudiados.
tabla 23. Resumen de efectos de algunas variables sobre los parámetros físicos
y químicos estudiados
Variables
Parámetros físicos y químicos

Tipo de comedero
Nitrógeno amoniacal

Sustrato de la cama

√

Contenido de humedad

√

Sodio

√

Materia orgánica

√

pH

√

Potasio

√

Zinc

√

Cobre

√

√ indica efecto estadísticamente significativo.
36

Cantidad de crianzas

�agroindustria
.gob.ar

# agroindustria

�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
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                <elementText elementTextId="42">
                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
                </elementText>
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                <elementText elementTextId="43">
                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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              <elementText elementTextId="1426">
                <text>Lamelas, K.; Maisonnave, R.; Mair, G.; Rodríguez, N.</text>
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                <text>Cama de pollo. Valor agronómico</text>
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                <text>Secretaría de Agroindustria, Buenos Aires (Argentina). Dirección de Porcinos, Aves de Granja y No Tradicionales</text>
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                <text>POLLO; INSTALACIONES DE LA FINCA; CAMA (ANIMALES); ESTIERCOL; MUESTREO ALEATORIO; UTILIZACIÓN AGRONÓMICA; BALANCE DE NUTRIENTES</text>
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                <text>Caracterización físico química de la cama de pollo de granjas integradas  de parrilleros de la costa este de la provincia de Entre Ríos</text>
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                    <text>Elaboración
de vino casero

Lic. Raúl Horacio Guiñazú
Gerente de Fiscalización del INV
Ing. Claudia Inés Quini
Subgerenta de Investigación para la Fiscalización del INV
Ing. Alejandro Marianetti
Profesional del Departamento de Estudios vitícolas del INV
Ing. Claudio Marcelo Murgo
Profesional del Departamento de Estudios enológicos y sensoriales del INV
Ing. Marcelo Gustavo Rivero
Elaborador de vino casero del Departamento de Lavalle - Mendoza
SUBGERENCIA DE INVESTIGACIÓN PARA LA FISCALIZACIÓN

�MINISTRO DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA

Sr. Julián Andrés Domínguez
PRESIDENTE DEL INSTITUTO NACIONAL DE VITIVINICULTURA

Índice

CPN y Perito Partidor D. Guillermo Daniel Garcia
SECRETARIA DE DESARROLLO RURAL Y AGRICULTURA FAMILIAR

Ing. Agr. Carla Campos Bilbao
SUBSECRETARIO DE DESARROLLO DE ECONOMIAS REGIONALES
Dr. Luciano Di Tella

Editorial..................................................................................4
Prólogo..................................................................................6
Buenas prácticas agícolas en viñedos.................................9

Autores
• Lic. Raúl Horacio Guiñazú - Gerente de Fiscalización del INV
• Ing. Claudia Inés Quini - Subgerenta de Investigación para la Fiscalización del INV
• Ing. Alejandro Marianetti - Profesional Departamento Estudios Vitícolas del INV
• Ing. Claudio Marcelo Murgo - Profesional Departamento Estudios Enológicos y
Sensoriales del INV
• Ing. Marcelo Gustavo Rivero - Elaborador de Vino Casero del Departamento de
Lavalle – Mendoza

Impresión: Noviembre de 2010
Distribución gratuita

Elaboración de vino casero.................................................19
Elaboración casera de destilado de orujo..........................49
Poda de la vid......................................................................67
Fertilización en vid...............................................................79

�Editorial

Nuestro compromiso:
“Mejorar la calidad, generar valor agregado y posicionar los
vinos caseros en todo el territorio nacional”.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca ha creado por Resolución N° 460/10
el Programa de Asistencia para Elaboradores de Vinos Caseros y Artesanales.
Este Programa ofrece servicios y herramientas para los productores de vinos
caseros, que se encuentran insertos en las distintas regiones de nuestro país,
con motivo de mejorar sus capacidades de organización, producción y comercialización.
Identificación

La presente publicación ha sido realizada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación a través del Instituto Nacional de Vitivinicultura. Su
propósito es promover los conceptos básicos de las Buenas Prácticas en la elaboración de los vinos caseros argentinos, con la finalidad de fomentar sistemas de
producción sostenibles a través de la obtención de productos inocuos y de mayor
calidad, con mejores oportunidades de ingreso a los mercados y adecuadas condiciones laborales de los productores y de sus familias.
La elaboración de vinos caseros se ha convertido en un incentivo para el arraigo territorial y en una producción regional con alto potencial de impacto en el desarrollo local. De esta forma, generar y fortalecer mecanismos de asociación es
fundamental para que este sector de la agroindustria familiar pueda continuar en
dicha senda con niveles dignos de rentabilidad. El asociativismo permitirá reducir
costos de elaboración, compartir equipos, homogeneizar la calidad de los productos, incrementando la rentabilidad de esta actividad regional.

4

de defectos por análisis
sensorial. Cafayate.

Conclusiones
de la capacitación
en Cooperativa
Tressoles. Cafayate.

5

�Prólogo
Se podría decir que la historia de los vinos caseros es muy rica en nuestro país,
por la evolución que ha experimentado en los últimos años.
Nació como un producto exclusivo de los contratistas de viña. Esos vinos eran
exclusivamente de consumo familiar.
Con el tiempo, y a causa de las periódicas crisis económicas por las que fue
atravesando nuestro país, el vino casero comenzó a aparecer esporádicamente a
la venta, principalmente a la vera de las rutas y caminos.
El Instituto Nacional de Vitivinicultura adoptaba por entonces una política
excluyente contra este tipo de vinos comercializados, habida cuenta que no
cumplían los requisitos exigidos por la Ley de Vinos 14878, ni en los aspectos
administrativo-legales ni en lo estrictamente técnico-analíticos.
Pero en la crisis del 2000-2001, numerosos elaboradores paliaron los efectos de la
misma a través de la venta de sus vinos caseros, fenómeno que fue tenido en cuenta
por el Instituto, el cual cambió sustancialmente su política con respecto a este sector:
en 2002 los contuvo legal y técnicamente a través de su Registro como Elaboradores
de Vino Casero y de capacitaciones y asesoramientos, respectivamente.
A través de la Resolución Nº C.27/02, legisló para este sector, les autorizó un
volumen máximo de producción de 4.000 litros y les otorgó una oblea identificatoria,
para colocar en sus etiquetas, que acredita su inscripción en el INV y que sus vinos
han sido analizados –sin cargo- por los laboratorios del Organismo.

Es importante destacar que esta política inicial establecida por el Instituto
Nacional de Vitivinicultura, se ha visto notablemente potenciada por la sinergia
que aportan tanto el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca como el
Ministerio de Desarrollo Social, no tan sólo en financiamiento sino también en
el aporte de masa crítica calificada para la capacitación integral de los productoreselaboradores de vinos caseros.
La presente publicación pretende enmarcarse dentro de un contexto orientado
a aportar no sólo los qué hay que hacer en materia de elaboración de vinos
caseros sino, fundamentalmente, los cómo hay que hacer en la instrumentación
de acciones tecnológicas que tengan como fin aportar su cuota parte en la
optimización cualitativa de este segmento vitivinícola, transfiriendo en un idioma
sencillo y de fácil aplicación, el mejor manejo de las variables tecnológicas, higiénicas
y preventivas, que posibiliten comercializar vinos cada vez más competitivos y de
mayor rentabilidad.
En función de ello se pone a disposición de los emprendedores elaboradores
de vino casero esta publicación, que contiene una metodología operativa cuya
adopción aportará valor agregado y -fundamentalmente- seguridad e imagen a la
producción vitivinícola de este sector.
El objetivo fundamental reside en la obtención de un vino de calidad, en el marco
del Programa de Capacitación que el INSTITUTO NACIONAL DE VITIVINICULTURA
tiene en marcha para el sector, cuyo fin primordial es la generación de una verdadera
cultura de la calidad.
Vaya por último, un afectuoso reconocimiento a todos y cada uno de quienes han
participado de nuestras capacitaciones, porque sus aportes han sido valiosísimos
no sólo para el caudal de nuestro conocimiento sino para enriquecer este trabajo.

Los autores

Paralelamente, implementó un programa permanente de capacitación y
acompañamiento de transferencia de tecnología al sector, con lo cual se viene
logrando un importante salto cualitativo en los vinos producidos.
6

7

�Buenas prácticas
agrícolas en viñedos

Objetivos
l Seguridad alimentaria: Reducir al mínimo la contaminación de frutas frescas, basándose en la aplicación de sistemas de
aseguramiento de la calidad higiénico - sanitaria, a fin de contribuir a lograr alimentos inocuos y aptos para el consumo humano.
l ambiente: Contribuir a la utilización sustentable de los recursos
naturales, minimizando el impacto negativo en el medio ambiente.
l Salud, seguridad y bienestar de los trabajadores: Atender los aspectos que garanticen la salud, seguridad y
bienestar de los trabajadores involucrados en la producción de
frutas frescas.

8

9

�Producción primaria

Agua

Identificación de las áreas de producción.

1. Agua para consumo humano e higiene del Personal

l Se deberá identificar y registrar cada
área cultivada (lote, parcela, cuartel, o
invernadero/invernáculo).

Material de propagación
l En caso de adquirir material de propagación, las mismas deben estar
fiscalizadas o identificadas por el organismo competente (INASE) en las
especies que corresponda.
l En caso de utilizar material de propagación de producción propia, el material a multiplicar deberá estar sano e
identificado.

Suelo
l Se deberán adoptar técnicas de buen
manejo que eviten o minimicen la erosión, la compactación y salinización
de las áreas de cultivo.
l Se recomienda utilizar labranza mecánica donde está probado que mejora o mantiene la estructura del suelo
y evita su compactación y su erosión.

10

l Se deberá utilizar agua potable, cumpliendo con lo especificado en el Código Alimentario Argentino.
l Se deberán tener identificadas las fuentes de agua utilizada para este fin.
l Se deben mantener en condiciones adecuadas las instalaciones de agua
(tanques, cañerías de circulación, etc.) a fin de prevenir contaminaciones.
2. Agua para uso agrícola

(riego, lavado de equipo e instrumental, para soluciones de fertilizantes y productos fitosanitarios).
l Se deberá realizar un análisis de agua para uso agrícola para detectar potenciales contaminaciones microbiológicas, químicas, o físicas de las fuentes de agua (cada tres años).
l Se prohíbe la utilización de aguas negras.
l Se debe mantener en condiciones adecuadas las instalaciones (tanques,
reservorios y cañerías para la circulación de agua) a fin de evitar contaminaciones.
El sistema de riego adoptado debe permitir una distribución uniforme y efectiva
del agua a fin de asegurar el mejor uso del recurso y minimizar los efectos negativos sobre el ambiente.

Fertilizantes
l Se deberán utilizar únicamente los fertilizantes registrados por el Organismo
Oficial competente.
l Se deberán respetar las indicaciones de uso registradas en los marbetes de los
productos, y mantener los mismos en sus envases originales.
l Las dosis de aplicación, tipo de fertilizante y número de aplicaciones, deberán
ser recomendadas por un profesional competente (Ingeniero Agrónomo).

11

�cación del mismo con suficiente antelación al momento de
cosecha de acuerdo a especie y condiciones climáticas.
l El sitio de manipulación ó almacenamiento de enmiendas
debe estar aislado de fuentes de agua, personas, cultivos
y/o productos cosechados, a fin de prevenir posibles contaminaciones.
l Se prohíbe la utilización de lodos cloacales, residuos urbanos orgánicos y efluentes industriales como enmiendas.

Productos fitosanitarios

l Se deberá registrar y documentar las operaciones realizadas con fertilizantes.
l Se deberán mantener en condiciones adecuadas de uso
y con una calibración mínima anual los equipos utilizados
para la aplicación de fertilizantes.
l Se deberán almacenar los fertilizantes en lugares cubiertos, limpios, secos, ventilados, y separados de los fitosanitarios dentro del depósito.

Enmiendas y abonos
l En caso de utilizar estiércol deberá ser manejado de manera tal que minimice
el potencial contaminante de este material.
l En caso de utilizar estiércol como enmienda orgánica, se deberá realizar la apli-

12

l Se deberá priorizar la utilización de técnicas de Manejo Integrado de Plagas
(monitoreo, prevención y control), cuando se disponga de tecnología apropiada.
l Se deberán utilizar únicamente aquellos productos registrados por SENASA y
autorizados para el cultivo.
l Se deberán adquirir únicamente productos en sus envases originales, los cuáles no deben estar abiertos, rotos y/o sin precinto de seguridad y etiquetados
de acuerdo con la legislación vigente.
l Se deberán transportar los productos en sus envases originales, cerrados e
identificados.
l No se deberán transportar productos fitosanitarios junto con personas, animales, ropa, alimentos y enseres.
l Se deberán evitar golpes y caídas durante la carga, el transporte y la descarga
de estos productos.
l Se deberá contar con elementos de medición adecuados, en buen estado, y
destinados para la preparación de los productos.
l Se prohíbe comer, beber y fumar durante la preparación de los productos a ser
aplicados.
l Se deberán preparar y aplicar los productos respetando estrictamente las indicaciones de los marbetes.

13

�l Se deberán respetar los Tiempos de Carencia indicados en los marbetes para
cada aplicación
l No fumar comer ni beber durante la preparación, manipulación y aplicación de
fitosanitarios.
l Los equipos de aplicación se deberán mantener calibrados y en condiciones de
uso seguras.
l Se deberá lavar el equipo cuidadosamente después de cada aplicación, lejos
de los cursos de agua (arroyos, ríos, lagos, etc.) y gestionar adecuadamente
los residuos de lavado.
l El personal deberá poseer equipos de protección para la manipulación y aplicación de fitosanitarios, según indica el marbete y respetar las indicaciones en
cuanto a su uso.

Almacenamiento
l El depósito de fitosanitarios deberá estar ubicado en lugares apropiados (con
las mismas condiciones que para los fitosanitarios: bajo techo, piso firme, buena ventilación y luminosidad, alejado de
fuentes de agua y alimentos) y destinado
para ese único fin.
l Se deberán guardar los productos en los
envases originales con sus respectivos marbetes.
l Se deberán identificar y separar en el depósito los productos vencidos y/u obsoletos.

Gestión de envases vacíos
l Se prohíbe la reutilización de envases vacíos de fitosanitarios.

14

l Se deberá enjuagar los envases vacíos con la técnica del triple lavado o similar
y asegurar su inutilización.

Operaciones sobre la planta
l Se deberá tener especial cuidado en utilizar sistemas de conducción y poda
que favorezcan las condiciones de ventilación, luminosidad y aireación que minimicen el desarrollo de enfermedades de origen criptogámico, con la consiguiente disminución de tratamientos fitosanitarios.
l Se recomienda incorporar tareas de poda en verde (manejo de canopia) que
contribuirán a: mejorar la capacidad de la planta, regular la producción, aumentar la calidad de la uva, mejorar las condiciones de iluminación, mejorar la
circulación de aire y reducir el riesgo de fitotoxicidad de herbicidas sistémicos.

Cosecha
l Para iniciar la cosecha se debe
constatar que se hayan respetado los tiempos de carencia
estrictamente de los fitosanitarios utilizados.
l Se debe evitar que las frutas
cosechadas estén expuestas
a contaminaciones físicas, químicas o biológicas.
l Los vehículos de la finca que son usados para el transporte del producto cosechado deben mantenerse limpios y libres de materiales extraños a fin de evitar
la contaminación de las frutas.
l Se deberá priorizar la limpieza y eliminación de los restos de cosecha cuando
corresponda.

15

�Envases
l Se deben utilizar cajones cosecheros, canastos, bines,
bolsas, envases definitivos o
cualquier otro recipiente de
cosecha de materiales aptos
para estar en contacto con
alimentos, en buenas condiciones, apropiado al trabajo
y al peso del producto a contener.
l Los envases utilizados en la
cosecha deben ser destinados exclusivamente para esta tarea.
l Se deben limpiar y/o desinfectar los envases al inicio de la temporada y cada
vez que sea necesario durante el proceso de cosecha a fin de evitar la contaminación.

Documentación y registros
l La documentación y registros deberán ser claros, precisos y accesibles independientemente del formato
l Los documentos y registros deben poseer identificación, fecha de realización
y/o emisión y firma del responsable, según corresponda.
l Se deberán archivar en lugares que permitan su adecuada conservación por un
tiempo mínimo de dos años.

Trazabilidad
l El proceso de producción deberá contar con un sistema de trazabilidad hasta
su venta.

Equipo y herramientas
l Se deben mantener en condiciones óptimas de higiene y funcionamiento las
herramientas de trabajo, de modo que no dañen al producto y sean seguras
para quienes trabajan con ellas.

Personal
l Se deben mantener buenos hábitos de higiene y conducta, en el área de trabajo. No se debe comer o fumar mientras se realiza la tarea de cosecha.
l Se deben proporcionar instalaciones sanitarias y equipamientos para el lavado de manos en buenas condiciones de higiene y funcionamiento, localizadas
apropiadamente y en número suficiente para dar servicio a los trabajadores.

16

Bibliografía
• Aliquo, Gustavo; Díaz Bruno, Analía (INTA). Operaciones en verde – Manejo de
canopia. 2008.
• Aliquo, Gustavo; Catania, Aníbal; Aguado, Germán (INTA). La poda de la vid.
2008.
• Publicación SAGPyA - INV - IRAM. Guía para la aplicación de buenas prácticas
agrícolas en viñedos. 2005.

17

�Elaboración
de vino casero
Uva
l Estado sanitario: muy bueno. De uvas enfermas se obtienen vinos enfermos. Elaborar siempre uvas sanas.
l Grado Bé: mínimo 13º Bé. Madurez óptima.
El momento propicio para la cosecha se presenta cuando la cantidad de azúcar
presente en la uva va acompañada de otros compuestos cuya presencia garantizan un buen producto final. Esto ocurre generalmente cuando la uva tiene 13ºBé.
El grano de uva posee en la superficie de su hollejo una carga microbiana importante, por lo cual deben extremarse los cuidados de su recolección y transporte hasta el lugar de elaboración, evitando la exposición al calor.
l Recolección cuidadosa de la uva en recipientes en buenas
condiciones.
• Canasto plástico
• Canasto de mimbre
• Caja de madera

18

19

�• Tacho Metálico, con superficie perfectamente cubierta con pintura epoxi.
• Cualquiera que se use, en perfectas
condiciones higiénicas.
l Horario de cosecha
• De mañana: SÍ
• De tarde: NO
l La uva debe molerse inmediatamente
después de cosechada. Nunca dejar
para el día siguiente.
l Después de una lluvia dejar pasar dos
o tres días, para que se reconstituya la
flora microbiana y luego cosechar.

l LAVADO
Esta operación consiste en la separación de la suciedad de las superficies a
las que se encuentra adherida o le hacen de soporte, en este caso las vasijas,
a la suciedad.
Antes de elaborar el vino, lavar perfectamente las vasijas que se van a utilizar,
cepillándolas varias veces con agua caliente y fría, sucesivamente.
Después de ello huela los recipientes. Si le ha quedado olor a vinagre, cure con
soda cáustica.
Para ello, disolver 750 g de soda cáustica en 25 litros de agua. Colocar esta solución en la vasija y dejarla durante aproximadamente 4 horas, haciendo rotar el
líquido por toda la superficie interior de la vasija. Luego extraer el líquido y mantenerlo aunque salga sucio. Sirve para tres vasijas más y finalmente desecharlo.
Luego enjuagar con abundante agua, varias veces, para eliminar toda la soda.

EVITE QUE EL VINO SE ENFERME
EL VINO ENFERMO NO SE PUEDE MEJORAR
LA CALIDAD NO SE RECUPERA JAMÁS

Vasija para fermentar
l CLASES
• Bidón de plástico de boca grande, de
P. E. (polietileno) alta densidad o P.E.T
(Polietilenterftalato). Limpio y seco.
• Tachos metálicos, recubiertos con
pintura epoxi, o de acero inoxidble.
Limpios y secos.
• Bordelesa, pipón o pipa, Lavado y
desinfectado.
20

l DESINFECCIÓN
Consiste en la reducción, mediante agentes químicos o métodos físicos adecuados, del número
de microorganismos en el edificio, instalaciones,
maquinarias y utensilios, a un nivel tal que no de
lugar a contaminación alguna del vino que se elabora. Cuando la vasija está limpia, encender azufre dentro de ella. De este modo se produce un
gas denominado anhídrido sulfuroso que actúa desinfectando. Puede hacerse
quemando azufre en un tarro colocado en el fondo de la cuba o encendiendo

21

�una mecha dentro de ella. Para vasijas de 200 litros quemar aproximadamente
100 g de azufre (10 cucharadas soperas rasas).
Para preparar la mecha derretir azufre calentándolo en un tarrito y luego impregnar trocitos de tela de algodón de aproximadamente 15 cm de largo por 3 cm
de ancho. Dejarlos secar. Luego disponer la mecha dentro de la cuba, colgada
de un alambre, colocar un tarro en el fondo de la vasija o trapos, de modo que
las gotas que caen no queden en contacto con la superficie del recipiente.
Se puede también lavar con metabisulfito de potasio, a razón de 10 g (una
cucharada sopera rasa disuelto en 10 litros de agua limpia). En este caso es
importante no enjuagar. Dejar secar luego del lavado y usar.

¡TENER MUY EN CUENTA!
NO SIRVE LA DESINFECCIÓN SIN LIMPIEZA
PREVIA NI LA LIMPIEZA

l Molienda de la uva
Se entiende por molienda al rompimiento de los
granos que permite que los jugos de su interior se
pongan en contacto con sus partes sólidas.
La uva no debe estar acompañada de hojas y
otras partes sólidas de la planta de vid. Se procede entonces a separar los escobajos del racimo
y seguidamente aplastar el grano sin romper la
semilla, como tampoco destrozar el hollejo.
El grano es la fuente de la composición del vino
final y debe cuidarse que se aporten todos aquellos componentes que otorgan calidad al vino,
evitándose que se extraigan los compuestos negativos, que generalmente se
encuentran en las partes sólidas como son los hollejos, las semillas, las hojas y
otras partes vegetales que otorgan al vino sabor amargo y marcada astringencia.

SIN DESINFECCIÓN POSTERIOR

Elaboración
l Pie de cuba
Mosto en fermentación preparado para favorecer el inicio de la fermentación en
un mayor volumen de mosto.
Para vasija de 200 litros: preparar el pie de cuba TRES (3) días antes de la cosecha. Recolectar aproximadamente 20-30 kg de uva (racimos sanos y maduros,
sin hojas, NO lavar), descobajar, aplastar el grano. Fermentar en forma natural.

l Cosecha de la uva
Cosechar al tercer día de preparado el pie de cuba, utilizando los envases indicados en el punto 2.

22

l ENCUBADO
El jugo de uva con el hollejo proveniente de la molienda se lleva a la vasija donde
fermentará el mosto. Esta operación se llama encubado. Una vez encubado el mosto, se produce naturalmente una separación de la fase sólida, constituida por los
orujos, de la fase líquida, constituida por el mosto propiamente dicho. Los orujos
quedan en la parte superior de la vasija, constituyendo el denominado “sombrero”.

l Corrección de la acidez
A los fines de una buena fermentación, de un mejor poder antiséptico del anhídrido sulfuroso así como de una mejor conservación del vino terminado, es
conveniente realizar -previo a la fermentación- una corrección de la acidez del
mosto. A tal efecto se recomienda –para operar con una buena acidez total- el
agregado de 10 cucharadas soperas rasas de ácido tartárico cada 100 litros
de mosto.

23

�l Agregado del pie de cuba
Corregida la acidez se procede a
agregar el pie de cuba que ha sido
previamente preparado, el cual, al
contener levaduras en plena fase
de multiplicación, una vez inoculado en el mosto favorece el inicio
de la fermentación.

• El lugar debe ser fresco y a la sombra. La vasija impecablemente limpia y
desinfectada.
• Una vez molida la uva, agregar el pie de cuba que está fermentando.
• Agregar metabisulfito de potasio a razón de 20 g/hl (aproximadamente
2 cucharadas soperas rasas para 100 litros de mosto).
• Agregar nutrientes de levaduras (fosfato de amonio) a razón de 10 g/hl
(aproximadamente 1 cucharada sopera rasa para 100 litros de mosto).

l Fermentación
Proceso mediante el cual las levaduras, microorganismos presentes en la superficie del hollejo del grano, transforman el azúcar de la uva en alcohol etílico y se
desprende gas carbónico. Es un proceso complejo durante el cual se producen
además otros cambios, otras transformaciones que inciden sobre la calidad del
producto final. Durante la misma se desprende calor y la temperatura del mostovino aumenta.
Levaduras
GLUCOSA

1

ALCOHOL ETÍLICO + ANHÍDRIDO CARBÓNICO + CALOR

En los vinos blancos la fermentación se efectúa sin hollejos.
Durante la vinificación, se verifican claramente 2 fases de fermentación:
Fermentación primaria o tumultuosa
Tiene lugar desde el comienzo de la fermentación hasta que la mayor parte del azúcar
contenida en el mosto se ha transformado en alcohol. Se caracteriza por un movimiento enérgico del volumen del mosto-vino que asemeja a un líquido en ebullición,
debido al desprendimiento –similar a un burbujeo– de gas carbónico y de calor.

24

Como se dijo en la uva –incluido en la materia cerosa de su hollejo– se
encuentran presentes un gran número de microorganismos, algunos de los
cuales se debe evitar que se desarrollen dado que producirían efectos perjudiciales en la elaboración. Sin embargo otros, como las levaduras, es primordial que estén presentes.
A los efectos que las levaduras dominen y prevalezca su
única presencia en el mosto
se utiliza metabisulfito de potasio, que tiene una acción
antimicrobiana sobre los microorganismos no deseados.
Es importante que los microorganismos responsables de
la transformación del azúcar
en alcohol, las levaduras, se
encuentren en muy buenas
Mosto en fermentación
condiciones para efectuar
esta tarea, por lo cual se recomienda completar su alimentación con el agregado de los denominados nutrientes de levaduras o alimento de levaduras,
como es el fosfato de amonio, producto que se recomienda.

25

�n Control de temperatura de fermentación
La temperatura de fermentación es sumamente importante, NO debe superar
los 26°C en tintos y 22ºC en blancos. Si se pasa de estas temperatura se
debe refrigerar, evitando que llegue a 28ºC en los primeros y a más de 25ºC en
los segundos.
Al desprenderse calor durante la fermentación el mosto-vino eleva su temperatura, lo cual resulta perjudicial si se superan las temperaturas citadas anteriormente. Esto es debido a que a esas altas temperaturas se produce una transformación indeseable de los componentes naturales de la uva, resultando vinos
oxidados (blancos con tonalidades ocres y tintos amarronados) y con gusto a
frutas cocidas o a los denominados aromas a “cocción”.
Por otro lado, en esta fase fermentativa, el control de temperatura se torna fundamental para evitar la multiplicación desmesurada de levaduras, conocida
como “hipermultiplicación de biomasa”, ya que ello ocasiona que las levaduras
utilicen el azúcar en mayor cantidad para multiplicarse que para transformarlo
en alcohol etílico, con lo cual disminuye el rendimiento azúcar/alcohol y se obtienen vinos de menor grado alcohólico con lo cual comprometen seriamente
su futura conservación.

• Enfriando botellas plásticas con agua congeladas o con hielo envuelto en
bolsas de polietileno: colocar agua en botellas vacías de gaseosas o bidones, especialmente limpias y desinfectadas por fuera. Congelarlas en la
heladera o freezer. Luego sumergir los recipientes dentro de la cuba con
el mosto en fermentación. Esta sería la práctica más recomendable y rápida para bajar la temperatura. Por lo tanto es fundamental poseer un buen
stock de botellas con agua congelada en los freezers.
También se podría usar hielo, en barra o en cubitos, contenidos dentro de
una bolsa de plástico transparente y resistente mecánicamente, no menor
de 150 micras.
Hielo

Se debe bajar la temperatura por una de las siguientes formas:
• Aireando el mosto: dejar caer el mosto en otro recipiente, usando la canilla
de abajo de la cuba o usando una manguera. Luego, volcar el mosto de ese
recipiente sobre el sombrero superior que forma el hollejo. Repetir la operación varias veces.
• Enfriando por fuera de la vasija con trapos mojados: empapar con agua bolsas de arpillera y cubrir por fuera el recipiente donde se encuentra el caldo
en fermentación.
• Enfriando por fuera de la vasija con agua: hacer circular agua por el exterior
de la vasija, como si se la estuviese regando. Esta operación se puede combinar con la anterior.

26

n Control de fermentación
Fundamental para la calidad,
sanidad y conservabilidad del
vino final. Todos los días se debe
controlar Grado Bé y Temperatura,
tomando como modelo la planilla
de registro que sigue:
Vasija en fermentación

27

�	Elaboración 	Elaboración	Elaboración	Elaboración
N° 1
N° 2
N° 3
N° 4
DÍA
1

T °C

° Bé

T° C

Bé

T°C

Bé

T°C

mañana								
tarde								

2

mañana								
tarde								

3

Bé

– Cuando la temperatura es igual a
15ºC, el º Baumé resulta de la lectura
directa del mostímetro.
– Cuando la temperatura del caldo
no sea igual a 15ºC: a la lectura indicada en el mostímetro debe sumarse
0,1 por cada 2ºC de temperatura por
encima de 15ºC, y restarse 0,1 por
cada 2ºC de temperatura por debajo
de 15°C.
Control de fermentación

mañana								
tarde								

4

mañana								
tarde								

5

mañana								
tarde								

6

mañana								
tarde								

Termómetro
Determinación de temperatura y grado Baumé
• Elementos necesarios: un termómetro y un mostímetro.
• Forma de efectuar la lectura.
La lectura del mostímetro debe corregirse del siguiente modo:

28

Mostímetro

Ejemplo:
Si la lectura del mostímetro es 7 Bé y la temperatura es de 29ºC,
hay 14ºC más, por lo tanto deberá sumarse 0,7 y el valor real del
azúcar será 7,7 ºBé.

29

�n Bazuqueo
Fundamental. Durante la fermentación de los vinos tintos los hollejos y otras
partes sólidas suben y se ubican por encima del volumen del líquido, se forma el denominado “sombrero”. El bazuqueo consiste su hundimiento de este
sombrero, dos veces por día. Su importancia radica en mejorar la extracción de
color desde los orujos al mosto-vino, y evitar la acetificación y contaminación
de la parte superior del sombrero.

El vino se trasvasa a otra vasija sin el orujo, extrayéndoselo por la parte superior
del envase, evitando succionar hollejos del sombrero, que queda finalmente
depositado en el fondo de la vasija. Los orujos se prensan y se conserva el vino
prensa en vasija separada. Se lo debe terminar de fermentar y clarificar rápidamente por poseer elevado porcentaje de sólidos provenientes del prensado
hidráulico. NO mezclar inmediatamente con el otro vino, sino cuando éste ya
haya efectuado todos los trasiegos. Esta operación no se realiza en la elaboración de vinos blancos.
.

Hollejo
Descube

n Descube
Consiste en separar el orujo del mosto-vino, cuando el grado Bé se encuentra
entre 2 y 0. Ello se da aproximadamente a los 5-7 días del comienzo de la fermentación, momento en el cual la mayor parte del azúcar se ha transformado en alcohol
y la fermentación de los restos de azúcar se hace menos enérgica y más lenta.
Esta es la oportunidad, en la elaboración de tintos, en que se recomienda separar
los sólidos del vino, dado que la excesiva maceración en presencia de alcohol
conduce a la extracción de compuestos indeseables de los orujos, que otorgan al
vino dureza de boca y taninos muy astringentes, que permanecerán en el tiempo y
deteriorando la calidad del vino.

30

Prensado
de orujos

31

�Fermentación secundaria o lenta
Esta es la denominada fermentación secundaria o lenta, debido a que el poco
azúcar que resta en el vino, será trasformada muy lentamente en alcohol, por la
escasa cantidad de levaduras presentes, dado que las mismas han ido desapareciendo con el aumento del contenido de alcohol en el líquido. Por lo tanto, en
esta etapa se podrá observar un leve burbujeo del líquido, mucho menos intenso
que en la fermentación primaria.
Efectuado el descube del vino, luego de la fermentación primaria o tumultuosa, colocado en un nuevo envase –libre de orujos– preferentemente de boca
pequeña, se agregan nutrientes como fosfato de amonio a razón de 10g/hl
(aproximadamente 1 cucharada sopera rasa para 100 litros de vino), lo que
ayuda a que las pocas levaduras aún presentes en el vino posibiliten que el
azúcar restante, entre 0 y 2-3ºBé (0 y 35-52,5 g/l) termine de fermentar completamente hasta rastros de azúcar.
• Cuando no se desprendan más burbujas del vino (gas carbónico) encender un
fósforo en el espacio superior de la vasija y, si no se apaga, ello es indicador
que la fermentación ha finalizado.
• Rellenar la vasija con otro vino elaborado igualmente que éste y tapar bien para
que no entre aire. El contacto del vino con el aire produce acetificación (avinagrado, picado, oxidación y gusto a ratón).
• Dejar reposar 15 días, para que decanten las borras gruesas.

l trasiego
Es la operación mediante la cual se separan del vino las borras que se han deposi tado durante su reposo.
primer trasiego
El trasiego consiste en la separación de la borra gruesa del vino, que ha precipitado hacia el fondo de la vasija, el que se efectúa a los 15 días de realizado
el descube. Estas borras están constituidas por partes sólidas de la uva y leva-

32

duras muertas, materia orgánica que si no es separada rápidamente del vino,
comienza a cederle compuestos que le otorgan características desagradables,
con la consecuente disminución de su calidad. El vino se debe extraer por la
parte superior del envase, cuidando que la borra quede abajo y no sea succionada por la manguera extractora del vino. La borra –también denominada
“claro de borra”- se extrae con posterioridad y se coloca en envases pequeños.
NO agregar el claro de borra al vino trasegado.

Primer trasiego
n Clarificación
Consiste en la separación física y precipitación de las partículas sólidas remanentes del primer trasiego y que, para su
precipitación, requieren el uso de coagulantes orgánicos o inorgánicos luego del
primer trasiego, a fin de obtener un vino
cristalino. En general es conveniente realizar la clarificación con bentonita –el clarificante más utilizado- a razón de 100 g/
hl (aproximadamente 9 cucharadas soperas rasas en 100 litros de vino). Agitar suavemente, como manera que todas
las partículas suspendidas en el vino entren en contacto con la bentonita y dejar
reposar 7 a 10 días. Posteriormente realizar el segundo trasiego.

33

�Análisis de libre circulación

segundo trasiego
Consiste en separar el vino clarificado, límpido, de las borras finas precipitadas, constituidas por los sólidos remanentes del primer trasiego y la bentonita.
Se debe realizar extrayendo el vino por la parte superior del envase cuidando
de no arrastrar las borras y el clarificante, y posteriormente corregir la cantidad
de anhídrido sulfuroso, agregando metabisulfito de potasio a razón de 10 g/
hl (1 cucharada sopera rasa para 100 litros de vino). En caso de vinos abocados o con restos de azúcar aumentar la cantidad de metabisulfito de potasio,
agregando 30 g/hl (3 cucharadas soperas rasas para 100 litros de vino. Las
borras y la bentonita resultantes de la clarificación, se desechan.

Segundo trasiego
l RELLENO DE VASIJAS
Se deben rellenar periódicamente las vasijas a fin de evitar que el vino esté –en
el espacio de cabeza del recipiente- en contacto con el aire, ya que el oxígeno
presente en el mismo favorece el desarrollo de microbios (bacterias acéticas)
que avinagran el vino, como también oxidación y el desarrollo de otros microorganismos perjudiciales (Ej. gusto a ratón).
Esta operación consiste en agregar vino a las vasijas que no estén del todo llenas.
Rellenar cuando el vino haya terminado de fermentar, es decir, cuando esté calmo
y no haya más desprendimiento de burbujas. Debe realizarse en forma periódica.
Utilizar vino bueno para rellenar. Disponer de recipientes de diferentes tamaños para
guardar este vino, se deberá ir traspasándolo de modo que nunca se encuentre en un
recipiente mermo. No mover, dejando reposar hasta el envasamiento en lugar fresco.

34

l Gestionar el Análisis de Libre Circulación en el Instituto Nacional de Vitivinicultura, en la Delegación correspondiente a la jurisdicción del elaborador.

Envasado o fraccionamiento
l Sólo se puede fraccionar el vino en envase de vidrio (botella o damajuana)
perfectamente limpios y secos. Cuidar en el momento del envasado el no mover demasiado el envase que contiene al vino, porque como puede contener
algunos remanentes de borra fina, podría enturbiar el mismo. Lo ideal es que
el envase tenga un robinete o surtidor ubicado por encima del nivel de la borra
(10-15 cm por encima del piso del tanque o vasija), para evitar lo señalado.
l Taponado de envases
Fundamental. Usar tapón de corcho de buena calidad (no es aconsejable
utilizar corcho reconstituido) y seco (no mojarlo). Luego del llenado, es conveniente dejar el envase 7 días a fin de que el tapón se expanda y se adapte a la
botella. Luego colocarla en posición horizontal y conservar en lugar fresco. Previo a la venta, etiquetar, contraetiquetar, colocar capuchón y ponerlas en caja.

35

�Venta
El lugar de exposición del vino para la venta debe ser fresco y oscuro, se colocará
sólo una botella en posición vertical para su exposición, mientras que las restantes
deben estar en posición horizontal o inclinadas 45º con la boca hacia abajo.

Causas que más favorecen el desarrollo
de las enfermedades del vino
Las enfermedades que se presentan en los vinos tienen, generalmente, su origen en malas prácticas provenientes tanto del manejo de la materia prima –uvacomo durante la elaboración y posterior conservación.
El vino enferma y, en consecuencia, se desnaturalizan sus cualidades, cuando:
l No tiene la acidez conveniente. La acidez es una defensa natural del vino.
l Posee bajo grado alcohólico, lo cual expone al vino a probables desarrollos
microbioógicos indeseables.
l No se agregan dosis adecuadas de anhídrido sulfuroso en la vinificación, el
cual es un antiséptico eficaz y uso permitido.

Requerimientos que deben cumplir los vinos caseros
para su venta
l El producto deberá presentar sabor vinoso, poseer aroma característico y un
color que responda al de su denominación, tinto o blanco.
l Reunir las características químicas de un vino genuino artesanal, identificándose con las determinaciones de alcohol, extracto seco, azúcares reductores, acidez total en tartárico, acidez volátil en acético y sulfatos en sulfato de potasio.
l No se permitirá la circulación de productos que superen los tenores normales
de metanol, que se detecte la presencia de ferrocianuro, que presente materia
colorante artificial, edulcorantes sintéticos o cualquier otra sustancia no aprobada y que comprometan la salud de los consumidores.

36

l Le queda azúcar sin fermentar y no se extreman los cuidados necesarios para
evitar la presencia de microorganismos que desmejorarán el vinoresencia de
microorganismos que desmejorarán el vino.
l La temperatura de fermentación ha sido elevada, lo cual acelera procesos de
oxidación, perjudicando su aspecto visual, tornando los tintos más amarronados
y los blancos con tonalidades ocre. También existe una pérdida importante de
los aromas primarios proveniente de la uva y la aparición de olores a “cocción”.
l Le quedan sustancias nitrogenadas, principalmente provenientes de las células de
levaduras muertas, las cuales deben ser separadas rápidamente del vino terminado.
l Se mantiene mucho tiempo en contacto con borras, que ceden al vino olores
desagradables.

37

�l No se rellena con la aconsejada frecuencia. Quedando el vino expuesto a la
influencia del oxígeno y a la acción microbiana.
l No se cuida escrupulosamente la higiene del personal, local, de la vasija, y
de los elementos y maquinarias. Casos en los que aparecen contaminaciones
cruzadas e indirectas.

Diagrama de elaboración de vino tinto y blanco
		

COSECHA

	Escobajo o raspón

MOLIENDA

		

ENCUBADO

		
		

FERMENTACIÓN
PRIMARIA

		

DESCUBE	

			

		

FERMENTACIÓN
SECUNDARIA

PIE DE CUBA
ORUJO (vino blanco)

ORUJO
PRENSA
FERMENTACIÓN 2aria

			
CLARIFICACIÓN
Borras gruesas
1er TRASIEGO		
				
Borras + Bentonita
CLARIFICACIÓN
Borras finas

2do TRASIEGO

		EMBOTELLADO

38

Borras

Borras
Vino prensa

Control de la calidad de los vinos mediante el uso
de los sentidos
l Nuestros sentidos constituyen una herramienta muy importante para evaluar
la calidad del vino elaborado. El entrenamiento permite mejorar las habilidades para reconocer cómo se expresa
un vino y asociarlo con la uva que le
dio origen, la tecnología de elaboración
y su conservación. También es posible
encontrar cuáles son las preferencias de
los consumidores y trabajar para lograr
el vino que a ellos les gusta.
A tráves de la cata o análisis sensorial –más conocida como degustación– se
pueden identificar las bondades y defectos de los vinos.
Nuestros sentidos por lo tanto permiten realizar un rápido análisis del perfil
sensorial de cada vino e identificar aquellas expresiones desagradables que el
consumidor detectará y terminará por no seguir comprando ese vino. Lo cual
es una gran ayuda para el elaborador que deberá aplicar las correspondientes
acciones correctivas. El análisis sensorial comienza con la vista, sigue por el
olfato y finalmente con el gusto. Un vino debe presentarse correcto en todos
los pasos para que su calidad sea bien apreciada.
Se analiza:
l A la vista
• Limpidez
• Color
• Intensidad
• Tonalidad

39

�l Al olfato
• Limpieza
• Intensidad de aromas
• Complejidad
• Finura
l Al gusto
• Limpieza
• Estructura y cuerpo
• Persistencia aromática
• Armonía
Las alteraciones del vino se manifiestan a la vista y/o
al olfato y/o al gusto.
Es muy importante usar una copa adecuada, con un
cuerpo que se ensancha en el ecuador y se estrecha
en su boca, los que produce una concentración de los
aromas, favoreciendo de este modo la olfacción.
Para obtener buenos resultados cuando un grupo expertos o no expertos, catan el vino, todos deben usar el
mismo tipo de copa al momento del trabajo de evaluación sensorial de un vino.

Enfermedades, defectos y alteraciones
más frecuentes del vino
l Olores herbáceos
Los compuestos químicos responsables (alcoholes de 6 átomos de carbono:
hexanol y hexenoles y aldehídos de 6 átomos de carbono: hexanal y hexenal)

40

se encuentran en las hojas
y cuando estas pasan a la
molienda los compuestos
quedan en el mosto y luego
en el vino final.
Estos compuestos también se originan durante la
molienda, en presencia de
oxígeno y ácidos grasos insaturados como el linoleico
y linolénico (precursores) y
acción enzimática (de las lipoxigenasas). Estos ácidos
se ubican: pruina, semilla y
escobajo.
¿Cómo se perciben en el vino?
Pequeñas cantidades de estos compuestos conducen a percibir: Gusto herbáceo, a verde. Se percibe tanto a la nariz como en la boca .
¿Cómo prevenir su aparición en el vino?
• Cosechar con madurez adecuada.
• Evitar al máximo el rompimiento excesivo de las uvas (gestión de la molienda
y del prensado).
• Efectuar una rápida limpieza de los mostos y un encolado con clarificantes.
l Reducido (SH2)
Procedencia:
• Excesivo sulfitado.(uso de metabisulfito de potasio)
• Compuestos utilizados para el tratamiento sanitario de la vid.
• Provenir de los aminoácidos azufrados del mismo racimo.

41

�¿Cómo se perciben en el vino?
• Olor a huevo podrido

• Estos microorganismos necesitan oxígeno para su desarrollo.
• Son los responsables de la Acidez Volátil en Vinos.

¿Cómo prevenir su aparición en el vino?
• Sustituir tratamientos con azufre en las proximidades de la cosecha.
• Observar las concentraciones y plazos de seguridad de los diversos productos pulverizados
• Al quemar mechas de azufre, al derretirse evitar que caiga sobre el recipiente
que contendrá el vino
• Antes de trasegar el vino en una vasija que fue azufrada, examinarla cuidadosamente.
• Evitar dosis excesivas de azufre antes de la fermentación.
• Reducir el enturbamiento en el mosto.
• Agregar nutrientes
• Rápida separación de las lías.
• Clarificar los vinos jóvenes

¿Cómo se perciben en el vino?
• Olor y gusto a vinagre. En boca se genera más saliva, como un mecanismo
de defensa del organismo ante la agresión de su acidez

Eliminación:
• Con frecuencia se puede eliminar con la simple aireación.
• Si la presencia de SH2 es baja, puede dispersarse por sí solo decantándolo
o abriendo la botella un rato antes y agitando la copa enérgicamente con
movimientos rotatorios.
La presencia de este defecto debido al compuesto químico: ácido sulfhídrico, puede ocasionar que siga reaccionando dentro del vino, convirtiéndose
en compuestos no muy agradables como los mercaptanos (olor a cañerías) u
otros compuestos azufrados que recuerdan a ajo, a cebolla.
l Picadura acética
• Es una oxidación del etanol –alcohol del vino– a ácido acético.
• Provocada por bacterias acéticas del género Acetobacter y Gluconobacter.
• Formadoras superficiales de velos (blanco, muy fino coloreado o espeso y viscoso).

42

¿Cómo prevenir su aparición en el vino?
• Cuidando que la uva llegue sana a la molienda y no muy caliente
• Usando las dosis de metabisulfito de potasio recomendadas y aplicarlo de
acuerdo a los recomendado
• Evitar exceso de madurez
• Fermentar hasta rastros de azúcar
• Corregir acidez
• No tener vasijas mermas
• Cuidar la limpieza e higiene de la bodega y del personal
l Acetato de etilo
Acompaña siempre al aumento de acidez volátil y es el responsable de la
acescencia del vino.
l Sudor a caballo
Presencia de compuestos químicos denominados fenoles volátiles originados
por el accionar de microorganismos indeseables (levadura brettanomyces).
¿Cómo se perciben en el vino?
• Turbidez.
• Particular y penetrante olor que recuerda el sudor de caballo, perro mojado.
• Gusto bituminoso graso animal. También farmacéutico y agrio.

43

�¿Cómo prevenir?
• Limpieza frecente y a fondo
• Evitar la elaboración de uvas muy maduras.
• Evitar maceraciones prefermentativas a alta temperatura.
• Eliminmar el uso de barricas infectadas
• No mezclar con vinos infectados
• Uso recomendado de metabisulfito de potasio
• El espacio de aire de las vasijas con vino debe mantenerse lo más bajo posible
• Embotellado: estéril o azufrado suficiente.

Legislación
l Documentación a presentar para inscribirse
1. Formulario de inscripción para elaboradores de vino casero: original y dos
copias.
2. Documento de identidad: una fotocopia .
3. Etiqueta que identificará al producto: un ejemplar pegado en una hoja. Esta
inscripción es inmediata. Una vez que presente los papeles recibirá un certificado de inscripción llenado y firmado por autoridades del instituto nacional
de vitivinicultura.

l Corcho mohoso, humedad
l Documentación a presentar para elaborar
Origen: Uso de tapones de corcho con presencia de hongos, combinado a la
aplicación de compuestos colorados de limpieza y desinfección, así como con
el uso de barnices poliuretanitos para revestir superficies de madera del local
de elaboración. Esto da lugar a la formación de una familia de compuestos
químicos denominados anisoles.
¿Cómo se percibe?
Recuerda a moho, cartón húmedo.
¿Cómo se previene?
• Impedir que los tapones de corcho estén expuestos a elevada humedad,
implica proliferación de mohos.
• Evitar el tratamiento con productos clorados en bodega.
• Evitar materiales que pudieran haber sido tratados con productos clorados.
• Productos fitosanitarios (clorofenol), insecticidas y pesticidas pueden degradarse hasta anisoles.
• Evitar barnizar las maderas del local de elaboración
• Efectuar controles habituales en los lotes de tapones.
• Utilizar tapones sintéticos o cápsulas a rosca

44

Nota solicitando permiso de elaboración: original y copia. Esta nota debe presentarse con cinco (5) días de anticipación y en la misma se indicará:
• Día de inicio de la cosecha
• Cantidad de uva aproximada que ocupará
• Cantidad aproximada de litros a elaborar
• Origen de la uva. Sí es posible acompañar el número de inscripción del viñedo ante el instituto nacional de vitivinicultura
• Fecha aproximada de finalización.
Máximo que se puede elaborar: 4.000 litros.
En esta instancia se le entregará la planilla anual para asentar el resumen de
elaboración y el volumen del vino analizado.
l Trámite a realizar para obtener el analisis del vino casero
Nota comunicando la finalización de la elaboración: original y copia. Inspectores
del instituto nacional de vitivinicultura se presentarán en el domicilio y extraerán
las muestras de cada tipo de vino, a los fines de obtener los análisis de libre
circulación, y le entregarán copias de las actas de extracción de muestras.

45

�l Trámite a realizar para obtener las fajas de seguridad
(estampillas)
1. Concurrir a la delegación del i.n.v. (el elaborador o su apoderado especial)
de su jurisdicción, con los duplicados de las actas de extracción de muestras y requerir los resultados analíticos.
2. Obtenidos los análisis, presentar la “planilla anual para asentar el resumen
de elaboración y el volumen de vino analizado”.
3. Se le hará llenar la solicitud de fajas de se-guridad para vino casero: original
y copia.
4. El elaborador recibirá las “fajas de seguridad” para cubrir la totalidad de los
litros de los análisis de acuerdo a los envases (botellas o damajuanas) y su
capacidad.
l Comercialización
1. Sólo se permiten botellas y damajuanas de vidrio.
2. Los envases deben estar identificados con etiquetas.
Datos de la etiqueta:
• nombre del elaborador.
• ubicación del establecimiento.
• número de inscripción ante el i.n.v.
• denominación del producto (vino casero blanco, rosado o tinto).
• opcional: capacidad del envase, nombre o marca comercial.
Nota: no se permite identificar al vino casero como varietal, por ejemplo “bonarda”, “malbec”, etc. Sólo se admite: vino casero blanco, rosado o tinto.

46

Bibliografía
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i.n.v.–Iram. Junio 2005.
• Guía para la aplicación de buenas prácticas de manufactura-Guía para la
aplicación de análisis de peligros y puntos críticos de control (norma iram
14104:2001)-Bodegas. Publicación Sagpya-inv-iram. Junio 2005.
• Resolución nº 080/96 Mercosur “Elaboración de alimentos” y Capítulo ii del
Código Alimentario Argentino (c.a.a.). Condiciones generales de las fábricas y
comercios de alimentos.
• Quini, Claudia I. Programa de capacitación del i.n.v. a elaboradores de vino
casero de Lavalle.
• Guiñazú., Raúl H. Tecnología de higiene y sanitización preventiva en la industria
vitivinícola. Programa de capacitación a pequeños y medianos productores vitivinícolas. Resolución i.n.v. Nº a.73/2009.
• Guiñazú, Raúl H. Tecnología de higiene y sanitización preventiva en bodega.
Fondo editorial Universidad Católica de Cuyo. Evisan 2009. Págs. 39 a 74. Año
2010.
• Alturria, Laura V.; Antoniolli, Ester R.; Ceresa, Alejandro M.; Solsona, Juan E.;
Winter, Patricia. Elaboración de vinos: defectos en el proceso que originan costos de no calidad. Rev. Fca Uncuyo. Tomo xl. N° 1. Año 2008. Págs. 1-16.
• D’Aquino, Miguel; Rezk, Roberto. Desinfección: desinfectantes, desinfestantes,
limpieza. Editorial Eudeba. 1995.
• Capacitación sobre buenas prácticas de manufactura en bodega. Convenio
i.n.v. - inti
• Cramer, Michael M. Food Plant Sanitation: Design, maintenance and good manufacturing practices.
• Pascal Ribéreau-Gayon, Yves Glories, Alain Maujean y Dennis Dubourdieu. Tratado de Enología. 2° Volumen: Química del Vino, Estabilización y Tratamientos.
Editorial Hemisferio Sur. Año 2003.

47

�Elaboración casera
de destilado
de orujo (grapa)
La destilación
l Es la operación de separar, mediante vaporización y recondensación, los diferentes componentes líquidos, sólidos disueltos en liquido o gases licuados
de una mezcla, aprovechando los diferentes puntos de ebullición de cada una
de las sustancias, ya que cada sustancia pura tiene un punto de ebullición
diferente. El agua se evapora a 100ºC -bajo una presión de 1 atmósfera (atm)mientras que el alcohol etílico lo hace a 78,4ºC, bajo una presión de 1 atm.
l A nivel de laboratorio la destilación se lleva a cabo en un balón o matraz de
fondo esférico, donde se calienta la mezcla, los vapores que se desprenden
por el calentamiento son conducidos hasta el condensador, donde a través
de una contra-corriente de líquido refrigerante (generalmente agua fría) estos
vapores se condensan y son recogidos en otro balón, el cual puede o no estar
conectado a un sistema de vacío que ayuda a destilar a mayor velocidad.

48

49

�l Como el agua y el alcohol etílico son líquidos que se mezclan perfectamente
en distintas proporciones, cuando se evapora el alcohol produce un arrastre de
agua. El rectificador es un accesorio con gran superficie de contacto que se coloca en la parte superior del capitel con el objeto de evitar, en parte, el arrastre
de vapor de agua, ya que el mismo es refrigerado por agua fría o simplemente
por el aire que lo rodea.

Esquema de un destilador de laboratorio
Termómetro

Salida de refrigerante

rectificador

Entrada de refrigerante

Evaporación
Condensador

Agua
Recepción de condensados
Lenteja
rectificadora
o desflamador

Calentador

l A mayor escala, semi-industrial o industrial, para destilar se utilizan los alambiques, donde el principio es el mismo. En este caso el calentador es una caldera.

Juntas hidráulicas
para reibir las
condensaciones
(el sello es con
agua o con harina)

Partes del alambique (simple y discontinuo)

Capitel
o capacete

Cuello de cisne
Refrigerante

Caldera
o pota

Serpentín

Flema

50

Sistema de calentamiento
Puede ser por fuego directo o por calentamiento indirecto.
l Fuego directo
Se calienta la caldera directamente en su base con un mechero. Para evitar calentamientos localizados del orujo y evitar la formación de un compuesto tóxico
llamado furfural, se coloca una plancha de cobre perforado o una reja metálica
sobre el fondo de la caldera, esto impide que las materias sólidas estén en
contacto con el fondo y se quemen.

51

�Diagrama de sistema de calentamiento
FUEGO DIRECTO
(después de agregar agua al orujo)

Mayor cantidad
de furfural

Caramelizaciones

INDIRECTO

Vapor

Baño de María

Serpentín
sumergido
en el seno
del líquido a
destilar

Evita golpes
de fuego

l Fuego INdirecto
Recalentamientos locales

Baño de María
Los orujos son colocados en un cesto metálico en la caldera o en una segunda caldera que se sumerge en el
agua de la primera.

Características del alambique
calentamiento con vapor
En este caso el calentamiento lo realiza una corriente de vapor de agua
que se conduce por una cañería que
entra y sale por la base de la caldera
(ver imagen).
En este caso también se esta aprovechando la tapa de la caldera (capitel)
como rectificador ya que se esta vertiendo agua fría del condensador.

52

l Forma de la caldera: La forma redonda o de pera ha resultado ideal
porque el calor se distribuye de manera rápida y homogénea y el material no se
quema tan fácil en una esfera como en un recipiente de base llana.
l Temperatura: Es interesante que el alambique esté equipado con un termómetro para separar bien la “cabeza” del “corazón” o destilado principal, ya
que aquella contiene impurezas y sustancias tóxicas.
l Materiales:
• El cobre es lo ideal en caldera, columna, capitel, cuello de cisne (o trompa de

53

�elefante) y condensador. Debido a su alta conductividad,
el cobre impide que la masa macerada se queme, ya que
distribuye el calor de manera rápida y uniforme. Además
el cobre resiste a los ácidos de la uva y del vino. Absorbe el ácido sulfhídrico y actúa como catalizador (los
alambiques nuevos pueden ceder malos sabores debido
a impurezas en el cobre, hasta que se forme una capa
protectora)
• El acero inoxidable puede usarse en el condensador,
pero hay alambiques que son todo de este material. Pero
aparecen malos sabores entre ellos formación de SH2.
• El vidrio se utiliza en laboratorios para experimentos.

Tipos de aparatos para destilar

l ACCESORIOS
Entre los accesorios de los alambiques podemos nombrar: el rectificador, descarga basculante para facilitar el vaciado del orujo, termómetro en la caldera,
descarga lateral del orujo y alcohómetro conectado al condensador.

Rectificador				

Descarga basculante - Termómetro

l ALAMBIQUES
Los alambiques más comunes son los de forma de pera, como se muestra en
la imagen más abajo.

Alcohómetro a la salida del condensador

Alambique pera

54

Salida de producto total 			

55

�l LA ALQUITARA
Es similar al alambique con la diferencia de que el condensador de vapores se
encuentra arriba del capacete y no al costado de este.
Su rendimiento es menor al del alambique.

Capacete

Los vapores producidos se
expansionan en el condensador
y se condensan por efecto del
agua de refrigeración, saliendo el
destilado a través del pico.
Es sin dudas el sistema más lento y
de menor rendimiento.

Conservación de los orujos
l Se colocan en capas regulares, fuertemente presionadas para extraer el aire y se las suele cubrir,
al final, con una capa de arena para permitir la
salida de CO2 y no permitir el ingreso de aire.
Si el orujo es expuesto al aire:
• Se producen oxidaciones que transforman el
alcohol en ácido acético.
• Se produce evaporación del alcohol contenido en el orujo.

Proceso de elaboración
1 Colocación de la base metálica de cobre perforada.

Materia prima

2 Se separa el raspón dejando sólo el orujo (despalillamiento), para conseguir
una mejor circulación de los vapores en la masa del orujo y evitar el metilico.
3 Carga de la caldera con 10-20 % de agua.

l La materia prima son los orujos que salen del prensado en la elaboración del
vino tinto, a los cuales se les agrega agua. El peso de los orujos es el 10 al 15
% de la vendimia despalillada, cuya composición aproximada es la siguiente:
• 50 a 70 % agua
• 3 a 6 % de alcohol
• Materias celulósicas, nitrogenadas, materias grasas, materias minerales y diversas materias solubles.

56

4 Encendido del fuego.
5 Mientras se calienta el agua se extraen los orujos
de los recipientes de conservación y se colocan
en la caldera. Se prepara el engrudo (mezcla
una parte de harina de trigo por 5 o 6 partes de
agua fría)

57

�6 Se coloca el capacete
con el cuello de cisne,
sellando las uniones
con agua (si posee
depósito) o masa de
harina.

7 Llenado del depósito de refrigeración.
Es importante mantener el agua de refrigeración a temperaturas próximas a los 18-20 ºC.
Temperaturas bajas provocan condensaciones rápidas que dan lugar a destilados duros
; mientras que, temperaturas altas provocan
condensaciones lentas que dan lugar a la pérdida de componentes volátiles favorables.

8 Una vez iniciada la salida del destilado, se ha
de procurar mantener un ritmo lento y uniforme, regulando adecuadamente el
aporte de calor.9- Medir con alcohómetro las graduaciones de salida, para separar correctamente, cabezas, corazones y colas.
• Al comienzo de la destilación: Cabezas (compuestos más volátiles que el
alcohol). (&gt; 70% alc)
• PE próximos al alcohol: corazón o medios. (entre el 70% y el 45% alc)
• PE superior al alcohol ordinario, al final de la destilación: colas (&lt;45% alc.)
La destilación se detiene cuando el alcohómetro indica 0º.

Composición de la flema o producto de la destilación
l Entre los componentes más importantes podemos nombrar:
• Alcohol
• Agua
• Aldehidos
• Ésteres
• Ácidos
• Alcoholes superiores
• Aceites esenciales
l Clasificación según el origen:
De la materia prima:
• aromas esenciales (cabeza y medio)
• ácidos (algunos productos de cola)
De la fermentación:
• alcohol (medio de la destilación)
• glicerina (producto de cola)
• alcoholes superiores o aceite de fusel(producto de cola)
• ácido succinico
• aldehidos (salen en la cabeza)
• ésteres (salen en la cabeza y el corazón)
De la destilación:
• principalmente furfural
(concecuencia del calor)
(producto de cola)

9 Limpieza y nueva carga del primer calderín.
La calidad del aguardiente de orujo dependerá de:
• Calidad del orujo.

58

59

�• Conservación del orujo.
• Método y equipo utilizado.
• Manejo de conducción de la destilación.

Riesgos en la elaboración del destilado de orujo
l El metanol o alcohol metílico es un componente del aguardiente de orujo que
puede producir intoxicación, si se encuentra en una concentración que supere
el límite de 1 mililitro/ litro.
l El alcohol metílico se absorbe por todas las vías (oral, dérmica y respiratoria),
l También durante la elaboración puede intoxicar al destilador.
l El daño que produce el metanol se manifiesta en disminución de la agudeza
visual, ceguera y finalmente la muerte.
l El metanol actúa dirigiéndose al hígado, donde primero se transforma en formaldehído que actúa sobre el ADN y después se convierte en ácido fórmico
que ataca al nervio óptico, le desintegra las proteínas que forman la mielina y
también destruye la retina.
l Otro componente tóxico es el furfural, que no debe superar una concentración
de 40 miligramos/ litro de alcohol anhidro en el aguardiente de orujo.
l Actúa sobre el sistema digestivo, el sistema respiratorio y el sistema nervioso.
l Por eso se debe evitar las temperaturas excesivas, y evitar poner sarmientos en
el alambique.

Intoxicación aguda por metanol o alcohol metílico
l La vía más frecuente de absorción es la digestiva. La dosis letal varía entre 20 y 100
ml. La muerte por metanol va siempre precedida de ceguera. Se sabe que incluso
15 ml de metanol han causado ceguera y el responsable de ello es el formaldehído.

60

Forman leve: sensación nauseosa, molestias epigástricas y cefaleas. Si el
tiempo de absorción es de algunas horas se presenta visión borrosa.
Forma moderada:se producen vómitos. Hay taquicardia y depresión del sistema nervioso central. Si se produce el cuadro de embriaguez, es poco intenso
y corto en su duración. La piel está fría y sudorosa, la visión es borrosa y hay
aumento de la frecuencia respiratoria.
Forma grave: el paciente está en coma y presenta acidosis metabólica. La respiración es superficial y rápida. El color de la piel y las mucosas es francarnente
azuladas. Las dificultades para respirar pueden llegar al edema agudo de pulmón. La orina y el aliento huelen a formaldehído. Se presenta edema cerebral;
coma y a veces convulsiones. Las intoxicaciones graves presentan insuficiencia
renal aguda.

Intoxicación crónica
l La exposición crónica al metanol, fundamentalmente por vía respiratoria, produce alteraciones mucosas en las vías respiratorias superiores y en la conjuntiva.
Si la cantidad absorbida es suficientemente alta, pueden producirse trastornos
de la visión que oscilan desde la pérdida de la agudeza visual hasta la ceguera.
l Hay un período de latencia asintomático de 8 a 36 hs. antes de que surjan los
síntomas de la intoxicación.
l Si el sujeto bebió etanol simultáneamente en volúmenes suficientes, puede retrasarse en grado extraordinario y a veces, abortarse la aparición de signos y
síntomas de intoxicación por metanol. En tales casos, es notoria la intoxicación
por etanol y quizás no se sospeche que el sujeto ingirió metanol.
l El alcohol etílico compite con el alcohol metílico por la enzima alcohol deshidrogenasa, teniendo el primero mucha mayor afinidad por la enzima. De esta
manera, el metanol se desvía de su ruta metabólica y no se biotransforma a
formaldehído y ácido fórmico, responsables de su toxicidad.

61

�l Por los motivos mencionados, se utiliza etanol (alcohol puro) diluido en agua o en
alguna bebida gaseosa para administración oral o soluciones adecuadas para
administración intravenosa como tratamiento en una intoxicación con metanol.

Límites del aguardiente de orujo
según el Código Alimentario Argentino
l Etanol: 35,0 a 65,0 % v/v.;
l Coeficiente de congéneres: 0,65 a 5,00 g/l; (sustancias volátiles totales o no
alcohol: aldehídos, ácidos, esteres, furfural, alcoholes superiores.)
l Metanol: hasta 0,79 g/l, es decir 1 ml/l.
l Furfural: hasta 0,040 g/l de alcohol anhidro.
l Alcohol amílico e isopropílico: no detectables.
l Benceno: no detectable.

Recomendaciones
l Tratar de destilar el orujo apenas se descube el vino. Mientras más tiempo pase,
más aumentará la proporción de alcohol metílico hasta el límite bromatológico
de 1 mililitro/litro. Observación de hasta 9,6 ml/l.
l No usar el orujo cuando han transcurrido más de 90 días desde el descube
hasta la destilación.
l Analizar las muestras antes de consumirlas.
l No prensar demasiado el orujo. Aumenta el metanol en el destilado.
l Usar en su caso una prensa neumática. No una superprensa y menos una hidráulica.
l No acercar demasiado el orujo a la llama.
l Ubicar una parrilla metálica en el alambique. Evitará la formación de una sustancia tóxica llamada furfural.

62

l Evitar poner sarmientos o paja entre el orujo y el fondo del alambique. Alcohol
metílico puede desprenderse de la madera.
l Trabajar a baño maría, regulando la temperatura y la cantidad de calor aportada.
l Evitar oler la primera fracción del destilado (cabeza). Volumen aprox. 10% del
total a destilar.
l Reemplazar el olfato por el alcohómetro.
l La cabeza sale con 80 (86) grados de etanol y va bajando. Cuando llega a 70
grados empieza el corazón.
l A los 45 grados de alcohol empieza la cola.
l Destilar hasta agotar los orujos, pero la cola se separa.
l Estos límites deben ser experimentados por el destilador, oliendo por última
vez, hasta que usando el alcohómetro ya no sea necesario oler.
l Usar una probeta de ¼ litro, con entrada y salida para que flote el alcohómetro.
Leer en forma continua.
l El destilado debe entrar a la probeta por el tubito inferior y se recibe por el tubito
superior.
l Solución propuesta: recibir el destilado en 10 fracciones.
1 “cabeza”
7 siguientes “corazón”
2 últimas “cola”
l Etiquetar numerándolas, mandarlas al laboratorio y cuando se tengan los resultados, recién probarlas.
l Sólo consumir lo que esté apto.
l Se elimina la cabeza y las dos colas, y se aprovechan las 7 fracciones que son
corazón.
l Con la práctica ya se mandará sólo lo que sea corazón.
l El resto se descarta sin olerlo ni saborearlo y por supuesto sin consumirlo.

63

�Conclusiones
l
l
l
l
l

Controlar metanol es función de la presión y del tiempo
Controlar furfural es función de la temperatura
Reemplazar el olfato por el alcohómetro
Reemplazar el olfato y el gusto por el fraccionamiento
Probar y consumir después del análisis de laboratorio

Bibliografía
•
•
•
•

64

J. M. Xandri. Elaboración de aguardientes simples, compuestos y licores.
Experiencias realizadas entre elaboradores y el INV
www.alambiques.com
Enciclopedia Wikipedia.

�Poda de la vid

La Poda se define como la remoción de sarmientos, brazos y otras partes vivas
de la planta.

Objetivos
1 Establecer y mantener a la planta en una forma tal que facilite el manejo del
viñedo.
2 Mantener o aumentar la producción en calidad y cantidad.
3 Seleccionar yemas que produzcan brotes fructíferos.
4 Regular el número de brotes y por ende el número y tamaño de los racimos
5 Equilibrar la producción de uva (carga) con la de madera.
6 Evitar el ataque de enfermedades criptogámicas (peronóspora, oidio, botritis).
7 Facilitar la tarea de cosecha.

66

67

�Época de poda
l Se considera generalmente que no hay que podar antes de las heladas tempranas, pero la realidad es que se puede empezar a podar cuando las hojas están
completamente amarillas o caen; es decir cuando ya no fotosintetizan. Por lo
tanto se puede podar desde la caída de las hojas hasta el estado de yemas
hinchadas (antes que se inicie el movimiento de savia).
l La poda temprana (antes de la senescencia de las hojas) retarda la brotación,
pero afecta el almacenamiento de carbohidratos en las zonas leñosas.
l La poda tardía (poco antes de la brotación o cuando las yemas recién han
brotado) puede retrazar la brotación durante varios días aún semanas. Esta
estrategia puede usarse para a las heladas tardías.

Principios de la poda (A. J. Winkler)
1 La poda tiene efecto depresivo sobre el crecimiento: la remoción de
la parte viviente vegetativa en cualquier época, disminuye la capacidad
productiva de la vid. De esta forma
la poda tiene dos efectos pronunciados: concentra las actividades
de la vid en las partes que se dejan
a la planta, y disminuye la capacidad total. La poda correcta consiste en conseguir el primer efecto en el grado
requerido y al mismo tiempo reducir el segundo efecto tanto como sea posible.
2 La producción de la cosecha deprime la capacidad de la vid: las vides con una
cosecha muy pesada, crecen menos vigorosamente que las vides con una cosecha ligera y también, las vides que dan de más o se sobrecargan en un año,
con toda probabilidad al año siguiente darán una cosecha menor.

68

3 El vigor de los brotes varía inversamente con el número de estos y la cantidad
de cosecha: mientras más pocos sean los brotes que se permite desarrollar y
más pequeña sea la cosecha, más vigorosamente crecerá el brote.
4 La capacidad de una vid varía directamente con el número de brotes que se
desarrollen: el área fotosintética total y no el ritmo de elongación o alargamiento
de los brotes determina la capacidad.
5 La capacidad de fructificación de las yemas varía inversamente con el vigor
de sus brotes, dentro de ciertos límites: la fructificación de las yemas aumenta con el aumento del vigor hasta un cierto punto, donde a partir de allí todo
aumento de vigor se traduce en una disminución de la fertilidad de las yemas.
Por lo tanto toda práctica que aumente el vigor favorece la fructificación, pero
hasta cierto límite.
6 Un sarmiento, un brazo a una planta de vid grandes, pueden producir más que
un ejemplar de ellos pequeños y, por lo tanto deben llevar más yemas frutales.
7 Una determinada vid en una determinada estación puede nutrirse adecuadamente madurar únicamente a una cierta cantidad de frutos y su capacidad está
limitada por su historia previa y su ambiente.
Las condiciones de una buena nutrición de la vid, un crecimiento moderado de
los brotes y cosechas normales, favorecen tanto a la maduración temprana de
los brotes como a la formación de abundante yemas frutales.
La longitud de los entrenudos es otro índice de crecimiento que nos da una idea
de la fertilidad de las yemas.
El hecho que un sarmiento tenga entrenudo de longitud normal, cuando otras
condiciones son favorables, indica un buen desarrollo de la yema y una madura
condición de su madera

69

�Consideraciones antes de podar

20 yemas y de base ancha (aproximadamente 1 cm. de diámetro) y forma cónica. Además 0,7 diámetro en el séptimo nudo.

1 variación de la fertilidad de las yemas a lo largo del sarmiento
4 Cuando hay exceso de vigor los sarmientos son más largos, sus entrenudos
son largos y se tornan aplanados y generalmente no brotan bien, por lo que no
se deben elegir como elementos de poda.

2,5
2

5 Se debe tratar de distribuir la carga de manera que los futuros brotes puedan recibir adecuadamente la luz del sol para que así las yemas se transformen en frutales.

1,5

6 Se debe tener también presente la sanidad de las plantas, ya que plantas peronosporadas dan mala brotación de yemas. No obstante la mala brotación puede ser a
causa de otros factores como: heladas tardías, problemas de suelo, mala nutrición,
mal manejo de poda (exceso de sombra), falta de vigor, deficiencia de agua, etc.

1
0,5
0
1

2

3

4

5

6

cargador
Rango o posición de los brotes

7

8

1

2

pitón

C. Renaud. ITV, France.

Número de racimos por brote

fertilidad de la
yema franca

Normalmente la fertilidad de la yema franca aumenta hasta el 5º al 8º nudo para caer
después de este.

2 Se debe observar como respondió la planta a la poda del año anterior.
l Riqueza de la poda del año anterior (Nº total de yemas francas dejadas por
planta).
l Número de sarmientos producidos (porcentaje de brotación).
l Calidad de sarmientos (puntos 3 y 4).
l Número de racimos producidos.
3 Observar el largo de los sarmientos que deben ser de 1, a 1,50 m. Con 16 a

70

7 En parral conviene llevar la poda arriba (con los sarmientos en el plano horizontal)
para tener mejor insolación lo que redunda en mayor fructificación. Además los racimos tienen mejor aireación menos humedad evitando las condiciones favorables
para el ataque de enfermedades como peronóspora, podredumbre y oidio.
8 Tanto en espaldero como en parral debemos tener en cuenta la distribución
uniforme de la carga que facilite el resto de las tareas. Además un pitón generalmente es un elemento de carga más seguro pero absorbe más nutrientes y
deprime la planta si no está suficientemente fertilizada.
9 Todos los cortes mayores a 2,5 cm. de diámetro deben ser pintados con pintura
al látex + un fungicida (benlate, oxicloruro de cobre) para evitar el ingreso del
agente causante de la enfermedad llamada Hoja de Malvón.
10 La vid es una liana, por ello los brotes de las yemas terminales de sarmientos colocados verticalmente crecen con mayor vigor ( acrotonía ). Para tener un desarrollo de brotes más uniformes es aconsejable arquear suavemente los sarmientos.

71

�Elementos de la poda
l Nos referimos, básicamente a
dos: el pitón y el cargador.
Pitón: consta de una, dos y
hasta tres yemas. Su función es
mixta es decir que cumple con
la provisión de madera de reemplazo para el período próximo y
además es una unidad de carga.
Cargador: tiene un número
de yemas que puede ir de 4 a
10 – 12 y raras veces más. Su función es la de ser un elemento productivo.

Yemas
Estos órganos de la planta, en forma de cono, están ubicados en el nudo del sarmiento junto al pecíolo de la hoja. Normalmente se observa una sola unidad, sin
embargo, siempre son dos visibles a simple vista, yemas principal y yema pronta.
l Yema Principal
Que es la más voluminosa y brota solo en la primavera siguiente a su formación.
l Yema Pronta
Más pequeña, que puede desarrollarse generalmente el mismo año de su formación, dando lugar a un brote denominado feminela o nieto.
l Yemas Casqueras
Son las que se encuentran en la proximidad de la unión del sarmiento con la
madera más vieja, formando una especie de corona. De estas saldrán los posibles chupones

72

Riquezas
Está referida a la cantidad de yemas principales dejadas en la
poda, independientemente del tipo
que se realiza. Se puede referir, generalmente, al número de yemas
por metro lineal o por hectárea.
Así tendremos poda rica (80.000
a 100.000 yemas), mediana ( de
50.000 a 80.000) y pobre (menos
de 50.000 yemas)Una poda rica
puede ser larga o corta, dependiendo si las yemas dejadas están en elementos
largos (cargadores) o cortos (pitones). Es decir el concepto de riqueza de la
poda es independiente del largo de los elementos.

Tipos de poda
Si bien resulta más común esta definición de los frutales en vid, también podemos hablar de poda de formación y de fructificación.
l Poda de Formación
Esta dirigida a dar a la planta una forma de acuerdo con el sistema de conducción elegido. Puede decirse que el objetivo aquí es que la planta alcance lo más
rápido posible el plano de producción o fructificación.
l Poda de Fructificación
Está orientada a lograr producciones regulares y constantes sin perder la forma
original de la planta tendiendo a que el cultivo sea rentable y sostenible en el
tiempo.

73

�l Poda de Formación
Si se comienza con un barbecho después de colocarlo lo
común es dejar dos yemas del
sarmiento de mejor calidad que
este traiga. Cuando se inicia la
brotación y las primeras dos o
tres hojas se han desplegado,
se elige uno de los brotes, y se
conduce de forma tal que los
más pronto posible llegue al
plano de producción. Mientras
antes suceda esto es mucho mejor. Si se ha elegido como sistema de conducción el llamado guyot (pitón y cargador), el brote podrá despuntarse
al llegar al primer alambre de un espaldero o al emparrillado de un parral.
Esto se realiza, siempre y cuando se produzca temprano (fines de diciembre, primera quincena de enero), de forma tal que las feminelas tengan
tiempo de crecer y agostar (madurar) bien en esa temporada y la primera
helada los encuentre en condiciones adecuadas. De no ser así se produce
lo que conocemos como sarmientos pasmados. Esas dos feminelas bien
maduras, serán los futuros brazos del sistema. Si se decidió realizar una
poda en cordón de pitones, el brote elegido se conduce lo más vertical
posible de forma de alentar su crecimiento rápido cuando pasó el primer
alambre o la cruz del parral y se estima que su largo es cercano al del
futuro brazo, se despunta y se acuesta sobre el alambre. De esta forma
se detiene el crecimiento (dominancia apical) y las yemas prontas darán
origen a muchas feminelas que posteriormente serán los pitones de cordón. En este caso son válidas las mismas consideraciones hechas más
arriba. Todas las feminelas que nazcan y no vayan a ser utilizadas, podrán
eliminarse o pellizcar su extremo.
• Si el brote no origina feminelas tempranas, se podará en el invierno, dejando 2 o 3 yemas a la altura elegida y eliminando el resto. Puede no des-

74

yemarse y esperar la brotación de forma de eliminar los brotes no deseados. Aunque resulte difícil y a veces agobiante eliminar las yemas, debe
preferirse, ya que si se espera el nacimiento de los brotes, generalmente
su crecimiento supera en rapidez a la eliminación de los inútiles por parte
del viticultor.
• Si se emplean alambres o hilos plásticos para conducir el brote en forma
vertical, deberá tomarse la precaución de atarlos por encima de la última
yema dejada, de forma de evitar el estrangulamiento del sarmiento.

l Poda de fructificación
Bajo este término queremos
abarcar todas las podas que
siguen a la de formación para
realizarla adecuadamente daremos a continuación algunos
conceptos:
Poda equilibrada: Es aquella
que permite dejar el número
de yemas compatibles con el
vigor de la planta, repartidas
en elementos (pitón y cargador) en número y longitud adecuados. El número de yemas es lo que se
conoce como carga. Una carga excesiva lleva aparejada una cosecha desproporcionada a la superficie foliar perjudicando su madurez y calidad. Una
carga insuficiente, lleva implícito un vigor excesivo de los brotes que también va en contra de la calidad y atrasa la maduración. Además del largo de
brotes un viñedo equilibrado debe dar aproximadamente un kilogramo de
sarmiento de poda, por cada 10 kilogramos de uva de la cosecha anterior.

75

�Elección de los elementos de poda
Deben preferirse sarmientos maduros y sanos. Las yemas deben ser globosas
y redondeadas. No se debe podar sobre yemas de sección triangular y de punta marcada. En caso de sarmientos con daño de granizo deben privilegiarse
las yemas formadas en primer término en la temporada anterior, que son las
primeras de abajo hacia arriba. Esto quiere decir que salvo excepciones será
conveniente dejar un buen número de pitones.

Bibliografía
• E. Tassie y B. Freedman (traducido por Ing. Agr. José Rodríguez). Poda de la vid.
• Ing. Agr. Jorge Nazrala. Poda de la vid..
• Ing. Agr. Sergio R. Ramírez. Poda de la vid.
• Luis Hidalgo. Tratado de Viticultura general.

Ejecución de los cortes
Las tijeras deberán estar bien afiladas y los cortes realizarse un poco por encima de la yema y no al ras de ésta, de forma de evitar que el trozo de madera
que se seca interrumpa la comunicación de la yema con la madera lo que puede provocar su muerte.
Los cortes sobre las yemas deben realizarse a bisel en sentido contrario al de
las yemas para que cuando llueva el agua no escurra hacia la yema.

76

77

�Fertilización en vid

Se fertiliza para
l Alimentar la cosecha actual.
l Reponer los nutrientes que ha consumido la vid durante el ciclo
productivo.
l Crear reservas en las raíces, en el tronco, en los brazos y en los
sarmientos para enfrentar un ciclo productivo.
l Alimentar las yemas fructíferas que determinan la cosecha del año
siguiente.
l Aportar al suelo los elementos que se encuentran en niveles deficientes.

78

79

�Factores que influyen en la fertilización
l SUELO: Es de fundamental importancia, pues la nutrición del viñedo depende
de su textura, estructura y fertilidad. Suelos arenosos facilitan pérdidas por percolación o lixiviación del nitrógeno, calcio y magnesio, mientras que los arcillosos retienen el fósforo y el potasio.
El ph del suelo tiene incidencia en la absorción de los distintos elementos. El
nitrógeno es fácilmente absorbido a ph neutro. El fósforo, potasio, calcio, azufre y magnesio son absorbidos a ph ligeramente alcalino. El hierro, manganeso,
boro, cobre y zinc son fácilmente absorbidos a ph ácido.
l CLIMA: La absorción de los elementos por la planta depende de la temperatura, régimen de lluvias, luminosidad, etc., factores que inciden directamente
sobre el ritmo de asimilación de los elementos nutritivos y de su transformación
en compuestos orgánicos.
l MOVILIDAD DE LOS ELEMENTOS: Determina la forma y época de aplicación
de los fertilizantes. Hay elementos sumamente móviles como los nitratos y otros
de escasa movilidad –como el fósforo, potasio, calcio y magnesio– que obligan
a hacer aplicaciones tempranas y localizadas.
l EDAD DEL VIÑEDO: Las necesidades de los elementos fertilizantes varía con
la edad de las cepas. Las jóvenes necesitan más nitrógeno y fósforo que las de
mediana edad. En una planta en plena producción las exigencias de potasio
son mayores.

Tipos de abonados
l ABONADO DE FONDO: Se hace en el hoyo de plantación, con el objeto de
crear una reserva de fósforo o potasio a nivel radicular dada su difícil movilidad en el suelo.

80

l ABONADO DE restitución: La cosecha, la madera de constitución de la
cepa precisan importantes cantidades de elementos fertilizantes que, juntamente con las pérdidas del suelo, son necesarias restituir para mantener un
nivel adecuado de producción.

¿Cuánto fertilizar?
l La VID : por cada 100 qq/ha extrae:
Nitrógeno : (N) 70 Kg
Fósforo: (P) 8,7 Kg
Potasio: (K) 75 Kg
Ejemplo:

.Espaldero de 200 qq/ha a 2,5 x 1,5 m
100 qq/ha.............70 kg Nitrógeno
200 qq/ha.............X

	X= 200 x 70 = 140kg Nitrógeno/ha
100

¿Cuándo fertilizar?
CUÁNDO FERTILIZAR CON NITRÓGENO
		
		
		
ALTO VIGOR
MEDIO VIGOR
BAJO VIGOR

PERIODO	
PERIODO	
BROTACIÓN
cuaje
FLORACIÓN	ENVERO	

PERIODO
POS
COSECHA

0

0%

40%

0%

0%

40%

30%

30%

40%

81

�CUÁNDO FERTILIZAR CON NITRÓGENO
		
		
		
ALTO VIGOR
MEDIO VIGOR
BAJO VIGOR

PERIODO	
PERIODO	
BROTACIÓN
cuaje
FLORACIÓN	ENVERO	

		 CUÁNDO FERTILIZAR CON potasio
PERIODO
POS
COSECHA

0

0%

40%

0%

0%

40%

30%

30%

40%

		 BROTACIÓN FLORACIÓN CUAJE	ENVERO	MADUREZ	 COSECHA

								
		

		

Fertilización Potásica

FERTILIZANTES NITROGENADOS

FERTILIZANTE	

CONTENIDO N (%)	EQUIVALENTE DE ACIDEZ

	Urea
		
LARGO DEL BROTE	
EXTREMO CON
CRECIMIENTO	
ACTIVO

BAJO VIGOR	MEDIO VIGOR	

CAÍDA
DE HOJAS

46

- 1,8

ALTO VIGOR

Sulfato de Amonio

21

- 5,35

30 a 60 cm

80 a 120 cm

+ 120 cm

Nitrato de Potasio

13

+2

Nada después
de la floración

Nada después
del envero

Presente después
de la maduración

Nitrato de Amonio

33,5

- 1,8

Sulfonitrato de Amonio

26

- 3,5

LARGO CON
ENTRENUDOS

Menos de 5 cm

6 – 8 cm

+ 10 cm

DIÁMETRO DE LA
BASE DEL BROTE	

Menos de 1 cm

1 – 1,5 cm

+ 2 cm

Fertilizantes nitrogenados
		 CUÁNDO FERTILIZAR CON FÓSFORO
PERIODO BROTACIÓN
PERIODO cuaje
FLORACIÓN	ENVERO	

PERIODO POS
COSECHA

		
LÍQUIDOS
LÍQUIDOS
		RIEGO POR GOTEO	RIEGO POR GOTEO
SÓLIDOS INCORPORADOS 		
AL SUELO		

82

SÓLIDOS INCORPORADOS
AL SUELO

El nitrógeno es el principal elemento rector del desarrollo y crecimiento de la
vid, fundamentalmente madera y hojas. Es un elemento fundamental de la multiplicación celular siendo necesario del principio al fin del período de crecimiento activo, especialmente en el desarrollo de los pámpanos y crecimiento de los granos.
l UREA
Tiene la particularidad de ser no iónica (no tiene cargas) por lo tanto es
propensa a pérdidas por lavados. Si no se maneja bien el agua de riego, o se aplica en suelos salinos, las pérdidas pueden ser considerables.

83

�Hay que tener cuidado porque cuando pasa carbonato de amonio tiene un PH muy
elevado y puede afectar plantas muy jóvenes y con un sistema radicular superficial.
De todos los fertilizantes nitrogenados, la úrea es el que está sujeto a mayores
pérdidas ya sea por lavado o volatilización (pasaje del estado sólido al gaseoso).

	En suelos salinos: contrarrestar el efecto del salitre porque es el que más
acidifica el suelo.

100 kg de Sulfato de Amonio tieneN 21 kg de Nitrógeno
En el mercado se encuentra de dos formas:
• Granulada: sólo apta para aplicar en suelo
• Cristalina: se adapta mejor a fertirrigación y pulverización foliar.

l SULFONITRATO DE AMONIO
Resulta de mezclar en partes iguales el sulfato de Amonio y el Nitrato de Amonio.
Da excelentes resultados en plantas jóvenes.

100 kg de Urea contienen 46 kg de Nitrógeno
100 kg de Sulfonitrato de Amonio tieneN 26 kg de Nitrógeno
l NITRATO DE AMONIO
Contiene partes iguales de los iones nitrato y amonio.
Al tener el nitrógeno en dos formas, la planta tiene más tiempo para absorberlo.
Las raíces absorben constantemente durante unos 20 días.
La planta primero absorbe uno de ellos y cuando éste se acaba el otro ya ha
sufrido las transformaciones necesarias para estar disponible, de modo tal que
la planta continúa absorbiendo nitrógeno por un tiempo más.

100 kg de Nitrato de Amonio tienen 33,5 kg de Nitrógeno

l SULFATO DE AMONIO
Es el fertilizante nitrogenado que más acidifica el suelo por unidad de nitrógeno, lo que lo hace apto para aplicar a suelos alcalinos. Sufre pérdidas mínimas
por volatilización.
En suelos arenosos: es una excelente opción, por su rápida absorción.
En suelos arcillosos: una parte queda retenida en forma temporal minimizando pérdidas por lavado.

84

Consideraciones generales
l Si tenemos un suelo de textura media (ni arcilloso, ni arenoso) y sin problemas de
salinidad, ni exceso de riego, se puede aplicar cualquier fertilizante nitrogenado.
l En suelos con PH en el rango de 6 a 7,5 se puede usar cualquiera.
Con PH superiores a 7,5 se aconseja utilizar fertilizantes amoniacales por ser
acidificantes.
l En suelos arenosos conviene usar fertilizantes de rápida absorción como los
amoniacales.
l La propiedad de algunos fertilizantes de acidificar el suelo ayuda a disolver el
fósforo y micro nutrientes como el hierro, zinc y manganeso.

85

�FERTILIZANTES

PRECIO/ KG
DE NITRÓGENO

SUELO
ARENOSO

SUELO
ARCILLOSO

SUELO SALINO/
ALCALINO

UREA

$ 2,60

Funciona
bien

Funciona
bien

Pérdidas por
volatilización

SULFATO DE
AMONIO

$ 4,80

Funciona
bien

Funciona bien, pero
queda retenido
temporalmente el
amonio

Ideal, porque
acidifica más
que ninguno

NITRATO DE
AMONIO

$ 3,28

Funciona
bien

Funciona bien, pero
queda retenido
temporalmente el
amonio

Funciona bien

SULFONITRATO
DE AMONIO

$ 4,60

Funciona
bien

Funciona bien, pero
queda retenido
temporalmente el
amonio

Ideal para
plantas jóvenes

% Potasio

% Nitrógeno

NITRATO DE POTASIO

0

11

SULFATO DE POTASIO

0

0

Cómo fertilizar

l Favorece el desarrollo de del sistema radicular, la fecundación la floración y el
cuajado de los frutos, como así también la maduración de los mismos. Un aporte regular y equilibrado dan lugar a un aumento de los racimos en las yemas.

86

l El potasio favorece el desarrollo general de las cepas, provoca el aumento del
tamaño de las hojas, incrementa el diámetro y peso del sarmiento, asegurando
una mejor maduración de los mismos. Aumenta el número de racimos por
yema, favorece la acumulación de azúcares en el mosto, favorece una correcta
distribución de las reservas en las distintas partes de la planta, hace disminuir
la sensibilidad a heladas y a ciertas enfermedades .

FERTILIZANTES

Fertilizantes fosforados

FERTILIZANTES
FOSFATO

Porcentaje
Relativo Fósforo

Porcentaje Real
Fósforo

%
Potasio

%
Nitrógeno

MONOAMÓNICO
FOSFATO

52

27

0

11

DIAMÓNICO

Fertilizantes potásicos

l NITRÓGENO: como es un fertilizante soluble, no es necesario hacer la aplicación localizada. Este fertilizante llega a las raíces llevado por el agua de riego.
Se recomienda incorporarlo con una labor o con el agua de riego, no debe quedar sobre el suelo expuesto al aire mucho tiempo porque se volatiliza. También
se puede aplicar con máquina fertilizadora.
l FÓSFORO: Aplicar en forma localizada, en donde se encuentra la mayor
cantidad de raíces, entre 20 y 40 cm de profundidad y a 50 cm de la base del
tronco. Es recomendable hacerlo camellón por medio de modo que queden
raíces enteras, sin dañar por la labor de fertilización.
La mejor forma de aplicar el fósforo es mediante fertilizantes líquidos.

87

�l POTASIO: En suelos de textura arenosa se pueden aplicar sobre el mismo
e incorporar con rastra. En cambio en aquellos arcillosos es conveniente la
aplicación localizada; también es válida la recomendación hecha para la aplicación de fertilizante fosforado, teniendo en cuenta que bastan apenas unos
10 cm de profundidad para que la aplicación sea eficiente.

