<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/items/browse?output=omeka-xml&amp;page=21&amp;sort_field=Dublin+Core%2CTitle" accessDate="2026-04-23T20:52:46-03:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>21</pageNumber>
      <perPage>10</perPage>
      <totalResults>305</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="528" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="754">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/76c036941acc7cc37665738e95281013.jpeg</src>
        <authentication>4e332a68f9446220c34f91037deb0e82</authentication>
      </file>
      <file fileId="755">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/f38cfbd012f19afa036451e3c08289b1.pdf</src>
        <authentication>4c6b4a6810f8ed34c39d72c1e5439522</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="2831">
                    <text>Ahril u

Cir N? 602

de 1926

REPÚBLICA ARGENTINA - M I NIST E RI O D E AG RI C ULTURA

SECCIÓN PROPAGANDA

E INFORMES

PASEO COLÓN 974

B U EN OS A I R ES

. LA VARIEDAD DE TRIGO X.º 38
S U ORIGEN Y SUS CUALIDADES

Los trabajos para el mejoramiento der cultivo del trigo en la
zona Nor te de la región triguera, dieron comienzo en el año 1913,
esto es, hace ya 13 años. Simultáneamente la tarea quedó emprendida también para el Sud y La Pampa, pero en las p resentes
notas, las observaciones van circunscriptas a la región Norte, por
ser en ella donde el N .0 38 fué producido y por estar en consecuencia allí limitada su área natural de difusión.

Resultado de los ensayos de panificación: r? N? 38; 2? N? 2~: 3? Standard de Rarleta;
4CJ Nt? no y 51? N~ 5.

No existían en la época de iniciar estos trabajos, trigos identificables con nombres que representaran realmente a una variedad,
tal como los hay en la actualidad. Había, es cierto, una larga lista
de nombres, pero éstos muy poco s;ignificaban, como poco significan todavía para los trjgos comunes, por cuanto no guardaban una
relación estrecha con las características vegetativas y la identidad
botánica del trigo, al que sin embargo pretendían individualizar.
A pesar de las distintas denominaciones ele que eran portadoras las mu estras obtenidas por intermedio de los .cerealistas, la inmensa mayoría se confom1aba a un tipo más o menos constante,
que hubiera podido convenirse en llamarles Barleta a casi todas ellas.
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

2 --

Era este tipo predominante, y lo es aún hoy, un trigo de buena
calidad industrial, que ha dado su renombre mundial al tipo comercial llamado Rosafé, que se aprecia en los mercados del exterior más que cualquier otro exportado de los puertos restantes de
la Argentina y a la par de los mejores canadienses. Pero este hecho
no debe suponerse debido tanto a que no haya trigos de buena calidad en las zonas de influencia de los otros puntos de. embarque,

~spigas

y granos de la variedad N? 38

porque los hay también muy buenos en la zona Sud, como al hecho que hasta hace pocos años en el Norte, prácticamente sólo existía ese tipo y en consecuencia los cargamentos eran uniformes y
constantes año tras año.
En el Sud, por el contrario, el producto de las áreas de buen
trigo, se oonfunde oon el de las malas. Así es que un cargamento
puede salir con excelente trigo y el siguiente ser de pésima calidad;
de tal manera, el molinero europeo no puede hacer cálculos hasta

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-3-

tanto haya palpado la calidad del trigo de cada remesa y esta incertidumbre deprecia naturalmente el producto de esa procedencia.
Las condiciones en cuanto a la calidad de nuestros trigos, han
mejorado sensiblemente, en parte porque los exportadores prestan
ahora ma' or atención a la calidad industrial. en contraclistincit'm del
peso por 'hectolitro, único índice de «calidad » entonces consultado
por ellos.
Siendo que el tipo Rosafé debe su renombre sobre todo a su
homogeneidad como tipo industrial, aparte de sus buenas aptitudes
para la panificación, era natural que los primeros trabajos sistematizados de Genética se encaminaran a investigar la razón e.le esta prepondecancia de un solo tipo con exclusión de los demás, a pesa.r
de qúe su rendimiento por hectárea fuera indiscutiblemente reducido.

Lote de multiplicación de la

van~dad N~

38

El rendimiento mezquino de esa simiente. si bien no era. reconocido en sí mismo, era en cambio atribuído a «degeneración» (sin
que ~e entrara a considerar el verdadero significado de esta e.xpresi(J11 tan cómoda como vaga). También, consecuentes con t~sta pretendida comprobación, se trataba de obtener de Europa el Barleca
originar:o. el &lt;n-erdadcro Barlcta». en la esperanza de suplir la supuesta «c.legcneracióm. Pero todo fué inútil porque no se logró ni
un :.olo trigo capaz de reemplazar con ,·entajas al que predominaba
en nuestras chacras.
El plan general &lt;le los ensayos preliminares de fos trabajos
de Cenética, en la parte correspondiente al ~ orte argentino, com,prendió la prueba ele centenares de variedades de todas partes del
mundo, siendo las conclusiones principales extraídas: que en su
inmensa mayoría eran inadaptables y en consecuencia &lt;listaban de
ser utilizables por simple trasplante; la enseñanza que dejaban los
trigos precoces del Canadá, pues se con,stató, no sin sorpresa, que
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-4-

el clima rcg:onal presentaba para ellos dificultades ~nsalva~le.:3 ~ra
madurar y aun para espigar, a pesar de su precocidad ongma.na;
los trigos del Oriente, por el contrario, maduraban aun antes
que el Barleta, pero eran en su gran mayoría extremadamente sus.
ceptibles al poh·illo común.
Era pues evidente que no existía entonces trigo en el mlllld&lt;&gt;
mejor adaptado a ese clima que el Barleta que lo habitaba.
Paralelamente a estos ensayos de aclimatación, eran efectuadas
selecciones por líneas puras de l mismo trigo Barleta, lográndo~e
aislar algunas líneas que acusaban hasta un 20 .º/o de mayor rendimiento que el conjunto de+' trigo ordinario de donde provenían,
pero ese renq.imiento algo mejorado no alcanzaba el ·nivel requerido, conduciendo a la conclusión fundamental de que era necesario recurrir a la hibridación, como único medio capaz de obtener
lo que no podían suministrar la adaptación de variedades exóticas
ni la simple selección sobre las poblaciones comunes .
.Mientras tanto, habíase hecho ya evidente que la uniformidad
de tipo en los trigales de la región, era debida a una rigurosa selección natural practicada por una modalidad particular de nuestro clima., a la que sólo es capaz d e resistir el 13arleta criollo típico, por ser po:;eedor de la cualidad de .v~getar lentamente durante
el invierno y principios de primavera, que evita ,el desarrollo foliar excesi\O o impide al cultivo «ir:;e en vicio», y a ia vez poder
madurar normalmente y con suma rapidez a medida que se aproxima la fecha 15 de noviembre.
Por el otro lado se encontró entre los trigos del Oriente ensayados, una variedad procedente de la China, prácticamente inmune
al polvillo común y precoz a un tiempo, sin que fuera poseed.ora
de otras cualidades de valor.
Era evidente que la síntesis de ambos, debía dar los resultados
que se perseguían. De este cruzamiento aparecieron gran número do
tipos y fueron aisl~das finalmente una serie de líneas inmunes o
casi inmunes al po l\'illo y precoces , a la ve;: que era fácil apreciar
que en cuanto al rendimiento ya se había logrado salir de la gran
mediocridad del tipo Barleta.
A esta allura, los trabajos fueron abandonados por razones de
economía, hallándose el material resultante del cruzamiento Chino
y Barleta en su cuarta generación. De entre las líneas que ese año
( 1918) habían sobresalido, se practicó una nueva selección, aislando
plantas que habían demostrado ser ya homozigotes en los caracteres, presencia ele aristas, precocidad y resistencia a la Puccinia,
entre otros, a la vez que de elevado rendimiento como se ha dicho,
faltando, según es convenio establecido en Genética, sólo unas dos
generaciones para alcanzar los tipos deseados, fenotípicamente puros.
La semilla de esas plantas, en quinta generación, fué guardada
en parte por el que escribe, con naftalina como preservativo contra los insectos ; desgraciadamente este medio si bien no es de
efecto letal en un tiempo limitado, al cabo de cinco años destruyó
completamente el poder germinativo de la semilla; asi fué que esa

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Demostración gráfica de los rendimientos obtenidos con ~gunas de las variedades Intervenidas en los ensayos comparativos de
rendimiento ele la Estación Devoto 1925. La pila más alta del medio corresponde al N~ 38; a la Izquierda las variedades del
Ing. Kleln; a la derecha tipo1 comunes y variedades importadas.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-6-

porción del material se perdió por completo. Otra parte fué entregada a un agrónomo de este :\Iinistcrio, el lng. Franco De\'Oto,.
gracias al cual se e\'itó que dicho material se perdiera en su totalidad, aunque por las exigencias de su trabajo no le fuera posible
dearrullnr el plan de selección que aún restaba aplicar, como tampoco la realización de ensayos comparati\·os de rendimiento, debidamente contraloreados, que permitieran establecer el valor exacto
de los híbridos con que hasta entonces se había trabajado; ~ro­
por lo menos se había lograpo salvar una parte del material.
A su regreso al .Ministerio, el que escribe, en el ·año 1923 pudo
así encontrarse nue\·a.mente con el fruto de la etapa anterior de
los trabajos de Genética, consistentes en algunas bolsitas de granos
que a la sazón estaban en muy malas condiciones &lt;le desarrollo porque la cosech¡t del aiío anterior había sido poco propicia y sin el
conocimiento preciso del valor que esas muestras poseían, además
tle que ·ese material pronto debía re\·clarse como bastante puro
genéticamente, pero mezclado a causa ele que no había podido vigilarse la cosecha, a la que el Ing. Dernto estab'a imposibilitado de
asistir en razón de sus actividades de otra índole.
Así se reanudaron los trabajos, sobre la base de este material,
que fué en el aiío 1923 debidamente ordenado, r,urificado y sobre
todo puestas en evidencia por primera vez las grandes condiciones
que encerraban algunas de sus líneas, ya que la demostración no
p,u do ser efectuada hasta el año 1924 en que, recién entonces, fueron posibles serios ensayos comparativos de rendimiento, que confirmaron la presunción forma,(la en el anterior y que a su vez se
ha visto ampliamente corroboralda por los resultados obtenidos en
el pasado año de extremado rigor climatérico.
Los ensayos del año 1923 fueron aún realizados con la colaboración del lng. Devoto; las siembras se efectuaron sobre parcela en número reducido, las que además J&gt;9r exceso de lluvias se malograron
en gran parte, pero llegaron a su pesar a destacarse cuatro familias.
por su rendimiento y la bondad de su grano, tales eran: N .0 38 ..
28, r ro y 5, y de ellas, los N. 05 38 y 28, bastante puros.
En el aiío experimental subsiguiente (192..¡.) el Ing. Devoto fué
substituído por el Ing. V. C. Brunini, con cuya colaboración se
han venido realizando los trabajos a partir de esa fecha.
Es desde ese año que la experimentación queda definitivamente
encauzada, estando representados en los ensayos de rendimientos
las mejores variedades existentes en el país, además c'le las cuatro
líneas híbridas citadas, venciendo el N .º 38 y siendo depurados los.
demás, que se colocaron en la escala de rendimientos a la altura de
los nuevos trigos del Ing. E. Klein. .i\lás adelante se resolvió el
aban.dono del ~ .0 5 a raíz de su deficiente calidad industrial según
• comprobación del Laboratorio de :\Iolinería y Panificación, que iniciaba. entonces su eficaz colaboración a estos trabajos. Simultáneamente, se clió ese año comienzo al nue\·o material sobre el cual se
oi;era actualmente.
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-7-

En el año experimental de 1925 sólo entraron en los ensayos
N .0 • 38, 28 y 1 IO, además de una colección completa de los
mejores trigos argentinos y también algunos extranjeros. De resultas de estos ensayos quedaron eliminados los N. 28 y 110 que,
unque muy superiores a los trigos comunes, no alcanzaron el elevado nivel en que habíase colocado el N .0 38, el cual •1uedó asi
finitivarnente consagrado como el mejor trigo para la región
orte argentina, por los altos rendimientos registrados en un año
adversidades atmosféricas tan manifiestas como el transcurrido,
imiento que en tales circunstancias no guarda relación con el
inistrado por los trigos comunes y es muy superior a los mejotrigos de pedigree existentes en el país.
La variedad N .º 38 tiene en la actualidad una pureza práctica
uficiente que anima a iniciar su distribución entre los agrioultoes, pero ello está lejos de significar pureza .genética. Por tal causa
las multiplicaciones iniciales de conservación de pureza, .se han
"sJado líneas que, sin diferir vegetativamente del conjunto, alcann un rendimiento superior en un 5 a 8 o;o que éste y que presentan
bién mejor grano. Estas líneas multiplicadas estarán destinaª su tiempo a la renovación de la semilla de primera distribuy con ello se habrá conseguido una mejora apreciable en el
ltivo de la variedad.
En el año entrante, tendrá lugar h multiplicación en gran esen los semilleros oficiales de las Escuelas de Agricultura de
s Delicias .Y BeU-Ville y también en algunos lotes pequeños en
de particulares, establecidos principalmente con el fin de
ilitar desde ya el conocimiento y la difusión de la variedad que
prepara para el año 1 927.
Las características esenciales de la nueva variedad son:
Area de difusión: gran parte de Córdoba, Santa Fe, Oeste de
tre Rios y Nordeste de Buenos Aires.
Precocidad acentuada; madura 10- 15 días antes que el Barlereg1onal, lo que pennite una makluración normal en años de caes anticipados.
Elevada resistencia al polvillo común de invierno (Puccinia
ºticina).
·
Resistencia absoluta al desgrane.
Caña de mediana resistencia del tipo del Barlcta.
Alto rendimiento; con la más alta aptitud producti''ª registrada
ta Ja fecha, entre todos los trigos aptos para esa zona.
Calidad industrial tan buena como el Barlcla y grano tipo
leta, lo qu ~ pennitirá incluir su producto en el tipo comercial
é y ~vitará que haya en la región más de un tipo de grano,
ando Ja uniformidad en los cargamentos de exportación.
La variedad N. 0 38 es índice del estado de los trabajos oficiales
enética en Ja región del Norte. A las otras regiones trigueras
y Sud) esperamos toque igual suerte en un plazo muy breve,
el material sobre el cual trabajamos actualmente es tan pro·
como lo era el que originó el 38 en el Norte.

os

1
"

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-8-

En adelante, la tarea experimental cuidad preferentemente de
elevar constantemente el nivel de mejoramiento alcanzado, y lo hará
empeñosamente con el estímulo del primer éxito obtenido.

G:-.ro.

BACKHOUSE

ÁREA ~ATURA!, DE DIFUSIÓ:-0 DH L,\ \·.\RIHU1\D DE "l'RIGO

./

• \'-·-·'S. d') fSTfRO

'·#\._....

'

CRl:_l'IM'li.~

'\

"',
1

·.....

38

f

f\ndalgat~,

,.• ..... -.._

1

~?

-.

i Chilca •

\

!

LI'\ RIOJI'\ \

\

,

i

I

;
1Ul'\H•

i
i
i

1

r -- -·-·- ·-..

1

. -·-.r""·-... •

.

MtNOOZI\

·~

~

1

\

\
l\Jvc.ar

\

!.\ Uovio

o

:h•

0

.YtoqulnchOo

o

1

-·---·- ·-·-·-·-·-~
Hl conjunto de la parte rayada representa la rc~ión triguera a 1¡:entina. I,a porción cuadriculada indica c-1 área de difusi6n de ln nuen1. ,·nrieilad :• a ella c.1ucdcr4n circunscriptns
las distribuciones a realizarse ~1 afio próximo. l.a porción en negro 5'iía1a su zona de orígen ..

~r .

J2S y2C&gt;. -

Tall\'H"S

,.rancus

&lt;tel l\lllll:'1 Le r1t tlt• A~n cttllura

dt! la ~ación

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="2">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="44">
                  <text>Circulares del Ministerio de Agricultura</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="42">
              <name>Format</name>
              <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="46">
                  <text>Impreso y PDF</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="44">
              <name>Language</name>
              <description>A language of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="47">
                  <text>Es</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2832">
                <text>Backhouse, G.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2833">
                <text>La variedad de trigo nro. 38. Su origen y sus cualidades</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2834">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2835">
                <text>Ministerio de Agricultura, Buenos Aires (Argentina). Sección Propaganda e Informes</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2836">
                <text>1926</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2837">
                <text>&lt;span&gt;TRIGO; VARIEDAD; MEJORAMIENTO DEL TRIGO&lt;/span&gt;</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2838">
                <text>Circulares. Nro. 602 , 12 Abr 1926</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2839">
                <text>es</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="302">
        <name>AGRICULTURA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="204" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="429">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/0e1de1586b2a48d5d8cd38d457a608f8.jpeg</src>
        <authentication>04692249fa53a18fc3d2a6cc2bc522ed</authentication>
      </file>
      <file fileId="430">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/477e13ae462de2d0514d6abac7fc99f7.pdf</src>
        <authentication>e1d968952ffe3acd68008becda6d85ca</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1441">
                    <text>�Scheinkerman de Obschatko, Edith
Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina : diagnóstico y propuestas /
Edith Scheinkerman de Obschatko ; Carlos C. Basañes ; Guillermo D. Martini. - 1a ed. Buenos Aires : Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación / IICA Argentina
(Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura) , 2011.
192 p. + 1 CD-ROM ; 28 x 21,6 cm.
ISBN 978-987-27062-8-9
1. Políticas Agrícolas. 2. Cooperativas. 3. Desarrollo Rural. I. Basañes, Carlos C. II.
Martini, Guillermo D. III. Título
CDD 338.188 2
Fecha de catalogación: 22/12/2011
ISBN 978-987-27062-8-9
MAGyP. Subsecretaría de Agricultura Familiar.
Av. Paseo Colón 982, 2° Piso, Oficina 226, (1063) Buenos Aires, Argentina.
IICA
Bernardo de Irigoyen 88, 5° Piso, (1072) Buenos Aires, Argentina.
Coordinación editorial: Edith S. de Obschatko
Corrección de estilo: Liliana D’Attoma
Diseño de portada: Karla Cruz, Imprenta IICA Sede Central

Impreso en Buenos Aires, diciembre de 2011
en Gráfica M&amp;M de Martina Arsamendia, Quilmes 284,
C.P. 1437 - C.A.B.A.
Tirada: 1000 ejemplares.
El MAGyP y el IICA promueven el uso justo de este documento. Se solicita que sea
citado apropiadamente cuando corresponda.
Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores
y pueden no coincidir con las de las instituciones editoras

2

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�PRESENTACIÓN
Las cooperativas agropecuarias son organizaciones de gran importancia para la agricultura
argentina, tanto por sus aportes a la economía, al comercio agropecuario, al empleo y al
desarrollo regional, como por su valor institucional y político para la unión de los esfuerzos
individuales y para la participación de los productores y de sus familias en la defensa de sus
legítimos intereses. Conforman una experiencia más que centenaria que está estrechamente
ligada a la historia argentina.
Ya en la primera década del siglo XXI, el desarrollo de las cooperativas agropecuarias es
uno de los ejes estratégicos de la política agropecuaria del Gobierno Nacional, plasmada en el
Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial, elaborado a lo largo de 2010 y 2011, para el
logro de objetivos de competitividad y equidad social. La promoción de las asociaciones de
productores y, entre ellas, de las cooperativas, ha sido uno de los principales instrumentos de
la política agropecuaria ejecutada por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca desde el
año 2003 y, en particular, por la Subsecretaría de Agricultura Familiar.
Por su parte, el Instituto Interamericano para la Agricultura (IICA), cuyo objetivo es “apoyar a los Estados miembros en sus esfuerzos dirigidos a fortalecer y hacer más competitivo,
productivo y sostenible el sector agrícola y su base de recursos naturales, así como a lograr un
desarrollo rural inclusivo y en armonía con el ambiente”, tiene entre los objetivos estratégicos
del Plan de Mediano Plazo 2010-2014 el de “potenciar la contribución de la agricultura al desarrollo de los territorios y al bienestar rural” y en particular “mejorar las condiciones de la agricultura de pequeña escala y la agricultura familiar”. Uno de los instrumentos que utiliza para el
logro de estos objetivos es la gestión del conocimiento para la agricultura y el bienestar rural.
Los propósitos de este estudio, realizado conjuntamente entre ambas instituciones, son:
•

recopilar, analizar y poner a disposición pública la información cuantitativa existente en
el país sobre la situación actual y evolución reciente de las cooperativas agropecuarias;

•

desarrollar un marco conceptual adecuado para el estudio de las instituciones cooperativas a partir de su naturaleza específica y de las múltiples configuraciones que presentan de acuerdo a sus distintas finalidades y contextos;

•

identificar las transformaciones institucionales en las organizaciones cooperativas y
las tendencias más destacables;

•

analizar la experiencia de las cooperativas con relación a la evolución y perspectivas de
las explotaciones agropecuarias familiares del país;

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

3

�•

analizar la adecuación del marco institucional (administración pública y normativa) y las
tendencias y necesidades de las cooperativas agropecuarias; y

•

formular propuestas de lineamientos de estrategias y políticas para el desarrollo cooperativo agropecuario en general y, en particular, para constituirse en una herramienta
importante de promoción del desarrollo de la agricultura familiar.

La Subsecretaría de Agricultura Familiar del MAGyP, la Unidad para el Cambio Rural-UCARdel MAGYP y el IICA unieron recursos técnicos y financieros para el estudio y ofrecen al público los resultados, con la aspiración de establecer un umbral de conocimiento y ofrecer sugerencias para el diseño de estrategias y políticas para el fortalecimiento de las cooperativas
agropecuarias y de su aporte a la sociedad.

Lic. Jorge Neme
UCAR

Ing. Guillermo D. Martini
SSAF

Dr. Victor Arrúa Maidana
IICA

AGRADECIMIENTOS
Se agradece la colaboración de instituciones y personas que aportaron información y
opiniones para la elaboración de este trabajo. En particular, a funcionarios y técnicos
de las diversas áreas del MAGyP, en las Secretarías de Desarrollo Rural y Agricultura
Familiar y de Agricultura, Ganadería y Pesca; al INYM; al INV; al INAES; al INDEC; a
la AFIP; a los funcionarios y técnicos de varias provincias, en las áreas de agricultura
familiar y de cooperativas; a la Dra. Mirta Vuotto y al Sr. Miguel Dedic.
A todos ellos, muchas gracias.
.

4

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�ÍNDICE
RESUMEN

9

SIGLAS

15

I.

ANTECEDENTES, OBJETIVOS y MARCO CONCEPTUAL

17

I.1.

Antecedentes institucionales del estudio

17

I.2.

Objetivos y metodología
I.2.1. Objetivos
I.2.2. Metodología

19

I.3.

Marco conceptual
I.3.1. La naturaleza de la empresa cooperativa
I.3.2. Los tipos de empresas cooperativas
I.3.3. La finalidad económica interna de la cooperativa
I.3.4. Componentes principales de la institucionalidad cooperativa

21

II.

MARCO INSTITUCIONAL DE LAS COOPERATIVAS
AGROPECUARIAS

37

II.1

Legislación. Marco normativo vigente
II.1.1. Constitución
II.1.2. Asociados
II.1.3. Capital
II.1.4. Contabilidad y ejercicio social
II.1.5. Asambleas
II.1.6. Administración y fiscalización privada
II.1.7. Integración
II.1.8. Disolución y liquidación
II.1.9. Fiscalización pública y promoción
II.1.10. Cooperativas de trabajo

37

II.2.

Principales tópicos legales vinculados a las innovaciones
institucionales de las cooperativas agropecuarias
II.2.1. Capital
II.2.2. Integración
II.2.3. Operaciones con terceros
II.2.4. Cooperativas y pequeños agricultores familiares

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

44

5

�III.

IV.

II.3.

Tratamiento impositivo de las cooperativas agropecuarias
II.3.1. Impuestos nacionales
II.3.2. Impuestos provinciales

50

II.4.

Las cooperativas en la Administración Pública nacional y provincial
II.4.1. Ámbito nacional
II.4.2. Ámbito provincial

52

II.5.

La integración en el cooperativismo agrario argentino
II.5.1. Aspectos generales de la integración
II.5.2. Evolución y situación actual de la integración
de las cooperativas agropecuarias en la Argentina

58

DIAGNÓSTICO y SITUACIÓN ACTUAL
DE LAS COOPERATIVAS AGROPECUARIAS

71

III.1.

Breve panorama histórico en la Argentina
III.1.1. El cooperativismo en la Argentina
III.1.2. El cooperativismo agrario en la Argentina

71

III.2.

Dimensión y estructura actual del cooperativismo agropecuario

79

III.3.

Importancia de las cooperativas en la organización
de los productores agropecuarios

88

III.4.

Importancia económica y sectorial de las cooperativas agropecuarias
III.4.1. Importancia en la economía
III.4.2. Importancia en las exportaciones sectoriales
III.4.3. Evolución reciente y situación actual de las cooperativas
en las principales cadenas agropecuarias

III.5.

Diagnóstico institucional
III.5.1. Principales transformaciones institucionales
III.5.2. Análisis de modelos tradicionales y emergentes

6

112

COOPERATIVAS y PRODUCTORES
EN SITUACIÓN DE EXCLUSIÓN

141

IV.1.

Los pequeños productores y las cooperativas agropecuarias

141

IV.2.

Modelos de integración: las experiencias exitosas
de FECOAGRO Y FECOPAM

148

Articulación de cooperativas consolidadas y cooperativas
de pequeños productores

154

IV.3.

V.

93

PROPUESTA DE ABORDAJE
DE LA PROBLEMÁTICA COOPERATIVA

157

V.1.

La problemática cooperativa

157

V.2.

Hacia una estrategia para el fortalecimiento cooperativo

161

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�VI.

BIBLIOGRAFÍA

175

VII.

LISTA DE CUADROS Y GRÁFICOS DEL TEXTO
Y DE LOS ANEXOS

185

VIII.

CONTENIDO DEL CD
-

Texto del libro

-

Anexos

I.

INAES - Censo, procesamientos y datos del padrón de cooperativas.

II.

Estadísticas y procesamientos de los Censos Nacionales Económicos
1994 y 2004/2005.

III.

Estadísticas y procesamientos del Censo Nacional Agropecuario
2002.

IV.

Estadísticas y procesamientos sobre exportaciones agropecuarias y
totales.

V.

Estadísticas y procesamientos sobre exportaciones de granos y subproductos-MAGyP-Dirección de Mercados Agrícolas.

VI.

Estadísticas y procesamientos sobre comercialización de granos y
ganados-MAGyP-Dirección de Control de Gestión Comercial.

VII.

Estadísticas y procesamientos sobre comercialización de lácteos
MAGyP- Dirección de Control de Gestión Comercial.

VIII.

Estadísticas del Departamento de Tabaco del MAGyP y del INYM.

IX.

Guía de entrevistas

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

7

�8

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�RESUMEN
Los objetivos del estudio
El objetivo general del estudio es integrar y mejorar el conocimiento disponible sobre cooperativas agropecuarias en la Argentina y contribuir a identificar, para el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca, estrategias conducentes a fortalecer la actividad cooperativa y asociativa
en general, como alternativa sustentable de aumento de escala y de prestación de servicios
para los agricultores familiares del país, a fin de facilitar su articulación con los mercados de
productos e insumos agropecuarios y de crédito, con el propósito último de mejorar el nivel y
calidad de vida de las familias rurales y aumentar su participación en la economía agropecuaria y en la dinámica social.

Evolución e importancia
•

El cooperativismo agropecuario en la Argentina es un sector social y económico pujante, con presencia en la mayoría de los productos agropecuarios, e instalado en todas
las regiones. Sus entidades buscan adecuarse a las exigencias del momento económico y social, realizando cambios institucionales, iniciativas de mayor agregado de
valor, actividades de investigación y desarrollo, capacitación, promoción de juventudes cooperativistas, entre otras.

•

La primera cooperativa agropecuaria se creó en el año 1898 en Pigué, provincia de
Buenos Aires. En las décadas siguientes el movimiento cooperativo se fortaleció notablemente, en respuesta a las necesidades de mejorar las condiciones de aprovisionamiento y comercialización. Durante el período de gobierno peronista de 1946-1955 se
produjo un aumento importante del número de cooperativas. Posteriormente, desaparecieron muchas entidades y las nuevas que se crearon tuvieron una baja tasa de
supervivencia. Desde 1995 se registra un nuevo crecimiento de entidades, el que se
acentúa notablemente después del año 2003.

•

A fines de 2010, el INAES registraba 1606 cooperativas agropecuarias activas, de las
cuales el 50% se encontraba en condición de regular –haber presentado al menos un
balance en los años 2007-2008-2009. De dicho total de cooperativas activas, 966 se
habían creado en la década 2001-2010, aunque sólo el 38% de éstas estaba en condición de regular. La mayor cantidad de cooperativas, en esa década, fue constituida en
las provincias de Misiones, Buenos Aires, Santiago del Estero, Tucumán y San Juan.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

9

�10

•

En 2006, la Región Pampeana concentraba el mayor número de cooperativas (63%)
y de asociados (87%). El NEA registraba el 13% de las cooperativas y el 9% de los
asociados.

•

La presencia de las cooperativas es relativamente importante en cereales, oleaginosas, lácteos, vinos, algodón, yerba mate, tabaco y miel. En cambio, es exigua en aceites, harinas, carnes, jugos, frutas y hortalizas. Estas diferencias obedecen a razones
específicas en cada rubro.

•

Según el año de constitución, entre las cooperativas actualmente activas se puede
distinguir un grupo, creado en un período que va desde fines del siglo XIX hasta el año
1955, al que se denominó en este trabajo “núcleo histórico”. Según el Censo de
INAES en 2006, este grupo incluía a 232 cooperativas (el 47% de las censadas) y contribuía al conjunto cooperativo con el 85% de los activos y el 77% de los ingresos.
Considerando el padrón completo, a 2010, dicho grupo es de 319 cooperativas.

•

El dato del número de asociados a las cooperativas agropecuarias varía según la fuente y unidad de análisis censal. Para el Censo del INAES, en 2006, 122.710 asociados
“habían tomado servicio de la cooperativa”. Según el Censo Nacional Agropecuario
2002, 44.601 productores estaban asociados a cooperativas. Esta divergencia se
puede atribuir a razones de cobertura y metodología de ambos censos, pero refleja la
necesidad de avanzar hacia bases de datos específicas y especializadas.

•

Según el CNA 2002, las cooperativas son la principal forma organizativa de los productores agropecuarios. La mayor parte de los asociados a cooperativas (el 79%) pertenecen a las explotaciones agropecuarias familiares, y en particular a los tipos de productores más pequeños. Sin embargo, los pequeños productores asociados a cooperativas son una fracción muy pequeña del total de su categoría (el 9%).

•

Las explotaciones cuyos responsables están cooperativizados se encuentran principalmente en la Región Pampeana, en consonancia con la localización de la mayor
parte de las cooperativas y los rubros a que se dedican. En las regiones extrapampeanas el porcentaje de productores asociados a cooperativas es muy reducido, y esto se
acentúa entre los productores más pequeños. En este grupo, si se excluyen la Región
Pampeana y la Mesopotamia, sólo el 3,3% está asociado a cooperativas.

•

La cantidad de productores cooperativizados cayó significativamente entre 1988 y
2002, en mayor proporción que la caída del número total de EAP, como consecuencia
del impacto de los cambios macroeconómicos y dificultades sectoriales. En la Región
Pampeana la disminución de EAP cooperativizadas se verificó en mayor medida que
en el promedio nacional.

•

Las principales actividades desarrolladas por las cooperativas agropecuarias son dos:
la comercialización y la elaboración de productos agropecuarios, en proporciones del
60% y del 40%, respectivamente, del total de entidades.

•

La participación cooperativa en el valor de producción del comercio de productos agropecuarios era, en 2003, del orden del 12%. En los productos agrícolas (principalmente, granos) subía al 24%. Las cooperativas tenían en 2010 una capacidad de acopio de
granos de 11,7 millones de toneladas, un 22% del total nacional.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

En las actividades agroindustriales, para el valor de producción del año 2003, se destaca la participación en tabaco (50%), desmotado de algodón (31%), lácteos ( 22%),
yerba mate (19%) y vinos (14%). En promedio de todas las ramas, llega al 5%. En las
ramas de aceites, harinas y carnes, que son las que aportan el mayor valor de la agroindustria, la participación cooperativa es del 1,5%.

•

No se aprecia, entre 1993 y 2003, avance significativo de cooperativas en nuevas actividades agroindustriales. Se ha consolidado o mantenido la participación cooperativa
en aquellas ramas donde su presencia ya era tradicional.

•

Entre 1993 y 2003 se observa un proceso de concentración (reducción de número de
locales) y de aumento de la productividad de las cooperativas. En el caso de las actividades comerciales, esto les ha permitido conservar la participación en mercados que
se han expandido. En cambio, en las actividades agroindustriales, a pesar del aumento de productividad, la participación cooperativa ha caído del 8% al 5%.

•

La participación de las cooperativas en la exportación de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario fue del 4,4% en promedio del período 2000-2010,
porcentaje que se mantuvo muy estable en dicho lapso. Por orden de importancia, por
productos, fue de: tabaco: 49%; lácteos: 22%; cereales: 7%; semillas oleaginosas:
7%; bebidas y líquidos alcohólicos: 5%. En otros productos la participación fue inferior
al promedio. En valores, los granos explican lo sustancial de las exportaciones cooperativas y su expansión en el período.

Análisis institucional. Tendencias
•

Para el análisis de la institución “cooperativa agropecuaria”, se utiliza en el trabajo un
marco conceptual que considera a la “finalidad económica interna” como elemento
principal, y que focaliza la atención en los siguientes componentes: sistema de participación, organización de los servicios, organización del trabajo, sistema de capitalización, modalidades de articulación con la cadena de valor y articulación con el desarrollo
territorial.

•

Para el análisis de las tendencias y la formulación de propuestas se utiliza el siguiente
agrupamiento ad hoc, organizado básicamente sobre algunos rasgos sobresalientes de
las entidades: cooperativas tradicionales (incluyendo megacooperativas, tradicionales
consolidadas, tradicionales en crisis y tradicionales emergentes por nuevos productos o
nuevos mercados); cooperativas de agregado de valor; cooperativas de provisión de
insumos; cooperativas de negociación; mercados cooperativos; cooperativas de productores en situación de exclusión (incluyendo cooperativas agrarias de gestión de la
producción, de trabajo de producción colectiva y de trabajo para servicios rurales).

•

Los cambios macroeconómicos y sectoriales de las últimas décadas han exigido transformaciones importantes en las instituciones cooperativas, verificándose las siguientes tendencias: concentración administrativa y dispersión territorial, con el consecuente proceso de sofisticación de los sistemas de participación; recentraje de sus
actividades; profesionalización de su gestión; prevalencia del cálculo económico y de
relaciones contractuales de largo plazo en el vínculo con los asociados; innovaciones
en los sistemas de capitalización orientados a mejorar la previsibilidad en el tratamiento del capital; centralización de los sistemas de integración intercooperativa; pérdida de capital social para participar en la organización territorial.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

11

�•

En el texto se analizan varias experiencias de transformación institucional, significativas y relevantes para el diseño de políticas de promoción y ampliación de las organizaciones cooperativas.

•

La integración cooperativa –en cooperativas de segundo y tercer grado– es importante y tiene larga data en el país. En la actualidad hay 16 entidades de segundo grado
activas. Paralelamente se han desarrollado otras formas de integración para mejorar la
articulación de los productores con las distintas cadenas de valor, como las fusiones y
absorciones, la transformación de cooperativas de segundo grado en cooperativas de
primero, servicios a productores brindados directamente por organizaciones de segundo grado, pérdida de autonomía de cooperativas de primer grado respecto a las de
segundo, integración en la cooperativa de segundo de actividades propias de las cooperativas de base, y otros.

•

La especificidad de las cooperativas agropecuarias y las exigencias que imponen los
cambios en el contexto hacen que el marco legal que regula a las cooperativas (ley de
cooperativas y resoluciones de la autoridad de aplicación) no resulte suficientemente
adecuado, tanto respecto a las cooperativas consolidadas (tratamiento del capital, sistemas de integración, etc.) como a las cooperativas emergentes de productores en
situación de exclusión (simplificación administrativa y modelos estatutarios apropiados). También en el tratamiento impositivo de las cooperativas presenta algunos aspectos no satisfactorios, además de una notable heterogeneidad según la actividad y las
jurisdicciones provinciales.

•

Existe un marco legal específico para cooperativas y una autoridad de aplicación, el
INAES. Asimismo, hay un importante número de agencias públicas nacionales y provinciales vinculadas directa o indirectamente a la promoción de estas organizaciones,
pero no existe una instancia que formule una política de cooperativas en el marco de
las políticas de desarrollo agropecuario y cumpla un rol de articulación institucional.

Las cooperativas y los pequeños productores agropecuarios

12

•

A partir de 2003 la política agropecuaria ha prestado particular atención a la situación
de pequeños productores y agricultores familiares y a la promoción del asociativismo,
fortaleciendo programas anteriores y creando nuevos. Como resultado, se formó un
gran número de asociaciones de productores agropecuarios, paralelamente a la creación del FONAF. Sin embargo, es reducida la proporción de las mismas que adoptaron
la forma jurídica de cooperativas.

•

Las limitaciones de los pequeños productores para lograr experiencias sostenibles de
organización cooperativa pueden sintetizarse en: falta de recursos para la producción
primaria; bajos ingresos familiares; falta de modelos de gestión asociada de la producción; economía informal; pesada carga administrativa; falta de un plan de negocios; no integración en entidades de grado superior; falta de capacitación.

•

Se analizan en el estudio dos experiencias de integración cooperativa con preponderancia de productores inicialmente en situación de exclusión social: FECOAGRO y
FECOPAM. Los principales factores de éxito que surgen son: continuidad de las políticas públicas, modelos de autogestión, plan de negocios con orientación de mercado,
centralización del control en la federación, etc. Otro modelo para la inclusión de pequeños productores es el instrumentado por algunas cooperativas consolidadas, como es

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�el caso de La Agrícola Regional, la Unión Agrícola de Avellaneda, La Riojana, Jardín
América, entre otras, desarrollando proyectos conjuntos con responsabilidades y
aportes diferenciados.

Estrategia
•

Las cooperativas agropecuarias pueden crecer y fortalecerse en beneficio de sus asociados y para acrecentar el capital social de los territorios en que están insertas. Sus
valores básicos de igualdad, solidaridad y democracia son relevantes y absolutamente
consistentes con una visión del sector agropecuario y agroalimentario argentino competitivo, inclusivo y sustentable. Para ello se requieren estrategias, políticas y acciones conducentes.

•

El objetivo general de una política de cooperativas agropecuarias es lograr su expansión y fortalecimiento para consolidar organizaciones sustentables que incluyan un
mayor número de productores agropecuarios y contribuyan al desarrollo territorial. La
estrategia tendría componentes generales y diferenciados.

•

En relación a los pequeños productores y agricultores familiares la estrategia tiene
componentes específicos:
–

fortalecer las capacidades y recursos financieros y de gestión de los pequeños
productores para integrar sociedades cooperativas sustentables, a través de acciones conjuntas con federaciones y cooperativas consolidadas y destinando recursos públicos para subsidios de algunos componentes. Los instrumentos posibles
son: planes de producción programada (orientados a pequeños productores en
situación de exclusión y organizados por cooperativas consolidadas), y proyectos
de agregado de valor con escala (organizados por federaciones de cooperativas de
pequeños productores en situación de exclusión);
facilitar a pequeños productores y agricultores familiares la negociación colectiva
en las cadenas agroindustriales concentradas y en los mercados de productos
frescos y artesanales, con normativa adecuada, asistencia técnica y capacitación.

•

En relación al conjunto de cooperativas, los componentes son:
–

contar con un marco legal adecuado a las nuevas situaciones que enfrentan las
cooperativas, tanto las consolidadas como emergentes;

–

fortalecer las capacidades de productores, técnicos, facilitadores y funcionarios
del área cooperativa;

–

formular proyectos de desarrollo cooperativo que atiendan los objetivos de la política y que articulen las políticas y los instrumentos de la política agropecuaria;

–

generar, con carácter permanente, la información necesaria sobre cooperativas
agropecuarias que permita la formulación, seguimiento y evaluación de políticas,
programas y proyectos, y la realización de estudios e investigaciones;

–

contar con una institucionalidad específicamente dirigida a las cooperativas agropecuarias, que permita la formulación y ejecución de políticas, programas y proyectos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

13

�14

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�SIGLAS
ACA
ACI
AFIP
AFPA
BCRA
CCPA
CDC
CESCyM
CNE
CONINAGRO
COOPERAR
CPC
CREA
EAP
FACA
FACPCE
FECOVITA
FET
FIDA
FRC
IICA
INAC
INACYM
INAES
INAM
INDEC
INTA
INTI
INV
INYM
IPAC
MAGyP
MIPyMEs
MOA
NEA
NOA
OLC

Asociación de Cooperativas Argentinas
Alianza Cooperativa Internacional
Administración Federal de Ingresos Públicos
Agricultural Fair Practices Act
Banco Central de la República Argentina
California Canning Peach Association
Centros de Desarrollo Cooperativo
Censo Económico Sectorial de Cooperativas y Mutuales
Censo Nacional Económico
Confederación Intercooperativa Agropecuaria
Confederación Cooperativa de la República Argentina
Centros Primarios Cooperativos
Consorcio Regional de Experimentación Agrícola
Explotaciones Agropecuarias Familiares
Federación Argentina de Cooperativas Agrarias
Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas
Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas
Fondo Especial de Tabaco
Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola
Fondo Rotativo de Consolidación
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura
Instituto Nacional de Acción Cooperativa
Instituto Nacional de Acción Cooperativa y Mutual
Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social
Instituto Nacional de Acción Mutual
Instituto Nacional de Estadística y Censos
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
Instituto Nacional de Tecnología Industrial
Instituto Nacional de Vitivinicultura
Instituto Nacional de la Yerba Mate
Instituto Provincial de Acción Cooperativa
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca - República Argentina
Micro, Pequeñas y Medianas Empresas
Manufacturas de Origen Agropecuario
Noreste Argentino
Noroeste Argentino
Órganos Locales Competentes

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

15

�ONCCA
PAPyMP
PEA
PRODERNEA
PRODERNOA
PROFAM
PROFEDER
PROINDER
PROSAP
PyMES
SA
SENASA
SSAF
TICOCA
UAA
UCAL
UCAR
UCEF
UNCOGA
USDA

16

Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario
Plan de Apoyo a Pequeños y Medianos Productores
Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial
Proyecto de Desarrollo Rural de las Provincias del Noreste Argentino
Proyecto de Desarrollo Rural de las Provincias del Noroeste Argentino
Programa para Productores Familiares (INTA)
Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable
Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios
Programa de Servicios Agrícolas Provinciales
Pequeñas y Medianas Empresas
Sociedad Anónima
Servicio Nacional de Sanidad Animal
Subsecretaría de Agricultura Familiar
Títulos Cooperativos de Capitalización
Unión Agrícola de Avellaneda
Unión de Cooperativas Algodoneras
Unidad para el Cambio Rural
Unidad de Coordinación y Evaluación del Financiamiento
Unión de Cooperativas Ganaderas
United States Department of Agriculture

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�I. ANTECEDENTES, OBJETIVOS Y
MARCO CONCEPTUAL
I.1.

Antecedentes institucionales del estudio

En 2011, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP) concluyó la formulación
del Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal 2010-2020 (PEA2),
en cuyo proceso convocó a participar al propio Ministerio y a las áreas del Gobierno Nacional
vinculadas a la temática, a los gobiernos provinciales y municipales, a organismos internacionales, a representantes del sector productivo, a integrantes del sistema científico, tecnológico
y académico y a representantes de organizaciones gremiales. En los documentos del PEA se
establece que la Visión del Plan está centrada en dos conceptos: soberanía decisional y humanismo social, y que para su logro debe promoverse “fuertemente la asociatividad como estrategia para el desarrollo económico, social y territorial de la Nación, con solidaridad y justicia” y
se expresa el propósito de integrar “la agricultura familiar en un pujante modelo asociativo y
cooperativo”. En suma, la promoción de la organización asociativa para resolver problemas de
orden general y de los productores está colocada en unos de los primeros niveles de la actual
política del Gobierno.
La Subsecretaría de Agricultura Familiar (SSAF), creada en 2008 en el ámbito de la ex
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, tiene entre sus objetivos “elaborar,
coordinar y ejecutar políticas, planes y programas para el desarrollo rural, atendiendo a las
necesidades específicas de los diversos actores, regiones y sectores agroproductivos” e
“identificar, diseñar y ejecutar políticas y programas que atiendan las necesidades específicas
del sector de la agricultura familiar”, y ha definido una estrategia de fortalecimiento de las formas asociativas para la agricultura familiar.
Por su parte, la misión del Instituto Interamericano para la Agricultura (IICA) es proveer cooperación técnica, innovación y conocimiento especializado para el desarrollo competitivo y sustentable de la agricultura de las Américas y el mejoramiento de la vida de los habitantes del
campo en los Estados Miembros. Su Plan de Mediano Plazo 2010-2014 tiene entre sus objetivos estratégicos el de “potenciar la contribución de la agricultura al desarrollo de los territorios
y al bienestar rural” y, en particular, “mejorar las condiciones de la agricultura de pequeña escala y la agricultura familiar”. En este marco, la Oficina del IICA en la Argentina coopera con el
MAGyP en la temática de los pequeños productores y la agricultura familiar, a través de la realización de estudios sobre el tema. El primero, titulado Los pequeños productores en la República
Argentina. Importancia en la producción agropecuaria y en el empleo en base al Censo Nacional
Agropecuario 2002, se realizó en el marco del área de Fortalecimiento Institucional del Proyecto

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

17

�de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios (PROINDER); y el segundo, Las explotaciones agropecuarias familiares en la Argentina: un análisis en base al Censo Nacional
Agropecuario 2002, se realizó en cooperación con el PROINDER y la SSAF.
Los resultados de dichos estudios fueron utilizados por los formuladores de políticas y
para distintas áreas de intervención del Gobierno: en la propia Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA) y actual MAGyP, en el Congreso Nacional, en el
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y en el Servicio Nacional de Seguridad
Alimentaria (SENASA), y también aportaron elementos de juicio para expertos académicos y
otros usuarios.
Los mencionados estudios sobre pequeños productores y explotaciones familiares permitieron identificar que en 2002 había 251.116 explotaciones agropecuarias familiares, lo que
representaba el 76% de las explotaciones del país y cubría el 18% de la superficie. Uno de los
resultados más importantes fue poder determinar distintos tipos de explotaciones dentro del
universo de la agricultura familiar, en relación con el nivel de capital disponible. Se pudieron
distinguir así cuatro tipos. Los dos tipos de menor nivel de capital tienen restricciones muy
severas a su viabilidad como unidades económicas de explotación, precisamente porque
dicho capital no le permite generar un valor de producción suficiente para mantener su familia
y reproducirse como unidad económica. De ello deriva que la mayoría deba complementar sus
ingresos con fuentes extraprediales, principalmente como asalariados, sea en actividades
agropecuarias o no. El procesamiento reveló que había 171.836 explotaciones incluidas en
esos dos tipos, lo que representaba el 68% de las explotaciones familiares y el 51% del total
de explotaciones agropecuarias.
La perdurabilidad de estas explotaciones como parte del complejo productivo del país, y la
posibilidad de aumentar los ingresos familiares y mejorar el bienestar, parecen estar necesariamente relacionados con el aumento de la escala de la explotación que le permita reducir los
costos y acceder a innovaciones tecnológicas y de gestión. Esta mayor escala se puede obtener por la vía de la asociación entre distintas explotaciones.
En el país existe una larga experiencia de formas asociativas. En el ámbito agropecuario las
cooperativas datan desde fines del siglo XIX y hay una rica historia de éxitos, y también algunos
fracasos. De esa experiencia hay mucho que aprender. Desde la recuperación de la democracia,
en la penúltima década del siglo XX, se pusieron en marcha en la ex Secretaría de Agricultura,
Ganadería y Pesca y en el INTA varios programas de intervención en agricultura familiar y desarrollo rural: PSA, PROINDER, PRODERNEA, PRODERNOA, PROSAP, Cambio Rural, PROFEDER (INTA) y PROHUERTA (INTA). Estos programas han tenido al asociativismo entre sus estrategias básicas, aunque en buena parte de los casos, las formas asociativas no adoptaron formas
jurídicas permanentes, ya que estuvieron vinculadas a proyectos específicos.
Finalizado el estudio “Las Explotaciones Agropecuarias Familiares”, desde la Subsecretaría
de Agricultura Familiar surgió el interés y la necesidad de realizar un estudio sobre las cooperativas agropecuarias, que brindara elementos para mejorar la situación de los pequeños productores a través de dicho formato organizativo. La Subsecretaría cuenta con muchos elementos de juicio, antecedentes y trabajo ya realizado que puede ser organizado y complementado para conducir a la formulación de políticas en materia de asociativismo, por lo cual
consideró prioritario este estudio. Desde la Unidad para el Cambio Rural del MAGYP-UCAR se
coincidió con esta prioridad, por lo cual gestionó ante el Fondo Internacional de Desarrollo

18

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Agrícola (FIDA) su financiación, con fondos del Proyecto de Desarrollo Rural de la Patagonia,
que se desarrolla en el ámbito del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Por otra parte, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), que es la
autoridad de aplicación de la Ley de Cooperativas, facilitó el acceso a la base de datos del
Reempadronamiento y Censo Económico Sectorial de Cooperativas y Mutuales.

I.2.

Objetivos y metodología
I.2.1.

Objetivos

El objetivo general del estudio es integrar y mejorar el conocimiento disponible sobre cooperativas agropecuarias en la Argentina y contribuir a identificar, para el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca, estrategias conducentes a fortalecer la actividad cooperativa y asociativa
en general, como alternativa sustentable de aumento de escala y de prestación de servicios
para los agricultores familiares del país, a fin de facilitar su articulación con los mercados de
productos e insumos agropecuarios y de crédito, con el propósito último de mejorar el nivel y
calidad de la vida de las familias rurales y aumentar su participación en la economía agropecuaria y en la dinámica social.
Los objetivos específicos son los siguientes:
•

Actualizar el diagnóstico sobre la situación de las cooperativas y formas asociativas
agropecuarias en el país, sobre la base de información cuantitativa y cualitativa.
Interesa conocer la penetración de la forma cooperativa entre los productores agropecuarios, su importancia en la economía y en las principales cadenas agropecuarias,
la época de constitución, la estructura por antigüedad y tamaño de la cooperativa, las
exportaciones realizadas por cooperativas y otras variables.

•

Detectar las modalidades institucionales predominantes y las transformaciones operadas en las dos últimas décadas.

•

Relevar la institucionalidad pública orientada a las cooperativas, en el Estado Nacional
y en las Provincias.

•

Validar el diagnóstico realizado con referentes reconocidos del tema cooperativas y
con entrevistas, encuestas en terreno y estudios de caso.

•

Identificar los ejes de una propuesta para el fortalecimiento y desarrollo de las cooperativas y asociaciones existentes y la promoción de su papel en el conjunto del sistema agroalimentario y agroindustrial.

I.2.2.

Metodología

La metodología aplicada para formular el diagnóstico incluyó información cuantitativa y
cualitativa.
Un propósito de esta investigación fue mejorar significativamente la disponibilidad de
datos, de manera de contar con un diagnóstico fundamentado de las principales tendencias en
cuanto a evolución, estructura, asociados, importancia en la economía y en las exportaciones, y
otros aspectos. Al momento de iniciarse este estudio, la información cuantitativa era muy esca-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

19

�sa. Se encontraba en los datos publicados del Censo Nacional Agropecuario 2002 y del
Reempadronamiento y Censo Económico Sectorial de Cooperativas y Mutuales realizado por el
INAES, los cuales proporcionaban algunos datos agregados. La principal dificultad para obtener
información cuantitativa es que los organismos no llevan estadísticas separadas que identifiquen a las empresas cooperativas, por lo cual fue necesario pedir procesamientos especiales.
Para tal fin, se realizaron las siguientes actividades de relevamiento de datos:
•

Datos sobre empresas cooperativas en las distintas ramas económicas relevadas en
el Censo Nacional Económico 2004 y 1994. Se solicitaron al Instituto Nacional de
Estadística y Censos (INDEC) procesamientos especiales para determinar el número
de locales, personal ocupado, valor de producción y valor agregado por rama, a cinco
dígitos –salvo que la rama tuviera “secreto estadístico”, por incluir tres o menos
empresas.

•

Datos sobre las exportaciones realizadas por las empresas cooperativas en los distintos rubros del comercio exterior agropecuario (Capítulos 1 a 24 y posiciones de cuatro
o seis dígitos). Se solicitó a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) el
procesamiento especial de las exportaciones del período 1999 a 2010, para identificar
aquellas realizadas por empresas cooperativas.

•

Datos sobre los volúmenes comercializados por las empresas cooperativas en distintas cadenas agropecuarias: cereales, oleaginosas, carne vacuna, productos lácteos.
Se recopilaron los datos disponibles del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca,
en la Dirección de Mercados Agroalimentarios, y se solicitaron procesamientos especiales a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA).

•

Datos sobre participación de cooperativas en otras cadenas. Se solicitaron procesamientos especiales al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), al Programa de
Reconversión de las Áreas Tabacaleras (PRAT) y al Instituto Nacional de la Yerba Mate
(INYM).

•

Nuevo procesamiento de la Sección Agropecuaria del Censo Económico Sectorial de
Cooperativas y Mutuales, realizado por el INAES en el año 2006. Se solicitaron datos
sobre aspectos no incluidos en la publicación original referidos a volumen de productos de origen vegetal y animal comercializados por cooperativas; discriminación según
tamaños; clasificación por regiones, ingresos y activos de las cooperativas; clasificados por año de constitución, y otros. Este procesamiento fue realizado por la Universidad
Nacional de Tres de Febrero, institución que también había realizado el procesamiento original del Censo.

Frente a la aspiración de lograr una información de alcance universal, sólida y explicativa,
es necesario destacar que ésta proviene de diferentes fuentes y estadísticas, que persiguen
distintos objetivos y cubren períodos no siempre coincidentes. Algunas están muy actualizadas y otras, referidas a varios años atrás, no incorporan cambios ocurridos con posterioridad.
Para manejar esta masa informativa se recurrió a las “buenas prácticas” de investigación, tratando de confirmar los valores, cuestionando los que no tenían coherencia, y explicitando las
definiciones de cada uno de los indicadores. En algunos casos en que los valores absolutos
pudieran despertar dudas, se enfatizó en los valores relativos y las proporciones.
En cuanto a la información cualitativa, surge de varios tipos de fuentes de información:

20

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

la revisión de la abundante bibliografía disponible sobre el tema;

•

las entrevistas y encuestas a referentes calificados, entre ellos: funcionarios del
MAGyP en diversas áreas, funcionarios del INAES, Directores de Cooperativas de las
Provincias y técnicos del INTA;

•

la revisión de los estudios de caso de cooperativas realizados en 2010 y 2011 por la
SSAF;

•

la realización de encuestas a cooperativas constituidas después de 2003, seleccionadas conjuntamente con los delegados de la SSAF en algunas provincias, y a otras cooperativas.

I.3.

Marco conceptual

El objeto de estudio del presente trabajo es la institución cooperativa agropecuaria.
Corresponde, por lo tanto, definir la naturaleza de la empresa cooperativa y los tipos de cooperativas que se considerarán.

I.3.1.

La naturaleza de la empresa cooperativa

Según la Alianza Cooperativa Internacional (ACI)1 una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para enfrentar necesidades y aspiraciones
económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta, democráticamente controlada, basándose en los valores de ayuda mutua, responsabilidad,
democracia, igualdad, equidad y solidaridad.
A diferencia de otros modelos societarios, las cooperativas son entidades fundadas en el
esfuerzo propio y la ayuda mutua para organizar y prestar servicios, y se rigen por un conjunto
de principios internacionalmente consagrados, reconocidos en general por la mayoría de las
legislaciones2.
La cooperativa es, a la vez, una asociación de personas y una empresa común a través de
la cual los asociados persiguen sus objetivos.
•

La estructura de la asociación –abierta sin restricción a quienes la cooperativa puede
extender sus beneficios–, está integrada por personas que se asocian por libre voluntad con objeto de satisfacer necesidades similares, mediante una empresa.

1
Organización no gubernamental independiente, fundada en Londres en 1895, que reúne, representa y sirve a organizaciones
cooperativas en todo el mundo. Sus 239 miembros son organizaciones cooperativas nacionales e internacionales de todos los
sectores de actividad y de 89 países, que en total representan aproximadamente 800 millones de personas en todo el mundo. Sus
prioridades y actividades se centran en la promoción y defensa de la identidad cooperativa, asegurando que la empresa cooperativa es una forma reconocida de empresa capaz de competir en el mercado.
2
Los Principios Cooperativos fueron formulados en 1844 en los estatutos de la ”Sociedad Equitativa de los Pioneros de
Rochdale” para orientar y consolidar la propia organización. Se considera el origen del cooperativismo de consumo en Gran
Bretaña, cuyo desarrollo abarcó posteriormente Europa Continental y el resto del mundo. En 1937 y 1966 la ACI llevó a cabo
amplias revisiones que resultaron en una formulación de los principios básicos que unen a las cooperativas de todo el mundo. La
última revisión comenzó en 1988 y culminó en setiembre de 1995 en el Congreso del Centenario de la ACI realizado en Manchester,
donde se analizó el tema de la identidad cooperativa. Los principios aprobados en esa ocasión y aún vigentes son: 1. Membresía
abierta y voluntaria, 2. Control democrático de los miembros, 3. Participación económica de los miembros, 4. Autonomía e independencia, 5. Educación, entrenamiento e información, 6. Cooperación entre cooperativas y 7. Compromiso con la comunidad.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

21

�•

Los asociados constituyen el lugar de encuentro de las funciones económicas y sociales, y el órgano supremo de expresión de la voluntad social es la asamblea general. En
ella pueden participar los miembros o sus representantes elegidos, sobre el principio
de un hombre-un voto. La asociación democrática así constituida trata de fortalecer la
independencia económica de sus miembros estimulando al mismo tiempo su realización personal y relaciones de solidaridad entre ellos a través de la ayuda mutua.

•

La cooperativa, como empresa común, se orienta hacia la prestación de beneficios a
los asociados, que son sus propietarios. El capital no comporta una función principal y
no constituye el poder de voto y de decisión. La empresa cooperativa no prioriza la
remuneración del capital, dado que su objeto consiste en prestar el mejor servicio a
sus asociados, buscando minimizar el costo del mismo. Su acento está puesto en las
actividades económicas, a través de las que se logran los objetivos sociales, y el capital se aporta como medio de financiación necesario e indispensable para que la cooperativa pueda desarrollar su actividad y el asociado pueda utilizar sus servicios; de allí
que la naturaleza del capital es puramente instrumental.
El capital aportado por los socios no tiene el carácter de una inversión para obtener
lucro, sino que es la condición para poder utilizar los servicios de la cooperativa; adicionalmente, sólo da derecho a percibir un interés limitado y no a apropiarse del resultado
de la gestión social como sucede en las sociedades comerciales (Cracogna, 1986).
Los excedentes que obtiene la empresa se destinan a la prestación de servicios de
carácter social, al crecimiento de sus reservas y fondos y a su reintegro a los asociados en proporción al uso de los servicios o a la participación en el trabajo de la empresa, sin perjuicio de amortizar los aportes y conservarlos en su valor real. De esto se
infiere el interés de una cooperativa por obtener de sus miembros el capital necesario
para sus actividades (ya sea en partes iguales o en proporción a los servicios que va a
prestar a sus asociados) y el estímulo al ahorro, pagando sólo un interés limitado al
capital individual, independientemente de los resultados financieros que obtenga.

El carácter sin fines de lucro de la cooperativa se expresa por la disposición de irrepartibilidad de las reservas sociales y, en caso de liquidación, con respecto a la disposición del remanente patrimonial y el destino de sus excedentes.

I.3.2.

Los tipos de empresas cooperativas

Según Monzón Campos (2003), la clasificación de las cooperativas en dos grandes tipos
–consumo y producción–, fue establecida en el siglo XIX entre otros economistas por F. H.
Schulze-Delitzsch (1869) y F. Oppenheimer (1896). Posteriormente Ch. R. Fay (1908) y J. Baker
(1937), hicieron referencia a estos tipos, caracterizando a las de consumo como aquellas que
presentan como objeto la mejora de la condición de los asociados mediante una disminución
de sus gastos, o el ahorro en sus rentas, y a las de producción como las entidades que persiguen el mejoramiento de la condición de los asociados mediante el aumento de sus rentas.
C. Vienney (1980) estableció una clasificación más precisa al considerar en forma simultánea las relaciones de actividad y de asociación de los miembros, junto con sus características
3
socioeconómicas, proponiendo las siguientes categorías :
3

Estas categorías son consistentes con las usadas por la Ley de Cooperativas (Ley 20.337) al definir el tratamiento de los excedentes en el Art. 42.

22

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Cooperativas de empresarios individuales agrupados para ejercer todas las actividades necesarias para el funcionamiento de su explotación principal (cooperativas agrarias, de pesca, de transportistas, de comerciantes, etc.).

•

Cooperativas de producción, obreras o de trabajo asociado, que agrupan a trabajadores para el ejercicio en común de su oficio.

•

Cooperativas de consumidores, en el sentido amplio del término, que agrupan a sus
miembros como usuarios de bienes y/o servicios proporcionados por la empresa que
constituyen con esta finalidad (de consumo propiamente dichas, de vivienda, seguros,
etc.).

•

Cooperativas de ahorro y crédito, que podrían ser incluidas en la primera y tercera categoría según que sus miembros utilicen principalmente el crédito como empresarios o
como familias, pero que dada su especificidad se deben considerar en un grupo diferente.

Para el análisis de la realidad cooperativa en el ámbito rural, interesa distinguir, particularmente, las cooperativas agropecuarias y las cooperativas de trabajo.

•

Cooperativas agropecuarias

El principal tipo de cooperativas objeto de este estudio es el de cooperativas agropecuarias, definidas como aquellas que asocian a personas físicas o jurídicas, titulares de explotaciones agrícolas, forestales o ganaderas cuyo objeto es la prestación de servicios y la realización de operaciones orientadas al mejoramiento económico y técnico de las explotaciones de
sus asociados. De acuerdo a la clasificación de Vienney, este tipo de cooperativas está incluido en la primera categoría.

•

Cooperativas de trabajo asociado en el ámbito rural

Es habitual que entre los productores más pequeños converja la condición de productor con
la de trabajador rural. Esto hace que, en ocasiones, éstos adopten la organización de una cooperativa de trabajo para ofrecer servicios rurales en el mercado o para organizar la producción primaria dentro de una explotación de propiedad y/o uso colectivo.
Las cooperativas de trabajo asociado, o simplemente de trabajo, se definen como aquellas
que asocian personas físicas con el objeto de generar puestos de trabajo remunerado.
El siguiente cuadro esquematiza las diferencias entre las cooperativas agropecuarias y las
cooperativas de trabajo:

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

23

�Tipo/Propiedades

Cooperativas agropecuarias

Cooperativas de trabajo

–
–

Actividades

–

–

Finalidad económica
interna principal

–

Comercializan directamente y/o transforman y colocan en el mercado los productos de sus asociados.
Adquieren y proveen los insumos necesarios para la actividad específica de los
asociados y para el consumo familiar.

Minimizar el costo de los servicios provistos a los asociados.
Transferir a los asociados beneficios generados en la cadena de comercialización y
transformación de sus productos.

–

–
–

–

–

Asociados

–

–

Pueden asociarse productores que se
dediquen a la explotación objeto de la
cooperativa.
Tienen derecho al uso de los servicios de
la cooperativa en las condiciones estatutarias y reglamentarias.
Mínimo para constituirse de 10 asociados.

–

–

–

–

Los trabajadores que llevan a cabo las
actividades de la cooperativa son empleados, contratados en el marco de la
legislación laboral vigente.

–

Puede operar con terceros siempre que
el volumen operado no supere el 25% de
lo operado con asociados.
Los excedentes operados con terceros
deben asignarse a reservas irrepartibles.

Fuerza de trabajo

Operaciones con
terceros

4

–

Asumen por su propia cuenta, a partir del
trabajo personal de sus asociados, las
actividades de producción primaria, servicios o industriales.
Adquieren, contratan o utilizan por cualquier otro título, todo inmueble o mueble
necesario para la actividad de los asociados.

Maximizan la remuneración al trabajo de
los asociados.
Optimizan las condiciones y medio
ambiente de trabajo de sus asociados.

Pueden asociarse las personas de existencia física que reúnan los requisitos exigidos por estatuto y realicen cualquier
actividad útil para el cumplimiento del
objeto social.
Tiene derecho a desarrollar su trabajo en
el marco de las condiciones establecidas
estatutaria y reglamentariamente.
El asociado tiene la obligación de trabajar
personalmente en la cooperativa, como
condición de subsistencia del vínculo
asociativo.
Mínimo para constituirse de 6 asociados.

–

Los trabajadores que llevan a cabo las
actividades de la cooperativa son asociados salvo excepciones contempladas en
la legislación vigente4.

–

Puede contratar trabajadores no asociados solo en caso de sobrecarga circunstancial de tareas, necesidad de contar con
especialista para una tarea determinada,
trabajos estacionales o período de prueba.
Los excedentes operados con terceros
deben asignarse a reservas irrepartibles.

–

Res. 360/75/INAES

24

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�–

–

Excedentes
repartibles 5

–
–

–

Se destina el 5% a reserva legal, 5% al
fondo de acción asistencial y laboral o
para estímulo del personal y 5% al fondo
de educación.
Si el estatuto lo establece se destina una
suma indeterminada para pagar un interés (limitado) a las cuotas sociales integradas.
El resto se distribuye entre los asociados
en concepto de retorno.
En las secciones de comercialización y/o
transformación, el retorno se distribuye
en proporción a la producción entregada.
En las secciones de provisión de servicios
en proporción al servicio utilizado.

–

–

–
–

Se destina el 5% a reserva legal, 5% al
fondo de acción asistencial y laboral o
para estímulo del personal y 5% al fondo
de educación.
Si el estatuto lo establece se destina una
suma indeterminada para pagar un interés (limitado) a las cuotas sociales integradas.
El resto se distribuye entre los asociados
en concepto de retorno.
El retorno se distribuye en proporción al
trabajo aportado.

Los tipos de cooperativa objeto de este estudio serán los siguientes:
•
•
•

Cooperativas agropecuarias.
Cooperativas de trabajo cuyo objeto sea la producción primaria dentro de una explotación de uso colectivo.
Cooperativas de trabajo integradas por pequeños productores, con el objeto de generar ingresos a partir de la utilización de su fuerza de trabajo excedente en actividades
agroindustriales, de servicios a terceros, etc.

Debido a su relevancia y a la disponibilidad de información, en general se hará referencia a las
cooperativas del primer tipo, pero los otros dos serán importantes a la hora del análisis de casos y
de reflexión sobre líneas de acción frente a los requerimientos de los productores más pequeños.
No se incluyen en el trabajo otras cooperativas que brindan servicios en el ámbito rural,
como las de servicios públicos o de crédito.

I.3.3.

La finalidad económica interna de la cooperativa

Se entiende como finalidad interna al interés económico que lleva al asociado a integrar la
cooperativa. En contraposición, la finalidad externa será la satisfacción de una necesidad de
mercado.
Por ejemplo, una cooperativa que comercializa hortalizas tiene como finalidad externa
satisfacer la demanda de este producto en un determinado territorio, y como finalidad interna
principal minimizar los costos de comercialización.
En el marco de este trabajo se clasifican las finalidades económicas internas de las cooperativas agropecuarias en los siguientes tres grupos:

•

Solución de fallas de mercado

Los productores buscan la organización cooperativa a partir de la necesidad de reducir los
costos de transacción originados en relaciones asimétricas de negociación con los eslabones
de comercialización, industrialización y provisión de insumos.
5

De acuerdo al Art. 42 de la Ley 20.337 los excedentes repartibles son aquellos que provienen de la ”diferencia entre el costo
y el precio del servicio prestado a los asociados”.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

25

�El mercado resulta ineficiente en la articulación de los distintos eslabones de la cadena de
valor, por lo que se buscan caminos institucionales alternativos.
La institución cooperativa presenta pautas de organización que han demostrado ser adecuadas para solucionar las fallas que presenta el mercado: la gestión democrática facilita las
condiciones de transparencia, la distribución de excedentes en proporción al uso es consistente con el objetivo de minimización de los costos medios del servicio que se procura, el
carácter abierto facilita la incorporación de asociados y, con ello, el ganar escala y poder de
negociación en la cadena de valor.
Se incluye dentro de esta finalidad la provisión de servicios inexistentes en la localidad (el
mercado no es capaz de brindar el servicio por lo cual este debe ser organizado por los productores usuarios). Así también se incluyen los casos donde la cooperativa es organizada para que
el consumidor reconozca una especificidad del producto primario (producción orgánica, producción en el marco de la economía social, denominación de origen, etc.).

•

Aumentar su participación en los beneficios de la cadena

La finalidad en estos casos es apropiarse de parte de los beneficios generados en los eslabones comercial o industrial. Ello supone un aporte de capital que será el fundamento económico de dicha apropiación.
Al ser las cooperativas organizaciones de carácter abierto y capital variable, muestran habitualmente limitaciones para el cumplimiento de este objetivo. Sin embargo, se registran en la
experiencia nacional e internacional casos con importantes innovaciones organizacionales que
procuran dar respuesta a dos necesidades que resultan complementarias: incrementar los
ingresos de los productores agropecuarios y capitalizar las cooperativas.
Estos procesos han sido ampliamente analizados en muchos trabajos de investigación y
publicaciones, acuñándose la expresión de cooperativas de “nueva generación”. Ésta alude a
las cooperativas que, a partir de innovaciones como cuotas sociales con derecho de entrega
transferibles a precio de mercado, obligaciones de entrega, o restricciones al ingreso, han procurado adaptar la institución cooperativa a una finalidad distinta a la tradicional (Cook6, 1993;
Peirano, 1994).

•

Mejorar la productividad del trabajo del productor familiar

El principal recurso de los pequeños productores agropecuarios es la fuerza de trabajo
familiar. Esto hace que entre los agricultores familiares, en particular entre los más pequeños,
confluya el carácter de productor con el de trabajador rural, lo que tiene importantes implicancias en términos del diseño institucional de la cooperativa.
Mejorar la productividad del trabajo del productor familiar, y por lo tanto el ingreso familiar,
estará asociado a facilitar su acceso a los recursos de producción, optimizar su uso a partir de
la organización asociativa parcial o total de la producción primaria, la generación de puestos de
trabajo extraprediales, la recalificación laboral, etc. Cuando una cooperativa tiene éstos como

6
Michael L. Cook (EE.UU.) es uno de los autores más prolíficos sobre los aspectos institucionales y organizacionales del
cooperativismo agropecuario. En el sitio http://web.missouri.edu/~cookml/publicat.htm se encuentra un listado de su amplia
producción, que incluye los artículos sobre las cooperativas de “nueva generación” y otros temas.

26

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�sus objetos principales, diremos que su finalidad económica interna es mejorar la productividad del trabajo del productor familiar.
Ejemplos de funciones de la cooperativa que tiene esta finalidad interna son los siguientes:
•

•
•
•
•
•

Acceso a la tierra, en particular a partir de la organización de cooperativas de trabajo
que exploten colectivamente la tierra, o a través del arrendamiento de tierra por parte
de las cooperativas agropecuarias.
Organización de la producción primaria, a partir de la gestión cooperativa de los recursos de cada asociado.
Servicio de maquinaria.
Organización de servicios rurales para terceros.
Organización de actividades agroindustriales, con el objeto de generar puestos de trabajo para el productor y su familia.
Asistencia técnica para la reconversión productiva y recalificación laboral.

Si bien los pequeños productores también adolecen de dificultades para el acceso a los
mercados, su finalidad principal, al momento de asociarse, es acceder a recursos para la producción y, eventualmente, gestionarlos en forma asociada, para mejorar la productividad de su
trabajo y, por lo tanto, sus ingresos.
La finalidad económica interna, ya sea solucionar fallas de mercado, apropiarse del beneficio del resto de los eslabones de la cadena de valor, mejorar la productividad de la fuerza de
trabajo del pequeño productor familiar, o cualquier combinación de éstas, será determinante al
momento de diseñar y evaluar las características concretas que asume cada institución cooperativa. Y también para analizar su dinámica de cambio, condicionada por el marco normativo, la cadena de valor en que inscribe sus actividades y el contexto histórico y social.

I.3.4.

Componentes principales de la institucionalidad cooperativa

Las cooperativas se caracterizan por una institucionalidad específica, cuya dinámica, como
se dijo, está principalmente determinada por su finalidad económica interna. Los componentes principales y distintivos de dicha institucionalidad, cuya potencialidad respecto al desarrollo de la agricultura familiar se analizará a lo largo de este trabajo, son los siguientes:

•

Sistema de participación

Es el conjunto de mecanismos y prácticas dirigidas a garantizar el control de la cooperativa por parte de los asociados.
Por ser la cooperativa una empresa cuyo objetivo es la provisión de servicios a sus asociados, uno de sus rasgos distintivos es la participación democrática de éstos en el diseño y
control de sus servicios.
El dispositivo básico de participación, definido por la Ley de cooperativas, consta de tres
herramientas:
•

Asamblea: órgano supremo de la cooperativa, donde los asociados participan en
igualdad de condiciones (un asociado-un voto). Debe reunirse al menos una vez al año.

•

Consejo de Administración: órgano de gestión de la cooperativa, integrado por
asociados elegidos en Asamblea. Debe reunirse al menos una vez al mes.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

27

�•

Sindicatura: órgano responsable de fiscalizar la administración, integrado por uno o
más asociados elegidos por Asamblea.

A este dispositivo básico se agregan una serie de mecanismos y prácticas, generalmente
asociados al mayor tamaño y consolidación de la cooperativa, como los siguientes:

28

•

Asambleas distritales: cuando las cooperativas aumentan el número de asociados y
su dispersión territorial, es práctica la organización de asambleas por distrito, que eligen delegados para la Asamblea General. El diseño de estos distritos debe ser regularmente revisado a los efectos de garantizar una adecuada representación de los distintos espacios donde la cooperativa tiene participación. Habitualmente, los estatutos
establecen que el Consejo de Administración, elegido en la Asamblea General, dé
cuenta en su integración de la diversidad de distritos que integran la cooperativa.

•

Reuniones preasamblearias: organizadas a los efectos de garantizar la adecuada
información sobre la orden del día a tratar en las asambleas (general o distritales), habitualmente, con la presencia de integrantes del consejo de administración y cuadros
gerenciales de la empresa cooperativa.

•

Comisiones permanentes de carácter territorial: a los efectos de garantizar una
adecuada representación de los intereses de los asociados de un determinado territorio, suele ser práctica la organización de comisiones asesoras por distrito, integradas
por asociados elegidos en la Asamblea Distrital. Si bien no tienen delegación de responsabilidad administrativa (que está centralizada en el Consejo de Administración),
constituyen una instancia de consulta, control y comunicación con el conjunto de los
asociados de su respectivo distrito.

•

Comisiones permanentes de carácter funcional: en las cooperativas con servicios
diversificados suelen organizarse comisiones asesoras integradas por los usuarios de
determinado servicio, a los efectos de garantizar un adecuado control por parte de los
directos involucrados.

•

Sistemas de información: el sistema de acceso a la información de la cooperativa por
parte de los asociados es fundamental para garantizar un adecuado control por parte de
éstos. En particular, acceso a: la información de su cuenta corriente (retiro de insumos,
entrega de producción, etc.), de su cuenta de capital (capital integrado, retribución recibida, etc.), a la información de balance (con la asistencia necesaria para su interpretación), y a información descentralizada de acuerdo al territorio al que pertenece y a la sistematización y seguimiento de las metas sociales, físicas y financieras que la cooperativa
haya establecido (tableros de control, balances sociales, etc.).

•

Juventudes: la renovación de los cuadros dirigenciales de las cooperativas constituye un tópico central a la hora de garantizar su sostenimiento en el tiempo. A tal efecto las cooperativas suelen generar ámbitos de encuentro, capacitación y participación
de los jóvenes, orientados a implicar a las nuevas generaciones en los objetivos de la
organización, así como a la adquisición de experiencia para luego poder hacerse cargo
de la gestión de la empresa.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Educación cooperativa: la formación de los asociados en los principios y valores del
cooperativismo, objetivos institucionales y prácticas concretas de la gestión constituyen una necesidad relevante a los efectos de garantizar el sostenimiento de la organización en el tiempo. En las cooperativas de mayor tamaño y trayectoria suele organizarse en la estructura administrativa un área específica y de carácter permanente, a
los efectos de garantizar este servicio de educación cooperativa. Habitualmente parte,
o la totalidad, de estos servicios son financiados con el Fondo de Educación originado
en el 5% de los excedentes repartibles.

Se hablará de sistema de participación tradicional cuando éste se limita a los órganos establecidos por la ley. Por grado de complejidad del sistema de participación se hará referencia al
mayor o menor desarrollo de las representaciones territoriales o funcionales, juventudes, sistema de información y educación cooperativa.
Por sistema de participación descentralizado territorial o funcional se hará referencia a la
existencia de Asambleas Distritales y comisiones territoriales o funcionales de carácter permanente.

•

Organización de los servicios

Es el conjunto de pautas que definen el acceso a los distintos servicios de la cooperativa por
parte de los asociados y no asociados, incluyendo su distribución espacial, las condiciones de
calidad y precio, y los derechos y obligaciones emergentes de la provisión de dichos servicios.
La organización concreta de los servicios ofrece una variada gama de alternativas, asociadas a las distintas cadenas productivas de las que participan las cooperativas, condiciones
competitivas de los mercados y características culturales de los asociados.
Sin embargo, en todos los casos se diferencia sustancialmente de otras instituciones que
brindan servicios similares debido al doble carácter de propietario y de usuario que distingue
al asociado de la cooperativa.
Los principales rasgos específicos que presenta la organización de los servicios en las cooperativas son los siguientes:
•

Grado de diversificación: Las cooperativas podrán ser especializadas o diversificadas (también llamadas multiactivas) de acuerdo a la cantidad de servicios que ofrecen
a sus asociados: pueden estar orientadas a brindar servicios asociados a un solo producto (ej.: cooperativas apícolas) o a un conjunto diversificados de productos (ej.: cooperativas que comercializan cereales, desmotan algodón y extraen miel); pueden brindar un solo tipo de servicio (ej.: comercialización o provisión de insumos), o varios
tipos de servicios (ej.: comercialización, provisión de insumos, servicio de maquinaria);
pueden incluir solo actividades vinculadas a la producción agropecuaria o incorporar
otros tipos de servicios asociados a las necesidades de la familiar rural (ej.: provisión
de bienes de consumo, electricidad rural, salud, etc.).

•

Secciones: todos los servicios que brinda la cooperativa deben estar organizados en
secciones, esto es, deben registrarse sus operaciones por separado a los efectos de
que el asociado pueda controlar el resultado económico de cada servicio, calcular los
excedentes a los que tiene derecho en su calidad de usuario de dicho servicio, y evi-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

29

�tar (o al menos transparentar) las transferencias de ingresos entre los distintos servicios, probablemente vinculados a distintos grupos de productores.
•

Distribución territorial: los servicios de las cooperativas están organizados sobre un
territorio determinado. La configuración de dicha distribución condicionará el acceso
por parte de los distintos productores, y será resultado de una política de inversiones
con un impacto espacial que no es neutro respecto a los distintos grupos de productores.

•

Derechos y obligaciones de entrega: para los servicios de comercialización y transformación de la producción de los asociados pueden existir distintos tratamientos respecto al derecho o a la obligación de usarlos. El productor puede tener derecho a que
su producción sea comercializada por la cooperativa, cualquiera sea el volumen; el productor puede tener la obligación de entregar toda su producción, a los efectos de evitar conductas especulativas que debiliten la posición de la cooperativa en el mercado
y, por lo tanto, se afecte el interés del conjunto; y el productor puede tener derecho y
obligación de entregar un determinado volumen (cuota), superado el cual la comercialización del producto dependerá de la decisión de la cooperativa en función de las condiciones coyunturales del mercado.
Estos derechos y obligaciones estarán vinculados a requisitos de calidad, que pueden
ser más o menos exigentes y a requisitos de capitalización (ver más adelante “sistema de capitalización”).
Los derechos y obligaciones emergen del estatuto de la cooperativa, reglamentos
específicos aprobados por la Asamblea, o contratos firmados entre la cooperativa y
cada uno de los asociados.
Si bien habitualmente ésta es una temática propia de las secciones de comercialización y/o transformación, también puede verificarse en otras secciones.

•

Pautas para liquidación de productos: la liquidación de la producción comercializada por la cooperativa puede adquirir múltiples formas de acuerdo a la cadena de valor
de que se trate. La cooperativa puede vender a cuenta y orden del asociado, y pagar
al asociado en el momento de la venta (momento que incluso puede estar definido por
el asociado) a un precio de mercado públicamente conocido (precio pizarra, por ejemplo), menos una comisión de la cooperativa para cubrir sus gastos. En otro extremo,
la cooperativa puede realizar liquidaciones parciales (mensuales, por ejemplo) del producto entregado por el asociado, a un precio que surgirá de un polinomio integrado
entre otros términos y factores por el precio del producto final en el mercado y la calidad del insumo entregado por el productor. Este tipo de modalidad es más habitual en
las cooperativas agroindustriales.
Un debate importante dentro de estas pautas es la diferenciación de precios (o de
descuentos por costos) de acuerdo al tamaño y ubicación del asociado. En algunas
cooperativas se liquida un mayor precio al productor de mayor tamaño, justificado por
los menores costos en la comercialización, o por la necesidad de no perder esa producción y, por lo tanto, deteriorar las condiciones de negociación de la cooperativa en
el mercado de destino de la producción. Ello, como es natural, tiene resistencias por
parte de los productores más pequeños, que lo entienden como un trato discriminatorio. La misma situación se presenta respecto a los costos de acuerdo a la distancia

30

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�a la planta. La cooperativa puede optar por transferir los mayores costos de transporte al asociado más alejado, o no hacerlo debido a que esos mayores costos son emergentes de una determinada configuración espacial de los servicios de la cooperativa,
resultante de las inversiones realizadas por todos los productores asociados.
•

Cuenta corriente: si bien el asociado opera con distintas secciones, todas sus operaciones son registradas en su cuenta corriente. Ésta podrá tener un saldo a su favor (si
la entrega de su producción ha sido superior al uso del resto de los servicios de la cooperativa), o a favor de la cooperativa (en el caso contrario). Sobre dicho saldo el productor habitualmente paga o recibe un interés.
La cuenta corriente cooperativa agraria es un instituto específico de este tipo de organizaciones, similar, pero no igual, a la cuenta mercantil. Constituye la principal formalización de la relación entre el asociado y su cooperativa, junto con la cuenta de capital.
Vinculada a la cuenta corriente hay una diversidad de criterios a definir. Dos resultan
de especial importancia: la tasa de interés recíproca que se pagará sobre los saldos de
la cuenta, y los límites para el financiamiento (en particular para el retiro de insumos
para la cosecha en curso).

•

No asociados: las cooperativas pueden brindar servicios con no asociados, con dos
límites. Las operaciones con no asociados no pueden superar el 25% de las operaciones realizadas con asociados, y los excedentes originados en las operaciones con no
asociados no pueden distribuirse entre los asociados (deben destinarse a una reserva
de carácter irrepartible). Respecto a los servicios a no asociados, la cooperativa define
el tratamiento, que puede ser similar al de los asociados o distinto (cobrar comisiones
mayores, no financiar insumos o hacerlo a un mayor costo, limitar los servicios a los
que tiene acceso, etc.).

La organización de los servicios supondrá entonces la definición de los tipos de servicios que
desarrollará la cooperativa, su distribución territorial, las condiciones para acceder a los mismos
por parte de asociados y no asociados, y su registro en cada cuenta corriente y sección correspondiente.
Se hablará de grado de diversificación haciendo referencia a la menor o mayor cantidad de
servicios que brinda la cooperativa; y de grado de dispersión territorial de acuerdo a la distribución espacial de sus servicios en el territorio.
Se hablará de cooperativas abiertas o relativamente cerradas haciendo referencia a las
mayores o menores exigencias para acceder a los distintos servicios de la cooperativa (exigencias de calidad, de capitalización, de localización).
La consecuencia o grado de consecuencia hace referencia al porcentaje de producción que
el asociado entrega en la cooperativa. Este puede surgir de una decisión autónoma del productor o resultar de las reglas de juego establecidas por el estatuto, reglamentos o contratos.
Se dirá que en el vínculo asociado-cooperativa priman criterios de racionalidad económica
sobre prácticas mutualistas cuando los límites y costos de los adelantos en cuenta corriente
se definen de acuerdo a la situación económica del asociado, y/o cuando los costos de los servicios sean diferenciados de acuerdo a tamaño y localización de los asociados.
Se hablará de mayor grado de subordinación técnica del asociado respecto a la cooperativa cuando se reduce su grado de autonomía respecto al volumen, calidad y canal de comer-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

31

�cialización de su producción o de sus compras de insumos, e incluso organización del trabajo
en su explotación agropecuaria, respecto a las pautas establecidas por la cooperativa.
Por recentraje de los servicios de la cooperativa se entiende el proceso por el cual la cooperativa centraliza sus esfuerzos en el servicio principal, dejando de proveer otros servicios
secundarios.

•

Organización del trabajo

La organización de la fuerza de trabajo que desarrolla los servicios dirigidos a los productores asociados presenta una amplia variedad de alternativas, vinculadas al tipo de servicios
que brindan, a las cadenas de valor en las que se participa y a la cultura organizacional prevaleciente en el espacio donde se trabaja.
Sin embargo hay un elemento de la organización del trabajo fuertemente explicativo de la
dinámica institucional: el vínculo entre quien desarrolla cada tarea y los asociados, en su doble
carácter de propietarios y usuarios.
De acuerdo a este vínculo, las distintas experiencias pueden visualizarse como un continuo entre dos situaciones polares:
•

Cooperativas profesionalizadas: existe un cuerpo profesional de empleados, jerarquizado, que no sólo asume responsabilidades de ejecución, sino también de planificación. Los productores, a través de la Asamblea y el Consejo de Administración tienen un rol de validación de las líneas estratégicas adoptadas y de control de gestión.
Se entiende por validación la aprobación o no de las líneas estratégicas adoptadas por
la organización, pero sin tener una participación efectiva en las tareas de identificación
de objetivos y diseño de dichas estrategias.
El control de gestión está focalizado en representar a los asociados en su carácter de
usuarios de los distintos servicios –procurando la adecuación de los mismos a las
necesidades de los productores– pero no en la organización o el control de los procesos de trabajo requeridos para la provisión del servicio.
En la medida en que el cuerpo profesional priorice sus intereses particulares (maximización del tamaño de la organización, de la retribución a sus trabajadores; minimización de la carga de trabajo) por sobre los intereses de los productores asociados, nos
encontraremos ante situaciones patológicas, habitualmente referenciadas como
“gerentismo”.

•

Cooperativas autogestionadas: son cooperativas que funcionan a partir del trabajo
solidario de sus asociados, que se hacen cargo de todas o la mayoría de las tareas de
planificación y de ejecución. Es la situación típica de las cooperativas en sus momentos iniciales, cuando se trata de tareas que no requieren mayor especialización.

Entre estas dos situaciones polares se encuentran todas las intermedias, de acuerdo a los
distintos niveles de complejidad administrativa, tamaño de la cooperativa, e incluso concepción
ideológica de los asociados y los empleados. Las pautas de la relación entre los productores asociados y los trabajadores estarán vinculadas a la solución de los distintos problemas de “agencia” existentes entre las partes, donde se procurará que el sistema de incentivos (económicos,
culturales) facilite la convergencia de los intereses.

32

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�A este primer elemento, el vínculo entre el asociado y el trabajador, se agrega un segundo elemento relevante: la percepción del puesto de trabajo en la cooperativa como un beneficio que puede ser apropiado por sus asociados.
El desarrollo de la cooperativa genera oportunidades de trabajo para los asociados y sus
familiares, en ocasiones, de la misma o mayor relevancia que el resto de los beneficios de los
que se apropia el asociado en su carácter de productor agropecuario.
Si los asociados perciben que tienen otros canales de comercialización alternativos frente
a la cooperativa, y ésta no les ofrece condiciones de comercialización más favorables que la
competencia (no existe o no se percibe la finalidad económica interna de solucionar fallas de
mercado), o bien, si la cooperativa no cuenta con un sistema de capitalización que le permita
apropiarse de los beneficios de los eslabones comerciales o industriales (no existe la finalidad
de apropiarse los beneficios de la cadena de valor), entonces la apropiación de los puestos de
trabajo para su familia puede imponerse como el principal interés económico del productor
(finalidad de mejorar la productividad del trabajo de los asociados).
El análisis de estos aspectos tiene especial relevancia en los casos de constitución de nuevas cooperativas de agroindustria familiar. Si la finalidad principal es la creación de puestos de
trabajo, entonces probablemente lo aconsejable sea adoptar la figura de cooperativa de trabajo.

•

Sistema de capitalización

Se denominará sistema de capitalización al conjunto de normas y prácticas que caracterizan el tratamiento del capital aportado por los asociados en la cooperativa. Dicho sistema está
7
integrado por los siguientes componentes (Basañes, 2010):
•

Capital Inicial: capital mínimo que deben suscribir los productores para asociarse, plazos y condiciones para dicha integración.

•

Criterios de distribución y de capitalización del excedente repartible: criterios
para definir el porcentaje del excedente que recibe cada asociado en función del capital integrado y/o de los servicios utilizados, y la proporción en que el excedente es
capitalizado.

•

Reembolso: condiciones para el reembolso de las cuotas sociales integradas por cada
asociado.

Se llamará sistema de capitalización tradicional a aquel caracterizado por un capital inicial
relativamente pequeño, capitalización sistemática de todos los excedentes y reembolso de
todo el capital al momento del retiro.
A partir de dicho sistema, y en particular a partir de sus limitaciones, las cooperativas, tanto
en el ámbito nacional como internacional, han desarrollado distintos sistemas orientados a mejorar la propensión a aportar capital por parte de los productores, mejorar la previsibilidad de su tratamiento (frente a los asociados, a las propias necesidades de financiamiento de la cooperativa
y a terceros acreedores) y garantizar al productor asociado la apropiación de parte de los beneficios de la cadena, en particular cuando ésta es la finalidad económica interna principal.
7

Siempre en el contexto normativo argentino, en particular teniendo en cuenta los artículos 2, 24 a 36, 42 y 45 de la Ley de
Cooperativas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

33

�Se entenderá por sistemas de capitalización de agregado de valor a aquellos fundamentalmente dirigidos a la apropiación de los beneficios de los eslabones industrial y comercial, caracterizados por un capital inicial elevado, estricta proporcionalidad entre el capital integrado y la
producción entregada, y habitual distribución de los retornos en efectivo. Regularmente, estos
sistemas de capitalización se ven acompañados de una organización de los servicios de carácter cerrado y subordinación técnica de parte de los asociados (ver cooperativas de agregado de
valor en III.5.2).
Cuenta de capital es el registro del capital suscripto e integrado de cada asociado, incluyendo la capitalización de excedentes y de ajustes de capital. Su respaldo es el Libro de
Registro de Asociados, y las acciones representativas de las cuotas sociales.

•

Modalidades de articulación con la cadena de valor

A los efectos de mejorar los servicios a sus productores asociados, en el marco de su finalidad económica interna, la cooperativa adoptará distintas modalidades para articularse con el
conjunto de la cadena de valor.
Se propone conceptualizarlas de la siguiente manera:

34

•

Integración vertical dentro de la organización primaria: esto es incorporar parte
de los eslabones de la cadena de valor dentro de la organización cooperativa de la cual
son asociados los productores primarios. El grado de integración dependerá de las
características de los mercados que articulan los distintos eslabones, disponibilidad de
recursos para integrar la actividad, finalidad económica interna principal de la cooperativa, grado de especificidad de las inversiones del productor en su explotación, etc.

•

Integración vertical a través de una federación de cooperativas: se trata de cooperativas de cooperativas (cooperativas de segundo grado). Existen federaciones de
carácter gremial y carácter económico. Las gremiales estarán orientadas a la representación de los intereses de sus asociados frente a los poderes públicos, a brindar servicios de consultorías a sus asociados, actividades de capacitación y difusión cooperativa, etc. Las federaciones de carácter económico, objeto principal de este análisis, son
aquellas que procuran integrar verticalmente eslabones de la cadena de valor a través
de la asociación con organizaciones de igual figura jurídica y similares necesidades. Por
ejemplo, federaciones para industrializar la producción acopiada por la cooperativa de
base, para unificar la compra de insumos, o incluso producir en forma asociada dicho
insumo.

•

Empresas controladas: constitución de empresas de capital controladas, procurando
el control en forma indirecta de una actividad, y facilitando la incorporación de capital
de riesgo.

•

Alianzas estratégicas con cooperativas de similar base societaria: es el caso de
alianzas con cooperativas de seguro, de salud o de provisión de servicios públicos, con
las que comparten parte sustancial de sus asociados.

•

Alianzas estratégicas con empresas de capital: orientadas a reducir costos de
transacción en determinados mercados, o a compartir esfuerzos de inversión asociados a un determinado servicio.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Se dirá que el sistema de integración se centraliza cuando se reduce el grado de autonomía de cada uno de sus integrantes respecto al núcleo, habitualmente, la federación de cooperativas.

•

Articulación con el desarrollo territorial

Las cooperativas son parte de la ruralidad, entendida ésta como la dimensión social de un
determinado territorio. Constituyen ámbitos abiertos y democráticos, donde los productores
referencian sus reclamos y tienen la posibilidad de participar colectivamente de la solución de
problemáticas que pueden exceder lo específicamente agropecuario. Infraestructura, educación, salud, medio ambiente, vínculo urbano rural, son todas temáticas que atraviesan al productor agropecuario, y que pueden ser canalizadas a través de su cooperativa.
La capacidad de desarrollar este rol por parte de la cooperativa dependerá de la solidez de
sus relaciones con el municipio, los sindicatos, agencias de transferencia de tecnología, universidades, organizaciones políticas, cámaras empresarias, como también de la visualización
que la comunidad haga de la cooperativa (en función de su historia y presente) y del liderazgo
sobre sus propios productores.
A mayor capacidad de liderazgo y mayor desarrollo de las relaciones interinstitucionales, se
dirá que la cooperativa cuenta con mayor capital social para participar en la organización de su
territorio.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

35

�36

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�II. MARCO INSTITUCIONAL DE LAS
COOPERATIVAS AGROPECUARIAS
II.1.

Legislación. Marco normativo vigente

El primer antecedente legal sobre cooperativas data de 1889, cuando se incluye en el Código
de Comercio un breve capítulo sobre cooperativas, procurando dar respuesta a las primeras iniciativas asociadas al proceso de colonización. Luego, en 1926, se aprueba la Ley 11.388, específica sobre el tema, vigente hasta 1973, año en el que se sanciona la Ley 20.337, que rige a
todas las cooperativas (agropecuarias, vivienda, consumo, crédito, trabajo, servicios públicos,
etc.). Dicha ley, a lo largo de sus 13 capítulos y de sus 121 artículos establece la naturaleza específica de la cooperativa y su relación con el resto de los cuerpos legales, y abunda en precisiones
de carácter prácticamente reglamentario respecto a todas las etapas de la vida institucional.
Respecto a la naturaleza de la cooperativa, la define en primer lugar como una entidad fundada en el esfuerzo propio y la ayuda mutua (de donde se desprende su naturaleza solidaria),
y en segundo lugar que se constituye para organizar y prestar servicios.
Esta definición es complementada por un conjunto de doce caracteres que constituyen su
diferencia específica con el resto de las figuras jurídicas. Dichos caracteres son armónicos con
los principios cooperativos que son reconocidos por la ACI. De ello se desprende el necesario
“recurso a los principios cooperativos para la mejor inteligencia de las disposiciones de la ley
y para aventar dudas en los casos conflictivos; máxime teniendo en cuenta que para la aplicación supletoria de las normas sobre sociedades anónimas, la ley exige que se concilien con la
’naturaleza’ de la cooperativa” (Cracogna, 1998).
Particular importancia tiene el reconocimiento jurídico de la naturaleza específica del acto
cooperativo, por lo que sus consecuencias deben adecuarse a esta naturaleza con exclusión de
la aplicación de otras figuras jurídicas y regímenes. Por ejemplo, no corresponde la calificación
de acto de comercio a las operaciones que realiza el productor agropecuario en las secciones
de provisión de insumos o de comercialización de su cooperativa agropecuaria, ni de la de contrato de trabajo a la relación entre la cooperativa de trabajo agropecuario y sus asociados.
La ley de cooperativas se complementa con las resoluciones emitidas por el INAES (y sus
antecesores) en su carácter de autoridad de aplicación.
A continuación se revisarán los principales aspectos de la ley y de las resoluciones del
INAES, que afectan a las cooperativas objeto del presente estudio, para luego proponer algunos ejes para pensar modificaciones en dicho marco normativo.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

37

�II.1.1. Constitución
El Capítulo II de la ley establece las formas y requisitos para la constitución, así como el
contenido de los estatutos, responsabilidades de fundadores y consejeros, aprobación del funcionamiento de sucursales y aprobación de reglamentos.
De aquí surge que el cuerpo normativo completo que regirá a la cooperativa y sus relaciones con los asociados son: la ley de cooperativas, las resoluciones del INAES, el estatuto de
la cooperativa y los reglamentos internos.
En el caso de las cooperativas agropecuarias estos reglamentos internos serán los que
regulen lo que en el marco conceptual se ha definido como a) organización de los servicios, b)
sistemas de participación y c) sistemas de capitalización. Todos estos reglamentos internos
deben estar aprobados por la autoridad de aplicación.
Respecto a las cooperativas agropecuarias, este capítulo se complementa con dos resoluciones:
• Resolución 254/77 - Acta constitutiva tipo de cooperativas
• Resolución 302/94 - Constitución de cooperativas de productores rurales de seis integrantes
La primera incluye el estatuto tipo de las cooperativas agropecuarias, de acuerdo a distintas tipologías (agrícolas, ganaderas, tamberas, etc.).
La segunda requiere un poco de historia. Durante la década del 90, producto del abrupto
incremento de las escalas mínimas necesarias en la producción agropecuaria, se intensifican
las estrategias dirigidas a implementar el uso asociativo de recursos para la producción primaria. Un caso paradigmático era la organización de agrupaciones de maquinarias para compartir
tractores, cosechadoras, sembradoras y todo tipo de implementos. En la búsqueda de ofrecer
alternativas para su implementación se aprueba esta resolución que permite, en estos casos,
crear cooperativas de seis integrantes, cuando el mínimo establecido por la ley es de diez
(“salvo excepciones que expresamente admitiera la autoridad de aplicación”, Art. 2, inc. 5°).
El estatuto tipo que propone esta resolución adecua los órganos sociales a este menor número de asociados.

II.1.2. Asociados
El capítulo II establece las condiciones que deben reunir los asociados, derechos de ingreso, la posibilidad del Estado de asociarse a las cooperativas, derecho de información y condiciones de retiro y de exclusión de los asociados.
De este capítulo de desprende que los asociados a las cooperativas agropecuarias podrán
ser personas físicas o jurídicas, siempre y cuando respondan a los requisitos estatutarios.

•

Ingreso libre

En relación al ingreso, en el Artículo 17 se establece que el ingreso a la cooperativa es
libre, “pero podrá estar supeditado a las condiciones de su objeto social”. Si un productor
desea asociarse a la cooperativa, aceptando los requisitos estatutarios, debe poder hacerlo.
Esto es congruente con el primer principio de las cooperativas que establece la asociación
voluntaria y abierta.

38

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Afirmando el carácter libre del ingreso, el Art. 18 establece limitaciones respecto a un
eventual derecho de ingreso que pueda establecer el estatuto: a) no puede elevárselo a título
compensación por las reservas sociales, y b) su importe no puede exceder al valor de una
cuota social.
El ingreso libre es un debate de carácter doctrinario de importancia, en especial entre las
cooperativas agropecuarias. En el marco de las restricciones técnicas para la provisión de los
servicios y, muy particularmente, de las mayores exigencias de coordinación de la cadenas de
valor de base agropecuaria, el carácter libre del ingreso debe ser adecuadamente considerado
y contextualizado. De hecho, en el análisis de las principales tendencias institucionales se ha
señalado la emergencia de cooperativas relativamente cerradas (ver Cooperativas de agregado de valor en III.5.2).
Algunas limitaciones al ingreso libre pueden enmarcarse dentro de la supeditación al objeto social, son las siguientes:
•

La cooperativa puede establecer requisitos de capitalización que se correspondan con
el capital integrado por los asociados preexistentes, en el marco de los que establezcan el estatuto y los reglamentos.

•

El ingreso puede limitarse según la actividad del asociado. Por ejemplo, una cooperativa yerbatera puede negar el ingreso a un productor que no sea yerbatero, aún cuando el mismo pueda usar los servicios de provisión de insumos, o de provisión de bienes de consumo familiar. Es habitual la existencia de cooperativas agropecuarias con
una sección consumo (un supermercado, por ejemplo), que usan las familias de la
localidad –urbanas y rurales– pero en carácter de terceros no asociados si no son productores agropecuarios.

•

El ingreso puede limitarse según la localización, en la medida en que el objeto de la
cooperativa se restrinja a brindar servicios en un determinado territorio. No es habitual, ya que constituye un limitante en sus posibilidades de expansión.

•

El ingreso puede requerir exigencias respecto a la entrega de la producción, incluyendo la exigencia de entrega del 100%. Así también pueden establecerse exigencias
respecto a calidad, firma de contratos de provisión, etc., todas iniciativas de creciente
importancia, en particular, en el marco de las cadenas de valor agroindustriales.

•

El ingreso puede limitarse de acuerdo a la capacidad técnica de la cooperativa para
brindar el servicio.

En ningún caso la cooperativa podrá establecer condiciones de admisión vinculadas a
ideas políticas, religiosas, de nacionalidad, región o raza (Art. 2 inc.7).
En cuanto al Estado como asociado, el Art. 19 establece que el Estado nacional, las provincias, los municipios, los entes descentralizados y las empresas del Estado pueden asociarse a
las cooperativas. Ello permite pensar en formas innovadoras de articulación público-privada dirigidas al fortalecimiento de la agricultura familiar.
Por ejemplo, pueden implementarse transferencias de recursos y asistencia técnica a cooperativas, sujetas a la participación del Estado (institutos provinciales de promoción cooperativa o agencias de desarrollo rural, por ejemplo) en los órganos de administración y fiscalización,
en el marco de un régimen especial de carácter preferencial.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

39

�II.1.3. Capital
El capítulo IV establece las condiciones de emisión de las cuotas sociales, transferencias
y reembolsos de éstas, y permite el establecimiento de regímenes de capital proporcional y la
reducción del capital.
El tema capital, como ya fue analizado, constituye un aspecto distintivo de las cooperativas respecto a las sociedades comerciales, en particular respecto a su variabilidad, resultante
del carácter abierto de estas entidades.
El marco normativo se complementa con las siguientes resoluciones del INAES:
•
•
•
•
•

Resolución 3/92 - Desactualización del valor de la cuota social.
Resolución 1027/94 - Suspensión de reembolsos de capital, capitalización de retornos e intereses.
Resolución 349/95 - Títulos Cooperativos de Capitalización.
Resolución 593/99 - Modalidades de los títulos previstos en la Resol. 349/95.
Resolución 1966/95 - Libro de registro de títulos cooperativos de capitalización.

La crisis financiera que afectó a gran parte de las cooperativas durante la década del 90
llevó a la autoridad de aplicación a brindar herramientas para retener el capital de los asociados
y mejorar los incentivos para que estos aporten capital.
La Resolución 1027/94 autoriza a las Asambleas, con mayoría especial, a suspender los
reembolsos de capital y a obligar la capitalización de la totalidad de los intereses y retornos. El
beneficio de esta herramienta es relativo, en la medida en que es de carácter provisorio (máximo tres ejercicios), deteriora la previsibilidad del tratamiento del capital y, por lo tanto, en la
propensión a aportarlo y, finalmente, las cuotas sociales con pedido de reembolso pasan a formar parte del pasivo de la cooperativa, con lo que de todas maneras se debilitan los indicadores de solvencia.
Las últimas tres resoluciones autorizan la emisión de Títulos Cooperativos de Capitalización
(TICOCA). Estos títulos permiten establecer un interés fijo por más de un ejercicio y acordar
un plazo de recuperación, lo que mejora sustancialmente la previsibilidad del sistema de capitalización, y pueden ser emitidos en moneda extranjera de libre disponibilidad. Los títulos formarán parte del patrimonio neto de la cooperativa sólo si en las condiciones de su emisión se
define que únicamente se rescatarán con un nuevo título. Por analogía, son la referencia sobre
la cual se organizan los fondos de consolidación (ver “Sistemas de capitalización: debates e
innovaciones”, en III.5.1).

II.1.4. Contabilidad y ejercicio social
El capítulo V, en los Artículos del 37 al 41, establece la forma en que tiene que ser llevada
la contabilidad (remite al Código de Comercio), indica los libros comerciales y sociales obligatorios, obligatoriedad del balance y memoria, incluyendo su remisión tanto al INAES como al
respectivo órgano local competente.
Los Artículos 42 al 44 son centrales en lo que hace a la comprensión de la naturaleza
específica de las cooperativas, en la medida en que definen los excedentes repartibles y su
destino, establecen el destino de los excedentes no repartibles, la seccionalización de resultados, la compensación de quebrantos con las reservas y la distribución de excedentes en
cuotas sociales.

40

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Finalmente, los dos últimos artículos autorizan el revalúo de activos y limitan temporalmente el uso del Fondo de Educación y Capacitación cooperativa.
Este capítulo es complementado por las siguientes resoluciones:
•
•
•
•
•
•
•
•

•

Resolución 250/82 - Normas sobre contenidos de registros de asociados a cooperativas.
Resolución 177/83 - Aplicación del fondo de Artículo 42 inc. 2º de la Ley 20.337.
Resolución 577/83 y su modificatoria Resolución 638/88 - Aplicación del fondo del artículo 42
inc. 3º de la Ley 20.337.
Resolución 91/73 y sus modificatorias 470/79 y 173/83 - Excepciones a la mutualidad rigurosa.
Resolución 1150/02 - Estados contables de cooperativas y mutuales (ajuste por inflación).
Resolución 1424/03 y su modificatoria 1539/06 - Contenido y forma de estados contables de
cooperativas y mutuales (ajuste por inflación).
Resolución 1918/04 - Control de la aplicación del fondo del Artículo 42 inc. 3º de la Ley 20.337.
Resolución 247/09 - Aspectos particulares de exposición contable y procedimientos de auditoría para entes cooperativos (Resolución técnica 24 de la Federación Argentina de Consejos
Profesionales de Ciencias Económicas).
Resolución 4110/10 - Transmisión electrónica de la documentación contable de cooperativas y
mutuales.

Especial referencia merece la Resolución 247/09 que establece la obligatoriedad de aplicación de la Resolución técnica 24 de la FACPCE: “Aspectos particulares de exposición contable y procedimientos de auditoría para entes cooperativos”.
Esta normativa es pionera en el ámbito internacional, al establecer normas específicas
para este tipo de entidades. Su análisis pormenorizado excede los alcances de este estudio,
pero algunos aspectos relevantes se tratan más adelante, en “Sistemas de capitalización:
debates e innovaciones”, en III.5.1.

•

Capitalización del ajuste de capital

En caso de retiro, el asociado puede reclamar el reembolso del valor nominal de sus cuotas sociales (neto de las pérdidas que las hayan afectado). La inflación puede diluir el valor a
reembolsar, y deteriorar, en consecuencia, la propensión a integrar capital por parte de los asociados. Sin embargo, y esto aclara la Resolución técnica 24, en caso de ajustarse el estado
patrimonial por variación del poder adquisitivo, el correspondiente ajuste de capital puede ser
capitalizado si así lo resuelve la Asamblea. De todas maneras, a la fecha, no hay ajuste por
inflación en ninguna contabilidad (cooperativa o no cooperativa).

•

Integración vertical: empresas controladas

Los excedentes generados por operaciones ajenas al objeto no pueden distribuirse, y
deben destinarse a una reserva irrepartible. Por ejemplo, los dividendos de acciones cuya titularidad pertenece a la cooperativa, no pueden ser distribuidos entre los asociados, debido a
que no forman parte del excedente repartible, esto es, no surgen de la diferencia entre el precio de los servicios brindados a sus asociados y el costo de dichos servicios.
Sin embargo, los dividendos provenientes de procesos de integración vertical que contribuyen en forma directa a la consecución de su objeto social sí pueden distribuirse. Por ejemplo, si la cooperativa industrializa la producción de sus asociados a través de una SA controlada, los dividendos pueden ser asignados a la sección donde se registra la entrega de la pro-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

41

�ducción de los asociados, y distribuirse entre éstos (con el tratamiento establecido en el Art.
42 de la ley respecto a los excedentes repartibles).
Esta resolución resulta valiosa en términos de que procura mejorar sustancialmente la información de los balances, tanto para los asociados como para terceros. Sin embargo, implica una
mayor exigencia administrativa, especialmente gravosa para las cooperativas pequeñas.
Similar comentario merece la Resolución 4110/10, que establece desde el ejercicio 2010
la obligatoriedad de transmitir al INAES el balance en forma electrónica, sumada a la obligatoriedad de presentarlo en papel tanto en el INAES como en el respectivo órgano local competente.
En lo que hace al tratamiento de los excedentes, debe destacarse que la Resolución 91/73
y sus modificatorias establecen que las cooperativas agropecuarias pueden operar con terceros, siempre y cuando dicha operatoria no supere el 25% de lo operado con asociados, y que
los excedentes así generados deben destinarse a la reserva irrepartible creada por el Art. 42
de la ley.

II.1.5. Asambleas
El capítulo VI establece los tipos de Asamblea (ordinarias o extraordinarias), forma de convocatoria, orden del día, mayorías, competencias, etc.
Respecto a los sistemas de participación analizados, debe señalarse que la organización
de Asambleas constituidas por delegados elegidos en cada distrito es de carácter obligatorio
para aquellas cooperativas de más de 5000 asociados. De todas maneras, en el caso de las
agropecuarias, es recomendable su implementación a partir de un número sustantivamente
menor.
La Resolución 665/82 establece un modelo de reglamento de Asambleas electorales de
distritos en cooperativas.

II.1.6. Administración y fiscalización privada
En los capítulos VII y VIII de la ley se establece la composición, forma de elección, atribuciones, incompatibilidades y otras especificaciones respecto al consejo de administración de
la cooperativa y a la sindicatura.
Vinculado a lo discutido en el componente organización del trabajo, el Artículo 63 establece que el Consejo de Administración debe estar exclusivamente integrado por asociados. Ello
implica que, si en orden a la mayor complejidad de la cooperativa es necesario incorporar personas especializadas, esto no puede hacerse si no son asociados.
En el Art. 72 se crea la figura del gerente, que responde ante la cooperativa y los terceros
por el desempeño de su cargo en la misma extensión y forma que los consejeros, pero su
designación no excluye la responsabilidad de aquellos.
El Art. 81 establece que las cooperativas deben contar desde su constitución y hasta que
finalice su liquidación con un servicio de auditoría externa a cargo de un contador público, el
que deberá realizar, al menos, informes trimestrales. Ello implica una importante carga para las
cooperativas de menores recursos.

42

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�II.1.7. Integración
El capítulo IX es de especial importancia como soporte legal de los sistemas de integración.
En el Art. 83 se establece la posibilidad de fusión e incorporación (absorción por parte de
otra cooperativa), que ha sido una modalidad de integración relevante durante las últimas
décadas.
En el Art. 85 se admite la integración federativa, esto es, la constitución de cooperativas
de segundo grado. Su número mínimo de asociadas es siete, y el estatuto puede establecer
un régimen de representación proporcional al número de asociados, al volumen de operaciones o a ambos, a condición de fijar un mínimo y un máximo que aseguren la participación de
todas las asociadas e impida el predominio excluyente de alguna de ellas.
Como alternativa de interés cabe señalar que, en el caso de ACA, parte de los delegados son
asignados a las cooperativas en función del grado de consecuencia, esto es, de acuerdo a la proporción de la producción integrada, independientemente de su valor absoluto.
Esta flexibilidad en el régimen de representación que se autoriza para las federaciones
difiere significativamente del establecido para las cooperativas de primer grado, donde rige el
principio un asociado-un voto, sin excepciones. Si bien han existido propuestas de voto múltiple en las cooperativas de primer grado, e incluso existen antecedentes internacionales, esto
no ha tenido mayor resonancia entre las organizaciones representativas del cooperativismo
agropecuario.
El Art. 84 establece que las cooperativas pueden convenir la realización de una o más operaciones en común, determinando cuál de ellas será la representante de la gestión y asumirá
la responsabilidad frente a terceros. Esta es una alternativa que puede ser la base de alianzas
estratégicas entre cooperativas como, por ejemplo, entre una cooperativa agropecuaria tradicional y una cooperativa de trabajo agroindustrial dirigida a absorber la fuerza de trabajo excedente del pequeño productor familiar.
Este capítulo se complementa con dos resoluciones del INAES:
•
•

Resolución 100/90 - Normas reglamentarias de actos de integración horizontal cooperativa.
Regula el proceso de fusiones e incorporaciones.
Resolución 507/95 - Admisión de personas de distintas naturaleza jurídica en cooperativas de
grado superior. Esta resolución responde a la necesidad de innovar en las estrategias de integración (ver punto III.5.1). Autoriza la asociación de personas de otro carácter jurídico a cooperativas de segundo grado, con los siguientes límites: las cooperativas asociadas deben ser por lo
menos siete, las personas de otro carácter jurídico y sus votos no pueden superar un tercio del
total, y su participación en el consejo de administración tampoco puede superar a un tercio.

II.1.8. Disolución y liquidación
El capítulo X legisla sobre las causas y efectos de las disoluciones, y temas conexos.
Importa destacar que el Art. 95, concordante con el Art. 101, establece que el sobrante
patrimonial tendrá que remitirse a la autoridad de aplicación o al fisco provincial, con destino a
la promoción del cooperativismo.
Este artículo, junto con el Art. 42 –que establece la distribución de los retornos en proporción al uso de los servicios de los asociados y la irrepartibilidad de los excedentes originados

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

43

�en operaciones con terceros u operaciones ajenas al objeto– constituyen el fundamento para
considerar a las cooperativas como entidades sin fines de lucro.

II.1.9. Fiscalización pública y promoción
Los capítulos XI y XII establecen la creación del órgano de aplicación y sus atribuciones en
términos de promoción y fiscalización. Se amplía el tema en el punto II.4.

II.1.10. Cooperativas de trabajo
En el punto I.3.2, del Marco Conceptual, se presentó una comparación entre las cooperativas agropecuarias y las de trabajo, ambas alternativas organizativas de la agricultura familiar.
La ley de cooperativas hace referencia a las cooperativas de trabajo únicamente en el Art. 42,
donde establece que su retorno se distribuye en proporción al trabajo efectivamente prestado.
Sin embargo, las diferencias de las cooperativas de trabajo respecto al resto son sustantivas, comenzando por la distinta naturaleza de su acto cooperativo. En el resto de las cooperativas el acto cooperativo es un instituto que dialoga con el acto de comercio y sus instituciones vinculadas (código de comercio, ley de sociedades comerciales, juzgados comerciales,
etc.). Por el contrario, el acto cooperativo en el caso de las cooperativas de trabajo dialoga y se
contrapone con el contrato de trabajo y sus propias instituciones (legislación laboral, convenios
colectivos, Ministerio de Trabajo, justicia laboral).
En razón de ello, existen varios proyectos de ley de cooperativas de trabajo presentados
en el Congreso Nacional, así como la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo tiene
el suyo.
Respecto a estas cooperativas, el INAES cuenta con un conjunto de resoluciones
específicas:
•
•
•
•
•

Resolución 255/88 y su ampliatoria 682/89 - Actas constitutivas tipo de cooperativas de trabajo y otras.
Resolución 324/94 - Constitución Cooperativas de Trabajo de seis integrantes.
Resolución 360/75 - Excepciones a la mutualidad rigurosa.
Resolución 183/92 - Cobertura de la seguridad social en cooperativas de trabajo.
Resolución 1510/94 - Restricciones respecto a la constitución de cooperativas de trabajo.

Importa destacar que, por Resolución 360/75, las cooperativas de trabajo no pueden tener
empleados en relación de dependencia de carácter permanente, mientras que la Resol. 183/92
obliga a las cooperativas a la cobertura social de sus asociados: aportes previsionales, salud y
riesgos del trabajo.

II.2.

Principales tópicos legales vinculados a las innovaciones institucionales
de las cooperativas agropecuarias

En este punto se procurará analizar críticamente el marco legal, a la luz de las principales
tendencias institucionales, y frente a la necesidad de buscar modelos alternativos vinculados
a la problemática de los agricultores familiares más pequeños.

44

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�II.2.1. Capital
Las limitaciones de los sistemas de capitalización de las cooperativas y las distintas respuestas que se han procurado desde la práctica institucional concreta son tratadas en III. 5.1,
sobre sistemas de capitalización.
Respondiendo a dicha realidad, a fines de los años 90 del siglo XX, CONINAGRO elabora
un proyecto de ley de cooperativas agropecuarias que proponía innovaciones en el tratamiento del capital. Si bien este proyecto nunca fue aprobado, es relevante recatar sus principales
propuestas como un antecedente consensuado en el cooperativismo agropecuario:
•

Autorización para la emisión de capital accionario, sin derechos políticos, con remuneración sujeta a la existencia de excedentes y con amplia libertad de la Asamblea para
fijar la modalidad de remuneración: fija, variable, como porcentaje de los excedentes,
etc. (Art. 3 a 9 del Proyecto de Ley).
Este capital complementaría al capital cooperativo, constituido de conformidad con lo
dispuesto por el capítulo IV de la Ley 20.337. La reforma permitiría, por ejemplo, organizar un sistema de capitalización dual donde, por un lado, exista un capital proporcional a los servicios, cuya retribución es el menor costo del servicio y, por el otro lado,
un capital accionario de carácter voluntario que permita la apropiación de los beneficios generados en los eslabones industrial y comercial. Esta reforma se inspira en un
amplio espectro de experiencias internacionales, en particular europeas y norteamericanas, entre las cuales en III.5.1 se señala la de Saskatchewan Weat Pool.

•

Autorización para la creación de reservas facultativas (incluso para compensar quebrantos de secciones deficitarias y posibilitar la distribución de retorno en las superavitarias) y capital mínimo (Art. 10 y Art. 23).
Esta reforma se orienta al fortalecimiento patrimonial de la cooperativa frente a terceros, en particular, frente al sistema financiero. Hoy, el asociado (productor en las cooperativas de primer grado, cooperativa en las de segundo) puede solicitar el reembolso de su capital en la cooperativa al momento de retirarse. Si bien el estatuto, en el
marco del Art. 31 de la ley vigente, puede limitar dichos retiros al 5% del capital integrado, el valor de las cuotas sociales cuyo reembolso se ha solicitado es un pasivo que
debe ser remunerado por una tasa de interés.
Más aún, el consejo de administración puede ordenar en cualquier momento la reducción del capital (Art. 35). Esto es, un banco debe prestarle a una entidad que puede
resolver unilateralmente reducir su capital, o cuyo capital puede verse disminuido por
decisión, también unilateral, de cualquiera de sus asociados. La resultante es que para
el análisis de riesgo de muchas entidades, en particular bancos internacionales, el
capital de las cooperativas es un pasivo.
Frente a ello, la reforma que se analiza proponía la posibilidad de establecer un capital
mínimo, por estatuto, y la posibilidad de reservas facultativas. Dentro del marco normativo actual, las reservas irrepartibles (esto es, parte del patrimonio neto que no
puede ser distribuido entre los asociados, ni siquiera en la liquidación de la cooperativa) están conformadas por la reserva legal, excedentes de operaciones ajenas al objeto o con terceros, y ajustes por revalúo. Los excedentes generados en las operaciones con asociados deben distribuirse obligatoriamente entre los asociados (en efecti-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

45

�vo en o cuotas sociales). La reforma propuesta posibilitaba la creación de reservas irrepartibles a partir de excedentes originados en las operaciones con asociados.
La creación de reservas facultativas persigue un segundo objetivo. Al autorizar que
puedan usarse para compensar los quebrantos de una sección, permitiendo la distribución de excedentes de las secciones superavitarias, se busca reducir el impacto de
una dificultad habitual en las cooperativas diversificadas o multiactivas: productores
que se ven perjudicados por quebrantos de secciones con las que no operaron.
•

Autorización para establecer un régimen especial para el reembolso de cuotas sociales, en los plazos y oportunidad que expresamente se determinen (Art. 12).
Vinculada al punto anterior, esta iniciativa está orientada a mejorar la previsibilidad del
sistema de capitalización. Hoy, las posibilidades respecto al régimen de reembolsos
de cuotas sociales se reducen a su limitación anual respecto al capital integrado de la
cooperativa. En la experiencia internacional existen casos donde el ritmo de los reembolsos está pautado, lo que permite una mejor programación financiera de la cooperativa, y una mayor previsibilidad del asociado respecto al tratamiento de su capital.
Por ejemplo, en el marco de la normativa actual no podría organizarse un programa de
capitalización por objetivos como el “Equity Target Program” de Land O´Lake, que se
comenta en III.5.1.

•

Autorización para la constitución de cooperativas de asociación limitada, con emisión
de cuotas sociales con derechos de uso (Art. 14, 15 y 16).
Esta propuesta está dirigida a viabilizar la organización de cooperativas de agregado de
valor o de nueva generación. El productor, para operar con la cooperativa, debe haber
hecho un aporte de capital en el momento de la constitución, o debe comprarle cuotas sociales con derecho de entrega a un productor asociado. El valor de las cuotas
sociales estará asociado a la perfomance económica de la cooperativa. Estas cuotas
sociales no deberían poder reembolsarse en caso de retiro del asociado, éste debería
vender la cuota a otro productor. Esta propuesta no sólo modifica el tratamiento del
capital, sino que, fundamentalmente, habilita la creación de cooperativas cerradas.

II.2.2. Integración
No existe un marco legal adecuado para la organización de cooperativas mixtas, como
situación intermedia entre la federación de cooperativas y la fusión en una cooperativa de primer grado de mayor tamaño. La propuesta de ley de cooperativas agropecuarias de CONINAGRO permitía la organización de cooperativas mixtas (Art. 25 del proyecto).
La Resolución 507/95, posterior al proyecto de ley, y seguramente inspirada en éste, tiene la
limitación de que los asociados productores no podrían superar el tercio de los asociados totales,
lo que inviabiliza la organización de lo que hemos llamado cooperativas mixtas.
El marco normativo debería contemplar el sistema de votación en las cooperativas mixtas,
ya que en ellas confluirían dos situaciones (es cooperativa de primer grado para algunos productores y de segundo para otros) que tienen distinto tratamiento en la ley de cooperativas (en
el primer caso, un asociado-un voto, en el segundo pueden incluirse criterios de volumen de
operaciones).

46

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Una modificación del marco normativo en este sentido facilitaría los procesos de centralización de los sistemas de integración de carácter federativo, flexibilizando los procesos de
acuerdo a cada una de las realidades territoriales.

II.2.3. Operaciones con terceros
En el marco de la creciente necesidad de capital, y de la creciente subordinación técnica
del productor en la búsqueda de competitividad en cada cadena de valor, las operaciones con
terceros han tendido a aumentar. Hay productores que no quieren establecer vínculos rígidos
de largo plazo con la cooperativa ni realizar aportes de capital, y hay cooperativas que no quieren asociar a productores que no asuman compromisos societarios fuertes.
La normativa actual restringe las operaciones con no asociados al 25% de la operatoria
con asociados (20% de la operatoria total). La lógica de esta limitación es que, superado dicho
porcentaje, se presume que se deteriora la naturaleza cooperativa.
Respecto a la naturaleza cooperativa, la operatoria con terceros requiere la revisión de dos
aspectos sensibles:
•

•

La posible existencia de restricciones arbitrarias al ingreso a la cooperativa. Esto es, la
violación del Art. 17 de la ley que establece el libre ingreso, rechazando la asociación
de un productor aún cuando reúna los requisitos estatutarios y no existan limitaciones
derivadas del objeto social (ver II.1.2 Asociados).
La eventual distribución de excedentes generados en la operatoria con terceros, en
violación a lo establecido en el Art. 42.

Si no se verifican estos hechos, no habría desnaturalización de la cooperativa.
La participación de la operatoria de los no asociados sólo debería ser un indicador del riesgo de desnaturalización, a monitorear por la autoridad de aplicación. En caso de que se supere
un determinado límite (por el ejemplo, el 20% actual) esto debería ser objeto de fiscalización
a los efectos de verificar la posible existencia de situaciones irregulares.
A modo de antecedente, debe tenerse en cuenta que, en el caso de las cooperativas de
consumo, no existen porcentajes máximos para la operatoria con no asociados.

II.2.4. Cooperativas y pequeños agricultores familiares
Surgen en este punto dos aspectos a considerar de acuerdo a lo que se analiza en el capítulo IV:
•
•

•

La necesidad de reducir la carga administrativa de las cooperativas de menor tamaño.
La necesidad de desarrollar modelos cooperativos más adecuados a la finalidad de
mejorar la productividad de la fuerza de trabajo familiar.

Carga administrativa

Con el objeto de reducir la carga administrativa de las cooperativas de menor tamaño, existen varias iniciativas a evaluar. Por ejemplo:

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

47

�- Cooperativas simplificadas
El proyecto de ley de CONINAGRO proponía autorizar la creación de la figura de cooperativa simplificada cuando tuviese un número entre seis y veinte asociados y una facturación
anual menor a los $ 150.000. Esta cooperativa podría tener un solo administrador (consejo de
administración integrado por una persona, cuando el mínimo actual es de tres), prescindir de
la sindicatura y llevar contabilidad simplificada con arreglo a las normas que dicte la autoridad
de aplicación. Este último punto, contabilidad simplificada, hoy implicaría reducir las exigencias
que emergen de la RT 24 (ver II.1.4 Contabilidad y Ejercicio Social).

- Unificar fiscalización en la localidad
De acuerdo a la ley de cooperativas, la fiscalización está a cargo de la autoridad de aplicación, que la ejercerá por sí o a través de convenio con el órgano local competente. Sin embargo, por el Art. 41, aún cuando exista este convenio, la documentación ordinaria (balance,
memoria, informes de auditor, informes del síndico) debe ser obligatoriamente enviada tanto
al INAES como al correspondiente órgano local.
En la práctica esto deriva en un doble control de la documentación, con los problemas de
articulación propios de agencias que dependen de distintas jurisdicciones. No es extraño que
difieran las observaciones –y la oportunidad de hacerlas– del órgano local y de la autoridad de
aplicación.
Por otro lado, más allá de la opinión del órgano local, la cooperativa deberá adecuarse a lo
requerido por el INAES, con domicilio en la ciudad de Buenos Aires, a diferencia de lo que ocurre con una sociedad comercial, que soluciona sus problemas en su provincia.
La duplicación en el control de documentación, y fundamentalmente los problemas de
coordinación entre el ámbito nacional y el provincial, implican un costo administrativo que finalmente termina afectando a las cooperativas, muy especialmente a las de menores recursos.
Las alternativas a este problema son diversas. En particular, el proyecto de ley de CONINAGRO proponía que la fiscalización pública de las cooperativas agropecuarias estuviese a
cargo de la autoridad de aplicación en el domicilio social.

- Subsidiar servicio de auditoría externa
El Art. 81 de la ley de cooperativas establece que las cooperativas deben contar desde su
constitución, y hasta que finalice su liquidación, con un servicio de auditoría externa a cargo de
contador público nacional. Los informes de auditoría deben confeccionarse de acuerdo con la
reglamentación que dicta la autoridad de aplicación (hoy la Resol. 247/09) y deben ser por lo
menos cinco (cuatro trimestrales y uno anual).
Una iniciativa para reducir los costos de la auditoría externa es simplificar los informes y
reducir la cantidad. Otra ya está contemplada en la ley: el mismo Art. 81 dice que “cuando la
cooperativa lo solicite y su condición económica lo justifique, la auditoría será realizada por el
órgano local competente. En este caso el servicio será gratuito y la cooperativa estará exenta
de responsabilidad si no fuera prestado.”
Sin embargo, en los hechos esto prácticamente no funciona, en particular, por las limitaciones presupuestarias de los órganos locales.

48

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�- Simplificación impositiva
Parte sustancial de la carga administrativa está asociada a cumplir con las obligaciones impositivas tanto propias como de los asociados. Desarrollar una propuesta en dicho sentido exige un
esfuerzo que contemple la realidad de los distintos circuitos económicos, de los distintos impuestos y de los distintos órganos recaudadores (nacionales, provinciales y municipales).
Puede también explorarse la alternativa de exenciones asociadas al carácter de cooperativas simplificadas, o de cooperativas de agricultores familiares.

•

Modelos cooperativos para pequeños productores

En el caso de los pequeños productores, la finalidad económica interna principal que tiene
una cooperativa difiere de las cooperativas más grandes, tradicionales. El objetivo es mejorar
la productividad de la fuerza de trabajo familiar. En la observación del medio agropecuario
argentino podrían identificarse cuatro tipos básicos de cooperativas de pequeños productores:
cooperativas agrarias de gestión de la producción, cooperativas de agroindustria familiar, cooperativas de trabajo de producción colectiva y cooperativas de trabajo de servicios rurales. Se
amplía este tema en III.5.2, Cooperativas de productores en situación de exclusión.
Cualquiera de estos modelos obliga a diferenciar el carácter de productor y el de trabajador, roles que en la agricultura familiar se confunden, en particular cuando se trata de los productores más pequeños. Las estrategias asociativas de éstos están vinculadas a mejorar la
retribución a su trabajo (y a mejorar el resto de las condiciones y medio ambiente de trabajo)
independientemente de si se realiza en sus pequeños predios particulares, en predios de otros
asociados en el marco de una estrategia asociativa, en pequeños emprendimientos asociativos de carácter agroindustrial, u ofreciendo en forma asociada su trabajo.
El problema es que no hay en la legislación argentina o en las reglamentaciones del INAES
modelos consensuados y adecuados para la organización de este tipo de cooperativas.
Es necesario diseñar un modelo cooperativo que se adapte a las distintas estrategias de
los productores familiares, y que dé cuenta del doble carácter productor/trabajador.
Dichas cooperativas, que provisoriamente se denominarían cooperativas agropecuarias de
producción asociada, tendrían por objeto:
•

•

•

Proveer servicios a la producción primaria de sus asociados, se realice ésta en forma
individual o cooperativa: comercialización, provisión de insumos, servicios de acopio,
maquinaria, etc. (servicios cooperativos).
Gestionar emprendimientos de producción primaria o agroindustrial a partir del uso
asociativo de los recursos de sus asociados: fuerza de trabajo familiar, tierra, maquinarias (gestión asociada de la producción).
Ofrecer servicios a terceros a partir del uso asociativo de los recursos de sus asociados (cosecha, empaque, siembra, etc.).

Deberían contar con reglamentos internos que establezcan:
•
•

Las condiciones y medio ambiente de trabajo para los casos de gestión asociada de la
producción y de servicios a terceros
Las condiciones de acceso a los servicios cooperativos (comercialización, servicio de
maquinarias, provisión de insumos).

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

49

�•

La retribución de los recursos aportados por los productores para la producción asociada, para la implementación de los servicios cooperativos o para brindar servicios a
terceros (incluyendo tierra, mejoras, implementos y trabajo).

Los excedentes de la cooperativa podrían distribuirse en proporción al trabajo aportado, a
la producción entregada, a la tierra aportada al emprendimiento asociativo, al conjunto de los
recursos aportados (valorados según el reglamento de retribución a los recursos aportados)8,
o cualquier combinación, siempre que en cada sección se establezca un criterio uniforme.
El riesgo de precarización del trabajo se controlaría a partir de la aprobación del reglamento que establezca las condiciones y medio ambiente de trabajo, de igual manera que debiera
ocurrir en el conjunto de las cooperativas de trabajo.
Las cooperativas agropecuarias de gestión asociada deberían poder contratar trabajadores, en las condiciones establecidas por la legislación laboral.
Una vez consensuado el modelo entre la autoridad de aplicación, las agencias de desarrollo rural y las organizaciones representativas de la agricultura familiar y del cooperativismo
agropecuario, y reconocida su existencia a partir de la aprobación de estatutos y reglamentos
tipo aprobados por la autoridad de aplicación, podría diseñarse una batería de políticas de promoción dirigidas a este tipo específico.

II.3.

Tratamiento impositivo de las cooperativas agropecuarias

Las cooperativas cuentan con una naturaleza jurídica específica, definida por la Ley 20.337.
Como allí se afirma, “son actos cooperativos los realizados entre las cooperativas y sus asociados y por aquellas entre sí en el cumplimiento del objeto social y la consecución de los fines
institucionales”. Resulta central analizar entonces si esta naturaleza específica es reconocida
por el sistema tributario y, en particular, si las operaciones entre los asociados y sus cooperativas agropecuarias son tratadas como actos cooperativos, o son gravadas como operaciones
comerciales.

II.3.1. Impuestos nacionales
Las cooperativas están exentas del Impuesto a las Ganancias –que grava la obtención de
renta. Según el Art. 20 de la Ley N° 20.628 y modificatorias, ¨se encuentran exentas las utilidades de las sociedades cooperativas de cualquier naturaleza y las que bajo cualquier denominación (retorno, interés accionario, etc.) distribuyan las cooperativas de consumo entre sus
socios”. Sin embargo, esta exención no se extiende a los ingresos que reciben los socios
como retorno o interés (con la excepción de las cooperativas de consumo).
Esta exención se complementa con la exención al impuesto a la ganancia mínima presunta, y con la exención al impuesto sobre los bienes personales en el caso de las cuotas sociales cooperativas.
Si bien todo ello tiene un efecto favorable sobre los resultados netos, se trata en realidad
de un “incorrecto tratamiento tributario, al considerarlas exentas cuando constituye una situación de no sujeción al gravamen, pues el excedente en la previsión del costo debe ser devuel8

En este caso el servicio sería de gestión asociada de los recursos de producción.

50

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�to a quienes lo generaron. Esos excedentes deben ser gravados en cabeza de los socios, otorgándole el carácter de ganancia de segunda categoría a los intereses, y a los retornos igual tratamiento que a las operaciones que les dieron origen por constituir éste un ajuste de precio, a
la alícuota que corresponde a cada asociado” (Orecchia, 2004).
El hecho de ser sujeto de impuesto (potencialmente exento) obliga a las cooperativas a
tramitar la exención, lo que no sólo implica carga administrativa sino también que la AFIP
puede entender la existencia de operaciones gravadas en la medida de que dicha tramitación
se realice con errores o a destiempo. Es origen habitual de conflicto, en particular para las cooperativas de mayores debilidades administrativas.
Por otro lado, las cooperativas están gravadas por una Contribución Especial sobre el
Patrimonio Neto, creada por Ley 23.427, para financiar el Fondo para la Educación y Promoción
Cooperativa. Dicha contribución es equivalente al 2% del patrimonio neto, guarismo que
aumentó en 1999 desde un previo 1%, debido a la emergencia económica y como respuesta
a las presiones que existían en ese momento para gravar a las cooperativas con el impuesto a
las ganancias. Algunos especialistas consideran que este gravamen sobre la fuente de renta
(el patrimonio) es una forma indirecta de gravar las ganancias lo cual, en el caso de las cooperativas, no correspondería. En el caso del Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios, parte
de éste puede computarse a cuenta de la Contribución Especial, en forma similar a lo que
hacen las sociedades comerciales respecto al Impuesto a las Ganancias. Al establecerse esta
especie de equivalencia, también podría interpretarse que la Contribución Especial es una
forma indirecta de gravar las rentas.
Respecto al Impuesto al Valor Agregado, las cooperativas tienen el mismo tratamiento
que el resto de las figuras jurídicas, salvo la exención del impuesto sobre los intereses abonados a sus socios y sobre los servicios personales prestados por los socios de las cooperativas
de trabajo. Esto implica que las operaciones entre el asociado y la cooperativa (por ejemplo, la
provisión de insumos al productor) están gravadas por el impuesto, desconociendo la naturaleza jurídica de este acto.

II.3.2. Impuestos provinciales
El principal impuesto provincial es el de Ingresos Brutos. En este caso el tratamiento del
acto cooperativo difiere de acuerdo a la actividad y la provincia.
Respecto a las cooperativas agropecuarias, para la gran mayoría de las jurisdicciones no
integran la base imponible los importes y retornos que corresponden por entrega de la producción agrícola, y el mismo tratamiento se aplica para las operaciones entre la cooperativa y
su entidad de grado superior.
Un avance muy importante se logró en la provincia de Buenos Aires, principal jurisdicción
y con importante presencia cooperativa, donde a partir del año 2005, por Ley 13.360 se reconocen de manera expresa los efectos tributarios del acto cooperativo. En el Art. 1º de la ley
incorpora el inciso g) al Art. 160 del Código Fiscal provincial, disponiendo que: “No constituyen
actividad gravada con este impuesto: g) Las operaciones realizadas entre las cooperativas
constituidas conforme con la Ley 20.337 y sus asociados en el cumplimiento del objeto social
y la consecución de los fines institucionales, como asimismo los respectivos retornos. Esta
disposición comprenderá el aprovisionamiento de bienes o la prestación de servicios que efectúen las cooperativas a sus asociados, la entrega de la producción que los asociados de las
cooperativas efectúen a éstas y las operaciones financieras que se lleven a cabo entre las coo-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

51

�perativas y sus asociados, pero no alcanzará a las operaciones de las cooperativas agrícolas en
las que sea de aplicación la norma específica establecida por el Art. 162, incisos g) y h)”.
A su vez, según el Art. 162 no integran la base imponible, los siguientes conceptos: “…g)
Los importes que correspondan al productor asociado por la entrega de su producción, en las
cooperativas que comercialicen producción agrícola únicamente y el retorno respectivo. La
norma precedente no es de aplicación para las cooperativas o secciones que actúen como consignatarias de hacienda. h) En las cooperativas de grado superior, los importes que correspondan a las cooperativas agrícolas asociadas de grado inferior por la entrega de su producción agrícola y el retorno respectivo”.
Esta nueva legislación constituye un avance muy importante para todas las cooperativas,
no sólo las agropecuarias, que sirve como antecedente para el resto de los distritos, si bien las
situaciones son muy heterogéneas, incluyendo provincias donde existe una exención total de
las cooperativas (Chaco, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz), o exenciones en determinados
casos particulares.
Otro gravamen provincial es el del impuesto a los sellos. Si bien de menor cuantía, el tratamiento también es heterogéneo en las distintas provincias. En el caso analizado de Buenos
Aires, la misma ley que se comentó incorpora el inciso f) al Art. 233 del Código Fiscal, considerando que los actos, contratos y operaciones instrumentados en la Provincia, no tributarán Impuesto a los Sellos, de manera específica en el caso de los realizados entre las cooperativas y sus asociados en el cumplimiento de su objeto social y la consecución de los
fines institucionales.

II.4.

Las cooperativas en la Administración Pública nacional y provincial

Desde los inicios del Siglo XXI, la inserción de las cooperativas y de otras formas asociativas en la administración pública, nacional y provincial, ha sido renovada como consecuencia de
las nuevas orientaciones políticas. Las políticas fueron dirigidas, en un primer momento, a
paliar los efectos de la crisis económico-social de 2001 y años precedentes y, en segundo
lugar, a generar una mayor equidad y bienestar en el conjunto de la población, en particular a
los sectores de pequeños productores y empresas. Tanto en el ámbito de los gobiernos nacional como provinciales se establecieron diversos programas orientados al fortalecimiento de la
asociación como herramienta para el desarrollo económico y social, referidos tanto a cooperativas como a diversas formas asociativas (consorcios, microemprendimientos, y otras) y, en
algunos casos, se crearon o reforzaron jurisdicciones de alto nivel vinculadas a la actividad asociativa y cooperativa.

52

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�II.4.1. Ámbito nacional
Como se mencionó en capítulos anteriores, la actividad de las cooperativas en la Argentina
está regida por leyes nacionales. La ley vigente es la Ley 20.337, del año 1973.
Actualmente, el organismo de aplicación de la ley es el Instituto Nacional de Asociativismo
9
y Economía Social . El INAES es un organismo descentralizado, dependiente de la Secretaría
de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Su conducción y administración está a cargo de un directorio integrado por el presidente y seis vocales: dos representan al poder ejecutivo, dos a las asociaciones mutuales y dos a las cooperativas. Si bien
todos los integrantes son designados por el Poder Ejecutivo, los representantes del movimiento cooperativo y mutual surgen de ternas presentadas por las confederaciones más
representativas.
Integran la estructura central del INAES tres Secretarías: Secretaría de Registro Nacional
de Cooperativas y Mutuales, Secretaría de Contralor, y Secretaría de Desarrollo y Promoción.
El notable crecimiento de las cooperativas en los últimos años puso el centro de las preocupaciones del INAES en su registro y en las tareas de capacitación y asistencia técnica.
Dichas tareas se realizan en forma articulada con los distintos órganos locales competentes
con responsabilidad en cada provincia.
Otra herramienta de promoción es el otorgamiento de créditos a tasa subsidiada a emprendimientos productivos cooperativos y subsidios para acciones de capacitación y educación
cooperativa.
Los programas o acciones referidos a cooperativas integran también las actividades de
diversos organismos públicos, que encaran el tema desde sus propias políticas sectoriales, si
bien cabe señalar que no se ha creado una repartición dedicada exclusivamente a las cooperativas y otras formas asociativas.
En el caso de las cooperativas agropecuarias, el principal organismo que desarrolla acciones que incluyen entre los beneficiarios a dichas entidades es el Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca y, dentro del mismo, varias Secretarías y Direcciones.

9

A partir de la promulgación de la Ley 11.388 en 1926, las funciones de registro, control público e información en materia de
cooperativas dependían del Ministerio de Agricultura, que tenía a su cargo “el control público de las sociedades cooperativas, la
revisión y certificación de los balances y el servicio de información para y sobre el movimiento cooperativo de la República” (Art.
10). Un decreto reglamentario de 1927 creó la sección “Registro, Inspección y Fomento de Cooperativas” dentro de la Dirección
General de Economía Rural y Estadística del mismo ministerio. Posteriormente, la responsabilidad sobre las cooperativas se
trasladó a otros ámbitos oficiales. En 1944, pasó a la Secretaría de Estado de Industria y Comercio (Decreto-Ley 21.252) y luego
de la reforma constitucional de 1949 al Ministerio de Industria y Comercio (Ley 13.529), creándose a tal efecto la Dirección
Nacional de Cooperativas. En 1958 las funciones de fomento y control de algunos tipos de cooperativas correspondieron a los
Ministerios de Trabajo y Seguridad Social, Energía y Combustibles, Transportes, Agricultura (Ley 14.439). El “Registro de
Cooperativas” estuvo a cargo a la Secretaría de Estado de Comercio. Durante 22 años la aplicación de las políticas sobre cooperativas dependió del área de Industria o Comercio, hasta que en 1966 la Dirección se transformó en Servicio Nacional de
Cooperativas para depender de la Secretaría de Estado de Promoción y Asistencia de la Comunidad (SEPAC) del Ministerio de
Bienestar Social. Este servicio fue reemplazado por el Departamento de Cooperativas de la Subsecretaría de Promoción y
Asistencia Social hasta que, en 1971, se creó el Instituto Nacional de Acción Cooperativa (INAC) como organismo descentralizado del citado ministerio (Ley 19.219). En 1984 se crea la Secretaría de Acción Cooperativa (SAC) y en 1989 se disuelve aunque
continúa bajo la denominación INAC hasta 1996 en que se constituye el Instituto Nacional de Acción Cooperativa y Mutual
(INACyM) (Decreto Nº 420) como resultado de la fusión de los anteriores Instituto Nacional de Acción Mutual (INAM) e INAC. A
partir de septiembre de 2000 y hasta el presente su denominación es Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social
(INAES).

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

53

�En particular, la Subsecretaría de Agricultura Familiar tiene específicamente entre sus responsabilidades la promoción y apoyo a formas asociativas y cooperativas, y es una de las áreas
que ha desarrollado la mayor cantidad de acciones específicas para la agricultura familiar en los
últimos años, con un destacado aporte de recursos. Las actividades de la SSAF, enmarcadas
actualmente en el Plan de Apoyo a Pequeños y Medianos Productores (PAPyMP), y en la ejecución del Programa Social Agropecuario, incluyen el apoyo técnico y financiero a las cooperativas, fondos rotatorios para el fortalecimiento de los pequeños productores, así como subsidios para proyectos específicos (pequeños frigoríficos, salas de extracción de miel, construcción de instalaciones para ganado, y otros).
En la Subsecretaría de Desarrollo Regional (que, junto con la SSAF depende de la Secretaría
de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar del MAGyP), se lleva adelante la ejecución de diversos
Fondos y Programas dirigidos a diversas cadenas productivas, como el Fondo Nacional de
Economías Regionales, el Fondo Nacional Vitivinícola; el Programa de Lechería Familiar; los
recursos de las leyes Ovina, Caprina y Algodonera; Fondo Nacional Apícola y de Forestación, y
otros. En estas acciones las cooperativas son beneficiarias, si se da el caso, como el resto de
los productores, asociaciones y/o organismos territoriales. Los instrumentos son créditos y
subsidios, principalmente para la actividad productiva, para comercialización, para la prefinanciación de exportaciones. El Fondo Especial del Tabaco –ejecutado por el MAGyP- moviliza un
gran volumen de fondos, ya que las cooperativas tienen un gran peso en la producción y son las
instituciones a través de las cuales se vehiculizan los fondos de ese programa.
El Programa de Servicios Agropecuarios Provinciales (PROSAP), cuya unidad ejecutora es
el MAGyP, con la coordinación de la Unidad Coordinadora para el Cambio Rural (UCAR), fue iniciado en 1992 con el objetivo de contribuir con las provincias que se proponen mejorar la
infraestructura y los servicios para el productor rural, tiene entre sus componentes desarrollar
las economías regionales con foco en el sector agro-industrial y especial atención a los medianos y pequeños productores, emprendedores y empresarios rurales, mediante el aumento de
la productividad, de los volúmenes de venta y de la competencia en el comercio nacional e
internacional. Por esta razón, las cooperativas agropecuarias son, eventualmente, beneficiarias
de este programa, a través del financiamiento de iniciativas que impulsan la competitividad de
los pequeños y medianos productores agropecuarios y de las MIPyMEs (micro, pequeñas y
medianas empresas) agroindustriales y de servicios de todo el país.
Para dar una idea del importante apoyo del Gobierno Nacional a las cooperativas agropecuarias, cabe mencionar algunos datos, proporcionados por el MAGyP. En el año 2010, los fondos destinados a cooperativas, entre todos los programas, alcanzaron a 22 millones de pesos;
en el año 2011 ascendieron a 46 millones de pesos. En el caso del FET, sólo se computan en
dicha cifra las transferencias realizadas para adopción de tecnología, infraestructura o proyectos
de diversificación, no así las destinadas a asistencia financiera para el proceso productivo de las
cooperativas tabacaleras. Dado que éstas no pagan tasa de interés por dichos fondos, el ahorro en costo financiero también representa un aporte importante para las entidades.
En cuanto al INTA, en el área Transferencia y Extensión funciona el Programa Federal de
Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable (PROFEDER), que articula las estrategias de los cuatro
programas que implementa la institución dirigidos a pequeños y medianos productores y agricultura familiar: Cambio Rural, PROFAM, Minifundio y Pro-Huerta. También en esos casos, las
cooperativas integran el grupo de beneficiarios de dichos programas, junto con productores y
otros protagonistas de la actividad agropecuaria.

54

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Otros organismos, no específicamente agropecuarios, también tienen a las cooperativas
agropecuarias entre sus eventuales beneficiarios. Por ejemplo, en el Programa "Sistemas
Productivos Locales- Promoción de Clusters y Redes Productivas con Impacto en el Desarrollo
Regional", desarrollado por la Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa y Desarrollo
Regional (SEPYME) del Ministerio de Industria y Turismo, se promueve la formación de grupos
asociativos. El 45% de los grupos que se formaron desarrollaban actividades de producción
agropecuaria o agroindustrial y varios de ellos estaban constituidos como cooperativas, en las
ramas de apicultura, yerba mate, té, floricultura y mandioca 10.

II.4.2. Ámbito provincial
Como se ha señalado, se han producido en esta década transformaciones en las administraciones públicas que han elevado la jerarquía del tema cooperativo en las funciones estatales. Es así que puede encontrarse, en las provincias, jurisdicciones con rango de Secretaría o
Subsecretaría, además de Direcciones, que cumplen estas funciones. En general, dependen
del Ministerio de Economía o del Ministerio de Producción. En la tabla siguiente se citan las
respectivas reparticiones provinciales a cargo del tema y su encuadre institucional.

Provincia

Repartición responsable de políticas y asuntos referidos a
cooperativas

BUENOS AIRES

SECRETARÍA DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Subsecretaría de Acción Cooperativa
Dirección Provincial de Promoción Cooperativa

CATAMARCA

Dirección Provincial de Acción Cooperativa y Entidades Intermedias (DPACEI)

CHACO

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN y AMBIENTE
Dirección de Cooperativas y Mutualidades (DCyM)
Departamento de Promoción y Educación Cooperativas

CHUBUT

SECRETARÍA DE TRABAJO
Subsecretaría de Asociativismo y Economía Social (SSAyES)

CÓRDOBA

SUBSECRETARÍA DE COOPERATIVAS Y MUTUALES (SCM)

CORRIENTES

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN, TRABAJO Y TURISMO
Dirección de Cooperativas (DCyM)

ENTRE RÍOS

MINISTERIO DE GOBIERNO, JUSTICIA, OBRAS Y SERVICIOS PÚBLICOS
Instituto de Promoción de Cooperativas y Mutualidades (IPCyM)

FORMOSA

MINISTERIO DE ECONOMÍA, HACIENDA Y FINANZAS
Dirección de Asociativismo y Economía Social (DAES)

10

SEPYME. Sistemas productivos locales. Políticas públicas y desarrollo económico. PNUD, Bs.As., 2010.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

55

�Provincia

Repartición responsable de políticas y asuntos referidos a
cooperativas

JUJUY

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN
Secretaría de Desarrollo PyME e Integración Regional - Dir.Gral. de Desarrollo Industrial
y Comercial- Depto. Acción Cooperativa

LA PAMPA

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN
Subsecretaría de Cooperativas y Mutuales (SCM)

LA RIOJA

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN. Secretaría de Desarrollo Local. Dirección General
de Economía Social (DGES)

MENDOZA

MINISTERIO DE DESARROLLO HUMANO, FAMILIA Y COMUNIDAD Dirección de
Cooperativas y Mutuales (DCyM)

MISIONES

SECRETARÍA DE ESTADO DE ACCIÓN COOPERATIVA, MUTUAL, COMERCIO E
INTEGRACIÓN (SEACMCyI)
Subsecretaría de Acción Cooperativa y Mutual.

