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                    <text>Información para la gestión del desarrollo
Entre los cometidos confiados a la Unidad para el Cambio
Rural (UCAR) por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca de la Nación (MAGyP) al momento de crearla, se encuentran coordinar y planear iniciativas de inversión pública
con financiamiento total o parcialmente externo orientadas
al desarrollo en áreas rurales. En ese marco, la generación,
la sistematización y el análisis de información de relevancia
para la toma de decisiones estratégicas resultan críticos para
que tales iniciativas provoquen o promuevan los cambios significativos en el territorio que de ellas se esperan.
Con el espíritu de mejorar el entorno de gestión y diseño de
instrumentos de política en el seno de la UCAR y el Ministerio,
y contribuir al acervo general de información disponible para
otros ámbitos estatales, el Área de Planeamiento y Gestión
Estratégica de la UCAR ideó la serie de estudios Información
para la gestión del desarrollo, de la que la presente publicación forma parte. La dimensión de su aporte a la calidad de las
decisiones públicas de diseño y ejecución estará directamente
vinculada a la amplitud de su difusión y utilización.

Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras del cambio

1,5 cm

solapa 9 cm

solapa 9 cm

Las nuevas generaciones de

mujeres

rurales

como promotoras

del cambio

Un estudio cuanti cualitativo de la situación de las mujeres
rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina

�Las nuevas generaciones de

mujeres

rurales

como promotoras del cambio
Un estudio cuanti-cualitativo de la situación de las mujeres rurales jóvenes,
de sus necesidades y oportunidades en Argentina.

,

�Dirección de Arte
María Mac Lean
Diseño y maquetación
Alan Braun
Colaboración
Pablo Redondo
Cecilia Perriard

Coordinación general a cargo de
Josette Brawerman
Responsable del componente cuantitativo
Silvina Alegre
Responsable del componente cualitativo
Patricia Lizárraga

Fotocromía
Matías Romero Fernández
Facundo Rossetto
Se contó con el asesoramiento de
Jorge Scalise, de la Asociación
Civil de Estudios Económicos (ACEE)
en el diseño metodológico en temas
vinculados con el desarrollo rural.

Alegre, Silvina
Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras de cambio. Un estudio cuanti-cualitativo
de la situación de las mujeres rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina / Silvina
Alegre ; Patricia Lizárraga ; Josette Brawerman ; coordinación general de Josette Brawerman. - 1a ed
ilustrada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. MAGyP., Unidad para el Cambio Rural, UCAR., 2015.
320 p. ; 26 x 24 cm.
ISBN 978-987-1873-31-9
1. Mujeres. 2. Comunidad Rural. 3. Nuevas Tecnologías. I. Brawerman, Josette , coord.
CDD 305.42

Investigación encargada al
IIPE-UNESCO
Sede Regional Buenos Aires por la
Unidad de Cambio Rural (UCAR)
del Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca
de la Nación Argentina.

�Presidenta de la Nación Argentina
Cristina Fernández de Kirchner
Jefe de Gabinete de Ministros
Aníbal Fernández

Ministro de Agricultura,
Ganadería y Pesca
Carlos Casamiquela
Coordinador Ejecutivo de la
Unidad para el Cambio Rural
Jorge Neme

�E

prólogo

n el transcurso de estos años de trabajo, la Unidad para el
Cambio Rural (UCAR) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación ha consolidado su aporte a la
formulación y la ejecución de las políticas públicas agropecuarias
orientadas al desarrollo de las economías regionales, con el objetivo
de equilibrar el mapa social y productivo de la Argentina y mejorar
sustancialmente la calidad de vida de la población.
En este marco, hemos trabajado con un firme compromiso por la
inclusión y la equidad, buscando contribuir a la erradicación de las
situaciones de inequidad de género que, en perjuicio de la mujer,
todavía persisten en el ámbito rural.
Las mujeres son sujetos clave en la producción agropecuaria. Históricamente, han trabajado a la par de los hombres y sin embargo
no han accedido a los mismos derechos y atribuciones. En la actualidad, aun cuando se han logrado importantes avances en materia
de ampliación y profundización de derechos y en la concientización
sobre esta problemática, constatamos, a partir de las intervenciones
de la UCAR en distintas áreas del territorio nacional, que las mujeres
continúan teniendo una menor participación en los espacios de decisión y en el acceso, el uso y el control de los recursos productivos.
Ser joven, ser mujer y vivir en el medio rural son tres condiciones
que implican un mayor esfuerzo para lograr llevar adelante un proyecto de vida. Las asimetrías de género, la distribución del poder
que las relega a la esfera doméstica, los prejuicios respecto a los
jóvenes como resabio de los años 70, y la todavía escasa integración
entre el campo y las ciudades, configuran una realidad adversa para

las jóvenes del campo, que explica, en parte, el bajo peso relativo de
este grupo poblacional en los patrones de asentamiento geográfico
de las áreas rurales.
Sin embargo, desde hace una década, las transformaciones políticas y sociales han contribuido a modificar sus aspiraciones y sus proyectos. Para quienes formulamos y gestionamos políticas públicas,
es vital incorporar información de calidad acerca de estos cambios,
a los efectos de producir intervenciones ajustadas a las realidades
que se manifiestan en los territorios de nuestra Argentina.
Por eso, esta publicación está dedicada a las condiciones en las
que las mujeres jóvenes, como sujetos de desarrollo, viven y producen en el medio rural, con especial atención a su nivel educativo,
sus formas de organización, sus condiciones de acceso al mundo del
trabajo y sus vínculos con las nuevas Tecnologías de la Información
y la Comunicación (TICs).
Esperamos que este material sea aprovechado en el diseño de las
políticas públicas que contemplen mayores niveles de inclusión, de
equidad de género y de participación activa de las nuevas generaciones en el mundo rural. Es un gran desafío desde el Estado seguir
construyendo capacidades y herramientas para fortalecer a las mujeres jóvenes como sujetos de cambio, vitales para la modelación de
nuevas realidades, seguramente más justas y más libres. k
Jorge Neme
Coordinador Ejecutivo de la Unidad
para el Cambio Rural

7

�L

a presente publicación puede enmarcarse en una extensa
tradición de promoción de la perspectiva de género de la que
aquí solo se destacan algunos hitos relevantes. Por un lado,
cabe resaltar que en el transcurso del año 2015 se conmemora el
20º aniversario de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer y
de la adopción de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.
Simultáneamente, en la 59ª sesión de la Comisión de la Condición
Jurídica y Social de la Mujer del mismo año, representantes de gobiernos y de organizaciones sociales de todo el mundo hicieron un
balance de avances y desafíos pendientes para dar sentido y realidad
a este acuerdo histórico hacia la igualdad de género y plena vigencia
de los derechos de las mujeres.
Asimismo ONU Mujeres, organización dedicada a promover la
igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, tiene entre sus prioridades de acción acelerar el progreso que conllevará a
mejorar las condiciones de vida de las mujeres para responder a las
necesidades que enfrentan en el mundo. Esta organización apoya a
los Estados Miembros de las Naciones Unidas en el establecimiento
de normas internacionales para lograr la igualdad de género y trabaja con los gobiernos y la sociedad civil en la creación de leyes,
políticas, programas y servicios necesarios para implementar dichas
normas. También respalda la participación igualitaria de las mujeres
enfocándose en cinco áreas prioritarias: el incremento del liderazgo y

8

la participación de las mujeres; la eliminación de la violencia contra
las mujeres; la participación de las mujeres en todos los procesos de
paz y seguridad; el aumento del empoderamiento económico de las
mujeres; y la incorporación de la igualdad de género como elemento
central de la planificación del desarrollo.
Cabe destacar asimismo el documento El progreso de las mujeres
en el mundo 2015-2016: transformar las economías para realizar los
derechos. En este trabajo se menciona la necesidad de “obtener evidencia empírica que permita evaluar los avances en el ámbito de los
derechos económicos y sociales de la mujeres” y se advierte sobre
la falta de datos en relación con estos derechos, y sobre la necesidad de contar con más y mejores indicadores por sexo, condición
socioeconómica, ubicación geográfica, raza y origen étnico, con el
fin de capturar las desigualdades múltiples e interrelacionadas a las
que se enfrentan las mujeres.
Se señala además en el documento mencionado la necesidad de
financiar fuentes de información rigurosas e impulsar su desarrollo, en tanto se alienta la elaboración de investigaciones cualitativas, para identificar dimensiones de la desigualdad que no resultan
fácilmente cuantificables pero que sí influyen en el disfrute de los
derechos de las mujeres y las niñas, incluidas la marginación social
y la privación de su poder de acción.
En este contexto, la publicación Las nuevas generaciones de muje-

9

�res rurales como promotoras de cambio. Un estudio cuanti-cualitativo
de la situación de las mujeres rurales jóvenes, de sus necesidades y
oportunidades en Argentina, cobra mayor dimensión al visibilizar
distintas situaciones desde los indicadores sociales pero también a
partir de la voz de sus protagonistas.
El estudio, llevado a cabo durante el año 2014, fue solicitado al
IIPE - UNESCO Buenos Aires por la Unidad para el Cambio Rural
(UCAR) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la República Argentina. La investigación tuvo entre sus propósitos caracterizar al colectivo de las mujeres rurales jóvenes del país en relación
con la educación, el acceso a las tecnologías, la salud, el trabajo y
la producción y hacer visibles áreas de vacancia y nichos de oportunidad para el diseño de proyectos de intervención orientados al
desarrollo integral de las mujeres rurales jóvenes.
La investigación se enmarca en la necesidad de un diagnóstico
de la situación socio-productiva y educativa de las mujeres rurales
jóvenes de la Argentina, con el fin de identificar prioridades y oportunidades que contribuyan al diseño de políticas territoriales con
enfoque de género. Si bien se recurre a la información proveniente
de los Censos Nacionales también se procura profundizar, desde
un enfoque cualitativo, en aspectos que no son visibles a través de
la información censal. Se intentó dar cuenta no solo de problemas
concretos y dificultades que enfrentan las mujeres rurales jóvenes

10

sino también de sus intereses, aspiraciones y demandas.
Si bien el objetivo del diagnóstico fue producir un informe como
posible insumo para la elaboración de orientaciones estratégicas en
relación con la toma de decisiones de políticas rurales con enfoque
de género, las conclusiones de la presente investigación atraviesan
y competen de algún modo varias áreas de gestión en lo que atañe
a las políticas públicas.
Como bien se señala en la investigación, la integralidad de las
políticas públicas es una condición para el desarrollo territorial con
enfoque de género. Esta necesaria integralidad se vuelve central para
pensar y dar cabida a procesos de autonomía y sustentabilidad más
allá de la oferta de los programas y proyectos del ámbito estatal.
En la publicación se destaca la necesidad de complementar las
situaciones vinculadas con el estudio con la posibilidad de utilizar
lo aprendido; las oportunidades de trabajar con la disponibilidad
de lugares de cuidado y educación de los niños más pequeños, el
desarrollo de emprendimientos productivos con la mejora de la infraestructura rural y el acceso a los mercados; el reconocimiento de
las responsabilidades que asumen las mujeres en el proceso productivo con el acceso a los recursos para la producción; la oferta
de infraestructura sanitaria con la presencia de recursos humanos
idóneos, la educación con los servicios de transporte público. Multicausalidad y consecuencias se articulan así de modo particular

en distintos colectivos: madres de familia, campesinas y pequeñas
emprendedoras, que contribuyen al bienestar de sus familias y de
esta forma al desarrollo de las economías rurales; mujeres cuyo rol
es clave en la producción de alimentos y la seguridad alimentaria;
mujeres rurales que llevan a cabo sus actividades productivas en
el marco del hogar, planteando la débil frontera entre lo reproductivo y productivo, invisibilizando así el valor de su trabajo. Allí se
presenta un desafío importante en términos de políticas dado que
las mujeres rurales jóvenes encuentran dificultades para insertarse
laboralmente por fuera de la unidad económica familiar. En este
contexto, el estudio destaca la importancia de las TIC como medio
a una mayor integración y acceso a recursos.
Si bien en las últimas décadas se ha registrado un importante aumento en términos de cobertura educativa con la inclusión de los
sectores históricamente postergados, mejorar la oferta escolar en
educación en áreas rurales resulta una alternativa viable para evitar
los movimientos de emigración de los jóvenes. Sin embargo, vale la
pena destacar dos situaciones; en el caso de los varones la mayor
participación en el mercado de trabajo se asocia con niveles más
bajos de conclusión de la secundaria, cuestionando así la pertinencia
y utilidad de los contenidos escolares en relación con las actividades que desarrollan los jóvenes rurales. En el caso de las mujeres y
sus mayores niveles de finalización del nivel secundario, el desafío

reside en poner el foco en traducir sus mayores éxitos educativos en
los ámbitos de la producción y la generación de valor.
Si bien se suele asignar discursivamente a las mujeres rurales jóvenes un protagonismo, los temas vinculados con sus posibilidades
de desarrollo personal y colectivo permanecen en más de una ocasión
en el umbral de la agenda política. En este sentido, este documento
pretende ser un instrumento para reconocer a las mujeres rurales
como promotoras del cambio y contribuir al fortalecimiento de políticas orientadas por esta finalidad.
Cabe finalizar estas reflexiones con nuestro agradecimiento a las
autoridades de la UCAR del Ministerio de Agricultura, Ganadería
y Pesca, por la confianza depositada en el IIPE-UNESCO Buenos
Aires y su apoyo durante la realización de la investigación; a los
equipos que tuvieron a su cargo el desarrollo del estudio; y a todas
las mujeres y hombres que participaron en los talleres y entrevistas,
expresando sus necesidades e intereses en relación con la educación
y sus proyectos de vida personales y productivos. k

Margarita Poggi
Directora IIPE-UNESCO Buenos Aires

11

�índice

capítulo

capítulo

capítulo

Resumen Ejecutivo

14

3.3.

Fecundidad

146

Introducción

18

3.3.1.

La información censal

146

3.3.2.

La visión de los actores: el acceso a métodos anticonceptivos

MARCO CONCEPTUAL Y METODOLÓGICO

vs. las deficiencias del sistema de salud

155

1.1.

Ser mujer, joven y vivir en el campo

18

3.4.

Las mujeres jóvenes y el trabajo

158

1.2.

La información censal como base de la acción fundamentada

22

3.4.1.

La información censal

158

1.3.

La dimensión subjetiva: la visión de los actores

23

3.4.2.

La visión de los actores: la sobrecarga de tareas

EL CONTEXTO: COMPORTAMIENTO
SOCIODEMOGRÁFICO DE LA POBLACIÓN

171

3.5.

Las mujeres jóvenes y la educación

178

3.5.1.

La información censal

178

3.5.2.

La visión de los actores: la educación como oportunidad

El despoblamiento del campo

28

2.1.1.

Distribución de la población rural entre zonas
agrupadas y dispersas

32

2.1.2.

Territorialidad de las brechas de género

42

2.1.3.

Territorialidad de las brechas generacionales

56

2.2.

El esfuerzo económico de la población

70

2.2.1.

Tasa de dependencia total

70

2.2.2.

Tasas de dependencia infantil y de adultos mayores

78

2.2.3.

Tasa de actividad

78

2.3.

Principales evidencias en torno al comportamiento
sociodemográfico de la población

80

LA SITUACIÓN DE LAS MUJERES JÓVENES

y las dificultades de inserción en el mercado de trabajo
26

2.1.

para las mujeres jóvenes
3.6.

82

3.1.

Distribución espacial de las mujeres jóvenes

84

3.1.1.

Brechas de género en la población joven

96

3.1.2.

Brechas generacionales en la población femenina

108

3.1.3.

La visión de los actores: por qué migran
y por qué se quedan los varones y mujeres rurales jóvenes

3.2.

194

Las mujeres jóvenes y las nuevas tecnologías
de la información y la comunicación

200

3.6.1.

La información censal

200

3.6.2.

La visión de los actores: la reducción de las brechas

217

3.7.

Las mujeres jóvenes y la participación: la visión de los actores

221

3.7.1.

Los orígenes de las organizaciones

221

3.7.2.

La participación de las mujeres en las organizaciones

218

3.7.3.

Los límites de la participación

226

3.7.4.

La participación de las jóvenes

228

3.7.5.

La participación como oportunidad

231

CONCLUSIONES

234

BIBLIOGRAFÍA

252

120

ANEXO 1. Metología del análisis cuantitativo

254

Jefatura femenina y pobreza

126

ANEXO 2. Componente Cualitativo: Desarrollo del trabajo de campo

259

3.2.1.

La información censal

126

ANEXO 3. Componente Cualitativo: Instrumentos

265

3.2.2.

La visión de los actores: intento de explicación

ANEXO 4. Libro de códigos

272

del incremento de la jefatura femenina
12

21

capítulo

143

13

�resumen ejecutivo

E

l documento presenta los resultados de un estudio, realizado
en la segunda mitad del año 2014, que procuró caracterizar
–en términos objetivos y subjetivos– la situación sociodemográfica, el acceso al mercado de trabajo, a la educación y a las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de las
mujeres jóvenes asentadas en los espacios rurales de la Argentina,
identificando necesidades y oportunidades para contribuir a revisar
las intervenciones luego de una década en que se han modificado
sus aspiraciones y relaciones con el mundo en que viven.
El análisis cuantitativo, según los datos disponibles de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas de 2001 y 2010,
comparó las características de las mujeres rurales jóvenes en Argentina con las de otros colectivos, según sexo, lugar de residencia
y edad, identificando las brechas de género, territoriales (urbano/
rural) y generacionales; además, incorporó otras variables externas
como la condición de pobreza. La presentación de la información
censal incluye una caracterización general del comportamiento poblacional, para abordar el análisis de aspectos vinculados con el
rol de las mujeres jóvenes en el hogar, su desventajosa situación en
términos de pobreza estructural, la fecundidad, el acceso al mercado de trabajo, a la educación y a las TIC. Se ha mapeado también
la información de cada una de las regiones, de modo de visualizar
las diferencias geográficas a nivel departamental para cada una de
las variables analizadas.
La caracterización subjetiva de las mujeres rurales jóvenes procuró profundizar, desde un enfoque cualitativo, la indagación de aspectos analizados en los censos y abordar aspectos que no son visibles
en ellos. Se intentó comprender no sólo los problemas concretos y
dificultades que enfrentan las mujeres rurales jóvenes sino también
sus intereses, aspiraciones y demandas. A tal efecto, el abordaje
conceptual y metodológico se apoyó en el enfoque de género para
abordar y analizar su rol en sus hogares, comunidades y organizaciones, sus percepciones, intereses, aspiraciones y oportunidades
en relación con el desarrollo productivo y rural.

14

El trabajo de campo tuvo lugar en localidades de cinco provincias,
correspondientes a cada una de las regiones del país: Santa Fe, Misiones, Santiago del Estero, San Juan y Río Negro 1 . En cada una
se constituyeron grupos focales con mujeres y/o varones que viven
y/o trabajan en el medio rural y que participan en organizaciones
(cooperativas, foros, movimientos de productores), y se realizaron
entrevistas semiestructuradas a informantes clave identificados previamente: líderes de organizaciones de productores rurales –en su
mayoría pertenecientes al sector de la agricultura familiar– así como
a técnicos y técnicas de programas de desarrollo rural.
Entre los hallazgos del análisis, que articuló la caracterización
cuantitativa y la cualitativa en torno a los ejes indagados, merecen
destacarse:

k En cuanto a la población total del país, la relación de género favorece a las mujeres urbanas mientras que en las áreas rurales esta relación se invierte a favor de los varones; en el interior del
área rural, la participación de las mujeres es más baja en las zonas
dispersas que en las agrupadas. Los jóvenes (15 a 34 años) representan menos de la mitad de la población no joven y tienen mayor
participación en las áreas urbanas que en las rurales. En el período
intercensal su peso crece de manera levemente más significativa
en las áreas rurales. Cabe suponer que los procesos de emigración
afectan en mayor medida a las familias rurales con niños pequeños
y de adultos mayores, que tienden a radicarse en los aglomerados
urbanos debido a las mayores comodidades que estos ofrecen.

k Por su parte se ha podido apreciar el escaso peso relativo
de las mujeres jóvenes en áreas rurales, aunque con notorias diferencias regionales. Su peso relativo va del 5% en la Región Pampeana hasta rondar el 20% del total de mujeres jóvenes en el NEA,
el NOA y Cuyo. Las transferencias poblacionales también asumen

1. San Cristóbal en Santa Fe, Puerto Piray en Misiones, Paraje Mili en Santiago del Estero, Contralmirante Cordero en Alto Valle de Río Negro con la participación de
mujeres y varones provenientes de diversas localidades de la zona y en San Juan los participantes provenían de Angaco, Caucete, Pocito y Albardón.

rasgos particulares por región: en el NEA y Cuyo las jóvenes estarían abandonando las zonas rurales dispersas para asentarse en los
poblados rurales pasando a tener mayor peso incluso que los varones
jóvenes, mientras que en el NOA estarían dejando las áreas rurales
para dirigirse a los aglomerados urbanos.
La tendencia de las jóvenes a fijar residencia en los poblados rurales que se desprende de la información censal se verifica en el testimonio de los actores entrevistados, quienes plantearon que las mujeres se trasladan a vivir a centros más urbanizados para que sus hijos
puedan estudiar, mientras que los hombres se quedan en el campo.
Se produce una progresiva paridad de género en el medio rural
pero las motivaciones y condiciones por las cuales las y los jóvenes
rurales deciden migrar responden a distintas tendencias. En el caso
de los hombres remite a la necesidad de trabajar, mientras que en el
caso de las mujeres está más marcada por la voluntad de continuar
estudios superiores. Las representaciones asociadas a la búsqueda
de una ‘mejor calidad de vida’ se ubican en torno a lo urbano como
lugar de accesibilidad, conectividad, servicios, todo aquello que
muestran las nuevas tecnologías y a lo que aspiran los jóvenes. Esta
idea se contrapone con lo rural, lo cual se asocia con la escasez, la
inaccesibilidad, la precariedad.

k Otro fenómeno destacable ha sido el incremento, en el
período intercensal, de la jefatura femenina joven, particularmente
en áreas rurales. Este crecimiento se relaciona, según la perspectiva
de las propias mujeres, con el aumento de las separaciones y de las
madres solteras. Esta situación lleva a suponer que las jóvenes deben procurar su inserción en el mercado de trabajo, supuesto cuyos
indicios se hallan en la alta correlación positiva encontrada entre
el incremento de la jefatura femenina y el crecimiento de la tasa de
empleo de las mujeres jóvenes en zonas rurales agrupadas (aunque
esta correlación no se verifica en zonas rurales dispersas).
Por otra parte, la Asignación Universal por Hijo ha contribuido a

reforzar la autonomía de las mujeres en la toma de decisiones sobre
aspectos de la economía doméstica y la producción, y en la posibilidad de decidir sobre el destino del dinero que perciben, lo cual
redunda en inversiones para la mejora de la calidad de vida de las
familias, fundamentalmente de los hijos e hijas.

k En el año 2001 la maternidad se encontraba más difundida entre las jóvenes rurales que entre sus congéneres urbanas.
La maternidad temprana –entre 15 y 19 años– también tenía mayor
incidencia en las áreas rurales que en las urbanas.
Si bien no se cuenta con información disponible del Censo 2010,
se encontraron indicios –en los datos del Censo anterior y a través
de la indagación cualitativa– de un cambio en los patrones reproductivos de las mujeres jóvenes en relación con otras generaciones.
Hay una tendencia a tener menor cantidad de hijos, cuestión que
puede ser explicada, por un lado, por factores económicos o de acceso a la tierra –cuya excesiva división por herencia deja de ser
económicamente sustentable– y, por el otro, por el impacto de las
políticas públicas de salud sexual y reproductiva, por las que hay
mayor información y acceso a métodos anticonceptivos, a la vez que
su uso está más naturalizado.
Sin embargo, los servicios de salud se encuentran en su mayoría
concentrados en zonas urbanizadas y se destaca la precariedad de
aquellos ubicados en localidades rurales, fundamentalmente por la
falta de recursos humanos y de especialidades para la atención de
mujeres y niños. Existen nuevas formas de acceder a la salud a través de programas que acercan móviles equipados, personal médico
o promotores de salud a las zonas rurales, a lo que se suma la posibilidad de contar con obra social mediante la participación en una
organización o cooperativa, o con la inscripción en el Monotributo
Social Agropecuario. De este modo puede ampliarse la cobertura
médica, lo que mejora la situación de las mujeres jóvenes respecto
de generaciones anteriores.

15

�resumen ejecutivo

k En el período intercensal se observa un crecimiento de
las tasas de actividad de la población de 20 a 34 años, si bien mayor
en las áreas urbanas que en las rurales. La residencia en el medio
rural y el género configuran, en el caso de las jóvenes, una acumulación de desventajas que se agudizan en las zonas rurales dispersas.
Estas menores oportunidades que enfrentan las jóvenes rurales se
vinculan con las dificultades para participar en el mercado de trabajo
y atender a la vez el cuidado de los miembros del hogar. Las mujeres
en el campo tienen una intensa carga de trabajo: responsables de
las tareas domésticas y de cuidado, tareas productivas dentro de
las unidades familiares (fundamentalmente para el autoconsumo y
la venta de excedentes) y participación en espacios comunitarios.
Sin embargo, aun cuando prima una mirada patriarcal respecto de
la división de tareas dentro de los hogares, se ha reconocido que,
en las parejas más jóvenes, se verifica una mayor participación de los
hombres en las tareas domésticas.
La principal problemática se refiere a las escasas posibilidades de
insertarse localmente en actividades distintas de las productivas. En
general, las mujeres más jóvenes encuentran pocas alternativas para
estudiar en las zonas rurales o trabajar fuera de las actividades propias de las chacras y fincas. Los y las jóvenes buscan algo diferente
de lo que hacen sus padres. Muestran interés por emprendimientos
alternativos que los vinculen al medio urbano, con las TIC, y en los
que tengan la oportunidad de aplicar sus conocimientos.

terciarios o universitarios. Quienes quieren seguir estudiando deben
contar con recursos para trasladarse diariamente a ciudades cercanas o para radicarse en ellas.
El aumento registrado del secundario completo beneficia a las mujeres rurales jóvenes respecto de sus pares varones, que tienden a
abandonar más tempranamente la escolaridad para incorporarse en
el mercado de trabajo. Al momento de buscar trabajo, las mujeres
tienen mayores dificultades que los hombres, incluso en relación
con aquellos que no terminaron el nivel secundario. Frente a estas
dificultades para insertarse laboralmente, las mujeres expresan la
voluntad y la necesidad de seguir estudiando.

k Entre los años 2001 y 2010 se produjo un incremento del
38,6% en la incidencia de los jóvenes rurales con secundario completo o más. La mirada de los actores reafirma el incremento en el
acceso de los jóvenes a la educación. Creció en los últimos años la
oferta de establecimientos educativos rurales públicos, así como la
posibilidad de acceder a apoyos económicos para estudiar. Existen
alternativas cercanas y accesibles para estudiar desde los 4 años
hasta la secundaria, pero se torna un problema continuar estudios

k Se pudo constatar la participación activa de las mujeres
en las organizaciones, en las cuales muchas veces son mayoría. Esto

16

k Mientras que el uso del celular ya está muy difundido en el
ámbito rural, en los jóvenes las mujeres aventajan a los varones en
cuanto al uso de la computadora, posiblemente por su inserción y
mayor permanencia en el sistema educativo. Pese a que las brechas
existentes entre áreas rurales y urbanas son notorias, son más cortas
en el grupo de 15 a 19 años y se van ampliando a medida que aumenta la edad. De este modo, las mujeres más jóvenes de las áreas
rurales tienden a parecerse más a sus pares urbanas. El acceso a las
TIC delinea una nueva ruralidad en la cual se estrecha el contacto
de la juventud rural con sus pares urbanos, lo que lleva a modificar
sus consumos culturales y aspiraciones.

puede explicarse porque las mujeres ocuparon en los últimos años
espacios que fueron dejando los varones (ausentes por migración o
sobreocupados en trabajos extraprediales), o por el mismo proceso
de empoderamiento que las llevó a tomar conciencia de la necesidad
e importancia de su participación activa.
Las mujeres organizadas muestran una mirada de largo plazo en

cuanto a necesidades y logros. Valoran la participación en sí misma y el aprendizaje que ello genera, y subrayan la importancia de
sostener estos procesos más allá de logros concretos e inmediatos.
Las tareas de cuidado a su cargo se convierten en un límite para
crecer dentro de las organizaciones y ocupar cargos directivos. La
demanda de guarderías no fue planteada por las propias mujeres,
quienes tienden a resolverlo a través de redes de parentesco.
Para las jóvenes rurales, ser parte de una organización aparece
como la posibilidad de vincularse a su comunidad, “pertenecer”,
tener un proyecto que las identifique como sector de la agricultura y
como jóvenes. Asimismo, las organizaciones son lugares donde ellas
pueden aportar sus conocimientos en temas de tecnología y gestión.
En definitiva, la disposición de las jóvenes del campo a realizar el
esfuerzo de trabajar, estudiar, cuidar el hogar y participar es lo que
permite pensarlas como promotoras del cambio. Pese a la adversidad
del contexto que define a este esfuerzo como condición de necesidad,
las modificaciones halladas permiten señalar algunos nudos críticos
en cuanto a políticas e intervenciones que contribuyan a potenciar el
rol de las mujeres rurales jóvenes.

La dilución de las fronteras de lo rural, por la intensificación de
los medios y modos de contacto con lo urbano, da lugar a la noción
de territorio. Esta noción no se proyecta sólo en el espacio geográfico
sino que implica anudar ámbitos vitales. Se reformulan así los anhelos y aspiraciones de las jóvenes, que ya no se muestran dispuestas
a reproducir las condiciones que para las generaciones anteriores
se presentaban como inexorables.
La integralidad de las políticas públicas es entonces una condición
para el desarrollo territorial con enfoque de género. Se plantea la
necesidad de complementar las oportunidades de estudiar con la posibilidad de aplicar lo aprendido, las oportunidades de trabajar con
la disponibilidad de lugares de atención y educación de los niños
más pequeños, el desarrollo de emprendimientos productivos con
la mejora de la infraestructura rural y el acceso a los mercados, la
gestión racionalizada de la explotación con la conectividad, el reco-

nocimiento de las responsabilidades que asumen las mujeres en el
proceso productivo con el acceso a los recursos para la producción,
la oferta de infraestructura sanitaria con la presencia de recursos humanos idóneos, la educación con los servicios de transporte público.
En este sentido, la articulación entre educación y trabajo plantea la
necesidad de revisar la pertinencia y utilidad de los contenidos escolares del nivel secundario, para promover una formación que prepare

a los y las jóvenes para desempeñarse con autonomía y para vincularse con la realidad de sus contextos productivos y comunitarios.
Además, el mayor acceso a los recursos tecnológicos e informáticos
que ha podido corroborarse podría aprovecharse para promover la
educación superior.
Si se considera el trabajo como un factor de arraigo, el nicho de
oportunidad que se perfila para las jóvenes se encuentra asociado a
la ejecución de tareas de gestión (donde se aprovechan sus mayores
conocimientos informáticos y digitales) o a su atracción por actividades rurales no agropecuarias (como el turismo), sin olvidar la necesidad de generar emprendimientos intensivos que complementen
las actividades productivas tradicionales.
La participación de las mujeres en las organizaciones y el aprendizaje de cómo peticionar constituyen indudablemente medios para lograr
estas mejoras que permitirían incrementar la calidad de vida. Teniendo
en cuenta que esta participación se origina y depende con frecuencia
de la oferta de prestaciones estatales existentes, es central entonces
generar procesos de autonomía y sustentabilidad más allá de dicha oferta. Finalmente, resulta necesario revisar el concepto de familia que,
como unidad de intervención, subyace a las estrategias de desarrollo
rural. Suele considerarse como una unidad homogénea y democrática
en los programas, anulando así las necesidades particulares de cada
uno de sus miembros y las desigualdades que existen en su interior.
Una estrategia de desarrollo rural con equidad de género es aquella que reconoce que las necesidades, los problemas y las propuestas
de solución son particulares para cada miembro de la unidad familiar
y varían según las características de cada comunidad. k

17

�introducción

L

as mujeres rurales jóvenes delimitan un campo de intervención
definido en gran medida por una multiplicidad e imbricación de
factores, en los que confluyen cuestiones de género, de edad y
otras propias de la ruralidad. La cuestión de género subsume, entonces, los planteos sobre las formas de relación desigual entre varones y
mujeres, que son instituidas en representaciones y sistemas que producen y reproducen estas prácticas sociales. Pero esta condición de
desigualdad no es la única que afecta a las mujeres rurales jóvenes. Los
esquemas adulto-céntricos prevalecientes definen una nueva brecha
que las coloca en posición subalterna en tanto jóvenes. Y su radicación
en zonas rurales introduce una brecha adicional en relación con sus
pares urbanas. La combinación de las brechas por edad, género y lugar
de residencia definen condiciones a partir de las cuales estas mujeres
enfrentan restricciones para el desarrollo personal y colectivo. Sin embargo, dichas brechas se están redefiniendo y, con ello, están surgiendo nuevas oportunidades para atenuar las situaciones de desventaja.
En el marco del convenio de cooperación técnica entre la Unidad
para el Cambio Rural (UCAR) y el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la UNESCO, Sede Regional Buenos
Aires (IIPE/UNESCO Buenos Aires), se ha implementado un estudio
diagnóstico de la situación socioproductiva –con inclusión de variables demográficas y educativas– de las mujeres rurales jóvenes de la
Argentina, que identifica necesidades y oportunidades con el fin de
contribuir al diseño de políticas territoriales con enfoque de género.
Dicho estudio, realizado en la segunda mitad del año 2014, se
desarrolló a partir de dos componentes:
Un componente cuantitativo a partir de los datos de los Censos
Nacionales de Población, Hogares y Viviendas de 2001 y 2010, que
consistió en el análisis comparativo de las características de las mujeres jóvenes rurales en Argentina respecto de otros colectivos según
sexo, lugar de residencia y edad, con la incorporación adicional de
otras variables externas, como la condición de pobreza.
Un componente cualitativo en el que se procuró profundizar la
indagación sobre aspectos relevados en los censos, y abordar otros

18

que no son visibles en ellos. Particularmente, se buscó conocer las
percepciones que las mujeres rurales jóvenes tienen sobre las posibilidades de diseñar emprendimientos productivos articulados, sobre el aprovechamiento de activos tradicionales y no tradicionales
disponibles en el lugar y las necesidades de capacitación, el uso de
recursos digitales y el potencial que existe para ampliarlo, los conocimientos y prácticas de salud sexual y reproductiva, y las formas
de organización del cuidado que permitirían apoyar el desarrollo de
emprendimientos.
Este documento presenta los resultados obtenidos y está organizado en cuatro capítulos:
En el primero se desarrollan los principales aspectos conceptuales
y metodológicos de los abordajes utilizados.
El segundo capítulo presenta los resultados del análisis del comportamiento demográfico de la población argentina en el período
intercensal (2001-2010), enfocando las dimensiones de sexo, edad
y lugar de residencia e incluyendo en un segundo apartado la dinámica de algunas variables relativas a la situación económica de la
población, tales como la tasa de dependencia y la tasa de actividad.
En el tercer capítulo se analizan diversos temas relativos a la situación de las jóvenes rurales, en particular sus patrones de asentamiento geográfico y otros aspectos sociodemográficos, la evolución
de su participación en el mercado de trabajo y sus vínculos con la
educación y con las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC). Cada uno de estos temas se aborda a partir de los resultados
del análisis censal y se profundiza y complementa desde la perspectiva de los actores consultados. Finalmente se dedica un punto
adicional al rol que desempeñan las mujeres en las organizaciones
y las potencialidades que se derivan de ello.
El último capítulo desarrolla las principales conclusiones, articula
los resultados más relevantes obtenidos en ambos componentes del
estudio y sugiere algunos lineamientos de acción para el aprovechamiento de las oportunidades detectadas en pos de potenciar el
rol de las mujeres rurales jóvenes como promotoras del cambio. k

Producción de artesanías en lana de llama, Catamarca.

19

�Emprendimiento de Turismo Rural, La Pampa.

1

Marco conceptual
y metodológico

La problemática de las mujeres rurales jóvenes es compleja: se trata de un campo de estudio e intervención en el
que confluyen cuestiones de género, edad y ruralidad. A
esta complejidad viene a sumarse la coexistencia de diversos enfoques de desarrollo que introducen tensiones entre
la comprensión estática vs. la incorporación del cambio,
la visualización de las carencias vs. el reconocimiento de
fortalezas y oportunidades, el énfasis en las condiciones
objetivas vs. la incorporación de la dimensión subjetiva, la
atención de situaciones particulares vs. el desarrollo de acciones integrales sustentadas en aproximaciones sistémicas.
En este capítulo se desarrolla la perspectiva conceptual y
metodológica desde la cual se abordaron estas cuestiones.

20

21

�marco conceptual y metodológico

1.1. Ser mujer, joven y vivir en el campo
La distinción entre “sexo” y “género” se
asienta fundamentalmente en el carácter relacional del concepto género. La demanda por
el reconocimiento de la igualdad de género
carecería de sentido si se lo planteara en términos de igualdad de sexo. Mujeres y varones
no son iguales. Lo que iguala a las mujeres
con los varones son los derechos fundamentales –universales, inalienables, indivisibles
e interdependientes– que las asisten como
personas, con la recomendación adicional
adoptada en los tratados internacionales de
derechos humanos de promover medidas especiales tendientes a superar las situaciones
históricas de discriminación. En este sentido,
la Convención sobre la Eliminación de Todas
las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) establece específicamente con
respecto a las mujeres rurales: “Los Estados
Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la
mujer en las zonas rurales a fin de asegurar,
en condiciones de igualdad entre hombres y
mujeres, su participación en el desarrollo rural y en sus beneficios” (ONU, 1981).
La cuestión de género subsume, entonces,
los planteos sobre las formas de relación desigual entre varones y mujeres, que son instituidas en representaciones y sistemas que producen y reproducen estas prácticas sociales. Pero
esta condición de desigualdad no es la única
que afecta a las mujeres jóvenes del campo.
Los esquemas adulto-céntricos prevalecientes
definen una nueva brecha que las coloca en
posición subalterna en tanto jóvenes. Y su radicación en zonas rurales introduce una brecha

22

adicional en relación con sus pares urbanas. Se
configura de esta manera un “entrecruzamiento
de desigualdades” que se traduce en dificultades para acceder a los recursos materiales y
simbólicos que les permitirían replantear su
posición social y desarrollar estrategias de vida
autónoma (Asensio, 2012).
De esta manera, la combinación de las brechas de género, generación y lugar de residencia definen condiciones a partir de las cuales
las mujeres enfrentan restricciones para el
desarrollo personal y colectivo, pero también
nuevas oportunidades. Muchas de las brechas
que afectan a las mujeres rurales jóvenes se
están redefiniendo y dan lugar al surgimiento de nuevas oportunidades que pueden ser
aprovechadas para atenuar las situaciones de
desventaja. Esta es la visión que adoptan organismos como ONU Mujeres, CEPAL, FAO
y RIMISP. “Sin embargo, si se mira las políticas públicas y los proyectos de desarrollo,
particularmente los que se focalizan en la reducción de la pobreza, nos encontramos frente a una visión desactualizada, rígida, a partir
de la cual todas las mujeres rurales aparecen
como sujetos-víctimas, pobres, sin recursos y
sin poder” (RIMISP, 2013:9). Sin embargo, si
se invierte el enfoque, surgen nichos de oportunidad que pueden ser aprovechados para
promover trayectorias de cambio.
Ahora bien, pese al protagonismo que se
les asigna discursivamente a las mujeres rurales jóvenes, los temas vinculados con sus
posibilidades de desarrollo personal y colectivo permanecen en el umbral de la agenda
política. En este contexto, la capacidad política de reconocer problemas sobre la base
de información objetiva, complementada por

la propia percepción de las mujeres acerca
de su situación y oportunidades, se torna un
elemento fundamental para trazar lineamientos de acción. En este marco se ha planteado
como objetivo general de este estudio caracterizar –en términos objetivos y subjetivos– la
situación sociodemográfica, el acceso al mercado de trabajo, a la educación y a las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de las mujeres jóvenes asentadas
en los espacios rurales de la Argentina, comparando estos rasgos con los de otros segmentos de la población y analizando su evolución
en el tiempo y su distribución en el espacio
a fin de establecer cómo han impactado las
transformaciones operadas durante la última
década sobre este colectivo.

1.2. La información censal como
base de la acción fundamentada
Con respecto al primer aspecto –caracterización objetiva–, la reciente difusión a través de
Redatam de los datos relevados en el Censo
Nacional de Población, Hogares y Viviendas
(CNPHyV) 2010 ofrece la posibilidad de abordar parte de las cuestiones de interés planteadas. Como es sabido, la información registrada
en los censos se limita a cierta cantidad de
dimensiones y variables. Aun así, la posibilidad de obtener información desagregada sobre
el desempeño de la población urbana y rural
constituye una ventaja que no brindan otras
fuentes estadísticas. En este sentido, los datos del CNPHyV 2010 constituyen un insumo
valioso que, dada su reciente publicación, per-

manecen todavía poco explorados.
Por otro lado, resulta necesario tener en
cuenta que las definiciones de mujer, joven y
rural adoptadas o construibles a partir de los
censos distan de contemplar toda la complejidad que estos conceptos conllevan.
En los censos se adopta la noción de sexo
para hacer referencia a la condición de “varón” o “mujer” de las personas. Sin embargo, la comparación de la situación que afecta
a cada uno de estos colectivos permite dar
cuenta de comportamientos distintivos respecto de las variables analizadas.
Para definir en términos operacionales a la
juventud en función de la información censal
se impone adoptar un enfoque etario. El establecimiento de un rango de edad resultará
siempre discutible, pero en este caso la decisión se justifica en los siguientes criterios: se
adopta como límite inferior la edad teórica de
tránsito de la secundaria baja a la secundaria
alta (en el sistema educativo argentino, de 2do
a 3er año). Esta frontera ha sido identificada
como un obstáculo más difícil de superar que
el tránsito de la primaria a la secundaria. Dado
que en la Argentina la escolarización de los
jóvenes ha sido establecida como obligatoria,
y que la asistencia a un establecimiento educativo es la situación más deseable para su
presente y su futuro, se toma como corte la
edad de 15 años. En cuanto al límite superior del rango, se extiende el corte habitualmente utilizado por los expertos en juventud
(24 años) hasta los 34 años para determinar la
ocurrencia en zonas rurales de ciertos cambios
sociodemográficos, como el retraso de la maternidad, que se verifican en el medio urbano.
Además de conocer las características de un

segmento de la población que podría participar en las intervenciones diseñadas.
Finalmente, el criterio de ruralidad aplicado en los censos se basa en la cantidad de
personas que viven en un área determinada, de manera que aquellas localidades con
2.000 habitantes o más se consideran “urbanas” y las que cuentan con menos de 2.000
habitantes son consideradas “rurales”. En
el medio rural, se distinguen las zonas donde la población reside en forma agrupada o
dispersa (a campo abierto) 2. Indudablemente
esta categorización resulta inadecuada para
captar los fenómenos de nueva ruralidad (la
redefinición de la tradicional asimilación de
“lo rural” con “lo agrícola”, que ha sido desplazada por el desarrollo de actividades económicas secundarias y terciarias en zonas
rurales, la residencia permanente o temporal
de habitantes urbanos en el campo, la radicación de trabajadores agrícolas en pueblos
y zonas periféricas de las ciudades) que diluyen las fronteras entre lo rural y lo urbano, dando lugar a la concepción de territorios
donde se anudan entramados complejos.
Más allá de estas restricciones, los datos
censales permiten aproximarse a la problemática planteada, realizando comparaciones
según las variables transversales de interés:
sexo, edad y residencia, e incorporando adicionalmente otras variables externas como
la condición de pobreza. Además, posibilita
el análisis de las trayectorias temporales en
unidades administrativas de distintos niveles
de desagregación, con comparaciones entre
la situación actual de las mujeres jóvenes y
aquella vigente diez años antes, a partir de la
información recabada en el CNPHyV 2001.

2. A lo largo de este informe se utiliza el término “área” para hacer referencia a lo urbano y rural, mientras que el término “zona”
se aplica a la distinción en el medio rural de las localidades agrupadas y las extensiones abiertas.

La presentación de la información censal
se organiza en un primer apartado que ofrece
una caracterización general del comportamiento poblacional, para abordar a continuación el análisis temático de aspectos vinculados con el rol de las mujeres jóvenes en
el hogar, la situación de desventaja que las
afecta en términos de pobreza estructural, la
fecundidad, el acceso al mercado de trabajo,
a la educación y a las TIC.
Para esto se realiza una selección de la información más destacable.
La idea que subyace a esta estrategia es poner a disposición un repositorio de información
para la gestión, de manera que además de los
indicadores de interés se incluyen cuadros con
los respectivos valores absolutos. Desde una
perspectiva de derechos, la incidencia no resulta una variable definitoria para el diseño
de políticas, en la medida en que el Estado
tiene la obligación de garantizar el acceso a
condiciones mínimas de bienestar para todos
y cada uno de los miembros de la sociedad.
Sin embargo, desde la lógica de la asignación
presupuestaria el criterio de eficiencia impone
alcanzar el mayor número de población destinataria con los recursos disponibles.

1.3. La dimensión subjetiva: la visión
de los actores
La caracterización subjetiva de las mujeres jóvenes rurales ha procurado profundizar, desde un enfoque cualitativo, la indagación sobre aspectos relevados en los censos
y abordar otros que no son visibles a través

23

�marco conceptual y metodológico

de estos. Particularmente, se ha buscado indagar en las percepciones que las mujeres
rurales jóvenes tienen sobre las posibilidades de diseñar emprendimientos productivos articulados, sobre el aprovechamiento
de activos tradicionales y no tradicionales
disponibles en el lugar y las necesidades de
capacitación, el uso de recursos digitales y
el potencial que existe para ampliarlo, los
conocimientos y prácticas de salud sexual
y reproductiva, y las formas de organización
del cuidado que permitirían apoyar el desarrollo de emprendimientos. De modo más
transversal, se ha indagado en su confianza
en ellas mismas, en la percepción acerca de
los roles que ocupan dentro y fuera del hogar,
su ubicación –tanto material como percibida– respecto del ejercicio del poder en los
distintos ámbitos organizacionales que integran, y el vínculo con sus pares masculinos.
Por lo tanto, se intentó comprender no sólo
los problemas concretos y dificultades que
enfrentan las mujeres jóvenes rurales sino
también sus intereses, aspiraciones y demandas. A tal efecto, el análisis de género brinda
herramientas conceptuales y metodológicas
que permiten observar la realidad a partir de
ciertas variables y sus manifestaciones en un
contexto geográfico, cultural, étnico e histórico determinado.
En este sentido, el concepto de género
brinda elementos para analizar y comprender, por un lado, los roles y las relaciones entre varones y mujeres, y a la vez, los valores,
percepciones e ideas en relación con la masculinidad y a la femineidad y sobre aquellos
roles asumidos. Estas prácticas concretas,
ideas, interpretaciones y representaciones,

24

constituyen un “sistema de género” (Stølen,
2004:31) donde los diferentes componentes
son concebidos como interrelacionados, y
evaluados uno en función del otro.
Pensar el hogar, la chacra, la comunidad y
las organizaciones como sistemas de género,
permite analizar la posición y condición de
las mujeres y varones en estas estructuras
y las relaciones de género que allí se construyen. Dichas relaciones no están predeterminadas, sino que son productos históricos,
políticos y sociales, y además permiten la
coexistencia de diferentes modos de estructuración de género, a veces con grados de
inconsistencia e incoherencia, lo que refleja las contradicciones de intereses sociales,
oposiciones o resistencias. Si entendemos a
mujeres y varones como actores en esferas
sociales y políticas específicas, es que podemos entender sus concepciones y, en consecuencia, interpretar los procesos sociales que
determinan las formas de construcción de las
diferencias basadas en el género.
Un concepto fundamental para entender la
posición de las mujeres es el de la división
sexual del trabajo (DST), es decir, el tipo de
trabajo que realizan hombres y mujeres en la
sociedad, lo cual determina restricciones en
las oportunidades presentes y en las posibilidades futuras. La DST no se reproduce de
manera mecánica, sino que es producto de un
proceso histórico y social. El trato diferencial
(lo que se puede observar ¬en el interior de
las familias respecto de hijos varones y mujeres, o en las parejas) se convierte en la base
de las limitaciones en la práctica. Por ejemplo, el desarrollo de habilidades para llevar
adelante la producción o las posibilidades de

educación, la decisión de quién de la familia
va a estudiar, quién cuidará a los hermanos
más pequeños, quién y cómo migrará, quién
de la pareja va a participar activamente de
capacitaciones constituyen mecanismos por
los cuales la división sexual del trabajo se
torna un sistema poderoso de restricción social con impacto en las oportunidades de las
personas. Estas son decisiones que abren posibilidades futuras tanto para jóvenes como
para adultos en el medio rural: quién va a salir al mundo y quién queda restringido al ámbito de lo privado. Nos permite explorar también las formas que adquiere la herencia de
las tierras familiares. ¿Cómo se define quién
accede a las tierras? ¿Se priorizan los hijos
varones en función de mandatos de género
que indican que las mujeres deben casarse
y pasar a depender de otro núcleo familiar,
mientras que los varones en cambio deben
proveer de sustento a la familia que formen?
Desde esta perspectiva, se puede pensar
a las mujeres rurales jóvenes en un triple
rol. En primer lugar, el rol reproductivo, que
comprende todas aquellas tareas domésticas
y de cuidado necesarias para que se vean garantizadas la conservación y la reproducción
biológica así como la reproducción social de
los miembros de la familia. En segundo lugar,
el rol productivo, a través del cual se realiza
todo el trabajo ejecutado de forma remunerada, ya sea en salario o en especies, producción de mercancías con valor de cambio,
así como la producción de subsistencia o doméstica, con valor de uso y toda aquella que
tenga un valor de cambio potencial. Para las
mujeres implicadas en la producción agrícola, esto comprende su trabajo como agricul-

toras, empresarias rurales, artesanas o como
trabajadoras asalariadas. Por último el rol
sociocomunitario, que comprende todas las
actividades que se realizan en la comunidad
para asegurar la reproducción familiar, la defensa y mejora de las condiciones de vida de
la comunidad y de la organización comunitaria, incluidas la participación en actividades
cívicas, religiosas, políticas y en las organizaciones sociales.
A fin de analizar, desde un enfoque cualitativo, el rol de las mujeres rurales jóvenes en
sus hogares, comunidades y organizaciones,
y las percepciones, intereses, aspiraciones y
oportunidades en relación con el desarrollo
productivo y rural, se realizaron talleres y entrevistas en cinco provincias correspondientes
a cada una de las regiones del país (Pampeana, NEA, NOA, Cuyo y Patagonia). Las provincias de Santa Fe, Misiones, Santiago del
Estero, San Juan y Río Negro fueron seleccionadas en acuerdo con el equipo técnico de
la UCAR a partir de la identificación de colectivos de mujeres organizadas en territorios
rurales, ya sea en agrupaciones femeninas o en
organizaciones económicas o sociales mixtas.
A partir de los contactos suministrados por
el personal de la UCAR, en cada una de estas
provincias se identificaron referentes clave
que convocaron para participar de los talleres
a mujeres y varones jóvenes (de 18 a 34 años) 3
que viven y/o trabajan en el medio rural y que
participan en organizaciones (cooperativas, foros, movimientos de productores, etcétera) 4.
Se procuró contar con diversidad de sectores
productivos y perfiles de productores entre las
provincias seleccionadas para el estudio, de
modo tal que nos permitiera aproximarnos a

una mirada más integral en cada región y en
el país. En los hechos, se puede afirmar que
la mayoría de los participantes pertenecen al
sector de la agricultura familiar 5.
En las cinco provincias se organizaron y
desarrollaron talleres, donde se trabajó con
la técnica de grupos focales y se realizaron
entrevistas semiestructuradas a informantes
clave identificados previamente: mujeres y
varones líderes de organizaciones de productores rurales, técnicos y técnicas de programas de desarrollo rural, etcétera 6.
Los grupos focales permiten relevar información en poco tiempo en el marco de una
investigación de tipo participativa. Asimismo,
estimulan la percepción de las necesidades,
problemas y demandas del grupo, promoviendo la confrontación de temas, de lo individual
a lo colectivo. En el marco de este estudio, es
una técnica que permite que las mujeres por
un lado evalúen colectivamente su situación
y expresen sus prioridades y puntos de vista,
y por otro, que en un grupo con varones se
pueda comparar y analizar lo discutido previamente con las mujeres, dando cuenta asimismo de la mirada de aquellos respecto al rol
productivo-comunitario de estas.
El trabajo de campo se desarrolló entre el
15 de septiembre y el 21 de noviembre, con
cinco grupos focales con mujeres jóvenes y
uno con hombres jóvenes, de los que participaron un total de 56 mujeres y 13 varones. Si bien estaba previsto trabajar en una
instancia solo de mujeres a lo largo de una
jornada y, luego, un grupo focal con varones
de media jornada, la escasa respuesta a la
convocatoria de los hombres en tres de las
cinco provincias se tradujo en la realización

de entrevistas individuales o grupales a los
presentes; y, en otra provincia, problemas de
organización local implicaron la realización
de una instancia mixta de media jornada seguida por otra instancia de mujeres jóvenes
solamente. En total, se realizaron 27 entrevistas individuales y grupales.
La información relevada a través de los grupos focales y de las entrevistas fue procesada
y consolidada en base a un libro de códigos
mediante el programa informático Atlas.
El documento incorpora los hallazgos que
permiten profundizar y comprender los ejes
temáticos considerados en el análisis de los
censos respecto de las mujeres rurales jóvenes
y dedica un punto adicional al rol que desempeñan las mujeres en las organizaciones y las
potencialidades que se derivan de ello.
No se efectúa un análisis regional pues si
bien se visitaron las cinco regiones no pueden considerarse los hallazgos representativos de cada una de ellas. Como surge de
las mismas entrevistas, se presenta una gran
variabilidad entre provincias e incluso dentro
de ellas, en parte por el entrecruzamiento de
factores culturales (idiosincrasia de la población) e institucionales (políticas propias de
cada provincia). k

3. Se tomó este tramo de edad bajo el supuesto de que los menores de 18 están escolarizados e iban a tener dificultades para concurrir a la actividad propuesta. 4. Ver en Anexo 2, las organizaciones involucradas y el
perfil de los participantes convocados. 5. “La agricultura familiar es un tipo de producción donde la unidad doméstica y la unidad productiva están físicamente integradas, la agricultura es la principal ocupación y fuente
de ingreso del núcleo familiar, la familia aporta la fracción predominante de la fuerza de trabajo utilizada en la explotación, y la producción se dirige al autoconsumo y al mercado conjuntamente”. www.procisur.org.uy.
6. En el Anexo 3, se puede consultar el instrumento utilizado en los grupos focales así como las guías de entrevista.

25

�2

El contexto:
comportamiento
sociodemográfico
de la población

San Pedro de Colalao, Tucumán.
26

En este capítulo se presentan algunos datos censales sobre
la población total que permiten caracterizar dos fenómenos
axiales de la problemática rural. El primero de ellos remite
a la distribución espacial de la población y su variación
en el período intercensal, y especifica su manifestación en
términos de brechas de género y generacionales. El segundo
hace referencia al esfuerzo económico potencial y efectivo
que debe realizar la población rural con respecto a la urbana, situación que se refleja en la interacción de las tasas de
dependencia (total, infantil y de adultos mayores) y la tasa
de actividad. Esta aproximación general brinda un marco
para interpretar el comportamiento sociodemográfico de las
mujeres rurales jóvenes, núcleo de este estudio.
27

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Tasa de urbanización.
Total del país.
Período 1947-2010

Fuente: Torrado (1994) y CNPHyV

Gráfico 1

rural tiene mayor peso, mientras que en la
Región Pampeana (que cuenta con la participación más baja de población rural, aun sin
considerar a la CABA) la caída es más tenue
(-1,1 pp). Resulta destacable el caso de Cuyo,
región en que la participación de la población rural es similar a la del NOA, pero que
experimenta caídas del mismo orden que las
registradas en la Región Pampeana.
La situación registrada en la región cuyana
evidencia que es posible retener a la población rural si se promueven esquemas productivos que definan alternativas de empleabilidad en el sector agropecuario y esquemas
de residencia asociados al desarrollo de infraestructura en el campo (tal como sucede
en los oasis de riego cercanos a la capital
mendocina). k

28

7. La tasa de urbanización surge de calcular la diferencia entre el porcentaje de población urbana final e inicial, sobre la cantidad de años correspondiente al período intercensal

Gráfico 2

Evolución de la
incidencia de la
población total
por área de residencia.
Total del país.
Período 1947-2010

Gráfico 2

Incidencia de la
población rural sobre
la población total por
año censal y diferencia
intercensal (en puntos
porcentuales),
según región

Fuente: Torrado (1994) y CNPHyV

El abandono de la residencia rural por parte de los jóvenes es uno de los factores que
constituyen “la cuestión agraria” actual. Sin
embargo, este fenómeno –frecuentemente
esgrimido como preocupación y erigido en
fuente de demandas– ha recibido escaso tratamiento teórico.
El análisis de series temporales sobre distribución espacial de la población permite
entender el despoblamiento del campo como
parte de un proceso histórico. En la Argentina, la tasa de urbanización que acompaña al
desarrollo industrial alcanza el valor más alto
(0,75) en el período intercensal 1947-1960 y
se mantiene en un nivel de 0,70 en el decenio
siguiente (1960-1970) (Gráfico 1). A partir

de entonces se verifica una gradual desaceleración del nivel de urbanización, pese a lo
cual continúan registrándose en la actualidad
transferencias poblacionales del campo a la
ciudad (Gráfico 2).
Estos movimientos se manifiestan con mayor intensidad en aquellas regiones con mayor participación de la población rural –y con
menor intensidad en las más urbanizadas–,
por lo que puede asumirse que el despoblamiento del campo estaría alcanzando un límite a partir del cual el patrón de asentamiento
poblacional tendería a estabilizarse. En el
Gráfico 3 se observa que las disminuciones
del porcentaje de la población rural (sobre la
población total) son más significativas en el
NEA y el NOA (-3,6 y -2,5 puntos porcentuales respectivamente), donde la población

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.1. El despoblamiento del campo

29

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

2.1.1. Distribución de la población rural
entre zonas agrupadas y dispersas
Para conocer con mayor precisión las formas
de manifestación reciente de este fenómeno
cabe analizar la distribución de la población
rural entre zonas agrupadas y dispersas, tomando en consideración su evolución en el
período intercensal y las particularidades que
asume en las distintas regiones geográficas
del país.
Para esto se presentan mapas a nivel departamental por región, donde los dos colores

más oscuros reflejan las ganancias de población y los dos más claros, las pérdidas. Se observa así rápidamente que el despoblamiento
del campo se explica fundamentalmente por
el abandono de las zonas rurales dispersas.
k En la Región Pampeana, las caídas
pronunciadas de población resultan marginales en las localidades rurales, así como
los incrementos altos de residentes a campo
abierto. Aun cuando no sea posible establecer la dirección de los flujos poblacionales,
se observa que aquellos departamentos o partidos con fuertes pérdidas de población rural
dispersa registran en forma concomitante un
crecimiento moderado de la población residente en zonas agrupadas.
k Como fuera señalado, en el NEA la
distribución de la población favorece a los
residentes rurales en mayor medida que en el
resto de las regiones. De todas formas, en el
período intercensal se verifica un proceso de
abandono de la residencia a campo abierto.

30

Las caídas más pronunciadas de población
rural dispersa resultan ampliamente generalizadas en Chaco y Formosa, observándose
disminuciones más leves en Corrientes y Misiones. Al igual que en la Región Pampeana,
podría asumirse que las transferencias poblacionales se orientan de lo rural disperso hacia
lo rural concentrado.
k Si bien en el NOA se observan también
descensos de la incidencia de la población
rural dispersa, las caídas moderadas resultan más generalizadas que en el NEA y la
Región Pampeana. Los departamentos que
registran disminuciones menos pronunciadas
de la población residente a campo abierto
configuran un área supraprovincial homogénea que abarca el oeste de Santiago del
Estero, la provincia de Tucumán, el este de
Catamarca, la zona de los Valles Calchaquíes
en Salta y el sur de Jujuy. Con respecto al
comportamiento poblacional en zonas rurales agrupadas, resulta destacable la existencia de departamentos en que las pérdidas de
población resultan más pronunciadas que en
las zonas dispersas (Rivadavia y San Carlos
en Salta; Copo, Banda y Ojo de Agua en Santiago del Estero; y Pomán en Catamarca). En
estos casos cabe suponer un flujo migratorio
hacia áreas urbanas.

tipo de comportamiento definido por la disminución pronunciada de la población rural
agrupada y un incremento moderado de la
población rural dispersa. En San Juan, esta
particularidad se registra en el departamento de Iglesia.
k Finalmente, la Patagonia muestra un
comportamiento poblacional similar al de
la Región Pampeana y el NEA, con fuertes
caídas de la población rural dispersa y crecimientos moderados de la población rural
agrupada.
Cabe señalar que estos comportamientos
no se explican exclusivamente por desplazamientos de la población, sino que en ellos
pueden estar interviniendo otros factores demográficos como el incremento o descenso de
las tasas de natalidad, o bien el aumento de
la esperanza de vida. Sin embargo, mientras
que los primeros pueden manifestarse en períodos de tiempo cortos, los otros adquieren
un carácter estructural que determina una
fuerte inercia temporal. k

Producción de Quinoa, Jujuy.

k Cuyo, particularmente la provincia de
Mendoza, muestra al igual que el NOA disminuciones de la población rural dispersa más
tenues. En Luján de Cuyo, Tunuyán y Santa
Rosa, las caídas de la población rural agrupada superan a las de la población dispersa. El
departamento de Las Heras da cuenta de un

31

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de -19

17

39

42
53

Más de 60
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

32

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De -19 a -0,1

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 00 a 60

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por
departamento (%)

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

33

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
SANTIAGO
deDEL
la ESTERO
población
total por
departamento (%)

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

63
65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De -19 a -0,1

Más de 60

35

33

No existe población
del área

De 00 a 60

22

61

62

17

34

Menos de -19

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

34

35

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38

44

41

Menos de -19
55

De -19 a -0,1

63
66
67

62

46
47

53
56 57

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

58
65

103

109

71

78

72

62

79

88

89

80

90

74

91

97

47

53
56 57

81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

77
87
86
96

76

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

69

75

40
39

49

70

73

110

SAN JUAN

55

63
66
67

68

98

101

44

41

61

60

59

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

64

69

Más de 60

39

49

70

De 00 a 60

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por CHILE
departamento (%)

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

36

37

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por
departamento (%)

4

9

6

7

15

22
CHILE

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

20

De -19 a -0,1

8

14
18

No existe población
del área
Menos de -19

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 00 a 60

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 60

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

38

39

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

CHILE

28

23

24

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Variación intercensal
(2010 - 2001)
del porcentaje
de la población
total por
departamento (%)

11

15

14

16

18

19
27

25

13

12

9

10

17

26

21

20

8

16

18

19

6

5
7

13

12

9

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de -19

46

46

De -19 a -0,1
De 00 a 60

47

Más de 60

48

49

47

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

40

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

41

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Al analizar la composición de la población
por género, se observa que en las áreas urbanas de todas las regiones del país existe
una mayor proporción de mujeres que de varones (valores superiores a 1, tanto en 2001
como en 2010). En el ámbito regional surgen
diferencias que posicionan a Cuyo como la
región más feminizada, y a la Patagonia como
la menos feminizada. Este comportamiento se
invierte en áreas rurales, donde los varones

1,10
1,05

En el medio rural, la presencia de las mujeres es más baja en zonas dispersas que en
las agrupadas. En las localidades rurales la

área urbana 2010
área urbana 2001

área urbana 2010
área urbana 2001

0,95

0,85

En el período intercensal se produce una
leve feminización de las zonas rurales dispersas del NOA y una masculinización en la
Región Pampeana (Gráfico 5). k

Brecha de género (%M/ %V) por área y año censal, según región

1,00

0,90

relación de género adquiere mayor paridad

–las brechas asumen valores de 0,95 a 1 en
todas las regiones menos en la Patagonia–,
de modo que la situación resulta homogénea
en el nivel regional. En cambio, las zonas
dispersas muestran mayor variabilidad, observándose una brecha de 0,90 en Cuyo y de
0,69 en la Patagonia.