Bibliografía
• Luis Hidalgo. Tratado de Viticultura general.

88

89

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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                <text>Guiñazú, H.&lt;br /&gt;Quini, C.I.&lt;br /&gt;Marianetti, A.&lt;br /&gt;Murgo, C.M.&lt;br /&gt;Rivero, M.G.</text>
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                <text>Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Buenos Aires (Argentina). Instituto Nacional de Vitivinicultura, Mendoza (Argentina). Subgerencia de Investigación para la Fiscalización</text>
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                    <text>�Scheinkerman de Obschatko, Edith
Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina : diagnóstico y propuestas /
Edith Scheinkerman de Obschatko ; Carlos C. Basañes ; Guillermo D. Martini. - 1a ed. Buenos Aires : Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación / IICA Argentina
(Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura) , 2011.
192 p. + 1 CD-ROM ; 28 x 21,6 cm.
ISBN 978-987-27062-8-9
1. Políticas Agrícolas. 2. Cooperativas. 3. Desarrollo Rural. I. Basañes, Carlos C. II.
Martini, Guillermo D. III. Título
CDD 338.188 2
Fecha de catalogación: 22/12/2011
ISBN 978-987-27062-8-9
MAGyP. Subsecretaría de Agricultura Familiar.
Av. Paseo Colón 982, 2° Piso, Oficina 226, (1063) Buenos Aires, Argentina.
IICA
Bernardo de Irigoyen 88, 5° Piso, (1072) Buenos Aires, Argentina.
Coordinación editorial: Edith S. de Obschatko
Corrección de estilo: Liliana D’Attoma
Diseño de portada: Karla Cruz, Imprenta IICA Sede Central

Impreso en Buenos Aires, diciembre de 2011
en Gráfica M&amp;M de Martina Arsamendia, Quilmes 284,
C.P. 1437 - C.A.B.A.
Tirada: 1000 ejemplares.
El MAGyP y el IICA promueven el uso justo de este documento. Se solicita que sea
citado apropiadamente cuando corresponda.
Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores
y pueden no coincidir con las de las instituciones editoras

2

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�PRESENTACIÓN
Las cooperativas agropecuarias son organizaciones de gran importancia para la agricultura
argentina, tanto por sus aportes a la economía, al comercio agropecuario, al empleo y al
desarrollo regional, como por su valor institucional y político para la unión de los esfuerzos
individuales y para la participación de los productores y de sus familias en la defensa de sus
legítimos intereses. Conforman una experiencia más que centenaria que está estrechamente
ligada a la historia argentina.
Ya en la primera década del siglo XXI, el desarrollo de las cooperativas agropecuarias es
uno de los ejes estratégicos de la política agropecuaria del Gobierno Nacional, plasmada en el
Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial, elaborado a lo largo de 2010 y 2011, para el
logro de objetivos de competitividad y equidad social. La promoción de las asociaciones de
productores y, entre ellas, de las cooperativas, ha sido uno de los principales instrumentos de
la política agropecuaria ejecutada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca desde el
año 2003 y, en particular, por la Subsecretaría de Agricultura Familiar.
Por su parte, el Instituto Interamericano para la Agricultura (IICA), cuyo objetivo es “apoyar a los Estados miembros en sus esfuerzos dirigidos a fortalecer y hacer más competitivo,
productivo y sostenible el sector agrícola y su base de recursos naturales, así como a lograr un
desarrollo rural inclusivo y en armonía con el ambiente”, tiene entre los objetivos estratégicos
del Plan de Mediano Plazo 2010-2014 el de “potenciar la contribución de la agricultura al desarrollo de los territorios y al bienestar rural” y en particular “mejorar las condiciones de la agricultura de pequeña escala y la agricultura familiar”. Uno de los instrumentos que utiliza para el
logro de estos objetivos es la gestión del conocimiento para la agricultura y el bienestar rural.
Los propósitos de este estudio, realizado conjuntamente entre ambas instituciones, son:
•

recopilar, analizar y poner a disposición pública la información cuantitativa existente en
el país sobre la situación actual y evolución reciente de las cooperativas agropecuarias;

•

desarrollar un marco conceptual adecuado para el estudio de las instituciones cooperativas a partir de su naturaleza específica y de las múltiples configuraciones que presentan de acuerdo a sus distintas finalidades y contextos;

•

identificar las transformaciones institucionales en las organizaciones cooperativas y
las tendencias más destacables;

•

analizar la experiencia de las cooperativas con relación a la evolución y perspectivas de
las explotaciones agropecuarias familiares del país;

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

3

�•

analizar la adecuación del marco institucional (administración pública y normativa) y las
tendencias y necesidades de las cooperativas agropecuarias; y

•

formular propuestas de lineamientos de estrategias y políticas para el desarrollo cooperativo agropecuario en general y, en particular, para constituirse en una herramienta
importante de promoción del desarrollo de la agricultura familiar.

La Subsecretaría de Agricultura Familiar del MAGyP, la Unidad para el Cambio Rural-UCARdel MAGYP y el IICA unieron recursos técnicos y financieros para el estudio y ofrecen al público los resultados, con la aspiración de establecer un umbral de conocimiento y ofrecer sugerencias para el diseño de estrategias y políticas para el fortalecimiento de las cooperativas
agropecuarias y de su aporte a la sociedad.

Lic. Jorge Neme
UCAR

Ing. Guillermo D. Martini
SSAF

Dr. Victor Arrúa Maidana
IICA

AGRADECIMIENTOS
Se agradece la colaboración de instituciones y personas que aportaron información y
opiniones para la elaboración de este trabajo. En particular, a funcionarios y técnicos
de las diversas áreas del MAGyP, en las Secretarías de Desarrollo Rural y Agricultura
Familiar y de Agricultura, Ganadería y Pesca; al INYM; al INV; al INAES; al INDEC; a
la AFIP; a los funcionarios y técnicos de varias provincias, en las áreas de agricultura
familiar y de cooperativas; a la Dra. Mirta Vuotto y al Sr. Miguel Dedic.
A todos ellos, muchas gracias.
.

4

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�ÍNDICE
RESUMEN

9

SIGLAS

15

I.

ANTECEDENTES, OBJETIVOS y MARCO CONCEPTUAL

17

I.1.

Antecedentes institucionales del estudio

17

I.2.

Objetivos y metodología
I.2.1. Objetivos
I.2.2. Metodología

19

I.3.

Marco conceptual
I.3.1. La naturaleza de la empresa cooperativa
I.3.2. Los tipos de empresas cooperativas
I.3.3. La finalidad económica interna de la cooperativa
I.3.4. Componentes principales de la institucionalidad cooperativa

21

II.

MARCO INSTITUCIONAL DE LAS COOPERATIVAS
AGROPECUARIAS

37

II.1

Legislación. Marco normativo vigente
II.1.1. Constitución
II.1.2. Asociados
II.1.3. Capital
II.1.4. Contabilidad y ejercicio social
II.1.5. Asambleas
II.1.6. Administración y fiscalización privada
II.1.7. Integración
II.1.8. Disolución y liquidación
II.1.9. Fiscalización pública y promoción
II.1.10. Cooperativas de trabajo

37

II.2.

Principales tópicos legales vinculados a las innovaciones
institucionales de las cooperativas agropecuarias
II.2.1. Capital
II.2.2. Integración
II.2.3. Operaciones con terceros
II.2.4. Cooperativas y pequeños agricultores familiares

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

44

5

�III.

IV.

II.3.

Tratamiento impositivo de las cooperativas agropecuarias
II.3.1. Impuestos nacionales
II.3.2. Impuestos provinciales

50

II.4.

Las cooperativas en la Administración Pública nacional y provincial
II.4.1. Ámbito nacional
II.4.2. Ámbito provincial

52

II.5.

La integración en el cooperativismo agrario argentino
II.5.1. Aspectos generales de la integración
II.5.2. Evolución y situación actual de la integración
de las cooperativas agropecuarias en la Argentina

58

DIAGNÓSTICO y SITUACIÓN ACTUAL
DE LAS COOPERATIVAS AGROPECUARIAS

71

III.1.

Breve panorama histórico en la Argentina
III.1.1. El cooperativismo en la Argentina
III.1.2. El cooperativismo agrario en la Argentina

71

III.2.

Dimensión y estructura actual del cooperativismo agropecuario

79

III.3.

Importancia de las cooperativas en la organización
de los productores agropecuarios

88

III.4.

Importancia económica y sectorial de las cooperativas agropecuarias
III.4.1. Importancia en la economía
III.4.2. Importancia en las exportaciones sectoriales
III.4.3. Evolución reciente y situación actual de las cooperativas
en las principales cadenas agropecuarias

III.5.

Diagnóstico institucional
III.5.1. Principales transformaciones institucionales
III.5.2. Análisis de modelos tradicionales y emergentes

6

112

COOPERATIVAS y PRODUCTORES
EN SITUACIÓN DE EXCLUSIÓN

141

IV.1.

Los pequeños productores y las cooperativas agropecuarias

141

IV.2.

Modelos de integración: las experiencias exitosas
de FECOAGRO Y FECOPAM

148

Articulación de cooperativas consolidadas y cooperativas
de pequeños productores

154

IV.3.

V.

93

PROPUESTA DE ABORDAJE
DE LA PROBLEMÁTICA COOPERATIVA

157

V.1.

La problemática cooperativa

157

V.2.

Hacia una estrategia para el fortalecimiento cooperativo

161

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�VI.

BIBLIOGRAFÍA

175

VII.

LISTA DE CUADROS Y GRÁFICOS DEL TEXTO
Y DE LOS ANEXOS

185

VIII.

CONTENIDO DEL CD
-

Texto del libro

-

Anexos

I.

INAES - Censo, procesamientos y datos del padrón de cooperativas.

II.

Estadísticas y procesamientos de los Censos Nacionales Económicos
1994 y 2004/2005.

III.

Estadísticas y procesamientos del Censo Nacional Agropecuario
2002.

IV.

Estadísticas y procesamientos sobre exportaciones agropecuarias y
totales.

V.

Estadísticas y procesamientos sobre exportaciones de granos y subproductos-MAGyP-Dirección de Mercados Agrícolas.

VI.

Estadísticas y procesamientos sobre comercialización de granos y
ganados-MAGyP-Dirección de Control de Gestión Comercial.

VII.

Estadísticas y procesamientos sobre comercialización de lácteos
MAGyP- Dirección de Control de Gestión Comercial.

VIII.

Estadísticas del Departamento de Tabaco del MAGyP y del INYM.

IX.

Guía de entrevistas

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

7

�8

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�RESUMEN
Los objetivos del estudio
El objetivo general del estudio es integrar y mejorar el conocimiento disponible sobre cooperativas agropecuarias en la Argentina y contribuir a identificar, para el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca, estrategias conducentes a fortalecer la actividad cooperativa y asociativa
en general, como alternativa sustentable de aumento de escala y de prestación de servicios
para los agricultores familiares del país, a fin de facilitar su articulación con los mercados de
productos e insumos agropecuarios y de crédito, con el propósito último de mejorar el nivel y
calidad de vida de las familias rurales y aumentar su participación en la economía agropecuaria y en la dinámica social.

Evolución e importancia
•

El cooperativismo agropecuario en la Argentina es un sector social y económico pujante, con presencia en la mayoría de los productos agropecuarios, e instalado en todas
las regiones. Sus entidades buscan adecuarse a las exigencias del momento económico y social, realizando cambios institucionales, iniciativas de mayor agregado de
valor, actividades de investigación y desarrollo, capacitación, promoción de juventudes cooperativistas, entre otras.

•

La primera cooperativa agropecuaria se creó en el año 1898 en Pigué, provincia de
Buenos Aires. En las décadas siguientes el movimiento cooperativo se fortaleció notablemente, en respuesta a las necesidades de mejorar las condiciones de aprovisionamiento y comercialización. Durante el período de gobierno peronista de 1946-1955 se
produjo un aumento importante del número de cooperativas. Posteriormente, desaparecieron muchas entidades y las nuevas que se crearon tuvieron una baja tasa de
supervivencia. Desde 1995 se registra un nuevo crecimiento de entidades, el que se
acentúa notablemente después del año 2003.

•

A fines de 2010, el INAES registraba 1606 cooperativas agropecuarias activas, de las
cuales el 50% se encontraba en condición de regular –haber presentado al menos un
balance en los años 2007-2008-2009. De dicho total de cooperativas activas, 966 se
habían creado en la década 2001-2010, aunque sólo el 38% de éstas estaba en condición de regular. La mayor cantidad de cooperativas, en esa década, fue constituida en
las provincias de Misiones, Buenos Aires, Santiago del Estero, Tucumán y San Juan.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

9

�10

•

En 2006, la Región Pampeana concentraba el mayor número de cooperativas (63%)
y de asociados (87%). El NEA registraba el 13% de las cooperativas y el 9% de los
asociados.

•

La presencia de las cooperativas es relativamente importante en cereales, oleaginosas, lácteos, vinos, algodón, yerba mate, tabaco y miel. En cambio, es exigua en aceites, harinas, carnes, jugos, frutas y hortalizas. Estas diferencias obedecen a razones
específicas en cada rubro.

•

Según el año de constitución, entre las cooperativas actualmente activas se puede
distinguir un grupo, creado en un período que va desde fines del siglo XIX hasta el año
1955, al que se denominó en este trabajo “núcleo histórico”. Según el Censo de
INAES en 2006, este grupo incluía a 232 cooperativas (el 47% de las censadas) y contribuía al conjunto cooperativo con el 85% de los activos y el 77% de los ingresos.
Considerando el padrón completo, a 2010, dicho grupo es de 319 cooperativas.

•

El dato del número de asociados a las cooperativas agropecuarias varía según la fuente y unidad de análisis censal. Para el Censo del INAES, en 2006, 122.710 asociados
“habían tomado servicio de la cooperativa”. Según el Censo Nacional Agropecuario
2002, 44.601 productores estaban asociados a cooperativas. Esta divergencia se
puede atribuir a razones de cobertura y metodología de ambos censos, pero refleja la
necesidad de avanzar hacia bases de datos específicas y especializadas.

•

Según el CNA 2002, las cooperativas son la principal forma organizativa de los productores agropecuarios. La mayor parte de los asociados a cooperativas (el 79%) pertenecen a las explotaciones agropecuarias familiares, y en particular a los tipos de productores más pequeños. Sin embargo, los pequeños productores asociados a cooperativas son una fracción muy pequeña del total de su categoría (el 9%).

•

Las explotaciones cuyos responsables están cooperativizados se encuentran principalmente en la Región Pampeana, en consonancia con la localización de la mayor
parte de las cooperativas y los rubros a que se dedican. En las regiones extrapampeanas el porcentaje de productores asociados a cooperativas es muy reducido, y esto se
acentúa entre los productores más pequeños. En este grupo, si se excluyen la Región
Pampeana y la Mesopotamia, sólo el 3,3% está asociado a cooperativas.

•

La cantidad de productores cooperativizados cayó significativamente entre 1988 y
2002, en mayor proporción que la caída del número total de EAP, como consecuencia
del impacto de los cambios macroeconómicos y dificultades sectoriales. En la Región
Pampeana la disminución de EAP cooperativizadas se verificó en mayor medida que
en el promedio nacional.

•

Las principales actividades desarrolladas por las cooperativas agropecuarias son dos:
la comercialización y la elaboración de productos agropecuarios, en proporciones del
60% y del 40%, respectivamente, del total de entidades.

•

La participación cooperativa en el valor de producción del comercio de productos agropecuarios era, en 2003, del orden del 12%. En los productos agrícolas (principalmente, granos) subía al 24%. Las cooperativas tenían en 2010 una capacidad de acopio de
granos de 11,7 millones de toneladas, un 22% del total nacional.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

En las actividades agroindustriales, para el valor de producción del año 2003, se destaca la participación en tabaco (50%), desmotado de algodón (31%), lácteos ( 22%),
yerba mate (19%) y vinos (14%). En promedio de todas las ramas, llega al 5%. En las
ramas de aceites, harinas y carnes, que son las que aportan el mayor valor de la agroindustria, la participación cooperativa es del 1,5%.

•

No se aprecia, entre 1993 y 2003, avance significativo de cooperativas en nuevas actividades agroindustriales. Se ha consolidado o mantenido la participación cooperativa
en aquellas ramas donde su presencia ya era tradicional.

•

Entre 1993 y 2003 se observa un proceso de concentración (reducción de número de
locales) y de aumento de la productividad de las cooperativas. En el caso de las actividades comerciales, esto les ha permitido conservar la participación en mercados que
se han expandido. En cambio, en las actividades agroindustriales, a pesar del aumento de productividad, la participación cooperativa ha caído del 8% al 5%.

•

La participación de las cooperativas en la exportación de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario fue del 4,4% en promedio del período 2000-2010,
porcentaje que se mantuvo muy estable en dicho lapso. Por orden de importancia, por
productos, fue de: tabaco: 49%; lácteos: 22%; cereales: 7%; semillas oleaginosas:
7%; bebidas y líquidos alcohólicos: 5%. En otros productos la participación fue inferior
al promedio. En valores, los granos explican lo sustancial de las exportaciones cooperativas y su expansión en el período.

Análisis institucional. Tendencias
•

Para el análisis de la institución “cooperativa agropecuaria”, se utiliza en el trabajo un
marco conceptual que considera a la “finalidad económica interna” como elemento
principal, y que focaliza la atención en los siguientes componentes: sistema de participación, organización de los servicios, organización del trabajo, sistema de capitalización, modalidades de articulación con la cadena de valor y articulación con el desarrollo
territorial.

•

Para el análisis de las tendencias y la formulación de propuestas se utiliza el siguiente
agrupamiento ad hoc, organizado básicamente sobre algunos rasgos sobresalientes de
las entidades: cooperativas tradicionales (incluyendo megacooperativas, tradicionales
consolidadas, tradicionales en crisis y tradicionales emergentes por nuevos productos o
nuevos mercados); cooperativas de agregado de valor; cooperativas de provisión de
insumos; cooperativas de negociación; mercados cooperativos; cooperativas de productores en situación de exclusión (incluyendo cooperativas agrarias de gestión de la
producción, de trabajo de producción colectiva y de trabajo para servicios rurales).

•

Los cambios macroeconómicos y sectoriales de las últimas décadas han exigido transformaciones importantes en las instituciones cooperativas, verificándose las siguientes tendencias: concentración administrativa y dispersión territorial, con el consecuente proceso de sofisticación de los sistemas de participación; recentraje de sus
actividades; profesionalización de su gestión; prevalencia del cálculo económico y de
relaciones contractuales de largo plazo en el vínculo con los asociados; innovaciones
en los sistemas de capitalización orientados a mejorar la previsibilidad en el tratamiento del capital; centralización de los sistemas de integración intercooperativa; pérdida de capital social para participar en la organización territorial.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

11

�•

En el texto se analizan varias experiencias de transformación institucional, significativas y relevantes para el diseño de políticas de promoción y ampliación de las organizaciones cooperativas.

•

La integración cooperativa –en cooperativas de segundo y tercer grado– es importante y tiene larga data en el país. En la actualidad hay 16 entidades de segundo grado
activas. Paralelamente se han desarrollado otras formas de integración para mejorar la
articulación de los productores con las distintas cadenas de valor, como las fusiones y
absorciones, la transformación de cooperativas de segundo grado en cooperativas de
primero, servicios a productores brindados directamente por organizaciones de segundo grado, pérdida de autonomía de cooperativas de primer grado respecto a las de
segundo, integración en la cooperativa de segundo de actividades propias de las cooperativas de base, y otros.

•

La especificidad de las cooperativas agropecuarias y las exigencias que imponen los
cambios en el contexto hacen que el marco legal que regula a las cooperativas (ley de
cooperativas y resoluciones de la autoridad de aplicación) no resulte suficientemente
adecuado, tanto respecto a las cooperativas consolidadas (tratamiento del capital, sistemas de integración, etc.) como a las cooperativas emergentes de productores en
situación de exclusión (simplificación administrativa y modelos estatutarios apropiados). También en el tratamiento impositivo de las cooperativas presenta algunos aspectos no satisfactorios, además de una notable heterogeneidad según la actividad y las
jurisdicciones provinciales.

•

Existe un marco legal específico para cooperativas y una autoridad de aplicación, el
INAES. Asimismo, hay un importante número de agencias públicas nacionales y provinciales vinculadas directa o indirectamente a la promoción de estas organizaciones,
pero no existe una instancia que formule una política de cooperativas en el marco de
las políticas de desarrollo agropecuario y cumpla un rol de articulación institucional.

Las cooperativas y los pequeños productores agropecuarios

12

•

A partir de 2003 la política agropecuaria ha prestado particular atención a la situación
de pequeños productores y agricultores familiares y a la promoción del asociativismo,
fortaleciendo programas anteriores y creando nuevos. Como resultado, se formó un
gran número de asociaciones de productores agropecuarios, paralelamente a la creación del FONAF. Sin embargo, es reducida la proporción de las mismas que adoptaron
la forma jurídica de cooperativas.

•

Las limitaciones de los pequeños productores para lograr experiencias sostenibles de
organización cooperativa pueden sintetizarse en: falta de recursos para la producción
primaria; bajos ingresos familiares; falta de modelos de gestión asociada de la producción; economía informal; pesada carga administrativa; falta de un plan de negocios; no integración en entidades de grado superior; falta de capacitación.

•

Se analizan en el estudio dos experiencias de integración cooperativa con preponderancia de productores inicialmente en situación de exclusión social: FECOAGRO y
FECOPAM. Los principales factores de éxito que surgen son: continuidad de las políticas públicas, modelos de autogestión, plan de negocios con orientación de mercado,
centralización del control en la federación, etc. Otro modelo para la inclusión de pequeños productores es el instrumentado por algunas cooperativas consolidadas, como es

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�el caso de La Agrícola Regional, la Unión Agrícola de Avellaneda, La Riojana, Jardín
América, entre otras, desarrollando proyectos conjuntos con responsabilidades y
aportes diferenciados.

Estrategia
•

Las cooperativas agropecuarias pueden crecer y fortalecerse en beneficio de sus asociados y para acrecentar el capital social de los territorios en que están insertas. Sus
valores básicos de igualdad, solidaridad y democracia son relevantes y absolutamente
consistentes con una visión del sector agropecuario y agroalimentario argentino competitivo, inclusivo y sustentable. Para ello se requieren estrategias, políticas y acciones conducentes.

•

El objetivo general de una política de cooperativas agropecuarias es lograr su expansión y fortalecimiento para consolidar organizaciones sustentables que incluyan un
mayor número de productores agropecuarios y contribuyan al desarrollo territorial. La
estrategia tendría componentes generales y diferenciados.

•

En relación a los pequeños productores y agricultores familiares la estrategia tiene
componentes específicos:
–

fortalecer las capacidades y recursos financieros y de gestión de los pequeños
productores para integrar sociedades cooperativas sustentables, a través de acciones conjuntas con federaciones y cooperativas consolidadas y destinando recursos públicos para subsidios de algunos componentes. Los instrumentos posibles
son: planes de producción programada (orientados a pequeños productores en
situación de exclusión y organizados por cooperativas consolidadas), y proyectos
de agregado de valor con escala (organizados por federaciones de cooperativas de
pequeños productores en situación de exclusión);
facilitar a pequeños productores y agricultores familiares la negociación colectiva
en las cadenas agroindustriales concentradas y en los mercados de productos
frescos y artesanales, con normativa adecuada, asistencia técnica y capacitación.

•

En relación al conjunto de cooperativas, los componentes son:
–

contar con un marco legal adecuado a las nuevas situaciones que enfrentan las
cooperativas, tanto las consolidadas como emergentes;

–

fortalecer las capacidades de productores, técnicos, facilitadores y funcionarios
del área cooperativa;

–

formular proyectos de desarrollo cooperativo que atiendan los objetivos de la política y que articulen las políticas y los instrumentos de la política agropecuaria;

–

generar, con carácter permanente, la información necesaria sobre cooperativas
agropecuarias que permita la formulación, seguimiento y evaluación de políticas,
programas y proyectos, y la realización de estudios e investigaciones;

–

contar con una institucionalidad específicamente dirigida a las cooperativas agropecuarias, que permita la formulación y ejecución de políticas, programas y proyectos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

13

�14

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�SIGLAS
ACA
ACI
AFIP
AFPA
BCRA
CCPA
CDC
CESCyM
CNE
CONINAGRO
COOPERAR
CPC
CREA
EAP
FACA
FACPCE
FECOVITA
FET
FIDA
FRC
IICA
INAC
INACYM
INAES
INAM
INDEC
INTA
INTI
INV
INYM
IPAC
MAGyP
MIPyMEs
MOA
NEA
NOA
OLC

Asociación de Cooperativas Argentinas
Alianza Cooperativa Internacional
Administración Federal de Ingresos Públicos
Agricultural Fair Practices Act
Banco Central de la República Argentina
California Canning Peach Association
Centros de Desarrollo Cooperativo
Censo Económico Sectorial de Cooperativas y Mutuales
Censo Nacional Económico
Confederación Intercooperativa Agropecuaria
Confederación Cooperativa de la República Argentina
Centros Primarios Cooperativos
Consorcio Regional de Experimentación Agrícola
Explotaciones Agropecuarias Familiares
Federación Argentina de Cooperativas Agrarias
Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas
Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas
Fondo Especial de Tabaco
Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola
Fondo Rotativo de Consolidación
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura
Instituto Nacional de Acción Cooperativa
Instituto Nacional de Acción Cooperativa y Mutual
Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social
Instituto Nacional de Acción Mutual
Instituto Nacional de Estadística y Censos
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
Instituto Nacional de Tecnología Industrial
Instituto Nacional de Vitivinicultura
Instituto Nacional de la Yerba Mate
Instituto Provincial de Acción Cooperativa
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca - República Argentina
Micro, Pequeñas y Medianas Empresas
Manufacturas de Origen Agropecuario
Noreste Argentino
Noroeste Argentino
Órganos Locales Competentes

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

15

�ONCCA
PAPyMP
PEA
PRODERNEA
PRODERNOA
PROFAM
PROFEDER
PROINDER
PROSAP
PyMES
SA
SENASA
SSAF
TICOCA
UAA
UCAL
UCAR
UCEF
UNCOGA
USDA

16

Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario
Plan de Apoyo a Pequeños y Medianos Productores
Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial
Proyecto de Desarrollo Rural de las Provincias del Noreste Argentino
Proyecto de Desarrollo Rural de las Provincias del Noroeste Argentino
Programa para Productores Familiares (INTA)
Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable
Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios
Programa de Servicios Agrícolas Provinciales
Pequeñas y Medianas Empresas
Sociedad Anónima
Servicio Nacional de Sanidad Animal
Subsecretaría de Agricultura Familiar
Títulos Cooperativos de Capitalización
Unión Agrícola de Avellaneda
Unión de Cooperativas Algodoneras
Unidad para el Cambio Rural
Unidad de Coordinación y Evaluación del Financiamiento
Unión de Cooperativas Ganaderas
United States Department of Agriculture

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�I. ANTECEDENTES, OBJETIVOS Y
MARCO CONCEPTUAL
I.1.

Antecedentes institucionales del estudio

En 2011, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP) concluyó la formulación
del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2010-2020 (PEA2),
en cuyo proceso convocó a participar al propio Ministerio y a las áreas del Gobierno Nacional
vinculadas a la temática, a los gobiernos provinciales y municipales, a organismos internacionales, a representantes del sector productivo, a integrantes del sistema científico, tecnológico
y académico y a representantes de organizaciones gremiales. En los documentos del PEA se
establece que la Visión del Plan está centrada en dos conceptos: soberanía decisional y humanismo social, y que para su logro debe promoverse “fuertemente la asociatividad como estrategia para el desarrollo económico, social y territorial de la Nación, con solidaridad y justicia” y
se expresa el propósito de integrar “la agricultura familiar en un pujante modelo asociativo y
cooperativo”. En suma, la promoción de la organización asociativa para resolver problemas de
orden general y de los productores está colocada en unos de los primeros niveles de la actual
política del Gobierno.
La Subsecretaría de Agricultura Familiar (SSAF), creada en 2008 en el ámbito de la ex
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, tiene entre sus objetivos “elaborar,
coordinar y ejecutar políticas, planes y programas para el desarrollo rural, atendiendo a las
necesidades específicas de los diversos actores, regiones y sectores agroproductivos” e
“identificar, diseñar y ejecutar políticas y programas que atiendan las necesidades específicas
del sector de la agricultura familiar”, y ha definido una estrategia de fortalecimiento de las formas asociativas para la agricultura familiar.
Por su parte, la misión del Instituto Interamericano para la Agricultura (IICA) es proveer cooperación técnica, innovación y conocimiento especializado para el desarrollo competitivo y sustentable de la agricultura de las Américas y el mejoramiento de la vida de los habitantes del
campo en los Estados Miembros. Su Plan de Mediano Plazo 2010-2014 tiene entre sus objetivos estratégicos el de “potenciar la contribución de la agricultura al desarrollo de los territorios
y al bienestar rural” y, en particular, “mejorar las condiciones de la agricultura de pequeña escala y la agricultura familiar”. En este marco, la Oficina del IICA en la Argentina coopera con el
MAGyP en la temática de los pequeños productores y la agricultura familiar, a través de la realización de estudios sobre el tema. El primero, titulado Los pequeños productores en la República
Argentina. Importancia en la producción agropecuaria y en el empleo en base al Censo Nacional
Agropecuario 2002, se realizó en el marco del área de Fortalecimiento Institucional del Proyecto

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

17

�de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios (PROINDER); y el segundo, Las explotaciones agropecuarias familiares en la Argentina: un análisis en base al Censo Nacional
Agropecuario 2002, se realizó en cooperación con el PROINDER y la SSAF.
Los resultados de dichos estudios fueron utilizados por los formuladores de políticas y
para distintas áreas de intervención del Gobierno: en la propia Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA) y actual MAGyP, en el Congreso Nacional, en el
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y en el Servicio Nacional de Seguridad
Alimentaria (SENASA), y también aportaron elementos de juicio para expertos académicos y
otros usuarios.
Los mencionados estudios sobre pequeños productores y explotaciones familiares permitieron identificar que en 2002 había 251.116 explotaciones agropecuarias familiares, lo que
representaba el 76% de las explotaciones del país y cubría el 18% de la superficie. Uno de los
resultados más importantes fue poder determinar distintos tipos de explotaciones dentro del
universo de la agricultura familiar, en relación con el nivel de capital disponible. Se pudieron
distinguir así cuatro tipos. Los dos tipos de menor nivel de capital tienen restricciones muy
severas a su viabilidad como unidades económicas de explotación, precisamente porque
dicho capital no le permite generar un valor de producción suficiente para mantener su familia
y reproducirse como unidad económica. De ello deriva que la mayoría deba complementar sus
ingresos con fuentes extraprediales, principalmente como asalariados, sea en actividades
agropecuarias o no. El procesamiento reveló que había 171.836 explotaciones incluidas en
esos dos tipos, lo que representaba el 68% de las explotaciones familiares y el 51% del total
de explotaciones agropecuarias.
La perdurabilidad de estas explotaciones como parte del complejo productivo del país, y la
posibilidad de aumentar los ingresos familiares y mejorar el bienestar, parecen estar necesariamente relacionados con el aumento de la escala de la explotación que le permita reducir los
costos y acceder a innovaciones tecnológicas y de gestión. Esta mayor escala se puede obtener por la vía de la asociación entre distintas explotaciones.
En el país existe una larga experiencia de formas asociativas. En el ámbito agropecuario las
cooperativas datan desde fines del siglo XIX y hay una rica historia de éxitos, y también algunos
fracasos. De esa experiencia hay mucho que aprender. Desde la recuperación de la democracia,
en la penúltima década del siglo XX, se pusieron en marcha en la ex Secretaría de Agricultura,
Ganadería y Pesca y en el INTA varios programas de intervención en agricultura familiar y desarrollo rural: PSA, PROINDER, PRODERNEA, PRODERNOA, PROSAP, Cambio Rural, PROFEDER (INTA) y PROHUERTA (INTA). Estos programas han tenido al asociativismo entre sus estrategias básicas, aunque en buena parte de los casos, las formas asociativas no adoptaron formas
jurídicas permanentes, ya que estuvieron vinculadas a proyectos específicos.
Finalizado el estudio “Las Explotaciones Agropecuarias Familiares”, desde la Subsecretaría
de Agricultura Familiar surgió el interés y la necesidad de realizar un estudio sobre las cooperativas agropecuarias, que brindara elementos para mejorar la situación de los pequeños productores a través de dicho formato organizativo. La Subsecretaría cuenta con muchos elementos de juicio, antecedentes y trabajo ya realizado que puede ser organizado y complementado para conducir a la formulación de políticas en materia de asociativismo, por lo cual
consideró prioritario este estudio. Desde la Unidad para el Cambio Rural del MAGYP-UCAR se
coincidió con esta prioridad, por lo cual gestionó ante el Fondo Internacional de Desarrollo

18

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Agrícola (FIDA) su financiación, con fondos del Proyecto de Desarrollo Rural de la Patagonia,
que se desarrolla en el ámbito del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Por otra parte, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), que es la
autoridad de aplicación de la Ley de Cooperativas, facilitó el acceso a la base de datos del
Reempadronamiento y Censo Económico Sectorial de Cooperativas y Mutuales.

I.2.

Objetivos y metodología
I.2.1.

Objetivos

El objetivo general del estudio es integrar y mejorar el conocimiento disponible sobre cooperativas agropecuarias en la Argentina y contribuir a identificar, para el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca, estrategias conducentes a fortalecer la actividad cooperativa y asociativa
en general, como alternativa sustentable de aumento de escala y de prestación de servicios
para los agricultores familiares del país, a fin de facilitar su articulación con los mercados de
productos e insumos agropecuarios y de crédito, con el propósito último de mejorar el nivel y
calidad de la vida de las familias rurales y aumentar su participación en la economía agropecuaria y en la dinámica social.
Los objetivos específicos son los siguientes:
•

Actualizar el diagnóstico sobre la situación de las cooperativas y formas asociativas
agropecuarias en el país, sobre la base de información cuantitativa y cualitativa.
Interesa conocer la penetración de la forma cooperativa entre los productores agropecuarios, su importancia en la economía y en las principales cadenas agropecuarias,
la época de constitución, la estructura por antigüedad y tamaño de la cooperativa, las
exportaciones realizadas por cooperativas y otras variables.

•

Detectar las modalidades institucionales predominantes y las transformaciones operadas en las dos últimas décadas.

•

Relevar la institucionalidad pública orientada a las cooperativas, en el Estado Nacional
y en las Provincias.

•

Validar el diagnóstico realizado con referentes reconocidos del tema cooperativas y
con entrevistas, encuestas en terreno y estudios de caso.

•

Identificar los ejes de una propuesta para el fortalecimiento y desarrollo de las cooperativas y asociaciones existentes y la promoción de su papel en el conjunto del sistema agroalimentario y agroindustrial.

I.2.2.

Metodología

La metodología aplicada para formular el diagnóstico incluyó información cuantitativa y
cualitativa.
Un propósito de esta investigación fue mejorar significativamente la disponibilidad de
datos, de manera de contar con un diagnóstico fundamentado de las principales tendencias en
cuanto a evolución, estructura, asociados, importancia en la economía y en las exportaciones, y
otros aspectos. Al momento de iniciarse este estudio, la información cuantitativa era muy esca-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

19

�sa. Se encontraba en los datos publicados del Censo Nacional Agropecuario 2002 y del
Reempadronamiento y Censo Económico Sectorial de Cooperativas y Mutuales realizado por el
INAES, los cuales proporcionaban algunos datos agregados. La principal dificultad para obtener
información cuantitativa es que los organismos no llevan estadísticas separadas que identifiquen a las empresas cooperativas, por lo cual fue necesario pedir procesamientos especiales.
Para tal fin, se realizaron las siguientes actividades de relevamiento de datos:
•

Datos sobre empresas cooperativas en las distintas ramas económicas relevadas en
el Censo Nacional Económico 2004 y 1994. Se solicitaron al Instituto Nacional de
Estadística y Censos (INDEC) procesamientos especiales para determinar el número
de locales, personal ocupado, valor de producción y valor agregado por rama, a cinco
dígitos –salvo que la rama tuviera “secreto estadístico”, por incluir tres o menos
empresas.

•

Datos sobre las exportaciones realizadas por las empresas cooperativas en los distintos rubros del comercio exterior agropecuario (Capítulos 1 a 24 y posiciones de cuatro
o seis dígitos). Se solicitó a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) el
procesamiento especial de las exportaciones del período 1999 a 2010, para identificar
aquellas realizadas por empresas cooperativas.

•

Datos sobre los volúmenes comercializados por las empresas cooperativas en distintas cadenas agropecuarias: cereales, oleaginosas, carne vacuna, productos lácteos.
Se recopilaron los datos disponibles del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca,
en la Dirección de Mercados Agroalimentarios, y se solicitaron procesamientos especiales a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA).

•

Datos sobre participación de cooperativas en otras cadenas. Se solicitaron procesamientos especiales al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), al Programa de
Reconversión de las Áreas Tabacaleras (PRAT) y al Instituto Nacional de la Yerba Mate
(INYM).

•

Nuevo procesamiento de la Sección Agropecuaria del Censo Económico Sectorial de
Cooperativas y Mutuales, realizado por el INAES en el año 2006. Se solicitaron datos
sobre aspectos no incluidos en la publicación original referidos a volumen de productos de origen vegetal y animal comercializados por cooperativas; discriminación según
tamaños; clasificación por regiones, ingresos y activos de las cooperativas; clasificados por año de constitución, y otros. Este procesamiento fue realizado por la Universidad
Nacional de Tres de Febrero, institución que también había realizado el procesamiento original del Censo.

Frente a la aspiración de lograr una información de alcance universal, sólida y explicativa,
es necesario destacar que ésta proviene de diferentes fuentes y estadísticas, que persiguen
distintos objetivos y cubren períodos no siempre coincidentes. Algunas están muy actualizadas y otras, referidas a varios años atrás, no incorporan cambios ocurridos con posterioridad.
Para manejar esta masa informativa se recurrió a las “buenas prácticas” de investigación, tratando de confirmar los valores, cuestionando los que no tenían coherencia, y explicitando las
definiciones de cada uno de los indicadores. En algunos casos en que los valores absolutos
pudieran despertar dudas, se enfatizó en los valores relativos y las proporciones.
En cuanto a la información cualitativa, surge de varios tipos de fuentes de información:

20

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

la revisión de la abundante bibliografía disponible sobre el tema;

•

las entrevistas y encuestas a referentes calificados, entre ellos: funcionarios del
MAGyP en diversas áreas, funcionarios del INAES, Directores de Cooperativas de las
Provincias y técnicos del INTA;

•

la revisión de los estudios de caso de cooperativas realizados en 2010 y 2011 por la
SSAF;

•

la realización de encuestas a cooperativas constituidas después de 2003, seleccionadas conjuntamente con los delegados de la SSAF en algunas provincias, y a otras cooperativas.

I.3.

Marco conceptual

El objeto de estudio del presente trabajo es la institución cooperativa agropecuaria.
Corresponde, por lo tanto, definir la naturaleza de la empresa cooperativa y los tipos de cooperativas que se considerarán.

I.3.1.

La naturaleza de la empresa cooperativa

Según la Alianza Cooperativa Internacional (ACI)1 una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para enfrentar necesidades y aspiraciones
económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta, democráticamente controlada, basándose en los valores de ayuda mutua, responsabilidad,
democracia, igualdad, equidad y solidaridad.
A diferencia de otros modelos societarios, las cooperativas son entidades fundadas en el
esfuerzo propio y la ayuda mutua para organizar y prestar servicios, y se rigen por un conjunto
de principios internacionalmente consagrados, reconocidos en general por la mayoría de las
legislaciones2.
La cooperativa es, a la vez, una asociación de personas y una empresa común a través de
la cual los asociados persiguen sus objetivos.
•

La estructura de la asociación –abierta sin restricción a quienes la cooperativa puede
extender sus beneficios–, está integrada por personas que se asocian por libre voluntad con objeto de satisfacer necesidades similares, mediante una empresa.

1
Organización no gubernamental independiente, fundada en Londres en 1895, que reúne, representa y sirve a organizaciones
cooperativas en todo el mundo. Sus 239 miembros son organizaciones cooperativas nacionales e internacionales de todos los
sectores de actividad y de 89 países, que en total representan aproximadamente 800 millones de personas en todo el mundo. Sus
prioridades y actividades se centran en la promoción y defensa de la identidad cooperativa, asegurando que la empresa cooperativa es una forma reconocida de empresa capaz de competir en el mercado.
2
Los Principios Cooperativos fueron formulados en 1844 en los estatutos de la ”Sociedad Equitativa de los Pioneros de
Rochdale” para orientar y consolidar la propia organización. Se considera el origen del cooperativismo de consumo en Gran
Bretaña, cuyo desarrollo abarcó posteriormente Europa Continental y el resto del mundo. En 1937 y 1966 la ACI llevó a cabo
amplias revisiones que resultaron en una formulación de los principios básicos que unen a las cooperativas de todo el mundo. La
última revisión comenzó en 1988 y culminó en setiembre de 1995 en el Congreso del Centenario de la ACI realizado en Manchester,
donde se analizó el tema de la identidad cooperativa. Los principios aprobados en esa ocasión y aún vigentes son: 1. Membresía
abierta y voluntaria, 2. Control democrático de los miembros, 3. Participación económica de los miembros, 4. Autonomía e independencia, 5. Educación, entrenamiento e información, 6. Cooperación entre cooperativas y 7. Compromiso con la comunidad.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

21

�•

Los asociados constituyen el lugar de encuentro de las funciones económicas y sociales, y el órgano supremo de expresión de la voluntad social es la asamblea general. En
ella pueden participar los miembros o sus representantes elegidos, sobre el principio
de un hombre-un voto. La asociación democrática así constituida trata de fortalecer la
independencia económica de sus miembros estimulando al mismo tiempo su realización personal y relaciones de solidaridad entre ellos a través de la ayuda mutua.

•

La cooperativa, como empresa común, se orienta hacia la prestación de beneficios a
los asociados, que son sus propietarios. El capital no comporta una función principal y
no constituye el poder de voto y de decisión. La empresa cooperativa no prioriza la
remuneración del capital, dado que su objeto consiste en prestar el mejor servicio a
sus asociados, buscando minimizar el costo del mismo. Su acento está puesto en las
actividades económicas, a través de las que se logran los objetivos sociales, y el capital se aporta como medio de financiación necesario e indispensable para que la cooperativa pueda desarrollar su actividad y el asociado pueda utilizar sus servicios; de allí
que la naturaleza del capital es puramente instrumental.
El capital aportado por los socios no tiene el carácter de una inversión para obtener
lucro, sino que es la condición para poder utilizar los servicios de la cooperativa; adicionalmente, sólo da derecho a percibir un interés limitado y no a apropiarse del resultado
de la gestión social como sucede en las sociedades comerciales (Cracogna, 1986).
Los excedentes que obtiene la empresa se destinan a la prestación de servicios de
carácter social, al crecimiento de sus reservas y fondos y a su reintegro a los asociados en proporción al uso de los servicios o a la participación en el trabajo de la empresa, sin perjuicio de amortizar los aportes y conservarlos en su valor real. De esto se
infiere el interés de una cooperativa por obtener de sus miembros el capital necesario
para sus actividades (ya sea en partes iguales o en proporción a los servicios que va a
prestar a sus asociados) y el estímulo al ahorro, pagando sólo un interés limitado al
capital individual, independientemente de los resultados financieros que obtenga.

El carácter sin fines de lucro de la cooperativa se expresa por la disposición de irrepartibilidad de las reservas sociales y, en caso de liquidación, con respecto a la disposición del remanente patrimonial y el destino de sus excedentes.

I.3.2.

Los tipos de empresas cooperativas

Según Monzón Campos (2003), la clasificación de las cooperativas en dos grandes tipos
–consumo y producción–, fue establecida en el siglo XIX entre otros economistas por F. H.
Schulze-Delitzsch (1869) y F. Oppenheimer (1896). Posteriormente Ch. R. Fay (1908) y J. Baker
(1937), hicieron referencia a estos tipos, caracterizando a las de consumo como aquellas que
presentan como objeto la mejora de la condición de los asociados mediante una disminución
de sus gastos, o el ahorro en sus rentas, y a las de producción como las entidades que persiguen el mejoramiento de la condición de los asociados mediante el aumento de sus rentas.
C. Vienney (1980) estableció una clasificación más precisa al considerar en forma simultánea las relaciones de actividad y de asociación de los miembros, junto con sus características
3
socioeconómicas, proponiendo las siguientes categorías :
3

Estas categorías son consistentes con las usadas por la Ley de Cooperativas (Ley 20.337) al definir el tratamiento de los excedentes en el Art. 42.

22

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Cooperativas de empresarios individuales agrupados para ejercer todas las actividades necesarias para el funcionamiento de su explotación principal (cooperativas agrarias, de pesca, de transportistas, de comerciantes, etc.).

•

Cooperativas de producción, obreras o de trabajo asociado, que agrupan a trabajadores para el ejercicio en común de su oficio.

•

Cooperativas de consumidores, en el sentido amplio del término, que agrupan a sus
miembros como usuarios de bienes y/o servicios proporcionados por la empresa que
constituyen con esta finalidad (de consumo propiamente dichas, de vivienda, seguros,
etc.).

•

Cooperativas de ahorro y crédito, que podrían ser incluidas en la primera y tercera categoría según que sus miembros utilicen principalmente el crédito como empresarios o
como familias, pero que dada su especificidad se deben considerar en un grupo diferente.

Para el análisis de la realidad cooperativa en el ámbito rural, interesa distinguir, particularmente, las cooperativas agropecuarias y las cooperativas de trabajo.

•

Cooperativas agropecuarias

El principal tipo de cooperativas objeto de este estudio es el de cooperativas agropecuarias, definidas como aquellas que asocian a personas físicas o jurídicas, titulares de explotaciones agrícolas, forestales o ganaderas cuyo objeto es la prestación de servicios y la realización de operaciones orientadas al mejoramiento económico y técnico de las explotaciones de
sus asociados. De acuerdo a la clasificación de Vienney, este tipo de cooperativas está incluido en la primera categoría.

•

Cooperativas de trabajo asociado en el ámbito rural

Es habitual que entre los productores más pequeños converja la condición de productor con
la de trabajador rural. Esto hace que, en ocasiones, éstos adopten la organización de una cooperativa de trabajo para ofrecer servicios rurales en el mercado o para organizar la producción primaria dentro de una explotación de propiedad y/o uso colectivo.
Las cooperativas de trabajo asociado, o simplemente de trabajo, se definen como aquellas
que asocian personas físicas con el objeto de generar puestos de trabajo remunerado.
El siguiente cuadro esquematiza las diferencias entre las cooperativas agropecuarias y las
cooperativas de trabajo:

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

23

�Tipo/Propiedades

Cooperativas agropecuarias

Cooperativas de trabajo

–
–

Actividades

–

–

Finalidad económica
interna principal

–

Comercializan directamente y/o transforman y colocan en el mercado los productos de sus asociados.
Adquieren y proveen los insumos necesarios para la actividad específica de los
asociados y para el consumo familiar.

Minimizar el costo de los servicios provistos a los asociados.
Transferir a los asociados beneficios generados en la cadena de comercialización y
transformación de sus productos.

–

–
–

–

–

Asociados

–

–

Pueden asociarse productores que se
dediquen a la explotación objeto de la
cooperativa.
Tienen derecho al uso de los servicios de
la cooperativa en las condiciones estatutarias y reglamentarias.
Mínimo para constituirse de 10 asociados.

–

–

–

–

Los trabajadores que llevan a cabo las
actividades de la cooperativa son empleados, contratados en el marco de la
legislación laboral vigente.

–

Puede operar con terceros siempre que
el volumen operado no supere el 25% de
lo operado con asociados.
Los excedentes operados con terceros
deben asignarse a reservas irrepartibles.

Fuerza de trabajo

Operaciones con
terceros

4

–

Asumen por su propia cuenta, a partir del
trabajo personal de sus asociados, las
actividades de producción primaria, servicios o industriales.
Adquieren, contratan o utilizan por cualquier otro título, todo inmueble o mueble
necesario para la actividad de los asociados.

Maximizan la remuneración al trabajo de
los asociados.
Optimizan las condiciones y medio
ambiente de trabajo de sus asociados.

Pueden asociarse las personas de existencia física que reúnan los requisitos exigidos por estatuto y realicen cualquier
actividad útil para el cumplimiento del
objeto social.
Tiene derecho a desarrollar su trabajo en
el marco de las condiciones establecidas
estatutaria y reglamentariamente.
El asociado tiene la obligación de trabajar
personalmente en la cooperativa, como
condición de subsistencia del vínculo
asociativo.
Mínimo para constituirse de 6 asociados.

–

Los trabajadores que llevan a cabo las
actividades de la cooperativa son asociados salvo excepciones contempladas en
la legislación vigente4.

–

Puede contratar trabajadores no asociados solo en caso de sobrecarga circunstancial de tareas, necesidad de contar con
especialista para una tarea determinada,
trabajos estacionales o período de prueba.
Los excedentes operados con terceros
deben asignarse a reservas irrepartibles.

–

Res. 360/75/INAES

24

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�–

–

Excedentes
repartibles 5

–
–

–

Se destina el 5% a reserva legal, 5% al
fondo de acción asistencial y laboral o
para estímulo del personal y 5% al fondo
de educación.
Si el estatuto lo establece se destina una
suma indeterminada para pagar un interés (limitado) a las cuotas sociales integradas.
El resto se distribuye entre los asociados
en concepto de retorno.
En las secciones de comercialización y/o
transformación, el retorno se distribuye
en proporción a la producción entregada.
En las secciones de provisión de servicios
en proporción al servicio utilizado.

–

–

–
–

Se destina el 5% a reserva legal, 5% al
fondo de acción asistencial y laboral o
para estímulo del personal y 5% al fondo
de educación.
Si el estatuto lo establece se destina una
suma indeterminada para pagar un interés (limitado) a las cuotas sociales integradas.
El resto se distribuye entre los asociados
en concepto de retorno.
El retorno se distribuye en proporción al
trabajo aportado.

Los tipos de cooperativa objeto de este estudio serán los siguientes:
•
•
•

Cooperativas agropecuarias.
Cooperativas de trabajo cuyo objeto sea la producción primaria dentro de una explotación de uso colectivo.
Cooperativas de trabajo integradas por pequeños productores, con el objeto de generar ingresos a partir de la utilización de su fuerza de trabajo excedente en actividades
agroindustriales, de servicios a terceros, etc.

Debido a su relevancia y a la disponibilidad de información, en general se hará referencia a las
cooperativas del primer tipo, pero los otros dos serán importantes a la hora del análisis de casos y
de reflexión sobre líneas de acción frente a los requerimientos de los productores más pequeños.
No se incluyen en el trabajo otras cooperativas que brindan servicios en el ámbito rural,
como las de servicios públicos o de crédito.

I.3.3.

La finalidad económica interna de la cooperativa

Se entiende como finalidad interna al interés económico que lleva al asociado a integrar la
cooperativa. En contraposición, la finalidad externa será la satisfacción de una necesidad de
mercado.
Por ejemplo, una cooperativa que comercializa hortalizas tiene como finalidad externa
satisfacer la demanda de este producto en un determinado territorio, y como finalidad interna
principal minimizar los costos de comercialización.
En el marco de este trabajo se clasifican las finalidades económicas internas de las cooperativas agropecuarias en los siguientes tres grupos:

•

Solución de fallas de mercado

Los productores buscan la organización cooperativa a partir de la necesidad de reducir los
costos de transacción originados en relaciones asimétricas de negociación con los eslabones
de comercialización, industrialización y provisión de insumos.
5

De acuerdo al Art. 42 de la Ley 20.337 los excedentes repartibles son aquellos que provienen de la ”diferencia entre el costo
y el precio del servicio prestado a los asociados”.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

25

�El mercado resulta ineficiente en la articulación de los distintos eslabones de la cadena de
valor, por lo que se buscan caminos institucionales alternativos.
La institución cooperativa presenta pautas de organización que han demostrado ser adecuadas para solucionar las fallas que presenta el mercado: la gestión democrática facilita las
condiciones de transparencia, la distribución de excedentes en proporción al uso es consistente con el objetivo de minimización de los costos medios del servicio que se procura, el
carácter abierto facilita la incorporación de asociados y, con ello, el ganar escala y poder de
negociación en la cadena de valor.
Se incluye dentro de esta finalidad la provisión de servicios inexistentes en la localidad (el
mercado no es capaz de brindar el servicio por lo cual este debe ser organizado por los productores usuarios). Así también se incluyen los casos donde la cooperativa es organizada para que
el consumidor reconozca una especificidad del producto primario (producción orgánica, producción en el marco de la economía social, denominación de origen, etc.).

•

Aumentar su participación en los beneficios de la cadena

La finalidad en estos casos es apropiarse de parte de los beneficios generados en los eslabones comercial o industrial. Ello supone un aporte de capital que será el fundamento económico de dicha apropiación.
Al ser las cooperativas organizaciones de carácter abierto y capital variable, muestran habitualmente limitaciones para el cumplimiento de este objetivo. Sin embargo, se registran en la
experiencia nacional e internacional casos con importantes innovaciones organizacionales que
procuran dar respuesta a dos necesidades que resultan complementarias: incrementar los
ingresos de los productores agropecuarios y capitalizar las cooperativas.
Estos procesos han sido ampliamente analizados en muchos trabajos de investigación y
publicaciones, acuñándose la expresión de cooperativas de “nueva generación”. Ésta alude a
las cooperativas que, a partir de innovaciones como cuotas sociales con derecho de entrega
transferibles a precio de mercado, obligaciones de entrega, o restricciones al ingreso, han procurado adaptar la institución cooperativa a una finalidad distinta a la tradicional (Cook6, 1993;
Peirano, 1994).

•

Mejorar la productividad del trabajo del productor familiar

El principal recurso de los pequeños productores agropecuarios es la fuerza de trabajo
familiar. Esto hace que entre los agricultores familiares, en particular entre los más pequeños,
confluya el carácter de productor con el de trabajador rural, lo que tiene importantes implicancias en términos del diseño institucional de la cooperativa.
Mejorar la productividad del trabajo del productor familiar, y por lo tanto el ingreso familiar,
estará asociado a facilitar su acceso a los recursos de producción, optimizar su uso a partir de
la organización asociativa parcial o total de la producción primaria, la generación de puestos de
trabajo extraprediales, la recalificación laboral, etc. Cuando una cooperativa tiene éstos como

6
Michael L. Cook (EE.UU.) es uno de los autores más prolíficos sobre los aspectos institucionales y organizacionales del
cooperativismo agropecuario. En el sitio http://web.missouri.edu/~cookml/publicat.htm se encuentra un listado de su amplia
producción, que incluye los artículos sobre las cooperativas de “nueva generación” y otros temas.

26

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�sus objetos principales, diremos que su finalidad económica interna es mejorar la productividad del trabajo del productor familiar.
Ejemplos de funciones de la cooperativa que tiene esta finalidad interna son los siguientes:
•

•
•
•
•
•

Acceso a la tierra, en particular a partir de la organización de cooperativas de trabajo
que exploten colectivamente la tierra, o a través del arrendamiento de tierra por parte
de las cooperativas agropecuarias.
Organización de la producción primaria, a partir de la gestión cooperativa de los recursos de cada asociado.
Servicio de maquinaria.
Organización de servicios rurales para terceros.
Organización de actividades agroindustriales, con el objeto de generar puestos de trabajo para el productor y su familia.
Asistencia técnica para la reconversión productiva y recalificación laboral.

Si bien los pequeños productores también adolecen de dificultades para el acceso a los
mercados, su finalidad principal, al momento de asociarse, es acceder a recursos para la producción y, eventualmente, gestionarlos en forma asociada, para mejorar la productividad de su
trabajo y, por lo tanto, sus ingresos.
La finalidad económica interna, ya sea solucionar fallas de mercado, apropiarse del beneficio del resto de los eslabones de la cadena de valor, mejorar la productividad de la fuerza de
trabajo del pequeño productor familiar, o cualquier combinación de éstas, será determinante al
momento de diseñar y evaluar las características concretas que asume cada institución cooperativa. Y también para analizar su dinámica de cambio, condicionada por el marco normativo, la cadena de valor en que inscribe sus actividades y el contexto histórico y social.

I.3.4.

Componentes principales de la institucionalidad cooperativa

Las cooperativas se caracterizan por una institucionalidad específica, cuya dinámica, como
se dijo, está principalmente determinada por su finalidad económica interna. Los componentes principales y distintivos de dicha institucionalidad, cuya potencialidad respecto al desarrollo de la agricultura familiar se analizará a lo largo de este trabajo, son los siguientes:

•

Sistema de participación

Es el conjunto de mecanismos y prácticas dirigidas a garantizar el control de la cooperativa por parte de los asociados.
Por ser la cooperativa una empresa cuyo objetivo es la provisión de servicios a sus asociados, uno de sus rasgos distintivos es la participación democrática de éstos en el diseño y
control de sus servicios.
El dispositivo básico de participación, definido por la Ley de cooperativas, consta de tres
herramientas:
•

Asamblea: órgano supremo de la cooperativa, donde los asociados participan en
igualdad de condiciones (un asociado-un voto). Debe reunirse al menos una vez al año.

•

Consejo de Administración: órgano de gestión de la cooperativa, integrado por
asociados elegidos en Asamblea. Debe reunirse al menos una vez al mes.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

27

�•

Sindicatura: órgano responsable de fiscalizar la administración, integrado por uno o
más asociados elegidos por Asamblea.

A este dispositivo básico se agregan una serie de mecanismos y prácticas, generalmente
asociados al mayor tamaño y consolidación de la cooperativa, como los siguientes:

28

•

Asambleas distritales: cuando las cooperativas aumentan el número de asociados y
su dispersión territorial, es práctica la organización de asambleas por distrito, que eligen delegados para la Asamblea General. El diseño de estos distritos debe ser regularmente revisado a los efectos de garantizar una adecuada representación de los distintos espacios donde la cooperativa tiene participación. Habitualmente, los estatutos
establecen que el Consejo de Administración, elegido en la Asamblea General, dé
cuenta en su integración de la diversidad de distritos que integran la cooperativa.

•

Reuniones preasamblearias: organizadas a los efectos de garantizar la adecuada
información sobre la orden del día a tratar en las asambleas (general o distritales), habitualmente, con la presencia de integrantes del consejo de administración y cuadros
gerenciales de la empresa cooperativa.

•

Comisiones permanentes de carácter territorial: a los efectos de garantizar una
adecuada representación de los intereses de los asociados de un determinado territorio, suele ser práctica la organización de comisiones asesoras por distrito, integradas
por asociados elegidos en la Asamblea Distrital. Si bien no tienen delegación de responsabilidad administrativa (que está centralizada en el Consejo de Administración),
constituyen una instancia de consulta, control y comunicación con el conjunto de los
asociados de su respectivo distrito.

•

Comisiones permanentes de carácter funcional: en las cooperativas con servicios
diversificados suelen organizarse comisiones asesoras integradas por los usuarios de
determinado servicio, a los efectos de garantizar un adecuado control por parte de los
directos involucrados.

•

Sistemas de información: el sistema de acceso a la información de la cooperativa por
parte de los asociados es fundamental para garantizar un adecuado control por parte de
éstos. En particular, acceso a: la información de su cuenta corriente (retiro de insumos,
entrega de producción, etc.), de su cuenta de capital (capital integrado, retribución recibida, etc.), a la información de balance (con la asistencia necesaria para su interpretación), y a información descentralizada de acuerdo al territorio al que pertenece y a la sistematización y seguimiento de las metas sociales, físicas y financieras que la cooperativa
haya establecido (tableros de control, balances sociales, etc.).

•

Juventudes: la renovación de los cuadros dirigenciales de las cooperativas constituye un tópico central a la hora de garantizar su sostenimiento en el tiempo. A tal efecto las cooperativas suelen generar ámbitos de encuentro, capacitación y participación
de los jóvenes, orientados a implicar a las nuevas generaciones en los objetivos de la
organización, así como a la adquisición de experiencia para luego poder hacerse cargo
de la gestión de la empresa.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Educación cooperativa: la formación de los asociados en los principios y valores del
cooperativismo, objetivos institucionales y prácticas concretas de la gestión constituyen una necesidad relevante a los efectos de garantizar el sostenimiento de la organización en el tiempo. En las cooperativas de mayor tamaño y trayectoria suele organizarse en la estructura administrativa un área específica y de carácter permanente, a
los efectos de garantizar este servicio de educación cooperativa. Habitualmente parte,
o la totalidad, de estos servicios son financiados con el Fondo de Educación originado
en el 5% de los excedentes repartibles.

Se hablará de sistema de participación tradicional cuando éste se limita a los órganos establecidos por la ley. Por grado de complejidad del sistema de participación se hará referencia al
mayor o menor desarrollo de las representaciones territoriales o funcionales, juventudes, sistema de información y educación cooperativa.
Por sistema de participación descentralizado territorial o funcional se hará referencia a la
existencia de Asambleas Distritales y comisiones territoriales o funcionales de carácter permanente.

•

Organización de los servicios

Es el conjunto de pautas que definen el acceso a los distintos servicios de la cooperativa por
parte de los asociados y no asociados, incluyendo su distribución espacial, las condiciones de
calidad y precio, y los derechos y obligaciones emergentes de la provisión de dichos servicios.
La organización concreta de los servicios ofrece una variada gama de alternativas, asociadas a las distintas cadenas productivas de las que participan las cooperativas, condiciones
competitivas de los mercados y características culturales de los asociados.
Sin embargo, en todos los casos se diferencia sustancialmente de otras instituciones que
brindan servicios similares debido al doble carácter de propietario y de usuario que distingue
al asociado de la cooperativa.
Los principales rasgos específicos que presenta la organización de los servicios en las cooperativas son los siguientes:
•

Grado de diversificación: Las cooperativas podrán ser especializadas o diversificadas (también llamadas multiactivas) de acuerdo a la cantidad de servicios que ofrecen
a sus asociados: pueden estar orientadas a brindar servicios asociados a un solo producto (ej.: cooperativas apícolas) o a un conjunto diversificados de productos (ej.: cooperativas que comercializan cereales, desmotan algodón y extraen miel); pueden brindar un solo tipo de servicio (ej.: comercialización o provisión de insumos), o varios
tipos de servicios (ej.: comercialización, provisión de insumos, servicio de maquinaria);
pueden incluir solo actividades vinculadas a la producción agropecuaria o incorporar
otros tipos de servicios asociados a las necesidades de la familiar rural (ej.: provisión
de bienes de consumo, electricidad rural, salud, etc.).

•

Secciones: todos los servicios que brinda la cooperativa deben estar organizados en
secciones, esto es, deben registrarse sus operaciones por separado a los efectos de
que el asociado pueda controlar el resultado económico de cada servicio, calcular los
excedentes a los que tiene derecho en su calidad de usuario de dicho servicio, y evi-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

29

�tar (o al menos transparentar) las transferencias de ingresos entre los distintos servicios, probablemente vinculados a distintos grupos de productores.
•

Distribución territorial: los servicios de las cooperativas están organizados sobre un
territorio determinado. La configuración de dicha distribución condicionará el acceso
por parte de los distintos productores, y será resultado de una política de inversiones
con un impacto espacial que no es neutro respecto a los distintos grupos de productores.

•

Derechos y obligaciones de entrega: para los servicios de comercialización y transformación de la producción de los asociados pueden existir distintos tratamientos respecto al derecho o a la obligación de usarlos. El productor puede tener derecho a que
su producción sea comercializada por la cooperativa, cualquiera sea el volumen; el productor puede tener la obligación de entregar toda su producción, a los efectos de evitar conductas especulativas que debiliten la posición de la cooperativa en el mercado
y, por lo tanto, se afecte el interés del conjunto; y el productor puede tener derecho y
obligación de entregar un determinado volumen (cuota), superado el cual la comercialización del producto dependerá de la decisión de la cooperativa en función de las condiciones coyunturales del mercado.
Estos derechos y obligaciones estarán vinculados a requisitos de calidad, que pueden
ser más o menos exigentes y a requisitos de capitalización (ver más adelante “sistema de capitalización”).
Los derechos y obligaciones emergen del estatuto de la cooperativa, reglamentos
específicos aprobados por la Asamblea, o contratos firmados entre la cooperativa y
cada uno de los asociados.
Si bien habitualmente ésta es una temática propia de las secciones de comercialización y/o transformación, también puede verificarse en otras secciones.

•

Pautas para liquidación de productos: la liquidación de la producción comercializada por la cooperativa puede adquirir múltiples formas de acuerdo a la cadena de valor
de que se trate. La cooperativa puede vender a cuenta y orden del asociado, y pagar
al asociado en el momento de la venta (momento que incluso puede estar definido por
el asociado) a un precio de mercado públicamente conocido (precio pizarra, por ejemplo), menos una comisión de la cooperativa para cubrir sus gastos. En otro extremo,
la cooperativa puede realizar liquidaciones parciales (mensuales, por ejemplo) del producto entregado por el asociado, a un precio que surgirá de un polinomio integrado
entre otros términos y factores por el precio del producto final en el mercado y la calidad del insumo entregado por el productor. Este tipo de modalidad es más habitual en
las cooperativas agroindustriales.
Un debate importante dentro de estas pautas es la diferenciación de precios (o de
descuentos por costos) de acuerdo al tamaño y ubicación del asociado. En algunas
cooperativas se liquida un mayor precio al productor de mayor tamaño, justificado por
los menores costos en la comercialización, o por la necesidad de no perder esa producción y, por lo tanto, deteriorar las condiciones de negociación de la cooperativa en
el mercado de destino de la producción. Ello, como es natural, tiene resistencias por
parte de los productores más pequeños, que lo entienden como un trato discriminatorio. La misma situación se presenta respecto a los costos de acuerdo a la distancia

30

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�a la planta. La cooperativa puede optar por transferir los mayores costos de transporte al asociado más alejado, o no hacerlo debido a que esos mayores costos son emergentes de una determinada configuración espacial de los servicios de la cooperativa,
resultante de las inversiones realizadas por todos los productores asociados.
•

Cuenta corriente: si bien el asociado opera con distintas secciones, todas sus operaciones son registradas en su cuenta corriente. Ésta podrá tener un saldo a su favor (si
la entrega de su producción ha sido superior al uso del resto de los servicios de la cooperativa), o a favor de la cooperativa (en el caso contrario). Sobre dicho saldo el productor habitualmente paga o recibe un interés.
La cuenta corriente cooperativa agraria es un instituto específico de este tipo de organizaciones, similar, pero no igual, a la cuenta mercantil. Constituye la principal formalización de la relación entre el asociado y su cooperativa, junto con la cuenta de capital.
Vinculada a la cuenta corriente hay una diversidad de criterios a definir. Dos resultan
de especial importancia: la tasa de interés recíproca que se pagará sobre los saldos de
la cuenta, y los límites para el financiamiento (en particular para el retiro de insumos
para la cosecha en curso).

•

No asociados: las cooperativas pueden brindar servicios con no asociados, con dos
límites. Las operaciones con no asociados no pueden superar el 25% de las operaciones realizadas con asociados, y los excedentes originados en las operaciones con no
asociados no pueden distribuirse entre los asociados (deben destinarse a una reserva
de carácter irrepartible). Respecto a los servicios a no asociados, la cooperativa define
el tratamiento, que puede ser similar al de los asociados o distinto (cobrar comisiones
mayores, no financiar insumos o hacerlo a un mayor costo, limitar los servicios a los
que tiene acceso, etc.).

La organización de los servicios supondrá entonces la definición de los tipos de servicios que
desarrollará la cooperativa, su distribución territorial, las condiciones para acceder a los mismos
por parte de asociados y no asociados, y su registro en cada cuenta corriente y sección correspondiente.
Se hablará de grado de diversificación haciendo referencia a la menor o mayor cantidad de
servicios que brinda la cooperativa; y de grado de dispersión territorial de acuerdo a la distribución espacial de sus servicios en el territorio.
Se hablará de cooperativas abiertas o relativamente cerradas haciendo referencia a las
mayores o menores exigencias para acceder a los distintos servicios de la cooperativa (exigencias de calidad, de capitalización, de localización).
La consecuencia o grado de consecuencia hace referencia al porcentaje de producción que
el asociado entrega en la cooperativa. Este puede surgir de una decisión autónoma del productor o resultar de las reglas de juego establecidas por el estatuto, reglamentos o contratos.
Se dirá que en el vínculo asociado-cooperativa priman criterios de racionalidad económica
sobre prácticas mutualistas cuando los límites y costos de los adelantos en cuenta corriente
se definen de acuerdo a la situación económica del asociado, y/o cuando los costos de los servicios sean diferenciados de acuerdo a tamaño y localización de los asociados.
Se hablará de mayor grado de subordinación técnica del asociado respecto a la cooperativa cuando se reduce su grado de autonomía respecto al volumen, calidad y canal de comer-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

31

�cialización de su producción o de sus compras de insumos, e incluso organización del trabajo
en su explotación agropecuaria, respecto a las pautas establecidas por la cooperativa.
Por recentraje de los servicios de la cooperativa se entiende el proceso por el cual la cooperativa centraliza sus esfuerzos en el servicio principal, dejando de proveer otros servicios
secundarios.

•

Organización del trabajo

La organización de la fuerza de trabajo que desarrolla los servicios dirigidos a los productores asociados presenta una amplia variedad de alternativas, vinculadas al tipo de servicios
que brindan, a las cadenas de valor en las que se participa y a la cultura organizacional prevaleciente en el espacio donde se trabaja.
Sin embargo hay un elemento de la organización del trabajo fuertemente explicativo de la
dinámica institucional: el vínculo entre quien desarrolla cada tarea y los asociados, en su doble
carácter de propietarios y usuarios.
De acuerdo a este vínculo, las distintas experiencias pueden visualizarse como un continuo entre dos situaciones polares:
•

Cooperativas profesionalizadas: existe un cuerpo profesional de empleados, jerarquizado, que no sólo asume responsabilidades de ejecución, sino también de planificación. Los productores, a través de la Asamblea y el Consejo de Administración tienen un rol de validación de las líneas estratégicas adoptadas y de control de gestión.
Se entiende por validación la aprobación o no de las líneas estratégicas adoptadas por
la organización, pero sin tener una participación efectiva en las tareas de identificación
de objetivos y diseño de dichas estrategias.
El control de gestión está focalizado en representar a los asociados en su carácter de
usuarios de los distintos servicios –procurando la adecuación de los mismos a las
necesidades de los productores– pero no en la organización o el control de los procesos de trabajo requeridos para la provisión del servicio.
En la medida en que el cuerpo profesional priorice sus intereses particulares (maximización del tamaño de la organización, de la retribución a sus trabajadores; minimización de la carga de trabajo) por sobre los intereses de los productores asociados, nos
encontraremos ante situaciones patológicas, habitualmente referenciadas como
“gerentismo”.

•

Cooperativas autogestionadas: son cooperativas que funcionan a partir del trabajo
solidario de sus asociados, que se hacen cargo de todas o la mayoría de las tareas de
planificación y de ejecución. Es la situación típica de las cooperativas en sus momentos iniciales, cuando se trata de tareas que no requieren mayor especialización.

Entre estas dos situaciones polares se encuentran todas las intermedias, de acuerdo a los
distintos niveles de complejidad administrativa, tamaño de la cooperativa, e incluso concepción
ideológica de los asociados y los empleados. Las pautas de la relación entre los productores asociados y los trabajadores estarán vinculadas a la solución de los distintos problemas de “agencia” existentes entre las partes, donde se procurará que el sistema de incentivos (económicos,
culturales) facilite la convergencia de los intereses.

32

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�A este primer elemento, el vínculo entre el asociado y el trabajador, se agrega un segundo elemento relevante: la percepción del puesto de trabajo en la cooperativa como un beneficio que puede ser apropiado por sus asociados.
El desarrollo de la cooperativa genera oportunidades de trabajo para los asociados y sus
familiares, en ocasiones, de la misma o mayor relevancia que el resto de los beneficios de los
que se apropia el asociado en su carácter de productor agropecuario.
Si los asociados perciben que tienen otros canales de comercialización alternativos frente
a la cooperativa, y ésta no les ofrece condiciones de comercialización más favorables que la
competencia (no existe o no se percibe la finalidad económica interna de solucionar fallas de
mercado), o bien, si la cooperativa no cuenta con un sistema de capitalización que le permita
apropiarse de los beneficios de los eslabones comerciales o industriales (no existe la finalidad
de apropiarse los beneficios de la cadena de valor), entonces la apropiación de los puestos de
trabajo para su familia puede imponerse como el principal interés económico del productor
(finalidad de mejorar la productividad del trabajo de los asociados).
El análisis de estos aspectos tiene especial relevancia en los casos de constitución de nuevas cooperativas de agroindustria familiar. Si la finalidad principal es la creación de puestos de
trabajo, entonces probablemente lo aconsejable sea adoptar la figura de cooperativa de trabajo.

•

Sistema de capitalización

Se denominará sistema de capitalización al conjunto de normas y prácticas que caracterizan el tratamiento del capital aportado por los asociados en la cooperativa. Dicho sistema está
7
integrado por los siguientes componentes (Basañes, 2010):
•

Capital Inicial: capital mínimo que deben suscribir los productores para asociarse, plazos y condiciones para dicha integración.

•

Criterios de distribución y de capitalización del excedente repartible: criterios
para definir el porcentaje del excedente que recibe cada asociado en función del capital integrado y/o de los servicios utilizados, y la proporción en que el excedente es
capitalizado.

•

Reembolso: condiciones para el reembolso de las cuotas sociales integradas por cada
asociado.

Se llamará sistema de capitalización tradicional a aquel caracterizado por un capital inicial
relativamente pequeño, capitalización sistemática de todos los excedentes y reembolso de
todo el capital al momento del retiro.
A partir de dicho sistema, y en particular a partir de sus limitaciones, las cooperativas, tanto
en el ámbito nacional como internacional, han desarrollado distintos sistemas orientados a mejorar la propensión a aportar capital por parte de los productores, mejorar la previsibilidad de su tratamiento (frente a los asociados, a las propias necesidades de financiamiento de la cooperativa
y a terceros acreedores) y garantizar al productor asociado la apropiación de parte de los beneficios de la cadena, en particular cuando ésta es la finalidad económica interna principal.
7

Siempre en el contexto normativo argentino, en particular teniendo en cuenta los artículos 2, 24 a 36, 42 y 45 de la Ley de
Cooperativas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

33

�Se entenderá por sistemas de capitalización de agregado de valor a aquellos fundamentalmente dirigidos a la apropiación de los beneficios de los eslabones industrial y comercial, caracterizados por un capital inicial elevado, estricta proporcionalidad entre el capital integrado y la
producción entregada, y habitual distribución de los retornos en efectivo. Regularmente, estos
sistemas de capitalización se ven acompañados de una organización de los servicios de carácter cerrado y subordinación técnica de parte de los asociados (ver cooperativas de agregado de
valor en III.5.2).
Cuenta de capital es el registro del capital suscripto e integrado de cada asociado, incluyendo la capitalización de excedentes y de ajustes de capital. Su respaldo es el Libro de
Registro de Asociados, y las acciones representativas de las cuotas sociales.

•

Modalidades de articulación con la cadena de valor

A los efectos de mejorar los servicios a sus productores asociados, en el marco de su finalidad económica interna, la cooperativa adoptará distintas modalidades para articularse con el
conjunto de la cadena de valor.
Se propone conceptualizarlas de la siguiente manera:

34

•

Integración vertical dentro de la organización primaria: esto es incorporar parte
de los eslabones de la cadena de valor dentro de la organización cooperativa de la cual
son asociados los productores primarios. El grado de integración dependerá de las
características de los mercados que articulan los distintos eslabones, disponibilidad de
recursos para integrar la actividad, finalidad económica interna principal de la cooperativa, grado de especificidad de las inversiones del productor en su explotación, etc.

•

Integración vertical a través de una federación de cooperativas: se trata de cooperativas de cooperativas (cooperativas de segundo grado). Existen federaciones de
carácter gremial y carácter económico. Las gremiales estarán orientadas a la representación de los intereses de sus asociados frente a los poderes públicos, a brindar servicios de consultorías a sus asociados, actividades de capacitación y difusión cooperativa, etc. Las federaciones de carácter económico, objeto principal de este análisis, son
aquellas que procuran integrar verticalmente eslabones de la cadena de valor a través
de la asociación con organizaciones de igual figura jurídica y similares necesidades. Por
ejemplo, federaciones para industrializar la producción acopiada por la cooperativa de
base, para unificar la compra de insumos, o incluso producir en forma asociada dicho
insumo.

•

Empresas controladas: constitución de empresas de capital controladas, procurando
el control en forma indirecta de una actividad, y facilitando la incorporación de capital
de riesgo.

•

Alianzas estratégicas con cooperativas de similar base societaria: es el caso de
alianzas con cooperativas de seguro, de salud o de provisión de servicios públicos, con
las que comparten parte sustancial de sus asociados.

•

Alianzas estratégicas con empresas de capital: orientadas a reducir costos de
transacción en determinados mercados, o a compartir esfuerzos de inversión asociados a un determinado servicio.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Se dirá que el sistema de integración se centraliza cuando se reduce el grado de autonomía de cada uno de sus integrantes respecto al núcleo, habitualmente, la federación de cooperativas.

•

Articulación con el desarrollo territorial

Las cooperativas son parte de la ruralidad, entendida ésta como la dimensión social de un
determinado territorio. Constituyen ámbitos abiertos y democráticos, donde los productores
referencian sus reclamos y tienen la posibilidad de participar colectivamente de la solución de
problemáticas que pueden exceder lo específicamente agropecuario. Infraestructura, educación, salud, medio ambiente, vínculo urbano rural, son todas temáticas que atraviesan al productor agropecuario, y que pueden ser canalizadas a través de su cooperativa.
La capacidad de desarrollar este rol por parte de la cooperativa dependerá de la solidez de
sus relaciones con el municipio, los sindicatos, agencias de transferencia de tecnología, universidades, organizaciones políticas, cámaras empresarias, como también de la visualización
que la comunidad haga de la cooperativa (en función de su historia y presente) y del liderazgo
sobre sus propios productores.
A mayor capacidad de liderazgo y mayor desarrollo de las relaciones interinstitucionales, se
dirá que la cooperativa cuenta con mayor capital social para participar en la organización de su
territorio.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

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�36

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�II. MARCO INSTITUCIONAL DE LAS
COOPERATIVAS AGROPECUARIAS
II.1.

Legislación. Marco normativo vigente

El primer antecedente legal sobre cooperativas data de 1889, cuando se incluye en el Código
de Comercio un breve capítulo sobre cooperativas, procurando dar respuesta a las primeras iniciativas asociadas al proceso de colonización. Luego, en 1926, se aprueba la Ley 11.388, específica sobre el tema, vigente hasta 1973, año en el que se sanciona la Ley 20.337, que rige a
todas las cooperativas (agropecuarias, vivienda, consumo, crédito, trabajo, servicios públicos,
etc.). Dicha ley, a lo largo de sus 13 capítulos y de sus 121 artículos establece la naturaleza específica de la cooperativa y su relación con el resto de los cuerpos legales, y abunda en precisiones
de carácter prácticamente reglamentario respecto a todas las etapas de la vida institucional.
Respecto a la naturaleza de la cooperativa, la define en primer lugar como una entidad fundada en el esfuerzo propio y la ayuda mutua (de donde se desprende su naturaleza solidaria),
y en segundo lugar que se constituye para organizar y prestar servicios.
Esta definición es complementada por un conjunto de doce caracteres que constituyen su
diferencia específica con el resto de las figuras jurídicas. Dichos caracteres son armónicos con
los principios cooperativos que son reconocidos por la ACI. De ello se desprende el necesario
“recurso a los principios cooperativos para la mejor inteligencia de las disposiciones de la ley
y para aventar dudas en los casos conflictivos; máxime teniendo en cuenta que para la aplicación supletoria de las normas sobre sociedades anónimas, la ley exige que se concilien con la
’naturaleza’ de la cooperativa” (Cracogna, 1998).
Particular importancia tiene el reconocimiento jurídico de la naturaleza específica del acto
cooperativo, por lo que sus consecuencias deben adecuarse a esta naturaleza con exclusión de
la aplicación de otras figuras jurídicas y regímenes. Por ejemplo, no corresponde la calificación
de acto de comercio a las operaciones que realiza el productor agropecuario en las secciones
de provisión de insumos o de comercialización de su cooperativa agropecuaria, ni de la de contrato de trabajo a la relación entre la cooperativa de trabajo agropecuario y sus asociados.
La ley de cooperativas se complementa con las resoluciones emitidas por el INAES (y sus
antecesores) en su carácter de autoridad de aplicación.
A continuación se revisarán los principales aspectos de la ley y de las resoluciones del
INAES, que afectan a las cooperativas objeto del presente estudio, para luego proponer algunos ejes para pensar modificaciones en dicho marco normativo.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

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�II.1.1. Constitución
El Capítulo II de la ley establece las formas y requisitos para la constitución, así como el
contenido de los estatutos, responsabilidades de fundadores y consejeros, aprobación del funcionamiento de sucursales y aprobación de reglamentos.
De aquí surge que el cuerpo normativo completo que regirá a la cooperativa y sus relaciones con los asociados son: la ley de cooperativas, las resoluciones del INAES, el estatuto de
la cooperativa y los reglamentos internos.
En el caso de las cooperativas agropecuarias estos reglamentos internos serán los que
regulen lo que en el marco conceptual se ha definido como a) organización de los servicios, b)
sistemas de participación y c) sistemas de capitalización. Todos estos reglamentos internos
deben estar aprobados por la autoridad de aplicación.
Respecto a las cooperativas agropecuarias, este capítulo se complementa con dos resoluciones:
• Resolución 254/77 - Acta constitutiva tipo de cooperativas
• Resolución 302/94 - Constitución de cooperativas de productores rurales de seis integrantes
La primera incluye el estatuto tipo de las cooperativas agropecuarias, de acuerdo a distintas tipologías (agrícolas, ganaderas, tamberas, etc.).
La segunda requiere un poco de historia. Durante la década del 90, producto del abrupto
incremento de las escalas mínimas necesarias en la producción agropecuaria, se intensifican
las estrategias dirigidas a implementar el uso asociativo de recursos para la producción primaria. Un caso paradigmático era la organización de agrupaciones de maquinarias para compartir
tractores, cosechadoras, sembradoras y todo tipo de implementos. En la búsqueda de ofrecer
alternativas para su implementación se aprueba esta resolución que permite, en estos casos,
crear cooperativas de seis integrantes, cuando el mínimo establecido por la ley es de diez
(“salvo excepciones que expresamente admitiera la autoridad de aplicación”, Art. 2, inc. 5°).
El estatuto tipo que propone esta resolución adecua los órganos sociales a este menor número de asociados.

II.1.2. Asociados
El capítulo II establece las condiciones que deben reunir los asociados, derechos de ingreso, la posibilidad del Estado de asociarse a las cooperativas, derecho de información y condiciones de retiro y de exclusión de los asociados.
De este capítulo de desprende que los asociados a las cooperativas agropecuarias podrán
ser personas físicas o jurídicas, siempre y cuando respondan a los requisitos estatutarios.

•

Ingreso libre

En relación al ingreso, en el Artículo 17 se establece que el ingreso a la cooperativa es
libre, “pero podrá estar supeditado a las condiciones de su objeto social”. Si un productor
desea asociarse a la cooperativa, aceptando los requisitos estatutarios, debe poder hacerlo.
Esto es congruente con el primer principio de las cooperativas que establece la asociación
voluntaria y abierta.

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Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Afirmando el carácter libre del ingreso, el Art. 18 establece limitaciones respecto a un
eventual derecho de ingreso que pueda establecer el estatuto: a) no puede elevárselo a título
compensación por las reservas sociales, y b) su importe no puede exceder al valor de una
cuota social.
El ingreso libre es un debate de carácter doctrinario de importancia, en especial entre las
cooperativas agropecuarias. En el marco de las restricciones técnicas para la provisión de los
servicios y, muy particularmente, de las mayores exigencias de coordinación de la cadenas de
valor de base agropecuaria, el carácter libre del ingreso debe ser adecuadamente considerado
y contextualizado. De hecho, en el análisis de las principales tendencias institucionales se ha
señalado la emergencia de cooperativas relativamente cerradas (ver Cooperativas de agregado de valor en III.5.2).
Algunas limitaciones al ingreso libre pueden enmarcarse dentro de la supeditación al objeto social, son las siguientes:
•

La cooperativa puede establecer requisitos de capitalización que se correspondan con
el capital integrado por los asociados preexistentes, en el marco de los que establezcan el estatuto y los reglamentos.

•

El ingreso puede limitarse según la actividad del asociado. Por ejemplo, una cooperativa yerbatera puede negar el ingreso a un productor que no sea yerbatero, aún cuando el mismo pueda usar los servicios de provisión de insumos, o de provisión de bienes de consumo familiar. Es habitual la existencia de cooperativas agropecuarias con
una sección consumo (un supermercado, por ejemplo), que usan las familias de la
localidad –urbanas y rurales– pero en carácter de terceros no asociados si no son productores agropecuarios.

•

El ingreso puede limitarse según la localización, en la medida en que el objeto de la
cooperativa se restrinja a brindar servicios en un determinado territorio. No es habitual, ya que constituye un limitante en sus posibilidades de expansión.

•

El ingreso puede requerir exigencias respecto a la entrega de la producción, incluyendo la exigencia de entrega del 100%. Así también pueden establecerse exigencias
respecto a calidad, firma de contratos de provisión, etc., todas iniciativas de creciente
importancia, en particular, en el marco de las cadenas de valor agroindustriales.

•

El ingreso puede limitarse de acuerdo a la capacidad técnica de la cooperativa para
brindar el servicio.

En ningún caso la cooperativa podrá establecer condiciones de admisión vinculadas a
ideas políticas, religiosas, de nacionalidad, región o raza (Art. 2 inc.7).
En cuanto al Estado como asociado, el Art. 19 establece que el Estado nacional, las provincias, los municipios, los entes descentralizados y las empresas del Estado pueden asociarse a
las cooperativas. Ello permite pensar en formas innovadoras de articulación público-privada dirigidas al fortalecimiento de la agricultura familiar.
Por ejemplo, pueden implementarse transferencias de recursos y asistencia técnica a cooperativas, sujetas a la participación del Estado (institutos provinciales de promoción cooperativa o agencias de desarrollo rural, por ejemplo) en los órganos de administración y fiscalización,
en el marco de un régimen especial de carácter preferencial.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

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�II.1.3. Capital
El capítulo IV establece las condiciones de emisión de las cuotas sociales, transferencias
y reembolsos de éstas, y permite el establecimiento de regímenes de capital proporcional y la
reducción del capital.
El tema capital, como ya fue analizado, constituye un aspecto distintivo de las cooperativas respecto a las sociedades comerciales, en particular respecto a su variabilidad, resultante
del carácter abierto de estas entidades.
El marco normativo se complementa con las siguientes resoluciones del INAES:
•
•
•
•
•

Resolución 3/92 - Desactualización del valor de la cuota social.
Resolución 1027/94 - Suspensión de reembolsos de capital, capitalización de retornos e intereses.
Resolución 349/95 - Títulos Cooperativos de Capitalización.
Resolución 593/99 - Modalidades de los títulos previstos en la Resol. 349/95.
Resolución 1966/95 - Libro de registro de títulos cooperativos de capitalización.

La crisis financiera que afectó a gran parte de las cooperativas durante la década del 90
llevó a la autoridad de aplicación a brindar herramientas para retener el capital de los asociados
y mejorar los incentivos para que estos aporten capital.
La Resolución 1027/94 autoriza a las Asambleas, con mayoría especial, a suspender los
reembolsos de capital y a obligar la capitalización de la totalidad de los intereses y retornos. El
beneficio de esta herramienta es relativo, en la medida en que es de carácter provisorio (máximo tres ejercicios), deteriora la previsibilidad del tratamiento del capital y, por lo tanto, en la
propensión a aportarlo y, finalmente, las cuotas sociales con pedido de reembolso pasan a formar parte del pasivo de la cooperativa, con lo que de todas maneras se debilitan los indicadores de solvencia.
Las últimas tres resoluciones autorizan la emisión de Títulos Cooperativos de Capitalización
(TICOCA). Estos títulos permiten establecer un interés fijo por más de un ejercicio y acordar
un plazo de recuperación, lo que mejora sustancialmente la previsibilidad del sistema de capitalización, y pueden ser emitidos en moneda extranjera de libre disponibilidad. Los títulos formarán parte del patrimonio neto de la cooperativa sólo si en las condiciones de su emisión se
define que únicamente se rescatarán con un nuevo título. Por analogía, son la referencia sobre
la cual se organizan los fondos de consolidación (ver “Sistemas de capitalización: debates e
innovaciones”, en III.5.1).

II.1.4. Contabilidad y ejercicio social
El capítulo V, en los Artículos del 37 al 41, establece la forma en que tiene que ser llevada
la contabilidad (remite al Código de Comercio), indica los libros comerciales y sociales obligatorios, obligatoriedad del balance y memoria, incluyendo su remisión tanto al INAES como al
respectivo órgano local competente.
Los Artículos 42 al 44 son centrales en lo que hace a la comprensión de la naturaleza
específica de las cooperativas, en la medida en que definen los excedentes repartibles y su
destino, establecen el destino de los excedentes no repartibles, la seccionalización de resultados, la compensación de quebrantos con las reservas y la distribución de excedentes en
cuotas sociales.

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Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Finalmente, los dos últimos artículos autorizan el revalúo de activos y limitan temporalmente el uso del Fondo de Educación y Capacitación cooperativa.
Este capítulo es complementado por las siguientes resoluciones:
•
•
•
•
•
•
•
•

•

Resolución 250/82 - Normas sobre contenidos de registros de asociados a cooperativas.
Resolución 177/83 - Aplicación del fondo de Artículo 42 inc. 2º de la Ley 20.337.
Resolución 577/83 y su modificatoria Resolución 638/88 - Aplicación del fondo del artículo 42
inc. 3º de la Ley 20.337.
Resolución 91/73 y sus modificatorias 470/79 y 173/83 - Excepciones a la mutualidad rigurosa.
Resolución 1150/02 - Estados contables de cooperativas y mutuales (ajuste por inflación).
Resolución 1424/03 y su modificatoria 1539/06 - Contenido y forma de estados contables de
cooperativas y mutuales (ajuste por inflación).
Resolución 1918/04 - Control de la aplicación del fondo del Artículo 42 inc. 3º de la Ley 20.337.
Resolución 247/09 - Aspectos particulares de exposición contable y procedimientos de auditoría para entes cooperativos (Resolución técnica 24 de la Federación Argentina de Consejos
Profesionales de Ciencias Económicas).
Resolución 4110/10 - Transmisión electrónica de la documentación contable de cooperativas y
mutuales.