NEUQUÉN

MINISTERIO DE COORDINACIÓN DE GABINETE
Dirección Provincial de Personas Jurídicas (DPPJ)
Dirección General de Control y Fiscalización de Cooperativas y Mutuales

RÍO NEGRO

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN
Subsecretaría de Economía Social
Dirección de Cooperativas (DC)

SALTA

SECRETARÍA DE PyMES, COOPERATIVAS Y SOCIAL AGROPECUARIO
Dirección Coord. de Cooperativas y Peq. Prod. (DCCyPP)

SAN JUAN

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN Y DESARROLLO ECONÓMICO
Secretaría de Industria, Comercio y Servicios
Dirección de Cooperativas (DC)

SAN LUIS

MINISTERIO DE GOBIERNO, JUSTICIA Y CULTO
Dirección de Constitución y Fiscalización de Personas Jurídicas, Cooperativas y
Mutuales (DCFPJCyM San Luis)

SANTA CRUZ

MINISTERIO DE DESARROLLO SOCIAL
Secretaría de Economía Social
Dirección General de Cooperativas y Mutuales

SANTA FE

MINISTERIO DE LA PRODUCCIÓN
Subsecretaría de Asociativismo. Dirección de Cooperativas y Mutuales (DCyM)

SANTIAGO DEL ESTERO

MINISTERIO DE PRODUCCIÓN, RECURSOS NATURALES, FORESTACIÓN
Y TIERRAS
Instituto Provincial de Acción Cooperativa (IPAC)

TIERRA DEL FUEGO

SUBSECRETARÍA DE DESARROLLO LOCAL Y DE ECONOMÍA SOCIAL
Dirección de Economía Solidaria (Promoción y Fomento)
e Inspección de Justicia (Fiscalización y Registro)
Subsecretaría de Economía Social (Promoción y Fomento)

TUCUMÁN

SECRETARÍA GENERAL DE LA GOBERNACIÓN
Instituto Provincial de Acción Cooperativa y Mutual (IPACyM)

56

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Estas reparticiones actúan como órganos locales competentes (OLC) para la aplicación de la
Ley 20.337 (en el marco de convenios firmados con el INAES) y constituyen la principal base
territorial para el desarrollo de políticas de promoción y fiscalización de cooperativas.
Habitualmente son direcciones generales u organismos descentralizados vinculados a los
Ministerios de producción, de economía y, en algunos casos, de trabajo. También existen
Subsecretarías, como las de Río Negro y La Pampa (dependientes de los Ministerios de
Producción) e incluso una Secretaría de rango ministerial en el caso de la provincia de Misiones.
La mayoría cuenta con instancias orgánicas de participación del movimiento cooperativo a
través de sus organizaciones más representativas.
Además de las funciones reglamentarias que les corresponde en la aplicación de la Ley de
cooperativas, las actividades incluyen, en la mayoría de las provincias, promoción y capacitación para la creación de cooperativas, apoyo financiero y de gestión. Muchas coordinan acciones con otras áreas del gobierno provincial dirigidas al desarrollo productivo y social (en particular las Secretarías vinculadas al desarrollo económico y empleo), con universidades, organismos nacionales y el propio INAES.
Se ha realizado una consulta a todas las reparticiones provinciales mencionadas, a fin de
conocer las actividades que desarrollan y si cuentan con programas o acciones específicas
para cooperativas agropecuarias. Se recibió la respuesta de algunas provincias, en base a las
cuales se delineó el panorama que se presenta a continuación.
Las oficinas mencionadas desarrollan programas y actividades dirigidos a todas las cooperativas, sin establecer condiciones respecto al sector en que éstas se desempeñan. Sin embargo, en provincias en que la actividad agropecuaria es predominante en la economía, se encuentran algunas acciones que tienen a las cooperativas agropecuarias como beneficiarios naturales. En éstas la Dirección de Cooperativas (o Subsecretaría, en su caso) se asocia con actividades de otros organismos. En muchas provincias, la Dirección integra el Ministerio de
Producción o Economía, y se articula con otras dependencias del mismo. Por ejemplo, en
Chaco, coordina con el Ministerio de Producción: en el Programa de Acción de la Dirección
para 2011 está previsto el apoyo al fortalecimiento de las cooperativas de pequeños y medianos productores agropecuarios y forestales y establece la meta, para 2015, que el 30% del
valor de la producción agropecuaria se canalice por cooperativas. En San Juan, la Dirección de
Cooperativas coordina acciones con la Dirección de Desarrollo Económico y Competitividad y
con la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria, ambas del mismo Ministerio de
Producción. Además, existe en la provincia una “Línea de fomento a la asociatividad empresaria”. En Santiago del Estero, el IPAC coordina con la Dirección de Agricultura, dependiente
como el IPAC del Ministerio de Producción.
En la articulación de las direcciones de cooperativas provinciales con otras jurisdicciones
o dependencias, pueden citarse algunas acciones conjuntas, por ejemplo:
•

Buenos Aires. La Dirección de Acción Cooperativa con el Ministerio de Asuntos
Agrarios - Programa de Mejoramiento y Formalización de la Producción Porcina.

•

Chaco. La Dirección ha coordinado con la UCEF (Unidad de Coordinación y Evaluación
del Financiamiento), dependiente directamente de la Gobernación, que desarrolla acciones tendientes a gestionar el financiamiento de las campañas algodoneras vía fideicomisos, a concentrar el desmote, operaciones de compra y venta en común, y otras.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

57

�•

Santiago del Estero. El IPAC coordina con Agencias de Desarrollo Regional, el INTA y
la Subsecretaría de Agricultura Familiar.

•

Tucumán. El IPACyM participa del Consorcio de Gestión para el Desarrollo Local, en el
cual una cooperativa cañera es responsable del área de ejecución. Entre sus acciones,
el Consorcio tiene líneas de crédito para cooperativas. El Instituto también articula con la
Secretaría de Minipyme y Empleo, con el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia,
con el Ministerio de Producción y con la Estación Experimental Obispo Colombres.

Estos ejemplos muestran que existe un amplio potencial de colaboración e interacción institucional con relación a la formación y promoción de cooperativas, por una parte, y al aporte
de éstas a estrategias de desarrollo rural, regional y de inclusión social, el que está aún incipientemente desarrollado.

II.5.

La integración en el cooperativismo agrario argentino

II.5.1. Aspectos generales de la integración
Las cooperativas de segundo grado son entidades jurídicamente independientes creadas
a partir de organizaciones de base. Se las considera como “grupo por coordinación externo”
ya que, al conformarse, las cooperativas de primer grado fijan las funciones a desempeñar, su
grado de cooperación y de compromiso, así como el nivel de participación en las decisiones
que provienen de un centro de decisión plural.
Los procesos de integración entre cooperativas de primer grado que se asocian a una entidad de grado superior tienen por objeto la representación, defensa y promoción de sus intereses comunes, incluyendo en la gran parte de los casos, pero no necesariamente, la integración de actividades económicas para alcanzar sinergias específicas en el ámbito productivo,
comercial, financiero y/o administrativo.
Cuando se trata de entidades con actividades similares o complementarias, la función primordial de la integración consiste en coordinar acciones y mutualizar determinadas funciones
a través de una entidad de naturaleza empresarial que respeta la autonomía estratégica y de
desarrollo de cada uno de sus miembros. En este ámbito, el éxito en las relaciones entre cooperativas de primer y segundo grado está asociado tanto a resultados económicos, como a
relaciones de confianza y niveles de colaboración entre los diversos actores que integran las
cooperativas de base y también las de segundo grado.
Desde el origen del cooperativismo los procesos de integración han sido tan significativos
que condujeron a institucionalizar la “intercooperación” en el XXIII Congreso de la Alianza
Cooperativa Internacional en 1966, consagrándola como sexto principio cooperativo en los
siguientes términos: “Las cooperativas sirven a sus miembros más eficazmente y fortalecen
el movimiento cooperativo, trabajando de manera conjunta por medio de estructuras locales,
nacionales, regionales e internacionales” (ACI, 1966).
La bibliografía disponible sobre el papel económico de las entidades agropecuarias de
segundo grado, en distintos países, señala que esta integración facilita de manera significativa el desarrollo cooperativo; en cuanto a sus funciones, destacan su contribución a una mayor
concentración de la oferta, la diversificación de productos y calendarios, la apertura de nuevos

58

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�mercados, la contratación de servicios y adquisición de insumos de forma conjunta, la adopción de nuevos procesos industriales y el desarrollo de la gestión de las entidades de base.
También se destacan la puesta en marcha de servicios especializados en todos los dominios relativos al funcionamiento de las cooperativas agrarias y el papel de las organizaciones
de grado superior para adaptar a las entidades de base a su medio económico, incitándolas en
la búsqueda permanente de la eficacia en su gestión, acompañándolas en potenciar la calidad
de la producción y sensibilizándolas respecto a los problemas ligados al medioambiente.
La representación política como asociadas a la entidad se produce a través de un Consejo
de Administración cuya composición por lo general se determina a través de la elección de
representantes según diversos criterios. Los consejeros deben ser productores agropecuarios
en actividad y sus cargos tienen una duración estipulada que, en algunos casos, permite una o
más reelecciones.
En la tabla siguiente se indican, en forma resumida, las características de las entidades de
grado superior que pueden constituirse de acuerdo a lo establecido en la Ley 20.337.

Características de las entidades cooperativas de grado superior

Forma societaria

Cooperativa que posee en líneas generales las mismas características que las cooperativas de base. La Ley de Cooperativas establece que deberán regirse por la normativa general

Objetivos

Deben estar en consonancia con los objetivos y fines de las cooperativas asociadas
que la integran

Papel empresarial

La entidad creada puede ser la cúspide un grupo empresarial, aunque la particularidad consiste en constituir un grupo por coordinación en el que ninguna de las partes
agrupadas tiene el poder. Las empresas partícipes de dicho grupo coordinan, completan y desarrollan su actividad, por lo que al frente del mismo se encuentra la entidad que ha sido creada para tal fin

Personalidad jurídica

Es independiente de las cooperativas que la forman. La constitución de la entidad
supone un nuevo contrato social distinto de los acuerdos que conforman cada cooperativa de base. Ello supone la creación de un ente jurídico distinto a los existentes,
cuyo funcionamiento queda regulado por su estatuto, el cual puede contener normas
distintas a las expresadas en los estatutos de las cooperativas asociadas

Asociados,
representación y voto

Por resolución de la asamblea, o del consejo de administración ad-referéndum de
ella, las cooperativas pueden integrarse en cooperativas de grado superior para el
cumplimiento de objetivos económicos, culturales o sociales.
El número mínimo de asociadas que conforman la entidad debe ser siete.
El estatuto debe establecer el régimen de representación y voto, que podrá ser proporcional al número de asociados, al volumen de operaciones o a ambos, a condición
de fijar un mínimo y un máximo que aseguren la participación de todas las asociadas
e impidan el predominio excluyente de alguna de ellas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

59

�II.5.2. Evolución y situación actual de la integración de las cooperativas
agropecuarias en la Argentina
La creación de entidades cooperativas agropecuarias de segundo grado en la Argentina
comenzó a principios del siglo XX. La primera fue la Confederación Entrerriana de Cooperativas,
surgida en 1913 en ocasión de celebrarse en la localidad de Lucas González el primer congreso provincial de cooperativas, convocado con la finalidad de que las cooperativas pudiesen
confrontar sus estatutos sociales, intercambiar experiencias y organizar actividades comerciales conjuntas. La intervención de las entidades participantes puso en evidencia dos concepciones doctrinarias: una más estricta en cuanto al cumplimiento de las normas y principios
cooperativos, y otra heterodoxa que sostenía como esencial el agrupamiento de los productores agrarios, dejando para una etapa posterior la posibilidad de perfeccionar los métodos en el
cumplimiento de la doctrina cooperativa (Plotinsky, 2009). La Confederación que surgió del
congreso tuvo una vida efímera, aunque fue refundada en 1930 con el actual nombre de
Federación Entrerriana de Cooperativas y permitió que las cooperativas superaran su estado
de aislamiento, integrándose a un proceso económico social que requería del esfuerzo solidario (Lattuada y Renold, 1996).
Entre los antecedentes más importantes de la integración cooperativa se debe mencionar
la creación en Rosario, Santa Fe, en 1922, de la Asociación de Cooperativas Rurales de Zona
Central, actual Asociación de Cooperativas Argentinas, que impulsó el proceso de integración
de las cooperativas de primer grado, propagando rápidamente ese modelo.
En 1925 se sentaron las bases de la Federación Agraria Israelita, más tarde Fraternidad
Agraria (López, 2008) y en 1928 fue creada la primera federación tambera –Unión de
Cooperativas Ltda. San Carlos–, en la localidad de Esperanza, Santa Fe. Se debe destacar, además, la fundación en Roque Sáenz Peña en 1934 de la Unión de Cooperativas Agrícolas
Algodoneras Ltda. (UCAL) y en 1937 la creación de la Fábrica de Manteca SanCor, impulsada
por 19 cooperativas tamberas que decidieron organizarse como entidad de segundo grado y
11
establecer la empresa que comenzó a funcionar en 1940 .
Las entidades agropecuarias de segundo grado en la Argentina han servido para defender,
representar y promover la comercialización de productos agrarios provenientes de las cooperativas y, en algunos casos, para desarrollar sistemas de transformación industrial, profesionalizando y tecnificando la dirección y gerencia de las empresas asociadas. También las entidades han podido brindar a los productores herramientas y productos de alta tecnología, en algunos casos resultantes de procesos de investigación y desarrollo propios, actuando además
como representantes políticos de las empresas cooperativas ante las autoridades públicas, los
medios y la sociedad civil y promoviendo esta fórmula asociativa y los valores de la cooperación agrícola.
Los objetivos principales perseguidos por las distintas entidades de segundo y tercer
grado han sido:
11
En 2005 SanCor modificó su estatuto, convirtiéndose en cooperativa de primer grado, integrando a productores tamberos
asociados en forma individual y a las cooperativas actualmente asociadas. Esto supone que, además de las cooperativas primarias, los productores podrán ser socios directos de SanCor y, a través del cambio, la empresa puede actuar en forma directa
sobre el aprovisionamiento de la materia prima, lo cual implica una relación más estrecha con todos los productores, que se traduce en planes de trabajo y visitas, y un único sistema de pago. Las cooperativas primarias continúan como asociadas y cada asociado tiene derecho a “un voto”. Ver Revista Sancor, 2005.

60

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Comercialización de la producción agropecuaria, industrialización y servicios anexos.

•

Provisión de insumos para el sector agropecuario.

•

Promoción del agregado de valor de cada una de las producciones.

•

Incorporación de nuevas cooperativas.

•

Búsqueda e inserción en mercados (interno y externo).

•

Asistencia técnica y capacitación.

•

Representación gremial, gestión y defensa gremial ante diferentes autoridades del
sector público y privado.

•

Promoción de proyectos de integración, complementación y coordinación en los ámbitos económico, social y cultural.

•

Gestión de coberturas de seguros.

•

Representación de las cooperativas asociadas y sus productores en gestiones financieras, comerciales y legales.

•

Promoción de instrumentos crediticios, impositivos y legales que incentiven la integración cooperativa y el agregado de valor.

•

Compra de insumos (fertilizantes, herbicidas, plaguicidas), maquinarias y herramientas.

En la actualidad existen en el país una entidad cooperativa agropecuaria de tercer grado y
16 entidades de segundo grado. La institución de tercer grado, es decir, la de mayor nivel de
integración vertical, es la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada
(CONINAGRO). Se constituye en el año 1956, siendo socias fundadoras las siguientes federaciones: UCAL, Federación Entrerriana, Federación de Misiones, Fraternidad Agraria, Federación
Argentina de Cooperativas Agrarias, Asociación de Cooperativas Agrarias Ltda, Asociación de
Cooperativas Agropecuarias “Rosafé”, Federación Regional de Cooperativas de Río Negro y
Neuquén. Años más tarde se incorporan ACA y SANCOR.
CONINAGRO representa, según informa, a 800 cooperativas de primer grado , y nuclea a
9 entidades de segundo grado: ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), ACOHOFAR
(Asociación de Cooperativas Hortícolas y Frutícolas Argentina Ltda.), FECOAR (Federación de
Cooperativas Arroceras Argentinas), FECOVITA (Federación de Cooperativas Vitivinícolas
Argentinas), Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones, Federación de Cooperativas
de Corrientes, FEDECO (Federación Entrerriana de Cooperativas), UCAL (Unión de Cooperativas
Agrícolas Algodoneras) y UNCOGA (Unión de Cooperativas Ganaderas).
Entre las federaciones sin actividad económica, especializadas en la actividad gremial, se
debe mencionar a FEDECO y a la Federación de Cooperativas de Corrientes.
La actividad gremial de todas las asociadas se articula territorialmente a través de las
Comisiones Asesoras Regionales (CAR) de CONINAGRO.
En cuanto a las entidades de segundo grado con actividad económica, cabe destacar entre
las mayores a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) y a FeCoViTA. ACA es la 7°
empresa exportadora de granos del país, a través de la actividad de los puertos de San Lorenzo,

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

61

�Quequén, Vilelas y la Terminal Bahía Blanca, junto con las plantas regionales Selva, Barrow,
Tres Arroyos y Quequén. Su trayectoria se pone de manifiesto en la ampliación de su base
societaria en distintas regiones a través de los Centros de Desarrollo Cooperativo, en sus actividades de investigación y desarrollo de tecnología y en su avance hacia negocios agroindustriales. Se destaca su innovación en gestión con la creación del Fondo Rotativo de Consolidación
con la finalidad de incorporar recursos para ampliar su patrimonio.
Le siguen en orden de importancia FeCoViTA, la cual, al adquirir en 1990 a través de licitación pública las plantas de fraccionamiento y las marcas de la ex bodega estatal Giol, logró el
reposicionamiento de las marcas en el mercado interno, la incorporación permanente de tecnología de punta y la conquista del mercado externo; actualmente nuclea a 5 mil productores
y elaboradores vitivinícolas del país. La entidad suscribió con el INAES un acuerdo para la
implementación del Programa de Fortalecimiento del Sistema Cooperativo Vitivinícola, vigente desde 2008 para brindar apoyo financiero a las asociadas que se encuentran en situación crítica. También UNCOGA se destaca por la compra de hacienda vacuna y porcina para SODECAR SA., sociedad anónima que integra junto con SANCOR, y su participación en los remates
de las cooperativas asociadas a CONINAGRO y en la compra directa a productores.
Existe un conjunto de federaciones (o cooperativas de segundo grado) no asociadas a
CONINAGRO. Parte de este grupo está integrado al complejo gremial de Federación Agraria
Argentina (FAA), la que desde su fundación apoya y promueve la organización de los pequeños
y medianos productores en cooperativas. Integra, entre otras, a Agricultores Federados
Argentinos (AFA), Cooperativas Agropecuarias Federadas de Entre Ríos (CAFER), FECOAGRO
y FECOFE. Por otra parte, aproximadamente el 50% de las cooperativas de primer grado que
12
desarrollan una diversidad de iniciativas locales no se encuentran federadas .
En términos generales, la eficacia en el comportamiento de las entidades relevadas está
vinculada, entre otros, con el grado de compromiso de los miembros que integran la entidad.
Al respecto, el marco legal que se aplica al funcionamiento de las entidades de primer grado
se reproduce en las entidades de segundo grado, aunque el nexo entre las entidades de base
con respecto a la de segundo grado se precisa en los estatutos particulares que sirven de guía
a los socios para establecer sus compromisos.
Según los datos de INAES, a 2011 había 16 entidades de segundo grado activas. La distribución regional era la siguiente: región Centro Litoral (7 entidades), región NEA (5 entidades), NOA (2 entidades), Cuyo (2 entidades) y Patagonia (1 entidad).
El relevamiento de varias dimensiones principales de las Federaciones o entidades de
segundo grado activas, tales como año de creación, objetivos, tipo de actividad económica, afiliación a entidad de tercer grado, etc., se detallan a continuación. Las entidades se presentan
clasificadas de acuerdo a la pertenencia o no a una confederación. Por brevedad, se omite
mencionar entre los objetivos, dado que todas lo comparten, la representación de las cooperativas asociadas frente a las instancias de los gobiernos nacional, provincial y municipal, el
apoyo y promoción del cooperativismo, la promoción de la educación cooperativa y el fomento del espíritu de solidaridad y ayuda mutua entre las cooperativas asociadas.

12
Entre las cooperativas censadas por el INAES, el 57% estaban federadas. Se estima, sin embargo, que el porcentaje real
debe ser menor, dado que en las cooperativas más pequeñas, muchas de las cuales no lograron ser censadas, prevalecen bajos
niveles de integración.

62

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�COOPERATIVAS DE SEGUNDO GRADO
Entidades asociadas a CONINAGRO
ASOCIACIÓN DE COOPERATIVAS ARGENTINAS COOP. LTDA
Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Comercialización de la producción agropecuaria, incluida la industrialización y los servicios anexos, como logística, puertos, financiamiento, entre otros.
Provisión de insumos para el sector agropecuario.
1922

Provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe.
Trigo, maíz soja, sorgo, girasol, arroz, harina de soja, aceite de soja, miel y jugos de
frutas.
CONINAGRO
160 cooperativas de primer grado de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe,
Córdoba, Entre Ríos y La Pampa.

ACOHOFAR (Asociación de Cooperativas Hortícolas y Frutícolas Argentina Ltda.)

Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:

Productos comercializados:

Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Representar gremialmente a sus asociadas.
Comercializar la producción de sus asociadas, establecer plantas de empaque,
cámaras frigoríficas, procesar e industrializar total o parcialmente la producción de
sus asociadas.
Promover la planificación de la producción de las asociadas, la adquisición de semillas, insumos y maquinarias en forma conjunta y a través de la Federación; el uso cooperativo de maquinarias.
Proporcionar asesoramiento técnico.
Colaborar en la organización del trabajo cooperativo.
Arrendar campos con destino a la producción hortícola y frutícola para su explotación
en forma cooperativa. Adquirir campos en propiedad para su colonización con criterio
comunitario.

1951

Provincias de Buenos Aires, Corrientes, Santa Fe y Chaco.

Comercializa hortalizas y frutas de las cooperativas asociadas. Convenio con
FECOAGRO para la producción de semillas a través de sus cooperativas asociadas.

CONINAGRO

12 cooperativas de primer grado

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

63

�UCAL (Unión de Coop. Agrícolas Algodoneras Ltda.)

Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Defensa de los intereses generales de los asociados, implantación del seguro mutuo,
comercialización e industrialización de la producción de sus asociados, importación
de maquinaria para sus asociados, otorgamiento de crédito a las cooperativas adheridas y fomento del cooperativismo.

1934

Provincias de Chaco y Santa Fe.
Harina de Trigo (tipo 000) - Molino harinero propio que produce 1000 toneladas de harina de trigo.
CONINAGRO

17 cooperativas de primer grado

FEDECO (Federación Entrerriana de Cooperativas Coop. Ltda.)
Objetivos principales:

Defensa de los intereses de la federación y de los de sus productores asociados.
Trabajo gremial.

Año de creación:

1919 como Federación Entrerriana de Cooperativas Agrícolas. Reorganización definitiva en 1934 con la denominación de FEDECO.

Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Provincia de Entre Ríos.

Ninguno

CONINAGRO

13 cooperativas de primer grado

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS DE CORRIENTES LTDA.
-

Objetivos principales:

-

Año de creación:

64

Comercializar y/o industrializar los productos de sus asociados que así lo requieran, ya sea en su estado natural o elaborados.
Adquirir por cuenta de las cooperativas asociadas insumos, herramientas y maquinarias.
Otorgar créditos a sus asociadas con fondos propios de la Federación, así como
también garantías y avales.
Contratar con terceros, por cuenta de las asociadas, los seguros del ramo que
éstas soliciten.
Propender a la Integración Cooperativa.

1977

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Provincia de Corrientes.

Ninguno
CONINAGRO
46 cooperativas de primer grado

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS AGRÍCOLAS DE MISIONES LTDA.
Objetivos principales:

Año de creación:

Representación gremial y defensa del sector productivo cooperativista. En sus inicios: Comercialización de productos, planeamiento, ejecución y control de las actividades los asociados.
1940

Área de influencia:

Provincia de Misiones.

Productos comercializados:

Actualmente ninguno.

Asociada a:
Cooperativas asociadas:

CONINAGRO

42 cooperativas de primer grado

UNCOGA (Federación de Cooperativas Agropecuarias Coop. Ltda.)
-

Objetivos principales:
-

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Faenar, industrializar y comercializar los productos entregados por las asociadas
y comercializarlos por cuenta de las mismas en los mercados internos y/o externos. Instalar frigoríficos y fábricas para la conservación, transformación y venta
de los productos provenientes de sus asociadas. Instalar mercados o puestos de
ventas de sus productos.
Comercializar, distribuir, importar aquellos productos y elementos que para sus
necesidades demande la Federación y/o sus cooperativas adheridas, tales como
semillas, forrajes, implementos, maquinarias, herramientas, artículos de uso y/o
consumo y productos alimenticios.

1963

Región centro-oeste de Santa Fe y centro-este de Córdoba.

Carnes en general y sus subproductos.

CONINAGRO

10 cooperativas ganaderas de primer grado y una cooperativa de segundo grado

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

65

�FECOVITA (Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas Coop. Ltda.)

Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Asociada a:
Cooperativas asociadas:

Optimizar el valor de los productos entregados por los asociados y maximizar sus
beneficios, satisfaciendo las expectativas de los consumidores, gestionando de
manera flexible la operación y promoviendo el desarrollo de las personas que componen el sistema cooperativo y el de las comunidades en las que actúa.

1981

Provincia de Mendoza.

Vinos

CONINAGRO

31 cooperativas de primer grado.

FEDERACIÓN DE COOP. ARROCERAS ARGENTINAS COOP. LTDA.
-

-

Objetivos principales:
-

-

Año de creación:
Área de influencia:
Asociada a:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

66

Comercialización interna, exportación, acompañamiento en la siembra.
Financiamiento de semillas, combustibles, fertilizantes y herbicidas hasta la cosecha.
Elaboración, industrialización, comercialización y exportación de diversos productos. Venta de Insumos: fertilizantes, insecticidas, herbicidas, semillas.
Servicios a los productores: semillero, pulverización terrestre, secado a gas y
acondicionamiento de cereales, asesoramiento técnico, obra social, seguro solidario, entre otros.
Acopio de arroz.

1975

Provincia de Entre Ríos.

CONINAGRO

Arroz y otros productos.

7 cooperativas arroceras de primer grado.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Entidades no asociadas a CONINAGRO
FECOFE (Federación de Cooperativas Federadas Ltda.)
-

Objetivos principales:
-

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Ejercer la representación gremial de sus asociadas y propender a la creación de
cooperativas agropecuarias.
Recibir, industrializar, comercializar y procurar la obtención de mercados para la
colocación de los productos de las asociadas.
Adquirir y proveer a sus asociadas, o adquirir por cuenta de éstas, todos aquellos
artículos de consumo, implementos, maquinarias, productos sanitarios, repuestos y todo cuanto fuera necesario para la actividad específica de la agricultura y la
ganadería.
Realizar operaciones de exportación o importación de toda clase de productos
agropecuarios y mercaderías de uso o consumo, necesarios para desarrollar las
tareas de sus asociados.

2007

Región Centro Litoral.

Ninguno

35 cooperativas de primer grado

FECOCHAL (Federación de Cooperativas Chaqueñas Agropecuarias Ltda.)
Objetivos principales:
Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Comercializar e industrializar la producción de las cooperativas asociadas.

2005

Provincia de Chaco.

Trigo, girasol, soja, algodón y sus derivados: fibra, fibrilla, semilla algodón, linter.

12 cooperativas de primer grado.

FECOAGRO (Federación de Cooperativas Agropecuarias)

-

Objetivos principales:

-

Aumentar el ingreso de los pequeños productores a través de mejoras en la producción, productividad, comercialización y líneas de diversificación.
Comercialización de la producción de las cooperativas asociadas, adquisición de
insumos, servicio de maquinaria y equipos, crédito, asistencia técnica.
Servicios de educación y salud para las cooperativas y sus productores asociados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

67

�Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

1992

Provincia de San Juan.
Semillas hortícolas (principalmente cebolla y alfalfa). Conservas, dulces, productos lácteos.
30 cooperativas de primer grado.

COOPERATIVAS AGROPECUARIAS FEDERADAS DE ENTRE RÍOS COOP. LTDA.
-

Objetivos principales:

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

-

Comercialización de cereales y oleaginosas a través de operadores de la Bolsa
de Rosario y operaciones de futuros y opciones en el Mercado a Término de
Buenos Aires.
Compra conjunta de insumos.
Fondo para la cobertura de riesgos climáticos.
Exportaciones y emisión de formularios oficiales.

1999

Provincia de Entre Ríos.

Maíz, sorgo, trigo, lino y soja.

9 cooperativas de primer grado

FEDERACIÓN DE COOPERATIVAS APÍCOLAS DE SANTIAGO DEL ESTERO LTDA.

-

Objetivos principales:

-

Año de creación:
Área de influencia:

68

Optimizar la provisión de insumos a los productores apícolas.
Incursionar en el mercado de exportación de miel y potenciar el mercado interno
Gestionar ante los organismos oficiales la instrumentación de políticas activas
que beneficien a los productores.
Desarrollar proyectos científicos y técnicos para potenciar los otros productos de
la colmena.
investigación para el desarrollo de control sanitario no contaminante en la producción (medicamentos, acaricidas ecológicos, etc.).
Establecer alianzas estratégicas con organizaciones de productores de otros
países.

2002

Provincia de Santiago del Estero.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Miel monoflora y multiflora en panal.

40 cooperativas de primer grado.

FECORSUR (Federación de Cooperativas de la Región Sur Coop. Ltda.)
-

Objetivos principales:
-

Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Prefinanciación de la producción, el acopio, acondicionamiento, clasificación y
posterior venta. Comercialización de los productos.
Programa de producción para el mejoramiento genético, la diversificación de la
producción, acceso a créditos, abastecimiento de mercaderías e insumos para la
producción, fortalecimiento de organizaciones de productores. La federación
conforma un comité regional con organizaciones de productores de las provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén.
Provisión de insumos para la producción y de mercaderías para el consumo familiar. Asesoramiento técnico. Comercialización de corderos y chivos.
Acceso a líneas de crédito para: Mejoramiento genético de la producción ovina
y caprina. Diversificación de la producción (huertas, granjas, etc.), y grupos
informales.

1996

Región Sur de Río Negro, norte de Chubut y La Pampa.

Corderos, lana de oveja, pelo de cabra.

6 cooperativas agropecuarias y una de artesanos, de primer grado.

FECOPAM (Federación de Productores de Alimentos de Misiones Ltda.)
Objetivos principales:
Año de creación:
Área de influencia:
Productos comercializados:
Cooperativas asociadas:

Comercialización, transporte, asistencia técnica y financiera para el agregado de valor
con escala.
2009

Provincia de Misiones

Yerba, dulces, encurtidos, poroto seco, y otros productos con agregado de valor.

12 cooperativas de primer grado

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

69

�Es importante subrayar la gran dispersión de tamaño que tienen las federaciones arriba
detalladas. Incluye desde grandes empresas como ACA y FECOVITA, hasta organizaciones de
pequeñas cooperativas emergentes, como es el caso de la Federación de Cooperativas
Apícolas de Santiago del Estero y FECOPAM.
Por otro lado, como se desarrollará al analizar los modelos tradicionales y emergentes,
existen grandes cooperativas de primer grado que superan en tamaño a la mayoría de las federaciones (aún si se suma la actividad económica de sus cooperativas de primer grado).
La integración a partir de absorciones o fusiones, la transformación de federaciones en
cooperativas de primer grado (SANCOR), la atención de productores primarios con servicios
directamente gestionados por la organización de segundo grado (ACA), la integración a través
de sociedades anónimas controladas (UNCOGA y SANCOR), la organización de grandes cooperativas de primer grado pero de carácter regional, con sofisticados sistemas de participación
de gran alcance territorial (Agricultores Federados Argentinos), son todas experiencias que
muestran una gran heterogeneidad de estrategias a la hora de pensar la integración de los productores agropecuarios.
En términos de gestión empresarial, lo que importa discutir en la modalidad que se elige
para articular con el resto de la cadena de valor. Ésta será la perspectiva que se adoptará al analizar las tendencias institucionales.
Sin embargo, a la hora de discutir la representación política, adquiere mayor importancia
relativa el análisis de las federaciones cooperativas, y de otras formas asociativas de carácter
gremial como FAA.

70

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�III. DIAGNÓSTICO Y SITUACIÓN ACTUAL DE
LAS COOPERATIVAS AGROPECUARIAS
III.1.

Breve panorama histórico en la Argentina

III.1.1. El cooperativismo en la Argentina
Las principales referencias sobre el cooperativismo argentino (Repetto, 1959; Drimer B. y
Drimer A.K., 1984; Caletti M., 1983) sitúan el origen de las sociedades cooperativas hacia fines
del siglo XIX, y refieren a la “Cooperativa Federico Meiners” fundada en 1878 por colonos
suizo-alemanes en la localidad de Esperanza, Santa Fe, y a la “Sociedad cooperativa de almaceneros”, creada en la ciudad de Buenos Aires por iniciativa de D. Atwell en 1884. Esas experiencias fueron seguidas en 1885 por la “Compañía Mercantil de Chubut”, constituida por
colonos ingleses de Trelew, que se convirtió en 1911 en sociedad anónima y por la “Cooperativa
de consumo”, creada en Buenos Aires, que funcionó durante tres años.
Hasta el año 1889 en que se produce la reforma del Código de Comercio y se introducen
tres artículos que constituyeron el primer conjunto orgánico de normas sobre cooperativas
que se aplicó en el país13, las entidades se establecieron sin que existiese una regulación específica respecto a su constitución o funcionamiento.
Desde inicios del siglo XX, el movimiento cooperativo argentino tuvo un desarrollo importante y la constitución de cooperativas de primer grado en casi todos los sectores de la actividad se produjo sin que la legislación incipiente o la vigencia de la Ley 11.388 sobre “régimen
de sociedades cooperativas”, promulgada en 1926, limitaran su evolución. Previamente existieron numerosos esfuerzos en materia de legislación de fondo y diversas disposiciones nacionales, provinciales y municipales que consagraron, en distintas épocas, medidas de fomento
para las cooperativas (Drimer y Drimer, 1981).
La Ley 11.388, reglamentada en 1927 e inspirada en los principios de los pioneros de
Rochdale, destacó la peculiaridad de las sociedades cooperativas, fijando las condiciones para
su existencia legal, sustituyó a los Arts. 392, 393 y 394 del Código de Comercio y estableció

13 De acuerdo a Cracogna (1974), la reforma del Código de Comercio en 1889 establece en los artículos 392, 393 y 394 que las
cooperativas debían adoptar para su constitución alguna de las formas societarias previstas en el Código, pudiendo ser de responsabilidad limitada o ilimitada. Se afirmaba el principio democrático al reconocer un solo voto a cada socio, con independencia del
capital aportado. Así, las cooperativas contaron con reconocimiento legal aunque las disposiciones introducidas por la reforma del
Código de Comercio resultaban manifiestamente insuficientes, tanto por su carácter escueto como por su falta de adecuación a
los principios cooperativos en su integridad.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

71

�un régimen plenamente adecuado a la naturaleza y las necesidades de las cooperativas
(Cracogna, 1974). A los dos años de su vigencia, una estadística del Ministerio de Agricultura
registró 79 cooperativas urbanas y 143 rurales, las primeras ubicadas en la Capital Federal y
provincia de Buenos Aires y las segundas en el Litoral, Córdoba y Territorios Nacionales.
La evolución del número de cooperativas entre 1927 y 1983 puede apreciarse en el Gráfico
1, realizado con datos de los organismos responsables del registro y matriculación de las entidades cooperativas desde 1927, difundidos en una publicación que tuvo continuidad hasta 198314.

Gráfico 1. ARGENTINA. Cooperativas inscriptas
y canceladas - 1927-1983
2000
1800

Cooperativas

1600
1400
1200
1000
800

Inscriptas
Canceladas

600
400
200

1977-83

1970-76

1965-69

1960-64

1955-59

1950-54

1945-49

1940-44

1935-39

1930-34

1927-29

0

Fuente: Sec. de Acción Cooperativa - Plan Nac. de Des.Cooperativo - 1986.

Se aprecia el crecimiento gradual de la matriculación de entidades desde 1927, destacándose el período 1950-1954 en que, de manera simultánea, se verifica un número significativo
de inscripciones y una baja cancelación de entidades. Las 1483 cooperativas inscriptas en el
quinquenio duplican el número de las registradas en el período anterior y ponen de manifiesto
el interés de las políticas gubernamentales en cuanto a la promoción de cooperativas, en especial agrarias y de consumo. Otro período de fuerte aumento de las inscripciones y baja cancelación es el de 1970-1976.
En contraste con los períodos anteriores, entre 1955-1965 declina la matriculación de cooperativas y, al mismo tiempo, se verifican altas tasas de cancelación. La expansión se revierte, en especial a partir del golpe militar de marzo de 1976, como resultante de la drástica
redefinición del marco económico y la imposición de un nuevo régimen social de acumulación,
sustentado en la valorización financiera. En ese contexto, la declinación del sector cooperativo

14 A partir de 1983 solo fue posible contar con informaciones del ¨Registro de Cooperativas¨. Esta información resulta poco comparable con los datos arriba presentados debido a diferencias de clasificación y de cobertura, por lo que no se la comenta en este
párrafo.

72

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�se mantiene hasta el año 1984 y las principales medidas adoptadas por el INAC, como organismo de aplicación, sólo se expresan en la depuración, en los padrones de las cooperativas
inactivas, y en la reclasificación de los sectores cooperativos (Levin; Verbeke, 1997). El sector
también se ve afectado por la situación económica de comienzos de los 80, agudizada a partir
de la crisis de la deuda externa en 1982, que exacerba algunos problemas como la alta inflación y la relativamente baja tasa de crecimiento económico, imprimiendo una extrema fragilidad al sistema democrático que se establece a fines de 198315.
Un significativo cambio en la dinámica cooperativa se produce entre 1984-1989, período
en que el movimiento cooperativo es visualizado desde el Gobierno como una eficaz alternativa organizacional y de contrapeso en el mercado. A partir de la creación de la Secretaría de
Acción Cooperativa en el área del Ministerio de Economía, en reemplazo del Instituto Nacional
de Acción Cooperativa, se ejecutan diversos programas de estímulo al desarrollo de las cooperativas ya existentes y se promueve la creación de entidades en sectores como vivienda y
trabajo. Se registran durante ese período 2181 cooperativas, superando en más de 40% el
número de entidades correspondiente a la época de mayores inscripciones (1950-1954), revirtiéndose la tendencia declinante iniciada al comienzo del proceso militar del año 1976. En 1986
se aprueba la Ley 23.427 de creación del fondo para educación y promoción cooperativa, que
promueve la educación cooperativa en todos los niveles de enseñanza junto con la creación y
desarrollo de cooperativas en todos los sectores de actividad económica; también se establece una contribución especial sobre los capitales de las entidades al cierre de cada ejercicio
económico y durante cinco períodos anuales.
Entre 1989 y 1996 hay poca continuidad en los estratos de dirección de la autoridad de
aplicación y, si bien se enuncian objetivos de expansión del cooperativismo en diversas áreas,
no se desarrolla una planificación consecuente, centrando las metas operativas casi exclusivamente en el incremento de la matriculación de entidades. Al mismo tiempo, al crearse en
1996 el INACYM, reemplazando al INAC, desde ese año y hasta 2003 se excluyen del Directorio
las representaciones del cooperativismo ejercidas por CONINAGRO y COOPERAR.
Durante la década, las acciones de estímulo al sector fueron escasas y limitadas en su
alcance, en especial las de promoción, capacitación y financiamiento. En cuanto a la distribución de las cooperativas según sectores16, hasta 1994 se registra un predominio de las entidades agrarias junto con las de trabajo, provisión y vivienda. En conjunto, representan el 78%
del total y expresan el cambio de posición relativa del sector agrario respecto al de trabajo y de
vivienda. Mientras que en 1984 el 32% eran cooperativas agrarias, en 1994 son las cooperativas de trabajo las que ocupan el lugar más representativo (35%), y su importancia es creciente, en especial a partir de coyunturas recesivas y de aumento del desempleo (Levin, op.cit.).
En los años noventa se acentúa la crisis del cooperativismo agrario con la desaparición de
cooperativas, incluso de segundo grado, como fue el caso de la Federación de Cooperativas
Agrarias. Paralelamente, se incrementa el número de cooperativas de servicios públicos loca15 Desde 1965 hasta 1983, el ciclo de vida de las cooperativas canceladas se fue reduciendo progresivamente para pasar, de
los 18 años promedio de vida en las cooperativas canceladas entre 1927-1929, a 10 años en las de 1965-1969 y a 3 en las canceladas en los años 1977-1983.
16 Al tomar en cuenta las características de las cooperativas según el tipo de actividad económica se han diferenciado dos conjuntos: el integrado por aquellas entidades en las que las relaciones que mantiene el asociado con la institución configuran un elemento básico para su constitución y funcionamiento, y aquel en que la relación puede presentar discontinuidad y el compromiso
asociativo es menor (Balbi de Gonzalo, 1992). Al primero, pertenecen las cooperativas agrarias, las de trabajo, provisión y vivienda, mientras que al segundo las de consumo, crédito, seguros y servicios públicos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

73

�lizadas en áreas urbanas del interior, en actividades como provisión de agua potable, gas, servicios de sepelio, pavimento, etc.
También se modifica de manera significativa la participación de los sectores de consumo
y financiero17. En el primer caso se reduce cerca del 90% el número de entidades y tiene lugar
la crisis económica que debe afrontar en 1990 la Cooperativa el Hogar Obrero, cesando sus
operaciones en 1991 por dificultades de carácter financiero. La cooperativa constituía la red
más importante de distribución de productos de consumo, con 300 supermercados localizados en todo el país, 14.000 empleados y un nivel de ventas de 500 millones de dólares anuales. Cerca de dos millones de asociados a la cooperativa tenían acceso, además, a una serie
de beneficios sociales.
En cuanto al sector cooperativo de crédito, el proceso de concentración del sistema financiero produjo una notoria disminución del número de entidades cooperativas intermediarias de
ahorro público, de modo que las 614 sedes de bancos cooperativos y cajas de crédito existentes en 1989 se redujeron a fines de 1995 a 10 bancos y 12 cajas de crédito. La consecuencia del proceso fue la significativa reducción de entidades orientadas básicamente a la
atención financiera de sectores medios de la sociedad y a las PyMES. El proceso fue paralelo
a la consolidación y extranjerización del sistema financiero.
Aunque entre 1984 y 2000 la creación de nuevas cooperativas reflejó un crecimiento sostenido, la política de matriculación del organismo de aplicación no fue acompañada por una fiscalización preventiva, produciéndose numerosas desviaciones, en especial en el caso del
cooperativismo de trabajo. Si bien no existen informaciones acerca del número de cooperativas activas en el período, la irregularidad de las nuevas entidades en cuanto al cumplimiento
del requisito de presentación de balances anuales al organismo, junto con la limitada fiscalización realizada, permiten inferir una elevada tasa de mortalidad de las cooperativas inscriptas.
La severa crisis económica de los años 2000 y 2001 y su secuela de aumento brusco del
desempleo y la pobreza llevaron a numerosos trabajadores desocupados a recuperar cerca de
180 empresas con el objetivo primordial de defender sus fuentes de trabajo y mantenerlas en
funcionamiento bajo la forma de cooperativa de trabajo (Fajn, 2003). También otros sectores
sociales afectados por la crisis visualizaron la organización cooperativa como alternativa para
generar nuevas fuentes de empleo. En ese escenario, las cooperativas de trabajo representaban el 45% de las entidades matriculadas en 1999, y registraron posteriormente un crecimiento tal que entre enero de 2005 y septiembre de 2009 constituían el 75% del total del
sector cooperativo.
Así, desde mediados de la década de 1990 los factores coyunturales antes mencionados y
posteriormente, a partir de 2003, las políticas de estímulo y promoción hacia el sector, dieron
lugar al incremento significativo del número de cooperativas registradas. En efecto, a diferencia
de la política prevaleciente durante la década de 1990, se debe destacar desde 2003 un importante esfuerzo por estimular, a través de distintos programas, las diversas expresiones del cooperativismo y por fortalecer, a la vez, las estructuras representativas de sus movimientos.
17 Tanto en las cajas de crédito como en los bancos cooperativos, la actividad se encuentra regulada por la Superintendencia de
Entidades Financieras del BCRA. El cooperativismo financiero se vio afectado desde 1977 por la Ley 21.526 de Entidades
Financieras que vedaba a las cajas de crédito cooperativas la posibilidad de operar en cuentas a la vista, aunque les otorgaba la
posibilidad de transformación en bancos comerciales conservando su forma jurídica cooperativa. El proceso resultante fue la
transformación de 273 de las 375 cajas existentes en bancos cooperativos. De ellas, 41 lo hicieron en forma individual y 232 se
fusionaron para dar origen –entre 1978 y 1979– a 77 bancos cooperativos.

74

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�De una tasa de crecimiento anual promedio de 3% entre 1984 y 1994 se alcanzó un 6,6%
entre 1994 y 2007. Sin tomar en cuenta las cooperativas de trabajo creadas bajo los distintos
programas de gobierno, la matriculación de entidades registró entre esos años un incremento
de 55%, a una tasa promedio anual del 3,3% (Castelao Caruana, 2009). Es así que, mientras
en el período 1984-1989 se encontraban matriculadas 1614 cooperativas, en el de 2005-2009
las mismas alcanzaban a 8061.
En 2005 y 2006 el INAES llevó a cabo un Reempadronamiento Nacional de Cooperativas
y Mutuales, en el cual, excluyendo las 3700 cooperativas de trabajo creadas por las Resoluciones
2038 y 3026, fueron identificadas 6020 cooperativas (INAES 2008: 315) de las cuales 5100
aceptaron responder el cuestionario y, por consiguiente, fueron reempadronadas. Estos datos
indican el reducido número de cooperativas activas, en relación con los registros del padrón
histórico del INAES, el que, para la fecha del reempadronamiento, consignaba un total de
26.899 cooperativas. Sobre esa base depurada, el INAES realizó el Censo Económico Sectorial
de Cooperativas y Mutuales (CESCyM). En el universo del censo fueron incluidas 2834 entidades que habían realizado actividades en 2006 y fueron efectivamente censadas en 2024.
En orden de representatividad de las cooperativas censadas según sector de actividad figuraron, en primer lugar, 3848 cooperativas de trabajo, seguidas por las de servicios públicos (792),
agropecuarias (495), finanzas (381), vivienda (228), salud (195), educación (162) y turismo (13).

III.1.2. El cooperativismo agrario en la Argentina
La más antigua de las cooperativas agrarias argentinas fue la “Sociedad Cooperativa de
Seguros Agrícolas y Anexos Ltda. El Progreso Agrícola”, creada en 1898 en Pigüé, provincia
de Buenos Aires, por colonos franceses, conjuntamente con el fundador de la ciudad de Pigüé
y chacareros de la zona. La iniciativa reflejó el interés en constituir un fondo común de ayuda
mutua frente a las adversidades climáticas como el granizo.
La cooperativa surgió como alternativa ante el incumplimiento de pagos o el tardío reintegro por parte de empresas privadas a pólizas libremente contratadas por los productores.
Este caso, representativo de la influencia del cooperativismo europeo en el nacimiento de
las cooperativas, tanto en la Argentina como en otros países de América Latina, se ha repetido a lo largo de diversas experiencias. El bagaje de experiencia cooperativa, en los países de
origen de los inmigrantes, al que se añadían los contactos mantenidos con cooperativistas
europeos, una fluida relación de intercambio y la influencia cultural europea, fueron un campo
propicio para el nacimiento y desarrollo del cooperativismo agrario en los países del Cono Sur
(Cracogna, 1971).
La expansión inicial de las cooperativas agrícolas coincidió con el proceso de colonización
rural impulsado por diferentes corrientes inmigratorias desde fines del siglo XIX, y su surgimiento respondió a la necesidad de independizarse de la usura de los almacenes de ramos
generales, los acopiadores y los monopolios, que impedían de distinto modo el desarrollo de
los pequeños y medianos productores (Drimer, 1984).
O. Carracedo (1984), en el análisis de la evolución de las cooperativas, distingue dos grandes etapas. La primera etapa, de aprovisionamiento y de comercialización interna abarca las
mencionadas experiencias, y las que siguieron, en su mayoría impulsadas por inmigrantes
europeos en un contexto marcado por el predominio del arrendamiento. Así, en el origen del
movimiento cooperativo agrario se destaca la creación de la “Primera Sociedad Agrícola

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

75

�Israelita Argentina” en 1900, posteriormente denominada “Sociedad Agrícola Lucienville
Cooperativa Limitada” fundada en Basavilbaso, Entre Ríos, por un grupo de colonos judíos. Su
estatuto constitutivo planteaba como objetivo el adquirir conocimientos agrícolas, arbitrar
medios para la formación de una caja de ahorros y préstamos y comprar toda clase de artículos para proporcionárselos a sus miembros a precios ventajosos (Plotinsky, 2009). También
con colonos de ese origen se crearon el “Fondo Comunal” de Villa Domínguez (1904); la
“Unión entre Agricultores” de Urdinarrain (1908) y “Palmar Yatay” de Ubajay (1916); en la provincia de Entre Ríos; la “Mutua Agrícola” de Moisesville, Santa Fe (1908); “Granjeros Unidos”
de Rivera, Buenos Aires (1924) y “El Progreso” de Bernasconi, La Pampa.
Los objetivos iniciales de protección de los inmigrantes frente a un medio desconocido se
fueron transformando progresivamente, extendiéndose a ganar poder de negociación frente a
una comercialización muy concentrada, y desarrollar la vinculación con otras instituciones y
con el Estado.
En 1930, Fondo Comunal era la más importante de las cooperativas agrícolas entrerrianas,
contaba con más de mil asociados y se ocupaba de la provisión de implementos agrícolas y
artículos de consumo y la comercialización de cereales, para lo cual poseía embarcaderos en
varios puertos y galpones en estaciones ferroviarias.
Mientras tanto, en Junín, Provincia de Buenos Aires, productores de la zona habían creado,
en 1904, la “Liga Agrícola Ganadera”, a fin de lograr una mejor comercialización de su producción agrícola ganadera. Se trató de la primera de las cooperativas agrícolas denominada “pura”
o autónoma, por no tener vinculación o dependencia en su origen con otras instituciones.
Entre las cooperativas dedicadas a producciones industriales, fuera de la región pampeana, se crea en 1905 una cooperativa algodonera en Margarita Belén, Chaco (que formaliza una
asociación establecida en 1897) y, luego, una vitivinícola en la Colonia Gral. Roca (Río Negro)
en 1913. En 1915 se establece la primera cooperativa frutihortícola en Concordia (Entre Ríos),
y en 1918 la Sociedad Cooperativa de Lechería de Zavalla (Santa Fe), primera cooperativa tambera del país (Victoria et al., 2005).
La segunda etapa, o etapa fundacional, entre 1922-1956, es determinada por Carracedo en
base al comienzo de la integración, con la creación de entidades de segundo y tercer grado18.
Si bien la primera entidad de tercer grado, la Confederación Entrerriana de Cooperativas, nace
en 1913, el autor marca la institucionalización del movimiento cooperativo con la creación, en
1922, en Rosario, de la Asociación de Cooperativas Rurales Zona Central –luego denominada
Asociación de Cooperativas Argentinas. Inicialmente fue integrada por 10 cooperativas de las
provincias de Santa Fe y Córdoba que resolvieron concentrar la oferta granaria proveniente de
establecimientos de carácter familiar, conciliando las ventajas de la producción descentralizada con la comercialización a gran escala. En 1928 fue creada la Unión de Cooperativas Ltda.
San Carlos, que agrupaba a cooperativas tamberas.
Con relación a la dimensión del movimiento cooperativo en esta etapa, un estudio del
Ministerio de Agricultura de la Nación en 193819 aporta uno de los primeros datos sobre el cooperativismo agropecuario en la Argentina. El estudio consignaba 278 entidades, de las cuales
18 Cabe destacar que en 1930 tiene lugar la construcción del primer elevador de campaña, en la Unión Agrícola de Leones,
cooperativa precursora en el almacenamiento de cereales, iniciativa conjunta de la cooperativa local, la Unión Agrícola y de la
Asociación de Cooperativas Argentinas, instituciones fundadas por Juan Costa (Bichsel; Costa, 2006).
19 Realizado por la Comisión Nacional de Granos y Elevadores de la Dirección de Economía Rural y Estadística del Ministerio de
Agricultura de la Nación, mencionado en Lattuada y Renold (1996).

76

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�sólo 106 continuaron manteniendo algún grado de actividad económica luego de la encuesta
de actualización que se realizó.
La evolución del movimiento cooperativo en número de entidades y asociados fue irregular, aunque continua, hasta mediados de la década del 50, destacándose especialmente el
período del gobierno peronista de 1946 a 1955, en que se quintuplicó el número de cooperativas de todos los sectores; en el caso de las agrarias, los productores asociados se beneficiaron con el crédito oficial en condiciones preferenciales en cuanto a las tasas de interés anual
(Girbal Blacha, 2004).
Desde mediados de la década del 50 se inicia un largo período de retroceso, con caída de
entidades y dificultades para las que sobrevivieron. Influyeron en ello los sucesivos gobiernos
militares, contrarios a las organizaciones sociales de distinto tipo y que instrumentaron políticas adversas, y las restricciones de financiamiento, tanto el proveniente de las propias fuentes cooperativas –también afectadas por los procesos de concentración– o de otras fuentes
públicas.
En los primeros años de la década de 1980, las restricciones impuestas por la política crediticia conducen a las cooperativas a orientarse al financiamiento de los socios20 en lugar de
capitalizar los excedentes o redistribuirlos, con el consiguiente endeudamiento de los productores, la posterior insolvencia de la cooperativa y la repercusión de este comportamiento en
las entidades de segundo grado, que se traduce en serias dificultades para todo el sistema institucional (Barbero, et al., 2000). Con la recuperación de la democracia, se instaló una orientación favorable a las cooperativas, pero las dificultades económicas generales de la segunda
mitad de esta década, con el fracaso del Plan Austral y del Plan Primavera, también desestimularon la creación y fortalecimiento cooperativo.
La década del 90 –en particular, desde abril de 1991– se caracterizó, económicamente, por
la aplicación de un modelo de apertura y desregulación económica conformado, principalmente, por la convertibilidad del peso, la apertura económica, con disminución de aranceles de
importación, la desregulación de los mercados, la eliminación de organismos reguladores del
comercio y la producción agropecuaria (como las Juntas Nacionales de Granos y Carnes, el
Instituto Forestal Nacional y otros dirigidos a la regulación de cultivos como azúcar y yerba
mate), las privatizaciones (terminales portuarias, ferrocarriles) y el fomento de la inversión
extranjera.
La tendencia de largo plazo de aumento de escala en la actividad primaria se vio acelerada por el fuerte retraso cambiario, y la reducción de las regulaciones y eliminación de instituciones que podrían morigerar su impacto entre los productores más pequeños. Esto tuvo un
alto impacto entre los asociados de las cooperativas agropecuarias, y, particularmente, sobre
los productores de explotaciones familiares.
Debería señalarse, además, la insuficiencia de los esfuerzos de integración horizontal y vertical y de los procesos de racionalización implementados por algunas entidades, ya que, a diferencia de las empresas convencionales del sector agrario, las cooperativas no pueden disponer
en lo inmediato de estructuras más flexibles o dedicarse a otras actividades por tratarse de
sociedades de personas y no de capital. Las restricciones del propio sistema cooperativo en
cuanto a la relación contractual entre la cooperativa y el socio, su imposibilidad de captar recur20 El endeudamiento acumulativo de las entidades de primer grado puso en serias dificultades a todo el sistema institucional y
se reflejó en la liquidación de varias cooperativas de primer grado y la quiebra de organizaciones de segundo grado, como FACA.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

77

�sos externos y reinvertirlos en el sector y las limitaciones del cooperativismo financiero para
asistirlo, dificultaron el desarrollo de las entidades, obligándolas a contraer deudas y pagar los
altos intereses impuestos por el sistema bancario y financiero. A las dificultades coyunturales
se añadieron los problemas políticos, económicos y también los desafíos provocados por los
cambios tecnológicos y organizacionales que influyeron en la expansión agrícola argentina.
La situación económico-financiera de las cooperativas agrarias, sobrevivientes a los severos cambios de la década del 80, condicionó sus posibilidades empresariales en el nuevo contexto macroeconómico y sectorial, mientras que los impactos del ajuste estructural acrecentaron
las dificultades económicas y financieras de gran parte de los productores asociados, cuya
capacidad de cancelación de los pasivos con la entidad se vio severamente afectada. Con ello
se instaló una nueva crisis financiera de las cooperativas y de gran parte de sus socios.
Con este panorama, se produjo una declinación en el número de cooperativas agrarias de
la Pampa Húmeda, con cierres y liquidaciones de entidades, principalmente de comercialización de granos. Un estudio sobre la provincia de Santa Fe indica que el porcentaje de supervivencia de las cooperativas fue del 55% en la región norte de la provincia y del 76% en el centro
(Depetris, 2001); esa situación presenta rasgos similares a lo ocurrido con otras pequeñas y
medianas empresas acopiadoras, que por factores internos y externos vieron restringido su
desarrollo y competitividad. Cabe subrayar que algunas organizaciones cooperativas de grado
superior que las nucleaban insistieron en la necesidad de aumentar la eficiencia productiva en
todas las etapas de la cadena agroalimentaria, como elemento esencial para el incremento de
la competitividad (CONINAGRO, 2004) y en potenciar la integración cooperativa horizontal y
vertical en la cadena de valor.
La crisis generalizada en el sector cooperativo que caracterizó el período ha sido explicada, entre otros factores, por la inadecuada y deficiente administración política del financiamiento a los asociados y por el mantenimiento de una estructura sobredimensionada (en
especial, en recursos humanos e infraestructura) respecto a la realidad externa. A ello se agregó la parálisis que tales situaciones provocaron en los cuerpos directivos y la pasiva actitud de
funcionarios que sólo atinaban a ver cómo se desarrollaban los hechos sin adoptar medidas
específicas (Balestri et al., 2006).
Otros cambios en el sector agropecuario hicieron el mercado aún más competitivo. Así,
las transformaciones tecno-productivas en la actividad agropecuaria dieron lugar a la aparición
de nuevos agentes más deslocalizados (pool de siembra, empresas contratistas de maquinarias, etc.); la concentración empresarial, la privatización/desregulación de los principales resortes del negocio cerealero (puertos, instalaciones de acopio), la eliminación del precio sostén,
y el marco financiero sumamente restrictivo, impactaron fuertemente sobre las cooperativas
ligadas al acopio y comercialización de granos. Se produjo una reducción significativa de entidades cooperativas por liquidación o fusiones, junto con la aplicación de mecanismos de ajuste en algunos sectores (reducción de personal) y el abandono de algunas actividades (en el
caso de la ACA, las de adquisición y distribución de mercaderías de uso y consumo y el cierre
de fábricas de aceite21) junto con el relanzamiento de otros sectores (por ejemplo, en ACA, el
de insumos agropecuarios).
21 Del padrón societario de 148 cooperativas activas con que contaba la ACA a fines de los años 80, más de 90 atravesaron por
crisis severas que pusieron en duda su continuidad. De éstas, aproximadamente el 30% logró superar la situación "adoptando
medidas de reconversión", las restantes se complementaron con otras cooperativas con diferentes tipos de asociación, no
obstante, 15 desaparecieron (D´Adam et al., 2006).

78

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Las nuevas condiciones competitivas de los mercados de alimentos, la ampliación de la
participación de las multinacionales dentro del territorio, el debilitamiento de la banca oficial
(en particular, provincial) y la drástica caída de la banca cooperativa, provocaron la necesidad
de importantes cambios y adaptaciones en las cooperativas agropecuarias. Se redujo el número de entidades y disminuyó la cantidad de personal ocupado, pero al mantenerse o ampliarse
los volúmenes comercializados o procesados, se verificó un aumento promedio de la productividad, lo que les permitió mantener su participación relativa, tal como se verá más adelante
al analizar los Censos Económicos.
A partir de 1995 se observa, paralelamente a lo ya descripto, un notable aumento del
número de cooperativas activas. Esto se explica por la necesidad de los pequeños y medianos
productores, que buscaban una estrategia para enfrentar el contexto desfavorable, y por el
estímulo brindado por los programas orientados desde el Gobierno (Programa Cambio Rural,
Programa Social Agropecuario, PRODERNEA, PRODERNOA, y otros) que apoyaron a los productores en la búsqueda de soluciones asociativas.
A la salida de la convertibilidad, la reactivación de la economía en 2003 permitió, en algunos casos, sanear deudas bancarias a partir de la pesificación definida en 2002 y posibilitó un
reacomodamiento de la posición económica de las cooperativas existentes. Por otra parte,
como resultado de políticas muy activas que favorecieron la creación de cooperativas, se
observa un importante crecimiento del número de cooperativas activas desde ese año.
A principios de la segunda década del siglo XXI, el cooperativismo agropecuario se muestra como un sector social y económico pujante, abarcando más de un millar de entidades, con
cobertura en la mayoría de los productos agropecuarios y encarando procesos de modernización institucional, incursión en agregado de valor, generación de energías renovables, actividades de investigación y desarrollo, capacitación cooperativa, desarrollo de juventudes
cooperativistas, apoyo a la educación superior agropecuaria, y otros. Los puntos siguientes
intentan cuantificar, en la medida de la información disponible, las principales dimensiones
referidas a su importancia económica, social y sectorial, y profundizar en las transformaciones
institucionales.
Dentro de este panorama de crecimiento y modernización, la organización en cooperativas
de los pequeños productores y explotaciones familiares es proporcionalmente baja, creando el
desafío de generar estrategias y políticas dirigidas a incorporarlos a formas organizativas que
les permitan aumentar la escala, mejorar la gestión y adoptar innovaciones, con el objetivo
final de mejorar sus ingresos y fortalecer su inserción territorial. A este tema se dedican los
capítulos IV y V.

III.2.

Dimensión y estructura actual del cooperativismo agropecuario

Para establecer el número actual de cooperativas, es necesario adoptar algunas definiciones que se relacionan con la modalidad de registro y el cumplimiento de las normas administrativas de la autoridad de aplicación, el INAES. Para el organismo, se entiende como cooperativa
“activa”, a la que cumplió oportunamente con los requisitos para obtener la matrícula, y que
ésta no haya sido suspendida, cancelada o en proceso de liquidación.
A los fines del estudio, para identificar aquellas que podría considerarse en vida institucional activa, se calificará como “regulares” a todas las cooperativas activas que, a diciembre de
2010, habían presentado al menos un balance correspondiente a los ejercicios 2007, 2008 o
2009; o no habiéndolo presentado se constituyeron en los años 2009 o 2010.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

79

�El Cuadro 1 muestra los resultados del procesamiento de los datos del Registro Nacional de
Cooperativas22 al 31 de diciembre de 2010. Del mismo surge que, a esa fecha, las cooperativas
agropecuarias activas en la Argentina eran 1606, de las cuales serían regulares 800 entidades, en
tanto otras 806 no cumplirían con tal condición, por no haber presentado balances desde 2006.

Cuadro 1. Cooperativas agropecuarias en 2010
Condición

Cant. de cooperativas

%

TOTAL DE COOPERATIVAS AGROPECUARIAS AL 31 DIC. 2010
Activas
Regulares*
Presentaron Balance

628

No pres. balance, constit. en 2009/10

172

No Regulares
No pres. balance, constituidas 2003/08

515

No pres. balance, constituidas antes de 2003

291

1606

100

800

50

806

50

COOPERATIVAS AGROP. CONSTITUIDAS ENTRE 2001 Y 2010
Activas

966

Regulares

364

38

602

62

Presentaron Balance

192

No pres. balance, constituidas 2009/10

172

No Regulares
No pres. balance, constituidas antes de 2009

%

602

Fuente: Elaborado con datos del Registro Nacional de cooperativas - INAES.
* Se define como "regular" a la cooperativa que a diciembre de 2010 había presentado al menos un balance correspondiente a
los ejercicios 2007, 2008 o 2009; o no habiéndolo presentado se había constituido en los años 2009 o 2010.

Un fenómeno llamativo de la última década es el importante número de cooperativas
constituidas entre 2001 y 2010, de las cuales figuran como activas 966. Sin embargo, también
es apreciable el alto número de entidades que no mantienen la condición de regular. Así, sólo
364 (el 38%) se encontraba en condición regular al 31 de diciembre de 2010. Aún así, las cooperativas agropecuarias activas a esa fecha, que se constituyeron después de 2001, representan el 60% del total de activas.
El Gráfico 2 permite apreciar la evolución en el surgimiento y mantenimiento de las cooperativas agropecuarias a lo largo de la historia nacional, ampliando los comentarios históricos realizados en el punto anterior. Así, aparecen tres grandes períodos: el que va desde los orígenes
hasta el año 1955, en el cual se constituye el que podría denominarse “núcleo histórico del cooperativismo agrario” –abarcando las cooperativas constituidas en las primeras décadas del siglo
XX, en el marco de los procesos de inmigración y colonización, y las formadas durante los primeros gobiernos peronistas–; un largo período, de casi medio siglo, de muy baja creación de
entidades o baja supervivencia de las creadas en esos años; y un reverdecer del surgimiento de
cooperativas agropecuarias a partir de mediados de la última década del siglo XX.
22

80

INAES. Registro Nacional de Cooperativas. www.inaes.gov.ar

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Este fenómeno se ha producido en casi todas las provincias, destacándose, por número de
nuevas cooperativas, Misiones, Buenos Aires, Santiago del Estero, Tucumán y San Juan (ver
Cap. IV). Datos detallados pueden encontrarse en los Cuadros 1 a 3 del Anexo I, Carpeta C.

Gráfico 2. Cooperativas agropecuarias registradas. Total nacional

Cooperativas

600
500
400
300
200
100

Regulares

2006/2010

2001/2005

1996/2000

1990/1995

1986/1990

1981/1985

1976/1980

1971/1975

1966/1970

1961/1965

1956/1960

1951/1955

1946/1950

Hasta 1945

0

No regulares

Fuente: Elaborado con datos del Registro Nacional de Cooperativas - INAES.

Los datos del Registro Nacional de Cooperativas informan, principalmente, sobre las cuestiones administrativas: constitución, domicilio, responsables. Para conocer aspectos estructurales de las cooperativas es necesario basarse en otras fuentes.
Una de las principales es el Censo Económico Sectorial de Cooperativas y Mutuales
(CESCyM), realizado por el INAES en 2006-2007, único relevamiento específico y detallado
realizado en las dos últimas décadas23. Los resultados más generales han sido publicados por
la institución. Otros procesamientos, no publicados, se incorporan a este estudio. En esta
investigación se realizaron, además, nuevos procesamientos para revisar los anteriores y agregar nuevas variables. Los datos provenientes de estas tareas alimentan los análisis de este
punto III.2. Tanto la publicación como el detalle de los procesamientos pueden consultarse en
el Anexo I, INAES.
Según el Censo INAES, las 495 cooperativas agropecuarias censadas contaban con
122.710 asociados y la distribución por regiones era la que figura en el Cuadro 2. Se aprecia
23 Es conveniente señalar que, previamente al Censo, se realizó un empadronamiento al cual se presentaron 743 cooperativas.
Sin embargo, al momento del Censo, sólo 495 pudieron ser ubicadas y censadas. En este sentido, no es posible para este estudio determinar cuál es el porcentaje del universo reflejado en el Censo, aunque indudablemente es muy elevado. Por esta razón,
es posible que se encuentren diferencias en el número de cooperativas y en volúmenes comercializados y/o procesados provenientes de otras fuentes.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

81

�que el 63% de las cooperativas se encontraba en la Región Pampeana, y especialmente en las
provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba, en tanto un 83% de los asociados estaban
en dicha región.

Cuadro 2. Cooperativas agropecuarias y asociados censados en 2006-2007
Región

Cooperativas
Número

Asociados
%

Número

%

PAMPEANA

314

63

102.336

83

Santa Fe

101

20

49.493

40

Córdoba

77

16

19.839

16

Interior Bs. As.

85

17

13.197

11

Gran Bs. As.

10

2

3.136

3

Pampeana (Resto)

41

8

16.671

14

NEA

64

13

10.681

9

NOA

45

9

4.931

4

PATAGONIA

23

5

2.724

2

CUYO

49

10

2.038

2

Total

495

100

122.710

100

Fuente: INAES - Las cooperativas y las mutuales en la Rep. Argentina - Bs.As. 2008.

Las cooperativas agropecuarias argentinas desarrollan dos tipos de actividades principales: comercialización de la producción de los asociados y/o procesamiento industrial de la producción de sus asociados. De acuerdo al Censo Nacional Económico 2004/2005,
aproximadamente un 60% de las entidades están orientadas a la comercialización y un 40% al
procesamiento y/o elaboración de productos (lo que incluye su posterior venta). Son muy
pocos los casos de cooperativas que realicen en común la producción agropecuaria.
Los productos entregados por los asociados a las cooperativas para su producción o
comercialización provienen de todas las actividades agropecuarias: cultivos agrícolas (granos,
frutas, hortalizas, cultivos industriales) y ganadería (bovina, lechería, ovina, porcina, avicultura,
miel, caprinos) (Cuadro 3).
Dado que las cooperativas pueden comercializar/procesar distintos productos, la suma de
los parciales suele ser mayor que el total del grupo.

82

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 3. Cooperativas de comercialización y agroindustriales,
por producto, en el Censo INAES
Comercialización

Cantidad de coop.

CEREALES Y/O OLEAGINOSAS

170

Cereales

163

Oleaginosas

156

CULTIVOS INDUSTRIALES

56

Olivo

2

Maní

5

Algodón

11

YERBA MATE, TÉ Y/O TABACO

26

Yerba mate

19

Té

4

Tabaco

6

Caña de azúcar

5

Otros cultivos industriales

7

FORESTALES

2

FRUTALES

20

FRUTALES CÍTRICOS

3

Frutas de carozo

4

Peras y/o manzanas

5

Uva

9

HORTALIZAS Y LEGUMBRES

18

Ajo

3

Cebolla

3

Tomate p/fresco

3

Tomate p/industria

2

Pimiento fresco

2

Pimiento p/pimentón

2

Zapallo

4

Papa

4

Poroto seco

3

Otras legumbres

1

Otras hortalizas

3

Aromáticas

1

PRODUCTOS PECUARIOS
Bovinos

53

Ovinos

6

Caprinos

2

Porcinos

7

Conejos

5

Avícola carne

5

Avícola huevos

4

Miel y subproductos

27

Leche sin procesamiento

35

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

83

�Agroindustria

Cantidad de coop.

Producción y procesamiento de carne y productos cárnicos

19

Preparación, empaque y acondicionamiento de frutas, hortalizas y legumbres

20

Elaboración de aceites y grasas de origen vegetal

6

Elaboración de leches y productos lácteos deshidratados

30

Elaboración de productos de molinería

8

Elaboración de alimentos preparados para animales

21

Elaboración de dulces

7

Preparación de hojas de té

4

Preparación de yerba mate

17

Elaboración de vinos y otras bebidas fermentadas a partir de frutas

28

Preparación de hojas de tabaco

43

Preparación de fibras textiles vegetales, desmotado de algodón

7

Otras actividades agroindustriales

22

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.

En cuanto a la ubicación regional de las cooperativas según los productos principales, ésta
puede observarse en el Cuadro 4.

Cuadro 4. Concentración regional de las cooperativas, según principales
rubros, en 2006-2007
Región

En % del total de cooperativas del país dedicadas a cada rubro
PAMPEANA

NOA

PATAGONIA

CUYO

Total

Cereales

99,8

0,2

0

0

0

100

Oleaginosas

99,1

0,8

0

0

0

100

Maní

100

0

0

0

0

100

Leche

84,9

0

4,0

0

11,2

100

Bovinos

95,9

0,5

1,6

2,0

0

100

Ovinos

99,3

0,7

0

0

0

100

Porcinos

83,4

16,5

0,1

0

0

100

Conejos

95,9

0

0

4,0

0,1

100

Avícola huevos

99,9

0

0

0

0,1

100

Uva

0

0

0

2,1

97,9

100

Ajo

0

0

0

0

100,0

100

40,6

59,3

0,2

0

0

100

Yerba mate

0

99,3

0

0,7

0

100

Té

0

100,0

0

0

0

100

2,0

98,0

0

0

0

100

57,7

38,5

0

3,8

0

100

Algodón

Cítricos
Tomate p/fresco

84

NEA

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Región

En % del total de cooperativas del país dedicadas a cada rubro
PAMPEANA

Avícola carne

NEA

NOA

PATAGONIA

CUYO

Total

28,6

71,4

0

0

0

100

2,7

93,3

0

4

0

100

0

99,5

0,5

0

0

100

79,1

1,6

18,5

0,1

0,7

100

0

29,9

70,1

0

0

100

74,5

0

25,5

0

0

100

Poroto seco

0

2,1

95,7

0

2,1

100

Caña de azúcar

0

0

100,0

0

0

100

Frutas de pepita y carozo

0

0

0

100,0

0,0

100

Cebolla
Caprinos
Miel
Tabaco
Papa

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.

Sintetizando los cuadros 3 y 4, se puede afirmar que las cooperativas de granos (cereales y oleaginosas) son la mayoría de las entidades y, al mismo tiempo, están todas ubicadas
en la Región Pampeana. En número de entidades, siguen las de bovinos y lechería, también
fuertemente concentradas en dicha región. Continúan las de cultivos industriales, integradas
por las que procesan y comercializan un amplio rango de productos, y que tienen particular
relevancia regional.
Es necesario destacar que lo presentado surge del Censo INAES, y que los datos de otras
fuentes muestran algunas diferencias. Por el momento, estas cifras sobre número de cooperativas intentan dar un primer panorama, ya que la importancia de cada grupo se mide mejor por
su participación en el valor de producción, dato que se presentará en los puntos siguientes.
Otra dimensión de gran interés para evaluar la estructura del cooperativismo agropecuario
es la distribución de la cantidad de entidades, de los ingresos y de los activos, según el año de
constitución de la cooperativa. Con los procesamientos realizados con los datos del Censo
INAES se ilustra la periodización que se planteó al comienzo de esta sección: hay un período
inicial de fuerte crecimiento, hasta 1955, con la constitución del “núcleo histórico”; un segundo período, entre los años 1956-1995, con caída de entidades y un bajo nivel de constitución
y, finalmente, un tercer período con fuerte creación de entidades desde 1996 en adelante. Los
datos de ingresos y activos muestran la importancia del “núcleo histórico” en el universo cooperativo. Este incluye 232 cooperativas de primer grado, representa el 47% del total de entidades censadas por el INAES, y contribuye al conjunto con el 85% de los activos y el 77% de
los ingresos. (Cuadro 5 y Gráfico 3). Si se lo mide con el padrón del INAES a 2010, el número
de entidades constituidas en ese período alcanza a 319.
Por otra parte, en el tercer período, desde 1996 a 2006, se constituyeron 142 cooperativas (29% del total), pero sólo representan el 2,5% de los ingresos. Se trata de cooperativas en
proceso de consolidación, de pequeña escala promedio.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

85

�Cuadro 5. Cooperativas agropecuarias por año de constitución
Período de
constitución

Cantidad de
cooperativas

Ingresos
(millones
de $)*

Activos
(millones
de $)*

Cantidad
con ingresos
inferiores
a $10.000

Cantidad
con ingresos
inferiores
a egresos

Cooperativas de primer grado
Hasta 1945

99

5.574

2.929

.

18

1946/50

62

1.160

641

.

5

1951/55

71

1.133

777

.

15

1956/60

14

151

101

.

3

1961/65

14

124

110

.

3

1966/70

21

239

198

.

3

1971/75

11

154

217

.

2

1976/80

6

249

176

.

2

1981/85

12

239

255

1

6

1986/90

20

60

49

.

5

1991/95

23

80

57

1

8

1996/00

61

71

105

12

12

2000/05

81

52

40

17

24

Total

495

9.289

5.656

31

106

6

2.589

1.469

Coop. 2° grado**

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES, Anexo I, Carpeta C, Cuadro 8.
* Millones de pesos corrientes del año 2004.
** no se clasifican por fecha por integrar cooperativas de primer grado constituidas en distintos años.

86

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Gráfico 3. Cooperativas activas en 2010 según año de constitución
Participación en cantidad, ingresos y activos (en %)
70%

Cooperativas

60%
50%
40%
30%
20%
10%

Cooperativas

Ingresos

2000/05

1996/00

1991/95

1986/90

1981/85

1976/80

1971/75

1966/70

1961/65

1956/60

1951/55

1946/50

Hasta 1945

0%

Activos

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.

Cuadro 6. Participación de las cooperativas del “núcleo histórico” por producto
Producto
Peras y manzanas

% de las cooperativas
100

Algodón

98

Cereales

95

Maní

95

Oleaginosas

92

Té

62

Yerba mate

59

Tomate fresco

57

Lácteos

54

Pimiento fresco

36

Uva para vinificar

5

Tabaco

0

Cítricos

0

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.
Anexo I, Carpeta C, Cuadro 4.

Las cooperativas del “núcleo histórico” tienen una relevante participación en los productos cereales y oleaginosas, algodón, maní, peras y manzanas, y también importante en otros

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

87

�rubros. En el caso de tabaco, las cooperativas se formaron en los años 60 y 70, en los cítricos
en la década del 80, mientras que parte sustancial de las de tomate, pimiento fresco y miel
corresponden a la década de los 90 (Cuadro 6).
En este punto se ha presentado un resumen de los aspectos más destacados que surgen
del procesamiento de la base de datos del Censo INAES. En el Anexo I se pueden encontrar
tres carpetas de información:
A

La reproducción del Censo del INAES, publicado en www.inaes.gov.ar

B

El primer procesamiento de la base de datos del Censo, con correcciones introducidas
por este estudio.

C

Procesamientos adicionales de la base de datos del Censo, en relación con diversos
indicadores, y procesamiento del padrón de cooperativas del INAES para identificar las
entidades agropecuarias que estuvieran activas a diciembre de 2010.

III.3.

Importancia de las cooperativas en la organización de los productores
agropecuarios

En este punto se procurará evaluar la importancia de las cooperativas como forma de organización de los productores agropecuarios, así como las tendencias que, en ese aspecto, se
verificaron hasta principios de esta década.
Para ello, es necesario recurrir a la información más completa, la de los Censos Nacionales
Agropecuarios realizados por el INDEC, cuya última versión disponible es la del año 2002, y a
la de estudios complementarios.
Los elementos que se expondrán a continuación, y los adicionales que figuran en el Anexo
III, permiten afirmar que:

88

•

Las cooperativas son la principal forma organizativa de los productores agropecuarios.

•

La mayor parte de los asociados a cooperativas pertenecen a las explotaciones agropecuarias familiares y, en particular, a los tipos de productores más pequeños. Sin
embargo, los pequeños productores asociados a cooperativas son una fracción muy
pequeña del total de sus categorías. Es decir, la participación en cooperativas de este
tipo de productores es proporcionalmente muy baja.

•

El 56% de explotaciones cuyos responsables están cooperativizados se encuentran
en la Región Pampeana, y el 28% en el NEA. En las demás regiones extrapampeanas
el porcentaje de productores asociados a cooperativas es muy reducido, y esto se
acentúa entre los productores más pequeños.

•

Las provincias que tienen un mayor porcentaje de productores cooperativizados, así
como mayor proporción de superficies cultivadas y existencias ganaderas en esas
explotaciones son Santa Fe y Misiones.

•

La cantidad de productores cooperativizados cayó significativamente entre 1988 y
2002, en mayor proporción que la caída del número total de EAP.

•

En la región pampeana la disminución de EAP cooperativizadas se verificó en mayor
medida que en el promedio nacional.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�De las distintas formas organizativas de los productores agropecuarios relevadas por el
Censo Nacional Agropecuario de 2002 (CNA 02), las cooperativas son las que nuclean mayor
número de asociados. En dicho año, 44.601 productores (personas responsables de la gestión
de los establecimientos agropecuarios) manifestaron estar asociados a alguna cooperativa, en
tanto que 13.874 dijeron estar asociadas a alguna asociación gremial, otras 8316 integraban
grupos de Cambio Rural, Programa Social Agropecuario o CREA; y 11.791 formaban parte de
otros tipos de asociaciones rurales (Cuadro 7 y Anexo III, Cuadros 1 y 8). Es razonable suponer que, desde 2002, esta preponderancia de las cooperativas respecto a otras formas de asociación se ha acentuado, paralelo a la constitución de alrededor de mil nuevas cooperativas24.

Cuadro 7. Asociativismo: Cantidad de EAP por modalidad. CNA 2002
Tipo de asociación

Cantidad de EAP

Participación en el
total de EAP (en %)

Cooperativas

44.601

13,4

Asociaciones Gremiales

13.874

4,2

Cambio Rural

2.695

0,8

CREA

1.648

0,5

PSA

3.973

1,2

Compras conjuntas

2.931

0,9

Comercialización

1.826

0,5

Capacitación

1.603

0,5

Agrupaciones de maquinaria

5.431

1,6

Otras asociaciones

Fuente: Elaborado en base a Obschatko, 2009: Las EAP Familiares en la R.A.

Las explotaciones de los 44.601 productores cooperativizados cubren una superficie total
de 14,8 millones de ha, de las cuales 6,8 millones se encuentran implantadas, y cuentan con
7,3 millones de cabezas de ganado (5,9 millones de vacunos). Por lo tanto, representan el
8,6% de la superficie total, el 20,7% de la superficie implantada, el 20% del ganado porcino y
el 12,2% del ganado bovino. Por cultivos, los productores cooperativizados manejan el 24%
de la superficie total implantada con cereales y oleaginosas, y un tercio de los cultivos industriales (Anexo III, Cuadros 4 y 5).
Las EAP asociadas a cooperativas tienen una fuerte presencia en la Región Pampeana.
Tres provincias –Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba– dan cuenta del 48% de las EAP de asociados a cooperativas, el 78% de la superficie implantada y el 73% de las cabezas de ganado
bovino del total de cooperativas del país, lo que muestra la importancia de estas entidades en
la región, que se viera con otros indicadores en la sección anterior.
En el conjunto de las provincias, Santa Fe es la que exhibe indicadores más altos de cooperativas y de su peso en la variables productivas: el 37% de las explotaciones agropecuarias
24 Como puede apreciarse, el número de productores asociados a cooperativas (44.601) difiere notablemente del número de asociados de las cooperativas agropecuarias relevados en el Censo del INAES. Estas diferencias podrían atribuirse a que se trata de relevamientos realizados por instituciones diferentes y no conectadas entre sí, con distinta definición del universo estadístico y de
metodologías, además de otras explicaciones referidas a los procedimientos censales que caen fuera de los alcances de este estudio.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

89

�está cooperativizado, y en las mismas se encuentra el 44% de la superficie implantada, el 30%
de los bovinos y el 36% de los porcinos de la provincia (Anexo III, Cuadros 3 y 4). Otra provincia que se destaca es Misiones, donde el 30,6% de las EAP de la provincia está integrado a
cooperativas, representando el 32% de la superficie implantada y el 34% de las existencias
bovinas provinciales.
La evolución entre los años 1988 y 2002, según los Censos Agropecuarios, muestra un
fuerte retroceso del número de productores agropecuarios asociados a cooperativas, el cual
se redujo en un 52%. Ello implicó una reducción del 33% al 21% de la superficie implantada,
y del 22% al 12% en términos de ganado bovino, en las EAP cooperativizadas. Esta caída es
mayor que la reducción del total de explotaciones, que fue del 24% (Anexo III, Cuadro 7).
En términos territoriales, la Región Pampeana sufrió una reducción del 60% de los productores cooperativizados (en forma relativamente homogénea entre las provincias que la
integran), lo que resulta determinante en la evolución nacional debido al peso de esta región.
Las menores caídas se registraron en el NEA, aunque fuertemente focalizadas en la provincia del Chaco, y en Cuyo.
Es importante analizar la distribución de los productores cooperativizados por tipo de productores. El estudio “Las explotaciones familiares en la República Argentina”, realizado con los
datos del CNA 02, establece una definición conceptual y una metodología que distingue las
denominadas “explotaciones agropecuarias familiares” de las “explotaciones agropecuarias no
familiares”, y establece cuatro tipos de explotaciones agropecuarias familiares: A, B, C Y D25.

Gráfico 4. Asociados a cooperativas por tipo de productor
Año 2002
Familiares A
23%
No Familiares
21%

Familiares D
13%

Familiares C
18%

Familiares B
25%

Fuente: Obschatko, E. op.cit.

25 Ver OBSCHATKO, Edith. (2009). Las explotaciones familiares en la República Argentina. Se entiende por explotación familiar
aquella en la que el productor trabaja directamente en la explotación, no emplea trabajadores no familiares remunerados permanentes, no es SA o SCA, y está por debajo de determinados límites de superficie total, cultivada y cabezas de ganado. Dentro de
las EAP familiares se consideran cuatro tipos: A, B, C y D, en una escala creciente según el nivel de capitalización. En el caso D
se relativiza la condición relativa al empleo, aceptando que la EAP contrate en forma permanente y remunerada hasta un número
de dos trabajadores no familiares, siempre que se cumplan las otras condiciones.

90

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Si se intenta saber la importancia que tienen las explotaciones familiares dentro del conjunto de productores cooperativizados, se encuentra que el 79% de éstos proviene de dichas
EAP familiares, lo que indica una proporción de asociados algo superior a la participación de las
EAP familiares en el total de EAP (75%) (Gráfico 4). El 48% de los asociados corresponde a los
grupos de EAP familiares más pequeñas (A y B), a diferencia de, por ejemplo, los integrantes
de asociaciones gremiales, donde los productores familiares A y B representan el 32%. (Anexo
III, Cuadro 2).
Pero si se compara el número de EAP asociadas a cooperativas contra el total de EAP, se
encontrará que sólo el 13,3% de todas las EAP pertenece a alguna cooperativa. La asociación
a cooperativas es significativamente menor en el estrato de EAP familiares de menores recursos, el Tipo A, bajando al 9%. En cambio, promedia el 18% en los Tipos B, C y D de las EAP
familiares. Esta reducida participación de los pequeños productores se acentúa en las provincias de menor desarrollo relativo. En el Anexo III, Gráfico 1, se presentan los datos por provincias, pudiendo apreciarse la participación de cada grupo de EAP en el total de productores
cooperativizados, y la participación de los productores cooperativizados en el total de explotaciones agropecuarias.
Para responder a uno de los objetivos de este estudio, que es conocer la importancia de
las cooperativas para el fortalecimiento de los pequeños productores y la agricultura familiar,
interesa profundizar más en la situación de las explotaciones agropecuarias Tipo A, las que
pueden ser definidas, en términos amplios, como aquellas cuya dotación de recursos no permiten, al productor y su familia, vivir exclusivamente de la explotación y mantenerse en la actividad –por lo que debe recurrir a otras estrategias de supervivencia (trabajo fuera de la
explotación, generalmente como asalariado transitorio en changas y otros trabajos de baja calificación)–, se verifican acentuadas condiciones de pobreza, y su mantenimiento en el campo
se explica, en una gran mayoría de casos, por el aporte que recibe de programas públicos de
asistencia social y por otros ingresos eventuales26.
El Cuadro 8 presenta las principales características de este grupo, según el CNA 2002. Se
aprecia su importancia numérica y su baja participación en la superficie cultivada y en el valor
de la producción. Sólo el 9% está asociado a cooperativas. Desde el punto de vista social, es
un grupo muy significativo en cantidad de EAPs y de residentes y, en cuanto a su nivel de instrucción, sólo el 18% tiene estudios secundarios o superiores, creando una desventaja adicional para avances en la gestión tecnológica y económica de la explotación.

26

OBSCHATKO, E. Op.cit.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

91

�Cuadro 8. Perfil del Tipo A de los productores familiares
Variable
Cantidad EAPs

113.234

% del total de EAPs

34,0

% residentes en EAPs

32,1

% total de trabajadores permanentes

24,9

% superficie cultivada total

3,0

% valor bruto de producción total

3,9

% asociado a cooperativas

9

% que trabaja fuera de la EAP

45

% con instrucción: secundario o más

18

Fuente: Obschatko, E. op.cit.

Con respecto a la distribución regional de las EAPs tipo A cooperativizadas, el 77% de los
productores cooperativizados se encuentran en la Región Pampeana y en la Mesopotamia. Si
se dejan de lado dichas regiones, el porcentaje de cooperativización se reduce del promedio
de 9,1% a un magro 3,3% (Cuadro 9).

Cuadro 9. EAP Familiares A en cooperativas, por regiones. CNA 2002

Región Agroeconómica

Puna

Fam A

Cant. EAP
asociadas a
cooperativa

% EAP en
Coop./Total
EAP

% EAP en
Coop./Total
en coop

3.207

35

1,1

0,3

14.707

395

2,7

3,8

Agricultura subtropical del NOA

9.049

529

5,8

5,1

Chaco Seco

3.566

235

6,6

2,3

Monte Árido

16.791

314

1,9

3,0

Chaco Húmedo

11.165

412

3,7

4,0

Mesopotamia

26.902

5.933

22,1

57,6

Patagonia

2.896

182

6,3

1,8

Pampeana

14.367

2.021

14,1

19,6

9.709

192

2,0

1,9

875

54

6,2

0,5

113.234

10.302

9,1

100,0

71.965

2.348

3,3

22,8

Valles del NOA

Oasis Cuyanos
Valles Patagónicos
Total
Total excluyendo R. Pampeana
y Mesopotamia

Fuente: Obschatko, E. op.cit.

92

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Estos datos sugieren que precisamente en el grupo de productores para el cual la cooperativa podría tener mayor importancia estratégica, por su posibilidad de aumentar la escala y
crear condiciones para la mejora de los ingresos, es donde se encuentra más ausente. Esto
presenta el desafío de determinar los factores limitantes y las estrategias para modificar esta
situación. Sobre este punto se volverá en los capítulos IV y V.

III.4.

Importancia económica y sectorial de las cooperativas agropecuarias

III.4.1. Importancia en la economía
La importancia en la economía puede evaluarse con distinto tipo de información. En general,
las estadísticas de los organismos no distinguen en forma habitual a las cooperativas de otras
empresas o unidades. Para realizar este estudio se recurrió a diversas fuentes, las que tuvieron
que realizar procesamientos especiales de sus bases de datos. Al no existir una fuente única,
puede ocurrir que datos sobre una misma variable no sean exactamente iguales, por variar el
método de relevamiento y cálculo, por tratarse de fechas diferentes y otras circunstancias. El criterio seguido en adelante es ofrecer o citar toda la información recibida, agregarla en Anexos y
comentar los resultados que son más completos y que abarcan períodos más largos. Las fuentes utilizadas son: AFIP, INAES, INDEC, INV, INYM y MAGyP –a través de las Direcciones de
Control Comercial (anteriormente en el ONCCA), de Mercados Agrícolas y de Tabaco.
La herramienta estadística más completa y detallada para reflejar la estructura económica
en un momento dado es el Censo Nacional Económico realizado por el INDEC. Los últimos
fueron el CNE 1994 (cuyos datos se refieren al año 1993) y el CNE 2004/2005 (cuyos datos se
refieren al año 2003). En ellos se proporciona información sobre locales, personal empleado,
valor de la producción, consumo intermedio y valor agregado, remuneración de los asalariados, impuestos a la producción y excedente bruto de explotación, discriminada por ramas productivas y provincias. Los datos que ofrece el CNE, en unidades monetarias, permiten comparar
entre sí a las empresas y grupos que operan con distintos productos.
En muy breve síntesis, los datos de los Censos Económicos que se analizan a continuación indican que:
•

La participación cooperativa en el comercio de productos agropecuarios es del orden
del 12%.

•

Entre 1993 y 2003 se observa un proceso de concentración y de aumento de la productividad de las actividades comerciales (reducción de locales y de mano de obra
ocupada, mientras conservan la participación en mercados que se han expandido).

•

La participación cooperativa en la industrialización de productos agropecuarios es en
promedio del 5%, tomando el conjunto de la industria de alimentos, bebidas y tabaco.
Pero es notablemente más alta que ese promedio en las ramas de lácteos, vinos,
algodón, tabaco y yerba mate. En cambio, es mínima en las principales actividades
agroindustriales: aceites, harinas y carnes.

•

También en las cooperativas agroindustriales se verifica un proceso de concentración
y aumento de la productividad, pese a lo cual la participación cooperativa en la actividad agroindustrial ha caído en el período citado.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

93

�•

No se aprecia, entre 1993 y 2003, avance significativo de cooperativas en nuevas actividades agroindustriales. Se ha consolidado o mantenido la participación cooperativa
en aquellas ramas donde su presencia ya era tradicional.

Los CNE incluyen todas las ramas económicas con excepción del sector agropecuario. Dado
que las cooperativas agropecuarias se dedican a las actividades comerciales y de procesamiento,
los CNE cubren prácticamente todo el universo cooperativo basado en productos agropecuarios.
Los datos de los CNE discriminados por formas jurídicas (entre las cuales se incluye a las
cooperativas) que han sido publicados tienen una apertura de actividad económica a dos dígitos, es decir, se refieren a las ramas 15 y 16 de la industria (industria alimentaria, de bebidas y
tabaco-IABT) y las ramas comerciales, también a dos dígitos.
Por tal motivo, a fin de conocer mejor las distintas cadenas y ramas, se solicitó al INDEC
el procesamiento, considerando ramas industriales y comerciales a cuatro y cinco dígitos.
Estas se obtuvieron para todas las ramas en que no se produjera la situación de “secreto estadístico” (tres o menos empresas). Los datos completos figuran en el Anexo II, “Censos
Nacionales Económicos”. Aquí se presentarán los resultados más generales.
Uno de los primeros resultados informa que, en 2003, se ubicaron 565 locales27 pertenecientes a cooperativas agropecuarias las que, durante ese año, tuvieron un promedio anual de
17.693 trabajadores. (Cuadro 10)
El valor total de producción de las cooperativas en 2003 fue de 3389 millones de pesos de
ese año28 (equivalente a unos 1157 millones de dólares). Un 78% de este monto correspondió
a las cooperativas agroindustriales y un 22% a las de comercialización.
Si se considera el valor agregado, la distribución fue del 52% para las de agroindustria y
del 48% para las de comercialización.

Cuadro 10. Cooperativas agropecuarias según actividad, en el CNE 2004/05

Actividad

Locales *

Puestos
de
Trabajo

Valor de producción
Millones $
2003

en %

Valor agregado
Millones $
2003

en %

Agroindustria **

227

11.593

2.649

78,2

577

51,6

Comercio Agropecuario***

338

6.100

740

21,8

541

48,4

Total

565

17.693

3.389

100,0

1.119

100,0

Fuente: elaborado con datos del CNE 2004/05 - INDEC.
* Locales: establecimientos en que se realiza la actividad productiva o comercial. Una empresa puede tener varios locales.
** El detalle de las ramas incluidas en cada actividad figura en el Anexo II.
*** En el caso de Comercio Agropecuario, el valor de producción no incluye el costo de la mercadería vendida.

27 En este texto, por comodidad de expresión, se asimilará “locales” con “cooperativas” o “empresas cooperativas”, si bien
varios locales pueden pertenecer a una sola empresa.
28 Conviene aclarar que el valor de producción, en el caso de la agroindustria, se corresponde con el total de las ventas, mientras que, en el caso del comercio agropecuario, es el total de las ventas menos el costo de la mercadería vendida, ya que la actividad del local es, solamente, comercializar.

94

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�a.

Las cooperativas de comercialización agropecuaria

En 2003, se dedicaban a la comercialización 338 locales con 6100 trabajadores. Estas cooperativas representaban aproximadamente el 13% del comercio agropecuario, esto es, del
total de las ventas mayoristas de productos agrícolas y pecuarios, tanto si se lo mide en términos de valor de producción como de valor agregado (Cuadro 11 y Anexo II, Cuadros 4 y 5).

Cuadro 11 . Comercio agropecuario cooperativo. Años 1993 y 2003

Rama

Locales
1993

Puestos de Trabajo

2003

1993

2003

Var. %

Participación en Participación en
el VP de cada
el VA de cada
rama (en %)
rama (en %)
1993

2003

1993

2003

Venta materias primas
agropecuarias y animales vivos

167

237

2.562

3.923

53,1

13,7

15,5

11,5

13,8

Venta en consignación
productos agrícolas

142

55

2.750

1.148

-58,3

24,9

22,9

28,0

24,2

Venta en consignación
productos pecuarios

48

22

369

415

12,5

9,0

9,1

9,6

9,2

Venta y empaque de frutas,
hortalizas y legumbres

24

12

500

325

-35,0

3,1

1,7

3,5

1,6

Venta carnes rojas, chacinados
frescos y productos de granja

10

3

74

22

-70,3

1,0

0,2

1,3

0,2

Almacenamiento en silos y
frigoríficos

48

9

1.380

268

-80,6

17,8

8,0

17,6

8,5

439

338

7.635

6.101

-20,1

13,4

12,0

13,6

11,7

Total

Fuente: elaborado con datos del CNE 1994 y del CNE 2004/05 - INDEC.

Esta participación en los valores se mantuvo relativamente estable entre los años 1993 y
2003 (período intercensal), pese a que el número de locales de comercio agropecuario pertenecientes a cooperativas se redujo un 23% y el número de puestos de trabajo en dichos locales disminuyó un 20%. Si se considera que la participación en el valor agregado y de producción
se mantuvo casi estable en un período en que el comercio agropecuario creció, esto evidencia un aumento de productividad de las cooperativas, comercializando mayor volumen/valor
con menos puestos de trabajo.

b.

Las cooperativas en la agroindustria

En el caso de la industria de alimentos, bebidas y tabaco (IABT), la presencia de las cooperativas es relevante en unas pocas ramas agroindustriales, siendo marginal su participación en
las principales. A 2003, aportaban el 5,4% del valor agregado por el total de empresas del país.
En su evolución entre los años de ambos censos, se aprecia, como ocurrió con las cooperativas

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

95

�de comercialización, una disminución del número de locales y una reducción de los puestos de
trabajo; en este caso, con una pequeña disminución en la participación sobre el total de la actividad agroindustrial. Tampoco aparecen avances en nuevas actividades agroindustriales.
Los principales datos económicos de las cooperativas de la agroindustria figuran en los
Cuadros 12 y 13. Puede apreciarse el número de locales por ramas, los puestos de trabajo, el
valor de producción, el valor agregado y el porcentaje de valor agregado sobre el valor de producción, para el año 2003. Las mismas variables, para 1993, así como un mayor detalle por
ramas, figuran en el Cuadro 1 del Anexo II.

Cuadro 12. Agroindustria cooperativa: principales ramas de actividad
Año 2003

Producto

Locales

Puestos de
Trabajo

Valor
agregado

Valor de
Producción

( en miles de pesos
de 2003)

Valor
agregado

Valor de
Producción

(participación en %)

Productos lácteos

54

4.560

268.417

1.364.663

46,5

51,5

Vinos

60

1.465

121.264

446.605

21,0

16,9

Tabaco

5

1.544

51.158

265.923

8,9

10,0

Carne

23

1.399

27.738

188.523

4,8

7,1

Desmotado de
algodón

21

687

33.451

115.161

5,8

4,3

Yerba mate

28

1.182

26.753

87.474

4,6

3,3

Alimentos para
animales

11

196

18.354

78.358

3,2

3,0

Productos de
molinería

13

335

17.897

53.734

3,1

2,0

Frutas, hortalizas y
legumbres

9

170

8.518

22.547

1,5

0,9

Resto agroindustria

3

55

3.755

26.150

0,7

1,0

227

11.593

577.305

2.649.138

100,0

100,0

Total

Fuente: elaborado con datos del CNE 2004/05 - INDEC.

Del Cuadro 12 surge que la rama láctea es la más importante entre las cooperativas de
agroindustria, tanto en valor de producción y agregado como en puestos de trabajo. En 2003
los lácteos aportaron el 52% del valor de producción del total de cooperativas. Siguen en
importancia los vinos, con el 17%; el tabaco, con el 10% y la carne, con el 7%.
El Cuadro 13 presenta la importancia relativa de las cooperativas con relación al total de las
empresas de cada una de las ramas; están ordenadas por la importancia sobre el valor agregado.

96

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 13. Participación de las cooperativas en la agroindustria
Años 1993 y 2003

Producto

Puestos de trabajo

1993
Tabaco

2003

Participación en
el VA de cada
rama (en %)

Variación %

1993

2003

Participación en
el VP de cada
rama (en %)
1993

2003

1353

1544

14,1

42,4

52,3

41,1

50,3

Desmotado de algodón

953

687

-27,9

17,7

29,9

20,0

31,2

Yerba mate

214

1182

452,3

6,4

22,7

9,9

19,2

Productos lácteos

7512

4560

-39,3

36,6

17,1

32,6

21,7

Vinos

2139

1465

-31,5

12,5

10,7

11,8

14,2

Alimentos para animales

252

196

-22,2

4,8

5,1

9,4

5,2

Frutas, hortalizas y legumbres

265

170

-35,8

1,4

1,1

1,1

1,0

Productos de molinería

302

335

10,9

1,7

2,0

1,7

1,5

2228

1399

-37,2

3,7

1,2

4,3

1,5

796

55

-93,1

16014

11593

-27,6

7,0

5,4

8,4

5,0

Carne
Resto agroindustria
Total

Fuente: elaborado con datos del CNE 1994 y del CNE 2004/05 - INDEC.

De allí resulta que la mayor participación de cooperativas se verifica en la rama de tabaco29,
con el 50,3% del valor de producción del total de empresas en 2003, seguida por el desmotado de algodón, los productos lácteos, la yerba mate, vinos y, en menor medida, otras ramas.
Se aprecia que las cooperativas tienen una mayor participación en ramas de importancia
regional, como el tabaco, el algodón y la yerba mate, aunque estas ramas aportan una parte
reducida del conjunto de la producción agroindustrial. El caso de los lácteos es diferente
porque se trata de una rama importante en conjunto y también las cooperativas tienen un
desempeño tradicional en la misma. En cuanto a la industria vitivinícola, la participación de las
cooperativas en el valor de producción total es del 11,8% y la proporción de dicha rama en el
total de la IABT es del 10,1%, lo que expresa una situación equilibrada.
En cambio, en otras ramas, de un alto valor de producción y valor agregado, la participación cooperativa es prácticamente inexistente. Por ejemplo, en las ramas frigorífica, la molinera y la aceitera, que en conjunto representan el 52% del valor agregado de la IABT, la
participación cooperativa ronda, en promedio, el 1% (Anexo II, Cuadro 12).
En el caso de la carne, la participación es exigua tanto en la carne vacuna como en la avícola y en la elaboración de fiambres y embutidos. Sin embargo, la participación en el comercio
de cabezas de ganado es del orden del 9% (Anexo II, Cuadro 9). La sustantiva mayor participación relativa en la comercialización del producto primario respecto a su industrialización es
una impronta que se repite en estas ramas.
29 Si se incluye la fabricación de cigarrillos, actividad que las cooperativas no realizan en forma significativa, la participación se
reduce al 16%.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

97

�En el caso de la industria molinera, la presencia cooperativa se concentra en la actividad
arrocera, donde representa aproximadamente el 9% del total nacional. (Anexo II, Cuadro 11).
La participación en el resto de la industria molinera y en la producción de aceites es exigua.
Debe tenerse en cuenta que, de todas maneras, existen cooperativas que industrializan su
grano en molinos de terceros, pero esto no altera significativamente el diagnóstico que se está
realizando.
Respecto a la evolución intercensal, se verifica que entre 1993 y 2003 el número de locales de cooperativas con actividad agroindustrial se reduce un 21% y los puestos de trabajo un
27%, mientras que su participación en el total de la actividad agroindustrial disminuye del 7%
al 5% (Anexo II, Cuadro 8).
La dinámica entre estos años es distinta para cada rama. Tabaco, algodón y yerba mate
presentan incrementos de leves a importantes en la participación cooperativa. En el caso del
vino, la participación se muestra relativamente estable. La industria láctea presenta una fuerte
caída, del 36% al 22%, en términos de valor de producción; dado la importancia del sector lácteo entre las cooperativas, esto contribuye a la disminución del promedio general de participación. Si la actividad láctea fuera excluida de los cálculos, la participación cooperativa en el
valor de la producción caería más levemente30.

III.4.2. Importancia en las exportaciones sectoriales
La información sobre exportaciones de empresas cooperativas, necesaria para elaborar
esta sección, fue solicitada a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
Las exportaciones de las cooperativas agropecuarias en el año 2010 ascendieron a 1476
millones de dólares, manteniendo una tendencia creciente a lo largo de la década. El principal
componente de las mismas son los granos (cereales y oleaginosas) y sus derivados los que,
en 2010, aportaron las dos terceras partes del conjunto, y cuyo crecimiento explica en gran
medida el aumento del total exportado. Siguen en importancia los lácteos, tabaco y vino
(Gráficos 5 y 6).
La participación de las cooperativas en las exportaciones de origen agropecuario (primarias
y MOA, capítulos 1 a 24) fue del 4,4% en el promedio del decenio 2000-2010, manteniéndose en este porcentaje con ligeros cambios. En 2010, coincidentemente, dicha participación fue
de un 4,4%.
Si se consideran las cifras de participación a nivel de capítulos, los más destacados son los
de Tabaco, con el 49%, Lácteos con el 22%, Cereales con el 7%, Semillas y frutos oleaginosos con el 7% y Bebidas y líquidos alcohólicos con el 5,2%, en el promedio del decenio 20002010. En otros capítulos, de importancia en el conjunto del país, la participación de las
cooperativas es inferior al promedio. El Cuadro 14 muestra los principales capítulos, y en el
Anexo IV figuran todos los datos para capítulos y para posiciones arancelarias a cuatro dígitos.

30 Por otro lado, debe considerarse que en el año 1995 la Asociación Unión Tamberos Coop. Ltda., segunda cooperativa por su
volumen –después de SANCOR–, transfirió su actividad industrial a una sociedad anónima sobre la cual tenía control mayoritario:
MILKAUT SA. Esta transformación de su estrategia empresarial para la incorporación de capital de riesgo (ver Cap. III.5), hace que
en el CNE de 2004 su actividad industrial dejó de formar parte de las empresas cooperativas. Esto explica parte de la caída en la
participación.

98

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Gráfico 5. Exportaciones de cooperativas por grupo de productos
Año 2010
Tabaco
11%

Vino y Mosto
4%

Otros
8%
Oleaginosas
45%

Lácteos
11%

Cereales
21%
Fuente: Elaboración propia en base a datos de AFIP.
Cereales: granos y elaborados (harina, extracto de malta, salvados, alimentos para animales, granos en copos, almidón).
Oleaginosas: granos, pellets y aceites.
Otros: Miel, té, yerba mate, frutas, carne, poroto.

Gráfico 6. Evolución y composición de las exportaciones cooperativas
1999-2010. En millones de dólares
1800
1600
1400
1200
1000
800
600
400
200
0
1999

2000

2001

2002

2003

Granos

2004

2005

Lácteos Tabaco

2006

Miel

2007

2008

2009

2010

Vino

Fuente: Elaborado con datos de AFIP e INDEC.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

99

�Cuadro 14. Exportaciones de origen agropecuario del total de empresas
y participación de las cooperativas. Año 2010
Total de
empresas
del país

Capítulo

Cooperativas

(en millones de dólares)
Total de capítulos 1 al 24

Particip. de
cooperativas
(en %)

33.912

1.476

4,4

12

Semillas y frutos oleaginosos

5.338

501

9,4

10

Cereales

4.621

291

6,3

04

Leche y productos lácteos: huevos, miel y otros

1.057

190

17,9

24

Tabacos y sucedáneos

308

159

51,4

23

Residuos y desperdicios de industrias alimentarias

8.783

123

1,4

15

Grasas, aceites y cera animales o vegetales

5.192

68

1,3

20

Preparación de legumbres u hortalizas, frutos

942

44

4,6

22

Bebidas, líquidos alcohólicos y vinagre

850

33

3,9

08

Frutos comestibles

1.203

29

2,4

03

Pescados y crustáceos, moluscos y demás

1.306

11

0,9

11

Productos de la molinería

584

8

1,5

07

Hortalizas; plantas, raíces y tubérculos

643

6

0,9

09

Café, té, yerba mate y especias

141

6

4,1

19

Preparaciones a base de cereales

331

4

1,4

02

Carne y despojos comestibles

1.694

3

0,2

Fuente: Elaborado con datos de AFIP e INDEC.

Si se analizan productos a un nivel más detallado, se encuentran participaciones muy destacadas en varios de ellos, con las siguientes particularidades:
•

La participación en las exportaciones de cereales ha sido relativamente estable, alrededor del 6%, salvo en el caso del arroz, el que luego de un importante retroceso en
la década de los 90, vuelve a recuperarse, partiendo de un 4% a 5% al inicio del siglo,
y llegando en la actualidad a superar el 15% de las exportaciones.

•

Las exportaciones de oleaginosas tuvieron una firme expansión, multiplicándose 39
veces en la década, en consonancia con la tendencia general en este producto. La participación, en semillas, creció, ya que era mínima a principios de la década.

•

En el caso de los lácteos, si bien creció el valor exportado por las cooperativas, la participación ha decaído a lo largo de los últimos diez años: en tanto en 1999 ésta alcanzaba al 30% del total, en el 2010 apenas superó el 15%.

•

En el caso del tabaco es donde se registra la mayor participación por parte de las cooperativas. En los últimos años se expande aproximadamente de un 40% hasta superar holgadamente el 50%.

100

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Otro mercado externo donde las cooperativas son importantes es el de la miel, donde
han logrado mantener una participación del 20% al 25%, aunque con fuertes variaciones.

•

Las cooperativas vitivinícolas multiplicaron por 3 el valor de sus exportaciones en la
década, pero su participación disminuyó del 8% al 4%.

•

Entre las frutas se destacan las mandarinas, en las que las cooperativas han incrementado en forma importante las exportaciones, llegando al 25% del total en 2010.
En cambio, en naranjas y limones, de mayor peso en el total de las exportaciones de
cítricos, la participación cooperativa es exigua. Asimismo manzanas, peras y membrillos presentan un volumen de exportaciones crecientes, pero baja con relación al total.

•

En el caso del té ha crecido el valor de las exportaciones cooperativas, pero la participación se ha reducido en los últimos diez años del 8% al 4%. En yerba mate, la exportación cooperativa ha crecido en valores y también en participación, pasando del 2%
al 5% del total exportado.

III.4.3. Evolución reciente y situación actual de las cooperativas en las
principales cadenas agropecuarias
A fin de describir los aspectos específicos de la evolución cooperativa en distintas cadenas de valor, se requirió a distintos organismos públicos la elaboración de estadísticas diferenciadas para cooperativas. Se trata del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (Dirección
de Mercados Alimentarios, Dirección de Tabaco, Dirección de Control de Gestión Comercial
–anteriormente ONCCA–), del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y del Instituto Nacional
de Yerba Mate (INYM). Asimismo, el INAES realizó distintos procesamientos del Censo
2006/2007, los que están disponibles como documentos internos de la institución, con datos
referidos principalmente al volumen de productos agrícolas y pecuarios comercializados, por
regiones, en los años 2005/2006, que complementan lo ofrecido en los puntos siguientes.

a.

Cooperativas granarias

De acuerdo con la información suministrada por la Dirección de Control Comercial del
MAGyP, durante el año 2010, 179 cooperativas recibieron granos en sus plantas de acopio por
un total de 20,4 millones de toneladas, participando así con el 21,3% del volumen ingresado
por todas las empresas. Esta participación es variable según las provincias: la que más se destaca es Entre Ríos (38,6%); seguida por Santa Fe (27,6%), Córdoba (20,3%), Buenos Aires
(17,9%), Chaco (17,8%) y Santiago del Estero (17,6%) (Ver Anexo VI, Cuadro 2).
La mayor parte del volumen acopiado por las cooperativas granarias proviene de tres provincias: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, con el 86% del total. La distribución territorial de
dicha capacidad y la participación cooperativa por provincia dan cuenta de magnitudes naturalmente equivalentes a las de ingreso de granos (Anexo VI, Cuadro 1).

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

101

�Gráfico 7. Evolución de la capacidad de acopio de las cooperativas
14

25,0

12

15,0

8
6

10,0

4

% coop/total

millones de tn

20,0
10

5,0
2
0

0,0
2002

2007

2008

Millones de tn

2009

2010

% coop/total

Fuente: 2002 en INAES en base a datos de ONCCA. 2007 a 2010, elaborado con
los datos de MAGyP - Dirección de Control de Gestión Comercial.

La capacidad de acopio de las plantas de propiedad cooperativa es de 11,7 millones de toneladas en el año 2010, lo que representa una participación sobre el total nacional del 22,2%. En
2002 la capacidad de acopio era de 9,1 millones de toneladas, de lo que surge que la expansión
en el período 2002/2010 fue de 2,6 millones de toneladas, manteniéndose durante el período
una participación estable en el orden del 22% (Gráfico 7).
El Censo de INAES permitió calcular la concentración del comercio según el tamaño de la
cooperativa, para el período 2005/2006, como se aprecia en el Cuadro 15.

Cuadro 15. Comercialización de granos por cooperativas según escala
de volumen. Período julio 2005/junio 2006

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES- Anexo I, Cuadro 10.

102

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�En ese período, las 25 cooperativas más grandes comercializaban el 64% del volumen
total. Y, comparativamente, la entidad más grande comercializaba más del triple que las 81
más pequeñas31.
Se trata de cooperativas especializadas en la actividad comercial, con muy bajo nivel de
industrialización. Sólo 4 de las 170 censadas declararon realizar alguna actividad agroindustrial
afín al producto comercializado.
En cuanto a la participación de las cooperativas en las exportaciones de granos y subproductos, de acuerdo a los datos del MAGyP (Cuadro 16 y Anexo V), la participación en los granos sin industrializar se ha mantenido en los últimos 15 años en el orden del 8% del volumen,
mientras que en el caso de los aceites y subproductos (que es uno de los rubros más importantes de la exportación agroalimentaria) la participación excepcionalmente llega al 3%. Debe
tenerse en cuenta que incluso parte de esta industrialización no es realizada en plantas propias
de las cooperativas, sino a través de servicios de fasón. Sólo dos cooperativas son exportadoras de granos y derivados: ACA y Agricultores Federados Argentinos (AFA).

Cuadro 16. Exportaciones cooperativas de granos, aceites y subproductos
(en % del volumen total)
Período

Granos

Aceites

Subproductos

1996-2000

7,4

1,8

2,2

2001-2005

8,2

2,1

2,3

2006-2010

6,8

2,4

2,4

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DMA. AnexoV.

Se observa una gran coincidencia entre los datos proporcionados por el MAGyP, la Aduana
(AFIP) y los Censos Económicos. Esto se debe a que la actividad granaria está incorporada a
los circuitos formales y tiene un alto nivel de registro en las estadísticas públicas.

b.

Cooperativas lácteas

Las cooperativas lácteas representan la rama más importante de la agroindustria cooperativa. Como se señaló en el punto anterior, de acuerdo al CNE 2004/2005, en el año 2003 aportaban el 51,3% del total de valor de producción de la agroindustria cooperativa, y el 21,7% del
valor de producción láctea de todo el país.
La Dirección de Control de Gestión Comercial (DCGC –ex ONCCA–), del MAGyP, elaboró una
amplia información sobre la actividad láctea de las cooperativas, para este estudio. La misma figura en su totalidad en el Anexo VII. De allí surge que, en 2010, existían 67 cooperativas tamberas.
A continuación, se presentan datos más amplios, que están disponibles para el año 200832.
31

Los datos se refieren sólo a cooperativas de primer grado, no están comprendidas las organizaciones de segundo grado.

Si bien el Anexo VII presenta datos hasta 2010, se analizan aquí los del año 2008, por considerarlos más completos, dado que
estaba en pleno funcionamiento el sistema de subsidios, que era el principal incentivo para declarar la recepción de leche por
parte de los operadores matriculados.
32

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

103

�En dicho año se registraron 65 cooperativas tamberas, que recepcionaron 1900 millones de
litros, lo que representa un 25,6% del total del país33. El 97% de la leche recibida por las cooperativas proviene de las 5 provincias de la Región Pampeana (Anexo VII, Cuadro 6).
Dos aspectos resultan de particular interés: la estructura del sector cooperativizado, por
tipo de operadores, y la vinculación de los productores tamberos con las cooperativas.
En relación con la estructura por tipos de cooperativas lácteas, la importancia de la participación en la recepción de leche varía según el tipo de matrícula y el tamaño de la planta (Cuadro 17).
Por volumen, se destacan dos grupos: las elaboradoras de más de 250 mil litros diarios, en que
las cooperativas participan con el 40% de lo elaborado por el total de empresas de ese estrato; y
los pooles de leche cruda, que participan también con el 40% del total recepcionado por pooles.

Cuadro 17. Recepción de leche total y por cooperativas. Según escala
y tipo de matrícula. Año 2008
Recepción de leche (litros)

Matrícula

% Coop.

Total

Cooperativas

Elaborador más de 250.000 litros/día

3.045.246.416

1.213.774.349

40

Elaborador desde 30.000 hasta 250.000 litros/día

2.042.829.376

292.195.993

14

593.614.854

48.328.959

8

57.460.026

13.900.380

24

Total elaboradores

5.739.150.671

1.568.199.680

27

Pool de leche cruda

838.887.066

332.463.248

40

10.211.565

0

0

4.887.489

424.360

9

829.096.808

3.607.638

0

7.422.233.599

1.904.694.925

26

Elaborador desde 5000 hasta 30.000 litros/día
Elaborador hasta 5000 litros/día

Tambo fábrica
Productor abastecedor de lácteos
Enfriamiento y tipificación de lácteos
Total

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DCGC- Anexo VII.

Analizando las que tienen matrícula de elaboradoras se encuentra que, en total, son 31 cooperativas que participan con el 27% de la elaboración láctea nacional. Los tres elaboradores
más grandes (matrícula de más de 250 mil litros/día) concentran el 77% de lo recepcionado. En
el otro extremo, las plantas con recepción menor a 5000 litros diarios, concentran el 1%.
Las restantes cooperativas registradas sólo cuentan con matrículas para comercializar su
leche con empresas que tienen instalaciones para su elaboración. Se trata de 34 pooles cooperativos, que recepcionan el 17% del total que se dirige a las cooperativas. De este grupo, 19
están federados, esto es, elaboran su leche a través de una organización cooperativa que los
integra. El resto, 15, no están integrados: negocian su leche con el mejor postor.

33 El total registrado por el MAGyP-DCGC es de 7400 millones de litros, respecto a una producción total estimada de 10.000
millones.

104

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 18. Pooles cooperativos. Recepción de leche. Año 2008
Cooperativas

Litros (millones)

% Litros

Pool cooperativo

34

332

100,0

Integradas

19

140

42,2

No Integradas

15

192

57,8

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DCGC- Anexo VII.

En términos de recepción de leche, las cooperativas matriculadas como pool y no integradas representan el 57,8% del total de los pooles cooperativos, y el 10,1% del total de la leche
recepcionada por cooperativas.
En cuanto a la vinculación de los tambos con las cooperativas, en el año 2008, de un total
de 7571 tambos que remitieron leche, 1894 lo hicieron a cooperativas (Cuadro 19 y Anexo VII).

Cuadro 19. Tambos remitentes de leche según tipo de planta receptora y escala
Año 2008
Tambos remitentes
Tipo de planta receptora (matrícula)
Total de tambos

Envían a
cooperativas

% de tambos
que envían a
coop.

Elaborador más de 250.000 litros/día

2.851

1.076

38

Elaborador desde 30.000 hasta 250.000 litros/día

2.115

214

10

Elaborador desde 5000 hasta 30.000 litros/día

972

99

10

Elaborador hasta 5000 litros/día

109

21

20

Total elaboradores

6.046

1.410

23

Pool de leche cruda

906

466

51

Tambo fábrica

0

0

0

Productor abastecedor de lácteos

8

0

0

610

18

3

7.571

1.894

25

Enfriamiento y tipificación de lácteos
Total

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DCGC- Anexo VII.

El 57% de los tambos entregaron su producción a las cooperativas con plantas elaboradoras de mayor tamaño, mientras que el 24% lo hicieron a cooperativas que no elaboran (466
productores). Los productores que entregan a las cooperativas más pequeñas (de menos de
30.000 litros/día) son sólo 120, un 6% del total. Estos son, a su vez, los productores de menor
tamaño promedio: las pequeñas plantas elaboradoras (cooperativas o no), están vinculadas a
pequeños productores tamberos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

105

�Una evaluación de los datos presentados permite distinguir tres grandes grupos de cooperativas en el área de la producción láctea:
•

Grandes y medianas cooperativas, con escala para participar en el mercado, a las que
entregan los productores más capitalizados.

•

Cooperativas que no realizan o han abandonado la actividad industrial, y su articulación
con la cadena de valor es a partir de la negociación colectiva del precio de su producto (hacia el interior de una organización cooperativa o en forma autónoma).

•

Pequeñas cooperativas de pequeños productores, probablemente con problemas
económicos derivados de la falta de una adecuada escala.

c.

Cooperativas vitivinícolas

El segundo grupo en importancia dentro de la agroindustria cooperativa es el vitivinícola,
que aportó en 2003 el 17% del valor de su producción, y participó con el 14,2% del valor de
producción total de la vitivinicultura. Un actor muy importante en este sector es FECOVITA, el
más reciente grupo agroindustrial cooperativo. Esta entidad de segundo grado se consolidó y
expandió a partir de la privatización de las Bodegas Giol durante la década de los 90, proceso
en el cual se privilegió el carácter cooperativo de FECOVITA en el proceso de licitación. En esta
rama, a esta federación se suman otras cooperativas de primer grado no integradas, destacándose en particular La Riojana, en la localidad de Chilecito de la provincia de La Rioja.
De acuerdo a los datos del INV, durante el año 2010, en la Argentina, 63 bodegas pertenecientes a cooperativas produjeron un total de 289 millones de litros de vino y 51 millones de
litros de mosto. De aquellas, 31 están integradas en FECOVITA.
En el Cuadro 20 se observa la distribución por provincia de las bodegas cooperativas, destacándose su presencia en las provincias cuyanas.

Cuadro 20. Cooperativas vitivinícolas por provincia
Año 2010
Provincia

Bodegas

MENDOZA

52

SAN JUAN

5

LA RIOJA

3

CATAMARCA

1

NEUQUÉN

1

RÍO NEGRO

1

Total

63

Fuente: Elaborado con datos del INV.

En el cuadro 21 se puede apreciar los volúmenes producidos por las cooperativas y su participación en el total nacional y provincial. Para el conjunto del país, la participación está en
torno al 18% en los últimos años, en una tendencia creciente si se toma como referencia el

106

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�año 2003. El mayor volumen se concentra en la provincia de Mendoza, distrito donde las cooperativas representan el 20% del volumen elaborado. Sin embargo es en La Rioja donde el
grado de cooperativización es mayor, alcanzando una participación del orden del 40%. En el
caso de San Juan, la participación cooperativa en los últimos años se ha incrementado sustantivamente a partir del inicio de actividad de FECOVITA en dicha provincia.

Cuadro 21. Cooperativas vitivinícolas.
Producción de vino (en litros) y participación en el total de la rama
Total Nacional

Cooperativas

Total

% Cooperativas

2003

210.633.400

1.322.527.700

15,9

2009

229.737.406

1.211.755.587

19,0

2010

289.298.072

1.625.033.152

17,8

Mendoza

Cooperativas

Total

%

2003

176.666.500

988.438.400

17,9

2009

187.134.390

919.720.260

20,3

2010

248.478.092

1.237.631.770

20,1

San Juan

Cooperativas

Total

%

2003

11.104.300

259.096.500

4,3

2009

23.975.000

208.301.111

11,5

2010

21.609.600

295.722.204

7,3

La Rioja

Cooperativas

Total

%

2003

22.274.400

45.553.900

48,9

2009

18.610.520

44.851.305

41,5

2010

19.149.380

51.317.006

37,3

Resto

Cooperativas

Total

%

2003

588.200

29.438.900

2,0

2009

17.496

38.882.911

0,0

2010

61.000

40.362.172

0,2

Fuente: Elaborado con datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

La información suministrada por el INV es de producción por bodega. Esto no tiene que
necesariamente coincidir con los números de vino comercializado por empresas, dado que una
empresa pude elaborar en bodega alquilada. De acuerdo a informantes del sector vitivínicola, si
se adopta el criterio de volumen comercializado, la participación cooperativa sería algo mayor.
En lo que hace a la producción de mosto, la participación cooperativa en el total nacional
es del 14,6%, en Mendoza del 23,2%, en La Rioja del 53,2% y en San Juan del 2,7%.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

107

�d.

Cooperativas tabacaleras

La elaboración de tabaco figura en el tercer lugar de importancia en la agroindustria cooperativa, con el 10% de ese conjunto en 2003. Es ésta la actividad de mayor grado de participación de las cooperativas: acopian entre el 45% y el 55% del total del tabaco, y exportan más
del 50%. En valor de producción, en 2003 aportaban el 50,3% del total nacional.
En el sector de tabaco, existen seis cooperativas; en cada provincia tabacalera operan una
o dos de ellas. Tres de estas cooperativas (las denominadas Salta, Jujuy y Misiones), representan más del 90% del acopio. Todas ellas funcionan en un mercado intervenido a través del
Fondo Especial del Tabaco (FET). Por tal razón constituyen una experiencia diferente a la del
resto de cooperativas. Las tres entidades tienen importantes iniciativas de diversificación productiva, respondiendo a las políticas en curso. Dichas actividades se financian a través del FET.
En el Cuadro 22 se aprecia la importante participación cooperativa en el acopio, en casi
todas las provincias productoras. También de los datos del Censo Nacional Económico 2003,
surge que las cooperativas participan con el 52% del valor agregado en la rama de preparación
de hojas de tabaco. Pero su participación cae si se considera el conjunto de elaboración de productos de tabaco (hojas y cigarrillos); en este caso, la participación cooperativa en el valor agregado se reduce al 16%.

Cuadro 22. Cooperativas tabacaleras. Participación en el acopio total
Provincia

2004/2005 2005/2006 2006/2007 2007/2008 2008/2009 2009/2010 2009/2011
(en porcentajes)

(en tn)

JUJUY

64,3

65,3

66,8

66,3

57,7

55,3

49.461

SALTA

41,4

39,4

47,7

51,3

50,4

49,1

45.865

MISIONES

37,6

34,9

36,5

39,4

34,7

36,4

29.413

CORRIENTES

73,8

80,0

66,3

63,1

58,3

43,8

1,168

TUCUMÁN

13,4

35,0

4,6

17,9

23,1

24,5

5,632

CHACO

61,6

80,0

90,2

86,7

78,9

100,0

543

CATAMARCA

31,1

60,6

19,0

10,3

21,6

11,9

788

45,9

46,9

50,1

51,6

46,6

47,5

132.870

Total

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-Dirección de Tabaco- Anexo VIII.

e.

Cooperativas ganaderas
Ganado bovino

De acuerdo a la información suministrada por MAGyP/DCGC, existen 45 cooperativas vinculadas a la comercialización y/o industrialización del ganado bovino, de acuerdo al siguiente
detalle34:

34 Los parciales suman más que el total porque hay tres cooperativas que son consignatarias de ganado vacuno y que cuentan
con frigoríficos.

108

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 23. Cooperativas ganaderas por tipo. Año 2010
Tipo de cooperativa ganadera

Cantidad

Consignatarios

36

Mataderos frigoríficos

12

Total

45

Fuente: Elaborado con datos de MAGyP-DCGC - Anexo VI.

Su participación en la faena de ganado vacuno es exigua (Anexo VI, Cuadro 3). Si bien las
cooperativas representaban en 2010 entre el 5 y el 7% de la faena, la mayor parte corresponde a cooperativas de provisión de servicios a carniceros y a cooperativas de trabajo (regularmente originadas en la recuperación de empresas en procesos de quiebra mediante la
organización de una cooperativa de trabajo asociado). Si se considera solamente a las cooperativas agropecuarias, éstas participan con el 0,7%35. Cabe señalar que, para el Censo Nacional
Económico 2004/2005, las cooperativas participaban con el 1,4% del Valor Agregado y el 1,7%
del Valor de Producción de la rama “matanza de ganado y procesamiento de su carne”.
En cuanto a la participación cooperativa en la comercialización de ganado, se encuentra
que ésta alcanza al 2,7% en 2010. Este dato es el promedio de la participación de las cabezas
comercializadas por las cooperativas en consignación directa (6,3% del total vendido), y aquellas comercializadas en remates ferias de cooperativas (16,5% del total comercializado con
destino a faena en remates feria) (Anexo VI, Cuadro 7). En este caso, las cifras muestran diferencia con el Censo Nacional Económico 2004/2005. Este, para el año 2003, calculaba en
9,1% la participación de las cooperativas en el Valor Agregado y Valor de Producción de la rama
“venta en consignación de productos pecuarios”.
Ello también ocurre con los datos del Censo del INAES, que registró la venta de un millón
de cabezas de ganado vacuno en el año 2004. Debe tenerse en cuenta que en estos casos no
sólo se está midiendo la venta a frigorífico, sino también al mercado de hacienda. La información del INAES permite analizar la concentración del sector. En 2005/2006, 10 cooperativas
comercializaron el 74% de las cabezas.

35

Se tuvo en cuenta en el cálculo a aquellas S.A. donde el capital mayoritario pertenece a cooperativas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

109

�Cuadro 24. Comercialización de bovinos por cooperativas,
según escala de cabezas
Escala (cabezas)

Cooperativas

Cabezas

%

Quintil 1

10

1.885

0,2

Quintil 2

11

14.891

1,5

Quintil 3

11

54.962

5,4

Quintil 4

11

185.971

18,2

Quintil 5

10

762.941

74,8

Total

53

1.020.650

100,0

Fuente: Elaborado con el reprocesamiento del Censo INAES.

Ganado porcino
Existen 12 cooperativas que faenan porcinos de las cuales 5 son agropecuarias. Se repite
la situación que se encuentra en el caso de los bovinos: si bien las cooperativas faenan el 14%,
si se toman sólo las agropecuarias la participación no alcanza el 1%. La mayor parte es responsabilidad de cooperativas de trabajo y, en menor medida, cooperativas de servicios a carniceros (Ver Anexo VI, Cuadro 6).
Ganado ovino
Existen 12 cooperativas que faenan ganado ovino, de las cuales 2 son agropecuarias. En
términos de faena representan el 2,3% de la faena, la mitad corresponde a cooperativas agropecuarias y la otra a cooperativas de trabajo (Ver Anexo VI, Cuadro 4).
Ganado caprino
Existen tres cooperativas que faenan ganado caprino. La participación en el total faenado
varía, de acuerdo al año, entre el 2% y el 6%, y corresponde casi íntegramente a cooperativas
agropecuarias (Ver Anexo VI, Cuadro 5).

f.

Cooperativas algodoneras

En el caso de las cooperativas algodoneras no se pudo obtener información cuantitativa
similar a la de otros productos. Se dispone de los datos de los Censos Económicos 1994 y
2004/2005, según los cuales las cooperativas participaban, en 1993, con el 44% de los puestos
de trabajo, el 18% del valor agregado y el 20% del valor de producción de la rama industrial de
desmote. En 2003, la participación había variado al 35% de los puestos de trabajo, el 30% del
valor agregado y el 31% del valor de la producción (Anexo II, Cuadro 6). Estos datos reflejarían
una evolución favorable en el período entre censos, con un aumento de la productividad.
A pesar de estos datos, en el sector se considera que ha habido una merma en la importancia que tuvieron las cooperativas de desmote del algodón proveniente de productores
pequeños y medianos36. Fueron creadas para enfrentar el poder de negociación de tres empre36 Entrevistas al Gerente de Unión de Cooperativas Algodoneras del Chaco Limitada (UCAL), al Coordinador del Programa
Agrícola de la Provincia de Formosa y otros informantes calificados.

110

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�sas multinacionales, y llegaron a participar con el 70% del volumen desmotado. Posteriormente
enfrentaron dificultades, vinculadas a las crisis de producción y de los pequeños productores en
la década del 90 y al consecuente deterioro del capital de las cooperativas, con obsolescencia
de su maquinaria y dificultades de competitividad frente a desmotadoras privadas con mayor
escala y equipamiento más moderno y eficiente. A ello se asociaron problemas de gestión.
Según los informantes, actualmente las cooperativas desmotan escasamente el 20% del
volumen. Están ubicadas en las provincias del Chaco, Santiago del Estero y Santa Fe. En esta
última se trata de una sola entidad, la Unión Agrícola Avellaneda. En Formosa existieron cuatro cooperativas agropecuarias, pero dejaron de funcionar por la crisis del cultivo y por problemas institucionales.

g.

Cooperativas yerbateras

La importancia de las cooperativas yerbateras en el total de la agroindustria cooperativa es
reducida (3,3% del valor de la producción en 2003), pero es notablemente mayor dentro de su
propio sector, al cual aportaron, en ese año, el 19,2% del valor de producción total del país. Al
igual que las cooperativas tabacaleras y algodoneras, son actores importantes en las economías regionales en que se desenvuelven.
A fines de 2010, de acuerdo al registro del Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM), operaban 75 cooperativas, de las cuales 32 contaban con secaderos y 13 integraban también la
actividad molinera.

Cuadro 25. Cooperativas yerbateras. Participación
Año

Hoja verde ingresada
Coop.

Total

(en toneladas)

Yerba mate producida

% coop./
total

Coop.

Total

(en toneladas)

% coop./
total

2005

184.056

737.331

25,0

23.033

239.905

9,6

2006

176.421

693.943

25,4

23.994

229.355

10,5

2007

176.693

677.460

26,1

26.185

235.690

11,1

2008

159.770

679.593

23,5

26.891

232.947

11,5

2009

161.884

652.853

24,8

29.831

246.176

12,1

2010

167.637

714.449

23,5

37.534

250.037

15,0

Fuente: Elaborado con datos del INYM.

El 24% de la hoja verde ingresa a secaderos de propiedad cooperativa, participación que
se mantiene estable, en un contexto estacionario de producción.
La participación en la producción de yerba mate es menor, del 15% según el último registro, pero creciente (Cuadro 22).
Esto habla de una situación dispar entre las cooperativas yerbateras. En un extremo, hay
un grupo de cooperativas elaboradoras con marcas propias, reconocimiento local y distribu-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

111

�ción a nivel regional e incluso nacional; y en el otro, un conjunto de cooperativas que abastecen a molinos con grandes marcas, que son los que controlan la cadena de valor.

h.

Cooperativas apícolas

La apicultura es una actividad de gran desarrollo en el país en las últimas décadas, que en
gran medida se ha acompañado de una activa formación de asociaciones y cooperativas.
Diversos programas dirigidos a pequeños y medianos productores han incluido a la apicultura
entre las actividades beneficiadas, y el Plan Nacional Estratégico de Apicultura, que tiene entre
sus herramientas al Fondo Nacional para la Apicultura, ha contribuido al surgimiento de estas
entidades. Al momento de este estudio, la Subsecretaría de Desarrollo Regional del MAGyP
estaba realizando un relevamiento de las asociaciones y cooperativas del sector. El organismo
indica que existen 342 cooperativas apícolas37; los datos económicos y de gestión se podrán
conocer cuando el relevamiento esté finalizado. La cifra difiere sustancialmente de la informada por el INAES en el Censo de 2006, e indicaría un notable crecimiento de la forma cooperativa en esta actividad. La apicultura no aparece discriminada en el Censo Nacional Económico.

III.5.

Diagnóstico institucional

III.5.1. Principales transformaciones institucionales
Las cooperativas agropecuarias ya eran una realidad consolidada en la Argentina en la
década del 50. De hecho, en la actualidad, la mayor parte del cooperativismo agropecuario
está controlado por cooperativas que tienen más de 60 años. La misma situación presentan
países con una historia agropecuaria parecida, como Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Estados
Unidos, Brasil, Uruguay, Paraguay, etc. Países donde el cooperativismo fue modelado a principios de siglo por los inmigrantes europeos, y que recibió un gran impulso desde las políticas
de desarrollo agropecuario propias de la posguerra.
Si hubiera que caracterizarlas en un párrafo, se diría que su objetivo fue proveer los servicios indispensables al pequeño y mediano productor agropecuario emergente de los procesos
de colonización o de agriculturización, su principal desarrollo se manifestó en los mercados de
commodities, su principal estrategia fue adquirir escala en dichos mercados y su forma de
capitalización fue la acumulación de excedentes, financiadas inicialmente por préstamos,
generalmente a tasas moderadas o negativas.
A partir de la década del 70, y más particularmente durante las últimas dos décadas del
siglo pasado, se aceleran los procesos de transformación en las distintas cadenas de valor de
base agropecuaria, destacándose en dicha transformación cuatro elementos de particular
impacto en el modelo tradicional de desarrollo cooperativo:

37

•

Un salto sustantivo en las necesidades de escala para lograr condiciones competitivas
en los mercados crecientemente globalizados.

•

Encarecimiento del crédito al tiempo que se acelera el ritmo de capitalización necesario (producto de las innovaciones tecnológicas).

MAGyP. Primer encuentro taller de cooperativas y asociaciones apícolas. 28-29 de julio de 2011.

112

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Crecimiento de los mercados de coordinación privada por sobre los mercados abiertos, esto es, difusión de prácticas de contratos de mediano plazo entre proveedores y
agroindustria –o directamente integración vertical–, procurando la construcción de
compromisos de largo plazo entre los distintos eslabones de la cadena de valor.

•

Sustantivo incremento en la escala necesaria en la producción primaria, afectando dramáticamente la sustentabilidad del pequeño y mediano productor.

Estas nuevas circunstancias ponen en tensión muchas de las prácticas tradicionales en
el cooperativismo. Los grandes cambios de escala exigen una revisión en las prácticas de participación; la necesidad de capital exige replantear el sistema de capitalización; el logro de
una relación más estrecha entre los distintos eslabones de la cadena de valor requiere la
implementación de compromisos más fuertes en términos de volumen y calidad del producto entre el productor y su cooperativa. La relación laxa entre cooperativa y productor, la concepción primaria del principio de puertas abiertas, por la que cualquiera puede ingresar a la
cooperativa en cualquier momento y en igualdad de condiciones que el resto de los socios, y
también puede desvincularse de la cooperativa sin compromisos de mediano plazo, es gradualmente desplazada por un mayor nivel de integración y compromiso en términos de capital, volumen y calidad.
A estos elementos se agrega la crisis de gran parte de su base societaria. De acuerdo a la
información intercensal, entre 1988 y el 2002 se ha producido una reducción del 24% en el
número de productores agropecuarios. Este proceso, asociado al incremento en la escala de
producción, implica desafíos institucionales serios a las cooperativas agropecuarias en varios
sentidos: traslado de la crisis del pequeño productor a la cooperativa, en particular a través del
financiamiento; tensión institucional por la incapacidad de la cooperativa para resolver los problemas que están llevando a la exclusión del productor; pérdida de liderazgo institucional por
las mismas razones; necesidad de desarrollar nuevos servicios para sus asociados, respondiendo a sus nuevas demandas: agregar valor a su producción (esto es, participar como capitalista en otros eslabones de la cadena de valor), diversificar producción, diferenciar su producto
(por calidad, por denominación de origen, por marca), generar puestos de trabajo, etc.
Esta conjunción de nuevas pautas de funcionamiento de las cadenas de valor y nuevos
requerimientos de los productores son la base de las transformaciones que presentan los distintos componentes institucionales de las cooperativas, que se analizarán a continuación, particularmente los cambios en los tópicos de organización de los servicios, sistemas de
participación, organización del trabajo, sistemas de capitalización, sistemas de integración, y
articulación con el desarrollo territorial.

a.

Organización de los servicios: expansión territorial, “recentraje” y
racionalización económica del vínculo asociado-cooperativa

La organización de los servicios cooperativos en el territorio y las pautas para el acceso a
dichos servicios por parte de los asociados han sufrido importantes modificaciones durante las
últimas décadas, originando tensiones que, en algunas oportunidades, han implicado la
desaparición de la cooperativa o una pérdida importante de su capital social en términos de su
capacidad para liderar procesos de desarrollo territorial.
Durante el período analizado se reduce el grado de diversificación, verificándose un
“recentraje” de los esfuerzos de gestión y de inversión en la comercialización del producto

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

113

�principal, y dejando de lado actividades no estrictamente vinculadas con la principal (por ejemplo,
las secciones de consumo) o que originan problemas de gestión (por ejemplo, el financiamiento).
Ello no implica que no hayan existido estrategias contrarias, que han logrado sortear con
éxito los desafíos de las diversas crisis que han castigado al sector precisamente a partir de la
sinergia entre sus diversas actividades: han enfrentado con éxito las dificultades de algunos de
los servicios a partir de la fortaleza de otros. Sin embargo, esta no ha sido la tendencia dominante, y se ha verificado exitosamente sólo cuando la cooperativa ya contaba con una escala
adecuada en los servicios más relevantes.
En términos territoriales, los servicios han debido organizarse en territorios más amplios,
ya sea por la expansión de la frontera agrícola (en especial, en la última década, de la mano de
la expansión de la soja) o por la absorción de cooperativas que no contaban con las condiciones de escala mínima como para competir en el mercado. Ello ha resultado en organizaciones
con mayores dificultades para su administración, y en particular para decidir la política de inversiones que debe dar respuesta a necesidades territorialmente más dispersas, entre los distintos grupos de productores que integran la cooperativa, con lo que ello implica en términos de
conflictos internos.
Respecto a los derechos y obligaciones de entrega, se verifican mayores exigencias
para dar respuesta a las condiciones competitivas emergentes de las transformaciones de las
cadenas de valor.
En la mayoría de las cooperativas agropecuarias, en particular las especializadas en
commodities, las vinculaciones con los asociados son de tipo suave o débil: los productores
actúan como clientes, sin exigencia de consecuencia ni otros requisitos, manteniéndose un alto
grado de autonomía entre el socio y la cooperativa. Esto genera un proceso que tiene dos caras.
Por un lado, asociados con comportamientos oportunistas (free rider) que se benefician de
los servicios de la cooperativa pero que no asumen compromisos de entrega ni de capitalización como contrapartida.
Por otro lado, se genera alteridad burocrática, esto es, una relación de externalidad entre
la institución y sus asociados, que no se diferencia sustancialmente de una situación de clientes o de mercado.
Este proceso genera al menos dos efectos perniciosos en el funcionamiento y competitividad de la cooperativa: incertidumbre en el volumen de operación y reducción del incentivo para
la inversión de los productores consecuentes. Una relación contractual frágil que, en lugar de
potenciar eficiencias y beneficios, genera una relación oportunista que erosiona los fundamentos
que otorgan solidez institucional a este tipo de organizaciones (Lattuada y Renold, op. cit.).
Las consecuencias de estos comportamientos tienden a agravarse en el marco de las crecientes exigencias de coordinación de la cadena de valor resultantes de los cambios en los
hábitos de consumo, aumento de los requisitos de calidad, etc.
Esto ha llevado a muchas cooperativas a buscar un mayor compromiso por parte del asociado, ya no cimentado exclusivamente en la solidaridad con los intereses colectivos, sino
también como exigencia competitiva de la cadena de valor. Frente a ello, aparece el desarrollo
de relaciones contractuales de mediano y largo plazo, complementarias a las exigencias estatutarias, así como restricciones al ingreso de productores que no asuman compromisos de
entrega o de capitalización.

114

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�En lo que hace a las pautas para la liquidación de productos, en el marco de la crisis de
las cooperativas, en particular durante la década de los 90, se instala con fuerza el debate
sobre la estrategia de ofrecer mejores condiciones a los productores de mayor tamaño, en
razón de los menores costos de provisión del servicio, y de la necesidad de retenerlos para
garantizar el sostenimiento de los ingresos de la cooperativa y sus condiciones de negociación
en el mercado del producto final. En algunos casos la cooperativa, respondiendo a su necesidad de subsistencia como entidad, ha estado más dirigida a brindar servicios competitivos a
terceros (incluyendo a otros agentes del mercado que requerían el uso de sus instalaciones de
acondicionamiento y acopio) que en dar respuesta a las necesidades emergentes de los productores más pequeños. De todas maneras, la situación prevaleciente es de un trato con criterios igualitarios, aunque estos procesos no han dejado de presentarse en el debate cooperativo
habitual, dejando marcas institucionales importantes a la hora de evaluar la capacidad institucional para el impulso de estrategias de desarrollo dirigidas a los pequeños productores.
Respecto a la administración de la cuenta corriente, ésta se ha visto profundamente afectada por la crisis financiera que golpeó a los pequeños productores y sus cooperativas. El
incremento de las tasas de interés reales, y la apremiante situación financiera, puso en el centro de la tormenta la tasa de interés que grava a la cuenta corriente, incluyendo el derecho de
la cooperativa de imponerla, al no estar contemplada explícitamente en sus estatutos. Ello
llevó a recurrentes conflictos que, en algunos casos, se dirimieron judicialmente. El criterio
prevaleciente ha sido el sostenimiento de las tasas de interés y el derecho de las cooperativas
a exigir su pago sin tener que mediar el acuerdo formal del asociado, aunque, en ocasiones,
se ha acordado limitar la tasa con los criterios de la ley de cooperativas respecto al interés que
cobran las cuotas sociales cooperativas.
Sin embargo, lo más relevante respecto a la cuenta corriente ha sido la incorporación explícita de criterios más exigentes de evaluación económica previa a la autorización de saldos
acreedores a favor de la cooperativa, por sobre criterios más flexibles que prevalecían con
anterioridad, vinculados a valores mutualistas, de colaboración con quien más lo necesitaba,
sin una correcta evaluación de su capacidad de pago.
Respecto a las operaciones con no asociados, éstas han tendido a aumentar, respondiendo a situaciones de diverso origen:
•

Mayores exigencias de capitalización a los asociados, en particular cuando la finalidad
de apropiación de los beneficios de la cadena de valor es más relevante.

•

Nuevas formas de integración (ver el caso ACA en sistemas de integración).

•

En el marco de una baja diferenciación de tratamiento entre asociados y no asociados,
muchas veces confluente con una mayor profesionalización de la cooperativa, la relación con el asociado adquiere características clientelares, perdiendo relevancia la condición de asociados. No se percibe el beneficio de asociarse.

•

Búsqueda de excedentes no repartibles en las operaciones con no asociados, que sirven para financiar las inversiones de la cooperativa.

En algunos casos esto puede llevar a revisar los criterios de la normativa vigente respecto
a no asociados, como se comentó en el punto II.2.3.
Finalmente, en lo que hace a la organización de los servicios, debe mencionarse el
desarrollo de nuevos servicios, en particular aquellos orientados a la recalificación o

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

115

�reconversión del productor asociado: mayor asesoramiento comercial, incluyendo nuevas
herramientas de comercialización como el mercado a término, asistencia técnica para las
exigencias de trazabilidad, nuevos productos comercializados atendiendo a las necesidades de
diversificación, y nuevos mecanismos de transferencia de tecnología, en particular a partir de
la organización de grupos de productores.

b.

Sistemas de participación: los desafíos de la escala

Los requerimientos de mayor escala han aumentado significativamente en las cadenas de
valor de base agropecuaria, muy especialmente en los mercados de commodities, donde las
cooperativas suelen estar ubicadas.
Durante la década del 90 ello fue especialmente dramático en la Argentina, razón por la
cual hacia el interior de las cooperativas se verificó un intenso debate sobre las estrategias
posibles. Parte de los esfuerzos de comprensión del fenómeno se dirigieron a conocer los
antecedentes internacionales.
En 1997 un informe del Comité de Cooperación Agrícola de la Unión Europea señalaba
como primera tendencia del cooperativismo europeo la “concentración por medio de fusiones
y adquisiciones, resultando grandes cooperativas regionales o nacionales, en procura de
ampliar su base de capital y ganar economías de escala no sólo en las actividades de procesamiento sino también en los aspectos logísticos, de comercialización, de investigación y de
desarrollo”.
A modo de ejemplo, entre 1964 y 2002 las cooperativas lácteas dinamarquesas se redujeron de 904 a 14, dos de las cuales controlaban el 80% del mercado. En igual período, las cooperativas de provisión de insumos se redujeron de 1605 a 21. Entre las de carne, la reducción
fue de 62 a 2. Las avícolas de 1400 a una sola, que controlaba el 60% del mercado. En todos
los casos mencionados las cooperativas controlaban lo sustancial del mercado local y tenían
proyección internacional, incluyendo fusiones con cooperativas de otros países, como es el
caso de Arla Food (Dinamarca y Suecia).
En Estados Unidos de América, entre 1997 y 1996, en apenas diez años, desaparecieron
1225 cooperativas, la cuarta parte del total. En el mismo período, sus ventas aumentaron de
60 a 110 mil millones de dólares38.
Un ejemplo para tener idea de la magnitud de algunas de las cooperativas resultantes: en
abril de 1998 se fusionaron Harvest States Cooperative, una cooperativa granaria con ventas
de 7500 millones de dólares anuales, con Cenex, una cooperativa especializada en la provisión
de insumos con ventas de 2500 millones. El objetivo: lograr la escala necesaria para encarar
proyectos agroindustriales.
En el terreno lácteo los ejemplos eran igualmente llamativos. En 1960, en Estados Unidos,
1609 cooperativas recolectaban el 61% de la leche. En 1997 sólo 226 recolectaban el 83%.
Una sola de ellas, Dairy Farmers of America, que surgió en 1998 por la fusión de cuatro grandes cooperativas, recolectaba el 28%.
La Argentina no fue ajena a este proceso. SANCOR, en 1984, tenía 384 cooperativas de
primer grado asociadas, en 1990 se redujeron a 60 y, en la actualidad, se ha transformado en
38

RBS-USDA.

116

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�una cooperativa de primer grado. Entre las cooperativa granarias, la absorción de cooperativas
por parte de las más sólidas fue una realidad en toda la región pampeana.
Las cooperativas algodoneras debieron sufrir la competencia de nuevas empresas, con
mucha mayor escala de desmote, que desplazaron significativamente al movimiento cooperativo. Es decir, no siempre la resultante fue el aumento de escala; en ocasiones lo que se registra es el retroceso de la presencia cooperativa por no poder lograr la escala necesaria.
La mayor escala implica un enorme desafío para los sistemas de participación, que hoy
deben garantizar las condiciones de control y participación a un número mayor de asociados
por cooperativa, con mayor dispersión territorial.
Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, los dispositivos de participación siguen siendo los tradicionales: Asamblea anual de contenido formal (aprobación automática de la memoria y balance), y delegación de toda la responsabilidad de gestión y control en el Consejo de
Administración y el Síndico, sin mayor implicación del conjunto de los asociados.
Estos sistemas tradicionales de participación son causa y consecuencia de los bajos niveles de compromiso de los asociados con su empresa. A los desafíos que implica la escala se
suman las dificultades de recambio generacional (en cooperativas que ya han tenido cuatro o
más generaciones de dirigentes), la distancia del productor respecto a la oficina central de la
cooperativa (por dispersión territorial), la reducción de los servicios que recibe el productor (y,
por lo tanto, de su visualización como ámbito natural de resolución de sus problemas), y la pérdida de capital simbólico que muchas veces estaba asociado a instalaciones o razones sociales que se pierden en el proceso de fusiones y absorciones.
Todo ello representa un enorme desafío de revitalización de las estructuras de participación en la mayor parte de las cooperativas, en particular si se pretende que las mismas lideren
procesos de fortalecimiento de la agricultura familiar.
En este sentido, cabe destacar dos importantes y exitosas innovaciones en términos de
sistemas de participación, que pueden ser base de reflexión para el desarrollo de estrategias
y políticas tendientes al fortalecimiento de estos sistemas: la de la Unión Agrícola de Avellaneda
y la de Agricultores Federados Argentinos.
La Unión Agrícola de Avellaneda Coop. Ltda., con su sede social en la localidad de
Avellaneda, Santa Fe, integra la Asociación de Cooperativas Argentinas. Cuenta con aproximadamente 2000 asociados distribuidos en el norte de dicha provincia y en áreas linderas de
las provincias limítrofes (Santiago del Estero, Chaco, Formosa y Corrientes).
Por su volumen de negocios es la segunda cooperativa agropecuaria de primer grado en
el país. Si bien su actividad principal es la comercialización de granos y los servicios vinculados,
se caracteriza por una importante diversificación, que incluye desmote de algodón, frigorífico
de aves, estación de servicio, supermercados, laboratorios y otros.
Puede caracterizarse a la cooperativa como fuertemente orientada al desarrollo y al sostenimiento de una red de servicios diversificados y próximos a la localización de cada asociado,
procurando garantizar condiciones de calidad y transparencia en la provisión de dichos servicios.
A 90 años de su constitución, la cooperativa es el principal referente en términos de
desarrollo local en toda su área de influencia, lo que no sólo se sustenta en una red de servicios
diversificados y de una amplia cobertura geográfica, sino también en una consolidada estructura
de participación, con asambleas y comisiones regionales.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

117

�El sistema de participación se asienta en asambleas distritales, largamente consolidadas,
acompañadas por comisiones regionales, de carácter permanente, que garantizan el control
de los productores de cada región sobre los servicios recibidos. Estas comisiones regionales,
por otro lado, son escuela de dirigencia para los asociados, que luego estarán en mejores condiciones de asumir responsabilidades en el Consejo de Administración y en la Sindicatura.
Todas las asambleas requieren previamente la realización de reuniones pre-asamblearias,
siempre lideradas por los productores que integran el Consejo de Administración (esta función
no se delega en el cuerpo profesional, aunque éste acompaña en su carácter de asesor).
El sistema se completa con la organización de la juventud: esta cooperativa es pionera en
estas acciones, ya que su sección de juventudes viene funcionando prácticamente sin discontinuidades desde hace más de 70 años.
Finalmente, cuentan con un sistema permanente de educación y capacitación cooperativa, financiado por el Fondo de Educación Cooperativa. Este sistema es particularmente relevante en el proceso de ampliación de su base de asociados, vinculada a la expansión de la
frontera agrícola en el norte del país. Los nuevos productores deben explicitar su vocación por
asociarse, exigiéndoseles demostrar su decisión de entregar su producción a la cooperativa,
así como la realización de un curso sobre cooperativismo.
Otro caso de interés es el de Agricultores Federados Argentinos Coop. Ltda., la mayor
cooperativa agropecuaria de primer grado. Con más de 13.000 asociados activos, y un volumen de operaciones de aproximadamente cuatro millones de toneladas anuales, es la segunda exportadora de granos cooperativa, luego de la Asociación de Cooperativas Argentinas.
Cuenta con una gran cobertura territorial en la región pampeana, y en otras provincias
como Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Salta y Tucumán. En todo dicho territorio tiene organizados 26 Centros Primarios Cooperativos (CPC). Cada uno de ellos tiene una comisión asesora,
elegida por la Asamblea de distrito, que tiene la responsabilidad de controlar y representar los
intereses de los productores de dicho centro primario.
Lo más innovador respecto al resto de las experiencias es que la contabilidad está descentralizada por CPC. Ello implica que los asociados de cada CPC saben qué activo y qué pasivo están asignados a su centro y cuál es el resultado económico de éste (y, por lo tanto,
conocen la sustentabilidad económica, y su derecho a la apropiación de excedentes).
Existe un sofisticado sistema de cuentas reguladoras que permiten que los eventuales quebrantos de un centro primario deban ser compensados, en ejercicios futuros, por su superávit.
En suma, el esquema procura que sus asociados no pierdan el control sobre los recursos
asentados en su territorio inmediato (lo que lograrían habitualmente con una cooperativa por
localidad) pero, al mismo tiempo, procura ganar los beneficios de la escala (en particular,
reducción de los costos administrativos, optimización de la logística, reducción de los riesgos
climáticos de la localidad –que se diluyen en el conjunto del territorio bajo su influencia–,
aumento de la capacidad de negociación en la venta de productos y compra de insumos, etc.).
Se aprecia, así, que las dos principales cooperativas agropecuarias de primer grado cuentan con sofisticados sistemas de participación, que pueden ser la base de políticas de capacitación y asistencia técnica para la organización de esquemas similares en todas aquellas
cooperativas que lo requieran debido a su escala y dispersión territorial.