área urbana 2010
área urbana 2001

área rural 2010
área rural 2001

área rural 2010

1,05

área urbana 2010

1,00

área rural 2001
área rural 2010

área rural 2001

área rural 2010

0,80

área rural 2001

0,75
0,70
0,65
PAMPA

42

NEA

NOA

CUY0

k El medio rural de la Región Pampeana
muestra los mayores contrastes. En las zo-

área urbana 2010

área rural 2001
área rural 2010

partamental de las brechas de género registradas en zonas rurales agrupadas y dispersas
en el año 2010. En estos, el color más oscuro
refleja una relación de género que favorece
a las mujeres. A medida que los colores se
tornan más claros, las brechas entre mujeres y varones se amplían en desmedro de las
primeras.

nas agrupadas de prácticamente la totalidad
de los departamentos la proporción de mujeres supera a la de varones, o bien existe una
alta paridad. Se percibe como excepción una
“mancha” en el centro-sur de la provincia de
Buenos Aires, que comprende los partidos
de Ayacucho, Azul y Benito Juárez, donde
las mujeres representan menos del 85% de
los varones.
En cambio, en las zonas rurales dispersas
se imponen situaciones de alta disparidad
para las mujeres, pues su presencia en el
campo resulta significativamente menor que

la de los varones. En el noroeste de Córdoba
se observa una paridad relativamente mayor,
y otra mancha de paridad media se conforma en los departamentos ubicados al oeste
de Entre Ríos y el centro-este de Santa Fe.
k Respecto de las zonas rurales agrupadas del NEA, las mujeres tienen mayor peso
que los varones en los departamentos ubicados al este de Chaco, que configuran una
mancha que se extiende hacia el centro y sur
de Corrientes. En Misiones esta situación se
verifica principalmente en los departamentos

Brecha de género (%M/ %V) entre la población rural por área y año censal, según región

1,10

área urbana 2001
área urbana 2010

En los mapas que se presentan a continuación es posible observar la distribución de-

Gráfico 5

PATAG

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 4

adquieren mayor peso que las mujeres. Las
áreas rurales de Cuyo y la Patagonia mantienen las posiciones de mayor y menor equidad
a favor de las mujeres.
Las relaciones de género se mantienen estables en el período intercensal, aunque en
áreas rurales del NEA y el NOA se registra
un leve desplazamiento hacia situaciones de
mayor predominio de las mujeres (Gráfico 4).

8. Las brechas de género se calculan como cociente entre el porcentaje de mujeres y el porcentaje de varones. Un valor igual a 1 indica paridad perfecta o
equidad, mientras que los valores superiores a 1 remiten a situaciones en que el porcentaje de mujeres supera al de varones. Cabe señalar que en todos los
casos las brechas se calculan como cociente entre porcentajes a fin de reflejar la cobertura que presenta el fenómeno en cuestión.

0,95

rural agrupada 2010
rural agrupada 2001

rural agrupada 2001

0,90
0,85

rural agrupada 2010

rural dispersa 2010
rural dispersa 2001

0,80

rural dispersa 2001

rural agrupada 2010
rural agrupada 2001
rural dispersa 2001

rural agrupada 2001
rural agrupada 2010
rural dispersa 2001
rural dispersa 2010

rural agrupada 2001
rural agrupada 2010

rural dispersa 2001

rural dispersa 2010

0,75
rural dispersa 2010

0,70

rural dispersa 2001

0,65
PAMPA

NEA

NOA

CUY0

PATAG

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.1.2. Territorialidad de las brechas
de género 8

43

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

emplazados sobre el río Uruguay, desde Oberá hasta San Pedro, incluyendo a Cainguás.
Si bien en las zonas dispersas prevalecen
situaciones de desventaja para las mujeres,
en el sur de Misiones, y el noroeste y el sureste de Corrientes, la relación entre mujeres
y varones muestra gran paridad.
k En el caso del NOA, la presencia de
las mujeres se impone principalmente en las
zonas rurales agrupadas del oeste de Jujuy,
con la excepción de Rinconada, y se extiende sobre Santa Victoria e Iruya en el norte
salteño. También se configuran algunas manchas de ventaja para las mujeres en el norte,
centro-este y suroeste de Tucumán, y en una
franja que se extiende desde el centro-oeste
hacia el sureste de Santiago del Estero. En el
resto de la región predominan situaciones de
alta paridad. Como excepción, los poblados
rurales de los departamentos cordilleranos
de Salta, Catamarca y La Rioja cuentan con
una proporción media-baja a baja de mujeres. Es probable que este comportamiento se
encuentre asociado al desarrollo de la minería como principal actividad económica de
esa región.
En las zonas rurales dispersas predomina
una menor presencia de las mujeres, aunque
se observa una franja que se extiende desde el norte de Jujuy y Salta y abarca los departamentos salteños de La Poma, Molinos y
San Carlos, donde la proporción de mujeres
supera a la de varones. Por otro lado, en los
departamentos jujeños de Susques, Humahuaca, Tilcara y Dr. Manuel Belgrano, los
departamentos salteños de Rosario de Lerma,
Capital, Chicoana y Cachi, prácticamente la

44

totalidad de la provincia de Tucumán, los departamentos del oeste y sur de Santiago del
Estero, y Belén en Catamarca conforman una
mancha de alta paridad.
k En Cuyo, las localidades rurales con
predominio femenino se ubican principalmente en Mendoza. En la mayoría de los departamentos mendocinos (con la excepción
de La Paz y Malargüe) y el este de San Juan
la presencia de las mujeres resulta alta también en las zonas rurales dispersas.
k En los poblados rurales de la Patagonia la relación de género favorece a las mujeres o tiende hacia la paridad, menos en los
departamentos ubicados al suroeste de Neuquén, el este de la línea sur rionegrina, el
noreste de Chubut y las provincias de Santa
Cruz y Tierra del Fuego.
Por su parte, en las zonas rurales dispersas de esta región la disparidad de género se
presenta de manera generalizada. Constituye
una excepción el departamento rionegrino de
Valcheta, que muestra una situación cercana
a la paridad.
Ahora bien, ¿qué representan estas configuraciones? En términos demográficos, la
composición por género de la población determina una distribución homogénea entre
varones y mujeres, salvo en los casos de poblaciones envejecidas donde prevalecen las
mujeres. Según los datos del Censo 2010, en
la Argentina la brecha de género se ubica en
1,05 9, es decir que la proporción de mujeres supera levemente a la de varones. Esta
consideración es relevante dado que permite
asociar la disparidad de género con compor-

tamientos sociales, en particular, procesos
migratorios que definen distintos patrones de
movilidad y asentamiento de la población. De
esta manera, la menor presencia de mujeres
en zonas rurales dispersas se expresa como
resultado de un proceso histórico de expulsión de la población femenina. Pero sobre
todo, los departamentos que en el período
intercensal registran una mayor participación de las mujeres sobre los varones estarían
dando cuenta de un proceso de emigración
que involucra principalmente a los varones,
de modo que las situaciones caracterizadas
en primera instancia como de mayor equidad
o ventaja para las mujeres podrían asociarse
por el contrario con la necesidad de hacer
frente en soledad el cuidado del hogar. Por
su parte, la concentración de mujeres en los
poblados rurales refleja la contraparte del fenómeno que se verifica a campo abierto. k

9. Excluyendo a la CABA, que presenta el nivel de envejecimiento poblacional más alto del país.

Vivero Forestal, Corrientes.

45

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,85

17

39

42
53

Más de 0,99
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

46

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,85 a 0,89

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,9 a 0,99

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
(%) Año 2010

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

47

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
la población
femenina y masculina
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%) Año 2010

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,85 a 0,89

Más de 0,99

37

36

39

47

De 0,9 a 0,99

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,85

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

48

49

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,85 a 0,89

47
53

Menos de 0,85

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0,99

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,9 a 0,99

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
CHILE
(%) Año 2010

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

50

51

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
(%) Año 2010

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,85 a 0,89

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,85

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,9 a 0,99

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,99

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

52

53

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

CHILE

28

23

24

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre
la población
femenina y masculina
por departamento
(%) Año 2010

11

15

14

16

18

19

27

25

13

12

9

10

17

26

21

20

8

16

18

19

6

5
7

13

12

9

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

31
39

35

42

40

38

37

36

27

25

33

32

34

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de 0,85

46

46

De 0,85 a 0,89
De 0,9 a 0,99

47

Más de 0,99

48

49

47

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

54

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

55

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

56

regionales. Cuyo y la Región Pampeana –que
presentan respectivamente las situaciones de
mayor y menor incidencia de jóvenes en el
medio rural– muestran una mayor proporción
de jóvenes en las zonas dispersas que en las
agrupadas. Este comportamiento se manifiesta con particular intensidad en la Región
Pampeana. En Patagonia, NEA y NOA, esta
relación se invierte, de modo que la proporción de jóvenes es más alta en las localidades rurales.
Por otro lado, en el período intercensal
se observan –tanto en los poblados rurales
como a campo abierto– ganancias de paridad
a favor de los jóvenes de todas las regiones
(Gráfico 7).

10. Las brechas generacionales se calculan como cociente entre el porcentaje de jóvenes (de 15 a 34 años) y el porcentaje de no jóvenes (resto de la población). Un valor igual a 1 indica paridad
perfecta o equidad, mientras que los valores superiores a 1 remiten a situaciones en que el porcentaje de jóvenes supera al de no jóvenes. Cabe señalar que en todos los casos las brechas se calculan
como cociente entre porcentajes a fin de reflejar la cobertura que presenta el fenómeno en cuestión. 11. Excluyendo a la CABA, las islas del Atlántico Sur y la Antártida argentina.

Gráfico 6

Brecha generacional
(%J / %NJ) por área.
Años 2001 y 2010

Gráfico 7

Brecha generacional
(%J / %NJ) entre la
población rural
por zona. Años 2001
y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Al analizar la relación entre la población joven (de 15 a 34 años) y no joven (resto de la
población) por área, se observa que la brecha
generacional favorece a los jóvenes en los
aglomerados urbanos. En estos, los jóvenes
representan el 49% del resto de la población
(año 2010). En el nivel regional, la participación más alta de los jóvenes se verifica en los
ámbitos urbanos del NOA (53%), la Patagonia (53%) y el NEA (52%), donde se registran los mayores incrementos en el período
intercensal.
En el medio rural los jóvenes constituyen
el 46% de la población no joven. Cuyo y la

Patagonia son las regiones que cuentan con
mayor proporción de jóvenes rurales (51%
y 49% respectivamente), aunque entre extremos del período censal la participación
de los jóvenes se incrementa de manera más
significativa en la región cuyana. Esto determina que la brecha generacional pase a ser
“más equitativa” en las áreas rurales que en
las urbanas. Por su parte, la región con menor presencia de población joven es la pampeana. Aun así, en esta región se verifica un
crecimiento de la proporción de jóvenes en
el período intercensal (Gráfico 6).
Al comparar las brechas generacionales en
zonas rurales agrupadas y dispersas se ponen
de manifiesto dos tipos de comportamientos

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.1.3. Territorialidad de las brechas
generacionales 10

57

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

La distribución departamental de este comportamiento entre zonas rurales agrupadas y
dispersas para el año 2010 queda reflejada
en los mapas regionales que se presentan a
continuación.

k

En las zonas rurales agrupadas de la

Región Pampeana aparece una mayor presen-

cia relativa de no jóvenes que de jóvenes,
definiendo situaciones de envejecimiento poblacional. Estos últimos representan entre
un 30% y un 40% de los no jóvenes en la
mayoría de los partidos bonaerenses, el este
de La Pampa y el extremo sur de Córdoba.
En el sureste de Entre Ríos se conforma otra
mancha de desventaja para los jóvenes.
En las zonas rurales dispersas las situaciones tienden hacia una mayor paridad para
los jóvenes, principalmente en el noreste y
centro-sur de Córdoba y en el centro-oeste
de Santa Fe. En la provincia de Buenos Aires se conforma una franja de equidad desde
San Antonio de Areco hacia el sureste, hasta
el partido de Magdalena, y otra en el centrooeste provincial.
k

En las zonas rurales agrupadas del

región predominan brechas intermedias. Por
su parte, en las zonas rurales dispersas tiende
a desaparecer la alta presencia de jóvenes.
Sin embargo, continúan resultando predominantes las situaciones de equidad intermedia.
k En las localidades rurales del NOA se
registran también proporciones altas o medioaltas de jóvenes, principalmente en el noroeste de Salta, oeste y sur de Jujuy y centro
de Salta, así como en el noreste y suroeste
de Tucumán. En Catamarca se observa una
participación alta de jóvenes en Belén, Fray
Mamerto Esquiú, Capital y Capayán, y en La
Rioja, en Arauco, General Lamadrid, Chilecito y Chamical. En Santiago del Estero son
los departamentos Capital, Robles y Rivadavia los que cuentan con mayor proporción de
jóvenes con respecto a los no jóvenes.
En las zonas rurales dispersas, se conforma una mancha de participación medio-baja
de los jóvenes que abarca el norte y oeste de
Jujuy, noroeste y sur de Salta y el departamento santiagueño de Pellegrini. En el sur
de Catamarca, de La Rioja y de Santiago del
Estero se delinea otra extensa área desfavorable para los jóvenes.

k En poblados rurales de la Patagonia
la configuración de las zonas de paridad adquiere forma de mosaico, registrándose una
presencia más alta de jóvenes en los departamentos neuquinos ubicados sobre el río Limay y el río Neuquén, que se prolonga sobre
los valles Alto y Medio de Río Negro hacia
el Atlántico.
En las zonas dispersas hay menos participación de jóvenes, registrándose las más
bajas en la línea sur rionegrina (con la excepción de Valcheta) y los departamentos
chubutenses de Telsen y Paso de Indios. En
la provincia de Santa Cruz se observan de
manera generalizada situaciones de paridad.
Así, en términos generales, las localidades
rurales de la Región Pampeana estarían ejerciendo un efecto de atracción sobre la población no joven determinando el menor peso de la
población joven, mientras que en el resto de las
regiones la participación de los jóvenes en los
poblados rurales resulta mayor. Por su parte, en
las zonas rurales dispersas se tornan más desfavorables para los jóvenes respecto de las agrupadas, menos en la Región Pampeana y Cuyo
donde estarían logrando un mayor grado de retención de este segmento de la población. k

foto

NEA se percibe de manera generalizada una

presencia medio-alta o alta de jóvenes. Las
brechas generacionales más favorables para
los jóvenes (participación mayor al 50%) en
el norte de Chaco, definiendo una franja que
se extiende hacia el este y sur de la provincia
y abarca la Capital de Corrientes, Empedrado
e Itatí. En el límite entre Corrientes y Misiones, los departamentos Ituzaingó, Posadas y
Leandro N. Alem registran también una participación alta de jóvenes. En el resto de la

58

k En Cuyo, las zonas rurales agrupadas
del suroeste de San Juan y norte de Mendoza
registran las menores brechas entre jóvenes
y no jóvenes, observándose participaciones
medio-altas en el resto de la región (con la
excepción de Malargüe). Esta configuración
se torna más equitativa en las zonas dispersas de la región, donde la mancha de paridad
se extiende hacia el noroeste de San Juan y el
sur de Mendoza.

Producción de artesanías en lana de oveja, Neuquén.

59

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,3

17

39

42
53

Más de 0,5
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

60

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,3 a 0,4

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,41 a 0,5

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
(%) Año 2010

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

61

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
la población joven
y no joven
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%) Año 2010

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,31 a 0,4

Más de 0,5

37

36

39

47

De 0,41 a 0,5

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,3

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

62

63

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,31 a 0,4

47
53

Menos de 0,3

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0,5

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,41 a 0,5

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
CHILE
(%) Año 2010

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
Noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

64

65

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
(%) Año 2010

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,31 a 0,4

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,3

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,41 a 0,5

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,5

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

66

67

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre
la población joven
y no joven
por departamento
(%) Año 2010

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

33

32
31

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de 0,3

46

46

De 0,31 a 0,4
De 0,41 a 0,5

47

49

47

Más de 0,5

48

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

68

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

69

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

2.2. El esfuerzo económico
de la población
La tasa de dependencia total12 remite al esfuerzo “potencial” que debe realizar la población en edad de trabajar en relación con
los niños y adultos mayores. De esta manera,
tasas de dependencia altas implican que la
población en edad de participar en el mercado de trabajo debe sostener a una mayor proporción de personas potencialmente inactivas.
Este comportamiento poblacional puede ser
especificado de acuerdo con la participación
de la población infantil, o bien de los adultos
mayores, a través de las respectivas tasas de
dependencia (tasa de dependencia infantil y
tasa de dependencia de adultos mayores).

Los valores observados entre extremos del período censal dan cuenta de una significativa
disminución de la tasa de dependencia total,
tanto en áreas urbanas como rurales de todas
las regiones del país. Este comportamiento se
verifica con particular intensidad en el NEA,
que partiendo de niveles iniciales altos (70%
en áreas urbanas y 86% en áreas rurales) registra las caídas más pronunciadas (-17% y
-15% respectivamente). En el NOA se verifica un comportamiento similar, aunque en esta
región tanto las tasas de dependencia como las
disminuciones intercensales registran niveles
levemente inferiores a los del NEA (66% en
áreas urbanas y 84% en áreas rurales, con

variaciones de -13% y -15% en cada caso).
Las variaciones intercensales menos significativas se registran en la Región Pampeana y
Cuyo, donde las incidencias iniciales asumían
los valores más bajos. En las áreas urbanas de
la Región Pampeana la tasa de dependencia
total era del 60% en el año 2001 y en Cuyo
del 61%, registrándose en ambas regiones
una disminución del 8%. Por su parte, en sus
áreas rurales las tasas de dependencia se ubicaban en el 65% y 71% respectivamente. En
el año 2010 el porcentaje registrado en la Región Pampeana (59%) refleja una disminución
del 10%, mientras que el registrado en Cuyo
(62%) muestra una caída del 13%.
Se observa así que son las regiones con tasas de dependencia más elevadas las que ex-

Tasa de dependencia
total y variación
intercensal (2010-2001)
por área y región
Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 8

2.2.1. Tasa de dependencia total

70

12. La tasa de dependencia total surge como resultado de la cantidad de personas potencialmente inactivas (menor de 15 años y mayor de 64 años) / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.

perimentan las reducciones más significativas.
La Patagonia muestra un comportamiento atípico en este sentido. Partiendo de incidencias
similares a la pampeana (60% en el medio urbano y 64% en el rural), esta región muestra
caídas similares que las verificadas en el NEA
y el NOA, siendo para la Patagonia de 15%
en áreas urbanas y 18 % en áreas rurales. Por
otro lado, se percibe claramente que las tasas
de dependencia registradas en ámbitos rurales
superan ampliamente a las urbanas, observándose disminuciones intercensales que superan
a las urbanas en todas las regiones menos el
NEA (Gráfico 8).
En los mapas regionales que siguen es posible observar el sentido y la intensidad de las
variaciones intercensales que se producen en
el medio rural en el nivel departamental. En
este caso sólo el color más oscuro refleja aumentos de la tasa de dependencia, mientras
que los otros tres colores reflejan caídas de
distinta magnitud.

k El predominio de colores más oscuros
en la Región Pampeana da cuenta de disminuciones leves de la tasa de dependencia. Los
descensos de mayor intensidad se localizan en
el norte y este de Santa Fe y el norte de Entre
Ríos. En el noroeste de Córdoba se conforma
otra mancha que refleja caídas pronunciadas.
Considerando la marginalidad de estas zonas,
esta situación podría asociarse con un flujo
rural-urbano de los hogares de constitución
reciente (núcleo conyugal con hijos pequeños) y de aquellos conformados únicamente
por adultos mayores (en los que se ha produ-

cido la salida de los hijos para constituir sus
propios hogares, es decir, familias en la etapa
de “nido vacío”).
k En las áreas rurales del NEA, donde
predominan los descensos más marcados de
la tasa de dependencia, la explicación podría
asociarse en parte con el proceso anteriormente descripto, pero en este caso es probable que
se haya producido también una reducción significativa de las tasas de natalidad. Para corroborar la ocurrencia de este fenómeno, se
analiza más adelante el comportamiento de
la tasa de dependencia infantil.
k Si bien el NOA muestra un comportamiento similar al NEA, en esta región el fenómeno presenta menor intensidad. Principalmente en el noreste y sureste de Santiago
del Estero, el noreste de Catamarca y el departamento de San Carlos en Salta, y al norte
de esta provincia, en Rivadavia, se registran
disminuciones moderadas. Por otro lado, en
Candelaria (Salta), Paclín, El Alto y Fray Mamerto Esquiú (Catamarca), General Lamadrid
(La Rioja) y San Martín y Quebrachos (Santiago del Estero) se observan incrementos de
la tasa de dependencia total. Es probable que
en estas zonas las tasas de natalidad tengan
un ritmo de disminución menor.

nor intensidad. En Mendoza adquieren mayor
relevancia las caídas medio-altas, menos en
Guaymallén y Tunuyán donde estas son menos pronunciadas.
k En la Patagonia predominan las disminuciones intercensales altas. Las caídas más
leves se observan en el centro-oeste de Neuquén, en los departamentos localizados en el
límite de las provincias de Neuquén y Río Negro, el suroeste de Río Negro, el centro-este
de Chubut y Río Grande en Tierra del Fuego.
Se destacan los incrementos de las tasas de
dependencia registrados en el departamento
chubutense de Sarmiento, los departamentos
santacruceños de Magallanes y Corpen Aike
y en el departamento fueguino de Ushuaia. k

k En Cuyo, la mayoría de los departamentos sanjuaninos también muestra caídas
altas, constituyendo una excepción Albardón,
Angaco y San Martín, al norte de la Capital, y
Pocito, Sarmiento y 25 de Mayo, ubicados al
sur, donde las disminuciones presentan me71

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de -13,4

17

27
30

43

39
40

52
53

62

54

82

Más de 0
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

56

67

33
46

58

72
86 73

69
74

70
77

SALTA

34

4

De -13,4 a -7,9

7

6

48

Más
de 0
PARAGUAY

10

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

De -7,8 a 0

8

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

Menos de -13,4

5

49
47

57
63

2
No existe población
del área

23

45

68

217

72

44

3

12

22

20

61

65

De -13,4 a -7,9

153

55

41
42

De -7,8 a 0

19

32

66

152

18

10

21

31

38

60

No existe población
del área

11

16

26

29

51

9
8

15

28

35

7

4

24

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

14 15

9

18 19
27 28
32

11
12

16
20

60
62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

73

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

N

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

44

41

Menos de -13,4
55

De -13,4 a -7,9

63
66
67

62

47

49
53
56 57

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

74

91

97

75
92

7

15
19

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

21

22

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De -7,8 a 0

SAN LUIS

34

Más de 0
93

99
104

113

36

106

108

111

35

107
105
108

110

SAN JUAN

9

6

18

De -13,4 a -7,9
73

79

88

98

101

61

60

59

65

Menos de -13,4

68

69

Más de 0

58

4

No existe población
del área

51
52

50

5

20

48

54

64
70

De -7,8 a 0

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento CHILE
(%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

15

14

13

12

CHACO

11

LA RIOJA

1

9

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

74

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

75

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

N

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

40

región
Patagonia

A fin de precisar la ocurrencia de este fenómeno en el medio rural, cabe analizar cómo
se manifiesta en las zonas agrupadas y dispersas. En el nivel regional, es posible identificar
comportamientos distintivos. En el año 2001,
la Patagonia y la Región Pampeana presentaban tasas de dependencia más altas en las
zonas rurales agrupadas que en las dispersas,
definidas probablemente por la tendencia de
las familias con hijos pequeños y de los hogares con “nido vacío” a fijar su residencia en lo-

calidades rurales. Esta situación se mantiene
en el 2010, aunque en la Patagonia se registra
un significativo acortamiento de las diferencias entre zonas rurales agrupadas y dispersas.
En el NOA y Cuyo el fenómeno se orienta en
sentido inverso, es decir que los pobladores
rurales radicados en zonas dispersas enfrentan
cargas económicas levemente más altas que
los asentados en zonas agrupadas, probablemente debido a una mayor estabilidad de las
elevadas tasas de natalidad registradas en las

extensiones rurales abiertas. Entre extremos
del período censal se registra un descenso de
la tasa de dependencia, que resulta más significativo en el NOA que en Cuyo, sin que se
modifique la preponderancia observada en las
zonas dispersas.
Entre las zonas rurales agrupadas y dispersas del NEA se observa gran homogeneidad.
En estas, las tasas de dependencia registraban
en el 2001, y continúan reflejando en el 2010,
los niveles nacionales más altos (Gráfico 9).

Variación intercensal
(2010 - 2001)
de la tasa de
dependencia total por
departamento (%).

44
No existe población
del área

45

Menos de -13,4
De -13,4 a -7,9
De -7,8 a 0

47

Más de 0

48

49

50

51
54

52

Gráfico 9

Tasa de dependencia
total por zona rural
y año censal,
según región
Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

46

53

76

77

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Para establecer con mayor precisión si el
comportamiento de la tasa de dependencia
total se explica por el menor peso relativo
de la población menor de 15 años o por el de
aquella mayor de 64 años (en edad de retirarse del mercado de trabajo), resulta necesario analizar las tasas de dependencia infantil
(TDI)13 y de adultos mayores (TDAM)14.
En el Gráfico 10 se presentan, por un lado,
los valores de la TDI urbana correspondientes a los años 2001 y 2010 y la variación
porcentual registrada entre estos años y, por
el otro, los respectivos valores de la TDAM
y su variación porcentual entre extremos del
período. Surge así que el peso demográfico
de la población infantil es mucho más alto (y

Grá

Tasas de dependencia infantil (TDI) y de adultos mayores (TDAM),
co 10. Área urbana. Tasas de dependencia infantil (TDI) y de adultos mayores (TDAM), y variación
y variación intercensal
(2010 - por
2001)
intercensal (2010-2001)
región por región
60

43

55

47
38
17 17

8,7

PAM

NEA

-10,5
-21,2

78

11 12

10 11

-0,7

TDI 2001

TDI 2010

46

45

TDAM 2001

7,1

NOA

-17,5
TDAM 2010

50
40

40

15 16
5,8

CUY

-12,7

TDI Var. % 2010-2001

9 10
11,7
PAT

-20,2
TDAM Var. % 2010-2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 10

bitos críticos –como la educación, la salud
y la vivienda– para el bienestar futuro de la
población.
De todas formas, cabe tener en cuenta las
profundas diferencias que se manifiestan en
el nivel regional. Particularmente el NEA y
el NOA afrontan todavía TDI elevadas, que
adquieren mayor intensidad en las áreas rurales. En el año 2010 se registraban en las
áreas rurales del NEA 61 niños menores de
15 años por cada 100 personas de 15 a 64
años, y 58 en el NOA. Sin embargo, son estas
regiones las que presentan las caídas intercensales más pronunciadas (Gráfico 11).
En el ámbito rural, sólo las TDI observadas
en zonas rurales agrupadas de la Patagonia
superan de manera notoria a las registradas
a campo abierto, ofreciendo evidencia de la
tendencia de las familias con hijos pequeños
a radicarse en pueblos o parajes. Al considerar las variaciones entre extremos del período censal, se pone de manifiesto que las
TDI experimentan disminuciones levemente
mayores en los poblados rurales que en las
zonas dispersas (Gráfico 12).
2.2.3. Tasa de actividad
Dado que las tasas de dependencia remiten a
situaciones potenciales, definidas por la vinculación esperable de la población de distintos tramos de edad con el mercado de trabajo,
la lectura de este comportamiento demográfico debe ser complementada mediante el análisis de las tasas de actividad15. Sin embargo,
la comparación de este indicador entre extremos del período censal debe abordarse cuida-

13. La tasa de dependencia infantil surge como resultado de la cantidad de personas menores de 15 años potencialmente inactivas / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.
14. La tasa de dependencia de adultos mayores surge como resultado de la cantidad de personas mayores de 64 años potencialmente inactivas / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.
15. La tasa de actividad representa el porcentaje de ocupados y desocupados (de 15 años y más) sobre la población total de 15 años y más..

Gráfico 11

Área rural. Tasas de dependencia infantil (TDI) y de adultos
mayores (TDAM), y variación intercensal (2010-2001) por región

Gráfico 12

Tasas de dependencia infantil (TDI) y variación intercensal
(2010-2001) por zona rural y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

variable por región) que el de la población de
adultos mayores (que presenta un nivel similar en todas las regiones, con excepción de
la Región Pampeana y Cuyo, donde se percibe un mayor envejecimiento poblacional). Se
observa asimismo, que la TDAM permanece
estable entre el 2001 y el 2010, mientras que
la TDI muestra caídas de diferente intensidad
en el nivel regional.
En términos generales, este comportamiento permite constatar que en la Argentina se
está produciendo un proceso de reducción de
la natalidad, que no ha sido compensado todavía por el envejecimiento de la población.
Esta situación, conocida como “bono demográfico” constituye una oportunidad histórica
de canalizar el excedente del esfuerzo económico realizado por los miembros activos
de la sociedad a la inversión social en ám-

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

2.2.2. Tasas de dependencia infantil
y de adultos mayores

dosamente, teniendo en cuenta los efectos del
largo proceso de estancamiento económico
que atravesó el país durante la década del noventa. Así, las tasas de actividad registradas
en el año 2001 reflejaban el fenómeno de “los
desalentados”, trabajadores desocupados que
comenzaron a declararse como inactivos ante
el persistente fracaso en obtener una ocupación. Esta situación se manifestaba con particular intensidad en el campo (recuérdese que
el Censo Nacional Agropecuario realizado en
el año 2002 daba cuenta de la desaparición
del 21,4% de las explotaciones agropecuarias
del país, con respecto a la medición anterior
de 1988).
De esta manera, en el Gráfico 13 es posible
observar que las tasas de actividad entre los
residentes de áreas urbanas se incrementan
de manera significativa en el período intercensal, situación que no se verifica en áreas
rurales. Las tasas de actividad correspondientes a los residentes rurales se mantienen en los mismos niveles del año 2001 en
el NEA (50%), Cuyo (59%) y la Patagonia
(62%), reflejando crecimientos leves en el
NOA (donde pasan del 48% al 50%), mientras que en la Región Pampeana transitan del
57% al 61%. Es decir que la participación
en los mercados de trabajo de la población
urbana ha recorrido una trayectoria inclusiva, principalmente en la Región Pampeana,
mientras que entre la población rural se mantienen niveles similares a los del año 2001.
Al interior del área rural, la Región Pampeana y el NOA muestran incrementos de
las tasas de actividad tanto en zonas agrupadas como dispersas. Pero mientras que en
el primer caso la participación laboral crece

79

�El contexto: comportamiento sociodemográfico de la población

Tasas de actividad total y variación intercensal (2010-2001)
por área y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 13

80

(Gráfico 14).

2.3. Principales evidencias en torno
al comportamiento sociodemográfico
de la población

Tasas de actividad total y variación intercensal (2010-2001)
por zona rural y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 14

más entre los pobladores de zonas dispersas
(8,4%, frente al 7,4% en las localidades rurales), en el segundo se verifica el proceso
contrario (5,7% en zonas agrupadas, frente
al 2,4% en lo rural disperso). En el NEA y
la Patagonia, las tasas de actividad aumentan
entre la población radicada en las localidades rurales (7,2% y 3,6% respectivamente)
y disminuyen levemente entre los residentes a campo abierto. Cuyo presenta la mayor
estabilidad en el período intercensal, tanto
en zonas rurales agrupadas como dispersas

k El despoblamiento del campo que se
registra en la actualidad debe ser contextualizado en un proceso histórico de urbanización
que acompaña al desarrollo capitalista. Este
proceso tiende a desacelerarse progresivamente, sobre todo en las regiones con menor
incidencia de la población rural, lo cual permite suponer que esta tendencia se estaría
acercando gradualmente a una situación de
estabilidad.
k La disminución de la población residente en áreas rurales se explica principalmente
por el abandono de la residencia en zonas
dispersas. Si bien se registran departamentos
en que las disminuciones de los residentes a

campo abierto coinciden con el incremento
de los que habitan en las localidades rurales, se observan también departamentos donde las pérdidas de población se manifiestan
tanto en zonas rurales agrupadas como en las
dispersas. En este último caso, cabe suponer
una migración del campo a la ciudad.
k La relación de género favorece a las
mujeres en las áreas urbanas, siendo Cuyo y
la Región Pampeana las más “feminizadas”
y la Patagonia la más “masculinizada”. En
las áreas rurales la relación entre mujeres y
varones se invierte a favor de estos últimos; la
participación de las mujeres resulta más baja
en las zonas dispersas que en las agrupadas.
Por otro lado, la variación intercensal, tanto
en zonas rurales dispersas como agrupadas,
favorece en mayor medida a las mujeres en
el NEA y el NOA. Al observar la distribución
departamental de este comportamiento, surge
como hipótesis que el incremento de la participación de las mujeres que se registra en
zonas rurales dispersas podría ser explicada
por la emigración de los varones. La mayor
participación de las mujeres en zonas agrupadas podría asociarse con la preferencia de
las mujeres a fijar residencia en los poblados rurales.
k Las brechas generacionales muestran
una mayor participación de la población
joven en áreas urbanas que en las rurales,
principalmente del NOA. En el período intercensal se produce un incremento de la proporción de jóvenes, tanto en áreas urbanas
como rurales; entre las regiones, se destaca
la situación de Cuyo, donde las variaciones

más pronunciadas favorecen a los jóvenes rurales. Al comparar las brechas generacionales entre zonas rurales agrupadas y dispersas se observa que la Región Pampeana es
la más inequitativa para los jóvenes rurales,
cuya participación es mayor en zonas dispersas que en las agrupadas. En este caso surge como hipótesis que las zonas rurales dispersas pampeanas estarían ejerciendo cierto
poder de retención sobre los jóvenes, probablemente relacionada con la orientación de la
demanda laboral. En el resto de las regiones
la participación de los jóvenes es mayor en
las localidades rurales.
k Las tasas de dependencia, que reflejan
en términos teóricos el esfuerzo económico
que debe realizar la población en edad de
trabajar para sostener a los niños y adultos
mayores, muestran caídas significativas en el
período intercensal, tanto en áreas urbanas
como en las rurales. Aquellas regiones con
tasas de dependencia más elevadas (el NEA
y el NOA) son las que registran las disminuciones más significativas. La disminución de
las tasas de dependencia en las áreas rurales
podría asociarse con la relocalización de determinado tipo de hogares –de constitución
reciente o por el contrario en la etapa del
“nido vacío”– o bien con el descenso de la
natalidad. Al considerar el nivel de las tasas
de dependencia en zonas rurales agrupadas
y dispersas se observan comportamientos diferenciales por región. En la Patagonia y la
Región Pampeana las tasas de dependencia
son más altas en las localidades rurales, en
el NEA se registra paridad, y en Cuyo y NOA
la situación se invierte.

k El peso demográfico de la población
infantil es mucho más alto que el de la población de adultos mayores. Sin embargo, la
Región Pampeana comienza a mostrar indicios de envejecimiento poblacional. Por otro
lado, las TDAM permanecen estables entre
2001 y 2010, mientras que las TDI presentan
caídas de diferente intensidad entre regiones.
Particularmente las áreas rurales del NEA y
el NOA, donde se registran las TDI más elevadas, muestran fuertes reducciones en el período intercensal. Dentro del medio rural, las
TDI resultan levemente más altas en zonas
agrupadas, lo que afianza la hipótesis de que
las familias con niños pequeños eligen los
poblados rurales como zonas de residencia.
k En términos potenciales y agregados,
la disminución de las tasas de dependencia
aliviana el esfuerzo económico que debe realizar la población en edad de trabajar, pero
para conocer la configuración efectiva del fenómeno resulta necesario considerar las tasas
de actividad. Se observa así que la participación en el mercado de trabajo de la población
rural, con excepción de la pampeana, se mantiene prácticamente en los mismos niveles
que se registraban en el año 2001, mientras
que la población urbana incrementa su participación. En el medio rural, los incrementos más significativos se producen en zonas
agrupadas, menos en la Región Pampeana
donde crecen más las tasas de actividad de
los pobladores de zonas dispersas. k

81

�Productoras florícolas, Jujuy.

3
La situación
de las mujeres
jóvenes

82

83

�La situación de las mujeres jóvenes

84

Incidencia de las mujeres jóvenes y variación intercensal
(2010-2001) por área y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

En este apartado se aborda en particular
la caracterización de la situación sociodemográfica de las mujeres jóvenes, considerando
las brechas de género y generacionales relacionadas con los patrones de asentamiento
geográfico y su variación en el tiempo.
La distribución de las mujeres jóvenes por
área geográfica da cuenta del escaso peso relativo de este segmento de la población en
áreas rurales, principalmente de la Región
Pampeana, donde las jóvenes rurales representan en torno al 5% de las mujeres jóvenes. La participación de las jóvenes en áreas
rurales del NEA, el NOA y Cuyo se ubica
en niveles cercanos al 20%. En el período
intercensal las caídas más significativas se
registran en el NEA (Gráfico 15).
Por otro lado, resulta interesante destacar
que en el NEA, el NOA y Cuyo las mujeres
jóvenes tienen mayor participación en las
zonas rurales dispersas que en las agrupadas, si bien las pérdidas más significativas
de población femenina joven se producen a
campo abierto. En el NEA, el porcentaje de
mujeres jóvenes residentes en zonas rurales
dispersas representa un 18,9% menos que en
2001, mientras que en las localidades rurales
se registran ganancias del 11,1%. En Cuyo
se observan movimientos similares pero de
menor intensidad (el porcentaje de mujeres
jóvenes radicadas en zonas dispersas cae un
6,1% y la incidencia de las residentes en poblados rurales se incrementa un 5,6%). En el
NOA las variaciones resultan negativas tanto
en las zonas rurales dispersas como en las

Gráfico 15

Gráfico 16

Incidencia de las mujeres jóvenes y variación intercensal
(2010-2001) por zona y región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.1. Distribución espacial de las
mujeres jóvenes

agrupadas, pero la intensidad del fenómeno
es mayor en las primeras (-8,9% y -2,3%).
Cabe suponer, por lo tanto, que las mujeres
jóvenes del NEA y Cuyo tienden a abandonar
la residencia a campo abierto para dirigirse a
los poblados rurales. En cambio, en el NOA
estarían abandonando el medio rural para radicarse en aglomerados urbanos (Gráfico 16).
En los mapas departamentales que se presentan a continuación es posible observar las

variaciones intercensales del porcentaje de
mujeres jóvenes residentes en zonas rurales
agrupadas y dispersas de cada región, de
manera que el color más oscuro refleja incrementos de la incidencia relativa de este
segmento de la población y los más claros,
disminuciones de distinta intensidad.
El predominio de colores claros en las zonas rurales dispersas de todas las regiones
da cuenta de redistribuciones espaciales que
reflejan una menor participación de la población femenina joven. Esta situación se invierte en las zonas rurales agrupadas, donde
se perciben variaciones positivas de manera
generalizada.
En las zonas rurales dispersas de la
Región Pampeana, las caídas más pronunciadas del porcentaje de mujeres jóvenes se
registran principalmente en la provincia de
La Pampa y los departamentos limítrofes de
Buenos Aires, el oeste de Córdoba, los departamentos puntanos de General Pedernera y
Junín, y el centro-norte de Córdoba. Hacia el
este de la región, las pérdidas más intensas
configuran una mancha transprovincial que
comprende a la provincia de Entre Ríos, y
k

se prolonga sobre el sur de Santa Fe, Marcos
Juárez y el norte de Buenos Aires. Estas manchas muestran como anverso incrementos del
porcentaje de las mujeres jóvenes radicadas
en zonas rurales agrupadas.
k En el NEA se verifica el mismo proceso. Como excepción, en las zonas rurales
dispersas de Bermejo (Chaco) e Iguazú, San
Pedro y San Javier (Misiones) se observan
leves incrementos del porcentaje de mujeres
jóvenes. En las zonas rurales agrupadas se
verifican caídas pronunciadas en Independencia, 12 de Octubre y 1° de Mayo (Chaco),
San Roque (Corrientes) y Cainguás (Misiones), que se erigen así en focos de expulsión
de mujeres rurales jóvenes.

k En la Patagonia predomina la situación
de abandono de las zonas rurales dispersas e
incremento de la participación en las agrupadas. En algunos departamentos de esta región –como Valcheta en Río Negro, Gaiman
y Rawson en Chubut, y Río Chico en Santa
Cruz– se manifiestan situaciones atípicas,
definidas por el aumento del porcentaje de
mujeres jóvenes que residen a campo abierto y la disminución de las radicadas en los
poblados rurales. k

k En el NOA se configura una mancha
que comprende la provincia de Tucumán, el
norte y oeste de Santiago del Estero y el este
de Catamarca, donde se observan incrementos o disminuciones leves de la incidencia de
la población femenina joven radicada en zonas rurales dispersas. En los pueblos o parajes del oeste de Tucumán se registra también
una mayor participación de las mujeres jóvenes, lo cual permite suponer que esta zona
constituye un foco de retención.
k En Cuyo sólo se producen pérdidas de
población femenina joven en las zonas rurales dispersas del oeste y centro de San Juan.
Resulta destacable la situación de Mendoza,
donde las jóvenes pierden participación en
las localidades rurales y la ganan en zonas
rurales abiertas.

85

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

36 37

50

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Menos de -18,8

17

27
30
39

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Más de 0
111

112

113

141

142

155
154
157
183

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156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

86

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De -18,8 a -10,7

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De -10,6 a 0

19

43

52

10

21

31

66

152

18

42

110

11

16

38

60

No existe población
del área

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
por área, según
departamento (%).

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

87

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
SANTIAGO
DEL ESTEROjóvenes
las mujeres
por área, según
departamento (%).

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

63
65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De -18,8 a -10,7

Más de 0

35

33

No existe población
del área

De -10,6 a 0

22

61

62

17

34

Menos de -18,8

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

88

89

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De -18,8 a -10,7

47
53

Menos de -18,8

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De -10,6 a 0

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
CHILE
por área, según
departamento (%).

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
Noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

90

91

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
por área, según
departamento (%).

4

9

6

7

15

22
CHILE

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

20

De -18,8 a -10,7

8

14
18

No existe población
del área
Menos de -18,8

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De -10,6 a 0

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

92

93

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Variación intercensal
(2010-2001)
de la distribución de
las mujeres jóvenes
por área, según
departamento (%).

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

41

43

44

No existe población
del área

45

Menos de -18,8

46

45
46

De -18,8 a -10,7
De -10,6 a 0

47

49

47

Más de 0

48

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

94

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

95

�La situación de las mujeres jóvenes

En el año 2001 las brechas de género en
zonas rurales agrupadas presentaban valores muy similares en todas las regiones, que
colocaban en ventaja a los varones jóvenes.
En el período intercensal, la relación de género recorre una trayectoria que posiciona

96

Brechas de género (%M / %V) en la población joven por área.
Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Para determinar si los patrones de asentamiento geográfico de las mujeres jóvenes
las distinguen de los varones jóvenes resulta
necesario analizar la evolución en el tiempo
y la distribución en el espacio de las brechas
de género.
En áreas urbanas, la relación entre mujeres y varones jóvenes favorece levemente a
las primeras (valores superiores a 1) en todas
las regiones del país. La variación intercensal sólo adquiere relevancia en la Patagonia
(donde la relación se invierte a favor de los
varones) y en Cuyo (donde la participación
de mujeres y varones tiende a equipararse).
En las áreas rurales la brecha se torna
desfavorable para las mujeres jóvenes (valores inferiores a 1). Esta situación adquiere
notable magnitud en la Patagonia, conocida
por el grado de masculinización de su población, mientras que en Cuyo se registran las
diferencias más reducidas. Las regiones que
muestran las variaciones intercensales más
significativas son el NEA y el NOA, donde
la relación entre mujeres y varones jóvenes
tiende hacia una mayor paridad, probablemente debido a un proceso de emigración que
afecta de manera más significativa a la población masculina joven (Gráfico 17).

Gráfico 17

Gráfico 18

Brechas de género (%M / %V) en la población rural joven por zona.
Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.1.1. Brechas de género en la
población joven

a las mujeres del NOA en situación de mayor equidad que las pampeanas, patagónicas
y cuyanas, y reposiciona a las jóvenes del
NEA, que pasan a tener mayor peso que los
varones jóvenes. Esta pérdida de participación de la población masculina joven podría
asociarse con la preferencia de las mujeres
con hijos pequeños a sentar residencia en los
poblados rurales.
Por su parte, el porcentaje de mujeres jóvenes residentes en zonas rurales dispersas
resulta muy inferior al de los varones jóvenes, principalmente en la Patagonia. En el
NEA y el NOA la relación de género varía a
favor de las mujeres en el período intercensal
(sin que se invierta el sentido de la relación).
Nuevamente en estos casos cabe suponer la
ocurrencia de un proceso de emigración del
que participan en mayor medida los varones
que las mujeres jóvenes (Gráfico 18).
A fin de especificar la localización de estos
comportamientos en las zonas rurales agrupadas y dispersas de cada región, se presentan
los mapas departamentales correspondientes
al año 2010. En estos, el color más oscuro
indica que la participación de las mujeres
jóvenes iguala o supera a la de los varones
del mismo tramo de edad, mientras que los
colores más claros indican distinta intensidad de predominio de los varones.
k Se observa así que en los poblados
rurales de la Región Pampeana se impone la
presencia de las mujeres jóvenes, que superan la proporción de varones o se encuentran
en situación de alta paridad. Esta relación se
invierte a campo abierto, donde las jóvenes

representan en general menos del 80% de los
varones jóvenes. Sin embargo, en las zonas
rurales dispersas del noroeste de Córdoba, el
noreste, centro-este y sureste de Santa Fe, el
norte y sur de Entre Ríos, el norte del núcleo
agrícola de la provincia de Buenos Aires y
el norte de la cuenca del Salado se observan
manchas de mayor paridad. Cabe destacar la
diversidad de los contextos donde se localizan estos fenómenos, que se manifiestan por
igual en áreas marginales como el oeste de
las sierras cordobesas y el norte de Santa Fe,
y en las zonas agrícola (zona núcleo) y ganadera (cuenca del Salado) más ricas del país.
En las zonas rurales agrupadas del
NEA también se generaliza el predominio de
las mujeres jóvenes, mientras que en las zonas dispersas se conforman manchas de alta
paridad que abarcan prácticamente la totalidad de los departamentos de Misiones, la
franja correntina ubicada sobre el río Paraná,
el este y sur chaqueño, y el noreste y oeste
formoseño. Cabe señalar el predominio de
mujeres jóvenes que se registra en los departamentos correntinos de Empedrado y Esquina y el departamento chaqueño de O’Higgins.
k

k En el caso del NOA se destaca la mayor presencia de mujeres jóvenes en las zonas rurales dispersas del norte de Jujuy y los
departamentos lindantes del norte de Salta, a
los que se suman La Poma, la Capital y San
Carlos, así como también en Chicoana. En
Tucumán este fenómeno se manifiesta en Tafí
Viejo, Yerba Buena y Lules, ubicados en las
proximidades de Capital, y los departamentos
de Monteros (al oeste de la provincia). En Ca-

tamarca se observa en los departamentos de
Fray Mamerto Esquiú y Capital; en La Rioja,
en San Blas de los Sauces y Castro Barros; y
en Santiago del Estero, en Loreto y Salavina.
k En las extensiones abiertas de Cuyo,
este comportamiento se verifica en los departamentos sanjuaninos de Albardón, Caucete
y Pocito, y en los departamentos mendocinos
de Rivadavia y San Rafael.
En las zonas rurales dispersas de la
Patagonia, las situaciones de mayor paridad
se observan en el suroeste de Neuquén y los
departamentos rionegrinos de General Roca
y Valcheta; y no se registra predominio de las
mujeres jóvenes en las extensiones abiertas
de ningún departamento de las provincias de
esta región.
De esta manera, la configuración departamental de las manchas donde se manifiesta
un incremento de la participación de las mujeres rurales jóvenes residentes en áreas dispersas afianza la hipótesis de la ocurrencia de
procesos de emigración, ya sea permanente
o estacional, que afectan en mayor medida a
los varones jóvenes. Por su parte, la mayor
presencia de las jóvenes en los poblados rurales podría asociarse a la elección de estos
ámbitos para la crianza de los hijos. k
k

97

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

64

Menos de 0,85

17

39

42
53

Más de 0,99
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
174
178
176
173
195 196
193
175
194
211
191
192
210
212
209
188
190
227
208
226
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

98

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,85 a 0,89

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,9 a 0,99

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

99

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%). Año 2010.

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

66

68
71

25
24

23

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,85 a 0,89

Más de 0,99

37

36

39

47

De 0,9 a 0,99

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,85

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

100

101

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,85 a 0,89

47
53

Menos de 0,85

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

62

46
47

53
56 57

76
81

92

104

93

82

113

102
100

106

108

85

95

94

108

84

83

107
105

77
87
86
96

103

109

51
52

50

58

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

48

54

64

69

75

99

111

114

114

115

115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

ENTRE RÍOS

116

63
66
67

40
39

49

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

41

61

60

59

44

68

69

Más de 0,99

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,9 a 0,99

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
CHILE
(%). Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

102

103

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,85 a 0,89

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,85

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,9 a 0,99

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,99

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

104

105

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

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27

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30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre la
población femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

33

32
31

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área
Menos de 0,85

45
46

45
46

De 0,85 a 0,89
De 0,9 a 0,99

47
48

49

47

Más de 0,99

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

106

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

107

�La situación de las mujeres jóvenes

108

Brechas generacionales (%MJ / %MNJ) en la población femenina
por área.Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

En el total del país 20 e independientemente
del área de residencia, las mujeres jóvenes
representaban en el año 2001 el 45% de las
mujeres no jóvenes, relación que se mantiene estable en el período considerado (47%
en 2010).
En áreas urbanas, la menor proporción
de mujeres jóvenes se registra en la Región
Pampeana y Cuyo, donde las variaciones intercensales resultan poco significativas. Si
bien en 2001 el NOA era la región con mayor
participación de mujeres jóvenes urbanas, el
incremento registrado en el NEA determina
que en el 2010 la relación entre mujeres jóvenes y no jóvenes se ubique en valores similares a los del NOA.
Por su parte, en todas las regiones del país
–con la excepción de Cuyo– la participación
de las mujeres jóvenes en áreas rurales es
más baja que en áreas urbanas. Entre extremos del período censal la brecha generacional se acorta a favor de las jóvenes de manera
más relevante en el NEA y el NOA que en
las otras regiones (Gráfico 19).
Como se señaló antes, en las áreas rurales
de la Región Pampeana la proporción de jóvenes es la más baja de todas las regiones, mientras que en Cuyo se registran las situaciones
de mayor paridad. Al considerar el peso de las
mujeres jóvenes (en relación con las no jóvenes) en zonas rurales agrupadas y dispersas de
estas dos regiones se pone de manifiesto que
la participación de las jóvenes es levemente
superior en el campo que en los poblados rurales. Se evidencia así que las extensiones rurales abiertas de Cuyo detentan un alto poder

Gráfico 19

Gráfico 20

Brechas generacionales (%MJ / %MNJ) en la población rural
femenina por zona. Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.1.2. Brechas generacionales
en la población femenina

de retención de la población femenina joven
(Gráfico 20).

los departamentos de Formosa y en muchos
de Corrientes.

En los mapas departamentales de las brechas generacionales registradas en zonas rurales agrupadas y dispersas para el año 2010,
las situaciones de mayor paridad entre el porcentaje de mujeres jóvenes y no jóvenes quedan reflejadas mediante los colores más oscuros y los de menor paridad en perjuicio de
las jóvenes, mediante los colores más claros.

k También en el NOA la presencia de
mujeres jóvenes resulta más elevada en los
poblados rurales que en el campo. Aun así,
en las zonas rurales dispersas es posible observar la configuración de manchas de mayor
paridad en el norte de Salta y el este de Jujuy;
la provincia de Tucumán y los departamentos santiagueños limítrofes con ella; el sur de
Catamarca y el centro-este de La Rioja. Pero
tal vez lo más destacable sea la conformación
de una amplia franja de participación baja,
que se dispone de norte a sur sobre el oeste
de la región abarcando la zona cordillerana.

k Se observa así que en las zonas rurales
dispersas de la Región Pampeana predomina una participación alta de las jóvenes en
relación con las no jóvenes, principalmente en Santa Fe, el este y sur de Córdoba y
el extremo norte de La Pampa. Esta mancha
se prolonga hacia el este, sobre el norte de
Entre Ríos. En el noreste de la provincia de
Buenos Aires se conforma otra mancha que
abarca los departamentos más próximos al
área metropolitana.
Por su parte, en las localidades rurales de
la provincia de Buenos Aires (menos el este
de la cuenca del Salado y el este del núcleo
agrícola), el este de La Pampa, el este y sur
de Córdoba, el sur y centro-oeste de Santa
Fe y el centro-este de Entre Ríos se observan
las brechas más amplias en desmedro de las
mujeres jóvenes.
k

En las zonas rurales agrupadas del

NEA se generaliza la participación alta de las

jóvenes. Si bien este comportamiento se replica en las zonas dispersas, en estas últimas
se conforman manchas de menor participación relativa en prácticamente la totalidad de

dispersas de estos mismos departamentos la
presencia de las jóvenes asume los niveles
más bajos.
En Santa Cruz, que registran niveles de
participación altos tanto en zonas rurales
agrupadas como dispersas. Resulta destacable el caso de Lago Buenos Aires. En las
extensiones rurales abiertas de este departamento la proporción de mujeres jóvenes supera al de las mujeres no jóvenes. k

k Como fuera señalado, Cuyo presenta
una situación particular definida por la alta
presencia relativa de mujeres jóvenes, tanto
en zonas rurales agrupadas como dispersas,
de prácticamente la totalidad de los departamentos. Esta alta proporción se verifica tanto
en el nivel del género como en el generacional.
k En la Patagonia, las zonas rurales
dispersas con mayor paridad generacional
se localizan en el norte y oeste de Neuquén,
los valles alto y medio de Río Negro y los
departamentos de Valcheta y Conesa. Esta
situación se constata asimismo en los departamentos costeros de Chubut y Santa Cruz, y
en Tierra del Fuego.
En Chubut, la participación de las mujeres
jóvenes resulta alta en las localidades rurales
de los departamentos ubicados hacia el oeste de la provincia, mientras que en las zonas

109

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

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Menos de 0,4

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42
53

Más de 1
110

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112

113

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154
157
183

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156

158

159
186

185

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197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

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71

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105
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103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

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111

112

113

141

142

155
154
157
183

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158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

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46

58

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68

69

34

33

49
47

48

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61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
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144
168
151
150
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143
146
167 169 170
172
166
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162
171
161
165
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160
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174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
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208
205
189
228
225
207
202
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206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

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60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
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116
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117 119
138
148 149
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151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
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181
174
178
176
173
195 196
193
175
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211
191
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210
212
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227
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226
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225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

110

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,4 a 0,449

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,45 a 1

19

43

52

10

21

31

66

152

18

27

38

60

No existe población
del área

11

16

30

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
(%). Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

111

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%). Año 2010.

25
24

23
26

31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

25
24

23

66

68
71

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,4 a 0,449

Más de 1

37

36

39

47

De 0,45 a 1

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,4

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58

59
ENTRE RÍOS

59
URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

112

113

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,4 a 0,449

47
53

Menos de 0,4

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

47
53

63
66
67

62

76
81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

69

75

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

61

60

59

41

40
39

49

44

68

69

Más de 1

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,45 a 1

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
CHILE
(%). Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

114

115

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
(%). Año 2010.

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,4 a 0,449

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,4

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,45 a 1

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 1

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

116

117

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
Patagonia
Brecha entre
las mujeres jóvenes
y no jóvenes,
por departamento
(%). Año 2010.