Especial referencia merece la Resolución 247/09 que establece la obligatoriedad de aplicación de la Resolución técnica 24 de la FACPCE: “Aspectos particulares de exposición contable y procedimientos de auditoría para entes cooperativos”.
Esta normativa es pionera en el ámbito internacional, al establecer normas específicas
para este tipo de entidades. Su análisis pormenorizado excede los alcances de este estudio,
pero algunos aspectos relevantes se tratan más adelante, en “Sistemas de capitalización:
debates e innovaciones”, en III.5.1.

•

Capitalización del ajuste de capital

En caso de retiro, el asociado puede reclamar el reembolso del valor nominal de sus cuotas sociales (neto de las pérdidas que las hayan afectado). La inflación puede diluir el valor a
reembolsar, y deteriorar, en consecuencia, la propensión a integrar capital por parte de los asociados. Sin embargo, y esto aclara la Resolución técnica 24, en caso de ajustarse el estado
patrimonial por variación del poder adquisitivo, el correspondiente ajuste de capital puede ser
capitalizado si así lo resuelve la Asamblea. De todas maneras, a la fecha, no hay ajuste por
inflación en ninguna contabilidad (cooperativa o no cooperativa).

•

Integración vertical: empresas controladas

Los excedentes generados por operaciones ajenas al objeto no pueden distribuirse, y
deben destinarse a una reserva irrepartible. Por ejemplo, los dividendos de acciones cuya titularidad pertenece a la cooperativa, no pueden ser distribuidos entre los asociados, debido a
que no forman parte del excedente repartible, esto es, no surgen de la diferencia entre el precio de los servicios brindados a sus asociados y el costo de dichos servicios.
Sin embargo, los dividendos provenientes de procesos de integración vertical que contribuyen en forma directa a la consecución de su objeto social sí pueden distribuirse. Por ejemplo, si la cooperativa industrializa la producción de sus asociados a través de una SA controlada, los dividendos pueden ser asignados a la sección donde se registra la entrega de la pro-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

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�ducción de los asociados, y distribuirse entre éstos (con el tratamiento establecido en el Art.
42 de la ley respecto a los excedentes repartibles).
Esta resolución resulta valiosa en términos de que procura mejorar sustancialmente la información de los balances, tanto para los asociados como para terceros. Sin embargo, implica una
mayor exigencia administrativa, especialmente gravosa para las cooperativas pequeñas.
Similar comentario merece la Resolución 4110/10, que establece desde el ejercicio 2010
la obligatoriedad de transmitir al INAES el balance en forma electrónica, sumada a la obligatoriedad de presentarlo en papel tanto en el INAES como en el respectivo órgano local competente.
En lo que hace al tratamiento de los excedentes, debe destacarse que la Resolución 91/73
y sus modificatorias establecen que las cooperativas agropecuarias pueden operar con terceros, siempre y cuando dicha operatoria no supere el 25% de lo operado con asociados, y que
los excedentes así generados deben destinarse a la reserva irrepartible creada por el Art. 42
de la ley.

II.1.5. Asambleas
El capítulo VI establece los tipos de Asamblea (ordinarias o extraordinarias), forma de convocatoria, orden del día, mayorías, competencias, etc.
Respecto a los sistemas de participación analizados, debe señalarse que la organización
de Asambleas constituidas por delegados elegidos en cada distrito es de carácter obligatorio
para aquellas cooperativas de más de 5000 asociados. De todas maneras, en el caso de las
agropecuarias, es recomendable su implementación a partir de un número sustantivamente
menor.
La Resolución 665/82 establece un modelo de reglamento de Asambleas electorales de
distritos en cooperativas.

II.1.6. Administración y fiscalización privada
En los capítulos VII y VIII de la ley se establece la composición, forma de elección, atribuciones, incompatibilidades y otras especificaciones respecto al consejo de administración de
la cooperativa y a la sindicatura.
Vinculado a lo discutido en el componente organización del trabajo, el Artículo 63 establece que el Consejo de Administración debe estar exclusivamente integrado por asociados. Ello
implica que, si en orden a la mayor complejidad de la cooperativa es necesario incorporar personas especializadas, esto no puede hacerse si no son asociados.
En el Art. 72 se crea la figura del gerente, que responde ante la cooperativa y los terceros
por el desempeño de su cargo en la misma extensión y forma que los consejeros, pero su
designación no excluye la responsabilidad de aquellos.
El Art. 81 establece que las cooperativas deben contar desde su constitución y hasta que
finalice su liquidación con un servicio de auditoría externa a cargo de un contador público, el
que deberá realizar, al menos, informes trimestrales. Ello implica una importante carga para las
cooperativas de menores recursos.

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Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�II.1.7. Integración
El capítulo IX es de especial importancia como soporte legal de los sistemas de integración.
En el Art. 83 se establece la posibilidad de fusión e incorporación (absorción por parte de
otra cooperativa), que ha sido una modalidad de integración relevante durante las últimas
décadas.
En el Art. 85 se admite la integración federativa, esto es, la constitución de cooperativas
de segundo grado. Su número mínimo de asociadas es siete, y el estatuto puede establecer
un régimen de representación proporcional al número de asociados, al volumen de operaciones o a ambos, a condición de fijar un mínimo y un máximo que aseguren la participación de
todas las asociadas e impida el predominio excluyente de alguna de ellas.
Como alternativa de interés cabe señalar que, en el caso de ACA, parte de los delegados son
asignados a las cooperativas en función del grado de consecuencia, esto es, de acuerdo a la proporción de la producción integrada, independientemente de su valor absoluto.
Esta flexibilidad en el régimen de representación que se autoriza para las federaciones
difiere significativamente del establecido para las cooperativas de primer grado, donde rige el
principio un asociado-un voto, sin excepciones. Si bien han existido propuestas de voto múltiple en las cooperativas de primer grado, e incluso existen antecedentes internacionales, esto
no ha tenido mayor resonancia entre las organizaciones representativas del cooperativismo
agropecuario.
El Art. 84 establece que las cooperativas pueden convenir la realización de una o más operaciones en común, determinando cuál de ellas será la representante de la gestión y asumirá
la responsabilidad frente a terceros. Esta es una alternativa que puede ser la base de alianzas
estratégicas entre cooperativas como, por ejemplo, entre una cooperativa agropecuaria tradicional y una cooperativa de trabajo agroindustrial dirigida a absorber la fuerza de trabajo excedente del pequeño productor familiar.
Este capítulo se complementa con dos resoluciones del INAES:
•
•

Resolución 100/90 - Normas reglamentarias de actos de integración horizontal cooperativa.
Regula el proceso de fusiones e incorporaciones.
Resolución 507/95 - Admisión de personas de distintas naturaleza jurídica en cooperativas de
grado superior. Esta resolución responde a la necesidad de innovar en las estrategias de integración (ver punto III.5.1). Autoriza la asociación de personas de otro carácter jurídico a cooperativas de segundo grado, con los siguientes límites: las cooperativas asociadas deben ser por lo
menos siete, las personas de otro carácter jurídico y sus votos no pueden superar un tercio del
total, y su participación en el consejo de administración tampoco puede superar a un tercio.

II.1.8. Disolución y liquidación
El capítulo X legisla sobre las causas y efectos de las disoluciones, y temas conexos.
Importa destacar que el Art. 95, concordante con el Art. 101, establece que el sobrante
patrimonial tendrá que remitirse a la autoridad de aplicación o al fisco provincial, con destino a
la promoción del cooperativismo.
Este artículo, junto con el Art. 42 –que establece la distribución de los retornos en proporción al uso de los servicios de los asociados y la irrepartibilidad de los excedentes originados

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

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�en operaciones con terceros u operaciones ajenas al objeto– constituyen el fundamento para
considerar a las cooperativas como entidades sin fines de lucro.

II.1.9. Fiscalización pública y promoción
Los capítulos XI y XII establecen la creación del órgano de aplicación y sus atribuciones en
términos de promoción y fiscalización. Se amplía el tema en el punto II.4.

II.1.10. Cooperativas de trabajo
En el punto I.3.2, del Marco Conceptual, se presentó una comparación entre las cooperativas agropecuarias y las de trabajo, ambas alternativas organizativas de la agricultura familiar.
La ley de cooperativas hace referencia a las cooperativas de trabajo únicamente en el Art. 42,
donde establece que su retorno se distribuye en proporción al trabajo efectivamente prestado.
Sin embargo, las diferencias de las cooperativas de trabajo respecto al resto son sustantivas, comenzando por la distinta naturaleza de su acto cooperativo. En el resto de las cooperativas el acto cooperativo es un instituto que dialoga con el acto de comercio y sus instituciones vinculadas (código de comercio, ley de sociedades comerciales, juzgados comerciales,
etc.). Por el contrario, el acto cooperativo en el caso de las cooperativas de trabajo dialoga y se
contrapone con el contrato de trabajo y sus propias instituciones (legislación laboral, convenios
colectivos, Ministerio de Trabajo, justicia laboral).
En razón de ello, existen varios proyectos de ley de cooperativas de trabajo presentados
en el Congreso Nacional, así como la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo tiene
el suyo.
Respecto a estas cooperativas, el INAES cuenta con un conjunto de resoluciones
específicas:
•
•
•
•
•

Resolución 255/88 y su ampliatoria 682/89 - Actas constitutivas tipo de cooperativas de trabajo y otras.
Resolución 324/94 - Constitución Cooperativas de Trabajo de seis integrantes.
Resolución 360/75 - Excepciones a la mutualidad rigurosa.
Resolución 183/92 - Cobertura de la seguridad social en cooperativas de trabajo.
Resolución 1510/94 - Restricciones respecto a la constitución de cooperativas de trabajo.

Importa destacar que, por Resolución 360/75, las cooperativas de trabajo no pueden tener
empleados en relación de dependencia de carácter permanente, mientras que la Resol. 183/92
obliga a las cooperativas a la cobertura social de sus asociados: aportes previsionales, salud y
riesgos del trabajo.

II.2.

Principales tópicos legales vinculados a las innovaciones institucionales
de las cooperativas agropecuarias

En este punto se procurará analizar críticamente el marco legal, a la luz de las principales
tendencias institucionales, y frente a la necesidad de buscar modelos alternativos vinculados
a la problemática de los agricultores familiares más pequeños.

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Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�II.2.1. Capital
Las limitaciones de los sistemas de capitalización de las cooperativas y las distintas respuestas que se han procurado desde la práctica institucional concreta son tratadas en III. 5.1,
sobre sistemas de capitalización.
Respondiendo a dicha realidad, a fines de los años 90 del siglo XX, CONINAGRO elabora
un proyecto de ley de cooperativas agropecuarias que proponía innovaciones en el tratamiento del capital. Si bien este proyecto nunca fue aprobado, es relevante recatar sus principales
propuestas como un antecedente consensuado en el cooperativismo agropecuario:
•

Autorización para la emisión de capital accionario, sin derechos políticos, con remuneración sujeta a la existencia de excedentes y con amplia libertad de la Asamblea para
fijar la modalidad de remuneración: fija, variable, como porcentaje de los excedentes,
etc. (Art. 3 a 9 del Proyecto de Ley).
Este capital complementaría al capital cooperativo, constituido de conformidad con lo
dispuesto por el capítulo IV de la Ley 20.337. La reforma permitiría, por ejemplo, organizar un sistema de capitalización dual donde, por un lado, exista un capital proporcional a los servicios, cuya retribución es el menor costo del servicio y, por el otro lado,
un capital accionario de carácter voluntario que permita la apropiación de los beneficios generados en los eslabones industrial y comercial. Esta reforma se inspira en un
amplio espectro de experiencias internacionales, en particular europeas y norteamericanas, entre las cuales en III.5.1 se señala la de Saskatchewan Weat Pool.

•

Autorización para la creación de reservas facultativas (incluso para compensar quebrantos de secciones deficitarias y posibilitar la distribución de retorno en las superavitarias) y capital mínimo (Art. 10 y Art. 23).
Esta reforma se orienta al fortalecimiento patrimonial de la cooperativa frente a terceros, en particular, frente al sistema financiero. Hoy, el asociado (productor en las cooperativas de primer grado, cooperativa en las de segundo) puede solicitar el reembolso de su capital en la cooperativa al momento de retirarse. Si bien el estatuto, en el
marco del Art. 31 de la ley vigente, puede limitar dichos retiros al 5% del capital integrado, el valor de las cuotas sociales cuyo reembolso se ha solicitado es un pasivo que
debe ser remunerado por una tasa de interés.
Más aún, el consejo de administración puede ordenar en cualquier momento la reducción del capital (Art. 35). Esto es, un banco debe prestarle a una entidad que puede
resolver unilateralmente reducir su capital, o cuyo capital puede verse disminuido por
decisión, también unilateral, de cualquiera de sus asociados. La resultante es que para
el análisis de riesgo de muchas entidades, en particular bancos internacionales, el
capital de las cooperativas es un pasivo.
Frente a ello, la reforma que se analiza proponía la posibilidad de establecer un capital
mínimo, por estatuto, y la posibilidad de reservas facultativas. Dentro del marco normativo actual, las reservas irrepartibles (esto es, parte del patrimonio neto que no
puede ser distribuido entre los asociados, ni siquiera en la liquidación de la cooperativa) están conformadas por la reserva legal, excedentes de operaciones ajenas al objeto o con terceros, y ajustes por revalúo. Los excedentes generados en las operaciones con asociados deben distribuirse obligatoriamente entre los asociados (en efecti-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

45

�vo en o cuotas sociales). La reforma propuesta posibilitaba la creación de reservas irrepartibles a partir de excedentes originados en las operaciones con asociados.
La creación de reservas facultativas persigue un segundo objetivo. Al autorizar que
puedan usarse para compensar los quebrantos de una sección, permitiendo la distribución de excedentes de las secciones superavitarias, se busca reducir el impacto de
una dificultad habitual en las cooperativas diversificadas o multiactivas: productores
que se ven perjudicados por quebrantos de secciones con las que no operaron.
•

Autorización para establecer un régimen especial para el reembolso de cuotas sociales, en los plazos y oportunidad que expresamente se determinen (Art. 12).
Vinculada al punto anterior, esta iniciativa está orientada a mejorar la previsibilidad del
sistema de capitalización. Hoy, las posibilidades respecto al régimen de reembolsos
de cuotas sociales se reducen a su limitación anual respecto al capital integrado de la
cooperativa. En la experiencia internacional existen casos donde el ritmo de los reembolsos está pautado, lo que permite una mejor programación financiera de la cooperativa, y una mayor previsibilidad del asociado respecto al tratamiento de su capital.
Por ejemplo, en el marco de la normativa actual no podría organizarse un programa de
capitalización por objetivos como el “Equity Target Program” de Land O´Lake, que se
comenta en III.5.1.

•

Autorización para la constitución de cooperativas de asociación limitada, con emisión
de cuotas sociales con derechos de uso (Art. 14, 15 y 16).
Esta propuesta está dirigida a viabilizar la organización de cooperativas de agregado de
valor o de nueva generación. El productor, para operar con la cooperativa, debe haber
hecho un aporte de capital en el momento de la constitución, o debe comprarle cuotas sociales con derecho de entrega a un productor asociado. El valor de las cuotas
sociales estará asociado a la perfomance económica de la cooperativa. Estas cuotas
sociales no deberían poder reembolsarse en caso de retiro del asociado, éste debería
vender la cuota a otro productor. Esta propuesta no sólo modifica el tratamiento del
capital, sino que, fundamentalmente, habilita la creación de cooperativas cerradas.

II.2.2. Integración
No existe un marco legal adecuado para la organización de cooperativas mixtas, como
situación intermedia entre la federación de cooperativas y la fusión en una cooperativa de primer grado de mayor tamaño. La propuesta de ley de cooperativas agropecuarias de CONINAGRO permitía la organización de cooperativas mixtas (Art. 25 del proyecto).
La Resolución 507/95, posterior al proyecto de ley, y seguramente inspirada en éste, tiene la
limitación de que los asociados productores no podrían superar el tercio de los asociados totales,
lo que inviabiliza la organización de lo que hemos llamado cooperativas mixtas.
El marco normativo debería contemplar el sistema de votación en las cooperativas mixtas,
ya que en ellas confluirían dos situaciones (es cooperativa de primer grado para algunos productores y de segundo para otros) que tienen distinto tratamiento en la ley de cooperativas (en
el primer caso, un asociado-un voto, en el segundo pueden incluirse criterios de volumen de
operaciones).

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Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Una modificación del marco normativo en este sentido facilitaría los procesos de centralización de los sistemas de integración de carácter federativo, flexibilizando los procesos de
acuerdo a cada una de las realidades territoriales.

II.2.3. Operaciones con terceros
En el marco de la creciente necesidad de capital, y de la creciente subordinación técnica
del productor en la búsqueda de competitividad en cada cadena de valor, las operaciones con
terceros han tendido a aumentar. Hay productores que no quieren establecer vínculos rígidos
de largo plazo con la cooperativa ni realizar aportes de capital, y hay cooperativas que no quieren asociar a productores que no asuman compromisos societarios fuertes.
La normativa actual restringe las operaciones con no asociados al 25% de la operatoria
con asociados (20% de la operatoria total). La lógica de esta limitación es que, superado dicho
porcentaje, se presume que se deteriora la naturaleza cooperativa.
Respecto a la naturaleza cooperativa, la operatoria con terceros requiere la revisión de dos
aspectos sensibles:
•

•

La posible existencia de restricciones arbitrarias al ingreso a la cooperativa. Esto es, la
violación del Art. 17 de la ley que establece el libre ingreso, rechazando la asociación
de un productor aún cuando reúna los requisitos estatutarios y no existan limitaciones
derivadas del objeto social (ver II.1.2 Asociados).
La eventual distribución de excedentes generados en la operatoria con terceros, en
violación a lo establecido en el Art. 42.

Si no se verifican estos hechos, no habría desnaturalización de la cooperativa.
La participación de la operatoria de los no asociados sólo debería ser un indicador del riesgo de desnaturalización, a monitorear por la autoridad de aplicación. En caso de que se supere
un determinado límite (por el ejemplo, el 20% actual) esto debería ser objeto de fiscalización
a los efectos de verificar la posible existencia de situaciones irregulares.
A modo de antecedente, debe tenerse en cuenta que, en el caso de las cooperativas de
consumo, no existen porcentajes máximos para la operatoria con no asociados.

II.2.4. Cooperativas y pequeños agricultores familiares
Surgen en este punto dos aspectos a considerar de acuerdo a lo que se analiza en el capítulo IV:
•
•

•

La necesidad de reducir la carga administrativa de las cooperativas de menor tamaño.
La necesidad de desarrollar modelos cooperativos más adecuados a la finalidad de
mejorar la productividad de la fuerza de trabajo familiar.

Carga administrativa

Con el objeto de reducir la carga administrativa de las cooperativas de menor tamaño, existen varias iniciativas a evaluar. Por ejemplo:

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

47

�- Cooperativas simplificadas
El proyecto de ley de CONINAGRO proponía autorizar la creación de la figura de cooperativa simplificada cuando tuviese un número entre seis y veinte asociados y una facturación
anual menor a los $ 150.000. Esta cooperativa podría tener un solo administrador (consejo de
administración integrado por una persona, cuando el mínimo actual es de tres), prescindir de
la sindicatura y llevar contabilidad simplificada con arreglo a las normas que dicte la autoridad
de aplicación. Este último punto, contabilidad simplificada, hoy implicaría reducir las exigencias
que emergen de la RT 24 (ver II.1.4 Contabilidad y Ejercicio Social).

- Unificar fiscalización en la localidad
De acuerdo a la ley de cooperativas, la fiscalización está a cargo de la autoridad de aplicación, que la ejercerá por sí o a través de convenio con el órgano local competente. Sin embargo, por el Art. 41, aún cuando exista este convenio, la documentación ordinaria (balance,
memoria, informes de auditor, informes del síndico) debe ser obligatoriamente enviada tanto
al INAES como al correspondiente órgano local.
En la práctica esto deriva en un doble control de la documentación, con los problemas de
articulación propios de agencias que dependen de distintas jurisdicciones. No es extraño que
difieran las observaciones –y la oportunidad de hacerlas– del órgano local y de la autoridad de
aplicación.
Por otro lado, más allá de la opinión del órgano local, la cooperativa deberá adecuarse a lo
requerido por el INAES, con domicilio en la ciudad de Buenos Aires, a diferencia de lo que ocurre con una sociedad comercial, que soluciona sus problemas en su provincia.
La duplicación en el control de documentación, y fundamentalmente los problemas de
coordinación entre el ámbito nacional y el provincial, implican un costo administrativo que finalmente termina afectando a las cooperativas, muy especialmente a las de menores recursos.
Las alternativas a este problema son diversas. En particular, el proyecto de ley de CONINAGRO proponía que la fiscalización pública de las cooperativas agropecuarias estuviese a
cargo de la autoridad de aplicación en el domicilio social.

- Subsidiar servicio de auditoría externa
El Art. 81 de la ley de cooperativas establece que las cooperativas deben contar desde su
constitución, y hasta que finalice su liquidación, con un servicio de auditoría externa a cargo de
contador público nacional. Los informes de auditoría deben confeccionarse de acuerdo con la
reglamentación que dicta la autoridad de aplicación (hoy la Resol. 247/09) y deben ser por lo
menos cinco (cuatro trimestrales y uno anual).
Una iniciativa para reducir los costos de la auditoría externa es simplificar los informes y
reducir la cantidad. Otra ya está contemplada en la ley: el mismo Art. 81 dice que “cuando la
cooperativa lo solicite y su condición económica lo justifique, la auditoría será realizada por el
órgano local competente. En este caso el servicio será gratuito y la cooperativa estará exenta
de responsabilidad si no fuera prestado.”
Sin embargo, en los hechos esto prácticamente no funciona, en particular, por las limitaciones presupuestarias de los órganos locales.

48

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�- Simplificación impositiva
Parte sustancial de la carga administrativa está asociada a cumplir con las obligaciones impositivas tanto propias como de los asociados. Desarrollar una propuesta en dicho sentido exige un
esfuerzo que contemple la realidad de los distintos circuitos económicos, de los distintos impuestos y de los distintos órganos recaudadores (nacionales, provinciales y municipales).
Puede también explorarse la alternativa de exenciones asociadas al carácter de cooperativas simplificadas, o de cooperativas de agricultores familiares.

•

Modelos cooperativos para pequeños productores

En el caso de los pequeños productores, la finalidad económica interna principal que tiene
una cooperativa difiere de las cooperativas más grandes, tradicionales. El objetivo es mejorar
la productividad de la fuerza de trabajo familiar. En la observación del medio agropecuario
argentino podrían identificarse cuatro tipos básicos de cooperativas de pequeños productores:
cooperativas agrarias de gestión de la producción, cooperativas de agroindustria familiar, cooperativas de trabajo de producción colectiva y cooperativas de trabajo de servicios rurales. Se
amplía este tema en III.5.2, Cooperativas de productores en situación de exclusión.
Cualquiera de estos modelos obliga a diferenciar el carácter de productor y el de trabajador, roles que en la agricultura familiar se confunden, en particular cuando se trata de los productores más pequeños. Las estrategias asociativas de éstos están vinculadas a mejorar la
retribución a su trabajo (y a mejorar el resto de las condiciones y medio ambiente de trabajo)
independientemente de si se realiza en sus pequeños predios particulares, en predios de otros
asociados en el marco de una estrategia asociativa, en pequeños emprendimientos asociativos de carácter agroindustrial, u ofreciendo en forma asociada su trabajo.
El problema es que no hay en la legislación argentina o en las reglamentaciones del INAES
modelos consensuados y adecuados para la organización de este tipo de cooperativas.
Es necesario diseñar un modelo cooperativo que se adapte a las distintas estrategias de
los productores familiares, y que dé cuenta del doble carácter productor/trabajador.
Dichas cooperativas, que provisoriamente se denominarían cooperativas agropecuarias de
producción asociada, tendrían por objeto:
•

•

•

Proveer servicios a la producción primaria de sus asociados, se realice ésta en forma
individual o cooperativa: comercialización, provisión de insumos, servicios de acopio,
maquinaria, etc. (servicios cooperativos).
Gestionar emprendimientos de producción primaria o agroindustrial a partir del uso
asociativo de los recursos de sus asociados: fuerza de trabajo familiar, tierra, maquinarias (gestión asociada de la producción).
Ofrecer servicios a terceros a partir del uso asociativo de los recursos de sus asociados (cosecha, empaque, siembra, etc.).

Deberían contar con reglamentos internos que establezcan:
•
•

Las condiciones y medio ambiente de trabajo para los casos de gestión asociada de la
producción y de servicios a terceros
Las condiciones de acceso a los servicios cooperativos (comercialización, servicio de
maquinarias, provisión de insumos).

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

49

�•

La retribución de los recursos aportados por los productores para la producción asociada, para la implementación de los servicios cooperativos o para brindar servicios a
terceros (incluyendo tierra, mejoras, implementos y trabajo).

Los excedentes de la cooperativa podrían distribuirse en proporción al trabajo aportado, a
la producción entregada, a la tierra aportada al emprendimiento asociativo, al conjunto de los
recursos aportados (valorados según el reglamento de retribución a los recursos aportados)8,
o cualquier combinación, siempre que en cada sección se establezca un criterio uniforme.
El riesgo de precarización del trabajo se controlaría a partir de la aprobación del reglamento que establezca las condiciones y medio ambiente de trabajo, de igual manera que debiera
ocurrir en el conjunto de las cooperativas de trabajo.
Las cooperativas agropecuarias de gestión asociada deberían poder contratar trabajadores, en las condiciones establecidas por la legislación laboral.
Una vez consensuado el modelo entre la autoridad de aplicación, las agencias de desarrollo rural y las organizaciones representativas de la agricultura familiar y del cooperativismo
agropecuario, y reconocida su existencia a partir de la aprobación de estatutos y reglamentos
tipo aprobados por la autoridad de aplicación, podría diseñarse una batería de políticas de promoción dirigidas a este tipo específico.

II.3.

Tratamiento impositivo de las cooperativas agropecuarias

Las cooperativas cuentan con una naturaleza jurídica específica, definida por la Ley 20.337.
Como allí se afirma, “son actos cooperativos los realizados entre las cooperativas y sus asociados y por aquellas entre sí en el cumplimiento del objeto social y la consecución de los fines
institucionales”. Resulta central analizar entonces si esta naturaleza específica es reconocida
por el sistema tributario y, en particular, si las operaciones entre los asociados y sus cooperativas agropecuarias son tratadas como actos cooperativos, o son gravadas como operaciones
comerciales.

II.3.1. Impuestos nacionales
Las cooperativas están exentas del Impuesto a las Ganancias –que grava la obtención de
renta. Según el Art. 20 de la Ley N° 20.628 y modificatorias, ¨se encuentran exentas las utilidades de las sociedades cooperativas de cualquier naturaleza y las que bajo cualquier denominación (retorno, interés accionario, etc.) distribuyan las cooperativas de consumo entre sus
socios”. Sin embargo, esta exención no se extiende a los ingresos que reciben los socios
como retorno o interés (con la excepción de las cooperativas de consumo).
Esta exención se complementa con la exención al impuesto a la ganancia mínima presunta, y con la exención al impuesto sobre los bienes personales en el caso de las cuotas sociales cooperativas.
Si bien todo ello tiene un efecto favorable sobre los resultados netos, se trata en realidad
de un “incorrecto tratamiento tributario, al considerarlas exentas cuando constituye una situación de no sujeción al gravamen, pues el excedente en la previsión del costo debe ser devuel8

En este caso el servicio sería de gestión asociada de los recursos de producción.

50

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�to a quienes lo generaron. Esos excedentes deben ser gravados en cabeza de los socios, otorgándole el carácter de ganancia de segunda categoría a los intereses, y a los retornos igual tratamiento que a las operaciones que les dieron origen por constituir éste un ajuste de precio, a
la alícuota que corresponde a cada asociado” (Orecchia, 2004).
El hecho de ser sujeto de impuesto (potencialmente exento) obliga a las cooperativas a
tramitar la exención, lo que no sólo implica carga administrativa sino también que la AFIP
puede entender la existencia de operaciones gravadas en la medida de que dicha tramitación
se realice con errores o a destiempo. Es origen habitual de conflicto, en particular para las cooperativas de mayores debilidades administrativas.
Por otro lado, las cooperativas están gravadas por una Contribución Especial sobre el
Patrimonio Neto, creada por Ley 23.427, para financiar el Fondo para la Educación y Promoción
Cooperativa. Dicha contribución es equivalente al 2% del patrimonio neto, guarismo que
aumentó en 1999 desde un previo 1%, debido a la emergencia económica y como respuesta
a las presiones que existían en ese momento para gravar a las cooperativas con el impuesto a
las ganancias. Algunos especialistas consideran que este gravamen sobre la fuente de renta
(el patrimonio) es una forma indirecta de gravar las ganancias lo cual, en el caso de las cooperativas, no correspondería. En el caso del Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios, parte
de éste puede computarse a cuenta de la Contribución Especial, en forma similar a lo que
hacen las sociedades comerciales respecto al Impuesto a las Ganancias. Al establecerse esta
especie de equivalencia, también podría interpretarse que la Contribución Especial es una
forma indirecta de gravar las rentas.
Respecto al Impuesto al Valor Agregado, las cooperativas tienen el mismo tratamiento
que el resto de las figuras jurídicas, salvo la exención del impuesto sobre los intereses abonados a sus socios y sobre los servicios personales prestados por los socios de las cooperativas
de trabajo. Esto implica que las operaciones entre el asociado y la cooperativa (por ejemplo, la
provisión de insumos al productor) están gravadas por el impuesto, desconociendo la naturaleza jurídica de este acto.

II.3.2. Impuestos provinciales
El principal impuesto provincial es el de Ingresos Brutos. En este caso el tratamiento del
acto cooperativo difiere de acuerdo a la actividad y la provincia.
Respecto a las cooperativas agropecuarias, para la gran mayoría de las jurisdicciones no
integran la base imponible los importes y retornos que corresponden por entrega de la producción agrícola, y el mismo tratamiento se aplica para las operaciones entre la cooperativa y
su entidad de grado superior.
Un avance muy importante se logró en la provincia de Buenos Aires, principal jurisdicción
y con importante presencia cooperativa, donde a partir del año 2005, por Ley 13.360 se reconocen de manera expresa los efectos tributarios del acto cooperativo. En el Art. 1º de la ley
incorpora el inciso g) al Art. 160 del Código Fiscal provincial, disponiendo que: “No constituyen
actividad gravada con este impuesto: g) Las operaciones realizadas entre las cooperativas
constituidas conforme con la Ley 20.337 y sus asociados en el cumplimiento del objeto social
y la consecución de los fines institucionales, como asimismo los respectivos retornos. Esta
disposición comprenderá el aprovisionamiento de bienes o la prestación de servicios que efectúen las cooperativas a sus asociados, la entrega de la producción que los asociados de las
cooperativas efectúen a éstas y las operaciones financieras que se lleven a cabo entre las coo-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

51

�perativas y sus asociados, pero no alcanzará a las operaciones de las cooperativas agrícolas en
las que sea de aplicación la norma específica establecida por el Art. 162, incisos g) y h)”.
A su vez, según el Art. 162 no integran la base imponible, los siguientes conceptos: “…g)
Los importes que correspondan al productor asociado por la entrega de su producción, en las
cooperativas que comercialicen producción agrícola únicamente y el retorno respectivo. La
norma precedente no es de aplicación para las cooperativas o secciones que actúen como consignatarias de hacienda. h) En las cooperativas de grado superior, los importes que correspondan a las cooperativas agrícolas asociadas de grado inferior por la entrega de su producción agrícola y el retorno respectivo”.
Esta nueva legislación constituye un avance muy importante para todas las cooperativas,
no sólo las agropecuarias, que sirve como antecedente para el resto de los distritos, si bien las
situaciones son muy heterogéneas, incluyendo provincias donde existe una exención total de
las cooperativas (Chaco, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz), o exenciones en determinados
casos particulares.
Otro gravamen provincial es el del impuesto a los sellos. Si bien de menor cuantía, el tratamiento también es heterogéneo en las distintas provincias. En el caso analizado de Buenos
Aires, la misma ley que se comentó incorpora el inciso f) al Art. 233 del Código Fiscal, considerando que los actos, contratos y operaciones instrumentados en la Provincia, no tributarán Impuesto a los Sellos, de manera específica en el caso de los realizados entre las cooperativas y sus asociados en el cumplimiento de su objeto social y la consecución de los
fines institucionales.

II.4.

Las cooperativas en la Administración Pública nacional y provincial

Desde los inicios del Siglo XXI, la inserción de las cooperativas y de otras formas asociativas en la administración pública, nacional y provincial, ha sido renovada como consecuencia de
las nuevas orientaciones políticas. Las políticas fueron dirigidas, en un primer momento, a
paliar los efectos de la crisis económico-social de 2001 y años precedentes y, en segundo
lugar, a generar una mayor equidad y bienestar en el conjunto de la población, en particular a
los sectores de pequeños productores y empresas. Tanto en el ámbito de los gobiernos nacional como provinciales se establecieron diversos programas orientados al fortalecimiento de la
asociación como herramienta para el desarrollo económico y social, referidos tanto a cooperativas como a diversas formas asociativas (consorcios, microemprendimientos, y otras) y, en
algunos casos, se crearon o reforzaron jurisdicciones de alto nivel vinculadas a la actividad asociativa y cooperativa.

52

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�II.4.1. Ámbito nacional
Como se mencionó en capítulos anteriores, la actividad de las cooperativas en la Argentina
está regida por leyes nacionales. La ley vigente es la Ley 20.337, del año 1973.
Actualmente, el organismo de aplicación de la ley es el Instituto Nacional de Asociativismo
9
y Economía Social . El INAES es un organismo descentralizado, dependiente de la Secretaría
de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Su conducción y administración está a cargo de un directorio integrado por el presidente y seis vocales: dos representan al poder ejecutivo, dos a las asociaciones mutuales y dos a las cooperativas. Si bien
todos los integrantes son designados por el Poder Ejecutivo, los representantes del movimiento cooperativo y mutual surgen de ternas presentadas por las confederaciones más
representativas.
Integran la estructura central del INAES tres Secretarías: Secretaría de Registro Nacional
de Cooperativas y Mutuales, Secretaría de Contralor, y Secretaría de Desarrollo y Promoción.
El notable crecimiento de las cooperativas en los últimos años puso el centro de las preocupaciones del INAES en su registro y en las tareas de capacitación y asistencia técnica.
Dichas tareas se realizan en forma articulada con los distintos órganos locales competentes
con responsabilidad en cada provincia.
Otra herramienta de promoción es el otorgamiento de créditos a tasa subsidiada a emprendimientos productivos cooperativos y subsidios para acciones de capacitación y educación
cooperativa.
Los programas o acciones referidos a cooperativas integran también las actividades de
diversos organismos públicos, que encaran el tema desde sus propias políticas sectoriales, si
bien cabe señalar que no se ha creado una repartición dedicada exclusivamente a las cooperativas y otras formas asociativas.
En el caso de las cooperativas agropecuarias, el principal organismo que desarrolla acciones que incluyen entre los beneficiarios a dichas entidades es el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca y, dentro del mismo, varias Secretarías y Direcciones.

9

A partir de la promulgación de la Ley 11.388 en 1926, las funciones de registro, control público e información en materia de
cooperativas dependían del Ministerio de Agricultura, que tenía a su cargo “el control público de las sociedades cooperativas, la
revisión y certificación de los balances y el servicio de información para y sobre el movimiento cooperativo de la República” (Art.
10). Un decreto reglamentario de 1927 creó la sección “Registro, Inspección y Fomento de Cooperativas” dentro de la Dirección
General de Economía Rural y Estadística del mismo ministerio. Posteriormente, la responsabilidad sobre las cooperativas se
trasladó a otros ámbitos oficiales. En 1944, pasó a la Secretaría de Estado de Industria y Comercio (Decreto-Ley 21.252) y luego
de la reforma constitucional de 1949 al Ministerio de Industria y Comercio (Ley 13.529), creándose a tal efecto la Dirección
Nacional de Cooperativas. En 1958 las funciones de fomento y control de algunos tipos de cooperativas correspondieron a los
Ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Energía y Combustibles, Transportes, Agricultura (Ley 14.439). El “Registro de
Cooperativas” estuvo a cargo a la Secretaría de Estado de Comercio. Durante 22 años la aplicación de las políticas sobre cooperativas dependió del área de Industria o Comercio, hasta que en 1966 la Dirección se transformó en Servicio Nacional de
Cooperativas para depender de la Secretaría de Estado de Promoción y Asistencia de la Comunidad (SEPAC) del Ministerio de
Bienestar Social. Este servicio fue reemplazado por el Departamento de Cooperativas de la Subsecretaría de Promoción y
Asistencia Social hasta que, en 1971, se creó el Instituto Nacional de Acción Cooperativa (INAC) como organismo descentralizado del citado ministerio (Ley 19.219). En 1984 se crea la Secretaría de Acción Cooperativa (SAC) y en 1989 se disuelve aunque
continúa bajo la denominación INAC hasta 1996 en que se constituye el Instituto Nacional de Acción Cooperativa y Mutual
(INACyM) (Decreto Nº 420) como resultado de la fusión de los anteriores Instituto Nacional de Acción Mutual (INAM) e INAC. A
partir de septiembre de 2000 y hasta el presente su denominación es Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social
(INAES).

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

53

�En particular, la Subsecretaría de Agricultura Familiar tiene específicamente entre sus responsabilidades la promoción y apoyo a formas asociativas y cooperativas, y es una de las áreas
que ha desarrollado la mayor cantidad de acciones específicas para la agricultura familiar en los
últimos años, con un destacado aporte de recursos. Las actividades de la SSAF, enmarcadas
actualmente en el Plan de Apoyo a Pequeños y Medianos Productores (PAPyMP), y en la ejecución del Programa Social Agropecuario, incluyen el apoyo técnico y financiero a las cooperativas, fondos rotatorios para el fortalecimiento de los pequeños productores, así como subsidios para proyectos específicos (pequeños frigoríficos, salas de extracción de miel, construcción de instalaciones para ganado, y otros).
En la Subsecretaría de Desarrollo Regional (que, junto con la SSAF depende de la Secretaría
de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar del MAGyP), se lleva adelante la ejecución de diversos
Fondos y Programas dirigidos a diversas cadenas productivas, como el Fondo Nacional de
Economías Regionales, el Fondo Nacional Vitivinícola; el Programa de Lechería Familiar; los
recursos de las leyes Ovina, Caprina y Algodonera; Fondo Nacional Apícola y de Forestación, y
otros. En estas acciones las cooperativas son beneficiarias, si se da el caso, como el resto de
los productores, asociaciones y/o organismos territoriales. Los instrumentos son créditos y
subsidios, principalmente para la actividad productiva, para comercialización, para la prefinanciación de exportaciones. El Fondo Especial del Tabaco –ejecutado por el MAGyP- moviliza un
gran volumen de fondos, ya que las cooperativas tienen un gran peso en la producción y son las
instituciones a través de las cuales se vehiculizan los fondos de ese programa.
El Programa de Servicios Agropecuarios Provinciales (PROSAP), cuya unidad ejecutora es
el MAGyP, con la coordinación de la Unidad Coordinadora para el Cambio Rural (UCAR), fue iniciado en 1992 con el objetivo de contribuir con las provincias que se proponen mejorar la
infraestructura y los servicios para el productor rural, tiene entre sus componentes desarrollar
las economías regionales con foco en el sector agro-industrial y especial atención a los medianos y pequeños productores, emprendedores y empresarios rurales, mediante el aumento de
la productividad, de los volúmenes de venta y de la competencia en el comercio nacional e
internacional. Por esta razón, las cooperativas agropecuarias son, eventualmente, beneficiarias
de este programa, a través del financiamiento de iniciativas que impulsan la competitividad de
los pequeños y medianos productores agropecuarios y de las MIPyMEs (micro, pequeñas y
medianas empresas) agroindustriales y de servicios de todo el país.
Para dar una idea del importante apoyo del Gobierno Nacional a las cooperativas agropecuarias, cabe mencionar algunos datos, proporcionados por el MAGyP. En el año 2010, los fondos destinados a cooperativas, entre todos los programas, alcanzaron a 22 millones de pesos;
en el año 2011 ascendieron a 46 millones de pesos. En el caso del FET, sólo se computan en
dicha cifra las transferencias realizadas para adopción de tecnología, infraestructura o proyectos
de diversificación, no así las destinadas a asistencia financiera para el proceso productivo de las
cooperativas tabacaleras. Dado que éstas no pagan tasa de interés por dichos fondos, el ahorro en costo financiero también representa un aporte importante para las entidades.
En cuanto al INTA, en el área Transferencia y Extensión funciona el Programa Federal de
Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable (PROFEDER), que articula las estrategias de los cuatro
programas que implementa la institución dirigidos a pequeños y medianos productores y agricultura familiar: Cambio Rural, PROFAM, Minifundio y Pro-Huerta. También en esos casos, las
cooperativas integran el grupo de beneficiarios de dichos programas, junto con productores y
otros protagonistas de la actividad agropecuaria.

54

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Otros organismos, no específicamente agropecuarios, también tienen a las cooperativas
agropecuarias entre sus eventuales beneficiarios. Por ejemplo, en el Programa "Sistemas
Productivos Locales- Promoción de Clusters y Redes Productivas con Impacto en el Desarrollo
Regional", desarrollado por la Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo
Regional (SEPYME) del Ministerio de Industria y Turismo, se promueve la formación de grupos
asociativos. El 45% de los grupos que se formaron desarrollaban actividades de producción
agropecuaria o agroindustrial y varios de ellos estaban constituidos como cooperativas, en las
ramas de apicultura, yerba mate, té, floricultura y mandioca 10.

II.4.2. Ámbito provincial
Como se ha señalado, se han producido en esta década transformaciones en las administraciones públicas que han elevado la jerarquía del tema cooperativo en las funciones estatales. Es así que puede encontrarse, en las provincias, jurisdicciones con rango de Secretaría o
Subsecretaría, además de Direcciones, que cumplen estas funciones. En general, dependen
del Ministerio de Economía o del Ministerio de Producción. En la tabla siguiente se citan las
respectivas reparticiones provinciales a cargo del tema y su encuadre institucional.

Provincia

Repartición responsable de políticas y asuntos referidos a
cooperativas

BUENOS AIRES

SECRETARÍA DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Subsecretaría de Acción Cooperativa
Dirección Provincial de Promoción Cooperativa

CATAMARCA

Dirección Provincial de Acción Cooperativa y Entidades Intermedias (DPACEI)

CHACO

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN y AMBIENTE
Dirección de Cooperativas y Mutualidades (DCyM)
Departamento de Promoción y Educación Cooperativas

CHUBUT

SECRETARÍA DE TRABAJO
Subsecretaría de Asociativismo y Economía Social (SSAyES)

CÓRDOBA

SUBSECRETARÍA DE COOPERATIVAS Y MUTUALES (SCM)

CORRIENTES

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN, TRABAJO Y TURISMO
Dirección de Cooperativas (DCyM)

ENTRE RÍOS

MINISTERIO DE GOBIERNO, JUSTICIA, OBRAS Y SERVICIOS PÚBLICOS
Instituto de Promoción de Cooperativas y Mutualidades (IPCyM)

FORMOSA

MINISTERIO DE ECONOMÍA, HACIENDA Y FINANZAS
Dirección de Asociativismo y Economía Social (DAES)

10

SEPYME. Sistemas productivos locales. Políticas públicas y desarrollo económico. PNUD, Bs.As., 2010.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

55

�Provincia

Repartición responsable de políticas y asuntos referidos a
cooperativas

JUJUY

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN
Secretaría de Desarrollo PyME e Integración Regional - Dir.Gral. de Desarrollo Industrial
y Comercial- Depto. Acción Cooperativa

LA PAMPA

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN
Subsecretaría de Cooperativas y Mutuales (SCM)

LA RIOJA

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN. Secretaría de Desarrollo Local. Dirección General
de Economía Social (DGES)

MENDOZA

MINISTERIO DE DESARROLLO HUMANO, FAMILIA Y COMUNIDAD Dirección de
Cooperativas y Mutuales (DCyM)

MISIONES

SECRETARÍA DE ESTADO DE ACCIÓN COOPERATIVA, MUTUAL, COMERCIO E
INTEGRACIÓN (SEACMCyI)
Subsecretaría de Acción Cooperativa y Mutual.

NEUQUÉN

MINISTERIO DE COORDINACIÓN DE GABINETE
Dirección Provincial de Personas Jurídicas (DPPJ)
Dirección General de Control y Fiscalización de Cooperativas y Mutuales

RÍO NEGRO

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN
Subsecretaría de Economía Social
Dirección de Cooperativas (DC)

SALTA

SECRETARÍA DE PyMES, COOPERATIVAS Y SOCIAL AGROPECUARIO
Dirección Coord. de Cooperativas y Peq. Prod. (DCCyPP)

SAN JUAN

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN Y DESARROLLO ECONÓMICO
Secretaría de Industria, Comercio y Servicios
Dirección de Cooperativas (DC)

SAN LUIS

MINISTERIO DE GOBIERNO, JUSTICIA Y CULTO
Dirección de Constitución y Fiscalización de Personas Jurídicas, Cooperativas y
Mutuales (DCFPJCyM San Luis)

SANTA CRUZ

MINISTERIO DE DESARROLLO SOCIAL
Secretaría de Economía Social
Dirección General de Cooperativas y Mutuales

SANTA FE

MINISTERIO DE LA PRODUCCIÓN
Subsecretaría de Asociativismo. Dirección de Cooperativas y Mutuales (DCyM)

SANTIAGO DEL ESTERO

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN, RECURSOS NATURALES, FORESTACIÓN
Y TIERRAS
Instituto Provincial de Acción Cooperativa (IPAC)

TIERRA DEL FUEGO

SUBSECRETARÍA DE DESARROLLO LOCAL Y DE ECONOMÍA SOCIAL
Dirección de Economía Solidaria (Promoción y Fomento)
e Inspección de Justicia (Fiscalización y Registro)
Subsecretaría de Economía Social (Promoción y Fomento)

TUCUMÁN

SECRETARÍA GENERAL DE LA GOBERNACIÓN
Instituto Provincial de Acción Cooperativa y Mutual (IPACyM)

56

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Estas reparticiones actúan como órganos locales competentes (OLC) para la aplicación de la
Ley 20.337 (en el marco de convenios firmados con el INAES) y constituyen la principal base
territorial para el desarrollo de políticas de promoción y fiscalización de cooperativas.
Habitualmente son direcciones generales u organismos descentralizados vinculados a los
Ministerios de producción, de economía y, en algunos casos, de trabajo. También existen
Subsecretarías, como las de Río Negro y La Pampa (dependientes de los Ministerios de
Producción) e incluso una Secretaría de rango ministerial en el caso de la provincia de Misiones.
La mayoría cuenta con instancias orgánicas de participación del movimiento cooperativo a
través de sus organizaciones más representativas.
Además de las funciones reglamentarias que les corresponde en la aplicación de la Ley de
cooperativas, las actividades incluyen, en la mayoría de las provincias, promoción y capacitación para la creación de cooperativas, apoyo financiero y de gestión. Muchas coordinan acciones con otras áreas del gobierno provincial dirigidas al desarrollo productivo y social (en particular las Secretarías vinculadas al desarrollo económico y empleo), con universidades, organismos nacionales y el propio INAES.
Se ha realizado una consulta a todas las reparticiones provinciales mencionadas, a fin de
conocer las actividades que desarrollan y si cuentan con programas o acciones específicas
para cooperativas agropecuarias. Se recibió la respuesta de algunas provincias, en base a las
cuales se delineó el panorama que se presenta a continuación.
Las oficinas mencionadas desarrollan programas y actividades dirigidos a todas las cooperativas, sin establecer condiciones respecto al sector en que éstas se desempeñan. Sin embargo, en provincias en que la actividad agropecuaria es predominante en la economía, se encuentran algunas acciones que tienen a las cooperativas agropecuarias como beneficiarios naturales. En éstas la Dirección de Cooperativas (o Subsecretaría, en su caso) se asocia con actividades de otros organismos. En muchas provincias, la Dirección integra el Ministerio de
Producción o Economía, y se articula con otras dependencias del mismo. Por ejemplo, en
Chaco, coordina con el Ministerio de Producción: en el Programa de Acción de la Dirección
para 2011 está previsto el apoyo al fortalecimiento de las cooperativas de pequeños y medianos productores agropecuarios y forestales y establece la meta, para 2015, que el 30% del
valor de la producción agropecuaria se canalice por cooperativas. En San Juan, la Dirección de
Cooperativas coordina acciones con la Dirección de Desarrollo Económico y Competitividad y
con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria, ambas del mismo Ministerio de
Producción. Además, existe en la provincia una “Línea de fomento a la asociatividad empresaria”. En Santiago del Estero, el IPAC coordina con la Dirección de Agricultura, dependiente
como el IPAC del Ministerio de Producción.
En la articulación de las direcciones de cooperativas provinciales con otras jurisdicciones
o dependencias, pueden citarse algunas acciones conjuntas, por ejemplo:
•

Buenos Aires. La Dirección de Acción Cooperativa con el Ministerio de Asuntos
Agrarios - Programa de Mejoramiento y Formalización de la Producción Porcina.

•

Chaco. La Dirección ha coordinado con la UCEF (Unidad de Coordinación y Evaluación
del Financiamiento), dependiente directamente de la Gobernación, que desarrolla acciones tendientes a gestionar el financiamiento de las campañas algodoneras vía fideicomisos, a concentrar el desmote, operaciones de compra y venta en común, y otras.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

57

�•

Santiago del Estero. El IPAC coordina con Agencias de Desarrollo Regional, el INTA y
la Subsecretaría de Agricultura Familiar.

•

Tucumán. El IPACyM participa del Consorcio de Gestión para el Desarrollo Local, en el
cual una cooperativa cañera es responsable del área de ejecución. Entre sus acciones,
el Consorcio tiene líneas de crédito para cooperativas. El Instituto también articula con la
Secretaría de Minipyme y Empleo, con el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia,
con el Ministerio de Producción y con la Estación Experimental Obispo Colombres.

Estos ejemplos muestran que existe un amplio potencial de colaboración e interacción institucional con relación a la formación y promoción de cooperativas, por una parte, y al aporte
de éstas a estrategias de desarrollo rural, regional y de inclusión social, el que está aún incipientemente desarrollado.

II.5.

La integración en el cooperativismo agrario argentino

II.5.1. Aspectos generales de la integración
Las cooperativas de segundo grado son entidades jurídicamente independientes creadas
a partir de organizaciones de base. Se las considera como “grupo por coordinación externo”
ya que, al conformarse, las cooperativas de primer grado fijan las funciones a desempeñar, su
grado de cooperación y de compromiso, así como el nivel de participación en las decisiones
que provienen de un centro de decisión plural.
Los procesos de integración entre cooperativas de primer grado que se asocian a una entidad de grado superior tienen por objeto la representación, defensa y promoción de sus intereses comunes, incluyendo en la gran parte de los casos, pero no necesariamente, la integración de actividades económicas para alcanzar sinergias específicas en el ámbito productivo,
comercial, financiero y/o administrativo.
Cuando se trata de entidades con actividades similares o complementarias, la función primordial de la integración consiste en coordinar acciones y mutualizar determinadas funciones
a través de una entidad de naturaleza empresarial que respeta la autonomía estratégica y de
desarrollo de cada uno de sus miembros. En este ámbito, el éxito en las relaciones entre cooperativas de primer y segundo grado está asociado tanto a resultados económicos, como a
relaciones de confianza y niveles de colaboración entre los diversos actores que integran las
cooperativas de base y también las de segundo grado.
Desde el origen del cooperativismo los procesos de integración han sido tan significativos
que condujeron a institucionalizar la “intercooperación” en el XXIII Congreso de la Alianza
Cooperativa Internacional en 1966, consagrándola como sexto principio cooperativo en los
siguientes términos: “Las cooperativas sirven a sus miembros más eficazmente y fortalecen
el movimiento cooperativo, trabajando de manera conjunta por medio de estructuras locales,
nacionales, regionales e internacionales” (ACI, 1966).
La bibliografía disponible sobre el papel económico de las entidades agropecuarias de
segundo grado, en distintos países, señala que esta integración facilita de manera significativa el desarrollo cooperativo; en cuanto a sus funciones, destacan su contribución a una mayor
concentración de la oferta, la diversificación de productos y calendarios, la apertura de nuevos

58

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�mercados, la contratación de servicios y adquisición de insumos de forma conjunta, la adopción de nuevos procesos industriales y el desarrollo de la gestión de las entidades de base.
También se destacan la puesta en marcha de servicios especializados en todos los dominios relativos al funcionamiento de las cooperativas agrarias y el papel de las organizaciones
de grado superior para adaptar a las entidades de base a su medio económico, incitándolas en
la búsqueda permanente de la eficacia en su gestión, acompañándolas en potenciar la calidad
de la producción y sensibilizándolas respecto a los problemas ligados al medioambiente.
La representación política como asociadas a la entidad se produce a través de un Consejo
de Administración cuya composición por lo general se determina a través de la elección de
representantes según diversos criterios. Los consejeros deben ser productores agropecuarios
en actividad y sus cargos tienen una duración estipulada que, en algunos casos, permite una o
más reelecciones.
En la tabla siguiente se indican, en forma resumida, las características de las entidades de
grado superior que pueden constituirse de acuerdo a lo establecido en la Ley 20.337.

Características de las entidades cooperativas de grado superior

Forma societaria

Cooperativa que posee en líneas generales las mismas características que las cooperativas de base. La Ley de Cooperativas establece que deberán regirse por la normativa general

Objetivos

Deben estar en consonancia con los objetivos y fines de las cooperativas asociadas
que la integran

Papel empresarial

La entidad creada puede ser la cúspide un grupo empresarial, aunque la particularidad consiste en constituir un grupo por coordinación en el que ninguna de las partes
agrupadas tiene el poder. Las empresas partícipes de dicho grupo coordinan, completan y desarrollan su actividad, por lo que al frente del mismo se encuentra la entidad que ha sido creada para tal fin

Personalidad jurídica

Es independiente de las cooperativas que la forman. La constitución de la entidad
supone un nuevo contrato social distinto de los acuerdos que conforman cada cooperativa de base. Ello supone la creación de un ente jurídico distinto a los existentes,
cuyo funcionamiento queda regulado por su estatuto, el cual puede contener normas
distintas a las expresadas en los estatutos de las cooperativas asociadas

Asociados,
representación y voto

Por resolución de la asamblea, o del consejo de administración ad-referéndum de
ella, las cooperativas pueden integrarse en cooperativas de grado superior para el
cumplimiento de objetivos económicos, culturales o sociales.
El número mínimo de asociadas que conforman la entidad debe ser siete.
El estatuto debe establecer el régimen de representación y voto, que podrá ser proporcional al número de asociados, al volumen de operaciones o a ambos, a condición
de fijar un mínimo y un máximo que aseguren la participación de todas las asociadas
e impidan el predominio excluyente de alguna de ellas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

59

�II.5.2. Evolución y situación actual de la integración de las cooperativas
agropecuarias en la Argentina
La creación de entidades cooperativas agropecuarias de segundo grado en la Argentina
comenzó a principios del siglo XX. La primera fue la Confederación Entrerriana de Cooperativas,
surgida en 1913 en ocasión de celebrarse en la localidad de Lucas González el primer congreso provincial de cooperativas, convocado con la finalidad de que las cooperativas pudiesen
confrontar sus estatutos sociales, intercambiar experiencias y organizar actividades comerciales conjuntas. La intervención de las entidades participantes puso en evidencia dos concepciones doctrinarias: una más estricta en cuanto al cumplimiento de las normas y principios
cooperativos, y otra heterodoxa que sostenía como esencial el agrupamiento de los productores agrarios, dejando para una etapa posterior la posibilidad de perfeccionar los métodos en el
cumplimiento de la doctrina cooperativa (Plotinsky, 2009). La Confederación que surgió del
congreso tuvo una vida efímera, aunque fue refundada en 1930 con el actual nombre de
Federación Entrerriana de Cooperativas y permitió que las cooperativas superaran su estado
de aislamiento, integrándose a un proceso económico social que requería del esfuerzo solidario (Lattuada y Renold, 1996).
Entre los antecedentes más importantes de la integración cooperativa se debe mencionar
la creación en Rosario, Santa Fe, en 1922, de la Asociación de Cooperativas Rurales de Zona
Central, actual Asociación de Cooperativas Argentinas, que impulsó el proceso de integración
de las cooperativas de primer grado, propagando rápidamente ese modelo.
En 1925 se sentaron las bases de la Federación Agraria Israelita, más tarde Fraternidad
Agraria (López, 2008) y en 1928 fue creada la primera federación tambera –Unión de
Cooperativas Ltda. San Carlos–, en la localidad de Esperanza, Santa Fe. Se debe destacar, además, la fundación en Roque Sáenz Peña en 1934 de la Unión de Cooperativas Agrícolas
Algodoneras Ltda. (UCAL) y en 1937 la creación de la Fábrica de Manteca SanCor, impulsada
por 19 cooperativas tamberas que decidieron organizarse como entidad de segundo grado y
11
establecer la empresa que comenzó a funcionar en 1940 .
Las entidades agropecuarias de segundo grado en la Argentina han servido para defender,
representar y promover la comercialización de productos agrarios provenientes de las cooperativas y, en algunos casos, para desarrollar sistemas de transformación industrial, profesionalizando y tecnificando la dirección y gerencia de las empresas asociadas. También las entidades han podido brindar a los productores herramientas y productos de alta tecnología, en algunos casos resultantes de procesos de investigación y desarrollo propios, actuando además
como representantes políticos de las empresas cooperativas ante las autoridades públicas, los
medios y la sociedad civil y promoviendo esta fórmula asociativa y los valores de la cooperación agrícola.
Los objetivos principales perseguidos por las distintas entidades de segundo y tercer
grado han sido:
11
En 2005 SanCor modificó su estatuto, convirtiéndose en cooperativa de primer grado, integrando a productores tamberos
asociados en forma individual y a las cooperativas actualmente asociadas. Esto supone que, además de las cooperativas primarias, los productores podrán ser socios directos de SanCor y, a través del cambio, la empresa puede actuar en forma directa
sobre el aprovisionamiento de la materia prima, lo cual implica una relación más estrecha con todos los productores, que se traduce en planes de trabajo y visitas, y un único sistema de pago. Las cooperativas primarias continúan como asociadas y cada asociado tiene derecho a “un voto”. Ver Revista Sancor, 2005.

60

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Comercialización de la producción agropecuaria, industrialización y servicios anexos.

•

Provisión de insumos para el sector agropecuario.

•

Promoción del agregado de valor de cada una de las producciones.

•

Incorporación de nuevas cooperativas.

•

Búsqueda e inserción en mercados (interno y externo).

•

Asistencia técnica y capacitación.

•

Representación gremial, gestión y defensa gremial ante diferentes autoridades del
sector público y privado.

•

Promoción de proyectos de integración, complementación y coordinación en los ámbitos económico, social y cultural.

•

Gestión de coberturas de seguros.

•

Representación de las cooperativas asociadas y sus productores en gestiones financieras, comerciales y legales.

•

Promoción de instrumentos crediticios, impositivos y legales que incentiven la integración cooperativa y el agregado de valor.

•

Compra de insumos (fertilizantes, herbicidas, plaguicidas), maquinarias y herramientas.

En la actualidad existen en el país una entidad cooperativa agropecuaria de tercer grado y
16 entidades de segundo grado. La institución de tercer grado, es decir, la de mayor nivel de
integración vertical, es la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada
(CONINAGRO). Se constituye en el año 1956, siendo socias fundadoras las siguientes federaciones: UCAL, Federación Entrerriana, Federación de Misiones, Fraternidad Agraria, Federación
Argentina de Cooperativas Agrarias, Asociación de Cooperativas Agrarias Ltda, Asociación de
Cooperativas Agropecuarias “Rosafé”, Federación Regional de Cooperativas de Río Negro y
Neuquén. Años más tarde se incorporan ACA y SANCOR.
CONINAGRO representa, según informa, a 800 cooperativas de primer grado , y nuclea a
9 entidades de segundo grado: ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), ACOHOFAR
(Asociación de Cooperativas Hortícolas y Frutícolas Argentina Ltda.), FECOAR (Federación de
Cooperativas Arroceras Argentinas), FECOVITA (Federación de Cooperativas Vitivinícolas
Argentinas), Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones, Federación de Cooperativas
de Corrientes, FEDECO (Federación Entrerriana de Cooperativas), UCAL (Unión de Cooperativas
Agrícolas Algodoneras) y UNCOGA (Unión de Cooperativas Ganaderas).
Entre las federaciones sin actividad económica, especializadas en la actividad gremial, se
debe mencionar a FEDECO y a la Federación de Cooperativas de Corrientes.
La actividad gremial de todas las asociadas se articula territorialmente a través de las
Comisiones Asesoras Regionales (CAR) de CONINAGRO.
En cuanto a las entidades de segundo grado con actividad económica, cabe destacar entre
las mayores a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y a FeCoViTA. ACA es la 7°
empresa exportadora de granos del país, a través de la actividad de los puertos de San Lorenzo,

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

61

�Quequén, Vilelas y la Terminal Bahía Blanca, junto con las plantas regionales Selva, Barrow,
Tres Arroyos y Quequén. Su trayectoria se pone de manifiesto en la ampliación de su base
societaria en distintas regiones a través de los Centros de Desarrollo Cooperativo, en sus actividades de investigación y desarrollo de tecnología y en su avance hacia negocios agroindustriales. Se destaca su innovación en gestión con la creación del Fondo Rotativo de Consolidación
con la finalidad de incorporar recursos para ampliar su patrimonio.
Le siguen en orden de importancia FeCoViTA, la cual, al adquirir en 1990 a través de licitación pública las plantas de fraccionamiento y las marcas de la ex bodega estatal Giol, logró el
reposicionamiento de las marcas en el mercado interno, la incorporación permanente de tecnología de punta y la conquista del mercado externo; actualmente nuclea a 5 mil productores
y elaboradores vitivinícolas del país. La entidad suscribió con el INAES un acuerdo para la
implementación del Programa de Fortalecimiento del Sistema Cooperativo Vitivinícola, vigente desde 2008 para brindar apoyo financiero a las asociadas que se encuentran en situación crítica. También UNCOGA se destaca por la compra de hacienda vacuna y porcina para SODECAR SA., sociedad anónima que integra junto con SANCOR, y su participación en los remates
de las cooperativas asociadas a CONINAGRO y en la compra directa a productores.
Existe un conjunto de federaciones (o cooperativas de segundo grado) no asociadas a
CONINAGRO. Parte de este grupo está integrado al complejo gremial de Federación Agraria
Argentina (FAA), la que desde su fundación apoya y promueve la organización de los pequeños
y medianos productores en cooperativas. Integra, entre otras, a Agricultores Federados
Argentinos (AFA), Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos (CAFER), FECOAGRO
y FECOFE. Por otra parte, aproximadamente el 50% de las cooperativas de primer grado que
12
desarrollan una diversidad de iniciativas locales no se encuentran federadas .
En términos generales, la eficacia en el comportamiento de las entidades relevadas está
vinculada, entre otros, con el grado de compromiso de los miembros que integran la entidad.
Al respecto, el marco legal que se aplica al funcionamiento de las entidades de primer grado
se reproduce en las entidades de segundo grado, aunque el nexo entre las entidades de base
con respecto a la de segundo grado se precisa en los estatutos particulares que sirven de guía
a los socios para establecer sus compromisos.
Según los datos de INAES, a 2011 había 16 entidades de segundo grado activas. La distribución regional era la siguiente: región Centro Litoral (7 entidades), región NEA (5 entidades), NOA (2 entidades), Cuyo (2 entidades) y Patagonia (1 entidad).
El relevamiento de varias dimensiones principales de las Federaciones o entidades de
segundo grado activas, tales como año de creación, objetivos, tipo de actividad económica, afiliación a entidad de tercer grado, etc., se detallan a continuación. Las entidades se presentan
clasificadas de acuerdo a la pertenencia o no a una confederación. Por brevedad, se omite
mencionar entre los objetivos, dado que todas lo comparten, la representación de las cooperativas asociadas frente a las instancias de los gobiernos nacional, provincial y municipal, el
apoyo y promoción del cooperativismo, la promoción de la educación cooperativa y el fomento del espíritu de solidaridad y ayuda mutua entre las cooperativas asociadas.

12
Entre las cooperativas censadas por el INAES, el 57% estaban federadas. Se estima, sin embargo, que el porcentaje real
debe ser menor, dado que en las cooperativas más pequeñas, muchas de las cuales no lograron ser censadas, prevalecen bajos
niveles de integración.

62

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�COOPERATIVAS DE SEGUNDO GRADO
Entidades asociadas a CONINAGRO
ASOCIACIÓN DE COOPERATIVAS ARGENTINAS COOP. LTDA
Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Comercialización de la producción agropecuaria, incluida la industrialización y los servicios anexos, como logística, puertos, financiamiento, entre otros.
Provisión de insumos para el sector agropecuario.
1922

Provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe.
Trigo, maíz soja, sorgo, girasol, arroz, harina de soja, aceite de soja, miel y jugos de
frutas.
CONINAGRO
160 cooperativas de primer grado de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe,
Córdoba, Entre Ríos y La Pampa.

ACOHOFAR (Asociación de Cooperativas Hortícolas y Frutícolas Argentina Ltda.)

Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:

Productos comercializados:

Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Representar gremialmente a sus asociadas.
Comercializar la producción de sus asociadas, establecer plantas de empaque,
cámaras frigoríficas, procesar e industrializar total o parcialmente la producción de
sus asociadas.
Promover la planificación de la producción de las asociadas, la adquisición de semillas, insumos y maquinarias en forma conjunta y a través de la Federación; el uso cooperativo de maquinarias.
Proporcionar asesoramiento técnico.
Colaborar en la organización del trabajo cooperativo.
Arrendar campos con destino a la producción hortícola y frutícola para su explotación
en forma cooperativa. Adquirir campos en propiedad para su colonización con criterio
comunitario.

1951

Provincias de Buenos Aires, Corrientes, Santa Fe y Chaco.

Comercializa hortalizas y frutas de las cooperativas asociadas. Convenio con
FECOAGRO para la producción de semillas a través de sus cooperativas asociadas.

CONINAGRO

12 cooperativas de primer grado

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

63

�UCAL (Unión de Coop. Agrícolas Algodoneras Ltda.)

Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Defensa de los intereses generales de los asociados, implantación del seguro mutuo,
comercialización e industrialización de la producción de sus asociados, importación
de maquinaria para sus asociados, otorgamiento de crédito a las cooperativas adheridas y fomento del cooperativismo.

1934

Provincias de Chaco y Santa Fe.
Harina de Trigo (tipo 000) - Molino harinero propio que produce 1000 toneladas de harina de trigo.
CONINAGRO

17 cooperativas de primer grado

FEDECO (Federación Entrerriana de Cooperativas Coop. Ltda.)
Objetivos principales:

Defensa de los intereses de la federación y de los de sus productores asociados.
Trabajo gremial.

Año de creación:

1919 como Federación Entrerriana de Cooperativas Agrícolas. Reorganización definitiva en 1934 con la denominación de FEDECO.

Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Provincia de Entre Ríos.

Ninguno

CONINAGRO

13 cooperativas de primer grado

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS DE CORRIENTES LTDA.
-

Objetivos principales:

-

Año de creación:

64

Comercializar y/o industrializar los productos de sus asociados que así lo requieran, ya sea en su estado natural o elaborados.
Adquirir por cuenta de las cooperativas asociadas insumos, herramientas y maquinarias.
Otorgar créditos a sus asociadas con fondos propios de la Federación, así como
también garantías y avales.
Contratar con terceros, por cuenta de las asociadas, los seguros del ramo que
éstas soliciten.
Propender a la Integración Cooperativa.

1977

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Provincia de Corrientes.

Ninguno
CONINAGRO
46 cooperativas de primer grado

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS AGRÍCOLAS DE MISIONES LTDA.
Objetivos principales:

Año de creación:

Representación gremial y defensa del sector productivo cooperativista. En sus inicios: Comercialización de productos, planeamiento, ejecución y control de las actividades los asociados.
1940

Área de influencia:

Provincia de Misiones.

Productos comercializados:

Actualmente ninguno.

Asociada a:
Cooperativas asociadas:

CONINAGRO

42 cooperativas de primer grado

UNCOGA (Federación de Cooperativas Agropecuarias Coop. Ltda.)
-

Objetivos principales:
-

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Faenar, industrializar y comercializar los productos entregados por las asociadas
y comercializarlos por cuenta de las mismas en los mercados internos y/o externos. Instalar frigoríficos y fábricas para la conservación, transformación y venta
de los productos provenientes de sus asociadas. Instalar mercados o puestos de
ventas de sus productos.
Comercializar, distribuir, importar aquellos productos y elementos que para sus
necesidades demande la Federación y/o sus cooperativas adheridas, tales como
semillas, forrajes, implementos, maquinarias, herramientas, artículos de uso y/o
consumo y productos alimenticios.

1963

Región centro-oeste de Santa Fe y centro-este de Córdoba.

Carnes en general y sus subproductos.

CONINAGRO

10 cooperativas ganaderas de primer grado y una cooperativa de segundo grado

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

65

�FECOVITA (Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas Coop. Ltda.)

Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Optimizar el valor de los productos entregados por los asociados y maximizar sus
beneficios, satisfaciendo las expectativas de los consumidores, gestionando de
manera flexible la operación y promoviendo el desarrollo de las personas que componen el sistema cooperativo y el de las comunidades en las que actúa.

1981

Provincia de Mendoza.

Vinos

CONINAGRO

31 cooperativas de primer grado.

FEDERACIÓN DE COOP. ARROCERAS ARGENTINAS COOP. LTDA.
-

-

Objetivos principales:
-

-

Año de creación:
Área de influencia:
Asociada a:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

66

Comercialización interna, exportación, acompañamiento en la siembra.
Financiamiento de semillas, combustibles, fertilizantes y herbicidas hasta la cosecha.
Elaboración, industrialización, comercialización y exportación de diversos productos. Venta de Insumos: fertilizantes, insecticidas, herbicidas, semillas.
Servicios a los productores: semillero, pulverización terrestre, secado a gas y
acondicionamiento de cereales, asesoramiento técnico, obra social, seguro solidario, entre otros.
Acopio de arroz.

1975

Provincia de Entre Ríos.

CONINAGRO

Arroz y otros productos.

7 cooperativas arroceras de primer grado.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Entidades no asociadas a CONINAGRO
FECOFE (Federación de Cooperativas Federadas Ltda.)
-

Objetivos principales:
-

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Ejercer la representación gremial de sus asociadas y propender a la creación de
cooperativas agropecuarias.
Recibir, industrializar, comercializar y procurar la obtención de mercados para la
colocación de los productos de las asociadas.
Adquirir y proveer a sus asociadas, o adquirir por cuenta de éstas, todos aquellos
artículos de consumo, implementos, maquinarias, productos sanitarios, repuestos y todo cuanto fuera necesario para la actividad específica de la agricultura y la
ganadería.
Realizar operaciones de exportación o importación de toda clase de productos
agropecuarios y mercaderías de uso o consumo, necesarios para desarrollar las
tareas de sus asociados.

2007

Región Centro Litoral.

Ninguno

35 cooperativas de primer grado

FECOCHAL (Federación de Cooperativas Chaqueñas Agropecuarias Ltda.)
Objetivos principales:
Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Comercializar e industrializar la producción de las cooperativas asociadas.

2005

Provincia de Chaco.

Trigo, girasol, soja, algodón y sus derivados: fibra, fibrilla, semilla algodón, linter.

12 cooperativas de primer grado.

FECOAGRO (Federación de Cooperativas Agropecuarias)

-

Objetivos principales:

-

Aumentar el ingreso de los pequeños productores a través de mejoras en la producción, productividad, comercialización y líneas de diversificación.
Comercialización de la producción de las cooperativas asociadas, adquisición de
insumos, servicio de maquinaria y equipos, crédito, asistencia técnica.
Servicios de educación y salud para las cooperativas y sus productores asociados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

67

�Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

1992

Provincia de San Juan.
Semillas hortícolas (principalmente cebolla y alfalfa). Conservas, dulces, productos lácteos.
30 cooperativas de primer grado.

COOPERATIVAS AGROPECUARIAS FEDERADAS DE ENTRE RÍOS COOP. LTDA.
-

Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

-

Comercialización de cereales y oleaginosas a través de operadores de la Bolsa
de Rosario y operaciones de futuros y opciones en el Mercado a Término de
Buenos Aires.
Compra conjunta de insumos.
Fondo para la cobertura de riesgos climáticos.
Exportaciones y emisión de formularios oficiales.

1999

Provincia de Entre Ríos.

Maíz, sorgo, trigo, lino y soja.

9 cooperativas de primer grado

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS APÍCOLAS DE SANTIAGO DEL ESTERO LTDA.

-

Objetivos principales:

-

Año de creación:
Área de influencia:

68

Optimizar la provisión de insumos a los productores apícolas.
Incursionar en el mercado de exportación de miel y potenciar el mercado interno
Gestionar ante los organismos oficiales la instrumentación de políticas activas
que beneficien a los productores.
Desarrollar proyectos científicos y técnicos para potenciar los otros productos de
la colmena.
investigación para el desarrollo de control sanitario no contaminante en la producción (medicamentos, acaricidas ecológicos, etc.).
Establecer alianzas estratégicas con organizaciones de productores de otros
países.

2002

Provincia de Santiago del Estero.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Miel monoflora y multiflora en panal.

40 cooperativas de primer grado.

FECORSUR (Federación de Cooperativas de la Región Sur Coop. Ltda.)
-

Objetivos principales:
-

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Prefinanciación de la producción, el acopio, acondicionamiento, clasificación y
posterior venta. Comercialización de los productos.
Programa de producción para el mejoramiento genético, la diversificación de la
producción, acceso a créditos, abastecimiento de mercaderías e insumos para la
producción, fortalecimiento de organizaciones de productores. La federación
conforma un comité regional con organizaciones de productores de las provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén.
Provisión de insumos para la producción y de mercaderías para el consumo familiar. Asesoramiento técnico. Comercialización de corderos y chivos.
Acceso a líneas de crédito para: Mejoramiento genético de la producción ovina
y caprina. Diversificación de la producción (huertas, granjas, etc.), y grupos
informales.

1996

Región Sur de Río Negro, norte de Chubut y La Pampa.

Corderos, lana de oveja, pelo de cabra.

6 cooperativas agropecuarias y una de artesanos, de primer grado.

FECOPAM (Federación de Productores de Alimentos de Misiones Ltda.)
Objetivos principales:
Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Comercialización, transporte, asistencia técnica y financiera para el agregado de valor
con escala.
2009

Provincia de Misiones

Yerba, dulces, encurtidos, poroto seco, y otros productos con agregado de valor.

12 cooperativas de primer grado

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

69

�Es importante subrayar la gran dispersión de tamaño que tienen las federaciones arriba
detalladas. Incluye desde grandes empresas como ACA y FECOVITA, hasta organizaciones de
pequeñas cooperativas emergentes, como es el caso de la Federación de Cooperativas
Apícolas de Santiago del Estero y FECOPAM.
Por otro lado, como se desarrollará al analizar los modelos tradicionales y emergentes,
existen grandes cooperativas de primer grado que superan en tamaño a la mayoría de las federaciones (aún si se suma la actividad económica de sus cooperativas de primer grado).
La integración a partir de absorciones o fusiones, la transformación de federaciones en
cooperativas de primer grado (SANCOR), la atención de productores primarios con servicios
directamente gestionados por la organización de segundo grado (ACA), la integración a través
de sociedades anónimas controladas (UNCOGA y SANCOR), la organización de grandes cooperativas de primer grado pero de carácter regional, con sofisticados sistemas de participación
de gran alcance territorial (Agricultores Federados Argentinos), son todas experiencias que
muestran una gran heterogeneidad de estrategias a la hora de pensar la integración de los productores agropecuarios.
En términos de gestión empresarial, lo que importa discutir en la modalidad que se elige
para articular con el resto de la cadena de valor. Ésta será la perspectiva que se adoptará al analizar las tendencias institucionales.
Sin embargo, a la hora de discutir la representación política, adquiere mayor importancia
relativa el análisis de las federaciones cooperativas, y de otras formas asociativas de carácter
gremial como FAA.

70

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�III. DIAGNÓSTICO Y SITUACIÓN ACTUAL DE
LAS COOPERATIVAS AGROPECUARIAS
III.1.

Breve panorama histórico en la Argentina

III.1.1. El cooperativismo en la Argentina
Las principales referencias sobre el cooperativismo argentino (Repetto, 1959; Drimer B. y
Drimer A.K., 1984; Caletti M., 1983) sitúan el origen de las sociedades cooperativas hacia fines
del siglo XIX, y refieren a la “Cooperativa Federico Meiners” fundada en 1878 por colonos
suizo-alemanes en la localidad de Esperanza, Santa Fe, y a la “Sociedad cooperativa de almaceneros”, creada en la ciudad de Buenos Aires por iniciativa de D. Atwell en 1884. Esas experiencias fueron seguidas en 1885 por la “Compañía Mercantil de Chubut”, constituida por
colonos ingleses de Trelew, que se convirtió en 1911 en sociedad anónima y por la “Cooperativa
de consumo”, creada en Buenos Aires, que funcionó durante tres años.
Hasta el año 1889 en que se produce la reforma del Código de Comercio y se introducen
tres artículos que constituyeron el primer conjunto orgánico de normas sobre cooperativas
que se aplicó en el país13, las entidades se establecieron sin que existiese una regulación específica respecto a su constitución o funcionamiento.
Desde inicios del siglo XX, el movimiento cooperativo argentino tuvo un desarrollo importante y la constitución de cooperativas de primer grado en casi todos los sectores de la actividad se produjo sin que la legislación incipiente o la vigencia de la Ley 11.388 sobre “régimen
de sociedades cooperativas”, promulgada en 1926, limitaran su evolución. Previamente existieron numerosos esfuerzos en materia de legislación de fondo y diversas disposiciones nacionales, provinciales y municipales que consagraron, en distintas épocas, medidas de fomento
para las cooperativas (Drimer y Drimer, 1981).
La Ley 11.388, reglamentada en 1927 e inspirada en los principios de los pioneros de
Rochdale, destacó la peculiaridad de las sociedades cooperativas, fijando las condiciones para
su existencia legal, sustituyó a los Arts. 392, 393 y 394 del Código de Comercio y estableció

13 De acuerdo a Cracogna (1974), la reforma del Código de Comercio en 1889 establece en los artículos 392, 393 y 394 que las
cooperativas debían adoptar para su constitución alguna de las formas societarias previstas en el Código, pudiendo ser de responsabilidad limitada o ilimitada. Se afirmaba el principio democrático al reconocer un solo voto a cada socio, con independencia del
capital aportado. Así, las cooperativas contaron con reconocimiento legal aunque las disposiciones introducidas por la reforma del
Código de Comercio resultaban manifiestamente insuficientes, tanto por su carácter escueto como por su falta de adecuación a
los principios cooperativos en su integridad.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

71

�un régimen plenamente adecuado a la naturaleza y las necesidades de las cooperativas
(Cracogna, 1974). A los dos años de su vigencia, una estadística del Ministerio de Agricultura
registró 79 cooperativas urbanas y 143 rurales, las primeras ubicadas en la Capital Federal y
provincia de Buenos Aires y las segundas en el Litoral, Córdoba y Territorios Nacionales.
La evolución del número de cooperativas entre 1927 y 1983 puede apreciarse en el Gráfico
1, realizado con datos de los organismos responsables del registro y matriculación de las entidades cooperativas desde 1927, difundidos en una publicación que tuvo continuidad hasta 198314.

Gráfico 1. ARGENTINA. Cooperativas inscriptas
y canceladas - 1927-1983
2000
1800

Cooperativas

1600
1400
1200
1000
800

Inscriptas
Canceladas

600
400
200

1977-83

1970-76

1965-69

1960-64

1955-59

1950-54

1945-49

1940-44

1935-39

1930-34

1927-29

0

Fuente: Sec. de Acción Cooperativa - Plan Nac. de Des.Cooperativo - 1986.

Se aprecia el crecimiento gradual de la matriculación de entidades desde 1927, destacándose el período 1950-1954 en que, de manera simultánea, se verifica un número significativo
de inscripciones y una baja cancelación de entidades. Las 1483 cooperativas inscriptas en el
quinquenio duplican el número de las registradas en el período anterior y ponen de manifiesto
el interés de las políticas gubernamentales en cuanto a la promoción de cooperativas, en especial agrarias y de consumo. Otro período de fuerte aumento de las inscripciones y baja cancelación es el de 1970-1976.
En contraste con los períodos anteriores, entre 1955-1965 declina la matriculación de cooperativas y, al mismo tiempo, se verifican altas tasas de cancelación. La expansión se revierte, en especial a partir del golpe militar de marzo de 1976, como resultante de la drástica
redefinición del marco económico y la imposición de un nuevo régimen social de acumulación,
sustentado en la valorización financiera. En ese contexto, la declinación del sector cooperativo

14 A partir de 1983 solo fue posible contar con informaciones del ¨Registro de Cooperativas¨. Esta información resulta poco comparable con los datos arriba presentados debido a diferencias de clasificación y de cobertura, por lo que no se la comenta en este
párrafo.

72

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�se mantiene hasta el año 1984 y las principales medidas adoptadas por el INAC, como organismo de aplicación, sólo se expresan en la depuración, en los padrones de las cooperativas
inactivas, y en la reclasificación de los sectores cooperativos (Levin; Verbeke, 1997). El sector
también se ve afectado por la situación económica de comienzos de los 80, agudizada a partir
de la crisis de la deuda externa en 1982, que exacerba algunos problemas como la alta inflación y la relativamente baja tasa de crecimiento económico, imprimiendo una extrema fragilidad al sistema democrático que se establece a fines de 198315.
Un significativo cambio en la dinámica cooperativa se produce entre 1984-1989, período
en que el movimiento cooperativo es visualizado desde el Gobierno como una eficaz alternativa organizacional y de contrapeso en el mercado. A partir de la creación de la Secretaría de
Acción Cooperativa en el área del Ministerio de Economía, en reemplazo del Instituto Nacional
de Acción Cooperativa, se ejecutan diversos programas de estímulo al desarrollo de las cooperativas ya existentes y se promueve la creación de entidades en sectores como vivienda y
trabajo. Se registran durante ese período 2181 cooperativas, superando en más de 40% el
número de entidades correspondiente a la época de mayores inscripciones (1950-1954), revirtiéndose la tendencia declinante iniciada al comienzo del proceso militar del año 1976. En 1986
se aprueba la Ley 23.427 de creación del fondo para educación y promoción cooperativa, que
promueve la educación cooperativa en todos los niveles de enseñanza junto con la creación y
desarrollo de cooperativas en todos los sectores de actividad económica; también se establece una contribución especial sobre los capitales de las entidades al cierre de cada ejercicio
económico y durante cinco períodos anuales.
Entre 1989 y 1996 hay poca continuidad en los estratos de dirección de la autoridad de
aplicación y, si bien se enuncian objetivos de expansión del cooperativismo en diversas áreas,
no se desarrolla una planificación consecuente, centrando las metas operativas casi exclusivamente en el incremento de la matriculación de entidades. Al mismo tiempo, al crearse en
1996 el INACYM, reemplazando al INAC, desde ese año y hasta 2003 se excluyen del Directorio
las representaciones del cooperativismo ejercidas por CONINAGRO y COOPERAR.
Durante la década, las acciones de estímulo al sector fueron escasas y limitadas en su
alcance, en especial las de promoción, capacitación y financiamiento. En cuanto a la distribución de las cooperativas según sectores16, hasta 1994 se registra un predominio de las entidades agrarias junto con las de trabajo, provisión y vivienda. En conjunto, representan el 78%
del total y expresan el cambio de posición relativa del sector agrario respecto al de trabajo y de
vivienda. Mientras que en 1984 el 32% eran cooperativas agrarias, en 1994 son las cooperativas de trabajo las que ocupan el lugar más representativo (35%), y su importancia es creciente, en especial a partir de coyunturas recesivas y de aumento del desempleo (Levin, op.cit.).
En los años noventa se acentúa la crisis del cooperativismo agrario con la desaparición de
cooperativas, incluso de segundo grado, como fue el caso de la Federación de Cooperativas
Agrarias. Paralelamente, se incrementa el número de cooperativas de servicios públicos loca15 Desde 1965 hasta 1983, el ciclo de vida de las cooperativas canceladas se fue reduciendo progresivamente para pasar, de
los 18 años promedio de vida en las cooperativas canceladas entre 1927-1929, a 10 años en las de 1965-1969 y a 3 en las canceladas en los años 1977-1983.
16 Al tomar en cuenta las características de las cooperativas según el tipo de actividad económica se han diferenciado dos conjuntos: el integrado por aquellas entidades en las que las relaciones que mantiene el asociado con la institución configuran un elemento básico para su constitución y funcionamiento, y aquel en que la relación puede presentar discontinuidad y el compromiso
asociativo es menor (Balbi de Gonzalo, 1992). Al primero, pertenecen las cooperativas agrarias, las de trabajo, provisión y vivienda, mientras que al segundo las de consumo, crédito, seguros y servicios públicos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

73

�lizadas en áreas urbanas del interior, en actividades como provisión de agua potable, gas, servicios de sepelio, pavimento, etc.
También se modifica de manera significativa la participación de los sectores de consumo
y financiero17. En el primer caso se reduce cerca del 90% el número de entidades y tiene lugar
la crisis económica que debe afrontar en 1990 la Cooperativa el Hogar Obrero, cesando sus
operaciones en 1991 por dificultades de carácter financiero. La cooperativa constituía la red
más importante de distribución de productos de consumo, con 300 supermercados localizados en todo el país, 14.000 empleados y un nivel de ventas de 500 millones de dólares anuales. Cerca de dos millones de asociados a la cooperativa tenían acceso, además, a una serie
de beneficios sociales.
En cuanto al sector cooperativo de crédito, el proceso de concentración del sistema financiero produjo una notoria disminución del número de entidades cooperativas intermediarias de
ahorro público, de modo que las 614 sedes de bancos cooperativos y cajas de crédito existentes en 1989 se redujeron a fines de 1995 a 10 bancos y 12 cajas de crédito. La consecuencia del proceso fue la significativa reducción de entidades orientadas básicamente a la
atención financiera de sectores medios de la sociedad y a las PyMES. El proceso fue paralelo
a la consolidación y extranjerización del sistema financiero.
Aunque entre 1984 y 2000 la creación de nuevas cooperativas reflejó un crecimiento sostenido, la política de matriculación del organismo de aplicación no fue acompañada por una fiscalización preventiva, produciéndose numerosas desviaciones, en especial en el caso del
cooperativismo de trabajo. Si bien no existen informaciones acerca del número de cooperativas activas en el período, la irregularidad de las nuevas entidades en cuanto al cumplimiento
del requisito de presentación de balances anuales al organismo, junto con la limitada fiscalización realizada, permiten inferir una elevada tasa de mortalidad de las cooperativas inscriptas.
La severa crisis económica de los años 2000 y 2001 y su secuela de aumento brusco del
desempleo y la pobreza llevaron a numerosos trabajadores desocupados a recuperar cerca de
180 empresas con el objetivo primordial de defender sus fuentes de trabajo y mantenerlas en
funcionamiento bajo la forma de cooperativa de trabajo (Fajn, 2003). También otros sectores
sociales afectados por la crisis visualizaron la organización cooperativa como alternativa para
generar nuevas fuentes de empleo. En ese escenario, las cooperativas de trabajo representaban el 45% de las entidades matriculadas en 1999, y registraron posteriormente un crecimiento tal que entre enero de 2005 y septiembre de 2009 constituían el 75% del total del
sector cooperativo.
Así, desde mediados de la década de 1990 los factores coyunturales antes mencionados y
posteriormente, a partir de 2003, las políticas de estímulo y promoción hacia el sector, dieron
lugar al incremento significativo del número de cooperativas registradas. En efecto, a diferencia
de la política prevaleciente durante la década de 1990, se debe destacar desde 2003 un importante esfuerzo por estimular, a través de distintos programas, las diversas expresiones del cooperativismo y por fortalecer, a la vez, las estructuras representativas de sus movimientos.
17 Tanto en las cajas de crédito como en los bancos cooperativos, la actividad se encuentra regulada por la Superintendencia de
Entidades Financieras del BCRA. El cooperativismo financiero se vio afectado desde 1977 por la Ley 21.526 de Entidades
Financieras que vedaba a las cajas de crédito cooperativas la posibilidad de operar en cuentas a la vista, aunque les otorgaba la
posibilidad de transformación en bancos comerciales conservando su forma jurídica cooperativa. El proceso resultante fue la
transformación de 273 de las 375 cajas existentes en bancos cooperativos. De ellas, 41 lo hicieron en forma individual y 232 se
fusionaron para dar origen –entre 1978 y 1979– a 77 bancos cooperativos.

74

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�De una tasa de crecimiento anual promedio de 3% entre 1984 y 1994 se alcanzó un 6,6%
entre 1994 y 2007. Sin tomar en cuenta las cooperativas de trabajo creadas bajo los distintos
programas de gobierno, la matriculación de entidades registró entre esos años un incremento
de 55%, a una tasa promedio anual del 3,3% (Castelao Caruana, 2009). Es así que, mientras
en el período 1984-1989 se encontraban matriculadas 1614 cooperativas, en el de 2005-2009
las mismas alcanzaban a 8061.
En 2005 y 2006 el INAES llevó a cabo un Reempadronamiento Nacional de Cooperativas
y Mutuales, en el cual, excluyendo las 3700 cooperativas de trabajo creadas por las Resoluciones
2038 y 3026, fueron identificadas 6020 cooperativas (INAES 2008: 315) de las cuales 5100
aceptaron responder el cuestionario y, por consiguiente, fueron reempadronadas. Estos datos
indican el reducido número de cooperativas activas, en relación con los registros del padrón
histórico del INAES, el que, para la fecha del reempadronamiento, consignaba un total de
26.899 cooperativas. Sobre esa base depurada, el INAES realizó el Censo Económico Sectorial
de Cooperativas y Mutuales (CESCyM). En el universo del censo fueron incluidas 2834 entidades que habían realizado actividades en 2006 y fueron efectivamente censadas en 2024.
En orden de representatividad de las cooperativas censadas según sector de actividad figuraron, en primer lugar, 3848 cooperativas de trabajo, seguidas por las de servicios públicos (792),
agropecuarias (495), finanzas (381), vivienda (228), salud (195), educación (162) y turismo (13).