118

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�c.

Organización del trabajo: profesionalización y alteridad burocrática

La tendencia general, muy especialmente en las cooperativas consolidadas, es la profesionalización de su fuerza de trabajo, con fuertes cuadros gerenciales que tienden a asumir
responsabilidades de planificación estratégica, y con mayor distancia entre los requerimientos
técnicos de la administración de la cooperativa y la calificación de los asociados, naturalmente
orientada a su actividad específica (producción primaria).
Esta profesionalización es la que ha permitido a las cooperativas enfrentar exitosamente
los desafíos de mercados crecientemente globalizados. Sin embargo, ha tenido consecuencias en términos de lo que más arriba ya se ha definido por alteridad burocrática. La relación
entre el asociado y su empresa tiende a ser de carácter clientelar, y el cuerpo de trabajo profesional tiende a priorizar sus intereses corporativos por sobre los objetivos específicos del
productor asociado.
Por supuesto, la tendencia no es unívoca. Muy frecuentemente la situación es inversa: se
encuentra un cuerpo profesionalizado altamente comprometido con los objetivos estratégicos
de la entidad, y grupos de productores con una visión cortoplacista y especulativa respecto a
la cooperativa.
Cualquiera sea el caso, las cooperativas que mejor resuelven la tensión existente entre un
cuerpo profesionalizado y el control de los asociados usuarios son aquellas que incorporan los
siguientes elementos:
•

Mecanismos de control de parte de los asociados respecto al cumplimiento de metas
sociales, físicas, financieras y de calidad y de costos de los servicios recibidos.

•

Sistemas de participación adecuados (ver sistemas de participación).

•

Un conjunto consistente de incentivos económicos y sociales, incluyendo formación
cooperativista de los trabajadores empleados, que procuren la convergencia de los
intereses de trabajadores y asociados.

Por otro lado, en especial en las cooperativas que han surgido en los últimos años, pero
también entre las consolidadas, se verifica un particular interés por parte de los asociados en
apropiarse de los beneficios de los puestos de trabajo generados por la actividad de la cooperativa (administrativa, comercial, agroindustrial, etc.), en el sentido de que la retribución a dicho
trabajo forme parte de los ingresos del productor o su familia.
Ello es fuente de conflictos que, en general, se originan en que esta situación no es explicitada y resuelta con criterios acordados por el conjunto de los asociados. Se verifica también
en estos casos confusiones conceptuales en la diferenciación entre lo que es una cooperativa
de trabajo y una cooperativa agropecuaria, no solamente entre los productores asociados, sino
también entre los organismos de promoción y registro de cooperativas.

d.

Sistemas de capitalización: debate e innovaciones

El sistema de capitalización tradicional se caracteriza por un capital inicial relativamente
pequeño, capitalización sistemática de todos los excedentes y reembolso de todo el capital al
momento del retiro.
Si bien dicho sistema fue eficaz cuando de lo que se trataba era de construir entidades con
facilidad para incorporar asociados y ganar escala en los mercados de commodities, con bajos

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

119

�requerimientos iniciales de inversión y en un contexto de bajas tasas de interés, sus problemas se hicieron notar tempranamente; por ejemplo:
•

Asimetrías en el esfuerzo de capitalización; en particular los asociados más antiguos
tienen integrado un capital proporcionalmente superior al resto.

•

Falta de incentivos a la capitalización, dado que no da derechos políticos ni derechos
económicos sobre los excedentes.

•

Falta de previsibilidad de la cooperativa respecto al capital con que cuenta, ya que, al
momento de retirarse, el asociado tiene derecho al reembolso inmediato de su capital.

•

Falta de previsibilidad frente a una entidad financiera, para la cual la cooperativa resulta ser una empresa de capital variable que no tiene un régimen previsible para el retiro de éste, y donde los propios socios tienen una baja predisposición a invertir.

El cambio en las condiciones del negocio agroalimentario, en particular la necesidad de
incrementar el ritmo de capitalización para dar cuenta de las nuevas exigencias competitivas,
llevó a un intenso debate que, en el caso de Argentina, fue acompañado por CONINAGRO39,
institución que desarrolló una tarea de investigación, divulgación, organización de talleres y
seminarios sobre la materia, a fines de la década de los 90. En éstos se analizaron experiencias de otros países, particularmente, Estados Unidos y Canadá.
Algunas de las experiencias que en su momento más se discutieron, e incluso sirvieron
para una propuesta de ley (ver punto II.2), y que luego fueron tomadas en alguna medida por
las cooperativas locales, fueron las siguientes:
•

Programas de capitalización por objetivos. El “Equity Target Program” de Land
O´Lake40, es un buen ejemplo. La cooperativa define un capital objetivo por unidad de
volumen a procesar, al cual se llega a partir de un porcentaje fijo de capitalización de
excedentes (80%, en este caso), hasta llegar al objetivo. Una vez que se logra, se retira todo el excedente en efectivo. Esto se complementa con un programa pautado de
reembolsos para los cooperativistas que disminuyen su entrega o se retiran.

•

Fondos rotativos. En 1997 Alberta Pool41 definió que, a partir de dicho año, el 20%
de los excedentes se distribuiría en efectivo, y el resto pasaría a integrar fondos rotativos a 10 y a 20 años. Es el ejemplo en que luego se inspirará ACA para la constitución del Fondo Rotativo de Consolidación, caso que se analizará en detalle.

•

Derechos de entrega transferibles. La emisión de delivery shares o cuotas sociales
con derechos de entrega transferibles, característica de las cooperativas de nueva
generación en EE.UU., es una modalidad utilizada en los casos en que el objetivo principal es apropiarse del valor generado por los eslabones industrial y comercial. Cada
cuota social genera un derecho de entrega fijo (unidades de producción por dólar integrado), nadie puede entregar sin integrar, y el productor puede vender a precio de
mercado este derecho.

39 CONINAGRO: Confederación Intercooperativa Agropecuaria, organismo de tercer grado. También COOPERAR (Confederación
de Cooperativas de la República Argentina) tuvo un importante protagonismo en el tema para el caso de las cooperativas no
agropecuarias, entre las cuales el debate fue igualmente intenso.
40 Se trata de una de las mayores empresas lácteas cooperativas de EE.UU. Es una de las principales marcas de productos
lácteos consumidos en ese mercado, en particular en el rubro mantecas, desde hace más de 90 años.
41

Cooperativa cerealera de la provincia homónima de Canadá.

120

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Capital accionario. En muchas cooperativas europeas y norteamericanas se establecen dos tipos de capital: a) “cooperativo” que otorga derechos a los servicios de la
cooperativa y derechos políticos, y b) “accionario” que otorga derecho a una renta. El
caso más conocido y estudiado fue el de Saskatchewan Weat Pool, en la provincia
canadiense del mismo nombre. En este caso, el grueso del capital fue transformado
en accionario y se permitió su cotización en la bolsa.

•

Sociedades instrumentales. Esto es, la creación de sociedades de capital controladas por cooperativas, donde se abre el capital para permitir la participación de terceros. En el caso extremo, la totalidad de los activos de la cooperativa son transferidos
a la S.A., manteniendo la cooperativa el control. Este tipo de casos son los que inspirarán la creación de MILKAUT S.A. por parte de la Asociación Unión Tamberos Ltda.

En la actualidad, los sistemas de capitalización de las cooperativas argentinas aún son predominantemente tradicionales, constituyendo una debilidad importante a la hora de mejorar la
posibilidad de financiamiento con recursos propios, y de fortalecer los vínculos entre las cooperativas y sus asociados.
Las cooperativas que más han avanzado en el tema son aquellas de mayor patrimonio, en
particular de carácter agroindustrial, que en general han puesto esfuerzos en mejorar la previsibilidad del sistema de capitalización, estableciendo criterios de proporcionalidad y procurando el ajuste del capital cuando fue autorizada la actualización de balances por inflación.
Sin embargo, también han existido innovaciones más radicales, que son antecedentes
importantes para las organizaciones que procuren iniciar procesos similares. En particular, la
creación del Fondo Rotativo de Consolidación de ACA y la creación de Milkaut S.A. por parte
de la Asociación Unión Tamberos.
La Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) es una federación integrada por 148
cooperativas agropecuarias, con un movimiento de aproximadamente 10 millones de toneladas. Constituye la principal instancia de integración en el ámbito rural argentino.
Su actividad principal es la comercialización de granos, incluyendo su exportación –mercado donde es el mayor actor de origen nacional– desde sus instalaciones portuarias en San
Lorenzo, Quequén y Vilelas.
Tiene una muy significativa participación en el mercado de insumos agropecuarios, incluyendo agroquímicos, fertilizantes, semillas, productos veterinarios y de nutrición animal, muchos
de ellos de producción propia. Sus actividades se amplían a otros rubros como comercialización
y exportación de carnes, algodón, miel (principal exportador nacional), jugos, lanas, producción
de biodiesel, etc.
Constituye un grupo cooperativo, con empresas controladas como FRIDEVI S.A., o vinculadas como La Segunda (una de los principales aseguradoras nacionales), ACA Salud (servicios
de salud), etc.
En suma, constituye una red de servicios diversificados dirigidos a las cooperativas agropecuarias y sus productores asociados –distribuidos e integrados a lo largo de nueve provincias, fundamentalmente en la región pampeana– orientada a garantizar las condiciones de
transparencia en los principales mercados de productos e insumos.
En su carácter de gran exportador de granos, ACA opera habitualmente con entidades
financieras internacionales. En estos ámbitos las cuotas sociales cooperativas son interpreta-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

121

�das como pasivos: se trata de montos que pueden ser exigidos por los asociados en cualquier
momento.
A esto se suma que ACA cuenta con un gran capital y una relativamente pequeña cantidad de asociados, alguno de ellos de gran tamaño y que, por lo tanto, son titulares de un porcentaje importante de su capital (como el mencionado caso de la UAA). Si un grupo de estos
asociados decide retirarse, ocasionaría un grave perjuicio patrimonial a la entidad.
Si a todo ello se suma finalmente la crisis financiera del 2001/2, cuando ACA queda atrapada entre el endeudamiento externo en dólares, la devaluación y la pesificación de sus créditos, se encuentran sobradas justificaciones para que los dirigentes de ACA se plantearan la
búsqueda de mecanismos para fortalecer la situación patrimonial, procurando, básicamente,
reducir la exigibilidad del capital aportado por sus asociados, esto es, el reembolso.
Para ello, mediante una reforma estatutaria aprobada en 2005, ACA creó el Fondo Rotativo
de Consolidación (FRC) constituido por “Certificados de Aportes”. Los Certificados de
Aportes “que hayan cumplido quince años de vigencia, tendrán derecho al reembolso del
6,66% (1/15) del valor de los mismos en cada uno de los años siguientes, hasta completar el
reintegro total. Este derecho a reintegro estará condicionado al flujo de nuevos aportes, de
manera que la suma acumulada en el FRC durante los primeros quince años se mantenga
estable. Si el flujo de nuevos aportes fuese menor a lo requerido por todos los Certificados de
Aportes en condiciones de percibir reembolsos, los recursos disponibles se aplicarán por
orden de mayor antigüedad y, en caso de igual antigüedad, a prorrata. Dadas las características del FRC será considerado para su tratamiento contable dentro del rubro del patrimonio
neto de la Asociación”42.
A partir de esta reforma estatutaria, ACA reemplazó la mayoría de los títulos representativos de las cuotas sociales de los asociados por los aportes de consolidación. Estos aportes
sólo podrían ser reembolsados a las asociadas luego de quince años, en cuotas anuales de
1/15, siempre y cuando se verifique un flujo de fondos que compense dichos retiros.
Estos “aportes de consolidación” reciben una tasa de interés no inferior a la que reciben
la cuotas sociales, y deben aportarse procurando su proporcionalidad con las operaciones realizadas por cada cooperativa de primer grado asociada.
Con esta herramienta ACA puede establecer un “capital mínimo” como un mecanismo
previsible y gradual de retiro de los aportes: una cooperativa que pierda su condición de asociada tardaría 30 años en recuperar el último peso integrado como aporte de consolidación.
Este tipo de fondos rotativos, sumado a un criterio de aportaciones y reintegros que procuren la proporcionalidad entre el capital integrado y el uso de los servicios, son una herramienta útil para garantizar un sistema altamente previsible y gradualmente convergente con el
objetivo de capitalización definido.

42

Art. 15, inc. b) del Estatuto Social.

122

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�MILKAUT S.A. La Asociación Unión Tamberos Coop. Ltda. es una láctea constituida en
1925, con sede en la localidad de Frank, provincia de Santa Fe. Es la principal cooperativa láctea después de SANCOR, con una recolección diaria del orden de los 1,5 millones de litros. En
el año 1995 la cooperativa decide constituir una sociedad anónima (S.A.), a la que transfiere la
mayor parte de los activos industriales y comerciales. El principal patrimonio de la cooperativa
pasó a ser el paquete accionario de la S.A., cuya razón social es MILKAUT S.A. (MILKAUT era
la principal marca de la cooperativa).
El objetivo principal de la modificación era facilitar la incorporación de capital de riesgo,
evitando las debilidades propias del sistema de capitalización tradicional que se enumeraron
más arriba.
Otros objetivos de la decisión eran los siguientes:
•

Mejorar el vínculo con el sistema bancario, sobre todo con la banca internacional, para
la cual las cuotas sociales de las cooperativas suelen ser consideradas un pasivo. De
hecho, la constitución de la S.A. fue seguida de cerca por el Banco Mundial, que finalmente le otorga un préstamo a baja tasa de interés y a diez años de plazo a la cooperativa.

•

Facilitar la participación de los productores en los beneficios de la actividad industrial
y comercial, en su carácter de capitalistas de la S.A. Es lo que hemos llamado finalidad
de apropiación de los beneficios. Desde sus inicios los asociados pudieron pedir el
reembolso de sus cuotas sociales en acciones. De esta manera, el asociado no sólo
podía acceder en forma directa a la renta, sino también, si lo deseaba, lograr el reembolso del capital (vendiendo sus acciones de la S.A.) sin generar conflictos financieros
en la cooperativa.

•

Especializar a la S.A. en las actividades de industrialización y comercialización, y a la
cooperativa en la provisión de insumos y asistencia técnica al productor. De esta
manera, la S.A. como unidad de negocios autónoma mejoraría la gestión.

•

Incorporar personas especializadas al Directorio de la S.A., sin necesidad que sean
productores. Por el contrario, el Consejo de Administración sólo puede estar integrados por productores asociados, que no necesariamente reúnen la calificación necesaria para la administración de una empresa industrial de esta envergadura.

La principal debilidad de este tipo de alternativa es el riesgo de pérdida del control de la
cooperativa sobre la S.A., en especial al momento de expandir el capital de ésta. Frente a ello
se diseñó un complejo dispositivo legal, que consistía básicamente en la creación de otra S.A.
(Radero S.A.), cuya propiedad era en un 100% de la cooperativa, que a su vez era titular de
acciones preferenciales de MILKAUT S.A. (cinco votos cada una), suficientes para controlar la
empresa. Radero S.A., por los compromisos asumidos mediante fideicomiso, no podía aprobar ninguna decisión de MILKAUT S.A. que implicara la pérdida de su mayoría de votos.
Otro tema polémico era la resolución del conflicto de intereses entre el objetivo de maximizar los beneficios de MILKAUT S.A., y el de maximizar la retribución de AUT Coop. Ltda. al
tambero asociado. Esto se saldaba en el marco de un contrato que estipulaba el mecanismo
para la fijación de precios, cuyo cumplimiento sería controlado por los representantes de la
cooperativa en el Directorio de MILKAUT S.A.
Si bien el caso de MILKAUT no es el único de creación de S.A. controladas por cooperativas, sí lo es en términos de que la cooperativa transfiere la mayor parte de sus activos a la

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

123

�nueva sociedad. Ello implicó una transformación sustancial del modelo cooperativo, de cara a
los desafíos que implica la necesidad de incorporar capital frente a las exigencias de mercados
globalizados, que requieren ingentes esfuerzos financieros a los efectos de incorporar escala
y tecnología.

e.

Modalidades de articulación con la cadena de valor: los límites de la
integración vertical y la centralización de las federaciones

Como respuesta a las fallas de mercado, la mayor parte de las cooperativas agropecuarias
consolidadas desarrollaron estrategias de integración vertical de las actividades de comercialización e industrialización de insumos y productos. Dichas estrategias fueron posibles en un
marco de baja necesidad de capital inicial, abundante crédito a tasas negativas y bajo nivel de
competencia en cada mercado local.
Sin embargo, de acuerdo a lo que surge de la información trabajada a partir de los censos
económicos presentada en III.3, no se registra un incremento relevante en la industrialización
de productos primarios por parte de las cooperativas agropecuarias. Tampoco la incorporación
de servicios de logística comercial relevantes en nuevos mercados.
Las razones de ello son: el incremento de la inversión inicial necesaria, la menor disponibilidad de crédito en condiciones convenientes de tasa y plazo, el incremento en los niveles de
competencia en el marco de la globalización de los procesos de trabajo asociados a los mercados agroalimentarios, el incremento en las barreras de entrada debido a la madurez de inversiones de grandes empresas nacionales y multinacionales en cada una de las ramas.
Las dificultades propias de los productores familiares hacen más remota la posibilidad de
encarar procesos de integración vertical. Frente a ello parece conveniente, como estrategia
alternativa frente a las empresas con posición dominante en la cadena de valor, la organización
de cooperativas orientadas a reducir asimetrías a partir de la negociación colectiva, y de la
mejora y homogeneización de calidad de los productos de sus asociados. En dicha línea de trabajo se inscriben las nuevas cooperativas lácteas, que no integran actividad industrial, sino que
se limitan a negociar colectivamente su leche frente a la industria, como se mencionó en III.3.

•

Cooperativas de negociación

Como antecedente internacional de esta estrategia puede mencionarse a las bargaining
cooperatives, en los EE.UU. Estas son organizaciones cuyo único objetivo es negociar las condiciones de precio y calidad con la industria procesadora. Tienen contratos de varios años con
los productores por los cuales éstos se obligan a respetar lo que la cooperativa negocie con la
industria procesadora, y contratos también con esta industria por los cuales ésta se obliga a
comprar a los asociados de la cooperativa solamente bajo las condiciones pactadas. Su presupuesto es reducido, habitualmente financiado por una comisión sobre la producción negociada.
La decana de estas organizaciones es la California Canning Peach Association (CCPA), una
cooperativa fundada en 1922 que representa aproximadamente el 75% de la producción de
durazno en California. Existen experiencias similares en la mayoría de las cadenas agroalimentarias de fuerte contenido industrial, incluyendo la láctea, donde canalizan aproximadamente el 25% de la recolección de leche.
La limitación de estas organizaciones son las prácticas desleales de la industria procesadora que busca dividir el frente de negociación. Frente a ello existe un marco normativo, fede-

124

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�ral y estadual, que busca minimizar los comportamientos abusivos. Por ejemplo, la Agricultural
Fair Practices Act (AFPA) prohibe negociar mejores condiciones con los productores no representados por la cooperativa de negociación.
Diversas legislaciones estaduales establecen la obligación de la industria de negociar con
las cooperativas (California, Maine, Michigan, Minnesota, Ohio y Washington), y establecen
servicios de arbitraje obligatorio (Maine, Michigan), el descuento de una comisión a todos los
productores sobre el valor de la producción comercializada que envían al grupo de productores
que negocia (California, Idaho, Maine y New Jersey) (CONINAGRO, 1998).

•

Centralización en la integración intercooperativa

Volviendo a la situación en la Argentina, si se analizan las modalidades de integración intercooperativa, también surgen importantes novedades.
Tradicionalmente, había dos modelos básicos de integración: la constitución de una federación de cooperativas, y la fusión en una cooperativa de primer grado de mayor tamaño.
El primer modelo es el de la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FECOVITA), que fracciona y comercializa el vino producido por sus cooperativas vitivinícolas asociadas; el de la Unión de Cooperativas Algodoneras (UCAL), que industrializaba y/o exportaba el
algodón desmotado por sus cooperativas asociadas, etc.
El caso contrario es, por ejemplo, el de AFA, que absorbe a todas las cooperativas que
buscan integrarse (organizando un centro primario cooperativo por cada cooperativa preexistente, como ya fue explicado).
Sin embargo, a mediados de la década del 90 comienza a estudiarse un modelo intermedio: el de las cooperativas mixtas en EE.UU. Se trata de grandes federaciones de cooperativas
que comenzaron a asociar directamente a los productores. Presentan una estructura mixta: en
algunos distritos los productores son asociados de alguna cooperativa de base, a su vez asociada a la federación; en otros, los productores se asocian directamente a la cooperativa, y son
representados en la Asamblea de la Federación por delegados elegidos para ello en su asamblea distrital. De esta manera, para algunos productores la federación es una cooperativa de
segundo grado, para otros una cooperativa de primer grado.
Inspirados en este tipo de experiencias, la estrategia comienza a desarrollarse en la Argentina;
es el caso de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). En el marco de la crisis que sufrieron las cooperativas granarias durante los años 90, parte de ellas desapareció, y sus instalaciones fueron absorbidas por ACA. La federación continuó operando los servicios, con lo cual el
acopio de la cooperativa liquidada continuó formando parte del sistema cooperativo.
Esta fue la base de los Centros de Desarrollo Cooperativo (CDC), instalaciones con servicios a productores primarios, directamente administradas por ACA. Los productores atendidos
a través de este mecanismo aún no son asociados, los servicios son registrados por ACA
como operaciones con terceros no asociados. Sin embargo, ACA ya cuenta con el dispositivo
legal para asociarlos: en 2005 reforma su estatuto (reforma aprobada por el INAES como autoridad de aplicación de la ley de cooperativas) habilitando la asociación de productores en forma
directa y la organización de una asamblea para que éstos puedan elegir a sus delegados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

125

�Más dramática ha sido la transformación de SANCOR, que fundada como federación en
1939, en el año 2005 se transforma en cooperativa de primer grado, asociando directamente
a los productores tamberos.
Su situación actual es bastante sui generis, dado que si bien es una cooperativa de primer
grado, las cooperativas de base continúan siendo asociadas. Son titulares de la mayor parte de las
cuotas sociales pero cuentan con un solo voto, igual que cada uno de los asociados tamberos.
Las cooperativas asociadas se han especializado en las tareas de provisión de servicios y
asistencia técnica al productor, delegando las actividades de comercialización, incluyendo la
liquidación de la leche al productor, en SANCOR.
Esta centralización de las federaciones, parcial en caso de ACA, total en el caso de SANCOR, se inscribe en una tendencia general que se verifica en la mayor parte de los sistemas
de integración intercooperativos.
Por ejemplo, en el caso de FECOVITA, sin bien mantiene la estructura tradicional de cooperativa de segundo grado, el grado de autonomía de las cooperativas de primer grado se ha
reducido sustancialmente. Las cooperativas están subordinadas a las estrategias acordadas
desde la federación, que define el volumen que podrá comercializar cada cooperativa en función del capital aportado, el precio al que se liquidará la uva del asociado, el financiamiento que
se le adelantará en función de la disponibilidad de todo el sistema, etc. Las cooperativas de primer grado han desactivado o disminuido a una mínima expresión la actividad de fraccionamiento o las marcas propias, mientras que la federación ha comenzado a producir vino (actividad
que, inicialmente, era privativa de la cooperativa de base); tanto vinos de alta gama, como toda
la producción de vino en la provincia de San Juan, a partir de la compra de la bodega Resero.
En síntesis, entre las estructuras de integración intercooperativa se evidencia un proceso
de centralización que se caracteriza por los siguientes rasgos:
•

Transformación de cooperativas de segundo grado en cooperativas de primer grado.

•

Servicios a productores primarios brindados directamente por las organizaciones de
segundo grado.

•

Pérdida de autonomía de las cooperativas de primer grado respecto a las estrategias
definidas por la organización de grado superior.

•

Integración en la cooperativa de segundo grado de actividades que tradicionalmente
pertenecían a las cooperativas de primer grado.

•

Grupos cooperativos

Las estrategias de integración de las cooperativas no se limitan a la constitución de federaciones con instituciones similares. También existen alianzas estratégicas entre organizaciones cooperativas con similar base de asociados, por ejemplo, entre cooperativas agropecuarias
y cooperativas de seguros o de salud; así como alianzas estratégicas con empresas de capital
e incluso empresas de capital controladas por cooperativas como, por ejemplo, el caso de
SODECAR, una sociedad anónima controlada por UNCOGA (federación de cooperativas ganaderas) y SANCOR.
Ello ha significado, en algunos casos, la consolidación de verdaderos grupos cooperativos,
liderados por la organización cooperativa agropecuaria. Los principales son SANCOR y ACA.

126

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�f.

Desarrollo territorial: pérdida y reconstrucción de capital social

El papel de las cooperativas en el desarrollo territorial y el impacto de los cambios macroeconómicos de las últimas décadas sobre las mismas han sido abordados en varios trabajos
recientes. Así, Lattuada y Renold (2006, pág.4), sostienen:
Entre los actores sociales que pueden tener un rol destacado como agentes de
desarrollo territorial merecen destacarse las organizaciones cooperativas, que por
más de un siglo han constituido un factor de enraizamiento de la economía en el
territorio, un factor de desarrollo agrario y un referente social, económico y aún
ideológico en las comunidades rurales donde se encuentran asentadas.
Respecto al impacto que el comentado proceso de fusiones y absorciones ha tenido en el
caso de las cooperativas de la región pampeana, Carricart y Albaladejo (2005, pág.61) opinan:
Estas instituciones de carácter inminentemente local se insertaron en la vida cotidiana de la mayoría de los pequeños y medianos pueblos del interior de la región
pampeana acompañando una organización social de tipo comunitaria con fuertes
lazos de solidaridad y compromiso con la vida social y económica local. Su presencia dinámica y comprometida con un territorio en construcción les significó un
reconocimiento social y un prestigio institucional. Puede sostenerse que, entre las
décadas de 1950 a 1960, logran su esplendor en el paisaje rural pampeano (más
de 600 cooperativas instaladas en los pueblos) siendo una parte muy activa del
territorio con normas y convenciones locales socialmente aceptadas y establecidas. ….Sin embargo, el proceso de fusiones y absorciones que se produjo en la
región pampeana durante la década de 1990 fue tan significativo que condujo en
muchos casos al abandono total de la organización local de las ancianas cooperativas…… El cambio en el tamaño ha conducido a profundas transformaciones en
su organización, entre ellas a la creación de sucursales, que no son otra cosa que
la ex cooperativa absorbida. Con estas incorporaciones se generaron lo que los
actores más antiguos de las cooperativas sienten como profundas heridas en su
relación con el territorio adonde pertenecen esas organizaciones. Una sucursal
tiene casi los mismos servicios que la casa central, pero deben pasar años para
que se reconstruyan las relaciones sociales de los miembros de la zona de influencia de la sucursal de la nueva cooperativa.
En la misma línea argumental, pero señalando el proceso de “recentraje” de los servicios
de las cooperativas Barbero, Gorenstein y Gutiérrez (2000, pág.14) afirman que:
La operatoria del sistema cooperativo se ha especializado en las funciones de acopio y comercialización. Con ello se diluye el rol diferencial que detentaban para los
pequeños y medianos productores, tendiendo a igualar a las cooperativas con formas de intermediación alternativas (acopiadores privados, corredores, grandes firmas exportadoras), pero además, junto con la fuerte reducción de sus planteles
laborales, se produjo la dilución de otras funciones sociales, dado que han dejado
de nuclear actividades complementarias para las coberturas de las necesidades
básicas de las poblaciones del entorno.
Estos comentarios centrados en la experiencia cooperativa de la región pampeana (fuertemente predominante dentro de las estructuras cooperativas) podrían extenderse a gran
parte de la experiencia en el resto de las economías regionales.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

127

�El incremento en la escala, la dispersión territorial, el “recentraje”, la profesionalización de
la gestión, la prevalencia del cálculo económico por sobre los criterios mutualistas, la pérdida
de elementos simbólicos como instalaciones o razones sociales vinculadas a la historia local,
la pérdida de la centralidad de la cooperativa como lugar de encuentro social por el resultado
del desarrollo de otras instituciones, redes sociales y medios de comunicación, la creciente
urbanización de la población, incluyendo sus pautas de consumo y estilo de vida, son todos
elementos que han deteriorado el capital social con que contaba la cooperativa para influir
sobre la dinámica del desarrollo de su territorio.
Sin embargo, la capacidad demostrada por cooperativas consolidadas para superar las crisis y articular en forma eficaz a pequeños y medianos productores con el mercado, a partir de
la construcción de organizaciones democráticamente controladas, más el cambio en el contexto de visiones y políticas prevalecientes, favorecen la reconstrucción de dicho capital social,
a partir del desarrollo de relaciones interinstitucionales sobre los nuevos ejes centrales del
desarrollo territorial.
No se trata de volver a un modelo cooperativo superado, en todo caso un “paraíso perdido” donde las transformaciones de la cooperativa fueron solo una parte del conjunto de transformaciones de la sociedad en donde ésta se inscribía, sino de asumir un proceso de
deconstrucción de las estructuras cooperativas que exige pensar nuevas prácticas y ejes en la
relación de éstas con su territorio, como los siguientes:
•

Medio ambiente. Las cooperativas como empresas de comercialización, industrialización y provisión de servicios rurales y, paralelamente, organizaciones representativas de los productores agropecuarios, deben y pueden jugar un papel central en la
construcción de prácticas ambientalmente sustentables en el territorio urbano y rural.

•

Valor agregado en el territorio. Todas las propuestas que procuran un desarrollo
económico territorialmente equilibrado, y capaz de generar trabajo, remiten a la necesidad de agregar valor a la producción primaria en el territorio. Las cooperativas pueden jugar, y de hecho en importantes regiones lo juegan, un papel central en dicho
proceso. Profundizarlo requiere no sólo políticas públicas apropiadas, sino también
modificar la institucionalidad cooperativa a los efectos de adaptarla a las necesidades
de incorporación de capital (sistemas de capitalización, alianzas estratégicas con
empresas de capital), y/o incorporar a los trabajadores como socios de los procesos de
agregado de valor. Esto último, por ejemplo, a través de alianzas estratégicas con cooperativas de trabajo agroindustrial o con la creación de cooperativas agropecuarias de
producción asociada.

•

Diversidad productiva. Diversificar la producción primaria implica multiplicar las
oportunidades de trabajo (rural y urbano) y fortalecer los circuitos autónomos de producción y comercialización en el territorio. La cooperativa como agente de diversificación productiva puede jugar un rol central, no sólo a partir de garantizar los canales de
comercialización, sino también de vehiculizar la transferencia de tecnología a los productores asociados, por ejemplo, a través de grupos articulados con los sistemas
públicos de producción y transferencia de tecnología (universidades, INTA, INTI).

La hipótesis de trabajo es entonces que las cooperativas podrán reconstruir o ampliar su
capital social para participar en la organización de su territorio, en la medida en que cuenten
con un fuerte sistema de relaciones interinstitucionales vinculadas al medio ambiente, valor
agregado en el territorio y diversidad productiva.

128

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�A la inversa, una cooperativa centrada en la comercialización del producto principal de sus
asociados, que no desarrolle ninguna política de articulación interinstitucional vinculada al
medio ambiente, al valor agregado en el territorio y/o a la diversidad productiva, tendrá un capital social irrelevante a la hora de discutir la organización del territorio.
Ello no implica que sea una cooperativa ineficiente, o que no cumpla cabalmente con los
objetivos para los que fue creada. El tema es que los asociados deberán procurarse otros marcos institucionales para participar/disputar el diseño de la configuración de su territorio, o permanecer marginados o subordinados a las estrategias que se impongan desde otro ámbito.

III.5.2. Análisis de modelos tradicionales y emergentes
Se ha caracterizado un conjunto de tendencias predominantes entre las cooperativas agropecuarias, como la concentración administrativa y dispersión territorial, con el consecuente proceso de sofisticación de los sistemas de participación; “recentraje” de sus actividades;
profesionalización de su gestión; prevalencia del cálculo económico y de relaciones contractuales de largo plazo en el vínculo con los asociados; innovaciones en los sistemas de capitalización orientados a mejorar la previsibilidad en el tratamiento del capital; centralización de los
sistemas de integración intercooperativa; pérdida de capital social para participar en la organización territorial, o al menos un proceso de deconstrucción de las estructuras cooperativas que
convocan a pensar en nuevas prácticas y ejes en la relación de la cooperativa con su territorio.
Sin embargo, la búsqueda de tendencias predominantes tiene como riesgo perder capacidad para visualizar la diversidad de prácticas concretas que proponen las distintas experiencias. En la práctica, lo que se observa, más que una tendencia única, es la multiplicación de
estrategias atendiendo a la diversidad de situaciones y problemáticas que plantea cada territorio. Y aquí importan tanto las prácticas y experiencias más habituales, como así también
aquellas que si bien son marginales en términos cuantitativos, iluminan sobre nuevas trayectorias institucionales posibles.
Para dar cuenta de ello, en esta sección del trabajo se propondrá un agrupamiento ad hoc
de las cooperativas, distinguiendo categorías –no excluyentes– basadas en algunos rasgos
sobresalientes de los distintos tipos que se observan, con el propósito de reflexionar sobre
posibles estrategias en orden a su desarrollo y consolidación.

a.

Cooperativas tradicionales

Son cooperativas cuya finalidad económica interna principal es la solución de fallas de mercado. De carácter abierto, en tanto son bajas las exigencias para la asociación y permanencia
en la cooperativa, están fuertemente orientadas a la búsqueda de escala a partir de este carácter abierto y de estrategias de fusiones, absorciones o integraciones de carácter federativo.
Están mayoritariamente vinculadas a la comercialización de commodities.
Este es el grupo principal y predominante en toda la geografía nacional. Dentro de esta
tipología identificamos cuatro situaciones distintas, en lo que hace a sus potencialidades respecto a la agricultura familiar, y al posible desarrollo de políticas públicas orientadas a su fortalecimiento como instituciones: megacooperativas, cooperativas tradicionales consolidadas,
cooperativas tradicionales en crisis, y cooperativas tradicionales emergentes por nuevos productos o nuevos mercados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

129

�•

Megacooperativas

Se trata de un conjunto de grandes cooperativas y grupos cooperativos, que lideran el sector en términos de participación en el mercado: SANCOR, AGRICULTORES FEDERADOS
ARGENTINOS, ASOCIACIÓN UNIÓN TAMBEROS, LA RIOJANA, ACA, FECOVITA, UNIÓN
AGRíCOLA DE AVELLANEDA.
Se incluyen cooperativas de primero y de segundo grado ya que la línea de separación
entre ambas estructuras paulatinamente se va diluyendo, en el marco del ya comentado proceso de centralización de las estructuras federativas, que incluye desde la transformación de
federaciones en cooperativas de primer grado, hasta el creciente control de la federación
sobre la cadena de valor en la que participan las cooperativas asociadas, reduciéndose el grado
de autonomía de éstas hasta ser su situación asimilable a la de una sucursal con un mero control de gestión de parte de los asociados locales.
En todos los casos se trata de cooperativas que han priorizado las estrategias de incremento de la escala para el mejor cumplimiento de su finalidad interna principal de solución de
las fallas de mercado. Ello ha exigido intensos procesos de reingeniería institucional procurando (con mayor o menor éxito) mejorar la competitividad empresarial en términos de reducción
de costos y de optimización de la articulación entre los distintos eslabones técnicos de la cadena de valor y, por otro lado, generar los mecanismos de participación adecuados a su extensión territorial. Algunos ejemplos de estos procesos son los siguientes:
•

Reorganización de las gerencias de los centros primarios cooperativos de AFA, procurando nuevos equilibrios entre la descentralización/centralización de la gestión.

•

Organización de un sistema integrado de financiamiento y liquidación de vinos en el
caso de FECOVITA, a partir de la implementación de cupos y requerimientos de capitalización.

•

Promoción de la fusión de cooperativas de primer grado por parte de ACA, y reorganización de todo su sistema de capitalización a partir de la implementación del Fondo
Rotativo de Consolidación.

•

Creación de Milkaut S.A. por parte de AUT, transfiriendo todos sus activos en la búsqueda de incorporar capital de riesgo y mejorar la gestión de la actividad industrial y
comercial.

•

El intenso proceso de fusiones cooperativas que impulsó SANCOR, hasta concluir su
actual diseño institucional de cooperativas de primer grado, aún inmerso en una intensa dinámica de cambio.

Estos procesos, en sus distintas variantes, deben ser sistematizados a los efectos de profundizar aquellos elementos que se juzguen positivos, y de promocionar su replicación en
otras organizaciones de menor tamaño.
Respecto a la participación de los productores (socios directos o indirectos a través de las
cooperativas asociadas) tienen todas las dificultades propias de las organizaciones de gran
escala. Sin embargo, en algunas se observan sistemas sofisticados, que procuran facilitar el
proceso de participación, al tiempo que garantizar los mecanismos de capacitación/educación
cooperativa, como los casos de AFA y UAA ya comentados.

130

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�La principal fortaleza de estas cooperativas es su sistema de integración. Ya sea por integración vertical de las actividades de comercialización e industrialización, como por las alianzas
estratégicas desarrolladas con otras cooperativas y empresas de capital, se ubican como las
de mayor potencialidad para canalizar la producción hacia el mercado nacional e internacional
de commodities y de productos diferenciados (en particular, en el caso de los lácteos y vinos),
incluyendo la implementación de nuevos canales de comercialización para productos típicos
de la pequeña producción, como es la experiencia de las exportaciones de miel de ACA.
Asimismo su escala resulta adecuada para optimizar la logística de los servicios de provisión
de insumos, e incluso para incorporar objetivos de investigación y desarrollo orientados a
mejorar la inserción del pequeño productor en las distintas cadenas de valor.
Sin embargo, sus posibilidades de expansión están fuertemente condicionadas por el
nivel de competencia de los mercados en que participan (con fuerte presencia de empresas
multinacionales) y por la disponibilidad de financiamiento para toda la cadena de valor, desde
el productor primario hasta las actividades agroindustriales.
Vinculado al tema financiamiento debe señalarse que los sistemas de capitalización en
general presentan las limitaciones tradicionales, originando ello, en algunos casos, problemas
de sobreendeudamiento y dificultades en el acceso a financiamiento. Sin embargo, también
se verifican algunas innovaciones importantes en este aspecto, como las ya analizadas de
ACA y la AUT.
Este tipo de cooperativas es el que está en mejores condiciones para aprovechar las eventuales innovaciones del marco legal en términos de tratamiento del capital y de mecanismos
de integración (ver Cap. II.1, Legislación).
En todos los casos, su organización del trabajo se caracteriza por un fuerte grado de profesionalización, con cuadros técnicos de larga trayectoria en cada institución y con capacidad
para participar en el diseño de los lineamientos estratégicos de la cooperativa. Asimismo, el
vínculo asociado/cooperativa tiende a tener una racionalidad económica determinante, en particular respecto a los adelantos de cuenta corriente, así como una creciente subordinación técnica del productor, en particular en los casos de cadenas agroindustriales. Esto se materializa
en contratos de entrega de mediano y largo plazo, cupos de entrega, exigencias de calidad,
obligaciones de entrega, etc.
La marcada profesionalización, la prevaleciente racionalidad económica del vínculo asociado/cooperativa, la dispersión territorial y, particularmente, la escala de estas organizaciones,
hacen que su sistema de desarrollo territorial sea relativamente débil a medida que su espacio
de influencia es mayor. Por ello, las acciones orientadas a la incorporación de productores en
situación de exclusión deberían prever, en algunos casos, la articulación con organizaciones
que aporten el relacionamiento institucional y el liderazgo local necesario.

•

Cooperativas tradicionales consolidadas

Su finalidad interna principal es la provisión de servicios de comercialización, industrialización y provisión de insumos a sus asociados, garantizando las condiciones de transparencia y
competitividad (finalidad solución falla de mercado).
La actividad principal está asociada a commodities, incluyendo alguna primera industrialización (secaderos de yerba, embalaje de fruta, bodegas). Algunas de ellas tienen marcas
comerciales de relevancia local. Parte importante de ellas está integradas a cooperativas de

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

131

�segundo grado, con lo que garantiza la comercialización de su producción, el acceso a servicios conexos (salud, seguros), e incluso alianzas estratégicas como por ejemplo para la producción de semilla para el resto del sistema cooperativo.
Sus dimensiones son variables, pero en general no adolecen de serios problemas de escala, de lo que resulta un desempeño económico bueno o, al menos, equilibrado. Han podido
desarrollar una razonable política de inversiones, a partir de sus excedentes y del financiamiento bancario.
Muchas de ellas son emergentes de procesos de fusiones y absorciones de cooperativas
locales, con lo que sus sistemas de participación suelen adolecer de los problemas propios del
crecimiento y dispersión territorial. En general, son básicos y poco apropiados para los desafíos que requieren un mayor compromiso de la masa societaria.
Los sistemas de capitalización son tradicionales, verificándose problemas de baja predisposición para aportar capital de parte de los asociados y limitaciones para el acceso al crédito.
Se registran algunos esfuerzos puntuales dirigidos a mejorar la proporcionalidad de los aportes
y la previsibilidad de los retiros.
Su capacidad de participar activamente en la organización de su territorio, a partir de sistema de relaciones y liderazgo local es muy variable. Si bien, en general, son referentes importantes en la localidad, a menudo presentan dificultades de renovación generacional y bajo nivel
de participación. En algunos casos, los procesos de absorciones y fusiones, así como de
“recentraje” de los servicios, han debilitado sustancialmente los vínculos societarios.
Si bien en muchas se evidencian dificultades para la retención de los productores en el
marco del accionar de los pool de siembra y, en general, por falta de escala en la producción
primaria, también hay experiencias importantes dirigidas específicamente a generar nuevas
áreas de negocio orientadas a este tipo de productores como, por ejemplo, la promoción de la
producción apícola o de aromáticas.
Debido a su presencia territorial y sustentabilidad económica, demostrada por su capacidad para superar crisis y mostrar resultados económicos positivos, son actores indispensables
a la hora de pensar cualquier estrategia orientada a aumentar la presencia cooperativa en las
distintas cadenas de valor, y a incorporar a los productores más pequeños en una trayectoria
de crecimiento.
Desde el punto de vista de su institucionalidad, sus posibilidades de expansión estarán
condicionadas a:
•

El fortalecimiento de su sistema de integración, muy particularmente en aquellos
casos donde no están integradas a federaciones de carácter económico.

•

El fortalecimiento de sus sistemas de participación, a partir de la organización de
juventudes, sistemas de información apropiados, educación cooperativa y mecanismos de participación descentralizados.

•

El fortalecimiento de sus sistemas de capitalización, dirigido a mejorar la propensión
de capitalización por parte de los asociados, la previsibilidad y la proporcionalidad entre
el uso de los servicios y el capital aportado.

132

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Cooperativas tradicionales en crisis

Son cooperativas similares al conjunto anterior, pero con problemas de escala y situaciones deficitarias recurrentes. Hoy muchas de ellas se encuentran en una situación económica
algo más holgada, en el marco de la relativa bonanza sectorial, pero con problemas serios de
sustentabilidad en el mediano y largo plazo.
Sus sistemas de capitalización son tradicionales y habitualmente muy débiles. En general,
existe falta de renovación de dirigentes.
Su principal activo suele ser el sistema de desarrollo territorial, asociado a una prolongada
trayectoria local. En general, requieren redefinir su estrategia empresarial, mejorar su articulación con cooperativas de grado superior o fusionarse con otras cooperativas.
Muchas de ellas estarían en condiciones de tener un papel protagónico en procesos de
desarrollo territorial en la medida en que resuelvan sus problemas estructurales principales.
Esto implica que, en general, las políticas dirigidas a su consolidación deben estar condicionadas a un proceso de restructuración o reingeniería.
Este conjunto incluye las cooperativas granarias de bajo nivel de acopio, las cooperativas
lácteas de baja recolección y marcas regionales en retroceso, los secaderos de yerba con
desinversión y falta de servicios complementarios, las bodegas con atrasos tecnológicos
importantes, las desmotadoras con exceso de deudas y con retraso tecnológico, etc.

•

Cooperativas tradicionales emergentes por nuevos productos
o nuevos mercados

Se trata de cooperativas que comparten los principales rasgos de las cooperativas tradicionales, pero de constitución reciente, vinculadas a un producto para el cual, en la localidad,
no existe un canal de comercialización apropiado, generalmente promovidas por agricultores
sin problemas serios de escala, que procuran ampliar sus posibilidades de crecimiento a partir
del acceso a un mercado específico.
Sin bien son de carácter abierto, en tanto no existen restricciones para el acceso de nuevos asociados, en general están vinculadas a nuevos productos o a productos tradicionales
con nuevas exigencias de calidad, por lo que su membresía resulta de una mayor homogeneidad interna.
Se incluyen cooperativas de exportación, de productos orgánicos o con algún grado de
diferenciación específico, con trazabilidad, etc.
Sus sistemas de participación son básicos, debido a su menor tamaño relativo, y sus sistemas de capitalización tradicionales.
Por ser cooperativas nuevas no adolecen de problemas de renovación de dirigentes, en
general, productores de carácter empresario que asumen roles importantes en la gestión de
la cooperativa.
De baja relación con el resto de las tradicionales, su éxito está asociado a la calidad de la
gestión y a la dinámica de los mercados a los cuales están asociados. Sus limitaciones principales están asociadas al financiamiento y al gerenciamiento.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

133

�b.

Cooperativas de agregado de valor

Se trata de cooperativas con una prolongada trayectoria, agroindustriales, con un fuerte
vinculo con sus asociados, con exigencias de aporte de capital elevadas y, fundamentalmente, orientadas a apropiarse de los beneficios de la actividad industrial y comercial y trasladarlos
a los asociados a través de un precio superior al de mercado, y el pago de un interés sobre el
capital aportado.
En general, cuentan con marcas locales exitosas; o, en el caso vitivinícola, tienen una aceitada relación con la organización de segundo grado para la cual suelen elaborar vinos finos.
Los sistemas de capitalización buscan ser consistentes con la finalidad de apropiación de
los beneficios: capital inicial importante, distribución habitual de retornos en efectivo y criterios
previsibles para reembolsos de capital.
Asimismo, en términos de organización de los servicios, tienen requerimientos importantes para recibir la producción de sus asociados (cuotas de producción, calidad, etc.). Son cooperativas relativamente cerradas, con una fuerte subordinación técnica del productor respecto
a su cooperativa.
Son cooperativas que operan con importante cantidad de productores no asociados. En
oportunidades, reciben parte sustancial de su materia prima de otras cooperativas (un ejemplo
es el caso de las cooperativas que tienen molino y reciben yerba canchada de cooperativas
que tienen sólo secadero).
Son cooperativas especializadas, si bien pueden desarrollar algunas actividades complementarias como la apícola o la forestal. Los productores asociados suelen tener un tamaño
superior a la media de los asociados de otro tipo de cooperativa; sin embargo, continúan siendo mayoritariamente agricultores familiares.
Las políticas hacia sus productores asociados en general están vinculadas a la expansión
de la actividad productiva principal, a través de la búsqueda de financiamiento para renovar o
ampliar plantaciones, y garantizando el mercado para dicha producción.
En términos de posibles innovaciones en el marco legal, para estas cooperativas es crítico
modificar las limitaciones para la operatoria con terceros. Asimismo, serían las principales
beneficiarias de innovaciones legales respecto al tratamiento del capital, en particular la posibilidad de emitir cuotas sociales con derechos de entrega.
Si bien no son un número importante de cooperativas, sí son conceptualmente importantes y pueden constituir un camino para aquellas cooperativas que busquen la finalidad de
“obtener beneficios de otro eslabón de la cadena”.
En términos de desarrollo local tienen la ventaja de una muy fuerte articulación con sus
asociados y una trayectoria relativamente exitosa como organizaciones. Llevan adelante estrategias mixtas con sus productores y con productores de otras cooperativas, frente a los cuales tienen menores exigencias de capital y de compromiso de entrega, aunque menores
beneficios a la hora de liquidar la producción.
Estas cooperativas son asimilables a lo que en la experiencia internacional se denominan
cooperativas de nueva generación, modelo de gran impacto en las últimas décadas en EE.UU.,
y que han impulsado grandes debates sobre nuevas estrategias entre las cooperativas agropecuarias. Estas son cooperativas fundamentalmente orientadas a la apropiación del valor

134

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�agregado en las actividades industriales y comerciales, cuyas cuotas sociales representan
derechos de entrega y son transferidas a precio de mercado. A medida que la cooperativa
mejora sus resultados (el asociado cobra más por unidad de producción entregada), más valdrán las acciones que otorgan derecho a entregar. Este modelo no es estrictamente aplicable
en la Argentina debido a limitaciones legales (ver II.2.1).

c.

Cooperativas de provisión de insumos

Son cooperativas originalmente similares a las tradicionales, pero que en el marco del proceso de concentración de la actividad comercial e industrial optaron por abandonar las actividades que requieren mayor escala, concentrándose en el desarrollo de una variada gama de
servicios rurales locales para sus asociados: provisión de insumos, asistencia técnica, transporte, provisión de combustible, seguros (en forma articulada con una cooperativa de carácter
nacional), salud, etc.
El principal subconjunto de estas cooperativas son las asociadas a SANCOR, que han delegado en dicha empresa la recolección, industrialización y comercialización de la leche; y el propio caso de AUT, donde a partir de la transferencia de las actividades de industrialización y
comercialización a MILKAUT S.A. se ha especializado en la provisión de insumos y asistencia
técnica.
Estas cooperativas no necesariamente han abandonado totalmente la actividad de acopio
o primera industrialización (desmote, secaderos), pero es una actividad marginal en términos
de los ingresos de la cooperativa, y que en realidad se mantiene mediante transferencias explícitas o implícitas de excedentes de otras secciones.
Los sistemas de capitalización son tradicionales, y no parece que vayan a existir innovaciones importantes, en tanto sus requisitos de capital son relativamente menores.
Como ya ha sido señalado, el modelo tradicional ha sido el de cooperativas diversificadas o
multiactivas, que brindan tanto el servicio de comercialización como el de provisión de insumos.
Sin embargo, en la experiencia internacional se encuentran otros modelos donde existen
cooperativas de provisión de insumos, por un lado, y cooperativas de comercialización e industrialización, por el otro. Por ejemplo, es la situación predominante en EE.UU.
Las cooperativas que se están analizando son un emergente de estrategias de este tipo.
Estas experiencias deben llevar a la reflexión sobre el modelo más apropiado a la hora de organizar una nueva cooperativa. Si ya existe una cooperativa de provisión de servicios en el área
(o que incluya estos servicios), puede optarse por constituir una cooperativa de comercialización y delegar los servicios de provisión de insumos en la preexistente.
Ello permitiría la coexistencia de una cooperativa especializada en la comercialización de la
producción, que desarrolle un sistema de integración orientado a optimizar su relación con el
mercado nacional o internacional, con cuadros profesionales especializados en los temas
comerciales e industriales, con un sistema de participación orientado a comprometer a los productores con el objetivo principal de la comecialización, y delegar el resto de los servicios (provisión de insumos, veterinaria, asistencia técnica agronómica, servicios contables y legales,
seguros, salud, combustible) en una segunda cooperativa, con su propia lógica de integración
asociada a optimizar la logística de provisión de insumos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

135

�d.

Cooperativas de negociación

Ya se ha hecho referencia a la existencia de este tipo de cooperativas en la experiencia
internacional (ver tendencias en los sistemas de integración en este mismo capítulo). Se trata
de cooperativas que no proveen insumos ni comercializan la producción de sus asociados. Su
único objetivo es mejorar las condiciones de negociación con la industria, a partir de contratos
de mediano plazo entre los asociados y la cooperativa, y entre ésta y la industria.
Estas experiencias deben ser evaluadas en el marco de una temática más amplia: las políticas y estrategias privadas dirigidas a la integración de los pequeños productores en las cadenas agroalimentarias existentes. En este sentido, como señala Gutman (2008),
El eje de las problemáticas específicas pasa por las asimetrías intrasectoriales, y
exige una nueva institucionalidad que acuerde esas relaciones entre los participantes de las cadenas (por ejemplo, del tipo de los acuerdos interprofesionales en
algunas cadenas alimentarias en Francia) y de instituciones que arbitren conflictos. Se requiere, además, la implementación de mecanismos de regulación y control de las relaciones intrasectoriales. Este es uno de los aspectos centrales en lo
que concierne al (hasta ahora inexistente) marco regulatorio sistémico. Se trata de
promover una mayor articulación intersectorial, en lo referido a la definición y aplicación de parámetros productivos, tecnológicos y comerciales relevantes, la difusión de información estratégica, y la fijación de precios y modalidades de
compra/venta. Al mismo tiempo de garantizar una distribución equitativa de beneficios y riesgos entre los agentes participantes de la trama, proveyendo adecuadas instancias de arbitraje y de resolución de conflictos. Esta es un área en donde
la coordinación público/privada es de importancia central, y requiere del desarrollo
previo o de la existencia de organizaciones gremiales de productores y firmas
representativas y legitimadas.
Las cooperativas de negociación podrían ser parte de los dispositivos necesarios para
moderar las asimetrías intrasectoriales, en el marco de alguna legislación que facilite la implementación de procesos de negociación colectiva y mecanismos de arbitraje.
Por el momento, en la Argentina sólo hay algunas experiencias puntuales en el sector lácteo, como se comentó en el punto III.3.

e.

Mercados cooperativos

Entre las cooperativas tradicionales, la finalidad de solucionar fallas de mercado se procura a partir de la integración vertical de los eslabones comercial e industrial, eliminando intermediarios, y mejorando las condiciones de negociación a partir de una mayor escala.
Los mercados cooperativos tienen la misma finalidad pero una estrategia distinta, procurando la recreación de las condiciones adecuadas para el funcionamiento del mercado: participación de múltiples oferentes y múltiples demandantes, con pleno acceso a la información, etc.
La Ley 19.227 de “Fomento de la creación de mercados de concentración de alimentos
perecederos” establece que Poder Ejecutivo podrá declarar de interés nacional los mercados
de concentración de alimentos perecederos, cuando respondan al objetivo (entre otros) de
proveer al conocimiento de la oferta y la demanda en todo el país, a la formación de precios
justos y orientativos para la producción y el consumo, a las necesidades higiénico-sanitarias de
los alimentos y al control de calidad y cantidad.

136

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Asimismo, establece que los mercados de interés nacional son un servicio público cuya
gestión podrá ser concedida: a una sociedad constituida de conformidad con la Ley 17.318
(sociedades anónimas con participación mayoritaria estatal), a un ente público o “cuando las
circunstancias particulares del caso así lo aconsejen, a una cooperativa, asociación civil o
sociedad comercial, siempre que en la formación del capital o patrimonio y en la dirección, los
productores o sus cooperativas o asociaciones tengan una participación adecuada a las necesidades de la comercialización de los productos de que se trate y de la comunidad a cuyo servicio está destinada la concentración”.
La cooperativa, entonces, podrá ser la figura jurídica bajo la cual se organiza el mercado,
ser usuaria de dicho mercado en calidad de oferente, o ser integrante del directorio en su calidad de representante de los productores.
En el primer caso, la situación varía mucho de acuerdo a la participación de los productores. Existen experiencias donde el mercado fue organizado por iniciativa de éstos, y donde los
puestos sólo pueden ser usados por los propios productores, con la lógica excepción de los
productos extrarregionales. En otro extremo existen experiencias donde los puesteros son
intermediarios, no productores, que han adoptado la figura de la cooperativa al sólo efecto de
la administración de los espacios comunes del mercado. Éstas no son asimilables a una cooperativa agropecuaria, por lo que no son consideradas en este estudio.
Lo relevante en términos de la agricultura familiar será la participación efectiva con que
cuentan los productores frutihortícolas en la conducción del mercado, más allá de la figura jurídica en la que éste se constituya, y su organización para acceder al mismo. Debe tenerse en
cuenta que los productores más pequeños nunca podrían garantizar la continuidad y variedad
de mercadería que requiere un puesto, por lo que requieren de prácticas asociativas (incluyendo la organización de cooperativas) para garantizar el acceso al mercado (transporte, embalaje, venta y liquidación).
La organización de ferias francas, espacios públicos cedidos a alguna organización de productores/artesanos para la venta de su producción directa al consumidor, es una experiencia
similar, aunque de menor grado de formalización, además de que habitualmente están organizadas como sociedades de hecho.
La vinculación entre las ferias francas y los mercados cooperativos, cuando ambos operan
sobre un mismo territorio, suele ser conflictiva debido al mayor grado de informalidad (impositiva, sanitaria) de las primeras. Debe señalarse que una de las principales dificultades para la
consolidación de las cooperativas frutihortícolas, en especial hortícolas, es el grado de informalidad de estos mercados.

f.

Cooperativas de productores en situación de exclusión

Existe una gran cantidad de cooperativas constituidas para dar respuestas a las necesidades de productores que, por su dotación de recursos y calificación profesional, se encuentran
excluidos de la posibilidad de sostenerse económicamente a partir de sus ingresos como productores agropecuarios, o de seguir una trayectoria de reproducción ampliada.
Estas cooperativas constituyen un heterogéneo mundo de experiencias orientadas a dos
objetivos básicos, dentro de la finalidad económica principal de “mejorar la productividad del
trabajo del productor familiar”:

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

137

�•

Mejorar las condiciones de producción primaria de los asociados a partir de ampliar el
acceso a recursos de producción, mejorar la organización de los mismos y acceder a
tecnología apropiada.

•

Generar nuevos puestos de trabajo para sus asociados, tanto prediales como extraprediales.

Sus servicios habituales son la organización de pequeñas agroindustrias familiares, servicios de maquinaria, asistencia técnica (vinculada a sistemas públicos o no gubernamentales de
transferencia de tecnología), financiamiento (en particular, originado en programas de carácter
público o internacional), organización de servicios rurales a terceros, comercialización en mercados locales, acceso a la tierra (arrendamiento, compra o uso cedido de tierras públicas),
pequeños mataderos, salas de empaque, etc.
En general, toda su institucionalidad es sumamente débil, no sólo por la falta de recursos o
de capacitación. Como ya se ha revisado, la mayor parte de la experiencia cooperativa está
orientada a solucionar los problemas de acceso a los mercados de productos o de insumos, y/o
agregar valor a la producción, pero no a la organización de la producción dentro de los predios
de los asociados, o a la generación de puestos de trabajo extraprediales. En estos puntos, la
experiencia es mucho menor, lo que se refleja en: un menor grado de conceptualización en los
ámbitos académicos; marcos legales que presentan limitaciones; y deficiencias en los servicios
de capacitación, tanto específicamente cooperativos como los vinculados al desarrollo rural.
En este punto se procurará describir un conjunto de tipos de cooperativas que, si bien no
tienen importancia significativa en su forma más pura, procuran iluminar sobre diseños institucionales posibles y sobre alternativas a la hora de promover la organización cooperativa
entre los productores más pequeños.
En el punto II.2.4 se presentó la necesidad de revisar el marco normativo vigente respecto a algunos de estos tipos, y en el Capítulo IV se volverá sobre el tema a partir del relevamiento de las cooperativas emergentes en los últimos años.

•

Cooperativas agrarias de gestión de la producción

Se trata de experiencias donde los productores ceden el uso de sus propiedades a los
efectos de que integren una unidad productiva gestionada por la cooperativa. La cooperativa
paga un arrendamiento por el uso de los predios, y luego distribuye el retorno de los asociados
(ingresos brutos menos costos de producción, incluyendo el arrendamiento) en proporción a
la tierra puesta en común.
Este tipo de organización procura la reducción de los costos de producción, manejo sustentable de los recursos y optimización del uso de fuerza de trabajo disponible, incluyendo liberación de fuerza de trabajo familiar para aprovechar oportunidades extraprediales, como
servicios rurales a terceros o emprendimientos agroindustriales.
La normativa interna y organización del proyecto deben incluir temas como la forma de
retribución del trabajo de los asociados, el tratamiento de las mejoras realizadas por la cooperativa en el predio de uno de los asociados en caso de que éste se retire, las diferencias de
productividad de los predios aportados, la valorización de las herramientas y maquinarias aportadas por los asociados, el sistema de capitalización, la aplicación de los ingresos generados
en trabajo para terceros con el excedente de maquinaria, etc.

138

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Experiencias cercanas pero de un menor grado de exigencia asociativa y complejidad organizativa son, por ejemplo, la producción de cerdos, la crianza de terneros o la producción de
leche en forma cooperativa. En estos casos la cooperativa se hace cargo de la producción de
lechones, por ejemplo, en un predio propio, arrendado a un asociado o a terceros, y los productores participan con las madres. El retorno, luego de cubrir los costos de producción que
incluyen el alimento que, eventualmente, puede ser provisto por los asociados, se distribuye en
función de las madres aportadas (o de los terneros engordados, o de las vacas en ordeñe aportadas). Esta gestión cooperativa de parte de la producción de los asociados puede realizarse por
parte de una cooperativa especializada, o como una sección de una cooperativa multiactiva.
En orden decreciente en lo que hace a su grado de formalización y complejidad, agrupamos en esta tipología a todas aquellas cooperativas cuya actividad principal se centra en lograr
múltiples sinergias entre los productores asociados dirigidas a mejorar la productividad de su
trabajo: grupos de transferencia de tecnología, iniciativas asociativas entre algunos productores para optimizar el uso de sus recursos, mecanismos de uso asociado de maquinaria, arrendamiento conjunto de tierras para desarrollar alguna fase de la producción primaria, compra y
venta conjunta, servicios de transporte en la localidad, etc.

•

Cooperativas de agroindustria familiar

Se trata de pequeñas agroindustrias orientadas a transformar la producción de sus asociados. Las situaciones típicas son la producción de conservas, dulces, embutidos, quesos artesanales, vinos artesanales, etc.
Desde lo normativo, aquí confluyen dos situaciones distintas. O son cooperativas agropecuarias, donde los trabajadores son empleados, y cuyo objetivo principal es mejorar las condiciones de comercialización de sus productores asociados. O son cooperativas de trabajo,
donde los trabajadores son asociados y procuran maximizar su retribución al trabajo.
En la realidad, la situación es confusa, más allá del estatuto de la cooperativa. Los trabajadores/productores asociados reciben ingresos en función de la producción o el trabajo entregado, por ellos o por sus familiares. El valor agregado por la industria es fundamentalmente
apropiado en su carácter de trabajadores, no de inversores, ya que no cuentan con un sistema
de capitalización apropiado para ello. Las ventajas como productores están asociadas a diversificar sus alternativas de comercialización y estabilizar la demanda (sobre todo en el caso de
productos perecederos).
Una forma de conceptualizar la lógica económica de estas cooperativas, es que procuran mejorar la retribución de su trabajo, ya sea la actividad primaria que realizan en su predio, o la actividad industrial que realizan en la cooperativa. Sin embargo, esta conceptualización
no se refleja en los dispositivos legales adoptados, ni necesariamente en lo que expresan
los asociados.

•

Cooperativas de trabajo de producción colectiva

Se trata de cooperativas cuyo objeto es generar puestos de trabajo remunerados para sus
asociados, a partir de la organización de una explotación agropecuaria gestionada en forma
colectiva.
Son cooperativas de trabajo, donde los ingresos de los asociados son proporcionales al
trabajo aportado, de acuerdo las condiciones y medio ambiente de trabajo colectivamente defi-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

139

�nidos. La propiedad o el arrendamiento de la tierra también es de carácter colectivo, como la
propiedad de las mejoras, equipos y herramientas.
Apartándose de esta situación ideal, en algunas cooperativas el uso de la propiedad colectiva es distribuido entre los asociados, cuyos ingresos dependen de los producido en cada predio (incluyendo algún pequeño predio con que pueda contar el grupo familiar por su cuenta),
dentro de un plan de trabajo con relativa autonomía, aunque procurando articular sus distintas
necesidades y capacidades respecto a herramientas, acceso a asesoramiento técnico, riego,
e incluso compartiendo colectivamente alguna producción o algún trabajo de poscosecha.

•

Cooperativas de trabajo para servicios rurales

Son cooperativas de trabajo que ofrecen servicios rurales a terceros, incluyendo cosecha,
embalaje, siembra y todo tipo de actividades vinculadas a la producción primaria y de
poscosecha. La retribución a sus asociados está vinculada al trabajo aportado, en el marco de
las condiciones y medio ambiente de trabajo colectivamente definidos.
Tienen relevancia respecto a la agricultura familiar en la medida en que constituyan estrategias para la generación de puestos de trabajo extraprediales para los pequeños productores
o sus familiares.
Es habitual que la organización de este tipo de cooperativas sea impulsada por grandes
productores o empresas de agronegocios con el objetivo de evadir la normativa laboral y previsional. Ello hace que sean organizaciones con una relación conflictiva con los organismos de
fiscalización laboral y cooperativa. Su promoción debe estar cuidadosamente monitoreada a
los efectos de evitar el riesgo de profundizar las condiciones de precariedad laboral en el ámbito rural.
Como puede observarse a partir del relato de los cuatro tipos de cooperativas aquí agrupados, en su aplicación real las diferencias entre ellos tienden a diluirse. Constituyen en realidad “tipos ideales” que intentan dar cuenta de un conjunto diverso de experiencias que
habitualmente adolecen de importantes grados de informalidad y, por lo tanto, de dificultades
para encarar trayectorias de crecimiento institucional.
En este punto es necesario profundizar el debate respecto al marco legal en que se
desarrollan y a los modelos que deberían promoverse.

140

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�IV. COOPERATIVAS Y PRODUCTORES EN
SITUACIÓN DE EXCLUSIÓN
IV.1.

Los pequeños productores y las cooperativas agropecuarias

Como se menciona en las páginas iniciales, uno de los objetivos principales de este estudio es contribuir a identificar, para el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, estrategias
conducentes a fortalecer la actividad cooperativa y asociativa en general, como alternativa sustentable de aumento de escala y de prestación de servicios para los agricultores familiares del
país, a fin de facilitar su articulación con los mercados de productos e insumos agropecuarios
y de crédito, con el propósito último de mejorar el nivel y calidad de la vida de las familias rurales y aumentar su peso en la economía agropecuaria y en la dinámica social.
En el punto III.2 se ha analizado la participación de los productores familiares en las cooperativas, y su importancia numérica absoluta y relativa. De allí surgió que, aunque la mayor
parte de los asociados a las cooperativas son productores de explotaciones agropecuarias
familiares, en el caso de las explotaciones con menos recursos (las denominadas Tipo A en la
tipología utilizada) son las que menos participan en estas formas organizativas. Según el
Censo Agropecuario 2002, sólo el 9% de las explotaciones Tipo A están asociadas a cooperativas, y el 77% de las mismas se encuentra en la Región Pampeana y en la Mesopotamia. Si
se excluyen del cálculo estas regiones, el porcentaje se reduce al 3,3%.
El estrato de los pequeños productores y de las explotaciones agropecuarias familiares es
uno de los grupos más importantes en el interés de la política agropecuaria nacional, por su
relevancia en aspectos sociales, territoriales y económicos. Si bien en la década del 90 del
siglo pasado comenzaron a instrumentarse diversos programas para atender el desarrollo de
los mismos, a partir de 2003 el Gobierno adopta una política global respecto al tema, estableciendo nuevas estrategias y políticas. Uno de los ejes de la política macroeconómica y de la
política agropecuaria en tal sentido es la promoción del asociativismo y el apoyo al desarrollo
de micro, pequeños y medianos productores y empresas.
Esta estrategia fue ejecutada por distintos organismos de gobierno: la entonces Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (hoy MAGyP), la Secretaría de la Pequeña y
Mediana Empresa, y el Ministerio de Trabajo, entre las principales. En particular, desde la
Subsecretaría de Agricultura Familiar y en los diversos Programas de Desarrollo Rural con fondos externos coordinados por la UCAR, varios de los cuales quedaron bajo la coordinación de
la Subsecretaría, la asociación fue condición casi excluyente para la inclusión en los mismos o
para la obtención de los beneficios derivados de las políticas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

141

�Esta priorización de las estrategias asociativas de los pequeños productores en el marco
de las políticas de desarrollo rural y las acciones de aquellos por tratar de incluirse y beneficiarse de los mismos, llevaron a una notable formación de asociaciones de diverso tipo, con el
propósito de recibir capacitación, asistencia técnica y financiamiento. Paralelamente, la constitución, en diciembre de 2005, del Foro Nacional de la Agricultura Familiar (FoNAF), estimuló
la incorporación a éste de gran número de asociaciones, orientadas a objetivos económicos
y/o de defensa de intereses, y la creación de nuevas. Sin embargo, resulta comparativamente
baja la consolidación de asociaciones con cierta autonomía para desempeñarse económicamente con relativo éxito en el mercado, así como también es reducida la proporción de las que
encaran su acción colectiva en una organización formal como las cooperativas.
Aparece así un fenómeno que merece ser observado con atención, desde el momento en
que la organización cooperativa ofrecería, teóricamente, una alternativa importante para el fortalecimiento de los ingresos y el mejoramiento de la situación de los productores familiares
con menores recursos.
Esta aparente contradicción se constituyó en el objetivo básico de la segunda parte del
estudio, que es el análisis directo de cooperativas de pequeños productores, focalizándose en
las cooperativas agropecuarias constituidas en la última década –a las que se denominó, por
facilidad de expresión “cooperativas emergentes”.
Se siguieron dos pasos metodológicos. Por una parte, el análisis de los registros del
INAES; por otra, el trabajo de campo con cooperativas seleccionadas e informantes calificados, funcionarios, técnicos y académicos vinculados al tema de cooperativas agropecuarias.

•

Los registros del INAES

Al analizar los datos generales de las cooperativas agropecuarias (punto III.2, Cuadro 1) se
encontró que, según el padrón del INAES, a diciembre de 2010, había 1606 cooperativas agropecuarias con matrículas vigentes, de las cuales 966 entidades (el 60%) se había constituido
en los últimos 10 años. Esta cifra ya es un indicador relevante de lo afirmado en los párrafos
anteriores.
Estas nuevas cooperativas se encontraban en diversas provincias, con un número destacado en algunas provincias no pampeanas. En coordinación con los equipos de la Subsecretaría
de Agricultura Familiar se seleccionaron tres provincias, de especial interés, las cuales concentraban el 40% de las cooperativas emergentes, y en las que las nuevas cooperativas superaban el 70% del total de cooperativas existentes (Cuadro 26). Son las provincias de Misiones,
Santiago del Estero y San Juan.

142

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 26. Cooperativas agropecuarias registradas activas
constituidas en el período 2001/2010
% del total de coop.
agrop. de la
provincia

Cantidad de cooperativas constituidas 2001/2010

Provincia
MISIONES

157

78

SANTIAGO DEL ESTERO

107

71

BUENOS AIRES

92

52

TUCUMÁN

66

76

CÓRDOBA

53

37

SAN JUAN

53

78

CABA

51

81

SALTA

48

76

CHACO

45

64

SANTA FE

45

26

CORRIENTES

40

54

LA RIOJA

40

87

ENTRE RÍOS

24

41

RESTO

145

63

TOTAL

966

60

Fuente: Elaborado con datos del Reg. Nac. Cooperativas - INAES.

•

El trabajo de campo: entrevistas a informantes calificados y a
cooperativas

El listado de estas cooperativas fue enviado a los Delegados de la Subsecretaría de
Agricultura Familiar en dichas provincias, para que realizaran una revisión e investigación de la
situación de las mismas. Apoyaron en esta investigación otros referentes, entre ellos, de los
órganos locales competentes de cooperativas e instituciones académicas.

Cuadro 27. Cooperativas constituidas en 2001/2010 según nivel de actividad
Provincia

Relevadas

Inactivas

Baja actividad

Activas

Santiago del Estero

70

54

9

7

Misiones

26

2

18

6

San Juan

24

8

11

5

Total

120

64

38

18

En %

100%

53%

32%

15%

Fuente: Elaborado con relevamiento en las provincias y entrevistas a informantes calificados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

143

�De esta revisión resultó que sólo el 15% de las cooperativas que figuraban en el mencionado grupo de “registradas activas” fueron identificadas con alguna actividad de comercialización o de servicios desarrollada en forma regular. Más de la mitad había dejado de existir, y
un tercio conservaba alguna actividad como grupo (reuniones, desarrollo de proyectos, búsqueda de financiamiento, alguna actividad comercial aislada), pero muy lejos de haberse consolidado como empresas.
Aún en el caso de las cooperativas que se relevaron como activas, se trató en general de
experiencias de muy baja consolidación, con mínimo capital, más allá de los recursos financieros y asistencia técnica recibida de alguno de los programas con presencia en su territorio.
Asimismo, se confirmó que la enorme mayoría correspondía a grupos de productores de
tipo A, y algunos B.
Con posterioridad, se entrevistaron a 15 cooperativas de las provincias y grupos seleccionados, en base a una Guía de Entrevista cuidadosamente elaborada, la que figura en el Anexo
IX. Esta información fue complementada con bibliografía disponible sobre análisis de casos de
cooperativas de pequeños productores realizados en la última década, y entrevistas y debates
con informantes calificados del sector público y de las cooperativas.

•

Resultados del análisis

La conclusión general que surgió de las actividades mencionadas es que, si bien se identifican en el conjunto así delimitado algunas experiencias exitosas, estas cooperativas emergentes enfrentan muchas dificultades para consolidarse y lograr sustentabilidad.
Los factores que aparecieron vinculados positivamente a la evolución de estas “nuevas”
cooperativas fueron, principalmente:
•

El apoyo del sector público nacional y/o provincial en la financiación de inversiones en
condiciones blandas o a fondo perdido, y en la promoción de la formación de cooperativas; en términos de número de casos y monto de subsidios se destacan las acciones de la Subsecretaría de Agricultura Familiar y del Programa Manos a la Obra.

•

La existencia de otros subsidios o facilidades que pudieran aprovecharse, como los
que provienen de programas de municipios, programas de ONGs, acciones de algunas empresas.

•

La vinculación de la cooperativa con algún nicho de mercado dinámico (por ejemplo,
productos orgánicos o diferenciados).

•

La integración con una cooperativa de segundo grado que actúa de “tutora” o acompañante en la experiencia.

•

El compromiso de los dirigentes.

•

El nivel de instrucción y/o capacitación de los responsables.

•

La mayor difusión de las herramientas informáticas a través del mercado y de programas de los gobiernos.

•

La participación de los asociados en capacitación sobre cooperativas y sobre otros
temas de negocios e informática. (En Santiago del Estero existe una Licenciatura en

144

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cooperativismo y Mutualismo y una tecnicatura a distancia sobre cooperativismo; en
San Juan se identificaron capacitaciones en agroalimentos, etc).
En cuanto a las dificultades que enfrentan estas cooperativas, o que fueron la causa de la
desaparición de muchas de las formadas recientemente, se analizan a continuación, con
mayor detalle, ya que son la base de la formulación de estrategias y políticas que se realiza en
el capítulo V:

- Limitaciones en los recursos para la producción primaria y de modelos
para su integración asociativa.
Los integrantes de estas experiencias son productores que tienen, en general, un grave
déficit en la dotación de recursos para la actividad agropecuaria (tierra, implementos, mejoras,
capital de trabajo) y de calificación de la fuerza de trabajo. Sin solucionar este problema de base,
“tranqueras adentro”, la posibilidad de éxito de una experiencia asociativa es muy limitada.
Por la misma razón, la posibilidad de estos socios para aportar capital es mínima. En ciertos casos, la cuota es irrelevante. De esta forma, la sociedad que se forma tiene las mismas
carencias que sus socios y el alcance de sus acciones o emprendimientos es forzosamente
muy limitado. En el mismo sentido, es dificultoso concretar una escala mayor de producción
del conjunto, lo que daría base material de acción a la cooperativa.
Como agravante de dicha situación, como ya se ha señalado en los capítulos anteriores, la
mayor parte de la experiencia cooperativa está orientada a solucionar los problemas de acceso a los mercados de productos o de insumos, o a agregar valor a la producción, pero no a la
organización de la producción dentro de los predios (particulares o colectivos) de los asociados, o a la generación de puestos de trabajo extraprediales. En este punto, la experiencia es
mucho menor, con mínimo número de casos. Esto deriva en una “invisibilidad” de esta alternativa, que influye en: a) un menor grado de conceptualización en los ámbitos académicos, b)
marcos legales que ofrecen limitaciones, y c) deficiencias en los servicios de capacitación,
tanto específicamente cooperativos como vinculados al desarrollo rural y asociativismo.
Cualquiera de los modelos estatutarios hoy vigentes obliga a diferenciar el carácter de productor y el de trabajador, roles que en la agricultura familiar se confunden, en particular cuando
se trata de los productores más pequeños. Las estrategias asociativas de éstos están vinculadas
a mejorar la retribución a su trabajo (y a mejorar el resto de las condiciones y el medio ambiente
de trabajo), independientemente de si se realiza en sus pequeños predios particulares, en predios de otros asociados en el marco de una estrategia asociativa, en pequeños emprendimientos asociativos de carácter agroindustrial, u ofreciendo en forma asociada su trabajo.
A lo largo de las distintas entrevistas realizadas, surgió en forma persistente la desorientación de los productores a la hora de pensar la complementación de sus recursos particulares
(baja propensión de poner sus recursos en común por no estar en claro los temas de propiedad y distribución de ingresos; confusión respecto al papel de la cooperativa más allá de ser
un ámbito de colaboración y de construcción de relaciones de reciprocidad).
Esta carencia de modelos de gestión asociada para la producción constituye un limitante
serio, tanto en términos de iniciativas sustentables como en términos de su adecuado respaldo legal.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

145

�- Bajos ingresos familiares
El bajo ingreso de las familias integrantes de las iniciativas es resultado de la situación de
exclusión que las caracteriza. Este bajo ingreso impide su dedicación a las iniciativas de carácter asociativo y, en forma más general, dificulta dedicar fuerza de trabajo a actividades que
mejorarán sus ingresos en el mediano y largo plazo.
La necesidad de garantizar la alimentación y la cobertura de sus necesidades mínimas en
el día a día, obligan a estos productores/trabajadores a realizar actividades para terceros que
les garanticen su ingreso indispensable.
El productor, y su familia, deben salir a “hacer changas”, descuidando su producción y
dejando de lado los proyectos colectivos que procuran cambiar su situación de exclusión.

- Economía informal
Estrechamente vinculado con los dos puntos anteriores, el hecho de que la mayor parte
de los integrantes se encuentren sumergidos en la informalidad constituye una severa restricción para el éxito de una empresa que requiere su inserción en la economía formal.
Ello se traduce en que la propia cooperativa cae en la informalidad, con lo que comienza a
cargarse de deudas fiscales y de requerimientos de las distintas áreas de fiscalización que
exceden ampliamente su capacidad de respuesta.
En gran parte de los casos entrevistados ni siquiera estaban formalizadas las operaciones
entre los productores y su cooperativa, lo que conduce a registros contables muy débiles; esto
es, se reproducen las condiciones de informalidad de sus asociados hacia el interior de la organización.
Por otro lado, parte de las cooperativas operan en circuitos comerciales con un alto grado
de informalidad: horticultura, ganado menor, apicultura. No existe posibilidad de sostenerse en
forma competitiva como agente económico formal en un contexto de informalidad generalizada. Atarse a una organización formal termina constituyendo una deseconomía para sus integrantes.

- Carga administrativa
Cumplir con los requerimientos de la normativa cooperativa (ley de cooperativa y resoluciones de la autoridad de aplicación) y de la normativa fiscal, excede las posibilidades de gran parte
de las cooperativas emergentes para dar respuesta a productores en situación de exclusión.
Así, la obligación de entregar la documentación tanto en el órgano local provincial como en
la autoridad de aplicación nacional, con la consecuente doble fiscalización (con distintos criterios y tiempos administrativos); la cantidad de libros sociales y contables que se deben adquirir, rubricar y completar; las dificultades para la constitución de la cooperativa, cuyo trámite
necesariamente concluye en Buenos Aires; el incremento en los requisitos que deben cumplir
los balances e informes de auditoría (en particular, a partir de la aprobación de la Res. 247/09
del INAES) y la obligación de su transmisión electrónica; la obligación de presentar cuatro informes de auditorías anuales, etc.; todo ello sumado a la complejidad de las obligaciones fiscales
(se destacó en las entrevistas la presentación mensual de IVA, en organizaciones que muchas
veces no operan todos los meses), constituyen una carga que no resulta compatible con el
carácter de organizaciones emergentes en un contexto de exclusión social.

146

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�La carga administrativa es uno de los principales argumentos de las organizaciones de productores para no asumir la forma cooperativa. Tal es la gravedad del tema que, a lo largo de
entrevistas con productores y con técnicos vinculados a este tipo de cooperativas, se detectó
una fuerte coincidencia sobre la necesidad de explorar el diseño de nuevas formas jurídicas.

- Falta de un plan de negocios
Gran parte de las cooperativas relevadas habían sido constituidas para el eventual aprovechamiento de un recurso público. Es necesario subrayar la palabra eventual: no se trata de una
cooperativa promovida desde un programa de gobierno a los efectos de desarrollar un proyecto previamente formulado y evaluado, sino de una cooperativa que se constituye para estar en
condiciones de recibir una eventual ayuda, ya sea para desarrollar un proyecto de carácter cooperativo, o para ser simple vehículo de subsidios dirigidos a sus asociados, o incluso a terceros.
Algunas de estas cooperativas han sido promovidas desde organizaciones campesinas o
desde municipios para poder acceder a los recursos de distintos programas nacionales del
Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio de Agricultura y Ministerio de Trabajo y Seguridad
Social, entre otros.
Se relevaron casos de cooperativas que habían recibido ayudas de múltiples agencias de
gobierno (municipales, provinciales y nacionales) pero que carecían de un volumen de negocios que pudiera amortizar la estructura que administraban, así como de canales de comercialización adecuados.

- Falta de integración
Existe una diferencia sustancial entre las cooperativas que surgen dentro de un esquema
de integración intercooperativa, que garantiza determinada escala para su articulación con el
resto de la cadena de valor y una visión estratégica sobre el desarrollo del sistema cooperativo, y aquellas que se crean y se mantienen aisladas.
Como señalara uno de los promotores entrevistados, una pequeña cooperativa no integrada, aún cuando pueda sostenerse, sólo logra mejorar la organización de la oferta de su producción en beneficio de los eslabones más concentrados de la cadena de valor.
Sólo una organización con la escala suficiente puede garantizar la construcción de un sujeto colectivo en condiciones de cambiar las condiciones de competencia y negociación con el
conjunto de los actores que participan de la cadena de valor.
Sin embargo, como se señaló respecto a las cooperativas de primer grado, la falta de
modelos para dar cuenta de las características específicas de los productores en situación de
exclusión, también se presenta en las organizaciones de segundo grado. No se trata sólo de
promover la integración, es necesario definir el modelo de dicha integración, o, más precisamente, las alternativas que deben evaluarse al momento de diseñar una estrategia de integración. Nuevamente, faltan modelos y sistematización de experiencias que den cuenta de esta
necesidad.

- Falta de capacitación
En la mayoría de los casos relevados los asociados habían recibido capacitación sobre los
aspectos básicos de la normativa cooperativa: conocían el funcionamiento de los órganos
sociales, contaban con los libros sociales y los utilizaban correctamente, etc. Sin embargo, no
habían recibido capacitación en los aspectos prácticos, concretos y específicos de una coope-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

147

�rativa agropecuaria, en particular: organización de la cuenta corriente cooperativa, liquidación
de la producción de sus asociados, comercio de productos agropecuarios, obligaciones tributarias emergentes, etc.
Durante el relevamiento no se encontró ningún material de capacitación específico para
cooperativas agropecuarias; sólo se contaba con material de carácter general.
Otro punto especialmente señalado por los entrevistados es la falta de capacitación en
aspectos impositivos, la que llevó al incumplimiento de normas que no habrían tenido mayor
costo, o al no aprovechamiento de posibilidades que los habrían beneficiado. Volviendo al
punto anterior, este tema tiene mucha menor relevancia en aquellas cooperativas que cuentan
con asistencia técnica por parte de su organización de segundo grado.

IV.2.

Modelos de integración: las experiencias exitosas de FECOAGRO y
FECOPAM

Se analizarán a continuación dos experiencias exitosas de promoción pública de cooperativas como herramientas de inclusión de pequeños productores en situación de pobreza, que
se caracterizan por la centralidad que tiene la organización de segundo grado dentro de la
estrategia adoptada.
La primera de ellas es la Federación de Cooperativas Agropecuarias de San Juan, FECOAGRO, una organización constituida en 1992 al calor de las políticas de promoción de la Unidad
de Minifundio y, luego del Programa de Sistemas Cooperativos Agropecuarios del Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
La segunda es la Federación de Productores de Alimentos de Misiones, FECOPAM, iniciativa promovida desde la Agencia para el Desarrollo de la Región Central de Misiones,
ARCentral43, constituida en el año 2009.
Ambas experiencias presentan grados de consolidación distintos: la primera de ellas lleva
más de dos décadas de historia, que se extienden a tres si se considera el inicio del programa
y de las primeras cooperativas de base, mientras que la segunda es una organización emergente, que está explorando caminos innovadores de organización y gestión.
Sin embargo ambas, con coincidencias y diferencias en los modelos adoptados para la
organización para pequeños productores agropecuarios, constituyen una buena base para analizar alternativas.
Los principales rasgos de FECOAGRO son los siguientes:
•

Su principal actividad es la producción de semillas hortícolas, aprovechando las condiciones agroecológicas de la provincia. El principal cliente es el Programa Pro Huerta,
del Ministerio de Desarrollo Social, al cual proveen de las colecciones de semillas para
sus beneficiarios, pequeñas huertas familiares o comunales.

•

Está integrada por 30 cooperativas de base, integradas a su vez por aproximadamente 650 familias de productores.

43 Entidad civil sin fines de lucro con forma jurídica de fundación, fundada en agosto de 2004, e integrada por el Gobierno de la
provincia de Misiones, 35 municipios, INTA, INTI, cámaras de comercio, universidades y otras organizaciones públicas y privadas
de la región.

148

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Las cooperativas de base en principio están organizadas con dos criterios distintos:
algunas son cooperativas de pequeños productores agropecuarios, otras son cooperativas de producción (de trabajo) que gestionan en forma colectiva una explotación
agropecuaria. Su principal actividad es la producción de semilla y el armado de las
colecciones, a las que se suman otros productos de menor importancia como aromáticas o miel; y las llamadas actividades agroindustriales (pequeña agroindustria de dulces, aceite, vinos regionales, tomate triturado, etc.).

•

La federación, a partir de la utilización de diferimientos impositivos, compró tierra para
sus cooperativas asociadas, que éstas pagan con un porcentaje de la producción. Ello
permitió que FECOAGRO sea una de las pocas experiencias que ha logrado insertar a
familias en situación de exclusión, sin tierra, en la actividad productiva en el marco de
un sistema cooperativo integrado.

•

Cuenta con un amplio sistema de promoción social, que incluye becas de estudio, provisión de material escolar, cobertura de salud, y vivienda rural (en este último caso,
financiado por FECOAGRO, pero pagado con la producción de la cooperativa de sus
destinatarios).

•

Su patrimonio más importante es la planta de semillas, donde se realizan las tareas de
acondicionamiento y distribución de éstas, así como la producción de plantines que
proveen a sus asociadas y a terceros.

Los principales rasgos de FECOPAM son los siguientes:
•

La federación nace integrada por 12 cooperativas de base, pero cuenta con un programa de trabajo para 20 más. El objetivo es la provisión de alimentos de la canasta
básica en el mercado local, a partir de la utilización de la red de comercio minorista
local.

•

La federación centraliza las actividades de comercialización, logística y desarrollo de la
marca Orembaé (”Lo nuestro”).

•

Las cooperativas de base industrializan la producción, con una escala adecuada, a los
efectos de contar con costos competitivos en el mercado minorista. Esto es, se trata
de producción con agregado de valor (no fresco) y dirigida a proveer a los almacenes
y pequeños supermercados locales.

Las experiencias de las dos Federaciones, en las variables más significativas, se comparan en la siguiente tabla.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

149

�Comparación de los modelos organizativos de FECOAGRO y FECOPAM
Variable

FECOAGRO

FECOPAM

Ambas experiencias parten de 1) un mercado previamente identificado y dimensionado, y 2) la
existencia de experiencia productiva en la zona respecto al producto.

Mercado

La actividad principal es la producción de semillas
hortícolas, que proveen al Programa Pro-Huerta.
Se trata de una producción tradicional y difundida
en San Juan, sobre la base de sus particulares
condiciones agroecológicas.

ARCentral desarrolla un relevamiento de la
cadena de distribución minorista en Posadas y
otras localidades del centro de Misiones, en base
a la cual identifica los productos y clientes a
desarrollar.

Ambas federaciones centralizan las actividades de comercialización, logística (depósito y transporte)
y desarrollo de marca.

Mercadeo

A partir de las colecciones de semillas hortícolas,
desarrolló la marca "La Huerta Familiar", que luego
identifica también al resto de sus productos
(dulces, vinos artesanales, quesos ovinos y
caprinos, especias, etc.).

ARCentral transfiere la propiedad de camiones e
infraestructura a la Federación, de manera que
ésta garantice el acceso equitativo a la logística
de comercialización por parte de las cooperativas
asociadas. Desarrolla la marca Orembaé, cuya
propiedad también es de la Federación, que
identifica a los productos con valor agregado de
las cooperativas de base.

En ambos casos la federación organiza la cadena de valor, esto es, determina los volúmenes de
producción, garantiza la comercialización, financia la inversión productiva y el capital de trabajo de las
asociadas.

Integración de
la cadena de
valor

Organización
del trabajo de la
Federación

FECOAGRO, junto con las actividades de
mercadeo, desarrolla también parte importante
del proceso productivo de la cadena de valor de
la semilla, en particular: provisión de plantines,
secado y acondicionamiento, y organización del
armado de las colecciones con fuerza de trabajo
de sus cooperativas asociadas.

El rol de la federación se centraliza en las actividades de mercado, asistencia técnica, financiamiento, etc., pero no participa en las actividades
de acondicionamiento o industrialización, que
son responsabilidad de las organizaciones de
base

Las actividades de la federación son llevadas a
cabo por un cuerpo de empleados en relación de
dependencia.

Si bien parte de sus actividades es desarrollada
por empleados (estrictamente algunos de ellos
empleados de ARCentral), parte importante es
articulada a través de cooperativas de trabajo:
cooperativas de profesionales (contadores,
abogados, ingenieros), de preventistas, y de
transportistas.

En ambos casos la organización de las cooperativas asociadas es de carácter autogestionario. Esto
es, las actividades son desarrolladas por los propios asociados, ya que un objetivo central es la
generación de puestos de trabajo.

Organización
del trabajo de
las cooperativas

150

Se trata de cooperativas de producción primaria,
comercialización e industrialización. Proveen
fuerza de trabajo para los emprendimientos de
FECOAGRO, en particular para el armado de las
colecciones.

Se trata de cooperativas de industrialización de
la producción de los asociados. La producción
primaria es desarrollada en forma autónoma por
cada productor que integra el sistema.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Variable

FECOAGRO

FECOPAM

De carácter tradicional, con bajo desarrollo de un sistema de información adecuado a su diversidad
productiva y territorial.

Sistema de
participación

Sistema de
capitalización

Articulación con
el Estado

•

En el caso de FECOAGRO, cuenta con fuertes
mecanismos de educación cooperativa y
formación de dirigentes.

Su reciente creación hace que aún no haya desarrollado experiencia relevante en este sentido.

De carácter tradicional, tanto a nivel de las cooperativas como de las federaciones. La mayor parte
del patrimonio se origina en transferencias del Estado y acumulación de excedentes (esto último en
particular FECOAGRO).

Desde su constitución cuenta con un acompañamiento técnico permanente y sustancial desde
el INTA.
Su principal cliente es el Ministerio de Desarrollo
Social, pero para ello debe ganar las periódicas
licitaciones. Ha recibido asistencia técnica y
financiera de parte de un nutrido conjunto de
agencias públicas del ámbito del desarrollo social
y productivo, y de los tres estamentos (municipal,
provincial y nacional).

El impulso y la concepción estratégica de la
iniciativa es de ARCentral, en el marco de otras
estrategias similares vinculadas a la producción
de stevia y al turismo rural, ambas articuladas a
través de sendas organizaciones de segundo
grado.
Toda la estrategia de inversiones para la
producción de alimentos con escala está
cimentada en el aprovechamiento de fondos de
promoción social y desarrollo rural.

Conclusiones

Se evalúa que ambas experiencias resultan conceptualmente sólidas y adecuadas al trabajo con pequeñas cooperativas integradas por pequeños productores, muchos de ellos en
situación de exclusión social, por lo que deberían ser consideradas como modelos orientativos
de una posible estrategia.
Las principales recomendaciones que surgen a partir de las dos experiencias analizadas
son las siguientes:

- Continuidad de la política pública
En ambos casos resulta determinante el accionar de una agencia pública en la concepción,
en la conducción estratégica inicial y en el acompañamiento técnico y financiero.
Ello no implica desestimar la participación de los productores, ni la búsqueda de la autonomía política y financiera como objetivos relevantes pero, dado el perfil del productor destinatario, es indispensable una fuerte y sostenida inversión de recursos públicos que, por otro
lado, se justifica como política de restitución de derechos para grupos sociales que han sido
excluidos de una inserción productiva que les posibilite condiciones dignas de vida
Sin embargo, esta articulación entre las cooperativas, como organizaciones democráticamente controladas por los asociados, y el Estado, en su carácter de promotor de derechos,
lejos está de ser simple.
El traslado de recursos a cooperativas emergentes tiene dos riesgos importantes: a) las
limitaciones en la capacidad de gestión de la nueva entidad, y b) el control de la cooperativa

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

151

�por un grupo, en detrimento de los intereses de un conjunto de asociados, o de terceros a los
que se les impide asociarse.
En el caso de FECOPAM la política es un traspaso gradual de la propiedad de los recursos
por parte de ARCentral, en la medida en que se consolida la capacidad de gestión de la organización y la efectiva participación de las cooperativas asociadas.
En el caso de FECOAGRO, si bien la propiedad de los recursos es de la federación, existe
una cogestión de hecho con los técnicos del INTA, cimentada en el profundo liderazgo de uno
de ellos.
Durante el trabajo de entrevistas realizadas en las tres provincias surgió repetidamente la
preocupación de los profesionales de la Subsecretaría de Agricultura Familiar respecto a la
debilidad de las instituciones emergentes y a la necesidad de que la agencia pública a cargo de
la intervención participe de alguna manera en la gestión de los recursos.
Una posibilidad, poco explorada, es la participación del Estado en el Consejo de
Administración de la cooperativa, en el marco de lo permitido por la Ley de Cooperativas en su
art. 19, con un Estatuto que así lo prevea y en condiciones establecidas en un régimen especial de carácter preferencial, que debería estar reglamentado desde la autoridad de aplicación.
Complementariamente, puede evaluarse que parte de las transferencias de recursos que se
realicen a la entidad se hagan en carácter de capital, que como todo capital es reembolsable
una vez que se retira el asociado.

- Autogestión
En ambos casos, la organización del trabajo en las cooperativas de base es autogestionaria. Son los propios asociados los que se hacen cargo de las actividades de producción primaria en sus predios particulares o de gestión colectiva (en el caso de FECOAGRO), de producción
industrial, de acondicionamiento, o de servicios a terceros, etc. Esto presenta varias aristas a
considerar.
En primer término, es necesario garantizar la participación democrática en la construcción
colectiva de las condiciones de trabajo44, de tal manera que la organización cooperativa no sea
vehículo de la precarización laboral.
En segundo lugar, es necesario que estas condiciones de trabajo tengan el suficiente respaldo legal para no tener conflictos con la fiscalización laboral.
Como tercer punto, es necesario que dicha autogestión contemple la diversidad de situaciones que implica la doble condición de trabajador y productor agropecuario. A modo de ejemplo, hacia el interior de las cooperativas de base de FECOAGRO se encuentran situaciones
como las siguientes:

44

•

Parcela de propiedad colectiva, que es trabajada por uno o dos de sus asociados (por
ejemplo, una hectárea de viñedo).

•

Parcela de propiedad privada donde trabaja un grupo familiar, que comercializa su producción por su cooperativa.

Duración de jornadas, licencias, monto de retribución al trabajo, etc.

152

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Parcela arrendada por la cooperativa, con recursos provistos por FECOAGRO, donde
trabaja un grupo de asociados a la cooperativa.

•

Parcela de propiedad colectiva, cuyo uso es distribuido entre los asociados para la producción de semillas, mientras que hay producciones que son compartidas (por ejemplo, cerdos para producción de lechones para autoconsumo o venta ocasional).

•

Asociados que realizan trabajos de armado de la colección de semillas para FECOAGRO.

•

Pequeñas agroindustrias de propiedad colectiva, donde trabaja un grupo de asociados,
con producción primaria de otros asociados o de terceros.

•

Pequeñas agroindustrias organizadas en los predios privados de asociados, con fuerza de trabajo provista por otros asociados.

Como puede observarse, es un conjunto diverso de situaciones, que deben ser contempladas por el modelo de organización y por el marco legal adoptado.

- Plan de negocios con orientación de mercado
En ambos casos, el proyecto se diseña a partir de la identificación de una oportunidad de
mercado accesible para producción que existe en la región. Ni se promueve la cooperativización si no hay mercado, ni se promueve una nueva producción sobre la que no hay oferta y
experiencia en el territorio.
Aquí aparecen dos alternativas, que resultan necesariamente de carácter complementario.
Una es el “compre estatal”. Es el caso de FECOAGRO, donde la demanda principal es la
demanda de semilla para los programas de promoción de horticultura familiar.
Este es un camino a explorar en cada territorio, aunque siempre es necesario garantizar la
escala adecuada a través de la organización federativa, tanto por los temas de volumen como
de logística y de requerimientos sanitarios.
La segunda alternativa es una alianza estratégica con los negocios minoristas de la localidad. En general, las experiencias de articulación con grandes cadenas de supermercados han
fracasado. La asimetría de poder de negociación resulta insalvable. Sin embargo, y ésta es la
principal apuesta de FECOPAM, aparece como viable una estrategia basada en un vínculo aceitado con el comercio minorista de pequeña escala, con costos competitivos a nivel mayorista,
cimentados en una adecuada escala, bajos costos financieros asociados a las políticas públicas de promoción y bajos costos laborales, producto del menor costo de oportunidad de los
asociados a las cooperativas.

- Centralización del control de la cadena de valor
En ambos casos el rol de la federación no se reduce a la concentración de la oferta de sus
asociados, sino que también centralizan la conducción estratégica y operativa de la cadena de
valor: es la organización de segundo grado la que decide qué se produce, cuánto se produce y
a quién se vende. Todos los aspectos de comercialización, logística y promoción están centralizados en la federación.
A esto se agregan servicios que resultan esenciales para las cooperativas, como el financiamiento de inversiones y capital de trabajo, el soporte contable y legal para las actividades

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

153

�administrativas, la asistencia técnica, así como la organización de servicios sociales en forma
centralizada.
Sin embargo, queda pendiente la necesidad de innovaciones legales que permitan: a) la
articulación de productores no cooperativizados (integrantes, por ejemplo, de alguna organización campesina) que quieran integrarse a la federación, para que ésta atienda sus necesidades, b) la posible absorción de cooperativas de base cuando las condiciones de escala así lo
requieren, y c) la revisión de los sistemas de participación para garantizar una adecuada representación de todos los actores.

IV.3.

Articulación de cooperativas consolidadas y cooperativas de pequeños
productores

En el punto anterior se han revisado experiencias de organizaciones cooperativas específicamente constituidas para mejorar la inserción de productores en situación de exclusión.
Alternativamente, la expansión de la cooperativización de los pequeños productores del
estrato inferior puede implementarse a partir de servicios de las cooperativas ya consolidadas
dirigidos específicamente a este segmento. Ejemplos de dichas estrategias se tienen en el
proyecto de aromáticas de La Agrícola Regional (Crespo), los proyectos de avicultura intensiva y horticultura de la Unión Agrícola de Avellaneda, las estrategias de La Riojana para los productores más pequeños, y los proyectos de dulces y encurtidos de la Cooperativa Jardín
América en la provincia de Misiones.
La principal ventaja de este tipo de iniciativas es aprovechar la capacidad ya instalada de
estas cooperativas, incluyendo infraestructura, recursos humanos y capital social.
Las posibilidades de éxito están directamente asociadas con los rasgos que asuma cada
uno de los componentes de la institucionalidad de la cooperativa que se trate:

Componente

Rasgos de interés para el desarrollo de proyectos con
productores en situación de exclusión

Organización de
los servicios

Experiencia en la gestión de servicios diversificados, que permitan el desarrollo de nuevas actividades y productos de interés para pequeñas explotaciones.
De carácter abierto, con bajos niveles de requisitos para el acceso a los servicios.
No necesariamente debe ser la misma cooperativa quien comercialice y quien provea los servicios
de asistencia técnica y provisión de insumos. Puede haber complementación entre una cooperativa
de provisión de insumos, con fuerte anclaje territorial, y una cooperativa de comercialización de
carácter regional o nacional, por ejemplo.

Organización
del trabajo

Recursos humanos profesionales, con una fuerte orientación y motivación dirigida al trabajo con los
productores de menores recursos.

Sistema de
participación

Área de educación cooperativa de importancia, con experiencias en actividades de promoción.
Experiencia en la organización de comisiones de productores por región o producto, que respalden
los procesos de diversificación, ampliación territorial y aumento de la heterogeneidad de la masa de
asociados.
Un sistema de información que permita un control efectivo del conjunto de los asociados sobre los
ingresos y costos de los nuevos asociados, a los efectos de minimizar conflictos y facilitar solicitud
de compensaciones al Estado.

154

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Componente

Rasgos de interés para el desarrollo de proyectos con
productores en situación de exclusión

Sistema de
capitalización

Si los productores serán nuevos socios, es necesario que el sistema de capitalización no requiera un
capital inicial de relevancia.

Modalidad de
articulación con
la cadena de
valor

Hacia adelante es necesario contar con estrategias de integración que permitan ganar escala para las
actividades de diversificación para pequeños productores.
Hacia atrás, se requiere la articulación con agencias que garanticen el acceso a tecnología apropiada.

Modalidad de
articulación con
el territorio

Densa red de relaciones interinstitucionales en el territorio y liderazgo sobre los productores de su
área de influencia.

Más allá de estos rasgos que facilitarían el trabajo de la cooperativa consolidada con nuevos productores en situación de exclusión, debe señalarse la necesidad de políticas públicas
que acompañen este proceso, teniendo en cuenta los mayores costos medios que implica la
atención de este tipo de productores (mayores costos de asistencia técnica, transporte, distribución), y la necesidad de superar resistencias asociadas a la cultura organizacional.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

155

�156

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�V. PROPUESTA DE ABORDAJE DE LA
PROBLEMÁTICA COOPERATIVA
V.1.

La problemática cooperativa

Los capítulos anteriores describieron el desempeño y la evolución de las cooperativas
agropecuarias, en sus aspectos económicos e institucionales. Quedó de manifiesto su importancia en la economía, su carácter de principal forma asociativa de los productores agropecuarios, el beneficio que brindan a sus asociados en diversas formas.
Al momento de considerar las estrategias para su fortalecimiento, es necesario focalizar
sobre las limitaciones que enfrentan para alcanzar sus objetivos, así como identificar aquellos
objetivos del Estado con relación al sector agropecuario, a las cadenas y a los productores, que
podrían encontrar en las cooperativas un instrumento adecuado para su logro.
Para el diseño de estrategias es necesario tener en cuenta que las cooperativas agropecuarias en la Argentina son muchas y forman un conjunto heterogéneo. A lo largo de estas
páginas se han señalado distintas experiencias de acuerdo a su origen histórico, actividades
que desarrollan, finalidad interna principal, tipo de asociados, etc.
A modo de breve repaso se destacan los siguientes conjuntos:
•

Cooperativas de comercialización de productos agrícolas que forman parte de lo que
se ha denominado en este trabajo como del “núcleo histórico” (constituidas con anterioridad al año 1955), y que representan el gran volumen de la actividad cooperativa.
Mayoritariamente de carácter abierto, con objetivos dirigidos a mejorar las condiciones de acceso al mercado, en particular de commodities. Han recorrido procesos de
“recentraje”, centralización, expansión territorial, profesionalización. Presentan limitaciones en los sistemas de capitalización y de participación, y habitualmente también
algún deterioro del capital social con que contaban para influir sobre la dinámica del
desarrollo de su territorio.

•

Cooperativas que cuentan con complejos agroindustriales importantes, emergentes
de estrategias de integración vertical de cooperativas del núcleo histórico (por ejemplo, lácteos), u organizadas en el marco de mercados que han tenido o tienen un nivel
importante de regulación pública (yerba mate), o que cuentan con una fuerte política
de subsidios (tabaco, FET), o emergentes de procesos de privatización que garantizaron una escala inicial determinante para su sostenimiento (vinos). Estas cooperativas
también han pasado por los procesos señalados (“recentraje”, centralización, profesionalización, expansión territorial), en general con mayor intensidad, a los que se

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

157

�agrega una mayor subordinación técnica de los productores respecto a sus cooperativas, y de éstas respecto a las organizaciones de grado superior. Frente al sustancial
aumento del ritmo de capitalización que requiere la innovación tecnológica y la globalización de los mercados, estas cooperativas han sufrido muy especialmente sus limitaciones para incorporar capital, en un entorno donde las cadenas de valor en que
están inmersas se van transnacionalizando.
•

Dentro del conjunto anterior se encuentra un grupo menor pero relevante de cooperativas agroindustriales con fuertes requisitos de integración de capital y compromiso
de entrega de la producción, que pagan precios superiores a los de mercado por su
producto, relativamente cerradas, con sistemas de capitalización en general innovadores. Son las cooperativas que se caracterizaron como “de agregado de valor”, cuya
finalidad interna principal es obtener beneficios generados en la cadena de industrialización y comercialización.

•

Cooperativas que han abandonado o reducido su participación en los mercados de
productos que requieren escala, centrando su estrategia en: a) la oferta de un variado
conjunto de servicios dirigidos a sus asociados (insumos, asistencia técnica, seguros,
salud, servicio de maquinaria, alimento balanceado, biodiesel para consumo de los
asociados, etc.), y/o b) la negociación de la producción de sus asociados ante otros
agentes de la cadena de valor. Son aquellas que se denominaron “de provisión de
insumos y/o de negociación”.

•

Pequeñas cooperativas de constitución relativamente reciente, creadas con la expectativa de incluirse en diversos programas públicos orientados a responder a las necesidades de los productores más pequeños, muchas veces en situación de exclusión
social. Presentan una importante tasa de fracasos originada en los problemas de escala, falta de plan de negocio y debilidad empresaria de su base social, aunque se registran algunas experiencias relativamente consolidadas a partir de estrategias de
integración y fuerte acompañamiento público.

Todas estas cooperativas constituyen la experiencia asociativa de carácter empresario más
relevante en el ámbito rural argentino, tanto en términos históricos como en términos de su
volumen económico y dinámica reciente. Sin embargo, a lo largo de este trabajo se han señalado debilidades que limitan su crecimiento, que pueden resumirse en los siguientes puntos:
•

Si bien existe una participación importante de las cooperativas en algunos productos
relevantes a nivel nacional (granos, lácteos) o regional (vinos, yerba, tabaco), aquella
es muy baja en el resto de las cadenas de valor, así como en las exportaciones, determinantes en la formación de los precios.

•

Los complejos agroindustriales controlados por cooperativas se limitan a los históricamente consolidados; la única incorporación reciente fue en el sector vitivinícola, a partir de la privatización del grupo GIOL. En general, se verifica una participación marginal
en la agroindustria, y una dinámica relativamente estancada respecto al resto de la
economía.

•

Es muy bajo el nivel de cooperativización de los productores más pequeños, en particular en las zonas extrapampeanas.

Las limitaciones que enfrentan las cooperativas para recorrer un camino de expansión y
consolidación son de distinto tipo, y atraviesan en forma diversa a los distintos conjuntos. La

158

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�investigación realizada y presentada en los capítulos precedentes permite identificar las
siguientes:
Financiamiento. Las cooperativas tienen las limitaciones propias de las pequeñas y
medianas empresas para acceder a financiamiento, a las que se suman las emergentes de su
propia naturaleza jurídica. Se trata de empresas de capital variable, cuyo objetivo no es la retribución a dicho capital, sino el acceso a los servicios por parte de sus asociados usuarios. Esto
se traduce en sistemas de capitalización débiles, poco previsibles, con baja predisposición a la
integración de capital, y dificultades para acceder al sistema bancario. En el Capítulo III se ha
dado cuenta de estos aspectos y de las estrategias más relevantes frente al tema, y en el
Capítulo II de las propuestas legales en discusión.
Integración. Si bien la integración es parte de los principios del cooperativismo, todavía
existen deudas importantes en este sentido. Al respecto, importa señalar la falta de modelos
adecuados de integración, por ejemplo:
•

El proceso de centralización (Ver III.5.1), requiere de estructuras mixtas, donde la organización pueda adquirir rasgos de cooperativa de primer grado o de segundo, de acuerdo a sus necesidades o preferencias en cada territorio o sector. En el punto II.2.2 se
discutieron alternativas legales al respecto.

•

Los procesos de integración, en el caso de productores en situación de exclusión
social, requieren de un acompañamiento muy cercano de parte de las agencias públicas, lo que no ha ocurrido hasta el presente. Aquí se abre la posibilidad no desarrollada de participación del Estado en las estructuras de integración, en el marco del Art.
19 de la Ley de Cooperativas.

•

Cuando se organizan pequeñas cooperativas de pequeños productores, resulta indispensable su integración a los efectos de lograr escala para participar en los mercados
mayoristas. Frente a ello hay muy poca experiencia y sistematización de modelos de
negocio adecuados, donde quede claro el papel de la federación en términos de gestión empresarial. En el Cap. IV se revisaron algunas experiencias que es necesario profundizar y sistematizar.

Sistemas de participación. Los sistemas de participación son actualmente débiles para
enfrentar los procesos de expansión territorial, centralización y profesionalización, lo que afecta el crecimiento y consolidación de un número importante de grandes cooperativas.
Modelos de cooperativas de producción asociada. Cuando el objetivo de la cooperativa es modificar las condiciones de producción de los asociados, no existen modelos de organización adecuados, que den cuentan del doble carácter de productores y trabajadores de sus
asociados (ni marco legal que les otorgue respaldo). En el punto II.2.4 se anticiparon elementos de un modelo de “cooperativas agropecuarias de producción asociada”; éste podría integrar elementos de los distintos tipos ideales que se describieron en el punto III.5.2.
Carga administrativa. En los casos de cooperativas pequeñas, la carga administrativa
para el cumplimiento de las normas establecidas por la autoridad de aplicación de la Ley de
Cooperativas resulta gravosa. A esto se agrega la doble fiscalización de la que son objeto
(INAES y órganos locales competentes).
Mercados. Existen limitaciones para la identificación y/o desarrollo de mercados apropiados para los productores de menor escala, que puedan ser aprovechados por sus organizacio-

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

159

�nes cooperativas, en particular: a) Faltan redes y logística para la comercialización de productos de valor agregado en el comercio minorista local, b) es escaso el desarrollo y regulación de
mercados hortícolas locales, c) no se utilizan mecanismos de “compre estatal” o de “compras
públicas” como herramientas de promoción de la agricultura familiar, d) existen dificultades
para el desarrollo y acceso a mercados de productos diferenciados (comercio justo, procedencia de origen, ecológicos, etc.).
Economía informal. La economía informal es una limitación severa a la expansión de las
cooperativas. Ello incluye dos situaciones: a) pequeños productores en situación de exclusión
social que no pueden o no desean afrontar los costos de la formalización que requiere el funcionamiento regular de su cooperativa, y b) cooperativas que sufren la competencia desleal de
agentes económicos informales.
Marco institucional de negociación colectiva. La concentración de la actividad agroindustrial debilita la capacidad de negociación de los productores, en particular de los más
pequeños. Si a esto se suma la dificultad de las cooperativas para financiar la integración de
las actividades industriales, el resultado es la baja presencia cooperativa, o su subordinación a
los eslabones más concentrados. Frente a ello, no existe un marco regulatorio adecuado que
enmarque procesos de negociación colectiva de condiciones de calidad y precio. Al respecto,
en el punto III.5.1 se comentó la experiencia de las cooperativas de negociación.
Capital social. Como se señaló en el mismo punto, el incremento en la escala, la dispersión territorial, el “recentraje”, la profesionalización de la gestión, la prevalencia del cálculo
económico por sobre los criterios mutualistas, la pérdida de elementos simbólicos como instalaciones o razones sociales vinculadas a la historia local, la pérdida de la centralidad de la cooperativa como lugar de encuentro social debido al desarrollo de otras instituciones, redes
sociales y medios de comunicación, la creciente urbanización de la población –y sus cambios
en pautas de consumo y estilo de vida–, son todos elementos que han deteriorado el capital
social con que contaba la cooperativa para influir sobre la dinámica del desarrollo de su territorio. A esto se suman las centenas de fracasos en los últimos años, originados en distintas causas externas e internas, que pudieron dar lugar, en muchos casos, a una percepción negativa
de las cooperativas como una herramienta eficaz para modificar la situación en el medio rural.
Capacitación. No existe una oferta de capacitación específicamente dirigida a las cooperativas agropecuarias. Ejemplo de ello es la falta de un manual de organización y gestión de
este tipo de cooperativas como herramienta de capacitación de las agencias públicas de promoción cooperativa. La capacitación habitual es de carácter formal (estatuto, órganos sociales,
libros, etc.) y general (no cubre los aspectos específicos que caracterizan la organización de los
servicios, sistemas de capitalización, registros específicos).
Información e investigación. No se dispone de información sistematizada sobre la participación cooperativa en los distintos mercados, ni herramientas para el seguimiento de su
situación económica. Tampoco existen líneas de investigación relevantes respecto a los elementos específicos de las cooperativas agropecuarias, que puedan nutrir el diseño de políticas
y de estrategias empresarias.
Política sectorial. No existe en el Estado una agencia pública que asuma la responsabilidad de diseño y gestión de políticas de promoción del cooperativismo agropecuario, en el
marco de las políticas dirigidas al sector agropecuario.

160

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�V.2.

Hacia una estrategia para el fortalecimiento cooperativo

Las cooperativas agropecuarias pueden crecer y fortalecerse en beneficio de sus asociados y para acrecentar el capital social de los territorios en que están insertas. Sus valores básicos de igualdad, solidaridad y democracia son relevantes y absolutamente consistentes con
una visión del sector agropecuario y agroalimentario argentino competitivo, inclusivo y sustentable. Para ello se requieren estrategias, políticas y acciones conducentes.
A continuación, se presentan las recomendaciones que surgen del estudio realizado y sus
conclusiones. Las mismas tienen sólo un carácter propositivo. La mención de organismos
públicos a los que se propone como ejecutores de estas propuestas es de exclusiva responsabilidad de los autores y no implica ninguna opinión o acuerdo de tales organismos o autoridades.

El aporte de las cooperativas a los objetivos de la política agropecuaria general
En el marco de los lineamientos actuales de la política agropecuaria, expresados en el Plan
Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial del MAGyP y otros cuerpos de enunciación de las
políticas, como los Planes Estratégicos del INTA, del SENASA y otros organismos vinculados
al área, se pueden identificar tres objetivos a los cuales las cooperativas pueden hacer un aporte significativo:
Mejorar las condiciones de mercado de productos e insumos. El carácter democrático y
abierto de las cooperativas las constituye en herramientas idóneas para recrear las condiciones competitivas de los mercados de productos y de insumos. Ello requiere ampliar su participación y dotarlas de instrumentos para mejorar sus condiciones de negociación con el resto
de la cadena de valor.
Agregado de valor a la producción primaria en el territorio. Las cooperativas presentan al
menos tres ventajas respecto a otras formas empresarias: a) el control democrático de la actividad agroindustrial por parte de sus proveedores de materia prima evita someterse a eventuales posiciones dominantes, b) el excedente económico es apropiado y aplicado en el
territorio, en tanto sus propietarios/usuarios están localizados en éste y c) son organizaciones
enraizadas en su territorio en tanto no pueden ser transformadas en sociedades de capital y
vendidas a agentes extraterritoriales, y su relocalización estaría en contra de los intereses
directos de sus proveedores y propietarios.
Mejorar la inclusión de los pequeños productores. Las cooperativas presentan ventajas
frente a organizaciones alternativas, para la inserción de los pequeños productores en situación de exclusión: a) las cooperativas facilitan la transferencia de recursos públicos al conjunto de los beneficiarios de políticas de inclusión; b) los recursos públicos que pasan a formar
parte del patrimonio de la cooperativa son destinados a una reserva irrepartible, razón por la
cual dicho patrimonio no puede ser distribuido entre los asociados en forma particular; c) el
carácter democrático de su estructura es apropiado para el desarrollo de estrategias de carácter solidario y fundamento mutualista.

La estrategia
El objetivo general de este trabajo fue definido como “contribuir a identificar estrategias
conducentes a fortalecer la actividad cooperativa y asociativa en general, como alternativa sustentable de aumento de escala y de prestación de servicios para los agricultores familiares del

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

161

�país, a fin de facilitar su articulación con los mercados de productos e insumos agropecuarios
y de crédito, con el propósito último de mejorar el nivel y calidad de la vida de las familias rurales y aumentar su peso en la economía agropecuaria y en la dinámica social”.
La estrategia para lograrlo debería pasar, de acuerdo al diagnóstico realizado, por mejorar
las condiciones en que actúan las cooperativas –en lo relativo a legislación, financiamiento,
gestión y articulación– y por fortalecer las capacidades de los actuales y potenciales miembros
de las cooperativas y de los equipos técnicos de los organismos públicos involucrados. Dicha
estrategia debería ser apta para abordar la diversidad de situaciones que presentan las cooperativas, dependiendo del perfil de sus asociados, de su finalidad económica interna y de la conformación específica que ha adquirido su institucionalidad, tal como se vio en los distintos
grupos de cooperativas que se han identificado a lo largo de este estudio.
Así, los instrumentos y herramientas que se propongan tendrían características específicas según el perfil institucional de la cooperativa y sus asociados. Por ejemplo, las acciones de
capacitación deberán estar específicamente destinadas a las cooperativas agropecuarias,
incluyendo distintos contenidos de acuerdo a su desarrollo institucional y al perfil de sus asociados. O bien, las herramientas de financiamiento formarán parte de planes de producción
programada para los casos de las iniciativas de cooperativas consolidadas respecto a productores en situación de exclusión, o de programas de reestructuración empresaria cuando se
trate de cooperativas tradicionales en situación de crisis.
En los temas legales es evidente la necesidad de diferenciar contenidos, ya que las problemáticas típicas de los cooperativas emergentes (simplificación administrativa, secciones de
trabajo), están muy alejadas de las preocupaciones de las cooperativas tradicionales consolidadas o de las cooperativas de agregado de valor (fondos rotativos de consolidación, cuotas
sociales con derechos de entrega, operaciones con terceros no asociados, etc.).
Cuando se trate de desarrollar herramientas dirigidas a mejorar la inserción de las cooperativas en las cadenas de valor, las respuestas serán diferentes para las integradas por pequeños productores de alimentos para el consumo en fresco (mercados cooperativos), por
pequeños productores que deben enfrentar condiciones de negociación asimétricas con la
industria procesadora (cooperativas de negociación), o cuando se trate de grandes cooperativas integradas cuya principal necesidad será el acceso a fuentes de financiamiento para
ampliar su capacidad de acopio o de procesamiento.
A continuación, se proponen siete componentes principales de la estrategia de fortalecimiento y expansión de las cooperativas agropecuarias; los dos primeros estarían dirigidos a los
productores más pequeños, incluyendo aquellos en situación de exclusión, y los siguientes
atendiendo al conjunto de las cooperativas pero sin perder de vista su diversidad institucional:
1. fortalecer las capacidades y recursos financieros y de gestión de los pequeños productores para integrar sociedades cooperativas sustentables, a través de acciones
conjuntas con federaciones y cooperativas consolidadas y destinando recursos públicos para subsidios de algunos componentes;
2. Mejorar las capacidades de pequeños productores y agricultores familiares para la
negociación colectiva en las cadenas agroindustriales concentradas y en los mercados
de productos frescos y artesanales;
3. contar con un marco legal adecuado a las nuevas situaciones que enfrentan las cooperativas y a las particularidades de inserción de los pequeños productores;

162

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�4. fortalecer la capacidad de identificación, de formulación de proyectos y de acceso al
financiamiento por parte de las cooperativas consolidadas o en proceso de consolidación;
5. fortalecer las capacidades de productores, asociados, técnicos, facilitadores y funcionarios del área cooperativa;
6. generar, con carácter permanente, información, análisis y estudios sobre cooperativas
agropecuarias que permitan la formulación, seguimiento y evaluación de políticas, programas y proyectos;
7. contar con una institucionalidad específicamente dirigida a las cooperativas agropecuarias, que permita la formulación y ejecución de políticas, programas y proyectos, y
la articulación de los componentes de la estrategia.

Componentes e instrumentos
Componente 1. Fortalecer las capacidades y recursos financieros y de gestión de
los pequeños productores para integrar sociedades cooperativas sustentables, a través
de acciones conjuntas con federaciones y cooperativas consolidadas y destinando recursos públicos para subsidios de algunos componentes.
El bajo nivel de cooperativización de los productores de menor tamaño, la elevada tasa de
fracaso de las cooperativas emergentes con esta base societaria, la falta de recursos de estos
productores para desarrollar la actividad primaria y el escaso ingreso familiar derivado de la
baja productividad de su trabajo, requieren de políticas específicamente dirigidas a la inclusión
productiva de pequeños productores familiares a través de la herramienta cooperativa.
Al respecto se plantean tres líneas de acción:

•

Planes de producción programada con cooperativas consolidadas

Como resultado del incremento en la escala de producción en la actividad primaria, muchos
productores se ven marginados de las actividades tradicionales. Ello requiere su reconversión/diversificación hacia actividades de mano de obra intensiva (horticultura, avicultura, apicultura, frutas finas, producción ecológica, etc.).
Las cooperativas consolidadas (incluyendo las tradicionales, de valor agregado y de provisión de servicios) pueden ser un vehículo adecuado para proveer los servicios que requieren
estas actividades, en especial, asistencia técnica y comercialización. Sin embargo tienen limitantes para el desarrollo de estas estrategias, en particular: a) incremento en los costos medios
al atender a los productores más pequeños, b) dificultades en la gestión derivadas del proceso de diversificación, c) falta de conocimiento sobre mercados y tecnologías de productos viables para pequeñas explotaciones, y d) resistencias culturales para la incorporación de
productores que son ajenos a la trayectoria previa de la cooperativa.
La propuesta implica un esfuerzo financiero del sector público para apoyar la formulación
e implementación de un Programa de Planes de Producción Programada (PPP), que tendrían
como objetivo la creación o ampliación de servicios de cooperativas consolidadas dirigidos a
proyectos de mano de obra intensivos de pequeños productores.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

163

�Dicho programa se organizaría con los siguientes criterios:
a) Subsidiaría el diseño de Planes de Producción Programada (PPP) en cada una de las
cooperativas consolidadas que se sumaran a la iniciativa, cubriendo los gastos incurridos en las tareas de identificación de mercado, identificación y organización de los
productores beneficiarios, requisitos técnicos de producción, etc.
b) El plan de la cooperativa asignaría a cada productor un cupo de producción cuya comercialización estaría garantizada por la cooperativa organizadora.
c) Con el propósito de minimizar riesgos, el cupo de producción sería creciente, a medida que se consolidara la línea de negocio.
d) Los beneficiarios serían asociados de la cooperativa o de otra cooperativa emergente
que co-ejecutaría el programa.
e) El programa financiaría con recursos propios o articulados con otros programas públicos el capital requerido por la cooperativa para la implementación del proyecto (instalaciones, equipos, capital de trabajo).
f)

El programa subsidiaría los costos de asistencia técnica a los productores, y/o articularía con servicios de asistencia técnica públicos existentes en el territorio.

g) Subsidiaría las instalaciones o equipos que requieran los productores en situación de
exclusión social.
h) Los PPP podrían incluir productores de mayor tamaño, siempre que éstos tengan fondos propios o provenientes de otros programas.
i)

•

Los productores en situación de exclusión social recibirían un ingreso mensual que les
permitiera su sostenimiento familiar y dedicación al programa.

Proyectos de agregado de valor con escala para la inclusión

El objetivo de incluir a los pequeños productores en iniciativas de agregado de valor requiere una escala mínima de proyectos. Ésta podría lograrse a través de mecanismos coordinados
por federaciones cooperativas, con apoyo de fondos públicos. Estos proyectos se instrumentarían siguiendo las siguientes pautas:
a) Se implementarían en forma exclusiva a través de federaciones integradas por cooperativas mayoritariamente constituidas por pequeños productores.
b) La federación tendría bajo su responsabilidad el diseño del plan de negocio, la asistencia técnica y financiamiento a los proyectos de las cooperativas de primer grado
incluidas en el Programa, el diseño, propiedad y control de la marca, la propiedad y
administración de los recursos de logística (camiones, depósitos mayoristas), la asistencia legal y contable a las cooperativas .
c) Para todo lo anterior contaría con un fuerte acompañamiento del Programa por parte
del Estado, que garantizaría el financiamiento de sus inversiones iniciales y costos
operativos hasta su consolidación.
d) En función del volumen de recursos implicados por el Estado, la agencia pública participante sería socia de la federación, y contaría con representación en el Consejo de

164

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Administración, situación que debería ser contemplada por su estatuto, en el marco
del Art. 19 de la Ley de Cooperativas. En estos casos, el aporte económico del Estado
podría considerarse en carácter de subsidio (por lo que integraría las reservas de la
cooperativa), o en carácter de capital (cuyo reembolso podría exigirse frente a determinadas condiciones).
e) La federación podría contemplar la asociación de productores independientes, para lo
cual podría prever una integración de carácter mixto.
f)

Los proyectos de agregado de valor de cada cooperativa deberían contar con la escala adecuada para tener costos competitivos a nivel de mayoristas.

g) Los proyectos serían formulados y evaluados por la Federación con el acompañamiento del Estado. Se priorizarían aquellos vinculados con la producción primaria existente en el territorio, y dirigidos a sustituir producción extraterritorial.
h) Se priorizaría el trabajo con cooperativas de primer grado preexistentes al programa.
i)

El programa subsidiaría la formación de capital de las cooperativas de primer grado
para su proyecto. Se buscaría la fidelización de estas cooperativas con la federación a
partir de la firma de contratos de entrega, y el control de la federación sobre la logística y la marca.

j)

Debido a que las cooperativas serían relativamente pequeñas, resulta indispensable
complementar este programa con iniciativas que simplifiquen su administración.

h) Las cooperativas deberían poder organizarse como cooperativas agropecuarias, pero
contar con secciones de trabajo, para lo cual se requeriría un modelo de estatuto que
así lo permita. Esto permitiría utilizar el uso de fuerza de trabajo familiar (objetivo central del programa) en el marco de condiciones de trabajo colectivamente determinadas
por reglamentos que garanticen condiciones mínimas.
l)

El programa subsidiaría los equipos e instalaciones requeridos por los productores en
situación de exclusión que participen del proyecto. Dichos equipos permanecerían
como propiedad de la cooperativa a los efectos de garantizar la fidelización.

m) En el caso de productores en situación de exclusión social, como parte del Programa,
recibirían un ingreso mensual que les permitiese su sostenimiento familiar y dedicación al mismo.
n) El programa podría trabajar con productores de mayor tamaño, para lo cual éstos
deberían contar con líneas de financiamiento de otros orígenes.
o) El programa requeriría ser articulado con el INAES a los efectos de garantizar los modelos estatutarios necesarios, simplificación administrativa, y circuito rápido de constitución de las federaciones y de las posibles modificaciones estatutarias necesarias.

•

Red de asistencia a cooperativas emergentes

La alta tasa de nacimiento y de fracaso de cooperativas agropecuarias muestra que es
conveniente tener un mecanismo que permita la identificación y asistencia de grupos precooperativos y cooperativas de constitución reciente, para apoyar en el proceso de constitución y
reducir el número de fracasos.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

165

�Para ello, se propone la organización de una Red de Asistencia a Cooperativas Emergentes,
con las siguientes pautas:
a) La identificación de las cooperativas emergentes y grupos precooperativos se realizaría a través de una red institucional integrada por el INAES y el conjunto de órganos
locales competentes provinciales (Ley 20.337), FONAF, INTA, agencias provinciales
de desarrollo rural, federaciones de cooperativas, etc.
b) Se ofrecería a los grupos y cooperativas identificadas un programa de capacitación
(ver componente 5).
c) Se orientaría a los grupos y cooperativas a articularse con el resto de las iniciativas y
programas dirigidos a cooperativas agropecuarias, para lo cual la unidad debería contar con información sistematizada al respecto.
d) En los casos donde fuera necesario, en particular cuando se trata de productores en
situación de exclusión, podría subsidiarse la contratación de tutores vinculados a cooperativas consolidadas o a Federaciones con proyectos de agregado de valor para la
inclusión.
Componente 2. Mejorar las capacidades de pequeños productores y agricultores
familiares para la negociación colectiva en las cadenas agroindustriales concentradas y
en los mercados de productos frescos y artesanales.
Mejorar las condiciones de los mercados requiere la expansión de las organizaciones cooperativas y, habitualmente, la integración por parte de éstas de actividades de comercialización
e industrialización. Sin embargo, como se ha visto en el diagnóstico, esta estrategia tiene sus
limitaciones en el marco de cadenas de valor con actores consolidados y fuertemente concentrados, con altos requerimientos de capitalización. Frente a ello es necesario el diseño de
estrategias asociativas alternativas, complementarias a la expansión cooperativa, que mejoren
el poder de negociación de los pequeños productores. En dicho sentido surgen dos líneas de
acción, la primera de ellas vinculada a las cadenas de carácter agroindustrial, y la segunda a los
mercados de productos en fresco o de carácter artesanal.

•

Negociación cooperativa

Como se analizó en III.5.2, es necesario el diseño de un marco normativo que promueva
espacios de negociación colectiva de los productores proveedores con su agroindustria.
En particular, la organización de asociaciones, que eventualmente pueden ser cooperativas, que tengan como estrategia la negociación colectiva de las condiciones de calidad y precio, acompañada con un marco normativo que impida comportamientos especulativos por
parte de los agentes más concentrados (por ejemplo, prohibir el ofrecimiento de condiciones
de precio superiores a los acordados en el marco de la negociación colectiva).
El hecho de que estas organizaciones de representación de los productores sean cooperativas permitiría el desarrollo de actividades complementarias (desarrollo de otros servicios a
los asociados, como provisión de insumos) y, eventualmente, la operatoria en el mercado a través de la implementación de stocks de intervención.

166

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�•

Mercados cooperativos

La Ley N° 19.227, de fomento de creación de mercados de concentración de alimentos,
ha tenido un éxito parcial en términos de garantizar la formación de “precios justos y orientativos” para la producción. Dada la relevancia de los pequeños productores en la actividad frutihortícola, resulta de particular interés garantizar la transparencia de estos espacios, y el
acceso a los mismos en condiciones competitivas por los agricultores de menor tamaño. En
dicho sentido, desde las políticas de promoción cooperativa, es necesario el desarrollo de tres
líneas de acción:
a) Garantizar la participación de los pequeños productores y sus organizaciones en la
administración de los mercados.
b) Organizar la presencia de los mismos, a través de cooperativas, de manera que logren
escala y variedad de producción.
c) Organizar nuevos mercados de naturaleza cooperativa, donde el consejo de administración sólo esté integrado por oferentes de los productos locales.
Será crucial al respecto reducir el grado de informalidad de la actividad, atendiendo en particular la problemática impositiva y previsional de los productores más pequeños.
Componente 3. Contar con un marco legal adecuado a las nuevas situaciones que
enfrentan las cooperativas y a las particularidades de inserción de los pequeños productores.
De acuerdo a lo analizado en las secciones anteriores, los requerimientos de las cooperativas agropecuarias frente a las actuales pautas de funcionamiento de las cadenas de valor de
base agropecuaria y a las nuevas necesidades de los productores requieren innovaciones en
la normativa específica (Ley de Cooperativas y Resoluciones del INAES).
Algunos aspectos principales a modificar –que fueron tratados con mayor detalle en el
Cap.II– son los siguientes:
Capital. Las iniciativas legales para mejorar los sistemas de capitalización y ampliar la diversidad de alternativas posibles son, entre otras: autorización de reservas facultativas, autorización para el establecimiento de capitales mínimos, autorización de emisión de capital accionario,
autorización para ampliar la posibilidad de reglamentos de reembolsos de cuotas sociales.
Vinculado al mismo tema está la posibilidad de emitir cuotas sociales con derechos de
entrega, transferibles a precio de mercado (cooperativas de nueva generación), para lo que es
necesaria la autorización de cooperativas de asociación limitada.
Propuestas menos radicales, que pueden ser instrumentadas sin modificar la ley de cooperativas son las siguientes: modificación de la normativa de títulos de capitalización cooperativa, de manera que den mejor sustento a la implementación de fondos rotativos de
consolidación; aprobación de reglamentos y/o estatutos tipos que contemplen sistemas alternativos de capitalización proporcional.
Integración. Autorización para la creación de cooperativas mixtas, con asociados productores y asociadas cooperativas, que permitan sistemas de representación apropiados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

167

�Aprobación de modelos de estatutos y reglamentos para estructuras federativas apropiadas para negocios de pequeños productores.
Operaciones con terceros. Es necesario adecuar la normativa de operaciones con terceros a la nueva realidad de las empresas cooperativas del sector. En particular, facilitar el vínculo comercial con productores que no desean asumir obligaciones importantes de capitalización
y entrega de la producción.
Simplificación administrativa. Simplificación de los requisitos administrativos de productores en situación de exclusión, en particular: instrumentación del Art. 81 de la ley respecto a auditoría, reducción de los requisitos de libros sociales, unificación de las acciones de
fiscalización en el órgano local competente.
Modificación de la Resolución Técnica 24 de la Federación Argentina de Consejos
Profesionales de Ciencias Económicas y su correspondiente Res. 724 del INAES, a los efectos de aprobar modelos de balances simplificados.
Cooperativas agropecuarias de producción asociada. Aprobación de modelos de estatutos de cooperativas agropecuarias que contemplen la existencia de una sección de trabajo
para sus asociados productores o familiares. Estas cooperativas tendrían por objeto:
•

Proveer servicios a la producción primaria de sus asociados, se realice ésta en forma
individual o cooperativa: comercialización, provisión de insumos, servicios de acopio,
maquinaria, etc. (servicios cooperativos).

•

Gestionar emprendimientos de producción primaria o agroindustrial a partir del uso
asociativo de los recursos de sus asociados: fuerza de trabajo familiar, tierra, maquinarias (gestión asociada de la producción).

•

Ofrecer servicios a terceros a partir del uso asociativo de los recursos de sus asociados (cosecha, empaque, siembra, etc.).

Deberían contar con reglamentos internos que establezcan:
•

Las condiciones y medio ambiente de trabajo para los casos de gestión asociada de la
producción y de servicios a terceros.

•

Las condiciones de acceso a los servicios cooperativos (comercialización, servicio de
maquinarias, provisión de insumos).

•

La retribución de los recursos aportados por los productores para la producción asociada, para la implementación de los servicios cooperativos o para brindar servicios a
terceros (incluyendo tierra, mejoras, implementos y trabajo).

Componente 4. Fortalecer la capacidad de identificación, formulación de proyectos
y de acceso al financiamiento por parte de las cooperativas consolidadas o en proceso
de consolidación.
Para el fortalecimiento y expansión de las cooperativas agropecuarias, en sus diversos
tipos, es necesario generar acciones que vayan más allá del mero control jurídico-administrativo establecido por el marco legal, y generar un activo proceso de identificación, formulación y
financiamiento de proyectos.

168

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�El desafío es complejo, ya que la diversidad de necesidades requiere diversidad de respuestas, compartidas con otros sectores y actores. Es necesario un trabajo de identificación y
formulación de proyectos que respondan a las necesidades específicas de las cooperativas.
Por otra parte, existe una oferta de financiamiento en el sistema financiero, que puede ser
aprovechada por las cooperativas si cuentan con proyectos rentables y sustentables.
Según el esquema institucional que finalmente se defina para las cooperativas agropecuarias, sería recomendable contar con una Unidad de Proyectos para la Expansión Cooperativa,
que tenga aceitados vínculos con las distintas fuentes de financiamiento y profundos conocimientos sobre organización y gestión cooperativa, con capacidad operativa para trabajar con
las entidades cooperativas consolidadas, y que cumpla las siguientes funciones:
•

Facilitar el acceso al financiamiento de las distintas fuentes existentes en el sistema
financiero y programas de gobierno.

•

Asistir técnicamente en el diseño del los proyectos, a partir de la sistematización de
modelos de organización y gestión adecuados para proyectos cooperativos.

•

Difundir experiencias innovadoras que puedan ser replicadas por otras organizaciones.

•

Asistir a las entidades financieras para que sus productos se adapten a las necesidades de las cooperativas.

•

Promover la implementación de sistemas de capitalización sólidos que faciliten el
financiamiento de terceros.

•

En la medida que logre su reconocimiento técnico por parte de los organismos financieros, la unidad podrá asistir y evaluar proyectos de reestructuración empresaria que fueran condición necesaria para el acceso al financiamiento de carácter promocional y/o con
menores requisitos de garantías, para cooperativas tradicionales en situación de crisis

Componente 5. Fortalecer las capacidades de productores, técnicos, facilitadores y
funcionarios del área cooperativa.
Los desafíos que plantean las transformaciones de cadenas de valor de base agropecuaria y el marco económico en que se desarrollan, así como los nuevos requerimientos de los
productores, exigen a las cooperativas capacidades institucionales sobre las cuales no hay una
oferta adecuada de capacitación.
Se entiende que un programa de capacitación cooperativa agropecuaria debería abarcar
los siguientes contenidos, variando según el grado de consolidación de la entidad
Para las cooperativas emergentes y grupos precooperativos, el programa incluiría:

•

Organización y gestión de cooperativas agropecuarias

a) Aspectos legales básicos (órganos, libros, responsabilidades, etc.).
b) Alternativas de organización de servicios (grado de diversificación y su implicancia
sobre el control y gestión, condiciones de acceso a los servicios, alternativas para la
liquidación del producto, condiciones para la operatoria con terceros, etc.).

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

169

�c) Organización del trabajo (normas laborales que regirán la relación con los empleados,
criterios para la contratación de fuerza de trabajo de la familia de los productores,
herramientas e incentivos que procuren la convergencia de los intereses de trabajadores y asociados, posibilidad de retribuir el trabajo de los asociados si existe la alternativa de organizar secciones de trabajo en el marco de las cooperativas de pequeños
productores).
d) Sistemas de participación (recomendaciones para el desarrollo de Asambleas y reuniones de Consejo de Administración, rol del Síndico, sistemas de información que
permitan el control efectivo de los asociados sobre la gestión, organización de juventudes, educación cooperativa).
e) Sistemas de capitalización (necesidad y criterios para establecer un capital objetivo,
capital proporcional y mecanismos para lograrlo, alternativas de reglamentos de capitalización).
f)

Modalidades de integración (organización de federaciones, modelos de negocio posible a partir de la federación).

g) Aspectos administrativos propios de la naturaleza cooperativa (secciones, organización de la cuenta corriente cooperativa, la cuenta capital y su registro, papelería para
la liquidación de producto, requerimientos de facturación por parte de los asociados).
h) Aspectos impositivos (incluyendo los impuestos nacionales y provinciales que afectan
a la cooperativa y al productor en su relación con ésta).

•

Modelos de cooperativas agropecuarias de producción asociada

Alternativas de organización cuando el objeto de la cooperativa incluye la complementación de recursos de los asociados en la producción primaria, la producción colectiva, el uso de
fuerza de trabajo del asociado y su retribución, etc. Incluye la temática desarrollada en el Cap.
II (Cooperativas de productores en situación de exclusión) y está, en principio, condicionado a
una previa sistematización de modelos y al desarrollo de un marco legal adecuado, como se
plantea en el Cap. III.2.4 (modelos cooperativos para pequeños productores).

•

Integración y negocios cooperativos de escala

La sustentabilidad de pequeñas cooperativas de pequeños productores es muy baja si no
logran articular negocios de escala a partir de la organización de carácter federativo. La capacitación debería dar los elementos básicos para la organización de las cooperativas desde el
punto de vista formal, pero también incluir distintos modelos de integración, apropiados para
este tipo de productores.
En el caso de las cooperativas consolidadas el programa dería incluir:

•

Sistemas de capitalización y financiamiento

Las cooperativas agropecuarias cuentan en general con sistemas de capitalización débiles, que dificultan la incorporación de recursos por parte de los asociados y el acceso al financiamiento por parte de terceros. El programa de capacitación debería brindar elementos para

170

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�evaluar las alternativas existentes y aquellas que eventualmente se agreguen a partir de cambios en la normativa vigente. Algunos de los temas a incluir son los siguientes:
a) Objetivo de capitalización, capital proporcional, criterios para la distribución y capitalización de excedentes.
b) Requisitos de capitalización y las cuotas sociales como derecho de entrega.
c) Títulos cooperativos de capitalización.
d) Fondos rotativos de consolidación.
e) Sociedades instrumentales y distribución de su beneficio.
f)

Reglamentos para el financiamiento al productor, asociado al sistema de capitalización. Fondos rotativos.

g) Uso de fondos fiduciarios.
h) Alternativas de financiamiento disponibles en el sistema bancario y agencias públicas
de promoción.

•

Sistemas de participación

Los procesos de concentración y expansión territorial que han caracterizado a gran parte
de las cooperativas exigen revisar y mejorar los sistemas de participación. Algunos de los
temas a incluir son los siguientes:
a) Recomendaciones para la organización de Asambleas y reuniones pre Asamblea.
b) Organización por distrito: asamblea de delegados, comisiones territoriales permanentes, criterios para el diseño y actualización de los distritos.
c) Sistemas de información para el control de gestión, teniendo en cuenta: objetivos
emergentes de la planificación estratégica, grado de diversificación de los servicios y
los distintos distritos que integran la cooperativa.
d) Organización de juventudes, rol y experiencias.
e) Educación cooperativa: organización del servicio, posibilidad de articulación.

•

Organización de los servicios: gestión e innovación

La organización de los servicios requiere ser revisada, en orden a los cambios eventualmente operados en el mercado, y las nuevas áreas de negocios que puedan desarrollar las
cooperativas, muy particularmente en aquellas con una estrategia de diversificación de servicios para el desarrollo rural. Algunos temas a incluir:
a) Condiciones para el acceso a los servicios y su relación con el sistema de capitalización.
b) Criterios para la liquidación de productos y distribución de excedentes.
c) Tratamiento de las operaciones con terceros.
d) Secciones: diseño, registro y seguimiento de los resultados.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

171

�e) Cuenta corriente: condiciones para el financiamiento.
f)

•

Nuevos servicios rurales, necesidades de escala, alternativas de integración.

Modalidades de integración

El proceso de centralización de las estructuras federativas, y el desarrollo de nuevas estrategias, requiere capacitar a las cooperativas sobre las diferentes alternativas de integración. En
particular:
a) Federaciones de cooperativas con asociados productores (cooperativas mixtas).
b) Alianzas intercooperativas a través de sociedades de capital, ACE y UTEs.
c) Federaciones y estrategias de diversificación.
d) Sistemas de capitalización y de participación a nivel de federaciones.
e) Organización de negocios cooperativos a nivel de federación.

•

Desarrollo territorial: talleres de reflexión asistida

Es necesario fortalecer y ampliar el capital social con que cuentan las cooperativas como
agentes de desarrollo territorial. A tal efecto resulta pertinente la generación de espacios de
reflexión con asistencia técnica, dirigidos a discutir el papel de las cooperativas respecto a su
territorio a partir de los cambios operados en la ruralidad en la que estas organizaciones están
inmersas. Entre los ejes principales de estos talleres debieran figurar los temas de medio
ambiente, valor agregado en el territorio y diversidad productiva.
Componente 6. Generar, con carácter permanente, la información, análisis y estudios sobre cooperativas agropecuarias que permitan la formulación, seguimiento y evaluación de políticas, programas y proyectos.
El sector de las cooperativas agropecuarias ha tenido, hasta el momento, un tratamiento
poco importante en las estadísticas oficiales. Los registros están vinculados al cumplimiento
de la legislación. No existe un seguimiento sistemático de la participación cooperativa en los
mercados de insumos y productos agropecuarios, ni de la evolución institucional de estas
organizaciones. El relevamiento realizado para este estudio y los procesamientos especiales
que fueron requeridos muestran la necesidad de una base de datos oficial, unificada, de permanente actualización, con cobertura de distintas variables, que distinga claramente la figura
jurídica de las cooperativas.
Es necesario disponer de información permanente que permita el seguimiento de la situación de las cooperativas agropecuarias y su impacto en los distintos mercados de productos e
insumos. Se requiere disponer de series estadísticas sobre las diversas variables, como, por
ejemplo, constitución y bajas de cooperativas agropecuarias a partir de información del Registro
Nacional de Cooperativas, situación patrimonial y resultados de cooperativas agropecuarias en
base a la presentación de Balances en el INAES, y otros.
Por otra parte, es necesario un análisis de las informaciones así generadas y proyectos de
investigación sobre los múltiples aspectos del tema, como la importancia económica, las

172

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�transformaciones institucionales, los modelos organizativos. Es necesario incluir este componente en el marco institucional específico y dar un salto cualitativo en la generación de estudios y en su orientación a la solución de problemas concretos o teóricos, así como a la
evaluación de políticas, programas y proyectos que se desarrollen, utilizando una sólida base
de datos y análisis y también los numerosos estudios que se realizan en el ámbito académico
y en programas y agencias de promoción del desarrollo rural.
Componente 7. Contar con una institucionalidad específicamente dirigida a las cooperativas agropecuarias, que permita la formulación y ejecución de políticas, programas y proyectos, y la articulación de los componentes de la estrategia.
La estrategia que se ha expuesto en las páginas precedentes implica, necesariamente,
que los componentes y acciones tengan una conducción y ejecución articulada, para el logro
de los objetivos. En este sentido, se considera conveniente la creación de un ámbito institucional específico que, por las particularidades de la actividad, debería estar vinculado al área de
la política agropecuaria.
Ello permitiría una correcta integración con todos los componentes de asociativismo de
los distintos planes y programas de desarrollo rural, ordenándolos en el mapa de la política de
cooperativas agropecuarias, al tiempo que contaría con la calificación necesaria para dar cuenta de la especificidad cooperativa en los distintos programas sectoriales.
Asimismo, constituiría una referencia estratégica para todos las agencias vinculadas a la
temática, tanto de orden nacional como provincial, de carácter público o privado.
El organismo, repartición o ente a crearse sería responsable de la formulación y ejecución
de un plan de promoción y fortalecimiento de las cooperativas agropecuarias, con los componentes que se han desarrollado en este capítulo: formulación de proyectos, generación de programas de cooperativas para la inclusión de pequeños productores, fortalecimiento en
negociación y mercados, actualización de normativa, capacitación, estudios y estadísticas.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

173

�174

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�VI. BIBLIOGRAFÍA
ACAECER. Revista mensual de la Asociación de Cooperativas Argentinas Coop. Ltda. Buenos
Aires, números varios.
Almirón, Luis Ramón. El desarrollo territorial rural exitoso de Colonia Liebig’s, Corrientes,
Argentina. s/fecha. Circa 2005. ACCADDIA - Corrientes
Alpa, Oscar; Clemente, Gabriel y Barcelona, Marcelo (2009). Trabajo base aplicación Resolución
Técnica 24. Tercera Jornada Nacional de Actuación Cooperativa. Federación Argentina de
Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, Buenos Aires.
Balbi de Gonzalo N. (1992). El cooperativismo. Buenos Aires, Fundación Sistema de Educación
Abierta y a Distancia “Hernandarias”.
Balestri L.; Allasia J.; Coller D. (2005). Las cooperativas agropecuarias pampeanas en la década de 1990. Un estudio de casos. Buenos Aires, Intercoop Editora Cooperativa Ltda.
Balestri L.; Burgués P.; Souto A.; (2008). Factores que permitieron la supervivencia de algunas
cooperativas agropecuarias en la provincia de La Pampa. 2° Congreso Regional de Economía
Agraria. Montevideo, Uruguay.
Barbero A.; Gorenstein S.; Gutiérrez R. (2000). El impacto de los cambios institucionales en el
cooperativismo agropecuario pampeano. Seminario Internacional. Bogotá, Agosto (en línea).
Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/rjave/mesa4/barbero.pdf
Basañes, Carlos César (2004). Nuevas Estrategias de las Cooperativas Agropecuarias.
Documentos Neticoop.
________ (1999). Nuevas estrategias de las Cooperativas Agropecuarias. Algunos ejes para el
debate. En: Nueva visión del cooperativismo argentino. Homenaje al 80 Aniversario del Primer
Congreso Argentino de la Cooperación. Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo
de la República Argentina, Buenos Aires.
________ (2007). Políticas pública y cooperativismo en Argentina. En: Políticas Públicas en
Materia de Cooperativa. Reunión Especializada de Cooperativas MERCOSUR. (Serie Jurídica).
Buenos Aires, Intercoop Editora Cooperativa Ltda.
________ (2010). Sistemas de Capitalización en las Cooperativas Agropecuarias: un estudio de
casos. Buenos Aires, Centro de Estudios de Sociología del Trabajo. Facultad de Ciencias
Económicas, UBA.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

175

�Basualdo, E. (2006). La reestructuración de la economía argentina durante las últimas décadas,
de la sustitución de importaciones a la valorización financiera. En Basualdo E.; Arceo E.
Neoliberalismo y sectores dominantes. Tendencias globales y experiencias nacionales. Buenos
Aires, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. CLACSO.
Bergese O. (2007) Un panorama de la Cooperativa de Humberto Primo. CONINAGRO, CAR
Santa Fe.
Bichsel, S., Costa, M. (2006) Juan Costa: un pionero del cooperativismo rural argentino:
1916-1927. En: Mundo Agrario (vol. 6, no 12). La Plata, ene/jun.
Bisang R., Sztulwark S. (2006) Tramas productivas de alta tecnología y ocupación: El caso de
la soja transgénica en Argentina. (Proyecto MTSS-BISI.EG 59). Buenos Aires.
Bisang R., Kosacoff B. (2006). Las redes de producción en el agro argentino. XIV Congreso
Anual AAPRESID, Rosario, Agosto.
Bisang R., Robert S., Santángelo F., Albornoz I. (2008). Estructura de la oferta de carnes bovinas en Argentina. Actualidad y evolución reciente. Buenos Aires, Instituto de Promoción de la
Carne Vacuna. IPCVA y Oficina de la CEPAL.
Caletti A. (1983). Iniciación, desarrollo y porvenir del cooperativismo. Cuadernos de Cultura
cooperativa, Buenos Aires, Intercoop Editora Cooperativa Ltda.
Carballo C., Coord. (2004). Articulación de los pequeños productores con el mercado: limitantes y propuestas para superarlas. PROINDER (Serie Estudios e Investigaciones, no 7). Buenos
Aires, SAGPyA.
Carracedo O. (1984). Economía social agraria: teoría y acción del cooperativismo en el ámbito
rural. Buenos Aires, Ediciones Depalma.
Carricart, Pedro y Albaladejo, Christophe (2005). Reflexiones críticas sobre los espacios emergentes: las cooperativas agropecuarias y los espacios rurales en la región pampeana argentina. Un estudio de caso en Tres Arroyos, provincia de Bs. As. En: Benencia, Roberto y Flood,
Carlos. Trayectorias y contextos. Organizaciones rurales en la Argentina de los noventa.
Editorial La Colmena. Buenos Aires.
Carricart, P.; Carricart V.; Kebat C. (2009). Desanclajes territoriales y revinculación de los productores cooperativistas. VI Jornadas Interdisciplinarias de Estudios Agrarios y Agroindustriales,
Buenos Aires, 11 al 13 de noviembre.
Castelao Caruana M (2009). La economía social y solidaria en las políticas públicas argentinas:
¿Instrumento de política o alternativa socioeconómica? Un análisis preliminar. En: Revista
Venezolana de Economía Social. Año 9 - Nº 17 (enero-junio).
Cetrángolo, Hugo; Quagliano, Javier; Fernández, Sandra y Medán, Fernando (2002).
Cooperativismo de nueva generación en Argentina: Estudio de caso de cooperativa productora
de yerba mate. Reunión Anual de la Asociación Argentina de Economía Agraria, Buenos Aires.
Chaddad, Fabio Ribas (2007). Cooperativas no agronegocio do leite: mudanças organizacionais
e estratégicas em resposa á globalização. Organizações rurais &amp; Agroindustrias. (año/vol 9,
número 1). Universidad Federal de Lavras. Brasil.