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

31
39

35

42

40

38

37

36

27

25

33

32

34

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

45

Menos de 0,4

46

46

De 0,4 a 0,449
De 0,45 a 1

47

Más de 1

48

49

47

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

118

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

119

�La situación de las mujeres jóvenes

En síntesis, en el período intercensal las jóvenes rurales tienden a abandonar la residencia en zonas dispersas para fijarla en pueblos
y parajes, probablemente por las ventajas que
ofrecen estos ámbitos en cuanto a la oferta de
servicios básicos para la atención de la salud y la escolaridad de sus hijos. En cambio,
las extensiones rurales abiertas se muestran
fuertemente masculinizadas. Sin embargo, en
las zonas rurales dispersas de la Región Pampeana se observan comportamientos similares
en contextos muy distintos. Zonas marginales
como el oeste de Córdoba y el norte de Santa
Fe comparten el incremento de la participación de las mujeres jóvenes con algunos partidos del núcleo agrícola y la cuenca del Salado.
La explicación más probable de este fenómeno
es la ocurrencia de un proceso de expulsión
que afecta en mayor medida a los varones jóvenes por la falta de oportunidades laborales
en ambos contextos, de modo que el precario
nivel de desarrollo económico-productivo de
las zonas marginales estaría provocando los
mismos efectos que la mecanización de las
tareas agrícolas en la zona más rica del país.
La situación de la zona ganadera podría relacionarse con la coyuntura sectorial.
En cuanto a las brechas generacionales se
destaca la situación de la Región Pampeana,
donde se registra una mayor participación de
las mujeres jóvenes en las zonas rurales dispersas que en las agrupadas. Esto se debe a
la concentración de los otros tramos etarios
(población femenina menor a 15 años y mayor de 34 años) en las localidades rurales. En
tres de las restantes regiones del país, la presencia de las mujeres jóvenes en los poblados rurales supera la registrada en extensiones

120

abiertas. Resulta particularmente destacable
la situación que se observa en el oeste del
NOA, donde la proporción de mujeres jóvenes
se ubica en los niveles más bajos con respecto a las no jóvenes. Es decir que las jóvenes
estarían abandonando en mayor medida que
las mujeres no jóvenes la residencia en las
zonas rurales abiertas de la región cordillerana. Cuyo constituye una excepción, ya que
muestra altos niveles de participación de las
jóvenes, tanto en relación con los varones jóvenes como a las mujeres no jóvenes, en zonas
rurales agrupadas y dispersas.
3.1.3. La visión de los actores: por
qué migran y por qué se quedan los
varones y mujeres rurales jóvenes
Se ha incorporado la dimensión subjetiva
al fenómeno de las migraciones para analizar
las condiciones y motivaciones que pueden
estructurar o contribuir a tomar la decisión,
ya sea individual o familiar, de migrar o de
permanecer. La primera constatación que
surge del análisis cualitativo, que contribuye a reforzar los hallazgos cuantitativos, es
que por diversos motivos tanto los varones
como las mujeres se van.
“La mujer es la que lleva la casa y su rol es
importante, y ya no quedan más. La mujer ya
no quiere hacer tareas rurales, criar pollos, a
la mujer no le interesa… Ven que en el campo
hay que trabajar 24 horas… Además tienen
que vivir solas y, con la inseguridad, tienen
miedos, como a escuchar ruidos en la casa y
estar sola.” “Yo fui criada en la chacra, manejando un tractor. A los 19 años, le dije a
mi papa que yo no quería esa vida para mí y

me fui a Viedma.” (Grupo focal, Río Negro)
“Siempre queda el hombre solito en el campo; la mujer por uno u otro motivo está en
el pueblo con los hijos. Las mujeres se van a
los centros urbanos a que los pibes terminen
de estudiar; la tendencia siempre es irse a los
centros urbanos más grandes” (Técnico, Río
Negro)
En cada provincia, en cada comunidad,
cada joven y su familia viven problemáticas
comunitarias y locales disímiles, tienen diferentes configuraciones familiares y representaciones diversas acerca de lo que significa
migrar; por ello se ven las migraciones como
fenómenos sociales y culturales históricamente determinados y producto de prácticas
individuales y familiares motivadas, más que
por el cálculo y la racionalidad, por cierta
“lógica práctica” estructurada alrededor de
“disposiciones para actuar, percibir y sentir” (Roman y González, 2012:15). Se analizó entonces la existencia de problemáticas
estructurales en la realidad sociohistórica y
las condiciones económicas locales y contextos microsociales, situaciones concretas
de la vida cotidiana, que definen o permean
la decisión de irse. Asimismo, se incorporó
el análisis de género para apreciar cómo los
procesos de migración, la decisión de irse o
quedarse, y las motivaciones para hacerlo se
estructuran de manera diferente entre varones y mujeres.
Actualmente la migración de jóvenes rurales, mujeres y varones, toma variadas formas
en cuanto a movimientos, lugares a los que
migran y lapsos de tiempo. Se pueden encontrar movilidades pendulares o diarias, cíclicas o estacionales o migraciones de tiempo

12. La tasa de dependencia total surge como resultado de la cantidad de personas potencialmente inactivas (menor de 15 años y mayor de 64 años) / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.

indefinido. Desplazamientos que los llevan
a grandes aglomerados urbanos, a poblados
más cercanos tras dejar la unidad productiva,
desplazamientos diarios (trabajar en la ciudad y vivir en el campo) o bien movimientos
a otras zonas rurales por trabajo.
En el trabajo de campo, según la provincia y el perfil de los productores, aparecían
diversos circuitos migratorios. Por un lado,
los fijados por actividades agrarias, es decir,
migraciones estacionales de las que se retorna. En estos desplazamientos, se van mayormente los varones –desde uno hasta nueve meses– para realizar actividades como la
cosecha de la papa en Balcarce, actividades
frutícolas, desflorada del maíz, actividades
forestales. Por otro lado, se encontraron circuitos en los cuales mayormente los varones
migran por trabajo extrapredial en la misma provincia, con estancias más cortas fuera
de la unidad productiva y en actividades no
agrícolas, por ejemplo, como albañiles de la
construcción.
Se dan asimismo traslados a pueblos cercanos para instalarse definitivamente, impulsados por la búsqueda de una mejor calidad
de vida y acceso a servicios. Otro tipo de
proceso es el de las migraciones definitivas
a centros urbanos más grandes y migraciones
por estudio. Estas últimas, y las migraciones
temporarias por actividades productivas, son
las más frecuentes entre los jóvenes.
A partir de esta diversidad de migraciones,
las realidades sociohistóricas en que viven
estas familias dialogan con las condiciones
concretas de existencia y las representaciones e imaginarios que hay respecto de quedarse o irse. En cada uno de estos lugares, en

la discusión en grupos o en las entrevistas,
se planteó una determinación directa entre
oportunidades laborales, oportunidades educativas (principalmente continuar estudios
superiores) y la decisión de migrar. Tales
dimensiones se encuentran estrechamente
vinculadas, atravesadas por la idea de buscar una mejor calidad de vida y por la percepción, en algunos casos, de que esa mejor
calidad de vida se encuentra en la ciudad.
Se pudo advertir una pérdida de horizonte
de futuro a partir de un contexto sociohistórico que no les permite a los jóvenes estructurar un proyecto de vida autónomo en
sus lugares de origen. En tal sentido, pueden
analizarse en primer lugar los factores condicionantes de las migraciones juveniles a partir de las limitaciones económicas. Aparece
la problemática de la escasez de tierra que
determina que no todos los jóvenes puedan
mantenerse en las explotaciones familiares,
ya sea por la inestabilidad en la tenencia o
por el achicamiento de las parcelas por división entre los herederos. Asimismo, la limitada oferta de trabajo rural (por la disminución
del número de tareas productivas y la maquinización) define la búsqueda de trabajo como
un condicionante que actuaría forzando las
migraciones de desempleados rurales. El monopolio de la producción de frutas en el Alto
Valle, la minería en San Juan, las papeleras
en Misiones y sus cambios en los procesos
de trabajo (tecnificación) fueron planteados
como situaciones complejas que inciden en
la escasez de oportunidades laborales locales. En este sentido, la migración se torna
una estrategia, tanto individual como familiar, para superar las restricciones –laborales

y de posibilidades productivas– que encuentran en sus comunidades.
“A veces vos tenés lechuga, no tenés móvil
propio, tenemos que buscar a alguno que vaya
a hacernos el flete, la mayoría de las mujeres
que van a hacer su venta. Si va por la vuelta,
va a llegar a las 9 de la mañana, ya se va a ir
marchitando. Ya no hay gente. Todo es dificultad. Entonces hay un montón de factores que
nos marginan. Cosas que fracasan y después
te bajonean. Vos decís: ‘laburo, laburo, laburo,
y al final pierdo todo’. Entonces no me resulta.
La mayoría agarra y dice: ‘Bueno, me voy a la
mierda’. A lo mejor voy y vivo un poquito mejor, o me voy a comer al basural. La mayoría
va al basural.” (Joven varón rural, Misiones)
Pese a que hay intentos de quedarse en el
campo, de apostar a la producción agrícola,
muchas veces estas limitaciones y la realidad tan dinámica de los jóvenes lleva a que
se desalienten rápidamente y decidan irse.
Lejos, o bien a poblados cercanos a realizar
trabajos más urbanos.
“Y después llegó el fin de año. Uno se fue
a trabajar con el papá de albañil; le convino
irse a Brasil, donde tiene parientes, se fue para
allá, está trabajando de albañil, con ganas de
volver. Otro que está trabajando acá en Eldorado, trabaja en seguridad. Ambos hicieron
un intento importante de trabajar en lo productivo junto a sus padres en el mismo predio,
encarando un poco más autónomamente la
producción y se ve que económicamente no les
respondió.” (Técnica, Misiones)
“Aquí somos pequeños productores, no vas a
encontrar muchas hectáreas, vas a encontrar
productores con cinco, diez. El que más tiene,
tendrá veinte. Por ahí te encontrás con alguno

121

�La situación de las mujeres jóvenes

que tiene cincuenta hectáreas pero esas cincuenta hectáreas son de monte y lo usa para
pastoreo de los animales, capaz que siembra
tres o cuatro, o dos hectáreas. No hay grandes extensiones de siembra. Capaz que viste
grandes extensiones de siembra y son de los
grandes finqueros; esa es la gente de guita
que siembra grandes cantidades. Soja, y este
año he visto que han sembrado trigo, otros que
siembran maíz, pero una cantidad que vos ves
que se junta el campo con el cielo.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
En segundo lugar, un condicionante importante que estructura la decisión de irse es la
posibilidad para mujeres y varones jóvenes
de continuar sus estudios, sobre todo superiores, ya que si bien la oferta de educación
media aumentó en las zonas rurales, para poder continuar estudios terciarios o universitarios tienen que irse.
“A un joven que ve frustrada su posibilidad
de estudiar por falta de recursos económicos
o porque la escuela queda lejos y no tiene en
qué trasladarse, le es más simple: ‘¿No puedo
estudiar?, bueno, me voy fuera de la provincia a trabajar’. Se van a Buenos Aires o se
van a Tandil, y muchas veces estos jóvenes ya
no vuelven, porque forman sus familias en el
lugar donde tienen sus trabajos.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
Para las mujeres el proceso es diferente.
En general no migran tanto por trabajo: “Las
chicas no, porque generalmente o son mamás
muy jóvenes o se casan muy jóvenes y es como
que sientan sus raíces aquí en el campo y se
tienen que quedar”. (Líder de organización,
Santiago del Estero) Pero en los casos en que
la motivación gire alrededor de la continua-

122

ción de los estudios, aparece que son mayormente las mujeres quienes deciden irse. Porque irse es de alguna manera un anti-destino,
es decir, las mujeres se quedan en el campo
siendo mamás muy jóvenes o –quienes tienen
la posibilidad de hacerlo– se van a estudiar.
“En general, las mujeres que quedan ahí en
las estancias siempre se casan ahí, y quedan
como amas de casa, siempre quedan ahí cerquita. Pero los jóvenes de mi edad quedan todos ahí en las estancias, por lo general no salen a estudiar afuera, siempre quedan ahí. Los
dueños de los campos, sus hijas, casi todas se
van afuera, se vienen acá a San Cristóbal o se
van a estudiar a otras partes, no quedan aquí
en los campos.” (Joven varón rural, Santa Fe)
“Yo creo que vamos a terminar la escuela
e irnos a un lugar para seguir estudiando o
buscar un trabajo, porque allá no hay nada.
Digamos: dependemos de nuestros padres y
ahí nomás… y nunca vamos a llegar a nada,
como mi abuela. Mi abuela hizo hasta tercero y se casó y quedó ahí nomás, y yo quiero
ser alguien en la vida.” (Mujer joven rural,
Santa Fe)
“Y ellos se quieren preparar, quieren seguir
preparándose, y eso está bueno. Sobre todo se
ve más interés en prepararse en las chicas que
en los varones. El varón quiere por ahí ir a
trabajar, o quiere entrar en una carrera corta,
en la fuerza, eso les atrae mucho, entrar en
alguna fuerza. (…) Y las chicas tienen más
perspectiva para salir, ellas quieren… Hay
una que quiere estudiar agronomía ahora
que está la Facultad de Ciencias Forestales
acá… La Universidad, la UNAM, tiene más
carreras, entonces por ahí se ven interesadas
en las cosas. Hay otras que quieren estudiar

el profesorado de biología, o sea, están viendo
la posibilidad de prepararse y de salir.” (Directora EFA –Escuela de la Familia Agrícola–, Misiones)
En varias oportunidades se puso de manifiesto que en las zonas rurales los varones tienen la posibilidad de acceder al trabajo sin haber concluido estudios secundarios. Muchas

veces ellos dejan el nivel medio para continuar trabajando; sin embargo, las mujeres
tienen muchas más dificultades para insertarse en el mercado laboral si no tienen los estudios concluidos. Estudiar entonces, de cierta

manera, es una posibilidad de salir de los
esquemas tradicionales o roles preestablecidos asignados a la mujer. Migrar por estudio
es una posibilidad o parte de una estrategia
para afrontar particularmente esta situación
desventajosa. Se van a estudiar, si tienen las
condiciones económicas para hacerlo, o bien
se van a trabajar, generalmente insertándose
en el trabajo doméstico o de baja calificación,
sea porque no tienen preparación para desempeñarse en otras tareas, sea por determinada mirada discriminatoria que hay en las
ciudades hacia jóvenes del campo.
“Vos decís ‘empleada de comercio’. Pero
quién va a tomar como empleada a una chica que viene del campo, con las características de las que vienen del campo, frente a una
chica ‘rubia’ (aunque no sea tan rubia), bien
vestida, que se sabe dirigir a la gente, etcétera. Va a terminar de empleada doméstica o
de repositora de supermercado, pero no va a
ser la cajera, seguro.” (Técnica, Río Negro)
Pese a que hay disponibilidad de centros
educativos cercanos a las zonas rurales (generalmente de formación docente o tecnica-

12. La tasa de dependencia total surge como resultado de la cantidad de personas potencialmente inactivas (menor de 15 años y mayor de 64 años) / la población potencialmente activa (de 15 a 64 años) * 100.

turas superiores), el transporte continúa siendo deficiente y acarrea un costo que muchas
veces no puede ser afrontado por las familias.
Asimismo, es desestimulante no poder aplicar los conocimientos adquiridos, por falta
de puestos de trabajo locales, por lo que es
posible que la misma posibilidad de estudiar
derive en la decisión de irse. Varones y mujeres jóvenes buscan un contexto favorable
para desarrollarse: “Que haya un contexto
que me facilite a mí, como joven, que me pueda quedar. Porque yo sé que si me quedo, voy
a tener éxito aquí donde nací. Pero si no tengo los recursos…”. (Líder de organización,
San Juan)
En los discursos aparece la idea de que
los y las jóvenes se van porque no tienen alternativas en la comunidad, y además “no se

van preparados”, motivo por el cual terminan
realizando tareas de baja calificación o se van
a vivir en muy malas condiciones a zonas
urbanas. Se llega a naturalizar la migración,
planteándola como un hecho inevitable en el
contexto expulsivo en que viven, y apoyados
por los mismos padres para que se vayan.
Esto es complejo al momento de pensar políticas públicas para el sector.
“Ponele que yo tengo un chico que está a
punto de culminar su secundario; difícil que
tenga su trabajo: para quedar en el lugar no
hay. Ni para los jóvenes ni para los grandes.
El vecino nuestro se tiene que ir a la isla Martín García por tres meses. Se van a Buenos
Aires, están haciendo macheteada bajo cables
de alta tensión. O se van a Corrientes o Entre
Ríos. Van por tres meses. Y su familia tiene que
hacer malabarismo para sobrevivir y quedar
en la zona. Si no van todos... Porque hay un

montón de familias que fueron todos, porque
acá si no queda sufriendo tu familia. Uno se
va, viene y no le alcanza tampoco lo que trae.
Abandona todo, algunos nunca más vinieron.
Y están sufriéndolo como acá también. Es la
dificultad de la zona, bastante desesperante,
lo alejado que estamos de las grandes ciudades. No tiene solución, vos te vas a las grandes
ciudades y vas a sufrir lo mismo.” (Hombre
rural, Misiones)
“En general [los que migran] son los jóvenes que no se suman a trabajar en la chacra
junto a la familia y que entonces tampoco se
suman a la organización. Por ahí buscan estudiar y por ahí se van a estudiar a otro lado,
o después que estudiaron se van a trabajar a
otro lado, a otras provincias.” (Coordinadora
de Programa, San Juan)
“De hecho, los viejos muchas veces son lo
que incitan: ‘¿Qué te vas a quedar haciendo? Andá a estudiar, andá a buscar tu futuro,
andá’; y los pibes muchas veces se van y no
vuelven, terminan los estudios o quedan trabajando en las ciudades...” (Técnico, Río Negro)
Quedó evidenciado como una inquietud de
la mayoría de los técnicos y las técnicas, así
como de varias mujeres que participaron en
los grupos focales, la preocupación por los
jóvenes que no pueden irse, ni tampoco encuentran alternativas al quedarse. Estos jóvenes se quedan sin posibilidades de estudiar
por limitaciones económicas, ni de trabajar
en su localidad en condiciones satisfactorias
para su crecimiento y autonomía.
“Es que muchas veces los pueblos son expulsivos. Los jóvenes, ya sean mujeres o varones,
terminan de estudiar, terminan el primario
y se van a los pueblos más grandecitos, por

así decir, y allí hacen el secundario y después
cuando se van a hacer una carrera terciaria
o universitaria, después ya no vuelven muchas
veces; y es una lástima, porque el que no tiene
recursos o la familia que no puede mandar a
los jóvenes a estudiar queda dando vueltas,
y son los que muchas veces nosotros... nuestros proyectos apuntan a eso: a contenerlos y
ver de qué manera los incluimos…” (Técnico,
Río Negro)
Para comprender los condicionamientos
que llevan a la decisión de irse, es interesante retomar las significaciones alrededor
de la calidad de vida y las representaciones
sociales que se tiene sobre el espacio urbano.
La búsqueda de una mejor calidad de vida se
encuentra asociada a la accesibilidad y mejores condiciones de existencia, o bien, se puede relacionar a la búsqueda de otro “modo
de vida”. El campo es asociado a la idea de
escasez, precariedad, de que “no llegan las
cosas” o “estamos aislados”, y se ve a la ciudad como el progreso, que “ahí hay todo”,
como la posibilidad de acceder a servicios.
Al pensar en factores que pueden mejorar
calidad de vida, el acento está puesto, por un
lado, en la precariedad de los servicios en
la zona rural, fundamentalmente el acceso
a la salud. Por otro lado, se destacó la deficiencia del transporte y vías de comunicación
(incluida la conectividad), lo que dificulta
las actividades educativas. Sin embargo, el
mismo acceso a las nuevas tecnologías, posibilitado por la distribución de las notebooks
en las escuelas, muestra un mundo al que
quieren acceder los jóvenes. En un estudio
encarado por la Secretaría de Agricultura Familiar y ONU Mujeres (Roman y González,

123

�La situación de las mujeres jóvenes

2012) sobre los procesos de migración de la
juventud rural, se concluía que si bien esta
“cultura juvenil tiene una parte de rural, en
el contexto de la nueva ruralidad, tiene mucho más de juvenil”. La división entre los espacios urbanos y los rurales es cada vez más
difusa, con un contacto fluido, por acceso a
información, relaciones familiares y patrones
de consumo. Si bien las pautas y las necesidades reales de consumo no son las mismas,
los medios y el acceso a nuevas tecnologías
colaboran en homogeneizarlas como “necesidades de la juventud”.
“A ver… está muy claro: no descubro la pólvora si te digo que hay una expulsión de los
jóvenes del campo acá y en todos lados porque… las condiciones de vida en el campo son
tan contrastantes con las urbanas, y el sacrificio que significa la vida ahí, que la verdad
que entiendo que no valga la pena.” (Técnica,
Río Negro)
La demanda de mejorar la calidad de vida
fue planteada como la necesidad de una mayor presencia del Estado en el campo, o bien
en relación con decisiones individuales o familiares que pueden llegar a contraponerse
con la rentabilidad del sistema. Mejorar la
calidad de vida es algo caro, que entra en
tensión con la productividad o la reinversión en la parcela familiar, y de asocia con
lo que quiere la mujer. Ellas quieren mejorar la casa, pero ellos quieren reinvertir en
los predios.
“(...) La mujer quiere en general mejor calidad de vida y el hombre puja porque la empresa prospere. Entonces, a lo mejor, en lugar
de hacer una casa nueva, o comprarse una
casa en el pueblo prefiere comprarse un trac-

124

tor. Así como poner algo bien drástico.” (Técnico, Santa Fe)
“Sí, pero a la vez (...) también se reconoce
que el tambo, por no haber invertido en mejor
calidad de vida, ha perdido mano de obra capacitada; y muchos productores es como que
terminaron por abandonar la actividad por
no asumir una mejor instalación, una mejor
vivienda, digamos… Hay una resistencia al
cambio que tiene que ver con que la calidad
de vida es cara y si es caro termina la rentabilidad del sistema y no lo podemos sostener.
Entonces es como que ese debate se vivió mucho...” (Técnico, Santa Fe)
La calidad de vida es asociada asimismo
con las condiciones laborales, en el sentido
de considerar el trabajo en el medio rural
como muy sacrificado en relación con los logros que se obtienen. Y este sacrificio es esfuerzo, no es algo que todos los jóvenes del
campo quieren para ellos, tanto por lo que
implica en la salud o desgaste físico –sobre
todo en el caso de las mujeres– como por
los beneficios o posibilidades materiales que
pueden llegar a obtener.
“Para las productoras campesinas, el gran
problema de ellas es vivir día a día con sus
chiquitos en la escuela, su trabajo, poca dimensión de campo, que (...) entre que cuida
al chico, la comida, las vacas en la calle, todo
eso es… ¿Cómo te puedo decir? En vez de tener 20 años, 19 años, parece que ya tiene 30
o 40 años.” (Líder de organización, Santa Fe)
“También es cierto que el joven ve lo que
pasó al padre, porque el padre cultiva, o cría
cabras, y ‘yo no quiero ser lo mismo’. Pero
¿por qué? Porque vio que crió toda la vida cabras, y nunca pudo hacerse una casa de mate-

rial, o toda la vida tuvo una letrina. Entonces
‘yo no quiero hacer lo mismo, yo quiero irme’.”
(Líder de organización, San Juan)
Por último, se puede plantear una redefinición de lo rural ampliando el territorio en
un vínculo estrecho entre lo rural y lo urbano, en el que se contempla la posibilidad de
vivir en el campo, pero que implica, en términos de aspiraciones, poder acceder a los
servicios con que se cuenta en la ciudad para
vivir cómodos.
“Yo tengo una idea de que la persona –yo
siempre hablo en general, hombres, mujeres–,
la persona que está cómoda, que vive cómoda,
me refiero a tener una casa, un baño instalado, tener luz, tener agua potable, poder tener
la opción de tener tv por cable, quien está cómodo, no le importa vivir en medio del campo,
al contrario, creo que estás más tranquilo y te
quedás, no te vas. Yo creo que el joven que decide irse es porque le está faltando algo muy
grave acá, en su lugar, trabajo, comodidad,
servicios.” (Líder de organización, San Juan)
“Si la persona está cómoda donde vive, se
queda, produce, trabaja.” (Grupo focal, San
Juan)
Y también implica acceder a trabajar en
la ciudad, con lo que se reconfigura de cierta manera una nueva mirada sobre la idea
de arraigo.
“Vivir exclusivamente del campo es muy difícil. ¿Por qué? Porque los predios son muy
chicos y tendrían que hacer producciones intensivas, muy, muy intensivas; y para hacer
una producción intensiva se necesita mucho
capital.” (Técnica, Santiago del Estero)
A las dificultades para estudiar por las dis-

tancias, la diferencia de oportunidades en
relación con sus pares urbanos, la escasez
de posibilidades laborales, falta de servicios,
limitadas alternativas de espacios recreativos
o culturales, y el esfuerzo físico que significan las tareas del campo, se puede plantear
además –en un orden más subjetivo– la necesidad de tener “opciones”, poder elegir; este
es otro nivel de motivación para decidir migrar y debería configurar parte del horizonte
de las políticas públicas para el sector de la
juventud rural.
“Tenés que tener opciones de trabajo. Creo
que el Estado ahí es donde tendría que apuntar más. Que las personas podamos elegir, que
podamos prepararnos para elegir. Porque tampoco si yo estoy recién saliendo del secundario, mucho no voy a poder elegir. Sí, quiero ir
a una oficina, ¿pero qué voy a hacer en una
oficina si no estoy preparado? Entonces tener
la posibilidad de prepararme y elegir.” (Técnico, Río Negro)
Sin embargo, muchas familias permanecen,
porque quieren quedarse, y buscan alternativas para desarrollarse en los parajes, pueblos, en sus comunidades rurales. Y encuentran en las organizaciones un espacio donde
proyectar junto a otros en estos territorios.
Se constató que quienes tienen un espacio
de participación logran generar iniciativas o
ideas respecto a qué hacer para permanecer.
Las mujeres no sólo participan más de los
espacios de organización, sino que además
los ven como una alternativa de arraigo y un
recurso para que varones y mujeres jóvenes
puedan quedarse. Es el caso de la organización en Misiones, cuyo eje de lucha donde
giró en torno al tema del acceso a la tierra y

del freno al avance de Alto Paraná. En sus
casi diez años de existencia impulsaron varios proyectos productivos, educativos y de
salud. En 2010, Productores Independientes de Piray, con acompañamiento técnico,
comenzaron a gestar un proyecto para producir alimentos sanos, criar animales, para
así evitar dejar su territorio. Pero necesitaban
tierra. En 2012 presentaron un proyecto de
ley a la Cámara de Diputados de la provincia, de expropiación de 600 hectáreas a Alto
Paraná, que fue aprobado por unanimidad.
Aún esperan su implementación, fundamental para muchos de los proyectos que tienen
como organización, como así también para las
expectativas de futuro dentro del territorio a
partir de la disponibilidad de esa tierra. En el
anhelo de lograrlo, imaginan su futuro como
organización y un futuro para la juventud.
“Nosotros quisimos el proyecto, el sueño, hablamos de ese tema, dentro de esas 600 hectáreas, qué queremos hacer, qué ideas. Y bueno,
por ahí lo que se charló mucho es que, como
costó y está costando acceder a esas 600 hectáreas, pensamos trabajar en grupo, y que la
familia, la persona, la mamá o el papá decida y se organice en qué grupo quiere; pero que
primero entre todos decidamos qué hacer. Dijimos que queremos plantar plantas anuales,
vegetales, dijimos que queremos criar ganado,
queremos tener leche, queremos tener miel casera, queremos tener pescado, almidón casero,
pollos, entonces esas distintas cosas que fueron
saliendo, planteamos, bueno, cómo armaríamos los grupos, quiénes estarían interesados
en capacitarse en esto, y en lo otro.” (Líder de
organización, Misiones)
Tener un proyecto concreto es una posibi-

lidad de pensar en el arraigo y en un futuro
en sus comunidades. Por ello, tal como se
analizaron las motivaciones para irse, detrás
del quedarse hay una serie de representaciones acerca de las oportunidades de desarrollo productivo en el espacio local, y sobre el
“dejarles algo a los jóvenes” para que puedan
tener mejores condiciones de vida.
“Como para que los chicos tengan más
entusiasmo, porque no es lo mismo decirles:
‘Bueno, terminen quinto y vamos a ver qué
hacemos’, que decirles: ‘Miren, terminen quinto y hay esa posibilidad, o está funcionando’, porque ese es nuestro sueño, que dentro de
esas 600 hectáreas ellos tengan sus espacios,
y pensamos en el turismo como algo que les
atrape más fácil. Y la idea es, como siempre hablamos, tener la posibilidad de que se
abran otros cursos, otras carreras acá para
nuestros jóvenes y que digan: ‘Me voy a quedar acá en la zona’. Acá hace falta un montón
de cosas; mucha gente somos: entre el barrio
Santa Teresa, 18 y Barrio Unión, hay más
de 300 familias, después más allá, hay otras
50 familias y después Guaraypo… Guaraypo solo, seguro son 300, o sea, son colonias
grandes, comunidades grandes, donde hace
falta un montón de cosas para que se siga
desarrollando y para que no termine así. Así
que pensamos que nuestros hijos... queremos
que nuestros hijos se queden en la zona pero
que tengan esa posibilidad de desarrollarse,
no de quedarse y que no puedan tener tampoco ninguna alternativa y después de terminar quinto, vayan así, como los papás dicen,
‘como nosotros, a carpir’; porque son trabajos
así, pero uno después que sufrió sabe que ojalá puedan ellos tener una mejor condición de

125

�La situación de las mujeres jóvenes

126

garantizar muchas veces los servicios mínimos indispensables, como el agua, la luz y
un montón de cuestiones en el campo, que no
podemos venir a decir ‘vamos a promover el
arraigo’, aunque sí lo hacemos a través de
proyectos y demás, pero bueno, es difícil…”
(Técnico, Río Negro)
En síntesis se ha podido apreciar una relación directa entre oportunidades laborales, oportunidades educativas y la decisión
de migrar.
Por un lado, existen problemáticas estructurales a partir de las condiciones económicas locales y contextos microsociales, tales
como el acceso a recursos naturales o productivos, achicamiento de las parcelas, corrimiento de la frontera agraria, posibilidades
dentro del mercado laboral para mujeres y
varones jóvenes, que inciden en la motivación de migrar, o en la necesidad de hacerlo temporalmente en procesos de migración
rural-rural.
Por otro lado, un estímulo central que tienen los y las jóvenes para decidir irse es la
posibilidad de continuar estudios superiores,
ante la falta de alternativas cercanas a sus
lugares de residencia. Principalmente son
las mujeres las que migran para seguir estudiando, mientras que los varones jóvenes
muchas veces abandonan los estudios medios
para irse a trabajar.
Un factor interesante analizado son las significaciones alrededor de la calidad de vida y
las representaciones sociales que los jóvenes
tienen sobre el espacio urbano. La ciudad
aparece como el espacio de accesibilidad,
de conectividad, de servicios, de consumo.

El campo es asociado a la idea de escasez, y
se ve la ciudad como el progreso, la posibilidad de acceder a servicios y de tener una
mejor calidad de vida.
Por último, hay familias y organizaciones
que buscan permanecer, crecer y desarrollarse en su territorio, y la participación en
organizaciones y cooperativas aparece como
una oportunidad para proyectarse y generar
alternativas para los jóvenes. Se constató que
quienes tienen un espacio de participación
logran generar iniciativas para quedarse, y
plantean la cuestión del arraigo como una
problemática que debe ser abordada por ellos
y por el Estado.

Gráfico 21

Incidencia de las jefas
jóvenes sobre el
total de mujeres
jóvenes por año
censal y área,
según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

vida.” (Líder de organización, Misiones)
Asimismo, ser parte de una organización
o cooperativa les da de alguna manera seguridad respecto de mercados, acceso a insumos, fuerza en los reclamos. Por ejemplo,
en San Juan, la Federación de Cooperativas
FECOAGRO –organización de segundo orden que surge en el contexto post 2001-2002
como núcleo de trabajadores desocupados–
es una entidad que con el correr de la década ha posicionado nacionalmente su marca,
se constituyó en la principal proveedora del
INTA (Pro-Huerta) e incluso exporta a Haití. En la actualidad está conformada por 600
familias que forman parte de las cooperativas
y alcanza a unas 2000 personas. Reconocen
que muchos de ellos son hijos de cooperativistas y han comenzado a tomar lugares de
gestión que agilizan la administración. Realizaron dos congresos de jóvenes para la revalorización del trabajo de los padres, con
una inquietud de arraigo.
Nuevamente, surge desde los actores la demanda de una mayor presencia del Estado en
términos de acciones que promuevan el arraigo de los jóvenes en el campo, demanda que
entra en tensión con las adversas condiciones
estructurales de la vida allí.
“Nosotros vemos que faltan políticas, faltan
muchas políticas públicas para apoyo a las
mujeres, sobre todo a mujeres jóvenes... Si uno
apunta a que el joven quede en la zona, bueno,
hay que ir con políticas concretas para que el
joven se arraigue al lugar y para que pueda vivir de lo que hace; si no el joven se va.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Cuando hablamos de promover el arraigo
y todo eso, es complejo, porque no podemos

3.2. Jefatura femenina y pobreza
3.2.1. La información censal
La jefatura femenina ha sido tradicionalmente asociada con la pobreza estructural.
En aquellos hogares donde las mujeres se
asumen como jefas, el cónyuge suele estar
ausente, es decir que en general la declaración de la jefatura femenina 17 remite a
situaciones en que las mujeres afrontan la
responsabilidad de sostener el hogar. En este
apartado se avanza en la caracterización de
dicho comportamiento, comenzando por analizar la variación intercensal y la distribución
geográfica de las jefas jóvenes, para abordar
después las relaciones que se establecen entre la jefatura femenina joven y la condición
de pobreza.
En primer lugar se constata que los hogares
con jefas mujeres tienen mayor incidencia en
las áreas urbanas que en las rurales. Pero el

hallazgo más destacable es el crecimiento explosivo que experimenta la jefatura femenina
joven en el período intercensal.
En áreas urbanas, las mujeres jóvenes que
se declaraban jefas de hogar en el año 2001
no alcanzaban el 10% en ninguna región del
país (con las incidencias más altas en Patagonia y NEA). Diez años después, la jefatura
femenina aumenta de manera abrupta, principalmente en la Región Pampeana (79% por
encima del nivel inicial).
En áreas rurales, estas variaciones se ubican en niveles aun más altos. Con la excepción de Cuyo, en el resto de las regiones
prácticamente se duplica la incidencia registrada en 2001. En particular, la jefatura fe-

menina en áreas rurales del NEA se duplica
(Gráfico 21).

Resulta interesante vincular este fenómeno con la participación laboral de las mujeres jóvenes, ya que ante la hipótesis de que
las jefas deben hacer frente al sostenimiento
del hogar se espera que estén insertas en el
mercado de trabajo. El Gráfico 22 muestra
la correlación entre la variación porcentual
intercensal de la incidencia de la jefatura
femenina joven (eje X) y la variación de la
tasa de empleo 18 correspondiente a las mujeres jóvenes (eje Y), tanto en áreas urbanas
como rurales, y ofrece información relevante
en este sentido.
Se observa así que en las áreas urbanas la

jefatura joven tiende a incrementarse en forma concomitante a la tasa de empleo, menos
en la Región Pampeana donde el porcentaje
de mujeres jóvenes ocupadas crece más que
la jefatura femenina joven.
En las áreas rurales de todas las regiones
(excepto Patagonia), el incremento de la incidencia de las jefas jóvenes supera el 80%,
mientras que la variación de la tasa de empleo de las mujeres jóvenes oscila entre el
50% y el 70%. Es decir que el incremento
de la jefatura femenina joven supera al de la
tasa de empleo de las mujeres jóvenes, excepto en la Patagonia donde se observa mayor concomitancia entre las variaciones de
ambos indicadores.

17. Según la definición censal, jefe o jefa es la persona reconocida como tal por los demás miembros del hogar. 18. La tasa de empleo es la incidencia de la población ocupada sobre la población total (del sexo y
grupo de edad correspondiente). La tasa de empleo se diferencia de la tasa de ocupación por estar calculada sobre la población total y no sobre la población económicamente activa (ocupados más desocupados).

127

�La situación de las mujeres jóvenes

128

Incidencia de las jefas jóvenes sobre el total de mujeres jóvenes
por año censal y zona rural, según región

Asociación entre la variación porcentual (2010-2001) de la incidencia
de jefas rurales jóvenes y la tasa de empleo de las mujeres rurales
jóvenes, por región y zona

Gráfico 25

Brechas de género (%M / %V) en la jefatura joven por área.
Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 23

Gráfico 24

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Asociación entre la variación porcentual (2010-2001)
de la incidencia de jefas mujeres jóvenes y la tasa de empleo
de las mujeres jóvenes, por región y área

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 22

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Considerando la residencia en zonas rurales agrupadas o dispersas de las jefas jóvenes, se pone de manifiesto que su incidencia
es más alta en las localidades rurales, principalmente de la Patagonia. Sin embargo, el
incremento del porcentaje de jefas jóvenes
es mayor en zonas rurales dispersas. El crecimiento de la jefatura femenina en espacios
abiertos adquiere su máxima expresión en
el NEA y la Región Pampeana (donde crece por encima del doble del nivel inicial),
mientras que Cuyo y la Patagonia muestran
las variaciones menos pronunciadas (que de
todas formas superan el 90%) (Gráfico 23).
También en este caso cabe analizar la correlación entre el aumento de la jefatura femenina y las tasas de empleo entre las mujeres jóvenes. El Gráfico 24 permite constatar
una variación concomitante –puntos mejor
alineados sobre la recta de asociación lineal perfecta– en las localidades rurales. En
Cuyo, la jefatura femenina joven crece más
que la tasa de empleo, asimilando su comportamiento al de las zonas rurales dispersas.
En las extensiones abiertas del NOA se
verifica el crecimiento más alto de la tasa
de empleo correspondiente a las mujeres jóvenes, aun cuando el nivel de variación se
ubica por debajo del que experimenta el porcentaje de jefas jóvenes. El NEA constituye
el caso opuesto, pero si se acepta la hipótesis
de la existencia de un proceso de emigración
masculina, cabe suponer que estas mujeres
podrían estar recibiendo remesas. Debe considerarse asimismo el posible impacto de las
transferencias monetarias no contributivas.
Para determinar si el incremento de la jefatura joven es un comportamiento que afecta

en particular a las mujeres, resulta necesario
analizar la variación de las brechas de género. Tanto en áreas urbanas como rurales, la
brecha entre jefas mujeres y jefes varones
jóvenes se acorta. Sin embargo, la proporción
de jefas mujeres no supera en ningún caso al
50% de los jefes varones.
En el medio urbano, los incrementos más
significativos se verifican en la Región Pampeana, el NEA y el NOA, siendo estas dos
últimas las que alcanzan mayor paridad de
género. Por su parte, la región que experimenta la suba más notoria en el medio rural
es el NEA, aun cuando las situaciones más
homogéneas entre jefas y jefes jóvenes se registran en el NOA y la Patagonia. Es decir
que, efectivamente, la jefatura femenina joven muestra un comportamiento distintivo
que en el período intercensal determina una
mayor paridad de género a favor de las mujeres (Gráfico 25).
En el medio rural la mayor paridad se verifica en las zonas agrupadas, principalmente
de la Patagonia. Sin embargo, el incremento
más alto de la proporción de jefas jóvenes
en zonas agrupadas se registra en Cuyo, que
parte del nivel más bajo.
Entre los jefes jóvenes que residen a campo abierto, la participación de las mujeres es
menor. Particularmente en la Región Pampeana y Cuyo, las jefas mujeres jóvenes representan menos del 15% de los jefes varones del mismo grupo de edad. Las relaciones
de mayor paridad se registran en el NOA, y
es en el NEA donde se produce el incremento más significativo de la proporción de jefas
jóvenes (Gráfico 26).
La fragilidad de la situación en que se en-

129

�La situación de las mujeres jóvenes

Brechas de género
(%M / %V)
en la jefatura joven
por zona rural.
Años 2001 y 2010

cuentran las jefas jóvenes radicadas en zonas rurales dispersas, por la disociación anteriormente señalada entre los incrementos
de la jefatura femenina joven y de empleo de
las mujeres jóvenes, determina el interés por
identificar la configuración de este fenómeno
en el nivel departamental. En los mapas que
siguen se presenta la brecha entre jefas y jefes jóvenes registrada en 2001 y en 2010 en
extensiones rurales abiertas de cada una de
las regiones del país.
En las zonas rurales dispersas de la
Región Pampeana, los incrementos de la proporción de jefas jóvenes resultan marginales.
k

130

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 26

Estos se localizan en el norte y oeste de Córdoba, la región serrana de San Luis y el oeste
y sur de la provincia puntana. Hacia el oeste
se destacan los departamentos de Sobremonte en Córdoba y Curacó en La Pampa, donde
la proporción de las jefas pasa de menos del
15% en el 2001, a más del 40% en el 2010. La
participación de las jefas jóvenes crece también en el noreste de la provincia de Santa Fe,
principalmente en Garay, y en el departamento
Feliciano, al norte de Entre Ríos. En Buenos
Aires se registra un incremento de la proporción de jefas jóvenes hacia el norte y sur del
área metropolitana y en el extremo suroeste de
la provincia. Se evidencia así que los incre-

mentos de la participación de las jefas jóvenes
se registran en áreas marginales de la región.
k Como fuera señalado, el NEA muestra
las mayores variaciones entre años censales.
Mientras que en 2001 las jefas jóvenes representaban menos del 15% de los jefes varones
en prácticamente la totalidad de los departamentos formoseños, chaqueños y misioneros,
en 2010 la proporción de jefas se incrementa
de manera generalizada en Formosa y Chaco,
donde el porcentaje de jefas jóvenes se ubica
por encima del 25%. En los departamentos
de Misiones localizados sobre el río Paraná
se registran incrementos de menor intensi-

dad. Corrientes se distingue por presentar,
ya en 2001, una mayor paridad entre jefas
y jefes, de modo que diez años después en
el norte y sur de esta provincia las jefas jóvenes representan más de la cuarta parte de
los jefes jóvenes.
k También en el NOA este comportamiento presentaba ya en 2001 notoria intensidad, principalmente en el noroeste de Jujuy, los departamentos limítrofes del norte de
Salta y el noroeste de Catamarca. En el sur
de Santiago del Estero los departamentos de
Loreto y Atamisqui conformaban otra mancha
de alta paridad. En 2010 esta situación se
intensifica y expande territorialmente, menos
en el norte y oeste de La Rioja.
k En Cuyo, los departamentos sanjuaninos de Iglesia y Jáchal y el departamento
mendocino de Malargüe, que en 2001 registraban la mayor proporción de jefas jóvenes
de la región, muestran en 2010 una acentuación del fenómeno. Si bien en esta región
las variaciones intercensales resultan más
tenues, se registran aumentos significativos
en el suroeste y este de San Juan y en el norte
y noreste de Mendoza.
k En la Patagonia este fenómeno adquiere mayor intensidad que extensión. Las variaciones tienden a manifestarse en aquellos
departamentos que en 2001 registraban la
proporción más alta de jefas, localizados en
el norte y sur de Neuquén, el suroeste de Río
Negro y el norte de Chubut. En Santa Cruz se
observan transiciones de gran intensidad en
Magallanes y Lago Argentino. k

Producción de pan, Catamarca.

131

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

N

N

1

1

3

2

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de 0,15

17

27
30
39

53

Más de 0,4
111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

132

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

82

44

61
62

54

De 0,15 a 0,25

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

De 0,251 a 0,4

19

43

52

10

21

31

66

152

18

42

110

11

16

38

60

No existe población
del área

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

133

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
SANTIAGO
ESTERO
por DEL
departamento
(%). Año 2010.

25
24

23
26

31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

No existe población
del área

40

67

38

69 70

41
42

45

13

73

25
24

23

66

68
71

64

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

14 15

18 19
27 28
32

16
20

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

48
50

11

9

46

49

51

De 0,15 a 0,25

Más de 0,4

37

36

39

47

De 0,251 a 0,4

63
65

44

61

62

17

34

Menos de 0,15

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

57

58
59

59
ENTRE RÍOS

URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

134

135

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

2

3
4

6

7

26

30

31

34

29 28

38
46

55

De 0,15 a 0,25

47
53

Menos de 0,15

63
66
67

62

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

47
53

63
66
67

62

76
81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

69

75

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

61

60

59

41

40
39

49

44

68

69

Más de 0,4

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 0,251 a 0,4

39

49

44

41

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

No existe población
del área

27

36
35

33

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

CHACO

Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
CHILE
(%). Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

136

137

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

4

9

6

7

15

22
CHILE

De 0,15 a 0,25

4

23
24
25

26 27
29

5
9

30

31

6

7

28

15
19

32

21

20
22
CÓRDOBA

33

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

21

10
11
12
13
16
17

3

19

18

No existe población
del área

8

14

20

Menos de 0,15

LA RIOJA

1

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 0,251 a 0,4

SAN LUIS

34

SAN LUIS

34

Más de 0,4

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

138

139

�Á r ea R u r al d i spe r sa

Á r ea R u r al d i spe r sa

- 2001 -

- 2010 -

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

40

región
patagonia
Brecha entre
la jefatura femenina
y masculina joven,
por departamento
(%). Año 2010.

13

12

9
11

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

39

35

34

42

40

38

37

36

27

25

33

32
31

44

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

41

43

44

No existe población
del área

45

Menos de 0,15

46

45
46

De 0,15 a 0,25
De 0,251 a 0,4

47

49

47

Más de 0,4

48

50

48

49

51

50

51
54

52

52
53

140

54

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

141

�La situación de las mujeres jóvenes

142

Incidencia de las jefas jóvenes con NBI sobre el total de jefas jóvenes
y variación intercensal (2010-2001) por zona rural, según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 27

Gráfico 28

Área rural. Distribución de las jefas jóvenes con NBI por tamaño
del hogar y variación intercensal (2010-2001) según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

En síntesis, si bien en el período intercensal las localidades rurales tienden hacia una
mayor paridad entre jefas y jefes jóvenes, es
en las zonas dispersas donde se registra un
aumento más pronunciado de la proporción
de jefas con relación a los jefes jóvenes. Sin
embargo, esta mayor participación de las jefas jóvenes en zonas rurales dispersas no es
acompañada por un incremento de la misma
intensidad del nivel de empleo de mujeres jóvenes. De esta manera, el aumento de la proporción de jefas jóvenes que residen a campo
abierto permitiría suponer la fragilidad social
de su condición. Este supuesto se fortalece
al analizar el emplazamiento departamental
del fenómeno, que tiende a coincidir con las
áreas de mayor marginalidad. Para determinar con mayor certeza dicha situación, cabe
analizar la condición de pobreza de las jefas
jóvenes.
En el período intercensal, se observa que
el porcentaje de jefas jóvenes en situación
de necesidades básicas insatisfechas (NBI)
experimenta variaciones negativas, tanto en
zonas rurales agrupadas como dispersas. Aun
cuando la situación de pobreza estructural
afecta mayoritariamente a las jefas jóvenes
que residen a campo abierto, las disminuciones registradas en estas zonas resultan más
pronunciadas que en las localidades rurales.
De todos modos, en el año 2010 los niveles de pobreza estructural que afectan a las
jóvenes jefas de hogar alcanzan en las zonas
dispersas del NOA un 42% y en el NEA un
40%, mientras que en las zonas agrupadas
de ambas regiones los niveles de pobreza
se ubican en el 29% (Gráfico 27). Por otro
lado, resulta interesante señalar que entre las

mujeres jóvenes (sean o no jefas de hogar)
la incidencia de la pobreza en zonas rurales
dispersas es del 36% en el NOA y del 34%
en el NEA, y en zonas rurales agrupadas, del
25% y 27% respectivamente.
La criticidad de la situación que enfrentan
las jefas jóvenes se proyecta sobre los miembros que tienen a cargo, de modo que el tamaño de los hogares que encabezan constituye
un indicador de la dimensión que adquiere la fragilidad social en que se encuentran.
Para establecer la incidencia y evolución en
el tiempo de las mujeres jóvenes pobres que
se encuentran al frente de los hogares más
numerosos, se consideran aquellos integrados por 2 a 4 miembros y por 5 miembros o
más, en ambos casos incluyendo a la jefa. Es
decir que no se toman en cuenta los hogares
unipersonales de jefatura femenina.
Al analizar la manifestación de este fenómeno en el medio rural 19 , se observa
que en el año 2001 el porcentaje de jefas
jóvenes pobres a cargo de hogares con 5
miembros o más superaba al de jefas jóvenes pobres de hogares con 2 a 4 miembros.
Si bien este comportamiento se verificaba
en todas las regiones (menos la Patagonia),
adquiría mayor intensidad en el NEA. Sin
embargo, diez años después se registra una
concentración de la jefatura femenina joven
en situación de pobreza en los hogares de
menor tamaño. Particularmente en la Patagonia, la incidencia de las jefas de hogares
con 5 miembros o más se reduce del 40%
al 23% (Gráfico 28).
Considerando la tendencia de la pobreza
estructural a reproducirse entre generaciones, este comportamiento resulta alentador.

3.2.2. La visión de los actores:
intento de explicación del
incremento de la jefatura femenina
La evidencia acerca del incremento de la
jefatura femenina en el período intercensal
–sobre todo en zonas rurales– implicó una
indagación específica acerca de esta constatación en el marco de los grupos focales.
En ese pequeño universo de mujeres participantes se ha podido apreciar, por un lado,
que la mujer está “al frente” del hogar por
migraciones temporarias de los cónyuges en
tareas estacionales. Por ende, una de las posibles explicaciones es que la ausencia del
hombre al momento del censo se traduce en
una declaración de la mujer como jefa.
Las mujeres que viven solas o son separadas con hijos representaban aproximadamente la quinta parte de este pequeño universo. Y desde la perspectiva de los actores
consultados, la principal explicación reside
en el aumento de las separaciones y de la
existencia de madres solteras.
“La mayoría de las mujeres que se hacen
cargo del hogar es porque se han separado
o porque son madres solteras.” (Grupo focal,
San Juan)
“Ahora la mujer es más independiente, hay
más madres solteras, más separadas.”(Grupo
focal, Río Negro)
“Esto que hablábamos del jefe de hogar.
En mi cooperativa, como decía, son diecisiete
mujeres y todas, de una forma o de otra, son
jefes de hogar. Son mujeres dispuestas, mujeres con marido digamos, con pareja. Pero
son mujeres muy de dirigir, de determinar, de
la economía, de la administración, de todo.

19. Este indicador se presenta para el área rural, sin discriminar entre zonas agrupadas y dispersas, debido a los bajos valores absolutos registrados

Son mujeres muy líder, muy líder.” (Líder de
organización, San Juan)
La separación se asume como una opción
actualmente factible y preferible en ciertas
circunstancias. Esto se traduce en mayor independencia, libertad de movimiento y posibilidades de participación en la comunidad,
aun cuando acentúe la carga de tareas domésticas, productivas y de cuidado que debe
asumir la mujer para hacer frente a las necesidades emergentes de esta situación.
“Ahora, si no funciona la relación, es mejor
quedarse sola que mal acompañada. La mujer
se decidió a emprender cosas, vende huevos,
cría pollos, los vende para subsistir, para independizar la economía.” (Grupo focal, Río
Negro)
“Mi mamá después que enviudó empezó a
participar en cosas; si no, era la señora de la
casa y de ahí no se movía. Pero después que
ella quedó viuda empezó a participar en toda
esta feria, está en Pro-Huerta, en muchas cosas así está ella. En cambio yo no, yo siempre
tuve cara para todo… Hacer, pertenecer, no
pertenecer, ir o no ir. Siempre decidí por mí
misma.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
“Las que llevamos adelante todo, porque tenemos etapas donde los hombres no están y
tenemos que hacernos cargo de trabajar con
la majada, de trabajar con los chanchos, de
trabajar con la huerta, de cuidar nuestros hijos; si bien en cada familia trabajamos todos,
aporta cada uno su granito de arena desde
los niños y nosotros también como madres, o
sea como que nos ayudamos porque también
no es fácil llevar adelante todo.” (Mujer rural
joven, Santiago del Estero)

143

�La situación de las mujeres jóvenes

“Las mujeres hacemos muchísimo, hacemos
el 80% del trabajo, adentro y afuera de la
casa. En lo rural, la mujer hace el 90% de
las tareas, cuida la casa, a los hijos.” (Grupo
focal, Río Negro)
De todos modos, aún pesan los mandatos y
representaciones sobre los roles dentro de las
familias, que configuran o determinan cómo

se perciben las mujeres en relación con su
hogar (principalmente entre las mujeres de
más edad) y qué valor le dan a su aporte a la
economía doméstica o a las decisiones que
toman. Así, se perciben a sí mismas como
“ayuda” y no como “sostén” del hogar.
“Y siempre la mujer tiene que ayudar porque
la plata del hombre sola no alcanza, así que
trabajen lo que trabajen siempre…” (Mujer
rural joven, Santiago del Estero)
“¿En las cuestiones de género? Ellas tienen mucho de los mandatos culturales del
patriarcado, el hombre productor, el hombre
generador de ingreso; muchas de ellas viven
en el campo con sus maridos, con su familia,
y los atravesamientos climáticos y las crisis
económicas han hecho que el marido se haya
tenido que quedar en el campo cuidando a
los animales y ellas tengan que estar en el
pueblo solas; entonces ellas se encuentran con
que ‘¿qué hago yo sola como mujer acá en mi
casa?, ¿cómo empiezo yo a llevar adelante
todo esto?’ ; y las cuestiones de trabajo, digamos, ninguna trabaja ni ha tenido un trabajo
formal (...) Entonces vos les decís: ‘Chicas,
hay una actividad en Roca tal día, ¿quieren
que nos organicemos?’, ‘¿No, porque mi marido’…” (Técnica, Río Negro)
“Y viste que en definitiva, hablando entre
hombres, como diciendo: ‘Está bien, la bruja

144

dijo qué vamos a hacer y punto, es así’, digamos como que en definitiva… el hombre es el
que tiene los pantalones pero en un montón de
decisiones, al final se decide lo que la mujer
quiere… En las decisiones productivas, productivas, no lo sé; pero económicas, te diría
que tiene bastante que ver. La mujer no va a
decidir si en este lote vamos a sembrar sorgo
o soja, pero a la hora de decir a dónde va la
caja…” (Técnico, Santa Fe)
Se plantearon dos hitos que dan cuenta del
incremento de mujeres al frente a su hogar, y
de la mayor independencia y autonomía que
se percibe en ellas. Por un lado, la crisis de
2001 las llevó a tener que hacerse cargo de
la economía doméstica, buscando innumerables alternativas, como lo fueron los clubes de trueque, pequeños emprendimientos,
coordinar o cocinar en comedores barriales
o merenderos.
“Es parte del efecto de la crisis del 2001,
la mujer tenía que salir a trabajar sí o sí. Se
dio cuenta que se puede mantener.” (Grupo
focal, Río Negro)
Y por otro, la Asignación Universal por Hijo
(AUH) –a la que se suman subsidios de diversos programas– impactó en el rol de las
beneficiarias dentro de los hogares, tanto en
su autonomía como en su autoestima en términos de decidir en forma independiente sobre el destino del dinero.
“…Creo que la mujer es más líder o jefa de
hogar o tiene más participación en la familia
gracias a que maneja ese dinero porque, por
lo menos lo que yo conozco, es la mujer que
maneja ese dinero, el de los chicos. Y si encima viene a trabajar a la cooperativa, y tiene
otro fondito más, entonces la mujer se hace

más independiente. Ya no depende tanto de
lo que le dé el hombre. Entonces sí, tiene un
impacto muy positivo.” (Líder de organización, San Juan)
“Desde la Asignación cambió mucho, eso
te da más autoridad, el programa.” (Grupo
focal, Misiones)
El ingreso por la Asignación las equipara
en algunos casos a los hombres en cuanto al
monto que aportan al hogar y en la posibilidad de decidir en qué gastar. Representa
una entrada significativa en las economías
hogareñas para gastos cotidianos, sobre todo
aquellos que tienen que ver con mejorar la
calidad de vida de los niños –alimentación
y educación–, invertir en la casa y reducir
la carga de trabajo doméstico de las mujeres. La Asignación junto con subsidios o
programas –como Ellas Hacen– constituye
un aporte esencial en la vida de las mujeres
del campo, y quienes reciben esos fondos los
perciben como un insumo importante para el
sostén del hogar.
“La otra chica decía que hace rato ya quería
terminar la cocina, y el marido le decía ‘bueno, vamos a ir juntando de a poco’. Y bueno,
ponían una chapa, después de un tiempo la
otra, y así; a veces le remendaba otra vez con
chapa cartón, o la pieza. Pero bueno, cuando
cobró fueron y trajeron las tres, cuatro para
completar (...) Es un aporte muy importante para la familia, porque por ahí no sé si es
solo mi caso o qué, pero no es que las mujeres
dicen ‘es mi plata, voy a tomarme helado, a
gastar como quiero’. No, siempre pensamos en
la familia, en algo para la casa, y ayuda un
montón.” (Líder de organización, Misiones)
“La mujer decide en qué gastar el dinero

de la Asignación. Lo veo y se me vienen a la
mente varias mujeres que son ellas las que manejan, que compro esto, que ya cobré. Que ya
lo tienen como que es de ellas. Más allá de
que es de los chicos, pero ‘yo ya cobré’ o ‘me
voy a comprar esto’ o tienen como una tarjeta
que es como un crédito o algo así, ‘me saqué
con la tarjeta tal cosa’, o ‘me faltaba tal cosa
y me la compré’. Tienen más decisión de esos
recursos. Es notable.” (Líder de organización,
San Juan)
“Reconocemos que no te soluciona la vida,
pero que sí es importante… Ya tienen las carpetas, los útiles, las zapatillas, el guardapolvo,
ya empiezan el año. Y después el otro tema es
que ayuda mucho en el tema de la alimentación, de los chicos. Cosas como el pescado,
frutas, que por ahí nosotros no producimos y
que se merecen que tengan ellos la posibilidad,
entonces también yo veo que eso sí ayudó, ayuda mucho. Y este programa de Ellas Hacen,
en chicas que recibimos, impactó muchísimo.
Y yo le decía a mi marido cuando me anoté
para el programa: ‘Si llego a cobrar el plan,
cómo me gustaría comprarme el lavarropas
automático’, porque es algo que como estamos
nosotros, era imposible, era un sueño, y yo le
decía: ‘Cómo me va a ayudar eso, porque ahí
yo, mientras está lavando, voy a hacer otra
cosa, y voy a tener tiempo para ir a preguntar
cómo están los chicos en la escuela, llevarlos a
la sala, y cuando vuelvo ya extiendo’, o sea, te
organiza.” (Líder de organización, Misiones)
“La vida de la mujer rural es muy dura,
muy sacrificada. Nos faltan recursos económicos, los 900 pesos de la AUH no alcanzan.”
(Grupo focal, Santiago del Estero)
“El salario universal es lo único que tene-

mos para ayudar.” (Grupo focal, Santiago del
Estero)
De todos modos, merece destacarse por los
testimonios relevados que no se termina de
visualizar la AUH como un derecho que el
Estado les reconoce a todos, sino como una
ayuda especial del Estado; e incluso algunos
actores critican y cuestionan la Asignación
en sí, el rol de Estado y el destino que dan
las familias a ese dinero.
“El problema son todos los subsidios que da
el gobierno. Hoy en día estamos cosechando
vagos. Se compran celulares de alta gama y
mandan a los hijos a pedir. Trabajo hay. Además se incentiva a tener más hijos.” (Grupo
focal, Santa Fe)
“Hay personas que lo valoran y lo usan
como se debe, pero hay personas que no lo
hacen. En el Jefas y Jefes vos tenías que trabajar, eso era bueno.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Hoy las chicas tienen hijos por la Asignación” (Grupo focal, Santa Fe)
“Nadie quiere trabajar”. “Si aumenta la
cuota tendría un hijo más, jaja.” “Tiene un
buen impacto cuando se invierte bien, en comida, cuadernos. En otros casos el último destino es el niño, lo usan para cualquier cosa.”
(Grupo focal, Santa Fe)
“Lo que queremos nosotros en realidad es
sumar gente para que no se pierda la cooperativa, pero cuesta mucho, porque hay mucha
gente que tiene los planes sociales y nosotros
pensamos que es por eso que no se suman a
la cooperativa. Como que no tienen una necesidad de trabajar. O sea están acostumbrados (…) No digo que está mal la Asignación
Universal, pero está mal en la costumbre de
ellas conformarse con eso. Porque yo siempre

les digo en algún momento se puede terminar esto, ya va a pasar.” (Mujer rural joven,
San Juan)
“Les dan plata para ir a la escuela, ¿por
qué tienen que recibir plata para estudiar?”
(Grupo focal, Río Negro)
En síntesis, el fuerte incremento de la jefa-

tura femenina joven rural que surge del análisis intercensal podría deberse, desde la perspectiva de las mismas mujeres, al aumento de
las separaciones y de las madres solteras. A
su vez, las nuevas configuraciones familiares
resultantes –que pueden ser más recientes en
el campo que en la ciudad– están acompañadas, como se verá más adelante, por una
mayor valoración de la participación de las
mujeres en las actividades productivas y de
sus capacidades de sustento del hogar.
Se encuentran más mujeres encargadas de
las economías domésticas, al frente de sus
familias por ausencias prolongadas de sus
parejas, o participando en emprendimientos
productivos, en espacios de comercialización
y en organizaciones. Si bien las mujeres logran generar alternativas para sostener sus
hogares, existe una demanda por la ampliación de las oportunidades laborales, fundamentalmente para las mujeres más jóvenes
que buscan un empleo estable fuera del predio familiar.
En los últimos años, la AUH ha contribuido
a reforzar la autonomía de las mujeres en la
economía doméstica, lo que potencia su autoestima. La posibilidad de decidir sobre el
destino del dinero que perciben por la Asignación no sólo va creando procesos individuales
y grupales de empoderamiento de las mujeres,

145

�La situación de las mujeres jóvenes

sino que además redunda en mejoras de la
calidad de vida de hijas e hijos –ya que parte
se destina a gastos para la educación y mejor
nutrición– y en inversiones dentro del hogar
que reducen la carga de trabajo doméstico.

3.3. Fecundidad
3.3.1. La información censal
Lamentablemente, no se han difundido a la
fecha los datos sobre fecundidad correspondientes al año 2010, que son registrados en
la cédula censal ampliada. De modo que el
análisis sobre el comportamiento de este indicador se restringe al año 2001.

joven se encuentra muy difundida y las mujeres jóvenes tienen en promedio la mayor
cantidad de hijos. En las zonas rurales del
NOA, el porcentaje de madres jóvenes es levemente inferior que en la Patagonia pero
el promedio de hijos resulta superior (1,63).
Las diferencias regionales entre el promedio de hijos de las mujeres rurales jóvenes
se ponen de manifiesto en los mapas que se
presentan a continuación, donde los valores
más altos aparecen reflejados mediante los
colores oscuros.
k Se percibe así que en la Región Pampeana predominan los departamentos donde
los promedios de hijos de las mujeres jóvenes

Incidencia de las mujeres jóvenes con hijos sobre el total de mujeres jóvenes
y promedio de hijos por área y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv

Gráfico 29

En el Gráfico 29 es posible observar el
porcentaje de madres jóvenes según su lugar de residencia (áreas urbanas o rurales de
cada región), así como el promedio de hijos
que habían tenido al momento del censo. En
primer lugar se evidencia la mayor incidencia
de la maternidad entre las jóvenes rurales,
cuyo total país supera en un 24% la incidencia la maternidad joven urbana.
Considerando las áreas rurales, las incidencias más altas del país se registran en la
Patagonia, que como ha sido señalado constituye una región joven, y en el NEA. Sin
embargo, el promedio de hijos de las madres
jóvenes del NEA supera al de la Patagonia
(1,79 y 1,47 respectivamente). Es decir que
en las zonas rurales del NEA la maternidad

146

son bajos. Sin embargo, se conforman algunas
manchas de promedios elevados, principalmente en el norte de Santa Fe y Entre Ríos,
el noroeste de Córdoba, el oeste de San Luis
y el centro y sur de La Pampa.
k En cambio, en el NEA la mayoría de
los departamentos registran promedios altos. En el noroeste de Corrientes se conforma
una pequeña mancha que se extiende hacia
el norte sobre el departamento chaqueño de
Bermejo, donde los valores se ubican en niveles medio-bajos. Estos valores se observan
también en Goya y Monte Caseros.
k Las áreas rurales del NOA muestran
un comportamiento similar a las del NEA, es
decir que los promedios más elevados de hijos
son los que se encuentran con mayor frecuencia. Sin embargo, se observa una mancha de
valores medio-bajos en el centro de la región,
que abarca los departamentos limítrofes de
Tucumán y Santiago del Estero, el suroeste de
Tucumán, el suroeste de Santiago del Estero
y el este de Catamarca. Este comportamiento
también se verifica en varios departamentos
de La Rioja, sin configurar manchas nítidas.
k En Cuyo se imponen los promedios
medio-bajos, principalmente en la provincia
de Mendoza. Los promedios altos sólo se registran en los departamentos sanjuaninos de
Valle Fértil, Ullum y 25 de Mayo.
En la Patagonia los promedios bajos resultan predominantes en Santa Cruz, mientras
que los promedios más altos se registran en
los departamentos localizados en la línea sur
rionegrina y el suroeste de Chubut. k

Familia beneficiaria de Proyecto de Electrificación Rural, Misiones.

147

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de 1,3

17

27
30

43

39
40

52
53

62

54

82

Más de 1,7
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

56

67

33
46

58

72
86 73

69
74

70
77

SALTA

34

4

De 1,31 a 1,5

7

6

48

Más
de 1,7
PARAGUAY

10

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

De 1,51 a 1,7

8

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

Menos de 1,3

5

49
47

57
63

2
No existe población
del área

23

45

68

217

148

44

3

12

22

20

61

65

De 1,31 a 1,5

153

55

41
42

De 1,51 a 1,7

19

32

66

152

18

10

21

31

38

60

No existe población
del área

11

16

26

29

51

9
8

15

28

35

7

4

24

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

14 15

9

18 19
27 28
32

11
12

16
20

60
62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

149

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

N

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

53

Menos de 1,3
55

De 1,31 a 1,5

47

49

44

41

63
66
67

62

64

77
87
86
96

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

74

91

97

75
92

7

15
19

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

21

22

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 1,51 a 1,7

SAN LUIS

34

Más de 1,7
93

99
104

113

36

106

108

111

35

107
105
108

110

SAN JUAN

9

6

18

De 1,31 a 1,5
73

79

88

98

101

61

60

59

65

Menos de 1,3

68

69

Más de 1,7

58

4

No existe población
del área

51
52

50

5

20

48

54

56 57

70

De 1,51 a 1,7

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento CHILE
(%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
NOA

15

14

13

12

CHACO

11

LA RIOJA

1

9

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

150

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

151

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

40

región
patagonia
Promedio
de hijos
de mujeres de 15
a 34 años, por
departamento (%).