III.1.2. El cooperativismo agrario en la Argentina
La más antigua de las cooperativas agrarias argentinas fue la “Sociedad Cooperativa de
Seguros Agrícolas y Anexos Ltda. El Progreso Agrícola”, creada en 1898 en Pigüé, provincia
de Buenos Aires, por colonos franceses, conjuntamente con el fundador de la ciudad de Pigüé
y chacareros de la zona. La iniciativa reflejó el interés en constituir un fondo común de ayuda
mutua frente a las adversidades climáticas como el granizo.
La cooperativa surgió como alternativa ante el incumplimiento de pagos o el tardío reintegro por parte de empresas privadas a pólizas libremente contratadas por los productores.
Este caso, representativo de la influencia del cooperativismo europeo en el nacimiento de
las cooperativas, tanto en la Argentina como en otros países de América Latina, se ha repetido a lo largo de diversas experiencias. El bagaje de experiencia cooperativa, en los países de
origen de los inmigrantes, al que se añadían los contactos mantenidos con cooperativistas
europeos, una fluida relación de intercambio y la influencia cultural europea, fueron un campo
propicio para el nacimiento y desarrollo del cooperativismo agrario en los países del Cono Sur
(Cracogna, 1971).
La expansión inicial de las cooperativas agrícolas coincidió con el proceso de colonización
rural impulsado por diferentes corrientes inmigratorias desde fines del siglo XIX, y su surgimiento respondió a la necesidad de independizarse de la usura de los almacenes de ramos
generales, los acopiadores y los monopolios, que impedían de distinto modo el desarrollo de
los pequeños y medianos productores (Drimer, 1984).
O. Carracedo (1984), en el análisis de la evolución de las cooperativas, distingue dos grandes etapas. La primera etapa, de aprovisionamiento y de comercialización interna abarca las
mencionadas experiencias, y las que siguieron, en su mayoría impulsadas por inmigrantes
europeos en un contexto marcado por el predominio del arrendamiento. Así, en el origen del
movimiento cooperativo agrario se destaca la creación de la “Primera Sociedad Agrícola

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

75

�Israelita Argentina” en 1900, posteriormente denominada “Sociedad Agrícola Lucienville
Cooperativa Limitada” fundada en Basavilbaso, Entre Ríos, por un grupo de colonos judíos. Su
estatuto constitutivo planteaba como objetivo el adquirir conocimientos agrícolas, arbitrar
medios para la formación de una caja de ahorros y préstamos y comprar toda clase de artículos para proporcionárselos a sus miembros a precios ventajosos (Plotinsky, 2009). También
con colonos de ese origen se crearon el “Fondo Comunal” de Villa Domínguez (1904); la
“Unión entre Agricultores” de Urdinarrain (1908) y “Palmar Yatay” de Ubajay (1916); en la provincia de Entre Ríos; la “Mutua Agrícola” de Moisesville, Santa Fe (1908); “Granjeros Unidos”
de Rivera, Buenos Aires (1924) y “El Progreso” de Bernasconi, La Pampa.
Los objetivos iniciales de protección de los inmigrantes frente a un medio desconocido se
fueron transformando progresivamente, extendiéndose a ganar poder de negociación frente a
una comercialización muy concentrada, y desarrollar la vinculación con otras instituciones y
con el Estado.
En 1930, Fondo Comunal era la más importante de las cooperativas agrícolas entrerrianas,
contaba con más de mil asociados y se ocupaba de la provisión de implementos agrícolas y
artículos de consumo y la comercialización de cereales, para lo cual poseía embarcaderos en
varios puertos y galpones en estaciones ferroviarias.
Mientras tanto, en Junín, Provincia de Buenos Aires, productores de la zona habían creado,
en 1904, la “Liga Agrícola Ganadera”, a fin de lograr una mejor comercialización de su producción agrícola ganadera. Se trató de la primera de las cooperativas agrícolas denominada “pura”
o autónoma, por no tener vinculación o dependencia en su origen con otras instituciones.
Entre las cooperativas dedicadas a producciones industriales, fuera de la región pampeana, se crea en 1905 una cooperativa algodonera en Margarita Belén, Chaco (que formaliza una
asociación establecida en 1897) y, luego, una vitivinícola en la Colonia Gral. Roca (Río Negro)
en 1913. En 1915 se establece la primera cooperativa frutihortícola en Concordia (Entre Ríos),
y en 1918 la Sociedad Cooperativa de Lechería de Zavalla (Santa Fe), primera cooperativa tambera del país (Victoria et al., 2005).
La segunda etapa, o etapa fundacional, entre 1922-1956, es determinada por Carracedo en
base al comienzo de la integración, con la creación de entidades de segundo y tercer grado18.
Si bien la primera entidad de tercer grado, la Confederación Entrerriana de Cooperativas, nace
en 1913, el autor marca la institucionalización del movimiento cooperativo con la creación, en
1922, en Rosario, de la Asociación de Cooperativas Rurales Zona Central –luego denominada
Asociación de Cooperativas Argentinas. Inicialmente fue integrada por 10 cooperativas de las
provincias de Santa Fe y Córdoba que resolvieron concentrar la oferta granaria proveniente de
establecimientos de carácter familiar, conciliando las ventajas de la producción descentralizada con la comercialización a gran escala. En 1928 fue creada la Unión de Cooperativas Ltda.
San Carlos, que agrupaba a cooperativas tamberas.
Con relación a la dimensión del movimiento cooperativo en esta etapa, un estudio del
Ministerio de Agricultura de la Nación en 193819 aporta uno de los primeros datos sobre el cooperativismo agropecuario en la Argentina. El estudio consignaba 278 entidades, de las cuales
18 Cabe destacar que en 1930 tiene lugar la construcción del primer elevador de campaña, en la Unión Agrícola de Leones,
cooperativa precursora en el almacenamiento de cereales, iniciativa conjunta de la cooperativa local, la Unión Agrícola y de la
Asociación de Cooperativas Argentinas, instituciones fundadas por Juan Costa (Bichsel; Costa, 2006).
19 Realizado por la Comisión Nacional de Granos y Elevadores de la Dirección de Economía Rural y Estadística del Ministerio de
Agricultura de la Nación, mencionado en Lattuada y Renold (1996).

76

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�sólo 106 continuaron manteniendo algún grado de actividad económica luego de la encuesta
de actualización que se realizó.
La evolución del movimiento cooperativo en número de entidades y asociados fue irregular, aunque continua, hasta mediados de la década del 50, destacándose especialmente el
período del gobierno peronista de 1946 a 1955, en que se quintuplicó el número de cooperativas de todos los sectores; en el caso de las agrarias, los productores asociados se beneficiaron con el crédito oficial en condiciones preferenciales en cuanto a las tasas de interés anual
(Girbal Blacha, 2004).
Desde mediados de la década del 50 se inicia un largo período de retroceso, con caída de
entidades y dificultades para las que sobrevivieron. Influyeron en ello los sucesivos gobiernos
militares, contrarios a las organizaciones sociales de distinto tipo y que instrumentaron políticas adversas, y las restricciones de financiamiento, tanto el proveniente de las propias fuentes cooperativas –también afectadas por los procesos de concentración– o de otras fuentes
públicas.
En los primeros años de la década de 1980, las restricciones impuestas por la política crediticia conducen a las cooperativas a orientarse al financiamiento de los socios20 en lugar de
capitalizar los excedentes o redistribuirlos, con el consiguiente endeudamiento de los productores, la posterior insolvencia de la cooperativa y la repercusión de este comportamiento en
las entidades de segundo grado, que se traduce en serias dificultades para todo el sistema institucional (Barbero, et al., 2000). Con la recuperación de la democracia, se instaló una orientación favorable a las cooperativas, pero las dificultades económicas generales de la segunda
mitad de esta década, con el fracaso del Plan Austral y del Plan Primavera, también desestimularon la creación y fortalecimiento cooperativo.
La década del 90 –en particular, desde abril de 1991– se caracterizó, económicamente, por
la aplicación de un modelo de apertura y desregulación económica conformado, principalmente, por la convertibilidad del peso, la apertura económica, con disminución de aranceles de
importación, la desregulación de los mercados, la eliminación de organismos reguladores del
comercio y la producción agropecuaria (como las Juntas Nacionales de Granos y Carnes, el
Instituto Forestal Nacional y otros dirigidos a la regulación de cultivos como azúcar y yerba
mate), las privatizaciones (terminales portuarias, ferrocarriles) y el fomento de la inversión
extranjera.
La tendencia de largo plazo de aumento de escala en la actividad primaria se vio acelerada por el fuerte retraso cambiario, y la reducción de las regulaciones y eliminación de instituciones que podrían morigerar su impacto entre los productores más pequeños. Esto tuvo un
alto impacto entre los asociados de las cooperativas agropecuarias, y, particularmente, sobre
los productores de explotaciones familiares.
Debería señalarse, además, la insuficiencia de los esfuerzos de integración horizontal y vertical y de los procesos de racionalización implementados por algunas entidades, ya que, a diferencia de las empresas convencionales del sector agrario, las cooperativas no pueden disponer
en lo inmediato de estructuras más flexibles o dedicarse a otras actividades por tratarse de
sociedades de personas y no de capital. Las restricciones del propio sistema cooperativo en
cuanto a la relación contractual entre la cooperativa y el socio, su imposibilidad de captar recur20 El endeudamiento acumulativo de las entidades de primer grado puso en serias dificultades a todo el sistema institucional y
se reflejó en la liquidación de varias cooperativas de primer grado y la quiebra de organizaciones de segundo grado, como FACA.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

77

�sos externos y reinvertirlos en el sector y las limitaciones del cooperativismo financiero para
asistirlo, dificultaron el desarrollo de las entidades, obligándolas a contraer deudas y pagar los
altos intereses impuestos por el sistema bancario y financiero. A las dificultades coyunturales
se añadieron los problemas políticos, económicos y también los desafíos provocados por los
cambios tecnológicos y organizacionales que influyeron en la expansión agrícola argentina.
La situación económico-financiera de las cooperativas agrarias, sobrevivientes a los severos cambios de la década del 80, condicionó sus posibilidades empresariales en el nuevo contexto macroeconómico y sectorial, mientras que los impactos del ajuste estructural acrecentaron
las dificultades económicas y financieras de gran parte de los productores asociados, cuya
capacidad de cancelación de los pasivos con la entidad se vio severamente afectada. Con ello
se instaló una nueva crisis financiera de las cooperativas y de gran parte de sus socios.
Con este panorama, se produjo una declinación en el número de cooperativas agrarias de
la Pampa Húmeda, con cierres y liquidaciones de entidades, principalmente de comercialización de granos. Un estudio sobre la provincia de Santa Fe indica que el porcentaje de supervivencia de las cooperativas fue del 55% en la región norte de la provincia y del 76% en el centro
(Depetris, 2001); esa situación presenta rasgos similares a lo ocurrido con otras pequeñas y
medianas empresas acopiadoras, que por factores internos y externos vieron restringido su
desarrollo y competitividad. Cabe subrayar que algunas organizaciones cooperativas de grado
superior que las nucleaban insistieron en la necesidad de aumentar la eficiencia productiva en
todas las etapas de la cadena agroalimentaria, como elemento esencial para el incremento de
la competitividad (CONINAGRO, 2004) y en potenciar la integración cooperativa horizontal y
vertical en la cadena de valor.
La crisis generalizada en el sector cooperativo que caracterizó el período ha sido explicada, entre otros factores, por la inadecuada y deficiente administración política del financiamiento a los asociados y por el mantenimiento de una estructura sobredimensionada (en
especial, en recursos humanos e infraestructura) respecto a la realidad externa. A ello se agregó la parálisis que tales situaciones provocaron en los cuerpos directivos y la pasiva actitud de
funcionarios que sólo atinaban a ver cómo se desarrollaban los hechos sin adoptar medidas
específicas (Balestri et al., 2006).
Otros cambios en el sector agropecuario hicieron el mercado aún más competitivo. Así,
las transformaciones tecno-productivas en la actividad agropecuaria dieron lugar a la aparición
de nuevos agentes más deslocalizados (pool de siembra, empresas contratistas de maquinarias, etc.); la concentración empresarial, la privatización/desregulación de los principales resortes del negocio cerealero (puertos, instalaciones de acopio), la eliminación del precio sostén,
y el marco financiero sumamente restrictivo, impactaron fuertemente sobre las cooperativas
ligadas al acopio y comercialización de granos. Se produjo una reducción significativa de entidades cooperativas por liquidación o fusiones, junto con la aplicación de mecanismos de ajuste en algunos sectores (reducción de personal) y el abandono de algunas actividades (en el
caso de la ACA, las de adquisición y distribución de mercaderías de uso y consumo y el cierre
de fábricas de aceite21) junto con el relanzamiento de otros sectores (por ejemplo, en ACA, el
de insumos agropecuarios).
21 Del padrón societario de 148 cooperativas activas con que contaba la ACA a fines de los años 80, más de 90 atravesaron por
crisis severas que pusieron en duda su continuidad. De éstas, aproximadamente el 30% logró superar la situación "adoptando
medidas de reconversión", las restantes se complementaron con otras cooperativas con diferentes tipos de asociación, no
obstante, 15 desaparecieron (D´Adam et al., 2006).

78

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Las nuevas condiciones competitivas de los mercados de alimentos, la ampliación de la
participación de las multinacionales dentro del territorio, el debilitamiento de la banca oficial
(en particular, provincial) y la drástica caída de la banca cooperativa, provocaron la necesidad
de importantes cambios y adaptaciones en las cooperativas agropecuarias. Se redujo el número de entidades y disminuyó la cantidad de personal ocupado, pero al mantenerse o ampliarse
los volúmenes comercializados o procesados, se verificó un aumento promedio de la productividad, lo que les permitió mantener su participación relativa, tal como se verá más adelante
al analizar los Censos Económicos.
A partir de 1995 se observa, paralelamente a lo ya descripto, un notable aumento del
número de cooperativas activas. Esto se explica por la necesidad de los pequeños y medianos
productores, que buscaban una estrategia para enfrentar el contexto desfavorable, y por el
estímulo brindado por los programas orientados desde el Gobierno (Programa Cambio Rural,
Programa Social Agropecuario, PRODERNEA, PRODERNOA, y otros) que apoyaron a los productores en la búsqueda de soluciones asociativas.
A la salida de la convertibilidad, la reactivación de la economía en 2003 permitió, en algunos casos, sanear deudas bancarias a partir de la pesificación definida en 2002 y posibilitó un
reacomodamiento de la posición económica de las cooperativas existentes. Por otra parte,
como resultado de políticas muy activas que favorecieron la creación de cooperativas, se
observa un importante crecimiento del número de cooperativas activas desde ese año.
A principios de la segunda década del siglo XXI, el cooperativismo agropecuario se muestra como un sector social y económico pujante, abarcando más de un millar de entidades, con
cobertura en la mayoría de los productos agropecuarios y encarando procesos de modernización institucional, incursión en agregado de valor, generación de energías renovables, actividades de investigación y desarrollo, capacitación cooperativa, desarrollo de juventudes
cooperativistas, apoyo a la educación superior agropecuaria, y otros. Los puntos siguientes
intentan cuantificar, en la medida de la información disponible, las principales dimensiones
referidas a su importancia económica, social y sectorial, y profundizar en las transformaciones
institucionales.
Dentro de este panorama de crecimiento y modernización, la organización en cooperativas
de los pequeños productores y explotaciones familiares es proporcionalmente baja, creando el
desafío de generar estrategias y políticas dirigidas a incorporarlos a formas organizativas que
les permitan aumentar la escala, mejorar la gestión y adoptar innovaciones, con el objetivo
final de mejorar sus ingresos y fortalecer su inserción territorial. A este tema se dedican los
capítulos IV y V.

III.2.

Dimensión y estructura actual del cooperativismo agropecuario

Para establecer el número actual de cooperativas, es necesario adoptar algunas definiciones que se relacionan con la modalidad de registro y el cumplimiento de las normas administrativas de la autoridad de aplicación, el INAES. Para el organismo, se entiende como cooperativa
“activa”, a la que cumplió oportunamente con los requisitos para obtener la matrícula, y que
ésta no haya sido suspendida, cancelada o en proceso de liquidación.
A los fines del estudio, para identificar aquellas que podría considerarse en vida institucional activa, se calificará como “regulares” a todas las cooperativas activas que, a diciembre de
2010, habían presentado al menos un balance correspondiente a los ejercicios 2007, 2008 o
2009; o no habiéndolo presentado se constituyeron en los años 2009 o 2010.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

79

�El Cuadro 1 muestra los resultados del procesamiento de los datos del Registro Nacional de
Cooperativas22 al 31 de diciembre de 2010. Del mismo surge que, a esa fecha, las cooperativas
agropecuarias activas en la Argentina eran 1606, de las cuales serían regulares 800 entidades, en
tanto otras 806 no cumplirían con tal condición, por no haber presentado balances desde 2006.

Cuadro 1. Cooperativas agropecuarias en 2010
Condición

Cant. de cooperativas

%

TOTAL DE COOPERATIVAS AGROPECUARIAS AL 31 DIC. 2010
Activas
Regulares*
Presentaron Balance

628

No pres. balance, constit. en 2009/10

172

No Regulares
No pres. balance, constituidas 2003/08

515

No pres. balance, constituidas antes de 2003

291

1606

100

800

50

806

50

COOPERATIVAS AGROP. CONSTITUIDAS ENTRE 2001 Y 2010
Activas

966

Regulares

364

38

602

62

Presentaron Balance

192

No pres. balance, constituidas 2009/10

172

No Regulares
No pres. balance, constituidas antes de 2009

%

602

Fuente: Elaborado con datos del Registro Nacional de cooperativas - INAES.
* Se define como "regular" a la cooperativa que a diciembre de 2010 había presentado al menos un balance correspondiente a
los ejercicios 2007, 2008 o 2009; o no habiéndolo presentado se había constituido en los años 2009 o 2010.

Un fenómeno llamativo de la última década es el importante número de cooperativas
constituidas entre 2001 y 2010, de las cuales figuran como activas 966. Sin embargo, también
es apreciable el alto número de entidades que no mantienen la condición de regular. Así, sólo
364 (el 38%) se encontraba en condición regular al 31 de diciembre de 2010. Aún así, las cooperativas agropecuarias activas a esa fecha, que se constituyeron después de 2001, representan el 60% del total de activas.
El Gráfico 2 permite apreciar la evolución en el surgimiento y mantenimiento de las cooperativas agropecuarias a lo largo de la historia nacional, ampliando los comentarios históricos realizados en el punto anterior. Así, aparecen tres grandes períodos: el que va desde los orígenes
hasta el año 1955, en el cual se constituye el que podría denominarse “núcleo histórico del cooperativismo agrario” –abarcando las cooperativas constituidas en las primeras décadas del siglo
XX, en el marco de los procesos de inmigración y colonización, y las formadas durante los primeros gobiernos peronistas–; un largo período, de casi medio siglo, de muy baja creación de
entidades o baja supervivencia de las creadas en esos años; y un reverdecer del surgimiento de
cooperativas agropecuarias a partir de mediados de la última década del siglo XX.
22

80

INAES. Registro Nacional de Cooperativas. www.inaes.gov.ar

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Este fenómeno se ha producido en casi todas las provincias, destacándose, por número de
nuevas cooperativas, Misiones, Buenos Aires, Santiago del Estero, Tucumán y San Juan (ver
Cap. IV). Datos detallados pueden encontrarse en los Cuadros 1 a 3 del Anexo I, Carpeta C.

Gráfico 2. Cooperativas agropecuarias registradas. Total nacional

Cooperativas

600
500
400
300
200
100

Regulares

2006/2010

2001/2005

1996/2000

1990/1995

1986/1990

1981/1985

1976/1980

1971/1975

1966/1970

1961/1965

1956/1960

1951/1955

1946/1950

Hasta 1945

0

No regulares

Fuente: Elaborado con datos del Registro Nacional de Cooperativas - INAES.

Los datos del Registro Nacional de Cooperativas informan, principalmente, sobre las cuestiones administrativas: constitución, domicilio, responsables. Para conocer aspectos estructurales de las cooperativas es necesario basarse en otras fuentes.
Una de las principales es el Censo Económico Sectorial de Cooperativas y Mutuales
(CESCyM), realizado por el INAES en 2006-2007, único relevamiento específico y detallado
realizado en las dos últimas décadas23. Los resultados más generales han sido publicados por
la institución. Otros procesamientos, no publicados, se incorporan a este estudio. En esta
investigación se realizaron, además, nuevos procesamientos para revisar los anteriores y agregar nuevas variables. Los datos provenientes de estas tareas alimentan los análisis de este
punto III.2. Tanto la publicación como el detalle de los procesamientos pueden consultarse en
el Anexo I, INAES.
Según el Censo INAES, las 495 cooperativas agropecuarias censadas contaban con
122.710 asociados y la distribución por regiones era la que figura en el Cuadro 2. Se aprecia
23 Es conveniente señalar que, previamente al Censo, se realizó un empadronamiento al cual se presentaron 743 cooperativas.
Sin embargo, al momento del Censo, sólo 495 pudieron ser ubicadas y censadas. En este sentido, no es posible para este estudio determinar cuál es el porcentaje del universo reflejado en el Censo, aunque indudablemente es muy elevado. Por esta razón,
es posible que se encuentren diferencias en el número de cooperativas y en volúmenes comercializados y/o procesados provenientes de otras fuentes.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

81

�que el 63% de las cooperativas se encontraba en la Región Pampeana, y especialmente en las
provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba, en tanto un 83% de los asociados estaban
en dicha región.

Cuadro 2. Cooperativas agropecuarias y asociados censados en 2006-2007
Región

Cooperativas
Número

Asociados
%

Número

%

PAMPEANA

314

63

102.336

83

Santa Fe

101

20

49.493

40

Córdoba

77

16

19.839

16

Interior Bs. As.

85

17

13.197

11

Gran Bs. As.

10

2

3.136

3

Pampeana (Resto)

41

8

16.671

14

NEA

64

13

10.681

9

NOA

45

9

4.931

4

PATAGONIA

23

5

2.724

2

CUYO

49

10

2.038

2

Total

495

100

122.710

100

Fuente: INAES - Las cooperativas y las mutuales en la Rep. Argentina - Bs.As. 2008.

Las cooperativas agropecuarias argentinas desarrollan dos tipos de actividades principales: comercialización de la producción de los asociados y/o procesamiento industrial de la producción de sus asociados. De acuerdo al Censo Nacional Económico 2004/2005,
aproximadamente un 60% de las entidades están orientadas a la comercialización y un 40% al
procesamiento y/o elaboración de productos (lo que incluye su posterior venta). Son muy
pocos los casos de cooperativas que realicen en común la producción agropecuaria.
Los productos entregados por los asociados a las cooperativas para su producción o
comercialización provienen de todas las actividades agropecuarias: cultivos agrícolas (granos,
frutas, hortalizas, cultivos industriales) y ganadería (bovina, lechería, ovina, porcina, avicultura,
miel, caprinos) (Cuadro 3).
Dado que las cooperativas pueden comercializar/procesar distintos productos, la suma de
los parciales suele ser mayor que el total del grupo.

82

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 3. Cooperativas de comercialización y agroindustriales,
por producto, en el Censo INAES
Comercialización

Cantidad de coop.

CEREALES Y/O OLEAGINOSAS

170

Cereales

163

Oleaginosas

156

CULTIVOS INDUSTRIALES

56

Olivo

2

Maní

5

Algodón

11

YERBA MATE, TÉ Y/O TABACO

26

Yerba mate

19

Té

4

Tabaco

6

Caña de azúcar

5

Otros cultivos industriales

7

FORESTALES

2

FRUTALES

20

FRUTALES CÍTRICOS

3

Frutas de carozo

4

Peras y/o manzanas

5

Uva

9

HORTALIZAS Y LEGUMBRES

18

Ajo

3

Cebolla

3

Tomate p/fresco

3

Tomate p/industria

2

Pimiento fresco

2

Pimiento p/pimentón

2

Zapallo

4

Papa

4

Poroto seco

3

Otras legumbres

1

Otras hortalizas

3

Aromáticas

1

PRODUCTOS PECUARIOS
Bovinos

53

Ovinos

6

Caprinos

2

Porcinos

7

Conejos

5

Avícola carne

5

Avícola huevos

4

Miel y subproductos

27

Leche sin procesamiento

35

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

83

�Agroindustria

Cantidad de coop.

Producción y procesamiento de carne y productos cárnicos

19

Preparación, empaque y acondicionamiento de frutas, hortalizas y legumbres

20

Elaboración de aceites y grasas de origen vegetal

6

Elaboración de leches y productos lácteos deshidratados

30

Elaboración de productos de molinería

8

Elaboración de alimentos preparados para animales

21

Elaboración de dulces

7

Preparación de hojas de té

4

Preparación de yerba mate

17

Elaboración de vinos y otras bebidas fermentadas a partir de frutas

28

Preparación de hojas de tabaco

43

Preparación de fibras textiles vegetales, desmotado de algodón

7

Otras actividades agroindustriales

22

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.

En cuanto a la ubicación regional de las cooperativas según los productos principales, ésta
puede observarse en el Cuadro 4.

Cuadro 4. Concentración regional de las cooperativas, según principales
rubros, en 2006-2007
Región

En % del total de cooperativas del país dedicadas a cada rubro
PAMPEANA

NOA

PATAGONIA

CUYO

Total

Cereales

99,8

0,2

0

0

0

100

Oleaginosas

99,1

0,8

0

0

0

100

Maní

100

0

0

0

0

100

Leche

84,9

0

4,0

0

11,2

100

Bovinos

95,9

0,5

1,6

2,0

0

100

Ovinos

99,3

0,7

0

0

0

100

Porcinos

83,4

16,5

0,1

0

0

100

Conejos

95,9

0

0

4,0

0,1

100

Avícola huevos

99,9

0

0

0

0,1

100

Uva

0

0

0

2,1

97,9

100

Ajo

0

0

0

0

100,0

100

40,6

59,3

0,2

0

0

100

Yerba mate

0

99,3

0

0,7

0

100

Té

0

100,0

0

0

0

100

2,0

98,0

0

0

0

100

57,7

38,5

0

3,8

0

100

Algodón

Cítricos
Tomate p/fresco

84

NEA

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Región

En % del total de cooperativas del país dedicadas a cada rubro
PAMPEANA

Avícola carne

NEA

NOA

PATAGONIA

CUYO

Total

28,6

71,4

0

0

0

100

2,7

93,3

0

4

0

100

0

99,5

0,5

0

0

100

79,1

1,6

18,5

0,1

0,7

100

0

29,9

70,1

0

0

100

74,5

0

25,5

0

0

100

Poroto seco

0

2,1

95,7

0

2,1

100

Caña de azúcar

0

0

100,0

0

0

100

Frutas de pepita y carozo

0

0

0

100,0

0,0

100

Cebolla
Caprinos
Miel
Tabaco
Papa

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.

Sintetizando los cuadros 3 y 4, se puede afirmar que las cooperativas de granos (cereales y oleaginosas) son la mayoría de las entidades y, al mismo tiempo, están todas ubicadas
en la Región Pampeana. En número de entidades, siguen las de bovinos y lechería, también
fuertemente concentradas en dicha región. Continúan las de cultivos industriales, integradas
por las que procesan y comercializan un amplio rango de productos, y que tienen particular
relevancia regional.
Es necesario destacar que lo presentado surge del Censo INAES, y que los datos de otras
fuentes muestran algunas diferencias. Por el momento, estas cifras sobre número de cooperativas intentan dar un primer panorama, ya que la importancia de cada grupo se mide mejor por
su participación en el valor de producción, dato que se presentará en los puntos siguientes.
Otra dimensión de gran interés para evaluar la estructura del cooperativismo agropecuario
es la distribución de la cantidad de entidades, de los ingresos y de los activos, según el año de
constitución de la cooperativa. Con los procesamientos realizados con los datos del Censo
INAES se ilustra la periodización que se planteó al comienzo de esta sección: hay un período
inicial de fuerte crecimiento, hasta 1955, con la constitución del “núcleo histórico”; un segundo período, entre los años 1956-1995, con caída de entidades y un bajo nivel de constitución
y, finalmente, un tercer período con fuerte creación de entidades desde 1996 en adelante. Los
datos de ingresos y activos muestran la importancia del “núcleo histórico” en el universo cooperativo. Este incluye 232 cooperativas de primer grado, representa el 47% del total de entidades censadas por el INAES, y contribuye al conjunto con el 85% de los activos y el 77% de
los ingresos. (Cuadro 5 y Gráfico 3). Si se lo mide con el padrón del INAES a 2010, el número
de entidades constituidas en ese período alcanza a 319.
Por otra parte, en el tercer período, desde 1996 a 2006, se constituyeron 142 cooperativas (29% del total), pero sólo representan el 2,5% de los ingresos. Se trata de cooperativas en
proceso de consolidación, de pequeña escala promedio.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

85

�Cuadro 5. Cooperativas agropecuarias por año de constitución
Período de
constitución

Cantidad de
cooperativas

Ingresos
(millones
de $)*

Activos
(millones
de $)*

Cantidad
con ingresos
inferiores
a $10.000

Cantidad
con ingresos
inferiores
a egresos

Cooperativas de primer grado
Hasta 1945

99

5.574

2.929

.

18

1946/50

62

1.160

641

.

5

1951/55

71

1.133

777

.

15

1956/60

14

151

101

.

3

1961/65

14

124

110

.

3

1966/70

21

239

198

.

3

1971/75

11

154

217

.

2

1976/80

6

249

176

.

2

1981/85

12

239

255

1

6

1986/90

20

60

49

.

5

1991/95

23

80

57

1

8

1996/00

61

71

105

12

12

2000/05

81

52

40

17

24

Total

495

9.289

5.656

31

106

6

2.589

1.469

Coop. 2° grado**

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES, Anexo I, Carpeta C, Cuadro 8.
* Millones de pesos corrientes del año 2004.
** no se clasifican por fecha por integrar cooperativas de primer grado constituidas en distintos años.

86

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Gráfico 3. Cooperativas activas en 2010 según año de constitución
Participación en cantidad, ingresos y activos (en %)
70%

Cooperativas

60%
50%
40%
30%
20%
10%

Cooperativas

Ingresos

2000/05

1996/00

1991/95

1986/90

1981/85

1976/80

1971/75

1966/70

1961/65

1956/60

1951/55

1946/50

Hasta 1945

0%

Activos

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.

Cuadro 6. Participación de las cooperativas del “núcleo histórico” por producto
Producto
Peras y manzanas

% de las cooperativas
100

Algodón

98

Cereales

95

Maní

95

Oleaginosas

92

Té

62

Yerba mate

59

Tomate fresco

57

Lácteos

54

Pimiento fresco

36

Uva para vinificar

5

Tabaco

0

Cítricos

0

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.
Anexo I, Carpeta C, Cuadro 4.

Las cooperativas del “núcleo histórico” tienen una relevante participación en los productos cereales y oleaginosas, algodón, maní, peras y manzanas, y también importante en otros

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

87

�rubros. En el caso de tabaco, las cooperativas se formaron en los años 60 y 70, en los cítricos
en la década del 80, mientras que parte sustancial de las de tomate, pimiento fresco y miel
corresponden a la década de los 90 (Cuadro 6).
En este punto se ha presentado un resumen de los aspectos más destacados que surgen
del procesamiento de la base de datos del Censo INAES. En el Anexo I se pueden encontrar
tres carpetas de información:
A

La reproducción del Censo del INAES, publicado en www.inaes.gov.ar

B

El primer procesamiento de la base de datos del Censo, con correcciones introducidas
por este estudio.

C

Procesamientos adicionales de la base de datos del Censo, en relación con diversos
indicadores, y procesamiento del padrón de cooperativas del INAES para identificar las
entidades agropecuarias que estuvieran activas a diciembre de 2010.

III.3.

Importancia de las cooperativas en la organización de los productores
agropecuarios

En este punto se procurará evaluar la importancia de las cooperativas como forma de organización de los productores agropecuarios, así como las tendencias que, en ese aspecto, se
verificaron hasta principios de esta década.
Para ello, es necesario recurrir a la información más completa, la de los Censos Nacionales
Agropecuarios realizados por el INDEC, cuya última versión disponible es la del año 2002, y a
la de estudios complementarios.
Los elementos que se expondrán a continuación, y los adicionales que figuran en el Anexo
III, permiten afirmar que:

88

•

Las cooperativas son la principal forma organizativa de los productores agropecuarios.

•

La mayor parte de los asociados a cooperativas pertenecen a las explotaciones agropecuarias familiares y, en particular, a los tipos de productores más pequeños. Sin
embargo, los pequeños productores asociados a cooperativas son una fracción muy
pequeña del total de sus categorías. Es decir, la participación en cooperativas de este
tipo de productores es proporcionalmente muy baja.

•

El 56% de explotaciones cuyos responsables están cooperativizados se encuentran
en la Región Pampeana, y el 28% en el NEA. En las demás regiones extrapampeanas
el porcentaje de productores asociados a cooperativas es muy reducido, y esto se
acentúa entre los productores más pequeños.

•

Las provincias que tienen un mayor porcentaje de productores cooperativizados, así
como mayor proporción de superficies cultivadas y existencias ganaderas en esas
explotaciones son Santa Fe y Misiones.

•

La cantidad de productores cooperativizados cayó significativamente entre 1988 y
2002, en mayor proporción que la caída del número total de EAP.

•

En la región pampeana la disminución de EAP cooperativizadas se verificó en mayor
medida que en el promedio nacional.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�De las distintas formas organizativas de los productores agropecuarios relevadas por el
Censo Nacional Agropecuario de 2002 (CNA 02), las cooperativas son las que nuclean mayor
número de asociados. En dicho año, 44.601 productores (personas responsables de la gestión
de los establecimientos agropecuarios) manifestaron estar asociados a alguna cooperativa, en
tanto que 13.874 dijeron estar asociadas a alguna asociación gremial, otras 8316 integraban
grupos de Cambio Rural, Programa Social Agropecuario o CREA; y 11.791 formaban parte de
otros tipos de asociaciones rurales (Cuadro 7 y Anexo III, Cuadros 1 y 8). Es razonable suponer que, desde 2002, esta preponderancia de las cooperativas respecto a otras formas de asociación se ha acentuado, paralelo a la constitución de alrededor de mil nuevas cooperativas24.

Cuadro 7. Asociativismo: Cantidad de EAP por modalidad. CNA 2002
Tipo de asociación

Cantidad de EAP

Participación en el
total de EAP (en %)

Cooperativas

44.601

13,4

Asociaciones Gremiales

13.874

4,2

Cambio Rural

2.695

0,8

CREA

1.648

0,5

PSA

3.973

1,2

Compras conjuntas

2.931

0,9

Comercialización

1.826

0,5

Capacitación

1.603

0,5

Agrupaciones de maquinaria

5.431

1,6

Otras asociaciones

Fuente: Elaborado en base a Obschatko, 2009: Las EAP Familiares en la R.A.

Las explotaciones de los 44.601 productores cooperativizados cubren una superficie total
de 14,8 millones de ha, de las cuales 6,8 millones se encuentran implantadas, y cuentan con
7,3 millones de cabezas de ganado (5,9 millones de vacunos). Por lo tanto, representan el
8,6% de la superficie total, el 20,7% de la superficie implantada, el 20% del ganado porcino y
el 12,2% del ganado bovino. Por cultivos, los productores cooperativizados manejan el 24%
de la superficie total implantada con cereales y oleaginosas, y un tercio de los cultivos industriales (Anexo III, Cuadros 4 y 5).
Las EAP asociadas a cooperativas tienen una fuerte presencia en la Región Pampeana.
Tres provincias –Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba– dan cuenta del 48% de las EAP de asociados a cooperativas, el 78% de la superficie implantada y el 73% de las cabezas de ganado
bovino del total de cooperativas del país, lo que muestra la importancia de estas entidades en
la región, que se viera con otros indicadores en la sección anterior.
En el conjunto de las provincias, Santa Fe es la que exhibe indicadores más altos de cooperativas y de su peso en la variables productivas: el 37% de las explotaciones agropecuarias
24 Como puede apreciarse, el número de productores asociados a cooperativas (44.601) difiere notablemente del número de asociados de las cooperativas agropecuarias relevados en el Censo del INAES. Estas diferencias podrían atribuirse a que se trata de relevamientos realizados por instituciones diferentes y no conectadas entre sí, con distinta definición del universo estadístico y de
metodologías, además de otras explicaciones referidas a los procedimientos censales que caen fuera de los alcances de este estudio.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

89

�está cooperativizado, y en las mismas se encuentra el 44% de la superficie implantada, el 30%
de los bovinos y el 36% de los porcinos de la provincia (Anexo III, Cuadros 3 y 4). Otra provincia que se destaca es Misiones, donde el 30,6% de las EAP de la provincia está integrado a
cooperativas, representando el 32% de la superficie implantada y el 34% de las existencias
bovinas provinciales.
La evolución entre los años 1988 y 2002, según los Censos Agropecuarios, muestra un
fuerte retroceso del número de productores agropecuarios asociados a cooperativas, el cual
se redujo en un 52%. Ello implicó una reducción del 33% al 21% de la superficie implantada,
y del 22% al 12% en términos de ganado bovino, en las EAP cooperativizadas. Esta caída es
mayor que la reducción del total de explotaciones, que fue del 24% (Anexo III, Cuadro 7).
En términos territoriales, la Región Pampeana sufrió una reducción del 60% de los productores cooperativizados (en forma relativamente homogénea entre las provincias que la
integran), lo que resulta determinante en la evolución nacional debido al peso de esta región.
Las menores caídas se registraron en el NEA, aunque fuertemente focalizadas en la provincia del Chaco, y en Cuyo.
Es importante analizar la distribución de los productores cooperativizados por tipo de productores. El estudio “Las explotaciones familiares en la República Argentina”, realizado con los
datos del CNA 02, establece una definición conceptual y una metodología que distingue las
denominadas “explotaciones agropecuarias familiares” de las “explotaciones agropecuarias no
familiares”, y establece cuatro tipos de explotaciones agropecuarias familiares: A, B, C Y D25.

Gráfico 4. Asociados a cooperativas por tipo de productor
Año 2002
Familiares A
23%
No Familiares
21%

Familiares D
13%

Familiares C
18%

Familiares B
25%

Fuente: Obschatko, E. op.cit.

25 Ver OBSCHATKO, Edith. (2009). Las explotaciones familiares en la República Argentina. Se entiende por explotación familiar
aquella en la que el productor trabaja directamente en la explotación, no emplea trabajadores no familiares remunerados permanentes, no es SA o SCA, y está por debajo de determinados límites de superficie total, cultivada y cabezas de ganado. Dentro de
las EAP familiares se consideran cuatro tipos: A, B, C y D, en una escala creciente según el nivel de capitalización. En el caso D
se relativiza la condición relativa al empleo, aceptando que la EAP contrate en forma permanente y remunerada hasta un número
de dos trabajadores no familiares, siempre que se cumplan las otras condiciones.

90

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Si se intenta saber la importancia que tienen las explotaciones familiares dentro del conjunto de productores cooperativizados, se encuentra que el 79% de éstos proviene de dichas
EAP familiares, lo que indica una proporción de asociados algo superior a la participación de las
EAP familiares en el total de EAP (75%) (Gráfico 4). El 48% de los asociados corresponde a los
grupos de EAP familiares más pequeñas (A y B), a diferencia de, por ejemplo, los integrantes
de asociaciones gremiales, donde los productores familiares A y B representan el 32%. (Anexo
III, Cuadro 2).
Pero si se compara el número de EAP asociadas a cooperativas contra el total de EAP, se
encontrará que sólo el 13,3% de todas las EAP pertenece a alguna cooperativa. La asociación
a cooperativas es significativamente menor en el estrato de EAP familiares de menores recursos, el Tipo A, bajando al 9%. En cambio, promedia el 18% en los Tipos B, C y D de las EAP
familiares. Esta reducida participación de los pequeños productores se acentúa en las provincias de menor desarrollo relativo. En el Anexo III, Gráfico 1, se presentan los datos por provincias, pudiendo apreciarse la participación de cada grupo de EAP en el total de productores
cooperativizados, y la participación de los productores cooperativizados en el total de explotaciones agropecuarias.
Para responder a uno de los objetivos de este estudio, que es conocer la importancia de
las cooperativas para el fortalecimiento de los pequeños productores y la agricultura familiar,
interesa profundizar más en la situación de las explotaciones agropecuarias Tipo A, las que
pueden ser definidas, en términos amplios, como aquellas cuya dotación de recursos no permiten, al productor y su familia, vivir exclusivamente de la explotación y mantenerse en la actividad –por lo que debe recurrir a otras estrategias de supervivencia (trabajo fuera de la
explotación, generalmente como asalariado transitorio en changas y otros trabajos de baja calificación)–, se verifican acentuadas condiciones de pobreza, y su mantenimiento en el campo
se explica, en una gran mayoría de casos, por el aporte que recibe de programas públicos de
asistencia social y por otros ingresos eventuales26.
El Cuadro 8 presenta las principales características de este grupo, según el CNA 2002. Se
aprecia su importancia numérica y su baja participación en la superficie cultivada y en el valor
de la producción. Sólo el 9% está asociado a cooperativas. Desde el punto de vista social, es
un grupo muy significativo en cantidad de EAPs y de residentes y, en cuanto a su nivel de instrucción, sólo el 18% tiene estudios secundarios o superiores, creando una desventaja adicional para avances en la gestión tecnológica y económica de la explotación.

26

OBSCHATKO, E. Op.cit.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

91

�Cuadro 8. Perfil del Tipo A de los productores familiares
Variable
Cantidad EAPs

113.234

% del total de EAPs

34,0

% residentes en EAPs

32,1

% total de trabajadores permanentes

24,9

% superficie cultivada total

3,0

% valor bruto de producción total

3,9

% asociado a cooperativas

9

% que trabaja fuera de la EAP

45

% con instrucción: secundario o más

18

Fuente: Obschatko, E. op.cit.

Con respecto a la distribución regional de las EAPs tipo A cooperativizadas, el 77% de los
productores cooperativizados se encuentran en la Región Pampeana y en la Mesopotamia. Si
se dejan de lado dichas regiones, el porcentaje de cooperativización se reduce del promedio
de 9,1% a un magro 3,3% (Cuadro 9).

Cuadro 9. EAP Familiares A en cooperativas, por regiones. CNA 2002

Región Agroeconómica

Puna

Fam A

Cant. EAP
asociadas a
cooperativa

% EAP en
Coop./Total
EAP

% EAP en
Coop./Total
en coop

3.207

35

1,1

0,3

14.707

395

2,7

3,8

Agricultura subtropical del NOA

9.049

529

5,8

5,1

Chaco Seco

3.566

235

6,6

2,3

Monte Árido

16.791

314

1,9

3,0

Chaco Húmedo

11.165

412

3,7

4,0

Mesopotamia

26.902

5.933

22,1

57,6

Patagonia

2.896

182

6,3

1,8

Pampeana

14.367

2.021

14,1

19,6

9.709

192

2,0

1,9

875

54

6,2

0,5

113.234

10.302

9,1

100,0

71.965

2.348

3,3

22,8

Valles del NOA

Oasis Cuyanos
Valles Patagónicos
Total
Total excluyendo R. Pampeana
y Mesopotamia

Fuente: Obschatko, E. op.cit.

92

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Estos datos sugieren que precisamente en el grupo de productores para el cual la cooperativa podría tener mayor importancia estratégica, por su posibilidad de aumentar la escala y
crear condiciones para la mejora de los ingresos, es donde se encuentra más ausente. Esto
presenta el desafío de determinar los factores limitantes y las estrategias para modificar esta
situación. Sobre este punto se volverá en los capítulos IV y V.

III.4.

Importancia económica y sectorial de las cooperativas agropecuarias

III.4.1. Importancia en la economía
La importancia en la economía puede evaluarse con distinto tipo de información. En general,
las estadísticas de los organismos no distinguen en forma habitual a las cooperativas de otras
empresas o unidades. Para realizar este estudio se recurrió a diversas fuentes, las que tuvieron
que realizar procesamientos especiales de sus bases de datos. Al no existir una fuente única,
puede ocurrir que datos sobre una misma variable no sean exactamente iguales, por variar el
método de relevamiento y cálculo, por tratarse de fechas diferentes y otras circunstancias. El criterio seguido en adelante es ofrecer o citar toda la información recibida, agregarla en Anexos y
comentar los resultados que son más completos y que abarcan períodos más largos. Las fuentes utilizadas son: AFIP, INAES, INDEC, INV, INYM y MAGyP –a través de las Direcciones de
Control Comercial (anteriormente en el ONCCA), de Mercados Agrícolas y de Tabaco.
La herramienta estadística más completa y detallada para reflejar la estructura económica
en un momento dado es el Censo Nacional Económico realizado por el INDEC. Los últimos
fueron el CNE 1994 (cuyos datos se refieren al año 1993) y el CNE 2004/2005 (cuyos datos se
refieren al año 2003). En ellos se proporciona información sobre locales, personal empleado,
valor de la producción, consumo intermedio y valor agregado, remuneración de los asalariados, impuestos a la producción y excedente bruto de explotación, discriminada por ramas productivas y provincias. Los datos que ofrece el CNE, en unidades monetarias, permiten comparar
entre sí a las empresas y grupos que operan con distintos productos.
En muy breve síntesis, los datos de los Censos Económicos que se analizan a continuación indican que:
•

La participación cooperativa en el comercio de productos agropecuarios es del orden
del 12%.

•

Entre 1993 y 2003 se observa un proceso de concentración y de aumento de la productividad de las actividades comerciales (reducción de locales y de mano de obra
ocupada, mientras conservan la participación en mercados que se han expandido).

•

La participación cooperativa en la industrialización de productos agropecuarios es en
promedio del 5%, tomando el conjunto de la industria de alimentos, bebidas y tabaco.
Pero es notablemente más alta que ese promedio en las ramas de lácteos, vinos,
algodón, tabaco y yerba mate. En cambio, es mínima en las principales actividades
agroindustriales: aceites, harinas y carnes.

•

También en las cooperativas agroindustriales se verifica un proceso de concentración
y aumento de la productividad, pese a lo cual la participación cooperativa en la actividad agroindustrial ha caído en el período citado.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

93

�•

No se aprecia, entre 1993 y 2003, avance significativo de cooperativas en nuevas actividades agroindustriales. Se ha consolidado o mantenido la participación cooperativa
en aquellas ramas donde su presencia ya era tradicional.

Los CNE incluyen todas las ramas económicas con excepción del sector agropecuario. Dado
que las cooperativas agropecuarias se dedican a las actividades comerciales y de procesamiento,
los CNE cubren prácticamente todo el universo cooperativo basado en productos agropecuarios.
Los datos de los CNE discriminados por formas jurídicas (entre las cuales se incluye a las
cooperativas) que han sido publicados tienen una apertura de actividad económica a dos dígitos, es decir, se refieren a las ramas 15 y 16 de la industria (industria alimentaria, de bebidas y
tabaco-IABT) y las ramas comerciales, también a dos dígitos.
Por tal motivo, a fin de conocer mejor las distintas cadenas y ramas, se solicitó al INDEC
el procesamiento, considerando ramas industriales y comerciales a cuatro y cinco dígitos.
Estas se obtuvieron para todas las ramas en que no se produjera la situación de “secreto estadístico” (tres o menos empresas). Los datos completos figuran en el Anexo II, “Censos
Nacionales Económicos”. Aquí se presentarán los resultados más generales.
Uno de los primeros resultados informa que, en 2003, se ubicaron 565 locales27 pertenecientes a cooperativas agropecuarias las que, durante ese año, tuvieron un promedio anual de
17.693 trabajadores. (Cuadro 10)
El valor total de producción de las cooperativas en 2003 fue de 3389 millones de pesos de
ese año28 (equivalente a unos 1157 millones de dólares). Un 78% de este monto correspondió
a las cooperativas agroindustriales y un 22% a las de comercialización.
Si se considera el valor agregado, la distribución fue del 52% para las de agroindustria y
del 48% para las de comercialización.

Cuadro 10. Cooperativas agropecuarias según actividad, en el CNE 2004/05

Actividad

Locales *

Puestos
de
Trabajo

Valor de producción
Millones $
2003

en %

Valor agregado
Millones $
2003

en %

Agroindustria **

227

11.593

2.649

78,2

577

51,6

Comercio Agropecuario***

338

6.100

740

21,8

541

48,4

Total

565

17.693

3.389

100,0

1.119

100,0

Fuente: elaborado con datos del CNE 2004/05 - INDEC.
* Locales: establecimientos en que se realiza la actividad productiva o comercial. Una empresa puede tener varios locales.
** El detalle de las ramas incluidas en cada actividad figura en el Anexo II.
*** En el caso de Comercio Agropecuario, el valor de producción no incluye el costo de la mercadería vendida.

27 En este texto, por comodidad de expresión, se asimilará “locales” con “cooperativas” o “empresas cooperativas”, si bien
varios locales pueden pertenecer a una sola empresa.
28 Conviene aclarar que el valor de producción, en el caso de la agroindustria, se corresponde con el total de las ventas, mientras que, en el caso del comercio agropecuario, es el total de las ventas menos el costo de la mercadería vendida, ya que la actividad del local es, solamente, comercializar.

94

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�a.

Las cooperativas de comercialización agropecuaria

En 2003, se dedicaban a la comercialización 338 locales con 6100 trabajadores. Estas cooperativas representaban aproximadamente el 13% del comercio agropecuario, esto es, del
total de las ventas mayoristas de productos agrícolas y pecuarios, tanto si se lo mide en términos de valor de producción como de valor agregado (Cuadro 11 y Anexo II, Cuadros 4 y 5).

Cuadro 11 . Comercio agropecuario cooperativo. Años 1993 y 2003

Rama

Locales
1993

Puestos de Trabajo

2003

1993

2003

Var. %

Participación en Participación en
el VP de cada
el VA de cada
rama (en %)
rama (en %)
1993

2003

1993

2003

Venta materias primas
agropecuarias y animales vivos

167

237

2.562

3.923

53,1

13,7

15,5

11,5

13,8

Venta en consignación
productos agrícolas

142

55

2.750

1.148

-58,3

24,9

22,9

28,0

24,2

Venta en consignación
productos pecuarios

48

22

369

415

12,5

9,0

9,1

9,6

9,2

Venta y empaque de frutas,
hortalizas y legumbres

24

12

500

325

-35,0

3,1

1,7

3,5

1,6

Venta carnes rojas, chacinados
frescos y productos de granja

10

3

74

22

-70,3

1,0

0,2

1,3

0,2

Almacenamiento en silos y
frigoríficos

48

9

1.380

268

-80,6

17,8

8,0

17,6

8,5

439

338

7.635

6.101

-20,1

13,4

12,0

13,6

11,7

Total

Fuente: elaborado con datos del CNE 1994 y del CNE 2004/05 - INDEC.

Esta participación en los valores se mantuvo relativamente estable entre los años 1993 y
2003 (período intercensal), pese a que el número de locales de comercio agropecuario pertenecientes a cooperativas se redujo un 23% y el número de puestos de trabajo en dichos locales disminuyó un 20%. Si se considera que la participación en el valor agregado y de producción
se mantuvo casi estable en un período en que el comercio agropecuario creció, esto evidencia un aumento de productividad de las cooperativas, comercializando mayor volumen/valor
con menos puestos de trabajo.

b.

Las cooperativas en la agroindustria

En el caso de la industria de alimentos, bebidas y tabaco (IABT), la presencia de las cooperativas es relevante en unas pocas ramas agroindustriales, siendo marginal su participación en
las principales. A 2003, aportaban el 5,4% del valor agregado por el total de empresas del país.
En su evolución entre los años de ambos censos, se aprecia, como ocurrió con las cooperativas

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

95

�de comercialización, una disminución del número de locales y una reducción de los puestos de
trabajo; en este caso, con una pequeña disminución en la participación sobre el total de la actividad agroindustrial. Tampoco aparecen avances en nuevas actividades agroindustriales.
Los principales datos económicos de las cooperativas de la agroindustria figuran en los
Cuadros 12 y 13. Puede apreciarse el número de locales por ramas, los puestos de trabajo, el
valor de producción, el valor agregado y el porcentaje de valor agregado sobre el valor de producción, para el año 2003. Las mismas variables, para 1993, así como un mayor detalle por
ramas, figuran en el Cuadro 1 del Anexo II.

Cuadro 12. Agroindustria cooperativa: principales ramas de actividad
Año 2003

Producto

Locales

Puestos de
Trabajo

Valor
agregado

Valor de
Producción

( en miles de pesos
de 2003)

Valor
agregado

Valor de
Producción

(participación en %)

Productos lácteos

54

4.560

268.417

1.364.663

46,5

51,5

Vinos

60

1.465

121.264

446.605

21,0

16,9

Tabaco

5

1.544

51.158

265.923

8,9

10,0

Carne

23

1.399

27.738

188.523

4,8

7,1

Desmotado de
algodón

21

687

33.451

115.161

5,8

4,3

Yerba mate

28

1.182

26.753

87.474

4,6

3,3

Alimentos para
animales

11

196

18.354

78.358

3,2

3,0

Productos de
molinería

13

335

17.897

53.734

3,1

2,0

Frutas, hortalizas y
legumbres

9

170

8.518

22.547

1,5

0,9

Resto agroindustria

3

55

3.755

26.150

0,7

1,0

227

11.593

577.305

2.649.138

100,0

100,0

Total

Fuente: elaborado con datos del CNE 2004/05 - INDEC.

Del Cuadro 12 surge que la rama láctea es la más importante entre las cooperativas de
agroindustria, tanto en valor de producción y agregado como en puestos de trabajo. En 2003
los lácteos aportaron el 52% del valor de producción del total de cooperativas. Siguen en
importancia los vinos, con el 17%; el tabaco, con el 10% y la carne, con el 7%.
El Cuadro 13 presenta la importancia relativa de las cooperativas con relación al total de las
empresas de cada una de las ramas; están ordenadas por la importancia sobre el valor agregado.

96

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 13. Participación de las cooperativas en la agroindustria
Años 1993 y 2003

Producto

Puestos de trabajo

1993
Tabaco

2003

Participación en
el VA de cada
rama (en %)

Variación %

1993

2003

Participación en
el VP de cada
rama (en %)
1993

2003

1353

1544

14,1

42,4

52,3

41,1

50,3

Desmotado de algodón

953

687

-27,9

17,7

29,9

20,0

31,2

Yerba mate

214

1182

452,3

6,4

22,7

9,9

19,2

Productos lácteos

7512

4560

-39,3

36,6

17,1

32,6

21,7

Vinos

2139

1465

-31,5

12,5

10,7

11,8

14,2

Alimentos para animales

252

196

-22,2

4,8

5,1

9,4

5,2

Frutas, hortalizas y legumbres

265

170

-35,8

1,4

1,1

1,1

1,0

Productos de molinería

302

335

10,9

1,7

2,0

1,7

1,5

2228

1399

-37,2

3,7

1,2

4,3

1,5

796

55

-93,1

16014

11593

-27,6

7,0

5,4

8,4

5,0

Carne
Resto agroindustria
Total

Fuente: elaborado con datos del CNE 1994 y del CNE 2004/05 - INDEC.

De allí resulta que la mayor participación de cooperativas se verifica en la rama de tabaco29,
con el 50,3% del valor de producción del total de empresas en 2003, seguida por el desmotado de algodón, los productos lácteos, la yerba mate, vinos y, en menor medida, otras ramas.
Se aprecia que las cooperativas tienen una mayor participación en ramas de importancia
regional, como el tabaco, el algodón y la yerba mate, aunque estas ramas aportan una parte
reducida del conjunto de la producción agroindustrial. El caso de los lácteos es diferente
porque se trata de una rama importante en conjunto y también las cooperativas tienen un
desempeño tradicional en la misma. En cuanto a la industria vitivinícola, la participación de las
cooperativas en el valor de producción total es del 11,8% y la proporción de dicha rama en el
total de la IABT es del 10,1%, lo que expresa una situación equilibrada.
En cambio, en otras ramas, de un alto valor de producción y valor agregado, la participación cooperativa es prácticamente inexistente. Por ejemplo, en las ramas frigorífica, la molinera y la aceitera, que en conjunto representan el 52% del valor agregado de la IABT, la
participación cooperativa ronda, en promedio, el 1% (Anexo II, Cuadro 12).
En el caso de la carne, la participación es exigua tanto en la carne vacuna como en la avícola y en la elaboración de fiambres y embutidos. Sin embargo, la participación en el comercio
de cabezas de ganado es del orden del 9% (Anexo II, Cuadro 9). La sustantiva mayor participación relativa en la comercialización del producto primario respecto a su industrialización es
una impronta que se repite en estas ramas.
29 Si se incluye la fabricación de cigarrillos, actividad que las cooperativas no realizan en forma significativa, la participación se
reduce al 16%.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

97

�En el caso de la industria molinera, la presencia cooperativa se concentra en la actividad
arrocera, donde representa aproximadamente el 9% del total nacional. (Anexo II, Cuadro 11).
La participación en el resto de la industria molinera y en la producción de aceites es exigua.
Debe tenerse en cuenta que, de todas maneras, existen cooperativas que industrializan su
grano en molinos de terceros, pero esto no altera significativamente el diagnóstico que se está
realizando.
Respecto a la evolución intercensal, se verifica que entre 1993 y 2003 el número de locales de cooperativas con actividad agroindustrial se reduce un 21% y los puestos de trabajo un
27%, mientras que su participación en el total de la actividad agroindustrial disminuye del 7%
al 5% (Anexo II, Cuadro 8).
La dinámica entre estos años es distinta para cada rama. Tabaco, algodón y yerba mate
presentan incrementos de leves a importantes en la participación cooperativa. En el caso del
vino, la participación se muestra relativamente estable. La industria láctea presenta una fuerte
caída, del 36% al 22%, en términos de valor de producción; dado la importancia del sector lácteo entre las cooperativas, esto contribuye a la disminución del promedio general de participación. Si la actividad láctea fuera excluida de los cálculos, la participación cooperativa en el
valor de la producción caería más levemente30.

III.4.2. Importancia en las exportaciones sectoriales
La información sobre exportaciones de empresas cooperativas, necesaria para elaborar
esta sección, fue solicitada a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
Las exportaciones de las cooperativas agropecuarias en el año 2010 ascendieron a 1476
millones de dólares, manteniendo una tendencia creciente a lo largo de la década. El principal
componente de las mismas son los granos (cereales y oleaginosas) y sus derivados los que,
en 2010, aportaron las dos terceras partes del conjunto, y cuyo crecimiento explica en gran
medida el aumento del total exportado. Siguen en importancia los lácteos, tabaco y vino
(Gráficos 5 y 6).
La participación de las cooperativas en las exportaciones de origen agropecuario (primarias
y MOA, capítulos 1 a 24) fue del 4,4% en el promedio del decenio 2000-2010, manteniéndose en este porcentaje con ligeros cambios. En 2010, coincidentemente, dicha participación fue
de un 4,4%.
Si se consideran las cifras de participación a nivel de capítulos, los más destacados son los
de Tabaco, con el 49%, Lácteos con el 22%, Cereales con el 7%, Semillas y frutos oleaginosos con el 7% y Bebidas y líquidos alcohólicos con el 5,2%, en el promedio del decenio 20002010. En otros capítulos, de importancia en el conjunto del país, la participación de las
cooperativas es inferior al promedio. El Cuadro 14 muestra los principales capítulos, y en el
Anexo IV figuran todos los datos para capítulos y para posiciones arancelarias a cuatro dígitos.

30 Por otro lado, debe considerarse que en el año 1995 la Asociación Unión Tamberos Coop. Ltda., segunda cooperativa por su
volumen –después de SANCOR–, transfirió su actividad industrial a una sociedad anónima sobre la cual tenía control mayoritario:
MILKAUT SA. Esta transformación de su estrategia empresarial para la incorporación de capital de riesgo (ver Cap. III.5), hace que
en el CNE de 2004 su actividad industrial dejó de formar parte de las empresas cooperativas. Esto explica parte de la caída en la
participación.

98

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Gráfico 5. Exportaciones de cooperativas por grupo de productos
Año 2010
Tabaco
11%

Vino y Mosto
4%

Otros
8%
Oleaginosas
45%

Lácteos
11%

Cereales
21%
Fuente: Elaboración propia en base a datos de AFIP.
Cereales: granos y elaborados (harina, extracto de malta, salvados, alimentos para animales, granos en copos, almidón).
Oleaginosas: granos, pellets y aceites.
Otros: Miel, té, yerba mate, frutas, carne, poroto.

Gráfico 6. Evolución y composición de las exportaciones cooperativas
1999-2010. En millones de dólares
1800
1600
1400
1200
1000
800
600
400
200
0
1999

2000

2001

2002

2003

Granos

2004

2005

Lácteos Tabaco

2006

Miel

2007

2008

2009

2010

Vino

Fuente: Elaborado con datos de AFIP e INDEC.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

99

�Cuadro 14. Exportaciones de origen agropecuario del total de empresas
y participación de las cooperativas. Año 2010
Total de
empresas
del país

Capítulo

Cooperativas

(en millones de dólares)
Total de capítulos 1 al 24

Particip. de
cooperativas
(en %)

33.912

1.476

4,4

12

Semillas y frutos oleaginosos

5.338

501

9,4

10

Cereales

4.621

291

6,3

04

Leche y productos lácteos: huevos, miel y otros

1.057

190

17,9

24

Tabacos y sucedáneos

308

159

51,4

23

Residuos y desperdicios de industrias alimentarias

8.783

123

1,4

15

Grasas, aceites y cera animales o vegetales

5.192

68

1,3

20

Preparación de legumbres u hortalizas, frutos

942

44

4,6

22

Bebidas, líquidos alcohólicos y vinagre

850

33

3,9

08

Frutos comestibles

1.203

29

2,4

03

Pescados y crustáceos, moluscos y demás

1.306

11

0,9

11

Productos de la molinería

584

8

1,5

07

Hortalizas; plantas, raíces y tubérculos

643

6

0,9

09

Café, té, yerba mate y especias

141

6

4,1

19

Preparaciones a base de cereales

331

4

1,4

02

Carne y despojos comestibles

1.694

3

0,2

Fuente: Elaborado con datos de AFIP e INDEC.

Si se analizan productos a un nivel más detallado, se encuentran participaciones muy destacadas en varios de ellos, con las siguientes particularidades:
•

La participación en las exportaciones de cereales ha sido relativamente estable, alrededor del 6%, salvo en el caso del arroz, el que luego de un importante retroceso en
la década de los 90, vuelve a recuperarse, partiendo de un 4% a 5% al inicio del siglo,
y llegando en la actualidad a superar el 15% de las exportaciones.

•

Las exportaciones de oleaginosas tuvieron una firme expansión, multiplicándose 39
veces en la década, en consonancia con la tendencia general en este producto. La participación, en semillas, creció, ya que era mínima a principios de la década.

•

En el caso de los lácteos, si bien creció el valor exportado por las cooperativas, la participación ha decaído a lo largo de los últimos diez años: en tanto en 1999 ésta alcanzaba al 30% del total, en el 2010 apenas superó el 15%.

•

En el caso del tabaco es donde se registra la mayor participación por parte de las cooperativas. En los últimos años se expande aproximadamente de un 40% hasta superar holgadamente el 50%.

100

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Otro mercado externo donde las cooperativas son importantes es el de la miel, donde
han logrado mantener una participación del 20% al 25%, aunque con fuertes variaciones.

•

Las cooperativas vitivinícolas multiplicaron por 3 el valor de sus exportaciones en la
década, pero su participación disminuyó del 8% al 4%.

•

Entre las frutas se destacan las mandarinas, en las que las cooperativas han incrementado en forma importante las exportaciones, llegando al 25% del total en 2010.
En cambio, en naranjas y limones, de mayor peso en el total de las exportaciones de
cítricos, la participación cooperativa es exigua. Asimismo manzanas, peras y membrillos presentan un volumen de exportaciones crecientes, pero baja con relación al total.

•

En el caso del té ha crecido el valor de las exportaciones cooperativas, pero la participación se ha reducido en los últimos diez años del 8% al 4%. En yerba mate, la exportación cooperativa ha crecido en valores y también en participación, pasando del 2%
al 5% del total exportado.

III.4.3. Evolución reciente y situación actual de las cooperativas en las
principales cadenas agropecuarias
A fin de describir los aspectos específicos de la evolución cooperativa en distintas cadenas de valor, se requirió a distintos organismos públicos la elaboración de estadísticas diferenciadas para cooperativas. Se trata del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (Dirección
de Mercados Alimentarios, Dirección de Tabaco, Dirección de Control de Gestión Comercial
–anteriormente ONCCA–), del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y del Instituto Nacional
de Yerba Mate (INYM). Asimismo, el INAES realizó distintos procesamientos del Censo
2006/2007, los que están disponibles como documentos internos de la institución, con datos
referidos principalmente al volumen de productos agrícolas y pecuarios comercializados, por
regiones, en los años 2005/2006, que complementan lo ofrecido en los puntos siguientes.

a.

Cooperativas granarias

De acuerdo con la información suministrada por la Dirección de Control Comercial del
MAGyP, durante el año 2010, 179 cooperativas recibieron granos en sus plantas de acopio por
un total de 20,4 millones de toneladas, participando así con el 21,3% del volumen ingresado
por todas las empresas. Esta participación es variable según las provincias: la que más se destaca es Entre Ríos (38,6%); seguida por Santa Fe (27,6%), Córdoba (20,3%), Buenos Aires
(17,9%), Chaco (17,8%) y Santiago del Estero (17,6%) (Ver Anexo VI, Cuadro 2).
La mayor parte del volumen acopiado por las cooperativas granarias proviene de tres provincias: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, con el 86% del total. La distribución territorial de
dicha capacidad y la participación cooperativa por provincia dan cuenta de magnitudes naturalmente equivalentes a las de ingreso de granos (Anexo VI, Cuadro 1).

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

101

�Gráfico 7. Evolución de la capacidad de acopio de las cooperativas
14

25,0

12

15,0

8
6

10,0

4

% coop/total

millones de tn

20,0
10

5,0
2
0

0,0
2002

2007

2008

Millones de tn

2009

2010

% coop/total

Fuente: 2002 en INAES en base a datos de ONCCA. 2007 a 2010, elaborado con
los datos de MAGyP - Dirección de Control de Gestión Comercial.

La capacidad de acopio de las plantas de propiedad cooperativa es de 11,7 millones de toneladas en el año 2010, lo que representa una participación sobre el total nacional del 22,2%. En
2002 la capacidad de acopio era de 9,1 millones de toneladas, de lo que surge que la expansión
en el período 2002/2010 fue de 2,6 millones de toneladas, manteniéndose durante el período
una participación estable en el orden del 22% (Gráfico 7).
El Censo de INAES permitió calcular la concentración del comercio según el tamaño de la
cooperativa, para el período 2005/2006, como se aprecia en el Cuadro 15.

Cuadro 15. Comercialización de granos por cooperativas según escala
de volumen. Período julio 2005/junio 2006

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES- Anexo I, Cuadro 10.

102

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�En ese período, las 25 cooperativas más grandes comercializaban el 64% del volumen
total. Y, comparativamente, la entidad más grande comercializaba más del triple que las 81
más pequeñas31.
Se trata de cooperativas especializadas en la actividad comercial, con muy bajo nivel de
industrialización. Sólo 4 de las 170 censadas declararon realizar alguna actividad agroindustrial
afín al producto comercializado.
En cuanto a la participación de las cooperativas en las exportaciones de granos y subproductos, de acuerdo a los datos del MAGyP (Cuadro 16 y Anexo V), la participación en los granos sin industrializar se ha mantenido en los últimos 15 años en el orden del 8% del volumen,
mientras que en el caso de los aceites y subproductos (que es uno de los rubros más importantes de la exportación agroalimentaria) la participación excepcionalmente llega al 3%. Debe
tenerse en cuenta que incluso parte de esta industrialización no es realizada en plantas propias
de las cooperativas, sino a través de servicios de fasón. Sólo dos cooperativas son exportadoras de granos y derivados: ACA y Agricultores Federados Argentinos (AFA).

Cuadro 16. Exportaciones cooperativas de granos, aceites y subproductos
(en % del volumen total)
Período

Granos

Aceites

Subproductos

1996-2000

7,4

1,8

2,2

2001-2005

8,2

2,1

2,3

2006-2010

6,8

2,4

2,4

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DMA. AnexoV.

Se observa una gran coincidencia entre los datos proporcionados por el MAGyP, la Aduana
(AFIP) y los Censos Económicos. Esto se debe a que la actividad granaria está incorporada a
los circuitos formales y tiene un alto nivel de registro en las estadísticas públicas.

b.

Cooperativas lácteas

Las cooperativas lácteas representan la rama más importante de la agroindustria cooperativa. Como se señaló en el punto anterior, de acuerdo al CNE 2004/2005, en el año 2003 aportaban el 51,3% del total de valor de producción de la agroindustria cooperativa, y el 21,7% del
valor de producción láctea de todo el país.
La Dirección de Control de Gestión Comercial (DCGC –ex ONCCA–), del MAGyP, elaboró una
amplia información sobre la actividad láctea de las cooperativas, para este estudio. La misma figura en su totalidad en el Anexo VII. De allí surge que, en 2010, existían 67 cooperativas tamberas.
A continuación, se presentan datos más amplios, que están disponibles para el año 200832.
31

Los datos se refieren sólo a cooperativas de primer grado, no están comprendidas las organizaciones de segundo grado.

Si bien el Anexo VII presenta datos hasta 2010, se analizan aquí los del año 2008, por considerarlos más completos, dado que
estaba en pleno funcionamiento el sistema de subsidios, que era el principal incentivo para declarar la recepción de leche por
parte de los operadores matriculados.
32

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

103

�En dicho año se registraron 65 cooperativas tamberas, que recepcionaron 1900 millones de
litros, lo que representa un 25,6% del total del país33. El 97% de la leche recibida por las cooperativas proviene de las 5 provincias de la Región Pampeana (Anexo VII, Cuadro 6).
Dos aspectos resultan de particular interés: la estructura del sector cooperativizado, por
tipo de operadores, y la vinculación de los productores tamberos con las cooperativas.
En relación con la estructura por tipos de cooperativas lácteas, la importancia de la participación en la recepción de leche varía según el tipo de matrícula y el tamaño de la planta (Cuadro 17).
Por volumen, se destacan dos grupos: las elaboradoras de más de 250 mil litros diarios, en que
las cooperativas participan con el 40% de lo elaborado por el total de empresas de ese estrato; y
los pooles de leche cruda, que participan también con el 40% del total recepcionado por pooles.

Cuadro 17. Recepción de leche total y por cooperativas. Según escala
y tipo de matrícula. Año 2008
Recepción de leche (litros)

Matrícula

% Coop.

Total

Cooperativas

Elaborador más de 250.000 litros/día

3.045.246.416

1.213.774.349

40

Elaborador desde 30.000 hasta 250.000 litros/día

2.042.829.376

292.195.993

14

593.614.854

48.328.959

8

57.460.026

13.900.380

24

Total elaboradores

5.739.150.671

1.568.199.680

27

Pool de leche cruda

838.887.066

332.463.248

40

10.211.565

0

0

4.887.489

424.360

9

829.096.808

3.607.638

0

7.422.233.599

1.904.694.925

26

Elaborador desde 5000 hasta 30.000 litros/día
Elaborador hasta 5000 litros/día

Tambo fábrica
Productor abastecedor de lácteos
Enfriamiento y tipificación de lácteos
Total

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DCGC- Anexo VII.

Analizando las que tienen matrícula de elaboradoras se encuentra que, en total, son 31 cooperativas que participan con el 27% de la elaboración láctea nacional. Los tres elaboradores
más grandes (matrícula de más de 250 mil litros/día) concentran el 77% de lo recepcionado. En
el otro extremo, las plantas con recepción menor a 5000 litros diarios, concentran el 1%.
Las restantes cooperativas registradas sólo cuentan con matrículas para comercializar su
leche con empresas que tienen instalaciones para su elaboración. Se trata de 34 pooles cooperativos, que recepcionan el 17% del total que se dirige a las cooperativas. De este grupo, 19
están federados, esto es, elaboran su leche a través de una organización cooperativa que los
integra. El resto, 15, no están integrados: negocian su leche con el mejor postor.

33 El total registrado por el MAGyP-DCGC es de 7400 millones de litros, respecto a una producción total estimada de 10.000
millones.

104

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 18. Pooles cooperativos. Recepción de leche. Año 2008
Cooperativas

Litros (millones)

% Litros

Pool cooperativo

34

332

100,0

Integradas

19

140

42,2

No Integradas

15

192

57,8

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DCGC- Anexo VII.

En términos de recepción de leche, las cooperativas matriculadas como pool y no integradas representan el 57,8% del total de los pooles cooperativos, y el 10,1% del total de la leche
recepcionada por cooperativas.
En cuanto a la vinculación de los tambos con las cooperativas, en el año 2008, de un total
de 7571 tambos que remitieron leche, 1894 lo hicieron a cooperativas (Cuadro 19 y Anexo VII).

Cuadro 19. Tambos remitentes de leche según tipo de planta receptora y escala
Año 2008
Tambos remitentes
Tipo de planta receptora (matrícula)
Total de tambos

Envían a
cooperativas

% de tambos
que envían a
coop.

Elaborador más de 250.000 litros/día

2.851

1.076

38

Elaborador desde 30.000 hasta 250.000 litros/día

2.115

214

10

Elaborador desde 5000 hasta 30.000 litros/día

972

99

10

Elaborador hasta 5000 litros/día

109

21

20

Total elaboradores

6.046

1.410

23

Pool de leche cruda

906

466

51

Tambo fábrica

0

0

0

Productor abastecedor de lácteos

8

0

0

610

18

3

7.571

1.894

25

Enfriamiento y tipificación de lácteos
Total

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DCGC- Anexo VII.

El 57% de los tambos entregaron su producción a las cooperativas con plantas elaboradoras de mayor tamaño, mientras que el 24% lo hicieron a cooperativas que no elaboran (466
productores). Los productores que entregan a las cooperativas más pequeñas (de menos de
30.000 litros/día) son sólo 120, un 6% del total. Estos son, a su vez, los productores de menor
tamaño promedio: las pequeñas plantas elaboradoras (cooperativas o no), están vinculadas a
pequeños productores tamberos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

105

�Una evaluación de los datos presentados permite distinguir tres grandes grupos de cooperativas en el área de la producción láctea:
•

Grandes y medianas cooperativas, con escala para participar en el mercado, a las que
entregan los productores más capitalizados.

•

Cooperativas que no realizan o han abandonado la actividad industrial, y su articulación
con la cadena de valor es a partir de la negociación colectiva del precio de su producto (hacia el interior de una organización cooperativa o en forma autónoma).

•

Pequeñas cooperativas de pequeños productores, probablemente con problemas
económicos derivados de la falta de una adecuada escala.

c.

Cooperativas vitivinícolas

El segundo grupo en importancia dentro de la agroindustria cooperativa es el vitivinícola,
que aportó en 2003 el 17% del valor de su producción, y participó con el 14,2% del valor de
producción total de la vitivinicultura. Un actor muy importante en este sector es FECOVITA, el
más reciente grupo agroindustrial cooperativo. Esta entidad de segundo grado se consolidó y
expandió a partir de la privatización de las Bodegas Giol durante la década de los 90, proceso
en el cual se privilegió el carácter cooperativo de FECOVITA en el proceso de licitación. En esta
rama, a esta federación se suman otras cooperativas de primer grado no integradas, destacándose en particular La Riojana, en la localidad de Chilecito de la provincia de La Rioja.
De acuerdo a los datos del INV, durante el año 2010, en la Argentina, 63 bodegas pertenecientes a cooperativas produjeron un total de 289 millones de litros de vino y 51 millones de
litros de mosto. De aquellas, 31 están integradas en FECOVITA.
En el Cuadro 20 se observa la distribución por provincia de las bodegas cooperativas, destacándose su presencia en las provincias cuyanas.

Cuadro 20. Cooperativas vitivinícolas por provincia
Año 2010
Provincia

Bodegas

MENDOZA

52

SAN JUAN

5

LA RIOJA

3

CATAMARCA

1

NEUQUÉN

1

RÍO NEGRO

1

Total

63

Fuente: Elaborado con datos del INV.

En el cuadro 21 se puede apreciar los volúmenes producidos por las cooperativas y su participación en el total nacional y provincial. Para el conjunto del país, la participación está en
torno al 18% en los últimos años, en una tendencia creciente si se toma como referencia el

106

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�año 2003. El mayor volumen se concentra en la provincia de Mendoza, distrito donde las cooperativas representan el 20% del volumen elaborado. Sin embargo es en La Rioja donde el
grado de cooperativización es mayor, alcanzando una participación del orden del 40%. En el
caso de San Juan, la participación cooperativa en los últimos años se ha incrementado sustantivamente a partir del inicio de actividad de FECOVITA en dicha provincia.

Cuadro 21. Cooperativas vitivinícolas.
Producción de vino (en litros) y participación en el total de la rama
Total Nacional

Cooperativas

Total

% Cooperativas

2003

210.633.400

1.322.527.700

15,9

2009

229.737.406

1.211.755.587

19,0

2010

289.298.072

1.625.033.152

17,8

Mendoza

Cooperativas

Total

%

2003

176.666.500

988.438.400

17,9

2009

187.134.390

919.720.260

20,3

2010

248.478.092

1.237.631.770

20,1

San Juan

Cooperativas

Total

%

2003

11.104.300

259.096.500

4,3

2009

23.975.000

208.301.111

11,5

2010

21.609.600

295.722.204

7,3

La Rioja

Cooperativas

Total

%

2003

22.274.400

45.553.900

48,9

2009

18.610.520

44.851.305

41,5

2010

19.149.380

51.317.006

37,3

Resto

Cooperativas

Total

%

2003

588.200

29.438.900

2,0

2009

17.496

38.882.911

0,0

2010

61.000

40.362.172

0,2

Fuente: Elaborado con datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

La información suministrada por el INV es de producción por bodega. Esto no tiene que
necesariamente coincidir con los números de vino comercializado por empresas, dado que una
empresa pude elaborar en bodega alquilada. De acuerdo a informantes del sector vitivínicola, si
se adopta el criterio de volumen comercializado, la participación cooperativa sería algo mayor.
En lo que hace a la producción de mosto, la participación cooperativa en el total nacional
es del 14,6%, en Mendoza del 23,2%, en La Rioja del 53,2% y en San Juan del 2,7%.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

107

�d.

Cooperativas tabacaleras

La elaboración de tabaco figura en el tercer lugar de importancia en la agroindustria cooperativa, con el 10% de ese conjunto en 2003. Es ésta la actividad de mayor grado de participación de las cooperativas: acopian entre el 45% y el 55% del total del tabaco, y exportan más
del 50%. En valor de producción, en 2003 aportaban el 50,3% del total nacional.
En el sector de tabaco, existen seis cooperativas; en cada provincia tabacalera operan una
o dos de ellas. Tres de estas cooperativas (las denominadas Salta, Jujuy y Misiones), representan más del 90% del acopio. Todas ellas funcionan en un mercado intervenido a través del
Fondo Especial del Tabaco (FET). Por tal razón constituyen una experiencia diferente a la del
resto de cooperativas. Las tres entidades tienen importantes iniciativas de diversificación productiva, respondiendo a las políticas en curso. Dichas actividades se financian a través del FET.
En el Cuadro 22 se aprecia la importante participación cooperativa en el acopio, en casi
todas las provincias productoras. También de los datos del Censo Nacional Económico 2003,
surge que las cooperativas participan con el 52% del valor agregado en la rama de preparación
de hojas de tabaco. Pero su participación cae si se considera el conjunto de elaboración de productos de tabaco (hojas y cigarrillos); en este caso, la participación cooperativa en el valor agregado se reduce al 16%.

Cuadro 22. Cooperativas tabacaleras. Participación en el acopio total
Provincia

2004/2005 2005/2006 2006/2007 2007/2008 2008/2009 2009/2010 2009/2011
(en porcentajes)

(en tn)

JUJUY

64,3

65,3

66,8

66,3

57,7

55,3

49.461

SALTA

41,4

39,4

47,7

51,3

50,4

49,1

45.865

MISIONES

37,6

34,9

36,5

39,4

34,7

36,4

29.413

CORRIENTES

73,8

80,0

66,3

63,1

58,3

43,8

1,168

TUCUMÁN

13,4

35,0

4,6

17,9

23,1

24,5

5,632

CHACO

61,6

80,0

90,2

86,7

78,9

100,0

543

CATAMARCA

31,1

60,6

19,0

10,3

21,6

11,9

788

45,9

46,9

50,1

51,6

46,6

47,5

132.870

Total

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-Dirección de Tabaco- Anexo VIII.

e.

Cooperativas ganaderas
Ganado bovino

De acuerdo a la información suministrada por MAGyP/DCGC, existen 45 cooperativas vinculadas a la comercialización y/o industrialización del ganado bovino, de acuerdo al siguiente
detalle34:

34 Los parciales suman más que el total porque hay tres cooperativas que son consignatarias de ganado vacuno y que cuentan
con frigoríficos.

108

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 23. Cooperativas ganaderas por tipo. Año 2010
Tipo de cooperativa ganadera

Cantidad

Consignatarios

36

Mataderos frigoríficos

12

Total

45

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DCGC - Anexo VI.

Su participación en la faena de ganado vacuno es exigua (Anexo VI, Cuadro 3). Si bien las
cooperativas representaban en 2010 entre el 5 y el 7% de la faena, la mayor parte corresponde a cooperativas de provisión de servicios a carniceros y a cooperativas de trabajo (regularmente originadas en la recuperación de empresas en procesos de quiebra mediante la
organización de una cooperativa de trabajo asociado). Si se considera solamente a las cooperativas agropecuarias, éstas participan con el 0,7%35. Cabe señalar que, para el Censo Nacional
Económico 2004/2005, las cooperativas participaban con el 1,4% del Valor Agregado y el 1,7%
del Valor de Producción de la rama “matanza de ganado y procesamiento de su carne”.
En cuanto a la participación cooperativa en la comercialización de ganado, se encuentra
que ésta alcanza al 2,7% en 2010. Este dato es el promedio de la participación de las cabezas
comercializadas por las cooperativas en consignación directa (6,3% del total vendido), y aquellas comercializadas en remates ferias de cooperativas (16,5% del total comercializado con
destino a faena en remates feria) (Anexo VI, Cuadro 7). En este caso, las cifras muestran diferencia con el Censo Nacional Económico 2004/2005. Este, para el año 2003, calculaba en
9,1% la participación de las cooperativas en el Valor Agregado y Valor de Producción de la rama
“venta en consignación de productos pecuarios”.
Ello también ocurre con los datos del Censo del INAES, que registró la venta de un millón
de cabezas de ganado vacuno en el año 2004. Debe tenerse en cuenta que en estos casos no
sólo se está midiendo la venta a frigorífico, sino también al mercado de hacienda. La información del INAES permite analizar la concentración del sector. En 2005/2006, 10 cooperativas
comercializaron el 74% de las cabezas.

35

Se tuvo en cuenta en el cálculo a aquellas S.A. donde el capital mayoritario pertenece a cooperativas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

109

�Cuadro 24. Comercialización de bovinos por cooperativas,
según escala de cabezas
Escala (cabezas)

Cooperativas

Cabezas

%

Quintil 1

10

1.885

0,2

Quintil 2

11

14.891

1,5

Quintil 3

11

54.962

5,4

Quintil 4

11

185.971

18,2

Quintil 5

10

762.941

74,8

Total

53

1.020.650

100,0

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.

Ganado porcino
Existen 12 cooperativas que faenan porcinos de las cuales 5 son agropecuarias. Se repite
la situación que se encuentra en el caso de los bovinos: si bien las cooperativas faenan el 14%,
si se toman sólo las agropecuarias la participación no alcanza el 1%. La mayor parte es responsabilidad de cooperativas de trabajo y, en menor medida, cooperativas de servicios a carniceros (Ver Anexo VI, Cuadro 6).
Ganado ovino
Existen 12 cooperativas que faenan ganado ovino, de las cuales 2 son agropecuarias. En
términos de faena representan el 2,3% de la faena, la mitad corresponde a cooperativas agropecuarias y la otra a cooperativas de trabajo (Ver Anexo VI, Cuadro 4).
Ganado caprino
Existen tres cooperativas que faenan ganado caprino. La participación en el total faenado
varía, de acuerdo al año, entre el 2% y el 6%, y corresponde casi íntegramente a cooperativas
agropecuarias (Ver Anexo VI, Cuadro 5).

f.

Cooperativas algodoneras

En el caso de las cooperativas algodoneras no se pudo obtener información cuantitativa
similar a la de otros productos. Se dispone de los datos de los Censos Económicos 1994 y
2004/2005, según los cuales las cooperativas participaban, en 1993, con el 44% de los puestos
de trabajo, el 18% del valor agregado y el 20% del valor de producción de la rama industrial de
desmote. En 2003, la participación había variado al 35% de los puestos de trabajo, el 30% del
valor agregado y el 31% del valor de la producción (Anexo II, Cuadro 6). Estos datos reflejarían
una evolución favorable en el período entre censos, con un aumento de la productividad.
A pesar de estos datos, en el sector se considera que ha habido una merma en la importancia que tuvieron las cooperativas de desmote del algodón proveniente de productores
pequeños y medianos36. Fueron creadas para enfrentar el poder de negociación de tres empre36 Entrevistas al Gerente de Unión de Cooperativas Algodoneras del Chaco Limitada (UCAL), al Coordinador del Programa
Agrícola de la Provincia de Formosa y otros informantes calificados.

110

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�sas multinacionales, y llegaron a participar con el 70% del volumen desmotado. Posteriormente
enfrentaron dificultades, vinculadas a las crisis de producción y de los pequeños productores en
la década del 90 y al consecuente deterioro del capital de las cooperativas, con obsolescencia
de su maquinaria y dificultades de competitividad frente a desmotadoras privadas con mayor
escala y equipamiento más moderno y eficiente. A ello se asociaron problemas de gestión.
Según los informantes, actualmente las cooperativas desmotan escasamente el 20% del
volumen. Están ubicadas en las provincias del Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe. En esta
última se trata de una sola entidad, la Unión Agrícola Avellaneda. En Formosa existieron cuatro cooperativas agropecuarias, pero dejaron de funcionar por la crisis del cultivo y por problemas institucionales.

g.

Cooperativas yerbateras

La importancia de las cooperativas yerbateras en el total de la agroindustria cooperativa es
reducida (3,3% del valor de la producción en 2003), pero es notablemente mayor dentro de su
propio sector, al cual aportaron, en ese año, el 19,2% del valor de producción total del país. Al
igual que las cooperativas tabacaleras y algodoneras, son actores importantes en las economías regionales en que se desenvuelven.
A fines de 2010, de acuerdo al registro del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM), operaban 75 cooperativas, de las cuales 32 contaban con secaderos y 13 integraban también la
actividad molinera.

Cuadro 25. Cooperativas yerbateras. Participación
Año

Hoja verde ingresada
Coop.

Total

(en toneladas)

Yerba mate producida

% coop./
total

Coop.

Total

(en toneladas)

% coop./
total

2005

184.056

737.331

25,0

23.033

239.905

9,6

2006

176.421

693.943

25,4

23.994

229.355

10,5

2007

176.693

677.460

26,1

26.185

235.690

11,1

2008

159.770

679.593

23,5

26.891

232.947

11,5

2009

161.884

652.853

24,8

29.831

246.176

12,1

2010

167.637

714.449

23,5

37.534

250.037

15,0

Fuente: Elaborado con datos del INYM.

El 24% de la hoja verde ingresa a secaderos de propiedad cooperativa, participación que
se mantiene estable, en un contexto estacionario de producción.
La participación en la producción de yerba mate es menor, del 15% según el último registro, pero creciente (Cuadro 22).
Esto habla de una situación dispar entre las cooperativas yerbateras. En un extremo, hay
un grupo de cooperativas elaboradoras con marcas propias, reconocimiento local y distribu-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

111

�ción a nivel regional e incluso nacional; y en el otro, un conjunto de cooperativas que abastecen a molinos con grandes marcas, que son los que controlan la cadena de valor.

h.

Cooperativas apícolas

La apicultura es una actividad de gran desarrollo en el país en las últimas décadas, que en
gran medida se ha acompañado de una activa formación de asociaciones y cooperativas.
Diversos programas dirigidos a pequeños y medianos productores han incluido a la apicultura
entre las actividades beneficiadas, y el Plan Nacional Estratégico de Apicultura, que tiene entre
sus herramientas al Fondo Nacional para la Apicultura, ha contribuido al surgimiento de estas
entidades. Al momento de este estudio, la Subsecretaría de Desarrollo Regional del MAGyP
estaba realizando un relevamiento de las asociaciones y cooperativas del sector. El organismo
indica que existen 342 cooperativas apícolas37; los datos económicos y de gestión se podrán
conocer cuando el relevamiento esté finalizado. La cifra difiere sustancialmente de la informada por el INAES en el Censo de 2006, e indicaría un notable crecimiento de la forma cooperativa en esta actividad. La apicultura no aparece discriminada en el Censo Nacional Económico.

III.5.

Diagnóstico institucional

III.5.1. Principales transformaciones institucionales
Las cooperativas agropecuarias ya eran una realidad consolidada en la Argentina en la
década del 50. De hecho, en la actualidad, la mayor parte del cooperativismo agropecuario
está controlado por cooperativas que tienen más de 60 años. La misma situación presentan
países con una historia agropecuaria parecida, como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Estados
Unidos, Brasil, Uruguay, Paraguay, etc. Países donde el cooperativismo fue modelado a principios de siglo por los inmigrantes europeos, y que recibió un gran impulso desde las políticas
de desarrollo agropecuario propias de la posguerra.
Si hubiera que caracterizarlas en un párrafo, se diría que su objetivo fue proveer los servicios indispensables al pequeño y mediano productor agropecuario emergente de los procesos
de colonización o de agriculturización, su principal desarrollo se manifestó en los mercados de
commodities, su principal estrategia fue adquirir escala en dichos mercados y su forma de
capitalización fue la acumulación de excedentes, financiadas inicialmente por préstamos,
generalmente a tasas moderadas o negativas.
A partir de la década del 70, y más particularmente durante las últimas dos décadas del
siglo pasado, se aceleran los procesos de transformación en las distintas cadenas de valor de
base agropecuaria, destacándose en dicha transformación cuatro elementos de particular
impacto en el modelo tradicional de desarrollo cooperativo:

37

•

Un salto sustantivo en las necesidades de escala para lograr condiciones competitivas
en los mercados crecientemente globalizados.

•

Encarecimiento del crédito al tiempo que se acelera el ritmo de capitalización necesario (producto de las innovaciones tecnológicas).

MAGyP. Primer encuentro taller de cooperativas y asociaciones apícolas. 28-29 de julio de 2011.

112

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Crecimiento de los mercados de coordinación privada por sobre los mercados abiertos, esto es, difusión de prácticas de contratos de mediano plazo entre proveedores y
agroindustria –o directamente integración vertical–, procurando la construcción de
compromisos de largo plazo entre los distintos eslabones de la cadena de valor.

•

Sustantivo incremento en la escala necesaria en la producción primaria, afectando dramáticamente la sustentabilidad del pequeño y mediano productor.