176

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�CONINAGRO (2002). Documento base para la elaboración de políticas del sector cooperativo
agropecuario. Buenos Aires.
________ (1990 a 2009) Boletines electrónicos y comunicados de prensa.
________ (2009) Análisis Sectorial. Crisis Lechera. Cooperativas de Tamberos.
________ (1995 a 1999). Revista Indicadores Agropecuarios. – Artículos varios:
Fusión de cooperativas: el caso de los tamberos.
La Riojana: experiencia en denominaciones de origen.
Río Quequén: fusión de tres cooperativas.
Reflexiones sobre la Nueva Generación de Cooperativas.
Ventajas y desventajas de la integración vertical.
AFA: una cooperativa diferente.
Alberta Pool: novedoso programa de capitalización.
Experiencia de Saskatchewan.
Fiebre cooperativa en Dakota del Norte.
Nuevas tendencias cooperativas en Europa.
EEUU: Las cooperativas de negociación.
Equity Partipation Units: un nuevo instrumento de capitalización.
Estrategias de las cooperativas lácteas europeas.
La participación en las cooperativas agropecuarias.
Land O´Lake: su nuevo programa de capitalización.
Megafusión cooperativa en EEUU.
Milkaut SA: una experiencia para analizar.
SODECAR: Nueva experiencia cooperativa.
Tiempo de fusiones cooperativas.
Voto proporcional: qué pasa en las cooperativas de EE.UU y Europa.
Dairy farmers: nació la cooperativa láctea más grande del mundo.
La Agrícola Regional: exitoso caso de diversificación cooperativa.
Ley de cooperativas: informe final.
Nueva megafusión cooperativa en EEUU: Harvest Cenex y Farmland.
Cook, M.L (1993). Cooperatives and Group Action. In Food and Agricultural Marketing Issues
for the 21st Century, D. Padberg, ed., FAMC 93-1, Texas A&amp;M University, pp. 154-69.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

177

�________ (1995). The Future of U.S. Agricultural Cooperatives: A Neo-Institutional Approach.
American Journal of Agricultural Economics, (Vol. 77, No. 5), 1153-59.
Corbella, Carlos Jorge (1990) Las cuentas corrientes cooperativas agrarias. Editora Intercoop
Ltda. (Cuaderno de Cultura Cooperativa N° 78).
Cracogna, D. (2004). El régimen del capital en la proyectada reforma de la Ley Argentina de
Cooperativas. Documentos Neticoop.
________ (2004) Las cooperativas frente al régimen tributario. En: Las cooperativas y los
impuestos en el Mercosur. Reunión Especializada de Cooperativas del Mercosur. Serie Jurídica,
Buenos Aires, Intercoop, Editora Cooperativa Ltda.
________ (1971) Estado actual del Movimiento Cooperativo Agrario Argentino. (Estudios cooperativos, Nº. 24-25).
________ (1977) El cooperativismo en Argentina.
Cooperativa Ltda.

Buenos Aires, Intercoop Editora

________ (1993). Manual de legislación cooperativa. Buenos Aires, Editora Intercoop
Coop. Ltda.
________ (1990) Régimen Jurídico de la Cooperativas. Argentina, Colegio de Abogados del
Departamento Judicial de La Plata.
________ (1986) Estudios de derecho Cooperativo, Buenos Aires, Intercoop.
________ (1974) La nueva ley de cooperativas. Jurisprudencia Argentina. Sección Doctrina,
Buenos Aires. Mayo.
D’Adam, H., Mendoza, M., Trotta, M., Thornton, R. (2006). Condiciones de producción y reproducción de los significados y prácticas del movimiento cooperativo agropecuario. XIV Jornadas
Nacionales de Extensión Rural y VI del Mercosur. San M. de Tucumán. AADER-INTA
Depetris, Edith (2002). Cooperativas agrarias: una visión desde los costos de transacciones.
Reunión Anual de la Asociación Argentina de Economía Agraria, Buenos Aires, AAEA.
Depetris E.; Dutto Giolongo M. (2002). Liquidez y endeudamiento de las cooperativas granarias del Centro y Norte santafesino. 7ª Reunión Anual Red PyMEs Mercosur. Rafaela.
Depetris, Edith y Villanueva, R. (2001). Necesidad de capital y falta de incentivos para inversión: El caso de las cooperativas granarias. Revista Argentina de Economía Agraria Buenos
Aires (nro. 2, vol. 5).
Disposición Normativa Serie “B” Nº 026/06 Impuestos sobre los Ingresos Brutos y de Sellos.
Ley 13.360. Artículos 160 y 233 del Código Fiscal, Ley 10.397 (T.O. 2004). Cooperativas. La
Plata, 11 de abril de 2006.
Drimer B., y Drimer A.K. (1984) Compendio de Cooperativas. Nociones para una Formación
Cooperativista, (Serie Manuales No13) Buenos Aires, Intercoop Editora Cooperativa Ltda.
________ Las Cooperativas. (1981) Tercera edición, Buenos Aires, Intercoop Editora
Cooperativa Ltda.

178

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Elgue, M., Chiaradía, C.A. (2007). Formas Asociativas para la Agricultura Familiar: Elementos
para el análisis funcional y normativo de las distintas formas jurídicas, Buenos Aires:
Prodernea/Prodernoa.
Fajn G., coord. (2003). Fábricas y empresas recuperadas. Protesta social, autogestión y rupturas en la subjetividad. Centro Cultural de la Cooperación, Buenos Aires.
Federación de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas. Resolución Técnica 24.
Fernandez Besada A. (2000). Algunas Características de las Cooperativas Agropecuarias en
Argentina. (Documento de Trabajo Nº 24) INTA.
Formento, Susana (1994). Formas Asociativas para la Empresa Agropecuaria. Aspectos
Impositivos y Legales, Programa Cambio Rural, Area de Trabajo en Formas Asociativas,
INTA, junio.
Giarraca N., Teubal M. (comp.) (2005) El campo argentino en la encrucijada. Estrategias y resistencias sociales, ecos en la ciudad. Buenos Aires, Alianza Editorial.
Giarracca, N., Teubal, M. (2006). Democracia y neoliberalismo en el campo argentino. Una convivencia difícil. En: Grammont, H. La construcción de la democracia en el campo latinoamericano, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. CLACSO, Buenos Aires.
Girbal Blacha, N. (2000). Acerca de la vigencia de la Argentina agropecuaria: Estado y crédito
al agro durante la gestión peronista (1946-1955). The Americas. (Vol. 3. Número 56).
________ (2004). Organización cooperativa agraria y política gubernamental en la Argentina
peronista 1946-1955. Signos históricos No 12, julio-diciembre. Universidad Autónoma
Metropolitana, México.
Gleizer A. (2004) Situación tributaria de las cooperativas en Argentina. Encuadramiento constitucional. Comisión de Actuación Profesional en Cooperativas y Otras Entidades sin Fines de
Lucro. Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
________ (2005). Las cooperativas y el impuesto a las ganancias. En: periódico “Acción”, Nº
929, primera quincena de mayo.
________ (2005) Efectos tributarios del acto cooperativo. En: periódico “Acción”, Nº 936,
segunda quincena de agosto.
Gómez López J. (2000) Las cooperativas agrarias: tendencias y perspectivas en un contexto
de internacionalización del capital. Universidad de Alicante, Alicante.
Gorenstein, S., Barbero, A., Gutiérrez, R., Las nuevas tendencias del cooperativismo agrario
pampeano. Serie Realidad Económica (Argentina). Buenos Aires. Jul-Ago. 2001.
Gorenstein S., Burachik G. (1999) Empleo, pequeñas empresas locales y estrategias de desarrollo endógeno. Experiencias en la Argentina. En: Revista de Estudios Regionales Nº 53.
Grünfeld E., Rodriguez Morcelle M. (2003). El asociativismo rural hoy. Seminario de Economía
Social. Instituto de Estudios y Formación de la CTA, 4 de Julio.
Gutiérrez T. V. (2002). Una visión sobre el agro argentino, 1949-1955. Mundo agrario vol. 2 no
4 La Plata (ene./jun.).

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

179

�INAC. Resolución 150/94. Normas relativas a las cooperativas de provisión de servicios para
productores rurales y de trabajo.
________ Resolución 1510/94. Cooperativas de trabajo. Reglamentario del Dto. 2015/94.
________ Resolución 324/94. Constitución de cooperativas de trabajo con número reducido de
integrantes.
INAES (2008). Las cooperativas y las mutuales en la República Argentina. Reempadronamiento
Nacional y Censo Económico Sectorial de Cooperativas y Mutuales.
Izquierdo M. (1972). Quince años en el cooperativismo agrario Argentino, 1953-1968. Buenos
Aires, Intercoop Editora Cooperativa Ltda.
La Cooperación. Órgano de la Asociación de Cooperativas Argentinas Coop.Ltda. Buenos
Aires, números varios. http://basweb.acacoop.com.ar/lacooperacion/
Lattuada, M. (2002). El peronismo y los sectores sociales agrarios. La resignificación del discurso como articulador de los cambios en las relaciones de dominación y la permanencia de
las relaciones de producción. Mundo agrario v.3 n.5 La Plata (jul./dic.).
________ (1986). La política agraria peronista (1943-1983) Buenos Aires, Centro Editor de
América Latina.
Lattuada, M., Renold, J. (1996). El cooperativismo agrario argentino ante la globalización,
Editorial Siglo XXI Editores, Argentina.
________ (2006). Estado de situación del cooperativismo agrario argentino. IV Encuentro de
Investigadores Latinoamericanos, Red Latinoamericana de Investigadores en Cooperativismo,
Alianza Cooperativa Internacional, 14 y 15 septiembre.
________ (2006). Modelos de cooperativas agrarias y capital social en el desarrollo rural. En:
Olivera Gabriela (Comp.) Cooperativismo agrario: instituciones, políticas públicas y procesos
históricos, Ferreyra Editor, Córdoba, Argentina.
Levin A., Verbeke G. (1997). El cooperativismo argentino en cifras, tendencias en su evolución:
1927-1997. Documentos N° 6. Publicación del Centro de Estudios de Sociología del Trabajo.
Buenos Aires.
Ley 20.337 Boletín Oficial 15-05-1973.
Ley 23.427 Fondo para educación y Promoción Cooperativa. 15 de octubre de 1986.
Ley 25.791 Restitución del Fondo de Educación y Promoción Cooperativa. 15 de octubre de
2003.
Lombardo P., Ravina N. (2008). Estrategias cooperativas y desarrollo local. 2º Congreso Regional
de Economía Agraria, Asociación Argentina de Economía Agraria, Uruguay.
Lombardo, Patricia y Tort, María Isabel (2007). Cooperativas en conflicto: ¿el capital social hace la
diferencia? Estudio de caso. Revista de la Facultad de Agronomía de la UBA, 27 (3): pp.187-200.

180

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�López C. (1994). Pioneras del cooperativismo agrario entrerriano. Cooperativas Agrícolas
Lucienville y Fondo Comunal en sus primeras décadas. XVII Encuentro de Geohistoria Regional,
UNAF, Formosa, 1994.
Makler, C. A. (2006). Las organizaciones cooperativas en el agro argentino: apuntes metodológicos para su estudio en base al Censo Nacional Agropecuario de 1937. Mundo Agrario vol.
6 n.12 La Plata (ene/jun).
Manzanal M., Neiman G., Lattuada M. (2006). Desarrollo rural. Organizaciones, instituciones
y territorios Buenos Aires, Ediciones Ciccus.
Masón R. A. (2004). Impuestos provinciales. En: Las cooperativas y los impuestos en el
Mercosur (Reunión Especializada de Cooperativas del Mercosur), Serie Jurídica, Buenos Aires,
Intercoop Editora Cooperativa Ltda.
Mateo Graciela y Olivera Gabriela (2006). Corporaciones agrarias y cooperativismo en la
Argentina peronista (1946-1955). Un estudio comparativo entre la Federación Agraria Argentina
(FAA) y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). En: Olivera Gabriela (Compilador).
Cooperativismo agrario: instituciones, políticas públicas y procesos históricos. Ferreyra Editor,
Córdoba, Argentina.
Mateo G., Solveira B. (2006). Economía social e intervención estatal en la Argentina del siglo
XX. Mundo Agrario vol.6 n.12 La Plata (ene/jun).
Monzón Campos J.L. (2003). El cooperativismo en la historia de la literatura económica. En:
Revista del Ciriec, España.
Neiman, Guillermo (2009). (Coord.) Desarrollo rural y cooperativismo: desafíos oportunidades
y estrategias. INTA - FAO.
Obschatko, Edith., Foti, P. y Román, M. (2007). Los pequeños productores en la República
Argentina. Importancia en la producción agropecuaria y en el empleo en base al Censo Nacional
Agropecuario 2002. Buenos Aires, IICA/SAGPyA.
Obschatko, Edith. (2009). Las explotaciones agropecuarias familiares en la República Argentina:
un análisis a partir de los datos del Censo Nacional Agropecuario 2002. Buenos Aires.
MAGyP/IICA.
Orgaz, Gustavo (2006) Cooperativas agrarias. Régimen jurídico. Replanteo de conceptos y
posibilidades. Editorial La Cañada. Córdoba, Argentina. Pp. 253-277.
Pagliettini, Liliana, Carballo, Carlos y Domínguez, Jorge (2003). Cambios en el comportamiento organizacional de las cooperativas en el complejo arrocero del MERCOSUR. Revista
Agroalimentaria Nro. 16. Venezuela. Centro de Investigaciones Agroalimentarias, Universidad
de los Andes.
Parnell, E. (1995). Reinventing the Co-operative Enterprise for the 21st Century. Oxford:
Plunkett Foundation
Peirano, Claudia (1994). La cooperativa como instrumento de organización del productor agropecuario. (Documento de Investigación N° 12) Instituto de Economía y Sociología Rural INTA.
Buenos Aires.

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

181

�Plotinsky D. (2009). Historia del Cooperativismo 3: Primeras experiencias de cooperativismo
agrario. Buenos Aires, Centro Cultural de la Cooperación.
Repetto N. (1959). Mi paso por la agricultura. Buenos Aires, Ed. Santiago Rueda.
Romero F., Álamo M., Stolze B., Alessandrini M. (2008). Cambios estructurales y transformaciones institucionales en el cooperativismo agropecuario argentino. El caso del sudoeste de la
provincia de Buenos Aires.
Rossi C., León C. (2008). Temas fundamentales en la inserción de pequeños productores en
cadenas comerciales para una estrategia de Desarrollo Rural. En: SAGPyA, FIDA, BID,
Cooperazione Italiana, RIMISP: El desarrollo rural en la Argentina: un enfoque territorial. Siglo
XXI Editores. Buenos Aires
Salminis, Javier (2003). Apuntes sobre la génesis y desarrollo del cooperativismo agropecuario en la República Argentina. REVESCO. Revista de Estudios Cooperativos N°81. Universidad
Abdelmalek Essaadi. Madrid. España.
Sanhueza C. (1999). El cooperativismo agrícola formador del perfil económico-social de la
Argentina de fines del Siglo XIX y principios del XX. Buenos Aires, XIII Congreso de la Asociación
Internacional de Historia Económica.
Schaposnik R., (2004) Organismos de fiscalización pública de las cooperativas en Argentina.
Ficha de cátedra Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata,
Corrección y actualización, septiembre 2004.
Secretaría de Acción Cooperativa (1984). Destino del fondo de educación y Capacitación
Cooperativa. Resolución N°577/84 y modif. N°635/88. Argentina. 1984.
________ Resolución N° 506. 1988. Normas expresas para la utilización del fondo de educación
y capacitación cooperativa.
________ (1986) Principios, estrategias e instrumentos para implementar el Plan Nacional de
Desarrollo Cooperativo. Buenos Aires, Mimeo.
Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca. SAGYP. (2004). Evaluación del poder de mercado
en el Sector Lácteo.
________ (2003). Los ciclos en el Complejo Lácteo Argentino. Análisis de Políticas Lecheras en
Países Seleccionados, Diciembre.
Stöckl, Erica Silvana (2009). El patrimonio neto cooperativo y el ajuste del capital en el marco
de la RT 24. Tercera Jornada Nacional de Actuación Cooperativa, organizada por la Federación
Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, Buenos Aires.
Tort M., Lombardo, P. (2009). La sustentabilidad de la empresa social: la cooperativa Campo de
Herrera. VI Jornadas Interdisciplinarias de Estudios Agrarios y Agroindustriales, Buenos Aires,
11 al 13 de noviembre.
Tort, M.I., Lombardo, P. (1993). Las cooperativas de trabajo agropecuario en la Argentina.
Algunos estudios de casos. INTA-IESR. Buenos Aires.

182

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Victoria M., Montenegro de Siquot O., Tome M. (2005). El Cooperativismo Agrícola, evolución
y perspectivas. XXIII European Congress and Colloquium of Agricultural. Law – Røros (Norway)
6-10 March.
Vienney C. (1980). Socioéconomie des organisations coopératives, París, Ciem.
________ (1980). Spécificité de l’entreprise et de la gestion des coopératives, Montréal, Ecole
des Hautes Etudes Commerciales, Centre de gestion des coopératives, (Cahier T- 80)

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

183

�184

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�VII. LISTA DE CUADROS Y GRÁFICOS DEL
TEXTO Y DE LOS ANEXOS
TEXTO
Gráfico 1

Argentina. Cooperativas inscriptas y canceladas. 1927-1983

Cuadro 1

Cooperativas agropecuarias en 2010

Gráfico 2

Cooperativas agropecuarias registradas. Total nacional

Cuadro 2

Cooperativas agropecuarias y asociados censados en 2006 - 2007

Cuadro 3

Cooperativas de comercialización y agroindustriales, por producto

Cuadro 4

Concentración regional de las cooperativas, según principales rubros, en
2006 - 2007

Cuadro 5

Cooperativas agropecuarias por año de constitución

Gráfico 3

Cooperativas activas en 2010 según año de constitución. Participación en cantidad, ingresos y activos

Cuadro 6

Participación de las cooperativas del “núcleo histórico” por producto

Cuadro 7

Asociativismo: Cantidad de EAP por modalidad. CNA 2002

Gráfico 4

Asociados a cooperativas por tipo de productor. Año 2002

Cuadro 8

Perfil del Tipo A de los productores familiares

Cuadro 9

EAP Familiares A en cooperativas, por regiones. CNA 2002

Cuadro 10

Cooperativas agropecuarias según actividad, en el CNE 2004 / 05

Cuadro 11

Comercio agropecuario cooperativo. Años 1993 y 2003

Cuadro 12

Agroindustria cooperativa: principales ramas de actividad. Año 2003

Cuadro 13

Participación de las cooperativas en la agroindustria. Años 1993 y 2003

Gráfico 5

Exportaciones cooperativas por grupo de productos. Año 2010

Gráfico 6

Evolución y composición de las exportaciones cooperativas 1999 - 2010

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

185

�Cuadro 14

Exportaciones de origen agropecuario del total de empresas y participación de
las cooperativas. Año 2010

Gráfico 7

Evolución de la capacidad de acopio de las cooperativas

Cuadro 15

Comercialización de granos por cooperativas según escala de volumen. Período
julio 2005/ junio 2006

Cuadro 16

Exportaciones cooperativas de granos, aceites y subproductos

Cuadro 17

Recepción de leche total y por cooperativas. Según escala y tipo de matrícula. Año 2008

Cuadro 18

Pools cooperativos. Recepción de leche. Año 2008

Cuadro 19

Tambos remitentes de leche según tipo de planta receptora y escala. Año 2008

Cuadro 20

Cooperativas vitivinícolas por provincia. Año 2010

Cuadro 21

Cooperativas vitivinícolas. Producción de vino (en litros) y participación en el
total de la rama

Cuadro 22

Cooperativas tabacaleras. Participación en el acopio total

Cuadro 23

Cooperativas ganaderas por tipo. Año 2010

Cuadro 24

Comercialización de bovinos por cooperativas, según escala de cabezas

Cuadro 25

Cooperativas yerbateras. Participación

Cuadro 26

Cooperativas agropecuarias registradas activas constituidas en el período
2001/ 2010

Cuadro 27

Cooperativas constituidas en 2001/ 2010 según nivel de actividad

ANEXOS
ANEXO I

INAES

Carpeta A

Censo de cooperativas y mutuales del INAES

Carpeta B

Primer procesamiento del Censo INAES.

Carpeta C

Censo INAES, segundo procesamiento, incluyendo:

186

Cuadro 1

Cooperativas agropecuarias activas, regulares y no regulares

Cuadro 2

Cooperativas agropecuarias regulares por provincia y quinquenio de
constitución

Cuadro 3

Cooperativas agropecuarias regulares por provincia y año de constitución

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 4

Volumen comercializado por tamaño y antigüedad - Total nacional

Cuadro 5

Volumen comercializado por producto y región

Cuadro 6

Cooperativas y asociados por producto

Gráfico 1

Locales, puestos de trabajo y participación de cooperativas sobre
el total

Cuadro 7

Comercialización de ganado y otros productos de origen animal

Cuadro 8

Ingresos y activos por quinquenio de constitución

Cuadro 9

Volumen comercializado por cooperativas según escala de comercialización

Cuadro 10 Cooperativas agropecuarias activas 2010.

ANEXO II

Censos Nacionales Económicos

Cuadro 1

Locales, puestos de trabajo, valor agregado y valor de producción de empresas cooperativas, por ramas

Cuadro 2

Locales, puestos de trabajo, valor agregado y valor de producción del total de
empresas, por ramas

Cuadro 3

Cooperativas agropecuarias según actividad, en 2003

Cuadro 4

Comercio agropecuario cooperativo. Locales, puestos de trabajo, valor agregado y valor de producción. Año 2003

Cuadro 5

Comercio agropecuario cooperativo. Evolución de locales y puestos de trabajo y participación en el valor agregado y valor de producción del total de empresas, por ramas. Años 1993 y 2003

Cuadro 6

Agroindustria cooperativa. Participación de las cooperativas en los locales,
puestos de trabajo, valor agregado y valor de producción del total de empresas, por ramas

Gráfico 1

Locales, puestos de trabajo y participación de cooperativas sobre el total

Cuadro 7

Agroindustria cooperativa. Principales ramas. Locales, puestos de trabajo,
valor agregado y valor de producción. Año 2003

Cuadro 8

Agroindustria cooperativa. Evolución de puestos de trabajo y participación en
el valor agregado y valor de producción del total de empresas, en 1993 y 2003

Cuadro 9

Cooperativas en procesamiento de carnes y comercialización de productos
pecuarios. Puestos de trabajo y participación en el valor agregado y valor de
producción, en 1993 y 2003

Cuadro 10

Frutas, hortalizas y legumbres: industria y comercio cooperativo. Año 2003

Cuadro 11

Industria molinera cooperativa. Locales, puestos de trabajo, valor agregado y
participación en total nacional. Año 2003

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

187

�Cuadro 12

La agroindustria cooperativa en relación a la importancia de cada rama, según
valor agregado, en el total nacional. Año 2003

ANEXO III

Censos Nacionales Agropecuarios

Cuadro 1

Asociativismo: Cantidad de EAP por tipo. CNA 2002

Cuadro 2

Cooperativas y Asociaciones Gremiales por tipo de EAP.

Cuadro 3

Productores asociados a cooperativas por tipo y provincia. Año 2002

Cuadro 4

EAP asociadas a cooperativas: cantidad, superficie, superficie implantada y
existencias por provincia. Año 2002

Cuadro 5

EAP asociadas a cooperativas: participación respecto al total de las EAP.
Año 2002

Cuadro 6

Cantidad de EAP asociadas a cooperativas: evolución intercensal por provincia

Cuadro 7

Evolución intercensal de las EAP asociadas a cooperativas. 1988-2002

Cuadro 8

Asociativismo en CNA02

ANEXO IV

Exportaciones agropecuarias totales y de cooperativas

Cuadro 1

Exportaciones de origen agropecuario cooperativas y totales, y participación
cooperativa, capítulos 02 a 24

Cuadro 2

Exportaciones de origen agropecuario de cooperativas y totales; participación
cooperativa. Capítulos 02 a 24 y posiciones seleccionadas.

Cuadro 3

Exportaciones totales de origen agropecuario y participacion cooperativa.
Año 2010

Cuadro 4

Exportaciones cooperativas por producto - 1999-2010

Gráfico 1

Exportaciones cooperativas de origen agropecuario: composición, evolución y
participación en el total

Gráfico 2

Exportaciones cooperativas de cereales

Gráfico 3

Exportaciones cooperativas de oleaginosas y derivados

Gráfico 4

Exportaciones cooperativas de lácteos, tabaco, miel y vino

Gráfico 5

Exportaciones cooperativas de frutas

Gráfico 6

Exportaciones cooperativas de té y yerba mate

ANEXO V

Exportaciones de granos y subproductos en volumen - MAGyP.
Dirección de Mercados Agrícolas

Cuadro 1

Exportaciones de granos de cooperativas

Cuadro 2

Exportaciones de aceites de cooperativas

188

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�Cuadro 3

Exportación subproductos de granos cooperativas

ANEXO VI

Comercialización de granos y ganados - MAGyP. Dirección de
Control de Gestión Comercial

Cuadro 1

Capacidad de almacenaje por provincia, total y de cooperativas

Cuadro 2

Ingreso de granos a plantas de acopio

Cuadro 3

Cabezas de ganado bovino faenadas en cooperativas

Cuadro 4

Cabezas de ganado ovino faenadas en cooperativas

Cuadro 5

Cabezas de ganado caprino faenadas en cooperativas

Cuadro 6

Cabezas de ganado porcino faenadas en cooperativas

Cuadro 7

Cantidad de cabezas de ganado bovino con destino a faena discriminadas por
procedencia

Cuadro 8

Mataderos frigoríficos cooperativos

ANEXO VII

Comercialización de lácteos. MAGyP. Dirección de Control de
Gestión Comercial

Cuadro 1

Cantidad de operadores, matrículas y cooperativas por mes en el registro de
operadores lácteos - 2008 - 2009 - 2010

Cuadro 2

Cantidad y tipo de matrículas vigentes por mes en el registro de operadores
lácteos - 2008 - 2009 - 2010

Cuadro 3

Cantidad y tipo de matrículas vigentes por mes en el registro de operadores
lácteos que informaron por año: 2008 - 2009 - 2010

Cuadro 4

Matrícula de los operadores lácteos con figura jurídica cooperativa

Cuadro 5

Recepción de leche cruda informada por año según tipo de matrícula y figura
jurídica cooperativa: 2008 - 2009

Cuadro 6

Recepción de leche cruda por provincia de origen y naturaleza jurídica del
informante: 2008 - 2009

Cuadro 7

Tambos remitentes por tipo de matrícula, total y a cooperativas:
2008 - 2009 - 2010

ANEXO VIII

Tabaco y yerba mate. MAGyP - INYM

Cuadro 1

Tabaco acopiado, total y por cooperativas

Cuadro 2

Yerba mate. Ingresos netos de hojas verdes y molienda de cooperativas y total

ANEXO IX

Guía de entrevistas

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

189

�190

Las cooperativas agropecuarias en la República Argentina – 2011

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="42">
                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="43">
                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1442">
                <text>Obschatko, E.S. de; Basañes, C.C.; Martini, G.D.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1443">
                <text>Las cooperativas agropecuarias de la República Argentina. Diagnóstico y propuestas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1444">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1445">
                <text>Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Buenos Aires (Argentina); IICA Argentina</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1446">
                <text>2011</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1447">
                <text>ARGENTINA; COOPERATIVAS; LEGISLACIÓN AGRARIA; ADMINISTRACIÓN; TRABAJO; IMPUESTOS; INTEGRACIÓN; EXPLOTACION AGRÍCOLA FAMILIAR</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1448">
                <text>es</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="49">
        <name>COOPERATIVAS</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="227" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="477">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/94eb6b2d2b8fc4372dc71da321ae319a.jpeg</src>
        <authentication>fc100645374119753ab633ffca6afd81</authentication>
      </file>
      <file fileId="478">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/4f1e3b254ca9c1ef00d86ae5eacd88ac.pdf</src>
        <authentication>1e42dbce6c59102002146624f73b5e4a</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1619">
                    <text>RE.PUBLICA

tt

ARGENTINA

MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA
DIRIECCION GENERAL DE INVESTIGACIONES AGRICOLAS
INSTITUTO DE. BOTANICA AGRICOLA

PuaucAaóN TÉCNICA N• 70 (Nueva Serie)

LAS ESPECIES DEL GENERO "PINUS"
CULTIVADAS EN LA REGION DEL
PARQUE NACIONAL NAHUEL HUAPI
PoR WILFREDO H. G. BARRETT

De la Revista de Investigaciones Agrícolas, tomo VI, N• 3-4. 1952, páginas 379-416

BUENOS AIRES
1952

�BIBLIOTECA /CDIA-SAGYP

MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA.

•
PRESIDENTE DE LA

NACION

GENERAL DE EJÉRCITO JUAN PERON

MINISTRO

ESCRIBANO NACIONAL CARLOS A. HOGAN

SUBSECRETARIO

INGENIERO AGRÓNOMO SANTIAGO BoAGLio

SECRETARIO GENERAL

DOCTOR ARMANDO

v.

LAGO

�BIBLIOTECA /CDIA-SAGYP

. REPUBLICA

&amp;

~ARGENTINA

MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA
DIRIEGCION GENERAL DE INVESTIGACIONES AGRICOLAS
INSTITUTO DE BOTANICA AGRICOLA

PUBLICACIÓN TÉCNICA

N• 70 (Nueva Serie)

LAS ESPECIES DEL GENERO "PINUS"
CULTIVADAS EN LA REGION DEL
PARQUE NACIONAL NAHUEL HUAPI
PoR

WILFREDO H. G. BARRETT

De la Revista de Investigaciones Agrícolas, tomo VI, N• 3-4, 1952, página.s 379-416

BUENOS AIRES
1952

�BIBLIOTECA /CDIA-SAGYP

LAS ESPECIES DEL GENERO PINUS CULTIVADAS
EN LA REGION DEL PARQUE NACIONAL
NAHUEL HUAPI
PoR WILFREDO H. G. BARRETT ( 1 )

Dada la importancia cada vez mayor que adquieren en esta reg1on
las forestaciones con especies exóticas y, en general con Pinus, y por
otro lado las características peculiares, que permiten el cultivo de especies que por lo general no prosperan en otras partes del país, como así
también el gran número de éstas y su importancia económica, se hace
necesario un estudio botánico y forestal, preliminar a cualquier otro
trabajo sobre los pinos, sea de índole ecológica, fisiológica, fitopatológica, entomológica, etcétera.
Incluyo ·e n este trabajo, las especies del género Pinus cultivadas en
una extensa región boscosa andino patagónica, que se extiende desde el
norte de Junín de los Andes, en el Lago Huechulafquen (39° 45' L. S.)
en el Parque Nacional Lanín, gobernación de Neuquén, siguiendo por el
Parque Nacional Nahuel Huapí, continuando por El Bolsón (Río Negro),
el Parque Nacional Los Alerces. hasta Esquel y Trevelín ( 43° 15' L.S.)
en la gobernación de Chubut. Está limitada al oeste por la cordillera
extendiéndose hacia el este en un ancho de aproximadamente 50 Km.
De las especies estudiadas, se destacan por su comportamiento, su
importancia forestal y económica las siguientes: Pinus ponderosa. Es
la más indicada para embosquecer la región, por su rusticidad y calidad
de la madera. Le siguen P. radiata que si bien su madera es de menor
calidad, esto se ve compensado por su mayor volumen y su rapidez de
crecimiento; P. contorta var. latifolia (P. Murrayana} la más recomendada para iniciar las forestaciones. que por su rusticidad, poder de adaptación y fácil trasplante, prepara el ambiente forestal. produciendo
abundante follaje que cubre rápidamente el suelo. Se reproduce naturalmente. De los pinos de madera blanda, la especie de mayor porvenir es
el Pinus Lambertiana.
Hasta hace pocos años se recomendaba y plantaba P. sylvestris
y P. Banksiana, especies inadecuadas para la región, la primera por sufrir el ataque de un pulgón que la aniquila. y la segunda, a pesar del
rápido crecimiento en su juventud, por no alcanzar un tamaño recomendable desde el punto de vista forestal.
La mayoría de las observaciones sobre las especies cultivadas en
la región, fueron efectuadas en la Isla Victoria, donde existen los ejemplares de más edad y el mayor número de aquéllas. El vivero que existe
( ')

Ingeniero agrónomo, técnico del Instituto de Botánica Agricola.

�BIBLIOTECA /CDIA-SAGYP

380

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

en esta isla, actualmente denominado Estación Forestal de Puerto Anchorena que pertenece a la Administración General de Parques Nacionales.
funciona desde hace unos 25 años. Se ha tenido el excelente criterio
de dar al establecimiento un carácter amplio, pues a la par de trabajar
como vivero, se efectúan plantaciones estables de carácter experimental,
de manera que se ha podido ir descartando las especies ineptas y recomendando las de mejor comportamiento. Hoy, la semilla utilizada en el·
vivero. se obtiene de plantas adultas de la isla.
Por su vegetación natural, -esta región forma parte de los Bosques
Subantárticos, Selva Valdiviana ( Hauman 1947); Pérez Moreau ( 1945)
la denomina sector Euantartándico. Para el conocimiento de la flora
indígena, se puede recurrir a los trabajos mencionados.
Las mayores precipitaciones ocurren en invierno, disminuyen en
primavera, son pobres en verano y vuelven a aumentar en otoño. Este
régimen es ideal para las coníferas, las cuales como todas las plantas de
hojas persistentes, crecen en primav,e ra y aprovechan esta agua para su
crecimiento. El número y volumen de las precipitaciones es por demás
variable. El promedio anual oscila entre 900 y 4.000 mm. Por regla
general 'aumentan de este a oeste, registrándose grandes diferencias en
pequeñas distancias. Por ejemplo. San Carlos de Bariloche con 1.064
mm .. se encuentra a sólo 40 Km de Puerto Blest con 4.000 mm. Poblaciones algo internadas en la estepa patagónica como Junín de los Andes
y Esquel, tienen 620 mm y 475 mm respectivamente. Los factores
limitan tes del cultivo de especies europeas mediterráneas ( Pinus halepensis, P. Pinea, P. Pinaster, etc.) son el frío y la nieve. La temperatura
media anual es, en Bariloche de 8, l ° C. la media en julio de 3,0° C (mes
más frío) y en enero de 13,8 º C (mes más cálido). La temperatura
mínima absoluta, corresponde al mes de julio con 14° C. El número
promedio de días por año sin heladas es, ·en Junín de los Andes 63,
considerando las fechas extremas O; en San Carlos de Bariloche 140,
fechas extremas 60. En Esquel 55, fech'as extremas O.
Los suelos son heterogéneos, debido a que provienen de distinta roca
madre, al fuerte relieve. a las abundantes precipitaciones, etc. P.ese a tener
mucha materia orgánica, son suelos minerales, que por la b'aja temperatura no se han transformado. Los suelos de los terrenos cultivados
son por lo general sueltos, permeables y arenosos.
Dado los pocos antecedentes que existen en nuestro país sobre el
cultivo de los pinos, a éstos por lo general no se los identifica con algún
nombre vulgar. Aquel que los conoce los denomina por su nombr-e científico más o menos correcto. Así por ejemplo: a Pinus radiata no se lo
conoce por "pino de Monterrey". sino por Pinus insignis, que es un
sinónimo más generalizado. Es de gran utilidad el conocimiento del
nombre vulgar utilizado en el extranjero, ya sea en su país de origen
como en los países donde más se haya difundido, desde que muchos
autores hacen referencia a las especies por sus nombres vulgares sin
aciarar su nombre científico. Lo mismo sucede con algunos trabajos
forestales que tratan sobre maderas. enfermedades, etc. Por ello en esta
publicación, por lo general. se incluyen los nombres vulgares en el extranjero, sin traducirlos. Detrás de cada nombre, abreviado y entre paréntesis, figura el país en que se utiliza.
El material estudiado fué coleccionado en mis diferentes viajes a la
región, enviado por el Instituto de Botánica del Ministerio de Agricul-

�BIBLIOTECA /CDIA-SAGYP

BARRETT, ESPECIES DEL GÉNERO PINUS

381

tura y Ganadería. Las ilustraciones están realizadas en base a este material con excepción de la figura 11, Pinus canariensis ( 1 ) . Las ilustraciones
desde la figura 8 en adelante, son fotografías retocadas a lápiz por el
dibujante l. LoNA.
Agradezco a las diversas instituciones que han facilitado la realización de este trabajo y en particular a los técnicos de la Administración
General de Parques Nacionales en Nahuel Huapí. Destaco la ayuda del
Ing. DEMETRIO HAVRYLENKO el cual me suministró datos sobre observaciones y experiencias personales.
CONSIDERACIONES MORFOLOGICAS Y ANATOMICAS
En el género Pinus las hojas cotiledonares forman en las semillas, un
fascículo cilíndrico, con un número de hojas variable entre 4 y 15. Este
carácter no es de gran valor taxonómico para diferenciar las especies,
porque cada número de hojas es común a muchas de ellas. Las hojas
primarias, que aparecen en la fase juvenil de la planta, nacen sobre
macroblastos, que son ramas de crecimiento indefinido. Constituyen el
follaje de los pinos en un corto período, de uno a tres años, post·erior al
desarrollo de los cotiledones. Estas hojas son aciculares de color verde
o verde azulado, suelen apar·ecer en plantas adultas: en brotes, en algunas
especies y en brotes adventicios en otras. En sus axilas aparecen uno
que otro fascículo de hojas secundarias; cuando estos fascículos hacen
su aparición permanente, las hojas primarias verdes dejan lugar a unas
hojas escamosas membranáceas que son las que llevan en sus axilas a
los fascículos de hojas secundarias. Estas hojas escamosas pueden tener
la base decurrente (fig. 1), o no decurrente ( fig. 2). Las hojas que prcitejen las yemas de invierno, son estas hojas escamosas, en cambio, las de
las yemas de verano tienen d color y forma de las hojas primarias. Las
yemas se distinguen por su tamaño, color, forma, presencia o ausencia
de resina o de flecos. Las hojas escamosas protectoras de las yemas,
pueden estar apoyadas sobre las superiores, inclusive los extremos, denominándolas hojas aplicadas ( fig. 3), o bien sueltas, libres y con los
extremos recurvos, denominándolas hojas escamosas no aplicadas ( fig. 4).
Considero "ramilla" al resultado del crecimiento de una yema en una
estación; puede tener un solo entrenudo ( uninodal) o dos o más ( multinodal), estando definido cada entrenudo por la base sin hojas secundarias y el nudo terminal de yemas ( 2 ). Las ramificaciones secundarias
están preformadas en las yemas de invierno. El crecimiento de verano,
puede transformar una ramilla uninodal en una falsa multinodal, pero
este crecimiento es fácilmente identificable por el verde de las hojas
primarias y la imperfección de la rama y el follaje. Las ramillas pueden
ser glabras o pubescentes o estar recubiertas de una cerosidad blam:oazulada denominada pruína. Las hojas secundarias constituyen el follaje
permanente de los pinos. Nacen de un corto braquiblasto, con yema
terminal atrofiada, formando un fascículo cilíndrico de 2-3-5 ( excepcionalmente 1-4) hojas. La base del fascículo foliar está rodeada de un
número variable de catáfilas ( 8-12) formando una vaina. Dichas catá(') Los oom:&gt;s del ejemplar coleccionado de e~ta espec'ie, en la Isla Victoria,
(Barrett 174), no son típicos, porque provienen de una anormalidad floral.
2
( ) Los términos uninodal y multinodal se refieren a nudos de yemas de macro-blastos. Los utilizo, s'iguiendo a varüos autores y en especia1l a RusSELL SHAW (1914).
Evidentemente es una denominaición de índole práctica y no botánica, desde que
existen nudos en .c ada yema de braqniblasto.

�BIBLIOTECA /CDIA-SAGYP

382

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

filas son las hojas protectoras de la yema del fascículo. La vaina puede
ser persistente ( fig . 1), o caediza ( fig. 2). La vaina persistente, general~
mente después del segundo año, queda arrollada en la base del fascículo.
La caída de las hojas secundarias ocurre conjuntamente con la del
braquiblasto. El número, borde, persistencia en la planta así como el
color, número de estO'mas, rigidez y largo son utilizados en la diagnosis
de las especies, pese a que, sobre todo los últimos están sujetos a varia~
ciones por el clima y el suelo. De mayor importancia son los caracteres
anatómicos de la hoja; el número de hacecillos fibrovasculares sirve de
base a KoEHNE para dividir el género en secciones: Sección Haploxylon.
con un hacecillo ( fig. 5) que reúne a los pinos de madera blanda y
Sección Diploxylon con dos hacecillos ( fig. 6), agrupa los de madera
dura ( 1 ) . PrLGER ( 1926) considera a estas secciones, subgéneros.
REHDER ( 1949), denomina a estos subgéneros Strobus y Eupitys. Es
común al primer grupo el carácter de vaina caediza y base de las hojas
escamosas no decurrente, y los caracteres opuestos al segundo. Otro
carácter importante es la disposición de los canales resiníferos en las
hojas secundarias, que pueden estar sobre la epidermis: externos ( fig.
5); en el parénquina rodeados de tejido verde: medios (fig. 6); o
sobre la endodermis: internos. HARLOW (1947) reproduce en microfoto~
grafías, cortes anatómicos de hojas de todas las especies tratadas en
este trabajo. La aparición de los distintos tipos de hojas en los diferentes
períodos de la planta, está resumida en el siguiente cuadro:
PERIODO DE LA PLANTA

TALLOS

HOJAS

Cotiledones

G erminación
Fase juvenil

Macro bias tos

Hojas primarias

. .......... Hojas escamosas

Fase adulta

j

Macroblastos

(con Heterocladia y
Heterofilia)

l

Braquiblastos .. ... ... ...

Hojas aciculares

Las flores están detalladas en la descripción del género. Tanto las
flores masculinas, como las femeninas, están rodeadas en la base, por un
número variable, según fas distintas especies, de brácteas escamosas,
que son las hojas protectoras de las yemas florales. Puedo agregar que
mientras las flores masculinas caen después de la polinización, las
femeninas persisten formando al año un "conito" durante el cual no se
aprecia un crecimiento notable, sino recién al segundo año, cuando éstos
crecen formando el cono. Los conitos de las diversas especies, se distin~
guen por el color, largo del pedicelo, por ser erectos o péndulos y por sus
brácteas o escamas que pueden ser enteras, mucronadas o espinosas.
Los conos, estróbilos o piñas difieren por su color, forma, dimensiones,
largo del pedúnculo, persistencia en la planta, simetría, tiempo que
tarda en abrirse, etc. La bráctea o escama fructífera termina en su parte
expuesta, en un engrosamiento denominado apófisis, el cual lleva una
protuberancia llamada "umbo", que puede ser terminal ( fig. 7 A),
(') Los "hard pines" (pinos duros) deben tSu nombre al hecho de tener la
madera un poco más dura que .Jos "soft pines" (pinos blandos.).

�BIBLIOTECA /CDIA-SAGYP

BARRETT, EsPEcrns DEL GÉNERO PINus

383

a-

,1/ _b
.,..,;;,·
,'
FIG.

1

FIG.

2

b

A

1
.

.

.

FIG.

3

FIG.

FIG.

6

4

F1G.

FIG.

5

7

FIG. 1. - Ramilla de P. ponderosa. a) vaina persistente, b) base de Ja hoje• escamosa,
decurrente. X Yz; F1G. 2 - Ramilla de P. Strobus. a) vaina caediza, b) base de la
hoja escamosa, no decurrente. X Yz; FIG. 3. - Yema de Pinus nigra. Hojas escamosas aplicadas. X 2; F1G. 4. - Pinus densiflora. Hojas escamosas no aplicadas. X 2;
F1G. 5. - Corte •tl'ansversal de hoja de Pinus Strobus. X 35. a) hacecillo fibrovascular
simple, b) canales resiníferos sobre la epidermis (externos); F1G. 6. - Corte transversal de hoja de Pinus ponderosa. X 35. &lt;a1) hacecil.Jo fibre:vascular doble, b) cana~es
resinífer06 mediales; F1c. 7. - Bráckas o escamas fructíferas (X % ) . A. Pinus Strobus.
B. Pinus ponderosa. a) apófisis, b) umbo, e) muerán. d) quilla.

�384

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

carácter común 'a los pinos del primer grupo, o central ( fig. 7 B), común
a los del segundo grupo. El umbo puede terminar en una punta más o
menos aguzada, denominada "mucrón", o ser inerme. La semilla se
distingue por d color, dimensiones y por la presencia o ausencia de ala.
El ala puede estar articulada a la semilla, desprendiéndose fácilmente o
no estar articulada, quebrándose al tratar de desprenderla. La corteza
puede ser de formación temprana o tardía, correspondiendo por lo general el primer carácter a los pinos blandos y el segundo a los duros. La
cantidad y profundidad de los surcos varía según la especie.
DESCRIPCION DEL GENERO

PINUS LINN.
Spec. Plant. 1000, 1753;
2• ed. 13:331. 1926.

LINNAEUS

PILGER

in

ENGLER

u.

PRANTL,

Natiir. Pflanzenfam.

Flores masculinas en forma de espigas, agrupadas en la base de
jóvenes m'acroblastos en la posición de un braquiblasto, en las axilas de
hojas escamosas; microsporofilos (estambres) numerosos, con ápice
engrosado y de diversas formas, microsporangios (sacos polínicos) de
apertura lateral, micrnsporos (polen) con vescículas aeríferas. Flores
femeninas en la posición de ramas laterales, cerca del ápice de jóvenes
macroblastos, aparentan ser terminales ( subterminales) o laterales, solitarios o agrupados, sentados o pedicelados, rodeados en la base por
hojas escamosas membranáceas; bráctea o escama tectriz membranácea
que luego se atrofia, más corta que la bráctea o escama fructífera, que
es ancha y redondeada. Conos o estróbilos derechos o más o menos
torcidos, de distintos tamaños según la especie, caen enteros o persisten
en la planta; la semilla madura en dos o tres años; escamas fructíferas
leñosas cuneiformes, prismáticas o truncadas, engrosadas hacia el exterior formando el apófisis que estando el cono cerrado asemeja un escudo,
con umbo saliente y central que puede terminar en una punta, mucrón
o con umbo terminal; las escamas fructíferas permanecen cerradas hasta
la madurez y al abrirse se arquean hacia atrás; algunos conos no se
abren, se deshacen. Semillas: algunas sin alas, otras con ala articulada
fácil de desprender y otras con ala no articulada difícil de desprender.
Cotiledones 4-15.
Arboles heliófilos, con macroblastos y braquiblastos. A las hojas
cotiledonares, sobre los macroblastos sigu-en por un corto período de uno
a tres años, hojas aciculares que son reemplazadas por hojas escamosas
membranáceas en cuyas axilas aparecen los cortos braquiblastos foliados;
braquiblastos con base rodeada de catáfilas membranáceas y con hojas
aciculares en número de 2-3 ó 5 (excepcionalmente 1-6-7-8) entre ellas
está la yema terminal no desarrollada del braquiblasto. El crecimiento
anual de la yema invernal puede ser de un sólo entrenudo o de más; cada
entrenudo está caracterizado por la base sin hojas y por las yemas subterminales. Copa al principio piramidal, luego, como las ramas secundarias
crecen más que la principal, la copa se trunca quedando hasta 'aparasolada; sistema radicular fuertemente desarrollado con raíz principal
profunda.
Especie lectotípica: Pinus sylvestris LINN.
Comprende 80-90 especies del hemisferio norte, sólo pasan el ecuador en la región montañosa de las Islas de la Sonda.

�385

BARRETT, EsPEcrns DEL GÉNERO PINus

CLAVE PARA LA DETERMINACION DE LAS ESPECIES
A. Ramillas con hojas escamosas de base no decurrente. Hoja oon hacecillo fibr~
vascular simple. Vainas de! fascículo foliar caedizas 10 quedan enrollades al piédel mismo. Fascículo foliar de 5 hojas. Escamas fructíf,eras con umbo terminal-

ª·

Borde de las hojas finamente eserrado, áspero al tacto.
1. Ramillas glabras o pruinosas. Canales resiníferos de la hoja, externos. Semillas aladas.
x. Ramilla pruinosa, gruesa (8mm}. Hojas 12-18 cm de largo,
Conos 15-25 cm de largo con escamas convexas.

péndulas ~

l. Pinus Griffithii (P. excelsa)
xx. Ramilla fina ( 3 mm), con fina pubescencia blanquecina, notable bajo las
axilas del fascículo foliair, que Juego desaparece. Hojas 5-10 cm de
]ergo. Conos 10-15 cm de largo con escamas derecha'S que siguen la
superficie de] cono.

2. Pinus Strobus
2. Ramillas pubescentes.
x. Pubescencia muy notable, 'rojo-morena o rojo-herrumbre de pelos entremezcla•dos. Canales resiníferos de la hoja, medios. Conos indehiscentes.
Semmas sin alas.
3. Pinus Cembra
xx. Pubescencia castaña fina.
alas.

Canales resiníferos externos.

Semillas con

y. Yemas apenas 8 mm de largo. Canales resiníferos de la hoja, con
células mecánicas notables rodeando dichos canales. Hojas algo rígidas. Conos exceden los 25 cm.
4. Pinus Lambertiana
yy. Yemas terminales 10 mm. Ca!llales resiníferos sin células mecamcas.
notables. Conos de 12-25 cm de largo con escamas finas y derechas.

5. Pinus monticola
b. Borde de la hoja liso, sin dientes. Conos abren a la madurez. Semillas sin alas.

6. Pinus flexilis
B. Ramilla con hojas escamosas de base decurrente. Hojas con hacecillo fibra-vascular
doble. Vainas del fascículo foliar tubulosas, persistentes. Escamas fructíferas con
umbo central.

l. Fascículo foliar de 3 hojas.
a. Yemas no o apenas resinOiSas.
1. Yemas con hojas escamosas no aplicadas. Hojas delgadas, apenas · 1 mm
de ancho, blandas, 20-30 cm de largo. Ramillas amarillentas. Brotes adventicios verde az.ulados en troncos y remas. Canales r·esiníferos de la hoja,
externos. Ala de la semilla no articulada.
7. Pinus canariensis

2. Yemas con hojas escamosas aplicadas. Hojas hasta 2 mm de ancho, rígidas.
Ramillas pruinosas, blanco-azuladas. Hojas 12-20 cm, canales resiníferos
media·les. Conos grandes 14-30 cm de largo. Ala de la semilla larga y
membranácea, articulada.
8. Pinus Jeffreyi

�386

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

b. Yemas visiblemente resinosas. Canales resiníferos mediales.

l. Ramillas pruinosas. Hojas 20-30 cm de largo, azul-verde-claras. Conos
grandes 15-25 cm de largo. Semilla grue&amp;a y pesada con ala más corta
que la semilla.
9. Pinus Sabiniana
2. Ramillas sin pruína.
x. Vainas del año de 2 cm de largo. Hojas largas, rígidas, verde-oscuras.
Conos 8-15 cm con mucrón corto, abren a la madurez y caen, quedando
generalmente algunas escamas en el árbol.
10. Pinus ponderosa
xx. Vainas del año de 12 mm de largo. Hojas delgadas, verde brillantes.
Conos 10-15 cm de largo, pesados, asimétricos, con pequeño o sin mucrón,
son tardíos en abrir y persisten mucho tiempo en la planta.
11. Pinus radiata (P. insignis)

ll. Fascícu1'o foliar de 2 hojas (excepcionalmente de 3).
a. Hojas mayores de 7 cm de largo.

l. Yemas con hojas escamosas no aplicadas.
x. Hojas de 2-2.S mm de ancho, fuertes , rígidas. Canales resiníferos mediales. Yemas sin resina. Ramillas sin pruína. Conos 10-18 cm de largo,
simétricos, persistente&amp;.
12. Pinus Pinaster (P. marítima}
xx. Hojas hasta 2 mm de ancho, delicadas. Canales resiníferos externos.
Yemas algo resinosas. Ramillas pruinosas. Conos 3-5 cm de largo,
caedizos.
13. Pinus densiflora
2. Y·e mas con hojas escamosas aplicadas, a veces las puntas de las inferiores,
arqueadas hacia atrás. Canales resiníferos mediales.
x. Y cmas s.in resina, hojas escamosas con largos flecos sedosos, blanquecinos, entremezchdos, que dan a la yema un color blanco vivo. Hojas
paradas sobre las ramas.
14. Pinus Thunbergii
xx. Yemas resinosas, hojas escamosas ·s in flecos. Hojas algo inclinadas hacia
la rama.
15. Pinus nigra
b. Hojas menores de 7 cm de largo.

l. Rama del año, uninodal. Canales resiníferos externos. Vainas de las hojas,
gris a negra.
x. Hojas azul-verdosas a gris plateadas. Células epidérmicas de las hojas
tan altas como anchas. Conos ligeramente pedicelados.

16. Pinus sylvestris
xx. Hojas verde-vivas. Células epidérmic"as de las hojas el doble de alto
que ancho. Conos casi sentados.
17. Pinus Mugo (P. montana)
2. Rama del año, multinodal. Canales resiníferos mediales.
hojas, por lo menos en la base, castañas.

Vainas

de las

�BARRETT, EsPEcrns DEL GÉNERO PINus

387

x. Hojes fuertemente retorcidas. divergentes, verde-claro-amarillentas. Conos
inermes, muy torcidos, quedan mucho tiempo cerrados en la planta.

18. Pinus Banksiana
xx. Hojes algo torcidas. Conos con umbo armado, poco torcidos.
y. Hojas 1.5 mm de ancho, verde oscuras. Conos permanecen cerrados
2-3 años en la planta.
19. Pinus conforta
yy. Hojas 2 mm de ancho, verde-claras, algo rígidas.
2° afio.

Conos abren al

19• Pinus conforta var. latifolia
(P. Murrayana)

DESCRIPCION DE LAS ESPECIES
1. Pinus Griffithii Me CLELLAND
(FIG. 8)

Me CLELLAND in GRJFFITH Notu/ae Plant. Asiat. 4:17, 1854; leones Pla1nt. Asiat. 365,
1854, (non PARLATORE 1868), ('Pide REHDER Bibliog. Cult. Trees y Shrubs
32, 1949).
Pinus excelsa WALLICH ex LAMBERT, A Dese. Genus Pinus 2:5, 1824, (non LAMARC K
1778), (Fide PARLAl'ORE, in D. C. Prodromus 16 :2 pág. 404, 1868); RussELL
SHAW, Genus Pinus 34, 1914; BEISSNER, Handb. Nade/. 352, 1930; J?ILGER in
ENGLER u. PRANTI., Nat. P[ilanz. 13;334, 1926.
Pinus nepalensis DE CHAMBRAY, Trat. Prat. Arbr. Resin. Conif. 342, 1845, (non
FORBES 1839); BAILEY, Cult. Conif. 76, 1933.
Nombres vulgares: Blue Pine, Himalayan .Pine (Ingl.), Pin Pleureur (Franc.), Tranenki.efer ( Alem.) .

Arbol de 30 a 50 m de alto, con copa piramidal, ancha, cuando
solitario con ramas hasta el suelo; corteza gris ceniza, primero lisa,
luego rugosa con surcos superfici'ales; ramas verticiladas, extendidas
ho·rizontalmente; ramillas amarillo-verdosas, brillantes, glabras a menudo
pruinosas. Yemas cónico-alargadas, 6-12 mm de largo, con hojas escamosas delgadas y membranosas. Hojas de a cinco, persisten 3-4 años en
la planta, cuando jóvenes erguidas y luego péndulas, grises o azul-verdosas, 3/4 mm de ancho, punta roma, borde aserrado, bandas estomáticas en las caras internas; C'anales resiníferos externos; vainas foliares
·caedizas. Flores masculinas 20 o más, en densos o~illos romos, cilíndricos, rosa-rojizos. Conos terminales con pedicelo 2-5 cm de largo,
algo arqueados, cilíndricos, cuando jbvenes erguidos. púrpura claros,
transformándose en el segundo año en conos péndulos, morenos claros,
de 15-17 cm de largo, con exudación resinosa; escamas fructíferas coriáceo-leñosas, cuneiformes, apófisis poco engrosadas, convexas, con umbo
moreno oscuro, romo. Semillas ovales, aplastadas, morenas, 8-9 mm de
largo, con ala 3 veces su largo, oblicuamente mocha. Cotiledones 8-12.
Se diferencia de P. Strobus, P . monticola y P . Lambertiana por sus
hojas largas y péndulas y pm sus brotes gruesos, glabros o pruinosos.
Especie originaria de las montañas del sur y oeste del Himalay.:i
a una altura de 1.800 a 4.000 m.

�388

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

F1G. 8. -

Cono de Pinus Griffithii ( X 1 }

VI (3-4) 1952

�BARRETT, EsPEcrns DEL GÉNERO PINus

389

Material estudiado. - Argentina. Neuquén, Isla Victoria, BARRETT 157, XII - 1950.
(BAB 76070); BARRETT 59, XII-1947. (BAB.).

Características. - Especie de madera blanda. quebradiza, blanquecina, sin resina. En la India es utilizada en carpintería general. No
existen antecedentes de su cultivo para explotación.
Observaciones. - En la región en estudio, en lugares abrigados y
protegidos, plantas de 22 años alcanzan 11 m. de alto y producen conos
con semillas fértiles. Su poder germinativo es de 40 a 60 % con germinación despareja. Es recomendable como ornamental. no es aconsejado
para su explotación por ser un árbol delicado. sufre por los vientos y es
susceptible a las enfermed'ades. En lugares húmedos es atacado por una
enfermedad criptogámica localizada en raíz y cuello, reconociéndose la
planta enferma por su aspecto clorótico ( 1 ) • El agente que causa dicha
enfermed~d por falta de fructifiC'aciones y por no haber podido ser aislado ,
no ha sido indentificado. Probablemente se trate de una basidiomiceta.

2. Pinus Strobus

LINN.

(FIG. 9)

Species Plantarum 1001. 1753; SARGENT, Silva of North Amer. 11: 17,
1897, ed. 1947; RussELL SHAW, Genus Pinus 34, 1914; BEISSNER, Handb . Nadelh .
345. 1930.

LINNAEUS.

Nombres vulgares: Weymouth Pine (lngl.), White Pine (U. S. A.).

Arbol de 40 a 50 m de alto, alcanza un diámetro de 1.50 m copa
cuando joven, delgada, piramidal y cuando adulta ancha con ramas
horizontales, extendidas; tronco derecho, largo, con corteza lisa, brillante gris verdosa, luego rugosa, oscura, con largos surcos; ramillas
• muy delgadas, hasta el tercer año apenas 2-3 mm de grueso, verdosos
o claro-verde-morenas, con pelos muy finos (especialmente en las axilas
de los fascículos foliares) , a veces glabras, en el segundo año generalmente glabras y gris oscuro brillantes. Yemas ovales, delgadas, punteagudas, 5-7 mm de largo amarillo-rojizas, no muy resinosas, hojas escamosas de las yemas fuertemente aplicadas, punteagudas, con membrana
blanquecina en el borde. Hojas de a 5, persisten 2 ó 3 años, derechas,
blandas, verde-azuladas 5-1 O ( 14) cm de largo, punta roma, borde
aserrado, con cara externa verdosa y las interiores con bandas estomáticas que le dan un color blanco azulado; canales resiníferos externos;
vainas foliares 15 mm de largo, caedizas, de 1 a 3. colgantes, con pedicelo de hasta 24 mm de largo, a menudo arqueados, angostos, 10-15 cm
de largo. hasta 4 cm de ancho, madura al segundo año. después de
caída la semilla persiste en la planta; escamas fructíferas coriáceas,
derechas, cuneiformes, apófisis con umbo romo. Semillas pequeñas,
ovales 5-6 cm de largo, con ala 3-4 veces su largo, mocha, castaña con
bandas más claras. Cotiledones 7 -11.
(') Esta enfermedad ataca también al Cupressus macrocarpa (C. Lambertiana)
y al Sequoiadendron giganteum (Sequoia gigantea), provocándole una podredumbre
en el leño, que al 1extenderse en sentido radial, divide a este en tablillas (datos suministrados por el Sr. R. ROJAS AuBONE) .

�390

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

Se diferencia de P. Griffithii por sus brotes más finos. De P. Lambertiana y P. monticola por sus conos más chicos y la ausencia de pubescencia castaña en las ramillas.
Especie originaria del este de Norte América desde Canadá hasta
los montes Alleghanys.
Material estudiado: Argentina, Neuquén, Isla Victoria, BARRETT 164, 15 XII 1950
(BAB. 76065); BARRETT 52, XII 1947; BARRETT 217, VIII 1951.

Características. - Prefiere suelos
profundos, húmedos y arcillosos, prospera sobre pantanosos donde crece muy
rápido y también sobre arenosos y seco,
pero allí acorta su vida. Tiene madera
blanca, blanco-amarillenta con resina,
blanda, liviana, fácil de trabajar, no se
arquea ni se raja, durable bajo agua
como sobre tierra. Peso específico 0.350
a 0,130. Es utilizado en Norte América
para construcción, tablas, cajones, cerillas. Es cultivado en Europa donde alcanza grandes dimensiones, (Alemania
40 m.).
Observaciones. - En la Isla Victoria , plantas de 21 años, alcanzaron 12 m
de altura y un diámetro a la altura del
pecho de 20 cm. Su reproducción con
semillas de la zona es simple y sin tratamientos especiales. Su poder germinativo
es del 40 al 60 % siendo la germinación despareja. Hasta ahora es cultivado
como ornamental. pero es una especie
posible de plantarse: como forestal. Soporta perfectamente el invierno y no es
afectada por la nieve. Esta especie, pese
a ser recomendada para lugares húmedos,
sufre allí de una enfermedad criptogámica, por suerte no muy difundida, localizada en raíz y cuello, que destruye a
la planta. Las plantas atacadas se distinguen por su aspecto clorótico. Esta
podredumbre:, al igual que en P. Griffithií
es ocasion'ada por un hongo, no identificado aún. La excesiva lluvia invernal
provoca un rápido crecimiento primaveral. formando un brote largo y débil
F1G. 9. - Cono de Pinus Stroque se rompe o dobla fácilmente:. Otro
bus (X 1).
inconveniente: producido Por este exceso
de humedad invernal en coincidencia con
frias tardíos, es el de las rajaduras de los troncos común al P. Strobus
y sus especies afines, P. Griffithii, P. Lambertiana y P. monticola .

�BARRETT, ESPECIES DEL GÉNERO

3. Pinus Cembra

PINus

391

LINN.

LINNAEUS, Spec. Plantarum 1000, 1753; RusSELL
BEISSNER, Handbuch Nade/holzk. 333, 1930.

SHAW, Genus Pinus 27, 1914;

Nombres vulgares: Swiss Stone Pine (Ingl.), Pin Auvier de Suisse (Franc.), Zirbelkiefer, Arve, Zirme (Alem.), Kedr, (Rusia).

Arbol de 1O a 23 m de alto; ramilla con pelos de color rojo-herrumbre, al segundo año gris-negruzcas. Yemas ovales, resinosas. Hojas de
a 5, persisten 3-5 años, derechas, bastante rígidas, caras internas blancoazuladas por las bandas estomáticas; canales resiníferos mediales. Conos
terminales. ovales, erectos, 6-8 cm de largo, caen cerrados al tercer
año. Semillas comestibles.
Es fácilmente identificable por la pubescencia morena-wjo-herrumbre de sus ramillas.
Originaria de montañas del centro de Europa, Cárpatos, norte de
Rusia y norte de Siberia.
Material estudiado. - Argentina, Neuquén. Isla Victoria, BARRETT 179, 15 - XII - 1950
(BAB. 76060); BARRETT 60, XII-1947.

Obseruaciones. - Especie de crecimiento muy lento, aún en su lugar
de origen. En la región existen cultivadas unas pocas plantas, que en
1O años han alcanzado 1,20 m de alto.

4. Pinus Lambertiana

DouGLAS

DouGLAS in Trans. Linn. Soc. Lond. 15:497, 1827; SARGENT, Silva of North Americ.
11:27, 1897 ed. 1947; RussELL SHAW, The Genus Pinus 32, 1914; BE1SSNER,
Hand. Nadelh . 343, 1930.

Nombres vulgares: Sugar Pine (USA. ) , Pin Gigantesque (Franc.), Riesen o Zuckerkiefer ( Alem.) .

Arbol de 50-60 m de alto y 3-6 m de diámetro; tronco derecho
hasta 30 m sin ramas , corteza en plantas jóvenes, lisa, morenoclaro,
en adultas con resquebrajad u ras irregulares, escamosas; ramas verticiladas, horizontales, ramillas jóvenes bastante gruesas con pelos
cortos y blandos. Yemas ovales. pequeñas, 3-8 mm de largo, con punta
corta, resinosas, con hojas escamosas compactas, rojo·-morenas. Hojas
de a 5, caen al segundo o tercer año, rígidas, verde-oscuras, retorcidas,
7-10 mm de largo, 1 Yz - 2 mm de ancho, con punta aguda, borde
aserrado, cara externa verde sin bandas estomáticas, caras internas
azul-blanquecinas, con bandas estomáticas; canales resiníferos externos
rodeados de células mecánicas, hipodermis continua reforzada en las
esquinas; vaina foliares 18 mm de largo, caedizas. Flores masculinas
compactas, cilíndricas. amarillo-moreno-claras. Conos colgantes con pedicelo de 9 cm de largo, cilíndricos, muy grandes, 30-50 cm de largo,
por 8-11 cm de ancho, brillantes, moreno-claros, caen al tercer año;
escamas fructíferas coriáceas, anchas, cuneiformes, apófisis algo engrosado, con lomo convexo, punta roma, cuando el cono está maduro queda

�392

REVlSTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

bien abierto, con las escamas ligeramente arqueadas hacia atrás. Semi~
llas oval-alargadas, negras, 15 mm de largo por 9- 10 de ancho, comes~
tibie de gusto dulce, con ala morena, roma, dos veces el largo de la
semilla. Cotiledones 13- 15.
Especie originaria del oeste de Norte América, desde las altas
cumbres hasta el océano y desde el Río Columbia al norte, hasta Méjico,
formando bosques consodado con el Pinus Ponderosa.
Material estudiado. - Argentina, Neuquén, Isla Victoria,
(BAB. 76066).

BARRETT

162, 15-Xll-1950

Características. - Prefiere suelos sueltos areno-arcillosos, livianos
y frescos. Madera blanda, peso específico de 0,320-0,400, excelente,
trabajable, muy usada y estimada en Norte América. Es comparada a
la de P. Strobus. La exudación resinosa de los árboles quemados es de
sabor dulce, similar al azúcar, es utilizada contra la tos, diurética, pudiendo comerse sin consecuencia, en poca cantidad.
Observaciones. - En la Isla Victoria. plantas de 20 años, alcanzan
12 m de alto y 25 cm de diámetro. En su juventud es de crecimiento
lento, pero luego crece rápidamente y durante muchos años, alcanzando
enormes dimensiones. Los pinos más grandes del mundo son de esta
especie. Las plantas de la región aun no han fructificado. Para difundir esta especie como ornamental, se la podría reproducir injertándola
sobre P. Strobus, práctica muy generalizada en Europa. Especie de
valor ornamental y de grandes posibilidades forestales. De los pinos de
madera blanda es la más recomendada para la región, por su vigor,
rusticidad y resistencia a las .enfermedades.

5. Pinus monticola

DouGLAS

(F1G. 10)

ex D. DoN in LAMBERT, Dese. Genus Pinus 3:27, 1837, (Fide REHDER
Bibliog. 34, 1949); SARGENT, Silva North Americ. 11 , 1897 ed. 1947; BEISSNER,
H andb. N adelh. 344, 1930.

DouGLAS

Nombre vulgar: Western White Pine fU. S. A.) .

Ar bol de 20-30 ( 50) m de alto con tronco de hasta 1 m de diámetro
con copa piramidal, angosta; corteza en plantas adultas gris-morena.
resquebrajada en placas cuadradas, en troncos jóvenes color castañoclaro y lisa; ramas verticiladas, erguidas o con puntas hacia arriba;
ramillas robustas amarillas o con pubescencia rojo-castaña. Yemas
cilíndricas o esféricas, hasta de 12 mm de largo, resinosas con hojas
escamosas aplicadas. Hojas de a 5, persisten 3 a 4 años, compactas.
algo rígidas, derechas, verdes apenas blanco-azuladas, 4 a 1O cm de
largo, romas, ligeramente aserradas en el borde, con bandas estomá~
ticas en las caras internas; canales resiníferos externos; vainas foliares
18 mm de largo, caedizas. Flores masculinas 20-30, en ovillos compactos,
cilíndricos, romos, amarillo-pálidos. Conos solitarios o de 2-5, después
del primer año colgantes, cortamente pedicelados, algo arqueados, cilíndricos con extremo angostado, 10-25 cm de largo, 3-5 cm de ancho,
cuando jorven verde o púrpura y cuando maduro amarillo-moreno; esca~

�BARRETT, ESPECIES DEL GÉNERO

PINus

39}

mas fructíferas coriáceas, cuneiformes; apófisis apenas sobresaliente.
aquillada, las últimas escamas arqueadas hacia atrás; umbo aplastado,
moreno-oscuro. Semillas rojo-morenas con manchas negras, ovales, 6
mm de largo y 3,5 mm de ancho, con ala morena 3A veces su largo.
Cotiledones 6-8 ( 9).

FIG. l O. -

Cono de Pinus monticola ( X l )

Se diferencia del Pinas Strobas por su pubescencia morena en las
ramillas y del Pinas Lambertiana por sus hojas menos anchas y robustas
y sus yemas más grandes. En plantas adultas se caracteriza por su
porte angosto piramidal y su corteza de placas cuadradas.
Especie originaria del oeste de Estados Unidos desde California
hasta Canadá. Se encuentra en Sierra Nevada entre los 2.300 y 3.300
metros.

�394

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-1 ) 1952

M atería[ estudiado. - Argentina, Neuquén, Isla Victoria, BARRETT 172, 15-XII-1950
(iBAB. 76069); BARRETT 62, XII-1919.

Características. - Prefiere suelos frescos, sueltos y aireados, aunque
soporta en su país de origen, suelos secos y expuestos. Su madera es
comparable a la de P. Strobtts.
Obseruaciones. - En la Isla Victoria, plantas de 17 años han alcanzado 8 m de 'alto y 15 cm de diámetro. Estas son fértiles y dan semillas
con un poder germinativo de 30-50 %, con germin'ación despareja. Es
más rústico y resistente que el P. Strobtts y no tiene el defecto de quebrar
o doblar los brotes terminales.

6. Pinus flexilis

JAMES

}AMES in LoNG's Exped. 2:31, 1823, (.Pide PARLATORE in DC. Prod. 16 (2) :103, 1868) ;
SARGENT, Silva North Amer. 35, 1897 ed. 1917; RusSELL SHAW, Genus Pinus
28, 1911; BEISSNER, Handbuch Nadelh. 315, 1930.

Nombres vulgares: Rocky Mountains White Pine, Limber Pine (U. S . A . ) .

Arbol de 10-25 m de alto; tronco 1-1.5 m de ancho, cuando joven
piramidal y cuando viejo con copa ancha y redondeada; cortez'a joven
delgada y suave, gris a plateada y adulta, negruzca y profundamente
surcada. Yemas anchas y ovales, resinosas. Hojas de a 5, persisten 5-6
años, agrupadas al final de la rama y dirigidas hacia adelante, 3-7.Yz cm
de largo, 1 mm de ancho punteagudas, borde liso; can'ales resiníferos
externos. Flor masculina rojiza, femenina púrpura, brillante. Conos
terminales 7 -15 cm de largo. amarillentos a moreno claro; escam'as leñosas grues'as, se abren a la madurez; umbo oscuro sin mucrón. Semilla
oval, marmolada, con alas apenas visible, comestible. Cotiledones 6-9.
Especie originaria de las laderas orientales de los Montes Rocallosos desde Alberta a Texas a una altuT'a entre 1.500 y 3.000 metros.
Material estudiado. - Arg entina, Neuquén, Isla Victori a, BARRETT 171, 15-XII-1950
(BAB. 76061).

Caracteásticas. - Prefiere suelos rocosos y algo húmedos. En
Méjico es empleado para construcciones ligeras. Su peso específico es
de 0,430. El color de la madera es amarillo-pálido, algo rojizo a la luz.
Observaciones. - En la Isla Victoria existen unos pocos ejemplares
de 15 años que han alcanzado 7 m de alto y un diámetro de 10 cm .
Estas plantas todavía no han florecido.
·

�BARRETT, ESPECIES DEL GÉNERO PINUS

7. Pinus canariensis C.

395

SMITH

(FIG. 11)

C. SMITH, in BucH, Beschc. Canar. lnseln 159, 1825; (Fide Parlatore in DC. Prod.
16, 2:393, 1868), RusSELL SHAW, Genus Pinus 48, 1914; BEISSNER, Handbuch
N adelholzk. 364, 1930.
Nombre vulgar: Pino tea ce !:-!s canarias.

FIG. 11. - Cono de Pinus canariensis ( X 1 )

Arbol de 24-30 m de alto, en la juventud de copa angosta y piramidal y con largas ramas laterales cuando adulto. Presenta brotes
adventicios en troncos y ramas; corteza gruesa. rojiza, muy resquebra-

�396

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

jada; ramillas delgadas, largas, amarillentas, glabras. Yemas grandes
ovales, no o apenas resinosas, escamas con puntas libres. Hojas de a
tres, 20-30 cm de largo, 1 mm de ancho, borde aserrado, estomas en
todas las caras; canales resiníferos externos; vainas foliares 18 mm de
largo, persistentes. Conos colgantes con corto y fuerte pedicelo, oval
fusiforme 1O-17 cm de largo; escamas fructíferas gruesas; apófisis aquilladas con punta sobresaliente morena oscura. Semillas gris oscuras 12
mm de largo con ala tres veces su largo, no articulada. Cotiledones 7- 10.
Originaria de las Islas Canarias y Africa.
Material estudiado. - Argentina, Neuquén, Isla Victoria, BARRETT 174, 15-XII-1950.

Características. - Especie de madera excelente, durable, resinosa,
caracteres que varían según el origen de las plantas, siendo de mejor
calidad las provenientes de suelos secos y pedregosos.
Observaciones. - En la Isla Victoria, plantas de 24 años tienen
11 m de altura y hasta 40 cm de diámetro. Es una especie muy sensible
a las heladas en su juventud. El buen resultado obtenido por estas pocas
plantas es probable que se deba a que están en un lugar abrigado y
protegido de las inclemencias del tiempo, no permitiendo deducir ninguna
conclusión definitiva.

8. Pinus Jeffreyi

BALFOUR

(FIG. 12)
BALFOUR in MuRRAY Rept. Bot. Oregon Exp. 2, 1853, (F~.de REHDER , Bibliog. 38,
1949); PARLA110RE in DC Prod. 16, 2:393, 1868; BEISSNER , Handb. Nad. 369,

1930.
Pinus ponderosa Vlarr. Jeffreyi (MuRR.) VASEY Rept. D ept. Agric. U. S. 1875, (Pide
SARGENT, Silva North Amer. 11: 79, 1897, ed. 1947) .
Nombre vulgar: Bull Pine (U. S. A.).

Arbol de 30-60 m de alto y con tronco de hasta 1 m de diámetro,
con copa redondeada, ramas fuertes, extendidas, corteza moreno-canela,
resquebrajadas en grandes. placas irregulares; ramillas pruinosas,
blanco-azuladas, al ser cortadas tienen olor a trementina. Yemas grandes, cónico-alargadas, moreno-rojizas, sin resina, hojas escamosas con
puntas libres. Hojas de a 3, verde-grisáceas, no brillantes, rígidas, 12-20
cm de largo hasta 2 mm de ancho, bandas estomáticas en las tres caras,
punta de la hoja aguda; canales resiníferos medios, rodeados de células
mecánicas; vainas foliares 1,Yi cm de largo, conitos grandes. Conos de
pedicelo corto, oval-fusiformes, 14-30 cm, moreno-claros con apófisis
piramidal, fuertemente aquillado; umbo con muerán delgado arqueado
hacia atrás. Semillas oval alargadas, 10-15 mm con ala de 3 cm de largo.
Cotiledones. 7-11.
Se diferencia, del P. ponderosa por sus ramillas sin pruína y su
tronco que nunca llega a ser tan rugoso, del P. Sabiniana en cambio,
por sus yemas sin resina y sus vainas foliares muy cortas.
Especie originaria de Norte América, California hasta Oregón,
sobre las laderas este de Sierra Nevada hasta 1.700 metros de altura.

�397

F1c. 12. -

Cono de Pinus fe/frey¡ (X 1)

�398

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

Material estudiado. -Argentina, Neuquén, Isla Victoria, BARRETT 168, 15-XII-1950
(BAB. 76064) ; BARRETT 56, XII- 1949; BARRETT 215, VIII -1951.

Características. - Prefiere suelos suficientemente húmedos, arenopedregosos y sueltos, aunque es poco exigente en suelos. Su madera es
similar en características y usos a la de su especie afín, P. ponderosa.
Su peso específico es de 0.520.
Observaciones. - En la Isla Victoria, plantas de 20 años alcanzan
12 m de alto y 30 cm de diámetro. Su crecimiento es algo menor que el
de P. ponderosa, y es atacado por el pulgón. Es un hermoso árbol
decorativo de porte piramidal, con ramas regularmente verticiladas en
su juventud. Es lento en fructificar: ha dado conos por primera vez a
los 20 año's.

9. Pinus Sabiniana

DouGLAS

DouGLAS in Trans. Linn. Soc. Lond. 16:747, 1832; SARGENT, Silva North America 11:
95, 1897, ed, 1947; RusSELL SHAW, Genus Pinus 90, 1914; BEISSNER, Handbuch

N adelholzk. 373, 1930.
Nombres vulgares: Digger pine, 'Nut pine (U. S. A.).

Arbol de 15-25 m de alto, a menudo con más de un tronco principal;
ramas cortas y torcidas; copa redondeada y poco densa ; corteza morenogrisácea, gruesa con profundas grietas; ramillas delgadas, pruinosas ,
azul-verdosas, con fascículos foliares ralos. Yemas muy resinosas, fusiformes , aguzadas, moreno-claro, hojas escamosas aplicadas y con flecos .
Hojas de a 3, verde-claro-azuladas, 20-30 cm de largo; canales resiníferos
mediales; vainas foliares 24 mm de largo, morenas, enroscándose hacia
afuera al envejecer. Flores masculinas amarillentas; flores femeninas
púrpuras oscuras. Conos pedunculados, ovales, 15-25 cm de largo y
10-15 cm de ancho, persiste algunos años en la planta después de
caída la semilla; escamas fructíferas leñosas, con apófisis elevada,
piramidal. de dos filos; umbo fuerte terminado en una del0ada punta
curvada hacia adentro. Semillas casi cilíndricas, oscuras, 2-3 cm de
largo, con ala muy gruesa apenas la mitad del largo de la semilla, comestible. Cotiledones 15-16.
Se lo distingue de Pinus Jeffreyi por sus yemas resinosas.
Especie originaria del noroeste de Norte América hasta California.
Material estudiado. -Argentina., N.euquén, Isla Victoriia, BARRETT 165, 15-XII-1950
( BAB. 76063).

Observaciones. - En la Isla Victoria plantas de 20 años han alcanzado 12 m de altura y un diámetro de 20 cm. Pese a la edad de estas
plantas no han llegado a fructificar, sólo se ha observado la presencia de
flores masculinas. Por tener madera de mala calidad, sólo es plantada
para ornamento.

�BARRETT, ESPECIES DEL GÉNERO PINUS

399

1O. Pinus ponderosa Do u GLAS
(F1G. 13)

DouGLAS ex LAwsaN·s Agric. Manual 354, 1836, (Pide REHDER Bibliog. 39, 1949);
SARGENT, Si!ua North America 11 :77, 1897, ed. 1947; RussELL SHAW, Genus
Pinus 66, 1914; BE!SSNER, Handb. Nadelho/zk. 366, 1930.

Pinus apacheca LEMMON in Erythea 2:103, 1894.
Pinus scopu/orum LEMMON in Garden f:J Por. 10: 183 .. 1897.
Pinus Benthamiana HARTWEG in Jour. Hort. Soc. Lond. 2:189, 1847.
Nombre vulgar: Western Yellow Pine (U. S. A.).

Arbol de 40 m hasta 65 m de alto, con un diámetro de hasta 4 m,
corteza muy gruesa ( 8- 10 cm) castaña-rojiza hasta casi · negra, profundamente surcada, descascarándose en grandes placas; ramas relativamente cortas, extendidas, a veces pintorescamente arqueadas, poco
numerosas, fuertes; ramas jóvenes morenas o gris-morenas, cuando aqultas gris-negruzcas, glabras, no pruinosas, cortadas huelen a trementina.
Yemas cilíndrico-alargadas, puntiagudas 18 mm de largo, resinosas, hojas
escamosas moreno-rojizas, aplicadas. Hojas de 2 a 5 (generalmente 3),
duran 3 años, amontonadas en la rama, compactas, generalmente rígidas.
erguidas o paradas sobre la ramita, arqueadas, verde oscuras de 12-26
cm de largo y 1,5 mm de ancho. con punta muy aguzada, borde finamente aserrado, con bandas estomáticas en todas las caras; canales
resiníferos mediales, rodeados de células mecánicas, hipodermis con 3
a 4 filas de células que entran en el parénquima; vainas foliares de 22
mm de largo, persistentes. Flores masculinas amarillas, las .femeninas
rojo oscuras; Conos terminales, solitarios o de 3 a 5, casi sentados. erguidos sobre las ramas o ligeramente arqueados hacia atrás, simétricos
oval-cónicos, 8-15 cm de largo, 3, 5-5 cm de ancho, castaño vivo brillante,
cuando caen quedan trozos adheridos a las ramas; escamas con apófisis aplastados, finamente aquillados; umbo elevado con mucrón fuerte,
derecho o encorvado hacia adentro. Semillas moreno-oscuras 7 -1 O mm
de largo con ala tres veces su largo. Cotiledones 6-9.
Tiene su origen en montañas altas y bajas del oeste de Norte América, de California a Oregón.
Material. estudiado. -Argentina, Nrnquén, 'Isla Victoria, BARRETT 185, XII-1950
(BAB. 76059); BARRETT 51, XII-1949; BARRETT 69, Xll-1947; BARRETT 214,
VIII-1951.

Características. - Prefiere los suelos suelto~, arenosos a los arcillosos. Madera dura, fuerte y resinosa, varía con los distintos suelos y
climas, es fácil de tral;:&gt;ajar. No es durable en contacto con el suelo. Su
peso específico es de 0,470. Se utiliza en carpintería, exteriores y construcciones.
Observaciones. - Es la especie que conjuntamente con P. radiata y
P. contorta uar. latifolia tiene mejor resultado en la región. Plantas de
25 años alcanzan 15 m de alto y hasta 40 cm de diámetro. Fructifica y
semilla en perfectas condiciones. Las plantas reproducidas en el vivero
de la Isla Victoria provienen de semillas obtenidas en el lugar. La
germinación es pareja y es de un 70-80 por ciento.

�400

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

Esta especie tiene el defecto de ser de crecimiento lento en su
juventud, pero luego crece de 50 a 70 cm por año. La madera obtenida
en la región es de buena calidad, reemplaza con ventaja a la denominada
en el comercio como Pino Spruce. Se adapta a suelos secos y pedre~
gosos por lo cual es recomendable su plantación en los lugares áridos de

FIG. 13. -

Cono el-e Pinus ponderosa (X 1)

la región. Se ha comprobado su resistencia a las temperaturas extremas
y a fríos intensos fuera de época. Es resistente a las enfermedades
criptogámicas y al pulgón.
Existe cultivada en la Isla Victoria una variedad P. ponderosa var.
scopulorum ENGELMANN que se distingue de la variedad típica por sus
hojas y conos más cortos y por ser algo más rústica.

�BARRETT, EsPEcrns DEL GÉNERO PrNus

401

11. Pinus radiata D. DoN
(FIG. 14)

D.

in Trans. Linn. Soc. Lond. 17:442, 1837; SARGENT, Silva North America
11:103, 1897, ed. 1947; RussELL SHAW, Genus Pinus 88, 1914; BEISSNER Handbuch
Nadelholzk. 376, 1930.

DON

Pinus insignis

DouGLAS ex LouooN,

Arbr. Brit. 4:2265, 1838.

Nombres vulgares: Pino de Monterrey, Pino insigne.

Arbol de 25-30 m de alto con fuertes ramas extendidas y copa
irregularmente abierta; corteza gruesa, oscura,; moreno-rojiza. profundamente surcada; ramillas moreno-amarillentas, glabras. Yemas cilíndricas 12-18 mm de largo con punta corta, sin resina, con hojas escamO'sas
fuertemente aplicadas, castaño-morenas claras, brillantes. Hojas de a 3,
( 2), persisten 3 a 4 años, blandas, delgadas, cuando jóvenes verde claras
oscureciéndose en su madurez, 10-14 ( 16) cm de largo y 1 mm de
ancho, muy aguzadas, borde finamente aserrado, con débiles bandas
estomáticas en todas las caras; canales resiníferos mediales, faltan a
menudo; vainas foliares 8-12 mm de largo persistentes. Flores masculinas compactas, amarillentas, flores femeninas púrpuras-oscuras. Conos
sentados o cortamente pedicelados generalmente de 3 a 5 o solitarios,
arqueados hada abajo, torcidos, asimétricos, oval-cónico, 7 a 14 cm de
largo y 5, 5-8 de ancho, color castaño nuez, persisten cerrados muchos
años en las plantas; escamas fructíferas con apófisis en la parte exterior
del cono, gruesa, y grande, semi-esférica; umbo con mucrón fino aunque
puede no tenerlo. Semillas alveoladas, negras 5-7 mm de largo con ala
3 veces su largo. Cotiledones 5-7.
Se diferencia de P. ponderosa por sus hojas delgadas, flexibles y
por sus conos persistentes, pesados y asimétricos.
Originaria de California, de San Francisco a la Bahía de Monterrey,
en suelos arenosos.
Material estudiado. -Argentina, Neuquén, Isla Victoria,
BARRETT 176, XII-1950 (BAB. 76062).

BARRETT

80, XII-1949;

Características. - Prefiere suelos húmedos pero permeables. Su
madera es liviana, peso específico 0,450, blanda, de poca duración,
coimunmente usada en construcciones y para cajones. Posee el defecto de
quebrar sin ruidos anteriores.
Observaciones. - Pese a la poca amplitud de su área geográfica
nativa y de ser cultivada en su país de orígen sólo como ornamental, es
una de las especies de pino más difundida en el mundo entero. Existen
importantes plantaciones en Australia, Nueva Zelandia y Sud Africa. En
Chile es la especie más plantada y en el Uruguay es la que alcanza los
mayor·es tamaños. Como ornamental está muy difundida en todo el país
y en especial en la provincia de Buenos Aires donde es poco longeva.
En la Isla Victoria los pinos de mayor tamaño son de esta especie; plantas
de 25 años alcanzan 27 m de alto y un diámetro de 40 a 60 cm. Es resistente a la acción mecánica de la nieve, pero sufre del viento y en los
almácigos de la helada. En intensas nevazones llegan a romperse copas

�402

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

y gajos. Es frecuente el fracaso de plantaciones por introducción de
semillas de plantas de otro origen, debiéndose preferir la siembra con
semilla de individuos ya aclimatados en la zona. Las plantas en la región ,
producen semillas abundantes y fértiles, con germinación pareja y de un
70 a 80 % (dato de la Isla Victoria). El P. radiata tiene la particularidad
de oprimir las especies vecinas por lo que se recomiendan las plantaciones
puras. Según observaciones del lng. HAVRYLENKO, sufre cuando joven

F1G. 14. -

Cono de Pinus radiata ( X 1)

del ataque del pulgón Pineus Havrylenkoi BLANCH., los ejemplares adultos se enferman en un 1O %, los que se atrasan en su crecimiento, pero
no mueren.
La madera ha sido utilizada en Hariloche para la construcción de
muebles caracterizándose por los nudos pequeños y el brillo. En la
actualidad se importan grandes cantidades de Chile. El buen comportamiento en la región y su demanda la hacen una especie de gran porvenir.

�BARRETT, EsPECIEs DEL GÉNERO PINus

12. Pinus Pinaster

403

SoLANDER

(F1c. 15)
SoLANDER in AITON Hort. Kewensis 3:367, 1789, (Fide PARLATORE in DC. Prod.
16, 2:382, 1868); BAILEY, Cult. Conif. 58, 1933.

Pinus maritima MILLER Dict. N" 7. 1768; BEISSNER, Hand. Nadelh. 405, 1930.
Pinus maritima PoIRET in LAMARCK Encycl. Method. 5:337, 1804.
Nombre vu/gqr: rPino marítimo.

Arbol de 20-30 m de alto con copa canica; corteza gruesa gris a
castaño-rojiza, profundamente resquebrajada; ramas numerosas, extendid'as, arqueadas hacia arriba; ramillas moreno-rojizas, glabras. Yemas
grandes fusiformes 18-36 mm de largo morenas, sin resina, hojas escamosas con las puntas libN~s. con flecos en el borde, semejantes a tela
de araña, entretejido. Hojas de a 2, persisten 3 años en la planta
compact&gt;amente agrupadas en las ramillas, rígidas, brillantes. verdes,
10,-20 cm de largo, punzantes, con borde filoso, bandas estomáticas en
todas las caras, numerosas; canales resiníferos mediales, con hipodermis muy desarrollado que penetra en el parénquima; vainas foliares
largas. Flores masculinas laxas, cilíndricas, romas, moreno-amarillentas. Conos cortamente pedicelados, oblicuamente dirigidos hacia abajo,
oval-cónicos, asimétricos, 9-18 cm de largo, joven púrpura y cuando
maduro moreno-claro, brillantes, permanecen años cerrados en la plant'a;
escamas fructíferas con apófisis rombo-piramidal, fuertemente aquillado; umbo sobresaliente, encorvado hacia ab&gt;ajo o derecho. Semilla
grande oval-alargada 7 a 8 mm de largo, 'gris-morena, con un ala
3-4 veces su largor, con punta roma. Cotiledones 7-8.
Originaria del norte del Mediterráneo, llega hasta el Atlántico en
Fr&gt;ancia y Portugal. Su límite sur está en Argelia y el oeste en Grecia.
Material estudiado. -

Argentina, N euquén, Isfa Victori0, BARRETT 79, XII-1949.

Observaciones. - Especies muy cultivada en todo el mundo, en
especial en forestaciones de dunas, pero en la región no es recomendable
por su poca resistencia a la nieve que quiebra las ramas. Se intentó su
cultivo en grandes c'antidades, pero hubo que eliminar las plantaciones
por el poco éxito de las mismas. Pese a este inconveniente, existen
ejemplares de buen tamaño, en lugares reparados que producen conos
con semillas fértiles.

13. Pinus densiflora

SIEBOLD

et

ZucCARINI

(F1c. 16)
S1EBOLD et ZuccARINI, Fl. Jap. 2:22, 1842, (Fide PARLATORE in OC. Prodr. 16 (2) :388,
1868): RuSSELL SHAW, Genus Pinus 52, 1914; WILSON, Conif. Taxad. Jap.
25, 1916; BEISSNER, Hand. Nadelh. 409, 1930.

Nombres vulgares: Aka Matsu (Jap.), Japanese Pin e ( Ingl.), Japanische Rotkiefer
(Alem.).

Arbol de 20 a 30 m de alto; corteza rojiza que se descascara en
pl'acas delgadas; copa extendida, irregular; ramillas verdosas y pruinosas, luego amarillo-naranjas, glabras. Yemas oval-alargadas, 12 mm

�404

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

F1G.

15. - Cono de Pinus Pinaster (X 1)

VI (3-4) 1952

�BARP.ETT, ESPECIES DEL GÉNERO PINUS

405

de largo. puntiagudas, rojo-castaño, poco resinosas, hojas escamosas
con puntas libres enroscadas hacia atrás. Hojas de a 2, persisten 3
años en la planta, dispuestas en las ramillas en forma de pincel, blandas,
verde-azuladas, delicadas, 6-12 cm d·e largo con pocas bandas estomáticas; canales resiníferos externos; vainas foliares persistentes de 15 mm
de largo, divididas. a menudo en dos largos lóbulos. Flores masculinas
cilíndricas, cOIIDpactas, con estambres densamente apretados, (de ahí
su nombre). Conos cortamente pedicelados dirigidos hacia abajo, cónicos a ovales, simétricos 3-5 cm de largo, gris-moreno-claros, se abren y
caen; .u mbo con muerán corto o sin él. Semillas ovales, 6 mm de largo,
con ala casi 3 veces d largo de la semilla.
Originaria del centro del Japón , vive asociado con P . Thunbergii.
Materi.a[ estudiado. (BAB. 76055).

Argentina, Neuquén ,

Isla

V ictoria, BARRETT 184, XII-1950

Observaciones. - En la Isla Victoria, plantas de 18 años alcanzan
8-1 O m con un diámetro de 1O cm. Crecen débiles y sufren por el ataque
del pulgón. No se recomienda el cultivo para su explotación.

14. Pinus Thunbergii

PARLA TORE

(F1c. 17)
P ARLATORE in DE CAND'OLLE, Prodr. 16 (2) :388, 1868; RusSELL S HAW, Genus Pinus
56, 1914; W1LSON, Conif. Taxad . Jap. 27, 1916; BEISSNER, H andbuch NadJelholz k .

393. 1930.
Nombres vulgares: Kuro Matsu (Jap.) Ja panische S chw arzkiefer (Al em.) , Pino negro
del Japón.

Arbol de 35 m de alto; corteza gris-negruzca, resquebrajada; ramas
erguidas a menudo algo colgantes; copa ancha-piramidal irregular; ramillas naranjo-amarillentas que luego oscurecen, glabrás. Yemas ovales
12-18 mm de largo, fuertemente aguzadas , sin resina, con hojas escamosas
aplicadas, con borde blanquecino y con flecos sedosos semejantes a tela
de araña, entremezclados. Hojas de a 2. persisten 3 años agrupadas
en los extremos de las ramas , paradas sobre las ramas , rígidas. algo
retorcidas, wlor verde fuerte, 6-12 ( 14) cm de largo, 1.5-2 mm de
ancho; canales resiníferos mediales; vaina de las hojas persistentes.
Flor·es masculinas densas, cilíndricas, amarillas; flores femeninas rojizas. Conos terminales, erguidos, cortamente pedicelados, oval-cónicos
4-6 cm de largo, castaño-nuez; apófisis casi rómbica, muy plana, poco·
aquillada. Semillas 5 mm de largo grisáceas con ala 3 a 4 veces su
largo, moireno-brillantes.
En su aspecto es parecida a P. nigra var. austríaca, de la cual se la
puede diferenciar por sus yemas sin resina y por las escamas con flecos
blanquecinos que dan un color blanco vivo a la yema.
Originaria del Japón.
Matedal estudiado. -Argentina, Neuquén, Isla Victoria, BARRETT 78, XII-1949 :
BARRETT 158. XII-1950 (BAB. 76057); BARRETT 159, XII-1950 (BAB. 76054) -

�406

FIG.

16

FrG. 18
FIG. 16. -

VI (3-4) 1952

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

FIG.

17

FIG.

19

Geno de Pinus densiflora ( X 1 ) ; F1G. 17. - Cono de Pinus T hunbergii ( X 1 ) ;
Cono de Pinus nigra ( X 1): F1G. 19. - Cono de Pinus sylvestris ( X 1).

FIG. 18. -

�BARRETT, EsPEcrns DEL GÉNERO PINus

407

Características. - Prefiere suelos secos, arenosos y profundos. Especie de madera fuerte, dura, con olor a resina. Muy utilizada en el
Japón para carbón, leña y en construcción; pese a ello es poco apreciada.
Es árbol sagrado, plantado en templos y jardines. Utilizado para hacer
plantas enanas en maceteros.
Observaciones. - Es de crecimiento lento en la reg1on en estudio,
siendo sólo recomendable como adorno. Es susceptible al ataque del
pulgón. En la Isla Victoria plantas de 20 años tienen hasta 10 m de
alto, las que fructifican y semillan.

15. Pinus nigra ARNOLD
(F1G. 18)
ARNOLD, Reise Mariazell 8, 1785, (Fide REHDER, Bibliog. 37, 1949); RussELL SHAW,
Genus Pinus 58, 1914; BEISSNER, Hendbuch Nadelholzk, 395, 1930; BAILEY, Cult.

Conif. 46, 1933.
Pinus Laricio Po!RET in LAMARCK Encycl. Method. 5:339, 1804, (Fide PARLATORE in
DC. Prodr. 16 (2) :386, 1868).
N ombTes vulgares: Pino negro (Esp.), Schwarzkiefer ( Alem.).

Arbol de 20-40 m de alto de forma piramidal cuando joven y de
sombrilla cuando adulto; tronco derecho con corteza gris-negruzca profunda muy resquebrajada. Yemas cilíndricas, repentinamente aguzadas,
12-24 mm de largo, moreno-claras resinosas. Hojas de a 2, persisten
4-5 años, rígidas, verde-oscuras 8--15 cm de largo; canales resiníferos
mediales; vainas persistentes. Conos casi sentados, parados horizontalmente u oblicuos dirigidos hacia abajo, simétricos, ovales u ovo-cónicos,
5-8 cm de largo, 3 cm de ancho, brillantes, caedizos; escamas fructíferas,
excluyendo el apófisis, negruzcas; umbo con mucrón corto en las escamas
superiores. Semillas oval-alargadas 5-7 mm d.e largo, grisáceas o leonadas
con ala clara de estrías morenas , 4-5 veces su largo. Cotiledones 4;.6.
La variedad cultivada en la Isla Victoria corresponde a P. nigra var.
austríaca AscHERSON et GRAEB. que se diferencia de P. nigra var. calabrica ScHNEIDER por tener este último, copa más piramidal, erguida, y
derecha.
Se lo distingue de P. Thunbergii por sus yemas resinosas.
Especie originaria de las montañas del sur y este de Europa. De
Austria a Rumania.
Argentina, Neuquén, Isla Victoria, BARRETT 169, l 5-XII-1950
(BAB. 76056); BARRETT 50, XII-1949.

Material estudiado. -

Características. tensos.

Prefiere suelos calcáreos.

No soporta fríos in-

Observaciones. - En la Isla Victoria ej·emplares de 18 años alcanzan 8 m de alto y un diámetro de 20 cm. Es de crecimiento lento, tiene
la desventaja de ser dañado por la nieve que lo desgaja, y es susceptible
al ataque del pulgón. No es recomendada su explotación y sólo es plantada para adorno.

�408

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

16. Pinus sylvestris LINN.
(F1G. 19)
L!NNAEUS, S,pec. Piant. 1000, 1753; RussELL SHAW, Genus Pinus 54, 1914; BEISSNER,
Hand. Nadelholz.k:. 412, 1930; BAILEY, Cult. Conif. 52, 1933.

Nombres vulgares: P.ino silvestre (Esp. ), Gemeine Kiefer, Fi:ihre (Alem.), Scotch
Pine (Ingl.).

Ar bol de 20-40 m de alto, ·aunque crece enano en montañas y regiones árticas; corteza en troncos jóvenes rojiza descascarándose en finas
láminas, en árboles adultos moreno-grisácea y por dentro de color rojoherrumbre, resquebrajada, descortezándose en pedazos; ramillas verdosas.
Yemas oval- alargadas, 6-12 mm de largo, con o sin resina, moreno-rojizas. Hojas de a 2, persisten 3 años en la planta, rígidas comúnmente algo
retorcidas, azul o gris-verdosas, 4-7 cm de largo hasta 2 mm de ancho,
cara interna con bandas estomáticas muy visibles, azul-blanquecinas
y cara externa con bandas débiles, interrumpidas; canales resiníferos
externos; células epidérmicas de la hoja tan altas como anchas; vainas
foliares blanquecinas. Flores masculinas ovales , amarillas. Conos cortamente pedicelados, colgantes, oval-cónicos, 3-7 cm de largo, color grismoreno-mate; apófisis más desarrollado en las caras exteriores, con quilla
de plana a muy elevada; umbo pequeño, brillante, moreno-claro, sin borde
negruzco , generalmente sin mucrón. Semillas pequeñas, oval-alargadas,
3-4 mm de largo, negruzcas, con ala castaña 3-4 veces su largo. Cotiledones 4-7.
Especie originaria de una extensa superficie que abarca casi toda
Europa y Siberia. Por el norte llega hasta el círculo Polar Artico.
estudiado. -Argentina, Neuquén , Isla Vktoria: BARRETT 70, XII-1947;
BARRETT 161, XII-1950 (BAB. 76071); BARRETT 170, XII-1950 (BAB. 76053;
BARRETT 180, XII-1950 (BAB. 76058) ; Fortín Chacabuco; BARRETT 143, XII1950 (BAB. 76076); BARRETT 144. XII-1950 (BAB. 76075) ; Villa Angostura,
BARRETT 74' XII-194 7.

Material

16 a. Pinus sylvestris var. rigensis LouooN
LOUDON, Arb. Brit. 4:2157, 1838; REHDER, Bibliog. Cult. Trees 36, 1949; BEISSNER,

Hand. Nadelh. 416, 1930.

Corteza roja; tronco alto y derecho; ramas poco numerosas, ramitos
muy gruesos; hojas brillantes, largas y anchas. Variedad geográfica que
tiene su origen en el sur y oeste de Suecia, Noruega y Lituania. Es muy
plantada por su rápido crecimiento aunque sufre del viento y tiene
madera de menor valor.

16 b. Pinus sylvestris var. scotica ScHOTT.
ScHOTT, Forstw, Zentralb/att von Fürst. 1907, ( Fide BEISSNER, Handbuch. 416, 1930).

Se diferencia de la variedad típica por sus hojas más cortas, más
azul-verdosas, conos cortos 3-5 cm de largo, simétricos; apófisis plana
en la base y en la parte superior más o menos piramidal. Originaria de
Escocia.

�BARRETT, EsPEcrns DEL GÉNERO PINus

40.9

16 c. Pinus sylvestris var. erythranthera SANIO
lnd.

SANJO,

sem.

hort. Berol. 1871. (Fide

BEISSNER,

Handbuch Nade/holzk. 422, 1930).

Se caracteriza por tener anteras rosa a rojo~carmín. Arbol arbustivo.

16 d. Pinus sylvestris var. hamata STEVEN
Bu//. Soc. Nat. Mase. XI, 1838, (Fide
1930).

STEVEN,

Handb. Nade/holzk. 423,

BEISSNER,

Posee conos con apófisis con un gancho grueso que sobresale 5 mm
en las escamas inferiores, este gancho es curvo hacia abajo y en las supe~
riores curvo hacia las puntas; conos ovales~angostos.
Existe cultivada en la Isla Victoria otra variedad, P. sylvestris var.
"bohemica", nombr·e que no encontré en la bibliografía consultada. Es
muy probable que se haya dado este nombre a la semilla proveniente de
Bohemia.

Características. - La madera del Pinus sylvestris es muy utilizada en
Europa ya sea en su uso noble o como leña. Se extrae además alquitrán,
pez, trementina y colophonium.
Obsewaciones. - En la región en estudio, plantas de 16 años
alcanzan 8 m de alto y un diámetro de 20 cm. Esta especie ha sido muy
recomendada y plantada, pero en la actualidad no se aconseja su cultivo por ser muy atacada por el pulgón Pineus Havrylenkoi BLANCH.
Este pulgón fué descubierto y estudiado por el lng. HAVRYLENKO, jefe de
la Isla Victoria durante 1O años, quien ha comprobado que este parásito
se propaga e invade rápidamente hasta provocar la muerte en dos o tres
años de los ejemplares de 15 a 18 años de edad de todas las variedades
y formas de P. sylvestris. Su presencia fué observada en 1939, acrecen~
tándose su ataque hasta el año 1942 en que se resolvió cortar y quemar
los árboles atacados. Esta especie presenta además el inconveniente de
que en la región, la nieve quiebra las ramas, atribuyéndose esta debilidad
a alguna deficiencia dd suelo. Es interesante hacer notar que bajo plan~
taciones de P. sylvestris y de otras especies de Pinus crece un hongo
comestible Boletus granulatus L. ex FR. ( 1 ) especie europea probablemente introducida con las semillas de pino.

17. Pinus Mugo TURRA
(FIG. 20)

F/orae Italicae Prodromus 67, 1764, (Fide
Cult. Conif. 51', 1933.

TURRA,

Pinus montana
BEISSNER,

(

1

)

Gard. Dict. N• 5, 1768;
Hand. Nadelholzk. 424, 1930.

MILLER

Determinado

por

el Dr. A.

REHDER,

Bibliog. 36, 1919);

RussELL Stt .\ W,

MARTÍNEZ.

BAlLEY,

Genus Pinus 54, 1914;

�410

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

Pinus Mughus ScoPOLI, Flora Carniolica. ed. 2, 2:247, 1772.
Nombres vulgares: Pino mugo, Bergkiefer (Alem.). Mountain Pine (Ingl.).

Arbol de 10-25 m de alto o arbusto; corteza grisáceo-morena con
placas irregulares que no se desfolian; ramillas verde-claro, luego moreno a gris-negruzco, glabras. Yemas oval-alargadas, con punta corta, 6 mm
de largo, morenas, resinosas, hojas escamosas muy aplicadas. Hojas de a
2, persisten 2,5 años, algo retorcidas, verde-vivas, 3-8 cm de !'argo, 1,5-2
mm de ancho, con débiles bandas estomáticas en todas las caras; canales
resiníferos mediales, células epidérmicas el doble de alto que de 'ancho.
Flores masculinas hasta 15 mm de largo, amarillo oro. Conos sentados o
cortamente pedicelados, erguidos u oblicuos hacia abajo, oval, oval-cónico,
2-7 cm de largo; umbo g·e neralmente grande, moreno-claro rodeado de un
anillo negruzco, mucrón corto, generalmente caedizo. Semillas oval, ovalal'argadas 5 mm de largo, gris-moreno-claras, con alas 2-3 veces su largo.
Cotiledones 3-6.
Originaria de las montañas d·el centro de Europa hasta los Pirineos
y Balcanes.
Materia/ estudiado. -Argentina, Neuquén, Isliai Victoria, MARZOCCA, I-1948 (BAB.
76095); BARRETT 182, XII-1950 (BAB. 76052); Río Negro: Bariloche, Cerro
Otto, BARRETT 147, XII-1950 (BAB. 76077); BARRETT 53, XII-1949.

Obsewaciones. - En la región debemos distinguir dos variedades
en cultivo: la variedad típica Pinus Mugo var. Mughus ZENARI que es
de crecimiento lento y no pasa de pequeño árbol o arbusto, por lo
que es muy utilizado en jardines y "Rock Gardens" y la variedad
P. Mugo var. rostrata HoOPER más conocida por sus sinónimos P. Mugo
var. uncinata y P. montana var. uncinata. Es un árbol de hábito erecto
que alcanza hasta los 25 m de altura. Se caracteriza por sus conos
asimétricos y con las escamas exteriores muy desarrolladas, con umbo
prominente en forma de gancho, dirigido hacia la base.

18. Pinus Banksiana LAMBERT
(fIG. 21)

LAMBERT, Dese. Genus Pinus ed. l. 7, 1803, ( Fide REHDER Bibliog. 40, 1949);
RussELL SHAW, Genus Pinus 84, 1914; BEISSNER, Hand. Nadelholzk. 384, 1930;
BAILEY, Cult. Conif. 59, 1933.

Pinus divaricata DuMONT DE CouRSET, Bot. Cult. 6: 457, 1811; SARGENT, Silva North
Americ. 11:147, 1897 ed. 1947.
Nombre vulgar: Jack Pine (U.S.A.).

Arbol de hasta 25 m de alto a veces arbustivo; corteza morenorojiza con placas gruesas; ramas verticilad'as; ramillas flexibles verde
claro-amarillentas, al segundo año rojizo a morenas; crecimiento anual
binodal. Yemas oval-al'argadas 8 mm de largo resinosas con hojas
escamosas aplicadas. Hojas de a 2 persisten 2-4 años fuertemente retorcidas, divergentes, verde-claras, 2-4 cm de largo; canales resiníferos
mediales; vainas foliares cerca de 3 mm de largo que casi desaparecen en
las ramas viejas. Conos laterales, de 1-3, erguidos o perpendiculares a

�411

BARRETT, ESPECIES DEL GÉNERO PINUS

FIG. 20

FIG. 22

F1G. 21

FIG. 23

FIG. 20. - Cono de Pinus Mugo ( X 1); F1G. 21. - Oono de Pinus Banksiana ( X 1 ) ;
FIG. 22. - Pinus conforta (X 1); F1G. 23. - Pinus conforta va-r. /atifolia (X 1).

�412

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

la rama, gris, oval-cónico-alargados, generalmente muy retorcidos, 3-5
cm de largo, 2-3 cm de ancho, persisten varios años cerrados en las
plantas, escamas casi rómbicas, brillantes, poco aquilladas; apófisis plano
o convexo, con umbo pequeño. Semillas pequeñas, 3-4 mm de largo,
moreno-negruzcas con ala 3-4 veces su largo. Cotiledones 4-5.
Se caracteriza por el color verde claro-amarillento, la divergencia de las hojas y por sus conos delgados y muy retorcidos.
Originaria del norte de Norte América hasta los 68. 0 de latitud,
en suelos pobres y secos.
Material estudiado. - Argentina, N euquén, Isla Victoria,
(BAB. 76074); BARRETT 61, XII-1949.

BARRETT

163, XII-1950

Observaciones. - Sólo se lo puede recomendar como árbol de adorno, pues tiene el inconveniente de que a pesar de crecer rápidamente en
su juventud ;Juego permanece muchos años al estado de pequeño árbol.
En la región sufre el ataque del pulgón y la nieve los desgaja, aunque
no tanto como a P. Pinaster. Plantas de 21 años han alcanzado en lugares abrigados 12 m de altura y 20 cm de diámetro. Produce conos con
semillas fértiles.

19. Pinus contorta

DoUGLAS

(F1G. 22)
DouGLAS ex LouooN, Arbr. Brit. 4:2292, 1838; RussELL SHAW, Genus Pinus 84,
1914; BEISSNER, Hand. Nadelho!zk. 386, 1930; REHDER, Bibliog. Cult. Trees,

40, 1949.
Nombre vulgar: Shore Pine (U. S. A.).

Arbol de 2-5 hasta 1O m de alto, compacto; corteza delgada y lisa
transformándose cuando adulto en gruesa de 6-18 mm, profundamente
surcada formando escamas rojo-moreno-oscuras; ramillas verdosas, luego
morenas, glabras. Yemas ovales, 12 mm de largo, rojo-moreno-oscuras,
resinosas. Hojas de a 2, persisten 3-8 años, compactas, fuertemente
retorcidas en su base, verde-oscuras, 3,5-6 cm de largo, 1,5 mm de ancho;
canales resiníferos mediales; vainas foliares 3-6 mm de largo, luego
mucho más cortas o caen. Flores masculinas rojo-naranjas. Conos
laterales, sentados, cónico a ovales, asimétricos, torcidos, moreno-amarillos, 2-6 cm de largo, persisten muchos años cerrados en la planta;
escamas fructíf·eras con apófisis ·elevado en la parte superior del cono;
umbo oscuro con pequeño mucrón hacia arriba. Semillas rojizo-morenas,
5 mm de Iargo con ala 3 veces su largo.
Esta especie es poco diferenciada de las vecinas por no tener caracteres visiblemente distintos. Por lo común a la variedad típica se
la confunde con la variedad que vive en la montaña, P. contorta var.
latifolia que según algunos autores es otra especie, P. Murrayana
BALFOUR.

Originaria del oeste de Norte América. La variedad típica habita
en la costa, desde Alaska hasta California.

�BARRETT, EsPEcrns DEL GÉNERO PINus

413

Material estudiado. -Arg.entina, Neuquén, Isla Victoria, BARRETT 194, Rojas Aubone,
UI-1951 ( BAB. 76097).

Observaciones. - En su lugar de origen, grandes masas de esta
variedad, impiden el movimiento de las arenas de la costa. Por lo
general es poco cultivado. Por su escaso tamaño. carece de importancia
forestal.

19 a. Pinus contorta var. latifolia ENGELMANN
(F1G. 23)

ENGELMANN ex S. WATSON in KING, R.ep. Geol. Expl. 40th Paral/. 5:331, 1871;
ENGEL. in R.ept. U. S. Geogr. Surv. W. JOOth Merid. 6:262, 1878, (Fide. SARGENT,
Manual Trees N. Am. 23, 1922); REHDER, Bibliog. Cult. Tt1ees 40, 1949.

Pinus Murrayana BALFOUR in MuRRAY Bot. Exp. Oregón 2, 1893; BEISSNER Hand.
N adelholzk. 387, 1930.
Pinus conforta var. Murrayana (BALF.) ENGELMANN Bot. Calif. 2: 126, 1880; SARGENT,
Silva North Americ. 11 :90, 1897 ed. 1947.
Nombre vulgar: Lodge-pole Pine (U. S. A.).

Arbol de hasta 25 m excepcionalmente 50 m de alto; copa comca
y delgada; corteza escamosa; ramillas amarillo-morenas, a veces pruinosas, glabras. Yemas fusiformes, 12 mm de largo, rojo,-morenas, resinosas. Hojas de a 2, algo rígidas, fuertemente retorcidas, más amarillentas que la variedad típica, 3-5 ( 8) cm de largo, 2 mm de ancho;
canales resiníferos mediales. Conos menos torcidos y más espinosos
que la variedad típica, generalmente abren al segundo año; apófisis poco
elevada, uniforme en todo el cono.
Originaria del norte de los Montes Rocallosos formando grandes
bosques. Habita entre los 600 y 3.500 m de altura.
Material estudiado. -Argentina, Neuquén, Isla Victoria: BARRETT 68, Xll-1947;
BARRETT 150, Xl'I-1950 (BAB. 76073); BARRETT 167, XII-1950 (BAB. 76075);
BARRETT 173, XII-1950 (BAB. 76072). Nahuel Huapí: BARRETT 77, II-1950.

Características. - Madera uniforme, blanda, liviana, de grano fino,
corazón moreno pálido, no muy resinosa, fácil de trabajar, pero no durable. Su peso específico es de 0,350-0,470. Utilizado en Norte América
para durmientes de ferrocarriles, porque absorbe bien !'as substancias
impregnan tes.
Observaciones. - Plantada con éxito en Alemania, Francia y Bél,..
gica para su explotación y para adorno. Es la especie más indicada en
la región para iniciar los embosquecimientos. Está perfectamente aclimatada y naturalizada, es rústica, cubre rápidamente el suelo con sus
hojas, produce semillas en abundancia, se reproduce naturalmente y
prepara el ambiente para las otras plant'aciones. En la Isla Victoria,
plantas de 20 años tienen 16 m de alto y un diámetro de 20 cm. Es
resistente al pulgón y al frío y es poco exigente ·e n suelos. Produce
semillas fértiles con una germinación pareja de 60-70 por ciento.

�414:

REVISTA DE INVESTIGACIONES AGRÍCOLAS

VI (3-4) 1952

ESPECIES EXCEPCIONALMENTE CULTIVADAS
Además de las especies estudiadas se encuentran en la región, un
número reducido de individuos de otras que han sido plantadas experimentalmente, conservadas en colecciones o simplemente cultivadas por
particulares que desconocían su mal comportamiento en la zona.
El cultivo de estas especies, por lo general de lugares cálidos, ha
fracasado como lo demuestran los pocos ejemplares que aún persisten en
cultivo y su deficiente desarrollo. Es por ello que estas especies no han
sido tratadas en extenso, ni incluídas en la clave de las especies.
Pinus Pinea L. "Piñonero". Originaria de la costa del Mar Mediterráneo. Especie de dos hojas que ha sido ensayada en la región con
malos resultados, crece débil y es destrozada por la nieve. Es inadecuada
para la zona.
Pinus halepensis MILLER "Pino de Alepo", "Pino Carrasco". Originaria de la región del Mediterráneo. Especie de dos hojas afín a P.
densiflora de la que se diferencia por sus yemas sin resina y conos de
8-10 cm. Rústica y muy resistentes a condiciones de sequía, es la especie
de Pinus más plantada en la R. Argentina. Si bien es cultivada con
éxito en otras regiones del país, resulta inadecuada para la región
boscosa andino patagónica, donde sufre por el frío, no pasa de pequeño
arbolito, es destrozado por. la nieve y según el Ing. HAVRYLENKO es muy
atacado por el pulgón Pineus Havrylenkoi BLANCH.
Pinus rigida M1LLER "Pitch Pine" (U. S. A.) Especie de tres hojas,
de poca importancia económica, originaria del sudeste de Norte América. Fué ensayada en la Isla Victoria con mal resultado, obteniéndose
plantas raquíticas, de poca altura y con muchos tallos principales.
Pinus Bungeana Zucc. y P. Gerardiana WALLICH. Especies de
madera blanda, de tres hojas. de tronco vistoso, originarias de la China.
Han sido plantadas en la Isla Victoria con un resultado poco satisfactorio. Plantas de 15 años de edad no han sobrepasado los 50 cm de
altura, presentando además un aspecto clorótico, forma de mata, con
numerosas ramas secundarias que reemplazan al tronco principal, dominancia de hojas primordiales desarrolladas y verdes, caracteres éstos
que demuestran la poca adaptabilidad de dichas especies a la región.
Pinus pungens LAMBERT "Table Mountain Pi ne" (U. S. A.).
Pequeño árbol originario del sudeste de los Estados Unidos. Especie
de dos hojas, cortas, 3-6 cm, se caracteriza por tener escamas del cono
con umbo fuertemente aquillado y terminado en una punta rígida y
aguzada. Su madera es de poco valor. Sólo he encontrado un ejemplar
de tres metros de altura, en la plaza de San Martín de· los Andes,
que no permite deducir ninguna conclusión con respecto a su comportamiento.

�415

BARRETT, ESPECIES DEL GÉNERO PINUS

BIBLIOGRAFIA
ALBERT, F. 1908. - El Pino de Monterei.
ALBERT, F. 1908. - El Pino Marítimo.

Ministerio de Industria. Santiago, Chile.

Minist. de Ind. Santiago, Chile.

ALBERT, F. 1908. -El Pino Tea de las Canarias. Min. Ind. Santiago, Chile.
BAILEY, L. H. 1933. -

The Cultivated Conifers in North America. Nueva York.

BEISSNER, reedit. F1TSCHEN.
Berlín.

1930. - Handbuch der Nadelholzkunde.

Paul Parey,

DALLIMORE, W. and A. B. JACKSON. 1923. -Handbook of Coniferae. Edwa·rd Arnold
and Ca., Londres.
HARLOW, W. M. 1947. - The identification of the pines of the United States native
and introduced, by needle structure. Pub!. N° 32. The New York State Co!Lege
of Forestry. Nueva York.
HARLOW, W. and E. HARRAR. 1941.-Textbook of Dendrology. McGraw-Hill Book
Ca. Nueva York.
HAUMAN, L. 1947. - Los Bosques Subantii,rticos. La Vegetación de la Argentina.
Geografía de la R. Arg., Soc. Est. Geográficos, Gaea. Tomo 8:273-305.
KouTCHÉ, V. 1942. - Boletín Forestal. Año 1941. Estación Forestal de Puerto
Anchorena. Isla Victoria. Dir. Pe·rques Nacionales. Min. Agr.
LEBEDEFF, N. 1932. - Apuntes sobre reforestación de los terrenos desarbolados en la
zona del Lago Nahuel Huapí. Dir. Gral. de Tierras. Min. de Agrkultura.
LEBEDEFF, N. 1942.-Erosión. Observaciones en el Parque Nacional de Nahuel
Huapí. Bolet. Forestal corresp. año 1938-39-40. Dirección Parques Nacionales.
LEBEDEFF, N. 1942. - Posibilidades Agrícolas de los terrenos en los parajes "Maitena/" (Lago Mascardi) "Quinto Puray" {Lago Co,rrentoso). Bo1et. Forest.
corresp. años 1938-39-40. Dirección Parques Nacionales.
LEBEDEFF, N. 1942. -Apuntes sobre la reforestación artificial en la Isla Victoria.
Boletín Foresta-! corresp. años 1938-39-40. Direc. Parq. Nacionales, Min. de
Agricultura.
PARDE, L. 1937. - Les Coniferes. La Maison Rustique. París.
PÉREZ MoREAU, R. A. 1945. -Reseña botánica sobre los Parques Nacionales Nahuel
Huapí, Los Alerces, Lanín. Anal. Mus. de la Patagonia 1 :256-276.
PILGER, R. 1926. - Pinaceae in ENGLER u. PRANTL N atürliche Pflanzenfamilien 2' ed
13:271-342.
RECORD, S. 1934. - ldentification of tlie
John Wiley &amp; Sons. Nueva York.

Timbers of T emperate North AmericP

REHDER, A. 1940. - Manual of Cu/tivated Trees and Shrubs Hardy in North Ainerica.
The Macmillan Co. Nueva York.
REHDER, A. 1949. - Bibliography of Cultivated Trees and Shrubs.
Arboretum of Harvard University. Massachussett~.• U. S. A.

The Amo!,;

RusSELL SHAW, G. 1914. -The Genus P,inus. Public. N° 5 del Arnold Arbor. ot
Harvard University. Massachus·setts, U. S. A.
SARGENT, Ch. S. 1897 ed. 1947. -Silva of North America. Vol 11.
SARGENT, Ch. S. 1932. Press. Cambridge.

Manual of the Trees of North America. The Riv.erside

SILVA TAROUCA, E. u. C. SCHNEIDER. 1923. - Unsere Frei/and Nadelholzer. Leipzig .
VEJTCH, J. 1900, reedit. A. KENT. -Manual of tHe Coniferae. James Veitch &amp; Sons.
Londr.es.
WILSON, E. H. 1916. -

The Conifers and Taxads of Tapan. Cambridge.

�PUBLICACIONES TECNICAS DEL INSTITUTO DE BOT ANICA AGRICOLA
(NUEVA SERIE)

N• l.
N•

2.

N•

3.

N•

4.

N•

5.

Ñ•
N•

6.
7.

N•

8.

N•

9.

N•

10.

N•
N•

11.
12.

N• 1'3.

N•

14.

Nº

15.

N•

16.

N•

17.

N•
Nº

18.
19.

N•
N•

20.
21.

N• 22.

N° 23.
N• •24.
N•

25.

. N•

26.

N•
N•
N•
N•

27.
28.
29.
30.

N•
Nº

31.
32.

N•
N•

33.
34.

N• 35.

E. y J. A. CASTIGLIONI. - Los pinares de "Araucaria angustifolia" en la República Argentina. 1946.
DAWSON, G. - Un método de diafanización para el estudio de la distribudón del sistema vascular en órganos florales. 1946.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. - Nota taxonómica sobre "Wilbrandia sagittifolia"
GruSEB. ({;ucuibitaceae).
1946.
MARTINEZ CROVETTO, R . Las Umbelíferas cultivadas en la República Argentina. 1947.
RAGONESE, A. E. y G . CovAs. -La flora halófila del sur de la provincia
de Santa Fe. 1947.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. -Algunos casos teratológicos en Gramíneas. 1947.
RAGONESE, A . E. y J. A. CASTIGLIONJ. -Nueva especk del género "Schinopsis"
y área geográfica de las especies argentinas. 1947.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. -La naturalización de "Acacia melanoxylon" en
Balcarce. 1947.
RAGONESE, A. E. y R. MARTÍNEZ CROVETTO. - Plantas indígenas de la Argentina con frutos o semillas comestibles. 1947.
GARESE, P. - Experiencias relacionadas con factores ambientales que influen-·
cian la tuberizaclón de la papa. 1947.
MARTÍNEZ CROVETTO , R. - Anormalidades florales en "Sechium edule" . . 1948.
PJCCININ1, B. G. - " Rivina humilis", interesante planta indígena cultivada pare
dicloroenoxiacético. 1947.
SCHWABE, H. Estudio anatómico de las especies argentinas del género
"Bredemeyera" (Polygalaceae). 1947.
SívORI, E. M. y P. GARESE. - Reacción del "Coleus Blumei" al ácido 2-4
dicloro·fenoxiacético. 194 7.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. - "Halosicyos", nuevo género de Cucurbitáceas de
la flora argentina. 1947.
CABRERA, A. L.- Las especies argentinas del género "Liabum" (Compositae). 1947.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. y B. G. PICCININI. - Bibliografía argentina sobre
malezas. 1948.
DIMITRI, M. J. - Dos nuevas plantas adventicias para la flora argentina. 1947.
DIMITRI, M. J. y F. RIAL ALBERT!. - Las especies del género "Tilia" culti•
vadas en la Argentina. 1948.
GRONDONA, E. M. -·Las especies argentinas del género "Polygala". 1948.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. - Una nueva especie de "Cyclanthera (Cucurbitaceae) de Bolivia. 1948.
MARTÍNEZ, A. - "Lepiota Morgani'', hongo venenoso nuevo para la Argentina. 1948.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. - Monstruosidades en Compuestas. 11. 1948.
•MAR"IiíNEZ CROVETTO, R. - Notas sobre plantas indígenas •cultivadas en la
República Argentina. 1948.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. Las especies argentinas del género "Melothria"
(Cucurbitaceae). 1949.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. Los "Solanum" ornamentales cultivados en la
República Argentina. 1948.
'
GRONDONA, E. M. - "Monrosia", nuevo género de Poligaláceas. 1949.
Sívoru, E. M. - Hormonas vegetales. 1949.
KRAPOVICKAS, A. -El género "Sphaeralcea" en Argentina y Uruguay. 1949.
ScHWABE, H. - Contribución al estudio anatómico de las especies argentinas
del ¡género "Sporobolus" y sus relaciones con los géneros afines. 1949.
CABRERA, A. L.- Una nueva especie del género "Senecio" de Patagonia. 1949.
HuNZIKER, J. H. Dos binomios confusos en el género "Ephedra": "E.
Tweediana" y "E. triandra". 1949.
CABRERA, A. L.-El nombre correcto de la "lucera". 1949.
HuNZIKER, J. H. - Sinopsis de las especies argentinas del género Epheqra.
1949.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. - Una nueva especie de Melothria (Cucurbitaceae)
de la Flora Argentina .. 1949.
RAGONESE, A.

�N• 36.
N'" 37.
N• 38.
N• 39.
N• 40.
N• 41.
Nº 42.
N• 43.
N• 44.
N• 45.
N• 46.
N• 47.
N• 48.
Nº 49.
N• 50.
N• 51.
N• 52.

N• 53.
Nº 54.
N•
N•
N•
N•

55.
56.
57.
58.

N• 59.
N• 60.
N• 61.
N• 62.
N• 63.

:N• 64.
N• 65.
N• 66.
N• 67.
Nº 68.
N• 69.

ThMITRI, M. J. - Nota .aclaratoria sobre la existencia de "Aglaia odorata en
la Argentina. 1949.
ThMJTRI, M. J. y V. A. MILANO. - El nombre botánico del "raulí". 1949.
MILANO, V. A. - Las especies del género "Ligustrum" cultivadas en la
Argentina. 1949.
ThMITRI, M. J. -Las Magnoliáceas de los géneros Liribdendron, Magnolia y
Michelia, cultivadas en la Argentina. 1949.
PAROIYI, L. R. y E. M. GRONDONA. - El ejemplar original de "llex Paraguariensis". 1949.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. - Las malezas de los céspedes en la Capital Federal
y alrededores. 1950.
SívoRI, E. M. y J. E. WuRCENDORF - WARDEN. - Un inhibidor en "Mathiola
incana". 1949.
ScttWABE, H .-Anatomía foliar de Doniophyton Weddell (Compositae). 1950.
RAGONESE, A. E.-Nueva especie de Heliotropium de la flora argentina. 1950.
GARESE, P. - Efectos de los ácidos nafta/ene acético y 2-4 diclorofenoxiacético
en "Phaseolus aureus y Ph. vulgaris". 1949.
SívoRJ, E. M. - Traslado del ácido 2 - 4 diclorofenoxiacético en "Vicia
Faba". 1949.
SORIANO, A. - El límite entre las provincias Patagónica y del Monte en el
Territorio del Chubut. 1949.
CASTELLANOS, A. y A. E. RA=NESE. - Distribución geográfica de algunas
plantas del Uruguay. 1949.
RIAL ALBERT!, F. - "El zapote blanco" (Casimiroa edulis), frutal exótico cultivado en la región de Orán (Salta}. 1949.
MoLFINO, J. F. - Una nueva especie de Plazia P. San ·Martiniana. 1950.
CABRERA, A. L. - Las comunidades vegetales de los alrededores de La
Plata. 1949.
KRAPOVICKAS, A. - Una nueva especie de[ género Nototriche (Malvacea).
1950.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. - Nueva especie de "Pteropepon" (Cucurbitaceae)
de la Flora Argentina. 1950.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. - Las malezas de los montes frutales en el nordeste
de Entre Ríos. 1950.
SíVORI, E. M. - La degeneración de la papa. 1951.
KRAPOVICKAS, A. -lvfonteiroa, nuevo género de Malváceas. 1951.
BoELCKE, O. - Una nueva especie de "Hexaptera" de La Rioja. 1951.
MARTÍNEZ CROVETTO, R. -Algunas plantas interesantes cultivadas en Misiones. 1951.
RlAL ALBERT!, F. - Las especies del género "Acer" cultivadas en fa República
Argentina. 1951.
DIMlTRl, M. J. - Consideraciones sobre árboles y a&lt;bustos cultivados en el
litoral patagónico. 1952.
CALAS TREME CORTE] ARENA, ANA M. - Estudio fitoquímico de tres especies
argentinas del género Ephedra. 1952.
HuNZJKER, J. H. - Estudio citogenético de un híbrido entre Elymus Patagónico y Agropyron Agroelymoldes. (Gramineae). 1953.
SORIANO, A. - Observaciones experimentales sobre el efecto del viento en las
plantas . .1953.
SORIANO, A. - Estudios sobre germinación. I. 1953. Rev. Inv. Agr. VII:4.
FoucAULT, S. E. y P. GARESE. - Control de malezas con herbicidas selectivos
en- cultivo de lino. Rev. Inv. Agr. VI:2.
Sívom, E. M. y A. E. RAGONESE. - Valores osmóticos en plantas de las Salinas Grandes. 1952. Rev. Inv. Agr. VI:2.
MILANO, V. A. - Las especies del género Osmanthus cultivadas en e/ país.
1952. Rev. lnv. Agr. Vl:2.
S'ívoRJ, E. M. y O. CASO. - Contenido de Caucho en plantas de la flora argentina. 1952. Rev. Inv. Agr. VI: l.
RIAL ALBERT!, F. - Las especies del género ".R.uscus" cultivadas en la Argentina. 1952. Rev. lnv. Agr. Vl:l.

SE DESEA CANJE
Biblioteca ln-;tituto de Botánica Agrícola - Aráoz 2875 - Buenos

Aire~

(Argentina)

�•

lmpreso en los Talleres Gráficos
de la Dirección de Informaciones del
Ministerio de Agricultura y Ganaderia
31979

-.500 - 95'1

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="156">
                  <text>Aquí se puede acceder a obras monográficas y otros materiales como separatas y literatura gris</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="157">
                  <text>Libros y Documentos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1620">
                <text>Barrett, W.H.G.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1621">
                <text>Las especies del género "Pinus" cultivadas en la región del Parque Nacional Nahuel Huapi</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1622">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1623">
                <text>Ministerio de Agricultura y Ganadería, Buenos Aires (Argentina). Dirección General de Investigaciones Agrícolas. Instituto de Botánica Agrícola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1624">
                <text>1952</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1625">
                <text>ARGENTINA; ÁRBOLES FORESTALES; PINUS; ESPECIES; PARQUE NACIONAL NAHUEL HUAPI</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1626">
                <text>De la "Revista de Investigaciones Agrícolas" tomo VI, nro. 3-4, 1952, páginas 379-416.  Publicación técnica (Nueva Serie)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="222" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="467">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/27f1def95803b9729cea5783fbd80345.jpeg</src>
        <authentication>eda104c2d655cf8baea2660df8bfd65b</authentication>
      </file>
      <file fileId="468">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/f6e2bf61db9dd260663dc0250909c308.pdf</src>
        <authentication>094a377d64acb14738ca5d254776a349</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1579">
                    <text>�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

������������������������������������������</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="156">
                  <text>Aquí se puede acceder a obras monográficas y otros materiales como separatas y literatura gris</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="157">
                  <text>Libros y Documentos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1580">
                <text>Martínez Crovetto, R.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1581">
                <text>Las malezas de los céspedes en la Capital Federal y alrededores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1582">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1583">
                <text>Ministerio de Agricultura y Ganadería, Buenos Aires (Argentina)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1584">
                <text>1950</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1585">
                <text>MALEZAS; CÉSPED; BUENOS AIRES</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1586">
                <text>Publicación técnica (Nueva Serie), no. 41.&#13;
De la Revista de Investigaciones Agropecuarias t. IV, nro. 1, págs, 1-46</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1587">
                <text>es</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="259" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="535">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/d9d87766dc1f52dd2331fefa86a07632.jpeg</src>
        <authentication>d5e16e19163711cebfb32c1362046f44</authentication>
      </file>
      <file fileId="536">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/92fbc2a419f7efbaaed1b2b58f286b9a.pdf</src>
        <authentication>d8a5c96a024a7f740d7cffcf048316d5</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1799">
                    <text>BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="156">
                  <text>Aquí se puede acceder a obras monográficas y otros materiales como separatas y literatura gris</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="157">
                  <text>Libros y Documentos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1800">
                <text>Martínez Crovetto, R.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1801">
                <text>Las malezas de los montes frutales en el Nordeste de Entre Ríos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1802">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1803">
                <text>Ministerio de Agricultura y Ganadería, Buenos Aires (Argentina)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1804">
                <text>1950</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1805">
                <text>MALEZAS; SUELOS; ÁRBOLES FRUTALES; ESPECIES; ENTRE RÍOS</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1806">
                <text>Publicación técnica (Nueva Serie), no. 54&#13;
De la Revista de Investigaciones Agrarias, t. IV, n° 4, págs. 357-402</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1807">
                <text>es</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </item>
  <item itemId="122" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="272">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/5d98795828b441d376edb7ca3011b6ac.jpg</src>
        <authentication>317e9741c67b6582627146eaf594cd98</authentication>
      </file>
      <file fileId="273">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/a5eff8aad07d22d832f413ee0478ca7f.pdf</src>
        <authentication>c9277ac359f2fb1b6775d0635b0e3eea</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="830">
                    <text>Información para la gestión del desarrollo
Entre los cometidos confiados a la Unidad para el Cambio
Rural (UCAR) por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca de la Nación (MAGyP) al momento de crearla, se encuentran coordinar y planear iniciativas de inversión pública
con financiamiento total o parcialmente externo orientadas
al desarrollo en áreas rurales. En ese marco, la generación,
la sistematización y el análisis de información de relevancia
para la toma de decisiones estratégicas resultan críticos para
que tales iniciativas provoquen o promuevan los cambios significativos en el territorio que de ellas se esperan.
Con el espíritu de mejorar el entorno de gestión y diseño de
instrumentos de política en el seno de la UCAR y el Ministerio,
y contribuir al acervo general de información disponible para
otros ámbitos estatales, el Área de Planeamiento y Gestión
Estratégica de la UCAR ideó la serie de estudios Información
para la gestión del desarrollo, de la que la presente publicación forma parte. La dimensión de su aporte a la calidad de las
decisiones públicas de diseño y ejecución estará directamente
vinculada a la amplitud de su difusión y utilización.

Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras del cambio

1,5 cm

solapa 9 cm

solapa 9 cm

Las nuevas generaciones de

mujeres

rurales

como promotoras

del cambio

Un estudio cuanti cualitativo de la situación de las mujeres
rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina

�Las nuevas generaciones de

mujeres

rurales

como promotoras del cambio
Un estudio cuanti-cualitativo de la situación de las mujeres rurales jóvenes,
de sus necesidades y oportunidades en Argentina.

,

�Dirección de Arte
María Mac Lean
Diseño y maquetación
Alan Braun
Colaboración
Pablo Redondo
Cecilia Perriard

Coordinación general a cargo de
Josette Brawerman
Responsable del componente cuantitativo
Silvina Alegre
Responsable del componente cualitativo
Patricia Lizárraga

Fotocromía
Matías Romero Fernández
Facundo Rossetto
Se contó con el asesoramiento de
Jorge Scalise, de la Asociación
Civil de Estudios Económicos (ACEE)
en el diseño metodológico en temas
vinculados con el desarrollo rural.

Alegre, Silvina
Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras de cambio. Un estudio cuanti-cualitativo
de la situación de las mujeres rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina / Silvina
Alegre ; Patricia Lizárraga ; Josette Brawerman ; coordinación general de Josette Brawerman. - 1a ed
ilustrada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. MAGyP., Unidad para el Cambio Rural, UCAR., 2015.
320 p. ; 26 x 24 cm.
ISBN 978-987-1873-31-9
1. Mujeres. 2. Comunidad Rural. 3. Nuevas Tecnologías. I. Brawerman, Josette , coord.
CDD 305.42

Investigación encargada al
IIPE-UNESCO
Sede Regional Buenos Aires por la
Unidad de Cambio Rural (UCAR)
del Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca
de la Nación Argentina.

�Presidenta de la Nación Argentina
Cristina Fernández de Kirchner
Jefe de Gabinete de Ministros
Aníbal Fernández

Ministro de Agricultura,
Ganadería y Pesca
Carlos Casamiquela
Coordinador Ejecutivo de la
Unidad para el Cambio Rural
Jorge Neme

�E

prólogo

n el transcurso de estos años de trabajo, la Unidad para el
Cambio Rural (UCAR) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación ha consolidado su aporte a la
formulación y la ejecución de las políticas públicas agropecuarias
orientadas al desarrollo de las economías regionales, con el objetivo
de equilibrar el mapa social y productivo de la Argentina y mejorar
sustancialmente la calidad de vida de la población.
En este marco, hemos trabajado con un firme compromiso por la
inclusión y la equidad, buscando contribuir a la erradicación de las
situaciones de inequidad de género que, en perjuicio de la mujer,
todavía persisten en el ámbito rural.
Las mujeres son sujetos clave en la producción agropecuaria. Históricamente, han trabajado a la par de los hombres y sin embargo
no han accedido a los mismos derechos y atribuciones. En la actualidad, aun cuando se han logrado importantes avances en materia
de ampliación y profundización de derechos y en la concientización
sobre esta problemática, constatamos, a partir de las intervenciones
de la UCAR en distintas áreas del territorio nacional, que las mujeres
continúan teniendo una menor participación en los espacios de decisión y en el acceso, el uso y el control de los recursos productivos.
Ser joven, ser mujer y vivir en el medio rural son tres condiciones
que implican un mayor esfuerzo para lograr llevar adelante un proyecto de vida. Las asimetrías de género, la distribución del poder
que las relega a la esfera doméstica, los prejuicios respecto a los
jóvenes como resabio de los años 70, y la todavía escasa integración
entre el campo y las ciudades, configuran una realidad adversa para

las jóvenes del campo, que explica, en parte, el bajo peso relativo de
este grupo poblacional en los patrones de asentamiento geográfico
de las áreas rurales.
Sin embargo, desde hace una década, las transformaciones políticas y sociales han contribuido a modificar sus aspiraciones y sus proyectos. Para quienes formulamos y gestionamos políticas públicas,
es vital incorporar información de calidad acerca de estos cambios,
a los efectos de producir intervenciones ajustadas a las realidades
que se manifiestan en los territorios de nuestra Argentina.
Por eso, esta publicación está dedicada a las condiciones en las
que las mujeres jóvenes, como sujetos de desarrollo, viven y producen en el medio rural, con especial atención a su nivel educativo,
sus formas de organización, sus condiciones de acceso al mundo del
trabajo y sus vínculos con las nuevas Tecnologías de la Información
y la Comunicación (TICs).
Esperamos que este material sea aprovechado en el diseño de las
políticas públicas que contemplen mayores niveles de inclusión, de
equidad de género y de participación activa de las nuevas generaciones en el mundo rural. Es un gran desafío desde el Estado seguir
construyendo capacidades y herramientas para fortalecer a las mujeres jóvenes como sujetos de cambio, vitales para la modelación de
nuevas realidades, seguramente más justas y más libres. k
Jorge Neme
Coordinador Ejecutivo de la Unidad
para el Cambio Rural

7

�L

a presente publicación puede enmarcarse en una extensa
tradición de promoción de la perspectiva de género de la que
aquí solo se destacan algunos hitos relevantes. Por un lado,
cabe resaltar que en el transcurso del año 2015 se conmemora el
20º aniversario de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y
de la adopción de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.
Simultáneamente, en la 59ª sesión de la Comisión de la Condición
Jurídica y Social de la Mujer del mismo año, representantes de gobiernos y de organizaciones sociales de todo el mundo hicieron un
balance de avances y desafíos pendientes para dar sentido y realidad
a este acuerdo histórico hacia la igualdad de género y plena vigencia
de los derechos de las mujeres.
Asimismo ONU Mujeres, organización dedicada a promover la
igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, tiene entre sus prioridades de acción acelerar el progreso que conllevará a
mejorar las condiciones de vida de las mujeres para responder a las
necesidades que enfrentan en el mundo. Esta organización apoya a
los Estados Miembros de las Naciones Unidas en el establecimiento
de normas internacionales para lograr la igualdad de género y trabaja con los gobiernos y la sociedad civil en la creación de leyes,
políticas, programas y servicios necesarios para implementar dichas
normas. También respalda la participación igualitaria de las mujeres
enfocándose en cinco áreas prioritarias: el incremento del liderazgo y

8

la participación de las mujeres; la eliminación de la violencia contra
las mujeres; la participación de las mujeres en todos los procesos de
paz y seguridad; el aumento del empoderamiento económico de las
mujeres; y la incorporación de la igualdad de género como elemento
central de la planificación del desarrollo.
Cabe destacar asimismo el documento El progreso de las mujeres
en el mundo 2015-2016: transformar las economías para realizar los
derechos. En este trabajo se menciona la necesidad de “obtener evidencia empírica que permita evaluar los avances en el ámbito de los
derechos económicos y sociales de la mujeres” y se advierte sobre
la falta de datos en relación con estos derechos, y sobre la necesidad de contar con más y mejores indicadores por sexo, condición
socioeconómica, ubicación geográfica, raza y origen étnico, con el
fin de capturar las desigualdades múltiples e interrelacionadas a las
que se enfrentan las mujeres.
Se señala además en el documento mencionado la necesidad de
financiar fuentes de información rigurosas e impulsar su desarrollo, en tanto se alienta la elaboración de investigaciones cualitativas, para identificar dimensiones de la desigualdad que no resultan
fácilmente cuantificables pero que sí influyen en el disfrute de los
derechos de las mujeres y las niñas, incluidas la marginación social
y la privación de su poder de acción.
En este contexto, la publicación Las nuevas generaciones de muje-

9

�res rurales como promotoras de cambio. Un estudio cuanti-cualitativo
de la situación de las mujeres rurales jóvenes, de sus necesidades y
oportunidades en Argentina, cobra mayor dimensión al visibilizar
distintas situaciones desde los indicadores sociales pero también a
partir de la voz de sus protagonistas.
El estudio, llevado a cabo durante el año 2014, fue solicitado al
IIPE - UNESCO Buenos Aires por la Unidad para el Cambio Rural
(UCAR) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la República Argentina. La investigación tuvo entre sus propósitos caracterizar al colectivo de las mujeres rurales jóvenes del país en relación
con la educación, el acceso a las tecnologías, la salud, el trabajo y
la producción y hacer visibles áreas de vacancia y nichos de oportunidad para el diseño de proyectos de intervención orientados al
desarrollo integral de las mujeres rurales jóvenes.
La investigación se enmarca en la necesidad de un diagnóstico
de la situación socio-productiva y educativa de las mujeres rurales
jóvenes de la Argentina, con el fin de identificar prioridades y oportunidades que contribuyan al diseño de políticas territoriales con
enfoque de género. Si bien se recurre a la información proveniente
de los Censos Nacionales también se procura profundizar, desde
un enfoque cualitativo, en aspectos que no son visibles a través de
la información censal. Se intentó dar cuenta no solo de problemas
concretos y dificultades que enfrentan las mujeres rurales jóvenes

10

sino también de sus intereses, aspiraciones y demandas.
Si bien el objetivo del diagnóstico fue producir un informe como
posible insumo para la elaboración de orientaciones estratégicas en
relación con la toma de decisiones de políticas rurales con enfoque
de género, las conclusiones de la presente investigación atraviesan
y competen de algún modo varias áreas de gestión en lo que atañe
a las políticas públicas.
Como bien se señala en la investigación, la integralidad de las
políticas públicas es una condición para el desarrollo territorial con
enfoque de género. Esta necesaria integralidad se vuelve central para
pensar y dar cabida a procesos de autonomía y sustentabilidad más
allá de la oferta de los programas y proyectos del ámbito estatal.
En la publicación se destaca la necesidad de complementar las
situaciones vinculadas con el estudio con la posibilidad de utilizar
lo aprendido; las oportunidades de trabajar con la disponibilidad
de lugares de cuidado y educación de los niños más pequeños, el
desarrollo de emprendimientos productivos con la mejora de la infraestructura rural y el acceso a los mercados; el reconocimiento de
las responsabilidades que asumen las mujeres en el proceso productivo con el acceso a los recursos para la producción; la oferta
de infraestructura sanitaria con la presencia de recursos humanos
idóneos, la educación con los servicios de transporte público. Multicausalidad y consecuencias se articulan así de modo particular

en distintos colectivos: madres de familia, campesinas y pequeñas
emprendedoras, que contribuyen al bienestar de sus familias y de
esta forma al desarrollo de las economías rurales; mujeres cuyo rol
es clave en la producción de alimentos y la seguridad alimentaria;
mujeres rurales que llevan a cabo sus actividades productivas en
el marco del hogar, planteando la débil frontera entre lo reproductivo y productivo, invisibilizando así el valor de su trabajo. Allí se
presenta un desafío importante en términos de políticas dado que
las mujeres rurales jóvenes encuentran dificultades para insertarse
laboralmente por fuera de la unidad económica familiar. En este
contexto, el estudio destaca la importancia de las TIC como medio
a una mayor integración y acceso a recursos.
Si bien en las últimas décadas se ha registrado un importante aumento en términos de cobertura educativa con la inclusión de los
sectores históricamente postergados, mejorar la oferta escolar en
educación en áreas rurales resulta una alternativa viable para evitar
los movimientos de emigración de los jóvenes. Sin embargo, vale la
pena destacar dos situaciones; en el caso de los varones la mayor
participación en el mercado de trabajo se asocia con niveles más
bajos de conclusión de la secundaria, cuestionando así la pertinencia
y utilidad de los contenidos escolares en relación con las actividades que desarrollan los jóvenes rurales. En el caso de las mujeres y
sus mayores niveles de finalización del nivel secundario, el desafío

reside en poner el foco en traducir sus mayores éxitos educativos en
los ámbitos de la producción y la generación de valor.
Si bien se suele asignar discursivamente a las mujeres rurales jóvenes un protagonismo, los temas vinculados con sus posibilidades
de desarrollo personal y colectivo permanecen en más de una ocasión
en el umbral de la agenda política. En este sentido, este documento
pretende ser un instrumento para reconocer a las mujeres rurales
como promotoras del cambio y contribuir al fortalecimiento de políticas orientadas por esta finalidad.
Cabe finalizar estas reflexiones con nuestro agradecimiento a las
autoridades de la UCAR del Ministerio de Agricultura, Ganadería
y Pesca, por la confianza depositada en el IIPE-UNESCO Buenos
Aires y su apoyo durante la realización de la investigación; a los
equipos que tuvieron a su cargo el desarrollo del estudio; y a todas
las mujeres y hombres que participaron en los talleres y entrevistas,
expresando sus necesidades e intereses en relación con la educación
y sus proyectos de vida personales y productivos. k

Margarita Poggi
Directora IIPE-UNESCO Buenos Aires

11

�índice

capítulo

capítulo

capítulo

Resumen Ejecutivo

14

3.3.

Fecundidad

146

Introducción

18

3.3.1.

La información censal

146

3.3.2.

La visión de los actores: el acceso a métodos anticonceptivos

MARCO CONCEPTUAL Y METODOLÓGICO

vs. las deficiencias del sistema de salud

155

1.1.

Ser mujer, joven y vivir en el campo

18

3.4.

Las mujeres jóvenes y el trabajo

158

1.2.

La información censal como base de la acción fundamentada

22

3.4.1.

La información censal

158

1.3.

La dimensión subjetiva: la visión de los actores

23

3.4.2.

La visión de los actores: la sobrecarga de tareas

EL CONTEXTO: COMPORTAMIENTO
SOCIODEMOGRÁFICO DE LA POBLACIÓN

171

3.5.

Las mujeres jóvenes y la educación

178

3.5.1.

La información censal

178

3.5.2.

La visión de los actores: la educación como oportunidad

El despoblamiento del campo

28

2.1.1.

Distribución de la población rural entre zonas
agrupadas y dispersas

32

2.1.2.

Territorialidad de las brechas de género

42

2.1.3.

Territorialidad de las brechas generacionales

56

2.2.

El esfuerzo económico de la población

70

2.2.1.

Tasa de dependencia total

70

2.2.2.

Tasas de dependencia infantil y de adultos mayores

78

2.2.3.

Tasa de actividad

78

2.3.

Principales evidencias en torno al comportamiento
sociodemográfico de la población

80

LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES JÓVENES

y las dificultades de inserción en el mercado de trabajo
26

2.1.

para las mujeres jóvenes
3.6.

82

3.1.

Distribución espacial de las mujeres jóvenes

84

3.1.1.

Brechas de género en la población joven

96

3.1.2.

Brechas generacionales en la población femenina

108

3.1.3.

La visión de los actores: por qué migran
y por qué se quedan los varones y mujeres rurales jóvenes

3.2.

194

Las mujeres jóvenes y las nuevas tecnologías
de la información y la comunicación

200

3.6.1.

La información censal

200

3.6.2.

La visión de los actores: la reducción de las brechas

217

3.7.

Las mujeres jóvenes y la participación: la visión de los actores

221

3.7.1.

Los orígenes de las organizaciones

221

3.7.2.

La participación de las mujeres en las organizaciones

218

3.7.3.

Los límites de la participación

226

3.7.4.

La participación de las jóvenes

228

3.7.5.

La participación como oportunidad

231

CONCLUSIONES

234

BIBLIOGRAFÍA

252

120

ANEXO 1. Metología del análisis cuantitativo

254

Jefatura femenina y pobreza

126

ANEXO 2. Componente Cualitativo: Desarrollo del trabajo de campo

259

3.2.1.

La información censal

126

ANEXO 3. Componente Cualitativo: Instrumentos

265

3.2.2.

La visión de los actores: intento de explicación

ANEXO 4. Libro de códigos

272

del incremento de la jefatura femenina
12

21

capítulo

143

13

�resumen ejecutivo

E

l documento presenta los resultados de un estudio, realizado
en la segunda mitad del año 2014, que procuró caracterizar
–en términos objetivos y subjetivos– la situación sociodemográfica, el acceso al mercado de trabajo, a la educación y a las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de las
mujeres jóvenes asentadas en los espacios rurales de la Argentina,
identificando necesidades y oportunidades para contribuir a revisar
las intervenciones luego de una década en que se han modificado
sus aspiraciones y relaciones con el mundo en que viven.
El análisis cuantitativo, según los datos disponibles de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas de 2001 y 2010,
comparó las características de las mujeres rurales jóvenes en Argentina con las de otros colectivos, según sexo, lugar de residencia
y edad, identificando las brechas de género, territoriales (urbano/
rural) y generacionales; además, incorporó otras variables externas
como la condición de pobreza. La presentación de la información
censal incluye una caracterización general del comportamiento poblacional, para abordar el análisis de aspectos vinculados con el
rol de las mujeres jóvenes en el hogar, su desventajosa situación en
términos de pobreza estructural, la fecundidad, el acceso al mercado de trabajo, a la educación y a las TIC. Se ha mapeado también
la información de cada una de las regiones, de modo de visualizar
las diferencias geográficas a nivel departamental para cada una de
las variables analizadas.
La caracterización subjetiva de las mujeres rurales jóvenes procuró profundizar, desde un enfoque cualitativo, la indagación de aspectos analizados en los censos y abordar aspectos que no son visibles
en ellos. Se intentó comprender no sólo los problemas concretos y
dificultades que enfrentan las mujeres rurales jóvenes sino también
sus intereses, aspiraciones y demandas. A tal efecto, el abordaje
conceptual y metodológico se apoyó en el enfoque de género para
abordar y analizar su rol en sus hogares, comunidades y organizaciones, sus percepciones, intereses, aspiraciones y oportunidades
en relación con el desarrollo productivo y rural.