44
No existe población
del área

45

Menos de 1,3

46

De 1,31 a 1,5
De 1,51 a 1,7

47

Más de 1,7

48

49

50

51
54

52
53

152

La incidencia de este fenómeno no muestra
diferencias significativas entre zonas rurales
agrupadas y dispersas. Sin embargo, en los
poblados rurales de la Región Pampeana y
Cuyo, el porcentaje de madres jóvenes –así
como el promedio de hijos– se ubica por debajo del registrado a campo abierto, mientras
que en la Patagonia esta situación se invierte. Por su parte, tanto el NEA como el NOA
muestran comportamientos homogéneos en
zonas rurales agrupadas y dispersas, pero el
promedio de hijos que tienen las jóvenes radicadas en zonas rurales abiertas supera al
que tienen las jóvenes que viven en los poblados rurales (Gráfico 30).
Al comparar el promedio de hijos de las
mujeres rurales de distintos tramos de edad
(hijas, madres y abuelas) se observa que entre las cohortes de abuelas y madres de la
Región Pampeana ya se había producido una
desaceleración del nivel de fecundidad (al
finalizar su vida fértil estos dos grupos de
mujeres tenían en promedio la misma cantidad de hijos). En Cuyo el promedio de hijos
de abuelas y madres mostraba diferencias
reducidas, mientras que en el resto de las
regiones se evidencia un mayor retraso en la
tendencia hacia la disminución del nivel de
fecundidad (Gráfico 31).
Si bien no se dispone de información actualizada sobre este comportamiento demográfico, cabe considerar que el mismo presenta una fuerte inercia, es decir que los
cambios en el tiempo tienden a producirse
en el mismo sentido con gran lentitud.
Por otro lado, el Gráfico 32 muestra la incidencia de la maternidad temprana en áreas
urbanas y rurales de las distintas regiones del

Gráfico 30

Incidencia de las mujeres jóvenes con hijos sobre el total de mujeres
jóvenes y promedio de hijos por zona rural y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv

Gráfico 31

Área rural. Promedio de hijos de las mujeres por tramos de edad
según región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

153

�La situación de las mujeres jóvenes

Incidencia de las mujeres de 15 a 19 años con hijos sobre el total
de mujeres de 15 a 19 años por área y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001

Gráfico 32

Incidencia de las mujeres de 15 a 19 años con hijos sobre el total
de mujeres de 15 a 19 años por zona rural y región. Año 2001

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001

Gráfico 33

154

país. Se constata así que esta se encuentra
más difundida en el NEA, donde la incidencia de mujeres de 15 a 19 años con hijos alcanza el 24% (la mayor del país). Las brechas
urbano-rurales más amplias se registran en
la Patagonia y el NOA; en las áreas rurales
de estas regiones dicha incidencia resulta superior un 59% y 58% respecto de sus correspondientes áreas urbanas.
En el medio rural, el porcentaje de mujeres de 15 a 19 años con hijos es más elevado
en las zonas dispersas que en las agrupadas,
aunque estas diferencias se diluyen en la Patagonia y se reducen en el NEA (Gráfico 33).
El análisis del comportamiento sociodemográfico de las mujeres jóvenes del campo
da cuenta de la configuración de zonas marginales, aun en la región más rica del país.
Sin embargo, se continúan reproduciendo los
patrones históricos de desigualdad territorial,
de modo que las jóvenes de la Región Pampeana y Cuyo enfrentan situaciones más favorables que las del NEA y el NOA.

3.3.2. La visión de los actores: el
acceso a métodos anticonceptivos vs.
las deficiencias del sistema de salud
Las mujeres jóvenes que participaron de los
grupos focales presentan situaciones variables vinculadas indudablemente con el tramo
de edad. La mayoría de las menores de 20
años no tenían hijos y, en general, se hallaban
con perspectivas de seguir estudiando. Las
mayores de 20 años tenían en promedio entre
2 y 3 hijos y habían sido madres por primera vez entre los 16 y los 22 años 20. Si bien
estos elementos son meramente ilustrativos,
merecen destacarse varias cuestiones. Por
un lado, algunos testimonios denotan cierta
voluntad de no querer reproducir el tipo de
familia numerosa de la que provienen.
“Tenemos tres nomás, no queremos tantos
porque cuesta. Yo vengo de una familia de muchos… porque nosotros somos doce hermanos,
mi mamá ya falleció, de cáncer en el pulmón,
a los 43 años falleció. A veces le pregunto a
mi papá y le digo, porque él vive cerquita de
nuestra casa, ‘¿cómo hacían ustedes con tantos chicos?’; y encima nos llevamos uno, dos
años nomás. No sé cómo hacían.” (Líder de
organización, Misiones)
Por otra parte destacan la posibilidad de decidir acerca de su maternidad y de evitar los
embarazos no deseados, por un mayor acceso

a información y sobre todo al uso de métodos
anticonceptivos. Posiblemente en el marco
del Programa de Salud Sexual y Procreación
Responsable, implementado en el año 2003,
las mujeres más jóvenes han visto facilitada
la disponibilidad de estos métodos, oportunidad inexistente una década atrás para las

propias madres jóvenes que tienen actualmente alrededor de 30 años.
“Les dan charlas, capacitaciones a los chicos, charlas en las escuelas, incluso en la organización nuestra, en la mesa de agricultura
familiar… Bueno, aquí a la par también está
la sala de primeros auxilios, y ahí tienen de
todo, preservativos, anticonceptivos, esas otras
cositas que te colocan, el DIU, todo, cosa que
antes no había…” (Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“Yo veo que van a la salita [las chicas más
jóvenes], piden, sin ninguna vergüenza, que
antes no ibas a pedir porque daba vergüenza,
ahora vas a ver de 12, 13 años ya están pidiendo. Y está bien. Antes no, era ‘uuuh, mirá
esa con la edad que tiene y va y pide’. Yo tengo
tres hijos, y no daban, que yo me acuerde. Y
vivo aquí a la par de la sala y no me acuerdo que daban.” (Mujer rural joven, Santiago
del Estero)
“Hay canastas de preservativos en los hospitales y salas, podés retirar sin pedir. Hacen
que sea accesible y natural.” (Grupo focal,
San Juan)
“A mí, en la época de mis padres no me explicaron de la prevención, y yo a los 16 años
tuve mi primer hijo. Y ahora hay tantas cosas para cuidarse que pueden hacerlo. Aunque
también están los que hacen oídos sordos a
los padres y pueden quedarse embarazadas.”
(Grupo focal, Santa Fe)
Se plantearon diversas formas de cuidado,
desde la inyección que se administra mensualmente, pastillas, hasta la ligadura de
trompas como recurso aludido por las mujeres más grandes, con tres hijos. También
se mencionó la próxima llegada del chip an-

20. De las 10 menores de 20 años, 6 son solteras y 4 casadas. 2 de ellas han sido madres recientemente. En el
grupo de las de 20 años y más, las más cercanas a los 20 años (5) no tienen hijos y el resto tiene entre 1 y 6 hijos.

ticonceptivo destinado a adolescentes, que
se encuentra en proceso de distribución por
el Gobierno y cuyo efecto se prolonga por 3
años. Así, en el grupo focal de Río Negro,
las más jóvenes mencionan el uso de la inyección mensual y, otras mujeres, el de las
pastillas; pero todas afirman que se trata de
una decisión compartida con su pareja. En
otros casos, son las propias madres y abuelas quienes estimulan su utilización por parte
de las adolescentes. Una situación similar se
manifestó en el grupo focal de Santiago del
Estero, aunque sólo algunas admitieron que
“les contamos a nuestros maridos que nos
cuidamos”. Sin embargo, desde el discurso,
se observa la voluntad de las mujeres de decidir acerca de su maternidad y la de sus
hijas y de prevenir embarazos no deseados.
“Yo lo quiero poder manejar yo.” “Lo que
pasa es que en el centro te piden que el papá
firme cuando vos querés la inyección.” “Yo a
mi hija a los 14 años ya la puedo llevar a tomar o poner la inyección.” “No sé si podés ir
sola, el caso, pero a mi hija (...) a veces te da
bronca porque vos sabés que tus hijos son sanos y que no van a hacer nada indebido hasta que no sea su tiempo, pero hoy en día hay
tanta degeneración, tanta gente mala que por
ahí tu hija viene de la escuela y te la violan.
Entonces vos decís ‘mejor prevenir’.” “Uno no
desea que le pase a una de las jóvenes, o sea,
yo me indigno hacerle tomar pastillas a mi
hija para prevenir un embarazo pero si vos no
lo hacés por ahí pasa una cosa de esas.” “Si
da vergüenza, los padres piden a la enfermera
y llevan, porque a los 14 años ya podés decidir
sobre tu hija y llevarla a tomar la inyección o
a tomar una pastilla.” (Grupo focal, Santa Fe)

155

�La situación de las mujeres jóvenes

“En mi caso, cuando yo quedé embarazada,
para mí mis hijos fueron un milagro, porque
mi mamá me dijo ‘tenés que cuidarte, cuidarte’, ¡pero nunca me dijo de qué!; porque yo que
vengo de mi hermana golpeada, me imaginé
que era por eso, o sea que tu novio o marido
o pareja o novio no te golpee. Nunca me dijo
que cuidarte era para no quedar embarazada.
Tenía 19 años. El segundo lo buscamos, pero
el tercero nosotros nos cuidábamos con métodos anticonceptivos, pero yo me quedé embarazada igual (...) no sé qué pasó, por eso en
el último decidí atarme mis trompas.” (Grupo
focal, Santa Fe)
Estos testimonios permiten confirmar las
tendencias identificadas a partir del análisis
de la información censal y prever cambios
futuros en las conductas de salud reproductiva que incidirán en las tasas de natalidad
en las áreas rurales, reduciendo las brechas
con sus pares urbanas. Y constituyen ejemplos de nuevas oportunidades para potenciar
en las mujeres adolescentes y jóvenes la toma
de decisiones relativas a una procreación responsable.
Estos progresos en relación con el conocimiento y uso de métodos anticonceptivos
coexisten sin embargo con dificultades para
el acceso a la salud de la población rural en general, y en particular a la salud materno-infantil. Si bien están difundidos los centros de
atención primaria equipados y en muy buen
estado, se manifiestan déficits en materia de
recursos humanos, en particular en especialidades tales como ginecología, pediatría y
odontología, sobre todo en las provincias del
norte como Santiago del Estero y Misiones.

156

“Hay una salita muy cerca pero no tiene pediatra, tiene un enfermero que atiende hasta
las 13:00 pero sólo revisa, no puede recetar ni
colocar medicamentos. Hacen control de los
chicos para la AUH en la salita. En Forres
está el hospital donde hay un médico tres veces
por semana pero hay que pedir turno, es caro
gastar plata en ir y venir en moto sólo para el
turno. Si no hay una urgencia no te atienden;
el médico está durmiendo en la guardia. Hay
dos ambulancias que tardan tres horas en llegar. También hay hospital en Fernández. Hay
equipos, pero no hay médicos.” (Grupo focal,
Santiago del Estero)
“En Piray contamos con dos salas de salud
denominadas Centros de Atención Primaria
de la Salud (CAPS); logramos que se radique
un enfermero pero no está nunca, sería mejor
que atienda en la casa o que funcione la sala
más tiempo, en una mayor franja horaria.
Vas a la sala a buscar las pastillas y no está
abierta (…) Tenés que ir y comprar, porque si
te quedás esperando te embarazás [risas]. El
médico que va semanalmente es clínico. Está
preparado todo el equipamiento para odontología y como la trifásica quedó lejos no se pueden conectar los equipos. Tuvimos un tiempo
odontólogo, cuando estuvo le aprovechamos al
máximo pero ya no está más y es muy difícil
para los que no contamos con una obra social.
Por lo menos lo básico, lo mínimo.” (Grupo
focal, Misiones)
Santa Fe y San Juan presentan una situación más mitigada y en el Alto Valle de Río
Negro la atención se concentra en las localidades urbanas. Si bien existen hospitales en
las localidades más pobladas, las mayores
dificultades planteadas para el acceso se re-

laciona con las distancias, con la frecuencia
de atención y con la disponibilidad de ambulancias.
“Hay Centros de Salud en todos lados, al
menos en el primer nivel de atención. En el
caso de Angaco, Caucete y Albardón tienen
hospital en el centro y para las zonas más
alejadas está la salita. Hubo un plan para
descentralizar la atención del hospital de San
Juan a hospitales en los departamentos de la
zona.” (Grupo focal, San Juan)
“En Cinco Saltos hay salas de emergencia,
donde hay un médico por día de una especialidad distinta: un día el dentista, otro día el
ginecólogo, etcétera. Ahora también hay una
ambulancia. En El Arroyón hay una chica que
a veces abre y atiende, pero no se sabe cuándo.
En Michi Michi no hay nada.” (Grupo focal,
Río Negro)
“Nosotros tenemos un centro de salud que
va la doctora una vez a la semana, y si no,
hay que venir a San Cristóbal donde funcionan centros asistenciales en cada barrio. El
hospital de reciente apertura es grande y espacioso... hermoso, pero faltan muchas cosas
para completarlo (…) Tiene maquinarias de
alta tecnología pero no tenés quien las maneje;
por ejemplo si tenés una cesárea de urgencia
tenés que trasladarte a 115 km para poder internarte y hacer todo. Yo tuve un accidente con
fractura expuesta [en la moto] y me llevaron
directamente para Ceres. Alguna cosa seria
que necesitás terapia es allá (…) Tenemos un
hospital grandísimo y si tenés una intervención, tenés que esperar que venga nuestro anestesista de Ceres [localidad aproximadamente
a 80 km] para poder ser atendida.” (Grupo
focal, Santa Fe)

“Acá el 99% no podemos ir al hospital a
sacar turno porque vivimos lejos. A las 2 de la
mañana tenés que irte de acá, para hacer cola
para poder sacar un turno para poder sacarte una muela. Y si vas a un privado mínimo
$300 - $500. ¿De dónde sacás esa plata? Si
tenés dos o tres muelas, olvidate. Hace como
seis meses tengo dolor de muelas y ¡el hospital de paro!” (Hombre joven rural, Misiones)
Respecto de la salud sexual y reproductiva, los testimonios destacan la carencia de
recursos para hacerse controles ginecológicos
periódicos. “No hay nada, no hay mamografía, ni PAP; hay una necesidad muy concreta
en este aspecto. Para esos controles tenemos
que ir a Santiago.” (Grupo focal, Santiago
del Estero)
En este sentido, se ha podido apreciar la

recorre dos veces por semana el interior de Misiones. Van a pueblos, parajes, colonias y comunidades indígenas. No son médicas ni enfermeras, sino que hicieron una capacitación.
Acá en total 27 mujeres se realizaron el PAP,
un número mayor al del año pasado.” (Entrevista con personal del PAP Móvil, Misiones)
De todos modos, y tal como surgió en conversaciones con el personal del PAP móvil presente al momento del grupo focal en
Misiones, los controles ginecológicos son
un tema complejo “ya que aún no hay una
práctica habitual, o reconocimiento de las
mujeres respecto de la necesidad de hacérselos. Aún existe miedo al dolor por desconocimiento del procedimiento, o los conflictos
que suscita con sus parejas que rechazan la
realización del estudio”.

existencia de nuevas modalidades de acceso

que implican la movilidad del personal médico o paramédico a los poblados ubicados
en zonas rurales dispersas, posibilitando un
contacto directo con el personal de salud y la
transferencia de información para estimular
la realización de algunos controles.
“De repente llegan a los CIC [Centros de
Integración Comunitaria] médicos, ginecólogos; nos enteramos en las reuniones de la organización y la gente se acerca. Allí podemos
hacer ciertos controles.” (Grupo focal, Santiago del Estero)
“Hace poco estuvo un tráiler que recorre la
provincia para que las mujeres se hagan PAP
y mamografías. Este tipo de servicio es igual
que el de DNI que va a los centros departamentales.” (Grupo focal, San Juan)
“Hay un PAP Móvil, que es un programa
del Ministerio de Salud de la provincia, que

Se puede señalar que, frente a estas carencias, la participación en organizaciones o
en emprendimientos colectivos significa una
oportunidad para acceder a servicios de salud. A partir de estos espacios de participación se gestionan y facilitan servicios para
la comunidad, o se generan las condiciones
para acceder a obras sociales, sea a través
de fondos de salud para los socios –como el
caso de FECOAGRO en San Juan–, sea inscribiéndose en el monotributo social agropecuario, a través del cual acceden, en muchos
casos por primera vez, a una obra social.
“El monotributo social agropecuario por
ejemplo fue una de las cuestiones, a su vez
porque tenían la obra social; cuando se implementó, ayudó a que muchas mujeres lleven
a sus hijas a hacer los estudios ginecológicos,
y un montón de cuestiones que no venían ha-

ciendo.” (Técnica, Santa Fe)
“Muchos de los miembros de las cooperativas que se inscribieron en el monotributo social cuentan con una obra social que se llama
Unidad Provincial (UP). Desde FECOAGRO
se hizo una movida para que todos accedan
al monotributo social, pero no todas lo tienen.
FECOAGRO tiene un fondo de salud al que
todos los socios que aportan tienen acceso.”
(Grupo focal, San Juan)
Además de las demandas por mejores condiciones de atención sanitaria, también surgen inquietudes y expectativas en materia de
atención y prevención de problemáticas específicas de género y de juventud. En relación

con las primeras, la cuestión de la violencia
familiar y de género ha surgido espontáneamente en casi todos los grupos focales y se
traduce en necesidades de contención y asesoramiento; y se pone de manifiesto que –si
bien es un problema que afecta tanto a la ciudad como al campo– la desprotección de las
mujeres en las áreas rurales es importante.
Con respecto a las problemáticas juveniles, emergen algunas alusiones al tema de
las adicciones y la necesidad de acciones
de prevención, aun cuando se reconoce que
no constituyen todavía una problemática difundida.
“Se necesita fortalecer los mecanismos de
denuncia y contención en relación con la violencia de género.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Nos hace falta que venga gente técnica a
capacitarnos, juntar a las mujeres, que nos
dejen información. Hay una necesidad de concientizar, no es fácil salir de eso.” “Más allá de
que el hombre es tu marido, no es tu dueño, y

157

�La situación de las mujeres jóvenes

nada justifica esa violencia. No hay espacios
para hablar de eso, es más fácil hablarlo con
gente de afuera, con extraños y no con tus
vecinos.” (Grupo focal, Santiago del Estero)
“Se necesitan centros de atención para la
mujer. Yo fui abusada de chica porque mis padres trabajaban fuera de casa y me dejaban
al cuidado de mis hermanos mayores que se
aprovecharon de mí. No quiero que esto les
pase a mis hijos. Se necesita un lugar donde
la mujer pueda ir a denunciar.” (Grupo focal,
Río Negro)
“Hoy en día se le da mucha importancia
a lo que es la violencia familiar. Pero en Angaco por ejemplo no he escuchado que haya
un lugar o que haya alguien, un profesional
o un psicólogo o algo que te asesore, o que te
dé una mano en esta situación, porque por ahí
son cuestiones psicológicas.” (Líder de organización, San Juan)
“Necesitamos acciones y capacitaciones
contra el tabaquismo y el alcohol. Eso es necesario ya que las drogas aún no son un problema aquí pero puede darse, ya que los chicos
se juntan con chicos de otros lugares.” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
En síntesis, existen indicios de modificacio-

nes en los patrones de reproducción de las
mujeres jóvenes respecto de generaciones
anteriores, caracterizadas por la reducción de
la cantidad de hijos que las parejas deciden
tener. Si bien es posible suponer la incidencia de factores económicos y de acceso a una
tierra ya muy subdividida, también se puede
sugerir como hipótesis que, como efecto de
políticas públicas, la llegada a las zonas rurales de información, junto con la posibilidad

158

de acceder directamente a diversos métodos
de contracepción y la propia conciencia de
las madres jóvenes respecto de la necesidad
de evitar embarazos no deseados en sus hijas,
abren una perspectiva esperanzadora respecto de la decisión libre acerca de la concreción
de la maternidad.
De todos modos, los servicios de salud siguen concentrados en las zonas más urbanizadas y se destaca la precariedad de aquellos
existentes en las áreas rurales. La implementación de modalidades que acercan algunos
servicios básicos a los poblados rurales y el
acceso a la obra social a través de la participación en emprendimientos colectivos son
dos aspectos que, de ampliar su cobertura,
constituyen oportunidades de mejora de la
situación de las mujeres rurales jóvenes.
Para obtener una caracterización más densa de los distintos escenarios que se configuran a partir del análisis sociodemográfico,
complementado con la visión de los actores,
se abordan a continuación cuestiones específicas vinculadas con el desempeño laboral de
las mujeres jóvenes, el acceso a la educación
y a las nuevas tecnologías de la información
y la comunicación.

3.4. Las mujeres jóvenes y el trabajo
3.4.1. La información censal
La población económicamente activa (PEA)
está conformada por las personas que tienen
una ocupación o que, sin tenerla, la buscan
de manera activa (desocupados). La tasa de

actividad es el porcentaje entre la población
económicamente activa sobre la población total. Este indicador brinda información acerca
del peso relativo de la oferta de trabajo. En
este estudio se considera la tasa de actividad en la población de 15 años y más para
neutralizar el peso diferencial por región que
tiene la población de 0 a 15 años, por lo que
en sentido estricto se utiliza una tasa “refinada” de actividad (PEA de 15 años y más /
población de 15 años y más * 100). Por otro
lado, si bien comúnmente se utiliza la edad
de 14 años como límite inferior de rango, aquí
se considera la edad de 15 años de acuerdo
con el corte etario adoptado para caracterizar
a la población joven.
Al analizar la evolución de la tasa de actividad correspondiente al total de la población se observa una variación positiva: en
el período intercensal la participación de la
población en el mercado de trabajo se incrementa un 12,5% en el total del país 21 (en el
año 2001 la tasa de actividad era del 58,1%
y en el año 2010 pasa a ser del 65,3%). La
variación más importante se registra en las
áreas urbanas (13,2%, frente a un 4% observado en las áreas rurales).
Entre los jóvenes de 15 a 34 años, las tasas
de actividad dan cuenta de dos situaciones
diferenciadas. Mientras que en el grupo de
15 a 19 años la tasa de actividad correspondiente al total del país registrada en el año
2010 se ubica en el 38,1%, entre los jóvenes de 20 a 34 años alcanza el 77,1%. Esta
diferencia resulta esperable –y deseable– ya
que en el rango inferior los jóvenes aún se encuentran en edad teórica de asistir a la escuela secundaria. De todas formas, pese al retra-

21. Se excluye la CABA, islas del Atlántico Sur y Antártida argentina.

so de la inserción en el mercado de trabajo
cabe destacar que casi 4 de cada 10 jóvenes
de 15 a 19 años trabajan o buscan empleo.
Por otro lado, se observa que, en el total
del país y para el año 2010, la tasa de actividad de la población de 20 a 34 años supera a la tasa de actividad correspondiente a
la población total (77,1% frente al 65,3%),
aunque registra una variación menor (8,4%
frente al 12,5%).
La comparación entre áreas evidencia un incremento de la tasa de actividad de los jóvenes
más importante en el medio urbano que en el
rural (8,7% y 3% respectivamente), de manera
que durante el período analizado las brechas
entre áreas no se reducen sino que se amplían.
Específicamente en las áreas rurales, las situaciones son variables según regiones geográficas. La Región Pampeana, Cuyo y la Patagonia
presentan una mejor situación de partida. Sin
embargo, mientras que en la Región Pampeana se manifiestan incrementos (del 5,4%), en
Cuyo y la Patagonia las variaciones registradas
en el transcurso de la década son negativas
(-0,8% y -2,8% respectivamente). Por su parte, en el NEA y el NOA se observan en este
período, tanto niveles como incrementos bajos
(2,7% y 2,5% respectivamente) en relación
con las otras regiones.
En los mapas presentados a continuación
se contrastan las variaciones intercensales
de las tasas de actividad registradas entre la
población joven (de 20 a 34 años) en el nivel
departamental en cada una de las regiones
del país, de modo que los tres colores más
oscuros indican variaciones positivas de distinta intensidad y el color claro variaciones
negativas. k

Grupo de Análisis e Investigación Agrícola, Tucumán.

159

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13
25

36 37

50

64

Menos de 0

17

27
30

43

39
40

52
53

62

54

82

Más de 20
110

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

56

67

33
46

58

72
86 73

69
74

70
77

SALTA

34

4

De 0 a 10

7

6

48

Más
de 20
PARAGUAY

10

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

De 10,1 a 20

8

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

Menos de 0

5

49
47

57
63

2

No existe población
del área

23

45

68

217

160

44

3

12

22

20

61

65

De 0 a 10

153

55

41
42

De 10,1 a 20

19

32

66

152

18

10

21

31

38

60

No existe población
del área

11

16

26

29

51

9
8

15

28

35

7

4

24

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).

14 15

9

18 19
27 28
32

11
12

16
20

60
62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

161

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

N

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

53

Menos de 0
55

De 0 a 10

47

49

44

41

63
66
67

62

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

9

74

91

97

75
92

6

7

15
19
21

20
22

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14
18

30

31

28

CÓRDOBA

32

33

De 10,1 a 20

SAN LUIS

34

Más de 20
93

99
104

113

36

106

108

111

35

107
105
108

110

SAN JUAN

4

De 0 a 10
73

79

88

98

101

61

60

59

65

Menos de 0

68

69

Más de 20

50

5

No existe población
del área

51
52

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

70

De 10,1 a 20

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, CHILE
por
departamento (%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

15

14

13

12

CHACO

11

LA RIOJA

1

9

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

162

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

163

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

44

40

región
patagonia
Variación intercensal
(2010 - 2001) de la
tasa de actividad
de la población de
20 a 34 años, por
departamento (%).
No existe población
del área

45

Menos de 0

46

De 0 a 10
De 10,1 a 20

47

Más de 20

48

49

50

51
54

52
53

164

Ahora bien, ¿qué comportamiento presentan las tasas de actividad de las mujeres jóvenes que viven en zonas rurales? ¿Se han producido variaciones en los últimos diez años?
¿Qué ocurre con las brechas de género en el
período de referencia? ¿Qué diferencias se
registran entre la situación de las mujeres
rurales y sus pares urbanas?
Al analizar la situación en las áreas rurales
se observa que, en el período 2001-2010, el
incremento de los niveles de actividad entre
las mujeres jóvenes (de 20 a 34 años) es mayor que entre los varones, básicamente debido a una situación de partida más precaria.
Así, mientras que la tasa de actividad de los
varones pasa del 82,5% en 2001 al 81,4%
en 2010, en el caso de las mujeres la participación laboral se incrementa del 39,9% al
45,6%. Esto provoca una disminución de las
brechas de género, aunque en el medio rural
estas continúan siendo más amplias que en
el medio urbano (excepto en las provincias
patagónicas) (Gráfico 34). Las mayores diferencias entre mujeres y varones jóvenes se
observan en NEA y NOA, donde los valores
se alejan de 1 mostrando una situación de
mayor inequidad en detrimento de las mujeres.
Asimismo, en la mayoría de las provincias
las brechas de género resultan más amplias
en las zonas rurales dispersas que en las
agrupadas. Esto se observa con mayor intensidad en el NEA.
La diferencia en las brechas de género
entre áreas urbanas y rurales alerta acerca
de las menores oportunidades de acceder al
mercado de trabajo que tienen las mujeres
radicadas en el medio rural. En los Gráficos

Gráfico 34

Brechas de género en la tasa de actividad de la población
de 20 a 34 años por área, según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

N

35 y 36 se observa que los varones urbanos
y rurales presentan un comportamiento relativamente similar respecto de los niveles de
actividad (con las notorias excepciones de
Santa Cruz y Tierra del Fuego), mientras que
entre las mujeres hay una mayor diferenciación según el área de residencia. Para el año
2010, en todas las provincias del país (excepto Buenos Aires, San Luis, Chubut, Neuquén
y Santa Cruz) la tasa de actividad de las jóvenes urbanas supera en un 20% a la registrada
entre las jóvenes rurales. Es decir, una mujer
joven no tiene las mismas oportunidades de
insertarse en el mercado de trabajo si reside
en la ciudad o en el campo.
Por otro lado, entre estas últimas existe una

importante variabilidad interprovincial. El
coeficiente de variación 22 del indicador analizado es del 13% en el caso de los varones
rurales, mientras que en el caso de las mujeres rurales alcanza el 21,5%. Esto refleja la
heterogeneidad de situaciones que atraviesa
a la realidad rural: no es lo mismo para las
mujeres habitar en áreas rurales del norte,
que en el centro o sur del país. En algunas
provincias del NEA sólo un tercio de las mujeres se encuentran activas, mientras que en
las provincias de la Región Pampeana más
de la mitad de las mujeres se encuentra en
esta condición.
¿Pero a qué se debe la diferencia tan importante en los niveles de actividad de las

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.
22. El coeficiente de variación es una medida estadística que refiere a la relación entre el valor de la media de una variable determinada y cada uno de los valores que asume esa variable.

165

�La situación de las mujeres jóvenes

166

Gráfico 36
Tasa de
actividad entre
las mujeres de
20 a 34 años
por área,
según
provincia.
Año 2010

de medición de la condición ocupacional que
resultan inadecuados para captar el trabajo
que realizan las mujeres rurales. Además, la
forma en que el trabajo es visto por varones y
mujeres en el ámbito de la cultura rural contribuye a ese subregistro, ya que es escasa la
conciencia de que las tareas productivas a la
escala del predio constituyan una ocupación
(los trabajos familiares relacionados con la
siembra, el desmalezado, la cosecha, la preparación para la venta y otros cuidados de los
cultivos familiares como también la cría de
ganado menor, las actividades de tambo o de
granja, etc.). Además, existen otras ocupaciones características del sector informal rural
–en algunos casos ejercidas bajo la forma del
trabajador por cuenta propia, como el trabajo
artesanal– que no son consideradas ni por las
propias mujeres como ocupación.” (Biaggi,
Canevari y Tasso, 2007: 49)
Lógicamente la cuestión excede lo metodológico, ya que es evidente que no alcanza
con visibilizar esta situación (por otra parte
ya conocida), sino que hace falta poner en
discusión la incidencia del trabajo no remunerado como parte de la generación de valor
en la organización del trabajo rural y, sobre
todo, el modo en que esta condición de actividad se presenta en el caso particular de las
mujeres. De este modo, las formas de producción precapitalistas se articulan con aspectos
culturales que reproducen la división sexual
del trabajo, lo que da como resultado una situación de gran desventaja para las mujeres,
que se expresa no sólo a través de lo que las
brechas de género evidencian, sino también
a través de aquello que ocultan: las econo-

por el trabajo femenino, no reconocido por el

mercado (se trata de trabajo no remunerado)
y en muchos casos ni siquiera por las propias
mujeres, que asumen este tipo de tareas como
parte de las tareas domésticas.
Ahora bien, la tasa de actividad ofrece un
panorama respecto de los niveles de vinculación de las personas con el mercado de trabajo, subsumiendo bajo el mismo universo tanto
a ocupados como desocupados23.
Pese a los niveles más bajos de actividad
que se registran entre las las mujeres jóvenes
(de 20 a 34 años) que residen en áreas rurales, entre los años 2001 y 2010 disminuye la
distancia entre la tasa de actividad y la tasa
de empleo 25 , o en otros términos reduce el

Gráfico 37

nivel de desempleo (Gráfico 37). Esta tendencia verificada, tanto en las zonas rurales
agrupadas como en las dispersas, debe ser
interpretada a la luz del contexto de crisis
económica e institucional que atravesaba el
país a inicios del milenio. Pero en todo caso
importa señalar que aun cuando las jóvenes
rurales tienen menor presencia en el mercado laboral, aquellas que deciden trabajar
logran insertarse con éxito (más allá del tipo
de empleo al que consigan acceder). Como
contracara de este fenómeno podría asumirse que aquellas que enfrentan la persistencia
del desempleo abandonan los intentos para
recluirse en la inactividad.
Pese a estos avances respecto de los nive-

Tasa de desempleo de las mujeres de 20 a 34 años
que residen en áreas rurales, por año censal y provincia

mías rurales como economías subvencionadas

23 La población ocupada es definida como el conjunto de personas que en la semana de referencia han trabajado como mínimo una hora (en una actividad económica, remunerada o no). De acuerdo con las
definiciones del INDEC, el criterio de una hora permite la comparabilidad entre los países, además de capturar situaciones informales o de baja intensidad. Por su parte, la población desocupada es aquella que
durante las cuatro semanas anteriores al día del censo desarrolló acciones tendientes a establecer una relación laboral o iniciar una actividad empresarial.

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Tasa de
actividad entre
los varones de
20 a 34 años
por área,
según
provincia.
Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Gráfico 35

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

mujeres jóvenes respecto de sus pares varones que se registra en las áreas rurales?
En primer lugar, las brechas de género en
los niveles de actividad laboral se encuentran
relacionadas con la reproducción de ciertos
patrones culturales, que también están presentes en los ámbitos urbanos, pero que sin
duda se expresan con mayor intensidad en las
áreas rurales. Estas diferencias están atravesadas por la división sexual del trabajo, que
incide en el tipo de tareas que realizan hombres y mujeres en cada contexto, y que otorga
oportunidades de desarrollo o restricciones,
y que promueve la inserción en el espacio
social o la reclusión en el ámbito doméstico.
Esta matriz cultural opera de un modo tan
contundente que incide en el propio proceso
de medición del fenómeno. En este sentido
se vuelve necesario poner en cuestión el indicador (la tasa de actividad), no respecto de
aquello que muestra sino de aquello que está
ocultando. ¿Alguien podría sostener, desde
el más básico sentido común, que las mujeres que viven en el campo son en su mayoría
(54,4%) “inactivas”? Como se plantea en diferentes trabajos (Kessler, 2007), es probable
que existan dentro de esta proporción de “inactivas” un alto porcentaje de mujeres que
trabajan en tareas rurales no remuneradas,
en labores de huerta o en el cuidado de animales, sin que ellas mismas ni los otros las
perciban como un trabajo. Las estadísticas no
contribuyen a mostrar este tipo de situaciones, que probablemente los acercamientos de
tipo cualitativo ayuden a visibilizar.
“La categoría inactiva tiene, en nuestra
opinión, un sesgo de ocultamiento o subregistro por estar efectuada con instrumentos

167

�La situación de las mujeres jóvenes

Si se compara la posibilidad de acceder al
mercado de trabajo de las mujeres jóvenes
del medio rural respecto de los varones y de
sus pares urbanas, se percibe la “acumulación” de diferentes atributos que configuran
un encadenamiento de lógicas de exclusión
social.
En las diferentes posibilidades de acceder
a un empleo se articulan desigualdades sociales que se expresan territorialmente, con

168

Correlación entre las tasas de empleo de las mujeres rurales
jóvenes correspondientes a los años 2001 y 2010

mujeres jóvenes que residen a campo abierto
es del 37,7%.

Santa Cruz

50,00
Tierra del Fgo

Catamarca

30,00

20,00

Formosa

Corrientes

Córdoba

Salta

R2 Linear = 0,737

Chaco
20,00

Bs. As.

Tucumán

Sgo del Estero
10,00

Chubut

Jujuy Mendoza Santa Fe
Río Negro
San Luis
Entre Ríos

Misiones

San Juan

La Rioja

Neuquén

30,00

40,00

50,00

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

La Pampa

40,00

60,00

Año 2010
determinadas pautas culturales asociadas a
inequidades de género. Esta acumulación de
inequidades plantea una situación de clara
desventaja para ellas, en su triple condición
de mujeres, jóvenes y rurales (particularmente, las de zonas dispersas). Efectivamente,
es posible observar la caída del porcentaje
de población empleada a medida que se incorporan al análisis el área de residencia y
el género.
En el año 2010, la tasa de empleo de los
varones jóvenes se ubicaba en un 84,5% en
áreas urbanas, mientras que en áreas rurales sólo el 78,6% se encontraba empleado
(diferencia de 5,9 puntos porcentuales). Sin

embargo, las diferencias de género se tornan más relevantes que las de área. Entre las
mujeres jóvenes urbanas, la tasa de empleo
(60%) es menor aún a la registrada entre varones jóvenes de áreas rurales (diferencia de
18,6 puntos porcentuales), pero muy superior
a la registrada entre sus congéneres de zonas
rurales agrupadas. Entre estas, el porcentaje de las que cuentan con un empleo es del
52,2%, es decir 7,8 puntos porcentuales menos que el valor registrado para las mujeres
urbanas. Si a esto se agrega lo que ocurre en
las zonas rurales dispersas, se observa una
nueva disminución de 14,5 puntos porcentuales, dado que la tasa de empleo de las

24 La tasa de empleo es la incidencia de la población ocupada sobre la población total (del sexo y grupo de edad correspondiente), mientras que la tasa de actividad es igual al porcentaje de la población económicamente
activa (ocupada y desocupada) sobre la población total. Por lo tanto, la diferencia entre la tasa de actividad y la tasa de empleo se corresponde con la tasa de desempleo. La tasa de empleo se diferencia de la tasa de
ocupación por estar calculada sobre la población total y no sobre la población económicamente activa. Cabe señalar que este indicador es sensible a la coyuntura, por lo que los censos no constituyen la mejor fuente de
información para reflejar su evolución.

Es decir, si se considera el máximo valor
registrado (84,5% entre varones jóvenes urbanos) y el valor mínimo registrado (37,7%
entre mujeres jóvenes de zonas rurales dispersas), se verifica una diferencia de 46,8
puntos porcentuales. Un abismo que da cuenta del entrecruzamiento de fuertes disparidades territoriales en el acceso a la estructura
de oportunidades, en combinación con profundas inequidades de género fundadas en
pautas culturales que se reproducen generación tras generación.
Estas diferencias se observan también entre regiones del país. En el NEA y el NOA,
las distancias son mayores, mientras que en
la Región Pampeana y la Patagonia se atenúan. Se pone así de manifiesto que, sobre
las brechas geográficas y de género, se sobreimprimen la realidad económica y social
de cada una de las regiones y provincias
(Gráfico 39).
Estas diferencias entre segmentos poblacionales se presentan de manera regular en
todas las provincias del país. Pero puede
verse que el comportamiento de los varones
jóvenes urbanos es más homogéneo en las
distintas provincias, mientras que en el caso
de las mujeres jóvenes se incrementa la variabilidad interprovincial. Esta variabilidad
alcanza la mayor intensidad en las zonas rurales dispersas (coeficiente de variación igual
a 22,6) (Cuadro 1).
En síntesis, entre los años 2001 y 2010 se

Gráfico 39

Incidencia de jóvenes con empleo por sexo y lugar de residencia,
según región. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Gráfico 38

Año 2001

les de empleo de las mujeres rurales, durante
la primera década del siglo no se ha modificado el nivel de desigualdad interprovincial:
las provincias que se encontraban en mejor
situación en el año 2001 son las que están en
mejor posición hacia finales de la década, y lo
mismo con las que estaban peor al comienzo
del período. En el Gráfico 38 se observa que
la correlación entre las tasas de empleo de
las mujeres jóvenes correspondientes a los
años 2001 y 2010 es positiva. Los resultados
son contundentes, aunque se pueden apreciar algunas particularidades. San Luis y Río
Negro, que en el 2001 registraban niveles de
empleo bajo, son las provincias que experimentan las variaciones positivas más significativas, mientras que en Tierra del Fuego
donde este indicador presentaba uno de los
mejores desempeños del país, la variación
fue prácticamente nula.. Por otro lado cabe
destacar que en el año 2010 el rango de variación de la tasa de empleo de las mujeres rurales jóvenes oscila entre el 25% y el
60%, con lo cual resulta ineludible detenerse
a pensar acerca de la heterogeneidad presente en el mundo rural respecto de las posibilidades de inserción laboral de las jóvenes.

observa un crecimiento de las tasas de actividad correspondientes a la población de
20 a 34 años. Este incremento es mayor en
las áreas urbanas, por lo cual a lo largo de la
década no se reduce la brecha urbano-rural.
En cambio, los mayores incrementos en las
tasas de actividad femeninas (producto de
una situación de partida más precaria que la
de los varones) redundan en una disminución
de las brechas de género.
La residencia en el medio rural y el género constituyen para las mujeres una acumulación de desventajas. Si se considera a
las mujeres que habitan en las zonas rurales
dispersas, esta situación se agudiza. A esta

cadena de desigualdades se sobreimprimen
las realidades provinciales, principalmente
en el NEA y el NOA, donde pese a las incrementos en el período intercensal, persisten aún importantes niveles de desigualdad.
La información muestra con claridad la situación de desventaja en que se encuentran
las mujeres jóvenes del medio rural. Pero
esta situación de desventaja se evidencia no
sólo por lo que la información muestra, sino
también por lo que oculta. Por otro lado, en
el caso de las jóvenes con empleo, cabe considerar la sobrecarga que implica la combinación de las tareas productivas con las reproductivas del cuidado del hogar, que no son

169

�La situación de las mujeres jóvenes

reconocidas por el mercado ni por ellas mismas como un trabajo. En este sentido resulta
interesante –para el debate sobre las políticas
destinadas al desarrollo rural– la incorporación de lo que se ha dado en denominar la
“economía de cuidado”. Este concepto tiene
que ver con el reconocimiento de ciertas actividades domésticas que deberían ser cubiertas mediante la prestación de servicios
estatales (cuidado de menores, de personas
mayores, de personas con capacidades disminuidas), tareas que en la mayor parte de los
casos recaen en las mujeres. Considerando
algunos planteos al respecto (Asensio, 2012),
resulta pertinente retomar aquí el siguiente
interrogante: ¿hasta qué punto un diseño de
políticas públicas enfocadas en la economía
del cuidado puede ser o no relevante para el
desarrollo de mejores condiciones de vida
para las mujeres rurales jóvenes?

Cuadro 1

3.4.2. La visión de los actores: la
sobrecarga de tareas y las dificultades
de inserción en el mercado de trabajo

Tasa de empleo por sexo y área geográfica,
según provincia. Año 2010
Varones
Urbanos
(A)

Varones
Rurales
(B)

Mujeres
Urbanas
(C)

Mujeres
Rural
Agrupada
(D)

Mujeres
Rural
Dispersa
(E)

Distancia
relativa entre
grupos
(A/E)

TOTAL DEL PAÍS

84,5

78,6

60,0

46,8

37,7

2,24

Buenos Aires
Córdoba
Entre Ríos
La Pampa
San Luis
Santa Fe
Corrientes
Chaco
Formosa
Misiones
Catamarca
Jujuy
La Rioja
Salta
Sgo. del Estero
Tucumán
Mendoza
San Juan
Chubut
Neuquén
Río Negro
Santa Cruz
Tierra del Fuego

87,4
84,5
84,3
84,8
84,2
84,1
77,1
79,1
78,0
81,5
80,7
79,1
80,4
78,9
80,4
78,1
82,3
80,8
85,2
82,9
83,6
85,5
87,2

82,2
83,6
82,0
88,0
85,0
86,6
74,0
71,2
67,5
82,9
65,9
78,1
72,8
72,6
65,6
76,6
86,2
69,6
78,5
70,7
78,3
41,9
59,5

63,8
62,9
58,6
63,7
55,9
61,0
49,2
49,6
49,8
51,2
56,3
53,4
57,3
51,5
52,6
50,8
56,9
49,5
61,1
60,2
61,1
65,9
70,6

56,8
52,7
45,2
52,6
54,8
51,5
37,9
36,6
33,7
31,9
41,2
42,5
50,1
36,9
34,2
40,5
42,9
33,5
59,7
60,3
49,5
61,2
69,2

49,5
42,8
35,6
43,3
44,1
44,5
26,3
26,2
26,9
37,5
34,5
43,2
26,8
35,7
25,7
34,7
42,5
31,5
51,9
45,9
49,3
56,8
41,0

1,76
1,97
2,37
1,96
1,91
1,89
2,94
3,02
2,91
2,17
2,34
1,83
3,00
2,21
3,13
2,25
1,94
2,57
1,64
1,81
1,70
1,51
2,13

Coef. de
variación

3,6

13,8

10,4

22,1

22,6

Nota: Se excluye CABA, ya que no cuenta con áreas rurales. Asimismo se excluyen islas del Atlántico Sur y Antártida argentina, que no cuentan
con información para el CNPHyV 2001.
Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC - CNPHyV 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.

170

Se analizó la actividad laboral de las mujeres
jóvenes rurales utilizando una de las herramientas metodológicas que brinda el enfoque
de análisis de género, el perfil de actividades,
que se aplica para identificar las tareas que
mujeres y varones realizan en su vida cotidiana, teniendo como base la división sexual
del trabajo, y considerando también la cantidad de tiempo que se asigna a cada una,
el momento del día y el lugar en el que se
llevan a cabo 25.
Para ello se tuvo en cuenta la actividad
de las mujeres en un triple rol: reproductivo,
productivo y comunitario, y los límites difusos entre estas esferas, que aparecen mucho
menos claros aun en el medio rural.
La división sexual del trabajo establece
roles entre varones y mujeres dentro de las
esferas reproductivas y productivas, entre el
espacio público y el espacio privado, y alude
a la atribución diferencial que se hace convencionalmente de sus capacidades y destrezas, y consecuentemente a la distribución
de distintas tareas y responsabilidades en la
vida familiar y social. Durante el trabajo del
campo se encontró una mirada aún patriarcal
de las relaciones entre hombres y mujeres en
la división de tareas y, en algunos casos, una
desvalorización respecto de las actividades
domésticas por parte de los varones. Hay trabajos masculinos y trabajos femeninos. “Las
tareas domésticas” son de las mujeres. Las
tareas de cuidado también, tanto de niños
como de ancianos o enfermos.

25 Ver en Anexo 4 el instrumento “Matriz de Actividades”.

“Mi mamá limpia, de la limpieza se encarga ella.” “Mi mamá limpia, mi papá le dice
que a las 12 le haga la comida y la hace,
que él llegue de trabajar y ya esté la comida
hecha.” “Mi viejo piensa que el hombre tiene que trabajar y la mujer no (…) y para mí
está bien porque yo me crié con esa forma de
ver: el hombre tiene que trabajar y la mujer se
ocupa de la casa, los hijos.” “Yo cuando nací,
me enseñaron que era así, el hombre tiene que
trabajar.” (Grupo focal con varones, Santa Fe)
“Nosotros no sabemos cuidar (a los chicos),
las mujeres sí.” “Yo creo que el hombre se aburre cuidando a los chicos.” (Grupo focal con
varones, Santa Fe)
“La mujer trata mucho y vincula mucho...
lo toma a su cargo el tema de la salud en la
familia. Salud y educación está en manos de
las mujeres o es una responsabilidad de las
mujeres. Cuidado de los niños y de los ancianos también.” (Coordinadora de Programa,
San Juan)
El trabajo reproductivo de las mujeres rurales tiene características específicas que lo

diferencia del que realizan las mujeres urbanas. Por lo general transcurre en el mismo espacio físico donde se lleva adelante el
trabajo productivo o que genera un ingreso
a la familia. Las diferencias pueden plantearse también de acuerdo a las regiones, ya
que los determinantes agroecológicos (tipo de
producción, tamaño de las parcelas, acceso a
recursos naturales, trabajo extrapredial) inciden en la carga de trabajo y en el rol de las
mujeres en el proceso productivo. La carga
producida por el trabajo doméstico (el tiempo
que les lleva y el esfuerzo que requiere) fue

uno de los ejes principales de las reflexiones,
que sumado las tareas de cuidado repercuten
en la disponibilidad de las mujeres de tiempo
libre para la recreación, o simplemente para
ellas, así como sobre el tiempo para desarrollar emprendimientos alternativos.
Estas tareas no son consideradas “trabajo” y se encuentran desvalorizadas, incluso
desde la propia perspectiva de las mujeres,
puesto que no se le asigna un valor ni se reconoce su aporte a la economía familiar.
“Las mujeres decimos que no trabajamos
porque asociamos trabajo a un sueldo.” (Grupo focal, Misiones)
En cada uno de los talleres, las actividades domésticas aparecen compartidas con
los varones, pero al profundizar en esta afirmación, se constata que ellos sólo colaboran
cuando las mujeres tienen que hacer tareas
afuera de la casa, o bien, si por motivos laborales los hombres pasan mucho tiempo en
los hogares. Ellos “ayudan” a limpiar, cocinar, colaboran con el cuidado de los niños,
pero siempre supeditados a sus otras tareas.
La colaboración o la participación de los varones en las actividades domésticas dependen de la conformación familiar y del trabajo
extrapredial que ellos realizan. Cuando los
hombres migran, la carga de trabajo para las
mujeres se intensifica con más responsabilidades en tareas productivas. En el caso de
maridos que están desocupados, las ayudan
en la casa y en la huerta. El cuidado sigue
siendo resuelto por las mujeres. Sin embargo,
entre las parejas más jóvenes cada vez hay
más colaboración (por ejemplo, para llevar
a los niños al médico o a la escuela). En el
caso de que haya hijas jóvenes en el hogar,

171

�La situación de las mujeres jóvenes

son ellas las que ayudan.
“Las tareas domésticas son las de las mujeres. Les ayudamos por ahí en la chacra, pero
cuando volvemos tenemos que andar corriendo, y ellos se sientan a tomar tereré… A mí
me parece que nunca tenemos tiempo libre.”
(Grupo focal, Misiones)
“Las hijas grandes ayudan… El marido no
se va a poner a cocinar si están las hijas.”
(Grupo focal, Misiones)
“Para nosotros es habitual, no hay vacaciones, no hay feriados, no hay diferencias en
las tareas porque los hombres no están y las
mujeres tienen que hacer las tareas.” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
“En la casa hacemos todo juntos. Una cosa
es cocinar y otra es que atienda los animales;
si tenés chanchos, gallinas, le ayudás. Mi tarea sería más cuidar a los chicos. Y el trabajo más pesado... Yo desde que tengo familia
nunca más me fui a trabajar afuera. Me dedico siempre. Yo por lo menos, si voy a carpir
con mi mujer, me vengo y tomo tereré y ella
que cocine: que quede ella adentro… ¿Es mi
esclava? No. Entonces esas cosas yo no le veo
bien. Ahora, si yo me voy a trabajar y ella está
cocinando y cuidando a los chicos, ¿me puedo
tomar un tereré? Ahí sí. Pero si vamos a trabajar juntos y yo me pongo a tomar tereré y
ella le tiene que dar de comer a las gallinas,
tiene que cuidar a los chicos, cocinar. Para mi
entender no está bueno. Y eso a veces choca
con algunos porque es machista. ‘Vos sos un
dominado’ te dicen.” (Hombre rural joven,
Misiones)
“Ellos nos ayudan. Antes quizá no se veía,
me parece que ahora como la mujer tiene más
voz dice ‘necesito que me ayudes, es de a dos’.

172

Incluso cuando hay que hacer recolecciones,
si estamos medio atrasadas con el tiempo ellos
van y nos dan una mano. Por ejemplo mi pareja no trabaja en la cooperativa, es viñatero,
trabaja en una bodega. Y por ahí él me dice
‘bueno, vos andá a trabajar, yo me quedo con
el nene’ porque llega de trabajar, se queda con
el nene y yo voy a trabajar. Por ahí me atraso
un poco y él me ayuda a lavar los fines de semana, incluso ahora que estoy en el consejo de
la FECOAGRO tengo menos días para estar
en casa, entonces el fin de semana entre los
dos limpiamos, lavamos, es de a dos.” (Mujer
rural joven, San Juan)

el poder comunicarnos y bueno, si te gusta
listo y si no lo hago igual… Si a mí me gustó
lo hice igual. Ojalá me hubiese tocado uno de
esos malos, así para educarlo un poco, pero
bueno… pero sí se ven los cambios generacionales, lo veo en mis hijos. O sea, son chiquititos, 15 y la nena 13, pero la autoridad que
tiene la mujer hoy de poner su lugar viste, y
que se lo respeten es increíble… Pero bueno,
tenemos una mujer presidenta así que podemos
esperar que podemos llegar a ser mucho más
las mujeres.” (Mujer rural joven, Santa Fe)

Así, se reconoció un cambio intergeneracional. Actualmente, sus compañeros cola-

en general las mujeres no plantearon las tareas de cuidado como una carga, pese a reconocer que es una actividad que recae totalmente en ellas y que constituye una limitante
para su participación en tareas productivas
o comunitarias.
“Por ahí te dicen que no pueden estar los
chicos porque es peligroso y qué se yo, y por ahí
no sabés dónde dejarlo. Entonces eso te impide
por ahí decir ‘voy a ir esta tarde a trabajar’,
porque los chicos dónde los dejo.” (Mujer rural
joven, San Juan)
“Yo hace 17 años que estoy casada, mi marido es profesor y yo sé que él de lunes a viernes
no está, y no le puedo decir ‘quédate vos con
los chicos porque yo tengo una reunión’ ; yo
sé que el trabajo de él es más importante. Él
es como que tiene su obligación, él tiene quien
le llama la atención, si no va, le descuentan.
En cambio vos decís, si yo no puedo ir, aviso,
‘no puedo ir, busquen a otra’.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“… Yo tengo el secundario nada más, por-

boran más en las tareas domésticas que sus
padres y sus abuelos, y esta diferencia puede
ser pensada a partir de pautas de crianza, determinadas cultural e históricamente.
“Cambió el rol con el tiempo [hombre-mujer], él cocina, ayuda.” “Con el tiempo cambió
y algunos hombres ayudan.” (Grupo focal,
Santiago del Estero)
“Acá está mucho el modelo paraguayo. Mi
suegro lo único que hacía era el reviro a la
mañana y nada más. Hasta ahora en Paraguay, el marido de mi tía, no hace nada: se
sienta, toma tereré; si hay que carnear es cosa
de mujeres, hay que llevarle el desayuno allá
en la chacra… acarrear agua…” (Grupo focal, Misiones)
“Antes tenías que hacerle todo, sacarle la
zapatilla… ‘Vos no me querés más como antes’; mi suegra lo crió así.” (Grupo focal, Misiones)
“Con mi marido vamos más a la par, o sea,

Como se mencionó más arriba, el cuidado
de los niños está a cargo de las mujeres, pero

que no pude estudiar, no pudieron pagarme; y
como que siempre yo quiero hacer cosas, pero
con los dos nenitos ir al pueblo se complica
mucho. Muchas veces también hay chicas que
tienen uno o dos nenitos, más chicas que yo, y
se les complica, les cuida la mamá; y quieren
ir a estudiar, pero es más complicado cuando tienen todo lejos.” (Líder de organización,
Río Negro)
Por otro lado, estos obstáculos no se traducen en una demanda de guarderías. Una
posible explicación es que para ayudarlas y
facilitarles la participación en organizaciones
o trabajar en actividades extraprediales cuentan con las redes de cuidado que se crean a
partir de vínculos familiares o comunitarios,
y en las que depositan su confianza, o bien
directamente los llevan al trabajo como en el
caso de la cooperativa en Río Negro.
“Yo tampoco quiero que ella por ir a una
reunión los deje a los chicos solos; me voy yo
o va ella.” (Hombre rural joven, Santiago del
Estero)
“Mi mamá es la cuidadora oficial. Somos
hermanas nosotras. Entonces mi mamá dice
‘ustedes trabajen, yo las voy a ayudar lo que
más pueda’. Hay mucho de apoyo familiar
ahí para el cuidado de los niños.” (Grupo focal, San Juan)
“… Si estamos trabajando y una tiene que
hacer un curso o algo, el niño se queda ahí y
todos lo cuidan, en la cooperativa. Son muchos chicos y somos todos familia. Nos apoyamos en ese sentido entre las mujeres. Es decir,
‘bueno ahora te toca a vos, andá a capacitarte.
Nosotras te vamos a cuidar el chico, te vamos
a aguantar en el trabajo’.” (Líder de organización, San Juan)

“Y... es complejo. Y más cuando tienen chicos chiquitos y no pueden dejarlos (…) Por
ahí se llevan a un hermanito más grande y
cuida a todos los chicos, pero los niños pequeños están presentes en la familia siempre. Es
que el hombre se va a trabajar y la mujer se
viene a trabajar a la cooperativa. ¿Y los chicos
con quién quedan? Salvo que tengas un padre
o alguien que te banque con el niño. Pero si no
la mujer se lleva el niño al trabajo. Y bueno,
el niño ahí, o lo estás cuidando a cada rato
dónde está, o tenés un lugar, o una persona.”
(Líder de organización, Río Negro)
“Lo que sí, las mamás, las mujeres llevan a
sus hijos (en esta organización, porque en todo
el departamento hay varias organizaciones).
En una de las organizaciones, que es donde
está la presidenta, que la vamos a ir a ver,
cuando hay reuniones, las mamás van con sus
hijos, no todas pero hay un grupo lindo de niños que van con sus mamás...” (Mujer rural
joven, Santiago del Estero)
Los técnicos plantearon con más énfasis
que tener hijos, y la responsabilidad de la
crianza a cargo de las mujeres, es un problema en las zonas rurales: la ausencia de espacios o servicios para el cuidado de los niños
genera limitantes en la participación y en la
posibilidad de asumir cargos de decisión en
las organizaciones, y constituye un obstáculo
para el desarrollo de las mujeres tanto en procesos de formación como en la posibilidad de
participar en emprendimientos productivos
alternativos para generar ingresos.
Por otra parte, una de sus preocupaciones
es la de generar estrategias en las convocatorias a reuniones para facilitar la presencia
de las mujeres teniendo en cuenta estas li-

mitaciones.
“Obviamente, a la mujer que vive en el campo se le complica mucho más todo, porque tiene los hijos y no sabe con quién dejarlos; no
tenés una guardería, no tenés el vecino que
pueda venir o tenés que hacerte no sé cuántos
kilómetros para llevar a tu hijo…” (Técnica,
Santa Fe)
“Hoy acá no salió, pero yo he hecho talleres
en Esperanza y en Banda por ejemplo y salió
esa necesidad de decir ‘bueno, mientras que
nosotras vamos a la reunión, por qué no hay
como hay en las ciudades esos jardines donde
vos dejás por hora a tus hijos. ¿Por qué eso
no hay en la colonia?’. En ese lugar salió
como una necesidad lo de las guarderías…
Entonces para los más niñitos lo de la guardería, y para los más viejos una jubilación, para
la gente rural que nunca trabajó en blanco.”
(Técnica, Misiones)
“Sí, se organizan y lo mismo van [a las reuniones de los programas]. Lo que pasa es que,
y esto es lo que tenemos que tener en cuenta
desde el trabajo técnico, si queremos reuniones en las que participen varones y mujeres,
tenemos que tomar en cuenta los horarios. Los
hombres suelen reunirse solos en horarios más
tarde, más a la noche digamos, y ese es un
horario que en general a las mujeres no les
viene bien, porque están preparando la cena
o están bañando a los niños... Entonces tenemos que buscar y acordar con los varones y
con las mujeres un horario en que realmente
puedan participar los dos.” (Coordinadora de
Programa, San Juan)
El trabajo productivo de las mujeres es
“ayuda”. Y se lo considera así tanto desde su

173

�La situación de las mujeres jóvenes

propia perspectiva como la de sus familias.
La huerta y granja son actividades llevadas adelante por las mujeres en la totalidad
del ciclo productivo, incluida la compra de
insumos. Los hombres participan, en mayor o
menor medida, según tengan o no una actividad extra (carpintería, albañilería, frigorífico,
producción de carbón, etcétera).
Parte de los alimentos que se consumen
en el hogar se obtienen en la misma explotación agropecuaria, lo que implica una tarea
adicional. Estas actividades son productivas,
pero se encuentran en la esfera “privada”.
Van desde la crianza de animales menores y
cuidado de la huerta hasta la elaboración de
conservas, panes, etcétera. Y pueden tener el
valor agregado que aporta la transformación
de la materia prima e incluso puede que parte
de esa producción vaya al mercado, pero al
ser llevadas adelante por las mujeres, se las
consideran reproductivas o parte de la ayuda que ellas hacen en sus casas. Entre estas
actividades productivas y las actividades reproductivas existe una débil frontera, puesto
que se hallan entre los límites del espacio
público y privado. No está claro cuándo empieza la limpieza de la casa y cuando termina
el alimentar a los animales, dónde se realiza
una y dónde la otra, lo que repercute en una
intensificación de la carga de trabajo de las
mujeres, y jornadas largas en las que ellas
no tienen tiempo disponible para sí mismas.
“… Porque a veces uno viene paseando las
cabras, tienes que afanarte con los cabritos,
tienes que hacer comer los chanchos, tienes
que atender los hijos y también tienes que lavar… y también tienes que amasar y hacer
tortilla y asar sobre el fuego.” (Mujer rural

174

joven, Santiago del Estero)
Hay tareas productivas asociadas a las mujeres que de cierta manera son una continuidad de lo “doméstico”, como el hacer dulces,
pickles, panificados. Y otras tareas que necesitan manos delicadas, cuidado, prolijidad,
limpieza. A la hora de pensar en alternativas
vuelven a reproducir estas pautas tradicionales que aparecen naturalizadas.
“La producción de semillas suele ser una tarea de mujeres.” “La recolección y la limpieza
(y tareas de embalaje y de balancín) son un
trabajo de mujer.” “Eso de alguna manera le
conviene a la mujer porque no descuida a los
hijos [se trata de actividades que se realizan
en la casa, no en el campo].” “El trabajo con
la semilla, separación, limpieza y embolsar
son tareas que hacen las mujeres, igual que
cuidar el ganado.” (Grupo focal, San Juan)
“Y otro grupo que son los de apicultura;
ellos sí tienen la venta de miel todo el tiempo, ellos cosechan, envasan, y tienen. Y después así nosotros, por ejemplo, el grupo que
yo tengo, que estoy participando, éramos 14,
pero otros fueron en otros grupos; como eran
varones y decían ‘¿y nosotros cómo vamos a
hacer el dulce?’, y ahí se cambiaron de grupo.
Quedamos ocho mujeres.” (Líder de organización, Misiones)
“¿Por qué no nos planteamos el tema de
los dulces y sus derivados? Ya que acá en la
zona hay naranja, mandarina, batata, o sea,
hay un montón de frutas que por ahí se echa
a perder y no se aprovecha todo. Y además
decíamos: ‘Eso nos va a servir el día de mañana cuando queramos preparar algo para
nuestros hijos, un alimento sano’; surgió como
necesidad de las mujeres, de las mismas ma-

más, que veíamos que aparte nos iba a servir
a nosotros en el día a día.” (Líder de organización, Misiones)
“Que haya más apoyo en la parte productiva; entonces que la mujer tenga su ingreso
estando en la misma casa, trabajando en su
finquita, trabajando con sus pollos, trabajando con sus chanchos, con lo que sea; que la
misma mujer vea eso y que no se corte esa cadena, porque para autoconsumo hay, pero a
la hora de vender, a veces vienen y les llevan
por la mitad de precio y terminan sacando
beneficio otros.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
Los técnicos también sostienen que hay tareas productivas que están más asociadas a
las mujeres. Tareas para las que se requieren determinadas destrezas o cualidades “femeninas”, tareas que no son propias de los
varones o que no son las “más importantes”,
incluso si lo que realizan las mujeres es generador de mayores ingresos.
“No está bien visto que la mujer trabaje en
los trabajos que ellos llaman de la chacra, o
sea en el cultivo, ¿entendés? Carpiendo, plantando, y por ende entonces no participan en
esa cooperativa que trabaja sobre esas producciones.” (Coordinadora de Programa, San
Juan)
“La mujer sí, sobre todo por esto que decían:
los varones por ahí salen afuera, la mujer se
queda todo un tiempazo en la chacra trabajando. Todo lo que es huerta sigue siendo de
la mujer. Por ahí los varones están más abocados a los animales más grandes, que también
pareciera que son más importantes, como que
siempre lo que hace el varón es lo que genera
más plata y lo más importante, está con lo más

difícil, lo más pesado. Y por ahí en realidad
las mujeres están más tiempo en la huerta,
más horas dedicadas a un montón de tareas
que no son visibles o no están medidas en rentabilidad.” (Técnica, Misiones)
“Yo he trabajado más en tambos; donde la
mujer participa, es probable que en el tambo
haya más higiene, hay mejor calidad de leche (…) En los tambos la crianza de terneros
es una tarea un poco más cuidadosa, delicada, también donde la mujer participa eso se
hace mejor, entonces termina habiendo menos
mortandad de terneros…” (Técnico, Santa Fe)
“Y en el empaque trabajan las mujeres. De
hecho los primeros trabajos de las chicas acá
fueron de empaque. Lo que pasa es que la fruticultura se está achicando tanto que cada vez
es más difícil ingresar y después es tan duro el
trabajo que tampoco te asegura demasiado. El
otro día me encontré una chica con la que nos
criamos en el mismo barrio pero con situaciones familiares de base diferentes; yo entré a la
universidad y ella no terminó el secundario y
me contó que trabajaba en el empaque. Y ella
me dijo: ‘Yo vi cómo caminaban dobladas las
mujeres grandes y yo así no llego’. Las mujeres
‘grandes’ eran de 45 a 50 años, no mujeres que
se estaban por jubilar.” (Técnica, Río Negro)
Esta misma división, por la cual las mujeres son quienes tienen que hacerse cargo de
las tareas domésticas y de la huerta –fuente
fundamental para el autoconsumo en la agricultura familiar y que aparece como parte
del espacio doméstico–, se reproduce en los
programas de desarrollo. No solamente desde
la oferta, sino que también desde las convocatorias, que muchas veces tienen un sesgo
de género y dejan a las mujeres afuera de

proyectos más rentables, reproduciendo así
los roles cristalizados y aumentando la carga
de trabajo de ellas.
“El nivel de participación en todo lo que es
hacia lo público está el varón, y en todas las
actividades de fuerza y productivas: ‘Viene el
ministerio, va a traer un tractor’…, va el varón. Pocas veces se ve la participación de las
mujeres. Yo antes trabajaba en otro programa
del INTA Pro-Huerta, y era totalmente al revés, a la convocatoria de la huerta, o de la
realización de la entrega de semillas, capacitaciones y demás, iba la mujer. Es como que
la huerta se basa en la actividad doméstica,
porque es con lo que van resolviendo el tema
de la seguridad alimentaria. Entonces en ese
lugar sí, la convocatoria indirectamente también está marcada hacia las mujeres; también
creo que por ahí en el mismo discurso de uno
hay como un sesgo, en el tema del discurso y
en el tema de a quién se le hace la convocatoria siempre es al productor o a las huerteras, entonces por ahí eso también es lo que va
marcando quién viene y quién no viene, quién
participa y quién no. Todo eso también es una
pauta cultural que uno tiene que ir rompiendo, modificando, desde el punto de vista que
incluso el productor, o el pequeño productor,
que es con quien nosotros trabajamos, empiece a ver que las reuniones socioorganizativas
son parte del trabajo productivo (porque ellos
creen que van a perder el tiempo, que le hacemos perder su tiempo).” (Técnica, San Juan)
Las mujeres, a través de lo que producen,
generan valor y hacen un aporte económico
importante a sus hogares. Venden en ferias,
se capacitan, agregan valor, se juntan, producen colectivamente y demandan sobre todo

apoyo para mejorar los canales de comercialización.