Estas nuevas circunstancias ponen en tensión muchas de las prácticas tradicionales en
el cooperativismo. Los grandes cambios de escala exigen una revisión en las prácticas de participación; la necesidad de capital exige replantear el sistema de capitalización; el logro de
una relación más estrecha entre los distintos eslabones de la cadena de valor requiere la
implementación de compromisos más fuertes en términos de volumen y calidad del producto entre el productor y su cooperativa. La relación laxa entre cooperativa y productor, la concepción primaria del principio de puertas abiertas, por la que cualquiera puede ingresar a la
cooperativa en cualquier momento y en igualdad de condiciones que el resto de los socios, y
también puede desvincularse de la cooperativa sin compromisos de mediano plazo, es gradualmente desplazada por un mayor nivel de integración y compromiso en términos de capital, volumen y calidad.
A estos elementos se agrega la crisis de gran parte de su base societaria. De acuerdo a la
información intercensal, entre 1988 y el 2002 se ha producido una reducción del 24% en el
número de productores agropecuarios. Este proceso, asociado al incremento en la escala de
producción, implica desafíos institucionales serios a las cooperativas agropecuarias en varios
sentidos: traslado de la crisis del pequeño productor a la cooperativa, en particular a través del
financiamiento; tensión institucional por la incapacidad de la cooperativa para resolver los problemas que están llevando a la exclusión del productor; pérdida de liderazgo institucional por
las mismas razones; necesidad de desarrollar nuevos servicios para sus asociados, respondiendo a sus nuevas demandas: agregar valor a su producción (esto es, participar como capitalista en otros eslabones de la cadena de valor), diversificar producción, diferenciar su producto
(por calidad, por denominación de origen, por marca), generar puestos de trabajo, etc.
Esta conjunción de nuevas pautas de funcionamiento de las cadenas de valor y nuevos
requerimientos de los productores son la base de las transformaciones que presentan los distintos componentes institucionales de las cooperativas, que se analizarán a continuación, particularmente los cambios en los tópicos de organización de los servicios, sistemas de
participación, organización del trabajo, sistemas de capitalización, sistemas de integración, y
articulación con el desarrollo territorial.

a.

Organización de los servicios: expansión territorial, “recentraje” y
racionalización económica del vínculo asociado-cooperativa

La organización de los servicios cooperativos en el territorio y las pautas para el acceso a
dichos servicios por parte de los asociados han sufrido importantes modificaciones durante las
últimas décadas, originando tensiones que, en algunas oportunidades, han implicado la
desaparición de la cooperativa o una pérdida importante de su capital social en términos de su
capacidad para liderar procesos de desarrollo territorial.
Durante el período analizado se reduce el grado de diversificación, verificándose un
“recentraje” de los esfuerzos de gestión y de inversión en la comercialización del producto

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

113

�principal, y dejando de lado actividades no estrictamente vinculadas con la principal (por ejemplo,
las secciones de consumo) o que originan problemas de gestión (por ejemplo, el financiamiento).
Ello no implica que no hayan existido estrategias contrarias, que han logrado sortear con
éxito los desafíos de las diversas crisis que han castigado al sector precisamente a partir de la
sinergia entre sus diversas actividades: han enfrentado con éxito las dificultades de algunos de
los servicios a partir de la fortaleza de otros. Sin embargo, esta no ha sido la tendencia dominante, y se ha verificado exitosamente sólo cuando la cooperativa ya contaba con una escala
adecuada en los servicios más relevantes.
En términos territoriales, los servicios han debido organizarse en territorios más amplios,
ya sea por la expansión de la frontera agrícola (en especial, en la última década, de la mano de
la expansión de la soja) o por la absorción de cooperativas que no contaban con las condiciones de escala mínima como para competir en el mercado. Ello ha resultado en organizaciones
con mayores dificultades para su administración, y en particular para decidir la política de inversiones que debe dar respuesta a necesidades territorialmente más dispersas, entre los distintos grupos de productores que integran la cooperativa, con lo que ello implica en términos de
conflictos internos.
Respecto a los derechos y obligaciones de entrega, se verifican mayores exigencias
para dar respuesta a las condiciones competitivas emergentes de las transformaciones de las
cadenas de valor.
En la mayoría de las cooperativas agropecuarias, en particular las especializadas en
commodities, las vinculaciones con los asociados son de tipo suave o débil: los productores
actúan como clientes, sin exigencia de consecuencia ni otros requisitos, manteniéndose un alto
grado de autonomía entre el socio y la cooperativa. Esto genera un proceso que tiene dos caras.
Por un lado, asociados con comportamientos oportunistas (free rider) que se benefician de
los servicios de la cooperativa pero que no asumen compromisos de entrega ni de capitalización como contrapartida.
Por otro lado, se genera alteridad burocrática, esto es, una relación de externalidad entre
la institución y sus asociados, que no se diferencia sustancialmente de una situación de clientes o de mercado.
Este proceso genera al menos dos efectos perniciosos en el funcionamiento y competitividad de la cooperativa: incertidumbre en el volumen de operación y reducción del incentivo para
la inversión de los productores consecuentes. Una relación contractual frágil que, en lugar de
potenciar eficiencias y beneficios, genera una relación oportunista que erosiona los fundamentos
que otorgan solidez institucional a este tipo de organizaciones (Lattuada y Renold, op. cit.).
Las consecuencias de estos comportamientos tienden a agravarse en el marco de las crecientes exigencias de coordinación de la cadena de valor resultantes de los cambios en los
hábitos de consumo, aumento de los requisitos de calidad, etc.
Esto ha llevado a muchas cooperativas a buscar un mayor compromiso por parte del asociado, ya no cimentado exclusivamente en la solidaridad con los intereses colectivos, sino
también como exigencia competitiva de la cadena de valor. Frente a ello, aparece el desarrollo
de relaciones contractuales de mediano y largo plazo, complementarias a las exigencias estatutarias, así como restricciones al ingreso de productores que no asuman compromisos de
entrega o de capitalización.

114

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�En lo que hace a las pautas para la liquidación de productos, en el marco de la crisis de
las cooperativas, en particular durante la década de los 90, se instala con fuerza el debate
sobre la estrategia de ofrecer mejores condiciones a los productores de mayor tamaño, en
razón de los menores costos de provisión del servicio, y de la necesidad de retenerlos para
garantizar el sostenimiento de los ingresos de la cooperativa y sus condiciones de negociación
en el mercado del producto final. En algunos casos la cooperativa, respondiendo a su necesidad de subsistencia como entidad, ha estado más dirigida a brindar servicios competitivos a
terceros (incluyendo a otros agentes del mercado que requerían el uso de sus instalaciones de
acondicionamiento y acopio) que en dar respuesta a las necesidades emergentes de los productores más pequeños. De todas maneras, la situación prevaleciente es de un trato con criterios igualitarios, aunque estos procesos no han dejado de presentarse en el debate cooperativo
habitual, dejando marcas institucionales importantes a la hora de evaluar la capacidad institucional para el impulso de estrategias de desarrollo dirigidas a los pequeños productores.
Respecto a la administración de la cuenta corriente, ésta se ha visto profundamente afectada por la crisis financiera que golpeó a los pequeños productores y sus cooperativas. El
incremento de las tasas de interés reales, y la apremiante situación financiera, puso en el centro de la tormenta la tasa de interés que grava a la cuenta corriente, incluyendo el derecho de
la cooperativa de imponerla, al no estar contemplada explícitamente en sus estatutos. Ello
llevó a recurrentes conflictos que, en algunos casos, se dirimieron judicialmente. El criterio
prevaleciente ha sido el sostenimiento de las tasas de interés y el derecho de las cooperativas
a exigir su pago sin tener que mediar el acuerdo formal del asociado, aunque, en ocasiones,
se ha acordado limitar la tasa con los criterios de la ley de cooperativas respecto al interés que
cobran las cuotas sociales cooperativas.
Sin embargo, lo más relevante respecto a la cuenta corriente ha sido la incorporación explícita de criterios más exigentes de evaluación económica previa a la autorización de saldos
acreedores a favor de la cooperativa, por sobre criterios más flexibles que prevalecían con
anterioridad, vinculados a valores mutualistas, de colaboración con quien más lo necesitaba,
sin una correcta evaluación de su capacidad de pago.
Respecto a las operaciones con no asociados, éstas han tendido a aumentar, respondiendo a situaciones de diverso origen:
•

Mayores exigencias de capitalización a los asociados, en particular cuando la finalidad
de apropiación de los beneficios de la cadena de valor es más relevante.

•

Nuevas formas de integración (ver el caso ACA en sistemas de integración).

•

En el marco de una baja diferenciación de tratamiento entre asociados y no asociados,
muchas veces confluente con una mayor profesionalización de la cooperativa, la relación con el asociado adquiere características clientelares, perdiendo relevancia la condición de asociados. No se percibe el beneficio de asociarse.

•

Búsqueda de excedentes no repartibles en las operaciones con no asociados, que sirven para financiar las inversiones de la cooperativa.

En algunos casos esto puede llevar a revisar los criterios de la normativa vigente respecto
a no asociados, como se comentó en el punto II.2.3.
Finalmente, en lo que hace a la organización de los servicios, debe mencionarse el
desarrollo de nuevos servicios, en particular aquellos orientados a la recalificación o

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

115

�reconversión del productor asociado: mayor asesoramiento comercial, incluyendo nuevas
herramientas de comercialización como el mercado a término, asistencia técnica para las
exigencias de trazabilidad, nuevos productos comercializados atendiendo a las necesidades de
diversificación, y nuevos mecanismos de transferencia de tecnología, en particular a partir de
la organización de grupos de productores.

b.

Sistemas de participación: los desafíos de la escala

Los requerimientos de mayor escala han aumentado significativamente en las cadenas de
valor de base agropecuaria, muy especialmente en los mercados de commodities, donde las
cooperativas suelen estar ubicadas.
Durante la década del 90 ello fue especialmente dramático en la Argentina, razón por la
cual hacia el interior de las cooperativas se verificó un intenso debate sobre las estrategias
posibles. Parte de los esfuerzos de comprensión del fenómeno se dirigieron a conocer los
antecedentes internacionales.
En 1997 un informe del Comité de Cooperación Agrícola de la Unión Europea señalaba
como primera tendencia del cooperativismo europeo la “concentración por medio de fusiones
y adquisiciones, resultando grandes cooperativas regionales o nacionales, en procura de
ampliar su base de capital y ganar economías de escala no sólo en las actividades de procesamiento sino también en los aspectos logísticos, de comercialización, de investigación y de
desarrollo”.
A modo de ejemplo, entre 1964 y 2002 las cooperativas lácteas dinamarquesas se redujeron de 904 a 14, dos de las cuales controlaban el 80% del mercado. En igual período, las cooperativas de provisión de insumos se redujeron de 1605 a 21. Entre las de carne, la reducción
fue de 62 a 2. Las avícolas de 1400 a una sola, que controlaba el 60% del mercado. En todos
los casos mencionados las cooperativas controlaban lo sustancial del mercado local y tenían
proyección internacional, incluyendo fusiones con cooperativas de otros países, como es el
caso de Arla Food (Dinamarca y Suecia).
En Estados Unidos de América, entre 1997 y 1996, en apenas diez años, desaparecieron
1225 cooperativas, la cuarta parte del total. En el mismo período, sus ventas aumentaron de
60 a 110 mil millones de dólares38.
Un ejemplo para tener idea de la magnitud de algunas de las cooperativas resultantes: en
abril de 1998 se fusionaron Harvest States Cooperative, una cooperativa granaria con ventas
de 7500 millones de dólares anuales, con Cenex, una cooperativa especializada en la provisión
de insumos con ventas de 2500 millones. El objetivo: lograr la escala necesaria para encarar
proyectos agroindustriales.
En el terreno lácteo los ejemplos eran igualmente llamativos. En 1960, en Estados Unidos,
1609 cooperativas recolectaban el 61% de la leche. En 1997 sólo 226 recolectaban el 83%.
Una sola de ellas, Dairy Farmers of America, que surgió en 1998 por la fusión de cuatro grandes cooperativas, recolectaba el 28%.
La Argentina no fue ajena a este proceso. SANCOR, en 1984, tenía 384 cooperativas de
primer grado asociadas, en 1990 se redujeron a 60 y, en la actualidad, se ha transformado en
38

RBS-USDA.

116

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�una cooperativa de primer grado. Entre las cooperativa granarias, la absorción de cooperativas
por parte de las más sólidas fue una realidad en toda la región pampeana.
Las cooperativas algodoneras debieron sufrir la competencia de nuevas empresas, con
mucha mayor escala de desmote, que desplazaron significativamente al movimiento cooperativo. Es decir, no siempre la resultante fue el aumento de escala; en ocasiones lo que se registra es el retroceso de la presencia cooperativa por no poder lograr la escala necesaria.
La mayor escala implica un enorme desafío para los sistemas de participación, que hoy
deben garantizar las condiciones de control y participación a un número mayor de asociados
por cooperativa, con mayor dispersión territorial.
Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, los dispositivos de participación siguen siendo los tradicionales: Asamblea anual de contenido formal (aprobación automática de la memoria y balance), y delegación de toda la responsabilidad de gestión y control en el Consejo de
Administración y el Síndico, sin mayor implicación del conjunto de los asociados.
Estos sistemas tradicionales de participación son causa y consecuencia de los bajos niveles de compromiso de los asociados con su empresa. A los desafíos que implica la escala se
suman las dificultades de recambio generacional (en cooperativas que ya han tenido cuatro o
más generaciones de dirigentes), la distancia del productor respecto a la oficina central de la
cooperativa (por dispersión territorial), la reducción de los servicios que recibe el productor (y,
por lo tanto, de su visualización como ámbito natural de resolución de sus problemas), y la pérdida de capital simbólico que muchas veces estaba asociado a instalaciones o razones sociales que se pierden en el proceso de fusiones y absorciones.
Todo ello representa un enorme desafío de revitalización de las estructuras de participación en la mayor parte de las cooperativas, en particular si se pretende que las mismas lideren
procesos de fortalecimiento de la agricultura familiar.
En este sentido, cabe destacar dos importantes y exitosas innovaciones en términos de
sistemas de participación, que pueden ser base de reflexión para el desarrollo de estrategias
y políticas tendientes al fortalecimiento de estos sistemas: la de la Unión Agrícola de Avellaneda
y la de Agricultores Federados Argentinos.
La Unión Agrícola de Avellaneda Coop. Ltda., con su sede social en la localidad de
Avellaneda, Santa Fe, integra la Asociación de Cooperativas Argentinas. Cuenta con aproximadamente 2000 asociados distribuidos en el norte de dicha provincia y en áreas linderas de
las provincias limítrofes (Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Corrientes).
Por su volumen de negocios es la segunda cooperativa agropecuaria de primer grado en
el país. Si bien su actividad principal es la comercialización de granos y los servicios vinculados,
se caracteriza por una importante diversificación, que incluye desmote de algodón, frigorífico
de aves, estación de servicio, supermercados, laboratorios y otros.
Puede caracterizarse a la cooperativa como fuertemente orientada al desarrollo y al sostenimiento de una red de servicios diversificados y próximos a la localización de cada asociado,
procurando garantizar condiciones de calidad y transparencia en la provisión de dichos servicios.
A 90 años de su constitución, la cooperativa es el principal referente en términos de
desarrollo local en toda su área de influencia, lo que no sólo se sustenta en una red de servicios
diversificados y de una amplia cobertura geográfica, sino también en una consolidada estructura
de participación, con asambleas y comisiones regionales.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

117

�El sistema de participación se asienta en asambleas distritales, largamente consolidadas,
acompañadas por comisiones regionales, de carácter permanente, que garantizan el control
de los productores de cada región sobre los servicios recibidos. Estas comisiones regionales,
por otro lado, son escuela de dirigencia para los asociados, que luego estarán en mejores condiciones de asumir responsabilidades en el Consejo de Administración y en la Sindicatura.
Todas las asambleas requieren previamente la realización de reuniones pre-asamblearias,
siempre lideradas por los productores que integran el Consejo de Administración (esta función
no se delega en el cuerpo profesional, aunque éste acompaña en su carácter de asesor).
El sistema se completa con la organización de la juventud: esta cooperativa es pionera en
estas acciones, ya que su sección de juventudes viene funcionando prácticamente sin discontinuidades desde hace más de 70 años.
Finalmente, cuentan con un sistema permanente de educación y capacitación cooperativa, financiado por el Fondo de Educación Cooperativa. Este sistema es particularmente relevante en el proceso de ampliación de su base de asociados, vinculada a la expansión de la
frontera agrícola en el norte del país. Los nuevos productores deben explicitar su vocación por
asociarse, exigiéndoseles demostrar su decisión de entregar su producción a la cooperativa,
así como la realización de un curso sobre cooperativismo.
Otro caso de interés es el de Agricultores Federados Argentinos Coop. Ltda., la mayor
cooperativa agropecuaria de primer grado. Con más de 13.000 asociados activos, y un volumen de operaciones de aproximadamente cuatro millones de toneladas anuales, es la segunda exportadora de granos cooperativa, luego de la Asociación de Cooperativas Argentinas.
Cuenta con una gran cobertura territorial en la región pampeana, y en otras provincias
como Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Salta y Tucumán. En todo dicho territorio tiene organizados 26 Centros Primarios Cooperativos (CPC). Cada uno de ellos tiene una comisión asesora,
elegida por la Asamblea de distrito, que tiene la responsabilidad de controlar y representar los
intereses de los productores de dicho centro primario.
Lo más innovador respecto al resto de las experiencias es que la contabilidad está descentralizada por CPC. Ello implica que los asociados de cada CPC saben qué activo y qué pasivo están asignados a su centro y cuál es el resultado económico de éste (y, por lo tanto,
conocen la sustentabilidad económica, y su derecho a la apropiación de excedentes).
Existe un sofisticado sistema de cuentas reguladoras que permiten que los eventuales quebrantos de un centro primario deban ser compensados, en ejercicios futuros, por su superávit.
En suma, el esquema procura que sus asociados no pierdan el control sobre los recursos
asentados en su territorio inmediato (lo que lograrían habitualmente con una cooperativa por
localidad) pero, al mismo tiempo, procura ganar los beneficios de la escala (en particular,
reducción de los costos administrativos, optimización de la logística, reducción de los riesgos
climáticos de la localidad –que se diluyen en el conjunto del territorio bajo su influencia–,
aumento de la capacidad de negociación en la venta de productos y compra de insumos, etc.).
Se aprecia, así, que las dos principales cooperativas agropecuarias de primer grado cuentan con sofisticados sistemas de participación, que pueden ser la base de políticas de capacitación y asistencia técnica para la organización de esquemas similares en todas aquellas
cooperativas que lo requieran debido a su escala y dispersión territorial.

118

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�c.

Organización del trabajo: profesionalización y alteridad burocrática

La tendencia general, muy especialmente en las cooperativas consolidadas, es la profesionalización de su fuerza de trabajo, con fuertes cuadros gerenciales que tienden a asumir
responsabilidades de planificación estratégica, y con mayor distancia entre los requerimientos
técnicos de la administración de la cooperativa y la calificación de los asociados, naturalmente
orientada a su actividad específica (producción primaria).
Esta profesionalización es la que ha permitido a las cooperativas enfrentar exitosamente
los desafíos de mercados crecientemente globalizados. Sin embargo, ha tenido consecuencias en términos de lo que más arriba ya se ha definido por alteridad burocrática. La relación
entre el asociado y su empresa tiende a ser de carácter clientelar, y el cuerpo de trabajo profesional tiende a priorizar sus intereses corporativos por sobre los objetivos específicos del
productor asociado.
Por supuesto, la tendencia no es unívoca. Muy frecuentemente la situación es inversa: se
encuentra un cuerpo profesionalizado altamente comprometido con los objetivos estratégicos
de la entidad, y grupos de productores con una visión cortoplacista y especulativa respecto a
la cooperativa.
Cualquiera sea el caso, las cooperativas que mejor resuelven la tensión existente entre un
cuerpo profesionalizado y el control de los asociados usuarios son aquellas que incorporan los
siguientes elementos:
•

Mecanismos de control de parte de los asociados respecto al cumplimiento de metas
sociales, físicas, financieras y de calidad y de costos de los servicios recibidos.

•

Sistemas de participación adecuados (ver sistemas de participación).

•

Un conjunto consistente de incentivos económicos y sociales, incluyendo formación
cooperativista de los trabajadores empleados, que procuren la convergencia de los
intereses de trabajadores y asociados.

Por otro lado, en especial en las cooperativas que han surgido en los últimos años, pero
también entre las consolidadas, se verifica un particular interés por parte de los asociados en
apropiarse de los beneficios de los puestos de trabajo generados por la actividad de la cooperativa (administrativa, comercial, agroindustrial, etc.), en el sentido de que la retribución a dicho
trabajo forme parte de los ingresos del productor o su familia.
Ello es fuente de conflictos que, en general, se originan en que esta situación no es explicitada y resuelta con criterios acordados por el conjunto de los asociados. Se verifica también
en estos casos confusiones conceptuales en la diferenciación entre lo que es una cooperativa
de trabajo y una cooperativa agropecuaria, no solamente entre los productores asociados, sino
también entre los organismos de promoción y registro de cooperativas.

d.

Sistemas de capitalización: debate e innovaciones

El sistema de capitalización tradicional se caracteriza por un capital inicial relativamente
pequeño, capitalización sistemática de todos los excedentes y reembolso de todo el capital al
momento del retiro.
Si bien dicho sistema fue eficaz cuando de lo que se trataba era de construir entidades con
facilidad para incorporar asociados y ganar escala en los mercados de commodities, con bajos

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

119

�requerimientos iniciales de inversión y en un contexto de bajas tasas de interés, sus problemas se hicieron notar tempranamente; por ejemplo:
•

Asimetrías en el esfuerzo de capitalización; en particular los asociados más antiguos
tienen integrado un capital proporcionalmente superior al resto.

•

Falta de incentivos a la capitalización, dado que no da derechos políticos ni derechos
económicos sobre los excedentes.

•

Falta de previsibilidad de la cooperativa respecto al capital con que cuenta, ya que, al
momento de retirarse, el asociado tiene derecho al reembolso inmediato de su capital.

•

Falta de previsibilidad frente a una entidad financiera, para la cual la cooperativa resulta ser una empresa de capital variable que no tiene un régimen previsible para el retiro de éste, y donde los propios socios tienen una baja predisposición a invertir.

El cambio en las condiciones del negocio agroalimentario, en particular la necesidad de
incrementar el ritmo de capitalización para dar cuenta de las nuevas exigencias competitivas,
llevó a un intenso debate que, en el caso de Argentina, fue acompañado por CONINAGRO39,
institución que desarrolló una tarea de investigación, divulgación, organización de talleres y
seminarios sobre la materia, a fines de la década de los 90. En éstos se analizaron experiencias de otros países, particularmente, Estados Unidos y Canadá.
Algunas de las experiencias que en su momento más se discutieron, e incluso sirvieron
para una propuesta de ley (ver punto II.2), y que luego fueron tomadas en alguna medida por
las cooperativas locales, fueron las siguientes:
•

Programas de capitalización por objetivos. El “Equity Target Program” de Land
O´Lake40, es un buen ejemplo. La cooperativa define un capital objetivo por unidad de
volumen a procesar, al cual se llega a partir de un porcentaje fijo de capitalización de
excedentes (80%, en este caso), hasta llegar al objetivo. Una vez que se logra, se retira todo el excedente en efectivo. Esto se complementa con un programa pautado de
reembolsos para los cooperativistas que disminuyen su entrega o se retiran.

•

Fondos rotativos. En 1997 Alberta Pool41 definió que, a partir de dicho año, el 20%
de los excedentes se distribuiría en efectivo, y el resto pasaría a integrar fondos rotativos a 10 y a 20 años. Es el ejemplo en que luego se inspirará ACA para la constitución del Fondo Rotativo de Consolidación, caso que se analizará en detalle.

•

Derechos de entrega transferibles. La emisión de delivery shares o cuotas sociales
con derechos de entrega transferibles, característica de las cooperativas de nueva
generación en EE.UU., es una modalidad utilizada en los casos en que el objetivo principal es apropiarse del valor generado por los eslabones industrial y comercial. Cada
cuota social genera un derecho de entrega fijo (unidades de producción por dólar integrado), nadie puede entregar sin integrar, y el productor puede vender a precio de
mercado este derecho.

39 CONINAGRO: Confederación Intercooperativa Agropecuaria, organismo de tercer grado. También COOPERAR (Confederación
de Cooperativas de la República Argentina) tuvo un importante protagonismo en el tema para el caso de las cooperativas no
agropecuarias, entre las cuales el debate fue igualmente intenso.
40 Se trata de una de las mayores empresas lácteas cooperativas de EE.UU. Es una de las principales marcas de productos
lácteos consumidos en ese mercado, en particular en el rubro mantecas, desde hace más de 90 años.
41

Cooperativa cerealera de la provincia homónima de Canadá.

120

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Capital accionario. En muchas cooperativas europeas y norteamericanas se establecen dos tipos de capital: a) “cooperativo” que otorga derechos a los servicios de la
cooperativa y derechos políticos, y b) “accionario” que otorga derecho a una renta. El
caso más conocido y estudiado fue el de Saskatchewan Weat Pool, en la provincia
canadiense del mismo nombre. En este caso, el grueso del capital fue transformado
en accionario y se permitió su cotización en la bolsa.

•

Sociedades instrumentales. Esto es, la creación de sociedades de capital controladas por cooperativas, donde se abre el capital para permitir la participación de terceros. En el caso extremo, la totalidad de los activos de la cooperativa son transferidos
a la S.A., manteniendo la cooperativa el control. Este tipo de casos son los que inspirarán la creación de MILKAUT S.A. por parte de la Asociación Unión Tamberos Ltda.

En la actualidad, los sistemas de capitalización de las cooperativas argentinas aún son predominantemente tradicionales, constituyendo una debilidad importante a la hora de mejorar la
posibilidad de financiamiento con recursos propios, y de fortalecer los vínculos entre las cooperativas y sus asociados.
Las cooperativas que más han avanzado en el tema son aquellas de mayor patrimonio, en
particular de carácter agroindustrial, que en general han puesto esfuerzos en mejorar la previsibilidad del sistema de capitalización, estableciendo criterios de proporcionalidad y procurando el ajuste del capital cuando fue autorizada la actualización de balances por inflación.
Sin embargo, también han existido innovaciones más radicales, que son antecedentes
importantes para las organizaciones que procuren iniciar procesos similares. En particular, la
creación del Fondo Rotativo de Consolidación de ACA y la creación de Milkaut S.A. por parte
de la Asociación Unión Tamberos.
La Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) es una federación integrada por 148
cooperativas agropecuarias, con un movimiento de aproximadamente 10 millones de toneladas. Constituye la principal instancia de integración en el ámbito rural argentino.
Su actividad principal es la comercialización de granos, incluyendo su exportación –mercado donde es el mayor actor de origen nacional– desde sus instalaciones portuarias en San
Lorenzo, Quequén y Vilelas.
Tiene una muy significativa participación en el mercado de insumos agropecuarios, incluyendo agroquímicos, fertilizantes, semillas, productos veterinarios y de nutrición animal, muchos
de ellos de producción propia. Sus actividades se amplían a otros rubros como comercialización
y exportación de carnes, algodón, miel (principal exportador nacional), jugos, lanas, producción
de biodiesel, etc.
Constituye un grupo cooperativo, con empresas controladas como FRIDEVI S.A., o vinculadas como La Segunda (una de los principales aseguradoras nacionales), ACA Salud (servicios
de salud), etc.
En suma, constituye una red de servicios diversificados dirigidos a las cooperativas agropecuarias y sus productores asociados –distribuidos e integrados a lo largo de nueve provincias, fundamentalmente en la región pampeana– orientada a garantizar las condiciones de
transparencia en los principales mercados de productos e insumos.
En su carácter de gran exportador de granos, ACA opera habitualmente con entidades
financieras internacionales. En estos ámbitos las cuotas sociales cooperativas son interpreta-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

121

�das como pasivos: se trata de montos que pueden ser exigidos por los asociados en cualquier
momento.
A esto se suma que ACA cuenta con un gran capital y una relativamente pequeña cantidad de asociados, alguno de ellos de gran tamaño y que, por lo tanto, son titulares de un porcentaje importante de su capital (como el mencionado caso de la UAA). Si un grupo de estos
asociados decide retirarse, ocasionaría un grave perjuicio patrimonial a la entidad.
Si a todo ello se suma finalmente la crisis financiera del 2001/2, cuando ACA queda atrapada entre el endeudamiento externo en dólares, la devaluación y la pesificación de sus créditos, se encuentran sobradas justificaciones para que los dirigentes de ACA se plantearan la
búsqueda de mecanismos para fortalecer la situación patrimonial, procurando, básicamente,
reducir la exigibilidad del capital aportado por sus asociados, esto es, el reembolso.
Para ello, mediante una reforma estatutaria aprobada en 2005, ACA creó el Fondo Rotativo
de Consolidación (FRC) constituido por “Certificados de Aportes”. Los Certificados de
Aportes “que hayan cumplido quince años de vigencia, tendrán derecho al reembolso del
6,66% (1/15) del valor de los mismos en cada uno de los años siguientes, hasta completar el
reintegro total. Este derecho a reintegro estará condicionado al flujo de nuevos aportes, de
manera que la suma acumulada en el FRC durante los primeros quince años se mantenga
estable. Si el flujo de nuevos aportes fuese menor a lo requerido por todos los Certificados de
Aportes en condiciones de percibir reembolsos, los recursos disponibles se aplicarán por
orden de mayor antigüedad y, en caso de igual antigüedad, a prorrata. Dadas las características del FRC será considerado para su tratamiento contable dentro del rubro del patrimonio
neto de la Asociación”42.
A partir de esta reforma estatutaria, ACA reemplazó la mayoría de los títulos representativos de las cuotas sociales de los asociados por los aportes de consolidación. Estos aportes
sólo podrían ser reembolsados a las asociadas luego de quince años, en cuotas anuales de
1/15, siempre y cuando se verifique un flujo de fondos que compense dichos retiros.
Estos “aportes de consolidación” reciben una tasa de interés no inferior a la que reciben
la cuotas sociales, y deben aportarse procurando su proporcionalidad con las operaciones realizadas por cada cooperativa de primer grado asociada.
Con esta herramienta ACA puede establecer un “capital mínimo” como un mecanismo
previsible y gradual de retiro de los aportes: una cooperativa que pierda su condición de asociada tardaría 30 años en recuperar el último peso integrado como aporte de consolidación.
Este tipo de fondos rotativos, sumado a un criterio de aportaciones y reintegros que procuren la proporcionalidad entre el capital integrado y el uso de los servicios, son una herramienta útil para garantizar un sistema altamente previsible y gradualmente convergente con el
objetivo de capitalización definido.

42

Art. 15, inc. b) del Estatuto Social.

122

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�MILKAUT S.A. La Asociación Unión Tamberos Coop. Ltda. es una láctea constituida en
1925, con sede en la localidad de Frank, provincia de Santa Fe. Es la principal cooperativa láctea después de SANCOR, con una recolección diaria del orden de los 1,5 millones de litros. En
el año 1995 la cooperativa decide constituir una sociedad anónima (S.A.), a la que transfiere la
mayor parte de los activos industriales y comerciales. El principal patrimonio de la cooperativa
pasó a ser el paquete accionario de la S.A., cuya razón social es MILKAUT S.A. (MILKAUT era
la principal marca de la cooperativa).
El objetivo principal de la modificación era facilitar la incorporación de capital de riesgo,
evitando las debilidades propias del sistema de capitalización tradicional que se enumeraron
más arriba.
Otros objetivos de la decisión eran los siguientes:
•

Mejorar el vínculo con el sistema bancario, sobre todo con la banca internacional, para
la cual las cuotas sociales de las cooperativas suelen ser consideradas un pasivo. De
hecho, la constitución de la S.A. fue seguida de cerca por el Banco Mundial, que finalmente le otorga un préstamo a baja tasa de interés y a diez años de plazo a la cooperativa.

•

Facilitar la participación de los productores en los beneficios de la actividad industrial
y comercial, en su carácter de capitalistas de la S.A. Es lo que hemos llamado finalidad
de apropiación de los beneficios. Desde sus inicios los asociados pudieron pedir el
reembolso de sus cuotas sociales en acciones. De esta manera, el asociado no sólo
podía acceder en forma directa a la renta, sino también, si lo deseaba, lograr el reembolso del capital (vendiendo sus acciones de la S.A.) sin generar conflictos financieros
en la cooperativa.

•

Especializar a la S.A. en las actividades de industrialización y comercialización, y a la
cooperativa en la provisión de insumos y asistencia técnica al productor. De esta
manera, la S.A. como unidad de negocios autónoma mejoraría la gestión.

•

Incorporar personas especializadas al Directorio de la S.A., sin necesidad que sean
productores. Por el contrario, el Consejo de Administración sólo puede estar integrados por productores asociados, que no necesariamente reúnen la calificación necesaria para la administración de una empresa industrial de esta envergadura.

La principal debilidad de este tipo de alternativa es el riesgo de pérdida del control de la
cooperativa sobre la S.A., en especial al momento de expandir el capital de ésta. Frente a ello
se diseñó un complejo dispositivo legal, que consistía básicamente en la creación de otra S.A.
(Radero S.A.), cuya propiedad era en un 100% de la cooperativa, que a su vez era titular de
acciones preferenciales de MILKAUT S.A. (cinco votos cada una), suficientes para controlar la
empresa. Radero S.A., por los compromisos asumidos mediante fideicomiso, no podía aprobar ninguna decisión de MILKAUT S.A. que implicara la pérdida de su mayoría de votos.
Otro tema polémico era la resolución del conflicto de intereses entre el objetivo de maximizar los beneficios de MILKAUT S.A., y el de maximizar la retribución de AUT Coop. Ltda. al
tambero asociado. Esto se saldaba en el marco de un contrato que estipulaba el mecanismo
para la fijación de precios, cuyo cumplimiento sería controlado por los representantes de la
cooperativa en el Directorio de MILKAUT S.A.
Si bien el caso de MILKAUT no es el único de creación de S.A. controladas por cooperativas, sí lo es en términos de que la cooperativa transfiere la mayor parte de sus activos a la

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

123

�nueva sociedad. Ello implicó una transformación sustancial del modelo cooperativo, de cara a
los desafíos que implica la necesidad de incorporar capital frente a las exigencias de mercados
globalizados, que requieren ingentes esfuerzos financieros a los efectos de incorporar escala
y tecnología.

e.

Modalidades de articulación con la cadena de valor: los límites de la
integración vertical y la centralización de las federaciones

Como respuesta a las fallas de mercado, la mayor parte de las cooperativas agropecuarias
consolidadas desarrollaron estrategias de integración vertical de las actividades de comercialización e industrialización de insumos y productos. Dichas estrategias fueron posibles en un
marco de baja necesidad de capital inicial, abundante crédito a tasas negativas y bajo nivel de
competencia en cada mercado local.
Sin embargo, de acuerdo a lo que surge de la información trabajada a partir de los censos
económicos presentada en III.3, no se registra un incremento relevante en la industrialización
de productos primarios por parte de las cooperativas agropecuarias. Tampoco la incorporación
de servicios de logística comercial relevantes en nuevos mercados.
Las razones de ello son: el incremento de la inversión inicial necesaria, la menor disponibilidad de crédito en condiciones convenientes de tasa y plazo, el incremento en los niveles de
competencia en el marco de la globalización de los procesos de trabajo asociados a los mercados agroalimentarios, el incremento en las barreras de entrada debido a la madurez de inversiones de grandes empresas nacionales y multinacionales en cada una de las ramas.
Las dificultades propias de los productores familiares hacen más remota la posibilidad de
encarar procesos de integración vertical. Frente a ello parece conveniente, como estrategia
alternativa frente a las empresas con posición dominante en la cadena de valor, la organización
de cooperativas orientadas a reducir asimetrías a partir de la negociación colectiva, y de la
mejora y homogeneización de calidad de los productos de sus asociados. En dicha línea de trabajo se inscriben las nuevas cooperativas lácteas, que no integran actividad industrial, sino que
se limitan a negociar colectivamente su leche frente a la industria, como se mencionó en III.3.

•

Cooperativas de negociación

Como antecedente internacional de esta estrategia puede mencionarse a las bargaining
cooperatives, en los EE.UU. Estas son organizaciones cuyo único objetivo es negociar las condiciones de precio y calidad con la industria procesadora. Tienen contratos de varios años con
los productores por los cuales éstos se obligan a respetar lo que la cooperativa negocie con la
industria procesadora, y contratos también con esta industria por los cuales ésta se obliga a
comprar a los asociados de la cooperativa solamente bajo las condiciones pactadas. Su presupuesto es reducido, habitualmente financiado por una comisión sobre la producción negociada.
La decana de estas organizaciones es la California Canning Peach Association (CCPA), una
cooperativa fundada en 1922 que representa aproximadamente el 75% de la producción de
durazno en California. Existen experiencias similares en la mayoría de las cadenas agroalimentarias de fuerte contenido industrial, incluyendo la láctea, donde canalizan aproximadamente el 25% de la recolección de leche.
La limitación de estas organizaciones son las prácticas desleales de la industria procesadora que busca dividir el frente de negociación. Frente a ello existe un marco normativo, fede-

124

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�ral y estadual, que busca minimizar los comportamientos abusivos. Por ejemplo, la Agricultural
Fair Practices Act (AFPA) prohibe negociar mejores condiciones con los productores no representados por la cooperativa de negociación.
Diversas legislaciones estaduales establecen la obligación de la industria de negociar con
las cooperativas (California, Maine, Michigan, Minnesota, Ohio y Washington), y establecen
servicios de arbitraje obligatorio (Maine, Michigan), el descuento de una comisión a todos los
productores sobre el valor de la producción comercializada que envían al grupo de productores
que negocia (California, Idaho, Maine y New Jersey) (CONINAGRO, 1998).

•

Centralización en la integración intercooperativa

Volviendo a la situación en la Argentina, si se analizan las modalidades de integración intercooperativa, también surgen importantes novedades.
Tradicionalmente, había dos modelos básicos de integración: la constitución de una federación de cooperativas, y la fusión en una cooperativa de primer grado de mayor tamaño.
El primer modelo es el de la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FECOVITA), que fracciona y comercializa el vino producido por sus cooperativas vitivinícolas asociadas; el de la Unión de Cooperativas Algodoneras (UCAL), que industrializaba y/o exportaba el
algodón desmotado por sus cooperativas asociadas, etc.
El caso contrario es, por ejemplo, el de AFA, que absorbe a todas las cooperativas que
buscan integrarse (organizando un centro primario cooperativo por cada cooperativa preexistente, como ya fue explicado).
Sin embargo, a mediados de la década del 90 comienza a estudiarse un modelo intermedio: el de las cooperativas mixtas en EE.UU. Se trata de grandes federaciones de cooperativas
que comenzaron a asociar directamente a los productores. Presentan una estructura mixta: en
algunos distritos los productores son asociados de alguna cooperativa de base, a su vez asociada a la federación; en otros, los productores se asocian directamente a la cooperativa, y son
representados en la Asamblea de la Federación por delegados elegidos para ello en su asamblea distrital. De esta manera, para algunos productores la federación es una cooperativa de
segundo grado, para otros una cooperativa de primer grado.
Inspirados en este tipo de experiencias, la estrategia comienza a desarrollarse en la Argentina;
es el caso de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). En el marco de la crisis que sufrieron las cooperativas granarias durante los años 90, parte de ellas desapareció, y sus instalaciones fueron absorbidas por ACA. La federación continuó operando los servicios, con lo cual el
acopio de la cooperativa liquidada continuó formando parte del sistema cooperativo.
Esta fue la base de los Centros de Desarrollo Cooperativo (CDC), instalaciones con servicios a productores primarios, directamente administradas por ACA. Los productores atendidos
a través de este mecanismo aún no son asociados, los servicios son registrados por ACA
como operaciones con terceros no asociados. Sin embargo, ACA ya cuenta con el dispositivo
legal para asociarlos: en 2005 reforma su estatuto (reforma aprobada por el INAES como autoridad de aplicación de la ley de cooperativas) habilitando la asociación de productores en forma
directa y la organización de una asamblea para que éstos puedan elegir a sus delegados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

125

�Más dramática ha sido la transformación de SANCOR, que fundada como federación en
1939, en el año 2005 se transforma en cooperativa de primer grado, asociando directamente
a los productores tamberos.
Su situación actual es bastante sui generis, dado que si bien es una cooperativa de primer
grado, las cooperativas de base continúan siendo asociadas. Son titulares de la mayor parte de las
cuotas sociales pero cuentan con un solo voto, igual que cada uno de los asociados tamberos.
Las cooperativas asociadas se han especializado en las tareas de provisión de servicios y
asistencia técnica al productor, delegando las actividades de comercialización, incluyendo la
liquidación de la leche al productor, en SANCOR.
Esta centralización de las federaciones, parcial en caso de ACA, total en el caso de SANCOR, se inscribe en una tendencia general que se verifica en la mayor parte de los sistemas
de integración intercooperativos.
Por ejemplo, en el caso de FECOVITA, sin bien mantiene la estructura tradicional de cooperativa de segundo grado, el grado de autonomía de las cooperativas de primer grado se ha
reducido sustancialmente. Las cooperativas están subordinadas a las estrategias acordadas
desde la federación, que define el volumen que podrá comercializar cada cooperativa en función del capital aportado, el precio al que se liquidará la uva del asociado, el financiamiento que
se le adelantará en función de la disponibilidad de todo el sistema, etc. Las cooperativas de primer grado han desactivado o disminuido a una mínima expresión la actividad de fraccionamiento o las marcas propias, mientras que la federación ha comenzado a producir vino (actividad
que, inicialmente, era privativa de la cooperativa de base); tanto vinos de alta gama, como toda
la producción de vino en la provincia de San Juan, a partir de la compra de la bodega Resero.
En síntesis, entre las estructuras de integración intercooperativa se evidencia un proceso
de centralización que se caracteriza por los siguientes rasgos:
•

Transformación de cooperativas de segundo grado en cooperativas de primer grado.

•

Servicios a productores primarios brindados directamente por las organizaciones de
segundo grado.

•

Pérdida de autonomía de las cooperativas de primer grado respecto a las estrategias
definidas por la organización de grado superior.

•

Integración en la cooperativa de segundo grado de actividades que tradicionalmente
pertenecían a las cooperativas de primer grado.

•

Grupos cooperativos

Las estrategias de integración de las cooperativas no se limitan a la constitución de federaciones con instituciones similares. También existen alianzas estratégicas entre organizaciones cooperativas con similar base de asociados, por ejemplo, entre cooperativas agropecuarias
y cooperativas de seguros o de salud; así como alianzas estratégicas con empresas de capital
e incluso empresas de capital controladas por cooperativas como, por ejemplo, el caso de
SODECAR, una sociedad anónima controlada por UNCOGA (federación de cooperativas ganaderas) y SANCOR.
Ello ha significado, en algunos casos, la consolidación de verdaderos grupos cooperativos,
liderados por la organización cooperativa agropecuaria. Los principales son SANCOR y ACA.

126

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�f.

Desarrollo territorial: pérdida y reconstrucción de capital social

El papel de las cooperativas en el desarrollo territorial y el impacto de los cambios macroeconómicos de las últimas décadas sobre las mismas han sido abordados en varios trabajos
recientes. Así, Lattuada y Renold (2006, pág.4), sostienen:
Entre los actores sociales que pueden tener un rol destacado como agentes de
desarrollo territorial merecen destacarse las organizaciones cooperativas, que por
más de un siglo han constituido un factor de enraizamiento de la economía en el
territorio, un factor de desarrollo agrario y un referente social, económico y aún
ideológico en las comunidades rurales donde se encuentran asentadas.
Respecto al impacto que el comentado proceso de fusiones y absorciones ha tenido en el
caso de las cooperativas de la región pampeana, Carricart y Albaladejo (2005, pág.61) opinan:
Estas instituciones de carácter inminentemente local se insertaron en la vida cotidiana de la mayoría de los pequeños y medianos pueblos del interior de la región
pampeana acompañando una organización social de tipo comunitaria con fuertes
lazos de solidaridad y compromiso con la vida social y económica local. Su presencia dinámica y comprometida con un territorio en construcción les significó un
reconocimiento social y un prestigio institucional. Puede sostenerse que, entre las
décadas de 1950 a 1960, logran su esplendor en el paisaje rural pampeano (más
de 600 cooperativas instaladas en los pueblos) siendo una parte muy activa del
territorio con normas y convenciones locales socialmente aceptadas y establecidas. ….Sin embargo, el proceso de fusiones y absorciones que se produjo en la
región pampeana durante la década de 1990 fue tan significativo que condujo en
muchos casos al abandono total de la organización local de las ancianas cooperativas…… El cambio en el tamaño ha conducido a profundas transformaciones en
su organización, entre ellas a la creación de sucursales, que no son otra cosa que
la ex cooperativa absorbida. Con estas incorporaciones se generaron lo que los
actores más antiguos de las cooperativas sienten como profundas heridas en su
relación con el territorio adonde pertenecen esas organizaciones. Una sucursal
tiene casi los mismos servicios que la casa central, pero deben pasar años para
que se reconstruyan las relaciones sociales de los miembros de la zona de influencia de la sucursal de la nueva cooperativa.
En la misma línea argumental, pero señalando el proceso de “recentraje” de los servicios
de las cooperativas Barbero, Gorenstein y Gutiérrez (2000, pág.14) afirman que:
La operatoria del sistema cooperativo se ha especializado en las funciones de acopio y comercialización. Con ello se diluye el rol diferencial que detentaban para los
pequeños y medianos productores, tendiendo a igualar a las cooperativas con formas de intermediación alternativas (acopiadores privados, corredores, grandes firmas exportadoras), pero además, junto con la fuerte reducción de sus planteles
laborales, se produjo la dilución de otras funciones sociales, dado que han dejado
de nuclear actividades complementarias para las coberturas de las necesidades
básicas de las poblaciones del entorno.
Estos comentarios centrados en la experiencia cooperativa de la región pampeana (fuertemente predominante dentro de las estructuras cooperativas) podrían extenderse a gran
parte de la experiencia en el resto de las economías regionales.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

127

�El incremento en la escala, la dispersión territorial, el “recentraje”, la profesionalización de
la gestión, la prevalencia del cálculo económico por sobre los criterios mutualistas, la pérdida
de elementos simbólicos como instalaciones o razones sociales vinculadas a la historia local,
la pérdida de la centralidad de la cooperativa como lugar de encuentro social por el resultado
del desarrollo de otras instituciones, redes sociales y medios de comunicación, la creciente
urbanización de la población, incluyendo sus pautas de consumo y estilo de vida, son todos
elementos que han deteriorado el capital social con que contaba la cooperativa para influir
sobre la dinámica del desarrollo de su territorio.
Sin embargo, la capacidad demostrada por cooperativas consolidadas para superar las crisis y articular en forma eficaz a pequeños y medianos productores con el mercado, a partir de
la construcción de organizaciones democráticamente controladas, más el cambio en el contexto de visiones y políticas prevalecientes, favorecen la reconstrucción de dicho capital social,
a partir del desarrollo de relaciones interinstitucionales sobre los nuevos ejes centrales del
desarrollo territorial.
No se trata de volver a un modelo cooperativo superado, en todo caso un “paraíso perdido” donde las transformaciones de la cooperativa fueron solo una parte del conjunto de transformaciones de la sociedad en donde ésta se inscribía, sino de asumir un proceso de
deconstrucción de las estructuras cooperativas que exige pensar nuevas prácticas y ejes en la
relación de éstas con su territorio, como los siguientes:
•

Medio ambiente. Las cooperativas como empresas de comercialización, industrialización y provisión de servicios rurales y, paralelamente, organizaciones representativas de los productores agropecuarios, deben y pueden jugar un papel central en la
construcción de prácticas ambientalmente sustentables en el territorio urbano y rural.

•

Valor agregado en el territorio. Todas las propuestas que procuran un desarrollo
económico territorialmente equilibrado, y capaz de generar trabajo, remiten a la necesidad de agregar valor a la producción primaria en el territorio. Las cooperativas pueden jugar, y de hecho en importantes regiones lo juegan, un papel central en dicho
proceso. Profundizarlo requiere no sólo políticas públicas apropiadas, sino también
modificar la institucionalidad cooperativa a los efectos de adaptarla a las necesidades
de incorporación de capital (sistemas de capitalización, alianzas estratégicas con
empresas de capital), y/o incorporar a los trabajadores como socios de los procesos de
agregado de valor. Esto último, por ejemplo, a través de alianzas estratégicas con cooperativas de trabajo agroindustrial o con la creación de cooperativas agropecuarias de
producción asociada.

•

Diversidad productiva. Diversificar la producción primaria implica multiplicar las
oportunidades de trabajo (rural y urbano) y fortalecer los circuitos autónomos de producción y comercialización en el territorio. La cooperativa como agente de diversificación productiva puede jugar un rol central, no sólo a partir de garantizar los canales de
comercialización, sino también de vehiculizar la transferencia de tecnología a los productores asociados, por ejemplo, a través de grupos articulados con los sistemas
públicos de producción y transferencia de tecnología (universidades, INTA, INTI).

La hipótesis de trabajo es entonces que las cooperativas podrán reconstruir o ampliar su
capital social para participar en la organización de su territorio, en la medida en que cuenten
con un fuerte sistema de relaciones interinstitucionales vinculadas al medio ambiente, valor
agregado en el territorio y diversidad productiva.

128

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�A la inversa, una cooperativa centrada en la comercialización del producto principal de sus
asociados, que no desarrolle ninguna política de articulación interinstitucional vinculada al
medio ambiente, al valor agregado en el territorio y/o a la diversidad productiva, tendrá un capital social irrelevante a la hora de discutir la organización del territorio.
Ello no implica que sea una cooperativa ineficiente, o que no cumpla cabalmente con los
objetivos para los que fue creada. El tema es que los asociados deberán procurarse otros marcos institucionales para participar/disputar el diseño de la configuración de su territorio, o permanecer marginados o subordinados a las estrategias que se impongan desde otro ámbito.

III.5.2. Análisis de modelos tradicionales y emergentes
Se ha caracterizado un conjunto de tendencias predominantes entre las cooperativas agropecuarias, como la concentración administrativa y dispersión territorial, con el consecuente proceso de sofisticación de los sistemas de participación; “recentraje” de sus actividades;
profesionalización de su gestión; prevalencia del cálculo económico y de relaciones contractuales de largo plazo en el vínculo con los asociados; innovaciones en los sistemas de capitalización orientados a mejorar la previsibilidad en el tratamiento del capital; centralización de los
sistemas de integración intercooperativa; pérdida de capital social para participar en la organización territorial, o al menos un proceso de deconstrucción de las estructuras cooperativas que
convocan a pensar en nuevas prácticas y ejes en la relación de la cooperativa con su territorio.
Sin embargo, la búsqueda de tendencias predominantes tiene como riesgo perder capacidad para visualizar la diversidad de prácticas concretas que proponen las distintas experiencias. En la práctica, lo que se observa, más que una tendencia única, es la multiplicación de
estrategias atendiendo a la diversidad de situaciones y problemáticas que plantea cada territorio. Y aquí importan tanto las prácticas y experiencias más habituales, como así también
aquellas que si bien son marginales en términos cuantitativos, iluminan sobre nuevas trayectorias institucionales posibles.
Para dar cuenta de ello, en esta sección del trabajo se propondrá un agrupamiento ad hoc
de las cooperativas, distinguiendo categorías –no excluyentes– basadas en algunos rasgos
sobresalientes de los distintos tipos que se observan, con el propósito de reflexionar sobre
posibles estrategias en orden a su desarrollo y consolidación.

a.

Cooperativas tradicionales

Son cooperativas cuya finalidad económica interna principal es la solución de fallas de mercado. De carácter abierto, en tanto son bajas las exigencias para la asociación y permanencia
en la cooperativa, están fuertemente orientadas a la búsqueda de escala a partir de este carácter abierto y de estrategias de fusiones, absorciones o integraciones de carácter federativo.
Están mayoritariamente vinculadas a la comercialización de commodities.
Este es el grupo principal y predominante en toda la geografía nacional. Dentro de esta
tipología identificamos cuatro situaciones distintas, en lo que hace a sus potencialidades respecto a la agricultura familiar, y al posible desarrollo de políticas públicas orientadas a su fortalecimiento como instituciones: megacooperativas, cooperativas tradicionales consolidadas,
cooperativas tradicionales en crisis, y cooperativas tradicionales emergentes por nuevos productos o nuevos mercados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

129

�•

Megacooperativas

Se trata de un conjunto de grandes cooperativas y grupos cooperativos, que lideran el sector en términos de participación en el mercado: SANCOR, AGRICULTORES FEDERADOS
ARGENTINOS, ASOCIACIÓN UNIÓN TAMBEROS, LA RIOJANA, ACA, FECOVITA, UNIÓN
AGRíCOLA DE AVELLANEDA.
Se incluyen cooperativas de primero y de segundo grado ya que la línea de separación
entre ambas estructuras paulatinamente se va diluyendo, en el marco del ya comentado proceso de centralización de las estructuras federativas, que incluye desde la transformación de
federaciones en cooperativas de primer grado, hasta el creciente control de la federación
sobre la cadena de valor en la que participan las cooperativas asociadas, reduciéndose el grado
de autonomía de éstas hasta ser su situación asimilable a la de una sucursal con un mero control de gestión de parte de los asociados locales.
En todos los casos se trata de cooperativas que han priorizado las estrategias de incremento de la escala para el mejor cumplimiento de su finalidad interna principal de solución de
las fallas de mercado. Ello ha exigido intensos procesos de reingeniería institucional procurando (con mayor o menor éxito) mejorar la competitividad empresarial en términos de reducción
de costos y de optimización de la articulación entre los distintos eslabones técnicos de la cadena de valor y, por otro lado, generar los mecanismos de participación adecuados a su extensión territorial. Algunos ejemplos de estos procesos son los siguientes:
•

Reorganización de las gerencias de los centros primarios cooperativos de AFA, procurando nuevos equilibrios entre la descentralización/centralización de la gestión.

•

Organización de un sistema integrado de financiamiento y liquidación de vinos en el
caso de FECOVITA, a partir de la implementación de cupos y requerimientos de capitalización.

•

Promoción de la fusión de cooperativas de primer grado por parte de ACA, y reorganización de todo su sistema de capitalización a partir de la implementación del Fondo
Rotativo de Consolidación.

•

Creación de Milkaut S.A. por parte de AUT, transfiriendo todos sus activos en la búsqueda de incorporar capital de riesgo y mejorar la gestión de la actividad industrial y
comercial.

•

El intenso proceso de fusiones cooperativas que impulsó SANCOR, hasta concluir su
actual diseño institucional de cooperativas de primer grado, aún inmerso en una intensa dinámica de cambio.

Estos procesos, en sus distintas variantes, deben ser sistematizados a los efectos de profundizar aquellos elementos que se juzguen positivos, y de promocionar su replicación en
otras organizaciones de menor tamaño.
Respecto a la participación de los productores (socios directos o indirectos a través de las
cooperativas asociadas) tienen todas las dificultades propias de las organizaciones de gran
escala. Sin embargo, en algunas se observan sistemas sofisticados, que procuran facilitar el
proceso de participación, al tiempo que garantizar los mecanismos de capacitación/educación
cooperativa, como los casos de AFA y UAA ya comentados.

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Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�La principal fortaleza de estas cooperativas es su sistema de integración. Ya sea por integración vertical de las actividades de comercialización e industrialización, como por las alianzas
estratégicas desarrolladas con otras cooperativas y empresas de capital, se ubican como las
de mayor potencialidad para canalizar la producción hacia el mercado nacional e internacional
de commodities y de productos diferenciados (en particular, en el caso de los lácteos y vinos),
incluyendo la implementación de nuevos canales de comercialización para productos típicos
de la pequeña producción, como es la experiencia de las exportaciones de miel de ACA.
Asimismo su escala resulta adecuada para optimizar la logística de los servicios de provisión
de insumos, e incluso para incorporar objetivos de investigación y desarrollo orientados a
mejorar la inserción del pequeño productor en las distintas cadenas de valor.
Sin embargo, sus posibilidades de expansión están fuertemente condicionadas por el
nivel de competencia de los mercados en que participan (con fuerte presencia de empresas
multinacionales) y por la disponibilidad de financiamiento para toda la cadena de valor, desde
el productor primario hasta las actividades agroindustriales.
Vinculado al tema financiamiento debe señalarse que los sistemas de capitalización en
general presentan las limitaciones tradicionales, originando ello, en algunos casos, problemas
de sobreendeudamiento y dificultades en el acceso a financiamiento. Sin embargo, también
se verifican algunas innovaciones importantes en este aspecto, como las ya analizadas de
ACA y la AUT.
Este tipo de cooperativas es el que está en mejores condiciones para aprovechar las eventuales innovaciones del marco legal en términos de tratamiento del capital y de mecanismos
de integración (ver Cap. II.1, Legislación).
En todos los casos, su organización del trabajo se caracteriza por un fuerte grado de profesionalización, con cuadros técnicos de larga trayectoria en cada institución y con capacidad
para participar en el diseño de los lineamientos estratégicos de la cooperativa. Asimismo, el
vínculo asociado/cooperativa tiende a tener una racionalidad económica determinante, en particular respecto a los adelantos de cuenta corriente, así como una creciente subordinación técnica del productor, en particular en los casos de cadenas agroindustriales. Esto se materializa
en contratos de entrega de mediano y largo plazo, cupos de entrega, exigencias de calidad,
obligaciones de entrega, etc.
La marcada profesionalización, la prevaleciente racionalidad económica del vínculo asociado/cooperativa, la dispersión territorial y, particularmente, la escala de estas organizaciones,
hacen que su sistema de desarrollo territorial sea relativamente débil a medida que su espacio
de influencia es mayor. Por ello, las acciones orientadas a la incorporación de productores en
situación de exclusión deberían prever, en algunos casos, la articulación con organizaciones
que aporten el relacionamiento institucional y el liderazgo local necesario.

•

Cooperativas tradicionales consolidadas

Su finalidad interna principal es la provisión de servicios de comercialización, industrialización y provisión de insumos a sus asociados, garantizando las condiciones de transparencia y
competitividad (finalidad solución falla de mercado).
La actividad principal está asociada a commodities, incluyendo alguna primera industrialización (secaderos de yerba, embalaje de fruta, bodegas). Algunas de ellas tienen marcas
comerciales de relevancia local. Parte importante de ellas está integradas a cooperativas de

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

131

�segundo grado, con lo que garantiza la comercialización de su producción, el acceso a servicios conexos (salud, seguros), e incluso alianzas estratégicas como por ejemplo para la producción de semilla para el resto del sistema cooperativo.
Sus dimensiones son variables, pero en general no adolecen de serios problemas de escala, de lo que resulta un desempeño económico bueno o, al menos, equilibrado. Han podido
desarrollar una razonable política de inversiones, a partir de sus excedentes y del financiamiento bancario.
Muchas de ellas son emergentes de procesos de fusiones y absorciones de cooperativas
locales, con lo que sus sistemas de participación suelen adolecer de los problemas propios del
crecimiento y dispersión territorial. En general, son básicos y poco apropiados para los desafíos que requieren un mayor compromiso de la masa societaria.
Los sistemas de capitalización son tradicionales, verificándose problemas de baja predisposición para aportar capital de parte de los asociados y limitaciones para el acceso al crédito.
Se registran algunos esfuerzos puntuales dirigidos a mejorar la proporcionalidad de los aportes
y la previsibilidad de los retiros.
Su capacidad de participar activamente en la organización de su territorio, a partir de sistema de relaciones y liderazgo local es muy variable. Si bien, en general, son referentes importantes en la localidad, a menudo presentan dificultades de renovación generacional y bajo nivel
de participación. En algunos casos, los procesos de absorciones y fusiones, así como de
“recentraje” de los servicios, han debilitado sustancialmente los vínculos societarios.
Si bien en muchas se evidencian dificultades para la retención de los productores en el
marco del accionar de los pool de siembra y, en general, por falta de escala en la producción
primaria, también hay experiencias importantes dirigidas específicamente a generar nuevas
áreas de negocio orientadas a este tipo de productores como, por ejemplo, la promoción de la
producción apícola o de aromáticas.
Debido a su presencia territorial y sustentabilidad económica, demostrada por su capacidad para superar crisis y mostrar resultados económicos positivos, son actores indispensables
a la hora de pensar cualquier estrategia orientada a aumentar la presencia cooperativa en las
distintas cadenas de valor, y a incorporar a los productores más pequeños en una trayectoria
de crecimiento.
Desde el punto de vista de su institucionalidad, sus posibilidades de expansión estarán
condicionadas a:
•

El fortalecimiento de su sistema de integración, muy particularmente en aquellos
casos donde no están integradas a federaciones de carácter económico.

•

El fortalecimiento de sus sistemas de participación, a partir de la organización de
juventudes, sistemas de información apropiados, educación cooperativa y mecanismos de participación descentralizados.

•

El fortalecimiento de sus sistemas de capitalización, dirigido a mejorar la propensión
de capitalización por parte de los asociados, la previsibilidad y la proporcionalidad entre
el uso de los servicios y el capital aportado.

132

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Cooperativas tradicionales en crisis

Son cooperativas similares al conjunto anterior, pero con problemas de escala y situaciones deficitarias recurrentes. Hoy muchas de ellas se encuentran en una situación económica
algo más holgada, en el marco de la relativa bonanza sectorial, pero con problemas serios de
sustentabilidad en el mediano y largo plazo.
Sus sistemas de capitalización son tradicionales y habitualmente muy débiles. En general,
existe falta de renovación de dirigentes.
Su principal activo suele ser el sistema de desarrollo territorial, asociado a una prolongada
trayectoria local. En general, requieren redefinir su estrategia empresarial, mejorar su articulación con cooperativas de grado superior o fusionarse con otras cooperativas.
Muchas de ellas estarían en condiciones de tener un papel protagónico en procesos de
desarrollo territorial en la medida en que resuelvan sus problemas estructurales principales.
Esto implica que, en general, las políticas dirigidas a su consolidación deben estar condicionadas a un proceso de restructuración o reingeniería.
Este conjunto incluye las cooperativas granarias de bajo nivel de acopio, las cooperativas
lácteas de baja recolección y marcas regionales en retroceso, los secaderos de yerba con
desinversión y falta de servicios complementarios, las bodegas con atrasos tecnológicos
importantes, las desmotadoras con exceso de deudas y con retraso tecnológico, etc.

•

Cooperativas tradicionales emergentes por nuevos productos
o nuevos mercados

Se trata de cooperativas que comparten los principales rasgos de las cooperativas tradicionales, pero de constitución reciente, vinculadas a un producto para el cual, en la localidad,
no existe un canal de comercialización apropiado, generalmente promovidas por agricultores
sin problemas serios de escala, que procuran ampliar sus posibilidades de crecimiento a partir
del acceso a un mercado específico.
Sin bien son de carácter abierto, en tanto no existen restricciones para el acceso de nuevos asociados, en general están vinculadas a nuevos productos o a productos tradicionales
con nuevas exigencias de calidad, por lo que su membresía resulta de una mayor homogeneidad interna.
Se incluyen cooperativas de exportación, de productos orgánicos o con algún grado de
diferenciación específico, con trazabilidad, etc.
Sus sistemas de participación son básicos, debido a su menor tamaño relativo, y sus sistemas de capitalización tradicionales.
Por ser cooperativas nuevas no adolecen de problemas de renovación de dirigentes, en
general, productores de carácter empresario que asumen roles importantes en la gestión de
la cooperativa.
De baja relación con el resto de las tradicionales, su éxito está asociado a la calidad de la
gestión y a la dinámica de los mercados a los cuales están asociados. Sus limitaciones principales están asociadas al financiamiento y al gerenciamiento.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

133

�b.

Cooperativas de agregado de valor

Se trata de cooperativas con una prolongada trayectoria, agroindustriales, con un fuerte
vinculo con sus asociados, con exigencias de aporte de capital elevadas y, fundamentalmente, orientadas a apropiarse de los beneficios de la actividad industrial y comercial y trasladarlos
a los asociados a través de un precio superior al de mercado, y el pago de un interés sobre el
capital aportado.
En general, cuentan con marcas locales exitosas; o, en el caso vitivinícola, tienen una aceitada relación con la organización de segundo grado para la cual suelen elaborar vinos finos.
Los sistemas de capitalización buscan ser consistentes con la finalidad de apropiación de
los beneficios: capital inicial importante, distribución habitual de retornos en efectivo y criterios
previsibles para reembolsos de capital.
Asimismo, en términos de organización de los servicios, tienen requerimientos importantes para recibir la producción de sus asociados (cuotas de producción, calidad, etc.). Son cooperativas relativamente cerradas, con una fuerte subordinación técnica del productor respecto
a su cooperativa.
Son cooperativas que operan con importante cantidad de productores no asociados. En
oportunidades, reciben parte sustancial de su materia prima de otras cooperativas (un ejemplo
es el caso de las cooperativas que tienen molino y reciben yerba canchada de cooperativas
que tienen sólo secadero).
Son cooperativas especializadas, si bien pueden desarrollar algunas actividades complementarias como la apícola o la forestal. Los productores asociados suelen tener un tamaño
superior a la media de los asociados de otro tipo de cooperativa; sin embargo, continúan siendo mayoritariamente agricultores familiares.
Las políticas hacia sus productores asociados en general están vinculadas a la expansión
de la actividad productiva principal, a través de la búsqueda de financiamiento para renovar o
ampliar plantaciones, y garantizando el mercado para dicha producción.
En términos de posibles innovaciones en el marco legal, para estas cooperativas es crítico
modificar las limitaciones para la operatoria con terceros. Asimismo, serían las principales
beneficiarias de innovaciones legales respecto al tratamiento del capital, en particular la posibilidad de emitir cuotas sociales con derechos de entrega.
Si bien no son un número importante de cooperativas, sí son conceptualmente importantes y pueden constituir un camino para aquellas cooperativas que busquen la finalidad de
“obtener beneficios de otro eslabón de la cadena”.
En términos de desarrollo local tienen la ventaja de una muy fuerte articulación con sus
asociados y una trayectoria relativamente exitosa como organizaciones. Llevan adelante estrategias mixtas con sus productores y con productores de otras cooperativas, frente a los cuales tienen menores exigencias de capital y de compromiso de entrega, aunque menores
beneficios a la hora de liquidar la producción.
Estas cooperativas son asimilables a lo que en la experiencia internacional se denominan
cooperativas de nueva generación, modelo de gran impacto en las últimas décadas en EE.UU.,
y que han impulsado grandes debates sobre nuevas estrategias entre las cooperativas agropecuarias. Estas son cooperativas fundamentalmente orientadas a la apropiación del valor

134

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�agregado en las actividades industriales y comerciales, cuyas cuotas sociales representan
derechos de entrega y son transferidas a precio de mercado. A medida que la cooperativa
mejora sus resultados (el asociado cobra más por unidad de producción entregada), más valdrán las acciones que otorgan derecho a entregar. Este modelo no es estrictamente aplicable
en la Argentina debido a limitaciones legales (ver II.2.1).

c.

Cooperativas de provisión de insumos

Son cooperativas originalmente similares a las tradicionales, pero que en el marco del proceso de concentración de la actividad comercial e industrial optaron por abandonar las actividades que requieren mayor escala, concentrándose en el desarrollo de una variada gama de
servicios rurales locales para sus asociados: provisión de insumos, asistencia técnica, transporte, provisión de combustible, seguros (en forma articulada con una cooperativa de carácter
nacional), salud, etc.
El principal subconjunto de estas cooperativas son las asociadas a SANCOR, que han delegado en dicha empresa la recolección, industrialización y comercialización de la leche; y el propio caso de AUT, donde a partir de la transferencia de las actividades de industrialización y
comercialización a MILKAUT S.A. se ha especializado en la provisión de insumos y asistencia
técnica.
Estas cooperativas no necesariamente han abandonado totalmente la actividad de acopio
o primera industrialización (desmote, secaderos), pero es una actividad marginal en términos
de los ingresos de la cooperativa, y que en realidad se mantiene mediante transferencias explícitas o implícitas de excedentes de otras secciones.
Los sistemas de capitalización son tradicionales, y no parece que vayan a existir innovaciones importantes, en tanto sus requisitos de capital son relativamente menores.
Como ya ha sido señalado, el modelo tradicional ha sido el de cooperativas diversificadas o
multiactivas, que brindan tanto el servicio de comercialización como el de provisión de insumos.
Sin embargo, en la experiencia internacional se encuentran otros modelos donde existen
cooperativas de provisión de insumos, por un lado, y cooperativas de comercialización e industrialización, por el otro. Por ejemplo, es la situación predominante en EE.UU.
Las cooperativas que se están analizando son un emergente de estrategias de este tipo.
Estas experiencias deben llevar a la reflexión sobre el modelo más apropiado a la hora de organizar una nueva cooperativa. Si ya existe una cooperativa de provisión de servicios en el área
(o que incluya estos servicios), puede optarse por constituir una cooperativa de comercialización y delegar los servicios de provisión de insumos en la preexistente.
Ello permitiría la coexistencia de una cooperativa especializada en la comercialización de la
producción, que desarrolle un sistema de integración orientado a optimizar su relación con el
mercado nacional o internacional, con cuadros profesionales especializados en los temas
comerciales e industriales, con un sistema de participación orientado a comprometer a los productores con el objetivo principal de la comecialización, y delegar el resto de los servicios (provisión de insumos, veterinaria, asistencia técnica agronómica, servicios contables y legales,
seguros, salud, combustible) en una segunda cooperativa, con su propia lógica de integración
asociada a optimizar la logística de provisión de insumos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

135

�d.

Cooperativas de negociación

Ya se ha hecho referencia a la existencia de este tipo de cooperativas en la experiencia
internacional (ver tendencias en los sistemas de integración en este mismo capítulo). Se trata
de cooperativas que no proveen insumos ni comercializan la producción de sus asociados. Su
único objetivo es mejorar las condiciones de negociación con la industria, a partir de contratos
de mediano plazo entre los asociados y la cooperativa, y entre ésta y la industria.
Estas experiencias deben ser evaluadas en el marco de una temática más amplia: las políticas y estrategias privadas dirigidas a la integración de los pequeños productores en las cadenas agroalimentarias existentes. En este sentido, como señala Gutman (2008),
El eje de las problemáticas específicas pasa por las asimetrías intrasectoriales, y
exige una nueva institucionalidad que acuerde esas relaciones entre los participantes de las cadenas (por ejemplo, del tipo de los acuerdos interprofesionales en
algunas cadenas alimentarias en Francia) y de instituciones que arbitren conflictos. Se requiere, además, la implementación de mecanismos de regulación y control de las relaciones intrasectoriales. Este es uno de los aspectos centrales en lo
que concierne al (hasta ahora inexistente) marco regulatorio sistémico. Se trata de
promover una mayor articulación intersectorial, en lo referido a la definición y aplicación de parámetros productivos, tecnológicos y comerciales relevantes, la difusión de información estratégica, y la fijación de precios y modalidades de
compra/venta. Al mismo tiempo de garantizar una distribución equitativa de beneficios y riesgos entre los agentes participantes de la trama, proveyendo adecuadas instancias de arbitraje y de resolución de conflictos. Esta es un área en donde
la coordinación público/privada es de importancia central, y requiere del desarrollo
previo o de la existencia de organizaciones gremiales de productores y firmas
representativas y legitimadas.
Las cooperativas de negociación podrían ser parte de los dispositivos necesarios para
moderar las asimetrías intrasectoriales, en el marco de alguna legislación que facilite la implementación de procesos de negociación colectiva y mecanismos de arbitraje.
Por el momento, en la Argentina sólo hay algunas experiencias puntuales en el sector lácteo, como se comentó en el punto III.3.

e.

Mercados cooperativos

Entre las cooperativas tradicionales, la finalidad de solucionar fallas de mercado se procura a partir de la integración vertical de los eslabones comercial e industrial, eliminando intermediarios, y mejorando las condiciones de negociación a partir de una mayor escala.
Los mercados cooperativos tienen la misma finalidad pero una estrategia distinta, procurando la recreación de las condiciones adecuadas para el funcionamiento del mercado: participación de múltiples oferentes y múltiples demandantes, con pleno acceso a la información, etc.
La Ley 19.227 de “Fomento de la creación de mercados de concentración de alimentos
perecederos” establece que Poder Ejecutivo podrá declarar de interés nacional los mercados
de concentración de alimentos perecederos, cuando respondan al objetivo (entre otros) de
proveer al conocimiento de la oferta y la demanda en todo el país, a la formación de precios
justos y orientativos para la producción y el consumo, a las necesidades higiénico-sanitarias de
los alimentos y al control de calidad y cantidad.

136

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Asimismo, establece que los mercados de interés nacional son un servicio público cuya
gestión podrá ser concedida: a una sociedad constituida de conformidad con la Ley 17.318
(sociedades anónimas con participación mayoritaria estatal), a un ente público o “cuando las
circunstancias particulares del caso así lo aconsejen, a una cooperativa, asociación civil o
sociedad comercial, siempre que en la formación del capital o patrimonio y en la dirección, los
productores o sus cooperativas o asociaciones tengan una participación adecuada a las necesidades de la comercialización de los productos de que se trate y de la comunidad a cuyo servicio está destinada la concentración”.
La cooperativa, entonces, podrá ser la figura jurídica bajo la cual se organiza el mercado,
ser usuaria de dicho mercado en calidad de oferente, o ser integrante del directorio en su calidad de representante de los productores.
En el primer caso, la situación varía mucho de acuerdo a la participación de los productores. Existen experiencias donde el mercado fue organizado por iniciativa de éstos, y donde los
puestos sólo pueden ser usados por los propios productores, con la lógica excepción de los
productos extrarregionales. En otro extremo existen experiencias donde los puesteros son
intermediarios, no productores, que han adoptado la figura de la cooperativa al sólo efecto de
la administración de los espacios comunes del mercado. Éstas no son asimilables a una cooperativa agropecuaria, por lo que no son consideradas en este estudio.
Lo relevante en términos de la agricultura familiar será la participación efectiva con que
cuentan los productores frutihortícolas en la conducción del mercado, más allá de la figura jurídica en la que éste se constituya, y su organización para acceder al mismo. Debe tenerse en
cuenta que los productores más pequeños nunca podrían garantizar la continuidad y variedad
de mercadería que requiere un puesto, por lo que requieren de prácticas asociativas (incluyendo la organización de cooperativas) para garantizar el acceso al mercado (transporte, embalaje, venta y liquidación).
La organización de ferias francas, espacios públicos cedidos a alguna organización de productores/artesanos para la venta de su producción directa al consumidor, es una experiencia
similar, aunque de menor grado de formalización, además de que habitualmente están organizadas como sociedades de hecho.
La vinculación entre las ferias francas y los mercados cooperativos, cuando ambos operan
sobre un mismo territorio, suele ser conflictiva debido al mayor grado de informalidad (impositiva, sanitaria) de las primeras. Debe señalarse que una de las principales dificultades para la
consolidación de las cooperativas frutihortícolas, en especial hortícolas, es el grado de informalidad de estos mercados.

f.

Cooperativas de productores en situación de exclusión

Existe una gran cantidad de cooperativas constituidas para dar respuestas a las necesidades de productores que, por su dotación de recursos y calificación profesional, se encuentran
excluidos de la posibilidad de sostenerse económicamente a partir de sus ingresos como productores agropecuarios, o de seguir una trayectoria de reproducción ampliada.
Estas cooperativas constituyen un heterogéneo mundo de experiencias orientadas a dos
objetivos básicos, dentro de la finalidad económica principal de “mejorar la productividad del
trabajo del productor familiar”:

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

137

�•

Mejorar las condiciones de producción primaria de los asociados a partir de ampliar el
acceso a recursos de producción, mejorar la organización de los mismos y acceder a
tecnología apropiada.

•

Generar nuevos puestos de trabajo para sus asociados, tanto prediales como extraprediales.

Sus servicios habituales son la organización de pequeñas agroindustrias familiares, servicios de maquinaria, asistencia técnica (vinculada a sistemas públicos o no gubernamentales de
transferencia de tecnología), financiamiento (en particular, originado en programas de carácter
público o internacional), organización de servicios rurales a terceros, comercialización en mercados locales, acceso a la tierra (arrendamiento, compra o uso cedido de tierras públicas),
pequeños mataderos, salas de empaque, etc.
En general, toda su institucionalidad es sumamente débil, no sólo por la falta de recursos o
de capacitación. Como ya se ha revisado, la mayor parte de la experiencia cooperativa está
orientada a solucionar los problemas de acceso a los mercados de productos o de insumos, y/o
agregar valor a la producción, pero no a la organización de la producción dentro de los predios
de los asociados, o a la generación de puestos de trabajo extraprediales. En estos puntos, la
experiencia es mucho menor, lo que se refleja en: un menor grado de conceptualización en los
ámbitos académicos; marcos legales que presentan limitaciones; y deficiencias en los servicios
de capacitación, tanto específicamente cooperativos como los vinculados al desarrollo rural.
En este punto se procurará describir un conjunto de tipos de cooperativas que, si bien no
tienen importancia significativa en su forma más pura, procuran iluminar sobre diseños institucionales posibles y sobre alternativas a la hora de promover la organización cooperativa
entre los productores más pequeños.
En el punto II.2.4 se presentó la necesidad de revisar el marco normativo vigente respecto a algunos de estos tipos, y en el Capítulo IV se volverá sobre el tema a partir del relevamiento de las cooperativas emergentes en los últimos años.

•

Cooperativas agrarias de gestión de la producción

Se trata de experiencias donde los productores ceden el uso de sus propiedades a los
efectos de que integren una unidad productiva gestionada por la cooperativa. La cooperativa
paga un arrendamiento por el uso de los predios, y luego distribuye el retorno de los asociados
(ingresos brutos menos costos de producción, incluyendo el arrendamiento) en proporción a
la tierra puesta en común.
Este tipo de organización procura la reducción de los costos de producción, manejo sustentable de los recursos y optimización del uso de fuerza de trabajo disponible, incluyendo liberación de fuerza de trabajo familiar para aprovechar oportunidades extraprediales, como
servicios rurales a terceros o emprendimientos agroindustriales.
La normativa interna y organización del proyecto deben incluir temas como la forma de
retribución del trabajo de los asociados, el tratamiento de las mejoras realizadas por la cooperativa en el predio de uno de los asociados en caso de que éste se retire, las diferencias de
productividad de los predios aportados, la valorización de las herramientas y maquinarias aportadas por los asociados, el sistema de capitalización, la aplicación de los ingresos generados
en trabajo para terceros con el excedente de maquinaria, etc.

138

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Experiencias cercanas pero de un menor grado de exigencia asociativa y complejidad organizativa son, por ejemplo, la producción de cerdos, la crianza de terneros o la producción de
leche en forma cooperativa. En estos casos la cooperativa se hace cargo de la producción de
lechones, por ejemplo, en un predio propio, arrendado a un asociado o a terceros, y los productores participan con las madres. El retorno, luego de cubrir los costos de producción que
incluyen el alimento que, eventualmente, puede ser provisto por los asociados, se distribuye en
función de las madres aportadas (o de los terneros engordados, o de las vacas en ordeñe aportadas). Esta gestión cooperativa de parte de la producción de los asociados puede realizarse por
parte de una cooperativa especializada, o como una sección de una cooperativa multiactiva.
En orden decreciente en lo que hace a su grado de formalización y complejidad, agrupamos en esta tipología a todas aquellas cooperativas cuya actividad principal se centra en lograr
múltiples sinergias entre los productores asociados dirigidas a mejorar la productividad de su
trabajo: grupos de transferencia de tecnología, iniciativas asociativas entre algunos productores para optimizar el uso de sus recursos, mecanismos de uso asociado de maquinaria, arrendamiento conjunto de tierras para desarrollar alguna fase de la producción primaria, compra y
venta conjunta, servicios de transporte en la localidad, etc.

•

Cooperativas de agroindustria familiar

Se trata de pequeñas agroindustrias orientadas a transformar la producción de sus asociados. Las situaciones típicas son la producción de conservas, dulces, embutidos, quesos artesanales, vinos artesanales, etc.
Desde lo normativo, aquí confluyen dos situaciones distintas. O son cooperativas agropecuarias, donde los trabajadores son empleados, y cuyo objetivo principal es mejorar las condiciones de comercialización de sus productores asociados. O son cooperativas de trabajo,
donde los trabajadores son asociados y procuran maximizar su retribución al trabajo.
En la realidad, la situación es confusa, más allá del estatuto de la cooperativa. Los trabajadores/productores asociados reciben ingresos en función de la producción o el trabajo entregado, por ellos o por sus familiares. El valor agregado por la industria es fundamentalmente
apropiado en su carácter de trabajadores, no de inversores, ya que no cuentan con un sistema
de capitalización apropiado para ello. Las ventajas como productores están asociadas a diversificar sus alternativas de comercialización y estabilizar la demanda (sobre todo en el caso de
productos perecederos).
Una forma de conceptualizar la lógica económica de estas cooperativas, es que procuran mejorar la retribución de su trabajo, ya sea la actividad primaria que realizan en su predio, o la actividad industrial que realizan en la cooperativa. Sin embargo, esta conceptualización
no se refleja en los dispositivos legales adoptados, ni necesariamente en lo que expresan
los asociados.

•

Cooperativas de trabajo de producción colectiva

Se trata de cooperativas cuyo objeto es generar puestos de trabajo remunerados para sus
asociados, a partir de la organización de una explotación agropecuaria gestionada en forma
colectiva.
Son cooperativas de trabajo, donde los ingresos de los asociados son proporcionales al
trabajo aportado, de acuerdo las condiciones y medio ambiente de trabajo colectivamente defi-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

139

�nidos. La propiedad o el arrendamiento de la tierra también es de carácter colectivo, como la
propiedad de las mejoras, equipos y herramientas.
Apartándose de esta situación ideal, en algunas cooperativas el uso de la propiedad colectiva es distribuido entre los asociados, cuyos ingresos dependen de los producido en cada predio (incluyendo algún pequeño predio con que pueda contar el grupo familiar por su cuenta),
dentro de un plan de trabajo con relativa autonomía, aunque procurando articular sus distintas
necesidades y capacidades respecto a herramientas, acceso a asesoramiento técnico, riego,
e incluso compartiendo colectivamente alguna producción o algún trabajo de poscosecha.

•

Cooperativas de trabajo para servicios rurales

Son cooperativas de trabajo que ofrecen servicios rurales a terceros, incluyendo cosecha,
embalaje, siembra y todo tipo de actividades vinculadas a la producción primaria y de
poscosecha. La retribución a sus asociados está vinculada al trabajo aportado, en el marco de
las condiciones y medio ambiente de trabajo colectivamente definidos.
Tienen relevancia respecto a la agricultura familiar en la medida en que constituyan estrategias para la generación de puestos de trabajo extraprediales para los pequeños productores
o sus familiares.
Es habitual que la organización de este tipo de cooperativas sea impulsada por grandes
productores o empresas de agronegocios con el objetivo de evadir la normativa laboral y previsional. Ello hace que sean organizaciones con una relación conflictiva con los organismos de
fiscalización laboral y cooperativa. Su promoción debe estar cuidadosamente monitoreada a
los efectos de evitar el riesgo de profundizar las condiciones de precariedad laboral en el ámbito rural.
Como puede observarse a partir del relato de los cuatro tipos de cooperativas aquí agrupados, en su aplicación real las diferencias entre ellos tienden a diluirse. Constituyen en realidad “tipos ideales” que intentan dar cuenta de un conjunto diverso de experiencias que
habitualmente adolecen de importantes grados de informalidad y, por lo tanto, de dificultades
para encarar trayectorias de crecimiento institucional.
En este punto es necesario profundizar el debate respecto al marco legal en que se
desarrollan y a los modelos que deberían promoverse.

140

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�IV. COOPERATIVAS Y PRODUCTORES EN
SITUACIÓN DE EXCLUSIÓN
IV.1.

Los pequeños productores y las cooperativas agropecuarias

Como se menciona en las páginas iniciales, uno de los objetivos principales de este estudio es contribuir a identificar, para el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, estrategias
conducentes a fortalecer la actividad cooperativa y asociativa en general, como alternativa sustentable de aumento de escala y de prestación de servicios para los agricultores familiares del
país, a fin de facilitar su articulación con los mercados de productos e insumos agropecuarios
y de crédito, con el propósito último de mejorar el nivel y calidad de la vida de las familias rurales y aumentar su peso en la economía agropecuaria y en la dinámica social.
En el punto III.2 se ha analizado la participación de los productores familiares en las cooperativas, y su importancia numérica absoluta y relativa. De allí surgió que, aunque la mayor
parte de los asociados a las cooperativas son productores de explotaciones agropecuarias
familiares, en el caso de las explotaciones con menos recursos (las denominadas Tipo A en la
tipología utilizada) son las que menos participan en estas formas organizativas. Según el
Censo Agropecuario 2002, sólo el 9% de las explotaciones Tipo A están asociadas a cooperativas, y el 77% de las mismas se encuentra en la Región Pampeana y en la Mesopotamia. Si
se excluyen del cálculo estas regiones, el porcentaje se reduce al 3,3%.
El estrato de los pequeños productores y de las explotaciones agropecuarias familiares es
uno de los grupos más importantes en el interés de la política agropecuaria nacional, por su
relevancia en aspectos sociales, territoriales y económicos. Si bien en la década del 90 del
siglo pasado comenzaron a instrumentarse diversos programas para atender el desarrollo de
los mismos, a partir de 2003 el Gobierno adopta una política global respecto al tema, estableciendo nuevas estrategias y políticas. Uno de los ejes de la política macroeconómica y de la
política agropecuaria en tal sentido es la promoción del asociativismo y el apoyo al desarrollo
de micro, pequeños y medianos productores y empresas.
Esta estrategia fue ejecutada por distintos organismos de gobierno: la entonces Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (hoy MAGyP), la Secretaría de la Pequeña y
Mediana Empresa, y el Ministerio de Trabajo, entre las principales. En particular, desde la
Subsecretaría de Agricultura Familiar y en los diversos Programas de Desarrollo Rural con fondos externos coordinados por la UCAR, varios de los cuales quedaron bajo la coordinación de
la Subsecretaría, la asociación fue condición casi excluyente para la inclusión en los mismos o
para la obtención de los beneficios derivados de las políticas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

141

�Esta priorización de las estrategias asociativas de los pequeños productores en el marco
de las políticas de desarrollo rural y las acciones de aquellos por tratar de incluirse y beneficiarse de los mismos, llevaron a una notable formación de asociaciones de diverso tipo, con el
propósito de recibir capacitación, asistencia técnica y financiamiento. Paralelamente, la constitución, en diciembre de 2005, del Foro Nacional de la Agricultura Familiar (FoNAF), estimuló
la incorporación a éste de gran número de asociaciones, orientadas a objetivos económicos
y/o de defensa de intereses, y la creación de nuevas. Sin embargo, resulta comparativamente
baja la consolidación de asociaciones con cierta autonomía para desempeñarse económicamente con relativo éxito en el mercado, así como también es reducida la proporción de las que
encaran su acción colectiva en una organización formal como las cooperativas.
Aparece así un fenómeno que merece ser observado con atención, desde el momento en
que la organización cooperativa ofrecería, teóricamente, una alternativa importante para el fortalecimiento de los ingresos y el mejoramiento de la situación de los productores familiares
con menores recursos.
Esta aparente contradicción se constituyó en el objetivo básico de la segunda parte del
estudio, que es el análisis directo de cooperativas de pequeños productores, focalizándose en
las cooperativas agropecuarias constituidas en la última década –a las que se denominó, por
facilidad de expresión “cooperativas emergentes”.
Se siguieron dos pasos metodológicos. Por una parte, el análisis de los registros del
INAES; por otra, el trabajo de campo con cooperativas seleccionadas e informantes calificados, funcionarios, técnicos y académicos vinculados al tema de cooperativas agropecuarias.

•

Los registros del INAES

Al analizar los datos generales de las cooperativas agropecuarias (punto III.2, Cuadro 1) se
encontró que, según el padrón del INAES, a diciembre de 2010, había 1606 cooperativas agropecuarias con matrículas vigentes, de las cuales 966 entidades (el 60%) se había constituido
en los últimos 10 años. Esta cifra ya es un indicador relevante de lo afirmado en los párrafos
anteriores.
Estas nuevas cooperativas se encontraban en diversas provincias, con un número destacado en algunas provincias no pampeanas. En coordinación con los equipos de la Subsecretaría
de Agricultura Familiar se seleccionaron tres provincias, de especial interés, las cuales concentraban el 40% de las cooperativas emergentes, y en las que las nuevas cooperativas superaban el 70% del total de cooperativas existentes (Cuadro 26). Son las provincias de Misiones,
Santiago del Estero y San Juan.

142

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 26. Cooperativas agropecuarias registradas activas
constituidas en el período 2001/2010
% del total de coop.
agrop. de la
provincia

Cantidad de cooperativas constituidas 2001/2010

Provincia
MISIONES

157

78

SANTIAGO DEL ESTERO

107

71

BUENOS AIRES

92

52

TUCUMÁN

66

76

CÓRDOBA

53

37

SAN JUAN

53

78

CABA

51

81

SALTA

48

76

CHACO

45

64

SANTA FE

45

26

CORRIENTES

40

54

LA RIOJA

40

87

ENTRE RÍOS

24

41

RESTO

145

63

TOTAL

966

60

Fuente: Elaborado con datos del Reg. Nac. Cooperativas - INAES.

•

El trabajo de campo: entrevistas a informantes calificados y a
cooperativas

El listado de estas cooperativas fue enviado a los Delegados de la Subsecretaría de
Agricultura Familiar en dichas provincias, para que realizaran una revisión e investigación de la
situación de las mismas. Apoyaron en esta investigación otros referentes, entre ellos, de los
órganos locales competentes de cooperativas e instituciones académicas.

Cuadro 27. Cooperativas constituidas en 2001/2010 según nivel de actividad
Provincia

Relevadas

Inactivas

Baja actividad

Activas

Santiago del Estero

70

54

9

7

Misiones

26

2

18

6

San Juan

24

8

11

5

Total

120

64

38

18

En %

100%

53%

32%

15%

Fuente: Elaborado con relevamiento en las provincias y entrevistas a informantes calificados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

143

�De esta revisión resultó que sólo el 15% de las cooperativas que figuraban en el mencionado grupo de “registradas activas” fueron identificadas con alguna actividad de comercialización o de servicios desarrollada en forma regular. Más de la mitad había dejado de existir, y
un tercio conservaba alguna actividad como grupo (reuniones, desarrollo de proyectos, búsqueda de financiamiento, alguna actividad comercial aislada), pero muy lejos de haberse consolidado como empresas.
Aún en el caso de las cooperativas que se relevaron como activas, se trató en general de
experiencias de muy baja consolidación, con mínimo capital, más allá de los recursos financieros y asistencia técnica recibida de alguno de los programas con presencia en su territorio.
Asimismo, se confirmó que la enorme mayoría correspondía a grupos de productores de
tipo A, y algunos B.
Con posterioridad, se entrevistaron a 15 cooperativas de las provincias y grupos seleccionados, en base a una Guía de Entrevista cuidadosamente elaborada, la que figura en el Anexo
IX. Esta información fue complementada con bibliografía disponible sobre análisis de casos de
cooperativas de pequeños productores realizados en la última década, y entrevistas y debates
con informantes calificados del sector público y de las cooperativas.

