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                    <text>�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

EL SECTOR FORESTAL Y EL DESARROLLO ECONÓMICO, AMBIENTAL Y SOCIAL DEL PAÍS

1

�CRÉDITOS

Elaboración del informe

Coordinación general

Tomás Schlichter: Coordinador

Susana Márquez : Responsable Área de Relaciones Institucionales

Diana Díaz

y Comunicación, Unidad para el Cambio Rural (UCAR)

Jorge Fahler
Pablo Laclau

Corrección de textos
Carmen Cáceres

Diseño gráfico y de tapa
Pablo Redondo

Fotografía de tapa
Pablo Redondo

Schlichter, Tomás
Aportes a una política forestal en Argentina: el sector forestal y el desarrollo económico, ambiental y social del país / Tomás
Schlichter; con colaboración de Diana Díaz; Jorge Fahler; Pablo Laclau. - 1a ed. - Buenos Aires ; Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca. MAGyP. Unidad para el Cambio Rural, UCAR, 2012.
92 p.: il.; 26x24 cm.
ISBN 978-987-1873-03-6
1. Políticas Públicas. 2. Desarrollo Regional. I. Díaz, Diana, colab. II. Fahler, Jorge, colab. III. Laclau, Pablo, colab.
IV. Título.
CDD 338.9
							
Fecha de catalogación: 07/05/2012
2

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

EL SECTOR FORESTAL Y EL DESARROLLO ECONÓMICO, AMBIENTAL Y SOCIAL DEL PAÍS

3

�AUTORIDADES NACIONALES
Presidenta de la Nación Argentina
Cristina Fernández de Kirchner

Jefe de Gabinete de Ministros
Juan Manuel Abal Medina

Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca
Norberto Yauhar

Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca
Lorenzo Basso

Coordinador Ejecutivo de la Unidad para el Cambio Rural
Jorge Neme

Presidente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
Carlos Casamiquela

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�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

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�6

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

PALABRAS DEL MINISTRO DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA
Ministro de Agricultura,
Ganadería y Pesca
Norberto Yauhar

Al lanzar el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2020, la Presidenta de la Nación, Dra. Cristina
Fernández de Kirchner, convirtió en uno de los objetivos
del Gobierno el desarrollo sustentable del sector forestoindustrial argentino, y estableció metas que nos comprometen
en su cumplimiento. Esas metas se refieren, por un lado, al
crecimiento productivo y económico del sector, y por el otro,
a la sustentabilidad del desarrollo forestal que se promueve.
En el primer caso, se trata de metas de incremento de la
superficie plantada, de la tasa de extracción anual y de las
exportaciones de manufacturas originadas en el complejo
forestoindustrial; en el segundo, se busca detener el deterioro de las tierras cultivables por pérdida de carbono en
biomasa y suelos, incrementar la superficie boscosa total
del país mediante la plantación forestal y reducir el porcentaje de tierras erosionadas por medio, entre otros, de la
implantación de forestales.
Para lograr esos objetivos, hay que unir las capacidades
del Estado a las del sector privado. El Estado, que no es
uno solo, por lo que es necesario trabajar mancomunada y
articuladamente con los estados provinciales, en una vía de
ida y vuelta; y el sector privado, que tampoco es uno solo,

donde junto a las grandes compañías hay un sinnúmero
de empresas medianas y pequeñas que tienen mucho para
aportar, no sólo en materia de producción, sino en cuanto
a la creación de empleo digno y a la mejora de la calidad
de vida de las familias en los territorios.
En el proceso de preparación del trabajo que aquí presentamos, tomaron parte los actores de las provincias y los del
sector privado. De esta forma, la propuesta que se somete a
la consideración de los lectores interesados – en especial
aquellos que tienen a su cargo la gestión del camino que nos
acerca al cumplimiento de las metas del Plan Estratégico –
reviste, en ese sentido, lo que podríamos calificar como una
“legitimidad de origen”. En efecto, desde la gestación misma de la obra, la convocatoria de este Ministerio, a través
de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) y con el apoyo
del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA),
estuvo orientada a consolidar los esfuerzos y capacidades
de todos, y ello es un comienzo indudablemente auspicioso.
Pero también quiero destacar que en la propuesta hay una
mirada preferencial hacia la producción de los pequeños y
medianos productores forestales. Estamos así, una vez más,
teniendo en cuenta el esfuerzo especial y puntual que nos

7

�ha pedido encarecidamente la Presidenta de la Nación con
relación a este sector de la producción argentina. Habrá un
fuerte énfasis del Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca de la Nación conjuntamente con los ministros provinciales para trabajar en lo que nosotros denominamos el “sujeto rural”. La obra que presentamos va en esa dirección.
Por todo ello, esta propuesta interesante y valiosa a mi
entender constituye una contribución al logro de aquellas
metas con las que estamos comprometidos, en un marco
de desarrollo equitativo y sustentable.

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�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

PRóLOGO
Presidente del Instituto Nacional de

Coordinador Ejecutivo de la Uni-

Tecnología Agropecuaria

dad para el Cambio Rural

Carlos Casamiquela

Jorge Neme

La producción argentina de madera con destino industrial
se origina en las plantaciones forestales. En 2009, por
ejemplo, el 92% de los 8 millones de toneladas de madera
rolliza demandadas por la industria fue aportado por las
plantaciones, según estadísticas del sector. Esto es así a
pesar de que su superficie equivale apenas a un 4% de
la de los bosques nativos: 1.2 millones y 27 millones de
hectáreas, respectivamente.
Destacamos esto para señalar el desarrollo forestal argentino, que no ha sido fruto de la mera explotación de un
recurso natural ni generado principalmente por el mercado,
sino causado por una política pública que comenzó cuando
tocaba a su fin la primera mitad del siglo pasado. Diversas acciones de promoción implementadas por el Estado
nacional a lo largo de más de seis décadas produjeron las
plantaciones forestales comerciales que generaron el autoabastecimiento casi total en este rubro.

Ni la naturaleza ni el mercado: la política pública
Un breve repaso de la historia nos ayudará a fundamentar
esta afirmación.
A principios del siglo XX, los bosques nativos proveían al
mercado interno de maderas latifoliadas duras y semiduras
cuyos destinos principales eran: postes, durmientes y carpintería rural; materia prima para la industria del tanino, y en
menor proporción, madera para mueblería y carpintería finas.
Hacia 1950, en el marco de las políticas de industrialización
y de sustitución de importaciones, se estableció como un
objetivo prioritario la reducción de la dependencia externa en
productos de origen forestal de importancia estratégica, tales
como la celulosa y el papel para diarios. Fue a estos fines
que el Estado nacional impulsó las plantaciones forestales,
empezando en 1948 con aquella primera Ley, la 13273, en
la que ya se planteaba la necesidad de un ordenamiento de

9

�los bosques y la importancia de su conservación, además de
legislar sobre las forestaciones. Una ley pionera en muchos
aspectos y copiada por otros países, cuyo resultado fue el
notable aumento de la superficie implantada con coníferas,
eucaliptos y salicáceas. Lamentablemente, nunca fue reglamentada, por lo que algunas disposiciones clave no se
llevaron a la práctica.
Las importaciones de productos de procedencia forestal
continuaron siendo uno de los rubros más significativos
por su magnitud entre las importaciones argentinas hasta
la década de 1970. Entonces, a medida que los bosques
implantados entraban en producción, comenzaron a ser
reemplazadas por productos de madera local. Antes de esa
fecha, los aserrados para la construcción, la celulosa y el
papel -los productos de mayor consumo interno- se importaban en su totalidad. Solamente se exportaban rollizos y
tanino de quebracho.
Por otra parte, este accionar estatal no se limitó a estimular la
sustitución de importaciones a partir de la industrialización
de un recurso natural, sino que incentivó simultáneamente la
creación de las industrias y de las fuentes de materia prima
para alimentarla, sin olvidar la justicia social. En 1974,
se creó el Instituto Forestal Nacional (IFoNa) mediante la
Ley 20531 que incorporó -entre otras modificaciones- un
nuevo inciso g) al Artículo 62 de la Ley 13273, mandando:
“Proveer de materia prima y apoyo crediticio y técnico
en favor de las explotaciones forestales que desarrollen
sus actividades mediante el sistema de cogestión con
su personal técnico y obrero, en la forma y de acuerdo a
requisitos que establezca la reglamentación”.
Es en este contexto que afirmamos que, pese a interrupciones y errores en su instrumentación, la esencial continuidad

10

de las políticas forestales activas no solo permitió abastecer
a la industria nacional de la madera con la producción de
los bosques cultivados. Incidió asimismo en que la propiedad de esas forestaciones -a diferencia de lo que ocurre
en otros países- se distribuyera entre actores numerosos y
dispares, desde la gran empresa al pequeño propietario, y
alcanzó a todo el territorio argentino. En efecto: la masiva
adhesión de las provincias a la Ley 13273; los montes de
reparo para la ganadería en la región pampeana; los 26 viveros provinciales que supo tener Buenos Aires; los viveros de
la Dirección Nacional de Vialidad para el arbolado de rutas
y cortinas de álamos en los valles irrigados; la desgravación
impositiva y la Ley 21695 nos permiten aseverar que se
forestó a lo largo y a lo ancho del país. Luego del proceso
concentrador -en superficie y en actores- propio del interregno neoliberal que caracterizara buena parte del último
cuarto del siglo XX, hoy parece renacer en las provincias
el interés por el tema. No obstante, Misiones, Corrientes y
Entre Ríos -la Mesopotamia-, el Delta entrerriano y bonaerense, y el resto de la provincia de Buenos Aires concentran
todavía el 80 % de la masa forestal implantada, mientras el
resto se disemina en las forestaciones de la región Andino
Patagónica -Neuquén, Río Negro y Chubut- y las plantaciones de salicáceas en las zonas de regadío de la región
de Cuyo -provincias de Mendoza y San Juan-, y de la citada
provincia de Río Negro.

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

Siglo nuevo, desarrollo forestal renovado
Ya entrada la segunda década del siglo XXI, los objetivos de
las políticas públicas en materia de plantaciones forestales
deben ser recreados a la doble luz de aquel pasado y de lo
que está por venir: de un lado, hace falta rescatar y revisar
la experiencia para comprenderla y aprender, y del otro,
afrontar los desafíos y compromisos que emanan de nuevas y antiguas demandas: sustentabilidad ambiental de la
producción forestoindustrial; competitividad internacional
y balanzas comerciales positivas en rubros estratégicos;
mejora de la calidad de vida de los trabajadores forestales
y sus familias, de los varones y mujeres que habitan y producen en el medio rural. Ese necesario replanteo apunta al
desarrollo de áreas postergadas de nuestro país, en los que
la multiplicidad de usos de la madera y la compleja cadena
a la que da lugar pueden favorecer significativamente la
“industrialización de la ruralidad”.
La presente obra inscribe su propuesta en la mejor tradición
de fomento de los gobiernos populares. Empresas pequeñas
y medianas que prosperen con eficiencia e innovación, y
se complementen con otras más grandes, y trabajadores
que crezcan en dignidad y en respeto de sus derechos son
elementos centrales de una política de tal cuño. Una mirada
de atención al empleo que sostiene el poblamiento de los
territoritos rurales y a las oportunidades para las jóvenes
generaciones, junto al sueño de un destino forestal para la
Argentina que sea sustentable, equitativo y competitivo,
atraviesan el libro desde la primera página.
A iniciativa de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR),
funcionarios de Gobiernos provinciales y referentes del sector privado, junto a técnicos del Ministerio de Agricultura,

Ganadería y Pesca y del Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA) participaron del proceso de análisis
y debate en un amplio recorrido por la geografía nacional.
La articulación de dicho proceso y la elaboración del documento estuvieron a cargo de un equipo coordinado por el
Dr. Tomás Schlichter, Coordinador del Programa Nacional
Forestales del INTA, e integrado por calificados expertos
sectoriales, en su mayoría, también del INTA. Valgan estas
palabras de reconocimiento a la seriedad y el entusiasmo
con que los participantes brindaron su colaboración a la
tarea de los autores, enriqueciendo así la propuesta.
Por lo dicho, confiamos en que esta propuesta contribuirá
a promover la discusión sobre la caracterización del sector
forestal, el análisis de su diversidad y su potencial para incorporar tecnologías de última generación, y la exploración
de sus posibilidades de movilizar inversiones de capital
nacional para competir en los mercados internacionales. En
tal sentido, podemos decir con satisfacción que aun antes de
que este trabajo vaya a la imprenta, ya comienza a cooperar
con el diseño de nuevos instrumentos de política forestal,
alineados con las políticas nacionales y el Plan Estratégico
Agroalimentario y Agroindustrial 2020, como es el caso
del futuro Proyecto de Competitividad y Sustentabilidad
Forestal que está en preparación.
Finalmente, aspiramos también a que aporte a la creación
de los necesarios acuerdos entre las provincias, los diferentes actores sectoriales y el Estado nacional de manera
que hagan posible la construcción mancomunada de una
renovada política forestal argentina para el siglo XXI.

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�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

I. INTRODUCCIÓN

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�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

I. INTRODUCCIÓN

El comercio mundial de productos de la madera alcanzó los
USD 380.000 millones y superó al de cereales y oleaginosas. Esta cifra supone un incremento anual promedio del
3,5%. En este contexto, se verifica una sustitución progresiva de los bosques nativos por maderas provenientes de
bosques implantados para hacer frente al abastecimiento.
El aumento demográfico y el desarrollo de los países emergentes explican gran parte del crecimiento de la demanda
mundial de los productos de la madera, la cual se espera que crezca aún más en las próximas décadas debido a
la necesidad de utilizar energía “limpia” proveniente de
biomasa y otras fuentes, en lugar de combustibles fósiles.
Asimismo, el reemplazo de materiales energía-intensivos
como el hormigón, el acero y el aluminio, por productos de
madera –en especial para la construcción– determina una
perspectiva sumamente favorable para el sector.
En la Argentina, el paradigma desarrollista consolidado a
mediados del siglo pasado consideraba a los bosques nativos como fuentes de materia prima que se debían “recomponer” con especies de probado buen crecimiento (D´Adamo,
1958) o bien eliminar para destinarlos a la explotación de
actividades más rentables. A estos recursos nativos se les

asignaba un objetivo primordialmente económico y, para
lograr un abastecimiento regular y permanente, debían
manejarse con fundamentos biológicos. En este contexto,
las recomendaciones sobre producción de conocimiento se
orientaban principalmente a metas industriales: D´Adamo
(1958) consideraba prioritaria la investigación concerniente a un mayor aprovechamiento de fibras leñosas para la
producción celulósica y a nuevos usos del tanino, como
también la experimentación de variedades de crecimiento
rápido para la industria, la investigación sobre utilización
de maderas de bajo valor y, por último, sobre la protección
de cuencas y corrección de torrentes. Estos y otros antecedentes determinaron los aspectos fundamentales de la
política forestal argentina durante la mayor parte del siglo
XX, que se pueden sintetizar en:
la ordenación de los bosques nativos con fines de rendimiento
(maderable) sostenido
la sustitución por especies de rápido crecimiento y aptitud industrial
la reforestación de terrenos desboscados con especies exóticas

15

�I. Introducción

la reconversión de bosques a usos no forestales
la relegación de las funciones ecológicas de los bosques y la
conservación del paisaje exclusivamente a las áreas protegidas,
salvo al utilizar la reforestación como medio de control de erosión y protección de cuencas.

De acuerdo con el panorama descripto, hace ya casi cuatro
décadas que la Argentina impulsó el desarrollo forestal basado en la implantación de bosques de rápido crecimiento.
En esa decisión primó una de las concepciones de política
económica dominante por aquellos años: la sustitución de
importaciones. Por otro lado, existía la convicción de que
nuestro país poseía abundantes superficies de tierra subutilizadas y con calidad suficiente para sustentar una alta
productividad de especies adaptadas a las diferentes regiones, lo cual permitiría generar una fuerte industria forestal
y conseguir el autoabastecimiento de papel. Para alcanzar
estos objetivos se desarrollaron políticas de promoción,
basadas en subsidios de distinto tipo para las plantaciones forestales.
Los subsidios lograron impulsar el desarrollo forestal en
varias regiones del país. Sin embargo, debido a otros factores, los objetivos se han cumplido sólo parcialmente. En
la actualidad, la Argentina posee una superficie de bosques plantados de 1,2 millones de hectáreas que, si bien
es importante, está lejos de alcanzar el potencial que diferentes fuentes estiman entre los tres y los cinco millones
de hectáreas. Además, el país sigue manteniendo un saldo
negativo en la balanza comercial de productos de la madera,1
1 Ver Anexo 2.

16

originado por las importaciones de papel y, en menor medida,
de otros productos como la pasta celulósica y los muebles.
En el año 2010 la exportación argentina de productos forestales alcanzó los USD 1105 millones, mientras que la
importación fue de USD 1700 millones (Dirección de Producción Forestal, MAGyP, comunicación personal), de los
cuales el 59% corresponde al rubro “Papel y cartón”. La
participación del país en el comercio mundial de productos
de la madera fue apenas del 0,29% en 2009 y el aporte de
los mismos al producto bruto del planeta del 0,5% (IERAL,
2011). Estas cifras no deben atribuirse a la falta de condiciones para una mayor producción y participación en el
comercio mundial, sino a otros problemas para los cuales
proponemos algunas soluciones en este documento.
El mundo actual es mucho más complejo que el de los
años en que se comenzaron a implementar las primeras
medidas de política forestal. El cuidado del medio ambiente plantea mayores exigencias, en especial vinculadas
con la conservación de la biodiversidad, la regulación y el
mantenimiento de la calidad de los recursos hídricos, y el
sostenimiento de la fertilidad de los suelos. El cambio climático ya se evidencia en varias regiones del país y existe la convicción de que los bosques pueden contribuir de
manera considerable a la mitigación de este fenómeno, así
como a la adaptación de poblaciones humanas y ecosistemas ante eventos extremos. Además, el mundo se ve amenazado por una crisis energética. Los combustibles fósiles
de fácil extracción comienzan a agotarse y en varios lugares
se están implementando, a escala comercial, alternativas
de generación energética que tienen una emisión de gases

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

de efecto invernadero más reducida y por lo tanto resultan
más amigables con el ambiente. La biomasa de origen forestal es, sin dudas, una de las materias primas más promisorias en este sentido.
El paradigma forestal mundial reconoce como pilares de
la sustentabilidad al comercio legal, la aplicación de criterios e indicadores de manejo forestal sustentable, la certificación forestal y la calidad institucional del sector. En
mayor o menor medida, todos estos procesos -algunos ya
avanzados- deben formar parte de una política basada en
principios claros, inclusivos de la totalidad de los actores
sociales y de interés general. Las metas, mecanismos e
instrumentos que de ellos deriven deben, a su vez, responder a las necesidades de desarrollo regional con un grado
de dinamismo, eficacia y flexibilidad suficientes para su
aplicación en un contexto complejo de asimetrías inter e
intrarregionales, con factores de incidencia como la competencia por usos alternativos del suelo y por los recursos
financieros, las demandas sociales de diferentes tipos y
la necesidad de contribuir al Producto Bruto Interno, a la
balanza de pagos internacional y a la integración con otras
actividades agropecuarias y agroindustriales.
La percepción acerca de la efectividad de las políticas depende, en muchos casos, de los límites del sistema dentro
del cual se la estima. En materia forestal se puede, por
ejemplo, calcular la eficiencia de los aportes no reintegrables a las forestaciones en términos de la superficie plantada. Sin embargo, si se considera que más del 70% de la
biomasa producida en las plantaciones no tiene uso alguno,
y que la mayoría de los residuos de aserradero se queman

(con la consiguiente emisión de CO² a la atmósfera), la
eficiencia de estos aportes disminuye considerablemente.
Por ello se vuelven indispensables políticas que tiendan a
transformar los residuos en recursos, de modo de promover
un uso integral de la producción y lograr que el sector contribuya efectivamente a la mitigación del cambio climático
y a paliar el déficit energético.
Todo el sector reconoce el gran avance tecnológico vinculado con la producción primaria. En varias regiones existe
material genéticamente mejorado y también disponibilidad
de paquetes tecnológicos tendientes a aumentar la productividad y la calidad de la madera. Asimismo se ha avanzado
considerablemente en aspectos relacionados con el desarrollo de plantaciones compatibles con la conservación de
los recursos naturales. Esto constituye sin ninguna duda la
base para una producción primaria de alta productividad y
sustentable desde la perspectiva ambiental.
Los instrumentos de promoción de la actividad, como los
subsidios, deben propender no sólo a incrementar la superficie plantada sino también a aplicar las mejores prácticas forestales, adecuadas a los productos que se quieran
obtener. Con los aportes no reintegrables, además, el Estado nacional pretende fomentar el empleo digno vinculado a esta actividad, el cual debe cumplir con todas las
normas vigentes para mejorar la calidad de vida de las
poblaciones rurales.
Una gran proporción de las plantaciones forestales tiene
objetivos múltiples, más allá de su destino principal. Por
ejemplo: una plantación cuyo objetivo es producir madera para usos sólidos tendrá, a lo largo del desarrollo de la

17

�I. Introducción

forestación, el podado y el raleo, de modo que los subproductos generados por estos procesos puedan transformarse
-mediante su triturado y posterior procesamiento- en tableros, en pasta celulósica o en alguna forma de energía. La
hipótesis subyacente en las políticas antes mencionadas era
que la sola existencia de cuencas de producción de materia
prima determinaría, por sí misma, la instalación de industrias de distinto tipo, que permitirían hacer un uso integral
de la producción primaria. Otros factores han determinado
que los objetivos se cumplieran de forma parcial y por eso,
en la actualidad, la falta de demanda industrial limita la
expansión de la superficie plantada, a pesar de la vigencia
del régimen de aportes no reintegrables.
La Argentina presenta uno de los consumos de madera aserrada per cápita más bajos del mundo, aún si se considera
una corrección que tiene en cuenta el PBI por habitante. Chile consume siete veces más que nuestro país, Canadá seis y
Brasil tres, cifras que se vinculan con factores culturales. El
problema del bajo consumo es que implica la subutilización
de un material que, además de ser en muchos casos más económico que sus sustitutos, tiene una huella ambiental más
leve. Por ejemplo: la inclusión de viviendas de madera en
los planes de vivienda social contribuiría a aprovechar un
recurso para el cual el país tiene condiciones casi únicas de
producción y a mitigar una de las mayores preocupaciones
mundiales que es el cambio climático.
En los capítulos que siguen se presentan los lineamientos
de una política forestal formulada en principios, objetivos
generales y específicos, así como en metas e instrumentos
recomendados para alcanzarlas. Este trabajo fue encomen-

18

dado por la UCAR del MAGyP entendiendo que el sector
forestal tiene un enorme potencial para contribuir al desarrollo del país y que es necesario repensar las políticas
que se han aplicado hasta el momento a través de nuevos
conceptos que orienten el desarrollo de la forestoindustria.
Asimismo se presenta una “plataforma”, una estrategia que
reconoce que el sector forestal es en realidad un “multisector”. Como en nuestro país no existe la institucionalidad
para tratar dicha complejidad, se propone la generación
de un espacio intersectorial que reúna a los distintos actores involucrados para avanzar de manera coherente, con
atención a la producción de la materia prima, pero sin dejar de lado su transformación y la consideración de los
aspectos ambientales.
El sector forestal ha sido, como pocos, objeto de grandes
controversias ambientales durante los últimos años. Existe
una resistencia de gran parte de la sociedad a convalidar
el avance de la frontera agropecuaria a costa de la deforestación, en especial en las provincias del NOA, del NEA y
del centro-norte del país. El conflicto surgido por el establecimiento de una pastera en el Uruguay instaló la idea
equivocada a nivel social de que la producción de pasta
celulósica y papel necesariamente provocan contaminación ambiental. En el mismo sentido, el incremento de las
plantaciones de pinos y eucaliptos desencadenó la desconfianza acerca de su posible impacto ambiental y se originó
la falsa antinomia entre las especies nativas, entendidas
como amigables con el medioambiente, y las exóticas, que
afectarían negativamente a la biodiversidad y a los recursos
naturales en general. A pesar de que estos hechos han sido

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

en su mayoría desmitificados por la investigación científica,
y que por otra parte está disponible la tecnología para minimizar cualquier impacto de estas características, resulta
muy difícil remover el prejuicio que se ha arraigado con
fuerza en algunos sectores de la sociedad. La Plataforma
Forestal -como espacio de negociación donde convergen
organismos gubernamentales, ONG ambientalistas y otros
actores involucrados- puede constituir una instancia de
debate que ayude a aclarar estos temas y a comunicar con
objetividad las condiciones bajo las cuales se puede llevar a cabo el desarrollo del sector forestal, sin entrañar
riesgos ecológicos.
Los lineamientos aquí propuestos reflejan todas las consideraciones anteriores y pretenden instalar el nuevo paradigma forestal, adoptado a nivel internacional, en el nivel
de las políticas públicas nacionales, a la vez que dar solución a los obstáculos propios del país para el despegue del
sector. Estos lineamientos son el resultado de elaboraciones
propias del grupo de trabajo y además recopilan varias de
las opiniones vertidas tanto en dos talleres de alcance nacional como en siete eventos que tuvieron lugar en distintas
regiones forestales del país durante el año 2011.
Muchos de los principios explicitados en el documento
deberían tener un tratamiento diferencial, adecuado a los
distintos estratos sociales y a los diversos tipos de productor forestal. Asimismo, algunas de las propuestas deberán
contemplar una implementación gradual, de modo de permitir la adaptación del sector a las mismas y la aceptación
por parte del conjunto de la sociedad.
La presente propuesta incluye objetivos, metas e instru-

mentos para fomentar el desarrollo del sector forestal basado en las plantaciones forestales. Si bien algunas secciones del documento podrían ser válidas para los bosques
nativos, la incipiente implementación de la Ley 26331 de
Presupuestos Mínimos para la Conservación de los Bosques
Nativos no permite realizar todavía una evaluación certera
de su efectividad para propender al desarrollo sustentable
en estas masas boscosas.

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�20

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

II. PRINCIPIOS DE POLÍTICA FORESTAL

21

�22

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

II. PRINCIPIOS DE POLÍTICA FORESTAL

A partir de la tarea realizada se explicitaron un conjunto
de principios que, a criterio del grupo de trabajo, debían
regir una política forestal. Los mismos fueron discutidos,
modificados y enriquecidos por el debate. Como resultado

de los consensos, dichos principios quedaron agrupados
en cuatro secciones; cada una de ellas supone el énfasis
en una determinada variable (economía, conservación,
equidad e institucionalidad).

A DESARROLLO ECONÓMICO

C EQUIDAD SOCIAL

a.1 Generación del clima de inversiones e innovación.

c.1 Complementariedad entre distintas escalas.

a.2 Integración entre producción primaria e industrial y comercialización.

c.2 Respeto a los derechos de los pueblos originarios y promoción del desarrollo de comunidades locales.

a.3 Promoción de la utilización de la madera.
a.4 Agregado de valor a nivel local.
a.5 Complementariedad con otros usos del suelo.
a.6 Integración intersectorial.
B CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES

c.3 Calidad del trabajo y generación de empleo.
D CALIDAD INSTITUCIONAL
d.1 Fortaleza y jerarquía de las instituciones ligadas al sector.
d.2 Respeto por los acuerdos internacionales, vinculantes y no vinculantes.

b.1 Conservación de la integridad de los ecosistemas.

d.3 Promoción de la investigación, capacitación y educación.

b.2 Mitigación y adaptación al cambio climático.

d.4 Promoción de mecanismos de negociación y comunicación
a la sociedad.

23

�II. Principios de política forestal

A DESARROLLO ECONÓMICO
a.1 - Generación del clima de inversiones e innovación

Un buen clima de inversiones, favorable para la innovación tecnológica, es un requisito indispensable para cualquier sector de la economía moderna. A las condiciones
macroeconómicas que rigen la economía interna (estabilidad monetaria, un adecuado marco legal e institucional, la
existencia de mecanismos de incentivos e infraestructura
social) se suman otros requerimientos específicos para el
sector forestal: un sistema amplio y articulado de oferta de
servicios, la información para la inversión, los mecanismos
de vinculación empresarial y la creación de polos tecnológicos. En este sentido, el desarrollo científico y tecnológico
debe estar consustanciado con los procesos de manejo forestal sustentable que se despliegan a nivel mundial.
a.2 - Integración entre producción primaria e industrial y
comercialización

La cadena productiva forestal incluye la etapa de producción de materia prima, que comprende los segmentos de
procesado de semilla, viverización, plantación, manejo y
cosecha; y una etapa industrial, que abarca diferentes procesos de elaboración primaria y secundaria, los cuales se
encuentran a veces integrados en industrias más complejas.
La base de plantaciones, la calidad y el flujo de madera y
los problemas de infraestructura rural afectan en distinto
grado al abastecimiento industrial, porque ambas etapas
están ligadas. Sin embargo, en los aspectos institucionales

24

se constata una marcada fragmentación: los organismos de
promoción y regulación intervinientes en los eslabones de
la cadena dependen de diferentes áreas gubernamentales.
Inclusive las dependencias del gobierno que regulan las actividades referidas a forestaciones y a bosques nativos, tanto
a nivel nacional como en algunas provincias, se encuentran
separadas. En la formulación de una política integrada y
promotora del desarrollo forestal, es fundamental la articulación interinstitucional de los organismos que intervienen
en cada etapa de la cadena, como también con las empresas
agropecuarias y forestales y el sector productor industrial.
a.3 - Promoción de la utilización de la madera

La madera puede reemplazar a los combustibles fósiles y a
los materiales energía-intensivos, como el cemento o el aluminio. En el caso de la construcción, y ante situaciones extremas como ha sucedido en terremotos recientes, la madera
ha demostrado ser el material de mejor comportamiento.
Sus cualidades de dureza y resistencia al fuego, entre otras,
hoy pueden ser mejoradas con diferentes métodos físicoquímicos. Además, el uso de productos maderables directa
o indirectamente promueve el manejo de los bosques, y si
éste se realiza en un marco de buenas prácticas –considerando especialmente las necesidades de conservación
y producción– muchos ecosistemas forestales nativos se
verían beneficiados. No obstante, el público y las empresas

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

externas al sector por lo general desconocen este potencial
de la madera y, en particular, su capacidad para reemplazar
los materiales tradicionalmente usados. Tampoco están al
tanto de las ventajas económicas y de las relacionadas a
la calidad ambiental que presentan los productos basados
en la madera. A pesar de la importante superficie de bosques naturales e implantados existente, el país es un bajo
consumidor de madera por habitante. Teniendo en cuenta
que los hábitos de utilización y consumo suelen construirse
en base a estrategias informativas, educativas y promocionales, es necesaria la implementación de políticas activas
en estas áreas.
a.4 - Agregado de valor a nivel local

la red social y a una mejor articulación entre las etapas de
producción, distribución y consumo, así como al interior
de cada una de ellas, optimizando recursos y facilitando el
control social de la actividad forestal.
a.5 - Complementariedad con otros usos del suelo

La forestación con plantaciones se encuentra íntimamente
ligada a otros usos de la tierra en cualquier región. La ganadería y la agricultura se desarrollan con frecuencia en
áreas de bosques nativos. Además, las tierras ocupadas por
plantaciones forestales o bosques nativos pueden asignarse
al turismo, al aprovechamiento maderero, a la protección
de cuencas, a la provisión de hábitat para comunidades
locales y a la explotación minera, entre otras utilizaciones
alternativas o complementarias a los ecosistemas forestales.
En el espacio urbano, las demandas sociales referidas a la
forestación se vinculan con la vivienda -dada la presión
creciente para la expansión de áreas residenciales- y con
la construcción de vías de comunicación y de transporte
de energía en tierras forestales.

Una condición importante para el crecimiento económico,
tanto privado como público, es la incorporación de valor
agregado a los productos forestales. Agregar valor a lo largo
de una cadena constituida por múltiples segmentos también
presenta consecuencias sociales positivas, en tanto amplía
la distribución de los beneficios entre numerosos actores de
distintos niveles, provee empleo y genera recursos fiscales
que pueden ser aplicados al mejoramiento de la infraesa.6 - Integración intersectorial
tructura, de los servicios, de la generación de tecnología
y al control de las normas que regulan la producción y el Hace ya algunos años que la práctica forestal no se reduce
cuidado del ambiente. A la par, en un contexto asociativo, exclusivamente a la producción de madera. Se está definiendo
el agregado de valor puede contribuir a la integración de un nuevo paradigma basado en usos y demandas sociales cada

25

�II. Principios de política forestal

vez más diversos y a distintas escalas. En la actualidad, los
bosques combinan la generación de productos maderables
con demandas paisajístico-recreativas en el mismo nivel de
importancia, así como con el secuestro de carbono, la provisión
de empleo, el desarrollo local y la producción agropecuaria,
entre otras funciones. Los efectos del mantenimiento de los
bosques sobre la economía del turismo, sobre la producción
de leña para la generación de energía y el arbolado de sitios
agroganaderos plantean la necesidad de trabajar horizontalmente junto a otros sectores de la economía; en estos casos el
turismo, la industria, la energía y el sector agropecuario. El
planeamiento territorial para un uso equilibrado del suelo no
puede realizarse únicamente desde el sector forestal sino que
-según las características de las distintas ecorregiones y de
las circunstancias socioeconómicas y políticas de cada provincia- debe integrarse con el resto de las economías y buscar
sinergias en la producción, en el ambiente y en el empleo.
B CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES
b.1 - Conservación de la integridad de los ecosistemas

El mantenimiento de la biodiversidad en los ecosistemas
forestales es un aspecto central del desarrollo forestal del
país, así como la conservación y el acrecentamiento de las
funciones proveedoras de servicios ambientales. La riqueza
y diversidad de los componentes nativos y cultivados, y de
las estructuras y los procesos naturales, es imprescindible
para el desarrollo ambiental sustentable en sus distintas
dimensiones. La pérdida de recursos o funciones del paisaje

26

forestal, por degradación o sustitución, es extremadamente difícil de revertir -cuando las posibilidades no son nulas- dentro del sistema socioeconómico en el que vivimos.
Teniendo en cuenta que la protección de los ecosistemas
forestales, la restauración de bosques, la conservación y
las buenas prácticas de manejo son instancias complementarias espacial y temporalmente, y, por otro lado, que
las decisiones sobre el uso del suelo pueden destinarse a
satisfacer múltiples demandas sociales, es necesario que
el ordenamiento aplicado a los bosques nativos, actualmente en ejecución, exceda lo específicamente forestal y
contemple todo tipo de actividades, incluyendo el desarrollo
urbano y otros usos del suelo.
b.2 - Mitigación y adaptación al cambio climático

La recurrencia de catástrofes ambientales y la vulnerabilidad de los sistemas forestales a estos fenómenos son aspectos que deben ser considerados en el planeamiento y diseño
estratégico, el cual excede el marco habitual de la producción y la protección forestal porque, además, los sistemas
forestales son un elemento central en la amortiguación de
estos impactos y constituyen un medio de adaptación al
cambio climático. El posicionamiento del país en los acuerdos internacionales referidos a estos temas requiere de la
articulación de lo forestal con otros sectores afectados por
el cambio climático, como la industria de la construcción,
la generación de energías renovables, la agricultura y la
protección de la naturaleza. Por otra parte, como las consecuencias del cambio climático no reconocen fronteras,
las políticas ambientales de la administración nacional y

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

de las provincias deben concurrir en un marco predefinido La conformación de conglomerados forestales promueve
y consensuado.
una fuerte integración vertical en el territorio; de esta forma, el sector hace un importante aporte al desarrollo local. Sin embargo, para que el mismo sea sustentable debe
C EQUIDAD SOCIAL
contar con el apoyo de las comunidades locales. Al mismo
tiempo, toda actividad del sector que involucre a los puec.1 - Complementariedad entre distintas escalas
blos originarios, en forma directa o indirecta, debe realizarLa producción primaria forestal, aún la más especializada, se en el marco del respeto a los derechos que conciernen
genera productos secundarios que difícilmente pueden ser a su identidad, al acceso a las tierras que ocupan tradicioabsorbidos por una única industria. A la vez, los productos nalmente, a llevar una existencia perdurable y diferente,
principales y los secundarios no son obtenidos en igual a determinar sus propias prioridades de desarrollo y a ser
magnitud, calidad y oportunidad. Para un aprovechamien- consultados a través de mecanismos apropiados acerca de
to integral del bosque y para el desarrollo de medidas de cualquier decisión por la que pudieran resultar afectados.
manejo sustentable, es necesario que grandes y pequeñas
industrias produzcan a partir de los recursos que se originan
c.3 - Calidad del trabajo y generación de empleo
en los bosques, ya sea madera o productos no maderables.
Asimismo, está comprobado que la coexistencia en un mismo espacio geográfico de grandes y pequeños productores La calidad de los recursos humanos, en todos los segmentos
propicia el desarrollo tecnológico y la distribución de la de la cadena productiva, es un requisito insoslayable para el
riqueza generada. Los servicios asociados a la extracción y manejo forestal sustentable y para la protección de los boselaboración de productos forestales -como los proveedores ques, y se encuentra contemplada en todos los acuerdos nade equipos, los contratistas y transportistas- y los vincula- cionales e internacionales. En la Argentina y en el mundo, el
dos a la construcción y mantenimiento de infraestructura, empleo forestal es uno de los más proclives a la explotación
constituyen nichos para una actividad local o regionalmen- y a la exposición de los trabajadores a complicadas condiciote diversificada, distribuida entre distintos actores de la nes de vida. El alcance de altos estándares de calidad sólo se
cadena de producción y elaboración. En ese sentido, la consigue si se respeta la legislación vigente, se estimula a los
complementariedad en diferentes escalas aparece como una trabajadores con distintos incentivos y se les brinda capacitación y seguridad ajustadas a las exigencias laborales. Por otro
condición necesaria para el manejo forestal sustentable.
lado, el sector forestal debe contribuir de forma sustantiva a la
c.2 - Respeto a los derechos de los pueblos originarios y promoción creación de nuevos puestos de trabajo, en un contexto donde
se intenta superar el desempleo y el subempleo.
del desarrollo de comunidades locales

27

�II. Principios de política forestal

D CALIDAD INSTITUCIONAL
d.1 - Fortaleza y jerarquía de las instituciones ligadas al
sector forestal

La capacidad de diseñar, proponer e implementar políticas
sectoriales se encuentra indisolublemente ligada a la calidad institucional del país y del propio sector. Los procesos de crecimiento armónico y la salud social sólo pueden
erigirse sobre una institucionalidad valorada, sostenida y
retroalimentada entre la sociedad y el Gobierno. El marco
legal, el funcionamiento eficiente, la transparencia, la idoneidad de los funcionarios y la inversión en capacidades
institucionales son indicadores de las posibilidades reales
de concreción del potencial forestal. También las instituciones privadas del ámbito público deben ser sólidas y
estar presentes en la construcción del desarrollo forestal,
incluyendo a las que nuclean a sectores productivos, ambientales y sociales.
d.2 - Respeto por los acuerdos internacionales, vinculantes y
no vinculantes

peración internacional. Entre los acuerdos vinculantes se
puede mencionar el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos
indígenas y tribales, suscripto por la Argentina en 1989 y
ratificado por la Ley 24071, que entró en vigencia en el año
2000. Entre los no vinculantes merece citarse la participación de la Argentina, junto a otros once países, en el Proceso de Montreal, el cual establece una serie de criterios e
indicadores aceptados internacionalmente para la conservación y el manejo sustentable de los bosques templados y
boreales. La política forestal debe reconocer estos acuerdos y
darles cumplimiento.
d.3 - Promoción de la investigación, capacitación y educación

La generación y difusión de conocimientos, y por otro lado
la experimentación y el desarrollo tecnológico, constituyen
un fundamento esencial de la política forestal nacional, tanto como la inversión en capital humano para la investigación, utilización y administración de los bosques. También
debe ser promovida activamente la educación ciudadana en
todos los niveles para el conocimiento y el uso responsable
de los recursos forestales y para una participación informada en el debate público y en el ejercicio del control social.

En un mundo globalizado y cambiante, la conformación
de redes permite operar con mayor flexibilidad. En este
d.4 - Promoción de mecanismos de negociación y comunicación
a la sociedad
contexto, caracterizado por la multilateralidad, el respeto
por los acuerdos -vinculantes y no vinculantes- suscriptos
por el país muestra la relevancia que el sector asigna a los La diversidad de intereses individuales y corporativos mucompromisos asumidos. Ello a su vez estimula la confianza chas veces contrapuestos -tanto hacia el interior de la caque se necesita para participar del intercambio y la coo- dena forestal como con respecto a otros sectores del uso

28

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

del suelo y de la economía y el medioambiente- vuelve
imprescindible contar con estrategias, espacios y formas
participativas para proveer información y clarificar ideas en
un marco de apertura y diálogo, y para generar el contexto apropiado para las negociaciones financieras, políticas
y sociales que requiere el medio orientado a un desarrollo
sostenido y sustentable.

29

�30

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

III. ESTRATEGIA

31

�32

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

III. ESTRATEGIA

Se propone, en primer lugar, la formulación de un “Programa Nacional de Política Forestal” que se constituya
como la base de una política forestal de Estado. Para esto,
debe establecer claramente los objetivos y las metas y, por
otro lado, indicar los instrumentos más adecuados para
alcanzarlos. El proceso de formulación e implementación
del Programa debería apoyarse en la conformación de una
Plataforma o Mesa Forestal que lo promueva y acompañe,
de forma que el Programa Nacional trascienda las políticas
partidarias y los turnos de los gobiernos.
El Programa Nacional debería complementarse con programas regionales o provinciales que favorezcan la conformación y el desarrollo de conglomerados forestales, y que
estén apoyados en plataformas regionales integradas por los
representantes de los grupos de interés locales.

III.1

PLATAFORMA / MESA FORESTAL

Dado que la legitimidad de la política pública no descansa
exclusivamente en la delegación de poder al Gobierno a
través del voto, sino que lo hace cada vez más en el intercambio entre los ciudadanos y el Gobierno, la actividad de
consulta no constituye simplemente una etapa en el ciclo
político sino que es una importante dimensión en todo el
proceso (Althaus et ál., 2007). Para prever el efecto de las
políticas públicas se requiere, entre otras cuestiones, entender los objetivos y percepciones de diferentes actores
-grupos de interés, agencias de gobierno, legislaturas en
los diferentes niveles, investigadores, periodistas especializados- en regiones diversas y sobre períodos de tiempo
prolongados. El proceso de consulta, a la vez que facilita

33

�III. Estrategia

este aprendizaje, ofrece la posibilidad de estructurar el debate, desarrollar soluciones adecuadas y factibles, lo cual
aumenta las perspectivas de una implementación exitosa.
A fin de dar institucionalidad al proceso de consulta, se
propone la conformación de una Plataforma Forestal.
Las plataformas (generalmente tecnológicas) son consideradas instrumentos institucionales para la innovación cuyo
factor clave es la acción colectiva, un aspecto que permite
asegurar la competitividad a futuro y el crecimiento económico. A través de la plataforma, los actores interactúan
y, bajo una mirada prospectiva, consensúan aspectos prioritarios a abordar y estrategias y acciones para resolver los
problemas o aprovechar las oportunidades que se abren
para un determinado sector (Bochetto, 2001). De acuerdo
con Bochetto, el funcionamiento de las plataformas debe
responder a dos requisitos: (i) la gestión transparente para
la construcción de confianza y (ii) la evaluación sistemática
que permita verificar que los impactos de la acción colectiva superan los costos de transacción del esfuerzo de sus
participantes. La plataforma se convierte así en un espacio
de deliberación y comunicación que favorece la creación de
un ambiente de cooperación e impulsa procesos de negociación y consenso. Según Lumerman (comunicación personal) estos ámbitos permiten, por un lado, la resolución de
conflictos o su prevención y, por el otro, el fortalecimiento
de las capacidades de los actores políticos para cooperar
trascendiendo líneas políticas partidarias.
Avanzando en el proceso, deberá evaluarse la posibilidad
de institucionalizar la plataforma a través de la conformación de una Corporación Forestal o un organismo equi-

34

valente de ámbito público-privado. La institución deberá
funcionar además como think tank, es decir, promoviendo
la generación de información bajo un enfoque prospectivo,
de manera de orientar las actividades de Investigación y
Desarrollo (I&amp;D) y las políticas sectoriales. Algunos ejemplos de corporaciones que actúan para estimular el desarrollo de un sector particular de la economía son, a nivel
nacional, la Corporación Vitivinícola Argentina, y a nivel
internacional, en Chile, la CONAF, cuyas principales tareas
son administrar la política forestal de Chile (un país cuyo
sector forestal representa el 3,5% del PBI y el 11% de las
exportaciones, en el segundo lugar después de la minería)
y estimular el desarrollo del sector.

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

IV. OBJETIVOS, METAS E INSTRUMENTOS

35

�36

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

IV. OBJETIVOS, METAS E INSTRUMENTOS

Bajo el objetivo general de lograr un sector sustentable y competitivo a nivel internacional, en primer lugar se presentan los
objetivos de política -general y específicos- así como las metas
de corto, mediano y largo plazo. Posteriormente, en la tabla 1
se indican, en forma resumida y según objetivos específicos,
los instrumentos sugeridos para una política forestal nacional.
IV.1

Integrar la actividad primaria forestal con la producción
agropecuaria.
Promover el Manejo Forestal Sustentable (en todas las
escalas) y mejorar la oferta de servicios ambientales (estabilización de suelos, restauración de ecosistemas, regulación hídrica, calidad de aguas, huella de carbono, etc.).

OBJETIVO GENERAL

Lograr un sector sustentable y competitivo a nivel internacional.
IV.2

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

Reducir el déficit de la balanza comercial de productos forestales.
Posicionar las maderas y los productos de madera argentina
en los mercados globales.
Fomentar el agregado de valor en los productos forestales.
Esto implica agregar valor no sólo a la madera (generando muebles, aberturas, etc.), sino también a la pulpa (al
producir papel) y a los residuos (al generar bioenergía).

37

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

IV.3

METAS

A continuación se plantean una serie de metas de corto, -El 50% de los residuos de aserrado en las industrias de la
mediano y largo plazo, comunes a los cuatro primeros Mesopotamia se aplican a la generación de energía.
objetivos específicos.
-El 100% de las medianas y grandes empresas con capacidad de generar energía, generan o cogeneran energía
Entre 2-4 años
eléctrica o térmica para autoconsumo y/o entrega a la red.
-Se conforman clusters y se dispone de un Plan de Mejora
Entre 5-8 años
de la Competitividad en cada una de las tres principales regiones forestales de la Mesopotamia (Misiones-Corrientes,
-Se reducen en un 50% las emisiones originadas por la
Entre Ríos, Delta entrerriano-bonaerense).
quema de residuos de aserradero.
-El otorgamiento del subsidio (Ley 25080 y su continuación,
Ley 25432) estará condicionado al cumplimiento de normas
legales (económicas, impositivas, sociales, tecnológicas y
ambientales) durante el proceso de producción forestal.

Entre 8-10 años

-Se equilibra la balanza de pagos de productos forestales.
-Se reconvierte toda la industria forestal a industria limpia.

Entre 5-6 años

-Se reconvierte la industria celulósica a industria forestal limpia.
-Al menos el 70% de las transacciones del mercado de
madera es de madera legal.

-Aumenta en un 50% la cantidad y calidad de la mano de
obra como resultado de los esfuerzos aplicados en capacitación, incorporación de tecnología y mecanización.
Entre 10-12 años

-El Estado compra únicamente madera legal.

-Se exporta por USD 100 millones en el rubro muebles y
muebles parte (Rubro 94).

-Hay 100.000 hectáreas plantadas bajo sistemas agroforestales (incluye silvopastoriles) para la producción de
madera de calidad.

-El 20% de los planes de vivienda de la región mesopotámica incorporan estructuras de madera.

38

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

Entre 15-17 años

Entre 4 -6 años

-Se exporta por valor de USD 600 millones en el rubro -Hay al menos un proyecto REDD+ ó MDL por eco-región
madera aserrada (Rubro 44 ).
en ejecución y recursos humanos suficientes, provinciales
y nacionales, capacitados para la formulación y el segui-Se generaliza en otras regiones el uso de la madera en la miento de estos proyectos.
construcción (en particular en viviendas sociales).
Las siguientes metas corresponden al logro del quinto
objetivo específico.
Entre 2-4 años

-Se conocen las prioridades de conservación y manejo de
bosques en términos de mantenimiento o acrecentamiento
de su cobertura y/o de los servicios estratégicos que brindan
a la sociedad.
-Se establecen los indicadores de sustentabilidad apropiados y con posibilidades de medición cierta para cada tipo
forestal y se fijan umbrales quinquenales para los próximos
20 años.
Entre 3-5 años

-Se aplica una estrategia a nivel de eco-región para la conservación de recursos forestales nativos, incluyendo medidas de
promoción a proyectos de manejo, restauración y plantación
de bosques.

39

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

IV.4

INSTRUMENTOS

Tabla 1. Objetivos e instrumentos para una política fores- raleza, se identifican como: instrumentos de información/
tal nacional. Se discriminan los instrumentos sugeridos coordinación (IC), financieros (F), de acción o servicios de
de acuerdo con cada objetivo específico. Según su natu- gobierno (G) o normativo-legales (L).
OBJETIVOS ESPECÍFICOS

INSTRUMENTOS

1. Reducir el déficit de la
balanza comercial de los
productos forestales

1.1 Régimen de la pasta y el papel (legislación sobre facilidades y exigencias ambientales). (L)
1.2 Revisión y adecuación de regulaciones a las exportaciones. (L)
1.3 Sistema de créditos blandos para la industria integrada de pasta y papel. (F)
1.4 Sistema impositivo de promoción de exportaciones. (F)
1.5 Sistema de información estadística nacional actualizado. (IC)
1.6 Información de mercados globales. (IC)
1.7 Plan de Comunicación. (IC)
1.8 Mejoramiento de la infraestructura y los sistemas de transporte para bajar costos y
aumentar competitividad. (F)

2. Posicionar las maderas
y los productos de madera
argentina en los mercados
globales

40

2.1 Sistema de certificación del manejo forestal sustentable y de estandarización y certificación de la calidad (accesible a todo tipo de productor e incluyendo protocolos, estándares
y manuales de buenas prácticas). (IC)

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

INSTRUMENTOS
2.2 Sistema de información estadística nacional, indicadores de rentabilidad empresarial
y de competitividad del sector actualizados. (IC)
2.3 Información de mercados globales. (IC)
2.4 Plan de Comunicación (nacional y en mercados potenciales). (IC)
2.5 Sistema de gestión (capacitación/calificación) y control de aspectos laborales. (G)
2.6 Programa de I&amp;D en productos forestales (“investigación transformativa” más que
“investigación incremental”). (G)
2.7 Sistema de gestión y control de aspectos sanitarios. (G)
2.8 Generación de espacios de diálogo y negociación para la delimitación de territorios indígenas. (G)
2.9 Promoción comercial de madera y productos de madera argentinos en mercados externos. (G)
2.10 Sistema impositivo de promoción de exportaciones. (F)
2.11 Mejoramiento de la infraestructura y de sistemas de transporte para bajar costos y
aumentar competitividad. (F)
2.12 Promoción del asociativismo, de la formación de clusters y elaboración de Planes de
Mejora de la Competencia para las principales cuencas forestales. (IC)

41

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

INSTRUMENTOS

3. Fomentar el agregado de
valor en los productos forestales. Esto implica agregar
valor no sólo a la madera (generando muebles, aberturas,
etc.), sino también a la pulpa
(al producir papel) y a los residuos (al generar bioenergía)

3.1 Información sobre precios, costos y mercados de productos forestales. (IC)
3.2 Sistema de apoyo a la innovación tecnológica en las PyME. (G)
3.3 Plan de capacitación para diferentes niveles (desde operarios hasta empresarios). (G)
3.4 Créditos blandos para el financiamiento de la instalación o ampliación de industrias
innovadoras. (F)
3.5 Fomento a la instalación de plantas de utilización de residuos de la industria forestal. (F)
3.6 Promoción y apoyo al uso de la madera en la vivienda. (IC, G, L)
3.7 Generación y transferencia de tecnologías sustentables para la producción de madera
de calidad. (G)
3.8 Promoción del asociativismo, de la formación de clusters y elaboración de Planes de
Mejora de la Competencia para las principales cuencas forestales. (IC)

4. Integrar la actividad primaria forestal con la producción agropecuaria

4.1 Creación o mejoramiento de infraestructura para el desarrollo (redes vial, ferroviaria
y fluvial activas). (G)
4.2 Desarrollo e incorporación de tecnología en la producción primaria, servicios de extensión forestal (planes y proyectos apuntalan al plan nacional y a los planes regionales). (G)
4.3 Información sobre precios, costos, rentabilidad y mercados de productos forestales
(a nivel nacional y regional). (IC)

42

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

INSTRUMENTOS
4.4 Promoción de la forestación (según prioridades establecidas en el cluster correspondiente o en áreas con condiciones y necesidades de desarrollo, valles, Centro, Patagonia,
NOA). (F) Fortalecimiento de viveros provinciales y servicios forestales. (G, F)

5. Promover el manejo forestal sustentable (en todas las escalas) y mejorar
la oferta de servicios ambientales (estabilización
de suelos, restauración de
ecosistemas, regulación
hídrica, calidad de aguas,
huella de carbono, etc.)

5.1 Sistema de información geográfico forestal actualizado (bosques nativos e implantados). (IC)
5.2 Sistema de información estadística nacional actualizado, incluyendo Indicadores del
Proceso de Montreal. (IC)
5.3 Creación de un sistema de capacitación formal de agentes públicos de formulación
y gestión de proyectos de manejo forestal sustentable y restauración de ecosistemas. (G)
5.4 Sistema de promoción de plantaciones para la generación de servicios ambientales. (G, L)
5.5 Régimen de fomento a la forestación y conservación de bosques para el reconocimiento
económico de acciones de manejo forestal sustentable y captura de carbono (implica la
reformulación de las Leyes 25080 y 26331, o bien la elaboración de una nueva ley). (L)

43

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

IV.5

DESCRIPCIÓN DE LOS INSTRUMENTOS

A continuación se realiza una somera descripción de los instrumentos propuestos. Algunos son comunes a varios objetivos y por lo tanto se repite su mención en la tabla 1, aunque
sin reiterar las descripciones. Como la implementación de
la política involucra a numerosas agencias de gobierno, será
necesaria una activa gestión de coordinación entre las mismas, a fin de articular acciones y aprovechar instrumentos
ya existentes para apoyar la propuesta sectorial.
En referencia al objetivo específico 1: Reducir el déficit
de la balanza comercial de los productos forestales, se
proponen los siguientes instrumentos:
1.1. Régimen de la pasta y el papel
El país es importador neto de productos de pasta y papel2 y,
dados los altos montos que a ello se destina, la balanza comercial de productos forestales es deficitaria. Considerando
la actitud reacia de la sociedad a la instalación de grandes
industrias de pasta celulósica, se propone un “Régimen
de la pasta y el papel” que favorezca el establecimiento
de este tipo de complejo industrial en la Argentina, en
el marco de un estricto cuidado del medio ambiente, por
medio de la aplicación de tecnologías limpias garantizadas por el Estado. El Régimen debería incluir medidas de
articulación, coordinación y negociación con otros sectores (financiero, de infraestructura, energético, impositivo
y aduanero, entre otros) y la regulación referida al cuidado
del medio ambiente. Además, debería apuntar a favorecer
2 Ver Anexo 2.

44

la radicación de industrias que puedan suplir la demanda
del mercado interno de pulpa y papel, y que a la vez sean
competitivas a nivel internacional sobre la base del conocimiento, la innovación y el desarrollo tecnológico, más que
por razones de escala.
Es conveniente considerar las posibilidades de negocio que
ofrecen los nuevos desarrollos tecnológicos, los cuales vinculan la producción de pasta celulósica con biorefinerías
para la obtención de una variedad de combustibles renovables, electricidad y productos químicos de alto valor.
Respecto al cuidado del medio ambiente, el régimen regulatorio debería adoptar los estándares más altos vigentes en
los países desarrollados y contemplar facilidades para que
las empresas de celulosa y papel existentes en el territorio
nacional alcancen esas exigencias.
El régimen de apoyo y promoción indicado precedentemente debería articularse de tal forma que incentive un
crecimiento equitativo entre el sector proveedor de materia
prima y el sector industrial.
1.2. Revisión y adecuación de regulaciones a las exportaciones
Para una correcta instrumentación del Régimen de la pasta
y el papel, así como de la promoción de las exportaciones
del sector, se requiere la recopilación (digesto), revisión y
adecuación de aquellas normas legislativas (leyes, reglamentos, etc.) que obstaculizan la política que se desea implementar. Como ejemplo, cabe citar la denominada “Ley
de la madera” promulgada en la provincia de Entre Ríos,

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

que dificulta las exportaciones de materia prima con des- En el caso de los derivados energéticos, como los pellets,
tino a la producción de pasta celulósica.
la ecuación es desproporcionada ya desde la óptica de la
ecuación retenciones/reintegros. Por eso es necesario estudiar
1.3. Sistema de créditos blandos para la industria inte- variables que mejoren la ecuación de aprovechamiento integrada de pasta y papel
gral de los productos derivados del monte y de la industria.
Habría que considerar la instrumentación de algún sistema
Para complementar las acciones mencionadas, dadas las
práctico que jerarquice el sesgo exportador de las emprecaracterísticas de capital-intensivo de este segmento de la
sas, dado que ello involucraría, de forma directa, el cumcadena forestal, sería conveniente que el Gobierno Nacioplimiento de todas las pautas legales, desde las laborales
nal se involucrara en la búsqueda de fuentes de financiahasta las impositivas.
miento para este tipo de emprendimientos o las promoviera
a través de un sistema de créditos blandos.
1.5. Sistema de información estadística nacional de indicadores de rentabilidad empresarial y de competitividad del sector
1.4. Sistema impositivo de promoción de las exportaciones
No sólo se trata de aumentar el caudal de información sobre
En general, no ha habido una política de incentivos fiscales temas forestales sino de dirigirla hacia aspectos estratégipara favorecer a los exportadores de productos madereros cos, a fin de que estos datos incidan sobre el comportamiencon valor agregado que incluyera un definido perfil de aná- to de los actores involucrados y así se facilite la implemenlisis de los mercados externos y las posibilidades concretas tación de la política diseñada. La Dirección de Producción
(actuales) y futuras para ubicar a la actividad en un hori- Forestal del MAGyP elabora anualmente estadísticas para
zonte de certeza dentro del mercado global.
el sector que incluyen información acerca de extracciones
La aplicación de retenciones no es gravitante en el total de las re- de plantaciones forestales (a nivel nacional y por provincia),
caudaciones pero sí significa un desajuste en la competitividad del sobre comercio exterior de productos forestales y superfisector; el posterior ingreso por reintegros neutraliza la ecuación. cies aprobadas de forestaciones, así como estadísticas de
Hay que analizar las consecuencias de aplicar cargas impo- precios. Por su parte, la Dirección de Bosques Nativos de
sitivas a nivel regional, provincial y municipal, las cuales la SAyDS también genera información en este sentido.
terminan creando asimetrías aún dentro de un mismo clus- La Dirección de Producción Forestal ha identificado, trater, como ocurre en Misiones y Corrientes. En la primera bajando en forma coordinada con los países del Cono Sur,
provincia, se aplican ingresos brutos a las exportaciones, tasas una serie de diecisiete indicadores que serán monitoreados
forestales y, en los municipios, tasas de higiene y seguridad.
regularmente3. Para conformar el sistema de información
3 Ver Anexo 3.

45

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

estadística forestal, a este grupo debería sumarse una serie
de variables que permitan evaluar y monitorear el negocio
forestal. Será necesario estandarizar el relevamiento de
datos en todo el país, incluyendo indicadores económicos, de rentabilidad empresarial (de la actividad primaria
e industrial) y de competitividad del sector, y el análisis
comparativo de los mismos en forma cronológica y por regiones. Disponer de índices de este tipo permitiría fijar
adecuadamente las metas sectoriales, dirigir la política en
función de las mismas y monitorear su efectividad. Por
otra parte, la información generada supondría una mayor
transparencia en el mercado, favorecería la inversión en el
sector y permitiría cumplir con compromisos internacionales
asumidos por el país (Proceso de Montreal).
1.6. Información de mercados globales
Además, es necesario disponer de información sobre mercados globales, sus oportunidades y restricciones, así como
de documentación sobre los procedimientos necesarios para
lograr la exportación. Aquí cabe coordinar las acciones
junto a la Dirección General de Estrategias de Comercio
Exterior (Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio
Internacional y Culto) y la Fundación ExportAr, las cuales
producen información sectorial.
1.7. Plan de Comunicación (nacional y en mercados
potenciales)
Dados los conflictos aún latentes por la controversia producción-conservación, debería elaborarse un “Plan de Comu-

46

nicación” que informe a la sociedad acerca de las ventajas
comparativas de la madera en relación con otros productos
sustitutivos, así como sobre las implicancias de la actividad
forestal para el medio ambiente y el desarrollo territorial.
Asimismo deberían explicitarse los aportes de los bosques y
plantaciones forestales a los servicios ambientales. El Plan
de Comunicación debería considerar un abanico diverso de
audiencias: maestros de escuela, políticos (en particular, parlamentarios de las Comisiones de Agricultura y de Ambiente),
técnicos y público en general.
1.8. Mejoramiento de la infraestructura y de los sistemas
de transporte

Para contribuir al desarrollo de un sector forestal competitivo a nivel internacional es necesario minimizar los
costos de flete y transbordo de los productos forestales,
teniendo en cuenta la ubicación geográfica de la Argentina respecto a los principales mercados potenciales, así
como hacia al interior del país, la localización relativa de
los núcleos con plantaciones forestales respecto a los principales puertos y centros de consumo. Una solicitud expresada reiteradamente en las diferentes regiones ha sido
contar con infraestructura (rutas, ferrocarril y puertos) y
medios de transporte adecuados para este fin. En Australia
y Canadá -países de gran extensión como lo es la Argentina- el flete de productos agrícolas y forestales se realiza,
en parte, a través de camiones “bitrenes”. Estos rodados
permiten transportar mayores cargas que los camiones tradicionales pero con menor impacto sobre las rutas. Además, constituyen un medio de transporte seguro gracias a

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

su sistema de acople y a que disponen de frenos ABS en
todas las ruedas. En síntesis, este tipo de vehículos no sólo
requiere de un menor consumo de combustible por tonelada transportada -con lo cual se reduce la emisión de gases
de efecto invernadero- sino que también presenta menores
índices de siniestralidad. Como la circulación de estos camiones todavía no fue autorizada en el país, la traza de las
autopistas nacionales en construcción (como la Autovía de
la Ruta 14, que conecta núcleos de áreas forestales en la
Mesopotamia) no ha previsto el tránsito de bitrenes; para
la resolución de este tema es necesario coordinar acciones
entre las instancias de Gobierno competentes (Vialidad
Nacional, Secretaría de Transportes, etc.). Por otra parte,
hay que establecer la eficiencia del transporte actualmente
en circulación, ya que en la Argentina los coeficientes de
ocupación de bodega son bajos y hay tramos extensos en
los que los camiones van vacíos, lo que se traduce en una
alta incidencia de tiempos inactivos. Respecto al transporte por vía fluvial, la legislación que regula este tipo de
actividades es de antigua data y debería adecuarse a las
condiciones y tecnologías actuales.
El transporte multimodal es la articulación entre diferentes
modos de transporte a fin de realizar de forma más rápida y
eficaz las operaciones de transbordo de materiales y mercancías. Por las razones antes explicadas, se debe realizar
una evaluación integral de las condiciones de logística, partiendo de las cuencas forestales más importantes del país
(es decir, “en” ellas y comenzando “desde” ellas), lo que
permitiría establecer dónde se encuentran los principales
cuellos de botella e identificar las obras de infraestructura
que hacen falta, así como las modificaciones normativas

más convenientes. Esto debería acompañarse con estudios
de logística a nivel empresarial, con el fin de aumentar la
eficiencia del transporte y reducir los costos de flete.
El ferrocarril, y su eventual integración con los módulos
carreteros y fluviales, es otro tramo a ser desarrollado por la
infraestructura de transporte. Cada una de las modalidades
responderá a los volúmenes y calidades transportadas, pero
el actual uso masivo del camión no se revela como un ítem
de competencia. El gran circuito de la madera se concentra,
en más del 80%, en la Región Mesopotámica, incluyendo el
Delta del Paraná, y en todos los casos se encuentran antecedentes positivos de formas multimodales de transporte, por
eso la reducción de costos y la optimización de los recursos
e infraestructuras existentes serán funciones esenciales del
diseño y estrategia que se elabore. Para citar algunos antecedentes, durante más de diez años se usó el ferrocarril
para transportar grandes volúmenes de rollos pulpables
desde Garupá (Misiones) y Virasoro (Corrientes) hasta los
puertos de Concepción del Uruguay (Entre Ríos) o Campana (Buenos Aires). En ambos casos el ferrocarril llegaba
al puerto donde era embarcado el producto, la mayor parte
hacia Europa. Cada despacho por vía férrea ocupaba unos
noventa vagones, lo que es comparable a noventa camiones.
Aparentemente, desde el Gobierno Nacional se pretende
impulsar de nuevo el desarrollo ferroviario en el país. Si
ello ocurriera, se facilitaría la solución a muchos de los problemas de logística y transporte vigentes en la actualidad.
El mismo ejemplo podría aplicarse al transporte fluvial,
que permite desplazar grandes volúmenes por los ríos que
confluyen en el Río de la Plata. Las barcazas paraguayas
bajan la cosecha de soja por esa vía y llegan a puertos como

47

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

Rosario, donde embarcan a otros destinos. Estos medios de
transporte podrían volver viables modelos de exportación
basados en los chips celulósicos u otros materiales, hasta
tanto se hagan efectivas las radicaciones industriales en
las cuencas respectivas.

Respecto al objetivo específico 2: Posicionar las maderas
y los productos de madera argentina en los mercados globales, se proponen los siguientes instrumentos:

2.1. Sistema de certificación del Manejo Forestal Sustentable y de estandarización y certificación de la calidad
La certificación del manejo forestal sustentable constituye
una herramienta de mercado que toma en cuenta la sustentabilidad; en razón de ello, las ONG apoyan la producción
forestal que se realiza en bosques y plantaciones certificadas. Aunque tiene baja difusión en el mercado interno, es
demandada cada vez con mayor frecuencia por los mercados internacionales.
En la Argentina, sólo una baja proporción de bosques nativos y plantaciones forestales se encuentran certificadas
en base al Sistema FSC. En general, han accedido a él
empresas medianas y grandes, en tanto que las escasas
certificaciones tramitadas por productores pequeños no
han podido ser mantenidas por razones de escala de pro-

48

ducción y/o de mercados. Estas pequeñas empresas tienen
dificultades para cumplir con los estándares exigidos por
los mecanismos de certificación vigentes y para afrontar
los pagos que conlleva el proceso. Ante este escenario, si
se consolida la exigencia de compra de madera certificada
en los mercados internacionales, los pequeños productores
forestales podrían perder competitividad y así quedar condenados a recibir los menores precios del mercado local.
Por este motivo el Estado Nacional debe facilitar el acceso
de este importante segmento productivo a la certificación
de manejo forestal sustentable.
A fin de reducir los conflictos y las críticas que recaen sobre
el aprovechamiento de bosques nativos y la realización de
forestaciones, se propone estimular la adopción de la certificación forestal por parte de los productores. Para ello es
necesario que el actual sistema de CERFOAR incorpore
la modalidad de “certificación regional” (además de las vigentes: individual o por empresa), de forma de facilitar al
pequeño productor el acceso al sistema. Para esto, el Estado
debe participar del CERFOAR como miembro activo (el
INTA en la actualidad es miembro adherente) y así colaborar en la confección de estándares regionales, de manera de coadyuvar a la coherencia de las políticas forestales,
estimulando la competitividad de un tipo productivo al cual
el Gobierno subsidia para que plante. Paralelamente, y teniendo en cuenta que la certificación es optativa, se debería incentivar la demanda de productos certificados en el
mercado interno por medio de un “Programa de Compra
de Productos Forestales Certificados” implementado por el
Gobierno Nacional y los Gobiernos provinciales y munici-

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

pales. La certificación dará transparencia y formalidad al
mercado de productos forestales y repercutirá en una mejor
calidad de empleo.
Por otro lado, una herramienta importante para asegurar la
sostenibilidad de la actividad forestal, al mismo tiempo que
reducir el nivel de conflictos con la sociedad, es la generación de “Manuales de Buenas Prácticas”. La aplicación
de los mismos por parte del productor forestal implica su
compromiso ante la sociedad respecto al cuidado del medio
ambiente. De hecho, el otorgamiento del subsidio debería
estar condicionado a la presentación de un plan silvicultural, siguiendo las recomendaciones del “Manual de Buenas
Prácticas” que, de no cumplirse, conllevaría el reintegro
obligatorio de los montos recibidos más los intereses generados en el período correspondiente.
INTA y AFoA han acordado redactar este tipo de manuales, trabajo que podría ser complementado con el apoyo
del Proyecto BIRF 7520 (MAGyP). Los manuales de buenas prácticas requieren asimismo de informar a la población sobre el modo a través del cual los impactos negativos
eventuales se superan mediante la implementación de las
tecnologías adecuadas.
Habida cuenta de que la adhesión al proceso de certificación –por parte de productores forestales y de empresas
industriales medianas y pequeñas– dependerá de la formación de una demanda de productos certificados, y hasta
tanto se concrete la organización y estructuración de este
mercado en función de las medidas propuestas precedentemente, en esa transición, la comercialización de madera
y productos de la madera debería realizarse en base a la

calificación de “madera legal”. Para que pueda ser considerada como tal, la madera debe haber sido cosechada
legalmente y, en el proceso, no haber afectado derechos
tradicionales o civiles, así como no debe provenir de áreas
de alto valor de conservación, ni de bosques o plantaciones
ubicadas en áreas previamente convertidas (después de
una determinada fecha, a determinar). La transacción comercial deberá estar cubierta por factura, en la que conste
la descripción del producto, y por un remito o guía forestal (según requiera la legislación local) para su transporte. A fin de fomentar la comercialización de madera legal,
el otorgamiento del apoyo no reintegrable a la forestación
(Ley 25080/ Ley 26432) deberá estar condicionado por la
presentación de la documentación respectiva, que avale
que las actividades de plantación forestal cumplen con las
normas vigentes respecto a la certificación del material de
germoplasma, así como en lo relativo a la contratación de
la mano de obra y al pago de tasas e impuestos correspondientes, entre otras.
Más allá de la certificación forestal (que se centra en la sustentabilidad del manejo) se propone, en las diferentes regiones, la elaboración de “estándares de calidad” de los productos forestales de primera transformación, en particular
para madera aserrada y sus derivados. Ello implica el desarrollo de “protocolos de procesos” (por ejemplo, protocolos
para la implementación de podas y protocolos de secado).
La aplicación de estos estándares (que podría asegurarse a
través de un proceso de certificación por calidad) facilitaría
el uso apropiado de la madera según diferentes fines y permitiría una mejor y más estable inserción en los mercados

49

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

internacionales, al tiempo que favorecería la transparencia los sectores productivos y actores sociales en materia de
del mercado de productos forestales. Otro beneficio de la educación técnica profesional.
estandarización se relaciona con el ahorro de materia prima.
2.6. Programa de I&amp;D en productos forestales
2.2. Sistema de información estadística nacional, de indicadores de rentabilidad empresarial y de competitividad del sector Para la formulación e implementación de este programa
se deberá trabajar en conjunto con los ministerios respecEste instrumento es propuesto asimismo bajo el objetivo 1, tivos, las instituciones de I&amp;D, las cámaras empresariales
descripto como: 1.5. Sistema de información estadística. e inclusive con centros de consumidores, con el propósito
de fijar líneas concretas que promuevan el uso intensivo
de la madera y el desarrollo de productos derivados de la
2.3. Información de mercados globales
misma. El programa deberá incluir el diseño de una esEste instrumento es propuesto asimismo bajo el objetivo tructura productiva que revierta, de manera definitiva, el
1, descripto como: 1.6. Información de mercados globales. histórico déficit de la balanza de pagos sectorial, el cual se
origina principalmente en la importación de los derivados
de la celulosa, papel e impresiones. A este desarrollo se
2.4. Plan de Comunicación (nacional y en mercados sumaría el de la industria del mueble, un segmento capaz
potenciales)
de crear empleos rápidamente y con calificación de oficios, de perfiles exportadores conocidos. En tal sentido, se
Este instrumento es propuesto asimismo bajo el objetivo propone no sólo realizar una “investigación incremental”,
1, descripto como: 1.7. Plan de Comunicación.
sino también favorecer la “investigación transformativa”.
Mientras que la investigación incremental provee mejo2.5. Sistema de gestión (capacitación/calificación) y con- ras continuas en los productos generados por la industria,
básicamente a través del aumento de la eficiencia y de la
trol de aspectos laborales
disminución de los costos, la investigación transformativa
busca realizar cambios sustanciales (más que marginaLa implementación de este sistema requiere de una artiles) mediante usos nuevos y estratégicos de la madera y
culación con los programas del Ministerio de Trabajo, a sus derivados. Las tecnologías transformativas son claves
fin de mantener y ampliar un programa de competencias para obtener mayor valor a partir de los recursos forestales.
laborales y de capacitación permanente para el sector. Tam- Pueden impactar sobre los productos tradicionales –como
bién deberá coordinarse con el CONETyP, con el objetivo la madera, la pulpa y el papel– generando nuevas formas
de gestionar la colaboración y conciliar los intereses de de producción, utilización y embalaje. Este desarrollo de

50

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

nuevos productos en base a una materia prima de carácter
renovable crea nuevas oportunidades para el sector forestal,
al aumentar su competencia y, al mismo tiempo, reducir la
dependencia de los combustibles fósiles.
2.7. Sistema de gestión y control de aspectos sanitarios
y protección forestal
Se propone mantener el Plan Nacional de Manejo del Fuego
y crear un Plan para el Manejo de Plagas y Enfermedades
en el ámbito del SENASA, que incluya sistemas de monitoreo permanente y evaluación de pérdidas causadas por
incendios, plagas y enfermedades.

mas de promoción de los productos argentinos en el exterior. Por ejemplo, la Dirección General de Estrategias de
Comercio Exterior -del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto- genera información
sobre comercio exterior y mercados de productos (incluyendo productos correspondientes a la posición arancelaria
del Capítulo 44: Madera, Carbón Vegetal y Productos de
Madera). A esta acción se agregan el Programa de Apoyo
a la Inserción Comercial Internacional de las PyME -de la
Secretaría de Industria y Comercio del Ministerio de Industria- y las actividades de la Fundación ExportAr -en calidad de agencia de promoción del Ministerio de Relaciones
Exteriores, Comercio Internacional y Culto-.

2.8. Generación de espacios de diálogo y negociación
para la delimitación de territorios indígenas

2.10. Sistema impositivo de promoción de exportaciones

Actualmente en desarrollo, las mesas de trabajo forestal de
las provincias deberían contar con la participación de todas
las partes interesadas y constituirse en una de las instancias de diálogo y negociación del sector. Las mesas deberían aproximar propuestas consensuadas y ofrecer soluciones a los gobiernos, de modo de estimular la producción
forestal sin afectar los intereses de los pueblos originarios.

Este instrumento es propuesto asimismo bajo el objetivo
1, descripto como: 1.4. Sistema impositivo de promoción
de exportaciones.

2.9. Promoción comercial de madera y productos de madera argentinos en mercados externos
Se debe realizar una activa gestión de coordinación con las
diferentes instancias de gobierno que cuentan con progra-

2.11. Mejoramiento de la infraestructura y de sistemas
de transporte
Este instrumento es propuesto asimismo bajo el objetivo 1,
descripto como: 1.8. Mejoramiento de la infraestructura y
de los sistemas de transporte.
2.12. Promoción del asociativismo, de la formación de
clusters y elaboración de Planes de Mejora de la Competencia para las principales cuencas forestales

51

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

En casi todas las regiones forestales del país, los pequeños productores ven amenazada su competitividad y en
algunos casos su permanencia debido a la falta de escala, las falencias en la capacidad de gestión, el escaso
financiamiento, entre otras variables. Una de las formas
de superar esta situación es el asociativismo. Las agencias gubernamentales deberían fomentar iniciativas de
asociativismo en todos los niveles: producción primaria,
industrial, comercialización y servicios.
La consolidación de clusters ha sido uno de los pilares de
varias actividades productivas y del desarrollo de ciertas regiones. Si bien en forma incipiente, en Misiones y
en Corrientes se está arraigando un cluster (Aglomerado
Productivo Forestal de Misiones y Corrientes) basado en
la superficie ya forestada, que representa el 80% de la
actividad a nivel nacional. Este cluster incluye también
actividades industriales, las cuales representan un porcentaje similar al de la actividad primaria.
El objetivo central de esta estrategia es que todos los sectores involucrados trabajen vinculados, de modo que se
avance en el fortalecimiento e integración –horizontal y
vertical– de los mismos, con el horizonte de mejorar en
forma permanente la competitividad del sector forestal en
su conjunto. La política de desarrollo de clusters alienta
además los proyectos propios emanados de las realidades
locales, que repercuten en los planes de mejora constante. Por otro lado, los clusters actúan en forma extendida al
superar barreras geográficas y políticas. Funcionan generando análisis, discusión, toma de decisiones y establecimiento de orientaciones en forma conjunta, impulsando la

52

complementación con los organismos públicos y privados
de manera que a veces se convierten en los gestores de las
necesidades emergentes; el sector cobra una nueva fuerza
al resumir sus capacidades en núcleos de interés común.
El ejemplo del cluster en funcionamiento debería ser emulado por otras regiones para expandir una identidad común a todo el sector a nivel nacional, sin olvidar que, a
pesar de las distancias que existen en lo geográfico, la
actividad encuentra redes de comercialización en todo
el territorio nacional. Por ejemplo: el machimbre de pino
elaborado en Misiones se lleva a Tierra del Fuego para la
construcción de viviendas.
En relación al objetivo específico 3: Fomentar el agregado de valor en los productos forestales, se proponen los
siguientes instrumentos:
3.1. Información sobre precios, costos y mercados de
productos forestales
Este instrumento es propuesto asimismo bajo el objetivo
1, descripto como: 1.5. Sistema de información estadística nacional. Aquí cabe hacer especial referencia a los
aspectos de costos, rentabilidad, etc., información que le
permita al productor agropecuario evaluar las ventajas de
incorporar la actividad forestal en su explotación.
3.2. Sistema de apoyo a la innovación tecnológica a PyME

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

Este instrumento es propuesto asimismo bajo el objetivo 2,
descripto como: 2.6. Programa de I&amp;D en productos forestales. Considera la formulación de un programa de tecnología industrial y desarrollo de productos que incluya, por
ejemplo, ANR o proyectos que integren al sector de PyME
con instituciones de I&amp;D.
3.3. Plan de capacitación a diferentes niveles (desde operarios hasta empresarios)
La capacitación del gran universo del sector, conformado
por decenas de miles de productores forestales y miles de
industrias, presenta dos grandes aristas. En los denominados sectores primarios, y sobre todo a nivel industrial,
se observa una alta concentración de trabajadores en los
escalafones más precarios, con la particularidad manifiesta
de un bajo nivel de instrucción. Para ellos se deben implementar planes de calificación que les permitan acceder a
instancias superadoras a nivel laboral. En ciertas cuencas,
las falencias en cuanto a la capacitación constituyen una
verdadera limitación para la incorporación de tecnologías
específicas y están provocando fenómenos migratorios.
Estos problemas alcanzan al empresariado, normalmente integrado por emprendedores con escaso conocimiento
a nivel gerencial de todas las facetas del sector. En estos
estratos prima la individualidad, ya que han crecido a expensas de mecanismos de prueba y error, sin una visión
integral del proceso productivo.
En ambos casos se deberán analizar los caminos adecuados
para llegar a cada estamento de la mejor manera, teniendo

en cuenta que son sectores que no disponen de tiempo suficiente para ser capacitados externamente. Por ello se deberán montar estrategias destinadas a realizar capacitaciones
básicamente in situ, aglutinando intereses particulares.
Estos capítulos deben ser claramente abordados según
cuencas o regiones, considerando las particularidades del
desarrollo de cada una.
3.4. Créditos blandos para el financiamiento de la instalación o ampliación de industrias innovadoras
Se propone diseñar un sistema de promoción a la industria
de base forestal que contemple a las PyME industriales de
primera transformación, al sector de la transformación secundaria con agregado de valor, así como a la industria de
base de triturado y, en particular, a la de la celulosa y el papel. El régimen debería orientarse a favorecer la adopción
de tecnologías blandas, pero también a la incorporación de
tecnología para el procesamiento de la materia prima que
permita el mayor agregado de valor. Cabe señalar que existió un régimen transitorio de apoyo a la inversión (la Ley
26360 de Promoción de Inversiones en Bienes de Capital
y Obras de Infraestructura) que caducó en el año 2010.
3.5. Fomento a la instalación de plantas de utilización
de residuos de la industria forestal
Consiste en la aplicación de mecanismos de apoyo a la
utilización de residuos forestales, como estudios de prefactibilidad, créditos blandos, revisión del régimen regu-

53

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

latorio o fiscal, entre otros. Este es un tema central tanto
en el análisis de la rentabilidad del sector como por su
aporte a la eficiencia ambiental. El simple enunciado de
que los procesos industriales de transformación mecánica
(aserrados y laminados planos) pueden desperdiciar más
del 50% de la materia prima es un dato relevante en sí mismo. Esas pérdidas del sistema, que pueden denominarse
“desperdicios en primera instancia”, son un elemento de
alto valor en tanto constituyen una forma de energía. Hay
dos escenarios posibles para generar energía a través de
los bosques: la utilización de sus residuos -tanto de cosecha como de procesamiento industrial- o la implantación
de las denominadas forestaciones energéticas.
La obtención de energía a partir de la madera o sus derivados no es novedosa y ha sido altamente difundida en los
últimos años debido al aumento sostenido del costo de los
combustibles fósiles y, por otro lado, a la necesidad de optimizar los recursos: el uso masivo de residuos, que en la
mayoría de los casos se queman al aire libre, contribuiría
a los servicios ambientales.
La generación de energías limpias y adecuadas a casi todas las escalas de producción es un imperativo de la matriz
energética nacional. Al ser una actividad basada fundamentalmente en la incidencia de los subsidios que brinda
el Estado Nacional, la asociación entre forestoindustria y
dendroenergía podría plantearse como un requisito exigible, dado que es un aporte más al circuito de generación
de bienes y servicios. La adecuación de los sistemas de
generación utilizando residuos también paliaría la falta
de recursos energéticos en ciertas cuencas productoras.

54

Se deberá implementar, en un plazo de tiempo muy corto, una ecuación que pondere la capacidad de generación
existente, los módulos productivos (escalas) y la pertinente
adecuación de tecnologías a cada escala.
3.6. Promoción y apoyo al uso de la madera en la vivienda
Para promover el uso habitacional de la madera es necesario desarrollar e implementar un Programa de Desarrollo y Adopción Tecnológica para el Uso de la Madera en
la Construcción. A pesar del bajo consumo per cápita de
productos forestales en la Argentina, el mercado interno ha
funcionado siempre como gran dinamizador del sector. En
particular, el sector de la construcción ha sido demandante de productos de madera sólida. Sin embargo, las actuales aplicaciones de madera aserrada en la industria de la
construcción (usada básicamente para encofrado) pueden
modificarse en un futuro debido a los cambios tecnológicos
en la industria constructora (que tiende, por ejemplo, a usar
tableros en lugar de madera aserrada). En cambio, las aplicaciones de la madera sólida que cobran cada vez más importancia en los países desarrollados por causa del cambio
climático son prácticamente inexistentes en la Argentina.
Países como Australia, Canadá y Estados Unidos de América, que basan sus sistemas de construcción en la madera,
presentan consumos per cápita -corregidos por el nivel de
ingreso- de entre 2,2 y 6 veces más que la Argentina. Dadas
las características ambientalmente amigables de la madera, se propone implementar un programa que promueva el
uso de la madera en la construcción, considerando tanto

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

la aplicación en sistemas de construcción como el uso en
revestimientos y mobiliarios.
El desarrollo de unidades habitacionales con determinados componentes de madera es imprescindible porque
representa un escenario directo: no se necesita exportar y
entrar en mercados alternativos, como tienen que hacerlo
otros productos derivados de la madera. La vivienda es un
déficit interno de alta capacidad de desarrollo y consumo,
y es allí donde nuevamente el Estado juega un rol primordial, siendo el agente de financiación más importante
del circuito. En ese sentido, la evolución hacia mayores
consumos de madera deberá contemplar la competencia
-como ocurre en muchos países del mundo- con productos alternativos: desde los ladrillos hasta los plásticos,
pasando por cemento, hierro, aluminio o formas de PVC,
los cuales insumen gran cantidad de energía y generan
emisiones de CO 2 en su producción. Frente a ello, hay
que informar e interiorizar a los agentes acerca de lo que
cada producto aporta o resta al circuito general mediante
medidas de capacitación, difusión y extensión. El programa debería ser integral, incluyendo diferentes aspectos:
los tecnológicos (por ejemplo, la adopción de un sistema
de estandarización de la madera para usos estructurales),
el desarrollo de productos, la capacitación en construcción, la difusión de los beneficios de la utilización de la
madera, la regulación del uso para asegurar la aplicación de estándares de calidad y seguridad, etc. Tanto las
universidades, institutos tecnológicos de investigación y
desarrollo, así como los institutos nacional y provinciales
de vivienda, deberían formar parte del programa.

3.7. Generación y transferencia de tecnologías sustentables para la producción de madera de calidad
La investigación relacionada con el desarrollo de plantaciones forestales se realiza principalmente desde el INTA, a
través de su Programa Nacional Forestal. La misma apunta
fundamentalmente a producir material genético superior, relacionado con la productividad, las propiedades de la madera
y la resistencia a las adversidades, así como al desarrollo de
tecnologías para aumentar la productividad de una manera
compatible con la sustentabilidad, en silvicultura y cosecha.
Las fuentes principales de financiamiento corresponden al
mismo INTA y, en el último año, se han sumado las que se
originan en el Proyecto BIRF 7520-AR (MAGyP) del Componente Plantaciones Forestales Sustentables.
La investigación en economía forestal no está suficientemente desarrollada y algo similar sucede con las tecnologías de transformación de la madera. El INTI cuenta con
antecedentes en tecnología aplicada al procesamiento industrial de la madera y ha logrado aportes interesantes, sin
embargo la investigación está limitada por un esquema de
funcionamiento “a demanda” y por un presupuesto muy
exiguo para iniciativas propias. Sería necesario revisar este
esquema para otorgar más dinamismo al desarrollo de tecnologías de transformación y de obtención de productos
a partir de la madera.
En general, hay acuerdo en considerar que las ciencias forestales presentan una vacancia en cuanto a recursos humanos, tanto en el número como en su capacitación. Si bien
esta situación se ha mitigado en los últimos años, su desarrollo

55

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

es aún relativamente bajo en comparación con las ciencias
4.2. Desarrollo e incorporación de tecnología en la producagronómicas más tradicionales. Es necesario caracterizar
ción primaria, servicios de extensión forestal (planes y prola situación por región, en relación a las demandas y a la
yectos que apuntalan al Plan Nacional y Planes Regionales)
oferta de recursos humanos y económicos, para proponer al
MINCyT, al INTA y al INTI las metas y los pasos a seguir Si bien la investigación forestal ha verificado un crecimiento considerable en sus actividades y en la producción dupara mejorar la situación actual.
rante los últimos años, no sucede lo mismo con la extensión.
3.8. Promoción del asociativismo, la formación de clusters En el INTA, la misma está orientada fundamentalmente a
y la elaboración de Planes de Mejora de la Competencia los sistemas de producción agropecuarios tradicionales y,
salvo en algunas provincias, no se ha incorporado la temápara las principales cuencas forestales
tica forestal con la fuerza suficiente como para contribuir
Este instrumento es propuesto asimismo bajo el objetivo al desarrollo de la actividad. Afortunadamente, esta situa2, descripto como: 2.12. Promoción del asociativismo, de ción se puede revertir mediante el Proyecto BIRF 7520-AR
la formación de clusters y elaboración de Planes de Mejora (MAGyP), del Componente Plantaciones Forestales Sustende la Competencia para las principales cuencas forestales. tables, que contratará extensionistas con especialización
en la temática para cada región forestal. Sin embargo es
necesaria la coordinación de este proyecto con el INTA y
En relación al objetivo específico 4: Integrar la activi- su sistema de extensión, así como con los servicios provindad primaria forestal con la producción agropecuaria, se ciales, fijando objetivos y estrategias conjuntas para los diproponen los siguientes instrumentos:
ferentes tipos de productor forestal en cada región del país.
4.1. Creación o mejoramiento para el desarrollo (redes
vial, ferroviaria y fluvial activas)
Este instrumento es propuesto asimismo bajo el objetivo
1, descripto como: 1.8. Mejoramiento de la infraestructura
y de los sistemas de transporte. Cabe agregar que se trata
de un instrumento de gestión conjunta entre los sectores
forestal y agropecuario.

56

4.3. Información sobre precios, costos, rentabilidad y mercados de productos forestales (a nivel nacional y regional)
Este ítem coincide en parte con el 1.5. Sistema de información
estadística nacional actualizado y con el 3.1. Información sobre
precios, costos y mercados de productos forestales. Hay que hacer especial referencia a los aspectos de costos, rentabilidad, etc.,
información que le permite al productor agropecuario evaluar las
ventajas de incorporar la actividad forestal en su explotación.

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

4.4. Promoción de la forestación (según prioridades
establecidas en el cluster correspondiente o en áreas
con condiciones y necesidades de desarrollo, valles,
Centro, Patagonia, NOA)

No es concebible fomentar una actividad de largo plazo
como la forestación sin algún tipo de incentivo. Así lo han
entendido todos los países que incrementaron su superficie forestal a partir de plantaciones. A través de diferentes
instrumentos de promoción, el país ha logrado conformar
una base forestal que supera el millón de hectáreas. Actualmente se encuentra en vigencia la Ley 25080 (prorrogada por la Ley 26432) que establece incentivos por parte
del Gobierno Nacional, con el objeto de promover el desarrollo armónico del sector. En este marco se promueve
la implantación de bosques, su mantenimiento, manejo,
protección, cosecha e inclusive la industrialización de la
madera, cuando todas estas actividades forman parte de
un emprendimiento productivo forestal integrado. Si bien
la ley contribuyó al incremento de la superficie forestada,
otros factores han determinado que la industria forestal
no se desarrollara al mismo nivel. Por otra parte, basado
en la experiencia ganada durante las últimas décadas, se
impone un proceso de priorización según cuencas, promoviendo el establecimiento de plantaciones con viabilidad comercial y/o generadoras de servicios ambientales.
Existen regiones que tienen potencial para la producción
forestal, como el NOA, pero que no cuentan con material

genético ni servicios forestales que permitan establecer
plantaciones ni realizar las actividades silviculturales necesarias para la obtención de madera de calidad. En este
sentido los viveros provinciales, apoyados en un programa
que los fortalezca y abastezca de la mejor genética, podrían lograr su pleno funcionamiento en un corto plazo y
cumplir así un papel estratégico. Los planes vigentes de
desarrollo rural deberían incluir actividades de capacitación y créditos blandos que habiliten la conformación
de PyME de servicios forestales privados en las regiones
mencionadas.
Por otro lado, el espíritu del incentivo forestal es asegurar rentabilidad a una actividad que implica un período
de varios años entre el momento en que se incurre en los
costos y el momento de la cosecha y de la venta del producto. Desde esa perspectiva, se debería evaluar el otorgamiento de un nuevo reintegro para la implantación en
la misma superficie cosechada, tal como ocurre en la actualidad. Debería considerarse un aumento de los aportes
no reintegrables destinados a podas, raleos no comerciales, o raleos sanitarios, con el fin de obtener madera de
la más alta calidad. Esta propuesta, sin embargo, deberá
ser aplicada sobre la base de un principio de gradualidad,
para garantizar la continuidad de pequeñas forestaciones,
cuya rentabilidad se encuentra en la actualidad muy amenazada por diferentes factores.
En general, los aportes no reintegrables deberán considerarse en el marco de un ordenamiento territorial que contemple otros usos del suelo, para asegurar la contribución
de las plantaciones al desarrollo territorial sustentable.

57

�IV. Objetivos, metas e instrumentos

En cuanto al objetivo específico 5: Promover el MFS
(en todas las escalas) y mejorar la oferta de servicios ambientales (estabilización de suelos, restauración de ecosistemas, regulación hídrica, calidad de aguas, huella de
carbono, etc.) se indican a continuación los correspondientes instrumentos.

En consonancia con los instrumentos de estadística propuestos en los objetivos 1 y 2 (instrumentos 1.5 y 2.2) para
los aspectos comerciales y productivos, resulta necesario
contar con estadísticas y un sistema de monitoreo permanente organizado e implementado sobre la oferta de servicios ambientales y de criterios e indicadores de manejo
forestal sustentable, consistentes con las recomendaciones
5.1. Sistema de Información Geográfico Forestal actuali- del Proceso de Montreal, para su ejecución periódica y
evaluación dinámica.
zado (bosques nativos e implantados)
5.3. Creación de un sistema de capacitación formal de
agentes públicos de formulación y gestión de proyectos de
manejo forestal sustentable y restauración de ecosistemas

Resulta imprescindible contar con un sistema de información geográfico basado en los inventarios más recientes,
que incluya las formaciones forestales nativas y plantadas
a nivel de cuencas de segundo orden y caracterice su grado
de viabilidad, fragmentación y las amenazas a su conservación o manejo sustentable. Participan del mismo el MAGyP,
la SAyDS y la APN junto a las direcciones forestales o de
RRNN provinciales. Las metodologías aplicadas, las escalas
de trabajo y la diferenciación de unidades deberían seguir
criterios comunes y facilitar la compatibilidad de los estudios
que llevan a cabo las instituciones mencionadas.
Esto implica la armonización de métodos entre los sistemas
nacionales de información geográfica y los servicios respectivos provinciales, para los distintos tipos/ecosistemas forestales del país.

La creación de un sistema de capacitación formal de agentes públicos para la formulación y gestión de proyectos
de manejo forestal sustentable y para la restauración de
ecosistemas es una condición necesaria para llevar a cabo
el objetivo correspondiente. La formación de los recursos
humanos se hará posible mediante la organización de talleres y seminarios de concientización y divulgación del
manejo forestal sustentable, y cursos y entrenamientos
técnicos específicos de los agentes involucrados en la
gestión y el manejo de recursos forestales naturales e
implantados, a fin de atender estas demandas crecientes
de la sociedad.

5.2. Sistema de información estadística nacional actualizado, incluyendo Indicadores del Proceso de Montreal

5.4. Sistema de promoción de plantaciones para la generación de servicios ambientales

58

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

Los beneficios de la Ley 25080, y su continuación en la Ley
26432, han sido concebidos para promover la forestación
con destino industrial. En forma amplia, esta regulación
se aplica aún sobre condiciones o sitios donde la posibilidad de industrialización de la madera es poco probable, ya
sea por limitaciones al crecimiento o por la utilización de
especies tradicionales aceptadas por la normativa, si bien
actualmente hay cierta flexibilidad al respecto. Sin embargo, y a pesar de los reclamos de la sociedad, no existe un
régimen promocional para plantaciones destinadas a generar o a mejorar la provisión de servicios ambientales. Por
otro lado, muchos servicios dados por los bosques, como la
calidad de aguas, la generación de microclimas apropiados,
la provisión de espacios recreativos y turísticos, entre otros,
resultan esenciales para muchas comunidades rurales y urbanas del interior del país. Se debería formular una ley que
incentive la forestación con fines ambientales, teniendo en
cuenta la protección de cuencas o riberas, la restauración
de los ecosistemas o el incremento de su conectividad,
el control de la erosión, el resguardo de la biodiversidad,
etc., tomando los elementos positivos que ha aportado la
Ley 25080 respecto al incremento de las forestaciones nacionales. Acciones como las mencionadas reconocerían la
importante contribución que pueden realizar las forestaciones a la adaptación al cambio climático.
5.5. Régimen de fomento a la forestación y conservación
de bosques para el reconocimiento económico de acciones de manejo forestal sustentable o captura de carbono
(reformulación de Leyes 25080 y 26331 o elaboración
de una nueva ley)

Se deberían reformular las leyes de promoción y fomento
a la forestación y conservación de bosques (Ley 25080
y Ley 26331), o crear una ley específica para el reconocimiento económico de acciones de manejo forestal
sustentable y de captura de carbono. La promoción de forestaciones plantadas donde existen prioridades ambientales o sociales (por sobre las económico-productivas)
incrementaría la cobertura boscosa con fines comerciales y también la oferta de servicios ambientales, como el
incremento del stock de carbono. Además contribuiría
a la protección de suelos y al establecimiento de áreas
buffer entre la frontera agrícola y los bosques naturales.
Finalmente, para todos los objetivos se recomienda llevar adelante estudios de carácter político que indaguen
acerca de los resultados de las políticas implementadas,
analicen el efecto de los instrumentos aplicados, evalúen
el alcance de las metas establecidas e identifiquen los
factores que han influido en el desarrollo del sector y
los obstáculos que se presentaron, a fin de aumentar la
eficiencia de las políticas. Asimismo, será conveniente elaborar periódicamente análisis prospectivos para
orientar los instrumentos de política seleccionados.
Por otra parte, se sugiere que la normativa que regula la
aplicación de la Ley 25080 sea sujeta a un análisis y revisión que, por un lado, determine los logros y, por otro,
identifique los factores que no han permitido alcanzar las
metas de los programas de política que les dieron origen.
Es necesario discutir qué especies serán promocionadas,
en qué regiones y de acuerdo a qué objetivo industrial. La
promoción de las forestaciones según cuencas forestoindustriales debería guiar los aportes que realiza el Estado
para ampliar la base de recursos forestales.

59

�60

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

V. RESPONSABILIDADES EN LA EJECUCIÓN DE POLÍTICAS

61

�62

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

V. RESPONSABILIDADES EN LA EJECUCIÓN DE POLÍTICAS

En la tabla 2 se describe el grado de responsabilidad (primaria, concurrente o secundaria) que le cabría al Ministerio
de Agricultura, Ganadería y Pesca para el desarrollo e implementación de cada instrumento propuesto. Asimismo se
indican otros organismos e instituciones por fuera de la órbita
del MAGyP, que tienen algún grado de responsabilidad y
participación para que el instrumento respectivo sea efectivo
y contribuya a alcanzar las metas establecidas. Dado el gran

número de instituciones y entidades con responsabilidades
concurrentes, la creación de una Plataforma Forestal se considera una estrategia adecuada para lograr la negociación y el
consenso de los principales grupos de interés. Hasta tanto se
consolide una institución de este tipo, se estima conveniente
la conformación de un Comité Interministerial para tratar los
aspectos que son de incumbencia concurrente o complementaria entre las diferentes áreas de gobierno.

63

�V. Responsabilidades en la ejecución de políticas

Tabla 2. Instrumentos, responsabilidades institucionales y contribuciones conjuntas para una política forestal nacional
INSTRUMENTOS

RESPONSABILIDAD MAGyP

OTROS ORGANISMOS / INSTITUCIONES
RESPONSABLES

CONTRIBUCIÓN / ACCIONES DEL MAGyP

1.1 Régimen de la Pasta y
el Papel

Concurrente

Ministerio de Industria,
Poder Legislativo, AFCP, etc.

Estimar / proyectar requerimientos
de materia prima, evaluar posibles
efectos de la ley de tierras y/o sistema de tenencia de la tierra para
asegurar aprovisionamiento de
materia prima a inversiones capital-intensivas extranjeras, proponer
proyecto de ley para el régimen de
pasta y papel.

1.2 Revisión y adecuación
de regulaciones, en particular referentes a exportaciones

Secundaria

Gobiernos de las provincias

Apoyo a la elaboración de digestos
de legislación nacional y provincial.

1.3 Sistema de créditos
blandos para la industria
integrada de pasta y papel

Secundaria

Ministerio de Industria, Ministerio de Economía, Poder
Legislativo (Ley de Presupuesto)

Proveer información de base (ej.
priorización de áreas según cuencas, información de inventarios para
estimar y proyectar disponibilidad
de materia prima, etc.).

64

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

INSTRUMENTOS

RESPONSABILIDAD MAGyP

OTROS ORGANISMOS/ INSTITUCIONES
RESPONSABLES

CONTRIBUCIÓN/ ACCIONES DEL MAGyP

1.4 Sistema impositivo de
promoción de exportaciones

Secundaria

Ministerio de Industria,
Ministerio de Economía,
Poder Legislativo (Ley de
Presupuesto)

Ídem anterior.

1.5 Sistema de información estadística nacional
actualizado

Primaria

Gobiernos provinciales, entidades del sector

Diseño e implementación del sistema.

1.6 Información de mercados globales

Concurrente

Ministerio de RREE

Generación y análisis de información.

1.7 Plan de Comunicación

Concurrente

Ministerio de Industria,
SAyDS, entidades del
sector, ONG

Definición de la estrategia y colaboración en el diseño del plan.

65

�V. Responsabilidades en la ejecución de políticas

INSTRUMENTOS

RESPONSABILIDAD MAGyP

OTROS ORGANISMOS/ INSTITUCIONES
RESPONSABLES

CONTRIBUCIÓN/ ACCIONES DEL MAGyP

1.8 Mejoramiento de la infraestructura y promoción de
sistemas de transporte que
permitan bajar costos para
aumentar la competitividad

Concurrente

Ministerio de Planificación, Secretaría de Transporte, Gobiernos de las
provincias, Vialidad nacional y Vialidad provincial

Análisis de logística según cuencas.

2.1 Sistema de certificación
del Manejo Forestal Sustentable y de estandarización y
certificación de la calidad

Concurrente

INTI, Ministerio de Industria, SAyDS, IRAM, CERFOAR, entidades del sector

Generación de estándares y protocolos y de manuales de buenas prácticas, difusión y extensión.

2.2 Sistema de información estadística nacional,
de indicadores de rentabilidad empresarial y de
competitividad del sector
actualizados

Primaria

INDEC, Oficinas provinciales de estadísticas, entidades del sector

Diseño e implementación del
sistema.

2.3 Información de mercados globales

Primaria

Fundación ExportAr, Ministerio de RREE

Generación y análisis de información.

2.4 Plan de Comunicación
(nacional y en potenciales
mercados)

Concurrente

Ministerio de RREE-Fundación
ExportAr, Ministerio de Industria, SAyDS, entidades del
sector , ONG

Definición de la estrategia y
diseño del plan.

66

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

INSTRUMENTOS

RESPONSABILIDAD MAGyP

OTROS ORGANISMOS/ INSTITUCIONES
RESPONSABLES

CONTRIBUCIÓN/ ACCIONES DEL MAGyP

2.5 Sistema de gestión (capacitación/calificación) y
control de aspectos laborales

Secundaria

Ministerio de Trabajo, Sindicatos, CONETyP, entidades del sector

Proveer contenidos, formación de
docentes, organización de cursos
en temas de incumbencia.

2.6 Programa de I&amp;D en
productos forestales

Concurrente

INTI, Universidades,
CONICET, centros / polos
tecnológicos

Investigación en propiedades tecnológicas de la madera y de otros productos forestales, estudio sobre productos
de la forestoindustria.

2.7 Sistema de gestión y control de aspectos sanitarios

Primaria

AFoA, universidades,
CONICET

Diseño e implementación del
sistema.

2.8 Generación de espacios de diálogo y negociación para la delimitación
de territorios indígenas

Secundaria

INAI, Gobiernos provinciales, comunidades locales

Convocar a todas las partes
interesadas a las Mesas Forestales Provinciales.

2.9 Promoción comercial
de madera y productos de
madera argentinos en mercados externos

Concurrente

Ministerio de RREE, Fundación
ExportAr, cámaras y entidades
del sector

Representaciones en el exterior.

2.10 Sistema impositivo de
promoción de exportaciones

Secundaria

Ministerio de Industria, Ministerio de Economía, Poder Legislativo (Ley de Presupuesto)

Proveer información de base (ej.
priorización de áreas según cuencas, información de inventarios
para estimar y proyectar disponibilidad de materia prima, etc.).

67

�V. Responsabilidades en la ejecución de políticas

INSTRUMENTOS

RESPONSABILIDAD MAGyP

OTROS ORGANISMOS / INSTITUCIONES
RESPONSABLES

CONTRIBUCIÓN / ACCIONES DEL MAGyP

2.11 Mejoramiento de la
infraestructura y de los sistemas de transporte para
bajar costos y aumentar
competitividad

Concurrente

Ministerio de Planificación, Secretaría de Transporte, Gobiernos provinciales, Vialidad nacional y
Vialidad de las provincias

Análisis de logística según cuencas,
estudios de logística a nivel de empresa; apoyo a la incorporación de
tecnología en las empresas.

2.12 Promoción de la formación de clusters y elaboración
de Planes de Mejora de la
Competencia para las principales cuencas forestales

Primaria

Entidades del sector, gobiernos y entidades provinciales

Planes para la mejora competitiva
según cuencas.

3.1 Información sobre precios, costos y mercados de
productos forestales

Primaria

Entidades del sector

Diseño e implementación de
un sistema de información
estadística y de indicadores
forestales.

3.2 Sistema de apoyo a la
innovación tecnológica a
PyME

Concurrente

INTI, universidades,
CONICET, centros / polos
tecnológicos, centros de
investigación, MINCyT,
Ministerio de Industria

Generación de información,
apoyo a consultorías tecnológicas en temas específicos.

3.3 Plan de capacitación a
diferentes niveles (desde
operarios hasta empresarios)

Concurrente

Ministerio de Trabajo,
CONETyP, INTI, universidades, entidades del sector

Provisión de contenidos, formación de docentes, organización de cursos en temas de
incumbencia.

68

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

INSTRUMENTOS

RESPONSABILIDAD MAGyP

OTROS ORGANISMOS / INSTITUCIONES
RESPONSABLES

CONTRIBUCIÓN / ACCIONES DEL MAGyP

3.4 Créditos blandos para
el financiamiento de la
instalación o ampliación
de industrias innovadoras

Secundaria

Ministerio de Industria,
Ministerio de Economía

Apoyo a análisis de factibilidad
para industrias innovadoras, apoyo
a la disminución de costos de transacción (ej. información sobre MDL
para empresas que generan energía
a base de residuos forestales).

3.5 Fomento a la instalación de plantas que utilicen residuos de la industria forestal

Secundaria

Ministerio de Planificación, INTI, Ministerio de
Industria, Poder Legislativo, SAyDS (MDL)

Elaboración de información de
base (disponibilidad de materia
prima, caracterización de la materia prima, etc.).

3.6 Promoción y apoyo al
uso de la madera en la vivienda

Secundaria

Ministerio de Planificación,
Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio de Industria,
INTI, CONICET, universidades, centros de investigación, Instituto Nacional
de la Vivienda e institutos
provinciales de la vivienda,
IRAM, entidades del sector

Diseño e implementación de un
sistema de información estadística y de indicadores forestales.

3.7 Generación y transferencia de tecnologías sustentables para la producción de madera de calidad

Primaria

Entidades del sector, universidades, CONICET, centros de investigación

Investigación y extensión en
áreas de incumbencia.

69

�V. Responsabilidades en la ejecución de políticas

INSTRUMENTOS

RESPONSABILIDAD MAGyP

OTROS ORGANISMOS / INSTITUCIONES
RESPONSABLES

CONTRIBUCIÓN / ACCIONES DEL MAGyP

Entidades del sector, Gobiernos y entidades provinciales

Planes para la mejora competitiva
según cuencas.

3.8 Promoción de la formación de clusters y elaboración
de Planes de Mejora de la
Competencia para las principales cuencas forestales

Primaria

4.1 Infraestructura para el desarrollo (redes vial, ferroviaria
y fluvial activas)

Concurrente

4.2 Desarrollo e incorporación de tecnología en aspectos de producción primaria,
servicios de extensión forestal

Primaria

Gobiernos provinciales,
entidades del sector

Planes y proyectos que apoyan al
Plan nacional y a Planes regionales.

4.3 Información sobre
precios, costos, rentabilidad y mercados de productos forestales (a nivel
nacional y regional)

Primaria

Entidades del sector,
INDEC y oficinas provinciales de estadísticas

Diseño e implementación de un
sistema de información estadística
y de indicadores forestales.

70

Ministerio de Planificación, Secretaría de Transporte, Gobiernos provinciales, Vialidad nacional y
Vialidad de las provincias

Análisis de logística.

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

INSTRUMENTOS

RESPONSABILIDAD MAGyP

OTROS ORGANISMOS / INSTITUCIONES
RESPONSABLES

CONTRIBUCIÓN / ACCIONES DEL MAGyP

4.4 Promoción de la forestación según prioridades establecidas en el
cluster correspondiente o
en áreas con condiciones
y necesidades para desarrollarlos (valles, Centro,
Patagonia y NOA).
Fortalecimiento de viveros provinciales y de servicios forestales

Primaria

Gobiernos provinciales, entidades del sector, ONG

Sistema de promoción de la
forestación en ejecución.

5.1 Sistema de Información Geográfico Forestal
actualizado (bosques nativos e implantados)

Primaria (bosques implantados)/ Secundaria (bosques nativos)

SAyDS, universidades,
centros de investigación,
servicios provinciales de
relevamiento de bosques y
recursos naturales

Diseño e implementación del
sistema, incluyendo la homogenización de las metodologías apropiadas para cada escala y continuidad dinámica.

5.2 Sistema de información estadística nacional
actualizado, incluyendo
Indicadores del Proceso
de Montreal

Primaria (bosques implantados, sistemas agroforestales) y concurrente (bosques nativos)

SAyDS, INDEC, oficinas
provinciales de estadísticas,
entidades del sector

Diseño e implementación del
sistema, participación en reuniones del proceso de Montreal, conformación y liderazgo
(concurrente con SAyDS) del
Grupo Nacional del Proceso de
Montreal.

71

�V. Responsabilidades en la ejecución de políticas

INSTRUMENTOS

RESPONSABILIDAD MAGyP

OTROS ORGANISMOS/ INSTITUCIONES
RESPONSABLES

CONTRIBUCIÓN/ ACCIONES DEL MAGyP

5.3 Creación de un sistema
de capacitación formal de
agentes públicos de formulación y gestión de proyectos de
Manejo Forestal Sustentable
y restauración de ecosistemas

Concurrente

Universidades, CONICET,
centros de investigación,
entidades del sector

Diseño e implementación del sistema, acuerdos de capacitación
con institutos y universidades para
el dictado de cursos y seminarios,
asignación de expertos en la formulación de proyectos de la temática.

5.4 Sistema de promoción de
plantaciones para la generación de servicios ambientales

Primaria

Universidades, centros de
investigación, CONICET,
ONG, entidades del sector

Sistema de promoción (elaboración
de normativa) en base a compensaciones por provisión de servicios
ambientales o beneficios impositivos; generación y sistematización
del conocimiento, información y
extensión; implementación de proyectos demostrativos.

5.5 Régimen de fomento a
la forestación y la conservación de bosques para el
reconocimiento económico
de acciones de MFS o captura de carbono

Concurrente

SAyDS, Ministerio de Relaciones Exteriores, Poder Legislativo, entidades del sector

Elaboración de normativa; proyecto de ley de compensación por
incremento de stocks de carbono,
disminución de la huella ecológica
y avances verificables en el Manejo
Forestal Sustentable.

72

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

REFERENCIAS

73

�74

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

REFERENCIAS

Althaus, C.; Bridgman, P. y Davis, G. (2007). The Australian
Policy Handbook (4th ed.), Sydney: Allen &amp; Unwin.

Dirección de Producción Forestal, MAGyP (2010).
Estadísticas Forestales: resumen de las transacciones de
productos forestales.

Bochetto, R. M. (2001). Priorización de la innovación
tecnológica regional y las nuevas demandas del Sistema
Agroalimentario y Agroindustrial en el Mercosur ampliado. Montevideo: PROCISUR. Disponible en web:

http://www.minagri.gob.ar/new/0-0/forestacion/econo/econo3.htm

h t t p : / / w w w . p r o c i s u r. o rg . u y / o n l i n e / c y b e r _ f i c h a .
asp?grupo=4&amp;doc=108

Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (2011): Una Argentina Competitiva, Productiva y Federal. Cadena forestoindustrial. Documento
de Trabajo. Año 17, Ed. N° 95, Buenos Aires: IERAL.

D´Adamo, O. (1958). Plan de Desarrollo de la Economía
Forestal Argentina. FAO, doc. LARO/FO/58/1, p.118.

Krott, M. (2005): Forest Policy Analysis. European Forest
Institute. Springer. Netherlands.

75

�76

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

ANEXOS

77

�78

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

ANEXOS

ANEXO 1

GLOSARIO

yen sobre la actividad social y económica exclusivamente
en base a información. Los instrumentos económicos son
aquellos medios de intervención política que influyen sobre la actividad social y económica a través del intercambio de “valores económicos”. Por último, los instrumentos
regulatorios incluyen todas aquellas intervenciones políObjetivo: acción tendiente a resolver un problema o a ticas que influyen sobre la actividad social y económica
aprovechar una oportunidad.
a través de regulaciones obligatorias (Krott, 2005). Otros
autores agregan a esta lista instrumentos institucionales, e
incluso instrumentos de planificación. Existe además otra
Meta: es la situación que se pretende alcanzar cuando división según el grado de intervención/coerción de los
se cumple el objetivo. Es la cuantificación del objetivo, instrumentos, la cual consta de las siguientes categorías:
su planteamiento en forma operativa.
de apoyo y promoción; de coordinación; de economía; de
acción de gobierno; de legislación. Esta diferenciación se
Instrumentos: métodos/medios de intervención aplica- debe a que algunos gobiernos / políticos prefieren utilizar
dos por el Gobierno para alcanzar objetivos de política instrumentos menos coercitivos.
(Althaus, 2007). Algunos autores diferencian los instruPrograma de política: Es una declaración en la que se
mentos informativos de los económicos y los regulatorios.
presentan los objetivos de política y se proveen los insEn este caso, los instrumentos informativos se definen
trumentos para su implementación (Krott, 2005).
como aquellos medios de intervención política que influPrincipio: regla o elemento esencial, en este caso, de
la política forestal. Es lo que se toma en primer lugar y
constituye la base del programa y el marco de los objetivos y metas.

79

�80

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

Anexos

ANEXO 2

COMERCIO EXTERIOR DE PRODUCTOS FORESTALES

Transacciones de productos forestales
Miles de USD

1.800.000
1.600.000
1.400.000
1.200.000
1.000.000
800.000
600.000
400.000

PO
R
EX T
20
PO
01
RT
I
20 MP
02 OR
T
E
20 XP
02 OR
I
T
20 MP
03 OR
T
E
20 XP
03 OR
IM T
P
20
04 OR
T
E
20 XP
04 OR
I
T
20 MP
OR
05
T
IE
20 XP
05 OR
I
T
20 MP
06 OR
T
E
20 XPO
06
RT
I
20 MP
07 OR
T
E
20 XP
07 OR
IM T
P
20
08 OR
T
E
20 XP
08 OR
I
T
20 MP
09 OR
T
E
20 XPO
09
RT
I
20 MP
10 OR
T
E
20 XP
10 OR
IM T
PO
RT
20

01

IM

00
20

20

00

EX
PO

0

RT

200.000

CAPÍTULO 94 Muebles; Mobiliario medicoquirúrgico; artículos de
cama y similares aparatos

CAPÍTULO 47 Pasta de madera o de las demás
CAPÍTULO 44 Madera, carbón vegetal y productos de madera

CAPÍTULO 48 Papel y cartón; manufacturas de pasta
OTROS CAPÍTULOS

81

�Saldo de la balanza comercial de productos forestales

Miles de USD

Fuente: Dirección de Producción Forestal, MAGyP (2010).
Estadísticas Forestales: resumen de las transacciones de
productos forestales.

82

2010

2009

2008

2007

2006

2005

2004

2003

2002

2001

2000

200.000
100.000
0
-100.000
-200.000
-300.000
-400.000
-500.000
-600.000
-700.000
-800.000
-900.000

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

Anexos

ANEXO 3

INDICADORES DEL PROCESO DE MONTREAL ACORDADOS PARA EL CONO SUR

Superficie y porcentaje por tipo de bosque y por clase de
edad o etapa de sucesión (y propiedad de tierra).
Fragmentación de los tipos forestales.
Superficie de terrenos forestales y superficie neta de terrenos forestales disponibles para la producción de madera.

Superficie y porcentaje de terrenos forestales manejados
principalmente para cumplir funciones de protección.
Por ejemplo: cuencas, protección contra inundaciones,
protección contra avalanchas, zonas ribereñas.
Biomasa total de los ecosistemas forestales y acumulación de carbono, si es pertinente, por tipo forestal, clase
de edad y etapa de sucesión.

Superficie y volumen de plantaciones de especies nativas y exóticas.
Superficie y porcentaje de bosques afectados por agentes
abióticos (ej. incendio, tormenta, despeje de terrenos)
más allá de las condiciones de referencia.

Valor y volumen de la producción de madera y productos
de la madera, incluyendo el valor agregado a través del
procesamiento secundario.

Superficie y porcentaje de terrenos forestales con erosión
significativa del suelo.

Abastecimiento y consumo de madera y productos de la
madera, incluyendo consumo por habitante.

83

�Valor de las inversiones, incluyendo inversión en bosques en crecimiento, sanidad y manejo de bosques, bosques plantados, procesamiento de madera, recreación y
turismo (valor de las inversiones de capital y gasto anual
en manejo forestal, industrias de productos madereros
y no madereros, servicios medioambientales forestales,
recreación y turismo).

Salarios promedio y tasas de accidentes en las principales categorías de empleo dentro del sector forestal.

Nivel de gasto en investigación y desarrollo y en educación
(inversión y gastos anuales en investigación, extensión y
desarrollo y educación relacionados con los bosques).

Monitoreo, evaluación y preparación de informes sobre
el avance hacia el manejo forestal sustentable.

Empleo directo e indirecto en el sector forestal y empleo
en el sector forestal como porcentaje del empleo total.

84

Legislación y política que respaldan el manejo sustentable de los bosques.
Aplicación de las leyes relacionadas con los bosques.

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

Anexos

ANEXO 4

SIGLAS

AFCP: Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel

INAI: Instituto de Asuntos Indígenas

AFoA: Asociación Forestal Argentina

INDEC: Instituto Nacional de Estadística y Censos

ANR: Aportes No Reembolsables

INTA: Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria

APN: Administración de Parques Nacionales

INTI: Instituto Nacional de Tecnología Industrial

BIRF: Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento

IRAM: Instituto Argentino de Normalización y Certificación

CERFOAR: Sistema Argentino de Certificación Forestal

MAGyP: Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

CONAF: Corporación Nacional Forestal

MDL: mecanismo de desarrollo limpio

CONETyP: Consejo Nacional de Educación, Trabajo y Producción

MINCyT: Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva de la Nación

CONICET: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Ministerio de RREE: Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto
FSC: Forest Stewardship Council
NEA: noreste argentino
I&amp;D: investigación y desarrollo
NOA: noroeste argentino

85

�OIT: Organización Internacional del Trabajo
ONG: organización no gubernamental
PBI: producto bruto interno
PyME: pequeñas y medianas empresas
REDD+: reducción de emisiones por deforestación o degradación de bosques “plus”
SAyDS: Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
SENASA: Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria
UCAR: Unidad para el Cambio Rural

86

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

ÍNDICE

I. INTRODUCCIÓN...................................................................................................15

II. PRINCIPIOS DE POLÍTICA FORESTAL...........................................................23

III. ESTRATEGIA......................................................................................................33

IV. OBJETIVOS, METAS E INSTRUMENTOS...........................................................37

V. RESPONSABILIDADES EN LA EJECUCIÓN DE POLÍTICAS........................63
REFERENCIAS.........................................................................................................75

ANEXOS...................................................................................................................79

87

�88

�90

�Aportes a una política forestal argentina en el siglo XXI

91

�92

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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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                <text>ARGENTINA; POLÍTICA FORESTAL; POLÍTICAS; DESARROLLO REGIONAL; INTERVENCIÓN ESTATAL</text>
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                    <text>�INDICE

Presidente de la Nación
Dr. Néstor Carlos Kirchner.

Capítulo 1
Faena Porcina

Pag. 06
Pag. 14

Ministro de Economía y Producción
Lic. Miguel Gustavo Peirano.

Capítulo 2
Establecimiento de Faena
Faena Porcina por Regiones
Capítulo 3
Tejido Magro

Pag. 24

Capítulo 4
Peso Porcino

Pag. 30

Capítulo 5
Producción de Carne Porcina

Pag. 32

Capítulo 6
Peso Porcino

Pag. 36

Capítulo 7
Orden de la Participación de los Factores de Producción en la Actividad Porcina
Orden y Distribución de la Faena Argentina 2006 por Categoría

Pag. 40

Capítulo 8
Sistema Informativo de Precio Porcino (SIPP)
Precio Promedio Mensual Ponderado por Categoría, SIPP
Plazo de Pago por Categoría Porcina, SIPP
Peso Vivo Promedio por Categoría Porcina, SIPP
Cabezas por Categoría Porcina, SIPP
Tejido Magro, SIPP

Pag. 48

Capítulo 9
Precio Relativo Capón - Maíz - Soja
Relación de Precios Capón - Maíz

Pag. 60

Capítulo 10
Distribución Regional de las Cabezas informadas en el Sistema
Informativo de Precios Porcinos (SIPP)
Distribución Regional por Categoría de las Cabezas Informadas en SIPP

Pag. 62

Capítulo 11
Capones con y sin Tipiﬁcación
Capones sin Tipiﬁcación
Capones con Tipiﬁcación
Tejido Magro

Pag. 66

Capítulo 12
Productores Porcinos

Pag. 74

Capítulo 13
Exportaciones Porcinas
Exportaciones Porcinas del Rubro Fiambres / Chacinados / Embutidos

Pag. 78

Capítulo 14
Importaciones Porcinas
Importaciones de Carnes Frescas

Pag. 94

Secretario de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentos
Dr. Javier María De Urquiza.
Subsecretaría de Política
Agropecuaria y Alimentos
Lic. Fernando Nebbia.
Subsecretario de Pesca
y Acuicultura
Sr. Gerardo Enrique Nieto.
Subsecretaría de Agricultura,
Ganadería y Forestación
Asesor Ing. Agr. Carlos Paz.
Jefe de Gabinete de Asesores
Ing. Agr. Carlos Milicevic.
Presidente de ONCCA
Ing. Agr. José A.Portillo.
Vicepresidente de ONCCA
Ing. Agr. Jorge Artundo.

www.oncca.gov.ar

�ANUARIO PORCINOS 2006
OFICINA NACIONAL DE CONTROL
COMERCIAL AGROPECUARIO

�ANUARIO PORCINO 2006
Area Gestión de Información – ONCCA.
Responsable:
Lic. en Estadística Silvia E. Iturria.

Equipo Técnico:
Supervición de Contenidos:
Ing. Agr. Priscila R. Cordero Otero

Recepción – Análisis e Informes
Estadísticos Faena Porcina:
Ing. Zootécnista Luciana Suparo.
Tec. Adm. Rural Francisco J. Navarro.
Ing. Agr. Gerardo Miguel Angel Pon.

Recepción – Análisis e Informes
Estadísticos Precio Porcino:
Sr. Mauricio Monti.

Diseño gráﬁco, diagramación
y coordinación de producción
Area de Comunicación
Institucional – ONCCA.

��Faena Porcina

CAPITULO 1

Faena Porcina
En el año 2006, la faena porcina alcanzó las 3.057.976 cabezas, lo que representa un aumento del 23,8% respecto
de 2005, equivalente a 587.852 cabezas. La actividad de faena mostró una distribución mensual semejante a la de
años anteriores. A partir de Febrero la faena se incrementó progresivamente y en Diciembre alcanzó su record de
311.480 porcinos.

Faena Porcina Mensual de cabezas por año, 2000 - 2006

CUADRO 1

Año

2000

Enero

2001

2002

2003

2004

2005

2006

Febrero

189.858
191.164

197.287
180.974

158.416
148.074

138.963
126.956

133.563
133.888

165.550
164.643

207.105
200.637

Marzo

206.681

195.447

143.522

132.619

166.769

185.297

226.033

Abril

186.245

199.578

155.054

140.512

147.170

182.334

216.248

Mayo

214.840

202.978

148.604

136.305

166.020

194.399

258.643

Junio

199.775

180.652

150.835

139.850

173.274

190.762

240.591

Julio

198.323

199.388

178.097

149.986

168.435

190.325

257.136

Agosto

207.659

181.935

150.409

135.286

177.240

215.420

275.000

Septiembre

197.983

182.179

163.208

164.080

191.854

209.832

267.885

Octubre

211.381

237.883

188.725

167.816

200.458

233.719

298.359

Noviembre

233.537

244.455

190.896

171.390

230.684

260.714

298.859

Diciembre
Totales cabezas faenadas

288.072
2.525.518

252.904
2.455.660

224.025
1.999.865

209.164
1.812.927

259.154
2.148.509

277.129
2.470.124

311.480
3.057.976

Promedio Anual cabezas

210.460

204.638

166.655

151.077

179.042

205.844

254.831

-2,77%

-18,56%

-9,35%

18,51%

14,97%

23,80%

Variación %

Fuente: Oncca.
Valores obtenidos en base a la información de faena suministrada a ONCCA en forma Manual y por Sistema.

Los promedios anuales de faena registrados en el período 2000/2006 presentan una tendencia positiva en el trienio 2004/2006. Si se compara el promedio correspondiente a 2006 con el de 2003 -el pico más bajo de faena- el
crecimiento fue del 68,7%.

Pá gi na 6

O F I C I N A

N A C I O N A L

D E

C O N T R O L

C O M E R C I A L

A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

Promedio de Faena Porcina Anual, 2000 - 2006

GRAFICO 1

340.000
Promedio Anual Cabezas

Cabezas Faenadas

310.000
280.000

Cabezas

250.000
220.000
190.000
160.000
130.000
Período
Sep 06

May

Ene 06

Sep 05

May

Ene 05

Sep 04

May

Ene 04

Sep 03

May

Ene 03

Sep 02

May

Ene 02

Sep 01

May

Ene 01

Sep 00

May

Ene 00

100.000

Comparación de la Faena Total (Sistema y Manual)

CUADRO 2

2005

Año

Faena Total

Enero

165.550

Febrero
Marzo
Abril
Mayo

Faena por Sistema

2006
Faena Manual

Faena Total

Faena por Sistema

Faena Manual

96.636

68.914

207.105

187.624

19.481

164.643

84.406

80.237

200.637

179.963

20.674

185.297

101.577

83.720

226.033

203.162

22.871

182.334

97.899

84.435

216.248

192.164

24.084

194.399

103.266

91.133

258.643

226.971

31.672

Junio

190.762

98.907

91.855

240.591

211.387

29.204

Julio

190.325

87.788

102.537

257.136

228.443

28.693

Agosto

215.420

197.351

18.069

275.000

240.852

34.148

Septiembre

209.832

190.039

19.793

267.885

236.866

31.019

Octubre

233.719

205.496

28.223

298.359

258.704

39.655

Noviembre

260.714

227.503

33.211

298.859

258.683

40.176

Diciembre

277.129
2.470.124

244.931
1.735.799

32.198
734.325

311.480
3.057.976

253.653
2.678.472

57.827
379.504

Totales cabezas faenadas

Fuente: Oncca.

La información de faena de la especie porcina por sistema es aquella que llega a los registros de la ONCCA en forma
digital. La Disposición ONCCA Nº 2187 del 13 de junio del 2005 estableció la obligatoriedad de remitir la información de faena en forma digital de los 37 establecimientos que componen su Anexo.
La faena por Sistema del año 2006 con relación a 2005 se incrementó en un 54,3%, lo que equivale a 942.673 cabezas. El volumen de la faena 2006 remitida digitalmente representó el 87,6% del total de faena mientras que la
manual fue del 12,4%. Se observa un incremento interanual en el registro por sistema de 17,32 puntos porcentuales. Y en sentido contrario, el registro manual disminuyó 17,32 puntos porcentuales.
O F I C I N A

N A C I O N A L

D E

C O N T R O L

C O M E R C I A L

A G R O P E C U A R I O

Pá gina 7

�Faena Porcina

CAPITULO 1

Participación de la Faena por Sistema

CUADRO 3

Respecto de este tipo de información, se puede observar
un incremento significativo de
la Faena por Sistema desde el
mes de Agosto del año 2005
en adelante, registrándose el
mínimo 46,1% en el mes de
Julio y su máximo en Agosto
91,6%. En cuanto a 2006, se observa que el valor máximo de
faena por Sistema se ubicó en
Enero 90,6%, mientras que para
Diciembre dicha información alcanzó su menor registro 81,4%.

Faena por Sistema

Año

2005

2006
90,6%

Febrero

58,4%
51,3%

89,7%

Marzo

54,8%

89,9%

Abril

53,7%

88,9%

Mayo
Junio

53,1%
51,8%

87,8%
87,9%

Julio

46,1%

88,8%

Agosto
Septiembre

91,6%
90,6%

87,6%
88,4%

Octubre

87,9%

86,7%

Noviembre

87,3%

86,6%

Diciembre

88,4%

81,4%

Enero

Fuente: Oncca.

Faena, Sistema - Manual 2005 - 2006

GRAFICO 2

100%
80%
60%
40%

Faena por Sistema

Pá gi na 8

O F I C I N A

Dic 06

Nov 06

Oct 06

Sep 06

Ago 06

Jul 06

Jun 06

May 06

Abr 06

Mar 06

Feb 06

Ene 06

Dic 05

Nov 05

Oct 05

Sep 05

Ago 05

Jul 05

Jun 05

May 05

Abr 05

Feb 05

Ene 05

0%

Mar 05

20%

Faena Manual

N A C I O N A L

D E

C O N T R O L

C O M E R C I A L

A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

CUADRO 4

Año 2006

Clasificación por Categoría de la Faena 2006, obtenida por Sistema
Faena Porcina
Lechón Liviano Lechón pesado

Chancha

Capón

Padrillo

Faena

Enero

4.539

178.258

2.521

359

1.947

187.624

Febrero

4.298

171.231

Marzo

4.826

191.358

2.408

193

1.833

179.963

4.599

404

1.975

203.162

Abril

3.685
4.218

182.221
212.516

4.227

Mayo

7.424

362

1.669

192.164

652

2.161

226.971

Junio

3.855

196.026

9.058

Julio

4.542

209.109

12.168

538

1.910

211.387

531

2.093

228.443

Agosto

5.545

218.238

Septiembre

6.019

13.785

737

2.547

240.852

13.763

658

236.866
258.704

Octubre

7.103

214.111
228.468

19.393

972

2.315
2.768

Noviembre

8.202

224.747

21.846

1.248

2.640

258.683

Diciembre

7.516
64.348

222.213
2.448.496

19.639
130.831

1.884
8.538

2.401
26.259

253.653
2.678.472

5.362

204.041

10.903

712

2.188

Total anual
Promedio anual

223.206
Fuente: Oncca.

CHA (Chanchas):
Hembras que hayan tenido 1 o más servicios.
CAP (Cachorros, Capones y Hembras sin Servicio):
Reses provenientes de animales con dientes de leche y peso mayor a 40 kg limpios; machos adultos castrados y hembras que
no hayan tenido servicio.
LL (Lechones Livianos):
Reses provenientes de animales con dientes de leche y hasta 15 kg limpios.
LP (Lechones Pesados y Cachorros Parrilleros):
Reses provenientes de animales con dientes de leche y hasta 40 kg limpios.
PA (Padrillos):
Machos enteros, incluyendo a los torunos (animales criptorquídeos o padrillos tardía o deficientemente castrados).

La información que se analiza, corresponde al 87,86% de la Faena Argentina suministrada a ONCCA por Sistema. Esto
es, 2.678.472 cabezas porcinas.
Haciendo referencia a la faena por categorías, para el año 2006, la que participó con el mayor volumen corres-pondió
al Capón con 2.448.496 cabezas, mientras que el Lechón Pesado fue la categoría que logró el menor volumen con
8.538 porcinos.
Analizando la evolución semestral de las diferentes categorías en la Faena Porcina 2006, se pueden observar las siguientes variaciones: en el caso de las Chanchas, hubo un incremento del 53,13%, registrando el valor máximo en
Noviembre con 8.202 cabezas. A diferencia de las otras categorías, la de Capones fue la que menor aumento presentó en el mismo período, con un incremento del 16,37% y un valor máximo logrado en Octubre, con 228.468
cabezas faenadas. En Padrillos, se registró la mayor cantidad de animales faenados también en Octubre, con 2.768
cabezas. Esta categoría logró un incremento del 28,44%. Al igual que las Chanchas, los Lechones Livianos mostraron
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Pá gina 9

�CAPITULO 1

Faena Porcina

su máximo valor de faena en Noviembre, siendo este de 21.846 sacrificios, triplicando al primer semestre. Por último, la categoría Lechones Pesados, registró su mayor faena en Diciembre con 1.884 cabezas habiendo superado
en más del doble al semestre anterior.

CUADRO 5

Año 2006

Participación por Categoría de la Faena 2006, obtenida por Sistema

Categorías
Chancha

Capón

Lechón Liviano

Enero

2,42%

95,01%

1,34%

0,19%

1,04%

Febrero

2,39%

95,15%

1,34%

0,11%

1,02%

Marzo

2,38%
1,92%

94,19%
94,83%

2,26%
2,20%

0,20%
0,19%

0,97%
0,87%

1,86%
1,82%

93,63%
92,73%

3,27%
4,29%

0,29%
0,25%

0,95%
0,90%

Agosto

1,99%
2,30%

91,54%
90,61%

5,33%
5,72%

0,23%
0,31%

0,92%
1,06%

Septiembre

2,54%

90,39%

5,81%

0,28%

0,98%

Octubre
Noviembre

2,75%
3,17%

88,31%
86,88%

7,50%
8,45%

0,38%
0,48%

1,07%
1,02%

Diciembre

2,96%

87,61%

7,74%

0,74%

0,95%

Total 2006

2,40%

91,41%

4,88%

0,32%

0,98%

Abril
Mayo
Junio
Julio

Lechón Pesado

Padrillo

En cuanto a la participación de la categoría Capón, en Febrero alcancó su máximo pico de participación, con el
95,15% de la matanza de dicho mes. En el transcurso del año mermó su participación, y logró su pico mínimo en
Noviembre, con una participación del 86,88%. Esta diferencia representó 8,27 puntos porcentuales. El comportamiento de Lechones Livianos ha sido inverso para el mismo período con un aumento de 7.11 puntos porcentuales.

GRAFICO 3

Participación de la Faena por Categoría 2006, obtenida por Sistema
Para el año 2006 la categoría que mayor participación tuvo en la faena fue Capones, con un 91,4%,
seguido de Lechón Liviano con un 4,9% y Chanchas
con un 2,4%. Padrillos y Lechones Pesados completaron la distribución con el 1,30% restante.

CAP 91,4%
LL 4,9%
CHA 2,4%
PA 1,0%
LP 0,3%

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�Porcinos

Comportamiento Mensual de las Categorías Acumuladas, Faena 2006,
obtenidas por Sistema.

GRAFICO 4

320.000
280.000

Chancha

Lechón Pesado

Padrillo

Capón

Lechón Liviano

Media

240.000
Cabezas

200.000
160.000
120.000
80.000
40.000
0
ene

febr

mar

abr

may

jun

jul

ago

sept

oct

nov

dic

Analizando la evolución mensual de la faena, y teniendo en cuenta el promedio anual de la misma, es posible observar
que durante los meses de mayo y julio superan esa media en forma poco significativa. A partir de Agosto, la faena mensual presenta una tendencia positiva superando significativamente al promedio, logrando en el mes de Octubre su pico
máximo con 258.704 animales faenados.
Realizando una comparación entre el primer y segundo semestre del 2006 de la faena porcina por sistema y categoría, se
concluye que en el último semestre del año se incrementó la tendencia a enviar más animales con destino a faena, siendo
este valor de 1.477.201 cabezas, habiendo superado en un 22,97% el número registrado en el semestre anterior.

CUADRO 6

Año 2006
Enero

Clasificación por Categoría de la Faena Total 2006, estimada en base a la
información por Sistema y Manual
Capón

Chancha

Lechón Liviano

Lechón Pesado

Padrillo

Faena

207.105

Febrero

5.010
4.792

196.767
190.902

2.783
2.685

396
215

2.149
2.044

Marzo

5.369

212.900

5.117

449

2.197

Abril

4.147

205.059

4.757

407

1.878

216.248

Mayo

4.807

242.171

8.460

743

2.463

258.643

Junio

4.388
5.112
6.331

223.108
235.374
249.180

10.309
13.696
15.739

612
598
841

2.174
2.356
2.908

240.591
257.136

Octubre

6.807
8.192

242.150
263.488

15.565
22.366

744
1.121

2.618
3.192

267.885
298.359

Noviembre

9.476

259.652

25.239

1.442

3.050

298.859

Diciembre

9.229
73.660

272.872
2.793.623

24.116
150.832

2.314
9.883

2.948
29.978

311.480
3.057.976

6.138

232.802

12.569

824

2.498

Julio
Agosto
Septiembre

Total anual
Promedio anual

200.637
226.033

275.000

254.831
Fuente: Oncca.

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�Faena Porcina

CAPITULO 1

La información que se analiza, corresponde al 100% de la Faena argentina estimada. Ha sido suministrada a ONCCA
por Sistema y en forma Manual. El porcentaje lo representa 3.057.976 de cabezas porcinas totales.
La faena anual total que se presenta, es producto de un cálculo de estimación a partir de la información provista a
ONCCA. La participación por categorías es producto de la relación provista en la Faena por Sistema y aplicada en
estos porcentajes a la Faena Manual.
De aquí en más se denominará como Faena Argentina la participación en categorías distribuidas a partir del total
de 3.057.976 cabezas.

Comportamiento Mensual de las Categorías Acumuladas, Faena Argentina 2006

GRAFICO 5

320.000
280.000
240.000
Cabezas

200.000
160.000
120.000
80.000
40.000
0
ene
Chancha

Pá gi na 1 2

O F I C I N A

febr

mar

abr

may

Lechón Pesado

N A C I O N A L

D E

jun

Capón

C O N T R O L

jul
Padrillo

ago

sept

oct

Lechón Liviano

C O M E R C I A L

nov

dic

Media

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�Porcinos

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Pá gina 1 3

�Establecimientos de Faena

CAPITULO 2

Establecimientos de Faena
La cantidad de Establecimientos de Faena de la especie Porcina en actividad para el año 2006, fue de 175 Establecimientos.
Observando el registro histórico, el año 2001 marcó el mínimo con 126 Establecimientos, a continuación hay un
comportamiento positivo con un crecimiento del 2002 al 2004 equivalente a un 9,8%. A partir del 2004 al 2006,
decrece un 2,2%. Tal como se refleja en las variaciones interanuales el máximo valor de 38,89% se registra para el
período 2001 - 2006.

Establecimientos de Faena Porcina

CUADRO 7

Cantidad de Establecimientos

Variación de Establecimientos

Período

Establecimiento

Período

%

2000

136

2001 / 2000

-7,35%

2001

126

2002 / 2001

29,37%

2002

163

2003 / 2002

3,68%

2003

169

2004 / 2003

5,92%

2004

179

2005 / 2004

-1,12%

2005

177

2006 / 2005

-1,13%

2006

175

2006 / 2001

38,89%
Fuente: Oncca.

Relación (Cantidad de Establecimientos - Cabezas Faenadas).

GRAFICO 6

3.500.000
3.000.000

160

2.500.000
120

2.000.000

80

1.500.000

Cabezas

Establecimientos

200

1.000.000
40

500.000

0

0
2000

2001

2002

Cantidad de Establecimientos

2003

2004

2005

2006

Total Cabezas Faenadas

Observando el comportamiento en 2000 y 2006 se advierte un crecimiento del 21%, equivalente a 532.458 cabezas. Para el mismo período la cantidad de Establecimientos Faenadores mostró un incremento del 28,68%, equivalente a 39 plantas.
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�Porcinos

Promedios Históricos de Faena por Establecimiento

CUADRO 8

Cabezas Faenadas
Promedios
Anual
Mensual

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

18.570

19.489

12.269

10.727

12.003

13.956

17.474

1.547

1.624

1.022

894

1.000

1.163

1.456
Fuente: Oncca.

De la comparación interanual 2005 - 2006, la faena media anual porcina por establecimiento creció un 25%, ese
mismo porcentaje de crecimiento se registró en el promedio mensual.

Capacidad de Faena Mensual por Frigoríficos

CUADRO 9

Cabezas Promedio
mensuales
&gt; 15.001
5.001 - 15.000
1.001 - 5.000
&lt; 1.000
Total

Cantidad de Establecimientos Porcinos
2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2

2

1

1

2

3

4

14
21

10
25

4
26

5
17

6
18

6
21

6
29

99
136

89
126

132
163

146
169

153
179

147
177

136
175
Fuente: Oncca.

Analizando la faena porcina 2006 por establecimiento, se observa que los 4 frigoríficos que faenan un promedio
mensual de más de 15.001 cabezas, participtaron del 52,7% de la faena total anual. Si asignamos a esta cifra, los 6
establecimientos que se faenan entre las 5.001 a 15.000 cabezas promedio por mes, se concluye que el 69,5% de la
matanza se encuentra concentrada en 10 frigoríficos.
Por su parte, aquellos Frigoríficos que presentan un nivel de faena mensual entre 1.001 y 5.000 porcinos, aportaron
el 21,5% del total. En cambio, aquellos que faenan menos de 1.000 cabezas, tuvieron una participación en la faena
de tan solo 9%, siendo estos 136, esto es la mayoría de los establecimientos de faena.

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�Establecimientos de Faena

CAPITULO 2

Incidencia de Frigoríficos y su Capacidad de Faena 2006

GRAFICO 7

La incidencia de los Frigoríficos más pequeños por
su capacidad de faena, representan el 78% del total
de los Establecimientos.

&lt; 1.000 78%
1.001 - 5.000 17%
5.001 - 15.000 3%
&gt; 15.001 2%

Faena Porcina por Regiones
Realizando un análisis por regiones en el 2006, la Región Centro con 2.924.906 cabezas faenadas representó el
95,65% del total nacional. El segundo lugar lo ocupa la Región Oeste, con 65.591 cabezas faenadas y una participación del 2.14%, la Región Noreste (NEA) se ubicó en el tercer puesto con una faena de 27.999 animales y una
participación de 0,92%, la sigue la Región del Noroeste (NOA) con 24.594 animales y el 0,80% del total nacional y,
por último, la Región Patagonia que aportó 14.886 animales y logró una participación del 0,49%.

CUADRO 10

Regiones
Región Centro
Región NEA
Región NOA
Región Oeste
Región Patagonia
Total

Cabezas Faenadas por Regiones
Cabezas Faenadas por Regiones

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2.408.277
20.618
9.711

2.338.255
24.554
8.499

1.901.376
16.319
14.967

1.733.191
12.310
13.839

2.062.900
11.679
14.807

2.371.891
19.753
17.368

2.924.906
27.999
24.594

77.108
9.804
2.525.518

75.480
8.872
2.455.660

57.940
9.263
1.999.865

44.417
9.170
1.812.927

47.579
11.544
2.148.509

48.501
12.611
2.470.124

65.591
14.886
3.057.976
Fuente: Oncca.

GRAFICO 8

Distribución Regional de la Faena Porcina 2006

Región CENTRO 95,65%
Otros 4,35%
Región Oeste 2,14%
Región NEA 0,92%
Región NOA 0,80%
Región Patagonia 0,49%

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�Porcinos

Distribución de la Faena por Regiones (cabezas)

MAPA 1

La Región del Noroeste
Argentino (N.O.A.) participó con el 0,80% de la faena
total, que contó con 11 Mataderos. Esta región está representada por las provincias de Salta con 7 Matarifes
Abastecedores habilitados,
Santiago del Estero y Catamarca con un titular de faena cada una, Tucumán con
3 y, finalmente, Jujuy con 4
Matarifes Abastecedores.

La Región Oeste aportó el
2,14% de la faena total. La
misma posee un total de 13
Frigoríficos e incluye a las
provincias de San Juan, Mendoza y San Luis, que cuentan
con 2, 30 y 6 Matarifes Abastecedores, más la provincia
de La Rioja que no registra
ningún titular de faena.

Noroeste
0,80%

Noreste
0,92%

Oeste
2,14%
Centro
95,65%

El Noreste Argentino (NEA)
representó el 0,92% de la faena total, sumando 9 Plantas
Frigoríficas, encontrándose
en la provincia del Chaco
4 Matarifes Abastecedores
habilitados para faenar, en
Corrientes 5 y en Misiones 1
Matarife Abastecedor.

La Región Centro alcanzó el
95,65% del total de la faena
distribuída en 117 Establecimientos. Las provincias que
la integran son Buenos Aires
que cuenta con 126 Matrifes
Abastecedores, Córdoba con
50, Entre Ríos con 28, La Pampa con 6 y Santa Fe con 65.

Patagonia
0,49%

La Región Patagonia participó con el 0,49% de la
faena total del país, y cuenta con 25 Frigoríficos. La
misma está constituída por
las provincias de Chubut,
Neuquén, Río Negro y Santa
Cruz, con 7, 4, 6 y 2 Matarifes Abastecedores habilitados respectivamente.

Matadero - Frigorífico:
Es el Establecimiento donde se sacrifican animales, que cuenta con Cámara Frigorífica en el predio en el que funciona y en el
que se pueden o no efectuar tareas de elaboración y/o industrialización. La presente definición comprende a los establecimientos considerados como tipo “A”, “B” o “C” según el Decreto Nº 4.238 de fecha 19 de Julio de 1968 y sus modificatorios.
Matarife Abastecedor:
Se entiende por tal a quien faene hacienda de su propiedad para el abastecimiento propio y/o de terceros, con destino al consumo
interno y/o exportación, pudiendo además adquirir carnes, productos y subproductos con el mismo fin.

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Pá gina 1 7

�Establecimientos de Faena

CAPITULO 2

Región CENTRO: Faena Porcina por Provincia

CUADRO 11

Región Centro

2000

Buenos Aires
Córdoba
Entre Rios
La Pampa
Santa Fe
Total

1.241.577
576.019
25.556
4.382
560.743
2.408.277

2001
1.295.936
490.641
27.395
4.488
519.795
2.338.255

Cabezas Faenadas
2002
2003
1.080.650
331.243
18.060
5.465
465.958
1.901.376

950.506
318.491
18.971
6.874
438.349
1.733.191

2004

2005

2006

1.173.051
308.935
21.671
8.545
550.698
2.062.900

1.447.853
262.356
23.458
8.460
629.764
2.371.891

1.885.084
255.896
45.449
11.852
726.625
2.924.906
Fuente: Oncca.

En cuanto a las provincias que componen la Región Centro, en el año 2006 Buenos Aires, con 1.885.084 cabezas,
volvió a liderar la faena de la región. En segundo lugar se posicionó Santa Fé con 726.625 animales faenados.
De la comparación entre los años 2005 y 2006 se observa que la provincia de Entre Ríos incrementó su faena en un
93,7%, pasando de 23.458 cabezas en 2005 a 45.449 en 2006.
A partir de estos datos se puede concluir que las provincias de Buenos Aires y Santa Fe conformaron casi el 89,3%
de la faena de la Región Centro, mientras que las provincias de Córdoba, Entre Ríos y La Pampa sólo contribuyeron
con el 10,7%.

Región CENTRO: Cabezas Faenadas de 2000 al 2006

GRAFICO 9

3.500.000

Buenos Aires
Córdoba

3.000.000

Entre Rios

Cabezas

2.500.000

La Pampa

2.000.000

Santa Fe

1.500.000
1.000.000
500.000
2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

El comportamiento histórico de la Faena Porcina para la Región Centro presentó una tendencia positiva creciente
de 2003 a 2006.
Pá gi na 1 8

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�Porcinos

Región CENTRO: Participación de la Faena 2006

GRAFICO 10

En el año 2006 para la Región Centro, la provincia
con mayor participación en la faena Porcina fue
Buenos Aires con un 64,4%, seguida por Santa Fe
con un 24,8% y Córdoba con un 8,7%. Entre Ríos y
La Pampa aportaron el 2% restante.

Buenos Aires 64,4%
Santa Fe 24,8%
Córdoba 8,7%
Entre Ríos 1,6%
La Pampa 0,4%

Región NEA: Faena Porcina por Provincia

CUADRO 12

Cabezas faenadas

Región NEA

2000

Chaco
Corrientes
Formosa
Misiones
Total

2001

2002

2003

2004

2005

2006

0

0

237

859

1.299

2.358

4.449

585

287

115

103

268

1.080

1.441

0
20.033
20.618

0
24.267
24.554

0
15.967
16.319

0
11.348
12.310

0
10.112
11.679

0
16.315
19.753

0
22.109
27.999
Fuente: Oncca.

La Región Noreste (NEA), conformada por Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones, alcanzó las 27.999 cabezas sacrificadas. Esta región, al igual que el NOA, experimentó un incremento del orden del 42% respecto de los valores de
faena de 2005. Si enfocamos el análisis por provincia, se puede observar que Misiones continúa liderando la faena
de esta región. Esta provincia aún no ha superado su propio record de 24.267 cabezas alcanzado en 2001.
Un hecho a destacar es la situación que presenta la provincia de Chaco, quien comenzó a registrar actividad a partir
del año 2002 y acumuló en los últimos cuatro años un aumento del 484% en la faena porcina.

Región NEA: Cabezas Faenadas de 2000 al 2006

GRAFICO 11

30.000

Chaco

25.000

Corrientes
Misiones

Cabezas

20.000
15.000
10.000
5.000
0
2000
O F I C I N A

2001

N A C I O N A L

2002
D E

2003
C O N T R O L

2004

2005

C O M E R C I A L

2006
A G R O P E C U A R I O

Pá gina 1 9

�Establecimientos de Faena

CAPITULO 2

Región NEA: Participación de la Faena 2006

GRAFICO 12

La provincia con mayor participación en la faena
Porcina para el NEA, fue Misiones con un 79%, seguida por Chaco con un 15,9% y Corrientes con un
5,1%. La provincia de Formosa no realizó faena de
esta especie en 2006.

Misiones 79,0%
Chaco 15,9%
Corrientes 5,1%

Región NOA: Faena Porcina por Provincia

CUADRO 13

Cabezas Faenadas

Región NOA
Salta
Stgo. del Estero

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

4.122

5.003

5.463

6.781

7.759

9.732

9.910

0

0

321

1.235

188

385

3.192

Tucumán

4.250

3.009

7.297

839

2.667

3.556

7.017

Jujuy

1.339

483

462

3.770

2.763

3.269

4.083

Catamarca
Total

0
9.711

4
8.499

1.424
14.967

1.214
13.839

1.430
14.807

426
17.368

392
24.594
Fuente: Oncca.

Ocupando el cuarto lugar en importancia dentro de la faena porcina total, la Región Noroeste (NOA), integrada por
Salta, Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy y Catamarca, registró una faena de 24.594 animales, presentando una
participación del 0,8% sobre la faena total. Como se puede observar en el siguiente gráfico, Salta se constituyó nuevamente en la provincia más relevante de la Región. En este sentido se puede apreciar que a lo largo del período
2000 - 2006, la misma registró una participación promedio en la faena de la Región NOA del orden del 47%.

Región NOA: Cabezas Faenadas de 2000 al 2006

GRAFICO 13

30.000

Salta

25.000

Stgo. del Estero
Tucumán

Cabezas

20.000

Jujuy
Catamarca

15.000
10.000
5.000
0

Pá gi na 2 0

O F I C I N A

2000

2001

N A C I O N A L

2002
D E

2003

2004

C O N T R O L

2005

2006

C O M E R C I A L

A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

Dentro de la Región NOA, la provincia de Catamarca presentó una contracción de faena del 72,6% en el período
2004 - 2006, siendo la única provincia que presentó esta tendencia.

Región NOA: Participación de la Faena 2006

GRAFICO 14

Para el NOA, la provincia con mayor participación en la faena fue Salta con un 40,3%, seguida por Tucumán con un 28,5% y Jujuy con un
16,6%. Las provincias de Santiago del Estero y
Catamarca conformaron el 14,6% restante.

Salta 40,3%
Tucumán 28,5%
Jujuy 16,6%
Stgo. del Estero 13,0%
Catamarca 1,6%

Región OESTE: Faena Porcina por Provincia

CUADRO 14

Cabezas Faenadas

Región OESTE

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

San Juan
La Rioja

1.710
0

1.239
0

527
0

23
0

48
0

6
0

487
0

Mendoza
San Luis
Total

74.703
695
77.108

72.196
2.045
75.480

54.611
2.802
57.940

42.052
2.342
44.417

45.297
2.234
47.579

45.414
3.081
48.501

61.380
3.724
65.591
Fuente: Oncca.

Lejos de los guarismos alcanzados por la Región Centro, la Región del Oeste, integrada por San Juan, La Rioja, Mendoza y San Luis, ocupó el segundo lugar en importancia y registró en 2006 una faena de 65.591 animales. Con este
nivel de cabezas sacrificadas, esta región presentó una participación del 2,14% sobre la faena total. Respecto de
2005, se puede observar que la faena porcina de 2006 registró un incremento del 35,2%. Finalmente, la provincia
de Mendoza absorbe casi la totalidad de la faena de esta región.

Región OESTE: Cabezas Faenadas de 2000 al 2006

Cabezas

GRAFICO 15

90.000
80.000
70.000
60.000
50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
0

San Juan
Mendoza
San Luis

2000
O F I C I N A

2001

N A C I O N A L

2002
D E

2003

2004

C O N T R O L

2005

2006

C O M E R C I A L

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Pá gina 2 1

�Establecimientos de Faena

CAPITULO 2

En la Región Oeste la provincia de San Juan perdió protagonismo a partir de 2003 en un 95,64% respecto al año
anterior. Comenzó a recuperarse en 2006, con 487 cabezas.

Región OESTE: Participación de la Faena de 2006

GRAFICO 16

En La Región Oeste la provincia con mayor participación en la faena fue Mendoza con un 93,6%,
seguida por San Luis con un 5,7% y San Juan con
un 0,7%. La provincia de La Rioja no realizó faena
Porcina en el año 2006. Mendoza, lidera la participación de faena con 93,6% entre todas las regiones
anteriormente analizadas. Continua Misiones con
el 79% y finalmente Buenos Aires con un 64,4% correspondientes cada una a su región.

Mendoza 93,6%
San Luis 5,7%
San Juan 0,7%

Región PATAGONIA: Faena Porcina por Provincia

CUADRO 15

Región PATAGONIA
Chubut

Cabezas Faenadas
2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

1.590

914

3.151

3.532

4.465

4.874

5.464

Neuquén

156

782

888

420

1.535

1.516

3.069

Río Negro

7.241

6.634

4.073

4.311

4.146

4.730

4.435

Santa Cruz
Tierra del Fuego
Total

0

143

854

751

909

1.087

1.531

817

399

297

156

489

404

387

9.804

8.872

9.263

9.170

11.544

12.611

14.886
Fuente: Oncca.

Si se observan las provincias que integran la Región Patagónica, para el 2006 se detalla que la actividad estuvo
sostenida por la faena de las provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén con 5.464; 4.435 y 3.069 cabezas faenadas
respectivamente. Chubut se mantiene en su registro histórico de producción, con una tendencia ligeramente positiva. Río Negro, en los últimos tres años acompañó el crecimiento positivo de igual manera que Chubut. La provincia
de Neuquén, es la que presentó la mayor variación significativa respecto a su producción interanual 2005 - 2006.

Pá gi na 2 2

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A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

Región PATAGONIA: Cabezas Faenadas de 2000 al 2006

GRAFICO 17

Cabezas

16.000

Chubut

14.000

Neuquén

12.000

Río Negro

10.000

San Cruz
Tierra del Fuego

8.000
6.000
4.000
2.000
2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

El último año 2006 registró la máxima cantidad de animales faenados para esta región. En la misma, las provincias
que la integran han presentado a partir de 2005 una tendencia positiva total.

Región PATAGONIA: Participación de la Faena de 2006

GRAFICO 18

Para el año 2006, en la Región Patagonia la provincia con mayor participación en la faena fue
Chubut con un 36,7%, seguida por Río Negro con
un 29,8% y Neuquén con un 20,6%. Las provincias
de Santa Cruz y Tierra del Fuego conformaron el
12,9% restante.

Chubut 36,7%
Río Negro 29,8%
Neuquén 20,6%
Santa Cruz 10,3%
Tierra del Fuego 2,6%

O F I C I N A

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A G R O P E C U A R I O

Pá gina 2 3

�CAPITULO 3

Tejido Magro

Tejido Magro
A partir de la Disposición ONCCA Nº 2.187 del 13 de junio de 2005, se estableció la obligatoriedad de remitir la
información de faena porcina en forma digital de los 37 establecimientos que componen su Anexo, es esta la razón
por la que se empezó a discriminar Capones Sin Tipificar a partir de 2006.
El Sistema de Tipificación Oficial de Reses Porcinas se basa en la medición del contenido de tejido magro exclusivamente de la categoría Capones (Cachorros, Capones y Hembras sin servicio) a través de equipos electrónicos de
sonda que miden el espesor de grasa subcutánea dorsal y la profundidad del músculo “longissimus dorsi”.
CUADRO 16

Capones Tipificados y Sin Tipificar 2004 al 2006, obtenidos por Sistema
Tipificados

Año

Sin tipificar

2004

2005

2006

2004

2005

2006

Enero

64.038

84.161

93.213

s/d

s/d

103.554

Febrero

64.186

82.025

85.214

s/d

s/d

105.688

Marzo

79.530

88.499

101.040

s/d

s/d

111.860

Abril

71.445

81.137

91.911

s/d

s/d

113.148

Mayo

78.495

87.067

101.829

s/d

s/d

140.342

Junio

65.948

74.756

98.568

s/d

s/d

124.540

Julio

73.935

92.617

105.753

s/d

s/d

129.621

Agosto

80.582

99.666

117.669

s/d

s/d

131.511

Septiembre

82.930

98.970

112.753

s/d

s/d

129.397

Octubre

87.859

102.416

134.390

s/d

s/d

129.098

Noviembre

87.278
91.432

114.077
114.021

122.059
115.505

s/d
s/d

s/d
s/d

137.593
157.367

Diciembre
s/d: Sin datos

GRAFICO 19

Fuente: Oncca.