“Claro, y hacemos eso, cada vez que es época de mandarina, nos juntamos acá un día ,
todo un día, traen sus mandarinas, cada uno
trae un kilo de azúcar si hace falta, después
compramos del fondo que tenemos, traemos los
frascos, bueno, y dentro de todo nos ayudamos
a hacer, porque hicimos capacitación, capaz
que algunas hicieron más, otras menos. Y ahí
hacemos el tema de los dulces, la mermelada,
el mamón al almíbar, depende de la estación;
y así hay otro grupo que hace el tema del almidón casero, que cuando hay tiempo, hacen
en cantidad, y bueno, todos sabemos que ese
grupo tiene almidón; y así, después lo de los
pollos lo mismo. La comercialización a veces
la hacemos entre nosotros mismos, dentro de
la comunidad, y cuando hay posibilidades salimos afuera. Ahora en este momento hay familias que van en la fiesta de la verdura, van
en la feria que se hace en Eldorado, Montecarlo, y venden todo lo que tenga que ver con
la huerta, y todo lo que tenga que ver con la
granja; pero a eso van una vez al mes, porque
mucho tampoco podemos producir en este pedacito.” (Líder de organización, Misiones)
“Yo vendo lechones, tengo veinte pero los
vendo de a uno cuando alguien aparece y
siempre es a precio bajo. Todo lo vendemos por
separado. Tenemos la oportunidad de ir una
vez al año a la feria de Santiago, que dura un
mes; pero fuera de eso no hay otras oportunidades, salvo venderles a los vecinos…” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
“La otra parte que les falta a las mujeres rurales es el tema de la comercialización, porque
todas vivimos en zonas rurales, todas criamos

175

�La situación de las mujeres jóvenes

gallinas, patos, gansos, chanchos, cabras. Tenemos mucha producción, hasta apicultura
se hace en la zona, feria de conejos, pero lo
que nos falta es un canal de venta, nos falta
comercialización. Si tuviéramos una buena
comercialización, eso va a mejorar mucho la
calidad de vida para las madres, padres y mucho más para nuestros hijos y nietos. Yo creo
que eso son cosas que están pendientes o inconclusas en la vida rural de las mujeres jóvenes.”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Creo que hace falta apoyo en cómo comercializar el producto; porque algunos tienen
chanchos y no pueden faenar para comercializar porque no hay una sala de faena cerca
y también tiene que pagar para mandarlo al
animal.” (Líder de organización, Río Negro)
La situación laboral para las mujeres en el
campo, de acuerdo con la visión de los actores, es compleja. En general las mujeres más
jóvenes encuentran pocas alternativas para
estudiar en las zonas rurales, o para trabajar
fuera de las actividades productivas de las
fincas, y aparece nuevamente la cuestión de
la decisión de migrar.
“Y porque no hay mucha salida laboral. Por
ejemplo no hay donde trabaje una mujer. En
una empresa por ahí... pero hay muy pocas.
Hay una sola empresa láctea grande, que ahí
en la parte administrativa por ahí; pero no hay
muchas salidas a gran escala.” (Hombre rural
joven, Santa Fe)
“Porque la juventud de ahora se crió más
con eso de que… ‘Bueno, mientras vos estudiás, mami y papi hacen tambo con el hermano mayor; la nena porque es nena, ¿viste? Andá a la casa, estudiá… Estudió. ¿Y

176

qué pasó? No hay trabajo, vuelven al campo
de vuelta, se casan o se juntan con cualquier
campesino y siguen la misma historia de la
mamá y el papá. La misma historia.” (Líder
de organización, Santa Fe)
“Y las mujeres deberíamos tener acceso al
trabajo, al trabajo… Porque uno sabe que
puede, yo tengo, yo sé cómo tengo que hacer para generar ingresos, yo lo sé. Y eso a
la mujer le da autonomía, eso a la mujer le
da autoestima, le da un montón de cosas que
muchas mujeres no tienen porque dependen
del trabajo del marido para todo.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
Cuando las propias mujeres se plantean la
realización de tareas productivas, se orientan
hacia el aprovechamiento de oportunidades
locales, aunque allí se encuentran con obstáculos vinculados a problemas estructurales,
tales como la falta de flete, de agua para riego o el tamaño de los predios. Cabe destacar
que, en las zonas en las que se desarrolló el
trabajo de campo, no se mencionaron conflictos en torno a la tenencia de la tierra (salvo
frente a amenazas “externas” de grandes empresas como Alto Paraná en Misiones) y no se
plantearon inequidades de género en cuanto
al acceso. Si bien en general el régimen de
tenencia es precario, no aparece como prioritaria la necesidad de regularizar los títulos
de propiedad, salvo cuando son requeridos
para alguna gestión oficial. La principal problemática en torno a la tierra se refiere a las
limitaciones productivas que enfrentan por
el tamaño exiguo de las propiedades que se
fueron subdividiendo a lo largo del tiempo.
“Se necesita aprovechar los frutos que ya tenemos en la zona, por ejemplo algarroba, que

tiene mercado en las ciudades pero no sabemos
cómo usarla, cómo hacer harina, lo mismo
pasa con el mistol, las tunas, el chañar, moras e higos. Vienen, te dan una capacitación
de cómo hacer algo, pero después no te dan la
maquinaria, entonces no podés hacer nada.”
(Grupo focal, Santiago del Estero)
“Poseedor puede ser. Estoy viviendo en la
tierra que ha sido de mis abuelos, luego de mis
padres y finalmente he quedado yo. No tenés
título, te acredita que los vecinos saben dónde
vos vivís, las mejoras que has hecho, la casa
que tienes y todas esas cosas, o si has logrado
cerrar las hectáreas que dices poseer, vos sos
poseedor de esas tierras. La otra manera es
que, como aquí no hay dueños con título, vos
te asientes en un determinado lugar, hagas tu
casa, empieces a producir. Una vez que han
pasado [antes era una ley veinteñal], ahora
dicen que una vez pasados los cinco años ya
te ampara la ley. Pero una vez que has cumplido los veinte años de poseedor te amparan
todas las leyes, nadie puede quitarte esa tierra. Aquí somos pequeños productores, no vas
a encontrar muchas hectáreas, vas a encontrar
productores con cinco, diez. El que más tiene,
tendrá veinte.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“En San Juan últimamente estamos muy
limitados de recurso hídrico. Entonces para
producir nosotras por ejemplo plantines, necesitamos agua y es el principal problema. Yo
creo que si tuviésemos más agua... Porque las
tierras las tenemos, pero no hay agua suficiente para regar todas las tierras.”(Grupo focal,
San Juan)
“No alcanza por la superficie poquita que
tenemos. La mayor parte de los compañeros, lo

máximo que tienen es dos hectáreas. La tierra
es la principal dificultad. Porque todos los vecinos, las 250 familias, todos fuimos hijos de
agricultores. Yo nací en la chacra y me quedé
sin la chacra porque era de mis viejos, mi papá
y mamá. Entonces yo tengo algunos lotes prestados, me prestan superficie.” (Hombre rural
joven, Misiones)
Al pensar propuestas para varones y mujeres jóvenes de alguna manera se fueron delineando cuáles son esas expectativas o necesidades que los motiven. Buscan algo diferente
a lo que hacen sus padres, y muchas veces
son más las mujeres que los hombres quienes eligen estudiar o encontrar alternativas
al trabajo en la chacra o la finca.
“Antes no se planteaban irse de la chacra. Ahora sí, plantean irse de la chacra, pero
como no consiguen nada en la ciudad y como
los padres no tienen para bancarlo en una ciudad más grande para que se vayan, como fuera Rafaela o Santa Fe, porque no hay, entonces tienen que volver al campo de vuelta.”
(Líder de organización, Santa Fe)
“El Estado debería preocuparse por mantener a los productores que ya están, y afianzar
a estos posibles que se quieren ir, afianzarlos
a ese lugar, con trabajo, con oportunidades,
con diversidad en trabajo, que las mujeres no
tengan que estar pensando ‘voy a tener que
cortar la caléndula más temprano o más tarde’; no: ‘Voy a cortar caléndula, o trabajar
en una panadería, o en una oficina, o en una
empresa’, tener opciones.” (Líder de organización, San Juan)
“Cuando pensamos y decimos que queremos
la tierra no es que decimos que todos nuestros

hijos van a andar con la azada o el machete;
fuimos a ver otra experiencia en Paraguay y
Brasil y vimos un desarrollo y trabajan de una
manera organizada. No es que son esclavos
del trabajo. Por eso cuando nosotros pensamos en la tierra y en nuestros hijos decimos
que ellos tienen que tener otra posibilidad de
vida.” (Grupo focal, Misiones)
“Se necesita capacitación, con salida laboral en la zona digamos, porque aquí en toda
esta zona que estamos trabajando no estamos
muy lejos de lo que es la ciudad. Entonces uno
puede hacer algún tipo de producción que no
te genere mucho salir lejos de la casa, algo
más cercano pero que puedan abastecer a alguna empresa, comercio, algo de la ciudad.
Nosotros desde la Asociación tenemos la intención de que nos subsidien máquinas de coser,
o algo para hacer una panadería, o para una
fábrica de alpargatas para tener en la Sede.
Es un trabajo para nosotras, y así entonces
sería una ayuda más en las familias. Para
comercializar.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
Desde la perspectiva de los técnicos, se
plantearon en general propuestas para la formación en oficios, actividades que vinculen
a los jóvenes con la comunidad o que refuercen sus conocimientos sobre las TIC. En este
sentido, en pocos casos aparece la necesidad
de generar opciones para que las jóvenes trabajen en la chacra. Las alternativas redefinen
lo rural y lo amplían en una relación estrecha
con lo urbano.
“Entonces ahí quedan las salas de industria instaladas y pocos les dan uso. Ahí también es una posibilidad a fortalecer. Y después
lo tecnológico, esto de Mi PC ponele, es algo

muy importante para trabajar con jóvenes, lo
que hace a la tecnología. Es lo que más los
engancha. Porque es un déficit que hay, importante en lo rural, y es algo que los conecta
con lo urbano, con el mundo, y equipara esa
cuestión de que el joven de la ciudad maneja un montón de máquinas. Se equipara un
poco si vos podés aportar tecnología de punta,
digamos. Sea de comunicación o de trabajo
también, tecnología agroindustrial.” (Técnica, Misiones)
“Por ejemplo estoy pensando en una propuesta para jóvenes, muy jóvenes, adolescentes te diría, adolescentes jóvenes de un pueblo
originario que querían hacer una radio comunitaria y llegaron a adquirir los equipos pero
no la pudieron poner en funcionamiento porque no tuvieron el local donde hacerlo… Pero
en el tema de radios comunitarias es donde
más veo participar a los jóvenes. Y también
hay algunos proyectos de turismo rural. Por
ejemplo, en Calingasta, la cooperativa de ganaderos que hacen ganadería trashumante; y
también como ellos suben a la cordillera, de
hecho ya tienen varios interesados en subir a
la cordillera, y los que hacen de guía y los
que los atienden son los jóvenes. Si bien es
una iniciativa de los jóvenes, integran a la
familia y a las mujeres también, como parte
de la familia, porque en este campamento que
te digo los servicios los brindarían los adultos.
Lo organizarían y administrarían los adultos
y los jóvenes harían el otro servicio de guías.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
“Se abordó en algunos momentos procesos
de formación más dirigidos a jóvenes, ligados
a la comercialización, que se veía que por ahí
el joven podía tener una interacción mayor con

177

�La situación de las mujeres jóvenes

En síntesis se puede plantear algunas cuestiones significativas en relación con las mujeres y el trabajo, ampliando este concepto al
incluir las actividades domésticas y de cuidado como parte de las tareas que todas las
mujeres realizan a diario.
Las mujeres del campo tienen una doble
carga de trabajo, por el rol que se les asigna
como responsables de la reproducción y por
las actividades socioproductivas que desarrollan para contribuir a sostener las economías
familiares, sobre todo cuando los compañeros
deben irse a realizar trabajos extraprediales.
Esta ausencia intensifica sus responsabili-

178

dades al frente del hogar y la necesidad de
generar alternativas de ingresos a través de
emprendimientos, búsquedas de canales de
comercialización, agregado de valor y participación en las organizaciones.
Aquí aparece la tercera esfera en la que la
mujer tiene cada vez mayor participación: la
comunitaria o pública. El desarrollo de este
tercer rol, en el que las mujeres jóvenes del
campo participan, deciden, viajan, asumen
cargos, negocian, también se dificulta por la
carga del trabajo doméstico y del cuidado.
Sin embargo, aunque los varones participen
menos, asumen más cargos de decisión dentro de las organizaciones, ya que pesa sobre
las mujeres esa doble mirada, que son jóvenes y son madres. Lo mismo ocurre en el
momento de capacitarse o recibir créditos o
subsidios, dado que desde los programas de
desarrollo se suele apuntar a la familia.
Las mujeres rurales jóvenes encuentran dificultades para insertarse laboralmente por
fuera de la unidad económica familiar. Sin
estudios no tienen alternativas de trabajo y
para seguir una formación terciaria o universitaria tienen que irse. Asimismo, la responsabilidad del cuidado y de las tareas domésticas que tienen que asumir las mujeres
rurales jóvenes se transforma en una barrera
al momento de trabajar. En este sentido las
propuestas productivas alternativas que surgieron se orientaron a pensar actividades que
requieren poca tierra y que pueden complementar las actividades más tradicionales o
de autoconsumo, tales como apicultura, piscicultura, viveros, valor agregado a la producción (por ejemplo, procesamiento de la caña y
la algarroba), turismo rural apuntando a una

diversificación de la producción.
Parece muy complejo encontrar opciones
motivadoras para jóvenes que permitan retenerlos en sus lugares de origen. La juventud muestra interés por emprendimientos
alternativos que los vinculen con el medio
urbano, con las TIC, y en los que tengan la
oportunidad de aplicar sus conocimientos.
Las organizaciones visualizan este problema
y buscan alternativas, reconociendo que las
mujeres jóvenes, y la juventud en general,
podrían aportar con sus saberes y capacidades un activo para fortalecer la gestión
de las organizaciones y emprendimientos
alternativos.

3.5. Las mujeres jóvenes
y la educación
3.5.1. La información censal
En diferentes oportunidades se ha tematizado
acerca de la relevancia de la escuela en el
ámbito rural, tanto como espacio de formación y acceso al conocimiento, como lugar
de sociabilidad para los jóvenes. La oferta
escolar en áreas rurales también es visualizada como una de las posibles estrategias
para evitar los movimientos de emigración
de los jóvenes.
De la mano de las reformas legislativas,
en las últimas décadas se ha registrado un
impacto importante en términos de cobertura educativa, con inclusión de los sectores
históricamente postergados e incremento de
los años de escolaridad de las nuevas generaciones (Kessler, 2007).

La ley 26.206, de Educación Nacional
(2006), dispone la extensión de la obligatoriedad escolar en todo el país desde la edad
de 5 años hasta la finalización del nivel secundario. En este sentido resulta relevante
plantearse estos interrogantes: ¿se ha incrementado la conclusión del nivel secundario
en el ámbito rural? ¿En qué medida? ¿Se registran diferencias entre mujeres y varones
en este proceso? ¿Los incrementos se han
dado de un modo homogéneo en todo el país?
¿Se mantienen las brechas por área geográfica o han disminuido? ¿Qué diferencias se
observan en la escolaridad de las mujeres
jóvenes de áreas rurales respecto de mujeres mayores?
El análisis de la información censal en el
total del país permite constatar que entre los
años 2001 y 2010 se ha producido un incremento del 17% en el porcentaje de personas de 20 a 34 años con secundario completo o más, pasando del 45% al 52,6%26 . En
las áreas urbanas la variación fue del 15%
(del 47,8% al 55%) y en las áreas rurales del
38,6% (del 20,9% al 28,9%). Esto tiene dos
implicancias. En términos relativos, la variación resultó más importante en las zonas
rurales, donde la situación de partida era más
precaria. En segundo lugar, pese a que se
observa una reducción en la brecha urbanorural respecto de los niveles de escolarización de la población juvenil, esta continúa
siendo importante (26 puntos de diferencia).
Es decir, los problemas de desgranamiento
de la matrícula asociados a los consabidos
problemas de oferta educativa en zonas con
bajo peso demográfico siguen siendo un problema a resolver (Gráfico 40).

26 Se excluye CABA, islas del Atlántico Sur y Antártida argentina.

Gráfico 40

Incidencia de jóvenes de 20 a 34 años con secundario completo
por área y año censal y variación porcentual intercensal (2010-2001)
según región

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

la ciudad y con el campo, ¿no?, el eslabón de
la comercialización. Ahí se trabajó un año. Un
proceso de comercialización donde se trataba
de que después la misma organización tuviera una beca o algo para darles continuidad
laboral. Eso terminó, digamos, se hizo todo
el proceso de formación, pero después dentro
de la organización fue discontinuo el apoyo
o el sostenimiento económico no fue tal. Eso
fue por un período, un año, un año y medio.
Eso fue un importante intento dentro de la
Secretaría de generar algo específico para los
jóvenes. Después estuvo este otro proceso de
formación que fue el año pasado, o sea 2013,
que se hizo un convenio con una universidad.
Y después, por cuestiones que excedieron a la
cuestión pedagógica, no se pudo continuar,
quedó el proceso interrumpido; y algunos de
los comentarios de jóvenes que iban eran que
había que hacer un esfuerzo por rescatar lo
que les servía de lo que no les servía.” (Técnica, Misiones)

Respecto de las áreas rurales, los incrementos relativos más importantes se observan en el NEA y en las provincias de Santiago del Estero y Salta, donde la situación de
partida era más desfavorable. En particular
en Chaco, Corrientes y Misiones se registran
crecimientos mayores al 60%. También se verifican aumentos significativos en provincias
con una mejor situación inicial, como Tierra
del Fuego y Chubut.
Resulta importante señalar que, pese a los
mayores incrementos registrados en el NEA,

el NOA, la Patagonia y Cuyo, el nivel de terminalidad de la educación secundaria es inferior del registrado en la Región Pampeana,
que conserva la mayor proporción de jóvenes
rurales con secundario completo (36,6%).
Más allá de esta descripción general, las variaciones registradas en el período intercensal configuran distintas situaciones en cada
región, tal como se puede observar en los mapas que siguen , donde los colores más oscuros
reflejan las variaciones de mayor intensidad
y, los más claros, las de menor intensidad. k

179

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

región
nea

1

3

2

N

5
14
13

No existe población
del área

25

36 37
51

17

27
30

42
53

62

De 26,8 a 46,1
110

111

112

113

141

142

155
153

154
157

183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

33
46

58

63
69
74

70
77

47

No existe población
del área

SALTA

34

5

Menos de 15,8

4

7

6

48

De 15,8 a 26,7

8

59

10

71

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

2

49

57

72
86 73

217

180

56

68

65

82

23

45

61

54

66

152

55

41

44

3

12

22

20
32

40

52

De 15,8 a 26,7

19

43

39

Menos de 15,8

Más de 46,1

18

10

21

31

38

60
64

11

16

26

29

50

9
8

15

28

35

7

4

24

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

1

6

región
PAMPEANA

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

14 15

27 28
32

11

9

18 19

60

12

16
20

De 26,8 a 46,1
PARAGUAY
Más de 46,1

62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

67

38

69 70

41

39
44

61

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

181

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

1
2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

Menos de 15,8

55

53

63
66
67

62

De 15,8 a 26,7

47

49

44

41

77
87
86
96

81

84

83
82

85

95

94

102
100

103

109

71

72

73
79

88

4

89

80

90

74

91

97

9

23
24
25

30

31

28

CÓRDOBA

32

33
SAN LUIS

34

93

35

107
105

36

106

108

113

19

Más de 46,1

92

108

111

15

26 27
29

CHILE

8

21

22

99
104

7
14

20

De 26,8 a 46,1

75

6

18

De 15,8 a 26,7

110

SAN JUAN

Menos de 15,8

68
78

5

No existe población
del área

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

69
76

48

54

56 57

70

De 26,8 a 46,1

39

46

45

No existe población
del área

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
CHILE
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

9

15

14

13

12

LA RIOJA

1

CHACO

11

Más de 46,1

N

PARAGUAY

N

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

182

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

183

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

1 2
3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

15

14

16

18

20

21

28

29

26
22

CHILE

23

30

24

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

27

25

44

40

región
PAtagonia
Variación intercensal
(2010-2001)
del porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundario
completo o más, por
departamento (%).
No existe población
del área

45

Menos de 15,8

46

De 15,8 a 26,7

47

De 26,8 a 46,1

48

49

Más de 46,1

50

51
54

52
53

184

En cuanto a las diferencias de género,
mientras que el resto de las inequidades suelen operar en detrimento de las mujeres, en
términos educativos las brechas se inclinan
a su favor. Así, las mujeres estudian durante
una mayor cantidad de años que los varones,
que suelen incorporarse al mercado de trabajo a edades más tempranas y, por ende, a
abandonar los estudios antes de la finalización del ciclo obligatorio.
En este sentido, la información evidencia
que aun cuando en el período intercensal se
produjo un mayor incremento en la proporción de varones jóvenes rurales que lograron
finalizar el nivel secundario (18,4% frente a
15,8% en el caso de las mujeres), en el año
2010 subsiste la brecha de género (1,22) a
favor de las jóvenes rurales (la terminalidad
del nivel secundario representa el 47,4% entre ellos, y del 57,8% entre las mujeres del
mismo tramo de edad). Estas diferencias de
género se expresan con mayor intensidad en
las áreas rurales que en las urbanas (Gráfico 41).
Como se ha señalado anteriormente, las
áreas rurales no configuran realidades homogéneas. En el año 2010, en la Región Pampeana presentan mayores brechas de género
y también un porcentaje más alto de mujeres
jóvenes con secundario completo (43,6%). En
sentido contrario, el NEA presenta menores
brechas de género, pero también es muy inferior el porcentaje de mujeres jóvenes que
finalizan el secundario (18,3%). Es decir, menores brechas representan en este caso una
situación de baja escolarización generalizada
en el conjunto de la población joven.

Gráfico 41

Brechas de género (%M / %V) entre los jóvenes de 20 a 34 años
con secundario completo por área, según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

N

Estas diferencias entre regiones se reflejan en los mapas presentados a continuación, en los que puede verse el predominio
de los tonos más oscuros (brechas de género
más altas) en la mayoría de los departamentos
de la Región Pampeana, en contraposición
con los tonos más claros que caracterizan
principalmente a al NEA y el NOA. k

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

185

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

N

1

región
nea

3

2

N

5
14
13
25

36 37
51

17

27
30

43
40

52
53

62

De 1,01 a 1,35
110

111

Más de 1,5

112

113

141

142

155
153

154
157

183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

56

33
46

58

63
69
74

70
77

SALTA

34

5

47

4

No existe población
del área

7

6

48

8

59
71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas:
Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

13
25
24

23
26

31
SANTIAGO DEL ESTERO

14 15

27 28
32

11

9

18 19

De 1,351 a 1,5

60

Más de 1,5

12

16
20

Menos de 1,01
PARAGUAY
De
1,01 a 1,35

10

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

2

49

57

72
86 73

217

186

23

45

68

65

82

44

3

12

22

20

61

54

66

152

55

41
42

Menos de 1,01

19

32

39

No existe población
del área

De 1,351 a 1,5

18

10

21

31

38

60
64

11

16

26

29

50

9
8

15

28

35

7

4

24

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

1

6

región
PAMPEANA

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

62
63

17
21

30

29

22
35

33

34

65
37

36
40

47

69 70

41

39
44

67

38
42

45

61

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

53
BRASIL

54
56

55
SANTA FE

57

58
59

96
97
98
106

ENTRE RÍOS

URUGUAY

136

139
138

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

187

�Á r ea R u r al t o t al

Á r ea R u r al t o t al

PARAGUAY

N

2

3
4

6

8

7

5

10

30

31

34

36

38

No existe población
del área

55

53

62

76
81

84

83
82

85

95

94

102
100

71

78

103

109

72

89

80

90

74

91

97

75

4

9

92

104

15
19
21

20
22

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

30

31

28

CÓRDOBA

32

33
SAN LUIS

34

Más de 1,5

35

107
105

36

106

108

113

7

De 1,351 a 1,5

93

108

111

6

18

De 1,01 a 1,35

99

110

SAN JUAN

5

Menos de 1,01

73
79

88

98

101

61

60

59

65

No existe población
del área

68

69

De 1,01 a 1,35

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

70

Menos de 1,01

Más de 1,5

47

49

44
63
66
67

39

46

45
41

40

43

42

10
11
12
13
16
17

3

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

32

37

35

33

23

27

29 28

2

región
cuyo

21 22
25

26

18

Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
CHILE
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

17

20
24

19

FORMOSA

16

SANTA FE

región
noa

15

14

13

12

LA RIOJA

1

9

CHACO

11

De 1,351 a 1,5

N

1

37
LA PAMPA

114
115
117

CÓRDOBA

NEUQUÉN

ENTRE RÍOS

116

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

188

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

189

�Á r ea R u r al t o t al

MENDOZA

3

6

5
7
8

13

12

9
11

10

17
19

15

14

16

18

26

21

20

22

CHILE

28

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Brecha de género
entre el porcentaje de
población de 20 a 34
años con secundaria
completa o más (sobre
el total de la población
de 20 a 34 años) por
departamento (%).
Año 2010.

45

No existe población
del área

46

Menos de 1,01

47

De 1,01 a 1,35

48

De 1,351 a 1,5

49

Más de 1,5

50

51
54

52
53

190

En las zonas rurales de la mayoría de las
provincias del país se constata la existencia
de una brecha de género en cuanto a la finalización del nivel secundario. Estas diferencias
entre mujeres y varones remiten a la reproducción de roles diferenciados en la división
sexual del trabajo.
Ahora bien: ¿cómo interpretar esta “ventaja” en la escolarización de las mujeres? Los
debates que se plantean en este sentido oscilan entre distintas posiciones (Kessler, 2007).
Hay quienes vislumbran esta situación como
un hecho positivo, ya que la inclusión de las
mujeres en el ámbito educativo es vista como
un avance respecto del derecho a estudiar.
Otros sostienen que, aun así, el mayor acceso a la escuela no revierte la situación de
exclusión y relegamiento de las mujeres en
el ámbito específico de la producción y generación de valor. Si bien el tratamiento de estas cuestiones requeriría de un abordaje más
específico, la información disponible permite
realizar algunos aportes al debate planteado.
Al analizar la relación entre estudio y trabajo, se observan dos tendencias diferentes
en mujeres y varones jóvenes del medio rural.
Mientras que en el caso de las mujeres las
tasas de actividad más altas se asocian con
mayores porcentajes de conclusión del nivel
secundario, en el caso de los varones la relación es inversa: la mayor participación en el
mercado de trabajo se asocia con niveles más
bajos de conclusión de la secundaria (Gráficos 42 y 43). Se podría suponer entonces que
en el caso de las mujeres la inclusión educativa va de la mano con la inclusión laboral,
mientras que en el caso de los varones el trabajo compite con el estudio.

Gráfico 42

Correlación entre el porcentaje de mujeres jóvenes
con secundario completo y la tasa de actividad.
Año 2010

70,00

Santa Cruz

60,00

50,00

Tierra del Fgo

La Pampa

La Rioja
40,00

Entre Ríos
Tucumán

San Juan

30,00

Santa Fe
Río Negro
Mendoza

Catamarca

Jujuy

Bs. As.
Córdoba
San Luis

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

1 2

Porcentaje de mujeres jóvenes rurales con secundario completo

N

Chubut

Neuquén

Salta

Corrientes
Formosa
Sgo del Estero

20,00
Chaco

Misiones

R2 Linear = 0,752

10,00
30,00

40,00

50,00

60,00

70,00

Tasa de actividad de las mujeres jóvenes rurales

Esto constituye una señal de alerta. La
perspectiva de género planteada en términos educativos introduce la preocupación por
la situación de los varones relegados del acceso al conocimiento y abocados al trabajo,
lo cual de algún modo pone al descubierto la
tensión entre contenidos curriculares y capacitación laboral. De esta manera, se resignifica la cuestión de la pertinencia y utilidad
de los contenidos escolares en relación con
las actividades que desarrollan los jóvenes
rurales. La necesidad de articular educación
y trabajo en contextos rurales constituye sin
duda una tarea que aún demanda importan-

tes esfuerzos de planificación y ejecución de
políticas educativas ajustadas a los requerimientos del medio rural.
Por otra parte, las mujeres jóvenes del
ámbito rural no sólo se encuentran en situación de ventaja respecto de los varones, sino
también en relación con las mujeres de mayor edad. Efectivamente, en el año 2010, el
17,1% de las mujeres mayores de 35 años
había logrado finalizar el secundario, frente
al 33,6% de las mujeres de 20 a 34 años. Es
decir, la incidencia de mujeres jóvenes que
finalizaron la secundaria representa cerca del

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

191

�La situación de las mujeres jóvenes

50,00
Tierra del Fgo

40,00

30,00

San Juan
Neuquén

Formosa
Chaco
10,00

Entre Ríos

Salta

20,00

40,00

50,00

60,00

70,00

Mendoza

Tucumán
Corrientes

Sgo del Estero

R2 Linear = 0,18

Bs. As.

Santa Fe
La Pampa
Córdoba San Luis
Jujuy Río Negro

La Rioja
Chubut

Catamarca

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Porcentaje de varones jóvenes rurales con secundario completo

Santa Cruz

Misiones
80,00

90,00

100,00

Tasa de actividad de los varones jóvenes rurales

doble de la registrada entre las mujeres de
mayor edad.
Pese a que las brechas de género y generacionales evidencian que las mujeres jóvenes
corren con ventaja en cuanto a completar la
educación obligatoria, la residencia en áreas
rurales sigue constituyendo una limitante. Si
bien en el período intercensal las distancias
urbano-rurales disminuyen, en el año 2010
sólo el 33,6% de las mujeres jóvenes de áreas
rurales había finalizado el nivel secundario,
frente al 60,1% de las radicadas en aglomerados urbanos. Esta distancia se verifica en
la mayoría de las provincias (a excepción de
192

Santa Cruz), y es más pronunciada en Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y Santiago del Estero (Gráfico 44).
Asimismo, al analizar la distribución por
cuartiles del indicador “porcentaje de mujeres de 20 a 34 años con secundario completo
o más”, puede observarse que en las áreas
urbanas la situación entre las provincias es
más homogénea (el diagrama de cajas resulta
más achatado). En las áreas rurales la escolarización es muy variable según cada provincia (en el diagrama de cajas se observa

una mayor dispersión respecto del valor de
la mediana). Aunque entre 2001 y 2010 disminuye la variabilidad registrada, las áreas
rurales continúan presentando un alto nivel
de heterogeneidad en cuanto a la finalización
del ciclo educativo obligatorio (Gráfico 45)27.
Cabe agregar que la oportunidad de concluir el secundario define importantes diferencias para las mujeres que residen en zonas
rurales agrupadas respecto de quienes viven
en zonas dispersas: 44,9% y 26,9% respectivamente para el año 2010. La diferencia es
muy marcada en casi todas las provincias, a
excepción de Río Negro y Chubut.

Gráfico 44

Incidencia de mujeres
jóvenes con secundario
completo por área, según
provincia. Año 2010

Gráfico 45

Distribución de los
cuartiles en el
porcentaje de mujeres
de 20 a 34 años con
secundario completo
por área y año censal

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Correlación entre el porcentaje de varones con secundario
completo y la tasa de actividad. Año 2010

En síntesis, la información analizada mues-

tra que en el período intercensal se ha producido un incremento del porcentaje de mujeres rurales jóvenes con secundario completo
o más. Este incremento distingue a dichas
mujeres jóvenes respecto de sus congéneres
adultas, y también respecto de sus pares varones, que tienden a abandonar de manera
temprana la escolaridad para incorporarse
al mercado de trabajo. Pese a la situación de
ventaja de las mujeres jóvenes, la residencia
en áreas rurales sigue representando una limitante; esto queda evidenciado al comparar
su situación con las oportunidades que tienen
las jóvenes urbanas de concluir sus estudios.
La gran heterogeneidad geográfica registrada plantea la necesidad de intervenciones
específicas según las diferentes regiones y
provincias. Por otra parte, la perspectiva de
género debería ser inclusiva de la situación
de los varones rurales, quienes ven truncadas
sus posibilidades formativas en pos de una
inserción temprana en actividades laborales.

27 El diagrama de caja es un tipo de gráfico que permite observar cuartiles, valores mínimo y máximo, mediana y valores atípicos. Se presenta como una caja con dos prolongaciones y
puntos que indican los valores atípicos. El diagrama de caja muestra la mediana y los percentiles 25 y 75, proporcionando información sobre el grado de dispersión de los datos.

Caso atípico

70

Valor más grande que no llega a ser atípico
Percentil 75
Mediana

60

La caja contiene el 50% de los casos centrales

Percentil 25
Valor más pequeño que no llega a ser atípico

50

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

Gráfico 43

40

30

20

10

R2 Linear = 0,18
Urbana 2001

Urbana 2010

rural 2001

rural 2010

Tasa de actividad de los varones jóvenes rurales

193

�La situación de las mujeres jóvenes

3.5.2. La visión de los actores:
la educación como oportunidad
para las mujeres jóvenes
La visión de los actores permite confirmar algunas de las tendencias identificadas a través
de los datos censales, así como interpretar los
fenómenos que las subyacen. Por otra parte,
aporta elementos que contribuyen a interpretar mejor los movimientos de la población
joven que se han identificado anteriormente.
Los testimonios de los distintos actores entrevistados dan cuenta de que, en la actualidad, las posibilidades de acceder a escuelas
secundarias son mayores que en el pasado ,
puesto que muchos de los padres de jóvenes
actuales no han tenido dicha oportunidad.
“Podés estudiar, que antes no se podía estudiar, que no había tantas posibilidades como
ahora, solamente el que tenía mayor nivel económico. Ahora del más pobre al más rico estudia.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
“Ahora el que no estudia es porque no quiere, porque tiene la escuela en el patio de la
casa, la secundaria. Antes nosotros teníamos
que ir a la ciudad, y el colectivo iba a la mañana y volvía a la tarde, así que teníamos que
estar todo el día allá para volver. Y ahora no,
ahora a cada rato van y vienen.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
“Ahora ha aumentado un montón el índice
de estudios y de oportunidades que tienen los
chicos para estudiar, que muchos de los padres
no lo han podido hacer; entonces, muchos de
los padres les quieren dar esa oportunidad a los
hijos, pero también quieren que después tengan
un trabajo, que después puedan desarrollarse,
puedan ser alguien.” (Técnica, Santa Fe)

194

“… Ellos hacen realmente mucho esfuerzo
para venir, la familia. Porque pensemos que
la mayoría de las familias son familias que
no están escolarizadas, al menos en el nivel
secundario. Entonces esa familia manda a los
chicos a la escuela también desde el desconocimiento de lo que significa la escuela secundaria. Ellos saben lo que significa la escuela
primaria, en algunos casos, pero no en todos,
porque hay gente que no fue a la escuela nunca.” (Directora EFA, Misiones)
“Claramente los que vienen de Bolivia, las
generaciones más grandes no saben leer y escribir, ninguno sabe leer ni escribir; los más
jóvenes, ya acá, los que nacieron acá están
escolarizados. Han empezado por escolarizar a
sus niños –acá es fácil porque hay escuelas por
todos lados– la mayoría termina el secundario
y unos cuantos continúan con un nivel más de
formación.” (Técnica, Río Negro)
Esta mayor accesibilidad indudablemente
se vincula con el aumento de la oferta educativa de nivel secundario, particularmente por
la extensión de los años de obligatoriedad escolar. Ello ha podido comprobarse a través de
los grupos focales, al examinar los servicios y
recursos locales disponibles. En relación con
la educación, en todos los lugares visitados
se testimonió de la existencia relativamente
cercana de escuelas de nivel inicial y primario, así como de distintas modalidades de
escuelas secundarias que procuran brindar el
servicio a las poblaciones de las áreas rurales
circundantes.
Así, en San Cristóbal (Santa Fe), el lugar
de referencia de las zonas rurales aledañas
cuenta con cuatro escuelas secundarias, en-

tre ellas una técnica y otra agrotécnica (“la
agro”). Además existe una oferta educativa
de nivel terciario valorada por sus tecnicaturas y profesorados. Por otra parte, como particularidad de la provincia de Santa Fe, se
implementaron los núcleos rurales que acercan la escuela secundaria a los adolescentes
y jóvenes que viven en parajes y áreas de
población dispersa.
“Hay una escuela sede, que en San Cristóbal es la escuela agrotécnica, que a la vez debe
tener tres o cuatro núcleos rurales en zonas de
caminos de tierra y lejos de los pueblos, para
que los chicos puedan hacer la secundaria,
con profesores itinerantes, así los llaman, que
van en remís. Los lunes van los titulares de tales materias, los martes de otras, de otras, de
otras, de otras y de otras. Así para completar
más o menos la currícula. Entonces, ponele:
van a un núcleo rural que es la escuela primaria donde es como que se arma una base
de una escuela secundaria. Pero los docentes
van en remís a esos núcleos rurales que dependen de una escuela sede; además hay una
EFA [Escuela de la Familia Agrícola] en Villa
Saralegui, a 60 kilómetros de acá. Esa EFA
es mixta, es una iniciativa que surgió hará 4
o 5 años… Es interesante la llegada de esa
EFA a esa zona, a Villa Saralegui.” (Técnico, Santa Fe)
En Paraje Mili (Santiago del Estero) no
existen escuelas secundarias y, al igual que
en Piray (Misiones), las EFA constituyen el
acceso más cercano de la población a la escuela secundaria. Las EFA se conforman a
partir de una asociación de familias que se
reúnen con el objetivo de formar una escuela
para los hijos de peones rurales o de jornale-

ros, de gente que vive en el ámbito rural. Se
trata de escuelas de alternancia, donde los
alumnos están 15 días y los otros 15 días están en las explotaciones familiares. En Misiones, la EFA se encuentra en Eldorado; en Piray, cuentan con una escuela de adultos que
“…empezó como una necesidad. Se planteó la
necesidad de generar espacios de formación
para jóvenes” (Técnica, Misiones). En Paraje Mili (Santiago del Estero) no hay escuela
secundaria y los chicos van a la EFA de una
localidad cercana (Forres).
“Salen como técnicos agrícolas. La cuota
es de 220 pesos por mes. Es una escuela de
gestión privada de la Iglesia Católica. Es de
buen nivel, hay un fuerte apoyo de las familias
y de los docentes en la educación de los chicos. Lo bueno es que no tienen que ir todos los
días, y aprenden a asumir responsabilidades,
aprenden a ordenar, lavar, cocinar de todo.”
(Grupo focal, Santiago del Estero)
En el caso de San Juan, cuentan con jardín y escuela primaria (algunas de jornada
completa) en los lugares donde viven. La secundaria está más alejada (entre 5 y 10 kilómetros de distancia). El nivel terciario está
generalmente en las capitales departamentales, por lo cual también deben trasladarse.
En opinión de las técnicas entrevistadas, ha
mejorado en los últimos años la oferta educativa en los departamentos alejados.
“En el departamento de Jáchal, que queda
al norte, en su gran mayoría tienen nivel primario, secundario, tienen terciarios y pueden
estudiar carreras de grado por internet. En el
pueblo son setenta y cinco familias, de cinco
integrantes en promedio. Tienen hasta EGB
3, acceso a educación... Hay departamentos,

como por ejemplo Pocito, donde tenés escuelas
terciarias, secundarias, tenés todos los niveles,
lo mismo para el departamento de Valle Fértil, Albardón… En Sarmiento también está
el secundario, pero en la villa de Sarmiento;
digamos: está la villa y las localidades no
tienen, pero los chicos viajan a la villa para
terminar el secundario. En Valle Fértil, se va a
abrir ahora una oferta de terciario y de grado,
que va a empezar con la universidad.” (Técnica, San Juan)
El Alto Valle (Río Negro) refleja un panorama heterogéneo, según se desprende del
testimonio de los participantes en los grupos
focales de mujeres y varones. En las diversas
localidades representadas hay una escuela
secundaria y una escuela de adultos. Se señala la ausencia de oferta pública de nivel
terciario, lo cual exige a los pobladores trasladarse a Cipolletti o a Neuquén.
A la oferta en zonas rurales, se suman diversas acciones del Estado, como becas y programas de terminalidad educativa. En el nivel
nacional, el Plan FinEs; y en el nivel provincial, el Programa de Terminalidad Educativa
del Sistema Provincial de Teleducación y Desarrollo de la Provincia de Misiones (SiPTeD).
También se implementan directamente modalidades virtuales para cursar el nivel secundario, como en el sur de Río Negro: “En los
comisionados tienen asentamiento escuelas
primarias y la secundaria la hacen a través del
sistema virtual que se lleva ahora a cabo, así
acceden…” (Técnica, Río Negro).
En cuanto a las asignaciones, becas y subsidios, sean del Bicentenario, la AUH, el Progresar u otros, a pesar de generar algunas

opiniones encontradas (como se vio en un
punto anterior), mujeres, líderes y técnicos
coinciden en que colaboran con la posibilidad de que los jóvenes asistan y concluyan
la secundaria.
“Hoy, desde el Estado, hay muchos programas que apoyan el tema de que los jóvenes
estudien. Entonces eso es como que a los padres les da un alivio; hay algo más que ayude a que nuestro hijo pueda estudiar. Antes
no había.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
“Te sirve para ir a la escuela. Mi papá no
podía pagar la escuela de sus cinco hijos y
con esa plata te podés vestir e ir a la escuela,
ir con menos vergüenza. Igual no todos aprovechan esa oportunidad… El subsidio viene
muy bien en momentos difíciles; yo con esos
600 pesos terminé la secundaria.” (Grupo focal, Río Negro)
“‘¿Cómo, empieza el año?’ Y era un dolor
de cabeza empezar la escuela… Hoy en día eso
está solucionado, porque llegó el mes y se sabe
que esa plata [del subsidio] o la otra junta va a
ser para los útiles de los chicos; entonces ellos
ya esperan ese día, y ya las familias van y hacen la compra, y ese dolor de cabeza terminó.”
(Líder organización, Misiones)
“Hay políticas provinciales mayormente que
le dan la bicicleta para poder ir a la escuela,
cuestiones así. Lo del tema de las notebooks
que hablábamos antes también es una política
muy importante…” (Técnica, Santa Fe)
“El día de mañana cuando tengan un criterio formado, ahí que juzguen a su criterio
si les parece que esos programas están bien
o están mal, pero que en el camino los aprovechen como un aporte o algo positivo; eso es

195

�La situación de las mujeres jóvenes

lo que tratamos de hacer, porque tienen oportunidades de becas; el que no tiene recursos
económicos, tienen posibilidades de becas.
Está Progresar, después el chico que termina
5° tiene… Bueno, Progresar es para los que
tienen 18 y más, tienen la Asignación Familiar que es para menores de 18, después tienen
Progresar, tienen becas universitarias, la beca
Bicentenario…” (Directora EFA, Misiones)
Si bien han aumentado las oportunidades
para los jóvenes de acceder al nivel secundario, también subsisten una serie de dificultades, cuya identificación permite comprender por qué sólo una pequeña proporción de
jóvenes rurales logra completarlo. Por una
parte, persisten problemas de accesibilidad
geográfica y económica que actúan como factores de desaliento, a los que se suma –a veces– la precariedad de la infraestructura. Los
testimonios de los propios involucrados son
ilustrativos al respecto.
“Muchas veces los jóvenes, a veces por falta
de recursos, dejan la secundaria. Porque para
algunas secundarias tienen que hacer diez kilómetros.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
“Hay chicos que tampoco estudian, porque
se hace difícil mandar a los chicos; porque
aquí a 5 kilómetros está la escuela. Pero no
tienen cómo ir, muchas veces, que no tienen
una bicicleta, o son chicos y no los pueden
mandar en cualquier cosa. Muchos jóvenes de
aquí de la zona nuestra han dejado de estudiar o no han estudiado por ese problema.”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Todos hacen el secundario, pero el 90% no
sigue. Las distancias se cuentan en kilómetros.

196

Los perjudica y al no saber qué hacer… pierden el entusiasmo.” (Grupo focal, San Juan)
“Hay muchos compañeros que son jóvenes y
abandonaron su secundario porque su papá no
podía más, porque no tienen trabajo estable.
Por más que esté acá cerca la secundaria ahora. Igual tiene requisitos, muchos.” (Hombre
rural joven, Misiones)
“Hace cuatro años estoy desocupado. Imposible encontrar un trabajo seguro. Tengo
tres hijos, uno que ya tiene 17 años, que tuvo
que dejar los estudios, todo. Cuando me quedé
sin trabajo tampoco pudo seguir estudiando.”
(Hombre rural joven, Misiones)
“Tendría que pedir que nos hagan una secundaria aparte. Porque nosotros tenemos la
primaria digamos, nos prestan un salón y tenemos de primero a quinto… Y tenemos a veces 5 profesores y cuando explica no escuchamos por los otros que están explicando, así
que me gusta la escuela pero a veces se hace
complicado estudiar todos juntos. En el salón, digamos, de primero a quinto, somos 28.”
(Mujer joven, Santa Fe)
“Y quieren estudiar los chicos, pero a veces
veo que los padres no tienen cómo mandarlos,
porque ahora tienes que tener todos los días
50 pesos en boleto si quieres mandarlos…. Es
todo un tema por el hecho de que cuesta alquiler, transporte, apuntes y bueno, una serie
de cosas. Después es muy sacrificado hasta el
momento que ellos se cansan y terminan dejando… Escuelas hay, pero no en todos lados
las secundarias como para que el chico termine.” (Líder organización, Santiago del Estero)
En suma, como afirma una técnica de Misiones: “Si vos le acercas la posibilidad de
estudiar cerca de la casa, la gente la garan-

tiza. Si se tiene que trasladar mucho, ahí es
un impedimento mayor”.
Por su parte, algunos técnicos señalan desajustes relativos a la inadecuación de los contenidos de la enseñanza respecto de las problemáticas locales o bien a dificultades de las
modalidades que procuran ofrecer alternativas a la forma tradicional de educación, tales
como la educación a distancia. Esta inadecuación también es observada por los técnicos respecto de su propia formación.
“Después, tal vez algunos son jóvenes, otros
más adultos (depende lo que se toma por joven), pero lo que es educación a distancia a
veces no engancha tanto a los jóvenes. Porque
también por esa escuela de adultos pasaron
algunos a inscribirse y todo, pero en general
abandonan. No le dan mucha continuidad
porque es difícil, implica mucha disciplina.”
(Técnica, Misiones)
“La escuela agrotécnica forma únicamente
peones de campo y pocas mentes pensantes.”
(Técnica, Santa Fe)
“Hay problemas con las escuelas agrotécnicas porque es como que la currícula baja de
una forma, y no tiene en cuenta las problemáticas locales, entonces por ahí la currícula
termina aplicándose… qué sé yo, terminan
viendo fruticultura en San Cristóbal, donde un
árbol frutal en San Cristóbal cuesta un infierno que prospere y a lo mejor le quitan horas a
la ganadería.” (Técnico, Santa Fe)
“Por ahí en la escuela sí le enseñan que 2 +
2 es 4, determinadas cuestiones que son muy
importantes, culturales, pero después para emprender ellos cosas en ese lugar, o por ejemplo
lo que es el tema de la comercialización, el

tema del asociativismo, el tema de actividades
alternativas que ellos puedan llevar en el lugar, casi nada. Los únicos programas que tal
vez llegan a la escuela... a veces: Pro-Huerta
con el tema de la huerta, pero no hay otros
programas que lleguen a su lugar ni tecnologías apropiadas que ellos puedan aplicar y que
en verdad a ellos les permita tener una salida
laboral en su lugar. Por eso también eso crea
mucho desarraigo…” (Técnica, Santa Fe)
“Creo que hay que cambiar un poco también
de los chicos que están en la universidad. Yo
terminé la universidad sin saber que existían
pequeños productores. A mí el discurso que te
dan… en mi caso, mayormente es trigo-sojamaíz-tambo. Muy poco de otras actividades
alternativas y no te nombran que hay organizaciones. Sabés que existe Monsanto pero no
sabés que existe AMRAF o no sabés que existe tal organización de productores que son la
mayoría…” (Técnica, Santa Fe)
Retomando las constataciones emergentes
de los datos censales, los testimonios recogidos confirman la tendencia a una mayor terminalidad del nivel secundario entre las mujeres que entre los varones. Esta tendencia

aparece básicamente asociada a una visión
diferencial de su proyecto de vida y en particular de sus oportunidades laborales. Las
mujeres manifiestan aspiraciones de “progreso” y de mejora de su calidad de vida
para realizar lo que varias de ellas denominan sus “sueños”. Estos sueños implican con
frecuencia el deseo de acceder a un nivel
superior de formación “para poder ser algo
más en la vida”. Y esta predisposición está
asociada a una visión negativa de sus pers-

pectivas laborales si no cuentan con estudios
secundarios.
Los motivos de abandono, cuando se produce, también son diferentes: es visión difundida que los varones tienen la posibilidad
o la necesidad de ir a trabajar al campo sin
contar con el título secundario; mientras que
las mujeres interrumpen sus estudios sobre
todo porque forman de manera temprana su
familia o quedan embarazadas. Por su parte,
este también es un motivo por el que, aun
cuando culminen sus estudios secundarios,
se truncan sus aspiraciones de alcanzar otro
nivel educativo.
En este sentido, uno de los testimonios más
completos e ilustrativos es el de la Directora
de la EFA que fuera entrevistada en Misiones. Las mujeres conforman el 65% de la
matrícula actual de la escuela y en 5º año la
disparidad es mayor: 70% mujeres y 30% varones, cuando se trata de una cohorte que en
sus inicios incluía más varones que mujeres.
“Tenemos más mujeres que varones, empezó
al revés, y ahora tenemos más mujeres. Es que
la mujer quiere salir más de la situación en la
que vive. Que hay ahora un conocimiento, a
través de muchos organismos que están saliendo a la zona rural y trabajando con grupos de
mujeres, me parece que les están dando una
mano, porque les están mostrando lo que hay
después de sus casas, fuera de la puerta de la
casa. Hubo muchas mujeres que estuvieron sometidas al trabajo doméstico, un trabajo que
no era valorado. Ahora están aprendiendo a
valorar su propio trabajo y también saben que
preparándose en una escuela, en cualquiera,
esta, la que está al lado de su casa, saben que
esa es la única forma de salir. Al menos las

chicas que vienen acá entienden que esa es la
herramienta con la que ellas van a salir de
la situación en la que están viviendo. Y eso
nos reconforta mucho, porque vemos que las
chicas quieren salir, y también vemos que las
mamás las están acompañando para que se
preparen, no importa si vuelven a la chacra o
al barrio o a la colonia donde viven, pero van
a volver con otra cabeza, y eso es, nosotros estamos contentos porque estamos viendo que últimamente se viene dando eso (….) Veo en los
varones poca motivación para estudiar, ellos
no se sienten motivados y es como que, me parece, que afuera tampoco ven muchas posibilidades y por eso es escasa su motivación. Ellos
salen del secundario, y los que salen quieren
ir a trabajar en la mayoría de los casos. Si
no eligen una fuerza [de seguridad], prefieren
trabajar. A nosotros nos preocupan los chicos
que no llegan a 5° año, porque ese chico que
llegó a 5° trabajando o en la fuerza, donde
sea, se sigue preparando después, de alguna
manera… Nosotros ahora tenemos un 5° en el
que está terminando el 40% de los chicos que
entraron a 1° año y eso es lo que nos preocupa, mucha deserción de varones… Su interés
principal es jugar al futbol; ellos tienen una
hora libre y quieren la pelota. Las chicas se
prenden de alguna cosa, aparte diversifican,
unas veces hacen una cosa, después otra, después otra. Y los varones... yo no digo que sean
todos pero es la mayoría y esa es la mayoría
que por ahí después abandona.” (Directora
EFA, Misiones)
Esta visión se ha visto corroborada en varios grupos focales, así como por líderes y
técnicos entrevistados. Para las mujeres, la
principal herramienta para “ser alguien en

197

�La situación de las mujeres jóvenes

la vida” está asociada a tener estudios pues
“acá no sos nadie”. Y para ello se ven compelidas a migrar por la escasa accesibilidad
en las zonas rurales, agrupadas o dispersas,
al nivel terciario o universitario. En cambio
los varones tienen la posibilidad de trabajar
en el campo o bien, como en Santiago del
Estero y en Río Negro, de migrar de modo
estacional a otras zonas receptoras de mano
de obra golondrina.
“Hay escuela secundaria pero muchos jóvenes no asisten. O bien porque repiten o porque
los chicos mismos dicen que quieren trabajar
y los padres los mandan a la chacra. Si no
hay una posibilidad en la zona se desaniman
los chicos. Los varones son los que enseguida
se van a trabajar desde chiquitos.” (Grupo focal, Misiones)
“Me gustaría seguir el estudio, eso de radiología. Y me quiero ir, digamos. Ser alguien.
El día de mañana ayudarlo yo a mi papá,
no él a mí. Porque el hombre así no termine
la escuela siempre tiene un trabajo. Así sea
de tractorista, o sea de andar a caballo recorriendo el campo, siempre tienen un trabajo.
Y las mujeres no. Las mujeres sí o sí tienen que
terminar la escuela para trabajar, así sea de
niñera hoy en día te piden secundaria.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Hay pocas mujeres jóvenes rurales, tratan
de estudiar, de irse a la ciudad.” (Grupo focal, Río Negro)
“Yo estaba estudiando. Estaba estudiando ingeniería agrónoma. Pero me quedé embarazada
y yo trabajaba y estudiaba. Entonces cuando
me quedo embarazada tuve que dejar de trabajar. Y por ende no tenía plata para seguir estudiando. Es una carrera que me llevaba bastan-

198

te tiempo.” (Líder de organización, San Juan)
“Hay muchas jóvenes que han dejado sus estudios ya sea por falta de recursos económicos,
o de sus padres, o sus familias, o muchas que
han sido mamás, otras porque se han casado
muy jóvenes. Yo creo que muchas tienen esa
parte inconclusa de su vida que es terminar los
estudios, porque es bien cierto que –más allá
de que sean jóvenes de zonas rurales– también
tienen sus sueños, sus proyectos de estudiar,
de ser algo más en la vida, como uno dice
aquí en el campo… Es como que los varones
lo asumen desde otro punto al tema.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Creo que no hay una valoración por ahí de
la educación formal, sobre todo de parte de los
hombres, y bueno, que para qué voy a estudiar
si voy a seguir trabajando en la chacra. Ahora, la mujer, muchas veces sí tiene esa formación, pero muchas veces después no la ejerce o
no aprovecha ese potencial, esa capacidad que
tiene, porque se queda en la casa para cuidar
los hijos. Pero esas mujeres también, con esa
formación, son las que luego son valoradas
para poder realizar gestiones, trámites, tener
un rol participativo en las organizaciones.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
“La mayoría son mujeres las que estudian y
cuando te cuentan un poco por qué dejaron, la
mayoría dejaron porque quedaron embarazadas, porque se juntaron con alguien o porque
la familia no la dejó o no se podía trasladar.
Es una inequidad de género en ese sentido
mayor que la de los hombres, que también dejan los estudios, pero tal vez por otros motivos.”
(Técnica, Misiones)
“Depende de su ingreso, si posibilita o no la
continuidad de sus estudios. Va a depender de

en qué se van a insertar laboralmente después,
pero no va a ser actividad del campo. Donde
nosotros vamos [la región sur de Río Negro],
hay una franja etaria (de los 50 para abajo) de
chicas más jóvenes que sí se han preocupado por
acceder a la educación y saber leer y escribir,
digo, terminar el primario o el secundario…
Eso les ha permitido a ellas avanzar en muchas
cuestiones dentro de la organización: redactar
sus notas, formular.” (Técnica, Río Negro)
Por lo tanto, los movimientos de población
femenina vinculados con la educación asumen la siguiente configuración: las mujeres
que pueden seguir estudiando migran hacia
centros urbanos con oferta de nivel terciario
o universitario; y las que forman su familia
tempranamente (sea ésta la causa o la consecuencia del abandono) se establecen localmente. Por el contrario, los varones tienen
mayores oportunidades de insertarse laboralmente, ya sea en el lugar de origen o migrando, lo cual suele determinar la decisión
de interrumpir sus estudios.
“Me imagino [en el futuro] con un estudio,
un trabajo y no en La Cabral. No sé, en cualquier otro lado menos en La Cabral. En La
Cabral no hay nada. Acá tenés tu fuente de
estudio pero no de trabajo.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
“Las vecinas, una ya está estudiando acá y
la otra practica patín así que se van... La mayoría se van afuera. La otra vecina está estudiando en Santa Fe. Las mujeres casi ninguna
queda en el campo… Pero los jóvenes de mi
edad quedan todos ahí en las estancias, por
lo general no salen a estudiar afuera, siempre
quedan ahí.” (Hombre rural joven, Santa Fe)
“Ahora tenemos otras posibilidades. Hay

chicas que han estudiado y tienen un título,
pero hay otras que no, y todas esas somos las
que queremos empujar el campo para adelante.” (Líder de organización, San Juan)
“Para mí las chicas en la zona rural ya
quieren estudiar, pero les queda todo tan lejos… Hay muchas que bajan al pueblo a estudiar, y hay otras chicas que tienen capaz 20 o
22 y ya como que no terminaron el secundario
y quedaron ahí. Para mí los varones como que
ya no terminan mucho el secundario, abandonan antes digamos; los hijos también, se
van a ayudarle al papá o se van a trabajar a
otros lados o como golondrinas también a otro
lugar.” (Líder de organización, Río Negro)
“El gran obstáculo es que la chica que tenga la iniciativa de estudiar, es como que ya
está pensando en irse. Es como que… no está
pensando en estudiar para después volver al
lugar.” (Técnico, Santa Fe)
“Las mujeres mayormente se embarazan. Y
quedan en la casa de la familia o en la casa
del novio si es que hay novio. Por ejemplo, de
las chicas que venían a la diplomatura, una
quedó embarazada siendo joven, no es que está
en sus planes pero... Y bueno, después se pierden un poco, porque a veces dejan de participar; y sí, no hay muchas mujeres que se vayan
tanto de la casa a probar suerte como se van
los hermanos varones a otra ciudad a probar
suerte con algún pariente que los recibe.” (Técnica, Misiones)
Los avances de las mujeres en términos
de egreso del nivel secundario plantean nuevas demandas de formación y capacitación,
y la más frecuente es la necesidad de contar
con alternativas accesibles de nivel terciario
(tales como profesorados o enfermería, cuya

oferta presenta falencias en la cercanía de
las localidades visitadas), así como de capacitación en oficios que puedan brindarles
oportunidades laborales en las comunidades
de origen. También hay demandas de capacitación vinculadas directamente a la actividad
productiva local.
“Se necesitan más oportunidades para cursar carreras terciarias en las zonas rurales.
Para aprender y hacer algo en nuestra zona.
El otro día pensábamos: enfermería, si todos
los que vienen son de afuera y acá hay gente
que no se va a mover... Entonces que nuestra
gente misma se prepare, no sólo para nosotros
sino para nuestros chicos, para los jóvenes. Que
haya la formación en enfermería y primeros
auxilios para que puedan trabajar en la comunidad, como forma de devolver a la comunidad
con trabajo.” (Grupo focal, Misiones)
“Acá se necesitan profesorados. Actualmente
los profesores vienen de Rafaela o Santa Fe.
En cambio, maestros hay un montón. Se reciben y terminan trabajando de otra cosa, como
porteras.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Hay chicos que han terminado la secundaria, y después no hemos podido seguir porque
es lejos. Profesado tenemos aquí en Fernández, que es a treinta y pico de kilómetros, o en
Santiago Capital, que son 40 kilómetros. Hay
muchos chicos, de aquí de esta zona y de varias partes, que terminan 5° año y chau, ya no
siguen nada. Una porque no hay un profesorado; otra porque que no hay, cosa que siempre
nosotras hemos pedido, para los jóvenes, cosas
para que estudien, peluquería o repostería, o
algo.” (Grupo focal, Santiago del Estero)
“Si tuviesen un servicio de educación cerca
de casa, con alternativas que sean variadas...