14

El trabajo de campo tuvo lugar en localidades de cinco provincias,
correspondientes a cada una de las regiones del país: Santa Fe, Misiones, Santiago del Estero, San Juan y Río Negro 1 . En cada una
se constituyeron grupos focales con mujeres y/o varones que viven
y/o trabajan en el medio rural y que participan en organizaciones
(cooperativas, foros, movimientos de productores), y se realizaron
entrevistas semiestructuradas a informantes clave identificados previamente: líderes de organizaciones de productores rurales –en su
mayoría pertenecientes al sector de la agricultura familiar– así como
a técnicos y técnicas de programas de desarrollo rural.
Entre los hallazgos del análisis, que articuló la caracterización
cuantitativa y la cualitativa en torno a los ejes indagados, merecen
destacarse:

k En cuanto a la población total del país, la relación de género favorece a las mujeres urbanas mientras que en las áreas rurales esta relación se invierte a favor de los varones; en el interior del
área rural, la participación de las mujeres es más baja en las zonas
dispersas que en las agrupadas. Los jóvenes (15 a 34 años) representan menos de la mitad de la población no joven y tienen mayor
participación en las áreas urbanas que en las rurales. En el período
intercensal su peso crece de manera levemente más significativa
en las áreas rurales. Cabe suponer que los procesos de emigración
afectan en mayor medida a las familias rurales con niños pequeños
y de adultos mayores, que tienden a radicarse en los aglomerados
urbanos debido a las mayores comodidades que estos ofrecen.

k Por su parte se ha podido apreciar el escaso peso relativo
de las mujeres jóvenes en áreas rurales, aunque con notorias diferencias regionales. Su peso relativo va del 5% en la Región Pampeana hasta rondar el 20% del total de mujeres jóvenes en el NEA,
el NOA y Cuyo. Las transferencias poblacionales también asumen

1. San Cristóbal en Santa Fe, Puerto Piray en Misiones, Paraje Mili en Santiago del Estero, Contralmirante Cordero en Alto Valle de Río Negro con la participación de
mujeres y varones provenientes de diversas localidades de la zona y en San Juan los participantes provenían de Angaco, Caucete, Pocito y Albardón.

rasgos particulares por región: en el NEA y Cuyo las jóvenes estarían abandonando las zonas rurales dispersas para asentarse en los
poblados rurales pasando a tener mayor peso incluso que los varones
jóvenes, mientras que en el NOA estarían dejando las áreas rurales
para dirigirse a los aglomerados urbanos.
La tendencia de las jóvenes a fijar residencia en los poblados rurales que se desprende de la información censal se verifica en el testimonio de los actores entrevistados, quienes plantearon que las mujeres se trasladan a vivir a centros más urbanizados para que sus hijos
puedan estudiar, mientras que los hombres se quedan en el campo.
Se produce una progresiva paridad de género en el medio rural
pero las motivaciones y condiciones por las cuales las y los jóvenes
rurales deciden migrar responden a distintas tendencias. En el caso
de los hombres remite a la necesidad de trabajar, mientras que en el
caso de las mujeres está más marcada por la voluntad de continuar
estudios superiores. Las representaciones asociadas a la búsqueda
de una ‘mejor calidad de vida’ se ubican en torno a lo urbano como
lugar de accesibilidad, conectividad, servicios, todo aquello que
muestran las nuevas tecnologías y a lo que aspiran los jóvenes. Esta
idea se contrapone con lo rural, lo cual se asocia con la escasez, la
inaccesibilidad, la precariedad.

k Otro fenómeno destacable ha sido el incremento, en el
período intercensal, de la jefatura femenina joven, particularmente
en áreas rurales. Este crecimiento se relaciona, según la perspectiva
de las propias mujeres, con el aumento de las separaciones y de las
madres solteras. Esta situación lleva a suponer que las jóvenes deben procurar su inserción en el mercado de trabajo, supuesto cuyos
indicios se hallan en la alta correlación positiva encontrada entre
el incremento de la jefatura femenina y el crecimiento de la tasa de
empleo de las mujeres jóvenes en zonas rurales agrupadas (aunque
esta correlación no se verifica en zonas rurales dispersas).
Por otra parte, la Asignación Universal por Hijo ha contribuido a

reforzar la autonomía de las mujeres en la toma de decisiones sobre
aspectos de la economía doméstica y la producción, y en la posibilidad de decidir sobre el destino del dinero que perciben, lo cual
redunda en inversiones para la mejora de la calidad de vida de las
familias, fundamentalmente de los hijos e hijas.

k En el año 2001 la maternidad se encontraba más difundida entre las jóvenes rurales que entre sus congéneres urbanas.
La maternidad temprana –entre 15 y 19 años– también tenía mayor
incidencia en las áreas rurales que en las urbanas.
Si bien no se cuenta con información disponible del Censo 2010,
se encontraron indicios –en los datos del Censo anterior y a través
de la indagación cualitativa– de un cambio en los patrones reproductivos de las mujeres jóvenes en relación con otras generaciones.
Hay una tendencia a tener menor cantidad de hijos, cuestión que
puede ser explicada, por un lado, por factores económicos o de acceso a la tierra –cuya excesiva división por herencia deja de ser
económicamente sustentable– y, por el otro, por el impacto de las
políticas públicas de salud sexual y reproductiva, por las que hay
mayor información y acceso a métodos anticonceptivos, a la vez que
su uso está más naturalizado.
Sin embargo, los servicios de salud se encuentran en su mayoría
concentrados en zonas urbanizadas y se destaca la precariedad de
aquellos ubicados en localidades rurales, fundamentalmente por la
falta de recursos humanos y de especialidades para la atención de
mujeres y niños. Existen nuevas formas de acceder a la salud a través de programas que acercan móviles equipados, personal médico
o promotores de salud a las zonas rurales, a lo que se suma la posibilidad de contar con obra social mediante la participación en una
organización o cooperativa, o con la inscripción en el Monotributo
Social Agropecuario. De este modo puede ampliarse la cobertura
médica, lo que mejora la situación de las mujeres jóvenes respecto
de generaciones anteriores.

15

�resumen ejecutivo

k En el período intercensal se observa un crecimiento de
las tasas de actividad de la población de 20 a 34 años, si bien mayor
en las áreas urbanas que en las rurales. La residencia en el medio
rural y el género configuran, en el caso de las jóvenes, una acumulación de desventajas que se agudizan en las zonas rurales dispersas.
Estas menores oportunidades que enfrentan las jóvenes rurales se
vinculan con las dificultades para participar en el mercado de trabajo
y atender a la vez el cuidado de los miembros del hogar. Las mujeres
en el campo tienen una intensa carga de trabajo: responsables de
las tareas domésticas y de cuidado, tareas productivas dentro de
las unidades familiares (fundamentalmente para el autoconsumo y
la venta de excedentes) y participación en espacios comunitarios.
Sin embargo, aun cuando prima una mirada patriarcal respecto de
la división de tareas dentro de los hogares, se ha reconocido que,
en las parejas más jóvenes, se verifica una mayor participación de los
hombres en las tareas domésticas.
La principal problemática se refiere a las escasas posibilidades de
insertarse localmente en actividades distintas de las productivas. En
general, las mujeres más jóvenes encuentran pocas alternativas para
estudiar en las zonas rurales o trabajar fuera de las actividades propias de las chacras y fincas. Los y las jóvenes buscan algo diferente
de lo que hacen sus padres. Muestran interés por emprendimientos
alternativos que los vinculen al medio urbano, con las TIC, y en los
que tengan la oportunidad de aplicar sus conocimientos.

terciarios o universitarios. Quienes quieren seguir estudiando deben
contar con recursos para trasladarse diariamente a ciudades cercanas o para radicarse en ellas.
El aumento registrado del secundario completo beneficia a las mujeres rurales jóvenes respecto de sus pares varones, que tienden a
abandonar más tempranamente la escolaridad para incorporarse en
el mercado de trabajo. Al momento de buscar trabajo, las mujeres
tienen mayores dificultades que los hombres, incluso en relación
con aquellos que no terminaron el nivel secundario. Frente a estas
dificultades para insertarse laboralmente, las mujeres expresan la
voluntad y la necesidad de seguir estudiando.

k Entre los años 2001 y 2010 se produjo un incremento del
38,6% en la incidencia de los jóvenes rurales con secundario completo o más. La mirada de los actores reafirma el incremento en el
acceso de los jóvenes a la educación. Creció en los últimos años la
oferta de establecimientos educativos rurales públicos, así como la
posibilidad de acceder a apoyos económicos para estudiar. Existen
alternativas cercanas y accesibles para estudiar desde los 4 años
hasta la secundaria, pero se torna un problema continuar estudios

k Se pudo constatar la participación activa de las mujeres
en las organizaciones, en las cuales muchas veces son mayoría. Esto

16

k Mientras que el uso del celular ya está muy difundido en el
ámbito rural, en los jóvenes las mujeres aventajan a los varones en
cuanto al uso de la computadora, posiblemente por su inserción y
mayor permanencia en el sistema educativo. Pese a que las brechas
existentes entre áreas rurales y urbanas son notorias, son más cortas
en el grupo de 15 a 19 años y se van ampliando a medida que aumenta la edad. De este modo, las mujeres más jóvenes de las áreas
rurales tienden a parecerse más a sus pares urbanas. El acceso a las
TIC delinea una nueva ruralidad en la cual se estrecha el contacto
de la juventud rural con sus pares urbanos, lo que lleva a modificar
sus consumos culturales y aspiraciones.

puede explicarse porque las mujeres ocuparon en los últimos años
espacios que fueron dejando los varones (ausentes por migración o
sobreocupados en trabajos extraprediales), o por el mismo proceso
de empoderamiento que las llevó a tomar conciencia de la necesidad
e importancia de su participación activa.
Las mujeres organizadas muestran una mirada de largo plazo en

cuanto a necesidades y logros. Valoran la participación en sí misma y el aprendizaje que ello genera, y subrayan la importancia de
sostener estos procesos más allá de logros concretos e inmediatos.
Las tareas de cuidado a su cargo se convierten en un límite para
crecer dentro de las organizaciones y ocupar cargos directivos. La
demanda de guarderías no fue planteada por las propias mujeres,
quienes tienden a resolverlo a través de redes de parentesco.
Para las jóvenes rurales, ser parte de una organización aparece
como la posibilidad de vincularse a su comunidad, “pertenecer”,
tener un proyecto que las identifique como sector de la agricultura y
como jóvenes. Asimismo, las organizaciones son lugares donde ellas
pueden aportar sus conocimientos en temas de tecnología y gestión.
En definitiva, la disposición de las jóvenes del campo a realizar el
esfuerzo de trabajar, estudiar, cuidar el hogar y participar es lo que
permite pensarlas como promotoras del cambio. Pese a la adversidad
del contexto que define a este esfuerzo como condición de necesidad,
las modificaciones halladas permiten señalar algunos nudos críticos
en cuanto a políticas e intervenciones que contribuyan a potenciar el
rol de las mujeres rurales jóvenes.

La dilución de las fronteras de lo rural, por la intensificación de
los medios y modos de contacto con lo urbano, da lugar a la noción
de territorio. Esta noción no se proyecta sólo en el espacio geográfico
sino que implica anudar ámbitos vitales. Se reformulan así los anhelos y aspiraciones de las jóvenes, que ya no se muestran dispuestas
a reproducir las condiciones que para las generaciones anteriores
se presentaban como inexorables.
La integralidad de las políticas públicas es entonces una condición
para el desarrollo territorial con enfoque de género. Se plantea la
necesidad de complementar las oportunidades de estudiar con la posibilidad de aplicar lo aprendido, las oportunidades de trabajar con
la disponibilidad de lugares de atención y educación de los niños
más pequeños, el desarrollo de emprendimientos productivos con
la mejora de la infraestructura rural y el acceso a los mercados, la
gestión racionalizada de la explotación con la conectividad, el reco-

nocimiento de las responsabilidades que asumen las mujeres en el
proceso productivo con el acceso a los recursos para la producción,
la oferta de infraestructura sanitaria con la presencia de recursos humanos idóneos, la educación con los servicios de transporte público.
En este sentido, la articulación entre educación y trabajo plantea la
necesidad de revisar la pertinencia y utilidad de los contenidos escolares del nivel secundario, para promover una formación que prepare

a los y las jóvenes para desempeñarse con autonomía y para vincularse con la realidad de sus contextos productivos y comunitarios.
Además, el mayor acceso a los recursos tecnológicos e informáticos
que ha podido corroborarse podría aprovecharse para promover la
educación superior.
Si se considera el trabajo como un factor de arraigo, el nicho de
oportunidad que se perfila para las jóvenes se encuentra asociado a
la ejecución de tareas de gestión (donde se aprovechan sus mayores
conocimientos informáticos y digitales) o a su atracción por actividades rurales no agropecuarias (como el turismo), sin olvidar la necesidad de generar emprendimientos intensivos que complementen
las actividades productivas tradicionales.
La participación de las mujeres en las organizaciones y el aprendizaje de cómo peticionar constituyen indudablemente medios para lograr
estas mejoras que permitirían incrementar la calidad de vida. Teniendo
en cuenta que esta participación se origina y depende con frecuencia
de la oferta de prestaciones estatales existentes, es central entonces
generar procesos de autonomía y sustentabilidad más allá de dicha oferta. Finalmente, resulta necesario revisar el concepto de familia que,
como unidad de intervención, subyace a las estrategias de desarrollo
rural. Suele considerarse como una unidad homogénea y democrática
en los programas, anulando así las necesidades particulares de cada
uno de sus miembros y las desigualdades que existen en su interior.
Una estrategia de desarrollo rural con equidad de género es aquella que reconoce que las necesidades, los problemas y las propuestas
de solución son particulares para cada miembro de la unidad familiar
y varían según las características de cada comunidad. k

17

�introducción

L

as mujeres rurales jóvenes delimitan un campo de intervención
definido en gran medida por una multiplicidad e imbricación de
factores, en los que confluyen cuestiones de género, de edad y
otras propias de la ruralidad. La cuestión de género subsume, entonces, los planteos sobre las formas de relación desigual entre varones y
mujeres, que son instituidas en representaciones y sistemas que producen y reproducen estas prácticas sociales. Pero esta condición de
desigualdad no es la única que afecta a las mujeres rurales jóvenes. Los
esquemas adulto-céntricos prevalecientes definen una nueva brecha
que las coloca en posición subalterna en tanto jóvenes. Y su radicación
en zonas rurales introduce una brecha adicional en relación con sus
pares urbanas. La combinación de las brechas por edad, género y lugar
de residencia definen condiciones a partir de las cuales estas mujeres
enfrentan restricciones para el desarrollo personal y colectivo. Sin embargo, dichas brechas se están redefiniendo y, con ello, están surgiendo nuevas oportunidades para atenuar las situaciones de desventaja.
En el marco del convenio de cooperación técnica entre la Unidad
para el Cambio Rural (UCAR) y el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la UNESCO, Sede Regional Buenos
Aires (IIPE/UNESCO Buenos Aires), se ha implementado un estudio
diagnóstico de la situación socioproductiva –con inclusión de variables demográficas y educativas– de las mujeres rurales jóvenes de la
Argentina, que identifica necesidades y oportunidades con el fin de
contribuir al diseño de políticas territoriales con enfoque de género.
Dicho estudio, realizado en la segunda mitad del año 2014, se
desarrolló a partir de dos componentes:
Un componente cuantitativo a partir de los datos de los Censos
Nacionales de Población, Hogares y Viviendas de 2001 y 2010, que
consistió en el análisis comparativo de las características de las mujeres jóvenes rurales en Argentina respecto de otros colectivos según
sexo, lugar de residencia y edad, con la incorporación adicional de
otras variables externas, como la condición de pobreza.
Un componente cualitativo en el que se procuró profundizar la
indagación sobre aspectos relevados en los censos, y abordar otros

18

que no son visibles en ellos. Particularmente, se buscó conocer las
percepciones que las mujeres rurales jóvenes tienen sobre las posibilidades de diseñar emprendimientos productivos articulados, sobre el aprovechamiento de activos tradicionales y no tradicionales
disponibles en el lugar y las necesidades de capacitación, el uso de
recursos digitales y el potencial que existe para ampliarlo, los conocimientos y prácticas de salud sexual y reproductiva, y las formas
de organización del cuidado que permitirían apoyar el desarrollo de
emprendimientos.
Este documento presenta los resultados obtenidos y está organizado en cuatro capítulos:
En el primero se desarrollan los principales aspectos conceptuales
y metodológicos de los abordajes utilizados.
El segundo capítulo presenta los resultados del análisis del comportamiento demográfico de la población argentina en el período
intercensal (2001-2010), enfocando las dimensiones de sexo, edad
y lugar de residencia e incluyendo en un segundo apartado la dinámica de algunas variables relativas a la situación económica de la
población, tales como la tasa de dependencia y la tasa de actividad.
En el tercer capítulo se analizan diversos temas relativos a la situación de las jóvenes rurales, en particular sus patrones de asentamiento geográfico y otros aspectos sociodemográficos, la evolución
de su participación en el mercado de trabajo y sus vínculos con la
educación y con las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC). Cada uno de estos temas se aborda a partir de los resultados
del análisis censal y se profundiza y complementa desde la perspectiva de los actores consultados. Finalmente se dedica un punto
adicional al rol que desempeñan las mujeres en las organizaciones
y las potencialidades que se derivan de ello.
El último capítulo desarrolla las principales conclusiones, articula
los resultados más relevantes obtenidos en ambos componentes del
estudio y sugiere algunos lineamientos de acción para el aprovechamiento de las oportunidades detectadas en pos de potenciar el
rol de las mujeres rurales jóvenes como promotoras del cambio. k

Producción de artesanías en lana de llama, Catamarca.

19

�Emprendimiento de Turismo Rural, La Pampa.

1

Marco conceptual
y metodológico

La problemática de las mujeres rurales jóvenes es compleja: se trata de un campo de estudio e intervención en el
que confluyen cuestiones de género, edad y ruralidad. A
esta complejidad viene a sumarse la coexistencia de diversos enfoques de desarrollo que introducen tensiones entre
la comprensión estática vs. la incorporación del cambio,
la visualización de las carencias vs. el reconocimiento de
fortalezas y oportunidades, el énfasis en las condiciones
objetivas vs. la incorporación de la dimensión subjetiva, la
atención de situaciones particulares vs. el desarrollo de acciones integrales sustentadas en aproximaciones sistémicas.
En este capítulo se desarrolla la perspectiva conceptual y
metodológica desde la cual se abordaron estas cuestiones.

20

21

�marco conceptual y metodológico

1.1. Ser mujer, joven y vivir en el campo
La distinción entre “sexo” y “género” se
asienta fundamentalmente en el carácter relacional del concepto género. La demanda por
el reconocimiento de la igualdad de género
carecería de sentido si se lo planteara en términos de igualdad de sexo. Mujeres y varones
no son iguales. Lo que iguala a las mujeres
con los varones son los derechos fundamentales –universales, inalienables, indivisibles
e interdependientes– que las asisten como
personas, con la recomendación adicional
adoptada en los tratados internacionales de
derechos humanos de promover medidas especiales tendientes a superar las situaciones
históricas de discriminación. En este sentido,
la Convención sobre la Eliminación de Todas
las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) establece específicamente con
respecto a las mujeres rurales: “Los Estados
Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la
mujer en las zonas rurales a fin de asegurar,
en condiciones de igualdad entre hombres y
mujeres, su participación en el desarrollo rural y en sus beneficios” (ONU, 1981).
La cuestión de género subsume, entonces,
los planteos sobre las formas de relación desigual entre varones y mujeres, que son instituidas en representaciones y sistemas que producen y reproducen estas prácticas sociales. Pero
esta condición de desigualdad no es la única
que afecta a las mujeres jóvenes del campo.
Los esquemas adulto-céntricos prevalecientes
definen una nueva brecha que las coloca en
posición subalterna en tanto jóvenes. Y su radicación en zonas rurales introduce una brecha

22

adicional en relación con sus pares urbanas. Se
configura de esta manera un “entrecruzamiento
de desigualdades” que se traduce en dificultades para acceder a los recursos materiales y
simbólicos que les permitirían replantear su
posición social y desarrollar estrategias de vida
autónoma (Asensio, 2012).
De esta manera, la combinación de las brechas de género, generación y lugar de residencia definen condiciones a partir de las cuales
las mujeres enfrentan restricciones para el
desarrollo personal y colectivo, pero también
nuevas oportunidades. Muchas de las brechas
que afectan a las mujeres rurales jóvenes se
están redefiniendo y dan lugar al surgimiento de nuevas oportunidades que pueden ser
aprovechadas para atenuar las situaciones de
desventaja. Esta es la visión que adoptan organismos como ONU Mujeres, CEPAL, FAO
y RIMISP. “Sin embargo, si se mira las políticas públicas y los proyectos de desarrollo,
particularmente los que se focalizan en la reducción de la pobreza, nos encontramos frente a una visión desactualizada, rígida, a partir
de la cual todas las mujeres rurales aparecen
como sujetos-víctimas, pobres, sin recursos y
sin poder” (RIMISP, 2013:9). Sin embargo, si
se invierte el enfoque, surgen nichos de oportunidad que pueden ser aprovechados para
promover trayectorias de cambio.
Ahora bien, pese al protagonismo que se
les asigna discursivamente a las mujeres rurales jóvenes, los temas vinculados con sus
posibilidades de desarrollo personal y colectivo permanecen en el umbral de la agenda
política. En este contexto, la capacidad política de reconocer problemas sobre la base
de información objetiva, complementada por

la propia percepción de las mujeres acerca
de su situación y oportunidades, se torna un
elemento fundamental para trazar lineamientos de acción. En este marco se ha planteado
como objetivo general de este estudio caracterizar –en términos objetivos y subjetivos– la
situación sociodemográfica, el acceso al mercado de trabajo, a la educación y a las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de las mujeres jóvenes asentadas
en los espacios rurales de la Argentina, comparando estos rasgos con los de otros segmentos de la población y analizando su evolución
en el tiempo y su distribución en el espacio
a fin de establecer cómo han impactado las
transformaciones operadas durante la última
década sobre este colectivo.

1.2. La información censal como
base de la acción fundamentada
Con respecto al primer aspecto –caracterización objetiva–, la reciente difusión a través de
Redatam de los datos relevados en el Censo
Nacional de Población, Hogares y Viviendas
(CNPHyV) 2010 ofrece la posibilidad de abordar parte de las cuestiones de interés planteadas. Como es sabido, la información registrada
en los censos se limita a cierta cantidad de
dimensiones y variables. Aun así, la posibilidad de obtener información desagregada sobre
el desempeño de la población urbana y rural
constituye una ventaja que no brindan otras
fuentes estadísticas. En este sentido, los datos del CNPHyV 2010 constituyen un insumo
valioso que, dada su reciente publicación, per-

manecen todavía poco explorados.
Por otro lado, resulta necesario tener en
cuenta que las definiciones de mujer, joven y
rural adoptadas o construibles a partir de los
censos distan de contemplar toda la complejidad que estos conceptos conllevan.
En los censos se adopta la noción de sexo
para hacer referencia a la condición de “varón” o “mujer” de las personas. Sin embargo, la comparación de la situación que afecta
a cada uno de estos colectivos permite dar
cuenta de comportamientos distintivos respecto de las variables analizadas.
Para definir en términos operacionales a la
juventud en función de la información censal
se impone adoptar un enfoque etario. El establecimiento de un rango de edad resultará
siempre discutible, pero en este caso la decisión se justifica en los siguientes criterios: se
adopta como límite inferior la edad teórica de
tránsito de la secundaria baja a la secundaria
alta (en el sistema educativo argentino, de 2do
a 3er año). Esta frontera ha sido identificada
como un obstáculo más difícil de superar que
el tránsito de la primaria a la secundaria. Dado
que en la Argentina la escolarización de los
jóvenes ha sido establecida como obligatoria,
y que la asistencia a un establecimiento educativo es la situación más deseable para su
presente y su futuro, se toma como corte la
edad de 15 años. En cuanto al límite superior del rango, se extiende el corte habitualmente utilizado por los expertos en juventud
(24 años) hasta los 34 años para determinar la
ocurrencia en zonas rurales de ciertos cambios
sociodemográficos, como el retraso de la maternidad, que se verifican en el medio urbano.
Además de conocer las características de un

segmento de la población que podría participar en las intervenciones diseñadas.
Finalmente, el criterio de ruralidad aplicado en los censos se basa en la cantidad de
personas que viven en un área determinada, de manera que aquellas localidades con
2.000 habitantes o más se consideran “urbanas” y las que cuentan con menos de 2.000
habitantes son consideradas “rurales”. En
el medio rural, se distinguen las zonas donde la población reside en forma agrupada o
dispersa (a campo abierto) 2. Indudablemente
esta categorización resulta inadecuada para
captar los fenómenos de nueva ruralidad (la
redefinición de la tradicional asimilación de
“lo rural” con “lo agrícola”, que ha sido desplazada por el desarrollo de actividades económicas secundarias y terciarias en zonas
rurales, la residencia permanente o temporal
de habitantes urbanos en el campo, la radicación de trabajadores agrícolas en pueblos
y zonas periféricas de las ciudades) que diluyen las fronteras entre lo rural y lo urbano, dando lugar a la concepción de territorios
donde se anudan entramados complejos.
Más allá de estas restricciones, los datos
censales permiten aproximarse a la problemática planteada, realizando comparaciones
según las variables transversales de interés:
sexo, edad y residencia, e incorporando adicionalmente otras variables externas como
la condición de pobreza. Además, posibilita
el análisis de las trayectorias temporales en
unidades administrativas de distintos niveles
de desagregación, con comparaciones entre
la situación actual de las mujeres jóvenes y
aquella vigente diez años antes, a partir de la
información recabada en el CNPHyV 2001.

2. A lo largo de este informe se utiliza el término “área” para hacer referencia a lo urbano y rural, mientras que el término “zona”
se aplica a la distinción en el medio rural de las localidades agrupadas y las extensiones abiertas.

La presentación de la información censal
se organiza en un primer apartado que ofrece
una caracterización general del comportamiento poblacional, para abordar a continuación el análisis temático de aspectos vinculados con el rol de las mujeres jóvenes en
el hogar, la situación de desventaja que las
afecta en términos de pobreza estructural, la
fecundidad, el acceso al mercado de trabajo,
a la educación y a las TIC.
Para esto se realiza una selección de la información más destacable.
La idea que subyace a esta estrategia es poner a disposición un repositorio de información
para la gestión, de manera que además de los
indicadores de interés se incluyen cuadros con
los respectivos valores absolutos. Desde una
perspectiva de derechos, la incidencia no resulta una variable definitoria para el diseño
de políticas, en la medida en que el Estado
tiene la obligación de garantizar el acceso a
condiciones mínimas de bienestar para todos
y cada uno de los miembros de la sociedad.
Sin embargo, desde la lógica de la asignación
presupuestaria el criterio de eficiencia impone
alcanzar el mayor número de población destinataria con los recursos disponibles.

1.3. La dimensión subjetiva: la visión
de los actores
La caracterización subjetiva de las mujeres jóvenes rurales ha procurado profundizar, desde un enfoque cualitativo, la indagación sobre aspectos relevados en los censos
y abordar otros que no son visibles a través

23

�marco conceptual y metodológico

de estos. Particularmente, se ha buscado indagar en las percepciones que las mujeres
rurales jóvenes tienen sobre las posibilidades de diseñar emprendimientos productivos articulados, sobre el aprovechamiento
de activos tradicionales y no tradicionales
disponibles en el lugar y las necesidades de
capacitación, el uso de recursos digitales y
el potencial que existe para ampliarlo, los
conocimientos y prácticas de salud sexual
y reproductiva, y las formas de organización
del cuidado que permitirían apoyar el desarrollo de emprendimientos. De modo más
transversal, se ha indagado en su confianza
en ellas mismas, en la percepción acerca de
los roles que ocupan dentro y fuera del hogar,
su ubicación –tanto material como percibida– respecto del ejercicio del poder en los
distintos ámbitos organizacionales que integran, y el vínculo con sus pares masculinos.
Por lo tanto, se intentó comprender no sólo
los problemas concretos y dificultades que
enfrentan las mujeres jóvenes rurales sino
también sus intereses, aspiraciones y demandas. A tal efecto, el análisis de género brinda
herramientas conceptuales y metodológicas
que permiten observar la realidad a partir de
ciertas variables y sus manifestaciones en un
contexto geográfico, cultural, étnico e histórico determinado.
En este sentido, el concepto de género
brinda elementos para analizar y comprender, por un lado, los roles y las relaciones entre varones y mujeres, y a la vez, los valores,
percepciones e ideas en relación con la masculinidad y a la femineidad y sobre aquellos
roles asumidos. Estas prácticas concretas,
ideas, interpretaciones y representaciones,

24

constituyen un “sistema de género” (Stølen,
2004:31) donde los diferentes componentes
son concebidos como interrelacionados, y
evaluados uno en función del otro.
Pensar el hogar, la chacra, la comunidad y
las organizaciones como sistemas de género,
permite analizar la posición y condición de
las mujeres y varones en estas estructuras
y las relaciones de género que allí se construyen. Dichas relaciones no están predeterminadas, sino que son productos históricos,
políticos y sociales, y además permiten la
coexistencia de diferentes modos de estructuración de género, a veces con grados de
inconsistencia e incoherencia, lo que refleja las contradicciones de intereses sociales,
oposiciones o resistencias. Si entendemos a
mujeres y varones como actores en esferas
sociales y políticas específicas, es que podemos entender sus concepciones y, en consecuencia, interpretar los procesos sociales que
determinan las formas de construcción de las
diferencias basadas en el género.
Un concepto fundamental para entender la
posición de las mujeres es el de la división
sexual del trabajo (DST), es decir, el tipo de
trabajo que realizan hombres y mujeres en la
sociedad, lo cual determina restricciones en
las oportunidades presentes y en las posibilidades futuras. La DST no se reproduce de
manera mecánica, sino que es producto de un
proceso histórico y social. El trato diferencial
(lo que se puede observar ¬en el interior de
las familias respecto de hijos varones y mujeres, o en las parejas) se convierte en la base
de las limitaciones en la práctica. Por ejemplo, el desarrollo de habilidades para llevar
adelante la producción o las posibilidades de

educación, la decisión de quién de la familia
va a estudiar, quién cuidará a los hermanos
más pequeños, quién y cómo migrará, quién
de la pareja va a participar activamente de
capacitaciones constituyen mecanismos por
los cuales la división sexual del trabajo se
torna un sistema poderoso de restricción social con impacto en las oportunidades de las
personas. Estas son decisiones que abren posibilidades futuras tanto para jóvenes como
para adultos en el medio rural: quién va a salir al mundo y quién queda restringido al ámbito de lo privado. Nos permite explorar también las formas que adquiere la herencia de
las tierras familiares. ¿Cómo se define quién
accede a las tierras? ¿Se priorizan los hijos
varones en función de mandatos de género
que indican que las mujeres deben casarse
y pasar a depender de otro núcleo familiar,
mientras que los varones en cambio deben
proveer de sustento a la familia que formen?
Desde esta perspectiva, se puede pensar
a las mujeres rurales jóvenes en un triple
rol. En primer lugar, el rol reproductivo, que
comprende todas aquellas tareas domésticas
y de cuidado necesarias para que se vean garantizadas la conservación y la reproducción
biológica así como la reproducción social de
los miembros de la familia. En segundo lugar,
el rol productivo, a través del cual se realiza
todo el trabajo ejecutado de forma remunerada, ya sea en salario o en especies, producción de mercancías con valor de cambio,
así como la producción de subsistencia o doméstica, con valor de uso y toda aquella que
tenga un valor de cambio potencial. Para las
mujeres implicadas en la producción agrícola, esto comprende su trabajo como agricul-

toras, empresarias rurales, artesanas o como
trabajadoras asalariadas. Por último el rol
sociocomunitario, que comprende todas las
actividades que se realizan en la comunidad
para asegurar la reproducción familiar, la defensa y mejora de las condiciones de vida de
la comunidad y de la organización comunitaria, incluidas la participación en actividades
cívicas, religiosas, políticas y en las organizaciones sociales.
A fin de analizar, desde un enfoque cualitativo, el rol de las mujeres rurales jóvenes en
sus hogares, comunidades y organizaciones,
y las percepciones, intereses, aspiraciones y
oportunidades en relación con el desarrollo
productivo y rural, se realizaron talleres y entrevistas en cinco provincias correspondientes
a cada una de las regiones del país (Pampeana, NEA, NOA, Cuyo y Patagonia). Las provincias de Santa Fe, Misiones, Santiago del
Estero, San Juan y Río Negro fueron seleccionadas en acuerdo con el equipo técnico de
la UCAR a partir de la identificación de colectivos de mujeres organizadas en territorios
rurales, ya sea en agrupaciones femeninas o en
organizaciones económicas o sociales mixtas.
A partir de los contactos suministrados por
el personal de la UCAR, en cada una de estas
provincias se identificaron referentes clave
que convocaron para participar de los talleres
a mujeres y varones jóvenes (de 18 a 34 años) 3
que viven y/o trabajan en el medio rural y que
participan en organizaciones (cooperativas, foros, movimientos de productores, etcétera) 4.
Se procuró contar con diversidad de sectores
productivos y perfiles de productores entre las
provincias seleccionadas para el estudio, de
modo tal que nos permitiera aproximarnos a

una mirada más integral en cada región y en
el país. En los hechos, se puede afirmar que
la mayoría de los participantes pertenecen al
sector de la agricultura familiar 5.
En las cinco provincias se organizaron y
desarrollaron talleres, donde se trabajó con
la técnica de grupos focales y se realizaron
entrevistas semiestructuradas a informantes
clave identificados previamente: mujeres y
varones líderes de organizaciones de productores rurales, técnicos y técnicas de programas de desarrollo rural, etcétera 6.
Los grupos focales permiten relevar información en poco tiempo en el marco de una
investigación de tipo participativa. Asimismo,
estimulan la percepción de las necesidades,
problemas y demandas del grupo, promoviendo la confrontación de temas, de lo individual
a lo colectivo. En el marco de este estudio, es
una técnica que permite que las mujeres por
un lado evalúen colectivamente su situación
y expresen sus prioridades y puntos de vista,
y por otro, que en un grupo con varones se
pueda comparar y analizar lo discutido previamente con las mujeres, dando cuenta asimismo de la mirada de aquellos respecto al rol
productivo-comunitario de estas.
El trabajo de campo se desarrolló entre el
15 de septiembre y el 21 de noviembre, con
cinco grupos focales con mujeres jóvenes y
uno con hombres jóvenes, de los que participaron un total de 56 mujeres y 13 varones. Si bien estaba previsto trabajar en una
instancia solo de mujeres a lo largo de una
jornada y, luego, un grupo focal con varones
de media jornada, la escasa respuesta a la
convocatoria de los hombres en tres de las
cinco provincias se tradujo en la realización

de entrevistas individuales o grupales a los
presentes; y, en otra provincia, problemas de
organización local implicaron la realización
de una instancia mixta de media jornada seguida por otra instancia de mujeres jóvenes
solamente. En total, se realizaron 27 entrevistas individuales y grupales.
La información relevada a través de los grupos focales y de las entrevistas fue procesada
y consolidada en base a un libro de códigos
mediante el programa informático Atlas.
El documento incorpora los hallazgos que
permiten profundizar y comprender los ejes
temáticos considerados en el análisis de los
censos respecto de las mujeres rurales jóvenes
y dedica un punto adicional al rol que desempeñan las mujeres en las organizaciones y las
potencialidades que se derivan de ello.
No se efectúa un análisis regional pues si
bien se visitaron las cinco regiones no pueden considerarse los hallazgos representativos de cada una de ellas. Como surge de
las mismas entrevistas, se presenta una gran
variabilidad entre provincias e incluso dentro
de ellas, en parte por el entrecruzamiento de
factores culturales (idiosincrasia de la población) e institucionales (políticas propias de
cada provincia). k

3. Se tomó este tramo de edad bajo el supuesto de que los menores de 18 están escolarizados e iban a tener dificultades para concurrir a la actividad propuesta. 4. Ver en Anexo 2, las organizaciones involucradas y el
perfil de los participantes convocados. 5. “La agricultura familiar es un tipo de producción donde la unidad doméstica y la unidad productiva están físicamente integradas, la agricultura es la principal ocupación y fuente
de ingreso del núcleo familiar, la familia aporta la fracción predominante de la fuerza de trabajo utilizada en la explotación, y la producción se dirige al autoconsumo y al mercado conjuntamente”. www.procisur.org.uy.
6. En el Anexo 3, se puede consultar el instrumento utilizado en los grupos focales así como las guías de entrevista.

25

�2

El contexto:
comportamiento
sociodemográfico
de la población

San Pedro de Colalao, Tucumán.
26

En este capítulo se presentan algunos datos censales sobre
la población total que permiten caracterizar dos fenómenos
axiales de la problemática rural. El primero de ellos remite
a la distribución espacial de la población y su variación
en el período intercensal, y especifica su manifestación en
términos de brechas de género y generacionales. El segundo
hace referencia al esfuerzo económico potencial y efectivo
que debe realizar la población rural con respecto a la urbana, situación que se refleja en la interacción de las tasas de
dependencia (total, infantil y de adultos mayores) y la tasa
de actividad. Esta aproximación general brinda un marco
para interpretar el comportamiento sociodemográfico de las
mujeres rurales jóvenes, núcleo de este estudio.
27

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Tasa de urbanización.
Total del país.
Período 1947-2010

Fuente: Torrado (1994) y CNPHyV

Gráfico 1

rural tiene mayor peso, mientras que en la
Región Pampeana (que cuenta con la participación más baja de población rural, aun sin
considerar a la CABA) la caída es más tenue
(-1,1 pp). Resulta destacable el caso de Cuyo,
región en que la participación de la población rural es similar a la del NOA, pero que
experimenta caídas del mismo orden que las
registradas en la Región Pampeana.
La situación registrada en la región cuyana
evidencia que es posible retener a la población rural si se promueven esquemas productivos que definan alternativas de empleabilidad en el sector agropecuario y esquemas
de residencia asociados al desarrollo de infraestructura en el campo (tal como sucede
en los oasis de riego cercanos a la capital
mendocina). k

28

7. La tasa de urbanización surge de calcular la diferencia entre el porcentaje de población urbana final e inicial, sobre la cantidad de años correspondiente al período intercensal

Gráfico 2

Evolución de la
incidencia de la
población total
por área de residencia.
Total del país.
Período 1947-2010

Gráfico 2

Incidencia de la
población rural sobre
la población total por
año censal y diferencia
intercensal (en puntos
porcentuales),
según región

Fuente: Torrado (1994) y CNPHyV

El abandono de la residencia rural por parte de los jóvenes es uno de los factores que
constituyen “la cuestión agraria” actual. Sin
embargo, este fenómeno –frecuentemente
esgrimido como preocupación y erigido en
fuente de demandas– ha recibido escaso tratamiento teórico.
El análisis de series temporales sobre distribución espacial de la población permite
entender el despoblamiento del campo como
parte de un proceso histórico. En la Argentina, la tasa de urbanización que acompaña al
desarrollo industrial alcanza el valor más alto
(0,75) en el período intercensal 1947-1960 y
se mantiene en un nivel de 0,70 en el decenio
siguiente (1960-1970) (Gráfico 1). A partir

de entonces se verifica una gradual desaceleración del nivel de urbanización, pese a lo
cual continúan registrándose en la actualidad
transferencias poblacionales del campo a la
ciudad (Gráfico 2).
Estos movimientos se manifiestan con mayor intensidad en aquellas regiones con mayor participación de la población rural –y con
menor intensidad en las más urbanizadas–,
por lo que puede asumirse que el despoblamiento del campo estaría alcanzando un límite a partir del cual el patrón de asentamiento
poblacional tendería a estabilizarse. En el
Gráfico 3 se observa que las disminuciones
del porcentaje de la población rural (sobre la
población total) son más significativas en el
NEA y el NOA (-3,6 y -2,5 puntos porcentuales respectivamente), donde la población

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.1. El despoblamiento del campo

29

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

2.1.1. Distribución de la población rural
entre zonas agrupadas y dispersas
Para conocer con mayor precisión las formas
de manifestación reciente de este fenómeno
cabe analizar la distribución de la población
rural entre zonas agrupadas y dispersas, tomando en consideración su evolución en el
período intercensal y las particularidades que
asume en las distintas regiones geográficas
del país.
Para esto se presentan mapas a nivel departamental por región, donde los dos colores

más oscuros reflejan las ganancias de población y los dos más claros, las pérdidas. Se observa así rápidamente que el despoblamiento
del campo se explica fundamentalmente por
el abandono de las zonas rurales dispersas.
k En la Región Pampeana, las caídas
pronunciadas de población resultan marginales en las localidades rurales, así como
los incrementos altos de residentes a campo
abierto. Aun cuando no sea posible establecer la dirección de los flujos poblacionales,
se observa que aquellos departamentos o partidos con fuertes pérdidas de población rural
dispersa registran en forma concomitante un
crecimiento moderado de la población residente en zonas agrupadas.
k Como fuera señalado, en el NEA la
distribución de la población favorece a los
residentes rurales en mayor medida que en el
resto de las regiones. De todas formas, en el
período intercensal se verifica un proceso de
abandono de la residencia a campo abierto.

30

Las caídas más pronunciadas de población
rural dispersa resultan ampliamente generalizadas en Chaco y Formosa, observándose
disminuciones más leves en Corrientes y Misiones. Al igual que en la Región Pampeana,
podría asumirse que las transferencias poblacionales se orientan de lo rural disperso hacia
lo rural concentrado.
k Si bien en el NOA se observan también
descensos de la incidencia de la población
rural dispersa, las caídas moderadas resultan más generalizadas que en el NEA y la
Región Pampeana. Los departamentos que
registran disminuciones menos pronunciadas
de la población residente a campo abierto
configuran un área supraprovincial homogénea que abarca el oeste de Santiago del
Estero, la provincia de Tucumán, el este de
Catamarca, la zona de los Valles Calchaquíes
en Salta y el sur de Jujuy. Con respecto al
comportamiento poblacional en zonas rurales agrupadas, resulta destacable la existencia de departamentos en que las pérdidas de
población resultan más pronunciadas que en
las zonas dispersas (Rivadavia y San Carlos
en Salta; Copo, Banda y Ojo de Agua en Santiago del Estero; y Pomán en Catamarca). En
estos casos cabe suponer un flujo migratorio
hacia áreas urbanas.

tipo de comportamiento definido por la disminución pronunciada de la población rural
agrupada y un incremento moderado de la
población rural dispersa. En San Juan, esta
particularidad se registra en el departamento de Iglesia.
k Finalmente, la Patagonia muestra un
comportamiento poblacional similar al de
la Región Pampeana y el NEA, con fuertes
caídas de la población rural dispersa y crecimientos moderados de la población rural
agrupada.
Cabe señalar que estos comportamientos
no se explican exclusivamente por desplazamientos de la población, sino que en ellos
pueden estar interviniendo otros factores demográficos como el incremento o descenso de
las tasas de natalidad, o bien el aumento de
la esperanza de vida. Sin embargo, mientras
que los primeros pueden manifestarse en períodos de tiempo cortos, los otros adquieren
un carácter estructural que determina una
fuerte inercia temporal. k

Producción de Quinoa, Jujuy.

k Cuyo, particularmente la provincia de
Mendoza, muestra al igual que el NOA disminuciones de la población rural dispersa más
tenues. En Luján de Cuyo, Tunuyán y Santa
Rosa, las caídas de la población rural agrupada superan a las de la población dispersa. El
departamento de Las Heras da cuenta de un

31

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de -19

17

39

42
53

Más de 60
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

32

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De -19 a -0,1

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 00 a 60

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por
departamento (%)

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

33

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
SANTIAGO
deDEL
la ESTERO
población
total por
departamento (%)

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

63
65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De -19 a -0,1

Más de 60

35

33

No existe población
del área

De 00 a 60

22

61

62

17

34

Menos de -19

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

34

35

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38

44

41

Menos de -19
55

De -19 a -0,1

63
66
67

62

46
47

53
56 57

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

58
65

103

109

71

78

72

62

79

88

89

80

90

74

91

97

47

53
56 57

81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

77
87
86
96

76

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

69

75

40
39

49

70

73

110

SAN JUAN

55

63
66
67

68

98

101

44

41

61

60

59

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

64

69

Más de 60

39

49

70

De 00 a 60

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por CHILE
departamento (%)

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

36

37

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por
departamento (%)

4

9

6

7

15

22
CHILE

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

20

De -19 a -0,1

8

14
18

No existe población
del área
Menos de -19

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 00 a 60

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 60

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

38

39

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

CHILE

28

23

24

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por
departamento (%)

11

15

14

16

18

19
27

25

13

12

9

10

17

26

21

20

8

16

18

19

6

5
7

13

12

9

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de -19

46

46

De -19 a -0,1
De 00 a 60

47

Más de 60

48

49

47

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

40

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

41

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Al analizar la composición de la población
por género, se observa que en las áreas urbanas de todas las regiones del país existe
una mayor proporción de mujeres que de varones (valores superiores a 1, tanto en 2001
como en 2010). En el ámbito regional surgen
diferencias que posicionan a Cuyo como la
región más feminizada, y a la Patagonia como
la menos feminizada. Este comportamiento se
invierte en áreas rurales, donde los varones

1,10
1,05

En el medio rural, la presencia de las mujeres es más baja en zonas dispersas que en
las agrupadas. En las localidades rurales la

área urbana 2010
área urbana 2001

área urbana 2010
área urbana 2001

0,95

0,85

En el período intercensal se produce una
leve feminización de las zonas rurales dispersas del NOA y una masculinización en la
Región Pampeana (Gráfico 5). k

Brecha de género (%M/ %V) por área y año censal, según región

1,00

0,90

relación de género adquiere mayor paridad

–las brechas asumen valores de 0,95 a 1 en
todas las regiones menos en la Patagonia–,
de modo que la situación resulta homogénea
en el nivel regional. En cambio, las zonas
dispersas muestran mayor variabilidad, observándose una brecha de 0,90 en Cuyo y de
0,69 en la Patagonia.

área urbana 2010
área urbana 2001

área rural 2010
área rural 2001

área rural 2010

1,05

área urbana 2010

1,00

área rural 2001
área rural 2010

área rural 2001

área rural 2010

0,80

área rural 2001

0,75
0,70
0,65
PAMPA

42

NEA

NOA

CUY0

k El medio rural de la Región Pampeana
muestra los mayores contrastes. En las zo-

área urbana 2010

área rural 2001
área rural 2010

partamental de las brechas de género registradas en zonas rurales agrupadas y dispersas
en el año 2010. En estos, el color más oscuro
refleja una relación de género que favorece
a las mujeres. A medida que los colores se
tornan más claros, las brechas entre mujeres y varones se amplían en desmedro de las
primeras.

nas agrupadas de prácticamente la totalidad
de los departamentos la proporción de mujeres supera a la de varones, o bien existe una
alta paridad. Se percibe como excepción una
“mancha” en el centro-sur de la provincia de
Buenos Aires, que comprende los partidos
de Ayacucho, Azul y Benito Juárez, donde
las mujeres representan menos del 85% de
los varones.
En cambio, en las zonas rurales dispersas
se imponen situaciones de alta disparidad
para las mujeres, pues su presencia en el
campo resulta significativamente menor que

la de los varones. En el noroeste de Córdoba
se observa una paridad relativamente mayor,
y otra mancha de paridad media se conforma en los departamentos ubicados al oeste
de Entre Ríos y el centro-este de Santa Fe.
k Respecto de las zonas rurales agrupadas del NEA, las mujeres tienen mayor peso
que los varones en los departamentos ubicados al este de Chaco, que configuran una
mancha que se extiende hacia el centro y sur
de Corrientes. En Misiones esta situación se
verifica principalmente en los departamentos

Brecha de género (%M/ %V) entre la población rural por área y año censal, según región

1,10

área urbana 2001
área urbana 2010

En los mapas que se presentan a continuación es posible observar la distribución de-

Gráfico 5

PATAG

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 4

adquieren mayor peso que las mujeres. Las
áreas rurales de Cuyo y la Patagonia mantienen las posiciones de mayor y menor equidad
a favor de las mujeres.
Las relaciones de género se mantienen estables en el período intercensal, aunque en
áreas rurales del NEA y el NOA se registra
un leve desplazamiento hacia situaciones de
mayor predominio de las mujeres (Gráfico 4).

8. Las brechas de género se calculan como cociente entre el porcentaje de mujeres y el porcentaje de varones. Un valor igual a 1 indica paridad perfecta o
equidad, mientras que los valores superiores a 1 remiten a situaciones en que el porcentaje de mujeres supera al de varones. Cabe señalar que en todos los
casos las brechas se calculan como cociente entre porcentajes a fin de reflejar la cobertura que presenta el fenómeno en cuestión.

0,95

rural agrupada 2010
rural agrupada 2001

rural agrupada 2001

0,90
0,85

rural agrupada 2010

rural dispersa 2010
rural dispersa 2001

0,80

rural dispersa 2001

rural agrupada 2010
rural agrupada 2001
rural dispersa 2001

rural agrupada 2001
rural agrupada 2010
rural dispersa 2001
rural dispersa 2010

rural agrupada 2001
rural agrupada 2010

rural dispersa 2001

rural dispersa 2010

0,75
rural dispersa 2010

0,70

rural dispersa 2001

0,65
PAMPA

NEA

NOA

CUY0

PATAG

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.1.2. Territorialidad de las brechas
de género 8

43

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

emplazados sobre el río Uruguay, desde Oberá hasta San Pedro, incluyendo a Cainguás.
Si bien en las zonas dispersas prevalecen
situaciones de desventaja para las mujeres,
en el sur de Misiones, y el noroeste y el sureste de Corrientes, la relación entre mujeres
y varones muestra gran paridad.
k En el caso del NOA, la presencia de
las mujeres se impone principalmente en las
zonas rurales agrupadas del oeste de Jujuy,
con la excepción de Rinconada, y se extiende sobre Santa Victoria e Iruya en el norte
salteño. También se configuran algunas manchas de ventaja para las mujeres en el norte,
centro-este y suroeste de Tucumán, y en una
franja que se extiende desde el centro-oeste
hacia el sureste de Santiago del Estero. En el
resto de la región predominan situaciones de
alta paridad. Como excepción, los poblados
rurales de los departamentos cordilleranos
de Salta, Catamarca y La Rioja cuentan con
una proporción media-baja a baja de mujeres. Es probable que este comportamiento se
encuentre asociado al desarrollo de la minería como principal actividad económica de
esa región.
En las zonas rurales dispersas predomina
una menor presencia de las mujeres, aunque
se observa una franja que se extiende desde el norte de Jujuy y Salta y abarca los departamentos salteños de La Poma, Molinos y
San Carlos, donde la proporción de mujeres
supera a la de varones. Por otro lado, en los
departamentos jujeños de Susques, Humahuaca, Tilcara y Dr. Manuel Belgrano, los
departamentos salteños de Rosario de Lerma,
Capital, Chicoana y Cachi, prácticamente la

44

totalidad de la provincia de Tucumán, los departamentos del oeste y sur de Santiago del
Estero, y Belén en Catamarca conforman una
mancha de alta paridad.
k En Cuyo, las localidades rurales con
predominio femenino se ubican principalmente en Mendoza. En la mayoría de los departamentos mendocinos (con la excepción
de La Paz y Malargüe) y el este de San Juan
la presencia de las mujeres resulta alta también en las zonas rurales dispersas.
k En los poblados rurales de la Patagonia la relación de género favorece a las mujeres o tiende hacia la paridad, menos en los
departamentos ubicados al suroeste de Neuquén, el este de la línea sur rionegrina, el
noreste de Chubut y las provincias de Santa
Cruz y Tierra del Fuego.
Por su parte, en las zonas rurales dispersas de esta región la disparidad de género se
presenta de manera generalizada. Constituye
una excepción el departamento rionegrino de
Valcheta, que muestra una situación cercana
a la paridad.
Ahora bien, ¿qué representan estas configuraciones? En términos demográficos, la
composición por género de la población determina una distribución homogénea entre
varones y mujeres, salvo en los casos de poblaciones envejecidas donde prevalecen las
mujeres. Según los datos del Censo 2010, en
la Argentina la brecha de género se ubica en
1,05 9, es decir que la proporción de mujeres supera levemente a la de varones. Esta
consideración es relevante dado que permite
asociar la disparidad de género con compor-

tamientos sociales, en particular, procesos
migratorios que definen distintos patrones de
movilidad y asentamiento de la población. De
esta manera, la menor presencia de mujeres
en zonas rurales dispersas se expresa como
resultado de un proceso histórico de expulsión de la población femenina. Pero sobre
todo, los departamentos que en el período
intercensal registran una mayor participación de las mujeres sobre los varones estarían
dando cuenta de un proceso de emigración
que involucra principalmente a los varones,
de modo que las situaciones caracterizadas
en primera instancia como de mayor equidad
o ventaja para las mujeres podrían asociarse
por el contrario con la necesidad de hacer
frente en soledad el cuidado del hogar. Por
su parte, la concentración de mujeres en los
poblados rurales refleja la contraparte del fenómeno que se verifica a campo abierto. k

9. Excluyendo a la CABA, que presenta el nivel de envejecimiento poblacional más alto del país.

Vivero Forestal, Corrientes.

45

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,85

17

39

42
53

Más de 0,99
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

46

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,85 a 0,89

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,9 a 0,99

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
(%) Año 2010

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

47

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
la población
femenina y masculina
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%) Año 2010

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,85 a 0,89

Más de 0,99

37

36

39

47

De 0,9 a 0,99

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,85

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

48

49

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,85 a 0,89

47
53

Menos de 0,85

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0,99

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,9 a 0,99

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
CHILE
(%) Año 2010

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

50

51

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
(%) Año 2010

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,85 a 0,89

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,85

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,9 a 0,99

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,99

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

52

53

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

CHILE

28

23

24

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
(%) Año 2010

11

15

14

16

18

19

27

25

13

12

9

10

17

26

21

20

8

16

18

19

6

5
7

13

12

9

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

31
39

35

42

40

38

37

36

27

25

33

32

34

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de 0,85

46

46

De 0,85 a 0,89
De 0,9 a 0,99

47

Más de 0,99

48

49

47

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

54

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

55

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

56

regionales. Cuyo y la Región Pampeana –que
presentan respectivamente las situaciones de
mayor y menor incidencia de jóvenes en el
medio rural– muestran una mayor proporción
de jóvenes en las zonas dispersas que en las
agrupadas. Este comportamiento se manifiesta con particular intensidad en la Región
Pampeana. En Patagonia, NEA y NOA, esta
relación se invierte, de modo que la proporción de jóvenes es más alta en las localidades rurales.
Por otro lado, en el período intercensal
se observan –tanto en los poblados rurales
como a campo abierto– ganancias de paridad
a favor de los jóvenes de todas las regiones
(Gráfico 7).

10. Las brechas generacionales se calculan como cociente entre el porcentaje de jóvenes (de 15 a 34 años) y el porcentaje de no jóvenes (resto de la población). Un valor igual a 1 indica paridad
perfecta o equidad, mientras que los valores superiores a 1 remiten a situaciones en que el porcentaje de jóvenes supera al de no jóvenes. Cabe señalar que en todos los casos las brechas se calculan
como cociente entre porcentajes a fin de reflejar la cobertura que presenta el fenómeno en cuestión. 11. Excluyendo a la CABA, las islas del Atlántico Sur y la Antártida argentina.

Gráfico 6

Brecha generacional
(%J / %NJ) por área.
Años 2001 y 2010

Gráfico 7

Brecha generacional
(%J / %NJ) entre la
población rural
por zona. Años 2001
y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Al analizar la relación entre la población joven (de 15 a 34 años) y no joven (resto de la
población) por área, se observa que la brecha
generacional favorece a los jóvenes en los
aglomerados urbanos. En estos, los jóvenes
representan el 49% del resto de la población
(año 2010). En el nivel regional, la participación más alta de los jóvenes se verifica en los
ámbitos urbanos del NOA (53%), la Patagonia (53%) y el NEA (52%), donde se registran los mayores incrementos en el período
intercensal.
En el medio rural los jóvenes constituyen
el 46% de la población no joven. Cuyo y la

Patagonia son las regiones que cuentan con
mayor proporción de jóvenes rurales (51%
y 49% respectivamente), aunque entre extremos del período censal la participación
de los jóvenes se incrementa de manera más
significativa en la región cuyana. Esto determina que la brecha generacional pase a ser
“más equitativa” en las áreas rurales que en
las urbanas. Por su parte, la región con menor presencia de población joven es la pampeana. Aun así, en esta región se verifica un
crecimiento de la proporción de jóvenes en
el período intercensal (Gráfico 6).
Al comparar las brechas generacionales en
zonas rurales agrupadas y dispersas se ponen
de manifiesto dos tipos de comportamientos

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.1.3. Territorialidad de las brechas
generacionales 10

57

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

La distribución departamental de este comportamiento entre zonas rurales agrupadas y
dispersas para el año 2010 queda reflejada
en los mapas regionales que se presentan a
continuación.

k

En las zonas rurales agrupadas de la

Región Pampeana aparece una mayor presen-

cia relativa de no jóvenes que de jóvenes,
definiendo situaciones de envejecimiento poblacional. Estos últimos representan entre
un 30% y un 40% de los no jóvenes en la
mayoría de los partidos bonaerenses, el este
de La Pampa y el extremo sur de Córdoba.
En el sureste de Entre Ríos se conforma otra
mancha de desventaja para los jóvenes.
En las zonas rurales dispersas las situaciones tienden hacia una mayor paridad para
los jóvenes, principalmente en el noreste y
centro-sur de Córdoba y en el centro-oeste
de Santa Fe. En la provincia de Buenos Aires se conforma una franja de equidad desde
San Antonio de Areco hacia el sureste, hasta
el partido de Magdalena, y otra en el centrooeste provincial.
k

En las zonas rurales agrupadas del

región predominan brechas intermedias. Por
su parte, en las zonas rurales dispersas tiende
a desaparecer la alta presencia de jóvenes.
Sin embargo, continúan resultando predominantes las situaciones de equidad intermedia.
k En las localidades rurales del NOA se
registran también proporciones altas o medioaltas de jóvenes, principalmente en el noroeste de Salta, oeste y sur de Jujuy y centro
de Salta, así como en el noreste y suroeste
de Tucumán. En Catamarca se observa una
participación alta de jóvenes en Belén, Fray
Mamerto Esquiú, Capital y Capayán, y en La
Rioja, en Arauco, General Lamadrid, Chilecito y Chamical. En Santiago del Estero son
los departamentos Capital, Robles y Rivadavia los que cuentan con mayor proporción de
jóvenes con respecto a los no jóvenes.
En las zonas rurales dispersas, se conforma una mancha de participación medio-baja
de los jóvenes que abarca el norte y oeste de
Jujuy, noroeste y sur de Salta y el departamento santiagueño de Pellegrini. En el sur
de Catamarca, de La Rioja y de Santiago del
Estero se delinea otra extensa área desfavorable para los jóvenes.

k En poblados rurales de la Patagonia
la configuración de las zonas de paridad adquiere forma de mosaico, registrándose una
presencia más alta de jóvenes en los departamentos neuquinos ubicados sobre el río Limay y el río Neuquén, que se prolonga sobre
los valles Alto y Medio de Río Negro hacia
el Atlántico.
En las zonas dispersas hay menos participación de jóvenes, registrándose las más
bajas en la línea sur rionegrina (con la excepción de Valcheta) y los departamentos
chubutenses de Telsen y Paso de Indios. En
la provincia de Santa Cruz se observan de
manera generalizada situaciones de paridad.
Así, en términos generales, las localidades
rurales de la Región Pampeana estarían ejerciendo un efecto de atracción sobre la población no joven determinando el menor peso de la
población joven, mientras que en el resto de las
regiones la participación de los jóvenes en los
poblados rurales resulta mayor. Por su parte, en
las zonas rurales dispersas se tornan más desfavorables para los jóvenes respecto de las agrupadas, menos en la Región Pampeana y Cuyo
donde estarían logrando un mayor grado de retención de este segmento de la población. k

foto

NEA se percibe de manera generalizada una

presencia medio-alta o alta de jóvenes. Las
brechas generacionales más favorables para
los jóvenes (participación mayor al 50%) en
el norte de Chaco, definiendo una franja que
se extiende hacia el este y sur de la provincia
y abarca la Capital de Corrientes, Empedrado
e Itatí. En el límite entre Corrientes y Misiones, los departamentos Ituzaingó, Posadas y
Leandro N. Alem registran también una participación alta de jóvenes. En el resto de la

58

k En Cuyo, las zonas rurales agrupadas
del suroeste de San Juan y norte de Mendoza
registran las menores brechas entre jóvenes
y no jóvenes, observándose participaciones
medio-altas en el resto de la región (con la
excepción de Malargüe). Esta configuración
se torna más equitativa en las zonas dispersas de la región, donde la mancha de paridad
se extiende hacia el noroeste de San Juan y el
sur de Mendoza.

Producción de artesanías en lana de oveja, Neuquén.

59

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,3

17

39

42
53

Más de 0,5
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

60

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,3 a 0,4

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,41 a 0,5

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
(%) Año 2010

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

61

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
la población joven
y no joven
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%) Año 2010

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,31 a 0,4

Más de 0,5

37

36

39

47

De 0,41 a 0,5

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,3

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

62

63

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,31 a 0,4

47
53

Menos de 0,3

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0,5

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,41 a 0,5

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
CHILE
(%) Año 2010

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
Noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

64

65

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
(%) Año 2010

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,31 a 0,4

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,3

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,41 a 0,5

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,5

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

66

67

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
(%) Año 2010

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

33

32
31

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de 0,3

46

46

De 0,31 a 0,4
De 0,41 a 0,5

47

49

47

Más de 0,5

48

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

68

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

69

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

2.2. El esfuerzo económico
de la población
La tasa de dependencia total12 remite al esfuerzo “potencial” que debe realizar la población en edad de trabajar en relación con
los niños y adultos mayores. De esta manera,
tasas de dependencia altas implican que la
población en edad de participar en el mercado de trabajo debe sostener a una mayor proporción de personas potencialmente inactivas.
Este comportamiento poblacional puede ser
especificado de acuerdo con la participación
de la población infantil, o bien de los adultos
mayores, a través de las respectivas tasas de
dependencia (tasa de dependencia infantil y
tasa de dependencia de adultos mayores).

Los valores observados entre extremos del período censal dan cuenta de una significativa
disminución de la tasa de dependencia total,
tanto en áreas urbanas como rurales de todas
las regiones del país. Este comportamiento se
verifica con particular intensidad en el NEA,
que partiendo de niveles iniciales altos (70%
en áreas urbanas y 86% en áreas rurales) registra las caídas más pronunciadas (-17% y
-15% respectivamente). En el NOA se verifica un comportamiento similar, aunque en esta
región tanto las tasas de dependencia como las
disminuciones intercensales registran niveles
levemente inferiores a los del NEA (66% en
áreas urbanas y 84% en áreas rurales, con

variaciones de -13% y -15% en cada caso).
Las variaciones intercensales menos significativas se registran en la Región Pampeana y
Cuyo, donde las incidencias iniciales asumían
los valores más bajos. En las áreas urbanas de
la Región Pampeana la tasa de dependencia
total era del 60% en el año 2001 y en Cuyo
del 61%, registrándose en ambas regiones
una disminución del 8%. Por su parte, en sus
áreas rurales las tasas de dependencia se ubicaban en el 65% y 71% respectivamente. En
el año 2010 el porcentaje registrado en la Región Pampeana (59%) refleja una disminución
del 10%, mientras que el registrado en Cuyo
(62%) muestra una caída del 13%.
Se observa así que son las regiones con tasas de dependencia más elevadas las que ex-

Tasa de dependencia
total y variación
intercensal (2010-2001)
por área y región
Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 8

2.2.1. Tasa de dependencia total

70

12. La tasa de dependencia total surge como resultado de la cantidad de personas potencialmente inactivas (menor de 15 años y mayor de 64 años) / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.

perimentan las reducciones más significativas.
La Patagonia muestra un comportamiento atípico en este sentido. Partiendo de incidencias
similares a la pampeana (60% en el medio urbano y 64% en el rural), esta región muestra
caídas similares que las verificadas en el NEA
y el NOA, siendo para la Patagonia de 15%
en áreas urbanas y 18 % en áreas rurales. Por
otro lado, se percibe claramente que las tasas
de dependencia registradas en ámbitos rurales
superan ampliamente a las urbanas, observándose disminuciones intercensales que superan
a las urbanas en todas las regiones menos el
NEA (Gráfico 8).
En los mapas regionales que siguen es posible observar el sentido y la intensidad de las
variaciones intercensales que se producen en
el medio rural en el nivel departamental. En
este caso sólo el color más oscuro refleja aumentos de la tasa de dependencia, mientras
que los otros tres colores reflejan caídas de
distinta magnitud.

k El predominio de colores más oscuros
en la Región Pampeana da cuenta de disminuciones leves de la tasa de dependencia. Los
descensos de mayor intensidad se localizan en
el norte y este de Santa Fe y el norte de Entre
Ríos. En el noroeste de Córdoba se conforma
otra mancha que refleja caídas pronunciadas.
Considerando la marginalidad de estas zonas,
esta situación podría asociarse con un flujo
rural-urbano de los hogares de constitución
reciente (núcleo conyugal con hijos pequeños) y de aquellos conformados únicamente
por adultos mayores (en los que se ha produ-

cido la salida de los hijos para constituir sus
propios hogares, es decir, familias en la etapa
de “nido vacío”).
k En las áreas rurales del NEA, donde
predominan los descensos más marcados de
la tasa de dependencia, la explicación podría
asociarse en parte con el proceso anteriormente descripto, pero en este caso es probable que
se haya producido también una reducción significativa de las tasas de natalidad. Para corroborar la ocurrencia de este fenómeno, se
analiza más adelante el comportamiento de
la tasa de dependencia infantil.
k Si bien el NOA muestra un comportamiento similar al NEA, en esta región el fenómeno presenta menor intensidad. Principalmente en el noreste y sureste de Santiago
del Estero, el noreste de Catamarca y el departamento de San Carlos en Salta, y al norte
de esta provincia, en Rivadavia, se registran
disminuciones moderadas. Por otro lado, en
Candelaria (Salta), Paclín, El Alto y Fray Mamerto Esquiú (Catamarca), General Lamadrid
(La Rioja) y San Martín y Quebrachos (Santiago del Estero) se observan incrementos de
la tasa de dependencia total. Es probable que
en estas zonas las tasas de natalidad tengan
un ritmo de disminución menor.

nor intensidad. En Mendoza adquieren mayor
relevancia las caídas medio-altas, menos en
Guaymallén y Tunuyán donde estas son menos pronunciadas.
k En la Patagonia predominan las disminuciones intercensales altas. Las caídas más
leves se observan en el centro-oeste de Neuquén, en los departamentos localizados en el
límite de las provincias de Neuquén y Río Negro, el suroeste de Río Negro, el centro-este
de Chubut y Río Grande en Tierra del Fuego.
Se destacan los incrementos de las tasas de
dependencia registrados en el departamento
chubutense de Sarmiento, los departamentos
santacruceños de Magallanes y Corpen Aike
y en el departamento fueguino de Ushuaia. k

k En Cuyo, la mayoría de los departamentos sanjuaninos también muestra caídas
altas, constituyendo una excepción Albardón,
Angaco y San Martín, al norte de la Capital, y
Pocito, Sarmiento y 25 de Mayo, ubicados al
sur, donde las disminuciones presentan me71

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de -13,4

17

27
30

43

39
40

52
53

62

54

82

Más de 0
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

56

67

33
46

58

72
86 73

69
74

70
77

SALTA

34

4

De -13,4 a -7,9

7

6

48

Más
de 0
PARAGUAY

10

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

De -7,8 a 0

8

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

Menos de -13,4

5

49
47

57
63

2
No existe población
del área

23

45

68

217

72

44

3

12

22

20

61

65

De -13,4 a -7,9

153

55

41
42

De -7,8 a 0

19

32

66

152

18

10

21

31

38

60

No existe población
del área

11

16

26

29

51

9
8

15

28

35

7

4

24

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

14 15

9

18 19
27 28
32

11
12

16
20

60
62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

73

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

N

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

44

41

Menos de -13,4
55

De -13,4 a -7,9

63
66
67

62

47

49
53
56 57

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

74

91

97

75
92

7

15
19

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

21

22

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De -7,8 a 0

SAN LUIS

34

Más de 0
93

99
104

113

36

106

108

111

35

107
105
108

110

SAN JUAN

9

6

18

De -13,4 a -7,9
73

79

88

98

101

61

60

59

65

Menos de -13,4

68

69

Más de 0

58

4

No existe población
del área

51
52

50

5

20

48

54

64
70

De -7,8 a 0

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento CHILE
(%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

15

14

13

12

CHACO

11

LA RIOJA

1

9

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

74

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

75

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

N

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

40

región
Patagonia

A fin de precisar la ocurrencia de este fenómeno en el medio rural, cabe analizar cómo
se manifiesta en las zonas agrupadas y dispersas. En el nivel regional, es posible identificar
comportamientos distintivos. En el año 2001,
la Patagonia y la Región Pampeana presentaban tasas de dependencia más altas en las
zonas rurales agrupadas que en las dispersas,
definidas probablemente por la tendencia de
las familias con hijos pequeños y de los hogares con “nido vacío” a fijar su residencia en lo-

calidades rurales. Esta situación se mantiene
en el 2010, aunque en la Patagonia se registra
un significativo acortamiento de las diferencias entre zonas rurales agrupadas y dispersas.
En el NOA y Cuyo el fenómeno se orienta en
sentido inverso, es decir que los pobladores
rurales radicados en zonas dispersas enfrentan
cargas económicas levemente más altas que
los asentados en zonas agrupadas, probablemente debido a una mayor estabilidad de las
elevadas tasas de natalidad registradas en las

extensiones rurales abiertas. Entre extremos
del período censal se registra un descenso de
la tasa de dependencia, que resulta más significativo en el NOA que en Cuyo, sin que se
modifique la preponderancia observada en las
zonas dispersas.
Entre las zonas rurales agrupadas y dispersas del NEA se observa gran homogeneidad.
En estas, las tasas de dependencia registraban
en el 2001, y continúan reflejando en el 2010,
los niveles nacionales más altos (Gráfico 9).

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

44
No existe población
del área

45

Menos de -13,4
De -13,4 a -7,9
De -7,8 a 0

47

Más de 0

48

49

50

51
54

52

Gráfico 9

Tasa de dependencia
total por zona rural
y año censal,
según región
Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

46

53

76

77

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Para establecer con mayor precisión si el
comportamiento de la tasa de dependencia
total se explica por el menor peso relativo
de la población menor de 15 años o por el de
aquella mayor de 64 años (en edad de retirarse del mercado de trabajo), resulta necesario analizar las tasas de dependencia infantil
(TDI)13 y de adultos mayores (TDAM)14.
En el Gráfico 10 se presentan, por un lado,
los valores de la TDI urbana correspondientes a los años 2001 y 2010 y la variación
porcentual registrada entre estos años y, por
el otro, los respectivos valores de la TDAM
y su variación porcentual entre extremos del
período. Surge así que el peso demográfico
de la población infantil es mucho más alto (y

Grá

Tasas de dependencia infantil (TDI) y de adultos mayores (TDAM),
co 10. Área urbana. Tasas de dependencia infantil (TDI) y de adultos mayores (TDAM), y variación
y variación intercensal
(2010 - por
2001)
intercensal (2010-2001)
región por región
60

43

55

47
38
17 17

8,7

PAM

NEA

-10,5
-21,2

78

11 12

10 11

-0,7

TDI 2001

TDI 2010

46

45

TDAM 2001

7,1

NOA

-17,5
TDAM 2010

50
40

40

15 16
5,8

CUY

-12,7

TDI Var. % 2010-2001

9 10
11,7
PAT

-20,2
TDAM Var. % 2010-2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 10

bitos críticos –como la educación, la salud
y la vivienda– para el bienestar futuro de la
población.
De todas formas, cabe tener en cuenta las
profundas diferencias que se manifiestan en
el nivel regional. Particularmente el NEA y
el NOA afrontan todavía TDI elevadas, que
adquieren mayor intensidad en las áreas rurales. En el año 2010 se registraban en las
áreas rurales del NEA 61 niños menores de
15 años por cada 100 personas de 15 a 64
años, y 58 en el NOA. Sin embargo, son estas
regiones las que presentan las caídas intercensales más pronunciadas (Gráfico 11).
En el ámbito rural, sólo las TDI observadas
en zonas rurales agrupadas de la Patagonia
superan de manera notoria a las registradas
a campo abierto, ofreciendo evidencia de la
tendencia de las familias con hijos pequeños
a radicarse en pueblos o parajes. Al considerar las variaciones entre extremos del período censal, se pone de manifiesto que las
TDI experimentan disminuciones levemente
mayores en los poblados rurales que en las
zonas dispersas (Gráfico 12).
2.2.3. Tasa de actividad
Dado que las tasas de dependencia remiten a
situaciones potenciales, definidas por la vinculación esperable de la población de distintos tramos de edad con el mercado de trabajo,
la lectura de este comportamiento demográfico debe ser complementada mediante el análisis de las tasas de actividad15. Sin embargo,
la comparación de este indicador entre extremos del período censal debe abordarse cuida-

13. La tasa de dependencia infantil surge como resultado de la cantidad de personas menores de 15 años potencialmente inactivas / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.
14. La tasa de dependencia de adultos mayores surge como resultado de la cantidad de personas mayores de 64 años potencialmente inactivas / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.
15. La tasa de actividad representa el porcentaje de ocupados y desocupados (de 15 años y más) sobre la población total de 15 años y más..

Gráfico 11

Área rural. Tasas de dependencia infantil (TDI) y de adultos
mayores (TDAM), y variación intercensal (2010-2001) por región

Gráfico 12

Tasas de dependencia infantil (TDI) y variación intercensal
(2010-2001) por zona rural y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

variable por región) que el de la población de
adultos mayores (que presenta un nivel similar en todas las regiones, con excepción de
la Región Pampeana y Cuyo, donde se percibe un mayor envejecimiento poblacional). Se
observa asimismo, que la TDAM permanece
estable entre el 2001 y el 2010, mientras que
la TDI muestra caídas de diferente intensidad
en el nivel regional.
En términos generales, este comportamiento permite constatar que en la Argentina se
está produciendo un proceso de reducción de
la natalidad, que no ha sido compensado todavía por el envejecimiento de la población.
Esta situación, conocida como “bono demográfico” constituye una oportunidad histórica
de canalizar el excedente del esfuerzo económico realizado por los miembros activos
de la sociedad a la inversión social en ám-

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.2.2. Tasas de dependencia infantil
y de adultos mayores

dosamente, teniendo en cuenta los efectos del
largo proceso de estancamiento económico
que atravesó el país durante la década del noventa. Así, las tasas de actividad registradas
en el año 2001 reflejaban el fenómeno de “los
desalentados”, trabajadores desocupados que
comenzaron a declararse como inactivos ante
el persistente fracaso en obtener una ocupación. Esta situación se manifestaba con particular intensidad en el campo (recuérdese que
el Censo Nacional Agropecuario realizado en
el año 2002 daba cuenta de la desaparición
del 21,4% de las explotaciones agropecuarias
del país, con respecto a la medición anterior
de 1988).
De esta manera, en el Gráfico 13 es posible
observar que las tasas de actividad entre los
residentes de áreas urbanas se incrementan
de manera significativa en el período intercensal, situación que no se verifica en áreas
rurales. Las tasas de actividad correspondientes a los residentes rurales se mantienen en los mismos niveles del año 2001 en
el NEA (50%), Cuyo (59%) y la Patagonia
(62%), reflejando crecimientos leves en el
NOA (donde pasan del 48% al 50%), mientras que en la Región Pampeana transitan del
57% al 61%. Es decir que la participación
en los mercados de trabajo de la población
urbana ha recorrido una trayectoria inclusiva, principalmente en la Región Pampeana,
mientras que entre la población rural se mantienen niveles similares a los del año 2001.
Al interior del área rural, la Región Pampeana y el NOA muestran incrementos de
las tasas de actividad tanto en zonas agrupadas como dispersas. Pero mientras que en
el primer caso la participación laboral crece

79

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Tasas de actividad total y variación intercensal (2010-2001)
por área y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 13

80

(Gráfico 14).

2.3. Principales evidencias en torno
al comportamiento sociodemográfico
de la población

Tasas de actividad total y variación intercensal (2010-2001)
por zona rural y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 14

más entre los pobladores de zonas dispersas
(8,4%, frente al 7,4% en las localidades rurales), en el segundo se verifica el proceso
contrario (5,7% en zonas agrupadas, frente
al 2,4% en lo rural disperso). En el NEA y
la Patagonia, las tasas de actividad aumentan
entre la población radicada en las localidades rurales (7,2% y 3,6% respectivamente)
y disminuyen levemente entre los residentes a campo abierto. Cuyo presenta la mayor
estabilidad en el período intercensal, tanto
en zonas rurales agrupadas como dispersas

k El despoblamiento del campo que se
registra en la actualidad debe ser contextualizado en un proceso histórico de urbanización
que acompaña al desarrollo capitalista. Este
proceso tiende a desacelerarse progresivamente, sobre todo en las regiones con menor
incidencia de la población rural, lo cual permite suponer que esta tendencia se estaría
acercando gradualmente a una situación de
estabilidad.
k La disminución de la población residente en áreas rurales se explica principalmente
por el abandono de la residencia en zonas
dispersas. Si bien se registran departamentos
en que las disminuciones de los residentes a

campo abierto coinciden con el incremento
de los que habitan en las localidades rurales, se observan también departamentos donde las pérdidas de población se manifiestan
tanto en zonas rurales agrupadas como en las
dispersas. En este último caso, cabe suponer
una migración del campo a la ciudad.
k La relación de género favorece a las
mujeres en las áreas urbanas, siendo Cuyo y
la Región Pampeana las más “feminizadas”
y la Patagonia la más “masculinizada”. En
las áreas rurales la relación entre mujeres y
varones se invierte a favor de estos últimos; la
participación de las mujeres resulta más baja
en las zonas dispersas que en las agrupadas.
Por otro lado, la variación intercensal, tanto
en zonas rurales dispersas como agrupadas,
favorece en mayor medida a las mujeres en
el NEA y el NOA. Al observar la distribución
departamental de este comportamiento, surge
como hipótesis que el incremento de la participación de las mujeres que se registra en
zonas rurales dispersas podría ser explicada
por la emigración de los varones. La mayor
participación de las mujeres en zonas agrupadas podría asociarse con la preferencia de
las mujeres a fijar residencia en los poblados rurales.
k Las brechas generacionales muestran
una mayor participación de la población
joven en áreas urbanas que en las rurales,
principalmente del NOA. En el período intercensal se produce un incremento de la proporción de jóvenes, tanto en áreas urbanas
como rurales; entre las regiones, se destaca
la situación de Cuyo, donde las variaciones

más pronunciadas favorecen a los jóvenes rurales. Al comparar las brechas generacionales entre zonas rurales agrupadas y dispersas se observa que la Región Pampeana es
la más inequitativa para los jóvenes rurales,
cuya participación es mayor en zonas dispersas que en las agrupadas. En este caso surge como hipótesis que las zonas rurales dispersas pampeanas estarían ejerciendo cierto
poder de retención sobre los jóvenes, probablemente relacionada con la orientación de la
demanda laboral. En el resto de las regiones
la participación de los jóvenes es mayor en
las localidades rurales.
k Las tasas de dependencia, que reflejan
en términos teóricos el esfuerzo económico
que debe realizar la población en edad de
trabajar para sostener a los niños y adultos
mayores, muestran caídas significativas en el
período intercensal, tanto en áreas urbanas
como en las rurales. Aquellas regiones con
tasas de dependencia más elevadas (el NEA
y el NOA) son las que registran las disminuciones más significativas. La disminución de
las tasas de dependencia en las áreas rurales
podría asociarse con la relocalización de determinado tipo de hogares –de constitución
reciente o por el contrario en la etapa del
“nido vacío”– o bien con el descenso de la
natalidad. Al considerar el nivel de las tasas
de dependencia en zonas rurales agrupadas
y dispersas se observan comportamientos diferenciales por región. En la Patagonia y la
Región Pampeana las tasas de dependencia
son más altas en las localidades rurales, en
el NEA se registra paridad, y en Cuyo y NOA
la situación se invierte.

k El peso demográfico de la población
infantil es mucho más alto que el de la población de adultos mayores. Sin embargo, la
Región Pampeana comienza a mostrar indicios de envejecimiento poblacional. Por otro
lado, las TDAM permanecen estables entre
2001 y 2010, mientras que las TDI presentan
caídas de diferente intensidad entre regiones.
Particularmente las áreas rurales del NEA y
el NOA, donde se registran las TDI más elevadas, muestran fuertes reducciones en el período intercensal. Dentro del medio rural, las
TDI resultan levemente más altas en zonas
agrupadas, lo que afianza la hipótesis de que
las familias con niños pequeños eligen los
poblados rurales como zonas de residencia.
k En términos potenciales y agregados,
la disminución de las tasas de dependencia
aliviana el esfuerzo económico que debe realizar la población en edad de trabajar, pero
para conocer la configuración efectiva del fenómeno resulta necesario considerar las tasas
de actividad. Se observa así que la participación en el mercado de trabajo de la población
rural, con excepción de la pampeana, se mantiene prácticamente en los mismos niveles
que se registraban en el año 2001, mientras
que la población urbana incrementa su participación. En el medio rural, los incrementos más significativos se producen en zonas
agrupadas, menos en la Región Pampeana
donde crecen más las tasas de actividad de
los pobladores de zonas dispersas. k

81

�Productoras florícolas, Jujuy.

3
La situación
de las mujeres
jóvenes

82

83

�La situación de las mujeres jóvenes

84

Incidencia de las mujeres jóvenes y variación intercensal
(2010-2001) por área y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

En este apartado se aborda en particular
la caracterización de la situación sociodemográfica de las mujeres jóvenes, considerando
las brechas de género y generacionales relacionadas con los patrones de asentamiento
geográfico y su variación en el tiempo.
La distribución de las mujeres jóvenes por
área geográfica da cuenta del escaso peso relativo de este segmento de la población en
áreas rurales, principalmente de la Región
Pampeana, donde las jóvenes rurales representan en torno al 5% de las mujeres jóvenes. La participación de las jóvenes en áreas
rurales del NEA, el NOA y Cuyo se ubica
en niveles cercanos al 20%. En el período
intercensal las caídas más significativas se
registran en el NEA (Gráfico 15).
Por otro lado, resulta interesante destacar
que en el NEA, el NOA y Cuyo las mujeres
jóvenes tienen mayor participación en las
zonas rurales dispersas que en las agrupadas, si bien las pérdidas más significativas
de población femenina joven se producen a
campo abierto. En el NEA, el porcentaje de
mujeres jóvenes residentes en zonas rurales
dispersas representa un 18,9% menos que en
2001, mientras que en las localidades rurales
se registran ganancias del 11,1%. En Cuyo
se observan movimientos similares pero de
menor intensidad (el porcentaje de mujeres
jóvenes radicadas en zonas dispersas cae un
6,1% y la incidencia de las residentes en poblados rurales se incrementa un 5,6%). En el
NOA las variaciones resultan negativas tanto
en las zonas rurales dispersas como en las

Gráfico 15

Gráfico 16

Incidencia de las mujeres jóvenes y variación intercensal
(2010-2001) por zona y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.1. Distribución espacial de las
mujeres jóvenes

agrupadas, pero la intensidad del fenómeno
es mayor en las primeras (-8,9% y -2,3%).
Cabe suponer, por lo tanto, que las mujeres
jóvenes del NEA y Cuyo tienden a abandonar
la residencia a campo abierto para dirigirse a
los poblados rurales. En cambio, en el NOA
estarían abandonando el medio rural para radicarse en aglomerados urbanos (Gráfico 16).
En los mapas departamentales que se presentan a continuación es posible observar las

variaciones intercensales del porcentaje de
mujeres jóvenes residentes en zonas rurales
agrupadas y dispersas de cada región, de
manera que el color más oscuro refleja incrementos de la incidencia relativa de este
segmento de la población y los más claros,
disminuciones de distinta intensidad.
El predominio de colores claros en las zonas rurales dispersas de todas las regiones
da cuenta de redistribuciones espaciales que
reflejan una menor participación de la población femenina joven. Esta situación se invierte en las zonas rurales agrupadas, donde
se perciben variaciones positivas de manera
generalizada.
En las zonas rurales dispersas de la
Región Pampeana, las caídas más pronunciadas del porcentaje de mujeres jóvenes se
registran principalmente en la provincia de
La Pampa y los departamentos limítrofes de
Buenos Aires, el oeste de Córdoba, los departamentos puntanos de General Pedernera y
Junín, y el centro-norte de Córdoba. Hacia el
este de la región, las pérdidas más intensas
configuran una mancha transprovincial que
comprende a la provincia de Entre Ríos, y
k

se prolonga sobre el sur de Santa Fe, Marcos
Juárez y el norte de Buenos Aires. Estas manchas muestran como anverso incrementos del
porcentaje de las mujeres jóvenes radicadas
en zonas rurales agrupadas.
k En el NEA se verifica el mismo proceso. Como excepción, en las zonas rurales
dispersas de Bermejo (Chaco) e Iguazú, San
Pedro y San Javier (Misiones) se observan
leves incrementos del porcentaje de mujeres
jóvenes. En las zonas rurales agrupadas se
verifican caídas pronunciadas en Independencia, 12 de Octubre y 1° de Mayo (Chaco),
San Roque (Corrientes) y Cainguás (Misiones), que se erigen así en focos de expulsión
de mujeres rurales jóvenes.

k En la Patagonia predomina la situación
de abandono de las zonas rurales dispersas e
incremento de la participación en las agrupadas. En algunos departamentos de esta región –como Valcheta en Río Negro, Gaiman
y Rawson en Chubut, y Río Chico en Santa
Cruz– se manifiestan situaciones atípicas,
definidas por el aumento del porcentaje de
mujeres jóvenes que residen a campo abierto y la disminución de las radicadas en los
poblados rurales. k

k En el NOA se configura una mancha
que comprende la provincia de Tucumán, el
norte y oeste de Santiago del Estero y el este
de Catamarca, donde se observan incrementos o disminuciones leves de la incidencia de
la población femenina joven radicada en zonas rurales dispersas. En los pueblos o parajes del oeste de Tucumán se registra también
una mayor participación de las mujeres jóvenes, lo cual permite suponer que esta zona
constituye un foco de retención.
k En Cuyo sólo se producen pérdidas de
población femenina joven en las zonas rurales dispersas del oeste y centro de San Juan.
Resulta destacable la situación de Mendoza,
donde las jóvenes pierden participación en
las localidades rurales y la ganan en zonas
rurales abiertas.

85

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de -18,8

17

27
30
39

53

Más de 0
111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

86

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De -18,8 a -10,7

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De -10,6 a 0

19

43

52

10

21

31

66

152

18

42

110

11

16

38

60

No existe población
del área

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
por área, según
departamento (%).

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

87

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
SANTIAGO
DEL ESTEROjóvenes
las mujeres
por área, según
departamento (%).

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

63
65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De -18,8 a -10,7

Más de 0

35

33

No existe población
del área

De -10,6 a 0

22

61

62

17

34

Menos de -18,8

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

88

89

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De -18,8 a -10,7

47
53

Menos de -18,8

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De -10,6 a 0

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
CHILE
por área, según
departamento (%).

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
Noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

90

91

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
por área, según
departamento (%).

4

9

6

7

15

22
CHILE

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

20

De -18,8 a -10,7

8

14
18

No existe población
del área
Menos de -18,8

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De -10,6 a 0

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

92

93

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
por área, según
departamento (%).

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

41

43

44

No existe población
del área

45

Menos de -18,8

46

45
46

De -18,8 a -10,7
De -10,6 a 0

47

49

47

Más de 0

48

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

94

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

95

�La situación de las mujeres jóvenes

En el año 2001 las brechas de género en
zonas rurales agrupadas presentaban valores muy similares en todas las regiones, que
colocaban en ventaja a los varones jóvenes.
En el período intercensal, la relación de género recorre una trayectoria que posiciona

96

Brechas de género (%M / %V) en la población joven por área.
Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Para determinar si los patrones de asentamiento geográfico de las mujeres jóvenes
las distinguen de los varones jóvenes resulta
necesario analizar la evolución en el tiempo
y la distribución en el espacio de las brechas
de género.
En áreas urbanas, la relación entre mujeres y varones jóvenes favorece levemente a
las primeras (valores superiores a 1) en todas
las regiones del país. La variación intercensal sólo adquiere relevancia en la Patagonia
(donde la relación se invierte a favor de los
varones) y en Cuyo (donde la participación
de mujeres y varones tiende a equipararse).
En las áreas rurales la brecha se torna
desfavorable para las mujeres jóvenes (valores inferiores a 1). Esta situación adquiere
notable magnitud en la Patagonia, conocida
por el grado de masculinización de su población, mientras que en Cuyo se registran las
diferencias más reducidas. Las regiones que
muestran las variaciones intercensales más
significativas son el NEA y el NOA, donde
la relación entre mujeres y varones jóvenes
tiende hacia una mayor paridad, probablemente debido a un proceso de emigración que
afecta de manera más significativa a la población masculina joven (Gráfico 17).

Gráfico 17

Gráfico 18

Brechas de género (%M / %V) en la población rural joven por zona.
Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.1.1. Brechas de género en la
población joven

a las mujeres del NOA en situación de mayor equidad que las pampeanas, patagónicas
y cuyanas, y reposiciona a las jóvenes del
NEA, que pasan a tener mayor peso que los
varones jóvenes. Esta pérdida de participación de la población masculina joven podría
asociarse con la preferencia de las mujeres
con hijos pequeños a sentar residencia en los
poblados rurales.
Por su parte, el porcentaje de mujeres jóvenes residentes en zonas rurales dispersas
resulta muy inferior al de los varones jóvenes, principalmente en la Patagonia. En el
NEA y el NOA la relación de género varía a
favor de las mujeres en el período intercensal
(sin que se invierta el sentido de la relación).
Nuevamente en estos casos cabe suponer la
ocurrencia de un proceso de emigración del
que participan en mayor medida los varones
que las mujeres jóvenes (Gráfico 18).
A fin de especificar la localización de estos
comportamientos en las zonas rurales agrupadas y dispersas de cada región, se presentan
los mapas departamentales correspondientes
al año 2010. En estos, el color más oscuro
indica que la participación de las mujeres
jóvenes iguala o supera a la de los varones
del mismo tramo de edad, mientras que los
colores más claros indican distinta intensidad de predominio de los varones.
k Se observa así que en los poblados
rurales de la Región Pampeana se impone la
presencia de las mujeres jóvenes, que superan la proporción de varones o se encuentran
en situación de alta paridad. Esta relación se
invierte a campo abierto, donde las jóvenes

representan en general menos del 80% de los
varones jóvenes. Sin embargo, en las zonas
rurales dispersas del noroeste de Córdoba, el
noreste, centro-este y sureste de Santa Fe, el
norte y sur de Entre Ríos, el norte del núcleo
agrícola de la provincia de Buenos Aires y
el norte de la cuenca del Salado se observan
manchas de mayor paridad. Cabe destacar la
diversidad de los contextos donde se localizan estos fenómenos, que se manifiestan por
igual en áreas marginales como el oeste de
las sierras cordobesas y el norte de Santa Fe,
y en las zonas agrícola (zona núcleo) y ganadera (cuenca del Salado) más ricas del país.
En las zonas rurales agrupadas del
NEA también se generaliza el predominio de
las mujeres jóvenes, mientras que en las zonas dispersas se conforman manchas de alta
paridad que abarcan prácticamente la totalidad de los departamentos de Misiones, la
franja correntina ubicada sobre el río Paraná,
el este y sur chaqueño, y el noreste y oeste
formoseño. Cabe señalar el predominio de
mujeres jóvenes que se registra en los departamentos correntinos de Empedrado y Esquina y el departamento chaqueño de O’Higgins.
k

k En el caso del NOA se destaca la mayor presencia de mujeres jóvenes en las zonas rurales dispersas del norte de Jujuy y los
departamentos lindantes del norte de Salta, a
los que se suman La Poma, la Capital y San
Carlos, así como también en Chicoana. En
Tucumán este fenómeno se manifiesta en Tafí
Viejo, Yerba Buena y Lules, ubicados en las
proximidades de Capital, y los departamentos
de Monteros (al oeste de la provincia). En Ca-

tamarca se observa en los departamentos de
Fray Mamerto Esquiú y Capital; en La Rioja,
en San Blas de los Sauces y Castro Barros; y
en Santiago del Estero, en Loreto y Salavina.
k En las extensiones abiertas de Cuyo,
este comportamiento se verifica en los departamentos sanjuaninos de Albardón, Caucete
y Pocito, y en los departamentos mendocinos
de Rivadavia y San Rafael.
En las zonas rurales dispersas de la
Patagonia, las situaciones de mayor paridad
se observan en el suroeste de Neuquén y los
departamentos rionegrinos de General Roca
y Valcheta; y no se registra predominio de las
mujeres jóvenes en las extensiones abiertas
de ningún departamento de las provincias de
esta región.
De esta manera, la configuración departamental de las manchas donde se manifiesta
un incremento de la participación de las mujeres rurales jóvenes residentes en áreas dispersas afianza la hipótesis de la ocurrencia de
procesos de emigración, ya sea permanente
o estacional, que afectan en mayor medida a
los varones jóvenes. Por su parte, la mayor
presencia de las jóvenes en los poblados rurales podría asociarse a la elección de estos
ámbitos para la crianza de los hijos. k
k

97

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,85

17

39

42
53

Más de 0,99
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

98

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,85 a 0,89

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,9 a 0,99

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

99

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%). Año 2010.

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,85 a 0,89

Más de 0,99

37

36

39

47

De 0,9 a 0,99

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,85

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

100

101

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,85 a 0,89

47
53

Menos de 0,85

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0,99

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,9 a 0,99

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
CHILE
(%). Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

102

103

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,85 a 0,89

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,85

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,9 a 0,99

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,99

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

104

105

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

33

32
31

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área
Menos de 0,85

45
46

45
46

De 0,85 a 0,89
De 0,9 a 0,99

47
48

49

47

Más de 0,99

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

106

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

107

�La situación de las mujeres jóvenes

108

Brechas generacionales (%MJ / %MNJ) en la población femenina
por área.Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

En el total del país 20 e independientemente
del área de residencia, las mujeres jóvenes
representaban en el año 2001 el 45% de las
mujeres no jóvenes, relación que se mantiene estable en el período considerado (47%
en 2010).
En áreas urbanas, la menor proporción
de mujeres jóvenes se registra en la Región
Pampeana y Cuyo, donde las variaciones intercensales resultan poco significativas. Si
bien en 2001 el NOA era la región con mayor
participación de mujeres jóvenes urbanas, el
incremento registrado en el NEA determina
que en el 2010 la relación entre mujeres jóvenes y no jóvenes se ubique en valores similares a los del NOA.
Por su parte, en todas las regiones del país
–con la excepción de Cuyo– la participación
de las mujeres jóvenes en áreas rurales es
más baja que en áreas urbanas. Entre extremos del período censal la brecha generacional se acorta a favor de las jóvenes de manera
más relevante en el NEA y el NOA que en
las otras regiones (Gráfico 19).
Como se señaló antes, en las áreas rurales
de la Región Pampeana la proporción de jóvenes es la más baja de todas las regiones, mientras que en Cuyo se registran las situaciones
de mayor paridad. Al considerar el peso de las
mujeres jóvenes (en relación con las no jóvenes) en zonas rurales agrupadas y dispersas de
estas dos regiones se pone de manifiesto que
la participación de las jóvenes es levemente
superior en el campo que en los poblados rurales. Se evidencia así que las extensiones rurales abiertas de Cuyo detentan un alto poder

Gráfico 19

Gráfico 20

Brechas generacionales (%MJ / %MNJ) en la población rural
femenina por zona. Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.1.2. Brechas generacionales
en la población femenina

de retención de la población femenina joven
(Gráfico 20).

los departamentos de Formosa y en muchos
de Corrientes.

En los mapas departamentales de las brechas generacionales registradas en zonas rurales agrupadas y dispersas para el año 2010,
las situaciones de mayor paridad entre el porcentaje de mujeres jóvenes y no jóvenes quedan reflejadas mediante los colores más oscuros y los de menor paridad en perjuicio de
las jóvenes, mediante los colores más claros.

k También en el NOA la presencia de
mujeres jóvenes resulta más elevada en los
poblados rurales que en el campo. Aun así,
en las zonas rurales dispersas es posible observar la configuración de manchas de mayor
paridad en el norte de Salta y el este de Jujuy;
la provincia de Tucumán y los departamentos santiagueños limítrofes con ella; el sur de
Catamarca y el centro-este de La Rioja. Pero
tal vez lo más destacable sea la conformación
de una amplia franja de participación baja,
que se dispone de norte a sur sobre el oeste
de la región abarcando la zona cordillerana.

k Se observa así que en las zonas rurales
dispersas de la Región Pampeana predomina una participación alta de las jóvenes en
relación con las no jóvenes, principalmente en Santa Fe, el este y sur de Córdoba y
el extremo norte de La Pampa. Esta mancha
se prolonga hacia el este, sobre el norte de
Entre Ríos. En el noreste de la provincia de
Buenos Aires se conforma otra mancha que
abarca los departamentos más próximos al
área metropolitana.
Por su parte, en las localidades rurales de
la provincia de Buenos Aires (menos el este
de la cuenca del Salado y el este del núcleo
agrícola), el este de La Pampa, el este y sur
de Córdoba, el sur y centro-oeste de Santa
Fe y el centro-este de Entre Ríos se observan
las brechas más amplias en desmedro de las
mujeres jóvenes.
k

En las zonas rurales agrupadas del

NEA se generaliza la participación alta de las

jóvenes. Si bien este comportamiento se replica en las zonas dispersas, en estas últimas
se conforman manchas de menor participación relativa en prácticamente la totalidad de

dispersas de estos mismos departamentos la
presencia de las jóvenes asume los niveles
más bajos.
En Santa Cruz, que registran niveles de
participación altos tanto en zonas rurales
agrupadas como dispersas. Resulta destacable el caso de Lago Buenos Aires. En las
extensiones rurales abiertas de este departamento la proporción de mujeres jóvenes supera al de las mujeres no jóvenes. k

k Como fuera señalado, Cuyo presenta
una situación particular definida por la alta
presencia relativa de mujeres jóvenes, tanto
en zonas rurales agrupadas como dispersas,
de prácticamente la totalidad de los departamentos. Esta alta proporción se verifica tanto
en el nivel del género como en el generacional.
k En la Patagonia, las zonas rurales
dispersas con mayor paridad generacional
se localizan en el norte y oeste de Neuquén,
los valles alto y medio de Río Negro y los
departamentos de Valcheta y Conesa. Esta
situación se constata asimismo en los departamentos costeros de Chubut y Santa Cruz, y
en Tierra del Fuego.
En Chubut, la participación de las mujeres
jóvenes resulta alta en las localidades rurales
de los departamentos ubicados hacia el oeste de la provincia, mientras que en las zonas

109

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,4

17

39

42
53

Más de 1
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

110

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,4 a 0,449

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,45 a 1

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
(%). Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

111

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%). Año 2010.

25
24

23
26

31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

25
24

23

66

68
71

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,4 a 0,449

Más de 1

37

36

39

47

De 0,45 a 1

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,4

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

112

113

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,4 a 0,449

47
53

Menos de 0,4

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

47
53

63
66
67

62

76
81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

69

75

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

61

60

59

41

40
39

49

44

68

69

Más de 1

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,45 a 1

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
CHILE
(%). Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

114

115

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
(%). Año 2010.

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,4 a 0,449

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,4

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,45 a 1

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 1

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

116

117

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
Patagonia
Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
(%). Año 2010.

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

31
39

35

42

40

38

37

36

27

25

33

32

34

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de 0,4

46

46

De 0,4 a 0,449
De 0,45 a 1

47

Más de 1

48

49

47

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

118

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

119

�La situación de las mujeres jóvenes

En síntesis, en el período intercensal las jóvenes rurales tienden a abandonar la residencia en zonas dispersas para fijarla en pueblos
y parajes, probablemente por las ventajas que
ofrecen estos ámbitos en cuanto a la oferta de
servicios básicos para la atención de la salud y la escolaridad de sus hijos. En cambio,
las extensiones rurales abiertas se muestran
fuertemente masculinizadas. Sin embargo, en
las zonas rurales dispersas de la Región Pampeana se observan comportamientos similares
en contextos muy distintos. Zonas marginales
como el oeste de Córdoba y el norte de Santa
Fe comparten el incremento de la participación de las mujeres jóvenes con algunos partidos del núcleo agrícola y la cuenca del Salado.
La explicación más probable de este fenómeno
es la ocurrencia de un proceso de expulsión
que afecta en mayor medida a los varones jóvenes por la falta de oportunidades laborales
en ambos contextos, de modo que el precario
nivel de desarrollo económico-productivo de
las zonas marginales estaría provocando los
mismos efectos que la mecanización de las
tareas agrícolas en la zona más rica del país.
La situación de la zona ganadera podría relacionarse con la coyuntura sectorial.
En cuanto a las brechas generacionales se
destaca la situación de la Región Pampeana,
donde se registra una mayor participación de
las mujeres jóvenes en las zonas rurales dispersas que en las agrupadas. Esto se debe a
la concentración de los otros tramos etarios
(población femenina menor a 15 años y mayor de 34 años) en las localidades rurales. En
tres de las restantes regiones del país, la presencia de las mujeres jóvenes en los poblados rurales supera la registrada en extensiones

120

abiertas. Resulta particularmente destacable
la situación que se observa en el oeste del
NOA, donde la proporción de mujeres jóvenes
se ubica en los niveles más bajos con respecto a las no jóvenes. Es decir que las jóvenes
estarían abandonando en mayor medida que
las mujeres no jóvenes la residencia en las
zonas rurales abiertas de la región cordillerana. Cuyo constituye una excepción, ya que
muestra altos niveles de participación de las
jóvenes, tanto en relación con los varones jóvenes como a las mujeres no jóvenes, en zonas
rurales agrupadas y dispersas.
3.1.3. La visión de los actores: por
qué migran y por qué se quedan los
varones y mujeres rurales jóvenes
Se ha incorporado la dimensión subjetiva
al fenómeno de las migraciones para analizar
las condiciones y motivaciones que pueden
estructurar o contribuir a tomar la decisión,
ya sea individual o familiar, de migrar o de
permanecer. La primera constatación que
surge del análisis cualitativo, que contribuye a reforzar los hallazgos cuantitativos, es
que por diversos motivos tanto los varones
como las mujeres se van.
“La mujer es la que lleva la casa y su rol es
importante, y ya no quedan más. La mujer ya
no quiere hacer tareas rurales, criar pollos, a
la mujer no le interesa… Ven que en el campo
hay que trabajar 24 horas… Además tienen
que vivir solas y, con la inseguridad, tienen
miedos, como a escuchar ruidos en la casa y
estar sola.” “Yo fui criada en la chacra, manejando un tractor. A los 19 años, le dije a
mi papa que yo no quería esa vida para mí y

me fui a Viedma.” (Grupo focal, Río Negro)
“Siempre queda el hombre solito en el campo; la mujer por uno u otro motivo está en
el pueblo con los hijos. Las mujeres se van a
los centros urbanos a que los pibes terminen
de estudiar; la tendencia siempre es irse a los
centros urbanos más grandes” (Técnico, Río
Negro)
En cada provincia, en cada comunidad,
cada joven y su familia viven problemáticas
comunitarias y locales disímiles, tienen diferentes configuraciones familiares y representaciones diversas acerca de lo que significa
migrar; por ello se ven las migraciones como
fenómenos sociales y culturales históricamente determinados y producto de prácticas
individuales y familiares motivadas, más que
por el cálculo y la racionalidad, por cierta
“lógica práctica” estructurada alrededor de
“disposiciones para actuar, percibir y sentir” (Roman y González, 2012:15). Se analizó entonces la existencia de problemáticas
estructurales en la realidad sociohistórica y
las condiciones económicas locales y contextos microsociales, situaciones concretas
de la vida cotidiana, que definen o permean
la decisión de irse. Asimismo, se incorporó
el análisis de género para apreciar cómo los
procesos de migración, la decisión de irse o
quedarse, y las motivaciones para hacerlo se
estructuran de manera diferente entre varones y mujeres.
Actualmente la migración de jóvenes rurales, mujeres y varones, toma variadas formas
en cuanto a movimientos, lugares a los que
migran y lapsos de tiempo. Se pueden encontrar movilidades pendulares o diarias, cíclicas o estacionales o migraciones de tiempo

12. La tasa de dependencia total surge como resultado de la cantidad de personas potencialmente inactivas (menor de 15 años y mayor de 64 años) / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.

indefinido. Desplazamientos que los llevan
a grandes aglomerados urbanos, a poblados
más cercanos tras dejar la unidad productiva,
desplazamientos diarios (trabajar en la ciudad y vivir en el campo) o bien movimientos
a otras zonas rurales por trabajo.
En el trabajo de campo, según la provincia y el perfil de los productores, aparecían
diversos circuitos migratorios. Por un lado,
los fijados por actividades agrarias, es decir,
migraciones estacionales de las que se retorna. En estos desplazamientos, se van mayormente los varones –desde uno hasta nueve meses– para realizar actividades como la
cosecha de la papa en Balcarce, actividades
frutícolas, desflorada del maíz, actividades
forestales. Por otro lado, se encontraron circuitos en los cuales mayormente los varones
migran por trabajo extrapredial en la misma provincia, con estancias más cortas fuera
de la unidad productiva y en actividades no
agrícolas, por ejemplo, como albañiles de la
construcción.
Se dan asimismo traslados a pueblos cercanos para instalarse definitivamente, impulsados por la búsqueda de una mejor calidad
de vida y acceso a servicios. Otro tipo de
proceso es el de las migraciones definitivas
a centros urbanos más grandes y migraciones
por estudio. Estas últimas, y las migraciones
temporarias por actividades productivas, son
las más frecuentes entre los jóvenes.
A partir de esta diversidad de migraciones,
las realidades sociohistóricas en que viven
estas familias dialogan con las condiciones
concretas de existencia y las representaciones e imaginarios que hay respecto de quedarse o irse. En cada uno de estos lugares, en

la discusión en grupos o en las entrevistas,
se planteó una determinación directa entre
oportunidades laborales, oportunidades educativas (principalmente continuar estudios
superiores) y la decisión de migrar. Tales
dimensiones se encuentran estrechamente
vinculadas, atravesadas por la idea de buscar una mejor calidad de vida y por la percepción, en algunos casos, de que esa mejor
calidad de vida se encuentra en la ciudad.
Se pudo advertir una pérdida de horizonte
de futuro a partir de un contexto sociohistórico que no les permite a los jóvenes estructurar un proyecto de vida autónomo en
sus lugares de origen. En tal sentido, pueden
analizarse en primer lugar los factores condicionantes de las migraciones juveniles a partir de las limitaciones económicas. Aparece
la problemática de la escasez de tierra que
determina que no todos los jóvenes puedan
mantenerse en las explotaciones familiares,
ya sea por la inestabilidad en la tenencia o
por el achicamiento de las parcelas por división entre los herederos. Asimismo, la limitada oferta de trabajo rural (por la disminución
del número de tareas productivas y la maquinización) define la búsqueda de trabajo como
un condicionante que actuaría forzando las
migraciones de desempleados rurales. El monopolio de la producción de frutas en el Alto
Valle, la minería en San Juan, las papeleras
en Misiones y sus cambios en los procesos
de trabajo (tecnificación) fueron planteados
como situaciones complejas que inciden en
la escasez de oportunidades laborales locales. En este sentido, la migración se torna
una estrategia, tanto individual como familiar, para superar las restricciones –laborales

y de posibilidades productivas– que encuentran en sus comunidades.
“A veces vos tenés lechuga, no tenés móvil
propio, tenemos que buscar a alguno que vaya
a hacernos el flete, la mayoría de las mujeres
que van a hacer su venta. Si va por la vuelta,
va a llegar a las 9 de la mañana, ya se va a ir
marchitando. Ya no hay gente. Todo es dificultad. Entonces hay un montón de factores que
nos marginan. Cosas que fracasan y después
te bajonean. Vos decís: ‘laburo, laburo, laburo,
y al final pierdo todo’. Entonces no me resulta.
La mayoría agarra y dice: ‘Bueno, me voy a la
mierda’. A lo mejor voy y vivo un poquito mejor, o me voy a comer al basural. La mayoría
va al basural.” (Joven varón rural, Misiones)
Pese a que hay intentos de quedarse en el
campo, de apostar a la producción agrícola,
muchas veces estas limitaciones y la realidad tan dinámica de los jóvenes lleva a que
se desalienten rápidamente y decidan irse.
Lejos, o bien a poblados cercanos a realizar
trabajos más urbanos.
“Y después llegó el fin de año. Uno se fue
a trabajar con el papá de albañil; le convino
irse a Brasil, donde tiene parientes, se fue para
allá, está trabajando de albañil, con ganas de
volver. Otro que está trabajando acá en Eldorado, trabaja en seguridad. Ambos hicieron
un intento importante de trabajar en lo productivo junto a sus padres en el mismo predio,
encarando un poco más autónomamente la
producción y se ve que económicamente no les
respondió.” (Técnica, Misiones)
“Aquí somos pequeños productores, no vas a
encontrar muchas hectáreas, vas a encontrar
productores con cinco, diez. El que más tiene,
tendrá veinte. Por ahí te encontrás con alguno

121

�La situación de las mujeres jóvenes

que tiene cincuenta hectáreas pero esas cincuenta hectáreas son de monte y lo usa para
pastoreo de los animales, capaz que siembra
tres o cuatro, o dos hectáreas. No hay grandes extensiones de siembra. Capaz que viste
grandes extensiones de siembra y son de los
grandes finqueros; esa es la gente de guita
que siembra grandes cantidades. Soja, y este
año he visto que han sembrado trigo, otros que
siembran maíz, pero una cantidad que vos ves
que se junta el campo con el cielo.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
En segundo lugar, un condicionante importante que estructura la decisión de irse es la
posibilidad para mujeres y varones jóvenes
de continuar sus estudios, sobre todo superiores, ya que si bien la oferta de educación
media aumentó en las zonas rurales, para poder continuar estudios terciarios o universitarios tienen que irse.
“A un joven que ve frustrada su posibilidad
de estudiar por falta de recursos económicos
o porque la escuela queda lejos y no tiene en
qué trasladarse, le es más simple: ‘¿No puedo
estudiar?, bueno, me voy fuera de la provincia a trabajar’. Se van a Buenos Aires o se
van a Tandil, y muchas veces estos jóvenes ya
no vuelven, porque forman sus familias en el
lugar donde tienen sus trabajos.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
Para las mujeres el proceso es diferente.
En general no migran tanto por trabajo: “Las
chicas no, porque generalmente o son mamás
muy jóvenes o se casan muy jóvenes y es como
que sientan sus raíces aquí en el campo y se
tienen que quedar”. (Líder de organización,
Santiago del Estero) Pero en los casos en que
la motivación gire alrededor de la continua-

122

ción de los estudios, aparece que son mayormente las mujeres quienes deciden irse. Porque irse es de alguna manera un anti-destino,
es decir, las mujeres se quedan en el campo
siendo mamás muy jóvenes o –quienes tienen
la posibilidad de hacerlo– se van a estudiar.
“En general, las mujeres que quedan ahí en
las estancias siempre se casan ahí, y quedan
como amas de casa, siempre quedan ahí cerquita. Pero los jóvenes de mi edad quedan todos ahí en las estancias, por lo general no salen a estudiar afuera, siempre quedan ahí. Los
dueños de los campos, sus hijas, casi todas se
van afuera, se vienen acá a San Cristóbal o se
van a estudiar a otras partes, no quedan aquí
en los campos.” (Joven varón rural, Santa Fe)
“Yo creo que vamos a terminar la escuela
e irnos a un lugar para seguir estudiando o
buscar un trabajo, porque allá no hay nada.
Digamos: dependemos de nuestros padres y
ahí nomás… y nunca vamos a llegar a nada,
como mi abuela. Mi abuela hizo hasta tercero y se casó y quedó ahí nomás, y yo quiero
ser alguien en la vida.” (Mujer joven rural,
Santa Fe)
“Y ellos se quieren preparar, quieren seguir
preparándose, y eso está bueno. Sobre todo se
ve más interés en prepararse en las chicas que
en los varones. El varón quiere por ahí ir a
trabajar, o quiere entrar en una carrera corta,
en la fuerza, eso les atrae mucho, entrar en
alguna fuerza. (…) Y las chicas tienen más
perspectiva para salir, ellas quieren… Hay
una que quiere estudiar agronomía ahora
que está la Facultad de Ciencias Forestales
acá… La Universidad, la UNAM, tiene más
carreras, entonces por ahí se ven interesadas
en las cosas. Hay otras que quieren estudiar

el profesorado de biología, o sea, están viendo
la posibilidad de prepararse y de salir.” (Directora EFA –Escuela de la Familia Agrícola–, Misiones)
En varias oportunidades se puso de manifiesto que en las zonas rurales los varones tienen la posibilidad de acceder al trabajo sin haber concluido estudios secundarios. Muchas

veces ellos dejan el nivel medio para continuar trabajando; sin embargo, las mujeres
tienen muchas más dificultades para insertarse en el mercado laboral si no tienen los estudios concluidos. Estudiar entonces, de cierta

manera, es una posibilidad de salir de los
esquemas tradicionales o roles preestablecidos asignados a la mujer. Migrar por estudio
es una posibilidad o parte de una estrategia
para afrontar particularmente esta situación
desventajosa. Se van a estudiar, si tienen las
condiciones económicas para hacerlo, o bien
se van a trabajar, generalmente insertándose
en el trabajo doméstico o de baja calificación,
sea porque no tienen preparación para desempeñarse en otras tareas, sea por determinada mirada discriminatoria que hay en las
ciudades hacia jóvenes del campo.
“Vos decís ‘empleada de comercio’. Pero
quién va a tomar como empleada a una chica que viene del campo, con las características de las que vienen del campo, frente a una
chica ‘rubia’ (aunque no sea tan rubia), bien
vestida, que se sabe dirigir a la gente, etcétera. Va a terminar de empleada doméstica o
de repositora de supermercado, pero no va a
ser la cajera, seguro.” (Técnica, Río Negro)
Pese a que hay disponibilidad de centros
educativos cercanos a las zonas rurales (generalmente de formación docente o tecnica-

12. La tasa de dependencia total surge como resultado de la cantidad de personas potencialmente inactivas (menor de 15 años y mayor de 64 años) / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.

turas superiores), el transporte continúa siendo deficiente y acarrea un costo que muchas
veces no puede ser afrontado por las familias.
Asimismo, es desestimulante no poder aplicar los conocimientos adquiridos, por falta
de puestos de trabajo locales, por lo que es
posible que la misma posibilidad de estudiar
derive en la decisión de irse. Varones y mujeres jóvenes buscan un contexto favorable
para desarrollarse: “Que haya un contexto
que me facilite a mí, como joven, que me pueda quedar. Porque yo sé que si me quedo, voy
a tener éxito aquí donde nací. Pero si no tengo los recursos…”. (Líder de organización,
San Juan)
En los discursos aparece la idea de que
los y las jóvenes se van porque no tienen alternativas en la comunidad, y además “no se

van preparados”, motivo por el cual terminan
realizando tareas de baja calificación o se van
a vivir en muy malas condiciones a zonas
urbanas. Se llega a naturalizar la migración,
planteándola como un hecho inevitable en el
contexto expulsivo en que viven, y apoyados
por los mismos padres para que se vayan.
Esto es complejo al momento de pensar políticas públicas para el sector.
“Ponele que yo tengo un chico que está a
punto de culminar su secundario; difícil que
tenga su trabajo: para quedar en el lugar no
hay. Ni para los jóvenes ni para los grandes.
El vecino nuestro se tiene que ir a la isla Martín García por tres meses. Se van a Buenos
Aires, están haciendo macheteada bajo cables
de alta tensión. O se van a Corrientes o Entre
Ríos. Van por tres meses. Y su familia tiene que
hacer malabarismo para sobrevivir y quedar
en la zona. Si no van todos... Porque hay un

montón de familias que fueron todos, porque
acá si no queda sufriendo tu familia. Uno se
va, viene y no le alcanza tampoco lo que trae.
Abandona todo, algunos nunca más vinieron.
Y están sufriéndolo como acá también. Es la
dificultad de la zona, bastante desesperante,
lo alejado que estamos de las grandes ciudades. No tiene solución, vos te vas a las grandes
ciudades y vas a sufrir lo mismo.” (Hombre
rural, Misiones)
“En general [los que migran] son los jóvenes que no se suman a trabajar en la chacra
junto a la familia y que entonces tampoco se
suman a la organización. Por ahí buscan estudiar y por ahí se van a estudiar a otro lado,
o después que estudiaron se van a trabajar a
otro lado, a otras provincias.” (Coordinadora
de Programa, San Juan)
“De hecho, los viejos muchas veces son lo
que incitan: ‘¿Qué te vas a quedar haciendo? Andá a estudiar, andá a buscar tu futuro,
andá’; y los pibes muchas veces se van y no
vuelven, terminan los estudios o quedan trabajando en las ciudades...” (Técnico, Río Negro)
Quedó evidenciado como una inquietud de
la mayoría de los técnicos y las técnicas, así
como de varias mujeres que participaron en
los grupos focales, la preocupación por los
jóvenes que no pueden irse, ni tampoco encuentran alternativas al quedarse. Estos jóvenes se quedan sin posibilidades de estudiar
por limitaciones económicas, ni de trabajar
en su localidad en condiciones satisfactorias
para su crecimiento y autonomía.
“Es que muchas veces los pueblos son expulsivos. Los jóvenes, ya sean mujeres o varones,
terminan de estudiar, terminan el primario
y se van a los pueblos más grandecitos, por

así decir, y allí hacen el secundario y después
cuando se van a hacer una carrera terciaria
o universitaria, después ya no vuelven muchas
veces; y es una lástima, porque el que no tiene
recursos o la familia que no puede mandar a
los jóvenes a estudiar queda dando vueltas,
y son los que muchas veces nosotros... nuestros proyectos apuntan a eso: a contenerlos y
ver de qué manera los incluimos…” (Técnico,
Río Negro)
Para comprender los condicionamientos
que llevan a la decisión de irse, es interesante retomar las significaciones alrededor
de la calidad de vida y las representaciones
sociales que se tiene sobre el espacio urbano.
La búsqueda de una mejor calidad de vida se
encuentra asociada a la accesibilidad y mejores condiciones de existencia, o bien, se puede relacionar a la búsqueda de otro “modo
de vida”. El campo es asociado a la idea de
escasez, precariedad, de que “no llegan las
cosas” o “estamos aislados”, y se ve a la ciudad como el progreso, que “ahí hay todo”,
como la posibilidad de acceder a servicios.
Al pensar en factores que pueden mejorar
calidad de vida, el acento está puesto, por un
lado, en la precariedad de los servicios en
la zona rural, fundamentalmente el acceso
a la salud. Por otro lado, se destacó la deficiencia del transporte y vías de comunicación
(incluida la conectividad), lo que dificulta
las actividades educativas. Sin embargo, el
mismo acceso a las nuevas tecnologías, posibilitado por la distribución de las notebooks
en las escuelas, muestra un mundo al que
quieren acceder los jóvenes. En un estudio
encarado por la Secretaría de Agricultura Familiar y ONU Mujeres (Roman y González,

123

�La situación de las mujeres jóvenes

2012) sobre los procesos de migración de la
juventud rural, se concluía que si bien esta
“cultura juvenil tiene una parte de rural, en
el contexto de la nueva ruralidad, tiene mucho más de juvenil”. La división entre los espacios urbanos y los rurales es cada vez más
difusa, con un contacto fluido, por acceso a
información, relaciones familiares y patrones
de consumo. Si bien las pautas y las necesidades reales de consumo no son las mismas,
los medios y el acceso a nuevas tecnologías
colaboran en homogeneizarlas como “necesidades de la juventud”.
“A ver… está muy claro: no descubro la pólvora si te digo que hay una expulsión de los
jóvenes del campo acá y en todos lados porque… las condiciones de vida en el campo son
tan contrastantes con las urbanas, y el sacrificio que significa la vida ahí, que la verdad
que entiendo que no valga la pena.” (Técnica,
Río Negro)
La demanda de mejorar la calidad de vida
fue planteada como la necesidad de una mayor presencia del Estado en el campo, o bien
en relación con decisiones individuales o familiares que pueden llegar a contraponerse
con la rentabilidad del sistema. Mejorar la
calidad de vida es algo caro, que entra en
tensión con la productividad o la reinversión en la parcela familiar, y de asocia con
lo que quiere la mujer. Ellas quieren mejorar la casa, pero ellos quieren reinvertir en
los predios.
“(...) La mujer quiere en general mejor calidad de vida y el hombre puja porque la empresa prospere. Entonces, a lo mejor, en lugar
de hacer una casa nueva, o comprarse una
casa en el pueblo prefiere comprarse un trac-

124

tor. Así como poner algo bien drástico.” (Técnico, Santa Fe)
“Sí, pero a la vez (...) también se reconoce
que el tambo, por no haber invertido en mejor
calidad de vida, ha perdido mano de obra capacitada; y muchos productores es como que
terminaron por abandonar la actividad por
no asumir una mejor instalación, una mejor
vivienda, digamos… Hay una resistencia al
cambio que tiene que ver con que la calidad
de vida es cara y si es caro termina la rentabilidad del sistema y no lo podemos sostener.
Entonces es como que ese debate se vivió mucho...” (Técnico, Santa Fe)
La calidad de vida es asociada asimismo
con las condiciones laborales, en el sentido
de considerar el trabajo en el medio rural
como muy sacrificado en relación con los logros que se obtienen. Y este sacrificio es esfuerzo, no es algo que todos los jóvenes del
campo quieren para ellos, tanto por lo que
implica en la salud o desgaste físico –sobre
todo en el caso de las mujeres– como por
los beneficios o posibilidades materiales que
pueden llegar a obtener.
“Para las productoras campesinas, el gran
problema de ellas es vivir día a día con sus
chiquitos en la escuela, su trabajo, poca dimensión de campo, que (...) entre que cuida
al chico, la comida, las vacas en la calle, todo
eso es… ¿Cómo te puedo decir? En vez de tener 20 años, 19 años, parece que ya tiene 30
o 40 años.” (Líder de organización, Santa Fe)
“También es cierto que el joven ve lo que
pasó al padre, porque el padre cultiva, o cría
cabras, y ‘yo no quiero ser lo mismo’. Pero
¿por qué? Porque vio que crió toda la vida cabras, y nunca pudo hacerse una casa de mate-

rial, o toda la vida tuvo una letrina. Entonces
‘yo no quiero hacer lo mismo, yo quiero irme’.”
(Líder de organización, San Juan)
Por último, se puede plantear una redefinición de lo rural ampliando el territorio en
un vínculo estrecho entre lo rural y lo urbano, en el que se contempla la posibilidad de
vivir en el campo, pero que implica, en términos de aspiraciones, poder acceder a los
servicios con que se cuenta en la ciudad para
vivir cómodos.
“Yo tengo una idea de que la persona –yo
siempre hablo en general, hombres, mujeres–,
la persona que está cómoda, que vive cómoda,
me refiero a tener una casa, un baño instalado, tener luz, tener agua potable, poder tener
la opción de tener tv por cable, quien está cómodo, no le importa vivir en medio del campo,
al contrario, creo que estás más tranquilo y te
quedás, no te vas. Yo creo que el joven que decide irse es porque le está faltando algo muy
grave acá, en su lugar, trabajo, comodidad,
servicios.” (Líder de organización, San Juan)
“Si la persona está cómoda donde vive, se
queda, produce, trabaja.” (Grupo focal, San
Juan)
Y también implica acceder a trabajar en
la ciudad, con lo que se reconfigura de cierta manera una nueva mirada sobre la idea
de arraigo.
“Vivir exclusivamente del campo es muy difícil. ¿Por qué? Porque los predios son muy
chicos y tendrían que hacer producciones intensivas, muy, muy intensivas; y para hacer
una producción intensiva se necesita mucho
capital.” (Técnica, Santiago del Estero)
A las dificultades para estudiar por las dis-

tancias, la diferencia de oportunidades en
relación con sus pares urbanos, la escasez
de posibilidades laborales, falta de servicios,
limitadas alternativas de espacios recreativos
o culturales, y el esfuerzo físico que significan las tareas del campo, se puede plantear
además –en un orden más subjetivo– la necesidad de tener “opciones”, poder elegir; este
es otro nivel de motivación para decidir migrar y debería configurar parte del horizonte
de las políticas públicas para el sector de la
juventud rural.
“Tenés que tener opciones de trabajo. Creo
que el Estado ahí es donde tendría que apuntar más. Que las personas podamos elegir, que
podamos prepararnos para elegir. Porque tampoco si yo estoy recién saliendo del secundario, mucho no voy a poder elegir. Sí, quiero ir
a una oficina, ¿pero qué voy a hacer en una
oficina si no estoy preparado? Entonces tener
la posibilidad de prepararme y elegir.” (Técnico, Río Negro)
Sin embargo, muchas familias permanecen,
porque quieren quedarse, y buscan alternativas para desarrollarse en los parajes, pueblos, en sus comunidades rurales. Y encuentran en las organizaciones un espacio donde
proyectar junto a otros en estos territorios.
Se constató que quienes tienen un espacio
de participación logran generar iniciativas o
ideas respecto a qué hacer para permanecer.
Las mujeres no sólo participan más de los
espacios de organización, sino que además
los ven como una alternativa de arraigo y un
recurso para que varones y mujeres jóvenes
puedan quedarse. Es el caso de la organización en Misiones, cuyo eje de lucha donde
giró en torno al tema del acceso a la tierra y

del freno al avance de Alto Paraná. En sus
casi diez años de existencia impulsaron varios proyectos productivos, educativos y de
salud. En 2010, Productores Independientes de Piray, con acompañamiento técnico,
comenzaron a gestar un proyecto para producir alimentos sanos, criar animales, para
así evitar dejar su territorio. Pero necesitaban
tierra. En 2012 presentaron un proyecto de
ley a la Cámara de Diputados de la provincia, de expropiación de 600 hectáreas a Alto
Paraná, que fue aprobado por unanimidad.
Aún esperan su implementación, fundamental para muchos de los proyectos que tienen
como organización, como así también para las
expectativas de futuro dentro del territorio a
partir de la disponibilidad de esa tierra. En el
anhelo de lograrlo, imaginan su futuro como
organización y un futuro para la juventud.
“Nosotros quisimos el proyecto, el sueño, hablamos de ese tema, dentro de esas 600 hectáreas, qué queremos hacer, qué ideas. Y bueno,
por ahí lo que se charló mucho es que, como
costó y está costando acceder a esas 600 hectáreas, pensamos trabajar en grupo, y que la
familia, la persona, la mamá o el papá decida y se organice en qué grupo quiere; pero que
primero entre todos decidamos qué hacer. Dijimos que queremos plantar plantas anuales,
vegetales, dijimos que queremos criar ganado,
queremos tener leche, queremos tener miel casera, queremos tener pescado, almidón casero,
pollos, entonces esas distintas cosas que fueron
saliendo, planteamos, bueno, cómo armaríamos los grupos, quiénes estarían interesados
en capacitarse en esto, y en lo otro.” (Líder de
organización, Misiones)
Tener un proyecto concreto es una posibi-

lidad de pensar en el arraigo y en un futuro
en sus comunidades. Por ello, tal como se
analizaron las motivaciones para irse, detrás
del quedarse hay una serie de representaciones acerca de las oportunidades de desarrollo productivo en el espacio local, y sobre el
“dejarles algo a los jóvenes” para que puedan
tener mejores condiciones de vida.
“Como para que los chicos tengan más
entusiasmo, porque no es lo mismo decirles:
‘Bueno, terminen quinto y vamos a ver qué
hacemos’, que decirles: ‘Miren, terminen quinto y hay esa posibilidad, o está funcionando’, porque ese es nuestro sueño, que dentro de
esas 600 hectáreas ellos tengan sus espacios,
y pensamos en el turismo como algo que les
atrape más fácil. Y la idea es, como siempre hablamos, tener la posibilidad de que se
abran otros cursos, otras carreras acá para
nuestros jóvenes y que digan: ‘Me voy a quedar acá en la zona’. Acá hace falta un montón
de cosas; mucha gente somos: entre el barrio
Santa Teresa, 18 y Barrio Unión, hay más
de 300 familias, después más allá, hay otras
50 familias y después Guaraypo… Guaraypo solo, seguro son 300, o sea, son colonias
grandes, comunidades grandes, donde hace
falta un montón de cosas para que se siga
desarrollando y para que no termine así. Así
que pensamos que nuestros hijos... queremos
que nuestros hijos se queden en la zona pero
que tengan esa posibilidad de desarrollarse,
no de quedarse y que no puedan tener tampoco ninguna alternativa y después de terminar quinto, vayan así, como los papás dicen,
‘como nosotros, a carpir’; porque son trabajos
así, pero uno después que sufrió sabe que ojalá puedan ellos tener una mejor condición de

125

�La situación de las mujeres jóvenes

126

garantizar muchas veces los servicios mínimos indispensables, como el agua, la luz y
un montón de cuestiones en el campo, que no
podemos venir a decir ‘vamos a promover el
arraigo’, aunque sí lo hacemos a través de
proyectos y demás, pero bueno, es difícil…”
(Técnico, Río Negro)
En síntesis se ha podido apreciar una relación directa entre oportunidades laborales, oportunidades educativas y la decisión
de migrar.
Por un lado, existen problemáticas estructurales a partir de las condiciones económicas locales y contextos microsociales, tales
como el acceso a recursos naturales o productivos, achicamiento de las parcelas, corrimiento de la frontera agraria, posibilidades
dentro del mercado laboral para mujeres y
varones jóvenes, que inciden en la motivación de migrar, o en la necesidad de hacerlo temporalmente en procesos de migración
rural-rural.
Por otro lado, un estímulo central que tienen los y las jóvenes para decidir irse es la
posibilidad de continuar estudios superiores,
ante la falta de alternativas cercanas a sus
lugares de residencia. Principalmente son
las mujeres las que migran para seguir estudiando, mientras que los varones jóvenes
muchas veces abandonan los estudios medios
para irse a trabajar.
Un factor interesante analizado son las significaciones alrededor de la calidad de vida y
las representaciones sociales que los jóvenes
tienen sobre el espacio urbano. La ciudad
aparece como el espacio de accesibilidad,
de conectividad, de servicios, de consumo.

El campo es asociado a la idea de escasez, y
se ve la ciudad como el progreso, la posibilidad de acceder a servicios y de tener una
mejor calidad de vida.
Por último, hay familias y organizaciones
que buscan permanecer, crecer y desarrollarse en su territorio, y la participación en
organizaciones y cooperativas aparece como
una oportunidad para proyectarse y generar
alternativas para los jóvenes. Se constató que
quienes tienen un espacio de participación
logran generar iniciativas para quedarse, y
plantean la cuestión del arraigo como una
problemática que debe ser abordada por ellos
y por el Estado.

Gráfico 21

Incidencia de las jefas
jóvenes sobre el
total de mujeres
jóvenes por año
censal y área,
según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

vida.” (Líder de organización, Misiones)
Asimismo, ser parte de una organización
o cooperativa les da de alguna manera seguridad respecto de mercados, acceso a insumos, fuerza en los reclamos. Por ejemplo,
en San Juan, la Federación de Cooperativas
FECOAGRO –organización de segundo orden que surge en el contexto post 2001-2002
como núcleo de trabajadores desocupados–
es una entidad que con el correr de la década ha posicionado nacionalmente su marca,
se constituyó en la principal proveedora del
INTA (Pro-Huerta) e incluso exporta a Haití. En la actualidad está conformada por 600
familias que forman parte de las cooperativas
y alcanza a unas 2000 personas. Reconocen
que muchos de ellos son hijos de cooperativistas y han comenzado a tomar lugares de
gestión que agilizan la administración. Realizaron dos congresos de jóvenes para la revalorización del trabajo de los padres, con
una inquietud de arraigo.
Nuevamente, surge desde los actores la demanda de una mayor presencia del Estado en
términos de acciones que promuevan el arraigo de los jóvenes en el campo, demanda que
entra en tensión con las adversas condiciones
estructurales de la vida allí.
“Nosotros vemos que faltan políticas, faltan
muchas políticas públicas para apoyo a las
mujeres, sobre todo a mujeres jóvenes... Si uno
apunta a que el joven quede en la zona, bueno,
hay que ir con políticas concretas para que el
joven se arraigue al lugar y para que pueda vivir de lo que hace; si no el joven se va.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Cuando hablamos de promover el arraigo
y todo eso, es complejo, porque no podemos

3.2. Jefatura femenina y pobreza
3.2.1. La información censal
La jefatura femenina ha sido tradicionalmente asociada con la pobreza estructural.
En aquellos hogares donde las mujeres se
asumen como jefas, el cónyuge suele estar
ausente, es decir que en general la declaración de la jefatura femenina 17 remite a
situaciones en que las mujeres afrontan la
responsabilidad de sostener el hogar. En este
apartado se avanza en la caracterización de
dicho comportamiento, comenzando por analizar la variación intercensal y la distribución
geográfica de las jefas jóvenes, para abordar
después las relaciones que se establecen entre la jefatura femenina joven y la condición
de pobreza.
En primer lugar se constata que los hogares
con jefas mujeres tienen mayor incidencia en
las áreas urbanas que en las rurales. Pero el

hallazgo más destacable es el crecimiento explosivo que experimenta la jefatura femenina
joven en el período intercensal.
En áreas urbanas, las mujeres jóvenes que
se declaraban jefas de hogar en el año 2001
no alcanzaban el 10% en ninguna región del
país (con las incidencias más altas en Patagonia y NEA). Diez años después, la jefatura
femenina aumenta de manera abrupta, principalmente en la Región Pampeana (79% por
encima del nivel inicial).
En áreas rurales, estas variaciones se ubican en niveles aun más altos. Con la excepción de Cuyo, en el resto de las regiones
prácticamente se duplica la incidencia registrada en 2001. En particular, la jefatura fe-

menina en áreas rurales del NEA se duplica
(Gráfico 21).

Resulta interesante vincular este fenómeno con la participación laboral de las mujeres jóvenes, ya que ante la hipótesis de que
las jefas deben hacer frente al sostenimiento
del hogar se espera que estén insertas en el
mercado de trabajo. El Gráfico 22 muestra
la correlación entre la variación porcentual
intercensal de la incidencia de la jefatura
femenina joven (eje X) y la variación de la
tasa de empleo 18 correspondiente a las mujeres jóvenes (eje Y), tanto en áreas urbanas
como rurales, y ofrece información relevante
en este sentido.
Se observa así que en las áreas urbanas la

jefatura joven tiende a incrementarse en forma concomitante a la tasa de empleo, menos
en la Región Pampeana donde el porcentaje
de mujeres jóvenes ocupadas crece más que
la jefatura femenina joven.
En las áreas rurales de todas las regiones
(excepto Patagonia), el incremento de la incidencia de las jefas jóvenes supera el 80%,
mientras que la variación de la tasa de empleo de las mujeres jóvenes oscila entre el
50% y el 70%. Es decir que el incremento
de la jefatura femenina joven supera al de la
tasa de empleo de las mujeres jóvenes, excepto en la Patagonia donde se observa mayor concomitancia entre las variaciones de
ambos indicadores.

17. Según la definición censal, jefe o jefa es la persona reconocida como tal por los demás miembros del hogar. 18. La tasa de empleo es la incidencia de la población ocupada sobre la población total (del sexo y
grupo de edad correspondiente). La tasa de empleo se diferencia de la tasa de ocupación por estar calculada sobre la población total y no sobre la población económicamente activa (ocupados más desocupados).

127

�La situación de las mujeres jóvenes

128

Incidencia de las jefas jóvenes sobre el total de mujeres jóvenes
por año censal y zona rural, según región

Asociación entre la variación porcentual (2010-2001) de la incidencia
de jefas rurales jóvenes y la tasa de empleo de las mujeres rurales
jóvenes, por región y zona

Gráfico 25

Brechas de género (%M / %V) en la jefatura joven por área.
Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 23

Gráfico 24

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Asociación entre la variación porcentual (2010-2001)
de la incidencia de jefas mujeres jóvenes y la tasa de empleo
de las mujeres jóvenes, por región y área

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 22

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Considerando la residencia en zonas rurales agrupadas o dispersas de las jefas jóvenes, se pone de manifiesto que su incidencia
es más alta en las localidades rurales, principalmente de la Patagonia. Sin embargo, el
incremento del porcentaje de jefas jóvenes
es mayor en zonas rurales dispersas. El crecimiento de la jefatura femenina en espacios
abiertos adquiere su máxima expresión en
el NEA y la Región Pampeana (donde crece por encima del doble del nivel inicial),
mientras que Cuyo y la Patagonia muestran
las variaciones menos pronunciadas (que de
todas formas superan el 90%) (Gráfico 23).
También en este caso cabe analizar la correlación entre el aumento de la jefatura femenina y las tasas de empleo entre las mujeres jóvenes. El Gráfico 24 permite constatar
una variación concomitante –puntos mejor
alineados sobre la recta de asociación lineal perfecta– en las localidades rurales. En
Cuyo, la jefatura femenina joven crece más
que la tasa de empleo, asimilando su comportamiento al de las zonas rurales dispersas.
En las extensiones abiertas del NOA se
verifica el crecimiento más alto de la tasa
de empleo correspondiente a las mujeres jóvenes, aun cuando el nivel de variación se
ubica por debajo del que experimenta el porcentaje de jefas jóvenes. El NEA constituye
el caso opuesto, pero si se acepta la hipótesis
de la existencia de un proceso de emigración
masculina, cabe suponer que estas mujeres
podrían estar recibiendo remesas. Debe considerarse asimismo el posible impacto de las
transferencias monetarias no contributivas.
Para determinar si el incremento de la jefatura joven es un comportamiento que afecta

en particular a las mujeres, resulta necesario
analizar la variación de las brechas de género. Tanto en áreas urbanas como rurales, la
brecha entre jefas mujeres y jefes varones
jóvenes se acorta. Sin embargo, la proporción
de jefas mujeres no supera en ningún caso al
50% de los jefes varones.
En el medio urbano, los incrementos más
significativos se verifican en la Región Pampeana, el NEA y el NOA, siendo estas dos
últimas las que alcanzan mayor paridad de
género. Por su parte, la región que experimenta la suba más notoria en el medio rural
es el NEA, aun cuando las situaciones más
homogéneas entre jefas y jefes jóvenes se registran en el NOA y la Patagonia. Es decir
que, efectivamente, la jefatura femenina joven muestra un comportamiento distintivo
que en el período intercensal determina una
mayor paridad de género a favor de las mujeres (Gráfico 25).
En el medio rural la mayor paridad se verifica en las zonas agrupadas, principalmente
de la Patagonia. Sin embargo, el incremento
más alto de la proporción de jefas jóvenes
en zonas agrupadas se registra en Cuyo, que
parte del nivel más bajo.
Entre los jefes jóvenes que residen a campo abierto, la participación de las mujeres es
menor. Particularmente en la Región Pampeana y Cuyo, las jefas mujeres jóvenes representan menos del 15% de los jefes varones del mismo grupo de edad. Las relaciones
de mayor paridad se registran en el NOA, y
es en el NEA donde se produce el incremento más significativo de la proporción de jefas
jóvenes (Gráfico 26).
La fragilidad de la situación en que se en-

129

�La situación de las mujeres jóvenes

Brechas de género
(%M / %V)
en la jefatura joven
por zona rural.
Años 2001 y 2010

cuentran las jefas jóvenes radicadas en zonas rurales dispersas, por la disociación anteriormente señalada entre los incrementos
de la jefatura femenina joven y de empleo de
las mujeres jóvenes, determina el interés por
identificar la configuración de este fenómeno
en el nivel departamental. En los mapas que
siguen se presenta la brecha entre jefas y jefes jóvenes registrada en 2001 y en 2010 en
extensiones rurales abiertas de cada una de
las regiones del país.
En las zonas rurales dispersas de la
Región Pampeana, los incrementos de la proporción de jefas jóvenes resultan marginales.
k

130

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 26

Estos se localizan en el norte y oeste de Córdoba, la región serrana de San Luis y el oeste
y sur de la provincia puntana. Hacia el oeste
se destacan los departamentos de Sobremonte en Córdoba y Curacó en La Pampa, donde
la proporción de las jefas pasa de menos del
15% en el 2001, a más del 40% en el 2010. La
participación de las jefas jóvenes crece también en el noreste de la provincia de Santa Fe,
principalmente en Garay, y en el departamento
Feliciano, al norte de Entre Ríos. En Buenos
Aires se registra un incremento de la proporción de jefas jóvenes hacia el norte y sur del
área metropolitana y en el extremo suroeste de
la provincia. Se evidencia así que los incre-

mentos de la participación de las jefas jóvenes
se registran en áreas marginales de la región.
k Como fuera señalado, el NEA muestra
las mayores variaciones entre años censales.
Mientras que en 2001 las jefas jóvenes representaban menos del 15% de los jefes varones
en prácticamente la totalidad de los departamentos formoseños, chaqueños y misioneros,
en 2010 la proporción de jefas se incrementa
de manera generalizada en Formosa y Chaco,
donde el porcentaje de jefas jóvenes se ubica
por encima del 25%. En los departamentos
de Misiones localizados sobre el río Paraná
se registran incrementos de menor intensi-

dad. Corrientes se distingue por presentar,
ya en 2001, una mayor paridad entre jefas
y jefes, de modo que diez años después en
el norte y sur de esta provincia las jefas jóvenes representan más de la cuarta parte de
los jefes jóvenes.
k También en el NOA este comportamiento presentaba ya en 2001 notoria intensidad, principalmente en el noroeste de Jujuy, los departamentos limítrofes del norte de
Salta y el noroeste de Catamarca. En el sur
de Santiago del Estero los departamentos de
Loreto y Atamisqui conformaban otra mancha
de alta paridad. En 2010 esta situación se
intensifica y expande territorialmente, menos
en el norte y oeste de La Rioja.
k En Cuyo, los departamentos sanjuaninos de Iglesia y Jáchal y el departamento
mendocino de Malargüe, que en 2001 registraban la mayor proporción de jefas jóvenes
de la región, muestran en 2010 una acentuación del fenómeno. Si bien en esta región
las variaciones intercensales resultan más
tenues, se registran aumentos significativos
en el suroeste y este de San Juan y en el norte
y noreste de Mendoza.
k En la Patagonia este fenómeno adquiere mayor intensidad que extensión. Las variaciones tienden a manifestarse en aquellos
departamentos que en 2001 registraban la
proporción más alta de jefas, localizados en
el norte y sur de Neuquén, el suroeste de Río
Negro y el norte de Chubut. En Santa Cruz se
observan transiciones de gran intensidad en
Magallanes y Lago Argentino. k

Producción de pan, Catamarca.

131

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de 0,15

17

27
30
39

53

Más de 0,4
111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

132

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,15 a 0,25

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,251 a 0,4

19

43

52

10

21

31

66

152

18

42

110

11

16

38

60

No existe población
del área

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

133

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%). Año 2010.

25
24

23
26

31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

25
24

23

66

68
71

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,15 a 0,25

Más de 0,4

37

36

39

47

De 0,251 a 0,4

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,15

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58
59

59
ENTRE RÍOS

URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

134

135

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,15 a 0,25

47
53

Menos de 0,15

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

47
53

63
66
67

62

76
81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

69

75

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

61

60

59

41

40
39

49

44

68

69

Más de 0,4

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,251 a 0,4

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
CHILE
(%). Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

136

137

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,15 a 0,25

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,15

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,251 a 0,4

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,4

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

138

139

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

33

32
31

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

Menos de 0,15

46

45
46

De 0,15 a 0,25
De 0,251 a 0,4

47

49

47

Más de 0,4

48

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

140

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

141

�La situación de las mujeres jóvenes

142

Incidencia de las jefas jóvenes con NBI sobre el total de jefas jóvenes
y variación intercensal (2010-2001) por zona rural, según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 27

Gráfico 28

Área rural. Distribución de las jefas jóvenes con NBI por tamaño
del hogar y variación intercensal (2010-2001) según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

En síntesis, si bien en el período intercensal las localidades rurales tienden hacia una
mayor paridad entre jefas y jefes jóvenes, es
en las zonas dispersas donde se registra un
aumento más pronunciado de la proporción
de jefas con relación a los jefes jóvenes. Sin
embargo, esta mayor participación de las jefas jóvenes en zonas rurales dispersas no es
acompañada por un incremento de la misma
intensidad del nivel de empleo de mujeres jóvenes. De esta manera, el aumento de la proporción de jefas jóvenes que residen a campo
abierto permitiría suponer la fragilidad social
de su condición. Este supuesto se fortalece
al analizar el emplazamiento departamental
del fenómeno, que tiende a coincidir con las
áreas de mayor marginalidad. Para determinar con mayor certeza dicha situación, cabe
analizar la condición de pobreza de las jefas
jóvenes.
En el período intercensal, se observa que
el porcentaje de jefas jóvenes en situación
de necesidades básicas insatisfechas (NBI)
experimenta variaciones negativas, tanto en
zonas rurales agrupadas como dispersas. Aun
cuando la situación de pobreza estructural
afecta mayoritariamente a las jefas jóvenes
que residen a campo abierto, las disminuciones registradas en estas zonas resultan más
pronunciadas que en las localidades rurales.
De todos modos, en el año 2010 los niveles de pobreza estructural que afectan a las
jóvenes jefas de hogar alcanzan en las zonas
dispersas del NOA un 42% y en el NEA un
40%, mientras que en las zonas agrupadas
de ambas regiones los niveles de pobreza
se ubican en el 29% (Gráfico 27). Por otro
lado, resulta interesante señalar que entre las

mujeres jóvenes (sean o no jefas de hogar)
la incidencia de la pobreza en zonas rurales
dispersas es del 36% en el NOA y del 34%
en el NEA, y en zonas rurales agrupadas, del
25% y 27% respectivamente.
La criticidad de la situación que enfrentan
las jefas jóvenes se proyecta sobre los miembros que tienen a cargo, de modo que el tamaño de los hogares que encabezan constituye
un indicador de la dimensión que adquiere la fragilidad social en que se encuentran.
Para establecer la incidencia y evolución en
el tiempo de las mujeres jóvenes pobres que
se encuentran al frente de los hogares más
numerosos, se consideran aquellos integrados por 2 a 4 miembros y por 5 miembros o
más, en ambos casos incluyendo a la jefa. Es
decir que no se toman en cuenta los hogares
unipersonales de jefatura femenina.
Al analizar la manifestación de este fenómeno en el medio rural 19 , se observa
que en el año 2001 el porcentaje de jefas
jóvenes pobres a cargo de hogares con 5
miembros o más superaba al de jefas jóvenes pobres de hogares con 2 a 4 miembros.
Si bien este comportamiento se verificaba
en todas las regiones (menos la Patagonia),
adquiría mayor intensidad en el NEA. Sin
embargo, diez años después se registra una
concentración de la jefatura femenina joven
en situación de pobreza en los hogares de
menor tamaño. Particularmente en la Patagonia, la incidencia de las jefas de hogares
con 5 miembros o más se reduce del 40%
al 23% (Gráfico 28).
Considerando la tendencia de la pobreza
estructural a reproducirse entre generaciones, este comportamiento resulta alentador.

3.2.2. La visión de los actores:
intento de explicación del
incremento de la jefatura femenina
La evidencia acerca del incremento de la
jefatura femenina en el período intercensal
–sobre todo en zonas rurales– implicó una
indagación específica acerca de esta constatación en el marco de los grupos focales.
En ese pequeño universo de mujeres participantes se ha podido apreciar, por un lado,
que la mujer está “al frente” del hogar por
migraciones temporarias de los cónyuges en
tareas estacionales. Por ende, una de las posibles explicaciones es que la ausencia del
hombre al momento del censo se traduce en
una declaración de la mujer como jefa.
Las mujeres que viven solas o son separadas con hijos representaban aproximadamente la quinta parte de este pequeño universo. Y desde la perspectiva de los actores
consultados, la principal explicación reside
en el aumento de las separaciones y de la
existencia de madres solteras.
“La mayoría de las mujeres que se hacen
cargo del hogar es porque se han separado
o porque son madres solteras.” (Grupo focal,
San Juan)
“Ahora la mujer es más independiente, hay
más madres solteras, más separadas.”(Grupo
focal, Río Negro)
“Esto que hablábamos del jefe de hogar.
En mi cooperativa, como decía, son diecisiete
mujeres y todas, de una forma o de otra, son
jefes de hogar. Son mujeres dispuestas, mujeres con marido digamos, con pareja. Pero
son mujeres muy de dirigir, de determinar, de
la economía, de la administración, de todo.