Evolución de la Faena de Capones Tipificados 2004 al 2006, obtenidos
por Sistema.

140.000

CAP Tipif

Promedio Anual

130.000
120.000

Cabezas

110.000
100.000
90.000
80.000
70.000
60.000

Pá gi na 2 4

O F I C I N A

Ene Mar May Jul Sep Nov Ene Mar May Jul Sep Nov Ene Mar May Jul Sep Nov
04
05
06
N A C I O N A L

D E

C O N T R O L

C O M E R C I A L

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�Porcinos

Analizando la evolución de la faena de Capones Tipificados a lo largo de los últimos tres años, se observa un claro
incremento. En el 2004 el pomedio anual se ubicó en las 77.305 cabezas, para 2005, el promedio aumentó 15.980
cabezas para la categoría antedicha. Comparando el promedio anual 2006, registrado en 106.659 cabezas, marcó
un alza de 13.374 animales, equivalente a 14,3% con respecto a 2005.

Participación Mensual de los Capones Tipificados y Sin Tipificar, obtenidos por Sistema.

CUADRO 17

Capones

2006

Sin Tipificar

Tipificados

Enero

47,37%

52,63%

Febrero

44,64%

55,36%

Marzo

47,46%

52,54%

Abril

44,82%

55,18%

Mayo

42,05%

57,95%

Junio

44,18%

55,82%

Julio

44,93%

55,07%

Agosto

47,22%

52,78%

Septiembre

46,56%

53,44%

Octubre

51,00%

49,00%

Noviembre

47,01%

52,99%

Diciembre

42,33%

57,67%
Fuente: Oncca.

Participación Mensual de los Capones Tipificados y Sin Tipificar, obtenidos
por Sistema.

GRAFICO 20

Tipificados
Sin Tipificar

100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
ene

O F I C I N A

febr mar

abr may

N A C I O N A L

jun

D E

jul

ago sept

C O N T R O L

oct

nov

dic

C O M E R C I A L

A G R O P E C U A R I O

Pá gina 2 5

�Tejido Magro

CAPITULO 3

En 2006, los Capones Tipificados, sólo superaron a los Sin Tipificar en el mes de Octubre con un 51% de la Faena,
siendo éste el valor máximo registrado en el año. Por otra parte, Mayo presentó la mínima participación, con un
42,05%. Finalmente el promedio anual de la participación de Capones Tipificados fue de 45,8%.

Porcentaje Anual de Tejido Magro

CUADRO 18

Capones Tipificados
Período

% Magro

2001

46,00%

2002

46,30%

2003

46,60%

2004

46,80%

2005

46,95%

2006

47,04%
Fuente: Oncca.

Evolución Anual del Tejido Magro 2001 al 2006

Magro

GRAFICO 21

47,20%
47,00%
46,80%
46,60%
46,40%
46,20%
46,00%
45,80%
45,60%
45,40%
2001

2002

2003

2004

2005

2006

Período

El contenido Magro de la carne de cerdo, mejora el precio de venta en el Mercado. Por lo que el precio por contenido Magro obligó a los productores a mejorar la genética del plantel. Como así también la alimentación y el manejo,
con el fin de obtener bonificaciones en el precio final.

Pá gi na 2 6

O F I C I N A

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D E

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�Porcinos

CUADRO 19

2006

Porcentaje Mensual de Tejido Magro 2004 a 2006
Capones Tipificados
2004

2005

2006

Enero

46,42

46,63

46,33

Febrero

46,55

47,09

46,36

Marzo

46,49

46,93

46,90

Abril

46,84

47,04

46,86

Mayo

47,11

47,08

46,98

Junio

47,14

47,68

47,11

Julio

47,13

47,14

47,27

Agosto

47,40

47,30

47,50

Septiembre

47,08

46,85

47,37

Octubre

46,80

46,65

47,22

Noviembre

46,53

46,58

47,27

Diciembre
Promedio Anual

46,13

46,49

47,27

46,80

46,95

47,04
Fuente: Oncca.

La comercialización de cerdos con este sistema de medición objetiva de calidad de las reses, incentiva al productor
que produce mayor cantidad de carne (con menor cantidad de grasa) dado que logra un diferencial en el precio,
aporta una mayor eficiencia al sector.

GRAFICO 22

Evolución Mensual del Tejido Magro 2004 al 2006

47,8
47,6
47,4

Magro

47,2
47,0
46,8
46,6
46,4
46,2
46,0

Ene Mar May Jul Sep Nov Ene Mar May Jul
04
05

Sep Nov Ene Mar May Jul
06

Sep Nov

El gráfico muestra la evolución del tejido Magro a lo largo del período 2004/2006. Para el año 2004 el promedio
anual fue de 46.80%, mientras que para el año 2005 se ubicó en el 46.95%, observándose un incremento de 0,15
puntos porcentuales. Para 2006 el magro promedio fue de 47,04%, lo que representa un aumento de 0,09 puntos
porcentuales respecto del año anterior.
O F I C I N A

N A C I O N A L

D E

C O N T R O L

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A G R O P E C U A R I O

Pá gina 2 7

�Tejido Magro

CAPITULO 3

El mayor contenido de tejido magro se registra a mediados de año, coincidiendo con los meses de invierno. Los
menores valores fueron medidos en el período de verano, para cada año.

Comparación Magro - Kilos limpios de Capones Tipificados 2006

GRAFICO 23

48,00

91
90

47,50

Magro

46,50

87
86

46,00

kg

89
88

47,00

85
84

45,50
45,00

83
82

44,50
ene

febr

Magro

mar

abr

may

jun

jul

ago

sept

oct

nov

dic

Promedio Kg Limpios CAP

Al comparar estas dos variables, ambas se comportan en forma semejante a lo largo del año. Alcanzando el máximo valor para los Kilos Limpios de Capones Tipificados, en el mes de Mayo. Siendo el máximo valor para el Tejido
Magro en el mes de Agosto.
En relación a los mínimos valores de estas variables, se presenta coincidente el registro para el mes de Enero.

Pá gi na 2 8

O F I C I N A

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�Porcinos

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Pá gina 2 9

�CAPITULO 4

Peso Porcino

Peso Porcino
Con el fin de simplificar la clasificación de las reses porcinas de acuerdo a las actuales modalidades operativas del
mercado, surge la Resolución Nº 144/2005 ONCCA, donde se establece el Sistema de Clasificación Oficial de reses
porcinas de carácter obligatorio para todos los Establecimientos faenadores de la especie. Dicho sistema comprende a las siguientes categorías con sus correspondientes siglas identificatorias:

CUADRO 20

Peso Promedio Mensual por Categoría 2006, obtenido por Sistema
Categoría (Kg. Res con Hueso en Gancho)
Chancha

Capón

Enero

160,5

86,0

11,4

25,3

103,7

Febrero

162,7

86,7

11,0

27,0

108,2

Marzo

162,0

88,1

11,3

25,0

105,5

Abril

165,6

90,5

11,1

27,1

103,5

Mayo

164,9

91,3

11,1

26,2

102,3

Junio
Julio
Agosto

166,6
167,4

91,0
90,2

11,0
11,0

26,1
25,0

102,5
103,0

162,7

89,6

11,0

25,6

105,8

Septiembre
Octubre

162,7
161,6

89,1
88,7

11,0
10,9

23,4
21,8

109,6
108,0

Noviembre

155,8

87,9

10,8

22,9

107,2

Diciembre

157,7

86,3

10,5

22,0

106,1

Peso Promedio
Anual x Categoría

162,5

88,8

11,0

24,8

105,5

2006

Lechón Liviano

Lechón Pesado

Padrillo

Fuente: Oncca.

CHA (Chanchas):
Hembras que hayan tenido 1 o más servicios.
CAP (Cachorros, Capones y Hembras sin Servicio):
Reses provenientes de animales con dientes de leche y peso mayor a 40 kg limpios; machos adultos castrados y hembras que
no hayan tenido servicio.
LL (Lechones Livianos):
Reses provenientes de animales con dientes de leche y hasta 15 kg limpios.
LP (Lechones Pesados y Cachorros Parrilleros):
Reses provenientes de animales con dientes de leche y hasta 40 kg limpios.
PA (Padrillos):
Machos enteros, incluyendo a los torunos (animales criptorquídeos o padrillos tardía o deficientemente castrados).
Pá gi na 3 0

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D E

C O N T R O L

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A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

Peso Promedio Anual por Categoría 2006, obtenido por Sistema.

GRAFICO 24

PA
105,5

CHA
162,5

CAP

88,8

LP

24,8

LL

11,0

0

20

40

60

80

100

120

140

160

180

200

Kg limpios

Evolución del Peso Promedio por Categoría 2006, obtenido por Sistema.

Kg limpios

GRAFICO 25

200
180
160
140
120
100
80
60
40
20
0
ene

febr

Chancha

O F I C I N A

mar

abr

Capón

N A C I O N A L

D E

may

jun

Lechón Liviano

C O N T R O L

jul

ago

sept

Lechón Pesado

C O M E R C I A L

oct

nov

dic

Padrillo

A G R O P E C U A R I O

Pá gina 3 1

�CAPITULO 5

Producción de Carne Porcina

Producción de Carne Porcina
Los porcinos son muy eficientes en cuanto a la producción de carne, ésto se debe a ciertas características propias
tales como la gran precocidad, gran cantidad de lechones por camada, el ciclo reproductivo corto y la buena eficiencia de conversión.
Las características de la carne de cerdo fueron evolucionando a lo largo del tiempo en función de las necesidades
del mercado y en simultáneo se fue desmitificando la percepción negativa del consumidor sobre esta carne al
dejar de ser calificada como alimento grasoso, de baja calidad nutricional y perjudicial para la salud, ya sea por enfermedades cardiovasculares u obesidad, para ser considerada en la actualidad como un alimento sano, nutritivo,
el que se destaca por su carne magra, (el lomo de cerdo es tan magro como la pechuga de pollo sin piel). Otra
cualidad de esta carne es la calidad de su grasa insaturada que aporta jugosidad, terneza y sabor. Además, es indispensable para la elaboración de productos cárnicos aportando palatabilidad y textura. El lomo de cerdo produce
menor cantidad de colesterol que la pechuga y el muslo de pollo asados y que el filete de carne bovina asada.
Se caracteriza también por su gran aporte de minerales tales como el hierro, zinc, fósforo y potasio entre otros,
y vitaminas especialmente las del complejo B. Es una buena fuente de proteínas, posee un alto contenido de
aminoácidos esenciales, no sintetizados por el ser humano y de bajo contenido de sodio siendo su consumo apto
para hipertensos.
Estas son algunas de las razones por las cuales la carne de cerdo logró posicionarse entre las preferidas del consumidor.

CUADRO 21

Producción y Consumo estimado en base a la Faena Argentina

Año

Producción
(TN Res con Hueso)

Consumo
(Toneladas)

Población
(Habitantes)

Consumo por Habitante
(kg / hab / año / )

1992

159.693

189.264

33.475.005

5,65

1993

179.918

209.857

33.917.440

6,19

1994

183.278

205.907

34.353.066

5,99

1995

207.395

225.384

34.779.096

6,48

1996

176.000

218.970

35.195.575

6,22

1997

160.000

214.852

35.604.362

6,03

1998

189.800

258.993

36.005.387

7,19

1999

222.446

285.766

36.398.577

7,85

2000

223.000

288.006

36.783.859

7,83

2001

212.558

272.662

37.156.195

7,34

2002

171.000

186.999

37.515.632

4,98

2003

158.310

202.025

37.869.730

5,33

2004

185.300

219.937

38.226.051

5,75

2005

215.600

240.255

38.592.150

6,23

2006

265.047

290.164

38.970.611

7,45
Fuente: Oncca.

El consumo en Argentina, de carne porcina por habitante por año para 2006 fue de 7,45 kg, -un 19,60% superior
al registrado para el año anterior- mientras que en España el consumo de productos elaborados y carne fresca
asciende a 50 kg/hab/año no alcanzando a Dinamarca donde se consumen 67 kg/hab/año. De la evolución del
Pá gi na 3 2

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A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

consumo desde el año 1992 a la fecha se aprecia una estrecha relación entre consumo y producción. Ejemplo de
ello es el descenso del consumo en 2002 ( 4,98 kg/hab/año) que acompañó a la aguda caída de la producción
(19,55%) para el mismo período. Esta situación se explica como consecuencia de la merma en los animales enviados a faena y la fuerte caída en 72% de las importaciones registradas para el 2002.
Hay que destacar que la producción de carne porcina, para el año 2006 alcanzó 265.047 Tn res con hueso, lo que
se tradujo en un incremento del 22,93% de la oferta de carne respecto de 2005, equivalente a 49.447 toneladas,
siendo las obtenidas para el 2006 cifra record en los últimos 15 años.

Relación Producción de Carne - Consumo

300.000

10

250.000

9

7

150.000

6
100.000

Kg/hab/año

8

200.000

5

Producción (Toneladas Res c/Hueso)

2006

2005

2004

2003

2002

2001

2000

1999

1998

1997

1996

3

1995

0

1994

4
1993

50.000
1992

Tn Res con Hueso

GRÁFICO 26

Consumo x Habitante (kg/hab/año)

Consumo de Carne Porcina 2006

GRAFICO 27

0,750

kg/hab/mes

0,700

Promedio anual

0,650

kg

0,600
0,550
0,500
0,450
0,400
ene febr mar abr may jun

jul

ago sept oct

nov dic

Analizando el comportamiento del consumo de carne porcina a lo largo de 2006, se observa un promedio anual
de 0,620 kg/hab/mes. La tendencia del consumo se acrecienta hacia fin de año, debido a la fuerte demanda ocasionada por la proximidad de las fiestas. Los productos porcinos se centran principalmente en los chacinados y
fiambres mientras que la carne fresca se consume en menor cantidad y en las grandes ciudades. Para los meses de
verano, el consumo de fiambres y derivados del cerdo aumenta, pero es el resultado de lo faenado en los últimos
cuatro meses del año.
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Pá gina 3 3

�Producción de Carne Porcina

CAPITULO 5

Producción de Carne por Categoría (Toneladas Res con Hueso) estimado en base
a la Faena Argentina.

CUADRO 22

Tonelada Res con Hueso por Categoría

Año 2006

Chancha

Capón

Lechón Liviano

Padrillo

Producción Total Tn

Enero

804,2

16.916,5

31,7

Febrero

779,6

16.548,6

29,4

10,0

222,9

17.985

5,8

221,2

17.585

Marzo

869,8

18.760,0

Abril

686,9

18.558,3

57,9

11,2

231,8

19.931

52,7

11,1

194,4

19.503

Mayo

792,7

Junio

730,8

22.113,6

94,0

19,5

252,0

23.272

20.300,5

113,5

16,0

222,9

21.384

Lechón pesado

855,7

21.235,1

150,5

15,0

242,8

22.499

Agosto

1.030,0

22.333,7

172,5

21,5

307,8

23.866

Septiembre

1.107,5

21.580,3

171,7

17,4

286,9

23.164

Octubre

1.323,5

23.377,5

243,4

24,5

344,9

25.314

Noviembre

1.476,3

22.815,7

271,5

33,1

327,0

24.924

Diciembre

1.455,7

23.548,0

254,1

50,9

312,8

25.622

Total anual

11.913

248.088

1.643

236

3.167

265.047

993

20.674

137

20

264

22.087

Julio

Promedio Tn Categoría 2006

Fuente: Oncca.

Del total de la producción de carne porcina en Toneladas res con hueso para el año 2006, se observa que la catégoría Capones posee la mayor participación, aportando el 93,6% del volumen, equivalente a 248.088 Tn. Con el
4,5% encontramos a las Chanchas mientras que el 1,90% restante se distribuye entre las otras categorías: Padrillo
1,2%, Lechón Liviano 0,6% y Lechón Pesado 0,1%.

Evolución de la Producción (Toneladas Res con Hueso) 2006

Tn Res con Hueso

GRAFICO 28

28.000
26.000
24.000
22.000
20.000
18.000
16.000
14.000
12.000
10.000
8.000
6.000
4.000
2.000
0

Chancha
Lechón Pesado
Lechón Liviano
Capón
Padrillo

2006
ene febr mar

Pá gi na 3 4

O F I C I N A

abr may

N A C I O N A L

D E

jun

jul

ago

C O N T R O L

sept oct

nov

C O M E R C I A L

dic

A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

El comportamiento de la categoría Capón en la Faena Argentina, es el que se destaca a lo largo de todo el año,
superando ampliamente a las demás categorías

Distribución de la Producción de Carne Porcina por Regiones (Toneladas Res con
Hueso) en base a la información por Sistema

MAPA 2

El NOA participó con el
0,01% de la producción total, esto representa 19,54
Tn res con hueso, contando
con 1 Matadero por Sistema
el cual se encuentra en la
provincia de Salta.

Noroeste
0,01%

La Región Cuyo, u Oeste,
aportó el 1,58% de la producción total. Posee 2 Frigoríficos por Sistema los cuales
se encuentran situados en
la provincia de Mendoza y
aportaron 3.662,6 Tn res con
hueso al mercado.

Noreste
0,76%

La Región Centro alcanzó
el 97,66% de la producción
de carne, contando con 36
Establecimientos de Faena
que envían la información
por Sistema, ubicados en
las provincias de Buenos
Aires que cuenta con 15
Frigo-ríficos, los que aportaron 145.808,3 Tn res con
hueso para el año 2.006. La
provincia de Córdoba con 8
Plantas registró 15.722,5 Tn,
Entre Ríos contó con 1 Frigorífico que produjo 799,4
Tn y por último la provincia
de Santa Fé con 12 Establecimientos y 64.514,4 Tn res
con hueso.

Oeste
1,58%
Centro
97,66%

La Región Patagonia no
participó de la producción,
pues no posee establecimientos que informen la
Faena por Sistema, los mismos envian los datos de forma Manual.

CUADRO 23

El NEA representó el 0,76%
de la producción, donde se
encuentra 1 Planta Frigorífica que informa la faena por
Sistema localizada en la provincia de Misiones que registró 1.754,1 Tn res con hueso.

Patagonia
0,0%

Distribución de la Producción de Carne Porcina 2006 en base a la información
por Sistema.
Provincias que informan Faena por Sistema

Tn Res con hueso
Cant. Frigoríficos

Salta

Bs As

Entre Ríos

Mendoza

Misiones

Santa Fe

Córdoba

19,5

145.808,3

799,4

3.662,6

1.754,1

64.514,4

15.722,5

1

15

1

2

1

12

8
Fuente: Oncca.

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A G R O P E C U A R I O

Pá gina 3 5

�Procedencia de la Hacienda Porcina

CAPITULO 6

Procedencia de la Hacienda Porcina

Procedencia de los Porcinos Faenados 2006 en base a la información por Sistema

CUADRO 24

Canales de Comercialización de la Hacienda en Pie
EE
Estancia

EF
Estancia a Fijar

DI Directo con
Intervención

DF Directo con
Intervención a Fijar

RF
Remate Feria

Enero

75,8%

7,4%

6,5%

0,0%

0,3%

9,9%

Febrero

77,8%

4,9%

6,8%

0,0%

0,4%

10,1%

Marzo

78,1%

3,2%

7,5%

0,0%

0,3%

11,0%

Abril

79,8%

2,1%

6,6%

0,0%

0,5%

11,0%

Mayo

82,0%

2,0%

4,9%

0,0%

0,7%

10,3%

Junio

81,3%

3,8%

5,7%

0,0%

0,9%

8,4%

Julio

80,4%

4,3%

5,6%

0,0%

0,7%

9,0%

Agosto

83,0%

2,5%

5,0%

0,1%

0,5%

8,9%

Septiembre

83,3%

2,4%

5,1%

0,0%

0,4%

8,8%

Octubre

83,3%

3,2%

4,7%

0,0%

0,4%

8,4%

Noviembre

83,8%

2,9%

4,6%

0,1%

0,1%

8,4%

Diciembre

82,9%

4,3%

4,8%

0,0%

0,3%

7,7%

Participación Anual

81,0%

3,6%

5,6%

0,0%

0,5%

2006

PP
Propia Producción

9,3%
Fuente: Oncca.

Participación de la Procedencia de Faena 2006 en base a la información
por Sistema

GRAFICO 29

En el año 2006, el Canal de
Comercialización de mayor
importancia relativa fue Estancia (EE) con un 81%, seguido
por Propia Producción (PP) con
el 9,3%. En tercer lugar se encuentra Directo con Intervención (DI) con un 5,6%, mientras
que Estancia a Fijar (EF) representó un 3,6%.

Estancia 81%
Propia Producción 9,3%
Directo con Intervención 5,6%
Estancia a Fijar 3,6%
Remate Feria 0,5%

Estancia (EE):
Se denomina así a las operaciones realizadas entre el Productor Propietario de la Hacienda y el Titular de Faena (Matarife), pactando un Precio Fijo por kilo vivo.
Estancia a Fijar (EF):
La modalidad y los actores son los mismos que en ESTANCIA, pero el Precio se ajusta en función del porcentaje de Rendimiento
de carne resultante de la faena.
Pá gi na 3 6

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�Porcinos

Directa con Intervención (DI):
Son las operaciones realizadas entre un Consignatario y/o Comisionista de ganado (como vendedor) y el Titular de Faena (Matarife), (como comprador) pactando un Precio Fijo por kilo vivo.
Directa con Intervención a Fijar (DF):
Al igual que en la venta Directa con Intervención, la operación se realiza entre un Consignatario y un Matarife, pero el precio de
venta se ajusta en función del Rendimiento de carne obtenido.
Mercado (MM):
Son aquellas operaciones que se realizan en un Mercado Concentrador de hacienda (LINIERS - ROSARIO - CORDOBA), entre los
Consignatarios habilitados para operar en elllos y los Titulares de Faena (Matarifes), mediante Subasta Pública o Ventas Particulares.
Remate Feria (RF):
La diferencia con el anterior estriba en que la concentración de hacienda la efectúa en general un sólo Consignatario y/o Comisionista que es el titular de la explotación del predio, habilitados para este fin. Existen algunos casos especiales en que se reune
un grupo determinado de consignatarios en un mismo local, sin que ello constituya un Mercado Concentrador.
Consignación Directa (CD):
Es la modalidad que se realiza entre el Productor de la hacienda y un Titular de Faena inscripto en la ONCCA como Consignatario
Directo, mediante la cual este último recibe la hacienda, se encarga de su faena y posterior comercialización a Abastecedores
y/o Carnicerías, y le rinde al Productor mediante una Cuenta de Venta y Líquido producto, el resultado de la operatoria.
Propia Producción (PP):
Es una forma de operatoria que se utiliza para la hacienda Porcina y en realidad no se trata de un modo de comercialización, sino
exclusivamente del origen de la misma. Se trata de hacienda que es faenada por su propio Productor, el cual se halla inscripto
ante la ONCCA como Titular de Faena (Matarife).

Ranking de Faena mediante la Forma de Comercialización Propia Producción

CUADRO 25

Establecimiento

EE

Frigorífico La Pompeya SACIFYA

28,5%

Coop. de Trabajo ex Empleados de Frig. Minguillón Ltda.

17,8%

Pork-Ind S.R.L.

11,8%

Cooperativa de Trabajo de Santa Isabel Ltda.

5,2%

Frigorífico Costanzo S.A.

4,4%

Frigorífico Guadalupe S.A.

3,9%

La Piamontesa de Averaldo Giacosa y CIA. S.A.

3,6%

Industrias Carsigom S.A.

3,5%

Rafaela Alimentos S.A.

3,2%

Establecimiento Don Esteban S.A.

2,5%

Otros

15,8%

Total

100,0%
Fuente: Oncca.

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Pá gina 3 7

�Procedencia de la Hacienda Porcina

CAPITULO 6

Ranking de Faena mediante la Forma de Comercialización Propia Producción

CUADRO 26

Establecimiento

PP

Frigorífico Paladini S.A.

48,2%

Frigorífico La Pompeya SACIFYA

25,8%

Cooperativa Frigorífica Leandro N. Alem Ltda.

5,1%

Frigorífico Ciudad de Pérez S.R.L.

3,5%

Pork-Ind S.R.L.

3,4%

Rafaela Alimentos S.A.

2,3%

Frigorífico General Deheza S.A.

1,7%

Mister Food SA

1,6%

Frigorífico Costanzo S.A.

1,6%

Establecimiento Don Esteban S.A.

1,1%

Otros

5,7%

Total

100,0%
Fuente: Oncca.

Pá gi na 3 8

O F I C I N A

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�Porcinos

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A G R O P E C U A R I O

Pá gina 3 9

�Orden de Participación de los Factores de Producción
en la Actividad Porcina

CAPITULO 7

Orden de Participación de los Factores de Producción en la Actividad Porcina
Del total de la producción de carne porcina en Toneladas res con hueso para el año 2006, se observa que la catégoría Capones posee la mayor participación, aportando el 93,6% del volumen, equivalente a 248.088 Tn. Con el
4,5% encontramos a las Chanchas mientras que el 1,90% restante se distribuye entre las otras categorías: Padrillo
1,2%, Lechón Liviano 0,6% y Lechón Pesado 0,1%.

Ranking de Faena Argentina por Establecimiento

CUADRO 27

Frigorífico

Participación

Frig. La Pompeya S.A.C.I.F. y A.

23,6%

Coop. de Trab. ex Empleados del Frig. Minguillón

13,7%

Pork-Ind S.R.L.

9,1%

Frig. Paladini S.A.

6,4%

Coop. de Trabajo de Santa Isabel Ltda.

3,9%

Frig. Guadalupe S.A.

2,8%

Industrias Carsigom S.A.

2,7%

Rafaela Alimentos S.A.

2,5%

Frig. Costanzo S.A.

2,5%

Establecimiento Don Esteban S.A.

2,4%

Resto

30,5%

Total

100%
Fuente: Oncca.

Ranking de Faena Argentina 2006

GRAFICO 30

Resto 30,5%
Frig. La Pompeya S.A.C.I.F. y A. 23,6%
Coop. de Trab. ex Empleados del Frig. Minguillón 13,7%
Pork-Ind S.R.L. 9,1%
Frig. Paladini S.A. 6,4%
Coop. de Trabajo de Santa Isabel Ltda. 3,9%
Frig. Guadalupe S.A. 2,8%
Industrias Carsigom S.A. 2,7%
Rafaela Alimentos S.A. 2,5%
Frig. Costanzo S.A. 2,5%
Establecimiento Don Esteban S.A. 2,4%

Pá gi na 4 0

O F I C I N A

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D E

C O N T R O L

C O M E R C I A L

A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

CUADRO 28

Ranking de los Usuarios de faena que mejor pagaron los Capones
MÁXIMOS
Plazo
Promedio

Usuario

Magro
Precio CAP
1er semestre 2do semestre
Promedio Promedio 2006

Fuente: Oncca.

CUADRO 29

Ranking de los Usuarios de faena que compraron con mejor Magro
MEJOR MAGRO
Plazo
Promedio

Usuario

Magro
Precio CAP
1er semestre 2do semestre
Promedio Promedio 2006

Fuente: Oncca.

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�CAPITULO 7

Orden de Participación de los Factores de Producción
en la Actividad Porcina

CUADRO 30

Ranking de los Usuarios de faena que pagaron menos los Capones

CUADRO 31

Ranking de los 20 Productores con más Cabezas vendidas
30,75%

Fuente: Oncca.

Pá gi na 4 2

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�Porcinos

Orden y Distribución de la Faena Argentina 2006 por Categorías
CUADRO 32
Precio CAP

Frigoríficos

Promedio 2006
Participación

Provincia

FRIG. LA POMPEYA S.A.C.I.F. Y A.

24,8%

Buenos Aires

COOP. DE TRAB. EX EMPLEADOS DEL FRIG. MINGUILLÓN

14,0%

Buenos Aires

PORK-IND S.R.L.

9,6%

Buenos Aires

FRIG. PALADINI S.A.

6,8%

Santa Fe

COOP. DE TRABAJO DE SANTA ISABEL LTDA.

4,1%

Santa Fe

FRIG. GUADALUPE S.A.

3,0%

Santa Fe

INDUSTRIAS CARSIGOM S.A.

2,8%

Buenos Aires

RAFAELA ALIMENTOS S.A.

2,7%

Santa Fe

ESTABLECIMIENTO DON ESTEBAN S.A.

2,6%

Santa Fe

2,0%

Córdoba

LA PIAMONTESA DE AVERALDO GIACOSA Y CIA. S.A.
RESTO

27,6%

Fuente: Oncca.

Principales Provincias Faenadoras de Capones 2006

GRAFICO 31

Buenos Aires 51,21%
Otras 27,6%
Santa Fe 19,21%
Córdoba 1,96%

CUADRO 33
Frigoríficos
FRIG. COSTANZO S.A.

Participación

Provincia

50,7%

Buenos Aires

VIAFER S.R.L.

9,8%

Buenos Aires

CAPRIA HUMBERTO RUBEN

7,1%

Buenos Aires

NASER HNOS. S.A.

4,1%

Mendoza

COOP. DE TRAB. EX EMPLEADOS DEL FRIG. MINGUILLÓN

3,5%

Buenos Aires

MISTER FOOD S.A.

2,3%

Buenos Aires

FRIG. PALADINI S.A.

1,9%

Santa Fe

CARNICEROS ASOCIADOS VILLA DEL ROSARIO S.A.

1,6%

Córdoba

FRIG. GENERAL DEHEZA S.A.

1,2%

Córdoba

FRIG. REGIONAL VILDOZA S.A.

1,0%

Mendoza

RESTO

16,9%

Fuente: Oncca.

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Pá gina 4 3

�Orden de Participación de los Factores de Producción
en la Actividad Porcina

CAPITULO 7

Principales Provincias faenadoras de Lechones Livianos 2006

GRAFICO 32

Buenos Aires 73,41%
Otras 16,91%
Mendoza 5,08%
Córdoba 2,73%
Santa Fe 1,87%

CUADRO 34

Frigoríficos

Participación

Provincia

FRIG. PALADINI S.A.

18,1%

Santa Fe

CAPRIA HUMBERTO RUBEN

14,1%

Buenos Aires

COOP. DE TRAB. EX EMPLEADOS DEL FRIG. MINGUILLÓN

11,6%

Buenos Aires

FRIG. LA POMPEYA S.A.C.I.F. Y A.

6,6%

Buenos Aires

FRIG. GENERAL DEHEZA S.A.

6,5%

Córdoba

COOP. FRIGORÍFICA DE LEANDRO N. ALEM LTDA.

5,3%

Misiones

FRIG. REGIONAL VILDOZA S.A.

4,2%

Mendoza

SUDESTE S.A.

3,9%

Córdoba

MISTER FOOD S.A.

2,4%

Buenos Aires

2,2%

Córdoba

CARNICEROS ASOCIADOS VILLA DEL ROSARIO S.A.

25,0%

RESTO

Fuente: Oncca.

Principales Provincias faenadoras de Lechones Pesados 2006

GRAFICO 33

Buenos Aires 34,81%
Otras 24,98%
Córdoba 12,63%
Misiones 5,26%
Mendoza 4,22%

Pá gi na 4 4

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�Porcinos

CUADRO 35

Frigoríficos

Participación

Provincia

COOP. DE TRABAJO. EX EMPLEADOS DEL FRIG. MINGUILLÓN

27,8%

Buenos Aires

FRIG. LA POMPEYA S.A.C.I.F. Y A.

16,5%

Buenos Aires

LA PIAMONTESA DE AVERALDO GIACOSA Y CIA. S.A.

6,2%

Córdoba

COOP. DE TRABAJO DE SANTA ISABEL LTDA.

4,8%

Santa Fe

PORK - IND S.R.L.

4,6%

Buenos Aires

SUDESTE S.A.

2,2%

Córdoba

FRIG. PALADINI S.A.

2,0%

Santa Fe

INDUSTRIAS CARSIGOM S.A.

2,0%

Buenos Aires

RAFAELA ALIMENTOS S.A.

1,8%

Santa Fe

1,8%

Buenos Aires

AGROLUCAS S.A.

30,3%

RESTO

Fuente: Oncca.

Principales Provincias faenadoras de Chanchas 2006

GRAFICO 34

Buenos Aires 52,75%
Otras 30,30%
Santa Fe 8,54%
Córdoba 8,41%

CUADRO 36

Frigoríficos

Participación

Provincia

FRIG. LA POMPEYA S.A.C.I.F. Y A.

48,8%

Buenos Aires

PORK - IND S.R.L.

18,7%

Buenos Aires

COOP. TRAB. EX EMPLEADOS DEL FRIG. MINGUILLÓN

8,0%

Buenos Aires

ESTABLECIMIENTO DON ESTEBAN S.A.

3,9%

Santa Fe

INDUSTRIAS CARSIGOM S.A.

1,6%

Buenos Aires

COOP. DE TRABAJO DE SANTA ISABEL LTDA.

1,4%

Santa Fe

RAFAELA ALIMENTOS S.A.

1,1%

Santa Fe

LA PIAMONTESA DE AVERALDO GIACOSA Y CIA. S.A.

1,0%

Córdoba

IINDUSTRIAS FRIGORÍFICAS RECREO SAIC

0,7%

Santa Fe

ALIMENTOS MAGROS S.A.

0,4%

Córdoba

14,4%

RESTO

Fuente: Oncca.

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Pá gina 4 5

�Orden de Participación de los Factores de Producción
en la Actividad Porcina

CAPITULO 7

Principales Provincias faenadoras de Padrillos 2006

GRAFICO 35

Buenos Aires 77,09%
Otras 14,37%
Santa Fe 7,14%
Córdoba 1,40%

Pá gi na 4 6

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�Porcinos

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Pá gina 4 7

�CAPITULO 8

Sistema Informativo de Precio Porcino (SIPP)

Precio Promedio Mensual Ponderado por Categoría, SIPP

El Sistema Informativo de Precios Porcinos (SIPP) establece, el precio de referencia de venta de cerdos en pie. Este
sistema informa de manera cada vez mas representativa, ya que a través de la Resolución 1445/06 establece que
“incorpora definitivamente a todos los operadores aún no incorporados, como así también a los que en el futuro resulten
habilitados para operar en el mercado como titulares de faena de hacienda porcina”. Esto significa que la información
recibida en el SIPP proviene de Matarifes Abastecedores Porcinos matriculados en ONCCA, a diferencia de los
capítulos anteriores del presente anuario.
La información estadística que a continuación se detalla a partir de este capítulo y en relación a los precios porcinos, toma como datos solamente aquellos contemplados para el precio que se publica en forma semanal.
El SIPP es de carácter obligatorio, y entre otros fines permite establecer, no solo el precio de referencia semanal,
sino también conocer precios por regiones, zonas productoras, plazos de pago, rendimientos promedio, etc.
En el Cuadro 8.1 se observan los precios que se obtienen por categoría de porcinos según lo informado para el año 2006.
El criterio empleado para calcular el precio promedio ponderado mensual por categoría, se basa en agrupar los
precios recibidos a partir de la información de los cerdos faenados semanalmente.
En el caso que la semana perteneciera a dos meses calendarios, toda la información enviada se ha considerado
para el mes que se inicia. Por Ej, la Semana Nº 14 de 2006, correspondiente al período que abarca del 27 Marzo
hasta el 2 Abril, integrará los datos de esta semana al mes de Abril.

CUADRO 37

Precio Mensual por Categoría, año 2006 SIPP
Precio Mensual ($/kg vivo)
CAP Tipif.

CAP sin Tipif.

Chancha

Padrillo

Lechón Liviano Lechón pesado CAP General

Enero

2,80

2,45

1,94

1,82

4,44

2,17

2,64

Febrero

2,71

2,38

1,88

2,00

3,92

2,00

2,56

Marzo

2,67

2,33

1,84

2,00

4,02

3,50

2,51

Abril

2,58

2,26

1,77

1,83

4,12

2,37

2,44

Mayo

2,47

2,17

1,77

1,73

4,09

1,50

2,32

Junio

2,33

2,11

1,75

1,76

3,89

1,83

2,22

Julio

2,25

2,05

1,73

1,77

3,82

3,41

2,16

Agosto

2,23

2,02

1,63

1,64

3,82

1,77

2,15

Septiembre

2,21

2,00

1,66

1,53

3,83

2,05

2,12

Octubre

2,24

1,99

1,59

1,59

3,86

2,45

2,13

Noviembre

2,27

2,02

1,61

1,55

3,74

2,90

2,15

1,65
1,74

1,61
1,74

3,63
3,93

3,14
2,42

2,22
2,30

Diciembre

2,34

2,08

Promedio

2,43

2,15

Fuente: Oncca.

Pá gi na 4 8

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�Porcinos

Precio Mensual Capón General 2005 - 2006

GRAFICO 36

Precio Promedio Ponderado ($/kg vivo)

2,90

2006

2,80

2005

2,70
2,60
2,50
2,40
2,30
2,20
2,10
2,00
1,90
Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

En el Gráfico 36, se puede apreciar la evolución del precio promedio ponderado mensual de la categoría Capón General,
del año 2006 en comparación con el 2005. La curva de precios de 2006 se inicia con una tendencia negativa, pasando por
debajo de los valores de 2005 a partir de Marzo. A pesar de ello en Enero y Febrero de 2006, se observa, un precio superior
al año anterior. La tendencia negativa se acentua de Abril a Septiembre. En este mes el valor fue el menor del año 2006 con
un precio de 2,12 $/kg vivo. Finalmente continua con un ligero ascenso hasta el mes de Diciembre alcanzando 2,22 $/kg
vivo. Al comparar el cierre del ciclo 2005 - 2006, se observa una reducción del 18% para el $/kg vivo del Capón General.

Evolución del Precio Mensual de Chanchas y Padrillos, año 2006

Precio Promedio Ponderado ($/kg vivo)

GRAFICO 37

2,20

Precio CHA

2,10

Precio PA

2,00
1,90
1,80
1,70
1,60
1,50
1,40
Ene

Feb Mar Abr May Jun

Jul

Ago Sep

Oct Nov

Dic

En el Gráfico 37, Evolución del Precio Mensual de Chanchas y Padrillos, año 2006, se observa para el caso de las Chanchas,
una función de tendencia negativa, cerrando el año en 1,65 $/kg vivo. Los Padrillos, presentaron un crecimiento para el primer trimestre con un máximo de 2,00 $/kg. A partir de allí, el precio cae hasta el mes de Mayo, sostiene un ligero crecimiento
a Julio, para continuar con una retracción en Septiembre, siendo el precio mínimo alcanzado en el ciclo de 1,53 $/kg vivo.
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Pá gina 4 9

�CAPITULO 8

Evolución del Precio Mensual de Lechones Livianos y Pesados, año 2006

GRAFICO 38

Precios Promedios Ponderados ($/kg vivo)

Sistema Informativo de Precio Porcino (SIPP)

4,80

Precio LL

4,30

Precio LP

3,80
3,30
2,80
2,30
1,80
1,30
Ene Feb Mar Abr May Jun

Jul Ago Sep Oct Nov Dic

Los Lechones Livianos mantienen una tendencia que oscila entre los 3,60 $/kg vivo y los 4,40 $/kg vivo, estos valores corresponden a Diciembre y Enero 2006 respectivamente. Esta categoría transcurre el año con una tendencia
de precios próximos a una constante. Presenta un comportamiento de crecimiento positivo para la primera mitad
del año. Los Lechones Pesados tiene una marcada variación en su tendencia anual. Presentan picos y depresiones
que oscilan entre el máximo de 3,50 $/kg vivo en el mes de Marzo y un valor mínimo de 1,50 $/kg vivo en Mayo.
Finalizando el año, con un precio de 3,14 $/kg vivo.

CUADRO 38

Precios Máximos y Mínimos Mensuales por kilo vivo, año 2006 SIPP
Capones Tipificados

Capones sin Tipificar

Capón General

Máximo

Minimo

Máximo

Minimo

Máximo

Minimo

Enero

3,14

2,25

3,08

1,96

3,12

2,00

Febrero

3,02

2,19

2,96

1,92

3,01

1,99

Marzo

2,98

2,13

2,87

1,94

2,96

2,00

Abril

2,90

2,04

2,81

1,94

2,90

1,97

Mayo

2,79

1,93

2,65

1,78

2,76

1,84

Junio

2,66

1,83

2,54

1,70

2,63

1,75

Julio

2,54

1,73

2,40

1,67

2,54

1,70

Agosto

2,54

1,71

2,42

1,61

2,53

1,65

Septiembre

2,52

1,71

2,42

1,55

2,50

1,61

Octubre

2,54

1,79

2,47

1,60

2,52

1,65

Noviembre

2,60

1,79

2,50

1,56

2,62

1,66

Diciembre

2,68

1,89

2,58

1,56

2,64

1,68

Promedio

2,74

1,92

2,64

1,73

2,73

1,79
Fuente: Oncca.

Los valores máximos y mínimos de los Capones surgen del 10% de las cabezas con mayor valor de comercialización y el
10% de las cabezas con menor valor de comercialización y son ponderadas de la misma forma que el precio semanal.
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�Porcinos

Evolución del Precio Máximo y Mínimo para Capones Tipificados, año 2006

120.000
110.000
100.000
90.000
80.000
70.000
60.000
50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
0

$ 3,10
$ 2,90
$ 2,70
$ 2,50
$ 2,30

$/Kg

Cabezas

GRAFICO 39

$ 2,10
$ 1,90
$ 1,70
$ 1,50
Ene

Feb

Mar

Cabezas

Abr

May

Jun

Precio Promedio

Jul

Ago

Sep

Precio Máximo

Oct

Nov

Dic

Precio Mínimo

La información emergente de la evolución de precios a lo largo del año 2006, refleja en relación a la categoría
Capón Tipificado, un precio promedio con tendencia negativa para el primer semestre. La segunda parte del año
acompaña el crecimiento de los kg faenados con un comportamiento constante y una ligera alza para el cierre del
año. En relación a los precios máximos, el precio promedio tiene una distancia menor a los precios mínimos en el
transcurso de los meses. El precio mínimo que más se aleja de la media es el de Enero y Abril. Finalmente, el precio
máximo más cercano a la media coresponde a los meses de Julio y Octubre.

Evolución del Precio Máximo y Mínimo para Capones sin Tipificar, año 2006

82.000
77.000
72.000
67.000
62.000
57.000
52.000
47.000
42.000
37.000
32.000
27.000
22.000
17.000
12.000
7.000

$ 3,20
$ 3,00
$ 2,80
$ 2,60
$ 2,40
$ 2,20
$ 2,00
$ 1,80
$ 1,60
Ene

Feb

Mar

Cabezas
O F I C I N A

$/kg

Cabezas

GRAFICO 40

N A C I O N A L

Abr

May

Precio Promedio
D E

Jun

Jul

Ago

Precio Máximo

C O N T R O L

Sep

Oct

Nov

Dic

$ 1,40

Precio Mínimo

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Pá gina 5 1

�Sistema Informativo de Precio Porcino (SIPP)

CAPITULO 8

El comportamiento de los precios para la categoría Capón sin Tipificar es semejante a la anterior categoría. El precio
promedio por kilo presenta un comportamiento de escasa variación anual entre sus puntos extremos, de 18,36%.
Los precios más alejados con respecto a la media son, para el precio máximo el mes de Enero, y en el mes de Septiembre para el precio mínimo.

Plazo de Pago por Categoría Porcina, SIPP
Plazo de Pago de Cerdos en pie por Categoría, por mes, año 2006 SIPP

CUADRO 39

Plazo de Pago (días)
CAP Tipif.

CAP sin Tipif.

Chancha

Padrillo

Lechón Liviano Lechón pesado CAP General

Enero

25

16

16

15

22

25

20

Febrero

25

15

15

19

23

22

21

Marzo

26

14

14

18

27

0

20

Abril

25

14

11

16

21

17

20

Mayo

23

15

13

17

17

20

19

Junio

24

14

15

21

20

16

19

Julio

25

13

14

21

25

30

20

Agosto

27

14

13

18

27

26

22

Septiembre

23

15

16

15

23

20

20

Octubre

24

17

13

14

22

17

21

Noviembre

23

16

13

12

22

18

19

Diciembre

22

16

14

13

17

10

19

Promedio

25

15

14

17

22

18

20
Fuente: Oncca.

Plazo de Pago en el Precio de Capones, año 2006

GRAFICO 41

28

CAP Tipif.

26

CAP sin Tipif.

24

CAP Gral.

días

22
20
18
16
14
12
10
Ene
Pá gi na 5 2

O F I C I N A

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

N A C I O N A L

D E

C O N T R O L

Sep

Oct

Nov

C O M E R C I A L

Dic
A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

El Plazo de Pago Ponderado que a continuación se considera, es calculado de acuerdo a las cabezas de cerdos informadas semanalmente al SIPP. En referencia a los Plazos de Pago para la cancelación de compra de cerdos en pie,
se observa que la categoría Capón sin Tipificar tiene un comportamiento inverso al Capón Tipificado en relación a
los plazos de pago.
El Capón Tipificado arrastra al Capón General a un mismo comportamiento de Plazos. Presentando los picos máximos en dos momentos del año, Marzo y Agosto. Con respecto a los plazos promedios de pago por categoría,
especialmente Capones con y sin Tipificación, los mismos no muestran variaciones significativas,siendo los plazos
de pago de 22 a 27 días para Capón Tipificado y de 13 a 17 días para Capón sin Tipificar.
En cambio, el resto de las categorías comercializadas sí muestran variaciones, en especial la categoría Lechones
Pesados, que presenta una importante reducción, llegando a cero en el Plazo de Pago durante el mes de Marzo y
alcanzando un pico de 30 días de plazo para el mes de Julio 2006. (Cuadro 41).

Plazo de Pago en el Precio de Chanchas, Padrillos, Lechones Livianos y Lechones
Pesados, año 2006

días

GRAFICO 42

32

CHA

30

PA

28

LL

26

LP

24
22
20
18
16
14
12
10
8

Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

En relación a las categorías Lechón Livianos y Pesados, tiene un comportamiento destacado del resto de las categorías. Los Lechones Livianos tienen los mayores Plazos de Pago en Marzo, Julio y Agosto. Por su parte los Lechones Pesados registran los mayores plazos para Julio y Agosto.

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Pá gina 5 3

�Sistema Informativo de Precio Porcino (SIPP)

CAPITULO 8

Peso Vivo Promedio por Categoría Porcina, SIPP

Peso Vivo Promedio Mensual, año 2006 SIPP

CUADRO 40

Peso Vivo Promedio (kg)
Lechón Liviano Lechón pesado CAP General

CAP Tipif.

CAP sin Tipif.

Chancha

Padrillo

Enero

105,3

107,5

199,1

182,9

14,3

32,0

106,6

Febrero

105,8

108,0

201,3

178,2

14,8

35,0

106,5

Marzo

107,0

111,8

198,2

182,2

14,5

33,0

108,1

Abril

109,2

112,8

201,5

177,2

14,3

32,5

110,8

Mayo

111,0

115,0

206,2

162,8

13,7

31,0

112,8

Junio

109,3

114,1

204,0

154,6

15,3

33,0

111,8

Julio

109,0

113,4

206,3

150,1

15,0

21,7

111,0

Agosto

107,4

111,4

201,8

161,8

15,0

27,2

108,8

Septiembre

107,1

108,4

193,8

158,1

15,0

29,0

108,0

Octubre

107,0

110,6

201,6

155,2

14,6

25,7

108,6

Noviembre

105,3

110,0

191,4

149,8

14,5

25,0

107,8

Diciembre

103,5

108,5

196,2

162,6

13,9

32,1

105,5

Promedio

107,2

111,0

200,1

164,6

14,6

29,8

108,9
Fuente: Oncca.

Peso Vivo Promedio, año 2006

GRAFICO 43

220,0

CAP Tipif.
CAP sin Tipif.

200,0

PA
Kg Vivo

180,0

CHA

160,0
140,0
120,0
100,0

Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

El Peso Vivo promedio de la categoría Capón General faenados informados al SIPP en el año 2006, fue de 108,9
kg. La categoría Chanchas expresa el mayor promedio anual en 200,1 kg, siendo los meses de Mayo a Julio los de
mayor aporte al total.
Pá gi na 5 4

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�Porcinos

Los Padrillos, resultan estar en el segundo lugar con un promedio de 164,6 kg, siendo los meses de Enero hasta
Abril los que presentan los mayores pesos en kg vivo.

Cabezas por Categoría Porcina, SIPP

Cabezas por Categoría informadas al SIPP, año 2006

CUADRO 41

Cabezas
Padrillo

CAP General

CAP Tipif.

CAP sin Tipif.

Chancha

Enero

65.974

59.411

2.885

440

1.007

54

129.771

Febrero

59.458

49.628

2.255

411

662

43

112.457

Marzo

57.362

53.326

2.286

359

2.020

14

115.367

Abril

71.216

62.093

2.347

400

2.768

69

138.893

Mayo

55.245

57.694

1.741

355

3.478

39

118.552

Junio

58.449

56.919

1.586

356

5.054

39

122.403

Julio

87.082

65.223

2.684

560

9.227

110

164.886

Agosto

73.885

52.196

2.566

476

13.276

85

142.484

Septiembre

69.870

53.811

2.910

705

10.608

67

137.971

Octubre

94.442

76.274

4.847

1.039

25.703

305

202.610

Noviembre

73.073

69.523

4.750

793

22.364

387

170.890

Lechón Liviano Lechón Pesado

Diciembre

94.405

74.853

4.606

584

23.661

214

198.323

Promedio

860.461

730.951

35.463

6.478

119.828

1.426

1.754.607
Fuente: Oncca.

Participación de Porcinos, año 2006

GRAFICO 44

CAP Tipifi. 49,04%
CAP sin Tipif. 41,66%
LL 6,83%
Otros 2,47%

Otros 2,47
CHA 2,02%
LP 0,08%
PA 0,37%

Si se compara la cantidad de cabezas mensuales informadas al SIPP de todas las categorías con la información de
faena mensual (Cuadro 44), se observa que para el mes de Enero el precio de referencia se formó con un 63% del
total de la faena correspondiente para ese mes.
El mes de mayor porcentaje con respecto a la faena del país fue Diciembre con el 69%. En contraposicion, el mes
con menor porcentaje fue Mayo con un 46% de la faena país. En la segunda mitad del año las cabezas informadas al SIPP aumentaron levemente arrojando como resultado un 28% mas que en la primera mitad del año. Este
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Pá gina 5 5

�Sistema Informativo de Precio Porcino (SIPP)

CAPITULO 8

resultado es consecuencia de la aplicación de la Resolución 1445/06 que agrega nuevos Titulares de Faena, y a partir
del 2 de Octubre/06 deben realizar las presentaciones todos aquellos Usuarios de Faena Porcina inscriptos en ONCCA.
Observando el Gráfico 8.9, a lo largo del año los Capones han abarcado el 90,7% de la faena total presentada al SIPP, integrado por un 49,04% de Capones con medición de magro y un 41,66% de Capones sin medición. Los Lechones Livianos midieron un 6,83%, y un 2,47% restante perteneces a Chanchas 2,02%, Padrillos 0,37% y Lechones Pesados 0,08%.

Evolución de las Cabezas informadas por mes, año 2006

GRAFICO 45

220.000

CAP Tipif.

200.000

CAP sin Tipif.

Cabezas Informadas

180.000

CHA

160.000

PA

140.000

LL

120.000

LP

100.000
80.000
60.000
40.000
20.000
Ene

Feb

Mar

Abr

May Jun

Jul

Ago Sep

Oct

Nov

Dic

El Gráfico 45 presenta la evolución mensual del total de cabezas informadas al SIPP. En el mismo, se puede apreciar
el predominio de los Capones Tipificados, que para el año 2006 sumaron un total de 860.461 animales, registando
el mínimo para el mes de Mayo con 55.245 cabezas y un máximo en el mes de Octubre de 94.442 cabezas.
Los Capones sin Tipificar, segunda categoría con mayor participación, acumularon en igual período un total de
730.981 cabezas, presentando un mínimo en el mes de Febrero de 49.628 cabezas. Al igual que los Capones Tipificados, el máximo registrado fue el mes de Octubre con 76.274 cabezas.
Para el resto de las categorías, el total de cabezas acumuladas para todo el año 2006 fue de 35.463 Chanchas, 6.478
Padrillos, 119.828 Lechones Livianos y 1.426 Lechones Pesados.

Pá gi na 5 6

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�Porcinos

Participación de Capones Tipificados y sin Tipificar por mes, año 2006

GRAFICO 46

100%

CAP Tipif.

90%

CAP sin Tipif.

80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

Como se puede observar en el Gráfico 46, a lo largo del año 2006 las cabezas de Capones Tipificados superaron a
las cabezas de los Capones sin Tipificación por magro.

Tejido Magro, SIPP

CUADRO 42

Tejido Magro, año 2006 SIPP

2006

% Magro

Enero

45,47

Febrero

45,89

Marzo

46,48

Abril

46,77

Mayo

46,82

Junio

46,82

Julio

47,25

Agosto

47,49

Septiembre

46,62

Octubre

46,44

Noviembre

46,19

Diciembre

46,74
Fuente: Oncca.

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Pá gina 5 7

�Sistema Informativo de Precio Porcino (SIPP)

CAPITULO 8

Tejido Magro, año 2006

GRAFICO 47

48,00

Magro Mensual

47,50

Media Anual

% Magro

47,00
46,50
46,00
45,50
45,00
44,50
44,00
Ene

Feb

Mar

Abr

May Jun

Jul

Ago Sep

Oct

Nov

Dic

Con respecto al Tejido Magro, el mismo tuvo una tendencia alcista hacia mediados de año con el mayor valor registrado en el mes de Agosto 47,49% y luego marca una baja llegando a 46,19% en Noviembre, cerrando con un
magro de 46,74% en Diciembre. El mes con menor porcentaje de Tejido Magro fue Enero con un 45,47%.

Pá gi na 5 8

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�Porcinos

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Pá gina 5 9

�Precio Relativo Capón - Maíz - Soja

CAPITULO 9

Relación de Precios Capón - Maíz

El precio del Maíz en el año 2006 finalizó con un valor de 385 $/Tonelada, lo que representa un aumento respecto
a Diciembre de 2005, de 76,6%. Por otra parte, el precio por kilogramo vivo del Capón General a fines de Diciembre
de 2006 fue de $ 2,221, lo que equivale a una disminución de 18,03% en relación a diciembre 2005 (Gráfico 48).

Precio Capón - Maíz - Soja / 2005 - 2006

GRAFICO 48

$ 3,00
$ 2,50

$/kg

$ 2,00
$ 1,50
$ 1,00
$ 0,50

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jun-06

jul-06

ago-06

sep-06

oct-06

nov-06

dic-06

jul-06

ago-06

sep-06

oct-06

nov-06

dic-06

abr-06
may-06

mar-06

feb-06

ene-06

dic-05

nov-05

oct-05

ago-05
sep-05

D E

may-06

abr-06

mar-06

feb-06

ene-06

dic-05

nov-05

oct-05

sep-05

ago-05

jul-05

jun-05

may-05

abr-05

mar-05

feb-05

ene-05

14,0
13,0
12,0
11,0
10,0
9,0
8,0
7,0
6,0
5,0

Precio relativo Capón / Máiz
Pá gi na 6 0

$/kgsCAP Gral

Kilos de Maíz que compro por un kilo de Capón

GRAFICO 49

Kgs. de Maíz / 1 kg Capón

$/kg Soja

jun-06

$/kg Maíz

jul-05

jun-05

may-05

abr-05

mar-05

feb-05

ene-05

$ 0,00

Promedio Anual
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�Porcinos

En el 2006 la relación Precio: Capón – Maíz, ha sufrido una caída llegando a un mínimo de 5,6 kgs, cerrando el año. Analizando la
evolución de los valores del Capón General y del Maíz, se observa que el precio relativo Capón Gral - Maíz disminuyó un 53,59%,
pasando de 12,44 en Diciembre de 2005 a 5,77 en Diciembre de 2006. Esta relación, indica los kilogramos de grano de Maíz que
se pueden adquirir con el valor de un kilogramo de Capón (Gráfico 49). En este último año, fue el mejor valor del precio relativo
para el mes de Enero con 10,9 kg de Maíz/ 1 kg de Capón. En relación a los promedios del precio relativo 2005 - 2006, se registró
un descenso de 32,52%.10,9 kgs.

Kilos de Soja que compro por un kilo de Capón

GRAFICO 50

6,0

Kgs. de Soja / 1 kg Capón

5,5
5,0
4,5
4,0
3,5

Precio relativo Capón / Soja

dic-06

nov-06

oct-06

sep-06

ago-06

jul-06

jun-06

may-06

abr-06

mar-06

feb-06

ene-06

dic-05

nov-05

oct-05

sep-05

ago-05

jul-05

jun-05

may-05

abr-05

mar-05

feb-05

ene-05

3,0

Promedio Anual

El comportamiento interanual del precio relativo Soja/Capón es más estable que el anterior Maíz/Capón. Ya que la variación del
promedio anual es inferior para la Soja, siendo esta equivalente a 14% entre 2005 - 2006. De igual manera, se observa en este último año, la mayor estabilidad en el precio relativo Soja/Capón en su menor diferencia dada por los máximos y mínimos, de 30%.

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Pá gina 6 1

�CAPITULO 10

Distribución Regional de las Cabezas informadas en el Sistema

Informativo de Precios Porcinos (SIPP)

La información estadística que a continuación se detalla a partir de este capítulo y en relación a las Cabezas Recepcionadas en el Sistema Informativo de Precios Porcinos, hace referencia a la totalidad de animales equivalente a
2.278.828. Siendo este número superior al utilizado en el capítulo de Precios de 1.754.607. Esta diferencia se debe a
que incluye cabezas no publicadas en el cálculo semanal del Precio Porcino, por no ser enviadas en tiempo y forma
según Resolución 1445/06.

Cabezas por Provincia, año 2006 SIPP

CUADRO 43

Año 2006

Buenos Aires

Códoba

Santa Fé

Otras

Totales

Enero

49.579

48.607

58.986

15.938

173.110

Febrero

39.915

41.109

49.449

11.844

142.317

Marzo

44.051

38.633

49.161

12.944

144.789

Abril

51.564

45.532

62.537

15.545

175.178

Mayo

46.267

35.210

52.317

13.105

146.899

Junio

49.077

42.987

56.266

13.893

162.223

Julio

62.836

57.721

69.200

18.567

208.324

Agosto

58.624

49.877

59.233

14.163

181.897

Septiembre

57.541

53.381

69.669

13.722

194.313

Octubre

82.270

82.834

92.475

20.207

277.786

Noviembre

67.999

67.057

72.879

15.844

223.779

Diciembre

87.177

66.422

74.849

19.765

248.213

Total anual

696.900

629.370

767.021

185.537

2.278.828
Fuente: Oncca.

Participación de Cabezas por Provincia

GRAFICO 51

La mayor parte de la hacienda porcina proviene de
la provincia de Santa Fe con un valor del 33%, la secundan las provincias de Buenos Aires y Córdoba
con un valor de 31% y 28% respectivamente, y las
demás provincias aportan el 8% restante.

Buenos Aires 31%
Santa Fe 33%
Córdoba 28%
Otros 8%

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�Porcinos

Distribución de Cabezas por Provincia mensuales

GRAFICO 52

Cabezas

300.000

Santa Fe

250.000

Buenos Aires

200.000

Córdoba

150.000

Otras

100.000
50.000
0
Ene Feb Mar Abr May Jun Jul

Ago Sep Oct Nov Dic

Observando el Gráfico 52, se advierte que en el mes de Octubre se obtuvo la mayor cantidad de cabezas informadas al SIPP con un total de 277.786 cabezas, de las cuales la mayor cantidad para este mes provienen de la provincia
de Santa Fe con 92.475 cabezas, le siguen Córdoba con 82.834 y Buenos Aires con 82.270, el resto de las cabezas
pertenecen a Otras provincias (8%). El mes que registró menor cabezas fue Febrero con 142.317 cabezas. El año
2006 se inició con un total de 173.110 cabezas informadas al SIPP en el mes de Enero y cerró el año con 248.213
cabezas en el mes de Diciembre arrojando como variación un aumento del 43% de las cabezas presentadas.

Distribución Regional por Categoría de las Cabezas informadas en el SIPP
Categorías por Provincias, año 2006 SIPP

CUADRO 44
Provincia

Chancha

Capón

Lechón Liviano

Padrillo

Total

Buenos Aires

15.064

590.799

86.170

86.170

2.127

2.740

Códoba

14.128

584.229

Santa Fé

15.043

709.051

27.466

27.466

1.497

2.050

40.272

40.272

226

2.429

Lechón Pesado

Otras

2.698

175.242

7.024

7.024

140

433

Total

46.933

2.059.321

160.932

160.932

3.990

7.652
Fuente: Oncca.

Participación de Lechones Livianos por Provincia

GRAFICO 53

Observando la categoría Lechones Livianos para
2006 (Gráfico 53), se advierte que Buenos Aires es la
provincia que más participa en su producción con
un 53,4%, la secundan las provincias de Santa Fe y
Córdoba, con un 25% y 17% respectivamente. Las
restantes provincias se distribuyen el 4,4%.

Buenos Aires 53,5%
Santa Fe 25,0%
Córdoba 17,1%
Otros 4,4%

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Pá gina 6 3

�CAPITULO 10

Distribución Regional de las Cabezas informadas en el Sistema

Participación de Lechones Pesados por Provincia

GRAFICO 54

Buenos Aires 53,3%
Córdoba 37,5%
Santa Fe 5,7%
Otros 3,5%

La provincia de Buenos Aires produjo el 53,3% de
los Lechones Pesados; la provincia de Córdoba
participó con un 37,5%, Santa Fe y las demás provincias aportan un 5,7% y 3,5% respectivamente.

Participación de Chanchas por Provincia

GRAFICO 55

En la categoría Chanchas Santa Fe se ubica en el
primer lugar junto con Buenos Aires con un 32,1%,
Córdoba participa con un 30,1% y el 5,7% restante
lo aportan las demás provincias (Gráfico 55).

Buenos Aires 32,1%
Córdoba 30,1%
Santa Fe 32,1%
Otros 5,7%

Participación de Padrillos por Provincia

GRAFICO 56

En la categoría Padrillo, Buenos Aires participa sobre el total de la producción en un 35,8%, Santa Fe
en un 31,7%, Córdoba en un 26,8% y el resto de las
provincias participan en un 5,7% (Gráfico 56).

Buenos Aires 35,8%
Santa Fe 31,7%
Córdoba 26,8%
Otros 5,7%

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�Porcinos

Participación de Capones por Provincia

GRAFICO 57

Si se analiza la procedencia de Capones (con y sin
Tipificación) a través del SIPP, se observa que Santa
Fe aporta el 34,4% del total de los capones informados, Buenos Aires un 28,7%, Córdoba un 28,4%,
y las demás provincias el 8,5% restante.

Santa Fe 34,4%
Buenos Aires 28,7%
Córdoba 28,4%
Otros 8,5%

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Pá gina 6 5

�Capones con y sin Tipiﬁcación

CAPITULO 11

Capones con y sin Tipiﬁcación

En la especie porcina como en otras especies cárnicas, existe un sistema de categorías que permite realizar una
tipificación de los animales según Bases establecidas. Estas Bases consideran masa muscular, músculo total de la
res, terminación y conformación del músculo respecto del hueso, y otros indicios de abundancia de carne por
volumen de brazuelo, capa muscular, etc. A partir de ello, la importancia de conocer y registrar la faena con Bases
de tipificación y sin tipificación.

Capones Tipificado y sin Tipificar por Provincia, año 2006 SIPP

CUADRO 45

Provincia

Capón sin tipif.

Capón con tipif.

Total

Buenos Aires

198.247

392.552

590.799

Córdoba

268.914

315.315

584.229

Santa Fe

469.199

239.852

709.051

Otras

87.260

87.982

175.242

Total

1.023.620

1.035.701

2.059.321
Fuente: Oncca.

Capones con Tipificación vs. Capones sin Tipificación, por Provincia

GRAFICO 58

800.000

Capón sin Tipif.

700.000

Capón con Tipif.

Cabezas

600.000

239.852

500.000
400.000

392.552

315.315

300.000
469.199

200.000
100.000

198.247

268.914

87.982
87.260

0
Buenos Aires

Córdoba

Santa Fe

Otras

Como muestra el cuadro, los Capones Tipificados predominan en Buenos Aires (392.552 cabezas), Córdoba (315.315
cabezas) y el resto de las provincias (87.982 cabezas), mientras que los Capones sin Tipificación por magro solo lo
hacen, con amplia diferencia, en Santa Fe (469.199 cabezas).

Pá gi na 6 6

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�Porcinos

GRAFICO 59

Capones Producidos en Buenos Aires

80.000

Sin Tipifación

70.000

Con Tipifación

Cabezas

60.000
50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
0
Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic
GRAFICO 60

Capones Producidos en Córdoba

80.000

Sin Tipifación

70.000

Con Tipifación

Cabezas

60.000
50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
0
Ene Feb Mar Abr May Jun
GRAFICO 61

Jul Ago Sep Oct Nov Dic

Capones Producidos en Santa Fe

80.000

Sin Tipifación

70.000

Con Tipifación

Cabezas

60.000
50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
0
Ene Feb Mar Abr May Jun Jul
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Ago Sep Oct Nov Dic

C O N T R O L

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A G R O P E C U A R I O

Pá gina 6 7

�CAPITULO 11

Capones con y sin Tipiﬁcación

Capones Producidos en Otras Provincias

GRAFICO 62

80.000

Sin Tipifación

70.000

Con Tipifación

60.000
Cabezas

50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
0
Ene Feb Mar Abr May Jun

Jul Ago Sep Oct Nov Dic

Los Gráficos 59, 60, 61 y 62 representan la evolución de las cabezas de Capones Tipificadas y No Tipificadas por
provincia durante 2006. En octubre, se nota claramente el incremento de la faena en las provincias de Buenos Aires,
Córdoba, Santa Fe y en menor medida “Otras” provincias.
En los últimos meses el aumento de la información recepcionada en cabezas se debe a la entrada en vigencia de la
Resolución 1445/2006, la cual incorpora al Sistema Informativo de Precios Porcinos a los titulares de faena inscriptos en ONCCA, obligados a realizar las presentaciones semanales de precio porcino, a partir del 2 de Octubre.

Capones sin Tipiﬁcación

CUADRO 46

Cantidad de Capones sin Tipificación, año 2006 SIPP
Buenos Aires

Córdoba

Santa Fe

Otras

Enero

14.857

20.338

40.687

8.562

84.444

Febrero

11.427

18.880

34.421

5.697

70.425

Marzo

11.978

17.428

33.305

6.525

69.236

Abril

12.488

20.116

41.935

6.739

81.278

Mayo

14.272

17.056

35.854

5.445

72.627

Junio

13.504

21.226

36.853

6.260

77.843

Julio

18.047

27.024

46.994

8.867

100.932

Agosto

17.422

20.901

37.617

6.566

82.506

Septiembre

16.255

21.897

43.217

7.353

88.722

Octubre

26.181

34.134

46.451

9.264

116.030

Noviembre

20.644

25.335

33.670

7.631

87.280

Mes

Total

Diciembre

21.172

24.579

38.195

8.351

92.297

Total 2006

198.247

268.914

469.199

87.260

1.023.620
Fuente: Oncca.

Pá gi na 6 8

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�Porcinos

Participación de Capones sin Tipificación por Provincia

GRAFICO 63

Como se puede observar en el Gráfico 63 la provincia con mayor participación de Capones sin Tipificación fué Santa Fe con el 45,8%, le sigue Córdoba
con un 26,3%, Buenos Aires con un 19,4% y el 8,5%
restante es aportado por “Otras” provincias.

Santa Fe 45,8%
Córdoba 26,3%
Buenos Aires 19,4%
Otros 8,5%

GRAFICO 64

Distribución de Capones sin Tipificación por Provincia por mes

140.000

Santa Fe

Cabezas

120.000

Buenos Aires

100.000

Córdoba

80.000

Otras

60.000
40.000
20.000
0
Ene Feb Mar Abr May Jun

CUADRO 47
Mes

Jul

Ago Sep Oct Nov Dic

Precio Promedio Ponderado de Capones sin Tipificación por Provincia, año 2006
Córdoba

Santa Fe

Enero

$ 2,22

$ 2,61

$ 2,47

$ 2,64

$ 2,45

Febrero

$ 2,20

$ 2,53

$ 2,42

$ 2,38

$ 2,38

Marzo

$ 2,23

$ 2,42

$ 2,34

$ 2,37

$ 2,33

Abril

$ 2,20

$ 2,36

$ 2,26

$ 2,37

$ 2,26

Mayo

$ 2,13

$ 2,22

$ 2,14

$ 2,27

$ 2,17

Junio

$ 2,08

$ 2,12

$ 2,10

$ 2,22

$ 2,11

Julio

$ 2,05

$ 2,08

$ 2,05

$ 2,18

$ 2,05

Agosto

$ 2,01

$ 1,99

$ 2,01

$ 2,17

$ 2,02

Septiembre

$ 1,96

$ 1,96

$ 1,97

$ 2,07

$ 2,00

Octubre

$ 1,93

$ 1,95

$ 1,97

$ 2,10

$ 1,99

Noviembre

$ 1,97

$ 1,97

$ 2,01

$ 2,10

$ 2,02

Diciembre

$ 1,98

$ 2,03

$ 2,05

$ 2,16

$ 2,08

Total 2006

$ 2,06

$ 2,16

$ 2,14

$ 2,26

2,154426224

Buenos Aires

Otras

$ CAP s/Tipif. publicado

Fuente: Oncca.

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Pá gina 6 9

�Capones con y sin Tipiﬁcación

CAPITULO 11

$/ kg vivo

$ 2,70

$ 2,70

$ 2,60

$ 2,60

$ 2,50

$ 2,50

$ 2,40

$ 2,40

$ 2,30

$ 2,30

$ 2,20

$ 2,20

$ 2,10

$ 2,10

$ 2,00

$ 2,00

$/ kg vivo

Precio Promedio Ponderado de Capones sin Tipificación por Provincia, por mes

GRAFICO 65

$ 1,90
Ene

Feb

Buenos Aires

Mar

Abr
Córdoba

May

Jun

Jul

Santa Fe

Ago
Otras

Sep

Oct

Nov

Dic

$ CAP s/Tipif. publicado

El Gráfico 65 muestra la evolución del precio promedio ponderado por kg vivo de Capones sin Tipificación y como
éste desciende en forma continua en el primer semestre, para estabilizarse hacia el 2do período del año. De acuerdo a la información recibida, se observa una diferencia de precios entre las provincias a comienzo de año que se
acorta levemente hacia el final, arrojando una diferenencia más amplia en Otras provincias especialmente desde
el mes de julio hasta fin de 2006. Las provincias de Santa Fe y Córdoba muestran valores muy semejantes y con
la misma tendencia. Finalmente Buenos Aires, presenta igual tendencia pero con valores muy por debajo de las
provincias anteriores.
En relación al precio publicado, el comportamiento del precio provincial acompaña los valores mensuales, destacándose Córdoba y Santa Fe como quienes superan o se aproximan por debajo, ajustándose al precio publicado.
Buenos Aires posee un precio por debajo del publicado en todo el año 2006.

Pá gi na 7 0

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�Porcinos

Capones con Tipiﬁcación
Cantidad de Capones Tipificados, año 2006 SIPP

CUADRO 48
Mes

Buenos Aires

Córdoba

Santa Fe

Enero

32.069

26.425

16.446

6.321

81.261

Febrero

26.218

21.149

13.700

5.918

66.985

Marzo

28.789

20.230

14.142

6.175

69.336

Abril

34.794

23.806

18.809

8.455

85.864

Mayo

26.959

17.204

14.822

7.155

66.140

Junio

29.484

19.800

16.912

7.286

73.482

Julio

36.706

28.687

17.567

8.871

91.831

Agosto

30.192

25.189

18.212

7.157

80.750

Septiembre

31.057

27.846

20.663

5.841

85.407

Octubre

39.123

39.328

32.488

9.986

120.925

Noviembre

33.347

32.013

27.005

6.665

99.030

Diciembre

43.814

33.638

29.086

8.152

114.690

Total 2006

392.552

315.315

239.852

87.982

1.035.701

Otras

Totales

Fuente: Oncca.

Participación de Capones con Tipificación por Provincia

GRAFICO 66

Como se puede observar en el Gráfico 66 la provincia con mayor participación de Capones Tipificados fue Buenos Aires con el 37,9%, le sigue
Córdoba con un 30,4%, Santa Fé con un 23,2% y el
8,5% restante es aportado por “Otras” provincias.

Buenos Aires 37,9%
Córdoba 30,4%
Santa Fe 23,2%
Otros 8,5%

GRAFICO 67

Distribución de Capones con Tipificación por Provincia por mes

140.000

Santa Fe

120.000

Buenos Aires

100.000

Córdoba

Cabezas

80.000

Otras

60.000
40.000
20.000
0
Ene Feb Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov Dic

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Pá gina 7 1

�Capones con y sin Tipiﬁcación

CAPITULO 11

Precio Promedio Ponderado de Capones con Tipificación por Provincia, año 2006

CUADRO 49
Mes

Buenos Aires

Códoba

Santa Fe

Otras

$ CAP Tipif. publicado

Enero

$ 2,76

$ 2,74

$ 2,88

$ 2,66

$ 2,80

Febrero

$ 2,70

$ 2,63

$ 2,77

$ 2,63

$ 2,71

Marzo

$ 2,70

$ 2,58

$ 2,71

$ 2,61

$ 2,67

Abril

$ 2,61

$ 2,50

$ 2,62

$ 2,49

$ 2,58

Mayo

$ 2,49

$ 2,41

$ 2,48

$ 2,39

$ 2,47

Junio

$ 2,37

$ 2,29

$ 2,36

$ 2,23

$ 2,33

Julio

$ 2,26

$ 2,22

$ 2,26

$ 2,18

$ 2,25

Agosto

$ 2,22

$ 2,19

$ 2,23

$ 2,19

$ 2,23

Septiembre

$ 2,23

$ 2,17

$ 2,21

$ 2,23

$ 2,21

Octubre

$ 2,25

$ 2,23

$ 2,27

$ 2,24

$ 2,24

Noviembre

$ 2,31

$ 2,26

$ 2,32

$ 2,35

$ 2,27

Diciembre

$ 2,35

$ 2,36

$ 2,38

$ 2,36

$ 2,34

Total 2006

$ 2,42

$ 2,36

$ 2,42

$ 2,37

$ 2,43
Fuente: Oncca.

Precio Promedio Ponderado de Capones con Tipificación por Provincia 2006

GRAFICO 68

$ 3,10

$ 3,50
$ 3,30

$ 2,90

$ 2,90

$ 2,50

$ 2,70

$ 2,30

$ 2,50

$/kg vivo

$/kg vivo

$ 3,10
$ 2,70

$ 2,30

$ 2,10

$ 2,10

$ 1,90

$ 1,90
Ene

Feb

Buenos Aires

Mar

Abr
Córdoba

May

Jun

Jul

Santa Fe

Ago
Otras

Sep

Oct

Nov

Dic

$ CAP s/Tipif. publicado

El Gráfico 68 muestra la evolución del precio promedio ponderdo por Kg vivo de los Capones Tipificados y como
éste desciende en forma continua en el primer semestre, al igual que el precio del Capón sin Tipificar, y se estabiliza
hacia el 2do período del año. De acuerdo a la información recibida, se observa una diferencia de precio entre las
provincias a comienzo de año que se acorta levemente hacia el final arrojando una diferenencia casi nula entre
ellas. En relación al precio publicado, se observa que los precios provinciales lo superan en todo el año 2006.

Pá gi na 7 2

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�Porcinos

Tejido Magro

Tejido Magro por Provincia, año 2006 SIPP

CUADRO 50

% Magro

Mes

Buenos Aires

Córdoba

Santa Fe

Otras

Enero

46,16

44,75

44,74

44,13

Febrero

45,56

45,05

44,72

43,75

Marzo

46,09

45,83

45,03

44,97

Abril

46,41

45,86

45,53

44,66

Mayo

46,70

46,24

45,27

45,79

Junio

46,66

45,95

45,77

46,61

Julio

47,02

46,30

44,96

44,96

Agosto

46,73

45,78

45,01

45,96

Septiembre

46,87

45,31

44,68

45,10

Octubre

46,50

45,42

44,82

44,40

Noviembre

46,47

45,12

45,16

45,66

Diciembre

46,65

45,56

45,00

46,15
Fuente: Oncca.

Tejido Magro por Provincia, por mes

GRAFICO 69

% Magro

48,0

Santa Fe

47,0

Buenos Aires

46,0

Córdoba

45,0

Otras

44,0
43,0
42,0
41,0
Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

Con respecto al Tejido Magro correspondiente a las presentaciones recibidas por el SIPP, se obtiene como resultado
que la provincia con mayor porcentaje de este tejido correspondió a Buenos Aires con un 46,49% seguido por Córdoba, con un 45,55% luego Santa Fe con un 52,02% y por último Otras provincias con un 44,80% de Magro.

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Pá gina 7 3

�CAPITULO 12

Productores Porcinos

Productores Porcinos

A continuación se considerará la participación de los Productores, a través de rangos de cabezas enviadas a faena.
Se organizará esta participación por provincias.

CUADRO 51

Provincial, por mes 2006
Provincia
Santa Fe
Buenos Aires
Córdoba
Otros

1 a 30
cabezas

31 a 50
cabezas

51 a 100
cabezas

101 a 300
cabezas

37,81%
41,44%
45,66%
55,15%

22,40%
21,09%
18,62%
19,12%

19,14%
15,88%
15,18%
12,75%

14,70%
13,52%
13,14%
10,29%

301 a 700 701 a 1500 &gt; a 1501
cabezas
cabezas
cabezas
4,55%
4,84%
4,59%
1,47%

0,82%
2,23%
1,66%
0,74%

0,58%
0,99%
1,15%
0,49%

Total

Cant. Por
Pcia.

100%
100%
100%
100%

857
806
784
408
Fuente: Oncca.

El cuadro 51 demuestra la participación de los productores según su escala de comercialización de porcinos con
destino a faena, donde se observa que en Santa Fe el 37,81% de ellos, se ubica en el rango de 1 a 30 cabezas comercializadas por mes.

CUADRO 52

1 a 30
cabezas

Provincia
Santa Fe
Buenos Aires
Córdoba
Otros
Total país
Número de Productores

11,35%
11,70%
12,54%
7,88%
43,47%
1.241

31 a 50
cabezas

51 a 100
cabezas

101 a 300
cabezas

301 a 700
cabezas

6,73%
5,95%
5,11%
2,73%
20,53%
586

5,74%
4,48%
4,17%
1,82%
16,22%
463

4,41%
3,82%
3,61%
1,47%
13,31%
380

1,37%
1,37%
1,26%
0,21%
4,20%
120

701 a 1500
cabezas
0,25%
0,63%
0,46%
0,11%
1,44%
41

&gt; a 1501
cabezas
0,18%
0,28%
0,32%
0,07%
0,84%
24

Total
30%
28%
27%
14%
100,00%
2.855
Fuente: Oncca.

Del 100% de los Productores a nivel nacional que comercializan la hacianda porcina con destino a faena, son 2.855.
El 11,35% pertenece a la provincia de Santa Fe con un rango de 1 a 30 cabezas informadas. Cabe destacar que dicha
provincia posee el 30% de los productores registrados en el SIPP, mientras que el 28% se encuentra en la provincia
de Buenos Aires, el 27% en Córdoba y el 14% restante en Otras provincias.

Pá gi na 7 4

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A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

GRAFICO 70

Escala de Faena en Santa Fe

1 a 30 cab. (1241 Prod) 37,8%
31 a 50 cab. (586 Prod) 22,4%
51 a 100 cab. (463 Prod) 19,1%
101 a 300 cab. (380 Prod) 14,7%
301 a 700 cab. (120 Prod) 4,6%
701 a 1500 cab. (41 Prod) 0,8%
&gt; a 1501 cab. (24 Prod) 0,6%

GRAFICO 71

Escala de Faena en Buenos Aires

1 a 30 cab. (1241 Prod) 41,4%
31 a 50 cab. (586 Prod) 21,1%
51 a 100 cab. (463 Prod) 15,9%
101 a 300 cab. (380 Prod) 13,5%
301 a 700 cab. (120 Prod) 4,8%
701 a 1500 cab. (41 Prod) 2,2%
&gt; a 1501 cab. (24 Prod) 1,0%

GRAFICO 72

Escala de Faena en Córdoba

1 a 30 cab. (1241 Prod) 45,7%
31 a 50 cab. (586 Prod) 18,6%
51 a 100 cab. (463 Prod) 15,2%
101 a 300 cab. (380 Prod) 13,1%
301 a 700 cab. (120 Prod) 4,6%
701 a 1500 cab. (41 Prod) 1,7%
&gt; a 1501 cab. (24 Prod) 1,1%

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Pá gina 7 5

�CAPITULO 12

GRAFICO 73

Productores Porcinos

Escala de Faena en Otras Pcias.

1 a 30 cab. (1241 Prod) 55,1%
31 a 50 cab. (586 Prod) 19,1%
51 a 100 cab. (463 Prod) 12,7%
101 a 300 cab. (380 Prod) 10,3%
301 a 700 cab. (120 Prod) 1,5%
701 a 1500 cab. (41 Prod) 0,7%
&gt; a 1501 cab. (24 Prod) 0,5%

En los gráficos precedentes, se observa que la mayor participación en la estructura productiva porcina la representan los Productores cuyo rango de comercialización abarca de 1 a 30 cabezas por mes.

Pá gi na 7 6

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�Porcinos

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Pá gina 7 7

�CAPITULO 13

Exportaciones Porcinas

Exportaciones Porcinas

A continuación se realiza la presentación y análisis de los datos para el producto total exportado de origen porcino.
En 2005 los cuatro subproductos de origen Porcino exportados de mayor volúmen fueron:
- Grasas y Aceites con 790 toneladas
- Menudencias y Vísceras 397 toneladas
- Demás Comestibles 163 toneladas
- Extractos/Caldos/Sopas 154 toneladas.
Estos valores representan el 43,69%, 21,95%, 9,01% y 8,51% respectivamente del total exportado.

Exportaciones Porcinas Totales anuales, por Rubro en Toneladas

CUADRO 53

Rubro

2005

2006

Carnes Frescas

33

120

Carnes Procesadas

46

0

Cueros y Pieles

23

0

Demás Comestibles

163

228

Extractos/Caldos/Sopas

154

86

Fiambres/Chacinados/Embutidos

108

117

Grasas y Aceites

790

740

1

5

397

585

93

59

1.808

1.940

Harinas Animales
Menudencias y Vísceras
Opoterápicos
Total

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

En 2006 el volúmen total registró un leve aumento de 132 toneladas reflejando una variación porcentual del 7,3%,
siendo los Subproductos más exportados para este año Grasas y Aceites 740 toneladas, Menudencias y Vísceras
585 toneladas, Demás Comestibles 228 toneladas, Carnes Frescas con 120 toneladas y Fiambres/ Chacinados/
Embutidos 117 toneladas; representando 38,14%, 30,15%, 11,75%, 6,18% y 6,03% respectivamente, respecto del
total exportado.

Pá gi na 7 8

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�Porcinos

Toneladas por Rubro, años 2005-2006

ico
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2005

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2006

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Ca
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Ca
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900
800
700
600
500
400
300
200
100
0
s

Toneladas

GRAFICO 74

Fuente: ONCCA, con datos propios y de SENASA.

El rubro Grasas y Aceites presenta como en el año anterior, su máxima participición para el 2006 superando en 6,3%
al 2005. Se observa para los rubros Carnes Procesadas, Cueros y Pieles la falta de participación para el último año.

Exportaciones Porcinas Totales anuales, por Rubro en Miles de U$S FOB

CUADRO 54

Rubro

2005

2006

Carnes Frescas

73

103

Carnes Procesadas

98

6

Cueros y Pieles

144

0

Demás Comestibles

642

794

Extractos/Caldos/Sopas

384

248

Fiambres/Chacinados/Embutidos

469

444

Grasas y Aceites

401

615

4

15

Menudencias y Vísceras

565

793

Opoterápicos

234

255

3.014

3.273

Harinas Animales

Total

Fuente: Oncca.

En el año 2006 se registró un valor de las Exportaciones de 3.273 miles de U$S FOB, un 8,59% superior al año 2005,
siendo el precio promedio por tonelada exportada de U$S 1.687, un 1,18% superior al precio promedio exportado
en el año 2005, que fue de U$S 1.667. En términos monetarios las exportaciones por rubro del año 2005 tienen
el siguiente orden: Demás Comestibles: 21,3%; Menudencias y Vísceras 18,74%; Fiambres/Chacinados/Embutido;
15,56%, Grasas y Aceite; 13,3%, Extractos/Caldos/Sopa; 12, 74% y Opoterápicos 7,73%; estos totales representan el
89,37% del valor de las exportaciones.
El comportamiento de las exportaciones del año 2006 fue el siguiente, Demás Comestibles y Menuencias y Vísceras 24,25% cada una; Grasas y Aceites 18,79%; Fiambres/Chacinados/Embutidos 13,56%; Opoterápicos 7,82% y
Extractos/ Caldos/Sopas 7,58%.
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Pá gina 7 9

�Exportaciones Porcinas

CAPITULO 13

Miles de U$S por Rubro, años 2005-2006

ico
s

s
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ald act
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M
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De

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2005

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Op

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Pr
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Ca

2006

ble

s
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Fre
Ca
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les

900
800
700
600
500
400
300
200
100
0
s

Miles de U$S

GRAFICO 75

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

El ingreso en valor para la relación interanual 2005-2006, en Grasas y Aceites presenta una variación positiva de
34,8%. Con un comportamiento semejante, menudencias y Vísceras presentó un incremento para el 2006 en valor
de 32,13%. Y por último en Demás Comestibles aportó un 28,5% en valor superior al 2005.

CUADRO 55
País destino

Exportaciones Porcinas en Toneladas
2005

2006

Alemania

81

81

Australia

10

0

Bélgica

20

0

Bolivia

512

366

Brasil

97

58

Chile

284

386

1

0

España

36

63

Estados Unidos

81

54

9

0

Colombia

Gabón

437

692

Italia

5

42

Perú

136

135

Rusia

32

37

Sudáfrica

26

0

Hong Kong

4

14

29

1

Canadá

0

11

Otros

8

0

Total

1.808

1.940

Uruguay
Venezuela

Fuente: Oncca.
Pá gi na 8 0

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�Porcinos

Los países destino en cuanto a valor de las Exportaciones Argentinas durante el año 2006 fueron, Hong Kong
35,67% del volúmen y 21,17% del valor; Perú 6,96% del volúmen y 13,07% del valor; Alemania 4,17% del volúmen
y 12,25% del valor y Bolivia 18,86% del volúmen y 10,81% del valor.
Siendo Hong Kong quien conserva la primacia en destino de producto y generación de valor.

CUADRO 56

País destino

Exportaciones Porcinas en Miles de U$S
2005

2006

Alemania

373

401

Australia

19

0

Bélgica

98

0

Bolivia

236

354

Brasil

422

280

Chile

188

304

Colombia
España
Estados Unidos
Gabón
Hong Kong

1

0

73

197

216

229

20

0

563

693

Italia

26

108

Perú

462

428

Rusia

89

106

Sudáfrica

37

1

Uruguay

28

30

Venezuela
Canadá

163

4

0

137

Otros

0

1

Total

3.014

3.273

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

En relación a las exportaciones al grupo de países americanos, se puede mencionar que Chile, Uruguay y Canadá
presentaron un crecimiento en producto y valor para el 2006. Bolivia y Venezuela se presentan con uma disminución para las dos variables, y Estados Unidos decrece en producto y crece en valor para el último año, realizando
las comparaciones a partir del 2005.
Para el grupo de países no americanos, Alemania conserva el nivel de producto pero presenta un crecimiento en
valor de 6,98%. España, Italia y Rusia crecen en ambas variables para la relación interanual 2005-2006.
Países como Australia, Bélgica, Sudáfrica y Gabón, disminuyeron su participación en producto a menos de una
tonelada, con su consecuente disminución en valor.

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Pá gina 8 1

�Esportaciones Porcinas

CAPITULO 13

Destino de las Exportaciones Porcinas en Toneladas y Miles de U$S, año 2006

Toneladas

Miles de Dollares

Miles de U$S

Ca

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Ru

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400
300
200
100
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an
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Toneladas

GRAFICO 76

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Para el período de exportaciones porcinas 2006, Hong Kong supera en 44,21% a Chile y en 47,10% a Bolivia, con
su participación en producto de exportaciones porcinas totales. La participación acumulada de estos dos países
sudamericanos supera en 60 toneladas a Hong Kong. Sin embargo en valores monetarios, este último supera en
35 Miles de U$S a los países anteriormente nombrados. En el gráfico 13.3 los puntos extremos en producto y valor
toman una distancia significativa para Alemania, Brasil, España, Estados Unidos, Perú y Canadá. Siendo coincidentes
estos extremos para Bolivia y Hong Kong, a pesar de ser los de mayor participación para producto y valor.

Destino de las Exportaciones Porcinas Rubro en Toneladas, año 2005

CUADRO 57

País destino
Bolivia

Grasas y Menud. Demás
Aceites y Visceras Comest.
506

H. Kong

-

-

Extr/
Fiambres/
Caldos/ Chacinados/ Opoterápicos Carnes Carnes
Procesadas Frescas
Sopas Embutidos

-

Cueros Harinas
y Pieles Animales

Total

6

-

-

-

-

-

512

-

24

-

-

437

-

-

-

-

284

373

-

-

38

2

-

-

-

-

-

Chile

284

Perú

-

-

-

117

19

-

-

-

-

-

136

Brasil

-

23

-

-

6

-

45

-

23

-

97

E.E. UU.

-

-

-

-

-

81

-

-

-

-

81

Alemania

-

-

81

-

-

-

-

-

-

-

81

España

-

-

36

-

-

-

-

-

-

-

36

Rusia

-

-

21

11

-

-

-

-

-

-

32

Venezuela

-

-

-

-

29

-

-

-

-

-

29

Sudáfrica

-

-

-

26

-

-

-

-

-

-

26

Bélgica

-

-

20

-

-

-

-

-

-

-

20

Australia

-

-

-

-

-

10

-

-

-

-

10

Gabón

-

-

-

-

-

-

-

9

-

-

9

Italia

-

-

5

-

-

-

-

-

-

-

5

Uruguay

-

1

-

-

2

-

-

-

-

1

4

Colombia

-

-

-

-

1

-

-

-

-

-

1

-

7

-

1

-

-

-

8

108

93

46

33

23

1

1.808

Otros

-

-

-

Total

790

397

163

154

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Pá gi na 8 2

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A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

En 2005, Argentina aportó 10 rubros porcinos diferentes entre 17 países entre otros. Se destacan Bolivia en Grasas
y Aceites, Hong Kong en Menudencias y Vísceras y Perú en Extractos/Caldos/Sopas, con 506, 373 y 117 toneladas
respectivamente. Estos tres países representan el 55% de las exportaciones del año anterior.

Relación interanual 2005-2006 de las Exportaciones Porcinas por Rubro
en Toneladas

An
as

Cu

Ca

Ha

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800
700
600
500
400
300
200
100
0
ite

Toneladas

GRAFICO 77

2006

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

A partir de la comparación interanual 2005-2006, los rubros de mayor aporte, Grasas y Aceites, y Menudencias y
Vísceras, muestran un comportamiento inverso en el aporte del producto. El primero disminuyó en 6,3% y el segundo aumento un 32,13%. Asimismo se destaca el rubro Carnes Frescas con un crecimiento del 72,5% y Demás
Comestibles tuvo un aumento de 28,5% para el 2006.
CUADRO 58
País destino

Destino de las Exportaciones Porcinas Rubro en Toneladas, año 2006
Grasas y Menud. Demás
Aceites y Visceras Comest.

Extr/
Fiambres/
Caldos/ Chacinados/ Opoterápicos Carnes Carnes
Procesadas Frescas
Sopas Embutidos

Cueros Harinas
y Pieles Animales

Total

Fuente: Oncca.

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Pá gina 8 3

�Exportaciones Porcinas

CAPITULO 13

Exportaciones de Rubros Porcinos en Toneladas, por año

CUADRO 59
Rubro

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

Carnes Frescas

-

12

23

11

36

33

120

Carnes Procesadas

4

5

5

1

16

46

-

Cueros y Pieles

-

-

-

-

-

23

-

Demás Comestibles

-

-

-

-

169

163

228

Extractos/Caldos/Sopas

-

-

-

67

81

154

86

Fiambres/Chacinados/Embutidos

513

337

34

67

94

108

117

2.283

1.250

1.040

636

1.018

790

740

Harinas Animales

-

-

1

3

-

1

5

Menudencias y Vísceras

1

-

2

78

204

397

585
59
1.940

Grasas y Aceites

Opoterápicos
Total

-

1

21

104

34

93

2.801

1.605

1.126

967

1.652

1.808

Fuente: Oncca.

En el período que se analiza 2000-2006, se observa que a partir de la segunda mitad del ciclo hay un aumento
en diversidad de productos y cantidad con respecto al año de arranque 2000. En este año se registraron cuatro
rubros de exportación, valor que ascendió un 100% para el 2004 representado por 8 rubros totales. Esta tendencia
permanece al 2006.
En relación a los rubros de exportación, para el período de analizado, los rubros Grasas y Aceites y, Fiambres/Chacinados/Embutidos permanecieron con un comportamiento constante durante el 2000-2006. Este último rubro presentó una retracción en el 2002 de 89,9%, y luego comienza su recuperación al 2006. Sin embargo, aún representa
sólo un 22,8% del récord histórico que registró en el año 2000. Para este último año en Grasas y Aceites, al 2006 se
halla con el 67,58% de su récord del mismo año. El rubro Carnes Frescas, a pesar de la retracción del 2003, presenta
un crecimiento constante que representa un 100% del 2001 al 2006. El crecimiento en producto de Menudencias
y Vísceras superó el 100% a partir del 2002.

Comportamiento de las Exportaciones entre los años 2000 y 2006

Toneladas y Miles de U$S

GRAFICO 78

3.500
3.000
2.500
2.000
1.500
1.000
500
0
2000

2001

2002

TONELADAS
Pá gi na 8 4

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2003

2004

MILES DE DOLARES
D E

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2005

2006

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

En el gráfico 68, las funciones producto-valor tienen un comportamiento semejante del 2000 al 2004. A partir de
este último año, se produce una distancia significativa entre ambas funciones. La función valor, tiene un comportamiento ascendente ligeramente positivo. La función producto, se comporta próxima a una constante, con ligeros
crecimientos distantes en 1.333 puntos de escala.
Observando los puntos extremos de la función valor y producto respectivamente sufrieron un comportamiento en
sentido inverso, para el ciclo 2000-2006 el valor tuvo un incremento de U$S 812.000 (24,80%); y el producto sufrió
una retracción de 861 toneladas (30,73%).

Exportaciones de Rubros Porcinos en Toneladas, por año

GRAFICO 79

3.000

Opoterápicos
Menud y Vísceras
Harinas Animales
Grasas y Aceites
Fiambres/Chac/Emb
Extract/Caldos/Sop
Demás Comestibles
Cueros y Pieles
Carnes Procesadas
Carnes Frescas

2.500
2.000
1.500
1.000
500
0
2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

Fuente: ONCCA, con datos propios y de SENASA.

En el gráfico 79 se observa un cambio de participación de los diferentes rubros, en el 2006 el aporte de Menudencias
y Vísceras, Demás Comestibles, Carnes Frescas, Extractos/Caldos/Sopas, Opoterápicos y Harinas Animales, no se registraban en el año de inicio del análisis, 2000. Representando esto la diversidad de productos y nuevos mercados.

Exportaciones de Rubros Porcinos en Miles de U$S, por año

CUADRO 60
Rubro
Carnes Frescas
Carnes Procesadas

2000

2001

2002

2003

2004

-

2

20

3

22

2005

2006

73

103

11

14

15

2

7

98

6

Cueros y Pieles

-

-

-

-

-

144

-

Demás Comestibles

-

-

-

-

364

642

794

Extractos/Caldos/Sopas

-

-

-

155

196

384

248

Fiambres/Chacinados/Embutidos

1.067

807

135

241

253

469

444

Grasas y Aceites

1.329

676

422

284

516

401

615

-

-

3

5

-

4

15

Harinas Animales
Menudencias y Vísceras
Opoterápicos
Total

1

-

1

54

187

565

793

53

202

98

225

212

234

255

2.461

1.701

694

969

1.757

3.014

3.273
Fuente: Oncca.

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Pá gina 8 5

�CAPITULO 13

Exportaciones Porcinas

Analizando el ingreso en valor de las exportaciones porcinas a partir de la retracción del 2002 de 71,80%, se observa un crecimiento constante de 78,79% al 2006 representado por 3.272 Miles de U$S. Para este año la mayor
participación en valor corresponde a los rubros Demás Comestibles, Menudencias y Vísceras, Grasas y Aceites, y
Fiambres/Chacinados/Embutidos que representan el 80,84% del valor total anual.
De los nueve productos que aportan valor, seis de ellos registran un incremento en la relación interanual 20052006. Y dos de ellos descendieron y Cueros y Pieles no incorporó valor.

Exportaciones Totales Porcinas en Miles de U$S, por año

GRAFICO 80

3.500
3.000
Miles de U$S

2.500
2.000
1.500
1.000
500
0
2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Para el ciclo 2000 - 2006, el análisis del comportamiento del valor, para las exportaciones porcinas, refleja un mínimo de U$S 694.000 para el año 2002. La retracción en valores que se registra para el mismo año, es superado con
un crecimiento positivo al 2005, para continuar con una tendencia ligeramente positiva al último año 2006. El valor
de cierre de este ciclo representa un crecimiento final del 24,80%.

Exportaciones Porcinas del Rubro Fiambres/ Chacinados/ Embutidos

En la clasificación de rubros exportables, el llamado Fiambres/ Chacinados/ Embutidos, de ahora en mas F/CH/E
presenta la posibilidad de análisis de sus diferentes productos exportables, en la relación 2005-2006.
Las exportaciones ascendieron a las 117 toneladas durante el año 2006, mostrando un crecimiento de un 8,33%
respecto del mismo período anterior.
El marcado aumento de la exportación de Fiambres Varios en 48 toneladas, Paleta en 16 toneladas, Jamón Cocido
en 7 toneladas y Mortadela en 4, elevaron el volúmen total del producto, representado en el 70,94%., apesar de la
caída en el resto de los productos. Estos últimos participaron en el 2005, en orden de importancia, Pierna con un
25,92% y Panceta en un 8,3% y el Salame con un 12,96%, perdiendo su participación en el 2006.

Pá gi na 8 6

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�Porcinos

Exportación F/Ch/E en Toneladas, año 2005-2006

CUADRO 61
Producto

2005

2006

Bondiola

3

1

Chorizos

8

2

Fiambres Varios

0

48

Jamón Cocido

7

14

Jamón Crudo

34

18

Lomito

2

2

Mortadela

1

4

Paleta

1

17

Panceta

9

1

Pierna

28

0

Salame

14

9

1

1

108

117

Salchichas
Total

Fuente: Oncca.

Proporción de los productos exportables del Rubro F/Ch/E, año 2006

GRAFICO 81

Fiambres Varios 41%
Jamón Cocido 17%
Jamón Crudo 15%
Paleta 15%
Otros 12%

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Exportación F/Ch/E en Toneladas, año 2005-2006

50
45
40
35
30
25
20
15
10
5
0

2006

lch
Sa

Sa

ich

lam

as

e

a
rn
Pie

eta
nc
Pa

a
let

tad
M

or

Pa

ela

to
mi
Lo

o
Cr

Ja
m

ón

nC

ari
mó
Ja

es
V

ud

oc
ido

os

s
izo
or
Fia
m

br

Bo

nd

iol

a

2005

Ch

Toneladas

GRAFICO 82

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

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Pá gina 8 7

�Exportaciones Porcinas

CAPITULO 13

En el gráfico 82 se observa que el rubro F/Ch/E se abre en una amplia diversidad de productos pero concentra
el mayor volúmen por año en no más de dos o tres de ellos. En el año 2006 estos productos son Fiambres Varios,
Jamón Crudo y Paleta. Por su parte en el año anterior 2005 los productos fueron Jamón Crudo, Pierna y Salame. A
partir de este análisis el producto Jamón Crudo, se estima estará ternado en el 2007.

Exportación F/Ch/E en Miles de U$S, año 2005-2006

CUADRO 62

Producto

2005

2006

4

5

Bondiola
Chacinados Varios
Chorizos

0

2

24

8

0

138

Jamón Cocido

31

45

Jamón Crudo

301

151

Lomito

1

2

Mortadela

3

7

Paleta

1

39

Panceta

34

1

Pierna

14

1

Salame

55

42

1

2

Fiambres Varios

Salchichas
Sopresatta
Total

0

1

469

444

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Proporción de los productos exportables del Rubro F/

GRAFICO 83

Jamón Crudo 35%
Fiambres Varios 31%
Otros 15%
Jamón Cocido 10%
Salame 9%

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Las exportaciones porcinas de F/Ch/E para el año 2006 alcanzaron un monto de U$S 444.000, significando una
contracción del 5,33% respecto del mismo período anterior. El principal actor en términos monetarios es el Jamón
Crudo con U$S 151.000, participando en el 15,38% del volúmen pero significando el 34% del monto exportado
para este rubro, su volúmen obtuvo una disminución del 47,06% respecto del año anterior, por lo que se suma
una contracción del 5,53% en el valor de la tonelada la cual se comercializa a U$S 8.380. Los Fiambres Varios con
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�Porcinos

mayor aumento de participación en el último año aportan el 41% del volúmen pero significan el 31,08% del valor
exportado, con un valor de U$S 2.880 la tonelada, llega a U$S 138.000 su monto de exportación.

Exportación F/Ch/E en Miles de U$S, año 2005-2006

GRAFICO 84

350

2005

300

2006

Miles de U$S

250
200
150
100
50

So

rp

res

att

as

a

e
ich
lch

a

lam
Sa

rn
Pie

eta

a
let

Pa

ela

nc

Sa

Ja

M

or

Pa

tad

mi

to

do

Lo

ido

nC

mó

oc
nC

mó

Ja

ru

s
rio

s

Va

izo

res

mb

or
Fia

Ch

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Ch

an

ch

ina

do

sV

ari

os

0

El gráfico 84 refleja la primacía en valor para uno o dos productos según el año. En el año 2005 del 64,17% del
valor lo representó el producto Jamón Crudo y para el 2006 se distribuyó este máximo entre el mismo producto y
Fiambres Varios. Siendo ésto, una tendencia positiva para el mercado de este rubro exportable.

CUADRO 63

País

Destino de las Exportaciones del Rubro F/Ch/E en Toneladas, año 2005-2006
2005

2006

Perú

18

50

Brasil

6

41

Bolivia

5

9

Hong Kong

38

2

Venezuela

31

1

Uruguay

2

1

Otros

8

13

Total

108

117

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

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Pá gina 8 9

�CAPITULO 13

Exportaciones Porcinas

GRAFICO 85

Perú 43%
Brasil 35%
Otros 15%
Bolivia 8%

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

En 2005 las exportaciones fueron de 108 toneladas, mientras que para el 2006 ascendieron a 117 toneladas, lo que
significó un incremento del 7,69% para el volúmen exportado en este rubro. No se observa este comportamiento
con el total en Miles de U$S para el 2006. En este último año la participación de Perú, Brasil y Bolivia representó
el 85,47%, que en el año anterior sólo alcanzaba al 26,85% del producto total anual. El mercado de Hong Kong y
Venezuela reflejo una caída del 61,3% como mercado de destino de este rubro.

Destino de las Exportaciones del Rubro F/Ch/E en Toneladas, año 2005-2006

GRAFICO 86

60
50

Toneladas

40
30
20
10
0
Perú

Brasil

2006

Bolivia

Hong Kong

Venezuela

2005

Uruguay

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

El gráfico 86 permite observar el comportamiento opuesto de la función destino de exportación para los años
2005-2006. Siguiendo la función 2006 se manifiesta un crecimiento de la exportacion del rubro para Perú y Brasil
con un incremento promedio de 60%. Bolivia presenta un crecimiento de 44%, y Venezuela sufre una caída del 99%
y Uruguay del 50%.
Se observa que la pérdida interanual del producto del 2005 es absorbida y superada por el 2006, en la primera
parte del gráfico.
Pá gi na 9 0

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�Porcinos

Destino de las Exportaciones del Rubro F/Ch/E en Miles de U$S, año 2005-2006

CUADRO 64

País

2005

2006

Brasil

41

201

Perú

125

183

Bolivia

24

40

Hong Kong

90

11

Venezuela

163

4

19

2

Uruguay
Otros

7

3

Total

469

444

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

GRAFICO 87

Brasil 45%
Perú 41%
Bolivia 9%
Otros 5%

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Se puede observar que para el año 2006 el valor fue un 5,33% inferior al año 2005. Los países destinos de las exportaciones argentinas durante el 2005 fueron Hong Kong que aportó el 35,18% del volúmen y 19,18% del valor;
Perú el 16,6% del volúmen y 26,65% del valor; Brasil 5,55% del volúmen y 8,74% del valor; Bolivia por su parte con
un 4,63% del volúmen y 5,11% del valor. Finalmente Venezuela aportó 28,7% del volúmen y 34,75% del valor, habiendo sufrido una pérdida en valor del 97,54%.

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Pá gina 9 1

�Exportaciones Porcinas

CAPITULO 13

Destino de las Exportaciones del Rubro F/Ch/E en Miles de U$S, año 2005-2006

GRAFICO 88

250

Miles de U$S

200
150
100
50

Brasil

Perú

2006

Bolivia

Hong Kong

Venezuela

2005

Uruguay

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

En el gráfico 88 se observa que la función 2006 de valor, para el primer grupo de países, (Brasil, Perú, Bolivia) hay
un incremento de muy a poco significativo. Para el segundo grupo de países, (Hong Kong, Venezuela, Uruguay) el
comportamiento corresponde a una línea de tendencia negativa con respecto al ciclo 2005.
Comparando el gráfico 13.12 y 13.14 se observa que la función producto y valor tienen un comportamiento semejante.

Pá gi na 9 2

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�Porcinos

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Pá gina 9 3

�Importaciones Porcinas

CAPITULO 14

Importaciones Porcinas

En este capítulo se realiza la presentación y análisis de los datos para el producto total impotado de origen porcino.

Importaciones Porcinas por Rubro en Toneladas, año 2005-2006

CUADRO 65

País

2005

2006

Carnes Frescas

19.619

19.989

Opoterápicos

2.019

2.344

Grasas y Aceites

1.795

1.713

Demás Comestibles

1.760

1.421

F/Ch/E

1.165

1.516

Harinas Animales

76

47

Carnes Procesadas

14

25

Lanas/Plumas/Pelos/C

7

0

Menudencias y Vísceras

0

2

26.455

27.057

Total

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Importaciones Porcinas de los Rubros más relevantes

Toneladas

GRAFICO 89

20.000

2005

16.000
12.000

2006

8.000
4.000
Carnes Frescas

Opoterápicos

Grasas y Aceites

Demás
Comestibles

F/Ch/E

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

En relación a los rubros de mayor relevancia que se presentan en el gráfico 89 se observa una variación interanual
poco significativa en las retracciones de Grasas y Aceites, y Demás Comestibles. Finalmente en los otros tres que se
destacan, el crecimiento para el año 2006 ha sido de 23,21% para F/Ch/E; 13,8% para opoterápicos, y 1,8% para Carnes Frescas. Siendo este último rubro quien conserva el mayor volúmen en producto dentro de las importaciones.

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�Porcinos

Importaciones Porcinas por Rubro en Miles de U$S, año 2005-2006

CUADRO 66

Rubro

2005

2006

Carnes Frescas

38.180

36.998

Opoterápicos

3.888

4.811

F/Ch/E

3.089

4.274

Demás Comestibles

2.439

1.986

Grasas y Aceites

936

720

Harinas Animales

333

206

Carnes Procesadas

47

71

Lanas/Plumas/Pelos/C

27

0

0

3

48.939

49.069

Menudencias y Víscer
Total

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Miles de U$S

GRAFICO 90

Importaciones Porcinas de los Rubros más relevantes

40.000
36.000
32.000
28.000
24.000
20.000
16.000
12.000
8.000
4.000
0

2005
2006

Carnes Frescas

Opoterápicos

F/Ch/E

Demás
Comestibles

Grasas y Aceites

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Las Importaciones Porcinas en el año 2006 fueron de 27.057 toneladas, con un valor FOB de 49.073 Miles de U$S.
El volúmen total en toneladas fue superior en un 2,28% y en un 0,27% en el valor, comparados con el año 2005. El
mayor volúmen importado en el año 2006 fue el de Carnes Frescas, con el 73,88%. Las importaciones que provienen de Brasil aumentaron un 10,76% en toneladas y un 4,11% en valor con respecto al año 2005 , y representan un
70% del volúmen total importado.

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Pá gina 9 5

�CAPITULO 14

GRAFICO 91

Importaciones Porcinas

Importaciones Porcinas en producto y valor, año 2005-2006
2005
2006

Miles U$S

Toneladas

0

10.000

20.000

30.000

40.000

50.000

60.000

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

En el último año 2006, producto y valor total de importaciones porcinas reflejó un incremento de 0,27% y 2,28%
respectivamente.

CUADRO 67

País
Alemania
Bélgica
Brasil
Canadá
Chile
China

País de origen de las importaciones porcinas en Toneladas, año 2005-2006
2005

2006

314

647

11

5

17.117

18.955

48

0

5.615

4.439

7

0

849

385

89

135

Estados Unidos

606

419

Francia

474

423

1.229

1.508

96

137

Dinamarca
España

Holanda
Italia
Uruguay
Total

0

4

26.455

27.057

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

En la relación interanual 2005-2006 los países Canadá y China dejaron de tener participación para el último año.
Alemania, Brasil y Holanda presentaron un incremento positivo en producto de 51,46%, 10% y 18,5% repectivamente. Por su parte Chile, Dinamarca y Francia presentan una disminución de 20,96%, 54,65% y 10,97%, y España
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�Porcinos

e Italia con un incremento semejante de 28 a 30%.
La variación en valor acompaña al crecimiento en producto. Siendo Uruguay y España los países que venden con
mayor valor de producto porcino la tonelada, de 6 Miles de U$/tn. Finalmente Chile y Brasil tienen el menor valor
de tonelada, de 1,24 y 1,84 Miles de U$/tn.

CUADRO 68

País
Alemania

País de origen de las importaciones porcinas en Miles de U$S, año 2005-2006
2005

2006

602

1.234

48

13

33.583

34.962

84

0

Chile

7.482

5.515

China

27

0

1.630

771

349

808

Estados Unidos

1.168

823

Francia

1.029

918

Holanda

2.332

3.164

605

837

Bélgica
Brasil
Canadá

Dinamarca
España

Italia
Uruguay
Total

0

24

48.939

49.069

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Importaciones de Carnes Frescas

El rubro Carnes Frescas, que a continuación se detalla, corresponde al de mayor incidencia en las importaciones
porcinas argentinas. Este rubro es secundado con amplia diferencia por los Opoterápicos, y Grasas y Aceites.
Debido a la importancia que refleja se realiza el siguiente análisis, a saber:

CUADRO 69

Rubro Carnes Frescas, principal origen de la importación, en Toneladas, año 2006

País

2006

Brasil

16.424

Chile

3.222

Dinamarca

343

Total

19.989
Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

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Pá gina 9 7

�Importaciones Porcinas

CAPITULO 14

GRAFICO 92

Brasil 82%
Chile 16%
Dinamarca 2%

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Rubro Carnes Frescas, principal origen de la importación, en Miles de U$S, año 2006

CUADRO 70

País

2006

Brasil

31.443

Chile

4.978

Dinamarca

577

Total

36.998
Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

GRAFICO 93

Brasil 85%
Chile 13%
Dinamarca 2%

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Considerando los países de origen de la importación Carnes Frescas, Brasil ocupa el primer lugar en producto y
valor por una diferencia del 80% y el 84% con respecto a Chile que figura en segundo lugar. El tercer lugar lo ocupa
Dinamarca distanciado en 13.100 toneladas y 30.871 Miles de U$S con respecto a Brasil.

Pá gi na 9 8

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�Porcinos

GRAFICO 94

Rubro Carnes Frescas, principal origen de la importación, en Toneladas y Miles
de U$S, año 2006

Toneladas y Miles de U$S

35.000

Toneladas

30.000

Miles de U$S

25.000
20.000
15.000
10.000
5.000
0
Brasil

Chile

Dinamarca
Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

El gráfico 94 muestra la diferencia de puntos máximos entre barras para las dos variables producto y valor. Siendo
Brasil quien se distancia con un mayor valor de, 15.019 puntos respecto al eje.
Y Dinamarca con la menor distancia en 286 puntos respecto al eje.

CUADRO 71

Producto

Origen de las Importaciones, productos del Rubro de Carnes Frescas, en Toneladas,
año 2006
Brasil

Chile

462

28

Carne s/hueso

13

949

0

962

Jamón (Corte)

8.075

382

108

8.565

Paleta (Corte)

3.095

51

103

3.249

973

11

0

984

0

695

0

695

1.091

168

0

1.259

814

0

0

814

0

58

0

58

Bondiola

Panceta (corte)
Pierna Muslo
Recortes Troceo
Tortuguita
Carre

Dinamarca
0

Total
490

Garrón

331

0

0

331

Tocino

1.523

744

132

2.399

Otros

47

136

0

183

Total

16.424

3.222

343

19.989

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

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Pá gina 9 9

�CAPITULO 14

Toneladas

GRAFICO 95

Importaciones Porcinas

Productos en Toneladas totales del Rubro Carnes Frescas por país, año 2006

9.000
8.000
7.000
6.000
5.000
4.000
3.000
2.000
1.000
0

Brasil
Chile
Dinamarca

Jamón (Corte)

Paleta (Corte)

Tocino
Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

El gráfico 95 dimensiona la participación de los tres productos de mayor importancia según su país de origen.
Ocupando Brasil el primer lugar para los tres productos, ampliamente distanciado de Chile y Dinamarca.

CUADRO 72

Producto
Bondiola
Carne s/hueso

Origen de las Importaciones, productos del Rubro de Carnes Frescas, en Miles de U$S,
año 2006
Brasil

Chile

Dinamarca

Total

968

76

0

1.044

4

1.515

0

1.519

0

170

0

170

516

0

0

516

Jamón (Corte)

17.614

798

260

18.672

Paleta (Corte)

6.352

88

197

6.637

Panceta (corte)

2.029

23

0

2.052

0

1.328

0

1.328

1.537

172

0

1.709

921

457

120

1.498

1.447

0

0

1.447

Otros

55

351

0

406

Total

31.443

4.978

577

36.998

Carre
Garrón

Pierna Muslo
Recortes Troceo
Tocino
Tortuguita

Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Se observa la incidencia del producto Jamón con un 44% en el valor total importado de Brasil; para Chile este producto representa el 84% del valor total importado. Por último Dinamarca representa el 55% del valor total para este
país. Unico producto éste, que se registra con mayor participación para los tres países de origen.

Pá gi na 1 0 0

O F I C I N A

N A C I O N A L

D E

C O N T R O L

C O M E R C I A L

A G R O P E C U A R I O

�Porcinos

Miles de U$S

GRAFICO 96

Productos en Miles de U$S totales del Rubro Carnes Frescas por país, año 2006

20.000
18.000
16.000
14.000
12.000
10.000
8.000
6.000
4.000
2.000
0

Brasil
Chile
Dinamarca

Jamón (Corte)

Paleta (Corte)

Panceta (corte)
Fuente: ONCCA, base de datos SENASA.

Dinamarca, como país de origen de productos porcinos representa el 1,5% del valor total en Miles de U$S, por su
parte Brasil con lleva el 85% del total para el año 2006.

O F I C I N A

N A C I O N A L

D E

C O N T R O L

C O M E R C I A L

A G R O P E C U A R I O

Pá gina 1 0 1

�Permitida la reproducción total o
parcial con mención de la fuente.

AGRADECIMIENTOS:
ESTE ANUARIO NO HUBIERA SIDO POSIBLE SIN LA COLABORACION DE LOS ESPABLECIMIENTOS Y OPERADORES QUE HAN INFORMADO CON
LA FRECUENCIA REQUERIDA POR LAS NORMAS VIGENTES. A TODOS ELLOS NUESTRO AGRADECIMIENTO.
GESTION DE INFORMACION
ONCCA - 2006

www.oncca.gov.ar

��CONTRA
TAPA

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                    <text>Directrices BPA
frutihorticolas

�directrices BPA
1. INTRODUCCIÓN
La Guía de BPA frutihorticolas obligatorias según Resolución N° ……… conforman un conjunto de directrices básicas para la implementación ,difusión y capacitación de las mismas, en virtud de las responsabilidades de los distintos actores que intervienen en las diferentes acciones y/o funciones.
Las BPA son prácticas orientadas a la sostenibilidad ambiental, económica y social para los procesos
productivos de la explotación agrícola que garantizan la calidad e inocuidad de los alimentos y de los
productos no alimenticios.
La Guía tiene por objetivo facilitar el cumplimiento de la legislación aplicable sin pretender modificarla ni
reemplazarla, sino orientar y capacitar a los distintos actores del ámbito productivo, educativo, tecnológico,
político, sanitario sobre la aplicación correcta de la norma a fin de prevenir daños a la salud y el ambiente.
Directrices para la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas y de Higiene para la Producción
de frutas y Hortalizas. Producción Primaria del cultivo a cosecha – Almacenamiento hasta la comercialización dentro del establecimiento productivo exceptuando empaques.

2. OBJETIVO
2.1 OBJETIVO GENERAL
Reducir al mínimo la contaminación de productos frutihortícolas, promoviendo la inocuidad y basándose en el seguimiento de criterios de aseguramiento de la calidad higiénico - sanitaria, a fin de contribuir
a lograr alimentos aptos para el consumo humano.

2.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Definir:
» Adecuar acciones sobre los puntos críticos que afectan la inocuidad y seguridad alimentaria.
» Implementar BPA para promover la calidad y la inocuidad de los alimentos.
» Brindar asistencia técnica y capacitación para la implementación de la norma.
» Realizar prácticas que minimicen el impacto negativo en el medio ambiente.
» Garantizar la salud, seguridad y bienestar de los trabajadores involucrados en la producción frutihortícola.
» Generar sistemas de registros que faciliten la trazabilidad.
» Formalizar el sector con registro de los productores y sus producciones para su comercialización.

�3. ÁMBITO DE APLICACIÓN
La presente guía se aplica a toda persona física o jurídica que posea por lo menos un establecimiento
en el cual se realicen una o más de las siguientes actividades: producción primaria (cultivo-cosecha),
empaque, almacenamiento y transporte de productos frutihortícolas, cultivados a campo, bajo cubierta
y en cultivos sin suelo.

4. DEFINICIONES
Agua para uso agrícola:
El agua que se utiliza en los cultivos por razones agronómicas como en el riego, control de heladas,
lavado de equipo e instrumental, aplicación de fitosanitarios, soluciones de fertilizantes, cultivos hidropónicos y otras operaciones similares.
Agua potable:
Es aquella que cumple con lo especificado en la legislación vigente (Código Alimentario Argentino, capítulo XII, artículo 982).
Alimento:
Toda substancia o mezcla de substancias naturales o elaboradas que ingeridas por el hombre aporten
a su organismo los materiales y la energía necesarios para el desarrollo de sus procesos biológicos. La
designación “alimento” incluye además las substancias o mezclas de substancias que se ingieren por
hábito, costumbres, o como coadyuvantes, tengan o no valor nutritivo.
Área de empaque:
Zona especialmente destinada para llevar a cabo los procesos de empaque.
Buenas Prácticas Agrícolas para Frutas y Hortalizas Frescas:
Las BPA son prácticas orientadas a la sostenibilidad ambiental, económica y social para los procesos
productivos de la explotación agrícola que garantizan la calidad e inocuidad de los alimentos y de los
productos no alimenticios.
Competencia:
Combinación integrada de conocimientos, habilidades, actitudes y destrezas orientadas a la resolución
de situaciones reales de manera adecuada y oportuna en diversos contextos.
Contaminación:
La introducción o presencia de un contaminante en los alimentos o en el medio ambiente alimentario.
Documentación:
Información (datos que poseen significado) y su medio de soporte (Ej: registro, especificación, procedimiento documentado, plano, informe, norma, etc.).
Empaque:
Es el conjunto de procesos (limpieza, selección, clasificación, envasado/embalado, entre otros) manuales, mecánicos, físicos y/o químicos al que se somete a los productos hortícolas para su comercialización
y/o transporte.

�Enmiendas:
Toda sustancia o mezcla de sustancias de carácter mineral u orgánico, que incorporada al suelo modifique
favorablemente sus caracteres físicos o físico-químicos, sin tener en cuenta su valor como fertilizante.
Envase:
Es el recipiente, la envoltura o el embalaje destinado a asegurar la conservación, facilitar el transporte y
el manejo del producto.
Fertilizantes:
Toda sustancia o mezcla de sustancias que incorporada al suelo o aplicada sobre la parte aérea de las
plantas, suministre el o los elementos que requieren los vegetales para su nutrición, con el propósito de
estimular su crecimiento, aumentar su productividad y mejorar la calidad de las cosechas. Estas sustancias podrán ser de carácter mineral u orgánico.
Inocuidad:
Garantía de que los alimentos no causarán perjuicio al consumidor cuando sean preparados y/o ingeridos de acuerdo con su uso previsto.
Producto fitosanitario:
Cualquier sustancia, agente biológico, mezcla de sustancias o de agentes biológicos, destinadas a prevenir, controlar o destruir cualquier organismo nocivo, incluyendo las especies no deseadas de plantas,
animales o microorganismos que causan perjuicio o interferencia negativa en la producción, elaboración
o almacenamiento de los vegetales y sus productos.
Registros:
Documentos que presentan resultados obtenidos y proporcionan evidencia de las actividades desempeñadas. Los registros recopilan por escrito datos e información obtenida periódicamente.
Sustrato:
Material orgánico, mineral, sintético o mezclas de estos, que permiten la germinación, el desarrollo aéreo, radicular y el anclaje de las plantas.
Trazabilidad:
Rastreo de un producto hortícola hacia adelante o hacia atrás en la cadena de producción y distribución,
por medio de identificaciones registradas.

5. TÍTULO
Directrices para la implementación de las “Buenas Prácticas Agrícolas y de Higiene” para la Producción
Primaria, del cultivo a cosecha – Almacenamiento hasta la comercialización dentro del establecimiento
productivo exceptuando empaques.

�6. SIGLAS
» CAA: Código Alimentario Argentino
» BPA: Buenas Prácticas Agrícolas
» BPM: Buenas Prácticas de Manufactura
» MINAGRO: Ministerio de agroindustria de la Nación
» RENSPA: Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios
» RENAF: Registro Nacional de la Agricultura Familiar
» DTV: Documento de Tránsito Vegetal
» SENASA: Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria
» SIG-DTV: Sistema Integrado de Gestión del Documento de Tránsito Vegetal
» INTA: Instituto Nacional de tecnología Agropecuaria
» CUIT: Clave Única de Identificación Tributaria

7. MARCO PARA LA IMPLEMENTACIÓN DE LAS BUENAS PRÁCTICAS
FRUTIHORTICOLAS OBLIGATORIAS
La implementación de las Buenas Prácticas responde al objetivo de producir alimentos frutihortícolas
inocuos, para lo cual es necesario iniciar en los establecimientos productivos un proceso de cambio
cultural donde cada uno de los participantes deberá adoptar conductas, capacidades y acciones en
consonancia con este fin.
Dicha necesidad implica abarcar todas las instancias de la producción a la cosecha tomando como punto de partida la responsabilidad que tiene cada productor en la implementación.
Esta situación tiene una continuidad con las BPM y con otras prácticas que se desarrollan en las etapas
de Acondicionamiento, Empaque, Almacenamiento, Transporte y punto de venta de Frutas y Hortalizas
Frescas.
La adopción de las Buenas Prácticas Agrícolas Frutihortícolas implicará establecer acciones planificadas
en el tiempo, con objetivos de mediano y largo plazo orientados a prevenir y controlar los factores y
variables que pudieran crear fuentes de contaminación.
Estas Directrices se alinean con el CAA y proporcionan además información específica sobre los requisitos imprescindibles, necesarios y recomendables para verificar las BPA en el establecimiento en los
procesos que comprenden de cultivo a cosecha.

�7.1 PLANIFICACIÓN Y ORGANIZACIÓN DE LAS ACTIVIDADES
Entre la Planificación y la Organización se involucran las actividades de Capacitación, Implementación
propiamente dicha y Difusión. La coordinación de estas actividades dependerá del MINAGRO que vinculará las necesidades con las posibilidades disponibles en cada zona, llevándose cabo a través de convenios con Organismos públicos e instituciones privadas involucradas con la temática.
En Capacitación habrá dos modalidades; presencial y virtual, a través de las diferentes herramientas que
brindarán los organismos involucrados.
De esta manera las Capacitaciones incluyen tres tipos de Cursos con contenidos específicos de acuerdo
a cada uno de los siguientes perfiles de los destinatarios; Formación de Capacitadores, Productores y
Docentes de Escuelas Agrotécnicas. Las presentes directrices apuntan a los dos primeros perfiles ya que
las escuelas agrotécnicas se encuentran en la consideración del Ministerio de Educación a través del INET.

Formación a capacitadores:
La capacitación de capacitadores se realizará a través de una plataforma “on line” con alcance nacional.
En el Curso de Formación de Capacitadores se prevé que los capacitados podrán ser técnicos / profesionales del sector público y privado. En el caso del sector público aquellos que se inscriban serán
designados por los respectivos Ministerios de Producción de cada provincia y en el caso del Minagro,
serán del INTA, SENASA, Cambio Rural y Agricultura Familiar conformando la oferta técnica que permitirá capacitar e implementar las BPA entre los productores que así lo soliciten.
Los técnicos / profesionales que se inscriban deberán cumplir con una asistencia mínima, un examen
evaluador y una actualización periódica para seguir siendo parte del plantel de capacitadores ya que
estarán en un Registro que se publicará oportunamente.
El capacitador recibirá un certificado oficial con reconocimiento de los organismos de incumbencia en
las BPA: MINAGRO, SENASA e INTA.
Este capacitador/ implementador tendrá la responsabilidad de enviar al Registro los datos de los productores que vaya capacitando y de aquellos a los que asista en la implementación colaborando de esta
forma para crear una base de información. La falta de transferencia a los productores de los conocimientos adquiridos implica que ese técnico / profesional no se encuentra cumpliendo con la función para la
cual fue capacitado desde la plataforma pública y el incumplimiento de esta exigencia lo excluirá del el
Registro de acuerdo a los requisitos vigentes.
Las Capacitaciones a los productores serán realizadas por aquellos profesionales que hayan recibido el
certificado de capacitación mencionado anteriormente, otorgado por la autoridad competente.
Los productores podrán acceder de manera voluntaria a las capacitaciones que se dictaran fundamentalmente en forma presencial y en parcelas demostrativas y eventualmente por plataformas virtuales,
entre otras alternativas, recibiendo un certificado que acredite su aprobación. Si bien no es obligatoria
la asistencia de los productores a los cursos de capacitación estas podrían ser una herramienta valiosa
para facilitar su implementación en las fincas y reducir la dependencia de la asistencia técnica.
Una vez recibida la capacitación el productor con el apoyo de un profesional podrá realizar la implementación de las BPA frutihorticolas obligatorias.

�7.2 EJECUCIÓN
La incorporación en el CAA de las BPA de cumplimiento obligatorio tiene por objetivo preservar la inocuidad de los alimentos frescos y generar una mejora en la producción, comercialización y consumo de
frutas y hortalizas.
Para llegar a este resultado se ha contemplado un tiempo de transición prudencial que permita a los
productores adquirir todos los conocimientos y asistencias técnicas pertinentes.
La implementación se llevará a cabo en forma gradual, en dos etapas, con plazos de dos (2) años para el
sector frutícola y tres (3) años para el sector hortícola, a partir de la vigencia de la fecha de la presente
resolución, que entrará en vigencia a partir del día de su publicación en el Boletín Oficial.
Es importante destacar que la implementación de las buenas prácticas será articulada junto a provincias, municipios, consejos, cámaras, universidades y demás entes que tengan la capacidad para identificar las necesidades de asistencia en sus áreas de influencia, conformando grupos y poniendo técnicos
capacitados a disposición.
La implementación de las BPA obligatorias definirá si el productor continuara o no vendiendo en el
mercado formal, dado que en una primera etapa SENASA y organismos competentes de cada provincia
fiscalizaran el cumplimiento de la norma, y a medida que transcurra el tiempo el control se ampliará a
todos los canales de venta.
Asimismo la implementación de las BPA obligatorias será uno de los pilares para ingresar a mediano
plazo a mercados más competitivos y exigentes, tanto internos como externos, siendo esta potencial
situación la que permitiría la mejora en la competitividad del sector.
La norma en vigor involucra trámites de índole obligatoria, y sus respectivas actualizaciones, pudiendo
acceder a ellas de manera “on line”, evitando generar para el productor una tarea adicional facilitando
el cumplimiento de las tramitaciones en forma ágil y sin pérdidas de tiempo.
Ejemplo de ello es la inscripción en el RENSPA por internet o la Registración de productores o empresas
a través de la Ventanilla Única que consiste en espacios ubicados en puntos estratégicos – como mercados concentradores – donde se encontrará personal de SENASA/MINAGRO para realizar la inscripción
de los productores en el RENSPA y la generación de los DTV para el tránsito y el ingreso de la mercadería que lo requiera. También estará el RENAF para el registro de aquellos productores con perfil familiar.
En este último caso, sin burocracias ni trámites complejos, solo asistiendo a su lugar de venta se podrán
obtener los registros obligatorios para comercializar, ya que a partir del inicio de la obligatoriedad los
productores y los productos que ingresen a los mercados deberán demostrar que cumplen la norma
vigente. La falta de Renspa impedirá el ingreso de la mercadería al Mercado.

¿Quién o quienes deben implementarlas?
Toda persona física o jurídica responsable de la producción de frutas y hortalizas deberán cumplir con
las Buenas Prácticas Agrícolas, cuando se realicen una o más de las actividades siguientes: producción
primaria (cultivo-cosecha), almacenamiento hasta la comercialización dentro del establecimiento productivo, a excepción de aquellos registrados como empaques.

�Implementación propiamente dicha
La implementación consiste en cumplir con los requisitos mínimos obligatorios de higiene e inocuidad
por parte del productor de hortalizas y frutas frescas, que permitirán mitigar los peligros biológicos,
físicos y químicos que pueden estar presentes en estos productos.
Para los técnicos / profesionales ya capacitados la implementación deberán realizarla tanto en el periodo de transición como durante toda la vigencia de la norma.
En cuanto a los productores, de así requerirlo, podrán acceder en forma gratuita a la asistencia técnica de
un profesional capacitado con certificado aprobado del curso oficial obligatorio de BPA frutihorticolas.
Asimismo podrán acceder a profesionales/técnicos del sector privado siempre y cuando acrediten su
idoneidad con el certificado de aprobación en el curso oficial correspondiente.
Por lo tanto, la implementación de la norma involucra los puntos que se mencionan a continuación.

1. Documentación obligatoria / trazabilidad
1.1. Los productores deben cumplir con la inscripción en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), que abarca a todas las actividades agrícola-ganaderas. El Registro
permite asociar al productor con la producción y el predio.
La INSCRIPCIÓN Y ACTUALIZACIÓN de datos es obligatoria.
Deben inscribirse todos los productores agropecuarios del país, independientemente de la condición
frente a la tierra, el sistema de producción utilizado, el destino o la escala. Incluye a tenedores de animales.
También debe hacerlo toda institución pública o privada que realice alguna actividad productiva, o
posea animales en sus predios, como universidades, institutos de investigación, fundaciones, centros
de inseminación, organizaciones de productores, etcétera.
Los PRODUCTORES AGROPECUARIOS pueden inscribirse “on line” con su DNI (original y copia) y la
Constancia de CUIL/CUIT a través del sitio web del SENASA y se actualiza anualmente.
1.2. Los productores deberán identificar los alimentos fruti-hortícolas producidos, empleando etiqueta/
rótulo, consignándose los datos previstos en la normativa vigente.
El “Sistema de Control de Productos Frutihortícolas Frescos (SICOFHOR)” establece la correcta identificación de los citados productos como paso previo a su trazabilidad. Otras resoluciones exigen que
todas las hortalizas frescas de producción nacional que se comercialicen en mercados del país identifiquen su Marca comercial e identificación expresa, del productor y del empacador (ya sea persona
física o jurídica), de corresponder.
Existen numerosas resoluciones de SENASA que amplían y detallan sobre el tema rotulación y etiquetado de frutas y hortalizas frescas con destino a mercado interno que deberán tenerse en cuenta en este
punto por parte del productor / empaque. Se mencionan a continuación para facilitar su conocimiento:
» Resolución N° 297 del año 1983 para las especies hortícolas.

�» Resolución N° 58 del año 2007 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación
que amplía la obligatoriedad de datos para especies hortícolas y que toma como base a la Resolución
N° 297 del año 1983.
» Resolución N° 145 del año 1983 para especies citrícolas.
» Resolución N° 554 del año 1983 para especies no cítricas. (carozo y pepita).

1.3. Los productores deberán trasladar los productos fruti-hortícolas producidos, empleando el Documento de Tránsito Sanitario Vegetal (DTV), cuando las autoridades sanitarias lo exijan, previsto en
normativa vigente.
Este documento es el respaldo sanitario de las cargas de productos, subproductos y derivados de
origen vegetal que transitan por el territorio de la República Argentina. Es una declaración jurada
que puede ser autogestionada por el usuario, delegarse su gestión en una tercera persona o a través
de una oficina de SENASA.
El DTV se gestiona a través del Sistema “on line” Integrado de Gestión del Documento de Tránsito
Vegetal (SIG-DTV). En este documento se declara el origen y el destino de la carga, los cuales deben
estar incluidos en un registro oficial de SENASA, debidamente actualizado y habilitado, si correspondiera (RENSPA, Empaque, Mercado, etc.).
Al arribar al destino, el DTV debe ser “cerrado” en el sistema, a través del SIG-DTV y el documento
archivado por el destinatario.
El DTV puede ser requerido en los controles que se efectúen de la carga durante su traslado o en el
destino, incluso con posterioridad a su arribo.
Actualmente, la implementación del DTV es gradual, priorizándose aquellos productos, subproductos y/o derivados, y las etapas de la cadena agroproductiva de acuerdo a diversos criterios de análisis
de riesgo y resguardo de estatus fitosanitario o de inocuidad. Hoy es requerida para el movimiento de
fruta fresca cítrica, productos y subproductos de algodón, frutas de carozo y pepita y uva.

2. Productos fitosanitarios
2.1. Los productores deberán cumplir con las recomendaciones y las restricciones de uso, indicadas
en el marbete/etiqueta y registrar la aplicación realizada.
La elección del producto de acuerdo a su especificidad en el control de la plaga/ maleza o enfermedad es prioritario.
El tiempo de “reingreso” a los cultivos tratados y respetar el periodo de carencia es fundamental.
En la aplicación deben respetarse las dosis indicadas, considerar el tipo de formulación que se utilizará, el tipo de equipo y su calibración Los aplicadores deben utilizar EPP (equipo de protección
personal) y considerar las condiciones ambientales en el momento de realizar la aplicación
Por otra parte, una correcta utilización de los agroquímicos redunda no sólo en un uso más eficiente
de los mismos, reduciendo los riesgos sobre los seres vivos y el ambiente, sino que también genera
una disminución de costos al productor.

�2.2. Sólo se deberán utilizar productos fitosanitarios autorizados por el SENASA, en sus envases originales y para los cultivos permitidos.
Se recomienda verificar periódicamente la lista de agroquímicos restringidos o prohibidos publicados
por los Organismos competentes, por ejemplo el Registro de Productos Fitosanitarios de SENASA.
2.3. Los Productos fitosanitarios se deben almacenar, en un depósito específico, cerrado con llave,
separado de otros enseres y aislado de lugares donde se produce el cultivo o donde se manipula y/o
conserva el producto cosechado, a fin de evitar la posibilidad de contaminación.
El depósito debe estar bien ventilado e iluminado con luz natural y artificial, debidamente señalizado
con carteles de advertencia.
Es conveniente ubicar los envases sobre estanterías, alejados de la pared. Los sólidos en los estantes
superiores y los líquidos en los inferiores por la posibilidad de que estos últimos se derramen.
Lo ideal es que al pie de las alacenas de almacenamiento existan rejillas de escurrimiento ante la posibilidad de derrames de productos líquidos o, simplemente para facilitar la limpieza del depósito. Con
este fin debe darse a los pisos la pendiente adecuada hacia las rejillas de drenaje.
2.4. Manejo de envases según reglamentación legal vigente.
Con este fin se ha promulgado la Ley Nº 27.279, “Sistema de Gestión Integral de Envases Vacíos de
Fitosanitarios”. Según la misma se debe proceder primeramente a clasificar el tipo de envase que se
someterá al “proceso de reducción”. Para ello hay que determinar a cuál de las dos Clases posibles
pertenece el recipiente:
» CLASE A: puede ser sometido a proceso de reducción a partir del “Triple Lavado” ya que el residuo
en su interior contiene sustancias que se diluyen en agua.
» CLASE B: NO puede ser sometido a proceso de reducción a partir del “Triple Lavado” ya que el residuo
en su interior contiene sustancias que NO se diluyen, NO se dispersan o NO se mezclan con el agua.
Para el caso de recipientes CLASE A debe realizarse el “Triple Lavado” que se describe a continuación:
1. Llenar 1/4 del envase con agua limpia.
2. Poner la tapa y agitarlo por 30 segundos.
3. Verter el contenido en el tanque de la pulverizadora o mochila.
Se deben repetir estos pasos 3 veces y luego perforar los envases en el fondo para evitar su re-uso,
a menos que se prevea su devolución al fabricante.
Luego de este procedimiento se llevaran los envases CLASE A al Centro de Almacenamiento Transitorio (CAT) autorizado y especialmente dispuesto a tal fin.
Para el caso de tratarse de envases CLASE B se deberán separar y enviar directamente al Centro de
Almacenamiento Transitorio (CAT) autorizado.
* RECORDAR 1: una vez vacío un envase contenedor de fitosanitarios, el usuario y el aplicador serán
objetivamente responsables de garantizar el procedimiento de reducción de residuos aplicando el
criterio de separación en las dos (2) clases establecidas.

�* RECORDAR 2: queda prohibida toda acción que implique abandono, vertido, quema y/o enterramiento de envases vacíos de fitosanitarios en todo el territorio nacional, del mismo modo que la comercialización y/o entrega de envases a personas físicas o jurídicas por fuera del sistema autorizado.
Por último no debe olvidar el productor agropecuario que es responsable de:
» El cumplimiento de la normativa provincial y nacional vigente.
» La Compra de productos en envases originales, con el etiquetado correcto y completo.
» La utilización de productos debidamente registrados por la autoridad competente.
» La correcta utilización de los fitosanitarios en todas las etapas de la producción, sea ésta ejecutada
por él o mediante empleados a su cargo y es corresponsable con los terceros por él contratados para
la aplicación de los mismos. Estas etapas comprenden desde la siembra hasta la post-cosecha, según
corresponda a la actividad agropecuaria y a la disposición final de los residuos remanentes y de los
envases de acuerdo a las normas vigentes.
Por otro lado el aplicador es responsable de la utilización directa o indirecta de los productos a aplicar, cumpliendo todas las normativas de seguridad para sí mismo, para terceros y para el ambiente,
tanto en forma personal como la efectuada por el personal a su cargo.
El contratista, en su calidad de aplicador, tiene las mismas responsabilidades de éste.
El productor/ aplicador debe utilizar equipos de aplicación calibrados, utilizar las pastillas correspondientes, cambiarlas a su vencimiento y respetar el plan de mantenimiento de los mismos.
Ello asegurará una aplicación responsable, con relación al ambiente, salud del trabajador y el consumidor.

3. Agua
3.1. Se debe realizar un uso eficiente, seguro y racional del agua.
3.2. Los productores deberán implementar medidas eficaces que garanticen que el agua a ser utilizada para higiene y consumo del personal en la explotación cumple con los requisitos establecidos en
el CAA para la condición de agua potable.
Agua potable: Es aquella que cumple con lo especificado en la legislación vigente: Código Alimentario
Argentino, Capítulo XII, Artículo 982.
Agua de Uso Agrícola: Se refiere generalmente al agua que se utiliza en los cultivos (campo, huerto,
etc.) por razones agronómicas, como en el riego, control de heladas, aplicación de fitoterápicos, etc.
Para el agua de uso agrícola se deberá asegurar el cumplimiento de las legislaciones aplicables en
cada provincia.
3.3 Es recomendable realizar análisis fisicoquímicos y microbiológicos del agua utilizada, ya sea como
potable o para uso agrícola.

�4. Manipulación
4.1. En la manipulación de las hortalizas y frutas al momento de la cosecha, acondicionamiento y
empaque en el predio, es fundamental cumplir con las pautas de higiene básicas, principalmente el
lavado adecuado de las manos de todos los operarios (manipuladores).
SENASA aprobó la Guía de Buenas Prácticas de Higiene, Agrícolas y de Manufactura para la producción
primaria (cultivo-cosecha), acondicionamiento, empaque, almacenamiento y transporte de frutas frescas.
Las personas ajenas al establecimiento (visitantes, inspectores, compradores, etc.) deberán cumplir
con las prácticas de higiene establecidas cuando inspeccionen el producto.
No se podrá fumar, comer, beber, salivar o mascar chicle en el lugar del trabajo. - Cada uno de los
operarios debe contar con la vestimenta apropiada al tipo de tarea que desarrolla. - Se deberán lavar
escrupulosamente las manos cada vez que usen el baño, antes de comenzar a trabajar o luego de manipular materiales contaminados. - Se debe exigir uñas cortas y bien mantenidas y de ser necesario, el
uso de guantes. Asimismo, no se permitirá el uso de cremas, perfumes y/o polvos en las manos, pues
pueden manchar o transmitir olores y sabores extraños. - Las heridas en las manos deberán cubrirse
correctamente con bandas adhesivas.
4.2. El lavado de manos deberá realizarse con agua potable y elementos adecuados para su limpieza
antes de comenzar a trabajar, y después del uso de las instalaciones sanitarias,
Toda persona que presente síntomas de enfermedad, ictericia, diarreas, tos, lesiones notorias en la
piel, etc., debe ser separada de la zona de contacto directo con el alimento y debidamente tratada.
Antes de volver a la tarea, deberá constatar su estado de salud.
Los operarios con heridas en las manos se las cubrirán correctamente con bandas adhesivas, de ser
necesario utilizarán guantes. Debe prohibirse el uso de objetos personales que puedan perjudicar a
la mercadería y al mismo operario como anillos, pulseras, etc.,
4.3. En el caso que no se cuente con agua potable, los manipuladores deberán utilizar agua tratada
por alguno de los siguientes métodos: hervido, clarificación o cloración.

5. Animales
5.1. Se deberá impedir el ingreso de animales a las áreas cultivadas y a las zonas de manipulación de
producto cosechado.
5.2. Deberá impedirse el ingreso de animales domésticos, de granja y otros animales de trabajo (que no
estén cumpliendo actividades), a través prácticas que eviten su entrada, proliferación y acercamiento.
La presencia de cualquier tipo de animal involucra la posibilidad de afectar el producto con heces,
orines y elementos contaminantes que se vehiculizan a través de las patas, pelos, etc.
Se debe evitar a través de cercos o medios disuasivos visuales, auditivos o físicos, en un todo de
acuerdo con la legislación que reglamente el manejo y la protección de la fauna silvestre.
5.3. En el caso de los animales de trabajo que se utilicen para otras tareas deberán estar sanos, vacunados y desparasitados.

�6. Uso de fertilizantes orgánicos y enmiendas
6.1. Los fertilizantes orgánicos, enmiendas y sustratos adquiridos a terceros utilizados en las actividades de producción primaria contempladas en la presente, deben estar registrados en el SENASA.
6.2. Los fertilizantes orgánicos y/o enmiendas orgánicas producidos por el responsable de la producción primaria, deben someterse a tratamiento, compostado u otros que minimicen el riesgo sanitario.
Los fertilizantes orgánicos, incluyendo los originados a partir de lodos orgánicos y los residuos orgánicos urbanos, deben someterse a tratamiento (compostado u otros) para eliminar los agentes
patógenos antes de ser incorporados al suelo. En caso contrario, se podría contaminar el producto
o bien el medio que lo rodea.
Los sitios donde se realiza el compostado deben encontrarse aislados del lugar donde se produce
el cultivo o donde se manipula o almacena el material cosechado. Por lo tanto, se deben aplicar los
fertilizantes con suficiente antelación al momento de cosecha para evitar cualquier posibilidad de
contaminación del producto.
Por otro lado, de utilizar fertilizantes inorgánicos o químicos, éstos deben estar registrados en el SENASA y usarse en las dosis recomendadas de acuerdo a un análisis de NPK previo.
Se puede consultar al Registro Nacional de Fertilizantes, Enmiendas, Sustratos, Acondicionadores, Protectores y Materias Primas de la Dirección de Agroquímicos y Biológicos, dependiente de SENASA.
6.3. Se prohíbe expresamente la utilización de residuos provenientes de sistemas cloacales y pozos
sépticos, como enmiendas orgánicas, así como el uso de enmiendas orgánicas sin tratamiento.

7. Deberá contar con la asistencia de un técnico/profesional para asesorar en la implementación de las

BPA, a través de personal capacitado en la temática de Organismos Nacionales, Provinciales, Municipales,
Universidades, escuelas agrotécnicas, Programa Cambio Rural y otros programas relacionados, Organismos
Descentralizados, profesionales independientes y entidades privadas reconocidas. La Capacitacion de
los mismos será obligatoria a través de un curso con certificación oficial y actualización periódica.
» Difusión:
Las BPA tendrán diferentes herramientas de difusión para respaldar el conocimiento de la norma y la
importancia de su implementación para la salud, el ambiente y el uso eficiente de los recursos y la
protección de los trabajadores.
Las herramientas de promoción serán:
» Parcelas demostrativas
» Folletos/Banners
» Publicidad gráfica, radial o audiovisual
» Talleres de sensibilización a productores
» Talleres de capacitación a docentes de Escuelas Agrotecnicas.
» Presencia en Mercados, ferias, supermercados y centros de venta.

�8. Anexo de Planillas y Registros
Las Planillas y Registros permiten ordenar la información y contar con datos objetivos para una correcta
toma de decisiones aportando elementos para la trazabilidad de los productos.

REGISTRO 1: Información General
Empresa / Establecimiento
y/o Razón social
N° RENSPA
Dirección
Localidad
Provincia
Teléfono del propietario

Tipo: ( ) Fijo / ( ) Celular / ( ) Fax

E-mail
Teléfono del Encargado/Mediero

Tipo: ( ) Fijo / ( ) Celular / ( ) Fax

Dirección
Responsable
de la implementación de BPA
Dirección
Localidad
Teléfono

Tipo: ( ) Fijo / ( ) Celular / ( ) Fax

E-mail

Datos Adicionales:
Principales productos

l

l

l

l

Producciones
secundarias

Antigüedad
en la producción
Entidad en la que se
encuentra asociado

N° De socio

Comercialización

Mercado Mayorista ( ) SI / ( ) NO
Empresa Particular ( ) SI / ( ) NO

Transporte propio

( ) SI / ( ) NO

Galpón de empaque

( ) SI / ( ) NO

Observaciones:

l
l

�REGISTRO 2: APLICACIÓN DE FITOSANITRIOS EN MATERIAL VEGETAL DE INICIO:
» Semilla o plantin:

Fecha

Plaga,
enfermedad y/o
maleza

Producto
utilizado

» Variedad:

» Superficie (ha):

» N°/Nombre del lote:

Observaciones
Dosis
Dosis
Vol total
Dias a
Maquina Aplicador/
(problemas
recomen- aplicada/
aplicado cosecha utilizada responsable climáticos o de
dada/ha
ha
otra naturaleza)

REGISTRO 3: DESINFECCIÓN QUÍMICA DEL SUELO
Productor:
N°/nombre
Principio Dosis (unidad / Método de Aplicador/
Cultivo/ Causa/
del lote y
Fecha Producto*
activo
volumen o sup) aplicación Responsable
variedad motivo
superficie

*Nombre comercial
REGISTRO 4: ESTERILIZACIÓN DE SUSTRATOS
Productor:
N°/nombre
Principio Dosis (unidad / Método de Aplicador/
Cultivo/ Causa/
Fecha Producto*
del lote y
variedad motivo
activo
volumen o sup) aplicación Responsable
superficie

*Nombre comercial

�REGISTRO 5: DE FERTILIZACIONES, ABONOS Y ENMIENDAS
Productor:
N°/nombre
de lote y
superficie

Cultivo /
variedad

Fecha

Producto*

Dosis
(unidad/
vol o sup)

Forma de
aplicación

Aplicador/
responsable

Observaciones

* Fertilizantes químicos, abonos orgánicos (guano, estiércol, etc.)
* Nombre comercial

REGISTRO 6: DE APLICACIÓN DE FITOSANITARIOS

Cultivo/
N°/nombre
variedad Fecha
de lote
y superficie

Plaga
enfermedad
y/o
maleza

Producto
utilizado

Principio
activo*

Observaciones
Fecha
Dosis
Aplicador/
(problemas
aplicada estimada Maquina
responsable
climáticos o de
utilizada
de
(unidad/
otra naturaleza)
vol. o sup.) cosecha

*Nombre comercial
Registrar las aplicaciones de fitosanitarios permite conocer los productos usados, asegurar el respeto
de los “tiempos de carencia” y de reingreso al lote, además de ser parte de la trazabilidad.

REGISTRO 7: INVENTARIO DE FITOSANITARIOS
Producto
(nombre comercial)

Principio activo

Fecha de compra

Cantidad
(kg o litros)

Fecha
de vencimiento

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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

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                <text>PIMIENTO MORRÓN; TOMATE; FITOPATOLOGÍA; SANIDAD VEGETAL; VIRUS DEL MOSAICO COMÚN DEL TABACO</text>
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                    <text>MINISTERIO DE AGRICULTURA DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

e1 1
/

/f

DATOS ESTADÍSTICOS
-----

COSECHA 1899-1900
RENDIMIEN TOS
CLASIFICACIÓN DE EXPLOTACIO&gt;IES AGRÍCOLAS- SALARIGS

/

COSTO DE COSECHA
COMPRA-VENTA É HI POTECAS DE PROPIEDADES RURALES

/
División de Estadística y Economía Rural.

BUENOS AIRES
IMPREN T A DE «LA N A CIÓN"
1 900

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�COSECHA DEL AÑO 1899-1900
Buenos Aires, Julio 15 de 1900.

La estadística de las cosechas, c;oncretada á los productos que
señalan los cuadros adjuntos, se forma con las cifras consignadas en las libretas que el Ministerio de Agricultura entrega anua lmente á los duei'ios de máquinas trilladoras.
Reconocida la inaplicabilidad de las disposiciones de la ley
de 9 de Noviembre de 1894 y su reglamentación, en cuanto se
refiere á estadística agrícola, la experiencia demuestra que el
sistema adoptado por el Ministerio de Agricultura es el único
que, dentro de las actuales condiciones administrativas de los
centros agrícolas, puede dar las cifras más exactas en el menor
tiempo posible y con los medios de control que requieren
estas operaciones.
«Dado que el trigo, el lino, el alpiste, la cebada, etc., etc.,
se desgranan á máquina (salvo excepciones que han si&lt;lo previstas para apreciar oportunamente su importancia), es evidente
que bastaría conocer con exactitud el trabajo realizado por cada
trilladora, para determinar el monto de la cosecha». (*)

Gracias al eficaz concurso prestado por los gobiernos &lt;le las
provincias de Santa Fe, Córd oba y Entre Rí os, las libretas de
estadística son entregadas á los dueños de máquin as trilladoras

(*)Informe del r5 &lt;le Abril de r899.

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�por los receptores de rentas de cada distrito en el acto de la
inscripción ordenada para el impuesto de patente que ha de
pagar anualmente cada trilladora.
El siguiente decreto que no difiere de los que han dictado,
con el mismo fin, los gobiernos de Entre Ríos y Santa Fe indica la forma en que se practica la entrega y la devolución de
las libretas de estadística:
« Ministerio de Hacienda, Colonias y Obras Públicas.Departamento de Hacienda, Córdoba, Octubre r8 de 1899.
« Visto lo manifestado por el señor ministro nacional de Agri« cultura y lo solicitado por el comisionado enviado para lcvan&lt;c tar la estadística de la próxima cosecha: El Poder Ejecutivo
&lt;e de la provincia, decreta :-Artículo rº Los receptores de rencc tas quedan encargados de hacer entrega á los propietarios de
« trilladoras de las libretas que se les entregara por la Divisió n
« de Estadística del Ministerio de Agricultura.-Art. 2° La en« trega de la libreta se hará en el momento de expedir la pace tente.-Art. 3 º Los receptores llevarán un registro con el
« nombre y residencia del propietario de la trilladora y el nú« mero de la libreta que se le entrega.-Art. 4º Los propieta·cc ríos de maquinas trilladoras deberán consignar en la libreta:
« la extensión cultivada en cada chacra en donde trabaja la
« máquina, según informes del propietario, así como el rendi&lt;c miento de la trilla.-Art. 5º Es obligación de los propietarios
« de trilladoras devolver á los receptores, las libretas menciona« das en los artículos anteriores al final de la trilla.-Art. 6º Los
» jefes políticos de los departamentos y demás autoridades de
« los mismos, prestarán su concurso al comisionado nacional de
ce la Di visión de Estadística del Ministerio de Agricultura para
« el mejor desempeño de su cometido.-Art. 7º Comuníquese,
« publíquese y dése al Registro Oficial.-Firmado :-DEL CAM« PILLo-Samuel Silva.-Es copia.-Ramón E. del Prado, oficial
ce mayor».
u

La Dirección General de Rentas de la provincia de Buenos
Aires, animada de los mejores deseos, dispuso á principios del
corriente afro, que los valuadores de cada partido hicieran en-

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,

�-strega de las libretas á los dueños de trilladoras, pero no obstante
las acertadas disposiciones de aquella repartición y el celo desplegado por algunos valuadores, y ha sido necesario que &lt;los
comisionados del Ministerio de Agricultura recorrieran todos
los partidos de la provincia para conseguir la completa distribución y diligencia de las libretas.

El número de trilladoras que han trabajado durante esta cosecha en las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y
Entre Ríos, asciende á 325 3.
Las cifras de los cuadros números I á VI inclusive, corresponden a 2230 libretas, que han sido diligenciadas hasta el I 5
de Julio y &lt;le cuyas sumas se podría inferir muy aproxiir.adamente el resultado definitivo de la cosecha.

Trigo.
Resultado de 22 3o trilladoras ........... .
»
probable de 1023 libretas que
faltan ........ . ....... . ....... . .. .

848. 000

Total de la cosecha .. .

2.696.417

))

tons.

Si se calcula el monto de la cosecha del a11o I 899 á I 900
por la extensión sembrada y el rendimiento medio que arrojan
las cifras apuntadas más arriba, se obtiene el siguiente resultado:
H ectáreas sembradas con trigo en las cuatro
prov111c1as. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

3 . 200. ooo

Rendimiento por hectárea: 844 kilos. . . . .

2. 700 . ooo

tons.

La diferencia que existe entre estos cálculos es bastante reducida para que se pueda dar como exacto el monto total de
la cosecha que anuncian las libretas diligenciadas basta la fecha,
y tendríamos así :
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�-6-

Cosecha de trigo en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre
Ríos ............................ . 2.696.000 tons.
Cálculo para las otras provincias y territo))
60.000
rios ............................. .
2.756.000 tOnS.

Consumo y semilla ................... .

870.000

-------

Para exportación ...

1.886.000 tons.

Doy preferencia al resultado que arrojan las libretas respecto
de la cantidad de trigo cosechado, porque los medios de información de que he podido disponer el año pasado para determinar la extensión sembrada, han sido incompletos. Hoy, este
inconveniente se halla subsanado: La División de Estadística y
Economía Rural del Ministerio de Agricultura, tiene corresponsales idóneos en todas las colonias, campos, cuarteles, partidos,
distritos y departamentos y puedo asegurar, desde luego, que los
productores en general y muy especialmente los agricultores y
el comercio de cereales, no tardarán en apreciar los incalculables
servicios que los señores corresponsales están llamados á prestar
al país.
Espero que, desde este año y mediante los datos que los
se1i.ores corresponsales han de consignar en los formularios adoptados, se ha de poder determinar oportunamente las extensiones
sembradas con trigo, lino y maíz (por lo menos) y conocer
las condiciones de las sementeras á fin de pronosticar periódicamente el quantnm probable de la cosecha de cada año.