Porque muchas veces tenés una o dos cosas
que estudiar. ¿Y si no te gustan? O si lo estudiás por estudiar algo y después no lo ejercés.
O sea, yo creo que tiene que haber más alternativas. Tener dónde prepararme, que esté al
alcance de uno, tener en qué transportarme.”
(Grupo focal, San Juan)
“Que los jóvenes se capaciten en el uso de
maquinarias, por ejemplo máquinas para
plantar; vi que hay para plantar mandioca.
No hay que ver la tierra y la chacra como un
castigo… Nuestros hijos y jóvenes de la comunidad pueden capacitarse para producir
comida sana.” (Grupo focal, Misiones)
“En parte, veo esa cuestión de la formación
terciaria con déficit. A veces, si hay becas, son
mínimas o no tan completas. La propuesta tiene que ser completa en el sentido de ofrecerles
el internado también.” (Técnica, Misiones)
“Los departamentos hace bastante tiempo
que vienen pidiendo y demandando a la universidad. Para ellos era muy difícil viajar, si
bien la universidad nacional tiene un montón de becas para colectivo y demás, pero los
chicos se tienen que trasladar hasta acá o alquilar o quedarse en un lugar…” (Técnica,
San Juan)
En síntesis para los jóvenes de áreas rurales
actualmente hay mayor acceso a la educación. Ha crecido la oferta de escuelas rurales
en cantidad y se han diversificado sus modalidades. Además, cuentan con algunos apoyos
estatales muy apreciados para concluir sus
estudios como Progresar, becas, AUH.
Hay alternativas de nivel inicial (desde los
4 años), primario y secundario, pero las dificultades se presentan a la hora de continuar

199

�La situación de las mujeres jóvenes

3.6.1. La información censal
La amplia difusión de las tecnologías de la
información y la comunicación (TIC) que se
registra en la actualidad ha dado lugar a la
noción de “ciudadanía digital”, es decir, de .
Particularmente en el medio rural, las TIC
son recursos para facilitar la inserción de lo
local en el mundo global, la democratización
del acceso al conocimiento, el acortamiento
de las distancias y la consecuente reducción
del aislamiento, además de los usos específicos del ámbito educativo y laboral. Así, el
acceso a estas oportunidades se encuentra
asociado de manera fundamental con la alfabetización digital.
En los últimos años, el acceso a las TIC se
masificó tanto que ya muestra cambios im-

200

el total del país 28, el 42,5% de los hogares
con jefatura femenina joven tenía computadora, mientras que el 91,6% contaba con al
menos un teléfono celular29. También la brecha urbano-rural se reduce notablemente en
comparación con la tenencia de computadora: 8 de cada 10 hogares rurales a cargo de
mujeres jóvenes contaba con al menos un celular, frente al 18% que tenía al menos una
computadora. Sin embargo, persisten las brechas geográficas, que se expresan con mayor
intensidad en Formosa, Jujuy, Salta y Santa
Cruz, donde la presencia de celulares en zonas rurales es más baja (Cuadro 2).
Otro dato significativo es que, a diferencia
de los otros indicadores analizados, la tenencia de celular resulta más equitativa entre
zonas rurales agrupadas y dispersas, con mayores diferencias a favor de las zonas agrupadas en Formosa, La Rioja, Salta y Neuquén
(Gráfico 48).
Retomando el acceso a la computadora, focalizando no en la tenencia sino en el uso30 ,
se observa que el 66% de la población joven
(varones y mujeres) usa computadora. Cabe
señalar que aun cuando la información censal no especifica el lugar en el que se utiliza
la computadora, se sabe que la escuela, el
“cíber” y los hogares de familiares o conocidos son algunos de los espacios de acceso
a este recurso.
Ahora bien, el uso de computadoras en
áreas urbanas y rurales presenta grandes brechas. Mientras que en las zonas urbanas el
69% de los jóvenes usan computadora, en las
áreas rurales sólo lo hace el 36,7%. Las brechas territoriales se acentúan al analizar las
zonas rurales agrupadas y dispersas. En las

28 Excluyendo la CABA, las islas del Atlántico Sur y la Antártida argentina. 29 En el relevamiento censal se considera la posesión de celular como bien del hogar, y no como bien individual,
por eso se presenta la información considerando como unidad de análisis a los hogares con jefatura femenina, de acuerdo con el universo definido en el marco del presente estudio.
.

primeras la incidencia es del 49%, y en las
segundas del 29,9% (marcando una distancia
de 19,1 puntos porcentuales). Esta diferencia
debería ser atendida específicamente, puesto que el acceso a los recursos tecnológicos
permite contrarrestar la distancia y el aislamiento que afecta a la población radicada a
campo abierto.
En los mapas que siguen es posible observar el predominio de colores oscuros en las
zonas rurales agrupadas, mientras que esta
intensidad se diluye en las zonas dispersas. k

Gráfico 47

Brechas de área
(urbano-rural)
en el porcentaje
de hogares con
jefatura femenina
joven que cuentan
con computadora,
según región.
Años 2001 y 2010

30 Esta información sólo se encuentra disponible para el año 2010.
.

Gráfico 46

Incidencia de los hogares con jefatura femenina joven que cuentan
con computadora sobre el total de hogares con jefatura femenina
joven por área, según región. Años 2001 y 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

3.6. Las mujeres jóvenes
y las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación

pactantes. Los programas denominados “uno
a uno”, de entregas de netbooks a los estudiantes del nivel secundario –en la Argentina, Conectar Igualdad–, han provocado una
transformación insoslayable contribuyendo a
reducir las brechas digitales, particularmente
en el medio rural.
La información censal muestra que la presencia de (al menos una) computadora en los
hogares ha experimentado un crecimiento explosivo en el período intercensal. En el conjunto de hogares con jefas mujeres jóvenes,
se observan incrementos mayores al 100%;
entre aquellos emplazados en áreas urbanas,
la incidencia pasa del 16,3 al 44,2% y, entre los del medio rural, del 4,2 al 18,1%. En
áreas rurales, las variaciones más significativas se registran en las regiones con puntos
de partida más precarios, principalmente el
NEA, el NOA y Cuyo.
Sin embargo, se observa una diferenciación
regional importante. Para el año 2010, en las
áreas rurales de la Región Pampeana y la Patagonia, un tercio de los hogares a cargo de
mujeres jóvenes contaban con al menos una
computadora; mientras que en el NEA y el
NOA, este porcentaje se ubicó por debajo del
10%. Por otra parte, si bien la brecha urbano-rural decrece en el período de referencia,
sigue mostrando profundas diferencias, que
adquieren mayor intensidad en el NEA y el
NOA (Gráficos 46 y 47).
Aun más importante resulta el incremento
de la tenencia de celulares. Los datos muestran la relevancia del nivel de adopción de la
telefonía celular en relación con la presencia
de computadoras (esperable en función de
la diferencia de costos). En el año 2010, en

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2001 y 2010

estudios terciarios o universitarios que les
permitan permanecer y no migrar. Las mujeres terminan más el secundario que los varones; en algunos talleres se planteó el hecho de
que el hombre sin secundaria completa puede
conseguir trabajo e incluso a veces no la termina porque lo consigue, aun cuando se trata
de un trabajo temporario o de baja calidad.
En cambio, las mujeres, frente a las dificultades para insertarse laboralmente, aspiran a
seguir estudiando. Como esta aspiración obliga a migrar a las ciudades (a quienes cuentan
con recursos para ello), demandan la posibilidad de capacitarse o de continuar localmente
estudios superiores.

201

�La situación de las mujeres jóvenes

Cuadro 2

Incidencia de hogares con jefas mujeres jóvenes que cuentan con
computadora y celular (sobre el total de hogares con jefatura femenina
joven) por área y brechas urbano-rural, según región y provincia. Año 2010

Área urbana

Área rural

Tenencia Tenencia
de PC de celular

Tenencia Tenencia
de PC de celular

Brecha U/R
PC

Celular

TOTAL DEL PAÍS

44,2

92,3

18,1

81,8

2,44

1,13

REGIÓN PAMPEANA
Buenos Aires
Córdoba
Entre Ríos
La Pampa
San Luis
Santa Fe

47,5
44,7
57,4
45,0
52,7
59,7
49,8

93,2
92,6
95,1
93,0
97,1
94,6
93,6

30,4
34,7
27,9
22,4
37,3
47,3
24,9

93,4
95,6
91,9
93,3
96,2
88,7
91,6

1,56
1,29
2,05
2,01
1,42
1,26
2,00

1,00
0,97
1,03
1,00
1,01
1,07
1,02

REGIÓN NEA
Corrientes
Chaco
Formosa
Misiones

29,0
35,1
24,8
22,4
31,4

88,7
90,8
86,5
86,5
90,4

6,6
7,5
6,2
5,2
7,0

71,6
82,0
71,7
58,6
71,4

4,40
4,70
4,03
4,29
4,47

1,24
1,11
1,21
1,48
1,27

REGIÓN NOA
Catamarca
Jujuy
La Rioja
Salta
Sgo. del Estero
Tucumán

29,9
34,0
24,3
42,4
26,4
21,8
35,6

87,0
90,1
85,1
92,2
84,0
88,3
87,5

8,7
13,7
10,9
31,5
7,8
3,4
8,6

74,0
81,2
61,1
83,9
57,6
77,7
83,3

3,43
2,48
2,22
1,35
3,40
6,49
4,15

1,17
1,11
1,39
1,10
1,46
1,14
1,05

REGIÓN CUYO
Mendoza
San Juan

42,0
45,8
32,1

92,1
93,4
88,7

16,7
18,0
11,9

87,4
88,7
82,5

2,52
2,55
2,69

1,05
1,05
1,08

REGIÓN PATAGONIA
Chubut
Neuquén
Río Negro
Santa Cruz
Tierra del Fuego

55,8
56,2
52,6
50,8
62,1
69,7

97,0
97,2
96,1
96,4
98,2
98,9

33,1
36,0
26,9
28,0
69,9
31,3

82,3
82,9
81,6
85,6
62,7
87,5

1,68
1,56
1,95
1,81
0,89
2,23

1,18
1,17
1,18
1,13
1,57
1,13

Gráfico 48

Incidencia de hogares
con jefatura femenina
joven que cuentan con
celular por zona rural,
según provincia.
Año 2010

Producción de Quinoa, Catamarca.

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010
Nota: Se excluye CABA, islas del Atlántico Sur y Antártida argentina.
Fuente: elaboración propia sobre la base de INDEC - CNPHyV 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.

202

203

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

2

5
14
13

17

27
30

42
53

111

Más de 50

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

67

46

58

63
69
74

70
77

51

48

50

64

71

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

39
40

52
53

65

111

112

113

141

142

155
154
157
183

184

156

158

159
186

185

187

197

198

199
200

96
97
98
106
136

139
138

44

23

45

56

46

58

63
68

69

34

33

49
47

48

57

61
62

54

82

153

55

41

12

22

20
32

42

110

19

43

59

70

71
77
75
78 79
76
80 81
88
90
89 92 91 93 95
85
87
94
123
118
83
84
103
121 122
114
120
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94
67

66

152

18

10

21

31

38

60

59

75
78 79
76
88
90 91 80 81
93 95
89 92
85
87
123 94
118
83
84
103
122
114
120 121
124
115
116
147
140
117 119
138
148 149
144
168
151
150
145
143
146
167 169 170
172
166
163
162
171
161
165
179 180
160
182
177 164
181
178
174
176
173
195 196
193
175
194
191
192
211
210
212
209
188
190
227
226
208
205
189
228
225
207
202
222
206
204
201
224
203
221
223
81
80
220
219
214
218
216
93
215
95
213
94

229

36 37

35

17

27
30

29

34

11

16

26

25

28

49
47

57

72
86 73

217

204

56

33

9
8

15

24

23

45

68

65

110

44

61
62

54

82

153

55

41

22

7

4

13
12

20
32

40

52

De 25,01 a 40

19

43

39

Menos de 25

152

18

10

21

31

66

De 40,01 a 50

11

16

38

60
64

No existe población
del área

25

36 37

50

14

8

26

29

51

9

15

28

35

6

7

4

24

Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

5
6

región
PAMPEANA

3

2

72
86 73

74

217

229

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

99
105
107

103 104

100
101

126
125
124

102
108 109
129130
127
128 131
132 133 134 135
137

96
97
98
106
136

139
138

205

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

1

1

3

3

2

SALTA

2

SALTA

5

5

4

4

7

6

8

región
nea
Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
SANTIAGO
DEL ESTERO sobre el
computadora
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

25
24

23

26
31

14 15

27 28
32

20

21

30

29

22
35

33

37

36
40

47

67

38

69 70

41

39

13

42

45

73

71

23

64
66

68

26
31

72
SANTIAGO DEL ESTERO

74 75 76

43

25
24

14 15

18 19
27 28
32

16
20

50

51

52

21

30

29

22
35

33

63
65
40

67

38

69 70

41

39

47

53

37

36

44

61

62

17

34

42

45

73

66

68
71

64

72

74 75 76

43
46

49

48
50

51

52

BRASIL

54

60

12

46

49

11

9

48

53
BRASIL

54
56

55

Menos de 25
De 25,01 a 40

63
65

44

61

62

17

34

No existe población
del área

60

12

16

PARAGUAY

10

11

9

18 19

8

PARAGUAY

10
13

7

6

SANTA FE

56

55
SANTA FE

57

58

De 40,01 a 50

57

58

59

59

Más de 50
ENTRE RÍOS

URUGUAY

ENTRE RÍOS

URUGUAY

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

206

207

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

2

3
4

6

7

30

31

34

29 28

38

55

46

Menos de 25

47
53

62

77
87
86
96

81

Más de 50

84

83
82

85

95

94

102
100

65
71

78

103

109

72

88

89

80

90

74

91

97

47
53

63
66
67

62

76
81

92

93

104

82
94

108

113

102
100

106

108

85

95

107
105

84

83

103

109

68
71

78

72

73
79

88

89

80

90

74

91

97

114

75
92

93

99
104

107
105
108

106

108

111
110
113

SAN JUAN

61

60

59

65

98

101

51
52

50

58

64

77
87
86
96

48

54

56 57

69

75

99

111

114
115

CÓRDOBA

116

117

CÓRDOBA
ENTRE RÍOS

117

115

ENTRE RÍOS

116

46

70

110

SAN JUAN

55

73
79

98

101

61

60

59

41

40
39

49

44

68

69
76

58

64

38
43

45

50

32

37
42

51
52

23

27

29 28

36
35

33

CHILE

48

54

56 57

70

De 25,01 a 40

39

49

44
63
66
67

40

43

45

31

34

32

21 22
25

26

30

37
42

41

19

FORMOSA

16
17

20
24

18

23

27

36
35

33

No existe población
del área

De 40,01 a 50

26

CHACO

Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
CHILE
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

21 22
25

9

15

14

13

12

SANTA FE

19
18

11

FORMOSA

16
17

20
24

5

10

9

15

14

13

12

4
8

5

10
11

3

6

8

7

región
noa

1

CHACO

2

PARAGUAY

N

1

SANTA FE

PARAGUAY

N

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

208

209

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

N

N

LA RIOJA

1

2

región
cuyo

2
10
11
12
13
16
17

3
5

Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.
No existe población
del área

LA RIOJA

1

4

9

6

7

15

23
24
25

26 27
29

4

30

31

7

28

15
19

32

21

22
CÓRDOBA

23
24
25

26 27
29

CHILE

8

14

20

33

Menos de 25

9

6

18

21

20
22

5

19

18

CHILE

8

14

10
11
12
13
16
17

3

30

31

28

CÓRDOBA

32

33
SAN LUIS

34

De 25,01 a 40

SAN LUIS

34

De 40,01 a 50
Más de 50

35

35

36

37

37
LA PAMPA

NEUQUÉN

36

LA PAMPA

NEUQUÉN

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

210

211

�Á r ea R u r al ag r u pada

Á r ea R u r al d i spe r sa

MENDOZA

N

1 2
4

11

10

15

14

22

28

23

24

27

25

29
30

33

32
31
39

35

34

38

37

36
42

41

43

44

40

región
patagonia
Porcentaje de la
población joven
(15 a 34 años) que usa
computadora sobre el
total de la población
joven, por
departamento (%).
Año 2010.

46

11

20

21

28

29

22

CHILE

23

30

24

31
39

35

42

40

38

37

36

27

25

33

32

34

41

43

44

45
46
47

De 25,01 a 40

48

16
26

Menos de 25

47

15

14

18

No existe población
del área

45

13

12

9

10

17
19

26

21

20

8

16

18

CHILE

6

5
7

13

12

9

BUENOS AIRES

LA PAMPA

4

3

6

5
7

17
19

1 2

BUENOS AIRES

LA PAMPA

3

8

MENDOZA

N

48

De 40,01 a 50
Más de 50

49

49

50

50

51

51

54

54

52

52
53

212

53

Cartografía: Instituto Geográfico Nacional. Año 2013. Sistema de Proyección y Marco
de Coordenadas: Proyección Gauss - Krüger. POSGAR 94. Fuente: CNPHyV 2001 y 2010.

213

�La situación de las mujeres jóvenes

214

Gráfico 50

Brechas de área (urbano-rural) en el porcentaje
de mujeres jóvenes que usan computadora. Año 2010

Gráfico 51

Incidencia de mujeres jóvenes que usan computadora por lugar
de residencia (urbana - rural agrupada), según provincia. Año 2010

Gráfico 52

Incidencia de mujeres jóvenes que usan computadora por lugar
de residencia (urbana - rural dispersa), según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

persas pasa a ser del 41,5%. De manera que
la variabilidad interprovincial se manifiesta
de manera más aguda en las zonas rurales
dispersas. Esta situación refleja no sólo que
las jóvenes que residen en campo abierto
se encuentran en situación de desventaja,
sino además que las posibilidades de acceso a los recursos tecnológicos resulta muy
variable según la provincia de residencia.
Así, las jóvenes que residen en las extensiones abiertas del NEA y el NOA son las que
enfrentan los contextos más desfavorables
(Gráficos 51 y 52).

Por otro lado, resulta interesante comparar
la difusión del uso de la computadora entre
las mujeres según tramos de edad. Como era
de esperar, son las jóvenes quienes más se
vinculan con esta tecnología; de modo que a
medida que disminuye la edad de pertenencia, se incrementa el uso de la computadora.
En el año 2010 y para el total del país se
observa una distancia de 21 puntos porcentuales entre las mujeres de 15 a 34 años y
las mujeres de 35 a 59 años, y de 31,8 puntos entre estas últimas y las mujeres de 60
años y más.
Las distancias entre las jóvenes y la generación siguiente (que podría asimilarse a la
de sus madres) son mayores en áreas rurales,
donde –como fuera señalado– el uso de la
computadora se encuentra menos difundido.
En las áreas rurales de Entre Ríos, las provincias del NEA, la mayoría de las provincias
del NOA (Catamarca, Jujuy, La Rioja, Santiago del Estero, Tucumán) y Cuyo, las brechas
entre jóvenes y madres se ubican por encima

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

Es importante enfatizar las desigualdades
existentes entre las mujeres jóvenes de zonas
rurales agrupadas y dispersas. Así, mientras
que las jóvenes que residen en localidades
rurales presentan un comportamiento más
similar al de las jóvenes urbanas (sobre todo
en la Región Pampeana y la Patagonia), las
jóvenes que viven en campo abierto se distancian de sus congéneres.
Una vez más, el cruce territorial entre área
y provincia define distintas oportunidades.
En las áreas urbanas se registra un coeficiente de variación interprovincial del 14%, en
zonas rurales agrupadas esta variabilidad se
incrementa al 31%, y en zonas rurales dis-

Incidencia de mujeres jóvenes que usan computadora
por área, según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

ridad en el uso de la computadora (valores
próximos a 1). Esta situación se verifica tanto en áreas urbanas como en las rurales, con
alguna ventaja a favor de las mujeres rurales.
Resulta destacable la mayor proporción de
mujeres jóvenes que usan computadora en las
zonas rurales dispersas, principalmente de la
Patagonia y la Región Pampeana.
Sin embargo, la comparación entre el porcentaje de mujeres jóvenes que usan computadora en áreas urbanas y rurales no resulta
tan alentadora. Las brechas observadas en
algunas provincias del Norte Grande, como
Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones, Salta
y Tucumán, evidencian que la incidencia del
uso de este recurso tecnológico en las áreas
urbanas duplica a la registrada en áreas rurales. En el caso de Santiago del Estero, esta
relación se triplica en desmedro de las jóvenes del campo (Gráficos 49 y 50).

Gráfico 49

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

En cuanto a las diferencias entre mujeres y
varones jóvenes, se observa una relativa pa-

215

�La situción de las mujeres jóvenes

Finalmente, dado que el uso de tecnologías segmenta según edad, cabe analizar las
diferencias que surgen entre las jóvenes de
distintos grupos etarios. En la Región Pampeana y la Patagonia las brechas urbano-rural
muestran homogeneidad entre los distintos
grupos de edad, mientras que en el NEA, el
NOA y Cuyo las brechas son relativamente
más cortas en el grupo de 15 a 19 años y se
van ampliando a medida que se incrementa
la edad. Esto marca una ventaja relativa para
las adolescentes del campo, dejando instalada una capacidad con proyección hacia el
futuro (Gráfico 54).

216

Brechas generacionales (% Mujeres Jóvenes / % Madres)
por área,según provincia. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv 2010

De esta manera, el uso de la tecnología distancia a las mujeres rurales jóvenes de sus
madres y abuelas y las acerca a sus contemporáneas urbanas. Si se compara el Gráfico
50 con el 54, puede verse que la brecha entre áreas urbanas y rurales que afecta a las
jóvenes es menor que la brecha generacional.
Algunos estudios cualitativos señalan que
la distancia generacional es más relevante
que la brecha territorial, debido a que los jóvenes no enfrentan barreras psicológicas negativas para incorporar el uso de las nuevas
tecnologías. Así, en relación con el vínculo y
la adopción de nuevas tecnologías, ser joven
resulta una marca de identidad más fuerte
que el hecho de ser rural. Este es un ejemplo
de las reconfiguraciones que van definiendo
a las mujeres jóvenes del medio rural como
“actoras” del cambio.

Gráfico 53

Gráfico 54

Brechas de área (urbano-rural) en el porcentaje de mujeres
jóvenes que usan computadora por grupos quinquenales
de edad, según región. Año 2010

Fuente: Elaboración propia sobre la base del cnphyv

de 2, es decir, que el porcentaje de mujeres
jóvenes que usan computadora duplica al de
las madres (Gráfico 53).

En síntesis: en lo referente al uso de computadoras, se constata la existencia de una
gran equidad de género en la mayoría de las
provincias, y en algunos casos ventajas a favor de las mujeres. Esto se puede relacionar
con algunas de las observaciones realizadas
en el apartado anterior, respecto de las mayores oportunidades educativas que ellas
tienen. De todos modos, en cuanto al acceso
y uso de nuevas tecnologías digitales, se registran diferencias entre las jóvenes rurales
y las urbanas. Aun así, las brechas de área
tienden a reducirse a medida que disminuye la edad de las mujeres, es decir: las jóvenes rurales gozan de indudables ventajas
en comparación a sus madres y abuelas. De
esta manera, la adopción de las nuevas tecnologías acerca a las jóvenes rurales a sus
contemporáneas urbanas. Esta situación da
lugar a ciertos interrogantes. ¿Cómo se traduce el acceso a las nuevas tecnologías en
el largo plazo? ¿El acceso a las tecnologías
incrementa las oportunidades económicas
y sociales? ¿Qué papel juegan las políticas
públicas en este sentido?

Encarar este debate exige tener en cuenta
las profundas diferencias geográficas encontradas en las posibilidades de acceso a los
recursos tecnológicos, así como la distancia
registrada entre las zonas rurales agrupadas
y dispersas. Atender a estas últimas resulta
fundamental en un proyecto que se proponga acortar las distancias y reducir el aislamiento, contribuyendo a que los jóvenes del
campo trasciendan las fronteras de lo local y
aprovechen las oportunidades de integración
a un espacio global.

3.6.2. La visión de los actores:
la reducción de las brechas
En términos del acceso y uso de las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC), la información cuantitativa brinda evidencia suficiente para dar cuenta del avance
en su adopción. Los hallazgos de la información cualitativa corroboran algunas tendencias identificadas en los censos, y aporta además una visión más detallada e interpretativa
del vínculo de las mujeres rurales jóvenes
con la tecnología.
En el contexto de los modelos “uno a uno”
extendidos en la región, en Argentina se implementó el Programa Conectar Igualdad en
el año 2010 con el objetivo de que todo alumno y docente de nivel secundario dispusiera
de una computadora portátil para ser utilizada dentro y fuera de clase. El alcance de este
programa se verifica en las cifras que describen al acceso a computadoras en el Censo
2010, por ejemplo: la brecha urbano-rural
se reduce considerablemente y los hogares
rurales con jefas mujeres jóvenes aumentaron su acceso más del 100% en el período
intercensal. Cabe señalar que la cobertura
aún dista de ser completa y contiene notables
diferencias por zonas, siendo mucho mayor la
difusión de la computadora entre los hogares
con jefatura femenina en la Región Pampeana y Patagonia que en NEA y NOA. Estas
diferencias fueron observadas en el trabajo
de campo a través de las entrevistas y los
grupos focales. Si bien se detectó un amplio
conocimiento del Programa Conectar Igualdad, los testimonios dan cuenta de su falta de
cobertura: déficit de suministro de máquinas

y, sobre todo, falta de conectividad en las escuelas rurales.
“Todos conocemos el Programa Conectar
Igualdad, pero no llegó a todos por igual. Incluso a algunas escuelas todavía no llegó. En
2013 llegó a Las Tapias, en 2012 a Pocito.
Hay algunos problemas con los equipos, además de la demora en la entrega a las escuelas.
Pero el problema es que es muy mala la señal
de internet.” (Grupo focal, San Juan)
“En el caso de la escuela agro fue discontinuo el acceso a las netbooks. La baja conectividad es un problema para el acceso a la
comunicación como para el uso de las computadoras que les dieron a los chicos en la
escuela. La conexión depende de cada uno,
no hay conexión a internet (sobre todo en La
Cabral) o esta se reduce a las escuelas, que no
siempre cuentan con ese servicio. Ahora todo
es internet.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Tienen acceso por ahí a la parte informática, se solucionó con el tema de que repartieron
las netbooks y ahora quieren hacer que llegue
internet a más lugares; eso solucionó mucho
el tema de que llegue la información. Pero
en muchas escuelas rurales todavía no se han
recibido.” (Técnica, Santa Fe)
En relación con el uso de la computadora,
el análisis censal registra una notable diferencia entre aquellos jóvenes que residen en
zonas urbanas y rurales. Los relatos de mujeres y varones de zonas rurales confirman
la existencia de muchos problemas vinculados al uso de la computadora, sobre todo la
falta de conectividad y la constante necesidad de trasladarse para encontrar señal de
internet. Muchos pobladores de zonas rurales

217

�La situción de las mujeres jóvenes

dispersas se ven obligados a trasladarse a los
pueblos en busca de bibliotecas, plazas, escuelas y locutorios para acceder a internet.
En algunas escuelas hay núcleos de acceso
a internet, como en el caso de La Cabral, en
Santa Fe, pero no en todas es de libre acceso.
“Para el uso de internet debemos ir a la
plaza de Eldorado o bien usar en la estación
de servicio. Están instalando una antena en
la zona pero no sabemos si es para internet o
telefonía.” (Grupo focal, Misiones)
“La principal necesidad tiene que ver con
la conectividad. Los chicos identifican a la
escuela como el lugar donde pueden acceder a
internet y también asisten a locutorios de San
Cristóbal.” (Grupo focal, Santa Fe)
“Todos los chicos van con sus netbooks a la
plaza departamental porque allí hay señal.
También hay señal en los hospitales y estaciones de servicio, esos son los lugares de uso frecuente. En relación con la telefonía también
hay grandes dificultades para obtener buena
señal. Ahora con internet los chicos van más
al cíber que otra cosa. Con internet tenés todo,
falta tener señal.” (Grupo focal, San Juan)
“Respecto de internet, nadie tiene conectividad en su casa, solo tienen en el celular. Las
más jóvenes tienen Facebook, WhatsApp, usan
redes sociales. En general van a Forres a usar
un locutorio. Una de las chicas se compró un
módem de Claro pero no le anda.” (Grupo
focal, Santiago del Estero)
En este contexto, el uso de la computadora por parte de los jóvenes que residen en
poblados donde hay bibliotecas, locutorios
y conexión en las plazas se asemeja a aquellos que viven en ciudades, y se diferencia de
quienes viven en contextos rurales dispersos.

218

“Casi nadie tiene internet. En Cinco Saltos
hay wi-fi en la zona céntrica, pero no tienen en
las casas. En El Arroyón no hay nada. Internet sólo en la biblioteca o en la municipalidad
de Cinco Saltos. Los chicos usan la biblioteca
porque allí hay internet. Los docentes mandan
a los chicos ahí para que realicen las tareas
que requieren de acceso a internet.” (Grupo
focal, Río Negro)
A diferencia del avance paulatino de la
computadora, el uso de celulares está más
extendido a lo largo del territorio nacional.
Como se ha visto con anterioridad, la gran
mayoría de los hogares rurales con jefatura
femenina tiene celular, y el porcentaje es aun
mayor si se considera todos los hogares del
país. Si bien hay diferencias en el acceso y
uso de teléfonos móviles entre quienes viven
en la ciudad y en el campo, la brecha es mucho menor que en relación con la disponibilidad y uso de la computadora. En el curso
del estudio se constató que casi la totalidad
de los entrevistados y participantes de grupos focales tenían y hacían uso del celular.
“Todos los miembros de la familia tienen
acceso al celular. Si una compañera no te llama por teléfono, vos no sabés de la capacitación; para las personas que viven en el campo,
la única forma en que te podés comunicar es
por celular, si es que hay señal.” (Grupo Focal, Santa Fe)
“Con el celular tienen buena conectividad,
facilita un montón la comunicación con la
familia.” (Mujer joven rural, Santiago del
Estero)
“Todos tenemos celular aunque hay problemas con la señal. Claro no funciona en la

zona y Movistar sí. Se requieren más antenas.”
(Grupo focal, Río Negro)
Si bien los intereses de las jóvenes en torno a las TIC son variados, se puede destacar
el uso de las redes sociales como Facebook o
Twitter, sacar y compartir fotos, y escuchar y
descargar música como los hábitos más extendidos, vinculados principalmente al entretenimiento en grupo. En cuanto a este uso
recreativo, se detectó en ocasiones una percepción crítica de los adultos hacia los jóvenes y su vínculo con la tecnología.
“Y porque hoy por hoy, creo que la misma
sociedad, la misma información, internet, el
chico como que ya no valora las cosas tanto
como antes. Antes a nosotros nos decían hagan
tal cosa y lo hacíamos; hoy a nuestros hijos les
tenemos que decir tres veces y están así con el
celular por todos lados…” (Técnica, Santiago del Estero)
“Yo sé tejer, yo sé coser, qué no hago para
ganarme mi moneda. Las madres de ahora no
lo hacen, lo único que saben es estar con el celular así, nada más.” (Líder de organización,
Santiago del Estero).
Sin embargo, el uso de las redes sociales en
la juventud también ha producido una mirada positiva en los adultos, e incluso a veces
genera un efecto multiplicador.
“Se graban y compiten con los de allá a
ver quién cantó mejor. Se juntan en el cruce
del km 18, cantan lo que ellos viven y pasan,
incluso compusieron un rap sobre la lucha de
la tierra.” (Grupo Focal, Misiones)
“Todos tienen su Facebook. Hasta el presidente de setenta y pico de años tiene su Facebook, y está todo el día con el BlackBerry

mirando. Está buenísimo. Encima le gusta la
historia y está publicando cuestiones de Sarmiento, de Belgrano, permanentemente en el
Facebook. Y esto de la tecnología lo incorporaron gracias a las TIC: participaron de las
capacitaciones de computación, informática; y
lo adaptaron a lo que ellos hacen, el teléfono,
a ver un correo en el teléfono, ellos tienen su
correo, lo abren. Por ahí no se animan todavía
a enviar correos pero lo manejan.” (Líder de
organización, San Juan)
Más importante aun es el reconocimiento
del potencial del uso de las tecnologías para
el trabajo organizativo, espacio en el que se
destacan las jóvenes rurales si se las compara con sus mayores. Existe una valoración de
sus aptitudes por el aporte que pueden darle
al trabajo colaborativo sobre la base de sus
conocimientos tecnológicos.
“Ingresaron muchas mujeres en el Consejo
nuevo. Y sí: está abierto, a pesar de que tenemos consejeros viejos; pero está la apertura, se
reconoce esto que los jóvenes y las mujeres tienen que estar porque le dan otra mirada, otra
perspectiva, otra opinión distinta. Y a la vista
está. Ha sido un cambio muy bueno, muy positivo. Las mujeres más grandes por ahí están
como más limitadas con el tema de la tecnología. Entonces las mujeres jóvenes no. Antes,
en el Consejo anterior, el que hacía las notas,
todo, era yo. Ahora no hago nada porque está
Romina, está Analía; lo manejan todo ellas,
todo.” (Líder de organización, San Juan)
“Ella, que tiene mucho conocimiento, maneja todos los programas de computación, entonces le decimos: ‘Mirá lo que vamos a hacer
como equipo: yo voy a tratar con la organi-

zación, con la parte de lo que es la fabriquita
de alimentos balanceados; otro va a ir para
trabajar con la huerta con los varones; y hay
una agrupación que no está en la asociación
que tiene las computadoras; vos podés ir ahí
y darles clases de computación’.” (Técnica,
Santiago del Estero)
En este contexto, en que se valora el poder
de las TIC como medio de comunicación, el
celular funciona como herramienta de comunicación entre los habitantes para difundir
actividades y eventos, complementando y potenciando el papel de la radio.
“La radio es también una manera de comunicar todo lo que pasa en la zona. No son
radios comunitarias, son del canal público,
pero son una empresa privada. Si quieren hacer algún anuncio de actividades deben pagar
por la publicidad; por ejemplo, de la feria, si es
noticia no te lo cobran; si en cambio es propaganda lo tenés que pagar. Si se lo pasás como
mensajito de texto no te lo van a cobrar, pero
si vos querés que te pasen durante la semana,
sí te cobran.” (Mujer rural joven, Santa Fe)
Por otro lado, el creciente interés en promover el acceso y uso de la tecnología se relaciona con el poder de atracción que ejerce
sobre los jóvenes. En opinión de los técnicos, los programas que tienen un componente
tecnológico, como Mi PC, han sido los más
exitosos a la hora de captar el interés de los
jóvenes.
“(...) y lo de gestionar lo de Mi PC, que
por ahora está medio en stand by por falta
de recursos, también fue un ciclo de alza y de
baja en la participación de los jóvenes por las
mismas dificultades. Esta es la experiencia
más fuerte que tengo de trabajo con jóvenes.”

(Técnica, Misiones)
“En Santiago de Liniers era un grupo de
cinco o seis jóvenes... Uno por ejemplo está
estudiando acá en Eldorado; todos los días
va y viene y estaba a cargo y sigue estando
a cargo del centro Mi PC; pero la verdad que
también en su tiempo libre si no trabajaba con
la familia. Mi PC le generaba un pequeño ingreso. En cuanto eso dejó de estar financiado,
realmente para él era una dificultad asumir
ese compromiso y de hecho lo sigue asumiendo porque no hay otra persona que lo asuma,
pero no le puede dar una continuidad seria.”
(Técnica, Misiones)
En varias ocasiones se hizo mención a la
falta de continuidad de este programa, que
si bien había logrado captar la atención de
los jóvenes, ha reducido su tamaño e impacto
debido a su desfinanciamiento. Quizá cabe
la posibilidad de analizar qué desafíos presentaría volver a instalar un programa de estas características de forma más sustentable.
Los programas con componentes tecnológicos
resultan atractivos para los jóvenes y tienen
por eso un potencial transformador. En varias ocasiones surgió la demanda de clases
de computación o informática; y algunas organizaciones incluso manifestaron estar aplicando en la actualidad el Programa Mi PC.
“Aquí afuera, aquí en el galpón, lo que
queremos nosotras es acondicionar, hay un
proyecto presentado para que se acondicione;
también mi Proyecto PC está presentado para
ver si tenemos una serie de computadoras, y
ahí es donde soñamos que funcione el centro
este de Formación de la Agricultura Familiar.” (Técnica, Santiago del Estero)
“Después están otros chicos, también de Li-

219

�La situción de las mujeres jóvenes

niers; se armó un grupo más fuerte porque depende la zona. Llevaron adelante la propuesta,
por un tiempo, de abrir centros de computación, de enseñarles a los jóvenes o niños de
la zona. En eso se gastaba mucha energía, a
veces mucho más de lo que los adultos le podemos poner. Y la dificultad: después de un tiempo, se sostuvo mucho tiempo ad honorem; ellos
iban a dar clase a pesar de las falencias de no
tener un conocimiento suficiente para enseñar,
pero lo sostuvieron.” (Técnica, Misiones)
“Hay otra chica que está en la colonia. La
madre la ayudó para que ella estudie acá un
terciario en secretariado, una cosa así… Y las
posibilidades de estudio son difíciles, incluso
ella está afuera de los 24 años, que podría
recibir la beca como un ingreso; y bueno, ella
es la que sostiene hoy por hoy el centro de Mi
PC. Es la que quedó ahí por ahora y es como
un vacío. Desde las políticas públicas, hay que
decir qué le podemos ofrecer a una chica así.
Una piba re responsable, que emprende, con
capacidad de desarrollar tareas intelectuales
también, pero no hay propuestas de estudio.”
(Técnica, Misiones)

de cambio para las mujeres jóvenes rurales.
“Si la mujer entrara en un rol, yo lo pongo
como un ejemplo, si la mujer pudiera colaborar en registros… Nosotros damos mucha
importancia a los registros agropecuarios de
producción, de datos económicos, de gastos,
que si la mujer, a lo mejor, sin participar en
el trabajo fuerte del campo, de ir a caballo o
arriba del tractor, colaborara con los registros,
sea en papel o en computadora, ya sería importante. Y es como que sería una tarea importante digamos, para que la empresa familiar
agropecuaria se reconvierta: de ser productor
a ser un emprendimiento.” (Técnico, Santa Fe)
Además de la gestión, estas herramientas
tecnológicas se tornan particularmente idóneas para apoyar la comercialización.
“Los celulares tienen un uso potencial para
lo productivo, sobre todo para la comercialización. En relación con el trabajo y lo productivo, nosotros –como feriantes– sacamos
fotos de los productos y los ponemos, y ahí recibimos ofertas de compra, quiero esto, quiero
aquello como para comerciar.” (Grupo focal,
Santa Fe)

Por otro lado, se han recogido testimonios
que dan cuenta del potencial que tienen las
tecnologías para crear nichos de oportunidad
específicos para las mujeres, en particular,
como activo para fortalecer la gestión de sus
propios emprendimientos familiares. Si se
toma en cuenta la división sexual del trabajo que aún persiste en el campo, donde los
trabajos productivos de mayor esfuerzo e ingreso aún están asociados a la masculinidad,
las TIC pueden llegar a significar un agente

En general, la tecnología en la actualidad
funciona como conexión entre lo rural y lo
urbano, “producto del mundo de los chips y
el procesamiento a velocidad de la luz, los
tiempos se redujeron al instante, y las distancias de la mano al mouse. En este sentido,
la digitalización del mundo y la globalización de las comunicaciones y los mensajes
han generado una sensación de proximidad
témporo-espacial que lleva el patio de la casa
hasta el lugar más recóndito y al futuro como
una forma del presente” (Balardini, 2008).

220

Así, el acceso y uso de las TIC ha generado
una nueva ruralidad, que acerca a los jóvenes
del campo a sus pares urbanos y contribuye
a modificar sus hábitos de consumo material
y cultural. Algunos testimonios mencionan,
por ejemplo, un menor uso de las bibliotecas
comunitarias frente a los locutorios. En otros
casos, las TIC modifican y mejoran la calidad
de vida en el campo, aunque esto no alcanza
para revertir aspiraciones respecto a la idea
de vivir en la ciudad.
“La telefonía celular, por algún motivo, ha
mejorado algunos medios de movilidad. Entonces se ve en una mejor calidad de vida, en
lo que es un auto, una vivienda, un teléfono.
Pero en general la gente sigue viendo con buenos ojos vivir en la ciudad y no en el campo.
Vivir en una gran ciudad, no vivir en un pueblito.” (Técnico, Santa Fe).
“Esto de Mi PC es algo muy importante
para trabajar con jóvenes, lo que hace a la tecnología. Es lo que más los engancha. Porque
es un déficit que hay importante en lo rural y
es algo que los conecta con lo urbano, con el
mundo, y equipara esa cuestión de que el joven
de la ciudad maneja un montón de máquinas.
Se equipara un poco si vos podés aportar tecnología de punta, digamos. Sea de comunicación, de trabajo, tecnología agroindustrial,
etcétera.” (Técnica, Misiones).
En síntesis los testimonios relevados permi-

ten corroborar los avances ocurridos en los
últimos años en el acceso y uso de las TIC,
tanto por la existencia de políticas educativas con componentes de inclusión tecnológica, como por el uso extendido del celular en
todo el territorio nacional. Sin embargo, la

demanda por una mayor conectividad, tanto en términos de acceso a internet como de
señal para los celulares, ha sido un común
denominador, particularmente por quienes
habitan en zonas rurales dispersas.
El acortamiento de la brecha urbano-rural
en el uso de las nuevas tecnologías da cuenta de una política activa en relación con la
temática, y de una juventud interesada en
incorporar estas herramientas, lo que constituye una oportunidad a la hora de pensar
factores de atracción para la participación
juvenil. La creciente igualdad en la inclusión
digital en Argentina señala un hecho favorable para las mujeres que residen en el campo
y que realizan actividades productivas o participan en las organizaciones de forma activa.
La brecha generacional respecto de sus mayores posiciona a las jóvenes en ventaja a la
hora de encontrar un rol o tarea dentro de las
organizaciones. En este sentido, cabe pensar estrategias que incluyan capacitaciones
e iniciativas formativas en el uso de las TIC.
Focalizando en el aspecto productivo, se detectó un aprovechamiento de las tecnologías
en lo que respecta a la comercialización de los
productos, en tanto estrategia de difusión para
la compra y venta, consulta de precios, etcétera. Si bien la presencia en ferias es de gran
importancia para las organizaciones, en muchas ocasiones surgió el problema de la negociación individual como obstáculo para la obtención de precios justos de los productos. En
este caso, la tecnología podría servir para que
los pequeños productores se agrupen, trabajen
en red y generen mejores condiciones de comercialización, siempre que se logre superar
los problemas de conectividad identificados.

3.7. Las mujeres jóvenes y la
participación: la visión de los actores
3.7.1. Los orígenes de las
organizaciones
A través de las entrevistas realizadas en las
cinco provincias con líderes de las organizaciones contactadas, con mujeres que participan en ellas y con técnicos vinculados,
se pudieron identificar tendencias comunes
en sus orígenes, así como en sus trayectorias, crecimiento y consolidación grupales.
En general, surgen como grupos de productores y productoras rurales por iniciativa de
sus integrantes a partir de necesidades concretas para mejorar las condiciones de vida
familiar y el acceso a recursos productivos,
con frecuencia con el estímulo de programas
no gubernamentales y políticas públicas. Ha
sido el caso del impulso brindado por la asistencia técnica de instituciones no gubernamentales de desarrollo en los años 80 o de la
conformación de grupos de productores en
el marco del Programa Social Agropecuario
en los años 90. Algunas lograron luego consolidarse mediante la integración a redes o
sumándose a cooperativas y movimientos, ya
sea con la intención de fortalecer y viabilizar
la agricultura familiar, crear o sumarse a ferias para comercializar su producción, o bien
alcanzar cierta autonomía y mayor acceso a
recursos y créditos o subsidios a partir de la
personería jurídica.
“Se crea este grupo en un inicio porque había la posibilidad de trabajar en un PROINDER y que ese PROINDER iba a cubrir dife-

rentes necesidades de la parte productiva y de
la parte predial más que nada. Era financiamiento para mejorar alambrado, para hacer
reposición de animales, semillas y ahí, digamos, surge y nos creamos ese grupo de doce
mujeres. Y bueno, a partir de ahí, comenzamos
a trabajar no solamente con eso sino también
con Pro-Huerta, también nos vinculamos con
FUNDAPAZ y vamos creciendo el número de
familias. Y también había una demanda de
esta figura legal de organización; ¿por qué?
Porque facilitaba muchas cuestiones en el
tema gestión.” (Mujer rural joven, Santiago
del Estero)
“Nosotros hemos empezado en el año 83,
con 10 socios tenía yo; porque nos hemos enterado que allá en Las Chacras venían ingenieros de FUNDAPAZ, y les han ayudado con
maíz para siembra. Y nos hemos juntado 10
pequeños agricultores y hemos pedido para
maíz y han venido, me acuerdo llegaron en
una moto, lleno de tierra, y nos han traído
después maíz. Hemos sembrado. Y de ahí hemos ido creciendo de a poco, más socios, y
hemos llegado a tener hasta 30 socios, y ya
teníamos un subsidio que nos daban ellos, el
galpón que también hemos conseguido por
intermedio de ellos, nos daban el material y
nosotros trabajamos haciendo beneficio para
la mano de obra, para pararlo al galpón y
cerrarlo.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
La desocupación y la búsqueda de alternativas en el contexto previo y posterior a la
crisis 2001-2002 también indujo a familias,
incluso sin pasado agrícola, a organizarse en
torno a actividades productivas o de comercialización:

221

�La situción de las mujeres jóvenes

“Claro, yo te cuento más o menos el inicio.
Fue en la época del 90 más o menos que mi
papá se queda sin trabajo. Que fue que la
mayoría de la gente se queda sin trabajo. Mi
papá era sodero. Hacía cero agricultura. Y
se juntó con otros familiares, mis tíos y otros
vecinos que no tenían trabajo y les ofrecieron
hacer cultivo. Pusieron melón, y ellos iban
pero no tenían ni idea. Y lo hicieron, y ahí
surgió, empezaron a ser como un grupo, vieron que andaban bien, o sea cuatro, cinco
años funcionando como grupo y después al
ver que andaban bien se hizo la cooperativa.
Primero tuvieron una experiencia de hacer
varios cultivos de ver si funcionaban bien y
después de eso ya ser formó.” (Mujer rural
joven, San Juan)
“Se llama Asociación de Agricultores Familiares Rurales de la Región, tiene 14 integrantes, entre ellos agricultores familiares,
artesanos, productores, y nos organizamos
también con el motivo de que no teníamos
trabajo la mayoría, solamente en las chacras,
y las otras chicas que salían a ferias y otros
lugares. Decidimos organizarnos, formamos
una Asociación, e hicimos una Feria en Lago
Pellegrini, que es la zona más cercana donde
estamos y que es turística. Bueno, de ahí, tratar de formular el proyecto para beneficio de
las chicas, y como es una asociación sin fines
de lucro, formalizamos los proyectos, tratamos de que las chicas se capaciten, tengan
talleres. Ese es el fin, que estemos ocupadas
en lo que nos gusta hacer, ya sean los productores y que puedan vender sus productos,
porque llevamos todo a la feria, desde verduras, artesanías; y ahí pueden vender sus
productos sin tener que ir y dejarlos, porque

222

la mayoría por ahí lo dejaba en algún negocio y no es lo mismo que vender lo propio,
siempre es menos la ganancia. Así que más o
menos desde el 2012 que tenemos la Asociación, hasta que logramos la personería jurídica. Ese es el trabajo que todos los fines de
semana estamos haciendo en la temporada.”
(Líder de organización, Río Negro)
Demandas concretas, como el acceso a la
tierra y a recursos productivos, impulsaron
la organización de familias rurales, quienes
en sus inicios se agruparon por un tema puntual, para luego ir ampliando las acciones
tendientes a generar alternativas productivas
y otras más integrales, para el desarrollo de
las comunidades. Tal es el caso de una organización en Misiones:
“Y eso fue en el 2005 más o menos, que llegaron a mi casa y bueno, ahí fue donde me
integré a una reunión; me gustó la forma en
que se planteaba el trabajo en conjunto, y lo
más lindo, lo que me gustó y me llamó mucho
la atención es eso: que era como un espacio
donde entre todos íbamos a pelear por nuestro
derecho, íbamos a buscar mejorar la calidad
de vida de la familia. Entonces dije... Nosotros
con mi marido, después de que nos casamos
nos fuimos de acá, y después por ahí cuando
volvimos me imaginaba pinos acá alrededor
y no casas, porque así pasó en los demás kilómetros... Eso siempre nos preocupaba. Entonces cuando nos invitó uno de los delegados,
me acerqué y me gustó la idea, y ahí empecé
a comprometerme. Y cada vez que nos juntábamos era como muy fuerte eso de que si no
participás, si no te juntás, si no te organizás,
iba a pasar lo que pasó con las otras comunidades.” (Líder de organización, Misiones)

3.7.2. La participación de las
mujeres en las organizaciones
La presencia de mujeres en las organizaciones contactadas en el trabajo de campo
varía de acuerdo con el contexto socioproductivo y cultural. En su mayoría, están constituidas fundamentalmente por mujeres. Los
motivos son diversos: en Santiago del Estero,
por ejemplo, las organizaciones de la región
donde se realizó el trabajo de campo están
conformadas en un 90% por mujeres debido a
las prolongadas ausencias de los hombres por
motivos laborales (en otras comunidades de
la misma provincia menos afectadas por las
migraciones masculinas, los varones tienen
mayor peso relativo); y en esta misma región,
aquellos varones que ya no se encuentran en
edad de migrar por el esfuerzo que ello requiere (de 40 o 50 años) viven cotidianamente en sus comunidades y se más suman a las
organizaciones.
En cambio, en San Juan, el predominio de
mujeres está vinculado al tipo de actividad
tradicionalmente femenina que realizan las
cooperativas. En Santa Fe, dicho predominio es resultado directo de una negativa a la
conformación mixta, a fin de promover el rol
productivo de las mujeres y afianzar su participación. Y también aparece como resultado
de un proceso de consolidación de un espacio
en el que fueron ganando su lugar, como en
el caso de Río Negro.
“Una particularidad que tenemos en nuestra organización es que la mayoría somos mujeres. Debemos ser un 90% mujeres, la gran
mayoría mujeres. Somos mujeres que integramos la organización, pero también somos

mujeres madres, somos mujeres agricultoras.”
(Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“Entonces la gente, las mujeres en general, se empezaron a sumar. En general, aquí
dentro de nuestra organización, somos la mayoría mujeres por el hecho de que los esposos
generalmente están fuera de la provincia por
trabajo, entonces son más las mujeres las que
participan.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“Mi cooperativa son todas mujeres, son diecisiete mujeres; la cooperativa fue en un principio mixta, y los hombres se fueron yendo.
Como una de las principales actividades que
hacían en la cooperativa era agroindustria,
de limpieza de semillas y cosas… Todo dulce,
todo dulce. Entonces se fueron yendo los hombres…” (Líder de organización, San Juan)
“Había cosas con las que no estábamos de
acuerdo, como con lo que estaba sucediendo
con la Mesa de Enlace, y nos desprendemos
en abril del 2013. El objetivo que nos planteamos fue el de visibilizar a las mujeres en tanto productoras, para lo cual había que tener
vínculo con el Estado para el financiamiento.
Se plantearon entonces el desarrollo de cooperativas, puesta en valor de los productos. Y
era necesario para esto recuperar, concientizar sobre la idea de cooperativismo. Para las
mujeres fue un logro porque [la organización
de origen] es muy machista. No había posibilidad de visibilizar a las mujeres en tanto
productoras en esa organización.” (Líder de
organización, Santa Fe)
“Yo fui a varias reuniones de organizaciones
locales que se formaron, y veo muchas mujeres.
Creo que salieron bastante [los hombres], o les
dieron el lugar y las mujeres se lo ganaron

bien ganado y la participación... Como que
miran dónde hay mujeres y respetan el lugar
que tienen. Creo que antes era distinto: veían
a una mujer y no le daban voz ni voto. Pero
ahora ya cambió un poco bastante. La reunión
esta última que fui había como veinte mujeres
y tres varones y era una reunión de agricultores; las mujeres fueron y eran importantes.”
(Líder de organización, Río Negro)
Por su lado, las técnicas entrevistadas reconocen esta diversidad de situaciones y la
atribuyen más a factores culturales y a la
idiosincrasia local que al perfil productivo de
los grupos organizados de productores. Con
frecuencia, ello impacta en el acceso de ellas
a cargos de conducción, lo que se transforma
en un desafío para los programas de desarrollo rural pues los valores que portan tanto
varones como mujeres las relegan a un lugar
subsidiario. Si bien se percibe mayor participación en las comisiones directivas y más
organizaciones con mujeres presidiéndolas,
y si bien los programas de desarrollo apuntan
a generar equidad promoviendo la participación en iguales condiciones y poniendo en
valor el trabajo de las mujeres, dicho proceso aún requiere la revisión de estereotipos y
prejuicios sobre el rol de las mujeres, tanto
en las organizaciones como en los equipos
técnicos:
“Es como que viene con el legado pero no
participa todavía la mujer, de las reuniones.
Entonces como que en eso todavía hay cierta
cuestión de idiosincrasia que está muy marcada, hay una cuestión cultural muy marcada
donde por ahí las mujeres no van a las reuniones productivas, y a lo mejor por ahí sí van
a una reunión de Pro-Huerta, pero no a una

productiva en el ámbito público…” (Técnica,
San Juan)
“Cada organización de productores es diferente, tenemos algunas experiencias; como
por ejemplo una Asociación de meloneros en
el departamento Sarmiento en San Juan, donde la participación de los jóvenes tanto varones como mujeres es muy importante y son el
motor en este momento de las innovaciones
que está introduciendo esa organización. Tenemos otra comunidad en otro departamento,
en la que directamente la cooperativa la integran los varones, que desarrollan trabajos
básicamente de producción hortícola y no le
dan participación a las mujeres; pero porque
tanto los varones como las mujeres lo viven
como algo... no sé si decirte un deshonor, pero
como algo que no corresponde y que no está
bien visto que la mujer trabaje en los trabajos que ellos llaman de la chacra, o sea en el
cultivo, carpiendo, plantando. Entonces las
mujeres han formado su propio grupo… Y ambas experiencias se dan dentro de una misma
provincia, pero estas dos comunidades yo las
veo bien diferentes.”(Coordinadora de Programa, San Juan)
“Y de PIP ahora que yo consulté quién
es el nuevo [presidente]. Es un hombre. Y las
mujeres contaban que hay más mujeres participando. Y eso medio que se repite en las otras
organizaciones. Casi siempre es así porque de
última se va a votar y se termina votando a
un hombre. Ahí hay una mirada de que el
hombre es el que tiene que tener esos puestos.”
(Técnica, Misiones)
“Yo trabajo fuertemente con el sector de fruticultores bolivianos de la zona. Son los hombres los que participan de las organizaciones;

223

�La situción de las mujeres jóvenes

Taller de Capacitación, Catamarca.

las mujeres no. Y una vez nos dijeron: lo que
pasa es que nuestras mujeres no son como ustedes. Fue la síntesis clara. Después te encontrás
que en los hogares son las mujeres las que deciden en la economía, en la comercialización,
para la compraventa de insumos, etcétera…
Los hombres participan de la organización
pero en la casa no, deciden ellas. Recién este
año se incorporó una mujer socia. Es la primera socia de la organización. Es la presidenta.
Es boliviana.” (Técnica, Río Negro)
“Mayormente en mi grupo participan muchas mujeres y a los hombres los tienen al
lado, porque también se intenta que apoyen
los hombres pero acá mayormente están adelante las mujeres. Hemos tenido toda una situación de que quedaron muchos hombres en

224

desempleo; entonces, a veces las mujeres son
las que van adelante trabajando por la familia, la casa, un montón de cuestiones... Entonces, yo creo que la mujer ha salido muy
adelante. También he trabajado en el departamento Castellanos, por ejemplo, que es otra
realidad, es otra cultura en que, en verdad, la
mujer muy poco participa. El que tiene rol es
el hombre…” (Técnica, Santa Fe)
Aunque los grupos se conforman en torno
a necesidades concretas vinculadas al mejoramiento de la calidad de vida, mujeres
rurales y técnicos reconocen que el propio
proceso de participación conlleva la posibilidad de construir un espacio de sociabilidad
y crecimiento personal en el que se aprende
a reflexionar sobre el propio rol dentro de la

comunidad y de las familias, se puede opinar
libremente, adquirir autoconfianza e incorporar valores solidarios. Se planteó que el
vínculo que se construye entre las mujeres
dentro de las organizaciones es diferente del
de los varones. Más allá de los temas productivos o de comercialización, de las demandas
concretas que son parte del sentido de la organización, o bien de cuestiones propias de
un proceso organizativo, las mujeres configuran un lugar de contención donde encontrar
respuestas a problemáticas comunes.
“Al principio a nosotros nos ayudó mucho
esto de que nos conocíamos por nombre, sabíamos quién era hija de fulano de tal, doña,
don; y después que integramos la organización
y nos encontramos más seguido, la organiza-

ción fortalecía lo que es el vínculo en comunidad, y eso quedó como una base; sobre eso fue
que fuimos construyendo lo que hoy es PIP.
Nos ayudó mucho a las mujeres en el sentido
de que nosotros acá charlamos el tema de los
derechos y siempre sale el tema de no ser tan
machista, no ser tan… (tampoco del otro lado)
y que tenemos derecho las mujeres, se abren
capacitaciones. Y muchas mujeres que no participaban antes en otros espacios, ven que esto
es un espacio donde puede opinar, puede decir
lo que quiere, incluso nos ponemos de acuerdo muchas mamás, a veces, en qué le vamos
a decir a nuestros hijos que están en séptimo,
en sexto, por tal cosa. Entonces nos ayuda en
eso, a organizarnos como familias también en
comunidad… Y uno aprende a ser solidario. A
veces mi necesidad no era tan grande como la
de otra persona u otra familia, y eso nos ayuda
a nosotros a fortalecer los valores también. En
lo productivo, y también el tema personal, a mí
me ayudó muchísimo conocer mucha gente.”
(Líder de organización. Misiones)
“Por ejemplo, el otro día participaron en la
Expo pero fue poca gente; por un montón de
cuestiones terminaron tal vez no ganando lo
que esperaban ganar. Pero terminaron contentas y era por el tema de haber participado, de
haber ido, de haber compartido esos tres días
con compañeras y un montón de cuestiones,
que son los lazos humanos, que creo que eso
es lo que más los nutre.” (Técnica, Santa Fe)
Si bien la creciente participación de las
mujeres no lleva por sí sola al cuestionamiento de las relaciones inequitativas en el interior de las familias ni de la posición de las
mujeres en la comunidad, en algunos casos
se puede observar un proceso de crecimiento

que induce a las mujeres a una toma de conciencia de la necesidad de mayor protagonismo y de disputar espacios de poder dentro de
las mismas organizaciones.
“Al principio el consejo de la cooperativa
era únicamente hombres, y los que producían
la tierra. Nosotras estábamos en las reuniones
pero no éramos partícipes. Y eso se ha ido un
poco modificando. Ellos tenían la voz, viste lo
que son los hombres. Les pesa la voz. Y uno por
ahí tiraba algo pero como uno no tiene una
personalidad más fuerte que ellos… Porque
vos has visto lo que son los hombres de campo. Y por ahí nos costaba un poco. Y a medida que hemos ido madurando y tomando
más información, estudiando, uno ya podía
hablar y dar su punto de vista. Y está bueno
porque ahora en la cooperativa… nada más
que cuatro hombres han quedado. Y todas las
demás, somos ocho mujeres. Y ahí hacemos lo
que podemos por continuar con la cooperativa.
Y bueno, en la última asamblea la presidenta
fue una chica. Es la primera presidenta de la
cooperativa. Yo soy la secretaria y uno de los
hombres es el tesorero. Pero ahí hemos evolucionado bastante, en ese sentido del protagonismo.” (Mujer rural joven, San Juan)
“Pero sí, los varones, no es sólo que han
aceptado o ‘las han dejado’ como les gusta
decir a ellos, no, no es que les den permiso, las
mujeres ni les piden permiso. Pero sí está bien
visto y cada uno defiende su espacio, incluso
las mujeres que han formado su propio grupo
te lo manifiestan así: ‘Este es nuestro lugar y
nosotras no queremos que los varones se metan en nuestro lugar, y nosotras organizamos
nuestra producción y nuestras cosas’.” (Coordinadora de Programa, San Juan)

Por otra parte, las mujeres tienden a proyectar en sus organizaciones y en sus comunidades una mirada colectiva de futuro, lo que lleva a que la participación sea sostenida aunque
los beneficios no sean directos o concretos. Lo
hacen “por los hijos y por la comunidad”. Y
no solamente participan más mujeres en las
organizaciones campesinas, sino que tienen
también mayor presencia, por ejemplo, en los
grupos de la Iglesia y en las cooperadoras escolares. En muchos casos las acciones que llevan adelante van más allá de lo productivo o
reivindicativo, e incluyen acciones integrales
con mucha presencia en los territorios.
“Si hay veces que hay problemas de salud –
había mucha pobreza aquí–, algunos por ahí
nos vienen a pedir como asociación que los
ayudemos cuando hay una persona enferma,
nos vienen a pedir que ayudemos, que les hagamos algún beneficio. Muchas veces hemos
ayudado: personas ancianas, o discapacitadas,
algo que necesiten, siempre les hemos dado
una mano mientras hemos podido. ¿Cómo lo
hacemos? Haciendo beneficios, rifas, loterías,
no es mucho lo que se hace pero es una ayuda para ellos, siempre hemos colaborado así.”
(Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“No sé, yo no sé si es la excusa o qué pero yo
digo: los papás siempre están más como a la
mirada de decir ‘bueno, qué tengo que hacer
para que no le falte la comida, para que no
les falte zapatos a los chicos’; y como que ellos
se ocupan de salir mucho y a la hora de ir a
una reunión como que se relajan, nos dejan;
entonces esos espacios que antes por ahí no se
veían mucho, bueno, ocupamos las mujeres,
y que gracias a eso también yo siempre les
digo acá a las mamás que hay muchas cosas

225

�La situción de las mujeres jóvenes

que hicimos por nuestra comunidad, porque
como mamás defendemos nuestro derecho y
defendemos el de nuestros hijos. Eso es que nos
impulsa.” (Líder de organización, Misiones)
“Como organización fuimos entendiendo
que el bien va a ser para todos, no sólo por una
sola familia fue que empezamos a reclamar
por la tierra. Se presentó un proyecto de ley y
eso fue apoyado por los distintos bloques partidarios. Pero como aún no nos dieron la tierra, la lucha sigue.” (Grupo focal, Misiones)
“Lo que yo más quiero tener más rápido es
un Centro Comunitario, para tener reuniones
como estas, en este lugar, poder hacer talleres
con las chicas de la zona, para interactuar
más; porque hay muchas que no nos conocemos, a menos que sea una reunión de la escuela que van muchos papás.” (Líder de organización, Río Negro)
“Sostener por la convicción de sostener.”
Esta idea, que apareció en el discurso de algunas líderes refleja un nivel de conciencia
y compromiso con la tarea colectiva que se
convierte en un eje central de la vida, más
allá de los eventuales apoyos externos a los
que se pueda acceder.
“Bueno en esa época los grupos eran como
más chiquitos, había más asistencia, llegaban
más los créditos, los subsidios, entonces mi marido entendía que yo andaba por esa cuestión.
Cuando se han cortado los subsidios y todo lo
demás, ha habido que sostener y sostener sin
esperanza de nada a cambio, sostener por la
convicción de sostener, porque uno no quiere
dejar que se desarme lo que tanto costó armar.
Y bueno, ahí empiezan los inconvenientes. Hoy
mismo voy, vengo con un conflicto y otro conflicto, y hay que solucionar, y mañana reunión

226

y pasado de nuevo. ‘Eh y por qué tienes que andar vos y por qué no va el otro, y por qué, y vos
no ganas nada para nosotros y en vez de quedarte…’ Y es la casita que se va armando ladrillito por ladrillito… Y sin embargo uno sale a
pelear por todos y no todos entienden eso, o sea
mi marido me conoce y me respeta, pero llega
un día que me pone la cara muy… ¡Me dice de
todo! Y bueno, pero yo tengo que seguir... Ya ha
entendido que yo voy a seguir igual.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)

3.7.3. Los límites de la participación
Por su doble rol reproductivo y productivo, las
mujeres tienen dificultades para participar en
igualdad de condiciones que los varones en
las actividades comunitarias. Al mismo tiempo, si bien las mujeres deciden, participan, se
movilizan, asumen cargos directivos, la carga de trabajo doméstico y la responsabilidad
por el cuidado de los niños repercuten en las
posibilidades concretas de participar. Los varones, aunque participen menos, asumen más
cargos de decisión dentro de las organizaciones, y pesa sobre ellas esa doble mirada, que
son jóvenes y son madres.
Pero a su vez, las crecientes autoestima y
conciencia sobre sus derechos como mujeres,
que resultan de las oportunidades que ellas
fueron teniendo –de capacitarse, viajar, de
participar e intercambiar con otras acerca de
sus problemas–, impactan en sus hogares, por
un lado, en términos de conflictos de pareja y,
por otro lado, en sus economías domésticas.
Nadie asume naturalmente el vacío que ellas
dejan al ausentarse de sus casas, sino que

para conciliar economía doméstica, cuidado
de los niños y participación, deben negociar
dentro de sus familias. Y en algunos casos se
ven obligadas a dejar de participar o, por el
contrario, a descuidar sus propias actividades
o proyectos productivos.
“Porque cuando se ocupan estos espacios
tan decisivos, uno tienen que estar mucho
tiempo fuera de la casa, desatender mucho
tiempo a los hijos, al marido, y no todos entienden. Vivimos en una comunidad donde eso
no se maneja como en las ciudades...” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Lo charlamos, lo hablamos en las reuniones. Porque por ahí nos llegan: ‘Y... mi marido
no me deja y si llego tarde…’. Por ahí dicen:
‘Mirá, yo me voy porque va a llegar mi marido
y si yo no estoy, viste…’, dicen: ‘Es problemático para mí’. No te dicen: ‘Me va a pegar’,
pero…” (Líder de organización, Santa Fe)
“Nosotros hace diez años –cuando he arrancado yo en el grupo– teníamos una parcela
donde sembrábamos, teníamos animales...
Tengo mi proyecto abandonado de pollos todavía. En eso de andar mucho en la organización, la ausencia mía aquí se siente también;
porque, sí: está bien, he crecido como dirigente
y todo lo demás, pero en lo productivo hemos
ido… Eso es una de las desventajas.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
No se cuestionan la responsabilidad asumida en el cuidado de los niños, pero eso las
limita a la hora de tomar decisiones respecto de la posibilidad de integrar comisiones
directivas o tomar compromisos como trasladarse a otras provincias o localidades para
reuniones o encuentros; a veces eso significa
directamente su exclusión de estos eventos.