19. Este indicador se presenta para el área rural, sin discriminar entre zonas agrupadas y dispersas, debido a los bajos valores absolutos registrados

Son mujeres muy líder, muy líder.” (Líder de
organización, San Juan)
La separación se asume como una opción
actualmente factible y preferible en ciertas
circunstancias. Esto se traduce en mayor independencia, libertad de movimiento y posibilidades de participación en la comunidad,
aun cuando acentúe la carga de tareas domésticas, productivas y de cuidado que debe
asumir la mujer para hacer frente a las necesidades emergentes de esta situación.
“Ahora, si no funciona la relación, es mejor
quedarse sola que mal acompañada. La mujer
se decidió a emprender cosas, vende huevos,
cría pollos, los vende para subsistir, para independizar la economía.” (Grupo focal, Río
Negro)
“Mi mamá después que enviudó empezó a
participar en cosas; si no, era la señora de la
casa y de ahí no se movía. Pero después que
ella quedó viuda empezó a participar en toda
esta feria, está en Pro-Huerta, en muchas cosas así está ella. En cambio yo no, yo siempre
tuve cara para todo… Hacer, pertenecer, no
pertenecer, ir o no ir. Siempre decidí por mí
misma.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
“Las que llevamos adelante todo, porque tenemos etapas donde los hombres no están y
tenemos que hacernos cargo de trabajar con
la majada, de trabajar con los chanchos, de
trabajar con la huerta, de cuidar nuestros hijos; si bien en cada familia trabajamos todos,
aporta cada uno su granito de arena desde
los niños y nosotros también como madres, o
sea como que nos ayudamos porque también
no es fácil llevar adelante todo.” (Mujer rural
joven, Santiago del Estero)

143

�La situación de las mujeres jóvenes

“Las mujeres hacemos muchísimo, hacemos
el 80% del trabajo, adentro y afuera de la
casa. En lo rural, la mujer hace el 90% de
las tareas, cuida la casa, a los hijos.” (Grupo
focal, Río Negro)
De todos modos, aún pesan los mandatos y
representaciones sobre los roles dentro de las
familias, que configuran o determinan cómo

se perciben las mujeres en relación con su
hogar (principalmente entre las mujeres de
más edad) y qué valor le dan a su aporte a la
economía doméstica o a las decisiones que
toman. Así, se perciben a sí mismas como
“ayuda” y no como “sostén” del hogar.
“Y siempre la mujer tiene que ayudar porque
la plata del hombre sola no alcanza, así que
trabajen lo que trabajen siempre…” (Mujer
rural joven, Santiago del Estero)
“¿En las cuestiones de género? Ellas tienen mucho de los mandatos culturales del
patriarcado, el hombre productor, el hombre
generador de ingreso; muchas de ellas viven
en el campo con sus maridos, con su familia,
y los atravesamientos climáticos y las crisis
económicas han hecho que el marido se haya
tenido que quedar en el campo cuidando a
los animales y ellas tengan que estar en el
pueblo solas; entonces ellas se encuentran con
que ‘¿qué hago yo sola como mujer acá en mi
casa?, ¿cómo empiezo yo a llevar adelante
todo esto?’ ; y las cuestiones de trabajo, digamos, ninguna trabaja ni ha tenido un trabajo
formal (...) Entonces vos les decís: ‘Chicas,
hay una actividad en Roca tal día, ¿quieren
que nos organicemos?’, ‘¿No, porque mi marido’…” (Técnica, Río Negro)
“Y viste que en definitiva, hablando entre
hombres, como diciendo: ‘Está bien, la bruja

144

dijo qué vamos a hacer y punto, es así’, digamos como que en definitiva… el hombre es el
que tiene los pantalones pero en un montón de
decisiones, al final se decide lo que la mujer
quiere… En las decisiones productivas, productivas, no lo sé; pero económicas, te diría
que tiene bastante que ver. La mujer no va a
decidir si en este lote vamos a sembrar sorgo
o soja, pero a la hora de decir a dónde va la
caja…” (Técnico, Santa Fe)
Se plantearon dos hitos que dan cuenta del
incremento de mujeres al frente a su hogar, y
de la mayor independencia y autonomía que
se percibe en ellas. Por un lado, la crisis de
2001 las llevó a tener que hacerse cargo de
la economía doméstica, buscando innumerables alternativas, como lo fueron los clubes de trueque, pequeños emprendimientos,
coordinar o cocinar en comedores barriales
o merenderos.
“Es parte del efecto de la crisis del 2001,
la mujer tenía que salir a trabajar sí o sí. Se
dio cuenta que se puede mantener.” (Grupo
focal, Río Negro)
Y por otro, la Asignación Universal por Hijo
(AUH) –a la que se suman subsidios de diversos programas– impactó en el rol de las
beneficiarias dentro de los hogares, tanto en
su autonomía como en su autoestima en términos de decidir en forma independiente sobre el destino del dinero.
“…Creo que la mujer es más líder o jefa de
hogar o tiene más participación en la familia
gracias a que maneja ese dinero porque, por
lo menos lo que yo conozco, es la mujer que
maneja ese dinero, el de los chicos. Y si encima viene a trabajar a la cooperativa, y tiene
otro fondito más, entonces la mujer se hace

más independiente. Ya no depende tanto de
lo que le dé el hombre. Entonces sí, tiene un
impacto muy positivo.” (Líder de organización, San Juan)
“Desde la Asignación cambió mucho, eso
te da más autoridad, el programa.” (Grupo
focal, Misiones)
El ingreso por la Asignación las equipara
en algunos casos a los hombres en cuanto al
monto que aportan al hogar y en la posibilidad de decidir en qué gastar. Representa
una entrada significativa en las economías
hogareñas para gastos cotidianos, sobre todo
aquellos que tienen que ver con mejorar la
calidad de vida de los niños –alimentación
y educación–, invertir en la casa y reducir
la carga de trabajo doméstico de las mujeres. La Asignación junto con subsidios o
programas –como Ellas Hacen– constituye
un aporte esencial en la vida de las mujeres
del campo, y quienes reciben esos fondos los
perciben como un insumo importante para el
sostén del hogar.
“La otra chica decía que hace rato ya quería
terminar la cocina, y el marido le decía ‘bueno, vamos a ir juntando de a poco’. Y bueno,
ponían una chapa, después de un tiempo la
otra, y así; a veces le remendaba otra vez con
chapa cartón, o la pieza. Pero bueno, cuando
cobró fueron y trajeron las tres, cuatro para
completar (...) Es un aporte muy importante para la familia, porque por ahí no sé si es
solo mi caso o qué, pero no es que las mujeres
dicen ‘es mi plata, voy a tomarme helado, a
gastar como quiero’. No, siempre pensamos en
la familia, en algo para la casa, y ayuda un
montón.” (Líder de organización, Misiones)
“La mujer decide en qué gastar el dinero

de la Asignación. Lo veo y se me vienen a la
mente varias mujeres que son ellas las que manejan, que compro esto, que ya cobré. Que ya
lo tienen como que es de ellas. Más allá de
que es de los chicos, pero ‘yo ya cobré’ o ‘me
voy a comprar esto’ o tienen como una tarjeta
que es como un crédito o algo así, ‘me saqué
con la tarjeta tal cosa’, o ‘me faltaba tal cosa
y me la compré’. Tienen más decisión de esos
recursos. Es notable.” (Líder de organización,
San Juan)
“Reconocemos que no te soluciona la vida,
pero que sí es importante… Ya tienen las carpetas, los útiles, las zapatillas, el guardapolvo,
ya empiezan el año. Y después el otro tema es
que ayuda mucho en el tema de la alimentación, de los chicos. Cosas como el pescado,
frutas, que por ahí nosotros no producimos y
que se merecen que tengan ellos la posibilidad,
entonces también yo veo que eso sí ayudó, ayuda mucho. Y este programa de Ellas Hacen,
en chicas que recibimos, impactó muchísimo.
Y yo le decía a mi marido cuando me anoté
para el programa: ‘Si llego a cobrar el plan,
cómo me gustaría comprarme el lavarropas
automático’, porque es algo que como estamos
nosotros, era imposible, era un sueño, y yo le
decía: ‘Cómo me va a ayudar eso, porque ahí
yo, mientras está lavando, voy a hacer otra
cosa, y voy a tener tiempo para ir a preguntar
cómo están los chicos en la escuela, llevarlos a
la sala, y cuando vuelvo ya extiendo’, o sea, te
organiza.” (Líder de organización, Misiones)
“La vida de la mujer rural es muy dura,
muy sacrificada. Nos faltan recursos económicos, los 900 pesos de la AUH no alcanzan.”
(Grupo focal, Santiago del Estero)
“El salario universal es lo único que tene-

mos para ayudar.” (Grupo focal, Santiago del
Estero)
De todos modos, merece destacarse por los
testimonios relevados que no se termina de
visualizar la AUH como un derecho que el
Estado les reconoce a todos, sino como una
ayuda especial del Estado; e incluso algunos
actores critican y cuestionan la Asignación
en sí, el rol de Estado y el destino que dan
las familias a ese dinero.
“El problema son todos los subsidios que da
el gobierno. Hoy en día estamos cosechando
vagos. Se compran celulares de alta gama y
mandan a los hijos a pedir. Trabajo hay. Además se incentiva a tener más hijos.” (Grupo
focal, Santa Fe)
“Hay personas que lo valoran y lo usan
como se debe, pero hay personas que no lo
hacen. En el Jefas y Jefes vos tenías que trabajar, eso era bueno.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Hoy las chicas tienen hijos por la Asignación” (Grupo focal, Santa Fe)
“Nadie quiere trabajar”. “Si aumenta la
cuota tendría un hijo más, jaja.” “Tiene un
buen impacto cuando se invierte bien, en comida, cuadernos. En otros casos el último destino es el niño, lo usan para cualquier cosa.”
(Grupo focal, Santa Fe)
“Lo que queremos nosotros en realidad es
sumar gente para que no se pierda la cooperativa, pero cuesta mucho, porque hay mucha
gente que tiene los planes sociales y nosotros
pensamos que es por eso que no se suman a
la cooperativa. Como que no tienen una necesidad de trabajar. O sea están acostumbrados (…) No digo que está mal la Asignación
Universal, pero está mal en la costumbre de
ellas conformarse con eso. Porque yo siempre

les digo en algún momento se puede terminar esto, ya va a pasar.” (Mujer rural joven,
San Juan)
“Les dan plata para ir a la escuela, ¿por
qué tienen que recibir plata para estudiar?”
(Grupo focal, Río Negro)
En síntesis, el fuerte incremento de la jefa-

tura femenina joven rural que surge del análisis intercensal podría deberse, desde la perspectiva de las mismas mujeres, al aumento de
las separaciones y de las madres solteras. A
su vez, las nuevas configuraciones familiares
resultantes –que pueden ser más recientes en
el campo que en la ciudad– están acompañadas, como se verá más adelante, por una
mayor valoración de la participación de las
mujeres en las actividades productivas y de
sus capacidades de sustento del hogar.
Se encuentran más mujeres encargadas de
las economías domésticas, al frente de sus
familias por ausencias prolongadas de sus
parejas, o participando en emprendimientos
productivos, en espacios de comercialización
y en organizaciones. Si bien las mujeres logran generar alternativas para sostener sus
hogares, existe una demanda por la ampliación de las oportunidades laborales, fundamentalmente para las mujeres más jóvenes
que buscan un empleo estable fuera del predio familiar.
En los últimos años, la AUH ha contribuido
a reforzar la autonomía de las mujeres en la
economía doméstica, lo que potencia su autoestima. La posibilidad de decidir sobre el
destino del dinero que perciben por la Asignación no sólo va creando procesos individuales
y grupales de empoderamiento de las mujeres,

145

�La situación de las mujeres jóvenes

sino que además redunda en mejoras de la
calidad de vida de hijas e hijos –ya que parte
se destina a gastos para la educación y mejor
nutrición– y en inversiones dentro del hogar
que reducen la carga de trabajo doméstico.

3.3. Fecundidad
3.3.1. La información censal
Lamentablemente, no se han difundido a la
fecha los datos sobre fecundidad correspondientes al año 2010, que son registrados en
la cédula censal ampliada. De modo que el
análisis sobre el comportamiento de este indicador se restringe al año 2001.

joven se encuentra muy difundida y las mujeres jóvenes tienen en promedio la mayor
cantidad de hijos. En las zonas rurales del
NOA, el porcentaje de madres jóvenes es levemente inferior que en la Patagonia pero
el promedio de hijos resulta superior (1,63).
Las diferencias regionales entre el promedio de hijos de las mujeres rurales jóvenes
se ponen de manifiesto en los mapas que se
presentan a continuación, donde los valores
más altos aparecen reflejados mediante los
colores oscuros.
k Se percibe así que en la Región Pampeana predominan los departamentos donde
los promedios de hijos de las mujeres jóvenes

Incidencia de las mujeres jóvenes con hijos sobre el total de mujeres jóvenes
y promedio de hijos por área y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv

Gráfico 29

En el Gráfico 29 es posible observar el
porcentaje de madres jóvenes según su lugar de residencia (áreas urbanas o rurales de
cada región), así como el promedio de hijos
que habían tenido al momento del censo. En
primer lugar se evidencia la mayor incidencia
de la maternidad entre las jóvenes rurales,
cuyo total país supera en un 24% la incidencia la maternidad joven urbana.
Considerando las áreas rurales, las incidencias más altas del país se registran en la
Patagonia, que como ha sido señalado constituye una región joven, y en el NEA. Sin
embargo, el promedio de hijos de las madres
jóvenes del NEA supera al de la Patagonia
(1,79 y 1,47 respectivamente). Es decir que
en las zonas rurales del NEA la maternidad

146

son bajos. Sin embargo, se conforman algunas
manchas de promedios elevados, principalmente en el norte de Santa Fe y Entre Ríos,
el noroeste de Córdoba, el oeste de San Luis
y el centro y sur de La Pampa.
k En cambio, en el NEA la mayoría de
los departamentos registran promedios altos. En el noroeste de Corrientes se conforma
una pequeña mancha que se extiende hacia
el norte sobre el departamento chaqueño de
Bermejo, donde los valores se ubican en niveles medio-bajos. Estos valores se observan
también en Goya y Monte Caseros.
k Las áreas rurales del NOA muestran
un comportamiento similar a las del NEA, es
decir que los promedios más elevados de hijos
son los que se encuentran con mayor frecuencia. Sin embargo, se observa una mancha de
valores medio-bajos en el centro de la región,
que abarca los departamentos limítrofes de
Tucumán y Santiago del Estero, el suroeste de
Tucumán, el suroeste de Santiago del Estero
y el este de Catamarca. Este comportamiento
también se verifica en varios departamentos
de La Rioja, sin configurar manchas nítidas.
k En Cuyo se imponen los promedios
medio-bajos, principalmente en la provincia
de Mendoza. Los promedios altos sólo se registran en los departamentos sanjuaninos de
Valle Fértil, Ullum y 25 de Mayo.
En la Patagonia los promedios bajos resultan predominantes en Santa Cruz, mientras
que los promedios más altos se registran en
los departamentos localizados en la línea sur
rionegrina y el suroeste de Chubut. k

Familia beneficiaria de Proyecto de Electrificación Rural, Misiones.

147

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de 1,3

17

27
30

43

39
40

52
53

62

54

82

Más de 1,7
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

56

67

33
46

58

72
86 73

69
74

70
77

SALTA

34

4

De 1,31 a 1,5

7

6

48

Más
de 1,7
PARAGUAY

10

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

De 1,51 a 1,7

8

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

Menos de 1,3

5

49
47

57
63

2
No existe población
del área

23

45

68

217

148

44

3

12

22

20

61

65

De 1,31 a 1,5

153

55

41
42

De 1,51 a 1,7

19

32

66

152

18

10

21

31

38

60

No existe población
del área

11

16

26

29

51

9
8

15

28

35

7

4

24

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

14 15

9

18 19
27 28
32

11
12

16
20

60
62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

149

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

N

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

53

Menos de 1,3
55

De 1,31 a 1,5

47

49

44

41

63
66
67

62

64

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

74

91

97

75
92

7

15
19

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

21

22

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 1,51 a 1,7

SAN LUIS

34

Más de 1,7
93

99
104

113

36

106

108

111

35

107
105
108

110

SAN JUAN

9

6

18

De 1,31 a 1,5
73

79

88

98

101

61

60

59

65

Menos de 1,3

68

69

Más de 1,7

58

4

No existe población
del área

51
52

50

5

20

48

54

56 57

70

De 1,51 a 1,7

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento CHILE
(%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
NOA

15

14

13

12

CHACO

11

LA RIOJA

1

9

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

150

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

151

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

40

región
patagonia
Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

44
No existe población
del área

45

Menos de 1,3

46

De 1,31 a 1,5
De 1,51 a 1,7

47

Más de 1,7

48

49

50

51
54

52
53

152

La incidencia de este fenómeno no muestra
diferencias significativas entre zonas rurales
agrupadas y dispersas. Sin embargo, en los
poblados rurales de la Región Pampeana y
Cuyo, el porcentaje de madres jóvenes –así
como el promedio de hijos– se ubica por debajo del registrado a campo abierto, mientras
que en la Patagonia esta situación se invierte. Por su parte, tanto el NEA como el NOA
muestran comportamientos homogéneos en
zonas rurales agrupadas y dispersas, pero el
promedio de hijos que tienen las jóvenes radicadas en zonas rurales abiertas supera al
que tienen las jóvenes que viven en los poblados rurales (Gráfico 30).
Al comparar el promedio de hijos de las
mujeres rurales de distintos tramos de edad
(hijas, madres y abuelas) se observa que entre las cohortes de abuelas y madres de la
Región Pampeana ya se había producido una
desaceleración del nivel de fecundidad (al
finalizar su vida fértil estos dos grupos de
mujeres tenían en promedio la misma cantidad de hijos). En Cuyo el promedio de hijos
de abuelas y madres mostraba diferencias
reducidas, mientras que en el resto de las
regiones se evidencia un mayor retraso en la
tendencia hacia la disminución del nivel de
fecundidad (Gráfico 31).
Si bien no se dispone de información actualizada sobre este comportamiento demográfico, cabe considerar que el mismo presenta una fuerte inercia, es decir que los
cambios en el tiempo tienden a producirse
en el mismo sentido con gran lentitud.
Por otro lado, el Gráfico 32 muestra la incidencia de la maternidad temprana en áreas
urbanas y rurales de las distintas regiones del

Gráfico 30

Incidencia de las mujeres jóvenes con hijos sobre el total de mujeres
jóvenes y promedio de hijos por zona rural y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv

Gráfico 31

Área rural. Promedio de hijos de las mujeres por tramos de edad
según región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

153

�La situación de las mujeres jóvenes

Incidencia de las mujeres de 15 a 19 años con hijos sobre el total
de mujeres de 15 a 19 años por área y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001

Gráfico 32

Incidencia de las mujeres de 15 a 19 años con hijos sobre el total
de mujeres de 15 a 19 años por zona rural y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001

Gráfico 33

154

país. Se constata así que esta se encuentra
más difundida en el NEA, donde la incidencia de mujeres de 15 a 19 años con hijos alcanza el 24% (la mayor del país). Las brechas
urbano-rurales más amplias se registran en
la Patagonia y el NOA; en las áreas rurales
de estas regiones dicha incidencia resulta superior un 59% y 58% respecto de sus correspondientes áreas urbanas.
En el medio rural, el porcentaje de mujeres de 15 a 19 años con hijos es más elevado
en las zonas dispersas que en las agrupadas,
aunque estas diferencias se diluyen en la Patagonia y se reducen en el NEA (Gráfico 33).
El análisis del comportamiento sociodemográfico de las mujeres jóvenes del campo
da cuenta de la configuración de zonas marginales, aun en la región más rica del país.
Sin embargo, se continúan reproduciendo los
patrones históricos de desigualdad territorial,
de modo que las jóvenes de la Región Pampeana y Cuyo enfrentan situaciones más favorables que las del NEA y el NOA.

3.3.2. La visión de los actores: el
acceso a métodos anticonceptivos vs.
las deficiencias del sistema de salud
Las mujeres jóvenes que participaron de los
grupos focales presentan situaciones variables vinculadas indudablemente con el tramo
de edad. La mayoría de las menores de 20
años no tenían hijos y, en general, se hallaban
con perspectivas de seguir estudiando. Las
mayores de 20 años tenían en promedio entre
2 y 3 hijos y habían sido madres por primera vez entre los 16 y los 22 años 20. Si bien
estos elementos son meramente ilustrativos,
merecen destacarse varias cuestiones. Por
un lado, algunos testimonios denotan cierta
voluntad de no querer reproducir el tipo de
familia numerosa de la que provienen.
“Tenemos tres nomás, no queremos tantos
porque cuesta. Yo vengo de una familia de muchos… porque nosotros somos doce hermanos,
mi mamá ya falleció, de cáncer en el pulmón,
a los 43 años falleció. A veces le pregunto a
mi papá y le digo, porque él vive cerquita de
nuestra casa, ‘¿cómo hacían ustedes con tantos chicos?’; y encima nos llevamos uno, dos
años nomás. No sé cómo hacían.” (Líder de
organización, Misiones)
Por otra parte destacan la posibilidad de decidir acerca de su maternidad y de evitar los
embarazos no deseados, por un mayor acceso

a información y sobre todo al uso de métodos
anticonceptivos. Posiblemente en el marco
del Programa de Salud Sexual y Procreación
Responsable, implementado en el año 2003,
las mujeres más jóvenes han visto facilitada
la disponibilidad de estos métodos, oportunidad inexistente una década atrás para las

propias madres jóvenes que tienen actualmente alrededor de 30 años.
“Les dan charlas, capacitaciones a los chicos, charlas en las escuelas, incluso en la organización nuestra, en la mesa de agricultura
familiar… Bueno, aquí a la par también está
la sala de primeros auxilios, y ahí tienen de
todo, preservativos, anticonceptivos, esas otras
cositas que te colocan, el DIU, todo, cosa que
antes no había…” (Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“Yo veo que van a la salita [las chicas más
jóvenes], piden, sin ninguna vergüenza, que
antes no ibas a pedir porque daba vergüenza,
ahora vas a ver de 12, 13 años ya están pidiendo. Y está bien. Antes no, era ‘uuuh, mirá
esa con la edad que tiene y va y pide’. Yo tengo
tres hijos, y no daban, que yo me acuerde. Y
vivo aquí a la par de la sala y no me acuerdo que daban.” (Mujer rural joven, Santiago
del Estero)
“Hay canastas de preservativos en los hospitales y salas, podés retirar sin pedir. Hacen
que sea accesible y natural.” (Grupo focal,
San Juan)
“A mí, en la época de mis padres no me explicaron de la prevención, y yo a los 16 años
tuve mi primer hijo. Y ahora hay tantas cosas para cuidarse que pueden hacerlo. Aunque
también están los que hacen oídos sordos a
los padres y pueden quedarse embarazadas.”
(Grupo focal, Santa Fe)
Se plantearon diversas formas de cuidado,
desde la inyección que se administra mensualmente, pastillas, hasta la ligadura de
trompas como recurso aludido por las mujeres más grandes, con tres hijos. También
se mencionó la próxima llegada del chip an-

20. De las 10 menores de 20 años, 6 son solteras y 4 casadas. 2 de ellas han sido madres recientemente. En el
grupo de las de 20 años y más, las más cercanas a los 20 años (5) no tienen hijos y el resto tiene entre 1 y 6 hijos.

ticonceptivo destinado a adolescentes, que
se encuentra en proceso de distribución por
el Gobierno y cuyo efecto se prolonga por 3
años. Así, en el grupo focal de Río Negro,
las más jóvenes mencionan el uso de la inyección mensual y, otras mujeres, el de las
pastillas; pero todas afirman que se trata de
una decisión compartida con su pareja. En
otros casos, son las propias madres y abuelas quienes estimulan su utilización por parte
de las adolescentes. Una situación similar se
manifestó en el grupo focal de Santiago del
Estero, aunque sólo algunas admitieron que
“les contamos a nuestros maridos que nos
cuidamos”. Sin embargo, desde el discurso,
se observa la voluntad de las mujeres de decidir acerca de su maternidad y la de sus
hijas y de prevenir embarazos no deseados.
“Yo lo quiero poder manejar yo.” “Lo que
pasa es que en el centro te piden que el papá
firme cuando vos querés la inyección.” “Yo a
mi hija a los 14 años ya la puedo llevar a tomar o poner la inyección.” “No sé si podés ir
sola, el caso, pero a mi hija (...) a veces te da
bronca porque vos sabés que tus hijos son sanos y que no van a hacer nada indebido hasta que no sea su tiempo, pero hoy en día hay
tanta degeneración, tanta gente mala que por
ahí tu hija viene de la escuela y te la violan.
Entonces vos decís ‘mejor prevenir’.” “Uno no
desea que le pase a una de las jóvenes, o sea,
yo me indigno hacerle tomar pastillas a mi
hija para prevenir un embarazo pero si vos no
lo hacés por ahí pasa una cosa de esas.” “Si
da vergüenza, los padres piden a la enfermera
y llevan, porque a los 14 años ya podés decidir
sobre tu hija y llevarla a tomar la inyección o
a tomar una pastilla.” (Grupo focal, Santa Fe)

155

�La situación de las mujeres jóvenes

“En mi caso, cuando yo quedé embarazada,
para mí mis hijos fueron un milagro, porque
mi mamá me dijo ‘tenés que cuidarte, cuidarte’, ¡pero nunca me dijo de qué!; porque yo que
vengo de mi hermana golpeada, me imaginé
que era por eso, o sea que tu novio o marido
o pareja o novio no te golpee. Nunca me dijo
que cuidarte era para no quedar embarazada.
Tenía 19 años. El segundo lo buscamos, pero
el tercero nosotros nos cuidábamos con métodos anticonceptivos, pero yo me quedé embarazada igual (...) no sé qué pasó, por eso en
el último decidí atarme mis trompas.” (Grupo
focal, Santa Fe)
Estos testimonios permiten confirmar las
tendencias identificadas a partir del análisis
de la información censal y prever cambios
futuros en las conductas de salud reproductiva que incidirán en las tasas de natalidad
en las áreas rurales, reduciendo las brechas
con sus pares urbanas. Y constituyen ejemplos de nuevas oportunidades para potenciar
en las mujeres adolescentes y jóvenes la toma
de decisiones relativas a una procreación responsable.
Estos progresos en relación con el conocimiento y uso de métodos anticonceptivos
coexisten sin embargo con dificultades para
el acceso a la salud de la población rural en general, y en particular a la salud materno-infantil. Si bien están difundidos los centros de
atención primaria equipados y en muy buen
estado, se manifiestan déficits en materia de
recursos humanos, en particular en especialidades tales como ginecología, pediatría y
odontología, sobre todo en las provincias del
norte como Santiago del Estero y Misiones.

156

“Hay una salita muy cerca pero no tiene pediatra, tiene un enfermero que atiende hasta
las 13:00 pero sólo revisa, no puede recetar ni
colocar medicamentos. Hacen control de los
chicos para la AUH en la salita. En Forres
está el hospital donde hay un médico tres veces
por semana pero hay que pedir turno, es caro
gastar plata en ir y venir en moto sólo para el
turno. Si no hay una urgencia no te atienden;
el médico está durmiendo en la guardia. Hay
dos ambulancias que tardan tres horas en llegar. También hay hospital en Fernández. Hay
equipos, pero no hay médicos.” (Grupo focal,
Santiago del Estero)
“En Piray contamos con dos salas de salud
denominadas Centros de Atención Primaria
de la Salud (CAPS); logramos que se radique
un enfermero pero no está nunca, sería mejor
que atienda en la casa o que funcione la sala
más tiempo, en una mayor franja horaria.
Vas a la sala a buscar las pastillas y no está
abierta (…) Tenés que ir y comprar, porque si
te quedás esperando te embarazás [risas]. El
médico que va semanalmente es clínico. Está
preparado todo el equipamiento para odontología y como la trifásica quedó lejos no se pueden conectar los equipos. Tuvimos un tiempo
odontólogo, cuando estuvo le aprovechamos al
máximo pero ya no está más y es muy difícil
para los que no contamos con una obra social.
Por lo menos lo básico, lo mínimo.” (Grupo
focal, Misiones)
Santa Fe y San Juan presentan una situación más mitigada y en el Alto Valle de Río
Negro la atención se concentra en las localidades urbanas. Si bien existen hospitales en
las localidades más pobladas, las mayores
dificultades planteadas para el acceso se re-

laciona con las distancias, con la frecuencia
de atención y con la disponibilidad de ambulancias.
“Hay Centros de Salud en todos lados, al
menos en el primer nivel de atención. En el
caso de Angaco, Caucete y Albardón tienen
hospital en el centro y para las zonas más
alejadas está la salita. Hubo un plan para
descentralizar la atención del hospital de San
Juan a hospitales en los departamentos de la
zona.” (Grupo focal, San Juan)
“En Cinco Saltos hay salas de emergencia,
donde hay un médico por día de una especialidad distinta: un día el dentista, otro día el
ginecólogo, etcétera. Ahora también hay una
ambulancia. En El Arroyón hay una chica que
a veces abre y atiende, pero no se sabe cuándo.
En Michi Michi no hay nada.” (Grupo focal,
Río Negro)
“Nosotros tenemos un centro de salud que
va la doctora una vez a la semana, y si no,
hay que venir a San Cristóbal donde funcionan centros asistenciales en cada barrio. El
hospital de reciente apertura es grande y espacioso... hermoso, pero faltan muchas cosas
para completarlo (…) Tiene maquinarias de
alta tecnología pero no tenés quien las maneje;
por ejemplo si tenés una cesárea de urgencia
tenés que trasladarte a 115 km para poder internarte y hacer todo. Yo tuve un accidente con
fractura expuesta [en la moto] y me llevaron
directamente para Ceres. Alguna cosa seria
que necesitás terapia es allá (…) Tenemos un
hospital grandísimo y si tenés una intervención, tenés que esperar que venga nuestro anestesista de Ceres [localidad aproximadamente
a 80 km] para poder ser atendida.” (Grupo
focal, Santa Fe)

“Acá el 99% no podemos ir al hospital a
sacar turno porque vivimos lejos. A las 2 de la
mañana tenés que irte de acá, para hacer cola
para poder sacar un turno para poder sacarte una muela. Y si vas a un privado mínimo
$300 - $500. ¿De dónde sacás esa plata? Si
tenés dos o tres muelas, olvidate. Hace como
seis meses tengo dolor de muelas y ¡el hospital de paro!” (Hombre joven rural, Misiones)
Respecto de la salud sexual y reproductiva, los testimonios destacan la carencia de
recursos para hacerse controles ginecológicos
periódicos. “No hay nada, no hay mamografía, ni PAP; hay una necesidad muy concreta
en este aspecto. Para esos controles tenemos
que ir a Santiago.” (Grupo focal, Santiago
del Estero)
En este sentido, se ha podido apreciar la

recorre dos veces por semana el interior de Misiones. Van a pueblos, parajes, colonias y comunidades indígenas. No son médicas ni enfermeras, sino que hicieron una capacitación.
Acá en total 27 mujeres se realizaron el PAP,
un número mayor al del año pasado.” (Entrevista con personal del PAP Móvil, Misiones)
De todos modos, y tal como surgió en conversaciones con el personal del PAP móvil presente al momento del grupo focal en
Misiones, los controles ginecológicos son
un tema complejo “ya que aún no hay una
práctica habitual, o reconocimiento de las
mujeres respecto de la necesidad de hacérselos. Aún existe miedo al dolor por desconocimiento del procedimiento, o los conflictos
que suscita con sus parejas que rechazan la
realización del estudio”.

existencia de nuevas modalidades de acceso

que implican la movilidad del personal médico o paramédico a los poblados ubicados
en zonas rurales dispersas, posibilitando un
contacto directo con el personal de salud y la
transferencia de información para estimular
la realización de algunos controles.
“De repente llegan a los CIC [Centros de
Integración Comunitaria] médicos, ginecólogos; nos enteramos en las reuniones de la organización y la gente se acerca. Allí podemos
hacer ciertos controles.” (Grupo focal, Santiago del Estero)
“Hace poco estuvo un tráiler que recorre la
provincia para que las mujeres se hagan PAP
y mamografías. Este tipo de servicio es igual
que el de DNI que va a los centros departamentales.” (Grupo focal, San Juan)
“Hay un PAP Móvil, que es un programa
del Ministerio de Salud de la provincia, que

Se puede señalar que, frente a estas carencias, la participación en organizaciones o
en emprendimientos colectivos significa una
oportunidad para acceder a servicios de salud. A partir de estos espacios de participación se gestionan y facilitan servicios para
la comunidad, o se generan las condiciones
para acceder a obras sociales, sea a través
de fondos de salud para los socios –como el
caso de FECOAGRO en San Juan–, sea inscribiéndose en el monotributo social agropecuario, a través del cual acceden, en muchos
casos por primera vez, a una obra social.
“El monotributo social agropecuario por
ejemplo fue una de las cuestiones, a su vez
porque tenían la obra social; cuando se implementó, ayudó a que muchas mujeres lleven
a sus hijas a hacer los estudios ginecológicos,
y un montón de cuestiones que no venían ha-

ciendo.” (Técnica, Santa Fe)
“Muchos de los miembros de las cooperativas que se inscribieron en el monotributo social cuentan con una obra social que se llama
Unidad Provincial (UP). Desde FECOAGRO
se hizo una movida para que todos accedan
al monotributo social, pero no todas lo tienen.
FECOAGRO tiene un fondo de salud al que
todos los socios que aportan tienen acceso.”
(Grupo focal, San Juan)
Además de las demandas por mejores condiciones de atención sanitaria, también surgen inquietudes y expectativas en materia de
atención y prevención de problemáticas específicas de género y de juventud. En relación

con las primeras, la cuestión de la violencia
familiar y de género ha surgido espontáneamente en casi todos los grupos focales y se
traduce en necesidades de contención y asesoramiento; y se pone de manifiesto que –si
bien es un problema que afecta tanto a la ciudad como al campo– la desprotección de las
mujeres en las áreas rurales es importante.
Con respecto a las problemáticas juveniles, emergen algunas alusiones al tema de
las adicciones y la necesidad de acciones
de prevención, aun cuando se reconoce que
no constituyen todavía una problemática difundida.
“Se necesita fortalecer los mecanismos de
denuncia y contención en relación con la violencia de género.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Nos hace falta que venga gente técnica a
capacitarnos, juntar a las mujeres, que nos
dejen información. Hay una necesidad de concientizar, no es fácil salir de eso.” “Más allá de
que el hombre es tu marido, no es tu dueño, y

157

�La situación de las mujeres jóvenes

nada justifica esa violencia. No hay espacios
para hablar de eso, es más fácil hablarlo con
gente de afuera, con extraños y no con tus
vecinos.” (Grupo focal, Santiago del Estero)
“Se necesitan centros de atención para la
mujer. Yo fui abusada de chica porque mis padres trabajaban fuera de casa y me dejaban
al cuidado de mis hermanos mayores que se
aprovecharon de mí. No quiero que esto les
pase a mis hijos. Se necesita un lugar donde
la mujer pueda ir a denunciar.” (Grupo focal,
Río Negro)
“Hoy en día se le da mucha importancia
a lo que es la violencia familiar. Pero en Angaco por ejemplo no he escuchado que haya
un lugar o que haya alguien, un profesional
o un psicólogo o algo que te asesore, o que te
dé una mano en esta situación, porque por ahí
son cuestiones psicológicas.” (Líder de organización, San Juan)
“Necesitamos acciones y capacitaciones
contra el tabaquismo y el alcohol. Eso es necesario ya que las drogas aún no son un problema aquí pero puede darse, ya que los chicos
se juntan con chicos de otros lugares.” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
En síntesis, existen indicios de modificacio-

nes en los patrones de reproducción de las
mujeres jóvenes respecto de generaciones
anteriores, caracterizadas por la reducción de
la cantidad de hijos que las parejas deciden
tener. Si bien es posible suponer la incidencia de factores económicos y de acceso a una
tierra ya muy subdividida, también se puede
sugerir como hipótesis que, como efecto de
políticas públicas, la llegada a las zonas rurales de información, junto con la posibilidad

158

de acceder directamente a diversos métodos
de contracepción y la propia conciencia de
las madres jóvenes respecto de la necesidad
de evitar embarazos no deseados en sus hijas,
abren una perspectiva esperanzadora respecto de la decisión libre acerca de la concreción
de la maternidad.
De todos modos, los servicios de salud siguen concentrados en las zonas más urbanizadas y se destaca la precariedad de aquellos
existentes en las áreas rurales. La implementación de modalidades que acercan algunos
servicios básicos a los poblados rurales y el
acceso a la obra social a través de la participación en emprendimientos colectivos son
dos aspectos que, de ampliar su cobertura,
constituyen oportunidades de mejora de la
situación de las mujeres rurales jóvenes.
Para obtener una caracterización más densa de los distintos escenarios que se configuran a partir del análisis sociodemográfico,
complementado con la visión de los actores,
se abordan a continuación cuestiones específicas vinculadas con el desempeño laboral de
las mujeres jóvenes, el acceso a la educación
y a las nuevas tecnologías de la información
y la comunicación.

3.4. Las mujeres jóvenes y el trabajo
3.4.1. La información censal
La población económicamente activa (PEA)
está conformada por las personas que tienen
una ocupación o que, sin tenerla, la buscan
de manera activa (desocupados). La tasa de

actividad es el porcentaje entre la población
económicamente activa sobre la población total. Este indicador brinda información acerca
del peso relativo de la oferta de trabajo. En
este estudio se considera la tasa de actividad en la población de 15 años y más para
neutralizar el peso diferencial por región que
tiene la población de 0 a 15 años, por lo que
en sentido estricto se utiliza una tasa “refinada” de actividad (PEA de 15 años y más /
población de 15 años y más * 100). Por otro
lado, si bien comúnmente se utiliza la edad
de 14 años como límite inferior de rango, aquí
se considera la edad de 15 años de acuerdo
con el corte etario adoptado para caracterizar
a la población joven.
Al analizar la evolución de la tasa de actividad correspondiente al total de la población se observa una variación positiva: en
el período intercensal la participación de la
población en el mercado de trabajo se incrementa un 12,5% en el total del país 21 (en el
año 2001 la tasa de actividad era del 58,1%
y en el año 2010 pasa a ser del 65,3%). La
variación más importante se registra en las
áreas urbanas (13,2%, frente a un 4% observado en las áreas rurales).
Entre los jóvenes de 15 a 34 años, las tasas
de actividad dan cuenta de dos situaciones
diferenciadas. Mientras que en el grupo de
15 a 19 años la tasa de actividad correspondiente al total del país registrada en el año
2010 se ubica en el 38,1%, entre los jóvenes de 20 a 34 años alcanza el 77,1%. Esta
diferencia resulta esperable –y deseable– ya
que en el rango inferior los jóvenes aún se encuentran en edad teórica de asistir a la escuela secundaria. De todas formas, pese al retra-

21. Se excluye la CABA, islas del Atlántico Sur y Antártida argentina.

so de la inserción en el mercado de trabajo
cabe destacar que casi 4 de cada 10 jóvenes
de 15 a 19 años trabajan o buscan empleo.
Por otro lado, se observa que, en el total
del país y para el año 2010, la tasa de actividad de la población de 20 a 34 años supera a la tasa de actividad correspondiente a
la población total (77,1% frente al 65,3%),
aunque registra una variación menor (8,4%
frente al 12,5%).
La comparación entre áreas evidencia un incremento de la tasa de actividad de los jóvenes
más importante en el medio urbano que en el
rural (8,7% y 3% respectivamente), de manera
que durante el período analizado las brechas
entre áreas no se reducen sino que se amplían.
Específicamente en las áreas rurales, las situaciones son variables según regiones geográficas. La Región Pampeana, Cuyo y la Patagonia
presentan una mejor situación de partida. Sin
embargo, mientras que en la Región Pampeana se manifiestan incrementos (del 5,4%), en
Cuyo y la Patagonia las variaciones registradas
en el transcurso de la década son negativas
(-0,8% y -2,8% respectivamente). Por su parte, en el NEA y el NOA se observan en este
período, tanto niveles como incrementos bajos
(2,7% y 2,5% respectivamente) en relación
con las otras regiones.
En los mapas presentados a continuación
se contrastan las variaciones intercensales
de las tasas de actividad registradas entre la
población joven (de 20 a 34 años) en el nivel
departamental en cada una de las regiones
del país, de modo que los tres colores más
oscuros indican variaciones positivas de distinta intensidad y el color claro variaciones
negativas. k

Grupo de Análisis e Investigación Agrícola, Tucumán.

159

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de 0

17

27
30

43

39
40

52
53

62

54

82

Más de 20
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

56

67

33
46

58

72
86 73

69
74

70
77

SALTA

34

4

De 0 a 10

7

6

48

Más
de 20
PARAGUAY

10

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

De 10,1 a 20

8

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

Menos de 0

5

49
47

57
63

2

No existe población
del área

23

45

68

217

160

44

3

12

22

20

61

65

De 0 a 10

153

55

41
42

De 10,1 a 20

19

32

66

152

18

10

21

31

38

60

No existe población
del área

11

16

26

29

51

9
8

15

28

35

7

4

24

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).

14 15

9

18 19
27 28
32

11
12

16
20

60
62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

161

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

N

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

53

Menos de 0
55

De 0 a 10

47

49

44

41

63
66
67

62

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

9

74

91

97

75
92

6

7

15
19
21

20
22

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 10,1 a 20

SAN LUIS

34

Más de 20
93

99
104

113

36

106

108

111

35

107
105
108

110

SAN JUAN

4

De 0 a 10
73

79

88

98

101

61

60

59

65

Menos de 0

68

69

Más de 20

50

5

No existe población
del área

51
52

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

70

De 10,1 a 20

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, CHILE
por
departamento (%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

15

14

13

12

CHACO

11

LA RIOJA

1

9

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

162

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

163

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

44

40

región
patagonia
Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).
No existe población
del área

45

Menos de 0

46

De 0 a 10
De 10,1 a 20

47

Más de 20

48

49

50

51
54

52
53

164

Ahora bien, ¿qué comportamiento presentan las tasas de actividad de las mujeres jóvenes que viven en zonas rurales? ¿Se han producido variaciones en los últimos diez años?
¿Qué ocurre con las brechas de género en el
período de referencia? ¿Qué diferencias se
registran entre la situación de las mujeres
rurales y sus pares urbanas?
Al analizar la situación en las áreas rurales
se observa que, en el período 2001-2010, el
incremento de los niveles de actividad entre
las mujeres jóvenes (de 20 a 34 años) es mayor que entre los varones, básicamente debido a una situación de partida más precaria.
Así, mientras que la tasa de actividad de los
varones pasa del 82,5% en 2001 al 81,4%
en 2010, en el caso de las mujeres la participación laboral se incrementa del 39,9% al
45,6%. Esto provoca una disminución de las
brechas de género, aunque en el medio rural
estas continúan siendo más amplias que en
el medio urbano (excepto en las provincias
patagónicas) (Gráfico 34). Las mayores diferencias entre mujeres y varones jóvenes se
observan en NEA y NOA, donde los valores
se alejan de 1 mostrando una situación de
mayor inequidad en detrimento de las mujeres.
Asimismo, en la mayoría de las provincias
las brechas de género resultan más amplias
en las zonas rurales dispersas que en las
agrupadas. Esto se observa con mayor intensidad en el NEA.
La diferencia en las brechas de género
entre áreas urbanas y rurales alerta acerca
de las menores oportunidades de acceder al
mercado de trabajo que tienen las mujeres
radicadas en el medio rural. En los Gráficos

Gráfico 34

Brechas de género en la tasa de actividad de la población
de 20 a 34 años por área, según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

N

35 y 36 se observa que los varones urbanos
y rurales presentan un comportamiento relativamente similar respecto de los niveles de
actividad (con las notorias excepciones de
Santa Cruz y Tierra del Fuego), mientras que
entre las mujeres hay una mayor diferenciación según el área de residencia. Para el año
2010, en todas las provincias del país (excepto Buenos Aires, San Luis, Chubut, Neuquén
y Santa Cruz) la tasa de actividad de las jóvenes urbanas supera en un 20% a la registrada
entre las jóvenes rurales. Es decir, una mujer
joven no tiene las mismas oportunidades de
insertarse en el mercado de trabajo si reside
en la ciudad o en el campo.
Por otro lado, entre estas últimas existe una

importante variabilidad interprovincial. El
coeficiente de variación 22 del indicador analizado es del 13% en el caso de los varones
rurales, mientras que en el caso de las mujeres rurales alcanza el 21,5%. Esto refleja la
heterogeneidad de situaciones que atraviesa
a la realidad rural: no es lo mismo para las
mujeres habitar en áreas rurales del norte,
que en el centro o sur del país. En algunas
provincias del NEA sólo un tercio de las mujeres se encuentran activas, mientras que en
las provincias de la Región Pampeana más
de la mitad de las mujeres se encuentra en
esta condición.
¿Pero a qué se debe la diferencia tan importante en los niveles de actividad de las

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.
22. El coeficiente de variación es una medida estadística que refiere a la relación entre el valor de la media de una variable determinada y cada uno de los valores que asume esa variable.

165

�La situación de las mujeres jóvenes

166

Gráfico 36
Tasa de
actividad entre
las mujeres de
20 a 34 años
por área,
según
provincia.
Año 2010

de medición de la condición ocupacional que
resultan inadecuados para captar el trabajo
que realizan las mujeres rurales. Además, la
forma en que el trabajo es visto por varones y
mujeres en el ámbito de la cultura rural contribuye a ese subregistro, ya que es escasa la
conciencia de que las tareas productivas a la
escala del predio constituyan una ocupación
(los trabajos familiares relacionados con la
siembra, el desmalezado, la cosecha, la preparación para la venta y otros cuidados de los
cultivos familiares como también la cría de
ganado menor, las actividades de tambo o de
granja, etc.). Además, existen otras ocupaciones características del sector informal rural
–en algunos casos ejercidas bajo la forma del
trabajador por cuenta propia, como el trabajo
artesanal– que no son consideradas ni por las
propias mujeres como ocupación.” (Biaggi,
Canevari y Tasso, 2007: 49)
Lógicamente la cuestión excede lo metodológico, ya que es evidente que no alcanza
con visibilizar esta situación (por otra parte
ya conocida), sino que hace falta poner en
discusión la incidencia del trabajo no remunerado como parte de la generación de valor
en la organización del trabajo rural y, sobre
todo, el modo en que esta condición de actividad se presenta en el caso particular de las
mujeres. De este modo, las formas de producción precapitalistas se articulan con aspectos
culturales que reproducen la división sexual
del trabajo, lo que da como resultado una situación de gran desventaja para las mujeres,
que se expresa no sólo a través de lo que las
brechas de género evidencian, sino también
a través de aquello que ocultan: las econo-

por el trabajo femenino, no reconocido por el

mercado (se trata de trabajo no remunerado)
y en muchos casos ni siquiera por las propias
mujeres, que asumen este tipo de tareas como
parte de las tareas domésticas.
Ahora bien, la tasa de actividad ofrece un
panorama respecto de los niveles de vinculación de las personas con el mercado de trabajo, subsumiendo bajo el mismo universo tanto
a ocupados como desocupados23.
Pese a los niveles más bajos de actividad
que se registran entre las las mujeres jóvenes
(de 20 a 34 años) que residen en áreas rurales, entre los años 2001 y 2010 disminuye la
distancia entre la tasa de actividad y la tasa
de empleo 25 , o en otros términos reduce el

Gráfico 37

nivel de desempleo (Gráfico 37). Esta tendencia verificada, tanto en las zonas rurales
agrupadas como en las dispersas, debe ser
interpretada a la luz del contexto de crisis
económica e institucional que atravesaba el
país a inicios del milenio. Pero en todo caso
importa señalar que aun cuando las jóvenes
rurales tienen menor presencia en el mercado laboral, aquellas que deciden trabajar
logran insertarse con éxito (más allá del tipo
de empleo al que consigan acceder). Como
contracara de este fenómeno podría asumirse que aquellas que enfrentan la persistencia
del desempleo abandonan los intentos para
recluirse en la inactividad.
Pese a estos avances respecto de los nive-

Tasa de desempleo de las mujeres de 20 a 34 años
que residen en áreas rurales, por año censal y provincia

mías rurales como economías subvencionadas

23 La población ocupada es definida como el conjunto de personas que en la semana de referencia han trabajado como mínimo una hora (en una actividad económica, remunerada o no). De acuerdo con las
definiciones del INDEC, el criterio de una hora permite la comparabilidad entre los países, además de capturar situaciones informales o de baja intensidad. Por su parte, la población desocupada es aquella que
durante las cuatro semanas anteriores al día del censo desarrolló acciones tendientes a establecer una relación laboral o iniciar una actividad empresarial.

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Tasa de
actividad entre
los varones de
20 a 34 años
por área,
según
provincia.
Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Gráfico 35

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

mujeres jóvenes respecto de sus pares varones que se registra en las áreas rurales?
En primer lugar, las brechas de género en
los niveles de actividad laboral se encuentran
relacionadas con la reproducción de ciertos
patrones culturales, que también están presentes en los ámbitos urbanos, pero que sin
duda se expresan con mayor intensidad en las
áreas rurales. Estas diferencias están atravesadas por la división sexual del trabajo, que
incide en el tipo de tareas que realizan hombres y mujeres en cada contexto, y que otorga
oportunidades de desarrollo o restricciones,
y que promueve la inserción en el espacio
social o la reclusión en el ámbito doméstico.
Esta matriz cultural opera de un modo tan
contundente que incide en el propio proceso
de medición del fenómeno. En este sentido
se vuelve necesario poner en cuestión el indicador (la tasa de actividad), no respecto de
aquello que muestra sino de aquello que está
ocultando. ¿Alguien podría sostener, desde
el más básico sentido común, que las mujeres que viven en el campo son en su mayoría
(54,4%) “inactivas”? Como se plantea en diferentes trabajos (Kessler, 2007), es probable
que existan dentro de esta proporción de “inactivas” un alto porcentaje de mujeres que
trabajan en tareas rurales no remuneradas,
en labores de huerta o en el cuidado de animales, sin que ellas mismas ni los otros las
perciban como un trabajo. Las estadísticas no
contribuyen a mostrar este tipo de situaciones, que probablemente los acercamientos de
tipo cualitativo ayuden a visibilizar.
“La categoría inactiva tiene, en nuestra
opinión, un sesgo de ocultamiento o subregistro por estar efectuada con instrumentos

167

�La situación de las mujeres jóvenes

Si se compara la posibilidad de acceder al
mercado de trabajo de las mujeres jóvenes
del medio rural respecto de los varones y de
sus pares urbanas, se percibe la “acumulación” de diferentes atributos que configuran
un encadenamiento de lógicas de exclusión
social.
En las diferentes posibilidades de acceder
a un empleo se articulan desigualdades sociales que se expresan territorialmente, con

168

Correlación entre las tasas de empleo de las mujeres rurales
jóvenes correspondientes a los años 2001 y 2010

mujeres jóvenes que residen a campo abierto
es del 37,7%.

Santa Cruz

50,00
Tierra del Fgo

Catamarca

30,00

20,00

Formosa

Corrientes

Córdoba

Salta

R2 Linear = 0,737

Chaco
20,00

Bs. As.

Tucumán

Sgo del Estero
10,00

Chubut

Jujuy Mendoza Santa Fe
Río Negro
San Luis
Entre Ríos

Misiones

San Juan

La Rioja

Neuquén

30,00

40,00

50,00

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

La Pampa

40,00

60,00

Año 2010
determinadas pautas culturales asociadas a
inequidades de género. Esta acumulación de
inequidades plantea una situación de clara
desventaja para ellas, en su triple condición
de mujeres, jóvenes y rurales (particularmente, las de zonas dispersas). Efectivamente,
es posible observar la caída del porcentaje
de población empleada a medida que se incorporan al análisis el área de residencia y
el género.
En el año 2010, la tasa de empleo de los
varones jóvenes se ubicaba en un 84,5% en
áreas urbanas, mientras que en áreas rurales sólo el 78,6% se encontraba empleado
(diferencia de 5,9 puntos porcentuales). Sin

embargo, las diferencias de género se tornan más relevantes que las de área. Entre las
mujeres jóvenes urbanas, la tasa de empleo
(60%) es menor aún a la registrada entre varones jóvenes de áreas rurales (diferencia de
18,6 puntos porcentuales), pero muy superior
a la registrada entre sus congéneres de zonas
rurales agrupadas. Entre estas, el porcentaje de las que cuentan con un empleo es del
52,2%, es decir 7,8 puntos porcentuales menos que el valor registrado para las mujeres
urbanas. Si a esto se agrega lo que ocurre en
las zonas rurales dispersas, se observa una
nueva disminución de 14,5 puntos porcentuales, dado que la tasa de empleo de las

24 La tasa de empleo es la incidencia de la población ocupada sobre la población total (del sexo y grupo de edad correspondiente), mientras que la tasa de actividad es igual al porcentaje de la población económicamente
activa (ocupada y desocupada) sobre la población total. Por lo tanto, la diferencia entre la tasa de actividad y la tasa de empleo se corresponde con la tasa de desempleo. La tasa de empleo se diferencia de la tasa de
ocupación por estar calculada sobre la población total y no sobre la población económicamente activa. Cabe señalar que este indicador es sensible a la coyuntura, por lo que los censos no constituyen la mejor fuente de
información para reflejar su evolución.

Es decir, si se considera el máximo valor
registrado (84,5% entre varones jóvenes urbanos) y el valor mínimo registrado (37,7%
entre mujeres jóvenes de zonas rurales dispersas), se verifica una diferencia de 46,8
puntos porcentuales. Un abismo que da cuenta del entrecruzamiento de fuertes disparidades territoriales en el acceso a la estructura
de oportunidades, en combinación con profundas inequidades de género fundadas en
pautas culturales que se reproducen generación tras generación.
Estas diferencias se observan también entre regiones del país. En el NEA y el NOA,
las distancias son mayores, mientras que en
la Región Pampeana y la Patagonia se atenúan. Se pone así de manifiesto que, sobre
las brechas geográficas y de género, se sobreimprimen la realidad económica y social
de cada una de las regiones y provincias
(Gráfico 39).
Estas diferencias entre segmentos poblacionales se presentan de manera regular en
todas las provincias del país. Pero puede
verse que el comportamiento de los varones
jóvenes urbanos es más homogéneo en las
distintas provincias, mientras que en el caso
de las mujeres jóvenes se incrementa la variabilidad interprovincial. Esta variabilidad
alcanza la mayor intensidad en las zonas rurales dispersas (coeficiente de variación igual
a 22,6) (Cuadro 1).
En síntesis, entre los años 2001 y 2010 se

Gráfico 39

Incidencia de jóvenes con empleo por sexo y lugar de residencia,
según región. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Gráfico 38

Año 2001

les de empleo de las mujeres rurales, durante
la primera década del siglo no se ha modificado el nivel de desigualdad interprovincial:
las provincias que se encontraban en mejor
situación en el año 2001 son las que están en
mejor posición hacia finales de la década, y lo
mismo con las que estaban peor al comienzo
del período. En el Gráfico 38 se observa que
la correlación entre las tasas de empleo de
las mujeres jóvenes correspondientes a los
años 2001 y 2010 es positiva. Los resultados
son contundentes, aunque se pueden apreciar algunas particularidades. San Luis y Río
Negro, que en el 2001 registraban niveles de
empleo bajo, son las provincias que experimentan las variaciones positivas más significativas, mientras que en Tierra del Fuego
donde este indicador presentaba uno de los
mejores desempeños del país, la variación
fue prácticamente nula.. Por otro lado cabe
destacar que en el año 2010 el rango de variación de la tasa de empleo de las mujeres rurales jóvenes oscila entre el 25% y el
60%, con lo cual resulta ineludible detenerse
a pensar acerca de la heterogeneidad presente en el mundo rural respecto de las posibilidades de inserción laboral de las jóvenes.

observa un crecimiento de las tasas de actividad correspondientes a la población de
20 a 34 años. Este incremento es mayor en
las áreas urbanas, por lo cual a lo largo de la
década no se reduce la brecha urbano-rural.
En cambio, los mayores incrementos en las
tasas de actividad femeninas (producto de
una situación de partida más precaria que la
de los varones) redundan en una disminución
de las brechas de género.
La residencia en el medio rural y el género constituyen para las mujeres una acumulación de desventajas. Si se considera a
las mujeres que habitan en las zonas rurales
dispersas, esta situación se agudiza. A esta

cadena de desigualdades se sobreimprimen
las realidades provinciales, principalmente
en el NEA y el NOA, donde pese a las incrementos en el período intercensal, persisten aún importantes niveles de desigualdad.
La información muestra con claridad la situación de desventaja en que se encuentran
las mujeres jóvenes del medio rural. Pero
esta situación de desventaja se evidencia no
sólo por lo que la información muestra, sino
también por lo que oculta. Por otro lado, en
el caso de las jóvenes con empleo, cabe considerar la sobrecarga que implica la combinación de las tareas productivas con las reproductivas del cuidado del hogar, que no son

169

�La situación de las mujeres jóvenes

reconocidas por el mercado ni por ellas mismas como un trabajo. En este sentido resulta
interesante –para el debate sobre las políticas
destinadas al desarrollo rural– la incorporación de lo que se ha dado en denominar la
“economía de cuidado”. Este concepto tiene
que ver con el reconocimiento de ciertas actividades domésticas que deberían ser cubiertas mediante la prestación de servicios
estatales (cuidado de menores, de personas
mayores, de personas con capacidades disminuidas), tareas que en la mayor parte de los
casos recaen en las mujeres. Considerando
algunos planteos al respecto (Asensio, 2012),
resulta pertinente retomar aquí el siguiente
interrogante: ¿hasta qué punto un diseño de
políticas públicas enfocadas en la economía
del cuidado puede ser o no relevante para el
desarrollo de mejores condiciones de vida
para las mujeres rurales jóvenes?

Cuadro 1

3.4.2. La visión de los actores: la
sobrecarga de tareas y las dificultades
de inserción en el mercado de trabajo

Tasa de empleo por sexo y área geográfica,
según provincia. Año 2010
Varones
Urbanos
(A)

Varones
Rurales
(B)

Mujeres
Urbanas
(C)

Mujeres
Rural
Agrupada
(D)

Mujeres
Rural
Dispersa
(E)

Distancia
relativa entre
grupos
(A/E)

TOTAL DEL PAÍS

84,5

78,6

60,0

46,8

37,7

2,24

Buenos Aires
Córdoba
Entre Ríos
La Pampa
San Luis
Santa Fe
Corrientes
Chaco
Formosa
Misiones
Catamarca
Jujuy
La Rioja
Salta
Sgo. del Estero
Tucumán
Mendoza
San Juan
Chubut
Neuquén
Río Negro
Santa Cruz
Tierra del Fuego

87,4
84,5
84,3
84,8
84,2
84,1
77,1
79,1
78,0
81,5
80,7
79,1
80,4
78,9
80,4
78,1
82,3
80,8
85,2
82,9
83,6
85,5
87,2

82,2
83,6
82,0
88,0
85,0
86,6
74,0
71,2
67,5
82,9
65,9
78,1
72,8
72,6
65,6
76,6
86,2
69,6
78,5
70,7
78,3
41,9
59,5

63,8
62,9
58,6
63,7
55,9
61,0
49,2
49,6
49,8
51,2
56,3
53,4
57,3
51,5
52,6
50,8
56,9
49,5
61,1
60,2
61,1
65,9
70,6

56,8
52,7
45,2
52,6
54,8
51,5
37,9
36,6
33,7
31,9
41,2
42,5
50,1
36,9
34,2
40,5
42,9
33,5
59,7
60,3
49,5
61,2
69,2

49,5
42,8
35,6
43,3
44,1
44,5
26,3
26,2
26,9
37,5
34,5
43,2
26,8
35,7
25,7
34,7
42,5
31,5
51,9
45,9
49,3
56,8
41,0

1,76
1,97
2,37
1,96
1,91
1,89
2,94
3,02
2,91
2,17
2,34
1,83
3,00
2,21
3,13
2,25
1,94
2,57
1,64
1,81
1,70
1,51
2,13

Coef. de
variación

3,6

13,8

10,4

22,1

22,6

Nota: Se excluye CABA, ya que no cuenta con áreas rurales. Asimismo se excluyen islas del Atlántico Sur y Antártida argentina, que no cuentan
con información para el CNPHyV 2001.
Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC - CNPHyV 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.

170

Se analizó la actividad laboral de las mujeres
jóvenes rurales utilizando una de las herramientas metodológicas que brinda el enfoque
de análisis de género, el perfil de actividades,
que se aplica para identificar las tareas que
mujeres y varones realizan en su vida cotidiana, teniendo como base la división sexual
del trabajo, y considerando también la cantidad de tiempo que se asigna a cada una,
el momento del día y el lugar en el que se
llevan a cabo 25.
Para ello se tuvo en cuenta la actividad
de las mujeres en un triple rol: reproductivo,
productivo y comunitario, y los límites difusos entre estas esferas, que aparecen mucho
menos claros aun en el medio rural.
La división sexual del trabajo establece
roles entre varones y mujeres dentro de las
esferas reproductivas y productivas, entre el
espacio público y el espacio privado, y alude
a la atribución diferencial que se hace convencionalmente de sus capacidades y destrezas, y consecuentemente a la distribución
de distintas tareas y responsabilidades en la
vida familiar y social. Durante el trabajo del
campo se encontró una mirada aún patriarcal
de las relaciones entre hombres y mujeres en
la división de tareas y, en algunos casos, una
desvalorización respecto de las actividades
domésticas por parte de los varones. Hay trabajos masculinos y trabajos femeninos. “Las
tareas domésticas” son de las mujeres. Las
tareas de cuidado también, tanto de niños
como de ancianos o enfermos.

25 Ver en Anexo 4 el instrumento “Matriz de Actividades”.

“Mi mamá limpia, de la limpieza se encarga ella.” “Mi mamá limpia, mi papá le dice
que a las 12 le haga la comida y la hace,
que él llegue de trabajar y ya esté la comida
hecha.” “Mi viejo piensa que el hombre tiene que trabajar y la mujer no (…) y para mí
está bien porque yo me crié con esa forma de
ver: el hombre tiene que trabajar y la mujer se
ocupa de la casa, los hijos.” “Yo cuando nací,
me enseñaron que era así, el hombre tiene que
trabajar.” (Grupo focal con varones, Santa Fe)
“Nosotros no sabemos cuidar (a los chicos),
las mujeres sí.” “Yo creo que el hombre se aburre cuidando a los chicos.” (Grupo focal con
varones, Santa Fe)
“La mujer trata mucho y vincula mucho...
lo toma a su cargo el tema de la salud en la
familia. Salud y educación está en manos de
las mujeres o es una responsabilidad de las
mujeres. Cuidado de los niños y de los ancianos también.” (Coordinadora de Programa,
San Juan)
El trabajo reproductivo de las mujeres rurales tiene características específicas que lo

diferencia del que realizan las mujeres urbanas. Por lo general transcurre en el mismo espacio físico donde se lleva adelante el
trabajo productivo o que genera un ingreso
a la familia. Las diferencias pueden plantearse también de acuerdo a las regiones, ya
que los determinantes agroecológicos (tipo de
producción, tamaño de las parcelas, acceso a
recursos naturales, trabajo extrapredial) inciden en la carga de trabajo y en el rol de las
mujeres en el proceso productivo. La carga
producida por el trabajo doméstico (el tiempo
que les lleva y el esfuerzo que requiere) fue

uno de los ejes principales de las reflexiones,
que sumado las tareas de cuidado repercuten
en la disponibilidad de las mujeres de tiempo
libre para la recreación, o simplemente para
ellas, así como sobre el tiempo para desarrollar emprendimientos alternativos.
Estas tareas no son consideradas “trabajo” y se encuentran desvalorizadas, incluso
desde la propia perspectiva de las mujeres,
puesto que no se le asigna un valor ni se reconoce su aporte a la economía familiar.
“Las mujeres decimos que no trabajamos
porque asociamos trabajo a un sueldo.” (Grupo focal, Misiones)
En cada uno de los talleres, las actividades domésticas aparecen compartidas con
los varones, pero al profundizar en esta afirmación, se constata que ellos sólo colaboran
cuando las mujeres tienen que hacer tareas
afuera de la casa, o bien, si por motivos laborales los hombres pasan mucho tiempo en
los hogares. Ellos “ayudan” a limpiar, cocinar, colaboran con el cuidado de los niños,
pero siempre supeditados a sus otras tareas.
La colaboración o la participación de los varones en las actividades domésticas dependen de la conformación familiar y del trabajo
extrapredial que ellos realizan. Cuando los
hombres migran, la carga de trabajo para las
mujeres se intensifica con más responsabilidades en tareas productivas. En el caso de
maridos que están desocupados, las ayudan
en la casa y en la huerta. El cuidado sigue
siendo resuelto por las mujeres. Sin embargo,
entre las parejas más jóvenes cada vez hay
más colaboración (por ejemplo, para llevar
a los niños al médico o a la escuela). En el
caso de que haya hijas jóvenes en el hogar,

171

�La situación de las mujeres jóvenes

son ellas las que ayudan.
“Las tareas domésticas son las de las mujeres. Les ayudamos por ahí en la chacra, pero
cuando volvemos tenemos que andar corriendo, y ellos se sientan a tomar tereré… A mí
me parece que nunca tenemos tiempo libre.”
(Grupo focal, Misiones)
“Las hijas grandes ayudan… El marido no
se va a poner a cocinar si están las hijas.”
(Grupo focal, Misiones)
“Para nosotros es habitual, no hay vacaciones, no hay feriados, no hay diferencias en
las tareas porque los hombres no están y las
mujeres tienen que hacer las tareas.” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
“En la casa hacemos todo juntos. Una cosa
es cocinar y otra es que atienda los animales;
si tenés chanchos, gallinas, le ayudás. Mi tarea sería más cuidar a los chicos. Y el trabajo más pesado... Yo desde que tengo familia
nunca más me fui a trabajar afuera. Me dedico siempre. Yo por lo menos, si voy a carpir
con mi mujer, me vengo y tomo tereré y ella
que cocine: que quede ella adentro… ¿Es mi
esclava? No. Entonces esas cosas yo no le veo
bien. Ahora, si yo me voy a trabajar y ella está
cocinando y cuidando a los chicos, ¿me puedo
tomar un tereré? Ahí sí. Pero si vamos a trabajar juntos y yo me pongo a tomar tereré y
ella le tiene que dar de comer a las gallinas,
tiene que cuidar a los chicos, cocinar. Para mi
entender no está bueno. Y eso a veces choca
con algunos porque es machista. ‘Vos sos un
dominado’ te dicen.” (Hombre rural joven,
Misiones)
“Ellos nos ayudan. Antes quizá no se veía,
me parece que ahora como la mujer tiene más
voz dice ‘necesito que me ayudes, es de a dos’.

172

Incluso cuando hay que hacer recolecciones,
si estamos medio atrasadas con el tiempo ellos
van y nos dan una mano. Por ejemplo mi pareja no trabaja en la cooperativa, es viñatero,
trabaja en una bodega. Y por ahí él me dice
‘bueno, vos andá a trabajar, yo me quedo con
el nene’ porque llega de trabajar, se queda con
el nene y yo voy a trabajar. Por ahí me atraso
un poco y él me ayuda a lavar los fines de semana, incluso ahora que estoy en el consejo de
la FECOAGRO tengo menos días para estar
en casa, entonces el fin de semana entre los
dos limpiamos, lavamos, es de a dos.” (Mujer
rural joven, San Juan)

el poder comunicarnos y bueno, si te gusta
listo y si no lo hago igual… Si a mí me gustó
lo hice igual. Ojalá me hubiese tocado uno de
esos malos, así para educarlo un poco, pero
bueno… pero sí se ven los cambios generacionales, lo veo en mis hijos. O sea, son chiquititos, 15 y la nena 13, pero la autoridad que
tiene la mujer hoy de poner su lugar viste, y
que se lo respeten es increíble… Pero bueno,
tenemos una mujer presidenta así que podemos
esperar que podemos llegar a ser mucho más
las mujeres.” (Mujer rural joven, Santa Fe)

Así, se reconoció un cambio intergeneracional. Actualmente, sus compañeros cola-

en general las mujeres no plantearon las tareas de cuidado como una carga, pese a reconocer que es una actividad que recae totalmente en ellas y que constituye una limitante
para su participación en tareas productivas
o comunitarias.
“Por ahí te dicen que no pueden estar los
chicos porque es peligroso y qué se yo, y por ahí
no sabés dónde dejarlo. Entonces eso te impide
por ahí decir ‘voy a ir esta tarde a trabajar’,
porque los chicos dónde los dejo.” (Mujer rural
joven, San Juan)
“Yo hace 17 años que estoy casada, mi marido es profesor y yo sé que él de lunes a viernes
no está, y no le puedo decir ‘quédate vos con
los chicos porque yo tengo una reunión’ ; yo
sé que el trabajo de él es más importante. Él
es como que tiene su obligación, él tiene quien
le llama la atención, si no va, le descuentan.
En cambio vos decís, si yo no puedo ir, aviso,
‘no puedo ir, busquen a otra’.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“… Yo tengo el secundario nada más, por-

boran más en las tareas domésticas que sus
padres y sus abuelos, y esta diferencia puede
ser pensada a partir de pautas de crianza, determinadas cultural e históricamente.
“Cambió el rol con el tiempo [hombre-mujer], él cocina, ayuda.” “Con el tiempo cambió
y algunos hombres ayudan.” (Grupo focal,
Santiago del Estero)
“Acá está mucho el modelo paraguayo. Mi
suegro lo único que hacía era el reviro a la
mañana y nada más. Hasta ahora en Paraguay, el marido de mi tía, no hace nada: se
sienta, toma tereré; si hay que carnear es cosa
de mujeres, hay que llevarle el desayuno allá
en la chacra… acarrear agua…” (Grupo focal, Misiones)
“Antes tenías que hacerle todo, sacarle la
zapatilla… ‘Vos no me querés más como antes’; mi suegra lo crió así.” (Grupo focal, Misiones)
“Con mi marido vamos más a la par, o sea,

Como se mencionó más arriba, el cuidado
de los niños está a cargo de las mujeres, pero

que no pude estudiar, no pudieron pagarme; y
como que siempre yo quiero hacer cosas, pero
con los dos nenitos ir al pueblo se complica
mucho. Muchas veces también hay chicas que
tienen uno o dos nenitos, más chicas que yo, y
se les complica, les cuida la mamá; y quieren
ir a estudiar, pero es más complicado cuando tienen todo lejos.” (Líder de organización,
Río Negro)
Por otro lado, estos obstáculos no se traducen en una demanda de guarderías. Una
posible explicación es que para ayudarlas y
facilitarles la participación en organizaciones
o trabajar en actividades extraprediales cuentan con las redes de cuidado que se crean a
partir de vínculos familiares o comunitarios,
y en las que depositan su confianza, o bien
directamente los llevan al trabajo como en el
caso de la cooperativa en Río Negro.
“Yo tampoco quiero que ella por ir a una
reunión los deje a los chicos solos; me voy yo
o va ella.” (Hombre rural joven, Santiago del
Estero)
“Mi mamá es la cuidadora oficial. Somos
hermanas nosotras. Entonces mi mamá dice
‘ustedes trabajen, yo las voy a ayudar lo que
más pueda’. Hay mucho de apoyo familiar
ahí para el cuidado de los niños.” (Grupo focal, San Juan)
“… Si estamos trabajando y una tiene que
hacer un curso o algo, el niño se queda ahí y
todos lo cuidan, en la cooperativa. Son muchos chicos y somos todos familia. Nos apoyamos en ese sentido entre las mujeres. Es decir,
‘bueno ahora te toca a vos, andá a capacitarte.
Nosotras te vamos a cuidar el chico, te vamos
a aguantar en el trabajo’.” (Líder de organización, San Juan)

“Y... es complejo. Y más cuando tienen chicos chiquitos y no pueden dejarlos (…) Por
ahí se llevan a un hermanito más grande y
cuida a todos los chicos, pero los niños pequeños están presentes en la familia siempre. Es
que el hombre se va a trabajar y la mujer se
viene a trabajar a la cooperativa. ¿Y los chicos
con quién quedan? Salvo que tengas un padre
o alguien que te banque con el niño. Pero si no
la mujer se lleva el niño al trabajo. Y bueno,
el niño ahí, o lo estás cuidando a cada rato
dónde está, o tenés un lugar, o una persona.”
(Líder de organización, Río Negro)
“Lo que sí, las mamás, las mujeres llevan a
sus hijos (en esta organización, porque en todo
el departamento hay varias organizaciones).
En una de las organizaciones, que es donde
está la presidenta, que la vamos a ir a ver,
cuando hay reuniones, las mamás van con sus
hijos, no todas pero hay un grupo lindo de niños que van con sus mamás...” (Mujer rural
joven, Santiago del Estero)
Los técnicos plantearon con más énfasis
que tener hijos, y la responsabilidad de la
crianza a cargo de las mujeres, es un problema en las zonas rurales: la ausencia de espacios o servicios para el cuidado de los niños
genera limitantes en la participación y en la
posibilidad de asumir cargos de decisión en
las organizaciones, y constituye un obstáculo
para el desarrollo de las mujeres tanto en procesos de formación como en la posibilidad de
participar en emprendimientos productivos
alternativos para generar ingresos.
Por otra parte, una de sus preocupaciones
es la de generar estrategias en las convocatorias a reuniones para facilitar la presencia
de las mujeres teniendo en cuenta estas li-

mitaciones.
“Obviamente, a la mujer que vive en el campo se le complica mucho más todo, porque tiene los hijos y no sabe con quién dejarlos; no
tenés una guardería, no tenés el vecino que
pueda venir o tenés que hacerte no sé cuántos
kilómetros para llevar a tu hijo…” (Técnica,
Santa Fe)
“Hoy acá no salió, pero yo he hecho talleres
en Esperanza y en Banda por ejemplo y salió
esa necesidad de decir ‘bueno, mientras que
nosotras vamos a la reunión, por qué no hay
como hay en las ciudades esos jardines donde
vos dejás por hora a tus hijos. ¿Por qué eso
no hay en la colonia?’. En ese lugar salió
como una necesidad lo de las guarderías…
Entonces para los más niñitos lo de la guardería, y para los más viejos una jubilación, para
la gente rural que nunca trabajó en blanco.”
(Técnica, Misiones)
“Sí, se organizan y lo mismo van [a las reuniones de los programas]. Lo que pasa es que,
y esto es lo que tenemos que tener en cuenta
desde el trabajo técnico, si queremos reuniones en las que participen varones y mujeres,
tenemos que tomar en cuenta los horarios. Los
hombres suelen reunirse solos en horarios más
tarde, más a la noche digamos, y ese es un
horario que en general a las mujeres no les
viene bien, porque están preparando la cena
o están bañando a los niños... Entonces tenemos que buscar y acordar con los varones y
con las mujeres un horario en que realmente
puedan participar los dos.” (Coordinadora de
Programa, San Juan)
El trabajo productivo de las mujeres es
“ayuda”. Y se lo considera así tanto desde su

173

�La situación de las mujeres jóvenes

propia perspectiva como la de sus familias.
La huerta y granja son actividades llevadas adelante por las mujeres en la totalidad
del ciclo productivo, incluida la compra de
insumos. Los hombres participan, en mayor o
menor medida, según tengan o no una actividad extra (carpintería, albañilería, frigorífico,
producción de carbón, etcétera).
Parte de los alimentos que se consumen
en el hogar se obtienen en la misma explotación agropecuaria, lo que implica una tarea
adicional. Estas actividades son productivas,
pero se encuentran en la esfera “privada”.
Van desde la crianza de animales menores y
cuidado de la huerta hasta la elaboración de
conservas, panes, etcétera. Y pueden tener el
valor agregado que aporta la transformación
de la materia prima e incluso puede que parte
de esa producción vaya al mercado, pero al
ser llevadas adelante por las mujeres, se las
consideran reproductivas o parte de la ayuda que ellas hacen en sus casas. Entre estas
actividades productivas y las actividades reproductivas existe una débil frontera, puesto
que se hallan entre los límites del espacio
público y privado. No está claro cuándo empieza la limpieza de la casa y cuando termina
el alimentar a los animales, dónde se realiza
una y dónde la otra, lo que repercute en una
intensificación de la carga de trabajo de las
mujeres, y jornadas largas en las que ellas
no tienen tiempo disponible para sí mismas.
“… Porque a veces uno viene paseando las
cabras, tienes que afanarte con los cabritos,
tienes que hacer comer los chanchos, tienes
que atender los hijos y también tienes que lavar… y también tienes que amasar y hacer
tortilla y asar sobre el fuego.” (Mujer rural

174

joven, Santiago del Estero)
Hay tareas productivas asociadas a las mujeres que de cierta manera son una continuidad de lo “doméstico”, como el hacer dulces,
pickles, panificados. Y otras tareas que necesitan manos delicadas, cuidado, prolijidad,
limpieza. A la hora de pensar en alternativas
vuelven a reproducir estas pautas tradicionales que aparecen naturalizadas.
“La producción de semillas suele ser una tarea de mujeres.” “La recolección y la limpieza
(y tareas de embalaje y de balancín) son un
trabajo de mujer.” “Eso de alguna manera le
conviene a la mujer porque no descuida a los
hijos [se trata de actividades que se realizan
en la casa, no en el campo].” “El trabajo con
la semilla, separación, limpieza y embolsar
son tareas que hacen las mujeres, igual que
cuidar el ganado.” (Grupo focal, San Juan)
“Y otro grupo que son los de apicultura;
ellos sí tienen la venta de miel todo el tiempo, ellos cosechan, envasan, y tienen. Y después así nosotros, por ejemplo, el grupo que
yo tengo, que estoy participando, éramos 14,
pero otros fueron en otros grupos; como eran
varones y decían ‘¿y nosotros cómo vamos a
hacer el dulce?’, y ahí se cambiaron de grupo.
Quedamos ocho mujeres.” (Líder de organización, Misiones)
“¿Por qué no nos planteamos el tema de
los dulces y sus derivados? Ya que acá en la
zona hay naranja, mandarina, batata, o sea,
hay un montón de frutas que por ahí se echa
a perder y no se aprovecha todo. Y además
decíamos: ‘Eso nos va a servir el día de mañana cuando queramos preparar algo para
nuestros hijos, un alimento sano’; surgió como
necesidad de las mujeres, de las mismas ma-

más, que veíamos que aparte nos iba a servir
a nosotros en el día a día.” (Líder de organización, Misiones)
“Que haya más apoyo en la parte productiva; entonces que la mujer tenga su ingreso
estando en la misma casa, trabajando en su
finquita, trabajando con sus pollos, trabajando con sus chanchos, con lo que sea; que la
misma mujer vea eso y que no se corte esa cadena, porque para autoconsumo hay, pero a
la hora de vender, a veces vienen y les llevan
por la mitad de precio y terminan sacando
beneficio otros.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
Los técnicos también sostienen que hay tareas productivas que están más asociadas a
las mujeres. Tareas para las que se requieren determinadas destrezas o cualidades “femeninas”, tareas que no son propias de los
varones o que no son las “más importantes”,
incluso si lo que realizan las mujeres es generador de mayores ingresos.
“No está bien visto que la mujer trabaje en
los trabajos que ellos llaman de la chacra, o
sea en el cultivo, ¿entendés? Carpiendo, plantando, y por ende entonces no participan en
esa cooperativa que trabaja sobre esas producciones.” (Coordinadora de Programa, San
Juan)
“La mujer sí, sobre todo por esto que decían:
los varones por ahí salen afuera, la mujer se
queda todo un tiempazo en la chacra trabajando. Todo lo que es huerta sigue siendo de
la mujer. Por ahí los varones están más abocados a los animales más grandes, que también
pareciera que son más importantes, como que
siempre lo que hace el varón es lo que genera
más plata y lo más importante, está con lo más

difícil, lo más pesado. Y por ahí en realidad
las mujeres están más tiempo en la huerta,
más horas dedicadas a un montón de tareas
que no son visibles o no están medidas en rentabilidad.” (Técnica, Misiones)
“Yo he trabajado más en tambos; donde la
mujer participa, es probable que en el tambo
haya más higiene, hay mejor calidad de leche (…) En los tambos la crianza de terneros
es una tarea un poco más cuidadosa, delicada, también donde la mujer participa eso se
hace mejor, entonces termina habiendo menos
mortandad de terneros…” (Técnico, Santa Fe)
“Y en el empaque trabajan las mujeres. De
hecho los primeros trabajos de las chicas acá
fueron de empaque. Lo que pasa es que la fruticultura se está achicando tanto que cada vez
es más difícil ingresar y después es tan duro el
trabajo que tampoco te asegura demasiado. El
otro día me encontré una chica con la que nos
criamos en el mismo barrio pero con situaciones familiares de base diferentes; yo entré a la
universidad y ella no terminó el secundario y
me contó que trabajaba en el empaque. Y ella
me dijo: ‘Yo vi cómo caminaban dobladas las
mujeres grandes y yo así no llego’. Las mujeres
‘grandes’ eran de 45 a 50 años, no mujeres que
se estaban por jubilar.” (Técnica, Río Negro)
Esta misma división, por la cual las mujeres son quienes tienen que hacerse cargo de
las tareas domésticas y de la huerta –fuente
fundamental para el autoconsumo en la agricultura familiar y que aparece como parte
del espacio doméstico–, se reproduce en los
programas de desarrollo. No solamente desde
la oferta, sino que también desde las convocatorias, que muchas veces tienen un sesgo
de género y dejan a las mujeres afuera de

proyectos más rentables, reproduciendo así
los roles cristalizados y aumentando la carga
de trabajo de ellas.
“El nivel de participación en todo lo que es
hacia lo público está el varón, y en todas las
actividades de fuerza y productivas: ‘Viene el
ministerio, va a traer un tractor’…, va el varón. Pocas veces se ve la participación de las
mujeres. Yo antes trabajaba en otro programa
del INTA Pro-Huerta, y era totalmente al revés, a la convocatoria de la huerta, o de la
realización de la entrega de semillas, capacitaciones y demás, iba la mujer. Es como que
la huerta se basa en la actividad doméstica,
porque es con lo que van resolviendo el tema
de la seguridad alimentaria. Entonces en ese
lugar sí, la convocatoria indirectamente también está marcada hacia las mujeres; también
creo que por ahí en el mismo discurso de uno
hay como un sesgo, en el tema del discurso y
en el tema de a quién se le hace la convocatoria siempre es al productor o a las huerteras, entonces por ahí eso también es lo que va
marcando quién viene y quién no viene, quién
participa y quién no. Todo eso también es una
pauta cultural que uno tiene que ir rompiendo, modificando, desde el punto de vista que
incluso el productor, o el pequeño productor,
que es con quien nosotros trabajamos, empiece a ver que las reuniones socioorganizativas
son parte del trabajo productivo (porque ellos
creen que van a perder el tiempo, que le hacemos perder su tiempo).” (Técnica, San Juan)
Las mujeres, a través de lo que producen,
generan valor y hacen un aporte económico
importante a sus hogares. Venden en ferias,
se capacitan, agregan valor, se juntan, producen colectivamente y demandan sobre todo

apoyo para mejorar los canales de comercialización.

“Claro, y hacemos eso, cada vez que es época de mandarina, nos juntamos acá un día ,
todo un día, traen sus mandarinas, cada uno
trae un kilo de azúcar si hace falta, después
compramos del fondo que tenemos, traemos los
frascos, bueno, y dentro de todo nos ayudamos
a hacer, porque hicimos capacitación, capaz
que algunas hicieron más, otras menos. Y ahí
hacemos el tema de los dulces, la mermelada,
el mamón al almíbar, depende de la estación;
y así hay otro grupo que hace el tema del almidón casero, que cuando hay tiempo, hacen
en cantidad, y bueno, todos sabemos que ese
grupo tiene almidón; y así, después lo de los
pollos lo mismo. La comercialización a veces
la hacemos entre nosotros mismos, dentro de
la comunidad, y cuando hay posibilidades salimos afuera. Ahora en este momento hay familias que van en la fiesta de la verdura, van
en la feria que se hace en Eldorado, Montecarlo, y venden todo lo que tenga que ver con
la huerta, y todo lo que tenga que ver con la
granja; pero a eso van una vez al mes, porque
mucho tampoco podemos producir en este pedacito.” (Líder de organización, Misiones)
“Yo vendo lechones, tengo veinte pero los
vendo de a uno cuando alguien aparece y
siempre es a precio bajo. Todo lo vendemos por
separado. Tenemos la oportunidad de ir una
vez al año a la feria de Santiago, que dura un
mes; pero fuera de eso no hay otras oportunidades, salvo venderles a los vecinos…” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
“La otra parte que les falta a las mujeres rurales es el tema de la comercialización, porque
todas vivimos en zonas rurales, todas criamos

175

�La situación de las mujeres jóvenes

gallinas, patos, gansos, chanchos, cabras. Tenemos mucha producción, hasta apicultura
se hace en la zona, feria de conejos, pero lo
que nos falta es un canal de venta, nos falta
comercialización. Si tuviéramos una buena
comercialización, eso va a mejorar mucho la
calidad de vida para las madres, padres y mucho más para nuestros hijos y nietos. Yo creo
que eso son cosas que están pendientes o inconclusas en la vida rural de las mujeres jóvenes.”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Creo que hace falta apoyo en cómo comercializar el producto; porque algunos tienen
chanchos y no pueden faenar para comercializar porque no hay una sala de faena cerca
y también tiene que pagar para mandarlo al
animal.” (Líder de organización, Río Negro)
La situación laboral para las mujeres en el
campo, de acuerdo con la visión de los actores, es compleja. En general las mujeres más
jóvenes encuentran pocas alternativas para
estudiar en las zonas rurales, o para trabajar
fuera de las actividades productivas de las
fincas, y aparece nuevamente la cuestión de
la decisión de migrar.
“Y porque no hay mucha salida laboral. Por
ejemplo no hay donde trabaje una mujer. En
una empresa por ahí... pero hay muy pocas.
Hay una sola empresa láctea grande, que ahí
en la parte administrativa por ahí; pero no hay
muchas salidas a gran escala.” (Hombre rural
joven, Santa Fe)
“Porque la juventud de ahora se crió más
con eso de que… ‘Bueno, mientras vos estudiás, mami y papi hacen tambo con el hermano mayor; la nena porque es nena, ¿viste? Andá a la casa, estudiá… Estudió. ¿Y

176

qué pasó? No hay trabajo, vuelven al campo
de vuelta, se casan o se juntan con cualquier
campesino y siguen la misma historia de la
mamá y el papá. La misma historia.” (Líder
de organización, Santa Fe)
“Y las mujeres deberíamos tener acceso al
trabajo, al trabajo… Porque uno sabe que
puede, yo tengo, yo sé cómo tengo que hacer para generar ingresos, yo lo sé. Y eso a
la mujer le da autonomía, eso a la mujer le
da autoestima, le da un montón de cosas que
muchas mujeres no tienen porque dependen
del trabajo del marido para todo.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
Cuando las propias mujeres se plantean la
realización de tareas productivas, se orientan
hacia el aprovechamiento de oportunidades
locales, aunque allí se encuentran con obstáculos vinculados a problemas estructurales,
tales como la falta de flete, de agua para riego o el tamaño de los predios. Cabe destacar
que, en las zonas en las que se desarrolló el
trabajo de campo, no se mencionaron conflictos en torno a la tenencia de la tierra (salvo
frente a amenazas “externas” de grandes empresas como Alto Paraná en Misiones) y no se
plantearon inequidades de género en cuanto
al acceso. Si bien en general el régimen de
tenencia es precario, no aparece como prioritaria la necesidad de regularizar los títulos
de propiedad, salvo cuando son requeridos
para alguna gestión oficial. La principal problemática en torno a la tierra se refiere a las
limitaciones productivas que enfrentan por
el tamaño exiguo de las propiedades que se
fueron subdividiendo a lo largo del tiempo.
“Se necesita aprovechar los frutos que ya tenemos en la zona, por ejemplo algarroba, que

tiene mercado en las ciudades pero no sabemos
cómo usarla, cómo hacer harina, lo mismo
pasa con el mistol, las tunas, el chañar, moras e higos. Vienen, te dan una capacitación
de cómo hacer algo, pero después no te dan la
maquinaria, entonces no podés hacer nada.”
(Grupo focal, Santiago del Estero)
“Poseedor puede ser. Estoy viviendo en la
tierra que ha sido de mis abuelos, luego de mis
padres y finalmente he quedado yo. No tenés
título, te acredita que los vecinos saben dónde
vos vivís, las mejoras que has hecho, la casa
que tienes y todas esas cosas, o si has logrado
cerrar las hectáreas que dices poseer, vos sos
poseedor de esas tierras. La otra manera es
que, como aquí no hay dueños con título, vos
te asientes en un determinado lugar, hagas tu
casa, empieces a producir. Una vez que han
pasado [antes era una ley veinteñal], ahora
dicen que una vez pasados los cinco años ya
te ampara la ley. Pero una vez que has cumplido los veinte años de poseedor te amparan
todas las leyes, nadie puede quitarte esa tierra. Aquí somos pequeños productores, no vas
a encontrar muchas hectáreas, vas a encontrar
productores con cinco, diez. El que más tiene,
tendrá veinte.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“En San Juan últimamente estamos muy
limitados de recurso hídrico. Entonces para
producir nosotras por ejemplo plantines, necesitamos agua y es el principal problema. Yo
creo que si tuviésemos más agua... Porque las
tierras las tenemos, pero no hay agua suficiente para regar todas las tierras.”(Grupo focal,
San Juan)
“No alcanza por la superficie poquita que
tenemos. La mayor parte de los compañeros, lo

máximo que tienen es dos hectáreas. La tierra
es la principal dificultad. Porque todos los vecinos, las 250 familias, todos fuimos hijos de
agricultores. Yo nací en la chacra y me quedé
sin la chacra porque era de mis viejos, mi papá
y mamá. Entonces yo tengo algunos lotes prestados, me prestan superficie.” (Hombre rural
joven, Misiones)
Al pensar propuestas para varones y mujeres jóvenes de alguna manera se fueron delineando cuáles son esas expectativas o necesidades que los motiven. Buscan algo diferente
a lo que hacen sus padres, y muchas veces
son más las mujeres que los hombres quienes eligen estudiar o encontrar alternativas
al trabajo en la chacra o la finca.
“Antes no se planteaban irse de la chacra. Ahora sí, plantean irse de la chacra, pero
como no consiguen nada en la ciudad y como
los padres no tienen para bancarlo en una ciudad más grande para que se vayan, como fuera Rafaela o Santa Fe, porque no hay, entonces tienen que volver al campo de vuelta.”
(Líder de organización, Santa Fe)
“El Estado debería preocuparse por mantener a los productores que ya están, y afianzar
a estos posibles que se quieren ir, afianzarlos
a ese lugar, con trabajo, con oportunidades,
con diversidad en trabajo, que las mujeres no
tengan que estar pensando ‘voy a tener que
cortar la caléndula más temprano o más tarde’; no: ‘Voy a cortar caléndula, o trabajar
en una panadería, o en una oficina, o en una
empresa’, tener opciones.” (Líder de organización, San Juan)
“Cuando pensamos y decimos que queremos
la tierra no es que decimos que todos nuestros

hijos van a andar con la azada o el machete;
fuimos a ver otra experiencia en Paraguay y
Brasil y vimos un desarrollo y trabajan de una
manera organizada. No es que son esclavos
del trabajo. Por eso cuando nosotros pensamos en la tierra y en nuestros hijos decimos
que ellos tienen que tener otra posibilidad de
vida.” (Grupo focal, Misiones)
“Se necesita capacitación, con salida laboral en la zona digamos, porque aquí en toda
esta zona que estamos trabajando no estamos
muy lejos de lo que es la ciudad. Entonces uno
puede hacer algún tipo de producción que no
te genere mucho salir lejos de la casa, algo
más cercano pero que puedan abastecer a alguna empresa, comercio, algo de la ciudad.
Nosotros desde la Asociación tenemos la intención de que nos subsidien máquinas de coser,
o algo para hacer una panadería, o para una
fábrica de alpargatas para tener en la Sede.
Es un trabajo para nosotras, y así entonces
sería una ayuda más en las familias. Para
comercializar.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
Desde la perspectiva de los técnicos, se
plantearon en general propuestas para la formación en oficios, actividades que vinculen
a los jóvenes con la comunidad o que refuercen sus conocimientos sobre las TIC. En este
sentido, en pocos casos aparece la necesidad
de generar opciones para que las jóvenes trabajen en la chacra. Las alternativas redefinen
lo rural y lo amplían en una relación estrecha
con lo urbano.
“Entonces ahí quedan las salas de industria instaladas y pocos les dan uso. Ahí también es una posibilidad a fortalecer. Y después
lo tecnológico, esto de Mi PC ponele, es algo

muy importante para trabajar con jóvenes, lo
que hace a la tecnología. Es lo que más los
engancha. Porque es un déficit que hay, importante en lo rural, y es algo que los conecta
con lo urbano, con el mundo, y equipara esa
cuestión de que el joven de la ciudad maneja un montón de máquinas. Se equipara un
poco si vos podés aportar tecnología de punta,
digamos. Sea de comunicación o de trabajo
también, tecnología agroindustrial.” (Técnica, Misiones)
“Por ejemplo estoy pensando en una propuesta para jóvenes, muy jóvenes, adolescentes te diría, adolescentes jóvenes de un pueblo
originario que querían hacer una radio comunitaria y llegaron a adquirir los equipos pero
no la pudieron poner en funcionamiento porque no tuvieron el local donde hacerlo… Pero
en el tema de radios comunitarias es donde
más veo participar a los jóvenes. Y también
hay algunos proyectos de turismo rural. Por
ejemplo, en Calingasta, la cooperativa de ganaderos que hacen ganadería trashumante; y
también como ellos suben a la cordillera, de
hecho ya tienen varios interesados en subir a
la cordillera, y los que hacen de guía y los
que los atienden son los jóvenes. Si bien es
una iniciativa de los jóvenes, integran a la
familia y a las mujeres también, como parte
de la familia, porque en este campamento que
te digo los servicios los brindarían los adultos.
Lo organizarían y administrarían los adultos
y los jóvenes harían el otro servicio de guías.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
“Se abordó en algunos momentos procesos
de formación más dirigidos a jóvenes, ligados
a la comercialización, que se veía que por ahí
el joven podía tener una interacción mayor con

177

�La situación de las mujeres jóvenes

En síntesis se puede plantear algunas cuestiones significativas en relación con las mujeres y el trabajo, ampliando este concepto al
incluir las actividades domésticas y de cuidado como parte de las tareas que todas las
mujeres realizan a diario.
Las mujeres del campo tienen una doble
carga de trabajo, por el rol que se les asigna
como responsables de la reproducción y por
las actividades socioproductivas que desarrollan para contribuir a sostener las economías
familiares, sobre todo cuando los compañeros
deben irse a realizar trabajos extraprediales.
Esta ausencia intensifica sus responsabili-

178

dades al frente del hogar y la necesidad de
generar alternativas de ingresos a través de
emprendimientos, búsquedas de canales de
comercialización, agregado de valor y participación en las organizaciones.
Aquí aparece la tercera esfera en la que la
mujer tiene cada vez mayor participación: la
comunitaria o pública. El desarrollo de este
tercer rol, en el que las mujeres jóvenes del
campo participan, deciden, viajan, asumen
cargos, negocian, también se dificulta por la
carga del trabajo doméstico y del cuidado.
Sin embargo, aunque los varones participen
menos, asumen más cargos de decisión dentro de las organizaciones, ya que pesa sobre
las mujeres esa doble mirada, que son jóvenes y son madres. Lo mismo ocurre en el
momento de capacitarse o recibir créditos o
subsidios, dado que desde los programas de
desarrollo se suele apuntar a la familia.
Las mujeres rurales jóvenes encuentran dificultades para insertarse laboralmente por
fuera de la unidad económica familiar. Sin
estudios no tienen alternativas de trabajo y
para seguir una formación terciaria o universitaria tienen que irse. Asimismo, la responsabilidad del cuidado y de las tareas domésticas que tienen que asumir las mujeres
rurales jóvenes se transforma en una barrera
al momento de trabajar. En este sentido las
propuestas productivas alternativas que surgieron se orientaron a pensar actividades que
requieren poca tierra y que pueden complementar las actividades más tradicionales o
de autoconsumo, tales como apicultura, piscicultura, viveros, valor agregado a la producción (por ejemplo, procesamiento de la caña y
la algarroba), turismo rural apuntando a una

diversificación de la producción.
Parece muy complejo encontrar opciones
motivadoras para jóvenes que permitan retenerlos en sus lugares de origen. La juventud muestra interés por emprendimientos
alternativos que los vinculen con el medio
urbano, con las TIC, y en los que tengan la
oportunidad de aplicar sus conocimientos.
Las organizaciones visualizan este problema
y buscan alternativas, reconociendo que las
mujeres jóvenes, y la juventud en general,
podrían aportar con sus saberes y capacidades un activo para fortalecer la gestión
de las organizaciones y emprendimientos
alternativos.

3.5. Las mujeres jóvenes
y la educación
3.5.1. La información censal
En diferentes oportunidades se ha tematizado
acerca de la relevancia de la escuela en el
ámbito rural, tanto como espacio de formación y acceso al conocimiento, como lugar
de sociabilidad para los jóvenes. La oferta
escolar en áreas rurales también es visualizada como una de las posibles estrategias
para evitar los movimientos de emigración
de los jóvenes.
De la mano de las reformas legislativas,
en las últimas décadas se ha registrado un
impacto importante en términos de cobertura educativa, con inclusión de los sectores
históricamente postergados e incremento de
los años de escolaridad de las nuevas generaciones (Kessler, 2007).

La ley 26.206, de Educación Nacional
(2006), dispone la extensión de la obligatoriedad escolar en todo el país desde la edad
de 5 años hasta la finalización del nivel secundario. En este sentido resulta relevante
plantearse estos interrogantes: ¿se ha incrementado la conclusión del nivel secundario
en el ámbito rural? ¿En qué medida? ¿Se registran diferencias entre mujeres y varones
en este proceso? ¿Los incrementos se han
dado de un modo homogéneo en todo el país?
¿Se mantienen las brechas por área geográfica o han disminuido? ¿Qué diferencias se
observan en la escolaridad de las mujeres
jóvenes de áreas rurales respecto de mujeres mayores?
El análisis de la información censal en el
total del país permite constatar que entre los
años 2001 y 2010 se ha producido un incremento del 17% en el porcentaje de personas de 20 a 34 años con secundario completo o más, pasando del 45% al 52,6%26 . En
las áreas urbanas la variación fue del 15%
(del 47,8% al 55%) y en las áreas rurales del
38,6% (del 20,9% al 28,9%). Esto tiene dos
implicancias. En términos relativos, la variación resultó más importante en las zonas
rurales, donde la situación de partida era más
precaria. En segundo lugar, pese a que se
observa una reducción en la brecha urbanorural respecto de los niveles de escolarización de la población juvenil, esta continúa
siendo importante (26 puntos de diferencia).
Es decir, los problemas de desgranamiento
de la matrícula asociados a los consabidos
problemas de oferta educativa en zonas con
bajo peso demográfico siguen siendo un problema a resolver (Gráfico 40).

26 Se excluye CABA, islas del Atlántico Sur y Antártida argentina.

Gráfico 40

Incidencia de jóvenes de 20 a 34 años con secundario completo
por área y año censal y variación porcentual intercensal (2010-2001)
según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

la ciudad y con el campo, ¿no?, el eslabón de
la comercialización. Ahí se trabajó un año. Un
proceso de comercialización donde se trataba
de que después la misma organización tuviera una beca o algo para darles continuidad
laboral. Eso terminó, digamos, se hizo todo
el proceso de formación, pero después dentro
de la organización fue discontinuo el apoyo
o el sostenimiento económico no fue tal. Eso
fue por un período, un año, un año y medio.
Eso fue un importante intento dentro de la
Secretaría de generar algo específico para los
jóvenes. Después estuvo este otro proceso de
formación que fue el año pasado, o sea 2013,
que se hizo un convenio con una universidad.
Y después, por cuestiones que excedieron a la
cuestión pedagógica, no se pudo continuar,
quedó el proceso interrumpido; y algunos de
los comentarios de jóvenes que iban eran que
había que hacer un esfuerzo por rescatar lo
que les servía de lo que no les servía.” (Técnica, Misiones)

Respecto de las áreas rurales, los incrementos relativos más importantes se observan en el NEA y en las provincias de Santiago del Estero y Salta, donde la situación de
partida era más desfavorable. En particular
en Chaco, Corrientes y Misiones se registran
crecimientos mayores al 60%. También se verifican aumentos significativos en provincias
con una mejor situación inicial, como Tierra
del Fuego y Chubut.
Resulta importante señalar que, pese a los
mayores incrementos registrados en el NEA,

el NOA, la Patagonia y Cuyo, el nivel de terminalidad de la educación secundaria es inferior del registrado en la Región Pampeana,
que conserva la mayor proporción de jóvenes
rurales con secundario completo (36,6%).
Más allá de esta descripción general, las variaciones registradas en el período intercensal configuran distintas situaciones en cada
región, tal como se puede observar en los mapas que siguen , donde los colores más oscuros
reflejan las variaciones de mayor intensidad
y, los más claros, las de menor intensidad. k

179

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13

No existe población
del área

25

36 37
51

17

27
30

42
53

62

De 26,8 a 46,1
110

111

112

113

141

142

155
153

154
157

183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

33
46

58

63
69
74

70
77

47

No existe población
del área

SALTA

34

5

Menos de 15,8

4

7

6

48

De 15,8 a 26,7

8

59

10

71

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

2

49

57

72
86 73

217

180

56

68

65

82

23

45

61

54

66

152

55

41

44

3

12

22

20
32

40

52

De 15,8 a 26,7

19

43

39

Menos de 15,8

Más de 46,1

18

10

21

31

38

60
64

11

16

26

29

50

9
8

15

28

35

7

4

24

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

14 15

27 28
32

11

9

18 19

60

12

16
20

De 26,8 a 46,1
PARAGUAY
Más de 46,1

62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

181

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

Menos de 15,8

55

53

63
66
67

62

De 15,8 a 26,7

47

49

44

41

77
87
86
96

81

84

83
82

85

95

94

102
100

103

109

71

72

73
79

88

4

89

80

90

74

91

97

9

23
24
25

30

31

28

CÓRDOBA

32

33
SAN LUIS

34

93

35

107
105

36

106

108

113

19

Más de 46,1

92

108

111

15

26 27
29

CHILE

8

21

22

99
104

7
14

20

De 26,8 a 46,1

75

6

18

De 15,8 a 26,7

110

SAN JUAN

Menos de 15,8

68
78

5

No existe población
del área

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

69
76

48

54

56 57

70

De 26,8 a 46,1

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
CHILE
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

9

15

14

13

12

LA RIOJA

1

CHACO

11

Más de 46,1

N

PARAGUAY

N

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

182

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

183

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

44

40

región
PAtagonia
Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).
No existe población
del área

45

Menos de 15,8

46

De 15,8 a 26,7

47

De 26,8 a 46,1

48

49

Más de 46,1

50

51
54

52
53

184

En cuanto a las diferencias de género,
mientras que el resto de las inequidades suelen operar en detrimento de las mujeres, en
términos educativos las brechas se inclinan
a su favor. Así, las mujeres estudian durante
una mayor cantidad de años que los varones,
que suelen incorporarse al mercado de trabajo a edades más tempranas y, por ende, a
abandonar los estudios antes de la finalización del ciclo obligatorio.
En este sentido, la información evidencia
que aun cuando en el período intercensal se
produjo un mayor incremento en la proporción de varones jóvenes rurales que lograron
finalizar el nivel secundario (18,4% frente a
15,8% en el caso de las mujeres), en el año
2010 subsiste la brecha de género (1,22) a
favor de las jóvenes rurales (la terminalidad
del nivel secundario representa el 47,4% entre ellos, y del 57,8% entre las mujeres del
mismo tramo de edad). Estas diferencias de
género se expresan con mayor intensidad en
las áreas rurales que en las urbanas (Gráfico 41).
Como se ha señalado anteriormente, las
áreas rurales no configuran realidades homogéneas. En el año 2010, en la Región Pampeana presentan mayores brechas de género
y también un porcentaje más alto de mujeres
jóvenes con secundario completo (43,6%). En
sentido contrario, el NEA presenta menores
brechas de género, pero también es muy inferior el porcentaje de mujeres jóvenes que
finalizan el secundario (18,3%). Es decir, menores brechas representan en este caso una
situación de baja escolarización generalizada
en el conjunto de la población joven.

Gráfico 41

Brechas de género (%M / %V) entre los jóvenes de 20 a 34 años
con secundario completo por área, según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

N

Estas diferencias entre regiones se reflejan en los mapas presentados a continuación, en los que puede verse el predominio
de los tonos más oscuros (brechas de género
más altas) en la mayoría de los departamentos
de la Región Pampeana, en contraposición
con los tonos más claros que caracterizan
principalmente a al NEA y el NOA. k

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

185

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

1

región
nea

3

2

N

5
14
13
25

36 37
51

17

27
30

43
40

52
53

62

De 1,01 a 1,35
110

111

Más de 1,5

112

113

141

142

155
153

154
157

183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

56

33
46

58

63
69
74

70
77

SALTA

34

5

47

4

No existe población
del área

7

6

48

8

59
71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

14 15

27 28
32

11

9

18 19

De 1,351 a 1,5

60

Más de 1,5

12

16
20

Menos de 1,01
PARAGUAY
De
1,01 a 1,35

10

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

2

49

57

72
86 73

217

186

23

45

68

65

82

44

3

12

22

20

61

54

66

152

55

41
42

Menos de 1,01

19

32

39

No existe población
del área

De 1,351 a 1,5

18

10

21

31

38

60
64

11

16

26

29

50

9
8

15

28

35

7

4

24

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

1

6

región
PAMPEANA

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

69 70

41

39
44

67

38
42

45

61

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

187

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

No existe población
del área

55

53

62

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

74

91

97

75

4

9

92

104

15
19
21

20
22

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

30

31

28

CÓRDOBA

32

33
SAN LUIS

34

Más de 1,5

35

107
105

36

106

108

113

7

De 1,351 a 1,5

93

108

111

6

18

De 1,01 a 1,35

99

110

SAN JUAN

5

Menos de 1,01

73
79

88

98

101

61

60

59

65

No existe población
del área

68

69

De 1,01 a 1,35

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

70

Menos de 1,01

Más de 1,5

47

49

44
63
66
67

39

46

45
41

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
CHILE
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

15

14

13

12

LA RIOJA

1

9

CHACO

11

De 1,351 a 1,5

N

1

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

188

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

189

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

15

14

16

18

26

21

20

22

CHILE

28

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

45

No existe población
del área

46

Menos de 1,01

47

De 1,01 a 1,35

48

De 1,351 a 1,5

49

Más de 1,5

50

51
54

52
53

190

En las zonas rurales de la mayoría de las
provincias del país se constata la existencia
de una brecha de género en cuanto a la finalización del nivel secundario. Estas diferencias
entre mujeres y varones remiten a la reproducción de roles diferenciados en la división
sexual del trabajo.
Ahora bien: ¿cómo interpretar esta “ventaja” en la escolarización de las mujeres? Los
debates que se plantean en este sentido oscilan entre distintas posiciones (Kessler, 2007).
Hay quienes vislumbran esta situación como
un hecho positivo, ya que la inclusión de las
mujeres en el ámbito educativo es vista como
un avance respecto del derecho a estudiar.
Otros sostienen que, aun así, el mayor acceso a la escuela no revierte la situación de
exclusión y relegamiento de las mujeres en
el ámbito específico de la producción y generación de valor. Si bien el tratamiento de estas cuestiones requeriría de un abordaje más
específico, la información disponible permite
realizar algunos aportes al debate planteado.
Al analizar la relación entre estudio y trabajo, se observan dos tendencias diferentes
en mujeres y varones jóvenes del medio rural.
Mientras que en el caso de las mujeres las
tasas de actividad más altas se asocian con
mayores porcentajes de conclusión del nivel
secundario, en el caso de los varones la relación es inversa: la mayor participación en el
mercado de trabajo se asocia con niveles más
bajos de conclusión de la secundaria (Gráficos 42 y 43). Se podría suponer entonces que
en el caso de las mujeres la inclusión educativa va de la mano con la inclusión laboral,
mientras que en el caso de los varones el trabajo compite con el estudio.

Gráfico 42

Correlación entre el porcentaje de mujeres jóvenes
con secundario completo y la tasa de actividad.
Año 2010

70,00

Santa Cruz

60,00

50,00

Tierra del Fgo

La Pampa

La Rioja
40,00

Entre Ríos
Tucumán

San Juan

30,00

Santa Fe
Río Negro
Mendoza

Catamarca

Jujuy

Bs. As.
Córdoba
San Luis

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

1 2

Porcentaje de mujeres jóvenes rurales con secundario completo

N

Chubut

Neuquén

Salta

Corrientes
Formosa
Sgo del Estero

20,00
Chaco

Misiones

R2 Linear = 0,752

10,00
30,00

40,00

50,00

60,00

70,00

Tasa de actividad de las mujeres jóvenes rurales

Esto constituye una señal de alerta. La
perspectiva de género planteada en términos educativos introduce la preocupación por
la situación de los varones relegados del acceso al conocimiento y abocados al trabajo,
lo cual de algún modo pone al descubierto la
tensión entre contenidos curriculares y capacitación laboral. De esta manera, se resignifica la cuestión de la pertinencia y utilidad
de los contenidos escolares en relación con
las actividades que desarrollan los jóvenes
rurales. La necesidad de articular educación
y trabajo en contextos rurales constituye sin
duda una tarea que aún demanda importan-

tes esfuerzos de planificación y ejecución de
políticas educativas ajustadas a los requerimientos del medio rural.
Por otra parte, las mujeres jóvenes del
ámbito rural no sólo se encuentran en situación de ventaja respecto de los varones, sino
también en relación con las mujeres de mayor edad. Efectivamente, en el año 2010, el
17,1% de las mujeres mayores de 35 años
había logrado finalizar el secundario, frente
al 33,6% de las mujeres de 20 a 34 años. Es
decir, la incidencia de mujeres jóvenes que
finalizaron la secundaria representa cerca del

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

191

�La situación de las mujeres jóvenes

50,00
Tierra del Fgo

40,00

30,00

San Juan
Neuquén

Formosa
Chaco
10,00

Entre Ríos

Salta

20,00

40,00

50,00

60,00

70,00

Mendoza

Tucumán
Corrientes

Sgo del Estero

R2 Linear = 0,18

Bs. As.

Santa Fe
La Pampa
Córdoba San Luis
Jujuy Río Negro

La Rioja
Chubut

Catamarca

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Porcentaje de varones jóvenes rurales con secundario completo

Santa Cruz

Misiones
80,00

90,00

100,00

Tasa de actividad de los varones jóvenes rurales

doble de la registrada entre las mujeres de
mayor edad.
Pese a que las brechas de género y generacionales evidencian que las mujeres jóvenes
corren con ventaja en cuanto a completar la
educación obligatoria, la residencia en áreas
rurales sigue constituyendo una limitante. Si
bien en el período intercensal las distancias
urbano-rurales disminuyen, en el año 2010
sólo el 33,6% de las mujeres jóvenes de áreas
rurales había finalizado el nivel secundario,
frente al 60,1% de las radicadas en aglomerados urbanos. Esta distancia se verifica en
la mayoría de las provincias (a excepción de
192

Santa Cruz), y es más pronunciada en Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y Santiago del Estero (Gráfico 44).
Asimismo, al analizar la distribución por
cuartiles del indicador “porcentaje de mujeres de 20 a 34 años con secundario completo
o más”, puede observarse que en las áreas
urbanas la situación entre las provincias es
más homogénea (el diagrama de cajas resulta
más achatado). En las áreas rurales la escolarización es muy variable según cada provincia (en el diagrama de cajas se observa

una mayor dispersión respecto del valor de
la mediana). Aunque entre 2001 y 2010 disminuye la variabilidad registrada, las áreas
rurales continúan presentando un alto nivel
de heterogeneidad en cuanto a la finalización
del ciclo educativo obligatorio (Gráfico 45)27.
Cabe agregar que la oportunidad de concluir el secundario define importantes diferencias para las mujeres que residen en zonas
rurales agrupadas respecto de quienes viven
en zonas dispersas: 44,9% y 26,9% respectivamente para el año 2010. La diferencia es
muy marcada en casi todas las provincias, a
excepción de Río Negro y Chubut.

Gráfico 44

Incidencia de mujeres
jóvenes con secundario
completo por área, según
provincia. Año 2010

Gráfico 45

Distribución de los
cuartiles en el
porcentaje de mujeres
de 20 a 34 años con
secundario completo
por área y año censal

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Correlación entre el porcentaje de varones con secundario
completo y la tasa de actividad. Año 2010

En síntesis, la información analizada mues-

tra que en el período intercensal se ha producido un incremento del porcentaje de mujeres rurales jóvenes con secundario completo
o más. Este incremento distingue a dichas
mujeres jóvenes respecto de sus congéneres
adultas, y también respecto de sus pares varones, que tienden a abandonar de manera
temprana la escolaridad para incorporarse
al mercado de trabajo. Pese a la situación de
ventaja de las mujeres jóvenes, la residencia
en áreas rurales sigue representando una limitante; esto queda evidenciado al comparar
su situación con las oportunidades que tienen
las jóvenes urbanas de concluir sus estudios.
La gran heterogeneidad geográfica registrada plantea la necesidad de intervenciones
específicas según las diferentes regiones y
provincias. Por otra parte, la perspectiva de
género debería ser inclusiva de la situación
de los varones rurales, quienes ven truncadas
sus posibilidades formativas en pos de una
inserción temprana en actividades laborales.

27 El diagrama de caja es un tipo de gráfico que permite observar cuartiles, valores mínimo y máximo, mediana y valores atípicos. Se presenta como una caja con dos prolongaciones y
puntos que indican los valores atípicos. El diagrama de caja muestra la mediana y los percentiles 25 y 75, proporcionando información sobre el grado de dispersión de los datos.

Caso atípico

70

Valor más grande que no llega a ser atípico
Percentil 75
Mediana

60

La caja contiene el 50% de los casos centrales

Percentil 25
Valor más pequeño que no llega a ser atípico

50

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 43

40

30

20

10

R2 Linear = 0,18
Urbana 2001

Urbana 2010

rural 2001

rural 2010

Tasa de actividad de los varones jóvenes rurales

193

�La situación de las mujeres jóvenes

3.5.2. La visión de los actores:
la educación como oportunidad
para las mujeres jóvenes
La visión de los actores permite confirmar algunas de las tendencias identificadas a través
de los datos censales, así como interpretar los
fenómenos que las subyacen. Por otra parte,
aporta elementos que contribuyen a interpretar mejor los movimientos de la población
joven que se han identificado anteriormente.
Los testimonios de los distintos actores entrevistados dan cuenta de que, en la actualidad, las posibilidades de acceder a escuelas
secundarias son mayores que en el pasado ,
puesto que muchos de los padres de jóvenes
actuales no han tenido dicha oportunidad.
“Podés estudiar, que antes no se podía estudiar, que no había tantas posibilidades como
ahora, solamente el que tenía mayor nivel económico. Ahora del más pobre al más rico estudia.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
“Ahora el que no estudia es porque no quiere, porque tiene la escuela en el patio de la
casa, la secundaria. Antes nosotros teníamos
que ir a la ciudad, y el colectivo iba a la mañana y volvía a la tarde, así que teníamos que
estar todo el día allá para volver. Y ahora no,
ahora a cada rato van y vienen.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
“Ahora ha aumentado un montón el índice
de estudios y de oportunidades que tienen los
chicos para estudiar, que muchos de los padres
no lo han podido hacer; entonces, muchos de
los padres les quieren dar esa oportunidad a los
hijos, pero también quieren que después tengan
un trabajo, que después puedan desarrollarse,
puedan ser alguien.” (Técnica, Santa Fe)

194

“… Ellos hacen realmente mucho esfuerzo
para venir, la familia. Porque pensemos que
la mayoría de las familias son familias que
no están escolarizadas, al menos en el nivel
secundario. Entonces esa familia manda a los
chicos a la escuela también desde el desconocimiento de lo que significa la escuela secundaria. Ellos saben lo que significa la escuela
primaria, en algunos casos, pero no en todos,
porque hay gente que no fue a la escuela nunca.” (Directora EFA, Misiones)
“Claramente los que vienen de Bolivia, las
generaciones más grandes no saben leer y escribir, ninguno sabe leer ni escribir; los más
jóvenes, ya acá, los que nacieron acá están
escolarizados. Han empezado por escolarizar a
sus niños –acá es fácil porque hay escuelas por
todos lados– la mayoría termina el secundario
y unos cuantos continúan con un nivel más de
formación.” (Técnica, Río Negro)
Esta mayor accesibilidad indudablemente
se vincula con el aumento de la oferta educativa de nivel secundario, particularmente por
la extensión de los años de obligatoriedad escolar. Ello ha podido comprobarse a través de
los grupos focales, al examinar los servicios y
recursos locales disponibles. En relación con
la educación, en todos los lugares visitados
se testimonió de la existencia relativamente
cercana de escuelas de nivel inicial y primario, así como de distintas modalidades de
escuelas secundarias que procuran brindar el
servicio a las poblaciones de las áreas rurales
circundantes.
Así, en San Cristóbal (Santa Fe), el lugar
de referencia de las zonas rurales aledañas
cuenta con cuatro escuelas secundarias, en-

tre ellas una técnica y otra agrotécnica (“la
agro”). Además existe una oferta educativa
de nivel terciario valorada por sus tecnicaturas y profesorados. Por otra parte, como particularidad de la provincia de Santa Fe, se
implementaron los núcleos rurales que acercan la escuela secundaria a los adolescentes
y jóvenes que viven en parajes y áreas de
población dispersa.
“Hay una escuela sede, que en San Cristóbal es la escuela agrotécnica, que a la vez debe
tener tres o cuatro núcleos rurales en zonas de
caminos de tierra y lejos de los pueblos, para
que los chicos puedan hacer la secundaria,
con profesores itinerantes, así los llaman, que
van en remís. Los lunes van los titulares de tales materias, los martes de otras, de otras, de
otras, de otras y de otras. Así para completar
más o menos la currícula. Entonces, ponele:
van a un núcleo rural que es la escuela primaria donde es como que se arma una base
de una escuela secundaria. Pero los docentes
van en remís a esos núcleos rurales que dependen de una escuela sede; además hay una
EFA [Escuela de la Familia Agrícola] en Villa
Saralegui, a 60 kilómetros de acá. Esa EFA
es mixta, es una iniciativa que surgió hará 4
o 5 años… Es interesante la llegada de esa
EFA a esa zona, a Villa Saralegui.” (Técnico, Santa Fe)
En Paraje Mili (Santiago del Estero) no
existen escuelas secundarias y, al igual que
en Piray (Misiones), las EFA constituyen el
acceso más cercano de la población a la escuela secundaria. Las EFA se conforman a
partir de una asociación de familias que se
reúnen con el objetivo de formar una escuela
para los hijos de peones rurales o de jornale-

ros, de gente que vive en el ámbito rural. Se
trata de escuelas de alternancia, donde los
alumnos están 15 días y los otros 15 días están en las explotaciones familiares. En Misiones, la EFA se encuentra en Eldorado; en Piray, cuentan con una escuela de adultos que
“…empezó como una necesidad. Se planteó la
necesidad de generar espacios de formación
para jóvenes” (Técnica, Misiones). En Paraje Mili (Santiago del Estero) no hay escuela
secundaria y los chicos van a la EFA de una
localidad cercana (Forres).
“Salen como técnicos agrícolas. La cuota
es de 220 pesos por mes. Es una escuela de
gestión privada de la Iglesia Católica. Es de
buen nivel, hay un fuerte apoyo de las familias
y de los docentes en la educación de los chicos. Lo bueno es que no tienen que ir todos los
días, y aprenden a asumir responsabilidades,
aprenden a ordenar, lavar, cocinar de todo.”
(Grupo focal, Santiago del Estero)
En el caso de San Juan, cuentan con jardín y escuela primaria (algunas de jornada
completa) en los lugares donde viven. La secundaria está más alejada (entre 5 y 10 kilómetros de distancia). El nivel terciario está
generalmente en las capitales departamentales, por lo cual también deben trasladarse.
En opinión de las técnicas entrevistadas, ha
mejorado en los últimos años la oferta educativa en los departamentos alejados.
“En el departamento de Jáchal, que queda
al norte, en su gran mayoría tienen nivel primario, secundario, tienen terciarios y pueden
estudiar carreras de grado por internet. En el
pueblo son setenta y cinco familias, de cinco
integrantes en promedio. Tienen hasta EGB
3, acceso a educación... Hay departamentos,

como por ejemplo Pocito, donde tenés escuelas
terciarias, secundarias, tenés todos los niveles,
lo mismo para el departamento de Valle Fértil, Albardón… En Sarmiento también está
el secundario, pero en la villa de Sarmiento;
digamos: está la villa y las localidades no
tienen, pero los chicos viajan a la villa para
terminar el secundario. En Valle Fértil, se va a
abrir ahora una oferta de terciario y de grado,
que va a empezar con la universidad.” (Técnica, San Juan)
El Alto Valle (Río Negro) refleja un panorama heterogéneo, según se desprende del
testimonio de los participantes en los grupos
focales de mujeres y varones. En las diversas
localidades representadas hay una escuela
secundaria y una escuela de adultos. Se señala la ausencia de oferta pública de nivel
terciario, lo cual exige a los pobladores trasladarse a Cipolletti o a Neuquén.
A la oferta en zonas rurales, se suman diversas acciones del Estado, como becas y programas de terminalidad educativa. En el nivel
nacional, el Plan FinEs; y en el nivel provincial, el Programa de Terminalidad Educativa
del Sistema Provincial de Teleducación y Desarrollo de la Provincia de Misiones (SiPTeD).
También se implementan directamente modalidades virtuales para cursar el nivel secundario, como en el sur de Río Negro: “En los
comisionados tienen asentamiento escuelas
primarias y la secundaria la hacen a través del
sistema virtual que se lleva ahora a cabo, así
acceden…” (Técnica, Río Negro).
En cuanto a las asignaciones, becas y subsidios, sean del Bicentenario, la AUH, el Progresar u otros, a pesar de generar algunas

opiniones encontradas (como se vio en un
punto anterior), mujeres, líderes y técnicos
coinciden en que colaboran con la posibilidad de que los jóvenes asistan y concluyan
la secundaria.
“Hoy, desde el Estado, hay muchos programas que apoyan el tema de que los jóvenes
estudien. Entonces eso es como que a los padres les da un alivio; hay algo más que ayude a que nuestro hijo pueda estudiar. Antes
no había.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
“Te sirve para ir a la escuela. Mi papá no
podía pagar la escuela de sus cinco hijos y
con esa plata te podés vestir e ir a la escuela,
ir con menos vergüenza. Igual no todos aprovechan esa oportunidad… El subsidio viene
muy bien en momentos difíciles; yo con esos
600 pesos terminé la secundaria.” (Grupo focal, Río Negro)
“‘¿Cómo, empieza el año?’ Y era un dolor
de cabeza empezar la escuela… Hoy en día eso
está solucionado, porque llegó el mes y se sabe
que esa plata [del subsidio] o la otra junta va a
ser para los útiles de los chicos; entonces ellos
ya esperan ese día, y ya las familias van y hacen la compra, y ese dolor de cabeza terminó.”
(Líder organización, Misiones)
“Hay políticas provinciales mayormente que
le dan la bicicleta para poder ir a la escuela,
cuestiones así. Lo del tema de las notebooks
que hablábamos antes también es una política
muy importante…” (Técnica, Santa Fe)
“El día de mañana cuando tengan un criterio formado, ahí que juzguen a su criterio
si les parece que esos programas están bien
o están mal, pero que en el camino los aprovechen como un aporte o algo positivo; eso es

195

�La situación de las mujeres jóvenes

lo que tratamos de hacer, porque tienen oportunidades de becas; el que no tiene recursos
económicos, tienen posibilidades de becas.
Está Progresar, después el chico que termina
5° tiene… Bueno, Progresar es para los que
tienen 18 y más, tienen la Asignación Familiar que es para menores de 18, después tienen
Progresar, tienen becas universitarias, la beca
Bicentenario…” (Directora EFA, Misiones)
Si bien han aumentado las oportunidades
para los jóvenes de acceder al nivel secundario, también subsisten una serie de dificultades, cuya identificación permite comprender por qué sólo una pequeña proporción de
jóvenes rurales logra completarlo. Por una
parte, persisten problemas de accesibilidad
geográfica y económica que actúan como factores de desaliento, a los que se suma –a veces– la precariedad de la infraestructura. Los
testimonios de los propios involucrados son
ilustrativos al respecto.
“Muchas veces los jóvenes, a veces por falta
de recursos, dejan la secundaria. Porque para
algunas secundarias tienen que hacer diez kilómetros.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
“Hay chicos que tampoco estudian, porque
se hace difícil mandar a los chicos; porque
aquí a 5 kilómetros está la escuela. Pero no
tienen cómo ir, muchas veces, que no tienen
una bicicleta, o son chicos y no los pueden
mandar en cualquier cosa. Muchos jóvenes de
aquí de la zona nuestra han dejado de estudiar o no han estudiado por ese problema.”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Todos hacen el secundario, pero el 90% no
sigue. Las distancias se cuentan en kilómetros.

196

Los perjudica y al no saber qué hacer… pierden el entusiasmo.” (Grupo focal, San Juan)
“Hay muchos compañeros que son jóvenes y
abandonaron su secundario porque su papá no
podía más, porque no tienen trabajo estable.
Por más que esté acá cerca la secundaria ahora. Igual tiene requisitos, muchos.” (Hombre
rural joven, Misiones)
“Hace cuatro años estoy desocupado. Imposible encontrar un trabajo seguro. Tengo
tres hijos, uno que ya tiene 17 años, que tuvo
que dejar los estudios, todo. Cuando me quedé
sin trabajo tampoco pudo seguir estudiando.”
(Hombre rural joven, Misiones)
“Tendría que pedir que nos hagan una secundaria aparte. Porque nosotros tenemos la
primaria digamos, nos prestan un salón y tenemos de primero a quinto… Y tenemos a veces 5 profesores y cuando explica no escuchamos por los otros que están explicando, así
que me gusta la escuela pero a veces se hace
complicado estudiar todos juntos. En el salón, digamos, de primero a quinto, somos 28.”
(Mujer joven, Santa Fe)
“Y quieren estudiar los chicos, pero a veces
veo que los padres no tienen cómo mandarlos,
porque ahora tienes que tener todos los días
50 pesos en boleto si quieres mandarlos…. Es
todo un tema por el hecho de que cuesta alquiler, transporte, apuntes y bueno, una serie
de cosas. Después es muy sacrificado hasta el
momento que ellos se cansan y terminan dejando… Escuelas hay, pero no en todos lados
las secundarias como para que el chico termine.” (Líder organización, Santiago del Estero)
En suma, como afirma una técnica de Misiones: “Si vos le acercas la posibilidad de
estudiar cerca de la casa, la gente la garan-

tiza. Si se tiene que trasladar mucho, ahí es
un impedimento mayor”.
Por su parte, algunos técnicos señalan desajustes relativos a la inadecuación de los contenidos de la enseñanza respecto de las problemáticas locales o bien a dificultades de las
modalidades que procuran ofrecer alternativas a la forma tradicional de educación, tales
como la educación a distancia. Esta inadecuación también es observada por los técnicos respecto de su propia formación.
“Después, tal vez algunos son jóvenes, otros
más adultos (depende lo que se toma por joven), pero lo que es educación a distancia a
veces no engancha tanto a los jóvenes. Porque
también por esa escuela de adultos pasaron
algunos a inscribirse y todo, pero en general
abandonan. No le dan mucha continuidad
porque es difícil, implica mucha disciplina.”
(Técnica, Misiones)
“La escuela agrotécnica forma únicamente
peones de campo y pocas mentes pensantes.”
(Técnica, Santa Fe)
“Hay problemas con las escuelas agrotécnicas porque es como que la currícula baja de
una forma, y no tiene en cuenta las problemáticas locales, entonces por ahí la currícula
termina aplicándose… qué sé yo, terminan
viendo fruticultura en San Cristóbal, donde un
árbol frutal en San Cristóbal cuesta un infierno que prospere y a lo mejor le quitan horas a
la ganadería.” (Técnico, Santa Fe)
“Por ahí en la escuela sí le enseñan que 2 +
2 es 4, determinadas cuestiones que son muy
importantes, culturales, pero después para emprender ellos cosas en ese lugar, o por ejemplo
lo que es el tema de la comercialización, el

tema del asociativismo, el tema de actividades
alternativas que ellos puedan llevar en el lugar, casi nada. Los únicos programas que tal
vez llegan a la escuela... a veces: Pro-Huerta
con el tema de la huerta, pero no hay otros
programas que lleguen a su lugar ni tecnologías apropiadas que ellos puedan aplicar y que
en verdad a ellos les permita tener una salida
laboral en su lugar. Por eso también eso crea
mucho desarraigo…” (Técnica, Santa Fe)
“Creo que hay que cambiar un poco también
de los chicos que están en la universidad. Yo
terminé la universidad sin saber que existían
pequeños productores. A mí el discurso que te
dan… en mi caso, mayormente es trigo-sojamaíz-tambo. Muy poco de otras actividades
alternativas y no te nombran que hay organizaciones. Sabés que existe Monsanto pero no
sabés que existe AMRAF o no sabés que existe tal organización de productores que son la
mayoría…” (Técnica, Santa Fe)
Retomando las constataciones emergentes
de los datos censales, los testimonios recogidos confirman la tendencia a una mayor terminalidad del nivel secundario entre las mujeres que entre los varones. Esta tendencia

aparece básicamente asociada a una visión
diferencial de su proyecto de vida y en particular de sus oportunidades laborales. Las
mujeres manifiestan aspiraciones de “progreso” y de mejora de su calidad de vida
para realizar lo que varias de ellas denominan sus “sueños”. Estos sueños implican con
frecuencia el deseo de acceder a un nivel
superior de formación “para poder ser algo
más en la vida”. Y esta predisposición está
asociada a una visión negativa de sus pers-

pectivas laborales si no cuentan con estudios
secundarios.
Los motivos de abandono, cuando se produce, también son diferentes: es visión difundida que los varones tienen la posibilidad
o la necesidad de ir a trabajar al campo sin
contar con el título secundario; mientras que
las mujeres interrumpen sus estudios sobre
todo porque forman de manera temprana su
familia o quedan embarazadas. Por su parte,
este también es un motivo por el que, aun
cuando culminen sus estudios secundarios,
se truncan sus aspiraciones de alcanzar otro
nivel educativo.
En este sentido, uno de los testimonios más
completos e ilustrativos es el de la Directora
de la EFA que fuera entrevistada en Misiones. Las mujeres conforman el 65% de la
matrícula actual de la escuela y en 5º año la
disparidad es mayor: 70% mujeres y 30% varones, cuando se trata de una cohorte que en
sus inicios incluía más varones que mujeres.
“Tenemos más mujeres que varones, empezó
al revés, y ahora tenemos más mujeres. Es que
la mujer quiere salir más de la situación en la
que vive. Que hay ahora un conocimiento, a
través de muchos organismos que están saliendo a la zona rural y trabajando con grupos de
mujeres, me parece que les están dando una
mano, porque les están mostrando lo que hay
después de sus casas, fuera de la puerta de la
casa. Hubo muchas mujeres que estuvieron sometidas al trabajo doméstico, un trabajo que
no era valorado. Ahora están aprendiendo a
valorar su propio trabajo y también saben que
preparándose en una escuela, en cualquiera,
esta, la que está al lado de su casa, saben que
esa es la única forma de salir. Al menos las

chicas que vienen acá entienden que esa es la
herramienta con la que ellas van a salir de
la situación en la que están viviendo. Y eso
nos reconforta mucho, porque vemos que las
chicas quieren salir, y también vemos que las
mamás las están acompañando para que se
preparen, no importa si vuelven a la chacra o
al barrio o a la colonia donde viven, pero van
a volver con otra cabeza, y eso es, nosotros estamos contentos porque estamos viendo que últimamente se viene dando eso (….) Veo en los
varones poca motivación para estudiar, ellos
no se sienten motivados y es como que, me parece, que afuera tampoco ven muchas posibilidades y por eso es escasa su motivación. Ellos
salen del secundario, y los que salen quieren
ir a trabajar en la mayoría de los casos. Si
no eligen una fuerza [de seguridad], prefieren
trabajar. A nosotros nos preocupan los chicos
que no llegan a 5° año, porque ese chico que
llegó a 5° trabajando o en la fuerza, donde
sea, se sigue preparando después, de alguna
manera… Nosotros ahora tenemos un 5° en el
que está terminando el 40% de los chicos que
entraron a 1° año y eso es lo que nos preocupa, mucha deserción de varones… Su interés
principal es jugar al futbol; ellos tienen una
hora libre y quieren la pelota. Las chicas se
prenden de alguna cosa, aparte diversifican,
unas veces hacen una cosa, después otra, después otra. Y los varones... yo no digo que sean
todos pero es la mayoría y esa es la mayoría
que por ahí después abandona.” (Directora
EFA, Misiones)
Esta visión se ha visto corroborada en varios grupos focales, así como por líderes y
técnicos entrevistados. Para las mujeres, la
principal herramienta para “ser alguien en

197

�La situación de las mujeres jóvenes

la vida” está asociada a tener estudios pues
“acá no sos nadie”. Y para ello se ven compelidas a migrar por la escasa accesibilidad
en las zonas rurales, agrupadas o dispersas,
al nivel terciario o universitario. En cambio
los varones tienen la posibilidad de trabajar
en el campo o bien, como en Santiago del
Estero y en Río Negro, de migrar de modo
estacional a otras zonas receptoras de mano
de obra golondrina.
“Hay escuela secundaria pero muchos jóvenes no asisten. O bien porque repiten o porque
los chicos mismos dicen que quieren trabajar
y los padres los mandan a la chacra. Si no
hay una posibilidad en la zona se desaniman
los chicos. Los varones son los que enseguida
se van a trabajar desde chiquitos.” (Grupo focal, Misiones)
“Me gustaría seguir el estudio, eso de radiología. Y me quiero ir, digamos. Ser alguien.
El día de mañana ayudarlo yo a mi papá,
no él a mí. Porque el hombre así no termine
la escuela siempre tiene un trabajo. Así sea
de tractorista, o sea de andar a caballo recorriendo el campo, siempre tienen un trabajo.
Y las mujeres no. Las mujeres sí o sí tienen que
terminar la escuela para trabajar, así sea de
niñera hoy en día te piden secundaria.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Hay pocas mujeres jóvenes rurales, tratan
de estudiar, de irse a la ciudad.” (Grupo focal, Río Negro)
“Yo estaba estudiando. Estaba estudiando ingeniería agrónoma. Pero me quedé embarazada
y yo trabajaba y estudiaba. Entonces cuando
me quedo embarazada tuve que dejar de trabajar. Y por ende no tenía plata para seguir estudiando. Es una carrera que me llevaba bastan-

198

te tiempo.” (Líder de organización, San Juan)
“Hay muchas jóvenes que han dejado sus estudios ya sea por falta de recursos económicos,
o de sus padres, o sus familias, o muchas que
han sido mamás, otras porque se han casado
muy jóvenes. Yo creo que muchas tienen esa
parte inconclusa de su vida que es terminar los
estudios, porque es bien cierto que –más allá
de que sean jóvenes de zonas rurales– también
tienen sus sueños, sus proyectos de estudiar,
de ser algo más en la vida, como uno dice
aquí en el campo… Es como que los varones
lo asumen desde otro punto al tema.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Creo que no hay una valoración por ahí de
la educación formal, sobre todo de parte de los
hombres, y bueno, que para qué voy a estudiar
si voy a seguir trabajando en la chacra. Ahora, la mujer, muchas veces sí tiene esa formación, pero muchas veces después no la ejerce o
no aprovecha ese potencial, esa capacidad que
tiene, porque se queda en la casa para cuidar
los hijos. Pero esas mujeres también, con esa
formación, son las que luego son valoradas
para poder realizar gestiones, trámites, tener
un rol participativo en las organizaciones.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
“La mayoría son mujeres las que estudian y
cuando te cuentan un poco por qué dejaron, la
mayoría dejaron porque quedaron embarazadas, porque se juntaron con alguien o porque
la familia no la dejó o no se podía trasladar.
Es una inequidad de género en ese sentido
mayor que la de los hombres, que también dejan los estudios, pero tal vez por otros motivos.”
(Técnica, Misiones)
“Depende de su ingreso, si posibilita o no la
continuidad de sus estudios. Va a depender de

en qué se van a insertar laboralmente después,
pero no va a ser actividad del campo. Donde
nosotros vamos [la región sur de Río Negro],
hay una franja etaria (de los 50 para abajo) de
chicas más jóvenes que sí se han preocupado por
acceder a la educación y saber leer y escribir,
digo, terminar el primario o el secundario…
Eso les ha permitido a ellas avanzar en muchas
cuestiones dentro de la organización: redactar
sus notas, formular.” (Técnica, Río Negro)
Por lo tanto, los movimientos de población
femenina vinculados con la educación asumen la siguiente configuración: las mujeres
que pueden seguir estudiando migran hacia
centros urbanos con oferta de nivel terciario
o universitario; y las que forman su familia
tempranamente (sea ésta la causa o la consecuencia del abandono) se establecen localmente. Por el contrario, los varones tienen
mayores oportunidades de insertarse laboralmente, ya sea en el lugar de origen o migrando, lo cual suele determinar la decisión
de interrumpir sus estudios.
“Me imagino [en el futuro] con un estudio,
un trabajo y no en La Cabral. No sé, en cualquier otro lado menos en La Cabral. En La
Cabral no hay nada. Acá tenés tu fuente de
estudio pero no de trabajo.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
“Las vecinas, una ya está estudiando acá y
la otra practica patín así que se van... La mayoría se van afuera. La otra vecina está estudiando en Santa Fe. Las mujeres casi ninguna
queda en el campo… Pero los jóvenes de mi
edad quedan todos ahí en las estancias, por
lo general no salen a estudiar afuera, siempre
quedan ahí.” (Hombre rural joven, Santa Fe)
“Ahora tenemos otras posibilidades. Hay

chicas que han estudiado y tienen un título,
pero hay otras que no, y todas esas somos las
que queremos empujar el campo para adelante.” (Líder de organización, San Juan)
“Para mí las chicas en la zona rural ya
quieren estudiar, pero les queda todo tan lejos… Hay muchas que bajan al pueblo a estudiar, y hay otras chicas que tienen capaz 20 o
22 y ya como que no terminaron el secundario
y quedaron ahí. Para mí los varones como que
ya no terminan mucho el secundario, abandonan antes digamos; los hijos también, se
van a ayudarle al papá o se van a trabajar a
otros lados o como golondrinas también a otro
lugar.” (Líder de organización, Río Negro)
“El gran obstáculo es que la chica que tenga la iniciativa de estudiar, es como que ya
está pensando en irse. Es como que… no está
pensando en estudiar para después volver al
lugar.” (Técnico, Santa Fe)
“Las mujeres mayormente se embarazan. Y
quedan en la casa de la familia o en la casa
del novio si es que hay novio. Por ejemplo, de
las chicas que venían a la diplomatura, una
quedó embarazada siendo joven, no es que está
en sus planes pero... Y bueno, después se pierden un poco, porque a veces dejan de participar; y sí, no hay muchas mujeres que se vayan
tanto de la casa a probar suerte como se van
los hermanos varones a otra ciudad a probar
suerte con algún pariente que los recibe.” (Técnica, Misiones)
Los avances de las mujeres en términos
de egreso del nivel secundario plantean nuevas demandas de formación y capacitación,
y la más frecuente es la necesidad de contar
con alternativas accesibles de nivel terciario
(tales como profesorados o enfermería, cuya

oferta presenta falencias en la cercanía de
las localidades visitadas), así como de capacitación en oficios que puedan brindarles
oportunidades laborales en las comunidades
de origen. También hay demandas de capacitación vinculadas directamente a la actividad
productiva local.
“Se necesitan más oportunidades para cursar carreras terciarias en las zonas rurales.
Para aprender y hacer algo en nuestra zona.
El otro día pensábamos: enfermería, si todos
los que vienen son de afuera y acá hay gente
que no se va a mover... Entonces que nuestra
gente misma se prepare, no sólo para nosotros
sino para nuestros chicos, para los jóvenes. Que
haya la formación en enfermería y primeros
auxilios para que puedan trabajar en la comunidad, como forma de devolver a la comunidad
con trabajo.” (Grupo focal, Misiones)
“Acá se necesitan profesorados. Actualmente
los profesores vienen de Rafaela o Santa Fe.
En cambio, maestros hay un montón. Se reciben y terminan trabajando de otra cosa, como
porteras.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Hay chicos que han terminado la secundaria, y después no hemos podido seguir porque
es lejos. Profesado tenemos aquí en Fernández, que es a treinta y pico de kilómetros, o en
Santiago Capital, que son 40 kilómetros. Hay
muchos chicos, de aquí de esta zona y de varias partes, que terminan 5° año y chau, ya no
siguen nada. Una porque no hay un profesorado; otra porque que no hay, cosa que siempre
nosotras hemos pedido, para los jóvenes, cosas
para que estudien, peluquería o repostería, o
algo.” (Grupo focal, Santiago del Estero)
“Si tuviesen un servicio de educación cerca
de casa, con alternativas que sean variadas...

Porque muchas veces tenés una o dos cosas
que estudiar. ¿Y si no te gustan? O si lo estudiás por estudiar algo y después no lo ejercés.
O sea, yo creo que tiene que haber más alternativas. Tener dónde prepararme, que esté al
alcance de uno, tener en qué transportarme.”
(Grupo focal, San Juan)
“Que los jóvenes se capaciten en el uso de
maquinarias, por ejemplo máquinas para
plantar; vi que hay para plantar mandioca.
No hay que ver la tierra y la chacra como un
castigo… Nuestros hijos y jóvenes de la comunidad pueden capacitarse para producir
comida sana.” (Grupo focal, Misiones)
“En parte, veo esa cuestión de la formación
terciaria con déficit. A veces, si hay becas, son
mínimas o no tan completas. La propuesta tiene que ser completa en el sentido de ofrecerles
el internado también.” (Técnica, Misiones)
“Los departamentos hace bastante tiempo
que vienen pidiendo y demandando a la universidad. Para ellos era muy difícil viajar, si
bien la universidad nacional tiene un montón de becas para colectivo y demás, pero los
chicos se tienen que trasladar hasta acá o alquilar o quedarse en un lugar…” (Técnica,
San Juan)
En síntesis para los jóvenes de áreas rurales
actualmente hay mayor acceso a la educación. Ha crecido la oferta de escuelas rurales
en cantidad y se han diversificado sus modalidades. Además, cuentan con algunos apoyos
estatales muy apreciados para concluir sus
estudios como Progresar, becas, AUH.
Hay alternativas de nivel inicial (desde los
4 años), primario y secundario, pero las dificultades se presentan a la hora de continuar

199

�La situación de las mujeres jóvenes

3.6.1. La información censal
La amplia difusión de las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC) que se
registra en la actualidad ha dado lugar a la
noción de “ciudadanía digital”, es decir, de .
Particularmente en el medio rural, las TIC
son recursos para facilitar la inserción de lo
local en el mundo global, la democratización
del acceso al conocimiento, el acortamiento
de las distancias y la consecuente reducción
del aislamiento, además de los usos específicos del ámbito educativo y laboral. Así, el
acceso a estas oportunidades se encuentra
asociado de manera fundamental con la alfabetización digital.
En los últimos años, el acceso a las TIC se
masificó tanto que ya muestra cambios im-

200

el total del país 28, el 42,5% de los hogares
con jefatura femenina joven tenía computadora, mientras que el 91,6% contaba con al
menos un teléfono celular29. También la brecha urbano-rural se reduce notablemente en
comparación con la tenencia de computadora: 8 de cada 10 hogares rurales a cargo de
mujeres jóvenes contaba con al menos un celular, frente al 18% que tenía al menos una
computadora. Sin embargo, persisten las brechas geográficas, que se expresan con mayor
intensidad en Formosa, Jujuy, Salta y Santa
Cruz, donde la presencia de celulares en zonas rurales es más baja (Cuadro 2).
Otro dato significativo es que, a diferencia
de los otros indicadores analizados, la tenencia de celular resulta más equitativa entre
zonas rurales agrupadas y dispersas, con mayores diferencias a favor de las zonas agrupadas en Formosa, La Rioja, Salta y Neuquén
(Gráfico 48).
Retomando el acceso a la computadora, focalizando no en la tenencia sino en el uso30 ,
se observa que el 66% de la población joven
(varones y mujeres) usa computadora. Cabe
señalar que aun cuando la información censal no especifica el lugar en el que se utiliza
la computadora, se sabe que la escuela, el
“cíber” y los hogares de familiares o conocidos son algunos de los espacios de acceso
a este recurso.
Ahora bien, el uso de computadoras en
áreas urbanas y rurales presenta grandes brechas. Mientras que en las zonas urbanas el
69% de los jóvenes usan computadora, en las
áreas rurales sólo lo hace el 36,7%. Las brechas territoriales se acentúan al analizar las
zonas rurales agrupadas y dispersas. En las

28 Excluyendo la CABA, las islas del Atlántico Sur y la Antártida argentina. 29 En el relevamiento censal se considera la posesión de celular como bien del hogar, y no como bien individual,
por eso se presenta la información considerando como unidad de análisis a los hogares con jefatura femenina, de acuerdo con el universo definido en el marco del presente estudio.
.

primeras la incidencia es del 49%, y en las
segundas del 29,9% (marcando una distancia
de 19,1 puntos porcentuales). Esta diferencia
debería ser atendida específicamente, puesto que el acceso a los recursos tecnológicos
permite contrarrestar la distancia y el aislamiento que afecta a la población radicada a
campo abierto.
En los mapas que siguen es posible observar el predominio de colores oscuros en las
zonas rurales agrupadas, mientras que esta
intensidad se diluye en las zonas dispersas. k

Gráfico 47

Brechas de área
(urbano-rural)
en el porcentaje
de hogares con
jefatura femenina
joven que cuentan
con computadora,
según región.
Años 2001 y 2010

30 Esta información sólo se encuentra disponible para el año 2010.
.

Gráfico 46

Incidencia de los hogares con jefatura femenina joven que cuentan
con computadora sobre el total de hogares con jefatura femenina
joven por área, según región. Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.6. Las mujeres jóvenes
y las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación

pactantes. Los programas denominados “uno
a uno”, de entregas de netbooks a los estudiantes del nivel secundario –en la Argentina, Conectar Igualdad–, han provocado una
transformación insoslayable contribuyendo a
reducir las brechas digitales, particularmente
en el medio rural.
La información censal muestra que la presencia de (al menos una) computadora en los
hogares ha experimentado un crecimiento explosivo en el período intercensal. En el conjunto de hogares con jefas mujeres jóvenes,
se observan incrementos mayores al 100%;
entre aquellos emplazados en áreas urbanas,
la incidencia pasa del 16,3 al 44,2% y, entre los del medio rural, del 4,2 al 18,1%. En
áreas rurales, las variaciones más significativas se registran en las regiones con puntos
de partida más precarios, principalmente el
NEA, el NOA y Cuyo.
Sin embargo, se observa una diferenciación
regional importante. Para el año 2010, en las
áreas rurales de la Región Pampeana y la Patagonia, un tercio de los hogares a cargo de
mujeres jóvenes contaban con al menos una
computadora; mientras que en el NEA y el
NOA, este porcentaje se ubicó por debajo del
10%. Por otra parte, si bien la brecha urbano-rural decrece en el período de referencia,
sigue mostrando profundas diferencias, que
adquieren mayor intensidad en el NEA y el
NOA (Gráficos 46 y 47).
Aun más importante resulta el incremento
de la tenencia de celulares. Los datos muestran la relevancia del nivel de adopción de la
telefonía celular en relación con la presencia
de computadoras (esperable en función de
la diferencia de costos). En el año 2010, en

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

estudios terciarios o universitarios que les
permitan permanecer y no migrar. Las mujeres terminan más el secundario que los varones; en algunos talleres se planteó el hecho de
que el hombre sin secundaria completa puede
conseguir trabajo e incluso a veces no la termina porque lo consigue, aun cuando se trata
de un trabajo temporario o de baja calidad.
En cambio, las mujeres, frente a las dificultades para insertarse laboralmente, aspiran a
seguir estudiando. Como esta aspiración obliga a migrar a las ciudades (a quienes cuentan
con recursos para ello), demandan la posibilidad de capacitarse o de continuar localmente
estudios superiores.

201

�La situación de las mujeres jóvenes

Cuadro 2

Incidencia de hogares con jefas mujeres jóvenes que cuentan con
computadora y celular (sobre el total de hogares con jefatura femenina
joven) por área y brechas urbano-rural, según región y provincia. Año 2010

Área urbana

Área rural

Tenencia Tenencia
de PC de celular

Tenencia Tenencia
de PC de celular

Brecha U/R
PC

Celular

TOTAL DEL PAÍS

44,2

92,3

18,1

81,8

2,44

1,13

REGIÓN PAMPEANA
Buenos Aires
Córdoba
Entre Ríos
La Pampa
San Luis
Santa Fe

47,5
44,7
57,4
45,0
52,7
59,7
49,8

93,2
92,6
95,1
93,0
97,1
94,6
93,6

30,4
34,7
27,9
22,4
37,3
47,3
24,9

93,4
95,6
91,9
93,3
96,2
88,7
91,6

1,56
1,29
2,05
2,01
1,42
1,26
2,00

1,00
0,97
1,03
1,00
1,01
1,07
1,02

REGIÓN NEA
Corrientes
Chaco
Formosa
Misiones

29,0
35,1
24,8
22,4
31,4

88,7
90,8
86,5
86,5
90,4

6,6
7,5
6,2
5,2
7,0

71,6
82,0
71,7
58,6
71,4

4,40
4,70
4,03
4,29
4,47

1,24
1,11
1,21
1,48
1,27

REGIÓN NOA
Catamarca
Jujuy
La Rioja
Salta
Sgo. del Estero
Tucumán

29,9
34,0
24,3
42,4
26,4
21,8
35,6

87,0
90,1
85,1
92,2
84,0
88,3
87,5

8,7
13,7
10,9
31,5
7,8
3,4
8,6

74,0
81,2
61,1
83,9
57,6
77,7
83,3

3,43
2,48
2,22
1,35
3,40
6,49
4,15

1,17
1,11
1,39
1,10
1,46
1,14
1,05

REGIÓN CUYO
Mendoza
San Juan

42,0
45,8
32,1

92,1
93,4
88,7

16,7
18,0
11,9

87,4
88,7
82,5

2,52
2,55
2,69

1,05
1,05
1,08

REGIÓN PATAGONIA
Chubut
Neuquén
Río Negro
Santa Cruz
Tierra del Fuego

55,8
56,2
52,6
50,8
62,1
69,7

97,0
97,2
96,1
96,4
98,2
98,9

33,1
36,0
26,9
28,0
69,9
31,3

82,3
82,9
81,6
85,6
62,7
87,5

1,68
1,56
1,95
1,81
0,89
2,23

1,18
1,17
1,18
1,13
1,57
1,13

Gráfico 48

Incidencia de hogares
con jefatura femenina
joven que cuentan con
celular por zona rural,
según provincia.
Año 2010

Producción de Quinoa, Catamarca.

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010
Nota: Se excluye CABA, islas del Atlántico Sur y Antártida argentina.
Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC - CNPHyV 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.

202

203

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13

17

27
30

42
53

111

Más de 50

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

204

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

110

44

61
62

54

82

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

52

De 25,01 a 40

19

43

39

Menos de 25

152

18

10

21

31

66

De 40,01 a 50

11

16

38

60
64

No existe población
del área

25

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

205

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
SANTIAGO
DEL ESTERO sobre el
computadora
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

37

36
40

47

67

38

69 70

41

39

13

42

45

73

71

23

64
66

68

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

25
24

14 15

18 19
27 28
32

16
20

50

51

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

46

49

11

9

48

53
BRASIL

54
56

55

Menos de 25
De 25,01 a 40

63
65

44

61

62

17

34

No existe población
del área

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

De 40,01 a 50

57

58

59

59

Más de 50
ENTRE RÍOS

URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

206

207

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

30

31

34

29 28

38

55

46

Menos de 25

47
53

62

77
87
86
96

81

Más de 50

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

47
53

63
66
67

62

76
81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

69

75

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

61

60

59

41

40
39

49

44

68

69
76

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 25,01 a 40

39

49

44
63
66
67

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

41

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

27

36
35

33

No existe población
del área

De 40,01 a 50

26

CHACO

Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
CHILE
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

208

209

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.
No existe población
del área

LA RIOJA

1

4

9

6

7

15

23
24
25

26 27
29

4

30

31

7

28

15
19

32

21

22
CÓRDOBA

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

20

33

Menos de 25

9

6

18

21

20
22

5

19

18

CHILE

8

14

10
11
12
13
16
17

3

30

31

28

CÓRDOBA

32

33
SAN LUIS

34

De 25,01 a 40

SAN LUIS

34

De 40,01 a 50
Más de 50

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

210

211

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

46

11

20

21

28

29

22

CHILE

23

30

24

31
39

35

42

40

38

37

36

27

25

33

32

34

41

43

44

45
46
47

De 25,01 a 40

48

16
26

Menos de 25

47

15

14

18

No existe población
del área

45

13

12

9

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

48

De 40,01 a 50
Más de 50

49

49

50

50

51

51

54

54

52

52
53

212

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

213

�La situación de las mujeres jóvenes

214

Gráfico 50

Brechas de área (urbano-rural) en el porcentaje
de mujeres jóvenes que usan computadora. Año 2010

Gráfico 51

Incidencia de mujeres jóvenes que usan computadora por lugar
de residencia (urbana - rural agrupada), según provincia. Año 2010

Gráfico 52

Incidencia de mujeres jóvenes que usan computadora por lugar
de residencia (urbana - rural dispersa), según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

persas pasa a ser del 41,5%. De manera que
la variabilidad interprovincial se manifiesta
de manera más aguda en las zonas rurales
dispersas. Esta situación refleja no sólo que
las jóvenes que residen en campo abierto
se encuentran en situación de desventaja,
sino además que las posibilidades de acceso a los recursos tecnológicos resulta muy
variable según la provincia de residencia.
Así, las jóvenes que residen en las extensiones abiertas del NEA y el NOA son las que
enfrentan los contextos más desfavorables
(Gráficos 51 y 52).

Por otro lado, resulta interesante comparar
la difusión del uso de la computadora entre
las mujeres según tramos de edad. Como era
de esperar, son las jóvenes quienes más se
vinculan con esta tecnología; de modo que a
medida que disminuye la edad de pertenencia, se incrementa el uso de la computadora.
En el año 2010 y para el total del país se
observa una distancia de 21 puntos porcentuales entre las mujeres de 15 a 34 años y
las mujeres de 35 a 59 años, y de 31,8 puntos entre estas últimas y las mujeres de 60
años y más.
Las distancias entre las jóvenes y la generación siguiente (que podría asimilarse a la
de sus madres) son mayores en áreas rurales,
donde –como fuera señalado– el uso de la
computadora se encuentra menos difundido.
En las áreas rurales de Entre Ríos, las provincias del NEA, la mayoría de las provincias
del NOA (Catamarca, Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán) y Cuyo, las brechas
entre jóvenes y madres se ubican por encima

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Es importante enfatizar las desigualdades
existentes entre las mujeres jóvenes de zonas
rurales agrupadas y dispersas. Así, mientras
que las jóvenes que residen en localidades
rurales presentan un comportamiento más
similar al de las jóvenes urbanas (sobre todo
en la Región Pampeana y la Patagonia), las
jóvenes que viven en campo abierto se distancian de sus congéneres.
Una vez más, el cruce territorial entre área
y provincia define distintas oportunidades.
En las áreas urbanas se registra un coeficiente de variación interprovincial del 14%, en
zonas rurales agrupadas esta variabilidad se
incrementa al 31%, y en zonas rurales dis-

Incidencia de mujeres jóvenes que usan computadora
por área, según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

ridad en el uso de la computadora (valores
próximos a 1). Esta situación se verifica tanto en áreas urbanas como en las rurales, con
alguna ventaja a favor de las mujeres rurales.
Resulta destacable la mayor proporción de
mujeres jóvenes que usan computadora en las
zonas rurales dispersas, principalmente de la
Patagonia y la Región Pampeana.
Sin embargo, la comparación entre el porcentaje de mujeres jóvenes que usan computadora en áreas urbanas y rurales no resulta
tan alentadora. Las brechas observadas en
algunas provincias del Norte Grande, como
Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones, Salta
y Tucumán, evidencian que la incidencia del
uso de este recurso tecnológico en las áreas
urbanas duplica a la registrada en áreas rurales. En el caso de Santiago del Estero, esta
relación se triplica en desmedro de las jóvenes del campo (Gráficos 49 y 50).

Gráfico 49

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

En cuanto a las diferencias entre mujeres y
varones jóvenes, se observa una relativa pa-

215

�La situción de las mujeres jóvenes

Finalmente, dado que el uso de tecnologías segmenta según edad, cabe analizar las
diferencias que surgen entre las jóvenes de
distintos grupos etarios. En la Región Pampeana y la Patagonia las brechas urbano-rural
muestran homogeneidad entre los distintos
grupos de edad, mientras que en el NEA, el
NOA y Cuyo las brechas son relativamente
más cortas en el grupo de 15 a 19 años y se
van ampliando a medida que se incrementa
la edad. Esto marca una ventaja relativa para
las adolescentes del campo, dejando instalada una capacidad con proyección hacia el
futuro (Gráfico 54).