Rendimientos.
Mientras no se hayan compilado los datos de todas las libretas distribuidas, no será oportuno hacer apreciaciones definitivas respecto de los rendimientos obtenidos en las distintas
regiones de bs provincias de Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba
y Entre Ríos, pero el cómputo de las cifras obtenidas hasta hoy
sugiere observaciones que creo oportuno consignar desde luego.
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�-

7

Hace algunos años ya, que los rendimientos son relativamente
bajos en la provincia de Santa fe, llegando á extremos alarmantes en los departamentos de La Capital, Garay, San Cristóbal, San Justo, Vera y parte de Las Colonias. Todo induce
á creer que si los agricult0res han de continuar ateniéndose
exclusivamente á las contingencias climatéricas de esa región, el
cultivo del trigo sería para ellos completamente ruinoso. En
cuanto á las condiciones generales de la provincia, se debe reconocer que su clima, la calidad de sus tierras, la proximidad de
los centros de producción á los puertos de embarque, son elementos que permiten un costo de producción incomparablemente
ventajoso, y que bastaría dar un rumbo más racional á las explotaciones agrícolas para asegurar la mayor prosperidad del agricultor, del terrateniente y del Estado.
En las provincias de Córdoba y Entre Ríos, los rendimientos
de esta cosecha han ~ido excepcionalmente bajos; basta comparar
las cifras de los cuadros adjuntos con los de años anteriores,
para comprobarlo. En cambio, la provincia de Buenos Aires
presenta resultados tan satisfactorios que he creído necesario
hacerlos evidentes por medio del cuadro VI que indica los rendimientos obtenidos en cada uno de los partidos de la provincia: más del lo % de las chacras han dado de 15 oo &lt;Í 2000
kilos por hectárea y en algunos partidos se han comprobado rendimientos de 3 5oo kilos por hectárea en tierras que se cultivan
desde hace más de treinta años, sin abono y sin ninguno de los
procedimientos de cultivos intensivos practicados en otros países
para obtener rendimientos proporcionados á un costo de producción elevado.
En Estados Unidos, el término medio general de rendimiento
de la cosecha de los años 1894, 1895, 1896, 1897 y 1898 ha
sido de 889; 9 r 2; 8 3 5 ; 900 y ro 3 o kilos por hectárea respectivamente. El mayor rendimiento obtenido en la extraordinaria cosecha de I 898 ha alcanzado á 2 l 3 5 kilos en el Estado
d e Arizona - mientras que en Missouri, South Dakota é Illinois
la media normal no pasa de 530 á 650 kilos por hectárea.
El término medio de la cosecha de 1900 es de 83 5 kilos por
hectárea; el máximum de rendimiento ha sido de 1750 kilos
por hectárea en el Estado de Mantona. Entre los 44 Estados
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�-8-

hay 17 que han tenido un rendimiento inferior a 685 ki los y
sob hay siete Estados que han tenido rendim ientos mayores de
20 bushels por acre ó sea 13 60 kilos por hecrarea.
A plazo los comentarios para cuando se publiquen los resultados definitivos de nuestra cosecha de 1899/1900.

Clasificación de explotaciones agrícolas.
Los cuadros VII a X, indican la proporción de propietarios,
arrendatarios y medieros en las provincias de Buenos Aires,
Santa fe, Córdoba y Entre Ríos. Aunque estas cifras no presenten un resultado definitivo, si se comparan con las de los
años anteriores, se comprueba marcada tendencia al aumento de
arrendatarios y medieros, y diminución proporcional de propietarios.

Cuestionarios.
Jornales, trilla, situación de los agricultores , et c.

Siguiendo la practica establecida el año anterior, los señores
corresponsales han sido llamados a informar respecto de la situación de los agricultores, del precio de los salarios y otros gastos
que origina la cosecha, al tenor de un cuestionario muy acertadamente formulado por el Director de sección señor Florencio
T. Molinas y que ha dado lugar á la compilación de las cifras
consignadas en los cuadros XI :i XIV.
Los cuatrocientos cuestionarios contestados responden a una
investigación practicada en las distintas regiones de cada provincia y con bastante escrupulosidad para que los resultados obtenidos puedan ser considerados como la expresión de hechos
¡)dcticarnente comprobados, aunque el número de datos que han
servido para establecer los términos medios sean relativamente
escasos. Es precisamente para remed iar esta deficiencia que se
ha formulado los cuadros complementarios XV a XVIII en los
que se indica el número de datos correspondiente a cada precio y del que se deduce, en consecuencia, cual es el precio mas
común que se ha pagado por cada uno de los artículos ó servicios indicados: Por una parte, el término medio que resulta de
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�todos los datos compilados y que sería uno de los factores para
establecer el término medio del costo de producción en cada
provincia; y por otra, el numero de datos que corresponde á
cada precio, para darse cuenta del que ha predominado en cada
caso.
Los cuestionarios contenían las siguientes preguntas, á parte
de los precios:
¿Ha habido abundancia ó escasez de peones para la cosecha?
¿Cual es el estado actual de los negocios del agricultor?
¿Ha chancclado tQtal ó parcialmente su deuda con el comerciante?
¿Ha bajado el precio de los artículos de almacen y tienda
en el presente año?
¿Qué opinan los comerciantes sobre el estado actual del
agricultor?
¿Ha reducido el agricultor sus gastos anuales?
Cada cuestionario contiene respecto de estas preguntas, apreciaciones interesantísimas, que son objeto de un estudio especial y revelan una vez más que el concurso prestado por los
señores corresponsales han de ofrecer incalculables ventajas para
el estudio práctico de todas las cuestiones que afectan directamente á los productores, y al comercio vinculado con la producción.

E.

LAHITTE,

Jefe Je l.t D i\"isión de Esrn.Jistica y Ec.onomí:i. Rur.1.1.

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�COSECHA DEL AÑO 1899-1900
Hasta el 15 de Julio ppdo.

El número de trilladoras que han de haber trabajado durante
esta cosecha, según los registros fiscales, en las provincias de
Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos, asciende :i 325 3.

El trabajo realizado por cada trilladora ha sido anotado en
las libretas distribuídas por el ministerio de Agricultura al principio de la cosecha, y las cifras de los cuadros adjuntos corresponden :i las libretas que han sido devueltas diligenciadas hasta
el r 5 de Julio ppdo.
Número de maquinas que han debido trabajar en las cuatro
provincias, 3253.
Número de maquinas que l~an mandado sus libretas ..

2230

Faltarían todavía los datos de ...................

1023

3253

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Alm irante Bro\\'n ..... .
Arrecifes . . . ...... . . . .
Ayacucho ... ... ... .. .
Azul ... . .. ......... . .
Bahía Blanca .. . ..... . .
Balcarce .. ........... .
Baradero . . .. . ....... .
Bolivar .. ......... . .. .
Bragado . .. ... ...... . .
Brandzcn . .. ......... .
Campana . ........... .
Carmen de Arcco . .... .
Castelli . .. .. . ....... .
Colón .. .. . ......... .
Coronel Dorrcgo ..... .
»
P ring k s ...... .
»
Su:\rez . .... . . .
Chacabuco .. .......... .
Chascomús ...... . ... .
Ch h·ilcoy .... ....... . .
Dolores ... .......... .
Exaltación de la Cr uz .. .
F lorcncio V arela .... .. .
General Ah·arndo . .... .
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Ah-ear ....... .
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Belgrano ..... .
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Lamadrid ..... . ,
Las Heras . . . . . :
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Guaminí ... . ........ .
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J unín . . ... ..... . .... .
La P lata ... . ...... .. . .
Laprida .. ............ .
Las ~onchas . . . . ...... I
Las Horcs ........... .
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Lohcría .. .... ........ _;\
Lobos
..... . . ....... .. !'
.,
Lu¡an .. . ............. '

6 .015

3.554.145

8 . 643
1 . 174
9 · 576
3 . 381
801
11.266

10 .957 . 122
504 . 079
JO . 554 .419
3.166 . 351
1 . 000 .000
13 . 613 . 627

2 .035

3- 196

7.479

10.206 . 080

3.357
1.346

3 . 740.043
1 . 730 . 536

1 .210

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1 . 329
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10.831
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Provincia de Buenos Aires.
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Baleare&lt;: .. ...... . .
Baradero ...... . . . .
Bragado ..... . .... .
Campana ........ . .
Carmen de An~co .. .
Colón ........... .
Coronel Dorrego .. .
»
Pringks .. .
»
Suárcz ... .
Chacabuco ....... . .
Chascom ús ....... .
Chi,·iJcoy .. ....... .
Dolores·... .. ..... .
Exaltación de la Cruz
Florcncio \ 'arela ... .
G eneral A h·arado .. .
»
Arenales . ..
»
l3elgrano .. . 1
»
Lamadrid ... ,
»
Las lleras .. .
n

p,lz ...... .

Pinto ..... .
Pucnredón .
Rodríguez ..
Sarm iento
Villcgas ... .
Guamini ..... .... ·I
Ju;írcz ......... . .. 1
J unin ....... . ..... ,
La P~ata ........ .. .
Lapnda .......... .
Las Conchas ....... 1
Las Flon.:s ........ .
»
»
»
»
»

tarios

JO

114
4

16
7

141
43
28

Arrenda·

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Total dt.!
Medieros

1

1

46

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1

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25

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141

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57

1

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1

95

4

43

18

66

35

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56

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27
248

370

1

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88

105

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l
18

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400

2
22

2

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26
66

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1

12

3
15

13
45

3

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11

8
7

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46
238
62

179 1

l

6

l

37

26

29

18 1

36

7

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1

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1

6
17

6

13

70

l

1

t:l rios

L incolu ... . . ...... J
Lobcria .......... .
Lobos ....... ... .. .
Luján ............ ,
Magdalena ... . .... ,
Marcos Paz . . .. ... .
Mercedes .. . .. . .... j
Merlo .............
Moreno .......... .
Navarro ..... ... .. .
l\'ccochea .. ... . .. . 1
}\ue\'C: de Julio . ... . 1
Ola\'arria . . .... .. . .
Pchuajó .......... .
Pergamino ..... . .. .
Pilar .......... . . . .

81
37

1 1
I

2

64
40
288

21

27

12

146
80

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1

2

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55

J8

3

25

Arrcnd.n-1 ~kdicro~
. 1Total de

1

l:ll'ios

1

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20
JO

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40

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20

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4
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8

2.1

153

15

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JI

55
12

7

41

18

18

21

26

4

18

1

24
1

J2

2

204

18

7

86

26

2

75

16

227
158

Pufo . . . . .. ... .. .
Quilmcs .... ... . . .
R:mrnllo ........ .. .
Rojas ...... .. . ... .
Sa;1 ,·cd ra .. . ... .. .
Saladillo .. . ..... . .
Sa lto ..... . ... .. . .
San Andrés de Giles..
Sa1.1 Antonio de Arecol
S.m hidro . . . . . . . . .
San &gt;: icolás de los
SanPcciro.. . . . ... .
Suipacl1a .... . .. .. · 1
Tandil . . . . . . . . . . . .
Trcnquc-Lauqucn . .
Tres Arro,·os ...... · 1
y_cinticinéo de :\fayo.
Zar~tc.. .. .. .. . .. ..

80

143

33
38
375
35
1 77
391

44

370
79

llÍ

59

6

95

16

18

33
54
35
17

1

72

18
244

137
243

II

182

26

27

JI

5i
16

127

JI

66

30

2 59
243
5

l ~

121

1

147
-

1

109
56

.\rrO\"OS... . . . . . .

1

¡~

Propio.· ·

PARTIDOS
1

35

60

1 chacr:is

5
57
8¡

3

--

168
175

2

35
-

3

7

j

27

3

37

75
62
r6

1

90
129
29

13

14
14

r78
205
59

5;

1

r7

3170 1~

26

roo

695 , 8179

1

Por ciento .... 39.98

1 1
1

1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

51.52

8 . 50
1

�CLASIFICACIÓN DE EXPLOTACIONES AG RÍCOLAS

Provincia de Santa Fe

\' 111.

DEPA RTA ~I EKTOS

Belgrano ....... .......

Propietario'.'

120

A rrcnda tarios

Mediero!&lt;.

Total
de chacrn ...

33 1

136

290

-m

100

863

832

381
500

439
82

1.652

4

Caseros ..... .... .. ....
Castd bnos . . - ... . . ....
Constitución . ........ ..

202

587

784

Garay . . ... . .. .........

21

18

General Lópcz .........

160

665

9i

43
9 19

lriondo . ... . . ... .. . .. .

215

322

185

722

La Capital . . . .... . . . . . .

97

143

32

272

Las Colonias ... . . . .. . . .

850

)28

362

LHO

Reconquista .. . ... ... . . .

,_

)1

-¡

Rosario ... . ..... .... . .

7

39

San Cristóbal ... . . .... . .

324

San Gcrónimo ....... . ..

351

San JaYicr . ..... ... .. ..

5~

San Justo .. . . . . . .. . ....

229

San Lo renzo ... .. . . . ...

4

50

136

81

541

588

222

1.161

7
1)8

17

81

63

¡50

107

!03

49

259

San Martín ... . . . . .... .

609

6 11

284

1.504

\'era ..... . . .. . .. ......

11

Total • ..

4¡09

12
4805
- - -- -;

Por ciento .. .

39· 3 1

41 .89

2157

- -

18 . 80

,.
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

11.471
- --

�CLASIFICACIÓN DE EXPLOT ACI01 ES AGRÍCOLAS

Provincia de Córdoba.

IX.

D EPA R T A :&gt;IEt\TOS

P ro pietario.;,

jfcJi~n,~

1 Ar rc nd .lt:trios

Tota l
de ..:hac r;\S

1

JLl&lt;Írez

Celman ... .... ..

20

!()

:\!arcos J uárcz . . . . ... . . .

3 I)

356

.. . .. . . .... .

,,

Hio Segundo .... . . . . . . .

10

San J usto ... . . .. .. .... .

429

T ercero Ah;tjo . ... . . . . . .

36

Tercero :\ rri ba ...... . . .

16

Rio Cu;mo

Unión

. .. .. . . . . . .. . . . .

97

Total . . . . .... .

962

Por ciento .... .

39· 2 5

1

7
190

8

37

859

s3
2

15

3¡2

312

1083

13

I.t

63

11

19

~9

50

292

598

2451

¡-- - 115

89 1

36 . 35

1

2.f. ¡o

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�CLASIFICACIÓN DE EXPLOTACIONES AGRÍCOLAS

Provincia de Entre Ríos.

X.

l
DEPARTAMENT OS

Propietarios

Arrendatarios 1

~lcdicro s

1

Total
de ~h:tcr:i.s

1
1

Colón ........... . . . ...

)20

57

Concordia ....... . . . ...

)4

13

Diamante ... . . ... . . . ..

i

62

639

67

216

224

30

¡70

Gualcguay ..... . . .....

-19

27

1¡

89

Gualt!guaycht'.1 ... . .... .

42

57

n

1-12

La Paz ................

9

20

29

.. .. .. . ... . . . .

163

87

58

308

Paraná ...... . . ........

642

&gt;29

11 5

1086

Rosario Tala ...... . ....

116

17

25

188

.. ...... . . . .. .

267

,,6

1) T

·Mt

Victoria ...............

27

28

26

81

379

104

17

)00

1\ogoyá

Uruguay

Villaguay ....... . .. . . . .
T otal .... .....
Por ciento .....

, _ _ _ _1
!. _ _ __

1~8~1
1

61.44

1039

---25. 70

1

)20
12.86

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

4043

�PROVINCIA DE BUENOS AIRES

XI.

Precios de jornales en pesos m/n. - Siembra y cosecha de 1889-900.
MÍNIMOS

MÁXIMOS

MEDIOS

CLASE DE J ORNALEROS
Por dia

1

I

Peones conductores de máquinas segadoras ... . .. . .
» de horquilla . .......... . ..... . . .... . . ..
»
» carró ..... : ........ ..... . ... ..• • · · · ·
»
con carro propio .... .. .. ........ . .... . .. ,
»
de parva .. . ...... . .. .. . .... . ........ .. .
»
capataces de pan·a . .. . . . .. . . . . ........ . . .
Medios peones (boyeros, agualeros) . ....... . . . ... •.
Maquinistas de trilladoras (1) .. ... . .. .... .... ... . .
Em bocadores (e/Jane/Je ros) .... . .. . ............. . .
Meseros y plancheros . ....... .. . . ..... ..... . . . .
Horg uilleros . . .. ....... . . .. . . . . . . . ....... .. .. .
Foguistas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ......... .
Medios fogu istas . ... . . • . .. . . . .. . . ... . ..........
Bolseros ..... . ....... . . . ... .. ............... .
Cocineros . .. . ....... ........ . . . ............. .
Peones de chacra para coser bolsas, apilar y cargar . .
»
»
n
'' secar cereales ...... . ...... .
»
»
»
" recoger maíz (2) . . . ... . .... .
Precio actual para el rompimiento de tierras nuevas . .
P eón para primera arada y rastrillo ( 3) •••... . • • • • •
n
n
segunda arada, siembra y rastrillo ('•) . .. .
"
» limpieza de cultivos .. . . .. .. ..... .. . . .
"
» todo trabajo en el año . .. ... ...... .. . .
Costo de la a limentación de un jornalero en épocas
de siembra y de cosecha .... . . .. .. ...... . .. . .

·¡

50
2.00
2 . 00
l.

J. 25

1.00

65

35
350

1

80
90

50

22

º~º

1

o. 30

1

20
20
1

-

11

1

200
92
J30

Por dia

1

Por toda
la faena

Por mes

85
107

88
67

2.60

55

30

43
40

1 . 14
l . 50
1.40
J. 50

33
33
32
32
33

J20

85

3. 50
7 .oo

J 50
270

So

5 .oo

1 )0

J30

50
518
250
145

7.00
3 .00
I0.00
).00
4 . 20

105
35

li 10.00
12.00

220

3. 40
2 . 80
2 . 50
3 .00
2 . 20
2 . 80
2 . 00
2 .

20

0.80

86
63
65

6 . oo

200
90
100
120
70

25
50
30
25
25
30
20

3.76
2.52

2 . 87
7.00
3 . 00
4 . 50
1.60

50

50

2 . 00
1.00
1.00
1. 00

Por toda
la faena

1 Por mes

1

120
60

30
30
200
50
70
20
50
50
50
50

2.00

Por dia

1

45

2.00
J. 50
J. 50
4 . 00
2.00
3 . 00
1 . 00
3. 00

º~º

-¡
Por toda
Por mes
Ja faena

60
250
J 20
90

65

140

80
47

170

3 .so
6 .oo

!00

4-50

75

14 0
140

2.80

3. 50

90
90

65

3. JO

So

2 . 00
2.)0
2. 50
2.)0

50
50
45
50
60

77
60

o. 75

1

So

14 0

3 .so

60

J.00

1

(1) A los maquin istas se les da, á m ás del sueldo, un interés que varía desde 2 á 10 centavos por quintal trillado .
(2) Más á menudo se paga por quinta l de maíz recolectado; los datos correspondientes se encuentran en el cuadro XV.
(3) y('•) También se paga por área de tierra trabajada , á razón de$ 7 por cuadra, término medio ($ 5 m ínimo y$ JO m&lt;iximo).

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

300
!20
250
300
1 20
200
70
1000
300
200
2 00
250
1 30
14 0

r 6o
260
80

! 20

�PROVINCIA DE SANTA FE

XII.

Precios de jornales en pesos m/n. - Siembra y cosecha de 1899-1900.
MÍNIMOS

MEDIOS

MÁXIMOS
---·

CLASE DE JORNALEROS
Por día

•

Peones conductores de máquinas segadoras ..... . ..
))
de horquilla .. . . . .. ... ............ . .. . .
))
» carro .......... .. .. . ................
))
con carro propio ........................
))
de parYa ..... ........... ...... .. .......
»
capataces de pan·a .............. .. ......
Me dios peones (boyeros agua teros) . ....... ... ..... .
Maquinistas de trilladoras (1) ....................
Embocadores (chancheros) (2) ...... ...............
Meseros y plancheros .......... . ............... ,
Horquillcros . . ........ ...... .. .... . ...........
Foguistas .......... ... ....... . ...............
Medio fogu istas ...............................
Bolseros ........................ .... ..........
Cocineros .. ....... ..... ............... ..... ..
P eones de chacra para coser bolsas, apilar y cargar ..
))
))
))
))
secar cereales .......... . . . .
»
para recoger cosecha de maíz (3) ..........
Precio actual de jornales para el rompimiento de ticrras nuevas ...... ....... .. . ... .............
Idem para primera arada y rastrillo ( 4) . • . . . . . . . • . .
»
» segunda arada siembra y rastrillo (&amp;) .....
»
» limpieza de cultiYos . . .......... ...... .
»
» todo trabajo en el año ...... ........ ..
Costo de la alimentación de un jornalero en épocas
de siembra y cultivo .. .... .......... . .. ......

Por mes

2.00
1.00
0.80
5 .oo
2.00
3 . 00
0 . 80
2.00
2 .00
l . 50
2 .00
2 . 00
o . 50
l . 50
1 .00
I.00
I.00
I.00

40
50
30
90
75
roo
15
80
60
60
50
60
15
55
25
30
30
30

0 . 80
o. 50
o . 50
o . 50

20
I 5
I 5
I 5
I 5

-

o . 30

-

Por toda

Por día

la faena

80
80
100
So
90
30
-

-

240

-

Por t0da

Por día

b. faena \

3 .04
3 .44
1.61
3. 40
2 . 87
3 . 05
2 . 80
!. 70
l . 34
l . 26

36

-

35

-

3 . 12
7 · 18
3. 87
4.60
l . 57
3-95
3 . 35

3. 25
'
1

1

1. 41
1.11
-

o . 66

32
26
27

-

11

-

400

-

li

3 . 00
3 .00
3 .00
J. 50
l.

.

Por mes

6. 50
!08
5 . 50
96
5. 50
10 . 00
167
7 . 00
99
126 1 10 . 00
2 . 50
43
6 . oo
5 . 00
5 ·ºº
5 . 00
6 . oo
2. 50
5 . oo
1
5 00
5 . oo
5 .00
2 . 50

115
94
95
172
110
127
35
!22
81
82
So
90
39
81
78
65
61
35

4 . 09

1 2.74

-

Por mes

150
150
140
300
160
160
80
300
120
130
1 !O
130
60
120
125
90
90
40
40
50
40
40
40

50

(1) Se les da, á más del sueldo, un interés de 2 á IO centavos por quintal trillado, siendo el term ino medio 6 centavos.
(2) A los sueldos bajos se les da un interés de 1 á 5 centavos por qu inta l.
(3) Más á menudo se paga por cantidad recog ida á razón de i 5 á 60 centavos por quintal, siendo e l término medio 36 centavos.
e•) También se paga por ;írea trabajada, desde $ 5 á 7 por cuadra; término medio $ 6 .
(5)
Id.
íd.
íd.
íd .
íd. » 3 á 6
id.
íd .
íd. » 4, 50.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

1

Por toda
la faena

150
120
280
140
180
60
700
300
300
170
180
70
180
170
170

500

�PROVINCIA DE CÓRDOBA

XIII .

Precios de jornales en pesos m/n. - Siembra y cosecha de 1889-900.

CLASE DE JORNALEROS

!I

MÍ:\'IMOS

1 Por dí"

~

Peones conductores de 111áq•1inas segadoras ...... . .
»
de horquilla . . .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . .. ..
»
» carro . ... . : ... ............ . ... .. . .. · /
»
con carro propio .. . .. .... . ... ... . . .. .. · · ,
» de parva . ... . ... . ... . ......... .. . . .. . . . 1',
» capataces de pan•a ... ... . . . .. . ... . . . .. . .
Mcd i~ s ycones (b?J'eros ag11~/eros) . .. • . . .. . .. . . . ... ,
11
Maqu 1m~tas de trilladoras () . . . ..... ... . .. . .... .,'
Embocadores (cba11cberos) .. . ... . .... . .... · . ·. · · ·¡'j
Meseros y plancheros . .. . .. ... .......... ... . .. .
Horquillcros . . . . . . . ... . ......... . ........ . ... .
Fogu istas (2) . . ...... . .. ..... .. . ... . .. .. . ... . .. l.1
Medios fogu istas . ... .. ... . . . ... . . . ...... . . . . . . ·¡'j
Bolseros . .. . ... .. . ............. . ... . . . .. .. . . .
Cocineros .. . ........ . .. ... .. .. . ... ... . ...... .
Peones de chacra para coser bolsas, apilar y cargar ... 1
»
»
»
» secar cereal~s . ... . .. .......
»
»
»
» recoger ma1z .. . . . .. . ... .. . 1
Precio actual para el rompimiento de tierras nue,·as (3)
Peón para primera arada y 1:astrillo ('1) •• ._ • •• •_ • • • • • ,
»
» segunda arada, s1cm bra y rastrillo (") .... !
»
» limpieza y cultivos . ..... .. .. . .... .... ¡
»
» todo trabajo en el a1io ((;) . .. . ... .. .. . . . 1
Costo de la alímentación de un jornalero en épocas ¡'/
de siembra y de cosecha ...... . .. ... . . .... . . .
1

2 . 20
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1

Por

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A más del sueldo se les da un interés de 6 ccnta\'OS por quintal trillado termino medio, ,·ariando desde 1 :í 9 centa\'Os.
(2) Segün los datos obtenidos para Jos sueldos hasta $ 80 les dan un interés de 1 á 2 centavos por quintal.
(3) También se paga por :írca de tierra trabajada á razón de $ 7 por cuadra, término medio($ 6 mínimo y 9 máximo) dando el colono
i'.itilcs y animales.
('' ) y (5) También se paga por área de tierra trabajada á razón de $ 5 por cuadra, término medio, dando el colono útiles y anlmaks.
(G) Se les retribuye algunas ,·eces dándole el producto de una cierta :írea de tierra, generalmente de 6 cuadras.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�PROVINCIA DE ENTRE RÍOS

XIV.

Precios de jornales en pesos m/n. - Siembra y cosecha de 1889-900.

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MÍNIMO:
CLASE DE

JOR~ALEROS

11
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1.00
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con carro propio .... ...... .. . ...........
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capataces de pa1Ya ....... .. . .. .......... .
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M~di~s _peonc~ (b?{¡eros -~gu~leros) . ... . ...... . .....
M.tiu1111stas de tn lado1.1s ( ) ............ . ...... ·. 4. 50
Em ocadorcs (cha11cheros) ....... .. .. . . . .. .. .....
1 . So
Meseros y plancheros ........ . .. ............ . . .
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Horguilleros ..... ........ .. . .... . . ... ........
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Foguistas ................ ... .... .............
!. 50
Medios foguistas .... . .......... ..• . . ..... ... ..
l.00
Bolseros .................... .. : .............
l.00
l.00
Cocineros .... ...............................
Peones de chacra para cóser bolsas, apilar y cargar ..
1 .00
"
"
»
» secar cereales ... .... ......
l . 25
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))
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recoger maíz (2) ......... . . . 1 .00
Precio actual para el rompimiento de tierras nuc,·ase)
o.So
Peones para primera arada y rastrillo ('1) • • • • • . • • . ••
0.60
»
'' segunda arada, siembra y rastrillo (5) ..
0.60
"
» limpieza de cultiYos ...... ... ...... ..
0 .69
"
" todo trabajo en el a1io ...............
Costo de la alimentación de un jornalero en épocas l
de siembra ,. de cosecha ..................... O. )O
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25
25
25
30

o.So

(1) A los maguinistas se les da, á más del sueldo, un inti.:rés que Yaria desde 2 ü ro centa,·os por quintal trillado, siendo el término medio 6.
(2) Más á menudo se paga por guintal recolectado al precio de 60 centavos, sin alimentación.
(l) Tambicn se paga por área de tierra trabajada; Yarían los precios de$ 3 á 10 por hectárea, siendo el término medio de los datos obtenidos$ 6.
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Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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1 2

127

4

Proporciones del costo de alimentación
Este cuadro y los de igual forma, son los complementos de los cuadros
Por c..lia
anteriores de precios de jornales; por ellos se conoce el jornal que predomina en los datos obtenidos.
Así, al tratar del precio de jornales de foguistas el cuadro núm. XI nos d:1
$ I . 00
2 $diarios mínimum, 3 $ medio, y 6 $ para el m;íximum. En el cuadro XV
0.90
o.So
encontramos que la columna vertical correspondiente :í "foguistas » está divi0 . 75
dida en dos: la de la izquierda que da para cada jornal, cuyo precio se bus0 . 70
cará en la primera del cuadro, el número de datos de ese valor obtenidos de
0.65
los cuestionarios; y la de la derecha,Digitalizado
el porcentaje, ó sea la comparación de
por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR 0.60
ese número de datos con el total de los obtenidos para los jornales de foguis-

!\Umc:ro \
de datos
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5
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140

131

Proporciones del costo de recolección del maíz.
Sin ahmcnto

Por quintal Número de

$

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0.75
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Precios de bolsas, trilla y venta de cereales en estación.

Con alimento

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1'1•11/a: Trigo roo kg ...

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total de (a)

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en estación.

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Lino
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Lino
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Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

Maximos

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$0. 30

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0.90

0.90
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10.00
5 . oo

1

l . 20

1

�XIX .

LA PROPIEDAD RURAL
Compra-ventas é hipotecas.
Las ventas de propiedades rurales realizadas durante la época señalada en los
cuadros, representaban un valor de. . . ~ m/ n. 6. 832. 63 3 5 r
y de ........................

$ oro

680.494 r4

Las hipotecas suman ......... ........ $111/ n. 2.658.363 72

y .......................... $oro

487 .998 60

Los cuadros siguientes indican la importancia de estas operaciones en cada provincia.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�PROVINCIA DE BUENOS AIRES
DEPARTAMENTO

JUDICIAL

Operaciones de compra -venta del 1o de Enero
al 28 de Febrero de 1900.
VENTAS

PARTIDOS

A PAPEL

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84
16
87
25
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34. 250
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-

-

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-

-

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8.100
36
7.300 16
80 .000 78 1
3.000 34.477 37
143 .ooo 30
48 1 149.400 -

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IIIPOTECAS A ORO

HIPOTECAS Á PAPEL
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~

Operaciones de Hipotecas del 1o de Enero
al 28 de Febrero de 1900.

VENTAS Á ORO

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SUPERFICIE
VALOR

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1

6. 332 99 60

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3.1 60 78 77
29. 500 2.699
320 62 60
5.355 20.000 16.478 45 76
- 2.330 99 39 , 45 .000 - 18. 147
8.910 so
150.000 708 70 95
83 1 22. 475 17
1. 115 32 62
17.000 8.8 33 59 67 108.229 -

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- -- 211 .000
96 94 1 649.474 17 29.853 61 45
1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�PROVINCIA DE SANTA FE
SEGUNDA CIRCUNSCRIPCION

~
11

Operaciones de compra-venta del fo de Enero
al 31 de Marzo de 1900.
VENTAS Á PAPEL

•EPARTAMENTOS 1

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VENT AS

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-

Operaciones de hipotecas del 1o de Enero
al 31 de Marzo de 1900.

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1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

ººº

�PROVINCIA DE ENTRE RÍOS
Operaciones de compra-venta del 1 o de Enero
al 30 de Junio de 1900.

2PARTAi\IENTOS

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VENTAS Á PAPEL

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na .... .. .... .. .. . 8 .1 25 67 1rio Tala ...... .... 3.047 89 69
José dcFeliciano ... i.8r6 54199
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VENTAS Á ORO

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al 30 de Junio de 1900.

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HIPOTECAS Á PAPEL

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Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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�PROVINCIA DE SANTIAGO DEL ESTERO

Oper aciones de compra-venta é hipotecas efectuadas desde el
1 o de Enero al 30 de Abril de 1900.
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DEPARTAMENTOS

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N OTA - Del n.:sto de la proYincia no se tienen datos .

PROVINCIA DE TUCUMAN

Operaciones de compra-venta é hipotecas efectuadas desde el
1o de Enero al 31 de Mayo de 1900.
Burruyactl ... .... .... .
Capital ...... . . . ... . .
Chicligast;l. . . .... ... . .
Cruz Alta ......... . . . .
Fam aillá ..... . . . . . ...
Graneros . .. . .. .. . . ...
Lealt::s ......... . . . ...
Monteros ... . ... . . . ...
Río Chico .. . ..... . .. .
fafi .. . .... ... ... . ...
T rancas .. . ....... . .. .

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7 . 665 43
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17 . 813
1 . 897
12 . 000
105 . 000

-

310 . 023

-

PROVINCIA DE SALTA

Operaciones de compra-venta é hipotecas efectuadas desde el
1o de Enero al 31 de Mayo de 1900.
Anta ... ... . . ... . ... . 1 no ox pm•
Campo Santo ... . . . . . . I no expresa
Capital . . . . . ...... . . . .
15 47 09
Cerrillos ... .. . .. ..... .
11 44
Chicoana .... . ... .... .
La Viña ....... . ... . . . ' no exprC".t. Rosario de Lerma .... . .

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7 . 200
4 . 900

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por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR
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�RESUMEN DE LAS VENTAS
SUPERFICIE
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PROVI'.:-~CIA

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Buenos Aires .... . . . . ... \
Santa Fe ... .. ... ... .. ..
Entre Ríos .. . .......... ,
Corrientes .............
Santiago del Estero .... . ·
Tucumán ............. .
Salta ............... . ..
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San Juan .... . ........ .
San Luis ....... ... ...

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74.522 20 15
430 . 747 67
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42.059 -·
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15 58 53
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NoTA - Buenos Aires: los datos compilados comprenden ,:;ola1nentc el departamento
judicial del Sur; Córdoba: ha rehusado suministrar datos; 1.fcndoza: no han llegado á tiempo
los datos; Rioja: en igualdad de condiciones.

RESUMEN DE LAS HIPOTECAS
Buenos Aires .......... .
Santa Fe .............. .
Entre Ríos ............. 1
Corrientes . . . ........ .
Santiago del Estero . .. .
Tucumán .. . ......... .
Salta .. . ............ .
Jujuy ...... .. .. .. ... .
Catamarca ...... .. .. . .
San Juan ........ .... .
San 'Luis . . . . . . . .... . 1
Formosa . ........... .
Misiones ............ .
Neuquen ............ .
Pampa . ............. .
Río Negro .. ........ .
S;mtá Cruz . ........ . .

51. 792 96 94
12. 3:6 02 50
96.082 07 70
46 . 962 75 10
6 292 49 IO
25.379 55 º4 1
76 93 50
no se ex presa
40 09 124
69 1 94 67 1
o 18 74
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l .45 5 03 921
53. 300 91. 749 22
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Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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) Riegb ·c orrf · lementario
en sistemas productivos sustentables
de la región pampeana

Subsecretaría de Agricultura, Ganadería y Forestación

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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SECRETARIO DE AGRICULTURA, GANADERIA,
PESCA Y ALIMENTACION

Ing. Agr. Felipe SOLA
SUBSECRETARIO DE AGRICULTURA,
GANADERIA Y FORESTACION

Lic. Jesús LEGUIZA
DIRECTOR NACIONAL DE PRODUCCION Y ECONOMIA
AGROPECUARIA Y FORESTAL

Ing. Agr. Gustavo ALV AREZ

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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'

Incorporación del Riego Complementario a los Sistemas Productivos
Sustentables de Granos y Forrajeras de la Región Pampeana
La SAGPYA y el riego complementario en la región pampeana
En la región pampeana el riego
complementario para la producción de granos
y forrajeras muestra un desarrollo creciente
en los últimos cinco años, tal como lo indica
el crecimiento de las superficies regadas y la
evolución en las ventas de equipos de riego.
Este panorama dista de lo que ocurría
en la década del 80. En las conclusiones del
"Estudio sobre la factibilidad técnica,
econom1ca
y financiera
del riego
complementario en la región maicera típica"
(llCA), se afirmaba que los resultados
económicos debidos a la incorporación del
riego en la zona eran muy favorables. Sin
embargo, surgía el interrogante de por qué tal
tecnología no había sido adoptada en forma
generalizada.
Dos posibles razones podrían explicar
la no incorporación del riego complementario
en aquel momento: en primer lugar, el entorno
económico de inestabilidad y de inflación, y
en segundo término, el profundo carácter
innovativo de esta tecnología que demanda
un cambio sustancial en la organización de
los factores productivos.
En las actuales circunstancias, el riego
constituye un caso particular de un fenómeno
mucho más general: el de la intensificación de
la producción de granos.
Las modificaciones en el contexto
macroeconómico -estabilidad económica,
desregulación, liberalización de los mercados

domésticos, mayor apertura y exposición de
la economía a la competencia internacional·
han generado nuevas exigencias para el
productor agropecuario. Su respuesta en
relación a la incorporación tecnológica puede
verse a través de: la evolución y composición
de las ventas de un conjunto de insumos
agrícolas, la tendencia hacia la renovación
del parque de tractores y cosechadoras, el
nivel de ventas de sembradoras empleadas en
planteas conservacionistas, el notable
incremento en el consumo de fertilizantes y,
la expansión sostenida del mercado de
productos fitosanitarios, especialmente en el
rubro herbicidas.
En cuanto al riego, la rentabilidad
privada de la irrigación resulta de dos tipos
de consideraciones. En primer término, la
comparación de los ingresos y costos
esperados en función del paquete tecnológico
aplicado, y por otra parte, de factores ligados
al riesgo, puesto que la irrigación constituye
uno de los medios "clásicos" de lucha contra
las incertidumbres meteorológicas.
Con respecto al último punto, la
adopción del riego obedecería a una razón
muy clara: minimizar el riesgo de que una
sequía haga perder una cosecha o reduzca
sensiblemente los rendimientos, procurando
lograr una estabilización de los mismos en
niveles superiores a los actuales y que ello
repercuta en un mejor resultado económico.
Ese aspecto es particularmente relevante en

Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�la región pampeana debido a su aleatoriedad
climática, aspecto que ha sido citado en
múltiples ocasiones como retardador de la
incorporación tecnológica.
Sin embargo, la irrigación hoy es
conveniente para un gran número de
productores, no sólo por su efecto como
"seguro", sino también por el resultado que
presenta la inversión. Es así como, una
proporción significativa de productores que
ha incorporado el riego corresponde a
propietarios de establecimientos chicos y
medianos; además de una importante
cantidad de hectáreas regadas -aunque
minoritaria de explotaciones- en grandes
estancias y fondos de inversión.
La irrigación resulta rentable desde el
punto de vista microeconom1co para
numerosos productores agropecuarios; pero,
no lo será necesariamente desde el punto de
vista de la sociedad, sino se contempla la
escasez relativa del recurso hídrico.
Como la adopción del riego
complementario en la región se encuentra en
sus inicios, aún resulta posible trabajar con
criterios de prevención ambiental, a través
del diseño e implementación de sistemas de
evaluación y monitoreo de los potenciales
impactos sobre el ambiente. Además, hasta
el presente, la tecnología del riego
complementario no se ha desarrollado
plenamente en la región pampeana: existen
deficiencias en el desarrollo y la transferencia
de tecnología para sistemas irrigados, en las
oferta de capacitación, y en el conocimiento
sobre la disponibilidad y sustentabilidad de
los recursos hídricos.

En consecuencia, con la finalidad de
brindar un marco adecuado para el desarrollo
de la tecnología de riego complementario en
la región pampeana, la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación
se ha abocado a la tarea de ejecutar el
Proyecto de Incorporación del Riego
Complementario
a
los
Sistemas
Productivos Sustentables de Granos y
Forrajeras de la Región Pampeana.
En él se han priorizado acciones cuyos
beneficiarios serían no sólo quienes son
sujeto de la adopción de la tecnología de
riego, sino también se han contemplado las
posibles repercusiones hacia el resto de la
sociedad. Con ello se ha intentado lograr la
difícil pero imprescindible compatibilización
de los objetivos socioeconómicos con los
ambientales, ámbito de competencia de la
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y
Alimentación 1 •
El área donde se desarrollarán las
actividades fue definida en base a la
disponibilidad de aguas de calidad adecuada
para el riego complementario con caudal
suficiente, en combinación con suelos aptos
que justifiquen las inversiones que esta
tecnología requiere.
Ella comprende
aproximadamente 25 millones de hectáreas
en las provincias de Buenos Aires, Córdoba,
Entre Ríos y Santa Fe de las cuales una cifra
superior al 60 % resulta potencialmente

1

La SAGPyA posee competencia en el tema, otorgada por la

vigente Ley de Ministerios Nº 24.910 de diciembre de 1992 y
Decreto Reglamentario correspondiente Nº 2773192, ratificados en
el decreto 1450/96.

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�regable2 • La cartografía que acompaña al
presente muestra lo señalado.
En total armonía con lo establecido en
el artículo 41 de la Constitución Nacional, se
ha considerado conveniente la transferencia
a la órbita provincial de las redes de
monitoreo de los recursos hídricos y de la
contaminación de suelos y aguas que serán
desarrolladas a través del Proyecto.
Otras acciones ya iniciadas por el
Estado argentino brindan un marco adecuado
para la puesta en marcha del Proyecto.
A los fines de la formulación de este
Proyecto, la Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentación ha realizado
el relevamiento y estudio de los recursos
hídricos, su localización, comportamiento y
potencial de explotación. Ello ha permitido la
definición de las áreas promisorias para la
incorporación del riego complementario, y ha
sentado las bases para la realización de
estudios más detallados, las que se muestran
en la cartografía que se anexa.
El Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria dispone en el área de una
eficiente estructura organizativa en la que se
basará gran parte de las actividades
propuestas. De hecho mediante la
coordinación y profundización de acciones
individuales ha implementado el Proyecto de
Intensificación de la Producción de Granos.
Esta estrategia institucional ha permitido
cubrir aspectos tecnológicos que hacen a las

diferentes etapas de la intensificación
productiva, desde la siembra hasta la
comercialización.
El Programa de Reconversión
Productiva de la Pequeña y Mediana Empresa
Agropecuaria Cambio Rural (SAGPyA·INTA)
posee un componente de asistencia técnica,
y entre sus líneas de acción, se destaca la
utilización eficiente de los recursos
productivos y la incorporación de nuevas
alternativas de producción. Por tal motivo, se
lo ha considerado un medio conveniente para
dar cumplimiento a los objetivos de este
Proyecto de incorporación del riego
complementario en la región pampeana.
Luego, el Banco de la Nación Argentina
ha incluido al riego complementario en su
línea de financiación de proyectos de
inversión destinada a empresas del sector
agropecuario, lo cual permite contemplar una
condición esencial para la intensificación
productiva, la disponibilidad de fondos.
La articulación de los distintos
componentes del Proyecto, unida a la
participación activa de las administraciones
provinciales involucradas, posibilitará la
evolución dinámica de la agricultura bajo
riego complementario en la región pampeana
en forma sustentable.

z Del total del área, 7,5 millones de hectáreas son
consideradas como altamente aptas para ser utilizadas con riego
complementario, 4,4 millones son aptas y 3,8 son moderadamente
aptas.

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�El Proyecto
El Proyecto involucra aspectos ligados
al desarrollo de tecnología y su transferencia,
a la profundización de los estudios sobre
recursos hídricos y edáficos, a la evaluación
y monitoreo de los potenciales impactos
ambientales, a la promoción de marcos
legales para la utilización del agua y también
el necesario apoyo institucional.
A los fines de su ejecución -durante el
período 1997/2001 · el área determinada
como potencialmente regable ha sido
subdividida en cinco regiones agroecológicas:
Buenos Aires Norte, Buenos Aires Sur,
Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe.
Los beneficiarios

Con el propósito de acompañar a los
pequeños y medianos productores en el
proceso de incorporación del riego
complementario, los beneficiarios directos de
este Proyecto son todos aquellos productores
pequeños y medianos que estén integrados
en alguna forma asociativa y cuenten con
asesoramiento técnico organizado.
Serán beneficiarios indirectos otros
productores agropecuarios en el área que
puedan adoptar en sus explotaciones los
resultados alcanzados por las acciones
desarrolladas en el marco del Proyecto.
Asimismo, resultarán beneficiados, técnicos,
perforistas, operarios y demás agentes
vinculados a las actividades técnicas y
comerciales ligadas al riego complementario
en la región.

Los impactos esperados

Se espera que los ingresos de los
productores beneficiarios del Proyecto se
incrementen y los niveles de nesgo
empresario disminuyan, debido a la
posibilidad de lograr aumentos en la
producción, a la reducción de la aleatoriedad
meteorológica y al empleo de técnicas que
permiten un uso sustentable de sus recursos
productivos.
Además a nivel global la incorporación
del riego complementario en la región
pampeana, consecuencia de la ejecución de
este Proyecto, tendrá los siguientes
impactos:
1. una producción diferencial de 282.800
tn anuales de maíz, 98.175 tn anuales de
trigo y 16.850 tn anuales de soja,
equivalentes a $ 51.061. 772.
2. adicionalmente se generarían efectos en
mercados relacionados estimados en:
a) una
inversión
anual
para
equipamiento en riego cercana a los
$ 35.000.000.
b) un diferencial de ingreso bruto total
anual para los distintos sectores
proveedores de insumos de
$6.419.600
en
semillas,
$18.975.047
en
herbicidas,
$698.175
en
insecticidas,
$2.131.962 en fungicidas y
$7.394. 700 en fertilizantes.
Como impacto directo de la ejecución
de este Proyecto, puede preverse que 985

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�productores
adoptarían
el
riego
complementario en sus explotaciones. De tal
forma, se llegaría a duplicar la tasa de
adopción actual -cercana a las 30.000
hectáreas por año·, incorporándose 150.000
hectáreas adicionales a las proyecciones
previstas para los próximos 5 años. Esto
sumaría un total de 400.000 hectáreas
regadas con granos y forrajeras en la región
pampeana en el año 2001 3 •
Los objetivos
El objetivo general del Proyecto
consiste en:
• Generar acciones específicas que
apoyen el desarrollo de la incorporación de la
tecnología de riego complementario en
granos y forrajeras en la región pampeana
con la finalidad de alcanzar la mejora de las
condiciones económicas de los pequeños y
medianos productores y la sustentabilidad de
la producción.
Los objetivos específicos contemplan:
• Desarrollar conocimientos para el
manejo de los sistemas irrigados de
granos y forrajeras en la región
pampeana
contemplando
la
eficiencia técnico·económica, y la
potencialidad y sustentabilidad de
los recursos.
• Difundir los resultados obtenidos a
través de unidades demostrativas en
3

Los datos relevados por la Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentación permiten estimar en la actualidad
una superficie regada de alrededor de 100.000 ha en las provincias
de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos.

establecimientos de productores
seleccionados por el Proyecto.
• Capacitar a técnicos, productores y
operarios en el manejo de los
sistemas irrigados.
• Promover la creación de un marco
legal que regule el uso de los
recursos hídricos subterráneos y
superficiales y que . dé amplia
participación en su administración a
los propios usuarios y permita dirimir
posibles conflictos.
• Implementar un sistema
de
monitoreo de los potenciales
impactos ambientales derivados de
la
incorporación
del
riego
complementario.
• Crear la capacidad institucional
necesaria para la implementación de
un sistema de seguimiento de los
aspectos tecnológicos, económicos
y sociales vinculados al riego
complementario en el área del
Proyecto.
Los componentes
Este Proyecto ha sido estructurado en
siete componentes, agrupados en tres
unidades que contemplan el apoyo a la
adopción de tecnología por parte de los
pequeños y medianos productores, el uso
sustentable de los recursos y el
fortalecimiento
de
las
instituciones
nacionales y provinciales, tal cual se muestra
en el cuadro siguiente.

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�Unidad

Componentes

l. Tecnología de riego

1. Investigación y Experimentación adaptativa.
2. Capacitación y difusión.

11. Uso sustentable de los recursos productivos

3. Estudios básicos de recursos hídricos.
4. Evaluación de la calidad de tierras y aguas
para riego complementario.
5. Evaluación y monitoreo del impacto
ambiental.
6. Diseño de instrumentos legales.

111. Apoyo institucional

7. Fortalecimiento a la SAGPYA y a las
instituciones provinciales participantes.

l. Tecnología de riego
(1) Investigación y Experimentación

Adaptativa
(2) Capacitación y Difusión
En la región pampeana ha sido
tradicional la agricultura de secano con
escasa intensidad en el uso de insumos; por
consiguiente, las experiencias científicas que
consideran la tecnología en sistemas de alta
producción para las condiciones locales son
escasas.
Otro aspecto fundamental es la
existencia de recursos humanos capacitados
para llevar adelante la ejecución de Proyectos
de riego a nivel predial, en sus aspectos
técnicos y económicos.

Para que el riego se aplique en forma
eficiente y cubrir las deficiencias que
pudieran existir referidas a la falta de
información, se generará a través de la
investigación aplicada y la experimentación
adaptativa los conocimientos faltantes.
Al respecto se ha considerado
conveniente la instrumentación de la
transferencia de tecnología a través de
distintas formas asociativas de productores,
que actuarían en calidad de difusoras de los
conocimientos generados. En tal sentido, el
Programa
Federal
de
Reconversión
Productiva de la Pequeña y Mediana Empresa
Agropecuaria -Cambio Rural- (SAGPyA-INTA)
tiene características particulares que lo
convierten en un medio idóneo para poner en
marcha este Proyecto.

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�11. Uso sustentable de los recursos
productivos
(3) Estudios básicos de recursos
hídricos
(4) Evaluación de la calidad de tierras y
aguas para riego
(5) Evaluación y monitoreo del impacto
ambiental
(6) Diseño de instrumentos legales
los cálculos de la rentabilidad privada
de la irrigación, sobretodo si se trata del riego
complementario, suponen generalmente que el
agua es extraída del subsuelo o de un curso
superficial. Este tipo de solución, factible para
un productor individual con necesidades
limitadas, no resulta generalizable a cientos
de miles de hectáreas para el conjunto de los
usuarios del recurso hídrico. En tal caso, las
demandas pueden volverse superiores a las
recargas de agua, y los acuíferos podrían
verse afectados. Aún más, debido al carácter
aleatorio, tanto de las demandas como de las
recargas de agua, puede aún resultar difícil
cubrir otros requerimientos más urgentes que
los de la agricultura, como serían los del agua
potable para los núcleos urbanos.
Es por ello que el estudio hidrogeológico
de la región pampeana realizado durante
1995, a solicitud de la SAGPyA con
financiación del Programa de Servicios
Agropecuarios
Provinciales
(PROSAP),
constituye un elemento de gran importancia a
los fines de la implementación del riego
complementario en la región pampeana. En él
se ha reunido gran cantidad de información,
hasta ahora dispersa, que permite conocer

con cierta precisión algunas de las
características relevantes de los acuíferos de
la región pampeana. Esta información, en
general levantada a escalas pequeñas, ha
resultado imprescindible para la formulación
del Proyecto.
No obstante, existen aún vacíos de
importancia en la información. la
problemática común es la carencia de datos
sostenidos en el tiempo e insuficientes para
ajustar programas de explotación intensa y
extendida, realizar predicciones con garantías
aceptables y compatibilizar la futura demanda
con otros usos de los recursos hídricos. Por
ello, a través de este Proyecto se pretende la
profundización de los estudios sobre recursos
hídricos ya iniciados en las cinco zonas
agroecológicas definidas, de manera tal de
permitir la generación de recomendaciones
pertinentes para los futuros regantes y la
futura instalación de la red piezométrica que
posibilite el monitoreo permanente del
usufructo sustentable de los recursos hídricos
del área.
Por otra parte, a nivel predial es
insuficiente la información cuantitativa que
caracterice los parámetros hídricos de los
suelos y permita la elaboración de pautas de
manejo, operatividad del sistema de riego,
tratamiento espacial de pronósticos de
rendimientos y sistemas de monitoreo. Esta
carencia, además, impide el poseer un sistema
de clasificación de tierras con fines de riego
complementario.
Asimismo, la clasificación más utilizada
en Argentina para evaluar la calidad de las
aguas de riego, conocida como clasificación
de Riverside, fue creada para un área árida

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�donde el aporte de precipitaciones es
despreciable. Esta no es la situación de la
pradera pampeana, donde sólo se aplican
entre 100 y 200 nvn de riego, en relación a
los 700 a 900 mm de precipitaciones anuales
que producen un lavado de las posibles sales
aportadas por el riego.
Por tal motivo, el desarrollo y difusión
de los criterios a tener en cuenta para la
evaluación de la calidad de tierras y aguas
para riego complementario en la región
pampeana es contemplada en este Proyecto.
Debido a las características de los
sistemas productivos irrigados, que implican
un incremento en la demanda de fitosanitarios
y fertilizantes por parte de los cultivos, la
contaminación potencial de suelos y aguas
debida a la producción agrícola puede
presentar mayor relevancia en las zonas en
las cuales se aplica riego. Ello motivó la
inclusión en el Proyecto de un componente de
evaluación y monitoreo de los posibles
impactos sobre el ambiente.
Además, en el caso de la explotación de
un recurso natural renovable limitado, como
es el agua subterránea -y eventualmente
también la superficial· su usufructo por
particulares debe ser sujeto de regulaciones
que contemplen la debida compatibilización
con otros usos alternativos. Por lo tanto se ha
propuesto la promoción del marco legal
pertinente y su consideración a nivel de las
provincias participantes.

El Proyecto contempla, tanto a nivel
nacional como provincial, el apoyo necesario
para acompañar en forma integral el proceso
de incorporación de tecnología de riego
complementario.
El fortalecimiento a nivel nacional
consiste en perfeccionar la capacidad técnica
institucional y contribuir a mejorar la
infraestructura actual en base a las
inversiones previstas.
El apoyo a nivel provincial se
materializará a través de la transferencia de
los estudios hídricos, edáficos, legales, la
base para la instalación de la red piezométrica
y de la red informática.
La articulación de los distintos
elementos que componen el Proyecto unida a
la participación activa de las provincias, así
como del sector público y privado, permitirá a
los pequeños y medianos productores adoptar
una tecnología que mejore sus ingresos en
cuanto a magnitud y estabilidad. Esto
posibilitará la evolución dinámica de la
agricultura bajo riego complementario en la
región pampeana de manera sustentable.

Las metas
Las metas a alcanzar en los cinco años
de ejecución del Proyecto son las que se
describen a continuación:
•

Definición de las pautas de manejo
de los sistema irrigados para las
cinco
zonas
agroecológicas
comprendidas en el Proyecto.

•

Diez
unidades
demostrativas
desarrolladas en establecimientos

111. Apoyo institucional
(7) Fortalecimiento institucional a la
SAGPYA y a las instituciones
provinciales

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�de productores de Cambio Rural del
área del Proyecto, en cada una de
las cinco zonas agroecológicas
definidas.
•

•

Capacitación
de
1.900
productores, 450 asesores y/o
técnicos y 300 perforistas y
operadores, en el manejo de los
sistemas irrigados a través de
cursos y jornadas, también dirigidas
a
diferentes
audiencias
(fabricantes, representantes y
proveedores de equipos e insumos,
agentes de comercialización y
gerentes de banco, asesores
financieros, etc.).
Profundización de los estudios
sobre recursos hídricos, ya
iniciados por la SAGPyA con
financiamiento del PROSAP, para
cada una de las zonas
agroecológicas definidas. Estos
estudios se realizarán en aquellas
áreas que presenten aptitud
apropiada
para
el
riego
complementario, concretándose un
mayor detalle de relevamiento,
fundamentalmente
en
escala
1:500.000.

•

Una clasificación de aguas para
riego complementario adaptada a
las condiciones de la región
pampeana.

•

Una clasificación de tierras para
riego complementario en la región
pampeana.

•

Documento que establecerá el
marco general de la legislación para
el uso de aguas con fines de riego
de manera tal de evitar conflictos
entre los diferentes usuarios del
recurso.

•

Instalación de un sistema de
monitoreo de los recursos hídricos
en el área del Proyecto a partir de
los
estudios
anteriormente
mencionados.

•

Realización de boletines técnicos
para productores y asesores.

•

Seguimiento de la incorporación del
riego complementario en la región
pampeana a través de un sistema
de encuestas periódicas.

•

Instalación de un sistema de
monitoreo de la contaminación de
suelos y aguas que incluya la
utilización
de modelos
de
simulación adecuados a tal fin,
validados para las cinco zonas
agroecológicas comprendidas en el
Proyecto.

•

Creación del Area de Riego en el
ámbito de la SAGPyA.

•

Generación de una base de datos
con información socio-económica y
tecnológica en la SAGPyA, en red
con 5 nodos secundarios instalados
en las zonas agroecológicas del
Proyecto y en estrecha relación con
el SllAP4 · SAGPyA

•sistema Integrado de Información Agropecuaria y Pesquera.
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�ANEXO MAPAS

Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación

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�DEPARTAMENTOS PARTICIPANTES

Nº

DEPARTAMENTO

Nº

DEPARTAMENTO

Nº

DEPARTAMENTO

Nº

DEPARTAMENTO

Nº

DEPARTAMENTO

1 25 DE MAYO

18 GENERAL ARENALES

34 SALADILLO

5 1 GENERAL LAMADRID

67 GUALEGUAY

2 9DEJULIO

19 GENERAL LAS HERAS

35 SALTO

52 GENERAL PUEYRREDON

68 GUALEGUAYCHU

3 ALBERT!

20 GENERAL PAZ

36 SAN ANDRES DE GILES

53 LAPRIDA

69 NOGOYA

4 BARADERO

21 JUNIN

37 SAN ANTONIO DE ARECO

54 LOBERIA

70 PARANA

5 BARTOLOME MITRE

22 LA P LATA

38 SAN NlCOLAS

55 NECOCHEA

71 TALA

6 BRAGADO

23 LOBOS

39 SAN PEDRO

56 OLAVARRIA

72 URUGUAY

7 BRANDSEN

24 LUJAN

41 SUlPACHA

57 SAN CAYETANO

73 VICTORIA

8 CAMPANA

25 MAGDALENA

42 ZARATE

58 TANDIL

74 CASEROS

9 CAPITAN SARMIENTO

26 MARCOS PAZ

43 GONZALEZ CHAVES

59 TRES ARROYOS

75 CONSTITUCION

10 CARMEN DE ARECO

27 MERCEDES

44 AZUL

60 GENERAL SAN MARTIN

76 GENERAL LOPEZ

11 CANUELAS

28 MONTE

45 BALCARCE

61 JUAREZ CELMAN

77 IRIONDO

12 CHACABUCO

29 NAVARRO

46 BENlTO JUAREZ

62 RIO SEGUNDO

78 LA CAPITAL

13 CHASCOMUS

30 PERGAMINO

47 CORONEL DORREGO

63 SANTA MARIA

79 LAS COLONIAS

14 CHJVILCOY

31 RAMALLO

48 CORONEL PRINGLES

64 T ERCERO ARRIBA

80 ROSARIO

15 COLON

32 ROJAS

49 CORONEL SUAREZ

65 COLON

81 SAN JERONlMO

17 EXALTAC!ON DE LA
CRUZ

33 ROQUE PEREZ

50 GENERALALVARADO

66 DIAMANTE

82 SAN LORENZO

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�i

Acuiferos Profundos ~!

Fl!IObispo Trejo
c=J ltuzaingo
[!]illl]]Puelche Dulce
1
1
~ Puelche Salado
c:::JProvincias Participantes

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1

�APTITUD POTENCIAL DE LAS TIERRAS PARA
RIEGO SUPLEMENTARIO
BUENOS AIRES NORTE
N

LEYENDA

A

1
~1(2)
-

1(3)
(3) (5)
(5) (4)

L_2
i

2 (3)

L__.2(3)(1)
~2(3)(5)
-~'2(4)
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2(4)(5)
_
2(5)

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211

- -213
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3(2)
3(2)(5)
Jllilll]]3 (5)

-

::;;;:· '3 (5) (4)

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-- ,315
B 4 (5)
~15

-5
5(3)
~5(4)

=::J
1

1
1(2)
1 (3)
1 (3)
(5)
1 (5)
1(4)
2
2 (3)
2 (3)
(1)

2 (3)
(5)
2 (4)
2 (5)
2/1
2/3

más del 80% de la superficie altamente apta
60% de la superficie altamente apta, 40% apta
60% de la superficie altamente apta, 40%
moderadamente apta
40% de la superficie altamente apta 30% de la
superficie moderadamente apta, 30% apta
condicional
40% de la superficie altamente apta, 30% de la
superficie inapta, 30% apta condicional
más del 80% de la superficie apta
60% de la superficie apta, 40% moderadamente
apta
40% de la superficie apta, 30% moderadamente
apta, 30% altamente apta
40% de la superficie apta, 30% moderadamente
apta, 30% inapta
60% de la superficie apta, 40% apta condicional
60% de la superficie apta, 40% inapta
50% de la superficie apta, 50% altamente apta
50% de la superficie apta, 50% moderadamente
apta

3
3 (2)
3 (2)
5)
3 (5)

más del 80% de la superficie moderadamente apta
60% de la superficie moderadamente apta, 40% apta
40% de la superficie moderadamente apta, 30% de la
superficie apta, 30% inapta
60% de la superficie moderadamente apta, 40% apta
condicional

3 (5)
(4)
3/4
3/5

40% de la superficie moderadamente, apta 30% de la
superficie inapta, 30% apta condicional
50% de la superficie moderadamente apta, 50% apta
condicional
50% de la superficie moderadamente apta, 50% inapta

4 (5)

60% de la superficie apta condicional, 40% inapta

4/5

50% de la superficie apta condicional, 50% inapta

5
5 (3)
5 (4)
SIC

más del 80% de la superficie inaota
60% de la superficie inapta, 40% moderadamente apta
60% de la superficie inapta, 40% apta condicional
Sin clasificar

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�APTITUD POTENCIAL DE LAS TIERRAS PARA
RIEGO SUPLEMENTARIO
BUENOS AIRES SUR

-1

LEYENDA

-

1(3)

1 (3) (5)

' ~- · · ~·

(4)

Eli!1(5)
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4/5
5

1

más del 80% de la superficie altamente apta

1 (3)

3 (1) (5) 40% de la superficie moderadamente apta, 30% de la
superficie altamente apta 30% inapta
3 (4)
60% de la superficie moder adamente apta, 40% inapta

60% de la superficie altamente apta, 40%
moderadamente apta
1 (3) (5) 40% de la superficie altamente apta 30% de la
3 (4) (5)
superficie moderadamente ap ta, 30% apta condicional
3 (5)
1 (4)
60% de la superficie alta mente apta, 40% apta
condicional
1 (5)
60% de la superficie altamen te apta, 40% inapta
3/4
1 (5) (2) 40% de la superficie altamente apta 30% de la
superficie inapta, 30% apta
1 (5) (3) 40% de la superficie altamente apta 30% de la
superficie inapta, 30% moderadamente apta
1/3
50% de la superficie altamente apta, 50%
moderadamente apta
2
más del 80% de la superficie apt a
2 (3)

60% de la superficie apta, 40% moderadamente apta

2 (3) (1) 40% de la superficie apta, 30% moderadamente apta,
30% altamente apta
2 (3) (5) 40% de la superficie apta, 30% moderadamente apta,
30% inapta
2 (4)
60% de la suoerficie aota, 40% aota condicional
2 (5)
60% de la superficie apta, 40% inapta
3
más del 80% de la superficie moderadamente apta

3/5

40% de la superficie moderadamente apta, 30% apta
condicional, 30% inapta
60% de la superficie moderadamente apta, 40% apta
condicional
50% de la s uperficie moderadamente apta, 50% apta
condicional
50% de la superficie moderadamente apta, 50% inapta

4

más del 80% de la superficie apta condicional

4 (2)

60% de la superficie apta condicional, 40% apta

4 (2) (5) 40% de la superficie apta condicional, 30% apta, 30%
inaota
4 (3)
60% de la superficie apta condicional, 40%
moderadamente apta
4 (5) (2) 40% de la superficie apta condicional, 30% inapta, 30%
apta
60% de la superficie apta condicional, 40% inapta
4 /5
5
5 (3)
SIC

más del 80% d e la suoerficie inapta
60% de la superficie inapta, 40% moderadamente apta
Sin clasificar

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�APTITUD POTENCIAL DE LAS TIERRAS PARA
RIEGO SUPLEMENTARIO
CÓRDOBA
···:

1

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N

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LEYENDA
1
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I

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1
1 (2)
2

más del 80% de la superficie altamente apta
60% de la superficie altamente apta, 40% apta
más del 80% de la superficie apta

2 (3)
2 (4)
3
3 (4)
3 (4) (5)

60% de la superficie apta, 40% moderadamente apta
60% de la superficie apta, 40% apta condicional
más del 80% de la superficie moderadamente apta
60% de la superficie moderadamente apta, 40% apta condicional
40% de la superficie moderadamente apta, 30% apta condiciona,
30% inaota

4
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más del 80% de la superficie apta condicional
60% de la superficie apta condicional 40% apta
40% de la superficie apta condicional, 30%
moderadamente apta, 30% inapta
60% de la superficie apta condicional 40% inapta
más del 80% de la superficie inapta
60% de la superficie inapta, 40% apta
60% de la superficie inapta, 40% moderadamente apta
60% de la superficie inapta, 40% apta condicional

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�APTITUD POTENCIAL DE LAS TIERRAS PARA
RIEGO SUPLEMENTARIO
ENTRE RÍOS
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2
60% de la superficie apta, 40% moderadamente apta
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2 (3/4) 40% de la superficie apta, 30~ moderadamente
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más del 80% de la superficie moderadamente apta
60% de la superficie moderadamente apta, 40% apta
más del 80% de la superficie apta condicional

4 (3)
5

60% de la superficie apta condicional, 40% moderadamente apta
más del 80% de la superficie inapta

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�APTITUD POTENCIAL DE LAS TIERRAS PARA
RIEGO SUPLEMENTARIO
SANTA FE

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LEYENDA

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más del 80% de la superficie altamente apta

3 (4)

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40% de la superficie altamente apta, 30% apta, 30%
moderadamente apta
50% de la superficie altamen te apta, 50% apt a

3 (5)

60% de la superficie moderadamente apta, 40% apta
condicional
60% de la superficie moderadamente apta, 40% inapta

4

más del 80% de la superficie apta condicional

50% de la superficie altamen te apta, 50%
moderadamente apta
más del 80% de la superficie apta

4 (5)

60% de la superficie apta condicional, 40% inapta

4 (5)

40% de la su perficie apta condicional, 30% inapta, 30%
altamente apta
más del 80% de la superficie inap ta
60% de la superficie inapta, 40% altamente apta
Sin clasificar

2

(1)

2 (4)
2 (5)
3 (2)

60% de la superficie apta, 40% apta condicional
60% de la superficie apta 40% inapta
60% de la superficie moderada mente apta, 40% apta

5
5 (2)
SIC

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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                    <text>�Sistema de

Esquila
Tally-Hi
con tijera manual
MI - G - 01

�Agradecemos
a todos los que colaboraron con este documento y un especial
agradecimiento para el Ing. Ariel Aguirre y el Ing. Raúl Fernández

�HACIA UNA MEJOR ESQUILA

HACIA UNA MEJOR ESQUILA
No existe un método fácil para esquilar
ovinos, no obstante el Método Tally - Hi,
permite una esquila correcta, de alta
calidad, y con menor esfuerzo que cualquier
otro método.

libres; una de ellas para esquilar y la otra
para estirar el cuero del animal reduciendo
la posibilidad de tajos y el repaso de la tijera
que hacen perder tiempo al esquilador y
dinero al dueño de la lana.

El Método Tally - Hi consiste en hacer
pasadas más largas y en un orden más
lógico, ahorrando de esta forma,
movimientos inútiles y esfuerzos
innecesarios.

Será un buen esquilador aquel que logre
una buena calidad de trabajo y no solo
cantidad de animales, cuidando de no hacer
recortes de lana ni tajos, especialmente en
ubres y órganos reproductores.

En la esquila Tally - Hi el ovino no se
manea (se esquila totalmente suelto), se
coloca en posiciones más cómodas, por lo
que no patalea, permitiendo así, que el
esquilador se canse menos, trabaje más
cómodo, lo que determina una mejor
calidad de trabajo.

Al esquilar correctamente por el Método
Tally - Hi, todos los actores del sistema se
benefician:

El sistema es fácil de aprender pues tiene
un método de enseñanza, el cual prioriza la
calidad a la velocidad de trabajo, siendo lo
fundamental trabajar con serenidad y
atención, tratando de analizar cada
movimiento de la tijera y de las piernas para
lograr así un buen control de los cortes y de
la posición del lanar.
Una vez que el esquilador domine la
técnica del sistema, la velocidad se
alcanzará rápidamente.
La posición correcta del lanar entre las
piernas del esquilador, es la clave de una
buena esquila; evita que patalee y permite al
esquilador trabajar con sus dos manos

El Esquilador
- Trabajo calificado y tecnificado que
jerarquiza el oficio.
- Las posiciones más cómodas del ovino
y del esquilador, favorecen los cortes largos
que dan mayor calidad de esquila y rapidez
a la operación.
- Las posiciones de trabajo más
cómodas permiten un ahorro de energía ya
que conduce a un menor desgaste físico.
- En el caso de que las instalaciones lo
permitan, el sistema prevé que el esquilador
realice además la tarea de agarrar al animal,
lo que se reflejará en el jornal a cobrar.

1

�Esquila Tally-Hi

El Empresario
- Trabajo tecnificado que jerarquiza el
servicio ofrecido, bajo asistencia técnica
especializada (Instructores).
- Alta Calidad final del trabajo, que
permitirá al contratista asociar al mismo
con diferencial de precio a obtener, estando
el productor dispuesto a asumirlo, en
función de los resultados.

El Productor

2

- El sistema permite un mejor trato al
animal ya que se esquila en posiciones
especialmente estudiadas que determinan
que el esquilador nunca se hinque, ni se
siente sobre el lanar, evitándose posibles
roturas de costillas y machucamientos.
- Menos recortes de lana, en virtud de
que las posiciones del método hacen que la
tijera corra siempre perpendicularmente a
la lana cortando contra la piel.
- Menor riesgo de lastimaduras ya que el
cuero del animal queda bien estirado y el
esquilador tiene una mano libre para ayudar
al trabajo de la tijera.

- Se obtiene un vellón entero que
permite hacer un buen trabajo en la mesa
de acondicionamiento y mejorar la
presentación de las lanas, que actualmente
son seriamente castigadas en los mercados
laneros del exterior.
- Permite apartar más eficientemente los
diferentes tipos de lanas, vellón, y no
vellón, que por tener diferentes usos tienen
diferentes precios.

La Industria Textil
- Se facilitan los trabajos de
acondicionamiento y clasificación en
barraca, lo que redunda en un menor costo
final (costos fijos y costos operativos).
- Menor presencia de fibras cortas por
recortes de lana, aumentando los
rendimientos industriales.
- Menor incidencia de fibras
contaminadas que afectan la calidad de los
Tops.

�Recomendaciones generales para el “agarrador”

Recomendaciones generales
para el “agarrador”
Agarre al animal en el brete.
Ubíquese del lado de la
izquierda del animal y, con la
mano izquierda agarrelo
debajo de la carretilla.
Apoye la mano derecha
sobre el anca derecha del
animal.

Tuerza la cabeza hacia atrás
y a la derecha al mismo
tiempo, recueste el vacío del
animal sobre la rodilla
derecha, presionando hacia
abajo con la mano derecha.

3

�Esquila Tally-Hi

Retroceda girando a la derecha, logrando
que el animal quede sentado al retirar la
rodilla sobre la que está apoyado.
Ubíquese detrás del animal sin soltar la
carretilla, de modo que este quede recostado
contra sus piernas.
Transporte al animal alzado hasta la playa
de esquila para entregárselo al esquilador.

4
Agarre al animal de las manos como lo indica la
figura. Arrástrelo (siempre que el piso lo permita)
a la playa de esquila.
Verifique el sexo del animal.
Dele tiempo al “playero” para realizar la limpieza
de la playa de esquila.

Si el piso no permite arrastrar
al animal, sujételo como indica la
figura.

�Esquila Tally-Hi

La esquila Tally-Hi
I M P O R T A N T E
antes de iniciar la esquila
La habilidad del esquilador contribuye a tranquilizar al
animal con lo que se facilita el trabajo.

Apartarse de los movimientos que se indican, significa
pérdida de tiempo y posibles heridas en el animal.

Es necesario cortar la mayor cantidad de lana posible,
sin separar la tijera de la piel, para evitar cortes inútiles o
recortes de lana.

5

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 1

6

1
5

7

2
3
4

6

Dos manos detrás del brazo izquierdo.

El esquilador estira la barriga con presión de las piernas.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 2

7

2

1

Usar la mano izquierda para dar vuelta el cuero.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 3

8

3

2

1

Rodilla derecha del esquilador enfrente del pecho.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 4

9

1
4

3

2

espinazo
La pierna derecha del esquilador se mueve para atrás.
Esquilar pasando el espinazo.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 5

10

1

2
3

Empezar con un peinazo del lado superior del pecho,
terminando sobre la mandíbula.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 6

11
1
2

Limpiar detrás de las orejas y sobre la cabeza.
La cabeza del animal se apoya sobre la rodilla,
y se sostiene con la mano izquierda del esquilador
desde el hocico o morro.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 7

12

5

4

1
2
3

Esquilar manteniendo la tijera sobre
el cuero en forma ascendente.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 8

13

1

2

4

3

espinazo

Esquilar la parte superior del costillar, llegando hasta el
espinazo. Mover la pierna izquierda hacia afuera para ir
acostando al animal, esquilando de este modo la parte
inferior del costillar, llegando siempre al espinazo.
Formar una línea recta sobre el espinazo para ir
preparando los cortes largos.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 9

14

2

1

El peinazo largo va debajo del espinazo.

Al final del mismo, pasar la pierna derecha sobre el animal,
contra la grupa haciendo presión

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 10

15

1

Completar el segundo peinazo por debajo de la mandíbula.
NO ARQUEAR EL ANIMAL.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 11

16
3

5

2

1

4

La pierna derecha llega hasta la cruz DEBAJO de la lana.
Apoyar la cabeza sobre la rodilla derecha.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 12

2
4

1

3

Cuando se completa el peinazo 4 la pierna izquierda va
atrás del animal levantando la cabeza al mismo tiempo.

17

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 13

18

2

1

3

La cabeza del animal queda delante de ambas piernas
del esquilador.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Posición 14

19

1

2

Usar la mano izquierda para estirar la piel.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

TIJERAS

Preparación y afilado
BISEL
20

TOPES

Instrucciones
para un correcto
mantenimiento,
cuidado y
preparación de la
herramienta.

MANGO

ARCOS

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

TIJERAS

ESTIRAR HOJAS

MODIFICAR TOPE
Cortar
Espigas
Tope

Cada hoja debe ser estirada
hasta que quede con 30 mm
de separación en las puntas.

AJUSTE

En la morsa se deben doblar
los mangos hasta que queden
derechas. Las bases de las
hojas deben quedar con 1,5
mm de luz.

Colocar tope golpeador
haciendo los cortes como se
muestra. La otra hoja se debe
cortar hasta que las puntas de
las hojas se junten.

ASENTAR EL BISEL

Asentar con
amoladora de
banco y brazo.
Piedra blanca de
46 K. (grano). El
bisel debe llegar
al filo con un
ancho de 4mm.
por toda la hoja.
No pasar el filo.
Lavar bien las
tijeras al terninar.

21

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

TIJERAS
AFILADO

TENSIÓN DE ARCOS
Si las tijeras están duras para
cerrar, aplicar una lima entre los
arcos y presionar como se
muestra, primero de un lado y
luego del otro. Asegurarse que
los arcos queden centrados.

22

El afilado se realiza con piedra tipo
arkansas de aceite. La piedra debe
ser aplicada a 45º con un
movimiento suave y circular hacia
el operador. Limpiar las hojas al
terminar. Debe quedar una línea
fina blanca y pareja a lo largo de
todo el filo.

COLOCACION DE CORREA

ASENTAR BISEL
CON MOLEJON
Asegurarse que es de
carburandum fino al agua. La
piedra debe rotar hacia el
operador. Asegurarse que la
piedra esté bien redonda y
pareja.

La correa debe evitar que la
mano del esquilador se deslice
sobre las hojas. No debe
apretar ni lastimar, pero sí dar
más control.

�Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

Mesa de
acondicionamiento de
vellones y “bolsón”
de polietileno.

23

�24

MEDIDAS DE LA MESA DE ACONDICIONAMIENTO DE VELLONES

Sistema de Esquila Tally-Hi con Tijera Manual

�</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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                <text>Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Buenos Aires (Argentina). PROLANA. Ley Ovina Argentina</text>
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Guía de Buenas Prácticas
de Manufactura

Basada en la Resolución 530/01 de SENASA

�Guía de Aplicación
Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

AUTORES:
Juan Manuel Alderete
Dirección Nacional de Alimentación
Secretaría de Agricultura Ganadería,
Pesca y Alimentos
Javier D'Abate

Universidad Nacional de Lanús

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�Guía de Aplicación
Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO I: TEMAS GENERALES
RECURSOS
Agua
Personal
Animales
Agroquímicos
EQUIPAMIENTO
Equipos
Materiales
Utensilios y herramientas
Recipientes
ALMACENAMIENTO
Instalaciones para el almacenamiento
Operaciones de almacenamiento de las especias
TRASPORTE
CONTROLES
CAPACITACIÓN
Importancia de la capacitación
Factores que facilitan la tarea de capacitación
Calificación del personal
Registros
DOCUMENTACIÓN
Procedimientos e instructivos
Recomendaciones para el manejo y uso de procedimientos e
instructivos
Registros
Trazabilidad
Comprobantes
CAPÍTULO II: PRODUCCIÓN PRIMARIA Y COSECHA
PRODUCCIÓN PRIMARIA
Selección y mantenimiento del lugar de producción
Protección contra la contaminación con desechos
Recursos
COSECHA
Material recolectado/cosechado
Manipulación y transporte
Equipos, recipientes, materiales y utensilios
Personal de cosecha
Selección del alimento cosechado y su acondicionamiento antes
del secado
CAPÍTULO III: POSCOSECHA
SECADO
Proceso de secado
Secado natural
Secado mecánico
Almacenaje
Higiene y mantenimiento del equipo de secado
Alimento seco
LIMPIEZA

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9
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Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

Tamices
Limpieza de metales ferrosos
Reacondicionamiento
TRATAMIENTOS POSCOSECHA
ENVASADO
CAPÍTULO IV: ESTABLECIMIENTO
DISEÑO
Emplazamiento
Dimensiones, diseño y disposición
Zonas de manipulación de especias
Abastecimiento de agua
Evacuación de efluentes y desechos
Instalaciones para la higiene del personal
Instalaciones de desinfección
Alumbrado
Ventilación
Instalaciones para el almacenamiento de desechos y materias
no comestibles
Equipamiento (equipos, recipientes y utensilios)
REQUISITOS DE HIGIENE EN LA ELABORACIÓN
Materias primas
Elaboración
Envasado
Almacenamiento del producto terminado
Transporte del producto terminado
MUESTREO Y PROCEDIMIENTOS DE CONTROL DE
LABORATORIO
ESPECIFICACIONES DE LOS PRODUCTOS TERMINADOS
Criterios microbiológicos
HIGIENE DE LAS INSTALACIONES Y PROCEDIMIENTOS DE
CONTROL
Condiciones generales
Programas de inspección de la higiene
Exclusión de animales domésticos
Lucha contra plagas
Desechos
Residuos
Sustancias peligrosas
Ropa y efectos personales
HIGIENE DEL PERSONAL Y REQUISITOS SANITARIOS
Enseñanza de la higiene
Examen médico
Enfermedades contagiosas y heridas
Limpieza del personal
Conducta personal
Guantes y otros equipos de protección
Visitantes
Supervisión
GLOSARIO
ANEXO: RESOLUCIÓN 530/2001

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19
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Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

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Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

INTRODUCCIÓN.
1. La Historia.
Desde la antigüedad las aromáticas fueron utilizadas por los pueblos
orientales tropicales para el condimento de alimentos y bebidas. Se cree
que fue en el extremo Oriente donde se originaron las especias más
valiosas: la canela, el jengibre y los clavos se cultivaron desde tiempos
remotos. Los huertos de pimienta de la India pueden considerarse
primitivas regiones productoras de especias.
Se difundieron luego a pueblos vecinos y, más tarde, como valiosos
productos del comercio internacional a Occidente, Grecia y Roma.
Por mucho tiempo los europeos creyeron que las aromáticas procedían de
Arabia. Pero en el siglo XIII, tras los viajes de Marco Polo por diversas
regiones de Asia, se divulgaron maravillas sobre la riqueza en especias allí
encontradas.
Poco tiempo después el poderío de los turcos otomanos cerró la vía de
entrada de estos productos a través de Arabia a Europa, desencadenando
una verdadera competencia entre las naciones europeas por hallar nuevas
rutas de comunicación marítima a los países productores.
Los portugueses, por la vía del Africa llegaron a las Molucas (expedición de
Vasco Da Gama, 1498) y otras islas productoras y monopolizaron el
comercio de especias por mucho tiempo. Luego los holandeses, franceses e
ingleses disputaron este monopolio suscitándose intensas luchas por
poseerlo.
Dicen los historiadores que Cristóbal Colón, navegando hacia el oeste,
descubrió América esperando alcanzar la Indias Orientales. El nuevo
continente contribuyó también con otros vegetales que rápidamente
ganaron el aprecio de los europeos, como la vainilla y los ajíes, entre otros.
2. Las aromáticas en la Industria Alimentaria.
Los aceites esenciales son responsables de la capacidad de las especias
para condimentar, saborizar y aromatizar alimentos y bebidas. Son
compuestos generalmente antisépticos, propiedad que acentuó su intenso
uso en la industria.
Las cualidades como estimulantes estomacales y catárticas llevaron,
además, a su empleo en la elaboración de bebidas aperitivas y amargos.
En la industria cárnica son insumos son muy importante, ya que hacen al
sabor y aroma característicos de la mayoría de los embutidos, chacinados y
conservas.
3. El cuidado de la calidad.
La historia y lea importancia de las aromáticas en la industria alimentaria
han llevado a que estos productos dependan para su comercialización de

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Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

sus parámetros de calidad en grado superlativo. Más allá de las cualidades
aromáticas, es imprescindible tener en cuenta que estos productos deben
producirse y elaborarse bajo una estricta gestión de la inocuidad.
La mayoría de los productos aromáticos poseen grandes superficies libres.
Dado el origen de la producción, esta característica las torna susceptible de
transformarse en vehículos de contaminantes microbiológicos y físicos,
amén de la contaminación química que puede llevar el producto en su seno.
Por lo anterior, se vuelve a resaltar la importancia del cuidado de la
inocuidad, a fin de proteger la salud del consumidor y lograr mayor
competitividad en el exigente mercado internacional.
A raíz de estas necesidades, el SENASA (Servicio nacional de Sanidad y
Calidad Agroalimentaria),
en consonancia con representantes de los
productores, industrializadores y comercializadores del sector elaboró la
resolución N° 530 del año 2001, en cuyo anexo figura la “Guía de Buenas
Practicas de Higiene y Agrícolas para la Producción Primaria
(cultivo-cosecha),
Acondicionamiento,
Almacenamiento
y
Transporte de Productos Aromáticos”.
El presente trabajo no pretende corregir a la citada norma, que constituye
una formidable herramienta para la gestión de la inocuidad. Solo intenta
facilitar su utilización por todos los actores de la cadena productiva. Por lo
anterior, la Res. 530/2001 del SENASA es la base fundamental de la Guía
de Aplicación de Buenas Practicas para Hierbas y Especias que aquí
se presenta.

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Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

CAPÍTULO I: TEMAS GENERALES.

RECURSOS
1. Agua.
? Agua de uso agrícola: Debe estar libre de contaminaciones perjudiciales para la
salud del consumidor. Se usará para riego, lavado de equipos y preparación de
fertilizantes.
? Agua potable: Se utilizará para bebida, lavado de la producción o para entrar en
contacto con el alimento. Se debe evaluar su potabilidad en forma periódica.
Los dos tipos de agua deben contar con sistemas de conducción
diferentes y bien diferenciados. Se debe higienizar periódicamente
fuentes, depósitos y sistemas de conducción.
2. Personal.
Tanto trabajadores como visitantes deberán contar con un grado apropiado
de aseo personal, comportarse adecuadamente y tener conocimiento
de su responsabilidad en la protección de los alimentos.
El responsable de personal deberá capacitar en forma didáctica a los
trabajadores de modo que comprendan la importancia de las prácticas.
Verificar la correcta vestimenta e higienización del personal antes de
las tareas diarias y luego de manipular elementos contaminantes. Debe
brindar condiciones y herramientas apropiadas a los operarios.
3. Animales.
Solo habrá animales necesarios para las tareas de producción y deberán
presentar reconocida sanidad.
4. Agroquímicos.
Utilizarlos solo en aquellos casos necesarios. Deberán presentarse en sus
envases originales con etiquetas y marbetes intactos y hallarse
registrados por el Organismo Competente. Luego de usados, se
deberán almacenar correctamente identificados y en sus envases
originales en lugares cerrados con llave lejos de donde se produce el cultivo
o donde se conserva o manipula alimento. Solo podrá ingresar personal
autorizado, que deberá estar capacitado en la manipulación y peligros
implícitos del mal uso de estos productos. El aplicador deberá conocer
todas las buenas prácticas en el uso de plaguicidas. Los productos
deberán prepararse respetando estrictamente las recomendaciones de
los marbetes, así como también los tiempos de carencia. El equipo de
aplicación deberá mantenerse en buenas condiciones, calibrarse y lavarse

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Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

cuidadosamente luego de cada aplicación. Destruir los envases vacíos de la
forma recomendada por el fabricante. Se deberá disponer de
procedimientos documentados de las operaciones de uso de
agroquímicos.

EQUIPAMIENTO
1. Equipos.
Serán de fácil limpieza y deberán mantenerse en buen estado de
funcionamiento. Deberán funcionar en concordancia al uso al que están
destinados.
2. Materiales.
Deberán ser aptos para estar en contacto con alimentos y no deberán
transmitir sustancias objetables para la salud. Serán inabsorbentes,
resistentes a la corrosión, de superficies lisas exentas de hoyos y
grietas; no ser de madera a la que se le aplicó tratamiento antimancha con
productos no aprobados y capaces de resistir repetidas operaciones de
limpieza y desinfección. El material de envase deberá ser conservado en
condiciones higiénicas.
3. Utensilios y Herramientas.
Se deberán mantener en condiciones apropiadas según el uso al que estén
destinados y deberán ser guardados en forma ordenada y en un lugar
limpio cuando no sea utilizado.
4. Recipientes.
Serán fabricados con materiales aptos para estar en contacto con alimentos
que no generen migraciones indeseables. Deberán, además, ser de fácil
limpieza.
Todo el equipamiento deberá estar bien identificado por medio de colores, etiquetas, etc.

ALMACENAMIENTO
1. Instalaciones para el almacenamiento.
? Ubicación: Sitios altos, frescos, limpios de malezas y libres de posibles
inundaciones.
? Construcción: Sólida. De materiales que no transmitan sustancias
indeseables al alimento. Con
pisos de material impermeable, no
absorbente, lavable, no tóxico y de fácil limpieza. De fácil ventilación
para evitar acumulación de humedad. Paredes lisas, sin grietas, con
ángulos estancos y cóncavos para facilitar la limpieza.

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? Aberturas: Deberán impedir la entrada de insectos, roedores, etc. Usar
mallas para cubrir el ingreso de precipitaciones.

Se aconseja reparar roturas rápidamente y mantener los locales limpios y secos. Se
podrán adoptar medidas procedentes para que las instalaciones sean impermeables a
los gases, de manera que puedan hacerse las fumigaciones in situ de las especias.

2. Operaciones de almacenamiento de las especias.
No guardar alimentos junto con productos que afecten su duración, calidad,
sabor o aroma. Conocer y mantener las condiciones ambientales de
almacenamiento requeridas para cada tipo de especia y protegerlas de la
luz y del calor excesivos. Almacenar en ambiente con baja humedad relativa
(55 a 60 %). Separar mediante compartimentos u otros medios eficaces las
operaciones que pudieren contaminar los alimentos. Colocar los productos
sobre tarimas y utilizar envases impermeables.

TRANSPORTE
Los vehículos deben estar totalmente higienizados, secos y preferentemente
desinfectados. Comprobar el buen estado de las partes del mismo. Se
deberán estacionar en lugares aislados de la zona de manipulación de
alimentos.
Definir de antemano las zonas de carga y descarga. Es conveniente
realizarlas de día, en lugares separados del proceso y protegidos de las
inclemencias del tiempo y la contaminación. Tratar los envases sin
brusquedad.
La carga deberá viajar firmemente estibada y protegida de la intemperie.
Prever la ventilación con aire seco en caso de transporte a granel.
Considerar las cargas mixtas respecto a la compatibilidad e incompatibilidad
de los productos. No estacionar la carga al sol durante las paradas ni junto
a otro transporte que esté liberando gases de combustión del motor.

CONTROLES
El control de calidad debe ser continuo, comenzando desde la etapa
de producción en forma sucesiva hasta alcanzar el producto final.

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Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
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CAPACITACIÓN
1.
2.
3.
4.

Identificar Necesidades de Capacitación del Personal
Diseñar Programas de Capacitación específicos de cada operario
Verificar el desempeño del Personal durante la aplicación
Mantener actualizados los Planes de Capacitación
1. Importancia de la capacitación.

? Comprensión de las BPM, el saneamiento y la higiene personal.
? Conciencia de la responsabilidad del personal en el cuidado del alimento.
? Conocimiento de las ETA (enfermedades transmitidas por alimentos)
? Instruirse acerca de los peligros de manipulación de agroquímicos.
? Conocimiento de los riesgos físicos y su importancia en la higiene
? Conocimiento de los insumos agrícolas y su utilización en la producción
primaria
? Conocimiento de la probabilidad de desarrollo microbiano
? Trabajadores responsables de vigilar el manejo de insumos, aplicación
de los procedimientos escritos y el tratamiento del alimento cosechado.
2. Factores que facilitan la tarea de Capacitación.
? Buscar la mejor metodología para realizarla
? Utilizar símbolos fáciles de comprender y en lugares estratégicos
? Detectar errores del personal y buscar la manera de corregirlos
? Asegurar que el operario
procedimientos escritos

conozca

y

aplique

correctamente

los

? Asignar responsables por etapas
3. Calificación del personal.
Evalúe el personal que desempeña cada tarea (antecedentes laborales,
certificados, certificación de salud, desempeño anterior, etc.) a fin de
diseñar la mejor forma de capacitación del mismo.
4. Registros.
Deben permitir volcar de manera sencilla los datos de evaluación y
capacitación. Los registros se deberán mantener para demostrar que
se ha realizado la capacitación. Archivar y conservar los registros en
forma metódica facilitando su uso y previniendo deterioros.

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Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
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DOCUMENTACIÓN
Se debe poder demostrar lo que se realiza ante terceros. Es fundamental cuando se
trabaja con certificación de calidad.

1. Procedimientos e instructivos.
?

Todas las tareas de la empresa deberán documentarse bajo la forma de
procedimientos e instructivos de trabajo.

?

A cada tarea le corresponde un procedimiento. Cada procedimiento da
lugar o uno o más instructivos.

?

Se establecerá un procedimiento que indique quien confecciona la
documentación, quien la supervisa y quien aprueba la versión
definitiva.

?

Existirán sistemas documentados bajo la forma de procedimientos
para la distribución de la documentación.

?

En caso de actualizaciones, se establecerán razones de los cambios,
quienes modifican, quien supervisa y aprueba, como se hará el
reemplazo de las copias anteriores y quien será el responsable.

?

Cada destinatario de procedimientos contará con la última versión.
2. Recomendaciones para el manejo y uso de Procedimientos
e Instructivos.

? Estarán ubicados en el lugar de la operación especificada
? Los operario s dispondrán de una copia autorizada y actualizada del
proceso, pertinente.
? Se deberá tener una lista actualizada de todos los procedimientos en
vigencia.
? Destruir copias antiguas para evitar confusiones.
? Se podrá conservar el original de cada versión pero en una carpeta
destinada a tal fin, bien rotulada y separada de la documentación en
vigencia (definir por escrito).
? La redacción deberá ser clara, precisa y accesible a los destinatarios.
3. Registros.
Se podrá realizar en planillas de registros específicamente diseñadas. En
los procedimientos se deberán indicar él o los registros para cada
procedimiento.
Ejemplos de registros de procedimientos:

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PROCEDIMENTO
REGISTRO
De
aplicación
de Producto, lugar y forma de aplicación, fecha, dosis
agroquímicos
De secado artificial
Lote, fecha, temperatura, tiempo, responsable
De limpieza de especias
Lote, fecha, equipo, condiciones, responsable
De control de aguas
Fecha, resultados, laboratorio, o adjuntar el
protocolo de análisis
De recepción de materia Lote, fecha, proveedor, características, cantidad,
prima
resultados, responsable
Del análisis en cosecha
Recuento de unidades formadoras de colonias
(UFC), porcentaje de materias primas extrañas
(tierra, excrementos, pelos de ratón, etc.).
4. Trazabilidad.
? Recomendaciones:
a) Definir procedimientos para todo el proceso de producción
b) Llevar todos los registros necesarios para cada procedimiento.
c) Que no queden actividades sin documentar.
Es importante, para la producción primaria, llevar un inventario de
lo existente.
? Relevamientos sugeridos:
Datos del predio

Nombre del propietario y responsable – Nombre y
ubicación del establecimiento – Paisajes – Vecinos
colindantes y su actividad – Fuentes de agua –
Suelo – Sistemas de aislamiento – etc.

De la vegetación

Natural y espontánea – Cultivada

De las instalaciones

Maquinarias y Servicios – Sistemas de riego –
Caminos

5. Comprobantes.
Los comprobantes como: facturas, recibos, resultados de análisis, compra
de insumos y venta de productos, deberán guardarse y archivarse según
procedimientos documentados.

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CAPÍTULO II: PRODUCCIÓN PRIMARIA Y COSECHA.

PRODUCCIÓN PRIMARIA
La producción primaria es la primera etapa donde puede ponerse en riesgo la
inocuidad de los alimentos. Los factores de contaminación externos e internos al
lugar de la producción se deberán controlar a través de las Buenas Prácticas de
Higiene y Agrícolas adecuadas, así como también, los desechos que salen del mismo.
1. Selección y mantenimiento del lugar de producción.
Para la elección del lugar de producción, evaluar previamente la presencia
de elementos que puedan significar un riesgo para la inocuidad del alimento
que allí se produzca. Si se presenta alguno de tales elementos, se deberá
evaluar el riesgo y, si es necesario, aplicar planes de eliminación o control
del mismo. Llevar registros de los planes y de su instrumentación.
2. Protección contra la contaminación con desechos.
Los residuos provenientes de la actividad u otras fuentes, que sean
potenciales peligros para la inocuidad del alimento, deben eliminarse
utilizando métodos y prácticas higiénicas. Llevar registros de los planes y de
su instrumentación.
3. Recursos.
? Suelo.
Es aconsejable que tenga óptimas condiciones físicas, químicas y biológicas
y resulta conveniente conocer, antes de cultivar, si existe riesgo de
erosión.
El drenaje debe ser el adecuado para evitar el establecimiento de
microclimas de alta humedad.
Evaluar la presencia de: metales pesados, residuos de plaguicidas,
microorganismos patógenos, malezas que puedan ser un riesgo de toxicidad
y contaminación para la producción.
? Abonos y fertilizantes.
Los de origen comercial deberán estar registrados por el organismo
competente. Se usarán en dosis recomendadas y respetando los tiempos
de carencia.
Los abonos y residuos urbanos orgánicos deberán someterse a tratamientos
para eliminar los agentes patógenos antes de ser incorporados al suelo.
NO USAR lodos cloacales
y residuos urbanos orgánicos como
enmiendas (corrector de suelos) que no hayan sido tratados
previamente con algún método higiénico. El lugar donde se realiza
compostado debe estar alejado del cultivo y de los alimentos.

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Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

Realizar análisis de determinación de metales pesados u otros químicos en
abonos asegurando que estén por debajo de los límites establecidos.
Aplicar los abonos con suficiente antelación al momento de cosecha. Las
enmiendas no se aplicarán en el ciclo vegetativo. En aquellos cultivos donde
la parte comestible está en contacto con el suelo deben aplicarse 6 (seis)
antes de la cosecha.
? Material vegetal (semillas, plantines, bulbos, esquejes, estolones, etc.).
El material vegetal para el cultivo debe estar identificado y libre de plagas.
Observar las restricciones de material vegetal entre provincias.
Es recomendable usar material certificado por el Organismo Competente.
No es conveniente traer material de zonas con potencial riesgo sanitario.
Evitar deterioros en caso de que no sean utilizados inmediatamente.
? Instalaciones a campo.
Deberán cumplir los siguientes requisitos mínimos de higiene y específicos
para cada tipo de producción:
a) deberán estar ubicados donde no exista medio ambiente contaminado,
actividades industriales cercanas, riesgo de inundaciones y ataque de
plagas, etc.
b) no permitan el anidamiento de plagas,
c) permitan mantener y sanear cuando sea necesario,
d) permitan un movimiento adecuado del personal,
e) no sean usados para fines incompatibles para la higiene.
Los depósitos de agua y su distribución deben estar diseñados con el fin de
prevenir contaminaciones.
Guardar los alimentos en compartimentos separados de agroquímicos,
herramientas, maquinarias o envases.

COSECHA
1. Material recolectado/cosechado.
?
Utilizar métodos apropiados para la separación de la parte útil
a cosechar.
? Cosechar en estado de madurez apropiada según el destino de cada
alimento.
? No usar desecantes en dosis que pueden dejar residuos tóxicos en el
alimento.
? No cosechar material dañado.
? Evitar lapsos prolongados entre la cosecha y el transporte al lugar de
secado.
? No mezclar especies (identificar cada una).
? No cosechar mas de lo que se puede procesar en el día.
? No dejar material recolectado en el campo si está po r llover.
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? Realizar análisis físico-químico y organoléptico inicial.
2. Manipulación y transporte.
Utilizar recipientes adecuados (no colocar sobre el suelo). Limitar peso neto
máximo para no causar daños. Proteger lo cosechado de animales e
insectos mediante procedimientos higiénicos. Considerar recomendaciones
dadas en TEMAS GENERALES - TRANSPORTE.
3. Equipos, recipientes, materiales y utensilios.
Ver: TEMAS GENERALES - PERSONAL.
4. Personal de cosecha.
Ver: TEMAS GENERALES - PERSONAL.
5. Selección del Alimento Cosechado y su Acondicionamiento
antes del Secado.
Si se tuvo en cuenta las recomendaciones de esta guía, se debería contar
con un alimento que reúne las siguientes condiciones mínimas de calidad e
higiene:
No contendrá:
Material mohoso, decolorado, dañado o enfermo; partes de la misma planta
u otras distintas del alimento; cuerpos extraños; plantas tóxicas o partes de
ellas; insectos y/o parásitos visibles; excrementos y/o restos de animales;
etc.
Realizar una selección a ojo desnudo a fin de controlar la presencia de algún
elemento contaminante.
Si corresponde, lave el alimento antes del ingreso a la secadora mecánica
(algunos alimentos son susceptibles de ser lavados).
Si el secado es natural, lavar cuando las condiciones atmosféricas no
permitan que el alimento quede con alta humedad.
Si se realiza algún tratamiento poscosecha
aprobados y que no dejen residuos tóxicos.

utilizar

solo

productos

Proteger a las especias de la contaminación con animales o cualquier
sustancia objetable. Los envases deben ser limpiados al menos diariamente.

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CAPÍTULO III: POSCOSECHA.

SECADO
1. Proceso de secado
En esta guía se considerarán el secado natural y el secado por ventilación
forzada.

Secado Natural.

Secado Mecánico.

El secado al sol directo produce
una disminución en la calidad del
alimento. Secar bajo techo u otras
cubiertas que permitan pasar aire y
sol. No secar sobre el suelo ni
exponer el alimento a la lluvia. Para
separar del suelo, usar materiales
porosos y que permitan el paso del
aire. Para el acondicionado usar
bastidores con malla. Los bastidores
deben estar limpios y en buen estado.
Ubicar el alimento en capas de
espesor adecuado. Remover para
secar uniformemente y evitar el
apelmazado. Proteger el alimento de
los animales e insectos. Identificar
cada envase.

Verificar las condiciones de higiene y
funcionamiento de la maquinaria y el
instrumental. Controlar removedores y
volcadores (si la máquina los posee), filtros y
quemadores. El aire que ingresa se debe
encontrar limpio y libre de contaminantes.
Cuidar que los gases de combustión no
contaminen el alimento. La relación entre
Tiempo de Secado/Temperatura/Volumen
y/o Velocidad de aire, debe ser la adecuada
para la especie a secar y las condiciones de
humedad y temperatura atmosféricas.
Se recomienda establecer turnos de secado
por especie o variedad, no acumular
alimento a secar a la entrada de la
maquinaria. Hacer capas de alimento
adecuadas a la capacidad de secado de la
maquinaria. Identificar cada lote.

2. Almacenaje.
VER: TEMAS GENERALES – ALMACENAMIENTO
No guardar alimento seco junto con húmedo. Establecer un área para cada
uno de ellos. Guardar el alimento seco en un lugar de baja humedad
atmosférica, ventilado, y con poca variación de la temperatura. Separar el
alimento seco y limpio del recién secado.
3. Higiene y mantenimiento del equipo de secado.
Trabajar con procedimientos de higiene estandarizados y con frecuencia
establecida.
VER: TEMAS GENERALES – EQUIPAMIENTO –
INSTALACIONES Y PROCEDIMEINTOS DE CONTROL.

HIGIENE

DE

LAS

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4. Alimento seco.
Comprobar que la humedad alcanzada por el producto sea la requerida para
conservación. Utilizar métodos de desinfección aprobados por la autoridad
competente (VER: TRATAMIENTOS POSCOSECHA). Controlar que los
desinfectantes no dejen residuos tóxicos. Proteger a las especias de los
animales, roedores, etc. Transportar el alimento según: TEMAS GENERALES
– TRANSPORTE.

LIMPIEZA
1. Tamices.
Utilizarlos tanto para limpiar como para tamañar. Eliminar partículas
mayores y menores al tamaño buscado. Utilizar solo partículas del mismo
tamaño y distinta densidad. Cualquiera sea el tipo de separador utilizado
considerar los siguientes parámetros: tamaño de partícula, densidad, peso y
tamaño, velocidad del aire, inclinación de la placa cribada y movimiento
vibratorio, etc., que determinen la mayor eficacia del procedimiento.
2. Limpieza de metales ferrosos.
El imán es más eficiente cuando el alimento fluye como corriente suelta. El
flujo de especias no deberá arrastrar los metales extraídos por el imán. Para
facilitar la tarea, colocar una fina capa de especias.
Documentar: origen del alimento, cantidad y tipo de material recogido y
cuando se limpió. Tratar de instrumentar medidas correctivas de acuerdo a
las causas que motivaron el ingreso de ese material (VER: TEMAS
GENERALES – TRAZABILIDAD).
3. Reacondicionamiento.
Verificar que los contaminantes han alcanzado los niveles permitidos.
Consultar normas para materias extrañas e impurezas. Muestrear y analizar
el lote limpiado (si no cumple con las normas limpiar nuevamente).

TRATAMIENTOS POSCOSECHA
Utilizar el tratamiento menos perjudicial para la salud del consumidor
(remitirse a la Legislación Vigente).

ENVASADO
Utilizar solo material autorizado para entrar en contacto con alimentos. Si el
material no es nuevo, solo debería haber sido usado con igual producto y
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previamente limpiado y seco. Guardar en envases en lugares limpios y
secos, separados de cualquier contaminante. Envasar solo si el producto
tiene la humedad y temperatura adecuadas. No recoger material del piso ni
llenar los envases mas de lo adecuado. Proteger al alimento durante el
envasado. Rotular cada envase en forma clara y precisa según normativa.

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CAPÍTULO IV: ESTABLECIMIENTO.

DISEÑO
1. Emplazamiento.
Es preferible zonas exentas de olores objetables, polvo u otros
contaminantes, y no expuestas a inundaciones. Las vías de acceso internas
y externas serán de superficie dura y pavimentada aptas para el tránsito.
Disponer de desagues así como de medios de limpieza.
2. Dimensiones, diseño y disposición.
Los edificios e instalaciones deberán ser de construcción sólida con
materiales que no transmitan sustancias indeseables al alimento y
mantenerse en buen estado.
El diseño debe evitar la contaminación cruzada y permitir una limpieza fácil
y adecuada con su correcta supervisión. Debe impedir la entrada de plagas
y contaminantes y contar con espacio suficiente para realizar las
operaciones satisfactoriamente. Separar las operaciones susceptibles de
contaminar alimentos. Deberá facilitar la higiene de las operaciones con un
flujo regulado del proceso de elaboración desde la llegada de la materia
prima hasta contar con el alimento terminado. Además, deberá
proporcionar las condiciones ambientales adecuadas para el proceso y el
alimento.
3. Zonas de manipulación de especias.
? Pisos: Se construirán con materiales impermeables inabsorbentes,
lavables, antideslizantes y atóxicos. Se dará una pendiente para el
escurrimiento de líquidos.
? Paredes: Se construirán con materiales impermeables, inabsorbentes y
lavables. Estarán selladas y exentas de insectos y serán sde color claro.
Hasta una altura apropiada para las operaciones deberán ser lisas sin
grietas y fáciles de limpiar y desinfectar. Los ángulos entre ellas y con el
piso y el techo deberán ser estancos y cóncavos.
? Techos: Deberán impedir la acumulación de humedad y suciedad y
reducir al mínimo la condensación, formación de mohos y descascarado.
? Ventanas y otras aberturas: Deberán evitar la acumulación de humedad
e impedir la entrada de insectos por medio de rejillas, las que deben ser
fácilmente lavables y extraibles. Los alféizares (si los hay) deberán tener
cierta inclinación.
? Puertas: Serán de superficie lisa e inabsorbente, de cierre automático y
ajustado.

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? Escaleras: Estarán situados y construidos de manera que no sean causa
de contaminación de los alimentos. Las rampas deberán construirse con
escotillas para la inspección y limpieza.
? Estructuras y accesorios elevados: Se deberá evitar la contaminación por
condensación y goteo sobre la materia prima y producto terminado,
como así también la acumulación de suciedad, la formación de mohos y
el descascarado. Deberán estar recubiertos de material aislante y ser de
fácil limpieza.
? Alojamientos, lavabos y zonas donde se guardan animales: Estarán
aislados y no tendrán accesos a zonas de manipulación de alimentos.
Deberá evitarse el uso de materiales que no puedan limpiarse ni desinfectarse
adecuadamente, como por ejemplo madera.

4. Abastecimiento de agua.
Utilizar solo agua potable (VER: TEMAS GENERALES – AGUA).
5. Evacuación de efluentes y desechos.
Todos los conductos de evacuación deberán soportar cargas máximas y
evitarán la contaminación del sistema de abastecimiento de agua potable.
6. Instalaciones para la higiene del personal
Vestuarios y cuartos de aseo: Deben tener buena ventilación, iluminación y
calefacción, y disponer de espacio y cantidad suficiente para todos los
operarios. Las instalaciones asegurarán la eliminación higiénica de las aguas
residuales.ubicar dispositivos de lavado y secado entre retretes y puerta de
salida, de modo que obligue a los operarios a higienizarse las manos.
Colocar carteles con normas de higiene a cumplir. No deberán tener acceso
a zonas de manipulación de alimentos.
7. Instalaciones de desinfección.
Se construirán con materiales resistentes a la corrosión y de fácil limpieza.
Deberán suministar agua fría y caliente en cantidades suficientes.
8. Alumbrado.
Deberá contar con suficiente luz (natural o artificial). No debe enmascarar
colores. Prteger artefactos de modo de evitar contaminación con vidrio.
9. Ventilación.
Evitar calor excesivo, condensación, polvo y contaminación del aire. La
dirección de la corriente de aire debe ir desde una zona limpia hacia una
sucia. Proteger aberturas con mallas o materiales anticorrosivos de fácil
limpieza.

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10. Instalaciones para el almacenamiento de desechos y
materias no comestibles.
Se deberá impedir el acceso de plagas a los mismos y, así, evitar la
contaminación de los alimentos, del agua, del equipamiento, y de los
edificios y vías de acceso.
11.

Equipamiento (equipos, recipientes y utensilios)

VER: TEMAS GENERALES – EQUIPAMIENTO.
Además, deberá instalarse de modo que facilite las tareas. Se debe poder
acceder a todas sus partes con facilidad para inspeción, limpieza a fondo y
desinfección. Identificar el equipamiento que se use para trabajar con
residuos y no usarlo para alimentos. Los recipientes que contengan residuos
deberán ser de metal o de materiales impermeables, fáciles de limpiar y con
cierre hermético. Los espacios refrigerados deberán disponer de
instrumentos para medir y registrar la temperatura.

REQUISITOS DE HIGIENE
EN LA ELABORACIÓN
1. Materias primas.
? Criterios de aceptación.
El establecimiento NO deberá aceptar alimentos que contengan: parásitos,
microorganismos, sus tancias descompuestas, sustancias tóxicas, materias
extrañas, plantas, partes de plantas y otros alimentos de los que se
sospeche que están contaminados con materias fecales animales o humanas
o alimentos que muestren signos de haber sido dañados por insectos o que
tengan moho debido al peligro de que contengan micotoxinas.
Cuando no se pueda reducir la contaminación a niveles aceptables
deberá rechazarse tomando precauciones especiales para evitar la
contaminación. Es conveniente tener procedimientos escritos de los
criterios de aceptación.
? Inspección y clasificación.
La inspección puede incluir: inspección visual de las materias extrañas,
evaluación organoléptica, análisis de contaminación con microbios o
micotoxinas. Estos análisis deben hacer referencia ya sea a reglamentos
nacionales, a normas o recomendaciones internacionales o a métodos
consolidados utilizados en la industria.

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? Almacenamiento.
VER: TEMAS GENERALES – ALMACENAMIENTO.
Considerar para el alimento: evitar posibles contaminaciones, la infestación
de plagas, reducir al mínimo los daños, que NO desarrollen mohos,
protegerlo de la humedad.
Considerar para las instalaciones: solidez de construcción, buen
mantenimiento, sellar roturas o aberturas en paredes, piso otechos, la
adecuada ventilació n, evitar humedad excesiva.
NO almacenar junto con las especias,
fertilizantes, gasolina o aceites lubricantes.

frutas,

hortalizas,

pescado,

? Prevención de la contaminación.
Verificar que se cumplan todos los puntos de la presente guía. Estudiar los
posibles orígenes de la contaminación y establecer procedimientos
preventivos.
2. Elaboración.
El proceso de elaboración deberá ser supervisado por personal
técnico competente.
Proteger el alimento durante la elaboración contra la contaminación, el
deterioro o cualquier peligro para la salud pública. Evitar que el alimento
procesado se contamine con aquel que se encuentre en las fases iniciales de
elaboración. Evitar pérdidas de tiempo durante la elaboración para evitar
proliferaciones de microorganismos. Manipular con cuidado los recipientes
antes y después de envasar el alimento elaborado. Utilizar solo agua
potable (VER: TEMAS GENERALES – AGUA).
3. Envasado.
VER: TEMAS GENERALES – EQUIPAMIENTO.
El envase debe cumplir, además, con estas condiciones:
?
?
?
?

Ser apropiado para el producto que ha de envasarse.
Proteger al alimento de la contaminación
Ser adecuado para las condiciones previstas para el almacenamiento.
No haber sido previamente usados para ningún fin que pueda dar lugar a
la contaminación del producto.

Verificar que se encuentren en buen estado y secos. Si están sucios, limpiar
y/o desinfectar.
En la zona de envasado deberá hallarse el material necesario para uso inmediato.
Deberá hacerse en condiciones higiénicas. Todo el material utilizado deberá
almacenarse en condiciones de limpieza e higiene. Rotular cada envase en forma clara
y pecisa, siguiendo las normas vigentes.

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4. Almacenamiento del producto terminado.
VER: TEMAS GENERALES – ALMACENAMIENTO.
5. Transporte del producto terminado.
VER: TEMAS GENERALES – TRANSPORTE.
Especialm ente: cargar y descargar cuidadosamente, mantener la integridad
de envases y alimentos, limpiar y mantener los transportes y evitar el
contacto con el exterior y con toda contaminación posible.
En climas cálidos y húmedos se deberá esperar a que las especias lleguen a
la temperatura ambiente antes de exponerla a las condiciones externas.
No utilizar como alimento las especias que se hayan derramado.

MUESTREO Y PROCEDIMIENTOS DE
CONTROL DE LABORATORIO
El grado y tipo de control variará según los productos y las necesidades de
gestión. Se podrá tener un laboratorio propio o contratado para el control
de la calidad higiénica de las materias primas, de especias elaboradas y de
los procedimientos de lucha contra plagas. Los procedimientos deberán
ajustarse a métodos reconocidos o normalizados. Si el producto no
cumple con los requerimientos mínimos de aptitud para consumo,
deberá ser rechazado. Además de controlar el producto final, cada
empresa podrá diseñar y llevar a la práctica un plan de control de proceso
(HACCP), a fin de asegurar la unocuidad del alimento.

ESPECIFICACIONES DE LOS
PRODUCTOS TERMINADOS
Cuando los alimentos se analicen según métodos apropiados de muestreo y
exámen, no deberán contener:
? Microorganismos patógenos en cantidades representativas de peligro;
? Sustancias
originadas
por
microorganismos,
particularmente
micotoxinas, en cantidades que superen lo establecido por la Comisión
del Codex Alimentarius u Organismo Competente;
? Contaminación de artrópodos, u otros animales, en niveles que indiquen
que las especias han sido elaboradas en condiciones insalubres.;

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? Residuos derivados del tratamiento de las especias en cantidades que
superen los niveles establecidos por la Comisión del Codex Alimentarius
u Organismo Competente.
Deberán ajustarse a las disposiciones relativas a los aditivos alimentarios y
contaminantes de los alimentos y a los niveles máximos para residuos de plaguicidas
establecidos por la Comisión del Codex Alimentarius u Organismo Competente.
1. Criterios microbiológicos.
El alimento procesado deberá cumplir con las recomendaciones
microbiológicas que lo hagan apto para el consumo humano.

HIGIENE DE LAS INSTALACIONES Y
PROCEDIMIENTOS DE CONTROL
1. Condiciones generales.
? Mantener en perfecto estado, en forma ordenada y exentos de humo,
vapor y aguas residuales, los edificios, equipamiento, desagües, etc.
? Aplicar procedimientos de limpieza y desinfección recomendados por el
Codex, o por la autoridad competente.
? Usar solo productos de limpieza o desinfección aprobados para uso de
alimentos.
Proceder de manera ordenada a la limpieza y desinfección:
1) Recoger la suciedad;
2) Lavar con agua limpia;
3) Aplicar detergentes y dejar actuar según las especificaciones del
producto;
4) Enjuagar bien con agua limpia sin derivar la espuma;
5) Secar con el método más apropiado;
6) Desinfectar antes de comenzar a procesar el alimento.
Limpiar el equipamiento después de usarlo con las especias. Establecer y
respetar una secuencia lógica. Desinfectar antes de reutilizarlos.
Tomar recaudos para impedir que los alimentos se contaminen al limpiar las
salas y el equipamiento con agua y detergentes o con desinfectantes y sus
soluciones.
Limpiar los pisos al terminar la jornada de trabajo, incluyendo desagues,
orificios para la evacuación de desechos líquidos, las estructuras auxiliares y
las paredes de la zona de manipulación.
Mantener siempre aseadas las vías de acceso, paqtios de las inmediaciones
del establecimiento, vestuarios y cuartos de aseo.
2. Programa de inspección de la higiene.

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? Elaborar un programa permanente de limpieza y desinfección;
? Indicar claramente las zonas, el equipo y los materiales que sean objeto
de especial atención;
? Asignar a una sola persona, bien entrenada, la responsabilidad de la
limpieza del establecimiento;
? Es preferible que esta tarea esté disociada de la de producción;
? Todo el personal de limpieza debe estar bien adiestrado en técnicas de
limpieza.
3. Exclusión de animales domésticos.
Impedir la entrada en los establecimientos a animales sueltos o que puedan
representar un peligro para la salud.
4. Lucha contra plagas.
Es conveniente contar con un plan preventivo de erradicación que deberá
aplicarse en forma continua. Inspeccionar los establecimientos y las zonas
circundantes para evitar cualquier infestación. Poner en práctica el plan de
erradicación al detectar alguna plaga.
Si se trabaja con agentes químicos, físicos o biológicos, solo deberán ser
aplicados por personal que conozca a fondo los riesgos que puedan entrañar
para la salud los residuos retenidos en el producto. Tales medidas se
aplicarán según recomendaciones del organismo Competente.
Solo utilizar plaguicidas cuando no puedan aplicarse con eficacia
otras medidas. Proteger alimentos y equipamiento antes de aplicarlo.
Después de aplicar, limpiar a fondo el equipamiento contaminado.
Documentar el tratamiento.
Alimentos Almacenados:
Las especias almacenadas se inspeccionarán periódicamente. Si se
encuentran infestadas, aplicar el método de fumigación apropiado, según el
Organismo Competente.
Si se aplica irradiación, consultar el Código Alimentario Argentino. Disponer
los alimentos en el lugar de almacenaje a fin de combatir infestaciones en
forma eficiente. Si es necesario, podrán sacarse del almacén para ser
fumigados. En ese caso, los locales de almacenamiento se limpiarán y
desinfectarán por separado.
5. Desechos.
El material de desecho deberá manipularse de forma tal que se evite la
contaminación de los alimentos o del agua potable. Retirar los desechos de
las zonas de trabajo una vez al día y cada vez que sea necesario. Lavar y
desinfectar los materiales que hayan entrado en contacto con los desechos
luego de su eliminación. Mantener limpia la zona de almacenado de
desechos para evitar el acceso a plagas de los mismos.

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6. Residuos.
Los subproductos que no se consideran material de desecho, y que puedan
aprovecharse en otro momento, se almacenarán evitando la contaminación
de los alimentos. Retirarlos de las zonas de trabajo cada vez que sea
necesario y por lo menos una vez al día.
7. Sustancias peligrosas.
No almacenar en zonas destinadas a la manipulación de las especias,
sustancias que la puedan contaminar. Cualquier sustancia peligrosa
deberá almacenarse bajo llave en lugares a los que tendrá acceso
solo personal autorizado y debídamente adiestrado. Los plaguicidas y
otras sustancias riesgosas para la salud deberán etiquetarse
adecuadamente informando sobre su toxicidad y empleo.
8. Ropa y efectos personales.
En las zonas de manipulación de especias no deberán dejarse ropa ni
efectos personales.

HIGIENE DEL PERSONAL Y
REQUISITOS SANITARIOS
1. Enseñanza de la higiene.
Los trabajadores deberán recibir una instrucción adecuada y continua sobre
manipulación higiénica de las especias y de higiene personal, a fin de que
puedan adoptar las precauciones necesarias para evitar la contaminación
de los alimentos. Tal instrucción deberá comprender las partes pertinentes
de la presente guía.
2. Examen médico.
Los trabajadores, antes de que se le asigne el empleo o cuando esté
indicado por razones clínicas o epidemiológicas, deberán ser sometidos a
reconocimiento médico.
3. Enfermedades contagiosas y heridas.
La persona que se sepa portadora de enfermedades transmisibles a los
alimentos deberá comunicarlo inmediatamente a la dirección. No podrá
trabajar mientras tenga heridas infectadas, infecciones cutáneas, llagas o
diarreas. En caso de cortes o heridas en las manos, se deberá proteger con
un apósito apropiado y, de ser necesario, utilizar guantes.
Es indispensable contar con un servicio de primeros auxiliios.

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Lavado de manos:
Toda persona que manipule alimentos deberá lavarse las manos de
manera frecuente y minuciosa con un preparado adecuado para esta
limpieza y con agua potable, según lo dispuesto en TEMAS GENERALES –
AGUA. Secar las manos con toallas descartables.
Este procedimiento se efectuará siempre antes de iniciar el trabajo,
inmediatamente después de usar los sanitarios, después de manipular
material contaminado y todas las veces que sea necesario.
Las manos deberán lavarse y desinfectarse inmediatamente después de manipular
cualquier material que pueda transmitir enfermedades y toxicidad. Colocar avisos que
exhorten al personal a lavarse las manos. Inspeccionar el cumplimiento de este
requisito.
4. Limpieza del personal.
Todos los trabajadores que manipulen alimentos deberán mantener
una esmerada limpieza personal mientras esté de servicio.
Deberán llevar: ropa protectora adecuada, cubrecabeza y cubrecalzado; no
deberá llevar objetos de adorno inseguros (joyas), ropa, cubrecabeza o
calzado que estén sucios. Deberán mantener limpios y desinfectados los
delantales y objetos análogos, los que deberán lavarse en lugares
adecuados.
5. Conducta personal.
Deberá prohibirse todo acto que pueda dar lugar a la contaminación del
alimento, como comer, fumar, masticar o salivar.
6. Guantes y otros equipos de protección.
Si se usan guantes u otros equipos de protección, como máscaras, deberán
mantenerse en perfecto estado de conservación, limpieza e higiene. El uso
de guantes no exime de la obligación de lavarse las manos.
7. Visitantes.
Se deberá regular la entrada de visitantes a las zonas de manipulación y
elaboración, para evitar la contaminación. Se deberá exigir el uso de ropas
protectoras.
Los visitantes deberán observar
las
mismas
disposiciones establecidas para el personal de la empresa.
8. Supervisión.
Deberá asignarse específicamente al personal supervisor competente la
responsabilidad del cumplimiento, por parte de todo el personal, de los
requisitos señalados en las secciones anteriores.

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GLOSARIO .
? Agua potable: la que cumple con lo especificado en la legislación
vigente: Código Alimentario Argentino, capítulo XII, Art. 982.
? Alimento: toda sustancia o mezcla de sustancias naturales o elaboradas
ingeridas por el hombre que aporten a su organismo los materiales y la
energía necesarios para el desarrollo de sus procesos biológicos. La
designación de alimento incluye, además, las sustancias o mezclas de
sustancias que se utilicen en la preparación o tratamiento de los
alimentos, tengan o no valor nutritivo.
? Buenas Prácticas de Higiene y Agrícolas: son las prácticas agrícolas
aplicadas a la producción primaria y la poscosecha para lograr alimentos
inocuos, saludables y sanos.
? Compostado: Proceso al que se someten los sustratos orgánicos que, a
través de procesos bioxidativos controlados, incluyendo una etapa inicial
termofílica, estabiliza la materia orgánica, elimina olor y reduce el nivel
patogénico.
? Consumidores: las personas que utilizan los alimentos con el fin de
satisfacer sus necesidades.
? Contaminación cruzada: contaminación alimentaria por contacto directo
o indirecto con las fuentes o vectores de posible contaminación dentro
del proceso productivo.
? Contaminación: se entiende como la presencia de sustancias o agentes
extraños de origen biológico, químico o físico que se presume nociva o
no para la salud humana.
? Contaminante: las sustancias que, deliberadamente o involuntariamente,
entran a formar parte del alimento (agente biológico, físico o químico
que se presuma nocivo o no para la salud humana).
? Desechos: son residuos que deben eliminarse del hogar de producción
por resultar posibles contaminantes del alimento (Ej.: envases de
agroquímicos vacíos).
? Desinfección: es la reducción, mediante agentes químicos o métodos
físicos adecuados, del número de microorganismos en el edificio,
instalaciones, maquinarias y utensilios, a un nivel que no dé lugar a
contaminación del alimento que se elabora.
? Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA): síndrome originado por
la ingestión de alimentos y/o agua, que contengan agentes etiológicos
en cantidades tales que afecten la salud del consumidor a nivel individual
o grupal.
? Envase: es el recipiente, la envoltura o el embalaje destinado a asegurar
la conservación, facilitar el transporte y el manejo del producto.
? Equipamiento alimentario: se denomina equipamiento alimentario a los
artículos que están en contacto directo con alimentos que se usan
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durante
la
elaboración,
fraccionamiento,
almacenamiento,
comercialización y consumo de alimentos. Se incluyen, con esta
denominación, recipientes, maquinarias, cintas transportadoras,
cañerías, aparatos, accesorios, válvulas, utensilios y similares.
? Inocuidad de los Alimentos: la garantía de que los alimentos no causarán
daño al consumidor cuando se preparen y/o consuman de acuerdo con el
uso a que se destinan.
? Limpieza: es la eliminación de tierra, restos de alimentos, polvo u otras
materias objetables.
? Maduración apropiada: estado de desarrollo de un producto (planta o
parte de una planta) en el que se puede recolectar.
? Manipulación de Alimentos: son todas las operaciones que se efectúan
sobre la materia prima hasta el producto terminado.
? Materiales aptos para estar en contacto con Alimentos: todo artículo que
cumple con las exigencias del C.A.A. Resolución M. S. y A.S. Nº 003 del
11 de enero de 1995.
? Micotoxinas: son aquellos metabolitos de origen fúngico, que en
pequeñas concentraciones resultan tóxicos para vertebrados y otros
animales cuando son administrados a través de una ruta natural.
? Migraciones: transferencia de componentes no poliméricos desde el
material en contacto con el alimento hacia dichos productos debido a
fenómenos físicoquímicos.
? Organismo Competente: el organismo oficial u oficialmente reconocido al
que el Estado le otorga facultades legales para ejercer ciertas funciones,
como la inspección o el control de alimentos.
? Peligro: es un agente biológico, químico o físico presente en el alimento
o en el ambiente que lo rodea, o bien la condición en que éste se halla,
que puede causar un efecto adverso para la salud.
? Plaga: cualquier especie, raza o biotipo de vegetales, animales o agentes
patogénicos nocivos para los vegetales o productos vegetales.
? Producto Fitosanitario: cualquier sustancia, agente biológico, mezcla de
sustancias o de agentes biológicos, destinados a prevenir, controlar o
destruir cualquier organismo nocivo, incluyendo las especies no
deseadas de plantas, animales o microorganismos que causan perjuicio o
interferencia negativa en la producción, elaboración o almacenamiento
de los vegetales y sus productos.
? Residuo de Plaguicida: cualquier sustancia o agente biológico
especificado presente en o sobre un producto agrícola o alimento de uso
humano o animal como consecuencia de la exposición a un producto
fitosanitario. El término incluye los metabolitos y las impurezas
consideradas de importancia toxicológica.
? Residuo: se refiere a los restos que, mediando una transformación,
pueden ser reutilizados en el ciclo de producción (Ej.: restos de cosechas
o de labores culturales, abonos, compostados, etc.).

29

�Guía de Aplicación
Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

? Saneamiento: son las acciones destinadas a mantener o restablecer un
estado de limpieza y desinfección en las instalaciones, equipos y
procesos de elaboración a los fines de prevenir enfermedades
transmitidas por alimentos.
? Trazabilidad: conjuntos de procedimientos que permiten tener un
completo seguimiento de la mercadería desde el lugar de producción,
lote, establecimiento, etc., hasta el punto de destino.

30

�Guía de Aplicación
Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

ANEXO .
Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
SANIDAD VEGETAL.
Resolución 530/2001
Apruébanse las normas relativas a las Buenas Prácticas de
Higiene y Agrícolas para la producción primaria (cultivocosecha), acondicionamiento, almacenamiento y transporte de
productos aromáticos.
Bs. As., 26/11/2001
VISTO el expediente Nº 19.581/2000 del registro del SERVICIO
NACIONAL DE SANIDAD Y CALIDAD AGROALIMENTARIA, el Decreto
Nº 1585 del 19 de diciembre de 1996, sustituido por su similar Nº
394 del 1º de abril de 2001, y
CONSIDERANDO:
Que es necesario mejorar la calidad higiénica de los productos
aromáticos producidos en el país, y sensibilizar a productores,
acopiadores, acondicionadores, industrializadores, transportistas y
mayoristas que asuman el compromiso de la mejora.
Que los productores y elaboradores precisan poder diferenciar sus
productos a través del cumplimiento de normas básicas que aseguren
la inocuidad de los mismos.
Que la producción primaria es fuente principal de contaminaciones
para las especies aromáticas.
Que es necesario redactar normas de buenas prácticas de higiene y
agrícolas para especies aromáticas, a efectos de garantizar la calidad
y la inocuidad de las mismas para el consumidor y la industria.
Que dichas prácticas o medidas deben considerar las fases de
producción
primaria
(cultivo-cosecha),
acondicionamiento,
almacenamiento y transporte.
Que la Cámara Argentina de Especias ha colaborado en la redacción
del proyecto y acordado impulsar su difusión en el sector.

31

�Guía de Aplicación
Buenas Prácticas de Manufactura para Productos Aromáticos
En base a la Res. SENASA N° 530/2001

Que la protección de la salud humana constituye un motivo de
preocupación primordial.
Que es misión del SERVICIO NACIONAL DE SANIDAD Y CALIDAD
AGROALIMENTARIA brindar las recomendaciones necesarias a fin de
garantizar la aptitud de los alimentos para el consumo humano.
Que la Dirección de Asuntos Jurídicos, ha tomado la intervención que
le compete.
Que el suscripto es componente, conforme con las facultades
conferidas por el artículo 8º, inciso e) del Decreto Nº 1585 del 19 de
diciembre de 1996, sustituido por su similar Nº 394 del 1º de abril de
2001.
Por ello,
EL PRESIDENTE DEL SERVICIO NACIONAL DE SANIDAD Y CALIDAD
AGROALIMENTARIA
RESUELVE:
Artículo 1º Apruébanse las normas relativas a las Buenas
Prácticas de Higiene y Agrícolas para la producción primaria (cultivocosecha), acondicionamiento y transporte de productos aromáticos
que, como Anexo, forma parte integrante de la presente resolución.
Art. 2º - Las personas físicas o jurídicas que desarrollen actividades
de producción primaria, acondicionamiento, almacenamiento y/o
transporte de Productos Aromáticos, deberán considerar las
recomendaciones generadas en el Anexo que forma parte de la
presente resolución.
Art. 3º - La presente resolución entrará en vigencia a partir de su
publicación en el Boletín Oficial.
Art. 4º - Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del
Registro Oficial y archívese.
- Bernardo G. Cané.

32

�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <elementText elementTextId="2302">
                <text>Alderete, J.M.&#13;
D´Abate, J.</text>
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                <text>Guía de aplicación. Buenas prácticas de Manufactura para Productos aromáticos. Basada en la Resolución 530/01 del SENASA</text>
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                <text>Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Buenos Aires (Argentina). Dirección Nacional de Alimentos</text>
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            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
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                <text>PLANTAS AROMATICAS&#13;
EQUIPO&#13;
ALMACENAMIENTO&#13;
TRANSPORTE&#13;
CAPACITACION&#13;
DOCUMENTACION&#13;
SECADO&#13;
HIGIENE&#13;
CONTAMINACION&#13;
ENVASADO&#13;
PROCESAMIENTO DE ALIMENTOS&#13;
CONTROL AMBIENTAL&#13;
CONTROL DE CALIDAD&#13;
MANIPULACION</text>
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                    <text>Información para la gestión del desarrollo
Entre los cometidos confiados a la Unidad para el Cambio
Rural (UCAR) por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca de la Nación (MAGyP) al momento de crearla, se encuentran coordinar y planear iniciativas de inversión pública
con financiamiento total o parcialmente externo orientadas
al desarrollo en áreas rurales. En ese marco, la generación,
la sistematización y el análisis de información de relevancia
para la toma de decisiones estratégicas resultan críticos para
que tales iniciativas provoquen o promuevan los cambios significativos en el territorio que de ellas se esperan.
Con el espíritu de mejorar el entorno de gestión y diseño de
instrumentos de política en el seno de la UCAR y el Ministerio,
y contribuir al acervo general de información disponible para
otros ámbitos estatales, el Área de Planeamiento y Gestión
Estratégica de la UCAR ideó la serie de estudios Información
para la gestión del desarrollo, de la que la presente publicación forma parte. La dimensión de su aporte a la calidad de las
decisiones públicas de diseño y ejecución estará directamente
vinculada a la amplitud de su difusión y utilización.

Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras del cambio

1,5 cm

solapa 9 cm

solapa 9 cm

Las nuevas generaciones de

mujeres

rurales

como promotoras

del cambio

Un estudio cuanti cualitativo de la situación de las mujeres
rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina

�Las nuevas generaciones de

mujeres

rurales

como promotoras del cambio
Un estudio cuanti-cualitativo de la situación de las mujeres rurales jóvenes,
de sus necesidades y oportunidades en Argentina.

,

�Dirección de Arte
María Mac Lean
Diseño y maquetación
Alan Braun
Colaboración
Pablo Redondo
Cecilia Perriard

Coordinación general a cargo de
Josette Brawerman
Responsable del componente cuantitativo
Silvina Alegre
Responsable del componente cualitativo
Patricia Lizárraga

Fotocromía
Matías Romero Fernández
Facundo Rossetto
Se contó con el asesoramiento de
Jorge Scalise, de la Asociación
Civil de Estudios Económicos (ACEE)
en el diseño metodológico en temas
vinculados con el desarrollo rural.

Alegre, Silvina
Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras de cambio. Un estudio cuanti-cualitativo
de la situación de las mujeres rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina / Silvina
Alegre ; Patricia Lizárraga ; Josette Brawerman ; coordinación general de Josette Brawerman. - 1a ed
ilustrada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. MAGyP., Unidad para el Cambio Rural, UCAR., 2015.
320 p. ; 26 x 24 cm.
ISBN 978-987-1873-31-9
1. Mujeres. 2. Comunidad Rural. 3. Nuevas Tecnologías. I. Brawerman, Josette , coord.
CDD 305.42

Investigación encargada al
IIPE-UNESCO
Sede Regional Buenos Aires por la
Unidad de Cambio Rural (UCAR)
del Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca
de la Nación Argentina.

�Presidenta de la Nación Argentina
Cristina Fernández de Kirchner
Jefe de Gabinete de Ministros
Aníbal Fernández

Ministro de Agricultura,
Ganadería y Pesca
Carlos Casamiquela
Coordinador Ejecutivo de la
Unidad para el Cambio Rural
Jorge Neme

�E

prólogo

n el transcurso de estos años de trabajo, la Unidad para el
Cambio Rural (UCAR) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación ha consolidado su aporte a la
formulación y la ejecución de las políticas públicas agropecuarias
orientadas al desarrollo de las economías regionales, con el objetivo
de equilibrar el mapa social y productivo de la Argentina y mejorar
sustancialmente la calidad de vida de la población.
En este marco, hemos trabajado con un firme compromiso por la
inclusión y la equidad, buscando contribuir a la erradicación de las
situaciones de inequidad de género que, en perjuicio de la mujer,
todavía persisten en el ámbito rural.
Las mujeres son sujetos clave en la producción agropecuaria. Históricamente, han trabajado a la par de los hombres y sin embargo
no han accedido a los mismos derechos y atribuciones. En la actualidad, aun cuando se han logrado importantes avances en materia
de ampliación y profundización de derechos y en la concientización
sobre esta problemática, constatamos, a partir de las intervenciones
de la UCAR en distintas áreas del territorio nacional, que las mujeres
continúan teniendo una menor participación en los espacios de decisión y en el acceso, el uso y el control de los recursos productivos.
Ser joven, ser mujer y vivir en el medio rural son tres condiciones
que implican un mayor esfuerzo para lograr llevar adelante un proyecto de vida. Las asimetrías de género, la distribución del poder
que las relega a la esfera doméstica, los prejuicios respecto a los
jóvenes como resabio de los años 70, y la todavía escasa integración
entre el campo y las ciudades, configuran una realidad adversa para

las jóvenes del campo, que explica, en parte, el bajo peso relativo de
este grupo poblacional en los patrones de asentamiento geográfico
de las áreas rurales.
Sin embargo, desde hace una década, las transformaciones políticas y sociales han contribuido a modificar sus aspiraciones y sus proyectos. Para quienes formulamos y gestionamos políticas públicas,
es vital incorporar información de calidad acerca de estos cambios,
a los efectos de producir intervenciones ajustadas a las realidades
que se manifiestan en los territorios de nuestra Argentina.
Por eso, esta publicación está dedicada a las condiciones en las
que las mujeres jóvenes, como sujetos de desarrollo, viven y producen en el medio rural, con especial atención a su nivel educativo,
sus formas de organización, sus condiciones de acceso al mundo del
trabajo y sus vínculos con las nuevas Tecnologías de la Información
y la Comunicación (TICs).
Esperamos que este material sea aprovechado en el diseño de las
políticas públicas que contemplen mayores niveles de inclusión, de
equidad de género y de participación activa de las nuevas generaciones en el mundo rural. Es un gran desafío desde el Estado seguir
construyendo capacidades y herramientas para fortalecer a las mujeres jóvenes como sujetos de cambio, vitales para la modelación de
nuevas realidades, seguramente más justas y más libres. k
Jorge Neme
Coordinador Ejecutivo de la Unidad
para el Cambio Rural

7

�L

a presente publicación puede enmarcarse en una extensa
tradición de promoción de la perspectiva de género de la que
aquí solo se destacan algunos hitos relevantes. Por un lado,
cabe resaltar que en el transcurso del año 2015 se conmemora el
20º aniversario de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y
de la adopción de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.
Simultáneamente, en la 59ª sesión de la Comisión de la Condición
Jurídica y Social de la Mujer del mismo año, representantes de gobiernos y de organizaciones sociales de todo el mundo hicieron un
balance de avances y desafíos pendientes para dar sentido y realidad
a este acuerdo histórico hacia la igualdad de género y plena vigencia
de los derechos de las mujeres.
Asimismo ONU Mujeres, organización dedicada a promover la
igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, tiene entre sus prioridades de acción acelerar el progreso que conllevará a
mejorar las condiciones de vida de las mujeres para responder a las
necesidades que enfrentan en el mundo. Esta organización apoya a
los Estados Miembros de las Naciones Unidas en el establecimiento
de normas internacionales para lograr la igualdad de género y trabaja con los gobiernos y la sociedad civil en la creación de leyes,
políticas, programas y servicios necesarios para implementar dichas
normas. También respalda la participación igualitaria de las mujeres
enfocándose en cinco áreas prioritarias: el incremento del liderazgo y

8

la participación de las mujeres; la eliminación de la violencia contra
las mujeres; la participación de las mujeres en todos los procesos de
paz y seguridad; el aumento del empoderamiento económico de las
mujeres; y la incorporación de la igualdad de género como elemento
central de la planificación del desarrollo.
Cabe destacar asimismo el documento El progreso de las mujeres
en el mundo 2015-2016: transformar las economías para realizar los
derechos. En este trabajo se menciona la necesidad de “obtener evidencia empírica que permita evaluar los avances en el ámbito de los
derechos económicos y sociales de la mujeres” y se advierte sobre
la falta de datos en relación con estos derechos, y sobre la necesidad de contar con más y mejores indicadores por sexo, condición
socioeconómica, ubicación geográfica, raza y origen étnico, con el
fin de capturar las desigualdades múltiples e interrelacionadas a las
que se enfrentan las mujeres.
Se señala además en el documento mencionado la necesidad de
financiar fuentes de información rigurosas e impulsar su desarrollo, en tanto se alienta la elaboración de investigaciones cualitativas, para identificar dimensiones de la desigualdad que no resultan
fácilmente cuantificables pero que sí influyen en el disfrute de los
derechos de las mujeres y las niñas, incluidas la marginación social
y la privación de su poder de acción.
En este contexto, la publicación Las nuevas generaciones de muje-

9

�res rurales como promotoras de cambio. Un estudio cuanti-cualitativo
de la situación de las mujeres rurales jóvenes, de sus necesidades y
oportunidades en Argentina, cobra mayor dimensión al visibilizar
distintas situaciones desde los indicadores sociales pero también a
partir de la voz de sus protagonistas.
El estudio, llevado a cabo durante el año 2014, fue solicitado al
IIPE - UNESCO Buenos Aires por la Unidad para el Cambio Rural
(UCAR) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la República Argentina. La investigación tuvo entre sus propósitos caracterizar al colectivo de las mujeres rurales jóvenes del país en relación
con la educación, el acceso a las tecnologías, la salud, el trabajo y
la producción y hacer visibles áreas de vacancia y nichos de oportunidad para el diseño de proyectos de intervención orientados al
desarrollo integral de las mujeres rurales jóvenes.
La investigación se enmarca en la necesidad de un diagnóstico
de la situación socio-productiva y educativa de las mujeres rurales
jóvenes de la Argentina, con el fin de identificar prioridades y oportunidades que contribuyan al diseño de políticas territoriales con
enfoque de género. Si bien se recurre a la información proveniente
de los Censos Nacionales también se procura profundizar, desde
un enfoque cualitativo, en aspectos que no son visibles a través de
la información censal. Se intentó dar cuenta no solo de problemas
concretos y dificultades que enfrentan las mujeres rurales jóvenes

10

sino también de sus intereses, aspiraciones y demandas.
Si bien el objetivo del diagnóstico fue producir un informe como
posible insumo para la elaboración de orientaciones estratégicas en
relación con la toma de decisiones de políticas rurales con enfoque
de género, las conclusiones de la presente investigación atraviesan
y competen de algún modo varias áreas de gestión en lo que atañe
a las políticas públicas.
Como bien se señala en la investigación, la integralidad de las
políticas públicas es una condición para el desarrollo territorial con
enfoque de género. Esta necesaria integralidad se vuelve central para
pensar y dar cabida a procesos de autonomía y sustentabilidad más
allá de la oferta de los programas y proyectos del ámbito estatal.
En la publicación se destaca la necesidad de complementar las
situaciones vinculadas con el estudio con la posibilidad de utilizar
lo aprendido; las oportunidades de trabajar con la disponibilidad
de lugares de cuidado y educación de los niños más pequeños, el
desarrollo de emprendimientos productivos con la mejora de la infraestructura rural y el acceso a los mercados; el reconocimiento de
las responsabilidades que asumen las mujeres en el proceso productivo con el acceso a los recursos para la producción; la oferta
de infraestructura sanitaria con la presencia de recursos humanos
idóneos, la educación con los servicios de transporte público. Multicausalidad y consecuencias se articulan así de modo particular

en distintos colectivos: madres de familia, campesinas y pequeñas
emprendedoras, que contribuyen al bienestar de sus familias y de
esta forma al desarrollo de las economías rurales; mujeres cuyo rol
es clave en la producción de alimentos y la seguridad alimentaria;
mujeres rurales que llevan a cabo sus actividades productivas en
el marco del hogar, planteando la débil frontera entre lo reproductivo y productivo, invisibilizando así el valor de su trabajo. Allí se
presenta un desafío importante en términos de políticas dado que
las mujeres rurales jóvenes encuentran dificultades para insertarse
laboralmente por fuera de la unidad económica familiar. En este
contexto, el estudio destaca la importancia de las TIC como medio
a una mayor integración y acceso a recursos.
Si bien en las últimas décadas se ha registrado un importante aumento en términos de cobertura educativa con la inclusión de los
sectores históricamente postergados, mejorar la oferta escolar en
educación en áreas rurales resulta una alternativa viable para evitar
los movimientos de emigración de los jóvenes. Sin embargo, vale la
pena destacar dos situaciones; en el caso de los varones la mayor
participación en el mercado de trabajo se asocia con niveles más
bajos de conclusión de la secundaria, cuestionando así la pertinencia
y utilidad de los contenidos escolares en relación con las actividades que desarrollan los jóvenes rurales. En el caso de las mujeres y
sus mayores niveles de finalización del nivel secundario, el desafío

reside en poner el foco en traducir sus mayores éxitos educativos en
los ámbitos de la producción y la generación de valor.
Si bien se suele asignar discursivamente a las mujeres rurales jóvenes un protagonismo, los temas vinculados con sus posibilidades
de desarrollo personal y colectivo permanecen en más de una ocasión
en el umbral de la agenda política. En este sentido, este documento
pretende ser un instrumento para reconocer a las mujeres rurales
como promotoras del cambio y contribuir al fortalecimiento de políticas orientadas por esta finalidad.
Cabe finalizar estas reflexiones con nuestro agradecimiento a las
autoridades de la UCAR del Ministerio de Agricultura, Ganadería
y Pesca, por la confianza depositada en el IIPE-UNESCO Buenos
Aires y su apoyo durante la realización de la investigación; a los
equipos que tuvieron a su cargo el desarrollo del estudio; y a todas
las mujeres y hombres que participaron en los talleres y entrevistas,
expresando sus necesidades e intereses en relación con la educación
y sus proyectos de vida personales y productivos. k

Margarita Poggi
Directora IIPE-UNESCO Buenos Aires

11

�índice

capítulo

capítulo

capítulo

Resumen Ejecutivo

14

3.3.

Fecundidad

146

Introducción

18

3.3.1.

La información censal

146

3.3.2.

La visión de los actores: el acceso a métodos anticonceptivos

MARCO CONCEPTUAL Y METODOLÓGICO

vs. las deficiencias del sistema de salud

155

1.1.

Ser mujer, joven y vivir en el campo

18

3.4.

Las mujeres jóvenes y el trabajo

158

1.2.

La información censal como base de la acción fundamentada

22

3.4.1.

La información censal

158

1.3.

La dimensión subjetiva: la visión de los actores

23

3.4.2.

La visión de los actores: la sobrecarga de tareas

EL CONTEXTO: COMPORTAMIENTO
SOCIODEMOGRÁFICO DE LA POBLACIÓN

171

3.5.

Las mujeres jóvenes y la educación

178

3.5.1.

La información censal

178

3.5.2.

La visión de los actores: la educación como oportunidad

El despoblamiento del campo

28

2.1.1.

Distribución de la población rural entre zonas
agrupadas y dispersas

32

2.1.2.

Territorialidad de las brechas de género

42

2.1.3.

Territorialidad de las brechas generacionales

56

2.2.

El esfuerzo económico de la población

70

2.2.1.

Tasa de dependencia total

70

2.2.2.

Tasas de dependencia infantil y de adultos mayores

78

2.2.3.

Tasa de actividad

78

2.3.

Principales evidencias en torno al comportamiento
sociodemográfico de la población

80

LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES JÓVENES

y las dificultades de inserción en el mercado de trabajo
26

2.1.

para las mujeres jóvenes
3.6.

82

3.1.

Distribución espacial de las mujeres jóvenes

84

3.1.1.

Brechas de género en la población joven

96

3.1.2.

Brechas generacionales en la población femenina

108

3.1.3.

La visión de los actores: por qué migran
y por qué se quedan los varones y mujeres rurales jóvenes

3.2.

194

Las mujeres jóvenes y las nuevas tecnologías
de la información y la comunicación

200

3.6.1.

La información censal

200

3.6.2.

La visión de los actores: la reducción de las brechas

217

3.7.

Las mujeres jóvenes y la participación: la visión de los actores

221

3.7.1.

Los orígenes de las organizaciones

221

3.7.2.

La participación de las mujeres en las organizaciones

218

3.7.3.

Los límites de la participación

226

3.7.4.

La participación de las jóvenes

228

3.7.5.

La participación como oportunidad

231

CONCLUSIONES

234

BIBLIOGRAFÍA

252

120

ANEXO 1. Metología del análisis cuantitativo

254

Jefatura femenina y pobreza

126

ANEXO 2. Componente Cualitativo: Desarrollo del trabajo de campo

259

3.2.1.

La información censal

126

ANEXO 3. Componente Cualitativo: Instrumentos

265

3.2.2.

La visión de los actores: intento de explicación

ANEXO 4. Libro de códigos

272

del incremento de la jefatura femenina
12

21

capítulo

143

13

�resumen ejecutivo

E

l documento presenta los resultados de un estudio, realizado
en la segunda mitad del año 2014, que procuró caracterizar
–en términos objetivos y subjetivos– la situación sociodemográfica, el acceso al mercado de trabajo, a la educación y a las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de las
mujeres jóvenes asentadas en los espacios rurales de la Argentina,
identificando necesidades y oportunidades para contribuir a revisar
las intervenciones luego de una década en que se han modificado
sus aspiraciones y relaciones con el mundo en que viven.
El análisis cuantitativo, según los datos disponibles de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas de 2001 y 2010,
comparó las características de las mujeres rurales jóvenes en Argentina con las de otros colectivos, según sexo, lugar de residencia
y edad, identificando las brechas de género, territoriales (urbano/
rural) y generacionales; además, incorporó otras variables externas
como la condición de pobreza. La presentación de la información
censal incluye una caracterización general del comportamiento poblacional, para abordar el análisis de aspectos vinculados con el
rol de las mujeres jóvenes en el hogar, su desventajosa situación en
términos de pobreza estructural, la fecundidad, el acceso al mercado de trabajo, a la educación y a las TIC. Se ha mapeado también
la información de cada una de las regiones, de modo de visualizar
las diferencias geográficas a nivel departamental para cada una de
las variables analizadas.
La caracterización subjetiva de las mujeres rurales jóvenes procuró profundizar, desde un enfoque cualitativo, la indagación de aspectos analizados en los censos y abordar aspectos que no son visibles
en ellos. Se intentó comprender no sólo los problemas concretos y
dificultades que enfrentan las mujeres rurales jóvenes sino también
sus intereses, aspiraciones y demandas. A tal efecto, el abordaje
conceptual y metodológico se apoyó en el enfoque de género para
abordar y analizar su rol en sus hogares, comunidades y organizaciones, sus percepciones, intereses, aspiraciones y oportunidades
en relación con el desarrollo productivo y rural.

14

El trabajo de campo tuvo lugar en localidades de cinco provincias,
correspondientes a cada una de las regiones del país: Santa Fe, Misiones, Santiago del Estero, San Juan y Río Negro 1 . En cada una
se constituyeron grupos focales con mujeres y/o varones que viven
y/o trabajan en el medio rural y que participan en organizaciones
(cooperativas, foros, movimientos de productores), y se realizaron
entrevistas semiestructuradas a informantes clave identificados previamente: líderes de organizaciones de productores rurales –en su
mayoría pertenecientes al sector de la agricultura familiar– así como
a técnicos y técnicas de programas de desarrollo rural.
Entre los hallazgos del análisis, que articuló la caracterización
cuantitativa y la cualitativa en torno a los ejes indagados, merecen
destacarse:

k En cuanto a la población total del país, la relación de género favorece a las mujeres urbanas mientras que en las áreas rurales esta relación se invierte a favor de los varones; en el interior del
área rural, la participación de las mujeres es más baja en las zonas
dispersas que en las agrupadas. Los jóvenes (15 a 34 años) representan menos de la mitad de la población no joven y tienen mayor
participación en las áreas urbanas que en las rurales. En el período
intercensal su peso crece de manera levemente más significativa
en las áreas rurales. Cabe suponer que los procesos de emigración
afectan en mayor medida a las familias rurales con niños pequeños
y de adultos mayores, que tienden a radicarse en los aglomerados
urbanos debido a las mayores comodidades que estos ofrecen.

k Por su parte se ha podido apreciar el escaso peso relativo
de las mujeres jóvenes en áreas rurales, aunque con notorias diferencias regionales. Su peso relativo va del 5% en la Región Pampeana hasta rondar el 20% del total de mujeres jóvenes en el NEA,
el NOA y Cuyo. Las transferencias poblacionales también asumen

1. San Cristóbal en Santa Fe, Puerto Piray en Misiones, Paraje Mili en Santiago del Estero, Contralmirante Cordero en Alto Valle de Río Negro con la participación de
mujeres y varones provenientes de diversas localidades de la zona y en San Juan los participantes provenían de Angaco, Caucete, Pocito y Albardón.

rasgos particulares por región: en el NEA y Cuyo las jóvenes estarían abandonando las zonas rurales dispersas para asentarse en los
poblados rurales pasando a tener mayor peso incluso que los varones
jóvenes, mientras que en el NOA estarían dejando las áreas rurales
para dirigirse a los aglomerados urbanos.
La tendencia de las jóvenes a fijar residencia en los poblados rurales que se desprende de la información censal se verifica en el testimonio de los actores entrevistados, quienes plantearon que las mujeres se trasladan a vivir a centros más urbanizados para que sus hijos
puedan estudiar, mientras que los hombres se quedan en el campo.
Se produce una progresiva paridad de género en el medio rural
pero las motivaciones y condiciones por las cuales las y los jóvenes
rurales deciden migrar responden a distintas tendencias. En el caso
de los hombres remite a la necesidad de trabajar, mientras que en el
caso de las mujeres está más marcada por la voluntad de continuar
estudios superiores. Las representaciones asociadas a la búsqueda
de una ‘mejor calidad de vida’ se ubican en torno a lo urbano como
lugar de accesibilidad, conectividad, servicios, todo aquello que
muestran las nuevas tecnologías y a lo que aspiran los jóvenes. Esta
idea se contrapone con lo rural, lo cual se asocia con la escasez, la
inaccesibilidad, la precariedad.

k Otro fenómeno destacable ha sido el incremento, en el
período intercensal, de la jefatura femenina joven, particularmente
en áreas rurales. Este crecimiento se relaciona, según la perspectiva
de las propias mujeres, con el aumento de las separaciones y de las
madres solteras. Esta situación lleva a suponer que las jóvenes deben procurar su inserción en el mercado de trabajo, supuesto cuyos
indicios se hallan en la alta correlación positiva encontrada entre
el incremento de la jefatura femenina y el crecimiento de la tasa de
empleo de las mujeres jóvenes en zonas rurales agrupadas (aunque
esta correlación no se verifica en zonas rurales dispersas).
Por otra parte, la Asignación Universal por Hijo ha contribuido a

reforzar la autonomía de las mujeres en la toma de decisiones sobre
aspectos de la economía doméstica y la producción, y en la posibilidad de decidir sobre el destino del dinero que perciben, lo cual
redunda en inversiones para la mejora de la calidad de vida de las
familias, fundamentalmente de los hijos e hijas.

k En el año 2001 la maternidad se encontraba más difundida entre las jóvenes rurales que entre sus congéneres urbanas.
La maternidad temprana –entre 15 y 19 años– también tenía mayor
incidencia en las áreas rurales que en las urbanas.
Si bien no se cuenta con información disponible del Censo 2010,
se encontraron indicios –en los datos del Censo anterior y a través
de la indagación cualitativa– de un cambio en los patrones reproductivos de las mujeres jóvenes en relación con otras generaciones.
Hay una tendencia a tener menor cantidad de hijos, cuestión que
puede ser explicada, por un lado, por factores económicos o de acceso a la tierra –cuya excesiva división por herencia deja de ser
económicamente sustentable– y, por el otro, por el impacto de las
políticas públicas de salud sexual y reproductiva, por las que hay
mayor información y acceso a métodos anticonceptivos, a la vez que
su uso está más naturalizado.
Sin embargo, los servicios de salud se encuentran en su mayoría
concentrados en zonas urbanizadas y se destaca la precariedad de
aquellos ubicados en localidades rurales, fundamentalmente por la
falta de recursos humanos y de especialidades para la atención de
mujeres y niños. Existen nuevas formas de acceder a la salud a través de programas que acercan móviles equipados, personal médico
o promotores de salud a las zonas rurales, a lo que se suma la posibilidad de contar con obra social mediante la participación en una
organización o cooperativa, o con la inscripción en el Monotributo
Social Agropecuario. De este modo puede ampliarse la cobertura
médica, lo que mejora la situación de las mujeres jóvenes respecto
de generaciones anteriores.

15

�resumen ejecutivo

k En el período intercensal se observa un crecimiento de
las tasas de actividad de la población de 20 a 34 años, si bien mayor
en las áreas urbanas que en las rurales. La residencia en el medio
rural y el género configuran, en el caso de las jóvenes, una acumulación de desventajas que se agudizan en las zonas rurales dispersas.
Estas menores oportunidades que enfrentan las jóvenes rurales se
vinculan con las dificultades para participar en el mercado de trabajo
y atender a la vez el cuidado de los miembros del hogar. Las mujeres
en el campo tienen una intensa carga de trabajo: responsables de
las tareas domésticas y de cuidado, tareas productivas dentro de
las unidades familiares (fundamentalmente para el autoconsumo y
la venta de excedentes) y participación en espacios comunitarios.
Sin embargo, aun cuando prima una mirada patriarcal respecto de
la división de tareas dentro de los hogares, se ha reconocido que,
en las parejas más jóvenes, se verifica una mayor participación de los
hombres en las tareas domésticas.
La principal problemática se refiere a las escasas posibilidades de
insertarse localmente en actividades distintas de las productivas. En
general, las mujeres más jóvenes encuentran pocas alternativas para
estudiar en las zonas rurales o trabajar fuera de las actividades propias de las chacras y fincas. Los y las jóvenes buscan algo diferente
de lo que hacen sus padres. Muestran interés por emprendimientos
alternativos que los vinculen al medio urbano, con las TIC, y en los
que tengan la oportunidad de aplicar sus conocimientos.

terciarios o universitarios. Quienes quieren seguir estudiando deben
contar con recursos para trasladarse diariamente a ciudades cercanas o para radicarse en ellas.
El aumento registrado del secundario completo beneficia a las mujeres rurales jóvenes respecto de sus pares varones, que tienden a
abandonar más tempranamente la escolaridad para incorporarse en
el mercado de trabajo. Al momento de buscar trabajo, las mujeres
tienen mayores dificultades que los hombres, incluso en relación
con aquellos que no terminaron el nivel secundario. Frente a estas
dificultades para insertarse laboralmente, las mujeres expresan la
voluntad y la necesidad de seguir estudiando.

k Entre los años 2001 y 2010 se produjo un incremento del
38,6% en la incidencia de los jóvenes rurales con secundario completo o más. La mirada de los actores reafirma el incremento en el
acceso de los jóvenes a la educación. Creció en los últimos años la
oferta de establecimientos educativos rurales públicos, así como la
posibilidad de acceder a apoyos económicos para estudiar. Existen
alternativas cercanas y accesibles para estudiar desde los 4 años
hasta la secundaria, pero se torna un problema continuar estudios

k Se pudo constatar la participación activa de las mujeres
en las organizaciones, en las cuales muchas veces son mayoría. Esto

16

k Mientras que el uso del celular ya está muy difundido en el
ámbito rural, en los jóvenes las mujeres aventajan a los varones en
cuanto al uso de la computadora, posiblemente por su inserción y
mayor permanencia en el sistema educativo. Pese a que las brechas
existentes entre áreas rurales y urbanas son notorias, son más cortas
en el grupo de 15 a 19 años y se van ampliando a medida que aumenta la edad. De este modo, las mujeres más jóvenes de las áreas
rurales tienden a parecerse más a sus pares urbanas. El acceso a las
TIC delinea una nueva ruralidad en la cual se estrecha el contacto
de la juventud rural con sus pares urbanos, lo que lleva a modificar
sus consumos culturales y aspiraciones.

puede explicarse porque las mujeres ocuparon en los últimos años
espacios que fueron dejando los varones (ausentes por migración o
sobreocupados en trabajos extraprediales), o por el mismo proceso
de empoderamiento que las llevó a tomar conciencia de la necesidad
e importancia de su participación activa.
Las mujeres organizadas muestran una mirada de largo plazo en

cuanto a necesidades y logros. Valoran la participación en sí misma y el aprendizaje que ello genera, y subrayan la importancia de
sostener estos procesos más allá de logros concretos e inmediatos.
Las tareas de cuidado a su cargo se convierten en un límite para
crecer dentro de las organizaciones y ocupar cargos directivos. La
demanda de guarderías no fue planteada por las propias mujeres,
quienes tienden a resolverlo a través de redes de parentesco.
Para las jóvenes rurales, ser parte de una organización aparece
como la posibilidad de vincularse a su comunidad, “pertenecer”,
tener un proyecto que las identifique como sector de la agricultura y
como jóvenes. Asimismo, las organizaciones son lugares donde ellas
pueden aportar sus conocimientos en temas de tecnología y gestión.
En definitiva, la disposición de las jóvenes del campo a realizar el
esfuerzo de trabajar, estudiar, cuidar el hogar y participar es lo que
permite pensarlas como promotoras del cambio. Pese a la adversidad
del contexto que define a este esfuerzo como condición de necesidad,
las modificaciones halladas permiten señalar algunos nudos críticos
en cuanto a políticas e intervenciones que contribuyan a potenciar el
rol de las mujeres rurales jóvenes.