•

Resultados del análisis

La conclusión general que surgió de las actividades mencionadas es que, si bien se identifican en el conjunto así delimitado algunas experiencias exitosas, estas cooperativas emergentes enfrentan muchas dificultades para consolidarse y lograr sustentabilidad.
Los factores que aparecieron vinculados positivamente a la evolución de estas “nuevas”
cooperativas fueron, principalmente:
•

El apoyo del sector público nacional y/o provincial en la financiación de inversiones en
condiciones blandas o a fondo perdido, y en la promoción de la formación de cooperativas; en términos de número de casos y monto de subsidios se destacan las acciones de la Subsecretaría de Agricultura Familiar y del Programa Manos a la Obra.

•

La existencia de otros subsidios o facilidades que pudieran aprovecharse, como los
que provienen de programas de municipios, programas de ONGs, acciones de algunas empresas.

•

La vinculación de la cooperativa con algún nicho de mercado dinámico (por ejemplo,
productos orgánicos o diferenciados).

•

La integración con una cooperativa de segundo grado que actúa de “tutora” o acompañante en la experiencia.

•

El compromiso de los dirigentes.

•

El nivel de instrucción y/o capacitación de los responsables.

•

La mayor difusión de las herramientas informáticas a través del mercado y de programas de los gobiernos.

•

La participación de los asociados en capacitación sobre cooperativas y sobre otros
temas de negocios e informática. (En Santiago del Estero existe una Licenciatura en

144

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cooperativismo y Mutualismo y una tecnicatura a distancia sobre cooperativismo; en
San Juan se identificaron capacitaciones en agroalimentos, etc).
En cuanto a las dificultades que enfrentan estas cooperativas, o que fueron la causa de la
desaparición de muchas de las formadas recientemente, se analizan a continuación, con
mayor detalle, ya que son la base de la formulación de estrategias y políticas que se realiza en
el capítulo V:

- Limitaciones en los recursos para la producción primaria y de modelos
para su integración asociativa.
Los integrantes de estas experiencias son productores que tienen, en general, un grave
déficit en la dotación de recursos para la actividad agropecuaria (tierra, implementos, mejoras,
capital de trabajo) y de calificación de la fuerza de trabajo. Sin solucionar este problema de base,
“tranqueras adentro”, la posibilidad de éxito de una experiencia asociativa es muy limitada.
Por la misma razón, la posibilidad de estos socios para aportar capital es mínima. En ciertos casos, la cuota es irrelevante. De esta forma, la sociedad que se forma tiene las mismas
carencias que sus socios y el alcance de sus acciones o emprendimientos es forzosamente
muy limitado. En el mismo sentido, es dificultoso concretar una escala mayor de producción
del conjunto, lo que daría base material de acción a la cooperativa.
Como agravante de dicha situación, como ya se ha señalado en los capítulos anteriores, la
mayor parte de la experiencia cooperativa está orientada a solucionar los problemas de acceso a los mercados de productos o de insumos, o a agregar valor a la producción, pero no a la
organización de la producción dentro de los predios (particulares o colectivos) de los asociados, o a la generación de puestos de trabajo extraprediales. En este punto, la experiencia es
mucho menor, con mínimo número de casos. Esto deriva en una “invisibilidad” de esta alternativa, que influye en: a) un menor grado de conceptualización en los ámbitos académicos, b)
marcos legales que ofrecen limitaciones, y c) deficiencias en los servicios de capacitación,
tanto específicamente cooperativos como vinculados al desarrollo rural y asociativismo.
Cualquiera de los modelos estatutarios hoy vigentes obliga a diferenciar el carácter de productor y el de trabajador, roles que en la agricultura familiar se confunden, en particular cuando
se trata de los productores más pequeños. Las estrategias asociativas de éstos están vinculadas
a mejorar la retribución a su trabajo (y a mejorar el resto de las condiciones y el medio ambiente
de trabajo), independientemente de si se realiza en sus pequeños predios particulares, en predios de otros asociados en el marco de una estrategia asociativa, en pequeños emprendimientos asociativos de carácter agroindustrial, u ofreciendo en forma asociada su trabajo.
A lo largo de las distintas entrevistas realizadas, surgió en forma persistente la desorientación de los productores a la hora de pensar la complementación de sus recursos particulares
(baja propensión de poner sus recursos en común por no estar en claro los temas de propiedad y distribución de ingresos; confusión respecto al papel de la cooperativa más allá de ser
un ámbito de colaboración y de construcción de relaciones de reciprocidad).
Esta carencia de modelos de gestión asociada para la producción constituye un limitante
serio, tanto en términos de iniciativas sustentables como en términos de su adecuado respaldo legal.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

145

�- Bajos ingresos familiares
El bajo ingreso de las familias integrantes de las iniciativas es resultado de la situación de
exclusión que las caracteriza. Este bajo ingreso impide su dedicación a las iniciativas de carácter asociativo y, en forma más general, dificulta dedicar fuerza de trabajo a actividades que
mejorarán sus ingresos en el mediano y largo plazo.
La necesidad de garantizar la alimentación y la cobertura de sus necesidades mínimas en
el día a día, obligan a estos productores/trabajadores a realizar actividades para terceros que
les garanticen su ingreso indispensable.
El productor, y su familia, deben salir a “hacer changas”, descuidando su producción y
dejando de lado los proyectos colectivos que procuran cambiar su situación de exclusión.

- Economía informal
Estrechamente vinculado con los dos puntos anteriores, el hecho de que la mayor parte
de los integrantes se encuentren sumergidos en la informalidad constituye una severa restricción para el éxito de una empresa que requiere su inserción en la economía formal.
Ello se traduce en que la propia cooperativa cae en la informalidad, con lo que comienza a
cargarse de deudas fiscales y de requerimientos de las distintas áreas de fiscalización que
exceden ampliamente su capacidad de respuesta.
En gran parte de los casos entrevistados ni siquiera estaban formalizadas las operaciones
entre los productores y su cooperativa, lo que conduce a registros contables muy débiles; esto
es, se reproducen las condiciones de informalidad de sus asociados hacia el interior de la organización.
Por otro lado, parte de las cooperativas operan en circuitos comerciales con un alto grado
de informalidad: horticultura, ganado menor, apicultura. No existe posibilidad de sostenerse en
forma competitiva como agente económico formal en un contexto de informalidad generalizada. Atarse a una organización formal termina constituyendo una deseconomía para sus integrantes.

- Carga administrativa
Cumplir con los requerimientos de la normativa cooperativa (ley de cooperativa y resoluciones de la autoridad de aplicación) y de la normativa fiscal, excede las posibilidades de gran parte
de las cooperativas emergentes para dar respuesta a productores en situación de exclusión.
Así, la obligación de entregar la documentación tanto en el órgano local provincial como en
la autoridad de aplicación nacional, con la consecuente doble fiscalización (con distintos criterios y tiempos administrativos); la cantidad de libros sociales y contables que se deben adquirir, rubricar y completar; las dificultades para la constitución de la cooperativa, cuyo trámite
necesariamente concluye en Buenos Aires; el incremento en los requisitos que deben cumplir
los balances e informes de auditoría (en particular, a partir de la aprobación de la Res. 247/09
del INAES) y la obligación de su transmisión electrónica; la obligación de presentar cuatro informes de auditorías anuales, etc.; todo ello sumado a la complejidad de las obligaciones fiscales
(se destacó en las entrevistas la presentación mensual de IVA, en organizaciones que muchas
veces no operan todos los meses), constituyen una carga que no resulta compatible con el
carácter de organizaciones emergentes en un contexto de exclusión social.

146

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�La carga administrativa es uno de los principales argumentos de las organizaciones de productores para no asumir la forma cooperativa. Tal es la gravedad del tema que, a lo largo de
entrevistas con productores y con técnicos vinculados a este tipo de cooperativas, se detectó
una fuerte coincidencia sobre la necesidad de explorar el diseño de nuevas formas jurídicas.

- Falta de un plan de negocios
Gran parte de las cooperativas relevadas habían sido constituidas para el eventual aprovechamiento de un recurso público. Es necesario subrayar la palabra eventual: no se trata de una
cooperativa promovida desde un programa de gobierno a los efectos de desarrollar un proyecto previamente formulado y evaluado, sino de una cooperativa que se constituye para estar en
condiciones de recibir una eventual ayuda, ya sea para desarrollar un proyecto de carácter cooperativo, o para ser simple vehículo de subsidios dirigidos a sus asociados, o incluso a terceros.
Algunas de estas cooperativas han sido promovidas desde organizaciones campesinas o
desde municipios para poder acceder a los recursos de distintos programas nacionales del
Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio de Agricultura y Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social, entre otros.
Se relevaron casos de cooperativas que habían recibido ayudas de múltiples agencias de
gobierno (municipales, provinciales y nacionales) pero que carecían de un volumen de negocios que pudiera amortizar la estructura que administraban, así como de canales de comercialización adecuados.

- Falta de integración
Existe una diferencia sustancial entre las cooperativas que surgen dentro de un esquema
de integración intercooperativa, que garantiza determinada escala para su articulación con el
resto de la cadena de valor y una visión estratégica sobre el desarrollo del sistema cooperativo, y aquellas que se crean y se mantienen aisladas.
Como señalara uno de los promotores entrevistados, una pequeña cooperativa no integrada, aún cuando pueda sostenerse, sólo logra mejorar la organización de la oferta de su producción en beneficio de los eslabones más concentrados de la cadena de valor.
Sólo una organización con la escala suficiente puede garantizar la construcción de un sujeto colectivo en condiciones de cambiar las condiciones de competencia y negociación con el
conjunto de los actores que participan de la cadena de valor.
Sin embargo, como se señaló respecto a las cooperativas de primer grado, la falta de
modelos para dar cuenta de las características específicas de los productores en situación de
exclusión, también se presenta en las organizaciones de segundo grado. No se trata sólo de
promover la integración, es necesario definir el modelo de dicha integración, o, más precisamente, las alternativas que deben evaluarse al momento de diseñar una estrategia de integración. Nuevamente, faltan modelos y sistematización de experiencias que den cuenta de esta
necesidad.

- Falta de capacitación
En la mayoría de los casos relevados los asociados habían recibido capacitación sobre los
aspectos básicos de la normativa cooperativa: conocían el funcionamiento de los órganos
sociales, contaban con los libros sociales y los utilizaban correctamente, etc. Sin embargo, no
habían recibido capacitación en los aspectos prácticos, concretos y específicos de una coope-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

147

�rativa agropecuaria, en particular: organización de la cuenta corriente cooperativa, liquidación
de la producción de sus asociados, comercio de productos agropecuarios, obligaciones tributarias emergentes, etc.
Durante el relevamiento no se encontró ningún material de capacitación específico para
cooperativas agropecuarias; sólo se contaba con material de carácter general.
Otro punto especialmente señalado por los entrevistados es la falta de capacitación en
aspectos impositivos, la que llevó al incumplimiento de normas que no habrían tenido mayor
costo, o al no aprovechamiento de posibilidades que los habrían beneficiado. Volviendo al
punto anterior, este tema tiene mucha menor relevancia en aquellas cooperativas que cuentan
con asistencia técnica por parte de su organización de segundo grado.

IV.2.

Modelos de integración: las experiencias exitosas de FECOAGRO y
FECOPAM

Se analizarán a continuación dos experiencias exitosas de promoción pública de cooperativas como herramientas de inclusión de pequeños productores en situación de pobreza, que
se caracterizan por la centralidad que tiene la organización de segundo grado dentro de la
estrategia adoptada.
La primera de ellas es la Federación de Cooperativas Agropecuarias de San Juan, FECOAGRO, una organización constituida en 1992 al calor de las políticas de promoción de la Unidad
de Minifundio y, luego del Programa de Sistemas Cooperativos Agropecuarios del Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
La segunda es la Federación de Productores de Alimentos de Misiones, FECOPAM, iniciativa promovida desde la Agencia para el Desarrollo de la Región Central de Misiones,
ARCentral43, constituida en el año 2009.
Ambas experiencias presentan grados de consolidación distintos: la primera de ellas lleva
más de dos décadas de historia, que se extienden a tres si se considera el inicio del programa
y de las primeras cooperativas de base, mientras que la segunda es una organización emergente, que está explorando caminos innovadores de organización y gestión.
Sin embargo ambas, con coincidencias y diferencias en los modelos adoptados para la
organización para pequeños productores agropecuarios, constituyen una buena base para analizar alternativas.
Los principales rasgos de FECOAGRO son los siguientes:
•

Su principal actividad es la producción de semillas hortícolas, aprovechando las condiciones agroecológicas de la provincia. El principal cliente es el Programa Pro Huerta,
del Ministerio de Desarrollo Social, al cual proveen de las colecciones de semillas para
sus beneficiarios, pequeñas huertas familiares o comunales.

•

Está integrada por 30 cooperativas de base, integradas a su vez por aproximadamente 650 familias de productores.

43 Entidad civil sin fines de lucro con forma jurídica de fundación, fundada en agosto de 2004, e integrada por el Gobierno de la
provincia de Misiones, 35 municipios, INTA, INTI, cámaras de comercio, universidades y otras organizaciones públicas y privadas
de la región.

148

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Las cooperativas de base en principio están organizadas con dos criterios distintos:
algunas son cooperativas de pequeños productores agropecuarios, otras son cooperativas de producción (de trabajo) que gestionan en forma colectiva una explotación
agropecuaria. Su principal actividad es la producción de semilla y el armado de las
colecciones, a las que se suman otros productos de menor importancia como aromáticas o miel; y las llamadas actividades agroindustriales (pequeña agroindustria de dulces, aceite, vinos regionales, tomate triturado, etc.).

•

La federación, a partir de la utilización de diferimientos impositivos, compró tierra para
sus cooperativas asociadas, que éstas pagan con un porcentaje de la producción. Ello
permitió que FECOAGRO sea una de las pocas experiencias que ha logrado insertar a
familias en situación de exclusión, sin tierra, en la actividad productiva en el marco de
un sistema cooperativo integrado.

•

Cuenta con un amplio sistema de promoción social, que incluye becas de estudio, provisión de material escolar, cobertura de salud, y vivienda rural (en este último caso,
financiado por FECOAGRO, pero pagado con la producción de la cooperativa de sus
destinatarios).

•

Su patrimonio más importante es la planta de semillas, donde se realizan las tareas de
acondicionamiento y distribución de éstas, así como la producción de plantines que
proveen a sus asociadas y a terceros.

Los principales rasgos de FECOPAM son los siguientes:
•

La federación nace integrada por 12 cooperativas de base, pero cuenta con un programa de trabajo para 20 más. El objetivo es la provisión de alimentos de la canasta
básica en el mercado local, a partir de la utilización de la red de comercio minorista
local.

•

La federación centraliza las actividades de comercialización, logística y desarrollo de la
marca Orembaé (”Lo nuestro”).

•

Las cooperativas de base industrializan la producción, con una escala adecuada, a los
efectos de contar con costos competitivos en el mercado minorista. Esto es, se trata
de producción con agregado de valor (no fresco) y dirigida a proveer a los almacenes
y pequeños supermercados locales.

Las experiencias de las dos Federaciones, en las variables más significativas, se comparan en la siguiente tabla.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

149

�Comparación de los modelos organizativos de FECOAGRO y FECOPAM
Variable

FECOAGRO

FECOPAM

Ambas experiencias parten de 1) un mercado previamente identificado y dimensionado, y 2) la
existencia de experiencia productiva en la zona respecto al producto.

Mercado

La actividad principal es la producción de semillas
hortícolas, que proveen al Programa Pro-Huerta.
Se trata de una producción tradicional y difundida
en San Juan, sobre la base de sus particulares
condiciones agroecológicas.

ARCentral desarrolla un relevamiento de la
cadena de distribución minorista en Posadas y
otras localidades del centro de Misiones, en base
a la cual identifica los productos y clientes a
desarrollar.

Ambas federaciones centralizan las actividades de comercialización, logística (depósito y transporte)
y desarrollo de marca.

Mercadeo

A partir de las colecciones de semillas hortícolas,
desarrolló la marca "La Huerta Familiar", que luego
identifica también al resto de sus productos
(dulces, vinos artesanales, quesos ovinos y
caprinos, especias, etc.).

ARCentral transfiere la propiedad de camiones e
infraestructura a la Federación, de manera que
ésta garantice el acceso equitativo a la logística
de comercialización por parte de las cooperativas
asociadas. Desarrolla la marca Orembaé, cuya
propiedad también es de la Federación, que
identifica a los productos con valor agregado de
las cooperativas de base.

En ambos casos la federación organiza la cadena de valor, esto es, determina los volúmenes de
producción, garantiza la comercialización, financia la inversión productiva y el capital de trabajo de las
asociadas.

Integración de
la cadena de
valor

Organización
del trabajo de la
Federación

FECOAGRO, junto con las actividades de
mercadeo, desarrolla también parte importante
del proceso productivo de la cadena de valor de
la semilla, en particular: provisión de plantines,
secado y acondicionamiento, y organización del
armado de las colecciones con fuerza de trabajo
de sus cooperativas asociadas.

El rol de la federación se centraliza en las actividades de mercado, asistencia técnica, financiamiento, etc., pero no participa en las actividades
de acondicionamiento o industrialización, que
son responsabilidad de las organizaciones de
base

Las actividades de la federación son llevadas a
cabo por un cuerpo de empleados en relación de
dependencia.

Si bien parte de sus actividades es desarrollada
por empleados (estrictamente algunos de ellos
empleados de ARCentral), parte importante es
articulada a través de cooperativas de trabajo:
cooperativas de profesionales (contadores,
abogados, ingenieros), de preventistas, y de
transportistas.

En ambos casos la organización de las cooperativas asociadas es de carácter autogestionario. Esto
es, las actividades son desarrolladas por los propios asociados, ya que un objetivo central es la
generación de puestos de trabajo.

Organización
del trabajo de
las cooperativas

150

Se trata de cooperativas de producción primaria,
comercialización e industrialización. Proveen
fuerza de trabajo para los emprendimientos de
FECOAGRO, en particular para el armado de las
colecciones.

Se trata de cooperativas de industrialización de
la producción de los asociados. La producción
primaria es desarrollada en forma autónoma por
cada productor que integra el sistema.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Variable

FECOAGRO

FECOPAM

De carácter tradicional, con bajo desarrollo de un sistema de información adecuado a su diversidad
productiva y territorial.

Sistema de
participación

Sistema de
capitalización

Articulación con
el Estado

•

En el caso de FECOAGRO, cuenta con fuertes
mecanismos de educación cooperativa y
formación de dirigentes.

Su reciente creación hace que aún no haya desarrollado experiencia relevante en este sentido.

De carácter tradicional, tanto a nivel de las cooperativas como de las federaciones. La mayor parte
del patrimonio se origina en transferencias del Estado y acumulación de excedentes (esto último en
particular FECOAGRO).

Desde su constitución cuenta con un acompañamiento técnico permanente y sustancial desde
el INTA.
Su principal cliente es el Ministerio de Desarrollo
Social, pero para ello debe ganar las periódicas
licitaciones. Ha recibido asistencia técnica y
financiera de parte de un nutrido conjunto de
agencias públicas del ámbito del desarrollo social
y productivo, y de los tres estamentos (municipal,
provincial y nacional).

El impulso y la concepción estratégica de la
iniciativa es de ARCentral, en el marco de otras
estrategias similares vinculadas a la producción
de stevia y al turismo rural, ambas articuladas a
través de sendas organizaciones de segundo
grado.
Toda la estrategia de inversiones para la
producción de alimentos con escala está
cimentada en el aprovechamiento de fondos de
promoción social y desarrollo rural.

Conclusiones

Se evalúa que ambas experiencias resultan conceptualmente sólidas y adecuadas al trabajo con pequeñas cooperativas integradas por pequeños productores, muchos de ellos en
situación de exclusión social, por lo que deberían ser consideradas como modelos orientativos
de una posible estrategia.
Las principales recomendaciones que surgen a partir de las dos experiencias analizadas
son las siguientes:

- Continuidad de la política pública
En ambos casos resulta determinante el accionar de una agencia pública en la concepción,
en la conducción estratégica inicial y en el acompañamiento técnico y financiero.
Ello no implica desestimar la participación de los productores, ni la búsqueda de la autonomía política y financiera como objetivos relevantes pero, dado el perfil del productor destinatario, es indispensable una fuerte y sostenida inversión de recursos públicos que, por otro
lado, se justifica como política de restitución de derechos para grupos sociales que han sido
excluidos de una inserción productiva que les posibilite condiciones dignas de vida
Sin embargo, esta articulación entre las cooperativas, como organizaciones democráticamente controladas por los asociados, y el Estado, en su carácter de promotor de derechos,
lejos está de ser simple.
El traslado de recursos a cooperativas emergentes tiene dos riesgos importantes: a) las
limitaciones en la capacidad de gestión de la nueva entidad, y b) el control de la cooperativa

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

151

�por un grupo, en detrimento de los intereses de un conjunto de asociados, o de terceros a los
que se les impide asociarse.
En el caso de FECOPAM la política es un traspaso gradual de la propiedad de los recursos
por parte de ARCentral, en la medida en que se consolida la capacidad de gestión de la organización y la efectiva participación de las cooperativas asociadas.
En el caso de FECOAGRO, si bien la propiedad de los recursos es de la federación, existe
una cogestión de hecho con los técnicos del INTA, cimentada en el profundo liderazgo de uno
de ellos.
Durante el trabajo de entrevistas realizadas en las tres provincias surgió repetidamente la
preocupación de los profesionales de la Subsecretaría de Agricultura Familiar respecto a la
debilidad de las instituciones emergentes y a la necesidad de que la agencia pública a cargo de
la intervención participe de alguna manera en la gestión de los recursos.
Una posibilidad, poco explorada, es la participación del Estado en el Consejo de
Administración de la cooperativa, en el marco de lo permitido por la Ley de Cooperativas en su
art. 19, con un Estatuto que así lo prevea y en condiciones establecidas en un régimen especial de carácter preferencial, que debería estar reglamentado desde la autoridad de aplicación.
Complementariamente, puede evaluarse que parte de las transferencias de recursos que se
realicen a la entidad se hagan en carácter de capital, que como todo capital es reembolsable
una vez que se retira el asociado.

- Autogestión
En ambos casos, la organización del trabajo en las cooperativas de base es autogestionaria. Son los propios asociados los que se hacen cargo de las actividades de producción primaria en sus predios particulares o de gestión colectiva (en el caso de FECOAGRO), de producción
industrial, de acondicionamiento, o de servicios a terceros, etc. Esto presenta varias aristas a
considerar.
En primer término, es necesario garantizar la participación democrática en la construcción
colectiva de las condiciones de trabajo44, de tal manera que la organización cooperativa no sea
vehículo de la precarización laboral.
En segundo lugar, es necesario que estas condiciones de trabajo tengan el suficiente respaldo legal para no tener conflictos con la fiscalización laboral.
Como tercer punto, es necesario que dicha autogestión contemple la diversidad de situaciones que implica la doble condición de trabajador y productor agropecuario. A modo de ejemplo, hacia el interior de las cooperativas de base de FECOAGRO se encuentran situaciones
como las siguientes:

44

•

Parcela de propiedad colectiva, que es trabajada por uno o dos de sus asociados (por
ejemplo, una hectárea de viñedo).

•

Parcela de propiedad privada donde trabaja un grupo familiar, que comercializa su producción por su cooperativa.

Duración de jornadas, licencias, monto de retribución al trabajo, etc.

152

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Parcela arrendada por la cooperativa, con recursos provistos por FECOAGRO, donde
trabaja un grupo de asociados a la cooperativa.

•

Parcela de propiedad colectiva, cuyo uso es distribuido entre los asociados para la producción de semillas, mientras que hay producciones que son compartidas (por ejemplo, cerdos para producción de lechones para autoconsumo o venta ocasional).

•

Asociados que realizan trabajos de armado de la colección de semillas para FECOAGRO.

•

Pequeñas agroindustrias de propiedad colectiva, donde trabaja un grupo de asociados,
con producción primaria de otros asociados o de terceros.

•

Pequeñas agroindustrias organizadas en los predios privados de asociados, con fuerza de trabajo provista por otros asociados.

Como puede observarse, es un conjunto diverso de situaciones, que deben ser contempladas por el modelo de organización y por el marco legal adoptado.

- Plan de negocios con orientación de mercado
En ambos casos, el proyecto se diseña a partir de la identificación de una oportunidad de
mercado accesible para producción que existe en la región. Ni se promueve la cooperativización si no hay mercado, ni se promueve una nueva producción sobre la que no hay oferta y
experiencia en el territorio.
Aquí aparecen dos alternativas, que resultan necesariamente de carácter complementario.
Una es el “compre estatal”. Es el caso de FECOAGRO, donde la demanda principal es la
demanda de semilla para los programas de promoción de horticultura familiar.
Este es un camino a explorar en cada territorio, aunque siempre es necesario garantizar la
escala adecuada a través de la organización federativa, tanto por los temas de volumen como
de logística y de requerimientos sanitarios.
La segunda alternativa es una alianza estratégica con los negocios minoristas de la localidad. En general, las experiencias de articulación con grandes cadenas de supermercados han
fracasado. La asimetría de poder de negociación resulta insalvable. Sin embargo, y ésta es la
principal apuesta de FECOPAM, aparece como viable una estrategia basada en un vínculo aceitado con el comercio minorista de pequeña escala, con costos competitivos a nivel mayorista,
cimentados en una adecuada escala, bajos costos financieros asociados a las políticas públicas de promoción y bajos costos laborales, producto del menor costo de oportunidad de los
asociados a las cooperativas.

- Centralización del control de la cadena de valor
En ambos casos el rol de la federación no se reduce a la concentración de la oferta de sus
asociados, sino que también centralizan la conducción estratégica y operativa de la cadena de
valor: es la organización de segundo grado la que decide qué se produce, cuánto se produce y
a quién se vende. Todos los aspectos de comercialización, logística y promoción están centralizados en la federación.
A esto se agregan servicios que resultan esenciales para las cooperativas, como el financiamiento de inversiones y capital de trabajo, el soporte contable y legal para las actividades

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

153

�administrativas, la asistencia técnica, así como la organización de servicios sociales en forma
centralizada.
Sin embargo, queda pendiente la necesidad de innovaciones legales que permitan: a) la
articulación de productores no cooperativizados (integrantes, por ejemplo, de alguna organización campesina) que quieran integrarse a la federación, para que ésta atienda sus necesidades, b) la posible absorción de cooperativas de base cuando las condiciones de escala así lo
requieren, y c) la revisión de los sistemas de participación para garantizar una adecuada representación de todos los actores.

IV.3.

Articulación de cooperativas consolidadas y cooperativas de pequeños
productores

En el punto anterior se han revisado experiencias de organizaciones cooperativas específicamente constituidas para mejorar la inserción de productores en situación de exclusión.
Alternativamente, la expansión de la cooperativización de los pequeños productores del
estrato inferior puede implementarse a partir de servicios de las cooperativas ya consolidadas
dirigidos específicamente a este segmento. Ejemplos de dichas estrategias se tienen en el
proyecto de aromáticas de La Agrícola Regional (Crespo), los proyectos de avicultura intensiva y horticultura de la Unión Agrícola de Avellaneda, las estrategias de La Riojana para los productores más pequeños, y los proyectos de dulces y encurtidos de la Cooperativa Jardín
América en la provincia de Misiones.
La principal ventaja de este tipo de iniciativas es aprovechar la capacidad ya instalada de
estas cooperativas, incluyendo infraestructura, recursos humanos y capital social.
Las posibilidades de éxito están directamente asociadas con los rasgos que asuma cada
uno de los componentes de la institucionalidad de la cooperativa que se trate:

Componente

Rasgos de interés para el desarrollo de proyectos con
productores en situación de exclusión

Organización de
los servicios

Experiencia en la gestión de servicios diversificados, que permitan el desarrollo de nuevas actividades y productos de interés para pequeñas explotaciones.
De carácter abierto, con bajos niveles de requisitos para el acceso a los servicios.
No necesariamente debe ser la misma cooperativa quien comercialice y quien provea los servicios
de asistencia técnica y provisión de insumos. Puede haber complementación entre una cooperativa
de provisión de insumos, con fuerte anclaje territorial, y una cooperativa de comercialización de
carácter regional o nacional, por ejemplo.

Organización
del trabajo

Recursos humanos profesionales, con una fuerte orientación y motivación dirigida al trabajo con los
productores de menores recursos.

Sistema de
participación

Área de educación cooperativa de importancia, con experiencias en actividades de promoción.
Experiencia en la organización de comisiones de productores por región o producto, que respalden
los procesos de diversificación, ampliación territorial y aumento de la heterogeneidad de la masa de
asociados.
Un sistema de información que permita un control efectivo del conjunto de los asociados sobre los
ingresos y costos de los nuevos asociados, a los efectos de minimizar conflictos y facilitar solicitud
de compensaciones al Estado.

154

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Componente

Rasgos de interés para el desarrollo de proyectos con
productores en situación de exclusión

Sistema de
capitalización

Si los productores serán nuevos socios, es necesario que el sistema de capitalización no requiera un
capital inicial de relevancia.

Modalidad de
articulación con
la cadena de
valor

Hacia adelante es necesario contar con estrategias de integración que permitan ganar escala para las
actividades de diversificación para pequeños productores.
Hacia atrás, se requiere la articulación con agencias que garanticen el acceso a tecnología apropiada.

Modalidad de
articulación con
el territorio

Densa red de relaciones interinstitucionales en el territorio y liderazgo sobre los productores de su
área de influencia.

Más allá de estos rasgos que facilitarían el trabajo de la cooperativa consolidada con nuevos productores en situación de exclusión, debe señalarse la necesidad de políticas públicas
que acompañen este proceso, teniendo en cuenta los mayores costos medios que implica la
atención de este tipo de productores (mayores costos de asistencia técnica, transporte, distribución), y la necesidad de superar resistencias asociadas a la cultura organizacional.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

155

�156

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�V. PROPUESTA DE ABORDAJE DE LA
PROBLEMÁTICA COOPERATIVA
V.1.

La problemática cooperativa

Los capítulos anteriores describieron el desempeño y la evolución de las cooperativas
agropecuarias, en sus aspectos económicos e institucionales. Quedó de manifiesto su importancia en la economía, su carácter de principal forma asociativa de los productores agropecuarios, el beneficio que brindan a sus asociados en diversas formas.
Al momento de considerar las estrategias para su fortalecimiento, es necesario focalizar
sobre las limitaciones que enfrentan para alcanzar sus objetivos, así como identificar aquellos
objetivos del Estado con relación al sector agropecuario, a las cadenas y a los productores, que
podrían encontrar en las cooperativas un instrumento adecuado para su logro.
Para el diseño de estrategias es necesario tener en cuenta que las cooperativas agropecuarias en la Argentina son muchas y forman un conjunto heterogéneo. A lo largo de estas
páginas se han señalado distintas experiencias de acuerdo a su origen histórico, actividades
que desarrollan, finalidad interna principal, tipo de asociados, etc.
A modo de breve repaso se destacan los siguientes conjuntos:
•

Cooperativas de comercialización de productos agrícolas que forman parte de lo que
se ha denominado en este trabajo como del “núcleo histórico” (constituidas con anterioridad al año 1955), y que representan el gran volumen de la actividad cooperativa.
Mayoritariamente de carácter abierto, con objetivos dirigidos a mejorar las condiciones de acceso al mercado, en particular de commodities. Han recorrido procesos de
“recentraje”, centralización, expansión territorial, profesionalización. Presentan limitaciones en los sistemas de capitalización y de participación, y habitualmente también
algún deterioro del capital social con que contaban para influir sobre la dinámica del
desarrollo de su territorio.

•

Cooperativas que cuentan con complejos agroindustriales importantes, emergentes
de estrategias de integración vertical de cooperativas del núcleo histórico (por ejemplo, lácteos), u organizadas en el marco de mercados que han tenido o tienen un nivel
importante de regulación pública (yerba mate), o que cuentan con una fuerte política
de subsidios (tabaco, FET), o emergentes de procesos de privatización que garantizaron una escala inicial determinante para su sostenimiento (vinos). Estas cooperativas
también han pasado por los procesos señalados (“recentraje”, centralización, profesionalización, expansión territorial), en general con mayor intensidad, a los que se

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

157

�agrega una mayor subordinación técnica de los productores respecto a sus cooperativas, y de éstas respecto a las organizaciones de grado superior. Frente al sustancial
aumento del ritmo de capitalización que requiere la innovación tecnológica y la globalización de los mercados, estas cooperativas han sufrido muy especialmente sus limitaciones para incorporar capital, en un entorno donde las cadenas de valor en que
están inmersas se van transnacionalizando.
•

Dentro del conjunto anterior se encuentra un grupo menor pero relevante de cooperativas agroindustriales con fuertes requisitos de integración de capital y compromiso
de entrega de la producción, que pagan precios superiores a los de mercado por su
producto, relativamente cerradas, con sistemas de capitalización en general innovadores. Son las cooperativas que se caracterizaron como “de agregado de valor”, cuya
finalidad interna principal es obtener beneficios generados en la cadena de industrialización y comercialización.

•

Cooperativas que han abandonado o reducido su participación en los mercados de
productos que requieren escala, centrando su estrategia en: a) la oferta de un variado
conjunto de servicios dirigidos a sus asociados (insumos, asistencia técnica, seguros,
salud, servicio de maquinaria, alimento balanceado, biodiesel para consumo de los
asociados, etc.), y/o b) la negociación de la producción de sus asociados ante otros
agentes de la cadena de valor. Son aquellas que se denominaron “de provisión de
insumos y/o de negociación”.

•

Pequeñas cooperativas de constitución relativamente reciente, creadas con la expectativa de incluirse en diversos programas públicos orientados a responder a las necesidades de los productores más pequeños, muchas veces en situación de exclusión
social. Presentan una importante tasa de fracasos originada en los problemas de escala, falta de plan de negocio y debilidad empresaria de su base social, aunque se registran algunas experiencias relativamente consolidadas a partir de estrategias de
integración y fuerte acompañamiento público.

Todas estas cooperativas constituyen la experiencia asociativa de carácter empresario más
relevante en el ámbito rural argentino, tanto en términos históricos como en términos de su
volumen económico y dinámica reciente. Sin embargo, a lo largo de este trabajo se han señalado debilidades que limitan su crecimiento, que pueden resumirse en los siguientes puntos:
•

Si bien existe una participación importante de las cooperativas en algunos productos
relevantes a nivel nacional (granos, lácteos) o regional (vinos, yerba, tabaco), aquella
es muy baja en el resto de las cadenas de valor, así como en las exportaciones, determinantes en la formación de los precios.

•

Los complejos agroindustriales controlados por cooperativas se limitan a los históricamente consolidados; la única incorporación reciente fue en el sector vitivinícola, a partir de la privatización del grupo GIOL. En general, se verifica una participación marginal
en la agroindustria, y una dinámica relativamente estancada respecto al resto de la
economía.

•

Es muy bajo el nivel de cooperativización de los productores más pequeños, en particular en las zonas extrapampeanas.

Las limitaciones que enfrentan las cooperativas para recorrer un camino de expansión y
consolidación son de distinto tipo, y atraviesan en forma diversa a los distintos conjuntos. La

158

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�investigación realizada y presentada en los capítulos precedentes permite identificar las
siguientes:
Financiamiento. Las cooperativas tienen las limitaciones propias de las pequeñas y
medianas empresas para acceder a financiamiento, a las que se suman las emergentes de su
propia naturaleza jurídica. Se trata de empresas de capital variable, cuyo objetivo no es la retribución a dicho capital, sino el acceso a los servicios por parte de sus asociados usuarios. Esto
se traduce en sistemas de capitalización débiles, poco previsibles, con baja predisposición a la
integración de capital, y dificultades para acceder al sistema bancario. En el Capítulo III se ha
dado cuenta de estos aspectos y de las estrategias más relevantes frente al tema, y en el
Capítulo II de las propuestas legales en discusión.
Integración. Si bien la integración es parte de los principios del cooperativismo, todavía
existen deudas importantes en este sentido. Al respecto, importa señalar la falta de modelos
adecuados de integración, por ejemplo:
•

El proceso de centralización (Ver III.5.1), requiere de estructuras mixtas, donde la organización pueda adquirir rasgos de cooperativa de primer grado o de segundo, de acuerdo a sus necesidades o preferencias en cada territorio o sector. En el punto II.2.2 se
discutieron alternativas legales al respecto.

•

Los procesos de integración, en el caso de productores en situación de exclusión
social, requieren de un acompañamiento muy cercano de parte de las agencias públicas, lo que no ha ocurrido hasta el presente. Aquí se abre la posibilidad no desarrollada de participación del Estado en las estructuras de integración, en el marco del Art.
19 de la Ley de Cooperativas.

•

Cuando se organizan pequeñas cooperativas de pequeños productores, resulta indispensable su integración a los efectos de lograr escala para participar en los mercados
mayoristas. Frente a ello hay muy poca experiencia y sistematización de modelos de
negocio adecuados, donde quede claro el papel de la federación en términos de gestión empresarial. En el Cap. IV se revisaron algunas experiencias que es necesario profundizar y sistematizar.

Sistemas de participación. Los sistemas de participación son actualmente débiles para
enfrentar los procesos de expansión territorial, centralización y profesionalización, lo que afecta el crecimiento y consolidación de un número importante de grandes cooperativas.
Modelos de cooperativas de producción asociada. Cuando el objetivo de la cooperativa es modificar las condiciones de producción de los asociados, no existen modelos de organización adecuados, que den cuentan del doble carácter de productores y trabajadores de sus
asociados (ni marco legal que les otorgue respaldo). En el punto II.2.4 se anticiparon elementos de un modelo de “cooperativas agropecuarias de producción asociada”; éste podría integrar elementos de los distintos tipos ideales que se describieron en el punto III.5.2.
Carga administrativa. En los casos de cooperativas pequeñas, la carga administrativa
para el cumplimiento de las normas establecidas por la autoridad de aplicación de la Ley de
Cooperativas resulta gravosa. A esto se agrega la doble fiscalización de la que son objeto
(INAES y órganos locales competentes).
Mercados. Existen limitaciones para la identificación y/o desarrollo de mercados apropiados para los productores de menor escala, que puedan ser aprovechados por sus organizacio-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

159

�nes cooperativas, en particular: a) Faltan redes y logística para la comercialización de productos de valor agregado en el comercio minorista local, b) es escaso el desarrollo y regulación de
mercados hortícolas locales, c) no se utilizan mecanismos de “compre estatal” o de “compras
públicas” como herramientas de promoción de la agricultura familiar, d) existen dificultades
para el desarrollo y acceso a mercados de productos diferenciados (comercio justo, procedencia de origen, ecológicos, etc.).
Economía informal. La economía informal es una limitación severa a la expansión de las
cooperativas. Ello incluye dos situaciones: a) pequeños productores en situación de exclusión
social que no pueden o no desean afrontar los costos de la formalización que requiere el funcionamiento regular de su cooperativa, y b) cooperativas que sufren la competencia desleal de
agentes económicos informales.
Marco institucional de negociación colectiva. La concentración de la actividad agroindustrial debilita la capacidad de negociación de los productores, en particular de los más
pequeños. Si a esto se suma la dificultad de las cooperativas para financiar la integración de
las actividades industriales, el resultado es la baja presencia cooperativa, o su subordinación a
los eslabones más concentrados. Frente a ello, no existe un marco regulatorio adecuado que
enmarque procesos de negociación colectiva de condiciones de calidad y precio. Al respecto,
en el punto III.5.1 se comentó la experiencia de las cooperativas de negociación.
Capital social. Como se señaló en el mismo punto, el incremento en la escala, la dispersión territorial, el “recentraje”, la profesionalización de la gestión, la prevalencia del cálculo
económico por sobre los criterios mutualistas, la pérdida de elementos simbólicos como instalaciones o razones sociales vinculadas a la historia local, la pérdida de la centralidad de la cooperativa como lugar de encuentro social debido al desarrollo de otras instituciones, redes
sociales y medios de comunicación, la creciente urbanización de la población –y sus cambios
en pautas de consumo y estilo de vida–, son todos elementos que han deteriorado el capital
social con que contaba la cooperativa para influir sobre la dinámica del desarrollo de su territorio. A esto se suman las centenas de fracasos en los últimos años, originados en distintas causas externas e internas, que pudieron dar lugar, en muchos casos, a una percepción negativa
de las cooperativas como una herramienta eficaz para modificar la situación en el medio rural.
Capacitación. No existe una oferta de capacitación específicamente dirigida a las cooperativas agropecuarias. Ejemplo de ello es la falta de un manual de organización y gestión de
este tipo de cooperativas como herramienta de capacitación de las agencias públicas de promoción cooperativa. La capacitación habitual es de carácter formal (estatuto, órganos sociales,
libros, etc.) y general (no cubre los aspectos específicos que caracterizan la organización de los
servicios, sistemas de capitalización, registros específicos).
Información e investigación. No se dispone de información sistematizada sobre la participación cooperativa en los distintos mercados, ni herramientas para el seguimiento de su
situación económica. Tampoco existen líneas de investigación relevantes respecto a los elementos específicos de las cooperativas agropecuarias, que puedan nutrir el diseño de políticas
y de estrategias empresarias.
Política sectorial. No existe en el Estado una agencia pública que asuma la responsabilidad de diseño y gestión de políticas de promoción del cooperativismo agropecuario, en el
marco de las políticas dirigidas al sector agropecuario.

160

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�V.2.

Hacia una estrategia para el fortalecimiento cooperativo

Las cooperativas agropecuarias pueden crecer y fortalecerse en beneficio de sus asociados y para acrecentar el capital social de los territorios en que están insertas. Sus valores básicos de igualdad, solidaridad y democracia son relevantes y absolutamente consistentes con
una visión del sector agropecuario y agroalimentario argentino competitivo, inclusivo y sustentable. Para ello se requieren estrategias, políticas y acciones conducentes.
A continuación, se presentan las recomendaciones que surgen del estudio realizado y sus
conclusiones. Las mismas tienen sólo un carácter propositivo. La mención de organismos
públicos a los que se propone como ejecutores de estas propuestas es de exclusiva responsabilidad de los autores y no implica ninguna opinión o acuerdo de tales organismos o autoridades.

El aporte de las cooperativas a los objetivos de la política agropecuaria general
En el marco de los lineamientos actuales de la política agropecuaria, expresados en el Plan
Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial del MAGyP y otros cuerpos de enunciación de las
políticas, como los Planes Estratégicos del INTA, del SENASA y otros organismos vinculados
al área, se pueden identificar tres objetivos a los cuales las cooperativas pueden hacer un aporte significativo:
Mejorar las condiciones de mercado de productos e insumos. El carácter democrático y
abierto de las cooperativas las constituye en herramientas idóneas para recrear las condiciones competitivas de los mercados de productos y de insumos. Ello requiere ampliar su participación y dotarlas de instrumentos para mejorar sus condiciones de negociación con el resto
de la cadena de valor.
Agregado de valor a la producción primaria en el territorio. Las cooperativas presentan al
menos tres ventajas respecto a otras formas empresarias: a) el control democrático de la actividad agroindustrial por parte de sus proveedores de materia prima evita someterse a eventuales posiciones dominantes, b) el excedente económico es apropiado y aplicado en el
territorio, en tanto sus propietarios/usuarios están localizados en éste y c) son organizaciones
enraizadas en su territorio en tanto no pueden ser transformadas en sociedades de capital y
vendidas a agentes extraterritoriales, y su relocalización estaría en contra de los intereses
directos de sus proveedores y propietarios.
Mejorar la inclusión de los pequeños productores. Las cooperativas presentan ventajas
frente a organizaciones alternativas, para la inserción de los pequeños productores en situación de exclusión: a) las cooperativas facilitan la transferencia de recursos públicos al conjunto de los beneficiarios de políticas de inclusión; b) los recursos públicos que pasan a formar
parte del patrimonio de la cooperativa son destinados a una reserva irrepartible, razón por la
cual dicho patrimonio no puede ser distribuido entre los asociados en forma particular; c) el
carácter democrático de su estructura es apropiado para el desarrollo de estrategias de carácter solidario y fundamento mutualista.

La estrategia
El objetivo general de este trabajo fue definido como “contribuir a identificar estrategias
conducentes a fortalecer la actividad cooperativa y asociativa en general, como alternativa sustentable de aumento de escala y de prestación de servicios para los agricultores familiares del

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

161

�país, a fin de facilitar su articulación con los mercados de productos e insumos agropecuarios
y de crédito, con el propósito último de mejorar el nivel y calidad de la vida de las familias rurales y aumentar su peso en la economía agropecuaria y en la dinámica social”.
La estrategia para lograrlo debería pasar, de acuerdo al diagnóstico realizado, por mejorar
las condiciones en que actúan las cooperativas –en lo relativo a legislación, financiamiento,
gestión y articulación– y por fortalecer las capacidades de los actuales y potenciales miembros
de las cooperativas y de los equipos técnicos de los organismos públicos involucrados. Dicha
estrategia debería ser apta para abordar la diversidad de situaciones que presentan las cooperativas, dependiendo del perfil de sus asociados, de su finalidad económica interna y de la conformación específica que ha adquirido su institucionalidad, tal como se vio en los distintos
grupos de cooperativas que se han identificado a lo largo de este estudio.
Así, los instrumentos y herramientas que se propongan tendrían características específicas según el perfil institucional de la cooperativa y sus asociados. Por ejemplo, las acciones de
capacitación deberán estar específicamente destinadas a las cooperativas agropecuarias,
incluyendo distintos contenidos de acuerdo a su desarrollo institucional y al perfil de sus asociados. O bien, las herramientas de financiamiento formarán parte de planes de producción
programada para los casos de las iniciativas de cooperativas consolidadas respecto a productores en situación de exclusión, o de programas de reestructuración empresaria cuando se
trate de cooperativas tradicionales en situación de crisis.
En los temas legales es evidente la necesidad de diferenciar contenidos, ya que las problemáticas típicas de los cooperativas emergentes (simplificación administrativa, secciones de
trabajo), están muy alejadas de las preocupaciones de las cooperativas tradicionales consolidadas o de las cooperativas de agregado de valor (fondos rotativos de consolidación, cuotas
sociales con derechos de entrega, operaciones con terceros no asociados, etc.).
Cuando se trate de desarrollar herramientas dirigidas a mejorar la inserción de las cooperativas en las cadenas de valor, las respuestas serán diferentes para las integradas por pequeños productores de alimentos para el consumo en fresco (mercados cooperativos), por
pequeños productores que deben enfrentar condiciones de negociación asimétricas con la
industria procesadora (cooperativas de negociación), o cuando se trate de grandes cooperativas integradas cuya principal necesidad será el acceso a fuentes de financiamiento para
ampliar su capacidad de acopio o de procesamiento.
A continuación, se proponen siete componentes principales de la estrategia de fortalecimiento y expansión de las cooperativas agropecuarias; los dos primeros estarían dirigidos a los
productores más pequeños, incluyendo aquellos en situación de exclusión, y los siguientes
atendiendo al conjunto de las cooperativas pero sin perder de vista su diversidad institucional:
1. fortalecer las capacidades y recursos financieros y de gestión de los pequeños productores para integrar sociedades cooperativas sustentables, a través de acciones
conjuntas con federaciones y cooperativas consolidadas y destinando recursos públicos para subsidios de algunos componentes;
2. Mejorar las capacidades de pequeños productores y agricultores familiares para la
negociación colectiva en las cadenas agroindustriales concentradas y en los mercados
de productos frescos y artesanales;
3. contar con un marco legal adecuado a las nuevas situaciones que enfrentan las cooperativas y a las particularidades de inserción de los pequeños productores;

162

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�4. fortalecer la capacidad de identificación, de formulación de proyectos y de acceso al
financiamiento por parte de las cooperativas consolidadas o en proceso de consolidación;
5. fortalecer las capacidades de productores, asociados, técnicos, facilitadores y funcionarios del área cooperativa;
6. generar, con carácter permanente, información, análisis y estudios sobre cooperativas
agropecuarias que permitan la formulación, seguimiento y evaluación de políticas, programas y proyectos;
7. contar con una institucionalidad específicamente dirigida a las cooperativas agropecuarias, que permita la formulación y ejecución de políticas, programas y proyectos, y
la articulación de los componentes de la estrategia.

Componentes e instrumentos
Componente 1. Fortalecer las capacidades y recursos financieros y de gestión de
los pequeños productores para integrar sociedades cooperativas sustentables, a través
de acciones conjuntas con federaciones y cooperativas consolidadas y destinando recursos públicos para subsidios de algunos componentes.
El bajo nivel de cooperativización de los productores de menor tamaño, la elevada tasa de
fracaso de las cooperativas emergentes con esta base societaria, la falta de recursos de estos
productores para desarrollar la actividad primaria y el escaso ingreso familiar derivado de la
baja productividad de su trabajo, requieren de políticas específicamente dirigidas a la inclusión
productiva de pequeños productores familiares a través de la herramienta cooperativa.
Al respecto se plantean tres líneas de acción:

•

Planes de producción programada con cooperativas consolidadas

Como resultado del incremento en la escala de producción en la actividad primaria, muchos
productores se ven marginados de las actividades tradicionales. Ello requiere su reconversión/diversificación hacia actividades de mano de obra intensiva (horticultura, avicultura, apicultura, frutas finas, producción ecológica, etc.).
Las cooperativas consolidadas (incluyendo las tradicionales, de valor agregado y de provisión de servicios) pueden ser un vehículo adecuado para proveer los servicios que requieren
estas actividades, en especial, asistencia técnica y comercialización. Sin embargo tienen limitantes para el desarrollo de estas estrategias, en particular: a) incremento en los costos medios
al atender a los productores más pequeños, b) dificultades en la gestión derivadas del proceso de diversificación, c) falta de conocimiento sobre mercados y tecnologías de productos viables para pequeñas explotaciones, y d) resistencias culturales para la incorporación de
productores que son ajenos a la trayectoria previa de la cooperativa.
La propuesta implica un esfuerzo financiero del sector público para apoyar la formulación
e implementación de un Programa de Planes de Producción Programada (PPP), que tendrían
como objetivo la creación o ampliación de servicios de cooperativas consolidadas dirigidos a
proyectos de mano de obra intensivos de pequeños productores.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

163

�Dicho programa se organizaría con los siguientes criterios:
a) Subsidiaría el diseño de Planes de Producción Programada (PPP) en cada una de las
cooperativas consolidadas que se sumaran a la iniciativa, cubriendo los gastos incurridos en las tareas de identificación de mercado, identificación y organización de los
productores beneficiarios, requisitos técnicos de producción, etc.
b) El plan de la cooperativa asignaría a cada productor un cupo de producción cuya comercialización estaría garantizada por la cooperativa organizadora.
c) Con el propósito de minimizar riesgos, el cupo de producción sería creciente, a medida que se consolidara la línea de negocio.
d) Los beneficiarios serían asociados de la cooperativa o de otra cooperativa emergente
que co-ejecutaría el programa.
e) El programa financiaría con recursos propios o articulados con otros programas públicos el capital requerido por la cooperativa para la implementación del proyecto (instalaciones, equipos, capital de trabajo).
f)

El programa subsidiaría los costos de asistencia técnica a los productores, y/o articularía con servicios de asistencia técnica públicos existentes en el territorio.

g) Subsidiaría las instalaciones o equipos que requieran los productores en situación de
exclusión social.
h) Los PPP podrían incluir productores de mayor tamaño, siempre que éstos tengan fondos propios o provenientes de otros programas.
i)

•

Los productores en situación de exclusión social recibirían un ingreso mensual que les
permitiera su sostenimiento familiar y dedicación al programa.

Proyectos de agregado de valor con escala para la inclusión

El objetivo de incluir a los pequeños productores en iniciativas de agregado de valor requiere una escala mínima de proyectos. Ésta podría lograrse a través de mecanismos coordinados
por federaciones cooperativas, con apoyo de fondos públicos. Estos proyectos se instrumentarían siguiendo las siguientes pautas:
a) Se implementarían en forma exclusiva a través de federaciones integradas por cooperativas mayoritariamente constituidas por pequeños productores.
b) La federación tendría bajo su responsabilidad el diseño del plan de negocio, la asistencia técnica y financiamiento a los proyectos de las cooperativas de primer grado
incluidas en el Programa, el diseño, propiedad y control de la marca, la propiedad y
administración de los recursos de logística (camiones, depósitos mayoristas), la asistencia legal y contable a las cooperativas .
c) Para todo lo anterior contaría con un fuerte acompañamiento del Programa por parte
del Estado, que garantizaría el financiamiento de sus inversiones iniciales y costos
operativos hasta su consolidación.
d) En función del volumen de recursos implicados por el Estado, la agencia pública participante sería socia de la federación, y contaría con representación en el Consejo de

164

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Administración, situación que debería ser contemplada por su estatuto, en el marco
del Art. 19 de la Ley de Cooperativas. En estos casos, el aporte económico del Estado
podría considerarse en carácter de subsidio (por lo que integraría las reservas de la
cooperativa), o en carácter de capital (cuyo reembolso podría exigirse frente a determinadas condiciones).
e) La federación podría contemplar la asociación de productores independientes, para lo
cual podría prever una integración de carácter mixto.
f)

Los proyectos de agregado de valor de cada cooperativa deberían contar con la escala adecuada para tener costos competitivos a nivel de mayoristas.

g) Los proyectos serían formulados y evaluados por la Federación con el acompañamiento del Estado. Se priorizarían aquellos vinculados con la producción primaria existente en el territorio, y dirigidos a sustituir producción extraterritorial.
h) Se priorizaría el trabajo con cooperativas de primer grado preexistentes al programa.
i)

El programa subsidiaría la formación de capital de las cooperativas de primer grado
para su proyecto. Se buscaría la fidelización de estas cooperativas con la federación a
partir de la firma de contratos de entrega, y el control de la federación sobre la logística y la marca.

j)

Debido a que las cooperativas serían relativamente pequeñas, resulta indispensable
complementar este programa con iniciativas que simplifiquen su administración.

h) Las cooperativas deberían poder organizarse como cooperativas agropecuarias, pero
contar con secciones de trabajo, para lo cual se requeriría un modelo de estatuto que
así lo permita. Esto permitiría utilizar el uso de fuerza de trabajo familiar (objetivo central del programa) en el marco de condiciones de trabajo colectivamente determinadas
por reglamentos que garanticen condiciones mínimas.
l)

El programa subsidiaría los equipos e instalaciones requeridos por los productores en
situación de exclusión que participen del proyecto. Dichos equipos permanecerían
como propiedad de la cooperativa a los efectos de garantizar la fidelización.

m) En el caso de productores en situación de exclusión social, como parte del Programa,
recibirían un ingreso mensual que les permitiese su sostenimiento familiar y dedicación al mismo.
n) El programa podría trabajar con productores de mayor tamaño, para lo cual éstos
deberían contar con líneas de financiamiento de otros orígenes.
o) El programa requeriría ser articulado con el INAES a los efectos de garantizar los modelos estatutarios necesarios, simplificación administrativa, y circuito rápido de constitución de las federaciones y de las posibles modificaciones estatutarias necesarias.

•

Red de asistencia a cooperativas emergentes

La alta tasa de nacimiento y de fracaso de cooperativas agropecuarias muestra que es
conveniente tener un mecanismo que permita la identificación y asistencia de grupos precooperativos y cooperativas de constitución reciente, para apoyar en el proceso de constitución y
reducir el número de fracasos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

165

�Para ello, se propone la organización de una Red de Asistencia a Cooperativas Emergentes,
con las siguientes pautas:
a) La identificación de las cooperativas emergentes y grupos precooperativos se realizaría a través de una red institucional integrada por el INAES y el conjunto de órganos
locales competentes provinciales (Ley 20.337), FONAF, INTA, agencias provinciales
de desarrollo rural, federaciones de cooperativas, etc.
b) Se ofrecería a los grupos y cooperativas identificadas un programa de capacitación
(ver componente 5).
c) Se orientaría a los grupos y cooperativas a articularse con el resto de las iniciativas y
programas dirigidos a cooperativas agropecuarias, para lo cual la unidad debería contar con información sistematizada al respecto.
d) En los casos donde fuera necesario, en particular cuando se trata de productores en
situación de exclusión, podría subsidiarse la contratación de tutores vinculados a cooperativas consolidadas o a Federaciones con proyectos de agregado de valor para la
inclusión.
Componente 2. Mejorar las capacidades de pequeños productores y agricultores
familiares para la negociación colectiva en las cadenas agroindustriales concentradas y
en los mercados de productos frescos y artesanales.
Mejorar las condiciones de los mercados requiere la expansión de las organizaciones cooperativas y, habitualmente, la integración por parte de éstas de actividades de comercialización
e industrialización. Sin embargo, como se ha visto en el diagnóstico, esta estrategia tiene sus
limitaciones en el marco de cadenas de valor con actores consolidados y fuertemente concentrados, con altos requerimientos de capitalización. Frente a ello es necesario el diseño de
estrategias asociativas alternativas, complementarias a la expansión cooperativa, que mejoren
el poder de negociación de los pequeños productores. En dicho sentido surgen dos líneas de
acción, la primera de ellas vinculada a las cadenas de carácter agroindustrial, y la segunda a los
mercados de productos en fresco o de carácter artesanal.

•

Negociación cooperativa

Como se analizó en III.5.2, es necesario el diseño de un marco normativo que promueva
espacios de negociación colectiva de los productores proveedores con su agroindustria.
En particular, la organización de asociaciones, que eventualmente pueden ser cooperativas, que tengan como estrategia la negociación colectiva de las condiciones de calidad y precio, acompañada con un marco normativo que impida comportamientos especulativos por
parte de los agentes más concentrados (por ejemplo, prohibir el ofrecimiento de condiciones
de precio superiores a los acordados en el marco de la negociación colectiva).
El hecho de que estas organizaciones de representación de los productores sean cooperativas permitiría el desarrollo de actividades complementarias (desarrollo de otros servicios a
los asociados, como provisión de insumos) y, eventualmente, la operatoria en el mercado a través de la implementación de stocks de intervención.

166

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Mercados cooperativos

La Ley N° 19.227, de fomento de creación de mercados de concentración de alimentos,
ha tenido un éxito parcial en términos de garantizar la formación de “precios justos y orientativos” para la producción. Dada la relevancia de los pequeños productores en la actividad frutihortícola, resulta de particular interés garantizar la transparencia de estos espacios, y el
acceso a los mismos en condiciones competitivas por los agricultores de menor tamaño. En
dicho sentido, desde las políticas de promoción cooperativa, es necesario el desarrollo de tres
líneas de acción:
a) Garantizar la participación de los pequeños productores y sus organizaciones en la
administración de los mercados.
b) Organizar la presencia de los mismos, a través de cooperativas, de manera que logren
escala y variedad de producción.
c) Organizar nuevos mercados de naturaleza cooperativa, donde el consejo de administración sólo esté integrado por oferentes de los productos locales.
Será crucial al respecto reducir el grado de informalidad de la actividad, atendiendo en particular la problemática impositiva y previsional de los productores más pequeños.
Componente 3. Contar con un marco legal adecuado a las nuevas situaciones que
enfrentan las cooperativas y a las particularidades de inserción de los pequeños productores.
De acuerdo a lo analizado en las secciones anteriores, los requerimientos de las cooperativas agropecuarias frente a las actuales pautas de funcionamiento de las cadenas de valor de
base agropecuaria y a las nuevas necesidades de los productores requieren innovaciones en
la normativa específica (Ley de Cooperativas y Resoluciones del INAES).
Algunos aspectos principales a modificar –que fueron tratados con mayor detalle en el
Cap.II– son los siguientes:
Capital. Las iniciativas legales para mejorar los sistemas de capitalización y ampliar la diversidad de alternativas posibles son, entre otras: autorización de reservas facultativas, autorización para el establecimiento de capitales mínimos, autorización de emisión de capital accionario,
autorización para ampliar la posibilidad de reglamentos de reembolsos de cuotas sociales.
Vinculado al mismo tema está la posibilidad de emitir cuotas sociales con derechos de
entrega, transferibles a precio de mercado (cooperativas de nueva generación), para lo que es
necesaria la autorización de cooperativas de asociación limitada.
Propuestas menos radicales, que pueden ser instrumentadas sin modificar la ley de cooperativas son las siguientes: modificación de la normativa de títulos de capitalización cooperativa, de manera que den mejor sustento a la implementación de fondos rotativos de
consolidación; aprobación de reglamentos y/o estatutos tipos que contemplen sistemas alternativos de capitalización proporcional.
Integración. Autorización para la creación de cooperativas mixtas, con asociados productores y asociadas cooperativas, que permitan sistemas de representación apropiados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

167

�Aprobación de modelos de estatutos y reglamentos para estructuras federativas apropiadas para negocios de pequeños productores.
Operaciones con terceros. Es necesario adecuar la normativa de operaciones con terceros a la nueva realidad de las empresas cooperativas del sector. En particular, facilitar el vínculo comercial con productores que no desean asumir obligaciones importantes de capitalización
y entrega de la producción.
Simplificación administrativa. Simplificación de los requisitos administrativos de productores en situación de exclusión, en particular: instrumentación del Art. 81 de la ley respecto a auditoría, reducción de los requisitos de libros sociales, unificación de las acciones de
fiscalización en el órgano local competente.
Modificación de la Resolución Técnica 24 de la Federación Argentina de Consejos
Profesionales de Ciencias Económicas y su correspondiente Res. 724 del INAES, a los efectos de aprobar modelos de balances simplificados.
Cooperativas agropecuarias de producción asociada. Aprobación de modelos de estatutos de cooperativas agropecuarias que contemplen la existencia de una sección de trabajo
para sus asociados productores o familiares. Estas cooperativas tendrían por objeto:
•

Proveer servicios a la producción primaria de sus asociados, se realice ésta en forma
individual o cooperativa: comercialización, provisión de insumos, servicios de acopio,
maquinaria, etc. (servicios cooperativos).

•

Gestionar emprendimientos de producción primaria o agroindustrial a partir del uso
asociativo de los recursos de sus asociados: fuerza de trabajo familiar, tierra, maquinarias (gestión asociada de la producción).

•

Ofrecer servicios a terceros a partir del uso asociativo de los recursos de sus asociados (cosecha, empaque, siembra, etc.).

Deberían contar con reglamentos internos que establezcan:
•

Las condiciones y medio ambiente de trabajo para los casos de gestión asociada de la
producción y de servicios a terceros.

•

Las condiciones de acceso a los servicios cooperativos (comercialización, servicio de
maquinarias, provisión de insumos).

•

La retribución de los recursos aportados por los productores para la producción asociada, para la implementación de los servicios cooperativos o para brindar servicios a
terceros (incluyendo tierra, mejoras, implementos y trabajo).

Componente 4. Fortalecer la capacidad de identificación, formulación de proyectos
y de acceso al financiamiento por parte de las cooperativas consolidadas o en proceso
de consolidación.
Para el fortalecimiento y expansión de las cooperativas agropecuarias, en sus diversos
tipos, es necesario generar acciones que vayan más allá del mero control jurídico-administrativo establecido por el marco legal, y generar un activo proceso de identificación, formulación y
financiamiento de proyectos.

168

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�El desafío es complejo, ya que la diversidad de necesidades requiere diversidad de respuestas, compartidas con otros sectores y actores. Es necesario un trabajo de identificación y
formulación de proyectos que respondan a las necesidades específicas de las cooperativas.
Por otra parte, existe una oferta de financiamiento en el sistema financiero, que puede ser
aprovechada por las cooperativas si cuentan con proyectos rentables y sustentables.
Según el esquema institucional que finalmente se defina para las cooperativas agropecuarias, sería recomendable contar con una Unidad de Proyectos para la Expansión Cooperativa,
que tenga aceitados vínculos con las distintas fuentes de financiamiento y profundos conocimientos sobre organización y gestión cooperativa, con capacidad operativa para trabajar con
las entidades cooperativas consolidadas, y que cumpla las siguientes funciones:
•

Facilitar el acceso al financiamiento de las distintas fuentes existentes en el sistema
financiero y programas de gobierno.

•

Asistir técnicamente en el diseño del los proyectos, a partir de la sistematización de
modelos de organización y gestión adecuados para proyectos cooperativos.

•

Difundir experiencias innovadoras que puedan ser replicadas por otras organizaciones.

•

Asistir a las entidades financieras para que sus productos se adapten a las necesidades de las cooperativas.

•

Promover la implementación de sistemas de capitalización sólidos que faciliten el
financiamiento de terceros.

•

En la medida que logre su reconocimiento técnico por parte de los organismos financieros, la unidad podrá asistir y evaluar proyectos de reestructuración empresaria que fueran condición necesaria para el acceso al financiamiento de carácter promocional y/o con
menores requisitos de garantías, para cooperativas tradicionales en situación de crisis

Componente 5. Fortalecer las capacidades de productores, técnicos, facilitadores y
funcionarios del área cooperativa.
Los desafíos que plantean las transformaciones de cadenas de valor de base agropecuaria y el marco económico en que se desarrollan, así como los nuevos requerimientos de los
productores, exigen a las cooperativas capacidades institucionales sobre las cuales no hay una
oferta adecuada de capacitación.
Se entiende que un programa de capacitación cooperativa agropecuaria debería abarcar
los siguientes contenidos, variando según el grado de consolidación de la entidad
Para las cooperativas emergentes y grupos precooperativos, el programa incluiría:

•

Organización y gestión de cooperativas agropecuarias

a) Aspectos legales básicos (órganos, libros, responsabilidades, etc.).
b) Alternativas de organización de servicios (grado de diversificación y su implicancia
sobre el control y gestión, condiciones de acceso a los servicios, alternativas para la
liquidación del producto, condiciones para la operatoria con terceros, etc.).

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

169

�c) Organización del trabajo (normas laborales que regirán la relación con los empleados,
criterios para la contratación de fuerza de trabajo de la familia de los productores,
herramientas e incentivos que procuren la convergencia de los intereses de trabajadores y asociados, posibilidad de retribuir el trabajo de los asociados si existe la alternativa de organizar secciones de trabajo en el marco de las cooperativas de pequeños
productores).
d) Sistemas de participación (recomendaciones para el desarrollo de Asambleas y reuniones de Consejo de Administración, rol del Síndico, sistemas de información que
permitan el control efectivo de los asociados sobre la gestión, organización de juventudes, educación cooperativa).
e) Sistemas de capitalización (necesidad y criterios para establecer un capital objetivo,
capital proporcional y mecanismos para lograrlo, alternativas de reglamentos de capitalización).
f)

Modalidades de integración (organización de federaciones, modelos de negocio posible a partir de la federación).

g) Aspectos administrativos propios de la naturaleza cooperativa (secciones, organización de la cuenta corriente cooperativa, la cuenta capital y su registro, papelería para
la liquidación de producto, requerimientos de facturación por parte de los asociados).
h) Aspectos impositivos (incluyendo los impuestos nacionales y provinciales que afectan
a la cooperativa y al productor en su relación con ésta).

•

Modelos de cooperativas agropecuarias de producción asociada

Alternativas de organización cuando el objeto de la cooperativa incluye la complementación de recursos de los asociados en la producción primaria, la producción colectiva, el uso de
fuerza de trabajo del asociado y su retribución, etc. Incluye la temática desarrollada en el Cap.
II (Cooperativas de productores en situación de exclusión) y está, en principio, condicionado a
una previa sistematización de modelos y al desarrollo de un marco legal adecuado, como se
plantea en el Cap. III.2.4 (modelos cooperativos para pequeños productores).

•

Integración y negocios cooperativos de escala

La sustentabilidad de pequeñas cooperativas de pequeños productores es muy baja si no
logran articular negocios de escala a partir de la organización de carácter federativo. La capacitación debería dar los elementos básicos para la organización de las cooperativas desde el
punto de vista formal, pero también incluir distintos modelos de integración, apropiados para
este tipo de productores.
En el caso de las cooperativas consolidadas el programa dería incluir:

•

Sistemas de capitalización y financiamiento

Las cooperativas agropecuarias cuentan en general con sistemas de capitalización débiles, que dificultan la incorporación de recursos por parte de los asociados y el acceso al financiamiento por parte de terceros. El programa de capacitación debería brindar elementos para

170

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�evaluar las alternativas existentes y aquellas que eventualmente se agreguen a partir de cambios en la normativa vigente. Algunos de los temas a incluir son los siguientes:
a) Objetivo de capitalización, capital proporcional, criterios para la distribución y capitalización de excedentes.
b) Requisitos de capitalización y las cuotas sociales como derecho de entrega.
c) Títulos cooperativos de capitalización.
d) Fondos rotativos de consolidación.
e) Sociedades instrumentales y distribución de su beneficio.
f)

Reglamentos para el financiamiento al productor, asociado al sistema de capitalización. Fondos rotativos.

g) Uso de fondos fiduciarios.
h) Alternativas de financiamiento disponibles en el sistema bancario y agencias públicas
de promoción.

•

Sistemas de participación

Los procesos de concentración y expansión territorial que han caracterizado a gran parte
de las cooperativas exigen revisar y mejorar los sistemas de participación. Algunos de los
temas a incluir son los siguientes:
a) Recomendaciones para la organización de Asambleas y reuniones pre Asamblea.
b) Organización por distrito: asamblea de delegados, comisiones territoriales permanentes, criterios para el diseño y actualización de los distritos.
c) Sistemas de información para el control de gestión, teniendo en cuenta: objetivos
emergentes de la planificación estratégica, grado de diversificación de los servicios y
los distintos distritos que integran la cooperativa.
d) Organización de juventudes, rol y experiencias.
e) Educación cooperativa: organización del servicio, posibilidad de articulación.

•

Organización de los servicios: gestión e innovación

La organización de los servicios requiere ser revisada, en orden a los cambios eventualmente operados en el mercado, y las nuevas áreas de negocios que puedan desarrollar las
cooperativas, muy particularmente en aquellas con una estrategia de diversificación de servicios para el desarrollo rural. Algunos temas a incluir:
a) Condiciones para el acceso a los servicios y su relación con el sistema de capitalización.
b) Criterios para la liquidación de productos y distribución de excedentes.
c) Tratamiento de las operaciones con terceros.
d) Secciones: diseño, registro y seguimiento de los resultados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

171

�e) Cuenta corriente: condiciones para el financiamiento.
f)

•

Nuevos servicios rurales, necesidades de escala, alternativas de integración.

Modalidades de integración

El proceso de centralización de las estructuras federativas, y el desarrollo de nuevas estrategias, requiere capacitar a las cooperativas sobre las diferentes alternativas de integración. En
particular:
a) Federaciones de cooperativas con asociados productores (cooperativas mixtas).
b) Alianzas intercooperativas a través de sociedades de capital, ACE y UTEs.
c) Federaciones y estrategias de diversificación.
d) Sistemas de capitalización y de participación a nivel de federaciones.
e) Organización de negocios cooperativos a nivel de federación.

•

Desarrollo territorial: talleres de reflexión asistida

Es necesario fortalecer y ampliar el capital social con que cuentan las cooperativas como
agentes de desarrollo territorial. A tal efecto resulta pertinente la generación de espacios de
reflexión con asistencia técnica, dirigidos a discutir el papel de las cooperativas respecto a su
territorio a partir de los cambios operados en la ruralidad en la que estas organizaciones están
inmersas. Entre los ejes principales de estos talleres debieran figurar los temas de medio
ambiente, valor agregado en el territorio y diversidad productiva.
Componente 6. Generar, con carácter permanente, la información, análisis y estudios sobre cooperativas agropecuarias que permitan la formulación, seguimiento y evaluación de políticas, programas y proyectos.
El sector de las cooperativas agropecuarias ha tenido, hasta el momento, un tratamiento
poco importante en las estadísticas oficiales. Los registros están vinculados al cumplimiento
de la legislación. No existe un seguimiento sistemático de la participación cooperativa en los
mercados de insumos y productos agropecuarios, ni de la evolución institucional de estas
organizaciones. El relevamiento realizado para este estudio y los procesamientos especiales
que fueron requeridos muestran la necesidad de una base de datos oficial, unificada, de permanente actualización, con cobertura de distintas variables, que distinga claramente la figura
jurídica de las cooperativas.
Es necesario disponer de información permanente que permita el seguimiento de la situación de las cooperativas agropecuarias y su impacto en los distintos mercados de productos e
insumos. Se requiere disponer de series estadísticas sobre las diversas variables, como, por
ejemplo, constitución y bajas de cooperativas agropecuarias a partir de información del Registro
Nacional de Cooperativas, situación patrimonial y resultados de cooperativas agropecuarias en
base a la presentación de Balances en el INAES, y otros.
Por otra parte, es necesario un análisis de las informaciones así generadas y proyectos de
investigación sobre los múltiples aspectos del tema, como la importancia económica, las

172

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�transformaciones institucionales, los modelos organizativos. Es necesario incluir este componente en el marco institucional específico y dar un salto cualitativo en la generación de estudios y en su orientación a la solución de problemas concretos o teóricos, así como a la
evaluación de políticas, programas y proyectos que se desarrollen, utilizando una sólida base
de datos y análisis y también los numerosos estudios que se realizan en el ámbito académico
y en programas y agencias de promoción del desarrollo rural.
Componente 7. Contar con una institucionalidad específicamente dirigida a las cooperativas agropecuarias, que permita la formulación y ejecución de políticas, programas y proyectos, y la articulación de los componentes de la estrategia.
La estrategia que se ha expuesto en las páginas precedentes implica, necesariamente,
que los componentes y acciones tengan una conducción y ejecución articulada, para el logro
de los objetivos. En este sentido, se considera conveniente la creación de un ámbito institucional específico que, por las particularidades de la actividad, debería estar vinculado al área de
la política agropecuaria.
Ello permitiría una correcta integración con todos los componentes de asociativismo de
los distintos planes y programas de desarrollo rural, ordenándolos en el mapa de la política de
cooperativas agropecuarias, al tiempo que contaría con la calificación necesaria para dar cuenta de la especificidad cooperativa en los distintos programas sectoriales.
Asimismo, constituiría una referencia estratégica para todos las agencias vinculadas a la
temática, tanto de orden nacional como provincial, de carácter público o privado.
El organismo, repartición o ente a crearse sería responsable de la formulación y ejecución
de un plan de promoción y fortalecimiento de las cooperativas agropecuarias, con los componentes que se han desarrollado en este capítulo: formulación de proyectos, generación de programas de cooperativas para la inclusión de pequeños productores, fortalecimiento en
negociación y mercados, actualización de normativa, capacitación, estudios y estadísticas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

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Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

183

�184

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�VII. LISTA DE CUADROS Y GRÁFICOS DEL
TEXTO Y DE LOS ANEXOS
TEXTO
Gráfico 1

Argentina. Cooperativas inscriptas y canceladas. 1927-1983

Cuadro 1

Cooperativas agropecuarias en 2010

Gráfico 2

Cooperativas agropecuarias registradas. Total nacional

Cuadro 2

Cooperativas agropecuarias y asociados censados en 2006 - 2007

Cuadro 3

Cooperativas de comercialización y agroindustriales, por producto

Cuadro 4

Concentración regional de las cooperativas, según principales rubros, en
2006 - 2007

Cuadro 5

Cooperativas agropecuarias por año de constitución

Gráfico 3

Cooperativas activas en 2010 según año de constitución. Participación en cantidad, ingresos y activos

Cuadro 6

Participación de las cooperativas del “núcleo histórico” por producto

Cuadro 7

Asociativismo: Cantidad de EAP por modalidad. CNA 2002

Gráfico 4

Asociados a cooperativas por tipo de productor. Año 2002

Cuadro 8

Perfil del Tipo A de los productores familiares

Cuadro 9

EAP Familiares A en cooperativas, por regiones. CNA 2002

Cuadro 10

Cooperativas agropecuarias según actividad, en el CNE 2004 / 05

Cuadro 11

Comercio agropecuario cooperativo. Años 1993 y 2003

Cuadro 12

Agroindustria cooperativa: principales ramas de actividad. Año 2003

Cuadro 13

Participación de las cooperativas en la agroindustria. Años 1993 y 2003

Gráfico 5

Exportaciones cooperativas por grupo de productos. Año 2010

Gráfico 6

Evolución y composición de las exportaciones cooperativas 1999 - 2010

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

185

�Cuadro 14

Exportaciones de origen agropecuario del total de empresas y participación de
las cooperativas. Año 2010

Gráfico 7

Evolución de la capacidad de acopio de las cooperativas

Cuadro 15

Comercialización de granos por cooperativas según escala de volumen. Período
julio 2005/ junio 2006

Cuadro 16

Exportaciones cooperativas de granos, aceites y subproductos

Cuadro 17

Recepción de leche total y por cooperativas. Según escala y tipo de matrícula. Año 2008

Cuadro 18

Pools cooperativos. Recepción de leche. Año 2008

Cuadro 19

Tambos remitentes de leche según tipo de planta receptora y escala. Año 2008

Cuadro 20

Cooperativas vitivinícolas por provincia. Año 2010

Cuadro 21

Cooperativas vitivinícolas. Producción de vino (en litros) y participación en el
total de la rama

Cuadro 22

Cooperativas tabacaleras. Participación en el acopio total

Cuadro 23

Cooperativas ganaderas por tipo. Año 2010

Cuadro 24

Comercialización de bovinos por cooperativas, según escala de cabezas

Cuadro 25

Cooperativas yerbateras. Participación

Cuadro 26

Cooperativas agropecuarias registradas activas constituidas en el período
2001/ 2010

Cuadro 27

Cooperativas constituidas en 2001/ 2010 según nivel de actividad

ANEXOS
ANEXO I

INAES

Carpeta A

Censo de cooperativas y mutuales del INAES

Carpeta B

Primer procesamiento del Censo INAES.

Carpeta C

Censo INAES, segundo procesamiento, incluyendo:

186

Cuadro 1

Cooperativas agropecuarias activas, regulares y no regulares

Cuadro 2

Cooperativas agropecuarias regulares por provincia y quinquenio de
constitución

Cuadro 3

Cooperativas agropecuarias regulares por provincia y año de constitución

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 4

Volumen comercializado por tamaño y antigüedad - Total nacional

Cuadro 5

Volumen comercializado por producto y región

Cuadro 6

Cooperativas y asociados por producto

Gráfico 1

Locales, puestos de trabajo y participación de cooperativas sobre
el total

Cuadro 7

Comercialización de ganado y otros productos de origen animal

Cuadro 8

Ingresos y activos por quinquenio de constitución

Cuadro 9

Volumen comercializado por cooperativas según escala de comercialización

Cuadro 10 Cooperativas agropecuarias activas 2010.

ANEXO II

Censos Nacionales Económicos

Cuadro 1

Locales, puestos de trabajo, valor agregado y valor de producción de empresas cooperativas, por ramas

Cuadro 2

Locales, puestos de trabajo, valor agregado y valor de producción del total de
empresas, por ramas

Cuadro 3

Cooperativas agropecuarias según actividad, en 2003

Cuadro 4

Comercio agropecuario cooperativo. Locales, puestos de trabajo, valor agregado y valor de producción. Año 2003

Cuadro 5

Comercio agropecuario cooperativo. Evolución de locales y puestos de trabajo y participación en el valor agregado y valor de producción del total de empresas, por ramas. Años 1993 y 2003

Cuadro 6

Agroindustria cooperativa. Participación de las cooperativas en los locales,
puestos de trabajo, valor agregado y valor de producción del total de empresas, por ramas

Gráfico 1

Locales, puestos de trabajo y participación de cooperativas sobre el total

Cuadro 7

Agroindustria cooperativa. Principales ramas. Locales, puestos de trabajo,
valor agregado y valor de producción. Año 2003

Cuadro 8

Agroindustria cooperativa. Evolución de puestos de trabajo y participación en
el valor agregado y valor de producción del total de empresas, en 1993 y 2003

Cuadro 9

Cooperativas en procesamiento de carnes y comercialización de productos
pecuarios. Puestos de trabajo y participación en el valor agregado y valor de
producción, en 1993 y 2003

Cuadro 10

Frutas, hortalizas y legumbres: industria y comercio cooperativo. Año 2003

Cuadro 11

Industria molinera cooperativa. Locales, puestos de trabajo, valor agregado y
participación en total nacional. Año 2003

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

187

�Cuadro 12

La agroindustria cooperativa en relación a la importancia de cada rama, según
valor agregado, en el total nacional. Año 2003

ANEXO III

Censos Nacionales Agropecuarios

Cuadro 1

Asociativismo: Cantidad de EAP por tipo. CNA 2002

Cuadro 2

Cooperativas y Asociaciones Gremiales por tipo de EAP.

Cuadro 3

Productores asociados a cooperativas por tipo y provincia. Año 2002

Cuadro 4

EAP asociadas a cooperativas: cantidad, superficie, superficie implantada y
existencias por provincia. Año 2002

Cuadro 5

EAP asociadas a cooperativas: participación respecto al total de las EAP.
Año 2002

Cuadro 6

Cantidad de EAP asociadas a cooperativas: evolución intercensal por provincia

Cuadro 7

Evolución intercensal de las EAP asociadas a cooperativas. 1988-2002

Cuadro 8

Asociativismo en CNA02

ANEXO IV

Exportaciones agropecuarias totales y de cooperativas

Cuadro 1

Exportaciones de origen agropecuario cooperativas y totales, y participación
cooperativa, capítulos 02 a 24

Cuadro 2

Exportaciones de origen agropecuario de cooperativas y totales; participación
cooperativa. Capítulos 02 a 24 y posiciones seleccionadas.

Cuadro 3

Exportaciones totales de origen agropecuario y participacion cooperativa.
Año 2010

Cuadro 4

Exportaciones cooperativas por producto - 1999-2010

Gráfico 1

Exportaciones cooperativas de origen agropecuario: composición, evolución y
participación en el total

Gráfico 2

Exportaciones cooperativas de cereales

Gráfico 3

Exportaciones cooperativas de oleaginosas y derivados

Gráfico 4

Exportaciones cooperativas de lácteos, tabaco, miel y vino

Gráfico 5

Exportaciones cooperativas de frutas

Gráfico 6

Exportaciones cooperativas de té y yerba mate

ANEXO V

Exportaciones de granos y subproductos en volumen - MAGyP.
Dirección de Mercados Agrícolas

Cuadro 1

Exportaciones de granos de cooperativas

Cuadro 2

Exportaciones de aceites de cooperativas

188

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 3

Exportación subproductos de granos cooperativas

ANEXO VI

Comercialización de granos y ganados - MAGyP. Dirección de
Control de Gestión Comercial

Cuadro 1

Capacidad de almacenaje por provincia, total y de cooperativas

Cuadro 2

Ingreso de granos a plantas de acopio

Cuadro 3

Cabezas de ganado bovino faenadas en cooperativas

Cuadro 4

Cabezas de ganado ovino faenadas en cooperativas

Cuadro 5

Cabezas de ganado caprino faenadas en cooperativas

Cuadro 6

Cabezas de ganado porcino faenadas en cooperativas

Cuadro 7

Cantidad de cabezas de ganado bovino con destino a faena discriminadas por
procedencia

Cuadro 8

Mataderos frigoríficos cooperativos

ANEXO VII

Comercialización de lácteos. MAGyP. Dirección de Control de
Gestión Comercial

Cuadro 1

Cantidad de operadores, matrículas y cooperativas por mes en el registro de
operadores lácteos - 2008 - 2009 - 2010

Cuadro 2

Cantidad y tipo de matrículas vigentes por mes en el registro de operadores
lácteos - 2008 - 2009 - 2010

Cuadro 3

Cantidad y tipo de matrículas vigentes por mes en el registro de operadores
lácteos que informaron por año: 2008 - 2009 - 2010

Cuadro 4

Matrícula de los operadores lácteos con figura jurídica cooperativa

Cuadro 5

Recepción de leche cruda informada por año según tipo de matrícula y figura
jurídica cooperativa: 2008 - 2009

Cuadro 6

Recepción de leche cruda por provincia de origen y naturaleza jurídica del
informante: 2008 - 2009

Cuadro 7

Tambos remitentes por tipo de matrícula, total y a cooperativas:
2008 - 2009 - 2010

ANEXO VIII

Tabaco y yerba mate. MAGyP - INYM

Cuadro 1

Tabaco acopiado, total y por cooperativas

Cuadro 2

Yerba mate. Ingresos netos de hojas verdes y molienda de cooperativas y total

ANEXO IX

Guía de entrevistas

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

189

�190

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Obschatko, E.S. de; Basañes, C.C.; Martini, G.D.</text>
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                <text>Las cooperativas agropecuarias de la República Argentina. Diagnóstico y propuestas</text>
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                <text>Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Buenos Aires (Argentina); IICA Argentina</text>
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                <text>DESARROLLO RURAL; PRODUCCIÓN LECHERA; PASTOREO; EXPLOTACIÓN EN PEQUEÑA ESCALA; MANEJO DEL GANADO; ALIMENTACIÓN; SANIDAD ANIMAL; ORDEÑO; MÁQUINAS DE ORDEÑO; SALAS DE ORDEÑO</text>
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                    <text>�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

2

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Este documento ha sido elaborado en el marco del convenio de
colaboración entre el Ministerio de Agroindustria de la Nación y
la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, cuya implementación se inició
en 2017 en apoyo del desarrollo de la bioeconomía en la Argentina

3

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

4

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Bioeconomía Argentina
Modelos de negocios para una
nueva matriz productiva

1. Introducción.

07

2. Bioeconomía: Una visión integral para el desarrollo sostenible.

09

2.1. Las redes de valor como organización industrial

10

2.2. Los inductores del desarrollo de la bioeconomía como acercamiento al análisis del sector.

12

3. Los modelos de Negocios de la Bioeconomía
3.1.

De los inductores generales a los modelos de negocios en bioeconomía

16
16

3.2. Definiendo modelos de negocios aplicados a la bioeconomía

18

3.3. Inductores y modelos de negocios

20

3.3.1. Inductores vinculados a los objetivos ambientales y la sustentabilidad
3.3.1.1.

Sendero de desarrollo: sustentabilidad ambiental y económica

20
20

3.3.1.2. Sendero de desarrollo: Incremento de la oferta de energía (a red comercial)

25

3.3.2. Inductor: Oportunidad de valorización de sectores agroindustriales tradicionales

32

3.3.2.1.

Sendero de desarrollo: intensificación agrícola sustentable

33

3.3.2.2. Sendero de desarrollo: consolidación/fortalecimiento de la matriz productiva actual

33

3.3.2.3. Sendero de desarrollo: diversificación de la matriz productiva

35

3.3.2.4. Sendero de desarrollo: Producción para autoconsumo de energía

38

3.3.3. Inductor: Desarrollos científicos y tecnológicos disruptivos
3.3.3.1. Sendero de desarrollo: Aprovechamiento de plataformas tecnológicas de usos múltiples

41
41

4. Reflexiones finales con una mirada desde las políticas públicas

45

Bibliografía

52

5

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

6

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

1

INTRODUCCIÓN

B

uena parte de los acuciantes problemas sociales que enfrenta cotidianamente Argentina se relaciona con la estructura de su matriz productiva. La actual
conformación de las diversas actividades desarrollas en nuestro país, su localización, el
sustrato tecnológico sobre las que se asientan y su (modesta) inserción en las corrientes
del comercio mundial dan como resultado una tasa de generación de empleo, posibilidades de pago de la masa salarial, acumulación genuina derivada en las consecuentes
tasas de ahorro/inversión y distribución de la localización geográfica de las actividades económicas claramente incompatibles (tensiones mediantes) con las atendibles demandas sociales.
Estos dilemas locales se inscriben en un contexto mundial –del cual Argentina
no puede estar disociada- signado por cambios sustantivos. Convergencias disruptivas
de las nuevas tecnologías –de corte biológico y electrónico-, crecimiento poblacional acelerado en grandes economías en vías de desarrollo acompañado por el ascenso
(acotado) de masivas clases medias, requerimientos ambientales crecientes (en el consumo y en el intercambio mundial), cambios en la composición y direccionamiento del
intercambio comercial, financiero y tecnológico dan cuenta de las limitaciones de un
modelo de económico basado en el uso masivo de los combustibles fósiles.
Necesidades de cambios de la estructura productiva interna atento a las modificaciones globales obliga a revisar políticas públicas y sus (ensamblables) estrategias
privadas, especialmente en el caso de una sociedad como la Argentina cuyo vórtice
económico gira en torno al uso masivo de los recursos naturales.
De allí que la BIOECONOMÍA –en sus diversas acepciones sobre las que se abunda en este trabajo- aparece como una guía alternativa de desarrollo para el cambio
estructural en función de las dotaciones naturales locales, la acumulación previa (desde
capacidades tecnológicas/genéticas hasta las rutinas de negocios) de activos, la menor
distancia competitiva de varias de estas actividades y las (potenciales) oportunidades
mundiales como espacio de acumulación masiva intermediado por el intercambio comercial.
El trayecto desde las demandas sociales de cambio de la estructura productiva
interna y los contextos internacionales no está despejado de problemas y alternativas
diversas en materia de políticas públicas y de sus correspondientes estrategias privadas
de negocios. Por un lado, las demandas internacionales asociadas a modelos de producción más sustentables e inclusivos aun no generan “señales de precios” claras nítidas
y contundentes que traducción en precios mediante, reorienten masivas corrientes de

7

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

inversiones; por otro lado, parte de las políticas públicas y sus contrapartidas de estrategias privadas aún están en etapas de consolidación y desarrollo, pero con bajo
impacto masivo.
A partir de esta lectura de la realidad, el objetivo del presente trabajo es –en una
primera instancia- la identificación de los principales “inductores económicos” que den
cuenta de las corrientes de cambio mundial hacia una producción ampliada a nuevas
demandas con el consiguiente cuidado por la sustentabilidad ambiental. Los correlatos
de estos principios sobre el diseño e implementación de las políticas públicas también
forman parte de este trabajo. Proponemos avanzar un paso más: el referido a las formas
en que estos inductores captados parcialmente por las políticas públicas y los sistemas
de precios se traducen en estrategias de negocios privadas viables y sustentables sobre
bases competitivas genuinas.
En función de ello la segunda parte del trabajo intenta dar cuenta de la respuesta
local dada por el empresariado a través de distintas iniciativas de negocios (modelos).
Postulamos que –dada las características propias de las actividades de base biológica,
las trayectorias previas y otras características- existen distintas respuestas empresariales que se catalizan en diversos modelos de negocios (con sus respectivas escalas,
tecnologías, localizaciones e inserciones internacionales).

8

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

2

BIOECONOMÍA: UNA VISIÓN INTEGRAL
PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE.