216

Brechas generacionales (% Mujeres Jóvenes / % Madres)
por área,según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

De esta manera, el uso de la tecnología distancia a las mujeres rurales jóvenes de sus
madres y abuelas y las acerca a sus contemporáneas urbanas. Si se compara el Gráfico
50 con el 54, puede verse que la brecha entre áreas urbanas y rurales que afecta a las
jóvenes es menor que la brecha generacional.
Algunos estudios cualitativos señalan que
la distancia generacional es más relevante
que la brecha territorial, debido a que los jóvenes no enfrentan barreras psicológicas negativas para incorporar el uso de las nuevas
tecnologías. Así, en relación con el vínculo y
la adopción de nuevas tecnologías, ser joven
resulta una marca de identidad más fuerte
que el hecho de ser rural. Este es un ejemplo
de las reconfiguraciones que van definiendo
a las mujeres jóvenes del medio rural como
“actoras” del cambio.

Gráfico 53

Gráfico 54

Brechas de área (urbano-rural) en el porcentaje de mujeres
jóvenes que usan computadora por grupos quinquenales
de edad, según región. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv

de 2, es decir, que el porcentaje de mujeres
jóvenes que usan computadora duplica al de
las madres (Gráfico 53).

En síntesis: en lo referente al uso de computadoras, se constata la existencia de una
gran equidad de género en la mayoría de las
provincias, y en algunos casos ventajas a favor de las mujeres. Esto se puede relacionar
con algunas de las observaciones realizadas
en el apartado anterior, respecto de las mayores oportunidades educativas que ellas
tienen. De todos modos, en cuanto al acceso
y uso de nuevas tecnologías digitales, se registran diferencias entre las jóvenes rurales
y las urbanas. Aun así, las brechas de área
tienden a reducirse a medida que disminuye la edad de las mujeres, es decir: las jóvenes rurales gozan de indudables ventajas
en comparación a sus madres y abuelas. De
esta manera, la adopción de las nuevas tecnologías acerca a las jóvenes rurales a sus
contemporáneas urbanas. Esta situación da
lugar a ciertos interrogantes. ¿Cómo se traduce el acceso a las nuevas tecnologías en
el largo plazo? ¿El acceso a las tecnologías
incrementa las oportunidades económicas
y sociales? ¿Qué papel juegan las políticas
públicas en este sentido?

Encarar este debate exige tener en cuenta
las profundas diferencias geográficas encontradas en las posibilidades de acceso a los
recursos tecnológicos, así como la distancia
registrada entre las zonas rurales agrupadas
y dispersas. Atender a estas últimas resulta
fundamental en un proyecto que se proponga acortar las distancias y reducir el aislamiento, contribuyendo a que los jóvenes del
campo trasciendan las fronteras de lo local y
aprovechen las oportunidades de integración
a un espacio global.

3.6.2. La visión de los actores:
la reducción de las brechas
En términos del acceso y uso de las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC), la información cuantitativa brinda evidencia suficiente para dar cuenta del avance
en su adopción. Los hallazgos de la información cualitativa corroboran algunas tendencias identificadas en los censos, y aporta además una visión más detallada e interpretativa
del vínculo de las mujeres rurales jóvenes
con la tecnología.
En el contexto de los modelos “uno a uno”
extendidos en la región, en Argentina se implementó el Programa Conectar Igualdad en
el año 2010 con el objetivo de que todo alumno y docente de nivel secundario dispusiera
de una computadora portátil para ser utilizada dentro y fuera de clase. El alcance de este
programa se verifica en las cifras que describen al acceso a computadoras en el Censo
2010, por ejemplo: la brecha urbano-rural
se reduce considerablemente y los hogares
rurales con jefas mujeres jóvenes aumentaron su acceso más del 100% en el período
intercensal. Cabe señalar que la cobertura
aún dista de ser completa y contiene notables
diferencias por zonas, siendo mucho mayor la
difusión de la computadora entre los hogares
con jefatura femenina en la Región Pampeana y Patagonia que en NEA y NOA. Estas
diferencias fueron observadas en el trabajo
de campo a través de las entrevistas y los
grupos focales. Si bien se detectó un amplio
conocimiento del Programa Conectar Igualdad, los testimonios dan cuenta de su falta de
cobertura: déficit de suministro de máquinas

y, sobre todo, falta de conectividad en las escuelas rurales.
“Todos conocemos el Programa Conectar
Igualdad, pero no llegó a todos por igual. Incluso a algunas escuelas todavía no llegó. En
2013 llegó a Las Tapias, en 2012 a Pocito.
Hay algunos problemas con los equipos, además de la demora en la entrega a las escuelas.
Pero el problema es que es muy mala la señal
de internet.” (Grupo focal, San Juan)
“En el caso de la escuela agro fue discontinuo el acceso a las netbooks. La baja conectividad es un problema para el acceso a la
comunicación como para el uso de las computadoras que les dieron a los chicos en la
escuela. La conexión depende de cada uno,
no hay conexión a internet (sobre todo en La
Cabral) o esta se reduce a las escuelas, que no
siempre cuentan con ese servicio. Ahora todo
es internet.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Tienen acceso por ahí a la parte informática, se solucionó con el tema de que repartieron
las netbooks y ahora quieren hacer que llegue
internet a más lugares; eso solucionó mucho
el tema de que llegue la información. Pero
en muchas escuelas rurales todavía no se han
recibido.” (Técnica, Santa Fe)
En relación con el uso de la computadora,
el análisis censal registra una notable diferencia entre aquellos jóvenes que residen en
zonas urbanas y rurales. Los relatos de mujeres y varones de zonas rurales confirman
la existencia de muchos problemas vinculados al uso de la computadora, sobre todo la
falta de conectividad y la constante necesidad de trasladarse para encontrar señal de
internet. Muchos pobladores de zonas rurales

217

�La situción de las mujeres jóvenes

dispersas se ven obligados a trasladarse a los
pueblos en busca de bibliotecas, plazas, escuelas y locutorios para acceder a internet.
En algunas escuelas hay núcleos de acceso
a internet, como en el caso de La Cabral, en
Santa Fe, pero no en todas es de libre acceso.
“Para el uso de internet debemos ir a la
plaza de Eldorado o bien usar en la estación
de servicio. Están instalando una antena en
la zona pero no sabemos si es para internet o
telefonía.” (Grupo focal, Misiones)
“La principal necesidad tiene que ver con
la conectividad. Los chicos identifican a la
escuela como el lugar donde pueden acceder a
internet y también asisten a locutorios de San
Cristóbal.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Todos los chicos van con sus netbooks a la
plaza departamental porque allí hay señal.
También hay señal en los hospitales y estaciones de servicio, esos son los lugares de uso frecuente. En relación con la telefonía también
hay grandes dificultades para obtener buena
señal. Ahora con internet los chicos van más
al cíber que otra cosa. Con internet tenés todo,
falta tener señal.” (Grupo focal, San Juan)
“Respecto de internet, nadie tiene conectividad en su casa, solo tienen en el celular. Las
más jóvenes tienen Facebook, WhatsApp, usan
redes sociales. En general van a Forres a usar
un locutorio. Una de las chicas se compró un
módem de Claro pero no le anda.” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
En este contexto, el uso de la computadora por parte de los jóvenes que residen en
poblados donde hay bibliotecas, locutorios
y conexión en las plazas se asemeja a aquellos que viven en ciudades, y se diferencia de
quienes viven en contextos rurales dispersos.

218

“Casi nadie tiene internet. En Cinco Saltos
hay wi-fi en la zona céntrica, pero no tienen en
las casas. En El Arroyón no hay nada. Internet sólo en la biblioteca o en la municipalidad
de Cinco Saltos. Los chicos usan la biblioteca
porque allí hay internet. Los docentes mandan
a los chicos ahí para que realicen las tareas
que requieren de acceso a internet.” (Grupo
focal, Río Negro)
A diferencia del avance paulatino de la
computadora, el uso de celulares está más
extendido a lo largo del territorio nacional.
Como se ha visto con anterioridad, la gran
mayoría de los hogares rurales con jefatura
femenina tiene celular, y el porcentaje es aun
mayor si se considera todos los hogares del
país. Si bien hay diferencias en el acceso y
uso de teléfonos móviles entre quienes viven
en la ciudad y en el campo, la brecha es mucho menor que en relación con la disponibilidad y uso de la computadora. En el curso
del estudio se constató que casi la totalidad
de los entrevistados y participantes de grupos focales tenían y hacían uso del celular.
“Todos los miembros de la familia tienen
acceso al celular. Si una compañera no te llama por teléfono, vos no sabés de la capacitación; para las personas que viven en el campo,
la única forma en que te podés comunicar es
por celular, si es que hay señal.” (Grupo Focal, Santa Fe)
“Con el celular tienen buena conectividad,
facilita un montón la comunicación con la
familia.” (Mujer joven rural, Santiago del
Estero)
“Todos tenemos celular aunque hay problemas con la señal. Claro no funciona en la

zona y Movistar sí. Se requieren más antenas.”
(Grupo focal, Río Negro)
Si bien los intereses de las jóvenes en torno a las TIC son variados, se puede destacar
el uso de las redes sociales como Facebook o
Twitter, sacar y compartir fotos, y escuchar y
descargar música como los hábitos más extendidos, vinculados principalmente al entretenimiento en grupo. En cuanto a este uso
recreativo, se detectó en ocasiones una percepción crítica de los adultos hacia los jóvenes y su vínculo con la tecnología.
“Y porque hoy por hoy, creo que la misma
sociedad, la misma información, internet, el
chico como que ya no valora las cosas tanto
como antes. Antes a nosotros nos decían hagan
tal cosa y lo hacíamos; hoy a nuestros hijos les
tenemos que decir tres veces y están así con el
celular por todos lados…” (Técnica, Santiago del Estero)
“Yo sé tejer, yo sé coser, qué no hago para
ganarme mi moneda. Las madres de ahora no
lo hacen, lo único que saben es estar con el celular así, nada más.” (Líder de organización,
Santiago del Estero).
Sin embargo, el uso de las redes sociales en
la juventud también ha producido una mirada positiva en los adultos, e incluso a veces
genera un efecto multiplicador.
“Se graban y compiten con los de allá a
ver quién cantó mejor. Se juntan en el cruce
del km 18, cantan lo que ellos viven y pasan,
incluso compusieron un rap sobre la lucha de
la tierra.” (Grupo Focal, Misiones)
“Todos tienen su Facebook. Hasta el presidente de setenta y pico de años tiene su Facebook, y está todo el día con el BlackBerry

mirando. Está buenísimo. Encima le gusta la
historia y está publicando cuestiones de Sarmiento, de Belgrano, permanentemente en el
Facebook. Y esto de la tecnología lo incorporaron gracias a las TIC: participaron de las
capacitaciones de computación, informática; y
lo adaptaron a lo que ellos hacen, el teléfono,
a ver un correo en el teléfono, ellos tienen su
correo, lo abren. Por ahí no se animan todavía
a enviar correos pero lo manejan.” (Líder de
organización, San Juan)
Más importante aun es el reconocimiento
del potencial del uso de las tecnologías para
el trabajo organizativo, espacio en el que se
destacan las jóvenes rurales si se las compara con sus mayores. Existe una valoración de
sus aptitudes por el aporte que pueden darle
al trabajo colaborativo sobre la base de sus
conocimientos tecnológicos.
“Ingresaron muchas mujeres en el Consejo
nuevo. Y sí: está abierto, a pesar de que tenemos consejeros viejos; pero está la apertura, se
reconoce esto que los jóvenes y las mujeres tienen que estar porque le dan otra mirada, otra
perspectiva, otra opinión distinta. Y a la vista
está. Ha sido un cambio muy bueno, muy positivo. Las mujeres más grandes por ahí están
como más limitadas con el tema de la tecnología. Entonces las mujeres jóvenes no. Antes,
en el Consejo anterior, el que hacía las notas,
todo, era yo. Ahora no hago nada porque está
Romina, está Analía; lo manejan todo ellas,
todo.” (Líder de organización, San Juan)
“Ella, que tiene mucho conocimiento, maneja todos los programas de computación, entonces le decimos: ‘Mirá lo que vamos a hacer
como equipo: yo voy a tratar con la organi-

zación, con la parte de lo que es la fabriquita
de alimentos balanceados; otro va a ir para
trabajar con la huerta con los varones; y hay
una agrupación que no está en la asociación
que tiene las computadoras; vos podés ir ahí
y darles clases de computación’.” (Técnica,
Santiago del Estero)
En este contexto, en que se valora el poder
de las TIC como medio de comunicación, el
celular funciona como herramienta de comunicación entre los habitantes para difundir
actividades y eventos, complementando y potenciando el papel de la radio.
“La radio es también una manera de comunicar todo lo que pasa en la zona. No son
radios comunitarias, son del canal público,
pero son una empresa privada. Si quieren hacer algún anuncio de actividades deben pagar
por la publicidad; por ejemplo, de la feria, si es
noticia no te lo cobran; si en cambio es propaganda lo tenés que pagar. Si se lo pasás como
mensajito de texto no te lo van a cobrar, pero
si vos querés que te pasen durante la semana,
sí te cobran.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
Por otro lado, el creciente interés en promover el acceso y uso de la tecnología se relaciona con el poder de atracción que ejerce
sobre los jóvenes. En opinión de los técnicos, los programas que tienen un componente
tecnológico, como Mi PC, han sido los más
exitosos a la hora de captar el interés de los
jóvenes.
“(...) y lo de gestionar lo de Mi PC, que
por ahora está medio en stand by por falta
de recursos, también fue un ciclo de alza y de
baja en la participación de los jóvenes por las
mismas dificultades. Esta es la experiencia
más fuerte que tengo de trabajo con jóvenes.”

(Técnica, Misiones)
“En Santiago de Liniers era un grupo de
cinco o seis jóvenes... Uno por ejemplo está
estudiando acá en Eldorado; todos los días
va y viene y estaba a cargo y sigue estando
a cargo del centro Mi PC; pero la verdad que
también en su tiempo libre si no trabajaba con
la familia. Mi PC le generaba un pequeño ingreso. En cuanto eso dejó de estar financiado,
realmente para él era una dificultad asumir
ese compromiso y de hecho lo sigue asumiendo porque no hay otra persona que lo asuma,
pero no le puede dar una continuidad seria.”
(Técnica, Misiones)
En varias ocasiones se hizo mención a la
falta de continuidad de este programa, que
si bien había logrado captar la atención de
los jóvenes, ha reducido su tamaño e impacto
debido a su desfinanciamiento. Quizá cabe
la posibilidad de analizar qué desafíos presentaría volver a instalar un programa de estas características de forma más sustentable.
Los programas con componentes tecnológicos
resultan atractivos para los jóvenes y tienen
por eso un potencial transformador. En varias ocasiones surgió la demanda de clases
de computación o informática; y algunas organizaciones incluso manifestaron estar aplicando en la actualidad el Programa Mi PC.
“Aquí afuera, aquí en el galpón, lo que
queremos nosotras es acondicionar, hay un
proyecto presentado para que se acondicione;
también mi Proyecto PC está presentado para
ver si tenemos una serie de computadoras, y
ahí es donde soñamos que funcione el centro
este de Formación de la Agricultura Familiar.” (Técnica, Santiago del Estero)
“Después están otros chicos, también de Li-

219

�La situción de las mujeres jóvenes

niers; se armó un grupo más fuerte porque depende la zona. Llevaron adelante la propuesta,
por un tiempo, de abrir centros de computación, de enseñarles a los jóvenes o niños de
la zona. En eso se gastaba mucha energía, a
veces mucho más de lo que los adultos le podemos poner. Y la dificultad: después de un tiempo, se sostuvo mucho tiempo ad honorem; ellos
iban a dar clase a pesar de las falencias de no
tener un conocimiento suficiente para enseñar,
pero lo sostuvieron.” (Técnica, Misiones)
“Hay otra chica que está en la colonia. La
madre la ayudó para que ella estudie acá un
terciario en secretariado, una cosa así… Y las
posibilidades de estudio son difíciles, incluso
ella está afuera de los 24 años, que podría
recibir la beca como un ingreso; y bueno, ella
es la que sostiene hoy por hoy el centro de Mi
PC. Es la que quedó ahí por ahora y es como
un vacío. Desde las políticas públicas, hay que
decir qué le podemos ofrecer a una chica así.
Una piba re responsable, que emprende, con
capacidad de desarrollar tareas intelectuales
también, pero no hay propuestas de estudio.”
(Técnica, Misiones)

de cambio para las mujeres jóvenes rurales.
“Si la mujer entrara en un rol, yo lo pongo
como un ejemplo, si la mujer pudiera colaborar en registros… Nosotros damos mucha
importancia a los registros agropecuarios de
producción, de datos económicos, de gastos,
que si la mujer, a lo mejor, sin participar en
el trabajo fuerte del campo, de ir a caballo o
arriba del tractor, colaborara con los registros,
sea en papel o en computadora, ya sería importante. Y es como que sería una tarea importante digamos, para que la empresa familiar
agropecuaria se reconvierta: de ser productor
a ser un emprendimiento.” (Técnico, Santa Fe)
Además de la gestión, estas herramientas
tecnológicas se tornan particularmente idóneas para apoyar la comercialización.
“Los celulares tienen un uso potencial para
lo productivo, sobre todo para la comercialización. En relación con el trabajo y lo productivo, nosotros –como feriantes– sacamos
fotos de los productos y los ponemos, y ahí recibimos ofertas de compra, quiero esto, quiero
aquello como para comerciar.” (Grupo focal,
Santa Fe)

Por otro lado, se han recogido testimonios
que dan cuenta del potencial que tienen las
tecnologías para crear nichos de oportunidad
específicos para las mujeres, en particular,
como activo para fortalecer la gestión de sus
propios emprendimientos familiares. Si se
toma en cuenta la división sexual del trabajo que aún persiste en el campo, donde los
trabajos productivos de mayor esfuerzo e ingreso aún están asociados a la masculinidad,
las TIC pueden llegar a significar un agente

En general, la tecnología en la actualidad
funciona como conexión entre lo rural y lo
urbano, “producto del mundo de los chips y
el procesamiento a velocidad de la luz, los
tiempos se redujeron al instante, y las distancias de la mano al mouse. En este sentido,
la digitalización del mundo y la globalización de las comunicaciones y los mensajes
han generado una sensación de proximidad
témporo-espacial que lleva el patio de la casa
hasta el lugar más recóndito y al futuro como
una forma del presente” (Balardini, 2008).

220

Así, el acceso y uso de las TIC ha generado
una nueva ruralidad, que acerca a los jóvenes
del campo a sus pares urbanos y contribuye
a modificar sus hábitos de consumo material
y cultural. Algunos testimonios mencionan,
por ejemplo, un menor uso de las bibliotecas
comunitarias frente a los locutorios. En otros
casos, las TIC modifican y mejoran la calidad
de vida en el campo, aunque esto no alcanza
para revertir aspiraciones respecto a la idea
de vivir en la ciudad.
“La telefonía celular, por algún motivo, ha
mejorado algunos medios de movilidad. Entonces se ve en una mejor calidad de vida, en
lo que es un auto, una vivienda, un teléfono.
Pero en general la gente sigue viendo con buenos ojos vivir en la ciudad y no en el campo.
Vivir en una gran ciudad, no vivir en un pueblito.” (Técnico, Santa Fe).
“Esto de Mi PC es algo muy importante
para trabajar con jóvenes, lo que hace a la tecnología. Es lo que más los engancha. Porque
es un déficit que hay importante en lo rural y
es algo que los conecta con lo urbano, con el
mundo, y equipara esa cuestión de que el joven
de la ciudad maneja un montón de máquinas.
Se equipara un poco si vos podés aportar tecnología de punta, digamos. Sea de comunicación, de trabajo, tecnología agroindustrial,
etcétera.” (Técnica, Misiones).
En síntesis los testimonios relevados permi-

ten corroborar los avances ocurridos en los
últimos años en el acceso y uso de las TIC,
tanto por la existencia de políticas educativas con componentes de inclusión tecnológica, como por el uso extendido del celular en
todo el territorio nacional. Sin embargo, la

demanda por una mayor conectividad, tanto en términos de acceso a internet como de
señal para los celulares, ha sido un común
denominador, particularmente por quienes
habitan en zonas rurales dispersas.
El acortamiento de la brecha urbano-rural
en el uso de las nuevas tecnologías da cuenta de una política activa en relación con la
temática, y de una juventud interesada en
incorporar estas herramientas, lo que constituye una oportunidad a la hora de pensar
factores de atracción para la participación
juvenil. La creciente igualdad en la inclusión
digital en Argentina señala un hecho favorable para las mujeres que residen en el campo
y que realizan actividades productivas o participan en las organizaciones de forma activa.
La brecha generacional respecto de sus mayores posiciona a las jóvenes en ventaja a la
hora de encontrar un rol o tarea dentro de las
organizaciones. En este sentido, cabe pensar estrategias que incluyan capacitaciones
e iniciativas formativas en el uso de las TIC.
Focalizando en el aspecto productivo, se detectó un aprovechamiento de las tecnologías
en lo que respecta a la comercialización de los
productos, en tanto estrategia de difusión para
la compra y venta, consulta de precios, etcétera. Si bien la presencia en ferias es de gran
importancia para las organizaciones, en muchas ocasiones surgió el problema de la negociación individual como obstáculo para la obtención de precios justos de los productos. En
este caso, la tecnología podría servir para que
los pequeños productores se agrupen, trabajen
en red y generen mejores condiciones de comercialización, siempre que se logre superar
los problemas de conectividad identificados.

3.7. Las mujeres jóvenes y la
participación: la visión de los actores
3.7.1. Los orígenes de las
organizaciones
A través de las entrevistas realizadas en las
cinco provincias con líderes de las organizaciones contactadas, con mujeres que participan en ellas y con técnicos vinculados,
se pudieron identificar tendencias comunes
en sus orígenes, así como en sus trayectorias, crecimiento y consolidación grupales.
En general, surgen como grupos de productores y productoras rurales por iniciativa de
sus integrantes a partir de necesidades concretas para mejorar las condiciones de vida
familiar y el acceso a recursos productivos,
con frecuencia con el estímulo de programas
no gubernamentales y políticas públicas. Ha
sido el caso del impulso brindado por la asistencia técnica de instituciones no gubernamentales de desarrollo en los años 80 o de la
conformación de grupos de productores en
el marco del Programa Social Agropecuario
en los años 90. Algunas lograron luego consolidarse mediante la integración a redes o
sumándose a cooperativas y movimientos, ya
sea con la intención de fortalecer y viabilizar
la agricultura familiar, crear o sumarse a ferias para comercializar su producción, o bien
alcanzar cierta autonomía y mayor acceso a
recursos y créditos o subsidios a partir de la
personería jurídica.
“Se crea este grupo en un inicio porque había la posibilidad de trabajar en un PROINDER y que ese PROINDER iba a cubrir dife-

rentes necesidades de la parte productiva y de
la parte predial más que nada. Era financiamiento para mejorar alambrado, para hacer
reposición de animales, semillas y ahí, digamos, surge y nos creamos ese grupo de doce
mujeres. Y bueno, a partir de ahí, comenzamos
a trabajar no solamente con eso sino también
con Pro-Huerta, también nos vinculamos con
FUNDAPAZ y vamos creciendo el número de
familias. Y también había una demanda de
esta figura legal de organización; ¿por qué?
Porque facilitaba muchas cuestiones en el
tema gestión.” (Mujer rural joven, Santiago
del Estero)
“Nosotros hemos empezado en el año 83,
con 10 socios tenía yo; porque nos hemos enterado que allá en Las Chacras venían ingenieros de FUNDAPAZ, y les han ayudado con
maíz para siembra. Y nos hemos juntado 10
pequeños agricultores y hemos pedido para
maíz y han venido, me acuerdo llegaron en
una moto, lleno de tierra, y nos han traído
después maíz. Hemos sembrado. Y de ahí hemos ido creciendo de a poco, más socios, y
hemos llegado a tener hasta 30 socios, y ya
teníamos un subsidio que nos daban ellos, el
galpón que también hemos conseguido por
intermedio de ellos, nos daban el material y
nosotros trabajamos haciendo beneficio para
la mano de obra, para pararlo al galpón y
cerrarlo.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
La desocupación y la búsqueda de alternativas en el contexto previo y posterior a la
crisis 2001-2002 también indujo a familias,
incluso sin pasado agrícola, a organizarse en
torno a actividades productivas o de comercialización:

221

�La situción de las mujeres jóvenes

“Claro, yo te cuento más o menos el inicio.
Fue en la época del 90 más o menos que mi
papá se queda sin trabajo. Que fue que la
mayoría de la gente se queda sin trabajo. Mi
papá era sodero. Hacía cero agricultura. Y
se juntó con otros familiares, mis tíos y otros
vecinos que no tenían trabajo y les ofrecieron
hacer cultivo. Pusieron melón, y ellos iban
pero no tenían ni idea. Y lo hicieron, y ahí
surgió, empezaron a ser como un grupo, vieron que andaban bien, o sea cuatro, cinco
años funcionando como grupo y después al
ver que andaban bien se hizo la cooperativa.
Primero tuvieron una experiencia de hacer
varios cultivos de ver si funcionaban bien y
después de eso ya ser formó.” (Mujer rural
joven, San Juan)
“Se llama Asociación de Agricultores Familiares Rurales de la Región, tiene 14 integrantes, entre ellos agricultores familiares,
artesanos, productores, y nos organizamos
también con el motivo de que no teníamos
trabajo la mayoría, solamente en las chacras,
y las otras chicas que salían a ferias y otros
lugares. Decidimos organizarnos, formamos
una Asociación, e hicimos una Feria en Lago
Pellegrini, que es la zona más cercana donde
estamos y que es turística. Bueno, de ahí, tratar de formular el proyecto para beneficio de
las chicas, y como es una asociación sin fines
de lucro, formalizamos los proyectos, tratamos de que las chicas se capaciten, tengan
talleres. Ese es el fin, que estemos ocupadas
en lo que nos gusta hacer, ya sean los productores y que puedan vender sus productos,
porque llevamos todo a la feria, desde verduras, artesanías; y ahí pueden vender sus
productos sin tener que ir y dejarlos, porque

222

la mayoría por ahí lo dejaba en algún negocio y no es lo mismo que vender lo propio,
siempre es menos la ganancia. Así que más o
menos desde el 2012 que tenemos la Asociación, hasta que logramos la personería jurídica. Ese es el trabajo que todos los fines de
semana estamos haciendo en la temporada.”
(Líder de organización, Río Negro)
Demandas concretas, como el acceso a la
tierra y a recursos productivos, impulsaron
la organización de familias rurales, quienes
en sus inicios se agruparon por un tema puntual, para luego ir ampliando las acciones
tendientes a generar alternativas productivas
y otras más integrales, para el desarrollo de
las comunidades. Tal es el caso de una organización en Misiones:
“Y eso fue en el 2005 más o menos, que llegaron a mi casa y bueno, ahí fue donde me
integré a una reunión; me gustó la forma en
que se planteaba el trabajo en conjunto, y lo
más lindo, lo que me gustó y me llamó mucho
la atención es eso: que era como un espacio
donde entre todos íbamos a pelear por nuestro
derecho, íbamos a buscar mejorar la calidad
de vida de la familia. Entonces dije... Nosotros
con mi marido, después de que nos casamos
nos fuimos de acá, y después por ahí cuando
volvimos me imaginaba pinos acá alrededor
y no casas, porque así pasó en los demás kilómetros... Eso siempre nos preocupaba. Entonces cuando nos invitó uno de los delegados,
me acerqué y me gustó la idea, y ahí empecé
a comprometerme. Y cada vez que nos juntábamos era como muy fuerte eso de que si no
participás, si no te juntás, si no te organizás,
iba a pasar lo que pasó con las otras comunidades.” (Líder de organización, Misiones)

3.7.2. La participación de las
mujeres en las organizaciones
La presencia de mujeres en las organizaciones contactadas en el trabajo de campo
varía de acuerdo con el contexto socioproductivo y cultural. En su mayoría, están constituidas fundamentalmente por mujeres. Los
motivos son diversos: en Santiago del Estero,
por ejemplo, las organizaciones de la región
donde se realizó el trabajo de campo están
conformadas en un 90% por mujeres debido a
las prolongadas ausencias de los hombres por
motivos laborales (en otras comunidades de
la misma provincia menos afectadas por las
migraciones masculinas, los varones tienen
mayor peso relativo); y en esta misma región,
aquellos varones que ya no se encuentran en
edad de migrar por el esfuerzo que ello requiere (de 40 o 50 años) viven cotidianamente en sus comunidades y se más suman a las
organizaciones.
En cambio, en San Juan, el predominio de
mujeres está vinculado al tipo de actividad
tradicionalmente femenina que realizan las
cooperativas. En Santa Fe, dicho predominio es resultado directo de una negativa a la
conformación mixta, a fin de promover el rol
productivo de las mujeres y afianzar su participación. Y también aparece como resultado
de un proceso de consolidación de un espacio
en el que fueron ganando su lugar, como en
el caso de Río Negro.
“Una particularidad que tenemos en nuestra organización es que la mayoría somos mujeres. Debemos ser un 90% mujeres, la gran
mayoría mujeres. Somos mujeres que integramos la organización, pero también somos

mujeres madres, somos mujeres agricultoras.”
(Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“Entonces la gente, las mujeres en general, se empezaron a sumar. En general, aquí
dentro de nuestra organización, somos la mayoría mujeres por el hecho de que los esposos
generalmente están fuera de la provincia por
trabajo, entonces son más las mujeres las que
participan.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“Mi cooperativa son todas mujeres, son diecisiete mujeres; la cooperativa fue en un principio mixta, y los hombres se fueron yendo.
Como una de las principales actividades que
hacían en la cooperativa era agroindustria,
de limpieza de semillas y cosas… Todo dulce,
todo dulce. Entonces se fueron yendo los hombres…” (Líder de organización, San Juan)
“Había cosas con las que no estábamos de
acuerdo, como con lo que estaba sucediendo
con la Mesa de Enlace, y nos desprendemos
en abril del 2013. El objetivo que nos planteamos fue el de visibilizar a las mujeres en tanto productoras, para lo cual había que tener
vínculo con el Estado para el financiamiento.
Se plantearon entonces el desarrollo de cooperativas, puesta en valor de los productos. Y
era necesario para esto recuperar, concientizar sobre la idea de cooperativismo. Para las
mujeres fue un logro porque [la organización
de origen] es muy machista. No había posibilidad de visibilizar a las mujeres en tanto
productoras en esa organización.” (Líder de
organización, Santa Fe)
“Yo fui a varias reuniones de organizaciones
locales que se formaron, y veo muchas mujeres.
Creo que salieron bastante [los hombres], o les
dieron el lugar y las mujeres se lo ganaron

bien ganado y la participación... Como que
miran dónde hay mujeres y respetan el lugar
que tienen. Creo que antes era distinto: veían
a una mujer y no le daban voz ni voto. Pero
ahora ya cambió un poco bastante. La reunión
esta última que fui había como veinte mujeres
y tres varones y era una reunión de agricultores; las mujeres fueron y eran importantes.”
(Líder de organización, Río Negro)
Por su lado, las técnicas entrevistadas reconocen esta diversidad de situaciones y la
atribuyen más a factores culturales y a la
idiosincrasia local que al perfil productivo de
los grupos organizados de productores. Con
frecuencia, ello impacta en el acceso de ellas
a cargos de conducción, lo que se transforma
en un desafío para los programas de desarrollo rural pues los valores que portan tanto
varones como mujeres las relegan a un lugar
subsidiario. Si bien se percibe mayor participación en las comisiones directivas y más
organizaciones con mujeres presidiéndolas,
y si bien los programas de desarrollo apuntan
a generar equidad promoviendo la participación en iguales condiciones y poniendo en
valor el trabajo de las mujeres, dicho proceso aún requiere la revisión de estereotipos y
prejuicios sobre el rol de las mujeres, tanto
en las organizaciones como en los equipos
técnicos:
“Es como que viene con el legado pero no
participa todavía la mujer, de las reuniones.
Entonces como que en eso todavía hay cierta
cuestión de idiosincrasia que está muy marcada, hay una cuestión cultural muy marcada
donde por ahí las mujeres no van a las reuniones productivas, y a lo mejor por ahí sí van
a una reunión de Pro-Huerta, pero no a una

productiva en el ámbito público…” (Técnica,
San Juan)
“Cada organización de productores es diferente, tenemos algunas experiencias; como
por ejemplo una Asociación de meloneros en
el departamento Sarmiento en San Juan, donde la participación de los jóvenes tanto varones como mujeres es muy importante y son el
motor en este momento de las innovaciones
que está introduciendo esa organización. Tenemos otra comunidad en otro departamento,
en la que directamente la cooperativa la integran los varones, que desarrollan trabajos
básicamente de producción hortícola y no le
dan participación a las mujeres; pero porque
tanto los varones como las mujeres lo viven
como algo... no sé si decirte un deshonor, pero
como algo que no corresponde y que no está
bien visto que la mujer trabaje en los trabajos que ellos llaman de la chacra, o sea en el
cultivo, carpiendo, plantando. Entonces las
mujeres han formado su propio grupo… Y ambas experiencias se dan dentro de una misma
provincia, pero estas dos comunidades yo las
veo bien diferentes.”(Coordinadora de Programa, San Juan)
“Y de PIP ahora que yo consulté quién
es el nuevo [presidente]. Es un hombre. Y las
mujeres contaban que hay más mujeres participando. Y eso medio que se repite en las otras
organizaciones. Casi siempre es así porque de
última se va a votar y se termina votando a
un hombre. Ahí hay una mirada de que el
hombre es el que tiene que tener esos puestos.”
(Técnica, Misiones)
“Yo trabajo fuertemente con el sector de fruticultores bolivianos de la zona. Son los hombres los que participan de las organizaciones;

223

�La situción de las mujeres jóvenes

Taller de Capacitación, Catamarca.

las mujeres no. Y una vez nos dijeron: lo que
pasa es que nuestras mujeres no son como ustedes. Fue la síntesis clara. Después te encontrás
que en los hogares son las mujeres las que deciden en la economía, en la comercialización,
para la compraventa de insumos, etcétera…
Los hombres participan de la organización
pero en la casa no, deciden ellas. Recién este
año se incorporó una mujer socia. Es la primera socia de la organización. Es la presidenta.
Es boliviana.” (Técnica, Río Negro)
“Mayormente en mi grupo participan muchas mujeres y a los hombres los tienen al
lado, porque también se intenta que apoyen
los hombres pero acá mayormente están adelante las mujeres. Hemos tenido toda una situación de que quedaron muchos hombres en

224

desempleo; entonces, a veces las mujeres son
las que van adelante trabajando por la familia, la casa, un montón de cuestiones... Entonces, yo creo que la mujer ha salido muy
adelante. También he trabajado en el departamento Castellanos, por ejemplo, que es otra
realidad, es otra cultura en que, en verdad, la
mujer muy poco participa. El que tiene rol es
el hombre…” (Técnica, Santa Fe)
Aunque los grupos se conforman en torno
a necesidades concretas vinculadas al mejoramiento de la calidad de vida, mujeres
rurales y técnicos reconocen que el propio
proceso de participación conlleva la posibilidad de construir un espacio de sociabilidad
y crecimiento personal en el que se aprende
a reflexionar sobre el propio rol dentro de la

comunidad y de las familias, se puede opinar
libremente, adquirir autoconfianza e incorporar valores solidarios. Se planteó que el
vínculo que se construye entre las mujeres
dentro de las organizaciones es diferente del
de los varones. Más allá de los temas productivos o de comercialización, de las demandas
concretas que son parte del sentido de la organización, o bien de cuestiones propias de
un proceso organizativo, las mujeres configuran un lugar de contención donde encontrar
respuestas a problemáticas comunes.
“Al principio a nosotros nos ayudó mucho
esto de que nos conocíamos por nombre, sabíamos quién era hija de fulano de tal, doña,
don; y después que integramos la organización
y nos encontramos más seguido, la organiza-

ción fortalecía lo que es el vínculo en comunidad, y eso quedó como una base; sobre eso fue
que fuimos construyendo lo que hoy es PIP.
Nos ayudó mucho a las mujeres en el sentido
de que nosotros acá charlamos el tema de los
derechos y siempre sale el tema de no ser tan
machista, no ser tan… (tampoco del otro lado)
y que tenemos derecho las mujeres, se abren
capacitaciones. Y muchas mujeres que no participaban antes en otros espacios, ven que esto
es un espacio donde puede opinar, puede decir
lo que quiere, incluso nos ponemos de acuerdo muchas mamás, a veces, en qué le vamos
a decir a nuestros hijos que están en séptimo,
en sexto, por tal cosa. Entonces nos ayuda en
eso, a organizarnos como familias también en
comunidad… Y uno aprende a ser solidario. A
veces mi necesidad no era tan grande como la
de otra persona u otra familia, y eso nos ayuda
a nosotros a fortalecer los valores también. En
lo productivo, y también el tema personal, a mí
me ayudó muchísimo conocer mucha gente.”
(Líder de organización. Misiones)
“Por ejemplo, el otro día participaron en la
Expo pero fue poca gente; por un montón de
cuestiones terminaron tal vez no ganando lo
que esperaban ganar. Pero terminaron contentas y era por el tema de haber participado, de
haber ido, de haber compartido esos tres días
con compañeras y un montón de cuestiones,
que son los lazos humanos, que creo que eso
es lo que más los nutre.” (Técnica, Santa Fe)
Si bien la creciente participación de las
mujeres no lleva por sí sola al cuestionamiento de las relaciones inequitativas en el interior de las familias ni de la posición de las
mujeres en la comunidad, en algunos casos
se puede observar un proceso de crecimiento

que induce a las mujeres a una toma de conciencia de la necesidad de mayor protagonismo y de disputar espacios de poder dentro de
las mismas organizaciones.
“Al principio el consejo de la cooperativa
era únicamente hombres, y los que producían
la tierra. Nosotras estábamos en las reuniones
pero no éramos partícipes. Y eso se ha ido un
poco modificando. Ellos tenían la voz, viste lo
que son los hombres. Les pesa la voz. Y uno por
ahí tiraba algo pero como uno no tiene una
personalidad más fuerte que ellos… Porque
vos has visto lo que son los hombres de campo. Y por ahí nos costaba un poco. Y a medida que hemos ido madurando y tomando
más información, estudiando, uno ya podía
hablar y dar su punto de vista. Y está bueno
porque ahora en la cooperativa… nada más
que cuatro hombres han quedado. Y todas las
demás, somos ocho mujeres. Y ahí hacemos lo
que podemos por continuar con la cooperativa.
Y bueno, en la última asamblea la presidenta
fue una chica. Es la primera presidenta de la
cooperativa. Yo soy la secretaria y uno de los
hombres es el tesorero. Pero ahí hemos evolucionado bastante, en ese sentido del protagonismo.” (Mujer rural joven, San Juan)
“Pero sí, los varones, no es sólo que han
aceptado o ‘las han dejado’ como les gusta
decir a ellos, no, no es que les den permiso, las
mujeres ni les piden permiso. Pero sí está bien
visto y cada uno defiende su espacio, incluso
las mujeres que han formado su propio grupo
te lo manifiestan así: ‘Este es nuestro lugar y
nosotras no queremos que los varones se metan en nuestro lugar, y nosotras organizamos
nuestra producción y nuestras cosas’.” (Coordinadora de Programa, San Juan)

Por otra parte, las mujeres tienden a proyectar en sus organizaciones y en sus comunidades una mirada colectiva de futuro, lo que lleva a que la participación sea sostenida aunque
los beneficios no sean directos o concretos. Lo
hacen “por los hijos y por la comunidad”. Y
no solamente participan más mujeres en las
organizaciones campesinas, sino que tienen
también mayor presencia, por ejemplo, en los
grupos de la Iglesia y en las cooperadoras escolares. En muchos casos las acciones que llevan adelante van más allá de lo productivo o
reivindicativo, e incluyen acciones integrales
con mucha presencia en los territorios.
“Si hay veces que hay problemas de salud –
había mucha pobreza aquí–, algunos por ahí
nos vienen a pedir como asociación que los
ayudemos cuando hay una persona enferma,
nos vienen a pedir que ayudemos, que les hagamos algún beneficio. Muchas veces hemos
ayudado: personas ancianas, o discapacitadas,
algo que necesiten, siempre les hemos dado
una mano mientras hemos podido. ¿Cómo lo
hacemos? Haciendo beneficios, rifas, loterías,
no es mucho lo que se hace pero es una ayuda para ellos, siempre hemos colaborado así.”
(Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“No sé, yo no sé si es la excusa o qué pero yo
digo: los papás siempre están más como a la
mirada de decir ‘bueno, qué tengo que hacer
para que no le falte la comida, para que no
les falte zapatos a los chicos’; y como que ellos
se ocupan de salir mucho y a la hora de ir a
una reunión como que se relajan, nos dejan;
entonces esos espacios que antes por ahí no se
veían mucho, bueno, ocupamos las mujeres,
y que gracias a eso también yo siempre les
digo acá a las mamás que hay muchas cosas

225

�La situción de las mujeres jóvenes

que hicimos por nuestra comunidad, porque
como mamás defendemos nuestro derecho y
defendemos el de nuestros hijos. Eso es que nos
impulsa.” (Líder de organización, Misiones)
“Como organización fuimos entendiendo
que el bien va a ser para todos, no sólo por una
sola familia fue que empezamos a reclamar
por la tierra. Se presentó un proyecto de ley y
eso fue apoyado por los distintos bloques partidarios. Pero como aún no nos dieron la tierra, la lucha sigue.” (Grupo focal, Misiones)
“Lo que yo más quiero tener más rápido es
un Centro Comunitario, para tener reuniones
como estas, en este lugar, poder hacer talleres
con las chicas de la zona, para interactuar
más; porque hay muchas que no nos conocemos, a menos que sea una reunión de la escuela que van muchos papás.” (Líder de organización, Río Negro)
“Sostener por la convicción de sostener.”
Esta idea, que apareció en el discurso de algunas líderes refleja un nivel de conciencia
y compromiso con la tarea colectiva que se
convierte en un eje central de la vida, más
allá de los eventuales apoyos externos a los
que se pueda acceder.
“Bueno en esa época los grupos eran como
más chiquitos, había más asistencia, llegaban
más los créditos, los subsidios, entonces mi marido entendía que yo andaba por esa cuestión.
Cuando se han cortado los subsidios y todo lo
demás, ha habido que sostener y sostener sin
esperanza de nada a cambio, sostener por la
convicción de sostener, porque uno no quiere
dejar que se desarme lo que tanto costó armar.
Y bueno, ahí empiezan los inconvenientes. Hoy
mismo voy, vengo con un conflicto y otro conflicto, y hay que solucionar, y mañana reunión

226

y pasado de nuevo. ‘Eh y por qué tienes que andar vos y por qué no va el otro, y por qué, y vos
no ganas nada para nosotros y en vez de quedarte…’ Y es la casita que se va armando ladrillito por ladrillito… Y sin embargo uno sale a
pelear por todos y no todos entienden eso, o sea
mi marido me conoce y me respeta, pero llega
un día que me pone la cara muy… ¡Me dice de
todo! Y bueno, pero yo tengo que seguir... Ya ha
entendido que yo voy a seguir igual.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)

3.7.3. Los límites de la participación
Por su doble rol reproductivo y productivo, las
mujeres tienen dificultades para participar en
igualdad de condiciones que los varones en
las actividades comunitarias. Al mismo tiempo, si bien las mujeres deciden, participan, se
movilizan, asumen cargos directivos, la carga de trabajo doméstico y la responsabilidad
por el cuidado de los niños repercuten en las
posibilidades concretas de participar. Los varones, aunque participen menos, asumen más
cargos de decisión dentro de las organizaciones, y pesa sobre ellas esa doble mirada, que
son jóvenes y son madres.
Pero a su vez, las crecientes autoestima y
conciencia sobre sus derechos como mujeres,
que resultan de las oportunidades que ellas
fueron teniendo –de capacitarse, viajar, de
participar e intercambiar con otras acerca de
sus problemas–, impactan en sus hogares, por
un lado, en términos de conflictos de pareja y,
por otro lado, en sus economías domésticas.
Nadie asume naturalmente el vacío que ellas
dejan al ausentarse de sus casas, sino que

para conciliar economía doméstica, cuidado
de los niños y participación, deben negociar
dentro de sus familias. Y en algunos casos se
ven obligadas a dejar de participar o, por el
contrario, a descuidar sus propias actividades
o proyectos productivos.
“Porque cuando se ocupan estos espacios
tan decisivos, uno tienen que estar mucho
tiempo fuera de la casa, desatender mucho
tiempo a los hijos, al marido, y no todos entienden. Vivimos en una comunidad donde eso
no se maneja como en las ciudades...” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Lo charlamos, lo hablamos en las reuniones. Porque por ahí nos llegan: ‘Y... mi marido
no me deja y si llego tarde…’. Por ahí dicen:
‘Mirá, yo me voy porque va a llegar mi marido
y si yo no estoy, viste…’, dicen: ‘Es problemático para mí’. No te dicen: ‘Me va a pegar’,
pero…” (Líder de organización, Santa Fe)
“Nosotros hace diez años –cuando he arrancado yo en el grupo– teníamos una parcela
donde sembrábamos, teníamos animales...
Tengo mi proyecto abandonado de pollos todavía. En eso de andar mucho en la organización, la ausencia mía aquí se siente también;
porque, sí: está bien, he crecido como dirigente
y todo lo demás, pero en lo productivo hemos
ido… Eso es una de las desventajas.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
No se cuestionan la responsabilidad asumida en el cuidado de los niños, pero eso las
limita a la hora de tomar decisiones respecto de la posibilidad de integrar comisiones
directivas o tomar compromisos como trasladarse a otras provincias o localidades para
reuniones o encuentros; a veces eso significa
directamente su exclusión de estos eventos.

Por otro lado, la sobrecarga de tareas incide
en la dinámica de las organizaciones, cuyo
funcionamiento –ya sea en los horarios de
reunión o en la decisión de quién viaja, por
ejemplo– a veces no logra ajustarse para que
las mujeres puedan organizarse y participar.
Complementariamente, está totalmente naturalizado participar con los niños y niñas, y se
hacen “el aguante” entre ellas:
“Las que tienen hijos no suelen participar en
la Feria, porque por cada organización designa a uno o dos productores, que van a la Feria. Y eligen a las que no tienen chicos chiquitos.” (Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“Vos por ahí le decís: ‘Mirá, tenemos la reunión tal día’; y te dice: ‘Sí, pero viste, yo tengo
que largar las vacas a la calle, porque si no,
no tengo venta de leche porque no tienen leche
las vacas’. Entonces ellas cuidan más su momento, porque es el único ingreso que tenemos
nosotros para sobrevivir en esta zona. Pero le
buscamos la vuelta, porque ponemos dos fechas. Si no pueden ir en una, que traten de ir
a la otra, para que estén informadas de qué
es lo que se va a hacer, de los pasos a seguir.”
(Líder de organización, Santa Fe)
“A veces, por el tema de las reuniones en la
organización, tenemos que hacer un determinado horario, por ejemplo: o bien temprano o
bien tarde. ¿Por qué? Porque las mamás tienen que traer los hijos al jardín, pero también
tienen que volver a casa para cocinar, para ver
los animales… O hacemos temprano, cuando
ellas dejan a los niños en el jardín y vienen a
la reunión, o hacemos a última hora, cuando
ya los quehaceres se terminan.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“¿Y por qué crees que votan a los hombres en

los cargos directivos? Un poco por ese tiempo
que tienen para estar afuera, tienen más disponibilidad. O si no, recae en la que todavía
es joven y todavía no tuvo hijos, entonces como
no tienes hijos tienes más tiempo.” (Técnica,
Misiones)
“Y mucha negociación, yo soy muy negociadora; eso es lo que pasa: yo estoy negociando todo el tiempo, ‘te doy esto y dame esto, yo
dejo esto y vos dejás aquello y bueno…’. Y a
veces pesa mucho, pesa mucho igual porque
yo cuando arrancaba y mi hijo tenía 2 años,
me iba con la bici llevándolo a Chacra y era
la secretaria de la asociación y cargaba los
libros y cargaba los sellos y salía con mi hijo
y volvía.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
En general las organizaciones contactadas
no tienen acciones específicamente dirigidas a promover o facilitar la participación
de mujeres jóvenes en un plano de igualdad
con los varones en los espacios de decisión.
Pero a través de estos años, la existencia de
propuestas de sensibilización y capacitación
en la perspectiva de género para organizaciones de la agricultura familiar (por parte
de programas o proyectos de desarrollo rural e instituciones no gubernamentales) fue
dando un impulso a que el tema se discuta.
Los técnicos y las técnicas reconocen la necesidad de acciones orientadas a profundizar esta perspectiva en sus propios equipos,
porque “está más en los papeles que en las
acciones”, y cuestionan su falta de sostenimiento en territorio así como de articulación
interinstitucional entre programas. Pero reconocen que ha habido un proceso muy gradual de toma de conciencia por parte de las

mujeres en cuanto a la necesidad de ocupar
mayor espacio en los colectivos organizados
de los que participan, producto de las iniciativas del personal que trabaja en el territorio.
“Quizá también es que los programas de
desarrollo empezaron a visibilizar más eso. Y
también esto: invitar a las mujeres a participar, ofrecerles un lugar; porque las mujeres
siempre hicieron mucho, siempre estuvieron
en la producción, se encargaron del cuidado,
de la casa. Sí, pero invisibilizadas. Ahora están más visibilizadas y salen. Hay una mayor
participación comunitaria, social, no sé cómo
decirlo; y forman o participan en grupos, ya
sea conformados sólo por mujeres o mixtos.
Hay mayor participación.” (Coordinadora de
Programa, San Juan)
“Empezábamos las primeras reuniones y las
mujeres por ahí no iban. Después, por invitarlas, porque en las visitas personales el técnico
va entablando relación no sólo con el jefe de
familia sino también con la mujer y con los hijos y las hijas, vamos invitando a las reuniones.
Hubo una segunda instancia, cuando por ahí
participaban en las reuniones pero en un segundo plano. Y en un segundo plano incluso que
se manifestaba físicamente en sentarse en la
silla un poco más atrás que la del hombre y no
opinar. Hasta que, bueno, trabajando también
en la asistencia técnica, y el técnico preguntándole ‘bueno y usted qué opina’ y dándole valor
a lo que van diciendo y a lo que van actuando,
bueno, terminaron todos sentados a la par a la
mesa y participando. Pero esto es todo un proceso que se va dando en el tiempo y un trabajo
que se va haciendo con las organizaciones.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
“Si bien uno las ve motivadas por un montón

227

�La situción de las mujeres jóvenes

de cosas, también ellas están condicionadas
por el programa a tener determinada conducta de participación. Yo creo que igual siempre
el que no tiene la conducta por sí mismo encuentra la forma de evadir. Pero digamos que
es un apoyo que haya una comisión material
para garantizar que estas compañeras puedan
hacer un proceso; de hecho, no sólo se quedan
con lo material, se interesan porque el mismo
programa no es que tenga una exigencia tan
grande en lo productivo. Por ejemplo: empezaron todo un año que cobraban y estudiaban,
ahora si no estudiaban es lo mismo en algunos
casos porque lo siguen manteniendo. Pero lo
del emprendimiento, la parte más productiva, después de un año recién lograron ponerlo
como una exigencia. Y es una exigencia que no
tiene ningún apoyo casi del programa, y en ese
caso la Subsecretaría está prestando esa articulación por un compromiso con la organización,
no porque a nivel institucional haya hecho un
acuerdo.” (Técnica, Misiones)
Ya planteado que, así como las organizaciones surgen muchas veces por necesidades
concretas de resolver el sustento, por necesidades prácticas de la vida, para sostenerlas
es necesario garantizar ciertas condiciones
materiales. Participar implica disponer de
tiempo y, en las economías familiares, esto
implica descuidar el trabajo productivo.
Un desafío es aprovechar esas instancias
de organización para abordar problemáticas
estructurales, más allá del sustento diario
que aparece como demanda concreta. Ejemplo de ello es la comercialización y, paralelamente, la necesidad de fortalecer el acceso
de las mujeres tengan a las mismas condiciones y posibilidades que los varones al mo-

228

mento de tomar decisiones, desnaturalizando
de ese modo la idea de que es más difícil que
la mujer pueda asumir la responsabilidad de
llevar adelante una organización.
“Yo, sinceramente, no separaría varones y
mujeres porque me parece que mucho tiempo se
habló de trabajar el tema mujer o trabajar con
mujeres. Vos podés trabajar mucho con grupos
de mujeres y sin embargo no estar trabajando
el tema género, porque no estás trabajando la
toma de decisiones y la equidad en la toma
de decisiones ni la igualdad de oportunidades
para los varones y para las mujeres. Entonces
yo creo que es mucho más rico si se logra la
participación de hombres y mujeres, cumpliendo distintos roles o rotando esos roles. Para
mí, deberíamos llegar a eso, a que sea indiferente: hoy el presidente de esta cooperativa es
un hombre, mañana hay cambio de autoridades y puede ser también una mujer; pero, por lo
general, todavía no rompemos la cuestión de
género. Presidente hombre, secretaria mujer.
¿Por qué? El ideal sería ese: que fuera indistinto si es hombre o si es mujer, y que tenga que
ver con la capacidad y la voluntad y las ganas
que cada uno tenga de dar a esa organización
en determinado período.” (Coordinadora de
Programa, San Juan)
“En ese sentido, la organización es de mujeres, por eso nosotros le damos tanta importancia y eso es lo que tratamos de trabajar
con ellas; siempre les decimos: ‘Esta es una
organización de mujeres’. Entonces, bueno,
pensemos las estrategias y veamos cómo nos
organizamos... Porque siempre el trabajo está
muy vinculado al hombre, porque como es una
zona rural y son todos productores ganaderos,
no hay mujer que no sepa ni esquilar, ni car-

near, ni hacer todas cuestiones vinculadas a
una actividad productiva, pero que tiene que
ver con su pareja. Entonces la organización,
para nosotros, es un espacio muy importante
donde ponen valor al trabajo de la mujer, en
esto de pensar el género, que dejemos de pensar la organización como una artesanía solamente, es un trabajo, y por eso esta idea de que
vengan a los desfiles, vinieron a la Expo, la
idea es sacarlas de ese lugar en el que algunos
las ponen y en el que ellas también en algún
punto se asumen. Entonces que se empoderen,
y la organización es algo fundamental, y tienen el espacio, tienen los materiales, tienen el
conocimiento, es impresionante el saber que
tienen…” (Técnica, Río Negro)

3.7.4. La participación de las jóvenes
Al abordar la problemática de la juventud se
obtuvieron escasas referencias a la situación
particular de las mujeres. En los grupos focales, las más jóvenes (menores de 25 años)
mostraron dificultades para expresarse 31.
Quienes asumieron un rol activo fueron las
mujeres de 25 a 35 años, que son las que
participan de las organizaciones –en algunos
casos ocupando cargos directivos– y que no
se autoperciben como “jóvenes”. Su preocupación está puesta en el futuro de sus hijos
e hijas adolescentes o jóvenes, que terminan
la secundaria y están buscando un proyecto de vida, y se orientan a generar espacios
para la contención de sus problemáticas o en
identificar actividades que los motiven. Las
y los jóvenes que participan de las organizaciones son generalmente hijas e hijos de sus

31 Ello ha motivado que su problemática fuera indagada en parte a partir de la experiencia de los técnicos entrevistados.

miembros, o jóvenes de la comunidad que se
suman por proyectos concretos que implican
el aprovechamiento de su formación y sus capacidades, como por ejemplo en actividades
de comercialización y gestión. La visión de
los actores, técnicos y líderes es que participan más las mujeres jóvenes que los varones.
“Lo fuerte que tenemos es una feria al año
en Santiago, entonces ahí van, es la más importante digamos. Este año hemos tenido jóvenes feriantes, de una organización del otro
lado de la 34; eso es bueno, porque uno ve que
va cambiando de generación en generación. No
es lo mismo el joven que se ha criado mamando
todo el proceso socio-organizativo de una organización, que hace 20-22 años atrás cuando
hemos empezado a hacer el trabajo. Entonces,
hay una… hay una franja de edad que cuando hemos empezado, allá por el 87-90, por ahí,
los hijos mayores por decir, una tanda de esa
generación no se han involucrado mucho en
el tema de trabajar de forma asociada. Es la
tanda más joven la que se está sumando. Como
que ahora es mucho más fácil, uno ve muchos
más jóvenes dentro de la asociación.” (Mujer
rural joven, Santiago del Estero)
“Lo que por ahí se ve es mayor participación
de mujeres que de varones. Sobre todo en temas
culturales, en temas sociales. Mucha más participación de las mujeres que de los varones.
Hay una etapa de ese pasaje de la adolescencia a la juventud que vos decís: ‘¿Y los varones
dónde están? ʼ. No sé, deben estar jugando al
futbol en la canchita. Algunos ya están trabajando en las chacras con los padres. Pero sí se
ve más participación de las mujeres.” (Coordinadora de Programa, San Juan)
“Empezamos a charlar ahí y a mí ya me

interesaba la agricultura, porque pasaban por
ahí dándole la bolsita de Pro-Huerta, y yo ya
ponía verdura, ponía cositas porque mi familia
es de Santiago del Estero, y son productores
de toda la vida, ponían ahí zapallo, todo, así
que eso lo del campo me llamaba ya. Y de ahí
empezamos a pasarnos los teléfonos, a empezar a organizarnos, ellas conocían más chicas,
algunas estaban en el campo, otras no, y yo
conocía unas del campo, nos organizamos en
una reunión. De la reunión salió hacer otra
reunión para decidir hacer una asociación, y
me nombraron presidenta de la asociación,
me decían que era porque el motivo era que
yo era joven y podía hacer más cosas, y tenía
otra visión del campo que la gente que era
más grande que yo. Dentro de todo son jóvenes, somos cuatro que andamos por los 35, y
después hay señoras más grandes.” (Líder de
organización, Río Negro)
“En esta organización, si la miramos hoy,
como que hay una franja etaria grande, gente
que tiene entre 25 y 70 años. Las más jóvenes
son las que están más animadas a hacer más
cosas, y también son las que han podido acceder, no sé si por decisión propia o porque han
tenido los recursos, a ser alfabetizadas y eso les
ha permitido a ellas avanzar en muchas cuestiones dentro de la organización, redactar sus
notas, formular... El otro día charlábamos y decían: ‘Tenemos que aprender a formular nuestros propios proyectos’ , y bueno, ahora están
en un momento de recambio de autoridades,
y bueno, charlábamos de esto, de la toma de
decisiones, del compromiso, de lo que significa
estar dentro de la comisión directiva; y ellas decían: ‘Pero hay cosas que no las sabemos hacer’,
y ‘bueno, se aprende’.” (Técnica, Río Negro)

“En general se puede observar que es como
una herencia, o sea: un padre que viene liderando una organización como que le va dando
lugar a su hijo también en la organización.
En general primero empiezan trabajando en
la chacra y de ahí luego se van sumando a
las reuniones de la organización. Y primero,
cuando empiezan a participar en la reuniones
de la organización, no participan opinando:
al tiempo de estar asistiendo empiezan a participar y a opinar y es respetada su opinión.
Y después tenemos algunos casos en los que
ya toman la vanguardia, digamos, y proponen acciones y son por ahí después los mismos
socios de la organización que proponen para
determinadas actividades a los jóvenes, porque
les reconocen otra capacidad en cuanto a formación, mismo de la escuela, o que manejan
internet o que tienen otra forma, otra capacidad de gestión. Entonces están involucrándose
y participando más en acciones de gestión.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
Pero también emergen esquemas adultocéntricos, en los que los jóvenes, sin especificar el género, no son escuchados o no tienen
espacio para sus iniciativas. Aparecen discursos en los que los adultos colocan a la juventud en una posición subordinada o marginal. Por otro lado, los procesos de migración
juvenil y la falta de propuestas atractivas o
de políticas públicas de contención son otros
factores que ponen límites a la participación
de los jóvenes rurales.
“Esta zona de los Pereyra, no sé si son pocas
las jóvenes pero por ahí son como que no quieren, son tímidas, son cerradas las chicas; no es
como en otros lados, ¿has visto?, que son más
que se van con uno y con otro; aquí como que

229

�La situción de las mujeres jóvenes

son muy cerradas las chicas, no sé por qué…”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Cuesta muchísimo incorporar jóvenes. Incluso en la FECOAGRO ya se han hecho dos
congresos de jóvenes para ver por qué no se
suman, cuáles son los limitantes, qué posibilidades, qué tienen pensado para su futuro. Y
de ahí surgieron. Una es que, por ejemplo en la
participación en las cooperativas, los hombres
más grandes les dicen: ‘¡Qué sabés vos si vos
no sabés!’. No los dejan participar en ese sentido. Es decir: yo quiero poner tal cultivo y viene
el hombre y me dice: ‘No, no porque qué sabés
vos. Vos no tenés experiencia’. No les dan una
confianza como para decir ‘bueno, voy a seguir
en esto’.” (Líder de organización, San Juan)
“En realidad las mujeres jóvenes que estamos somos hijas directas de los socios fundadores. Pero nos cuesta mucho. Lo que queremos nosotros es sumar gente para que no se
pierda la cooperativa, pero cuesta mucho…
Como que no tienen una necesidad de trabajar.” (Mujer rural joven, San Juan)
“Te decía que las regiones son expulsivas; las
jóvenes se van y no vuelven, van a estudiar y ya
se quedan, o vuelven cuando ya tienen prácticamente una vida hecha, antes de terminar sus
últimos años. Y se está viendo mucho la pérdida de cultura y todo eso; es muy difícil elaborar
proyectos donde se pueda pensar en incluirlos
o bien son proyectos muy comunes para nosotros. Se ha trabajado con ruecas para mujeres,
en los salones de usos múltiples, donde ellas se
juntan a realizar sus actividades de telar o de
costura y demás; pero sabemos que no es muy
atractivo muchas veces para nuestras jóvenes,
o bien que lo hacen porque no hay otra cosa
para hacer…” (Técnico, Río Negro)

230

Si el hecho de ser parte de colectivos organizados es para las mujeres una posibilidad
de empoderarse, formarse y lograr autonomía, para los y las jóvenes significa mayor
contención, la posibilidad de “pertenecer”
y de identificarse con la realidad de sus comunidades, así como de desarrollar proyectos que promuevan su arraigo o amplíen su
horizonte como estudiantes (como en el caso
de las becas gestionadas por organizaciones
de Misiones para que continúen una formación universitaria en la Universidad de La
Plata). Además, es importante para garantizar el sostenimiento de los emprendimientos
originados en las organizaciones.
“Dentro de 10 años lo veo, dentro de 15, 20;
estamos trabajando para eso, lo que nosotros
andamos hoy, esto de los jóvenes, de incluirlos,
de llevarlos. No sé si mi hijo, mi hija, capaz
que no quiera saber nada, pero por ahí hay
otros jóvenes que sí. Por ejemplo, tengo una
sobrina, tengo tres chicas que son hijas de una
compañera de la organización que les gusta
y se enganchan y andan y se han ido solas al
encuentro de jóvenes en la moto en medio de
la lluvia y por su cuenta. O sea, los chicos, uno
ve que no son todos como uno quiere siempre,
pero sí hay chicos que van a continuar.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Pero sería muy bueno, casi lo ideal para la
ruralidad en general, que hubiera programas
que los aliente a los chicos a hacer proyectos, a
hacer emprendimientos, que los hagan quedar
en sus casas con sus familias, que puedan producir. Porque en el campo podemos producir
muchas cosas, porque ancestralmente hemos
nacido y nos hemos criado en esta cultura del
trabajo. Lo que tendría que hacer el Estado

es crear programas o proyectos de contención
laboral, proyectos productivos para jóvenes,
pensados y abocados a los jóvenes, para que
ellos puedan arraigar sus raíces y quedarse
y trabajar, producir y poder, sobre todas las
cosas, comercializar lo que se produce. Esa es
una limitante muy grande para la ruralidad.”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Organizarnos, mostrar presencia en varios
lados, ferias. Yo en la organización, para mostrar que AAFRA está presente, mando a las
chicas a ferias, siempre una chica nos está
representando en otro lugar, nunca estamos
todas acá. Siempre cuando hacen feria en el
país, en Buenos Aires, en Corrientes, siempre
va a haber alguien de AAFRA presente, llevando la bandera de las mujeres. Para nosotros es un logro organizarnos, y ahora que
somos un poquito nuevas, empezar con los proyectos que tenemos en camino ya armados.”
(Líder de organización, Río Negro)
“El joven para que siga en la cooperativa
no tiene que estar metido en el cultivo. Puede
aplicar todas las herramientas que tiene y su
mayor conocimiento de la tecnología.” (Grupo
focal, San Juan)
“Los jóvenes de FECOAGRO tienen una
intención de revalorizar el trabajo del padre,
que muchas veces no se ve, porque pasa todo
lo contrario: como que el hijo no quiere saber
nada con lo que viene haciendo el padre, porque no le da plata y no entiende por qué sigue
arriesgando. FECOAGRO ha vivido todo un
proceso muy interesante para estudiar, donde
durante quince años toda la organización de
productores eran hombres adultos, mayores,
y hoy quienes están llevando toda la parte de
gestión son los jóvenes.” (Técnica, San Juan)

3.7.5. La participación
como oportunidad
Se puede afirmar que la predisposición creciente de las mujeres a participar y a alcanzar cargos directivos en las organizaciones
constituye una oportunidad para favorecer y
fortalecer procesos de desarrollo rural para
sus comunidades. Por un lado, existen logros
concretos, surgidos de su capacidad de gestionar y peticionar, logros que más allá de sus
beneficios inmediatos pueden luego proyectarse hacia la comunidad. Y en este marco
colectivo, se dan nuevas alternativas productivas y la posibilidad de acceder a recursos
para su puesta en marcha.
“Un logro muy importante de nuestra organización, nuestro primer gran logro fue este
salón. Nos ha costado muchas pasilleadas,
pidiendo el financiamiento, mucho hacer trámite, mucha gestión… Parte de Agricultura
Familiar, parte FUNDAPAZ, parte gobierno
de la provincia. Porque como verán nuestro
salón está equipado con computadoras, televisor, un freezer, cocina. Cada uno ha aportado
lo suyo y se ha podido armar esto.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
“Pasamos proyectos para que tengan una
salida laboral, como panadería, panificados;
ya tenemos 16 mujeres trabajando con los proyectos que les hemos conseguido, con hornos
pizzeros, amasadora y batidoras que les hemos conseguido para que se hagan una salida
laboral. A los apicultores también los hemos
ayudado: ahora a ellos les viene la salita para
extraer la miel, para trabajar; entonces les pasamos nosotros un proyecto para que tengan
una salita móvil para que ellos se saquen la

miel en su campito. Queremos poner la fábrica
de lácteos, que viene para los 22 tamberitos;
ahí queremos incluir a todos los ganaderos
que no tienen más de 30 o 40 vacas que son
de cría.” (Líder de organización, Santa Fe)
Por otro lado, la posibilidad de organizarse,
ya sea en cooperativas, foros o movimientos
campesinos da la oportunidad de construir
una nueva territorialidad y nuevas relaciones
con el Estado. Brinda también mayor autonomía en la gestión del territorio, lo que implica
que puedan construir y difundir sus discursos, su proyecto político, económico, social
y ambiental. Las organizaciones promueven
identidad, sentido de pertenencia y la posibilidad de aprendizajes y logros colectivos.
Gran parte de los avances y resultados concretos que aparecen en las comunidades son
producto de gestiones o reivindicaciones motorizadas por ellas. Y lo reconocen así, “que
solas no podemos”. Muchos de los avances
que se comentaron, o que se vieron en las
comunidades, ya sean salones comunitarios
para las organizaciones –los cuales a su vez
funcionan como referencia para toda la comunidad–, compra de maquinaria pesada,
espacios o redes de comercialización o bien
reclamos al Estado para contar con escuelas,
salas de salud o caminos, son resultado de
acciones colectivas, y es por ello que se valora y se reconoce necesario organizarse como
sector o como grupos de mujeres.
“Estar en PIP es una oportunidad. Todo
lo que conseguimos fue por la organización.
Nuestra sede funciona como un CIC (Centro
de Atención Comunitaria). Tenemos personería jurídica y hemos gestionado una cooperativa.” (Grupo focal, Misiones)

“Siempre pienso que debemos trabajar en
grupo para mejorar el pueblo donde estemos,
debemos trabajar en grupo siempre para que
tengamos los mismos ideales. ¿Viste? Porque
si no, si empezamos en grupo y después uno
para acá y el otro para allá, imposible que logremos algo. Pero mientras tengamos el mismo objetivo vamos a lograr mucho.” (Mujer
rural joven, Santa Fe)
“En estos últimos años yo creo que a las
mujeres a nivel estatal... O sea: se han sentado
con el gobernador, se han sentado en Buenos
Aires, van y participan y las tratan de igual
a igual. Yo creo que es algo que se lo han ganado; se han sabido organizar y pasa por ellas
mismas también. Porque a veces siempre dicen
que es el otro que…; y yo creo que pasa por
ellas. Sentirse que pueden viajar, que pueden
salir, que pueden participar, que pueden hacer, que pueden hacer un montón de cosas.”
(Técnica, Santa Fe)
“Sí, porque es difícil vender lo que vos hacés independientemente. El hecho de unirse
convenía por los impuestos, por todo. Y aparte
la relación intercooperativa estaba muy buena; entonces se decidió unirse a FECOAGRO
desde el principio. Aparte la FECOAGRO nos
ayudaba con los insumos, por ejemplo, semillas, nos prestaban los tractores, todo eso se
descontaba al final. Pero te daban la mano
de decir ‘tomá, te presto’, cosas que no teníamos, incluso las tierras, ellos nos arrendaban
las tierras y después del producto final de la
semilla se descontaba.” (Mujer rural joven,
San Juan)
“Estar en FECOAGRO es una oportunidad.
Es reconocida en todo el país, está instalada
como marca. Es una empresa social donde to-

231

�La situción de las mujeres jóvenes

dos son dueños y la calidad de sus productos
es valorada. La comercialización de nuestros
productos está resuelta aunque genera mucha
dependencia de un solo comprador [el INTA].”
(Grupo focal, San Juan)
“Es una realidad: nosotras entendemos que
hay que estar unidas para lograr cosas, como
hicimos con el tinglado, o el tanque de agua
potable que lograron poner en la escuela con
grupo electrógeno, o el proyecto de documentación donde le dieron documento a muchas
familias enteras que no tenían.” (Grupo focal,
Santiago del Estero)
“Y sí, a lo mejor yo no estoy ganando un
sueldo, no estoy viviendo de eso, pero tampoco
voy a estar toda la vida en eso. O sea: es un
momento que me está tocando, que cumpliré
esta función; seguirán otras, y así como yo he
crecido crecerán otras que van a ir a ocupar
el espacio, volveré; pero todo aquello que he
aprendido, lo que he conocido le va a servir
a la organización y me va a servir a mí también. Entonces no estoy perdiendo el tiempo
y yo sé que eso es así y los que estamos en
esto lo sabemos. No es la gran mayoría la que
toma conciencia, si la gran mayoría tomara
conciencia sería…” (Líder de organización,
Santiago del Estero)
En síntesis: si bien la presencia de mujeres en las organizaciones contactadas y su
participación activa en ellas varían en cada
región y comunidad, sobre todo en función de
factores culturales, en general son ellas quienes tienden a predominar, llegando a ser en
algunos lugares amplia mayoría en relación
con los hombres.
Las explicaciones son varias, y van des-

232

de el hecho de que los varones en algunos
casos migran estacionalmente hasta que las
mujeres fueron ocupando espacios que ellos
fueron dejando, así como también que fueron tomando conciencia de la necesidad de
participar y reconociendo sus derechos en
tanto mujeres en procesos de participación.
En otros casos, fue necesario crear espacios
en los que participaran sólo mujeres. Esto
fue necesario para que ellas asumieran y reflexionaran sobre sus roles dentro de la comunidad y sus familias, fundamentalmente
en contextos en que la presencia de varones
las inhibía.
El aumento de su participación comunitaria y política en el medio rural no cuestiona por sí mismo la persistente inequidad
en el acceso a recursos entre varones y mujeres, pero se puede apreciar el crecimiento
en autoestima y conciencia de sus derechos,
que resulta de las posibilidades que fueron
teniendo al gestionar para solucionar problemas o alcanzar objetivos comunes, capacitarse, viajar, participar, intercambiar con otras.
Las mujeres tienen una mirada a más largo
plazo en los logros que buscan para sus organizaciones y comunidades; más allá de beneficios inmediatos, ellas destacan la necesidad
de sostener estos procesos y el aprendizaje
que les significa participar de espacios colectivos. Dicha participación encuentra sus límites en la sobrecarga de tareas que enfrentan
y en los conflictos familiares que les genera.
Ello puede desembocar en el abandono de la
experiencia, la exclusión parcial de quienes
tienen hijos pequeños o el deterioro de sus
propias actividades domésticas o productivas

por los compromisos asumidos.
Las propuestas de sensibilización y capacitación en la perspectiva de género para
organizaciones de la agricultura familiar
(impulsadas por los programas públicos de
desarrollo rural y organizaciones no gubernamentales), junto con las iniciativas de algunos técnicos que trabajan en terreno, fueron
dando un impulso a la instalación del tema
como cuestión de agenda de los propios técnicos.
Las y los jóvenes que participan en las organizaciones son generalmente hijas o hijos
de miembros, o jóvenes de la comunidad que
se suman por proyectos concretos destinados
al sector. Pero los procesos de migración juvenil y los propios obstáculos que ponen los
adultos a su participación limitan una presencia más activa. De todos modos, se va reconociendo que quienes se quedan y participan cuentan con capacidades específicas y
diferentes de las de los adultos para ciertas
actividades, principalmente de gestión.
Surge como preocupación la necesidad de
incentivar o alentar la participación de jóvenes. Esta no sólo es necesaria para que las organizaciones se sostengan en el tiempo, sino
también para que los jóvenes se arraiguen,
se identifiquen y sientan que pertenecen a
la realidad de sus comunidades.
La predisposición de las mujeres jóvenes a
participar de colectivos organizados y a ocupar espacios de decisión constituye una oportunidad para favorecer y fortalecer procesos
de desarrollo en las comunidades rurales y
construir una nueva territorialidad y nuevas
relaciones con el Estado. k

Cooperativa “Flor de la Quebrada”, Jujuy.

233

�Cooperativa “Las Arañitas Tejedoras”,
Catamarca.

4
Conclusiones

234

235

�conclusiones

k

Acerca del comportamiento demográfico de la población

Las tasas de industrialización y urbanización más altas de la historia argentina se registran
hacia mediados del siglo pasado. Desde entonces, el proceso de despoblamiento de las áreas
rurales tiende a desacelerarse gradualmente. Esta disminución relativa de la residencia en
áreas rurales se explica fundamentalmente por el abandono de las extensiones abiertas.
Si bien la información censal no permite reconstruir los movimientos poblacionales entre
áreas rurales y urbanas, ni entre zonas rurales dispersas y agrupadas, se observa que en el
período intercensal (2001-2010) aquellos departamentos que pierden población a campo
abierto, la ganan en los poblados rurales. También se verifican casos en los que disminuye
la participación de los residentes tanto en zonas rurales dispersas como agrupadas, evidenciando que las transferencias poblacionales se producen entre el campo y la ciudad.
Aun cuando este proceso se enmarque en una tendencia histórica conocida, el análisis
del comportamiento actual de distintos segmentos poblacionales da lugar a algunos hallazgos interesantes.
Considerando la población total, la relación de género favorece a las mujeres urbanas. El
predominio de las mujeres en relación con los varones se constata en particular en las regiones
cuyana y pampeana, que aparecen así como más “feminizadas”. Este comportamiento puede
asociarse en parte con el proceso de envejecimiento de la población y la mayor esperanza
de vida que tienen las mujeres. Por su parte, las áreas urbanas de la Patagonia resultan las
más “masculinizadas”. Este comportamiento no se relaciona con factores demográficos sino
con fenómenos sociales. Esta región constituyó y sigue constituyendo un foco de atracción
de población, que evidentemente discrimina por género.
En las áreas rurales, la relación entre mujeres y varones se invierte a favor de estos últimos. Si analizamos el área rural, la participación de las mujeres resulta más baja en las zonas
dispersas que en las agrupadas. Sin embargo, la variación intercensal en zonas rurales dispersas “favorece” a las mujeres del NEA y el NOA. Este incremento de la participación de
las mujeres podría ser explicado por un proceso de emigración que afecta más a los varones.
El análisis de las brechas generacionales también da cuenta de comportamientos destacables. Si bien los jóvenes (población de 15 a 34 años) representan menos de la mitad de la
población no joven y tienen mayor participación en las áreas urbanas que en las rurales, en el
período intercensal se incrementa la proporción de jóvenes de manera levemente más significativa en las áreas rurales. En este caso cabe suponer que los procesos de emigración afectan
en mayor medida las familias rurales con niños pequeños y de adultos mayores, que tienden
a radicarse en los aglomerados urbanos debido a las mayores comodidades que estos ofrecen.
Pero la situación más interesante se registra en el medio rural de la Región Pampeana. Si
bien esta es la región con menor presencia de jóvenes rurales, al comparar las brechas generacionales entre zonas agrupadas y dispersas se observa que la participación de los jóvenes

236

es más alta a campo abierto. Esto da lugar a la hipótesis de que las zonas rurales dispersas
de esta región ejercen cierto poder de retención sobre los jóvenes, probablemente debido al
tipo de mano de obra demandada. En el resto de las regiones, la participación de los jóvenes
es mayor en las localidades rurales.

k

Del esfuerzo económico que debe realizar la población

Las tasas de dependencia, tanto en áreas urbanas como en las rurales, muestran fuertes caídas en el período intercensal. Esto evidencia que la población potencialmente activa debe
realizar un menor esfuerzo económico para sostener a la que se supone –y se desea encontrar– en condición de inactividad (menores de 15 años y mayores de 65 años). Las regiones
que experimentan los descensos más notorios son el NEA y el NOA, donde se registran las
tasas de dependencia más elevadas.
Al analizar las tasas de dependencia específicas se observa que es la tasa de dependencia
infantil la que explica la disminución de la tasa de dependencia global. Entre 2001 y 2010,
la tasa de dependencia infantil registra caídas de diferente intensidad según regiones, mientras que la tasa de dependencia de adultos mayores permanece estable. Particularmente las
áreas rurales del NEA y el NOA, donde se registran las tasas de dependencia infantil más
elevadas, muestran fuertes reducciones en el período intercensal. En el interior del medio
rural, las tasas de dependencia infantil resultan levemente más altas en zonas agrupadas
que en las dispersas, afianzando la hipótesis de que las familias rurales con niños pequeños eligen los poblados como zonas de residencia. Sin embargo, entre extremos del período
intercensal también se registran caídas de las tasas de dependencia infantil en las localidades rurales, comportamiento explicable por la disminución de las tasas de natalidad o por
la emigración hacia áreas urbanas.
En términos teóricos, la disminución de las tasas de dependencia aliviana el esfuerzo
económico que debe realizar la población en edad de trabajar, pero para conocer la configuración efectiva del fenómeno resulta necesario considerar las tasas de actividad. Se observa
así que la participación en el mercado de trabajo de la población rural, con excepción de
la pampeana, se mantiene prácticamente en los mismos niveles que se registraban en el
año 2001, mientras que la población urbana incrementa su nivel de participación. En el
medio rural, los aumentos más significativos se producen en zonas agrupadas, menos en la
Región Pampeana donde crecen más las tasas de actividad de los pobladores de zonas
dispersas.

237

�conclusiones

k

Distribución espacial de las mujeres jóvenes

Al considerar los patrones de asentamiento geográfico de las mujeres jóvenes se observa el
escaso peso relativo de este segmento de la población en áreas rurales. Surgen sin embargo
notorias diferencias regionales. Mientras que en la Región Pampeana las jóvenes rurales representan en torno al 5% de las mujeres jóvenes, en el NEA, el NOA y Cuyo rondan el 20%.
Además, en estas últimas regiones, las mujeres jóvenes tienen mayor participación en las
zonas rurales dispersas que en las agrupadas, pese a lo cual las pérdidas más significativas
de población femenina joven se produce a campo abierto.
Las transferencias poblacionales también asumen rasgos particulares por región, de modo
que en el NEA y Cuyo las jóvenes estarían abandonando las zonas rurales dispersas para
asentarse en los poblados rurales, mientras que en el NOA estarían dejando las áreas rurales
para dirigirse a los aglomerados urbanos.
En las localidades rurales del NEA, las mujeres jóvenes pasan a tener mayor peso que
los varones jóvenes. Esta pérdida de participación de la población masculina joven podría
asociarse con la preferencia de las mujeres con hijos pequeños a sentar residencia en los
poblados rurales, mientras los varones permanecen en el campo.
La tendencia de las jóvenes a fijar residencia en los poblados rurales que se desprende
de la información censal se verifica asimismo en el testimonio de los actores entrevistados.
En este sentido, se planteó que se pueden ver con frecuencia casos en los que las mujeres
se trasladan a vivir a centros más urbanizados para que sus hijos puedan estudiar, mientras
que los hombres se quedan en el campo.
Al poner en relación el comportamiento de las mujeres y los varones jóvenes se percibe que
en el medio rural se produce una progresiva paridad de género. Las regiones que muestran
las variaciones intercensales más significativas son el NEA y el NOA, donde la proporción de
las mujeres jóvenes tiende a equipararse a la de varones jóvenes, probablemente debido a un
proceso de emigración que afecta de manera más significativa a la población masculina joven.
Al analizar las motivaciones y condiciones por las cuales las y los jóvenes rurales deciden
migrar aparecen distintas tendencias. La razón más frecuente por la que migran los hombres
tiene que ver con la necesidad de trabajos extraprediales dentro de la misma provincia por
intervalos cortos de tiempo, o bien para desarrollar tareas agrícolas o participar en actividades
no agrícolas, como la construcción, en otras provincias. En el caso de las mujeres, la decisión
de migrar está más marcada por la voluntad de continuar estudios superiores. Cada vez más,
las mujeres rurales jóvenes aparecen en la búsqueda de un antidestino, no hacer aquello que
está establecido que tienen que hacer (quedarse en el campo y cuidar a sus familias), quebrando la inexorabilidad de la herencia de madres y abuelas. Por otro lado, la posibilidad
de estudiar y recibirse puede transformarse posteriormente en un motivo para migrar, ya que
no encuentran alternativas para insertarse laboralmente en sus lugares de origen. De esta
manera, la misma posibilidad de proseguir estudios terciarios deriva en la decisión de irse.

238

En algunos testimonios aparece la idea de calidad de vida en el sentido de la mejora en las
condiciones laborales, pero muchas veces el motivo por el cual los jóvenes deciden migrar
está definido por la búsqueda de una mejor “calidad de vida”, que se encontraría en la ciudad. En este sentido, aparecen en los jóvenes deseos y representaciones en torno a lo urbano
como lugar de accesibilidad, conectividad, servicios, todo aquello que el acceso a las nuevas
tecnologías muestra. Esta idea se contrapone con lo rural, que se asocia con la escasez, la
inaccesibilidad, la precariedad. Surge así una redefinición de la vida en el espacio rural, que
amplía su territorio vinculándolo con el medio urbano, en un contacto fluido, para utilizar
servicios e incluso para trabajar mientras se sigue viviendo en el campo.
Por otro lado, mejorar la calidad de vida tal como lo expresan las mujeres (contar con vivienda digna y acceder a servicios o bienes que les permitan reducir su carga de trabajo
doméstico) entra en tensión con la reinversión económica requerida para aumentar la rentabilidad de la producción familiar.
Para los jóvenes que eligen permanecer, crecer y desarrollarse en su territorio, la participación en organizaciones y cooperativas se convierte en una oportunidad para proyectarse
y generar alternativas. Se constató que quienes tienen un espacio de participación logran
generar iniciativas para quedarse, y plantean la cuestión del arraigo como una problemática
a ser abordada por ellos y por el Estado.

k

Jefatura femenina joven y pobreza

En general, la declaración de la jefatura femenina remite a situaciones en que el cónyuge
suele estar ausente, de manera que las mujeres deben afrontar la responsabilidad de sostener solas el hogar. Así, este tipo de hogares se ve expuesto a una mayor probabilidad de
encontrarse en situación de pobreza estructural.
En el período intercensal se observa un pronunciado incremento de la jefatura femenina
joven. Este crecimiento se expresa con mayor intensidad en las áreas rurales, aun cuando la
incidencia de las jefas jóvenes en estas áreas se ubica en niveles bajos.
Cabe aclarar que la identificación del jefe de hogar tiene un importante componente cultural, de modo que aún pesan los mandatos y representaciones sobre los roles dentro de las
familias, principalmente entre las mujeres de más edad. Esto incide fuertemente en la propia definición como cabeza de hogar, aunque las mujeres sean el principal sustento, si el
cónyuge está presente. De esta manera, el fuerte incremento de la jefatura femenina joven
que muestra la información censal se relaciona, según la perspectiva de las propias mujeres,
con el aumento de las separaciones o de las madres solteras.

239

�conclusiones

Esta situación lleva a suponer que las jóvenes deben procurar su inserción en el mercado
de trabajo. La alta correlación positiva que se verifica entre el incremento de la jefatura femenina y el crecimiento de la tasa de empleo de las mujeres jóvenes en zonas rurales agrupadas ofrece indicios de esto, principalmente en el NEA y la Patagonia.
El análisis de la relación entre la jefatura femenina y masculina joven muestra que el
incremento del porcentaje de las jefas supera al de los jefes, de modo que este comportamiento resulta distintivo de las mujeres. Si bien las localidades rurales tienden hacia una
mayor paridad entre las mujeres y varones jóvenes que asumen la jefatura del hogar, es en
las zonas dispersas donde se registra un aumento más pronunciado de la proporción de jefas con relación a los jefes. Sin embargo, en las extensiones rurales abiertas el aumento de
la jefatura femenina joven supera al de la tasa de empleo de las mujeres jóvenes. Esta situación permitiría suponer que las jefas jóvenes de áreas rurales dispersas se encuentran
en una condición de gran fragilidad social, supuesto que se fortalece al observar que dicho
fenómeno se da en las zonas geográficas de mayor marginalidad.
En este sentido, se ha constatado que las mujeres rurales crean alternativas para sostener
a sus hogares, generan posibilidades de ingresos, pero en general no son sostenibles en el
tiempo. Existe en el campo una demanda por oportunidades laborales más estables, principalmente entre las mujeres jóvenes que no tienen en su horizonte dedicarse a la producción
agropecuaria.
Para contrastar el supuesto teórico de asociación entre la jefatura femenina y la pobreza
se analizó la incidencia de jefas jóvenes en situación de NBI. En el período intercensal este
indicador experimenta variaciones negativas, tanto en zonas rurales agrupadas como dispersas. Aun cuando la situación de pobreza estructural afecta mayoritariamente a las jefas
jóvenes que residen a campo abierto, las disminuciones registradas en estas zonas resultan
más pronunciadas que en las localidades rurales. De todas formas, en las zonas rurales dispersas del NOA y el NEA la pobreza estructural afecta en torno al 40% de las jefas jóvenes.
En los últimos años, la Asignación Universal por Hijo ha contribuido a reforzar la autonomía de las mujeres y la toma de decisiones sobre aspectos de la economía doméstica y la
producción; son ellas quienes deciden sobre el destino del dinero que perciben por la Asignación, lo cual redunda en inversiones para la mejora de la calidad de vida de las familias,
fundamentalmente de los hijos e hijas. El dinero se destina a la educación y a mejorar la
nutrición de los niños y las niñas. Asimismo, realizan inversiones dentro del hogar que tienden a reducir la carga de trabajo doméstico, como la compra de lavarropas.
Estas nuevas configuraciones familiares resultantes, que pueden ser más recientes en el
campo que en la ciudad, están acompañadas por una mayor valoración de la capacidad de
las mujeres de contribuir al sustento del hogar.
Por otro lado, cabe señalar que la criticidad de la situación que enfrentan las jefas jóvenes
se proyecta sobre los miembros que tienen a cargo. En este sentido, el tamaño de los hogares

240

que encabezan constituye un indicador de la vulnerabilidad social en que se encuentran. Al
analizar la manifestación de este fenómeno en el medio rural, se observa que en el año 2001
el porcentaje de jefas jóvenes pobres a cargo de hogares con 5 miembros o más superaba al
de jefas jóvenes pobres de hogares con 2 a 4 miembros. Este comportamiento adquiría la
mayor intensidad en el NEA. Diez años después se registra una concentración de la jefatura femenina joven en situación de pobreza en los hogares de menor tamaño. Considerando
la tendencia de la pobreza estructural a reproducirse entre generaciones, esta constatación
resulta alentadora.
Esta situación queda reflejada en el discurso de las mujeres, quienes ante el reconocimiento de las dificultades de sostener hogares numerosos, manifiestan una decisión explícita de
tener menor cantidad de hijos.

k

Fecundidad

Los datos del CNPHyV 2010 vinculados con la fecundidad no han sido difundidos hasta la
fecha. Aun así cabe señalar la lentitud con que se modifican los patrones reproductivos de
la población.
En el año 2001 la maternidad se encontraba más difundida entre las jóvenes rurales que
entre sus congéneres urbanas. Las diferencias urbano-rurales más pronunciadas se registraban en Cuyo y la Región Pampeana, mientras que en el resto de las regiones el comportamiento de las jóvenes urbanas y rurales resultaba más homogéneo.
Considerando las áreas rurales, las incidencias más altas del país se registraban en la Patagonia y en el NEA, pero el promedio de hijos de las madres jóvenes del NEA superaba al
de la Patagonia. En las zonas rurales del NOA, si bien el porcentaje de madres jóvenes era
levemente inferior al de estas dos regiones, el promedio de hijos resultaba superior al de la
Patagonia. Por otro lado, el NEA y el NOA mostraban comportamientos homogéneos en zonas rurales agrupadas y dispersas, si bien el promedio de hijos de las jóvenes radicadas en
zonas rurales abiertas era más alto que en poblados rurales.
La maternidad temprana –de jóvenes de 15 a 19 años– también tenía mayor incidencia
en las áreas rurales que en las urbanas, y los mayores porcentajes de madres adolescentes
se registraban en las áreas rurales del NEA y el NOA. Las diferencias dentro del medio rural tendían a diluirse, de manera que las zonas agrupadas y dispersas mostraban relativa
homogeneidad. Aun así, la prevalencia de la maternidad temprana era levemente mayor en
las extensiones rurales abiertas.
En los grupos focales se encontraron indicios de un cambio en los patrones reproductivos

241

�conclusiones

de las mujeres jóvenes en relación con otras generaciones. Hay una tendencia a tener menor
cantidad de hijos, cuestión que puede ser explicada, por un lado, por factores económicos
o de acceso a la tierra –cuya excesiva división por herencia deja de ser económicamente
sustentable– y, por otra parte, debido al impacto de las políticas públicas en salud sexual y
reproductiva, a partir de las cuales existe mayor información y acceso a métodos anticonceptivos, a la vez que su uso está más naturalizado.
Sin embargo, los servicios de salud se encuentran en su mayoría concentrados en zonas
urbanizadas. Se resaltó la precariedad de aquellos ubicados en localidades rurales, fundamentalmente por la falta de recursos humanos y de especialidades para la atención de mujeres y
niños. Si bien se reconoce y se pudo apreciar la existencia de centros de atención primaria
equipados y en muy buen estado, el déficit se manifiesta en materia de recursos humanos,
incluso en aquellos centros que se encuentran en los pueblos. Existen nuevas formas de
acceder a la salud a través de programas que acercan móviles equipados, personal médico
o promotores de salud a las zonas rurales, principalmente para el control ginecológico. Sin
embargo, este tipo de controles es un tema complejo, ya que no es una práctica habitual y
sistemática de las mujeres.
Estas nuevas formas de acceso a la salud, junto con la posibilidad de contar con obra
social, ya sea por ser parte de una organización o cooperativa, o bien por estar inscriptos
en el Monotributo Social para la Agricultura Familiar, amplían la posibilidad de contar
con cobertura médica, mejorando la situación de las mujeres jóvenes respecto de generaciones anteriores.

k

Las mujeres jóvenes y el trabajo

En el período intercensal se observa un crecimiento de las tasas de actividad correspondientes a la población de 20 a 34 años, que resulta mayor en las áreas urbanas que en las
rurales, de modo que las brechas territoriales persisten y se amplían. Sin embargo, los mayores incrementos en las tasas de actividad femeninas (producto de una situación de partida
más precaria que la de los varones) redundan en una disminución de las brechas de género.
La residencia en el medio rural y el género configuran, en el caso de las jóvenes, una acumulación de desventajas que se agudizan en las zonas rurales dispersas. A esta cadena de
desigualdades se sobreimprimen las realidades provinciales, principalmente en el NEA y
el NOA, donde pese a las variaciones positivas que registran las tasas de actividad de las

242

mujeres jóvenes, persisten importantes niveles de desigualdad geográfica.
A estas menores oportunidades que enfrentan las jóvenes rurales se suman las dificultades
para participar en el mercado de trabajo y atender a la vez el cuidado de los miembros del
hogar. Esta sobrecarga de tareas se expresa con particular intensidad en aquellos contextos
en que la oferta de servicios estatales –como jardines maternales, escuelas especiales, instituciones dedicadas al cuidado de adultos mayores– es más precaria.
Las mujeres en el campo tienen una intensa carga de trabajo, tanto por el rol que se les
asigna –y que ellas asumen con naturalidad– como responsables de las tareas domésticas y
de cuidado, por la responsabilidad sobre tareas productivas dentro de las unidades familiares, fundamentalmente para el autoconsumo y la venta de excedentes, así como por la participación en espacios comunitarios. Estas actividades sostienen las economías familiares,
más aun cuando sus compañeros migran por períodos prolongados. Esta ausencia intensifica
sus responsabilidades al frente del hogar y la necesidad de generar alternativas de ingresos
a través de emprendimientos, búsquedas de canales de comercialización, agregado de valor
y participación en las organizaciones. Esta sobrecarga de trabajo limita la disponibilidad de
las mujeres de tiempo libre para la recreación o simplemente para ellas mismas.
Sin embargo, aun cuando prima una mirada patriarcal respecto de la división de tareas
dentro de los hogares, los jóvenes participantes en los grupos focales pusieron de manifiesto
que existe una mayor participación de los varones en las tareas domésticas, sobre todo en
las parejas más jóvenes.
La cuestión del cuidado no fue planteada como un problema o una demanda por parte de
las mujeres rurales. Sí lo fue por parte de las técnicas, quienes ven que la total responsabilidad que asumen en la crianza de los niños y el cuidado de ancianos o enfermos es un
límite para la participación de las mujeres, tanto en los programas de desarrollo como en
las organizaciones.
En cuanto a cuestiones productivas, no se plantearon inequidades de género en torno al
acceso a los recursos. En cambio, se enfatizaron las escasas posibilidades que existen de insertarse localmente en actividades distintas de las productivas. En general las mujeres más
jóvenes encuentran pocas alternativas para estudiar en las zonas rurales y trabajar fuera de
las actividades propias de las fincas, lo cual da lugar a la decisión de migrar. Sin estudios
no tienen alternativas de trabajo y, para alcanzar una formación terciaria o universitaria,
tienen que irse.
Los y las jóvenes buscan en general algo diferente de lo que hacen sus padres. Encontrar
opciones atractivas en sus lugares es un tema complejo y preocupante. Muestran interés por
emprendimientos alternativos que los vinculen al medio urbano, con las TIC, y en los que
tengan la oportunidad de aplicar sus conocimientos. Esta demanda es percibida por las organizaciones, que ven en los conocimientos tecnológicos de los jóvenes un potencial a ser
aprovechado para la gestión de los emprendimientos.

243

�conclusiones

k

Las mujeres jóvenes y la educación

La información censal muestra que, entre los años 2001 y 2010, se produjo un incremento
del 15% en la incidencia de los jóvenes urbanos con secundario completo o más. Sin embargo, para el total del país, los jóvenes rurales que han logrado completar sus estudios secundarios representan un 38,6%.
La mirada de los actores reafirma el incremento en el acceso a la educación para los jóvenes. Creció en los últimos años la oferta de establecimientos educativos rurales públicos, así
como la posibilidad de acceder a apoyos económicos para estudiar, como la AUH, Progresar,
becas del Bicentenario. Existen alternativas cercanas y accesibles para estudiar desde los
4 años hasta la secundaria, sin embargo se torna un problema continuar estudios superiores
o universitarios. Quienes quieren seguir estudiando deben contar con recursos para trasladarse diariamente a ciudades cercanas o para radicarse en ellas.
Por otro lado, el incremento registrado aleja a las mujeres jóvenes del ámbito rural respecto de sus pares varones, que tienden a abandonar de manera temprana la escolaridad
para incorporarse al mercado de trabajo. Esta constatación se desprende del análisis de la
correlación entre estudio y trabajo. Así, mientras que entre las mujeres jóvenes las tasas de
actividad más altas se asocian con mayores porcentajes de conclusión del nivel secundario,
en el caso de los varones la mayor participación en el mercado de trabajo se asocia con niveles más bajos de conclusión de la secundaria.
Al momento de buscar trabajo, las mujeres tienen mayores dificultades que los varones,
incluso en relación con aquellos que no terminaron el nivel secundario. Frente a estas dificultades para insertarse laboralmente, las mujeres reconocen la necesidad de seguir estudiando.

k

Tecnologías de la información y la comunicación

En el medio rural, las TIC se erigen en recursos que promueven la inserción de lo local
en el mundo global, la democratización del acceso al conocimiento, el acortamiento de las
distancias y la consecuente reducción del aislamiento, además de los usos específicos del
ámbito educativo y laboral.
El uso de computadoras en el medio rural permite constatar la ventaja en que se encuentran las mujeres respecto de los varones jóvenesPese a que las brechas existentes entre áreas
rurales y urbanas son notorias, se observa un comportamiento interesante: son más cortas en
el grupo de 15 a 19 años y se van ampliando a medida que se incrementa la edad, principalmente en el NEA, el NOA y Cuyo. Es decir que las mujeres más jóvenes de las áreas rurales

244

tienden a parecerse más a sus pares urbanas. En esta línea, el acceso a las TIC delinea una
nueva ruralidad, en la cual se estrecha la distancia entre la juventud rural y sus pares urbanos, lo que lleva a modificar sus consumos culturales y aspiraciones.
El acortamiento de la brecha urbano-rural en el uso de las nuevas tecnologías da cuenta de políticas activas y de una juventud interesada en incorporar estas herramientas. Este
panorama constituye una oportunidad a la hora de pensar en acciones que promuevan el
desarrollo de los jóvenes. En particular, la creciente igualdad en el acceso a las TIC es un
hecho favorable para las mujeres jóvenes del campo, tanto para sus actividades productivas
como para su participación en las organizaciones. Se reconoce así un potencial desde el cual
las mujeres jóvenes tienen mucho para aportar. Esto abre además una brecha generacional
entre los jóvenes respecto de sus padres y abuelos, que funciona como una ventaja juvenil
al momento de participar o generar emprendimientos productivos y como un conocimiento
que debe ser valorado y aprovechado.

k

Participación y organización

Se pudo constatar la participación activa de las mujeres en las organizaciones, en las cuales muchas veces son mayoría. Esta gran presencia se explica, según los testimonios de los
actores, porque las mujeres ocuparon en los últimos años espacios que fueron dejando los
varones (ausentes por migración o sobreocupados en trabajos extraprediales) y porque el
mismo proceso de empoderamiento las llevó a tomar conciencia de la necesidad e importancia de su participación activa. También existen organizaciones que fueron creadas por las
mujeres, porque buscaban un espacio en el cual lograr visibilidad en tanto “productoras”, o
bien porque era necesario ese espacio para poder reflexionar y analizar cuestiones que las
afectaban directamente.
Las mujeres organizadas muestran una mirada a largo plazo de las necesidades y logros.
Valoran la participación en sí misma y el aprendizaje que se genera, y plantean la necesidad
de sostener estos procesos más allá de éxitos concretos e inmediatos. La existencia de programas y equipos técnicos que tienen la cuestión de género como un eje a ser trabajado en el
medio rural llevó a que las mujeres tomen mayor conciencia de sus derechos, de la necesidad
de ocupar espacios de participación y de los aportes económicos que realizan a sus hogares.
Este rol activo dentro de las organizaciones choca con la sobrecarga de tareas en el ámbito doméstico y productivo, lo que lleva muchas veces a conflictos dentro de las familias o a
abandonar la participación. Aparece entonces la responsabilidad asignada a las mujeres en
cuanto a las tareas de cuidado como un límite para crecer dentro de las organizaciones. Sin

245

�conclusiones

embargo, tal como se señaló anteriormente, esto no fue planteado en términos de demanda
por las propias mujeres, dado que estas necesidades se resuelven a través de redes de parentesco o llevando a los niños a las reuniones y viajes.
Los y las jóvenes que participan en las organizaciones son en general hijos o hijas de
miembros antiguos; o, a veces, se ven atraídos por algún proyecto pensado especialmente
para la juventud rural. La realidad de los jóvenes es más dinámica que los procesos de los
programas de desarrollo o que las propuestas de las organizaciones; por ello, el hecho de
que decidan migrar o necesiten trabajar, o la misma mirada de los adultos sobre ellos, son
obstáculos para lograr una participación más activa. Este involucramiento es necesario, por
otro lado, para garantizar el sostenimiento de las organizaciones y para que los jóvenes se
identifiquen con el sector y sus comunidades.
Por último, las organizaciones sociales –y las posibilidades que se crean por la participación en ellas– aparecen como una oportunidad clave para las mujeres rurales jóvenes. Estos
espacios favorecen las condiciones para pensar alternativas productivas para las mujeres y
de desarrollo integral para las comunidades rurales.

k

Nudos críticos a considerar para las intervenciones

El presente estudio ha tenido como finalidad identificar necesidades y oportunidades de las
mujeres rurales jóvenes, con el objetivo de repensar las intervenciones a la luz de las condiciones que −en la última década− han contribuido a modificar sus aspiraciones y relaciones
con el mundo en que viven. Estas modificaciones permiten señalar algunos nudos críticos
en cuanto a la formulación e implementación políticas e intervenciones que contribuyan a
potenciar el rol de las mujeres rurales jóvenes.
La densificación de los medios y modos de contacto con el afuera –que viabilizan las mayores oportunidades de estudiar, el acceso y uso de recursos informáticos y tecnológicos,
la interacción con otras mujeres y el conocimiento de otros lugares promovido por la participación en organizaciones– contribuye cada vez más a diluir las fronteras de lo rural para
dar lugar a la noción de territorio. La ampliación del espacio rural se define en términos
materiales y se refuerza de manera simbólica. Se reformulan así los anhelos y aspiraciones
de las jóvenes, que ya no se muestran dispuestas a reproducir las condiciones que para las
generaciones anteriores se presentaban como inexorables.

246

Es así que resisten el sacrificio que implica el trabajo del campo si este permanece asociado al desgaste del cuerpo y la reproducción de la pobreza. Rechazan la asociación de rol de
compañera y madre en la hegemonía del varón. La reclusión en el espacio doméstico deja de
ser un mandato para ellas. Surgen de esta manera demandas por la ampliación de opciones
de desarrollo económico y realización personal. Estas aparecen vinculadas a la capacidad
de gestionar de las mujeres, que cuentan con innegable experiencia en sintetizar el trabajo
en la casa, el cuidado de los hijos, la participación en tareas productivo-reproductivas y la
organización en pos del bienestar, más de los hijos que del propio. Pesada carga que puede
traducirse en ventaja.
La disposición a superar la adversidad que muestran las mujeres, su capacidad de proyectarse en otros y en el tiempo, junto con la mayor educación y el desarrollo de habilidades
(informáticas, por ejemplo), las colocan en inmejorable posición para desempeñar tareas
vinculadas con la racionalización de la explotación agropecuaria, la ampliación de redes de
comercialización, la dirección de las organizaciones o, fuera de la producción, la formación
profesional para satisfacer demandas locales específicas (como la atención de la salud).
Las opciones necesitan seguir siendo exploradas, pero implican indudablemente orientar
las políticas de desarrollo productivo más allá de la preparación de dulces y la confección
de artesanías. Una estrategia adecuada para imaginar acciones de promoción de las jóvenes
rurales es comenzar a pensarlas más como jóvenes que como rurales.
La noción de territorio no se proyecta sólo en el espacio geográfico, sino que implica anudar
ámbitos vitales. En este sentido, se plantea la necesidad de complementar las oportunidades
de estudiar con la posibilidad de aplicar lo aprendido, las oportunidades de trabajar con la
disponibilidad de lugares de atención y educación de los niños más pequeños, el desarrollo
de emprendimientos productivos con la mejora de la infraestructura rural y el acceso a los
mercados, la gestión racionalizada de la explotación con la conectividad, el reconocimiento
de las responsabilidades que asumen las mujeres en el proceso productivo con el acceso a
los recursos para la producción, la oferta de infraestructura sanitaria con la presencia de
recursos humanos idóneos, la educación con el mejoramiento de los servicios que permiten
acceder a ella. La participación de las mujeres en las organizaciones y el aprendizaje de
cómo peticionar constituyen indudablemente medios para lograr estas mejoras, que permitirían incrementar la calidad de vida.
La integralidad de las políticas públicas es una condición para el desarrollo territorial
con enfoque de género. La mayor articulación y coordinación de las áreas de intervención
es un desafío pendiente que trasciende la competencia de cualquier dependencia de la administración pública considerada de manera aislada. Sin embargo, las estructuras muestran
siempre fisuras que pueden ser horadadas.
En el marco de estas consideraciones, que se desprenden tanto del análisis estructural
como de aquel enfocado sobre la agencia de las jóvenes rurales, pueden plantearse algunos
nudos críticos en torno a ciertos temas específicos abordados en el presente estudio.

247

�conclusiones

k

Revisión de la unidad de análisis e intervención

Si bien el tema de género se menciona en los programas de desarrollo rural y es un eje abordado por los equipos técnicos, generalmente se limita a componentes, actividades específicas,
capacitaciones o, en algunos casos, su consideración incluso llega a depender de voluntades
individuales. Por ello, es necesario transversalizar el enfoque en todo el ciclo de los programas de desarrollo, para así tener en cuenta cuestiones fundamentales sobre las diferencias en el acceso entre hombres y mujeres a los recursos disponibles. Las intervenciones en
áreas de tecnología, infraestructura y acceso a los mercados no tienen los mismos efectos en
varones y mujeres. Entonces es necesario revisar el concepto de familia que subyace a las
estrategias de desarrollo rural.
En general, se habla de familia como una unidad homogénea y democrática en los programas, anulando de esta manera las necesidades particulares de cada uno de sus miembros y
las desigualdades que existen en su interior. Una estrategia de desarrollo rural con equidad
de género es la que reconoce que las necesidades, los problemas y las propuestas de solución
son particulares para cada miembro de la unidad familiar. Se debería considerar cómo participan varones y mujeres en las actividades domésticas, productivas y sociales, cómo se toman
las decisiones sobre los recursos, cuáles son los conocimientos, responsabilidades, intereses
y prioridades de cada uno de los integrantes de la unidad familiar, para de esta forma, además, evitar que se continúen reproduciendo estereotipos sobre el rol de la mujer y el varón.
Por otro lado, es importante considerar en las intervenciones la diversidad existente entre
las distintas comunidades rurales del país. Diversidad en el uso del tiempo, en el vínculo con
la tierra y recursos naturales, en el rol de la mujer dentro de la comunidad. La mirada sobre
esta diversidad debe ser incorporada como eje transversal en las estrategias de desarrollo.

k

Trabajo

Indudablemente el trabajo es un factor de arraigo. Pero este arraigo se encuentra asociado
con una calidad de vida construida simbólicamente en términos de los recursos y facilidades
que ofrece la ciudad. En este sentido, surge la demanda por la ampliación y diversificación de
las oportunidades laborales para insertarse localmente, es decir, alternativas al trabajo en las
chacras y fincas. Las jóvenes deben realizar una mayor inversión (material, en multiplicación
de tareas y responsabilidades y, muchas veces, abandono del lugar de origen) en educación
que los varones para afianzar su empleabilidad. Así, la generación de nuevas y más opciones

248

de trabajo aparece relacionada con la posibilidad de usufructuar el esfuerzo realizado en
alcanzar un mejor nivel de instrucción y superar las soluciones pergeñadas como estrategias
cotidianas de vida, alternativas que suelen estar revestidas de una gran informalidad y que
carecen de sostenibilidad. Por otro lado, estas mayores y mejores opciones de trabajo son
percibidas como una forma de involucramiento con la comunidad, para el beneficio común.
En relación con la actividad productiva, el nicho de oportunidad que se perfila para las
jóvenes se encuentra asociado a la ejecución de tareas de gestión del emprendimiento (como
la relación con proveedores y compradores, el manejo de los registros contables). Los mayores conocimientos informáticos y digitales con que cuentan las jóvenes (tanto en relación
con los varones como con las personas de más edad) favorece el desempeño de estas tareas.
Por otro lado, las actividades rurales no agropecuarias –como el turismo– definen un ámbito
de desarrollo que les resulta atractivo.
Surgen asimismo, para complementar las actividades productivas tradicionales, demandas
orientadas hacia la generación de emprendimientos intensivos, como apicultura, piscicultura, viveros, agregado de valor a la producción incluyendo tecnología dura y blanda tanto
en la etapa de producción como de comercialización, para afianzar su viabilidad económica.
En definitiva: calidad de vida, diverso, atractivo y motivador. Esas son las claves con que
deben ser pensadas las propuestas hacia las jóvenes del campo.

k

Educación

La necesaria articulación entre educación y trabajo en contextos rurales constituye sin duda
una tarea que aún demanda importantes esfuerzos en términos de planificación y ejecución de
políticas educativas ajustadas a los requerimientos del medio rural. En este sentido, surge el
cuestionamiento acerca de la pertinencia y utilidad de los contenidos escolares que conforman el currículo del nivel secundario. La escuela agrotécnica es un espacio de contención y
una posibilidad de formarse para los y las jóvenes, pero en algunos casos la formación que
reciben no los prepara para desempeñarse con autonomía o vincularse con la realidad de
sus contextos productivos y comunitarios.
Por otra parte, el mayor acceso a los recursos tecnológicos e informáticos que ha podido
corroborarse podría aprovecharse para promover la educación superior (terciaria y universitaria). Al contar con un contexto de apropiación de las tecnologías por parte de las jóvenes, y un deseo manifiesto de continuar con sus estudios, se podrían pensar alternativas
que incorporen formatos semipresenciales o con algún grado de virtualidad para eliminar

249

�conclusiones

barreras en cuanto al acceso, costo y uso del tiempo. Esto podría facilitar la combinación
de tareas productivas, reproductivas y comunitarias, y apoyar la permanencia y continuidad
de las jóvenes en el sistema educativo. Incluso podría funcionar como un factor de arraigo, ya que muchas abandonan el campo en pos de acceder a oportunidades educativas en
las ciudades.

k

TIC

El diseño de políticas públicas orientadas a promover el uso de las TIC debe tener en cuenta
las profundas diferencias que surgen entre regiones, así como la desigualdad territorial que
afecta en particular a las zonas rurales dispersas. Resulta fundamental ponderar estas diferencias a la hora de formular proyectos que apunten a acortar distancias y reducir el aislamiento,
de modo que las jóvenes del campo puedan aprovechar las oportunidades de integración en
un espacio global. Si bien en los últimos años se registran indudables avances respecto del
acceso a las TIC por el uso extendido del celular y de computadoras, la demanda por mejores conexiones −tanto a internet como a la señal de telefonía celular− apareció con fuerza.
Por otra parte, repensar el mundo rural a partir del desarrollo de las comunicaciones plantea desafíos en términos de abordaje. Resulta interesante avanzar con nuevas clasificaciones
de lo rural, en la cual se incorporen dimensiones vinculadas con el contacto con el afuera
y la integración, no sólo geográfica sino también económica, social y política. Para esto es
necesario promover distintas formas de comunicación, entre las cuales el rol de las TIC ya
no puede ser desconocido.

k

Participación y organización

Para las jóvenes rurales, ser parte de una organización aparece como la posibilidad de
vincularse a su comunidad, “pertenecer”, tener un proyecto que las identifique como sector
de la agricultura y como jóvenes. Asimismo, las organizaciones son lugares en los que ellas
pueden aportar, por ejemplo, sus conocimientos en temas de tecnología y gestión.
Por otro lado, en tanto productoras, las mujeres rurales jóvenes, organizadas, amplían la
perspectiva de crecer y desarrollarse en lo económico-productivo. Para ello, es necesario, que
las cooperativas o grupos −y el apoyo que se les brinda desde el Estado− apuesten a crecer
en escala y calidad, invirtiendo en tecnología, infraestructura y canales de comercialización.
Las organizaciones pueden constituirse como ámbitos de participación política para plantear demandas y acceder a recursos, así como también articular y conocer diversas experiencias en el país, e incluso en otros países. En este sentido, es un hecho que el impulso para
organizarse, y su fortalecimiento, es central en los programas de desarrollo. Sin embargo,
muchas veces la participación está vinculada a la posibilidad de acceder a alguna prestación estatal existente, y cuando las organizaciones no están consolidadas y se terminan los
recursos, esta dependencia puede traducirse en un debilitamiento de la participación. Es
central entonces generar procesos de autonomía y sustentabilidad más allá de la oferta de
los programas y proyectos del ámbito estatal.

Finalmente, a modo de cierre, se puede afirmar que la disposición de las jóvenes del campo a realizar el esfuerzo de trabajar, estudiar, cuidar el hogar y participar es lo que permite
pensarlas como promotoras del cambio. Pese a la adversidad del contexto que define a este
esfuerzo como condición de necesidad, la voluntad de hacerle frente para procurarse un futuro mejor –como condición de posibilidad– señala a las mujeres jóvenes como sujetos de
transformación. Esto lleva a pensar que las iniciativas de desarrollo rural encontrarán en
ellas incomparables aliadas. k

Las organizaciones sociales y la diversidad de espacios de participación que existen en las
comunidades rurales asoman como una oportunidad para su fortalecimiento y la posibilidad
de potenciar las estrategias de desarrollo. Para las mujeres, ser parte de un grupo o una organización más formal es un medio para acceder al conocimiento e instalar sus demandas en
tanto mujeres, así como las de sus familias y comunidad. Es a partir de la participación que
muchas mujeres lograron un importante proceso de empoderamiento y autonomía.

250

251

�bibliografía

k Alcalde González-Torres, Ana y López Méndez, Irene (2004), Guía

práctica para la integración de la igualdad entre mujeres y hombres en
los proyectos de la Cooperación Española, Madrid, AECID. Disponible en:
www.bantaba.ehu.es/obs/files/view/AECI.pdf?revision_id=66203&amp;package_
id=66183
k Asensio, Raúl (2012). Nuevas (y viejas) historias sobre las mujeres ru-

rales jóvenes de América Latina, Lima, Instituto de Estudios Peruanos y
Nuevas Trenzas.
k Balardini, Sergio (2008), “De deejays, floggers y ciberchabones”, en

Argentina, Buenos Aires, IIPE-UNESCO Regional Buenos Aires y SAGPyA.
k Molyneux, Maxine (1985), “Mobilization without emancipation?

Women’s interest, the State and revolution in Nicaragua”, en: Feminist Studies, Vol. 11 nº 2, 227-254.
k Moser, Caroline (1995), Planificación de género y desarrollo: teoría,
práctica &amp; capacitación, Lima, Entre Mujeres / Flora Tristán Ediciones.
k Murguialday, Clara, definiciones para el Diccionario de acción humanitaria y cooperación al desarrollo. Disponible en http://www.dicc.hegoa.
ehu.es/listar/mostrar/112

Bendit, René; Hahn, Marina y Miranda, Ana (comps.), Los jóvenes y el futuro. Procesos de inclusión social y patrones de vulnerabilidad en un mundo
globalizado, Buenos Aires, Prometeo.

k Nuevas Trenzas (2013), Cartilla de resumen sobre los retos para las
mujeres rurales jóvenes de América Latina. Disponible en: http://www.nuevastrenzas.org/es/resultados

k Biaggi, Cristina; Canevari, Cecilia y Tasso, Alberto (2007), Mujeres

k Nuño Gómez, Laura (2010), El mito del varón sustentador. Orígenes y
consecuencias de la división sexual del trabajo, Barcelona, Icaria Editorial.

que trabajan la tierra: Un estudio sobre las mujeres rurales en la Argentina,
Buenos Aires, PROINDER y DDA, SAGPyA, Serie Estudios e Investigaciones 11.
k Bidaseca, Karina (2004), “Negadas a la existencia y condenadas a la
desaparición. Un estudio acerca de las luchas de las mujeres rurales en Argentina y Brasil desde la perspectiva de género”, Giarracca, Norma y Levy,
Bettina (comps.), en Ruralidades latinoamericanas. Identidades y luchas
sociales, Buenos Aires, CLACSO, colección Becas de Investigación.
k FAO (2011), El estado mundial de la agricultura y la alimentación. Las
mujeres en la Agricultura. Cerrar la brecha de género en aras del desarrollo, Roma. Disponible en http://www.fao.org/docrep/013/i2050s/i2050s.pdf
k Ferro, Silvia Lilian (2008), Género y propiedad rural, Buenos Aires, M.A.GyP. / UCAR. Disponible en http://www.minagri.gob.ar/site/
areas/genero_mercosur/06-Biblioteca%20Virtual/_archivos/101213G%C3%A9nero%20y%20Propiedad%20Rural%20-%202da%20Ed%20
(Lilian%20Ferro).pdf
k INTA (2011), Atlas, población y agricultura familiar en la región NEA.
Disponible en http://inta.gob.ar/documentos/atlas.-poblacion-y-agricultura-familiar-en-la-region-nea/at_multi_download/file/INTA_CIPAF_Atlas_Nea.pdf
k Kessler, G. “Juventud rural en América latina. Panorama de las investiga-

ciones actuales”, en Bruniard, R. y otros (2007), Educación, desarrollo rural
y juventud. La educación de los jóvenes de provincias del NEA y NOA en la

252

k Pirone, Favio (2012), Con nuestras voces, con nuestras manos: propuestas para la elaboración de una política de y para la juventud rural, Buenos
Aires, M.A.G.yP. / UCAR. http://www.ucar.gob.ar/images/publicaciones/
Con%20nuestras%20voces,%20con%20nuestras%20manos.pdf
k Ramilo, Diego y Prividera, Guido (comps.) (2013), La Agricultura

Familiar en la Argentina. Diferentes abordajes para su estudio, en Estudios
Socioeconómicos de los Sistemas Agroalimentarios y Agroindustriales Nº
20, Buenos Aires, Ediciones INTA.
k RIMISP (2013), Enfoque territorial para el empoderamiento de las mujeres rurales en América Latina y el Caribe. http://www.rimisp.org/wp-content/
files_mf/1377802462 Enfoqueterritorial paraelempoderamientomujeresruralesenAmericaLatina.pdf
k Roman, Marcela y González, Cynthia (2012), Juventud y migración: Vivencias, percepciones, ilusiones. Un estudio en NEA y NOA (coordinación Patricia Lizarraga y Valeria Echeverry), Buenos Aires, Subsecretaría de Agricultura Familiar, M.A.G.yP. y ONU Mujeres (Argentina).
Disponible en http://www.minagri.gob.ar/site/agricultura_familiar/mujeres_campesinas/03=publicaciones/01-disponibles%20texto%20completo/_archivo/130900_juventud_migracion.pdf
k Stølen, Kristi Anne (2004), La decencia de la desigualdad. Género y
poder en el campo argentino, Buenos Aires, Antropofagia.

253

�anexo 1

IMAGEN 1

Metodología del análisis cuantitativo
La información cuantitativa utilizada en
este estudio proviene de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas realizados por el Instituto Nacional de Estadística
y Censos en los años 2001 y 2010.
El INDEC difunde la información censal a
través de un conjunto de cuadros diseñados
y elaborados por especialistas de la institución y pone a disposición de los usuarios un
programa, el REDATAM, que se encuentra
vinculado a una base que contiene los microdatos censales. Este programa –desarrollado
por el Centro Latinoamericano y Caribeño
de Demografía (CELADE) de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)– permite realizar cruces entre
las variables incluidas para obtener cuadros
multivariados adicionales a los publicados.
El plan de tabulados difundido por el INDEC presenta resultados por provincias, sin
discriminar el área de residencia. Así, para
acceder a la información departamental desagregada por área urbana y rural, así como por
zona rural agrupada y dispersa, fue necesario
recurrir al REDATAM.
Sin embargo, la base de microdatos censales disponible a la fecha presenta algunas

254

limitaciones, dado que sólo contiene una selección de variables del Cuestionario Básico. En cuanto al trabajo, sólo se incluye la
condición de actividad (población ocupada,
desocupada e inactiva), es decir que no se
dispone de información sobre la categoría
ocupacional (patrón, cuenta propia, empleado, trabajador familiar) ni la rama de actividad (CIIU), de interés primordial para este
estudio. Por otro lado, a la fecha no se cuenta
con los datos correspondientes al Cuestionario Ampliado, por ejemplo, aquellos relacionados con el lugar de residencia anterior (que
permitiría caracterizar los desplazamientos
poblacionales) ni con la fecundidad (cantidad de hijos). Pese a estas restricciones, la
potencialidad de la información disponible
queda evidenciada en el presente informe.
Se describe a continuación el procedimiento empleado para obtener la información de
este trabajo.
En primera instancia, se recurrió al REDATAM para procesar las distintas variables
temáticas de interés en el nivel departamental, cruzándolas en cada caso por área, sexo
y grupos quinquenales de edad, tanto para el
año 2001 como para 2010.

A continuación se presenta como ejemplo
la orden de procesamiento para obtener el
tamaño de hogares ( 1 Total de personas en
el hogar) en condición de pobreza estructural ( 2 Al menos un indicador NBI) que se
encuentran a cargo de jefas mujeres de 15 a
34 años (condición indicada en el 3 Filtro),
cruzado por 4 Área Urbano – Rural, en el nivel de 5 Departamento / Partido, para el total
del país ( 6 Toda la base).
Y de la “salida” resultante para Lules, Tucumán (ÁREA # 90063). (Imagen 1)
Los cuadros obtenidos con este nivel de
desagregación fueron descargados en Excel
y editados para su ulterior procesamiento con
el Predictive Analytics Software (PASW) de
SPSS Inc.
Para procesar la información mediante el
PASW, se debió reestructurar cada base de
datos parcial, de manera que cada registro se
correspondiera con un departamento o partido y cada columna contuviera la información
de la variable temática + el sexo (varón-mujer) + el grupo quinquenal de edad + el área
(urbana-rural total-rural agrupada-rural dispersa), de acuerdo con el siguiente formato:

IMAGEN 2

(Imagen 2)

255

�anexo 1

Así, la variable v.urb.04.usacompu.10 hace
referencia a los varones urbanos de 0 a 4 años
que usan computadora en el año 2010. En el
partido de Adolfo Alsina, provincia de Buenos
Aires, Región Pampeana se registran 52 casos.
Este procedimiento se llevó a cabo para el
año 2001 y 2010. Luego se fusionaron ambas
bases en una única base de datos. Asimismo
se agregó la información, sumando los valores departamentales para obtener los valores
provinciales, regionales y el correspondiente
al total del país.
Las regiones fueron definidas según el criterio adoptado en el Censo Nacional Agropecuario 2002 (INDEC), según se detalla a
continuación:
Región Pampeana: Buenos Aires, Córdoba,
Entre Ríos, La Pampa, San Luis y Santa Fe.
NEA: Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones.
NOA: Catamarca, Jujuy, La Rioja, Santiago
del Estero, Salta, Tucumán.
Cuyo: Mendoza, San Juan.
Patagonia: Chubut, Neuquén, Río Negro,
Santa Cruz, Tierra del Fuego.
Cabe señalar que se excluyó sistemáticamente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por cuestiones teóricas (no presenta áreas
rurales) y operativas (no es posible comparar
la información por Distrito Escolar, tal como se
registró en el año 2001, con las Comunas, como
se registró en el 2010). Tampoco se incluyeron
las islas del Atlántico Sur y la Antártida.
Finalmente se recategorizaron los grupos
quinquenales de edad para obtener los grupos etarios de interés (población de 15 a 34
años) y de comparación, y otras variables
como las tasas de dependencia, de actividad

256

y de empleo, el promedio de hijos de las mujeres de distintos tramos de edad, y las respectivas brechas de género y generacionales.
Resulta necesario realizar algunas observaciones operativas y metodológicas.
La base censal REDATAM fue difundida
por el INDEC en un CD. La información que
contiene ese CD no coincide con la que actualmente se encuentra en línea en la página
web del INDEC:
http://200.51.91.245/argbin/RpWebEngine.exe/PortalAction?&amp;MODE=MAIN&amp;BAS
E=CPV2010B&amp;MAIN=WebServerMain.inl
Las diferencias detectadas se relacionan
con la distribución de la población por área
de residencia. Sin embargo, el INDEC no ha
comunicado cambios en la información difundida. Ante esta situación, cabe la posibilidad
de encontrar nuevos cambios sin la correspondiente comunicación oficial, por lo que se
deja aquí constancia de que la información
utilizada en el marco de esta consultoría fue
descargada de la página antes citada entre
julio y agosto de 2014.
Con respecto a las cuestiones metodológicas, cabe señalar que no ha sido posible
comparar la información sobre el máximo nivel de instrucción alcanzado por la población
registrada en los años 2001 y 2010.
Según se indica en el documento “Censo
Nacional de Población, Hogares y Viviendas
2001. Base de Datos. Definiciones de la base
de datos”, disponible en http://200.51.91.245/
redarg/CENSOS/CPV2001ARG/docs/Definiciones%20CD%20Base%20CNPHV2001_d.
pdf, la información correspondiente al año
2001 se difundió considerando las siguientes categorías:

Finalmente se construyeron las
categorías de Máximo nivel de
instrucción alcanzado - MAXINST - son:
0. Sin Instrucción
1. Primario Incompleto
2. Primario Completo
3. Secundario Incompleto
4. Secundario Completo
5. Terciario Incompleto
6. Terciario Completo
7. Universitario Incompleto
8. Universitario Completo

Mientras que según lo especifica el documento “Censo Nacional de Población,
Hogares y Viviendas 2010. Censo del Bicentenario. Base de datos REDATAM. Definiciones de la base de datos”, disponible en
http://200.51.91.245/argbin/RpWebEngine.
exe/PortalAction?&amp;MODE=MAIN&amp;BASE=C
PV2010B&amp;MAIN=WebServerMain.inl, en el
año 2010 se aplicó esta categorización:
Nivel educativo que cursa o
cursó (P09): nivel que el censado
cursó o está cursando en Argentina
o en el exterior en la fecha del Censo
Código
1
2
3
4
5
6
7
8
9

Rótulo
Nivel Inicial (jardín/preescolar)
Primario
EGB
Secundario
Polimodal
Superior No Universitario
Universitario
Post-universitario
Educación Especial (para
personas con discapacidad)

Según la anterior Ley Federal de Educación, la Educación General Básica (EGB)
comprendía tres ciclos: EGB1, de 1° a 3°
grado; EGB2, de 4° a 5° grado; y EGB3, 6°
y 7° grados y 1° año del Nivel Medio. La Ley
de Educación Nacional actualmente vigente retoma la graduación preexistente: Nivel
Primario, de 1° a 7° grado y Nivel Secundario, de 1° a 5° o 6° año según la modalidad.
Dado que para 2010 no se publicó el dato
correspondiente al último año aprobado, la
recategorización de la población con EGB y
Polimodal en Nivel Primario y Secundario resulta imposible. De esta manera, solo puede
compararse a la población que completó el
Nivel Secundario o Polimodal, dado que en
esta categoría la información se “empareja”.
Tampoco ha sido posible comparar la información relacionada con el uso de computadoras, dado que esta información comenzó a
ser relevada en el CNPHyV 2010. Si bien se
ha podido establecer la evolución intercensal
de la presencia al menos una computadora
en el hogar, esta información introduce un
margen de incertidumbre sobre el uso efectivo que cada uno de los miembros del hogar
hace del recurso tecnológico. Por otro lado, si
bien en el último censo se empezó a indagar
sobre el acceso a la telefonía celular, resulta
cuestionable la forma en que se registró la
información. Aun cuando el teléfono celular
es un dispositivo móvil de uso personal, se
preguntó acerca de su presencia en el hogar.
Sobre la base de la información censal obtenida, se elaboraron mapas que permiten
visualizar la localización de los comportamientos propios del medio rural en el ám-

bito departamental (o provincial cuando el
valor absoluto resultaba demasiado pequeño).
En la confección de los mapas se priorizó la
comparación entre zonas rurales agrupadas
y dispersas, de modo que para cada variable
se presenta la distribución del fenómeno en
cada uno de estos espacios.
Para la elaboración de los mapas se utilizó el software libre gvSIG y la cartografía
provista por el Instituto Geográfico Nacional
(actualizada al año 2013).
En primer lugar, se elaboró una base de
datos que contuviera la totalidad de la información codificada por provincia y departamento, según la nomenclatura del INDEC.
Esta codificación permitió vincular la base
de datos con la tabla de atributos de cada una
de las unidades territoriales (provincia y departamento). La delimitación cartográfica de
la región se realizó a partir del agrupamiento
de las provincias de acuerdo con los criterios
anteriormente especificados.
La representación de la información geográfica se basó en dos de las metodologías
provistas por los sistemas automáticos de información geográfica: los procedimientos de
cortes naturales y de cuantiles.
El primero se basa en la búsqueda de regularidades internas a partir de la estructura
conformada por los datos. Una vez determinada la cantidad de estratos a mapear, el sistema encuentra los saltos naturales que definen
los límites de los intervalos. Los estratos establecidos para mapear las variaciones intercensales se basaron en cortes naturales, ya
que la distribución geográfica de las variables
presentaba una cobertura distintiva y clara

para agrupar las unidades territoriales. En
aquellos casos en que los cortes naturales
agruparan en un mismo estrato valores positivos y negativos, se decidió realizar una nueva categorización que permitiera visualizar
la orientación de las variaciones. Para cada
una de estas variables, los cortes naturales
se definieron sobre la base de la información
correspondiente al área rural total, y se aplicaron los mismos estratos a las zonas rurales agrupadas y dispersas. De esta manera,
es posible comparar la distribución territorial del fenómeno considerado. Cabe señalar
que aquellos departamentos que aparecen
“en blanco” reflejan la ausencia de población en alguno de los años considerados, lo
cual impidió calcular la variación porcentual
intercensal. Estas situaciones se relacionan
en general con el incremento de la cantidad
de habitantes en las localidades rurales, que
adquirieron estatus de aglomerado urbano.
En el caso de los mapas que representan
las brechas de género y generacionales, la
selección de cortes estuvo definida por el
procedimiento de clasificación basado en la
identificación de cuartiles. Este método incluye en cada estrato la misma cantidad de
unidades territoriales. Los cortes fueron definidos a partir de la información correspondiente al área rural total para el año 2010, y
aplicados posteriormente al mapeo de las zonas rurales agrupadas y dispersas, tanto para
el año 2010 como para el 2001. Esto permite
visualizar las variaciones en el tiempo y en el
territorio. Cabe señalar que en algunos casos
la estratificación por cuartiles fue ajustada
a partir de criterios teóricos. Se definió, en

257

�anexo 2

anexo 1

particular, la importancia de considerar la
situación de paridad perfecta (valor igual a
1) como corte de intervalo para obtener la
representación departamental de las situaciones de disparidad a favor o en perjuicio
de las mujeres jóvenes.
En la elaboración de este informe de consultoría se ha privilegiado la representación
gráfica de la información censal, incluyéndose sólo una selección de mapas. La totalidad
de los cuadros y mapas construidos se presentan en el CD adjunto.
Los cuadros que forman parte de este CD
se presentan en general para el nivel departamental, con el desagregado por área. En
algunos casos, el valor absoluto registrado
desaconsejaba trabajar en dicho nivel, por
lo que la información aparece con alcance
provincial. En todos los casos se muestra tanto los porcentajes o indicadores construidos
(tasas) como el valor absoluto, para permitir
el recálculo de la información.
El CD incluye también el mapeo de la información censal para los cuadros de mayor
interés. Los mapas muestran la información
correspondiente al área rural total, y a las
zonas agrupada y dispersa. Adicionalmente,
en los casos de las brechas –de género y generacionales– se elaboró un mapa para cada
año censal, a fin de permitir la comparación
en el tiempo.
En síntesis, el CD contiene 73 cuadros temáticos, cada uno de ellos desagregado por
región, y 535 mapas. Dado que cada cuadro
es acompañado por varios mapas, estos se
incluyen en una carpeta que lleva el número y nombre del cuadro correspondiente. k

258

Componente cualitativo: desarrollo del trabajo de campo
En este anexo se presenta la organización del
trabajo de campo del componente cualitativo, su concreción a través de talleres en cinco provincias, y los perfiles productivos de
las y los participantes. Se incluye también
la enumeración de las entrevistas realizadas
a distintos actores sociales, considerados informantes clave respecto de las cuestiones
que se plantearon conocer.
Objetivo
El objetivo general del componente tuvo
como propósito “analizar, desde un enfoque
cualitativo y participativo, el rol de las mujeres rurales jóvenes en sus hogares, comunidades y organizaciones, y las percepciones,
intereses, aspiraciones y oportunidades en
relación con el desarrollo productivo y rural”.
Para su cumplimiento se formuló una propuesta metodológica, consistente en la realización de dos talleres, uno con mujeres y
otro con varones en las provincias de Santa
Fe, San Juan, Misiones, Río Negro y Santiago
del Estero, ubicadas en las cinco regiones de
la Argentina: Pampeana, Cuyo, NEA, Patagonia y NOA, respectivamente.
La técnica elegida para relevar las percep-

ciones de mujeres y varones y facilitar el diálogo, el intercambio y la puesta en común, tanto
de las demandas como de las oportunidades,
en torno de los ejes privilegiados, fue la del
grupo focal. Además se planteó la realización
de entrevistas semiestructuradas con informantes clave, tales como líderes comunitarios,
técnicos de distintas agencias estatales que
implementan los programas de desarrollo rural
en terreno y otros referentes comunitarios (directores de escuela, trabajadoras de la salud).
Los criterios acordados fueron que el relevamiento se realizara con mujeres y varones miembros de organizaciones y que dichas
organizaciones tuvieran diferentes perfiles
productivos. Como se verá más adelante, el
primero pudo respetarse en tanto que el segundo solo parcialmente, ya que en la mayoría de los casos quienes participaron de los
talleres se dedican a la agricultura familiar.
Organización del trabajo de campo
La primera acción realizada consistió en entrevistas con dos referentes de la UCAR, con
el objetivo de que facilitaran contactos con
organizaciones de mujeres productoras o que
contaran entre sus miembros con mujeres,

para invitarlas a participar de los talleres.
Luego, se contactaron telefónicamente a
referentes de organizaciones de productores y técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar de las distintas provincias, para
avanzar en la organización de la actividad.
Una vez establecido el contacto, en todos los
casos se envió un breve resumen del proyecto con una descripción del desarrollo de los
talleres y un modelo de invitación para que
la convocatoria quedara claramente explicitada. Además se confeccionaron certificados
de asistencia que se entregaron a las y los
participantes de los talleres.
Por otra parte, se asistió a una actividad
con Jóvenes de la FONAF (Federación de
Organizaciones Nucleadas de la Agricultura
Familiar) organizada por la UCAR en Buenos Aires, en la que se conocieron algunos
jóvenes de organizaciones de productores,
y se entrevistó a una productora que se encontraba en Buenos Aires con ocasión de
la Asamblea en la que la FONAF renovaba
sus autoridades. En esa entrevista también
se tomó contacto con la vicepresidenta de la
FONAF y con su tesorero, además de un joven productor del Alto Valle. Con estos dos

259

�anexo 2

últimos se organizó la actividad en la provincia de Río Negro.
Organizaciones y referentes
contactados
La primera visita al terreno se estableció a
partir de la presidenta de la AMRAF (Asociación de Mujeres Rurales Argentinas Federal),
quien recomendó como lugar apropiado para
la realización de los talleres la localidad de
San Cristóbal (Santa Fe). De ese modo, se
estableció contacto con la referente local de
la AMRAF.
Según la propia referente local, dentro
de la organización, están los “lecheritos” (o
“tamberitos”), los ganaderos, los que crían
cerdo y los apicultores. Actualmente se está
gestionando una cooperativa para la elaboración de dulce de leche, chocolatada, etcétera.
La comercialización es realizada mediante el
“puerta a puerta” del campo al centro, sobre
todo por el grupo de los lecheritos que viven
en los campos aledaños al pueblo y pueden
trasladarse en bicicleta o moto haciendo el
reparto. Desde hace aproximadamente cuatro
años también se conformó una feria local, que
funciona cada dos semanas días. De los 150
miembros de AMRAF, 20 mujeres participan
en la feria, muchas de ellas artesanas.
El segundo taller inicialmente había sido
programado en San Juan, el contacto se estableció con un productor de melones perteneciente a APROSAR (Asociación de Productores y Productoras Rurales de Sarmiento)
en el encuentro de Jóvenes de la FONAF antes mencionado. Silvana Villavicencio fue la
persona sugerida por UCAR para colaborar
con la organización de los talleres, ya que es

260

técnica de la SAF en San Juan y a la vez integra un equipo de género en la que ella es
la referente del área de agricultura familiar.
APROSAR reúne a productores de melones, y también otros perfiles (fabricación de
dulces y talleres de costura). La organización
tiene aproximadamente 10 años y ya hace
unos 5 años comenzó a comercializar sus productos directamente con el Mercado Central
de Buenos Aires y con el de Rosario.
Como se explica en el apartado siguiente,
no fue posible la concreción de los talleres
con esta organización ni tampoco en las fechas pactadas.
La segunda visita se llevó a cabo en Santiago del Estero. Inicialmente se estableció
comunicación telefónica con una técnica del
Ministerio de la Producción de Santiago del
Estero, a través del Departamento de Relaciones Institucionales, donde se comprometieron a contactar organizaciones de mujeres
productoras para realizar los talleres. Dado
que nunca se concretó esa posibilidad, por
indicación de un referente de la UCAR, se
contactó a una dirigente de la APPA (Asociación Civil de Pequeños Productores AgrícolaCaprinos de Mili).
La organización agrupa a mujeres que
crían cabritas, lechones y pollos, y explotan
huerta (sandía, melón, zapallo, calabaza) y
alfalfa; comenzó su actividad en el año 2004
con un grupo de diez mujeres y dos varones, y
con el tiempo fue creciendo en lo organizativo
y en número de socios. En 2007 obtuvo personería jurídica ya con 40 familias asociadas.
Actualmente la organización está compuesta
por 90% de mujeres y 10% de varones.
La tercera actividad en el campo se de-

sarrolló en la provincia de Río Negro. En el
mes de agosto, en las actividades realizadas
en Buenos Aires que se consignan más arriba, se había tomado contacto personal con
un pequeño productor de fruta de la zona del
Alto Valle y con una productora de fruta fina
de Bariloche. En esa oportunidad se acordó
realizar los talleres con mujeres y varones
que –según el joven dirigente– son miembros
de cooperativas del paraje El Arroyón, que
se han unido para comercializar directamente
sus productos. La producción es de manzana
y pera; los varones trabajan en las chacras
y las mujeres en el empaque. Participan de
la FONAF para comercializar sus productos
directamente sin intermediarios.
No obstante, en el taller que se realizó no
estuvieron presentes estas personas, con excepción del secretario de una de las cooperativas, que además es tesorero de la FONAF
nacional. Se encontraba la referente de AAFRA (Asociación de Agricultores Familiares
Rurales de El Arroyón), que tiene 14 integrantes que hacen agricultura familiar, crían
algunos animales de granja (pavos, conejos,
gallinas), producen artesanías y conservas y
venden su producción en ferias.
En el curso de la organización de la actividad se contactó también a una de las técnicas
de la SAF (Secretaría de Agricultura Familiar) de Cipolletti y al referente del PRODERPA (Proyecto de Desarrollo Rural de la
Patagonia) en la región. Posteriormente, ya
en terreno se tomó contacto con dos técnicas
de la SAF de General Roca.
La cuarta visita se llevó a cabo en San
Juan capital, ya que los contactos iniciales
que se habían establecido con el referente

de APROSAR de la localidad de Sarmiento,
y con la técnica de la SAF, se interrumpieron cuando ambos dejaron de contestar a los
reiterados mensajes enviados por el equipo
consultor.
Ante esa situación se contactó por intermedio de personal de la UCAR, a una técnica de PRODEAR. Ante la dificultad de contactar con organizaciones que tuvieran como
miembros a jóvenes mujeres productoras, la
opción sería realizar los talleres con mujeres
y varones participantes del Programa Jóvenes
Emprendedores Rurales de San Juan. Además en el terreno se entrevistó a otra técnica
del PRODEAR, que prestó colaboración para
la organización del refrigerio que se sirvió
en el taller.
La organización del quinto y último trabajo
de campo se realizó en Misiones, pero no a
través de los contactos iniciales que se habían establecido. Estos en principio se dieron con un miembro del MAM (Movimiento
Agrario Misionero) que habita la localidad
de San Vicente. Con este joven productor,
que fue contactado en la reunión que realizó
la UCAR con jóvenes de la FONAF, se comenzó a organizar el taller con productoras
de diversas zonas de la provincia que venden
sus productos en la feria franca y con algunas
mujeres tamberas de la Cooperativa Sarandí.
También se estableció comunicación con una
referente de la FONAF de Posadas, quien colaboraría para la realización de la actividad.
Finalmente, por dificultades que se detallan más adelante, la actividad se realizó
con los Productores Independientes de Piray
(PIP), organización surgida en 2005, y acompañada desde entonces por la Secretaría de

Agricultura Familiar (en ese entonces, Programa Social Agropecuario).
Desde sus inicios, el tema del acceso a la
tierra y el freno al avance de Alto Paraná (una
de las tres empresas de la industria forestal
que concentra la producción en la provincia,
y dueña del 62,5 por ciento de la tierra en
Puerto Piray) fueron ejes de la lucha de esta
organización. Los predios/lotes en promedio
tienen 2 has, producción para el consumo
familiar y venta de excedentes. Algunas producciones las llevan adelante en otros terrenos y hay experiencias de trabajo asociativo,
para la producción de caña de azúcar y apicultura. También producen huerta, gallinas,
huevos y, desde el programa Ellas Hacen, las
mujeres emprenderán de manera asociativa
una experiencia de vivero.

concurrieron por invitación del vicedirector
de la escuela Agrotécnica de esa localidad.
En el taller realizado con las mujeres participaron ocho, cuatro de ellas de la ciudad de
San Cristóbal y cuatro provenientes de La Cabral, una pequeña localidad que se encuentra al norte de San Cristóbal. Las edades de
las participantes en algunos casos excedían
la pauta de la convocatoria. Al taller programado con los varones acudieron siete, seis de
ellos estudiantes de la escuela Agrotécnica y
un hombre de 25 años que vive en el pueblo
pero trabaja en el campo.
Durante el transcurso de la actividad se
entrevistó a los siguientes informantes clave: ingeniero agrónomo del INTA, técnica de
la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF),
mujer joven feriante, mujer joven rural de La

Provincia
Localidad

Fecha de
partida

Fecha de
regreso

Consultoras

Santa Fe-San Cristóbal

15/9

19/9

Patricia Lizarraga, Carolina Diez, Carolina Duer

Santiago del Estero-Paraje Mili

13/10

16/10

Patricia Lizarraga, Carolina Villanueva, Liliana Raggio

Río Negro-Cipolletti

27/10

30/10

Carolina Duer, Carolina Villanueva, Liliana Raggio

San Juan-Capital

10/11

12/11

Carolina Duer, Carolina Diez, Liliana Raggio

Misiones-Puerto Piray

19/11

21/11

Patricia Lizarraga, Carolina Diez

Talleres realizados
Santa Fe: San Cristóbal

El trabajo de campo se desarrolló entre
los días 15 y 19 del mes de septiembre de
2014 en el salón de la agencia del INTA, y las
mujeres –como se indicó más arriba– fueron
convocadas a través de la filial de AMRAF
de San Cristóbal, en tanto que los varones

Cabral, referente de AMRAF San Cristóbal,
joven rural, estudiante de la escuela agrotécnica. Con posterioridad, en Buenos Aires
se entrevistó a la presidenta de la AMRAF
nacional.
Santiago del Estero: Paraje Mili

El trabajo de campo tuvo lugar entre los

261

�anexo 2

días 13 y 16 de octubre de 2014 y el taller se
llevó a cabo con las mujeres de la Asociación
Civil de Pequeños Productores Agrícola-Caprinos de Mili (APPA). Participaron quince
mujeres, varias de ellas con niños (nenas y
nenes de alrededor de 3 y 4 años, de año y
medio y también un bebé de pecho). El promedio de edad de cuatro de ellas, además de
la líder de la organización (44 años) es de 33
años y el del resto es de 27 años.
El taller se desarrolló en el local que de la
Asociación en el Paraje Mili, sito a 45 Km.
de la capital de Santiago del Estero. No se
realizó taller con varones porque los que supuestamente fueron convocados no acudieron, con excepción de un joven a quien se le
realizó una entrevista.
Además, por sugerencia de la técnica de la
SAF responsable de la región, se entrevistó a
tres dirigentes de distintas organizaciones de
productoras y productores de zonas cercanas:
a la fundadora de la organización Asociación
de Fomento Comunal Los Pereyra Unidos, a
una de sus dirigentes y a la presidenta de la
Asociación de Fomento Comunal de Chacra.
En ambos casos se trata de organizaciones que
nuclean fundamentalmente mujeres que crían
cerdos, aves, caprinos, algún vacuno y siembran alfalfa, maíz y frutas. Parte de las mujeres
de la Asociación de Fomento Comunal integran
un proyecto denominado Mujeres Emprendedoras que elabora alimento balanceado para
aves, con un financiamiento de PRODEAR.
También se realizaron entrevistas con la
ingeniera agrónoma referente de la SAF, que
atiende a los Departamentos de Robles y San
Martín; está a cargo de un equipo de siete
técnicos, y se desempeña en programas agro-

262

pecuarios desde 1993; una técnica que vive
en la zona y trabajó desde 1990 en FUNDAPAZ y en la actualidad se desempeña en la
SAF; la referente de la APPA y una técnica
miembro de la APPA.
Río Negro: Contralmirante Cordero

El trabajo de campo que se llevó a cabo del
27 al 30 de octubre de 2014, se organizó a
través del delegado zonal de la FONAF (Federación de Organizaciones Nucleadas de la
Agricultura Familiar)
En el único taller participaron juntas de
la primera parte (perfil de actividades y debate respecto de las constataciones del análisis cuantitativo) dieciocho personas (trece
mujeres y cinco varones cuyo promedio de
edad era de 26 años), provenientes de Michi
Michi, El Arroyón, Sargento Vidal, Cipolletti,
Cinco Saltos, Villa Manzano y Cuatro Esquinas. Entre las actividades que desarrollan,
se mencionaron: cría de gallinas y otras aves,
cultivo de hortalizas, elaboración de conservas, clasificadora en un galpón de empaque
de frutas, productor de cerdos, tractorista,
empleada en la empresa estatal Aguas Rionegrinas, empleado municipal, chofer.
El taller se realizó en un salón comunitario
de Contralmirante Cordero, ubicado a aproximadamente a 30 Km de Cipolletti, adornado
por lienzos con las siglas de la FONAF.
Además se hicieron entrevistas a una ingeniera agrónoma, técnica de la SAF en el
Alto Valle, que reside en Cipolletti; vía skype, a un técnico del PRODERPA que está en
Viedma; a dos técnicas de la SAF de General
Roca; a la presidenta de AAFRA (Asociación
de Agricultores Familiares Rurales).

San Juan: Capital

El trabajo de campo se realizó entre los
días 10 y 12 de noviembre de 2014 y el taller
se desarrolló en uno de los salones del Ministerio de la Producción y Desarrollo Económico provincial ubicado en el Centro Cívico,
construcción que agrupa al conjunto de los
ministerios, en la capital de San Juan.
Acudieron cinco representantes de distintas cooperativas de la Federación de Cooperativas que integran FECOAGRO, entidad
de segundo grado que tiene como principal
actividad la producción de semillas que vende al INTA (para las bolsitas del Programa
Pro-Huerta) y también exportan a Haití. La
Federación se constituyó a partir de la crisis de los años 2001-2002, con un núcleo de
trabajadores desocupados en su mayoría sin
pasado agrícola. En la actualidad está conformada por 600 familias que forman parte
de las cooperativas y alcanza a 2000 personas
aproximadamente.
Las cuatro mujeres y el varón llegaron de
las localidades de Angaco (25 km) Caucete
(25 km) Pocito (12 km) y Albardón (10 km),
con un promedio de edad de 29 años.
Se realizaron entrevistas al varón que preside una de las cooperativas, a una de las
mujeres presidenta de otra cooperativa a las
dos técnicas de PRODEAR (una de ellas socióloga y la otra trabajadora social) y, en Buenos Aires, a la coordinadora técnica de la
Unidad Provincial de Ejecución (UPE) del
PRODEAR.
Misiones: Puerto Piray

El trabajo de campo tuvo lugar entre los
días 19 y 21 de noviembre en la localidad

de Puerto Piray, a 190 kilómetros al norte
de Posadas. En el kilómetro 18 de la antigua
ruta nacional 12, los Productores Independientes de Piray (PIP) tienen su sede, donde
se realizó el taller.
Este único taller se desarrolló con dieciséis
mujeres miembros del PIP, que también son
parte del Programa Ellas Hacen del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, y que
a la vez están terminando la secundaria con
una modalidad a distancia; provenientes de
distintos parajes (Unión, Santa Teresa, Km.
18, Guaraypo, 9 de Julio y Mbora), mayormente de entre 30 y 32 años, más algunas
más jóvenes y otras mayores.
El taller con los varones no pudo llevarse
a cabo porque sólo concurrieron cuatro, por
lo que se les realizó una entrevista grupal.
Además se llevaron a cabo las siguientes
entrevistas: a quien fue la presidenta de la
PIP, a dos técnicas de la SAF (psicóloga y
trabajadora social), a la directora de la escuela de la familia agropecuaria (EFA) y a
dos jóvenes varones rurales que migraron a
la zona urbana.
Dificultades encontradas en
la organización y el desarrollo
del trabajo de campo
En Santa Fe. La convocatoria no resultó la

adecuada por parte de la referente local de
AMRAF, y por ello el perfil de las mujeres
que concurrieron el primer día al taller no
fue el pactado ya que ninguna pertenecía a
la organización.
Según la referente, el traslado al lugar de
otras participantes se vio obstaculizado por

las lluvias (trayecto San Cristóbal-Saralegui);
las mujeres que ella había convocado no respondían a sus llamadas y suponía que estaban trabajando en el tambo. Sólo el grupo de
cuatro asistentes de La Cabral se trasladaron
en remise y al resto los trajo el vicedirector
de la escuela agrotécnica, o vinieron en bicicleta.
En Santiago del Estero. Como se indicó más

arriba, el primer contacto se estableció a través de la UCAR con una técnica del Departamento de Relaciones Institucionales del
Ministerio de Producción provincial y responsable del área de género en la implementación del PRODEAR. Esta se comprometió
telefónicamente a comunicarse con organizaciones de mujeres productoras para llevar
a delante los talleres. Transcurrido un lapso en el cual no se obtuvieron los contactos
comprometidos, se acudió nuevamente a la
UCAR y a partir de allí se organizó el trabajo
de campo con la AAPA.
En Río Negro. Aun cuando el contacto se había realizado con mucha antelación con el
delegado zonal de la FONAF, no se logró obtener una lista de las y los participantes antes de viajar para realizar la actividad. Esta
situación tuvo su corolario cuando el día
previsto para la realización del taller con las
mujeres, a la hora convenida solo se encontraban dos; una de ellas la presidenta de la
AAFRA (Asociación de Agricultores Familiares Rurales). Se hizo también presente el
tesorero de la FONAF nacional, quien como
se indicó más arriba es a la vez el secretario
de la Cooperativa de Pequeños Productores

Agropecuarios Unidos El Arroyón.
Finalmente, al día siguiente se realizó un
solo taller del que participaron mujeres y varones jóvenes de distintas localidades de la
zona.
En San Juan. En el curso de la organización

de los talleres, las técnicas consultaron sobre
la factibilidad de realizarlos en un solo día
en forma simultánea en dos salones diferentes, dado que algunas y algunos participantes tenían que viajar desde largas distancias
y trasladarse dos días diferentes encarecería el transporte. Se acordó esa modalidad y
nos enviaron una lista de aproximadamente
treinta participantes entre mujeres y varones.
El día previsto para el taller sólo acudieron
cinco personas, cuatro mujeres y un varón,
ninguno de ellos pertenecientes al Programa
de Jóvenes Emprendedores. Una de las técnicas nos refirió que en los últimos tiempos
habían dejado de trabajar en terreno debido a
la carga de gestión administrativa; esta situación unida a las dificultades que encuentra
la participación de las mujeres como consecuencia de las desigualdades de género, explicaría la deserción de las y los convocados.
En Misiones. La organización del campo en

Misiones tuvo una serie de altibajos.
Avanzados los preparativos, el referente
del MAM contactado inicialmente comunicó
telefónicamente que no se podían realizar los
talleres y tampoco volvió a contactarse la referente del FONAF de Posadas.
Ante esa situación, la UCAR propuso la
realización de los talleres en otra de las provincias del NEA: Chaco, y nos puso en co-

263

�anexo 3

anexo 2

municación con una técnica provincial quien
a su vez nos contactó con una líder de una
Cooperativa Apícola de General Pinedo.
En comunicación telefónica esa dirigente
manifestó que no hay mujeres jóvenes en su
organización ya que la actividad la realizan
mayoritariamente los varones y sólo hay 5
mujeres mayores de 35 años que van al campo. Además, nadie vive en la zona rural, los
varones (algunos de ellos de entre 18 y 35) y
las mujeres viven en el pueblo.
Por ese motivo, se resolvió organizar el trabajo de campo en Misiones a través de contactos del equipo consultor con las técnicas
de la SAF en Posadas y en la localidad de
Eldorado.