La dilución de las fronteras de lo rural, por la intensificación de
los medios y modos de contacto con lo urbano, da lugar a la noción
de territorio. Esta noción no se proyecta sólo en el espacio geográfico
sino que implica anudar ámbitos vitales. Se reformulan así los anhelos y aspiraciones de las jóvenes, que ya no se muestran dispuestas
a reproducir las condiciones que para las generaciones anteriores
se presentaban como inexorables.
La integralidad de las políticas públicas es entonces una condición
para el desarrollo territorial con enfoque de género. Se plantea la
necesidad de complementar las oportunidades de estudiar con la posibilidad de aplicar lo aprendido, las oportunidades de trabajar con
la disponibilidad de lugares de atención y educación de los niños
más pequeños, el desarrollo de emprendimientos productivos con
la mejora de la infraestructura rural y el acceso a los mercados, la
gestión racionalizada de la explotación con la conectividad, el reco-

nocimiento de las responsabilidades que asumen las mujeres en el
proceso productivo con el acceso a los recursos para la producción,
la oferta de infraestructura sanitaria con la presencia de recursos humanos idóneos, la educación con los servicios de transporte público.
En este sentido, la articulación entre educación y trabajo plantea la
necesidad de revisar la pertinencia y utilidad de los contenidos escolares del nivel secundario, para promover una formación que prepare

a los y las jóvenes para desempeñarse con autonomía y para vincularse con la realidad de sus contextos productivos y comunitarios.
Además, el mayor acceso a los recursos tecnológicos e informáticos
que ha podido corroborarse podría aprovecharse para promover la
educación superior.
Si se considera el trabajo como un factor de arraigo, el nicho de
oportunidad que se perfila para las jóvenes se encuentra asociado a
la ejecución de tareas de gestión (donde se aprovechan sus mayores
conocimientos informáticos y digitales) o a su atracción por actividades rurales no agropecuarias (como el turismo), sin olvidar la necesidad de generar emprendimientos intensivos que complementen
las actividades productivas tradicionales.
La participación de las mujeres en las organizaciones y el aprendizaje de cómo peticionar constituyen indudablemente medios para lograr
estas mejoras que permitirían incrementar la calidad de vida. Teniendo
en cuenta que esta participación se origina y depende con frecuencia
de la oferta de prestaciones estatales existentes, es central entonces
generar procesos de autonomía y sustentabilidad más allá de dicha oferta. Finalmente, resulta necesario revisar el concepto de familia que,
como unidad de intervención, subyace a las estrategias de desarrollo
rural. Suele considerarse como una unidad homogénea y democrática
en los programas, anulando así las necesidades particulares de cada
uno de sus miembros y las desigualdades que existen en su interior.
Una estrategia de desarrollo rural con equidad de género es aquella que reconoce que las necesidades, los problemas y las propuestas
de solución son particulares para cada miembro de la unidad familiar
y varían según las características de cada comunidad. k

17

�introducción

L

as mujeres rurales jóvenes delimitan un campo de intervención
definido en gran medida por una multiplicidad e imbricación de
factores, en los que confluyen cuestiones de género, de edad y
otras propias de la ruralidad. La cuestión de género subsume, entonces, los planteos sobre las formas de relación desigual entre varones y
mujeres, que son instituidas en representaciones y sistemas que producen y reproducen estas prácticas sociales. Pero esta condición de
desigualdad no es la única que afecta a las mujeres rurales jóvenes. Los
esquemas adulto-céntricos prevalecientes definen una nueva brecha
que las coloca en posición subalterna en tanto jóvenes. Y su radicación
en zonas rurales introduce una brecha adicional en relación con sus
pares urbanas. La combinación de las brechas por edad, género y lugar
de residencia definen condiciones a partir de las cuales estas mujeres
enfrentan restricciones para el desarrollo personal y colectivo. Sin embargo, dichas brechas se están redefiniendo y, con ello, están surgiendo nuevas oportunidades para atenuar las situaciones de desventaja.
En el marco del convenio de cooperación técnica entre la Unidad
para el Cambio Rural (UCAR) y el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la UNESCO, Sede Regional Buenos
Aires (IIPE/UNESCO Buenos Aires), se ha implementado un estudio
diagnóstico de la situación socioproductiva –con inclusión de variables demográficas y educativas– de las mujeres rurales jóvenes de la
Argentina, que identifica necesidades y oportunidades con el fin de
contribuir al diseño de políticas territoriales con enfoque de género.
Dicho estudio, realizado en la segunda mitad del año 2014, se
desarrolló a partir de dos componentes:
Un componente cuantitativo a partir de los datos de los Censos
Nacionales de Población, Hogares y Viviendas de 2001 y 2010, que
consistió en el análisis comparativo de las características de las mujeres jóvenes rurales en Argentina respecto de otros colectivos según
sexo, lugar de residencia y edad, con la incorporación adicional de
otras variables externas, como la condición de pobreza.
Un componente cualitativo en el que se procuró profundizar la
indagación sobre aspectos relevados en los censos, y abordar otros

18

que no son visibles en ellos. Particularmente, se buscó conocer las
percepciones que las mujeres rurales jóvenes tienen sobre las posibilidades de diseñar emprendimientos productivos articulados, sobre el aprovechamiento de activos tradicionales y no tradicionales
disponibles en el lugar y las necesidades de capacitación, el uso de
recursos digitales y el potencial que existe para ampliarlo, los conocimientos y prácticas de salud sexual y reproductiva, y las formas
de organización del cuidado que permitirían apoyar el desarrollo de
emprendimientos.
Este documento presenta los resultados obtenidos y está organizado en cuatro capítulos:
En el primero se desarrollan los principales aspectos conceptuales
y metodológicos de los abordajes utilizados.
El segundo capítulo presenta los resultados del análisis del comportamiento demográfico de la población argentina en el período
intercensal (2001-2010), enfocando las dimensiones de sexo, edad
y lugar de residencia e incluyendo en un segundo apartado la dinámica de algunas variables relativas a la situación económica de la
población, tales como la tasa de dependencia y la tasa de actividad.
En el tercer capítulo se analizan diversos temas relativos a la situación de las jóvenes rurales, en particular sus patrones de asentamiento geográfico y otros aspectos sociodemográficos, la evolución
de su participación en el mercado de trabajo y sus vínculos con la
educación y con las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC). Cada uno de estos temas se aborda a partir de los resultados
del análisis censal y se profundiza y complementa desde la perspectiva de los actores consultados. Finalmente se dedica un punto
adicional al rol que desempeñan las mujeres en las organizaciones
y las potencialidades que se derivan de ello.
El último capítulo desarrolla las principales conclusiones, articula
los resultados más relevantes obtenidos en ambos componentes del
estudio y sugiere algunos lineamientos de acción para el aprovechamiento de las oportunidades detectadas en pos de potenciar el
rol de las mujeres rurales jóvenes como promotoras del cambio. k

Producción de artesanías en lana de llama, Catamarca.

19

�Emprendimiento de Turismo Rural, La Pampa.

1

Marco conceptual
y metodológico

La problemática de las mujeres rurales jóvenes es compleja: se trata de un campo de estudio e intervención en el
que confluyen cuestiones de género, edad y ruralidad. A
esta complejidad viene a sumarse la coexistencia de diversos enfoques de desarrollo que introducen tensiones entre
la comprensión estática vs. la incorporación del cambio,
la visualización de las carencias vs. el reconocimiento de
fortalezas y oportunidades, el énfasis en las condiciones
objetivas vs. la incorporación de la dimensión subjetiva, la
atención de situaciones particulares vs. el desarrollo de acciones integrales sustentadas en aproximaciones sistémicas.
En este capítulo se desarrolla la perspectiva conceptual y
metodológica desde la cual se abordaron estas cuestiones.

20

21

�marco conceptual y metodológico

1.1. Ser mujer, joven y vivir en el campo
La distinción entre “sexo” y “género” se
asienta fundamentalmente en el carácter relacional del concepto género. La demanda por
el reconocimiento de la igualdad de género
carecería de sentido si se lo planteara en términos de igualdad de sexo. Mujeres y varones
no son iguales. Lo que iguala a las mujeres
con los varones son los derechos fundamentales –universales, inalienables, indivisibles
e interdependientes– que las asisten como
personas, con la recomendación adicional
adoptada en los tratados internacionales de
derechos humanos de promover medidas especiales tendientes a superar las situaciones
históricas de discriminación. En este sentido,
la Convención sobre la Eliminación de Todas
las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) establece específicamente con
respecto a las mujeres rurales: “Los Estados
Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la
mujer en las zonas rurales a fin de asegurar,
en condiciones de igualdad entre hombres y
mujeres, su participación en el desarrollo rural y en sus beneficios” (ONU, 1981).
La cuestión de género subsume, entonces,
los planteos sobre las formas de relación desigual entre varones y mujeres, que son instituidas en representaciones y sistemas que producen y reproducen estas prácticas sociales. Pero
esta condición de desigualdad no es la única
que afecta a las mujeres jóvenes del campo.
Los esquemas adulto-céntricos prevalecientes
definen una nueva brecha que las coloca en
posición subalterna en tanto jóvenes. Y su radicación en zonas rurales introduce una brecha

22

adicional en relación con sus pares urbanas. Se
configura de esta manera un “entrecruzamiento
de desigualdades” que se traduce en dificultades para acceder a los recursos materiales y
simbólicos que les permitirían replantear su
posición social y desarrollar estrategias de vida
autónoma (Asensio, 2012).
De esta manera, la combinación de las brechas de género, generación y lugar de residencia definen condiciones a partir de las cuales
las mujeres enfrentan restricciones para el
desarrollo personal y colectivo, pero también
nuevas oportunidades. Muchas de las brechas
que afectan a las mujeres rurales jóvenes se
están redefiniendo y dan lugar al surgimiento de nuevas oportunidades que pueden ser
aprovechadas para atenuar las situaciones de
desventaja. Esta es la visión que adoptan organismos como ONU Mujeres, CEPAL, FAO
y RIMISP. “Sin embargo, si se mira las políticas públicas y los proyectos de desarrollo,
particularmente los que se focalizan en la reducción de la pobreza, nos encontramos frente a una visión desactualizada, rígida, a partir
de la cual todas las mujeres rurales aparecen
como sujetos-víctimas, pobres, sin recursos y
sin poder” (RIMISP, 2013:9). Sin embargo, si
se invierte el enfoque, surgen nichos de oportunidad que pueden ser aprovechados para
promover trayectorias de cambio.
Ahora bien, pese al protagonismo que se
les asigna discursivamente a las mujeres rurales jóvenes, los temas vinculados con sus
posibilidades de desarrollo personal y colectivo permanecen en el umbral de la agenda
política. En este contexto, la capacidad política de reconocer problemas sobre la base
de información objetiva, complementada por

la propia percepción de las mujeres acerca
de su situación y oportunidades, se torna un
elemento fundamental para trazar lineamientos de acción. En este marco se ha planteado
como objetivo general de este estudio caracterizar –en términos objetivos y subjetivos– la
situación sociodemográfica, el acceso al mercado de trabajo, a la educación y a las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de las mujeres jóvenes asentadas
en los espacios rurales de la Argentina, comparando estos rasgos con los de otros segmentos de la población y analizando su evolución
en el tiempo y su distribución en el espacio
a fin de establecer cómo han impactado las
transformaciones operadas durante la última
década sobre este colectivo.

1.2. La información censal como
base de la acción fundamentada
Con respecto al primer aspecto –caracterización objetiva–, la reciente difusión a través de
Redatam de los datos relevados en el Censo
Nacional de Población, Hogares y Viviendas
(CNPHyV) 2010 ofrece la posibilidad de abordar parte de las cuestiones de interés planteadas. Como es sabido, la información registrada
en los censos se limita a cierta cantidad de
dimensiones y variables. Aun así, la posibilidad de obtener información desagregada sobre
el desempeño de la población urbana y rural
constituye una ventaja que no brindan otras
fuentes estadísticas. En este sentido, los datos del CNPHyV 2010 constituyen un insumo
valioso que, dada su reciente publicación, per-

manecen todavía poco explorados.
Por otro lado, resulta necesario tener en
cuenta que las definiciones de mujer, joven y
rural adoptadas o construibles a partir de los
censos distan de contemplar toda la complejidad que estos conceptos conllevan.
En los censos se adopta la noción de sexo
para hacer referencia a la condición de “varón” o “mujer” de las personas. Sin embargo, la comparación de la situación que afecta
a cada uno de estos colectivos permite dar
cuenta de comportamientos distintivos respecto de las variables analizadas.
Para definir en términos operacionales a la
juventud en función de la información censal
se impone adoptar un enfoque etario. El establecimiento de un rango de edad resultará
siempre discutible, pero en este caso la decisión se justifica en los siguientes criterios: se
adopta como límite inferior la edad teórica de
tránsito de la secundaria baja a la secundaria
alta (en el sistema educativo argentino, de 2do
a 3er año). Esta frontera ha sido identificada
como un obstáculo más difícil de superar que
el tránsito de la primaria a la secundaria. Dado
que en la Argentina la escolarización de los
jóvenes ha sido establecida como obligatoria,
y que la asistencia a un establecimiento educativo es la situación más deseable para su
presente y su futuro, se toma como corte la
edad de 15 años. En cuanto al límite superior del rango, se extiende el corte habitualmente utilizado por los expertos en juventud
(24 años) hasta los 34 años para determinar la
ocurrencia en zonas rurales de ciertos cambios
sociodemográficos, como el retraso de la maternidad, que se verifican en el medio urbano.
Además de conocer las características de un

segmento de la población que podría participar en las intervenciones diseñadas.
Finalmente, el criterio de ruralidad aplicado en los censos se basa en la cantidad de
personas que viven en un área determinada, de manera que aquellas localidades con
2.000 habitantes o más se consideran “urbanas” y las que cuentan con menos de 2.000
habitantes son consideradas “rurales”. En
el medio rural, se distinguen las zonas donde la población reside en forma agrupada o
dispersa (a campo abierto) 2. Indudablemente
esta categorización resulta inadecuada para
captar los fenómenos de nueva ruralidad (la
redefinición de la tradicional asimilación de
“lo rural” con “lo agrícola”, que ha sido desplazada por el desarrollo de actividades económicas secundarias y terciarias en zonas
rurales, la residencia permanente o temporal
de habitantes urbanos en el campo, la radicación de trabajadores agrícolas en pueblos
y zonas periféricas de las ciudades) que diluyen las fronteras entre lo rural y lo urbano, dando lugar a la concepción de territorios
donde se anudan entramados complejos.
Más allá de estas restricciones, los datos
censales permiten aproximarse a la problemática planteada, realizando comparaciones
según las variables transversales de interés:
sexo, edad y residencia, e incorporando adicionalmente otras variables externas como
la condición de pobreza. Además, posibilita
el análisis de las trayectorias temporales en
unidades administrativas de distintos niveles
de desagregación, con comparaciones entre
la situación actual de las mujeres jóvenes y
aquella vigente diez años antes, a partir de la
información recabada en el CNPHyV 2001.

2. A lo largo de este informe se utiliza el término “área” para hacer referencia a lo urbano y rural, mientras que el término “zona”
se aplica a la distinción en el medio rural de las localidades agrupadas y las extensiones abiertas.

La presentación de la información censal
se organiza en un primer apartado que ofrece
una caracterización general del comportamiento poblacional, para abordar a continuación el análisis temático de aspectos vinculados con el rol de las mujeres jóvenes en
el hogar, la situación de desventaja que las
afecta en términos de pobreza estructural, la
fecundidad, el acceso al mercado de trabajo,
a la educación y a las TIC.
Para esto se realiza una selección de la información más destacable.
La idea que subyace a esta estrategia es poner a disposición un repositorio de información
para la gestión, de manera que además de los
indicadores de interés se incluyen cuadros con
los respectivos valores absolutos. Desde una
perspectiva de derechos, la incidencia no resulta una variable definitoria para el diseño
de políticas, en la medida en que el Estado
tiene la obligación de garantizar el acceso a
condiciones mínimas de bienestar para todos
y cada uno de los miembros de la sociedad.
Sin embargo, desde la lógica de la asignación
presupuestaria el criterio de eficiencia impone
alcanzar el mayor número de población destinataria con los recursos disponibles.

1.3. La dimensión subjetiva: la visión
de los actores
La caracterización subjetiva de las mujeres jóvenes rurales ha procurado profundizar, desde un enfoque cualitativo, la indagación sobre aspectos relevados en los censos
y abordar otros que no son visibles a través

23

�marco conceptual y metodológico

de estos. Particularmente, se ha buscado indagar en las percepciones que las mujeres
rurales jóvenes tienen sobre las posibilidades de diseñar emprendimientos productivos articulados, sobre el aprovechamiento
de activos tradicionales y no tradicionales
disponibles en el lugar y las necesidades de
capacitación, el uso de recursos digitales y
el potencial que existe para ampliarlo, los
conocimientos y prácticas de salud sexual
y reproductiva, y las formas de organización
del cuidado que permitirían apoyar el desarrollo de emprendimientos. De modo más
transversal, se ha indagado en su confianza
en ellas mismas, en la percepción acerca de
los roles que ocupan dentro y fuera del hogar,
su ubicación –tanto material como percibida– respecto del ejercicio del poder en los
distintos ámbitos organizacionales que integran, y el vínculo con sus pares masculinos.
Por lo tanto, se intentó comprender no sólo
los problemas concretos y dificultades que
enfrentan las mujeres jóvenes rurales sino
también sus intereses, aspiraciones y demandas. A tal efecto, el análisis de género brinda
herramientas conceptuales y metodológicas
que permiten observar la realidad a partir de
ciertas variables y sus manifestaciones en un
contexto geográfico, cultural, étnico e histórico determinado.
En este sentido, el concepto de género
brinda elementos para analizar y comprender, por un lado, los roles y las relaciones entre varones y mujeres, y a la vez, los valores,
percepciones e ideas en relación con la masculinidad y a la femineidad y sobre aquellos
roles asumidos. Estas prácticas concretas,
ideas, interpretaciones y representaciones,

24

constituyen un “sistema de género” (Stølen,
2004:31) donde los diferentes componentes
son concebidos como interrelacionados, y
evaluados uno en función del otro.
Pensar el hogar, la chacra, la comunidad y
las organizaciones como sistemas de género,
permite analizar la posición y condición de
las mujeres y varones en estas estructuras
y las relaciones de género que allí se construyen. Dichas relaciones no están predeterminadas, sino que son productos históricos,
políticos y sociales, y además permiten la
coexistencia de diferentes modos de estructuración de género, a veces con grados de
inconsistencia e incoherencia, lo que refleja las contradicciones de intereses sociales,
oposiciones o resistencias. Si entendemos a
mujeres y varones como actores en esferas
sociales y políticas específicas, es que podemos entender sus concepciones y, en consecuencia, interpretar los procesos sociales que
determinan las formas de construcción de las
diferencias basadas en el género.
Un concepto fundamental para entender la
posición de las mujeres es el de la división
sexual del trabajo (DST), es decir, el tipo de
trabajo que realizan hombres y mujeres en la
sociedad, lo cual determina restricciones en
las oportunidades presentes y en las posibilidades futuras. La DST no se reproduce de
manera mecánica, sino que es producto de un
proceso histórico y social. El trato diferencial
(lo que se puede observar ¬en el interior de
las familias respecto de hijos varones y mujeres, o en las parejas) se convierte en la base
de las limitaciones en la práctica. Por ejemplo, el desarrollo de habilidades para llevar
adelante la producción o las posibilidades de

educación, la decisión de quién de la familia
va a estudiar, quién cuidará a los hermanos
más pequeños, quién y cómo migrará, quién
de la pareja va a participar activamente de
capacitaciones constituyen mecanismos por
los cuales la división sexual del trabajo se
torna un sistema poderoso de restricción social con impacto en las oportunidades de las
personas. Estas son decisiones que abren posibilidades futuras tanto para jóvenes como
para adultos en el medio rural: quién va a salir al mundo y quién queda restringido al ámbito de lo privado. Nos permite explorar también las formas que adquiere la herencia de
las tierras familiares. ¿Cómo se define quién
accede a las tierras? ¿Se priorizan los hijos
varones en función de mandatos de género
que indican que las mujeres deben casarse
y pasar a depender de otro núcleo familiar,
mientras que los varones en cambio deben
proveer de sustento a la familia que formen?
Desde esta perspectiva, se puede pensar
a las mujeres rurales jóvenes en un triple
rol. En primer lugar, el rol reproductivo, que
comprende todas aquellas tareas domésticas
y de cuidado necesarias para que se vean garantizadas la conservación y la reproducción
biológica así como la reproducción social de
los miembros de la familia. En segundo lugar,
el rol productivo, a través del cual se realiza
todo el trabajo ejecutado de forma remunerada, ya sea en salario o en especies, producción de mercancías con valor de cambio,
así como la producción de subsistencia o doméstica, con valor de uso y toda aquella que
tenga un valor de cambio potencial. Para las
mujeres implicadas en la producción agrícola, esto comprende su trabajo como agricul-

toras, empresarias rurales, artesanas o como
trabajadoras asalariadas. Por último el rol
sociocomunitario, que comprende todas las
actividades que se realizan en la comunidad
para asegurar la reproducción familiar, la defensa y mejora de las condiciones de vida de
la comunidad y de la organización comunitaria, incluidas la participación en actividades
cívicas, religiosas, políticas y en las organizaciones sociales.
A fin de analizar, desde un enfoque cualitativo, el rol de las mujeres rurales jóvenes en
sus hogares, comunidades y organizaciones,
y las percepciones, intereses, aspiraciones y
oportunidades en relación con el desarrollo
productivo y rural, se realizaron talleres y entrevistas en cinco provincias correspondientes
a cada una de las regiones del país (Pampeana, NEA, NOA, Cuyo y Patagonia). Las provincias de Santa Fe, Misiones, Santiago del
Estero, San Juan y Río Negro fueron seleccionadas en acuerdo con el equipo técnico de
la UCAR a partir de la identificación de colectivos de mujeres organizadas en territorios
rurales, ya sea en agrupaciones femeninas o en
organizaciones económicas o sociales mixtas.
A partir de los contactos suministrados por
el personal de la UCAR, en cada una de estas
provincias se identificaron referentes clave
que convocaron para participar de los talleres
a mujeres y varones jóvenes (de 18 a 34 años) 3
que viven y/o trabajan en el medio rural y que
participan en organizaciones (cooperativas, foros, movimientos de productores, etcétera) 4.
Se procuró contar con diversidad de sectores
productivos y perfiles de productores entre las
provincias seleccionadas para el estudio, de
modo tal que nos permitiera aproximarnos a

una mirada más integral en cada región y en
el país. En los hechos, se puede afirmar que
la mayoría de los participantes pertenecen al
sector de la agricultura familiar 5.
En las cinco provincias se organizaron y
desarrollaron talleres, donde se trabajó con
la técnica de grupos focales y se realizaron
entrevistas semiestructuradas a informantes
clave identificados previamente: mujeres y
varones líderes de organizaciones de productores rurales, técnicos y técnicas de programas de desarrollo rural, etcétera 6.
Los grupos focales permiten relevar información en poco tiempo en el marco de una
investigación de tipo participativa. Asimismo,
estimulan la percepción de las necesidades,
problemas y demandas del grupo, promoviendo la confrontación de temas, de lo individual
a lo colectivo. En el marco de este estudio, es
una técnica que permite que las mujeres por
un lado evalúen colectivamente su situación
y expresen sus prioridades y puntos de vista,
y por otro, que en un grupo con varones se
pueda comparar y analizar lo discutido previamente con las mujeres, dando cuenta asimismo de la mirada de aquellos respecto al rol
productivo-comunitario de estas.
El trabajo de campo se desarrolló entre el
15 de septiembre y el 21 de noviembre, con
cinco grupos focales con mujeres jóvenes y
uno con hombres jóvenes, de los que participaron un total de 56 mujeres y 13 varones. Si bien estaba previsto trabajar en una
instancia solo de mujeres a lo largo de una
jornada y, luego, un grupo focal con varones
de media jornada, la escasa respuesta a la
convocatoria de los hombres en tres de las
cinco provincias se tradujo en la realización

de entrevistas individuales o grupales a los
presentes; y, en otra provincia, problemas de
organización local implicaron la realización
de una instancia mixta de media jornada seguida por otra instancia de mujeres jóvenes
solamente. En total, se realizaron 27 entrevistas individuales y grupales.
La información relevada a través de los grupos focales y de las entrevistas fue procesada
y consolidada en base a un libro de códigos
mediante el programa informático Atlas.
El documento incorpora los hallazgos que
permiten profundizar y comprender los ejes
temáticos considerados en el análisis de los
censos respecto de las mujeres rurales jóvenes
y dedica un punto adicional al rol que desempeñan las mujeres en las organizaciones y las
potencialidades que se derivan de ello.
No se efectúa un análisis regional pues si
bien se visitaron las cinco regiones no pueden considerarse los hallazgos representativos de cada una de ellas. Como surge de
las mismas entrevistas, se presenta una gran
variabilidad entre provincias e incluso dentro
de ellas, en parte por el entrecruzamiento de
factores culturales (idiosincrasia de la población) e institucionales (políticas propias de
cada provincia). k

3. Se tomó este tramo de edad bajo el supuesto de que los menores de 18 están escolarizados e iban a tener dificultades para concurrir a la actividad propuesta. 4. Ver en Anexo 2, las organizaciones involucradas y el
perfil de los participantes convocados. 5. “La agricultura familiar es un tipo de producción donde la unidad doméstica y la unidad productiva están físicamente integradas, la agricultura es la principal ocupación y fuente
de ingreso del núcleo familiar, la familia aporta la fracción predominante de la fuerza de trabajo utilizada en la explotación, y la producción se dirige al autoconsumo y al mercado conjuntamente”. www.procisur.org.uy.
6. En el Anexo 3, se puede consultar el instrumento utilizado en los grupos focales así como las guías de entrevista.

25

�2

El contexto:
comportamiento
sociodemográfico
de la población

San Pedro de Colalao, Tucumán.
26

En este capítulo se presentan algunos datos censales sobre
la población total que permiten caracterizar dos fenómenos
axiales de la problemática rural. El primero de ellos remite
a la distribución espacial de la población y su variación
en el período intercensal, y especifica su manifestación en
términos de brechas de género y generacionales. El segundo
hace referencia al esfuerzo económico potencial y efectivo
que debe realizar la población rural con respecto a la urbana, situación que se refleja en la interacción de las tasas de
dependencia (total, infantil y de adultos mayores) y la tasa
de actividad. Esta aproximación general brinda un marco
para interpretar el comportamiento sociodemográfico de las
mujeres rurales jóvenes, núcleo de este estudio.
27

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Tasa de urbanización.
Total del país.
Período 1947-2010

Fuente: Torrado (1994) y CNPHyV

Gráfico 1

rural tiene mayor peso, mientras que en la
Región Pampeana (que cuenta con la participación más baja de población rural, aun sin
considerar a la CABA) la caída es más tenue
(-1,1 pp). Resulta destacable el caso de Cuyo,
región en que la participación de la población rural es similar a la del NOA, pero que
experimenta caídas del mismo orden que las
registradas en la Región Pampeana.
La situación registrada en la región cuyana
evidencia que es posible retener a la población rural si se promueven esquemas productivos que definan alternativas de empleabilidad en el sector agropecuario y esquemas
de residencia asociados al desarrollo de infraestructura en el campo (tal como sucede
en los oasis de riego cercanos a la capital
mendocina). k

28

7. La tasa de urbanización surge de calcular la diferencia entre el porcentaje de población urbana final e inicial, sobre la cantidad de años correspondiente al período intercensal

Gráfico 2

Evolución de la
incidencia de la
población total
por área de residencia.
Total del país.
Período 1947-2010

Gráfico 2

Incidencia de la
población rural sobre
la población total por
año censal y diferencia
intercensal (en puntos
porcentuales),
según región

Fuente: Torrado (1994) y CNPHyV

El abandono de la residencia rural por parte de los jóvenes es uno de los factores que
constituyen “la cuestión agraria” actual. Sin
embargo, este fenómeno –frecuentemente
esgrimido como preocupación y erigido en
fuente de demandas– ha recibido escaso tratamiento teórico.
El análisis de series temporales sobre distribución espacial de la población permite
entender el despoblamiento del campo como
parte de un proceso histórico. En la Argentina, la tasa de urbanización que acompaña al
desarrollo industrial alcanza el valor más alto
(0,75) en el período intercensal 1947-1960 y
se mantiene en un nivel de 0,70 en el decenio
siguiente (1960-1970) (Gráfico 1). A partir

de entonces se verifica una gradual desaceleración del nivel de urbanización, pese a lo
cual continúan registrándose en la actualidad
transferencias poblacionales del campo a la
ciudad (Gráfico 2).
Estos movimientos se manifiestan con mayor intensidad en aquellas regiones con mayor participación de la población rural –y con
menor intensidad en las más urbanizadas–,
por lo que puede asumirse que el despoblamiento del campo estaría alcanzando un límite a partir del cual el patrón de asentamiento
poblacional tendería a estabilizarse. En el
Gráfico 3 se observa que las disminuciones
del porcentaje de la población rural (sobre la
población total) son más significativas en el
NEA y el NOA (-3,6 y -2,5 puntos porcentuales respectivamente), donde la población

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.1. El despoblamiento del campo

29

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

2.1.1. Distribución de la población rural
entre zonas agrupadas y dispersas
Para conocer con mayor precisión las formas
de manifestación reciente de este fenómeno
cabe analizar la distribución de la población
rural entre zonas agrupadas y dispersas, tomando en consideración su evolución en el
período intercensal y las particularidades que
asume en las distintas regiones geográficas
del país.
Para esto se presentan mapas a nivel departamental por región, donde los dos colores

más oscuros reflejan las ganancias de población y los dos más claros, las pérdidas. Se observa así rápidamente que el despoblamiento
del campo se explica fundamentalmente por
el abandono de las zonas rurales dispersas.
k En la Región Pampeana, las caídas
pronunciadas de población resultan marginales en las localidades rurales, así como
los incrementos altos de residentes a campo
abierto. Aun cuando no sea posible establecer la dirección de los flujos poblacionales,
se observa que aquellos departamentos o partidos con fuertes pérdidas de población rural
dispersa registran en forma concomitante un
crecimiento moderado de la población residente en zonas agrupadas.
k Como fuera señalado, en el NEA la
distribución de la población favorece a los
residentes rurales en mayor medida que en el
resto de las regiones. De todas formas, en el
período intercensal se verifica un proceso de
abandono de la residencia a campo abierto.

30

Las caídas más pronunciadas de población
rural dispersa resultan ampliamente generalizadas en Chaco y Formosa, observándose
disminuciones más leves en Corrientes y Misiones. Al igual que en la Región Pampeana,
podría asumirse que las transferencias poblacionales se orientan de lo rural disperso hacia
lo rural concentrado.
k Si bien en el NOA se observan también
descensos de la incidencia de la población
rural dispersa, las caídas moderadas resultan más generalizadas que en el NEA y la
Región Pampeana. Los departamentos que
registran disminuciones menos pronunciadas
de la población residente a campo abierto
configuran un área supraprovincial homogénea que abarca el oeste de Santiago del
Estero, la provincia de Tucumán, el este de
Catamarca, la zona de los Valles Calchaquíes
en Salta y el sur de Jujuy. Con respecto al
comportamiento poblacional en zonas rurales agrupadas, resulta destacable la existencia de departamentos en que las pérdidas de
población resultan más pronunciadas que en
las zonas dispersas (Rivadavia y San Carlos
en Salta; Copo, Banda y Ojo de Agua en Santiago del Estero; y Pomán en Catamarca). En
estos casos cabe suponer un flujo migratorio
hacia áreas urbanas.

tipo de comportamiento definido por la disminución pronunciada de la población rural
agrupada y un incremento moderado de la
población rural dispersa. En San Juan, esta
particularidad se registra en el departamento de Iglesia.
k Finalmente, la Patagonia muestra un
comportamiento poblacional similar al de
la Región Pampeana y el NEA, con fuertes
caídas de la población rural dispersa y crecimientos moderados de la población rural
agrupada.
Cabe señalar que estos comportamientos
no se explican exclusivamente por desplazamientos de la población, sino que en ellos
pueden estar interviniendo otros factores demográficos como el incremento o descenso de
las tasas de natalidad, o bien el aumento de
la esperanza de vida. Sin embargo, mientras
que los primeros pueden manifestarse en períodos de tiempo cortos, los otros adquieren
un carácter estructural que determina una
fuerte inercia temporal. k

Producción de Quinoa, Jujuy.

k Cuyo, particularmente la provincia de
Mendoza, muestra al igual que el NOA disminuciones de la población rural dispersa más
tenues. En Luján de Cuyo, Tunuyán y Santa
Rosa, las caídas de la población rural agrupada superan a las de la población dispersa. El
departamento de Las Heras da cuenta de un

31

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

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5
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127
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132 133 134 135
137

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144
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172
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165
179 180
160
182
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175
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206
204
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203
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81
80
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23

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61
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54

De -19 a -0,1

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55

41

22

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4

13
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De 00 a 60

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10

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60

No existe población
del área

11

16

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36 37

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29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por
departamento (%)

5
6

región
PAMPEANA

3

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86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

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126
125
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108 109
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127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

33

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

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3

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SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

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6

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región
nea
Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
SANTIAGO
deDEL
la ESTERO
población
total por
departamento (%)

25
24

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26
31

14 15

27 28
32

20

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37

36
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47

67

38

69 70

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71

25
24

23

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26
31

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SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
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21

30

29

22
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BRASIL

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50

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De -19 a -0,1

Más de 60

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No existe población
del área

De 00 a 60

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Menos de -19

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PARAGUAY

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11

9

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PARAGUAY

10
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BRASIL

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SANTA FE

56

55
SANTA FE

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58

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ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

34

35

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

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Menos de -19
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De -19 a -0,1

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56 57

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105

84

83

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

77
87
86
96

76

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

69

75

40
39

49

70

73

110

SAN JUAN

55

63
66
67

68

98

101

44

41

61

60

59

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

64

69

Más de 60

39

49

70

De 00 a 60

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por CHILE
departamento (%)

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

36

37

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por
departamento (%)

4

9

6

7

15

22
CHILE

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

20

De -19 a -0,1

8

14
18

No existe población
del área
Menos de -19

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 00 a 60

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 60

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

38

39

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

CHILE

28

23

24

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por
departamento (%)

11

15

14

16

18

19
27

25

13

12

9

10

17

26

21

20

8

16

18

19

6

5
7

13

12

9

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de -19

46

46

De -19 a -0,1
De 00 a 60

47

Más de 60

48

49

47

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

40

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

41

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Al analizar la composición de la población
por género, se observa que en las áreas urbanas de todas las regiones del país existe
una mayor proporción de mujeres que de varones (valores superiores a 1, tanto en 2001
como en 2010). En el ámbito regional surgen
diferencias que posicionan a Cuyo como la
región más feminizada, y a la Patagonia como
la menos feminizada. Este comportamiento se
invierte en áreas rurales, donde los varones

1,10
1,05

En el medio rural, la presencia de las mujeres es más baja en zonas dispersas que en
las agrupadas. En las localidades rurales la

área urbana 2010
área urbana 2001

área urbana 2010
área urbana 2001

0,95

0,85

En el período intercensal se produce una
leve feminización de las zonas rurales dispersas del NOA y una masculinización en la
Región Pampeana (Gráfico 5). k

Brecha de género (%M/ %V) por área y año censal, según región

1,00

0,90

relación de género adquiere mayor paridad

–las brechas asumen valores de 0,95 a 1 en
todas las regiones menos en la Patagonia–,
de modo que la situación resulta homogénea
en el nivel regional. En cambio, las zonas
dispersas muestran mayor variabilidad, observándose una brecha de 0,90 en Cuyo y de
0,69 en la Patagonia.

área urbana 2010
área urbana 2001

área rural 2010
área rural 2001

área rural 2010

1,05

área urbana 2010

1,00

área rural 2001
área rural 2010

área rural 2001

área rural 2010

0,80

área rural 2001

0,75
0,70
0,65
PAMPA

42

NEA

NOA

CUY0

k El medio rural de la Región Pampeana
muestra los mayores contrastes. En las zo-

área urbana 2010

área rural 2001
área rural 2010

partamental de las brechas de género registradas en zonas rurales agrupadas y dispersas
en el año 2010. En estos, el color más oscuro
refleja una relación de género que favorece
a las mujeres. A medida que los colores se
tornan más claros, las brechas entre mujeres y varones se amplían en desmedro de las
primeras.

nas agrupadas de prácticamente la totalidad
de los departamentos la proporción de mujeres supera a la de varones, o bien existe una
alta paridad. Se percibe como excepción una
“mancha” en el centro-sur de la provincia de
Buenos Aires, que comprende los partidos
de Ayacucho, Azul y Benito Juárez, donde
las mujeres representan menos del 85% de
los varones.
En cambio, en las zonas rurales dispersas
se imponen situaciones de alta disparidad
para las mujeres, pues su presencia en el
campo resulta significativamente menor que

la de los varones. En el noroeste de Córdoba
se observa una paridad relativamente mayor,
y otra mancha de paridad media se conforma en los departamentos ubicados al oeste
de Entre Ríos y el centro-este de Santa Fe.
k Respecto de las zonas rurales agrupadas del NEA, las mujeres tienen mayor peso
que los varones en los departamentos ubicados al este de Chaco, que configuran una
mancha que se extiende hacia el centro y sur
de Corrientes. En Misiones esta situación se
verifica principalmente en los departamentos

Brecha de género (%M/ %V) entre la población rural por área y año censal, según región

1,10

área urbana 2001
área urbana 2010

En los mapas que se presentan a continuación es posible observar la distribución de-

Gráfico 5

PATAG

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 4

adquieren mayor peso que las mujeres. Las
áreas rurales de Cuyo y la Patagonia mantienen las posiciones de mayor y menor equidad
a favor de las mujeres.
Las relaciones de género se mantienen estables en el período intercensal, aunque en
áreas rurales del NEA y el NOA se registra
un leve desplazamiento hacia situaciones de
mayor predominio de las mujeres (Gráfico 4).

8. Las brechas de género se calculan como cociente entre el porcentaje de mujeres y el porcentaje de varones. Un valor igual a 1 indica paridad perfecta o
equidad, mientras que los valores superiores a 1 remiten a situaciones en que el porcentaje de mujeres supera al de varones. Cabe señalar que en todos los
casos las brechas se calculan como cociente entre porcentajes a fin de reflejar la cobertura que presenta el fenómeno en cuestión.

0,95

rural agrupada 2010
rural agrupada 2001

rural agrupada 2001

0,90
0,85

rural agrupada 2010

rural dispersa 2010
rural dispersa 2001

0,80

rural dispersa 2001

rural agrupada 2010
rural agrupada 2001
rural dispersa 2001

rural agrupada 2001
rural agrupada 2010
rural dispersa 2001
rural dispersa 2010

rural agrupada 2001
rural agrupada 2010

rural dispersa 2001

rural dispersa 2010

0,75
rural dispersa 2010

0,70

rural dispersa 2001

0,65
PAMPA

NEA

NOA

CUY0

PATAG

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.1.2. Territorialidad de las brechas
de género 8

43

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

emplazados sobre el río Uruguay, desde Oberá hasta San Pedro, incluyendo a Cainguás.
Si bien en las zonas dispersas prevalecen
situaciones de desventaja para las mujeres,
en el sur de Misiones, y el noroeste y el sureste de Corrientes, la relación entre mujeres
y varones muestra gran paridad.
k En el caso del NOA, la presencia de
las mujeres se impone principalmente en las
zonas rurales agrupadas del oeste de Jujuy,
con la excepción de Rinconada, y se extiende sobre Santa Victoria e Iruya en el norte
salteño. También se configuran algunas manchas de ventaja para las mujeres en el norte,
centro-este y suroeste de Tucumán, y en una
franja que se extiende desde el centro-oeste
hacia el sureste de Santiago del Estero. En el
resto de la región predominan situaciones de
alta paridad. Como excepción, los poblados
rurales de los departamentos cordilleranos
de Salta, Catamarca y La Rioja cuentan con
una proporción media-baja a baja de mujeres. Es probable que este comportamiento se
encuentre asociado al desarrollo de la minería como principal actividad económica de
esa región.
En las zonas rurales dispersas predomina
una menor presencia de las mujeres, aunque
se observa una franja que se extiende desde el norte de Jujuy y Salta y abarca los departamentos salteños de La Poma, Molinos y
San Carlos, donde la proporción de mujeres
supera a la de varones. Por otro lado, en los
departamentos jujeños de Susques, Humahuaca, Tilcara y Dr. Manuel Belgrano, los
departamentos salteños de Rosario de Lerma,
Capital, Chicoana y Cachi, prácticamente la

44

totalidad de la provincia de Tucumán, los departamentos del oeste y sur de Santiago del
Estero, y Belén en Catamarca conforman una
mancha de alta paridad.
k En Cuyo, las localidades rurales con
predominio femenino se ubican principalmente en Mendoza. En la mayoría de los departamentos mendocinos (con la excepción
de La Paz y Malargüe) y el este de San Juan
la presencia de las mujeres resulta alta también en las zonas rurales dispersas.
k En los poblados rurales de la Patagonia la relación de género favorece a las mujeres o tiende hacia la paridad, menos en los
departamentos ubicados al suroeste de Neuquén, el este de la línea sur rionegrina, el
noreste de Chubut y las provincias de Santa
Cruz y Tierra del Fuego.
Por su parte, en las zonas rurales dispersas de esta región la disparidad de género se
presenta de manera generalizada. Constituye
una excepción el departamento rionegrino de
Valcheta, que muestra una situación cercana
a la paridad.
Ahora bien, ¿qué representan estas configuraciones? En términos demográficos, la
composición por género de la población determina una distribución homogénea entre
varones y mujeres, salvo en los casos de poblaciones envejecidas donde prevalecen las
mujeres. Según los datos del Censo 2010, en
la Argentina la brecha de género se ubica en
1,05 9, es decir que la proporción de mujeres supera levemente a la de varones. Esta
consideración es relevante dado que permite
asociar la disparidad de género con compor-

tamientos sociales, en particular, procesos
migratorios que definen distintos patrones de
movilidad y asentamiento de la población. De
esta manera, la menor presencia de mujeres
en zonas rurales dispersas se expresa como
resultado de un proceso histórico de expulsión de la población femenina. Pero sobre
todo, los departamentos que en el período
intercensal registran una mayor participación de las mujeres sobre los varones estarían
dando cuenta de un proceso de emigración
que involucra principalmente a los varones,
de modo que las situaciones caracterizadas
en primera instancia como de mayor equidad
o ventaja para las mujeres podrían asociarse
por el contrario con la necesidad de hacer
frente en soledad el cuidado del hogar. Por
su parte, la concentración de mujeres en los
poblados rurales refleja la contraparte del fenómeno que se verifica a campo abierto. k

9. Excluyendo a la CABA, que presenta el nivel de envejecimiento poblacional más alto del país.

Vivero Forestal, Corrientes.

45

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,85

17

39

42
53

Más de 0,99
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

46

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,85 a 0,89

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,9 a 0,99

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
(%) Año 2010

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

47

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
la población
femenina y masculina
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%) Año 2010

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,85 a 0,89

Más de 0,99

37

36

39

47

De 0,9 a 0,99

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,85

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

48

49

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,85 a 0,89

47
53

Menos de 0,85

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0,99

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,9 a 0,99

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
CHILE
(%) Año 2010

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

50

51

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
(%) Año 2010

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,85 a 0,89

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,85

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,9 a 0,99

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,99

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

52

53

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

CHILE

28

23

24

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
(%) Año 2010

11

15

14

16

18

19

27

25

13

12

9

10

17

26

21

20

8

16

18

19

6

5
7

13

12

9

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

31
39

35

42

40

38

37

36

27

25

33

32

34

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de 0,85

46

46

De 0,85 a 0,89
De 0,9 a 0,99

47

Más de 0,99

48

49

47

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

54

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

55

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

56

regionales. Cuyo y la Región Pampeana –que
presentan respectivamente las situaciones de
mayor y menor incidencia de jóvenes en el
medio rural– muestran una mayor proporción
de jóvenes en las zonas dispersas que en las
agrupadas. Este comportamiento se manifiesta con particular intensidad en la Región
Pampeana. En Patagonia, NEA y NOA, esta
relación se invierte, de modo que la proporción de jóvenes es más alta en las localidades rurales.
Por otro lado, en el período intercensal
se observan –tanto en los poblados rurales
como a campo abierto– ganancias de paridad
a favor de los jóvenes de todas las regiones
(Gráfico 7).

10. Las brechas generacionales se calculan como cociente entre el porcentaje de jóvenes (de 15 a 34 años) y el porcentaje de no jóvenes (resto de la población). Un valor igual a 1 indica paridad
perfecta o equidad, mientras que los valores superiores a 1 remiten a situaciones en que el porcentaje de jóvenes supera al de no jóvenes. Cabe señalar que en todos los casos las brechas se calculan
como cociente entre porcentajes a fin de reflejar la cobertura que presenta el fenómeno en cuestión. 11. Excluyendo a la CABA, las islas del Atlántico Sur y la Antártida argentina.

Gráfico 6

Brecha generacional
(%J / %NJ) por área.
Años 2001 y 2010

Gráfico 7

Brecha generacional
(%J / %NJ) entre la
población rural
por zona. Años 2001
y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Al analizar la relación entre la población joven (de 15 a 34 años) y no joven (resto de la
población) por área, se observa que la brecha
generacional favorece a los jóvenes en los
aglomerados urbanos. En estos, los jóvenes
representan el 49% del resto de la población
(año 2010). En el nivel regional, la participación más alta de los jóvenes se verifica en los
ámbitos urbanos del NOA (53%), la Patagonia (53%) y el NEA (52%), donde se registran los mayores incrementos en el período
intercensal.
En el medio rural los jóvenes constituyen
el 46% de la población no joven. Cuyo y la

Patagonia son las regiones que cuentan con
mayor proporción de jóvenes rurales (51%
y 49% respectivamente), aunque entre extremos del período censal la participación
de los jóvenes se incrementa de manera más
significativa en la región cuyana. Esto determina que la brecha generacional pase a ser
“más equitativa” en las áreas rurales que en
las urbanas. Por su parte, la región con menor presencia de población joven es la pampeana. Aun así, en esta región se verifica un
crecimiento de la proporción de jóvenes en
el período intercensal (Gráfico 6).
Al comparar las brechas generacionales en
zonas rurales agrupadas y dispersas se ponen
de manifiesto dos tipos de comportamientos

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.1.3. Territorialidad de las brechas
generacionales 10

57

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

La distribución departamental de este comportamiento entre zonas rurales agrupadas y
dispersas para el año 2010 queda reflejada
en los mapas regionales que se presentan a
continuación.

k

En las zonas rurales agrupadas de la

Región Pampeana aparece una mayor presen-

cia relativa de no jóvenes que de jóvenes,
definiendo situaciones de envejecimiento poblacional. Estos últimos representan entre
un 30% y un 40% de los no jóvenes en la
mayoría de los partidos bonaerenses, el este
de La Pampa y el extremo sur de Córdoba.
En el sureste de Entre Ríos se conforma otra
mancha de desventaja para los jóvenes.
En las zonas rurales dispersas las situaciones tienden hacia una mayor paridad para
los jóvenes, principalmente en el noreste y
centro-sur de Córdoba y en el centro-oeste
de Santa Fe. En la provincia de Buenos Aires se conforma una franja de equidad desde
San Antonio de Areco hacia el sureste, hasta
el partido de Magdalena, y otra en el centrooeste provincial.
k

En las zonas rurales agrupadas del

región predominan brechas intermedias. Por
su parte, en las zonas rurales dispersas tiende
a desaparecer la alta presencia de jóvenes.
Sin embargo, continúan resultando predominantes las situaciones de equidad intermedia.
k En las localidades rurales del NOA se
registran también proporciones altas o medioaltas de jóvenes, principalmente en el noroeste de Salta, oeste y sur de Jujuy y centro
de Salta, así como en el noreste y suroeste
de Tucumán. En Catamarca se observa una
participación alta de jóvenes en Belén, Fray
Mamerto Esquiú, Capital y Capayán, y en La
Rioja, en Arauco, General Lamadrid, Chilecito y Chamical. En Santiago del Estero son
los departamentos Capital, Robles y Rivadavia los que cuentan con mayor proporción de
jóvenes con respecto a los no jóvenes.
En las zonas rurales dispersas, se conforma una mancha de participación medio-baja
de los jóvenes que abarca el norte y oeste de
Jujuy, noroeste y sur de Salta y el departamento santiagueño de Pellegrini. En el sur
de Catamarca, de La Rioja y de Santiago del
Estero se delinea otra extensa área desfavorable para los jóvenes.

k En poblados rurales de la Patagonia
la configuración de las zonas de paridad adquiere forma de mosaico, registrándose una
presencia más alta de jóvenes en los departamentos neuquinos ubicados sobre el río Limay y el río Neuquén, que se prolonga sobre
los valles Alto y Medio de Río Negro hacia
el Atlántico.
En las zonas dispersas hay menos participación de jóvenes, registrándose las más
bajas en la línea sur rionegrina (con la excepción de Valcheta) y los departamentos
chubutenses de Telsen y Paso de Indios. En
la provincia de Santa Cruz se observan de
manera generalizada situaciones de paridad.
Así, en términos generales, las localidades
rurales de la Región Pampeana estarían ejerciendo un efecto de atracción sobre la población no joven determinando el menor peso de la
población joven, mientras que en el resto de las
regiones la participación de los jóvenes en los
poblados rurales resulta mayor. Por su parte, en
las zonas rurales dispersas se tornan más desfavorables para los jóvenes respecto de las agrupadas, menos en la Región Pampeana y Cuyo
donde estarían logrando un mayor grado de retención de este segmento de la población. k

foto

NEA se percibe de manera generalizada una

presencia medio-alta o alta de jóvenes. Las
brechas generacionales más favorables para
los jóvenes (participación mayor al 50%) en
el norte de Chaco, definiendo una franja que
se extiende hacia el este y sur de la provincia
y abarca la Capital de Corrientes, Empedrado
e Itatí. En el límite entre Corrientes y Misiones, los departamentos Ituzaingó, Posadas y
Leandro N. Alem registran también una participación alta de jóvenes. En el resto de la

58

k En Cuyo, las zonas rurales agrupadas
del suroeste de San Juan y norte de Mendoza
registran las menores brechas entre jóvenes
y no jóvenes, observándose participaciones
medio-altas en el resto de la región (con la
excepción de Malargüe). Esta configuración
se torna más equitativa en las zonas dispersas de la región, donde la mancha de paridad
se extiende hacia el noroeste de San Juan y el
sur de Mendoza.

Producción de artesanías en lana de oveja, Neuquén.

59

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,3

17

39

42
53

Más de 0,5
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

60

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,3 a 0,4

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,41 a 0,5

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
(%) Año 2010

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

61

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
la población joven
y no joven
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%) Año 2010

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,31 a 0,4

Más de 0,5

37

36

39

47

De 0,41 a 0,5

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,3

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

62

63

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,31 a 0,4

47
53

Menos de 0,3

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0,5

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,41 a 0,5

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
CHILE
(%) Año 2010

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
Noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

64

65

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
(%) Año 2010

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,31 a 0,4

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,3

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,41 a 0,5

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,5

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

66

67

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
(%) Año 2010

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

33

32
31

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de 0,3

46

46

De 0,31 a 0,4
De 0,41 a 0,5

47

49

47

Más de 0,5

48

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

68

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

69

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

2.2. El esfuerzo económico
de la población
La tasa de dependencia total12 remite al esfuerzo “potencial” que debe realizar la población en edad de trabajar en relación con
los niños y adultos mayores. De esta manera,
tasas de dependencia altas implican que la
población en edad de participar en el mercado de trabajo debe sostener a una mayor proporción de personas potencialmente inactivas.
Este comportamiento poblacional puede ser
especificado de acuerdo con la participación
de la población infantil, o bien de los adultos
mayores, a través de las respectivas tasas de
dependencia (tasa de dependencia infantil y
tasa de dependencia de adultos mayores).

Los valores observados entre extremos del período censal dan cuenta de una significativa
disminución de la tasa de dependencia total,
tanto en áreas urbanas como rurales de todas
las regiones del país. Este comportamiento se
verifica con particular intensidad en el NEA,
que partiendo de niveles iniciales altos (70%
en áreas urbanas y 86% en áreas rurales) registra las caídas más pronunciadas (-17% y
-15% respectivamente). En el NOA se verifica un comportamiento similar, aunque en esta
región tanto las tasas de dependencia como las
disminuciones intercensales registran niveles
levemente inferiores a los del NEA (66% en
áreas urbanas y 84% en áreas rurales, con

variaciones de -13% y -15% en cada caso).
Las variaciones intercensales menos significativas se registran en la Región Pampeana y
Cuyo, donde las incidencias iniciales asumían
los valores más bajos. En las áreas urbanas de
la Región Pampeana la tasa de dependencia
total era del 60% en el año 2001 y en Cuyo
del 61%, registrándose en ambas regiones
una disminución del 8%. Por su parte, en sus
áreas rurales las tasas de dependencia se ubicaban en el 65% y 71% respectivamente. En
el año 2010 el porcentaje registrado en la Región Pampeana (59%) refleja una disminución
del 10%, mientras que el registrado en Cuyo
(62%) muestra una caída del 13%.
Se observa así que son las regiones con tasas de dependencia más elevadas las que ex-

Tasa de dependencia
total y variación
intercensal (2010-2001)
por área y región
Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 8

2.2.1. Tasa de dependencia total

70

12. La tasa de dependencia total surge como resultado de la cantidad de personas potencialmente inactivas (menor de 15 años y mayor de 64 años) / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.

perimentan las reducciones más significativas.
La Patagonia muestra un comportamiento atípico en este sentido. Partiendo de incidencias
similares a la pampeana (60% en el medio urbano y 64% en el rural), esta región muestra
caídas similares que las verificadas en el NEA
y el NOA, siendo para la Patagonia de 15%
en áreas urbanas y 18 % en áreas rurales. Por
otro lado, se percibe claramente que las tasas
de dependencia registradas en ámbitos rurales
superan ampliamente a las urbanas, observándose disminuciones intercensales que superan
a las urbanas en todas las regiones menos el
NEA (Gráfico 8).
En los mapas regionales que siguen es posible observar el sentido y la intensidad de las
variaciones intercensales que se producen en
el medio rural en el nivel departamental. En
este caso sólo el color más oscuro refleja aumentos de la tasa de dependencia, mientras
que los otros tres colores reflejan caídas de
distinta magnitud.

k El predominio de colores más oscuros
en la Región Pampeana da cuenta de disminuciones leves de la tasa de dependencia. Los
descensos de mayor intensidad se localizan en
el norte y este de Santa Fe y el norte de Entre
Ríos. En el noroeste de Córdoba se conforma
otra mancha que refleja caídas pronunciadas.
Considerando la marginalidad de estas zonas,
esta situación podría asociarse con un flujo
rural-urbano de los hogares de constitución
reciente (núcleo conyugal con hijos pequeños) y de aquellos conformados únicamente
por adultos mayores (en los que se ha produ-

cido la salida de los hijos para constituir sus
propios hogares, es decir, familias en la etapa
de “nido vacío”).
k En las áreas rurales del NEA, donde
predominan los descensos más marcados de
la tasa de dependencia, la explicación podría
asociarse en parte con el proceso anteriormente descripto, pero en este caso es probable que
se haya producido también una reducción significativa de las tasas de natalidad. Para corroborar la ocurrencia de este fenómeno, se
analiza más adelante el comportamiento de
la tasa de dependencia infantil.
k Si bien el NOA muestra un comportamiento similar al NEA, en esta región el fenómeno presenta menor intensidad. Principalmente en el noreste y sureste de Santiago
del Estero, el noreste de Catamarca y el departamento de San Carlos en Salta, y al norte
de esta provincia, en Rivadavia, se registran
disminuciones moderadas. Por otro lado, en
Candelaria (Salta), Paclín, El Alto y Fray Mamerto Esquiú (Catamarca), General Lamadrid
(La Rioja) y San Martín y Quebrachos (Santiago del Estero) se observan incrementos de
la tasa de dependencia total. Es probable que
en estas zonas las tasas de natalidad tengan
un ritmo de disminución menor.

nor intensidad. En Mendoza adquieren mayor
relevancia las caídas medio-altas, menos en
Guaymallén y Tunuyán donde estas son menos pronunciadas.
k En la Patagonia predominan las disminuciones intercensales altas. Las caídas más
leves se observan en el centro-oeste de Neuquén, en los departamentos localizados en el
límite de las provincias de Neuquén y Río Negro, el suroeste de Río Negro, el centro-este
de Chubut y Río Grande en Tierra del Fuego.
Se destacan los incrementos de las tasas de
dependencia registrados en el departamento
chubutense de Sarmiento, los departamentos
santacruceños de Magallanes y Corpen Aike
y en el departamento fueguino de Ushuaia. k

k En Cuyo, la mayoría de los departamentos sanjuaninos también muestra caídas
altas, constituyendo una excepción Albardón,
Angaco y San Martín, al norte de la Capital, y
Pocito, Sarmiento y 25 de Mayo, ubicados al
sur, donde las disminuciones presentan me71

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de -13,4

17

27
30

43

39
40

52
53

62

54

82

Más de 0
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

56

67

33
46

58

72
86 73

69
74

70
77

SALTA

34

4

De -13,4 a -7,9

7

6

48

Más
de 0
PARAGUAY

10

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

De -7,8 a 0

8

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

Menos de -13,4

5

49
47

57
63

2
No existe población
del área

23

45

68

217

72

44

3

12

22

20

61

65

De -13,4 a -7,9

153

55

41
42

De -7,8 a 0

19

32

66

152

18

10

21

31

38

60

No existe población
del área

11

16

26

29

51

9
8

15

28

35

7

4

24

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

14 15

9

18 19
27 28
32

11
12

16
20

60
62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

73

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

N

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

44

41

Menos de -13,4
55

De -13,4 a -7,9

63
66
67

62

47

49
53
56 57

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

74

91

97

75
92

7

15
19

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

21

22

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De -7,8 a 0

SAN LUIS

34

Más de 0
93

99
104

113

36

106

108

111

35

107
105
108

110

SAN JUAN

9

6

18

De -13,4 a -7,9
73

79

88

98

101

61

60

59

65

Menos de -13,4

68

69

Más de 0

58

4

No existe población
del área

51
52

50

5

20

48

54

64
70

De -7,8 a 0

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento CHILE
(%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

15

14

13

12

CHACO

11

LA RIOJA

1

9

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

74

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

75

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

N

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

40

región
Patagonia

A fin de precisar la ocurrencia de este fenómeno en el medio rural, cabe analizar cómo
se manifiesta en las zonas agrupadas y dispersas. En el nivel regional, es posible identificar
comportamientos distintivos. En el año 2001,
la Patagonia y la Región Pampeana presentaban tasas de dependencia más altas en las
zonas rurales agrupadas que en las dispersas,
definidas probablemente por la tendencia de
las familias con hijos pequeños y de los hogares con “nido vacío” a fijar su residencia en lo-

calidades rurales. Esta situación se mantiene
en el 2010, aunque en la Patagonia se registra
un significativo acortamiento de las diferencias entre zonas rurales agrupadas y dispersas.
En el NOA y Cuyo el fenómeno se orienta en
sentido inverso, es decir que los pobladores
rurales radicados en zonas dispersas enfrentan
cargas económicas levemente más altas que
los asentados en zonas agrupadas, probablemente debido a una mayor estabilidad de las
elevadas tasas de natalidad registradas en las

extensiones rurales abiertas. Entre extremos
del período censal se registra un descenso de
la tasa de dependencia, que resulta más significativo en el NOA que en Cuyo, sin que se
modifique la preponderancia observada en las
zonas dispersas.
Entre las zonas rurales agrupadas y dispersas del NEA se observa gran homogeneidad.
En estas, las tasas de dependencia registraban
en el 2001, y continúan reflejando en el 2010,
los niveles nacionales más altos (Gráfico 9).

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

44
No existe población
del área

45

Menos de -13,4
De -13,4 a -7,9
De -7,8 a 0

47

Más de 0

48

49

50

51
54

52

Gráfico 9

Tasa de dependencia
total por zona rural
y año censal,
según región
Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

46

53

76

77

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Para establecer con mayor precisión si el
comportamiento de la tasa de dependencia
total se explica por el menor peso relativo
de la población menor de 15 años o por el de
aquella mayor de 64 años (en edad de retirarse del mercado de trabajo), resulta necesario analizar las tasas de dependencia infantil
(TDI)13 y de adultos mayores (TDAM)14.
En el Gráfico 10 se presentan, por un lado,
los valores de la TDI urbana correspondientes a los años 2001 y 2010 y la variación
porcentual registrada entre estos años y, por
el otro, los respectivos valores de la TDAM
y su variación porcentual entre extremos del
período. Surge así que el peso demográfico
de la población infantil es mucho más alto (y

Grá

Tasas de dependencia infantil (TDI) y de adultos mayores (TDAM),
co 10. Área urbana. Tasas de dependencia infantil (TDI) y de adultos mayores (TDAM), y variación
y variación intercensal
(2010 - por
2001)
intercensal (2010-2001)
región por región
60

43

55

47
38
17 17

8,7

PAM

NEA

-10,5
-21,2

78

11 12

10 11

-0,7

TDI 2001

TDI 2010

46

45

TDAM 2001

7,1

NOA

-17,5
TDAM 2010

50
40

40

15 16
5,8

CUY

-12,7

TDI Var. % 2010-2001

9 10
11,7
PAT

-20,2
TDAM Var. % 2010-2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 10

bitos críticos –como la educación, la salud
y la vivienda– para el bienestar futuro de la
población.
De todas formas, cabe tener en cuenta las
profundas diferencias que se manifiestan en
el nivel regional. Particularmente el NEA y
el NOA afrontan todavía TDI elevadas, que
adquieren mayor intensidad en las áreas rurales. En el año 2010 se registraban en las
áreas rurales del NEA 61 niños menores de
15 años por cada 100 personas de 15 a 64
años, y 58 en el NOA. Sin embargo, son estas
regiones las que presentan las caídas intercensales más pronunciadas (Gráfico 11).
En el ámbito rural, sólo las TDI observadas
en zonas rurales agrupadas de la Patagonia
superan de manera notoria a las registradas
a campo abierto, ofreciendo evidencia de la
tendencia de las familias con hijos pequeños
a radicarse en pueblos o parajes. Al considerar las variaciones entre extremos del período censal, se pone de manifiesto que las
TDI experimentan disminuciones levemente
mayores en los poblados rurales que en las
zonas dispersas (Gráfico 12).
2.2.3. Tasa de actividad
Dado que las tasas de dependencia remiten a
situaciones potenciales, definidas por la vinculación esperable de la población de distintos tramos de edad con el mercado de trabajo,
la lectura de este comportamiento demográfico debe ser complementada mediante el análisis de las tasas de actividad15. Sin embargo,
la comparación de este indicador entre extremos del período censal debe abordarse cuida-

13. La tasa de dependencia infantil surge como resultado de la cantidad de personas menores de 15 años potencialmente inactivas / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.
14. La tasa de dependencia de adultos mayores surge como resultado de la cantidad de personas mayores de 64 años potencialmente inactivas / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.
15. La tasa de actividad representa el porcentaje de ocupados y desocupados (de 15 años y más) sobre la población total de 15 años y más..

Gráfico 11

Área rural. Tasas de dependencia infantil (TDI) y de adultos
mayores (TDAM), y variación intercensal (2010-2001) por región

Gráfico 12

Tasas de dependencia infantil (TDI) y variación intercensal
(2010-2001) por zona rural y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

variable por región) que el de la población de
adultos mayores (que presenta un nivel similar en todas las regiones, con excepción de
la Región Pampeana y Cuyo, donde se percibe un mayor envejecimiento poblacional). Se
observa asimismo, que la TDAM permanece
estable entre el 2001 y el 2010, mientras que
la TDI muestra caídas de diferente intensidad
en el nivel regional.
En términos generales, este comportamiento permite constatar que en la Argentina se
está produciendo un proceso de reducción de
la natalidad, que no ha sido compensado todavía por el envejecimiento de la población.
Esta situación, conocida como “bono demográfico” constituye una oportunidad histórica
de canalizar el excedente del esfuerzo económico realizado por los miembros activos
de la sociedad a la inversión social en ám-

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.2.2. Tasas de dependencia infantil
y de adultos mayores

dosamente, teniendo en cuenta los efectos del
largo proceso de estancamiento económico
que atravesó el país durante la década del noventa. Así, las tasas de actividad registradas
en el año 2001 reflejaban el fenómeno de “los
desalentados”, trabajadores desocupados que
comenzaron a declararse como inactivos ante
el persistente fracaso en obtener una ocupación. Esta situación se manifestaba con particular intensidad en el campo (recuérdese que
el Censo Nacional Agropecuario realizado en
el año 2002 daba cuenta de la desaparición
del 21,4% de las explotaciones agropecuarias
del país, con respecto a la medición anterior
de 1988).
De esta manera, en el Gráfico 13 es posible
observar que las tasas de actividad entre los
residentes de áreas urbanas se incrementan
de manera significativa en el período intercensal, situación que no se verifica en áreas
rurales. Las tasas de actividad correspondientes a los residentes rurales se mantienen en los mismos niveles del año 2001 en
el NEA (50%), Cuyo (59%) y la Patagonia
(62%), reflejando crecimientos leves en el
NOA (donde pasan del 48% al 50%), mientras que en la Región Pampeana transitan del
57% al 61%. Es decir que la participación
en los mercados de trabajo de la población
urbana ha recorrido una trayectoria inclusiva, principalmente en la Región Pampeana,
mientras que entre la población rural se mantienen niveles similares a los del año 2001.
Al interior del área rural, la Región Pampeana y el NOA muestran incrementos de
las tasas de actividad tanto en zonas agrupadas como dispersas. Pero mientras que en
el primer caso la participación laboral crece

79

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Tasas de actividad total y variación intercensal (2010-2001)
por área y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 13

80

(Gráfico 14).

2.3. Principales evidencias en torno
al comportamiento sociodemográfico
de la población

Tasas de actividad total y variación intercensal (2010-2001)
por zona rural y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 14

más entre los pobladores de zonas dispersas
(8,4%, frente al 7,4% en las localidades rurales), en el segundo se verifica el proceso
contrario (5,7% en zonas agrupadas, frente
al 2,4% en lo rural disperso). En el NEA y
la Patagonia, las tasas de actividad aumentan
entre la población radicada en las localidades rurales (7,2% y 3,6% respectivamente)
y disminuyen levemente entre los residentes a campo abierto. Cuyo presenta la mayor
estabilidad en el período intercensal, tanto
en zonas rurales agrupadas como dispersas

k El despoblamiento del campo que se
registra en la actualidad debe ser contextualizado en un proceso histórico de urbanización
que acompaña al desarrollo capitalista. Este
proceso tiende a desacelerarse progresivamente, sobre todo en las regiones con menor
incidencia de la población rural, lo cual permite suponer que esta tendencia se estaría
acercando gradualmente a una situación de
estabilidad.
k La disminución de la población residente en áreas rurales se explica principalmente
por el abandono de la residencia en zonas
dispersas. Si bien se registran departamentos
en que las disminuciones de los residentes a

campo abierto coinciden con el incremento
de los que habitan en las localidades rurales, se observan también departamentos donde las pérdidas de población se manifiestan
tanto en zonas rurales agrupadas como en las
dispersas. En este último caso, cabe suponer
una migración del campo a la ciudad.
k La relación de género favorece a las
mujeres en las áreas urbanas, siendo Cuyo y
la Región Pampeana las más “feminizadas”
y la Patagonia la más “masculinizada”. En
las áreas rurales la relación entre mujeres y
varones se invierte a favor de estos últimos; la
participación de las mujeres resulta más baja
en las zonas dispersas que en las agrupadas.
Por otro lado, la variación intercensal, tanto
en zonas rurales dispersas como agrupadas,
favorece en mayor medida a las mujeres en
el NEA y el NOA. Al observar la distribución
departamental de este comportamiento, surge
como hipótesis que el incremento de la participación de las mujeres que se registra en
zonas rurales dispersas podría ser explicada
por la emigración de los varones. La mayor
participación de las mujeres en zonas agrupadas podría asociarse con la preferencia de
las mujeres a fijar residencia en los poblados rurales.
k Las brechas generacionales muestran
una mayor participación de la población
joven en áreas urbanas que en las rurales,
principalmente del NOA. En el período intercensal se produce un incremento de la proporción de jóvenes, tanto en áreas urbanas
como rurales; entre las regiones, se destaca
la situación de Cuyo, donde las variaciones

más pronunciadas favorecen a los jóvenes rurales. Al comparar las brechas generacionales entre zonas rurales agrupadas y dispersas se observa que la Región Pampeana es
la más inequitativa para los jóvenes rurales,
cuya participación es mayor en zonas dispersas que en las agrupadas. En este caso surge como hipótesis que las zonas rurales dispersas pampeanas estarían ejerciendo cierto
poder de retención sobre los jóvenes, probablemente relacionada con la orientación de la
demanda laboral. En el resto de las regiones
la participación de los jóvenes es mayor en
las localidades rurales.
k Las tasas de dependencia, que reflejan
en términos teóricos el esfuerzo económico
que debe realizar la población en edad de
trabajar para sostener a los niños y adultos
mayores, muestran caídas significativas en el
período intercensal, tanto en áreas urbanas
como en las rurales. Aquellas regiones con
tasas de dependencia más elevadas (el NEA
y el NOA) son las que registran las disminuciones más significativas. La disminución de
las tasas de dependencia en las áreas rurales
podría asociarse con la relocalización de determinado tipo de hogares –de constitución
reciente o por el contrario en la etapa del
“nido vacío”– o bien con el descenso de la
natalidad. Al considerar el nivel de las tasas
de dependencia en zonas rurales agrupadas
y dispersas se observan comportamientos diferenciales por región. En la Patagonia y la
Región Pampeana las tasas de dependencia
son más altas en las localidades rurales, en
el NEA se registra paridad, y en Cuyo y NOA
la situación se invierte.

k El peso demográfico de la población
infantil es mucho más alto que el de la población de adultos mayores. Sin embargo, la
Región Pampeana comienza a mostrar indicios de envejecimiento poblacional. Por otro
lado, las TDAM permanecen estables entre
2001 y 2010, mientras que las TDI presentan
caídas de diferente intensidad entre regiones.
Particularmente las áreas rurales del NEA y
el NOA, donde se registran las TDI más elevadas, muestran fuertes reducciones en el período intercensal. Dentro del medio rural, las
TDI resultan levemente más altas en zonas
agrupadas, lo que afianza la hipótesis de que
las familias con niños pequeños eligen los
poblados rurales como zonas de residencia.
k En términos potenciales y agregados,
la disminución de las tasas de dependencia
aliviana el esfuerzo económico que debe realizar la población en edad de trabajar, pero
para conocer la configuración efectiva del fenómeno resulta necesario considerar las tasas
de actividad. Se observa así que la participación en el mercado de trabajo de la población
rural, con excepción de la pampeana, se mantiene prácticamente en los mismos niveles
que se registraban en el año 2001, mientras
que la población urbana incrementa su participación. En el medio rural, los incrementos más significativos se producen en zonas
agrupadas, menos en la Región Pampeana
donde crecen más las tasas de actividad de
los pobladores de zonas dispersas. k

81

�Productoras florícolas, Jujuy.

3
La situación
de las mujeres
jóvenes

82

83

�La situación de las mujeres jóvenes

84

Incidencia de las mujeres jóvenes y variación intercensal
(2010-2001) por área y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

En este apartado se aborda en particular
la caracterización de la situación sociodemográfica de las mujeres jóvenes, considerando
las brechas de género y generacionales relacionadas con los patrones de asentamiento
geográfico y su variación en el tiempo.
La distribución de las mujeres jóvenes por
área geográfica da cuenta del escaso peso relativo de este segmento de la población en
áreas rurales, principalmente de la Región
Pampeana, donde las jóvenes rurales representan en torno al 5% de las mujeres jóvenes. La participación de las jóvenes en áreas
rurales del NEA, el NOA y Cuyo se ubica
en niveles cercanos al 20%. En el período
intercensal las caídas más significativas se
registran en el NEA (Gráfico 15).
Por otro lado, resulta interesante destacar
que en el NEA, el NOA y Cuyo las mujeres
jóvenes tienen mayor participación en las
zonas rurales dispersas que en las agrupadas, si bien las pérdidas más significativas
de población femenina joven se producen a
campo abierto. En el NEA, el porcentaje de
mujeres jóvenes residentes en zonas rurales
dispersas representa un 18,9% menos que en
2001, mientras que en las localidades rurales
se registran ganancias del 11,1%. En Cuyo
se observan movimientos similares pero de
menor intensidad (el porcentaje de mujeres
jóvenes radicadas en zonas dispersas cae un
6,1% y la incidencia de las residentes en poblados rurales se incrementa un 5,6%). En el
NOA las variaciones resultan negativas tanto
en las zonas rurales dispersas como en las

Gráfico 15

Gráfico 16

Incidencia de las mujeres jóvenes y variación intercensal
(2010-2001) por zona y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.1. Distribución espacial de las
mujeres jóvenes

agrupadas, pero la intensidad del fenómeno
es mayor en las primeras (-8,9% y -2,3%).
Cabe suponer, por lo tanto, que las mujeres
jóvenes del NEA y Cuyo tienden a abandonar
la residencia a campo abierto para dirigirse a
los poblados rurales. En cambio, en el NOA
estarían abandonando el medio rural para radicarse en aglomerados urbanos (Gráfico 16).
En los mapas departamentales que se presentan a continuación es posible observar las

variaciones intercensales del porcentaje de
mujeres jóvenes residentes en zonas rurales
agrupadas y dispersas de cada región, de
manera que el color más oscuro refleja incrementos de la incidencia relativa de este
segmento de la población y los más claros,
disminuciones de distinta intensidad.
El predominio de colores claros en las zonas rurales dispersas de todas las regiones
da cuenta de redistribuciones espaciales que
reflejan una menor participación de la población femenina joven. Esta situación se invierte en las zonas rurales agrupadas, donde
se perciben variaciones positivas de manera
generalizada.
En las zonas rurales dispersas de la
Región Pampeana, las caídas más pronunciadas del porcentaje de mujeres jóvenes se
registran principalmente en la provincia de
La Pampa y los departamentos limítrofes de
Buenos Aires, el oeste de Córdoba, los departamentos puntanos de General Pedernera y
Junín, y el centro-norte de Córdoba. Hacia el
este de la región, las pérdidas más intensas
configuran una mancha transprovincial que
comprende a la provincia de Entre Ríos, y
k

se prolonga sobre el sur de Santa Fe, Marcos
Juárez y el norte de Buenos Aires. Estas manchas muestran como anverso incrementos del
porcentaje de las mujeres jóvenes radicadas
en zonas rurales agrupadas.
k En el NEA se verifica el mismo proceso. Como excepción, en las zonas rurales
dispersas de Bermejo (Chaco) e Iguazú, San
Pedro y San Javier (Misiones) se observan
leves incrementos del porcentaje de mujeres
jóvenes. En las zonas rurales agrupadas se
verifican caídas pronunciadas en Independencia, 12 de Octubre y 1° de Mayo (Chaco),
San Roque (Corrientes) y Cainguás (Misiones), que se erigen así en focos de expulsión
de mujeres rurales jóvenes.

k En la Patagonia predomina la situación
de abandono de las zonas rurales dispersas e
incremento de la participación en las agrupadas. En algunos departamentos de esta región –como Valcheta en Río Negro, Gaiman
y Rawson en Chubut, y Río Chico en Santa
Cruz– se manifiestan situaciones atípicas,
definidas por el aumento del porcentaje de
mujeres jóvenes que residen a campo abierto y la disminución de las radicadas en los
poblados rurales. k

k En el NOA se configura una mancha
que comprende la provincia de Tucumán, el
norte y oeste de Santiago del Estero y el este
de Catamarca, donde se observan incrementos o disminuciones leves de la incidencia de
la población femenina joven radicada en zonas rurales dispersas. En los pueblos o parajes del oeste de Tucumán se registra también
una mayor participación de las mujeres jóvenes, lo cual permite suponer que esta zona
constituye un foco de retención.
k En Cuyo sólo se producen pérdidas de
población femenina joven en las zonas rurales dispersas del oeste y centro de San Juan.
Resulta destacable la situación de Mendoza,
donde las jóvenes pierden participación en
las localidades rurales y la ganan en zonas
rurales abiertas.

85

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de -18,8

17

27
30
39

53

Más de 0
111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

86

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De -18,8 a -10,7

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De -10,6 a 0

19

43

52

10

21

31

66

152

18

42

110

11

16

38

60

No existe población
del área

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
por área, según
departamento (%).

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

87

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
SANTIAGO
DEL ESTEROjóvenes
las mujeres
por área, según
departamento (%).

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

63
65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De -18,8 a -10,7

Más de 0

35

33

No existe población
del área

De -10,6 a 0

22

61

62

17

34

Menos de -18,8

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

88

89

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De -18,8 a -10,7

47
53

Menos de -18,8

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De -10,6 a 0

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
CHILE
por área, según
departamento (%).

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
Noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

90

91

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
por área, según
departamento (%).

4

9

6

7

15

22
CHILE

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

20

De -18,8 a -10,7

8

14
18

No existe población
del área
Menos de -18,8

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De -10,6 a 0

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

92

93

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
por área, según
departamento (%).

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

41

43

44

No existe población
del área

45

Menos de -18,8

46

45
46

De -18,8 a -10,7
De -10,6 a 0

47

49

47

Más de 0

48

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

94

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

95

�La situación de las mujeres jóvenes

En el año 2001 las brechas de género en
zonas rurales agrupadas presentaban valores muy similares en todas las regiones, que
colocaban en ventaja a los varones jóvenes.
En el período intercensal, la relación de género recorre una trayectoria que posiciona

96

Brechas de género (%M / %V) en la población joven por área.
Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Para determinar si los patrones de asentamiento geográfico de las mujeres jóvenes
las distinguen de los varones jóvenes resulta
necesario analizar la evolución en el tiempo
y la distribución en el espacio de las brechas
de género.
En áreas urbanas, la relación entre mujeres y varones jóvenes favorece levemente a
las primeras (valores superiores a 1) en todas
las regiones del país. La variación intercensal sólo adquiere relevancia en la Patagonia
(donde la relación se invierte a favor de los
varones) y en Cuyo (donde la participación
de mujeres y varones tiende a equipararse).
En las áreas rurales la brecha se torna
desfavorable para las mujeres jóvenes (valores inferiores a 1). Esta situación adquiere
notable magnitud en la Patagonia, conocida
por el grado de masculinización de su población, mientras que en Cuyo se registran las
diferencias más reducidas. Las regiones que
muestran las variaciones intercensales más
significativas son el NEA y el NOA, donde
la relación entre mujeres y varones jóvenes
tiende hacia una mayor paridad, probablemente debido a un proceso de emigración que
afecta de manera más significativa a la población masculina joven (Gráfico 17).

Gráfico 17

Gráfico 18

Brechas de género (%M / %V) en la población rural joven por zona.
Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.1.1. Brechas de género en la
población joven

a las mujeres del NOA en situación de mayor equidad que las pampeanas, patagónicas
y cuyanas, y reposiciona a las jóvenes del
NEA, que pasan a tener mayor peso que los
varones jóvenes. Esta pérdida de participación de la población masculina joven podría
asociarse con la preferencia de las mujeres
con hijos pequeños a sentar residencia en los
poblados rurales.
Por su parte, el porcentaje de mujeres jóvenes residentes en zonas rurales dispersas
resulta muy inferior al de los varones jóvenes, principalmente en la Patagonia. En el
NEA y el NOA la relación de género varía a
favor de las mujeres en el período intercensal
(sin que se invierta el sentido de la relación).
Nuevamente en estos casos cabe suponer la
ocurrencia de un proceso de emigración del
que participan en mayor medida los varones
que las mujeres jóvenes (Gráfico 18).
A fin de especificar la localización de estos
comportamientos en las zonas rurales agrupadas y dispersas de cada región, se presentan
los mapas departamentales correspondientes
al año 2010. En estos, el color más oscuro
indica que la participación de las mujeres
jóvenes iguala o supera a la de los varones
del mismo tramo de edad, mientras que los
colores más claros indican distinta intensidad de predominio de los varones.
k Se observa así que en los poblados
rurales de la Región Pampeana se impone la
presencia de las mujeres jóvenes, que superan la proporción de varones o se encuentran
en situación de alta paridad. Esta relación se
invierte a campo abierto, donde las jóvenes

representan en general menos del 80% de los
varones jóvenes. Sin embargo, en las zonas
rurales dispersas del noroeste de Córdoba, el
noreste, centro-este y sureste de Santa Fe, el
norte y sur de Entre Ríos, el norte del núcleo
agrícola de la provincia de Buenos Aires y
el norte de la cuenca del Salado se observan
manchas de mayor paridad. Cabe destacar la
diversidad de los contextos donde se localizan estos fenómenos, que se manifiestan por
igual en áreas marginales como el oeste de
las sierras cordobesas y el norte de Santa Fe,
y en las zonas agrícola (zona núcleo) y ganadera (cuenca del Salado) más ricas del país.
En las zonas rurales agrupadas del
NEA también se generaliza el predominio de
las mujeres jóvenes, mientras que en las zonas dispersas se conforman manchas de alta
paridad que abarcan prácticamente la totalidad de los departamentos de Misiones, la
franja correntina ubicada sobre el río Paraná,
el este y sur chaqueño, y el noreste y oeste
formoseño. Cabe señalar el predominio de
mujeres jóvenes que se registra en los departamentos correntinos de Empedrado y Esquina y el departamento chaqueño de O’Higgins.
k

k En el caso del NOA se destaca la mayor presencia de mujeres jóvenes en las zonas rurales dispersas del norte de Jujuy y los
departamentos lindantes del norte de Salta, a
los que se suman La Poma, la Capital y San
Carlos, así como también en Chicoana. En
Tucumán este fenómeno se manifiesta en Tafí
Viejo, Yerba Buena y Lules, ubicados en las
proximidades de Capital, y los departamentos
de Monteros (al oeste de la provincia). En Ca-

tamarca se observa en los departamentos de
Fray Mamerto Esquiú y Capital; en La Rioja,
en San Blas de los Sauces y Castro Barros; y
en Santiago del Estero, en Loreto y Salavina.
k En las extensiones abiertas de Cuyo,
este comportamiento se verifica en los departamentos sanjuaninos de Albardón, Caucete
y Pocito, y en los departamentos mendocinos
de Rivadavia y San Rafael.
En las zonas rurales dispersas de la
Patagonia, las situaciones de mayor paridad
se observan en el suroeste de Neuquén y los
departamentos rionegrinos de General Roca
y Valcheta; y no se registra predominio de las
mujeres jóvenes en las extensiones abiertas
de ningún departamento de las provincias de
esta región.
De esta manera, la configuración departamental de las manchas donde se manifiesta
un incremento de la participación de las mujeres rurales jóvenes residentes en áreas dispersas afianza la hipótesis de la ocurrencia de
procesos de emigración, ya sea permanente
o estacional, que afectan en mayor medida a
los varones jóvenes. Por su parte, la mayor
presencia de las jóvenes en los poblados rurales podría asociarse a la elección de estos
ámbitos para la crianza de los hijos. k
k

97

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,85

17

39

42
53

Más de 0,99
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

98

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,85 a 0,89

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,9 a 0,99

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

99

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%). Año 2010.

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,85 a 0,89

Más de 0,99

37

36

39

47

De 0,9 a 0,99

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,85

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

100

101

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,85 a 0,89

47
53

Menos de 0,85

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0,99

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,9 a 0,99

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
CHILE
(%). Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

102

103

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,85 a 0,89

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,85

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,9 a 0,99

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,99

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

104

105

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

33

32
31

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área
Menos de 0,85

45
46

45
46

De 0,85 a 0,89
De 0,9 a 0,99

47
48

49

47

Más de 0,99

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

106

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

107

�La situación de las mujeres jóvenes

108

Brechas generacionales (%MJ / %MNJ) en la población femenina
por área.Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

En el total del país 20 e independientemente
del área de residencia, las mujeres jóvenes
representaban en el año 2001 el 45% de las
mujeres no jóvenes, relación que se mantiene estable en el período considerado (47%
en 2010).
En áreas urbanas, la menor proporción
de mujeres jóvenes se registra en la Región
Pampeana y Cuyo, donde las variaciones intercensales resultan poco significativas. Si
bien en 2001 el NOA era la región con mayor
participación de mujeres jóvenes urbanas, el
incremento registrado en el NEA determina
que en el 2010 la relación entre mujeres jóvenes y no jóvenes se ubique en valores similares a los del NOA.
Por su parte, en todas las regiones del país
–con la excepción de Cuyo– la participación
de las mujeres jóvenes en áreas rurales es
más baja que en áreas urbanas. Entre extremos del período censal la brecha generacional se acorta a favor de las jóvenes de manera
más relevante en el NEA y el NOA que en
las otras regiones (Gráfico 19).
Como se señaló antes, en las áreas rurales
de la Región Pampeana la proporción de jóvenes es la más baja de todas las regiones, mientras que en Cuyo se registran las situaciones
de mayor paridad. Al considerar el peso de las
mujeres jóvenes (en relación con las no jóvenes) en zonas rurales agrupadas y dispersas de
estas dos regiones se pone de manifiesto que
la participación de las jóvenes es levemente
superior en el campo que en los poblados rurales. Se evidencia así que las extensiones rurales abiertas de Cuyo detentan un alto poder

Gráfico 19

Gráfico 20

Brechas generacionales (%MJ / %MNJ) en la población rural
femenina por zona. Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.1.2. Brechas generacionales
en la población femenina

de retención de la población femenina joven
(Gráfico 20).

los departamentos de Formosa y en muchos
de Corrientes.

En los mapas departamentales de las brechas generacionales registradas en zonas rurales agrupadas y dispersas para el año 2010,
las situaciones de mayor paridad entre el porcentaje de mujeres jóvenes y no jóvenes quedan reflejadas mediante los colores más oscuros y los de menor paridad en perjuicio de
las jóvenes, mediante los colores más claros.

k También en el NOA la presencia de
mujeres jóvenes resulta más elevada en los
poblados rurales que en el campo. Aun así,
en las zonas rurales dispersas es posible observar la configuración de manchas de mayor
paridad en el norte de Salta y el este de Jujuy;
la provincia de Tucumán y los departamentos santiagueños limítrofes con ella; el sur de
Catamarca y el centro-este de La Rioja. Pero
tal vez lo más destacable sea la conformación
de una amplia franja de participación baja,
que se dispone de norte a sur sobre el oeste
de la región abarcando la zona cordillerana.

k Se observa así que en las zonas rurales
dispersas de la Región Pampeana predomina una participación alta de las jóvenes en
relación con las no jóvenes, principalmente en Santa Fe, el este y sur de Córdoba y
el extremo norte de La Pampa. Esta mancha
se prolonga hacia el este, sobre el norte de
Entre Ríos. En el noreste de la provincia de
Buenos Aires se conforma otra mancha que
abarca los departamentos más próximos al
área metropolitana.
Por su parte, en las localidades rurales de
la provincia de Buenos Aires (menos el este
de la cuenca del Salado y el este del núcleo
agrícola), el este de La Pampa, el este y sur
de Córdoba, el sur y centro-oeste de Santa
Fe y el centro-este de Entre Ríos se observan
las brechas más amplias en desmedro de las
mujeres jóvenes.
k

En las zonas rurales agrupadas del

NEA se generaliza la participación alta de las

jóvenes. Si bien este comportamiento se replica en las zonas dispersas, en estas últimas
se conforman manchas de menor participación relativa en prácticamente la totalidad de

dispersas de estos mismos departamentos la
presencia de las jóvenes asume los niveles
más bajos.
En Santa Cruz, que registran niveles de
participación altos tanto en zonas rurales
agrupadas como dispersas. Resulta destacable el caso de Lago Buenos Aires. En las
extensiones rurales abiertas de este departamento la proporción de mujeres jóvenes supera al de las mujeres no jóvenes. k

k Como fuera señalado, Cuyo presenta
una situación particular definida por la alta
presencia relativa de mujeres jóvenes, tanto
en zonas rurales agrupadas como dispersas,
de prácticamente la totalidad de los departamentos. Esta alta proporción se verifica tanto
en el nivel del género como en el generacional.
k En la Patagonia, las zonas rurales
dispersas con mayor paridad generacional
se localizan en el norte y oeste de Neuquén,
los valles alto y medio de Río Negro y los
departamentos de Valcheta y Conesa. Esta
situación se constata asimismo en los departamentos costeros de Chubut y Santa Cruz, y
en Tierra del Fuego.
En Chubut, la participación de las mujeres
jóvenes resulta alta en las localidades rurales
de los departamentos ubicados hacia el oeste de la provincia, mientras que en las zonas

109

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,4

17

39

42
53

Más de 1
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

110

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,4 a 0,449

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,45 a 1

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
(%). Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

111

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%). Año 2010.

25
24

23
26

31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

25
24

23

66

68
71

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,4 a 0,449

Más de 1

37

36

39

47

De 0,45 a 1

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,4

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

112

113

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,4 a 0,449

47
53

Menos de 0,4

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

47
53

63
66
67

62

76
81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

69

75

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

61

60

59

41

40
39

49

44

68

69

Más de 1

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,45 a 1

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
CHILE
(%). Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

114

115

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
(%). Año 2010.

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,4 a 0,449

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,4

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,45 a 1

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 1

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

116

117

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
Patagonia
Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
(%). Año 2010.

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

31
39

35

42

40

38

37

36

27

25

33

32

34

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de 0,4

46

46

De 0,4 a 0,449
De 0,45 a 1

47

Más de 1

48

49

47

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

118

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

119

�La situación de las mujeres jóvenes

En síntesis, en el período intercensal las jóvenes rurales tienden a abandonar la residencia en zonas dispersas para fijarla en pueblos
y parajes, probablemente por las ventajas que
ofrecen estos ámbitos en cuanto a la oferta de
servicios básicos para la atención de la salud y la escolaridad de sus hijos. En cambio,
las extensiones rurales abiertas se muestran
fuertemente masculinizadas. Sin embargo, en
las zonas rurales dispersas de la Región Pampeana se observan comportamientos similares
en contextos muy distintos. Zonas marginales
como el oeste de Córdoba y el norte de Santa
Fe comparten el incremento de la participación de las mujeres jóvenes con algunos partidos del núcleo agrícola y la cuenca del Salado.
La explicación más probable de este fenómeno
es la ocurrencia de un proceso de expulsión
que afecta en mayor medida a los varones jóvenes por la falta de oportunidades laborales
en ambos contextos, de modo que el precario
nivel de desarrollo económico-productivo de
las zonas marginales estaría provocando los
mismos efectos que la mecanización de las
tareas agrícolas en la zona más rica del país.
La situación de la zona ganadera podría relacionarse con la coyuntura sectorial.
En cuanto a las brechas generacionales se
destaca la situación de la Región Pampeana,
donde se registra una mayor participación de
las mujeres jóvenes en las zonas rurales dispersas que en las agrupadas. Esto se debe a
la concentración de los otros tramos etarios
(población femenina menor a 15 años y mayor de 34 años) en las localidades rurales. En
tres de las restantes regiones del país, la presencia de las mujeres jóvenes en los poblados rurales supera la registrada en extensiones

120

abiertas. Resulta particularmente destacable
la situación que se observa en el oeste del
NOA, donde la proporción de mujeres jóvenes
se ubica en los niveles más bajos con respecto a las no jóvenes. Es decir que las jóvenes
estarían abandonando en mayor medida que
las mujeres no jóvenes la residencia en las
zonas rurales abiertas de la región cordillerana. Cuyo constituye una excepción, ya que
muestra altos niveles de participación de las
jóvenes, tanto en relación con los varones jóvenes como a las mujeres no jóvenes, en zonas
rurales agrupadas y dispersas.
3.1.3. La visión de los actores: por
qué migran y por qué se quedan los
varones y mujeres rurales jóvenes
Se ha incorporado la dimensión subjetiva
al fenómeno de las migraciones para analizar
las condiciones y motivaciones que pueden
estructurar o contribuir a tomar la decisión,
ya sea individual o familiar, de migrar o de
permanecer. La primera constatación que
surge del análisis cualitativo, que contribuye a reforzar los hallazgos cuantitativos, es
que por diversos motivos tanto los varones
como las mujeres se van.
“La mujer es la que lleva la casa y su rol es
importante, y ya no quedan más. La mujer ya
no quiere hacer tareas rurales, criar pollos, a
la mujer no le interesa… Ven que en el campo
hay que trabajar 24 horas… Además tienen
que vivir solas y, con la inseguridad, tienen
miedos, como a escuchar ruidos en la casa y
estar sola.” “Yo fui criada en la chacra, manejando un tractor. A los 19 años, le dije a
mi papa que yo no quería esa vida para mí y

me fui a Viedma.” (Grupo focal, Río Negro)
“Siempre queda el hombre solito en el campo; la mujer por uno u otro motivo está en
el pueblo con los hijos. Las mujeres se van a
los centros urbanos a que los pibes terminen
de estudiar; la tendencia siempre es irse a los
centros urbanos más grandes” (Técnico, Río
Negro)
En cada provincia, en cada comunidad,
cada joven y su familia viven problemáticas
comunitarias y locales disímiles, tienen diferentes configuraciones familiares y representaciones diversas acerca de lo que significa
migrar; por ello se ven las migraciones como
fenómenos sociales y culturales históricamente determinados y producto de prácticas
individuales y familiares motivadas, más que
por el cálculo y la racionalidad, por cierta
“lógica práctica” estructurada alrededor de
“disposiciones para actuar, percibir y sentir” (Roman y González, 2012:15). Se analizó entonces la existencia de problemáticas
estructurales en la realidad sociohistórica y
las condiciones económicas locales y contextos microsociales, situaciones concretas
de la vida cotidiana, que definen o permean
la decisión de irse. Asimismo, se incorporó
el análisis de género para apreciar cómo los
procesos de migración, la decisión de irse o
quedarse, y las motivaciones para hacerlo se
estructuran de manera diferente entre varones y mujeres.
Actualmente la migración de jóvenes rurales, mujeres y varones, toma variadas formas
en cuanto a movimientos, lugares a los que
migran y lapsos de tiempo. Se pueden encontrar movilidades pendulares o diarias, cíclicas o estacionales o migraciones de tiempo

12. La tasa de dependencia total surge como resultado de la cantidad de personas potencialmente inactivas (menor de 15 años y mayor de 64 años) / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.

indefinido. Desplazamientos que los llevan
a grandes aglomerados urbanos, a poblados
más cercanos tras dejar la unidad productiva,
desplazamientos diarios (trabajar en la ciudad y vivir en el campo) o bien movimientos
a otras zonas rurales por trabajo.
En el trabajo de campo, según la provincia y el perfil de los productores, aparecían
diversos circuitos migratorios. Por un lado,
los fijados por actividades agrarias, es decir,
migraciones estacionales de las que se retorna. En estos desplazamientos, se van mayormente los varones –desde uno hasta nueve meses– para realizar actividades como la
cosecha de la papa en Balcarce, actividades
frutícolas, desflorada del maíz, actividades
forestales. Por otro lado, se encontraron circuitos en los cuales mayormente los varones
migran por trabajo extrapredial en la misma provincia, con estancias más cortas fuera
de la unidad productiva y en actividades no
agrícolas, por ejemplo, como albañiles de la
construcción.
Se dan asimismo traslados a pueblos cercanos para instalarse definitivamente, impulsados por la búsqueda de una mejor calidad
de vida y acceso a servicios. Otro tipo de
proceso es el de las migraciones definitivas
a centros urbanos más grandes y migraciones
por estudio. Estas últimas, y las migraciones
temporarias por actividades productivas, son
las más frecuentes entre los jóvenes.
A partir de esta diversidad de migraciones,
las realidades sociohistóricas en que viven
estas familias dialogan con las condiciones
concretas de existencia y las representaciones e imaginarios que hay respecto de quedarse o irse. En cada uno de estos lugares, en

la discusión en grupos o en las entrevistas,
se planteó una determinación directa entre
oportunidades laborales, oportunidades educativas (principalmente continuar estudios
superiores) y la decisión de migrar. Tales
dimensiones se encuentran estrechamente
vinculadas, atravesadas por la idea de buscar una mejor calidad de vida y por la percepción, en algunos casos, de que esa mejor
calidad de vida se encuentra en la ciudad.
Se pudo advertir una pérdida de horizonte
de futuro a partir de un contexto sociohistórico que no les permite a los jóvenes estructurar un proyecto de vida autónomo en
sus lugares de origen. En tal sentido, pueden
analizarse en primer lugar los factores condicionantes de las migraciones juveniles a partir de las limitaciones económicas. Aparece
la problemática de la escasez de tierra que
determina que no todos los jóvenes puedan
mantenerse en las explotaciones familiares,
ya sea por la inestabilidad en la tenencia o
por el achicamiento de las parcelas por división entre los herederos. Asimismo, la limitada oferta de trabajo rural (por la disminución
del número de tareas productivas y la maquinización) define la búsqueda de trabajo como
un condicionante que actuaría forzando las
migraciones de desempleados rurales. El monopolio de la producción de frutas en el Alto
Valle, la minería en San Juan, las papeleras
en Misiones y sus cambios en los procesos
de trabajo (tecnificación) fueron planteados
como situaciones complejas que inciden en
la escasez de oportunidades laborales locales. En este sentido, la migración se torna
una estrategia, tanto individual como familiar, para superar las restricciones –laborales

y de posibilidades productivas– que encuentran en sus comunidades.
“A veces vos tenés lechuga, no tenés móvil
propio, tenemos que buscar a alguno que vaya
a hacernos el flete, la mayoría de las mujeres
que van a hacer su venta. Si va por la vuelta,
va a llegar a las 9 de la mañana, ya se va a ir
marchitando. Ya no hay gente. Todo es dificultad. Entonces hay un montón de factores que
nos marginan. Cosas que fracasan y después
te bajonean. Vos decís: ‘laburo, laburo, laburo,
y al final pierdo todo’. Entonces no me resulta.
La mayoría agarra y dice: ‘Bueno, me voy a la
mierda’. A lo mejor voy y vivo un poquito mejor, o me voy a comer al basural. La mayoría
va al basural.” (Joven varón rural, Misiones)
Pese a que hay intentos de quedarse en el
campo, de apostar a la producción agrícola,
muchas veces estas limitaciones y la realidad tan dinámica de los jóvenes lleva a que
se desalienten rápidamente y decidan irse.
Lejos, o bien a poblados cercanos a realizar
trabajos más urbanos.
“Y después llegó el fin de año. Uno se fue
a trabajar con el papá de albañil; le convino
irse a Brasil, donde tiene parientes, se fue para
allá, está trabajando de albañil, con ganas de
volver. Otro que está trabajando acá en Eldorado, trabaja en seguridad. Ambos hicieron
un intento importante de trabajar en lo productivo junto a sus padres en el mismo predio,
encarando un poco más autónomamente la
producción y se ve que económicamente no les
respondió.” (Técnica, Misiones)
“Aquí somos pequeños productores, no vas a
encontrar muchas hectáreas, vas a encontrar
productores con cinco, diez. El que más tiene,
tendrá veinte. Por ahí te encontrás con alguno

121

�La situación de las mujeres jóvenes

que tiene cincuenta hectáreas pero esas cincuenta hectáreas son de monte y lo usa para
pastoreo de los animales, capaz que siembra
tres o cuatro, o dos hectáreas. No hay grandes extensiones de siembra. Capaz que viste
grandes extensiones de siembra y son de los
grandes finqueros; esa es la gente de guita
que siembra grandes cantidades. Soja, y este
año he visto que han sembrado trigo, otros que
siembran maíz, pero una cantidad que vos ves
que se junta el campo con el cielo.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
En segundo lugar, un condicionante importante que estructura la decisión de irse es la
posibilidad para mujeres y varones jóvenes
de continuar sus estudios, sobre todo superiores, ya que si bien la oferta de educación
media aumentó en las zonas rurales, para poder continuar estudios terciarios o universitarios tienen que irse.
“A un joven que ve frustrada su posibilidad
de estudiar por falta de recursos económicos
o porque la escuela queda lejos y no tiene en
qué trasladarse, le es más simple: ‘¿No puedo
estudiar?, bueno, me voy fuera de la provincia a trabajar’. Se van a Buenos Aires o se
van a Tandil, y muchas veces estos jóvenes ya
no vuelven, porque forman sus familias en el
lugar donde tienen sus trabajos.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
Para las mujeres el proceso es diferente.
En general no migran tanto por trabajo: “Las
chicas no, porque generalmente o son mamás
muy jóvenes o se casan muy jóvenes y es como
que sientan sus raíces aquí en el campo y se
tienen que quedar”. (Líder de organización,
Santiago del Estero) Pero en los casos en que
la motivación gire alrededor de la continua-

122

ción de los estudios, aparece que son mayormente las mujeres quienes deciden irse. Porque irse es de alguna manera un anti-destino,
es decir, las mujeres se quedan en el campo
siendo mamás muy jóvenes o –quienes tienen
la posibilidad de hacerlo– se van a estudiar.
“En general, las mujeres que quedan ahí en
las estancias siempre se casan ahí, y quedan
como amas de casa, siempre quedan ahí cerquita. Pero los jóvenes de mi edad quedan todos ahí en las estancias, por lo general no salen a estudiar afuera, siempre quedan ahí. Los
dueños de los campos, sus hijas, casi todas se
van afuera, se vienen acá a San Cristóbal o se
van a estudiar a otras partes, no quedan aquí
en los campos.” (Joven varón rural, Santa Fe)
“Yo creo que vamos a terminar la escuela
e irnos a un lugar para seguir estudiando o
buscar un trabajo, porque allá no hay nada.
Digamos: dependemos de nuestros padres y
ahí nomás… y nunca vamos a llegar a nada,
como mi abuela. Mi abuela hizo hasta tercero y se casó y quedó ahí nomás, y yo quiero
ser alguien en la vida.” (Mujer joven rural,
Santa Fe)
“Y ellos se quieren preparar, quieren seguir
preparándose, y eso está bueno. Sobre todo se
ve más interés en prepararse en las chicas que
en los varones. El varón quiere por ahí ir a
trabajar, o quiere entrar en una carrera corta,
en la fuerza, eso les atrae mucho, entrar en
alguna fuerza. (…) Y las chicas tienen más
perspectiva para salir, ellas quieren… Hay
una que quiere estudiar agronomía ahora
que está la Facultad de Ciencias Forestales
acá… La Universidad, la UNAM, tiene más
carreras, entonces por ahí se ven interesadas
en las cosas. Hay otras que quieren estudiar

el profesorado de biología, o sea, están viendo
la posibilidad de prepararse y de salir.” (Directora EFA –Escuela de la Familia Agrícola–, Misiones)
En varias oportunidades se puso de manifiesto que en las zonas rurales los varones tienen la posibilidad de acceder al trabajo sin haber concluido estudios secundarios. Muchas

veces ellos dejan el nivel medio para continuar trabajando; sin embargo, las mujeres
tienen muchas más dificultades para insertarse en el mercado laboral si no tienen los estudios concluidos. Estudiar entonces, de cierta

manera, es una posibilidad de salir de los
esquemas tradicionales o roles preestablecidos asignados a la mujer. Migrar por estudio
es una posibilidad o parte de una estrategia
para afrontar particularmente esta situación
desventajosa. Se van a estudiar, si tienen las
condiciones económicas para hacerlo, o bien
se van a trabajar, generalmente insertándose
en el trabajo doméstico o de baja calificación,
sea porque no tienen preparación para desempeñarse en otras tareas, sea por determinada mirada discriminatoria que hay en las
ciudades hacia jóvenes del campo.
“Vos decís ‘empleada de comercio’. Pero
quién va a tomar como empleada a una chica que viene del campo, con las características de las que vienen del campo, frente a una
chica ‘rubia’ (aunque no sea tan rubia), bien
vestida, que se sabe dirigir a la gente, etcétera. Va a terminar de empleada doméstica o
de repositora de supermercado, pero no va a
ser la cajera, seguro.” (Técnica, Río Negro)
Pese a que hay disponibilidad de centros
educativos cercanos a las zonas rurales (generalmente de formación docente o tecnica-

12. La tasa de dependencia total surge como resultado de la cantidad de personas potencialmente inactivas (menor de 15 años y mayor de 64 años) / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.

turas superiores), el transporte continúa siendo deficiente y acarrea un costo que muchas
veces no puede ser afrontado por las familias.
Asimismo, es desestimulante no poder aplicar los conocimientos adquiridos, por falta
de puestos de trabajo locales, por lo que es
posible que la misma posibilidad de estudiar
derive en la decisión de irse. Varones y mujeres jóvenes buscan un contexto favorable
para desarrollarse: “Que haya un contexto
que me facilite a mí, como joven, que me pueda quedar. Porque yo sé que si me quedo, voy
a tener éxito aquí donde nací. Pero si no tengo los recursos…”. (Líder de organización,
San Juan)
En los discursos aparece la idea de que
los y las jóvenes se van porque no tienen alternativas en la comunidad, y además “no se

van preparados”, motivo por el cual terminan
realizando tareas de baja calificación o se van
a vivir en muy malas condiciones a zonas
urbanas. Se llega a naturalizar la migración,
planteándola como un hecho inevitable en el
contexto expulsivo en que viven, y apoyados
por los mismos padres para que se vayan.
Esto es complejo al momento de pensar políticas públicas para el sector.
“Ponele que yo tengo un chico que está a
punto de culminar su secundario; difícil que
tenga su trabajo: para quedar en el lugar no
hay. Ni para los jóvenes ni para los grandes.
El vecino nuestro se tiene que ir a la isla Martín García por tres meses. Se van a Buenos
Aires, están haciendo macheteada bajo cables
de alta tensión. O se van a Corrientes o Entre
Ríos. Van por tres meses. Y su familia tiene que
hacer malabarismo para sobrevivir y quedar
en la zona. Si no van todos... Porque hay un

montón de familias que fueron todos, porque
acá si no queda sufriendo tu familia. Uno se
va, viene y no le alcanza tampoco lo que trae.
Abandona todo, algunos nunca más vinieron.
Y están sufriéndolo como acá también. Es la
dificultad de la zona, bastante desesperante,
lo alejado que estamos de las grandes ciudades. No tiene solución, vos te vas a las grandes
ciudades y vas a sufrir lo mismo.” (Hombre
rural, Misiones)
“En general [los que migran] son los jóvenes que no se suman a trabajar en la chacra
junto a la familia y que entonces tampoco se
suman a la organización. Por ahí buscan estudiar y por ahí se van a estudiar a otro lado,
o después que estudiaron se van a trabajar a
otro lado, a otras provincias.” (Coordinadora
de Programa, San Juan)
“De hecho, los viejos muchas veces son lo
que incitan: ‘¿Qué te vas a quedar haciendo? Andá a estudiar, andá a buscar tu futuro,
andá’; y los pibes muchas veces se van y no
vuelven, terminan los estudios o quedan trabajando en las ciudades...” (Técnico, Río Negro)
Quedó evidenciado como una inquietud de
la mayoría de los técnicos y las técnicas, así
como de varias mujeres que participaron en
los grupos focales, la preocupación por los
jóvenes que no pueden irse, ni tampoco encuentran alternativas al quedarse. Estos jóvenes se quedan sin posibilidades de estudiar
por limitaciones económicas, ni de trabajar
en su localidad en condiciones satisfactorias
para su crecimiento y autonomía.
“Es que muchas veces los pueblos son expulsivos. Los jóvenes, ya sean mujeres o varones,
terminan de estudiar, terminan el primario
y se van a los pueblos más grandecitos, por

así decir, y allí hacen el secundario y después
cuando se van a hacer una carrera terciaria
o universitaria, después ya no vuelven muchas
veces; y es una lástima, porque el que no tiene
recursos o la familia que no puede mandar a
los jóvenes a estudiar queda dando vueltas,
y son los que muchas veces nosotros... nuestros proyectos apuntan a eso: a contenerlos y
ver de qué manera los incluimos…” (Técnico,
Río Negro)
Para comprender los condicionamientos
que llevan a la decisión de irse, es interesante retomar las significaciones alrededor
de la calidad de vida y las representaciones
sociales que se tiene sobre el espacio urbano.
La búsqueda de una mejor calidad de vida se
encuentra asociada a la accesibilidad y mejores condiciones de existencia, o bien, se puede relacionar a la búsqueda de otro “modo
de vida”. El campo es asociado a la idea de
escasez, precariedad, de que “no llegan las
cosas” o “estamos aislados”, y se ve a la ciudad como el progreso, que “ahí hay todo”,
como la posibilidad de acceder a servicios.
Al pensar en factores que pueden mejorar
calidad de vida, el acento está puesto, por un
lado, en la precariedad de los servicios en
la zona rural, fundamentalmente el acceso
a la salud. Por otro lado, se destacó la deficiencia del transporte y vías de comunicación
(incluida la conectividad), lo que dificulta
las actividades educativas. Sin embargo, el
mismo acceso a las nuevas tecnologías, posibilitado por la distribución de las notebooks
en las escuelas, muestra un mundo al que
quieren acceder los jóvenes. En un estudio
encarado por la Secretaría de Agricultura Familiar y ONU Mujeres (Roman y González,

123

�La situación de las mujeres jóvenes

2012) sobre los procesos de migración de la
juventud rural, se concluía que si bien esta
“cultura juvenil tiene una parte de rural, en
el contexto de la nueva ruralidad, tiene mucho más de juvenil”. La división entre los espacios urbanos y los rurales es cada vez más
difusa, con un contacto fluido, por acceso a
información, relaciones familiares y patrones
de consumo. Si bien las pautas y las necesidades reales de consumo no son las mismas,
los medios y el acceso a nuevas tecnologías
colaboran en homogeneizarlas como “necesidades de la juventud”.
“A ver… está muy claro: no descubro la pólvora si te digo que hay una expulsión de los
jóvenes del campo acá y en todos lados porque… las condiciones de vida en el campo son
tan contrastantes con las urbanas, y el sacrificio que significa la vida ahí, que la verdad
que entiendo que no valga la pena.” (Técnica,
Río Negro)
La demanda de mejorar la calidad de vida
fue planteada como la necesidad de una mayor presencia del Estado en el campo, o bien
en relación con decisiones individuales o familiares que pueden llegar a contraponerse
con la rentabilidad del sistema. Mejorar la
calidad de vida es algo caro, que entra en
tensión con la productividad o la reinversión en la parcela familiar, y de asocia con
lo que quiere la mujer. Ellas quieren mejorar la casa, pero ellos quieren reinvertir en
los predios.
“(...) La mujer quiere en general mejor calidad de vida y el hombre puja porque la empresa prospere. Entonces, a lo mejor, en lugar
de hacer una casa nueva, o comprarse una
casa en el pueblo prefiere comprarse un trac-

124

tor. Así como poner algo bien drástico.” (Técnico, Santa Fe)
“Sí, pero a la vez (...) también se reconoce
que el tambo, por no haber invertido en mejor
calidad de vida, ha perdido mano de obra capacitada; y muchos productores es como que
terminaron por abandonar la actividad por
no asumir una mejor instalación, una mejor
vivienda, digamos… Hay una resistencia al
cambio que tiene que ver con que la calidad
de vida es cara y si es caro termina la rentabilidad del sistema y no lo podemos sostener.
Entonces es como que ese debate se vivió mucho...” (Técnico, Santa Fe)
La calidad de vida es asociada asimismo
con las condiciones laborales, en el sentido
de considerar el trabajo en el medio rural
como muy sacrificado en relación con los logros que se obtienen. Y este sacrificio es esfuerzo, no es algo que todos los jóvenes del
campo quieren para ellos, tanto por lo que
implica en la salud o desgaste físico –sobre
todo en el caso de las mujeres– como por
los beneficios o posibilidades materiales que
pueden llegar a obtener.
“Para las productoras campesinas, el gran
problema de ellas es vivir día a día con sus
chiquitos en la escuela, su trabajo, poca dimensión de campo, que (...) entre que cuida
al chico, la comida, las vacas en la calle, todo
eso es… ¿Cómo te puedo decir? En vez de tener 20 años, 19 años, parece que ya tiene 30
o 40 años.” (Líder de organización, Santa Fe)
“También es cierto que el joven ve lo que
pasó al padre, porque el padre cultiva, o cría
cabras, y ‘yo no quiero ser lo mismo’. Pero
¿por qué? Porque vio que crió toda la vida cabras, y nunca pudo hacerse una casa de mate-

rial, o toda la vida tuvo una letrina. Entonces
‘yo no quiero hacer lo mismo, yo quiero irme’.”
(Líder de organización, San Juan)
Por último, se puede plantear una redefinición de lo rural ampliando el territorio en
un vínculo estrecho entre lo rural y lo urbano, en el que se contempla la posibilidad de
vivir en el campo, pero que implica, en términos de aspiraciones, poder acceder a los
servicios con que se cuenta en la ciudad para
vivir cómodos.
“Yo tengo una idea de que la persona –yo
siempre hablo en general, hombres, mujeres–,
la persona que está cómoda, que vive cómoda,
me refiero a tener una casa, un baño instalado, tener luz, tener agua potable, poder tener
la opción de tener tv por cable, quien está cómodo, no le importa vivir en medio del campo,
al contrario, creo que estás más tranquilo y te
quedás, no te vas. Yo creo que el joven que decide irse es porque le está faltando algo muy
grave acá, en su lugar, trabajo, comodidad,
servicios.” (Líder de organización, San Juan)
“Si la persona está cómoda donde vive, se
queda, produce, trabaja.” (Grupo focal, San
Juan)
Y también implica acceder a trabajar en
la ciudad, con lo que se reconfigura de cierta manera una nueva mirada sobre la idea
de arraigo.
“Vivir exclusivamente del campo es muy difícil. ¿Por qué? Porque los predios son muy
chicos y tendrían que hacer producciones intensivas, muy, muy intensivas; y para hacer
una producción intensiva se necesita mucho
capital.” (Técnica, Santiago del Estero)
A las dificultades para estudiar por las dis-

tancias, la diferencia de oportunidades en
relación con sus pares urbanos, la escasez
de posibilidades laborales, falta de servicios,
limitadas alternativas de espacios recreativos
o culturales, y el esfuerzo físico que significan las tareas del campo, se puede plantear
además –en un orden más subjetivo– la necesidad de tener “opciones”, poder elegir; este
es otro nivel de motivación para decidir migrar y debería configurar parte del horizonte
de las políticas públicas para el sector de la
juventud rural.
“Tenés que tener opciones de trabajo. Creo
que el Estado ahí es donde tendría que apuntar más. Que las personas podamos elegir, que
podamos prepararnos para elegir. Porque tampoco si yo estoy recién saliendo del secundario, mucho no voy a poder elegir. Sí, quiero ir
a una oficina, ¿pero qué voy a hacer en una
oficina si no estoy preparado? Entonces tener
la posibilidad de prepararme y elegir.” (Técnico, Río Negro)
Sin embargo, muchas familias permanecen,
porque quieren quedarse, y buscan alternativas para desarrollarse en los parajes, pueblos, en sus comunidades rurales. Y encuentran en las organizaciones un espacio donde
proyectar junto a otros en estos territorios.
Se constató que quienes tienen un espacio
de participación logran generar iniciativas o
ideas respecto a qué hacer para permanecer.
Las mujeres no sólo participan más de los
espacios de organización, sino que además
los ven como una alternativa de arraigo y un
recurso para que varones y mujeres jóvenes
puedan quedarse. Es el caso de la organización en Misiones, cuyo eje de lucha donde
giró en torno al tema del acceso a la tierra y

del freno al avance de Alto Paraná. En sus
casi diez años de existencia impulsaron varios proyectos productivos, educativos y de
salud. En 2010, Productores Independientes de Piray, con acompañamiento técnico,
comenzaron a gestar un proyecto para producir alimentos sanos, criar animales, para
así evitar dejar su territorio. Pero necesitaban
tierra. En 2012 presentaron un proyecto de
ley a la Cámara de Diputados de la provincia, de expropiación de 600 hectáreas a Alto
Paraná, que fue aprobado por unanimidad.
Aún esperan su implementación, fundamental para muchos de los proyectos que tienen
como organización, como así también para las
expectativas de futuro dentro del territorio a
partir de la disponibilidad de esa tierra. En el
anhelo de lograrlo, imaginan su futuro como
organización y un futuro para la juventud.
“Nosotros quisimos el proyecto, el sueño, hablamos de ese tema, dentro de esas 600 hectáreas, qué queremos hacer, qué ideas. Y bueno,
por ahí lo que se charló mucho es que, como
costó y está costando acceder a esas 600 hectáreas, pensamos trabajar en grupo, y que la
familia, la persona, la mamá o el papá decida y se organice en qué grupo quiere; pero que
primero entre todos decidamos qué hacer. Dijimos que queremos plantar plantas anuales,
vegetales, dijimos que queremos criar ganado,
queremos tener leche, queremos tener miel casera, queremos tener pescado, almidón casero,
pollos, entonces esas distintas cosas que fueron
saliendo, planteamos, bueno, cómo armaríamos los grupos, quiénes estarían interesados
en capacitarse en esto, y en lo otro.” (Líder de
organización, Misiones)
Tener un proyecto concreto es una posibi-

lidad de pensar en el arraigo y en un futuro
en sus comunidades. Por ello, tal como se
analizaron las motivaciones para irse, detrás
del quedarse hay una serie de representaciones acerca de las oportunidades de desarrollo productivo en el espacio local, y sobre el
“dejarles algo a los jóvenes” para que puedan
tener mejores condiciones de vida.
“Como para que los chicos tengan más
entusiasmo, porque no es lo mismo decirles:
‘Bueno, terminen quinto y vamos a ver qué
hacemos’, que decirles: ‘Miren, terminen quinto y hay esa posibilidad, o está funcionando’, porque ese es nuestro sueño, que dentro de
esas 600 hectáreas ellos tengan sus espacios,
y pensamos en el turismo como algo que les
atrape más fácil. Y la idea es, como siempre hablamos, tener la posibilidad de que se
abran otros cursos, otras carreras acá para
nuestros jóvenes y que digan: ‘Me voy a quedar acá en la zona’. Acá hace falta un montón
de cosas; mucha gente somos: entre el barrio
Santa Teresa, 18 y Barrio Unión, hay más
de 300 familias, después más allá, hay otras
50 familias y después Guaraypo… Guaraypo solo, seguro son 300, o sea, son colonias
grandes, comunidades grandes, donde hace
falta un montón de cosas para que se siga
desarrollando y para que no termine así. Así
que pensamos que nuestros hijos... queremos
que nuestros hijos se queden en la zona pero
que tengan esa posibilidad de desarrollarse,
no de quedarse y que no puedan tener tampoco ninguna alternativa y después de terminar quinto, vayan así, como los papás dicen,
‘como nosotros, a carpir’; porque son trabajos
así, pero uno después que sufrió sabe que ojalá puedan ellos tener una mejor condición de

125

�La situación de las mujeres jóvenes

126

garantizar muchas veces los servicios mínimos indispensables, como el agua, la luz y
un montón de cuestiones en el campo, que no
podemos venir a decir ‘vamos a promover el
arraigo’, aunque sí lo hacemos a través de
proyectos y demás, pero bueno, es difícil…”
(Técnico, Río Negro)
En síntesis se ha podido apreciar una relación directa entre oportunidades laborales, oportunidades educativas y la decisión
de migrar.
Por un lado, existen problemáticas estructurales a partir de las condiciones económicas locales y contextos microsociales, tales
como el acceso a recursos naturales o productivos, achicamiento de las parcelas, corrimiento de la frontera agraria, posibilidades
dentro del mercado laboral para mujeres y
varones jóvenes, que inciden en la motivación de migrar, o en la necesidad de hacerlo temporalmente en procesos de migración
rural-rural.
Por otro lado, un estímulo central que tienen los y las jóvenes para decidir irse es la
posibilidad de continuar estudios superiores,
ante la falta de alternativas cercanas a sus
lugares de residencia. Principalmente son
las mujeres las que migran para seguir estudiando, mientras que los varones jóvenes
muchas veces abandonan los estudios medios
para irse a trabajar.
Un factor interesante analizado son las significaciones alrededor de la calidad de vida y
las representaciones sociales que los jóvenes
tienen sobre el espacio urbano. La ciudad
aparece como el espacio de accesibilidad,
de conectividad, de servicios, de consumo.

El campo es asociado a la idea de escasez, y
se ve la ciudad como el progreso, la posibilidad de acceder a servicios y de tener una
mejor calidad de vida.
Por último, hay familias y organizaciones
que buscan permanecer, crecer y desarrollarse en su territorio, y la participación en
organizaciones y cooperativas aparece como
una oportunidad para proyectarse y generar
alternativas para los jóvenes. Se constató que
quienes tienen un espacio de participación
logran generar iniciativas para quedarse, y
plantean la cuestión del arraigo como una
problemática que debe ser abordada por ellos
y por el Estado.

Gráfico 21

Incidencia de las jefas
jóvenes sobre el
total de mujeres
jóvenes por año
censal y área,
según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

vida.” (Líder de organización, Misiones)
Asimismo, ser parte de una organización
o cooperativa les da de alguna manera seguridad respecto de mercados, acceso a insumos, fuerza en los reclamos. Por ejemplo,
en San Juan, la Federación de Cooperativas
FECOAGRO –organización de segundo orden que surge en el contexto post 2001-2002
como núcleo de trabajadores desocupados–
es una entidad que con el correr de la década ha posicionado nacionalmente su marca,
se constituyó en la principal proveedora del
INTA (Pro-Huerta) e incluso exporta a Haití. En la actualidad está conformada por 600
familias que forman parte de las cooperativas
y alcanza a unas 2000 personas. Reconocen
que muchos de ellos son hijos de cooperativistas y han comenzado a tomar lugares de
gestión que agilizan la administración. Realizaron dos congresos de jóvenes para la revalorización del trabajo de los padres, con
una inquietud de arraigo.
Nuevamente, surge desde los actores la demanda de una mayor presencia del Estado en
términos de acciones que promuevan el arraigo de los jóvenes en el campo, demanda que
entra en tensión con las adversas condiciones
estructurales de la vida allí.
“Nosotros vemos que faltan políticas, faltan
muchas políticas públicas para apoyo a las
mujeres, sobre todo a mujeres jóvenes... Si uno
apunta a que el joven quede en la zona, bueno,
hay que ir con políticas concretas para que el
joven se arraigue al lugar y para que pueda vivir de lo que hace; si no el joven se va.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Cuando hablamos de promover el arraigo
y todo eso, es complejo, porque no podemos

3.2. Jefatura femenina y pobreza
3.2.1. La información censal
La jefatura femenina ha sido tradicionalmente asociada con la pobreza estructural.
En aquellos hogares donde las mujeres se
asumen como jefas, el cónyuge suele estar
ausente, es decir que en general la declaración de la jefatura femenina 17 remite a
situaciones en que las mujeres afrontan la
responsabilidad de sostener el hogar. En este
apartado se avanza en la caracterización de
dicho comportamiento, comenzando por analizar la variación intercensal y la distribución
geográfica de las jefas jóvenes, para abordar
después las relaciones que se establecen entre la jefatura femenina joven y la condición
de pobreza.
En primer lugar se constata que los hogares
con jefas mujeres tienen mayor incidencia en
las áreas urbanas que en las rurales. Pero el

hallazgo más destacable es el crecimiento explosivo que experimenta la jefatura femenina
joven en el período intercensal.
En áreas urbanas, las mujeres jóvenes que
se declaraban jefas de hogar en el año 2001
no alcanzaban el 10% en ninguna región del
país (con las incidencias más altas en Patagonia y NEA). Diez años después, la jefatura
femenina aumenta de manera abrupta, principalmente en la Región Pampeana (79% por
encima del nivel inicial).
En áreas rurales, estas variaciones se ubican en niveles aun más altos. Con la excepción de Cuyo, en el resto de las regiones
prácticamente se duplica la incidencia registrada en 2001. En particular, la jefatura fe-

menina en áreas rurales del NEA se duplica
(Gráfico 21).

Resulta interesante vincular este fenómeno con la participación laboral de las mujeres jóvenes, ya que ante la hipótesis de que
las jefas deben hacer frente al sostenimiento
del hogar se espera que estén insertas en el
mercado de trabajo. El Gráfico 22 muestra
la correlación entre la variación porcentual
intercensal de la incidencia de la jefatura
femenina joven (eje X) y la variación de la
tasa de empleo 18 correspondiente a las mujeres jóvenes (eje Y), tanto en áreas urbanas
como rurales, y ofrece información relevante
en este sentido.
Se observa así que en las áreas urbanas la

jefatura joven tiende a incrementarse en forma concomitante a la tasa de empleo, menos
en la Región Pampeana donde el porcentaje
de mujeres jóvenes ocupadas crece más que
la jefatura femenina joven.
En las áreas rurales de todas las regiones
(excepto Patagonia), el incremento de la incidencia de las jefas jóvenes supera el 80%,
mientras que la variación de la tasa de empleo de las mujeres jóvenes oscila entre el
50% y el 70%. Es decir que el incremento
de la jefatura femenina joven supera al de la
tasa de empleo de las mujeres jóvenes, excepto en la Patagonia donde se observa mayor concomitancia entre las variaciones de
ambos indicadores.

17. Según la definición censal, jefe o jefa es la persona reconocida como tal por los demás miembros del hogar. 18. La tasa de empleo es la incidencia de la población ocupada sobre la población total (del sexo y
grupo de edad correspondiente). La tasa de empleo se diferencia de la tasa de ocupación por estar calculada sobre la población total y no sobre la población económicamente activa (ocupados más desocupados).

127

�La situación de las mujeres jóvenes

128

Incidencia de las jefas jóvenes sobre el total de mujeres jóvenes
por año censal y zona rural, según región

Asociación entre la variación porcentual (2010-2001) de la incidencia
de jefas rurales jóvenes y la tasa de empleo de las mujeres rurales
jóvenes, por región y zona

Gráfico 25

Brechas de género (%M / %V) en la jefatura joven por área.
Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 23

Gráfico 24

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Asociación entre la variación porcentual (2010-2001)
de la incidencia de jefas mujeres jóvenes y la tasa de empleo
de las mujeres jóvenes, por región y área

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 22

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Considerando la residencia en zonas rurales agrupadas o dispersas de las jefas jóvenes, se pone de manifiesto que su incidencia
es más alta en las localidades rurales, principalmente de la Patagonia. Sin embargo, el
incremento del porcentaje de jefas jóvenes
es mayor en zonas rurales dispersas. El crecimiento de la jefatura femenina en espacios
abiertos adquiere su máxima expresión en
el NEA y la Región Pampeana (donde crece por encima del doble del nivel inicial),
mientras que Cuyo y la Patagonia muestran
las variaciones menos pronunciadas (que de
todas formas superan el 90%) (Gráfico 23).
También en este caso cabe analizar la correlación entre el aumento de la jefatura femenina y las tasas de empleo entre las mujeres jóvenes. El Gráfico 24 permite constatar
una variación concomitante –puntos mejor
alineados sobre la recta de asociación lineal perfecta– en las localidades rurales. En
Cuyo, la jefatura femenina joven crece más
que la tasa de empleo, asimilando su comportamiento al de las zonas rurales dispersas.
En las extensiones abiertas del NOA se
verifica el crecimiento más alto de la tasa
de empleo correspondiente a las mujeres jóvenes, aun cuando el nivel de variación se
ubica por debajo del que experimenta el porcentaje de jefas jóvenes. El NEA constituye
el caso opuesto, pero si se acepta la hipótesis
de la existencia de un proceso de emigración
masculina, cabe suponer que estas mujeres
podrían estar recibiendo remesas. Debe considerarse asimismo el posible impacto de las
transferencias monetarias no contributivas.
Para determinar si el incremento de la jefatura joven es un comportamiento que afecta

en particular a las mujeres, resulta necesario
analizar la variación de las brechas de género. Tanto en áreas urbanas como rurales, la
brecha entre jefas mujeres y jefes varones
jóvenes se acorta. Sin embargo, la proporción
de jefas mujeres no supera en ningún caso al
50% de los jefes varones.
En el medio urbano, los incrementos más
significativos se verifican en la Región Pampeana, el NEA y el NOA, siendo estas dos
últimas las que alcanzan mayor paridad de
género. Por su parte, la región que experimenta la suba más notoria en el medio rural
es el NEA, aun cuando las situaciones más
homogéneas entre jefas y jefes jóvenes se registran en el NOA y la Patagonia. Es decir
que, efectivamente, la jefatura femenina joven muestra un comportamiento distintivo
que en el período intercensal determina una
mayor paridad de género a favor de las mujeres (Gráfico 25).
En el medio rural la mayor paridad se verifica en las zonas agrupadas, principalmente
de la Patagonia. Sin embargo, el incremento
más alto de la proporción de jefas jóvenes
en zonas agrupadas se registra en Cuyo, que
parte del nivel más bajo.
Entre los jefes jóvenes que residen a campo abierto, la participación de las mujeres es
menor. Particularmente en la Región Pampeana y Cuyo, las jefas mujeres jóvenes representan menos del 15% de los jefes varones del mismo grupo de edad. Las relaciones
de mayor paridad se registran en el NOA, y
es en el NEA donde se produce el incremento más significativo de la proporción de jefas
jóvenes (Gráfico 26).
La fragilidad de la situación en que se en-

129

�La situación de las mujeres jóvenes

Brechas de género
(%M / %V)
en la jefatura joven
por zona rural.
Años 2001 y 2010

cuentran las jefas jóvenes radicadas en zonas rurales dispersas, por la disociación anteriormente señalada entre los incrementos
de la jefatura femenina joven y de empleo de
las mujeres jóvenes, determina el interés por
identificar la configuración de este fenómeno
en el nivel departamental. En los mapas que
siguen se presenta la brecha entre jefas y jefes jóvenes registrada en 2001 y en 2010 en
extensiones rurales abiertas de cada una de
las regiones del país.
En las zonas rurales dispersas de la
Región Pampeana, los incrementos de la proporción de jefas jóvenes resultan marginales.
k

130

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 26

Estos se localizan en el norte y oeste de Córdoba, la región serrana de San Luis y el oeste
y sur de la provincia puntana. Hacia el oeste
se destacan los departamentos de Sobremonte en Córdoba y Curacó en La Pampa, donde
la proporción de las jefas pasa de menos del
15% en el 2001, a más del 40% en el 2010. La
participación de las jefas jóvenes crece también en el noreste de la provincia de Santa Fe,
principalmente en Garay, y en el departamento
Feliciano, al norte de Entre Ríos. En Buenos
Aires se registra un incremento de la proporción de jefas jóvenes hacia el norte y sur del
área metropolitana y en el extremo suroeste de
la provincia. Se evidencia así que los incre-

mentos de la participación de las jefas jóvenes
se registran en áreas marginales de la región.
k Como fuera señalado, el NEA muestra
las mayores variaciones entre años censales.
Mientras que en 2001 las jefas jóvenes representaban menos del 15% de los jefes varones
en prácticamente la totalidad de los departamentos formoseños, chaqueños y misioneros,
en 2010 la proporción de jefas se incrementa
de manera generalizada en Formosa y Chaco,
donde el porcentaje de jefas jóvenes se ubica
por encima del 25%. En los departamentos
de Misiones localizados sobre el río Paraná
se registran incrementos de menor intensi-

dad. Corrientes se distingue por presentar,
ya en 2001, una mayor paridad entre jefas
y jefes, de modo que diez años después en
el norte y sur de esta provincia las jefas jóvenes representan más de la cuarta parte de
los jefes jóvenes.
k También en el NOA este comportamiento presentaba ya en 2001 notoria intensidad, principalmente en el noroeste de Jujuy, los departamentos limítrofes del norte de
Salta y el noroeste de Catamarca. En el sur
de Santiago del Estero los departamentos de
Loreto y Atamisqui conformaban otra mancha
de alta paridad. En 2010 esta situación se
intensifica y expande territorialmente, menos
en el norte y oeste de La Rioja.
k En Cuyo, los departamentos sanjuaninos de Iglesia y Jáchal y el departamento
mendocino de Malargüe, que en 2001 registraban la mayor proporción de jefas jóvenes
de la región, muestran en 2010 una acentuación del fenómeno. Si bien en esta región
las variaciones intercensales resultan más
tenues, se registran aumentos significativos
en el suroeste y este de San Juan y en el norte
y noreste de Mendoza.
k En la Patagonia este fenómeno adquiere mayor intensidad que extensión. Las variaciones tienden a manifestarse en aquellos
departamentos que en 2001 registraban la
proporción más alta de jefas, localizados en
el norte y sur de Neuquén, el suroeste de Río
Negro y el norte de Chubut. En Santa Cruz se
observan transiciones de gran intensidad en
Magallanes y Lago Argentino. k

Producción de pan, Catamarca.

131

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de 0,15

17

27
30
39

53

Más de 0,4
111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

132

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,15 a 0,25

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,251 a 0,4

19

43

52

10

21

31

66

152

18

42

110

11

16

38

60

No existe población
del área

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

133

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%). Año 2010.

25
24

23
26

31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

25
24

23

66

68
71

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,15 a 0,25

Más de 0,4

37

36

39

47

De 0,251 a 0,4

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,15

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58
59

59
ENTRE RÍOS

URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

134

135

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,15 a 0,25

47
53

Menos de 0,15

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

47
53

63
66
67

62

76
81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

69

75

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

61

60

59

41

40
39

49

44

68

69

Más de 0,4

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,251 a 0,4

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
CHILE
(%). Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

136

137

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,15 a 0,25

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,15

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,251 a 0,4

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,4

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

138

139

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

33

32
31

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

Menos de 0,15

46

45
46

De 0,15 a 0,25
De 0,251 a 0,4

47

49

47

Más de 0,4

48

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

140

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

141

�La situación de las mujeres jóvenes

142

Incidencia de las jefas jóvenes con NBI sobre el total de jefas jóvenes
y variación intercensal (2010-2001) por zona rural, según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 27

Gráfico 28

Área rural. Distribución de las jefas jóvenes con NBI por tamaño
del hogar y variación intercensal (2010-2001) según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

En síntesis, si bien en el período intercensal las localidades rurales tienden hacia una
mayor paridad entre jefas y jefes jóvenes, es
en las zonas dispersas donde se registra un
aumento más pronunciado de la proporción
de jefas con relación a los jefes jóvenes. Sin
embargo, esta mayor participación de las jefas jóvenes en zonas rurales dispersas no es
acompañada por un incremento de la misma
intensidad del nivel de empleo de mujeres jóvenes. De esta manera, el aumento de la proporción de jefas jóvenes que residen a campo
abierto permitiría suponer la fragilidad social
de su condición. Este supuesto se fortalece
al analizar el emplazamiento departamental
del fenómeno, que tiende a coincidir con las
áreas de mayor marginalidad. Para determinar con mayor certeza dicha situación, cabe
analizar la condición de pobreza de las jefas
jóvenes.
En el período intercensal, se observa que
el porcentaje de jefas jóvenes en situación
de necesidades básicas insatisfechas (NBI)
experimenta variaciones negativas, tanto en
zonas rurales agrupadas como dispersas. Aun
cuando la situación de pobreza estructural
afecta mayoritariamente a las jefas jóvenes
que residen a campo abierto, las disminuciones registradas en estas zonas resultan más
pronunciadas que en las localidades rurales.
De todos modos, en el año 2010 los niveles de pobreza estructural que afectan a las
jóvenes jefas de hogar alcanzan en las zonas
dispersas del NOA un 42% y en el NEA un
40%, mientras que en las zonas agrupadas
de ambas regiones los niveles de pobreza
se ubican en el 29% (Gráfico 27). Por otro
lado, resulta interesante señalar que entre las

mujeres jóvenes (sean o no jefas de hogar)
la incidencia de la pobreza en zonas rurales
dispersas es del 36% en el NOA y del 34%
en el NEA, y en zonas rurales agrupadas, del
25% y 27% respectivamente.
La criticidad de la situación que enfrentan
las jefas jóvenes se proyecta sobre los miembros que tienen a cargo, de modo que el tamaño de los hogares que encabezan constituye
un indicador de la dimensión que adquiere la fragilidad social en que se encuentran.
Para establecer la incidencia y evolución en
el tiempo de las mujeres jóvenes pobres que
se encuentran al frente de los hogares más
numerosos, se consideran aquellos integrados por 2 a 4 miembros y por 5 miembros o
más, en ambos casos incluyendo a la jefa. Es
decir que no se toman en cuenta los hogares
unipersonales de jefatura femenina.
Al analizar la manifestación de este fenómeno en el medio rural 19 , se observa
que en el año 2001 el porcentaje de jefas
jóvenes pobres a cargo de hogares con 5
miembros o más superaba al de jefas jóvenes pobres de hogares con 2 a 4 miembros.
Si bien este comportamiento se verificaba
en todas las regiones (menos la Patagonia),
adquiría mayor intensidad en el NEA. Sin
embargo, diez años después se registra una
concentración de la jefatura femenina joven
en situación de pobreza en los hogares de
menor tamaño. Particularmente en la Patagonia, la incidencia de las jefas de hogares
con 5 miembros o más se reduce del 40%
al 23% (Gráfico 28).
Considerando la tendencia de la pobreza
estructural a reproducirse entre generaciones, este comportamiento resulta alentador.

3.2.2. La visión de los actores:
intento de explicación del
incremento de la jefatura femenina
La evidencia acerca del incremento de la
jefatura femenina en el período intercensal
–sobre todo en zonas rurales– implicó una
indagación específica acerca de esta constatación en el marco de los grupos focales.
En ese pequeño universo de mujeres participantes se ha podido apreciar, por un lado,
que la mujer está “al frente” del hogar por
migraciones temporarias de los cónyuges en
tareas estacionales. Por ende, una de las posibles explicaciones es que la ausencia del
hombre al momento del censo se traduce en
una declaración de la mujer como jefa.
Las mujeres que viven solas o son separadas con hijos representaban aproximadamente la quinta parte de este pequeño universo. Y desde la perspectiva de los actores
consultados, la principal explicación reside
en el aumento de las separaciones y de la
existencia de madres solteras.
“La mayoría de las mujeres que se hacen
cargo del hogar es porque se han separado
o porque son madres solteras.” (Grupo focal,
San Juan)
“Ahora la mujer es más independiente, hay
más madres solteras, más separadas.”(Grupo
focal, Río Negro)
“Esto que hablábamos del jefe de hogar.
En mi cooperativa, como decía, son diecisiete
mujeres y todas, de una forma o de otra, son
jefes de hogar. Son mujeres dispuestas, mujeres con marido digamos, con pareja. Pero
son mujeres muy de dirigir, de determinar, de
la economía, de la administración, de todo.

19. Este indicador se presenta para el área rural, sin discriminar entre zonas agrupadas y dispersas, debido a los bajos valores absolutos registrados

Son mujeres muy líder, muy líder.” (Líder de
organización, San Juan)
La separación se asume como una opción
actualmente factible y preferible en ciertas
circunstancias. Esto se traduce en mayor independencia, libertad de movimiento y posibilidades de participación en la comunidad,
aun cuando acentúe la carga de tareas domésticas, productivas y de cuidado que debe
asumir la mujer para hacer frente a las necesidades emergentes de esta situación.
“Ahora, si no funciona la relación, es mejor
quedarse sola que mal acompañada. La mujer
se decidió a emprender cosas, vende huevos,
cría pollos, los vende para subsistir, para independizar la economía.” (Grupo focal, Río
Negro)
“Mi mamá después que enviudó empezó a
participar en cosas; si no, era la señora de la
casa y de ahí no se movía. Pero después que
ella quedó viuda empezó a participar en toda
esta feria, está en Pro-Huerta, en muchas cosas así está ella. En cambio yo no, yo siempre
tuve cara para todo… Hacer, pertenecer, no
pertenecer, ir o no ir. Siempre decidí por mí
misma.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
“Las que llevamos adelante todo, porque tenemos etapas donde los hombres no están y
tenemos que hacernos cargo de trabajar con
la majada, de trabajar con los chanchos, de
trabajar con la huerta, de cuidar nuestros hijos; si bien en cada familia trabajamos todos,
aporta cada uno su granito de arena desde
los niños y nosotros también como madres, o
sea como que nos ayudamos porque también
no es fácil llevar adelante todo.” (Mujer rural
joven, Santiago del Estero)

143

�La situación de las mujeres jóvenes

“Las mujeres hacemos muchísimo, hacemos
el 80% del trabajo, adentro y afuera de la
casa. En lo rural, la mujer hace el 90% de
las tareas, cuida la casa, a los hijos.” (Grupo
focal, Río Negro)
De todos modos, aún pesan los mandatos y
representaciones sobre los roles dentro de las
familias, que configuran o determinan cómo

se perciben las mujeres en relación con su
hogar (principalmente entre las mujeres de
más edad) y qué valor le dan a su aporte a la
economía doméstica o a las decisiones que
toman. Así, se perciben a sí mismas como
“ayuda” y no como “sostén” del hogar.
“Y siempre la mujer tiene que ayudar porque
la plata del hombre sola no alcanza, así que
trabajen lo que trabajen siempre…” (Mujer
rural joven, Santiago del Estero)
“¿En las cuestiones de género? Ellas tienen mucho de los mandatos culturales del
patriarcado, el hombre productor, el hombre
generador de ingreso; muchas de ellas viven
en el campo con sus maridos, con su familia,
y los atravesamientos climáticos y las crisis
económicas han hecho que el marido se haya
tenido que quedar en el campo cuidando a
los animales y ellas tengan que estar en el
pueblo solas; entonces ellas se encuentran con
que ‘¿qué hago yo sola como mujer acá en mi
casa?, ¿cómo empiezo yo a llevar adelante
todo esto?’ ; y las cuestiones de trabajo, digamos, ninguna trabaja ni ha tenido un trabajo
formal (...) Entonces vos les decís: ‘Chicas,
hay una actividad en Roca tal día, ¿quieren
que nos organicemos?’, ‘¿No, porque mi marido’…” (Técnica, Río Negro)
“Y viste que en definitiva, hablando entre
hombres, como diciendo: ‘Está bien, la bruja

144

dijo qué vamos a hacer y punto, es así’, digamos como que en definitiva… el hombre es el
que tiene los pantalones pero en un montón de
decisiones, al final se decide lo que la mujer
quiere… En las decisiones productivas, productivas, no lo sé; pero económicas, te diría
que tiene bastante que ver. La mujer no va a
decidir si en este lote vamos a sembrar sorgo
o soja, pero a la hora de decir a dónde va la
caja…” (Técnico, Santa Fe)
Se plantearon dos hitos que dan cuenta del
incremento de mujeres al frente a su hogar, y
de la mayor independencia y autonomía que
se percibe en ellas. Por un lado, la crisis de
2001 las llevó a tener que hacerse cargo de
la economía doméstica, buscando innumerables alternativas, como lo fueron los clubes de trueque, pequeños emprendimientos,
coordinar o cocinar en comedores barriales
o merenderos.
“Es parte del efecto de la crisis del 2001,
la mujer tenía que salir a trabajar sí o sí. Se
dio cuenta que se puede mantener.” (Grupo
focal, Río Negro)
Y por otro, la Asignación Universal por Hijo
(AUH) –a la que se suman subsidios de diversos programas– impactó en el rol de las
beneficiarias dentro de los hogares, tanto en
su autonomía como en su autoestima en términos de decidir en forma independiente sobre el destino del dinero.
“…Creo que la mujer es más líder o jefa de
hogar o tiene más participación en la familia
gracias a que maneja ese dinero porque, por
lo menos lo que yo conozco, es la mujer que
maneja ese dinero, el de los chicos. Y si encima viene a trabajar a la cooperativa, y tiene
otro fondito más, entonces la mujer se hace

más independiente. Ya no depende tanto de
lo que le dé el hombre. Entonces sí, tiene un
impacto muy positivo.” (Líder de organización, San Juan)
“Desde la Asignación cambió mucho, eso
te da más autoridad, el programa.” (Grupo
focal, Misiones)
El ingreso por la Asignación las equipara
en algunos casos a los hombres en cuanto al
monto que aportan al hogar y en la posibilidad de decidir en qué gastar. Representa
una entrada significativa en las economías
hogareñas para gastos cotidianos, sobre todo
aquellos que tienen que ver con mejorar la
calidad de vida de los niños –alimentación
y educación–, invertir en la casa y reducir
la carga de trabajo doméstico de las mujeres. La Asignación junto con subsidios o
programas –como Ellas Hacen– constituye
un aporte esencial en la vida de las mujeres
del campo, y quienes reciben esos fondos los
perciben como un insumo importante para el
sostén del hogar.
“La otra chica decía que hace rato ya quería
terminar la cocina, y el marido le decía ‘bueno, vamos a ir juntando de a poco’. Y bueno,
ponían una chapa, después de un tiempo la
otra, y así; a veces le remendaba otra vez con
chapa cartón, o la pieza. Pero bueno, cuando
cobró fueron y trajeron las tres, cuatro para
completar (...) Es un aporte muy importante para la familia, porque por ahí no sé si es
solo mi caso o qué, pero no es que las mujeres
dicen ‘es mi plata, voy a tomarme helado, a
gastar como quiero’. No, siempre pensamos en
la familia, en algo para la casa, y ayuda un
montón.” (Líder de organización, Misiones)
“La mujer decide en qué gastar el dinero

de la Asignación. Lo veo y se me vienen a la
mente varias mujeres que son ellas las que manejan, que compro esto, que ya cobré. Que ya
lo tienen como que es de ellas. Más allá de
que es de los chicos, pero ‘yo ya cobré’ o ‘me
voy a comprar esto’ o tienen como una tarjeta
que es como un crédito o algo así, ‘me saqué
con la tarjeta tal cosa’, o ‘me faltaba tal cosa
y me la compré’. Tienen más decisión de esos
recursos. Es notable.” (Líder de organización,
San Juan)
“Reconocemos que no te soluciona la vida,
pero que sí es importante… Ya tienen las carpetas, los útiles, las zapatillas, el guardapolvo,
ya empiezan el año. Y después el otro tema es
que ayuda mucho en el tema de la alimentación, de los chicos. Cosas como el pescado,
frutas, que por ahí nosotros no producimos y
que se merecen que tengan ellos la posibilidad,
entonces también yo veo que eso sí ayudó, ayuda mucho. Y este programa de Ellas Hacen,
en chicas que recibimos, impactó muchísimo.
Y yo le decía a mi marido cuando me anoté
para el programa: ‘Si llego a cobrar el plan,
cómo me gustaría comprarme el lavarropas
automático’, porque es algo que como estamos
nosotros, era imposible, era un sueño, y yo le
decía: ‘Cómo me va a ayudar eso, porque ahí
yo, mientras está lavando, voy a hacer otra
cosa, y voy a tener tiempo para ir a preguntar
cómo están los chicos en la escuela, llevarlos a
la sala, y cuando vuelvo ya extiendo’, o sea, te
organiza.” (Líder de organización, Misiones)
“La vida de la mujer rural es muy dura,
muy sacrificada. Nos faltan recursos económicos, los 900 pesos de la AUH no alcanzan.”
(Grupo focal, Santiago del Estero)
“El salario universal es lo único que tene-

mos para ayudar.” (Grupo focal, Santiago del
Estero)
De todos modos, merece destacarse por los
testimonios relevados que no se termina de
visualizar la AUH como un derecho que el
Estado les reconoce a todos, sino como una
ayuda especial del Estado; e incluso algunos
actores critican y cuestionan la Asignación
en sí, el rol de Estado y el destino que dan
las familias a ese dinero.
“El problema son todos los subsidios que da
el gobierno. Hoy en día estamos cosechando
vagos. Se compran celulares de alta gama y
mandan a los hijos a pedir. Trabajo hay. Además se incentiva a tener más hijos.” (Grupo
focal, Santa Fe)
“Hay personas que lo valoran y lo usan
como se debe, pero hay personas que no lo
hacen. En el Jefas y Jefes vos tenías que trabajar, eso era bueno.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Hoy las chicas tienen hijos por la Asignación” (Grupo focal, Santa Fe)
“Nadie quiere trabajar”. “Si aumenta la
cuota tendría un hijo más, jaja.” “Tiene un
buen impacto cuando se invierte bien, en comida, cuadernos. En otros casos el último destino es el niño, lo usan para cualquier cosa.”
(Grupo focal, Santa Fe)
“Lo que queremos nosotros en realidad es
sumar gente para que no se pierda la cooperativa, pero cuesta mucho, porque hay mucha
gente que tiene los planes sociales y nosotros
pensamos que es por eso que no se suman a
la cooperativa. Como que no tienen una necesidad de trabajar. O sea están acostumbrados (…) No digo que está mal la Asignación
Universal, pero está mal en la costumbre de
ellas conformarse con eso. Porque yo siempre

les digo en algún momento se puede terminar esto, ya va a pasar.” (Mujer rural joven,
San Juan)
“Les dan plata para ir a la escuela, ¿por
qué tienen que recibir plata para estudiar?”
(Grupo focal, Río Negro)
En síntesis, el fuerte incremento de la jefa-

tura femenina joven rural que surge del análisis intercensal podría deberse, desde la perspectiva de las mismas mujeres, al aumento de
las separaciones y de las madres solteras. A
su vez, las nuevas configuraciones familiares
resultantes –que pueden ser más recientes en
el campo que en la ciudad– están acompañadas, como se verá más adelante, por una
mayor valoración de la participación de las
mujeres en las actividades productivas y de
sus capacidades de sustento del hogar.
Se encuentran más mujeres encargadas de
las economías domésticas, al frente de sus
familias por ausencias prolongadas de sus
parejas, o participando en emprendimientos
productivos, en espacios de comercialización
y en organizaciones. Si bien las mujeres logran generar alternativas para sostener sus
hogares, existe una demanda por la ampliación de las oportunidades laborales, fundamentalmente para las mujeres más jóvenes
que buscan un empleo estable fuera del predio familiar.
En los últimos años, la AUH ha contribuido
a reforzar la autonomía de las mujeres en la
economía doméstica, lo que potencia su autoestima. La posibilidad de decidir sobre el
destino del dinero que perciben por la Asignación no sólo va creando procesos individuales
y grupales de empoderamiento de las mujeres,

145

�La situación de las mujeres jóvenes

sino que además redunda en mejoras de la
calidad de vida de hijas e hijos –ya que parte
se destina a gastos para la educación y mejor
nutrición– y en inversiones dentro del hogar
que reducen la carga de trabajo doméstico.

3.3. Fecundidad
3.3.1. La información censal
Lamentablemente, no se han difundido a la
fecha los datos sobre fecundidad correspondientes al año 2010, que son registrados en
la cédula censal ampliada. De modo que el
análisis sobre el comportamiento de este indicador se restringe al año 2001.

joven se encuentra muy difundida y las mujeres jóvenes tienen en promedio la mayor
cantidad de hijos. En las zonas rurales del
NOA, el porcentaje de madres jóvenes es levemente inferior que en la Patagonia pero
el promedio de hijos resulta superior (1,63).
Las diferencias regionales entre el promedio de hijos de las mujeres rurales jóvenes
se ponen de manifiesto en los mapas que se
presentan a continuación, donde los valores
más altos aparecen reflejados mediante los
colores oscuros.
k Se percibe así que en la Región Pampeana predominan los departamentos donde
los promedios de hijos de las mujeres jóvenes

Incidencia de las mujeres jóvenes con hijos sobre el total de mujeres jóvenes
y promedio de hijos por área y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv

Gráfico 29

En el Gráfico 29 es posible observar el
porcentaje de madres jóvenes según su lugar de residencia (áreas urbanas o rurales de
cada región), así como el promedio de hijos
que habían tenido al momento del censo. En
primer lugar se evidencia la mayor incidencia
de la maternidad entre las jóvenes rurales,
cuyo total país supera en un 24% la incidencia la maternidad joven urbana.
Considerando las áreas rurales, las incidencias más altas del país se registran en la
Patagonia, que como ha sido señalado constituye una región joven, y en el NEA. Sin
embargo, el promedio de hijos de las madres
jóvenes del NEA supera al de la Patagonia
(1,79 y 1,47 respectivamente). Es decir que
en las zonas rurales del NEA la maternidad

146

son bajos. Sin embargo, se conforman algunas
manchas de promedios elevados, principalmente en el norte de Santa Fe y Entre Ríos,
el noroeste de Córdoba, el oeste de San Luis
y el centro y sur de La Pampa.
k En cambio, en el NEA la mayoría de
los departamentos registran promedios altos. En el noroeste de Corrientes se conforma
una pequeña mancha que se extiende hacia
el norte sobre el departamento chaqueño de
Bermejo, donde los valores se ubican en niveles medio-bajos. Estos valores se observan
también en Goya y Monte Caseros.
k Las áreas rurales del NOA muestran
un comportamiento similar a las del NEA, es
decir que los promedios más elevados de hijos
son los que se encuentran con mayor frecuencia. Sin embargo, se observa una mancha de
valores medio-bajos en el centro de la región,
que abarca los departamentos limítrofes de
Tucumán y Santiago del Estero, el suroeste de
Tucumán, el suroeste de Santiago del Estero
y el este de Catamarca. Este comportamiento
también se verifica en varios departamentos
de La Rioja, sin configurar manchas nítidas.
k En Cuyo se imponen los promedios
medio-bajos, principalmente en la provincia
de Mendoza. Los promedios altos sólo se registran en los departamentos sanjuaninos de
Valle Fértil, Ullum y 25 de Mayo.
En la Patagonia los promedios bajos resultan predominantes en Santa Cruz, mientras
que los promedios más altos se registran en
los departamentos localizados en la línea sur
rionegrina y el suroeste de Chubut. k

Familia beneficiaria de Proyecto de Electrificación Rural, Misiones.