Por otro lado, la sobrecarga de tareas incide
en la dinámica de las organizaciones, cuyo
funcionamiento –ya sea en los horarios de
reunión o en la decisión de quién viaja, por
ejemplo– a veces no logra ajustarse para que
las mujeres puedan organizarse y participar.
Complementariamente, está totalmente naturalizado participar con los niños y niñas, y se
hacen “el aguante” entre ellas:
“Las que tienen hijos no suelen participar en
la Feria, porque por cada organización designa a uno o dos productores, que van a la Feria. Y eligen a las que no tienen chicos chiquitos.” (Mujer rural joven, Santiago del Estero)
“Vos por ahí le decís: ‘Mirá, tenemos la reunión tal día’; y te dice: ‘Sí, pero viste, yo tengo
que largar las vacas a la calle, porque si no,
no tengo venta de leche porque no tienen leche
las vacas’. Entonces ellas cuidan más su momento, porque es el único ingreso que tenemos
nosotros para sobrevivir en esta zona. Pero le
buscamos la vuelta, porque ponemos dos fechas. Si no pueden ir en una, que traten de ir
a la otra, para que estén informadas de qué
es lo que se va a hacer, de los pasos a seguir.”
(Líder de organización, Santa Fe)
“A veces, por el tema de las reuniones en la
organización, tenemos que hacer un determinado horario, por ejemplo: o bien temprano o
bien tarde. ¿Por qué? Porque las mamás tienen que traer los hijos al jardín, pero también
tienen que volver a casa para cocinar, para ver
los animales… O hacemos temprano, cuando
ellas dejan a los niños en el jardín y vienen a
la reunión, o hacemos a última hora, cuando
ya los quehaceres se terminan.” (Líder de organización, Santiago del Estero)
“¿Y por qué crees que votan a los hombres en

los cargos directivos? Un poco por ese tiempo
que tienen para estar afuera, tienen más disponibilidad. O si no, recae en la que todavía
es joven y todavía no tuvo hijos, entonces como
no tienes hijos tienes más tiempo.” (Técnica,
Misiones)
“Y mucha negociación, yo soy muy negociadora; eso es lo que pasa: yo estoy negociando todo el tiempo, ‘te doy esto y dame esto, yo
dejo esto y vos dejás aquello y bueno…’. Y a
veces pesa mucho, pesa mucho igual porque
yo cuando arrancaba y mi hijo tenía 2 años,
me iba con la bici llevándolo a Chacra y era
la secretaria de la asociación y cargaba los
libros y cargaba los sellos y salía con mi hijo
y volvía.” (Líder de organización, Santiago
del Estero)
En general las organizaciones contactadas
no tienen acciones específicamente dirigidas a promover o facilitar la participación
de mujeres jóvenes en un plano de igualdad
con los varones en los espacios de decisión.
Pero a través de estos años, la existencia de
propuestas de sensibilización y capacitación
en la perspectiva de género para organizaciones de la agricultura familiar (por parte
de programas o proyectos de desarrollo rural e instituciones no gubernamentales) fue
dando un impulso a que el tema se discuta.
Los técnicos y las técnicas reconocen la necesidad de acciones orientadas a profundizar esta perspectiva en sus propios equipos,
porque “está más en los papeles que en las
acciones”, y cuestionan su falta de sostenimiento en territorio así como de articulación
interinstitucional entre programas. Pero reconocen que ha habido un proceso muy gradual de toma de conciencia por parte de las

mujeres en cuanto a la necesidad de ocupar
mayor espacio en los colectivos organizados
de los que participan, producto de las iniciativas del personal que trabaja en el territorio.
“Quizá también es que los programas de
desarrollo empezaron a visibilizar más eso. Y
también esto: invitar a las mujeres a participar, ofrecerles un lugar; porque las mujeres
siempre hicieron mucho, siempre estuvieron
en la producción, se encargaron del cuidado,
de la casa. Sí, pero invisibilizadas. Ahora están más visibilizadas y salen. Hay una mayor
participación comunitaria, social, no sé cómo
decirlo; y forman o participan en grupos, ya
sea conformados sólo por mujeres o mixtos.
Hay mayor participación.” (Coordinadora de
Programa, San Juan)
“Empezábamos las primeras reuniones y las
mujeres por ahí no iban. Después, por invitarlas, porque en las visitas personales el técnico
va entablando relación no sólo con el jefe de
familia sino también con la mujer y con los hijos y las hijas, vamos invitando a las reuniones.
Hubo una segunda instancia, cuando por ahí
participaban en las reuniones pero en un segundo plano. Y en un segundo plano incluso que
se manifestaba físicamente en sentarse en la
silla un poco más atrás que la del hombre y no
opinar. Hasta que, bueno, trabajando también
en la asistencia técnica, y el técnico preguntándole ‘bueno y usted qué opina’ y dándole valor
a lo que van diciendo y a lo que van actuando,
bueno, terminaron todos sentados a la par a la
mesa y participando. Pero esto es todo un proceso que se va dando en el tiempo y un trabajo
que se va haciendo con las organizaciones.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
“Si bien uno las ve motivadas por un montón

227

�La situción de las mujeres jóvenes

de cosas, también ellas están condicionadas
por el programa a tener determinada conducta de participación. Yo creo que igual siempre
el que no tiene la conducta por sí mismo encuentra la forma de evadir. Pero digamos que
es un apoyo que haya una comisión material
para garantizar que estas compañeras puedan
hacer un proceso; de hecho, no sólo se quedan
con lo material, se interesan porque el mismo
programa no es que tenga una exigencia tan
grande en lo productivo. Por ejemplo: empezaron todo un año que cobraban y estudiaban,
ahora si no estudiaban es lo mismo en algunos
casos porque lo siguen manteniendo. Pero lo
del emprendimiento, la parte más productiva, después de un año recién lograron ponerlo
como una exigencia. Y es una exigencia que no
tiene ningún apoyo casi del programa, y en ese
caso la Subsecretaría está prestando esa articulación por un compromiso con la organización,
no porque a nivel institucional haya hecho un
acuerdo.” (Técnica, Misiones)
Ya planteado que, así como las organizaciones surgen muchas veces por necesidades
concretas de resolver el sustento, por necesidades prácticas de la vida, para sostenerlas
es necesario garantizar ciertas condiciones
materiales. Participar implica disponer de
tiempo y, en las economías familiares, esto
implica descuidar el trabajo productivo.
Un desafío es aprovechar esas instancias
de organización para abordar problemáticas
estructurales, más allá del sustento diario
que aparece como demanda concreta. Ejemplo de ello es la comercialización y, paralelamente, la necesidad de fortalecer el acceso
de las mujeres tengan a las mismas condiciones y posibilidades que los varones al mo-

228

mento de tomar decisiones, desnaturalizando
de ese modo la idea de que es más difícil que
la mujer pueda asumir la responsabilidad de
llevar adelante una organización.
“Yo, sinceramente, no separaría varones y
mujeres porque me parece que mucho tiempo se
habló de trabajar el tema mujer o trabajar con
mujeres. Vos podés trabajar mucho con grupos
de mujeres y sin embargo no estar trabajando
el tema género, porque no estás trabajando la
toma de decisiones y la equidad en la toma
de decisiones ni la igualdad de oportunidades
para los varones y para las mujeres. Entonces
yo creo que es mucho más rico si se logra la
participación de hombres y mujeres, cumpliendo distintos roles o rotando esos roles. Para
mí, deberíamos llegar a eso, a que sea indiferente: hoy el presidente de esta cooperativa es
un hombre, mañana hay cambio de autoridades y puede ser también una mujer; pero, por lo
general, todavía no rompemos la cuestión de
género. Presidente hombre, secretaria mujer.
¿Por qué? El ideal sería ese: que fuera indistinto si es hombre o si es mujer, y que tenga que
ver con la capacidad y la voluntad y las ganas
que cada uno tenga de dar a esa organización
en determinado período.” (Coordinadora de
Programa, San Juan)
“En ese sentido, la organización es de mujeres, por eso nosotros le damos tanta importancia y eso es lo que tratamos de trabajar
con ellas; siempre les decimos: ‘Esta es una
organización de mujeres’. Entonces, bueno,
pensemos las estrategias y veamos cómo nos
organizamos... Porque siempre el trabajo está
muy vinculado al hombre, porque como es una
zona rural y son todos productores ganaderos,
no hay mujer que no sepa ni esquilar, ni car-

near, ni hacer todas cuestiones vinculadas a
una actividad productiva, pero que tiene que
ver con su pareja. Entonces la organización,
para nosotros, es un espacio muy importante
donde ponen valor al trabajo de la mujer, en
esto de pensar el género, que dejemos de pensar la organización como una artesanía solamente, es un trabajo, y por eso esta idea de que
vengan a los desfiles, vinieron a la Expo, la
idea es sacarlas de ese lugar en el que algunos
las ponen y en el que ellas también en algún
punto se asumen. Entonces que se empoderen,
y la organización es algo fundamental, y tienen el espacio, tienen los materiales, tienen el
conocimiento, es impresionante el saber que
tienen…” (Técnica, Río Negro)

3.7.4. La participación de las jóvenes
Al abordar la problemática de la juventud se
obtuvieron escasas referencias a la situación
particular de las mujeres. En los grupos focales, las más jóvenes (menores de 25 años)
mostraron dificultades para expresarse 31.
Quienes asumieron un rol activo fueron las
mujeres de 25 a 35 años, que son las que
participan de las organizaciones –en algunos
casos ocupando cargos directivos– y que no
se autoperciben como “jóvenes”. Su preocupación está puesta en el futuro de sus hijos
e hijas adolescentes o jóvenes, que terminan
la secundaria y están buscando un proyecto de vida, y se orientan a generar espacios
para la contención de sus problemáticas o en
identificar actividades que los motiven. Las
y los jóvenes que participan de las organizaciones son generalmente hijas e hijos de sus

31 Ello ha motivado que su problemática fuera indagada en parte a partir de la experiencia de los técnicos entrevistados.

miembros, o jóvenes de la comunidad que se
suman por proyectos concretos que implican
el aprovechamiento de su formación y sus capacidades, como por ejemplo en actividades
de comercialización y gestión. La visión de
los actores, técnicos y líderes es que participan más las mujeres jóvenes que los varones.
“Lo fuerte que tenemos es una feria al año
en Santiago, entonces ahí van, es la más importante digamos. Este año hemos tenido jóvenes feriantes, de una organización del otro
lado de la 34; eso es bueno, porque uno ve que
va cambiando de generación en generación. No
es lo mismo el joven que se ha criado mamando
todo el proceso socio-organizativo de una organización, que hace 20-22 años atrás cuando
hemos empezado a hacer el trabajo. Entonces,
hay una… hay una franja de edad que cuando hemos empezado, allá por el 87-90, por ahí,
los hijos mayores por decir, una tanda de esa
generación no se han involucrado mucho en
el tema de trabajar de forma asociada. Es la
tanda más joven la que se está sumando. Como
que ahora es mucho más fácil, uno ve muchos
más jóvenes dentro de la asociación.” (Mujer
rural joven, Santiago del Estero)
“Lo que por ahí se ve es mayor participación
de mujeres que de varones. Sobre todo en temas
culturales, en temas sociales. Mucha más participación de las mujeres que de los varones.
Hay una etapa de ese pasaje de la adolescencia a la juventud que vos decís: ‘¿Y los varones
dónde están? ʼ. No sé, deben estar jugando al
futbol en la canchita. Algunos ya están trabajando en las chacras con los padres. Pero sí se
ve más participación de las mujeres.” (Coordinadora de Programa, San Juan)
“Empezamos a charlar ahí y a mí ya me

interesaba la agricultura, porque pasaban por
ahí dándole la bolsita de Pro-Huerta, y yo ya
ponía verdura, ponía cositas porque mi familia
es de Santiago del Estero, y son productores
de toda la vida, ponían ahí zapallo, todo, así
que eso lo del campo me llamaba ya. Y de ahí
empezamos a pasarnos los teléfonos, a empezar a organizarnos, ellas conocían más chicas,
algunas estaban en el campo, otras no, y yo
conocía unas del campo, nos organizamos en
una reunión. De la reunión salió hacer otra
reunión para decidir hacer una asociación, y
me nombraron presidenta de la asociación,
me decían que era porque el motivo era que
yo era joven y podía hacer más cosas, y tenía
otra visión del campo que la gente que era
más grande que yo. Dentro de todo son jóvenes, somos cuatro que andamos por los 35, y
después hay señoras más grandes.” (Líder de
organización, Río Negro)
“En esta organización, si la miramos hoy,
como que hay una franja etaria grande, gente
que tiene entre 25 y 70 años. Las más jóvenes
son las que están más animadas a hacer más
cosas, y también son las que han podido acceder, no sé si por decisión propia o porque han
tenido los recursos, a ser alfabetizadas y eso les
ha permitido a ellas avanzar en muchas cuestiones dentro de la organización, redactar sus
notas, formular... El otro día charlábamos y decían: ‘Tenemos que aprender a formular nuestros propios proyectos’ , y bueno, ahora están
en un momento de recambio de autoridades,
y bueno, charlábamos de esto, de la toma de
decisiones, del compromiso, de lo que significa
estar dentro de la comisión directiva; y ellas decían: ‘Pero hay cosas que no las sabemos hacer’,
y ‘bueno, se aprende’.” (Técnica, Río Negro)

“En general se puede observar que es como
una herencia, o sea: un padre que viene liderando una organización como que le va dando
lugar a su hijo también en la organización.
En general primero empiezan trabajando en
la chacra y de ahí luego se van sumando a
las reuniones de la organización. Y primero,
cuando empiezan a participar en la reuniones
de la organización, no participan opinando:
al tiempo de estar asistiendo empiezan a participar y a opinar y es respetada su opinión.
Y después tenemos algunos casos en los que
ya toman la vanguardia, digamos, y proponen acciones y son por ahí después los mismos
socios de la organización que proponen para
determinadas actividades a los jóvenes, porque
les reconocen otra capacidad en cuanto a formación, mismo de la escuela, o que manejan
internet o que tienen otra forma, otra capacidad de gestión. Entonces están involucrándose
y participando más en acciones de gestión.”
(Coordinadora de Programa, San Juan)
Pero también emergen esquemas adultocéntricos, en los que los jóvenes, sin especificar el género, no son escuchados o no tienen
espacio para sus iniciativas. Aparecen discursos en los que los adultos colocan a la juventud en una posición subordinada o marginal. Por otro lado, los procesos de migración
juvenil y la falta de propuestas atractivas o
de políticas públicas de contención son otros
factores que ponen límites a la participación
de los jóvenes rurales.
“Esta zona de los Pereyra, no sé si son pocas
las jóvenes pero por ahí son como que no quieren, son tímidas, son cerradas las chicas; no es
como en otros lados, ¿has visto?, que son más
que se van con uno y con otro; aquí como que

229

�La situción de las mujeres jóvenes

son muy cerradas las chicas, no sé por qué…”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Cuesta muchísimo incorporar jóvenes. Incluso en la FECOAGRO ya se han hecho dos
congresos de jóvenes para ver por qué no se
suman, cuáles son los limitantes, qué posibilidades, qué tienen pensado para su futuro. Y
de ahí surgieron. Una es que, por ejemplo en la
participación en las cooperativas, los hombres
más grandes les dicen: ‘¡Qué sabés vos si vos
no sabés!’. No los dejan participar en ese sentido. Es decir: yo quiero poner tal cultivo y viene
el hombre y me dice: ‘No, no porque qué sabés
vos. Vos no tenés experiencia’. No les dan una
confianza como para decir ‘bueno, voy a seguir
en esto’.” (Líder de organización, San Juan)
“En realidad las mujeres jóvenes que estamos somos hijas directas de los socios fundadores. Pero nos cuesta mucho. Lo que queremos nosotros es sumar gente para que no se
pierda la cooperativa, pero cuesta mucho…
Como que no tienen una necesidad de trabajar.” (Mujer rural joven, San Juan)
“Te decía que las regiones son expulsivas; las
jóvenes se van y no vuelven, van a estudiar y ya
se quedan, o vuelven cuando ya tienen prácticamente una vida hecha, antes de terminar sus
últimos años. Y se está viendo mucho la pérdida de cultura y todo eso; es muy difícil elaborar
proyectos donde se pueda pensar en incluirlos
o bien son proyectos muy comunes para nosotros. Se ha trabajado con ruecas para mujeres,
en los salones de usos múltiples, donde ellas se
juntan a realizar sus actividades de telar o de
costura y demás; pero sabemos que no es muy
atractivo muchas veces para nuestras jóvenes,
o bien que lo hacen porque no hay otra cosa
para hacer…” (Técnico, Río Negro)

230

Si el hecho de ser parte de colectivos organizados es para las mujeres una posibilidad
de empoderarse, formarse y lograr autonomía, para los y las jóvenes significa mayor
contención, la posibilidad de “pertenecer”
y de identificarse con la realidad de sus comunidades, así como de desarrollar proyectos que promuevan su arraigo o amplíen su
horizonte como estudiantes (como en el caso
de las becas gestionadas por organizaciones
de Misiones para que continúen una formación universitaria en la Universidad de La
Plata). Además, es importante para garantizar el sostenimiento de los emprendimientos
originados en las organizaciones.
“Dentro de 10 años lo veo, dentro de 15, 20;
estamos trabajando para eso, lo que nosotros
andamos hoy, esto de los jóvenes, de incluirlos,
de llevarlos. No sé si mi hijo, mi hija, capaz
que no quiera saber nada, pero por ahí hay
otros jóvenes que sí. Por ejemplo, tengo una
sobrina, tengo tres chicas que son hijas de una
compañera de la organización que les gusta
y se enganchan y andan y se han ido solas al
encuentro de jóvenes en la moto en medio de
la lluvia y por su cuenta. O sea, los chicos, uno
ve que no son todos como uno quiere siempre,
pero sí hay chicos que van a continuar.” (Líder
de organización, Santiago del Estero)
“Pero sería muy bueno, casi lo ideal para la
ruralidad en general, que hubiera programas
que los aliente a los chicos a hacer proyectos, a
hacer emprendimientos, que los hagan quedar
en sus casas con sus familias, que puedan producir. Porque en el campo podemos producir
muchas cosas, porque ancestralmente hemos
nacido y nos hemos criado en esta cultura del
trabajo. Lo que tendría que hacer el Estado

es crear programas o proyectos de contención
laboral, proyectos productivos para jóvenes,
pensados y abocados a los jóvenes, para que
ellos puedan arraigar sus raíces y quedarse
y trabajar, producir y poder, sobre todas las
cosas, comercializar lo que se produce. Esa es
una limitante muy grande para la ruralidad.”
(Líder de organización, Santiago del Estero)
“Organizarnos, mostrar presencia en varios
lados, ferias. Yo en la organización, para mostrar que AAFRA está presente, mando a las
chicas a ferias, siempre una chica nos está
representando en otro lugar, nunca estamos
todas acá. Siempre cuando hacen feria en el
país, en Buenos Aires, en Corrientes, siempre
va a haber alguien de AAFRA presente, llevando la bandera de las mujeres. Para nosotros es un logro organizarnos, y ahora que
somos un poquito nuevas, empezar con los proyectos que tenemos en camino ya armados.”
(Líder de organización, Río Negro)
“El joven para que siga en la cooperativa
no tiene que estar metido en el cultivo. Puede
aplicar todas las herramientas que tiene y su
mayor conocimiento de la tecnología.” (Grupo
focal, San Juan)
“Los jóvenes de FECOAGRO tienen una
intención de revalorizar el trabajo del padre,
que muchas veces no se ve, porque pasa todo
lo contrario: como que el hijo no quiere saber
nada con lo que viene haciendo el padre, porque no le da plata y no entiende por qué sigue
arriesgando. FECOAGRO ha vivido todo un
proceso muy interesante para estudiar, donde
durante quince años toda la organización de
productores eran hombres adultos, mayores,
y hoy quienes están llevando toda la parte de
gestión son los jóvenes.” (Técnica, San Juan)

3.7.5. La participación
como oportunidad
Se puede afirmar que la predisposición creciente de las mujeres a participar y a alcanzar cargos directivos en las organizaciones
constituye una oportunidad para favorecer y
fortalecer procesos de desarrollo rural para
sus comunidades. Por un lado, existen logros
concretos, surgidos de su capacidad de gestionar y peticionar, logros que más allá de sus
beneficios inmediatos pueden luego proyectarse hacia la comunidad. Y en este marco
colectivo, se dan nuevas alternativas productivas y la posibilidad de acceder a recursos
para su puesta en marcha.
“Un logro muy importante de nuestra organización, nuestro primer gran logro fue este
salón. Nos ha costado muchas pasilleadas,
pidiendo el financiamiento, mucho hacer trámite, mucha gestión… Parte de Agricultura
Familiar, parte FUNDAPAZ, parte gobierno
de la provincia. Porque como verán nuestro
salón está equipado con computadoras, televisor, un freezer, cocina. Cada uno ha aportado
lo suyo y se ha podido armar esto.” (Líder de
organización, Santiago del Estero)
“Pasamos proyectos para que tengan una
salida laboral, como panadería, panificados;
ya tenemos 16 mujeres trabajando con los proyectos que les hemos conseguido, con hornos
pizzeros, amasadora y batidoras que les hemos conseguido para que se hagan una salida
laboral. A los apicultores también los hemos
ayudado: ahora a ellos les viene la salita para
extraer la miel, para trabajar; entonces les pasamos nosotros un proyecto para que tengan
una salita móvil para que ellos se saquen la

miel en su campito. Queremos poner la fábrica
de lácteos, que viene para los 22 tamberitos;
ahí queremos incluir a todos los ganaderos
que no tienen más de 30 o 40 vacas que son
de cría.” (Líder de organización, Santa Fe)
Por otro lado, la posibilidad de organizarse,
ya sea en cooperativas, foros o movimientos
campesinos da la oportunidad de construir
una nueva territorialidad y nuevas relaciones
con el Estado. Brinda también mayor autonomía en la gestión del territorio, lo que implica
que puedan construir y difundir sus discursos, su proyecto político, económico, social
y ambiental. Las organizaciones promueven
identidad, sentido de pertenencia y la posibilidad de aprendizajes y logros colectivos.
Gran parte de los avances y resultados concretos que aparecen en las comunidades son
producto de gestiones o reivindicaciones motorizadas por ellas. Y lo reconocen así, “que
solas no podemos”. Muchos de los avances
que se comentaron, o que se vieron en las
comunidades, ya sean salones comunitarios
para las organizaciones –los cuales a su vez
funcionan como referencia para toda la comunidad–, compra de maquinaria pesada,
espacios o redes de comercialización o bien
reclamos al Estado para contar con escuelas,
salas de salud o caminos, son resultado de
acciones colectivas, y es por ello que se valora y se reconoce necesario organizarse como
sector o como grupos de mujeres.
“Estar en PIP es una oportunidad. Todo
lo que conseguimos fue por la organización.
Nuestra sede funciona como un CIC (Centro
de Atención Comunitaria). Tenemos personería jurídica y hemos gestionado una cooperativa.” (Grupo focal, Misiones)

“Siempre pienso que debemos trabajar en
grupo para mejorar el pueblo donde estemos,
debemos trabajar en grupo siempre para que
tengamos los mismos ideales. ¿Viste? Porque
si no, si empezamos en grupo y después uno
para acá y el otro para allá, imposible que logremos algo. Pero mientras tengamos el mismo objetivo vamos a lograr mucho.” (Mujer
rural joven, Santa Fe)
“En estos últimos años yo creo que a las
mujeres a nivel estatal... O sea: se han sentado
con el gobernador, se han sentado en Buenos
Aires, van y participan y las tratan de igual
a igual. Yo creo que es algo que se lo han ganado; se han sabido organizar y pasa por ellas
mismas también. Porque a veces siempre dicen
que es el otro que…; y yo creo que pasa por
ellas. Sentirse que pueden viajar, que pueden
salir, que pueden participar, que pueden hacer, que pueden hacer un montón de cosas.”
(Técnica, Santa Fe)
“Sí, porque es difícil vender lo que vos hacés independientemente. El hecho de unirse
convenía por los impuestos, por todo. Y aparte
la relación intercooperativa estaba muy buena; entonces se decidió unirse a FECOAGRO
desde el principio. Aparte la FECOAGRO nos
ayudaba con los insumos, por ejemplo, semillas, nos prestaban los tractores, todo eso se
descontaba al final. Pero te daban la mano
de decir ‘tomá, te presto’, cosas que no teníamos, incluso las tierras, ellos nos arrendaban
las tierras y después del producto final de la
semilla se descontaba.” (Mujer rural joven,
San Juan)
“Estar en FECOAGRO es una oportunidad.
Es reconocida en todo el país, está instalada
como marca. Es una empresa social donde to-

231

�La situción de las mujeres jóvenes

dos son dueños y la calidad de sus productos
es valorada. La comercialización de nuestros
productos está resuelta aunque genera mucha
dependencia de un solo comprador [el INTA].”
(Grupo focal, San Juan)
“Es una realidad: nosotras entendemos que
hay que estar unidas para lograr cosas, como
hicimos con el tinglado, o el tanque de agua
potable que lograron poner en la escuela con
grupo electrógeno, o el proyecto de documentación donde le dieron documento a muchas
familias enteras que no tenían.” (Grupo focal,
Santiago del Estero)
“Y sí, a lo mejor yo no estoy ganando un
sueldo, no estoy viviendo de eso, pero tampoco
voy a estar toda la vida en eso. O sea: es un
momento que me está tocando, que cumpliré
esta función; seguirán otras, y así como yo he
crecido crecerán otras que van a ir a ocupar
el espacio, volveré; pero todo aquello que he
aprendido, lo que he conocido le va a servir
a la organización y me va a servir a mí también. Entonces no estoy perdiendo el tiempo
y yo sé que eso es así y los que estamos en
esto lo sabemos. No es la gran mayoría la que
toma conciencia, si la gran mayoría tomara
conciencia sería…” (Líder de organización,
Santiago del Estero)
En síntesis: si bien la presencia de mujeres en las organizaciones contactadas y su
participación activa en ellas varían en cada
región y comunidad, sobre todo en función de
factores culturales, en general son ellas quienes tienden a predominar, llegando a ser en
algunos lugares amplia mayoría en relación
con los hombres.
Las explicaciones son varias, y van des-

232

de el hecho de que los varones en algunos
casos migran estacionalmente hasta que las
mujeres fueron ocupando espacios que ellos
fueron dejando, así como también que fueron tomando conciencia de la necesidad de
participar y reconociendo sus derechos en
tanto mujeres en procesos de participación.
En otros casos, fue necesario crear espacios
en los que participaran sólo mujeres. Esto
fue necesario para que ellas asumieran y reflexionaran sobre sus roles dentro de la comunidad y sus familias, fundamentalmente
en contextos en que la presencia de varones
las inhibía.
El aumento de su participación comunitaria y política en el medio rural no cuestiona por sí mismo la persistente inequidad
en el acceso a recursos entre varones y mujeres, pero se puede apreciar el crecimiento
en autoestima y conciencia de sus derechos,
que resulta de las posibilidades que fueron
teniendo al gestionar para solucionar problemas o alcanzar objetivos comunes, capacitarse, viajar, participar, intercambiar con otras.
Las mujeres tienen una mirada a más largo
plazo en los logros que buscan para sus organizaciones y comunidades; más allá de beneficios inmediatos, ellas destacan la necesidad
de sostener estos procesos y el aprendizaje
que les significa participar de espacios colectivos. Dicha participación encuentra sus límites en la sobrecarga de tareas que enfrentan
y en los conflictos familiares que les genera.
Ello puede desembocar en el abandono de la
experiencia, la exclusión parcial de quienes
tienen hijos pequeños o el deterioro de sus
propias actividades domésticas o productivas

por los compromisos asumidos.
Las propuestas de sensibilización y capacitación en la perspectiva de género para
organizaciones de la agricultura familiar
(impulsadas por los programas públicos de
desarrollo rural y organizaciones no gubernamentales), junto con las iniciativas de algunos técnicos que trabajan en terreno, fueron
dando un impulso a la instalación del tema
como cuestión de agenda de los propios técnicos.
Las y los jóvenes que participan en las organizaciones son generalmente hijas o hijos
de miembros, o jóvenes de la comunidad que
se suman por proyectos concretos destinados
al sector. Pero los procesos de migración juvenil y los propios obstáculos que ponen los
adultos a su participación limitan una presencia más activa. De todos modos, se va reconociendo que quienes se quedan y participan cuentan con capacidades específicas y
diferentes de las de los adultos para ciertas
actividades, principalmente de gestión.
Surge como preocupación la necesidad de
incentivar o alentar la participación de jóvenes. Esta no sólo es necesaria para que las organizaciones se sostengan en el tiempo, sino
también para que los jóvenes se arraiguen,
se identifiquen y sientan que pertenecen a
la realidad de sus comunidades.
La predisposición de las mujeres jóvenes a
participar de colectivos organizados y a ocupar espacios de decisión constituye una oportunidad para favorecer y fortalecer procesos
de desarrollo en las comunidades rurales y
construir una nueva territorialidad y nuevas
relaciones con el Estado. k

Cooperativa “Flor de la Quebrada”, Jujuy.

233

�Cooperativa “Las Arañitas Tejedoras”,
Catamarca.

4
Conclusiones

234

235

�conclusiones

k

Acerca del comportamiento demográfico de la población

Las tasas de industrialización y urbanización más altas de la historia argentina se registran
hacia mediados del siglo pasado. Desde entonces, el proceso de despoblamiento de las áreas
rurales tiende a desacelerarse gradualmente. Esta disminución relativa de la residencia en
áreas rurales se explica fundamentalmente por el abandono de las extensiones abiertas.
Si bien la información censal no permite reconstruir los movimientos poblacionales entre
áreas rurales y urbanas, ni entre zonas rurales dispersas y agrupadas, se observa que en el
período intercensal (2001-2010) aquellos departamentos que pierden población a campo
abierto, la ganan en los poblados rurales. También se verifican casos en los que disminuye
la participación de los residentes tanto en zonas rurales dispersas como agrupadas, evidenciando que las transferencias poblacionales se producen entre el campo y la ciudad.
Aun cuando este proceso se enmarque en una tendencia histórica conocida, el análisis
del comportamiento actual de distintos segmentos poblacionales da lugar a algunos hallazgos interesantes.
Considerando la población total, la relación de género favorece a las mujeres urbanas. El
predominio de las mujeres en relación con los varones se constata en particular en las regiones
cuyana y pampeana, que aparecen así como más “feminizadas”. Este comportamiento puede
asociarse en parte con el proceso de envejecimiento de la población y la mayor esperanza
de vida que tienen las mujeres. Por su parte, las áreas urbanas de la Patagonia resultan las
más “masculinizadas”. Este comportamiento no se relaciona con factores demográficos sino
con fenómenos sociales. Esta región constituyó y sigue constituyendo un foco de atracción
de población, que evidentemente discrimina por género.
En las áreas rurales, la relación entre mujeres y varones se invierte a favor de estos últimos. Si analizamos el área rural, la participación de las mujeres resulta más baja en las zonas
dispersas que en las agrupadas. Sin embargo, la variación intercensal en zonas rurales dispersas “favorece” a las mujeres del NEA y el NOA. Este incremento de la participación de
las mujeres podría ser explicado por un proceso de emigración que afecta más a los varones.
El análisis de las brechas generacionales también da cuenta de comportamientos destacables. Si bien los jóvenes (población de 15 a 34 años) representan menos de la mitad de la
población no joven y tienen mayor participación en las áreas urbanas que en las rurales, en el
período intercensal se incrementa la proporción de jóvenes de manera levemente más significativa en las áreas rurales. En este caso cabe suponer que los procesos de emigración afectan
en mayor medida las familias rurales con niños pequeños y de adultos mayores, que tienden
a radicarse en los aglomerados urbanos debido a las mayores comodidades que estos ofrecen.
Pero la situación más interesante se registra en el medio rural de la Región Pampeana. Si
bien esta es la región con menor presencia de jóvenes rurales, al comparar las brechas generacionales entre zonas agrupadas y dispersas se observa que la participación de los jóvenes

236

es más alta a campo abierto. Esto da lugar a la hipótesis de que las zonas rurales dispersas
de esta región ejercen cierto poder de retención sobre los jóvenes, probablemente debido al
tipo de mano de obra demandada. En el resto de las regiones, la participación de los jóvenes
es mayor en las localidades rurales.

k

Del esfuerzo económico que debe realizar la población

Las tasas de dependencia, tanto en áreas urbanas como en las rurales, muestran fuertes caídas en el período intercensal. Esto evidencia que la población potencialmente activa debe
realizar un menor esfuerzo económico para sostener a la que se supone –y se desea encontrar– en condición de inactividad (menores de 15 años y mayores de 65 años). Las regiones
que experimentan los descensos más notorios son el NEA y el NOA, donde se registran las
tasas de dependencia más elevadas.
Al analizar las tasas de dependencia específicas se observa que es la tasa de dependencia
infantil la que explica la disminución de la tasa de dependencia global. Entre 2001 y 2010,
la tasa de dependencia infantil registra caídas de diferente intensidad según regiones, mientras que la tasa de dependencia de adultos mayores permanece estable. Particularmente las
áreas rurales del NEA y el NOA, donde se registran las tasas de dependencia infantil más
elevadas, muestran fuertes reducciones en el período intercensal. En el interior del medio
rural, las tasas de dependencia infantil resultan levemente más altas en zonas agrupadas
que en las dispersas, afianzando la hipótesis de que las familias rurales con niños pequeños eligen los poblados como zonas de residencia. Sin embargo, entre extremos del período
intercensal también se registran caídas de las tasas de dependencia infantil en las localidades rurales, comportamiento explicable por la disminución de las tasas de natalidad o por
la emigración hacia áreas urbanas.
En términos teóricos, la disminución de las tasas de dependencia aliviana el esfuerzo
económico que debe realizar la población en edad de trabajar, pero para conocer la configuración efectiva del fenómeno resulta necesario considerar las tasas de actividad. Se observa
así que la participación en el mercado de trabajo de la población rural, con excepción de
la pampeana, se mantiene prácticamente en los mismos niveles que se registraban en el
año 2001, mientras que la población urbana incrementa su nivel de participación. En el
medio rural, los aumentos más significativos se producen en zonas agrupadas, menos en la
Región Pampeana donde crecen más las tasas de actividad de los pobladores de zonas
dispersas.

237

�conclusiones

k

Distribución espacial de las mujeres jóvenes

Al considerar los patrones de asentamiento geográfico de las mujeres jóvenes se observa el
escaso peso relativo de este segmento de la población en áreas rurales. Surgen sin embargo
notorias diferencias regionales. Mientras que en la Región Pampeana las jóvenes rurales representan en torno al 5% de las mujeres jóvenes, en el NEA, el NOA y Cuyo rondan el 20%.
Además, en estas últimas regiones, las mujeres jóvenes tienen mayor participación en las
zonas rurales dispersas que en las agrupadas, pese a lo cual las pérdidas más significativas
de población femenina joven se produce a campo abierto.
Las transferencias poblacionales también asumen rasgos particulares por región, de modo
que en el NEA y Cuyo las jóvenes estarían abandonando las zonas rurales dispersas para
asentarse en los poblados rurales, mientras que en el NOA estarían dejando las áreas rurales
para dirigirse a los aglomerados urbanos.
En las localidades rurales del NEA, las mujeres jóvenes pasan a tener mayor peso que
los varones jóvenes. Esta pérdida de participación de la población masculina joven podría
asociarse con la preferencia de las mujeres con hijos pequeños a sentar residencia en los
poblados rurales, mientras los varones permanecen en el campo.
La tendencia de las jóvenes a fijar residencia en los poblados rurales que se desprende
de la información censal se verifica asimismo en el testimonio de los actores entrevistados.
En este sentido, se planteó que se pueden ver con frecuencia casos en los que las mujeres
se trasladan a vivir a centros más urbanizados para que sus hijos puedan estudiar, mientras
que los hombres se quedan en el campo.
Al poner en relación el comportamiento de las mujeres y los varones jóvenes se percibe que
en el medio rural se produce una progresiva paridad de género. Las regiones que muestran
las variaciones intercensales más significativas son el NEA y el NOA, donde la proporción de
las mujeres jóvenes tiende a equipararse a la de varones jóvenes, probablemente debido a un
proceso de emigración que afecta de manera más significativa a la población masculina joven.
Al analizar las motivaciones y condiciones por las cuales las y los jóvenes rurales deciden
migrar aparecen distintas tendencias. La razón más frecuente por la que migran los hombres
tiene que ver con la necesidad de trabajos extraprediales dentro de la misma provincia por
intervalos cortos de tiempo, o bien para desarrollar tareas agrícolas o participar en actividades
no agrícolas, como la construcción, en otras provincias. En el caso de las mujeres, la decisión
de migrar está más marcada por la voluntad de continuar estudios superiores. Cada vez más,
las mujeres rurales jóvenes aparecen en la búsqueda de un antidestino, no hacer aquello que
está establecido que tienen que hacer (quedarse en el campo y cuidar a sus familias), quebrando la inexorabilidad de la herencia de madres y abuelas. Por otro lado, la posibilidad
de estudiar y recibirse puede transformarse posteriormente en un motivo para migrar, ya que
no encuentran alternativas para insertarse laboralmente en sus lugares de origen. De esta
manera, la misma posibilidad de proseguir estudios terciarios deriva en la decisión de irse.

238

En algunos testimonios aparece la idea de calidad de vida en el sentido de la mejora en las
condiciones laborales, pero muchas veces el motivo por el cual los jóvenes deciden migrar
está definido por la búsqueda de una mejor “calidad de vida”, que se encontraría en la ciudad. En este sentido, aparecen en los jóvenes deseos y representaciones en torno a lo urbano
como lugar de accesibilidad, conectividad, servicios, todo aquello que el acceso a las nuevas
tecnologías muestra. Esta idea se contrapone con lo rural, que se asocia con la escasez, la
inaccesibilidad, la precariedad. Surge así una redefinición de la vida en el espacio rural, que
amplía su territorio vinculándolo con el medio urbano, en un contacto fluido, para utilizar
servicios e incluso para trabajar mientras se sigue viviendo en el campo.
Por otro lado, mejorar la calidad de vida tal como lo expresan las mujeres (contar con vivienda digna y acceder a servicios o bienes que les permitan reducir su carga de trabajo
doméstico) entra en tensión con la reinversión económica requerida para aumentar la rentabilidad de la producción familiar.
Para los jóvenes que eligen permanecer, crecer y desarrollarse en su territorio, la participación en organizaciones y cooperativas se convierte en una oportunidad para proyectarse
y generar alternativas. Se constató que quienes tienen un espacio de participación logran
generar iniciativas para quedarse, y plantean la cuestión del arraigo como una problemática
a ser abordada por ellos y por el Estado.

k

Jefatura femenina joven y pobreza

En general, la declaración de la jefatura femenina remite a situaciones en que el cónyuge
suele estar ausente, de manera que las mujeres deben afrontar la responsabilidad de sostener solas el hogar. Así, este tipo de hogares se ve expuesto a una mayor probabilidad de
encontrarse en situación de pobreza estructural.
En el período intercensal se observa un pronunciado incremento de la jefatura femenina
joven. Este crecimiento se expresa con mayor intensidad en las áreas rurales, aun cuando la
incidencia de las jefas jóvenes en estas áreas se ubica en niveles bajos.
Cabe aclarar que la identificación del jefe de hogar tiene un importante componente cultural, de modo que aún pesan los mandatos y representaciones sobre los roles dentro de las
familias, principalmente entre las mujeres de más edad. Esto incide fuertemente en la propia definición como cabeza de hogar, aunque las mujeres sean el principal sustento, si el
cónyuge está presente. De esta manera, el fuerte incremento de la jefatura femenina joven
que muestra la información censal se relaciona, según la perspectiva de las propias mujeres,
con el aumento de las separaciones o de las madres solteras.

239

�conclusiones

Esta situación lleva a suponer que las jóvenes deben procurar su inserción en el mercado
de trabajo. La alta correlación positiva que se verifica entre el incremento de la jefatura femenina y el crecimiento de la tasa de empleo de las mujeres jóvenes en zonas rurales agrupadas ofrece indicios de esto, principalmente en el NEA y la Patagonia.
El análisis de la relación entre la jefatura femenina y masculina joven muestra que el
incremento del porcentaje de las jefas supera al de los jefes, de modo que este comportamiento resulta distintivo de las mujeres. Si bien las localidades rurales tienden hacia una
mayor paridad entre las mujeres y varones jóvenes que asumen la jefatura del hogar, es en
las zonas dispersas donde se registra un aumento más pronunciado de la proporción de jefas con relación a los jefes. Sin embargo, en las extensiones rurales abiertas el aumento de
la jefatura femenina joven supera al de la tasa de empleo de las mujeres jóvenes. Esta situación permitiría suponer que las jefas jóvenes de áreas rurales dispersas se encuentran
en una condición de gran fragilidad social, supuesto que se fortalece al observar que dicho
fenómeno se da en las zonas geográficas de mayor marginalidad.
En este sentido, se ha constatado que las mujeres rurales crean alternativas para sostener
a sus hogares, generan posibilidades de ingresos, pero en general no son sostenibles en el
tiempo. Existe en el campo una demanda por oportunidades laborales más estables, principalmente entre las mujeres jóvenes que no tienen en su horizonte dedicarse a la producción
agropecuaria.
Para contrastar el supuesto teórico de asociación entre la jefatura femenina y la pobreza
se analizó la incidencia de jefas jóvenes en situación de NBI. En el período intercensal este
indicador experimenta variaciones negativas, tanto en zonas rurales agrupadas como dispersas. Aun cuando la situación de pobreza estructural afecta mayoritariamente a las jefas
jóvenes que residen a campo abierto, las disminuciones registradas en estas zonas resultan
más pronunciadas que en las localidades rurales. De todas formas, en las zonas rurales dispersas del NOA y el NEA la pobreza estructural afecta en torno al 40% de las jefas jóvenes.
En los últimos años, la Asignación Universal por Hijo ha contribuido a reforzar la autonomía de las mujeres y la toma de decisiones sobre aspectos de la economía doméstica y la
producción; son ellas quienes deciden sobre el destino del dinero que perciben por la Asignación, lo cual redunda en inversiones para la mejora de la calidad de vida de las familias,
fundamentalmente de los hijos e hijas. El dinero se destina a la educación y a mejorar la
nutrición de los niños y las niñas. Asimismo, realizan inversiones dentro del hogar que tienden a reducir la carga de trabajo doméstico, como la compra de lavarropas.
Estas nuevas configuraciones familiares resultantes, que pueden ser más recientes en el
campo que en la ciudad, están acompañadas por una mayor valoración de la capacidad de
las mujeres de contribuir al sustento del hogar.
Por otro lado, cabe señalar que la criticidad de la situación que enfrentan las jefas jóvenes
se proyecta sobre los miembros que tienen a cargo. En este sentido, el tamaño de los hogares

240

que encabezan constituye un indicador de la vulnerabilidad social en que se encuentran. Al
analizar la manifestación de este fenómeno en el medio rural, se observa que en el año 2001
el porcentaje de jefas jóvenes pobres a cargo de hogares con 5 miembros o más superaba al
de jefas jóvenes pobres de hogares con 2 a 4 miembros. Este comportamiento adquiría la
mayor intensidad en el NEA. Diez años después se registra una concentración de la jefatura femenina joven en situación de pobreza en los hogares de menor tamaño. Considerando
la tendencia de la pobreza estructural a reproducirse entre generaciones, esta constatación
resulta alentadora.
Esta situación queda reflejada en el discurso de las mujeres, quienes ante el reconocimiento de las dificultades de sostener hogares numerosos, manifiestan una decisión explícita de
tener menor cantidad de hijos.

k

Fecundidad

Los datos del CNPHyV 2010 vinculados con la fecundidad no han sido difundidos hasta la
fecha. Aun así cabe señalar la lentitud con que se modifican los patrones reproductivos de
la población.
En el año 2001 la maternidad se encontraba más difundida entre las jóvenes rurales que
entre sus congéneres urbanas. Las diferencias urbano-rurales más pronunciadas se registraban en Cuyo y la Región Pampeana, mientras que en el resto de las regiones el comportamiento de las jóvenes urbanas y rurales resultaba más homogéneo.
Considerando las áreas rurales, las incidencias más altas del país se registraban en la Patagonia y en el NEA, pero el promedio de hijos de las madres jóvenes del NEA superaba al
de la Patagonia. En las zonas rurales del NOA, si bien el porcentaje de madres jóvenes era
levemente inferior al de estas dos regiones, el promedio de hijos resultaba superior al de la
Patagonia. Por otro lado, el NEA y el NOA mostraban comportamientos homogéneos en zonas rurales agrupadas y dispersas, si bien el promedio de hijos de las jóvenes radicadas en
zonas rurales abiertas era más alto que en poblados rurales.
La maternidad temprana –de jóvenes de 15 a 19 años– también tenía mayor incidencia
en las áreas rurales que en las urbanas, y los mayores porcentajes de madres adolescentes
se registraban en las áreas rurales del NEA y el NOA. Las diferencias dentro del medio rural tendían a diluirse, de manera que las zonas agrupadas y dispersas mostraban relativa
homogeneidad. Aun así, la prevalencia de la maternidad temprana era levemente mayor en
las extensiones rurales abiertas.
En los grupos focales se encontraron indicios de un cambio en los patrones reproductivos

241

�conclusiones

de las mujeres jóvenes en relación con otras generaciones. Hay una tendencia a tener menor
cantidad de hijos, cuestión que puede ser explicada, por un lado, por factores económicos
o de acceso a la tierra –cuya excesiva división por herencia deja de ser económicamente
sustentable– y, por otra parte, debido al impacto de las políticas públicas en salud sexual y
reproductiva, a partir de las cuales existe mayor información y acceso a métodos anticonceptivos, a la vez que su uso está más naturalizado.
Sin embargo, los servicios de salud se encuentran en su mayoría concentrados en zonas
urbanizadas. Se resaltó la precariedad de aquellos ubicados en localidades rurales, fundamentalmente por la falta de recursos humanos y de especialidades para la atención de mujeres y
niños. Si bien se reconoce y se pudo apreciar la existencia de centros de atención primaria
equipados y en muy buen estado, el déficit se manifiesta en materia de recursos humanos,
incluso en aquellos centros que se encuentran en los pueblos. Existen nuevas formas de
acceder a la salud a través de programas que acercan móviles equipados, personal médico
o promotores de salud a las zonas rurales, principalmente para el control ginecológico. Sin
embargo, este tipo de controles es un tema complejo, ya que no es una práctica habitual y
sistemática de las mujeres.
Estas nuevas formas de acceso a la salud, junto con la posibilidad de contar con obra
social, ya sea por ser parte de una organización o cooperativa, o bien por estar inscriptos
en el Monotributo Social para la Agricultura Familiar, amplían la posibilidad de contar
con cobertura médica, mejorando la situación de las mujeres jóvenes respecto de generaciones anteriores.

k

Las mujeres jóvenes y el trabajo

En el período intercensal se observa un crecimiento de las tasas de actividad correspondientes a la población de 20 a 34 años, que resulta mayor en las áreas urbanas que en las
rurales, de modo que las brechas territoriales persisten y se amplían. Sin embargo, los mayores incrementos en las tasas de actividad femeninas (producto de una situación de partida
más precaria que la de los varones) redundan en una disminución de las brechas de género.
La residencia en el medio rural y el género configuran, en el caso de las jóvenes, una acumulación de desventajas que se agudizan en las zonas rurales dispersas. A esta cadena de
desigualdades se sobreimprimen las realidades provinciales, principalmente en el NEA y
el NOA, donde pese a las variaciones positivas que registran las tasas de actividad de las

242

mujeres jóvenes, persisten importantes niveles de desigualdad geográfica.
A estas menores oportunidades que enfrentan las jóvenes rurales se suman las dificultades
para participar en el mercado de trabajo y atender a la vez el cuidado de los miembros del
hogar. Esta sobrecarga de tareas se expresa con particular intensidad en aquellos contextos
en que la oferta de servicios estatales –como jardines maternales, escuelas especiales, instituciones dedicadas al cuidado de adultos mayores– es más precaria.
Las mujeres en el campo tienen una intensa carga de trabajo, tanto por el rol que se les
asigna –y que ellas asumen con naturalidad– como responsables de las tareas domésticas y
de cuidado, por la responsabilidad sobre tareas productivas dentro de las unidades familiares, fundamentalmente para el autoconsumo y la venta de excedentes, así como por la participación en espacios comunitarios. Estas actividades sostienen las economías familiares,
más aun cuando sus compañeros migran por períodos prolongados. Esta ausencia intensifica
sus responsabilidades al frente del hogar y la necesidad de generar alternativas de ingresos
a través de emprendimientos, búsquedas de canales de comercialización, agregado de valor
y participación en las organizaciones. Esta sobrecarga de trabajo limita la disponibilidad de
las mujeres de tiempo libre para la recreación o simplemente para ellas mismas.
Sin embargo, aun cuando prima una mirada patriarcal respecto de la división de tareas
dentro de los hogares, los jóvenes participantes en los grupos focales pusieron de manifiesto
que existe una mayor participación de los varones en las tareas domésticas, sobre todo en
las parejas más jóvenes.
La cuestión del cuidado no fue planteada como un problema o una demanda por parte de
las mujeres rurales. Sí lo fue por parte de las técnicas, quienes ven que la total responsabilidad que asumen en la crianza de los niños y el cuidado de ancianos o enfermos es un
límite para la participación de las mujeres, tanto en los programas de desarrollo como en
las organizaciones.
En cuanto a cuestiones productivas, no se plantearon inequidades de género en torno al
acceso a los recursos. En cambio, se enfatizaron las escasas posibilidades que existen de insertarse localmente en actividades distintas de las productivas. En general las mujeres más
jóvenes encuentran pocas alternativas para estudiar en las zonas rurales y trabajar fuera de
las actividades propias de las fincas, lo cual da lugar a la decisión de migrar. Sin estudios
no tienen alternativas de trabajo y, para alcanzar una formación terciaria o universitaria,
tienen que irse.
Los y las jóvenes buscan en general algo diferente de lo que hacen sus padres. Encontrar
opciones atractivas en sus lugares es un tema complejo y preocupante. Muestran interés por
emprendimientos alternativos que los vinculen al medio urbano, con las TIC, y en los que
tengan la oportunidad de aplicar sus conocimientos. Esta demanda es percibida por las organizaciones, que ven en los conocimientos tecnológicos de los jóvenes un potencial a ser
aprovechado para la gestión de los emprendimientos.

243

�conclusiones

k

Las mujeres jóvenes y la educación

La información censal muestra que, entre los años 2001 y 2010, se produjo un incremento
del 15% en la incidencia de los jóvenes urbanos con secundario completo o más. Sin embargo, para el total del país, los jóvenes rurales que han logrado completar sus estudios secundarios representan un 38,6%.
La mirada de los actores reafirma el incremento en el acceso a la educación para los jóvenes. Creció en los últimos años la oferta de establecimientos educativos rurales públicos, así
como la posibilidad de acceder a apoyos económicos para estudiar, como la AUH, Progresar,
becas del Bicentenario. Existen alternativas cercanas y accesibles para estudiar desde los
4 años hasta la secundaria, sin embargo se torna un problema continuar estudios superiores
o universitarios. Quienes quieren seguir estudiando deben contar con recursos para trasladarse diariamente a ciudades cercanas o para radicarse en ellas.
Por otro lado, el incremento registrado aleja a las mujeres jóvenes del ámbito rural respecto de sus pares varones, que tienden a abandonar de manera temprana la escolaridad
para incorporarse al mercado de trabajo. Esta constatación se desprende del análisis de la
correlación entre estudio y trabajo. Así, mientras que entre las mujeres jóvenes las tasas de
actividad más altas se asocian con mayores porcentajes de conclusión del nivel secundario,
en el caso de los varones la mayor participación en el mercado de trabajo se asocia con niveles más bajos de conclusión de la secundaria.
Al momento de buscar trabajo, las mujeres tienen mayores dificultades que los varones,
incluso en relación con aquellos que no terminaron el nivel secundario. Frente a estas dificultades para insertarse laboralmente, las mujeres reconocen la necesidad de seguir estudiando.

k

Tecnologías de la información y la comunicación

En el medio rural, las TIC se erigen en recursos que promueven la inserción de lo local
en el mundo global, la democratización del acceso al conocimiento, el acortamiento de las
distancias y la consecuente reducción del aislamiento, además de los usos específicos del
ámbito educativo y laboral.
El uso de computadoras en el medio rural permite constatar la ventaja en que se encuentran las mujeres respecto de los varones jóvenesPese a que las brechas existentes entre áreas
rurales y urbanas son notorias, se observa un comportamiento interesante: son más cortas en
el grupo de 15 a 19 años y se van ampliando a medida que se incrementa la edad, principalmente en el NEA, el NOA y Cuyo. Es decir que las mujeres más jóvenes de las áreas rurales

244

tienden a parecerse más a sus pares urbanas. En esta línea, el acceso a las TIC delinea una
nueva ruralidad, en la cual se estrecha la distancia entre la juventud rural y sus pares urbanos, lo que lleva a modificar sus consumos culturales y aspiraciones.
El acortamiento de la brecha urbano-rural en el uso de las nuevas tecnologías da cuenta de políticas activas y de una juventud interesada en incorporar estas herramientas. Este
panorama constituye una oportunidad a la hora de pensar en acciones que promuevan el
desarrollo de los jóvenes. En particular, la creciente igualdad en el acceso a las TIC es un
hecho favorable para las mujeres jóvenes del campo, tanto para sus actividades productivas
como para su participación en las organizaciones. Se reconoce así un potencial desde el cual
las mujeres jóvenes tienen mucho para aportar. Esto abre además una brecha generacional
entre los jóvenes respecto de sus padres y abuelos, que funciona como una ventaja juvenil
al momento de participar o generar emprendimientos productivos y como un conocimiento
que debe ser valorado y aprovechado.

k

Participación y organización

Se pudo constatar la participación activa de las mujeres en las organizaciones, en las cuales muchas veces son mayoría. Esta gran presencia se explica, según los testimonios de los
actores, porque las mujeres ocuparon en los últimos años espacios que fueron dejando los
varones (ausentes por migración o sobreocupados en trabajos extraprediales) y porque el
mismo proceso de empoderamiento las llevó a tomar conciencia de la necesidad e importancia de su participación activa. También existen organizaciones que fueron creadas por las
mujeres, porque buscaban un espacio en el cual lograr visibilidad en tanto “productoras”, o
bien porque era necesario ese espacio para poder reflexionar y analizar cuestiones que las
afectaban directamente.
Las mujeres organizadas muestran una mirada a largo plazo de las necesidades y logros.
Valoran la participación en sí misma y el aprendizaje que se genera, y plantean la necesidad
de sostener estos procesos más allá de éxitos concretos e inmediatos. La existencia de programas y equipos técnicos que tienen la cuestión de género como un eje a ser trabajado en el
medio rural llevó a que las mujeres tomen mayor conciencia de sus derechos, de la necesidad
de ocupar espacios de participación y de los aportes económicos que realizan a sus hogares.
Este rol activo dentro de las organizaciones choca con la sobrecarga de tareas en el ámbito doméstico y productivo, lo que lleva muchas veces a conflictos dentro de las familias o a
abandonar la participación. Aparece entonces la responsabilidad asignada a las mujeres en
cuanto a las tareas de cuidado como un límite para crecer dentro de las organizaciones. Sin

245

�conclusiones

embargo, tal como se señaló anteriormente, esto no fue planteado en términos de demanda
por las propias mujeres, dado que estas necesidades se resuelven a través de redes de parentesco o llevando a los niños a las reuniones y viajes.
Los y las jóvenes que participan en las organizaciones son en general hijos o hijas de
miembros antiguos; o, a veces, se ven atraídos por algún proyecto pensado especialmente
para la juventud rural. La realidad de los jóvenes es más dinámica que los procesos de los
programas de desarrollo o que las propuestas de las organizaciones; por ello, el hecho de
que decidan migrar o necesiten trabajar, o la misma mirada de los adultos sobre ellos, son
obstáculos para lograr una participación más activa. Este involucramiento es necesario, por
otro lado, para garantizar el sostenimiento de las organizaciones y para que los jóvenes se
identifiquen con el sector y sus comunidades.
Por último, las organizaciones sociales –y las posibilidades que se crean por la participación en ellas– aparecen como una oportunidad clave para las mujeres rurales jóvenes. Estos
espacios favorecen las condiciones para pensar alternativas productivas para las mujeres y
de desarrollo integral para las comunidades rurales.

k

Nudos críticos a considerar para las intervenciones

El presente estudio ha tenido como finalidad identificar necesidades y oportunidades de las
mujeres rurales jóvenes, con el objetivo de repensar las intervenciones a la luz de las condiciones que −en la última década− han contribuido a modificar sus aspiraciones y relaciones
con el mundo en que viven. Estas modificaciones permiten señalar algunos nudos críticos
en cuanto a la formulación e implementación políticas e intervenciones que contribuyan a
potenciar el rol de las mujeres rurales jóvenes.
La densificación de los medios y modos de contacto con el afuera –que viabilizan las mayores oportunidades de estudiar, el acceso y uso de recursos informáticos y tecnológicos,
la interacción con otras mujeres y el conocimiento de otros lugares promovido por la participación en organizaciones– contribuye cada vez más a diluir las fronteras de lo rural para
dar lugar a la noción de territorio. La ampliación del espacio rural se define en términos
materiales y se refuerza de manera simbólica. Se reformulan así los anhelos y aspiraciones
de las jóvenes, que ya no se muestran dispuestas a reproducir las condiciones que para las
generaciones anteriores se presentaban como inexorables.