La bioeconomía1 es un enfoque cada vez más aceptado como un camino válido
para evolucionar hacia una sociedad menos dependiente de los recursos fósiles, que
deberá, en simultáneo, atender crecientes demandas por alimentos, fibras y materiales
(derivados de una población mundial que va en camino de superar los diez mil millones
de personas en las próximas décadas). Para dar respuesta a estos desafíos no resulta
apropiado replicar las mismas estrategias que se han utilizado en el pasado.
A nivel global, la disponibilidad de nueva tierra arable, agua dulce renovable y
combustibles fósiles, es cada vez más limitada2. Esos recursos ya no pueden tomarse
como activos inagotables que pueden utilizarse sin restricciones, como ocurriera en
los últimos 150 años (coincidentemente con el descubrimiento del petróleo como fuente de energía) lo que dio origen a lo que ha sido el período de crecimiento económico
más importante de la historia. Se replantea la sustentabilidad fáctica de tal modelo de
desarrollo; las proyecciones acerca de los efectos del cambio climático sugieren que los
balances globales de gases de efecto invernadero son fuertemente dependientes de las
formas actuales de organizar la economía mundial. El mundo necesita encontrar y promover un desarrollo económico más limpio y sustentable incluyendo ingentes masas
poblacionales al consumo.
Demandas crecientes y recursos naturales escasos ponen en el epicentro de la
escena a la tecnología, especialmente aquellas enfocadas en “lo biológico”; los avances
de la ciencia, particularmente la biología, la química, las ingenierías, y las tecnologías de
información, organización y comunicaciones permiten pensar en caminos alternativos.
La Bioeconomía se presenta como la síntesis entre esas demandas y oportunidades, donde la agricultura no se visualiza ya solamente como una fuente de ocupación
de mano de obra y producción de alimentos, sino que se plantea también como una
actividad fuertemente integrada a los procesos industriales y de servicios. El punto de
partida es la producción sustentable de biomasa vegetal, animal y microbiana aprovechando la fotosíntesis para producir, además de alimentos, energía y una amplia gama
de biomateriales amigables con el ambiente.

1 Si bien no existe una definición formalmente acordada a nivel internacional, el 1st Global Bioeconomy Summit, Berlín, Alemania, Noviembre de
2015 y la FAO han convergido alrededor del concepto de que la “bioeconomía es la producción y utilización intensiva en conocimientos de recursos,
procesos y principios biológicos para la provisión sostenible de bienes y servicios en todos los sectores de la economía”. Para enfoques mas teóricos/
académicos puede verse Schmid O, Padel S. and Levidow L. The Bio-Economy Concept and Knowledge Base in a Public Goods and Farmer Perspective. Bio-based and Applied Economics 1(1): 47-63, 2012.
2 FAO (2011). El estado de los recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y la agricultura. La gestión de los sistemas en situación de
riesgo. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Roma, y Mundi-Prensa, Madrid. Fischer, Gunther; Shah, Mahendra. (2010). Farmland investments and food security (English). Washington, DC: World Bank. http://documents.worldbank.org/curated/en/8847314682

9

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

Esto abre un amplio abanico de nuevas opciones que se proponen como efectivas para empezar a dejar atrás actuales formas de organización económica y social que
evidencian claros problemas de sostenibilidad, ya sea por las externalidades negativas
que generan, o por su incapacidad de crear las fuentes de empleo y crecimiento. Estos
problemas tienen particular relevancia, especialmente a nivel de las regiones más alejadas de los centros urbanos, que demandan las aspiraciones de progreso económico y
desarrollo territorial de la sociedad. Así, la visión de la bioeconomía se presenta como
una estrategia efectiva para alinear los objetivos de crecimiento económico, imprescindible para atender esas aspiraciones, con las restricciones ambientales y las emergentes del cambio climático; y plantea nuevas formas de organización de la producción con
impactos fuertes en las relaciones sociales y entre los diversos sectores productivos y
de servicios, entre ellas las referidas a la localización de los procesos económicos.
Todos y cada uno de los temas planteados tiene especial significación para una
sociedad como la Argentina cuya organización productiva y social está fuertemente
asentada sobre sus recursos naturales, ha desarrollado importantes activos competitivos biológicos (genéticas vegetal y animal; biotecnologías aplicadas etc.) pero arrastra
una larga historia de fracasos en sus intentos de industrialización como base de la diversificación de su economía.

2 1. LAS REDES DE VALOR COMO ORGANIZACIÓN
INDUSTRIAL
El concepto de Bioeconomía como eje de una estrategia de desarrollo implica
repensar la forma de organización de la producción y circulación de bienes, servicios y
recursos humanos.
Las especificidades de “la industrialización sustentable de lo biológico” implica
la captura y puesta en valor comercial de las múltiples externalidades de estas actividades: Ello se traduce en un modelo de organización que interactúa con la economía de
manera alternativa a la tradicional perspectiva industrial3.
En función de ello mientras que los enfoques tradicionales ponen el énfasis en
los productos y las cadenas de valor, la bioeconomía resalta además las interrelaciones
que existen entre las diferentes cadenas productivas, la dotación de recursos naturales
y la producción de servicios eco-sistémicos. Considera el universo de productos que se
pueden derivar de una materia prima y teniendo en cuenta también que las materias
primas mismas son ellas mismas sustituibles, pone el foco en las sinergias y en la optimización de las interrelaciones entre las cadenas, la circularidad del sistema y el valor
total generado por el mismo (ver figura 1).

3 Anllo G. y Bisang R (2015) Bioeconomía. Cambio estructural, nuevos desafíos y respuestas globales: Una ventana de oportunidad para las producciones basadas en Recursos Naturales Renovables.  PROSAP/UCAR. Buenos Aires, Noviembre 2015. .www.ucar.gob.ar

10

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Figura 1: La organización industrial en la bioeconomía

Fuente: Elaboración propia en base a Virchau et al (2014)4
Dentro de este planteo, se resaltan –a través de la puesta en valor de todas las
externalidades- las oportunidades para mejorar la productividad del conjunto, ya sea a
nivel local, nacional o internacional; ello enfatiza, el potencial para reciclado, la circularidad y los enfoques de cascada, que durante la etapa de procesamiento desempeñan
un papel determinante para la identificación y desarrollo de oportunidades de captura
de valor a nivel de los territorios.
Esta perspectiva le da un valor estratégico para incrementar la eficiencia en el
uso de los recursos naturales, generar opciones de innovación y abrir oportunidades
de nuevos negocios; implica a nuevas fuentes de crecimiento en términos de ingresos
regionales y generación de empleos, a la vez que contribuye a recomponer equilibrios
estratégicos en materia energética y territorial5.
Adicionalmente, este enfoque productivo redunda en un mayor efecto multiplicador de la actividad sobre la economía en general, tendiendo a aumentar la densidad del
tejido industrial y articulando estrechamente las esferas de “lo primario” con “lo industrial”.

4 Virchow Detlef, Tina Beuchelt, Manfred Denich, Tim K. Loos, Marlene Hoppe y Arnim Kuhn (2014). The value web approach – so that the South can
also benefit from the bioeconomy(http://www.rural21.com/english/current-issue/detail/article/the-value-web-approach-so-that-the-south-can-alsobenefit-from-the-bioeconomy-00001222/).
5 El uso en cascada de biomasa ocurre cuando la biomasa se utiliza en la producción de lo que se define como un bioproducto (aquel derivado /
producido esencialmente con recursos / procesos biológicos), y este producto es utilizado por lo menos una vez más como insumo para la producción
de bienes o para energía. Se define como cascada de un paso, cuando el producto es utilizado para la producción de energía; la cascada es de pasos
múltiples cuando el producto inicial es utilizado por lo menos una vez como insumo de otro producto antes de ser destinado a usos energéticos.
(Discussion paper: Defining cascading use of biomass,https://biomassekaskaden.de/wp-content/uploads/2014/04/14-03-14_ cascading_use_Discussionpaper. pdf, traducción de los autores)

11

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

Más allá de este marco general, en un futuro más o menos cercano, estas oportunidades se verán potenciadas por las crecientes demandas sociales por estrategias
de producción y carteras de productos más sostenibles, en términos de sus impactos
ambientales y sobre el cambio climático.
El concepto lentamente se ha incorporado a la realidad económica de distintas sociedades en el marco de un proceso evolutivo. El concepto – de bioeconomía
– estuvo subyacentemente planteado, alrededor de capturar los beneficios sociales y
económicos relacionados con el aprovechamiento de las oportunidades de innovación
asociadas a las nuevas tecnologías biológicas. Posteriormente, ha ido mutando hacia
una más amplia y ambiciosa visión para el desarrollo sostenible, cada vez más central
para el logro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, y para llevar a la práctica las estrategias de des carbonización de la economía (que se reconocen como indispensables
para alcanzar objetivos de emisiones de GEI compatibles con el límite de aumento de la
temperatura media del planeta de 2 grados para fines de este siglo). Es en esta evolución
donde radican las amplias y potentes oportunidades que ofrece la visión de la bioeconomía en términos de replanteo de la relación agricultura - industria y revitalización de
las áreas rurales como espacios de producción sustentable.

2 2. LOS INDUCTORES* DEL DESARROLLO DE LA
BIOECONOMÍA COMO ACERCAMIENTO AL
ANÁLISIS DEL SECTOR.
Dentro la evolución mencionada y examinando la dinámica mundial en la materia y la propia experiencia argentina, es necesario reconocer que –bajo el concepto
genérico de bioeconomía- coexiste una diversidad de situaciones, uso de tecnologías,
estrategias y resultados de modelos de negocios muy diversos dependiendo de los objetivos estratégicos, oportunidades y puntos de partida particulares, de los recursos y
capacidades disponibles (RRHH, recursos naturales, y capacidades científico-tecnológicas, industriales e institucionales)6.
Se plantea un continuum de situaciones, que van desde el mejor aprovechamiento de recursos o capacidades productivas subutilizadas en su potencial en un extremo,
y las oportunidades emergentes de la aparición de tecnologías disruptivas -principalmente en las ciencias biológicas y su convergencia y retroalimentación con avances en
otros campos y las ingenierías-, en el otro, con una sucesión de variantes entre ellos,

*Los términos impulsor e inductor se utilizarán indistintamente. Remite a la idea de la fuerzas centrales del proceso que se traduce –bajo distintas
modalidades- en sistemas de precios que direccionen las conductas empresarias en la puesta de valor del concepto de bioeconomías
6 Ver www.bioeconomia.mincyt.gob.ar y también Trigo, Eduardo, Elsa Vera Morales, Lucila Grassi, Joaquín Losada, Juan Patricio Dellisanti, María Eugenia Molinari, María Rosa Murmis, Miguel Almada y Sergio Molina. Bioeconomia Argentina: Visión desde Agroindustria, Ministerio de Agroindustria
de la República Argentina, Buenos Aires, Argentina, Marzo de 2017)
Trigo, Eduardo J., Guy Henry, Johan Sanders, Ulrich Schurr, Ivan Ingelbrecht, Clara Revel, Carlos Santana y Pedro Rocha (2014), “Hacia un desarrollo
de la bioeconomía en América Latina y el Caribe” en “Hacia una bioeconomía en América Latina y el Caribe en asociación con Europa” Hodson de
Jaramillo, Elizabeth (editora), Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia; y Henry, Guy, Eduardo J. Trigo y Elizabeth Hodson de Jaramillo
(2014), Bioeconomías en ALC: diferentes vías, resultados preliminares y buenas prácticas en “Hacia una bioeconomía en América Latina y el Caribe en
asociación con Europa” Hodson de Jaramillo, Elizabeth (editora), Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia. IICA (2013) Experiencias exitosas
en bioeconomía / IICA. Montevideo Nov. 2013. Anllo G. y Bisang R (2015) “Bioeconomía. Una ventana al desarrollo de América Latina pags. 150-162 en
INTAL 50 años. Las tecnologías disruptivas en América latina y el Caribe. Buenos Aires. Octubre 2015.

12

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

reflejando las particularidades de cada espacio productivo – institucional7. Es en este
arco, donde la bioeconomía aparece como un marco disruptivo frente al status-quo.
Contemporáneamente y a lo largo de toda la historia de la humanidad, la habilidad de entender y aprovechar a pleno las oportunidades que ofrece el mundo natural
en términos de su composición bioquímica, replicar sus procesos, utilizar los biomateriales, ha sido limitada. En las últimas décadas, los avances en las tecnologías y las
innovaciones en la ciencia y tecnología y las ciencias de datos, están permitiendo que
el valor intrínseco en la naturaleza y los procesos biológicos se exprese en todo su
potencial. Los nuevos conocimientos y tecnologías permiten entender y caracterizar
mejor, mapear, secuenciar, optimizar y replicar esos procesos y dar base a nuevas formas y procesos productivos, para remplazar los pre-existentes y crear nuevos equilibrios ambientales.
Ello da origen a un muy amplio arco de posibilidades. En un extremo de ese
arco, están las oportunidades emergentes del mejor entendimiento del potencial de
la biomasa disponible y, consecuentemente, de las posibilidades de utilizar la amplia
diversidad existente para remplazar insumos provenientes de otras fuentes de carbono, particularmente las fósiles, sobre las que hemos construido el bienestar material que hoy disfrutamos. Las prácticas de intensificación agrícola sustentable y los
biocombustibles son, quizás, los mejores ejemplos de este estadio. Hay poco nuevo o
high-tech en ello, pero los avances mencionados están permitiendo que se diversifiquen los insumos de origen (el tipo de biomasa) y hacer más eficientes los propios
procesos, a través del uso de microorganismos diseñado específicamente. La biomasa,
en muchos casos un problema – los desechos urbanos y de procesos agroindustriales
vinculados a la producción animal, quizás, los mejores ejemplos – se transforman en
un recurso valioso en términos energéticos e, incluso, para la producción de otros
insumos para la producción, etc.
En el otro extremo, está toda una familia de técnicas biológicas, nanotecnológicas e ingenieriles que convergen para permitir a los científicos e ingenieros, embarcarse en nuevos ciclos de entender-diseñar-testear-aprender para revelar nuevos usos de
la naturaleza y los procesos naturales. Esto no solo cambia los incentivos a proteger
nuestro capital natural, ya que hay un valor potencial que va más allá de su contenido
energético; plantea un nuevo mundo que recién empieza a desplegarse frente a nuestros ojos.
Por otra parte, tanto la transición hacia la bioeconomía como paradigma productivo
con el tipo de ubicación dentro de este arco de posibilidad, al igual que lo ocurrido en otras
experiencias históricas, requiere de diversas intervenciones de políticas públicas (abarcando desde lo global hasta lo nacional, regional y local) a ser posteriormente, incorporadas a
las estrategias de negocios del sector privado. Los acuerdos ambientales de des carbonización representan, en principio, el gran paraguas dentro del cual se irán planteando las nuevas demandas e incentivos y más cerca, son las políticas nacionales de distintos tipos (am-

7 Ver www.bioeconomia.mincyt.gob.ar

13

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

bientales, ordenamiento territorial, infraestructura, capacidades científico-tecnológicas,
inversión, institucionales, productivas y comerciales), las que actuarán sobre los comportamientos de los actores específicos para promover y contener los cambios que se requieren.
Los distintos modelos de bioeconomía que están implícitos en lo anterior no
son alternativos, ni secuenciales (aunque, probablemente, puedan llegar a darse de esta
manera en una suerte de “maduración” de un sendero de desarrollo basado en la visión
de la bioeconomía).8 En realidad, lo que se observa es que, en muchos casos, coexisten
en países o territorios específicos, en respuesta a dinámicas particulares que, por otra
parte, pueden cambiar a lo largo del tiempo, dependiendo de que sea lo que prevalezca
como inductor principal de las transformaciones.
En términos generales podemos agrupar las fuerzas inductoras del desarrollo
de la bioeconomía en tres grandes categorías (i) las aspiraciones de la sociedad por
comportamientos más responsables y comprometidos con el desarrollo sostenible, (ii)
oportunidades y necesidades para valorizar la contribución de los sectores asociados
a los recursos naturales, como la agricultura, la actividad forestal y la pesca, y (iii) los
aportes disruptivos de los avances en la ciencia y tecnología.
I)
Objetivos ambientales/aspiraciones vinculados a lo ambiental y la sostenibilidad, incluyendo la energía sustentable. Estos son, quizás, los que han ganado
mayor importancia en los últimos tiempos, a medida de que las restricciones de recursos naturales y las preocupaciones por el cambio climático se han extendido como
objetivos de la acción política a todos los niveles; el remplazo del uso de los recursos
fósiles como fuente de carbono y el foco en nuevos y más eficientes usos de biomasa,
es el común denominador de los distintos aspectos agrupados en esta categoría9. Lo
más importante aquí es el reconocimiento del problema y la decisión de la sociedad y la
política de avanzar hacia un marco adecuado para las transformaciones a nivel micro.
II)
Oportunidades no aprovechadas en los sectores tradicionales de la
bioeconomía (agricultura, forestería, pesca). Bajos niveles de productividad y/o la
existencia de recursos ociosos (y/o potenciales externalidades positivas no valorizadas
comercialmente) en los distintos niveles de las cadenas de valor son los indicadores de
las oportunidades y los posteriores inductores de potenciales desarrollos. Si el objetivo
–global y su reflejo en lo nacional y local – es el remplazo de los recursos fósiles, la baja
productividad de las “industrias” agrícola, forestal o pesquera es una gran oportunidad,
particularmente para los países de menor desarrollo relativo, donde estos sectores aún
representan una porción importante de la economía y como asiento de los –usualmente más pobres – segmentos de la sociedad. La potencialidad de su puesta en valor
comercial es un factor inductor del cambio. Todos los análisis disponibles coinciden en
la existencia de grandes brechas de productividad, no solo entre países, sino también
dentro de un mismo país, y en muchos casos también brechas energéticas, que actúan

8 Spatial Foresight, SWECO, ÖIR, t33, Nordregio, Berman Group, Infyde (2017): Bioeconomy development in EU regions. Mapping of EU Member
States’/regions’ Research and Innovation plans &amp; Strategies for Smart Specialisation (RIS3) on Bioeconomy for 2014-2020.
9 Argentina adhiere a la Agenda de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas (ONU), establecida en la Cumbre del Desarrollo
Sostenible de 2015 que promueve la aplicación universal de 17 principios para regir los esfuerzos de los países para lograr un mundo sostenible en el
año 2030. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/la-agenda-de-desarrollo-sostenible/ - http://www.onu.org.ar/agenda-post-2015/

14

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

como limitantes al desarrollo industrial y/o comercial de sectores con alto potencial.
Asimismo, en muchos casos los complejos agroindustriales representan capacidades
importantes de innovación, ya sea porque tienen las plataformas industriales y gerenciales necesarias para el desarrollo de los nuevos procesos y productos bio-basados.
III)
Los avances en la ciencia y tecnología que amplían las posibilidades de
producción. Este es el más atractivo como impulsor del cambio; representa la esencia
del concepto y resume la posibilidad de hacer frente a los desafíos de inventar un futuro
diferente al de crisis potenciales asociadas a los actuales patrones productivos.
La forma que los sistemas económico-institucionales responden a los desafíos y oportunidades implícitos en estos factores es lo que hace el perfil particular de las diversas bioeconomías del mundo. En la sección siguiente discutimos como estos factores se reflejan finalmente
en los distintos modelos de negocios que operan en la realidad. En otros términos, las vías por
las que éstos inductores son percibidos por los agentes económicos, convertidos en atractores
de rentabilidad y traducidos en actividades concretas con impactos económicos tangibles.

15

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

3

LOS MODELOS DE NEGOCIOS
DE LA BIOECONOMÍA

3 1. DE LOS INDUCTORES GENERALES A LOS
MODELOS DE NEGOCIOS EN BIOECONOMÍA
Como concepto general la bioeconomía puede ser vista como el reflejo de un círculo virtuoso que se inicia con la idea general de captura y aprovechamiento extensivo
y eficiente de la energía libre y concluye con su traducción en bienes y servicios contabilizados en el PBI. Pero para que esto se materialice es necesario que los inductores se
materialicen en sistemas de precios/rentabilidad que sustenten modelos de negocios
pasibles de concretarse. Para que los inductores –difusos por definición y muchas veces abstractos en sus contenidos– operen como disparadores de negocios, es necesario
que se traduzcan al sistema de precios, de allí a la (percepción de) rentabilidad y con ello
generen “luces” de atracción al mundo de los negocios. Dicha traducción recorre una
amplia variedad de matices.
En un extremo pueden identificarse actividades que responden a escaseces evidentes que se reflejan en desequilibrios entre oferta y demanda gatillando el mecanismo de precios. Por ejemplo, los faltantes de energía en varias regiones del país devienen
en precios elevados y/o pérdidas cuantiosas asociadas con cortes, reducción de potencia y pérdidas económicas. En este caso resulta claro que el sistema de precios vigente
traduce al inductor de “objetivos ambientales/energías sustentables” hacia señales de
rentabilidad potencial usando alternativas fuentes de origen renovable. Elementos adicionales tales como la disminución de los costos de distribución y transporte de energías generadas centralizadamente lejos de los lugares de consumo aportan en idéntica
dirección. A ello cabe sumar los contenidos impositivos que se acumulan a lo largo de
las distintas etapas (desde la generación hasta el uso) que se perciben como inductores
palpables en modelo de autogeneración o generación acotada y localizada. El modelo
de negocios es una respuesta a la percepción de mejor rentabilidad.
En otros casos intermedios las señales de precios son difusas. Ante la inexistencia de un mercado demandante y con tecnologías pre-comerciales, no dominantes y
marcos regulatorios anclados en el sistema productivo previo, el mercado no está plenamente conformado y con ello es ciego (“blind market”) a los incentivos naturales de
mercado. Por ejemplo, asociado al inductor referido a “oportunidades no aprovechadas
en los sectores tradicionales de la bioeconomía”, el uso de desechos –de cosechas,
procesos lácteos, de faena aviar/porcina y/o bovina– para la producción de biomateriales tiene alto potencial, las tecnologías están relativamente maduras, los umbrales de
inversión no son excluyentes…pero no existen aún rutinas de producción, logísticas de
distribución ni demandas conformadas que se traduzcan en atractivas tasas de benefi-

16

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

cios. El modelo de negocio además de reaccionar a potencial rentabilidad debe, además
“construir”10 , buena parte del mercado. Esta misma situación se reproduce en el caso de
las respuestas a las oportunidades de ampliación de las posibilidades de producción
asociadas a la ciencia y la tecnología.
Dentro de este arco de posibilidades se deben considerar también casos donde
los precios privados no incluyen aspectos de largo plazo y como tales no emiten señales
para inducir el desarrollo de la bioeconomía. Por ejemplo, el deterioro de los servicios
eco-sistémicos por el uso desmedido de la agricultura intensiva no es considerado en
la contabilidad privada de corto plazo; aunque tiene impactos de mediano y largo plazo
ello no se refleja en el actual precio de la tierra (que responde además a otra multiplicidad de factores); algo similar ocurre con una multiplicidad de externalidades negativas
no contabilizadas privadamente a corto plazo pero de indudable impacto agregado en
el mediano y largo plazo. En este conjunto de situaciones la regulación estatal es parte
central de la construcción de las señales de mercado para que éste active su protagonismo. El modelo de negocio lidiará con las condiciones regulatorias que incorporen
costos –privados y sociales de mediano plazo–además de la rentabilidad potencial y el
diseño de la arquitectura del mercado.
En síntesis, bajo el paraguas de la implementación de la bioeconomía, nos encontramos con un conjunto de inductores –con distintos plazos de ejecución y niveles
de abstracción- cuya traducción en estímulos económicos puede ser, en algunos casos, obra directa del mercado –vía incentivos de precios/rentabilidad- pero requiere,
en otros, de los precios sombra determinados por visiones más amplias –incluyendo
criterios sociales y económicos de mayor alcance- que se sustentan en intervenciones
estatales (posiblemente distintas en su metodología de las que abundaron en el pasado).
Estos son los aspectos abren un campo adicional para las políticas de promoción de la
bioeconomía.
La actividad productiva toma nota de todo esto y se expresa –en concreto- en
un conjunto de posibles senderos productivos, entre los que se incluyen senderos vinculados al cuidado del medio ambiente, el incremento de las bioenergías en la red comercial, la intensificación agrícola sostenible, la consolidación/fortalecimiento de la
matriz productiva actual, la diversificación del perfil productivo, el aprovechamiento de
plataformas tecnológicas de usos múltiples, que a grandes rasgos plantean el arco de
posibilidades para el desarrollo de aplicaciones específicas.11

10 En dicha construcción no son ajenas las políticas públicas; a modo de ejemplo cabe mencionar el Programar Renovar que establece los parámetros económicos y técnicos de la producción de una amplia gama de bio-energías (varios de cuyos emprendimientos se adicional a actividades
agroindustriales pre- existentes). Ver Bianchi P. (1995) Construir el mercado Revista Asturiana de Economía. RAE Nro 4. file:///C:/Users/User/Downloads/Dialnet-ConstruirElMercado-3869727%20(1).pdf
11 El listado refleja los senderos productivos posibles, pero no es exhaustivo. Sin duda, algunos de ellos pueden ser desagregados en otros más específicos y también muy probablemente cambien a lo largo del tiempo. Pero las opciones que se mencionan son altamente representativas de lo que
prevalece en la actualidad.

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

3 2. DEFINIENDO MODELOS DE NEGOCIOS
APLICADOS A LA BIOECONOMÍA
Un modelo de negocio consiste en la forma que una organización construye para
la creación, distribución y captura valor de una actividad en un contexto productivo.
Se define en lo sustantivo sobre la base de respuestas operativas a tres preguntas: ¿qué
hacer?, ¿cómo hacerlo?, ¿para qué hacerlo?
¿Qué hacer? O sea, la identificación del producto y/o servicio a desarrollar. En el
caso propio de la bioeconomía ello conlleva el desarrollo de la idea central del negocio a
impulsar y su articulación con las estructuras desarrolladas previamente; siendo pocos
los casos “greenfield”, buena parte de los desarrollos bioeconómicos tienen la impronta
estructural de “lo previo”; de allí que una vía habitual es la complementación de producciones biológicas pre-existentes con la captura de actividades complementarias –
aguas arriba y/o abajo y laterales- en función de valorizar externalidades positivas que
previamente se perdían. Ello abre la puerta a repensar no tanto la importancia de las
economías de escala –donde los menores costos se asocian con el tamaño y la homogeneidad productiva– sino fundamentalmente la de las economías de “scope” o de variedad –donde los menores costos individuales se logran consorciando varias actividades
a la vez. Adicionalmente cabe una advertencia relevante sobre el ¿qué hacer?: la propia
naturaleza biológica de estas producciones deviene en cambios productivos frecuentes
lo cual requiere de dosis adicionales (a las producciones industriales) de flexibilidad
operativa; más aún si se considera que intrínsecamente la naturaleza –base de estas
actividades– aprende y evoluciona reactivamente.
A partir de ello, definir un modelo implica sólo una descripción de la arquitectura
global de las actividades a desarrollar, sus relaciones y la identificación de los temas –
activos, tecnologías y rutinas- críticos del negocio.
¿Cómo hacerlo? En este caso las precisiones se refieren a la cadena de aprovisionamiento de materia prima y servicios complementarios, a las tecnologías de transformación –con especial énfasis en los procesos y equipos críticos y específicos – y los
posteriores sistemas de logística y distribución. Aplicados estos conceptos a las producciones de base biológica aparecen algunas especificidades. La primera se refiere a
los circuitos de abastecimientos de biomasa (especialmente considerando volúmenes,
perecibilidad, disponibilidad temporal y costos)12 ; otra es la variabilidad de los procesos
de transformación biológica, que amerita constantes ajustes productivos en muchos
casos con connotaciones científicas, y que plantean claras implicaciones sobre la cuestión de los recursos humanos (tipo y nivel de capacitación) requeridos para las nuevas
actividades y, finalmente, a los requerimientos de distribución y comercialización. Se
trate de alimentos, bioenergía y/o biomateriales, todos los procesos tienen especificidades que los diferencian de las manufacturas típicamente industriales. Un capítulo
12 Este tipo de actividad deriva en un concepto de “organización industrial”  divergente del modelo canónico basado en la industria manufacturera
tradicional. La autonomía de los comportamientos biológicos, la (cuasi) imposibilidad de controlar los tiempos biológicos de reacción, el constante
aprendizaje reactivo de la naturaleza y la variabilidad de resultados implican rasgos propios. Ver  Anlló G. Bisang R. y Braude H. (2015) Bioeconomía:
Un nuevo GPS para las producciones de base biológica en el Siglo XXI. PROSAP/UCAR  Buenos Aires, Noviembre 2015.

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

adicional se refiere al balance integración vertical versus subcontratación: la magnitud
de capitales involucrados, las particularidades de cada eslabón productivo e incluso la
propia dispersión geográfica de insumos induce a modelo de organización en red sobre
la base de contratos para buena parte de este tipo de actividades.
¿Para qué? Cerrando la trilogía, todo modelo de negocios identifica, con cierta
precisión y de antemano, un borroso objetivo de mercado y una temporalidad operativa.
Una primera temática refiere a los ámbitos geográficos (local, regional e internacional
en el marco de CGV); otra vertiente analítica refiere a las condiciones de contexto económico y regulatorio (mercado de capitales, grado de competencia, resguardos de mercado, etc.); siendo estas producciones basadas en transformaciones que en la mayoría
de los casos involucra a seres vivos (genética vegetal y/o animal, bacterias, enzimas y
otros con modificaciones innovativas) un tema crucial son los derechos de propiedad
sobre mejoras aplicadas a seres vivos.
Independientemente de estas características básicas diversas razones sugieren
la existencia de distintos modelos cuando la aplicación del concepto recae sobre la
bioeconomía. En otros términos ¿por qué no es esperable un único y consistente modelo de negocios como tiende a ocurrir en otras actividades empresarias (más allá de
aquellas relacionadas con las diferencias estructurales de las firmas)?
En primer lugar, están las condiciones tecnología y mercados. En muchas actividades de la bioeconomía las tecnologías están aún bajo perfeccionamiento y la demanda difusa; asimismo, mientras en algunos casos hay claras condiciones de mercados a
capturar y explotar comercialmente, en otros las señales de precios son muy endebles.
En otro orden, buena parte de estos modelos de negocios se conforman temporalmente por adición de actividades, donde establecido el tema central de su actividad,
los pasos posteriores llevan la impronta de los inicios. Así los lay-out de circulación de
materiales (biomasa) quedan predefinidos con lo cual adicionar actividades para valorizar externalidades y/o desperdicios requiere una readaptación de las nuevas instalaciones a las facilidades pre-existentes; algo similar ocurre con las capacidades técnicas
e incluso gerenciales: pensadas para un objetivo inicial especifico la ampliación del mix
productivo tiene múltiples senderos de readaptación.
Finalmente, la variabilidad tanto de la biomasa como de los procesos de transformación implica severos problemas de replicar masivamente los aspectos de un modelo
productivo único, a pesar de que se respeten los parámetros técnicos principales.
En síntesis, por la inercia previa, las especificidades regionales de lo biológico, y
la variabilidad de los procesos, la regla general es la diversidad de modelos… y con ello
su adaptabilidad a distintos perfiles estructurales (tamaño, capacidades tecnológicas,
localización, etc.). Aun así y a nivel exploratorio es posible esbozar estrategias de negocios diferentes que permiten traducir los inductores en señales –más o menos difusas
– de mercado y/o del marco regulatorio, en proto modelos de negocios.

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

3 3. INDUCTORES Y MODELOS DE NEGOCIOS
En los últimos tiempos la bioeconomía está siendo aceptada de manera creciente como una propuesta legitima y de gran potencial para el desarrollo sustentable de
nuestra economía; una opción que no solo puede hacer un mejor aprovechamiento de
lo que son nuestras fortalezas tradicionales en los sectores tradicionales – particularmente el agrícola-ganadero – sino también, como una alternativa de futuro en cuanto
a proyectarse hacia las futuras demandas ambientales y las oportunidades que ofrecen
las nuevas tecnologías en términos de nuevas opciones productivas. Las bases de los
inductores que hemos descripto están presentes: Argentina enfrenta, al igual que todo
el planeta, la necesidad de nuevas estrategias productivas más limpias y la sociedad ya
comienza a expresar sus demandas en este sentido, el consenso social de que estamos
sub-aprovechando nuestras fortalezas en los sectores agropecuario y agroindustrial, es
cada vez mayor, y las transformaciones en nuestro sistema científico-tecnológico encaradas en las últimas décadas, están comenzando a ofrecer sus frutos en términos de
posibilidades de innovación, y ya se está reflejando en iniciativas concretas de negocios.
En las próximas secciones se revisan algunas de estas experiencias, apuntando a
los aspectos que pueden resultar de mayor interés para la discusión de las futuras estrategias y políticas para la promoción de la bioeconomía en el país.

3 3.1. INDUCTORES VINCULADOS A LOS OBJETIVOS
AMBIENTALES Y LA SUSTENTABILIDAD
A los inductores clásicos de los modelos de negocios tradicionales: generación de ingresos, reducción de costos, cumplimiento de reglamentaciones, se suma
en los últimos años una creciente preocupación por el calentamiento global, en
particular el calentamiento global antropogénico- es decir el aumento de las temperaturas como resultado de las acciones humanas y sus efectos- : el cambio en los
ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, la falta de disponibilidad de agua dulce,
la extensión de enfermedades, etc., y por consiguiente surgen un conjunto nuevos
senderos de desarrollo caracterizados por focalizarse en trasformar las preocupaciones ambientales y creciente compromiso con la sustentabilidad de las actividades productivas, en negocios.

3 3.1.1. SENDERO DE DESARROLLO:
sustentabilidad ambiental y económica
La necesidad de avanzar en la implementación de modelos productivos que
garanticen una mayor sustentabilidad ambiental y económica en sintonía con una
aspiración social y política de un desarrollo sostenible– y con el reconocimiento de
las consecuencias generadas por formas de producción que no han contemplado su20

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

ficientemente los aspectos ambientales y sociales– impulsa el establecimiento de modelos de negocios novedosos por parte de las empresas de base agropecuaria.
Prácticas no sustentables mantenidas a través de los años(monocultivo, falta de
diversificación de rotaciones, nutrición des balanceada e insuficiente, cobertura limitada, inadecuada rotación del pastoreo, etc.) han traído aparejadas una multiplicidad de
problemas- aparición de plagas de difícil control, deterioro en la capacidad productiva
del suelo, excesos hídricos, entre otros, que afectan no sólo al ambiente sino también a
la evolución del negocio a mediano y largo plazo al impactar sobre los rendimientos, los
costos y el valor de los activos.
Por otra parte, un amplio espectro de condicionantes geográficos, económicos y
sociales pueden afectarla rentabilidad impactando sobre las posibilidades de desarrollo
local y regional: lejanía de los puertos de salida para exportación o de las facilidades
locales de industrialización y los consiguientes altos costos de logística y flete; distorsiones de mercado en las fases posteriores; condicionamientos para el ingreso a los
mercados; bajas opciones de inversiones seguras para los excedentes generados, etc.
Tanto los problemas ambientales derivados de la propia actividad como ciertos
condicionantes económicos imponen la necesidad de establecer estrategias productivas que superen y transformen esos limitantes en nuevas oportunidades de negocios.

Modelo 1: Producciones agropecuarias consorciadas eficientes
Un primer modelo que busca dar respuesta a estas situaciones es el de producciones agropecuarias consorciadas eficientes que consisten en la diversificación e integración de las actividades conformando consorcios de producción agropecuaria basadas en la complementación productiva y la adecuación ambiental. También conocidos
como sistemas integrados de producción, la idea básica de este modelo es la suma de
procesos productivos respondiendo a una estrategia de diversificación relacionada que
permita aprovechar efectos sinérgicos entre actividades y captar externalidades sobre
la base del cuidado del ambiente.
Estos sistemas pueden integrar diversas actividades– agrícolas, ganaderas, forestales, piscícolas, apícolas – en la misma área, a través del consorcio, la rotación o
sucesión, haciendo uso de una variedad de tecnologías sustentables, de baja emisión de
carbono, entre las que se encuentran la siembra directa, la agricultura de precisión y
la microbiología aplicada; todas ellas complementadas por la implementación de prácticas de manejo adecuadas.
La sinergia entre actividades proporciona un marco de sustentabilidad para este
modelo de negocio. La viabilidad económica de estos sistemas de producción se ve incrementada a partir de la optimización de los recursos disponibles (tierra, maquinaria,
mano de obra); la multiplicación de los ingresos provenientes de las diferentes actividades, el logro de economías de alcance, la reducción de costos asociada a prácticas
de manejo más eficientes, la reutilización de residuos y rastrojos y la disminución de la
incidencia de plagas y enfermedades entre otros.
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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

La implementación y el desenvolvimiento de estos modelos pueden presentar aspectos críticos de diferente origen que es necesario subsanar. El primero surge de la necesidad de conjugar diferentes procesos productivos que pueden presentar relaciones competitivas y una mayor dificultad para alcanzar niveles óptimos de productividad en cada
actividad. Para ello, el conocimiento y el manejo de las tecnologías apropiadas es crucial.
El diseño e implementación de estrategias de integración productiva requieren de un adecuado diagnóstico inicial de las problemáticas que afectan a la sustentabilidad del negocio
y de la generación y uso de una amplia gama de conocimientos que deben interrelacionarse
para la obtención de soluciones tecno- productivas adecuadas. Puede aquí presentarse un
aspecto crítico adicional cuando las oportunidades de valorización en el mercado y las relaciones de precios puedan incidir en elecciones técnicas sub óptimas.
Dada la variedad y complejidad de conocimientos requeridos, es usual la conformación de redes y alianzas con universidades e institutos de CyT (INTA, CONICET, etc.). No
menos importante es la implementación de buenas prácticas de manejo como herramientas para posibilitar procesos productivos virtuosos. Adicionalmente, si bien, en muchos casos la alta interdependencia de las actividades puede llevar a esquemas poco flexibles de
organización de la producción; paradójicamente, la complejidad de los sistemas y su alto
grado de retroalimentación requiere de formas de gestión muy diferentes- más flexibles- a
los modelos tradicionales.
Existen en el país una gran variedad de producciones agropecuarias consorciadas,
con importantes beneficios tanto en lo ambiental como en lo económico. Entre estos se
pueden mencionar los siguientes:
•
Los Sistemas integrados de producción, promovidos por AAPRESID (por
caso Chacra María Teresa - La Barrancosa) en el sur de Santa Fe, que cuenta entre sus
socios fundadores a una empresa productora, empresas proveedoras de insumos y tecnologías y la participación de un Centro Agro Técnico Regional, e integra planteos agrícolas,
ganaderos y apícolas (AAPRESID, 2018 Programa Chacras);
•
La consorciación de miel y colza que evita la necesidad del traslado de los
apiarios en busca de fuentes nectáreas que suele darse con otros cultivos;
•
Los sistemas integrados en los bajos sub-meridionales de Santa Fe, que
apuntan a morigerar el efecto combinado de la alta variabilidad climática y la naturaleza del
relieve de la región, que deriva en la permanente alternancia entre períodos de sequias e
inundaciones;
•
Los sistemas silvo-pastoriles y foresto ganadería, que integran la producción
forestal y la ganadería – a veces combinados también con cultivos de herbáceas y pasturas
– con objetivos ambientales (generación de microclima, control de aparición de malezas,
alto grado de cobertura del suelo) y económicos derivados de las diferentes características
de ambas actividades13 ;
13 Mientras que la actividad forestal requiere una de inversión a largo plazo y alta inmovilización del capital, la ganadera que puede manejar plazos
más cortos y mayor liquidez del capital. Así, el modelo de negocios permite lograr ingresos de corto, mediano y largo plazo, diversificación del riesgo,

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

•
Distintas alternativas de lo que se conoce como “intersiembra”-la siembra de dos o más especies, que se cultivan en la misma superficie – lo que permite un
mejor aprovechamiento del suelo y las interacciones positivas entre los cultivos14 ;
•
La producción arroz consorciado con pacú, que lleva adelante el Establecimiento Arrocera San Carlos SRL15 , situado en la localidad chaqueña de La
Leonesa. Allí se desarrolló un sistema de rotación de actividades y diversificación
productiva que consistió en la integración horizontal y vertical de dos actividades: la
producción de arroz – bajo condiciones de labranza mínima - y de pacú; ésta última
integrada hasta la comercialización16.
En síntesis, el modelo de producciones agropecuarias consorciadas eficientes
refiere a un modelo de organización de la producción que en la búsqueda de mayor
sustentabilidad ambiental y económica asocia diferentes actividades que se complementan entre sí generando sinergias y permitiendo captar externalidades. Este modelo
puede integrar actividades muy diferentes – agrícolas, ganaderas, forestales, piscícolas, apícolas – en ambientes muy diversos por lo que las soluciones tecno-productivas
apropiadas serán estudiadas y elegidas en cada caso particular alcanzando grados de
integración horizontal y vertical variables. Las ventajas de estos modelos –que comenzaron con una actividad central y fueron evolucionando hacia la consorciación- radica
en ahorros de costos por captura de ventajas asociados, diversificación de mercado,
mejor flujo financiero a lo largo del año y ganancias de sustentabilidad ambiental

Modelo 2: Recuperación y bio-remediación de suelos
La recuperación y bio-remediación de suelos se constituye como un modelo independiente de las prácticas habituales de conservación de suelos para las áreas de alta
fragilidad ecológica, en las que la actividad del hombre ha dañado seriamente las condiciones del ecosistema y es necesario intervenir para posibilitar la revalorización de
los recursos naturales deteriorados por explotaciones inadecuadas y/ o condicionantes
geográficos y climáticos.
A través de actividades de recuperación y bio-remediación de suelos se busca
recuperar la posibilidad de un desarrollo sostenible en ambientes degradados como

prorrateo de los gastos fijos, mejor uso del suelo, etc. La actividad ganadera en monte nativo tiene larga data en Argentina, pero la utilización de plantaciones forestales viene desarrollándose desde hace unos 30 años. Este modelo de producción tiene creciente difusión en la región mesopotámica.
Tanto pequeños productores (muchas veces asociados en la compra de hacienda e insumos por ejemplo) como firmas grandes, llevan adelante
esta práctica.  A mayor escala se destaca el caso de la firma Zeni y Cia (http://www.zeni.com.ar/), que combina la ganadería (en la que avanza hacia la
obtención de la certificación “Carne Carbono Neutral”) con la actividad forestal. En esta última integra varios eslabones de la cadena de valor incluyendo la generación de semillas mejoradas genéticamente a través de la cruza natural; la producción de plantines para uso propio y la exportación
a forestadores de otros países y la industria de la madera con un aserradero y naves de manufactura que elabora productos con valor agregado con
destino a los mercados de Estados Unidos, Reino Unido, Israel e Italia. (https://www.agro.uba.ar/apuntes/no_8/sistemas.htm)
14 Es posible realizar inter siembras con varias combinaciones de cultivos, como trigo con soja, girasol con soja o maíz con soja. Hay experiencias
de inter-siembra girasol-soja y maíz-soja en Establecimiento San Pedro (http://www.aapresid.org.ar/regionales/intersiembra-trigo-soja-en-el-sudoeste-bonaerense/) y El Tejar (https://www.lanacion.com.ar/886002-de-la-mano-de-la-intersiembra) entre otras
15 http://teko.com.ar/,
16 El ciclo de rotación de actividades lleva dos años; en el primer verano se produce arroz y en el segundo pacú.  En este ciclo, las parcelas destinadas
al cultivo de arroz son acondicionadas para contener una columna de agua de 1,30 mts. y una vez cosechado el arroz, se realiza la inundación a 1 mt.
de altura de agua y se procede al poblamiento con 2.000 ejemplares por hectárea de juveniles de pacú (media de 100 gramos por juvenil), para iniciar
la etapa de engorde, hasta alcanzar 1,50 Kg finales.  Este sistema aprovecha el abundante alimento natural que se desarrolla por la presencia del rastrojo anterior, semillas de arroz y caracoles permitiendo prescindir del uso de promotores de crecimiento y antibióticos. El aporte de alimento balanceado extrusado, formulado a base de cereales y oleaginosas para los peces es de producción local. Una vez cosechado el pacú, el arroz se encuentra
con un lote limpio de caracoles y malezas y fertilizado para su siembra en forma de pre germinado a bajos costos productivos. (http://teko.com.ar/)

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

resultado de las actividades humanas, por ejemplo: el uso desmedido de la agricultura
intensiva o el sobrepastoreo. Esta erosión de los suelos afecta seriamente las posibilidades de desarrollo de las economías locales por la pérdida de hectáreas de tierras
cultivables. Por lo tanto, el eje de este modelo se centra en la recuperación y recapitalización del valor del recurso natural degradado. La actividad básica a este fin es la
implementación de rotaciones adecuadas que permitan recuperar y mantener el estado
de salud física, química y biológica de los suelos haciendo uso de tecnologías vinculadas
al manejo de ambientes que incluyen rotaciones de cultivos, intensificación con gramíneas y cultivos de cobertura.
En este modelo, uno de los aspectos críticos es asegurar una clara identificación
del problema. Mientras los costos ambientales no son internalizados en la contabilidad
privada en el corto plazo, el abuso sobre los ecosistemas y su capacidad de regeneración provocan a mediano y largo plazo la disminución de la capacidad de los suelos para
producir bienes o prestar servicios y la consiguiente desvalorización del activo. El deterioro de los suelos redunda en una menor productividad y ello debería reflejarse en menor flujo futuro de ingresos y consecuentemente en un menor precio actual del activo;
sin embargo el mercado no evidencia señales de precios en esa dirección por diversos
motivos (existencia de mercados poco transparentes; uso de la tierra como reserva de
valor; elevados costos de salida por temas impositivos, etc.). Existe en consecuencia una
evidente falla de mercado donde los precios privados difieren de los precios sombras
que garantizan la eficiencia en el uso del recurso.
Otro aspecto crítico se vincula a la necesidad de generar modelo de incentivos y acuerdos para la revisión de los modelos productivos a fin de garantizar una
mayor sustentabilidad. Para cada región en particular es necesario repensar una
estrategia que permita establecer una matriz productiva diversificada acorde con
las limitaciones ambientales y el potencial ecológico de la zona que a la vez minimice los problemas a futuro.
Se puede identificar una variedad de casos que reflejan estas situaciones, entre
otros se identifican:
•
El Programa Buenas Prácticas Agrícolas de la provincia de Córdoba, que
contempla estímulos para productores que realicen prácticas sustentables como rotación de cultivos, conservación de suelos o manejo de bosques con ganadería integrada;
•
El Plan de Expansión y Desarrollo Integrado Sustentable en el Mediano
Plazo para el Sur Bonaerense (SOBA), diseñado apuntando a la reconstrucción del capital natural del sur bonaerense, afectado negativamente por la combinación de prácticas
agronómicas, vicisitudes climáticas y una alta fragilidad del ecosistema, que se refleja
en pérdidas en la calidad de los suelos y productividad17.

17 Ver Proyecto SOBA Luca N. (coord.) et al (2014). Construcción de un modelo de inversión regenerativa en el capital natural  de los sistemas cultivados degradados del Sudoeste de la Provincia de Buenos Aires y zonas aledañas. Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

En resumen, el modelo de bio remediación de suelos tiene como objetivo la recuperación de suelos degradados con la consiguiente revalorización del activo. En general, requiere de la intervención pública para el diagnóstico, planificación y coordinación
de acciones y para el establecimiento de un marco de incentivos que permita la realización de las actividades requeridas y subsane la distorsión que presenta el no registro
del pasivo ambiental en la contabilidad privada.

3 3.1.2. SENDERO DE DESARROLLO:
Incremento de la oferta de energía
(a red comercial)
Argentina tiene una fuerte dependencia de recursos fósiles, de los cuales no se
autoabastece. Por otra parte, posee una importante superficie agrícola y una amplia
disponibilidad de biomasa, es decir, cuenta con un alto potencial para el desarrollo de
opciones energéticas renovables que ayuden a mitigar el cambio climático y reducir la
emisión de gases contaminantes a la atmósfera. Entre las formas de biomasa más importantes para su aprovechamiento energético con las que cuenta el país se destacan
los cultivos (maíz, sorgo, remolacha azucarera, soja, colza, etc.) y los residuos (agrícolas,
forestales, ganaderos, urbanos, agroindustriales, etc.).
Un sendero de desarrollo diferente impulsado por la búsqueda de mayor sustentabilidad está representado por aquellos modelos de negocio que incorporan a sus procesos agrícolas, industriales o forestales, la producción de energía “limpia” a partir del
aprovechamiento de la biomasa (como insumo central y/o como residuos del proceso
general) con el fin de aportar a la transformación y fortalecimiento de la matriz energética del país. En esa línea, en un estudio elaborado por el investigador del Instituto de
Ingeniería Rural del INTA Castelar y especialista en Bioenergía, se estima que a partir
del biogás proveniente de cultivos, residuos agrícolas, efluentes del ganado y subproductos agroindustriales, el país podría sustituir importaciones de gas por U$S2.300 millones, lo que representa el 28% del déficit comercial actual (Hilbert, 2018).
El cambio en la matriz energética a partir de energías renovables requería
para su impulso, de un marco jurídico apropiado. Con la promulgación del Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable integrada a la
Red Eléctrica Pública (Ley 27.424) se establecieron las condiciones jurídicas y contractuales para la generación de energía eléctrica de origen renovable por parte de
usuarios de la red de distribución, para su autoconsumo, con eventual inyección de
excedentes a la red, y establece la obligación de los prestadores del servicio público
de distribución de facilitar dicha inyección, asegurando el libre acceso a la red de
distribución. En buena medida los contenidos del programa establecen las bases y
encuadran el mercado de parte de la bioenergía.

Agrícola Y Grupo Capital Natural Argentina  Buenos Aires Mimeo, 2014.

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

Modelo 3: Energía en base a biomasa “rural”
Este modelo de negocios se basa en el aprovechamiento de los recursos biomásicos provenientes de los sectores agrícola, ganadero, agroindustrial y forestal para
la instalación de una nueva matriz energética en el país, basada en las bioenergías. Se
trata de energías limpias ya que no contribuyen al aumento de los gases de efecto invernadero, dado que el balance de emisiones de CO2 a la atmósfera es neutro al ser
reabsorbido mediante la fotosíntesis.
La biomasa– materia orgánica de origen animal o vegetal– es susceptible de ser
transformada mediante procesos físicos, químicos y biológicos en biocombustibles
para generar energía eléctrica, mecánica o térmica. La Argentina tiene una gran cantidad de biomasa (habitualmente de descarte) capaz de ser transformada en energía:
caña de azúcar (RAC, bagazo, vinaza), cítricos (poda, cáscaras, carozos y pieles), vid
(poda y orujo), olivo (poda y orujo), podas y raleos forestales, residuos de aserraderos
y carpinterías, pajilla de arroz, residuos de la cría y procesamiento de pollos, residuos
de feedlot, purines de cerdo y bosta de diversos orígenes, cáscara de maní, vísceras de
faena de animales, residuos agrícolas (rastrojos), etc.
La actividad agropecuaria y el manejo adecuado de residuos rurales y agroindustriales puede contribuir en forma relevante a la transformación de esta biomasa en distintas formas de energía, lo cual permite no sólo diversificar la producción agropecuaria
y generar ingresos y puestos de trabajo directos e indirectos a nivel local y regional sino
que puede dar respuesta al problema de áreas geográficas que se encuentran aisladas
energéticamente por problemas económicos o de infraestructura. La generación distribuida de energías renovables constituye una solución a los típicos planteos de economías de escala, contraponiendo las economías de localización, donde la generación
próxima a la demanda permite evitar pérdidas en líneas de transporte y distribución.
Según datos del Ministerio de Energía18 , en el año 2016 se produjeron cerca de
4.596 miles de TEP (tonelada equivalente de petróleo) 19 provenientes de fuentes primarias (aceites y alcoholes vegetales, leña, bagazo, representando el 6,2% de la producción
de energía primaria (EP) de la República Argentina. Respecto a la producción energía
secundaria (biodiesel, bioetanol, carbón de leña y coque) en 2016, estos rubros produjeron cerca de 4.537 miles de TEP, lo cual representa el 5,5% de la producción de energía
secundaria (ES) en Argentina20.
Varias son las vertientes de estos biocombustibles; cada una de ellas se acopla a
un determinado modelo de negocios con sus respectivas escalas, tecnologías y complementariedades productivas21 .

18 Ministerio de Energía, Balance Energético Nacional de la República Argentina, año 2016
19 Se define la tonelada equivalente de petróleo (TEP) como 107 kcal (41,868 GJ), energía equivalente a la producida en la combustión de una tonelada de crudo de petróleo
20 Biodiesel, Bioetanol, Carbón de leña y Coque produjeron en el año 2016 cerca de 4.537 miles de TEP, lo cual representa el 5,5% de la producción de
energía secundaria (ES) del país. Biodiesel y Bioetanol. aportan juntos el 4% de la producción nacional de energía secundaria. (https://www.bcr.com.
ar/Pages/Publicaciones/informativosemanal_noticias.aspx?pIdNoticia=954)
21 El bioetanol es un biocombustible obtenido por la fermentación de la materia orgánica y la biomasa rica en hidratos de carbono (azúcares). En
Argentina, las principales materias primas para producir bio-etanol son maíz y caña de azúcar. A abril 2018, 15 firmas se encontraban registradas en
el Ministerio de Energía como elaboradoras de bioetanol: 5 productoras de etanol proveniente del maíz y 10 a partir de caña de azúcar. El bioetanol

26

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

En todos los casos, el desempeño del negocio está condicionado por el marco
tarifario, regulatorio y financiero vigente, pero es un sector donde ha habido mucha
actividad en inversiones en los últimos años.
En el caso del biodiesel, se identifica una amplia diversidad de emprendimientos,
probablemente como consecuencia de la magnitud de la producción del insumo básico
(cultivos oleaginosos) y la gran diversidad de situaciones en que se concretan esas producciones. Algunos de los más representativos son:
•
El complejo aceitero del Gran Rosario, desarrollo emblemático de la
bioeconomía argentina, donde se concentra gran parte de la producción del país e
integra, a gran escala, la producción de aceite y biodiesel con alto niveles de productividad y eficiencia. En este cluster se ubican las 10 principales plantas del país– Cargill, Dreyfus, Cofco, Renova, Terminal 6, AGD y TPR entre otras – que concentran el
77% de la capacidad total y tienen una capacidad media de procesamiento de 330 mil
toneladas anuales por planta.
•
Diaser22, ubicada en la Provincia de San Luis; ha integrado la producción
de biodiesel al negocio como resultado de la oportunidad que significa la disponibilidad
de materia prima. Diaser, inició sus actividades en 1968 en el área agro- ganadera, adicionando con el transcurso de los años nuevas actividades: producción láctea y barras
de cereal- estas últimas producidas con un alto porcentaje de materias primas provenientes de sus propios campos. En 2006 Diaser restablece una alianza estratégica con
la firma Derivados de San Luis para la producción de biodiesel. Actualmente cuentan
con una planta con una capacidad diaria de producción de 100.000 litros de biodiesel y
está en marcha su ampliación al doble de capacidad. La producción tiene como destinos
tanto el mercado interno como el externo.
En la producción de bioetanol, se da una mayor diversidad tanto en cuanto a
localización como en los modelos de negocios a través de los que se organiza la pro-

tiene como destino el corte de las naftas de uso automotor (12 %) , permitiendo la reducción de las importaciones de combustible. En la producción
de bioetanol de maíz se genera como subproducto un concentrado proteico (burlanda seca o húmeda) que es utilizado como ingrediente en dietas
de consumo animal.
El biodiesel se presenta en estado líquido y se obtiene por transesterificación de aceites y vegetales como así también de grasas animales. Los aceites vegetales más utilizados para la obtención de biodiesel provienen de la soja, el girasol y la colza. La transesterificación básicamente consiste en
el mezclado del aceite vegetal o grasas con un alcohol (generalmente metanol) y un álcali (soda cáustica) obteniéndose biodiesel y glicerol como
subproducto. El biodiesel puede ser utilizado por cualquier tipo de vehículo diesel (solo o en solución con aditivos) Actualmente en varios países el
biodiesel es utilizado en mezclas con porcentajes diversos. El glicerol tiene una variedad de aplicaciones en la industria por sus múltiples propiedades (humectante, plastificante, emoliente, espesante, lubricante, etc.) destacándose su uso en cosméticos, alimentos, surfactantes, lubricantes entre
otros. Existen 37 elaboradoras de biodiesel registradas en el país con una capacidad de producción anual conjunta cercana a 4,4 Mt/año. Según datos
del INDEC, en 2017 las ventas al exterior de biodiesel habrían superado los 1,65 millones de toneladas por un monto de 1.225 millones de dólares. Sin
embargo, el cierre del mercado estadounidense, principal receptor de los envíos- presenta un fuerte desafío para esta industria. En el mercado interno, el corte obligatorio de gasoil con biodiesel del 10% (artículo 7 de la Ley 26.093) absorbe el 23% de la producción.
El biogás es el producto de la actividad metabólica de las bacterias anaeróbicas, las cuales degradan biológicamente la materia orgánica en ausencia
de oxígeno. Con la digestión anaeróbica se obtiene además de biogás, un lodo residual que puede ser utilizado como biofertilizante de suelos. El
biogás, constituido principalmente por metano (CH4) y dióxido de carbono (CO2) puede tener diferentes usos: puede ser utilizado en una caldera
para generación de calor o electricidad; en motores o turbinas para generar electricidad, purificado para introducirlo en la red de gas natural entre
otros. La selección del biorreactor o biodigestor adecuado es especialmente crítica y dependerá especialmente de la cantidad y del tipo de residuos
disponibles, de las necesidades de producción de biogás. Los biodigestores varían ampliamente de acuerdo con su complejidad y utilización; desde
los más simples, discontinuos o de cargas por lotes; pasando por equipos de alimentación semi continua hasta los más complejos- de alimentación
continua-  que poseen dispositivos de calefacción y agitación y corresponde a plantas de gran capacidad. Se estima que en Argentina hay alrededor
de 80 plantas generadoras de biogás en funcionamiento (INTI, 2018). El sýngas o gas de síntesis es un combustible gaseoso obtenido a partir de
sustancias ricas en carbono (hulla, carbón, coque, nafta, biomasa) sometidas a un proceso químico a alta temperatura (gasificación). El syngas tiene
un poder calorífico menor que otras alternativas (gas natural, butano, etc,), pero puede ser utilizado para generar energía eléctrica en una turbina, en
un motor de combustión interna o generar calor en una caldera
22 www.diaser.com.ar/

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

ducción. Una diferencia significativa, es que no existe una única materia prima como es
el caso del biodiesel y eso se refleja en la organización industrial del sector, con diferencias en cuanto a niveles de integración y escalas de producción que, en gran parte,
derivan de lo que ocurre en los sectores primarios a las que están asociadas. Esto es
también una de las características que diferencian la producción de etanol en la Argentina, respecto de lo que ocurre en los otros grandes países productores, como Brasil
–mayoritariamente cañero – y EEUU – mayoritariamente maicero.
El bioetanol de caña, representa el 50% de la producción nacional y resulta de un
modelo de negocios caracterizado por la escala y el alto grado de integración vertical
donde la mayoría de las firmas – unas diez en el país, casi todas ubicadas en el NOA
(Tucumán y Salta) 23 – integran también la producción de caña y azúcar refinado y en
varios casos la producción de energía eléctrica para la red, a partir del bagazo y recientemente a partir de la quema de la vinaza, lo cual agrega una dimensión ambiental muy
importante24. Su desarrollo plantea un cambio sustantivo en la industria azucarera25.
La situación en el bioetanol de maíz difiere en cuanto a integración vertical y
localización, mayoritariamente en la región central). Algunos de los casos más importantes, incluyen los siguientes:
•
ACA BIO Cooperativa Ltda26. Formada por ACA y 62 cooperativas asociadas e instalada en Villa María, Córdoba, produce bioetanol de almidón de maíz.
Con una inversión cercana a 150 millones de dólares, ACA BIO tiene una capacidad
de producción anual de 153.000 m3 de bioetanol anhidro, unas 65.000 toneladas
de DDGS (burlanda) con destino a la alimentación animal- y 33.000 toneladas de
CO2. Para ello utiliza como materia prima principal 380.000 toneladas de maíz. En
las mismas instalaciones, en conjunto con la empresa Chiantore S.A.27 produce gas
carbónico a partir del venteo del dióxido de carbono obtenido en la fermentación
del maíz, alcanzando las 100 toneladas diarias28.
•
Bio 4.29 Radicada en la localidad de Río Cuarto, Córdoba, fue fundada en
el año 2006 a partir de la asociación de productores medianos de maíz para la producción de bioetanol y otros subproductos- burlanda, húmeda, seca y jarabe- destinados a
la alimentación animal. Cuenta también con una planta para generar energía en base a
biogás, creado con la fermentación de granos de maíz junto con bosta de cerdo y vacuno proveniente de los feed-lots linderos.30

23 Alconoa S.R.L; Bioenergia La Corona S.A.; Bioenergía Santa Rosa S.A.; Bio Ledesma S.A.; Bio San Isidro S.A.; Biotrinidad S.A.; Compañía Bioenergética La Florida S.A.; Energias Ecologicas del Tucuman: Fronterita Energia S.A.: Rio Grande Energia S.A.
24 La Compañía Azucarera Los Balcanes en asociación con Genneia realizaron inversiones por 60 millones de dólares para generar electricidad a
partir de vinaza y bagazo. El proyecto fue denominado “Vinaza Cero”, ya que con este proceso no se generarán desechos. http://www.producciontucuman.gov.ar/ingenio-azucarero-producira-energia-electrica-para-la-red-nacional-a-partir-de-vinaza/
25 La Nación (2015) Hablan los Blaquier: “Algún día, quien gane dinero será bien visto en la Argentina”. LN 18-06-2015
26 http://www.acacoop.com.ar/
27 http://www.gaschiantore.com.ar/
28 Acastello V. (2017) Presentación de ACA Bio. ACA Congreso Anual 6 de Julio 2017; Idem en Congreso AAPRESID, Rosario, Agosto 2017.
ACA Bolsa de Comercio ROSARIO.
29 http://www.bio4.com.ar/
30 Ron M (2017), Presentación de Bio 4 en II FORO INTERNACIONAL DE DESARROLLO ECONÓMICO LOCAL; DESARROLLO SOSTENIBLE: Energías
renovables y eficiencia energética. Economía Circular. Córdoba  29 de Noviembre 2017.

28

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

•
Modelo “Minidest”, de mucho menor escala que los anteriores, basado
en una innovación local generada por la firma Porta Hnos31 – productores de alcoholes
y bebidas alcohólicas, de la Provincia de Córdoba –las llamadas “Mini-dest” –destilerías
de bioetanol de maíz de pequeña escala (eficientes con una escala de 40Tn de maíz por
día) – que están dando lugar a la un modelo de integración in-situ de la producción de
maíz, con la de etanol para consumo local y la producción animal en feed-lots, que usan
la burlanda húmeda como base de alimentación32.
El caso del biogás es marcadamente diferente de los anteriores, principalmente
por la plasticidad en cuanto a materias primas y escalas de producción que tienen las
tecnologías para su producción, lo cual resalta su importancia dentro de cualquier estrategia de desarrollo de la bioeconomía. A continuación algunos casos específicos que
resaltan están características:
•
El Establecimiento Ganadero “La Micaela”, localizado en Carlos Tejedor
Prov. de Buenos Aires, combina la producción de carne, la generación de energía, la
obtención de biofertilizantes, y el manejo de los efluentes. Con la colaboración de Biogás Argentina- empresa incubada por IncUBAgro (FAUBA)- se instaló un biodigestor de
alta capacidad que genera 800 metros cúbicos diarios de biogás a partir del estiércol
vacuno proveniente de los 500 animales del establecimiento. La cooperativa eléctrica
local con un grupo electrógeno especialmente adaptado para funcionar 100% a biogás
genera energía eléctrica abasteciendo a unas 200 familias de la localidad33.
•
Bioléctrica34 , ubicada en Río Cuarto, nace como una derivación de Bio4,
resultado del asociativismo de los productores regionales. Con un modelo que planea
convertir silaje de maíz y desechos pecuarios en biogás, proponen la construcción de
más de 30 plantas industriales de generación de energía limpia. El objetivo será generar
energía eléctrica, que se comercializará en la red obteniéndose además subproductos
energía térmica y un digestato líquido para ser utilizado como biofertilizante.
•
Garruchos Forestación- Pomera maderas35 (Grupo Insud y Grupo Benicio). La Central Térmica San Alonso ubicada en el predio de la empresa forestal Pomera
en General Virasoro, provincia de Corrientes se encuentra actualmente en etapa de
construcción y resultó adjudicado en la Ronda 2.0 del programa RenovAr, llevada adelante por el Ministerio de Energía de la Nación. Aportará al sistema eléctrico 37 megavatios generados a partir de biomasa forestal que hoy no tiene un uso industrial: aserrín,
cortezas de pino y eucalipto y madera seca proveniente de plantaciones (chips).
Un caso paradigmático de autoproducción de energía es el de la empresa láctea Manfrey en base a syngas.

31 https://portahnos.com.ar/
32 ver https://www.youtube.com/watch?v=8AjmfWlYcE4
33 https://www.clarin.com/ganaderia/ganaderia-energias_renovables-provincia_de_buenos_aires_0_rJtJ2bYwXx.html
34 http://www.bioelectrica.com/
35 http://www.grupoinsud.com/unidades_de_negocios/pomera-maderas/

29

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

•
Manfrey36. Con el objetivo de reemplazar combustibles fósiles (fuel oil),
Manfrey implementó en su planta de Freyre (Córdoba), un sistema de gasificación de
biomasa (chips de madera proveniente de aserraderos del Valle de Calamuchita) de tipo
up-draft ) para la generación de vapor de baja presión con fines térmicos, El equipamiento fue diseñado y fabricado en Italia por la empresa CVR, quedando a cargo posteriormente de Manfrey las tareas de puesta en marcha y mejoras. El sistema se complementa con un quemador apto para manejar simultáneamente el syngas generado y gas
licuado (GLP). El agente gasificante es aire y vapor, en relaciones definidas y controladas en forma automática. El sistema está previsto para la entrega de 10MW térmicos,
acorde con la máxima capacidad de generación de vapor de la caldera
Dado que el alto costo que representa el transporte de materia prima se está
evaluando la utilización de una biomasa adecuada para la gasificación a partir de cultivos que puedan realizarse en la zona37.
Sintetizando, la alta disponibilidad de biomasa existente en el país, permite el
desarrollo de negocios asociados a la generación de bioenergía y biocombustibles, en
respuesta a señales del mercado y bajo un marco jurídico y regulatorio que garantice
la rentabilidad del modelo. La producción de biogás, bioetanol y biodiesel tienen un
importante potencial para contribuir al cambio de la matriz energética del país- hoy
altamente dependiente de combustibles provenientes de recursos fósiles- a favor de
energías más limpias.

Modelo 4: Energía en base a desperdicios urbanos
Un modelo alternativo lo constituye la generación de energía en base al reciclado
de residuos urbanos y también a partir de la utilización de aceite de cocina usado (ACU)
El eje del negocio lo constituye la recolección y selección de los residuos y su
valorización a través de la generación de biogás o biodiesel y fertilizantes.
La generación de electricidad a partir de biogás generado en los sitios de disposición final de residuos urbanos permite mitigar la emisión de dos gases de efecto
invernadero: el metano- por la captura del gas metano de los rellenos sanitarios- y el
dióxido de carbono- por el desplazamiento de combustibles fósiles para la generación
de energía eléctrica.
La cantidad y calidad del biogás generado dependerá de la cantidad y composición de los RSU (residuos sólidos urbanos) disponibles, de la infraestructura y
el equipamiento y del diseño del sistema de captura. Las principales tecnologías
involucradas se relacionan a las características de las plantas de fermentación, los
sistemas de tratamiento de biogás, los moto-generadores a utilizar y el sistema de
la conexión a la red eléctrica.

36 http://www.manfrey.com.ar/site/
37 Manfrey (2013) Proyecto Gasificación de Biomasa. Freyre, Junio 2013

30

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

En el caso de las biodieseleras en base a aceite usado la logística de recolección
es un aspecto crítico. El costo logístico representa el principal costo de producción
en esta actividad. Salvo en el caso de plantas de alta capacidad de procesamiento con
sistemas de recolección armados, plantas de escalas menores encuentran un cuello
de botella en la imposibilidad de contar con un sistema de logística propio para la
recolección, lo que puede derivar en la subutilización de la capacidad instalada ante
la falta de materia prima.
Aproximadamente el 70% del aceite usado tiene su origen en los hogares.
La estrategia actual más habitual para la recolección de aceite usado del consumo
masivo son los centros de acopio, sostenidos mayoritariamente por organizaciones
del tercer sector. Sin embargo, el alcance es limitado, por la falta de cobertura geográfica- cercanía del punto de acopio- y muchas veces por la falta de incentivos y
el desconocimiento por parte de los usuarios de la importancia del reciclado para
evitar las consecuencias ambientales de la mala deposición. Formas alternativas de
recolección podrían realizarse a partir de contenedores dispuestos en la vía pública
o ubicado en establecimientos comerciales.38

Entre los casos representativos de este modelo se encuentran:
•
En el caso de la energía en base a RSU, el CEAMSE cuenta con dos Centrales de Generación de Energía, emplazadas dentro del Complejo Ambiental Norte III
ubicado sobre el Camino del Buen Ayre en la localidad de José León Suárez39 . A partir
de la transformación de los residuos se extrae biogás. El biogás, una vez capturado
y pre tratado, es enviado como combustible para alimentar los moto-generadores de
cada una de las centrales térmicas generando 15 Mw de electricidad. Los generadores
están vinculados eléctricamente a la red de la empresa distribuidora EDENOR, abasteciendo al consumo de unos 25.000 hogares.
•
En energía en base a Aceite Vegetal Usado (AVU), se puede mencionar a
RBA Ambiental40 (Ecopor S.A se especializa en la recolección y reciclado de Aceite Vegetal Usado (AVU)41 . Cuenta con más de 7 mil clientes activos del sector gastronómico
e industrial42. La empresa proporciona a sus clientes un sistema de contenedores sin
costo para el almacenamiento del producto y realiza la recolección en forma directa
desde el generador gastronómico o industrial, un Punto Limpio o un Centro de Acopio
Regional y lo transporta a su planta industrial de Bella Vista, Provincia de Buenos Aires,
para su tratamiento y posterior conversión en biodiesel.
•
En la producción de biogás en base a RSU para inyección de energía a red,
un caso representativo del potencial existente, es la experiencia de la Planta de Biogás,
Tratamiento y Revalorización Energética de Fracción Orgánica de Residuos Sólidos Ur-

38 https://ri.itba.edu.ar/bitstream/handle/123456789/191/Tesis%20-%20CACC%20AVU.pdf?sequence=1
39 http://www.ceamse.gov.ar/plantadebiogas/
40 http://www.rba-ambiental.com.ar/
41 La correcta disposición del Aceite de Cocina Usado (ACU) evita la contaminación de aguas urbanas, consecuencia de su vertido irresponsable e
incontrolado en desagües y alcantarillas de nuestros municipios (1 litro de ACU puede contaminar más de 1.000 litros de agua).
42 Las distintas regulaciones según la jurisdicción correspondiente imponen procedimientos y normativas a cumplir por los generadores de Aceite
de Cocina Usado- que son responsables por los residuos generados- y por las empresas autorizadas para su transporte y disposición.

31

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

banos (FORSU) en Huinca Renancó, provincia de Córdoba, es un emprendimiento conjunto entre FECOFE y la Cooperativa Eléctrica de Huinca Renancó (CEHR)43 . La planta
obtiene energía a partir de la degradación anaeróbica de los residuos sólidos urbanos
de 18 municipios y silaje de sorgo además de digerido de alta calidad con destino a la
agricultura. Suscribieron con el Estado Nacional, en el marco del Programa RenovAr
Ronda 1, un contrato para vender energía eléctrica a la red por un período de 20 años
que les demandará inversiones por 10 millones de dólares.
En resumen, el modelo de negocios basado en la generación de energía en base a
desperdicios urbanos permite brindar soluciones a problemáticas ambientales a la vez
que pone en valor los residuos generando oportunidades de negocios que contribuyen
a la generación de una matriz energética más sustentable.

3 3.2. INDUCTOR:
Oportunidad de valorización de
sectores agroindustriales tradicionales
Siendo la biomasa uno de los componentes de la bioeconomía, los sectores tradicionales relacionados con la producción de la misma – agrícola-ganadero, forestal,
pesca – y su comportamiento productivo son uno de los factores determinantes de su
desarrollo. No en vano, una de las discusiones más importantes en el inicio del presente
ciclo de la bioeconomía, ha estado focalizado en la posibilidad de la competencia entre
usos alimenticios y energéticos y que llevo a planteos donde se excluye a los alimentos
del ámbito de la bioeconomía: “food-first”44 .
Esta discusión parecería estar siendo superada, básicamente por la evidencia
empírica indica la falta de sustento de la misma, pero también porque la evolución tecnológica resalta que las posibilidades de “salir por arriba” del conflicto vía el incremento de la productividad y eficiencia en los sectores tradicionales, es cada vez mayor y
no solo vía la mayor producción, sino también esquemas de aprovechamiento integral
de los potenciales productivos en los sectores involucrados. La agregación de procesos industriales adicionales re balancea el precio inicial de la materia prima y permite
“subsidios cruzados” a favor de los alimentos45. La evidencia empírica también resalta
que las brechas de productividad entre países y dentro del mismo país son enormes, lo
cual implica que existen grandes oportunidades de expandir la bioeconomía a partir del
aprovechamiento de opciones productivas hoy no plenamente optimizadas.

43 http://www.fecofe.com/
44 Acerca del debate sobre el impacto de los biocombustibles y la seguridad alimentaria existen múltiples publicaciones. Ver: HLPE, 2013. Los biocombustibles y la seguridad alimentaria. Un informe del Grupo de alto nivel de expertos en seguridad alimentaria y nutrición del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, Roma, 2013
45 Las ganaderías que explotan industrialmente el quinto cuarto (cuero, sangre vísceras, grasa, sebo) tienen posibilidades de –con igual precio del
ganado en pie- soportar un menor precio de la carne para consumo.

32

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

3 3.2.1 SENDERO DE DESARROLLO:
Intensificación agrícola sustentable
Modelo 5: Intensificación agrícola sustentable
El modelo de intensificación agrícola sustentable tiene como objetivo la búsqueda de la máxima eficiencia por unidad de recurso e insumo involucrado. El eje de este
modelo consiste en incrementar las rotaciones, reduciendo los tiempos de barbecho e
implementando secuencias agrícolas alternativas a las tradicionales que integran cultivos, por ejemplo, gramíneas y leguminosas, que aporten grandes volúmenes de rastrojo.
Entre los cultivos incluidos en los esquemas de rotación se incluyen son: trigo/soja –
maíz – soja; trigo/soja – vicia/maíz; trigo/soja – arveja/maíz.
Los beneficios de estas prácticas están dados por el incremento del contenido
de materia orgánica del suelo, la multiplicación de la población de microorganismos
benéficos y la prevención de los procesos de erosión debido a la mayor cobertura. Algunos aspectos críticos para la implementación con éxito de este modelo es el manejo
de las fechas de siembra y el conocimiento de las características del suelo, los condicionamientos climáticos y el potencial de cada cultivo en asociación determinado por su
características biológicas y requerimientos agronómicos para maximizar los resultados
conjuntos. Entre las experiencias que se pueden mencionar, a modo de ejemplo de
múltiples otros casos, la de Agrícola Magdalena46, que en Colazo, provincia de Córdoba,
ha implementado un modelo auditado de intensificación agrícola con arveja y vicia,
que ofrece un valor medio de uso del suelo de entre 1,3 y 1,5 cultivos por año y donde
además de sembrar cultivos tradicionales como trigo, soja, maíz y sorgo- y vicia como
cultivo de cobertura- producen arveja, que es comercializada por terceros.

3 3.2.2 SENDERO DE DESARROLLO:
Consolidación/fortalecimiento de la matriz
productiva actual
Modelo 6: Producciones alimenticias en grandes series
La producción de alimentos en grandes series constituye un modelo de negocios
más tradicional, propio de empresas consolidadas en su posición competitiva, donde el
eje consiste en la compra de materia prima y posterior transformación industrial a gran
escala con diversificación y segmentación de productos finales.
Muchas de estas empresas han fortalecido su posicionamiento competitivo en el
negocio de los alimentos con el transcurso de los años avanzando en una estrategia de
integración de los diferentes eslabones de la cadena a través de alianzas, adquisiciones
46 http://www.agm-sa.com.ar/agricola.php
http://agrovoz.lavoz.com.ar/la-voz-del-campo/en-los-lotes-de-agricola-magdalena-la-certificacion-confirma-el-rumbo

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

y nuevas inversiones lo que les permitió incorporar capacidades críticas y ampliar y diversificar su cartera de productos. El core business es la producción de alimento pero
complementan con otros segmentos, como ejemplo, agronegocios y envases. Por ello,
estas grandes empresas trabajan generalmente con esquemas multi-divisionales según
unidades de negocios, unidades funcionales y áreas geográficas
Actividades típicas de este tipo de negocios es la molienda/fermentación a escala media/grande y la captura de subproductos para lo que se valen de tecnologías
maduras - molinería, fermentación; ingeniería de los alimentos- estando la innovación
vinculada principalmente al diseño y adaptación de los productos a las nuevas demandas y tendencias de los consumidores.
Puntos críticos del modelo son la estrategia de abastecimiento y el control del
sistema de distribución que les permite llegar a los mercados cubriendo todos los canales, supermercados independientes, mini-mercados, grandes cadenas, mayoristas, etc.
Estas grandes empresas de consumo masivo vienen desarrollando trayectorias
para la integración de la sustentabilidad al negocio que les permite incrementar el valor
corporativo de las firmas.
Estas estrategias se relacionan con la búsqueda de trazabilidad en el proceso de
suministros de los insumos y se sustentan por ejemplo en el desarrollo de proveedores
y la compra de commodities certificados bajo estándares de sustentabilidad. Otras formas de integración concreta de la visión de la sustentabilidad a las actividades pueden
ser: la promoción del uso racional de materiales de empaque, promoviendo el uso de
materia prima de fuente virgen certificada o a base de fibra reciclada, el uso racional del
agua, la utilización de energía eléctrica y combustibles provenientes de fuentes renovables y el tratamiento de residuos sólidos y semisólidos.
Una variante interesante de este modelo de producciones de alimentos en
grandes series, lo presentan los sistemas de clúster, que a partir de la articulación y
asociación de las empresas logran economías de escala, especialización productiva y
competitividad sistémica que les permite proyectarse a los mercados internacionales y
constituirse en motores generadores de actividad y empleo a nivel regional.
Dentro de este modelo se identifican dos tipos de situaciones diferenciadas: el
caso de las grandes empresas integradas y los “clusters” de empresas.
En el caso de las grandes empresas alimenticias integradas, sobresalen Arcor y
Molinos Río de la Plata:
•
Arcor S.A.47, es una de las principales firmas productoras y comercializadoras de alimentos, con 39 plantas industriales en Argentina, Brasil, Chile, México y Perú.
Tiene una cartera de alrededor de 1500 productos, que incluye golosinas – rubro en el que

47 http://www.arcor.com/

34

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

líder internacional – además de chocolates, galletitas y otros alimentos y está altamente
integrada en los diferentes eslabones de la cadena, desde las materias primas, hasta por
aditivos y envases, donde controla la principal compañía empaquetadora del país, que
presta servicios a terceros48. Con una facturación superior a los 1.500 millones de pesos
se ha enfocado históricamente al mercado nacional, Arcor obtiene el 70% de sus ventas
en el mercado interno y exporta al resto del mundo- más de 120 países- el 30% restante.
•
Molinos S.A.49, Fundada por Bunge &amp; Born en 1902, Molinos Harineros
y Elevadores de Granos Molinos Rio de La Plata se inicia en el mercado de harinas industriales y con el transcurso de los años, ha incorporado aceites vegetales y crece a
través del lanzamiento de nuevos productos y la adquisición de empresas y marcas. Hoy
cuenta con 16 plantas productivas y siete centros de distribución y a más de 50 países.
Las operaciones de la compañía están organizadas en dos grandes divisiones: molienda
y comercialización de soja y girasol para el mercado externo y producción y comercialización de alimentos envasados con marca.
•
En el caso de los “clusters” (integración horizontal), se puede mencionar
el de la industria manicera en la Provincia de Córdoba Cluster del Sector Agroindustrial Manisero (SAM)50, compuesto por 25 empresas (pymes, cooperativas y 2 empresas internacionales) y ha realizado en los últimas años grandes inversiones tanto en la
producción agrícola, en las plantas procesadoras, y en I+D relacionada al cultivo y la
industrialización del maní. Este complejo exporta alrededor del 95% de su producción,
en general manufacturas con alto agregado de valor. En 2016, la cosecha alcanzó las
600.000 toneladas, equivalente al 98% de la producción nacional. El 95% es exportación con valor agregado (maní confitería, blancheado, pasta, aceite) y están protegidos
por la denominación “Maní de Córdoba– Certificación de Origen” a través de la Ley
Provincial 10.094 sancionada en el año 2012.
En síntesis, el modelo de producciones alimenticias en grandes series representa el resultado de la trayectoria de firmas tradicionales que alcanzan economías de
escala y diversificación de la cartera de productos, e integran actividades relacionadas,
alcanzando posiciones de liderazgo en los mercados nacionales y/o internacionales.
Una alternativa- que comparte el logro de economías de escala y la consolidación de la
posición competitiva en los mercados- la constituyen algunos clusters dedicados a la
producción de alimentos.

3 3.2.3 SENDERO DE DESARROLLO:
Diversificación de la matriz productiva
La diversificación de las estrategias productiva –de los países, territorios, empresas– está en la propia esencia de la bioeconomía. Los nuevos el mejor entendi-

48 Ver Kosacof B. et al (2015) Globalizar desde Latinoamérica - El caso Arcor editado por McGraw-Hill Interamericana,
49 http://www.molinos.com.ar/
50 http://www.camaradelmani.org.ar/espanol/cluster-manisero-argentino/

35

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

miento de la composición de la materia prima y los procesos y las nuevas tecnologías,
implican cambios en las posibilidades de producción (tanto en cuanto a eficiencia como
en términos de nuevos productos) y esto genera importantes incentivos de transformación a todos los niveles.

Modelo 7: Integración vertical, generación de Valor Agregado en Origen
(VAO) a partir de la industrialización de la producción primaria a diversas escalas
Esta estrategia empresarial está centrada en la industrialización en origen, mayormente sobre la base de capitales propios de la actividad y es adoptado por un amplio
rango de empresas, que va desde productores agropecuarios de cierto tamaño, o que
ya han tenido un proceso de expansión horizontal vía el arrendamiento de tierras y
subcontratar servicios, en una fase posterior se expanden hacia el primer proceso industrial: la extrusión de granos.
El modelo tiene como eje la expansión vertical de los negocios, buscando la captación de complementariedades productivas basándose en el logro de economías de
variedad en lugar de escala. A medida que se suman etapas, se diluye el peso relativo
de “lo primario”, a la vez que el valor agregado originado por hectárea tiende a crecer (y
con ello la productividad de cada uno de los factores utilizados) (PRECOP–INTA, 2009,
2011)51.Las actividades productivas desarrolladas requieren capacidades técnicas para
la utilización de tecnologías como la siembra directa, la agricultura de precisión, y la
gestión de procesos industriales, como es el proceso de extrusado-extracción de aceites-elaboración de pellets y alimentos balanceados, en el caso de la soja52. Su aspecto
más crítico es la necesidad de gestión y coordinación de las diferentes actividades para
lo que se necesita garantizar la logística del flujo de materiales y en los requerimientos
de capital operativo53.
En general, la localización respecto de los centros de consumo o exportación es
un factor determinante de este modelo. Responde no a la producción de granos, donde
las plantas extrusoras – para obtener expeler para la elaboración de alimentos balanceados y aceite en bruto para la producción de biodiesel– son de uso extendido, sino
que se está expandiendo hacia otras cadenas productivas (ganadería, lechería, porcinos
y avicultura) o industriales, y representa la base de los que popularmente se conoce
como el proceso de la “industrialización del agro en origen”. Se ubican mayoritariamente en la región central del país y tienen un alto peso en la trama productivo de los
pueblos y pequeñas ciudades, un factor no suficientemente reconocido y valorado en
la discusión de las políticas públicas. Su dinámico desarrollo las comienza a proyectar
como incipientes exportadores54.

51 Cavallo P.  “Planta Extrusora de Soja”. Tesis de Maestría de Finanzas, UCEMA s/F.
52 Ballesteros B (2015) Análisis y escenarios posibles para el mercado de expeller de soja en el oeste bonaerense. El caso de la empresa “Oleum del
Oeste S.A”FAUBA. Tesis de Grado.
53 Juan N. et al (2016) Calidad de la soja procesada y del expeller producido por la industria de extrusado-prensado en Argentina. INTA Anguil.
54 La Chacra (2016) “Globalizar las Agropymes, respecto de la industrialización de la soja en origen y exportación de Proteína, impactará como uno
de los más rápidos Aceleradores al desarrollo de las Economías Regionales” revistachacra.com.ar del 9/9/2016.

36

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Existen en el país varios casos representativos de este modelo; algunos de los
cuales han alcanzado ya una escala y diversificación de actividades importante. Algunas
experiencias que, de manera no exhaustiva, se pueden mencionar, incluyen los casos de:
•
El Talar-Rosenteck55. Empresa agroindustrial con orígenes en una explotación de producción de soja en cuatro departamentos de la Provincia de Entre
Rios, que ha integrado sucesivamente las etapas de extrutasado, producción de aceite
y micronizado y texturizado, que comercializa con marca propia (Rosenteck); también
esta avanzada una planta de producción de biodiesel, que aguarda certificación para
comercialización.
•
Adecoagro56. Comienza a operar en Argentina en el año 2002 con la compra de 74.000 hectáreas de campo. En el transcurso de los años expande sus actividades incluyendo actualmente la producción de granos y arroz, la lechería con tambos
estabulados, la producción de azúcar, etanol y energía (en Brasil) y la transformación de
tierras57. Ha inaugurado recientemente un biodigestor en base a estiércol de vaca- que
proviene de las más de 7000 vacas de sus dos tambos estabulados en Santa Fe- para la
generación de energía eléctrica y fertilizante.
•
Grupo Lucci58, que en el norte argentino integra las actividades primarias,
agroindustria y bioenergía, producción y procesamiento de limón, producción de caña
de azúcar y comercialización de azucares, molienda de soja, crushing y biodiesel y alimentos balanceados, y cría, recría, invernada pastoril y feedlot vacuno;
•
Aceitera General Deheza59, con tres plantas industriales ubicadas en General Deheza y Alejandro Roca- provincia de Córdoba-, y en Villa Mercedes- provincia
de San Luis- conforma un complejo agroindustrial integrado que produce tanto commodities como productos de marca, elaborados a partir de proteínas vegetales (harinas
y pellets, aceites vegetales, biodiésel, glicerina refinada, mayonesas y aderezos);
•
Vicentín S.A.60, localizada en Avellaneda, Santa Fe, desde donde ha desarrollado una alta diversificación de actividades que incluyen la producción primaria de
cereales y oleaginosas, desmotadoras, hilandería y tejeduría de algodón, producción de
biodiesel, elaboración de jugo concentrado de uva y vinos, producción de agroquímicos;
ganadería en feedlot y acopio y exportación de miel;
•
Tierra Greda S.A.61, ubicada en la localidad de Larroque, Provincia de Entre Ríos, posee una granja avícola totalmente automatizada con una capacidad de producción de 220.000 pollos parrilleros por crianza y una cabaña porcina para la cría y
engorde de animales con 1.000 madres en producción. Además, integra la producción

55 Ver http://eltalaragroindustrial.com/index.php/inicio/
56 http://www.adecoagro.com/
57 El negocio se basa en la identificación y adquisición de tierras subdesarrolladas o degradadas, las que son recuperadas mediante la aplicación de
tecnologías y buenas prácticas agropecuarias procediéndose a su venta una vez puestas en valor (Ver modelo 2)
58 http://grupolucci.com.ar/
59 https://www.agd.com.ar/
60 https://www.vicentin.com.ar/
61 http://www.tierragreda.com.ar/

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

agrícola, la producción en campos de terceros a partir de contratos, el procesamiento
de semillas forrajeras, la venta de insumos para el agro; la comercialización y el acondicionamiento de granos, y la elaboración de alimentos con destino a la producción
avícola y porcina de la empresa.
•
Qualitá S.A. (Picat)62, en Jesús María, provincia de Córdoba tiene como
estrategia productiva convertir todo el maíz que produce en proteína animal a través
de la producción porcina integrada desde una granja de producción de cerdos de ciclo
completo, faena y desposte hasta llegar al consumidor a través de bocas minoristas y
también de grandes cadenas de comercialización, además de contar con un equipo de
producción de biogás que satisface el 70% de los requerimientos del establecimiento;
•
Grupo Riccillo63, conformado por cuatro empresas interrelacionadas, dedicadas a la producción intensiva de carne porcina, bovina y de granos, siendo estos últimos
en parte procesados para la producción de alimentos balanceados y la obtención de biodiesel. En su biorrefinería produce -partir de la soja- 25.000 litros mensuales de biodiesel,
mientras que el glicerol es aprovechado para calefaccionar los criaderos de cerdo.
Como resumen, el modelo de Integración vertical y generación de Valor Agregado en Origen (VAO) a partir de la industrialización de la producción primaria a mediana/baja escala es típico de empresas que producían materias primas agropecuarias en
sus orígenes y han paulatinamente avanzando en la industrialización de su producción
agropecuaria para elaborar alimentos y bioenergías, motivados por la necesidad y oportunidad de expansión y crecimiento de su base de negocios, que ofrecen los nuevos conocimientos, así como la expansión de la demanda. Son agentes centrales del desarrollo
local y regional, impulsando el desarrollo de proveedores y contratistas y generando
empleo directo e indirecto, un aspecto pocas veces tomado en consideración en el diseño de las políticas públicas.

3 3.2.4 SENDERO DE DESARROLLO:
Producción para autoconsumo de energía
Este sendero es la intersección de la bioeconomía con la economía circular y
plantea el aprovechamiento, bajo distintas circunstancias, de los beneficios ambientales
y económicos al transformar costos – mayormente los vinculados a la disposición de
residuos o desechos, en insumos de procesos con alto grado de valorización.