147

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de 1,3

17

27
30

43

39
40

52
53

62

54

82

Más de 1,7
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

56

67

33
46

58

72
86 73

69
74

70
77

SALTA

34

4

De 1,31 a 1,5

7

6

48

Más
de 1,7
PARAGUAY

10

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

De 1,51 a 1,7

8

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

Menos de 1,3

5

49
47

57
63

2
No existe población
del área

23

45

68

217

148

44

3

12

22

20

61

65

De 1,31 a 1,5

153

55

41
42

De 1,51 a 1,7

19

32

66

152

18

10

21

31

38

60

No existe población
del área

11

16

26

29

51

9
8

15

28

35

7

4

24

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

14 15

9

18 19
27 28
32

11
12

16
20

60
62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

149

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

N

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

53

Menos de 1,3
55

De 1,31 a 1,5

47

49

44

41

63
66
67

62

64

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

74

91

97

75
92

7

15
19

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

21

22

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 1,51 a 1,7

SAN LUIS

34

Más de 1,7
93

99
104

113

36

106

108

111

35

107
105
108

110

SAN JUAN

9

6

18

De 1,31 a 1,5
73

79

88

98

101

61

60

59

65

Menos de 1,3

68

69

Más de 1,7

58

4

No existe población
del área

51
52

50

5

20

48

54

56 57

70

De 1,51 a 1,7

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento CHILE
(%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
NOA

15

14

13

12

CHACO

11

LA RIOJA

1

9

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

150

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

151

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

40

región
patagonia
Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

44
No existe población
del área

45

Menos de 1,3

46

De 1,31 a 1,5
De 1,51 a 1,7

47

Más de 1,7

48

49

50

51
54

52
53

152

La incidencia de este fenómeno no muestra
diferencias significativas entre zonas rurales
agrupadas y dispersas. Sin embargo, en los
poblados rurales de la Región Pampeana y
Cuyo, el porcentaje de madres jóvenes –así
como el promedio de hijos– se ubica por debajo del registrado a campo abierto, mientras
que en la Patagonia esta situación se invierte. Por su parte, tanto el NEA como el NOA
muestran comportamientos homogéneos en
zonas rurales agrupadas y dispersas, pero el
promedio de hijos que tienen las jóvenes radicadas en zonas rurales abiertas supera al
que tienen las jóvenes que viven en los poblados rurales (Gráfico 30).
Al comparar el promedio de hijos de las
mujeres rurales de distintos tramos de edad
(hijas, madres y abuelas) se observa que entre las cohortes de abuelas y madres de la
Región Pampeana ya se había producido una
desaceleración del nivel de fecundidad (al
finalizar su vida fértil estos dos grupos de
mujeres tenían en promedio la misma cantidad de hijos). En Cuyo el promedio de hijos
de abuelas y madres mostraba diferencias
reducidas, mientras que en el resto de las
regiones se evidencia un mayor retraso en la
tendencia hacia la disminución del nivel de
fecundidad (Gráfico 31).
Si bien no se dispone de información actualizada sobre este comportamiento demográfico, cabe considerar que el mismo presenta una fuerte inercia, es decir que los
cambios en el tiempo tienden a producirse
en el mismo sentido con gran lentitud.
Por otro lado, el Gráfico 32 muestra la incidencia de la maternidad temprana en áreas
urbanas y rurales de las distintas regiones del

Gráfico 30

Incidencia de las mujeres jóvenes con hijos sobre el total de mujeres
jóvenes y promedio de hijos por zona rural y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv

Gráfico 31

Área rural. Promedio de hijos de las mujeres por tramos de edad
según región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

153

�La situación de las mujeres jóvenes

Incidencia de las mujeres de 15 a 19 años con hijos sobre el total
de mujeres de 15 a 19 años por área y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001

Gráfico 32

Incidencia de las mujeres de 15 a 19 años con hijos sobre el total
de mujeres de 15 a 19 años por zona rural y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001

Gráfico 33

154

país. Se constata así que esta se encuentra
más difundida en el NEA, donde la incidencia de mujeres de 15 a 19 años con hijos alcanza el 24% (la mayor del país). Las brechas
urbano-rurales más amplias se registran en
la Patagonia y el NOA; en las áreas rurales
de estas regiones dicha incidencia resulta superior un 59% y 58% respecto de sus correspondientes áreas urbanas.
En el medio rural, el porcentaje de mujeres de 15 a 19 años con hijos es más elevado
en las zonas dispersas que en las agrupadas,
aunque estas diferencias se diluyen en la Patagonia y se reducen en el NEA (Gráfico 33).
El análisis del comportamiento sociodemográfico de las mujeres jóvenes del campo
da cuenta de la configuración de zonas marginales, aun en la región más rica del país.
Sin embargo, se continúan reproduciendo los
patrones históricos de desigualdad territorial,
de modo que las jóvenes de la Región Pampeana y Cuyo enfrentan situaciones más favorables que las del NEA y el NOA.

3.3.2. La visión de los actores: el
acceso a métodos anticonceptivos vs.
las deficiencias del sistema de salud
Las mujeres jóvenes que participaron de los
grupos focales presentan situaciones variables vinculadas indudablemente con el tramo
de edad. La mayoría de las menores de 20
años no tenían hijos y, en general, se hallaban
con perspectivas de seguir estudiando. Las
mayores de 20 años tenían en promedio entre
2 y 3 hijos y habían sido madres por primera vez entre los 16 y los 22 años 20. Si bien
estos elementos son meramente ilustrativos,
merecen destacarse varias cuestiones. Por
un lado, algunos testimonios denotan cierta
voluntad de no querer reproducir el tipo de
familia numerosa de la que provienen.
“Tenemos tres nomás, no queremos tantos
porque cuesta. Yo vengo de una familia de muchos… porque nosotros somos doce hermanos,
mi mamá ya falleció, de cáncer en el pulmón,
a los 43 años falleció. A veces le pregunto a
mi papá y le digo, porque él vive cerquita de
nuestra casa, ‘¿cómo hacían ustedes con tantos chicos?’; y encima nos llevamos uno, dos
años nomás. No sé cómo hacían.” (Líder de
organización, Misiones)
Por otra parte destacan la posibilidad de decidir acerca de su maternidad y de evitar los
embarazos no deseados, por un mayor acceso

a información y sobre todo al uso de métodos
anticonceptivos. Posiblemente en el marco
del Programa de Salud Sexual y Procreación
Responsable, implementado en el año 2003,
las mujeres más jóvenes han visto facilitada
la disponibilidad de estos métodos, oportunidad inexistente una década atrás para las

propias madres jóvenes que tienen actualmente alrededor de 30 años.
“Les dan charlas, capacitaciones a los chicos, charlas en las escuelas, incluso en la organización nuestra, en la mesa de agricultura
familiar… Bueno, aquí a la par también está
la sala de primeros auxilios, y ahí tienen de
todo, preservativos, anticonceptivos, esas otras
cositas que te colocan, el DIU, todo, cosa que
antes no había…” (Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“Yo veo que van a la salita [las chicas más
jóvenes], piden, sin ninguna vergüenza, que
antes no ibas a pedir porque daba vergüenza,
ahora vas a ver de 12, 13 años ya están pidiendo. Y está bien. Antes no, era ‘uuuh, mirá
esa con la edad que tiene y va y pide’. Yo tengo
tres hijos, y no daban, que yo me acuerde. Y
vivo aquí a la par de la sala y no me acuerdo que daban.” (Mujer rural joven, Santiago
del Estero)
“Hay canastas de preservativos en los hospitales y salas, podés retirar sin pedir. Hacen
que sea accesible y natural.” (Grupo focal,
San Juan)
“A mí, en la época de mis padres no me explicaron de la prevención, y yo a los 16 años
tuve mi primer hijo. Y ahora hay tantas cosas para cuidarse que pueden hacerlo. Aunque
también están los que hacen oídos sordos a
los padres y pueden quedarse embarazadas.”
(Grupo focal, Santa Fe)
Se plantearon diversas formas de cuidado,
desde la inyección que se administra mensualmente, pastillas, hasta la ligadura de
trompas como recurso aludido por las mujeres más grandes, con tres hijos. También
se mencionó la próxima llegada del chip an-

20. De las 10 menores de 20 años, 6 son solteras y 4 casadas. 2 de ellas han sido madres recientemente. En el
grupo de las de 20 años y más, las más cercanas a los 20 años (5) no tienen hijos y el resto tiene entre 1 y 6 hijos.

ticonceptivo destinado a adolescentes, que
se encuentra en proceso de distribución por
el Gobierno y cuyo efecto se prolonga por 3
años. Así, en el grupo focal de Río Negro,
las más jóvenes mencionan el uso de la inyección mensual y, otras mujeres, el de las
pastillas; pero todas afirman que se trata de
una decisión compartida con su pareja. En
otros casos, son las propias madres y abuelas quienes estimulan su utilización por parte
de las adolescentes. Una situación similar se
manifestó en el grupo focal de Santiago del
Estero, aunque sólo algunas admitieron que
“les contamos a nuestros maridos que nos
cuidamos”. Sin embargo, desde el discurso,
se observa la voluntad de las mujeres de decidir acerca de su maternidad y la de sus
hijas y de prevenir embarazos no deseados.
“Yo lo quiero poder manejar yo.” “Lo que
pasa es que en el centro te piden que el papá
firme cuando vos querés la inyección.” “Yo a
mi hija a los 14 años ya la puedo llevar a tomar o poner la inyección.” “No sé si podés ir
sola, el caso, pero a mi hija (...) a veces te da
bronca porque vos sabés que tus hijos son sanos y que no van a hacer nada indebido hasta que no sea su tiempo, pero hoy en día hay
tanta degeneración, tanta gente mala que por
ahí tu hija viene de la escuela y te la violan.
Entonces vos decís ‘mejor prevenir’.” “Uno no
desea que le pase a una de las jóvenes, o sea,
yo me indigno hacerle tomar pastillas a mi
hija para prevenir un embarazo pero si vos no
lo hacés por ahí pasa una cosa de esas.” “Si
da vergüenza, los padres piden a la enfermera
y llevan, porque a los 14 años ya podés decidir
sobre tu hija y llevarla a tomar la inyección o
a tomar una pastilla.” (Grupo focal, Santa Fe)

155

�La situación de las mujeres jóvenes

“En mi caso, cuando yo quedé embarazada,
para mí mis hijos fueron un milagro, porque
mi mamá me dijo ‘tenés que cuidarte, cuidarte’, ¡pero nunca me dijo de qué!; porque yo que
vengo de mi hermana golpeada, me imaginé
que era por eso, o sea que tu novio o marido
o pareja o novio no te golpee. Nunca me dijo
que cuidarte era para no quedar embarazada.
Tenía 19 años. El segundo lo buscamos, pero
el tercero nosotros nos cuidábamos con métodos anticonceptivos, pero yo me quedé embarazada igual (...) no sé qué pasó, por eso en
el último decidí atarme mis trompas.” (Grupo
focal, Santa Fe)
Estos testimonios permiten confirmar las
tendencias identificadas a partir del análisis
de la información censal y prever cambios
futuros en las conductas de salud reproductiva que incidirán en las tasas de natalidad
en las áreas rurales, reduciendo las brechas
con sus pares urbanas. Y constituyen ejemplos de nuevas oportunidades para potenciar
en las mujeres adolescentes y jóvenes la toma
de decisiones relativas a una procreación responsable.
Estos progresos en relación con el conocimiento y uso de métodos anticonceptivos
coexisten sin embargo con dificultades para
el acceso a la salud de la población rural en general, y en particular a la salud materno-infantil. Si bien están difundidos los centros de
atención primaria equipados y en muy buen
estado, se manifiestan déficits en materia de
recursos humanos, en particular en especialidades tales como ginecología, pediatría y
odontología, sobre todo en las provincias del
norte como Santiago del Estero y Misiones.

156

“Hay una salita muy cerca pero no tiene pediatra, tiene un enfermero que atiende hasta
las 13:00 pero sólo revisa, no puede recetar ni
colocar medicamentos. Hacen control de los
chicos para la AUH en la salita. En Forres
está el hospital donde hay un médico tres veces
por semana pero hay que pedir turno, es caro
gastar plata en ir y venir en moto sólo para el
turno. Si no hay una urgencia no te atienden;
el médico está durmiendo en la guardia. Hay
dos ambulancias que tardan tres horas en llegar. También hay hospital en Fernández. Hay
equipos, pero no hay médicos.” (Grupo focal,
Santiago del Estero)
“En Piray contamos con dos salas de salud
denominadas Centros de Atención Primaria
de la Salud (CAPS); logramos que se radique
un enfermero pero no está nunca, sería mejor
que atienda en la casa o que funcione la sala
más tiempo, en una mayor franja horaria.
Vas a la sala a buscar las pastillas y no está
abierta (…) Tenés que ir y comprar, porque si
te quedás esperando te embarazás [risas]. El
médico que va semanalmente es clínico. Está
preparado todo el equipamiento para odontología y como la trifásica quedó lejos no se pueden conectar los equipos. Tuvimos un tiempo
odontólogo, cuando estuvo le aprovechamos al
máximo pero ya no está más y es muy difícil
para los que no contamos con una obra social.
Por lo menos lo básico, lo mínimo.” (Grupo
focal, Misiones)
Santa Fe y San Juan presentan una situación más mitigada y en el Alto Valle de Río
Negro la atención se concentra en las localidades urbanas. Si bien existen hospitales en
las localidades más pobladas, las mayores
dificultades planteadas para el acceso se re-

laciona con las distancias, con la frecuencia
de atención y con la disponibilidad de ambulancias.
“Hay Centros de Salud en todos lados, al
menos en el primer nivel de atención. En el
caso de Angaco, Caucete y Albardón tienen
hospital en el centro y para las zonas más
alejadas está la salita. Hubo un plan para
descentralizar la atención del hospital de San
Juan a hospitales en los departamentos de la
zona.” (Grupo focal, San Juan)
“En Cinco Saltos hay salas de emergencia,
donde hay un médico por día de una especialidad distinta: un día el dentista, otro día el
ginecólogo, etcétera. Ahora también hay una
ambulancia. En El Arroyón hay una chica que
a veces abre y atiende, pero no se sabe cuándo.
En Michi Michi no hay nada.” (Grupo focal,
Río Negro)
“Nosotros tenemos un centro de salud que
va la doctora una vez a la semana, y si no,
hay que venir a San Cristóbal donde funcionan centros asistenciales en cada barrio. El
hospital de reciente apertura es grande y espacioso... hermoso, pero faltan muchas cosas
para completarlo (…) Tiene maquinarias de
alta tecnología pero no tenés quien las maneje;
por ejemplo si tenés una cesárea de urgencia
tenés que trasladarte a 115 km para poder internarte y hacer todo. Yo tuve un accidente con
fractura expuesta [en la moto] y me llevaron
directamente para Ceres. Alguna cosa seria
que necesitás terapia es allá (…) Tenemos un
hospital grandísimo y si tenés una intervención, tenés que esperar que venga nuestro anestesista de Ceres [localidad aproximadamente
a 80 km] para poder ser atendida.” (Grupo
focal, Santa Fe)

“Acá el 99% no podemos ir al hospital a
sacar turno porque vivimos lejos. A las 2 de la
mañana tenés que irte de acá, para hacer cola
para poder sacar un turno para poder sacarte una muela. Y si vas a un privado mínimo
$300 - $500. ¿De dónde sacás esa plata? Si
tenés dos o tres muelas, olvidate. Hace como
seis meses tengo dolor de muelas y ¡el hospital de paro!” (Hombre joven rural, Misiones)
Respecto de la salud sexual y reproductiva, los testimonios destacan la carencia de
recursos para hacerse controles ginecológicos
periódicos. “No hay nada, no hay mamografía, ni PAP; hay una necesidad muy concreta
en este aspecto. Para esos controles tenemos
que ir a Santiago.” (Grupo focal, Santiago
del Estero)
En este sentido, se ha podido apreciar la

recorre dos veces por semana el interior de Misiones. Van a pueblos, parajes, colonias y comunidades indígenas. No son médicas ni enfermeras, sino que hicieron una capacitación.
Acá en total 27 mujeres se realizaron el PAP,
un número mayor al del año pasado.” (Entrevista con personal del PAP Móvil, Misiones)
De todos modos, y tal como surgió en conversaciones con el personal del PAP móvil presente al momento del grupo focal en
Misiones, los controles ginecológicos son
un tema complejo “ya que aún no hay una
práctica habitual, o reconocimiento de las
mujeres respecto de la necesidad de hacérselos. Aún existe miedo al dolor por desconocimiento del procedimiento, o los conflictos
que suscita con sus parejas que rechazan la
realización del estudio”.

existencia de nuevas modalidades de acceso

que implican la movilidad del personal médico o paramédico a los poblados ubicados
en zonas rurales dispersas, posibilitando un
contacto directo con el personal de salud y la
transferencia de información para estimular
la realización de algunos controles.
“De repente llegan a los CIC [Centros de
Integración Comunitaria] médicos, ginecólogos; nos enteramos en las reuniones de la organización y la gente se acerca. Allí podemos
hacer ciertos controles.” (Grupo focal, Santiago del Estero)
“Hace poco estuvo un tráiler que recorre la
provincia para que las mujeres se hagan PAP
y mamografías. Este tipo de servicio es igual
que el de DNI que va a los centros departamentales.” (Grupo focal, San Juan)
“Hay un PAP Móvil, que es un programa
del Ministerio de Salud de la provincia, que

Se puede señalar que, frente a estas carencias, la participación en organizaciones o
en emprendimientos colectivos significa una
oportunidad para acceder a servicios de salud. A partir de estos espacios de participación se gestionan y facilitan servicios para
la comunidad, o se generan las condiciones
para acceder a obras sociales, sea a través
de fondos de salud para los socios –como el
caso de FECOAGRO en San Juan–, sea inscribiéndose en el monotributo social agropecuario, a través del cual acceden, en muchos
casos por primera vez, a una obra social.
“El monotributo social agropecuario por
ejemplo fue una de las cuestiones, a su vez
porque tenían la obra social; cuando se implementó, ayudó a que muchas mujeres lleven
a sus hijas a hacer los estudios ginecológicos,
y un montón de cuestiones que no venían ha-

ciendo.” (Técnica, Santa Fe)
“Muchos de los miembros de las cooperativas que se inscribieron en el monotributo social cuentan con una obra social que se llama
Unidad Provincial (UP). Desde FECOAGRO
se hizo una movida para que todos accedan
al monotributo social, pero no todas lo tienen.
FECOAGRO tiene un fondo de salud al que
todos los socios que aportan tienen acceso.”
(Grupo focal, San Juan)
Además de las demandas por mejores condiciones de atención sanitaria, también surgen inquietudes y expectativas en materia de
atención y prevención de problemáticas específicas de género y de juventud. En relación

con las primeras, la cuestión de la violencia
familiar y de género ha surgido espontáneamente en casi todos los grupos focales y se
traduce en necesidades de contención y asesoramiento; y se pone de manifiesto que –si
bien es un problema que afecta tanto a la ciudad como al campo– la desprotección de las
mujeres en las áreas rurales es importante.
Con respecto a las problemáticas juveniles, emergen algunas alusiones al tema de
las adicciones y la necesidad de acciones
de prevención, aun cuando se reconoce que
no constituyen todavía una problemática difundida.
“Se necesita fortalecer los mecanismos de
denuncia y contención en relación con la violencia de género.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Nos hace falta que venga gente técnica a
capacitarnos, juntar a las mujeres, que nos
dejen información. Hay una necesidad de concientizar, no es fácil salir de eso.” “Más allá de
que el hombre es tu marido, no es tu dueño, y

157

�La situación de las mujeres jóvenes

nada justifica esa violencia. No hay espacios
para hablar de eso, es más fácil hablarlo con
gente de afuera, con extraños y no con tus
vecinos.” (Grupo focal, Santiago del Estero)
“Se necesitan centros de atención para la
mujer. Yo fui abusada de chica porque mis padres trabajaban fuera de casa y me dejaban
al cuidado de mis hermanos mayores que se
aprovecharon de mí. No quiero que esto les
pase a mis hijos. Se necesita un lugar donde
la mujer pueda ir a denunciar.” (Grupo focal,
Río Negro)
“Hoy en día se le da mucha importancia
a lo que es la violencia familiar. Pero en Angaco por ejemplo no he escuchado que haya
un lugar o que haya alguien, un profesional
o un psicólogo o algo que te asesore, o que te
dé una mano en esta situación, porque por ahí
son cuestiones psicológicas.” (Líder de organización, San Juan)
“Necesitamos acciones y capacitaciones
contra el tabaquismo y el alcohol. Eso es necesario ya que las drogas aún no son un problema aquí pero puede darse, ya que los chicos
se juntan con chicos de otros lugares.” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
En síntesis, existen indicios de modificacio-

nes en los patrones de reproducción de las
mujeres jóvenes respecto de generaciones
anteriores, caracterizadas por la reducción de
la cantidad de hijos que las parejas deciden
tener. Si bien es posible suponer la incidencia de factores económicos y de acceso a una
tierra ya muy subdividida, también se puede
sugerir como hipótesis que, como efecto de
políticas públicas, la llegada a las zonas rurales de información, junto con la posibilidad

158

de acceder directamente a diversos métodos
de contracepción y la propia conciencia de
las madres jóvenes respecto de la necesidad
de evitar embarazos no deseados en sus hijas,
abren una perspectiva esperanzadora respecto de la decisión libre acerca de la concreción
de la maternidad.
De todos modos, los servicios de salud siguen concentrados en las zonas más urbanizadas y se destaca la precariedad de aquellos
existentes en las áreas rurales. La implementación de modalidades que acercan algunos
servicios básicos a los poblados rurales y el
acceso a la obra social a través de la participación en emprendimientos colectivos son
dos aspectos que, de ampliar su cobertura,
constituyen oportunidades de mejora de la
situación de las mujeres rurales jóvenes.
Para obtener una caracterización más densa de los distintos escenarios que se configuran a partir del análisis sociodemográfico,
complementado con la visión de los actores,
se abordan a continuación cuestiones específicas vinculadas con el desempeño laboral de
las mujeres jóvenes, el acceso a la educación
y a las nuevas tecnologías de la información
y la comunicación.

3.4. Las mujeres jóvenes y el trabajo
3.4.1. La información censal
La población económicamente activa (PEA)
está conformada por las personas que tienen
una ocupación o que, sin tenerla, la buscan
de manera activa (desocupados). La tasa de

actividad es el porcentaje entre la población
económicamente activa sobre la población total. Este indicador brinda información acerca
del peso relativo de la oferta de trabajo. En
este estudio se considera la tasa de actividad en la población de 15 años y más para
neutralizar el peso diferencial por región que
tiene la población de 0 a 15 años, por lo que
en sentido estricto se utiliza una tasa “refinada” de actividad (PEA de 15 años y más /
población de 15 años y más * 100). Por otro
lado, si bien comúnmente se utiliza la edad
de 14 años como límite inferior de rango, aquí
se considera la edad de 15 años de acuerdo
con el corte etario adoptado para caracterizar
a la población joven.
Al analizar la evolución de la tasa de actividad correspondiente al total de la población se observa una variación positiva: en
el período intercensal la participación de la
población en el mercado de trabajo se incrementa un 12,5% en el total del país 21 (en el
año 2001 la tasa de actividad era del 58,1%
y en el año 2010 pasa a ser del 65,3%). La
variación más importante se registra en las
áreas urbanas (13,2%, frente a un 4% observado en las áreas rurales).
Entre los jóvenes de 15 a 34 años, las tasas
de actividad dan cuenta de dos situaciones
diferenciadas. Mientras que en el grupo de
15 a 19 años la tasa de actividad correspondiente al total del país registrada en el año
2010 se ubica en el 38,1%, entre los jóvenes de 20 a 34 años alcanza el 77,1%. Esta
diferencia resulta esperable –y deseable– ya
que en el rango inferior los jóvenes aún se encuentran en edad teórica de asistir a la escuela secundaria. De todas formas, pese al retra-

21. Se excluye la CABA, islas del Atlántico Sur y Antártida argentina.

so de la inserción en el mercado de trabajo
cabe destacar que casi 4 de cada 10 jóvenes
de 15 a 19 años trabajan o buscan empleo.
Por otro lado, se observa que, en el total
del país y para el año 2010, la tasa de actividad de la población de 20 a 34 años supera a la tasa de actividad correspondiente a
la población total (77,1% frente al 65,3%),
aunque registra una variación menor (8,4%
frente al 12,5%).
La comparación entre áreas evidencia un incremento de la tasa de actividad de los jóvenes
más importante en el medio urbano que en el
rural (8,7% y 3% respectivamente), de manera
que durante el período analizado las brechas
entre áreas no se reducen sino que se amplían.
Específicamente en las áreas rurales, las situaciones son variables según regiones geográficas. La Región Pampeana, Cuyo y la Patagonia
presentan una mejor situación de partida. Sin
embargo, mientras que en la Región Pampeana se manifiestan incrementos (del 5,4%), en
Cuyo y la Patagonia las variaciones registradas
en el transcurso de la década son negativas
(-0,8% y -2,8% respectivamente). Por su parte, en el NEA y el NOA se observan en este
período, tanto niveles como incrementos bajos
(2,7% y 2,5% respectivamente) en relación
con las otras regiones.
En los mapas presentados a continuación
se contrastan las variaciones intercensales
de las tasas de actividad registradas entre la
población joven (de 20 a 34 años) en el nivel
departamental en cada una de las regiones
del país, de modo que los tres colores más
oscuros indican variaciones positivas de distinta intensidad y el color claro variaciones
negativas. k

Grupo de Análisis e Investigación Agrícola, Tucumán.

159

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de 0

17

27
30

43

39
40

52
53

62

54

82

Más de 20
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

56

67

33
46

58

72
86 73

69
74

70
77

SALTA

34

4

De 0 a 10

7

6

48

Más
de 20
PARAGUAY

10

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

De 10,1 a 20

8

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

Menos de 0

5

49
47

57
63

2

No existe población
del área

23

45

68

217

160

44

3

12

22

20

61

65

De 0 a 10

153

55

41
42

De 10,1 a 20

19

32

66

152

18

10

21

31

38

60

No existe población
del área

11

16

26

29

51

9
8

15

28

35

7

4

24

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).

14 15

9

18 19
27 28
32

11
12

16
20

60
62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

161

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

N

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

53

Menos de 0
55

De 0 a 10

47

49

44

41

63
66
67

62

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

9

74

91

97

75
92

6

7

15
19
21

20
22

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 10,1 a 20

SAN LUIS

34

Más de 20
93

99
104

113

36

106

108

111

35

107
105
108

110

SAN JUAN

4

De 0 a 10
73

79

88

98

101

61

60

59

65

Menos de 0

68

69

Más de 20

50

5

No existe población
del área

51
52

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

70

De 10,1 a 20

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, CHILE
por
departamento (%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

15

14

13

12

CHACO

11

LA RIOJA

1

9

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

162

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

163

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

44

40

región
patagonia
Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).
No existe población
del área

45

Menos de 0

46

De 0 a 10
De 10,1 a 20

47

Más de 20

48

49

50

51
54

52
53

164

Ahora bien, ¿qué comportamiento presentan las tasas de actividad de las mujeres jóvenes que viven en zonas rurales? ¿Se han producido variaciones en los últimos diez años?
¿Qué ocurre con las brechas de género en el
período de referencia? ¿Qué diferencias se
registran entre la situación de las mujeres
rurales y sus pares urbanas?
Al analizar la situación en las áreas rurales
se observa que, en el período 2001-2010, el
incremento de los niveles de actividad entre
las mujeres jóvenes (de 20 a 34 años) es mayor que entre los varones, básicamente debido a una situación de partida más precaria.
Así, mientras que la tasa de actividad de los
varones pasa del 82,5% en 2001 al 81,4%
en 2010, en el caso de las mujeres la participación laboral se incrementa del 39,9% al
45,6%. Esto provoca una disminución de las
brechas de género, aunque en el medio rural
estas continúan siendo más amplias que en
el medio urbano (excepto en las provincias
patagónicas) (Gráfico 34). Las mayores diferencias entre mujeres y varones jóvenes se
observan en NEA y NOA, donde los valores
se alejan de 1 mostrando una situación de
mayor inequidad en detrimento de las mujeres.
Asimismo, en la mayoría de las provincias
las brechas de género resultan más amplias
en las zonas rurales dispersas que en las
agrupadas. Esto se observa con mayor intensidad en el NEA.
La diferencia en las brechas de género
entre áreas urbanas y rurales alerta acerca
de las menores oportunidades de acceder al
mercado de trabajo que tienen las mujeres
radicadas en el medio rural. En los Gráficos

Gráfico 34

Brechas de género en la tasa de actividad de la población
de 20 a 34 años por área, según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

N

35 y 36 se observa que los varones urbanos
y rurales presentan un comportamiento relativamente similar respecto de los niveles de
actividad (con las notorias excepciones de
Santa Cruz y Tierra del Fuego), mientras que
entre las mujeres hay una mayor diferenciación según el área de residencia. Para el año
2010, en todas las provincias del país (excepto Buenos Aires, San Luis, Chubut, Neuquén
y Santa Cruz) la tasa de actividad de las jóvenes urbanas supera en un 20% a la registrada
entre las jóvenes rurales. Es decir, una mujer
joven no tiene las mismas oportunidades de
insertarse en el mercado de trabajo si reside
en la ciudad o en el campo.
Por otro lado, entre estas últimas existe una

importante variabilidad interprovincial. El
coeficiente de variación 22 del indicador analizado es del 13% en el caso de los varones
rurales, mientras que en el caso de las mujeres rurales alcanza el 21,5%. Esto refleja la
heterogeneidad de situaciones que atraviesa
a la realidad rural: no es lo mismo para las
mujeres habitar en áreas rurales del norte,
que en el centro o sur del país. En algunas
provincias del NEA sólo un tercio de las mujeres se encuentran activas, mientras que en
las provincias de la Región Pampeana más
de la mitad de las mujeres se encuentra en
esta condición.
¿Pero a qué se debe la diferencia tan importante en los niveles de actividad de las

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.
22. El coeficiente de variación es una medida estadística que refiere a la relación entre el valor de la media de una variable determinada y cada uno de los valores que asume esa variable.

165

�La situación de las mujeres jóvenes

166

Gráfico 36
Tasa de
actividad entre
las mujeres de
20 a 34 años
por área,
según
provincia.
Año 2010

de medición de la condición ocupacional que
resultan inadecuados para captar el trabajo
que realizan las mujeres rurales. Además, la
forma en que el trabajo es visto por varones y
mujeres en el ámbito de la cultura rural contribuye a ese subregistro, ya que es escasa la
conciencia de que las tareas productivas a la
escala del predio constituyan una ocupación
(los trabajos familiares relacionados con la
siembra, el desmalezado, la cosecha, la preparación para la venta y otros cuidados de los
cultivos familiares como también la cría de
ganado menor, las actividades de tambo o de
granja, etc.). Además, existen otras ocupaciones características del sector informal rural
–en algunos casos ejercidas bajo la forma del
trabajador por cuenta propia, como el trabajo
artesanal– que no son consideradas ni por las
propias mujeres como ocupación.” (Biaggi,
Canevari y Tasso, 2007: 49)
Lógicamente la cuestión excede lo metodológico, ya que es evidente que no alcanza
con visibilizar esta situación (por otra parte
ya conocida), sino que hace falta poner en
discusión la incidencia del trabajo no remunerado como parte de la generación de valor
en la organización del trabajo rural y, sobre
todo, el modo en que esta condición de actividad se presenta en el caso particular de las
mujeres. De este modo, las formas de producción precapitalistas se articulan con aspectos
culturales que reproducen la división sexual
del trabajo, lo que da como resultado una situación de gran desventaja para las mujeres,
que se expresa no sólo a través de lo que las
brechas de género evidencian, sino también
a través de aquello que ocultan: las econo-

por el trabajo femenino, no reconocido por el

mercado (se trata de trabajo no remunerado)
y en muchos casos ni siquiera por las propias
mujeres, que asumen este tipo de tareas como
parte de las tareas domésticas.
Ahora bien, la tasa de actividad ofrece un
panorama respecto de los niveles de vinculación de las personas con el mercado de trabajo, subsumiendo bajo el mismo universo tanto
a ocupados como desocupados23.
Pese a los niveles más bajos de actividad
que se registran entre las las mujeres jóvenes
(de 20 a 34 años) que residen en áreas rurales, entre los años 2001 y 2010 disminuye la
distancia entre la tasa de actividad y la tasa
de empleo 25 , o en otros términos reduce el

Gráfico 37

nivel de desempleo (Gráfico 37). Esta tendencia verificada, tanto en las zonas rurales
agrupadas como en las dispersas, debe ser
interpretada a la luz del contexto de crisis
económica e institucional que atravesaba el
país a inicios del milenio. Pero en todo caso
importa señalar que aun cuando las jóvenes
rurales tienen menor presencia en el mercado laboral, aquellas que deciden trabajar
logran insertarse con éxito (más allá del tipo
de empleo al que consigan acceder). Como
contracara de este fenómeno podría asumirse que aquellas que enfrentan la persistencia
del desempleo abandonan los intentos para
recluirse en la inactividad.
Pese a estos avances respecto de los nive-

Tasa de desempleo de las mujeres de 20 a 34 años
que residen en áreas rurales, por año censal y provincia

mías rurales como economías subvencionadas

23 La población ocupada es definida como el conjunto de personas que en la semana de referencia han trabajado como mínimo una hora (en una actividad económica, remunerada o no). De acuerdo con las
definiciones del INDEC, el criterio de una hora permite la comparabilidad entre los países, además de capturar situaciones informales o de baja intensidad. Por su parte, la población desocupada es aquella que
durante las cuatro semanas anteriores al día del censo desarrolló acciones tendientes a establecer una relación laboral o iniciar una actividad empresarial.

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Tasa de
actividad entre
los varones de
20 a 34 años
por área,
según
provincia.
Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Gráfico 35

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

mujeres jóvenes respecto de sus pares varones que se registra en las áreas rurales?
En primer lugar, las brechas de género en
los niveles de actividad laboral se encuentran
relacionadas con la reproducción de ciertos
patrones culturales, que también están presentes en los ámbitos urbanos, pero que sin
duda se expresan con mayor intensidad en las
áreas rurales. Estas diferencias están atravesadas por la división sexual del trabajo, que
incide en el tipo de tareas que realizan hombres y mujeres en cada contexto, y que otorga
oportunidades de desarrollo o restricciones,
y que promueve la inserción en el espacio
social o la reclusión en el ámbito doméstico.
Esta matriz cultural opera de un modo tan
contundente que incide en el propio proceso
de medición del fenómeno. En este sentido
se vuelve necesario poner en cuestión el indicador (la tasa de actividad), no respecto de
aquello que muestra sino de aquello que está
ocultando. ¿Alguien podría sostener, desde
el más básico sentido común, que las mujeres que viven en el campo son en su mayoría
(54,4%) “inactivas”? Como se plantea en diferentes trabajos (Kessler, 2007), es probable
que existan dentro de esta proporción de “inactivas” un alto porcentaje de mujeres que
trabajan en tareas rurales no remuneradas,
en labores de huerta o en el cuidado de animales, sin que ellas mismas ni los otros las
perciban como un trabajo. Las estadísticas no
contribuyen a mostrar este tipo de situaciones, que probablemente los acercamientos de
tipo cualitativo ayuden a visibilizar.
“La categoría inactiva tiene, en nuestra
opinión, un sesgo de ocultamiento o subregistro por estar efectuada con instrumentos

167

�La situación de las mujeres jóvenes

Si se compara la posibilidad de acceder al
mercado de trabajo de las mujeres jóvenes
del medio rural respecto de los varones y de
sus pares urbanas, se percibe la “acumulación” de diferentes atributos que configuran
un encadenamiento de lógicas de exclusión
social.
En las diferentes posibilidades de acceder
a un empleo se articulan desigualdades sociales que se expresan territorialmente, con

168

Correlación entre las tasas de empleo de las mujeres rurales
jóvenes correspondientes a los años 2001 y 2010

mujeres jóvenes que residen a campo abierto
es del 37,7%.

Santa Cruz

50,00
Tierra del Fgo

Catamarca

30,00

20,00

Formosa

Corrientes

Córdoba

Salta

R2 Linear = 0,737

Chaco
20,00

Bs. As.

Tucumán

Sgo del Estero
10,00

Chubut

Jujuy Mendoza Santa Fe
Río Negro
San Luis
Entre Ríos

Misiones

San Juan

La Rioja

Neuquén

30,00

40,00

50,00

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

La Pampa

40,00

60,00

Año 2010
determinadas pautas culturales asociadas a
inequidades de género. Esta acumulación de
inequidades plantea una situación de clara
desventaja para ellas, en su triple condición
de mujeres, jóvenes y rurales (particularmente, las de zonas dispersas). Efectivamente,
es posible observar la caída del porcentaje
de población empleada a medida que se incorporan al análisis el área de residencia y
el género.
En el año 2010, la tasa de empleo de los
varones jóvenes se ubicaba en un 84,5% en
áreas urbanas, mientras que en áreas rurales sólo el 78,6% se encontraba empleado
(diferencia de 5,9 puntos porcentuales). Sin

embargo, las diferencias de género se tornan más relevantes que las de área. Entre las
mujeres jóvenes urbanas, la tasa de empleo
(60%) es menor aún a la registrada entre varones jóvenes de áreas rurales (diferencia de
18,6 puntos porcentuales), pero muy superior
a la registrada entre sus congéneres de zonas
rurales agrupadas. Entre estas, el porcentaje de las que cuentan con un empleo es del
52,2%, es decir 7,8 puntos porcentuales menos que el valor registrado para las mujeres
urbanas. Si a esto se agrega lo que ocurre en
las zonas rurales dispersas, se observa una
nueva disminución de 14,5 puntos porcentuales, dado que la tasa de empleo de las

24 La tasa de empleo es la incidencia de la población ocupada sobre la población total (del sexo y grupo de edad correspondiente), mientras que la tasa de actividad es igual al porcentaje de la población económicamente
activa (ocupada y desocupada) sobre la población total. Por lo tanto, la diferencia entre la tasa de actividad y la tasa de empleo se corresponde con la tasa de desempleo. La tasa de empleo se diferencia de la tasa de
ocupación por estar calculada sobre la población total y no sobre la población económicamente activa. Cabe señalar que este indicador es sensible a la coyuntura, por lo que los censos no constituyen la mejor fuente de
información para reflejar su evolución.

Es decir, si se considera el máximo valor
registrado (84,5% entre varones jóvenes urbanos) y el valor mínimo registrado (37,7%
entre mujeres jóvenes de zonas rurales dispersas), se verifica una diferencia de 46,8
puntos porcentuales. Un abismo que da cuenta del entrecruzamiento de fuertes disparidades territoriales en el acceso a la estructura
de oportunidades, en combinación con profundas inequidades de género fundadas en
pautas culturales que se reproducen generación tras generación.
Estas diferencias se observan también entre regiones del país. En el NEA y el NOA,
las distancias son mayores, mientras que en
la Región Pampeana y la Patagonia se atenúan. Se pone así de manifiesto que, sobre
las brechas geográficas y de género, se sobreimprimen la realidad económica y social
de cada una de las regiones y provincias
(Gráfico 39).
Estas diferencias entre segmentos poblacionales se presentan de manera regular en
todas las provincias del país. Pero puede
verse que el comportamiento de los varones
jóvenes urbanos es más homogéneo en las
distintas provincias, mientras que en el caso
de las mujeres jóvenes se incrementa la variabilidad interprovincial. Esta variabilidad
alcanza la mayor intensidad en las zonas rurales dispersas (coeficiente de variación igual
a 22,6) (Cuadro 1).
En síntesis, entre los años 2001 y 2010 se

Gráfico 39

Incidencia de jóvenes con empleo por sexo y lugar de residencia,
según región. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Gráfico 38

Año 2001

les de empleo de las mujeres rurales, durante
la primera década del siglo no se ha modificado el nivel de desigualdad interprovincial:
las provincias que se encontraban en mejor
situación en el año 2001 son las que están en
mejor posición hacia finales de la década, y lo
mismo con las que estaban peor al comienzo
del período. En el Gráfico 38 se observa que
la correlación entre las tasas de empleo de
las mujeres jóvenes correspondientes a los
años 2001 y 2010 es positiva. Los resultados
son contundentes, aunque se pueden apreciar algunas particularidades. San Luis y Río
Negro, que en el 2001 registraban niveles de
empleo bajo, son las provincias que experimentan las variaciones positivas más significativas, mientras que en Tierra del Fuego
donde este indicador presentaba uno de los
mejores desempeños del país, la variación
fue prácticamente nula.. Por otro lado cabe
destacar que en el año 2010 el rango de variación de la tasa de empleo de las mujeres rurales jóvenes oscila entre el 25% y el
60%, con lo cual resulta ineludible detenerse
a pensar acerca de la heterogeneidad presente en el mundo rural respecto de las posibilidades de inserción laboral de las jóvenes.

observa un crecimiento de las tasas de actividad correspondientes a la población de
20 a 34 años. Este incremento es mayor en
las áreas urbanas, por lo cual a lo largo de la
década no se reduce la brecha urbano-rural.
En cambio, los mayores incrementos en las
tasas de actividad femeninas (producto de
una situación de partida más precaria que la
de los varones) redundan en una disminución
de las brechas de género.
La residencia en el medio rural y el género constituyen para las mujeres una acumulación de desventajas. Si se considera a
las mujeres que habitan en las zonas rurales
dispersas, esta situación se agudiza. A esta

cadena de desigualdades se sobreimprimen
las realidades provinciales, principalmente
en el NEA y el NOA, donde pese a las incrementos en el período intercensal, persisten aún importantes niveles de desigualdad.
La información muestra con claridad la situación de desventaja en que se encuentran
las mujeres jóvenes del medio rural. Pero
esta situación de desventaja se evidencia no
sólo por lo que la información muestra, sino
también por lo que oculta. Por otro lado, en
el caso de las jóvenes con empleo, cabe considerar la sobrecarga que implica la combinación de las tareas productivas con las reproductivas del cuidado del hogar, que no son

169

�La situación de las mujeres jóvenes

reconocidas por el mercado ni por ellas mismas como un trabajo. En este sentido resulta
interesante –para el debate sobre las políticas
destinadas al desarrollo rural– la incorporación de lo que se ha dado en denominar la
“economía de cuidado”. Este concepto tiene
que ver con el reconocimiento de ciertas actividades domésticas que deberían ser cubiertas mediante la prestación de servicios
estatales (cuidado de menores, de personas
mayores, de personas con capacidades disminuidas), tareas que en la mayor parte de los
casos recaen en las mujeres. Considerando
algunos planteos al respecto (Asensio, 2012),
resulta pertinente retomar aquí el siguiente
interrogante: ¿hasta qué punto un diseño de
políticas públicas enfocadas en la economía
del cuidado puede ser o no relevante para el
desarrollo de mejores condiciones de vida
para las mujeres rurales jóvenes?

Cuadro 1

3.4.2. La visión de los actores: la
sobrecarga de tareas y las dificultades
de inserción en el mercado de trabajo

Tasa de empleo por sexo y área geográfica,
según provincia. Año 2010
Varones
Urbanos
(A)

Varones
Rurales
(B)

Mujeres
Urbanas
(C)

Mujeres
Rural
Agrupada
(D)

Mujeres
Rural
Dispersa
(E)

Distancia
relativa entre
grupos
(A/E)

TOTAL DEL PAÍS

84,5

78,6

60,0

46,8

37,7

2,24

Buenos Aires
Córdoba
Entre Ríos
La Pampa
San Luis
Santa Fe
Corrientes
Chaco
Formosa
Misiones
Catamarca
Jujuy
La Rioja
Salta
Sgo. del Estero
Tucumán
Mendoza
San Juan
Chubut
Neuquén
Río Negro
Santa Cruz
Tierra del Fuego

87,4
84,5
84,3
84,8
84,2
84,1
77,1
79,1
78,0
81,5
80,7
79,1
80,4
78,9
80,4
78,1
82,3
80,8
85,2
82,9
83,6
85,5
87,2

82,2
83,6
82,0
88,0
85,0
86,6
74,0
71,2
67,5
82,9
65,9
78,1
72,8
72,6
65,6
76,6
86,2
69,6
78,5
70,7
78,3
41,9
59,5

63,8
62,9
58,6
63,7
55,9
61,0
49,2
49,6
49,8
51,2
56,3
53,4
57,3
51,5
52,6
50,8
56,9
49,5
61,1
60,2
61,1
65,9
70,6

56,8
52,7
45,2
52,6
54,8
51,5
37,9
36,6
33,7
31,9
41,2
42,5
50,1
36,9
34,2
40,5
42,9
33,5
59,7
60,3
49,5
61,2
69,2

49,5
42,8
35,6
43,3
44,1
44,5
26,3
26,2
26,9
37,5
34,5
43,2
26,8
35,7
25,7
34,7
42,5
31,5
51,9
45,9
49,3
56,8
41,0

1,76
1,97
2,37
1,96
1,91
1,89
2,94
3,02
2,91
2,17
2,34
1,83
3,00
2,21
3,13
2,25
1,94
2,57
1,64
1,81
1,70
1,51
2,13

Coef. de
variación

3,6

13,8

10,4

22,1

22,6

Nota: Se excluye CABA, ya que no cuenta con áreas rurales. Asimismo se excluyen islas del Atlántico Sur y Antártida argentina, que no cuentan
con información para el CNPHyV 2001.
Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC - CNPHyV 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.

170

Se analizó la actividad laboral de las mujeres
jóvenes rurales utilizando una de las herramientas metodológicas que brinda el enfoque
de análisis de género, el perfil de actividades,
que se aplica para identificar las tareas que
mujeres y varones realizan en su vida cotidiana, teniendo como base la división sexual
del trabajo, y considerando también la cantidad de tiempo que se asigna a cada una,
el momento del día y el lugar en el que se
llevan a cabo 25.
Para ello se tuvo en cuenta la actividad
de las mujeres en un triple rol: reproductivo,
productivo y comunitario, y los límites difusos entre estas esferas, que aparecen mucho
menos claros aun en el medio rural.
La división sexual del trabajo establece
roles entre varones y mujeres dentro de las
esferas reproductivas y productivas, entre el
espacio público y el espacio privado, y alude
a la atribución diferencial que se hace convencionalmente de sus capacidades y destrezas, y consecuentemente a la distribución
de distintas tareas y responsabilidades en la
vida familiar y social. Durante el trabajo del
campo se encontró una mirada aún patriarcal
de las relaciones entre hombres y mujeres en
la división de tareas y, en algunos casos, una
desvalorización respecto de las actividades
domésticas por parte de los varones. Hay trabajos masculinos y trabajos femeninos. “Las
tareas domésticas” son de las mujeres. Las
tareas de cuidado también, tanto de niños
como de ancianos o enfermos.

25 Ver en Anexo 4 el instrumento “Matriz de Actividades”.

“Mi mamá limpia, de la limpieza se encarga ella.” “Mi mamá limpia, mi papá le dice
que a las 12 le haga la comida y la hace,
que él llegue de trabajar y ya esté la comida
hecha.” “Mi viejo piensa que el hombre tiene que trabajar y la mujer no (…) y para mí
está bien porque yo me crié con esa forma de
ver: el hombre tiene que trabajar y la mujer se
ocupa de la casa, los hijos.” “Yo cuando nací,
me enseñaron que era así, el hombre tiene que
trabajar.” (Grupo focal con varones, Santa Fe)
“Nosotros no sabemos cuidar (a los chicos),
las mujeres sí.” “Yo creo que el hombre se aburre cuidando a los chicos.” (Grupo focal con
varones, Santa Fe)
“La mujer trata mucho y vincula mucho...
lo toma a su cargo el tema de la salud en la
familia. Salud y educación está en manos de
las mujeres o es una responsabilidad de las
mujeres. Cuidado de los niños y de los ancianos también.” (Coordinadora de Programa,
San Juan)
El trabajo reproductivo de las mujeres rurales tiene características específicas que lo

diferencia del que realizan las mujeres urbanas. Por lo general transcurre en el mismo espacio físico donde se lleva adelante el
trabajo productivo o que genera un ingreso
a la familia. Las diferencias pueden plantearse también de acuerdo a las regiones, ya
que los determinantes agroecológicos (tipo de
producción, tamaño de las parcelas, acceso a
recursos naturales, trabajo extrapredial) inciden en la carga de trabajo y en el rol de las
mujeres en el proceso productivo. La carga
producida por el trabajo doméstico (el tiempo
que les lleva y el esfuerzo que requiere) fue

uno de los ejes principales de las reflexiones,
que sumado las tareas de cuidado repercuten
en la disponibilidad de las mujeres de tiempo
libre para la recreación, o simplemente para
ellas, así como sobre el tiempo para desarrollar emprendimientos alternativos.
Estas tareas no son consideradas “trabajo” y se encuentran desvalorizadas, incluso
desde la propia perspectiva de las mujeres,
puesto que no se le asigna un valor ni se reconoce su aporte a la economía familiar.
“Las mujeres decimos que no trabajamos
porque asociamos trabajo a un sueldo.” (Grupo focal, Misiones)
En cada uno de los talleres, las actividades domésticas aparecen compartidas con
los varones, pero al profundizar en esta afirmación, se constata que ellos sólo colaboran
cuando las mujeres tienen que hacer tareas
afuera de la casa, o bien, si por motivos laborales los hombres pasan mucho tiempo en
los hogares. Ellos “ayudan” a limpiar, cocinar, colaboran con el cuidado de los niños,
pero siempre supeditados a sus otras tareas.
La colaboración o la participación de los varones en las actividades domésticas dependen de la conformación familiar y del trabajo
extrapredial que ellos realizan. Cuando los
hombres migran, la carga de trabajo para las
mujeres se intensifica con más responsabilidades en tareas productivas. En el caso de
maridos que están desocupados, las ayudan
en la casa y en la huerta. El cuidado sigue
siendo resuelto por las mujeres. Sin embargo,
entre las parejas más jóvenes cada vez hay
más colaboración (por ejemplo, para llevar
a los niños al médico o a la escuela). En el
caso de que haya hijas jóvenes en el hogar,

171

�La situación de las mujeres jóvenes

son ellas las que ayudan.
“Las tareas domésticas son las de las mujeres. Les ayudamos por ahí en la chacra, pero
cuando volvemos tenemos que andar corriendo, y ellos se sientan a tomar tereré… A mí
me parece que nunca tenemos tiempo libre.”
(Grupo focal, Misiones)
“Las hijas grandes ayudan… El marido no
se va a poner a cocinar si están las hijas.”
(Grupo focal, Misiones)
“Para nosotros es habitual, no hay vacaciones, no hay feriados, no hay diferencias en
las tareas porque los hombres no están y las
mujeres tienen que hacer las tareas.” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
“En la casa hacemos todo juntos. Una cosa
es cocinar y otra es que atienda los animales;
si tenés chanchos, gallinas, le ayudás. Mi tarea sería más cuidar a los chicos. Y el trabajo más pesado... Yo desde que tengo familia
nunca más me fui a trabajar afuera. Me dedico siempre. Yo por lo menos, si voy a carpir
con mi mujer, me vengo y tomo tereré y ella
que cocine: que quede ella adentro… ¿Es mi
esclava? No. Entonces esas cosas yo no le veo
bien. Ahora, si yo me voy a trabajar y ella está
cocinando y cuidando a los chicos, ¿me puedo
tomar un tereré? Ahí sí. Pero si vamos a trabajar juntos y yo me pongo a tomar tereré y
ella le tiene que dar de comer a las gallinas,
tiene que cuidar a los chicos, cocinar. Para mi
entender no está bueno. Y eso a veces choca
con algunos porque es machista. ‘Vos sos un
dominado’ te dicen.” (Hombre rural joven,
Misiones)
“Ellos nos ayudan. Antes quizá no se veía,
me parece que ahora como la mujer tiene más
voz dice ‘necesito que me ayudes, es de a dos’.

172

Incluso cuando hay que hacer recolecciones,
si estamos medio atrasadas con el tiempo ellos
van y nos dan una mano. Por ejemplo mi pareja no trabaja en la cooperativa, es viñatero,
trabaja en una bodega. Y por ahí él me dice
‘bueno, vos andá a trabajar, yo me quedo con
el nene’ porque llega de trabajar, se queda con
el nene y yo voy a trabajar. Por ahí me atraso
un poco y él me ayuda a lavar los fines de semana, incluso ahora que estoy en el consejo de
la FECOAGRO tengo menos días para estar
en casa, entonces el fin de semana entre los
dos limpiamos, lavamos, es de a dos.” (Mujer
rural joven, San Juan)

el poder comunicarnos y bueno, si te gusta
listo y si no lo hago igual… Si a mí me gustó
lo hice igual. Ojalá me hubiese tocado uno de
esos malos, así para educarlo un poco, pero
bueno… pero sí se ven los cambios generacionales, lo veo en mis hijos. O sea, son chiquititos, 15 y la nena 13, pero la autoridad que
tiene la mujer hoy de poner su lugar viste, y
que se lo respeten es increíble… Pero bueno,
tenemos una mujer presidenta así que podemos
esperar que podemos llegar a ser mucho más
las mujeres.” (Mujer rural joven, Santa Fe)

Así, se reconoció un cambio intergeneracional. Actualmente, sus compañeros cola-

en general las mujeres no plantearon las tareas de cuidado como una carga, pese a reconocer que es una actividad que recae totalmente en ellas y que constituye una limitante
para su participación en tareas productivas
o comunitarias.
“Por ahí te dicen que no pueden estar los
chicos porque es peligroso y qué se yo, y por ahí
no sabés dónde dejarlo. Entonces eso te impide
por ahí decir ‘voy a ir esta tarde a trabajar’,
porque los chicos dónde los dejo.” (Mujer rural
joven, San Juan)
“Yo hace 17 años que estoy casada, mi marido es profesor y yo sé que él de lunes a viernes
no está, y no le puedo decir ‘quédate vos con
los chicos porque yo tengo una reunión’ ; yo
sé que el trabajo de él es más importante. Él
es como que tiene su obligación, él tiene quien
le llama la atención, si no va, le descuentan.
En cambio vos decís, si yo no puedo ir, aviso,
‘no puedo ir, busquen a otra’.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“… Yo tengo el secundario nada más, por-

boran más en las tareas domésticas que sus
padres y sus abuelos, y esta diferencia puede
ser pensada a partir de pautas de crianza, determinadas cultural e históricamente.
“Cambió el rol con el tiempo [hombre-mujer], él cocina, ayuda.” “Con el tiempo cambió
y algunos hombres ayudan.” (Grupo focal,
Santiago del Estero)
“Acá está mucho el modelo paraguayo. Mi
suegro lo único que hacía era el reviro a la
mañana y nada más. Hasta ahora en Paraguay, el marido de mi tía, no hace nada: se
sienta, toma tereré; si hay que carnear es cosa
de mujeres, hay que llevarle el desayuno allá
en la chacra… acarrear agua…” (Grupo focal, Misiones)
“Antes tenías que hacerle todo, sacarle la
zapatilla… ‘Vos no me querés más como antes’; mi suegra lo crió así.” (Grupo focal, Misiones)
“Con mi marido vamos más a la par, o sea,

Como se mencionó más arriba, el cuidado
de los niños está a cargo de las mujeres, pero

que no pude estudiar, no pudieron pagarme; y
como que siempre yo quiero hacer cosas, pero
con los dos nenitos ir al pueblo se complica
mucho. Muchas veces también hay chicas que
tienen uno o dos nenitos, más chicas que yo, y
se les complica, les cuida la mamá; y quieren
ir a estudiar, pero es más complicado cuando tienen todo lejos.” (Líder de organización,
Río Negro)
Por otro lado, estos obstáculos no se traducen en una demanda de guarderías. Una
posible explicación es que para ayudarlas y
facilitarles la participación en organizaciones
o trabajar en actividades extraprediales cuentan con las redes de cuidado que se crean a
partir de vínculos familiares o comunitarios,
y en las que depositan su confianza, o bien
directamente los llevan al trabajo como en el
caso de la cooperativa en Río Negro.
“Yo tampoco quiero que ella por ir a una
reunión los deje a los chicos solos; me voy yo
o va ella.” (Hombre rural joven, Santiago del
Estero)
“Mi mamá es la cuidadora oficial. Somos
hermanas nosotras. Entonces mi mamá dice
‘ustedes trabajen, yo las voy a ayudar lo que
más pueda’. Hay mucho de apoyo familiar
ahí para el cuidado de los niños.” (Grupo focal, San Juan)
“… Si estamos trabajando y una tiene que
hacer un curso o algo, el niño se queda ahí y
todos lo cuidan, en la cooperativa. Son muchos chicos y somos todos familia. Nos apoyamos en ese sentido entre las mujeres. Es decir,
‘bueno ahora te toca a vos, andá a capacitarte.
Nosotras te vamos a cuidar el chico, te vamos
a aguantar en el trabajo’.” (Líder de organización, San Juan)

“Y... es complejo. Y más cuando tienen chicos chiquitos y no pueden dejarlos (…) Por
ahí se llevan a un hermanito más grande y
cuida a todos los chicos, pero los niños pequeños están presentes en la familia siempre. Es
que el hombre se va a trabajar y la mujer se
viene a trabajar a la cooperativa. ¿Y los chicos
con quién quedan? Salvo que tengas un padre
o alguien que te banque con el niño. Pero si no
la mujer se lleva el niño al trabajo. Y bueno,
el niño ahí, o lo estás cuidando a cada rato
dónde está, o tenés un lugar, o una persona.”
(Líder de organización, Río Negro)
“Lo que sí, las mamás, las mujeres llevan a
sus hijos (en esta organización, porque en todo
el departamento hay varias organizaciones).
En una de las organizaciones, que es donde
está la presidenta, que la vamos a ir a ver,
cuando hay reuniones, las mamás van con sus
hijos, no todas pero hay un grupo lindo de niños que van con sus mamás...” (Mujer rural
joven, Santiago del Estero)
Los técnicos plantearon con más énfasis
que tener hijos, y la responsabilidad de la
crianza a cargo de las mujeres, es un problema en las zonas rurales: la ausencia de espacios o servicios para el cuidado de los niños
genera limitantes en la participación y en la
posibilidad de asumir cargos de decisión en
las organizaciones, y constituye un obstáculo
para el desarrollo de las mujeres tanto en procesos de formación como en la posibilidad de
participar en emprendimientos productivos
alternativos para generar ingresos.
Por otra parte, una de sus preocupaciones
es la de generar estrategias en las convocatorias a reuniones para facilitar la presencia
de las mujeres teniendo en cuenta estas li-

mitaciones.
“Obviamente, a la mujer que vive en el campo se le complica mucho más todo, porque tiene los hijos y no sabe con quién dejarlos; no
tenés una guardería, no tenés el vecino que
pueda venir o tenés que hacerte no sé cuántos
kilómetros para llevar a tu hijo…” (Técnica,
Santa Fe)
“Hoy acá no salió, pero yo he hecho talleres
en Esperanza y en Banda por ejemplo y salió
esa necesidad de decir ‘bueno, mientras que
nosotras vamos a la reunión, por qué no hay
como hay en las ciudades esos jardines donde
vos dejás por hora a tus hijos. ¿Por qué eso
no hay en la colonia?’. En ese lugar salió
como una necesidad lo de las guarderías…
Entonces para los más niñitos lo de la guardería, y para los más viejos una jubilación, para
la gente rural que nunca trabajó en blanco.”
(Técnica, Misiones)
“Sí, se organizan y lo mismo van [a las reuniones de los programas]. Lo que pasa es que,
y esto es lo que tenemos que tener en cuenta
desde el trabajo técnico, si queremos reuniones en las que participen varones y mujeres,
tenemos que tomar en cuenta los horarios. Los
hombres suelen reunirse solos en horarios más
tarde, más a la noche digamos, y ese es un
horario que en general a las mujeres no les
viene bien, porque están preparando la cena
o están bañando a los niños... Entonces tenemos que buscar y acordar con los varones y
con las mujeres un horario en que realmente
puedan participar los dos.” (Coordinadora de
Programa, San Juan)
El trabajo productivo de las mujeres es
“ayuda”. Y se lo considera así tanto desde su

173

�La situación de las mujeres jóvenes

propia perspectiva como la de sus familias.
La huerta y granja son actividades llevadas adelante por las mujeres en la totalidad
del ciclo productivo, incluida la compra de
insumos. Los hombres participan, en mayor o
menor medida, según tengan o no una actividad extra (carpintería, albañilería, frigorífico,
producción de carbón, etcétera).
Parte de los alimentos que se consumen
en el hogar se obtienen en la misma explotación agropecuaria, lo que implica una tarea
adicional. Estas actividades son productivas,
pero se encuentran en la esfera “privada”.
Van desde la crianza de animales menores y
cuidado de la huerta hasta la elaboración de
conservas, panes, etcétera. Y pueden tener el
valor agregado que aporta la transformación
de la materia prima e incluso puede que parte
de esa producción vaya al mercado, pero al
ser llevadas adelante por las mujeres, se las
consideran reproductivas o parte de la ayuda que ellas hacen en sus casas. Entre estas
actividades productivas y las actividades reproductivas existe una débil frontera, puesto
que se hallan entre los límites del espacio
público y privado. No está claro cuándo empieza la limpieza de la casa y cuando termina
el alimentar a los animales, dónde se realiza
una y dónde la otra, lo que repercute en una
intensificación de la carga de trabajo de las
mujeres, y jornadas largas en las que ellas
no tienen tiempo disponible para sí mismas.
“… Porque a veces uno viene paseando las
cabras, tienes que afanarte con los cabritos,
tienes que hacer comer los chanchos, tienes
que atender los hijos y también tienes que lavar… y también tienes que amasar y hacer
tortilla y asar sobre el fuego.” (Mujer rural

174

joven, Santiago del Estero)
Hay tareas productivas asociadas a las mujeres que de cierta manera son una continuidad de lo “doméstico”, como el hacer dulces,
pickles, panificados. Y otras tareas que necesitan manos delicadas, cuidado, prolijidad,
limpieza. A la hora de pensar en alternativas
vuelven a reproducir estas pautas tradicionales que aparecen naturalizadas.
“La producción de semillas suele ser una tarea de mujeres.” “La recolección y la limpieza
(y tareas de embalaje y de balancín) son un
trabajo de mujer.” “Eso de alguna manera le
conviene a la mujer porque no descuida a los
hijos [se trata de actividades que se realizan
en la casa, no en el campo].” “El trabajo con
la semilla, separación, limpieza y embolsar
son tareas que hacen las mujeres, igual que
cuidar el ganado.” (Grupo focal, San Juan)
“Y otro grupo que son los de apicultura;
ellos sí tienen la venta de miel todo el tiempo, ellos cosechan, envasan, y tienen. Y después así nosotros, por ejemplo, el grupo que
yo tengo, que estoy participando, éramos 14,
pero otros fueron en otros grupos; como eran
varones y decían ‘¿y nosotros cómo vamos a
hacer el dulce?’, y ahí se cambiaron de grupo.
Quedamos ocho mujeres.” (Líder de organización, Misiones)
“¿Por qué no nos planteamos el tema de
los dulces y sus derivados? Ya que acá en la
zona hay naranja, mandarina, batata, o sea,
hay un montón de frutas que por ahí se echa
a perder y no se aprovecha todo. Y además
decíamos: ‘Eso nos va a servir el día de mañana cuando queramos preparar algo para
nuestros hijos, un alimento sano’; surgió como
necesidad de las mujeres, de las mismas ma-

más, que veíamos que aparte nos iba a servir
a nosotros en el día a día.” (Líder de organización, Misiones)
“Que haya más apoyo en la parte productiva; entonces que la mujer tenga su ingreso
estando en la misma casa, trabajando en su
finquita, trabajando con sus pollos, trabajando con sus chanchos, con lo que sea; que la
misma mujer vea eso y que no se corte esa cadena, porque para autoconsumo hay, pero a
la hora de vender, a veces vienen y les llevan
por la mitad de precio y terminan sacando
beneficio otros.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
Los técnicos también sostienen que hay tareas productivas que están más asociadas a
las mujeres. Tareas para las que se requieren determinadas destrezas o cualidades “femeninas”, tareas que no son propias de los
varones o que no son las “más importantes”,
incluso si lo que realizan las mujeres es generador de mayores ingresos.
“No está bien visto que la mujer trabaje en
los trabajos que ellos llaman de la chacra, o
sea en el cultivo, ¿entendés? Carpiendo, plantando, y por ende entonces no participan en
esa cooperativa que trabaja sobre esas producciones.” (Coordinadora de Programa, San
Juan)
“La mujer sí, sobre todo por esto que decían:
los varones por ahí salen afuera, la mujer se
queda todo un tiempazo en la chacra trabajando. Todo lo que es huerta sigue siendo de
la mujer. Por ahí los varones están más abocados a los animales más grandes, que también
pareciera que son más importantes, como que
siempre lo que hace el varón es lo que genera
más plata y lo más importante, está con lo más

difícil, lo más pesado. Y por ahí en realidad
las mujeres están más tiempo en la huerta,
más horas dedicadas a un montón de tareas
que no son visibles o no están medidas en rentabilidad.” (Técnica, Misiones)
“Yo he trabajado más en tambos; donde la
mujer participa, es probable que en el tambo
haya más higiene, hay mejor calidad de leche (…) En los tambos la crianza de terneros
es una tarea un poco más cuidadosa, delicada, también donde la mujer participa eso se
hace mejor, entonces termina habiendo menos
mortandad de terneros…” (Técnico, Santa Fe)
“Y en el empaque trabajan las mujeres. De
hecho los primeros trabajos de las chicas acá
fueron de empaque. Lo que pasa es que la fruticultura se está achicando tanto que cada vez
es más difícil ingresar y después es tan duro el
trabajo que tampoco te asegura demasiado. El
otro día me encontré una chica con la que nos
criamos en el mismo barrio pero con situaciones familiares de base diferentes; yo entré a la
universidad y ella no terminó el secundario y
me contó que trabajaba en el empaque. Y ella
me dijo: ‘Yo vi cómo caminaban dobladas las
mujeres grandes y yo así no llego’. Las mujeres
‘grandes’ eran de 45 a 50 años, no mujeres que
se estaban por jubilar.” (Técnica, Río Negro)
Esta misma división, por la cual las mujeres son quienes tienen que hacerse cargo de
las tareas domésticas y de la huerta –fuente
fundamental para el autoconsumo en la agricultura familiar y que aparece como parte
del espacio doméstico–, se reproduce en los
programas de desarrollo. No solamente desde
la oferta, sino que también desde las convocatorias, que muchas veces tienen un sesgo
de género y dejan a las mujeres afuera de

proyectos más rentables, reproduciendo así
los roles cristalizados y aumentando la carga
de trabajo de ellas.
“El nivel de participación en todo lo que es
hacia lo público está el varón, y en todas las
actividades de fuerza y productivas: ‘Viene el
ministerio, va a traer un tractor’…, va el varón. Pocas veces se ve la participación de las
mujeres. Yo antes trabajaba en otro programa
del INTA Pro-Huerta, y era totalmente al revés, a la convocatoria de la huerta, o de la
realización de la entrega de semillas, capacitaciones y demás, iba la mujer. Es como que
la huerta se basa en la actividad doméstica,
porque es con lo que van resolviendo el tema
de la seguridad alimentaria. Entonces en ese
lugar sí, la convocatoria indirectamente también está marcada hacia las mujeres; también
creo que por ahí en el mismo discurso de uno
hay como un sesgo, en el tema del discurso y
en el tema de a quién se le hace la convocatoria siempre es al productor o a las huerteras, entonces por ahí eso también es lo que va
marcando quién viene y quién no viene, quién
participa y quién no. Todo eso también es una
pauta cultural que uno tiene que ir rompiendo, modificando, desde el punto de vista que
incluso el productor, o el pequeño productor,
que es con quien nosotros trabajamos, empiece a ver que las reuniones socioorganizativas
son parte del trabajo productivo (porque ellos
creen que van a perder el tiempo, que le hacemos perder su tiempo).” (Técnica, San Juan)
Las mujeres, a través de lo que producen,
generan valor y hacen un aporte económico
importante a sus hogares. Venden en ferias,
se capacitan, agregan valor, se juntan, producen colectivamente y demandan sobre todo

apoyo para mejorar los canales de comercialización.

“Claro, y hacemos eso, cada vez que es época de mandarina, nos juntamos acá un día ,
todo un día, traen sus mandarinas, cada uno
trae un kilo de azúcar si hace falta, después
compramos del fondo que tenemos, traemos los
frascos, bueno, y dentro de todo nos ayudamos
a hacer, porque hicimos capacitación, capaz
que algunas hicieron más, otras menos. Y ahí
hacemos el tema de los dulces, la mermelada,
el mamón al almíbar, depende de la estación;
y así hay otro grupo que hace el tema del almidón casero, que cuando hay tiempo, hacen
en cantidad, y bueno, todos sabemos que ese
grupo tiene almidón; y así, después lo de los
pollos lo mismo. La comercialización a veces
la hacemos entre nosotros mismos, dentro de
la comunidad, y cuando hay posibilidades salimos afuera. Ahora en este momento hay familias que van en la fiesta de la verdura, van
en la feria que se hace en Eldorado, Montecarlo, y venden todo lo que tenga que ver con
la huerta, y todo lo que tenga que ver con la
granja; pero a eso van una vez al mes, porque
mucho tampoco podemos producir en este pedacito.” (Líder de organización, Misiones)
“Yo vendo lechones, tengo veinte pero los
vendo de a uno cuando alguien aparece y
siempre es a precio bajo. Todo lo vendemos por
separado. Tenemos la oportunidad de ir una
vez al año a la feria de Santiago, que dura un
mes; pero fuera de eso no hay otras oportunidades, salvo venderles a los vecinos…” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
“La otra parte que les falta a las mujeres rurales es el tema de la comercialización, porque
todas vivimos en zonas rurales, todas criamos

175

�La situación de las mujeres jóvenes

gallinas, patos, gansos, chanchos, cabras. Tenemos mucha producción, hasta apicultura
se hace en la zona, feria de conejos, pero lo
que nos falta es un canal de venta, nos falta
comercialización. Si tuviéramos una buena
comercialización, eso va a mejorar mucho la
calidad de vida para las madres, padres y mucho más para nuestros hijos y nietos. Yo creo
que eso son cosas que están pendientes o inconclusas en la vida rural de las mujeres jóvenes.”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Creo que hace falta apoyo en cómo comercializar el producto; porque algunos tienen
chanchos y no pueden faenar para comercializar porque no hay una sala de faena cerca
y también tiene que pagar para mandarlo al
animal.” (Líder de organización, Río Negro)
La situación laboral para las mujeres en el
campo, de acuerdo con la visión de los actores, es compleja. En general las mujeres más
jóvenes encuentran pocas alternativas para
estudiar en las zonas rurales, o para trabajar
fuera de las actividades productivas de las
fincas, y aparece nuevamente la cuestión de
la decisión de migrar.
“Y porque no hay mucha salida laboral. Por
ejemplo no hay donde trabaje una mujer. En
una empresa por ahí... pero hay muy pocas.
Hay una sola empresa láctea grande, que ahí
en la parte administrativa por ahí; pero no hay
muchas salidas a gran escala.” (Hombre rural
joven, Santa Fe)
“Porque la juventud de ahora se crió más
con eso de que… ‘Bueno, mientras vos estudiás, mami y papi hacen tambo con el hermano mayor; la nena porque es nena, ¿viste? Andá a la casa, estudiá… Estudió. ¿Y

176

qué pasó? No hay trabajo, vuelven al campo
de vuelta, se casan o se juntan con cualquier
campesino y siguen la misma historia de la
mamá y el papá. La misma historia.” (Líder
de organización, Santa Fe)
“Y las mujeres deberíamos tener acceso al
trabajo, al trabajo… Porque uno sabe que
puede, yo tengo, yo sé cómo tengo que hacer para generar ingresos, yo lo sé. Y eso a
la mujer le da autonomía, eso a la mujer le
da autoestima, le da un montón de cosas que
muchas mujeres no tienen porque dependen
del trabajo del marido para todo.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
Cuando las propias mujeres se plantean la
realización de tareas productivas, se orientan
hacia el aprovechamiento de oportunidades
locales, aunque allí se encuentran con obstáculos vinculados a problemas estructurales,
tales como la falta de flete, de agua para riego o el tamaño de los predios. Cabe destacar
que, en las zonas en las que se desarrolló el
trabajo de campo, no se mencionaron conflictos en torno a la tenencia de la tierra (salvo
frente a amenazas “externas” de grandes empresas como Alto Paraná en Misiones) y no se
plantearon inequidades de género en cuanto
al acceso. Si bien en general el régimen de
tenencia es precario, no aparece como prioritaria la necesidad de regularizar los títulos
de propiedad, salvo cuando son requeridos
para alguna gestión oficial. La principal problemática en torno a la tierra se refiere a las
limitaciones productivas que enfrentan por
el tamaño exiguo de las propiedades que se
fueron subdividiendo a lo largo del tiempo.
“Se necesita aprovechar los frutos que ya tenemos en la zona, por ejemplo algarroba, que

tiene mercado en las ciudades pero no sabemos
cómo usarla, cómo hacer harina, lo mismo
pasa con el mistol, las tunas, el chañar, moras e higos. Vienen, te dan una capacitación
de cómo hacer algo, pero después no te dan la
maquinaria, entonces no podés hacer nada.”
(Grupo focal, Santiago del Estero)
“Poseedor puede ser. Estoy viviendo en la
tierra que ha sido de mis abuelos, luego de mis
padres y finalmente he quedado yo. No tenés
título, te acredita que los vecinos saben dónde
vos vivís, las mejoras que has hecho, la casa
que tienes y todas esas cosas, o si has logrado
cerrar las hectáreas que dices poseer, vos sos
poseedor de esas tierras. La otra manera es
que, como aquí no hay dueños con título, vos
te asientes en un determinado lugar, hagas tu
casa, empieces a producir. Una vez que han
pasado [antes era una ley veinteñal], ahora
dicen que una vez pasados los cinco años ya
te ampara la ley. Pero una vez que has cumplido los veinte años de poseedor te amparan
todas las leyes, nadie puede quitarte esa tierra. Aquí somos pequeños productores, no vas
a encontrar muchas hectáreas, vas a encontrar
productores con cinco, diez. El que más tiene,
tendrá veinte.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“En San Juan últimamente estamos muy
limitados de recurso hídrico. Entonces para
producir nosotras por ejemplo plantines, necesitamos agua y es el principal problema. Yo
creo que si tuviésemos más agua... Porque las
tierras las tenemos, pero no hay agua suficiente para regar todas las tierras.”(Grupo focal,
San Juan)
“No alcanza por la superficie poquita que
tenemos. La mayor parte de los compañeros, lo

máximo que tienen es dos hectáreas. La tierra
es la principal dificultad. Porque todos los vecinos, las 250 familias, todos fuimos hijos de
agricultores. Yo nací en la chacra y me quedé
sin la chacra porque era de mis viejos, mi papá
y mamá. Entonces yo tengo algunos lotes prestados, me prestan superficie.” (Hombre rural
joven, Misiones)
Al pensar propuestas para varones y mujeres jóvenes de alguna manera se fueron delineando cuáles son esas expectativas o necesidades que los motiven. Buscan algo diferente
a lo que hacen sus padres, y muchas veces
son más las mujeres que los hombres quienes eligen estudiar o encontrar alternativas
al trabajo en la chacra o la finca.
“Antes no se planteaban irse de la chacra. Ahora sí, plantean irse de la chacra, pero
como no consiguen nada en la ciudad y como
los padres no tienen para bancarlo en una ciudad más grande para que se vayan, como fuera Rafaela o Santa Fe, porque no hay, entonces tienen que volver al campo de vuelta.”
(Líder de organización, Santa Fe)
“El Estado debería preocuparse por mantener a los productores que ya están, y afianzar
a estos posibles que se quieren ir, afianzarlos
a ese lugar, con trabajo, con oportunidades,
con diversidad en trabajo, que las mujeres no
tengan que estar pensando ‘voy a tener que
cortar la caléndula más temprano o más tarde’; no: ‘Voy a cortar caléndula, o trabajar
en una panadería, o en una oficina, o en una
empresa’, tener opciones.” (Líder de organización, San Juan)
“Cuando pensamos y decimos que queremos
la tierra no es que decimos que todos nuestros

hijos van a andar con la azada o el machete;
fuimos a ver otra experiencia en Paraguay y
Brasil y vimos un desarrollo y trabajan de una
manera organizada. No es que son esclavos
del trabajo. Por eso cuando nosotros pensamos en la tierra y en nuestros hijos decimos
que ellos tienen que tener otra posibilidad de
vida.” (Grupo focal, Misiones)
“Se necesita capacitación, con salida laboral en la zona digamos, porque aquí en toda
esta zona que estamos trabajando no estamos
muy lejos de lo que es la ciudad. Entonces uno
puede hacer algún tipo de producción que no
te genere mucho salir lejos de la casa, algo
más cercano pero que puedan abastecer a alguna empresa, comercio, algo de la ciudad.
Nosotros desde la Asociación tenemos la intención de que nos subsidien máquinas de coser,
o algo para hacer una panadería, o para una
fábrica de alpargatas para tener en la Sede.
Es un trabajo para nosotras, y así entonces
sería una ayuda más en las familias. Para
comercializar.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
Desde la perspectiva de los técnicos, se
plantearon en general propuestas para la formación en oficios, actividades que vinculen
a los jóvenes con la comunidad o que refuercen sus conocimientos sobre las TIC. En este
sentido, en pocos casos aparece la necesidad
de generar opciones para que las jóvenes trabajen en la chacra. Las alternativas redefinen
lo rural y lo amplían en una relación estrecha
con lo urbano.
“Entonces ahí quedan las salas de industria instaladas y pocos les dan uso. Ahí también es una posibilidad a fortalecer. Y después
lo tecnológico, esto de Mi PC ponele, es algo

muy importante para trabajar con jóvenes, lo
que hace a la tecnología. Es lo que más los
engancha. Porque es un déficit que hay, importante en lo rural, y es algo que los conecta
con lo urbano, con el mundo, y equipara esa
cuestión de que el joven de la ciudad maneja un montón de máquinas. Se equipara un
poco si vos podés aportar tecnología de punta,
digamos. Sea de comunicación o de trabajo
también, tecnología agroindustrial.” (Técnica, Misiones)
“Por ejemplo estoy pensando en una propuesta para jóvenes, muy jóvenes, adolescentes te diría, adolescentes jóvenes de un pueblo
originario que querían hacer una radio comunitaria y llegaron a adquirir los equipos pero
no la pudieron poner en funcionamiento porque no tuvieron el local donde hacerlo… Pero
en el tema de radios comunitarias es donde
más veo participar a los jóvenes. Y también
hay algunos proyectos de turismo rural. Por
ejemplo, en Calingasta, la cooperativa de ganaderos que hacen ganadería trashumante; y
también como ellos suben a la cordillera, de
hecho ya tienen varios interesados en subir a
la cordillera, y los que hacen de guía y los
que los atienden son los jóvenes. Si bien es
una iniciativa de los jóvenes, integran a la
familia y a las mujeres también, como parte
de la familia, porque en este campamento que
te digo los servicios los brindarían los adultos.
Lo organizarían y administrarían los adultos
y los jóvenes harían el otro servicio de guías.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
“Se abordó en algunos momentos procesos
de formación más dirigidos a jóvenes, ligados
a la comercialización, que se veía que por ahí
el joven podía tener una interacción mayor con

177

�La situación de las mujeres jóvenes

En síntesis se puede plantear algunas cuestiones significativas en relación con las mujeres y el trabajo, ampliando este concepto al
incluir las actividades domésticas y de cuidado como parte de las tareas que todas las
mujeres realizan a diario.
Las mujeres del campo tienen una doble
carga de trabajo, por el rol que se les asigna
como responsables de la reproducción y por
las actividades socioproductivas que desarrollan para contribuir a sostener las economías
familiares, sobre todo cuando los compañeros
deben irse a realizar trabajos extraprediales.
Esta ausencia intensifica sus responsabili-

178

dades al frente del hogar y la necesidad de
generar alternativas de ingresos a través de
emprendimientos, búsquedas de canales de
comercialización, agregado de valor y participación en las organizaciones.
Aquí aparece la tercera esfera en la que la
mujer tiene cada vez mayor participación: la
comunitaria o pública. El desarrollo de este
tercer rol, en el que las mujeres jóvenes del
campo participan, deciden, viajan, asumen
cargos, negocian, también se dificulta por la
carga del trabajo doméstico y del cuidado.
Sin embargo, aunque los varones participen
menos, asumen más cargos de decisión dentro de las organizaciones, ya que pesa sobre
las mujeres esa doble mirada, que son jóvenes y son madres. Lo mismo ocurre en el
momento de capacitarse o recibir créditos o
subsidios, dado que desde los programas de
desarrollo se suele apuntar a la familia.
Las mujeres rurales jóvenes encuentran dificultades para insertarse laboralmente por
fuera de la unidad económica familiar. Sin
estudios no tienen alternativas de trabajo y
para seguir una formación terciaria o universitaria tienen que irse. Asimismo, la responsabilidad del cuidado y de las tareas domésticas que tienen que asumir las mujeres
rurales jóvenes se transforma en una barrera
al momento de trabajar. En este sentido las
propuestas productivas alternativas que surgieron se orientaron a pensar actividades que
requieren poca tierra y que pueden complementar las actividades más tradicionales o
de autoconsumo, tales como apicultura, piscicultura, viveros, valor agregado a la producción (por ejemplo, procesamiento de la caña y
la algarroba), turismo rural apuntando a una

diversificación de la producción.
Parece muy complejo encontrar opciones
motivadoras para jóvenes que permitan retenerlos en sus lugares de origen. La juventud muestra interés por emprendimientos
alternativos que los vinculen con el medio
urbano, con las TIC, y en los que tengan la
oportunidad de aplicar sus conocimientos.
Las organizaciones visualizan este problema
y buscan alternativas, reconociendo que las
mujeres jóvenes, y la juventud en general,
podrían aportar con sus saberes y capacidades un activo para fortalecer la gestión
de las organizaciones y emprendimientos
alternativos.

3.5. Las mujeres jóvenes
y la educación
3.5.1. La información censal
En diferentes oportunidades se ha tematizado
acerca de la relevancia de la escuela en el
ámbito rural, tanto como espacio de formación y acceso al conocimiento, como lugar
de sociabilidad para los jóvenes. La oferta
escolar en áreas rurales también es visualizada como una de las posibles estrategias
para evitar los movimientos de emigración
de los jóvenes.
De la mano de las reformas legislativas,
en las últimas décadas se ha registrado un
impacto importante en términos de cobertura educativa, con inclusión de los sectores
históricamente postergados e incremento de
los años de escolaridad de las nuevas generaciones (Kessler, 2007).

La ley 26.206, de Educación Nacional
(2006), dispone la extensión de la obligatoriedad escolar en todo el país desde la edad
de 5 años hasta la finalización del nivel secundario. En este sentido resulta relevante
plantearse estos interrogantes: ¿se ha incrementado la conclusión del nivel secundario
en el ámbito rural? ¿En qué medida? ¿Se registran diferencias entre mujeres y varones
en este proceso? ¿Los incrementos se han
dado de un modo homogéneo en todo el país?
¿Se mantienen las brechas por área geográfica o han disminuido? ¿Qué diferencias se
observan en la escolaridad de las mujeres
jóvenes de áreas rurales respecto de mujeres mayores?
El análisis de la información censal en el
total del país permite constatar que entre los
años 2001 y 2010 se ha producido un incremento del 17% en el porcentaje de personas de 20 a 34 años con secundario completo o más, pasando del 45% al 52,6%26 . En
las áreas urbanas la variación fue del 15%
(del 47,8% al 55%) y en las áreas rurales del
38,6% (del 20,9% al 28,9%). Esto tiene dos
implicancias. En términos relativos, la variación resultó más importante en las zonas
rurales, donde la situación de partida era más
precaria. En segundo lugar, pese a que se
observa una reducción en la brecha urbanorural respecto de los niveles de escolarización de la población juvenil, esta continúa
siendo importante (26 puntos de diferencia).
Es decir, los problemas de desgranamiento
de la matrícula asociados a los consabidos
problemas de oferta educativa en zonas con
bajo peso demográfico siguen siendo un problema a resolver (Gráfico 40).

26 Se excluye CABA, islas del Atlántico Sur y Antártida argentina.

Gráfico 40

Incidencia de jóvenes de 20 a 34 años con secundario completo
por área y año censal y variación porcentual intercensal (2010-2001)
según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

la ciudad y con el campo, ¿no?, el eslabón de
la comercialización. Ahí se trabajó un año. Un
proceso de comercialización donde se trataba
de que después la misma organización tuviera una beca o algo para darles continuidad
laboral. Eso terminó, digamos, se hizo todo
el proceso de formación, pero después dentro
de la organización fue discontinuo el apoyo
o el sostenimiento económico no fue tal. Eso
fue por un período, un año, un año y medio.
Eso fue un importante intento dentro de la
Secretaría de generar algo específico para los
jóvenes. Después estuvo este otro proceso de
formación que fue el año pasado, o sea 2013,
que se hizo un convenio con una universidad.
Y después, por cuestiones que excedieron a la
cuestión pedagógica, no se pudo continuar,
quedó el proceso interrumpido; y algunos de
los comentarios de jóvenes que iban eran que
había que hacer un esfuerzo por rescatar lo
que les servía de lo que no les servía.” (Técnica, Misiones)

Respecto de las áreas rurales, los incrementos relativos más importantes se observan en el NEA y en las provincias de Santiago del Estero y Salta, donde la situación de
partida era más desfavorable. En particular
en Chaco, Corrientes y Misiones se registran
crecimientos mayores al 60%. También se verifican aumentos significativos en provincias
con una mejor situación inicial, como Tierra
del Fuego y Chubut.
Resulta importante señalar que, pese a los
mayores incrementos registrados en el NEA,

el NOA, la Patagonia y Cuyo, el nivel de terminalidad de la educación secundaria es inferior del registrado en la Región Pampeana,
que conserva la mayor proporción de jóvenes
rurales con secundario completo (36,6%).
Más allá de esta descripción general, las variaciones registradas en el período intercensal configuran distintas situaciones en cada
región, tal como se puede observar en los mapas que siguen , donde los colores más oscuros
reflejan las variaciones de mayor intensidad
y, los más claros, las de menor intensidad. k

179

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13

No existe población
del área

25

36 37
51

17

27
30

42
53

62

De 26,8 a 46,1
110

111

112

113

141

142

155
153

154
157

183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

33
46

58

63
69
74

70
77

47

No existe población
del área

SALTA

34

5

Menos de 15,8

4

7

6

48

De 15,8 a 26,7

8

59

10

71

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

2

49

57

72
86 73

217

180

56

68

65

82

23

45

61

54

66

152

55

41

44

3

12

22

20
32

40

52

De 15,8 a 26,7

19

43

39

Menos de 15,8

Más de 46,1

18

10

21

31

38

60
64

11

16

26

29

50

9
8

15

28

35

7

4

24

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

14 15

27 28
32

11

9

18 19

60

12

16
20

De 26,8 a 46,1
PARAGUAY
Más de 46,1

62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

181

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

Menos de 15,8

55

53

63
66
67

62

De 15,8 a 26,7

47

49

44

41

77
87
86
96

81

84

83
82

85

95

94

102
100

103

109

71

72

73
79

88

4

89

80

90

74

91

97

9

23
24
25

30

31

28

CÓRDOBA

32

33
SAN LUIS

34

93

35

107
105

36

106

108

113

19

Más de 46,1

92

108

111

15

26 27
29

CHILE

8

21

22

99
104

7
14

20

De 26,8 a 46,1

75

6

18

De 15,8 a 26,7

110

SAN JUAN

Menos de 15,8

68
78

5

No existe población
del área

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

69
76

48

54

56 57

70

De 26,8 a 46,1

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
CHILE
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

9

15

14

13

12

LA RIOJA

1

CHACO

11

Más de 46,1

N

PARAGUAY

N

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

182

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

183

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

44

40

región
PAtagonia
Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).
No existe población
del área

45

Menos de 15,8

46

De 15,8 a 26,7

47

De 26,8 a 46,1

48

49

Más de 46,1

50

51
54

52
53

184

En cuanto a las diferencias de género,
mientras que el resto de las inequidades suelen operar en detrimento de las mujeres, en
términos educativos las brechas se inclinan
a su favor. Así, las mujeres estudian durante
una mayor cantidad de años que los varones,
que suelen incorporarse al mercado de trabajo a edades más tempranas y, por ende, a
abandonar los estudios antes de la finalización del ciclo obligatorio.
En este sentido, la información evidencia
que aun cuando en el período intercensal se
produjo un mayor incremento en la proporción de varones jóvenes rurales que lograron
finalizar el nivel secundario (18,4% frente a
15,8% en el caso de las mujeres), en el año
2010 subsiste la brecha de género (1,22) a
favor de las jóvenes rurales (la terminalidad
del nivel secundario representa el 47,4% entre ellos, y del 57,8% entre las mujeres del
mismo tramo de edad). Estas diferencias de
género se expresan con mayor intensidad en
las áreas rurales que en las urbanas (Gráfico 41).
Como se ha señalado anteriormente, las
áreas rurales no configuran realidades homogéneas. En el año 2010, en la Región Pampeana presentan mayores brechas de género
y también un porcentaje más alto de mujeres
jóvenes con secundario completo (43,6%). En
sentido contrario, el NEA presenta menores
brechas de género, pero también es muy inferior el porcentaje de mujeres jóvenes que
finalizan el secundario (18,3%). Es decir, menores brechas representan en este caso una
situación de baja escolarización generalizada
en el conjunto de la población joven.

Gráfico 41

Brechas de género (%M / %V) entre los jóvenes de 20 a 34 años
con secundario completo por área, según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

N

Estas diferencias entre regiones se reflejan en los mapas presentados a continuación, en los que puede verse el predominio
de los tonos más oscuros (brechas de género
más altas) en la mayoría de los departamentos
de la Región Pampeana, en contraposición
con los tonos más claros que caracterizan
principalmente a al NEA y el NOA. k

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

185

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

1

región
nea

3

2

N

5
14
13
25

36 37
51

17

27
30

43
40

52
53

62

De 1,01 a 1,35
110

111

Más de 1,5

112

113

141

142

155
153

154
157

183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

56

33
46

58

63
69
74

70
77

SALTA

34

5

47

4

No existe población
del área

7

6

48

8

59
71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

14 15

27 28
32

11

9

18 19

De 1,351 a 1,5

60

Más de 1,5

12

16
20

Menos de 1,01
PARAGUAY
De
1,01 a 1,35

10

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

2

49

57

72
86 73

217

186

23

45

68

65

82

44

3

12

22

20

61

54

66

152

55

41
42

Menos de 1,01

19

32

39

No existe población
del área

De 1,351 a 1,5

18

10

21

31

38

60
64

11

16

26

29

50

9
8

15

28

35

7

4

24

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

1

6

región
PAMPEANA

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

69 70

41

39
44

67

38
42

45

61

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

187

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

No existe población
del área

55

53

62

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

74

91

97

75

4

9

92

104

15
19
21

20
22

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

30

31

28

CÓRDOBA

32

33
SAN LUIS

34

Más de 1,5

35

107
105

36

106

108

113

7

De 1,351 a 1,5

93

108

111

6

18

De 1,01 a 1,35

99

110

SAN JUAN

5

Menos de 1,01

73
79

88

98

101

61

60

59

65

No existe población
del área

68

69

De 1,01 a 1,35

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

70

Menos de 1,01

Más de 1,5

47

49

44
63
66
67

39

46

45
41

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
CHILE
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

15

14

13

12

LA RIOJA

1

9

CHACO

11

De 1,351 a 1,5

N

1

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

188

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

189

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

15

14

16

18

26

21

20

22

CHILE

28

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

45

No existe población
del área

46

Menos de 1,01

47

De 1,01 a 1,35

48

De 1,351 a 1,5

49

Más de 1,5

50

51
54

52
53

190

En las zonas rurales de la mayoría de las
provincias del país se constata la existencia
de una brecha de género en cuanto a la finalización del nivel secundario. Estas diferencias
entre mujeres y varones remiten a la reproducción de roles diferenciados en la división
sexual del trabajo.
Ahora bien: ¿cómo interpretar esta “ventaja” en la escolarización de las mujeres? Los
debates que se plantean en este sentido oscilan entre distintas posiciones (Kessler, 2007).
Hay quienes vislumbran esta situación como
un hecho positivo, ya que la inclusión de las
mujeres en el ámbito educativo es vista como
un avance respecto del derecho a estudiar.
Otros sostienen que, aun así, el mayor acceso a la escuela no revierte la situación de
exclusión y relegamiento de las mujeres en
el ámbito específico de la producción y generación de valor. Si bien el tratamiento de estas cuestiones requeriría de un abordaje más
específico, la información disponible permite
realizar algunos aportes al debate planteado.
Al analizar la relación entre estudio y trabajo, se observan dos tendencias diferentes
en mujeres y varones jóvenes del medio rural.
Mientras que en el caso de las mujeres las
tasas de actividad más altas se asocian con
mayores porcentajes de conclusión del nivel
secundario, en el caso de los varones la relación es inversa: la mayor participación en el
mercado de trabajo se asocia con niveles más
bajos de conclusión de la secundaria (Gráficos 42 y 43). Se podría suponer entonces que
en el caso de las mujeres la inclusión educativa va de la mano con la inclusión laboral,
mientras que en el caso de los varones el trabajo compite con el estudio.

Gráfico 42

Correlación entre el porcentaje de mujeres jóvenes
con secundario completo y la tasa de actividad.
Año 2010

70,00

Santa Cruz

60,00

50,00

Tierra del Fgo

La Pampa

La Rioja
40,00

Entre Ríos
Tucumán

San Juan

30,00

Santa Fe
Río Negro
Mendoza

Catamarca

Jujuy

Bs. As.
Córdoba
San Luis

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

1 2

Porcentaje de mujeres jóvenes rurales con secundario completo

N

Chubut

Neuquén

Salta

Corrientes
Formosa
Sgo del Estero

20,00
Chaco

Misiones

R2 Linear = 0,752

10,00
30,00

40,00

50,00

60,00

70,00

Tasa de actividad de las mujeres jóvenes rurales

Esto constituye una señal de alerta. La
perspectiva de género planteada en términos educativos introduce la preocupación por
la situación de los varones relegados del acceso al conocimiento y abocados al trabajo,
lo cual de algún modo pone al descubierto la
tensión entre contenidos curriculares y capacitación laboral. De esta manera, se resignifica la cuestión de la pertinencia y utilidad
de los contenidos escolares en relación con
las actividades que desarrollan los jóvenes
rurales. La necesidad de articular educación
y trabajo en contextos rurales constituye sin
duda una tarea que aún demanda importan-

tes esfuerzos de planificación y ejecución de
políticas educativas ajustadas a los requerimientos del medio rural.
Por otra parte, las mujeres jóvenes del
ámbito rural no sólo se encuentran en situación de ventaja respecto de los varones, sino
también en relación con las mujeres de mayor edad. Efectivamente, en el año 2010, el
17,1% de las mujeres mayores de 35 años
había logrado finalizar el secundario, frente
al 33,6% de las mujeres de 20 a 34 años. Es
decir, la incidencia de mujeres jóvenes que
finalizaron la secundaria representa cerca del

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

191

�La situación de las mujeres jóvenes

50,00
Tierra del Fgo

40,00

30,00

San Juan
Neuquén

Formosa
Chaco
10,00

Entre Ríos

Salta

20,00

40,00

50,00

60,00

70,00

Mendoza

Tucumán
Corrientes

Sgo del Estero

R2 Linear = 0,18

Bs. As.

Santa Fe
La Pampa
Córdoba San Luis
Jujuy Río Negro

La Rioja
Chubut

Catamarca

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Porcentaje de varones jóvenes rurales con secundario completo

Santa Cruz

Misiones
80,00

90,00

100,00

Tasa de actividad de los varones jóvenes rurales

doble de la registrada entre las mujeres de
mayor edad.
Pese a que las brechas de género y generacionales evidencian que las mujeres jóvenes
corren con ventaja en cuanto a completar la
educación obligatoria, la residencia en áreas
rurales sigue constituyendo una limitante. Si
bien en el período intercensal las distancias
urbano-rurales disminuyen, en el año 2010
sólo el 33,6% de las mujeres jóvenes de áreas
rurales había finalizado el nivel secundario,
frente al 60,1% de las radicadas en aglomerados urbanos. Esta distancia se verifica en
la mayoría de las provincias (a excepción de
192

Santa Cruz), y es más pronunciada en Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y Santiago del Estero (Gráfico 44).
Asimismo, al analizar la distribución por
cuartiles del indicador “porcentaje de mujeres de 20 a 34 años con secundario completo
o más”, puede observarse que en las áreas
urbanas la situación entre las provincias es
más homogénea (el diagrama de cajas resulta
más achatado). En las áreas rurales la escolarización es muy variable según cada provincia (en el diagrama de cajas se observa

una mayor dispersión respecto del valor de
la mediana). Aunque entre 2001 y 2010 disminuye la variabilidad registrada, las áreas
rurales continúan presentando un alto nivel
de heterogeneidad en cuanto a la finalización
del ciclo educativo obligatorio (Gráfico 45)27.
Cabe agregar que la oportunidad de concluir el secundario define importantes diferencias para las mujeres que residen en zonas
rurales agrupadas respecto de quienes viven
en zonas dispersas: 44,9% y 26,9% respectivamente para el año 2010. La diferencia es
muy marcada en casi todas las provincias, a
excepción de Río Negro y Chubut.

Gráfico 44

Incidencia de mujeres
jóvenes con secundario
completo por área, según
provincia. Año 2010

Gráfico 45

Distribución de los
cuartiles en el
porcentaje de mujeres
de 20 a 34 años con
secundario completo
por área y año censal

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Correlación entre el porcentaje de varones con secundario
completo y la tasa de actividad. Año 2010

En síntesis, la información analizada mues-

tra que en el período intercensal se ha producido un incremento del porcentaje de mujeres rurales jóvenes con secundario completo
o más. Este incremento distingue a dichas
mujeres jóvenes respecto de sus congéneres
adultas, y también respecto de sus pares varones, que tienden a abandonar de manera
temprana la escolaridad para incorporarse
al mercado de trabajo. Pese a la situación de
ventaja de las mujeres jóvenes, la residencia
en áreas rurales sigue representando una limitante; esto queda evidenciado al comparar
su situación con las oportunidades que tienen
las jóvenes urbanas de concluir sus estudios.
La gran heterogeneidad geográfica registrada plantea la necesidad de intervenciones
específicas según las diferentes regiones y
provincias. Por otra parte, la perspectiva de
género debería ser inclusiva de la situación
de los varones rurales, quienes ven truncadas
sus posibilidades formativas en pos de una
inserción temprana en actividades laborales.

27 El diagrama de caja es un tipo de gráfico que permite observar cuartiles, valores mínimo y máximo, mediana y valores atípicos. Se presenta como una caja con dos prolongaciones y
puntos que indican los valores atípicos. El diagrama de caja muestra la mediana y los percentiles 25 y 75, proporcionando información sobre el grado de dispersión de los datos.

Caso atípico

70

Valor más grande que no llega a ser atípico
Percentil 75
Mediana

60

La caja contiene el 50% de los casos centrales

Percentil 25
Valor más pequeño que no llega a ser atípico

50

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 43

40

30

20

10

R2 Linear = 0,18
Urbana 2001

Urbana 2010

rural 2001

rural 2010

Tasa de actividad de los varones jóvenes rurales

193

�La situación de las mujeres jóvenes

3.5.2. La visión de los actores:
la educación como oportunidad
para las mujeres jóvenes
La visión de los actores permite confirmar algunas de las tendencias identificadas a través
de los datos censales, así como interpretar los
fenómenos que las subyacen. Por otra parte,
aporta elementos que contribuyen a interpretar mejor los movimientos de la población
joven que se han identificado anteriormente.
Los testimonios de los distintos actores entrevistados dan cuenta de que, en la actualidad, las posibilidades de acceder a escuelas
secundarias son mayores que en el pasado ,
puesto que muchos de los padres de jóvenes
actuales no han tenido dicha oportunidad.
“Podés estudiar, que antes no se podía estudiar, que no había tantas posibilidades como
ahora, solamente el que tenía mayor nivel económico. Ahora del más pobre al más rico estudia.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
“Ahora el que no estudia es porque no quiere, porque tiene la escuela en el patio de la
casa, la secundaria. Antes nosotros teníamos
que ir a la ciudad, y el colectivo iba a la mañana y volvía a la tarde, así que teníamos que
estar todo el día allá para volver. Y ahora no,
ahora a cada rato van y vienen.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
“Ahora ha aumentado un montón el índice
de estudios y de oportunidades que tienen los
chicos para estudiar, que muchos de los padres
no lo han podido hacer; entonces, muchos de
los padres les quieren dar esa oportunidad a los
hijos, pero también quieren que después tengan
un trabajo, que después puedan desarrollarse,
puedan ser alguien.” (Técnica, Santa Fe)

194

“… Ellos hacen realmente mucho esfuerzo
para venir, la familia. Porque pensemos que
la mayoría de las familias son familias que
no están escolarizadas, al menos en el nivel
secundario. Entonces esa familia manda a los
chicos a la escuela también desde el desconocimiento de lo que significa la escuela secundaria. Ellos saben lo que significa la escuela
primaria, en algunos casos, pero no en todos,
porque hay gente que no fue a la escuela nunca.” (Directora EFA, Misiones)
“Claramente los que vienen de Bolivia, las
generaciones más grandes no saben leer y escribir, ninguno sabe leer ni escribir; los más
jóvenes, ya acá, los que nacieron acá están
escolarizados. Han empezado por escolarizar a
sus niños –acá es fácil porque hay escuelas por
todos lados– la mayoría termina el secundario
y unos cuantos continúan con un nivel más de
formación.” (Técnica, Río Negro)
Esta mayor accesibilidad indudablemente
se vincula con el aumento de la oferta educativa de nivel secundario, particularmente por
la extensión de los años de obligatoriedad escolar. Ello ha podido comprobarse a través de
los grupos focales, al examinar los servicios y
recursos locales disponibles. En relación con
la educación, en todos los lugares visitados
se testimonió de la existencia relativamente
cercana de escuelas de nivel inicial y primario, así como de distintas modalidades de
escuelas secundarias que procuran brindar el
servicio a las poblaciones de las áreas rurales
circundantes.
Así, en San Cristóbal (Santa Fe), el lugar
de referencia de las zonas rurales aledañas
cuenta con cuatro escuelas secundarias, en-

tre ellas una técnica y otra agrotécnica (“la
agro”). Además existe una oferta educativa
de nivel terciario valorada por sus tecnicaturas y profesorados. Por otra parte, como particularidad de la provincia de Santa Fe, se
implementaron los núcleos rurales que acercan la escuela secundaria a los adolescentes
y jóvenes que viven en parajes y áreas de
población dispersa.
“Hay una escuela sede, que en San Cristóbal es la escuela agrotécnica, que a la vez debe
tener tres o cuatro núcleos rurales en zonas de
caminos de tierra y lejos de los pueblos, para
que los chicos puedan hacer la secundaria,
con profesores itinerantes, así los llaman, que
van en remís. Los lunes van los titulares de tales materias, los martes de otras, de otras, de
otras, de otras y de otras. Así para completar
más o menos la currícula. Entonces, ponele:
van a un núcleo rural que es la escuela primaria donde es como que se arma una base
de una escuela secundaria. Pero los docentes
van en remís a esos núcleos rurales que dependen de una escuela sede; además hay una
EFA [Escuela de la Familia Agrícola] en Villa
Saralegui, a 60 kilómetros de acá. Esa EFA
es mixta, es una iniciativa que surgió hará 4
o 5 años… Es interesante la llegada de esa
EFA a esa zona, a Villa Saralegui.” (Técnico, Santa Fe)
En Paraje Mili (Santiago del Estero) no
existen escuelas secundarias y, al igual que
en Piray (Misiones), las EFA constituyen el
acceso más cercano de la población a la escuela secundaria. Las EFA se conforman a
partir de una asociación de familias que se
reúnen con el objetivo de formar una escuela
para los hijos de peones rurales o de jornale-

ros, de gente que vive en el ámbito rural. Se
trata de escuelas de alternancia, donde los
alumnos están 15 días y los otros 15 días están en las explotaciones familiares. En Misiones, la EFA se encuentra en Eldorado; en Piray, cuentan con una escuela de adultos que
“…empezó como una necesidad. Se planteó la
necesidad de generar espacios de formación
para jóvenes” (Técnica, Misiones). En Paraje Mili (Santiago del Estero) no hay escuela
secundaria y los chicos van a la EFA de una
localidad cercana (Forres).
“Salen como técnicos agrícolas. La cuota
es de 220 pesos por mes. Es una escuela de
gestión privada de la Iglesia Católica. Es de
buen nivel, hay un fuerte apoyo de las familias
y de los docentes en la educación de los chicos. Lo bueno es que no tienen que ir todos los
días, y aprenden a asumir responsabilidades,
aprenden a ordenar, lavar, cocinar de todo.”
(Grupo focal, Santiago del Estero)
En el caso de San Juan, cuentan con jardín y escuela primaria (algunas de jornada
completa) en los lugares donde viven. La secundaria está más alejada (entre 5 y 10 kilómetros de distancia). El nivel terciario está
generalmente en las capitales departamentales, por lo cual también deben trasladarse.
En opinión de las técnicas entrevistadas, ha
mejorado en los últimos años la oferta educativa en los departamentos alejados.
“En el departamento de Jáchal, que queda
al norte, en su gran mayoría tienen nivel primario, secundario, tienen terciarios y pueden
estudiar carreras de grado por internet. En el
pueblo son setenta y cinco familias, de cinco
integrantes en promedio. Tienen hasta EGB
3, acceso a educación... Hay departamentos,

como por ejemplo Pocito, donde tenés escuelas
terciarias, secundarias, tenés todos los niveles,
lo mismo para el departamento de Valle Fértil, Albardón… En Sarmiento también está
el secundario, pero en la villa de Sarmiento;
digamos: está la villa y las localidades no
tienen, pero los chicos viajan a la villa para
terminar el secundario. En Valle Fértil, se va a
abrir ahora una oferta de terciario y de grado,
que va a empezar con la universidad.” (Técnica, San Juan)
El Alto Valle (Río Negro) refleja un panorama heterogéneo, según se desprende del
testimonio de los participantes en los grupos
focales de mujeres y varones. En las diversas
localidades representadas hay una escuela
secundaria y una escuela de adultos. Se señala la ausencia de oferta pública de nivel
terciario, lo cual exige a los pobladores trasladarse a Cipolletti o a Neuquén.
A la oferta en zonas rurales, se suman diversas acciones del Estado, como becas y programas de terminalidad educativa. En el nivel
nacional, el Plan FinEs; y en el nivel provincial, el Programa de Terminalidad Educativa
del Sistema Provincial de Teleducación y Desarrollo de la Provincia de Misiones (SiPTeD).
También se implementan directamente modalidades virtuales para cursar el nivel secundario, como en el sur de Río Negro: “En los
comisionados tienen asentamiento escuelas
primarias y la secundaria la hacen a través del
sistema virtual que se lleva ahora a cabo, así
acceden…” (Técnica, Río Negro).
En cuanto a las asignaciones, becas y subsidios, sean del Bicentenario, la AUH, el Progresar u otros, a pesar de generar algunas

opiniones encontradas (como se vio en un
punto anterior), mujeres, líderes y técnicos
coinciden en que colaboran con la posibilidad de que los jóvenes asistan y concluyan
la secundaria.
“Hoy, desde el Estado, hay muchos programas que apoyan el tema de que los jóvenes
estudien. Entonces eso es como que a los padres les da un alivio; hay algo más que ayude a que nuestro hijo pueda estudiar. Antes
no había.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
“Te sirve para ir a la escuela. Mi papá no
podía pagar la escuela de sus cinco hijos y
con esa plata te podés vestir e ir a la escuela,
ir con menos vergüenza. Igual no todos aprovechan esa oportunidad… El subsidio viene
muy bien en momentos difíciles; yo con esos
600 pesos terminé la secundaria.” (Grupo focal, Río Negro)
“‘¿Cómo, empieza el año?’ Y era un dolor
de cabeza empezar la escuela… Hoy en día eso
está solucionado, porque llegó el mes y se sabe
que esa plata [del subsidio] o la otra junta va a
ser para los útiles de los chicos; entonces ellos
ya esperan ese día, y ya las familias van y hacen la compra, y ese dolor de cabeza terminó.”
(Líder organización, Misiones)
“Hay políticas provinciales mayormente que
le dan la bicicleta para poder ir a la escuela,
cuestiones así. Lo del tema de las notebooks
que hablábamos antes también es una política
muy importante…” (Técnica, Santa Fe)
“El día de mañana cuando tengan un criterio formado, ahí que juzguen a su criterio
si les parece que esos programas están bien
o están mal, pero que en el camino los aprovechen como un aporte o algo positivo; eso es

195

�La situación de las mujeres jóvenes

lo que tratamos de hacer, porque tienen oportunidades de becas; el que no tiene recursos
económicos, tienen posibilidades de becas.
Está Progresar, después el chico que termina
5° tiene… Bueno, Progresar es para los que
tienen 18 y más, tienen la Asignación Familiar que es para menores de 18, después tienen
Progresar, tienen becas universitarias, la beca
Bicentenario…” (Directora EFA, Misiones)
Si bien han aumentado las oportunidades
para los jóvenes de acceder al nivel secundario, también subsisten una serie de dificultades, cuya identificación permite comprender por qué sólo una pequeña proporción de
jóvenes rurales logra completarlo. Por una
parte, persisten problemas de accesibilidad
geográfica y económica que actúan como factores de desaliento, a los que se suma –a veces– la precariedad de la infraestructura. Los
testimonios de los propios involucrados son
ilustrativos al respecto.
“Muchas veces los jóvenes, a veces por falta
de recursos, dejan la secundaria. Porque para
algunas secundarias tienen que hacer diez kilómetros.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
“Hay chicos que tampoco estudian, porque
se hace difícil mandar a los chicos; porque
aquí a 5 kilómetros está la escuela. Pero no
tienen cómo ir, muchas veces, que no tienen
una bicicleta, o son chicos y no los pueden
mandar en cualquier cosa. Muchos jóvenes de
aquí de la zona nuestra han dejado de estudiar o no han estudiado por ese problema.”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Todos hacen el secundario, pero el 90% no
sigue. Las distancias se cuentan en kilómetros.

196

Los perjudica y al no saber qué hacer… pierden el entusiasmo.” (Grupo focal, San Juan)
“Hay muchos compañeros que son jóvenes y
abandonaron su secundario porque su papá no
podía más, porque no tienen trabajo estable.
Por más que esté acá cerca la secundaria ahora. Igual tiene requisitos, muchos.” (Hombre
rural joven, Misiones)
“Hace cuatro años estoy desocupado. Imposible encontrar un trabajo seguro. Tengo
tres hijos, uno que ya tiene 17 años, que tuvo
que dejar los estudios, todo. Cuando me quedé
sin trabajo tampoco pudo seguir estudiando.”
(Hombre rural joven, Misiones)
“Tendría que pedir que nos hagan una secundaria aparte. Porque nosotros tenemos la
primaria digamos, nos prestan un salón y tenemos de primero a quinto… Y tenemos a veces 5 profesores y cuando explica no escuchamos por los otros que están explicando, así
que me gusta la escuela pero a veces se hace
complicado estudiar todos juntos. En el salón, digamos, de primero a quinto, somos 28.”
(Mujer joven, Santa Fe)
“Y quieren estudiar los chicos, pero a veces
veo que los padres no tienen cómo mandarlos,
porque ahora tienes que tener todos los días
50 pesos en boleto si quieres mandarlos…. Es
todo un tema por el hecho de que cuesta alquiler, transporte, apuntes y bueno, una serie
de cosas. Después es muy sacrificado hasta el
momento que ellos se cansan y terminan dejando… Escuelas hay, pero no en todos lados
las secundarias como para que el chico termine.” (Líder organización, Santiago del Estero)
En suma, como afirma una técnica de Misiones: “Si vos le acercas la posibilidad de
estudiar cerca de la casa, la gente la garan-

tiza. Si se tiene que trasladar mucho, ahí es
un impedimento mayor”.
Por su parte, algunos técnicos señalan desajustes relativos a la inadecuación de los contenidos de la enseñanza respecto de las problemáticas locales o bien a dificultades de las
modalidades que procuran ofrecer alternativas a la forma tradicional de educación, tales
como la educación a distancia. Esta inadecuación también es observada por los técnicos respecto de su propia formación.
“Después, tal vez algunos son jóvenes, otros
más adultos (depende lo que se toma por joven), pero lo que es educación a distancia a
veces no engancha tanto a los jóvenes. Porque
también por esa escuela de adultos pasaron
algunos a inscribirse y todo, pero en general
abandonan. No le dan mucha continuidad
porque es difícil, implica mucha disciplina.”
(Técnica, Misiones)
“La escuela agrotécnica forma únicamente
peones de campo y pocas mentes pensantes.”
(Técnica, Santa Fe)
“Hay problemas con las escuelas agrotécnicas porque es como que la currícula baja de
una forma, y no tiene en cuenta las problemáticas locales, entonces por ahí la currícula
termina aplicándose… qué sé yo, terminan
viendo fruticultura en San Cristóbal, donde un
árbol frutal en San Cristóbal cuesta un infierno que prospere y a lo mejor le quitan horas a
la ganadería.” (Técnico, Santa Fe)
“Por ahí en la escuela sí le enseñan que 2 +
2 es 4, determinadas cuestiones que son muy
importantes, culturales, pero después para emprender ellos cosas en ese lugar, o por ejemplo
lo que es el tema de la comercialización, el

tema del asociativismo, el tema de actividades
alternativas que ellos puedan llevar en el lugar, casi nada. Los únicos programas que tal
vez llegan a la escuela... a veces: Pro-Huerta
con el tema de la huerta, pero no hay otros
programas que lleguen a su lugar ni tecnologías apropiadas que ellos puedan aplicar y que
en verdad a ellos les permita tener una salida
laboral en su lugar. Por eso también eso crea
mucho desarraigo…” (Técnica, Santa Fe)
“Creo que hay que cambiar un poco también
de los chicos que están en la universidad. Yo
terminé la universidad sin saber que existían
pequeños productores. A mí el discurso que te
dan… en mi caso, mayormente es trigo-sojamaíz-tambo. Muy poco de otras actividades
alternativas y no te nombran que hay organizaciones. Sabés que existe Monsanto pero no
sabés que existe AMRAF o no sabés que existe tal organización de productores que son la
mayoría…” (Técnica, Santa Fe)
Retomando las constataciones emergentes
de los datos censales, los testimonios recogidos confirman la tendencia a una mayor terminalidad del nivel secundario entre las mujeres que entre los varones. Esta tendencia

aparece básicamente asociada a una visión
diferencial de su proyecto de vida y en particular de sus oportunidades laborales. Las
mujeres manifiestan aspiraciones de “progreso” y de mejora de su calidad de vida
para realizar lo que varias de ellas denominan sus “sueños”. Estos sueños implican con
frecuencia el deseo de acceder a un nivel
superior de formación “para poder ser algo
más en la vida”. Y esta predisposición está
asociada a una visión negativa de sus pers-

pectivas laborales si no cuentan con estudios
secundarios.
Los motivos de abandono, cuando se produce, también son diferentes: es visión difundida que los varones tienen la posibilidad
o la necesidad de ir a trabajar al campo sin
contar con el título secundario; mientras que
las mujeres interrumpen sus estudios sobre
todo porque forman de manera temprana su
familia o quedan embarazadas. Por su parte,
este también es un motivo por el que, aun
cuando culminen sus estudios secundarios,
se truncan sus aspiraciones de alcanzar otro
nivel educativo.
En este sentido, uno de los testimonios más
completos e ilustrativos es el de la Directora
de la EFA que fuera entrevistada en Misiones. Las mujeres conforman el 65% de la
matrícula actual de la escuela y en 5º año la
disparidad es mayor: 70% mujeres y 30% varones, cuando se trata de una cohorte que en
sus inicios incluía más varones que mujeres.
“Tenemos más mujeres que varones, empezó
al revés, y ahora tenemos más mujeres. Es que
la mujer quiere salir más de la situación en la
que vive. Que hay ahora un conocimiento, a
través de muchos organismos que están saliendo a la zona rural y trabajando con grupos de
mujeres, me parece que les están dando una
mano, porque les están mostrando lo que hay
después de sus casas, fuera de la puerta de la
casa. Hubo muchas mujeres que estuvieron sometidas al trabajo doméstico, un trabajo que
no era valorado. Ahora están aprendiendo a
valorar su propio trabajo y también saben que
preparándose en una escuela, en cualquiera,
esta, la que está al lado de su casa, saben que
esa es la única forma de salir. Al menos las

chicas que vienen acá entienden que esa es la
herramienta con la que ellas van a salir de
la situación en la que están viviendo. Y eso
nos reconforta mucho, porque vemos que las
chicas quieren salir, y también vemos que las
mamás las están acompañando para que se
preparen, no importa si vuelven a la chacra o
al barrio o a la colonia donde viven, pero van
a volver con otra cabeza, y eso es, nosotros estamos contentos porque estamos viendo que últimamente se viene dando eso (….) Veo en los
varones poca motivación para estudiar, ellos
no se sienten motivados y es como que, me parece, que afuera tampoco ven muchas posibilidades y por eso es escasa su motivación. Ellos
salen del secundario, y los que salen quieren
ir a trabajar en la mayoría de los casos. Si
no eligen una fuerza [de seguridad], prefieren
trabajar. A nosotros nos preocupan los chicos
que no llegan a 5° año, porque ese chico que
llegó a 5° trabajando o en la fuerza, donde
sea, se sigue preparando después, de alguna
manera… Nosotros ahora tenemos un 5° en el
que está terminando el 40% de los chicos que
entraron a 1° año y eso es lo que nos preocupa, mucha deserción de varones… Su interés
principal es jugar al futbol; ellos tienen una
hora libre y quieren la pelota. Las chicas se
prenden de alguna cosa, aparte diversifican,
unas veces hacen una cosa, después otra, después otra. Y los varones... yo no digo que sean
todos pero es la mayoría y esa es la mayoría
que por ahí después abandona.” (Directora
EFA, Misiones)
Esta visión se ha visto corroborada en varios grupos focales, así como por líderes y
técnicos entrevistados. Para las mujeres, la
principal herramienta para “ser alguien en

197

�La situación de las mujeres jóvenes

la vida” está asociada a tener estudios pues
“acá no sos nadie”. Y para ello se ven compelidas a migrar por la escasa accesibilidad
en las zonas rurales, agrupadas o dispersas,
al nivel terciario o universitario. En cambio
los varones tienen la posibilidad de trabajar
en el campo o bien, como en Santiago del
Estero y en Río Negro, de migrar de modo
estacional a otras zonas receptoras de mano
de obra golondrina.
“Hay escuela secundaria pero muchos jóvenes no asisten. O bien porque repiten o porque
los chicos mismos dicen que quieren trabajar
y los padres los mandan a la chacra. Si no
hay una posibilidad en la zona se desaniman
los chicos. Los varones son los que enseguida
se van a trabajar desde chiquitos.” (Grupo focal, Misiones)
“Me gustaría seguir el estudio, eso de radiología. Y me quiero ir, digamos. Ser alguien.
El día de mañana ayudarlo yo a mi papá,
no él a mí. Porque el hombre así no termine
la escuela siempre tiene un trabajo. Así sea
de tractorista, o sea de andar a caballo recorriendo el campo, siempre tienen un trabajo.
Y las mujeres no. Las mujeres sí o sí tienen que
terminar la escuela para trabajar, así sea de
niñera hoy en día te piden secundaria.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Hay pocas mujeres jóvenes rurales, tratan
de estudiar, de irse a la ciudad.” (Grupo focal, Río Negro)
“Yo estaba estudiando. Estaba estudiando ingeniería agrónoma. Pero me quedé embarazada
y yo trabajaba y estudiaba. Entonces cuando
me quedo embarazada tuve que dejar de trabajar. Y por ende no tenía plata para seguir estudiando. Es una carrera que me llevaba bastan-

198

te tiempo.” (Líder de organización, San Juan)
“Hay muchas jóvenes que han dejado sus estudios ya sea por falta de recursos económicos,
o de sus padres, o sus familias, o muchas que
han sido mamás, otras porque se han casado
muy jóvenes. Yo creo que muchas tienen esa
parte inconclusa de su vida que es terminar los
estudios, porque es bien cierto que –más allá
de que sean jóvenes de zonas rurales– también
tienen sus sueños, sus proyectos de estudiar,
de ser algo más en la vida, como uno dice
aquí en el campo… Es como que los varones
lo asumen desde otro punto al tema.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Creo que no hay una valoración por ahí de
la educación formal, sobre todo de parte de los
hombres, y bueno, que para qué voy a estudiar
si voy a seguir trabajando en la chacra. Ahora, la mujer, muchas veces sí tiene esa formación, pero muchas veces después no la ejerce o
no aprovecha ese potencial, esa capacidad que
tiene, porque se queda en la casa para cuidar
los hijos. Pero esas mujeres también, con esa
formación, son las que luego son valoradas
para poder realizar gestiones, trámites, tener
un rol participativo en las organizaciones.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
“La mayoría son mujeres las que estudian y
cuando te cuentan un poco por qué dejaron, la
mayoría dejaron porque quedaron embarazadas, porque se juntaron con alguien o porque
la familia no la dejó o no se podía trasladar.
Es una inequidad de género en ese sentido
mayor que la de los hombres, que también dejan los estudios, pero tal vez por otros motivos.”
(Técnica, Misiones)
“Depende de su ingreso, si posibilita o no la
continuidad de sus estudios. Va a depender de

en qué se van a insertar laboralmente después,
pero no va a ser actividad del campo. Donde
nosotros vamos [la región sur de Río Negro],
hay una franja etaria (de los 50 para abajo) de
chicas más jóvenes que sí se han preocupado por
acceder a la educación y saber leer y escribir,
digo, terminar el primario o el secundario…
Eso les ha permitido a ellas avanzar en muchas
cuestiones dentro de la organización: redactar
sus notas, formular.” (Técnica, Río Negro)
Por lo tanto, los movimientos de población
femenina vinculados con la educación asumen la siguiente configuración: las mujeres
que pueden seguir estudiando migran hacia
centros urbanos con oferta de nivel terciario
o universitario; y las que forman su familia
tempranamente (sea ésta la causa o la consecuencia del abandono) se establecen localmente. Por el contrario, los varones tienen
mayores oportunidades de insertarse laboralmente, ya sea en el lugar de origen o migrando, lo cual suele determinar la decisión
de interrumpir sus estudios.
“Me imagino [en el futuro] con un estudio,
un trabajo y no en La Cabral. No sé, en cualquier otro lado menos en La Cabral. En La
Cabral no hay nada. Acá tenés tu fuente de
estudio pero no de trabajo.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
“Las vecinas, una ya está estudiando acá y
la otra practica patín así que se van... La mayoría se van afuera. La otra vecina está estudiando en Santa Fe. Las mujeres casi ninguna
queda en el campo… Pero los jóvenes de mi
edad quedan todos ahí en las estancias, por
lo general no salen a estudiar afuera, siempre
quedan ahí.” (Hombre rural joven, Santa Fe)
“Ahora tenemos otras posibilidades. Hay

chicas que han estudiado y tienen un título,
pero hay otras que no, y todas esas somos las
que queremos empujar el campo para adelante.” (Líder de organización, San Juan)
“Para mí las chicas en la zona rural ya
quieren estudiar, pero les queda todo tan lejos… Hay muchas que bajan al pueblo a estudiar, y hay otras chicas que tienen capaz 20 o
22 y ya como que no terminaron el secundario
y quedaron ahí. Para mí los varones como que
ya no terminan mucho el secundario, abandonan antes digamos; los hijos también, se
van a ayudarle al papá o se van a trabajar a
otros lados o como golondrinas también a otro
lugar.” (Líder de organización, Río Negro)
“El gran obstáculo es que la chica que tenga la iniciativa de estudiar, es como que ya
está pensando en irse. Es como que… no está
pensando en estudiar para después volver al
lugar.” (Técnico, Santa Fe)
“Las mujeres mayormente se embarazan. Y
quedan en la casa de la familia o en la casa
del novio si es que hay novio. Por ejemplo, de
las chicas que venían a la diplomatura, una
quedó embarazada siendo joven, no es que está
en sus planes pero... Y bueno, después se pierden un poco, porque a veces dejan de participar; y sí, no hay muchas mujeres que se vayan
tanto de la casa a probar suerte como se van
los hermanos varones a otra ciudad a probar
suerte con algún pariente que los recibe.” (Técnica, Misiones)
Los avances de las mujeres en términos
de egreso del nivel secundario plantean nuevas demandas de formación y capacitación,
y la más frecuente es la necesidad de contar
con alternativas accesibles de nivel terciario
(tales como profesorados o enfermería, cuya

oferta presenta falencias en la cercanía de
las localidades visitadas), así como de capacitación en oficios que puedan brindarles
oportunidades laborales en las comunidades
de origen. También hay demandas de capacitación vinculadas directamente a la actividad
productiva local.
“Se necesitan más oportunidades para cursar carreras terciarias en las zonas rurales.
Para aprender y hacer algo en nuestra zona.
El otro día pensábamos: enfermería, si todos
los que vienen son de afuera y acá hay gente
que no se va a mover... Entonces que nuestra
gente misma se prepare, no sólo para nosotros
sino para nuestros chicos, para los jóvenes. Que
haya la formación en enfermería y primeros
auxilios para que puedan trabajar en la comunidad, como forma de devolver a la comunidad
con trabajo.” (Grupo focal, Misiones)
“Acá se necesitan profesorados. Actualmente
los profesores vienen de Rafaela o Santa Fe.
En cambio, maestros hay un montón. Se reciben y terminan trabajando de otra cosa, como
porteras.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Hay chicos que han terminado la secundaria, y después no hemos podido seguir porque
es lejos. Profesado tenemos aquí en Fernández, que es a treinta y pico de kilómetros, o en
Santiago Capital, que son 40 kilómetros. Hay
muchos chicos, de aquí de esta zona y de varias partes, que terminan 5° año y chau, ya no
siguen nada. Una porque no hay un profesorado; otra porque que no hay, cosa que siempre
nosotras hemos pedido, para los jóvenes, cosas
para que estudien, peluquería o repostería, o
algo.” (Grupo focal, Santiago del Estero)
“Si tuviesen un servicio de educación cerca
de casa, con alternativas que sean variadas...

Porque muchas veces tenés una o dos cosas
que estudiar. ¿Y si no te gustan? O si lo estudiás por estudiar algo y después no lo ejercés.
O sea, yo creo que tiene que haber más alternativas. Tener dónde prepararme, que esté al
alcance de uno, tener en qué transportarme.”
(Grupo focal, San Juan)
“Que los jóvenes se capaciten en el uso de
maquinarias, por ejemplo máquinas para
plantar; vi que hay para plantar mandioca.
No hay que ver la tierra y la chacra como un
castigo… Nuestros hijos y jóvenes de la comunidad pueden capacitarse para producir
comida sana.” (Grupo focal, Misiones)
“En parte, veo esa cuestión de la formación
terciaria con déficit. A veces, si hay becas, son
mínimas o no tan completas. La propuesta tiene que ser completa en el sentido de ofrecerles
el internado también.” (Técnica, Misiones)
“Los departamentos hace bastante tiempo
que vienen pidiendo y demandando a la universidad. Para ellos era muy difícil viajar, si
bien la universidad nacional tiene un montón de becas para colectivo y demás, pero los
chicos se tienen que trasladar hasta acá o alquilar o quedarse en un lugar…” (Técnica,
San Juan)
En síntesis para los jóvenes de áreas rurales
actualmente hay mayor acceso a la educación. Ha crecido la oferta de escuelas rurales
en cantidad y se han diversificado sus modalidades. Además, cuentan con algunos apoyos
estatales muy apreciados para concluir sus
estudios como Progresar, becas, AUH.
Hay alternativas de nivel inicial (desde los
4 años), primario y secundario, pero las dificultades se presentan a la hora de continuar

199

�La situación de las mujeres jóvenes

3.6.1. La información censal
La amplia difusión de las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC) que se
registra en la actualidad ha dado lugar a la
noción de “ciudadanía digital”, es decir, de .
Particularmente en el medio rural, las TIC
son recursos para facilitar la inserción de lo
local en el mundo global, la democratización
del acceso al conocimiento, el acortamiento
de las distancias y la consecuente reducción
del aislamiento, además de los usos específicos del ámbito educativo y laboral. Así, el
acceso a estas oportunidades se encuentra
asociado de manera fundamental con la alfabetización digital.
En los últimos años, el acceso a las TIC se
masificó tanto que ya muestra cambios im-

200

el total del país 28, el 42,5% de los hogares
con jefatura femenina joven tenía computadora, mientras que el 91,6% contaba con al
menos un teléfono celular29. También la brecha urbano-rural se reduce notablemente en
comparación con la tenencia de computadora: 8 de cada 10 hogares rurales a cargo de
mujeres jóvenes contaba con al menos un celular, frente al 18% que tenía al menos una
computadora. Sin embargo, persisten las brechas geográficas, que se expresan con mayor
intensidad en Formosa, Jujuy, Salta y Santa
Cruz, donde la presencia de celulares en zonas rurales es más baja (Cuadro 2).
Otro dato significativo es que, a diferencia
de los otros indicadores analizados, la tenencia de celular resulta más equitativa entre
zonas rurales agrupadas y dispersas, con mayores diferencias a favor de las zonas agrupadas en Formosa, La Rioja, Salta y Neuquén
(Gráfico 48).
Retomando el acceso a la computadora, focalizando no en la tenencia sino en el uso30 ,
se observa que el 66% de la población joven
(varones y mujeres) usa computadora. Cabe
señalar que aun cuando la información censal no especifica el lugar en el que se utiliza
la computadora, se sabe que la escuela, el
“cíber” y los hogares de familiares o conocidos son algunos de los espacios de acceso
a este recurso.
Ahora bien, el uso de computadoras en
áreas urbanas y rurales presenta grandes brechas. Mientras que en las zonas urbanas el
69% de los jóvenes usan computadora, en las
áreas rurales sólo lo hace el 36,7%. Las brechas territoriales se acentúan al analizar las
zonas rurales agrupadas y dispersas. En las

28 Excluyendo la CABA, las islas del Atlántico Sur y la Antártida argentina. 29 En el relevamiento censal se considera la posesión de celular como bien del hogar, y no como bien individual,
por eso se presenta la información considerando como unidad de análisis a los hogares con jefatura femenina, de acuerdo con el universo definido en el marco del presente estudio.
.

primeras la incidencia es del 49%, y en las
segundas del 29,9% (marcando una distancia
de 19,1 puntos porcentuales). Esta diferencia
debería ser atendida específicamente, puesto que el acceso a los recursos tecnológicos
permite contrarrestar la distancia y el aislamiento que afecta a la población radicada a
campo abierto.
En los mapas que siguen es posible observar el predominio de colores oscuros en las
zonas rurales agrupadas, mientras que esta
intensidad se diluye en las zonas dispersas. k

Gráfico 47

Brechas de área
(urbano-rural)
en el porcentaje
de hogares con
jefatura femenina
joven que cuentan
con computadora,
según región.
Años 2001 y 2010

30 Esta información sólo se encuentra disponible para el año 2010.
.

Gráfico 46

Incidencia de los hogares con jefatura femenina joven que cuentan
con computadora sobre el total de hogares con jefatura femenina
joven por área, según región. Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.6. Las mujeres jóvenes
y las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación

pactantes. Los programas denominados “uno
a uno”, de entregas de netbooks a los estudiantes del nivel secundario –en la Argentina, Conectar Igualdad–, han provocado una
transformación insoslayable contribuyendo a
reducir las brechas digitales, particularmente
en el medio rural.
La información censal muestra que la presencia de (al menos una) computadora en los
hogares ha experimentado un crecimiento explosivo en el período intercensal. En el conjunto de hogares con jefas mujeres jóvenes,
se observan incrementos mayores al 100%;
entre aquellos emplazados en áreas urbanas,
la incidencia pasa del 16,3 al 44,2% y, entre los del medio rural, del 4,2 al 18,1%. En
áreas rurales, las variaciones más significativas se registran en las regiones con puntos
de partida más precarios, principalmente el
NEA, el NOA y Cuyo.
Sin embargo, se observa una diferenciación
regional importante. Para el año 2010, en las
áreas rurales de la Región Pampeana y la Patagonia, un tercio de los hogares a cargo de
mujeres jóvenes contaban con al menos una
computadora; mientras que en el NEA y el
NOA, este porcentaje se ubicó por debajo del
10%. Por otra parte, si bien la brecha urbano-rural decrece en el período de referencia,
sigue mostrando profundas diferencias, que
adquieren mayor intensidad en el NEA y el
NOA (Gráficos 46 y 47).
Aun más importante resulta el incremento
de la tenencia de celulares. Los datos muestran la relevancia del nivel de adopción de la
telefonía celular en relación con la presencia
de computadoras (esperable en función de
la diferencia de costos). En el año 2010, en

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

estudios terciarios o universitarios que les
permitan permanecer y no migrar. Las mujeres terminan más el secundario que los varones; en algunos talleres se planteó el hecho de
que el hombre sin secundaria completa puede
conseguir trabajo e incluso a veces no la termina porque lo consigue, aun cuando se trata
de un trabajo temporario o de baja calidad.
En cambio, las mujeres, frente a las dificultades para insertarse laboralmente, aspiran a
seguir estudiando. Como esta aspiración obliga a migrar a las ciudades (a quienes cuentan
con recursos para ello), demandan la posibilidad de capacitarse o de continuar localmente
estudios superiores.

201

�La situación de las mujeres jóvenes

Cuadro 2

Incidencia de hogares con jefas mujeres jóvenes que cuentan con
computadora y celular (sobre el total de hogares con jefatura femenina
joven) por área y brechas urbano-rural, según región y provincia. Año 2010

Área urbana

Área rural

Tenencia Tenencia
de PC de celular

Tenencia Tenencia
de PC de celular

Brecha U/R
PC

Celular

TOTAL DEL PAÍS

44,2

92,3

18,1

81,8

2,44

1,13

REGIÓN PAMPEANA
Buenos Aires
Córdoba
Entre Ríos
La Pampa
San Luis
Santa Fe

47,5
44,7
57,4
45,0
52,7
59,7
49,8

93,2
92,6
95,1
93,0
97,1
94,6
93,6

30,4
34,7
27,9
22,4
37,3
47,3
24,9

93,4
95,6
91,9
93,3
96,2
88,7
91,6

1,56
1,29
2,05
2,01
1,42
1,26
2,00

1,00
0,97
1,03
1,00
1,01
1,07
1,02

REGIÓN NEA
Corrientes
Chaco
Formosa
Misiones

29,0
35,1
24,8
22,4
31,4

88,7
90,8
86,5
86,5
90,4

6,6
7,5
6,2
5,2
7,0

71,6
82,0
71,7
58,6
71,4

4,40
4,70
4,03
4,29
4,47

1,24
1,11
1,21
1,48
1,27

REGIÓN NOA
Catamarca
Jujuy
La Rioja
Salta
Sgo. del Estero
Tucumán

29,9
34,0
24,3
42,4
26,4
21,8
35,6

87,0
90,1
85,1
92,2
84,0
88,3
87,5

8,7
13,7
10,9
31,5
7,8
3,4
8,6

74,0
81,2
61,1
83,9
57,6
77,7
83,3

3,43
2,48
2,22
1,35
3,40
6,49
4,15

1,17
1,11
1,39
1,10
1,46
1,14
1,05

REGIÓN CUYO
Mendoza
San Juan

42,0
45,8
32,1

92,1
93,4
88,7

16,7
18,0
11,9

87,4
88,7
82,5

2,52
2,55
2,69

1,05
1,05
1,08

REGIÓN PATAGONIA
Chubut
Neuquén
Río Negro
Santa Cruz
Tierra del Fuego

55,8
56,2
52,6
50,8
62,1
69,7

97,0
97,2
96,1
96,4
98,2
98,9

33,1
36,0
26,9
28,0
69,9
31,3

82,3
82,9
81,6
85,6
62,7
87,5

1,68
1,56
1,95
1,81
0,89
2,23

1,18
1,17
1,18
1,13
1,57
1,13

Gráfico 48

Incidencia de hogares
con jefatura femenina
joven que cuentan con
celular por zona rural,
según provincia.
Año 2010

Producción de Quinoa, Catamarca.

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010
Nota: Se excluye CABA, islas del Atlántico Sur y Antártida argentina.
Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC - CNPHyV 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.

202

203

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13

17

27
30

42
53

111

Más de 50

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

204

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

110

44

61
62

54

82

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

52

De 25,01 a 40

19

43

39

Menos de 25

152

18

10

21

31

66

De 40,01 a 50

11

16

38

60
64

No existe población
del área

25

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

205

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
SANTIAGO
DEL ESTERO sobre el
computadora
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

37

36
40

47

67

38

69 70

41

39

13

42

45

73

71

23

64
66

68

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

25
24

14 15

18 19
27 28
32

16
20

50

51

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

46

49

11

9

48

53
BRASIL

54
56

55

Menos de 25
De 25,01 a 40

63
65

44

61

62

17

34

No existe población
del área

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

De 40,01 a 50

57

58

59

59

Más de 50
ENTRE RÍOS

URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

206

207

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

30

31

34

29 28

38

55

46

Menos de 25

47
53

62

77
87
86
96

81

Más de 50

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

47
53

63
66
67

62

76
81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

69

75

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

61

60

59

41

40
39

49

44

68

69
76

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 25,01 a 40

39

49

44
63
66
67

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

41

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

27

36
35

33

No existe población
del área

De 40,01 a 50

26

CHACO

Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
CHILE
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

208

209

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.
No existe población
del área

LA RIOJA

1

4

9

6

7

15

23
24
25

26 27
29

4

30

31

7

28

15
19

32

21

22
CÓRDOBA

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

20

33

Menos de 25

9

6

18

21

20
22

5

19

18

CHILE

8

14

10
11
12
13
16
17

3

30

31

28

CÓRDOBA

32

33
SAN LUIS

34

De 25,01 a 40

SAN LUIS

34

De 40,01 a 50
Más de 50

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

210

211

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

46

11

20

21

28

29

22

CHILE

23

30

24

31
39

35

42

40

38

37

36

27

25

33

32

34

41

43

44

45
46
47

De 25,01 a 40

48

16
26

Menos de 25

47

15

14

18

No existe población
del área

45

13

12

9

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

48

De 40,01 a 50
Más de 50

49

49

50

50

51

51

54

54

52

52
53

212

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

213

�La situación de las mujeres jóvenes

214

Gráfico 50

Brechas de área (urbano-rural) en el porcentaje
de mujeres jóvenes que usan computadora. Año 2010

Gráfico 51

Incidencia de mujeres jóvenes que usan computadora por lugar
de residencia (urbana - rural agrupada), según provincia. Año 2010

Gráfico 52

Incidencia de mujeres jóvenes que usan computadora por lugar
de residencia (urbana - rural dispersa), según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

persas pasa a ser del 41,5%. De manera que
la variabilidad interprovincial se manifiesta
de manera más aguda en las zonas rurales
dispersas. Esta situación refleja no sólo que
las jóvenes que residen en campo abierto
se encuentran en situación de desventaja,
sino además que las posibilidades de acceso a los recursos tecnológicos resulta muy
variable según la provincia de residencia.
Así, las jóvenes que residen en las extensiones abiertas del NEA y el NOA son las que
enfrentan los contextos más desfavorables
(Gráficos 51 y 52).

Por otro lado, resulta interesante comparar
la difusión del uso de la computadora entre
las mujeres según tramos de edad. Como era
de esperar, son las jóvenes quienes más se
vinculan con esta tecnología; de modo que a
medida que disminuye la edad de pertenencia, se incrementa el uso de la computadora.
En el año 2010 y para el total del país se
observa una distancia de 21 puntos porcentuales entre las mujeres de 15 a 34 años y
las mujeres de 35 a 59 años, y de 31,8 puntos entre estas últimas y las mujeres de 60
años y más.
Las distancias entre las jóvenes y la generación siguiente (que podría asimilarse a la
de sus madres) son mayores en áreas rurales,
donde –como fuera señalado– el uso de la
computadora se encuentra menos difundido.
En las áreas rurales de Entre Ríos, las provincias del NEA, la mayoría de las provincias
del NOA (Catamarca, Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán) y Cuyo, las brechas
entre jóvenes y madres se ubican por encima

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Es importante enfatizar las desigualdades
existentes entre las mujeres jóvenes de zonas
rurales agrupadas y dispersas. Así, mientras
que las jóvenes que residen en localidades
rurales presentan un comportamiento más
similar al de las jóvenes urbanas (sobre todo
en la Región Pampeana y la Patagonia), las
jóvenes que viven en campo abierto se distancian de sus congéneres.
Una vez más, el cruce territorial entre área
y provincia define distintas oportunidades.
En las áreas urbanas se registra un coeficiente de variación interprovincial del 14%, en
zonas rurales agrupadas esta variabilidad se
incrementa al 31%, y en zonas rurales dis-

Incidencia de mujeres jóvenes que usan computadora
por área, según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

ridad en el uso de la computadora (valores
próximos a 1). Esta situación se verifica tanto en áreas urbanas como en las rurales, con
alguna ventaja a favor de las mujeres rurales.
Resulta destacable la mayor proporción de
mujeres jóvenes que usan computadora en las
zonas rurales dispersas, principalmente de la
Patagonia y la Región Pampeana.
Sin embargo, la comparación entre el porcentaje de mujeres jóvenes que usan computadora en áreas urbanas y rurales no resulta
tan alentadora. Las brechas observadas en
algunas provincias del Norte Grande, como
Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones, Salta
y Tucumán, evidencian que la incidencia del
uso de este recurso tecnológico en las áreas
urbanas duplica a la registrada en áreas rurales. En el caso de Santiago del Estero, esta
relación se triplica en desmedro de las jóvenes del campo (Gráficos 49 y 50).

Gráfico 49

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

En cuanto a las diferencias entre mujeres y
varones jóvenes, se observa una relativa pa-

215

�La situción de las mujeres jóvenes

Finalmente, dado que el uso de tecnologías segmenta según edad, cabe analizar las
diferencias que surgen entre las jóvenes de
distintos grupos etarios. En la Región Pampeana y la Patagonia las brechas urbano-rural
muestran homogeneidad entre los distintos
grupos de edad, mientras que en el NEA, el
NOA y Cuyo las brechas son relativamente
más cortas en el grupo de 15 a 19 años y se
van ampliando a medida que se incrementa
la edad. Esto marca una ventaja relativa para
las adolescentes del campo, dejando instalada una capacidad con proyección hacia el
futuro (Gráfico 54).

216

Brechas generacionales (% Mujeres Jóvenes / % Madres)
por área,según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

De esta manera, el uso de la tecnología distancia a las mujeres rurales jóvenes de sus
madres y abuelas y las acerca a sus contemporáneas urbanas. Si se compara el Gráfico
50 con el 54, puede verse que la brecha entre áreas urbanas y rurales que afecta a las
jóvenes es menor que la brecha generacional.
Algunos estudios cualitativos señalan que
la distancia generacional es más relevante
que la brecha territorial, debido a que los jóvenes no enfrentan barreras psicológicas negativas para incorporar el uso de las nuevas
tecnologías. Así, en relación con el vínculo y
la adopción de nuevas tecnologías, ser joven
resulta una marca de identidad más fuerte
que el hecho de ser rural. Este es un ejemplo
de las reconfiguraciones que van definiendo
a las mujeres jóvenes del medio rural como
“actoras” del cambio.

Gráfico 53

Gráfico 54

Brechas de área (urbano-rural) en el porcentaje de mujeres
jóvenes que usan computadora por grupos quinquenales
de edad, según región. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv

de 2, es decir, que el porcentaje de mujeres
jóvenes que usan computadora duplica al de
las madres (Gráfico 53).

En síntesis: en lo referente al uso de computadoras, se constata la existencia de una
gran equidad de género en la mayoría de las
provincias, y en algunos casos ventajas a favor de las mujeres. Esto se puede relacionar
con algunas de las observaciones realizadas
en el apartado anterior, respecto de las mayores oportunidades educativas que ellas
tienen. De todos modos, en cuanto al acceso
y uso de nuevas tecnologías digitales, se registran diferencias entre las jóvenes rurales
y las urbanas. Aun así, las brechas de área
tienden a reducirse a medida que disminuye la edad de las mujeres, es decir: las jóvenes rurales gozan de indudables ventajas
en comparación a sus madres y abuelas. De
esta manera, la adopción de las nuevas tecnologías acerca a las jóvenes rurales a sus
contemporáneas urbanas. Esta situación da
lugar a ciertos interrogantes. ¿Cómo se traduce el acceso a las nuevas tecnologías en
el largo plazo? ¿El acceso a las tecnologías
incrementa las oportunidades económicas
y sociales? ¿Qué papel juegan las políticas
públicas en este sentido?

Encarar este debate exige tener en cuenta
las profundas diferencias geográficas encontradas en las posibilidades de acceso a los
recursos tecnológicos, así como la distancia
registrada entre las zonas rurales agrupadas
y dispersas. Atender a estas últimas resulta
fundamental en un proyecto que se proponga acortar las distancias y reducir el aislamiento, contribuyendo a que los jóvenes del
campo trasciendan las fronteras de lo local y
aprovechen las oportunidades de integración
a un espacio global.

3.6.2. La visión de los actores:
la reducción de las brechas
En términos del acceso y uso de las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC), la información cuantitativa brinda evidencia suficiente para dar cuenta del avance
en su adopción. Los hallazgos de la información cualitativa corroboran algunas tendencias identificadas en los censos, y aporta además una visión más detallada e interpretativa
del vínculo de las mujeres rurales jóvenes
con la tecnología.
En el contexto de los modelos “uno a uno”
extendidos en la región, en Argentina se implementó el Programa Conectar Igualdad en
el año 2010 con el objetivo de que todo alumno y docente de nivel secundario dispusiera
de una computadora portátil para ser utilizada dentro y fuera de clase. El alcance de este
programa se verifica en las cifras que describen al acceso a computadoras en el Censo
2010, por ejemplo: la brecha urbano-rural
se reduce considerablemente y los hogares
rurales con jefas mujeres jóvenes aumentaron su acceso más del 100% en el período
intercensal. Cabe señalar que la cobertura
aún dista de ser completa y contiene notables
diferencias por zonas, siendo mucho mayor la
difusión de la computadora entre los hogares
con jefatura femenina en la Región Pampeana y Patagonia que en NEA y NOA. Estas
diferencias fueron observadas en el trabajo
de campo a través de las entrevistas y los
grupos focales. Si bien se detectó un amplio
conocimiento del Programa Conectar Igualdad, los testimonios dan cuenta de su falta de
cobertura: déficit de suministro de máquinas

y, sobre todo, falta de conectividad en las escuelas rurales.
“Todos conocemos el Programa Conectar
Igualdad, pero no llegó a todos por igual. Incluso a algunas escuelas todavía no llegó. En
2013 llegó a Las Tapias, en 2012 a Pocito.
Hay algunos problemas con los equipos, además de la demora en la entrega a las escuelas.
Pero el problema es que es muy mala la señal
de internet.” (Grupo focal, San Juan)
“En el caso de la escuela agro fue discontinuo el acceso a las netbooks. La baja conectividad es un problema para el acceso a la
comunicación como para el uso de las computadoras que les dieron a los chicos en la
escuela. La conexión depende de cada uno,
no hay conexión a internet (sobre todo en La
Cabral) o esta se reduce a las escuelas, que no
siempre cuentan con ese servicio. Ahora todo
es internet.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Tienen acceso por ahí a la parte informática, se solucionó con el tema de que repartieron
las netbooks y ahora quieren hacer que llegue
internet a más lugares; eso solucionó mucho
el tema de que llegue la información. Pero
en muchas escuelas rurales todavía no se han
recibido.” (Técnica, Santa Fe)
En relación con el uso de la computadora,
el análisis censal registra una notable diferencia entre aquellos jóvenes que residen en
zonas urbanas y rurales. Los relatos de mujeres y varones de zonas rurales confirman
la existencia de muchos problemas vinculados al uso de la computadora, sobre todo la
falta de conectividad y la constante necesidad de trasladarse para encontrar señal de
internet. Muchos pobladores de zonas rurales

217

�La situción de las mujeres jóvenes

dispersas se ven obligados a trasladarse a los
pueblos en busca de bibliotecas, plazas, escuelas y locutorios para acceder a internet.
En algunas escuelas hay núcleos de acceso
a internet, como en el caso de La Cabral, en
Santa Fe, pero no en todas es de libre acceso.
“Para el uso de internet debemos ir a la
plaza de Eldorado o bien usar en la estación
de servicio. Están instalando una antena en
la zona pero no sabemos si es para internet o
telefonía.” (Grupo focal, Misiones)
“La principal necesidad tiene que ver con
la conectividad. Los chicos identifican a la
escuela como el lugar donde pueden acceder a
internet y también asisten a locutorios de San
Cristóbal.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Todos los chicos van con sus netbooks a la
plaza departamental porque allí hay señal.
También hay señal en los hospitales y estaciones de servicio, esos son los lugares de uso frecuente. En relación con la telefonía también
hay grandes dificultades para obtener buena
señal. Ahora con internet los chicos van más
al cíber que otra cosa. Con internet tenés todo,
falta tener señal.” (Grupo focal, San Juan)
“Respecto de internet, nadie tiene conectividad en su casa, solo tienen en el celular. Las
más jóvenes tienen Facebook, WhatsApp, usan
redes sociales. En general van a Forres a usar
un locutorio. Una de las chicas se compró un
módem de Claro pero no le anda.” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
En este contexto, el uso de la computadora por parte de los jóvenes que residen en
poblados donde hay bibliotecas, locutorios
y conexión en las plazas se asemeja a aquellos que viven en ciudades, y se diferencia de
quienes viven en contextos rurales dispersos.

218

“Casi nadie tiene internet. En Cinco Saltos
hay wi-fi en la zona céntrica, pero no tienen en
las casas. En El Arroyón no hay nada. Internet sólo en la biblioteca o en la municipalidad
de Cinco Saltos. Los chicos usan la biblioteca
porque allí hay internet. Los docentes mandan
a los chicos ahí para que realicen las tareas
que requieren de acceso a internet.” (Grupo
focal, Río Negro)
A diferencia del avance paulatino de la
computadora, el uso de celulares está más
extendido a lo largo del territorio nacional.
Como se ha visto con anterioridad, la gran
mayoría de los hogares rurales con jefatura
femenina tiene celular, y el porcentaje es aun
mayor si se considera todos los hogares del
país. Si bien hay diferencias en el acceso y
uso de teléfonos móviles entre quienes viven
en la ciudad y en el campo, la brecha es mucho menor que en relación con la disponibilidad y uso de la computadora. En el curso
del estudio se constató que casi la totalidad
de los entrevistados y participantes de grupos focales tenían y hacían uso del celular.
“Todos los miembros de la familia tienen
acceso al celular. Si una compañera no te llama por teléfono, vos no sabés de la capacitación; para las personas que viven en el campo,
la única forma en que te podés comunicar es
por celular, si es que hay señal.” (Grupo Focal, Santa Fe)
“Con el celular tienen buena conectividad,
facilita un montón la comunicación con la
familia.” (Mujer joven rural, Santiago del
Estero)
“Todos tenemos celular aunque hay problemas con la señal. Claro no funciona en la

zona y Movistar sí. Se requieren más antenas.”
(Grupo focal, Río Negro)
Si bien los intereses de las jóvenes en torno a las TIC son variados, se puede destacar
el uso de las redes sociales como Facebook o
Twitter, sacar y compartir fotos, y escuchar y
descargar música como los hábitos más extendidos, vinculados principalmente al entretenimiento en grupo. En cuanto a este uso
recreativo, se detectó en ocasiones una percepción crítica de los adultos hacia los jóvenes y su vínculo con la tecnología.
“Y porque hoy por hoy, creo que la misma
sociedad, la misma información, internet, el
chico como que ya no valora las cosas tanto
como antes. Antes a nosotros nos decían hagan
tal cosa y lo hacíamos; hoy a nuestros hijos les
tenemos que decir tres veces y están así con el
celular por todos lados…” (Técnica, Santiago del Estero)
“Yo sé tejer, yo sé coser, qué no hago para
ganarme mi moneda. Las madres de ahora no
lo hacen, lo único que saben es estar con el celular así, nada más.” (Líder de organización,
Santiago del Estero).
Sin embargo, el uso de las redes sociales en
la juventud también ha producido una mirada positiva en los adultos, e incluso a veces
genera un efecto multiplicador.
“Se graban y compiten con los de allá a
ver quién cantó mejor. Se juntan en el cruce
del km 18, cantan lo que ellos viven y pasan,
incluso compusieron un rap sobre la lucha de
la tierra.” (Grupo Focal, Misiones)
“Todos tienen su Facebook. Hasta el presidente de setenta y pico de años tiene su Facebook, y está todo el día con el BlackBerry

mirando. Está buenísimo. Encima le gusta la
historia y está publicando cuestiones de Sarmiento, de Belgrano, permanentemente en el
Facebook. Y esto de la tecnología lo incorporaron gracias a las TIC: participaron de las
capacitaciones de computación, informática; y
lo adaptaron a lo que ellos hacen, el teléfono,
a ver un correo en el teléfono, ellos tienen su
correo, lo abren. Por ahí no se animan todavía
a enviar correos pero lo manejan.” (Líder de
organización, San Juan)
Más importante aun es el reconocimiento
del potencial del uso de las tecnologías para
el trabajo organizativo, espacio en el que se
destacan las jóvenes rurales si se las compara con sus mayores. Existe una valoración de
sus aptitudes por el aporte que pueden darle
al trabajo colaborativo sobre la base de sus
conocimientos tecnológicos.
“Ingresaron muchas mujeres en el Consejo
nuevo. Y sí: está abierto, a pesar de que tenemos consejeros viejos; pero está la apertura, se
reconoce esto que los jóvenes y las mujeres tienen que estar porque le dan otra mirada, otra
perspectiva, otra opinión distinta. Y a la vista
está. Ha sido un cambio muy bueno, muy positivo. Las mujeres más grandes por ahí están
como más limitadas con el tema de la tecnología. Entonces las mujeres jóvenes no. Antes,
en el Consejo anterior, el que hacía las notas,
todo, era yo. Ahora no hago nada porque está
Romina, está Analía; lo manejan todo ellas,
todo.” (Líder de organización, San Juan)
“Ella, que tiene mucho conocimiento, maneja todos los programas de computación, entonces le decimos: ‘Mirá lo que vamos a hacer
como equipo: yo voy a tratar con la organi-

zación, con la parte de lo que es la fabriquita
de alimentos balanceados; otro va a ir para
trabajar con la huerta con los varones; y hay
una agrupación que no está en la asociación
que tiene las computadoras; vos podés ir ahí
y darles clases de computación’.” (Técnica,
Santiago del Estero)
En este contexto, en que se valora el poder
de las TIC como medio de comunicación, el
celular funciona como herramienta de comunicación entre los habitantes para difundir
actividades y eventos, complementando y potenciando el papel de la radio.
“La radio es también una manera de comunicar todo lo que pasa en la zona. No son
radios comunitarias, son del canal público,
pero son una empresa privada. Si quieren hacer algún anuncio de actividades deben pagar
por la publicidad; por ejemplo, de la feria, si es
noticia no te lo cobran; si en cambio es propaganda lo tenés que pagar. Si se lo pasás como
mensajito de texto no te lo van a cobrar, pero
si vos querés que te pasen durante la semana,
sí te cobran.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
Por otro lado, el creciente interés en promover el acceso y uso de la tecnología se relaciona con el poder de atracción que ejerce
sobre los jóvenes. En opinión de los técnicos, los programas que tienen un componente
tecnológico, como Mi PC, han sido los más
exitosos a la hora de captar el interés de los
jóvenes.
“(...) y lo de gestionar lo de Mi PC, que
por ahora está medio en stand by por falta
de recursos, también fue un ciclo de alza y de
baja en la participación de los jóvenes por las
mismas dificultades. Esta es la experiencia
más fuerte que tengo de trabajo con jóvenes.”

(Técnica, Misiones)
“En Santiago de Liniers era un grupo de
cinco o seis jóvenes... Uno por ejemplo está
estudiando acá en Eldorado; todos los días
va y viene y estaba a cargo y sigue estando
a cargo del centro Mi PC; pero la verdad que
también en su tiempo libre si no trabajaba con
la familia. Mi PC le generaba un pequeño ingreso. En cuanto eso dejó de estar financiado,
realmente para él era una dificultad asumir
ese compromiso y de hecho lo sigue asumiendo porque no hay otra persona que lo asuma,
pero no le puede dar una continuidad seria.”
(Técnica, Misiones)
En varias ocasiones se hizo mención a la
falta de continuidad de este programa, que
si bien había logrado captar la atención de
los jóvenes, ha reducido su tamaño e impacto
debido a su desfinanciamiento. Quizá cabe
la posibilidad de analizar qué desafíos presentaría volver a instalar un programa de estas características de forma más sustentable.
Los programas con componentes tecnológicos
resultan atractivos para los jóvenes y tienen
por eso un potencial transformador. En varias ocasiones surgió la demanda de clases
de computación o informática; y algunas organizaciones incluso manifestaron estar aplicando en la actualidad el Programa Mi PC.
“Aquí afuera, aquí en el galpón, lo que
queremos nosotras es acondicionar, hay un
proyecto presentado para que se acondicione;
también mi Proyecto PC está presentado para
ver si tenemos una serie de computadoras, y
ahí es donde soñamos que funcione el centro
este de Formación de la Agricultura Familiar.” (Técnica, Santiago del Estero)
“Después están otros chicos, también de Li-

219

�La situción de las mujeres jóvenes

niers; se armó un grupo más fuerte porque depende la zona. Llevaron adelante la propuesta,
por un tiempo, de abrir centros de computación, de enseñarles a los jóvenes o niños de
la zona. En eso se gastaba mucha energía, a
veces mucho más de lo que los adultos le podemos poner. Y la dificultad: después de un tiempo, se sostuvo mucho tiempo ad honorem; ellos
iban a dar clase a pesar de las falencias de no
tener un conocimiento suficiente para enseñar,
pero lo sostuvieron.” (Técnica, Misiones)
“Hay otra chica que está en la colonia. La
madre la ayudó para que ella estudie acá un
terciario en secretariado, una cosa así… Y las
posibilidades de estudio son difíciles, incluso
ella está afuera de los 24 años, que podría
recibir la beca como un ingreso; y bueno, ella
es la que sostiene hoy por hoy el centro de Mi
PC. Es la que quedó ahí por ahora y es como
un vacío. Desde las políticas públicas, hay que
decir qué le podemos ofrecer a una chica así.
Una piba re responsable, que emprende, con
capacidad de desarrollar tareas intelectuales
también, pero no hay propuestas de estudio.”
(Técnica, Misiones)

de cambio para las mujeres jóvenes rurales.
“Si la mujer entrara en un rol, yo lo pongo
como un ejemplo, si la mujer pudiera colaborar en registros… Nosotros damos mucha
importancia a los registros agropecuarios de
producción, de datos económicos, de gastos,
que si la mujer, a lo mejor, sin participar en
el trabajo fuerte del campo, de ir a caballo o
arriba del tractor, colaborara con los registros,
sea en papel o en computadora, ya sería importante. Y es como que sería una tarea importante digamos, para que la empresa familiar
agropecuaria se reconvierta: de ser productor
a ser un emprendimiento.” (Técnico, Santa Fe)
Además de la gestión, estas herramientas
tecnológicas se tornan particularmente idóneas para apoyar la comercialización.
“Los celulares tienen un uso potencial para
lo productivo, sobre todo para la comercialización. En relación con el trabajo y lo productivo, nosotros –como feriantes– sacamos
fotos de los productos y los ponemos, y ahí recibimos ofertas de compra, quiero esto, quiero
aquello como para comerciar.” (Grupo focal,
Santa Fe)

Por otro lado, se han recogido testimonios
que dan cuenta del potencial que tienen las
tecnologías para crear nichos de oportunidad
específicos para las mujeres, en particular,
como activo para fortalecer la gestión de sus
propios emprendimientos familiares. Si se
toma en cuenta la división sexual del trabajo que aún persiste en el campo, donde los
trabajos productivos de mayor esfuerzo e ingreso aún están asociados a la masculinidad,
las TIC pueden llegar a significar un agente

En general, la tecnología en la actualidad
funciona como conexión entre lo rural y lo
urbano, “producto del mundo de los chips y
el procesamiento a velocidad de la luz, los
tiempos se redujeron al instante, y las distancias de la mano al mouse. En este sentido,
la digitalización del mundo y la globalización de las comunicaciones y los mensajes
han generado una sensación de proximidad
témporo-espacial que lleva el patio de la casa
hasta el lugar más recóndito y al futuro como
una forma del presente” (Balardini, 2008).