En síntesis, el trabajo de campo se desarrolló entre la segunda quincena de septiembre y la segunda quincena de noviembre de
2014, en las provincias de Santa Fe, Santiago
del Estero, Río Negro, San Juan y Misiones
que se encuentran distribuidas en cada una
de las cinco regiones del país.
De los talleres cualitativos participaron en
total 56 mujeres y 13 varones; también se
realizaron entrevistas individuales y grupales con ocho varones rurales que no participaron de los talleres, es decir que se relevaron las percepciones de 77 jóvenes mujeres
y varones rurales. A algunas de las mujeres
participantes de los talleres también se les
realizaron entrevistas individuales.
Se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas con 15 técnicas y técnicos que implementan distintos programas de desarrollo
rural en las provincias visitadas y con diez

264

mujeres y un varón, que conducen en la actualidad o han presidido organizaciones de
productoras y productores. También se entrevistó formal e informalmente a directivos de
sendas escuelas agrotécnicas en localidades
de las provincias de Santa Fe y de Misiones;
en esta última, también se entrevistó a promotoras de salud. k

Componente cualitativo: instrumentos
1. Dinámica de los grupos focales
y herramientas aplicadas
Ejes de análisis
• Perfil de actividades: El perfil de activi-

dades es la herramienta que se aplica para
identificar aquellas que realizan mujeres y
varones en su vida cotidiana, teniendo como
base la división sexual del trabajo y considerando también la cantidad de tiempo que se
asigna a cada actividad, el momento del día
y el lugar en el que se llevan a cabo.
• Acceso y control de recursos y beneficios:
Interesa analizar el acceso –es decir, la capacidad de hacer uso– que tienen varones y
mujeres a recursos productivos, beneficios
del desarrollo y servicios, y la posibilidad de
ejercer el control sobre estos, lo cual implica
poder definir cómo debe ser dicho uso.
• Identificación de necesidades e intereses
de género: Mujeres y hombres pueden tener
necesidades e intereses diferenciados, derivados de las obligaciones, responsabilidades
y actividades que les son asignadas en la sociedad, y del desigual acceso y control de los

recursos y beneficios. Mientras los “intereses
de género” (Molyneux, 1985) son aquellas
preocupaciones prioritarias que las mujeres
(o los hombres) pueden desarrollar en virtud
de la posición social que adoptan de acuerdo
a sus atributos de género, las “necesidades
de género” (Moser, 1995) son los medios por
los cuales tales preocupaciones son satisfechas. Por un lado, los intereses estratégicos
de género derivan del análisis de las relaciones de dominio/subordinación entre los
géneros y expresan un conjunto de metas relacionadas con una organización más igualitaria de la sociedad. Los intereses prácticos,
se formulan a partir de las condiciones materiales concretas en que viven las mujeres,
como consecuencia de su ubicación dentro
de la división genérica del trabajo (Murguialday). Por otro lado, las necesidades prácticas
son aquellas necesidades que tienen por objetivo mejorar la calidad de vida y responder
a las necesidades básicas de las personas,
mientras que las necesidades estratégicas
son aquellas que se refieren a las cuestiones
de igualdad de género en una sociedad determinada y que pretenden una distribución
más equitativa de los recursos entre mujeres

y hombres. (Alcalde y López Méndez, 2004).
• Calidad de participación: La calidad de
la participación trata de identificar si la acción de los programas de desarrollo, o bien
las organizaciones en las que participan varones y mujeres, crean el espacio o las condiciones para que ambos puedan participar
y decidir de manera equitativa. Tanto en los
programas, como en las organizaciones, las
mujeres pueden ser:
• Receptoras pasivas
• Ejecutoras de actividades prescritas por
otros
• Consultadas
• Estimuladas para organizarse
• Agentes
• Factores de influencia en las relaciones de
género: Son aquellos que afectan al conjunto de derechos, obligaciones, oportunidades,
actividades y posición de mujeres y varones
en una sociedad determinada y pueden, por
tanto, influir sobre las acciones de desarrollo. Los factores de influencia pueden actuar
tanto en lo macro (contexto general de un país
o sector), como en lo micro (en una deter-

265

�anexo 3

minada área o grupo) y pueden ser acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes y
costumbres. Podemos identificar factores de
cambio, que son aquellas normas, acontecimientos históricos, políticas públicas, que
afecten o promuevan la equidad de género,
o bien, factores de resistencia, que son aquellos que obstaculizan la posibilidad de avanzar en acciones de equidad de género.
El análisis de género adquiere sentido al
ser visualizado en relación con temáticas específicas; por ello se relevó:
• Las configuraciones familiares y prácticas
de cuidado.
• Educación. Incorporación y uso de las
TIC.
• Emprendimientos productivos. Dimensión
laboral. Acceso a recursos productivos tradicionales y alternativos. Migraciones.
• Las transformaciones intergeneracionales
en el rol de las mujeres jóvenes rurales en el
ámbito doméstico, productivo y comunitario.

Esquema de los talleres

La dinámica de los grupos focales –tanto
de mujeres como de varones– se desarrolló
en tres momentos:
1. Trabajo en grupo completando matrices
de análisis de género (planillas individuales)
o reconstruyendo ejes en papelógrafos con
todo el grupo.
2. Presentación o validación de los trabajos en grupos.
3. Preguntas estímulo para la discusión.
Los grupos focales se desarrollaron según
el siguiente esquema

266

• Taller con mujeres
Primer momento 9:00 a 12:30
Objetivo: Analizar las tareas que realizan
las mujeres y varones en la comunidad y hogares, y el acceso y control que tienen sobre
los recursos propios, los servicios públicos
disponibles y los beneficios de los programas
de desarrollo o de políticas públicas.
• Llegada de las participantes. Se inscriben y van completando el cuestionario estructurado.
• Breve presentación del proyecto de investigación y de la metodología de la jornada.
a) Perfil de actividades (una hora)
Herramienta: Matriz sobre distribución de
tareas en las tres esferas: reproductiva, productiva y comunitaria.
Introducción al objetivo de la actividad: en
grupos, pero con información de cada uno,
completan las planillas de distribución de tareas. Luego, en plenario se comenta en forma
general las impresiones grupales o individuales al completar la planilla, al ver la cantidad
de cosas que hacen en el día, como se dividen
las tareas en la casa, etcétera.
Se realizó una síntesis de los puntos más
significativos sobre el perfil de actividades
que surgieron en plenario, que fue volcada
a papelógrafo.
Preguntas para dinamizar el análisis grupal:
• ¿Existen actividades productivas que se
consideran tradicionalmente “femeninas” y
“masculinas”? ¿Cuáles? ¿Por qué creen que
sucede eso? ¿Pueden identificar cambios en
la distribución de roles respecto de sus madres/abuelas? (Tanto en tareas domésticas,

de cuidado, productivas y de participación.)
• ¿Quiénes en la familia están al frente de
las actividades productivas principales o más
rentables? ¿Cómo se define quién hace qué
tarea dentro de la familia? ¿Están conformes
con la distribución de roles?
• A partir de las siguientes constataciones32 analizar la responsabilidad de las mujeres en los hogares y las transformaciones
en las estructuras familiares:

Entre 2001 y 2010 se duplica el
porcentaje de mujeres jóvenes en
áreas rurales que son jefas de hogar.
Si bien hay un porcentaje mucho
menor de mujeres jóvenes jefas de
hogar que de hombres en esta
situación, se produjo una reducción
de la diferencia entre 2001 y 2010.

Receso de 15 minutos
b) Acceso y control de los recursos y beneficios en las actividades productivas, reproductivas y comunitarias. (Alrededor de dos
horas y media)
Dinámica: grupo focal.
En papelógrafos, se disponen tarjetas ordenadas por tipo de servicio/programas (previamente escritas por el equipo33) agrupados en:
Productivos/ económicos
Educación/ TIC
Salud
Recreativos
Comunitarios

32 Estas constataciones surgen del análisis censal realizado en el componente cuantitativo del estudio. 33 Ejemplos: salas de salud, hospitales, obra social, guarderías, jardín de infantes,
escuelas, terciarios, educación de adultos, centros de formación profesional, internet, CAI, CAJ, juegotecas, bibliotecas populares, servicios públicos (agua potable, luz, etcétera), Conectar Igualdad,
TDA, programas de desarrollo (créditos, subsidios, capacitaciones), AUH, Progresar, Oficina de Violencia Doméstica, comisarías, centros comerciales, etcétera.
.

Luego, en plenario, en una primera instancia, se indaga sobre el acceso a los servicios
en términos de política pública, costo, distancias, dificultades, beneficios que les brindan;
y se retiran los servicios con los que no cuentan. Luego se pasa a analizar el acceso y control (diferenciado por género) de los recursos
familiares y de programas de desarrollo.

¿Cómo es el acceso en la comunidad/paraje
en el que viven? ¿Qué uso le dan (entretenimiento, comunicación con familiares, de tipo
comercial)? ¿Qué les parece que se modificó
a partir del acceso al celular en el ámbito de
la familia/ de la producción/ de la organización) ¿Qué otras formas o modalidades de
comunicación hay en la zona? (Radios comunitarias, por ejemplo.)

• ¿Tuvieron que migrar alguna vez o tienen pensado hacerlo? ¿Por qué? ¿Tienen familiares que hayan tenido que migrar o que
quieran hacerlo? ¿Para qué o por qué tuvieron que irse? Quienes se hayan ido, ¿a qué
edad lo hicieron? ¿Tienen ganas de regresar? ¿Cómo se toma la decisión dentro de
la familia sobre quién (hijas, hijos, padre,
madre) migra?

Recursos
• Indagar acerca de los mecanismos formales e informales de división y usufructo
de la tierra. ¿Qué posibilidad tienen ustedes
de tomar decisiones sobre tomar un crédito,
vender o comprar tierra, o el inicio de un emprendimiento productivo? ¿Estas posibilidades se modificaron con el tiempo?
• ¿Cómo se decide en la familia quién accede al crédito o al subsidio, o cuáles son los
emprendimientos que se van apoyar con ese
dinero? ¿Hay ayudas o programas específicos
para los emprendimientos de las mujeres? ¿Y
de los jóvenes? ¿Cuáles?
• En relación con las capacitaciones brindadas por los programas de desarrollo, ¿quiénes participan de la familia y cómo se decide
esa participación?

Salud
• ¿Quién decide cuántos chicos tener? ¿Se
cuidan para no quedar embarazadas? ¿Cómo?
¿Se cuidan sus maridos? ¿Cómo? En la salita
u hospital, ¿hay programas para cuidarse?
¿Dan anticonceptivos de forma gratuita? ¿A
las jóvenes también? ¿Qué opinan sus maridos/novios?

Preguntas

Cuidado
• ¿Existen redes sociales de autoayuda o
comunitarias para el cuidado de niñas y niños y/o ancianos/as? ¿Cómo funcionan los
jardines de infantes y guarderías?
• ¿Cómo se dividen las tareas de cuidado
en las familias? ¿Incide eso en la posibilidad
de participación en organizaciones o programas? ¿Por qué?
Educación/ TIC
• ¿Quién y cómo decide sobre si una niña
o niño tiene que ir a la escuela? ¿Qué debe
pasar para que un niño o una niña tenga que
dejar o quiera dejar la escuela?
• ¿Creen que hay cambios en la posibilidad
de ir a la escuela y de atender la salud de la
familia partir de la AUH y otras políticas de
transferencias (por ejemplo, Progresar)? ¿Y en
sus vidas? ¿Por qué? Y al interior de las familias, ¿cómo afectó la distribución de roles?
• En general, si no se tiene acceso a internet en las casas, ¿cómo se accede? ¿Qué uso
le dan, con qué frecuencia? ¿Quiénes de la
familia utilizan TIC? ¿Incorporan las nuevas
tecnologías para fines de la producción y/o
comercialización? Ejemplos.
• ¿Quiénes de la familia tienen celular?

Migraciones
• Analizar la siguiente constatación del estudio cuantitativo
De acuerdo con la información
censal, existe una tendencia a que
las mujeres jóvenes que residen en
el campo se trasladen al pueblo.

Almuerzo: 12:30
Segundo momento (3 horas): 14:00 a 17:00
Identificación de necesidades (prácticas y
estratégicas) y oportunidades
Objetivo: Analizar por un lado, las principales expectativas, necesidades y demandas
de las mujeres jóvenes en relación con los
ejes que se vienen trabajando durante la jornada y, por otro, identificar aquellos nichos
de oportunidad que podrían ser viabilizados
por las mujeres jóvenes en la región.
Necesidades y expectativas
A partir de una síntesis previa realizada en
papelógrafos y tarjetas en cuanto a las principales dificultades, logros y oportunidades que
aparecieron en el primer momento, se analiza en plenario cómo profundizar lo logrado

267

�anexo 3

y cuáles son las necesidades y expectativas
(qué esperan y qué necesitan para cambiar
la situación) en relación con:
• Recursos productivos
• Formación, educación, acceso a las TIC,
canales de comunicación
• Acceso a servicios públicos
• Salud sexual y reproductiva, tareas de
cuidado, distribución de tareas
• Participación en las organizaciones
• Perspectivas futuras respecto de quedarse o irse a la ciudad (para ellas y sus hijos)
Nichos de oportunidad
A partir de lo analizado como necesidades
y expectativas (volcado en los papelógrafos
o que se utilizará como disparador para la
discusión), se reflexiona acerca de los activos identificados y derivados de las diversas
maneras en que las personas interactúan con
su entorno, generando saberes y prácticas locales que, por innovación, reapropiación y
reinvención creativa, pueden transformarse
en oportunidades de desarrollo para las mujeres jóvenes.
Segundo día: 9:00 a 12:00
Grupo con varones

• Llegada de las participantes. Se inscriben y van completando el cuestionario estructurado
• Breve presentación del proyecto de investigación y de la metodología de la jornada.
Objetivo: Analizar con los varones su percepción sobre sus roles en las tareas productivas y domésticas, sobre su participación en las
organizaciones y el rol de las mujeres en ellas.

268

Herramienta: Matriz sobre distribución de
tareas en las tres esferas: reproductiva, productiva y comunitaria y grupo focal
• Introducción en el objetivo de la actividad: en grupos, pero con información propia
e individual, completan las planillas de distribución de tareas. Luego, en plenario, se
comentan en forma general las impresiones
grupales o individuales al completar la planilla, al ver la cantidad de cosas que hacen
en el día, cómo se dividen las tareas en la
casa, etcétera.
• Se realiza una síntesis de los puntos más
significativos sobre el perfil de actividades
que surgieron en plenario, y se anota en papelógrafos.
Preguntas para dinamizar el análisis gru-

pal:
• ¿Existen actividades productivas que se
consideran tradicionalmente “femeninas” y
“masculinas”?
• ¿Por qué algunas son para mujeres y
otras para varones?
• ¿Siempre fue así? ¿Cambió? ¿Hace cuánto tiempo? ¿Por qué?
•
¿Quiénes están al frente de las actividades productivas más rentables?
• ¿Cuánto tiempo tienen las mujeres o las
niñas y los hombres o los niños para el ocio
y el descanso? ¿En qué momento del día?
¿Qué hacen generalmente en el tiempo libre?
• ¿Quién toma las decisiones sobre el gasto familiar? ¿Cómo se toman las decisiones
dentro de la familia sobre el reparto de los
ingresos entre sus miembros? ¿Quién toma
las decisiones sobre los beneficios resultantes de las actividades productivas? ¿Qué con-

trol tienen ustedes sobre decisiones de cómo
tomar un crédito o iniciar un emprendimiento
productivo?
• De la familia, ¿quiénes participan, y
cómo se decide esa participación, de las capacitaciones brindadas por los programas de
desarrollo?
• ¿Tienen las organizaciones formas de
asegurar la participación de las mujeres? En
el caso afirmativo: ¿creen que son necesarias? ¿Modificaron algo en la participación?
¿Qué? ¿Cómo se llegaron a establecer estas
normas?
• Frente a la participación de las mujeres
en las capacitaciones o en las organizaciones,
¿perciben un cambio en la actividad de las
mujeres en las tareas del hogar? (Cuidado,
limpieza, alimentación.)
• ¿Cuáles creen que son las condiciones
necesarias para que las mujeres puedan tener mayor participación en las actividades
productivas y comunitarias? ¿Cuáles creen
que son los principales obstáculos, y qué acciones podrían facilitar esa participación? k

Cuestionario estructurado aplicado en grupos focales
Fecha: ___________________________________________
Localidad/ Provincia: ________________________________

10. ¿Estás estudiando actualmente? (Marcar con una cruz)
1 Sí
2 No

1. ¿Cuántos años tenés? ________años
2. ¿Cuál es tu estado civil actual? (Marcar con una cruz)

3 NS/NC
11. ¿Cuál es el máximo nivel educativo que terminaste o que estés estudiando en la actualidad?

1 Soltera/o o que no vive en pareja

0 Sin estudios

2 Casada/o o que vive en pareja (unión de hecho)

1 Primaria

3 Separada/o

1.1 Primaria incompleta

4 Otro

2 Secundaria

5 No sabe/ no contesta

2.1 Secundaria incompleta
3 Terciario

3. ¿Tenés hijos? (Marcar con una cruz)

3.1 Terciario incompleto

1 Sí

4 Universitario

2 No (ir a 8)

4.1 Universitario incompleto

3 NS/NC

5 Escuela de oficios

4. ¿Cuántos hijos tenés?_____________________

12. ¿Realizaste alguna capacitación y/o formación?
1 Sí

5. ¿Cuántos años tiene tu hijo/a más grande? ________años

2 No (ir a 14)
3 NS/NC

6. ¿Van a la escuela?
1 Sí

13. ¿En qué temas? ___________________________________________________

2 No (ir a 8)
3 NS/NC

14. ¿Estás trabajando actualmente?
1 Sí

7. ¿Cuántas horas van a la escuela? _______________
8. ¿Dónde vivís? _________________________________________________

2 No
15. ¿Dónde trabajás? (Marcar con una cruz)
1 En la chacra (o unidad productiva) junto a tu familia

9. ¿A qué se dedica tu familia?

2 En otra chacra u otro campo para otra persona

_________________________________________________________________

3 Otro tipo de trabajo que no es rural

_________________________________________________________________

4 Otros trabajos (especificar cuál)

269

�anexo 3

Matriz perfil de actividades
y distribución de tareas
entre hombres y mujeres

Fecha: ________________________________
Localidad/ Provincia: ____________________
Completar de acuerdo con la división
de tareas en sus casas, de qué manera
participa en las siguientes actividades:

Referencias:
Participa de la actividad: Sí
No participa de la actividad: No
Emplea mucho tiempo en la actividad ( + )
Emplea poco tiempo ( - )

270

Tareas
TRABAJO PRODUCTIVO
Agricultura
Huerta
Anuales/ producción principal
Preparar la tierra
Cosecha
Siembra
Animales
Ganado menor
Ganado mayor
Granja
Ordeñe
Otras actividades productivas
Compra de insumos
Empleo fuera de la finca
Administración de dinero
Comercialización
Producción de derivados para la venta (panificados, dulces,
pickles, harinas, quesos)
Artesanías
TRABAJO REPRODUCTIVO
Tareas domésticas
Limpieza de la casa
Cocinar
Recolección de leña
Recolección de agua
Llevar a niños/as a la escuela
Cuidado de niños/as
Cuidado de ancianos/as
Cuidado de enfermos/as
Actividades sociales/culturales/religiosas/políticas
Trabajo comunitario
Capacitaciones
Participación en actividades de programas
Ceremonias/festejos
Participación en cooperativa/organización
Ir a misa
Militancia política
Actividades de tiempo libre
Visitas a amigos y parientes
Actividades deportivas

Mujeres
Adultas
Hijas

Varones
Adultos
Hijos

2. Guías de entrevistas
Complementariamente, se realizaron 27
entrevistas semiestructuradas alrededor de
cinco entrevistas semiestructuradas por provincia, a referentes de las organizaciones
(mujeres y varones) y referentes de los programas de desarrollo rural (técnicas y técnicos). Las entrevistas retoman los ejes trabajados en los grupos focales, profundizando
en aquellos factores de influencia, tanto de
cambio como de resistencia, que inciden en
la participación de las mujeres y en las formas que toma la división del trabajo, desde
una perspectiva histórica y cultural.
Guía de entrevista a técnicas/os funcionarias/os de programas de desarrollo rural

• ¿Cuáles creen que son las mayores demandas/necesidades de las mujeres/mujeres
jóvenes rurales?
• ¿Qué programas/acciones se desarrollan
en la provincia específicamente con mujeres/
jóvenes rurales? ¿Se han asignado recursos
suficientes para trabajar específicamente con
jóvenes/mujeres rurales? ¿Qué recursos se
han asignado? ¿De qué manera se asignan?
¿Creen que son suficientes? En los últimos
años, ¿se transformaron las acciones dirigidas a las mujeres rurales? ¿De qué manera?
• A su entender ¿existen inequidades entre
varones y mujeres? ¿Cuáles son?
• ¿Se plantean desde estas acciones disminuir las inequidades existentes entre varones
y mujeres? ¿De qué manera? ¿Se involucran
mujeres y hombres por igual en el proceso de
implementación de las acciones del programa? ¿De qué manera el programa incentiva

la participación equitativa?
• ¿Hay articulación desde estos programas con servicios (educación/TIC/SSR/violencia) u otros programas de desarrollo? ¿De
qué manera?
• ¿Existen posibles factores de influencia
(avances legales, financiamiento, hechos históricos clave) en los que apoyar las acciones
para promover o contribuir a la participación
de las mujeres jóvenes rurales?
• ¿Existen posibles barreras legales, culturales, religiosas, institucionales u otras que
puedan afectar la participación de las mujeres en las acciones del área (factores de
resistencia)?
• ¿Han surgido temas de género que no
fueron identificados en el diseño del proyecto? ¿Cuáles? ¿Cómo se pueden abordar esos
temas?
• ¿Puede identificar logros significativos
de experiencias con mujeres/mujeres jóvenes rurales?
• ¿Qué elementos incluirían en una agenda
de acciones dirigidas a este grupo?

quedarse en el campo? ¿Realizan como organización acciones para incentivar emprendimientos para jóvenes? ¿Cuáles? ¿Las posibilidades de desarrollo son diferentes para
hombres y mujeres? ¿Por qué? ¿Se piensan
emprendimientos específicos para hombres y
para mujeres? ¿Cree que es necesario diferenciar? ¿Por qué?
• ¿Cómo se fueron sumando las mujeres a
la organización? ¿Hubo dificultades para la
participación en un principio? En caso afirmativo, ¿continúan? ¿Y cómo se fueron sumando los jóvenes?
• ¿Cree que existen barreras o dificultades
para avanzar en las necesidades de las mujeres jóvenes? ¿Hay avances en materia legislativa, de programas de desarrollo, políticas
públicas, que puedan pensarse como positivas para la participación de las mujeres?
• ¿Puede identificar logros significativos
de experiencias con mujeres/mujeres jóvenes rurales?
• ¿Qué debería hacer el Estado? ¿Qué debería hacer para fomentar actividades productivas rentables? k

Guía de entrevista a líderes y referentes de
organizaciones

• ¿Cuáles cree que son las mayores demandas/necesidades de las mujeres/mujeres jóvenes rurales? ¿Hay diferencia con la demanda de los jóvenes varones y de las mujeres
mayores? ¿En qué sentido? ¿Estas demandas se fueron transformando con el tiempo?
¿Puede dar cuenta la organización de estas
demandas? ¿De qué manera?
• ¿Qué ocurre actualmente en la comunidad con los jóvenes y sus exceptivas de

271

�anexo 4

Libro de códigos
Categorías
Perfil de actividades

Con la categoría de perfil de actividades buscamos identificar las tareas que mujeres y varones realizan en su vida cotidiana, teniendo
como base la división sexual del trabajo, y
considerando también la percepción que tanto varones y mujeres tienen de dichas actividades. Se analizarán las tareas que hombres
y mujeres desarrollan en el ámbito doméstico, productivo, comunitario y organizaciones. Esta categorización hace visible todo un

conjunto de actividades que normalmente no
suelen ser consideradas como trabajo por no
generar un valor de cambio (por ejemplo, las
tareas domésticas, el cuidado de las personas
dependientes o los trabajos en favor de la comunidad). De tal modo, resulta posible analizar la percepción que de ellas tienen tanto
varones como mujeres, como así también conocer la interdependencia y reciprocidad que

existe entre el trabajo de mujeres y hombres.
Códigos

Tareas de cuidado
Tareas de limpieza dentro del hogar
Tareas relacionadas con la alimentación de

272

la familia
Actividades productivas dentro de la parcela familiar
Actividades extraprediales
Tareas voluntarias en el ámbito comunitario
Participación en organizaciones campesinas
o movimientos
Actividades relacionadas a la iglesia
Límites entre esfera doméstica y productiva
Reciprocidad en las tareas domésticas entre
hombres y mujeres
Roles diferenciados intergeneracionalmente
Percepciones sobre el rol de la mujer
Percepciones sobre el rol de los varones
Tareas que realizan niñas y niños
Actividades recreativas o de tiempo libre
Arreglos intrafamiliares
Códigos

Prácticas de herencia
Violencia de género
Formas de cuidado de anticoncepción
Decisiones sobre fecundidad
Migraciones
Arraigo
Acceso y control de recursos y beneficios

Con esta categoría nos interesa analizar, por
un lado, la disponibilidad y acceso –es decir,
la capacidad de hacer uso– que tienen las
mujeres a los recursos productivos (por ejemplo, la tierra), programas de desarrollo (capacitaciones, créditos, subsidios), servicios,
educación, TIC, salud, políticas públicas,
asignaciones; y, por otro lado, la posibilidad
de ejercer el control sobre estos recursos, lo
cual implica participar en la definición del
cómo y quién utiliza dicho servicio.
También se busca conocer la percepción que
tienen las mujeres respecto de dicho servicio,
tanto en calidad, disponibilidad, impacto en
sus vidas (ejemplo: AUH).
Códigos

Redes de cuidado
Respuestas a casos de violencia de género
Acceso a educación
Acceso a nuevas tecnologías
Acceso a salud
Acceso a actividades culturales
Acceso los programas de desarrollo
Acceso a tierra o recursos productivos
AUH
Asignaciones o becas específicas para jóvenes.

En esta categoría buscamos, por un lado, conocer los “intereses de género”34, es decir,
aquellas preocupaciones prioritarias que las
mujeres pueden desarrollar en virtud de la
posición social que adoptan de acuerdo a sus
atributos de género.

ricos, políticas públicas, que bien obstaculizan la participación de las mujeres o bien
la incentivan.
Por ello, se diferencian en factores de cambio, que afecten o promuevan la equidad de
género, y factores de resistencia, aquellos
factores que la obstaculizan.

rurales
Rol de las mujeres jóvenes en las organizaciones
Rol de los varones en las organizaciones
Incorporación de las mujeres en los programas de desarrollo

Códigos

Códigos

Intereses prácticos
Intereses estratégicos

Factores de resistencia para el avance de las
mujeres rurales
Factores de cambio que facilitan el avance
de las mujeres

Oportunidades para las mujeres
rurales jóvenes

Intereses de género

Necesidades de género

Fundamentalmente en términos productivos,
pero también en cuestiones de salud, educación, acceso a TIC, servicios públicos, y
analizar estas necesidades en función de su
posición como mujeres. Las necesidades son
los medios por los cuales tales preocupaciones son satisfechas.
Códigos

Necesidades prácticas
Necesidades estratégicas

Participación de las mujeres en la comunidad
y en las organizaciones

El objetivo es conocer y analizar las formas
de participación de las mujeres en acciones
de la comunidad y en las organizaciones de
las que forman parte. Con calidad nos referimos al grado de toma de decisiones que
tienen en estos espacios y los lugares que
ocupan dentro de las organizaciones.
Códigos

Factores de influencia en las relaciones de
género

El objetivo es analizar aquellos hechos sociales, culturales, normas, leyes, sucesos histó-

Rol de las mujeres en las organizaciones
Nivel de participación
Posibilidad de toma de decisiones
Historia de la participación de las mujeres

Se busca identificar aquellos nichos de oportunidad (productivos, organizacionales, de
políticas públicas, activos no tradicionales,
puesta en valor de productos primarios, características de la región, mejoras de educación, etcétera) que generen una posibilidad
de desarrollo de emprendimientos productivos para las mujeres rurales jóvenes.
Códigos

Oportunidades productivas
Oportunidades de la región
Oportunidades brindadas por programas de
desarrollo
Legislación
Incidencia de la organización
Oportunidades educativas
Activos no tradicionales

34 Derivan del análisis de las relaciones de dominio/subordinación entre los géneros y expresan un conjunto de metas relacionadas con una organización más igualitaria de la sociedad.

273

�anexo 4

Definición de categorías

Tareas de cuidado

&gt; Tareas realizadas en el ámbito doméstico para el cuidado de niños/as, ancianos/
as, enfermos/as. Incluye la responsabilidad de llevarlos a la escuela, ocuparse de
la salud, de las tareas escolares, etcétera.

Límites entre esfera
doméstica y productiva

&gt; Evidencias que muestran la dificultad de separar, en el medio rural, las actividades
que refieren a la esfera doméstica y a la esfera productiva.

&gt; Tareas desarrolladas en relación con la limpieza dentro de los hogares.

Reciprocidad en las tareas
domésticas

&gt; Ayudas (reciprocidad, corresponsabilidad, complementariedad) entre varones y

Tareas relacionadas a la
alimentación de la familia

&gt; Incluye la actividad de cocinas, producción de alimentos (quien se encarga de la

Roles diferenciados según las generaciones

&gt; Tareas o roles asumidos de acuerdo con las edades dentro de la familia.

Actividades productivas dentro
de la parcela familiar

&gt; Producciones dentro de la parcela/chacra, incluidas la producción, puesta en

Percepciones sobre
el rol de la mujer

&gt; Opiniones, reflexiones, comentarios acerca de las tareas que la mujer tiene que
hacer, o que la mujer hace, en las tres esferas.

Percepciones sobre
el rol de los varones

&gt; Opiniones, reflexiones, comentarios acerca de las tareas que el varón tiene que

Tareas que realizan niños y/o niñas

&gt; Tareas identificadas como que realizan menores dentro del hogar o ayudando a

Tareas de limpieza dentro del hogar

Actividades productivas
extraprediales

Tareas voluntarias en el ámbito
comunitario

Participación en organizaciones
campesinas, cooperativas o movimientos

Actividades relacionadas
con la iglesia

274

mujeres, o intergeneracionales, en las tareas domésticas.

producción para el autosustento, huerta/granja).

valor y comercialización de la producción familiar.

&gt; Producciones fuera de la parcela, trabajo rural asalariado, trabajo en otros ámbitos

hacer, o que el varón, hace en las tres esferas.

que no son rurales.

&gt; Tareas esporádicas o de forma voluntaria dentro de la comunidad; ejemplo: lo que

los padres en las tareas productivas.

se conoce como “minga” o arreglos de espacios públicos, eventos para recaudar
fondos, etcétera.

&gt; Se refiere a la participación, sin analizar su nivel, en organizaciones sociales y
enspacios donde se requiera una participación más sistemática y sostenida.
&gt; Ir a misa, participar de las actividades de “caridad” que lleva adelante la iglesia
(ejemplo Cáritas). Vínculos con los sacerdotes o congregaciones religiosas. Si la
Iglesia presta el templo para actividades comunitarias. Ayudas que reciben de parte
de la Iglesia, etcétera.

Actividades recreativas
o de tiempo libre.

&gt; Todas aquellas actividades, tales como deportes, festividades, celebraciones,
visitas a parientes, salidas nocturnas, etcétera.

Prácticas de herencia

&gt; Arreglos intrafamiliares o prácticas culturales o que se relacionan con la historia
de cómo se divide la herencia entre los hijos.

Violencia de género

&gt; Todo aquello que surja de comentarios que tenga que ver con las diferentes formas
de violencia basadas en el género, dentro del contexto familiar. Otro código sería
los recursos con los que se cuenta para abordar esos problemas.

275

�anexo 4

Formas de cuidado
de anticoncepción

&gt; Las diversas formas de cuidarse. Quién toma la decisión. Otro código es cómo

Acceso a actividades culturales

&gt; Acceso a centros culturales, bibliotecas populares, etcétera. Grupos de teatro, títeres.

Acceso a los programas
de desarrollo

&gt;

Oferta de capacitaciones. Quiénes participan. Experiencias. Resultados.
Articulación entre programas en el territorio. Acciones no tradicionales de programas
de desarrollo (que aborden el tema género por ejemplo).

de migrar.

AUH

&gt; Impacto y percepción sobre esta asignación.

&gt; Percepciones, opiniones, historias y expectativas, o acciones sobre experiencias

&gt; Impacto y percepción.

de migración o proyectos de migrar.

Asignaciones o becas específicas
para jóvenes

&gt; Incentivos o dificultades para la titularización de la tierra y el acceso al agua y la

Intereses prácticos

&gt; Son los intereses que aparecen relacionados a las condiciones materiales concretas

acceden a las pastillas, preservativos, etcétera.

Decisiones sobre fecundidad

&gt; Cómo se toma la decisión, y quién, de cuántos hijos tener.

Migraciones

&gt; Percepciones, opiniones, historias sobre experiencias de migración o proyectos

Arraigo

Acceso a tierra o a recursos
productivos

Respuestas a casos de violencia
de género

Redes de cuidado

Acceso a educación

energía. Conflictos en la zona. Iniciativas estatales o de organizaciones.

&gt; Existencia de refugios, comisarías de la mujer, oficinas de violencia doméstica,
juzgados y otras formas comunitarias o de políticas públicas (CIC) donde se trabajen
o den cuenta de estos temas.

&gt; Políticas públicas (nivel inicial, jardín maternal) u otros recursos con los que se
cuente en la comunidad para el cuidado de los niños.

Intereses estratégicos

Necesidades prácticas

&gt; Aquellas que tienen por objetivo mejorar la calidad de vida y responder a las
necesidades básicas de las personas.

Necesidades estratégicas

&gt; Aquellas que se refieren a las cuestiones de igualdad de género en una sociedad
determinada y que pretenden una distribución más equitativa de los recursos entre
mujeres y hombres.

&gt; Acceso a celulares, internet, TDA, NAC. Usos que les dan. Conectividad. Formas
de comunicación. Rol de las radios comunitarias.

Acceso a salud

276

&gt; Análisis de las dificultades o facilidades para acceder a las salas de salud.

&gt; Se derivan del análisis de las relaciones de dominio/subordinación entre los
géneros y expresan un conjunto de metas relacionadas con una organización más
igualitaria de la sociedad.

&gt; Análisis de las dificultades o facilidades para acceder a las escuelas, a la secundaria,
alfabetización de adultos, estudios superiores. Programas socioeducativos (CAI, CAJ).

Acceso a nuevas tecnologías

en que viven las mujeres, como consecuencia de su ubicación dentro de la división
sexual del trabajo.

Factores de resistencia para
el avance de las mujeres rurales

&gt; Acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes, políticas públicas, costumbres,
que signifiquen un obstáculo para avanzar en el derecho de las mujeres o en la
equidad de género.

277

�anexo 4

Factores de cambio que
facilitan el avance de las mujeres

&gt; Acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes, políticas públicas, costumbres,
que afecten o promuevan el derecho de las mujeres o la equidad de género.

Oportunidades brindadas
por programas de desarrollo

&gt; Créditos, subsidios, líneas de fortalecimiento de las economías regionales, etcétera.

Rol de las mujeres en las organizaciones

&gt; Obstaculizan la posibilidad de avanzar en acciones de equidad de género.

Legislación/políticas públicas

&gt; Leyes o políticas que incentiven la participación de las mujeres en el ámbito

Formas de participación

productivo o que apunten a la corresponsabilidad de los cuidados, o disminución
de la carga de trabajo en el ámbito doméstico.

&gt; De qué manera las mujeres participan de la organización: receptoras pasivas,
ejecutoras de actividades prescritas por otros, consultadas, estimuladas para
organizarse como agentes.

Incidencia de la organización

&gt; Se refiere a las oportunidades que surgen a partir de la capacidad de incidencia,
gestión de recursos o reclamo que tiene la organización.

Posibilidad de toma de decisiones

&gt; Posibilidades concretas de tomar decisiones en la organización: puestos que
ocupan, trayectoria en la organización, nivel de representación hacia afuera.

Historia de la participación
de las mujeres rurales

&gt; Hechos significativos que den cuenta de la conformación de organizaciones de
mujeres o de la paulatina incorporación de las mujeres en las organizaciones o en
la esfera pública/política.

Rol de las mujeres
jóvenes en las organizaciones

&gt; Lugar que ocupan las mujeres jóvenes, formas de participación, etcétera.

Rol de los varones en las organizaciones

&gt; Lugar que ocupan los varones, formas de participación, etcétera.

Incorporación de las mujeres y el tema de
género en los programas de desarrollo

&gt; Acciones concretas de programas de desarrollo rural o hechos históricos que den

&gt; Oportunidades de carreras terciarias o universitarias, becas para estudiar,
formación, capacitación en oficios.

Activos no tradicionales

&gt;

Posibilidades de puesta en valor de productos tradicionales, circuitos
gastronómicos, turismo rural, proyectos no tradicionales (no productivos) con jóvenes
del campo (ejemplo: radios comunitarias).

cuenta de la incorporación de las mujeres como participantes activas, o de tema
de género como un componente de los programas, o una preocupación concreta.

Oportunidades productivas

&gt; Oportunidades concretas de desarrollar o fortalecer emprendimientos, cooperativas,
marcas colectivas, redes de comercio justo, etcétera.

Oportunidades de la región

&gt; Legislaciones o incentivos regionales en la zona o provincia, iniciativas de puesta
en valor y desarrollo de marcas de productos típicos, etcétera.

278

Oportunidades educativas

279

�Se terminó de imprimir en Akian Gráfica Editora S.A.,
en 2015, Buenos Aires, Argentina.

Publicación sin fines comerciales.
No está permitida su venta.

���Información para la gestión del desarrollo
Entre los cometidos confiados a la Unidad para el Cambio
Rural (UCAR) por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca de la Nación (MAGyP) al momento de crearla, se encuentran coordinar y planear iniciativas de inversión pública
con financiamiento total o parcialmente externo orientadas
al desarrollo en áreas rurales. En ese marco, la generación,
la sistematización y el análisis de información de relevancia
para la toma de decisiones estratégicas resultan críticos para
que tales iniciativas provoquen o promuevan los cambios significativos en el territorio que de ellas se esperan.
Con el espíritu de mejorar el entorno de gestión y diseño de
instrumentos de política en el seno de la UCAR y el Ministerio,
y contribuir al acervo general de información disponible para
otros ámbitos estatales, el Área de Planeamiento y Gestión
Estratégica de la UCAR ideó la serie de estudios Información
para la gestión del desarrollo, de la que la presente publicación forma parte. La dimensión de su aporte a la calidad de las
decisiones públicas de diseño y ejecución estará directamente
vinculada a la amplitud de su difusión y utilización.

Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras del cambio

1,5 cm

solapa 9 cm

solapa 9 cm

Las nuevas generaciones de

mujeres

rurales

como promotoras

del cambio

Un estudio cuanti cualitativo de la situación de las mujeres
rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="42">
                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="43">
                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="831">
                <text>Alegre, S.; Lizárraga, P.; Brawerman, J.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="832">
                <text>Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras de cambio</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="833">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="834">
                <text>Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Buenos Aires (Argentina). Unidad para el Cambio Rural - UCAR</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="835">
                <text>2015</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="836">
                <text>MUJERES; MANO DE OBRA FEMENINA; PAPEL DE LA MUJER; DEMOGRAFÍA; SOCIOLOGÍA RURAL; COMUNIDADES RURALES</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="837">
                <text>es</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="838">
                <text>Un estudio cuanti-cualitativo de la situación de las mujeres rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina. 1. ed.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="47">
        <name>GÉNERO</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="517" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="734">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/f1c00fea2bfc5b2830134ce940d597fa.jpeg</src>
        <authentication>bde1e22d4c4520afa0bdf318dc1c084d</authentication>
      </file>
      <file fileId="735">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/df4cc9aa95620d3c5d1e9974fd9c4ab7.pdf</src>
        <authentication>203141ee50095940f7d66542b64c0c6d</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="2744">
                    <text>Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA

MINISTRO
ESCRIBANO NACIONAL CARLOS A. HOGAN

SUBSECRETARIO

ING. AGR. SANTIAGO BOAGLIO
SECRETARIO GENERAL

DR. ARMANDO

v.

LAGO

ING. AGR. UBALDO GARCÍA
DIRECTOR GENERAL DE INVESTIGACIONES AGRICOLAS

lNG. AGR. ARTURO

E.

RAGONESE

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE BOTANICA

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA
VOL. VI

l'ASC. 93 (1 )

LAS

PLANTAS CULTIVADAS
EN LA

REPUBLICA

ARGENTINA

ROSA CEAS (l. Spiraeoid eae)

•
Por VICTOR A. MILANO y ANGEL MARZOCCA

BUENOS AIRES
RBPUBLICA

AR.Gl?.NTlNA

1 9 5 2

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�ROS A C EAS (1. Spiraeoideae)
PoR VICTOR A . MILANO ( 1 ) y ANGEL MARZOCCA (')

Las Rosáceas han sido subdivididas por W1LHELM ÜLBERS Focen cuatro subfamilias, en base a características carpológicas y
)
vegetativas, a saber: I. Spiraeoideae, II. Pomoideae. Ill. Rosoideae
y IV. Prunoideae.
El presente trabajo es una contribución al estudio sistemático de las
plantas de dicha familia cultivadas en la Argentina correspondiente a
la primera de las subfamilias citadas, cuyos representantes han alcanzado notable difusión en nuestro país sin que hasta el presente hayan
sido objeto de una revisión taxonómica. Es de interés destacar que este
grupo de plantas comprende numerosos híbridos de difícil caracterización
botánica, siendo algunos de sus progenitores igualmente motivo de cultivo,
lo que dificulta más aún su correcta diferenciación. Existen especies del
género Spiraea (S. margaritae, S. Menziesi, S. chamaedrifolia var.
ulmifolia, S. cinerca, S. arguta, S. Pikouien sis, S. W atsoniana) que se
citan frecuentemente como cultivadas en la Argentina, pero que no han
sido encontradas en viveros ni otros lugares de cultivo. No se excluye
la posibilidad de que ellas se encuentren escasamente difundidas.
La subfamilia Spiraeoideae comprende 17 géneros con aproximadamente un centenar de especies. ampliamente distribuidas por todo el
mundo, en su mayoría originarias de las regiones templadas y templadofrías del hemisferio boreal.
En nuestro país se cultivan los géneros Spiraea, Quillaja, Exochorda Filipendula, Physocarpus y Sorbaria, que incluyen especies muy
apreciadas como ornamentales y que han alcanzado amplia difusión en
parques y jardines.
·
Se diferencia especialmente de las subfamilias Pomoideae, Rosoideae y Prunoideae por sus frutos, folículos o cápsulas dehiscentes mientras que las especies de la primera poseen bayas o nuculemas indehiscentes, en las R osoideae, el fruto es un aquenio o raramente una drupa
compuesta y en las Prunoideae se trata de una drupa.
Multiplicación: Las especies del género Spireae se multiplican por
división de matas durante el invierno o por gajos a fines del mismo.
por semillas en los meses de septiembre y octubre y por acodos a fines
de primavera y principios de verano; Qui/laja saponaria y Q. brasiliensis se reproducen únicamente por semillas en los primeros meses de primavera; Exochorda racemosa puede multiplicarse por semillas, estacas o
I&lt;E ( 3

•

1
( )
Ingeniero ag rónomo, jefe de la Sección Plantas Cultivadas, del Instituto
de Botánica del Ministerio de Agricultura y Ganaderia.
(') Ingeniero ag rónomo, jefe de la Sección Malezas y Plantas Tóxicas, del
Instituto de Botánica del Ministerio de Agricultura y Ganadería.
(') FOCKE in ENGLER u. PRANTL., Pfanz:cnf. III (3) · 1, 1894.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

1-

acodos; Sorbaria assurgens, por semillas, estacas y renuevos; Filipendula hexapetala, por división de plantas viejas o por semillas que se
siembran en primavera; Physocarpus intermedius, por gajos herbáceos
o leñosos.

ROSACEAE N EC:K.
in Act. Acad. Elect. Sci. Theod.-Palat. 11:190. 1770. nom. subnud.-DC., Prod.
II:525. 1825. - BENTH [• HOOK. P., Gen. Pl.-1:600. - 1865. - FOCKE in Naturl.
Pflanunf. IIl (3): 1-61. 1891.

NECK.

Flores comúnmente actinomorfas, hermafroditas o polígamo monoicas
o dioicas, solitarias o en racimos. corimbos, panojas, etc. Sépalos 1-5,
valvados o imbricados, persistentes o caedizos. Pétalos 1-5 (a menudo
infinitos en las flores dobles), libres, insertos sobre el cáliz, de prefloración imbricada, estambres definidos o indefinidos, dispuestos generalmente en verticilos de 5; filamentos filiformes, anteras 2-tecas, de dehiscencia longitudinal. Ovario súpero. ínfero o perigino, compuesto de 1 ó
más carperos libres o densamente soldados o coherentes, 1- o pluri-ovulados, dispuestos sobre un receptáculo plano, cóncavo o convexo. Fruto
folículo, cápsula, aquenio, drupa o baya, con el receptáculo frecuentemente
muy desarrollado y carnoso.
Arboles, arbustos o plantas herbáceas, inermes o espinosas. Hojas
generalmente alternas, sésiles o pecioladas, enteras, dentadas, lobuladas
o pinatífidas, simples o compuestas, caedizas o persistentes. Estipulas
persistentes o caedizas, a veces ausentes.
Unas 2.000 especies ampliamente distribuidas por las regiones templadas y templado-cálidas de ambos hemisferios.
CLAVE DE LAS SUBFAMILIAS
A. Fruto generalmente dehiscente, compuesto comúnmente de 1-5 folículos.
1. Spiraeoideac
AA. Fruto indehiscente.
B. Fruto un aquenio. dispuesto sobre un receptáculo plano, convexo o concavo.
2. Rosoideae
BB.

Fruto baya o drupa.
C. Ovario infero. Fruto baya. Carpelos rodeados completamente por el
receptáculo carnoso.
3. Pomoideac
CC. Ovario súpero o perigino. Fruto drupa. Carpelos 1, no rodeado por el
receptáculo carnoso.
4. Prunoideac

SPIRAEOIDEAE
FocKE

in

ENGL. u. PRANTL.,

Pflanzenf.

m

FocKE

(3) :13. 1894.

.Rosaceae trib. Spiraeaceae DuMORTIER, Comm. Bot. 59. 1822; DC., Prod. II:541.
1825, pp.; ENDL., Gen., 1247. 1840.
Spiraeceae (DC.) A. BRAUN in AscttERSON, Fl. prov. Brandenb. 1:66, 1864. - ScttNElDER, 111 Handb Laubh. 1:440. 1905.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-5-

Flores hermafroditas, polígamo-diocas o monoicas, comúnmente
actinomorfas, blancas, blanco-rosadas, rosadas o purpúreas, caliz con 4-5
sépalos, imbricados; corola con 4-5 pétalos; androeceo de 1O-xi estambres;
ovario comúnmente 5-carpelar, carpelos libres o más o menos unidos, a
veces connados al receptáculo; estilos en número igual al de carpelos, generalmente persistentes en el fruto. Fruto folículo o cápsula, dehiscente,
raramente aquenio indehiscente; semillas numerosas, con o sin alas.
Arbustos, raramente árboles o hierbas, inermes; follaje caedizo o
persistente. Hojas simples o compuestas, alternas, enteras, dentadas,
aserradas, crenuladas o lobadas, penninervadas o 3-5-palmatinervadas,
con o sin estípulas. Inflorescencias terminales o axilares, en umbelas,
corimbos, panículas o cimas umbeliformes.
Esta subfamilia consta de numerosas especies originarias en su
mayoría de las regiones templadas y templado-frías del hemisferio boreal.
CLAVE PARA LA DETERMINACION DE LOS CENEROS
A. Arbustos o árboles de hojas simples.
B. Flores no mayores de 2 cm de diámetro; fruto folículo; semillas con o sin alas.
C. Estambres 15-oo; fruto folículo con semillas no aladas. Arbustos.
D. Estipulas ausentes; disco floral presente.

l. SPIRAEA

DD. Estipulas presentes, o a vecl's prontamente caedizas; disco floral
.ausente; fruto hinchado.

II. PHYSOCARPUS

CC. Estambres 1O; frutos folículos estrellados; semillas aladas. Arboles.
III. QUILLAJA
BB. Flores mayores de 2 cm de diámetro; fruto cápsula con semillas aladas.

IV. EXOCHORDA
AA. Arbustos o hierbas de hojas imparipinadas.
B. Arbustos. Pistilos 5-8.

V. SORBARIA
BB. Hierbas vivaC'es. Pistilos l O ( 5-15).

VI. FILIPENDULA

l. SPIRAEA (1)

LINN.

Sp. PI. 1:489. 1753. - BENTll. &amp; HooK. f., Gen. Pl. 1:611. 1865.
ALIPENDULA NECK, Elem. II:89. 1790.
THECANISIA RAFIN., New. Fl. Am. II:38. 1836.
BASILIMA RAFIN., New. Fl. Am. Ill:75. 1836; Sylva Tel/ur.:152. 1838.
ELEIOSINA RAFIN., Sy/va Te/lur.: 150. 1838.
AWAYUS RAFIN., op. cit.: 151. 1838.
SERICOTHECA RAFIN., op. cit.: 152. 1838.
LINN .•

Flores hermafroditas, raramente polígamo dioicas; cáliz urceolado
o campanulado, persistente, sépalos 4-5; corola blanca, blanco-rosada,
rosada o roja, pétalos 4-5, más largos que los sépalos, obtusos, ungui.culados, caedizos; estambres 15-numerosos, exsertos o inclusos, 1-3 seria(') Antiguo nombre griego empleado por CLUSIUS y TttEOPHRASTO, probablemente derivado de speira, speiraia (que se tuerce), aludiendo posiblemente a la flexibilidad de las ramas, utilizadas para hacer guirnaldas.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-6-

dos, anteras bitecas, filamentos filiformes; disco carnoso, adnado al tubo
calicino, más o menos crenulado o dentado-glanduloso, glabro o pubescente; ovario comúnmente 5-dialicarpelar, carpelos con 2 o más óvulos,
estilo filiforme, estigma capitado o discoideo. Folículos dehiscentes:
semillas pequeñas, no aladas, lineales u oblongas.
Arbustos de hojas caedizas, alternas, simples, dentadas, aserradas
o lobadas, raramente enteras, penninervadas o 3-5 palmatinervadas.
Inflorescencias axilares o terminales, dispuestas en umbelas, cimas
umbeliformes, corimbos o panículas.
Este género comprende aproximadamente 80 especies del hemisferio boreal. en Asia y América.
Especie lectotipo: Spiraea salicifolia Lnrn. ( 1 ).
Número básico de cromosomas: 9, según DARL. &amp; JAN., Chrom.

Atlas: 148, 1945.
CLAVE PARA DE.TERMINAR LAS ESPECIES
A. Hojas enteras o con pocos dientes en el ápice.
B. Flores reunidas en panículas.
l. S. brachybotrys

BB. Flores reunidas en umbelas, corimbos o cimas umbeliformes.
C. Flores en una umbela sésil.
2. S. hypericifolia

CC. Flores en corimbos o

cima~

umbeliformes.

D. Hojas siempre entera-;.

3. S. canescens var. myrtifolia

DD. Hojas enteras y dentadas en el ápice.
E. Hojas obovadas u oblongo-obovadas, subglabras.
4. S. oxyodon

EE. Hojas elíptico-oblongas u oblongas, mucronadas, pubescentes.
5. S. cana

AA. Hojas aserradas o 3-Jobadas.
B. Hojas aserradas más o menos en la mitad superior.
C. Flores en panículas.
D. Panículas pequeñas sobre ramitas laterales en la extremidad de las
ramas del año; hojas ovales a oblongo-elipticas, de 1.5-3 cm de
largo.
E. Flores blancas.
6. S. fontenaysii

EE. Floreos rosadas.
6a. S. Fontenaysii forma rosea

DO. Panículas grandes, terminales, sobre ramas erect3s; hojas oblongas
a oblongo-obovadas, de 3-7 cm de largo.
E. Hojas bl;inco-tomentosa en el envé.s, brotes rojizos.

7. S. Douglasii

EE. Hojas gris-tomentosas en el envés, brotes amarillentos.
8. S. fulvescens
('} Según HtTCHCOCK, A. S. et M. L.
Brittonia VI.(1):117. 1947.

GREE~. in

lntern. Rul. Bot. Nom., in

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-7CC. Flores en corimbos, cimas umbeliformes o umbelas.
D. Flores en umbelas.
E. Flores en umbelas sésiles.
9. S. prunifolia
EE. Flores simples, en umbelas no ~ésiles
10. S. Vanhouttei

DO. Flores en corimbos o racimos umbeliformes.
E. Hojas rómbico-oblongas a rómbico-Janceoladas, de 3-6 cm.
de largo.
F. Hojas, inflorescencias y folículos glabros.
G. Hojas rómbico-oblongas.
11. S. cantonicnsis

GG. Hojas rómbico lanceoladas.
1 la. S. canfoniensis var. lanceafa
FF. Hojas gris-tomentosas en el envés; inflorescencias y folículos pubescentes.
12. S. blanda
EE. Hojas ovadas a oblongo-lanceoladas, hasta de 2 cm de largo.
13. S. inflexa

BB. Hojas aserradas totalmente o hasta el tercio inferior.
C. Flores en umbelas sésiles.
14. S. Thunbergii
CC. Flores en panículas, corimbos o cimas umbeliformes.
D. Inflorescencias en panículas.
15. S. Billiardii
DO. Inflorescencias en corimbos o cimas umbeliformes.
E. Inflorescencia muy compacta, aplanada alrededor de-! corimbo
terminal, corimbos laterales floreciendo más tarde y debajo
del terminal, inflorescencia generalmente pub"escente.
F. Flores rosadas, muy raramente hlanquecinas.
G. Ramitas cilíndricas; flores de color rosado-intenso;
hojas generalmente pubescentes sobre las nervaduras.
16. S. japonica forma rnbecrima
GG. Ramitas angulosas; flores de color rosado-claro; hojas
glabras.
17. S. Bumalda
FF. Flores blancas.
G. Ramitas cilíndricas; hojas ovales hasta elípticas.
16a. S. japonica var. ovalifolia
GG. Ramitas más o menos angulosas; hojas lanceoladas

18. S. a/biflora
EE. Inflorescencias pequeñas, generalmente corimbos o cimas umbeliformes laterales, únicas, convexas.
19. S. superba

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-8-

FIG.

1. -

X

Spiraca brachybotrys LANGE, rama florífera, aprox. X !.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-9-

F1G.

2. - Spiraea hypericifolia LINN., rama florífera, X 1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

JO -

1. X Spiraea brachybotrys

LANGE

IFig. 1)
in Bot. Tidsskr. XIII:26. 1882.
Spiraea pruinosa PETZ. et K1RCHN. in D1PPEL, Handb. La11bh. III:-491. 1893.

LANGE

Arbusto hasta de 1.50 m de altura, brotes angulosos o cilíndricos,
pubescente, follaje caedizo. Hojas elípticas a oblongas, de 1.5-4 cm de
largo, ápice agudo o con pequeño mucrón, bordes ente'ros o con 3.-4
dientes agudos en el ápice, base atenuada, cara superior glabra o algo
pubescente, hipofilo gris-tomentoso, penninervadas. pecíolo de 1-2 mm
de largo. pubescente. Flores rosadas o rosado-lilas, pediceladas, reunidas en cortas y densas panículas terminales. de 3-1 O cm de largo. piramidales, pubescente; estambres exsertos.
H íbrido entre Spiraea canescens y S. Douglasii, muy poco cultivado
en nuestro país.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, Leg. W. Barret, XI-1950 (BAB. 76.130).

2. Spiraea hypericifolia

LINN.

IFig. 2)
Sp. PI. 1:489. 1753. - N1CH .. Dlct. d'Hort. V:l02, fig. J0-4. 1898-1899.
Spiraea hypericifolia Pulkenetiana SERINGE in OC., Prod. Il:543. 1825.
Spiraea flagellata HoRT.
Spiraea speciosa HORT.

LINK.,

Pequeño arbusto globoso, basta de 1.50 m de altura, brotes glabros.
rojizos o· cenicientos. Hojas oblongo-obovadas a espatuladas, de 0.5-3
cm de largo, obtusas o truncadas. enteras o con algunos dientes en el
ápice, base largamente atenuada. sésiles o subsésiles, glabras, penninervadas. Flores blancas, hermafroditas, reunidas en umbelas sésiles, paucifloras, pedicelos generalmente glabros; estambres de igual o mayor
longitud que los pétalos.
Especie originaria de Europa y Asia.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero
Barrett, leg. W. Barrett, X I-1950 (BAB. 76.136): Castelar, ibid., ipse, III-1951 (BAB.)

3. Spiraea canescens D. DON var. myrtifolia ZAB.
(Fig. 3)
ZABEL, Strauch. Spiraccn, 56. 1893. Spiraca argentea HoRT.

BAILEY,

St. Cycl. of Hort. IIl:32JO. 1925.

Arbusto hasta de 2 m de altura, ramas grisáceo-pardas, follaje
caedizo. ramitas largas y arqueadas, con numerosos brotes laterales pubescentes. Hojas obovadas a oblanceoladas, de 0,5-1.5 cm de largo, y hasta
de 4 mm de ancho, 3-nervadas, obtusas, bordes enteros, base cuneada,
sésiles o subsésiles, cara superior verde-obscura, levemente pubescente,
inferior verde-grisácea y con pubescencia blanquecina. Flores blancas,

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-11-

•

FJG.

3. - Spiraca cancsccns D. DoN var. myrtifolia

ZABEL,

rama florífera,

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

X

1

�-12-

•

F1G. 4. -

X

Spiraca oxyodon

ZABEL,

rama vegetativa y rama florifera , &gt;~

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-13-

hermafroditas. pedunculadas, dispuestas en corimbos desinfloros. sobre
ramitas del año y hasta de 2 cm de diámetro, pedicelos pubescentes;
estambres tan largos o más largos que los pétalos.
Especie originaria de la región de los Montes Himalaya.
,Uaterí.al estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barren. leg. W. Barrett, XI-1950 (BAB. 76.120).

Obs. -

Poco cultivada.
4. Spiraea oxyodon

ZAB.

(Fig. 4)
ZABEL in Garten=eit. (Wittmack) 3:195. 1884.

Arbusto de ramitas morenas, sub-glabras, muy levemente angulosas,
yemas con escamas pubescentes en el dorso, follaje caedizo. Hojas
obovadas u oblongo-obovadas, de 18-25 mm de largo, por 5-8 mm de
a ncho, obtusas, márgenes enteros y flexuosos o dentados en la parte
superior y cerca del ápice, angostándose hacia la base, cara superior
Yerde-obscura, con fina pubescencia a lo largo de las nervaduras,
cara inferior verde-clara, pubescente a lo largo de las nervaduras; pecíolo corto, pubescente. Inflorescencia umbeliforme, hojosa en la base, a lo
largo de las ramitas del año; pedicelos pubescentes; flores blancas, herma froditas; estambres exsertos.
Se trata de un híbrido entre Spiraea chamaedrifolia y S. media o,
según su propio autor, entre S. flexuosa y S. media .
.Uatcrial estudiado.-· Arqentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. \V. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.113); Castelar, Jardín Botánico Nacional.
ipse. Il-1951 (BAB.).

5. Spiraea cana

WALDST.

et

KIT.

( Figuras 5 y Sa)
\VALDST. et KIT.. Pl. Hung. Bar. III:252, t. 228. 1812. - D1PP. , Handb., La11bh. III:472.
1893. - AsCHERSON et GRAEBN., Syn. Mitte/eu. PI. VI ( 1): 13. 1900.

Spiraea Sieboldii HORT.

Pequeño arbusto, bajo y extendido, brotes pubescentes, parduzcos.
Hojas elípticas, elíptico-oblongas u oblongas, de 0.5-2,5 cm de largo.
obtusas, mucronadas, bordes enteros o raramente con algunos dientes
en el ápice. redondeadas, angostándose hacia la base, cara superior verdegrisácea, algo pubescente, inferior verde-grisácea. pubescente principalmente hacia el margen, pecíolo corto. Flores blancas, hermafroditas,
dispuestas en corimbos pubescentes y hojosos, a lo largo de las ramitas
del año. pediceladas, cáliz, pubescente, estambres tan largos como los
pétalos.
Especie originaria de Croacia y Dalmacia.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. \V. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.123), íbid. , ipse XI-1950 (B.A.B. 76.127).

Obs. preco:.

Parecen existir variedades de esta especie de floración

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

F1G.

5. -Spiraea cana

14 -

WALDST.

et KIT., rama florifera, X 1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�..
-

F1c.

15 -

5a. - Spiraea cana WALDST. et K 1T., rama florifera, X %

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-16-

F1c. 6. -

X Spirnca fontcnaysii LEBJ\S, rama florífera, X 1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-17-

6. X Spiraea fontenaysii LEBAS
(Fig. 6)
LEBAS in Reu. Hort.: 300.

1866. - BILLIARD ex ZABEL, Die Strauchig Spiraecn:
219. 1893.
Spiraca fontcnaysicnsis Diecks in DIPPEL, Handb. Laubh. III :490. 1893.
Spiraea fontcnays1~i LEBAS forma alba ZABEI.. in REHDER, Man. Cult. Tr. &amp; Shrubs:
339. 1940.
Spiraca Fontenaysii BILL. var. alba ZABEl. in BAILEY, St Cycl. Horf. III:3214. 1925.
Spiraea Fontcnaysii alba H:&gt;RT.

Arbusto hasta de 1.50 m de altura, ramas erectas o extendidas
oblicuamente, débiles, estriadas, parduzcas, follaje caedizo, brotes pubescentes. Hojas oval-oblongas a oblongo-elípticas, de 1,5-4 cm de largo,
obtusas, redondeadas en la base, bordes aserrados en la mitad superior,
enteras cuando jóvenes, generalmente glabras verde-claras en la cara
superior y verde-azuladas en Ja inferior, penninervadas, cortamente pecioladas. F lores blancas hermafroditas, dispuestas en panículas terminales,
piramidales, de 3-7 cm de largo y otro tanto de ancho, pubescentes; pedicelos has ta de 6 mm de largo; estambres tan largos como los pétalos.
Híbrido obtenido aproximadamente en el año 1866, entre Spiraea
canescens y S. salicifolia.
/lif atería[ estudiado. - Argentina: provincia de Buenos A íre.o. Merlo. Vivero Barrett. Jeg. W. Barrett, XII-1950 (BAB. 761 17) ; C astelar. ipse, I-1951 ( BAB.).

6 a. X Spiraea fonte naysii forma rosea ( LEBAS) ZABEL
ZABEL, Die Strauch. Spiraeen, 84. 1893.
S. Fontenaysii rosca LEB.\S in Rru. Hort.:300.

1866.

Se caracteriza por poseer flores de color rosado.
Material &lt;'studiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.114); ibíd., ipse, 7-XI-1950 (BAB. 76.127).

7. Spiraea D ouglasii HooK.
( Fig. 7)

HoOK., Fl. Bor. [:172. 1833; Bot. Mag. LXXXV, 5151. 1859.

LEMAIRE in Rev. Hort.:
101, t. 29. 1846. - PAXTON, Bot. Mag. XII, t. 195. 1846; Fl. des Serres 2,
t. 2. 1846.
Spiraea tomentosa RAFIN., New Fl. Amer. III:62. 1836.
Spiraea argentes HORT.

Arbusto de 0,50-2,50 m de a ltura, abundantemente ramificado, brotes
tomentosos, pardo rojizos. Hojas oblongo-elípticas a oblongo-cuneadas
de 3-10 cm de largo, aserradas más o menos hasta la mitad, obtusas o
sub-agudas, cara superior de color verde-obscuro e inferior blanco- tomentosa, pecíolo de 3-4 mm de la rgo. F lores rosadas o rosado-lilas, reunidas

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

F1c. 7.

18-

Spiraca Douglasii HooK., rama f!orifera, X 1

•
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

F1G.

8.-

19 -

Spiraca fulvcsccns 01PPE!., rama flor ifer.a. aprox.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

x

2-)

�-

20-

en densas y tomentosas panículas terminales, espiciformes o anchamente
piramidales, de 10-20 cm de largo; estambres largamente exsertos,
aproximadamente del doble del largo de los pétalos; cáliz tomentoso,
sépalos reflexos; pétalos obovados; ovario glabro; pedicelos blanco tomentosos. Folículos de 1-3 mm de largo, glabros, lustrosos, con estilos terminales persistentes y extendidos.
Especie originaria del oeste de los Estados Unidos de Norte América.
M afcrial estudiado. - Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, Xl-1950 (BAB. 76.119.)

Obs. - Florece a mediados de verano, produciendo abundantes
flores muy vistosas por su color rosado y sus estambres largamente
exsertos; se trata de una especie escasamente cultivada en nuestro país.

8. X Spiraea fulvescens

D1PPEL

(Fig. 8)
Handb. Laubh. III:490. 1893.
Spiraca angustifolia D1PPEL, op. cit. 1!1:487. 1893 ('alba X Douglasii").
Spiraea californica HORT.

D!PPEL,

Arbusto de ramas amarillentas a parduzcas, estriadas, pubescentes.
Hojas oblongas u oblongo-ovadas, más bien agudas, tercio superior desigualmente aserrado, atenuadas en la base, hasta de 6 cm de largo por
2 cm de ancho, cara superior verde-obscura, con pubescencia corta y
suave, hipofilo gris o gris blanquecino, densamente tomentoso; pecíolo
pubescente, hasta de 5 mm de largo. Panículas pubescentes hasta de
15 cm de largo; flores rosadas; estambres aproximadamente del doble
del largo de los pétalos.
Híbrido obtenido entre Spiraea Douglasii y S. tomentosa.
Material estudi'ado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.118); Castelar, ip.se, I-1951 (BAB.).

9. Spiraea prunifolia Sma. et Zucc.
(Fig. 9)
et Zucc .. FI. Jap. 1:131, t. 70. 1840. R.ehd., Blbl. Cult. Tr. &amp; Shrubs:233. 1949.
Spicaca prunifolia var. plena ScttNEID., III. Handb. Laubh. 1:451. 1905 - REHD., Man.
Cult. Tr. &amp; Schrubs: 329. 1940.
Spicaea prunifolia var. flore pleno HORT.
S1EB.

Arbusto de unos 2 m de altura, ramitas erectas y débiles, corteza
rojiza, cenicienta, brotes pubescentes, más o menos angulosos. Hojas
elípticas u ovadas, de 2-5 cm de longitud, agudas, finamente dentadas, más o menos en la mitad superior, atenuadas en la base o algo
redondeadas, glabras, finamente pubescentes en el envés, de color verde-

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-21 -

F1G.

9. - Spiraca prunifolia

S1EB.

et Zucc., rama florifera,

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

X

�-

22

I

F1G. 10. -

X

Spiraca Vanhouttci (BRIOT.)

ZABEL,

rama florífera, X 1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

23 -

claro y lustrosas en el haz, pecíolo hasta de 5 mm de largo. Flores blancas,
dobles, de 1 cm de diámetro, reunidas en pequeñas umbelas sésiles con
3-6 flores, pedicelos débiles; pétalos anchamente obovados. Folículos
extendidos, glabros.
Especie originaria de China.
Material estudiado. -Argentina, provincia de Buenos Aires, Castelar. Estación
EXiperimental Central, leg. M. J. Dimitri, 5-IX-1946 (BAB. 67.696); Merlo, Vivero
Barrett, leg. W. Barrett, X-1950 (BAB. 76.124).

Obs. - Vistoso e interesante arbusto de floración precoz, cuyo
follaje tórnase dorado en el otoño.

1O. X Spiraea Vanhouttei ( BRlOT. )

ZAB.

(Fig. 10)
ZABEL in WITTM Garten-Zcit. 111:496. 1884.
Spiraea aquilegifolia PALL. var. Vanhouttci BRtOT in Rev. Hort.: 269. 1866. in Rev. Hort.: 260. 1876.

CARR.

Arbusto hasta de 2 m de altura, ramitas extendidas y péndulas,
brotes glabros. Hojas rómbico-ovadas a rómbico-obovadas, de 2-4 cm de
largo, agudas, serradas, redondeadas o cuneadas en la base, glabras.
de color verde-obscuro arriba, más claras en el envés. Flores blancas.
reunidas en umbelas plurifloras, simples o en racimos umbeliformes; sépalos erectos o extendidos; pétalos orbiculare~á; estambres más cortos que
los pétalos.
Híbrido entre Spiraea cantoniensis y S. trilobata.
Material estudiado. - Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, 20-IX-1950 (BAB. 76.139).
Provinc'ia de Eva Perón, General Pico. Vivero Pampeano, leg. J. Williamson
2-X-1933 (BAB. 47.434).

Obs. -

Arbusto muy decorativo, de floración precoz.

11. Spiraea cantoniensis LouR.
(Fig. 11)
LouR., Fl. Coch. 1:322. 1790.
Spiraea lanceolata Porn. in LAM. Encyc. VII:354. 1806.
Spiraea Reevesiana LtNOL., Bot. Reg. XXX, t. 10. 1844.
Spiraea corymbosa Roxs. in DtPPEL, Handb . Laubh. fII:468. 1893.
Spiraea chamaedryfolia TttuNB. in DtPPEL, loe. cit.
Nombre vulgar. - "Corona de novia", "corona de novios".

Arbusto hasta de 1,50 m de altura, porte globoso, ramas extendidas
oblicuamente o péndulas en sus extremos, brotes pardo-rojizos, glabros.
Hojas rómbico-oblongas a rómbico-lanceoladas, de 3-6 cm de largo.
agudas, aserradas, dentadas o 3-lobadas, cuneadas, de color verde-obscuro
en la cara superior, más pálidas en el envés, penninervadas, pecíolo de

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-24-

A
F1G. 11. - Spiraea canfonicnsis LouR., A, rama florífera, X
de una flor, muy aumentado.

YJ;

B, corte longitudinal

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

25 -

6-8 mm de largo. Flores blancas, reunidas en densas umbelas o racimos
umbeliformes, glabros, bracteolados; estambres más cortos o tan largos
como los pétalos; pétalos suborbiculares a ovales. Folículos paralelos,
glabros, estilos persistentes, extendidos.
E specie originaria de China y Japón.
Material estudiado. -Argentina, Capital Federal, Palermo, leg. M. J. Dimitri,
5-IX-1946 (BAB. 67.690: Parque Tres de Febrero, leg. M. J. Dimitri, 18-IX-1946
(BAB. 67.718); P laza Hotel de Inmigrantes, leg. Dimitri y Ria) Alberti, 2-X-1945
(BAB. 66.785); Facultad de Agronomía y Veterinaria, leg. E. C. Clos nº 4664, 12-X1924 (BAB.); Plaza San Martín, leg. Muñez, 10-X-1930 (BAB. 45.470); Merlo,
Vivero Barrett, leg. W. Barrett, X-1950 (BAB. 76.125).
Provincia de Buenos Aires· 25 de Mayo, leg. R. Castro, 20-IV-1934 (BAB. 50.214):
Junín, leg. Lahitte y Clos nº 90, 12-X-1929 (BAB.); Lanús, leg. Petrillo, 29-X-1938
(BAB. 59.523); Santa Catalina , Llavallol, leg. E. C. Clos nº 2384, l 9-IX-1926
(BAB.).

Obs. - Se trata de una especie profusamente cultivada en los
parques y jardines de la Capital Federal y alrededores. Florece en los
meses de septiembre a noviembre.
11 a. Spiraea cantoniensis LouR. var. lanceata

ZAB.

ZAB. in BEtSNER y otros, Handb. Laubh. Ben.: 152. 1903.
BAtt.EY, Man. Cult. PI.:
498. 1949.
Spiraea Rccucsiana LtNDL. var. flore pleno HoRT. ex PLA:-ICH. in F/. des Serres XI:
45. 1856.

Variedad caracterizada por s us flores dispuestas en corimbos umbeliformes, blancas, dobles y por sus hojas lanceoladas, dentadas en su
mitad superior.
Material estudiado. - Argentina: Capital Federal, Facultad de Agronomía y
Veterinaria, leg. E. C. Clos n• 4443, 21-X-1930 (BAB.).

12. X Spiraea blanda

ZABEL

(Fig. 12)
ZABEL in Dcutch. Gartcnzcitung: 496. 1884.
Spiraca Rceuesiana robusta HoRT.
Spiraea Rccuesiana noua HORT.

Arbusto de hojas ovadas a oblongas, de 3, 5-6 cm de largo, aserradas
en la mitad superior, glabras en el haz y con pubescencia gris en el envés,
a tenuadas en ambas puntas, pecíolo de 1- 1.5 cm de largo. Flores blancas,
dispuestas en corimbos o cimas umbeliformes, con pubescencia sedosogrisácea, sépalos extendidos, lanceolados, agudos; estambres más cortos
o casi tan largos como los pétalos.
Híbrido obtenido hacia el año 1880 entre Spiraea cantoniensis y
S. chinensis.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero
Barrect, leg. W. Barrett, XIl-1950 (BAB. 76. 11 6).

Obs. - Se trata de una especie muy poco cultivada en nuestro país.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-26-

F1G.

12. -

X

Spiraea blanda

ZABEI.,

rama florifera,

X

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

Yz.

�-

F1G. 13. -

27 -

X Spiraca infle.~a K. KocH., rama florífera, X l.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

28 -

13. X Spiraea inflexa K. KocH.
(Fig. 13)

K. Koc11 in Gartcnflora III:105, 1854. - D1PPEL, Handb. Laubh. III:473. 1893.
Spiraca conferta ZABtL in Gartenzeitung III:495. 1884. - DiPPEL, loe. cit. 1893.

Pequeño arbusto de follaje caedizo, ramitas rojizo-cenicientas, brotes
glabros. Hojas ovadas a oblongo-lanceoladas, hasta de 2 cm de largo,
3-nervadas, obtusas o agudas, erectas, con el tercio superior aserrado,
atenuadas en la base, cortamente pecioladas. Flores blancas, hermafroditas, reunidas en umbelas plurifloras, simples, dispuestas a lo largo de
las ramitas del año, largamente pediceladas, pedicelos glabros; estambres
inclusos, tan largos como los pétalos.
Híbrido entre Spiraea cana y S. crenata
Material estudiado. - Provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W.
Barrett, XII-1950 (BAB. 76.135)

Obs. - Especie que comienza a difundirse en nuestro país. Florece
en el mes de octubre.

14. Spiraea Thunbergii

SIEB.

(Fig. 14)
S1EBOLD ex BLUME, Bijdr. FI. Ncdcrl. lnd. 1115. 1826. - DiPPLL, Handb. Laubh.
Ill:462. 1893. - Addisonia UI, t. 112. 1918.
Spiraca japonica RAFIN., Ncw Fl. Am. III:71. 1836. - Sylua Tc/lur.; 151. 1838, non
LIN!'I. f.
Spiraea crcnata THU:\B. Fl. jap.; 210. 1784. - D1PPEL, HANDB. LAUBH. III:462. 1893
non L1NN.

Arbusto hasta de 1 m de altura, muy ramificado desde la base,
ramitas angulosas, pardo-rojizas. Hojas líneal-lanceoladas, de 1-~ cm
de largo, agudas, dentado-serradas, enteras o casi en el tercio inferior,
atenuadas en la base, glabras, con 5-7 pares de nervaduras; pecíolo de
1-3 mm de largo. Flores blancas, largamente pediceladas, reunidas en
umbelas simples o en cimas umbeliformes; sépalos oval-triangulares;
pétalos obovados a suborbiculares, más largos que los estambres.
Folículos divergentes, con estilo terminal persistente y extendido.
Especie originaria de China y Japón.
Material estudiado. - Argentina: Capital Federal, leg. E. C. Clos. 22-VIII-1931
(BAB. 45.894); Facultad de Agronomía y Veterinaria, leg. Clos y Lahitte, 24-Vl1I1932 (BAB. 46.016); Vivero Roma, leg. E. C. Clos, nº 5132, 30-III-1933 (BAB.);
Jardín Botánico Municipal, Jeg. E. C. Clos y Lahitte, IX-1923 (BAB. 46.031).
Provincia de Buenos Aires: Coronel Brandsen, leg. E. C. Clos y M. J. Dimitri,
9-IX-1943 (BAB. 65.378); Los Cardales, leg. E. C. Clos y M. J. Dimitri, 8-VI-1944
( BAB. 65.731), Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, 24-VIII-1950 ( BAB. 76.133).
Provincia de Eva Perón: General Pico, Vivero Pampeano, leg. J. Williamson,
4-XII-1933 (BAB. 48.178 y 47.210).

Obs. - Pequeño arbusto muy decorativo, de follaje verde-claro.
Florece en los meses de primavera.
f

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-29 -

FrG. H. -

Spiraea Thunbergii SrEB., rama florifera, X 1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-30-

F1G.

15. -

&gt;-. Spiraca Billi&lt;Jdii

Hl'.Rl!'\CQ,

rama florifcra,

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

X

Vi

�- 31 -

15. X Spiraea Billiardii HERINCQ.
(Fig. 15)
HERINCQ., L'J-lort. Franc. V:24, t. 2 ("Spiraea Billardi"). 1855. - D1PPEL, J-land.
Laubh. III:486. 1893. - M omLLEF. Trait. Arb. et Arbris. I : 1363. 1892-1898.

Arbusto hasta de 2 m de altura, ramitas morenas. pubescentes.
Hojas oblongas a oblongo-lanceoladas, de 4-8 cm de largo, agudas o
s ub-agudas, bordes profundamente simple o doblemente serrados, excepto
en el cuarto inferior, atenuadas en la base, penninervadas, de color verdeesmeralda en la cara superior, glabras y verde-azuladas en la inferior,
tomentulosas o a veces glabrescentes o glabras; pecíolo de 1-2 mm.
F lores rosadas o purpurinas, pediceladas, dispuestas en largas panículas
terminales, piramidales, de 10-20 cm de largo, tomentosas y bracteoladas; estambres exsertos.
Híbrido entre Spiraea Douglasii y S. salicifolia .
Material estudiado - Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrctt, leg. W . Ba rrctt, XIT-1950 ( BAB. 76.117).
Provincia de Eva P erón : General Pico, Vivero Pampeano, leg. J. Williamson.
19-IIl- 1934 (BAB. 49.006).

Obs. - Posiblemente pertenezcan a esta especie las plantas conocidas con los nombres de Spiraea Lenneana y S. M enziessii triunphante,
cultivadas excepcionalmente en nuestro país.
16. Spiraea japonica L. f. forma ruberrima (ZABEL} ScHNEID.
(Fig. 16)
Sctt1'EID., ll/. Handb. Laubh. 1:475. 1905.
Spiraea ¡aponica var. rubcrrima HoRT. ex ZABE L. Die Strauch. Spiraecn, 65. 1893.
Spiraca atrirosea HoRT.

Arbusto de unos 60 cm de altura, ramitas glabras o pubérulas
cuando jóvenes. Hojas ovales, oval-elípticas a elípticas. atenuadas en
a mbas puntas, aserradas desde el tercio inferior hacia el ápice, agudas,
de 2-8 cm de largo, verdes en el ha z y con n ervadura central algo
pubescente, verde-azuladas o glaucescentes y glabras en el envés; pecíolo
de 1-3 mm de largo. Flores de color rosado-intenso, dispuestas en
corimbos terminales pubérulos, bien a biertos; estambres notablemen te
cxsertos.
Forma posiblemente originaria del oeste de China.
Material estudiado. - Provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg.
W. Barrett, XII-1951 (BAB.).

16 a. Spiraea japonica var. ovalifolia FRANCH.
FRANCH in Nouv . Arch. Mus. Hist. Nat. Paris, ser. 2, 8:218 (Pl. David. II :36.
1888). 1886.
Spiraca callosa alba HORT.

Esta variedad se caracteriza por s us flores blancas y sus hojas
ovales a elíp ticas .
Material estudiado. - Provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrctt, leg.
\V. Barrett, XII-1951 ( BAB.).

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

F1c. 16. -

Spiraea japonica L.

f.

32 -

forma rubccrima (ZABEL) SCH"IEID., rama florífera, X 1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-- 33 -

F1c. 17. -

X Spiraca Bl!ma/da BuRv., rama florífera, X 1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

14

17. X Spiraea Bumalda BuRV.
(Fig. 17)
Burv., Rcv. Hort. Bclg. et Etrang. XVII:12. 1891. - D1PPEL. Handb. Laubh. III:
479. 1893.
Spiraea pumila ZAB. ex DIPPEL, loe. cit. 1893.
Spiraea pumila glabra HoRT.
Spiraea japonica L!NN. f. var. Bumalda BEAN Trees &amp; Schrubs Brit. ls. II:536. 1914.

Arbusto hasta de 1 m de altura, ramas erectas, brotes glabros.
levemente angulosos. H ojas ovado-lanceoladas, profunda y doblemente
aserradas, excepto en el 1/5 inferior, glabras, hasta de 7 cm de largo.
penninervadas, ápice agudo, pecíolo 1-2 mm de largo. Flores rosadas o
blanco-rosadas, pediceladas, reunidas en grandes corimbos o fascículos
globosos. Folículos divergentes.
Híbrido entre Spiraea japonica y S. a/biflora.
Material estudiado. -Argentina: Capital Federal, Vivero Pedro S. Botta, leg.
E. C. Clos, 5-1-1933 (BAB. 46.723) y (BAB. 46.698); Parque Tres de Febrero, leg.
Marzocca, 10-1-1950 (BAB.).
Provincia de Buenos Aires: Presidente Perón, leg. E. C. Clos, nº 5979, 18-II-1936
(BAB.); Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.134).

Obs. - Su origen híbrido y su descendencia de Spiraea japonica
la asemejan a esta última, de la cual difiere por su hábito más bajo y
erecto y sus brotes angulosos. Existe una variedad hortícola denominada "Anthony Waterer" ( 1 ) , caracterizada por su porte más bajo y
compacto, hojas más angostas y flores de color carmín.
Material estudiado. - Provincia de Buenos Aires: Merlo, Vivero Barrett, W.
Barrett, 7-XI-1950 (BAB. 76.132); Castelar, Jardin Botánico Nacional, ipse, 11-1951
(BAB.).

18. Spiraea albiflora ( MIQ.)

ZAB.

(Fig. 18)
ZABEL ex DIPPEL, Handb. Laubh. 111:478, fig. 223. 1893.
Spiraea callosa THUNB. var. a/biflora M1Q. in Ann. Mus. Bot. Lugd. Batav. 111:33. 1864.
Spiraea callosa alba CLEMENCEAU in Rev. Hort.: 320. 1868.
Spiraea japonica L1NN. f. var. alba HoRT. ex N1cH., Dict. d'Hort. V:IOl. 1898-1899.
Spiraea leucantha LANGE in Bot. Tidsskr. XIll:30. 1882.

Pequeño arbusto de unos 0,50 m de altura, ramas erectas, brotes más
o menos angulosos, glabros o casi. Hojas lanceoladas, de 5-7 cm de
largo, acuminadas, mucronadas, groseramente aserradas o doblemente
aserradas, más o menos hasta el tercio inferior, cuneadas, glabras, cortamente pecioladas. F lores blancas, reunidas en densos corimbos terminales
o laterales, sobre brotes del año, siendo el terminal generalmente de mayor
tamaño que los laterales; estambres exsertos, disco notable; sépalos
reflexos en el fruto. Folículos erectos, paralelos o levemente divergentes.
Especie originaria de Japón.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Eva Perón, General Pico, Vivero
Pampeano, leg. J. Williamson, 19-111-1934 (BAB. 48.996).

Obs. - Es una especie muy poco cultivada en nuestro país y que
merece difundirse por la vistosidad de sus corimbos plurifloros. F lorece
a fines de verano.
(') Gard. Chron. fil. XIV:365, fig. 57. 1893. (Spiraea Bumalda var. Anthony•
watereri MoLDENKE in Boissiera VII. 3. 1943).

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

F1G.

35 -

J8. - Spiraea a/biflora ( M 1Q.) ZABEL, rama florífera, X 1

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

FIG.

19. -

X

36 -

Spiraca superba ( FROEB.) ZA BEL, rama flori fera, X 1

•

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

37 -

19. X Spiraea superba ( FROEB.) ZAB.
(Fig. 19)
ZABEL, Die Sfrauchiy-Spiraecn.: 73. 1893.
D1PPEL, Handb. Laubh. III:479. 1893.
Spiraea callosa THUNB. var. supcrba FROEB. ex ZABEL /oc. cit. 1893, pro. syn. DiPPEL.
loe. cit. 1893.

Pequeño arbusto con ramitas estriadas, erectas, pardo-obscuras brotes prontamente glabros. Hojas elíptico-oblongas a oblongas, de 4-7 cm
de largo. agudas, simple o doblemente aserradas hasta la base. atenuadas.
comúnmente glabras. Flores rosadas o blanco-rosadas, reunidas en un
corimbo único, pubescente o glabro: estambres exsertos; pétalos orbiculares, suborbiculares o anchamente obovados; disco notable; sépalos reflexos. Folículos paralelos.
Híbrido entre Spiraea a/biflora y S. corymbosa.
M atcriai estudiado. - Argentina: Capital Federal. Vivero Scarponi, leg. E. C.
Clos nº 5077, 16-III-1933 (BAB.).

II. PHYSOCARPUS ( 1 )

(

CAMBESS.) MAXIM.

Act. Horf. Pctrop. Vl·219. 1879. -FOCKE !n E:-;GL. u. PRANTL, Pfian;:.
III (3):14. 1894.
SPIRAEA LINN .. Sp. Pi.: 489. 1753, pp.
OPULASTER MEDIC., Pfi. Anat. II·I09. 1799, nom. subnud.; KuNTZE, R.cv. Gen. Pi.
II: 449. 1891, nom subnud.
SPIRAEA sect. PHYSOCARPUS Cambesseres i•1 An. Sci. Nat. Bot. 1:239, 385.
1824. - DC., Prod. 11:542. 1825.
PHYSOCARPA RAFIN., New. Fl. N. Amer. IIJ:73. 1838.
NEILLIA scct. PHYSOCARPUS BE~TH. et HooK. f .. Gen. Pi. I.612. 1865.

MAXIM.

Flores blancas o rosadas, numerosas. hermafroditas, dispuestas en
racimos umbeliformes terminales, receptáculo acopado; sépalos 5, valvados; pétalos extendidos, sub-orbiculares. algo más largos que los sépalos;
androeceo con 20-40 estambres; gineceo con 1-5 pistilos, más o menos
connados en la base, ovario 1-locular, placenta parietal; frutos folículos
hinchados, dehiscentes a lo largo de ambas suturas longitudinales; semillas 2-5, amarillas, pulidas. sin ala.
Arbusto de follaje caedizo, corteza exfoliable en láminas delgadas;
hojas alternas, pecioladas, simples y comúnmente 3-lobadas y 3-nervadas
desde la base.
Este género consta de unas 12- 13 especies de Norte América y
una del nordeste de Asia.
Especie lectotipo: Spiraea opulifolia L. ( Physocarpus opulifolius
(L.) MAX!M).
(') Physocarpus: Nomina consewanda, cf. Regi.
n• 3316, 1906; significa fruto hinchado.

lntern. Nomcncl.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

Bot.: 81.

�-

3b -

/)
F1G.

20.-Physocarpus intermcdius (R voe.)

"

SCHNEID.,

rama, frutos y semilla,

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

X

1

�-39 _

A

Foc. 21. - Oui//aja

•••'1/i,,.,¡, MA.,.,

&lt;ama flo&lt;ife,a,
muy aumentada.

x

1, A,

frut~.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

x

J, B, flo&lt;,

�--!O-

1. Physocarpus intermedius ( Rvoa.)

ScHNEID.

(Fig. 20)
ScHNEID., lll. Handb. La11bh. 1:807. 1906.
Opu/astcr intcrmedius RYDBERG in Britt., Man. F/. N. Stat. Can.:-!92. 1901.
Opulaster Ramalcyi A. NELSON in Bot. Ga=. XXXIV:367. 1902.
Opu/astcr opulifolius var. intermcdius (Rvos.) FARWELL in Rep. Mich. Acad. Sci.
XX:l79. 1918.
Neil/ia intermedia (Rvos.) BEA:'\ in Kcrl' 8111/.: 224. 1934.

Arbusto erecto hasta de 1,50 m de altura. brotes más o menos
glabros. hojas caedizas, alternas, suborbiculares a ovadas, de 2-6 cm de
largo, sub-redondeadas o anchamente atenuadas en la base, en su mayoría levemente 3-lobadas. lóbulos obtusos, crenado-aserrados. lóbulo apical sub-agudo, glabras o levemente pubescentes, especialmente sobre las
nervaduras, en la cara inferior; flores de más o menos 1 cm de ancho.
dispuestas en corimbos densos, cáliz pubescente; folículos 3-4. acuminados, pubescentes, de casi el doble del largo de los sépalos.
Especie originaria de los Estados Unidos de Norte América.
Ro~a.

Material cstudiado. - Argentina: provincia de Buenos Aires. Luj,1n. Vivero Santa
leg. Dimitri y Ria) Alberti, 5-V-1948 (BAB. 76.155).

III. QUILLAJA ( 1 )

MOL.

Molina. Sagg. St. Nat. Chile: 354. 1782.
SMEGMADERNOS R. et P .. Syst. Vcg.:287. 1798.
CULLA Y MoL. ex STEUD .. Nom. ed. Il ( 1) :452. 1840.
FONTENELLEA ST. H1L. et TUL. in Ann. Soc. Nat. XVII(2): 1-fl. 1842.

Flores polígamo monoicas o dioicas; cáli:: con 5 sépalos oval agudos.
persistentes; corola con 5 pétalos espatulados, fijos a los senos del disco
floral. caedizos; estambres 1O, biseriados, la serie anterior soldada po:
debajo de: los lóbulos del disco, la interior debajo del gineceo y alterna
con la precedente; disco muy desarrollado, 5 lobado; ovario 5-dialicarpelar, carpelos multiovulados; estigmas subulados. Folículos en número
de 5, radiales, bivalvos; semillas numerosas con ala apical.
Arboles de hojas .alternas, simples, coriáceas o subcoriáceas, persistentes; estípulas pequeñas, caedizas. Inflorescencias en panículas axilares.
paucifloras.
Este género comprende tres o cuatro especies sudamericanas (Perú,
Chile y sur de Brasil) .
CLAVE PARA LA DETERMINACION DE LAS ESPECIES
A. Hojas lanceoladas a oblongo-lanceoladas, agudas, de 1-1.5 cm de ancho.
1. Q. brasiliensis
AA. Hojas elipticas, generalmente obtusas, mayores de 1.5 cm de ancho.
2. Q. saponaria
(') Derivado de "quillay". nombre vulgar de Q. saponaria. provem~nt~ de:
"cullum", voz; araucana que significa lavar Ja cara. posiblemente por el uso de su
cortez;a, que forma espuma con el agua, debido al contenido de saponinas.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-41-

1. Quillaja brasiliensis

MART.

(Fig. 21)
MART., Syst. Mat. Med. Eras.: 127, 1824-1826; Fl. Eras. fase. XIV (2) :58, t. 20. 1867.
Fontenellea brasiliensis A. ST.-HIL. et T u LASNE in Ann Se. Nat. sér. 2, XXVII: 142,
t. 7. 1842.

Arbol de unos 7 m de a ltura, muy ramificado, ramas oblicuamente
extendidas, corteza negruzca muy fisurada, follaje persistente, ramitas
verrugosas, de color moreno-negruzco; hoj'as alternas, subcoriáceas, lanceolad as a oblongo-lanceoladas, de 5-1 O cm de largo por 1-1,5 cm de
ancho, cara superior verde-obscura e inferior verde-amarillenta, glabras,
obtus'as o sub-agudas, o con un pequeño mucrón, base atenuada, márgenes
enteros hasta sinuado-paucidentado con dientes sub-obtusos, penninervadas; pecíolos de 1-2 mm de largo; flores reunidas en pequeños corimbos
axilares, de unos 12 mm de diámetro, pediceladas, cáliz tomentoso exteriormente, sépalos lanceola do-triangulares, pétalos oblongo-espatulados,
igual o más largos que los sépalos, disco notable, con 5 gr'andes lóbulos
opositisépalos; fruto formado por 5 folículos dispuestos estrelladamente.
connados en la base, tomentosos, semillas negruzcas, de unos 5 mm de
largo por 2 mm de ancho, ala unilateral, papirácea, hasta de 1 cm de
largo por 7 mm de ancho.
Material esfodiado. - Argentina: Ciudad de Buenos Aires, Parque Tres de Febrero,
Dimitri y Marzocca, 2-X-1951 (BAB. ).

2. Quillaja saponaria MoL.
(Fig. 22).
MOL., Sagg. St. Nat. Chile: 175 y 354. 1782; Comp. Hist. Nat. Chile I:l87. 1788. HooK., Bot. Mag. LXV, t. 7568. 1897.
Smegmadermos emarginata R. et P., Syst. R.eg.: 288. 1798.
Smegmaria emarginata WILLD., Sp. Pi. IV ( 2) : 1123. 1806.
Quillaja Molinae DC., Prod. II:547. 1825.
.
Quillaja Poeppigii WALP., R.ep. II:52. 1843.
Nombre vulgar. - "Quillay", "quillai" .

Arbol de follaje persistente, hasta de 10 m de altura. Hojas
elípticas, obtusas o sub-agudas, enteras, o groseramente paucidentadas,
glaoras y subsésiles. Flores reunidas en panículas paucifloras, axilares;
cáliz tomentoso exteriormente, sépalos oval-triangulares; corola blanca,
pétalos más largos que el -cáliz, unguiculados. Folículos estrellados,
bivalvos.
Especie originaria de Chile.
Material estudiado. - Argentina: Capital Federal, Saavedra, leg. E. C. Clos,
n• 3645, 3-III-1928 (BAH.): íbid., ipse, 3~I- 1928 (BAB. ); Jardín Botánico Municipal,
leg. E. C. Clos, n• 874 (BAB.).
Provincia de Mendoza: Parque San Martín, leg. M arzocca y Molinari, I-1'950
(BAB. 73.968).
República de Chile; Santiago, leg. E. C. Clos n• 7477, 2-II-1948 (BAB.); provincia de Santiago, ipse, XII-1909 (BAB.).

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-12-

F1G. 22. -

Ouil!aja saponaria Mot., rama fructífera, X

YJ

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

F1c.

43 -

23. - Exochorda racemosa (LINDL.) R EHO.: A. rama f!orífera, X
corte longitudinal, aprox. X 2 Yz

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

Yz;

B. flor.

�-

44 -

IV. EXOCHORDA ( 1 ) L1NoL.
LJNDL., in Gard. Chron.: 925. 1858.

Flores blancas, polígamo dioicas, cáliz anchamente turbinado, sépalos 5, cortos e imbricados; pétalos 4-5. obovados; estambres 15-30,
dispuestos en 2-3 series, insertados en el margen de un disco notable;
filamentos breves; ovario 5 carpelar, carpelos connados, estilos libres.
Cápsula 5 angulosa, dehiscente, semillas aladas, en número de 1-2 por
carpelo.
Arbustos de hojas caedizas, simples, alternas, membranosas, enteras
o aserradas. Inflorescencias en racimos terminales, flores con pedicelos
bibracteolados.
Este género comprende aproximadamente 4 especies del centro y
este de Asia.

1. Exochorda racemosa ( L1NoL.) REHD.
(Fig. 23)
REHD.

in

BAILEY,

St. Cyc. Hort. 1: 1194. 1914.

Amelanchi&lt;'r raccmosa L1NDL., Bot. Rcg. XXXIII, t. 38. 1857.
Spiraea grandiflora HooK., Bot. Mag. LXXX, t. 4795. 1854.
Exochorda grandiflora (HooK.)

Ll"DL.

in Gard. Chron.:925. 1858.

Arbusto de 3-5 m de altura, glabro, ramitas débiles y extendidas. Hojas membranosas, elípticas, oblongas u oblongo-obovadas, de
3-6 cm de largo, obtusas o subagudas, mucronadas, enteras o levemente
aserradas cerca del ápice, cuneadas en la base, pecíolo hasta de 8 mm
de largo. Racimos con 6-10 flores, de 3-4 cm de diámetro cada una,
blancas, inodoras; sépalos petaloideos; pétalos suborbiculares, unguiculados; estambres 15. dispuestos en 5 fascículos opuestos a los pétalos.
Especie natural del este de Asia.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Eva Perón, General Pico, Vivero
Pampeano, leg. J. Williamson, 20-IV-1933 (BAB. 47.263).

Obs. - Especie escasamente cultivada en nuestro país; florece a
fin de septiembre. Se multiplica por estacas, acodos y semillas.

(') Del griego "exo .. (externo) y .. chorde .. (cordón), por referencia al cordón
placentario.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

45 -

V. SORBARIA ( 1 ) A. BR.
A. BRAUN in AscHERS.,

SCHIZONOTUS

LtNDL.

Fl. Brandcnb.:177. 1864.
in

Kcw. Bul.:139. 1926.

BASILIMA RA!'., Ncw Fl. Am. III:75. 1836.

Flores hermafroditas, pequeñas; cáliz campanulado, sépalos 5.
anchos, breves, y reflexos; corola blanca, pétalos 5, imbricados, ovales
oblongos u orbiculares; estambres numerosos, casi tan largos como los
pétalos; ovario 5-carpelar, carpelos connados en la base, pluriovulado.
Fruto folículo provisto de numerosas semillas pequeñas.
Arbustos de hojas caedizas, imparipinadas, alternas, folíolos aserrados. Inflorescencias terminales, dispuestas en amplias panículas.
Este género comprende aproximadamente siete especies naturales
de la región del Himalaya y este de Asia.
Especie tipo: Sor baria sorbifolia (L.) A. BR.

1. Sorbaria assurgens V1LM. et Bo1s
(Fig. 24)
VtLM. et Bots. Fruticctum Vilmorinianum: 75, 1904. -

REHD. in BAIL., St. Cycl. Hort.

IIl:3193. 1925.

Arbusto de unos 2-3 m de altura, ramas erectas o ascendentes
oblicuamente. Hojas imparipinadas con 13-17 folíolos, opuestos, lanceolados, de 3-4 cm de largo, bordes simples o pluriserrados, largamente
acuminados, base comúnmente redondeada, pubescentes a lo largo de
la nervadura central en la cara inferior, sésiles. raquis liso, pubescente.
Flores reunidas en panículas pubescentes; cáliz glabro; corola blanca; estambres levemente más largos que los pétalos; ovario glabro. Fruto
folículo, glabro.
Especie originaria de China.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Eva Perón, General Pico, Vivero
Pampeano, leg. E. C. Clos, 28-XII-1932 (BAB. 46.687 y 46.629).

Obs. - Arbusto muy decorativo semejante a las Spiraeas, siendo
muy apreciado por su follaje de color anaranjado y flores blancas dispuestas en amplias panículas plurifloras. Florece a fines de primavera.
Se propaga por estacas de madera o de raíz.

(') Nomina genérica conservada, cfr. lnt. Rul. of Bot. Nom. in Brittonia VI :65.
1947; el nombre de este género fué dado por la semejanm de sus hojas con Ja~ de
Sorbus americana MARSH.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

F1G.

i6-

2i. - Sorbaria assurgens VJLM et Bo1s, rama florifera, X 1.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

47 -

Fic. 25. - Filiprmdula hexapctala G1us.: planta en flor. X 1: flor aprox. X 2

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

48-

VI. FILIPENDULA ( 1 ) [TouRN.] M1LL.
M1LL., Gard. D1ct. Arb.: ed. IV. 1754.
U/maria H11.L Hort. Kew.: 213. 1768.

Flores hermafroditas, pequeñas, blancas, rosadas o purpúreas, dispuestas en panículas de cimas o cimas corimbosas; cáliz 5-lobado, pétalos
5, a veces 4-6 unguiculados; estambres numerosos ( 20-40), insertos
sobre un receptáculo plano o algo cóncavo, filamentos angostos en la
base, disco incospicuo,' pistilos aproximadamente 1O ( 5-15), libres, ovario
1-locular, 2-ovulado. frutos capsulares, indehiscentes, monospermos, semillas péndulas.
Plantas herbáceas, vivaces, rústicas, rizomas cortos y tuberosos;
hojas alternas, interrumpidamente imparipinadas, estipuladas, pecioladas,
pinatisectas o pinatilobadas, con lóbulo terminal alargado.
Aproximadamente 9-12 especies de las zonas templadas del hemisferio norte.
Especie tipo: Spiraea filipendula L. ( Filipendula hexapetala Gn IB.).

l. Filipendula hexapetala G1us.
(Fig. 25)
GJLIB, FI. lit. If:237.
Spiraea Filipcndula L., Sp. PI.: 490. 1753.
U/maria Filipendula H1LL., Hort. Kew.: 214. 1768.

Raíces fasciculadas, filiformes y con pequeños tubérculos. Hojas
en su mayoría basales y radiculares, con aspecto de frondas de 12-40 cm
de largo y hasta 5 cm de ancho; foliolos 12 ó más pares sésiles, oblongos,
pinatilobados, aserrados, imparipinados, de más o menos 2-2.5 cm de
largo; tallo de 0,30-1 m de altura con algunas hojas; flores hermafroditas,
blancas, reunidas en corimbos laxos, de 6-18 mm de ancho, generalmente
6-pétalas; frutos folículos en número de 12, pubescentes, erectos, semicordados.
Origen: Europa, este de Asia, Siberia.
Jeg.

J.

Material estudiado. - Provincia de Eva P('rón: General Pico, Vivero Pampeano,
Williamson, 30-X-1933 (BAB. 46.676).

1
( )
Filipcndula: del latín, hilos colgantes, aludiendo a las raíces, colgantes, filiformes y tuberosas de algunas especies.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�INSTITUTO DE BOTANICA

•
DIRECTOR
ING. AGRÓN.

ARTURO E. RAGONESE

PERSONAL TECNICO
DIVJSIÓN SISTEMÁTICI\

Ingeniero agrónomo Milan

J.

Dimitri, jefe

Sección Plantas Cultivadas

Ingenieros agrónomos Víctor A. Milano, jefe; Profesor
Edgardo P. Molinari y señor Carlos E. M. Marthi
Sección Plantas lndigen/U

Ingenieros agrónomos Osvaldo Boelcke, jefe; Juan H.
Hunziker; Doctor Argentino Martínez, y señor
Eduardo Grondona
Scc:c;ión !lerbano.s

Señor Florentino Rial Alberti, jefe
Sección Jardín Botánico Nacional

Ingeniero agrónomo Wilfredo Barrett
DIVISIÓN

FJTOGEOGRAFÍI\

Ingeniero agrónomo Raúl N. Martíncz Crovetto, jefe
Sección Malezas y Plantas Tó:cica.s

Ingeniero agrónomo Angel Mar:occa, jefe
Sección Ecología d• las Plantas del Desierto

Ingeniero agrónomo Alberto Soriano, jefe
DIVISIÓN FISIOLOGÍA

lngen!eros agrónomos Enrique M. Sívori, jefe; Pedro
Garese; Serafín Foucault; Bdgardo R. Montaldí, y
Licenciado en Ciencias Naturales Osvaldo Caso.
DIVISIÓN FITOQUÍMICA

Profesor José F. Molfino, jefe
GABINETE DE DIBUJO Y FOTOGRAFÍA

Profesor Bruno G. Piccinini, j.:fe; señor Antonio Rosende
BIBLIOTECA

Srta. Lidia F. Valente

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�FASCICULOS PUBLICADOS

•
Vol. IV, fase. 54: Fagáceas, por M.

J.

Dimitri y V. A. Milano, 1950.

Vol. VIII, fase. 158: Ebenáceas, por A. Marzocca, 1950.
Vol. II, fose. 30: Commelináceas, por E. P. Molinari, 1951.
Vol. VIII, fase. 133: Flacourtiáceas, por M.

J.

Dimitri y F. Rial Alberü, 1951.

Vol. IX, fas&lt;:. 102: Loganiáceas, por V. A. Milano, 1951.
Vol. I, fase. 22: Taxodiáceas, por M.
Vol. VII, fase. 123: Tiliáceas, M.

J.

J.

Dimitri, 1951.

Dimitri y F. Rial Alberti, 1951.

Vol. VII, fase. 120: Ramnáceas, por A. Marzocca y C. Marthi, 1951.
Vol. IV, fase. 52: Juglandáceais, por M. J. Dimitri y V. A. Milano.
Vol. VIII, fase. 148: Araliáceas, por M. J. Dimitri y V. A. Milano.
Vol. IX, fase. 163: Apocináceas, por A. Marzocca, 1952.
Vol. V, fase. 73: Lardizabaláceas, por M.

J.

Dimitri, 1952.

Vol. X, fase. 181: Valerianáceas, por E. P. Molinari, 1952.
Vol V, fase. 77: Calicantáceas, por A. Marzocca, 1952.
Vol. VI. fase. 93 (!): Rosáceas, por V. A. Milano y A. Marzocca.

Se desea canje: Instituto de Botánica, Aráoz 2875, Buenos Aires, República Argentina.

30986.-lmpreso en los T. Gráficos de la Direc. de Jnformaci"ncs del Ministerio de Agricultura y Ganaderia

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="7">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="156">
                  <text>Aquí se puede acceder a obras monográficas y otros materiales como separatas y literatura gris</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="157">
                  <text>Libros y Documentos</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2745">
                <text>Milano, V.A.; Marzocca, A.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2746">
                <text>Las plantas cultivadas en la Repúbica Argentina. Rosáceas (I. Spiraeoideae)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2747">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2748">
                <text>Ministerio de Agricultura y Ganadería</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2749">
                <text>1952</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2750">
                <text>ARGENTINA; PLANTAS CULTIVADAS; ROSACEAE&#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2751">
                <text>es</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="302">
        <name>AGRICULTURA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="516" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="732">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/1432c1e0b9ba2713bea372d76be4dc73.jpeg</src>
        <authentication>2c1cfb8cabf3287e435b6609dc835ae9</authentication>
      </file>
      <file fileId="733">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/9708cf60248ddfd0e116d01d7f9e2d3b.pdf</src>
        <authentication>3b59191d17b621d990cbfec72f5bfdef</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="2736">
                    <text>...
'

'·

,·

MINISTERIO DE ECONOMIA Y OBRAS Y SERVICIOS PUBLICOS
SECRETARIA DE AGRICULTURA, GANADERIA, PESCA Y ALIMENTACION
SUBSECRETARIA DE AGRICULTURA, GANADERIA Y FORESTACION

LECHERIA CAPRINA NACIONAL
"INFORMACION BASICA

DIRECCION NACIONAL DE PRODUCCION Y ECONOMIA
AGROPECUARIA Y FORESTAL
DIRECCION DE PRODUCCION GANADERA

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Agradecemos la colaboración
de todos los productores que con
confianza y gener.Jsidad nos brindaron
la información necesaria para que
esta publicación pudiera ser realidad.
También, en forma muy especial, queremos agradecer
el esfuerzo de técnicos y amigos
que nos ayudaron a difundir las encuestas
en muchos establecimientos
donde no hubiésemos
podido llegar de otra forma.

COORDINACION, RECOPILACION, REDACCION Y DIAGRAMACION
DEPARTAME~ITO DE CAPRINOS, OVINOS Y LANAS
Med. Vet. Andrea R. Schapiro
Ing. Agr. Mal'ce/a Barahona

CON LA COLABORACION DEL
Ing. Prod. Agr. Adrián H. Salinas

Buenos Aires, Julio de 199 7

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�AUTORIDADES

Sr. SECRETARIO DE AGRICULTURA, GANADERIA, PESCA Y
ALIMENTACION

Ing. Agr . Felipe SOLA

Sr. SUBSECRETARIO DE AGRICULTURA, GANADERIA Y FORESTACION

Lic. Jesús LEGUIZA

Sr. DIRECTOR NACIONAL DE PRODUCCION Y ECONOMIA
AGROPECUARIA Y FORESTAL

Ing. Agr. Gustavo ALVAREZ

Sr . DIRECTOR DE PRODUCCION GANADERA

lng. Agr . Marcelo PONDE

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�INDICE

Página
INTRODUCCION

ESTABLECIMIENTOS CAPRINOS LECHEROS

3

PRODUCCION MUNDIAL

7

PRODUCCION NACIONAL

9

RAZAS

12

NIVEL TECNOLOGICO Y MANEJO

15

COMERCIALIZACION DE PRODUCTOS Y SUBPRODUCTOS

22

MERCADOS

25

INFORMACION UTIL

28

BIBLIOGRAFIA

29

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�INTRODUCCION
La Cabra es un animal
doméstico que acompaña al
hombre
desde
tiempos
muy
remotos; su
cría y explotación
permiten obtener Carne, Leche,
Pelo, Cuero y otros subprodu.ctos.

La distribución mundial
de este rumiante menor muestra
que
la
mayor cantidad
de
cabezas
se
concentra
principalmente en los países en
vías
de
desarrollo,
aprovechándose para la producción de
carne y en menor medida, de
leche para autoconsumo . En
estos lugares ha sido relegada a
zonas marginales, mostrando de
esta forma una de sus mayores
virtudes: la gran capacidad de
adaptación al medio.

En Europa, desde hace
muchos años y recientemente en
los
EE.UU.,
las
explotaciones
caprinas se han orientado hacia
la producción de leche para su
posterior
transformación
en
quesos. Así es que algunos países
como Francia, España e Italia,
destinan su producción a la
elaboración de distintos tipos de
quesos artesanales e industriales.
Holanda posee una importante
producción
láctea
con
elaboración industrial de quesos
tipo Gouda y Feto.

Gran Bretaña, en cambio, se
especializa en la producción y
distribución de yogur y leche
fluida.

En
nuestro
país
el
caprino existe desde la época de
la colonización, en la que llegó
junto con los españoles para
distribuirse en gran parte del
territorio nacional. Desde esa
época la explotación de este
ganado no ha cesado. Se lo
utiliza principalmente para el
autoconsumo
en
zonas
marginales y para la obtención
de un producto regional clásico
y muy apetecido, el "Cabrito". En
menor medida al excedente de
leche posterior al destete de los
cabritos, se lo ha utilizado para la
elaboración
del
tradicional
"Quesillo de cabra".

Los primeros empren dimientos caprinos lecheros se
desarrollaron en la década del
70, uno en la provincia de Río
Negro y otro en la provincia de
Córdoba. Ambos destinaron su
producción
a
la
fabricación
artesanal de "Quesos de cabra"
de excelente calidad . De esta
forma se introdujo a nuestro
mercado un producto novedoso
que,
casi
sin
advertirlo,
se
instalaría luego de algunos años
en la lista de los "Specialties ".

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�FUNDAPAZ (Fundación
para el Desarrollo en Justicia y
Paz), es una ONG que con un
préstamo del BID instaló una
usina láctea de primer nivel e
implementó
un
sistema
de
extensión y capacitación para
pequeñ os
productores de la
zona. De esta forma surgió en
Santiago del Estero "la primera
cuenca lechera caprina"
del
país.

En los años posteriores,
la
actividad
lechera
fue
desarrollándose lentamente en
base
a
emprendimientos
individuales, oficiales y privados,
tanto en esta provincia como en
otros puntos del país.

En la incesante búsqueda, por parte del sector privado, de alternativas de producción o de diversificación se
ha tenido muy en cuenta esta
actividad, figurando en importantes revistas de difusión en el
medio rural, así como también en
exposiciones y muestras lecheras
de gran envergadura.

Esto ha motivado en la
actualidad a muchos Gobiernos
tanto Nacional como Provinciales
y
Municipales,
Universidades,
ONGs,
Escuelas
Agrotécnicas,
Instituciones
Nacionales
y

Privadas, etc., los que se han
interesado destinando personal
técnico y recursos económicos a
la investigación y desarrollo de
este tema.

Desde
hace
aprox1madam ente tres años, la necesidad de contar con informac1on (estadística, de mercado, técnica, etc.) ha ido
acrecentándose en forma notoria.
El
Departamento
de
Caprinos,
Ovinos
y
Lanas
(DCOyl), consciente de esta
demanda. puso en marcha a
mediados de 1996 la primera
ºEncuesta Caprino Lechera" a
nivel nacional (ECL-1996).

Con ella se intentó
llegar a la mayor cantidad de
establecimientos
posibles
ubicados
en
diferentes
provincias, a pesar de lo cual,
han quedado algunos sin relevar
o sin respuesta. Por ello sugerimos
que
esta
información
sea
tomada como orientativa a fin
de
enmarcar
la
Situación
Caprina Lechera Actual.
Esperamos
que
el
presente trabajo constituya un
aporte valioso y concreto para el
sector.

2
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�ESTABLECIM IENTOS CAPRINOS LECHEROS

La información que se presenta es la obtenida en la ECL-1996
de 26 tambos, que corresponden a aqueHos que respondieron la misma.
La encuesta ·está conformada tanto por productores
individuales como por cuencas lecheras en las que pequeños tambos
producen en forma individual pero elaboran y comercializan en forma
conjunta. En este último caso se ha tomado cada cuenca como una
sola respuesta.
En el cuadro Nº 1 los números que figuran con asterisco
indican la presencia de cuencas lecheras en esas provincias; así es que
en Neuquén y San Luis existen dos cuencas de alrededor de 20
productores cada una y en Santiago del Estero dos cuencas lecheras
que involucran, aproximadamente, 80 pequeños productores.
Algunos provincias, tales como Córdoba y Mendoza, no
figuran en la información porque no han podido ser relevadas, pero se
conoce
extraoficialmente
que
ambas
poseen
numerosos
emprendimientos de este tipo.
De
acuerdo
con
lo
mencionado
anteriormente
y
considerando la sumatoria de establecimientos individuales y pequeños
productores agrupados, se puede estimar en más de 120 los tambos
caprinos que funcionan a nivel nacional.
En el cuadro Nº 1 puede observarse la superficie total de los
establecimientos y cuencas por provincia. Al analizar esta superficie, se
puede decir que el sistema de producción preponderante es
semiintensivo, salvo en el caso concreto de San Luis donde se sigue
utilizando el sistema de pastoreo en campos comuneros o de grandes
superficies.
En algunas provincias puede observarse el bajo porcentaje de
la superficie total de los establecimientos destinado a la actividad
caprina lechera. Esto señalaría, que la misma es emprendida, en
muchos casos, como una alternativa productiva de diversificación.

3

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�En este sentido, es interesante destacar la inserción de la
lechería caprina en la provincia de Buenos Aires, ya que no
constituye una actividad tradicional de la misma.

CUADRO N• 1:
CANTIDAD DE TAMBOS Y SUPERFICIE DE LOS MISMOS
QUE SE DESTINA A LA ACTIVIDAD CAPRINA

211

CANfIDAD
DE
TAMBOS

SUPERFICIE
TOTAL (Has.)
1

SUPERFICIE
DESI'INADA
ACTIVIDAD
CAPRINA (Has.)
2

BUENOS AIRES

4

275

76

27,64

CATAMARCA

4

12.152

1.070

8,81

NEUQUEN

4•

54

31

57,41

RIONEGRO

1

50

50

100,00

SAN LUIS

2*

8.150

15

0,18

SANTIAGO DEL E.STERO

6*

212

150

70,75

SALTA

4

287

53

18,47

TUCUMAN

1

250

15

6,00

TOTAL DE LA ECL-96

26

21.430

1.460

PROVINCIAS

X 100
%

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

A continuación se detalla el nombre y localidad de cada
establecimiento, y se muestra en el mapa su distribución por provincia.
PROVINCIA DE BIJENOS AIRES:

Cabaña Piedras Blancas - Suipacha Establecimiento Palenque Chico - Mercedes Establecimiento Azul - Granja de la Facultad de veterinaria Establecimiento San Antonio - Pedernales 4

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�PROJl/NC/A DE CATAMARCA:

Establecimiento Campo Anexo Santa Cruz - Santa Cruz Establecimiento El Rodeo - Ambato Establecimiento La Viande S A. - Piedra Blanca Establecimiento San Rafael - Ambato PROJllNCIA DEL NElJQlJEN:

Establecimiento Qu1mey Neuquen - Covunco Arriba -

-.

Cabaña Las Plumas - Picún Leufú Tambo Comunitario Paso Aguerre - Paso Aguerre Fundación Hueche - Las Coloradas PROJllNCIA DE RIO NEGRO:

Establecimiento Belvedere - El Bolsón PROJllNCIA DE SAN Ll//S:

Establecimiento La Blanquita - Juana Koslay Consorcio de Producción Caprina - Villa de la Quebrada PROJllNCIA DE SANTIAGO DEL ESTERO:

Emprendimiento Productivo Asociativo - San Pedro Cabaña El Rocío - La Banda Cabaña Amaltea - Departamento Capital Establecimiento G y G - Beltrán Establecimiento Villa Progreso - Forres Fundapaz - Forres Oto. Robles PROJl/NCIA DE SALTA:

Establecimiento Santa Anito - Coronel Moldes Finca Santa Cecilia - Rosario de Lerma Establecimiento Los Lapachos - El Encon Cabaña La Flor del Pago - Chicoana PROJllNCIA DE Tl/Cl/MAN:

Módulo Caprino FAZ-UNT -Finca El Manantial -

5

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�DISTRIBUCION GfOGRAFICA

DE LOS ESTABLECIMIENTOS\' CUENCAS CAPRINAS LECHERAS

·.
-.

1

••

m

e

CUENCAS CAPRINAS
l..ECHERAS

•

ESTABLECIMIENTOS
CAPRINOS LECHEROS

111

••

••

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

6

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�PRODUCCION MUNDIAL

Teniendo en cuenta los datos del Anuario de FAO
(Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación) que figuran en el gráfico Nº 1, se puede observar que en
la década del 80 la producción mundial de leche de cabra sufre un
incremento significativo de aproximadamente el 22 3, para permanecer
luego del año 1990 en un volumen relativamente constante superior a
las 1O millones de toneladas.

-.

Si se compara, en el mismo gráfico, con la variación ocurrida
en las existencias mundiales de ganado caprino, se puede ver que en la
misma década también existió un incremento en la cantidad de
cabezas mayor al 26 3, mientras que en los años posteriores el aumento
fue casi continuo aunque menos significativo (9 3).
GRAFICO Nº 1:
EXISTENCIAS \' PRODUCCION MUNDIAL
DE LECHE CAPRINA

111

ca

N

.8

650000

12000

625000

11500

B

600000

11000

Cll
"D
111

575000

10500

550000

10000

.!i
u
e

525000

9500

111

500000

9000

475000

8500

.!!

·e
e

Cll

.s

Cll

E
¿

.9
e

111

·;e

J:i

w

Cll
Cll

.e

~

Cll
"D

e

&lt;&gt;

uu
:::1

-e
ll.

450000

1979/811989 1990 1991 1992 1993 1994 1995

8000

Al\ os

, .._ EXISTENCIAS

4-

PRODUCCION

Fuente: Anuario FAO - Producción Mundial Vol. 49 Añol 995

7

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�En el siguiente gráfico se puede ver en qué proporción y
quiénes participan de esta producción mundial.
GRAFICO Nº 2:
PRINCIPALES PRODUCTORES DE
LECHE CAPRINA EN EL MUNDO

EUROPA (17,12%1

ASIA (58,58%)
AFRICA (20,67%)

Fuente: Anuario FAO - Producción Mundial Vol. 49 Año 1995

Aunque todavía los datos de producción nacional no figuran
en los anuarios de FAO pero teniendo en cuenta que América del Sur
participa con el 1,97 3 en el volumen mundial ( 190 mil toneladas), se
puede inferir a través de los datos de la ECL-96 que la incipiente
producción Argentina (438 toneladas) representaría el 0,23 3 del
volumen sudamericano.

8
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�PRODUCCION NACIONAL
La producción nacional de leche de cabra para la lactancia
95-96 fue de aproximadamente 460 mil litros (equivalente en ton . 438).
En el gráfico Nº 3 se puede observar la participación de cada p rovinc ia
en el volumen total de pr_
o ducción.

GRAFICO Nº 3:
DISTRIBUCION POR PROVINCIAS
DE LA PRODUCCION NACIONAL DE LECHE DE CABRA

SAN LUIS
SALTA
NEUQUEN
SS. AS.
RIO NEGRO
CATAMARCA
SGO. DEL ESTERO

o

50

100

150

200

250

Miies de litros

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

El volumen final de producción ha sido calculado teniendo en
cuenta la cantidad de animales en ordeñe, el promedio de producc ión
por animal por día y los días de lactancia promedio, decl ara d a s por los
productores en la ECL-96. Cabe señalar, al hablar de p roduc c ió n , q u e
aún no existe en funcionamiento un control lechero caprino ofi ci a l.

9

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Como se p uede observar en el cuadro Nº 2, los dos últimos
parámetros mencionad os, en general son relativamente bajos si se los
compara con raza s típicamente lecheras, como por ejemplo Saan e n.
Así es que los niveles productivos medios de dicha raza en Francia , para
un 35 3 del total d e animales puros que fueron controlados, arrojó lo s
siguientes resultados : 2,45 litros por animal por día, en lactancias de 239
días (Jean-Christophe C orcy, 1993) .

CUADRO Nº 2:
PARAMETROS DE PRODUCCI ON
\' VOLU MEN DE LECHE POR PROVINCIA

PROVINCIAS

Nº ANIMALES

LITROS
PROMEDIO

DIAS
LACTANCIA

LITROS

EN ORDEÑE

ANIM./DIA

PROMEDIO

TOTALES

BUENOS AIRES

198

0,915

233

38.808

CATAMARCA

270

0,900

220

55.200

NEUQUEN

143

1,250

173

27.852

RIO NEGRO

78

3,000

240

52.000

SAN LUIS

306

0,700

90

19.656

SANTIAGO DEL ESTERO

810

1,546

232

237.373

SALTA

85

2,067

185

20.100

TOTAL ECL-96

1.890

PROMEDIO ECL-96

450.989
1,483

196

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

Existe una gran variación en la cantidad promedio de litros
por animal por día e n tre provincias, pasando d e sde un mínimo de 0,700
a un máximo de 3 . Es de destacar que dos p rovincias contribu y en e .1
gran medida a situar e n 1,483 lts/animal/día el p romedio nacional .

10

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�No obstante, considerando las cinco provincias que sumadas
aportan el 91,37 3 de los animales en ordeñe (Buenos Aires, Catamarca ,
Neuquén, San Luis y Santiago del Estero) da por resultado un promedio
"real" de 1,062 litros de leche/animal/día.
Esta gran variabilidad se debe a que la mayoría de los
establecimientos caprinos lecheros son relativamente nuevos y cuentan
con pocos animales puros de pedigree de alta producción; la situación
real de la mayoría de ellos es que se encuentran produciendo con
animales que poseen distintos grados de cruzamiento con las razas
lecheras
existentes
en
nuestro
país,
de
menor
producción .

11

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�RAZAS

En nuestro país existen cuatro razas para la producción
láctea, tres son lecheras (Saanen, Toggemburg y Pardo Alpina) y una es
de doble aptitud (carnicera y lechera), la Anglo Nubian. El resto de los
caprinos que conforman ·los establecimientos lecheros , son anima les sin
raza definida (SRD).
Dentro de esta categoría de animales SRD, se encuentra el
ganado caprino criollo o regional y los animales que poseen d is tinto
grado de cruzamiento con las razas antes mencionadas (media sangre ,
tres cuartos, siete octavos y puros por cruza).
En el cuadro Nº 3 se puede observar que la e xistencia de
animales puros de pedigree es escasa, representando sólo el 22,42 3 del
total , comparado con el 77,57 3 de animales mestizos, los cuales si bien
poseen como virtudes su gran rusticidad y adaptación al medio, no
producen volúmenes tan importantes de leche.
La Anglo Nubian es la más numerosa y la más difundida de las
cuatro razas puras, siguiéndole en importancia según cantidad de
cabezas la Saanen.
La poca disponibilidad de animales de raza pura, sobre todo
de hembras, es uno de los motivos fundamentales que lleva a los
emprendimientos que recién se inician a comenzar su actividad
formando un rodeo base de animales SRD. Luego se realizan
cruzamientos absorbentes con la raza lechera con la que se decide
trabajar.
Realizando este tipo de cruzamientos y seleccionando los
animales por su aptitud productiva, se pueden obtener animales con
alto grado de pureza y mayor producción, aunque dicho proceso es
relativamente lento. Por tal motivo, en emprendimientos de este tipo, los
beneficios económicos basados en la producción láctea son esperables
a partir del mediano plazo.

12

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�En este sentido, también se puede destacar que del número
total de animales de los establecimientos menos del 213 se encuentran
en ordeñe. Esto indicaría que en muchos casos el bajo volumen de
producción de los animales sumado a lactancias cortas, hace que se
presente como más conveniente la utilización de las hembras como
vientres.
Este manejo es muy típico en el caso de las cuencas lecheras
integradas, como se ha mencionado anteriormente por pequeños
productores. Su principal producto es el cabrito de carne y obtienen un
ingreso adicional por la venta del excedente de leche, con
posterioridad al destete del mismo.

CUADRO Nº 3:
RAZAS UTILIZADAS EN NUESTRO PAIS
Y ANIMALES EN ORDEÑE

PROVINCIAS

NºTOTAL
ANIMALES

SRD

RAZAS*
(Nº de Cabezas)
SAANEN AN TOG

p A

(1)

(2)/ (1)
Nº
ANIMALES
EN
X 100
ORDEÑE
(2)
(%)

BUENOS AIRES

493

297

28

158

8

2

198

40,16

CATAMARCA

799

739

29

30

1

270

33,79

NEUQUEN

277

37

240

51,62

86

o

78

90,70

SAN LUIS

3.205

3.203

2

o

o
o
o

143

RIO NEGRO

o
o

o
o
o
o

306

9,55

SANTIAGO DEL ESTERO

3.733

2.445

338

890

40

20

810

21,70

SALTA

556

363

111

53

22

7

85

15,29

TUCUMAN

59

59

o

o

o

o

o

TOTAL ECL-96

9.208

7.143

508

1.457

71

29

1.890

77,57

5,52

15,82 0,77

% DE LA RAZA RESPECTO AL TOTAL DE (1)

86

20,53

0,31

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Capnnos, Ovinos y Lanas

*RAZAS: SRD (Sin Raza Definida), Saanen, A N (Anglo Nubian), TOG (Toggemburg) y P A (Pardo Alpina)

13

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Es import an te destacar con respecto a las razas, que la
importación de material genético en cualquiera de sus formas, animales
en pie, material sem i nal, óvulos o embriones, se encuentra restringida
desde hace mu c hos años, debido a problemas zoosanitarios en diversos
países del mundo.
En la act u a lidad los únicos países de los que se puede
ingresar dic h o material son: Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y Chile.
La Coordinación G eneral de Cuarentena y Prevención del SENASA por
Resolución 1354/94, en su Circular Nº 5 y Anexo 1 con fecha Julio de
1996, establece la s Condiciones Zoosanitarias para la Importación
Definitiv a de Caprinos p ara Reproducción.
De los pa íses de la Unión Europea y de EE.UU., la importación
es t á pro hibida d ebid o a la presencia de una serie de enfermedades
e xóticas . Dentro de e llas la más importante es la denominada SCRAPIE
(En c efalitis espon g iforme), de la cual en nuestro país no se registran
antecedentes .
La Argentin a posee dentro del marco de la Organización
Internac ional de Epizootias el status de "País Libre" de Scrapie, por lo
tanto sólo puede i m port ar de países con igual situa'ción sanitaria.
En la Sociedad Rural Argentina, se encuentran inscriptas
hasta la fecha , 14 c abañas caprinas que se discriminan según la raza
de la siguiente f o rm a:
7 de Anglo Nubian, 3 de Saanen, 1 de Saanen,
Toggemburg y Angl o Nubian , 1 de Saanen y Toggemburg, 1 de
Toggemburg y 1 que c ría las cuatro razas lecheras.

14

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�NIVEL TECNOL061CO Y MANEJO
Tal como se mencionó al principio los sistemas de producción
son en general de tipo semiintensivo. Los animales permanecen
estabulados en instalaciones apropiadas para los mismos durante la
noche y algunas horas del día.
La alimentación se maneja con pastoreo por horas y
suplementación adecuad9 según categoría, estado fisiológico, nivel
productivo, etc.
ORDEÑE:

El manejo del ordeñe presenta algunas variantes en relación
a la frecuencia (una o dos veces al día) y al grado de mecanización
(manual o mecánica). Analizando el cuadro Nº 4 puede verse que
cerca del 613 de los establecimientos ordeñan dos veces por día y que
233 de los mismos ya poseen ordeñe mecánico.
CUADRO Nº 4:
MANEJO DEL ORDEÑE

NUMERO

NºDETAMBOS

NºDETAMBOS

DE

CON ORDEÑE

CON Z ORDEÑES

TAMBOS

MECANICO

DIARIOS

BUENOS AIRES

4

3

4

CATAMARCA

4

4

NEUQUEN

4

o
o

RIO NEGRO

1

1

1

SAN LUIS

2

o

o

SANTIAGO DEL ESI'ERO

6

2

5

SALTA

4

1

TUCUMAN

1

o
o

o

TOTAL ECL-96

26

6

16

PROVINCIAS

1

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas
15

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�CHIA DE CABRITOS:

En lo que respecta a la crianza, tanto de hembras pa ra
reposición como de machitos para venta, los establecimientos se
manejan dentro de los sistemas que se mencionan a continuación .
Algunos crían los animales al pie de la madre con la opción
de , en forma paralela , ordeñar o no a las cabras; este es el manejo
típico de los pequeños productores que conforman las cuencas
le c heras.
En el momento del destete, cuando los cabritos pesa n
alrededor de 1O Kg. , se continúa ordeñando a las madres y las crías se
v enden para faena o se recrían, según sean machos, hembras o
animales de pedigree .
Con la crianza al pie de la madre, el porcentaje de
m o rtandad de cabritos es generalmente bajo, ya que los mismos no
sufren el stress de la separac1on en etapas tempranas , e l
a c ostumbramiento a la alimentación artificial, el hacinamiento en las
in stalaciones, los cambios bruscos de temperatura, etc. En este sistema
no hace falta mano de obra adicional, ni instalaciones especiales para
la c rianza .
La desventaja , en este caso, sería de orden económico ya
q u e parte de la leche producida se destina a la crianza, cuando se
pod ría utilizar para la fabricación de quesos, lo cual le otorgaría may o r
v alor a la misma .
Como contrapartida a este sistema, se puede implementar la
c rianza artificial de los cabritos, separándolos de sus madres al nacer o
lu e go del descalostrado, para continuar su crianza con la utilización de
su stitutos lácteos comerciales, lacto-reemplazantes y /o leche de v aca
corregida en contenido graso. Esta técnica es viable, pero requie re
mayor mano de obra e instalaciones adicionales. Su ventaja radica en
di sponer de más tiempo de lactancia y de mayor volumen de leche
para su venta o transformación en quesos.
La aplicación de esta técnica tiene como ventaja adiciona l,
e vi tar la transmisión de algunas enfermedades de la madre a las cría s,
co mo por ejemplo la poliartritis.

16

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Analizando el cuadro Nº 5 se puede ver que cerca de un 383
de los establecimientos han adoptado esta práctica con buenos
resultados aunque a expensas de un aumento, mayor al 43, en el
porcentaje de mortandad.

CUADRO Nº 5:
SISTEMAS DE CRIANZA DE CABRITOS
Y PORCENTAJE DE MORTANDAD

CANflDAD
TOTAL
DE
TAMBOS

PROVINCIAS

BUENOS AIRES
CATAMARCA
NEUQUEN
RIO NEGRO
SAN LUIS
SANTIAGO DEL ESTERO
SALTA

4
4
4

MORTANDAD
CABRITOS
CRIANZA
ARTIFICIAL

MORTANDAD
CABRITOS
CRIANZA
NATURAL

(%)

(%)

10
8
10

5

1
2

10
10

TUCUMAN

6
4
1

TOTAL NACIONAL

26

9,65

Nº
TAMBOS
REALIZAN
CRIANZA
ARTIFICIAL

4
3
4
11
6
5
5,43

4
1
2

o
o
2
1

o
10

FUENTE: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Capnnos, Ovinos y Lanas

17
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�SERl"/C/OS:

Los servicios se concentran principalmente en dos épocas: de
Febrero a Mayo y en los meses de Noviembre y Diciembre, según puede
observarse en el gráfico Nº 4.

GRAFICO Nº 4:

•.

CONCENTRACION DE LOS SERVICIOS EN EL AÑO

11)

se

.!
E
ue»

:e

12
10

8

J!
11)
w

6

"O
"O

4

"O

2

e»

CIS

;::

e

CIS

o

o

E

F

M

A M

J JL A

S

O

N

D

Meses del Afto

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

Esta distribución en los serv1c1os se produce naturalmente
debido a que la mayor concentración de celos coincide con la época
más lluviosa donde la disponibilidad de forraje es mayor. Como
consecuencia el período de pariciones ocurre en los meses más fríos y
normalmente secos, donde el recurso forrajero es escaso.
Esta distribución de los servicios sumada a la menor oferta
forrajera de los meses invernales y principios de primavera da como
resultado un bache en la producción de leche. Justamente esta época
de menor producción coincide con la de mayor demanda de leche por
parte de la industria para la elaboración de quesos, ya que es el
momento de alta demanda del producto por parte del mercado
consumidor.
18

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Según los datos relevados en la ECL, el intervalo entre partos
varía entre 1O y 12 meses, sin embargo no se puede estimar un
promedio nacional, ya que en muchas encuestas este dato no ha sido
consignado.
Como se puede observar en el cuadro Nº6 el porcentaje de
preñez a nivel nacional, calculado como el promedio de los parciales
provinciales, arroja un valor del 883. Dentro del mismo no ha sido
posible discriminar el porcentaje que correspondería a los que realizan
servicio natural o practican inseminación artificial (1.A.}.

CUADRO Nº 6:
PORCENTAJES DE PREÑEZ POR PROVINCIA
\' NUMERO DE TAMBOS QUE PRACTICAN INSEMINACION ARTIFICIAL

CANfIDAD

NºTAMBOS

PREÑEZ

TOTAL DE

REALIZAN

PROMEDIO

TAMBOS

INSEMINACION
ARTiflCIAL

%

BUENOS AIRES

4

82

CATAMARCA

4

2
2

NEUQUEN

4

97

RIONEGRO

1

SAN LUIS

2

o
o
o

80

SANTIAGO DEL ESTERO

6

3

91

SALTA

4

1

93

TUCUMAN

1

o

98

TOTAL NACIONAL

26

8

88

PROVINCIAS

72
95

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

19
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Las técnicas de sincronización de celo e inseminación
artificial en caprinos han sido estudiadas y desarrolladas por el Grupo
de Reproducción y Genética perteneciente al Area de Investigación en
Producción Animal de la EEA - INT A Bariloche y por otras instituciones.
Además de las tareas de investigación y desarrollo, dichas instituciones
brindan cursos prácticos para técnicos y productores en algunas
provincias tales como Río Negro, Salta, Buenos Aires, etc.; estas técnicas
ya están siendo adopta.das por aproximadamente un 303 de los
establecimientos más avanzados.
La técnica de l.A. ha sido desarrollada para trabajar con
semen fresco o congelado y puede hacerse por vía vaginal o
laparoscópica . Los trabajos realizados hasta el momento muestran que
la l.A. por vía vaginal resulta en preñeces entre el 423 al 69, 1 3
trabajando con semen fresco y entre el 273 al 68,63 con semen
congelado, mientras que la l.A. por laparoscopía aumentaría estos
porcentajes de eficiencia un 253. (Comunicación Técnica: Med. Vet.
Alejandro Gibbons, lng. Agr. Marcela Cuete, Bioq. Marina Wolff - 1993).
La transferencia de embriones, por el momento no se
encuentra difundida como las anteriores aunque se la está estudiando y
probando en algunos casos.
SANIDAD:

El manejo sanitario básico que realizan los productores en los
rodeos caprinos lecheros es relativamente sencillo.
Se centra fundamentalmente en la prevención de las
enfermedades a través de: el control de las parasitosis externas e
internas en forma periódica, la vacunación contra neumoenteritis en las
crías y /o en las madres durante el último tercio de la gestación, el
control permanente de las ubres de las cabras en lactación, sobre todo
en aquellas de alta producción y el recorte y control permanente de las
pezuñas.
También se tiene en cuenta la suplementación adecuada de
los animales con sales minerales y /o núcleos vitamínicos minerales. Las
épocas claves para suplementar son: previo a la entrada del servicio, el
último tercio de la gestación y durante la lactancia.

20
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Existen dos enfermedades sumamente importantes de
controlar por su carácter de Zoonosis (transmisibles al ser hu mano): la
Brucelosis y la Tuberculosis .
En ambas la metodología a seguir es la detección de los
animales enfermos a través de pruebas diagnósticas y la elimina ción de
los mismos del rodeo.
En cuanto a Brucelosis el SENASA propone, en la Res o lu ción Nº
134/95, la certificación oficial de establecimientos libres, a través de
e xámenes serológicos de todos los animales del hato o majada mayores
de seis meses de edad, identificados individualmente. Los test oficiales
son Rosa de Bengala, como prueba tamiz y Fijación de Com p lemento
como prueba confirmatoria.
Esta certificación es realizada por un médico vete rinario
oficial. La misma tiene validez por seis meses y es otorgada cu ando se
o b tienen tres pruebas consecutivas negativas con 60 a 90 d ías de
intervalo entre ellas en todos los animales del establecimiento.
Para Tuberculosis, dentro del marco del Plan Nacio n a l de
Control y Erradicación de la tuberculosis bovina (Res. Nº 1287 /9 3), se
propone la realización de la prueba tuberculínica. La misma con sis te en
inyectar en forma intradérmica O, 1 mi de PPD Bovina (Derivado Pro t eico
Purificado de Tuberculina Bovina) en el pliegue de la cola, en la región
palpebral o en la tabla del cuello, realizando su lectura a las 72 h s. de
la inoculación.
La interpretación de las pruebas, así como el crit erio
epidemiológico a seguir, estarán a cargo del médico veterinario
actuante y serán similares a los bovinos.
Para mayor información o para ampliación del tema, dirigirse
a la delegación de SENASA correspondiente a su establecimiento o a la
sede central del mismo.

21
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�COMERCIALI ZACION DE PRODUCTOS Y SUBPROD UCTOS

El queso de cabra, fabricado en forma artesan al, en sus
distintas variedades (pasta dura, semidura, etc .) y con el agreg ado o no
de diferentes especias, es el producto derivado del tambo c ap rino que
se destina al mercado consumidor. Otros derivados lácteos c o mo yogur,
dulce de leche, etc. aún nó se comercializan .
Según los datos de la ECL, son 17 los estab le c im ie n tos que
poseen elaboración propia de quesos, esto representaría un 653 del
to tal. Existen 5 fábricas con Habilitación Nacional , cond ic ión necesaria
p ara la venta del producto elaborado fuera de los límit es provinciales o
en la Capital Federal. Los restantes se encuentran habilit a dos por la
Prov incia , el Municipio e incluso algunos todavía no poseen habilitación .
Los kilos de queso producidos a nivel nacio n al se pueden
estimar en base a los litros de leche producidos. Se descue n ta 153 del
total de leche para la crianza de cabritos y se asigna u n rendimiento
quesero promedio para el tipo de pasta semidura del 153 y para los
quesos de pasta blanda del 223. Considerando que e l vo lumen más
importante está representado por los quesos de pasta semi dura (803),
esta estimación arroja un valor de 62.800 Kg.
El precio de venta por kilo de queso (a nivel prod uctor), según
los datos arrojados por la ECL-96, es de $ 9 en promedio , con un rango
de variación en las distintas provincias de $ 6 a $ 20 por kilo
re spectivamente. La modalidad de comercialización má s frecuente es
la venta directa a distribuidor minorista y, en men or medida, .a
c onsumidor final. La venta a través de distribuidor may o rista también
e xi ste aunque se presenta con menos frecuencia.
No se conoce por el momento, salvo alguna experiencia
puntual , c onsumo de leche fluida. Su comercialización como tal se
p re senta en las provincias donde existen cuencas lecheras. En éstas los
tamb o s pequeños venden o entregan su producción a una fábrica que
los nuclea. En estos casos el precio promedio consigna do en la ECL-96
fue de 0,52 $/litro.

22
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�En la provincia de Buenos Aires, si bien uno de los
establecimientos elaboradores compra leche fluida, aún no se ha
conformado una cuenca. La leche es comprada a tambos que recién
se inician y aún no elaboran sus propios quesos incluyendo, en algunos
casos, tambos de otras provincias. En este caso el precio consignado
fue de $ 0,65/litro.
Existen dos subproductos del tambo que pueden originar al
establecimientos ingresos adicionales. Según su importancia económica
se encuentra en primera instancia la venta de los cabritos machos para
carne y en segundo lugar la venta de los cueros de dichos animales.
Esto ha motivado a que se incluyera en la Encue sta alguna
pregunta con respecto a su volumen y comercialización. En general las
respuestas en estos puntos han sido escasas, a pesar de lo cual, se
transcriben a continuación algunos datos.
El volumen de venta de cabritos por provincia figura en el
cuadro N°7. La forma de comercialización más frecuente , como se
puede observar en el mismo cuadro es "directa", con un precio
promedio por pieza a nivel nacional de $ 29. El precio máximo
consignado es de $ 45 y el mínimo es de $ 20. En aquellos que entregan
su mercadería a un acopiador local el precio es de $ 15/cabrito.
La cantidad de cueros vendidos según los datos consignados,
arroja valores muy poco significativos. En general su venta es como
cuero fresco a un precio promedio de $1,7 la pieza.

23
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�CUADRO Nº 7:
VOLUMEN DE VENTA Y
COMERCIALIZACION DE CABRITOS

PROVINCIAS

CANfIDAD
DE
TAMBOS

BUENOS AIRES
CATAMARCA
NEUQUEN
RIO NEGRO
SAN LlnS
SANTIAGO DEL ESfERO
SALTA
TUCUMAN

4
4
4
1
2

TOTAL NACIONAL

26

(1)
(2)
(3)
(4)

6
4
1

VENTA
CABRITOS
CANTIDAD
204
140
140
200
3200
2435
65

o

(1)

(3)
(1)

(2)

COMERCIALlZACION MAS
FRECUENTE

PRECIO
PROMEDIO
(Por pieza)

Directa
Directa
Directa
Directa
Directa/A.A (4)
Directa
Directa
Directa

34
23
45

s/d
15
20
30
22

6384

Dos establecimientos no registran datos
Sin datos
Un establecimiento no registra datos
A.A. A acopiador
Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

24

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�MERCADOS

La mayoría de los emprendimientos caprinos lecheros
encuentran ubicación para sus productos en mercados locales,
aprovechando especialmente regiones y centros turísticos con alta
afluencia de público.
A pesar de la existencia de estos importantes centros de
consum o regional, donde se comercializa más del 503 del volumen
total de quesos elaborados a nivel nacional, muchos establecimientos
fijan su objetivo en el mercado de Capital Federal como gran centro de
consumo. De ahí la importancia de comentar algunos datos
interesantes sobre el mismo.
Los datos sobre el mercado de Capital Federal y Gran Buenos
Aires que se mencionan a continuación, fueron tomados por el
Departamento de Caprinos , Ovinos y Lanas de la SAGPyA, a principios
del año 1996. Para ello se realizó un relevamiento de precios en algunas
bocas de expendio ubicadas en la Capital Federal y zona norte del
Gran Buenos Aires.
El objetivo de dicho relevamiento fue indagar sobre los
quesos de cabra artesanales, (tipos, marcas, precios, etc.}, a fin de
comenzar a conocer como es su comportamiento.
A partir de los datos obtenidos se estimó el volumen total
comercializado en 28.400 kg. de queso. Los mismos son provenientes la
provincia de Santiago del Estero, Buenos Aires y Córdoba y menor
medida, de la importación de Francia por parte de la firma Santa Rosa.
,.

Se pudo constatar que este producto se vende en algunas
sucursales de distintas líneas de supermercados y también en negocios
del tipo fiambrerías y/o queserías de productos especiales.
De los puntos de relevamiento y de entrevistas informales
mantenidas con los vendedores , se pudieron conocer los precios de
venta al público de las distintas marcas y tipos de quesos (cuadro Nº 8)
y algunos comentarios que se presentan a continuación:

25

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�#

Las bocas de expendio están ubican en zonas correspo ndientes, en
general, a un sector de mercado de alto poder adquisitivo.

#

Las modalidades preponderantes de comercializa c ión son la venta
directa al distri buidor minorista y la venta al distribu idor mayorista,
correspondiendo esta última a los productores que se encuentran
más alejados del mercado de referencia.

#

La o ferta de este producto al mercado es dis c on tinua, desuniforme
y de e scaso volumen .

#

El segu imiento del producto en la boca de e xpendio presenta
algunos inconvenientes, tales como la no con se rvación de la
c adena de frío, el despegado de etiquetas, la ma la ubicación del
p rodu c to en la góndola, etc.

#

En general e l pa c kaging de estos quesos e s sencillo, si se lo
co mpara con el de otros productos especializados de alto valor
agregado .

#

El producto no ha tenido,
e strategia de marketing.

#

Com o c on secuencia de lo anterior, es poco co n ocido por el
co nsumidor. En general lo busca el público que ha v iajado y lo ha
p ro bado e n países e xtranjeros .

#

Posee buena receptividad en aquellos que lo degu st an y en la
mayoría de los casos el precio no constituye una limitante en su
co mpra .

#

Los volúmene s ofrecidos en este mercado no alcanzan a satisfacer
la demanda en tiempo y forma, lo que indicaría qu e si la misma
fuese mayor no tendría inconvenientes en ser abs o rb ida, aunque
sería necesario revertir los problemas de uniformidad , continuidad y
calidad mencionados anteriormente .

,

_.

hasta

el

momento u n a

apropiada

26

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�CUADRO Nº 8

PRECIOS DE VENTA AL PUBLICO
DE VARIOS TIPOS Y MARCAS DE QUESOS DE CABRA
$/pieza

$/kilo

3,02

15,90

LAS CABRILLAS

Queso de cabra x 190 gr.
Caprino romano

22,00

Caprino romano con ají

22,00

Caprino tipo chevrotin

26,00

Feta

21,00

IMPORTADOS

Chavroux x 150 gr.

8,55

56,90

Queso de cabra x 190 gr.

5,75

30,20

Cabrambert x 200 gr.

5,40

27,00

Hierbas x 775 gr.

15,19

19,60

QUESOS DE SU/PACHA

Brie artesanal

27,00

Natural

28,00

QUESOS DE CARWS NU.ÑEZ

Quesito de cabra crottin x 150 gr.

5,90

Queso 71.po brie mezcla
Caprinito X 250 gr.

39,30
33,90

9,00

Tomme montañés

36,00
14,50

Fuente: Relevamiento DCOyL - DPG - SAGPyA -Marzo 1996

27

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�INFORMACION UTIL
B/Bl/06RAFIA:
Se encuentra actualmente disponible en nuestro país una
amplia gama de bibliografía, la mayoría de origen extranjero, que
puede ser consultada por aquellos que deseen interiorizarse en los
aspectos técnicos de la producción caprina. La que se menciona a
continuación está disponible para ser consultada en el DCOyL de la
SAGPyA.

W Aspectos básicos de la Elaboración de Quesos de Cabra (lng. Agr. G.
W
W
W
W

Dellepiane). DCOyl-Bov. Carne - DPG - SAGPyA - 1997 Comercialización de Carne Caprina (Sr. Ucke - lng. A. Salinas) DNPA SAGPyA - 1993 La Cabra (Jean-Chirstophe Corcy) - 1993 La Cabra - Guía Práctica para el Ganadero (E. Quittet) - 1978 Situación del Sector Caprino Nacional (lng. Salinas - lng. Dellepiane)
DCOyL - DPG - SAGPyA*- 1994 -

CURSOS:
También
a
modo
de información
se
mencionan
a
continuación algunas de las instituciones que actualmente brindan
cursos referidos a lechería caprina.

-+
-+
-+

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA): EEA
Catamarca
Centro de Extensión Rural "La Granja" (UNT}
Centro de Estudios para el Desarrollo Agroindustrial y Defensa del
Medio Ambiente (CEPADMA)

SENASA:
Av . Paseo Colón 367 - Capital Federal - Tel. Gratuito: 0800-3-2000

ASOCIACIONES:
"Asociación Argentina de Criadores y Productores de Ganado Caprino"
Tel: 085-215917 (Sede en Santiago del Estero}.
"Asociación de Caprinocultores del Valle de Lerma"
Tel: 087-905050 (Sede en Salta).
28

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�BIBLIOGRAFIA

'1
'1
'1
'1

'1
'1

LA CABRA - Guía Práctica para el Ganadero - E. QU ITTET ( 1978)
LA CABRA - JEAN CHRISTOPHE CORCY ( 1993)
SITUACION DEL SECTOR .CAPRINO NACIONAL - SALINAS - DELLEPIANE
( 1994)
MANUAL DE INSEMINACION ARTIFICIAL EN LA ESPECIE CAPRINA Med. Vet. Alejandro Gibbons-lng. Agr. Marcela Cueto-Bioq. Marina
Wolff. Area de Investigación en Producción Animal - EEA INTA
Bariloche ( 1993)
ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA AGRICULTURA Y
LA ALIMENT ACION - Anuario Producción 1995 - Vol. 49
SENASA: Resolución 134 Año 1995 y 1287 Año 1993.

29

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�La impresión de este trabajo fue realizada en la
Dirección de Información y Sistemas de la
Secretaría de Agricultura Ganadería, Pesca y Alimentación.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="42">
                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="43">
                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2737">
                <text>Schapiro, A.; Barahona, M.; Salinas, A.H.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2738">
                <text>Lechería caprina nacional: Información básica</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2739">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2740">
                <text>Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Buenos Aires (Argentina). Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2741">
                <text>1997</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2742">
                <text> LECHE DE CABRA; PRODUCCIÓN; PRODUCTOS LÁCTEOS; ORDEÑO; MERCADEO; TAMBOS; ARGENTINA</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2743">
                <text>Es</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="296">
        <name>GANADERÍA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="205" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="431">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/23f9ba74a8ab6f330be24a94315d20f0.jpg</src>
        <authentication>1ff2961a283a7ac99cadf1c8198e5675</authentication>
      </file>
      <file fileId="432">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/9fa310126610566b61704c915bf74e1d.pdf</src>
        <authentication>36ee78fd43efa2dafea5b7d663d34d15</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1449">
                    <text>����������������������������������������������������</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="42">
                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="43">
                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1450">
                <text>Kaiser. G.; Bouzas, A.C.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1451">
                <text>Lechería familiar. Guía de apoyo</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1452">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1453">
                <text>Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, Buenos Aires (Argentina). Direccion Nacional de Desarrollo Territorial Rural</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1454">
                <text>2012</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1455">
                <text>DESARROLLO RURAL; PRODUCCIÓN LECHERA; PASTOREO; EXPLOTACIÓN EN PEQUEÑA ESCALA; MANEJO DEL GANADO; ALIMENTACIÓN; SANIDAD ANIMAL; ORDEÑO; MÁQUINAS DE ORDEÑO; SALAS DE ORDEÑO</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1456">
                <text>es</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="256">
        <name>LECHERÍA</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="149" public="1" featured="0">
    <fileContainer>
      <file fileId="347">
        <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/b9058b53a99e83853b90e49f7bc33ecc.pdf</src>
        <authentication>85763689ab49da6aafc41517eb9dd6b8</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="52">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="1143">
                    <text>BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP
Boletín del Ministerio de Agricultura de la Nación. Buenos Aires, Tall. Gráf. del
Ministerio de Agricultura de la Nación. Tomo XX (1-2), Ene-Feb 1916

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="10">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="39">
              <name>Creator</name>
              <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="656">
                  <text>Ministerio de Agricultura, Buenos Aires (Argentina)</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="657">
                  <text>Boletín de Agricultura y Ganadería</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1048">
                <text>Calderón, H.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1049">
                <text>Ley de bosques y yerbales</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1050">
                <text>pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1051">
                <text>Ministerio de Agricultura, Buenos Aires (Argentina)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1052">
                <text>2016</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1053">
                <text>BOSQUES; YERBALES; PROYECTO DE LEY&#13;
</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1054">
                <text>Boletín del Ministerio de Agricultura. Tomo XX (1-2). Ene-Feb 1916</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1055">
                <text>es</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="161">
        <name>LEGISLACIÓN</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