Modelo 8: Energía en base a desechos de procesos.
Este modelo de negocios se fundamenta en la oportunidad de valorización de
desperdicios y residuos derivados de la actividad principal a través de la obtención de
energía para autoconsumo. Estas iniciativas suelen estar impulsadas por la falta de dis62 http://frigorificoqualita.com.ar/
63 https://www.transcom.com.ar/

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

ponibilidad o el alto costo de la energía en zonas alejadas, permitiendo la producción
de biogás o syngas para la utilización en los procesos productivos, ahorrando costos y
obteniendo una mayor independencia energética; a lo que se suma la oportunidad de
poner en valor la biomasa proveniente de desechos de procesos a la vez que se evita la
emisión de metano a la atmosfera. De esta manera el eje del negocio es complementar
la rentabilidad de la actividad principal valorizando desperdicios a través de su conversión en energía para autoconsumo, fertilizantes y otros64.
Los desperdicios de tambos, feedlot, explotaciones aviares, porcinas, y plantas
agroindustriales son utilizados para la generación de biogás. La fermentación anaerobia de materia orgánica- tanto por digestión húmeda como por fermentación seca- de
acuerdo al grado de humedad de los desechos- permite obtener biogás y adicionalmente digestato en el caso de la digestión húmeda. El uso del biogas en motores de
co-generación permite obtener energía eléctrica y térmica. El calor generado en el
motor puede ser empleado para diferentes usos (calefacción, agua caliente, secado, invernaderos, producción de frío, etc.) dentro del establecimiento en distintas etapas de
los procesos productivos. El digestato por su parte, puede ser utilizado como abono en
el campo- ya sea directamente o luego de ser sometido a un proceso de separación
sólido- líquido y posterior estabilización de la fracción sólida.
También, como resultado de un proceso termoquímico de gasificación que transforma biomasa de origen vegetal, con alto contenido de lignocelulosa. puede obtenerse
syngas o gas pobre para aplicaciones térmicas con un balance de emisiones casi nulo.
Los desechos del proceso pueden emplearse como fertilizantes naturales. En este caso,
pueden utilizarse restos de madera o cultivos no aptos para la alimentación. La tecnología clave es el reactor o gasificador.
En ambos casos, la circularidad del proceso requiere la redefinición de layout de
producción, que contemple la captura de residuos y la distribución de la energía para
uso interno. Otro tema clave, en este modelo de producción de energía para autoconsumos es el dimensionamiento de la planta y la elección de los equipos más convenientes de acuerdo a la cantidad y tipo de residuos orgánicos a utilizar. Un elemento crítico
adicional es la capacitación del personal operativo para el aprovechamiento óptimo de
la tecnología.
Algunos ejemplos de este modelo de valorización de desperdicios y residuos a
través de la producción de energía, que ya están siendo implementados incluyen, entre
otros, los casos de:
•
La Mansa65, es una empresa láctea, dedicada a la producción de quesosmozzarella, quesos duros, cremoso, ricota, entre otros. En sus procesos productivos
genera una gran cantidad de agua residual que presenta una contaminación principalmente de carácter orgánico, DBO y DQO elevados, con una también elevada concen-

64 En una evolución de este modelo se le puede adicionar el beneficio de la venta de energía a la red interconectada; posibilidad que se está materializando a partir de la reglamentación de la Ley de Energía Distribuida.
65 http://lacteoslamansa.com.ar/

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

tración de grasas, nitrógeno y fosforo66. La Mansa ha implementado el tratamiento de
aguas residuales mediante el uso de biorreactores y utilizando las plantas acuáticas
Lemna Gibba y Azolla Caroliniana con lo que obtienen la reducción de los parámetros
de DBO y DQO y al mismo tiempo producen proteínas vegetales de alta calidad aptas
para alimentación animal;
•
Las Camelias SA67, ubicada en San José, Entre Ríos dedicada a la producción y comercialización de pollos y subproductos avícolas., ha implementado un sistema integral de tratamiento de efluentes, donde los residuos sólidos se tratan en una
prensa compactadora, para los efluentes líquidos cuenta con un separador de grasas
que permitió mejorar la recuperación de grasas del agua que ingresa al tratamiento de
efluentes. Para reducir las emisiones de metano y generar biogás para ser utilizado en
la caldera de agua caliente sanitaria, se construyó un biodigestor – con un potencial de
150 m3/h de gas, lo que permite cubrir un 10% del total de gas consumido por la planta
- sobre una laguna existente, instalando una cubierta de polietileno de alta densidad y
su sistema de captación de biogás, que a través de tuberías se conduce a la planta compresora donde se los inyecta a la caldera;
•
Prodeman S.A.68 es una empresa manisera, ubicada en General Cabrera,
Córdoba, que ha construido una planta de generación de energía eléctrica a base de
cáscara de maní, que le permite autoabastecerse y también proveer de energía al sistema interconectado nacional, a través de una planta de generación de energía eléctrica
cuenta con una turbina de vapor de 10 megavatios (MW) de potencia, con capacidad
para generar 78.840 MW/hora., de los cuales 35% son consumidos para por el proceso
de industrialización del maní y el 65% restante se incorpora a la red nacional, cantidad
que permite abastecer a unos 8.000 hogares al año;
•
Citrusvil (Grupo Lucci)69, ubicada en la provincia de Tucumán, dedicada
a la producción, industrialización y comercialización del limón y sus derivados, a partir
de una plantación de 7.500, procesa 330.000 toneladas de fruta fresca que industrializan para obtener aceite esencial de limón, jugo de limón concentrado y cáscara seca
(y pectina), mientras que el descarte del procesamiento de frutas frescas es convertido
en biogás y fertilizante, lo cual representa auto-abastecerse con 35% de gas propio y
fertilizante para 500 hectáreas.
En resumen, el modelo de generación de energía en base a desechos de procesos
se basa en la captura de residuos y la distribución de la energía para uso interno lo que
permite garantizar el suministro al mismo tiempo que resuelve el problema de la gestión y disposición de residuos.

66 Las aguas residuales se generan por derrames de materias primas, por la limpieza de equipos de proceso (tanques, pasteurizadores, tinas de
cuajo, etc.), por el lavado de superficies (suelos y paredes) y por el vertido de salmueras.
67 http://www.lascameliassa.com.ar/inicio.php
68 http://prodeman.com/
69 http://grupolucci.com.ar/citrusvil/institucional/

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

3 3.3 INDUCTOR:
Desarrollos científicos y tecnológicos
disruptivos
Este es el eje más innovativo del desarrollo de los negocios en la bioeconomía
y probablemente el de mayor potencial económico futuro, aunque su impacto actual
sea relativamente limitado. Debido a su fuerte fundamento e interacción con las capacidades científico y tecnológicas es el que representa mayor nivel de riesgo y complejidad en sus desarrollos.

3 3.3.1 SENDERO DE DESARROLLO:
Aprovechamiento de plataformas
tecnológicas de usos múltiples
La economía basada en el conocimiento requiere de la generación de redes interinstitucionales-e interdisciplinarias- de cooperación que a través del intercambio
de conocimientos y experiencias logren adoptar, procesar y aprovechar los resultados
del avance acelerado de las ciencias y las tecnologías para enfrentar los desafíos de la
competitividad dentro de las economías globalizadas

Modelo 9: Producción de Bioinsumos y Biomateriales.
Lejos de los modelos tradicionales de integración vertical de actividades, las empresas basadas en el conocimiento llevan a adelante modelos de negocios innovadores,
fundando sus actividades en desarrollos científicos y tecnológicos disruptivos y siendo
su eje el desarrollo y la transformación de las tecnologías en productos comercializables. Estas empresas estructuran sus negocios en torno a diferentes plataformas
tecnológicas multi-disciplinarias y multi-producto y operan en forma simultánea en
varios segmentos de mercado. Estas plataformas, que requieren de la confluencia de
varias especialidades: microbiología, fisiología vegetal, agronomía, bioingeniería, biotecnología, etc. se alimentan a partir de la constitución y el liderazgo de redes de colaboración. Estas estrategias colaborativas que en las etapas de originación y desarrollo
de proyectos innovadores se establecen con organismos de CyT públicos y empresas
privadas y en las que habitualmente cuentan con financiamiento público, se extiende
luego a las etapas de producción y comercialización donde genera alianzas estratégicas
y joint ventures con diferentes socios nacionales o extranjeros de acuerdo al producto y mercado al que se dirigen. Los emprendimientos en esta categoría operan en la
biotecnología de frontera, particularmente en el desarrollo y producción de productos
biológicos, bioinsumos y biomateriales.
Los bioinsumos agropecuarios son aquellos productos biológicos obtenidos a
partir de organismos vivos o derivados (hongos, bacterias, extractos de plantas, enzimas) y que están destinados al uso como insumo en la producción agroalimentaria,

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

agroindustrial y agro energética por ejemplo para la protección de cultivos, promoción
del crecimiento de las plantas, bio-remediación, etc. Estos insumos de base biológicabioinsecticidas, biofungicidas, biofertilizantes, entre otros- constituyen un segmento
emergente de rápido crecimiento debido a la difusión de sus beneficios como alternativa al uso masivo de plaguicidas y fertilizantes de origen químico y constituyen una
tecnología clave para asegurar la sustentabilidad y productividad en la agricultura.
Uno de los principales aspectos críticos para crecimiento de este modelo es la
necesidad de contar con un marco regulatorio adecuado para la liberación a venta comercial. Recientemente se constituyó en el ámbito del Ministerio de Agroindustria, el
Comité Asesor en Bioinsumos de Uso Agropecuario (CABUA) -órgano asesor intersectorial que tiene como misión brindar asesoramiento sobre los requisitos de calidad,
eficacia y bioseguridad que deberán reunir los bioinsumos para su liberación al agroecosistema y proponer nuevas normas y emitir opinión en relación a la regulación y
promoción de los bioinsumos. Al mismo tiempo funciona el Programa de Fomento del
Uso de Bioinsumos Agropecuarios (PROFOBIO) con una serie de incentivos para la difusión del uso de agrobiológicos en el campo argentino.
Entre los biomateriales, un segmento de especial interés es el de bioplásticos.
Se trata de plásticos derivados de productos vegetales- aceite de soja, maíz- fécula de
papa, fécula de mandioca- que apuntan a sustituir el uso de los plásticos convencionales, sintetizados a partir del petróleo. Uno de los principales problemas del plástico convencional lo constituyen las emisiones de efecto invernadero que se producen
como resultado de su fabricación. El bioplástico emite entre 0,8 y 3,2 toneladas menos
de dióxido de carbono por tonelada que el plástico derivado del petróleo.
El desarrollo de estos biomateriales a nivel mundial se encuentra en constante
evolución para aplicaciones en diferentes industrias. El uso de bioplásticos en Argentina es aún incipiente. Ninguno de estos biomateriales es producido actualmente
en nuestro país, aunque algunos emprendimientos utilizan insumos importados para
ciertas aplicaciones (partes de maquinaria agrícola, por ejemplo). El costo comparativamente mayor de los bioplásticos- y la existencia de patentes- aún restringe la
difusión de su uso.
Otro segmento de actividad destacado dentro de este modelo lo constituyen las
experiencias de Molecular Farming, donde se utilizan plantas como biorreactores para
la producción de enzimas y otras proteínas. Las principales ventajas de este sistema,
en comparación con la fermentación clásica de bacterias, hongos, levaduras, células
animales- son el logro de una producción a gran escala a bajo costo y un sistema más
amigable con el ambiente.
Entre las experiencias pioneras en la implementación de este modelo de negocios se encuentran, entre otras las de BIOSIDUS, SA. y Bioceres S.A., que resaltan las
oportunidades y potencial de este modelo de negocios.

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

•
Biosidus S.A.70 es una compañía de biotecnología argentina dedicada a
actividades de I+D y a la producción de principios activos farmacéuticos, con capacidad
productiva en fermentación bacteriana y cultivo celular masivo. Biosidus ha desarrollado novedosas plataformas tecnológicas en animales transgénicos, terapia génica y biodiversidad. La plataforma Animales transgénicos para producir proteínas terapéuticas,
se inició con el Proyecto Tambo Farmacéutico y la generación de bovinos genéticamente modificados por técnicas de clonación. El primer logro de Biosidus fue la producción
de somatropina (hormona del crecimiento humano recombinante) en leche de vacas
transgénicas. En siguiente etapa, la estrategia se centra en el desarrollo de vacas transgénicas para producir alimentos funcionales, esperándose obtener vacas productoras
de leche que contenga nano anticuerpos con la capacidad de neutralizar Rotavirus. Esta
plataforma tecnológica permitiría nuevos desarrollos destinados a la obtención de nano
anticuerpos capaces de neutralizar otros agentes infecciosos.
•
Bioceres S.A.71, ubicada en Rosario, Provincia de Santa Fe opera una plataforma tecnológica multi-producto y basa su modelo de negocios en tres ejes, la prospección de tecnologías, el desarrollo de productos y la producción y acceso al mercado.
Dentro del mismo, la primera etapa se concentra en la identificación de proyectos y
la colaboración con instituciones de investigación académica en las primeras etapas
del desarrollo de tecnologías de alto valor agregado potenciando; el desarrollo de productos se hace junto con sus socios estratégicos que proporcionar co-financiamiento,
fuentes de tecnología y propiedad intelectual, a través de la creación de empresas para
desarrollar y llevar productos al mercado; y, finalmente, la producción y acceso al mercado, se centra en aprovechar su base de accionistas y canales de venta para acceder y
establecer rutas a los mercados72. Una vez que una tecnología obtiene las aprobaciones
regulatorias requeridas, Bioceres, sus joint-ventures o sus licenciatarios de tecnologías,
comercializan los productos desarrollados en los mercados nacionales e internacionales. En el marco de esta estrategia general, la empresa se organiza en diferentes unidades de negocios que abarcan sus múltiples plataformas: semillas, protección de cultivos, fertilizantes, ingeniería metabólica entre toras. Dentro de esta organización, se
destaca INDEAR, que es su empresa de investigación y desarrollo en alianza estratégica
con CONICET. INDEAR concentra sus esfuerzos de investigación en tecnologías diseñadas para aumentar la productividad de los cultivos, incluyendo tolerancia a sequía y
salinidad, resistencia a plagas y herbicidas, uso eficiente de nutrientes, y sanidad vegetal. Cuenta con grupos de investigación en áreas de genómica y bioinformática, biología
molecular, biología sintética y estudio de proteínas; una plataforma de cultivo de tejidos
y transformación vegetal, y un grupo multidisciplinario focalizado en el desarrollo de
tecnologías a campo.
Entre las iniciativas específicas a mencionar, está el desarrollo y producción
de cártamo SPC para la producción de quimosina, llevada adelante en asociación con
Porta Hnos SA, y se trata del primer evento de `molecular farming` aprobado en Argentina y el único a nivel mundial liberado por autoridades regulatorias. La planta de

70 http://www.biosidus.com.ar/
71 http://www.bioceres.com.ar/inicio/
72 IICA (2013) Experiencias exitosas en bioeconomía / IICA. Montevideo Nov. 2013. Cap. Bioceres.

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

AGBM73 (empresa nacida de la asociación entre Indear y Porta Hnos para el procesamiento del cártamo SPC y la obtención de Quimosina “SPC” (Safflower Produced
Chimosin) y otros subproductos cuenta con una capacidad instalada para abastecer el
20% de la demanda mundial de quimosina, un mercado estimado hoy en alrededor de
150 millones de dólares anuales74.
En resumen, el modelo de negocios de desarrollo y producción de bioinsumos y
biomateriales se apoya en el aprovechamiento de los avances en la ciencia y tecnología que
amplían las posibilidades de producción para los nuevos y crecientes mercados de productos bio basados bajo formas novedosas de organización y gestión del conocimiento.

73 http://www.bioceres.com.ar/unidades-de-negocio/agbm/
74 Los casos de Bioceres y Biosidus pueden inscribirse en un conjunto de empresas innovadoras argentinas en el marco de un nuevo paradigma
productivo.  Bisang R. y Fich M. (2017) El arte de aprender a innovar en un mundo globalizado y cambiante. CIEPLAN/CAF Santiago de Chile Junio
2017. ISBN:978-956-204-071-6.www.cieplan.org/media/publicaciones/

44

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

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REFLEXIONES FINALES CON UNA
MIRADA DESDE LAS POLÍTICAS
PÚBLICAS

Argentina enfrenta la necesidad de replantear su estructura productiva para
dar respuesta a las fuertes demandas de empleo, rebalanceo geográfico de la actividad económica y sustentabilidad ambiental. En este contexto, su estructura industrial, reflejo de otras épocas, reclama una clara reorientación; desde lo positivo, se
cuenta con buenas oportunidades basadas en la explotación de recursos naturales, y
una base de recursos humanos y tecnológicos –especialmente en materia biológica
– y aceptables capacidades institucionales y empresariales asociadas.
Estas oportunidades se dan en un contexto internacional signado por un salto
tecnológico -basado en la convergencia de tecnologías informáticas y biológicas- y
una creciente preocupación por la sustentabilidad de la economía habida cuenta de
las limitaciones de recursos ante el crecimiento poblacional y el acceso de ingentes
masas a modelos de consumo energo-intensivos. Se percibe el inicio del fin de un
modelo de desarrollo basado en la energía fósil y el comienzo de otro más amigable
con el medio ambiente, sustentable a largo plazo y con capacidad de incorporar
grandes masas poblacionales a mejores estándares de vida.
Desde la mirada local, la inserción internacional reparte oportunidades y desafíos por igual. Mayores demandas de alimentos, bioenergías y biomateriales presionan sobre los recursos naturales y ponen a la tecnología –especialmente la biotecnología- en el centro de las agendas de las políticas públicas. Pero el proceso de
transformación estructural está lejos de ser automático y de resolución a corto plazo. La bioeconomía es un enfoque ordenador tanto para comprensión del fenómeno
como para la transformación estructural desde el marco de las políticas públicas y a
ser materializada a través de las estrategias de negocios privados.
La nueva situación internacional y su reflejo sobre la situación local –más allá
de las especificidades propias- aún no se traduce en un sistema de precios claros y
precisos como mecanismos potentes de toma de decisión empresario. Por el contrario. se presenta de manera difusa a través de diversos inductores generales.
El primero de ellos se refiere a la multiplicidad de señales hacia una economía
más amigable con el medio ambiente. Ello conforma una amplia gama de demandas
que van desde el uso responsable de los recursos (renovables y no renovables) hasta
la creciente utilizaciones de bioenergías en reemplazo de los combustibles fósiles.
La traducción de estos inductores al sistema de precios es aun lenta, no masiva y
mediada por políticas públicas.

45

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

El segundo grupo de inductores tiene como epicentro el mejor uso de los
recursos naturales en particular en el primer escalón de la bioeconomía: la traducción de energía libre en biomasa (fotosíntesis y genética mediante). El eje central
es la captura (y/o mejora) de todas las externalidades de dichas producciones y su
re direccionamiento en un proceso circular. El uso y transformación de desechos
de producciones bovinas aviares y/o porcinas, el ajuste en el proceso de captura
de carbono en la agricultura masiva y la valorización comercial de desechos en las
etapas bio-industriales aguas abajo (i.e. vinaza, bagazo, etc.) son sólo algunos de los
ejemplos más relevantes.
Finalmente, un tercer conjunto de inductores se asocia con las posibilidades
que abren las nuevas tecnologías –especialmente la moderna biotecnología- al uso
de monómeros y polímeros producidos por la propia naturaleza (en reemplazo de
aquellas de corte fósil).
Estos tres conjuntos de inductores no se traducen claramente en un sistema
de precios-rentabilidad que impulse masivamente el paso hacia la bioeconomía. La
presencia de una estructura productiva previa consolidada, la inexistencia de mercados aún no conformados plenamente e incluso el incompleto grado de desarrollo
de algunas biotecnologías a costos razonables son las principales causas de ello. El
tema, en constante evolución replantea el sentido, direccionalidad e instrumentos
de las políticas públicas sea a nivel local como internacional donde existen múltiples iniciativas. Tienen un rasgo común: apuntan a desarrollar nuevos mercados y
replantear las rutinas de funcionamiento de consumidores y productores advirtiendo el inicio del fin de la era de los combustibles fósiles y el surgimiento de modelos
productivos sustentables, amigables con el medio ambiente y que permiten mantener e incorporar ingentes masas poblacionales a estándares de vida más elevados.
La situación local refleja esos inductores y le suma particularidades concretas: la escasez energética que deriva en una cuenta externa deficitaria, las limitadas
posibilidades de continuar con la expansión agro-ganadera en base a incorporar
superficies y las restricciones ambientales tanto por presiones comunitarias locales y/o por los requerimientos de acceso a los mercados internacionales; todos
éstos son elementos palpables que dan el toque local al problema. Esto se expresa
en los senderos de desarrollo y modelos de negocios que hemos discutido en este
documento, y cuyos fundamentos, bordes y dinámicas se esquematizan en el Cuadro siguiente. Las estrategias/modelos de negocios se presentan como respuestas
(diversas) a cada uno de los inductores identificados como las grandes tendencias
de largo plazo.
Si bien los diferentes modelos tienen en común el concepto de valorización
comercial y productiva de la economía circular y la captura de cascada de las múltiples externalidades del “cracking de la biomasa” en el marco de economías en red,
existen una serie de parámetros que sustenta la presencia de una gran diversidad de
casos. Ello responde a distintas características –propias de las producciones base
biológica y su posterior transformación-.

46

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

La primera de ellas se refiere a los diversos puntos de partidas de las experiencias analizadas. Por lo general se trata de experiencias empresariales que cuentan con una larga experiencia agropecuaria previa que encuentra un límite en su
“frontera de crecimiento” y hallan en la “industrialización de lo biológico” un sendero nuevo de desarrollo.
La escala de producción es un segundo elemento particular de cada unos de
los modelos analizados. Resulta destacable la presencia de distintas escalas económicas: van desde pequeñas unidades que integran verticalmente actividades industriales –de manera individual y/o consorciada- hasta emprendimientos de fermentación basados en ingentes inversiones de capital fijo y específico. Lo expresado se
cumple no sólo para el capital fijo de corte específico –máquinas y equipos- sino
expresamente para el capital de giro operativo (especialmente considerando que
muchos de los modelos comienzan con la propia producción de la materia prima y
su asignación a lo largo el ciclo productivo a su posterior transformación).
En síntesis, la diversidad de modelos induce a afirmar que el principio de la
bioeconomía es altamente adaptable a las distintas escalas económicas; es una dimensión que la hace particularmente atractiva, como visión de desarrollo, frente a
los desafíos que enfrenta actualmente nuestra sociedad, especialmente en materia
de reintegración territorial y reducción de la pobreza.

47

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

Cuadro 1: Inductores y Modelos de Negocios estilizados en la Bioeconomía Argentina
Inductores
Objetivos ambientales/aspiraciones vinculadas a lo
ambiental y la sostenibilidad

Senderos de
desarrollo

Oportunidades no
aprovechadas en sectores
tradicionales

Consolidación/fortalecimiento de la matriz
productiva actual

Arquitectura del
Negocio
Eje: Fotosíntesis de
excelencia, uso de la
biomasa y cuidado del
ecosistema. A partir de una
actividad principal
complementar para
mejorar costos y/o
capturar sinergias que
disminuyan la entropía
energética

Sustentabilidad ambiental
y económica

Incremento de oferta de
energía (a red comercial)

48

Modelo

Remediación de suelos

Eje: Recapitalización del
valor de los recursos
naturales degradados
(agricultura minería y otros)

Energía en base a biomasa
“rural”

Eje: producción de energía
y complementarios a partir
de biomasa en complejos
integrados a gran escala

Energía en base a
desperdicios urbanos

Eje: Energía en base a
reciclado de basura

Aumento de la sinergia
entre varias actividades
consorciadas

Eje: reducción de costos
asociados
Mejora de productividad
por sinergias positivas

Producciones alimenticias
en grandes series

Integración vertical
generación de VAO a partir
industrialización del grano
a diversas escalas

Eje: procesar granos y
convertirlos en animales,
energía y otros. Ahorro de
costos de transporte con
manipulación acotada de
biomasa. Impacto territorial

Autoconsumo de Energía

Energía en base a desechos
de procesos.
Ahorro costos de trasporte
energía.
Reducción costos
transacción

Eje: complementar
rentabilidad (de actividad
principal) valorizando
desperdicios convirtiéndolos en energía para
autoconsumo, fertilizantes
y otros.

Aprovechamiento de
plataformas tecnológicas
de usos múltiples

Producción de
Bioinsumos, Biomateriales
y Biofábricas

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Cuadro 1: Inductores y Modelos de Negocios estilizados en la Bioeconomía Argentina
(continuación)
Actividades

Tecnologías
principales

Rotaciones agrarias de
cultivos. Rotaciones Agro y
ganadería. Agro y otras
actividades

Agricultura SD/precisión +
ganadería y otras de
precisión. Microbiología
aplicada al bioma del suelo
y otros ambientes
productivos

Rotaciones adecuadas

Manejo de ambientes para
reconvertir el suelo

Aspectos críticos
Perspectiva de MP
Conocimiento empresario.
Tecnología de Proceso.
Flexibilidad operativa.
Derechos de propiedad.
Escala equipos propios.

Establecimiento Arrocera
San Carlos SRL
La Barrancosa (Chacra II)
Miel/canola
Bajos sub-meridionales
Sistemas silvo-pastoriles
Foresto/ganadería
Intersiembra

Sistema de SOBA
BPA (Córdoba)
Empresas lixiviación de
suelos

Generación propia/terceros de biomasa. Cracking
de maíz, sorgo trigo y/o
soja y transformación de
derivados en energía
carnes y otros productos

Captura y selección de
basura. Generación de gas
metano y transformación
en energía eléctrica y/o
biodiesel

Casos
Emblemáticos

Daiser / ACA BIO / BioIV
Garruchos / Manfrey
Ingenio los Balcanes
Genneia

Plantas de fermentación
metaneras y producción de
energía. Biodieseleras con
aceite reusado

Logística de recolección
Plantas separadoras/seleccionadoras

CEAMSE / FECOFE y Coop
Electrica Huinca Renancó
/ RBA Ambiental

Conocimiento tecnológico
de posibles complementaciones

Agrícola Magdalena
Chacra Pergamino
(AAPRESID)

Molienda/fermentación a
escala media/grande
Captura de subproductos

Molinos. Fermentadores
Equipos industriales
alimenticio/bebidas y
similares

Arcor / Molinos
Cluster manisero

Agricultura SD/e
precisión. Estusado, pellets
y aceite crudo. Alimentos
Balanceados. Feedlot. Aves.
Pollos

Agricultura SD/ precisión
Extracción por prensado.
Captura de glicerol.
Mezcladora de alimentos
balanceados (mixer)

El Talar / ADECOAGRO
Lucci/ AGD/ Vicentín
Terra Greda (pollos)
Qualitá S.A. (Picat)
Grupo Ricchilo

Desperdicios de tambos
feedlot, explotaciones
aviares, porcinas,
biodieseleras, podas y
otros similares para
transformarlos en energía
re circulable para la
actividad central de la
empresa (y eventuales)

Biodigestor anaeróbico
Transformadores syngas
otros

La Mansa / Las Camelias
Prodeman / Citrusvil

Producción/aislamiento y
readecuación de monómeros y polímetros de origen
natural

Marco regulatorio para
liberación a venta
comercial. Armado del
mercado y la logística

Bioceres / INMET
Biosidus

49

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

El avance aguas abajo de las producciones primarias hacia otras transformaciones complejiza el sustento tecnológico demandando una readaptación empresaria.
En todos los casos se densifica la red de proveedores de innovaciones. En muchos
casos, ello deriva en la puesta en marcha de subsistemas locales de innovación, al cual
aporta una variedad de agentes que van desde agencias públicas de CyT a proveedores privados de equipos; otro rasgo es el constante benchmarking con experiencias
internacionales similares.
Sumar actividades –al núcleo central inicial- complejiza la gestión comercial,
financiera y tecnológica que conlleva a una mayor profesionalización (con las consiguientes demandas asociadas por nuevos y diferentes perfiles profesionales). En todos
los casos subyace una tendencia al pasaje de productor agropecuario a empresario de
agroindustria. Alentadoramente las capacidades requeridas para esta transición parecen estar disponibles en el medio local (caso contrario no hubiese sido posible la sustancial transformación operadas en las últimas dos décadas en las producciones agropecuarias). El gran desafío ahora es llevar esos procesos mas allá del sector primario y
de las producciones tradicionales de ciclo anual.
Otro elemento común a los diversos modelos de negocios es la tendencia a difuminar el límite entre lo primario y lo industrial aunque la localización de los modelos de
desarrollo tenga como epicentro el ámbito rural. Por ejemplo, el desarrollo de plantas
de bioenergía, porcicultura, aviar/integrada cerca de los centros urbanos (pero fuera
de éstos) induce a repensar el sentido de la nueva ruralidad (en construcción) y abre
múltiples posibilidades de morigeración de la centralización tradicional de la industria
argentina- centrada en los conurbanos de un número acotado de las grandes ciudades-.
En suma, la diversidad de suelos y climas y sus producciones asociadas de biomasa da una multiplicidad de modelos de bioeconomía que traducen los inductores
en respuestas productivas concretas que reconfiguran los espacios donde se localizan.
Una inmensa oportunidad para nuestro país, que ya parecería estar en marcha, aún en
un aparente vacío de políticas públicas que las promuevan. De hecho, las experiencias
que hemos revisado en este documento – que representan la emergente “bioeconomía
argentina” – se dan en el marco de políticas que reflejan los principios y prioridades del
ciclo económico anterior.
En este escenario la redefinición del sentido e instrumentación de las políticas
públicas, es prioritaria. Las nuevas iniciativas apuntan en general a llenar vacíos todavía no percibidos y reflejados en las políticas actuales; en algunos casos estos son
externalidades de ciertos comportamientos productivos, en otros las nuevas actividades moviliza recursos hasta ahora inexplotados, pero en todos se ven enfrentados a la
necesidad de competir en mercados establecidos bajo otros criterios donde enfrentan
ofertas y rutinas establecidas (que reflejan los marcos institucionales previos que les
dieran sustento).
Las nuevas iniciativas tienen las características particulares de los procesos de innovación: anticipan demandas futuras, tendencias y aspiraciones que aún no se reflejan en
los sistemas de precios, pero si en las condiciones estructurales y que los emprendedores
50

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

perciben y están dispuestos a arriesgar en su concreción. En el campo ambiental y energético los ejemplos de estas situaciones abundan. En el ambiental, la disposición de residuos ha sido y aún es, un costo (social) generalmente ignorado y, como tal generalmente,
trasferido a los “comunes”; lentamente comienzan a ser reconocidos explícitamente (aunque aún no de manera integral y homogénea) y, por lo tanto, no se reflejan plenamente
en las señales de precios. Lo mismo ocurre en el campo energético, donde la política argentina ha sido – y en gran medida, aún lo es – reflejo de los principios y prioridades de la
economía fósil. Aún cuando se perdió la autosuficiencia, no se reconocieron las fuentes
alternativas hasta solo recientemente (a pesar que el mercado tempranamente anticipaba
sus ventajas y lo reflejaba en múltiples iniciativas a nivel microeconómico). Probablemente
los nuevos marcos de energía distribuida, les darán nueva vida, aunque no signifique todo
el cambio que sería necesario para equiparar la competitividad de las nuevas fuentes frente a las derivadas de los ya establecidos y maduros recursos fósiles. En otros casos, los vacíos se refieren a cuestiones regulatorias o estándares de mercados que no reconocen los
nuevos productos y por lo tanto plantean restricciones a su llegada a los mercados en condiciones de competitividad con los que vienen a remplazar (mas allá de las naturales que
se dan entre los productos de una industria emergente y los de las industrias “maduras).
Dadas estas condiciones es evidente que la consolidación de la bioeconomía no
puede pensarse sin un nuevo marco de políticas que la promueva y contenga, empezando por compensar los déficit de competitividad que sus productos pueden presentar
frente a los de la economía fósil, como consecuencia que los sistemas de precios aún no
reflejan las nuevas prioridades, o aún los subsidios encubiertos que disfrutan muchos
de los productos de la “vieja economía”.
En este sentido, los nuevos marcos de políticas se deben discutir a partir del
concepto de “construir el mercado”, especialmente en aquellos casos donde las señales
de precios son aún endebles para señalar rentabilidades e inducir inversiones y/o no
reflejan/ no anticipan las futuras escaseces (asociadas con el fin de la era de los combustibles fósiles baratos). “Construir el mercado” implica una amplia variedad de temas
propios de las políticas públicas que va desde la determinación de parámetros técnicos
hasta el resguardo de los grados de competencia de los mercados de aprovisionamiento
de insumos críticos. Asimismo, dado el heterogéneo abanico de modelos de producción
que se deben considerar, las políticas públicas a definir deben considerar un manejo
flexible de los distintos instrumentos que incluyan, en función de las necesidades puntuales de cada bloque de modelos productivos.

51

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

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55

�</text>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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                <text>Bioeconomía argentina. Modelos de negocios para una nueva matriz productiva</text>
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                    <text>Manual de Buenas Prácticas
de Almácigos en el cultivo de
pimiento para Pimentón

�Autoridades
MINISTRO DE AGROINDUSTRIA
Dr. Luis Miguel ETCHEVEHERE
SECRETARIO DE ALIMENTOS Y BIOECONOMÍA
Lic. Andrés MURCHINSON
DIRECTORA NACIONAL DE ALIMENTOS Y BEBIDAS
Ing. Agr. Mercedes NIMO
DIRECTOR DE GESTIÓN DE PROYECTOS AGROALIMENTARIO
Dr. Pablo MORÓN

Edición 2018. Permitida la reproducción total o parcial del presente material citando la fuente.

�MANUAL DE BUENAS
PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS
EN EL CULTIVO DE PIMIENTO
PARA PIMENTÓN
(CAPSICUM ANNUUM - L. VAR. ANNUUM)

RECOMENDACIONES

3

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

ÍNDICE
5

INTRODUCCIÓN

7

SISTEMA PRODUCTIVO Y PERFIL DEL PRODUCTOR

11
14

1. ALMÁCIGOS

14

2. PRODUCCIÓN DE ALMÁCIGOS TRADICIONALES

17

3. PASOS A SEGUIR EN LA PREPARACIÓN DE UN ALMÁCIGO TRADICIONAL

19

4. MANEJO DEL ALMÁCIGO TRADICIONAL

21

5. ALMÁCIGOS EN BANDEJAS HIDROPÓNICAS O FLOTANTES

22

6. TÉCNICA O PROCEDIMIENTO PARA LOS ALMÁCIGOS HIDROPÓNICOS

23

7. MANEJO DEL ALMÁCIGO HIDROPÓNICO O FLOTANTE

24

8. MANEJO SANITARIO DEL ALMÁCIGO HIDROPÓNICO

28

9. PODA NATURAL DE RAÍCES EN ALMÁCIGOS HIDROPÓNICOS

28

10. RUSTICACIÓN DE PLANTINES

28

11. TRASPLANTE APROPIADO EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

29

12. CONCLUSIÓN

29

13. BIBLIOGRAFÍA

31
4

CONCEPTO DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

ANEXOS

�INTRODUCCIÓN
El pimiento para pimentón (Capsicum annuum - L.
var. annuum) es el cultivo de mayor importancia
económica en los Valles Calchaquíes.
Este manual tiene como objetivo aplicar conocimientos y técnicas básicas necesarias para la producción de plantines de alta calidad sanitaria y biológica, para que el productor emprenda la primera
etapa de su sistema de cultivo con la seguridad
necesaria, y así poder pretender una futura cosecha y productividad aceptable para el mismo. A
su vez aborda el aspecto del cuidado del medio

ambiente, recomendando y fomentando el uso de
nuevas técnicas, como es el almácigo hidropónico
y de productos y/o insumos que no son agresivos
al medio ambiente y a la salud del productor o personal operativo, tendientes a contribuir a la sanidad e inocuidad del producto final, “el pimentón”.
El análisis y relevamiento del presente manual llega
hasta las instancias de trasplante y establecimiento del plantín a campo, concluyendo con información cuantitativa referente a las ventajas y desventajas entre distintos sistemas de almácigos.

5

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

6

�SISTEMA PRODUCTIVO
Y PERFIL DE LOS
PRODUCTORES
Los productores, en su totalidad, son pequeños minifundistas, por lo que las prácticas abordadas son
adaptadas a este sistema productivo y a la zona
del Valle del Yokavil (Santa María, Catamarca). Se
sugiere que el uso de estas prácticas sean tomadas únicamente como referencia en aquellas áreas
geográficas con diferentes condiciones climáticas.
En el sistema productivo actual, las prácticas cotidianas de la producción de almácigos de pimiento para
pimentón utilizan el sistema de almácigo tradicional
sobre el suelo sembrado al voleo; existiendo una
gran diversidad de productores, donde cada uno lo
realiza a su manera. Como resultado general obtienen un alto porcentaje de almacigueras y/o plantines
enfermos, situación preocupante actualmente en el
sector. Con este manual, se tratará de fomentar la
unificación de criterios y en lo posible el cambio del
sistema de almácigo tradicional, por el sistema de
almácigo en bandejas hidropónicas.

En base a este criterio, es por lo que se pone mayor
énfasis en el conocimiento de ésta técnica y la situación comparativa de resultados a campo, ya que
la disposición del productor a realizar los cambios
se hará por evidencias de experiencias superadoras
y aplicables a la realidad del mismo.
El cultivo de pimiento para pimentón en la zona,
casi en su totalidad se realiza con el sistema de
riego superficial por surco, existiendo actualmente dos experiencias con resultados prometedores
de la implementación del sistema de riego por goteo; factor que será clave para el sustento y mejora en la producción de este cultivo.
La técnica de almácigos hidropónicos utilizada en
el presente manual, se fundó íntegramente en la
experiencia de este trabajo, por contar con adaptación y seguridad en la producción de plantines
en la zona.

7

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

ASPECTOS GENERALES DEL CULTIVO
Origen y distribución
El pimiento para pimentón es una planta perteneciente a la familia de las solanáceas originaria de
América, centrándose sus orígenes entre Perú y
Bolivia. Fue llevado por los españoles a Europa durante la conquista y así comenzó su difusión por la
gastronomía de diferentes países del mundo.
En la Argentina, la producción se ubica en la región
norte del país, cobrando relevancia aproximadamente en los años 30, puntualmente en el Departamento Santa María. El inicio del cultivo data del
año 1927, instado por empresarios y emprendedores de especias de origen español.

8

En las primeras décadas, este cultivo tuvo una
gran adhesión por los productores de la zona,
convirtiéndose en el principal cultivo de la economía regional. En el caso de la ciudad de Santa María, Catamarca, el desarrollo social y económico
de esta ciudad estuvo basado en los recursos que
generaba este cultivo, codiciado y reconocido por
su alta calidad organoléptica lograda en la zona.
De diferentes investigaciones, se desprende que
estos valores organolépticos alcanzados se deben
a su clima (cálido con altos rasgos de aridez). La
alta insolación, altitud de 2000 msnm y la amplitud
térmica hacen que los aceites esenciales y carotenoides del fruto de donde se origina el pimentón
como condimento, se concentren de una manera
tal, que combinando color y sabor, éste desprende
su gusto excepcional.

�SISTEMA PRODUCTIVO Y PERFIL DE LOS PRODUCTORES

SALTA
Cafayate

CATAMARCA
Santa María

CHILE

Fiambalá

TUCUMAN
Tafí del Valle

Belén

SANTIAGO
DEL ESTERO

LA RIOJA
La Rioja

SAN JUAN
Taxonomía
La clasificación taxonómica simplificada del pimiento para pimentón es la siguiente:
Orden: Solanales
Familia: Solanáceas
Sub-familia: Solanoideae
Tribu: Solaneae
Género: Capsicum
Especie: Annuum

CORDOBA
Principales zonas productoras de pimiento
para pimentón en la Argentina
La siembra y cosecha del pimiento para pimentón,
con fines económicos se realiza en la región de los
Valles Calchaquíes, ubicados a lo largo del valle
del Río Santa María en las provincias de Catamarca (Departamento Santa María, Belén); Tucumán
(Departamento Tafí del Valle: Amaicha del Valle,
Quilmes, Colalao del Valle) y Oeste de la provincia
de Salta (Departamento Cachi, San Carlos y algunas localidades del Valle de Lerma).

La taxonomía dentro del género es compleja, debida a la gran variabilidad de formas existentes en
las especies cultivadas y a la diversidad de criterios utilizados en la clasificación.

9

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

RECOMENDACIONES

10

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS
DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO
DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

�CONCEPTO DE BUENAS
PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

11

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

12

�CONCEPTO DE BUENAS
PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

¿QUÉ SON LAS BUENAS PRÁCTICAS
AGRÍCOLAS?
Las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) son recomendaciones mínimas que se deben implementar en la producción primaria, para que las tareas
agronómicas den como resultado productos inocuos (materia prima o producto final), cuidando la
salud de los trabajadores, el medio ambiente y el
bienestar y seguridad para el consumidor.
Implica inventariar, registrar, documentar todos los
insumos, hechos y tareas, que se utilicen, ocurran
y se realicen en soportes diseñados para las circunstancias de cada productor; volcando la información recogida para quedar en condiciones de
realizar una trazabilidad de los productos. También
deben considerarse los resultados de lo realizado
que permitirá una mejora de los procesos, los mismos deben ser verificables para comprobar que
las BPA se están cumpliendo.

La aplicación de las Buenas Prácticas Agrícolas es
un proceso voluntario del productor y está sujeto al
compromiso que adquiera para su implementación.

¿CÓMO PODEMOS IMPLEMENTAR BPA
EN ALMÁCIGOS DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN?
Para la implementación, se recomienda realizar
una serie de prácticas agrícolas, contar con una
infraestructura mínima y muy buena predisposición
del productor en recibir las instrucciones técnicas
y llevar a cabo las mismas. Las BPA deberán ser
adaptadas e implementadas por el sector productivo teniendo en cuenta la particularidad del emprendimiento o perfil de productores, a los efectos de lograr así, los resultados esperados y de disminuir los
riesgos de contaminación de los productos, como
de la salud de los operarios y la contaminación de
los recursos naturales involucrados.

13

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

1. ALMÁCIGOS
1.1 · Concepto
Los almácigos o almacigueras son pequeñas
parcelas o sitios donde se siembran las semillas
a una alta densidad y se controlan las condiciones climáticas de humedad y temperatura para
que los plantines crezcan adecuadamente, con el
objeto de obtener en un período de 35 a 65 días
plantines sanos con un tamaño y calidad para ser
trasplantados al terreno definitivo. Una planta sana
y vigorosa proveniente de un buen almácigo; es el
punto de partida que marca una parte importante
de la productividad y el futuro de la cosecha.

tamaño uniforme para el trasplante, descartando
los que se originaron de semillas poco viables.
5. Se adelanta la época de trasplante respecto a la
siembra a campo abierto.

1.2 · Época de producción de almácigos

1.4. Clasificación de los almácigos

La temporada de almácigos, en la región de los
Valles Calchaquíes, ocurre entre los meses de julio a octubre, época que se inician las tareas acordes para establecer una almaciguera en tiempo y
forma según una planificación previa.

Para la realización de los almácigos tradicionales
sobre el suelo se requieren condiciones mínimas
para el cumplimiento de las BPA.

Teniendo en cuenta esta época invernal, donde es
normal la ocurrencia de heladas muy intensas, los
resguardos aéreos de los almácigos deben hacerse acordes en condiciones de extrema protección.
Para ello, se utilizan coberturas, que en la mayoría
de los casos son films plásticos de diferentes espesores o en algunos casos reforzados con malla
antihelada por debajo del film y/o usando otros
plásticos de refuerzo en los días más fríos.

ALMÁCIGOS TRADICIONALES SOBRE SUELO
Siembra al voleo

Siembra en línea

ALMÁCIGOS EN BANDEJA
En bandejas
apoyadas

En bandejas
hidropónicas

1.3. Ventajas de los almácigos
1. Se ahorra espacio, ya que en una reducida superficie se produce una gran cantidad de plantines.
2. Se aprovechan mejor las semillas.
3. Facilita la protección y el control del clima por el
productor.
4. Se pueden seleccionar los mejores plantines de

14

2. PRODUCCIÓN DE ALMÁCIGOS
TRADICIONALES
2.1 · Requerimientos mínimos
1. Ubicación apropiada: El sitio debe estar protegido contra vientos fuertes, no debe estar som-

�CONCEPTO DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

15

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

breado, debe contar con disponibilidad y cercanía de las fuentes de agua y el cierre perimetral
seguro, para evitar el ingreso de personas ajenas al predio y de animales.
2. El terreno debe tener un drenaje adecuado.
3. El suelo debe ser suelto y poroso: si es necesario, agregar arena, materia orgánica en forma
de humus, mantillo, turba o materiales inertes
como perlita o vermiculita.
4. El suelo debe desinfectarse contra nemátodos,
plagas, enfermedades y malezas.
Se debe contar con un croquis o esquema donde se
indique la ubicación de los almácigos indicando especie, variedad y fecha de siembra, entre otros datos.
2.2 · Dimensiones
Para calcular la superficie de almácigos necesaria
debemos conocer el número de plantines para trasplantar en una superficie con un marco determina-

16

do; sobre este número se calculará un 20% más
de plantines para poder seleccionar y hacer refalles.
Como norma general se establece que el número de plantines por metro cuadrado de almácigos,
debe ser tal que las plantas se toquen entre sí, sin
llegar a competir por espacios y nutrientes.
Por ejemplo: si el marco de plantación previsto en
el cultivo definitivo, es de 0,25 metros entre plantas por 0,75 metros entre surcos; haciendo el cálculo para una hectárea tenemos:
Superficie m2
10.000 m2

marco de plantación=
en m2
0,1875 (0,25x0, 75) m2=

Nº plantines
53.300
plantines

El ancho del almácigo más práctico es de 1 metro
para hacer eficiente el uso del plástico y cálculo
de la superficie a tratar; y de largo 10 metros, pudiéndose realizar longitudes más amplias, depen-

�CONCEPTO DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

diendo de la forma y dimensiones de las huertas
destinadas a la producción de almácigos.
Se recomienda para una producción de plantines
adecuados, sembrar como mínimo 30 m2/ha de
almácigos y utilizar una cantidad de semilla mínima
de un kilo, la misma debe tener una pureza mínima
del 90 % y poder germinativo superior al 95 %.

3. PASOS A SEGUIR EN LA PREPARACIÓN DE UN ALMÁCIGO TRADICIONAL
3.1 · Elección del suelo
Elija un terreno alto, suelto, de suelo profundo y
drenado, libres de malezas perennes y protegido
por los vientos. Los almácigos deben tener un cercado perimetral seguro para evitar el ingreso de
personas ajenas al predio y de animales.
Ubique sus almácigos en las cercanías de la casa
del encargado, por lo que necesita una vigilancia
permanente. Asegure una fuente de agua permanente de calidad, que cumpla con los requisitos de
agua para riego.

Una vez marcados los canteros y realizados los bordes con el mismo suelo (en caso de suelos sueltos
se puede ayudar con otro suelo firme o uso de adobe, ladrillos o madera), dejar entre cantero y cantero
al menos un metro de distancia, para facilitar las labores y tener una cómoda circulación del personal.
Una vez marcados los canteros y realizados los
bordes, se efectuará un punteo con pala, hasta 15
centímetros de profundidad, con el agregado de
mantillo, estiércol de cabra o gallina compostados,
a razón de 200 kg / 10 m2 (mantillo y estiércol de
cabra) y de 30 a 40 kg / 10 m2 de estiércol de
gallina. En el caso de agregado de estiércoles frescos se debe realizar esta operación con dos o tres
meses de anticipación.
Realizada esta operación, se efectuarán uno o dos
riegos. Cuando llegue el momento de la desinfección del suelo, se realizará una carpida, nivelando
el cantero y agregando el mantillo a un costado
que será el usado para tapar las semillas.
Se deben fertilizar las almacigueras siguiendo un
programa de aplicación de fertilizantes confeccionado por un técnico capacitado.
3.3 · Tratamiento y desinfección del suelo

Se deben conocer los antecedentes previos del
suelo a elegir para la realización de los almácigos.
3.2 · Preparación y demarcación de los canteros
Oriente en lo posible los canteros de sur a norte, para facilitar la llegada de los rayos solares y la
ventilación de los mismos.
Construya los canteros, previo arado y emparejado del suelo, de 1 metro de ancho y no más de 10
metros de largo, para facilitar al operador el manejo del tapado y destapado, riego y aireación de los
mismos, de forma cómoda.

El tratamiento del suelo para los almácigos es muy
importante, sobre todo cuando se realiza en el
mismo lugar durante varios años.
El producto más usado para la desinfección del
suelo es el Metam Sodio (Metil ditiocarbamato de
sodio) o Metam Potasio (metil ditiocarbamato de
potasio), que sustituye al Garrafita (Bromuro de
Metilo) prohibido en algunas provincias argentinas
desde el año 2005.

Ver el ANEXO N°1: Cartilla técnica
para el productor: Uso del Metam Sodio.

17

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

Se deben preferir aquellos métodos de desinfección
que tengan menor impacto sobre el medio ambiente.
El Metam Sodio se aplica en dosis según recomendaciones de sus fabricantes de 750 a 1000 cm3 / 10
m2; así también se recomienda la capacitación y la
protección adecuada del operario para el manipuleo,
ya que es un producto medianamente tóxico.

bución de la semilla. Una vez finalizada, se tapan
los surcos y las semillas con agregado de mantillo zarandeado desinfectado y húmedo.
Ver ANEXO Nº 2. Cartilla técnica para el productor: Siembra de almácigos en líneas.

Siembra al voleo:
Los envases vacíos deben tener su tratamiento
adecuado, realizar el triple lavado del envase vacío
y luego perforar varias veces en su base para inutilizarlos y evitar su reutilización; de la misma manera debe almacenarse en un lugar seguro hasta que
se le dé un tratamiento de eliminación definitivo.
Todos los tratamientos deben quedar registrados,
indicando el producto utilizado, fechas, dosis, forma de aplicación y nombre de los responsables de
la operación.
Ver ANEXO Nº 5: Planilla de Registro:
Compra de agroinsumos y aplicación
de agroinsumos.

A diferencia del método anterior, una vez emparejada
y nivelada la superficie y cama de siembra del almácigo, se debe regar dando la humedad adecuada
que necesita el suelo para la germinación; luego se
siembra con la mano al voleo, tratando de distribuir
las semillas, según recomendaciones previas.
Finalizada la siembra, se aplica una fina capa de
suelo desinfectado hasta tapar toda la semilla.
Se riega el cantero para dar la humedad adecuada
de germinación.
Fijación y asentado de la lámina plástica.
3.5- Germinación

3.4 · Siembra de los almácigos
Se mencionan dos formas de siembra: Siembra
en línea y Siembra al voleo.
Siembra en línea:
Una vez emparejada y nivelada la superficie y
cama de siembra del almácigo se deben marcar
surcos pequeños distanciados entre 5 o 7 centímetros a lo ancho del cantero y a una profundidad
de un centímetro. Estos surcos se realizan con un
marcador, con el suelo seco, sembrándose aproximadamente 3 semillas en 2 centímetros lineales.
La siembra debe realizarse en forma manual o
ayudada con algún elemento que facilite la distri-

18

La germinación de las semillas depende fundamentalmente de la humedad y la temperatura, favorecida por la protección del film plástico que mantiene
estas dos condiciones. Según las condiciones climáticas la semilla de pimiento para pimentón germina y emerge en un promedio de 12 días.
3.6 · Destapado del almácigo
¿En qué momento levanto el film plástico?
Se debe realizar una observación y si aproximadamente el 70 % de las semillas están germinadas
y con los cotiledones afuera (las primeras hojitas),
se debe levantar completamente el film plástico;

�CONCEPTO DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

luego se procede a realizar un riego ligero con un
fungicida preventivo. Se debe realizar el armado
del microtúnel con las dos bocas abiertas para favorecer la ventilación y proteger de las aves.

4.4 · Riegos

4. MANEJO DEL ALMÁCIGO TRADICIONAL

4.5 · Control sanitario del almácigo

4.1 · Protección del almácigo
Una vez que el plantín tiene 3 ó 4 días, la cobertura
se debe destapar y tapar diariamente.
4.2 · Destapado
Según necesidad. Con condiciones climáticas
normales la temperatura aumenta de tal manera,
que a media mañana se levanta parcialmente o totalmente la cobertura plástica.
4.3- Tapado
Debe realizarse antes de la puesta del sol para
lograr almacenar temperatura, que se mantendrá
durante la noche. El tapado debe ser muy cuidadoso, aún más cuando existan vientos fuertes.

El riego en los primeros días debe ser diario (2 a 3
veces por día) hasta la primera semana, luego se
puede aplicar una lámina de agua de riego controlada o continuar con el riego manual.

Los productos utilizados son fungicidas preventivos y/o curativos indicados para la familia del
cultivo. También suelen utilizarse insecticidas y/o
fertilizantes para suelo o foliares según necesidad.
Ver ANEXO Nº 3: Cartilla Técnica para
el productor: Manejo Sanitario de los
Almácigos Tradicionales sobre suelo.
Todas las actividades efectuadas en los almácigos
deben quedar registradas. Especial relevancia poseen los tratamientos realizados al suelo: desinfecciones y esterilizaciones entre otros.
Ver ANEXO Nº 5: Planilla de Registro,
Producción de almácigos, Jornales
trabajados y Uso del agua de riego.

La técnica de producción en bandejas hidropó-

19

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

20

�CONCEPTO DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

nicas o flotantes es un método sencillo y seguro,
que demanda poca mano de obra especializada
para obtener plantines uniformes, en poco tiempo
y de alta calidad. La introducción y aceptación del
método de bandejas flotantes, viene transcurriendo en la zona hace más de una década; con experiencias muy alentadoras, pero su adaptación y
difusión es mínima. Su implementación provocará
un importante cambio en la técnica de producir el
cultivo de pimiento para pimentón.
Con este manual pretendemos reforzar el proceso
de transformación de la tecnología de los almácigos tradicionales hacia la de bandejas hidropónicas, que sin duda aportará en gran medida a la
competitividad del sector pimentonero de los Valles Calchaquíes.

5. ALMÁCIGOS EN BANDEJAS HIDROPÓNICAS O FLOTANTES
5.1 · Insumos
Se entiende por insumos a todos aquellos elementos que vamos a utilizar para producir los plantines y
luego de emplearlo, podrán usarse nuevamente si se
procede con precaución y cuidado durante su uso.
5.2- Semillas
Se debe disponer de semilla de origen conocido,
de excelente poder germinativo (mayor al 95 %),
pureza (mayor al 98 %) y energía germinativa (superior al 80 %), debe ser libre de virus y enfermedades producidas por hongos.

cho y 6.1 cm de alto, de 288 alvéolos de capacidad.
Los alvéolos son celdas de forma tronco piramidal
invertidas, con una capacidad de 17 cm3 cada una.
5.4 · Films plásticos
Son materiales necesarios para impermeabilizar el
suelo y generar el estanque (se recomienda un film
plástico negro de por lo menos 150 micrones de
espesor).
Plástico para la cobertura aérea:
Para generar un microambiente de calor (efecto
invernadero) se recomienda un film plástico LDT
de 150 micrones.
Otro material a usar es la malla antihelada. Ésta
amortigua el frío nocturno permitiendo que no descienda demasiado la temperatura del almácigo.
Se necesita además tela media sombra al 60 %,
para evitar el golpe directo del sol cuando se colocan las plantas en el piletón a la intemperie.
Las bandejas de plantación, films plásticos, mallas
deben ser en lo posible biodegradables, reutilizables o reciclables, de manera de minimizar el impacto de éstas en el medioambiente.

5.3- Bandejas
Se emplean bandejas de telgopor, que tienen una
dimensión de 68.6 cm de largo por 35.1 cm de an-

La disposición final de estos elementos debe realizarse en lugares conocidos e identificables y con
la técnica menos dañina para el medio ambiente.

21

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

véolos que posee la bandeja que se usa.
t N° de bandejas: Cantidad de bandejas a utilizar.
t Vol. de sustrato: Cantidad en volumen de sustrato, que será necesario para la cantidad de
bandejas que se sembrarán.
Por ejemplo, para una hectárea en sistema tradicional se necesitan aproximadamente 53.000 plantines, implicando 184 bandejas de 288 alvéolos.

5.5 · Sustratos
En general, se emplean sustratos con componentes orgánicos y minerales. Las combinaciones son
variadas y suelen utilizarse turba y perlita (cenizas
volcánicas expandidas), como así también pueden
emplearse la fibra de coco, corteza de pino, compost de hojas o cualquier material que sea lo suficientemente liviano como para flotar y que tenga
un equilibrio que permita retener aire sin compactarse cuando se humedece.
Debe contener un pH cercano a la neutralidad y
sin presencia de sales. Normalmente se utilizan los
sustratos comerciales disponibles en la zona y actualmente de fabricación nacional.

t Vol. de alvéolo: 17 cm3 ó 0,017 dm3; conviene
utilizar la unidad dm3, ya que un dm3 es igual a
un litro (esta unidad es con la que se comercializan los sustratos).
t Vol. de alvéolo: 17 cm3 = 0,017 dm3
t Cantidad de alvéolos: Se usarán bandejas con
288 alvéolos.
t Cantidad de bandejas: En este ejemplo se utilizarán 184 bandejas.
Es así, que luego que se reemplazan los términos
por los datos que se disponen, se obtiene el siguiente resultado:
0,017 dm3 x 288 alvéolos x 184 bandejas =
900,9 dm3 ó litros
Una bolsa de sustrato comercial tiene 107 litros. Por
ello, suelen utilizarse aproximadamente 8,5 bolsones
de 107 litros de sustrato comercial por hectárea.

Se debe conocer el origen del sustrato y disponer
de un análisis químico del mismo.

Borde superior

Para realizar el cálculo de cantidad de sustrato se
usa la siguiente fórmula despejando los términos:
Vol. de alvéolos x N° de alvéolos por bandeja x
N° de bandejas = Vol. de sustrato
t Vol. de alvéolo: Es la cantidad en volumen de
sustrato que puede contener un alvéolo o celda.
t N° de alvéolos por bandeja: Cantidad de al-

22

17 cm3

Orificio de
absorción de agua

�CONCEPTO DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

5.6 · Agua
El agua a utilizar en los almácigos hidropónicos
debe ser de buena calidad, con valores promedio de pH alrededor de 7 (pH neutro), y de calidad
C1S1, implicando una conductividad eléctrica baja.
Es necesario disponer de instrumentales como peachímetro y conductímetro, para realizar mediciones
periódicas, y mantener la solución dentro de límites
determinados: conductividad eléctrica (“concentración de sales”) de 0,6 a 1,2 dSm / m y pH: 6,5 a 8.
De esta manera se asegurará la correcta aplicación y provisión de nutrientes para las plantas.
5.7. Fertilizantes y productos fitosanitarios
Según necesidad se aplicarán fungicidas sistémicos y preventivos, como así también fertilizantes

indicados para hidroponia y, en aplicación foliar, insecticidas aprobados por la autoridad competente.
Los fertilizantes se deben utilizar racionalmente,
evitando impactos económicos y ambientales. Por
ello se recomienda el asesoramiento de un técnico
competente.
Se debe contar con un croquis o esquema donde se
indique la ubicación de los almácigos indicando especie, variedad y fecha de siembra, entre otros datos.
Se deben llevar registros de aplicación de los fertilizantes.
Ver ANEXO Nº 5: Planilla de Registro,
Aplicación de agroinsumos y Compra
de agroinsumos.

23

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

6. TÉCNICA O PROCEDIMIENTO PARA
LOS ALMÁCIGOS HIDROPÓNICOS
6.1 · Lavado y desinfección de bandejas
a) Lavar las bandejas usadas con agua y detergente a presión.
b) Desinfectar las bandejas con solución de agua
con Hipoclorito de sodio (NaClO) al 10% y 24
horas antes de la siembra.

t Estibado de las bandejas para la pregerminación.
t Se deben cubrir todas las bandejas con film
plástico preferentemente negro, para evitar el
deshidratado.
6.3 · Pregerminación
La bandejas deben reposar en un cuarto cerrado
y con temperatura.
a) Observar cada 3 días y regar cuando falte humedad.

6.2 · Llenado y siembra de bandejas
Se debe realizar en un lugar cerrado sin demasiada
ventilación para evitar el deshidratado del sustrato.
t Llenado de bandejas a mano con sustrato.
t Marcado de las cavidades para la semilla con
un marcador.
t Siembra manual o mecánica de las bandejas.
t Tapado de la semilla con sustrato.
t Riego de las bandejas sembradas.

24

b) Pregerminación: si se observa la emergencia
(codeado) en un buen porcentaje, las bandejas
se deben colocar en el piso una al lado de otra
para evitar que las plántulas se introduzcan en la
base de la otra bandeja y así facilitar el verdeo.
6.4 · Verdeo de plantines
Las bandejas que ya están germinadas, se las
extiende bajo techo, pero con buena iluminación

�CONCEPTO DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

natural. Regar y aplicar un fungicida preventivo a
mínima dosis, y cubrir con un film plástico transparente para evitar el deshidratado del sustrato y la
homogeneidad de la emergencia.
6.5 · Armado y llenado de piletas
Elección del lugar
1. Debe estar cerca de la fuente de agua o contener agua a disposición.
2. Buena exposición al sol, alejado de árboles por
la sombra.
3. Terrenos firmes, que no se inunden y en lo posible que no posean malezas perennes como Cyperus rotundus (Cebollín, Cipero), que perforan
el plástico.
4. Lugares accesibles o cómodos, para el movimiento y/o traslado de los plantines a campo.
5. Cierre perimetral seguro para evitar el ingreso
de animales domésticos.

Preparación de piletas
a) Nivelar el terreno donde se construirán las piletas.
b) Demarcar las piletas con la ayuda de hilos y estacas.
c) Armar las piletas con el material que se cuenta
(alambres, madera, bloques, etc.).
d) Impermeabilización con film plástico negro de
150 ó 200 micrones.
e) Llenado de las piletas con una lámina de 12 o
13 cm de agua.
6.6 · Traslado de bandejas a piletas
Cuando el plantín ha logrado germinar en su totalidad, adquiere coloración verde y alcanza 2 a
3 centímetros de altura, se procede a colocar las
bandejas en las piletas, previa colocación de la
media sombra en forma adecuada.

25

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

7. MANEJO DEL ALMÁCIGO
HIDROPÓNICO O FLOTANTE
Para el manejo o cuidado normal del almácigo hidropónico se recomienda:
t Medición del pH y la conductividad eléctrica del
agua utilizada antes y después del agregado de
productos.
t Observar diariamente la evolución del plantín.
t Remover el agua la primer quincena cada 2
días, luego cada semana (se debe realizar con
la ayuda de un haragán u otro elemento sin dañar la impermeabilización), para facilitar la ac-

26

ción de los productos disueltos.
t Retirar la media sombra luego de establecido el
plantín y con su primer o segundo par de hojas
verdaderas; aproximadamente 10 a 12 días luego de colocadas las bandejas en el agua.
t En épocas frías tapar y destapar diariamente
con la cubierta plástica y/o malla antihelada el
microtúnel.
t Realizar 1 a 2 podas naturales de raíces.
Se recomienda utilizar solo los insumos necesarios, asegurando siempre un plantín sano y vigoroso de 45 días desde la siembra.

�CONCEPTO
DE BUENAS
BUENAS PRÁCTICAS
EN PRÁCTICAS
EL MANEJOAGRÍCOLAS
DE COLMENAS

8. MANEJO SANITARIO DE L
ALMÁCIGO HIDROPÓNICO
8.1 · Determinación de la cantidad de fertilizante para las piletas.

Productos

Dosis

Ver ANEXO Nº 5: Modelos de Registros
de campo.

Momento y frecuencia de aplicación
FUNGICIDAS

Almacigol
(Sulfato neutro
de oxiquinoleina)

Ridomil
(Metalaxil 2,4 %
+ mancozeb)

2 gr / 25 lt de agua
(preventivo) (foliar)

En pregerminación y verdeo cuando las bandejas están extendidas.

4 gr / 25 lt de agua
(curativo) (foliar)

Curativo según necesidad (en bandejas extendidas o en piletas).

400 gr / 100 lt de agua En pileta: 1° dosis: antes de introducir las
(0,4%) (en pileta)
bandejas a la pileta.
2° y 3º dosis: cada vez que se agregue agua a
la pileta en proporción a los litros agregados).
FERTILIZANTES PARA AGUA

Multicote
(4M)
20-4.5-16

0.25 gr / lt de agua
(en pileta)

En pileta: 1° dosis: antes de introducir las
bandejas a la pileta

0.35 gr / lt de agua
(en pileta)

En pileta: 2° y 3º dosis: cada vez que se agregue agua a la pileta en proporción a los litros
agregados).

INSECTICIDAS
Cipermetrina
25%

15 cm3 / 20 lt de agua Foliar de 1 a 2 dosis según necesidad.
(foliar)

En el caso de usar otros fertilizantes indicados para
agua que tengan alta solubilidad, debe realizarse
el cálculo sobre la base de la siguiente fórmula:
Cantidad
de fertilizante (g/lt) =

Concentración (ppm)

t % del nutriente: Es la concentración del elemento nutritivo en el fertilizante.
Por ejemplo, suponiendo que se va a utilizar un
fertilizante del tipo 20-4,5-16 para aportar una
concentración de 80 ppm:

% del nutriente x 10
Dónde:
t Concentración: Es la concentración deseada
del nutriente (ppm) en el agua.

Cantidad de
fertilizante (g / lt) =

80
= 0,4 g / lt
20 x 10

27

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

9. PODA NATURAL DE RAÍCES
EN ALMÁCIGOS HIDROPÓNICOS
Se debe realizar una poda natural de raíces, ya
que éstas sobrepasan las celdas y no permiten su
desarrollo.

10. RUSTICACIÓN DE PLANTINES
Es el sometimiento de los plantines a estrés hídrico, para lograr el endurecimiento del mismo antes
de ser llevado a campo definitivo.
En todos los casos que se utilicen productos fitosanitarios se recomienda:
t Usar anteojos de seguridad y ropa de protección.
t Tener una gran cantidad de agua limpia fácilmente accesible para lavar cualquier área del cuerpo
que haya tenido contacto con el producto.
t No trabajar solo, tener un asistente que pueda dar asistencia médica si fuera necesario.

11. TRASPLANTE APROPIADO EN EL
CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

do máquinas trasplantadoras de plantines.
Ambos sistemas se pueden adaptar a la zona.

11.1 · ¿Qué es el trasplante?
11.3 · Tareas previas para el trasplante
El trasplante es la acción de tomar un plantín desde el almácigo y colocarlo al suelo en el lugar definitivo para su crecimiento y producción.

Trasplante manual: Es el que realiza el operario
colocando el plantín con sus manos.

Es conveniente rusticar el almácigo: La rusticación es la práctica que se realiza y consiste en estresar hídricamente al almácigo de cualquier tipo, al
menos 5 ó 10 días antes del trasplante.

Trasplante mecánico: Es el que se realiza utilizan-

Extracción de los plantines tradicionales

11.2 · Sistemas de trasplante

28

Algunas consideraciones antes de extraer los
plantines:

�CONCEPTO DE BUENAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS

Para extraer los plantines, los mismos deben tener
un promedio de 12 cm de altura y un buen diámetro o grosor y deben estar rusticados.
¿Cómo se realiza el trasplante?
El trasplante se debe realizar preferiblemente en
horas tempranas de la mañana y a última hora por
la tarde, para evitar un extremo estrés hídrico.
Se recomienda para el trasplante de plantines de
almácigos tradicionales o de bandejas, el uso del
trasplantador o estacas.

12. CONCLUSIÓN
Ver ANEXO Nº 4: Cartilla Técnica para el
productor: Trasplante apropiado en pimiento
para pimentón).

Al implementar las BPA en almácigos de pimiento
para pimentón, de forma participativa con los productores involucrados en el presente proyecto, utilizando los sistemas de almácigos detallados, se visualiza que los mejores resultados se obtuvieron con
los plantines de almácigos hidropónicos o flotantes.
Si bien el sistema de almácigos tradicional es un 30
% más económico respecto de un almácigo hidropónico, no se tendrá la certeza de que el plantín esté
completamente sano, menos aún si en alguna etapa
de su desarrollo tuvo un ataque fúngico.

Así también se visualiza, que del seguimiento realizado a las parcelas de cultivo hasta diciembre del
año 2013, la velocidad de crecimiento del plantín
hidropónico medido en igualdad de condiciones
de manejo posee una ventaja muy notable respecto del tradicional. Esto permite inferir que los
resultados de la producción y cosecha serán significativos a favor del cultivo proveniente del almácigo hidropónico. En tal sentido se recomienda y
se promueve en este manual el uso futuro de las
técnicas de almácigos en bandejas hidropónicas.

13. BIBLIOGRAFÍA
t Producción de plantas de tabaco en bandejas
flotantes / Proyecto P94 PROZONO: Alternativas al bromuro de metilo. Ediciones INTA, 2003
t Manual de Almácigos Flotantes de Pimiento
para Pimentón en Santa María, Catamarca. Ing.
Juan Cáseres, Carrera de Tecnologías agropecuarias, Instituto de Estudios Superiores Santa
María, Anexo San José, Proyecto PROCAICYT
(Programa Catamarqueño de Instrumentación
Científica y Técnica).
t Manual de Buenas Prácticas Agrícolas del SENASA.

De tal manera se determinó en la práctica, que los
porcentajes de falla promedios en plantines provenientes de almácigos tradicionales supera el 15 %,
en contraposición a los plantines provenientes de
bandejas hidropónicas que no alcanza a superar el
1 %; lo que implica que en los tradicionales existe
un gasto extra de plantines y mano de obra para
refalle luego del trasplante.

29

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

RECOMENDACIONES

30

MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS
DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO
DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

�ANEXOS

31

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

ANEXO I: USO DEL METAM SODIO
PREPARACIÓN DE LOS CANTEROS
t Oriente en lo posible los canteros de sur a norte, para facilitar los rayos solares y la
ventilación de los mismos.
t Construya los canteros previo arado y emparejado del suelo, de 1 metro de ancho
y no más de 10 m de largo; para facilitar el manejo del tapado y destapado, riego y
aireación de los mismos.
t Una vez marcados los canteros y realizados los bordes con el mismo suelo (en caso
de suelos sueltos se puede ayudar con otro suelo firme o uso de adobe, ladrillos o
madera); deje entre cantero y cantero al menos 1 m de distancia, para facilitar los
trabajos y tener una cómoda circulación.
t Efectuar un punteo con pala, hasta 15 cm de profundidad, con el agregado de mantillo,
estiércol de cabra o gallina compostados, a razón de 200 kg / 10 m2 (mantillo y estiércol)
y de 30 a 40 kg / 10 m2 de estiércol de gallina; en el caso de agregado de estiércoles
frescos se debe realizar esta operación con dos o tres meses de anticipación.
t Realizada esta operación, se efectúa uno o dos riegos. Cuando llegue el momento
de la desinfección del suelo, se realizará una carpida, nivelando el cantero y agregando el mantillo a un costado que será el usado para tapar las semillas.

TRATAMIENTO Y DESINFECCIÓN DEL SUELO
El tratamiento del suelo para los almácigos es muy importante, sobre todo cuando se
realiza en el mismo lugar durante varios años.
El producto utilizado para la desinfección del suelo es el Metam Sodio. El Metam Sodio
sustituye al Bromuro de Metilo o Garrafita ya que este último está prohibido desde
2005 en algunas provincias argentinas por su demostrada acción cancerígena.
El Metam Sodio se aplica en dosis según el fabricante de 0,75 litros a 1 litro en 10 m2.
La dosis se disuelve en agua utilizando una regadera de 20 litros y se divide en dos
partes, aplicando cada parte a 5 m2 cubriendo así los 10 m2. El operario debe usar
equipos protectores adecuados, ya que se trata de un producto tóxico.

32

�ANEXOS

SE PROCEDE DE LA SIGUIENTE MANERA:
1. Los canteros deben estar húmedos y el suelo aflojado como mínimo 7 días antes de
la desinfección, para favorecer la germinación de las malezas y esporas de hongos; se
debe colocar un film plástico asentado sobre el suelo para favorecer la temperatura.
2. Verter el líquido preparado y rociar uniformemente el cantero.
3. Regar nuevamente con 4 regaderas con agua limpia los 10 m2, para lograr la penetración del producto hasta los 15 cm de profundidad.
4. Sellar la superficie por medio de un cierre hermético, a través de un film plástico
transparente de 100 micrones que debe ser nuevo, el mismo se coloca asentado al
suelo sin microtúnel.
5. Dejar actuar el producto por el término mínimo de 14 días a 20 días como máximo;
destapar totalmente el cantero; carpir al segundo día, ya que es tóxico y dejar airear
5 días más. Para seguridad de que no existan riesgos de residuos tóxicos, se hace
una prueba de germinación con un germinador hermético o en el cantero, usando
semillas de lechuga, repollo o quinua; si germinan sin problema es hora de sembrar
el almácigo.
6. Luego de la desinfección del suelo, las herramientas utilizadas, deben ser desinfectadas con hipoclorito de sodio al 10%, para evitar propagación de enfermedades en
el almácigo.
7. Realizar el emparejado de la superficie y en la última removida incorporar al suelo
antes de la siembra el fertilizante. Agregar por cada cantero de 10 m2, 500 a 800 gr
de fertilizante completo (ejemplo: triple 15 ó 18-46-0).

33

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

ANEXO II: CARTILLA TÉCNICA PARA EL PRODUCTOR
SIEMBRA DE ALMÁCIGOS EN LÍNEAS
¿Qué es el almácigo en líneas?
Este tipo de almácigo pertenece al sistema tradicional diferenciándose únicamente en
la forma de siembra o distribución de las semillas, la misma se realiza en líneas transversales por medio de pequeños surcos donde se depositan las semillas.

VENTAJAS QUE OFRECE PRODUCIR ALMÁCIGOS EN LINEAS
t Se aprovecha mejor la tierra y la semilla.
t Se obtiene mayor número de plantas vigorosas, con raíces abundantes y fuertes,
cualidades que son necesarias para anticipar una buena cosecha.
t Las plantas se desarrollan fuertes y uniformes, lo que evita su selección en almácigo
y en el trasplante.
t Las plantas crecen fuertes y sanas, ya que tienen mejor aireación externa e interna.
t Facilita y permite la limpieza del almácigo entre línea por medio de un escardillo, y
con esta práctica se evita el ataque de hongos del suelo (Damping-off o Mal de los
almácigos).
t Se aplican fácilmente abonos, fungicidas, insecticidas y fertilizantes.
t Las plantas pueden permanecer más días en el almácigo, sin debilitarse o avejentarse.
t La extracción de las plantas del almácigo es más fácil y se destruyen menos raíces.

SIEMBRA EN LÍNEA
t A lo ancho del cantero marque surquitos distanciados entre 5 ó 7 centímetros, a una
profundidad de un centímetro y siembre aproximadamente 3 semillas en 2 centímetros lineales, incorporando por metro lineal 150 semillas aproximadamente.
t Utilice un marcador, un emparrillado hecho totalmente de madera, de un metro de ancho por 80 centímetros de largo de listones, construido con listones de 5 centímetros,
cortados en forma de triángulo y colocados a la distancias indicadas para el almácigo.

34

�ANEXOS

t Se deben asentar los listones y presionar hasta profundizar un centímetro y luego
con un movimiento lateral a ambos costados de las paredes del cantero, formar el
surco completo y así se repite sucesivamente.
t La siembra debe realizarse en forma manual o con algún elemento que facilite la
distribución de la semilla.
t Una vez finalizada la siembra, se tapan los surquitos y las semillas con agregado de
mantillo zarandeado y húmedo, luego de esa fina capa, emparejar los surquitos con
la ayuda de una madera o rastrón usado para nivelar el cantero.
t Luego de finalizado el tapado, se procede al riego mediante regadera de lluvia fina,
se hacen varias pasadas con el objeto de proporcionarle una muy buena humedad,
si luego del regado se destapan semillas, volver a tapar y hacer otro riego.
t Finalizado el riego inmediatamente se procede a colocar la lámina plástica asentada
sobre la superficie del suelo, debe estar bien estirada y evitar bolsas de aire; una vez
colocada se procede a agregar una pequeña lámina de tierra o arena de 0,5 centímetros de altura, con el objeto de adherir completamente el plástico para mantener
la humedad. Esta capa de tierra no solo aprieta el plástico, sino que es una capa
aislante y regula las variaciones de temperatura, tanto bajas como altas.

35

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

ANEXO III: CARTILLA TÉCNICA PARA EL PRODUCTOR
MANEJO SANITARIO DE LOS ALMÁCIGOS TRADICIONALES
SOBRE SUELO
Luego de levantar el plástico y de emergidas las plántulas del almácigo, hacer control
sanitario.

MODO DE APLICACIÓN:
ALMACIGOL: (Curativo y preventivo). Aplicar al menos dos veces en todo el período
del almácigo.
t Primera Aplicación: Se debe aplicar necesariamente luego de levantar el plástico o
de emergida las plántulas.
Dosis: 2 gramos en 10 litros de agua para 5 metros cuadrados.
t Segunda aplicación, luego a los 30 días de la 1° aplicación y si es necesario una 3°
aplicación a los 5 días antes de la extracción del plantín.
Dosis: 4 gr / 10 litros de agua para 5 metros cuadrados de almácigos.
En caso de ataque de hongos y/o caídas de plantas, aplicar urgente una dosis máxima de Almacigol: 4 gr / 10 litros de agua para 5 m2.
Aplicación de fungicidas preventivos
t ZINEB
t CAPTAN
t MANCOZEB
Aplicar cada 7 días luego del Almacigol, hasta finalización del almácigo.
Dosis para los 3 fungicidas: 40 gramos o 2 cucharadas soperas colmadas en 20
litros de agua para 5 m2.
Modo de uso: Disolver primero el polvo en un recipiente pequeño y luego de disuelto
colocar en la regadera y llenar con agua.
OXICLORURO DE COBRE: Se recomienda aplicar junto al agua corriente y no sobre
la planta (contenido en una tela malla que se sumerja en la entrada del cantero), para
evitar quemaduras de tejido por su fuerte reacción alcalina que dañaría las hojas y el
crecimiento normal de la planta.
En caso de aplicar con regadera, dosis de producto al 50%: 40 gr / 20litros de agua /
5 m2; dosis de producto al 90%: 20 gr / 20 litros de agua / 5 m2.

36

�ANEXOS

APLICACIÓN DE INSECTICIDAS
CARBOFURAN (Insecticida-Nematicida): Aplicar una o dos veces según recomendación técnica. Dosis: 40 cm3 / 20 litros de agua / 5 m2.
Última aplicación 12 días antes de la extracción del plantín, para evitar riesgos de contaminación e intoxicación por residuos de los operarios.

Productos

Momento de aplicación

Preventivo
y curativo

1ª aplicación cuando
levanta el plástico.
2ª, 25 días después.
3ª, 10 días antes de
extraer el plantín.

Almacigol

Zineb
Captan
Mancozeb

Fungicidas

Aplicar cada 7 días,
luego del Almacigol,
hasta el final de la etapa
de almácigo.

Dosis
2 gr / 10 lt agua / 5m2
(preventivo)
4 gr / 10 lt agua / 5m2
(curativo)

40 gr / 20 lt agua / 5m
(40 gr = 2 cucharadas
soperas colmadas)

2

Observación
En caso de caída de almácigos, urgente aplicar
Almacigol, máxima dosis, en
cualquier momento.
Aplicar los productos sin
mezclar; si puedo alternar.
(disolver el polvo en un recipiente pequeño, luego agrego
al agua de la regadera).

200 gr en una tela malla, sumergida al inicio
No aplicar a las hojas, ya que
del cantero en el agua,
perjudica los tejidos (reacción
Aplicar al suelo cuando
para que drene. En caso
alcalina). No se recomienda
Oxicloruro uso agua corriente (no se
de aplicar con regadera:
mezclar con ningún otro
de Cobre recomienda aplicar sobre
concentraciones de
producto, porque hace alterar
las hojas).
(50% 40 gr / 20 lt / 5
los efectos.
m2; para 90% 20 gr /
20 lt / 5 m2).
1ª, 25 días de la
Producto residual, peligro de
t�Carbofuran:
emergencia. 2ª, 12 días
intoxicación, respetar tiempo
Insecticidas (Insecticida y Nematicida)
40cm3/20/lt/5m2
antes de la extracción del
de carencia en el manipuleo
t�Deltametrina
plantín.
(10 días).
1ª a los 20 días de la
Aplicar después del riego y
t�Abonos sólidos
Abono
emergencia, luego cada
80gr/20lt/10m2
con las hojas secas, no lavar
t�Abonos líquidos orgáFoliar
10 días según exigencia
50cm3/20lt/10m2
las plantas ni mezclar con
nicos
del cultivo.
otros productos.
Preventivo

37

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

ANEXO IV: CARTILLA TÉCNICA PARA EL PRODUCTOR
TRASPLANTE APROPIADO EN PIMIENTO PARA PIMENTÓN
El trasplante es la acción de tomar un plantín desde el almácigo y colocarlo al suelo en
el lugar definitivo para su crecimiento y producción.

PREPARACIÓN DEL SUELO PARA EL TRASPLANTE:
No se debe plantar donde hubo ya un cultivo de pimiento, tomate o papa, para evitar
el ataque de enfermedades y plagas comunes.
La preparación del suelo debe comenzar unos meses antes de la fecha de trasplante,
incorporando los rastrojos o restos vegetales, cultivos invernales, etc.
Se continuará rastreando o arando y se incorporará abono orgánico (estiércol de cabra
u oveja, etc.) debidamente compostado a razón de 20 o 30 toneladas por hectárea.
Si se aplican crudos se debe favorecer la descomposición del mismo mediante riegos
(Inicio dos meses de anticipación). Cuando se acerque la fecha de trasplante, rastrear
con suelo húmedo, dejar listo y emparejado para el surcado.

CONSTRUCCIÓN DE LOS SURCOS:
Para construir los surcos, debe tenerse en cuenta los siguientes aspectos:
t Si el terreno o parcela es desnivelado y de gran pendiente: Hacer los surcos cortando la mayor pendiente o siguiendo curvas de nivel.
t No se debe realizar surcos de más de 100 metros de largo y mucho menos si el
suelo es arenoso.
t Si el suelo es arenoso o franco arenoso, el distanciamiento entre surco y surco no
debe superar los 70 centímetros, si es pesado o arcilloso hasta 80 centímetros (para
sistemas de riego superficial por surco).
t En caso de riego por goteo se recomienda instalar las cintas de riego a un metro de
distancia entre ambas y realizar el trasplante en doble línea.
t Evitar surcos con encharcamiento de agua y pendientes mayores al 0.3% (diferencia
de nivel entre cabecera y pies 30 centímetros).
t Los surcos no deben construirse muy profundos para evitar problemas de derrumbe
en el trasplante y ardido de plantas, en estos casos debe plancharse antes del riego.

38

�ANEXOS

TAREAS PARA EL TRASPLANTE:
Algunas consideraciones antes de extraer los plantines:
t Es conveniente rusticar el almácigo: la rusticación es la práctica que se realiza y
consiste en estresar hídricamente el almácigo al menos 10 días antes del trasplante.
Se suprime poco a poco el agua y se lo somete a un leve marchitamiento sin dejar
que afecte la vida de la planta, con esta práctica logramos plantines más resistentes
y fuertes para soportar el shock que sufrirá en el campo.
t En caso de almácigos en bandejas hidropónicas también se lo debe realizar. Se extraen las bandejas de las piletas y se coloca sobre estructuras, de tal manera que las
raíces queden al aire libre, se debe observar el marchitamiento y regar con regadera
en forma adecuada de 2 a 3 veces, sin comprometer la vida de la planta, luego de
este proceso, se cortan las raíces secas que están por debajo de las bandejas y se
las coloca nuevamente en las piletas para su hidratación adecuada.
Este procedimiento, es la última poda natural de raíces.

EXTRACCIÓN DE LOS PLANTINES TRADICIONALES
Para extraer los plantines, los mismos deben tener un promedio de 12 centímetros de
altura y un buen diámetro o grosor, y debe estar rusticado.
t Se riega en forma abundante una noche antes.
t Se preparan las bandejas con una lona húmeda en la base.

39

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

ANEXO IV: CARTILLA TÉCNICA PARA EL PRODUCTOR
t Se comienza a arrancar los plantines con la ayuda de una pala desde los extremos
del cuadro, evitando romper lo menos posible las raíces.
t Se prepara una mezcla con barro diluido en un recipiente con fungicida preventivo,
(Oxicloruro de cobre, Captan, Mancozeb, etc.) a razón de 30 gramos en 10 litros de
agua que servirá para formar el barro.
t Una vez extraídas las plantas y despojadas de la tierra sobrante, se introducen las
raíces en el barro y se coloca en las bandejas; una vez terminada la tarea conservar
los plantines en la sombra y bien húmedos hasta realizar el trasplante.
t En caso de las bandejas hidropónicas, las mismas deben ser extraídas una tarde
antes, para que el agua drene y facilite el traslado por la disminución de su peso y
así evite rotura de las bandejas; luego son trasladadas en carro adecuado para el
transporte en el momento del trasplante a campo.

CÓMO SE REALIZA EL TRASPLANTE
El trasplante se debe realizar preferiblemente en horas tempranas por la mañana y por
la tarde, para evitar estrés fuerte en los plantines. Se recomienda el uso del trasplantador o estacas.
t Una vez realizado el riego de asiento por los surcos y oreado, se toman los plantadores o
estacas y se practican los orificios u hoyos a la altura que dejó el nivel del agua en el surco, a una profundidad de no más de 10 centímetros (para evitar depósitos de aire bajo
la raíz, que deshidratan las raíces y secan la planta). Inmediatamente se debe depositar
el plantín hasta el cuello o un centímetro por debajo del mismo, sujetar el plantín con los
dedos y presionar lo suficiente evitando dejar aire entrampado bajo la raíz.
t En caso de riego por goteo, según el manejo optado; se riega el suelo uno o dos días
antes del trasplante, luego se practica el hoyado unas horas antes y se procede a colocar el plantín desde las bandejas, posteriormente otra persona con la ayuda de una
estaca, afirma los plantines cerrando el agujero para evitar el deshidratado.
Ventajas de trasplantar con estacas o trasplantador
t Evita el doblado de la raíz principal.
t Uniformidad y distanciamiento controlado.
t Mayor anclaje o arraigue de las plantas.
t Mayor resistencia a la sequía.
t Mayor resistencia a plagas y enfermedades.
t Resistencia a los nematodos por evasión.

40

�ANEXOS

t Mayor volumen de suelo explorado por las raíces.
t Mayor posibilidad de absorber agua y nutrientes (del suelo y de las fertilizaciones).
t Mayor crecimiento y producción.
t Mejor calidad de los frutos.
Desventajas de hacer trasplante con el dedo: Doblado de raíz principal, implicando:
t Menor crecimiento de las raíces y de la parte aérea.
t Menor absorción de agua y de nutrientes aplicados.
t Volcado de las plantas por no tener buen anclaje.
t Sufre rápidamente sequía y pierde la flor.
t Más propenso y sensible al ataque de enfermedades del suelo (marchitamiento de la planta).
t Más propenso al ataque de nemátodos, ya que no penetra más de 12 centímetros.
y es el lugar donde estos parásitos tienen gran actividad.
t Menor producción y calidad de los frutos.
t Distanciamiento desuniforme.
Desventajas del trasplante con estaca:
t Se necesita más tiempo por hectárea, Implicando más gastos al inicio.
t Ardido y muerte de plantas si no se ajusta bien las raíces.
Ventajas del trasplante con el dedo:
t Más rápido y menos gastos por hectárea.

41

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

ANEXO V: MODELOS DE REGISTROS DE CAMPO
PLANILLA DE REGISTRO - COMPRA DE AGROINSUMOS

Productor

Finca

Localidad

Llenado

Verificador técnico

Fecha

Producto
/ Marca

Principio
activo

Que
controla

Acción
sistémica
/ Contacto

Cantidad
Unidades

Precio
unidad ($)

Total $

Observaciones

10/10/14

Decis 5

Deltametrina

Insectos

Contacto

1 Lt

150*

150*

Vencimiento diciembre 2014

* Los valores expresados en pesos ($) son solamente ilustrativos, no representan ni intentan representar el valor real en pesos ($).

42

�ANEXOS

PLANILLA DE REGISTRO - APLICACIÓN DE AGROINSUMOS

Productor

Finca

Localidad

Llenado

Verificador técnico

Fecha

Identificación
de lote / GPS

Producto
/ Marca

Principio
activo

Qué
controla

Cantidad
usada / Dosis
aplicada

Limpieza de
basura

Observaciones

10/10/14

Lote 1S=26º56`305”
W=66º26’345

Decis 5

Deltametrina

Insectos

60 cm3 /
200 lt

Lote con
basura

Se aplicó a las 8 AM

43

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

PLANILLA DE REGISTRO - JORNALES TRABAJADOS

Productor

Finca

Localidad

Llenado

Verificador técnico

Fecha

Identificación
de lote / GPS

Actividad
realizada

Cantidad
de peones
contratados

Jornales

Valor $
jornal / día

Total $

Observaciones

10/10/14

Lote 1S=26º56`305”
W=66º26’345

Dehierbe

5

2

100*

1000*

3 peones de la casa, no pagados.

* Los valores expresados en pesos ($) son solamente ilustrativos, no representan ni intentan representar el valor real en pesos ($).

44

�PLANILLA DE REGISTRO - JORNALES TRABAJADOS

Productor

Finca

Localidad

Llenado

Verificador técnico

Fecha

Identificación
de lote / GPS

Agua de pozo
ó acequia

Cantidad
Horas

Valor $ Hora

Total $

Observaciones

10/10/14

Lote 1
S=26º56`305”
W=66º26’345

Pozo

5

15*

75*

Pozo palo seco

* Los valores expresados en pesos ($) son solamente ilustrativos, no representan ni intentan representar el valor real en pesos ($).

45

�MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE ALMÁCIGOS EN EL CULTIVO DE PIMIENTO PARA PIMENTÓN

PLANILLA DE REGISTRO - JORNALES TRABAJADOS

46

Productor

Finca

Localidad

Llenado

Verificador técnico

Fecha

Identificación
de almacigueras
/ GPS

Tipo de
almácigos
y cantidad

Actividades
realizadas

Insumos
utilizados

Qué
controla

Cantidad
usada/dosis
aplicada

10/08/14

Lote 1
S=26º56`305"
W=66º26'345"

Tradicional:
5 canteros
de 10 mt

Desinfección
de suelo

Metan
sodio

Herbicida,
insecticida
nematicida
y fungicida

1 lt / 10 m2

Fecha de
transplante

Observaciones

Se aplicó a las 8 AM.

�NOTAS

47

�Ministerio de Agroindustria
Secretaría de Alimentos y Bioeconomía

Av. Paseo Colón 922, 2do piso, Of. 226
C1063ACW · Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Manual de buenas practicas de almácigos en el cultivo de pimiento para pimentón. Recomendaciones</text>
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                <text>PIMIENTO MORRÓN; MEDIO AMBIENTE; CAPSICUM ANNUUM; CULTIVO; HIGIENE; HIGIENE DE LOS ALIMENTOS; INOCUIDAD ALIMENTARIA; TECNICAS DE CULTIVO</text>
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