220

Así, el acceso y uso de las TIC ha generado
una nueva ruralidad, que acerca a los jóvenes
del campo a sus pares urbanos y contribuye
a modificar sus hábitos de consumo material
y cultural. Algunos testimonios mencionan,
por ejemplo, un menor uso de las bibliotecas
comunitarias frente a los locutorios. En otros
casos, las TIC modifican y mejoran la calidad
de vida en el campo, aunque esto no alcanza
para revertir aspiraciones respecto a la idea
de vivir en la ciudad.
“La telefonía celular, por algún motivo, ha
mejorado algunos medios de movilidad. Entonces se ve en una mejor calidad de vida, en
lo que es un auto, una vivienda, un teléfono.
Pero en general la gente sigue viendo con buenos ojos vivir en la ciudad y no en el campo.
Vivir en una gran ciudad, no vivir en un pueblito.” (Técnico, Santa Fe).
“Esto de Mi PC es algo muy importante
para trabajar con jóvenes, lo que hace a la tecnología. Es lo que más los engancha. Porque
es un déficit que hay importante en lo rural y
es algo que los conecta con lo urbano, con el
mundo, y equipara esa cuestión de que el joven
de la ciudad maneja un montón de máquinas.
Se equipara un poco si vos podés aportar tecnología de punta, digamos. Sea de comunicación, de trabajo, tecnología agroindustrial,
etcétera.” (Técnica, Misiones).
En síntesis los testimonios relevados permi-

ten corroborar los avances ocurridos en los
últimos años en el acceso y uso de las TIC,
tanto por la existencia de políticas educativas con componentes de inclusión tecnológica, como por el uso extendido del celular en
todo el territorio nacional. Sin embargo, la

demanda por una mayor conectividad, tanto en términos de acceso a internet como de
señal para los celulares, ha sido un común
denominador, particularmente por quienes
habitan en zonas rurales dispersas.
El acortamiento de la brecha urbano-rural
en el uso de las nuevas tecnologías da cuenta de una política activa en relación con la
temática, y de una juventud interesada en
incorporar estas herramientas, lo que constituye una oportunidad a la hora de pensar
factores de atracción para la participación
juvenil. La creciente igualdad en la inclusión
digital en Argentina señala un hecho favorable para las mujeres que residen en el campo
y que realizan actividades productivas o participan en las organizaciones de forma activa.
La brecha generacional respecto de sus mayores posiciona a las jóvenes en ventaja a la
hora de encontrar un rol o tarea dentro de las
organizaciones. En este sentido, cabe pensar estrategias que incluyan capacitaciones
e iniciativas formativas en el uso de las TIC.
Focalizando en el aspecto productivo, se detectó un aprovechamiento de las tecnologías
en lo que respecta a la comercialización de los
productos, en tanto estrategia de difusión para
la compra y venta, consulta de precios, etcétera. Si bien la presencia en ferias es de gran
importancia para las organizaciones, en muchas ocasiones surgió el problema de la negociación individual como obstáculo para la obtención de precios justos de los productos. En
este caso, la tecnología podría servir para que
los pequeños productores se agrupen, trabajen
en red y generen mejores condiciones de comercialización, siempre que se logre superar
los problemas de conectividad identificados.

3.7. Las mujeres jóvenes y la
participación: la visión de los actores
3.7.1. Los orígenes de las
organizaciones
A través de las entrevistas realizadas en las
cinco provincias con líderes de las organizaciones contactadas, con mujeres que participan en ellas y con técnicos vinculados,
se pudieron identificar tendencias comunes
en sus orígenes, así como en sus trayectorias, crecimiento y consolidación grupales.
En general, surgen como grupos de productores y productoras rurales por iniciativa de
sus integrantes a partir de necesidades concretas para mejorar las condiciones de vida
familiar y el acceso a recursos productivos,
con frecuencia con el estímulo de programas
no gubernamentales y políticas públicas. Ha
sido el caso del impulso brindado por la asistencia técnica de instituciones no gubernamentales de desarrollo en los años 80 o de la
conformación de grupos de productores en
el marco del Programa Social Agropecuario
en los años 90. Algunas lograron luego consolidarse mediante la integración a redes o
sumándose a cooperativas y movimientos, ya
sea con la intención de fortalecer y viabilizar
la agricultura familiar, crear o sumarse a ferias para comercializar su producción, o bien
alcanzar cierta autonomía y mayor acceso a
recursos y créditos o subsidios a partir de la
personería jurídica.
“Se crea este grupo en un inicio porque había la posibilidad de trabajar en un PROINDER y que ese PROINDER iba a cubrir dife-

rentes necesidades de la parte productiva y de
la parte predial más que nada. Era financiamiento para mejorar alambrado, para hacer
reposición de animales, semillas y ahí, digamos, surge y nos creamos ese grupo de doce
mujeres. Y bueno, a partir de ahí, comenzamos
a trabajar no solamente con eso sino también
con Pro-Huerta, también nos vinculamos con
FUNDAPAZ y vamos creciendo el número de
familias. Y también había una demanda de
esta figura legal de organización; ¿por qué?
Porque facilitaba muchas cuestiones en el
tema gestión.” (Mujer rural joven, Santiago
del Estero)
“Nosotros hemos empezado en el año 83,
con 10 socios tenía yo; porque nos hemos enterado que allá en Las Chacras venían ingenieros de FUNDAPAZ, y les han ayudado con
maíz para siembra. Y nos hemos juntado 10
pequeños agricultores y hemos pedido para
maíz y han venido, me acuerdo llegaron en
una moto, lleno de tierra, y nos han traído
después maíz. Hemos sembrado. Y de ahí hemos ido creciendo de a poco, más socios, y
hemos llegado a tener hasta 30 socios, y ya
teníamos un subsidio que nos daban ellos, el
galpón que también hemos conseguido por
intermedio de ellos, nos daban el material y
nosotros trabajamos haciendo beneficio para
la mano de obra, para pararlo al galpón y
cerrarlo.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
La desocupación y la búsqueda de alternativas en el contexto previo y posterior a la
crisis 2001-2002 también indujo a familias,
incluso sin pasado agrícola, a organizarse en
torno a actividades productivas o de comercialización:

221

�La situción de las mujeres jóvenes

“Claro, yo te cuento más o menos el inicio.
Fue en la época del 90 más o menos que mi
papá se queda sin trabajo. Que fue que la
mayoría de la gente se queda sin trabajo. Mi
papá era sodero. Hacía cero agricultura. Y
se juntó con otros familiares, mis tíos y otros
vecinos que no tenían trabajo y les ofrecieron
hacer cultivo. Pusieron melón, y ellos iban
pero no tenían ni idea. Y lo hicieron, y ahí
surgió, empezaron a ser como un grupo, vieron que andaban bien, o sea cuatro, cinco
años funcionando como grupo y después al
ver que andaban bien se hizo la cooperativa.
Primero tuvieron una experiencia de hacer
varios cultivos de ver si funcionaban bien y
después de eso ya ser formó.” (Mujer rural
joven, San Juan)
“Se llama Asociación de Agricultores Familiares Rurales de la Región, tiene 14 integrantes, entre ellos agricultores familiares,
artesanos, productores, y nos organizamos
también con el motivo de que no teníamos
trabajo la mayoría, solamente en las chacras,
y las otras chicas que salían a ferias y otros
lugares. Decidimos organizarnos, formamos
una Asociación, e hicimos una Feria en Lago
Pellegrini, que es la zona más cercana donde
estamos y que es turística. Bueno, de ahí, tratar de formular el proyecto para beneficio de
las chicas, y como es una asociación sin fines
de lucro, formalizamos los proyectos, tratamos de que las chicas se capaciten, tengan
talleres. Ese es el fin, que estemos ocupadas
en lo que nos gusta hacer, ya sean los productores y que puedan vender sus productos,
porque llevamos todo a la feria, desde verduras, artesanías; y ahí pueden vender sus
productos sin tener que ir y dejarlos, porque

222

la mayoría por ahí lo dejaba en algún negocio y no es lo mismo que vender lo propio,
siempre es menos la ganancia. Así que más o
menos desde el 2012 que tenemos la Asociación, hasta que logramos la personería jurídica. Ese es el trabajo que todos los fines de
semana estamos haciendo en la temporada.”
(Líder de organización, Río Negro)
Demandas concretas, como el acceso a la
tierra y a recursos productivos, impulsaron
la organización de familias rurales, quienes
en sus inicios se agruparon por un tema puntual, para luego ir ampliando las acciones
tendientes a generar alternativas productivas
y otras más integrales, para el desarrollo de
las comunidades. Tal es el caso de una organización en Misiones:
“Y eso fue en el 2005 más o menos, que llegaron a mi casa y bueno, ahí fue donde me
integré a una reunión; me gustó la forma en
que se planteaba el trabajo en conjunto, y lo
más lindo, lo que me gustó y me llamó mucho
la atención es eso: que era como un espacio
donde entre todos íbamos a pelear por nuestro
derecho, íbamos a buscar mejorar la calidad
de vida de la familia. Entonces dije... Nosotros
con mi marido, después de que nos casamos
nos fuimos de acá, y después por ahí cuando
volvimos me imaginaba pinos acá alrededor
y no casas, porque así pasó en los demás kilómetros... Eso siempre nos preocupaba. Entonces cuando nos invitó uno de los delegados,
me acerqué y me gustó la idea, y ahí empecé
a comprometerme. Y cada vez que nos juntábamos era como muy fuerte eso de que si no
participás, si no te juntás, si no te organizás,
iba a pasar lo que pasó con las otras comunidades.” (Líder de organización, Misiones)

3.7.2. La participación de las
mujeres en las organizaciones
La presencia de mujeres en las organizaciones contactadas en el trabajo de campo
varía de acuerdo con el contexto socioproductivo y cultural. En su mayoría, están constituidas fundamentalmente por mujeres. Los
motivos son diversos: en Santiago del Estero,
por ejemplo, las organizaciones de la región
donde se realizó el trabajo de campo están
conformadas en un 90% por mujeres debido a
las prolongadas ausencias de los hombres por
motivos laborales (en otras comunidades de
la misma provincia menos afectadas por las
migraciones masculinas, los varones tienen
mayor peso relativo); y en esta misma región,
aquellos varones que ya no se encuentran en
edad de migrar por el esfuerzo que ello requiere (de 40 o 50 años) viven cotidianamente en sus comunidades y se más suman a las
organizaciones.
En cambio, en San Juan, el predominio de
mujeres está vinculado al tipo de actividad
tradicionalmente femenina que realizan las
cooperativas. En Santa Fe, dicho predominio es resultado directo de una negativa a la
conformación mixta, a fin de promover el rol
productivo de las mujeres y afianzar su participación. Y también aparece como resultado
de un proceso de consolidación de un espacio
en el que fueron ganando su lugar, como en
el caso de Río Negro.
“Una particularidad que tenemos en nuestra organización es que la mayoría somos mujeres. Debemos ser un 90% mujeres, la gran
mayoría mujeres. Somos mujeres que integramos la organización, pero también somos

mujeres madres, somos mujeres agricultoras.”
(Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“Entonces la gente, las mujeres en general, se empezaron a sumar. En general, aquí
dentro de nuestra organización, somos la mayoría mujeres por el hecho de que los esposos
generalmente están fuera de la provincia por
trabajo, entonces son más las mujeres las que
participan.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“Mi cooperativa son todas mujeres, son diecisiete mujeres; la cooperativa fue en un principio mixta, y los hombres se fueron yendo.
Como una de las principales actividades que
hacían en la cooperativa era agroindustria,
de limpieza de semillas y cosas… Todo dulce,
todo dulce. Entonces se fueron yendo los hombres…” (Líder de organización, San Juan)
“Había cosas con las que no estábamos de
acuerdo, como con lo que estaba sucediendo
con la Mesa de Enlace, y nos desprendemos
en abril del 2013. El objetivo que nos planteamos fue el de visibilizar a las mujeres en tanto productoras, para lo cual había que tener
vínculo con el Estado para el financiamiento.
Se plantearon entonces el desarrollo de cooperativas, puesta en valor de los productos. Y
era necesario para esto recuperar, concientizar sobre la idea de cooperativismo. Para las
mujeres fue un logro porque [la organización
de origen] es muy machista. No había posibilidad de visibilizar a las mujeres en tanto
productoras en esa organización.” (Líder de
organización, Santa Fe)
“Yo fui a varias reuniones de organizaciones
locales que se formaron, y veo muchas mujeres.
Creo que salieron bastante [los hombres], o les
dieron el lugar y las mujeres se lo ganaron

bien ganado y la participación... Como que
miran dónde hay mujeres y respetan el lugar
que tienen. Creo que antes era distinto: veían
a una mujer y no le daban voz ni voto. Pero
ahora ya cambió un poco bastante. La reunión
esta última que fui había como veinte mujeres
y tres varones y era una reunión de agricultores; las mujeres fueron y eran importantes.”
(Líder de organización, Río Negro)
Por su lado, las técnicas entrevistadas reconocen esta diversidad de situaciones y la
atribuyen más a factores culturales y a la
idiosincrasia local que al perfil productivo de
los grupos organizados de productores. Con
frecuencia, ello impacta en el acceso de ellas
a cargos de conducción, lo que se transforma
en un desafío para los programas de desarrollo rural pues los valores que portan tanto
varones como mujeres las relegan a un lugar
subsidiario. Si bien se percibe mayor participación en las comisiones directivas y más
organizaciones con mujeres presidiéndolas,
y si bien los programas de desarrollo apuntan
a generar equidad promoviendo la participación en iguales condiciones y poniendo en
valor el trabajo de las mujeres, dicho proceso aún requiere la revisión de estereotipos y
prejuicios sobre el rol de las mujeres, tanto
en las organizaciones como en los equipos
técnicos:
“Es como que viene con el legado pero no
participa todavía la mujer, de las reuniones.
Entonces como que en eso todavía hay cierta
cuestión de idiosincrasia que está muy marcada, hay una cuestión cultural muy marcada
donde por ahí las mujeres no van a las reuniones productivas, y a lo mejor por ahí sí van
a una reunión de Pro-Huerta, pero no a una

productiva en el ámbito público…” (Técnica,
San Juan)
“Cada organización de productores es diferente, tenemos algunas experiencias; como
por ejemplo una Asociación de meloneros en
el departamento Sarmiento en San Juan, donde la participación de los jóvenes tanto varones como mujeres es muy importante y son el
motor en este momento de las innovaciones
que está introduciendo esa organización. Tenemos otra comunidad en otro departamento,
en la que directamente la cooperativa la integran los varones, que desarrollan trabajos
básicamente de producción hortícola y no le
dan participación a las mujeres; pero porque
tanto los varones como las mujeres lo viven
como algo... no sé si decirte un deshonor, pero
como algo que no corresponde y que no está
bien visto que la mujer trabaje en los trabajos que ellos llaman de la chacra, o sea en el
cultivo, carpiendo, plantando. Entonces las
mujeres han formado su propio grupo… Y ambas experiencias se dan dentro de una misma
provincia, pero estas dos comunidades yo las
veo bien diferentes.”(Coordinadora de Programa, San Juan)
“Y de PIP ahora que yo consulté quién
es el nuevo [presidente]. Es un hombre. Y las
mujeres contaban que hay más mujeres participando. Y eso medio que se repite en las otras
organizaciones. Casi siempre es así porque de
última se va a votar y se termina votando a
un hombre. Ahí hay una mirada de que el
hombre es el que tiene que tener esos puestos.”
(Técnica, Misiones)
“Yo trabajo fuertemente con el sector de fruticultores bolivianos de la zona. Son los hombres los que participan de las organizaciones;

223

�La situción de las mujeres jóvenes

Taller de Capacitación, Catamarca.

las mujeres no. Y una vez nos dijeron: lo que
pasa es que nuestras mujeres no son como ustedes. Fue la síntesis clara. Después te encontrás
que en los hogares son las mujeres las que deciden en la economía, en la comercialización,
para la compraventa de insumos, etcétera…
Los hombres participan de la organización
pero en la casa no, deciden ellas. Recién este
año se incorporó una mujer socia. Es la primera socia de la organización. Es la presidenta.
Es boliviana.” (Técnica, Río Negro)
“Mayormente en mi grupo participan muchas mujeres y a los hombres los tienen al
lado, porque también se intenta que apoyen
los hombres pero acá mayormente están adelante las mujeres. Hemos tenido toda una situación de que quedaron muchos hombres en

224

desempleo; entonces, a veces las mujeres son
las que van adelante trabajando por la familia, la casa, un montón de cuestiones... Entonces, yo creo que la mujer ha salido muy
adelante. También he trabajado en el departamento Castellanos, por ejemplo, que es otra
realidad, es otra cultura en que, en verdad, la
mujer muy poco participa. El que tiene rol es
el hombre…” (Técnica, Santa Fe)
Aunque los grupos se conforman en torno
a necesidades concretas vinculadas al mejoramiento de la calidad de vida, mujeres
rurales y técnicos reconocen que el propio
proceso de participación conlleva la posibilidad de construir un espacio de sociabilidad
y crecimiento personal en el que se aprende
a reflexionar sobre el propio rol dentro de la

comunidad y de las familias, se puede opinar
libremente, adquirir autoconfianza e incorporar valores solidarios. Se planteó que el
vínculo que se construye entre las mujeres
dentro de las organizaciones es diferente del
de los varones. Más allá de los temas productivos o de comercialización, de las demandas
concretas que son parte del sentido de la organización, o bien de cuestiones propias de
un proceso organizativo, las mujeres configuran un lugar de contención donde encontrar
respuestas a problemáticas comunes.
“Al principio a nosotros nos ayudó mucho
esto de que nos conocíamos por nombre, sabíamos quién era hija de fulano de tal, doña,
don; y después que integramos la organización
y nos encontramos más seguido, la organiza-

ción fortalecía lo que es el vínculo en comunidad, y eso quedó como una base; sobre eso fue
que fuimos construyendo lo que hoy es PIP.
Nos ayudó mucho a las mujeres en el sentido
de que nosotros acá charlamos el tema de los
derechos y siempre sale el tema de no ser tan
machista, no ser tan… (tampoco del otro lado)
y que tenemos derecho las mujeres, se abren
capacitaciones. Y muchas mujeres que no participaban antes en otros espacios, ven que esto
es un espacio donde puede opinar, puede decir
lo que quiere, incluso nos ponemos de acuerdo muchas mamás, a veces, en qué le vamos
a decir a nuestros hijos que están en séptimo,
en sexto, por tal cosa. Entonces nos ayuda en
eso, a organizarnos como familias también en
comunidad… Y uno aprende a ser solidario. A
veces mi necesidad no era tan grande como la
de otra persona u otra familia, y eso nos ayuda
a nosotros a fortalecer los valores también. En
lo productivo, y también el tema personal, a mí
me ayudó muchísimo conocer mucha gente.”
(Líder de organización. Misiones)
“Por ejemplo, el otro día participaron en la
Expo pero fue poca gente; por un montón de
cuestiones terminaron tal vez no ganando lo
que esperaban ganar. Pero terminaron contentas y era por el tema de haber participado, de
haber ido, de haber compartido esos tres días
con compañeras y un montón de cuestiones,
que son los lazos humanos, que creo que eso
es lo que más los nutre.” (Técnica, Santa Fe)
Si bien la creciente participación de las
mujeres no lleva por sí sola al cuestionamiento de las relaciones inequitativas en el interior de las familias ni de la posición de las
mujeres en la comunidad, en algunos casos
se puede observar un proceso de crecimiento

que induce a las mujeres a una toma de conciencia de la necesidad de mayor protagonismo y de disputar espacios de poder dentro de
las mismas organizaciones.
“Al principio el consejo de la cooperativa
era únicamente hombres, y los que producían
la tierra. Nosotras estábamos en las reuniones
pero no éramos partícipes. Y eso se ha ido un
poco modificando. Ellos tenían la voz, viste lo
que son los hombres. Les pesa la voz. Y uno por
ahí tiraba algo pero como uno no tiene una
personalidad más fuerte que ellos… Porque
vos has visto lo que son los hombres de campo. Y por ahí nos costaba un poco. Y a medida que hemos ido madurando y tomando
más información, estudiando, uno ya podía
hablar y dar su punto de vista. Y está bueno
porque ahora en la cooperativa… nada más
que cuatro hombres han quedado. Y todas las
demás, somos ocho mujeres. Y ahí hacemos lo
que podemos por continuar con la cooperativa.
Y bueno, en la última asamblea la presidenta
fue una chica. Es la primera presidenta de la
cooperativa. Yo soy la secretaria y uno de los
hombres es el tesorero. Pero ahí hemos evolucionado bastante, en ese sentido del protagonismo.” (Mujer rural joven, San Juan)
“Pero sí, los varones, no es sólo que han
aceptado o ‘las han dejado’ como les gusta
decir a ellos, no, no es que les den permiso, las
mujeres ni les piden permiso. Pero sí está bien
visto y cada uno defiende su espacio, incluso
las mujeres que han formado su propio grupo
te lo manifiestan así: ‘Este es nuestro lugar y
nosotras no queremos que los varones se metan en nuestro lugar, y nosotras organizamos
nuestra producción y nuestras cosas’.” (Coordinadora de Programa, San Juan)

Por otra parte, las mujeres tienden a proyectar en sus organizaciones y en sus comunidades una mirada colectiva de futuro, lo que lleva a que la participación sea sostenida aunque
los beneficios no sean directos o concretos. Lo
hacen “por los hijos y por la comunidad”. Y
no solamente participan más mujeres en las
organizaciones campesinas, sino que tienen
también mayor presencia, por ejemplo, en los
grupos de la Iglesia y en las cooperadoras escolares. En muchos casos las acciones que llevan adelante van más allá de lo productivo o
reivindicativo, e incluyen acciones integrales
con mucha presencia en los territorios.
“Si hay veces que hay problemas de salud –
había mucha pobreza aquí–, algunos por ahí
nos vienen a pedir como asociación que los
ayudemos cuando hay una persona enferma,
nos vienen a pedir que ayudemos, que les hagamos algún beneficio. Muchas veces hemos
ayudado: personas ancianas, o discapacitadas,
algo que necesiten, siempre les hemos dado
una mano mientras hemos podido. ¿Cómo lo
hacemos? Haciendo beneficios, rifas, loterías,
no es mucho lo que se hace pero es una ayuda para ellos, siempre hemos colaborado así.”
(Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“No sé, yo no sé si es la excusa o qué pero yo
digo: los papás siempre están más como a la
mirada de decir ‘bueno, qué tengo que hacer
para que no le falte la comida, para que no
les falte zapatos a los chicos’; y como que ellos
se ocupan de salir mucho y a la hora de ir a
una reunión como que se relajan, nos dejan;
entonces esos espacios que antes por ahí no se
veían mucho, bueno, ocupamos las mujeres,
y que gracias a eso también yo siempre les
digo acá a las mamás que hay muchas cosas

225

�La situción de las mujeres jóvenes

que hicimos por nuestra comunidad, porque
como mamás defendemos nuestro derecho y
defendemos el de nuestros hijos. Eso es que nos
impulsa.” (Líder de organización, Misiones)
“Como organización fuimos entendiendo
que el bien va a ser para todos, no sólo por una
sola familia fue que empezamos a reclamar
por la tierra. Se presentó un proyecto de ley y
eso fue apoyado por los distintos bloques partidarios. Pero como aún no nos dieron la tierra, la lucha sigue.” (Grupo focal, Misiones)
“Lo que yo más quiero tener más rápido es
un Centro Comunitario, para tener reuniones
como estas, en este lugar, poder hacer talleres
con las chicas de la zona, para interactuar
más; porque hay muchas que no nos conocemos, a menos que sea una reunión de la escuela que van muchos papás.” (Líder de organización, Río Negro)
“Sostener por la convicción de sostener.”
Esta idea, que apareció en el discurso de algunas líderes refleja un nivel de conciencia
y compromiso con la tarea colectiva que se
convierte en un eje central de la vida, más
allá de los eventuales apoyos externos a los
que se pueda acceder.
“Bueno en esa época los grupos eran como
más chiquitos, había más asistencia, llegaban
más los créditos, los subsidios, entonces mi marido entendía que yo andaba por esa cuestión.
Cuando se han cortado los subsidios y todo lo
demás, ha habido que sostener y sostener sin
esperanza de nada a cambio, sostener por la
convicción de sostener, porque uno no quiere
dejar que se desarme lo que tanto costó armar.
Y bueno, ahí empiezan los inconvenientes. Hoy
mismo voy, vengo con un conflicto y otro conflicto, y hay que solucionar, y mañana reunión

226

y pasado de nuevo. ‘Eh y por qué tienes que andar vos y por qué no va el otro, y por qué, y vos
no ganas nada para nosotros y en vez de quedarte…’ Y es la casita que se va armando ladrillito por ladrillito… Y sin embargo uno sale a
pelear por todos y no todos entienden eso, o sea
mi marido me conoce y me respeta, pero llega
un día que me pone la cara muy… ¡Me dice de
todo! Y bueno, pero yo tengo que seguir... Ya ha
entendido que yo voy a seguir igual.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)

3.7.3. Los límites de la participación
Por su doble rol reproductivo y productivo, las
mujeres tienen dificultades para participar en
igualdad de condiciones que los varones en
las actividades comunitarias. Al mismo tiempo, si bien las mujeres deciden, participan, se
movilizan, asumen cargos directivos, la carga de trabajo doméstico y la responsabilidad
por el cuidado de los niños repercuten en las
posibilidades concretas de participar. Los varones, aunque participen menos, asumen más
cargos de decisión dentro de las organizaciones, y pesa sobre ellas esa doble mirada, que
son jóvenes y son madres.
Pero a su vez, las crecientes autoestima y
conciencia sobre sus derechos como mujeres,
que resultan de las oportunidades que ellas
fueron teniendo –de capacitarse, viajar, de
participar e intercambiar con otras acerca de
sus problemas–, impactan en sus hogares, por
un lado, en términos de conflictos de pareja y,
por otro lado, en sus economías domésticas.
Nadie asume naturalmente el vacío que ellas
dejan al ausentarse de sus casas, sino que

para conciliar economía doméstica, cuidado
de los niños y participación, deben negociar
dentro de sus familias. Y en algunos casos se
ven obligadas a dejar de participar o, por el
contrario, a descuidar sus propias actividades
o proyectos productivos.
“Porque cuando se ocupan estos espacios
tan decisivos, uno tienen que estar mucho
tiempo fuera de la casa, desatender mucho
tiempo a los hijos, al marido, y no todos entienden. Vivimos en una comunidad donde eso
no se maneja como en las ciudades...” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Lo charlamos, lo hablamos en las reuniones. Porque por ahí nos llegan: ‘Y... mi marido
no me deja y si llego tarde…’. Por ahí dicen:
‘Mirá, yo me voy porque va a llegar mi marido
y si yo no estoy, viste…’, dicen: ‘Es problemático para mí’. No te dicen: ‘Me va a pegar’,
pero…” (Líder de organización, Santa Fe)
“Nosotros hace diez años –cuando he arrancado yo en el grupo– teníamos una parcela
donde sembrábamos, teníamos animales...
Tengo mi proyecto abandonado de pollos todavía. En eso de andar mucho en la organización, la ausencia mía aquí se siente también;
porque, sí: está bien, he crecido como dirigente
y todo lo demás, pero en lo productivo hemos
ido… Eso es una de las desventajas.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
No se cuestionan la responsabilidad asumida en el cuidado de los niños, pero eso las
limita a la hora de tomar decisiones respecto de la posibilidad de integrar comisiones
directivas o tomar compromisos como trasladarse a otras provincias o localidades para
reuniones o encuentros; a veces eso significa
directamente su exclusión de estos eventos.

Por otro lado, la sobrecarga de tareas incide
en la dinámica de las organizaciones, cuyo
funcionamiento –ya sea en los horarios de
reunión o en la decisión de quién viaja, por
ejemplo– a veces no logra ajustarse para que
las mujeres puedan organizarse y participar.
Complementariamente, está totalmente naturalizado participar con los niños y niñas, y se
hacen “el aguante” entre ellas:
“Las que tienen hijos no suelen participar en
la Feria, porque por cada organización designa a uno o dos productores, que van a la Feria. Y eligen a las que no tienen chicos chiquitos.” (Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“Vos por ahí le decís: ‘Mirá, tenemos la reunión tal día’; y te dice: ‘Sí, pero viste, yo tengo
que largar las vacas a la calle, porque si no,
no tengo venta de leche porque no tienen leche
las vacas’. Entonces ellas cuidan más su momento, porque es el único ingreso que tenemos
nosotros para sobrevivir en esta zona. Pero le
buscamos la vuelta, porque ponemos dos fechas. Si no pueden ir en una, que traten de ir
a la otra, para que estén informadas de qué
es lo que se va a hacer, de los pasos a seguir.”
(Líder de organización, Santa Fe)
“A veces, por el tema de las reuniones en la
organización, tenemos que hacer un determinado horario, por ejemplo: o bien temprano o
bien tarde. ¿Por qué? Porque las mamás tienen que traer los hijos al jardín, pero también
tienen que volver a casa para cocinar, para ver
los animales… O hacemos temprano, cuando
ellas dejan a los niños en el jardín y vienen a
la reunión, o hacemos a última hora, cuando
ya los quehaceres se terminan.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“¿Y por qué crees que votan a los hombres en

los cargos directivos? Un poco por ese tiempo
que tienen para estar afuera, tienen más disponibilidad. O si no, recae en la que todavía
es joven y todavía no tuvo hijos, entonces como
no tienes hijos tienes más tiempo.” (Técnica,
Misiones)
“Y mucha negociación, yo soy muy negociadora; eso es lo que pasa: yo estoy negociando todo el tiempo, ‘te doy esto y dame esto, yo
dejo esto y vos dejás aquello y bueno…’. Y a
veces pesa mucho, pesa mucho igual porque
yo cuando arrancaba y mi hijo tenía 2 años,
me iba con la bici llevándolo a Chacra y era
la secretaria de la asociación y cargaba los
libros y cargaba los sellos y salía con mi hijo
y volvía.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
En general las organizaciones contactadas
no tienen acciones específicamente dirigidas a promover o facilitar la participación
de mujeres jóvenes en un plano de igualdad
con los varones en los espacios de decisión.
Pero a través de estos años, la existencia de
propuestas de sensibilización y capacitación
en la perspectiva de género para organizaciones de la agricultura familiar (por parte
de programas o proyectos de desarrollo rural e instituciones no gubernamentales) fue
dando un impulso a que el tema se discuta.
Los técnicos y las técnicas reconocen la necesidad de acciones orientadas a profundizar esta perspectiva en sus propios equipos,
porque “está más en los papeles que en las
acciones”, y cuestionan su falta de sostenimiento en territorio así como de articulación
interinstitucional entre programas. Pero reconocen que ha habido un proceso muy gradual de toma de conciencia por parte de las

mujeres en cuanto a la necesidad de ocupar
mayor espacio en los colectivos organizados
de los que participan, producto de las iniciativas del personal que trabaja en el territorio.
“Quizá también es que los programas de
desarrollo empezaron a visibilizar más eso. Y
también esto: invitar a las mujeres a participar, ofrecerles un lugar; porque las mujeres
siempre hicieron mucho, siempre estuvieron
en la producción, se encargaron del cuidado,
de la casa. Sí, pero invisibilizadas. Ahora están más visibilizadas y salen. Hay una mayor
participación comunitaria, social, no sé cómo
decirlo; y forman o participan en grupos, ya
sea conformados sólo por mujeres o mixtos.
Hay mayor participación.” (Coordinadora de
Programa, San Juan)
“Empezábamos las primeras reuniones y las
mujeres por ahí no iban. Después, por invitarlas, porque en las visitas personales el técnico
va entablando relación no sólo con el jefe de
familia sino también con la mujer y con los hijos y las hijas, vamos invitando a las reuniones.
Hubo una segunda instancia, cuando por ahí
participaban en las reuniones pero en un segundo plano. Y en un segundo plano incluso que
se manifestaba físicamente en sentarse en la
silla un poco más atrás que la del hombre y no
opinar. Hasta que, bueno, trabajando también
en la asistencia técnica, y el técnico preguntándole ‘bueno y usted qué opina’ y dándole valor
a lo que van diciendo y a lo que van actuando,
bueno, terminaron todos sentados a la par a la
mesa y participando. Pero esto es todo un proceso que se va dando en el tiempo y un trabajo
que se va haciendo con las organizaciones.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
“Si bien uno las ve motivadas por un montón

227

�La situción de las mujeres jóvenes

de cosas, también ellas están condicionadas
por el programa a tener determinada conducta de participación. Yo creo que igual siempre
el que no tiene la conducta por sí mismo encuentra la forma de evadir. Pero digamos que
es un apoyo que haya una comisión material
para garantizar que estas compañeras puedan
hacer un proceso; de hecho, no sólo se quedan
con lo material, se interesan porque el mismo
programa no es que tenga una exigencia tan
grande en lo productivo. Por ejemplo: empezaron todo un año que cobraban y estudiaban,
ahora si no estudiaban es lo mismo en algunos
casos porque lo siguen manteniendo. Pero lo
del emprendimiento, la parte más productiva, después de un año recién lograron ponerlo
como una exigencia. Y es una exigencia que no
tiene ningún apoyo casi del programa, y en ese
caso la Subsecretaría está prestando esa articulación por un compromiso con la organización,
no porque a nivel institucional haya hecho un
acuerdo.” (Técnica, Misiones)
Ya planteado que, así como las organizaciones surgen muchas veces por necesidades
concretas de resolver el sustento, por necesidades prácticas de la vida, para sostenerlas
es necesario garantizar ciertas condiciones
materiales. Participar implica disponer de
tiempo y, en las economías familiares, esto
implica descuidar el trabajo productivo.
Un desafío es aprovechar esas instancias
de organización para abordar problemáticas
estructurales, más allá del sustento diario
que aparece como demanda concreta. Ejemplo de ello es la comercialización y, paralelamente, la necesidad de fortalecer el acceso
de las mujeres tengan a las mismas condiciones y posibilidades que los varones al mo-

228

mento de tomar decisiones, desnaturalizando
de ese modo la idea de que es más difícil que
la mujer pueda asumir la responsabilidad de
llevar adelante una organización.
“Yo, sinceramente, no separaría varones y
mujeres porque me parece que mucho tiempo se
habló de trabajar el tema mujer o trabajar con
mujeres. Vos podés trabajar mucho con grupos
de mujeres y sin embargo no estar trabajando
el tema género, porque no estás trabajando la
toma de decisiones y la equidad en la toma
de decisiones ni la igualdad de oportunidades
para los varones y para las mujeres. Entonces
yo creo que es mucho más rico si se logra la
participación de hombres y mujeres, cumpliendo distintos roles o rotando esos roles. Para
mí, deberíamos llegar a eso, a que sea indiferente: hoy el presidente de esta cooperativa es
un hombre, mañana hay cambio de autoridades y puede ser también una mujer; pero, por lo
general, todavía no rompemos la cuestión de
género. Presidente hombre, secretaria mujer.
¿Por qué? El ideal sería ese: que fuera indistinto si es hombre o si es mujer, y que tenga que
ver con la capacidad y la voluntad y las ganas
que cada uno tenga de dar a esa organización
en determinado período.” (Coordinadora de
Programa, San Juan)
“En ese sentido, la organización es de mujeres, por eso nosotros le damos tanta importancia y eso es lo que tratamos de trabajar
con ellas; siempre les decimos: ‘Esta es una
organización de mujeres’. Entonces, bueno,
pensemos las estrategias y veamos cómo nos
organizamos... Porque siempre el trabajo está
muy vinculado al hombre, porque como es una
zona rural y son todos productores ganaderos,
no hay mujer que no sepa ni esquilar, ni car-

near, ni hacer todas cuestiones vinculadas a
una actividad productiva, pero que tiene que
ver con su pareja. Entonces la organización,
para nosotros, es un espacio muy importante
donde ponen valor al trabajo de la mujer, en
esto de pensar el género, que dejemos de pensar la organización como una artesanía solamente, es un trabajo, y por eso esta idea de que
vengan a los desfiles, vinieron a la Expo, la
idea es sacarlas de ese lugar en el que algunos
las ponen y en el que ellas también en algún
punto se asumen. Entonces que se empoderen,
y la organización es algo fundamental, y tienen el espacio, tienen los materiales, tienen el
conocimiento, es impresionante el saber que
tienen…” (Técnica, Río Negro)

3.7.4. La participación de las jóvenes
Al abordar la problemática de la juventud se
obtuvieron escasas referencias a la situación
particular de las mujeres. En los grupos focales, las más jóvenes (menores de 25 años)
mostraron dificultades para expresarse 31.
Quienes asumieron un rol activo fueron las
mujeres de 25 a 35 años, que son las que
participan de las organizaciones –en algunos
casos ocupando cargos directivos– y que no
se autoperciben como “jóvenes”. Su preocupación está puesta en el futuro de sus hijos
e hijas adolescentes o jóvenes, que terminan
la secundaria y están buscando un proyecto de vida, y se orientan a generar espacios
para la contención de sus problemáticas o en
identificar actividades que los motiven. Las
y los jóvenes que participan de las organizaciones son generalmente hijas e hijos de sus

31 Ello ha motivado que su problemática fuera indagada en parte a partir de la experiencia de los técnicos entrevistados.

miembros, o jóvenes de la comunidad que se
suman por proyectos concretos que implican
el aprovechamiento de su formación y sus capacidades, como por ejemplo en actividades
de comercialización y gestión. La visión de
los actores, técnicos y líderes es que participan más las mujeres jóvenes que los varones.
“Lo fuerte que tenemos es una feria al año
en Santiago, entonces ahí van, es la más importante digamos. Este año hemos tenido jóvenes feriantes, de una organización del otro
lado de la 34; eso es bueno, porque uno ve que
va cambiando de generación en generación. No
es lo mismo el joven que se ha criado mamando
todo el proceso socio-organizativo de una organización, que hace 20-22 años atrás cuando
hemos empezado a hacer el trabajo. Entonces,
hay una… hay una franja de edad que cuando hemos empezado, allá por el 87-90, por ahí,
los hijos mayores por decir, una tanda de esa
generación no se han involucrado mucho en
el tema de trabajar de forma asociada. Es la
tanda más joven la que se está sumando. Como
que ahora es mucho más fácil, uno ve muchos
más jóvenes dentro de la asociación.” (Mujer
rural joven, Santiago del Estero)
“Lo que por ahí se ve es mayor participación
de mujeres que de varones. Sobre todo en temas
culturales, en temas sociales. Mucha más participación de las mujeres que de los varones.
Hay una etapa de ese pasaje de la adolescencia a la juventud que vos decís: ‘¿Y los varones
dónde están? ʼ. No sé, deben estar jugando al
futbol en la canchita. Algunos ya están trabajando en las chacras con los padres. Pero sí se
ve más participación de las mujeres.” (Coordinadora de Programa, San Juan)
“Empezamos a charlar ahí y a mí ya me

interesaba la agricultura, porque pasaban por
ahí dándole la bolsita de Pro-Huerta, y yo ya
ponía verdura, ponía cositas porque mi familia
es de Santiago del Estero, y son productores
de toda la vida, ponían ahí zapallo, todo, así
que eso lo del campo me llamaba ya. Y de ahí
empezamos a pasarnos los teléfonos, a empezar a organizarnos, ellas conocían más chicas,
algunas estaban en el campo, otras no, y yo
conocía unas del campo, nos organizamos en
una reunión. De la reunión salió hacer otra
reunión para decidir hacer una asociación, y
me nombraron presidenta de la asociación,
me decían que era porque el motivo era que
yo era joven y podía hacer más cosas, y tenía
otra visión del campo que la gente que era
más grande que yo. Dentro de todo son jóvenes, somos cuatro que andamos por los 35, y
después hay señoras más grandes.” (Líder de
organización, Río Negro)
“En esta organización, si la miramos hoy,
como que hay una franja etaria grande, gente
que tiene entre 25 y 70 años. Las más jóvenes
son las que están más animadas a hacer más
cosas, y también son las que han podido acceder, no sé si por decisión propia o porque han
tenido los recursos, a ser alfabetizadas y eso les
ha permitido a ellas avanzar en muchas cuestiones dentro de la organización, redactar sus
notas, formular... El otro día charlábamos y decían: ‘Tenemos que aprender a formular nuestros propios proyectos’ , y bueno, ahora están
en un momento de recambio de autoridades,
y bueno, charlábamos de esto, de la toma de
decisiones, del compromiso, de lo que significa
estar dentro de la comisión directiva; y ellas decían: ‘Pero hay cosas que no las sabemos hacer’,
y ‘bueno, se aprende’.” (Técnica, Río Negro)

“En general se puede observar que es como
una herencia, o sea: un padre que viene liderando una organización como que le va dando
lugar a su hijo también en la organización.
En general primero empiezan trabajando en
la chacra y de ahí luego se van sumando a
las reuniones de la organización. Y primero,
cuando empiezan a participar en la reuniones
de la organización, no participan opinando:
al tiempo de estar asistiendo empiezan a participar y a opinar y es respetada su opinión.
Y después tenemos algunos casos en los que
ya toman la vanguardia, digamos, y proponen acciones y son por ahí después los mismos
socios de la organización que proponen para
determinadas actividades a los jóvenes, porque
les reconocen otra capacidad en cuanto a formación, mismo de la escuela, o que manejan
internet o que tienen otra forma, otra capacidad de gestión. Entonces están involucrándose
y participando más en acciones de gestión.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
Pero también emergen esquemas adultocéntricos, en los que los jóvenes, sin especificar el género, no son escuchados o no tienen
espacio para sus iniciativas. Aparecen discursos en los que los adultos colocan a la juventud en una posición subordinada o marginal. Por otro lado, los procesos de migración
juvenil y la falta de propuestas atractivas o
de políticas públicas de contención son otros
factores que ponen límites a la participación
de los jóvenes rurales.
“Esta zona de los Pereyra, no sé si son pocas
las jóvenes pero por ahí son como que no quieren, son tímidas, son cerradas las chicas; no es
como en otros lados, ¿has visto?, que son más
que se van con uno y con otro; aquí como que

229

�La situción de las mujeres jóvenes

son muy cerradas las chicas, no sé por qué…”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Cuesta muchísimo incorporar jóvenes. Incluso en la FECOAGRO ya se han hecho dos
congresos de jóvenes para ver por qué no se
suman, cuáles son los limitantes, qué posibilidades, qué tienen pensado para su futuro. Y
de ahí surgieron. Una es que, por ejemplo en la
participación en las cooperativas, los hombres
más grandes les dicen: ‘¡Qué sabés vos si vos
no sabés!’. No los dejan participar en ese sentido. Es decir: yo quiero poner tal cultivo y viene
el hombre y me dice: ‘No, no porque qué sabés
vos. Vos no tenés experiencia’. No les dan una
confianza como para decir ‘bueno, voy a seguir
en esto’.” (Líder de organización, San Juan)
“En realidad las mujeres jóvenes que estamos somos hijas directas de los socios fundadores. Pero nos cuesta mucho. Lo que queremos nosotros es sumar gente para que no se
pierda la cooperativa, pero cuesta mucho…
Como que no tienen una necesidad de trabajar.” (Mujer rural joven, San Juan)
“Te decía que las regiones son expulsivas; las
jóvenes se van y no vuelven, van a estudiar y ya
se quedan, o vuelven cuando ya tienen prácticamente una vida hecha, antes de terminar sus
últimos años. Y se está viendo mucho la pérdida de cultura y todo eso; es muy difícil elaborar
proyectos donde se pueda pensar en incluirlos
o bien son proyectos muy comunes para nosotros. Se ha trabajado con ruecas para mujeres,
en los salones de usos múltiples, donde ellas se
juntan a realizar sus actividades de telar o de
costura y demás; pero sabemos que no es muy
atractivo muchas veces para nuestras jóvenes,
o bien que lo hacen porque no hay otra cosa
para hacer…” (Técnico, Río Negro)

230

Si el hecho de ser parte de colectivos organizados es para las mujeres una posibilidad
de empoderarse, formarse y lograr autonomía, para los y las jóvenes significa mayor
contención, la posibilidad de “pertenecer”
y de identificarse con la realidad de sus comunidades, así como de desarrollar proyectos que promuevan su arraigo o amplíen su
horizonte como estudiantes (como en el caso
de las becas gestionadas por organizaciones
de Misiones para que continúen una formación universitaria en la Universidad de La
Plata). Además, es importante para garantizar el sostenimiento de los emprendimientos
originados en las organizaciones.
“Dentro de 10 años lo veo, dentro de 15, 20;
estamos trabajando para eso, lo que nosotros
andamos hoy, esto de los jóvenes, de incluirlos,
de llevarlos. No sé si mi hijo, mi hija, capaz
que no quiera saber nada, pero por ahí hay
otros jóvenes que sí. Por ejemplo, tengo una
sobrina, tengo tres chicas que son hijas de una
compañera de la organización que les gusta
y se enganchan y andan y se han ido solas al
encuentro de jóvenes en la moto en medio de
la lluvia y por su cuenta. O sea, los chicos, uno
ve que no son todos como uno quiere siempre,
pero sí hay chicos que van a continuar.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Pero sería muy bueno, casi lo ideal para la
ruralidad en general, que hubiera programas
que los aliente a los chicos a hacer proyectos, a
hacer emprendimientos, que los hagan quedar
en sus casas con sus familias, que puedan producir. Porque en el campo podemos producir
muchas cosas, porque ancestralmente hemos
nacido y nos hemos criado en esta cultura del
trabajo. Lo que tendría que hacer el Estado

es crear programas o proyectos de contención
laboral, proyectos productivos para jóvenes,
pensados y abocados a los jóvenes, para que
ellos puedan arraigar sus raíces y quedarse
y trabajar, producir y poder, sobre todas las
cosas, comercializar lo que se produce. Esa es
una limitante muy grande para la ruralidad.”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Organizarnos, mostrar presencia en varios
lados, ferias. Yo en la organización, para mostrar que AAFRA está presente, mando a las
chicas a ferias, siempre una chica nos está
representando en otro lugar, nunca estamos
todas acá. Siempre cuando hacen feria en el
país, en Buenos Aires, en Corrientes, siempre
va a haber alguien de AAFRA presente, llevando la bandera de las mujeres. Para nosotros es un logro organizarnos, y ahora que
somos un poquito nuevas, empezar con los proyectos que tenemos en camino ya armados.”
(Líder de organización, Río Negro)
“El joven para que siga en la cooperativa
no tiene que estar metido en el cultivo. Puede
aplicar todas las herramientas que tiene y su
mayor conocimiento de la tecnología.” (Grupo
focal, San Juan)
“Los jóvenes de FECOAGRO tienen una
intención de revalorizar el trabajo del padre,
que muchas veces no se ve, porque pasa todo
lo contrario: como que el hijo no quiere saber
nada con lo que viene haciendo el padre, porque no le da plata y no entiende por qué sigue
arriesgando. FECOAGRO ha vivido todo un
proceso muy interesante para estudiar, donde
durante quince años toda la organización de
productores eran hombres adultos, mayores,
y hoy quienes están llevando toda la parte de
gestión son los jóvenes.” (Técnica, San Juan)

3.7.5. La participación
como oportunidad
Se puede afirmar que la predisposición creciente de las mujeres a participar y a alcanzar cargos directivos en las organizaciones
constituye una oportunidad para favorecer y
fortalecer procesos de desarrollo rural para
sus comunidades. Por un lado, existen logros
concretos, surgidos de su capacidad de gestionar y peticionar, logros que más allá de sus
beneficios inmediatos pueden luego proyectarse hacia la comunidad. Y en este marco
colectivo, se dan nuevas alternativas productivas y la posibilidad de acceder a recursos
para su puesta en marcha.
“Un logro muy importante de nuestra organización, nuestro primer gran logro fue este
salón. Nos ha costado muchas pasilleadas,
pidiendo el financiamiento, mucho hacer trámite, mucha gestión… Parte de Agricultura
Familiar, parte FUNDAPAZ, parte gobierno
de la provincia. Porque como verán nuestro
salón está equipado con computadoras, televisor, un freezer, cocina. Cada uno ha aportado
lo suyo y se ha podido armar esto.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
“Pasamos proyectos para que tengan una
salida laboral, como panadería, panificados;
ya tenemos 16 mujeres trabajando con los proyectos que les hemos conseguido, con hornos
pizzeros, amasadora y batidoras que les hemos conseguido para que se hagan una salida
laboral. A los apicultores también los hemos
ayudado: ahora a ellos les viene la salita para
extraer la miel, para trabajar; entonces les pasamos nosotros un proyecto para que tengan
una salita móvil para que ellos se saquen la

miel en su campito. Queremos poner la fábrica
de lácteos, que viene para los 22 tamberitos;
ahí queremos incluir a todos los ganaderos
que no tienen más de 30 o 40 vacas que son
de cría.” (Líder de organización, Santa Fe)
Por otro lado, la posibilidad de organizarse,
ya sea en cooperativas, foros o movimientos
campesinos da la oportunidad de construir
una nueva territorialidad y nuevas relaciones
con el Estado. Brinda también mayor autonomía en la gestión del territorio, lo que implica
que puedan construir y difundir sus discursos, su proyecto político, económico, social
y ambiental. Las organizaciones promueven
identidad, sentido de pertenencia y la posibilidad de aprendizajes y logros colectivos.
Gran parte de los avances y resultados concretos que aparecen en las comunidades son
producto de gestiones o reivindicaciones motorizadas por ellas. Y lo reconocen así, “que
solas no podemos”. Muchos de los avances
que se comentaron, o que se vieron en las
comunidades, ya sean salones comunitarios
para las organizaciones –los cuales a su vez
funcionan como referencia para toda la comunidad–, compra de maquinaria pesada,
espacios o redes de comercialización o bien
reclamos al Estado para contar con escuelas,
salas de salud o caminos, son resultado de
acciones colectivas, y es por ello que se valora y se reconoce necesario organizarse como
sector o como grupos de mujeres.
“Estar en PIP es una oportunidad. Todo
lo que conseguimos fue por la organización.
Nuestra sede funciona como un CIC (Centro
de Atención Comunitaria). Tenemos personería jurídica y hemos gestionado una cooperativa.” (Grupo focal, Misiones)

“Siempre pienso que debemos trabajar en
grupo para mejorar el pueblo donde estemos,
debemos trabajar en grupo siempre para que
tengamos los mismos ideales. ¿Viste? Porque
si no, si empezamos en grupo y después uno
para acá y el otro para allá, imposible que logremos algo. Pero mientras tengamos el mismo objetivo vamos a lograr mucho.” (Mujer
rural joven, Santa Fe)
“En estos últimos años yo creo que a las
mujeres a nivel estatal... O sea: se han sentado
con el gobernador, se han sentado en Buenos
Aires, van y participan y las tratan de igual
a igual. Yo creo que es algo que se lo han ganado; se han sabido organizar y pasa por ellas
mismas también. Porque a veces siempre dicen
que es el otro que…; y yo creo que pasa por
ellas. Sentirse que pueden viajar, que pueden
salir, que pueden participar, que pueden hacer, que pueden hacer un montón de cosas.”
(Técnica, Santa Fe)
“Sí, porque es difícil vender lo que vos hacés independientemente. El hecho de unirse
convenía por los impuestos, por todo. Y aparte
la relación intercooperativa estaba muy buena; entonces se decidió unirse a FECOAGRO
desde el principio. Aparte la FECOAGRO nos
ayudaba con los insumos, por ejemplo, semillas, nos prestaban los tractores, todo eso se
descontaba al final. Pero te daban la mano
de decir ‘tomá, te presto’, cosas que no teníamos, incluso las tierras, ellos nos arrendaban
las tierras y después del producto final de la
semilla se descontaba.” (Mujer rural joven,
San Juan)
“Estar en FECOAGRO es una oportunidad.
Es reconocida en todo el país, está instalada
como marca. Es una empresa social donde to-

231

�La situción de las mujeres jóvenes

dos son dueños y la calidad de sus productos
es valorada. La comercialización de nuestros
productos está resuelta aunque genera mucha
dependencia de un solo comprador [el INTA].”
(Grupo focal, San Juan)
“Es una realidad: nosotras entendemos que
hay que estar unidas para lograr cosas, como
hicimos con el tinglado, o el tanque de agua
potable que lograron poner en la escuela con
grupo electrógeno, o el proyecto de documentación donde le dieron documento a muchas
familias enteras que no tenían.” (Grupo focal,
Santiago del Estero)
“Y sí, a lo mejor yo no estoy ganando un
sueldo, no estoy viviendo de eso, pero tampoco
voy a estar toda la vida en eso. O sea: es un
momento que me está tocando, que cumpliré
esta función; seguirán otras, y así como yo he
crecido crecerán otras que van a ir a ocupar
el espacio, volveré; pero todo aquello que he
aprendido, lo que he conocido le va a servir
a la organización y me va a servir a mí también. Entonces no estoy perdiendo el tiempo
y yo sé que eso es así y los que estamos en
esto lo sabemos. No es la gran mayoría la que
toma conciencia, si la gran mayoría tomara
conciencia sería…” (Líder de organización,
Santiago del Estero)
En síntesis: si bien la presencia de mujeres en las organizaciones contactadas y su
participación activa en ellas varían en cada
región y comunidad, sobre todo en función de
factores culturales, en general son ellas quienes tienden a predominar, llegando a ser en
algunos lugares amplia mayoría en relación
con los hombres.
Las explicaciones son varias, y van des-

232

de el hecho de que los varones en algunos
casos migran estacionalmente hasta que las
mujeres fueron ocupando espacios que ellos
fueron dejando, así como también que fueron tomando conciencia de la necesidad de
participar y reconociendo sus derechos en
tanto mujeres en procesos de participación.
En otros casos, fue necesario crear espacios
en los que participaran sólo mujeres. Esto
fue necesario para que ellas asumieran y reflexionaran sobre sus roles dentro de la comunidad y sus familias, fundamentalmente
en contextos en que la presencia de varones
las inhibía.
El aumento de su participación comunitaria y política en el medio rural no cuestiona por sí mismo la persistente inequidad
en el acceso a recursos entre varones y mujeres, pero se puede apreciar el crecimiento
en autoestima y conciencia de sus derechos,
que resulta de las posibilidades que fueron
teniendo al gestionar para solucionar problemas o alcanzar objetivos comunes, capacitarse, viajar, participar, intercambiar con otras.
Las mujeres tienen una mirada a más largo
plazo en los logros que buscan para sus organizaciones y comunidades; más allá de beneficios inmediatos, ellas destacan la necesidad
de sostener estos procesos y el aprendizaje
que les significa participar de espacios colectivos. Dicha participación encuentra sus límites en la sobrecarga de tareas que enfrentan
y en los conflictos familiares que les genera.
Ello puede desembocar en el abandono de la
experiencia, la exclusión parcial de quienes
tienen hijos pequeños o el deterioro de sus
propias actividades domésticas o productivas

por los compromisos asumidos.
Las propuestas de sensibilización y capacitación en la perspectiva de género para
organizaciones de la agricultura familiar
(impulsadas por los programas públicos de
desarrollo rural y organizaciones no gubernamentales), junto con las iniciativas de algunos técnicos que trabajan en terreno, fueron
dando un impulso a la instalación del tema
como cuestión de agenda de los propios técnicos.
Las y los jóvenes que participan en las organizaciones son generalmente hijas o hijos
de miembros, o jóvenes de la comunidad que
se suman por proyectos concretos destinados
al sector. Pero los procesos de migración juvenil y los propios obstáculos que ponen los
adultos a su participación limitan una presencia más activa. De todos modos, se va reconociendo que quienes se quedan y participan cuentan con capacidades específicas y
diferentes de las de los adultos para ciertas
actividades, principalmente de gestión.
Surge como preocupación la necesidad de
incentivar o alentar la participación de jóvenes. Esta no sólo es necesaria para que las organizaciones se sostengan en el tiempo, sino
también para que los jóvenes se arraiguen,
se identifiquen y sientan que pertenecen a
la realidad de sus comunidades.
La predisposición de las mujeres jóvenes a
participar de colectivos organizados y a ocupar espacios de decisión constituye una oportunidad para favorecer y fortalecer procesos
de desarrollo en las comunidades rurales y
construir una nueva territorialidad y nuevas
relaciones con el Estado. k

Cooperativa “Flor de la Quebrada”, Jujuy.

233

�Cooperativa “Las Arañitas Tejedoras”,
Catamarca.

4
Conclusiones

234

235

�conclusiones

k

Acerca del comportamiento demográfico de la población

Las tasas de industrialización y urbanización más altas de la historia argentina se registran
hacia mediados del siglo pasado. Desde entonces, el proceso de despoblamiento de las áreas
rurales tiende a desacelerarse gradualmente. Esta disminución relativa de la residencia en
áreas rurales se explica fundamentalmente por el abandono de las extensiones abiertas.
Si bien la información censal no permite reconstruir los movimientos poblacionales entre
áreas rurales y urbanas, ni entre zonas rurales dispersas y agrupadas, se observa que en el
período intercensal (2001-2010) aquellos departamentos que pierden población a campo
abierto, la ganan en los poblados rurales. También se verifican casos en los que disminuye
la participación de los residentes tanto en zonas rurales dispersas como agrupadas, evidenciando que las transferencias poblacionales se producen entre el campo y la ciudad.
Aun cuando este proceso se enmarque en una tendencia histórica conocida, el análisis
del comportamiento actual de distintos segmentos poblacionales da lugar a algunos hallazgos interesantes.
Considerando la población total, la relación de género favorece a las mujeres urbanas. El
predominio de las mujeres en relación con los varones se constata en particular en las regiones
cuyana y pampeana, que aparecen así como más “feminizadas”. Este comportamiento puede
asociarse en parte con el proceso de envejecimiento de la población y la mayor esperanza
de vida que tienen las mujeres. Por su parte, las áreas urbanas de la Patagonia resultan las
más “masculinizadas”. Este comportamiento no se relaciona con factores demográficos sino
con fenómenos sociales. Esta región constituyó y sigue constituyendo un foco de atracción
de población, que evidentemente discrimina por género.
En las áreas rurales, la relación entre mujeres y varones se invierte a favor de estos últimos. Si analizamos el área rural, la participación de las mujeres resulta más baja en las zonas
dispersas que en las agrupadas. Sin embargo, la variación intercensal en zonas rurales dispersas “favorece” a las mujeres del NEA y el NOA. Este incremento de la participación de
las mujeres podría ser explicado por un proceso de emigración que afecta más a los varones.
El análisis de las brechas generacionales también da cuenta de comportamientos destacables. Si bien los jóvenes (población de 15 a 34 años) representan menos de la mitad de la
población no joven y tienen mayor participación en las áreas urbanas que en las rurales, en el
período intercensal se incrementa la proporción de jóvenes de manera levemente más significativa en las áreas rurales. En este caso cabe suponer que los procesos de emigración afectan
en mayor medida las familias rurales con niños pequeños y de adultos mayores, que tienden
a radicarse en los aglomerados urbanos debido a las mayores comodidades que estos ofrecen.
Pero la situación más interesante se registra en el medio rural de la Región Pampeana. Si
bien esta es la región con menor presencia de jóvenes rurales, al comparar las brechas generacionales entre zonas agrupadas y dispersas se observa que la participación de los jóvenes

236

es más alta a campo abierto. Esto da lugar a la hipótesis de que las zonas rurales dispersas
de esta región ejercen cierto poder de retención sobre los jóvenes, probablemente debido al
tipo de mano de obra demandada. En el resto de las regiones, la participación de los jóvenes
es mayor en las localidades rurales.

k

Del esfuerzo económico que debe realizar la población

Las tasas de dependencia, tanto en áreas urbanas como en las rurales, muestran fuertes caídas en el período intercensal. Esto evidencia que la población potencialmente activa debe
realizar un menor esfuerzo económico para sostener a la que se supone –y se desea encontrar– en condición de inactividad (menores de 15 años y mayores de 65 años). Las regiones
que experimentan los descensos más notorios son el NEA y el NOA, donde se registran las
tasas de dependencia más elevadas.
Al analizar las tasas de dependencia específicas se observa que es la tasa de dependencia
infantil la que explica la disminución de la tasa de dependencia global. Entre 2001 y 2010,
la tasa de dependencia infantil registra caídas de diferente intensidad según regiones, mientras que la tasa de dependencia de adultos mayores permanece estable. Particularmente las
áreas rurales del NEA y el NOA, donde se registran las tasas de dependencia infantil más
elevadas, muestran fuertes reducciones en el período intercensal. En el interior del medio
rural, las tasas de dependencia infantil resultan levemente más altas en zonas agrupadas
que en las dispersas, afianzando la hipótesis de que las familias rurales con niños pequeños eligen los poblados como zonas de residencia. Sin embargo, entre extremos del período
intercensal también se registran caídas de las tasas de dependencia infantil en las localidades rurales, comportamiento explicable por la disminución de las tasas de natalidad o por
la emigración hacia áreas urbanas.
En términos teóricos, la disminución de las tasas de dependencia aliviana el esfuerzo
económico que debe realizar la población en edad de trabajar, pero para conocer la configuración efectiva del fenómeno resulta necesario considerar las tasas de actividad. Se observa
así que la participación en el mercado de trabajo de la población rural, con excepción de
la pampeana, se mantiene prácticamente en los mismos niveles que se registraban en el
año 2001, mientras que la población urbana incrementa su nivel de participación. En el
medio rural, los aumentos más significativos se producen en zonas agrupadas, menos en la
Región Pampeana donde crecen más las tasas de actividad de los pobladores de zonas
dispersas.

237

�conclusiones

k

Distribución espacial de las mujeres jóvenes

Al considerar los patrones de asentamiento geográfico de las mujeres jóvenes se observa el
escaso peso relativo de este segmento de la población en áreas rurales. Surgen sin embargo
notorias diferencias regionales. Mientras que en la Región Pampeana las jóvenes rurales representan en torno al 5% de las mujeres jóvenes, en el NEA, el NOA y Cuyo rondan el 20%.
Además, en estas últimas regiones, las mujeres jóvenes tienen mayor participación en las
zonas rurales dispersas que en las agrupadas, pese a lo cual las pérdidas más significativas
de población femenina joven se produce a campo abierto.
Las transferencias poblacionales también asumen rasgos particulares por región, de modo
que en el NEA y Cuyo las jóvenes estarían abandonando las zonas rurales dispersas para
asentarse en los poblados rurales, mientras que en el NOA estarían dejando las áreas rurales
para dirigirse a los aglomerados urbanos.
En las localidades rurales del NEA, las mujeres jóvenes pasan a tener mayor peso que
los varones jóvenes. Esta pérdida de participación de la población masculina joven podría
asociarse con la preferencia de las mujeres con hijos pequeños a sentar residencia en los
poblados rurales, mientras los varones permanecen en el campo.
La tendencia de las jóvenes a fijar residencia en los poblados rurales que se desprende
de la información censal se verifica asimismo en el testimonio de los actores entrevistados.
En este sentido, se planteó que se pueden ver con frecuencia casos en los que las mujeres
se trasladan a vivir a centros más urbanizados para que sus hijos puedan estudiar, mientras
que los hombres se quedan en el campo.
Al poner en relación el comportamiento de las mujeres y los varones jóvenes se percibe que
en el medio rural se produce una progresiva paridad de género. Las regiones que muestran
las variaciones intercensales más significativas son el NEA y el NOA, donde la proporción de
las mujeres jóvenes tiende a equipararse a la de varones jóvenes, probablemente debido a un
proceso de emigración que afecta de manera más significativa a la población masculina joven.
Al analizar las motivaciones y condiciones por las cuales las y los jóvenes rurales deciden
migrar aparecen distintas tendencias. La razón más frecuente por la que migran los hombres
tiene que ver con la necesidad de trabajos extraprediales dentro de la misma provincia por
intervalos cortos de tiempo, o bien para desarrollar tareas agrícolas o participar en actividades
no agrícolas, como la construcción, en otras provincias. En el caso de las mujeres, la decisión
de migrar está más marcada por la voluntad de continuar estudios superiores. Cada vez más,
las mujeres rurales jóvenes aparecen en la búsqueda de un antidestino, no hacer aquello que
está establecido que tienen que hacer (quedarse en el campo y cuidar a sus familias), quebrando la inexorabilidad de la herencia de madres y abuelas. Por otro lado, la posibilidad
de estudiar y recibirse puede transformarse posteriormente en un motivo para migrar, ya que
no encuentran alternativas para insertarse laboralmente en sus lugares de origen. De esta
manera, la misma posibilidad de proseguir estudios terciarios deriva en la decisión de irse.

238

En algunos testimonios aparece la idea de calidad de vida en el sentido de la mejora en las
condiciones laborales, pero muchas veces el motivo por el cual los jóvenes deciden migrar
está definido por la búsqueda de una mejor “calidad de vida”, que se encontraría en la ciudad. En este sentido, aparecen en los jóvenes deseos y representaciones en torno a lo urbano
como lugar de accesibilidad, conectividad, servicios, todo aquello que el acceso a las nuevas
tecnologías muestra. Esta idea se contrapone con lo rural, que se asocia con la escasez, la
inaccesibilidad, la precariedad. Surge así una redefinición de la vida en el espacio rural, que
amplía su territorio vinculándolo con el medio urbano, en un contacto fluido, para utilizar
servicios e incluso para trabajar mientras se sigue viviendo en el campo.
Por otro lado, mejorar la calidad de vida tal como lo expresan las mujeres (contar con vivienda digna y acceder a servicios o bienes que les permitan reducir su carga de trabajo
doméstico) entra en tensión con la reinversión económica requerida para aumentar la rentabilidad de la producción familiar.
Para los jóvenes que eligen permanecer, crecer y desarrollarse en su territorio, la participación en organizaciones y cooperativas se convierte en una oportunidad para proyectarse
y generar alternativas. Se constató que quienes tienen un espacio de participación logran
generar iniciativas para quedarse, y plantean la cuestión del arraigo como una problemática
a ser abordada por ellos y por el Estado.

k

Jefatura femenina joven y pobreza

En general, la declaración de la jefatura femenina remite a situaciones en que el cónyuge
suele estar ausente, de manera que las mujeres deben afrontar la responsabilidad de sostener solas el hogar. Así, este tipo de hogares se ve expuesto a una mayor probabilidad de
encontrarse en situación de pobreza estructural.
En el período intercensal se observa un pronunciado incremento de la jefatura femenina
joven. Este crecimiento se expresa con mayor intensidad en las áreas rurales, aun cuando la
incidencia de las jefas jóvenes en estas áreas se ubica en niveles bajos.
Cabe aclarar que la identificación del jefe de hogar tiene un importante componente cultural, de modo que aún pesan los mandatos y representaciones sobre los roles dentro de las
familias, principalmente entre las mujeres de más edad. Esto incide fuertemente en la propia definición como cabeza de hogar, aunque las mujeres sean el principal sustento, si el
cónyuge está presente. De esta manera, el fuerte incremento de la jefatura femenina joven
que muestra la información censal se relaciona, según la perspectiva de las propias mujeres,
con el aumento de las separaciones o de las madres solteras.

239

�conclusiones

Esta situación lleva a suponer que las jóvenes deben procurar su inserción en el mercado
de trabajo. La alta correlación positiva que se verifica entre el incremento de la jefatura femenina y el crecimiento de la tasa de empleo de las mujeres jóvenes en zonas rurales agrupadas ofrece indicios de esto, principalmente en el NEA y la Patagonia.
El análisis de la relación entre la jefatura femenina y masculina joven muestra que el
incremento del porcentaje de las jefas supera al de los jefes, de modo que este comportamiento resulta distintivo de las mujeres. Si bien las localidades rurales tienden hacia una
mayor paridad entre las mujeres y varones jóvenes que asumen la jefatura del hogar, es en
las zonas dispersas donde se registra un aumento más pronunciado de la proporción de jefas con relación a los jefes. Sin embargo, en las extensiones rurales abiertas el aumento de
la jefatura femenina joven supera al de la tasa de empleo de las mujeres jóvenes. Esta situación permitiría suponer que las jefas jóvenes de áreas rurales dispersas se encuentran
en una condición de gran fragilidad social, supuesto que se fortalece al observar que dicho
fenómeno se da en las zonas geográficas de mayor marginalidad.
En este sentido, se ha constatado que las mujeres rurales crean alternativas para sostener
a sus hogares, generan posibilidades de ingresos, pero en general no son sostenibles en el
tiempo. Existe en el campo una demanda por oportunidades laborales más estables, principalmente entre las mujeres jóvenes que no tienen en su horizonte dedicarse a la producción
agropecuaria.
Para contrastar el supuesto teórico de asociación entre la jefatura femenina y la pobreza
se analizó la incidencia de jefas jóvenes en situación de NBI. En el período intercensal este
indicador experimenta variaciones negativas, tanto en zonas rurales agrupadas como dispersas. Aun cuando la situación de pobreza estructural afecta mayoritariamente a las jefas
jóvenes que residen a campo abierto, las disminuciones registradas en estas zonas resultan
más pronunciadas que en las localidades rurales. De todas formas, en las zonas rurales dispersas del NOA y el NEA la pobreza estructural afecta en torno al 40% de las jefas jóvenes.
En los últimos años, la Asignación Universal por Hijo ha contribuido a reforzar la autonomía de las mujeres y la toma de decisiones sobre aspectos de la economía doméstica y la
producción; son ellas quienes deciden sobre el destino del dinero que perciben por la Asignación, lo cual redunda en inversiones para la mejora de la calidad de vida de las familias,
fundamentalmente de los hijos e hijas. El dinero se destina a la educación y a mejorar la
nutrición de los niños y las niñas. Asimismo, realizan inversiones dentro del hogar que tienden a reducir la carga de trabajo doméstico, como la compra de lavarropas.
Estas nuevas configuraciones familiares resultantes, que pueden ser más recientes en el
campo que en la ciudad, están acompañadas por una mayor valoración de la capacidad de
las mujeres de contribuir al sustento del hogar.
Por otro lado, cabe señalar que la criticidad de la situación que enfrentan las jefas jóvenes
se proyecta sobre los miembros que tienen a cargo. En este sentido, el tamaño de los hogares

240

que encabezan constituye un indicador de la vulnerabilidad social en que se encuentran. Al
analizar la manifestación de este fenómeno en el medio rural, se observa que en el año 2001
el porcentaje de jefas jóvenes pobres a cargo de hogares con 5 miembros o más superaba al
de jefas jóvenes pobres de hogares con 2 a 4 miembros. Este comportamiento adquiría la
mayor intensidad en el NEA. Diez años después se registra una concentración de la jefatura femenina joven en situación de pobreza en los hogares de menor tamaño. Considerando
la tendencia de la pobreza estructural a reproducirse entre generaciones, esta constatación
resulta alentadora.
Esta situación queda reflejada en el discurso de las mujeres, quienes ante el reconocimiento de las dificultades de sostener hogares numerosos, manifiestan una decisión explícita de
tener menor cantidad de hijos.

k

Fecundidad

Los datos del CNPHyV 2010 vinculados con la fecundidad no han sido difundidos hasta la
fecha. Aun así cabe señalar la lentitud con que se modifican los patrones reproductivos de
la población.
En el año 2001 la maternidad se encontraba más difundida entre las jóvenes rurales que
entre sus congéneres urbanas. Las diferencias urbano-rurales más pronunciadas se registraban en Cuyo y la Región Pampeana, mientras que en el resto de las regiones el comportamiento de las jóvenes urbanas y rurales resultaba más homogéneo.
Considerando las áreas rurales, las incidencias más altas del país se registraban en la Patagonia y en el NEA, pero el promedio de hijos de las madres jóvenes del NEA superaba al
de la Patagonia. En las zonas rurales del NOA, si bien el porcentaje de madres jóvenes era
levemente inferior al de estas dos regiones, el promedio de hijos resultaba superior al de la
Patagonia. Por otro lado, el NEA y el NOA mostraban comportamientos homogéneos en zonas rurales agrupadas y dispersas, si bien el promedio de hijos de las jóvenes radicadas en
zonas rurales abiertas era más alto que en poblados rurales.
La maternidad temprana –de jóvenes de 15 a 19 años– también tenía mayor incidencia
en las áreas rurales que en las urbanas, y los mayores porcentajes de madres adolescentes
se registraban en las áreas rurales del NEA y el NOA. Las diferencias dentro del medio rural tendían a diluirse, de manera que las zonas agrupadas y dispersas mostraban relativa
homogeneidad. Aun así, la prevalencia de la maternidad temprana era levemente mayor en
las extensiones rurales abiertas.
En los grupos focales se encontraron indicios de un cambio en los patrones reproductivos

241

�conclusiones

de las mujeres jóvenes en relación con otras generaciones. Hay una tendencia a tener menor
cantidad de hijos, cuestión que puede ser explicada, por un lado, por factores económicos
o de acceso a la tierra –cuya excesiva división por herencia deja de ser económicamente
sustentable– y, por otra parte, debido al impacto de las políticas públicas en salud sexual y
reproductiva, a partir de las cuales existe mayor información y acceso a métodos anticonceptivos, a la vez que su uso está más naturalizado.
Sin embargo, los servicios de salud se encuentran en su mayoría concentrados en zonas
urbanizadas. Se resaltó la precariedad de aquellos ubicados en localidades rurales, fundamentalmente por la falta de recursos humanos y de especialidades para la atención de mujeres y
niños. Si bien se reconoce y se pudo apreciar la existencia de centros de atención primaria
equipados y en muy buen estado, el déficit se manifiesta en materia de recursos humanos,
incluso en aquellos centros que se encuentran en los pueblos. Existen nuevas formas de
acceder a la salud a través de programas que acercan móviles equipados, personal médico
o promotores de salud a las zonas rurales, principalmente para el control ginecológico. Sin
embargo, este tipo de controles es un tema complejo, ya que no es una práctica habitual y
sistemática de las mujeres.
Estas nuevas formas de acceso a la salud, junto con la posibilidad de contar con obra
social, ya sea por ser parte de una organización o cooperativa, o bien por estar inscriptos
en el Monotributo Social para la Agricultura Familiar, amplían la posibilidad de contar
con cobertura médica, mejorando la situación de las mujeres jóvenes respecto de generaciones anteriores.

k

Las mujeres jóvenes y el trabajo

En el período intercensal se observa un crecimiento de las tasas de actividad correspondientes a la población de 20 a 34 años, que resulta mayor en las áreas urbanas que en las
rurales, de modo que las brechas territoriales persisten y se amplían. Sin embargo, los mayores incrementos en las tasas de actividad femeninas (producto de una situación de partida
más precaria que la de los varones) redundan en una disminución de las brechas de género.
La residencia en el medio rural y el género configuran, en el caso de las jóvenes, una acumulación de desventajas que se agudizan en las zonas rurales dispersas. A esta cadena de
desigualdades se sobreimprimen las realidades provinciales, principalmente en el NEA y
el NOA, donde pese a las variaciones positivas que registran las tasas de actividad de las

242

mujeres jóvenes, persisten importantes niveles de desigualdad geográfica.
A estas menores oportunidades que enfrentan las jóvenes rurales se suman las dificultades
para participar en el mercado de trabajo y atender a la vez el cuidado de los miembros del
hogar. Esta sobrecarga de tareas se expresa con particular intensidad en aquellos contextos
en que la oferta de servicios estatales –como jardines maternales, escuelas especiales, instituciones dedicadas al cuidado de adultos mayores– es más precaria.
Las mujeres en el campo tienen una intensa carga de trabajo, tanto por el rol que se les
asigna –y que ellas asumen con naturalidad– como responsables de las tareas domésticas y
de cuidado, por la responsabilidad sobre tareas productivas dentro de las unidades familiares, fundamentalmente para el autoconsumo y la venta de excedentes, así como por la participación en espacios comunitarios. Estas actividades sostienen las economías familiares,
más aun cuando sus compañeros migran por períodos prolongados. Esta ausencia intensifica
sus responsabilidades al frente del hogar y la necesidad de generar alternativas de ingresos
a través de emprendimientos, búsquedas de canales de comercialización, agregado de valor
y participación en las organizaciones. Esta sobrecarga de trabajo limita la disponibilidad de
las mujeres de tiempo libre para la recreación o simplemente para ellas mismas.
Sin embargo, aun cuando prima una mirada patriarcal respecto de la división de tareas
dentro de los hogares, los jóvenes participantes en los grupos focales pusieron de manifiesto
que existe una mayor participación de los varones en las tareas domésticas, sobre todo en
las parejas más jóvenes.
La cuestión del cuidado no fue planteada como un problema o una demanda por parte de
las mujeres rurales. Sí lo fue por parte de las técnicas, quienes ven que la total responsabilidad que asumen en la crianza de los niños y el cuidado de ancianos o enfermos es un
límite para la participación de las mujeres, tanto en los programas de desarrollo como en
las organizaciones.
En cuanto a cuestiones productivas, no se plantearon inequidades de género en torno al
acceso a los recursos. En cambio, se enfatizaron las escasas posibilidades que existen de insertarse localmente en actividades distintas de las productivas. En general las mujeres más
jóvenes encuentran pocas alternativas para estudiar en las zonas rurales y trabajar fuera de
las actividades propias de las fincas, lo cual da lugar a la decisión de migrar. Sin estudios
no tienen alternativas de trabajo y, para alcanzar una formación terciaria o universitaria,
tienen que irse.
Los y las jóvenes buscan en general algo diferente de lo que hacen sus padres. Encontrar
opciones atractivas en sus lugares es un tema complejo y preocupante. Muestran interés por
emprendimientos alternativos que los vinculen al medio urbano, con las TIC, y en los que
tengan la oportunidad de aplicar sus conocimientos. Esta demanda es percibida por las organizaciones, que ven en los conocimientos tecnológicos de los jóvenes un potencial a ser
aprovechado para la gestión de los emprendimientos.

243

�conclusiones

k

Las mujeres jóvenes y la educación

La información censal muestra que, entre los años 2001 y 2010, se produjo un incremento
del 15% en la incidencia de los jóvenes urbanos con secundario completo o más. Sin embargo, para el total del país, los jóvenes rurales que han logrado completar sus estudios secundarios representan un 38,6%.
La mirada de los actores reafirma el incremento en el acceso a la educación para los jóvenes. Creció en los últimos años la oferta de establecimientos educativos rurales públicos, así
como la posibilidad de acceder a apoyos económicos para estudiar, como la AUH, Progresar,
becas del Bicentenario. Existen alternativas cercanas y accesibles para estudiar desde los
4 años hasta la secundaria, sin embargo se torna un problema continuar estudios superiores
o universitarios. Quienes quieren seguir estudiando deben contar con recursos para trasladarse diariamente a ciudades cercanas o para radicarse en ellas.
Por otro lado, el incremento registrado aleja a las mujeres jóvenes del ámbito rural respecto de sus pares varones, que tienden a abandonar de manera temprana la escolaridad
para incorporarse al mercado de trabajo. Esta constatación se desprende del análisis de la
correlación entre estudio y trabajo. Así, mientras que entre las mujeres jóvenes las tasas de
actividad más altas se asocian con mayores porcentajes de conclusión del nivel secundario,
en el caso de los varones la mayor participación en el mercado de trabajo se asocia con niveles más bajos de conclusión de la secundaria.
Al momento de buscar trabajo, las mujeres tienen mayores dificultades que los varones,
incluso en relación con aquellos que no terminaron el nivel secundario. Frente a estas dificultades para insertarse laboralmente, las mujeres reconocen la necesidad de seguir estudiando.

k

Tecnologías de la información y la comunicación

En el medio rural, las TIC se erigen en recursos que promueven la inserción de lo local
en el mundo global, la democratización del acceso al conocimiento, el acortamiento de las
distancias y la consecuente reducción del aislamiento, además de los usos específicos del
ámbito educativo y laboral.
El uso de computadoras en el medio rural permite constatar la ventaja en que se encuentran las mujeres respecto de los varones jóvenesPese a que las brechas existentes entre áreas
rurales y urbanas son notorias, se observa un comportamiento interesante: son más cortas en
el grupo de 15 a 19 años y se van ampliando a medida que se incrementa la edad, principalmente en el NEA, el NOA y Cuyo. Es decir que las mujeres más jóvenes de las áreas rurales

244

tienden a parecerse más a sus pares urbanas. En esta línea, el acceso a las TIC delinea una
nueva ruralidad, en la cual se estrecha la distancia entre la juventud rural y sus pares urbanos, lo que lleva a modificar sus consumos culturales y aspiraciones.
El acortamiento de la brecha urbano-rural en el uso de las nuevas tecnologías da cuenta de políticas activas y de una juventud interesada en incorporar estas herramientas. Este
panorama constituye una oportunidad a la hora de pensar en acciones que promuevan el
desarrollo de los jóvenes. En particular, la creciente igualdad en el acceso a las TIC es un
hecho favorable para las mujeres jóvenes del campo, tanto para sus actividades productivas
como para su participación en las organizaciones. Se reconoce así un potencial desde el cual
las mujeres jóvenes tienen mucho para aportar. Esto abre además una brecha generacional
entre los jóvenes respecto de sus padres y abuelos, que funciona como una ventaja juvenil
al momento de participar o generar emprendimientos productivos y como un conocimiento
que debe ser valorado y aprovechado.

k

Participación y organización

Se pudo constatar la participación activa de las mujeres en las organizaciones, en las cuales muchas veces son mayoría. Esta gran presencia se explica, según los testimonios de los
actores, porque las mujeres ocuparon en los últimos años espacios que fueron dejando los
varones (ausentes por migración o sobreocupados en trabajos extraprediales) y porque el
mismo proceso de empoderamiento las llevó a tomar conciencia de la necesidad e importancia de su participación activa. También existen organizaciones que fueron creadas por las
mujeres, porque buscaban un espacio en el cual lograr visibilidad en tanto “productoras”, o
bien porque era necesario ese espacio para poder reflexionar y analizar cuestiones que las
afectaban directamente.
Las mujeres organizadas muestran una mirada a largo plazo de las necesidades y logros.
Valoran la participación en sí misma y el aprendizaje que se genera, y plantean la necesidad
de sostener estos procesos más allá de éxitos concretos e inmediatos. La existencia de programas y equipos técnicos que tienen la cuestión de género como un eje a ser trabajado en el
medio rural llevó a que las mujeres tomen mayor conciencia de sus derechos, de la necesidad
de ocupar espacios de participación y de los aportes económicos que realizan a sus hogares.
Este rol activo dentro de las organizaciones choca con la sobrecarga de tareas en el ámbito doméstico y productivo, lo que lleva muchas veces a conflictos dentro de las familias o a
abandonar la participación. Aparece entonces la responsabilidad asignada a las mujeres en
cuanto a las tareas de cuidado como un límite para crecer dentro de las organizaciones. Sin

245

�conclusiones

embargo, tal como se señaló anteriormente, esto no fue planteado en términos de demanda
por las propias mujeres, dado que estas necesidades se resuelven a través de redes de parentesco o llevando a los niños a las reuniones y viajes.
Los y las jóvenes que participan en las organizaciones son en general hijos o hijas de
miembros antiguos; o, a veces, se ven atraídos por algún proyecto pensado especialmente
para la juventud rural. La realidad de los jóvenes es más dinámica que los procesos de los
programas de desarrollo o que las propuestas de las organizaciones; por ello, el hecho de
que decidan migrar o necesiten trabajar, o la misma mirada de los adultos sobre ellos, son
obstáculos para lograr una participación más activa. Este involucramiento es necesario, por
otro lado, para garantizar el sostenimiento de las organizaciones y para que los jóvenes se
identifiquen con el sector y sus comunidades.
Por último, las organizaciones sociales –y las posibilidades que se crean por la participación en ellas– aparecen como una oportunidad clave para las mujeres rurales jóvenes. Estos
espacios favorecen las condiciones para pensar alternativas productivas para las mujeres y
de desarrollo integral para las comunidades rurales.

k

Nudos críticos a considerar para las intervenciones

El presente estudio ha tenido como finalidad identificar necesidades y oportunidades de las
mujeres rurales jóvenes, con el objetivo de repensar las intervenciones a la luz de las condiciones que −en la última década− han contribuido a modificar sus aspiraciones y relaciones
con el mundo en que viven. Estas modificaciones permiten señalar algunos nudos críticos
en cuanto a la formulación e implementación políticas e intervenciones que contribuyan a
potenciar el rol de las mujeres rurales jóvenes.
La densificación de los medios y modos de contacto con el afuera –que viabilizan las mayores oportunidades de estudiar, el acceso y uso de recursos informáticos y tecnológicos,
la interacción con otras mujeres y el conocimiento de otros lugares promovido por la participación en organizaciones– contribuye cada vez más a diluir las fronteras de lo rural para
dar lugar a la noción de territorio. La ampliación del espacio rural se define en términos
materiales y se refuerza de manera simbólica. Se reformulan así los anhelos y aspiraciones
de las jóvenes, que ya no se muestran dispuestas a reproducir las condiciones que para las
generaciones anteriores se presentaban como inexorables.

246

Es así que resisten el sacrificio que implica el trabajo del campo si este permanece asociado al desgaste del cuerpo y la reproducción de la pobreza. Rechazan la asociación de rol de
compañera y madre en la hegemonía del varón. La reclusión en el espacio doméstico deja de
ser un mandato para ellas. Surgen de esta manera demandas por la ampliación de opciones
de desarrollo económico y realización personal. Estas aparecen vinculadas a la capacidad
de gestionar de las mujeres, que cuentan con innegable experiencia en sintetizar el trabajo
en la casa, el cuidado de los hijos, la participación en tareas productivo-reproductivas y la
organización en pos del bienestar, más de los hijos que del propio. Pesada carga que puede
traducirse en ventaja.
La disposición a superar la adversidad que muestran las mujeres, su capacidad de proyectarse en otros y en el tiempo, junto con la mayor educación y el desarrollo de habilidades
(informáticas, por ejemplo), las colocan en inmejorable posición para desempeñar tareas
vinculadas con la racionalización de la explotación agropecuaria, la ampliación de redes de
comercialización, la dirección de las organizaciones o, fuera de la producción, la formación
profesional para satisfacer demandas locales específicas (como la atención de la salud).
Las opciones necesitan seguir siendo exploradas, pero implican indudablemente orientar
las políticas de desarrollo productivo más allá de la preparación de dulces y la confección
de artesanías. Una estrategia adecuada para imaginar acciones de promoción de las jóvenes
rurales es comenzar a pensarlas más como jóvenes que como rurales.
La noción de territorio no se proyecta sólo en el espacio geográfico, sino que implica anudar
ámbitos vitales. En este sentido, se plantea la necesidad de complementar las oportunidades
de estudiar con la posibilidad de aplicar lo aprendido, las oportunidades de trabajar con la
disponibilidad de lugares de atención y educación de los niños más pequeños, el desarrollo
de emprendimientos productivos con la mejora de la infraestructura rural y el acceso a los
mercados, la gestión racionalizada de la explotación con la conectividad, el reconocimiento
de las responsabilidades que asumen las mujeres en el proceso productivo con el acceso a
los recursos para la producción, la oferta de infraestructura sanitaria con la presencia de
recursos humanos idóneos, la educación con el mejoramiento de los servicios que permiten
acceder a ella. La participación de las mujeres en las organizaciones y el aprendizaje de
cómo peticionar constituyen indudablemente medios para lograr estas mejoras, que permitirían incrementar la calidad de vida.
La integralidad de las políticas públicas es una condición para el desarrollo territorial
con enfoque de género. La mayor articulación y coordinación de las áreas de intervención
es un desafío pendiente que trasciende la competencia de cualquier dependencia de la administración pública considerada de manera aislada. Sin embargo, las estructuras muestran
siempre fisuras que pueden ser horadadas.
En el marco de estas consideraciones, que se desprenden tanto del análisis estructural
como de aquel enfocado sobre la agencia de las jóvenes rurales, pueden plantearse algunos
nudos críticos en torno a ciertos temas específicos abordados en el presente estudio.

247

�conclusiones

k

Revisión de la unidad de análisis e intervención

Si bien el tema de género se menciona en los programas de desarrollo rural y es un eje abordado por los equipos técnicos, generalmente se limita a componentes, actividades específicas,
capacitaciones o, en algunos casos, su consideración incluso llega a depender de voluntades
individuales. Por ello, es necesario transversalizar el enfoque en todo el ciclo de los programas de desarrollo, para así tener en cuenta cuestiones fundamentales sobre las diferencias en el acceso entre hombres y mujeres a los recursos disponibles. Las intervenciones en
áreas de tecnología, infraestructura y acceso a los mercados no tienen los mismos efectos en
varones y mujeres. Entonces es necesario revisar el concepto de familia que subyace a las
estrategias de desarrollo rural.
En general, se habla de familia como una unidad homogénea y democrática en los programas, anulando de esta manera las necesidades particulares de cada uno de sus miembros y
las desigualdades que existen en su interior. Una estrategia de desarrollo rural con equidad
de género es la que reconoce que las necesidades, los problemas y las propuestas de solución
son particulares para cada miembro de la unidad familiar. Se debería considerar cómo participan varones y mujeres en las actividades domésticas, productivas y sociales, cómo se toman
las decisiones sobre los recursos, cuáles son los conocimientos, responsabilidades, intereses
y prioridades de cada uno de los integrantes de la unidad familiar, para de esta forma, además, evitar que se continúen reproduciendo estereotipos sobre el rol de la mujer y el varón.
Por otro lado, es importante considerar en las intervenciones la diversidad existente entre
las distintas comunidades rurales del país. Diversidad en el uso del tiempo, en el vínculo con
la tierra y recursos naturales, en el rol de la mujer dentro de la comunidad. La mirada sobre
esta diversidad debe ser incorporada como eje transversal en las estrategias de desarrollo.

k

Trabajo

Indudablemente el trabajo es un factor de arraigo. Pero este arraigo se encuentra asociado
con una calidad de vida construida simbólicamente en términos de los recursos y facilidades
que ofrece la ciudad. En este sentido, surge la demanda por la ampliación y diversificación de
las oportunidades laborales para insertarse localmente, es decir, alternativas al trabajo en las
chacras y fincas. Las jóvenes deben realizar una mayor inversión (material, en multiplicación
de tareas y responsabilidades y, muchas veces, abandono del lugar de origen) en educación
que los varones para afianzar su empleabilidad. Así, la generación de nuevas y más opciones

248

de trabajo aparece relacionada con la posibilidad de usufructuar el esfuerzo realizado en
alcanzar un mejor nivel de instrucción y superar las soluciones pergeñadas como estrategias
cotidianas de vida, alternativas que suelen estar revestidas de una gran informalidad y que
carecen de sostenibilidad. Por otro lado, estas mayores y mejores opciones de trabajo son
percibidas como una forma de involucramiento con la comunidad, para el beneficio común.
En relación con la actividad productiva, el nicho de oportunidad que se perfila para las
jóvenes se encuentra asociado a la ejecución de tareas de gestión del emprendimiento (como
la relación con proveedores y compradores, el manejo de los registros contables). Los mayores conocimientos informáticos y digitales con que cuentan las jóvenes (tanto en relación
con los varones como con las personas de más edad) favorece el desempeño de estas tareas.
Por otro lado, las actividades rurales no agropecuarias –como el turismo– definen un ámbito
de desarrollo que les resulta atractivo.
Surgen asimismo, para complementar las actividades productivas tradicionales, demandas
orientadas hacia la generación de emprendimientos intensivos, como apicultura, piscicultura, viveros, agregado de valor a la producción incluyendo tecnología dura y blanda tanto
en la etapa de producción como de comercialización, para afianzar su viabilidad económica.
En definitiva: calidad de vida, diverso, atractivo y motivador. Esas son las claves con que
deben ser pensadas las propuestas hacia las jóvenes del campo.

k

Educación

La necesaria articulación entre educación y trabajo en contextos rurales constituye sin duda
una tarea que aún demanda importantes esfuerzos en términos de planificación y ejecución de
políticas educativas ajustadas a los requerimientos del medio rural. En este sentido, surge el
cuestionamiento acerca de la pertinencia y utilidad de los contenidos escolares que conforman el currículo del nivel secundario. La escuela agrotécnica es un espacio de contención y
una posibilidad de formarse para los y las jóvenes, pero en algunos casos la formación que
reciben no los prepara para desempeñarse con autonomía o vincularse con la realidad de
sus contextos productivos y comunitarios.
Por otra parte, el mayor acceso a los recursos tecnológicos e informáticos que ha podido
corroborarse podría aprovecharse para promover la educación superior (terciaria y universitaria). Al contar con un contexto de apropiación de las tecnologías por parte de las jóvenes, y un deseo manifiesto de continuar con sus estudios, se podrían pensar alternativas
que incorporen formatos semipresenciales o con algún grado de virtualidad para eliminar

249

�conclusiones

barreras en cuanto al acceso, costo y uso del tiempo. Esto podría facilitar la combinación
de tareas productivas, reproductivas y comunitarias, y apoyar la permanencia y continuidad
de las jóvenes en el sistema educativo. Incluso podría funcionar como un factor de arraigo, ya que muchas abandonan el campo en pos de acceder a oportunidades educativas en
las ciudades.

k

TIC

El diseño de políticas públicas orientadas a promover el uso de las TIC debe tener en cuenta
las profundas diferencias que surgen entre regiones, así como la desigualdad territorial que
afecta en particular a las zonas rurales dispersas. Resulta fundamental ponderar estas diferencias a la hora de formular proyectos que apunten a acortar distancias y reducir el aislamiento,
de modo que las jóvenes del campo puedan aprovechar las oportunidades de integración en
un espacio global. Si bien en los últimos años se registran indudables avances respecto del
acceso a las TIC por el uso extendido del celular y de computadoras, la demanda por mejores conexiones −tanto a internet como a la señal de telefonía celular− apareció con fuerza.
Por otra parte, repensar el mundo rural a partir del desarrollo de las comunicaciones plantea desafíos en términos de abordaje. Resulta interesante avanzar con nuevas clasificaciones
de lo rural, en la cual se incorporen dimensiones vinculadas con el contacto con el afuera
y la integración, no sólo geográfica sino también económica, social y política. Para esto es
necesario promover distintas formas de comunicación, entre las cuales el rol de las TIC ya
no puede ser desconocido.

k

Participación y organización

Para las jóvenes rurales, ser parte de una organización aparece como la posibilidad de
vincularse a su comunidad, “pertenecer”, tener un proyecto que las identifique como sector
de la agricultura y como jóvenes. Asimismo, las organizaciones son lugares en los que ellas
pueden aportar, por ejemplo, sus conocimientos en temas de tecnología y gestión.
Por otro lado, en tanto productoras, las mujeres rurales jóvenes, organizadas, amplían la
perspectiva de crecer y desarrollarse en lo económico-productivo. Para ello, es necesario, que
las cooperativas o grupos −y el apoyo que se les brinda desde el Estado− apuesten a crecer
en escala y calidad, invirtiendo en tecnología, infraestructura y canales de comercialización.
Las organizaciones pueden constituirse como ámbitos de participación política para plantear demandas y acceder a recursos, así como también articular y conocer diversas experiencias en el país, e incluso en otros países. En este sentido, es un hecho que el impulso para
organizarse, y su fortalecimiento, es central en los programas de desarrollo. Sin embargo,
muchas veces la participación está vinculada a la posibilidad de acceder a alguna prestación estatal existente, y cuando las organizaciones no están consolidadas y se terminan los
recursos, esta dependencia puede traducirse en un debilitamiento de la participación. Es
central entonces generar procesos de autonomía y sustentabilidad más allá de la oferta de
los programas y proyectos del ámbito estatal.

Finalmente, a modo de cierre, se puede afirmar que la disposición de las jóvenes del campo a realizar el esfuerzo de trabajar, estudiar, cuidar el hogar y participar es lo que permite
pensarlas como promotoras del cambio. Pese a la adversidad del contexto que define a este
esfuerzo como condición de necesidad, la voluntad de hacerle frente para procurarse un futuro mejor –como condición de posibilidad– señala a las mujeres jóvenes como sujetos de
transformación. Esto lleva a pensar que las iniciativas de desarrollo rural encontrarán en
ellas incomparables aliadas. k

Las organizaciones sociales y la diversidad de espacios de participación que existen en las
comunidades rurales asoman como una oportunidad para su fortalecimiento y la posibilidad
de potenciar las estrategias de desarrollo. Para las mujeres, ser parte de un grupo o una organización más formal es un medio para acceder al conocimiento e instalar sus demandas en
tanto mujeres, así como las de sus familias y comunidad. Es a partir de la participación que
muchas mujeres lograron un importante proceso de empoderamiento y autonomía.

250

251

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253

�anexo 1

IMAGEN 1

Metodología del análisis cuantitativo
La información cuantitativa utilizada en
este estudio proviene de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas realizados por el Instituto Nacional de Estadística
y Censos en los años 2001 y 2010.
El INDEC difunde la información censal a
través de un conjunto de cuadros diseñados
y elaborados por especialistas de la institución y pone a disposición de los usuarios un
programa, el REDATAM, que se encuentra
vinculado a una base que contiene los microdatos censales. Este programa –desarrollado
por el Centro Latinoamericano y Caribeño
de Demografía (CELADE) de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)– permite realizar cruces entre
las variables incluidas para obtener cuadros
multivariados adicionales a los publicados.
El plan de tabulados difundido por el INDEC presenta resultados por provincias, sin
discriminar el área de residencia. Así, para
acceder a la información departamental desagregada por área urbana y rural, así como por
zona rural agrupada y dispersa, fue necesario
recurrir al REDATAM.
Sin embargo, la base de microdatos censales disponible a la fecha presenta algunas

254

limitaciones, dado que sólo contiene una selección de variables del Cuestionario Básico. En cuanto al trabajo, sólo se incluye la
condición de actividad (población ocupada,
desocupada e inactiva), es decir que no se
dispone de información sobre la categoría
ocupacional (patrón, cuenta propia, empleado, trabajador familiar) ni la rama de actividad (CIIU), de interés primordial para este
estudio. Por otro lado, a la fecha no se cuenta
con los datos correspondientes al Cuestionario Ampliado, por ejemplo, aquellos relacionados con el lugar de residencia anterior (que
permitiría caracterizar los desplazamientos
poblacionales) ni con la fecundidad (cantidad de hijos). Pese a estas restricciones, la
potencialidad de la información disponible
queda evidenciada en el presente informe.
Se describe a continuación el procedimiento empleado para obtener la información de
este trabajo.
En primera instancia, se recurrió al REDATAM para procesar las distintas variables
temáticas de interés en el nivel departamental, cruzándolas en cada caso por área, sexo
y grupos quinquenales de edad, tanto para el
año 2001 como para 2010.

A continuación se presenta como ejemplo
la orden de procesamiento para obtener el
tamaño de hogares ( 1 Total de personas en
el hogar) en condición de pobreza estructural ( 2 Al menos un indicador NBI) que se
encuentran a cargo de jefas mujeres de 15 a
34 años (condición indicada en el 3 Filtro),
cruzado por 4 Área Urbano – Rural, en el nivel de 5 Departamento / Partido, para el total
del país ( 6 Toda la base).
Y de la “salida” resultante para Lules, Tucumán (ÁREA # 90063). (Imagen 1)
Los cuadros obtenidos con este nivel de
desagregación fueron descargados en Excel
y editados para su ulterior procesamiento con
el Predictive Analytics Software (PASW) de
SPSS Inc.
Para procesar la información mediante el
PASW, se debió reestructurar cada base de
datos parcial, de manera que cada registro se
correspondiera con un departamento o partido y cada columna contuviera la información
de la variable temática + el sexo (varón-mujer) + el grupo quinquenal de edad + el área
(urbana-rural total-rural agrupada-rural dispersa), de acuerdo con el siguiente formato:

IMAGEN 2

(Imagen 2)

255

�anexo 1

Así, la variable v.urb.04.usacompu.10 hace
referencia a los varones urbanos de 0 a 4 años
que usan computadora en el año 2010. En el
partido de Adolfo Alsina, provincia de Buenos
Aires, Región Pampeana se registran 52 casos.
Este procedimiento se llevó a cabo para el
año 2001 y 2010. Luego se fusionaron ambas
bases en una única base de datos. Asimismo
se agregó la información, sumando los valores departamentales para obtener los valores
provinciales, regionales y el correspondiente
al total del país.
Las regiones fueron definidas según el criterio adoptado en el Censo Nacional Agropecuario 2002 (INDEC), según se detalla a
continuación:
Región Pampeana: Buenos Aires, Córdoba,
Entre Ríos, La Pampa, San Luis y Santa Fe.
NEA: Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones.
NOA: Catamarca, Jujuy, La Rioja, Santiago
del Estero, Salta, Tucumán.
Cuyo: Mendoza, San Juan.
Patagonia: Chubut, Neuquén, Río Negro,
Santa Cruz, Tierra del Fuego.
Cabe señalar que se excluyó sistemáticamente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por cuestiones teóricas (no presenta áreas
rurales) y operativas (no es posible comparar
la información por Distrito Escolar, tal como se
registró en el año 2001, con las Comunas, como
se registró en el 2010). Tampoco se incluyeron
las islas del Atlántico Sur y la Antártida.
Finalmente se recategorizaron los grupos
quinquenales de edad para obtener los grupos etarios de interés (población de 15 a 34
años) y de comparación, y otras variables
como las tasas de dependencia, de actividad

256

y de empleo, el promedio de hijos de las mujeres de distintos tramos de edad, y las respectivas brechas de género y generacionales.
Resulta necesario realizar algunas observaciones operativas y metodológicas.
La base censal REDATAM fue difundida
por el INDEC en un CD. La información que
contiene ese CD no coincide con la que actualmente se encuentra en línea en la página
web del INDEC:
http://200.51.91.245/argbin/RpWebEngine.exe/PortalAction?&amp;MODE=MAIN&amp;BAS
E=CPV2010B&amp;MAIN=WebServerMain.inl
Las diferencias detectadas se relacionan
con la distribución de la población por área
de residencia. Sin embargo, el INDEC no ha
comunicado cambios en la información difundida. Ante esta situación, cabe la posibilidad
de encontrar nuevos cambios sin la correspondiente comunicación oficial, por lo que se
deja aquí constancia de que la información
utilizada en el marco de esta consultoría fue
descargada de la página antes citada entre
julio y agosto de 2014.
Con respecto a las cuestiones metodológicas, cabe señalar que no ha sido posible
comparar la información sobre el máximo nivel de instrucción alcanzado por la población
registrada en los años 2001 y 2010.
Según se indica en el documento “Censo
Nacional de Población, Hogares y Viviendas
2001. Base de Datos. Definiciones de la base
de datos”, disponible en http://200.51.91.245/
redarg/CENSOS/CPV2001ARG/docs/Definiciones%20CD%20Base%20CNPHV2001_d.
pdf, la información correspondiente al año
2001 se difundió considerando las siguientes categorías:

Finalmente se construyeron las
categorías de Máximo nivel de
instrucción alcanzado - MAXINST - son:
0. Sin Instrucción
1. Primario Incompleto
2. Primario Completo
3. Secundario Incompleto
4. Secundario Completo
5. Terciario Incompleto
6. Terciario Completo
7. Universitario Incompleto
8. Universitario Completo

Mientras que según lo especifica el documento “Censo Nacional de Población,
Hogares y Viviendas 2010. Censo del Bicentenario. Base de datos REDATAM. Definiciones de la base de datos”, disponible en
http://200.51.91.245/argbin/RpWebEngine.
exe/PortalAction?&amp;MODE=MAIN&amp;BASE=C
PV2010B&amp;MAIN=WebServerMain.inl, en el
año 2010 se aplicó esta categorización:
Nivel educativo que cursa o
cursó (P09): nivel que el censado
cursó o está cursando en Argentina
o en el exterior en la fecha del Censo
Código
1
2
3
4
5
6
7
8
9

Rótulo
Nivel Inicial (jardín/preescolar)
Primario
EGB
Secundario
Polimodal
Superior No Universitario
Universitario
Post-universitario
Educación Especial (para
personas con discapacidad)

Según la anterior Ley Federal de Educación, la Educación General Básica (EGB)
comprendía tres ciclos: EGB1, de 1° a 3°
grado; EGB2, de 4° a 5° grado; y EGB3, 6°
y 7° grados y 1° año del Nivel Medio. La Ley
de Educación Nacional actualmente vigente retoma la graduación preexistente: Nivel
Primario, de 1° a 7° grado y Nivel Secundario, de 1° a 5° o 6° año según la modalidad.
Dado que para 2010 no se publicó el dato
correspondiente al último año aprobado, la
recategorización de la población con EGB y
Polimodal en Nivel Primario y Secundario resulta imposible. De esta manera, solo puede
compararse a la población que completó el
Nivel Secundario o Polimodal, dado que en
esta categoría la información se “empareja”.
Tampoco ha sido posible comparar la información relacionada con el uso de computadoras, dado que esta información comenzó a
ser relevada en el CNPHyV 2010. Si bien se
ha podido establecer la evolución intercensal
de la presencia al menos una computadora
en el hogar, esta información introduce un
margen de incertidumbre sobre el uso efectivo que cada uno de los miembros del hogar
hace del recurso tecnológico. Por otro lado, si
bien en el último censo se empezó a indagar
sobre el acceso a la telefonía celular, resulta
cuestionable la forma en que se registró la
información. Aun cuando el teléfono celular
es un dispositivo móvil de uso personal, se
preguntó acerca de su presencia en el hogar.
Sobre la base de la información censal obtenida, se elaboraron mapas que permiten
visualizar la localización de los comportamientos propios del medio rural en el ám-

bito departamental (o provincial cuando el
valor absoluto resultaba demasiado pequeño).
En la confección de los mapas se priorizó la
comparación entre zonas rurales agrupadas
y dispersas, de modo que para cada variable
se presenta la distribución del fenómeno en
cada uno de estos espacios.
Para la elaboración de los mapas se utilizó el software libre gvSIG y la cartografía
provista por el Instituto Geográfico Nacional
(actualizada al año 2013).
En primer lugar, se elaboró una base de
datos que contuviera la totalidad de la información codificada por provincia y departamento, según la nomenclatura del INDEC.
Esta codificación permitió vincular la base
de datos con la tabla de atributos de cada una
de las unidades territoriales (provincia y departamento). La delimitación cartográfica de
la región se realizó a partir del agrupamiento
de las provincias de acuerdo con los criterios
anteriormente especificados.
La representación de la información geográfica se basó en dos de las metodologías
provistas por los sistemas automáticos de información geográfica: los procedimientos de
cortes naturales y de cuantiles.
El primero se basa en la búsqueda de regularidades internas a partir de la estructura
conformada por los datos. Una vez determinada la cantidad de estratos a mapear, el sistema encuentra los saltos naturales que definen
los límites de los intervalos. Los estratos establecidos para mapear las variaciones intercensales se basaron en cortes naturales, ya
que la distribución geográfica de las variables
presentaba una cobertura distintiva y clara

para agrupar las unidades territoriales. En
aquellos casos en que los cortes naturales
agruparan en un mismo estrato valores positivos y negativos, se decidió realizar una nueva categorización que permitiera visualizar
la orientación de las variaciones. Para cada
una de estas variables, los cortes naturales
se definieron sobre la base de la información
correspondiente al área rural total, y se aplicaron los mismos estratos a las zonas rurales agrupadas y dispersas. De esta manera,
es posible comparar la distribución territorial del fenómeno considerado. Cabe señalar
que aquellos departamentos que aparecen
“en blanco” reflejan la ausencia de población en alguno de los años considerados, lo
cual impidió calcular la variación porcentual
intercensal. Estas situaciones se relacionan
en general con el incremento de la cantidad
de habitantes en las localidades rurales, que
adquirieron estatus de aglomerado urbano.
En el caso de los mapas que representan
las brechas de género y generacionales, la
selección de cortes estuvo definida por el
procedimiento de clasificación basado en la
identificación de cuartiles. Este método incluye en cada estrato la misma cantidad de
unidades territoriales. Los cortes fueron definidos a partir de la información correspondiente al área rural total para el año 2010, y
aplicados posteriormente al mapeo de las zonas rurales agrupadas y dispersas, tanto para
el año 2010 como para el 2001. Esto permite
visualizar las variaciones en el tiempo y en el
territorio. Cabe señalar que en algunos casos
la estratificación por cuartiles fue ajustada
a partir de criterios teóricos. Se definió, en

257

�anexo 2

anexo 1

particular, la importancia de considerar la
situación de paridad perfecta (valor igual a
1) como corte de intervalo para obtener la
representación departamental de las situaciones de disparidad a favor o en perjuicio
de las mujeres jóvenes.
En la elaboración de este informe de consultoría se ha privilegiado la representación
gráfica de la información censal, incluyéndose sólo una selección de mapas. La totalidad
de los cuadros y mapas construidos se presentan en el CD adjunto.
Los cuadros que forman parte de este CD
se presentan en general para el nivel departamental, con el desagregado por área. En
algunos casos, el valor absoluto registrado
desaconsejaba trabajar en dicho nivel, por
lo que la información aparece con alcance
provincial. En todos los casos se muestra tanto los porcentajes o indicadores construidos
(tasas) como el valor absoluto, para permitir
el recálculo de la información.
El CD incluye también el mapeo de la información censal para los cuadros de mayor
interés. Los mapas muestran la información
correspondiente al área rural total, y a las
zonas agrupada y dispersa. Adicionalmente,
en los casos de las brechas –de género y generacionales– se elaboró un mapa para cada
año censal, a fin de permitir la comparación
en el tiempo.
En síntesis, el CD contiene 73 cuadros temáticos, cada uno de ellos desagregado por
región, y 535 mapas. Dado que cada cuadro
es acompañado por varios mapas, estos se
incluyen en una carpeta que lleva el número y nombre del cuadro correspondiente. k

258

Componente cualitativo: desarrollo del trabajo de campo
En este anexo se presenta la organización del
trabajo de campo del componente cualitativo, su concreción a través de talleres en cinco provincias, y los perfiles productivos de
las y los participantes. Se incluye también
la enumeración de las entrevistas realizadas
a distintos actores sociales, considerados informantes clave respecto de las cuestiones
que se plantearon conocer.
Objetivo
El objetivo general del componente tuvo
como propósito “analizar, desde un enfoque
cualitativo y participativo, el rol de las mujeres rurales jóvenes en sus hogares, comunidades y organizaciones, y las percepciones,
intereses, aspiraciones y oportunidades en
relación con el desarrollo productivo y rural”.
Para su cumplimiento se formuló una propuesta metodológica, consistente en la realización de dos talleres, uno con mujeres y
otro con varones en las provincias de Santa
Fe, San Juan, Misiones, Río Negro y Santiago
del Estero, ubicadas en las cinco regiones de
la Argentina: Pampeana, Cuyo, NEA, Patagonia y NOA, respectivamente.
La técnica elegida para relevar las percep-

ciones de mujeres y varones y facilitar el diálogo, el intercambio y la puesta en común, tanto
de las demandas como de las oportunidades,
en torno de los ejes privilegiados, fue la del
grupo focal. Además se planteó la realización
de entrevistas semiestructuradas con informantes clave, tales como líderes comunitarios,
técnicos de distintas agencias estatales que
implementan los programas de desarrollo rural
en terreno y otros referentes comunitarios (directores de escuela, trabajadoras de la salud).
Los criterios acordados fueron que el relevamiento se realizara con mujeres y varones miembros de organizaciones y que dichas
organizaciones tuvieran diferentes perfiles
productivos. Como se verá más adelante, el
primero pudo respetarse en tanto que el segundo solo parcialmente, ya que en la mayoría de los casos quienes participaron de los
talleres se dedican a la agricultura familiar.
Organización del trabajo de campo
La primera acción realizada consistió en entrevistas con dos referentes de la UCAR, con
el objetivo de que facilitaran contactos con
organizaciones de mujeres productoras o que
contaran entre sus miembros con mujeres,

para invitarlas a participar de los talleres.
Luego, se contactaron telefónicamente a
referentes de organizaciones de productores y técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar de las distintas provincias, para
avanzar en la organización de la actividad.
Una vez establecido el contacto, en todos los
casos se envió un breve resumen del proyecto con una descripción del desarrollo de los
talleres y un modelo de invitación para que
la convocatoria quedara claramente explicitada. Además se confeccionaron certificados
de asistencia que se entregaron a las y los
participantes de los talleres.
Por otra parte, se asistió a una actividad
con Jóvenes de la FONAF (Federación de
Organizaciones Nucleadas de la Agricultura
Familiar) organizada por la UCAR en Buenos Aires, en la que se conocieron algunos
jóvenes de organizaciones de productores,
y se entrevistó a una productora que se encontraba en Buenos Aires con ocasión de
la Asamblea en la que la FONAF renovaba
sus autoridades. En esa entrevista también
se tomó contacto con la vicepresidenta de la
FONAF y con su tesorero, además de un joven productor del Alto Valle. Con estos dos

259

�anexo 2

últimos se organizó la actividad en la provincia de Río Negro.
Organizaciones y referentes
contactados
La primera visita al terreno se estableció a
partir de la presidenta de la AMRAF (Asociación de Mujeres Rurales Argentinas Federal),
quien recomendó como lugar apropiado para
la realización de los talleres la localidad de
San Cristóbal (Santa Fe). De ese modo, se
estableció contacto con la referente local de
la AMRAF.
Según la propia referente local, dentro
de la organización, están los “lecheritos” (o
“tamberitos”), los ganaderos, los que crían
cerdo y los apicultores. Actualmente se está
gestionando una cooperativa para la elaboración de dulce de leche, chocolatada, etcétera.
La comercialización es realizada mediante el
“puerta a puerta” del campo al centro, sobre
todo por el grupo de los lecheritos que viven
en los campos aledaños al pueblo y pueden
trasladarse en bicicleta o moto haciendo el
reparto. Desde hace aproximadamente cuatro
años también se conformó una feria local, que
funciona cada dos semanas días. De los 150
miembros de AMRAF, 20 mujeres participan
en la feria, muchas de ellas artesanas.
El segundo taller inicialmente había sido
programado en San Juan, el contacto se estableció con un productor de melones perteneciente a APROSAR (Asociación de Productores y Productoras Rurales de Sarmiento)
en el encuentro de Jóvenes de la FONAF antes mencionado. Silvana Villavicencio fue la
persona sugerida por UCAR para colaborar
con la organización de los talleres, ya que es

260

técnica de la SAF en San Juan y a la vez integra un equipo de género en la que ella es
la referente del área de agricultura familiar.
APROSAR reúne a productores de melones, y también otros perfiles (fabricación de
dulces y talleres de costura). La organización
tiene aproximadamente 10 años y ya hace
unos 5 años comenzó a comercializar sus productos directamente con el Mercado Central
de Buenos Aires y con el de Rosario.
Como se explica en el apartado siguiente,
no fue posible la concreción de los talleres
con esta organización ni tampoco en las fechas pactadas.
La segunda visita se llevó a cabo en Santiago del Estero. Inicialmente se estableció
comunicación telefónica con una técnica del
Ministerio de la Producción de Santiago del
Estero, a través del Departamento de Relaciones Institucionales, donde se comprometieron a contactar organizaciones de mujeres
productoras para realizar los talleres. Dado
que nunca se concretó esa posibilidad, por
indicación de un referente de la UCAR, se
contactó a una dirigente de la APPA (Asociación Civil de Pequeños Productores AgrícolaCaprinos de Mili).
La organización agrupa a mujeres que
crían cabritas, lechones y pollos, y explotan
huerta (sandía, melón, zapallo, calabaza) y
alfalfa; comenzó su actividad en el año 2004
con un grupo de diez mujeres y dos varones, y
con el tiempo fue creciendo en lo organizativo
y en número de socios. En 2007 obtuvo personería jurídica ya con 40 familias asociadas.
Actualmente la organización está compuesta
por 90% de mujeres y 10% de varones.
La tercera actividad en el campo se de-

sarrolló en la provincia de Río Negro. En el
mes de agosto, en las actividades realizadas
en Buenos Aires que se consignan más arriba, se había tomado contacto personal con
un pequeño productor de fruta de la zona del
Alto Valle y con una productora de fruta fina
de Bariloche. En esa oportunidad se acordó
realizar los talleres con mujeres y varones
que –según el joven dirigente– son miembros
de cooperativas del paraje El Arroyón, que
se han unido para comercializar directamente
sus productos. La producción es de manzana
y pera; los varones trabajan en las chacras
y las mujeres en el empaque. Participan de
la FONAF para comercializar sus productos
directamente sin intermediarios.
No obstante, en el taller que se realizó no
estuvieron presentes estas personas, con excepción del secretario de una de las cooperativas, que además es tesorero de la FONAF
nacional. Se encontraba la referente de AAFRA (Asociación de Agricultores Familiares
Rurales de El Arroyón), que tiene 14 integrantes que hacen agricultura familiar, crían
algunos animales de granja (pavos, conejos,
gallinas), producen artesanías y conservas y
venden su producción en ferias.
En el curso de la organización de la actividad se contactó también a una de las técnicas
de la SAF (Secretaría de Agricultura Familiar) de Cipolletti y al referente del PRODERPA (Proyecto de Desarrollo Rural de la
Patagonia) en la región. Posteriormente, ya
en terreno se tomó contacto con dos técnicas
de la SAF de General Roca.
La cuarta visita se llevó a cabo en San
Juan capital, ya que los contactos iniciales
que se habían establecido con el referente

de APROSAR de la localidad de Sarmiento,
y con la técnica de la SAF, se interrumpieron cuando ambos dejaron de contestar a los
reiterados mensajes enviados por el equipo
consultor.
Ante esa situación se contactó por intermedio de personal de la UCAR, a una técnica de PRODEAR. Ante la dificultad de contactar con organizaciones que tuvieran como
miembros a jóvenes mujeres productoras, la
opción sería realizar los talleres con mujeres
y varones participantes del Programa Jóvenes
Emprendedores Rurales de San Juan. Además en el terreno se entrevistó a otra técnica
del PRODEAR, que prestó colaboración para
la organización del refrigerio que se sirvió
en el taller.
La organización del quinto y último trabajo
de campo se realizó en Misiones, pero no a
través de los contactos iniciales que se habían establecido. Estos en principio se dieron con un miembro del MAM (Movimiento
Agrario Misionero) que habita la localidad
de San Vicente. Con este joven productor,
que fue contactado en la reunión que realizó
la UCAR con jóvenes de la FONAF, se comenzó a organizar el taller con productoras
de diversas zonas de la provincia que venden
sus productos en la feria franca y con algunas
mujeres tamberas de la Cooperativa Sarandí.
También se estableció comunicación con una
referente de la FONAF de Posadas, quien colaboraría para la realización de la actividad.
Finalmente, por dificultades que se detallan más adelante, la actividad se realizó
con los Productores Independientes de Piray
(PIP), organización surgida en 2005, y acompañada desde entonces por la Secretaría de

Agricultura Familiar (en ese entonces, Programa Social Agropecuario).
Desde sus inicios, el tema del acceso a la
tierra y el freno al avance de Alto Paraná (una
de las tres empresas de la industria forestal
que concentra la producción en la provincia,
y dueña del 62,5 por ciento de la tierra en
Puerto Piray) fueron ejes de la lucha de esta
organización. Los predios/lotes en promedio
tienen 2 has, producción para el consumo
familiar y venta de excedentes. Algunas producciones las llevan adelante en otros terrenos y hay experiencias de trabajo asociativo,
para la producción de caña de azúcar y apicultura. También producen huerta, gallinas,
huevos y, desde el programa Ellas Hacen, las
mujeres emprenderán de manera asociativa
una experiencia de vivero.

concurrieron por invitación del vicedirector
de la escuela Agrotécnica de esa localidad.
En el taller realizado con las mujeres participaron ocho, cuatro de ellas de la ciudad de
San Cristóbal y cuatro provenientes de La Cabral, una pequeña localidad que se encuentra al norte de San Cristóbal. Las edades de
las participantes en algunos casos excedían
la pauta de la convocatoria. Al taller programado con los varones acudieron siete, seis de
ellos estudiantes de la escuela Agrotécnica y
un hombre de 25 años que vive en el pueblo
pero trabaja en el campo.
Durante el transcurso de la actividad se
entrevistó a los siguientes informantes clave: ingeniero agrónomo del INTA, técnica de
la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF),
mujer joven feriante, mujer joven rural de La

Provincia
Localidad

Fecha de
partida

Fecha de
regreso

Consultoras

Santa Fe-San Cristóbal

15/9

19/9

Patricia Lizarraga, Carolina Diez, Carolina Duer

Santiago del Estero-Paraje Mili

13/10

16/10

Patricia Lizarraga, Carolina Villanueva, Liliana Raggio

Río Negro-Cipolletti

27/10

30/10

Carolina Duer, Carolina Villanueva, Liliana Raggio

San Juan-Capital

10/11

12/11

Carolina Duer, Carolina Diez, Liliana Raggio

Misiones-Puerto Piray

19/11

21/11

Patricia Lizarraga, Carolina Diez

Talleres realizados
Santa Fe: San Cristóbal

El trabajo de campo se desarrolló entre
los días 15 y 19 del mes de septiembre de
2014 en el salón de la agencia del INTA, y las
mujeres –como se indicó más arriba– fueron
convocadas a través de la filial de AMRAF
de San Cristóbal, en tanto que los varones

Cabral, referente de AMRAF San Cristóbal,
joven rural, estudiante de la escuela agrotécnica. Con posterioridad, en Buenos Aires
se entrevistó a la presidenta de la AMRAF
nacional.
Santiago del Estero: Paraje Mili

El trabajo de campo tuvo lugar entre los

261

�anexo 2

días 13 y 16 de octubre de 2014 y el taller se
llevó a cabo con las mujeres de la Asociación
Civil de Pequeños Productores Agrícola-Caprinos de Mili (APPA). Participaron quince
mujeres, varias de ellas con niños (nenas y
nenes de alrededor de 3 y 4 años, de año y
medio y también un bebé de pecho). El promedio de edad de cuatro de ellas, además de
la líder de la organización (44 años) es de 33
años y el del resto es de 27 años.
El taller se desarrolló en el local que de la
Asociación en el Paraje Mili, sito a 45 Km.
de la capital de Santiago del Estero. No se
realizó taller con varones porque los que supuestamente fueron convocados no acudieron, con excepción de un joven a quien se le
realizó una entrevista.
Además, por sugerencia de la técnica de la
SAF responsable de la región, se entrevistó a
tres dirigentes de distintas organizaciones de
productoras y productores de zonas cercanas:
a la fundadora de la organización Asociación
de Fomento Comunal Los Pereyra Unidos, a
una de sus dirigentes y a la presidenta de la
Asociación de Fomento Comunal de Chacra.
En ambos casos se trata de organizaciones que
nuclean fundamentalmente mujeres que crían
cerdos, aves, caprinos, algún vacuno y siembran alfalfa, maíz y frutas. Parte de las mujeres
de la Asociación de Fomento Comunal integran
un proyecto denominado Mujeres Emprendedoras que elabora alimento balanceado para
aves, con un financiamiento de PRODEAR.
También se realizaron entrevistas con la
ingeniera agrónoma referente de la SAF, que
atiende a los Departamentos de Robles y San
Martín; está a cargo de un equipo de siete
técnicos, y se desempeña en programas agro-

262

pecuarios desde 1993; una técnica que vive
en la zona y trabajó desde 1990 en FUNDAPAZ y en la actualidad se desempeña en la
SAF; la referente de la APPA y una técnica
miembro de la APPA.
Río Negro: Contralmirante Cordero

El trabajo de campo que se llevó a cabo del
27 al 30 de octubre de 2014, se organizó a
través del delegado zonal de la FONAF (Federación de Organizaciones Nucleadas de la
Agricultura Familiar)
En el único taller participaron juntas de
la primera parte (perfil de actividades y debate respecto de las constataciones del análisis cuantitativo) dieciocho personas (trece
mujeres y cinco varones cuyo promedio de
edad era de 26 años), provenientes de Michi
Michi, El Arroyón, Sargento Vidal, Cipolletti,
Cinco Saltos, Villa Manzano y Cuatro Esquinas. Entre las actividades que desarrollan,
se mencionaron: cría de gallinas y otras aves,
cultivo de hortalizas, elaboración de conservas, clasificadora en un galpón de empaque
de frutas, productor de cerdos, tractorista,
empleada en la empresa estatal Aguas Rionegrinas, empleado municipal, chofer.
El taller se realizó en un salón comunitario
de Contralmirante Cordero, ubicado a aproximadamente a 30 Km de Cipolletti, adornado
por lienzos con las siglas de la FONAF.
Además se hicieron entrevistas a una ingeniera agrónoma, técnica de la SAF en el
Alto Valle, que reside en Cipolletti; vía skype, a un técnico del PRODERPA que está en
Viedma; a dos técnicas de la SAF de General
Roca; a la presidenta de AAFRA (Asociación
de Agricultores Familiares Rurales).

San Juan: Capital

El trabajo de campo se realizó entre los
días 10 y 12 de noviembre de 2014 y el taller
se desarrolló en uno de los salones del Ministerio de la Producción y Desarrollo Económico provincial ubicado en el Centro Cívico,
construcción que agrupa al conjunto de los
ministerios, en la capital de San Juan.
Acudieron cinco representantes de distintas cooperativas de la Federación de Cooperativas que integran FECOAGRO, entidad
de segundo grado que tiene como principal
actividad la producción de semillas que vende al INTA (para las bolsitas del Programa
Pro-Huerta) y también exportan a Haití. La
Federación se constituyó a partir de la crisis de los años 2001-2002, con un núcleo de
trabajadores desocupados en su mayoría sin
pasado agrícola. En la actualidad está conformada por 600 familias que forman parte
de las cooperativas y alcanza a 2000 personas
aproximadamente.
Las cuatro mujeres y el varón llegaron de
las localidades de Angaco (25 km) Caucete
(25 km) Pocito (12 km) y Albardón (10 km),
con un promedio de edad de 29 años.
Se realizaron entrevistas al varón que preside una de las cooperativas, a una de las
mujeres presidenta de otra cooperativa a las
dos técnicas de PRODEAR (una de ellas socióloga y la otra trabajadora social) y, en Buenos Aires, a la coordinadora técnica de la
Unidad Provincial de Ejecución (UPE) del
PRODEAR.
Misiones: Puerto Piray

El trabajo de campo tuvo lugar entre los
días 19 y 21 de noviembre en la localidad

de Puerto Piray, a 190 kilómetros al norte
de Posadas. En el kilómetro 18 de la antigua
ruta nacional 12, los Productores Independientes de Piray (PIP) tienen su sede, donde
se realizó el taller.
Este único taller se desarrolló con dieciséis
mujeres miembros del PIP, que también son
parte del Programa Ellas Hacen del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, y que
a la vez están terminando la secundaria con
una modalidad a distancia; provenientes de
distintos parajes (Unión, Santa Teresa, Km.
18, Guaraypo, 9 de Julio y Mbora), mayormente de entre 30 y 32 años, más algunas
más jóvenes y otras mayores.
El taller con los varones no pudo llevarse
a cabo porque sólo concurrieron cuatro, por
lo que se les realizó una entrevista grupal.
Además se llevaron a cabo las siguientes
entrevistas: a quien fue la presidenta de la
PIP, a dos técnicas de la SAF (psicóloga y
trabajadora social), a la directora de la escuela de la familia agropecuaria (EFA) y a
dos jóvenes varones rurales que migraron a
la zona urbana.
Dificultades encontradas en
la organización y el desarrollo
del trabajo de campo
En Santa Fe. La convocatoria no resultó la

adecuada por parte de la referente local de
AMRAF, y por ello el perfil de las mujeres
que concurrieron el primer día al taller no
fue el pactado ya que ninguna pertenecía a
la organización.
Según la referente, el traslado al lugar de
otras participantes se vio obstaculizado por

las lluvias (trayecto San Cristóbal-Saralegui);
las mujeres que ella había convocado no respondían a sus llamadas y suponía que estaban trabajando en el tambo. Sólo el grupo de
cuatro asistentes de La Cabral se trasladaron
en remise y al resto los trajo el vicedirector
de la escuela agrotécnica, o vinieron en bicicleta.
En Santiago del Estero. Como se indicó más

arriba, el primer contacto se estableció a través de la UCAR con una técnica del Departamento de Relaciones Institucionales del
Ministerio de Producción provincial y responsable del área de género en la implementación del PRODEAR. Esta se comprometió
telefónicamente a comunicarse con organizaciones de mujeres productoras para llevar
a delante los talleres. Transcurrido un lapso en el cual no se obtuvieron los contactos
comprometidos, se acudió nuevamente a la
UCAR y a partir de allí se organizó el trabajo
de campo con la AAPA.
En Río Negro. Aun cuando el contacto se había realizado con mucha antelación con el
delegado zonal de la FONAF, no se logró obtener una lista de las y los participantes antes de viajar para realizar la actividad. Esta
situación tuvo su corolario cuando el día
previsto para la realización del taller con las
mujeres, a la hora convenida solo se encontraban dos; una de ellas la presidenta de la
AAFRA (Asociación de Agricultores Familiares Rurales). Se hizo también presente el
tesorero de la FONAF nacional, quien como
se indicó más arriba es a la vez el secretario
de la Cooperativa de Pequeños Productores

Agropecuarios Unidos El Arroyón.
Finalmente, al día siguiente se realizó un
solo taller del que participaron mujeres y varones jóvenes de distintas localidades de la
zona.
En San Juan. En el curso de la organización

de los talleres, las técnicas consultaron sobre
la factibilidad de realizarlos en un solo día
en forma simultánea en dos salones diferentes, dado que algunas y algunos participantes tenían que viajar desde largas distancias
y trasladarse dos días diferentes encarecería el transporte. Se acordó esa modalidad y
nos enviaron una lista de aproximadamente
treinta participantes entre mujeres y varones.
El día previsto para el taller sólo acudieron
cinco personas, cuatro mujeres y un varón,
ninguno de ellos pertenecientes al Programa
de Jóvenes Emprendedores. Una de las técnicas nos refirió que en los últimos tiempos
habían dejado de trabajar en terreno debido a
la carga de gestión administrativa; esta situación unida a las dificultades que encuentra
la participación de las mujeres como consecuencia de las desigualdades de género, explicaría la deserción de las y los convocados.
En Misiones. La organización del campo en

Misiones tuvo una serie de altibajos.
Avanzados los preparativos, el referente
del MAM contactado inicialmente comunicó
telefónicamente que no se podían realizar los
talleres y tampoco volvió a contactarse la referente del FONAF de Posadas.
Ante esa situación, la UCAR propuso la
realización de los talleres en otra de las provincias del NEA: Chaco, y nos puso en co-

263

�anexo 3

anexo 2

municación con una técnica provincial quien
a su vez nos contactó con una líder de una
Cooperativa Apícola de General Pinedo.
En comunicación telefónica esa dirigente
manifestó que no hay mujeres jóvenes en su
organización ya que la actividad la realizan
mayoritariamente los varones y sólo hay 5
mujeres mayores de 35 años que van al campo. Además, nadie vive en la zona rural, los
varones (algunos de ellos de entre 18 y 35) y
las mujeres viven en el pueblo.
Por ese motivo, se resolvió organizar el trabajo de campo en Misiones a través de contactos del equipo consultor con las técnicas
de la SAF en Posadas y en la localidad de
Eldorado.

En síntesis, el trabajo de campo se desarrolló entre la segunda quincena de septiembre y la segunda quincena de noviembre de
2014, en las provincias de Santa Fe, Santiago
del Estero, Río Negro, San Juan y Misiones
que se encuentran distribuidas en cada una
de las cinco regiones del país.
De los talleres cualitativos participaron en
total 56 mujeres y 13 varones; también se
realizaron entrevistas individuales y grupales con ocho varones rurales que no participaron de los talleres, es decir que se relevaron las percepciones de 77 jóvenes mujeres
y varones rurales. A algunas de las mujeres
participantes de los talleres también se les
realizaron entrevistas individuales.
Se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas con 15 técnicas y técnicos que implementan distintos programas de desarrollo
rural en las provincias visitadas y con diez

264

mujeres y un varón, que conducen en la actualidad o han presidido organizaciones de
productoras y productores. También se entrevistó formal e informalmente a directivos de
sendas escuelas agrotécnicas en localidades
de las provincias de Santa Fe y de Misiones;
en esta última, también se entrevistó a promotoras de salud. k

Componente cualitativo: instrumentos
1. Dinámica de los grupos focales
y herramientas aplicadas
Ejes de análisis
• Perfil de actividades: El perfil de activi-

dades es la herramienta que se aplica para
identificar aquellas que realizan mujeres y
varones en su vida cotidiana, teniendo como
base la división sexual del trabajo y considerando también la cantidad de tiempo que se
asigna a cada actividad, el momento del día
y el lugar en el que se llevan a cabo.
• Acceso y control de recursos y beneficios:
Interesa analizar el acceso –es decir, la capacidad de hacer uso– que tienen varones y
mujeres a recursos productivos, beneficios
del desarrollo y servicios, y la posibilidad de
ejercer el control sobre estos, lo cual implica
poder definir cómo debe ser dicho uso.
• Identificación de necesidades e intereses
de género: Mujeres y hombres pueden tener
necesidades e intereses diferenciados, derivados de las obligaciones, responsabilidades
y actividades que les son asignadas en la sociedad, y del desigual acceso y control de los

recursos y beneficios. Mientras los “intereses
de género” (Molyneux, 1985) son aquellas
preocupaciones prioritarias que las mujeres
(o los hombres) pueden desarrollar en virtud
de la posición social que adoptan de acuerdo
a sus atributos de género, las “necesidades
de género” (Moser, 1995) son los medios por
los cuales tales preocupaciones son satisfechas. Por un lado, los intereses estratégicos
de género derivan del análisis de las relaciones de dominio/subordinación entre los
géneros y expresan un conjunto de metas relacionadas con una organización más igualitaria de la sociedad. Los intereses prácticos,
se formulan a partir de las condiciones materiales concretas en que viven las mujeres,
como consecuencia de su ubicación dentro
de la división genérica del trabajo (Murguialday). Por otro lado, las necesidades prácticas
son aquellas necesidades que tienen por objetivo mejorar la calidad de vida y responder
a las necesidades básicas de las personas,
mientras que las necesidades estratégicas
son aquellas que se refieren a las cuestiones
de igualdad de género en una sociedad determinada y que pretenden una distribución
más equitativa de los recursos entre mujeres

y hombres. (Alcalde y López Méndez, 2004).
• Calidad de participación: La calidad de
la participación trata de identificar si la acción de los programas de desarrollo, o bien
las organizaciones en las que participan varones y mujeres, crean el espacio o las condiciones para que ambos puedan participar
y decidir de manera equitativa. Tanto en los
programas, como en las organizaciones, las
mujeres pueden ser:
• Receptoras pasivas
• Ejecutoras de actividades prescritas por
otros
• Consultadas
• Estimuladas para organizarse
• Agentes
• Factores de influencia en las relaciones de
género: Son aquellos que afectan al conjunto de derechos, obligaciones, oportunidades,
actividades y posición de mujeres y varones
en una sociedad determinada y pueden, por
tanto, influir sobre las acciones de desarrollo. Los factores de influencia pueden actuar
tanto en lo macro (contexto general de un país
o sector), como en lo micro (en una deter-

265

�anexo 3

minada área o grupo) y pueden ser acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes y
costumbres. Podemos identificar factores de
cambio, que son aquellas normas, acontecimientos históricos, políticas públicas, que
afecten o promuevan la equidad de género,
o bien, factores de resistencia, que son aquellos que obstaculizan la posibilidad de avanzar en acciones de equidad de género.
El análisis de género adquiere sentido al
ser visualizado en relación con temáticas específicas; por ello se relevó:
• Las configuraciones familiares y prácticas
de cuidado.
• Educación. Incorporación y uso de las
TIC.
• Emprendimientos productivos. Dimensión
laboral. Acceso a recursos productivos tradicionales y alternativos. Migraciones.
• Las transformaciones intergeneracionales
en el rol de las mujeres jóvenes rurales en el
ámbito doméstico, productivo y comunitario.

Esquema de los talleres

La dinámica de los grupos focales –tanto
de mujeres como de varones– se desarrolló
en tres momentos:
1. Trabajo en grupo completando matrices
de análisis de género (planillas individuales)
o reconstruyendo ejes en papelógrafos con
todo el grupo.
2. Presentación o validación de los trabajos en grupos.
3. Preguntas estímulo para la discusión.
Los grupos focales se desarrollaron según
el siguiente esquema

266

• Taller con mujeres
Primer momento 9:00 a 12:30
Objetivo: Analizar las tareas que realizan
las mujeres y varones en la comunidad y hogares, y el acceso y control que tienen sobre
los recursos propios, los servicios públicos
disponibles y los beneficios de los programas
de desarrollo o de políticas públicas.
• Llegada de las participantes. Se inscriben y van completando el cuestionario estructurado.
• Breve presentación del proyecto de investigación y de la metodología de la jornada.
a) Perfil de actividades (una hora)
Herramienta: Matriz sobre distribución de
tareas en las tres esferas: reproductiva, productiva y comunitaria.
Introducción al objetivo de la actividad: en
grupos, pero con información de cada uno,
completan las planillas de distribución de tareas. Luego, en plenario se comenta en forma
general las impresiones grupales o individuales al completar la planilla, al ver la cantidad
de cosas que hacen en el día, como se dividen
las tareas en la casa, etcétera.
Se realizó una síntesis de los puntos más
significativos sobre el perfil de actividades
que surgieron en plenario, que fue volcada
a papelógrafo.
Preguntas para dinamizar el análisis grupal:
• ¿Existen actividades productivas que se
consideran tradicionalmente “femeninas” y
“masculinas”? ¿Cuáles? ¿Por qué creen que
sucede eso? ¿Pueden identificar cambios en
la distribución de roles respecto de sus madres/abuelas? (Tanto en tareas domésticas,

de cuidado, productivas y de participación.)
• ¿Quiénes en la familia están al frente de
las actividades productivas principales o más
rentables? ¿Cómo se define quién hace qué
tarea dentro de la familia? ¿Están conformes
con la distribución de roles?
• A partir de las siguientes constataciones32 analizar la responsabilidad de las mujeres en los hogares y las transformaciones
en las estructuras familiares:

Entre 2001 y 2010 se duplica el
porcentaje de mujeres jóvenes en
áreas rurales que son jefas de hogar.
Si bien hay un porcentaje mucho
menor de mujeres jóvenes jefas de
hogar que de hombres en esta
situación, se produjo una reducción
de la diferencia entre 2001 y 2010.

Receso de 15 minutos
b) Acceso y control de los recursos y beneficios en las actividades productivas, reproductivas y comunitarias. (Alrededor de dos
horas y media)
Dinámica: grupo focal.
En papelógrafos, se disponen tarjetas ordenadas por tipo de servicio/programas (previamente escritas por el equipo33) agrupados en:
Productivos/ económicos
Educación/ TIC
Salud
Recreativos
Comunitarios

32 Estas constataciones surgen del análisis censal realizado en el componente cuantitativo del estudio. 33 Ejemplos: salas de salud, hospitales, obra social, guarderías, jardín de infantes,
escuelas, terciarios, educación de adultos, centros de formación profesional, internet, CAI, CAJ, juegotecas, bibliotecas populares, servicios públicos (agua potable, luz, etcétera), Conectar Igualdad,
TDA, programas de desarrollo (créditos, subsidios, capacitaciones), AUH, Progresar, Oficina de Violencia Doméstica, comisarías, centros comerciales, etcétera.
.

Luego, en plenario, en una primera instancia, se indaga sobre el acceso a los servicios
en términos de política pública, costo, distancias, dificultades, beneficios que les brindan;
y se retiran los servicios con los que no cuentan. Luego se pasa a analizar el acceso y control (diferenciado por género) de los recursos
familiares y de programas de desarrollo.

¿Cómo es el acceso en la comunidad/paraje
en el que viven? ¿Qué uso le dan (entretenimiento, comunicación con familiares, de tipo
comercial)? ¿Qué les parece que se modificó
a partir del acceso al celular en el ámbito de
la familia/ de la producción/ de la organización) ¿Qué otras formas o modalidades de
comunicación hay en la zona? (Radios comunitarias, por ejemplo.)

• ¿Tuvieron que migrar alguna vez o tienen pensado hacerlo? ¿Por qué? ¿Tienen familiares que hayan tenido que migrar o que
quieran hacerlo? ¿Para qué o por qué tuvieron que irse? Quienes se hayan ido, ¿a qué
edad lo hicieron? ¿Tienen ganas de regresar? ¿Cómo se toma la decisión dentro de
la familia sobre quién (hijas, hijos, padre,
madre) migra?

Recursos
• Indagar acerca de los mecanismos formales e informales de división y usufructo
de la tierra. ¿Qué posibilidad tienen ustedes
de tomar decisiones sobre tomar un crédito,
vender o comprar tierra, o el inicio de un emprendimiento productivo? ¿Estas posibilidades se modificaron con el tiempo?
• ¿Cómo se decide en la familia quién accede al crédito o al subsidio, o cuáles son los
emprendimientos que se van apoyar con ese
dinero? ¿Hay ayudas o programas específicos
para los emprendimientos de las mujeres? ¿Y
de los jóvenes? ¿Cuáles?
• En relación con las capacitaciones brindadas por los programas de desarrollo, ¿quiénes participan de la familia y cómo se decide
esa participación?

Salud
• ¿Quién decide cuántos chicos tener? ¿Se
cuidan para no quedar embarazadas? ¿Cómo?
¿Se cuidan sus maridos? ¿Cómo? En la salita
u hospital, ¿hay programas para cuidarse?
¿Dan anticonceptivos de forma gratuita? ¿A
las jóvenes también? ¿Qué opinan sus maridos/novios?

Preguntas

Cuidado
• ¿Existen redes sociales de autoayuda o
comunitarias para el cuidado de niñas y niños y/o ancianos/as? ¿Cómo funcionan los
jardines de infantes y guarderías?
• ¿Cómo se dividen las tareas de cuidado
en las familias? ¿Incide eso en la posibilidad
de participación en organizaciones o programas? ¿Por qué?
Educación/ TIC
• ¿Quién y cómo decide sobre si una niña
o niño tiene que ir a la escuela? ¿Qué debe
pasar para que un niño o una niña tenga que
dejar o quiera dejar la escuela?
• ¿Creen que hay cambios en la posibilidad
de ir a la escuela y de atender la salud de la
familia partir de la AUH y otras políticas de
transferencias (por ejemplo, Progresar)? ¿Y en
sus vidas? ¿Por qué? Y al interior de las familias, ¿cómo afectó la distribución de roles?
• En general, si no se tiene acceso a internet en las casas, ¿cómo se accede? ¿Qué uso
le dan, con qué frecuencia? ¿Quiénes de la
familia utilizan TIC? ¿Incorporan las nuevas
tecnologías para fines de la producción y/o
comercialización? Ejemplos.
• ¿Quiénes de la familia tienen celular?

Migraciones
• Analizar la siguiente constatación del estudio cuantitativo
De acuerdo con la información
censal, existe una tendencia a que
las mujeres jóvenes que residen en
el campo se trasladen al pueblo.

Almuerzo: 12:30
Segundo momento (3 horas): 14:00 a 17:00
Identificación de necesidades (prácticas y
estratégicas) y oportunidades
Objetivo: Analizar por un lado, las principales expectativas, necesidades y demandas
de las mujeres jóvenes en relación con los
ejes que se vienen trabajando durante la jornada y, por otro, identificar aquellos nichos
de oportunidad que podrían ser viabilizados
por las mujeres jóvenes en la región.
Necesidades y expectativas
A partir de una síntesis previa realizada en
papelógrafos y tarjetas en cuanto a las principales dificultades, logros y oportunidades que
aparecieron en el primer momento, se analiza en plenario cómo profundizar lo logrado

267

�anexo 3

y cuáles son las necesidades y expectativas
(qué esperan y qué necesitan para cambiar
la situación) en relación con:
• Recursos productivos
• Formación, educación, acceso a las TIC,
canales de comunicación
• Acceso a servicios públicos
• Salud sexual y reproductiva, tareas de
cuidado, distribución de tareas
• Participación en las organizaciones
• Perspectivas futuras respecto de quedarse o irse a la ciudad (para ellas y sus hijos)
Nichos de oportunidad
A partir de lo analizado como necesidades
y expectativas (volcado en los papelógrafos
o que se utilizará como disparador para la
discusión), se reflexiona acerca de los activos identificados y derivados de las diversas
maneras en que las personas interactúan con
su entorno, generando saberes y prácticas locales que, por innovación, reapropiación y
reinvención creativa, pueden transformarse
en oportunidades de desarrollo para las mujeres jóvenes.
Segundo día: 9:00 a 12:00
Grupo con varones

• Llegada de las participantes. Se inscriben y van completando el cuestionario estructurado
• Breve presentación del proyecto de investigación y de la metodología de la jornada.
Objetivo: Analizar con los varones su percepción sobre sus roles en las tareas productivas y domésticas, sobre su participación en las
organizaciones y el rol de las mujeres en ellas.

268

Herramienta: Matriz sobre distribución de
tareas en las tres esferas: reproductiva, productiva y comunitaria y grupo focal
• Introducción en el objetivo de la actividad: en grupos, pero con información propia
e individual, completan las planillas de distribución de tareas. Luego, en plenario, se
comentan en forma general las impresiones
grupales o individuales al completar la planilla, al ver la cantidad de cosas que hacen
en el día, cómo se dividen las tareas en la
casa, etcétera.
• Se realiza una síntesis de los puntos más
significativos sobre el perfil de actividades
que surgieron en plenario, y se anota en papelógrafos.
Preguntas para dinamizar el análisis gru-

pal:
• ¿Existen actividades productivas que se
consideran tradicionalmente “femeninas” y
“masculinas”?
• ¿Por qué algunas son para mujeres y
otras para varones?
• ¿Siempre fue así? ¿Cambió? ¿Hace cuánto tiempo? ¿Por qué?
•
¿Quiénes están al frente de las actividades productivas más rentables?
• ¿Cuánto tiempo tienen las mujeres o las
niñas y los hombres o los niños para el ocio
y el descanso? ¿En qué momento del día?
¿Qué hacen generalmente en el tiempo libre?
• ¿Quién toma las decisiones sobre el gasto familiar? ¿Cómo se toman las decisiones
dentro de la familia sobre el reparto de los
ingresos entre sus miembros? ¿Quién toma
las decisiones sobre los beneficios resultantes de las actividades productivas? ¿Qué con-

trol tienen ustedes sobre decisiones de cómo
tomar un crédito o iniciar un emprendimiento
productivo?
• De la familia, ¿quiénes participan, y
cómo se decide esa participación, de las capacitaciones brindadas por los programas de
desarrollo?
• ¿Tienen las organizaciones formas de
asegurar la participación de las mujeres? En
el caso afirmativo: ¿creen que son necesarias? ¿Modificaron algo en la participación?
¿Qué? ¿Cómo se llegaron a establecer estas
normas?
• Frente a la participación de las mujeres
en las capacitaciones o en las organizaciones,
¿perciben un cambio en la actividad de las
mujeres en las tareas del hogar? (Cuidado,
limpieza, alimentación.)
• ¿Cuáles creen que son las condiciones
necesarias para que las mujeres puedan tener mayor participación en las actividades
productivas y comunitarias? ¿Cuáles creen
que son los principales obstáculos, y qué acciones podrían facilitar esa participación? k

Cuestionario estructurado aplicado en grupos focales
Fecha: ___________________________________________
Localidad/ Provincia: ________________________________

10. ¿Estás estudiando actualmente? (Marcar con una cruz)
1 Sí
2 No

1. ¿Cuántos años tenés? ________años
2. ¿Cuál es tu estado civil actual? (Marcar con una cruz)

3 NS/NC
11. ¿Cuál es el máximo nivel educativo que terminaste o que estés estudiando en la actualidad?

1 Soltera/o o que no vive en pareja

0 Sin estudios

2 Casada/o o que vive en pareja (unión de hecho)

1 Primaria

3 Separada/o

1.1 Primaria incompleta

4 Otro

2 Secundaria

5 No sabe/ no contesta

2.1 Secundaria incompleta
3 Terciario

3. ¿Tenés hijos? (Marcar con una cruz)

3.1 Terciario incompleto

1 Sí

4 Universitario

2 No (ir a 8)

4.1 Universitario incompleto

3 NS/NC

5 Escuela de oficios

4. ¿Cuántos hijos tenés?_____________________

12. ¿Realizaste alguna capacitación y/o formación?
1 Sí

5. ¿Cuántos años tiene tu hijo/a más grande? ________años

2 No (ir a 14)
3 NS/NC

6. ¿Van a la escuela?
1 Sí

13. ¿En qué temas? ___________________________________________________

2 No (ir a 8)
3 NS/NC

14. ¿Estás trabajando actualmente?
1 Sí

7. ¿Cuántas horas van a la escuela? _______________
8. ¿Dónde vivís? _________________________________________________

2 No
15. ¿Dónde trabajás? (Marcar con una cruz)
1 En la chacra (o unidad productiva) junto a tu familia

9. ¿A qué se dedica tu familia?

2 En otra chacra u otro campo para otra persona

_________________________________________________________________

3 Otro tipo de trabajo que no es rural

_________________________________________________________________

4 Otros trabajos (especificar cuál)

269

�anexo 3

Matriz perfil de actividades
y distribución de tareas
entre hombres y mujeres

Fecha: ________________________________
Localidad/ Provincia: ____________________
Completar de acuerdo con la división
de tareas en sus casas, de qué manera
participa en las siguientes actividades:

Referencias:
Participa de la actividad: Sí
No participa de la actividad: No
Emplea mucho tiempo en la actividad ( + )
Emplea poco tiempo ( - )

270

Tareas
TRABAJO PRODUCTIVO
Agricultura
Huerta
Anuales/ producción principal
Preparar la tierra
Cosecha
Siembra
Animales
Ganado menor
Ganado mayor
Granja
Ordeñe
Otras actividades productivas
Compra de insumos
Empleo fuera de la finca
Administración de dinero
Comercialización
Producción de derivados para la venta (panificados, dulces,
pickles, harinas, quesos)
Artesanías
TRABAJO REPRODUCTIVO
Tareas domésticas
Limpieza de la casa
Cocinar
Recolección de leña
Recolección de agua
Llevar a niños/as a la escuela
Cuidado de niños/as
Cuidado de ancianos/as
Cuidado de enfermos/as
Actividades sociales/culturales/religiosas/políticas
Trabajo comunitario
Capacitaciones
Participación en actividades de programas
Ceremonias/festejos
Participación en cooperativa/organización
Ir a misa
Militancia política
Actividades de tiempo libre
Visitas a amigos y parientes
Actividades deportivas

Mujeres
Adultas
Hijas

Varones
Adultos
Hijos

2. Guías de entrevistas
Complementariamente, se realizaron 27
entrevistas semiestructuradas alrededor de
cinco entrevistas semiestructuradas por provincia, a referentes de las organizaciones
(mujeres y varones) y referentes de los programas de desarrollo rural (técnicas y técnicos). Las entrevistas retoman los ejes trabajados en los grupos focales, profundizando
en aquellos factores de influencia, tanto de
cambio como de resistencia, que inciden en
la participación de las mujeres y en las formas que toma la división del trabajo, desde
una perspectiva histórica y cultural.
Guía de entrevista a técnicas/os funcionarias/os de programas de desarrollo rural

• ¿Cuáles creen que son las mayores demandas/necesidades de las mujeres/mujeres
jóvenes rurales?
• ¿Qué programas/acciones se desarrollan
en la provincia específicamente con mujeres/
jóvenes rurales? ¿Se han asignado recursos
suficientes para trabajar específicamente con
jóvenes/mujeres rurales? ¿Qué recursos se
han asignado? ¿De qué manera se asignan?
¿Creen que son suficientes? En los últimos
años, ¿se transformaron las acciones dirigidas a las mujeres rurales? ¿De qué manera?
• A su entender ¿existen inequidades entre
varones y mujeres? ¿Cuáles son?
• ¿Se plantean desde estas acciones disminuir las inequidades existentes entre varones
y mujeres? ¿De qué manera? ¿Se involucran
mujeres y hombres por igual en el proceso de
implementación de las acciones del programa? ¿De qué manera el programa incentiva

la participación equitativa?
• ¿Hay articulación desde estos programas con servicios (educación/TIC/SSR/violencia) u otros programas de desarrollo? ¿De
qué manera?
• ¿Existen posibles factores de influencia
(avances legales, financiamiento, hechos históricos clave) en los que apoyar las acciones
para promover o contribuir a la participación
de las mujeres jóvenes rurales?
• ¿Existen posibles barreras legales, culturales, religiosas, institucionales u otras que
puedan afectar la participación de las mujeres en las acciones del área (factores de
resistencia)?
• ¿Han surgido temas de género que no
fueron identificados en el diseño del proyecto? ¿Cuáles? ¿Cómo se pueden abordar esos
temas?
• ¿Puede identificar logros significativos
de experiencias con mujeres/mujeres jóvenes rurales?
• ¿Qué elementos incluirían en una agenda
de acciones dirigidas a este grupo?

quedarse en el campo? ¿Realizan como organización acciones para incentivar emprendimientos para jóvenes? ¿Cuáles? ¿Las posibilidades de desarrollo son diferentes para
hombres y mujeres? ¿Por qué? ¿Se piensan
emprendimientos específicos para hombres y
para mujeres? ¿Cree que es necesario diferenciar? ¿Por qué?
• ¿Cómo se fueron sumando las mujeres a
la organización? ¿Hubo dificultades para la
participación en un principio? En caso afirmativo, ¿continúan? ¿Y cómo se fueron sumando los jóvenes?
• ¿Cree que existen barreras o dificultades
para avanzar en las necesidades de las mujeres jóvenes? ¿Hay avances en materia legislativa, de programas de desarrollo, políticas
públicas, que puedan pensarse como positivas para la participación de las mujeres?
• ¿Puede identificar logros significativos
de experiencias con mujeres/mujeres jóvenes rurales?
• ¿Qué debería hacer el Estado? ¿Qué debería hacer para fomentar actividades productivas rentables? k

Guía de entrevista a líderes y referentes de
organizaciones

• ¿Cuáles cree que son las mayores demandas/necesidades de las mujeres/mujeres jóvenes rurales? ¿Hay diferencia con la demanda de los jóvenes varones y de las mujeres
mayores? ¿En qué sentido? ¿Estas demandas se fueron transformando con el tiempo?
¿Puede dar cuenta la organización de estas
demandas? ¿De qué manera?
• ¿Qué ocurre actualmente en la comunidad con los jóvenes y sus exceptivas de

271

�anexo 4

Libro de códigos
Categorías
Perfil de actividades

Con la categoría de perfil de actividades buscamos identificar las tareas que mujeres y varones realizan en su vida cotidiana, teniendo
como base la división sexual del trabajo, y
considerando también la percepción que tanto varones y mujeres tienen de dichas actividades. Se analizarán las tareas que hombres
y mujeres desarrollan en el ámbito doméstico, productivo, comunitario y organizaciones. Esta categorización hace visible todo un

conjunto de actividades que normalmente no
suelen ser consideradas como trabajo por no
generar un valor de cambio (por ejemplo, las
tareas domésticas, el cuidado de las personas
dependientes o los trabajos en favor de la comunidad). De tal modo, resulta posible analizar la percepción que de ellas tienen tanto
varones como mujeres, como así también conocer la interdependencia y reciprocidad que

existe entre el trabajo de mujeres y hombres.
Códigos

Tareas de cuidado
Tareas de limpieza dentro del hogar
Tareas relacionadas con la alimentación de

272

la familia
Actividades productivas dentro de la parcela familiar
Actividades extraprediales
Tareas voluntarias en el ámbito comunitario
Participación en organizaciones campesinas
o movimientos
Actividades relacionadas a la iglesia
Límites entre esfera doméstica y productiva
Reciprocidad en las tareas domésticas entre
hombres y mujeres
Roles diferenciados intergeneracionalmente
Percepciones sobre el rol de la mujer
Percepciones sobre el rol de los varones
Tareas que realizan niñas y niños
Actividades recreativas o de tiempo libre
Arreglos intrafamiliares
Códigos

Prácticas de herencia
Violencia de género
Formas de cuidado de anticoncepción
Decisiones sobre fecundidad
Migraciones
Arraigo
Acceso y control de recursos y beneficios

Con esta categoría nos interesa analizar, por
un lado, la disponibilidad y acceso –es decir,
la capacidad de hacer uso– que tienen las
mujeres a los recursos productivos (por ejemplo, la tierra), programas de desarrollo (capacitaciones, créditos, subsidios), servicios,
educación, TIC, salud, políticas públicas,
asignaciones; y, por otro lado, la posibilidad
de ejercer el control sobre estos recursos, lo
cual implica participar en la definición del
cómo y quién utiliza dicho servicio.
También se busca conocer la percepción que
tienen las mujeres respecto de dicho servicio,
tanto en calidad, disponibilidad, impacto en
sus vidas (ejemplo: AUH).
Códigos

Redes de cuidado
Respuestas a casos de violencia de género
Acceso a educación
Acceso a nuevas tecnologías
Acceso a salud
Acceso a actividades culturales
Acceso los programas de desarrollo
Acceso a tierra o recursos productivos
AUH
Asignaciones o becas específicas para jóvenes.

En esta categoría buscamos, por un lado, conocer los “intereses de género”34, es decir,
aquellas preocupaciones prioritarias que las
mujeres pueden desarrollar en virtud de la
posición social que adoptan de acuerdo a sus
atributos de género.

ricos, políticas públicas, que bien obstaculizan la participación de las mujeres o bien
la incentivan.
Por ello, se diferencian en factores de cambio, que afecten o promuevan la equidad de
género, y factores de resistencia, aquellos
factores que la obstaculizan.

rurales
Rol de las mujeres jóvenes en las organizaciones
Rol de los varones en las organizaciones
Incorporación de las mujeres en los programas de desarrollo

Códigos

Códigos

Intereses prácticos
Intereses estratégicos

Factores de resistencia para el avance de las
mujeres rurales
Factores de cambio que facilitan el avance
de las mujeres

Oportunidades para las mujeres
rurales jóvenes

Intereses de género

Necesidades de género

Fundamentalmente en términos productivos,
pero también en cuestiones de salud, educación, acceso a TIC, servicios públicos, y
analizar estas necesidades en función de su
posición como mujeres. Las necesidades son
los medios por los cuales tales preocupaciones son satisfechas.
Códigos

Necesidades prácticas
Necesidades estratégicas

Participación de las mujeres en la comunidad
y en las organizaciones

El objetivo es conocer y analizar las formas
de participación de las mujeres en acciones
de la comunidad y en las organizaciones de
las que forman parte. Con calidad nos referimos al grado de toma de decisiones que
tienen en estos espacios y los lugares que
ocupan dentro de las organizaciones.
Códigos

Factores de influencia en las relaciones de
género

El objetivo es analizar aquellos hechos sociales, culturales, normas, leyes, sucesos histó-

Rol de las mujeres en las organizaciones
Nivel de participación
Posibilidad de toma de decisiones
Historia de la participación de las mujeres

Se busca identificar aquellos nichos de oportunidad (productivos, organizacionales, de
políticas públicas, activos no tradicionales,
puesta en valor de productos primarios, características de la región, mejoras de educación, etcétera) que generen una posibilidad
de desarrollo de emprendimientos productivos para las mujeres rurales jóvenes.
Códigos

Oportunidades productivas
Oportunidades de la región
Oportunidades brindadas por programas de
desarrollo
Legislación
Incidencia de la organización
Oportunidades educativas
Activos no tradicionales

34 Derivan del análisis de las relaciones de dominio/subordinación entre los géneros y expresan un conjunto de metas relacionadas con una organización más igualitaria de la sociedad.

273

�anexo 4

Definición de categorías

Tareas de cuidado

&gt; Tareas realizadas en el ámbito doméstico para el cuidado de niños/as, ancianos/
as, enfermos/as. Incluye la responsabilidad de llevarlos a la escuela, ocuparse de
la salud, de las tareas escolares, etcétera.

Límites entre esfera
doméstica y productiva

&gt; Evidencias que muestran la dificultad de separar, en el medio rural, las actividades
que refieren a la esfera doméstica y a la esfera productiva.

&gt; Tareas desarrolladas en relación con la limpieza dentro de los hogares.

Reciprocidad en las tareas
domésticas

&gt; Ayudas (reciprocidad, corresponsabilidad, complementariedad) entre varones y

Tareas relacionadas a la
alimentación de la familia

&gt; Incluye la actividad de cocinas, producción de alimentos (quien se encarga de la

Roles diferenciados según las generaciones

&gt; Tareas o roles asumidos de acuerdo con las edades dentro de la familia.

Actividades productivas dentro
de la parcela familiar

&gt; Producciones dentro de la parcela/chacra, incluidas la producción, puesta en

Percepciones sobre
el rol de la mujer

&gt; Opiniones, reflexiones, comentarios acerca de las tareas que la mujer tiene que
hacer, o que la mujer hace, en las tres esferas.

Percepciones sobre
el rol de los varones

&gt; Opiniones, reflexiones, comentarios acerca de las tareas que el varón tiene que

Tareas que realizan niños y/o niñas

&gt; Tareas identificadas como que realizan menores dentro del hogar o ayudando a

Tareas de limpieza dentro del hogar

Actividades productivas
extraprediales

Tareas voluntarias en el ámbito
comunitario

Participación en organizaciones
campesinas, cooperativas o movimientos

Actividades relacionadas
con la iglesia

274

mujeres, o intergeneracionales, en las tareas domésticas.

producción para el autosustento, huerta/granja).

valor y comercialización de la producción familiar.

&gt; Producciones fuera de la parcela, trabajo rural asalariado, trabajo en otros ámbitos

hacer, o que el varón, hace en las tres esferas.

que no son rurales.

&gt; Tareas esporádicas o de forma voluntaria dentro de la comunidad; ejemplo: lo que

los padres en las tareas productivas.

se conoce como “minga” o arreglos de espacios públicos, eventos para recaudar
fondos, etcétera.

&gt; Se refiere a la participación, sin analizar su nivel, en organizaciones sociales y
enspacios donde se requiera una participación más sistemática y sostenida.
&gt; Ir a misa, participar de las actividades de “caridad” que lleva adelante la iglesia
(ejemplo Cáritas). Vínculos con los sacerdotes o congregaciones religiosas. Si la
Iglesia presta el templo para actividades comunitarias. Ayudas que reciben de parte
de la Iglesia, etcétera.

Actividades recreativas
o de tiempo libre.

&gt; Todas aquellas actividades, tales como deportes, festividades, celebraciones,
visitas a parientes, salidas nocturnas, etcétera.

Prácticas de herencia

&gt; Arreglos intrafamiliares o prácticas culturales o que se relacionan con la historia
de cómo se divide la herencia entre los hijos.

Violencia de género

&gt; Todo aquello que surja de comentarios que tenga que ver con las diferentes formas
de violencia basadas en el género, dentro del contexto familiar. Otro código sería
los recursos con los que se cuenta para abordar esos problemas.

275

�anexo 4

Formas de cuidado
de anticoncepción

&gt; Las diversas formas de cuidarse. Quién toma la decisión. Otro código es cómo

Acceso a actividades culturales

&gt; Acceso a centros culturales, bibliotecas populares, etcétera. Grupos de teatro, títeres.

Acceso a los programas
de desarrollo

&gt;

Oferta de capacitaciones. Quiénes participan. Experiencias. Resultados.
Articulación entre programas en el territorio. Acciones no tradicionales de programas
de desarrollo (que aborden el tema género por ejemplo).

de migrar.

AUH

&gt; Impacto y percepción sobre esta asignación.

&gt; Percepciones, opiniones, historias y expectativas, o acciones sobre experiencias

&gt; Impacto y percepción.

de migración o proyectos de migrar.

Asignaciones o becas específicas
para jóvenes

&gt; Incentivos o dificultades para la titularización de la tierra y el acceso al agua y la

Intereses prácticos

&gt; Son los intereses que aparecen relacionados a las condiciones materiales concretas

acceden a las pastillas, preservativos, etcétera.

Decisiones sobre fecundidad

&gt; Cómo se toma la decisión, y quién, de cuántos hijos tener.

Migraciones

&gt; Percepciones, opiniones, historias sobre experiencias de migración o proyectos

Arraigo

Acceso a tierra o a recursos
productivos

Respuestas a casos de violencia
de género

Redes de cuidado

Acceso a educación

energía. Conflictos en la zona. Iniciativas estatales o de organizaciones.

&gt; Existencia de refugios, comisarías de la mujer, oficinas de violencia doméstica,
juzgados y otras formas comunitarias o de políticas públicas (CIC) donde se trabajen
o den cuenta de estos temas.

&gt; Políticas públicas (nivel inicial, jardín maternal) u otros recursos con los que se
cuente en la comunidad para el cuidado de los niños.

Intereses estratégicos

Necesidades prácticas

&gt; Aquellas que tienen por objetivo mejorar la calidad de vida y responder a las
necesidades básicas de las personas.

Necesidades estratégicas

&gt; Aquellas que se refieren a las cuestiones de igualdad de género en una sociedad
determinada y que pretenden una distribución más equitativa de los recursos entre
mujeres y hombres.

&gt; Acceso a celulares, internet, TDA, NAC. Usos que les dan. Conectividad. Formas
de comunicación. Rol de las radios comunitarias.

Acceso a salud

276

&gt; Análisis de las dificultades o facilidades para acceder a las salas de salud.

&gt; Se derivan del análisis de las relaciones de dominio/subordinación entre los
géneros y expresan un conjunto de metas relacionadas con una organización más
igualitaria de la sociedad.

&gt; Análisis de las dificultades o facilidades para acceder a las escuelas, a la secundaria,
alfabetización de adultos, estudios superiores. Programas socioeducativos (CAI, CAJ).

Acceso a nuevas tecnologías

en que viven las mujeres, como consecuencia de su ubicación dentro de la división
sexual del trabajo.

Factores de resistencia para
el avance de las mujeres rurales

&gt; Acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes, políticas públicas, costumbres,
que signifiquen un obstáculo para avanzar en el derecho de las mujeres o en la
equidad de género.

277

�anexo 4

Factores de cambio que
facilitan el avance de las mujeres

&gt; Acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes, políticas públicas, costumbres,
que afecten o promuevan el derecho de las mujeres o la equidad de género.

Oportunidades brindadas
por programas de desarrollo

&gt; Créditos, subsidios, líneas de fortalecimiento de las economías regionales, etcétera.

Rol de las mujeres en las organizaciones

&gt; Obstaculizan la posibilidad de avanzar en acciones de equidad de género.

Legislación/políticas públicas

&gt; Leyes o políticas que incentiven la participación de las mujeres en el ámbito

Formas de participación

productivo o que apunten a la corresponsabilidad de los cuidados, o disminución
de la carga de trabajo en el ámbito doméstico.

&gt; De qué manera las mujeres participan de la organización: receptoras pasivas,
ejecutoras de actividades prescritas por otros, consultadas, estimuladas para
organizarse como agentes.

Incidencia de la organización

&gt; Se refiere a las oportunidades que surgen a partir de la capacidad de incidencia,
gestión de recursos o reclamo que tiene la organización.

Posibilidad de toma de decisiones

&gt; Posibilidades concretas de tomar decisiones en la organización: puestos que
ocupan, trayectoria en la organización, nivel de representación hacia afuera.

Historia de la participación
de las mujeres rurales

&gt; Hechos significativos que den cuenta de la conformación de organizaciones de
mujeres o de la paulatina incorporación de las mujeres en las organizaciones o en
la esfera pública/política.

Rol de las mujeres
jóvenes en las organizaciones

&gt; Lugar que ocupan las mujeres jóvenes, formas de participación, etcétera.

Rol de los varones en las organizaciones

&gt; Lugar que ocupan los varones, formas de participación, etcétera.

Incorporación de las mujeres y el tema de
género en los programas de desarrollo

&gt; Acciones concretas de programas de desarrollo rural o hechos históricos que den

&gt; Oportunidades de carreras terciarias o universitarias, becas para estudiar,
formación, capacitación en oficios.

Activos no tradicionales

&gt;

Posibilidades de puesta en valor de productos tradicionales, circuitos
gastronómicos, turismo rural, proyectos no tradicionales (no productivos) con jóvenes
del campo (ejemplo: radios comunitarias).

cuenta de la incorporación de las mujeres como participantes activas, o de tema
de género como un componente de los programas, o una preocupación concreta.

Oportunidades productivas

&gt; Oportunidades concretas de desarrollar o fortalecer emprendimientos, cooperativas,
marcas colectivas, redes de comercio justo, etcétera.

Oportunidades de la región

&gt; Legislaciones o incentivos regionales en la zona o provincia, iniciativas de puesta
en valor y desarrollo de marcas de productos típicos, etcétera.

278

Oportunidades educativas

279

�Se terminó de imprimir en Akian Gráfica Editora S.A.,
en 2015, Buenos Aires, Argentina.

Publicación sin fines comerciales.
No está permitida su venta.

���Información para la gestión del desarrollo
Entre los cometidos confiados a la Unidad para el Cambio
Rural (UCAR) por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca de la Nación (MAGyP) al momento de crearla, se encuentran coordinar y planear iniciativas de inversión pública
con financiamiento total o parcialmente externo orientadas
al desarrollo en áreas rurales. En ese marco, la generación,
la sistematización y el análisis de información de relevancia
para la toma de decisiones estratégicas resultan críticos para
que tales iniciativas provoquen o promuevan los cambios significativos en el territorio que de ellas se esperan.
Con el espíritu de mejorar el entorno de gestión y diseño de
instrumentos de política en el seno de la UCAR y el Ministerio,
y contribuir al acervo general de información disponible para
otros ámbitos estatales, el Área de Planeamiento y Gestión
Estratégica de la UCAR ideó la serie de estudios Información
para la gestión del desarrollo, de la que la presente publicación forma parte. La dimensión de su aporte a la calidad de las
decisiones públicas de diseño y ejecución estará directamente
vinculada a la amplitud de su difusión y utilización.

Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras del cambio

1,5 cm

solapa 9 cm

solapa 9 cm

Las nuevas generaciones de

mujeres

rurales

como promotoras

del cambio

Un estudio cuanti cualitativo de la situación de las mujeres
rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina

�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Alegre, S.; Lizárraga, P.; Brawerman, J.</text>
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                    <text>�BRECHAS DE GENERO EN LAS
CADENAS ANDINAS
Informe final

Coordinación: Silvina Alegre.
Consultores: Natividad González, Valeria Homar y Andrés Longoni y Ethel Terreno.

Las opiniones reflejadas en este documento son de
exclusiva responsabilidad de sus autores

�Tabla de contenido
Resumen ejecutivo ........................................................................................................................ 3
Introducción: algunas reflexiones iniciales ................................................................................. 12
Cadenas de valor o estrategias de vida ................................................................................... 12
Sobre el diseño de políticas públicas de desarrollo rural con enfoque de género ................. 13
Consideraciones metodológicas.............................................................................................. 17
Fragmentación y anudamiento del espacio productivo y reproductivo ..................................... 23
Dispersión de la residencia y reensamble a partir de redes de parentesco ........................... 23
Estrategias para la producción agrícola .................................................................................. 27
Abandono de la residencia en el campo ................................................................................. 34
En síntesis: el escenario en que se inscribe la producción...................................................... 36
La organización social del trabajo: un equilibrio variable ........................................................... 38
Mano de obra familiar, contratación de trabajadores e incorporación de tecnología........... 38
La cría de llamas ...................................................................................................................... 39
Tareas que requiere el manejo de las llamas ...................................................................... 42
Formas de organización del trabajo .................................................................................... 46
Tareas que realizan las mujeres .......................................................................................... 52
Toma de decisiones productivas.......................................................................................... 54
Valoración del trabajo de las mujeres ................................................................................. 55
El cultivo de papas andinas ..................................................................................................... 55
Labores requeridas .............................................................................................................. 55
Formas de organización del trabajo .................................................................................... 63
Tareas que realizan las mujeres .......................................................................................... 72
Toma de decisiones productivas.......................................................................................... 73
Valoración del trabajo de las mujeres ................................................................................. 75
El cultivo de quinua ................................................................................................................. 76
Labores requeridas .............................................................................................................. 76
Formas de organización del trabajo .................................................................................... 82
Capacidades femeninas y su valoración por parte de los hombres .................................... 86
Toma de decisiones productivas.......................................................................................... 89
El rol de las mujeres en el espacio privado y en el espacio público ............................................ 92
Puertas adentro: el manejo del dinero ................................................................................... 92
Participación en espacios asociativos ..................................................................................... 95
Participación en proyectos .................................................................................................... 101
Reflexiones finales: elementos para el diseño de políticas sensibles al género ....................... 109
Referencias bibliográficas ......................................................................................................... 114

2

�Resumen ejecutivo
La participación en las cadenas de valor de llamas, papas andinas y quinua asume rasgos
particulares según el tipo de unidad de producción que se considere. Su incorporación en los
sistemas campesinos, que resultan predominantes en la puna y quebradas jujeñas, se orienta a
la reproducción de la unidad familiar, junto con otras actividades que contribuyen a conformar
la totalidad del ingreso. La producción se diversifica como forma de atenuar los riesgos y se
despliegan múltiples estrategias en función de las necesidades y las oportunidades que ofrece
el medio. La comprensión de esta dinámica implica adentrarse en la unidad domésticoproductiva como sistema, mientras que la idea de cadenas de valor supone una mirada
tangencial a la finca. Esta perspectiva da lugar al análisis del rol y las tareas que desempeñan las
mujeres como parte de un entramado de recursos y prácticas puestos en juego por la familia
como factor de producción y de la finca como medio de reproducción.
Para abordar el problema así definido, se ha buscado tipificar situaciones que dieran cuenta de
configuraciones distintivas a partir de la interacción de un conjunto de variables: la
conformación de la familia y la disponibilidad de mano de obra, la contratación de jornaleros, la
adopción de recursos tecnológicos y prácticas de manejo de acuerdo con las superficies
cultivadas o el tamaño de la hacienda, proponiendo categorías ajustadas a las particularidades
de la realidad estudiada. Se ha procurado de esta manera realizar algunos aportes conceptuales
que contribuyan a diseñar intervenciones con enfoque de género en el contexto actual de la
producción rural jujeña.
A fin de contextualizar el análisis, cabe señalar que el contacto con las mujeres entrevistadas ha
sido mediado en la mayoría de los casos por instituciones públicas, asociaciones de productores
o cooperativas con presencia en el territorio. La pertenencia institucional de las mujeres que
participan en proyectos o en espacios asociativos marca una diferencia con respecto a otras
mujeres. Esto ha quedado evidenciado en la disposición a relatar sus experiencias, en la fluidez
de la interacción en la situación de entrevista y en la claridad de ideas que surge en el discurso.
En este sentido, los resultados de este estudio deben ser considerados como el reflejo de las
posiciones y percepciones más avanzadas del medio rural jujeño. Por lo tanto, es en esta clave
que deben ser interpretados los resultados que se presentan en este Informe.
Por otro lado, la subordinación de género se inscribe entre aquellos temas considerados
socialmente sensibles. Situaciones de sometimiento o marginación conllevan una carga de
estigmatización difícil de reconocer ante otros, lo que puede haber dado lugar a manifestaciones
más próximas al “deber ser”. La misma orientación moral puede haber atravesado el discurso
de los hombres en relación con su valoración del trabajo que realizan las mujeres o con la
equidad de las interacciones que establecen con ellas. Estos factores han sido tomados en
cuenta al momento del análisis.
El estudio parte de la caracterización del escenario en el que se despliega la dinámica productiva.
Se ha podido observar, así, que la producción andina da lugar a una fragmentación del espacio
reproductivo y productivo, que se reensambla a través de un entramado de relaciones de
parentesco diseñado por la familia ampliada.

3

�Este entramado deviene de la trayectoria recorrida a lo largo del tiempo por una familia que se
reconoce como tal más allá de las divisiones de la tierra por herencia o la conformación de
núcleos primarios. Plexo de prácticas que anudan la distribución de responsabilidades en el
cuidado de los ancianos, la herencia de bienes materiales y simbólicos como origen de la
actividad, patrones de residencia múltiples y variables a lo largo del año, y la organización del
trabajo entre padres, tíos, hermanos y cuñados.
La conformación de estos patrones adquiere particular dinamismo en el caso de la cría de llamas
y ovejas, cuyo manejo requiere el desplazamiento de los animales entre los campos de veranada
e invernada y su atención cotidiana donde se encuentren pastando. La posesión de la hacienda
“al partir” y su manejo conjunto mediante arreglos familiares para la distribución de las tareas
permiten llevar adelante la producción, conciliando la residencia en el pueblo, el desarrollo de
actividades extraprediales y la educación de los hijos, con la fragmentación territorial a la que
da lugar la cría de animales en la Puna.
La producción agrícola establece esquemas más estáticos, en los que la restricción de tierras
aptas determina la forma de hacer agricultura. La delimitación de las superficies irrigadas, fuera
de las cuales se impone la azarosa producción a secano, se traduce en planteos agrícolas
diversificados como forma de mitigar los riesgos productivos. Esto es de vital importancia para
la familia, que de este modo accede a los productos que consume, que intercambia para obtener
aquellos otros que le resultan necesarios o que vende para el gasto diario. El reducido margen
de maniobra que dejan los factores ambientales y el manejo agronómico orienta las decisiones
sobre qué producir de acuerdo con la institucionalidad vigente, la posibilidad de colocar los
productos y las señales de precios. Las reorientaciones productivas así motivadas devienen en
procesos de transformación lenta en función de los recursos disponibles o que se logran activar.
En el caso de las papas andinas se han registrado trayectorias de gradual capitalización y
especialización productiva con orientación al mercado, que aun así no dan lugar al monocultivo.
Independientemente de esto, la importancia de su consumo para la familia generaliza el cultivo
de este producto.
La reintroducción de la quinua está siendo fuertemente impulsada por proyectos de promoción
y resulta atractiva por los altos precios registrados en los últimos años (aunque recientemente
experimentaron una fuerte caída). Pero la principal motivación para sembrar quinua está dada
por la sencillez de su cultivo.
Como resultado de las estrategias desplegadas para anudar el espacio productivo y reproductivo
fragmentado, se instituyen otras formas de estar en el campo, que ponen en discusión a las
abstracciones numéricas que señalan su vaciamiento. En esta configuración productiva las
mujeres asumen la tarea de “ir y venir” con mayor o menor frecuencia, según se dediquen a la
cría de animales o al cultivo, y deben llevar consigo a los niños más pequeños cuando no tienen
con quién dejarlos.
Este es el escenario que enmarca las formas de organización socioproductiva en el núcleo
familiar.

4

�La mano de obra familiar es el principal recurso de que disponen las unidades campesinas. En
torno a ella confluyen otros factores productivos, principalmente la contratación de mano de
obra estacional, la posibilidad de incorporar tecnología y de adoptar prácticas de manejo.
La capacidad de trabajo familiar disponible se relaciona con el ciclo vital por el que se encuentra
atravesando el grupo. En función de esta conformación y de la disponibilidad de ayuda
resultante de la inserción ocupacional de los miembros adultos fuera de la finca, los
desplazamientos laborales por temporada, el lugar de emigración definitiva y el estudio de los
hijos, se define como condición de posibilidad quiénes, cuándo y cómo tomarán parte en el
proceso productivo.
Así surge un primer balance, a partir del cual se plantea la necesidad de contratar
adicionalmente mano de obra no familiar para la realización de las tareas que insumen mayor
cantidad de trabajo (pastoreo diario en los campos de veranada, labranza del suelo y siembra,
cosecha), dependiendo de la escala de producción. La adopción de tecnología interviene para
completar este esquema de equilibrio variable como medio de incrementar la productividad de
la unidad de producción y, sobre todo, alivianando las tareas para la familia.
De esta manera, el modelo propuesto exige considerar en primer lugar la conformación
demográfica del grupo familiar primario, que puede incluir a parientes no nucleares, y las
estrategias ocupacionales que determinan la ayuda disponible. Por otro lado, se identifican las
tareas implicadas en la actividad productiva, entre las que se distinguen aquellas que demandan
más trabajo. La articulación compleja de esta multiplicidad de variables a partir de estrategias
productivas y reproductivas permite reconocer determinados tipos de configuraciones en torno
a cada uno de los productos considerados. Estos tipos presentan formas particulares de
distribución de las tareas productivas entre los miembros de la familia, y permiten identificar
aquellas que recaen con exclusividad o mayormente sobre las mujeres.
La cría de llamas es una actividad principalmente femenina. La cría de llamas se combina con la
de ovejas, que requieren mayor atención. El foco sobre la unidad doméstico-productiva como
un sistema integrado implica considerar tanto la cría de una y otra especie. Aun así, se ha
constatado una tendencia al reemplazo de las ovejas por llamas. Según lo evidencia la
información censal, la relación ovejas/llamas ha transitado de 5,5 ovejas por llama en el año
1988, a 3,3 en 2002 y a 2,1 en 2008. Los viejitos terminaron junto con sus ovejas y no hay más.
Es probable que esta decisión haya sido influenciada los siguientes factores. Por un lado, la
facilidad de manejo mencionada, que interactúa con el abandono de la residencia en el campo
y la escasa disponibilidad de trabajadores familiares y no familiares; y por el otro, el tipo de
ingreso que genera la venta de corderos frente a la de fibra o carne de llama. La venta de
corderos, de rápida terminación para la faena, permite obtener pequeños montos que
contribuyen a conformar la caja chica para los gastos cotidianos de la familia. Sin embargo, la
fuerte participación de los ingresos extraprediales provenientes de diversas fuentes (trabajo,
pensiones y planes) tiende a desplazar esta función. En cambio, los subproductos de la llama
poseen mayor valor y los ingresos obtenidos por su venta son destinados a la reinversión en el
campo. Se ha registrado además una modificación en el planteo fibra/carne anteriormente
vigente, de modo que en la actualidad la producción se está orientando a la obtención de carne
de llama. Esto se explica por la caída de los precios de la fibra.
5

�Las tareas ganaderas más demandantes son el pastoreo de los animales y el cuidado de las crías
(principalmente de los corderos), “cuidado” asimilable a la atribución de la función reproductiva
de las mujeres. El resto de las tareas (suplementación, vacunación, señalada, esquila) son
compartidas por mujeres y hombres, en la medida en que no requieran mayor esfuerzo físico
(como atrapar a las llamas adultas).
El principal recurso tecnológico que apuntala estas tareas es la presencia de alambrados, que
hace más sencillo el arreo de los animales y reduce el ataque de las crías por parte de
predadores, a la vez que hace menos imperiosa la presencia permanente del pastor o la pastora.
Adicionalmente, el alambrado constituye la forma de racionalizar el manejo de las pasturas
naturales. Esta y otras innovaciones, como el manejo especializado de la hacienda (separación
de machos, hembras y crías), la introducción de genética, el reemplazo de los baños
antiparasitarios de inmersión por vacunas, la descarga planificada del campo, la implantación
de verdeos, fueron fuertemente impulsadas entre mediados de la década de los noventa e
inicios de la siguiente.
El cultivo de papas andinas es una práctica tradicional, fuertemente asociada con su presencia
en la dieta familiar. Si bien en algunos casos se han registrado trayectorias de expansión de la
superficie sembrada, con clara orientación al mercado, estas resultan marginales. La modalidad
de cultivo más difundida remite al planteo agrícola diversificado anteriormente señalado. De
todas formas, esta variable (para el mercado/para el consumo, trueque o venta para el gasto
diario) define distintas estrategias productivas, que introducen en el primer caso la
preocupación por obtener un producto de calidad adecuada a los requerimientos de la
demanda.
La dinámica de producción agrícola tiende a configurarse en forma endogámica, aunque en
muchos casos siguen interviniendo la separación entre el lugar de residencia y de producción, y
eventualmente la dispersión de las parcelas de cultivo.
Las tareas agrícolas más laboriosas son la labranza del suelo (primera roturación para preparar
el barbecho) y el doble rastrado, apertura del surco y semilleo, que se realizan en momentos
distintos del calendario agrícola. En estrecha asociación con el tamaño del sembradío, el
aporque puede resultar otra actividad trabajo intensiva. Finalmente, la cosecha requiere de gran
cantidad de mano de obra.
Más allá de estas labores puntuales, el cuidado del cultivo comprende el riego quincenal de los
rastrojos (aunque en algunos casos se produce “a temporal” de acuerdo con el régimen de
lluvias); el deshierbe, que se realiza de manera frecuente hasta que la plántula supera la altura
de las malezas; y las pulverizaciones para fortalecer las plantas, prevenir y combatir plagas. Por
su parte, el manejo post cosecha comprende el lavado de las papas que son recolectadas en
verde al inicio de la temporada, cuando todavía son frecuentes las lluvias; la clasificación para
semilla, venta, consumo y descarte; y en los casos de comercialización a escala, el embolsado
para el acopio, la clasificación por sanidad, color y tamaño, y el fraccionamiento.
El ciclo de cultivo de las papas andinas varía de acuerdo con la variedad sembrada, el tamaño
del tubérculo que se desea obtener y la estrategia de venta escalonada. Esto determina el
corrimiento de las fechas de realización de las distintas tareas, que termina de definirse en
6

�función de la presencia de los hombres adultos en el hogar, muchos de los cuales migran a la
cosecha de naranjas en Ledesma durante el invierno.
Entre aquellas tareas puntuales y de trabajo intensivas, la roturación del suelo y la rastrada
tienden a realizarse mediante la contratación del servicio de tractor que prestan los municipios,
el INTA, el Ministerio de Producción o las asociaciones de productores a precios subsidiados, y
por el que debe pagarse solamente el combustible y el jornal del tractorista. En los sembradíos
más pequeños, la rastrada y apertura del surco pueden hacerse con animales, que también son
generalmente contratados. Si bien el uso del tractor permite realizar estas tareas en un tiempo
menor, y así disminuye el costo en relación con la contratación de animales, la concentración de
la demanda en el mismo momento del año impide en algunos casos el acceso al servicio. En el
caso de utilizar animales para la apertura del surco, es el hombre quien se encarga de guiarlos
mientras las mujeres van semillando. Cuando las superficies a sembrar son extensas, se
contratan jornaleros.
Si bien la cosecha puede ser facilitada utilizando un arado de cincel para dar vuelta el surco, es
más común el uso del pico para cavar y sacar las papas. También en este caso, la contratación
de cosecheros depende del tamaño del sembradío.
Aun cuando se cultiven pequeños rastrojos, se registra la contratación de jornaleros si la mano
de obra familiar disponible es escasa.
Las acequias están comenzando a ser reemplazadas por bombas y cañerías que conducen el
agua desde el río hasta la finca, a través de proyectos de desarrollo de infraestructura. Esta
mejora se complementa con la entrega de cintas perforadas para el riego por goteo. Si bien las
cintas deben ser colocadas sobre el surco al momento de regar (es decir, no son instalaciones
fijas), esta modalidad de riego permite racionalizar el suministro del agua y prescindir de trabajo
(o de la contratación del jornalero) para limpiar las acequias.
El riego, el deshierbe y las pulverizaciones son realizadas tanto por mujeres como por hombres,
de acuerdo a la disponibilidad de tiempo que resulta de la ocupación extrapredial, la atención
de los animales (generalmente presentes en el marco de planteos mixtos), el cuidado de los
niños y de la casa.
Las tareas que recaen mayormente sobre las mujeres (adultas y jóvenes) son el lavado y la
clasificación de las papas. Cuando no es necesario trasladar pesados bultos a grandes distancias,
el intercambio o la venta de productos son asumidos también por las mujeres, a quienes se les
reconoce mayor habilidad para hacer valer el producto y lograr un trueque o precio justo. Al
igual que en la cría de las llamas, el trabajo pesado es atribución de los hombres, mientras que
las mujeres aportan destreza y capacidad para planificar el desarrollo del proceso productivo.
En este caso, maquinaria, infraestructura y equipos de riego son las innovaciones tecnológicas
de mayor significación para llevar adelante el proceso de producción frente a las restricciones
de mano de obra, tanto familiar como no familiar. Por otro lado, las mujeres entrevistadas
plantearon la necesidad de incorporar lavadoras y clasificadoras mecánicas para facilitar las
tareas de post-cosecha.

7

�La reintroducción de la quinua de la mano de proyectos de promoción de su cultivo se explica
como tal –recuperación de un producto ancestral– frente al gradual abandono de su utilización
para la preparación de la yista para coquear y el consumo ceremonial que practicaban los
abuelos. La motivación actual para sembrar quinua se asocia con los altos precios que alcanzó
el grano en los últimos años, con su promoción a través de intervenciones que permiten acceder
a herramientas y equipos, y principalmente, con la facilidad de su cultivo. Esto último hace a la
siembra de quinua particularmente atractiva para las mujeres.
Las parcelas de quinua de mayor extensión que fueron registradas en el marco del estudio
alcanzan los tres cuartos de hectárea. El resto de los “rastrojitos” se contabiliza en cantidad de
rayas o surcos, e incluso de unas pocas plantas dispersas. Pese al compromiso de incrementar
el área sembrada asumido por los participantes en los proyectos de promoción, las experiencias
de cultivo en la puna y quebradas jujeñas se encuentran aún en un estado de desarrollo
incipiente. Se registra así la asociación entre pequeños corralitos, con facilidad de manejo y
producción a cargo de las mujeres, donde ellas aportan además la meticulosidad y delicadeza
que requiere el cultivo de este pseudocereal.
La roturación y siembra de las parcelas de mayor tamaño se realiza mediante la contratación del
tractor, mientras que las más pequeñas se labran con pico y pala. La dispersión de las semillas
se puede hacer al voleo, lo que requiere un posterior raleo de plantas, colocando cada semilla
en un hoyo sobre el surco, o con la ayuda de dispositivos artesanales de siembra o de equipos
sencillos.
La planta de quinua se encuentra especialmente adaptada a las condiciones agroecológicas de
la Puna: resiste el frío y puede cultivarse a secano. El producto obtenido en estos pisos
altitudinales presenta mejor contenido nutricional y puede ser valorizado en función del manejo
orgánico y su cultivo por parte de integrantes de las comunidades aborígenes del lugar. Así, la
denominación de origen se presenta como una forma de competir con la producción extensiva
que han comenzado a practicar los productores tabacaleros de Perico y el Valle de Lerma ante
los elevados precios registrados, buscando optimizar la unidad económica.1
Las labores que requiere el cultivo son: el riego, cuando se encuentra disponible; el control de
pájaros y alimañas; el deshierbe y las pulverizaciones con preparados caseros, si se registra la
presencia de ticonas u otras plagas. La cosecha también resulta una práctica sencilla, que
requiere más cuidado que fuerza. El uso de la hoz para la siega está siendo reemplazado por el
corte con tijera de las panojas maduras. Esta modalidad reduce la pérdida de granos, que se
desprenden fácilmente de la panoja, y permite seleccionar solo aquellas que están maduras.
Luego de la cosecha se deben trillar las panojas. Las técnicas utilizadas para esto son el pisoteo
sobre lonas desplegadas en el suelo. Si las cantidades obtenidas son pequeñas, otra forma de
desgranar las panojas es pisoteándolas dentro de una bolsa. El venteo para remover residuos
vegetales se realiza artesanalmente, aprovechando las corrientes de aire. Finalmente, se debe
lavar el grano para extraer la saponina. CADECAL ofrece el servicio de trilla y venteo mecanizado
y de desaponificado por escarificación o fricción.

1

Este tema ha sido abordado en el estudio “Caracterización y diagnóstico de la cadena de valor de la
quinua en la Argentina” (UCAR, 2014).

8

�La producción de quinua presenta dos ventajas en relación con la de papas andinas: por un lado,
el grano puede ser almacenado durante mucho tiempo y, por el otro, es más liviano y menos
voluminoso, lo que facilita su traslado a los lugares de venta.
Considerando que para cultivar quinua “hay que tener mucha habilidad, no hace falta mucho
vientre”, se explica que muchas de las productoras de quinua entrevistadas fueran señoras de
edad que vivían en el pueblo y contaban con poca ayuda familiar.
Las labores que recaen sobre las mujeres son espantar los pájaros, regar, deshierbar y pulverizar,
aunque si los hombres están disponibles se llevan a cabo de manera conjunta. La siega con hoz
tiende a ser realizada por hombres, mientras que el uso de tijeras permite que las mujeres se
encarguen de esta tarea. Las mujeres suelen ocuparse también del venteo y el lavado manual
del grano. La habilidad de las mujeres para la venta, es reconocida tanto por ellas mismas como
por los hombres, se asocia con la paciencia y la disposición a valorizar el trabajo depositado en
el producto.
En el caso de los sembradíos de mayor extensión, la mecanización de la siembra y la
sistematización del riego son los recursos tecnológicos que contribuyen en mayor medida a
simplificar y aliviar las tareas. Con respecto a la intermediación de las cooperativas para la trilla,
venteo y desaponificado mecanizado del grano, el problema señalado es la demora del pago,
que se realiza solo una vez que se ha logrado colocar el producto (el grano limpio y fraccionado,
o los dulces elaborados).
En síntesis, se ha observado que tanto en la ganadería como en la agricultura las tareas
desarrolladas por las mujeres son aquellas que requieren de regularidad, sistematicidad,
meticulosidad, delicadeza y cuidado, mientras que las realizadas por los hombres son las que
demandan sobre todo fuerza física, como manipular llamas adultas y herramientas pesadas, o
acarrear bultos.
La participación de las mujeres en las labores más continuas puede vincularse con la mayor
incidencia del trabajo extrapredial entre los hombres. El trabajo de las mujeres tiende a estar
concentrado en la finca y la casa, mientras que los hombres suelen desempeñar actividades
afuera con mayor frecuencia: algún trabajo diario en las cercanías del lugar de residencia o
desplazándose por temporada a otros más lejanos.
Esta estrategia de diversificación de fuentes de ingresos productivos y no productivos, a través
de la cual la unidad doméstico-productiva resuelve la subsistencia, define la capacidad de
trabajo familiar. Según su disponibilidad y la escala de producción, aparece la contratación de
jornaleros. El esquema productivo se cierra mediante la incorporación de recursos tecnológicos
que reducen la necesidad de mano de obra, agilizan la realización de tareas trabajo-intensivas y
liberan tiempo.
Si bien la producción se encuentra fuertemente condicionada por factores agroecológicos y
climáticos, por los compromisos asumidos en mesas sectoriales o al participar en proyectos, por
las recomendaciones de los técnicos, por la posibilidad de acceder al servicio de maquinaria, por
la disponibilidad de tiempo de los familiares dispuestos a ayudar, existe cierto margen de
maniobra para la toma de algunas decisiones. En este ámbito, las mujeres asumen el rol de
9

�planificar, administrar y proyectar a futuro el destino del sistema integrado de producción y
reproducción: “es la que administra, es la que dice quiénes van a sembrar, cómo van a hacer,
cuándo van a estar, cuándo van a ir a la escuela, es la que se encarga de administrar…”.
La autopercepción de las mujeres entrevistadas como productoras y el reconocimiento de su
capacidad de gestión por parte de los hombres da lugar al análisis de los procesos de
individuación a través de los cuales las mujeres asumen, para sí y para los otros, entidad propia.
Las mujeres entrevistadas en el marco de este estudio han trascendido el área doméstica para
insertarse en espacios asociativos o comunitarios vinculados con la producción primaria o la
elaboración de artesanías. La decisión de participar se define fundamentalmente por la
expectativa de mejorar la producción, ya sea a través de la comercialización colectiva e
institucionalizada, el acceso a recursos productivos para realizar mejoras en los predios o la
capacitación.
Estas mujeres suelen asistir a las reuniones, coordinando con los otros miembros de la familia
en función de la disponibilidad de tiempo, y procuran intervenir para dar su opinión. Si bien
algunas desempeñan funciones orgánicas, en ningún caso se ha encontrado que ocupen cargos
más altos que el de vocal. A partir del relato de estas mujeres se desprende una fuerte
participación en asociaciones, cooperativas o comunidades aborígenes, pero al desplazar el foco
hacia lo institucional se pone de manifiesto que su presencia es minoritaria en relación con los
hombres, situación que es señalada por ellas mismas.
Reconociendo las ventajas de asociarse, las principales barreras que identifican las mujeres para
hacerlo son el individualismo, la dificultad de aunar ideas y acciones en pos de una meta común,
la búsqueda del beneficio sin realizar aportes o los desacuerdos a la hora de distribuir los
beneficios. Y no falta el recuerdo de experiencias negativas por las cuales se han visto
defraudadas. Pero tal vez la limitación más fuerte para conformar asociaciones “de mujeres” sea
el escaso número de productoras en algunas localidades, factor que debe ser considerado al
momento de definir cuotas de participación en los proyectos. Por otro lado, las propias mujeres
perciben la necesidad de incluir a los hombres en estos espacios, ya que su presencia resulta
necesaria para llevar a cabo ciertas tareas; aunque también reconocen que, dada la capacidad
de decisión y ejecución que las caracteriza, si ellas estuvieran a cargo las acciones se
concretarían en resultados más rápidamente.
Si se considera la capacidad y resolución de las mujeres para dinamizar el proceso productivo y
se relaciona esto con su participación en las asociaciones a través de las cuales logran acceder a
los recursos necesarios para hacerlo, surge claramente que son ellas el sujeto de intervención
que permitiría incorporar aquellas innovaciones tecnológicas necesarias para alivianar el trabajo
e incrementar la productividad. De esta manera, se activaría un círculo virtuoso que podría
revertir las situaciones de sobrecarga que enfrentan y afianzar su apropiación del espacio
público.
Las experiencias de participación de las mujeres en organizaciones quedan delimitadas por la
intención de mejorar a través de esta vía las condiciones de producción. La superación de las
fronteras del ámbito doméstico para actuar en espacios asociativos es evidentemente un
importante logro, pese a lo cual no se registra el tránsito hacia otras formas organizativas.
10

�La construcción simbólica de las mujeres les permite asumirse como “productoras”, toda vez
que trabajan a la par de los hombres. Es a partir de esta autopercepción que logran trascender
las fronteras de lo íntimo del hogar y participar en espacios asociativos, incluso dándose voz
para plantear sus necesidades, que son las de la unidad de producción. Si la inserción en estos
espacios institucionales representa un avance frente a la reclusión en el espacio doméstico, no
logran articular en el discurso una identidad de género que trascienda lo productivo. Esto se
traduce en la perplejidad ante la pregunta ¿más allá de lo productivo, qué problemas enfrentan
como mujeres?, que escapa al campo de significación que ellas logran articular en torno a sí
mismas desde su relación con los otros.
Esos otros –los hombres– también valoran el rol de las mujeres en función de algunas destrezas
para la producción que reconocen como femeninas: la capacidad de planificar, organizar y
movilizar los recursos necesarios para llevar adelante el proceso, destacando su disposición a
hacer valer el trabajo puesto en la obtención de los productos y asegurar un intercambio justo.
Más allá de esto, ellos terminan ejerciendo un poder trascendente. “Ella es la que dispone, pero
si el marido dice ‘no, no vas a ir a la ciudad a vender’, no va y punto, es otra cosa, ya depende
del marido, porque le dice ‘no, vos no vas a ir al evento que se va a hacer en Jujuy, al
encuentro’, y no va, va el marido”.
Como resultado del análisis realizado, se pone de manifiesto que la incorporación de tecnología
–dura y de manejo– en las unidades doméstico-productivas del segmento estudiado cumple por
lo menos tres funciones esenciales: (a) contribuye a compensar la falta de mano de obra, tanto
familiar como no familiar; (b) permite incrementar la productividad en la unidad de producción,
frente a las restricciones para incorporar nuevas tierras aptas; y (c) aliviana las tareas de los
productores, factor que se torna sumamente importante en el caso de las mujeres, en la medida
en que asumen la carga de llevar adelante tanto las funciones productivas como reproductivas.
Ante las dificultades de generar excedentes para el acceso a estos recursos que enfrentan los
pequeños productores y las pequeñas productoras familiares de Jujuy y la vigencia de formas
tradicionales de manejo de los animales y conducción de los cultivos, la mediación de programas
y proyectos para realizar mejoras, incorporar equipos y adoptar prácticas racionalizadas se torna
indispensable.
Si bien esto no dará lugar a la construcción política del género, permitirá por lo menos que las
mujeres vean alivianado su trabajo, en el marco del diseño de políticas “sensibles al género”.

11

�Introducción: algunas reflexiones iniciales
El estudio sobre la participación de las mujeres en las cadenas andinas se propone como objetivo
“Generar información relevante para el diseño de políticas públicas encaminadas a garantizar
la participación equitativa de las mujeres en las responsabilidades y beneficios generados en
cada una de las etapas de las cadenas productivas de ciertos productos andinos (llamas, papas
andinas y quinua), identificando su rol y las dificultades que aparecen como causas de una
desigual distribución de recursos, acceso y poder entre géneros”.
El análisis de este objetivo (distinción y separación de sus elementos constitutivos) da lugar a
una serie de consideraciones necesarias para el abordaje del problema.

Cadenas de valor o estrategias de vida
La participación en cadenas de valor de cultivos como las papas andinas y la quinua, y la cría de
llamas asume rasgos particulares según el tipo de unidad de producción que se considere. Las
lógicas productivas y las formas de inserción en el negocio –y aun la noción misma de “negocio”–
definen especificidades según se trate de productores semicapitalizados orientados al mercado
o de pequeños productores familiares (que en el caso analizado asumen rasgos campesinos).
En los sistemas campesinos, la incorporación de estos productos en el esquema productivo
obedece a distintas causas y motivos, y a un único fin: la sobrevivencia de la familia. La venta de
productos aparece definida por la oportunidad de generar un ingreso monetario adicional (dada
la demanda y la coyuntura de precios) a partir de la venta ocasional, en pequeños volúmenes y
en mercados minoristas locales de bienes producidos ancestralmente, principalmente para el
autoconsumo.
En este sistema la producción se diversifica y da lugar –desde la perspectiva de la unidad
doméstico-productiva– a la noción de estrategias, más que a la idea de cadenas de valor de un
único producto. La producción campesina se configura sobre la base de un entramado de
necesidades, posibilidades y oportunidades a partir de la asignación de la capacidad laboral de
la familia ampliada a funciones complementarias y superpuestas que anudan el trabajo en la
finca (distintos cultivos y animales, múltiples destinos de la producción, ampliación de los
canales de comercialización y otras formas de minimizar riesgos), con el trabajo extrapredial y
las migraciones temporales y permanentes.
El abordaje de las cadenas de valor supone una mirada externa a la finca a partir de la definición
y el seguimiento de determinados productos, en la que prevalece la lógica mercantil. En cambio,
la percepción de la familia productora como unidad de reproducción y de la finca como unidad
de producción familiar implica considerar el sistema de estrategias desarrolladas. Es en este
contexto que deberán ser analizados el rol y las funciones de las mujeres.

12

�Sobre el diseño de políticas públicas de desarrollo rural con enfoque de género
En relación con el tipo de instrumentos a diseñar para promover el desarrollo rural con enfoque
de género, se impone considerar la complejidad que comporta la articulación entre la
subordinación de género, de posición social (campesinos) y étnica (alta participación de la
población indígena). Es decir que, antes de abordar las cuestiones de género, resulta necesario
reflexionar sobre las tensiones a las que podría dar lugar la inserción del campesinado andino
en las cadenas de valor. Estas complejidades no se desarrollan en forma independiente, sino
que se refuerzan mutuamente.
Esta cuestión subsume dos componentes: (a) el modelo de desarrollo rural promovido y (b) la
forma de participación de las mujeres y los resultados buscados.

(a) Producción en escala o valorización de los productos. Transición hacia una economía de
mercado o incremento de los ingresos
La venta de los cultivos requiere de: la producción de un excedente, la existencia de un mercado
y un nivel de costos que no lleve a la pérdida económica.

Viabilidad económica
La forma de organización del sistema de producción campesino se vincula con la composición
de la familia, el estadio del ciclo vital en que se encuentra, las técnicas de producción y el destino
de la producción. En particular, el destino de los productos (principalmente al mercado, o
principalmente al autoconsumo con venta subsidiaria de excedentes) orienta muchas de las
decisiones de producción.
En el caso de la agricultura, la producción familiar introduce un equilibrio entre la venta, el
consumo y la reserva de semillas, de modo que la obtención de excedentes para el mercado
requiere el incremento de la productividad (ante la restricción de tierras agrícolas aptas y la
disponibilidad de mano de obra familiar). En este sentido, transitar hacia una oferta mercantil
de los productos implica introducir cambios tecnológicos (equipamiento y manejo), económicos
y culturales.
Dadas las características estructurales y químicas de las tierras de la quebrada y la puna jujeñas
y la escasez de agua para riego, por un lado, y los procesos de despoblamiento del campo, por
el otro, se requiere una fuerte inversión en tecnología para incrementar significativamente la
productividad. Esta condición resulta necesaria para garantizar un suministro continuo en
volumen y calidad de los productos que requiere el mercado. Sin embargo, los riesgos de no
poder amortizar el costo de la inversión requerida son altos debido a los riesgos climáticos
(heladas y granizos) y la fragilidad del mercado. Además, esto puede condicionar la elección de
los cultivos a sembrar, con el consiguiente riesgo de inducir la concentración en unos pocos
cultivos e incrementar la fragilidad de los productores ante las variaciones de la demanda y los
precios. En este sentido se debe evaluar qué efectos podría provocar la producción en escala de
cultivos andinos.

13

�Por otro lado resulta necesario considerar cómo impactaría la tecnologización sobre los
atributos que agregan valor a las “especialidades”. El suministro de productos –continuo, en
volumen y calidad– es uno de los requerimientos para la integración comercial. Sin embargo, la
fibra de llamas puede ser valorizada en función de su índole artesanal, la quinua por su cultivo
en altura (lo cual mejora sus propiedades nutricionales), y tanto la quinua como las papas
andinas por su cultivo orgánico, además de ser todos estos producidos por campesinos, con alta
participación de descendientes de los pueblos originarios.
Estas consideraciones dan lugar a algunos interrogantes:
¿Conviene promover el incremento de la escala de producción o el agregado de valor a partir de
los atributos que llevan incorporados (origen geográfico, valor nutritivo, producción artesanal y
orgánica, cultivo indígena ancestral, entre otros)?
En el primer caso, ¿qué transformaciones productivas implicaría esto? ¿Qué recursos
tecnológicos y conocimientos haría falta incorporar? ¿Se podrían superar las barreras de lo
tradicional (lo que se hizo siempre de determinada manera)? ¿Los núcleos de agricultores
familiares cuentan con la mano de obra familiar que haría falta (en consideración a las
tendencias al trabajo extrapredial y la diversificación de fuentes de ingresos familiares que se
constatan en la actualidad)? ¿Bajo qué condiciones los miembros de la familia productora
estarían dispuestos a participar en este proceso (permanecer o retornar)?
En este segundo caso, ¿sería posible “realizar” el valor adicional incorporado? ¿Entre qué
segmentos de consumidores? ¿Con qué grado de sostenibilidad?
Por otro lado, ¿se busca promover el tránsito hacia una forma de producción mercantil o la
generación de un ingreso adicional? Cada una de estas estrategias lleva asociadas distintas
potencialidades de transformación y riesgos.

Comercialización y transformación
La disposición a adoptar nuevas propuestas tecnológicas se encuentra asociada a la percepción
de la posibilidad de obtener beneficios a partir de las mismas. En este sentido, diversos factores
influyen en la aceleración de los procesos de innovación tecnológica. En un esquema de “suma
cero”, uno de estos factores es la posibilidad de alivianar el trabajo o compensar la falta de mano
de obra disponible en el núcleo familiar, frente al trabajo extrapredial de alguno de sus
miembros, que actúa como subsidio a la producción y completa el esquema de subsistencia.
Otro factor es la existencia de un mercado dinámico o la oportunidad de cubrir nichos de
mercado que justifiquen la inversión. La decisión privada de invertir se encuentra asociada a
procesos de crecimiento productivo y movilidad ascendente, aunque la incorporación de
tecnología también puede estar mediada por programas de desarrollo que habiliten procesos
de transición hacia esquemas de producción más eficientes sin generar una presión excesiva en
cuanto al retorno de la inversión. Esto abre una línea de análisis relevante a los fines de este
estudio, vinculada con la participación de los pequeños productores en proyectos de desarrollo.
Por otro lado, no todos los cultivos presentan la misma capacidad de realizar su valor. Algunos
de ellos, como la quinua, pueden ser acopiados sin sufrir daños o mermas excesivas a la espera
14

�de coyunturas de mercado favorables. Asimismo, la facilidad de su traslado en contextos
geográficos marcados por el aislamiento y las dificultades de acceso definen otra ventaja. La
diversificación agropecuaria permite articular estrategias de venta escalonada y por canales
complementarios. Si la entrega de productos a las cooperativas constituye la forma de colocar
volúmenes importantes de una sola vez, implica esperar a que los productos sean vendidos para
cobrar, mientras que el destino de otra parte de la producción a ferias o cambalaches genera un
flujo continuo de ingresos por la venta de pequeñas cantidades, en ocasiones a mejor precio.
Estas cuestiones reflejan que no siempre la venta de grandes volúmenes es más conveniente
que el menudeo. En el mismo sentido, la noción de “especialidad” remite a un mercado reducido
dispuesto a pagar por los atributos que definen el valor de esos productos.
En relación con este punto, cabe recuperar la idea de cadenas de valor en tanto supone
proyectar la mirada más allá de la producción primaria. Esto lleva a evaluar ¿qué actividades
(manejo post-cosecha y procesamiento) podrían asumir los productores familiares para agregar
valor? ¿Es factible que estas tareas sean realizadas por los miembros de la familia productora o
conviene desarrollar una institucionalidad asociativa para el agregado de valor? ¿Qué
dificultades presenta el desarrollo de esta institucionalidad?
Para evitar la reproducción de la posición subalterna de los pequeños productores hace falta
pensar en las formas de interacción que establecen con otros actores privados, sociales y
públicos, evaluando la posibilidad de implementar cadenas cortas y participar en compras
públicas como formas de garantizar el precio justo y sostener la demanda. Esto da lugar al
análisis de la participación de los pequeños productores en los espacios asociativos o
cooperativos.
Estas consideraciones sobre los pequeños productores en general enmarcan la reflexión sobre
la participación de las mujeres en los espacios de intervención y asociación y su capacidad de
apropiarse de esos beneficios, no a partir de una interacción conflictiva con los hombres sino en
el marco de las estrategias que despliega la unidad doméstica y de producción como un todo.
Este planteo implica un posicionamiento sobre la cuestión de género, en el marco de la
coexistencia de múltiples enfoques.

(b) Enfoques de género
No sólo existen diversos enfoques de género, sino una tendencia a aproximarse a los estudios
de género a partir de visiones sesgadas por la universalización del rol que las mujeres
desempeñan en contextos capitalistas y urbanos. La economía del cuidado, asociada a
instrumentos de registro del uso del tiempo por parte de varones y mujeres, es una de ellas.
Para comprender a las mujeres que hacen parte del mundo andino pareciera resultar más
adecuada una aproximación desde el “sistema de género”, tomando en cuenta la dimensión
histórica de la cristalización de su rol en la familia y la comunidad, así como su vinculación con
aspectos materiales (recursos humanos y tecnológicos disponibles) y culturales.
Un interesante antecedente de este enfoque es el estudio de Patricia Ruiz Bravo (2005),
investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Perú, quien plantea que en la cultura
andina “mujer y trabajo son pares que se encuentran unidos y valorados. Las mujeres de Puno
15

�son socializadas en este mandato y desde niñas se dedican a un sinfín de actividades cuyo
objetivo es la búsqueda del progreso económico, el prestigio y el reconocimiento social y
personal. Pueden ubicarse en actividades diversas, pero cualquiera sea el oficio, se empeñan en
desplegar todas las energías con el fin de cumplir con su rol de trabajadora. El comercio es, en
particular, la actividad que proporciona más satisfacciones a las mujeres. El espacio del trabajo
se consolida como un espacio de agencia en el que las mujeres ponen en acción sus ideas, sus
proyectos y desarrollan autonomía y poder: son actoras” (pp. 71-88).
Esto no significa que la mujer andina deje de tener a su cargo el cuidado de la familia. Aun más,
como se planteará en el desarrollo del trabajo, el rol productivo de las mujeres está revestido
de ciertos rasgos maternales –en el sentido de valoración del esfuerzo puesto en el cuidado de
los sembradíos o en la cría de las llamas– que las reposicionan frente a los hombres en el
desempeño de ciertas tareas.
Sin embargo, resulta necesario evitar la traspolación de esquemas interpretativos que asumen
indiscriminadamente la reclusión de las mujeres en el ámbito doméstico. Esta cuestión, que será
objeto de tratamiento particular, da lugar a ciertas preguntas: ¿cómo se vinculan actualmente
las mujeres campesinas del altiplano con el trabajo agropecuario, la comercialización y el
agregado de valor? ¿Cómo se podría facilitar el desarrollo de las funciones productivas y
reproductivas que asumen?
Por su parte, la redistribución del poder entre géneros introduce otra serie de reflexiones.
¿Cuándo se vuelve “indecente la desigualdad”2 de género? Esto debe ser pensado en relación
con la asignación diferencial de tareas según el esfuerzo físico que demandan (en esquemas de
bajo nivel tecnológico), la participación en los beneficios de cada uno de los miembros de la
familia y las relaciones de complementariedad o conflicto a las que da lugar. Los proyectos de
desarrollo pueden estar enfocados en lo económico, buscando la generación de ingresos por
parte de las mujeres como forma de incidir en la modificación de las relaciones de género en la
familia y la comunidad. Pero la institución de estas nuevas situaciones puede implicar mayores
responsabilidades para las mujeres, sin que se produzca una redistribución de tareas en el
interior de la unidad familiar. En este sentido, resulta importante conocer las necesidades y
anhelos de las mujeres tal como ellas mismas los enuncian, a fin de evitar resistencias ante las
acciones propuestas y minimizar los riesgos de discontinuidad.
En definitiva, el propósito de impulsar la participación de las mujeres en las cadenas de valor de
distintos productos andinos requiere contar con ciertos conocimientos previos sobre cuáles son
las formas de organización interna de la unidad de producción familiar para el aprovechamiento
de los recursos disponibles. ¿Cuáles son las “restricciones duras” que no pueden superar
mediante las estrategias desplegadas? ¿De qué manera se podría contribuir a superar estas
restricciones y cómo influirían estas acciones sobre el incremento del bienestar de las mujeres?
Todo esto, abordado desde la mirada de las mujeres sobre sí mismas y a partir del lugar que
ocupan en el entramado que, como se verá, ellas contribuyen en gran medida a configurar.

2

En referencia al trabajo de Stølen, K. (2004).

16

�Consideraciones metodológicas
De acuerdo con los objetivos generales y específicos propuestos para la realización de este
estudio, se hizo foco en las siguientes cuestiones:


La caracterización de las estrategias productivas desarrolladas por hogares con distinta
conformación sociodemográfica (familia ampliada o nuclear) y orientación productiva (cría
de llamas o cultivo de productos andinos), que da lugar al anudamiento del espacio
productivo fragmentado y a “otras formas de estar en el campo”.



La caracterización de las estrategias productivas desplegadas (hacia adentro) por la familia
nuclear, atendiendo en particular a la presencia de varones adultos a lo largo del año, la
ocupación extrapredial, la migración temporal o su ausencia permanente.



Las formas de organización del trabajo y la asignación de distintas tareas productivas a cada
miembro de la familia en las unidades tipificadas en función de las estrategias productivas
desarrolladas.



La identificación de las tareas productivas que realizan las mujeres en cada tipo de unidad
de producción y reproducción.



La identificación de las dificultades productivas específicas en cada tipo de unidad
doméstico-productiva.



La percepción de las mujeres sobre sus capacidades y la autovaloración del trabajo que
realizan, frente a la percepción y valoración de los hombres.



La apropiación del espacio asociativo por parte de las mujeres y su participación en diversos
tipos de proyectos de extensión rural.



La posibilidad de reconocer problemas que las mujeres enfrentan más allá de lo productivo.

Para esto se recurrió a un abordaje cualitativo, buscando tipificar situaciones a partir de una
multiplicidad de variables que intervienen para dar lugar a configuraciones distintivas. Estas
configuraciones se sustentan en la consistencia teórica –la relación entre los conceptos que
subsumen– más que en la cantidad de casos que integran cada “tipo” propuesto. Aun así, la
metodología subyacente no se asimila a la construcción de tipos ideales weberianos, que
remiten a un nivel de abstracción más elevado, sino que articulan estrechamente la información
empírica registrada con elementos de la teoría que explica –desde la noción de estrategias de
vida– el funcionamiento de las unidades doméstico-productivas.
Gracias a la gran cantidad de información reunida fue posible detectar casos que “encarnan”
situaciones que pueden considerarse típicas en el contexto analizado. Siguiendo uno de los
interrogantes que guiaron el estudio –¿hay diferentes estrategias productivas de acuerdo con
las diferentes conformaciones familiares?–, la utilización de “tipos” (o más precisamente, “casos
tipo”) apunta a procesar la diversidad de unidades doméstico-productivas existentes, desde el
supuesto subyacente de que el modo en que se organiza la producción tiene sentido y debe ser
comprendido como parte de las estrategias familiares que llevan adelante.

17

�De esta manera, a partir de la tipificación propuesta, se analiza el rol que desempeña cada uno
de los integrantes de la unidad doméstico-productiva a partir de la disponibilidad de mano de
obra familiar, la contratación de jornaleros, la adopción de recursos tecnológicos y prácticas de
manejo, en función de las superficies cultivadas o el tamaño de la hacienda, proponiendo nuevas
categorías conceptuales ajustadas a las particularidades de la realidad estudiada.
La elección de esta modalidad de análisis no es una mera opción metodológica, sino que se
considera que contribuir a la comprensión del funcionamiento de distintos tipos de unidades de
producción familiar actualmente existentes, es una forma de contribuir al diseño de
intervenciones sensibles al género en el actual contexto de producción rural jujeña.
El estudio se inició con la revisión de la información secundaria disponible sobre la producción
de llamas, papas andinas y quinua. En base a esta información:


Se elaboró un mapa preliminar de actores institucionales intervinientes en cada
producción.



Se identificaron criterios para definir la muestra.



Y se prepararon protocolos para realizar las entrevistas semiestructuradas.

Teniendo como foco general la producción familiar jujeña, la muestra fue específicamente
diseñada para poder obtener un panorama del quehacer productivo de mujeres y hombres, de
acuerdo con (a) el producto considerado; (b) la conformación familiar; (c) la pertenencia y
participación de las productoras a entrevistar en asociaciones, cooperativas y proyectos de
intervención; y (d) la distribución geográfica de las unidades de producción familiar. Se decidió
asimismo incluir una proporción minoritaria de hombres a fin de establecer su valoración del
trabajo productivo realizado por las mujeres, más allá de la autopercepción de las mismas.
Luego de la discusión de los instrumentos con el equipo de Planeamiento y Gestión Estratégica
de la UCAR, se realizó una capacitación online al equipo de campo.
El contacto con las mujeres y hombres a entrevistar fue facilitado por referentes de instituciones
públicas con inserción territorial y cooperativas emplazadas en las áreas de estudio (puna y
quebrada).
Como en todo trabajo de campo, algunas de las entrevistas planificadas no pudieron concretarse
(debido a factores eventuales, como problemas de salud de las productoras, o dificultades para
establecer contacto telefónico). En estos casos se procedió a reemplazar a la persona
referenciada en primer lugar, y así se logró la cobertura prevista. Esto fue posible gracias a la
ayuda institucional para establecer el contacto, el esfuerzo del equipo de campo y la buena
disposición de las personas a ser entrevistadas.
Las entrevistas tuvieron una extensión de entre 60 y 90 minutos. Los protocolos contenían
preguntas para una caracterización básica de las unidades productivas, los miembros de la
familia (y sus respectivos lugares de residencia y ocupaciones), los procesos productivos
realizados y la división del trabajo, problemas productivos, opiniones y percepciones por parte
de mujeres y hombres acerca del rol de las mujeres en la producción y su participación en
organizaciones y proyectos.
18

�El equipo de campo se desempeñó con gran idoneidad profesional, desarrollando el trabajo en
los tiempos previstos, pese a que durante la segunda quincena de julio se registraron en la Puna
temperaturas extremadamente bajas, que impedían acceder a la zona. Pero sobre todo,
mostraron una sensibilidad particular para establecer la situación de entrevista. Esto dio lugar a
la producción de un material de campo sumamente rico para el análisis.
A fin de enmarcar el análisis, cabe realizar algunas consideraciones sobre las unidades de
producción y las mujeres efectivamente entrevistadas.

(a) Producto considerado
Con respecto a la orientación productiva (llamas, papas andinas, quinua) es importante destacar
que las unidades productivas familiares no son “especializadas”; es decir, que no están
dedicadas a un solo producto (cultivo o especie animal). En este sentido, la mayoría de las
criadoras de llamas tenían además ovejas, y muchas de las agricultoras cultivaban tanto papas
andinas como quinua (además de otras hortalizas), e incluso tenían algunas llamas, ovejas o
vacas. Por otro lado, si bien resultan predominantes las unidades de producción orientadas
principalmente al consumo y la venta o intercambio de pequeñas cantidades de productos, se
logró entrevistar a productoras que pueden considerarse grandes respecto de la media de la
región, cuyo perfil de mercado es más claro.

(b) Conformación familiar
El hecho de orientar las entrevistas a “mujeres productoras” dio lugar, en una cantidad
significativa de casos, a la inclusión de “mujeres solas” (entre ellas, cinco señoras viudas). Es
decir que el reconocimiento (propio y por otros) de su rol no es producto de una acción
orientada por el sentido, sino una imposición de la realidad que viven. De todas formas, la
situación conyugal y la conformación familiar ha resultado aceptablemente heterogénea, de
modo tal que se identificaron tanto familias ampliadas (integradas por parientes no nucleares),
núcleos conyugales completos con hijos pequeños o bien con hijos adultos, núcleos conyugales
incompletos con hijos convivientes, núcleos conyugales incompletos con otros familiares
convivientes, nidos vacíos con ambos cónyuges presentes, sin ser esta numeración exhaustiva.

(c) Pertenencia institucional de las mujeres entrevistadas
Nombre
LLAMAS

Participación

Lugar

Departamento

19

�Antonia

Candelaria
Carina

Mirta
Sabina
Susana
Olga (artesana)
Rosario
PAPAS ANDINAS
Alfonsa
Ana
Brígida
Graciela
María

Miriam
Susana
Teresa
Gregorio
Orlando
Vilte
QUINUA
Concepción (solo
manufactura)

Faustina
Justina
María (produce y
manufactura)
Paulina
Serapia (produce y
elabora comidas)
Silveria
Froilán
Hugo
Lucio
Pedro

Asociación
Cooperadora del
INTA de Abra Pampa
Warmi
Corporación para el
Desarrollo de la
Cuenca de Pozuelos
(CODEPO)
CODEPO
Cooperativa AG Río
Grande de San Juan
Ex Los Pioneros
Cooperativa Punha
Warmi

Ciénego Grande

Rinconada

Cusi Cusi
Cieneguillas

Santa Catalina
Santa Catalina

Ciénego Grande
Cusi Cusi

Rinconada
Santa Catalina

Cieneguillas
Abra Pampa
Abra Pampa

Santa Catalina
Cochinoca
Cochinoca

-

Comunidad de
Escobar
Casti
El Angosto
Chalgo Mayor
Casti

Yavi

Puesto del Marqués
Casti
Ocumazo
Ocumazo
Sansana
Ocumazo

Cochinoca
Yavi
Humahuaca
Humahuaca
Yavi
Humahuaca

Cooperativa Agrícola
de Comunidades
Alto Andinas Ltda
(CADECAL)
UPPAJS
CADECAL

Cusi Cusi

Santa Catalina

San Roque
La Quiaca
Cusi Cusi

Humahuaca
Yavi
Santa Catalina

Tica Quínoa
UPPAJS

La Quiaca Vieja
Varas y Valiazo

Yavi
Humahuaca

APPP
UPPAJS
INTA (extensión)
APPP
Mesa Quinuera

Suripujio
Ocumazo
Rodero
Suripujio
Inti Cancha

Yavi
Humahuaca
Humahuaca
Yavi
Yavi

Tica Quínoa
Mesa Quinuera
Cooperativa en La
Quiaca (no se
acuerda el nombre)
Tica Quínoa
APPP
Tica Quínoa
-

Yavi
Santa Catalina
Yavi
Yavi

(d) Localización geográfica de las unidades familiares de producción
20

�Departamento
PUNA
Cochinoca

Llamas

Papas andinas

Abra Pampa (2)

Puesto del Marqués
(1)

Rinconada

Ciénego Grande (2)

Santa Catalina

Cieneguillas (2)
Cusi Cusi (2)

Yavi

QUEBRADA
Humahuaca

Quinua

El Angosto (1)

Cusi Cusi (2)

Comunidad de
Escobar (1)
Casti (3)
Chalgo Mayor (1)
Sansana (1)

La Quiaca (1)
La Quiaca Vieja (1)
Suripujio (2)
Inti Cancha (1)

Ocumazo (3)

Varas y Valiazo (1)
Ocumazo (1)
San Roque (1)
Rodero (1)

Perfil de las mujeres entrevistadas
A fin de acceder a las mujeres vinculadas con el cultivo de papas andinas y quinua y la cría de
llamas en Jujuy, así como con la elaboración de artesanías y subproductos ya sea en forma
individual, asociativa o trabajando en cooperativas, se ha recurrido al apoyo de instituciones
públicas y de la sociedad civil que se encuentran trabajando en el territorio. La pertenencia
institucional de las mujeres que participan en proyectos o en espacios asociativos marca una
diferencia con respecto a otras mujeres, que queda plasmada en muchos de los testimonios
obtenidos por la fluidez del diálogo, la precisión de ideas y la claridad de la exposición. En este
sentido, los resultados de este estudio pueden ser considerados como el reflejo de las posiciones
y percepciones más progresivas del medio rural puneño y quebradeño.
Por otro lado, hace falta mencionar una serie de cuestiones que no se expresan en el discurso.
En la mayoría de los casos, las mujeres aceptaron participar de la entrevista por mediación del
“ingeniero” o el “presidente de la cooperativa” a partir del reconocimiento implícito de una
autoridad masculina institucionalizada. Se registraron también situaciones en que las
entrevistadas conversaban animadamente y sin inhibición –aún más, señalando la paridad entre
21

�hombres y mujeres en la gestión productiva– pero que al llegar el marido3 le cedían la palabra.
La subordinación de género se inscribe entre aquellos temas que son señalados como
socialmente sensibles, sobre todo si pesan sobre una misma. Aun cuando el equipo de campo
desplegó toda su experiencia y habilidad para rodear el tratamiento del problema, ya sea por
comparación con madres y abuelas o con otras mujeres de la comunidad, resulta evidente que
el reconocimiento de situaciones de sometimiento o marginación conlleva una carga de
estigmatización difícil de reconocer ante otros. Este discernimiento entre lo textual y lo paratextual es necesario para aproximarse a una mejor comprensión del problema.
Se ha recogido asimismo el testimonio de productores varones, buscando conocer su mirada
sobre la participación de las mujeres (esposas, madres e hijas) en el proceso de producción y su
valoración sobre el rol productivo que ellas desempeñan. También en este caso, el sentido moral
–el reconocimiento de lo socialmente conveniente o debido– puede haber condicionado la
respuesta.

3

Se usa este término más allá de la formalización del vínculo frente al Estado o la iglesia.

22

�Fragmentación y anudamiento del espacio productivo y reproductivo
Tal como se señalara en la introducción, las unidades de producción familiar de las que forman
parte las mujeres que constituyen el foco del estudio presentan rasgos campesinos. La definición
clásica del campesinado subsume básicamente dos atributos: la reproducción mercantil simple
y el uso principal de la capacidad de trabajo disponible en la familia. En este contexto se pueden
producir procesos de descampesinización, ya sea por asalarización (venta de la fuerza de trabajo
fuera de la finca, tanto en ocupaciones agropecuarias como no agropecuarias) o bien por la
ocurrencia de procesos de capitalización. El análisis de la dinámica de producción campesina
exige la consideración de la trayectoria recorrida a lo largo del tiempo por una familia que se
reconoce como tal más allá de las divisiones de la tierra por herencia o la conformación de
unidades primarias de reproducción. Este proceso da lugar a la configuración de estrategias de
consumo del espacio y a un entramado de relaciones que permite el desarrollo de la actividad
agropecuaria en contextos adversos como la quebrada y la puna jujeña.

Dispersión de la residencia y reensamble a partir de redes de parentesco
En este apartado se presentan las formas que asume este entramado, que anuda la distribución
de responsabilidades en el cuidado de los ancianos, la herencia de bienes materiales y simbólicos
como origen de la actividad, patrones de residencia múltiples y variables a lo largo del año, y la
organización del trabajo entre padres, tíos, hermanos y cuñados. La conformación de estos
patrones adquiere particular dinamismo en el caso de la cría de animales (llamas y ovejas),
mientras que la atención de los cultivares conforma esquemas más estáticos. Esto es así debido
a la pobreza de los suelos sobre los que se desarrolla la actividad ganadera, que exige el
desplazamiento de los animales a los campos de pastoreo según la disponibilidad estacional de
pasturas (invernada y veranada o trashumancia).

La historia de Antonia
Antonia tiene su casa en Abra Pampa, donde permanece durante la semana. No tiene marido y
sus hijos asisten a la escuela, algunos a la primaria y otros a la secundaria. Trabaja de manera
estacional en el galpón de acopio de la Asociación Cooperadora del INTA, clasificando fibra. Sus
llamas se encuentran en Ciénego Grande, donde viven su padre, de 65 años, y su madrastra, de
75, quienes reciben ayuda de su hermana menor. Sus dos hermanas son hijas del segundo
matrimonio del padre; también viven en el pueblo y tienen marido e hijos.
“Nosotros vamos… nosotros nos turnamos para cuidar porque lo que pasa es que tengo
mis hermanas, mi papá, mi madrastra, todos viven ahí en la finca, entonces nos
turnamos (…) Quien más permanente vive, está, es mi papá y mi madrastra, ellos dos…
permanentemente viven allá (…) Vivimos repartidos, vamos y volvemos, vamos y
volvemos, vamos y volvemos… siempre. O si no, el fin de semana vamos para allá y de
vuelta volvemos.
”Mi hermana Vilma… después tengo mi otra hermana Margarita, también va y vuelve.
Ella es hija de Juliana [la segunda esposa del padre de Antonia], y ella más
23

�continuamente va y es la que está y maneja la mayor parte del ganado… La plata la
maneja ella, la mayor parte. Nosotros tenemos poquita cantidad y ese poquito lo
manejamos nosotros”.
La hija menor del segundo matrimonio es la que ha asumido la responsabilidad de ayudar a sus
padres, que ya se encuentran avanzados en edad. Este rol es retribuido con una mayor
participación en los ingresos generados.
Antonia tiene una pequeña tropa de 25 llamas y una majada de 30 ovejas, que maneja en forma
conjunta con la hacienda más numerosa de los padres y las hermanas, como dicen los lugareños
“al partir”. Esta es la estrategia desplegada ante “la falta de espacio, de terreno, de las tierras”:
“Porque las tierras son de los abuelos, tenés que compartir con los hermanos, tienen que estar
todos de acuerdo, si no, no se puede”.
Esta observación de Antonia se vincula con la experiencia que ha tenido en relación con la
herencia materna. Al morir los abuelos, su tío decidió vender la parte de la finca que le
correspondía. Antonia compró esa mitad, pero: “Se la agarró el ahijado de mi abuela, que no se
quiere ir, y ahí tenemos bastante lío en esa finca (…) Yo quería producir, por ejemplo de Ciénego
llevar mi hacienda para arriba, porque queda más arriba lo otro, y no puedo hasta que esta gente
no se retire, no desocupe la finca… más allá de que yo tengo todos los papeles en regla”.
El temor de Antonia es que esto mismo suceda con la herencia paterna, dado que para sus
hermanas la cría de llamas es una actividad secundaria.
“Un poco se dedican al campo porque ellas tienen marido, y a diferencia… yo no tengo
marido… yo tengo mis hijos pero no vivo juntada, en cambio ellas tienen sus parejas, y
bueno, más se dedican a la atención de su pareja y su pareja trabaja aquí en el municipio,
el otro trabaja en la construcción, así que el campo para ellos es secundario (…) Yo sé
que mis hermanas van a decir, como ellas tienen su familia, van a decir que se venda…
pero en este caso yo pensaba decir que lo dividamos directamente”.

La historia de Mirta
Mirta está casada. Su marido trabaja en el hospital de Abra Pampa. Tiene diez hijos. Los dos
mayores han migrado (a Santa Cruz y La Rioja) y otro trabaja en Mina Pirquitas. Los que viven
con ella hacen changas o van a la escuela. Todos ayudan en la finca. También viven con ella dos
nietos y su abuela de 96 años.
Sus comienzos como criadora se vinculan con el cuidado de sus abuelos, con quienes creció.
“Mi marido trabajaba en [la mina] Aguilar. Hemos empezado a venir porque mis abuelos
estaban solos y no había quien los vea, eran dos viejitos, entonces los hijos, nadie los
querían ver… y decían ‘ahí está su nieta que la ha criado, que la vea ella’, y mi tía decía
‘no, yo tengo que ver a mi marido’, y la otra decía ‘no, yo tengo que hacer estudiar a mis
hijos, no tengo tiempo’”.
Los tíos de Mirta vivían en San Salvador de Jujuy, alejados de la actividad.

24

�“Yo me había criado de chiquitita ahí, en el campo de mi abuelo, después mi abuelo quiso
compartir con su hermano, después la señora quedó viuda, me ha vendido la mitad del
terreno. La mitad me lo compré y la mitad me dejó mi abuelo, de herencia, porque yo le
había cuidado tantos años, y mi abuelita ya tiene 96, está aquí conmigo. Porque mi
abuelo me había dicho ‘ese terreno yo te dejo a vos, para que vos enterrés a tu abuela’”.
Actualmente, Mirta cuenta con 250 llamas y 770 ovejas. Reparte su residencia entre Abra
Pampa, Ciénego Grande y Cerro Redondo, donde el marido ha heredado la finca de su madre.
En verano los animales permanecen en el cerro y en invierno bajan al ciénego.
“Mi suegra le ha dejado a mi marido. Y ahí vamos nosotros en verano, como ser en enero,
febrero, marzo, abril; en abril ya bajamos, al 10, al 15 ya bajamos para el ciénego, porque
ahí el ciénego es todo agua nomás, no se puede estar con los animales, entonces
llevamos al cerro”.
Esta fragmentación del espacio reproductivo –la casa en el pueblo– y productivo –donde se
dispersan además los puestos o “estancias”– y su ensamble a partir de estrategias de manejo
colectivas, que involucran a sucesivas generaciones y miembros de la familia de distinto grado
de parentesco, también se pone de manifiesto en el testimonio de las demás criadoras de llamas
entrevistadas.
Sabina vive en Cusi Cusi y maneja su hacienda junto a la de sus cuñados. El campo de pastoreo
se encuentra en Cuevas. “Son varios lugares que pertenecen. En Cusi Cusi que están dos, en otro
campo que está el corral, arriba, del otro hermano. Está más al fondo, digamos, más al cerro.
Pero se posee generalmente todos los lugares porque las llamas están juntas (…) En invierno
pasamos aquí en Cusi Cusi por el frío, ya de agosto a enero estamos en el cerro… temporal”.
Carina vive en Cieneguillas: “Ahí tengo la finca con todo lo necesario para la cría de los animales,
corrales, potreros. Cieneguillas es un pueblito, yo estoy a dos kilómetros más o menos del pueblo,
en la zona rural”. Y tiene puestos: “Uno en Tafna, que es para verano, y después tengo un puesto
intermedio pero ya hace varios años que (los animales) no van”. La que cuida las ovejas es la
madre, porque ella trabaja como encargada en la CODEPO.
Candelaria vive en Cusi Cusi y tiene estancia en Guayatayoc. En el verano lleva sus animales al
cerro, cerca de Ramadayoc, a un lugar que les pertenece a su marido y su cuñada. “Tengo llamas
de nosotros, de mi esposo y mías, y también de mi cuñada, todas juntas. Nosotros le trajinamos
ya desde septiembre hasta enero, febrero, cuando están las lluvias, mucho, las hacemos bajar
para acá [Guayatayoc], y aquí les tenemos febrero, marzo, y si no llueve también les sacamos
para arriba, para que vayan a comer, porque en el cerro hay más pasto, y cuando hace mucho
frío ya les bajamos, en junio o fines de mayo, entonces no se pasa aquí el frío, porque en el cerro
hace más frío, por eso las tenemos aquí ahora”.

Olga, una artesana frente a la crisis
Olga vive en Abra Pampa. Participa en una cooperativa de artesanas con otras 30 personas, la
mayoría de ellas mujeres. La cooperativa tiene el taller de hilado, teñido y tejido con telar en
Abra Pampa y un local de ventas al público en Maimará. Trabajan durante todo el año: “Por ahí
25

�no se vende, pero seguimos haciendo ya para el otro”. Las artesanas se turnan para atender el
local en Maimará. “Todo el mes estamos acá, después los fines de semana si queremos vamos
para Abra Pampa”.
En el caso de Olga, el inicio de la actividad se encuentra relacionado con el despido masivo de
trabajadores de la mina Aguilar, que iniciara la empresa hacia fines de la década del ochenta.4
“Yo comencé cuando a mi marido lo dejaron afuera de la mina Aguilar, en el 92. Y a mi marido
lo han dejado sin trabajo y ahí estaba esta cooperativa que recién comenzaba, me agregué ahí
y, como me gustaba tejer, aprendí a tejer y ganaba mano de obra por tejer”.
El marido no conseguía trabajo: “Yo salía y ganaba unos cuantos pesos, y más que todo que los
chicos eran chicos (…) Yo iba, tejía una o dos horas y me iba a la casa… tejía en la casa la mayor
parte, como tejía a dos agujas, yo sabía las medidas y tejía en la casa, después al otro día, vuelta
iba una hora, dos horas y vuelta a la casa, así que no tenía tanto problema [con el cuidado de los
hijos]”.
Si bien Olga no cría animales, la estrategia que desplegó para afrontar la crisis, aprovechando la
oportunidad que le ofrecía la cooperativa de artesanas para generar un ingreso aplicando
conocimientos que ya tenía y sin descuidar a los hijos pequeños, también dio lugar a una
fragmentación de la residencia, que persiste en la actualidad. Nuevamente se observa en este
caso la influencia de las estrategias de sobrevivencia sobre la conformación del espacio vital.

Herencia de saberes y capital simbólico
Los hijos reciben como herencia el resultado del trabajo de los mayores –tierras y animales–
pero también los saberes transmitidos por ellos en el trabajo.
“Yo nací al lado de las llamas, nací en el cerro. Yo me crie con mi abuelito (…) Él me
enseñó cómo faenar, cómo esquilar” (Sabina, Cusi Cusi).
“Desde que nací me parece que tenían ellos [los padres]… [Aprendí a criarlas] yendo al
trabajo, íbamos los fines de semana y ahí te dicen ‘mirá, esta llama está preñada’…”
(Carina, Cieneguillas).
“Mi madre ya tenía… desde los abuelos, todos tenían… llamas y ovejas. Cuando volví ya
grande, me tuve que hacer cargo, entonces aprendí de lo que me contaba mi mamá, mis
tíos” (Susana, Cieneguillas).
“Y llamas, creo que eso viene de mis finados bisabuelos… mi mamá, mi abuelo, todos
tenían… Eso fue pasando de generación en generación” (Antonia, Ciénego Grande).

4

A finales de la década del ochenta, en el marco de una recesión minera internacional, caída de los precios
y gravámenes a la exportación impuestos por el Estado nacional, el complejo minero Aguilar es adquirido
por el grupo norteamericano COMSUR. Una de las primeras medidas que toma la empresa es reducir el
número de operarios, que pasa de 1.800 (entre técnicos, empleados administrativos y obreros) a poco
menos de 600. Esto provocó la expulsión de un creciente número de familias de mineros que se
reinstalaron mayoritariamente en los asentamientos urbanos de la quebrada de Humahuaca (Salizzi,
2014).

26

�Saberes recibidos por las llameras y trasmitidos de la misma manera a sus hijos: “[Los chicos]
aprenden yendo también al campo, saliendo, ayudándonos…” (Antonia, Ciénego Grande).
Aunque muchas veces “cuesta sacarlos al campo” (Carina, Cieneguillas).

La tradición persiste entre generaciones aportando prácticas que definen la forma de manejo
de la hacienda. Costumbres a través de las cuales se desarrolla la actividad, pero que también
pueden introducir tensiones –o bien, se van diluyendo y permiten adaptaciones– al entrar en
contacto con los conocimientos procedentes de un mundo (como el de los técnicos) distinto del
que les es propio: “Todo agendado, como le llaman ustedes”, en relación con el registro de la
producción.
“A mí me criaron mis abuelos con otra cultura, que sí o sí le tenía que hacer como un
homenaje a la Pachamama, hacer la señalada con la ceremonia, todo eso, y quizás yo
siga acostumbrando, no tan como hacía mis abuelos, pero algo. Por ejemplo, lo que es
enflorar5 las ovejas, vos le ponés una lana de color, ese enflorar para mí es sagrado”
(Antonia, Ciénego Grande).
“Mi mamá me enseñó que tengo que challar,6 tengo que cumplir todos los años el Martes
de Carnaval… pero a mí a veces se me pasa. En agosto sí tengo que ir a challar las
aguadas… en el río tengo un pozo de agua donde van los animales a tomar ahí, y ahí, en
esa aguada grande, en representación de todas las aguadas, porque generalmente lo
que más pedimos es agua” (Susana, Cieneguillas).

Estrategias para la producción agrícola
En el caso de la producción agrícola, las estrategias productivas se podrían relacionar con dos
perfiles y orientaciones muy diversas. Por un lado, con el cultivo a escala orientado al mercado,
principalmente en el caso de las papas andinas, cuyo manejo agronómico requiere la rotación
de las parcelas de siembra. Y por el otro, con la dispersión de pequeños “rastrojitos” de “todo lo
que madura en el lugar”, para minimizar riesgos climáticos, controlar plagas y abastecer las
necesidades de la familia a partir del consumo y la venta al menudeo.

Procesos de capitalización
Miriam vive en La Quiaca, pero tiene sus sembradíos en Ojo de Agua y en Puesto del Marqués.
Es una productora grande (este año, 2015, ha sembrado doce hectáreas de papas andinas)
aunque empezó con dos bolsitas de semilla que le regaló su abuelo. Si bien ha comenzado a
cultivar quinua, hasta el momento no sembró más de tres cuartos de hectárea.

5
6

Técnica utilizada para señalar y poder identificar los animales propios.
Ofrenda de comidas y bebidas a la Madre Tierra para recibir su bendición.

27

�“Acá en Ojo de Agua, a siete u ocho kilómetros al oeste de La Quiaca, y como son terrenos
pequeños, hace dos años hemos ido a Puesto del Marqués a sembrar, porque mi marido
es oriundo de ahí, vive la familia ahí, así que hemos ido a hacer ahí, porque acá ya no
abastece, como cambiamos de rotación el terreno, por ese motivo nos hemos ido a
Puesto del Marqués… Vamos rotando, esperamos que descanse la tierra, pongale unos
cuatro años más o menos, y después volvemos a sembrar, si no sembramos cebada como
para que recupere de vuelta el terreno”.
Como en los casos anteriores, la vinculación de Miriam con la actividad se origina en la ayuda
que le prestaba a su abuelo para el cultivo de papas andinas.
“Mi abuelo viene sembrando hace quince o dieciséis años, yo solo le iba ayudar, después
él un día me regala dos bolsas de semillas de papa, y me dice ‘ya que me viene ayudar,
usted siembre’, entonces arrancamos con esas bolsitas de semillas. Al año siguiente
compramos más y nos fuimos agrandando, y ya dejamos los trabajos de la ciudad,
porque anteriormente mi marido trabajaba en los estibadores, un tiempo estuvo
intentando entrar en la Municipalidad, dejó eso y nos fuimos todos a la papa”.
Susana tiene su casa en La Quiaca y los sembradíos a veintiún kilómetros de allí, en Chalgo
Mayor, “yendo por la ruta a Nazareno, no está en el lugar poblado, están más al campo, más o
menos cinco o seis kilómetros del pueblo, de Casti, para arriba”.
Cultiva papas andinas de distintas variedades en una única parcela de cuatro hectáreas y media,
y un cuarto de hectárea de habas. Las tierras son de la comunidad aborigen a la que pertenece
y donde viven sus padres.
“Yo, como mis nenes están en la escuela, estoy acá, después a las tardes me voy para
allá, para el campo, es decir, voy y vengo, voy y vengo, después ya en diciembre cuando
terminan las clases, ya me quedo allá”.
Susana ha recorrido una trayectoria exitosa, que se inicia en un contexto adverso para la familia.
“Yo he empezado con un proyecto del Plan Jefe, que había hace mucho tiempo, me han
dado un proyectito de 2.000 pesos, llegué a comprar cinco bolsas, era una papa
registrada que me aguantaba bastante tiempo. Sembré, de las cinco bolsas, el año
pasado llegué a levantar más de 50 bolsas, arriba levanté, pero sí me demoró un tiempo,
porque ya tengo ocho años, nueve años que he venido sembrando. Por supuesto que
hay años que me va bien y hay años que me va mal”.

Si bien estos casos reflejan procesos de lenta capitalización a lo largo del tiempo, son los menos
difundidos. La situación más común es la que se caracteriza a continuación.

Diversidad productiva y formas de manejo
En una superficie total que oscila generalmente entre media y dos hectáreas, la estrategia
productiva se orienta a la diversificación de cultivos. Papas andinas, oca, habas, arvejas, maíz,
28

�quinua, ajo, cebolla, zapallo, zanahoria y otras verduras, frutales y, en algunos casos, alfalfa o
cebada para los animales son los productos que se cultivan de manera más frecuente como
resguardo ante la pérdida de uno u otro.
“Nosotros ponemos la quinua, porque si falla la quinua, no va a fallar la arveja, ahí está,
salvamos. Otros siembran con el maíz, por si falla el maíz, la quinua no falla, eso se hace
siempre, se dan alternativas, el uno y el dos, lo mismo con la papa, siembran una papa
que es media difícil y la otra común, entonces ahí está. Ahora estamos más haciendo eso
porque no queremos perder trabajo” (Serapia, Varas y Valiazo).
Otro de los factores que dan lugar a la diversificación de cultivos es el destino de los mismos, ya
sea principalmente para el consumo o la venta. Esta estrategia es señalada por las productoras
como una distinción en relación con la forma de producir de sus padres.
“Algunas cosas sí, como ser la verdura antes no poníamos mucha, después ya nosotros
empezamos a apartarnos de mis padres y ya nosotros sembramos otra cosa, otros
cultivos, las verduras… porque antes mis padres sembraban el maíz, papa y trigo, y eso
nada más. Pero después nosotros ya ponemos haba, ponemos arvejas, todas las
verduras para comercializar y otras para el consumo” (Teresa, Ocumazo).
Aun cuando “aquí en esta zona da todo, todo lo que sea, pero el problema es que a veces falta
el agua”, la escasez de tierras aptas para la agricultura plantea una unidad de producción
óptima, que equilibra las necesidades de la familia con la disponibilidad de tierras.
“Más o menos dos hectáreas… con eso nosotros vendemos y en el verano ya compramos
la mercadería, todo lo que hace falta en la casa… Es nuestro trabajo, ha visto, por eso
nosotros decidimos sembrar en esa cantidad, no más tampoco, porque no hay mucho
espacio ahí en el campo, porque uno lo destola7 y viene el viento y lleva toda la tierra.
Por eso mantenemos ahí, digamos” (María, Casti).
En general, el agua de riego proviene del río y es conducida por acequias y surcos. Al inicio de la
primavera aumenta el caudal de los ríos y comienzan a establecerse los turnos de riego. Aunque
resulte paradójico, el problema del agua se presenta no solo ante su escasez sino por efecto de
los desbordes, comportamiento típico de los ríos de altura.
En algunos casos, se han instalado caños a través de proyectos de riego, lo que permitió la
ampliación de la superficie de cultivo. “Por eso hacemos un poquito más, porque antes nosotros
sabíamos de acuerdo con la lluvia que iba a ser… y ver el terreno, en cambio ahora es otra cosa,
ya baja agua… el tema del agua también hay que ver, porque más de eso no se puede… porque
no aguanta el agua más” (Susana, Chalgo Mayor).
Al ocuparse la totalidad de la superficie bajo riego, la única opción es producir a secano, o “a
temporal”, como se conoce en el lugar. “Sí, a temporal porque ya en el rastrojo, no tengo más,
para poner más plantas [de papas andinas], en el otro estaba sembrando habas y estaba
poniendo un poco de maíz y no queda ya” (Ana, Casti). En estos casos, el rendimiento queda
supeditado al nivel de lluvias. “Este año para nosotros no ha sido un año tan bueno, porque no
7

La tola es un arbusto espinoso que se desarrolla en tierras semiáridas.

29

�llovió mucho, eso ha afectado mucho, es fundamental, porque es a temporal la papa, no es a
riego, eso hizo variar… poca papa levanté” (María, Casti).
La rotación de cultivos entre parcelas es un elemento indispensable para controlar plagas, sobre
todo en el caso de la chitupa que afecta a las papas andinas, y obtener buenos resultados. “Hay
un año que se nos ha engusanado porque hemos tirado la papa en la misma tierra después de
dos años, porque la tierra tiene que ser descansada, tiene que ser virgen, porque si le volvés a
sembrar en la misma tierra después de dos años no te da el mismo rinde, te rinde tres o cuatro
papas por planta nada más, si no cada planta te da más de treinta papas” (Susana, Casti).
Aunque se debe señalar que cuando las plagas ocasionan daños superiores al beneficio, de
manera persistente y sin poder controlarse, la decisión es dejar de sembrar.
En este esquema, la rotación determina la variación de las superficies asignadas año a año a
cada cultivo. “Claro, porque en el mismo lugar pongo haba, el otro año le pongo la papa, y a
veces el terreno es un poco más chico o un poco más grande… entonces hay veces que hay
mucha más papa o mucha más haba” (Ana, Casti).
En general, las tierras son propias o comunitarias. Sólo en un caso se ha registrado la
incorporación de tierras por arriendo. “Nosotros lo que tenemos para sembrar es esta partecita,
son lotecitos, no tenemos terreno así grande, nosotros arrendamos media hectárea una parte,
media hectárea otra parte” (Teresa, Ocumazo).
Esta serie de factores es clave al momento de pensar en un tipo de intervención que se proponga
promover la ampliación de la superficie de producción de un único cultivo.

Señales de mercado
Si los factores antes mencionados se relacionan con cuestiones agronómicas, es necesario
señalar que en las decisiones sobre qué cultivos y cuánto sembrar influye, en el caso de los
productores chicos, la posibilidad de colocar los productos (intercambiarlos o venderlos) y, en
el caso de los más grandes, de encontrar un comprador estable.
Si bien Brígida no es una productora grande, resulta interesante que asocie el inicio de la
producción con su posibilidad de intercambiar la papa obtenida, aun cuando ya la cultivaba para
el consumo familiar.
“Ya deben ser como diez años [que produce papas]… Antes no había para salir, ahora
en cambio salen más los cambalaches,8 entonces conviene sembrar un poco más. Más
antes no había nada, así que lo único que sembraba, para consumo nomás… Y ahora
ya más, con los años” (Brígida, El Angosto).
En el caso de Miriam, la mayor productora de papas andinas entrevistada, la aparición de un
comprador estable determinó la decisión de incrementar la superficie sembrada y cultivar más
variedades para responder al tipo de productos demandados y prolongar el período de
suministro. Las distintas variedades de papas se siembran y cosechan en diferentes épocas y la

8

Los cambalaches son ferias de trueque, donde se intercambian distintos tipos de productos.

30

�obtención de distintos tamaños define la extensión del ciclo del producto (los papines se
cosechan antes).
“Aparece el señor Luciano, queriendo comprar papa, y ahí empezamos a vender recién
en cantidad, porque hasta ese entonces hacíamos una hectárea o dos, no hacíamos
mucho. Y después, cuando le conocimos al señor Luciano, y empieza a llevar más, más,
de ahí empezamos a aumentar más, más variedades y todo” (Miriam, Ojo de Agua y
Puesto del Marqués).
Al combinar los factores agronómicos con los mercantiles, se pone en evidencia que no siempre
la estrategia más adecuada para la promoción del cultivo es aumentar las superficies o
cantidades producidas.

El cultivo de la quinua
La producción de quinua presenta algunas particularidades que la diferencian de la producción
de papas andinas. En primer lugar, los productores son más pequeños; en segundo lugar, la
producción –aun para el autoconsumo– se ha discontinuado por al menos una generación (la de
los padres) y la decisión de volver a sembrarla está siendo fuertemente impulsada por los
proyectos de promoción del cultivo que se vienen ejecutando desde hace aproximadamente
diez años; y en tercer lugar, su manejo no requiere de gran esfuerzo físico.
Tradicionalmente, la quinua se cultivaba para preparar la lejía o yista. Para esto, no se debe dejar
madurar el grano, sino que se utilizan los tallos, que son secados, quemados y triturados para
obtener un polvo que se mezcla con las hojas de coca para coquear.
“Claro, años sembraban pero para yista, para coquear era. Eso sembraban, pero no lo
hacían madurar así como ahora se hace, se madura, ve… le sembraban así, de temporal,
no regaban, nada. Así se criaba más a esa altura, eso lo cosechaban y la quemaban. A
veces sembraban en medio de la papa” (Lucio, Suripujio).
“Mi abuelo me decía que sembraba antes para consumo y para hacer más que nada la
lejía, para coquear. Después por ahí ellos lo usaban, no es que se comía cotidianamente,
se usaba en comidas en días especiales la quinua, solamente para Todos los Santos,
para Carnaval, cuando se hacía la ofrenda a la Pachamama, en agosto, ahí solamente
consumían la quinua” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
“De mi mamá, ellos sembraban, pero ellos antes sembraban solamente para el consumo
de ellos… poquito, ellos usaban el tallo para hacer la yista, para coquear, y la quinua
para comer y después para hacer las comidas especialmente para las mingas,9 que eran
para sembrar mismo las papas. Ellos hacían una comida para dar a la tierra y después
compartir con quienes le iban a ayudar… Antes se usaba mucho la ayuda, el vecino venía
y te ayudaba, más si vos estabas mujer sola, venían los hombres, después vos tenías que
ir a ayudar a cocinar” (Serapia, Varas y Valiazo). Serapia tiene 62 años.
9

La minga es el trabajo colectivo hecho en favor de la comunidad o de ayuda recíproca entre sus
miembros. Familiares y vecinos se organizan para realizar tareas intensivas en trabajo (como la señalada,
la esquila o la cosecha), de modo que todos aportan su trabajo y reciben el aporte de los demás.

31

�A diferencia de las papas andinas, que “era fundamental, eso sí o sí era la alimentación de todos
los días”, la quinua tenía un consumo ritual.
Justina cultiva seis pequeñas terrazas que ocupan un total de 1.200 metros cuadrados, entre la
casa y el río. Estas tierras pasaron de sus abuelos a sus padres y ahora continúa trabajándolas
ella sola. Siembra quinua porque no requiere de muchos cuidados.
“Con el boom de la quinua, yo me conseguí quinua de mis tíos, de Sansana, mi
comunidad, que ellos sí se han puesto a sembrar quinua… Entonces he conseguido
semillas. No era mucho pero he puesto en los terrenos descansados… y bárbaro dio. Para
sembrar, la quinua no es lo mismo que flores, que verduras u otras plantas que necesitan
mucho cuidado. La quinua se la siembra y da solo. Sembré una primera vez y dio muy
lindo; después sembré en otra parte, también dio, pero no dio muy lindo, no sé por qué;
pero donde yo no he sembrado, ha aventado con el viento la quinua y ha nacido quinua
por todas partes, solo. Eso ha dado bárbaro, hermoso, las panojas estaban muy bien
cargadas” (Justina, La Quiaca).
Es decir que Justina, una señora de 60 años que trabaja con la ayuda ocasional de un hijo, puede
llevar adelante el cultivo de pequeñas superficies de quinua.
La reintroducción de la quinua
La reintroducción de la quinua, asociada al destino comercial, es percibida por los productores
como oportunidad a partir de los elevados precios registrados (que alcanzaron su máximo nivel
en el 2013); esta reintroducción se apuntaló en la implementación de proyectos de promoción
de su cultivo (con desarrollo de infraestructura de riego, provisión de semillas, entrega de
herramientas de trabajo y capacitación en el manejo, a cambio del compromiso a sembrar
determinada cantidad de hectáreas); la creación de centros cooperativos de acopio y
elaboración (como CADECAL) y la conformación de espacios sectoriales de discusión (Mesa
Quinuera de Jujuy).
“El INTA nos llevó por primera vez a hacer charlas y nos llevó a conocer a todos los que
sembraban en nuestra misma comunidad y que nosotros no sabíamos. Había un chico
joven, que él sembraba quinua, para consumo y para venta. Y todos la conocían, mis
padres la conocían, mis abuelos la conocían, pero nosotros jóvenes… mi mamá también,
ella la conocía pero se olvidó, y bueno, conociéndole a él… también nos fue diciendo el
INTA que tiene altas proteínas y entonces, en nuestra salud, para nosotros mismos nos
convenía, porque el trabajo era más liviano, que era lo más importante, más que todo
el trabajo” (Hugo, Rodero).
“El Tojo [técnico de la Delegación de Agricultura Familiar de Jujuy] me dijo ‘sembrá que
hay que vender, siembren así para ver’, y bueno decidí sembrar. Ahí he hecho el
alambradito ese… vino y nos dio una pala, una azada y un pico” (Lucio, Suripujio).
“Antes no sembrábamos porque no sabíamos… antes, antes sí sabíamos, después ya no,
después me dijeron que la quinua es alimento, y ha empezado así, cuando está Don
Prieto [Comisionado de Cusi Cusi] y han hecho un proyecto para ver cómo sale, y de ahí
se ha ido siguiendo, y el ingeniero Urbano [Ministerio de Producción de Jujuy] también
32

�dijo que es bueno, lleva mucha nutrición, calcio y tiene proteínas, y aquí no se echa nada
de químico, todo natural” (María, Cusi Cusi).
“Había esa posibilidad de reuniones, justamente con el INTA, aquí en La Quiaca, con el
ingeniero Chauque, estaba Daza también, donde ellos hablaban de que con la siembra
de quinua nos pueda ayudar un cacho más en cuanto a lo económico, porque se podía
vender a un mejor precio y se podía llevar un ingreso más a la casa, entonces de ahí se
empezó esto, no hace muchos años, en Inti Cancha, por lo menos, no hace muchos años”
(Pedro, Inti Cancha).
“Bueno, ahora por un proyecto estamos obligados a sembrar más quinua… es un
proyecto PRODERI, de eso hemos sacado herramientas, lonas, semillas, todas
herramientas, entonces nosotros hemos declarado cuánto vamos a sembrar, ponele tres
cuarto de hectárea, y a la cantidad que hemos nombrado, podíamos pedir cosas, como
carretillas, tanques para depósito de agua, una bomba para sacar el agua, entonces
ahora nosotros por sí solos se nos ha entrado la idea de que tenemos que sembrar más
grande, porque ya tenemos más herramientas” (Serapia, Varas y Valiazo).
Manejo agrícola-ganadero
En general, las criadoras de llamas no hacen agricultura debido a la falta de agua para riego.
Eventualmente pueden sembrar verdeos (alfalfa), para suplementar la alimentación de los
animales (generalmente las ovejas), y suelen tener una pequeña huerta para el consumo
familiar.
“No… en la casa algún poquito… un rastrojito, pero para comer, el verdeo…” (Mirta,
Ciénego Grande).
“Para el consumo nomás… el verdeo y sembramos un poco de papas, habas, zanahoria”
(Sabina, Cusi Cusi).
En cambio, para el desarrollo de la agricultura es conveniente tener animales de tiro (caballos,
bueyes, burros), las ovejas contribuyen a mantener el terreno limpio, y es posible aprovechar el
guano de llamas, ovejas, chivas y vacas para el abono de los sembradíos.
“Estos años no tenemos [ovejas], pero se trae de otras parte para talar el terreno, comer
pasto, son muy buenas porque te limpian el terreno, te comen todos los yuyos, te abonan
un poco... yo creo que hace falta tener” (Froilán, Ocumazo).
“Sí, tenemos animales, no mucho, tenemos corderos por lo menos para el consumo…
unos cuantos corderos, después tenemos bueyes para sembrar, para arar. Y después
estamos criando caballos para hacer cabalgatas con el turismo” (Teresa, Ocumazo).
“Nosotros criamos animales, llamas, ovejas y vacas, tenemos unas cuantas… y con eso
fortificamos el suelo” (Orlando, Sansana).
En estos casos, resulta indispensable contar con alambrados, o bien tener los campos de siembra
y pastoreo separados, donde los animales se crían junto a los de otros familiares.

33

�“En el verano, como tengo alambrado, los tengo allá adentro. Después, cuando ya
termino de cosechar la papa y realizar todo eso, ya los largo al campo” (Alfonsa, Inti
Cancha).
“Con las ganancias de la agricultura compramos llamas, ahora tenemos alrededor de
35 llamas… Cuando eran nuevas se han acostumbrado a ir al cerro, pero cerca de la
cosecha, cuando empezamos a cosechar nosotros, nos ganaban y los últimos días han
sido fatales, había que estar cuidando, es como que se nos complica más… Ahora ya
cavan, aprendieron a cavar, son jodidas, van buscando por el terreno porque tienen olor
los tubérculos, las papas que han quedado ahí, pegan una cavada y comen… después
van y donde sienten el olor cavan la papa, no es que cavan de ganas” (Miriam, Ojo de
Agua y Puesto del Marqués).
Además, tanto la carne como la fibra contribuyen a cubrir las necesidades de consumo de la
familia.
“Yo tengo mis llamitas nomás. Nosotros no las esquilamos. Yo prefiero carnear y ahí se
saca la lana, para el consumo… Y después hilar, yo hilo la lana, a veces lo vendo, a veces
me hago yo la campera, las medias…” (María, Cusi Cusi).
Así, es frecuente encontrar que las agricultoras cuenten además con animales, aunque no en
grandes cantidades (entre las entrevistadas, 60 llamas como máximo).
Abandono de la residencia en el campo
La relocalización de la población rural, desde zonas dispersas hacia pequeñas localidades, es un
fenómeno que se ha evidenciado en los dos últimos Censos de Población (2001 y 2010). En la
provincia de Jujuy, la incidencia de la población rural sobre la población total pasó del 15% en el
2001, al 13% en el 2010. Sin embargo, mientras que en zonas rurales dispersas se registró una
disminución del 25% de la población, en las localidades rurales (hasta 2.000 habitantes) se
produjo un incremento del 5%. Es decir que la población deja de vivir en el campo para asentarse
principalmente en centros urbanos.
Según se desprende del relato de las productoras entrevistadas, esta situación se relaciona
principalmente con el trabajo extrapredial que ellas o sus maridos realizan, con la escolarización
de los hijos y con las comodidades que ofrece el pueblo en relación con el campo.
“Vivo acá en Mariano Moreno, pero mis ancestros están en la Comunidad de Sansana
Norte, ahí tenían mis abuelos los sembraderos, mis padres, después nos mudamos aquí
a la ciudad por el tema del trabajo, de los estudios de primaria y de secundaria, por
eso vivo aquí” (Justina, La Quiaca).
“Andamos repartidos, porque yo hasta el mediodía estoy aquí en La Quiaca, los días
que hay clase, y los días que no hay clases nos vamos todos al campo, y en el verano es
todos al campo, las vacaciones todos al campo, así que es como que estoy ahí, y mi
marido está más en el campo que aquí” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
Sin embargo, no siempre es la mujer la que sienta residencia en el pueblo.

34

�“Soy de la Comunidad Inti Cancha, por ahora cumpliendo una función como presidente
de la Comisión Municipal de acá de Yavi, y tengo unas parcelas de cultivo en la
Comunidad Inti Cancha (…) Mis hijas, la mayor ya terminó el secundario y la menor está
en primer año… están en La Quiaca. Mi señora prácticamente está sola, por eso nosotros
todos los fines de semana, para Inti Cancha” (Pedro, Inti Cancha).
Si bien el incremento de la oferta educativa ha avanzado significativamente para el nivel
primario, y aunque en menor medida también para el secundario (de modo que suele ser posible
asistir a la escuela en la propia comunidad aborigen o en pequeños poblados), el campo pierde
atractivo para los jóvenes, principalmente por la falta de acceso a recursos tecnológicos.
En Inti Cancha preocupa el bajo nivel de matriculación en la escuela de la comunidad. “Ahora
están llegando a los diecisiete chicos. En otros tiempos llegábamos a treinta, treinta y cinco.
Algunos están decidiendo ir a… están bajando a los centros urbanos. Algunos en La Quiaca tienen
su casita, están ahí. Así que, por ahí ese es el tema que nos preocupa, y esto lo tratamos en las
reuniones, de ver por qué las migraciones de los jóvenes… porque eso está pasando en Inti
Cancha como en todas las otras comunidades… se está despoblando” (Pedro, Inti Cancha).
A partir de su experiencia con los hijos y otros jóvenes que conoce, Miriam atribuye esta
situación a la falta de servicios básicos y la imposibilidad de estar conectados.
“En verano nos vamos todos al campo… a pesar de que a mi gordo no le gusta porque
en Ojo de Agua no tenemos luz, nada. Le decimos ‘nos vamos a Puesto’, sale corriendo,
ahí le gusta porque mi suegro tiene tele, así que lo siente como en la ciudad. De día se
va a hacer las cosas y a la tardecita se pone a ver tele, mientras que en Ojo de Agua no,
tenemos que estar ahí con la vela. No es lo mismo y ellos sienten bastante. Yo veo que
a todos nos gusta el campo, sino que se necesita las mismas comodidades que se tiene
en el pueblo. Si no tenemos las mismas comodidades, a nadie nos gusta, por lo menos
a los chicos, al menos a los jóvenes no les gusta. Sí, porque yo tengo ahí una jovencita,
es de Yoscaba, una conocida, le digo ‘¿te gusta el campo?’; ‘no’, me dice… ‘por qué’, le
digo; ‘no me gusta porque no tengo señal’. Va mi campo el otro día y ahí tengo señal,
‘uh’, dice, ‘si fuera aquí mi campo a mí me encantaría, pero yo no tengo señal allá en
Yoscaba’. Entonces uno de da cuenta, si tuviéramos las mismas comodidades que en el
pueblo no habría migración” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).

Esta situación, vinculada con la dinámica reproductiva, completa el escenario de la
fragmentación del espacio productivo. Esto implica, principalmente para las mujeres, tener que
desplazarse, “darse la vuelta” para ver a los animales o atender los rastrojitos, muchas veces
llevando a los hijos.
“Mis hijos… siempre vamos con mis hijos, y si no también, con quién los voy a dejar
aquí. Vamos todos y volvemos todos. Vamos en el colectivo y listo. Después nos volvemos
de vuelta en el colectivo” (Antonia, Ciénego Grande).

35

�En síntesis: el escenario en que se inscribe la producción
La cría de animales en la Puna (llamas y ovejas) implica una forma de manejo de la hacienda que
fragmenta el espacio en forma estacional (veranada e invernada), con residencia principal en el
pueblo. Esta dispersión se recompone a través de redes de parentesco que involucran a la familia
extensa. Los animales permanecen juntos y son atendidos a partir de arreglos familiares para el
reparto de tareas.
Estas estrategias suelen articularse en torno a la residencia de los mayores en los cerros (campos
de veranada) y la ayuda más frecuente de alguna hija o nieta que asume la responsabilidad de
cuidar a padres o abuelos, y que se convierte en la principal heredera de la actividad, aun cuando
las tierras y los animales hayan sido –por derecho– repartidos entre todos los hijos. Ante esta
situación, se reproduce una lógica de manejo conjunto, que activa nuevas redes de parentesco
(entre hermanos y tíos) y formas de distribución de las tareas, en las que puede aparecer la
figura de un puestero contratado para suplir a los padres o abuelos que ya no están.
En esta configuración productiva, las mujeres asumen la tarea de “ir y venir” con mayor o menor
frecuencia para atender a los animales, muchas veces llevando consigo a los niños más pequeños
cuando no tienen con quién dejarlos.
Si bien en este estudio se ha definido el interés por conocer en particular la dinámica de
producción de papas andinas y de quinua, se constata que la pequeña agricultura quebradeña y
puneña se desarrolla sobre una estrategia de diversificación productiva para “no perder el
trabajo”. Esto permite también obtener tanto los productos que la familia consume como
aquellos destinados al intercambio. La delimitación de las superficies irrigadas determina un
esquema de rotación de cultivos (que resulta imprescindible para controlar plagas y reponer los
nutrientes del suelo) que reduce el margen de maniobra para decidir qué o cuánto sembrar. Sin
embargo, aunque este margen sea reducido, las señales del mercado (principalmente la
posibilidad de colocar el producto) son tomadas en cuenta para orientar o reorientar la
producción a mediano plazo.
En el caso del cultivo de papas andinas, se han registrado procesos graduales de capitalización y
especialización (que aun así no dan lugar al monocultivo) con una clara orientación al mercado.
Estos procesos tienden a ser traccionados desde la demanda (la aparición de un comprador
grande y estable).
Por su parte, la decisión de sembrar quinua se funda en el interés por “recuperarla” con un
sentido distinto al que tenía para los abuelos (la elaboración de yista y el consumo ritual),
considerando la posibilidad de “llevar un ingreso más a la casa” a partir de su venta. Pero más
allá de los altos precios que alcanzó el grano en los últimos años, otra motivación es “lo liviano
del trabajo”, mediada por la oportunidad de acceder a equipos y herramientas a través de
proyectos que promueven la siembra de quinua y que se traduce en la posibilidad de mejorar
también los otros cultivos que integran el esquema productivo diversificado.
Si bien la agricultura no introduce una dispersión territorial tan amplia como la cría de llamas y
ovejas, la radicación de las familias en los centros poblados, que ofrecen más comodidades y
recursos (principalmente a los jóvenes que tienden a asimilarse cada vez más a sus pares
36

�urbanos), da lugar también al desplazamiento de las mujeres que se ocupan
predominantemente de las labores agrícolas cotidianas.
Este es el escenario que enmarca –o configura “hacia afuera” del núcleo familiar primario– las
formas de organización de la producción ganadera y agrícola. En el siguiente capítulo se hará
foco en la dinámica productiva interna o formas de organización del trabajo entre los miembros
de la familia nuclear, en las que intervienen un conjunto de características que interactúan para
definir un equilibrio variable.

37

�La organización social del trabajo: un equilibrio variable
Tal como se planteara al inicio del capítulo anterior, las unidades doméstico-productivas en las
que participan las mujeres bajo estudio presentan algunas características que se ajustan a la
definición clásica del campesinado. En este capítulo se pondrá el foco en una de ellas: el uso de
la mano de obra familiar, en torno a la cual confluyen otros factores productivos, principalmente
la contratación de mano de obra no familiar y la posibilidad de incorporar tecnología dura
(maquinaria) y de manejo (prácticas).

Mano de obra familiar, contratación de trabajadores e incorporación de tecnología
La capacidad de trabajo familiar disponible se relaciona con el ciclo vital por el que se encuentra
atravesando la familia (completitud del núcleo conyugal, con hijos de distintas edades; familia
ampliada, con incorporación de otros parientes; nido vacío, generalmente con jefatura femenina
debido a la mayor esperanza de vida de las mujeres). En función de esta conformación se definirá
–como condición de posibilidad– quiénes, cuándo y cómo participarán en la realización de las
distintas tareas agropecuarias.
Por otro lado, la disponibilidad de fuerza de trabajo familiar estará condicionada –tanto por
necesidad como por oportunidad– por el trabajo extrapredial de algunos de sus miembros, ya
sea por multiocupación (dentro y fuera de la finca en forma simultánea) o por pluriactividad (a
lo largo del año) por la inserción en ocupaciones agropecuarias fuera del predio o no
agropecuarias. La pluriactividad puede dar lugar a desplazamientos temporales, por ejemplo, la
migración para la cosecha de naranjas en la empresa Ledesma, que se ha registrado con
frecuencia entre los hogares de la puna jujeña bajo análisis.
La participación de los migrantes permanentes en las tareas de la finca dependerá de la distancia
del lugar en el que se han asentado, de modo que esta variable debe ser considerada en el
modelo de equilibrio que se propone dejar planteado.
En este balance establecido en la unidad de reproducción y producción intervienen prioridades
–como la decisión de que los hijos estudien– y oportunidades (el quehacer fuera de la finca
depende de la posibilidad de ocuparse). Según la forma que adquiera la interacción de estas
condiciones de posibilidad y necesidad, mediadas por la decisión de la familia de hacer el
esfuerzo, el desarrollo de la actividad productiva exigirá introducir otras variables: la
contratación de trabajadores y la incorporación de tecnología que aliviane el trabajo o permita
realizarlo (servicio de maquinaria para el laboreo del suelo, infraestructura de riego, entre
otras).
Para completar este esquema resulta necesario identificar las tareas que requiere la cría de
animales y el cuidado de los cultivos, sobre todo de aquellas que demandan mayor esfuerzo. De
esta manera, se ponen en juego condiciones demográficas, socio-ocupacionales y tecnológicas,
que vinculan a la unidad de producción con el entorno a través de las estrategias de vida
desplegadas por la unidad doméstica. La interacción compleja de esta multiplicidad de variables
dará lugar a la configuración de determinados perfiles y orientaciones productivas (productores
más grandes o más pequeños, producción para el mercado o principalmente para el consumo).
38

�Dada la especificidad de las tareas involucradas en la cría de animales y en la conducción de los
cultivos, se modelarán los comportamientos relacionados con cada uno de ellos.

La cría de llamas
Conviene comenzar realizando algunas observaciones sobre el desarrollo de la
actividad llamera en Jujuy, en relación con la composición de la hacienda
(llamas y ovejas) por un lado, y con la orientación de la producción de
llamas (fibra o carne) por el otro.
La cría de llamas es una actividad típica de la Puna (departamentos de
Cochinoca, Rinconada, Santa Catalina, Susques, Yavi). Según los datos del Censo
Nacional Agropecuario 2008, allí se concentra el 98% de la existencia provincial de llamas. La
cría de ovejas también tiene mayor relevancia en la Puna, donde se localiza el 77% de las
cabezas, mientras que un 18% de las mismas se encuentran en la Quebrada de Humahuaca
(departamentos de Humahuaca, Tilcara y Tumbaya).
La práctica más común entre los productores ganaderos de la Puna es mantener una hacienda
mixta, integrada por llamas y ovejas. Sin embargo, y este es el aspecto que se pretende enfatizar,
la relación ovejas/llamas ha variado en las últimas décadas. Según lo evidencia la información
censal, en la Puna esta relación transita de 5,5 ovejas por llama en el año 1988, a 3,3 en el 2002,
y a 2,1 en el 2008. La evolución de los stocks puede observarse en el Gráfico 1.
Gráfico 1. Puna jujeña.
Variación intercensal de las existencias de ovinos y llamas
600.000

500.000
495.762
400.000
349.963
300.000
287.003
200.000

137.571

100.000

105.177

90.341
0
Ovinos

Llamas

CNA 1988

Ovinos

Llamas

CNA 2002

Ovinos

Llamas

CNA 2008

39

�Según el informe elaborado por un grupo de técnicos del IPAF Posta de Hornillos (2015), y como
queda reflejado en el testimonio de las criadoras de llamas entrevistadas en el marco de este
estudio, una de las razones que explican esta tendencia es el menor tiempo requerido en el
manejo de las llamas sobre las ovejas, , factor que interactúa con el abandono de la residencia
en el campo y la escasa disponibilidad de trabajadores. “Últimamente nos dedicamos más a las
llamas, todos están cambiando, porque no se consigue gente, porque la oveja necesita más
atención, en cambio la llama no” (Susana, Cieneguillas).
Por otro lado, como señalaban Eduardo Frank (2005), Hugo Lamas (2007) y Raúl Paz (2011), la
producción de llamas y ovinos cumple un rol complementario. Los ovinos representan una
rápida circulación de capital por su pronta terminación para la faena y su demanda sostenida,
pero tienen menor valor, por lo que asumen la función de “caja chica” utilizada para cubrir los
gastos diarios de la familia. Sin embargo, la cada vez más relevante participación de los ingresos
extraprediales en la economía doméstica tiende a desplazar esta función. En cambio las llamas,
cuyo período de terminación es más prolongado, son utilizadas para generar recursos a largo
plazo y de mayor valor económico, de modo que como se verá más adelante, los ingresos
obtenidos por su venta suelen destinarse a realizar mejoras en el campo.
Esta situación ha dado lugar a un cambio de paisaje en la Puna. “Los cerros están vacíos. Antes
eran todos los cerros con ovejas. Ahora no. Los viejitos terminaron junto con sus ovejas y no
hay más” (Serapia, Varas y Valiazo).
Otro fenómeno relativamente reciente es la transición desde el sistema fibra-carne hacia el
sistema carne-fibra, que adquiere creciente importancia. El intenso trabajo realizado en la
región para la conformación de una red de acopios comunales y el agregado de valor mediante
el lavado, clasificación y tipificado10 de la fibra de llama viene sufriendo el impacto del deterioro
de precios y la caída de la demanda desde el año 2008.
“Antes sabíamos esquilar, y al esquilar nos preocupábamos por que en una bolsa vaya
un tipo de lana, que a la otra bolsa la lana del animal más viejo, y era más lindo, ahora
es más aburrido… y después, cuando teníamos que seleccionar, teníamos gente
capacitada para seleccionar… se tipificaba… empezar a separar el vellón, acá está mejor,
esto va a un lugar, esto a otro. En el grupo de nosotros [Los Pioneros, actualmente
desintegrado], había señoras que se habían capacitado para hacer ese tipo de trabajo.
Entonces nosotros llevábamos los fardos de lana y ellas se encargaban de separar. Y
después sabíamos vender por el tipo de lana. Y si estaba el tuyo mejor, tenías más precio.
Ahora compran al barrer, no importa cómo, antes solíamos vender seleccionada… este
es el baby, este el fino, el superfino, todo ese trabajo se hacía y ya tenía su precio, viste,
bien. Ahora uno se dedica porque el trabajo está ahí, el animal está ahí, después no
importa cómo se venda, la fibra, nada” (Susana, Cieneguillas).
Sin embargo, el “animal está ahí” y necesita ser esquilado. “Tratamos de esquilar, porque a
medida que va creciendo la lana, es igual que el cabello, si vos no lo peinás se apelmaza, entonces
10

El acondicionamiento consiste en quitar sustancias y partes indeseables del vellón esquilado,
preparándolo para su clasificación. La clasificación implica la separación en 9 grupos de colores y 4 grupos
de suavidades, que se tipifican en grupos homogéneos por combinación de colores y finuras en un sistema
que prioriza la calidad por sobre la cantidad.

40

�la lana no sirve para trabajar, y entonces ya… esquilamos, aunque no la vendamos a buen precio,
nada, la esquilamos como todo productor, por lo menos para ir a la industria, que la aprovechen,
si no hay que cortarlo y tirar” (Susana, Cieneguillas).
En esta coyuntura, se reposiciona la producción y venta de corderos y carne de llama. “Ahora
(me dedico) más que nada a la carne que a la fibra, porque como no hay venta, no hay…” (Susana,
Cieneguillas). En el caso de las llamas, la escasa cantidad de animales faenados por año (en
promedio, dos al mes) determina que esta práctica se realice en las fincas, y la carne se traslada
en vehículos propios o en medios de transporte público para ser vendida en la calle, ferias y
mercados de los centros poblados, o a conocidos que realicen el pedido. Si bien existen en la
zona algunos frigoríficos habilitados, como el de CODEPO y la APPP, que prestan el servicio de
faena o compran los animales en pie, la crítica que les realizan las productoras es que no ofrecen
alternativas comerciales a aquellas de las que ellas mismas disponen.
“Carne fresca… tengo una señora de La Quiaca que compra y lleva al mercado, es
intermediaria. Me llama o yo la llamo y le digo ‘¿para cuándo vas a necesitar?’, también
en la época en que uno ya tiene disponible los animales. Tengo un tío que tiene una
carnicería en el mercado central, ahí mi tío tiene su carnicería y ya le vendo a él. Antes
cuando podía me venía acá, a vender a la feria. Vender donde nos paguen mejor, que
valoricen… Por ejemplo, la CODEPO para mí es un intermediario más, un vendedor más
que sale a vender a la calle, para mí está mal… ellos tienen su finalidad de entregar al
supermercado, a las grandes carnicerías” (Susana, Cieneguillas).
La carne de llama se vende a un precio más alto en San Salvador que en La Quiaca o Abra Pampa
(entre $50-$55 por kilo al productor, frente a $35-$40). La ventaja de producir carne queda
evidenciada en la diferencia de precio con respecto a la fibra, que se paga al productor entre
$20-$25 el kilo, al barrer. Pero los centros urbanos demandan un producto de mayor calidad.
“La llama, de año ya podés carnear, si ves que podés vender, si no de dos años podés carnear.
Pero muy grande no quieren comprar” (Mirta, Ciénego Grande). Por otro lado, allí se valora la
faena en plantas habilitadas. “Sale la carne sellada. En realidad es mejor, porque la gente acá,
uno si le dice ‘mire, este ha sido faenado para vender’, la gente compra con más confianza”
(Susana, Cieneguillas).
Para que resulte conveniente faenar en el frigorífico hace falta reunir cierta cantidad de
animales. Así lo señala Susana, de Cieneguillas: “Depende, si son varios llevo ahí (a la CODEPO),
sobre todo los corderos, que es lo que más se mata, 20-30 corderos, y como no se consigue gente
para hacer ese trabajo, se lleva; pero las llamas como son 2 o 3 por mes, lo hacemos acá [en la
finca]”. Y lo confirma Mirta, de Ciénego Grande: “Yo cuando carneo, carneo de 4, 5, 8… de a uno
no te conviene. Y si no le digo a la CODEPO ‘hay tantas llamas, vaya tráiganselo’”.
De los animales faenados también se aprovecha la fibra o la lana, aunque en esos casos las
pequeñas cantidades obtenidas no se entregan a los centros de acopio, sino que se venden en
la Manca Fiesta11 o se destinan al hilado y elaboración de prendas. “Cuando matamos la llama,
11

La Manca Fiesta o Fiesta de la Olla se realiza en la puna jujeña el tercer sábado de octubre hasta el
último día del mes. Los lugareños llevan ollas, tinajas y otros objetos de alfarería, tejidos de lana de llama,
chalonas (charqui de oveja), papas andinas, semillas y otros productos típicos de la región para
intercambiar. Abunda la comida regional, la música y los bailes.

41

�los cueros, ella [la madre] los usa para sacar la lana y hacer los tejidos para mis sobrinos, gorritos,
guantes…” (Carina, Cieneguillas).
De esta manera, aun cuando la carne está resultando más rentable que la fibra, el manejo de la
hacienda conduce naturalmente al aprovechamiento de ambos productos.

Tareas que requiere el manejo de las llamas
La facilidad del manejo de las llamas en comparación con las ovejas queda reflejada en dos
aspectos fundamentales: el pastoreo y la parición.
“La llama necesita menos cuidados, porque no es como la oveja… no tenés que tener
todos los días juntos, le echás una rodeada, le llevás para arriba, le vas a dar agua, es un
poco más fácil; en cambio la oveja es más costosa: tenés que acorralar todos los días,
ver los corderitos, ver si no se la llevó alguno, el zorro. Y tenemos que ver para
suplementar la alimentación en la época crítica de pasto, que sería septiembre, octubre
y noviembre… La oveja necesita y los corderos necesitan suplementos… con maíz, con
alfalfa… La llama no, cada varios días uno va y lo ve, tener cuidado que no se hayan
pasado para el otro alambrado, todas esas cosas” (Antonia, Ciénego Grande)
La suplementación de ovejas y corderos se realiza a la salida del invierno, cuando escasea el
pasto, solo a aquellos animales que están demasiado flacos. Si bien algunas productoras
siembran verdeos (alfalfa), es más común su compra en los pueblos o a camioneros que llegan
hasta las fincas. Por otro lado, las ovejas madres presentan la particularidad de rechazar a sus
crías, negándose a amamantarlas.
“Por ejemplo, el mayor cuidado que necesitas es cuando las ovejas paren, tenés que estar
todos los días viéndoles que estén con su guagua, que le dé de mamar, cuál ha parido,
que no se crucen los corderitos (…) En abril-mayo paren las ovejas, y esa es la parición
más grande, tenés que cuidar que no se congelen, tenés que ir a verle, que no se vayan
a apretar, todo eso. (Las llamas) no necesitan ese cuidado, porque nacen solitas y están
con sus guagüitas ahí, ya les cuidan todo…” (Antonia, Ciénego Grande).
Aun así, la presencia de predadores según las zonas –pumas en la serranía y zorros o perros
salvajes en zonas más bajas– obliga a “darse la vuelta” a diario. “Con las ovejas, de mayo hasta
julio, porque tenemos los corderos chicos, y con las llamas, en el verano tenemos que estar
viéndolas a cada rato, por el zorro, porque cuando están chiquitas las atacan. A partir de agosto,
septiembre, ahí se nos complica a nosotros por el tema de que no tenemos pasto, entonces tenés
que ir a ver si no se te cayó una de flaca o si está enferma” (Carina, Cieneguillas).
En general, se realiza un manejo reproductivo no especializado, es decir que se mantiene a
reproductores (añachos) y hembras juntos. Pero “a veces los mismos añachos cuando están
naciendo le están queriendo molestar, entonces hay que estar pendientes de ellos… y después
no” (Carina, Cieneguillas). De lo contrario, las hembras pueden volver a quedar preñadas, lo que
reduce el período de lactancia de las crías. “Si la mamá vuelve a tener al año la cría, la amamanta
seis meses… si no un año” (Sabina, Cusi Cusi).
42

�El manejo sanitario consiste en dos vacunaciones al año, contra parásitos internos (lombrices en
las vísceras) y externos (sarna, piojos y garrapatas). “Dos veces estamos vacunando. Sería en la
época de abril y lo otro ahora en octubre o noviembre”. La vacunación resulta una práctica más
sencilla que el baño por inmersión: “Las llamas son muy pesadas y necesitamos mucha gente
para que ayuden” (Antonia, Ciénego Grande).
Por esta misma razón, algunas productoras bañan sólo a las ovejas y a las llamas pequeñas. “Sí,
a las ovejas sí, y en el caso de las llamas, sólo las llamas chiquitas, porque se nos dificulta para
agarrarlas a las grandes, entonces a las chicas sí o sí las mandamos al baño” (Carina,
Cieneguillas).
La señalada, además de insumir mucho trabajo, tiene un carácter ceremonial. La práctica
tradicional consiste en “enflorar las llamas” con vellones de distintos colores establecidos como
marca de la hacienda propia. Parientes y vecinos concurren a ayudar, se homenajea a la Madre
Tierra y se comparten comidas tradicionales.
“Con un cortapluma le ponemos la flor, y ahí distinguimos con los hilos, rojo y bordó
tenemos nosotros, entonces con eso ya sabemos… hacemos la Pachita, la comida, todo”
(Carina, Cieneguillas).
“Señalo yo en setiembre, le ponemos la florada, como costumbre de antes. Yo uso el
verde, el rosado, el rojo, el guinda y el algodón. Mi abuela sabía decir ‘el rojo es la sangre,
el verde es el pasto, el rosado son las flores, el blanco es la grasa’, y entonces lo hacemos
así” (Mirta, Ciénego Grande).
La esquila se realiza en el mes de octubre, al comenzar el clima cálido y aprovechando el
movimiento comercial que se desarrolla en torno a la Manca Fiesta. Cada año se esquilan
aquellos animales mayores de dos años que no fueron esquilados el año anterior. “Cada dos
años… depende, porque la que no esquilaste este año, al otro año sí… y así se van rotando”
(Carina, Cieneguillas).
Esta es una de las actividades que requiere mayor cantidad de mano de obra, por lo que suele
realizarse sobre llamas y ovejas en conjunto, incluyendo a los animales propios y a los que otros
familiares poseen “al partir”. Si bien se señaló anteriormente que la fibra se entrega al barrer,
separándola por color en el mejor de los casos, suele hacerse una selección al momento de la
esquila, priorizando flancos y dejando el vellón del cuello y las patas.
“Porque como ser yo no le esquilo bien las patitas, los bordeles, directamente lo
selecciono esquilando” (Sabina, Cusi Cusi).
“Se hace más la calidad cuando uno esquila los animales” (Antonia, Ciénego Grande).
El hecho de que la cría de llamas sea menos laboriosa no implica que no requiera un gran
esfuerzo por parte de las criadoras. “No tenés horario, no tenés feriado… si hace frío hay que
salir, llueva o truene… es sacrificado” (Susana, Cieneguillas).
En la tabla que sigue se presenta de manera esquemática el calendario de las tareas necesarias
para la cría de las llamas.
43

�44

�Tabla 1. Cría de llamas. Calendario de tareas

Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

Tareas
1°Q

2°Q

1°Q

x

X

x

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

x

x

x

x

2°Q

1°Q 2°Q

Pastoreo en el cerro (veranada)
Pastoreo durante la invernada
Suplementación
Atención de crías
Señalada (1)

x

Desparasitado (vacunación) (2)
Desparasitado (baños)
Esquila
Venta de fibra
Faena
Venta de carne
(1)

Si bien es tradicional hacer la señalada el Martes de Carnaval, actualmente se la realiza cuando los familiares pueden concurrir a ayudar.

(2)

Se realiza dos veces al año.

45

�Formas de organización del trabajo
Considerando por un lado, el tipo de conformación de la familia nuclear, el tipo de actividad que
realiza cada uno de los miembros (estudio o trabajo extrapredial) y su dedicación de tiempo al
trabajo en la finca, y el desarrollo de la producción en forma conjunta con otros miembros de la
familia ampliada, y por el otro, el tamaño de la hacienda, se propone una tipificación de las
unidades de reproducción y producción en la que entra en juego la contratación de mano de
obra no familiar.

Tipo 1. Gran cantidad de animales “al partir”. Poca mano de obra familiar (nuclear y ampliada).
Uso principal de mano de obra contratada.
Sabina, de 43 años, tiene la concesión del comedor de la Cooperativa Río Grande de San Juan.
Su marido es el presidente de la Cooperativa y dedica la mayor parte de su tiempo al
desempeño de su función. Tiene siete hijos aunque solo una mujer de 18 años y su beba viven
con ella, otros tres han migrado al sur y una a Buenos Aires, los dos restantes viven en la
provincia y eventualmente ayudan en la finca. De la tropa de 350 llamas que tiene al partir con
cuatro cuñados, Sabina posee 150. Contrata mano de obra no familiar.
Candelaria tiene 35 años. Es promotora del Grupo Cusi Cusi de la Asociación Warmi Sayajsunqo.
Su marido trabaja en la construcción y en la finca. “A veces se va a trabajar… a La Quiaca, por
ahí, a la construcción y vuelve… depende, si consigue un trabajo se va, y si no está aquí
cumpliendo las llamas”. Tiene dos hijos, una mujer de 19 años y un varón de 17 años, que
estudian en La Quiaca y trabajan en las vacaciones. Cuando van a la finca, ayudan. Su hacienda
está compuesta por 130 llamas y no tiene ovejas. Su cuñada tiene 30 llamas al partir. Contrata
trabajadores.
Susana tiene 61 años y vive con su madre. No ha tenido hijos. Posee 120 llamas y 700 ovejas.
Para el manejo de la hacienda contrata trabajadores. “Tengo gente que me ayuda con los
animales, pero no es permanente, por día, por semana, cuando se necesita hacer algún trabajo,
si no…”.

Tipo 2. Pocos animales propios. Poca mano de obra de la familia nuclear. Manejo conjunto de
la familia ampliada. Sin trabajadores contratados.
Antonia tiene 37 años y trabaja en la Asociación Cooperadora del INTA de Abra Pampa
clasificando fibra. No tiene marido. Sus tres hijos, dos varones de 20 y 17 años y una mujer de
11 años estudian y ayudan en la finca. Su padre, madrastra y una hermana se encuentran a
cargo del manejo de una hacienda de 200 llamas y 300 ovejas, de las cuales Antonia posee 25
llamas y 30 ovejas. No contrata trabajadores.
Carina tiene 33 años. Trabaja como encargada en la CODEPO durante todo el año, a jornada
completa. “Tenemos la hilandería, tenemos el matadero... siempre hay algo para hacer (…)
Tengo muy poco tiempo para ir al campo, mi horario es hasta las cinco”. Su marido trabaja en
46

�la Municipalidad y en la finca. Tiene un hijo varón de 17 años que estudia. Su madre se
encuentra al cuidado de la hacienda, aunque vive en el pueblo con el padre de Carina y sus
cuatro hermanos menores (de un total de 11). Poseen en total 50 llamas y 60 ovejas al partir.
No contratan trabajadores.

Tipo 3. Muchos animales propios. Familia nuclear grande. Manejo no compartido con otros
familiares. Con trabajadores contratados.
Mirta trabajaba en la CODEPO preparando chacinados, pero ha decidido dejar porque estaba
descuidando el campo. Su marido trabaja en el hospital y en la finca. Tiene diez hijos; dos de
los cuales han migrado a otras provincias y uno trabaja en Mina Pirquitas; de los dos varones
que siguen, uno trabaja en la finca y el otro tiene ocupación afuera y ayuda; los otros cuatro
estudian y ayudan en la finca (tres mujeres de 20, 18 y 14 años y un varón de 11 años). Mirta
tiene 250 llamas y 670 ovejas. Contratan mano de obra no familiar.

Para cada uno de estos tipos, se describirán las estrategias a las que recurre la familia para
realizar las tareas anteriormente descriptas, considerando las innovaciones tecnológicas
incorporadas para el manejo de la hacienda, que en general incluye tanto llamas como ovejas.

Tipo 1
La posesión del ganado “al partir” implica: “No repartimos los ganados, sino que los cuidamos
como si fuese nuestro”. Esta dinámica define “otras formas de estar en el campo” cuando se ha
dejado la residencia en la finca para radicarse en el pueblo o cuando se ha logrado la inserción
en ocupaciones no vinculadas con la producción. Esta es una idea potente12 que da lugar al
replanteo sobre los procesos de despoblamiento del campo y abandono de la actividad
agropecuaria.
Los miembros de la familia ampliada aportan su trabajo para el cuidado diario de los animales o
colaboran con los gastos (“Nos colaboran con dinero para comprar las vacunas” o “Ayudan un
poco a pagar los peones”) en medida acorde con la cantidad de animales que cada uno posee y
reciben los beneficios que pueden obtener de sus propios animales. “Yo conozco el mío y si yo
quiero matarlo, mato el mío, mi cuñada se mata el de ella” (Candelaria, Cusi Cusi).
En general, asumen la principal responsabilidad en el cuidado de la hacienda los familiares que
poseen la mayor cantidad de animales, aunque prevalecen distintos tipos de arreglos para
repartirse las tareas.
“[En épocas de veranada] nos turnamos. Mayormente casi compartimos siempre,
entonces sabemos que… en agosto ya nos ponemos de acuerdo, ‘¿quién va a sacar la

12

Planteada por uno de los consultores del equipo de campo, Andrés Longoni, durante el intercambio de
cierre del trabajo.

47

�llama?’, entonces dicen ellos, nosotros vamos con la camioneta al cerro llevando la
mercadería. Y si dicen ellos que van a llevar la mercadería, ellos llevan la mercadería y
nosotros vamos con las llamas” (Candelaria, Cusi Cusi).
Hay algunas tareas que suelen realizarse en conjunto, como la vacunación y la esquila, o bien
cada uno la hace en su ganado pero en un mismo día, que reviste carácter ceremonial, como
ocurre con la señalada.
“[Entre todos vacunamos] en una tarde. Mi cuñado sabe vacunar… vamos y con los
chicos agarramos y vacunamos y ya está” (Sabina, Cusi Cusi).
“Hacemos juntos [la señalada], yo hago el mío y ellos el de ellos… o a veces, años, ellos
ponen la carne y yo pongo la verdura, la comida todo, la gaseosa, y a veces, años, a ellos
le toca la gaseosa y a mí me toca la carne. Así convivimos” (Sabina, Cusi Cusi).
“[Para esquilar] somos nosotros, los peones, a veces también los vecinos que nos
ayudamos pero no mucho, cinco o seis personas… Generalmente esquilamos hasta
donde podemos” (Sabina, Cusi Cusi).
Entre las unidades de producción que integran este tipo, la escasez de mano de obra familiar
debe ser compensada con la contratación de trabajadores.
“Más antes, terminaban las clases y nos íbamos para el cerro con ellos [los hijos], al papá
le dejábamos aquí y nosotros nos íbamos al cerro, y ya bajábamos cuando llovía mucho.
Y ahora no quieren… ‘no, yo me voy, me voy a trabajar’, y mi hija más grande también
va a trabajar [ambos, en el receso escolar]. Cuando vienen me ayudan (…) A veces
ocupamos peón, cuando empiezan a tener las crías… de noviembre, es tiempo, hasta
febrero” (Candelaria, Cusi Cusi).
Esta situación se acentúa en el caso de Susana, que no tiene marido ni hijos.
“Tengo gente que me ayuda con los animales, pero no es permanente, por día, por
semana, cuando se necesita hacer algún trabajo” (Susana, Cieneguillas).
“[Cuando los animales pastan en el cerro] ahí llevamos los peones, viven en la estancia
y se quedan ahí, dos meses generalmente” (Susana, Cieneguillas).
“Busco gente que está capacitada, si no yo también, para aprender a dosificar todo, si
tengo que castrar tengo un muchacho que me da una mano” (Susana, Cieneguillas).
Esta ecuación introduce uno de los principales problemas que enfrentan las mujeres
productoras cuando se encuentran solas.
“Me preocupo nada más cuando quiero hacer algo y no encuentro gente que me ayude…
Sí, cuando quiero faenar y no hay gente, no se puede dosificar, no se puede encontrar,
ahí sí… Yo como siempre digo, hay dos o tres personas que se dedican a trabajar a campo
y es como ir a pedir turno, qué día me toca a mí” (Susana, Cieneguillas).

Tecnología de manejo
48

�La forma de compensar la falta de mano de obra familiar y las dificultades para encontrar
trabajadores es la incorporación de tecnología.
El alambrado perimetral completo y la separación interna de potreros para racionalizar el uso
de las pasturas naturales y separar reproductores y hembras facilitan enormemente el manejo
de la hacienda. Sin embargo, el alambrado de las extensas parcelas, que además se encuentran
dispersas, resulta muy costoso.
“Aquí en Cusi Cusi tengo, en Cuevas estoy empezando pero me falta dinero para
terminar, cuesta un montón… llevar los postes, los alambres… está caro ahora. [Decidió
alambrar] para tenerlas más cuidadas, porque si no las llamas se iban con otras llamas,
se iban a otros lugares… porque los vecinos también tienen sus llamas, entones era difícil
después juntarlas, y aparte sí, porque por el alambrado ya los pastos están
reservados… eso es lo mejor” (Sabina, Cusi Cusi).
“En estos últimos años estamos cuidando todo con las crías, las crías que tienen un año,
los machos están en el cerro... Antes no, antes era todo junto, pero ahora generalmente
en este año más los cuidamos con las crías porque ya era bastantes llamas y no abastece
el campo” (Sabina, Cusi Cusi).
El manejo reproductivo de la tropa de llamas se vincula también con la producción de carne.
Tradicionalmente, los animales faenados eran aquellos de descarte (viejos o flacos) que debían
ser sacrificados para descargar el campo. Actualmente, se están desarrollando prácticas
orientadas a obtener carne de calidad.
“Separo los machos, los castro y los tengo en un lugar mejor, engordando, a mano para
matar. Al añacho lo tengo separado también, porque si no me agarra a la hembra y la
hembra se va y me deja al que recién nace… entonces para evitar eso los tengo que
separar” (Susana, Cieneguillas).
Por otro lado, se ha hecho más eficiente el manejo sanitario. Una mala práctica muy difundida
anteriormente era tratar solo a los animales enfermos de la tropa, lo cual impedía interrumpir
el ciclo de contagio.
“Siempre dosificar, poner el medicamento… el Ivomec, un medicamento inyectable, les
quita el piojo, y para la sarna lo mismo, el mismo medicamento usted lo inyecta y a los
siete días hay que inyectar de nuevo, porque la sarna pone el huevo debajo del cuero y
a los siete días revienta ese huevito, entonces hay que volver a poner, y con esa dosis ya
está. Eso dos veces por año… una inyectada general” (Susana, Cieneguillas).
Finalmente, cabe mencionar que más allá del carácter ceremonial del enflorado, en algunos
casos se ha adoptado la señaladora, que agiliza la tarea.
“En la señalada no soy de tanta ceremonia, señalamos rápido. [Usamos] la señaladora,
la maquinita. Tiene la forma ya, como la tijera, para cortar la orejita” (Susana,
Cieneguillas).

49

�Tipo 2
Si el Tipo 1 corresponde a las unidades doméstico-productivas que poseen la mayor cantidad de
animales “al partir”, el Tipo 2 representa la contraparte.
“Nosotros tenemos poquita cantidad y ese poquito lo manejamos nosotros. Volvemos
cada tres meses al campo. Y cuando vamos al campo, ellos [los hijos] ayudan a cuidar al
ganado, después vienen a la escuela” (Antonia, Ciénego Grande).
“La que cuida más las ovejas es mi mamá. No necesitás tanto cuidado para la llama… o
sea, vos que vayas a verla dos o tres veces a la semana para que veas que toman el agua,
ya está, tenemos más tiempo con las llamas, en cambio las ovejas tenés que estar todo
el día, todos los días… Si ella no puede ir vamos nosotros, nos turnamos más que nada”
(Carina, Cieneguillas).
No contratan mano de obra porque: “Como no es mucha cantidad lo de nosotros… nosotros
nomás lo hacemos, en cambio, lo que es más cantidad es lo de mi hermana y de mi papá.
Nosotros también los vamos a ayudar” (Antonia, Ciénego Grande).

Tecnología de manejo
En el caso de estas unidades de producción más pequeñas, la adopción de tecnología aparece
asociada al otorgamiento de créditos a través de organismos públicos o asociaciones de
productores y a los proyectos de extensión rural.
Si como se señalara antes, la introducción del alambrado hace más eficiente el manejo de la
tropa de llamas, en el caso de las ovejas (que requieren la presencia diaria del pastor o la
pastora) el cercado de los campos de pastoreo facilita enormemente la tarea.
“No los vamos a pastear todo el día, los soltamos así… y ya no es de salir juntos, volver
juntos, le despachás para abajo, y ahora como hay más alambrado, entonces se sujetan
con el alambrado, vas a ver, le das una vuelta, y vuelta volver, y así… antes no, cuando
era más abierto la finca, tenías que salir juntos, con las ovejas, y volver a la tarde
juntos… Por ahí aprovechamos los programas que hay, te dan una cierta cantidad de
plata, el banquito, y después devolvés en cuotas” (Antonia, Ciénego Grande).
Por otro lado, la descarga oportuna del campo se resignifica ante la menor disponibilidad de
tierras y pasturas naturales, de modo que los animales se sacrifican antes de perder valor
comercial.
“Nosotros no dejamos que estén tan viejos, porque te digo, nosotros al escasearnos el
pasto… ya al año los sacrificamos” (Carina, Cieneguillas).
Cabe señalar finalmente que la introducción de genética resulta un factor importante para estas
unidades que aún no han alcanzado una cantidad de animales económicamente sustentable.
“Antes nosotros no cambiábamos el añacho, siempre elegíamos de la tropa, ahora con
gente del INTA que vino acá a promocionar las ferias que hacen en Cangrejillos por
50

�ejemplo, entonces nosotros nos anotamos ahí, llevamos animales y traemos de allá
otros, eso se cambió, antes no lo hacíamos, elegíamos de la misma tropa el añacho o el
carnero” (Carina, Cieneguillas).

Tipo 3
Aun cuando los hijos sean muchos, esto no implica que estén exclusivamente abocados a las
tareas de la finca, pero en general todos colaboran en algo.
“Está Daniel… 27 tiene, vive aquí, se va a hacer changas en Pirquitas para comer.
Después viene Paul, él me ayuda en el campo, él es el que más me ayuda de todos, tiene
24… Después viene Fabián, él está estudiando aquí, no trabaja, pero estudia… cuando
está de vacaciones se va al campo también, él tiene 22… Después está Alba, de 20, ella
también está estudiando, ayuda en la finca… Después está la Rocío, la mamá de ella…
de 18… Después está la Doris, tiene 14 años, estudia también, está haciendo la
secundaria… Y después está el Mateo, el chango chiquito, tiene 11…” (Mirta, Ciénego
Grande).
Los hijos varones adultos se ocupan de algunas tareas puntuales: “Mis hijos van. Ellos están
poniendo el alambre ahora. Ellos dicen ‘mamá, vos comprá el material, nosotros vamos a
trabajar’” (Mirta, Ciénego Grande).
Y para otras tareas, como la esquila, se contrata el servicio y, de ser necesario, algún otro
trabajador. “La CODEPO ha ido a esquilar (170 animales, en un día y medio). Ellos van
directamente a la finca, se llevan toda la fibra y listo. Si no hacen las reuniones en Ciénego, dicen
quién se anota por la CODEPO para esquilar la lana. Yo me voy a anotar, entonces ya te avisan
‘tal día estamos en su casa’, y yo los espero lista. La CODEPO esquila a máquina, yo voy
esquilando con tijera y tengo que poner otro pillador” (Mirta, Ciénego Grande).
Pero el cuidado cotidiano recae mayormente sobre la productora: “Yo a veces me voy el lunes y
vuelvo el viernes, trayendo carne para vender, y si no me voy el viernes, vengo el martes, si no
voy por la mañana y vuelvo por la tarde… Me lo paso yendo y volviendo… Y si no, dejo un peón
que me lo cuida” (Mirta, Ciénego Grande).
Para la señalada, toda la familia está presente: “Yo ahora el 5 de agosto hago la challada… cae
un día miércoles me han dicho, entonces el sábado 8 voy a cortar challa en el campo, ellos ya
saben. Salen de su trabajo y ahí vamos todos, somos toda familia” (Mirta, Ciénego Grande).

Tecnología de manejo
En este caso surge también el interés por obtener un producto de calidad.
“Yo las clasifico… la llama necesita un reproductor que sea bueno para cambiar de
sangre. Yo busco un reproductor bueno… yo andando veo dónde hay llama buena, y
51

�buena compra. El año pasado me he comprado un reproductor a 3.000 pesos” (Mirta,
Ciénego Grande).
En el caso de los ovinos multipropósito, al igual que las llamas, se ha registrado la incorporación
de reproductores con características adecuadas para reorientar la producción de la lana a la
carne.
“La carne… porque la carne evidentemente son mestizos. Yo me he comprado un carnero
en una feria que había en Jujuy una vez. Después más antes me había comprado un
mestizo, y en estos cruzados ha dado, después ya le echado carnero, hace dos años”
(Mirta, Ciénego Grande).
Una práctica que se ha identificado en todos los tipos analizados es el registro de la evolución
de la hacienda. Todas las productoras ganaderas entrevistadas indicaron con exactitud la
cantidad de animales nacidos, muertos por predadores o por el frío y faenados, aun cuando este
registro sea precario en el sentido convencional. Cabe señalar que esta práctica resulta más
importante en el manejo de semovientes que en la agricultura.
“Sí, generalmente cuando ponemos los hilos a los corderos, ya van naciendo, ahí vas
anotando. Las llamitas lo mismo, las señalamos, entonces tiene que salir… o por ahí allá
se murió una, por el zorro, entonces vos ya sabés, te das cuenta” (Carina, Cieneguillas).
“No, lo único que sabemos, cuando vamos a señalar, que hemos señalado tanto, tantas
ovejas, tantas llamas, todo está en la cabeza” (Antonia, Ciénego Grande).
“Anotamos, sí, en un cuaderno… cuando viene la CODEPO, porque nosotros pagamos por
esquilador, pagamos mitad nosotros y mitad la CODEPO, entonces anotamos. Y carne
también contamos” (Mirta, Ciénego Grande).
“Llevo un control para ver la cantidad, para que no me roben o por si se han extraviado,
o para tener más o menos un control, o si algún día me hace falta, o no sé para qué, pero
anoto” (Susana, Cieneguillas).
En definitiva, al comparar la incorporación de mejoras y la adopción de tecnologías de manejo
entre los distintos tipos caracterizados se pone de manifiesto que son los productores más
grandes los que realizan mayores inversiones para racionalizar la producción, evidentemente
porque tienen la capacidad de hacerlo. Sin embargo, es entre los más pequeños que la
incorporación de esta clase de recursos y prácticas redundaría en mayores beneficios, dado que
–como se ha mostrado– esto permite simplificar el manejo de la hacienda y compensar así la
escasez de mano de obra familiar. Este es un punto a tener en cuenta al momento de planificar
acciones de intervención pública dirigidas al sector.

Tareas que realizan las mujeres
La cría de llamas y ovejas en la Puna es una actividad femenina, aun cuando los hombres estén
involucrados en la realización de ciertas tareas.

52

�En particular, hay dos tareas que recaen casi exclusivamente en las mujeres (las productoras o
sus hijas): el pastoreo y la atención de las crías, en relación con estar tareas se despliega la noción
de “cuidado” como una práctica naturalizada por el rol de madre. La diferencia entre mujeres y
hombres queda reflejada en el relato de Candelaria:
“Ella [la hija mujer] es más atenta, en cambio él [el hijo varón] es más distinto, digamos
hace pero no es como… ‘llevame para allá’… le lleva, va corriendo… ‘hacele llegar ahí’…
listo. En cambio mi hija no, ella le lleva así comiendo… así tranquilo, mientras mi hijo no.
Rápido tiene que llegar, ya está bien con eso”.
En la época de parición, los corderos requieren de mucha atención. Es necesario controlar que
no se hayan separado de las madres y que estén mamando.
“Lo manejo todo… cuando están naciendo los corderos hay que ir al corral, ver los
chiquitos si no se están congelando, ver si la mamá se va a quedar al lado del cordero
porque a veces se van tranquilas y los dejan, entonces bueno, hay que estar ahí” (Susana,
Cieneguillas).
Las tareas para las que las mujeres necesitan ayuda de los hombres son aquellas que requieren
fuerza física, como atrapar las llamas y reparar los cercos. Más allá de esto, las mujeres vacunan
y esquilan.
“Para la llama generalmente los dos, sí o sí, tanto mujeres y hombres porque casi mujer
sola no podés hacer nada, porque la llama es más para fuerza, y generalmente el varón
es más grandote, entonces para agarrarlas, el varón lo hace… en la esquila ya las
mujeres podemos ayudar” (Sabina, Cusi Cusi).
“La llama es grande, hay que pillarla, atarla… hay que tener fuerza… Con las ovejas sí,
las llamas no… porque pillarlas y retener a la llama, yo no puedo, inyectarlas puedo
inyectar” (Susana, Cieneguillas).
“Nosotras las mujeres no podemos levantar paredes, cuando se caen, corrales, y
después ir a arreglar los alambrados, eso a nosotras nos resulta más difícil… al ser un
varón, bueno, ahí lo hace” (Antonia, Ciénego Grande).
De esta manera, la equiparación entre mujeres y hombres está mediada por la participación de
las mujeres en el trabajo productivo. “En algunos casos, las mujeres salieron a trabajar,
entonces se fueron poniendo de igual, digamos” (Carina, Cieneguillas).
Otra actividad netamente femenina es la clasificación de la fibra: “El tema de la fibra es
generalmente de mujeres. La clasificación de la fibra, por ejemplo, ese es un trabajo de mujer
nomás, porque la mujer le puede palpar” (Antonia, Ciénego Grande).
Finalmente, las mujeres muestran una particular aptitud para comercializar, que se vincula con
la valoración del esfuerzo realizado: “Como que te encariñás con el animal que es tu trabajo, te
dedicás, no mucho pero te dedicás, no tirás el animal a la deriva” (Susana, Cieneguillas).
En la Tabla 2 se presenta de manera resumida la distribución de tareas entre mujeres, hombres
y niños de la familia.
53

�Tabla 2. Cría de llamas. Distribución de tareas entre los miembros de la familia
Solo la
mujer

Tareas
Pastorear

Más la
mujer

Solo el
hombre

Más el
hombre

Ambos

Hijos
menores
(1)

Suplementar
Atender las crías recién nacidas
Señalada
Atrapar a las llamas
Desparasitar
Vacunar
Bañar (animales pequeños)
Atrapar a las llamas
Esquilar
Cortar el vellón
Vender la fibra
Esquilar cueros
Elaborar artesanías con fibra para
consumo o venta
Faenar
Vender la carne
Elaborar subproductos de carne para
consumo
(1) Cuando los animales están cerca de la casa.

Toma de decisiones productivas
En relación con la toma de decisiones vinculadas con la producción, es necesario considerar las
estrategias de manejo conjunto entre los miembros de la familia ampliada, muchos de los cuales
asisten ad hoc para colaborar. En este sentido, resulta más importante la disponibilidad y la
coordinación que la definición unilateral de cuándo realizar cada tarea.
“Ya tenemos como un calendario, entonces ya decimos ‘¿qué fecha podés?’ (ir a
vacunar), para que nos ayudemos entre todos, entonces en un solo día lo hacemos
todo… nos juntamos y lo hacemos todo” (Antonia, Ciénego Grande).
“O sea, ya sabemos que tenemos que esquilar hasta marzo, sí o sí, entonces decimos ‘nos
juntamos el viernes’, y a veces en dos días… (Las decisiones las tomamos) los cuatro: mi
mamá, mi marido, mi papá y yo… entre los cuatro… más que nada para ponernos de
acuerdo en el día, como trabajamos, y entonces nos ponemos de acuerdo” (Carina,
Cieneguillas).

54

�“En el mes de febrero... generalmente el 2 de febrero, para fijar la fecha exacta, ya
sabemos que todos los años lo hacemos (la señalada) en esa fecha” (Sabina, Cusi Cusi).
Sin embargo, como se indicara anteriormente, la gestión cotidiana se encuentra generalmente
a cargo de las mujeres. “En el campo yo manejo todo, yo le digo [al marido] ‘vos tenés que hacer
tal cosa’, porque a veces me lo cambia… va y mete las ovejas en el potrero de las llamas, me lo
mezcla, en el potrero que no habían ido las ovejas todavía, entonces le digo ‘no, vos no tenés que
hacer eso, yo no hago pisar esa parte a la oveja, no estoy metiendo’. Yo sé qué me tiene que
entrar, qué me va en un potrero, en otro potrero (…) Yo sé cuánto tengo que vender, la lana
también, cuándo hago esquilar, todo todo me manejo así yo” (Mirta, Ciénego Grande).
Esto, sin dejar de atender la casa y a los hijos: “(Las mujeres) tenemos que ser dos, porque ellos
ya trabajaron, y vos seguís… yo me recargo de tareas, para hacer las cosas de la casa,
justamente” (Carina, Cieneguillas).

Valoración del trabajo de las mujeres
La percepción de las mujeres sobre la valoración que los hombres hacen de sus tareas no es
uniforme, aunque se ponen de manifiesto progresos intergeneracionales.
“Y… siempre son desvalorizadas las tareas de la mujer, yo creo que sí… yo digo porque
bueno, lo hacés, y quizá no tiene un precio ni nada, en cambio los hombres sí” (Antonia,
Ciénego Grande).
“Antes por ejemplo, antes que nosotros estemos ahí con todos los animales lo hacían mis
abuelos nomás, poca participación se le daba por ejemplo en este caso a mi abuela, mi
abuelo solo lo decidía. Yo supongo que son cambios de las generaciones… es algo que
se fue dando” (Carina, Cieneguillas).
“Sí, valoran, mi esposo siempre me dice ‘vos sos más guapa que yo’… porque hago, voy,
antes que él llegue ya he ido al campo y llegando, a las dos de la tarde, para almorzar”
(Candelaria, Cusi Cusi).
Sin embargo, pareciera valorarse principalmente la realización de tareas productivas, mientras
que las domésticas mantienen su invisibilidad. “En la casa, menos” (Carina, Cieneguillas).

El cultivo de papas andinas
Labores requeridas
En el caso del cultivo de papas andinas, las tareas que insumen mayor
cantidad de trabajo son, por un lado, la roturación y siembra, y por el otro,
la cosecha.

55

�En general, la primera roturación del suelo se realiza con tractor, recurriendo al servicio de
maquinaria que prestan los municipios, las cooperativas, el INTA o el Ministerio de Producción.
Si se ha decidido abonar, ese es el momento en que se distribuye el guano de los animales. La
tierra se deja “barbechar” y, luego de las primeras lluvias del año, se pasa la rastra dos veces y
se abre el surco en forma mecánica o utilizando animales, propios o contratados.
“Nosotros hacemos arado de la tierra en primer lugar y después hacemos dos vueltas,
para sembrar le hacemos dar dos vueltas al terreno. (Usamos) un tractor que nosotros
contratamos a la Comisión Municipal de Yavi. Viene con su chofer y su arado, todo”
(María, Casti).
“El tractor, ese viene de la Municipalidad para arar nomás. Después ocupo un caballo
para que me haga el surco y ahí semillamos” (Ana, Casti).
“A veces para hacer la primer movida de tierra, lo ponemos con tractor, y después ya
todo con arnés” (Teresa, Ocumazo).
La concentración de la demanda del tractor en la misma época del año suele generar algunas
dificultades a los productores, que muchas veces enfrentan demoras que impiden sembrar en
el momento oportuno.
“Ese es un problema, el tema de herramientas, porque hay que adecuarse y a veces la
papa, por ejemplo, cuando queremos sembrar de acuerdo al tamaño que dé… bueno,
vamos a sembrar por ejemplo, la Collareja en noviembre porque queremos que crezca
grande, y no hay tractor… te retrasa una semana, dos semanas, hay que buscar… en el
municipio, no, no te da. Aquí sembré con una Cooperativa Andina, el tractor de ellos. En
Puesto del Marqués tuve la suerte, tarde pero igual vinieron, los del Ministerio de
Producción” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
Si bien es común utilizar animales de tiro para rastrar y abrir el surco, su contratación resulta
más costosa que el tractor. Esto se debe básicamente al mayor tiempo que insume el laboreo
con tracción a sangre.
“Tenemos que buscar la yunta, después bueno, el arado, eso tenemos ya. Nosotros
alquilamos la yunta para arar y el tractor para barbechar. Ya es más fácil. El tractor te
lo hace todo en un solo día y la yunta no porque… hay que comprar el pasto y todo eso.
Es un poco más de gasto. La yunta la utilizamos para hacer la siembra nomás” (Gregorio,
Ocumazo).
“La yunta para un día, para arar, nos cobran 450 pesos… Estamos pensando en pasar el
tractor, pasar la rastra y ocupar los animales un día o dos para rayarla nomás, porque si
no es bastante” (Teresa, Ocumazo).
La semilla de papas andinas debe ser renovada cada tres o cuatro campañas agrícolas. De esta
manera, si bien los productores seleccionan y reservan su propia semilla, periódicamente la
intercambian con otros productores o compran semilla nueva.
“Nosotros lo que tenemos ahora, lo clasificamos, lo vamos seleccionando, separamos lo
que es semillas y lo que es para la venta, y eso lo tenemos, pero después es bueno
56

�cambiar de semilla, porque cuando trae una semilla de otro lado, te produce más
cantidad que cuando lo tenemos del mismo. Nosotros a la cooperativa le compramos,
había una cooperativa en La Quiaca, no sé cómo se llama esa cooperativa, de ahí
compramos semillas, y después otra parte compramos en Villazón” (María, Casti).
“Sí, la semilla, yo vendo la papa y con eso mismo compro otra semilla cuando vamos a
la Manca Fiesta… Voy y compro así, compro un poco, y compro un poco…” (Ana, Casti).
“En el cambalache ya preparan la semilla… y nosotros intercambiamos las semillas, y
ya la guardo. Ya la tengo guardada yo” (Brígida, El Angosto).
Ante la falta de certificación de la semilla, el riesgo siempre latente es que “salga mala”.
“Antes sabíamos hacer intercambio, pero nos salió mal, a veces vamos a cambiar y no
sabemos qué papa nos están cambiando, porque ellos dicen ‘no, para cambio trae
cualquier papa’, pero no nos cambian buena semilla, a mí me pasó… cambiamos la
semilla y nos salió totalmente mal” (Teresa, Ocumazo).
En el caso de Miriam, la productora más grande de papas andinas entrevistada, la forma de
eludir este riesgo es comprar semilla certificada en Bolivia. Sin embargo, esto implica perder
diversidad, ya que la orientación al mercado de las papas andinas producidas en ese país ha
determinado la imposición de variedades no nativas, como la Desiré.
“Yo el año pasado compré de Bolivia, de esas que vienen con certificación. Invertimos
bastante el año pasado en semillas, hemos comprado una semilla que supuestamente
va a dar buena producción unos seis años más o menos, eso, pero no hay todas las
variedades, en Bolivia se hace solamente la Desiré, la rosada, no hacen las andinas,
andinas…” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
El semilleo se realiza en forma manual tanto en las parcelas pequeñas como en las grandes,
aunque en las primeras se ocupan animales para abrir el surco, y en las grandes, el tractor.
“Con la papa usamos los aguayos, cruzamos como cuando cargamos la guagua pero
nada más que nos ponemos para adelante, vaciamos ahí toda la papa, póngale vaciamos
unos 15 o 20 kilos ahí adelante, y vamos caminando y tirando. Tiene que ser rápido
porque vamos dos semilladores por lado, porque el tractor abre acá, uno se pone acá,
semilla hasta la mitad y el otro hasta la otra mitad, el tractor da la vuelta aquí y los otros
dos así… y así vamos” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
“Cuando vamos a sembrar, sembramos hasta cuatro hectáreas al día, y con el animal
más de media hectárea no se hace, entonces es ocupar mucha gente y avanzar poco”
(Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
Inmediatamente después de la siembra, se riega y se continúa suministrando agua cada quince
días, según la distribución de los turnos de riego y el nivel de precipitaciones. El ciclo de cultivo
varía de tres a cuatro meses, dependiendo de la variedad y del tamaño del tubérculo que se
busca. Cuando el cultivo es a secano, la fecha de siembra se ajusta de acuerdo con el inicio de
las lluvias (a fines de diciembre o enero), pero no es recomendable sembrar demasiado tarde ya
que en marzo o abril (de acuerdo con la altura) comienzan las heladas. Sin embargo, el retraso
57

�de la siembra es la práctica adoptada para obtener los papines, que reciben mejores precios en
el mercado.
Mientras las plántulas son pequeñas se deshierba a mano y al alcanzar la altura de veinte o
treinta centímetros, se realiza el aporque para favorecer el enraizamiento y controlar malezas.
Esta tarea se puede efectuar a mano o con la ayuda de animales.
Es interesante mencionar una iniciativa que está desarrollando el INTA para promover el uso de
un preparado casero que cumple las funciones de fortalecer las plantas y combatir plagas, como
reemplazo a los productos de base química. Las plantas se ven afectadas por enfermedades y
plagas cuando se encuentran debilitadas por la falta de agua (“A veces no llueve, hace muchas
secas y se entra el gusano a la papa”) o se ven expuestas a las heladas.
“[El Supermagro es un fertilizante] casero, que es hecho con un montón de ingredientes,
todos del campo. Lo que agregamos para que aumente la fermentación es el yogur o la
leche… es muy bueno, en comparación con el año pasado, lo vuelve más resistente contra
las heladas, crece más lindo, tiende a tener más papas, la planta es más alta, más
robusta, por eso este año tenemos pensado hacer todo el campo con eso, a pesar de que
cuesta, porque en cantidad hay que preparar mucho” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del
Marqués).
Esta experiencia está siendo desarrollada entre productores de papas andinas y de quinua
mediante un proceso de capacitación para la preparación y aplicación del producto, a partir del
reconocimiento de la necesidad de cuidar el principal recurso productivo que poseen: la tierra.
En este contexto, algunos productores mencionan también las ventajas de la labranza mínima.
Por otro lado, perciben la posibilidad de valorizar sus productos en tanto orgánicos o producidos
bajo Buenas Prácticas Agrícolas.
Adicionalmente, los preparados orgánicos ayudan a evitar el acostumbramiento y el desarrollo
de resistencia de las plagas a los agroquímicos.
“Lo compramos y después lo hacemos, porque al poner eso el gusano se hace más fuerte.
Entonces tenés que tratar de rotar el químico para poder eliminarlo rápido, porque si no
se hace más fuerte él, se acostumbra a ese químico y ya no da resultados, por más que
le eches la cantidad que quieras, no da resultado” (Gregorio, Ocumazo).
Reconocidas estas ventajas, se debe destacar que el uso de productos orgánicos exige una
intensificación de la frecuencia de las pulverizaciones necesarias para controlar a las plagas.
“Para las polillas el ajo, pero hay que estar echando todas las semanas, es más trabajo
porque no lo mata rápido al bicho, no es como los agroquímicos, que lo echás y al día
siguiente ya están muertos los gusanos. Por empezar hay que prevenir, no hay que dejar
que aparezca… por semana casi, semana y media, hay que estar dele curar” (Miriam,
Ojo de Agua y Puesto del Marqués).

En los sembradíos de menor superficie las papas andinas se cosechan a pico. “Vamos piqueando,
vamos alzando, así” (Brígida, El Angosto).
58

�Mientras que en los de mayor tamaño se utiliza el tractor y un arado de cincel. “Cosechamos con
tractor y alquilamos una herramienta de Villazón, y con ese le iban dando la vuelta y por atrás
íbamos juntando… le enganchaban al tractor, eso nos ayudó bastante” (Miriam, Ojo de Agua y
Puesto del Marqués).
Una vez cosechadas, las papas se seleccionan por destino: semilla, venta y consumo familiar, en
ese orden. El manejo post-cosecha de las papas destinadas a la venta exige el lavado de las que
se cosechan primero, en época de lluvias, la clasificación por sanidad, color y tamaño.
“Nosotros, cuando recién estamos sacando, sí le lavamos porque está todo mojado,
con barro, pero después ya no, ya lo vendemos así nomás… algunos lo lavan. Cuando
vendemos en febrero, marzo, entonces estamos lavando, más en febrero, cuando recién
está saliendo” (Ana, Casti).
Las ventas más importantes –a las asociaciones de productores, en la Manca Fiesta o el mercado
municipal– se realizan al momento de cosechar (entre febrero y mayo); el remante se guarda
para ir vendiendo de a poco en lugares cercanos.
“Cuando hay veces que vendemos, vendemos en la APPP, cuando hay ferias… en la
Manca Fiesta, y después en el mercado de La Quiaca… yo vendo en febrero hasta marzo,
mayo… después ya cosechamos toda la papa y después ya no vendo, vendo la que voy
seleccionando… la grande, la mediana…” (Ana, Casti).
Esto se debe en parte a las dificultades que los productores enfrentan para trasladar grandes
volúmenes de producción.
“Viene una camioneta... o si no se ponen de acuerdo, va ella, mi vecina tiene una
camioneta. Pagamos el boleto, así 20 pesos. Nos lleva y nos trae… va dos veces por
semana” (Ana, Casti).
“En Humahuaca… tengo a mi hija que vende allá, nosotros sacamos de acá, ocupamos
viaje y lo llevamos a Humahuaca, y mi hija tiene ahí un lugarcito para vender. (El flete
cuesta) 200 pesos… ahora debe estar 300 pesos, bastante de acá, porque es muy
alejado… tiene muchas vueltas, está muy oculto, por eso se llama Ocumazo el lugar, se
llama “lugar oculto”, ese es el significado. Sí, mucho nos dificulta a veces, porque no
tenemos vehículo propio, hablamos con fletes, a veces nos falla, llegamos tarde, no
podemos vender, a veces no viene y perdemos todo” (Teresa, Ocumazo).
Dada la concentración de la oferta en la época de cosecha, algunos productores optan por
vender la papa en verde (que no puede ser acopiada porque se pudre) y reservar el resto a la
espera de mejores precios.
“Lo vendemos en verde, en el mes de febrero, se llama verde porque cosechamos la
planta verde, lo sacamos y lo vendemos. En cambio ya para cosechar, lo guardamos en
un hoyo… le ponemos la papa ahí, le ponemos una capa de paja y lo tapamos, y ahí
queda la papa bien, para sacar en el mes cuando cuesta más, cuando vale más” (Teresa,
Ocumazo).

59

�Por otro lado, hay que tener en cuenta que las papas andinas son un elemento fundamental de
la dieta familiar. El excedente se destina al trueque en los cambalaches para obtener otros
productos necesarios para la familia (como la sal), o a la venta de pequeñas cantidades a vecinos
de la comunidad o en ferias locales, generalmente junto con otros cultivos.
“Por ahí alguna parte, a la misma gente de la comunidad que está al ladito, ahí ellos
compran… como los primeros meses no hay papa casi, cuando sacás primero, más rápido
vendés… entonces ya saben quién tiene la papa y empiezan a encargar… Y ahí de donde
yo vivo, al lado, vive mi hermano… él siempre está bajando con su vehículo y me dice
‘tengo el pedido ya’, y mando con él” (Alfonsa, Casti).
En los casos de producción de grandes volúmenes para el mercado, la papa se empaca en bolsas
de cuarenta kilos para el acopio. La papa en verde no puede ser conservada, de modo que se
almacena la que se cosecha al final de la campaña, cuando ya ha terminado el período de lluvias.
En general no hace falta lavarlas y se las guarda sin clasificar. Las tareas de clasificación y
fraccionamiento se realizan en el momento de la venta.
En estos casos, el traslado queda resuelto por el intermediario, pero otras dificultades surgen al
vender a través de este canal.
“Por ejemplo, a nosotros nos está conviniendo entregar en Tilcara en el mercado, que ir
a entregar al señor Luciano, porque él nos está pagando a 10 pesos pero hay que lavarlas
a las papas, y tiene que quedar bien la papa elegida, no tiene que quedar ninguna
deforme, nada… En la Quebrada no la lavamos y ahí mi marido entrega a 12 o 13 pesos
el kilo, y es al contado, en cambio el señor Luciano se lo lleva, a los quince días viene a
pagar un 50 por ciento, al mes recién te viene a cancelar la carga. Y no es buen precio,
porque él además nos hace lavar… y en la última carga él nos trajo la máquina para
abrochar, donde pesábamos el kilo nosotros, ponele que nos pedía 1.000 kilos, sabíamos
sufrir con mi marido, pesar 2.000 kilos, todas de un kilito, un kilito, en esas redecillas con
la etiqueta. Y él mismo me explicó que lo llevaba derecho de acá para allá y derecho a
las góndolas, y yo el año pasado estaba haciendo un curso y el señor que daba el curso
me contó que esa misma bolsa la compraban en Buenos Aires a 47 pesos… y a nosotros
el año pasado nos pagaban 7, y de acá salen listas para la góndola, con la etiqueta,
fraccionado, o sea, el tema del contacto y hacer llegar nada más, y de 7 a 47 pesos es
mucha la diferencia, entonces el productor termina ganando menos siempre” (Miriam,
Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
Otro de los consabidos problemas de la venta a mercados más formalizados es la necesidad de
garantizar el suministro a lo largo del año y ofrecer un producto diversificado y de calidad, según
la orientación de la demanda.
“Entonces ese es un gran problema, la comercialización, y la otra también es manejar el
volumen, porque si se consigue un cliente en Buenos Aires que quiera papa… quieren que
les mantengas el mercado redondo durante el año, por ejemplo, 3.000 cada 15 días y
nosotros no tenemos para sacar esa cantidad de papa todo el año, podemos mantener
desde marzo hasta agosto, mediados de septiembre. Y también el volumen que te piden,
porque aquí hay poca gente que hace como yo. Mientras que en Bolivia todos hacen esa
60

�cantidad. En Bolivia no bajan menos de 50, 60 hectáreas. Entonces ellos al tener tanta
papa la venden barata. Por ejemplo, esas chiquititas antes la usaban para chuño o para
los animales, ahora se han dado cuenta que hay mercado en Argentina, toda esa papa
la traen para acá. Así que eso nos cuesta, manejar el volumen y las variedades también,
nos piden muchos colores. Mantener el mercado se hace difícil” (Miriam, Ojo de Agua
y Puesto del Marqués).

En la Tabla 3 se presenta el calendario de tareas requeridas para el cultivo de las papas andinas,
según surge de la información brindada por las entrevistadas.

61

�Tabla 3. Cultivo de papas andinas. Calendario de tareas
Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

Tareas
1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

Barbechado (1)
Primera roturación y abono (2)
Rastrado, apertura del surco y
semilleo (3)
Siembra a secano
Riego
Deshierbe manual
Pulverizaciones(4)
Aporque
Cosecha
Lavado
Clasificación
Acopio
Venta
(1)

Roturación temprana, abono vegetal o animal y descanso de la tierra.

(2)

Variable en función de la fecha en la que se prevé sembrar.

(3)

Presenta amplia variabilidad según la variedad y el tamaño deseado.

(4)

Según el estado de las plantas y la aparición de plagas.

62

�Formas de organización del trabajo
La tipificación de las unidades doméstico-productivas dedicadas al cultivo de papas andinas da
lugar a la identificación de cuatro tipos, de acuerdo con las estrategias productivas desarrolladas
sobre la base de las condiciones materiales existentes (demográfico-ocupacionales y extensión
de los sembradíos).

Tipo 1. Pequeños sembradíos y animales. Sin marido. Con hijos varones no convivientes que
ayudan. Sin jornales.
Alfonsa vive en la Comunidad de Escobar, donde cultiva papas, habas y quinua en una superficie
total de 0,5 hectáreas y posee algunas llamas. Es viuda y recibe una pensión. Tiene cuatro hijos,
uno vive en el Sur, otro en Bahía Blanca y los otros dos en La Quiaca pero salen a trabajar por
temporada (al momento de la entrevista se encontraban en Santiago del Estero). Estos dos
últimos le ayudan en la finca.
Brígida vive en El Angosto. Cultiva en total 1,5 hectáreas, un tercio con papas andinas y oca. Cría
llamas, ovejas y vacas. Es viuda y recibe pensión. Dos de sus hijos están haciendo la secundaria
en Yavi y regresan a la finca los fines de semana. Otros dos, una mujer y un varón, están en la
primaria y viven con ella. Tiene otros hijos trabajando en Yavi (en la minería), La Quiaca, Perico
y San Salvador. Los que le ayudan son los tres hijos varones radicados en Yavi.

Tipo 2. Sembradíos un poco más extensos sin animales, o pequeños sembradíos y animales.
Marido temporalmente ausente. Con hijos convivientes. Con jornales.
María vive y cultiva 2 hectáreas en tierras comunitarias, en Casti. No tiene animales. Su marido
va a la cosecha de naranjas en Ledesma entre julio y septiembre. Está en la finca para la
cosecha. Tiene cinco hijos que viven con ella, el mayor de 19 años y el menor de 1 año. Menos
el más pequeño, todos asisten a la escuela.
Ana vive en Casti. Siembra papas andinas, habas y verduras en 0,5 hectáreas. Tiene además
llamas y unas pocas ovejas. Su marido va a la cosecha de naranjas en Ledesma. A veces sale en
marzo y se queda por seis meses, y otras, en junio y permanece durante tres meses. Está en la
finca al momento de la cosecha. Una de sus hijas, de 19 años, hizo la secundaria en La Quiaca y
al terminar se quedó viviendo allí. Otra, de 15 años, estudia en San Salvador, donde vive con una
tía. Otras tres hijas mujeres de 10, 7 y 1 año viven con ella. Ana recibe la Asignación Universal
por Hijo (AUH). Contrata jornales.

Tipo 3. Grandes sembradíos y pocos animales. Marido presente. Hijos pequeños. Con jornales.
Susana produce en tierras comunitarias, en Casti. Cultiva 4,5 hectáreas de papas andinas a
secano y no tiene animales. Tiene residencia en La Quiaca porque sus hijos están en la escuela.
En diciembre se va al campo y permanece allí durante las vacaciones. Su marido ha comenzado
63

�a dedicarse exclusivamente a la finca debido al incremento de la superficie sembrada.
Anteriormente, trabajaba afuera y volvía para sembrar. Tiene dos hijas mujeres que estudian
(una en la secundaria y otra en la primaria) y ayudan en la finca, y una beba de un año. Contrata
jornales en especie para la cosecha.
Miriam vive en La Quiaca. Tiene sembradíos en Ojo de Agua y Puesto del Marqués. La última
campaña sembró 12 hectáreas de papas andinas. Con las ganancias obtenidas ha comprado
recientemente 35 llamas. Tiene marido, que se dedica exclusivamente al trabajo en la finca, y
cuatro hijos pequeños: un varón de 11 años y tres mujeres de 9, 6 y 3 años. Miriam percibe la
AUH. Contrata mano de obra para la siembra y la cosecha.

Tipo 4. Pequeños sembradíos y animales. Nido vacío con marido presente. Sin ayuda de los
hijos. Con jornales.
Teresa vive y cultiva 2 hectáreas en Ocumazo. Antes sembraba mucha papa, pero ahora lo hace
solo para el consumo. Tiene corderos, bueyes y caballos para cabalgatas. Su marido se ocupa
realizando visitas guiadas al predio de Ocumazo. Tiene siete hijos, ninguno de los cuales
participa en las tareas de la finca. Arrienda dos parcelas de 0,5 hectáreas cada una, pero está
pensando en dejar de hacerlo porque los hijos se fueron y no se consiguen peones.
Eventualmente ocupa jornales. Teresa percibe el subsidio por ser madre de siete hijos.

Tipo 1
En las unidades productivas que se ajustan a este tipo, las mujeres se encuentran al frente de la
producción. Ellas se ocupan de las tareas que deben ser realizadas de manera continua, como el
riego, el deshierbe y las pulverizaciones para controlar plagas. Para la preparación del barbecho
utilizan animales, y para la rastra y el semilleo, el aporque y la cosecha –tareas trabajo
intensivas– recurren a la ayuda de los hijos radicados en lugares cercanos.
“Regar primero, después cuando tiene yuyos, sacarle los yuyos, deshierbar que le
llaman… Después ya cuando están más grandecitas, aporcarle. Después de aporcarle, si
el tiempo no llueve, tengo que ir a echarle agua, cada quince días o cada veinte días…”
(Brígida, El Angosto).
“Para preparar la tierra, echar el abono, ya tengo una yunta, así que con eso, ya viene
mi hijo, así que con eso preparamos la tierra y la sembramos. Después de la siembra ya,
yo me dedico a echar el agua, la primer agua, la segunda agua… Mis chicos me ayudan
cuando tengo que hacer el aporque, después ya riego yo” (Brígida, El Angosto).
“En el campo, la mayor parte sola… los chicos van, ayudan, en época de siembra, cuando
están libres vienen a ayudar a sembrar o a aporcar, o a la cosecha…” (Alfonsa, Inti
Cancha).
Además de cuidar los sembradíos, las mujeres se encargan de controlar la hacienda.

64

�“Me levanto temprano, desayunar, volver para cocinar, comer medio rápido y ya tengo
que ir a ver la hacienda, o sea en otro tiempo tengo que ir a echar las llamas, tengo que
ir a echar agua a los potreros, ver las cosas de la casa, a veces… y siempre…” (Brígida, El
Angosto).
La comercialización de los productos, que se realiza al menudeo en ferias o cambalaches,
también está a cargo de las mujeres. “Sí, todo yo” (Brígida, El Angosto).
Las mejoras existentes en el predio se restringen al riego por acequia, sin posibilidad de
incorporar nuevas tierras a la producción.
“Tengo un lugar ahí, al otro ladito, que es una hectárea, eso no lo puedo sembrar, no lo
puedo hacer porque me faltaría una bomba de agua y caños para hacer el traspaso del
agua, se necesita siempre. Eso yo decía de sembrar, pero no lo puedo sembrar porque
no hay agua. En otros años hemos puesto temporal, pero temporal tengo que esperar
que llueva, enero, diciembre, y es muy tarde para sembrar la papa… Hemos sembrado,
dos años pero… primero porque no ha llovido rápido, después ya ha llovido y justo le ha
agarrado la helada… estaba menudita, así. Yo ansío mucho sembrarlo pero no puedo
porque no tengo agua” (Brígida, El Angosto).

Tipo 2
La cosecha de naranjas es contraestacional con respecto a la agricultura puneña. En el calendario
de tareas se puede observar que las tareas agrícolas se concentran entre mediados de
septiembre y mediados de noviembre, mientras que la zafra de los cítricos se realiza en invierno.
Si la salida se demora, la estancia se acorta (sale en marzo y se queda por seis meses, o sale en
junio y permanece durante tres meses), de modo que los hombres están presentes a lo largo del
ciclo de cultivo de las papas andinas. “Para la cosecha… con mi marido… él ya está acá. Él me
ayuda a levantar la cosecha” (Ana, Casti).
De todas formas, la cosecha requiere adicionalmente la contratación de jornaleros. “Ocupamos
gente para cavar, porque si no solos no se avanza” (María, Casti). Así, la tarea más pesada que
recae exclusivamente sobre las mujeres es la clasificación de las papas. “Mi marido me deja todo
cosechado y yo tengo que, todos los días, así en la semana, elegir la semilla, el resto para vender,
el resto para comer” (Ana, Casti).
El barbecho se prepara contratando el servicio de maquinaria y se siembra utilizando animales.
“El tractor, ese viene de la Municipalidad [de Yavi], para arar nomás. Después ocupo un caballo
para que me haga el surco y ahí semillamos” (Ana, Casti). Tanto las mujeres como los hombres
se pueden ocupar de ir a solicitar el tractor o conseguir los animales de tiro, aunque suelen ser
los hombres quienes se encargan mayormente de esta tarea. Al momento de la siembra, los
hombres se dedican a abrir el surco mientras las mujeres van semillando.
La comercialización es tarea tanto de mujeres como de hombres. “Cuando yo puedo voy yo, si
no va él” (María, Casti).
A diferencia del tipo anterior, se menciona el alambrado total o parcial del predio como mejora.
65

�“Está alambrada toda la superficie” (María, Casti).
“Hemos hecho alambrado pero así poquito nomás. Hemos sembrado mucho y hemos
alambrado… un cuarto de hectárea sería. Vendí bien y al otro año hemos podido
alambrar” (Ana, Casti).

Tipo 3
Las unidades productivas que participan en este tipo son las más capitalizadas en términos
relativos y presentan una orientación claramente comercial. El incremento a lo largo del tiempo
de la superficie implantada ha desplazado el trabajo extrapredial de los maridos, que
comenzaron a dedicarse exclusivamente al trabajo en la finca.
“Este año [mi marido] se quedó acá, pero el año pasado trabajaba para afuera… él
viajaba en época de sembrar, él venía, sembraba, después se iba, y yo iba todos los días
a ver al campo… afuera de Jujuy se iba, pero ahora este año se quedó acá, porque ahora
es bastante el volumen de papa, y es de cuidarla la papita… Era bastante, entonces
todo, la misma rutina, los chicos, la casa, el trabajo, cansa digamos… hace falta
alguien que te ayude a ver, o rotar digamos. Nosotros ahora nos empezamos a rotar,
voy dos o tres días yo, él va dos días, así estamos ahora” (Susana, Casti).
En estos casos, el trabajo se organiza sobre la contratación de jornales para la siembra, aun
cuando el surco se abre con tractor, lo que incrementa la cantidad de jornaleros contratados
para la cosecha.
“El día de la siembra y dos o tres días antes para sacar los brotes [de las papas], ahí
ocupamos gente, porque sembramos con tractor y hay que ocupar semilleros” (Miriam,
Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
“Para cosechar sí buscamos gente, más o menos unas 40 personas” (Susana, Casti).
Ante el alto requerimiento de mano de obra y la dificultad de conseguir trabajadores, una
estrategia es recurrir a la contratación de parientes bolivianos.
“No se consigue aquí la gente, por eso digo yo que los hermanos bolivianos sí saben
trabajar, porque aquí yo no conseguía, lamentablemente, a pesar del cambio que está
más caro, yo igual tuve que traer los familiares de mi abuelo, a ellos los traje a todos
de Bolivia, llevamos nueve o diez personas (…) A la gente de acá no se le paga plata
porque ellos quieren papa, mientras que a mis familiares de Bolivia tenía que pagarle sí
o sí con dinero porque ellos también hacen papa, así que no quieren papa” (Miriam, Ojo
de Agua y Puesto del Marqués).
El aporque se realiza con animales, utilizando el arado de mancera. Comúnmente, la mujer tira
de la mula mientras que el hombre guía el arado. Para esta tarea no se contrata mano de obra.
“Después cuando están más o menos a veinticinco centímetros, hay que darle el aporque,
ahí sí tratamos de ocupar animal, porque el tractor lo daña mucho, o si no debería ser
66

�un tractor con ruedas angostas, que acá no se consigue, entonces ahí sí ocupamos
animales, pero es más liviano el aporque. Así hemos aporcado, yo le tiraba la mula y mi
marido iba guiando el aporcador, y nosotros nomás, yo y mi marido hemos aporcado”
(Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
El resto de las labores está a cargo de la familia, principalmente de la productora y el marido.
Los niños pequeños colaboran “como si fuera un juego”.
“A veces mis hijitos ayudan [a preparar el Supermagro], como jugar, hay que moler las
cáscaras de huevo, hay que juntar las tolas, los yuyos amargos, nosotros nomás lo
hicimos” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
El uso de productos orgánicos permite que los niños colaboren en las pulverizaciones.
“Curar también lleva tiempo, pero no es tanto… yo y mi marido nada más, incluso ahora
mi hijito tiene la mochila más chiquitita, se incorpora él porque también uno no tiene
miedo, porque cuando curamos la papa con agroquímico tengo miedo que ellos aspiren”
(Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
Cuando se dispone de riego por goteo, este no se encuentra sistematizado sino que las cintas
perforadas se deben extender cada vez sobre los surcos y volver a enrollarlas al terminar.
También los niños intervienen en esta tarea, que es tomada como una diversión.
“Hay que levantar, a pesar de que aguantan, pero como nosotros tenemos animales, las
llamas, o por ahí los ratones, tenemos más riesgo, así que sí o sí hay que levantar…
levantar es fácil, es liviano, pero hay que ser prolijo. Como hay que correr, jugar con la
punta… generalmente nos turnamos, este año hemos hecho yo, mi marido y mis hijitos,
como es livianito los chicos, como jugar, corrían hasta la punta” (Miriam, Ojo de Agua
y Puesto del Marqués).
Cabe señalar que la participación marginal de los niños en el trabajo de campo se relaciona con
la prioridad que le otorgan sus padres al estudio. Incluso en el caso de los jóvenes, se ha
registrado un alto nivel de escolarización, vinculado con el incremento de las oportunidades de
acceso a la educación secundaria.
Las mujeres cavan y levantan las papas a la par de los hombres. “Yo cavo, lavo, selecciono…”
(Susana, Casti). Si bien el lavado y la selección manual recaen generalmente sobre las mujeres,
cuando el pedido es grande participan todos los miembros de la familia.
La presencia de hijos pequeños determina la distribución de las tareas agropecuarias entre
mujeres y hombres de acuerdo con la disponibilidad de tiempo de cada uno, aunque las mujeres
priorizan el cuidado de los niños y los hombres se ocupan en particular de las tareas que
requieren alejarse por unos días de la casa, como ir a vender las papas a la feria, que implica
además trasladar pesados bultos.
“Hay veces que yo me ocupo más en los chicos… capaz que hay actos o reuniones y ahí
dejo a un costado, porque siempre les doy prioridad a mis hijos, entonces dejo a un
costado, por ejemplo, elegir la papa. Pero siempre sale él, yo no salí nunca a ninguna
67

�feria, él siempre sale… porque yo por ahí el traslado del bulto y por ahí los chicos…”
(Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
De esta manera se evidencia que los arreglos doméstico-productivos no se basan en la
diferenciación de capacidades entre las mujeres y los hombres, sino en la fuerza física que
requieren algunas tareas. Si bien siempre es posible diseñar estrategias que permitan superar
las limitaciones, para esto hace falta que las mujeres sean “muy activas”.
“Por ahí sí [hay diferencias entre mujeres y hombres] porque no tenemos la misma fuerza
que un hombre, pero se puede solucionar buscando estrategias, buscando ayudantes,
pero tiene que ser una mujer muy activa… porque hay que darse el tiempo para los hijos,
hay que ser muy organizada, pero tenemos las mismas capacidades” (Miriam, Ojo de
Agua y Puesto del Marqués).

La búsqueda de calidad
En este segmento de productores, orientado al mercado, aparece la preocupación por la calidad.
“La gente busca la calidad, porque toda esta papa no es la misma que gira alrededor,
porque en el mercado me dicen ‘la papa de ustedes es más colorada, más limpita, más
sana’, hay que cavarla a tiempo, porque si la cavás fuera de tiempo se hace con sarna…
en cambio nosotros hemos aprendido que hay que cavarla a tiempo, y nosotros en ese
sentido hemos tenido suerte, porque está mejor en color, mejor en tamaño, la tamañás
bien, así” (Susana, Casti).
La calidad se asocia con la adopción de ciertas prácticas que permiten obtener un producto
diferenciado:


El acondicionamiento de la semilla para su conservación.
“Nosotros sabíamos levantar así, sabíamos tener en bolsas, pero después con el error
fuimos aprendiendo… porque nosotros hemos tenido en bolsa, después cuando hemos
tenido que sembrar, hemos tenido toda la papa brotada, se echa a perder, nace una
papa aquí una papa allá y es perder tierra, semilla perdida” (Susana, Casti).



La realización del barbecho con anticipación y la doble roturación del suelo.
“Cosa que descanse, se pudran todos los pastitos, todo, abone al terreno” (Miriam, Ojo
de Agua y Puesto del Marqués).
“La primear vez nosotros solíamos roturar el suelo e ir tirando la semilla, pero nos daba
menos, la tierra era dura, después hemos empezado a roturar dos veces, ahí empezó a
salir más papa, más grandes” (Susana, Casti).



La siembra en parcelas no contiguas para minimizar el riesgo del granizo.
“Nosotros sembramos en distintos lugares, por ejemplo, acá hemos hecho este año
cuatro hectáreas, pero las cuatro no estaban en el mismo lugar… póngale a medio

68

�kilómetros, así dispersas, y cuando viene un granizo le agarra por ahí una parcela, y las
otras se salvan” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).


La diversificación de variedades y la adopción de prácticas orientadas a obtener
tubérculos más pequeños, de mayor valor comercial.
“Debe ser entre 15 o 16 variedades, eso es lo que nos pide el mercado, porque si
hacemos una sola variedad, te dicen ‘no, mándame negra, azul, blanca, rosada’, de
colores nos piden, pero se venden los papines, los grandes no tienen comercio, por eso
tendemos a sembrar las variedades que dan menudas o buscamos la estrategia de
sembrar bien tardío y bien juntas, entonces dan menudas, como para venderlas todas”
(Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).



La implantación de cortinas para proteger los cultivos de las heladas y evitar la voladura
de suelos.
“Tratar de hacer barreras de viento, como dice el ingeniero, porque yo he visto que a
veces defienden de las heladas y después otra cosa que tantos años roturando al suelo…
nosotros roturamos en febrero, a pesar de que lo deja asentado pero igual, viene el
viento y se lo va llevando, erosiona la tierra, por ahí hace falta poner alrededor plantas
nativas” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).



La fertilización y el control de malezas y plagas, dejando de lado prácticas tradicionales
y ensayando productos nuevos.
“Tenés que ir a apurarlo [fertilizar], le hemos echado ceniza pero no ha sido rentable
[tradicionalmente usada para combatir la chitupa], pero hemos echado mata yuyo y
para el gusano hemos comprado de la semillería” (Susana, Casti).
“Para el insecto, lo hemos hecho con químicos, siempre le hacemos dos curaciones, uno
es el abono foliar y otro, después del aporque, ahí le ponemos un remedio que se llama
Karate” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
“Agarré y probé (el Supermagro) con diez surcos que estaban a continuación de la
quinua… y ahí me di cuenta… porque a continuación estaban las otras plantas, vino una
helada y las dejó negras, y los diez surcos seguían verdes, era impresionante la
diferencia, y las papas más lindas, el brillo es distinto” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del
Marqués).



La cosecha de la papa en verde para evitar la sarna, y su clasificación por sanidad, color
y tamaño para la venta.
“Levantarla antes, seleccionar por tamaño, por color, hemos ido aprendiendo”
(Susana, Casti).

Mejoras

69

�La incorporación de mejoras puede realizarse en forma privada o a través de proyectos de
desarrollo. Entre este tipo de unidades de producción, la interacción de grandes volúmenes de
papas obtenidas en un período corto (aun cuando la cosecha de distintas variedades se escalona
en el tiempo) con una demanda discontinua y la venta al menudeo, introduce el requerimiento
de galpones de acopio. Por otro lado, la disponibilidad de un lugar adecuado para conservar las
semillas resulta fundamental.
“Hacen falta depósitos para mantener la semilla… para cuidar la semilla. Hay que
cuidarla a partir de julio, en julio ya hay que ponerla en un depósito que sea oscuro, frío
y con ventilación, y eso cuesta tener, lo llaman silo… Justamente ahora estamos
haciendo, llevamos más de un mes, pero todavía no logramos terminar uno, pero para
mantener, yo necesito 200, 300 bolsas de semillas, y para eso necesito varios silos, por
empezar es eso, hay que mejorar el cuidado de la semilla, no dejar que saque el brote,
porque cuando sale el brote después ya no es el mismo rendimiento que una semilla que
no salió el brote fuera de tierra [antes de sembrar]” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del
Marqués).
“Me ha faltado el galpón de papa, donde tengo almacenado me quedó rechiquito…
Empecé a vender para consumo y quedaron las papas chiquitas para semilla porque no
me alcanzaba el espacio. Yo cuento con un espacio de seis por diez, el galponcito. Yo hice
un proyectito como para hacer el galpón más grande, diez por veinte, así…” (Susana,
Casti).
Dado que el caudal estacional de los ríos no permite abastecer el riego de grandes sembradíos,
otra mejora necesaria es la instalación de equipos para la extracción de agua (bombas o
molinos), que debe ser complementada con depósitos para su almacenaje y el riego por goteo
para racionalizar el suministro. En el caso de Miriam, la instalación del molino (acordada cuatro
años atrás, pero aún no concretada) se enmarca en un proyecto de promoción del cultivo de
quinua, que ella ha sembrado en un cuarto de hectárea para cumplir con su parte del
compromiso asumido.
“Hace siete años nos han motivado para sembrar la quinua, entonces yo me incorporo
con el ingeniero y de ahí le digo ‘yo quiero sembrar, pero no tengo agua, lo único que
tengo es el pozo donde sacamos agua para tomar, pero es un pozo con mucha vertiente
de agua’. Entonces va el ingeniero a la comunidad, de la Subsecretaría, y armamos un
proyecto para un molino, eso ya está hace cuatro años atrás. Y el ingeniero nos falló…
hasta el día de hoy está el molino ahí” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).

Equipamiento
Generalmente el lavado, la selección y el fraccionamiento de las papas son asumidos por las
mujeres, de modo que ellas reconocen la ventaja de incorporar equipamiento para alivianar y
agilizar estas tareas.
“Me hace falta una seleccionadora [clasificadora mecánica]. Es incómodo, yo tiro esta
lona al piso y elijo ahí por tamaño, saco lo que es consumo, consumo, lo que es semilla,
semilla, papín, papín… y entrego. Yo para elegir la papa, diez bolsas, tengo que tomar
70

�toda la semana. Todas las tardes me pongo con mi hija acá, y lleva días, tenés que
lavarla y yo lavo a mano, me hace falta una lavadora de papa, una cepilladora… a mí
me dicen vendeme 50 kilos y yo tengo que andar vendiendo en esas romanitas de 5, 10
kilos y te lleva tiempo pesar” (Susana, Casti).

Tipo 4
Pese a que Teresa y su marido todavía son jóvenes (56 años), sus siete hijos (el mayor de 35 años
y el menor de 17) han dejado el hogar: “Yo ahora me estoy quedando apenas con mi marido,
porque ya todos mis hijos son grandes… se han ido por los estudios, por cuestiones de trabajo
porque aquí no hay, y bueno, quedamos nosotros nomás acá”.
Ante la ausencia de los hijos y las dificultades para encontrar trabajadores, actualmente solo
producen papas para el consumo. “Antes sembrábamos más, tres hectáreas y media, casi cuatro,
pero ahora no, ya estamos menos porque somos los dos nada más, poca gente, ya para ocupar
peones no hay”.
Hacen roturar el suelo contratando el servicio del tractor, de lo cual se encarga el hombre, y
siembran con los animales: “Él ara y yo siembro”. El marido cosecha en forma manual:
“Piqueando… Yo antes piqueaba, pero ahora ya no, ya me duelen los brazos”.
Entre los dos se encargan de las labores cotidianas, que se restringen al riego y la aplicación de
herbicidas, y eventualmente ocupan jornaleros para tareas puntuales, como la limpieza de las
acequias.
Nosotros ocupábamos a cuatro o cinco personas para que nos ayuden y podíamos
sembrar bastante, pero en cambio ahora ya no hay… Entonces ahora le echamos
herbicida para evitar los yuyos, nada más que para yuyos, después ya no echamos
nada”.
Como consecuencia de este laboreo mínimo y la priorización de la cosecha de las verduras
(cebolla, zanahoria y habas) que cultivan para la venta, la cantidad de papas obtenida suele ser
escasa.
“Ayer terminé de elegir la papa, y está casi toda agusanada, dejé como dos o tres
bolsitas nada más, sanas, pero eso también pasa por el tema que no lo hacemos para
cosechar a término, a tiempo, porque le dejamos entonces ahí se lo come todo el
gusano”.
Una ventaja de las mujeres sobre los hombres se manifiesta al momento de la comercialización.
Ellas tienen mayor capacidad de hacer valer el trabajo puesto para la obtención de los productos
y tienen la paciencia necesaria para vender al precio justo.
“Y bueno, nosotras las mujeres somos así, ponemos este precio y este es el precio,
cuesta, yo valoro mi trabajo y si me pagan, bien, si no… En cambio los hombres son
más… por cantidad dicen ‘bueno, llevala por este precio’, no quieren perder tiempo, en
cambio yo con mi hija me quedo a vender, sea un día, dos días, pero me quedo”.
71

�En definitiva, al igual que en el caso de la cría de llamas, el mayor grado de incorporación de
mejoras y adopción de prácticas agronómicas orientadas a la obtención de más y mejores
productos se registra entre las unidades productivas más capitalizadas. Estas acciones suelen
estar mediadas por la participación en proyectos, no siempre dirigidos específicamente a la
promoción del cultivo de papas andinas. Ante la diversificación productiva a la que recurren los
productores agrícolas de la quebrada y puna jujeñas como medio de vida, la intervención pública
más eficaz parece ser el subsidio para el desarrollo de infraestructura, acompañado de
capacitación y asistencia técnica para la adopción de prácticas agronómicas eficientes,
atendiendo en particular a las necesidades de los productores familiares más pequeños.

Tareas que realizan las mujeres
La presencia de hombres adultos, que se particulariza en cada uno de los tipos analizados,
determina qué labores deben asumir las mujeres. Más allá de esto, las mujeres se encargan
preferentemente del semilleo, el lavado y clasificación de las papas cosechadas y, cuando no es
necesario trasladar los pesados bultos a lugares lejanos, de la comercialización.
La habilidad para vender de las mujeres es reconocida por los hombres entrevistados.
“Las mujeres son más ávidas para la comercialización, para el negocio. Quizás nosotros
a veces pedimos para un producto un precio y la mujer negocia de otra forma y quizás
vende mejor que nosotros, eso es verdad. Sí, la mujer tiene más habilidad” (Vilte, La
Redonda).
“Algunas mujeres son buenísimas… entre el marido y ella, ella tiende a vender más”
(Orlando, Sansana).
Por otro lado, se pone de manifiesto la preocupación de ellos por alivianar el trabajo de las
mujeres (madres, esposas y hermanas) de la familia.
“El aporque nosotros, aporcar, sacar la verdura, venderla… Mi hermana se dedica a
hacer flores, ella se dedica a vender sus flores, a ella lo más liviano le damos… ella se
dedica a hacer la quinua, eso” (Gregorio, Ocumazo).
Cabe observar también cierta distribución de tareas domésticas: “Cuando yo no estoy él hace lo
que hay que hacer en la casa” (María, Casti), aunque estas suelen ser responsabilidad de las
mujeres: “Yo a la mañana estoy con las tareas de la casa, estoy aquí porque mis nenes están en
la escuela, después a la tarde en el campo, así que esa es mi rutina… y en verano cuando terminan
las clases, nos vamos todos para allá, y estás día y noche, allá” (Susana, Casti).
En la Tabla 4 se sintetiza la distribución de tareas entre mujeres, hombres y niños de la familia.

Tabla 4. Cultivo de papas andinas. Distribución de tareas entre los miembros de la familia

72

�Solo la
mujer

Tareas

Preparar el
terreno

Más la
mujer

Solo el
hombre

Más el
hombre

Ambos

Hijos
menores

Roturar
Abonar con guano

Semillar
Regar

(1)

Deshierbar
Pulverizar

(2)

Aporcar
Cosechar
Acarrear bolsas
Lavar

(3)

Clasificar
Fraccionar

(4)

Vender a intermediarios
Vender al menudeo o intercambiar
(1) Enrollado de mangueras.
(2) Solo cuando se utilizan productos orgánicos.
(3) Hijas mujeres.
(4) Cuando se trata de grandes cantidades.

Toma de decisiones productivas
Gran parte de las decisiones sobre la producción agrícola devienen de la costumbre, son
impuestas por las condiciones climáticas o dependen de la disponibilidad de los recursos
necesarios (la concurrencia de familiares para colaborar, la maquinaria para labrar el suelo).
“Sí, ya es una costumbre entre nosotros, ya sabemos que sembramos, ya llega la época,
sembramos y siempre lo mismo es, todos los años los mismos cultivos” (Graciela, Chalgo
Mayor).
“Y nosotros dos [la productora y el marido], porque la primera lluvia es para humedecer
la tierra, la segunda lluvia ya es más húmeda, ya vamos, sacamos la tola y empezamos
a buscar vehículo, porque ya en diciembre el tractor es muy buscado, de Yavi, para la
comunidad es muy buscado, entonces empezamos a buscar la fecha, ver con tiempo, e
ir a hablar” (Susana, Casti).
“Y, nosotros entre todos vemos qué día vamos a hacerlo, porque el tema del aporco en
el rastrojo no es fácil, porque si va uno no se avanza, tarda días y días, y no terminamos,
así que vemos un día y nos vamos todos” (María, Casti).

73

�Sin embargo, las productoras entrevistadas perciben que la planificación y la gestión cotidiana
de la unidad de producción son tareas que ellas realizan mejor.
“Yo noto que las mujeres tienen más claridad, en cambio ellos, los hombres, tambalean
en las decisiones. En cambio las mujeres somos más despiertas y decimos ‘esto vamos a
hacer’, en ese sentido sí veo que hay diferencias” (Susana, Casti).
Decisión, empuje, firmeza son cualidades femeninas, mientras que la fuerza es aportada por los
hombres.
“Generalmente las tomo las decisiones yo, las fechas, porque me pasó un año que no
decía nada, mi marido tiende a ser muy callado, es muy bueno, pero es muy callado, y si
yo no le decía ‘mira, Ignacio, busquemos el tractor, sembremos tal día’… yo agarro el
almanaque y me pongo a fijarme, ya estamos sobre fecha, hay que sembrar esta papa…
y él me dice ‘bueno’, nunca se opone, pero siempre tengo que iniciar yo porque si no
nos quedamos ahí, pero después él hace lo más pesado” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto
del Marqués).
Aun los hombres reconocen –entre risas– que las mujeres son las que toman las decisiones
vinculadas con la producción. “Mi señora también. Sí, por supuesto es la… [risas]. Como decimos
tal vez, ‘la mujer hace más que el hombre’, en este aspecto ella es la que manda más, capaz
que el hombre hace más, pero ella es la que tomas las decisiones, y van y progresan” (Orlando,
Sansana).
Más allá de esto, la respuesta general es que las decisiones son compartidas. “En conjunto, los
dos” (Susana, Casti). “Nosotros siempre en familia lo charlamos” (María, Casti). “Tomamos las
decisiones en conjunto” (Orlando, Sansana).
Es interesante destacar el caso de Teresa, la productora de mayor edad de todas las
entrevistadas, cuya situación sociodemográfica (nido vacío) daba lugar al Tipo 4. Ella manifiesta
sin rodeos que las decisiones productivas las toma el marido, aunque le gustaría tener mayor
participación. Esto pone en evidencia el reposicionamiento de las nuevas generaciones de
mujeres rurales en relación con sus madres y abuelas.13
“Claro, por supuesto (me gustaría participar más), para saber todo… pero bueno, es
cuestión de él… él dice ‘en esta parte vamos a sembrar esto, en aquella otra’ y bueno,
yo acepto todo porque él sabe de la tierra más que yo, porque yo más estoy en la casa,
pero igual le ayudo” (Teresa, Ocumazo).
Así lo relata también Miriam con respecto a sus abuelos.
“Mi abuelo era muy machista… a mi abuelita le decía ‘no, vos no tenés que saber’, era
muy distinto. Él se crio en otro ámbito, mi abuelita tenía que atender la casa… hasta en
época de Carnaval él le decía ‘vos te tenés que quedar y yo me voy a bailar’. Con mi
abuelo sí yo siento eso. La vida de mi abuelo es distinta, las decisiones las toma él. Él

13

Como fue constatado también en el estudio “Las nuevas generaciones de mujeres rurales como
promotoras del cambio” (IIPE/ UCAR, 2015).

74

�ahora está con otra compañera que tiene que acatar todo lo que él dice. Por ahí se
molesta, por ejemplo, cuando no está en horario la comida”.

Valoración del trabajo de las mujeres
Con respecto a esta cuestión se reconocen al menos tres situaciones distintas:


La clara valoración por parte de los hombres y el reparto de tareas productivas y
domésticas entre ambos cónyuges.
“A él le preocupan los compromisos que yo tengo… tal día tengo reunión y me dice ‘sí,
andá, andá, yo me hago cargo de lo demás’. Se hace cargo de los chicos, de irse al
campo, todo. Así que él me apoya” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).



La valoración del trabajo productivo, pero no tanto del reproductivo.
“Bueno, me parecía antes. Ahora casi no porque ya no estoy tan bien de salud, por eso
es que mi marido ya quedó solo. Por ahí a veces, a veces no… tendrían que valorar
porque si no estoy yo… es indispensable una mujer que esté en casa. Yo antes ayudaba
a desparramar el abono, trabajaba a la par de él, él con un pico y yo con el otro, él
desparramaba abono con una carretilla y yo con la otra, todo así… pero ahora ya no”.



La seguridad de la importancia del trabajo propio, independientemente de la valoración
de los hombres.
“Yo digo que sí, porque además si no valora él no importa, digo yo, porque yo vivo de
esto, tengo que cuidarlo. Lo tenés que seguir haciendo, sea como sea, o buscando gente
o como sea. Esa es mi idea. Está él, bienvenido, y si no está, igual, porque yo tengo
hijos” (Susana, Casti).

75

�El cultivo de quinua
Labores requeridas
Cabe señalar en primer lugar que el cultivo de quinua se realiza en parcelas
muy pequeñas, promovido en gran medida por proyectos que contemplan
la entrega de semillas, herramientas y equipos de riego, y la capacitación
para el manejo orgánico, a cambio del compromiso de sembrar una superficie
acordada. Entre las productoras entrevistadas, los rastrojitos de quinua ocupan desde cien
metros cuadrados a tres cuartos de hectárea, aunque en la mayoría de los casos la intención es
sembrar más.
“A la quinua, como estamos empezando, empezamos hace dos años recién, y estamos
en capacitación, el año pasado hicimos el primer jardín de variedades para sacar
semillas, entonces supongo que por eso hicimos una cuarta hectárea nada más, y
supongo que este año vamos a hacer una hectárea entera de quinua” (Hugo, Rodero).14
En general, las productoras tienen semilla propia, que han recibido de familiares u obtenido de
la cosecha anterior. La semilla autoproducida es seleccionada cuidadosamente. “La semilla
cuando va saliendo, ahí se lo ve cuál está mejor… la semilla que es guardada, esa va a dar más
frutos”. Por otro lado, no se requiere de mucha cantidad para sembrar los pequeños corralitos
que cultivan. “Siempre antes los abuelos tenían… De un poquito se hace mucho, porque cuando
vos sembrás, tenés que tirar diez granitos, ni eso…” (María, Cusi Cusi).
Si bien existen diversas variedades de quinua, una de las más difundidas es la Blanca Real, que
tiene un ciclo de 150 días. En los valles de la Puna se suele sembrar a partir de la segunda
quincena de septiembre y durante el mes de octubre según la altura, luego de las primeras
lluvias, cuya demora puede dar lugar a siembras tardías. La quinua está lista para ser cosechada
en marzo. “Yo voy a sembrar el 25 de septiembre ahí en Varas [más arriba], aquí a los primeros
de octubre [en Valiazo], un poquito más tarde, es un poquito más bajo, hiela más tarde” (Serapia,
Varas y Valiazo).
Las parcelas más chicas se laborean con pico y pala. “Son terrazas muy chiquitas, ahí no entra
tractor ni burrito con arado, es todo pala y pico, son parcelas muy chiquitas” (Justina, La Quiaca).
Si la siembra se realiza al voleo, luego es necesario hacer un raleo de plántulas. “Al voleo,
después las débiles vamos sacando, sacando, y donde no han salido, ahí nomás le
trasplantamos” (Serapia, Varas y Valiazo). También se puede sembrar haciendo hoyos en el
surco. “Nosotros hacemos así: cavamos un huequito como boquita de olla… le enterrás y le tenés
que tapar con tolita” (María, Cusi Cusi).
La roturación y siembra de las parcelas de mayor tamaño se realiza con maquinaria. “Para la
quinua hacemos abrir con el tractor, que deje los surcos, y después vamos con la sembradorita
que nos dio el ingeniero Chauque, con las rueditas,15 y después yo tengo la suerte que me dio a

14

Hugo es hijo de una de las productoras contactadas, que debió cancelar la entrevista a último momento
debido a razones de salud. Él reconoce a su madre como la responsable de la producción.
15
Es un dispositivo muy sencillo que consiste en “un plato de acero y una latita, que la enganchaba en el
eje del centro, y esa latita, si quería que tirara cada diez centímetros, usted le hacía dos agujeritos, si

76

�mí el año pasado, el anteaño, el ingeniero Daza, esa que es como una carretilla, utilicé esa
también, y con esas sale más pareja que con la ruedita, salen todas las plantitas con eso…”
(Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
La planta de quinua se adapta a distintos pisos de altura, puede desarrollarse a secano y resiste
las heladas (“en esa parte es fuerte la quinua”) y los vientos de la Puna, de modo que su manejo
resulta sencillo y liviano, particularmente apto para las mujeres, sobre todo cuando los corralitos
son pequeños.
Si se dispone de agua, los sembradíos se riegan cada quince o veinte días, de acuerdo con la
cantidad de lluvias. “No las dejamos sufrir. Siempre bien de agua, a los quince días, quince días
le damos, y si llueve, mejor… así es esto” (Serapia, Varas y Valiazo).
El deshierbe se realiza las veces necesarias hasta que la planta alcanza buen desarrollo, aunque
“si está bien preparada la tierra, mucho yuyo no hay” (Hugo, Rodero). Cuando la plántula supera
los veinte centímetros se realiza el aporque para facilitar el enraizamiento y desmalezar. En las
laderas de los cerros se deben practicar dos aporques. “A veces dos… si es falda dos, porque el
agua le lleva, y si es plano entonces un aporque, pero lo deshierbamos dos veces, tres veces
seguro… una un cachitito, después vuelve a salir, vuelve a salir, pero después cuando ya [la
planta] le pasa, lo dejamos con yuyo” (Serapia, Varas y Valiazo).
Para fortalecer a las plantas y prevenir o combatir plagas (en particular, la ticona o polilla de la
quinua), generalmente se aplican productos orgánicos preparados con plantas de la zona como
la muña o con ceniza. Como se mencionara en el apartado anterior, el INTA se encuentra
capacitando a los productores de la Puna en la elaboración del Supermagro, fertilizante y
plaguicida casero, cuyos resultados fueron altamente ponderados por las mujeres y hombres
entrevistados.
“Y después sigue el abonado con compuesto, que nos enseñaron en el INTA, el
Supermagro, eso lo preparamos y echamos cada vez que se puede, cada vez que hay
bichos o cada vez que necesitás tener mejor la planta, que te puede estar por amarillar
digamos, lo aplicamos” (Hugo, Rodero).
La quinua también es afectada por alimañas. “Aquí en Valiazo hay otro pajarito que también nos
hizo perder la quinua, iba sembrando y tin tin, comía, un negrito. Hay varias plagas para la
quinua: la liebre, el conejito también, uno chiquito [el choschori, un ratón]… Bueno, ese pasa por
el medio [del alambre romboidal], pero no es tanto como la liebre. La liebre te come de noche,
hace desaparecer” (Serapia, Varas y Valiazo).
Los pájaros provocan daños sobre las hojas recién emergidas de la tierra, momento en el cual
resulta necesario permanecer en el campo para espantarlos. Cuando la plántula ha enraizado,
ya no la atacan. “Tenés que cuidarlo, tenés que ir por las mañana, en las tardes, a veces estar
sentado ahí, espantando lo pájaros” (María, Cusi Cusi).

quería que tirara cada veinte centímetros le hacía un agujerito, tratando de que el agujerito no frenara la
semilla, entonces usted iba con el palo, con la rueda dando vuelta y tiraba una semilla y otra semilla”.

77

�Los roedores grandes son controlados mediante el uso de alambre romboidal. Este se coloca en
el perímetro del corralito y se retira para proteger sucesivamente distintos cultivos. “Tenés que
hacer la malla, eso tenés que hacer alrededor, esa sí es buena protección, si no a la liebre no la
podés sacar” (María, Cusi Cusi).
La cosecha se realiza a mano, en muchos casos utilizando la ichuna (hoz). Sin embargo, el uso de
esta herramienta presenta algunas desventajas. Por un lado, el golpe sobre el tallo provoca la
pérdida de granos, y por el otro, se siegan por igual panojas maduras e inmaduras. En cambio,
el corte de las panojas seleccionadas con tijera permite optimizar la cantidad de grano obtenido.
“Estamos pensando en sacar solamente la panoja y no el tallo… ir sacando todo lo que va
madurando, a veces lo cortamos todo junto y algunas están tiernas, no llegan a madurar”
(Paulina, La Quiaca).
El manejo post-cosecha de la quinua es muy laborioso. Hace falta trillar la panoja, ventearla para
extraer residuos vegetales, desaponificarla mediante sucesivos lavados y volver a secarla.
Cuando el volumen de producción es reducido, una de las técnicas empleadas para la trilla es el
embolsado, donde se dejan secar las panojas, el pisoteo de las mismas bolsas y el retiro posterior
de los tallos.
“Ahí lo dejo nomás [en las bolsas], como aquí es clima seco lo dejo ahí…. aquí dentro [de
la casa] igual se seca… no hacemos las parvas, nada de eso, porque si no se llena de
ratas… Cuando está en la bolsa, ahí nomás le pego una pisoteada, tra, tra, tra, y después
saco los palos para arriba… y ya queda” (Serapia, Varas y Valiazo).
Si las cantidades son mayores, las panojas se colocan sobre una lona y se garrotean o pisotean,
aunque los productores ensayan nuevas técnicas que les faciliten la tarea.
“Nosotros lo que hemos hecho con la trilla ha sido lo siguiente: hemos comprado guantes
nosotros, con guantes y lo empezamos a poner sobre una carpa… los que vienen de tela
con una planta de goma, con eso hemos [se frota las manos] y una vez que ya estaba
todo ablandado, ya hemos empezado a… como tenemos una carpa grande, hemos
metido todo ahí y empezamos ablandarle, a caminar por encima, a pisotearla, y listo,
después ya hemos procedido al venteo…” (Pedro, Inti Cancha).
La otra opción es contratar el servicio de trilla, venteo y lavado del grano, entregando las panojas
a cooperativas como CADECAL, que cuenta con una máquina trilladora venteadora móvil e
instalaciones para el desaponificado. Sin embargo, la venta a través de CADECAL implica esperar
a que la cooperativa venda el grano limpio y fraccionado, o bien los subproductos que elabora
(turrones y grajeas) en base a la quinua, para poder cobrar. Esta forma de venta con cobro
diferido sin fecha cierta suele resultar poco atractiva para los productores.
Según relata María, encargada de elaborar turrones en CADECAL: “Tres meses, cuatro meses
demora [el pago], depende de cuánto han entregado también, hay algunos que entregan 200,
300 kilos, 500, 600 kilos, 1.000 kilos… Lo que a ellos les favorece es que vos no le estás pagando
de poco en poco… si vos has entregado 1.000 kilos, tenés que juntar y darle todo, mientras que
cuando a vos te dan de a poco en poco se va desvalorizando, es como una pérdida”.

78

�Más allá de esto, muchas de las productoras entrevistadas destinan la quinua obtenida al
consumo, o a la venta “para el gasto nomás”.
“Una parte lo consumimos, otra parte le doy a mi abuelo, él lo lava… Yo se lo doy sin
lavar y él se lo lava… Él es de consumir mucho, muy poco le gusta el fideo y el arroz, él
prefiere comer maíz, quinua, chuño, así que le damos a él, y por ahí hago yo, le gusta
con leche a los chicos, así que en vez de arroz con leche, les gusta quinua con leche…”
(Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
“Yo consumo quinua, mucho consumo yo, por eso me dediqué a sembrar, para
consumir, pero resulta que no alcanzo a consumir todo, es mucho lo que se produce,
pese a que sean pequeñas parcelas, es mucho” (Justina, La Quiaca).
“No, es todo para consumo. No vendemos” (Paulina, La Quiaca Vieja).
Con respecto a la comercialización de la quinua, cabe mencionar la significativa caída del precio
entre los dos últimos años (de 2014 a 2015). Son varios los factores que identifican los
entrevistados como causas de este proceso:


El costo de oportunidad de consumir quinua, frente a otros productos como fideos o
arroz.
“No debemos vender a ese precio como dicen los quinueros a 120 pesos, porque a 120
no va a comprar nadie un kilo de quinua, porque con 120 pesos no sé cuántos kilos de
arroz compran o cuánto de fideo. Yo, si fuese al mercado para el consumo de aquí, de
la zona, para la gente que no va a producir quinua, yo la vendería a 40 o 60 pesos… Ni
así van a comprar… igual que un kilo de carne de llama sería” (Justina, La Quiaca).



El incremento de los volúmenes de producción, que generó sobreoferta.
“Por eso tal vez ha bajado el precio, porque en Yavi, todo, han empezado este año a
producir quinua. Por ahí capaz se compite el precio” (Concepción, Cusi Cusi).



La competencia con la quinua producida en Bolivia, que se comercializa en la frontera a
mitad de precio.
“El primer año cuando vendíamos, vendíamos a 110, 120 pesos… en feria, en los
restaurantes de Tilcara… La otra vez fuimos a Tupiza (a 90 kilómetros de Villazón), y allá
está a 60 o 70 pesos. En otras partes podés conseguir a 50 pesos el kilo” (Hugo, Rodero).

De todas formas, un productor que lleva registros de producción con el asesoramiento del INTA,
evalúa que aun a ese precio (entre $50 y $60) la quinua sigue siendo rentable.
“Igual es interesante [ese precio], igual tiene su ganancia, una por la mano de obra, que
se reduce un montón comparado con la papa, y otra que la cosecha también, a la venta
también porque es menos transporte. Por kilo, ponele que gastamos 35 pesos” (Hugo,
Rodero).
Mientras que otro considera que vale la pena sembrar aun en este contexto, considerando que
el grano de quinua se puede almacenar fácilmente durante largo tiempo.
79

�“Este año la quinua está menos, está 45, 50 pesos, igual se tomó la decisión de sembrar,
al menos nosotros lo hemos pensado así, de sembrar igual, porque seguramente como
cualquier otro cultivo digamos... a veces, yo me ponía a pensar, cuando yo iba a trabajar
a Mendoza, había años que valía el tomate y otros años que no valía. Y pienso que puede
ser lo mismo con la quinua, así que nosotros, de igual manera tenemos decidido
sembrar” (Pedro, Inti Cancha).
Cabe señalar que CADECAL le paga al productor $70 el kilo de quinua sin lavar y vende a $100 el
grano desaponificado y fraccionado.
“Que vos entregues bruto, está bien 70 pesos… porque no estás lavando, no estás
eligiendo… no estás haciendo aventar, nada… Está bien, lo vendés así como está… ya
cuando pesa, digamos si entran 100 kilos, llegan a 80, 85, 70… sale la pérdida…” (María,
CADECAL).
Se presenta a continuación el calendario de labores necesarias para cultivar quinua, elaborado
sobre la base de la información brindada por las entrevistadas (Tabla 5).

80

�Tabla 5. Cultivo de quinua. Calendario de tareas

Ene

Feb

Mar

Abr

May

Jun

Jul

Ago

Sep

Oct

Nov

Dic

Tareas
1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

1°Q

2°Q

Primera roturación
Abono
Apertura del surco y semilleo (1)
Control de pájaros
Deshierbe manual
Pulverizaciones (2)
Aporque
Siega
Secado y trilla
Venta
(1) La
(2)

ventana de siembra varía en función de la altitud, debido a las heladas tardías y al inicio de las lluvias.

Según el estado de las plantas y la presencia de plagas.

81

�Formas de organización del trabajo
El cultivo de la quinua es más liviano que el de otros como las papas andinas. “Es un trabajo más
liviano, que una mujer lo puede hacer, es más liviano… en cambio, la papa tenés que cargar
bolsa, piquear, hay que agacharse… para una mujer es mucho laburo” (Hugo, Rodero).
Para la mayoría de las labores que se realizan durante el ciclo del cultivo (particularmente para
el deshierbe y la cosecha), se precisa más meticulosidad y cuidado que fuerza física. Por otro
lado, las superficies cultivadas generalmente se restringen a unas pocas “rayas” o aun a plantas
dispersas. En función de estas consideraciones se ha elaborado una tipología que enfatiza en
particular el tamaño de los sembradíos y el destino de la producción (principalmente para el
consumo o para la venta). Surgen así los dos tipos que se caracterizan a continuación.
Tipo 1. Pequeños rastrojitos con destino principal al consumo. Poca mano de obra familiar
disponible.
Faustina vive en Humahuaca y trabaja una pequeña parcela de 25 x 50 metros en la Comunidad
de San Roque, donde también tiene casa. Cultiva papas andinas, maíz, trigo y algunas plantas de
quinua. Tiene 64 años y es viuda desde hace diez años. Ninguno de sus seis hijos vive con ella.
Recibe ayuda de uno de sus hijos varones, que tiene un taller de cerámica al lado de su casa. No
contrata mano de obra. Faustina tuvo un problema en la pierna y los hijos no quieren que siga
sembrando. Aun así, sacó un proyecto para hacer quinua, que le interesa cultivar para obtener
los insumos que necesita para preparar las comidas que sale a vender en la calle (empanadas,
panes, medialunas, licuados). Recibe una pensión del marido.
Justina vive en La Quiaca, donde tiene un rastrojito de 20 x 60 metros. Tiene 60 años, es viuda
y su único hijo ha conformado su propia familia. Si bien su hijo también vive en La Quiaca,
trabaja como maestro rural y se ha desvinculado de la producción. Justina siembra solamente
quinua. Vive de las artesanías (tejidos con fibra de llama), que vende a través de una asociación
de mujeres artesanas de la que forma parte.
Silveria vive en la Comunidad de Suripujio y tiene un puesto en Cajas. Cultiva un rastrojito de 10
x 10 metros, donde siembra quinua y papas andinas para el consumo. Tiene animales. Participa
en un proyecto a través del cual ha recibido semillas de quinua y el preparado para curar. Silveria
tiene una hija de 2 años y vive con su madre y su hermano. Trabaja como personal de servicio
en la escuela de la Comunidad. Su hermano sale a la cosecha de naranjas en Ledesma entre
abril y septiembre. En ese tiempo, ella se encarga de los cultivos, mientras que la madre atiende
la hacienda.
María vive en Cusi Cusi pero tiene sus cultivos a 15 kilómetros, en Huayachuco. Siembra quinua
y papas andinas a secano para el consumo (“en partecitas nada más… no es como un campo”) y
cría 60 llamas para carne. Su marido es el presidente de CADECAL y no dispone de tiempo para
dedicarse a la producción. María trabaja en la cooperativa elaborando turrones de quinua. Este
trabajo no es continuo, dado que los subproductos se elaboran cuando llegan pedidos. Tiene
cinco hijos, uno trabaja en Santa Cruz y otras dos estudian en San Salvador. Viven con ella dos
hijos en edad escolar y un nietito.

82

�Tipo 2. Sembradíos más grandes. Experiencia reciente en el cultivo de quinua promovido por
proyectos. Ayuda del marido o de los hijos. Contratación de servicio de maquinaria y jornales.
Paulina vive y siembra 0,75 hectáreas en La Quiaca Vieja. Cultiva principalmente quinua, aunque
hace también habas, papas andinas, maíz y verduras para el consumo. Además cría llamas,
ovejas y vacas en la Comunidad de Sansana, donde tiene un puesto. Comenzó a sembrar quinua
hace dos años. El año pasado obtuvo “poca cosita” y este año todavía no trilló ni aventó, por lo
que no ha vendido la quinua. Su marido trabaja en la construcción en La Quiaca y San Salvador.
La mayor de sus cicno hijos (una mujer) tiene 17 años. Los que están en la secundaria
permanecen en La Quiaca durante la semana y regresan el viernes por la tarde. Su hija más
pequeña vive con ella. Sacó un proyecto para sembrar quinua, por el que recibió una bomba,
mangueras para el riego por goteo y bolsas para el acopio del grano. Se ha comprometido, a
cambio, a sembrar una hectárea de quinua. Labra la tierra contratando el tractor del INTA y
cuenta con la ayuda de sus hijos. Contrata dos personas durante 4 o 5 jornadas.
Serapia reside en Humahuaca. Tiene una parcela de 0,75 hectáreas en Varas y otra un poco más
pequeña en Valiazo. Cultiva quinua, habas, arvejas y papas andinas. Posee 30 vacas al partir con
dos hermanos en un campo comunitario ubicado en Abra y Cruz, cerca de Orán. Es viuda y
cuenta con una pensión. Tiene dos hijos que dependen de ella. Un varón de 30 años que estudia
en Salta, a quien le entrega el dinero que recibe por el alquiler de una casa que posee en Jujuy.
Él la visita sábado por medio y le ayuda. Y una mujer de 34 años que tiene un hijo de 10 años.
Ella estudia y trabaja en Humahuaca. Le ha entregado el campo de Valiazo para que siembre.
Serapia tiene un pequeño comercio en el que vende diversos productos, entre ellos verdura. Ha
sacado un proyecto del PRODERI y planea sembrar 0,75 hectáreas de quinua. Para roturar la
tierra contrata el servicio del tractor de la Comunidad de Varas.
Si bien Miriam se dedica principalmente al cultivo de papas andinas, ha sembrado también 0,75
hectáreas de quinua a secano, atraída por un proyecto mediante el que se le ofrecía la
instalación de un molino. Cabe recordar que su marido se dedica exclusivamente al trabajo en
la finca y que tiene cuatro hijos pequeños, el mayor de los cuales es un varón de 11 años.
Se ha registrado también un caso de abandono de la actividad agrícola debido a la combinación
de dificultades: la capacidad de trabajo familiar es reducida; la parcela está ubicada a gran
distancia, en una zona donde el tractor no puede entrar; no hay agua y hace falta llevarla con
camión cisterna; la contratación de mano de obra representa un costo que no puede afrontar.
Ante esta situación, Concepción (de Cusi Cusi) se ha dedicado a elaborar subproductos en base
a quinua en CADECAL.

Tipo 1
Si bien el ciclo vital por el que se encuentran atravesando estos hogares se diversifica, el rasgo
común es la escasa disponibilidad de mano de obra adulta. En este tipo participan hogares “nido
vacío”, con ayuda eventual de algún hijo o sin ayuda; hogares con núcleo conyugal incompleto,
con hijos pequeños y otros familiares convivientes; y hogares de núcleo conyugal completo, con
hijos adultos no convivientes y niños pequeños. Las productoras obtienen ingresos
83

�extraprediales de ocupaciones no agropecuarias, como la elaboración y venta de comidas o
artesanías, el trabajo en cooperativas o el empleo público, y las de mayor edad cuentan
adicionalmente con una pensión por viudez. O bien se dedican a la cría de llamas. Los hombres
adultos de la familia trabajan fuera de la finca durante todo o parte del año.
En el caso de las productoras sin marido ni hijos convivientes surge la remembranza de tiempos
pasados, en los que la producción agrícola era la actividad principal de la familia.
“Antes sembrábamos de arriendo, cuando los hijos eran chicos, después se han hecho
hombres, se han ido a su trabajo y ya hemos empezado a sembrar poquito. Tenía de
todo, un poquito, un poquito, un poquito…” (Faustina, San Roque).
“Éramos muchos y ahora somos poquitos, por eso no hemos pensado nada en ese
sentido… En la mañana estoy aquí y a las dos de la tarde me voy a ver las llamas, voy a
juntar mis llamitas y después me vuelvo rapidito” (María, Cusi Cusi).
La escasa ayuda disponible se concentra en la siembra y el cuidado de los cultivos se restringe a
la aplicación de productos de preparación casera.
“Yo hago abono orgánico con todos los desechos, así que las lombrices, no las
californianas sino las criollas, se encargan de hacer el compost. Tengo el sembradero
donde voy arrojando todos los desechos, porque yo nunca saco basura a la calle, toda la
basura la reciclo, lo orgánico lo tiro en el agujero y después los plásticos los quemo, lo
que no sé qué hacer es con la lata y los vidrios, y las pilas…” (Justina, La Quiaca)

Tipo 2
Las productoras de los hogares que integran este tipo han comenzado a sembrar quinua
recientemente. Participan en proyectos de promoción del cultivo, en el marco de los cuales se
han comprometido a expandir la superficie sembrada. Si bien la mano de obra familiar sigue
siendo escasa, reciben la ayuda de hombres adultos (maridos o hijos que tienen otras
ocupaciones principales). En el caso de la quinua, la siembra es más trabajosa que la cosecha. La
preparación del suelo se realiza mediante la contratación de maquinaria, tomando
eventualmente jornaleros para llevar a cabo ciertas labores, mientras que mujeres y niños
participan de la cosecha.
Así, la siembra se realiza en conjunto y se requiere de la mano de obra familiar.
“Un fin de semana lo hacemos entre todos, porque mis hijos me ayudan a tirar las
semillas” (Paulina, La Quiaca Vieja).
“Ahora vamos a sembrar con mi hijo, siempre con mi hijo, le llevo cada vez que tengo
que hacer las tareas grandes” (Serapia, Varas y Valiazo).
“La quinua es mucho más liviana que la papa, la hacemos yo y mi marido nomás, la
siembra” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).

84

�Se abre el surco con animales y se semillea a mano. “A mano siempre, o sea, hacen la raya del
caballo o el burrito y tiramos la quinua” (Serapia, Varas y Valiazo).
Y se contratan unos pocos jornales en caso de necesidad, por ejemplo para el deshierbe y las
pulverizaciones. “Cuando es necesario sí contratamos gente, cuando desyuyamos, para
pulverizar… En esas cosas serían más que todo” (Paulina, La Quiaca Vieja).
Mujeres y niños asumen la tarea de cosechar, y si los hombres se encuentran presentes, también
participan. “Hasta mis hijos se ponen a cosechar, les damos una tijera y la más chiquitita va con
la bolsa por atrás agarrando para que la otra vaya poniendo… Arnaldo [el hijo de 11 años] se
agarra otra fila, yo otra, mi marido otra. Es liviana la quinua…” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto
del Marqués).
Entre las unidades de este tipo, el tiempo productivo de las mujeres se reparte entre la
agricultura y la ganadería. A diferencia del cultivo, la cría de animales (aun de las llamas, que
resulta sencillo) requiere el cuidado diario de la hacienda. “Yo tengo mis animales y él [el marido]
a veces se va a buscar trabajo fuera de aquí y no tengo quien quede con mis animales, y de eso
yo me quedo sola y no puedo salir [a vender quinua a la feria], me gustaría, pero
lamentablemente por mis animales no puedo… [y los hijos durante la semana están en la
escuela]” (Paulina, La Quiaca Vieja).

Mejoras, equipamiento y tecnología de manejo
Una de las mejoras a las que han accedido –por medio de proyectos– las unidades de producción
de este tipo es la extracción del agua del río por bombeo y la instalación de caños para conducirla
hasta la finca (en reemplazo de las acequias), junto con mangueras para el riego por goteo
dentro del predio. La utilización de caños para la conducción del agua elimina la tarea de limpiar
periódicamente las acequias y optimiza la llegada del agua ya que evita filtraciones. Por su parte,
el riego por goteo permite racionalizar el uso del agua, un recurso escaso en la Puna.
“La bomba, más práctico para no estar con la acequia, que se te lleva el río y cavar,
cavar… entonces con la bomba, en el verano hay agua, bum, arriba, listo” (Serapia, Varas
y Valiazo).
“Nosotros del río, con bomba, le sacamos hasta el predio donde sembramos. Es bueno,
economiza bastante, aparte no les jode mucho a las plantas tampoco… el terreno”
(Paulina, La Quiaca).
En otro caso se ha comprometido la instalación de un molino para extraer agua subterránea
(que la productora espera se concrete próximamente).
“Si tuviera el molino es ir, prender, abrir y ya se riega todo parejo, solo hay que ver si
es suficiente la presión de agua, pero teniendo el sistema instalado como debe ser, es
más liviano el riego por goteo” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
Otra mejora es el cercado de los sembradíos con alambre romboidal para controlar alimañas. El
alambrado se coloca y retira de los rastrojos, de modo que representa en sentido estricto una

85

�combinación entre mejora y práctica que se adoptó como estrategia ante el elevado costo que
representa colocar el alambrado fijo.
“La liebre, por eso hemos pedido todo romboidal, para cercar el sector de la quinua, no
nos queda otra, porque cuando está asicito la quinua, va tic, tic, tic, por noche, como
ellos caminan de noche, te la hacen pomada, y es una pícara porque rompe los cogollos
y la quinua si le rompés el cogollo ya va a quedar así” (Serapia, Varas y Valiazo).
También mediante proyectos de desarrollo, estos productores han logrado mecanizar la
labranza del suelo. Si bien se plantea la competencia por el uso del tractor, cuya demanda se
concentra en la misma época del año, disponer de este recurso tecnológico en reemplazo de los
animales de tracción facilita la preparación del suelo y reduce costos (como se indicara antes, la
roturación a sangre es más lenta, y los animales deben ser contratados durante una mayor
cantidad de días que el tractor).
“Entonces vamos a tener más ayuda, sería más fácil, ahora podemos usar un tractor, hay
un tractor del gobierno para que utilicemos, entonces menos buscar los bueyes, los
arados” (Serapia, Varas y Valiazo).
Estas innovaciones no solo permiten obtener mejores resultados productivos, sino compensar
la escasez de mano de obra familiar y de jornaleros.
En cuanto a la tecnología de manejo cabe mencionar, por un lado, el reemplazo de agroquímicos
por preparados caseros mediante las ya mentadas acciones de capacitación que viene
desarrollando el INTA. Y por el otro, la adopción de prácticas más eficientes para la cosecha de
la quinua a través del reemplazo de la hoz por la tijera. El uso de la tijera permite seleccionar y
cortar solo las panojas maduras y evita la pérdida de granos.
“Los dos primeros años que coseché, coseché con ichuna, cortándole casi al ras del suelo.
Después he visto que al hacer el manipuleo con ichuna se caían los granitos, entonces
hace dos años agarré y compré la tijera de podar, y con esa es muy fácil cortar. Vamos
una por una. Lleva tiempo, pero no se cae” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).

Mejoras, equipos, máquinas y prácticas configuran de esta manera una estrategia de
eficientización de la producción en un contexto en el que es más factible incrementar la
productividad que expandir la escala.
“Lo que nosotros queremos es mejorar el rendimiento más que nada, porque por ahí en
cantidades, maltratamos mucho el suelo… Roturamos mucho terreno, se viene el viento,
se lleva la parte fértil de la tierra. Entonces lo que nosotros queremos es mejorar… hacer
menos cantidad pero más rendimiento, eso es lo que queremos” (Miriam, Ojo de Agua
y Puesto de Marqués).
Capacidades femeninas y su valoración por parte de los hombres
Al igual que en las demás tareas, tanto agrícolas como ganaderas, las mujeres aportan su
capacidad de organizar y los hombres su fuerza.
86

�“La mujer cumple un rol importante en la producción, porque es la que administra, es la
que dice quiénes van a sembrar, cómo van a hacer, cuándo van a estar, cuándo van a
ir a la escuela, es la que se encarga de administrar… El hombre está en las tareas más
pesadas y punto, él ha hecho la tarea pesada y ya está” (Justina, La Quiaca).
Esta capacidad femenina se proyecta en el tiempo como planificación integral de la casa y la
finca, como motor del funcionamiento de la unidad doméstica y productiva. “No, el hombre no
se impone en ese sentido, no dice. La mujer es la que dice, porque es la que sabe qué es lo que
va a pasar en el hogar, el año, el otro año…” (Justina, La Quiaca).
Y no sólo es enunciada por las propias mujeres, sino reconocida por los hombres. “[Mi mamá]
siempre nos está hablando de que pechemos, que hagamos esto, que va a salir esto, que para
esto después vamos a conseguir para comprar tal cosa, y que vamos a hacer esto y esto... Tira
muchas ideas” (Hugo, Rodero).
Si los hombres no están, ellas no dudan en afrontar el trabajo en su reemplazo, asumiendo las
consecuencias del sobreesfuerzo realizado. “Mi primer marido ha fallecido en la mina Aguilar y
mis hijitos, todos, eran chiquititos. Me gustaba el rastrojo, solita araba yo, como hombre, eso es
lo que me arruinó [la salud], por trabajar como hombre” (Faustina, San Roque).
Incluso cuando ya no pueden aportar sus fuerzas, “las mujeres viejitas dan la idea, ellas no
pierden la idea de decir ‘vayan a ver, en tal fecha se siembra, ya es tiempo’, así están ellas, las
mayores, aunque ellas no pueden, están así” (Serapia, Varas y Valiazo).
Otra cualidad femenina es ser más cuidadosas, algo que resulta particularmente importante
para el cultivo de quinua, tanto al momento de sembrar como de sacar las malezas y, sobre todo,
al cosechar, ya que las panojas maduras tienden a desgranarse fácilmente si se las trata con
brusquedad.
“La mujer cosecha más granos que los hombres. Ellos lo quieren hacer rápido, y como
son grandotes, agarran y ¡bruum! ¡paj! cortan con la ichuna, hacen los atachos y se lo
tiran al hombro como si fuese caña de azúcar. En cambio la mujer, no, elije de dositos,
de tresitos, más con más cuidado. Y después en la siembra lo mismo, siempre he visto yo
que la mujer lo hace más con cuidado, al deshierbe, le hace más la separación, el hombre
no, arranca el yuyo y todo, entonces dicen que la quinua es más el trabajo para la mujer”
(Serapia, Varas y Valiazo).
Por otro lado, las mujeres resultan más confiables. “A veces no tenemos dinero para pagar el
servicio [del tractor] y bueno… ahí [mi marido] me manda a mí ‘andá vos a hablar, porque a las
mujeres siempre le van a hacer caso, son más creíbles, a mí me van a decir que yo no voy a
pagar’” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
Aun así, siempre es mejor contar con la ayuda de un hombre. “Si ellos toman [las decisiones]
los dos juntos, hacen los dos la fuerza, hacen mejor las cosas” (Serapia, Varas y Valiazo).
La siembra es tarea de los hombres y el semilleo, de las mujeres. “El tema de la semilla es el
trabajo de la mujer, y el hombre de lo que se encarga es del tema de los bueyes, hacerle arar con
los bueyes y la mujer va semillando” (Pedro, Inti Cancha).
87

�Espantar los pájaros, regar, deshierbar y pulverizar son tareas livianas que pueden ser realizadas
por las mujeres, aunque si los hombres están disponibles se llevan a cabo de manera conjunta,
mientras que las tareas más pesadas suelen recaer principalmente sobre los hombres.
“Hay tareas más específicas, o más livianas para las mujeres, en este caso echar agua, ir
y espantar los pájaros… para deshierbar, y los hombres limpiar los canales, o echar agua
del río en épocas de verano [cuando las crecidas se llevan] las tomas, entonces son tareas
más pesadas digamos” (Froilán, Ocumazo).
Como lo señala el hijo de una de las productoras, esta forma de distribuir las tareas no se
sustenta en prácticas discriminatorias, sino en la preocupación de los hombres de la familia por
cuidar a las mujeres.
“La diferencia que tiene que ser en el trabajo, no es que se vea tan discriminador la labor
de la mujer y del hombre… No quiere decir que por el hecho de que le hagamos hacer
el trabajo más liviano a mi mamá es porque ella no puede, es porque como varones, y
además que somos familia, nosotros tratamos de ayudar de que no hagan los trabajos
más pesados porque eso a la mujer le arruina… Pero eso es la diferencia entre el hombre
y la mujer, que el hombre tiene más fuerza… y después lo demás no… Ella cuando tejía…
nosotros gracias a ella sabemos tejer, todos sabemos tejer en telar, eso lo hacemos a la
par, pero lo que es trabajo de cultivo, si no está un hombre y si no hay mano de obra,
no se puede, una mujer sola no se puede, es como que es medio difícil” (Hugo, Rodero).
Los hombres también reconocen la habilidad de las mujeres para la cosecha. “Son muy hábiles,
hay que tener mucha habilidad, no hace falta mucho vientre” (Froilán, Ocumazo). Y para hacer
valer los productos al momento del intercambio o la venta. “Yo he visto siempre que eso la mujer
lo hace mejor que el hombre. En lo que yo he podido ver, siempre han sabido discutir mejor o
pelear por el valor del producto, por ahí a veces los hombres no estamos tanto para eso…
Nosotros el tema de la haba, de la papa, de la quinua… están las ferias, los encuentros con otras
comunidades para hacer intercambio de productos, y ahí es donde siempre está la mujer, y
siempre se ha visto, yo he podido estar en alguno de esos cambalaches, pero siempre la mujer
saca ventaja, sale haciendo bien los trueques” (Pedro, Inti Cancha).
Esta ventaja no es abusiva sino que, por el contrario, se orienta a evitar abusos, imponiendo lo
que es justo. “Enseguida captan el… cuando vamos a un trueque por ejemplo, para hacer un
cambio o algo, en seguida dicen ‘cambiamos por tanto de maíz’, y es el justo… y ninguno está
estafando, cambiamos ambos, así que no. En ese aspecto, sí, las mujeres tienen más habilidad.
Nosotros los hombres casi no, porque nos interesa más el dinero y se lo vende” (Froilán,
Ocumazo).
Sin embargo, esta habilidad solo se despliega cuando el trueque o la venta se realizan en
pequeñas cantidades, mientras que los hombres se encargan de negociar con los intermediarios.
“Nosotros sabíamos vender por mayor las verduras, en los camiones… él, mi marido [negociaba
con los camioneros]” (Faustina, San Roque).
En la Tabla 6 se resume la distribución de tareas entre mujeres, hombres y niños.
Tabla 6. Cultivo de quinua. Distribución de tareas entre los miembros de la familia
88

�Solo la
mujer

Tareas

Más la
mujer

Solo el
hombre

Más el
hombre

Ambos

Hijos
menores

Conservar la semilla
Roturar y rastrar
Semillar
Regar

(1)

Deshierbar
Pulverizar

(2)

Aporcar
Cosechar

(3)

Trillar
Ventear
Lavar (desaponificado)
Vender o intercambiar
Preparar comidas en base a quinua
para vender
(1) Enrollado de las mangueras.
(2) Cuando se aplican productos orgánicos.
(3) Cuando se utiliza tijera.

Toma de decisiones productivas
Más allá de esa planificación estratégica de la unidad productiva familiar que asumen las
mujeres, la toma de decisiones particulares vinculadas con los cultivos adquiere inercia propia,
condicionada en parte por factores climáticos y por la disponibilidad de tiempo de los miembros
de la familia (tal como ocurre con las papas andinas). En el caso de la quinua aparece además la
mediación de los compromisos asumidos al “sacar un proyecto” y de los acuerdos alcanzados
por la Mesa Sectorial. De esta manera, las decisiones sobre qué superficie y cuándo sembrar se
ven condicionadas por:


La aparición de las primeras lluvias para sembrar y la ocurrencia de heladas tardías que
pueden afectar a las plántulas. “A veces por el tema del frío también… a veces en
septiembre, octubre todavía sigue medio seco, a veces por heladas… Si lo sembrás más
tarde es más seguro, llegan las lluvias y es más segura la siembra…” (Paulina, La Quiaca
Vieja).



El caudal de los ríos y la disponibilidad de turnos de riego. “Bueno, esto más que todo lo
decide mi señora, ella va viendo los turnos de agua, y bueno… en el momento en que nos
encontramos, coordinamos esto, de decir ‘che, a ver ¿para cuándo empezamos a
sembrar?’” (Pedro, Inti Cancha).
89

�

La disponibilidad de los familiares. “Mi mamá, ella es la que dice qué vamos a sembrar,
cuánto vamos a sembrar, y nosotros tratamos de decir si sí o no, si vamos a poder o no”
(Hugo, Rodero).



Las decisiones tomadas colectivamente entre los integrantes de la Mesa Quinuera.
“Estamos un grupo de quinueros, el PRODERI. Entonces digamos que ya más o menos
tenemos que ver cuánto de superficie vamos a sembrar y en qué época” (Froilán,
Ocumazo).

Por su parte, las decisiones acerca de las prácticas agronómicas pueden estar influenciadas por
las experiencias de capacitación o recomendaciones de los técnicos.
“Y bueno, por eso tuvimos un año de práctica, que fue el año pasado, y fuimos anotando
a qué distancia es mejor, tratamos que [la semilla] caiga cada diez centímetros, que haya
una distancia de diez centímetros por planta, que no sean más de cinco centímetros de
profundidad, de regar después de sembrar” (Hugo, Rodero).
No se puede dejar de mencionar la influencia de factores individuales, como las disposiciones
del carácter (mujeres avasallantes y hombres retraídos).
“[Mi papá] es más tranquilo, no es tanto de opinar, más que todo las opiniones las da mi
mamá [que está a cargo de la producción], él lo charla pero con nosotros, así… las
opiniones que llega a tener, rara es la vez que él opina, o a menos que tenga demasiada
la razón” (Hugo, Rodero).
“Siempre llevo más el encabezamiento, en mi caso, en mi familia. Por ahí mi abuelo me
dice que soy mandona, pero capaz que él, en su caso, siempre ha salido a buscar él, ha
salido en reuniones él, capaz que mi abuela no y por eso me dice él así. Pero yo no lo veo
así, porque mi marido tiene otro carácter, él es callado, no es de opinar mucho, por eso
a las reuniones salgo yo, a todas partes salgo yo siempre. Lo que sí, él es muy buen
compañero, porque él hace el trabajo más pesado, el trabajo de campo. En el tema del
comercio lo mismo, estoy siempre al frente yo, lo que sí, a él le toca ir a entregar los
pedidos, pero hago los contactos yo y él luego sale a entregar” (Miriam, Ojo de Agua y
Puesto del Marqués).
Si bien en general las mujeres entrevistadas manifiestan que las decisiones son compartidas,
reconocen la existencia de situaciones de sometimiento.
“Yo veo que todavía hay mujeres que no se expresan, que les falta, que están sometidas
o se sienten menos, porque tanto la mujer como el varón tienen que tomar la decisión”
(Miriam, Ojo de Agua y Puesto de Marqués).
Aunque es interesante mostrar también cómo logran sacar ventaja de esta situación de
inequidad. Serapia cuenta que cuando hay un hombre cerca es mejor porque “ella está abajo,
el otro le manda”. “Si yo le digo ‘vendeme un pedazo de tierra’, me dice ‘no, tiene que venir mi
marido’, o ‘vendeme papa’ y me dice ‘no, le voy a preguntar a mi marido’, así una cosa que no
decide ella. Con mi hijo también, algunas veces, bueno eso es como excusa que pongo yo... a

90

�veces digo ‘no, voy a preguntar a mi hijo’, pero eso es porque yo no quiero vender, pongo una
excusa pero es mentira”.

91

�El rol de las mujeres en el espacio privado y en el espacio público
La distinción entre la esfera privada y la pública se sustenta en la asociación del campo familiar
con las actividades tendientes a la conservación de la vida y en la identificación del campo
político como el mundo de las actividades deliberativas –la interacción comunicativa–, en tanto
medio y fin de una acción orientada por el interés común.
En el caso estudiado, las actividades de conservación de la vida se despliegan sobre la fusión de
lo reproductivo y lo productivo en una única unidad donde, como se ha mostrado, las mujeres
ejercen un rol dinamizador a partir de su capacidad de organizar el funcionamiento integrado
de ambas dimensiones y proyectarlo hacia el futuro.
Ante esta situación, interesa analizar en qué medida las mujeres logran transitar de la esfera
privada a la pública, y participar en espacios asociativos o de las intervenciones estatales de
desarrollo. Si bien este espacio se distingue del privado y constituye un ámbito para el diálogo y
la acción concertada, no es público en un sentido político puro. Las asociaciones de productores
y cooperativas tienen como finalidad apoyar mediante estrategias colectivas el desarrollo de
aquellas actividades necesarias para la conservación de la vida (lo productivo). De todas formas,
se deben reconocer las diferencias que implica superar la intimidad del hogar para ejercer un
rol (no necesariamente desempeñando un cargo, sino ya desde la participación) en esa otra
institucionalidad colectiva. La discusión sobre el carácter político del espacio asociativo o
cooperativo se pondrá de manifiesto en la imposibilidad de las mujeres de reconocer sus
necesidades y problemas en tanto mujeres, más allá de lo productivo.

Puertas adentro: el manejo del dinero
Tal como surge del desarrollo anterior, entre los hogares de las mujeres entrevistadas las fuentes
de ingresos se diversifican a partir de un conjunto de estrategias que articulan la producción con
el trabajo extrapredial, tanto en el sector agropecuario como no agropecuario, de manera
permanente o estacional. Estas estrategias se diseñan en función de los recursos laborales
presentes en el hogar –cantidad de personas, principalmente de acuerdo a la edad, con
intervención del sexo– según las oportunidades que brinda un entorno geográfico ampliado,
que incluye localidades y provincias más o menos lejanas.
Entre las productoras de llamas y de quinua entrevistadas, el trabajo extrapredial tiende a
encontrarse asociado a la participación en cooperativas. En torno a estos dos productos existe
una fuerte institucionalidad asociativa (más consolidada en el caso de las llamas). Antonia
trabaja en la Asociación Cooperadora del INTA de Abra Pampa clasificando fibras, Carina es
encargada en la CODEPO, Mirta trabajaba en la CODEPO haciendo embutidos de llama (aunque
ha dejado de hacerlo porque estaba descuidando el campo), Olga produce y vende artesanías
que elabora con fibra de llama junto con otras productoras de la Cooperativa PUNHA, Sabina
atiende el comedor de la Cooperativa Agro-ganadera del Río Grande de San Juan, María y
Concepción elaboran turrones y grajeas de quinua en CADECAL. Gran parte de estos trabajos
son discontinuos, es decir que se realizan en forma estacional en la época de esquila o cuando
surgen pedidos.
92

�En el caso de los hombres, se ha registrado el empleo público a nivel municipal, en estos casos
de manera continua; y el trabajo en la construcción, la minería, la estiba (carga y descarga de
camiones) o la cosecha, en forma temporal.
La minería (en El Aguilar o bien en el sur del país) resulta atractiva por los elevados sueldos y el
régimen de trabajo (dos semanas de trabajo y una de franco). “[Mi papá trabajaba] en mina
Aguilar, y en el transcurso se fue a una minera de Salta, después ahora está actualmente en
Santa Cruz. Cada catorce días viene, viene en avión y trata de estar trece, doce días acá, y cuando
viene va directo al campo” (Hugo, Rodero).
En el caso de la cosecha por temporada, se menciona comúnmente la recolección de naranjas
en Ledesma, que ha desplazado a la zafra cañera en la misma empresa o en San Martín del
Tabacal, la cosecha de peras y manzanas en la Patagonia norte, o bien la vendimia mendocina
que se encadena con la cosecha y acondicionamiento post-cosecha de hortalizas en los oasis de
riego de la provincia. “Fui a trabajar pero por temporada. Fui más que todo a la cosecha de uva,
fui a la cosecha de zanahoria, a la cosecha de tomate, estuve también en el desgranado de ajo,
en la plantada de ajo [en Mendoza]. También trabajé en Tucumán” (Pedro, Inti Cancha).
Cabe señalar que si bien las inserciones ocupacionales se producen en puestos de trabajo de
baja calificación, aparece la preocupación por la movilidad intergeneracional y la realización del
esfuerzo por parte de los padres para que los hijos estudien, de modo que entre los adultos
jóvenes comienza a registrarse la presencia de personas con estudios terciarios o que han
asistido a la universidad, en estrecha interacción con las posibilidades que ofrece el medio en
términos de oportunidades educativas. Estos procesos tienden a dar lugar a la radicación
definitiva de los hijos en los centros urbanos, sin registrarse el envío de remesas sino que, por
el contrario, resulta más común la ayuda económica de los padres.
“Mi hijo es docente, está trabajando en el campo [como maestro rural]” (Justina, La
Quiaca).
“Arquitectura estudiaba, en Tucumán. Son cosas que mi mamá también nos inculcó,
que estudiemos, que seamos independientes siempre...” (Hugo, Rodero).
“Mi hijo mayor incluso está empezando a estudiar para ingeniero agrónomo” (Antonia,
Ciénego Grande).
“Mi nena que tiene 16 está estudiando en Salta, vive con su tía. No le gusta a ella pero,
bueno, yo le digo que ella tiene que estudiar ahí. Yo le digo ‘vos tenés que aprender a
socializarte con la gente de la ciudad’ porque acá vos estás alejado, entonces por ahí te
cuesta cuando ya sos más grande…” (Concepción, Cusi Cusi).
“Mi hija que está estudiando allá en La Quiaca. Nosotros les mandamos plata para que
estudie” (Candelaria, Cusi Cusi).
“Como mis hermanas están estudiando, mi mamá les hace el aguante” (Carina,
Cieneguillas).
“[Mi deseo es] para mis hijos, que todos estudien y que sean algo en su vida… Es lo único
eso” (Paulina, La Quiaca Vieja).
93

�Otra fuente que contribuye al ingreso familiar es la percepción de pensiones por viudez y la
percepción de planes sociales (Asignación Universal por Hijo y Madre de Siete Hijos).
En relación con los ingresos generados a partir de la actividad ganadera, la venta de carne de
corderos y llamas resulta más importante que la venta de lana o fibra, productos que como se
indicara antes han perdido precio. En el caso de la agricultura, se mencionan tanto las papas
andinas como las habas, mientras que en ningún caso la quinua representa el ingreso principal,
debido en parte a su incipiente adopción. Entre las unidades agroganaderas, la importancia de
los ingresos depende de la ecuación productiva (mayor cantidad de animales o mayor superficie
cultivada). Asimismo, se debe mencionar la elaboración de subproductos o artesanías, aunque
esta fuente de ingresos resulta complementaria.
En definitiva, ingresos principales y complementarios contribuyen a aportar en conjunto a la
economía familiar, de modo que todos son necesarios.
En cuanto a la asignación de los ingresos, resulta interesante mencionar que aquellos que
provienen de la producción tienden a reinvertirse en el campo, mientras que los demás se
destinan a los gastos de la casa.
“En el caso mío [de sus ingresos extraprediales], es para mantener mi casa y mis hijos, el
trabajo que hago aparte. Y lo poco que producimos en la finca también lo gasto en mis
hijos, y lo que sí, si hay que comprar medicamentos [para los animales], eso sí lo
compramos con la misma carne, fibra que vendemos” (Antonia, Ciénego Grande).
“Yo la plata del cordero la utilizo para comprar alambre, para trabajar en el campo, es
que se va mi plata ahí. Y de mi marido, bueno… para comer nomás” (Mirta, Ciénego
Grande).
“Nosotros en el caso de los medicamentos, o por ahí para arreglar la finca, los postes,
los alambres, nosotros la lana, todo lo destinamos para la finca” (Carina, Cieneguillas).
“Con esa plata de la venta de la papa, esa misma plata vuelve para un peón, por
ejemplo, o cuando tengo que comprar la semilla… sirve para eso” (Alfonsa, Inti Cancha).
“Todo es plata, hace falta plata… y no te queda mucho, te queda para semilla nomás”
(Susana, Casti).

Según relatan tanto las mujeres como los hombres entrevistados, con el dinero generado a
través de las distintas fuentes se conforma un fondo común para los gastos cotidianos de la casa,
que es administrado de manera conjunta por ambos cónyuges.
“Hacemos un fondo ahí para toda la familia, y sacamos del fondo, el que necesita saca
del fondo” (Graciela, Chalgo Mayor).

94

�“No, todo junto… todo junto, juntamos la plata, porque yo voy a vender y tanto
ganamos al día o a la semana, contamos con tanta plata y se destina para la casa…
después cuando ya no hay mercadería, ahí compro” (Ana, Casti).
“No, todo junto, todo familiar, si decidimos comprar algo, lo compramos, si decidimos
para irnos a algún lado, este… todos tomamos la decisión de todo” (Orlando, Sansana).
“Yo no tengo la costumbre de guardar, tenemos un lugar donde siempre ponemos,
entonces voy y le pongo en esa cajita, y si por ejemplo él necesita para la camioneta, él
va y saca de ahí, y si yo necesito por otra cosa, pagar las cuentas, o golosinas para los
chicos, voy, saco de ahí y pago… No manejamos ninguno de los dos el dinero… Incluso
el gordo, porque tengo una cajita donde pongo el sencillo… ellos acostumbran a sacar
de ahí solos y después me avisan ‘mamá, saqué tanto porque faltaba azúcar, faltaba
pan, fui a comprar una fotocopia’, así nos acostumbramos a manejar” (Miriam, Ojo de
Agua y Puesto del Marqués).
“No, has visto que cuando vos formás una familia, por lo menos yo siempre he sido de
la idea… o uno o nada, así digamos” (Susana, Casti).
Esta lógica debe ser entendida en el marco de una economía de baja circulación monetaria,
donde los ingresos obtenidos tienen básicamente dos destinos: la reinversión en el campo y la
satisfacción de las necesidades cotidianas de la familia.
“Como digo no es que se ve plata, digamos. Por eso, si yo llego a vender el valor de 300,
400 pesos, con eso compro la carne, toda la mercadería que haga falta en la casa, así
que plata casi no se ve, digamos. Nosotros producimos todo para consumo, nosotros
vendemos la papa y con eso compramos carne y todo lo que necesitamos, así que
mucho fondo no manejamos” (María, Casti).
“Acá en el campo, te sobra… te alcanza digamos, así que no es mucho el gasto, no es
como en la ciudad” (Gregorio, Ocumazo).
El manejo del dinero es un indicador fuerte de la existencia de situaciones de sometimiento de
las mujeres, de modo que en principio y según los testimonios recogidos, no parecieran
presentarse situaciones coactivas en el ámbito privado, o por lo menos que puedan ser
enunciadas en el discurso por parte de las mujeres.

Participación en espacios asociativos
Las mujeres entrevistadas en el marco de este estudio han trascendido el ámbito doméstico
para insertarse y participar –e incluso para contribuir a conformar– diversos espacios asociativos
o comunitarios vinculados con la producción primaria o la elaboración de artesanías.
La decisión de participar se define fundamentalmente por la expectativa de mejorar la
producción, ya sea a través de la comercialización colectiva e institucionalizada, el acceso a
recursos productivos para realizar mejoras en los predios o la capacitación.

95

�Olga forma parte y trabaja en la Cooperativa PUNHA (Por Un Nuevo Hombre Americano)
tejiendo artesanías de fibra de llama. Colaboró en la construcción del local de ventas que
actualmente tienen en Maimará: “[Aporté] mano de obra, hicimos todo los socios, veníamos así
por grupos”. La participación en la cooperativa le ha permitido aprender cómo estandarizar sus
tejidos según la demanda del mercado. “Estando en la cooperativa ya aprendí a tejer a
centímetros, a medida… cuánto tiene que tener de alto, cuánto tiene que tener de sisa, todo a
medida con centímetros… Antes yo tejía así, viendo nomás, no hacía cálculos”. Se ha
desempeñado como vocal de la Comisión, que se renueva cada tres años.
Susana, productora de papas andinas en Casti, participa en la Asociación de Pequeños
Productores de la Puna (APPP). Anteriormente solía vender las papas a través de la Asociación,
pero: “Ya no es un lugar donde se puede comercializar la papa a gran volumen, nosotros
vendemos individualmente”.16 Aun así reconoce la importancia de la venta institucionalizada:
“Mi meta es llegar a más volumen de papa, y cuando cosecho tener un volumen de 3.000 kilos,
5.000 kilos, o sea que vos lo mandás al fijo y ya te llevás un dinero fijo, y si no, tenés que pensar
todos los días cuánto vas a elegir y cuánto vas a entregar”.
Brígida, productora de papas andinas de El Angosto, está vinculada con la cooperativa Tica
Quínoa, que ha comenzado a recorrer el proceso de formalización jurídica hace casi dos años.
Relata su presidente: “Nosotros hemos fundado… estamos en la precooperativa digamos, que lo
llamamos Tica Quínoa, y que abarca papas andinas, todo cultivo, abarca ganadería, queríamos
hacer turismo andino, pero ya se extiende mucho, y recién estamos en eso… Desde el año pasado
que estamos conformando y ya hicimos los estatutos, todas esas cosas. Este año va a hacer un
año”. Brígida percibe ese espacio como una posibilidad de tener “mayor conocimiento” y “más
salida” para sus productos.
Paulina, productora de quinua en La Quiaca Vieja, se decidió a participar en Tica Quínoa “por
buscar mercado, estamos formando una cooperativa”. Desempeña el cargo de vocal.
Graciela, productora de Chalgo Mayor, participa en la Mesa Quinuera “desde que se armó”
motivada por la posibilidad de “que mejore la venta de la quinua”.
O como señala Miriam, que siembra grandes superficies de papas andinas en Ojo de Agua y
Puesto del Marqués: “El tema para salir a buscar mercado más que nada, buscar, salir. Y
después por ahí buscar ayuda para solucionar el tema del agua en el campo. Porque yo he visto
que en Puesto del Marqués, mi cuñada tiene un buen grupo del lugar, trabajan todos los años,
bajan dos o tres proyectos por año, algunos son para devolver, otros son subsidios, pero los está
equipando, todo el campo”.
Las mujeres suelen asistir a las reuniones, coordinando con los otros miembros de la familia en
función de la disponibilidad de tiempo. “Porque yo tengo el tiempo de ir a las reuniones, estoy
acá; en cambio mi mamá no puede porque ella se va con sus animales y no puede estar durante
toda la reunión, y mi hermano por ahí no está [va a la cosecha de naranjas] y yo tengo que ir a

16

Esto se debe a la competencia desleal del contrabando boliviano, que ha determinado el abandono de
la comercialización de papas andinas en centros extraprovinciales de consumo por parte de las
cooperativas de la zona.

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�la reunión; si él está, entonces él se va a la reunión y yo no voy, así, entre nosotros nos
organizamos” (Silveria, Suripujio).
Y procuran intervenir, aun a costa de recibir el mote de “mandonas” como en el caso de Miriam.
“Sí, siempre tiendo de opinar, no soy de callarme, lo que pienso lo digo, a veces algunos se
molestan pero es mejor decirlo de frente que después andar murmurando, ‘uh, yo no estoy de
acuerdo con esto’, no, yo lo digo de frente, aquí en el grupo Tica Quínoa somos tres mujeres que
venimos, y de las tres soy la que hablo más” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
Algunas desempeñan funciones como parte del Consejo Directivo, aunque en ningún caso se ha
encontrado que ocupen cargos más altos que el de vocal.
En otros casos, la participación de los maridos como socios da lugar al trabajo de las mujeres en
las cooperativas. “Generalmente hay socios que son igual que yo, digamos, sus maridos son
socios y las mujeres vienen a trabajar” (Concepción, CADECAL).
Esta es la situación que se configura al focalizar la mirada sobre las mujeres entrevistadas. Sin
embargo, al considerar su presencia en los espacios asociativos en relación con la cantidad de
hombres que allí participan, el escenario se reconfigura.
“Hay que tener mucho en cuenta la presencia de la mujer, yo no veo que aquí (Mesa
Quinuera) haya presencia de la mujer… Es el 1% nada más, así no se va a poder tener
en cuenta el rol de la mujer, porque la mujer tiene que estar, y no, la mujer está en otros
ámbitos, está con los chicos, con la casa y las tareas de la casa, y el hombre está ahí, el
hombre sí… Que se la invite a que participe, a que esté la mujer, a que se involucre en
estos asuntos, para que pueda, se tiene que involucrar. Yo no veo que haya mujeres,
hay muy pocas, porque ya tiene su rol la mujer, ya está ahí… ya determinado que tiene
que estar en la casa con los hijos, y es su responsabilidad estar en la chacra, de ver, de
limpiar, de las ovejas, de largarlos, de vuelta de llevarlos… entonces no puede estar
mucho la mujer en estos asuntos” (Justina, La Quiaca).

Dificultades para asociarse
Si bien las mujeres reconocen las ventajas de asociarse (“en grupo siempre se puede”), las
principales barreras que identifican para hacerlo son el individualismo, la dificultad de aunar
ideas y acciones en pos de una meta común, la búsqueda del beneficio sin realizar aportes o los
desacuerdos a la hora de distribuir los beneficios.
“Desgraciadamente, como somos tan individualistas, es muy difícil armar un grupo bien
fuerte” (Susana, Cieneguillas).
“La cooperativa, lo mínimo, necesita trece personas, y trece personas con las mismas
ideas de trabajar, de que la empresa crezca, es difícil de conseguir, y si vos le decís, a
veces te dicen que sí, pero todo el mundo quiere primero los beneficios, no el trabajo,
nadie quiere aportar nada… O sea todos quieren venir, pero nadie quiere aportar nada”
(Antonia, Ciénego Grande).

97

�“Podría ser, pero parece que tienen desacuerdos, a la hora del beneficio, entonces ahí
hay un problema” (Alfonsa, Inti Cancha).
Y no falta el relato de experiencias anteriores negativas.
“Hemos hecho una cooperativa, pero nos jugó una fulería a nosotros, porque a la hora
de armar la cooperativa, yo me acuerdo que en ese tiempo, hace siete años atrás, nos
juntamos varios que hemos sembrado papa, y una vez que se armó la cooperativa vino
un hombre y empezó a sacar camiones para trasladar la papa, pero siempre hay un
pícaro, y no sé cómo fue que se quedó solo con todas las cosas y a nosotros nos dejó
en banda. Hay varios que hemos quedamos afuera y él cambió el camión… después él se
ha equipado solo, no para la Comunidad, ninguno en la Comunidad está lavando,
seleccionando la papa, procesando, no. Y el equipo que se había comprado para
trasladar la producción a Buenos Aires, él solo lo hace. Y bueno, con esa experiencia, hay
gente que ya no quiere saber nada” (Susana, Casti).
“Estábamos participando de una cooperativa de los pueblos originarios, donde era parte
de la Comisión, pero después tuvimos un tropezón con un señor que llevó la papa y
volvió sin el dinero, y ahí es como que la gente se desanimó y se rompió todo” (Miriam,
Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
Asimismo, es necesario considerar el desempeño de variables externas, que pueden incentivar
o desalentar la participación.
Claro, ya estamos… casi dos años, pero es difícil porque acá lo que ve, la Mesa Quinuera,
cuando empezamos a hacer, en marzo, por ahí empezamos a hacer la Mesa Quinuera de
toda la zona de la Puna casi, empezamos bastante gente, por el precio, era el boom de
la quinua, y todos los productores nos animamos a hacer quinua y eran unas 100, 150
personas… Y ahora, por ejemplo, se vino abajo el precio de la quinua y aparte no es tan
fácil hacerlo orgánicamente, porque es todo natural que lo hacemos, y ahí es donde la
gente ha empezado a irse diciendo que no hay… pero antes valía tanto” (Orlando,
Sansana).

¿Asociación de mujeres?
Por su parte, al indagar sobre el interés en conformar asociaciones “de mujeres”, el principal
obstáculo que se plantea es la escasa presencia de productoras en algunas localidades.
“Y lo que es de Casti, apenas somos yo, mi mamá que también siembra, y mis hermanas
que están empezando a sembrar de a poquito porque no les hace falta
económicamente… Yo vivo de eso, nomás, y otra hermana también, somos las únicas
que sembramos en gran volumen, gran cantidad de papa, las únicas. Después hay otra
gente de la Comunidad que siembra, pero siembran media hectárea, capaz que ni una
cuarta hectárea, es repoco” (Susana, Casti).

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�Este es un aspecto muy importante que debe ser tomado en cuenta al momento de pensar en
“cuotas” de participación. Así lo manifiesta una productora en relación con la cantidad mínima
de jóvenes requeridos para conformar un Grupo de Cambio Rural.
“Yo quiero formar un grupo de Cambio Rural para empezar de nuevo (ante la disolución
de la Asociación Los Pioneros de la que era parte), porque yo no quiero estar en el campo
aburrida… Pero lo veo ahora muy exigente, me piden que el 70 u 80% tienen que ser
jóvenes, el grupo, creo que de 25 años para abajo, jóvenes. Es imposible casi… los
jóvenes ya no están, el joven emprendedor... Se vinieron, están estudiando, en la
universidad y después se quedan a trabajar, entonces no hay. Y los jóvenes que han
quedado no quieren saber nada con el campo, entonces ahí ya no podemos con el
Cambio Rural…” (Susana, Cieneguillas).
En este sentido, la intención de promover la participación de los jóvenes corre el riesgo de
provocar un efecto contraproducente, redundando en la imposibilidad de asociarse tanto para
los jóvenes como para otros interesados.
Más allá de esto, las ventajas de conformar asociaciones integradas y gestionadas por mujeres
se sustenta en su capacidad de decisión y ejecución, por lo que algunas consideran que si las
acciones que hay que llevar adelante se encontraran a su cargo, los resultados se concretarían
efectivamente y en menor tiempo.
“Las mujeres tienen más claridad, en cambio ellos, los hombres, tambalean en las
decisiones. En cambio las mujeres somos más despiertas y decimos ‘esto vamos a hacer’,
en ese sentido sí veo que hay diferencias… porque si habrá sido, en Casti, el salón de
acopio [de papas andinas] hubiera estado de hace rato” (Susana, Casti).
Sin embargo, las mujeres destacan la necesidad de que participen tanto mujeres como hombres,
ya que ciertas tareas –aquellas que insumen mayor esfuerzo físico, como fuera mostrado– son
de su competencia.
“Sería lindo que sea una asociación de mujeres nomás, pero también por ahí hacen
falta unas cosas de hombre cuando tenés que hacer… Siempre va a haber alguna
actividad que sea para varón…” (Antonia, Ciénego Grande).

Por otro lado, es interesante mencionar que algunas asociaciones, como las Warmi y la UPPAJS
(Unión de Pequeños Productores Aborígenes de Jujuy y Salta), se encuentran desarrollando
acciones orientadas al mejoramiento de la vivienda o la adquisición de bienes semidurables.
Estos artefactos constituyen otro tipo de recurso tecnológico, que puede ser percibido como
complementario a aquellos incorporados a la producción a fin de alivianar las tareas, pero en
este caso dentro del espacio doméstico.
Candelaria es promotora de las Warmi en Cusi Cusi. “Yo avalo el proyecto, después hay líderes,
ellos son los que también avalan, después recién me pasan a mí y después recién vuelve para las
Warmi para sacar… Ahora un poco vamos a incluir a las viviendas, para el mejoramiento, o para

99

�hacerse una casa”. Mientras que Serapia, en el marco de la UPPAJS, ha comprado “todo
materialismo para acá, heladera, freezer, todas las cosas”.

Más allá de la asociación para la producción: el tránsito hacia lo político
Si se considera la capacidad y resolución de las mujeres para dinamizar el proceso productivo, y
se relaciona esto con su participación en asociaciones a través de las cuales logran acceder a los
recursos necesarios para hacerlo, surge claramente que son ellas el sujeto de intervención que
permitiría incorporar aquellas innovaciones tecnológicas necesarias para alivianar el trabajo e
incrementar la productividad. De esta manera, se activaría un círculo virtuoso que podría
revertir las situaciones de sobrecarga que enfrentan y afianzar su apropiación del espacio
público.
Si bien desde la literatura especializada se plantea que la organización en el marco de
experiencias productivas puede impulsar a su vez la participación de las mujeres en otras formas
de organización (comunitaria y política), promoviendo la ampliación de capacidades y
oportunidades, no se reconoce este tránsito entre las mujeres entrevistadas.
En este sentido, se ponen de manifiesto las dificultades que mostraron para comprender a qué
se hacía referencia al preguntar “Y más allá de las dificultades vinculadas con la producción,
¿qué otros problemas enfrentan las mujeres?”, que dio lugar a respuestas como: “No sé…”,
“No… no…”, “No sé… las cosas que yo tengo que hacer las hago”.
La autovaloración de las mujeres y la percepción de su equidad con respecto a los hombres
quedan depositadas en la equiparación de las tareas productivas realizadas. Es así que una
señora mayor de edad respondía que su problema “como mujer” era “la fuerza”: “Ya tenés
menos… ya no aguantás como cuando sos joven el día completo… a esta edad ya no”.
O como relataba otra señora en relación con su experiencia con el marido: “Cuando recién nos
habíamos juntado, él me quería pegar, y yo nunca me he dejado pegar. Yo digo, las mujeres
tontas se dejan pegar, yo no. ¿Sabe por qué? Porque yo trabajo como verdadero hombre”.
O aun que el problema de las mujeres es “la falta de hombres”: “Porque la mujer en sí, manejar
el arado… algunos te dicen ‘yo tengo el buey, yo tengo el arado, pero buscate un arador’, y
sonaste, no hay nadie... Otra te dicen ‘tengo un tractor, pero buscate el chofer’… o ‘hay agua
pero tenés hacer una acequia para transportar’, y ahí sonaste, la mujer no puede tanto, y ahí
está jodido…”.
Por otro lado, aunque tanto hombres como mujeres reconocen la idoneidad de las mujeres para
asumir la conducción del emprendimiento productivo, los hombres ejercen un poder
trascendente.
“Y… la mujer siempre ha estado formada para depender, desde los abuelos las han
formado para depender de alguien, siempre del marido, siempre se han formado así y
así continúan, hasta no cortar esa cadena, no va a asumir otro rol la mujer.
–Pero usted hace un rato me decía que la mujer era la que disponía…

100

�“Por eso, ella es la que dispone, pero si el marido dice ‘no, no vas a ir a la ciudad a vender’,
no va y punto, es otra cosa, ya depende del marido, porque le dice ‘no, vos no vas a ir al
evento que se va a hacer en Jujuy, al encuentro’, y no va, va el marido” (Justina, La
Quiaca).
En este contexto: “Por ahí sería bueno que se abra el tema de la mujer, capaz que últimamente
se ve que las mujeres tienen más libertad de expresión, pero en algunos lugares todavía se sigue
sometiendo, sería bueno que haya cursos o concientización para las mujeres, porque hay
mujeres que creen que realmente el hombre tienen derecho a someterlas a lo que ellos
quieren” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).

Participación en proyectos
La incorporación de tecnología –dura y de manejo– en las unidades doméstico-productivas del
segmento estudiado cumple por lo menos tres funciones esenciales: (a) contribuye a compensar
la falta de mano de obra, tanto familiar como no familiar; (b) permite incrementar la
productividad en la unidad de producción, frente a las restricciones para incorporar nuevas
tierras aptas; y (c) aliviana las tareas de los productores, factor que se torna sumamente
importante en el caso de las mujeres, en la medida en que enfrentan la sobrecarga que les
impone llevar adelante las funciones productivas y reproductivas.
Ante las dificultades de generar excedentes que enfrentan los pequeños productores familiares
de Jujuy, la mediación de programas y proyectos para incorporar mejoras y adoptar las
innovaciones tecnológicas se torna indispensable.
En el caso de la cría de llamas, se ha podido observar un progreso tecnológico fuertemente
impulsado por acciones ejecutadas en el marco de una institucionalidad pública y asociativa
constituida entre mediados de los noventa y la década siguiente.17
“Nosotros empezamos con el Cambio Rural, el primero sería, nos organizamos un grupo
de productores, con lo que nos pedían para armar el Grupo; teníamos nuestro técnico,
nuestro ingeniero Lamas, Huguito le digo yo, él era en ese momento recién recibido… y
de ahí el Grupo, quedamos unos cuantos, los que mejor nos llevábamos, generalmente
era la familia y unos cuantos de afuera, y así fue que formamos la Asociación Los
Pioneros” (Susana, Cieneguillas).
“Nosotros antes criábamos lo que venga, pero después cuando empezamos a armar el
Grupo, conocí en Córdoba al doctor Frank, Eduardo Frank, veterinario de la Universidad
Católica en una feria, me gustaba ir a ver las ferias de animales, y justo fui a una feria en
Córdoba que había llamas, y me puse a charlar con el doctor y todo, y vine al campo y
les conté a mis tíos y después vino el doctor varios años, y nos ayudó a seleccionar la
17

El “Acopio de Comunidades Andinas” pasó a conformar la Mesa Provincial de Camélidos, y está
constituida por las cooperativas acopiadoras Cuenca Río Grande de San Juan y El Toro y los centros de
acopio de Pumahuasi y Cangrejillos, además de representantes de organismos estatales provinciales
(Programa Camélidos de la Dirección de Desarrollo Ganadero) y nacionales (INTA-EEA Abra Pampa y la
Subsecretaría de Agricultura Familiar, ex Programa Social Agropecuario). (González, 2014)

101

�fibra, la aprendimos a seleccionar, a esquilar, a hacer con máquina, a tipificar”
(Susana, Cieneguillas).
A través de estas acciones, los productores y productoras incorporaron prácticas de manejo
sanitario, como la vacunación contra parásitos internos y externos, que desplazó a los baños por
inmersión de los animales, tarea difícil para las mujeres debido al tamaño de las llamas.
“Yo todo lo que aprendí de sanidad, lo aprendí en un principio de ellos… por el doctor
veterinario que vino acá” (Carina, Cieneguillas).
Se comenzó a realizar un manejo racionalizado de las tropas en función del valor de la fibra (la
blanca en relación con la de color).
“Sí, y trabajó con nosotros, venía a seleccionar y decía ‘este maten, este no lo maten’ y
así… y quedamos con casi todas blancas, y el que tenga marrones queda separadas… y
así... las negras también. Tengo un primo nomás, que se dedicó a la cría de negras,
también separaditas” (Susana, Cieneguillas).
Y se capacitó en buenas prácticas de esquila, reemplazando definitivamente el uso de la rutuna
por tijeras y avanzando en la incorporación de máquinas de esquila mecanizadas.
“Hace muchos años ya [que dejó de usar la rutuna], desde que apareció la tijera, que ya
había cursos” (Sabina, Cusi Cusi).
Por ese entonces, un desafío pendiente era la racionalización del manejo de las pasturas. Si bien
actualmente la implantación de verdeos no es una práctica difundida, se menciona de manera
reiterada el uso del alambrado para manejar las pasturas naturales. Este manejo implica
también la descarga de los campos de pastoreo y se eligen los animales a faenar antes de que la
carne pierda valor comercial.
Por otro lado, la introducción del alambrado ha permitido controlar la presencia de predadores.
“Allá, en el cerro [en Ramadayoc], aquí no. Aquí por eso, como es más alambrado, [el
puma] no baja tanto. No hay agua. Es distinto ahí. Hay pero no me molestan casi los
pumas, en el cerro sí. (Candelaria, Cusi Cusi).
En los lugares de veranada, el alambrado se encuentra menos difundido, lo que hace necesaria
la presencia del pastor.Por último, el alambrado ha permitido mantener la hacienda propia y de
los vecinos separada. En parte debido a esto, la señalada con vellones de colores (enflorado) ha
comenzado en algunos casos a dar lugar a la marca con perforadoras (menos visibles a la
distancia), que se realiza además “sin tanta ceremonia”.
“En la señalada no soy de tanta ceremonia, señalamos rápido. Uso la señaladora, la
maquinita, como la tijera. Tiene la forma ya, como la tijera, para cortar la orejita”
(Susana, Cieneguillas).
Estas prácticas de manejo de la hacienda se complementaron con la formación de una red de
centros comunales de acopio y venta, cuyas trabajadoras fueron capacitadas en el lavado,
selección y tipificación de la fibra.
102

�Las acciones de capacitación estaban dirigidas a todos los miembros de la familia y priorizaba el
aprender haciendo, mediante demostraciones en campo.
“Todos [los miembros de la familia participaron], porque venía el doctor… éramos
nosotros un grupo de siete productores y venía y decía ’tal día nos toca en tal parte’,
entonces nosotros nos juntábamos e íbamos ahí, y en el caso de mi casa, nos juntamos
todos y vamos” (Carina, Cieneguillas).
Como se señalara antes, la depreciación de la fibra ha desincentivado su producción y ha
provocado una crisis de la institucionalidad comunitaria existente. Por otro lado, ninguna de las
productoras entrevistadas mencionó participar en la actualidad de proyectos orientados a la
promoción de la cría de llamas.
Por su parte, la producción de papas andinas registra un boom a inicios de 2000. Tal como lo
relata el referente de Cauqueva entrevistado.
“En ese tiempo, de 2002 en adelante, había como una moda, lo andino era una moda,
algo exótico, incluso para las comidas gourmet, entonces Cauqueva empieza a trabajar
con la papa, se hace una reglamentación que creo que después la toma SENASA, una
papa de primera, otra papa de segunda… se prepara a la gente para que lo vaya
clasificando según el tamaño y la variedad, y la calidad también, entonces entrenan
gente, logramos hacer un parámetro de calidad, y una vez que se abrió el mercado entró
el contrabando masivo… Nos mató…”.
Esta situación es visualizada por Miriam, la mayor productora de papas andinas entrevistada,
como un problema para la comercialización.
“Yo veo en la casa acá de mi abuelo, él vive en la Soldado Mario Gutiérrez, y a la vuelta
de la casa de él está la gente de… los hermanos bolivianos que sacan un equipo por
semana ahora, que pasan de Villazón para acá. Las camionetas están a partir de las
siete de la tarde, están las filas ahí, todas cargadas, que cruzan el río en un ratito… Y yo
no me explico cómo logran ellos llegar hasta Buenos Aires, y ellos al traer papa barata
del frente, porque ahí sale menos la papa, lo van a vender a los mercados mucho más
bajo allá también… un ejemplo, los que traen de allá… ellos traen sin lavar, sin papeles,
sin nada, y a nosotros nos exigen bien limpia. Y lo venden, el año pasado era hasta 8 o
12 pesos… y todo el trayecto de flete, así que el año pasado nos pagaba 7 pesos a
nosotros aquí. Entonces ese es un gran problema, la comercialización”.
Sin embargo, el cultivo de las papas andinas se mantiene por formar parte del consumo de estos
hogares y por la posibilidad de intercambiarla en los cambalaches por otros productos
necesarios para las familias o venderla en las ferias locales “para el gasto diario”.
“A veces los intercambios que salen para los cambalaches, ahí siempre mi señora va a
llevar papa, haba, cebolla, zanahoria… ahí cambiamos con fruta o con maíz, con las cosas
que nos faltan a nosotros, vamos a traer sal…” (Lucio, Suripujio).
En este caso, las intervenciones se concentran en la oferta del servicio del tractor para la
labranza del suelo por parte de municipios, organismos públicos, asociaciones y comunidades
103

�aborígenes, y de camiones para el traslado de la mercadería (ofrecido en general por los
municipios). Aunque como fuera señalado, la concentración de la demanda del tractor en el
mismo momento del año da lugar a demoras que en ocasiones determinan la pérdida de la
oportunidad de sembrar.
“Más que todo el tema del tractor, para arar, así. Este año yo no hice arar la tierra
porque cuando fui estaba ocupado el tractor y no había, después ya se calmó la lluvia,
el terreno se puso duro, ya está seco y, bueno, hay que pagar también, porque no viene
el tractor gratis, te cobran por hora, de 200 a 300 pesos te cobran la hora. Y ese es un
tema” (María, Casti).
“Nosotros nos juntamos entre varios, pedimos al Comisionado que nos dé el camión, cosa
de trasladarnos hasta Yavi, y de Yavi salimos ya en el camión de la Municipalidad que
nos colabora mucho… Salimos y nos lleva y nos trae de vuelta a dejar aquí” (Brígida, El
Angosto).
Se registran también acciones orientadas a desarrollar la infraestructura de riego,
específicamente la conducción del agua desde el río hasta el predio y, en algunos casos, la
entrega de mangueras para el riego por goteo dentro del predio.
En Juiri se hizo un proyecto, que recién este año se está agrandando el dique… bah, dique,
depósito de agua, que va a estar recién para el año que viene, para la otra siembra.
Mientras tanto se riega todo directo, o sea, viene del río directo, acequia… entonces el
agua tarda un montón… al no estar todo el tramo entubado, se pierde muchísima agua
y a veces los terrenos que están más alejados, el agua no llega. (Hugo, Rodero).
Como se observa, estas son acciones de desarrollo y promoción de la agricultura, más que de
las papas andinas en particular. Considerando que las pequeñas unidades de producción no se
encuentran especializadas en un único producto, el desarrollo de infraestructura o la
capacitación en prácticas agronómicas enmarcadas en la promoción de un cultivo –como el
preparado de Supermagro para aplicar a la quinua– generan un efecto positivo más amplio, es
decir que las mejoras introducidas o los conocimientos adquiridos redundan en la optimización
de la producción de otras especies cultivadas en la finca. De esta manera, el impulso dado a la
producción de papas viene siendo traccionado en los últimos años por la promoción del cultivo
de la quinua.
Más allá de esto, las productoras solo dicen haber participado en el acceso a subsidios para la
compra de semillones.
“Una vez participamos, cuando estaba la ingeniera Rita, con eso compramos la semilla.
Fue un fondo rotatorio, que te prestaban y después tenías que ir devolviendo, con eso
compramos nosotros la semilla” (María, Casti).
Al ser consultadas sobre el tipo de proyectos en que les gustaría participar, las productoras de
papas andinas mencionan la necesidad de maquinaria, de riego por goteo, el acceso al
financiamiento para la compra de insumos o de equipos post-cosecha, el agregado de valor y la
capacitación para la conducción de los sembradíos.

104

�“Me gustaría un proyecto, por ejemplo, este… tener una máquina para sembrar, para
cultivar la tierra, para que sea un poco más liviano, eso sería” (Alfonsa, Inti Cancha).
“Si pudiéramos disponer de otros recursos, se pudieran conseguir mangueras para riego
o todas esas cosas, las plantaciones con sistema, sería más ventajoso, sería más fácil la
tarea” (Vilte, Ocumazo).
“El tema semilla, porque la semilla no se consigue, uno quiere comprar y cambiar la
semilla y tampoco hay. Y a veces uno no dispone de mucho dinero, porque ahora está
cara la semilla. Así que también, ese es otro problema, digamos. Si nosotros tuviéramos
acceso a un préstamo o algo, bueno, se puede sacar y después devolver” (María, Casti).
“Ahora he visto que hay varios proyectos que toman financiamiento y la idea mía es
lograr que… a mí me queda bastante descarte, y bueno, me gustaría hacer otro
elaborado de papa, porque nosotros contamos con varias variedades de papa, y hemos
visto que las otras cooperativas hacen puré, fideo deshidratado, el pensamiento mío es
llegar a eso” (Susana, Casti).
“Nosotros estamos esperando hacer un proyecto más grande, hacer capacitación sobre
las papas” (Susana, Casti).
La promoción de la quinua es eje de acción de distintas instituciones públicas provinciales
(Ministerio de Producción, Delegación de Agricultura Familiar, INTA, IPAF) y de programas
nacionales (Iniciativas de Transferencia de Innovación –ITI/PROSAP–, PRODERI) ejecutados en el
territorio, que han dado lugar a la conformación de espacios sectoriales de discusión (Mesa
Quinuera, Clúster de Quinua). En este contexto, las productoras entrevistadas declaran estar
participando en diversos proyectos, entre los que se destaca la capacitación para el manejo
agroecológico de los cultivos que viene desarrollando el INTA (elaboración y aplicación de
fertilizantes e insecticidas orgánicos, lombricompuesto, labranza mínima).
“Cuando nosotros entramos a trabajar con el ingeniero Chauque, nos empezó a enseñar
y a concientizar más que nada, porque uno no piensa en el futuro, piensa en el hoy y
nada más, que me dé hoy y no me importa la tierra. Entonces uno toma conciencia y nos
hizo dar cuenta de que la tenemos que cuidar la tierra, porque si no, qué dejamos para
los hijos. Así que hemos empezado a trabajar, primero era para la quinua el orgánico,
los preparados” (Miriam, Ojo de Agua y Puesto del Marqués).
“Tratamos de no explotar el terreno con maquinaria total, porque eso no nos sirve a
nosotros, y no nos sirve en general, tampoco echamos químicos, porque a la larga
nosotros mismos nos arruinamos” (Hugo, Rodero).
“Orgánico, orgánico… un macerado casero que se prepara con leche, azúcar y abono de
vaca o de cabrito, eso y algunos yuyos fuertes que hay en el campo… y eso yo macero un
mes y ya está para aplicar… Tenemos capacitación” (Froilán, Ocumazo).
“También nos enseñaron cómo lucharla [a la ticona], cómo pelearla con la lucecita
[trampas] y después con el Supermagro y aplicarle eso cada vez que uno vea que pueda

105

�haber bichitos, y estar atentos, eso más que todo, como una forma de combatir a los
bichitos” (Hugo, Rodero).
Esta línea de intervención busca empalmar con la certificación de la quinua de la Puna como
producto orgánico, con denominación de origen. Así lo relata el presidente de CADECAL.
“La quinua está a 3.600, 3.800 msnm, y en zona más fría es mejor quinua y tiene mejor
gusto y tiene mejor nutrición. Más abajo no se mantiene igual, no es lo mismo, no tiene
la misma vitamina… Por eso se puede sembrar en Humahuaca, en Perico, pero no son la
misma quinua. Por eso nosotros hemos peleado que esta zona es aborigen y de altura,
esa es la única ventaja que podemos tener nosotros para hacer los negocios a los
grandes empresarios, porque ellos no van a poder competir porque están a un nivel del
mar muy bajito y la altura no es lo mismo, entonces esa es la ventaja que tenemos
nosotros acá para competir… y eso estamos peleando, ya tenemos casi logrado”.

Por otro lado, cabe destacar la asistencia brindada por los técnicos del INTA para llevar registros
de la producción.
“Con el INTA hacemos, cuando ellos nos capacitaban, muchos tenemos el técnico que
va al campo, que es Daniel Vargas, entonces él nos ha ayudado un montón en eso, vamos
allá y le preguntamos cómo se puede hacer, y entonces él nos orienta que anotemos. Yo
también tenía esa idea, de decir cómo mejorar, pero nunca lo hacíamos. Con él
empezamos a anotar… qué tiempo lleva la misma planta en sacar la flor, la panoja,
todas esas cosas. Y cuánto gastaste en abono, desde el principio, desde que empezaste
a pasar el arado, el tractor, y con ellos sacamos. No por nosotros en sí, pero bueno,
esperamos adoptarlo este año” (Hugo, Rodero).

En el marco del PRODERI, los productores y las productoras reciben semillas,18 subsidios para
comprar herramientas y acceden a infraestructura de riego a cambio del compromiso de
sembrar determinada superficie de quinua.
“El PRODERI fue un proyecto que la Comunidad hizo para agrandar los estanques de
agua. Después, el grupo de quinueros que tenemos, que somos 16 ahora, empezamos
12, ahora somos 16, ese es un proyecto que presentamos en Jujuy para sacar, para
comprar herramientas más que todo, pala, todo lo que hace falta, arado, caballos, lo
que les hace falta porque hay algunos que recién empiezan, otros ya vienen años
trabajando. El proyecto ese de “Tierra de quínoa”, que es el proyecto ITI. Después con el
INTA nomás, con otras organizaciones no” (Hugo, Rodero).

18

Preocupa a varias productoras la calidad de la semilla que han recibido recientemente, que parece estar
escarificada. Si fuera así, el grano pierde la capacidad de germinar. “No, yo le dije a la ingeniera, ‘esta
quinua está demasiado chiquita, no voy a usar’ y ‘ah bueno, te comprarás otra’… ‘sí, esta la voy a hacer
guiso’, le dije. Todos han dicho, sale mucha harina”. “A todos nos tocó así. Ella ha dicho que está bien,
nosotros hemos dicho que no, que está muy gastada por la máquina”.

106

�“Yo he sacado un proyecto, por eso quiero sembrar la quinua. Ya tengo, eso del proyecto
que me ha salido la plata para comprar postes, alambre y la carretilla… mi ichuna, mi
machete” (Faustina, San Roque).
“Sí, se cumplió el proyecto, para comprar herramientas, abono, todo eso. Ahora
tenemos que sembrar más, por supuesto” (Froilán, Ocumazo).

Si bien estos proyectos se destinan tanto a hombres como mujeres, se registra una
diferenciación por género en otro tipo de intervenciones. Esto se evidencia en la capacitación
de las mujeres para elaborar turrones de quinua (como la que recibieron las trabajadoras de
CADECAL) o para el tejido de artesanías, mientras que los hombres reciben capacitación en el
manejo del tractor.
Considerando que la tecnología contribuye a:
(a)

Complementar la falta de mano de obra familiar. “A veces… no es que hay uno [algún
hijo] que regularmente ayude. No… yo ocupo personas para hacer el trabajo… y como
ahora hay algunas maquinarias, un poco va alivianando el trabajo también” (Froilán,
Ocumazo).

(b)

Alivianar las tareas más laboriosas. “Cuando nosotros empezamos, trabajábamos con
eso [bueyes y pico], porque no sabíamos siquiera… y después ya empezamos a cambiar
por un poco más liviano, por el caballo, optar por abrir la tierra, al principio por el
tractor y después todo con caballo, porque es más liviano… Y nosotros decíamos, ‘che,
¿no habrá otra máquina?’, debe haber algo que nos aliviane el trabajo de piquear, de
aporcar a pico, entonces averiguamos, y de ahí sacamos el cultivador, el aporcador, el
caballo, si no lo hacíamos a bueyes. Y bueno, hacíamos eso, y ahora va la gente a pedir
a mis padres que le llevemos el caballo y el cultivador y el aporcador para aporcar su
terreno” (Hugo, Rodero).

(c)

Y por otro lado, que “faltan hombres” en el campo. “Yo como siempre digo, hay dos o
tres personas que se dedican a trabajar a campo y es como ir a pedir turno, qué día me
toca a mí” (Susana, Cieneguillas).

Pareciera oportuno comenzar a superar las barreras del prejuicio y avanzar en la calificación de
las mujeres en la conducción de la maquinaria, el tractor en particular, al que este segmento de
productores comienza a tener creciente acceso.
Otra cuestión que requiere atención es el acceso a información meteorológica. La ocurrencia de
heladas o la caída de granizo no pueden ser previstas por los productores de la Puna más allá de
la fecha en que suelen presentarse o de algunos indicadores muy inmediatos.
“A veces uno se acuesta y ve que el cielo está bien y están las estrellas brillando, seguro
que va a helar, entonces vamos a hacer fuego… pero a veces está nublado, está lindo
como para llover y amanece el frío y se hiela todo, porque además la papa es bien
delicada… La haba y la arveja, esas otras cosas, todavía resisten al frío, pero la papa no…
107

�porque el brote está arriba, la papa está abajo pero el brote de la papa es bien delicado”
(María, Casti).
El inicio de las lluvias, de crucial importancia para la siembra, suele determinarse a partir de
ciertas costumbres ancestrales, cuya eficacia habría que determinar pero que en todo caso
comienzan a debilitarse debido a los cambios climáticos.
“Mi abuelo nos ha enseñado cuándo va a ser año lluvioso, más o menos. Por ejemplo, el
primer día de agosto, en el lugar que hemos elegido para sembrar o ya está preparado
el terreno… el primer día antes que salga el sol hay que levantar la piedrita, si tiene
humedad la piedrita es porque va a ser un año bueno. Después tratamos de controlar
con el tema de la siembra, por ahí nos guiamos con el Carnaval, si el Carnaval cae
temprano es porque se va a ir temprano la lluvia, el año bajo y el año alto que le dicen…
Y también, más con la semilla de la papa nos guiamos, por ejemplo, la papita tiene varios
ojitos, cuando llega a brotar con más tendencia, más de abajo, es porque la semilla nos
dice que hay que sembrar temprano, cuando da del medio hay que sembrarla en
noviembre, más de arriba, brota de arriba con fuerza, hay que sembrar en diciembre,
más tarde. También nos guiamos por eso, por ahí cosas pequeñas que no da
importancia, lo que el abuelo nos enseña, pero tienen resultados” (Miriam, Ojo de Agua
y Puesto del Marqués).
“Con mi papá y mi mamá, que ellos ya son personas mayores que siempre han tenido en
cuenta y nos dicen ‘mirá que este es un año bueno’, o ‘este año no’, y ahora últimamente
no se puede predecir porque es complicado, por el tema de que han cambiado los
tiempos, entonces es como que no son muy acertadas las cosas, pero siempre se habla
de eso, ‘che, este año… lo tienen en cuenta por el tema del Carnaval, cae en el mes de
marzo por decirte, cae en lo alto’ o años bajos, ‘mirá que este año sí conviene sembrar o
que no…’, ellos siempre contemplan eso, el tema de la luna… (Pedro, Inti Cancha).
El acceso a información meteorológica obtenida a través de tecnologías avanzadas de medición
y estimaciones científicas podría implicar para estos productores la posibilidad de optimizar
rendimientos sembrando a tiempo, o evitar pérdidas de cultivos recurriendo a prácticas que
permitan reducir los daños ocasionados por factores climáticos. La difusión de los teléfonos
celulares podría constituir un medio adecuado para facilitar el acceso a este tipo de información,
mediante el desarrollo de aplicaciones que prescindan de la conexión a Internet, como el envío
de mensajes con reportes periódicos.

108

�Reflexiones finales: elementos para el diseño de políticas sensibles al género
El diseño de políticas públicas requiere plantearse por lo menos tres preguntas fundamentales:
¿quién? (definición del sujeto de intervención), ¿para qué? (meta o resultados buscados) y
¿cómo? (herramientas y acciones). Estas tres preguntas deben ser contextualizadas en el
escenario en que se configura la cuestión socialmente problematizada.
Este estudio se ha centrado en la reflexión y discusión acerca del sujeto de intervención y las
tramas en que se inserta, entendiendo que ese sujeto posee capacidad de desplegar –en
interacción con otros– estrategias que le permiten enfrentar las restricciones que le impone el
entorno, y así define su medio y modo de vida. La noción de sujeto implica aceptar la existencia
de condicionamientos, pero también la capacidad de acción –o más precisamente de
interacción– “a partir de” la construcción y “para” la reconstrucción simbólica de sí mismo y de
su relación con los otros.
Esta concepción supone aproximarse a las mujeres como parte de esa unidad frágil y compleja
en la cual el sujeto social agrario campesino resuelve su producción y reproducción. De esta
manera, las mujeres fueron pensadas como parte indisociable de esa unidad para tratar de
comprender en qué medida logran activar procesos de individuación a través de los cuales
volverse una y expresarse en lo que ellas pueden, sin perder vinculación con ese entramado de
relaciones que las constituye.
Esta mirada llevó a poner el foco sobre la configuración de la unidad campesina a través de las
estrategias desarrolladas en el espacio, mostrando en el caso particular de la cría de llamas cómo
se traspasan las delimitaciones clásicas de “la finca” y “la familia” para acompañar la
trashumancia, y se anudan la dispersión territorial de los campos de pastoreo y la residencia en
el pueblo mediante una modalidad de manejo compartido –“al partir”– de la hacienda (que
además incluye típicamente no solo llamas sino también ovejas). Este punto adquiere relevancia
al momento de delimitar el ámbito de intervención. En este sentido, cabe tener en cuenta cómo
se definen la unidad de producción y su tamaño (orientación productiva, ¿llamas u ovejas? y
cantidad de animales, ¿de quién?) y la unidad de reproducción (¿familia nuclear o familia
ampliada?).
Otro aspecto destacable es que la disociación entre el lugar de residencia y de producción –que
en términos estadísticos podría reflejar un “vaciamiento” de los campos– implica en realidad
“otras formas de estar en el campo”, que se traducen en la posibilidad de apropiarse de las
comodidades que ofrecen los centros poblados, acceder a las crecientes oportunidades
educativas como forma de promoción social de las nuevas generaciones y procurar un
incremento del bienestar (o garantizar la subsistencia) del grupo familiar a partir de la inserción
de algunos de sus miembros en actividades extraprediales, todo esto sin abandonar la
producción.
En el caso de la agricultura, el uso del espacio introduce otro tipo de consideraciones. Si bien la
separación geográfica entre la casa y las parcelas productivas sigue apareciendo, la dispersión
se reduce. La cuestión agrícola se relaciona más bien con las estrategias productivas diseñadas
para atenuar riegos y asegurar en la medida de lo posible la subsistencia familiar. Esto da lugar
a una diversificación que impide definir a las unidades campesinas en función de una orientación
109

�productiva específica y menos aún, especializada. La intervención de factores agroecológicos
(aridez del suelo, régimen de lluvias, granizadas, presencia de heladas) y el manejo agronómico
requerido (riego, rotación de cultivos), la necesidad de abastecer el consumo familiar y la
posibilidad de vender o intercambiar los productos propios según la demanda instalan la lógica
del “si falla uno, todavía tenemos el otro”. Por lo tanto, la restricción de tierras agrícolas aptas
y la diversificación de cultivos como estrategia productiva son factores a tener en cuenta al
momento de pensar en intervenciones dirigidas a promover la expansión de un único cultivo.
Las formas de organización social del trabajo agropecuario instituyen otro orden de cuestiones.
En relación con esto se plantea nuevamente el tema de las delimitaciones. Estas unidades no
son agrícolas, ganaderas ni agroganaderas en el sentido tradicional, sino que se encuentran
atravesadas por múltiples inserciones ocupacionales (desde el estudio hasta la migración
definitiva) que tienen la misma importancia que la producción en el sentido que “todo suma” a
conformar el ingreso.
Se resignifica de esta manera la noción de estrategias, que involucran un conjunto de factores
materiales de partida: el tipo de conformación y la disponibilidad de capacidad de trabajo en la
familia, la activación del recurso “ayuda”, la cantidad y laboriosidad de las tareas a realizar (que
se definen de acuerdo con la escala de producción), la posibilidad de contratar mano de obra no
familiar y la adopción de recursos tecnológicos que permiten incrementar la productividad y
“alivianan” las tareas.
En este caso la ecuación se resuelve como “suma cero”, es decir que se establece un equilibrio
variable entre los factores intervinientes, de modo que la mayor o menor participación de cada
una exige una mayor o menor participación de los otros. Se han registrado así trayectorias
productivas de crecimiento, en el marco de las cuales las mujeres han tomado la decisión de
dejar su trabajo extrapredial para dedicarse exclusivamente al cuidado de los animales, e incluso
de hombres que lo han hecho, para concentrar toda la actividad del núcleo familiar alrededor
de una producción que se ha vuelto rentable. Sin embargo, estos procesos de movilidad
ascendente son marginales.
En el esquema propuesto hay algunas variables más flexibles que otras. Solo es posible recurrir
a la ayuda familiar cuando los hijos se han establecido en un lugar cercano. La educación suele
recibir un valor fundamental, y así se asume la minimización de la ayuda como inversión en el
futuro de los hijos. La mano de obra no familiar se ha convertido en un recurso escaso y costoso.
Ante esto, pareciera ser que el recurso más dúctil para introducir cambios es la adopción de
tecnología.
La tecnología se entiende en un sentido amplio, incluye las mejoras en el campo, el
equipamiento y la incorporación de prácticas más eficientes y eficaces para llevar adelante el
proceso de producción. En el relato de las mujeres y hombres entrevistados se ponen de
manifiesto cambios en el tiempo que implican innovación, impulsados por acciones de
intervención pública. Sin embargo, estas acciones se asocian a momentos de auge de los
distintos productos considerados –enunciados como boom en un contexto particularmente
favorable para su desarrollo– que encuentran fuertes obstáculos para lograr continuidad.

110

�Se han encontrado así recursos muy valorados por las productoras y los productores, como el
alambrado, que facilita el pastoreo de llamas y sobre todo de las ovejas (que tienden a
dispersarse más) ya que reduce la necesidad de cuidado permanente y permite un manejo
racional de las pasturas; la descarga planificada de los campos (antes de que los animales
mueran naturalmente y aprovechando el valor comercial de la carne); la suplementación
alimentaria; el manejo especializado de la tropa y la majada; la incorporación de genética; la
esquila con tijera o con máquinas; la posibilidad de faenar en establecimientos habilitados, entre
las más relevantes.
En el caso de la agricultura, los factores de mayor relevancia son la disponibilidad del servicio de
maquinaria para la roturación del suelo y el acceso al agua de riego. Las ventajas de usar el
tractor para labrar los áridos y pedregosos suelos de la puna y quebradas jujeñas, frente al pico
y la pala o los animales de tracción, resulta más que evidente. Por su parte, el desarrollo de
infraestructura para la extracción del agua del río mediante bombas y la conducción hasta el
predio por cañerías en reemplazo de las acequias permite un mejor suministro del agua y la
extensión de su alcance a sembradíos más alejados, y elimina la laboriosa tarea de limpiar las
acequias. Por otro lado, el riego por goteo resulta más eficiente y sencillo, aun cuando este no
se encuentra sistematizado sino que requiere cada vez el tendido de las cintas perforadas sobre
los surcos.
Resulta interesante que las productoras entrevistadas ponderen en primer lugar y en mayor
medida la “facilitación del trabajo” y solo luego la “mejora del rendimiento” que permite
alcanzar la incorporación de tecnología. Esto queda reflejado en el uso del Supermagro en lugar
de agroquímicos. Si bien destacan los excelentes resultados logrados al aplicar este fertilizante
casero, y reconocen además la importancia de realizar un manejo orgánico de los cultivos,
señalan el trabajo que insume su preparación y la mayor frecuencia de pulverizaciones
preventivas que deben realizarse.
Al considerar la asociación “hombres/fuerza” y “mujeres/organización/destreza”, el alivio de las
tareas trabajo-intensivas constituye una forma de facilitar las labores de las mujeres, que no
terminan con el trabajo productivo, como en el caso de los hombres, sino que continúa al
finalizar la jornada en la atención de la casa y los hijos. Obviamente, la incorporación de
tecnología implica además la posibilidad de obtener mejores resultados productivos.
De esta manera el ¿quién? de la tríada de preguntas que sustenta el diseño de políticas brinda
pautas para definir el ¿cómo?, en procura del bienestar de todo el grupo familiar y de las mujeres
en particular.
Si este tipo de intervención puede contribuir a facilitar el desarrollo de las tareas que
desempeñan las mujeres, supone todavía pensarlas como componente de la unidad domésticoproductiva. En este sentido, hace falta avanzar sobre el proceso de individuación a partir del cual
asumen entidad propia.
La construcción simbólica de las mujeres les permite asumirse como “productoras”, toda vez
que trabajan a la par de los hombres. A partir de su autopercepción como tales, logran
trascender las fronteras de lo íntimo del hogar y participar en espacios asociativos, incluso
dándose voz para plantear sus necesidades, que son las de la unidad de producción. Si la
111

�inserción en estos espacios institucionales representa un avance frente a la reclusión en el
espacio doméstico, no logran articular en el discurso (como acto de habla performativo y acción
política) una identidad de género que vaya más allá de lo productivo. Esto se traduce en la
perplejidad ante la pregunta “más allá de lo productivo, ¿qué problemas enfrentan como
mujeres?”, que escapa al campo de significación que ellas logran articular en torno a sí mismas
desde su relación con los otros.
Esos otros –los hombres– también valoran el rol de las mujeres en función de algunas destrezas
para la producción que reconocen como femeninas: la capacidad de planificar, organizar y
movilizar los recursos necesarios para llevar adelante el proceso, destacando su disposición a
hacer valer el trabajo puesto en la obtención de los productos y asegurar un intercambio justo.
Más allá de esto, los hombres ejercen un poder trascendente mediante el cual definen lo que
las mujeres pueden o no pueden. Así intentaba explicarlo Justina, de una manera que parecía
contradictoria, al señalar que “las mujeres disponen” pero si el marido les dice “no vas a ir, no
va y punto”.
Evidentemente la construcción política del género es la instancia más avanzada de los programas
feministas, en un sentido progresivo que las mujeres que formaron parte de este estudio han
comenzado a recorrer a partir de su inserción en espacios asociativos, y que en algunos casos,
como el de Rosario Quispe, se expresan con plenitud.
“Nosotros empezamos en el 95… empezamos porque no teníamos trabajo, no era muy
diferente de ahora digamos, entonces no teníamos nada, y empezamos a buscar alguna
manera de juntarnos… ver las mujeres qué podíamos hacer porque se iban los maridos,
no volvían, era muy difícil. Y nos juntamos diez mujeres… hacíamos cursos en realidad,
en el Centro Cultural, por ahí nos juntábamos en mi casa, y de ahí quedamos diez, de
esos tantos cursos que daban en ese momento, quedamos diez mujeres diciendo ‘a ver,
¿qué más podemos hacer?’. Nos juntábamos las que sabíamos tejer, hilar, otras teñían…
de todo hacíamos, muchas cosas, entonces cocinábamos juntas, andábamos juntas
siempre, y de ahí se nos ocurrió armar la Warmi… Un buen día dijimos ‘vamos a dejar de
trabajar para los políticos y vamos a empezar a trabajar para NOSOTRAS’”.

Del análisis realizado se desprende que la incorporación de tecnología dura y de manejo en las
unidades doméstico-productivas cumple por lo menos tres funciones esenciales: (a) contribuye
a compensar la falta de mano de obra, tanto familiar como no familiar; (b) permite incrementar
la productividad en la unidad de producción, frente a las restricciones para incorporar nuevas
tierras aptas; y (c) aliviana las tareas de los productores, factor que se torna sumamente
importante en el caso de las mujeres, en la medida en que enfrentan la sobrecarga que les
impone llevar adelante las funciones productivas y reproductivas.
Ante las dificultades de generar excedentes para el acceso a estos recursos y la vigencia de
formas tradicionales de manejo de los animales y conducción de los cultivos, se torna
indispensable la mediación de programas y proyectos para que los pequeños productores
familiares de Jujuy puedan realizar mejoras, incorporar equipos y adoptar prácticas
racionalizadas.
112

�Esto no dará lugar a la construcción política del género, pero permitirá al menos alivianar el
trabajo de las mujeres, en el marco del diseño de políticas “sensibles al género”.

113

�Referencias bibliográficas

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114

�</text>
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