246

Es así que resisten el sacrificio que implica el trabajo del campo si este permanece asociado al desgaste del cuerpo y la reproducción de la pobreza. Rechazan la asociación de rol de
compañera y madre en la hegemonía del varón. La reclusión en el espacio doméstico deja de
ser un mandato para ellas. Surgen de esta manera demandas por la ampliación de opciones
de desarrollo económico y realización personal. Estas aparecen vinculadas a la capacidad
de gestionar de las mujeres, que cuentan con innegable experiencia en sintetizar el trabajo
en la casa, el cuidado de los hijos, la participación en tareas productivo-reproductivas y la
organización en pos del bienestar, más de los hijos que del propio. Pesada carga que puede
traducirse en ventaja.
La disposición a superar la adversidad que muestran las mujeres, su capacidad de proyectarse en otros y en el tiempo, junto con la mayor educación y el desarrollo de habilidades
(informáticas, por ejemplo), las colocan en inmejorable posición para desempeñar tareas
vinculadas con la racionalización de la explotación agropecuaria, la ampliación de redes de
comercialización, la dirección de las organizaciones o, fuera de la producción, la formación
profesional para satisfacer demandas locales específicas (como la atención de la salud).
Las opciones necesitan seguir siendo exploradas, pero implican indudablemente orientar
las políticas de desarrollo productivo más allá de la preparación de dulces y la confección
de artesanías. Una estrategia adecuada para imaginar acciones de promoción de las jóvenes
rurales es comenzar a pensarlas más como jóvenes que como rurales.
La noción de territorio no se proyecta sólo en el espacio geográfico, sino que implica anudar
ámbitos vitales. En este sentido, se plantea la necesidad de complementar las oportunidades
de estudiar con la posibilidad de aplicar lo aprendido, las oportunidades de trabajar con la
disponibilidad de lugares de atención y educación de los niños más pequeños, el desarrollo
de emprendimientos productivos con la mejora de la infraestructura rural y el acceso a los
mercados, la gestión racionalizada de la explotación con la conectividad, el reconocimiento
de las responsabilidades que asumen las mujeres en el proceso productivo con el acceso a
los recursos para la producción, la oferta de infraestructura sanitaria con la presencia de
recursos humanos idóneos, la educación con el mejoramiento de los servicios que permiten
acceder a ella. La participación de las mujeres en las organizaciones y el aprendizaje de
cómo peticionar constituyen indudablemente medios para lograr estas mejoras, que permitirían incrementar la calidad de vida.
La integralidad de las políticas públicas es una condición para el desarrollo territorial
con enfoque de género. La mayor articulación y coordinación de las áreas de intervención
es un desafío pendiente que trasciende la competencia de cualquier dependencia de la administración pública considerada de manera aislada. Sin embargo, las estructuras muestran
siempre fisuras que pueden ser horadadas.
En el marco de estas consideraciones, que se desprenden tanto del análisis estructural
como de aquel enfocado sobre la agencia de las jóvenes rurales, pueden plantearse algunos
nudos críticos en torno a ciertos temas específicos abordados en el presente estudio.

247

�conclusiones

k

Revisión de la unidad de análisis e intervención

Si bien el tema de género se menciona en los programas de desarrollo rural y es un eje abordado por los equipos técnicos, generalmente se limita a componentes, actividades específicas,
capacitaciones o, en algunos casos, su consideración incluso llega a depender de voluntades
individuales. Por ello, es necesario transversalizar el enfoque en todo el ciclo de los programas de desarrollo, para así tener en cuenta cuestiones fundamentales sobre las diferencias en el acceso entre hombres y mujeres a los recursos disponibles. Las intervenciones en
áreas de tecnología, infraestructura y acceso a los mercados no tienen los mismos efectos en
varones y mujeres. Entonces es necesario revisar el concepto de familia que subyace a las
estrategias de desarrollo rural.
En general, se habla de familia como una unidad homogénea y democrática en los programas, anulando de esta manera las necesidades particulares de cada uno de sus miembros y
las desigualdades que existen en su interior. Una estrategia de desarrollo rural con equidad
de género es la que reconoce que las necesidades, los problemas y las propuestas de solución
son particulares para cada miembro de la unidad familiar. Se debería considerar cómo participan varones y mujeres en las actividades domésticas, productivas y sociales, cómo se toman
las decisiones sobre los recursos, cuáles son los conocimientos, responsabilidades, intereses
y prioridades de cada uno de los integrantes de la unidad familiar, para de esta forma, además, evitar que se continúen reproduciendo estereotipos sobre el rol de la mujer y el varón.
Por otro lado, es importante considerar en las intervenciones la diversidad existente entre
las distintas comunidades rurales del país. Diversidad en el uso del tiempo, en el vínculo con
la tierra y recursos naturales, en el rol de la mujer dentro de la comunidad. La mirada sobre
esta diversidad debe ser incorporada como eje transversal en las estrategias de desarrollo.

k

Trabajo

Indudablemente el trabajo es un factor de arraigo. Pero este arraigo se encuentra asociado
con una calidad de vida construida simbólicamente en términos de los recursos y facilidades
que ofrece la ciudad. En este sentido, surge la demanda por la ampliación y diversificación de
las oportunidades laborales para insertarse localmente, es decir, alternativas al trabajo en las
chacras y fincas. Las jóvenes deben realizar una mayor inversión (material, en multiplicación
de tareas y responsabilidades y, muchas veces, abandono del lugar de origen) en educación
que los varones para afianzar su empleabilidad. Así, la generación de nuevas y más opciones

248

de trabajo aparece relacionada con la posibilidad de usufructuar el esfuerzo realizado en
alcanzar un mejor nivel de instrucción y superar las soluciones pergeñadas como estrategias
cotidianas de vida, alternativas que suelen estar revestidas de una gran informalidad y que
carecen de sostenibilidad. Por otro lado, estas mayores y mejores opciones de trabajo son
percibidas como una forma de involucramiento con la comunidad, para el beneficio común.
En relación con la actividad productiva, el nicho de oportunidad que se perfila para las
jóvenes se encuentra asociado a la ejecución de tareas de gestión del emprendimiento (como
la relación con proveedores y compradores, el manejo de los registros contables). Los mayores conocimientos informáticos y digitales con que cuentan las jóvenes (tanto en relación
con los varones como con las personas de más edad) favorece el desempeño de estas tareas.
Por otro lado, las actividades rurales no agropecuarias –como el turismo– definen un ámbito
de desarrollo que les resulta atractivo.
Surgen asimismo, para complementar las actividades productivas tradicionales, demandas
orientadas hacia la generación de emprendimientos intensivos, como apicultura, piscicultura, viveros, agregado de valor a la producción incluyendo tecnología dura y blanda tanto
en la etapa de producción como de comercialización, para afianzar su viabilidad económica.
En definitiva: calidad de vida, diverso, atractivo y motivador. Esas son las claves con que
deben ser pensadas las propuestas hacia las jóvenes del campo.

k

Educación

La necesaria articulación entre educación y trabajo en contextos rurales constituye sin duda
una tarea que aún demanda importantes esfuerzos en términos de planificación y ejecución de
políticas educativas ajustadas a los requerimientos del medio rural. En este sentido, surge el
cuestionamiento acerca de la pertinencia y utilidad de los contenidos escolares que conforman el currículo del nivel secundario. La escuela agrotécnica es un espacio de contención y
una posibilidad de formarse para los y las jóvenes, pero en algunos casos la formación que
reciben no los prepara para desempeñarse con autonomía o vincularse con la realidad de
sus contextos productivos y comunitarios.
Por otra parte, el mayor acceso a los recursos tecnológicos e informáticos que ha podido
corroborarse podría aprovecharse para promover la educación superior (terciaria y universitaria). Al contar con un contexto de apropiación de las tecnologías por parte de las jóvenes, y un deseo manifiesto de continuar con sus estudios, se podrían pensar alternativas
que incorporen formatos semipresenciales o con algún grado de virtualidad para eliminar

249

�conclusiones

barreras en cuanto al acceso, costo y uso del tiempo. Esto podría facilitar la combinación
de tareas productivas, reproductivas y comunitarias, y apoyar la permanencia y continuidad
de las jóvenes en el sistema educativo. Incluso podría funcionar como un factor de arraigo, ya que muchas abandonan el campo en pos de acceder a oportunidades educativas en
las ciudades.

k

TIC

El diseño de políticas públicas orientadas a promover el uso de las TIC debe tener en cuenta
las profundas diferencias que surgen entre regiones, así como la desigualdad territorial que
afecta en particular a las zonas rurales dispersas. Resulta fundamental ponderar estas diferencias a la hora de formular proyectos que apunten a acortar distancias y reducir el aislamiento,
de modo que las jóvenes del campo puedan aprovechar las oportunidades de integración en
un espacio global. Si bien en los últimos años se registran indudables avances respecto del
acceso a las TIC por el uso extendido del celular y de computadoras, la demanda por mejores conexiones −tanto a internet como a la señal de telefonía celular− apareció con fuerza.
Por otra parte, repensar el mundo rural a partir del desarrollo de las comunicaciones plantea desafíos en términos de abordaje. Resulta interesante avanzar con nuevas clasificaciones
de lo rural, en la cual se incorporen dimensiones vinculadas con el contacto con el afuera
y la integración, no sólo geográfica sino también económica, social y política. Para esto es
necesario promover distintas formas de comunicación, entre las cuales el rol de las TIC ya
no puede ser desconocido.

k

Participación y organización

Para las jóvenes rurales, ser parte de una organización aparece como la posibilidad de
vincularse a su comunidad, “pertenecer”, tener un proyecto que las identifique como sector
de la agricultura y como jóvenes. Asimismo, las organizaciones son lugares en los que ellas
pueden aportar, por ejemplo, sus conocimientos en temas de tecnología y gestión.
Por otro lado, en tanto productoras, las mujeres rurales jóvenes, organizadas, amplían la
perspectiva de crecer y desarrollarse en lo económico-productivo. Para ello, es necesario, que
las cooperativas o grupos −y el apoyo que se les brinda desde el Estado− apuesten a crecer
en escala y calidad, invirtiendo en tecnología, infraestructura y canales de comercialización.
Las organizaciones pueden constituirse como ámbitos de participación política para plantear demandas y acceder a recursos, así como también articular y conocer diversas experiencias en el país, e incluso en otros países. En este sentido, es un hecho que el impulso para
organizarse, y su fortalecimiento, es central en los programas de desarrollo. Sin embargo,
muchas veces la participación está vinculada a la posibilidad de acceder a alguna prestación estatal existente, y cuando las organizaciones no están consolidadas y se terminan los
recursos, esta dependencia puede traducirse en un debilitamiento de la participación. Es
central entonces generar procesos de autonomía y sustentabilidad más allá de la oferta de
los programas y proyectos del ámbito estatal.

Finalmente, a modo de cierre, se puede afirmar que la disposición de las jóvenes del campo a realizar el esfuerzo de trabajar, estudiar, cuidar el hogar y participar es lo que permite
pensarlas como promotoras del cambio. Pese a la adversidad del contexto que define a este
esfuerzo como condición de necesidad, la voluntad de hacerle frente para procurarse un futuro mejor –como condición de posibilidad– señala a las mujeres jóvenes como sujetos de
transformación. Esto lleva a pensar que las iniciativas de desarrollo rural encontrarán en
ellas incomparables aliadas. k

Las organizaciones sociales y la diversidad de espacios de participación que existen en las
comunidades rurales asoman como una oportunidad para su fortalecimiento y la posibilidad
de potenciar las estrategias de desarrollo. Para las mujeres, ser parte de un grupo o una organización más formal es un medio para acceder al conocimiento e instalar sus demandas en
tanto mujeres, así como las de sus familias y comunidad. Es a partir de la participación que
muchas mujeres lograron un importante proceso de empoderamiento y autonomía.

250

251

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253

�anexo 1

IMAGEN 1

Metodología del análisis cuantitativo
La información cuantitativa utilizada en
este estudio proviene de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas realizados por el Instituto Nacional de Estadística
y Censos en los años 2001 y 2010.
El INDEC difunde la información censal a
través de un conjunto de cuadros diseñados
y elaborados por especialistas de la institución y pone a disposición de los usuarios un
programa, el REDATAM, que se encuentra
vinculado a una base que contiene los microdatos censales. Este programa –desarrollado
por el Centro Latinoamericano y Caribeño
de Demografía (CELADE) de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)– permite realizar cruces entre
las variables incluidas para obtener cuadros
multivariados adicionales a los publicados.
El plan de tabulados difundido por el INDEC presenta resultados por provincias, sin
discriminar el área de residencia. Así, para
acceder a la información departamental desagregada por área urbana y rural, así como por
zona rural agrupada y dispersa, fue necesario
recurrir al REDATAM.
Sin embargo, la base de microdatos censales disponible a la fecha presenta algunas

254

limitaciones, dado que sólo contiene una selección de variables del Cuestionario Básico. En cuanto al trabajo, sólo se incluye la
condición de actividad (población ocupada,
desocupada e inactiva), es decir que no se
dispone de información sobre la categoría
ocupacional (patrón, cuenta propia, empleado, trabajador familiar) ni la rama de actividad (CIIU), de interés primordial para este
estudio. Por otro lado, a la fecha no se cuenta
con los datos correspondientes al Cuestionario Ampliado, por ejemplo, aquellos relacionados con el lugar de residencia anterior (que
permitiría caracterizar los desplazamientos
poblacionales) ni con la fecundidad (cantidad de hijos). Pese a estas restricciones, la
potencialidad de la información disponible
queda evidenciada en el presente informe.
Se describe a continuación el procedimiento empleado para obtener la información de
este trabajo.
En primera instancia, se recurrió al REDATAM para procesar las distintas variables
temáticas de interés en el nivel departamental, cruzándolas en cada caso por área, sexo
y grupos quinquenales de edad, tanto para el
año 2001 como para 2010.

A continuación se presenta como ejemplo
la orden de procesamiento para obtener el
tamaño de hogares ( 1 Total de personas en
el hogar) en condición de pobreza estructural ( 2 Al menos un indicador NBI) que se
encuentran a cargo de jefas mujeres de 15 a
34 años (condición indicada en el 3 Filtro),
cruzado por 4 Área Urbano – Rural, en el nivel de 5 Departamento / Partido, para el total
del país ( 6 Toda la base).
Y de la “salida” resultante para Lules, Tucumán (ÁREA # 90063). (Imagen 1)
Los cuadros obtenidos con este nivel de
desagregación fueron descargados en Excel
y editados para su ulterior procesamiento con
el Predictive Analytics Software (PASW) de
SPSS Inc.
Para procesar la información mediante el
PASW, se debió reestructurar cada base de
datos parcial, de manera que cada registro se
correspondiera con un departamento o partido y cada columna contuviera la información
de la variable temática + el sexo (varón-mujer) + el grupo quinquenal de edad + el área
(urbana-rural total-rural agrupada-rural dispersa), de acuerdo con el siguiente formato:

IMAGEN 2

(Imagen 2)

255

�anexo 1

Así, la variable v.urb.04.usacompu.10 hace
referencia a los varones urbanos de 0 a 4 años
que usan computadora en el año 2010. En el
partido de Adolfo Alsina, provincia de Buenos
Aires, Región Pampeana se registran 52 casos.
Este procedimiento se llevó a cabo para el
año 2001 y 2010. Luego se fusionaron ambas
bases en una única base de datos. Asimismo
se agregó la información, sumando los valores departamentales para obtener los valores
provinciales, regionales y el correspondiente
al total del país.
Las regiones fueron definidas según el criterio adoptado en el Censo Nacional Agropecuario 2002 (INDEC), según se detalla a
continuación:
Región Pampeana: Buenos Aires, Córdoba,
Entre Ríos, La Pampa, San Luis y Santa Fe.
NEA: Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones.
NOA: Catamarca, Jujuy, La Rioja, Santiago
del Estero, Salta, Tucumán.
Cuyo: Mendoza, San Juan.
Patagonia: Chubut, Neuquén, Río Negro,
Santa Cruz, Tierra del Fuego.
Cabe señalar que se excluyó sistemáticamente a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por cuestiones teóricas (no presenta áreas
rurales) y operativas (no es posible comparar
la información por Distrito Escolar, tal como se
registró en el año 2001, con las Comunas, como
se registró en el 2010). Tampoco se incluyeron
las islas del Atlántico Sur y la Antártida.
Finalmente se recategorizaron los grupos
quinquenales de edad para obtener los grupos etarios de interés (población de 15 a 34
años) y de comparación, y otras variables
como las tasas de dependencia, de actividad

256

y de empleo, el promedio de hijos de las mujeres de distintos tramos de edad, y las respectivas brechas de género y generacionales.
Resulta necesario realizar algunas observaciones operativas y metodológicas.
La base censal REDATAM fue difundida
por el INDEC en un CD. La información que
contiene ese CD no coincide con la que actualmente se encuentra en línea en la página
web del INDEC:
http://200.51.91.245/argbin/RpWebEngine.exe/PortalAction?&amp;MODE=MAIN&amp;BAS
E=CPV2010B&amp;MAIN=WebServerMain.inl
Las diferencias detectadas se relacionan
con la distribución de la población por área
de residencia. Sin embargo, el INDEC no ha
comunicado cambios en la información difundida. Ante esta situación, cabe la posibilidad
de encontrar nuevos cambios sin la correspondiente comunicación oficial, por lo que se
deja aquí constancia de que la información
utilizada en el marco de esta consultoría fue
descargada de la página antes citada entre
julio y agosto de 2014.
Con respecto a las cuestiones metodológicas, cabe señalar que no ha sido posible
comparar la información sobre el máximo nivel de instrucción alcanzado por la población
registrada en los años 2001 y 2010.
Según se indica en el documento “Censo
Nacional de Población, Hogares y Viviendas
2001. Base de Datos. Definiciones de la base
de datos”, disponible en http://200.51.91.245/
redarg/CENSOS/CPV2001ARG/docs/Definiciones%20CD%20Base%20CNPHV2001_d.
pdf, la información correspondiente al año
2001 se difundió considerando las siguientes categorías:

Finalmente se construyeron las
categorías de Máximo nivel de
instrucción alcanzado - MAXINST - son:
0. Sin Instrucción
1. Primario Incompleto
2. Primario Completo
3. Secundario Incompleto
4. Secundario Completo
5. Terciario Incompleto
6. Terciario Completo
7. Universitario Incompleto
8. Universitario Completo

Mientras que según lo especifica el documento “Censo Nacional de Población,
Hogares y Viviendas 2010. Censo del Bicentenario. Base de datos REDATAM. Definiciones de la base de datos”, disponible en
http://200.51.91.245/argbin/RpWebEngine.
exe/PortalAction?&amp;MODE=MAIN&amp;BASE=C
PV2010B&amp;MAIN=WebServerMain.inl, en el
año 2010 se aplicó esta categorización:
Nivel educativo que cursa o
cursó (P09): nivel que el censado
cursó o está cursando en Argentina
o en el exterior en la fecha del Censo
Código
1
2
3
4
5
6
7
8
9

Rótulo
Nivel Inicial (jardín/preescolar)
Primario
EGB
Secundario
Polimodal
Superior No Universitario
Universitario
Post-universitario
Educación Especial (para
personas con discapacidad)

Según la anterior Ley Federal de Educación, la Educación General Básica (EGB)
comprendía tres ciclos: EGB1, de 1° a 3°
grado; EGB2, de 4° a 5° grado; y EGB3, 6°
y 7° grados y 1° año del Nivel Medio. La Ley
de Educación Nacional actualmente vigente retoma la graduación preexistente: Nivel
Primario, de 1° a 7° grado y Nivel Secundario, de 1° a 5° o 6° año según la modalidad.
Dado que para 2010 no se publicó el dato
correspondiente al último año aprobado, la
recategorización de la población con EGB y
Polimodal en Nivel Primario y Secundario resulta imposible. De esta manera, solo puede
compararse a la población que completó el
Nivel Secundario o Polimodal, dado que en
esta categoría la información se “empareja”.
Tampoco ha sido posible comparar la información relacionada con el uso de computadoras, dado que esta información comenzó a
ser relevada en el CNPHyV 2010. Si bien se
ha podido establecer la evolución intercensal
de la presencia al menos una computadora
en el hogar, esta información introduce un
margen de incertidumbre sobre el uso efectivo que cada uno de los miembros del hogar
hace del recurso tecnológico. Por otro lado, si
bien en el último censo se empezó a indagar
sobre el acceso a la telefonía celular, resulta
cuestionable la forma en que se registró la
información. Aun cuando el teléfono celular
es un dispositivo móvil de uso personal, se
preguntó acerca de su presencia en el hogar.
Sobre la base de la información censal obtenida, se elaboraron mapas que permiten
visualizar la localización de los comportamientos propios del medio rural en el ám-

bito departamental (o provincial cuando el
valor absoluto resultaba demasiado pequeño).
En la confección de los mapas se priorizó la
comparación entre zonas rurales agrupadas
y dispersas, de modo que para cada variable
se presenta la distribución del fenómeno en
cada uno de estos espacios.
Para la elaboración de los mapas se utilizó el software libre gvSIG y la cartografía
provista por el Instituto Geográfico Nacional
(actualizada al año 2013).
En primer lugar, se elaboró una base de
datos que contuviera la totalidad de la información codificada por provincia y departamento, según la nomenclatura del INDEC.
Esta codificación permitió vincular la base
de datos con la tabla de atributos de cada una
de las unidades territoriales (provincia y departamento). La delimitación cartográfica de
la región se realizó a partir del agrupamiento
de las provincias de acuerdo con los criterios
anteriormente especificados.
La representación de la información geográfica se basó en dos de las metodologías
provistas por los sistemas automáticos de información geográfica: los procedimientos de
cortes naturales y de cuantiles.
El primero se basa en la búsqueda de regularidades internas a partir de la estructura
conformada por los datos. Una vez determinada la cantidad de estratos a mapear, el sistema encuentra los saltos naturales que definen
los límites de los intervalos. Los estratos establecidos para mapear las variaciones intercensales se basaron en cortes naturales, ya
que la distribución geográfica de las variables
presentaba una cobertura distintiva y clara

para agrupar las unidades territoriales. En
aquellos casos en que los cortes naturales
agruparan en un mismo estrato valores positivos y negativos, se decidió realizar una nueva categorización que permitiera visualizar
la orientación de las variaciones. Para cada
una de estas variables, los cortes naturales
se definieron sobre la base de la información
correspondiente al área rural total, y se aplicaron los mismos estratos a las zonas rurales agrupadas y dispersas. De esta manera,
es posible comparar la distribución territorial del fenómeno considerado. Cabe señalar
que aquellos departamentos que aparecen
“en blanco” reflejan la ausencia de población en alguno de los años considerados, lo
cual impidió calcular la variación porcentual
intercensal. Estas situaciones se relacionan
en general con el incremento de la cantidad
de habitantes en las localidades rurales, que
adquirieron estatus de aglomerado urbano.
En el caso de los mapas que representan
las brechas de género y generacionales, la
selección de cortes estuvo definida por el
procedimiento de clasificación basado en la
identificación de cuartiles. Este método incluye en cada estrato la misma cantidad de
unidades territoriales. Los cortes fueron definidos a partir de la información correspondiente al área rural total para el año 2010, y
aplicados posteriormente al mapeo de las zonas rurales agrupadas y dispersas, tanto para
el año 2010 como para el 2001. Esto permite
visualizar las variaciones en el tiempo y en el
territorio. Cabe señalar que en algunos casos
la estratificación por cuartiles fue ajustada
a partir de criterios teóricos. Se definió, en

257

�anexo 2

anexo 1

particular, la importancia de considerar la
situación de paridad perfecta (valor igual a
1) como corte de intervalo para obtener la
representación departamental de las situaciones de disparidad a favor o en perjuicio
de las mujeres jóvenes.
En la elaboración de este informe de consultoría se ha privilegiado la representación
gráfica de la información censal, incluyéndose sólo una selección de mapas. La totalidad
de los cuadros y mapas construidos se presentan en el CD adjunto.
Los cuadros que forman parte de este CD
se presentan en general para el nivel departamental, con el desagregado por área. En
algunos casos, el valor absoluto registrado
desaconsejaba trabajar en dicho nivel, por
lo que la información aparece con alcance
provincial. En todos los casos se muestra tanto los porcentajes o indicadores construidos
(tasas) como el valor absoluto, para permitir
el recálculo de la información.
El CD incluye también el mapeo de la información censal para los cuadros de mayor
interés. Los mapas muestran la información
correspondiente al área rural total, y a las
zonas agrupada y dispersa. Adicionalmente,
en los casos de las brechas –de género y generacionales– se elaboró un mapa para cada
año censal, a fin de permitir la comparación
en el tiempo.
En síntesis, el CD contiene 73 cuadros temáticos, cada uno de ellos desagregado por
región, y 535 mapas. Dado que cada cuadro
es acompañado por varios mapas, estos se
incluyen en una carpeta que lleva el número y nombre del cuadro correspondiente. k

258

Componente cualitativo: desarrollo del trabajo de campo
En este anexo se presenta la organización del
trabajo de campo del componente cualitativo, su concreción a través de talleres en cinco provincias, y los perfiles productivos de
las y los participantes. Se incluye también
la enumeración de las entrevistas realizadas
a distintos actores sociales, considerados informantes clave respecto de las cuestiones
que se plantearon conocer.
Objetivo
El objetivo general del componente tuvo
como propósito “analizar, desde un enfoque
cualitativo y participativo, el rol de las mujeres rurales jóvenes en sus hogares, comunidades y organizaciones, y las percepciones,
intereses, aspiraciones y oportunidades en
relación con el desarrollo productivo y rural”.
Para su cumplimiento se formuló una propuesta metodológica, consistente en la realización de dos talleres, uno con mujeres y
otro con varones en las provincias de Santa
Fe, San Juan, Misiones, Río Negro y Santiago
del Estero, ubicadas en las cinco regiones de
la Argentina: Pampeana, Cuyo, NEA, Patagonia y NOA, respectivamente.
La técnica elegida para relevar las percep-

ciones de mujeres y varones y facilitar el diálogo, el intercambio y la puesta en común, tanto
de las demandas como de las oportunidades,
en torno de los ejes privilegiados, fue la del
grupo focal. Además se planteó la realización
de entrevistas semiestructuradas con informantes clave, tales como líderes comunitarios,
técnicos de distintas agencias estatales que
implementan los programas de desarrollo rural
en terreno y otros referentes comunitarios (directores de escuela, trabajadoras de la salud).
Los criterios acordados fueron que el relevamiento se realizara con mujeres y varones miembros de organizaciones y que dichas
organizaciones tuvieran diferentes perfiles
productivos. Como se verá más adelante, el
primero pudo respetarse en tanto que el segundo solo parcialmente, ya que en la mayoría de los casos quienes participaron de los
talleres se dedican a la agricultura familiar.
Organización del trabajo de campo
La primera acción realizada consistió en entrevistas con dos referentes de la UCAR, con
el objetivo de que facilitaran contactos con
organizaciones de mujeres productoras o que
contaran entre sus miembros con mujeres,

para invitarlas a participar de los talleres.
Luego, se contactaron telefónicamente a
referentes de organizaciones de productores y técnicos de la Secretaría de Agricultura Familiar de las distintas provincias, para
avanzar en la organización de la actividad.
Una vez establecido el contacto, en todos los
casos se envió un breve resumen del proyecto con una descripción del desarrollo de los
talleres y un modelo de invitación para que
la convocatoria quedara claramente explicitada. Además se confeccionaron certificados
de asistencia que se entregaron a las y los
participantes de los talleres.
Por otra parte, se asistió a una actividad
con Jóvenes de la FONAF (Federación de
Organizaciones Nucleadas de la Agricultura
Familiar) organizada por la UCAR en Buenos Aires, en la que se conocieron algunos
jóvenes de organizaciones de productores,
y se entrevistó a una productora que se encontraba en Buenos Aires con ocasión de
la Asamblea en la que la FONAF renovaba
sus autoridades. En esa entrevista también
se tomó contacto con la vicepresidenta de la
FONAF y con su tesorero, además de un joven productor del Alto Valle. Con estos dos

259

�anexo 2

últimos se organizó la actividad en la provincia de Río Negro.
Organizaciones y referentes
contactados
La primera visita al terreno se estableció a
partir de la presidenta de la AMRAF (Asociación de Mujeres Rurales Argentinas Federal),
quien recomendó como lugar apropiado para
la realización de los talleres la localidad de
San Cristóbal (Santa Fe). De ese modo, se
estableció contacto con la referente local de
la AMRAF.
Según la propia referente local, dentro
de la organización, están los “lecheritos” (o
“tamberitos”), los ganaderos, los que crían
cerdo y los apicultores. Actualmente se está
gestionando una cooperativa para la elaboración de dulce de leche, chocolatada, etcétera.
La comercialización es realizada mediante el
“puerta a puerta” del campo al centro, sobre
todo por el grupo de los lecheritos que viven
en los campos aledaños al pueblo y pueden
trasladarse en bicicleta o moto haciendo el
reparto. Desde hace aproximadamente cuatro
años también se conformó una feria local, que
funciona cada dos semanas días. De los 150
miembros de AMRAF, 20 mujeres participan
en la feria, muchas de ellas artesanas.
El segundo taller inicialmente había sido
programado en San Juan, el contacto se estableció con un productor de melones perteneciente a APROSAR (Asociación de Productores y Productoras Rurales de Sarmiento)
en el encuentro de Jóvenes de la FONAF antes mencionado. Silvana Villavicencio fue la
persona sugerida por UCAR para colaborar
con la organización de los talleres, ya que es

260

técnica de la SAF en San Juan y a la vez integra un equipo de género en la que ella es
la referente del área de agricultura familiar.
APROSAR reúne a productores de melones, y también otros perfiles (fabricación de
dulces y talleres de costura). La organización
tiene aproximadamente 10 años y ya hace
unos 5 años comenzó a comercializar sus productos directamente con el Mercado Central
de Buenos Aires y con el de Rosario.
Como se explica en el apartado siguiente,
no fue posible la concreción de los talleres
con esta organización ni tampoco en las fechas pactadas.
La segunda visita se llevó a cabo en Santiago del Estero. Inicialmente se estableció
comunicación telefónica con una técnica del
Ministerio de la Producción de Santiago del
Estero, a través del Departamento de Relaciones Institucionales, donde se comprometieron a contactar organizaciones de mujeres
productoras para realizar los talleres. Dado
que nunca se concretó esa posibilidad, por
indicación de un referente de la UCAR, se
contactó a una dirigente de la APPA (Asociación Civil de Pequeños Productores AgrícolaCaprinos de Mili).
La organización agrupa a mujeres que
crían cabritas, lechones y pollos, y explotan
huerta (sandía, melón, zapallo, calabaza) y
alfalfa; comenzó su actividad en el año 2004
con un grupo de diez mujeres y dos varones, y
con el tiempo fue creciendo en lo organizativo
y en número de socios. En 2007 obtuvo personería jurídica ya con 40 familias asociadas.
Actualmente la organización está compuesta
por 90% de mujeres y 10% de varones.
La tercera actividad en el campo se de-

sarrolló en la provincia de Río Negro. En el
mes de agosto, en las actividades realizadas
en Buenos Aires que se consignan más arriba, se había tomado contacto personal con
un pequeño productor de fruta de la zona del
Alto Valle y con una productora de fruta fina
de Bariloche. En esa oportunidad se acordó
realizar los talleres con mujeres y varones
que –según el joven dirigente– son miembros
de cooperativas del paraje El Arroyón, que
se han unido para comercializar directamente
sus productos. La producción es de manzana
y pera; los varones trabajan en las chacras
y las mujeres en el empaque. Participan de
la FONAF para comercializar sus productos
directamente sin intermediarios.
No obstante, en el taller que se realizó no
estuvieron presentes estas personas, con excepción del secretario de una de las cooperativas, que además es tesorero de la FONAF
nacional. Se encontraba la referente de AAFRA (Asociación de Agricultores Familiares
Rurales de El Arroyón), que tiene 14 integrantes que hacen agricultura familiar, crían
algunos animales de granja (pavos, conejos,
gallinas), producen artesanías y conservas y
venden su producción en ferias.
En el curso de la organización de la actividad se contactó también a una de las técnicas
de la SAF (Secretaría de Agricultura Familiar) de Cipolletti y al referente del PRODERPA (Proyecto de Desarrollo Rural de la
Patagonia) en la región. Posteriormente, ya
en terreno se tomó contacto con dos técnicas
de la SAF de General Roca.
La cuarta visita se llevó a cabo en San
Juan capital, ya que los contactos iniciales
que se habían establecido con el referente

de APROSAR de la localidad de Sarmiento,
y con la técnica de la SAF, se interrumpieron cuando ambos dejaron de contestar a los
reiterados mensajes enviados por el equipo
consultor.
Ante esa situación se contactó por intermedio de personal de la UCAR, a una técnica de PRODEAR. Ante la dificultad de contactar con organizaciones que tuvieran como
miembros a jóvenes mujeres productoras, la
opción sería realizar los talleres con mujeres
y varones participantes del Programa Jóvenes
Emprendedores Rurales de San Juan. Además en el terreno se entrevistó a otra técnica
del PRODEAR, que prestó colaboración para
la organización del refrigerio que se sirvió
en el taller.
La organización del quinto y último trabajo
de campo se realizó en Misiones, pero no a
través de los contactos iniciales que se habían establecido. Estos en principio se dieron con un miembro del MAM (Movimiento
Agrario Misionero) que habita la localidad
de San Vicente. Con este joven productor,
que fue contactado en la reunión que realizó
la UCAR con jóvenes de la FONAF, se comenzó a organizar el taller con productoras
de diversas zonas de la provincia que venden
sus productos en la feria franca y con algunas
mujeres tamberas de la Cooperativa Sarandí.
También se estableció comunicación con una
referente de la FONAF de Posadas, quien colaboraría para la realización de la actividad.
Finalmente, por dificultades que se detallan más adelante, la actividad se realizó
con los Productores Independientes de Piray
(PIP), organización surgida en 2005, y acompañada desde entonces por la Secretaría de

Agricultura Familiar (en ese entonces, Programa Social Agropecuario).
Desde sus inicios, el tema del acceso a la
tierra y el freno al avance de Alto Paraná (una
de las tres empresas de la industria forestal
que concentra la producción en la provincia,
y dueña del 62,5 por ciento de la tierra en
Puerto Piray) fueron ejes de la lucha de esta
organización. Los predios/lotes en promedio
tienen 2 has, producción para el consumo
familiar y venta de excedentes. Algunas producciones las llevan adelante en otros terrenos y hay experiencias de trabajo asociativo,
para la producción de caña de azúcar y apicultura. También producen huerta, gallinas,
huevos y, desde el programa Ellas Hacen, las
mujeres emprenderán de manera asociativa
una experiencia de vivero.

concurrieron por invitación del vicedirector
de la escuela Agrotécnica de esa localidad.
En el taller realizado con las mujeres participaron ocho, cuatro de ellas de la ciudad de
San Cristóbal y cuatro provenientes de La Cabral, una pequeña localidad que se encuentra al norte de San Cristóbal. Las edades de
las participantes en algunos casos excedían
la pauta de la convocatoria. Al taller programado con los varones acudieron siete, seis de
ellos estudiantes de la escuela Agrotécnica y
un hombre de 25 años que vive en el pueblo
pero trabaja en el campo.
Durante el transcurso de la actividad se
entrevistó a los siguientes informantes clave: ingeniero agrónomo del INTA, técnica de
la Secretaría de Agricultura Familiar (SAF),
mujer joven feriante, mujer joven rural de La

Provincia
Localidad

Fecha de
partida

Fecha de
regreso

Consultoras

Santa Fe-San Cristóbal

15/9

19/9

Patricia Lizarraga, Carolina Diez, Carolina Duer

Santiago del Estero-Paraje Mili

13/10

16/10

Patricia Lizarraga, Carolina Villanueva, Liliana Raggio

Río Negro-Cipolletti

27/10

30/10

Carolina Duer, Carolina Villanueva, Liliana Raggio

San Juan-Capital

10/11

12/11

Carolina Duer, Carolina Diez, Liliana Raggio

Misiones-Puerto Piray

19/11

21/11

Patricia Lizarraga, Carolina Diez

Talleres realizados
Santa Fe: San Cristóbal

El trabajo de campo se desarrolló entre
los días 15 y 19 del mes de septiembre de
2014 en el salón de la agencia del INTA, y las
mujeres –como se indicó más arriba– fueron
convocadas a través de la filial de AMRAF
de San Cristóbal, en tanto que los varones

Cabral, referente de AMRAF San Cristóbal,
joven rural, estudiante de la escuela agrotécnica. Con posterioridad, en Buenos Aires
se entrevistó a la presidenta de la AMRAF
nacional.
Santiago del Estero: Paraje Mili

El trabajo de campo tuvo lugar entre los

261

�anexo 2

días 13 y 16 de octubre de 2014 y el taller se
llevó a cabo con las mujeres de la Asociación
Civil de Pequeños Productores Agrícola-Caprinos de Mili (APPA). Participaron quince
mujeres, varias de ellas con niños (nenas y
nenes de alrededor de 3 y 4 años, de año y
medio y también un bebé de pecho). El promedio de edad de cuatro de ellas, además de
la líder de la organización (44 años) es de 33
años y el del resto es de 27 años.
El taller se desarrolló en el local que de la
Asociación en el Paraje Mili, sito a 45 Km.
de la capital de Santiago del Estero. No se
realizó taller con varones porque los que supuestamente fueron convocados no acudieron, con excepción de un joven a quien se le
realizó una entrevista.
Además, por sugerencia de la técnica de la
SAF responsable de la región, se entrevistó a
tres dirigentes de distintas organizaciones de
productoras y productores de zonas cercanas:
a la fundadora de la organización Asociación
de Fomento Comunal Los Pereyra Unidos, a
una de sus dirigentes y a la presidenta de la
Asociación de Fomento Comunal de Chacra.
En ambos casos se trata de organizaciones que
nuclean fundamentalmente mujeres que crían
cerdos, aves, caprinos, algún vacuno y siembran alfalfa, maíz y frutas. Parte de las mujeres
de la Asociación de Fomento Comunal integran
un proyecto denominado Mujeres Emprendedoras que elabora alimento balanceado para
aves, con un financiamiento de PRODEAR.
También se realizaron entrevistas con la
ingeniera agrónoma referente de la SAF, que
atiende a los Departamentos de Robles y San
Martín; está a cargo de un equipo de siete
técnicos, y se desempeña en programas agro-

262

pecuarios desde 1993; una técnica que vive
en la zona y trabajó desde 1990 en FUNDAPAZ y en la actualidad se desempeña en la
SAF; la referente de la APPA y una técnica
miembro de la APPA.
Río Negro: Contralmirante Cordero

El trabajo de campo que se llevó a cabo del
27 al 30 de octubre de 2014, se organizó a
través del delegado zonal de la FONAF (Federación de Organizaciones Nucleadas de la
Agricultura Familiar)
En el único taller participaron juntas de
la primera parte (perfil de actividades y debate respecto de las constataciones del análisis cuantitativo) dieciocho personas (trece
mujeres y cinco varones cuyo promedio de
edad era de 26 años), provenientes de Michi
Michi, El Arroyón, Sargento Vidal, Cipolletti,
Cinco Saltos, Villa Manzano y Cuatro Esquinas. Entre las actividades que desarrollan,
se mencionaron: cría de gallinas y otras aves,
cultivo de hortalizas, elaboración de conservas, clasificadora en un galpón de empaque
de frutas, productor de cerdos, tractorista,
empleada en la empresa estatal Aguas Rionegrinas, empleado municipal, chofer.
El taller se realizó en un salón comunitario
de Contralmirante Cordero, ubicado a aproximadamente a 30 Km de Cipolletti, adornado
por lienzos con las siglas de la FONAF.
Además se hicieron entrevistas a una ingeniera agrónoma, técnica de la SAF en el
Alto Valle, que reside en Cipolletti; vía skype, a un técnico del PRODERPA que está en
Viedma; a dos técnicas de la SAF de General
Roca; a la presidenta de AAFRA (Asociación
de Agricultores Familiares Rurales).

San Juan: Capital

El trabajo de campo se realizó entre los
días 10 y 12 de noviembre de 2014 y el taller
se desarrolló en uno de los salones del Ministerio de la Producción y Desarrollo Económico provincial ubicado en el Centro Cívico,
construcción que agrupa al conjunto de los
ministerios, en la capital de San Juan.
Acudieron cinco representantes de distintas cooperativas de la Federación de Cooperativas que integran FECOAGRO, entidad
de segundo grado que tiene como principal
actividad la producción de semillas que vende al INTA (para las bolsitas del Programa
Pro-Huerta) y también exportan a Haití. La
Federación se constituyó a partir de la crisis de los años 2001-2002, con un núcleo de
trabajadores desocupados en su mayoría sin
pasado agrícola. En la actualidad está conformada por 600 familias que forman parte
de las cooperativas y alcanza a 2000 personas
aproximadamente.
Las cuatro mujeres y el varón llegaron de
las localidades de Angaco (25 km) Caucete
(25 km) Pocito (12 km) y Albardón (10 km),
con un promedio de edad de 29 años.
Se realizaron entrevistas al varón que preside una de las cooperativas, a una de las
mujeres presidenta de otra cooperativa a las
dos técnicas de PRODEAR (una de ellas socióloga y la otra trabajadora social) y, en Buenos Aires, a la coordinadora técnica de la
Unidad Provincial de Ejecución (UPE) del
PRODEAR.
Misiones: Puerto Piray

El trabajo de campo tuvo lugar entre los
días 19 y 21 de noviembre en la localidad

de Puerto Piray, a 190 kilómetros al norte
de Posadas. En el kilómetro 18 de la antigua
ruta nacional 12, los Productores Independientes de Piray (PIP) tienen su sede, donde
se realizó el taller.
Este único taller se desarrolló con dieciséis
mujeres miembros del PIP, que también son
parte del Programa Ellas Hacen del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, y que
a la vez están terminando la secundaria con
una modalidad a distancia; provenientes de
distintos parajes (Unión, Santa Teresa, Km.
18, Guaraypo, 9 de Julio y Mbora), mayormente de entre 30 y 32 años, más algunas
más jóvenes y otras mayores.
El taller con los varones no pudo llevarse
a cabo porque sólo concurrieron cuatro, por
lo que se les realizó una entrevista grupal.
Además se llevaron a cabo las siguientes
entrevistas: a quien fue la presidenta de la
PIP, a dos técnicas de la SAF (psicóloga y
trabajadora social), a la directora de la escuela de la familia agropecuaria (EFA) y a
dos jóvenes varones rurales que migraron a
la zona urbana.
Dificultades encontradas en
la organización y el desarrollo
del trabajo de campo
En Santa Fe. La convocatoria no resultó la

adecuada por parte de la referente local de
AMRAF, y por ello el perfil de las mujeres
que concurrieron el primer día al taller no
fue el pactado ya que ninguna pertenecía a
la organización.
Según la referente, el traslado al lugar de
otras participantes se vio obstaculizado por

las lluvias (trayecto San Cristóbal-Saralegui);
las mujeres que ella había convocado no respondían a sus llamadas y suponía que estaban trabajando en el tambo. Sólo el grupo de
cuatro asistentes de La Cabral se trasladaron
en remise y al resto los trajo el vicedirector
de la escuela agrotécnica, o vinieron en bicicleta.
En Santiago del Estero. Como se indicó más

arriba, el primer contacto se estableció a través de la UCAR con una técnica del Departamento de Relaciones Institucionales del
Ministerio de Producción provincial y responsable del área de género en la implementación del PRODEAR. Esta se comprometió
telefónicamente a comunicarse con organizaciones de mujeres productoras para llevar
a delante los talleres. Transcurrido un lapso en el cual no se obtuvieron los contactos
comprometidos, se acudió nuevamente a la
UCAR y a partir de allí se organizó el trabajo
de campo con la AAPA.
En Río Negro. Aun cuando el contacto se había realizado con mucha antelación con el
delegado zonal de la FONAF, no se logró obtener una lista de las y los participantes antes de viajar para realizar la actividad. Esta
situación tuvo su corolario cuando el día
previsto para la realización del taller con las
mujeres, a la hora convenida solo se encontraban dos; una de ellas la presidenta de la
AAFRA (Asociación de Agricultores Familiares Rurales). Se hizo también presente el
tesorero de la FONAF nacional, quien como
se indicó más arriba es a la vez el secretario
de la Cooperativa de Pequeños Productores

Agropecuarios Unidos El Arroyón.
Finalmente, al día siguiente se realizó un
solo taller del que participaron mujeres y varones jóvenes de distintas localidades de la
zona.
En San Juan. En el curso de la organización

de los talleres, las técnicas consultaron sobre
la factibilidad de realizarlos en un solo día
en forma simultánea en dos salones diferentes, dado que algunas y algunos participantes tenían que viajar desde largas distancias
y trasladarse dos días diferentes encarecería el transporte. Se acordó esa modalidad y
nos enviaron una lista de aproximadamente
treinta participantes entre mujeres y varones.
El día previsto para el taller sólo acudieron
cinco personas, cuatro mujeres y un varón,
ninguno de ellos pertenecientes al Programa
de Jóvenes Emprendedores. Una de las técnicas nos refirió que en los últimos tiempos
habían dejado de trabajar en terreno debido a
la carga de gestión administrativa; esta situación unida a las dificultades que encuentra
la participación de las mujeres como consecuencia de las desigualdades de género, explicaría la deserción de las y los convocados.
En Misiones. La organización del campo en

Misiones tuvo una serie de altibajos.
Avanzados los preparativos, el referente
del MAM contactado inicialmente comunicó
telefónicamente que no se podían realizar los
talleres y tampoco volvió a contactarse la referente del FONAF de Posadas.
Ante esa situación, la UCAR propuso la
realización de los talleres en otra de las provincias del NEA: Chaco, y nos puso en co-

263

�anexo 3

anexo 2

municación con una técnica provincial quien
a su vez nos contactó con una líder de una
Cooperativa Apícola de General Pinedo.
En comunicación telefónica esa dirigente
manifestó que no hay mujeres jóvenes en su
organización ya que la actividad la realizan
mayoritariamente los varones y sólo hay 5
mujeres mayores de 35 años que van al campo. Además, nadie vive en la zona rural, los
varones (algunos de ellos de entre 18 y 35) y
las mujeres viven en el pueblo.
Por ese motivo, se resolvió organizar el trabajo de campo en Misiones a través de contactos del equipo consultor con las técnicas
de la SAF en Posadas y en la localidad de
Eldorado.

En síntesis, el trabajo de campo se desarrolló entre la segunda quincena de septiembre y la segunda quincena de noviembre de
2014, en las provincias de Santa Fe, Santiago
del Estero, Río Negro, San Juan y Misiones
que se encuentran distribuidas en cada una
de las cinco regiones del país.
De los talleres cualitativos participaron en
total 56 mujeres y 13 varones; también se
realizaron entrevistas individuales y grupales con ocho varones rurales que no participaron de los talleres, es decir que se relevaron las percepciones de 77 jóvenes mujeres
y varones rurales. A algunas de las mujeres
participantes de los talleres también se les
realizaron entrevistas individuales.
Se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas con 15 técnicas y técnicos que implementan distintos programas de desarrollo
rural en las provincias visitadas y con diez

264

mujeres y un varón, que conducen en la actualidad o han presidido organizaciones de
productoras y productores. También se entrevistó formal e informalmente a directivos de
sendas escuelas agrotécnicas en localidades
de las provincias de Santa Fe y de Misiones;
en esta última, también se entrevistó a promotoras de salud. k

Componente cualitativo: instrumentos
1. Dinámica de los grupos focales
y herramientas aplicadas
Ejes de análisis
• Perfil de actividades: El perfil de activi-

dades es la herramienta que se aplica para
identificar aquellas que realizan mujeres y
varones en su vida cotidiana, teniendo como
base la división sexual del trabajo y considerando también la cantidad de tiempo que se
asigna a cada actividad, el momento del día
y el lugar en el que se llevan a cabo.
• Acceso y control de recursos y beneficios:
Interesa analizar el acceso –es decir, la capacidad de hacer uso– que tienen varones y
mujeres a recursos productivos, beneficios
del desarrollo y servicios, y la posibilidad de
ejercer el control sobre estos, lo cual implica
poder definir cómo debe ser dicho uso.
• Identificación de necesidades e intereses
de género: Mujeres y hombres pueden tener
necesidades e intereses diferenciados, derivados de las obligaciones, responsabilidades
y actividades que les son asignadas en la sociedad, y del desigual acceso y control de los

recursos y beneficios. Mientras los “intereses
de género” (Molyneux, 1985) son aquellas
preocupaciones prioritarias que las mujeres
(o los hombres) pueden desarrollar en virtud
de la posición social que adoptan de acuerdo
a sus atributos de género, las “necesidades
de género” (Moser, 1995) son los medios por
los cuales tales preocupaciones son satisfechas. Por un lado, los intereses estratégicos
de género derivan del análisis de las relaciones de dominio/subordinación entre los
géneros y expresan un conjunto de metas relacionadas con una organización más igualitaria de la sociedad. Los intereses prácticos,
se formulan a partir de las condiciones materiales concretas en que viven las mujeres,
como consecuencia de su ubicación dentro
de la división genérica del trabajo (Murguialday). Por otro lado, las necesidades prácticas
son aquellas necesidades que tienen por objetivo mejorar la calidad de vida y responder
a las necesidades básicas de las personas,
mientras que las necesidades estratégicas
son aquellas que se refieren a las cuestiones
de igualdad de género en una sociedad determinada y que pretenden una distribución
más equitativa de los recursos entre mujeres

y hombres. (Alcalde y López Méndez, 2004).
• Calidad de participación: La calidad de
la participación trata de identificar si la acción de los programas de desarrollo, o bien
las organizaciones en las que participan varones y mujeres, crean el espacio o las condiciones para que ambos puedan participar
y decidir de manera equitativa. Tanto en los
programas, como en las organizaciones, las
mujeres pueden ser:
• Receptoras pasivas
• Ejecutoras de actividades prescritas por
otros
• Consultadas
• Estimuladas para organizarse
• Agentes
• Factores de influencia en las relaciones de
género: Son aquellos que afectan al conjunto de derechos, obligaciones, oportunidades,
actividades y posición de mujeres y varones
en una sociedad determinada y pueden, por
tanto, influir sobre las acciones de desarrollo. Los factores de influencia pueden actuar
tanto en lo macro (contexto general de un país
o sector), como en lo micro (en una deter-

265

�anexo 3

minada área o grupo) y pueden ser acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes y
costumbres. Podemos identificar factores de
cambio, que son aquellas normas, acontecimientos históricos, políticas públicas, que
afecten o promuevan la equidad de género,
o bien, factores de resistencia, que son aquellos que obstaculizan la posibilidad de avanzar en acciones de equidad de género.
El análisis de género adquiere sentido al
ser visualizado en relación con temáticas específicas; por ello se relevó:
• Las configuraciones familiares y prácticas
de cuidado.
• Educación. Incorporación y uso de las
TIC.
• Emprendimientos productivos. Dimensión
laboral. Acceso a recursos productivos tradicionales y alternativos. Migraciones.
• Las transformaciones intergeneracionales
en el rol de las mujeres jóvenes rurales en el
ámbito doméstico, productivo y comunitario.

Esquema de los talleres

La dinámica de los grupos focales –tanto
de mujeres como de varones– se desarrolló
en tres momentos:
1. Trabajo en grupo completando matrices
de análisis de género (planillas individuales)
o reconstruyendo ejes en papelógrafos con
todo el grupo.
2. Presentación o validación de los trabajos en grupos.
3. Preguntas estímulo para la discusión.
Los grupos focales se desarrollaron según
el siguiente esquema

266

• Taller con mujeres
Primer momento 9:00 a 12:30
Objetivo: Analizar las tareas que realizan
las mujeres y varones en la comunidad y hogares, y el acceso y control que tienen sobre
los recursos propios, los servicios públicos
disponibles y los beneficios de los programas
de desarrollo o de políticas públicas.
• Llegada de las participantes. Se inscriben y van completando el cuestionario estructurado.
• Breve presentación del proyecto de investigación y de la metodología de la jornada.
a) Perfil de actividades (una hora)
Herramienta: Matriz sobre distribución de
tareas en las tres esferas: reproductiva, productiva y comunitaria.
Introducción al objetivo de la actividad: en
grupos, pero con información de cada uno,
completan las planillas de distribución de tareas. Luego, en plenario se comenta en forma
general las impresiones grupales o individuales al completar la planilla, al ver la cantidad
de cosas que hacen en el día, como se dividen
las tareas en la casa, etcétera.
Se realizó una síntesis de los puntos más
significativos sobre el perfil de actividades
que surgieron en plenario, que fue volcada
a papelógrafo.
Preguntas para dinamizar el análisis grupal:
• ¿Existen actividades productivas que se
consideran tradicionalmente “femeninas” y
“masculinas”? ¿Cuáles? ¿Por qué creen que
sucede eso? ¿Pueden identificar cambios en
la distribución de roles respecto de sus madres/abuelas? (Tanto en tareas domésticas,

de cuidado, productivas y de participación.)
• ¿Quiénes en la familia están al frente de
las actividades productivas principales o más
rentables? ¿Cómo se define quién hace qué
tarea dentro de la familia? ¿Están conformes
con la distribución de roles?
• A partir de las siguientes constataciones32 analizar la responsabilidad de las mujeres en los hogares y las transformaciones
en las estructuras familiares:

Entre 2001 y 2010 se duplica el
porcentaje de mujeres jóvenes en
áreas rurales que son jefas de hogar.
Si bien hay un porcentaje mucho
menor de mujeres jóvenes jefas de
hogar que de hombres en esta
situación, se produjo una reducción
de la diferencia entre 2001 y 2010.

Receso de 15 minutos
b) Acceso y control de los recursos y beneficios en las actividades productivas, reproductivas y comunitarias. (Alrededor de dos
horas y media)
Dinámica: grupo focal.
En papelógrafos, se disponen tarjetas ordenadas por tipo de servicio/programas (previamente escritas por el equipo33) agrupados en:
Productivos/ económicos
Educación/ TIC
Salud
Recreativos
Comunitarios

32 Estas constataciones surgen del análisis censal realizado en el componente cuantitativo del estudio. 33 Ejemplos: salas de salud, hospitales, obra social, guarderías, jardín de infantes,
escuelas, terciarios, educación de adultos, centros de formación profesional, internet, CAI, CAJ, juegotecas, bibliotecas populares, servicios públicos (agua potable, luz, etcétera), Conectar Igualdad,
TDA, programas de desarrollo (créditos, subsidios, capacitaciones), AUH, Progresar, Oficina de Violencia Doméstica, comisarías, centros comerciales, etcétera.
.

Luego, en plenario, en una primera instancia, se indaga sobre el acceso a los servicios
en términos de política pública, costo, distancias, dificultades, beneficios que les brindan;
y se retiran los servicios con los que no cuentan. Luego se pasa a analizar el acceso y control (diferenciado por género) de los recursos
familiares y de programas de desarrollo.

¿Cómo es el acceso en la comunidad/paraje
en el que viven? ¿Qué uso le dan (entretenimiento, comunicación con familiares, de tipo
comercial)? ¿Qué les parece que se modificó
a partir del acceso al celular en el ámbito de
la familia/ de la producción/ de la organización) ¿Qué otras formas o modalidades de
comunicación hay en la zona? (Radios comunitarias, por ejemplo.)

• ¿Tuvieron que migrar alguna vez o tienen pensado hacerlo? ¿Por qué? ¿Tienen familiares que hayan tenido que migrar o que
quieran hacerlo? ¿Para qué o por qué tuvieron que irse? Quienes se hayan ido, ¿a qué
edad lo hicieron? ¿Tienen ganas de regresar? ¿Cómo se toma la decisión dentro de
la familia sobre quién (hijas, hijos, padre,
madre) migra?

Recursos
• Indagar acerca de los mecanismos formales e informales de división y usufructo
de la tierra. ¿Qué posibilidad tienen ustedes
de tomar decisiones sobre tomar un crédito,
vender o comprar tierra, o el inicio de un emprendimiento productivo? ¿Estas posibilidades se modificaron con el tiempo?
• ¿Cómo se decide en la familia quién accede al crédito o al subsidio, o cuáles son los
emprendimientos que se van apoyar con ese
dinero? ¿Hay ayudas o programas específicos
para los emprendimientos de las mujeres? ¿Y
de los jóvenes? ¿Cuáles?
• En relación con las capacitaciones brindadas por los programas de desarrollo, ¿quiénes participan de la familia y cómo se decide
esa participación?

Salud
• ¿Quién decide cuántos chicos tener? ¿Se
cuidan para no quedar embarazadas? ¿Cómo?
¿Se cuidan sus maridos? ¿Cómo? En la salita
u hospital, ¿hay programas para cuidarse?
¿Dan anticonceptivos de forma gratuita? ¿A
las jóvenes también? ¿Qué opinan sus maridos/novios?

Preguntas

Cuidado
• ¿Existen redes sociales de autoayuda o
comunitarias para el cuidado de niñas y niños y/o ancianos/as? ¿Cómo funcionan los
jardines de infantes y guarderías?
• ¿Cómo se dividen las tareas de cuidado
en las familias? ¿Incide eso en la posibilidad
de participación en organizaciones o programas? ¿Por qué?
Educación/ TIC
• ¿Quién y cómo decide sobre si una niña
o niño tiene que ir a la escuela? ¿Qué debe
pasar para que un niño o una niña tenga que
dejar o quiera dejar la escuela?
• ¿Creen que hay cambios en la posibilidad
de ir a la escuela y de atender la salud de la
familia partir de la AUH y otras políticas de
transferencias (por ejemplo, Progresar)? ¿Y en
sus vidas? ¿Por qué? Y al interior de las familias, ¿cómo afectó la distribución de roles?
• En general, si no se tiene acceso a internet en las casas, ¿cómo se accede? ¿Qué uso
le dan, con qué frecuencia? ¿Quiénes de la
familia utilizan TIC? ¿Incorporan las nuevas
tecnologías para fines de la producción y/o
comercialización? Ejemplos.
• ¿Quiénes de la familia tienen celular?

Migraciones
• Analizar la siguiente constatación del estudio cuantitativo
De acuerdo con la información
censal, existe una tendencia a que
las mujeres jóvenes que residen en
el campo se trasladen al pueblo.

Almuerzo: 12:30
Segundo momento (3 horas): 14:00 a 17:00
Identificación de necesidades (prácticas y
estratégicas) y oportunidades
Objetivo: Analizar por un lado, las principales expectativas, necesidades y demandas
de las mujeres jóvenes en relación con los
ejes que se vienen trabajando durante la jornada y, por otro, identificar aquellos nichos
de oportunidad que podrían ser viabilizados
por las mujeres jóvenes en la región.
Necesidades y expectativas
A partir de una síntesis previa realizada en
papelógrafos y tarjetas en cuanto a las principales dificultades, logros y oportunidades que
aparecieron en el primer momento, se analiza en plenario cómo profundizar lo logrado

267

�anexo 3

y cuáles son las necesidades y expectativas
(qué esperan y qué necesitan para cambiar
la situación) en relación con:
• Recursos productivos
• Formación, educación, acceso a las TIC,
canales de comunicación
• Acceso a servicios públicos
• Salud sexual y reproductiva, tareas de
cuidado, distribución de tareas
• Participación en las organizaciones
• Perspectivas futuras respecto de quedarse o irse a la ciudad (para ellas y sus hijos)
Nichos de oportunidad
A partir de lo analizado como necesidades
y expectativas (volcado en los papelógrafos
o que se utilizará como disparador para la
discusión), se reflexiona acerca de los activos identificados y derivados de las diversas
maneras en que las personas interactúan con
su entorno, generando saberes y prácticas locales que, por innovación, reapropiación y
reinvención creativa, pueden transformarse
en oportunidades de desarrollo para las mujeres jóvenes.
Segundo día: 9:00 a 12:00
Grupo con varones

• Llegada de las participantes. Se inscriben y van completando el cuestionario estructurado
• Breve presentación del proyecto de investigación y de la metodología de la jornada.
Objetivo: Analizar con los varones su percepción sobre sus roles en las tareas productivas y domésticas, sobre su participación en las
organizaciones y el rol de las mujeres en ellas.

268

Herramienta: Matriz sobre distribución de
tareas en las tres esferas: reproductiva, productiva y comunitaria y grupo focal
• Introducción en el objetivo de la actividad: en grupos, pero con información propia
e individual, completan las planillas de distribución de tareas. Luego, en plenario, se
comentan en forma general las impresiones
grupales o individuales al completar la planilla, al ver la cantidad de cosas que hacen
en el día, cómo se dividen las tareas en la
casa, etcétera.
• Se realiza una síntesis de los puntos más
significativos sobre el perfil de actividades
que surgieron en plenario, y se anota en papelógrafos.
Preguntas para dinamizar el análisis gru-

pal:
• ¿Existen actividades productivas que se
consideran tradicionalmente “femeninas” y
“masculinas”?
• ¿Por qué algunas son para mujeres y
otras para varones?
• ¿Siempre fue así? ¿Cambió? ¿Hace cuánto tiempo? ¿Por qué?
•
¿Quiénes están al frente de las actividades productivas más rentables?
• ¿Cuánto tiempo tienen las mujeres o las
niñas y los hombres o los niños para el ocio
y el descanso? ¿En qué momento del día?
¿Qué hacen generalmente en el tiempo libre?
• ¿Quién toma las decisiones sobre el gasto familiar? ¿Cómo se toman las decisiones
dentro de la familia sobre el reparto de los
ingresos entre sus miembros? ¿Quién toma
las decisiones sobre los beneficios resultantes de las actividades productivas? ¿Qué con-

trol tienen ustedes sobre decisiones de cómo
tomar un crédito o iniciar un emprendimiento
productivo?
• De la familia, ¿quiénes participan, y
cómo se decide esa participación, de las capacitaciones brindadas por los programas de
desarrollo?
• ¿Tienen las organizaciones formas de
asegurar la participación de las mujeres? En
el caso afirmativo: ¿creen que son necesarias? ¿Modificaron algo en la participación?
¿Qué? ¿Cómo se llegaron a establecer estas
normas?
• Frente a la participación de las mujeres
en las capacitaciones o en las organizaciones,
¿perciben un cambio en la actividad de las
mujeres en las tareas del hogar? (Cuidado,
limpieza, alimentación.)
• ¿Cuáles creen que son las condiciones
necesarias para que las mujeres puedan tener mayor participación en las actividades
productivas y comunitarias? ¿Cuáles creen
que son los principales obstáculos, y qué acciones podrían facilitar esa participación? k

Cuestionario estructurado aplicado en grupos focales
Fecha: ___________________________________________
Localidad/ Provincia: ________________________________

10. ¿Estás estudiando actualmente? (Marcar con una cruz)
1 Sí
2 No

1. ¿Cuántos años tenés? ________años
2. ¿Cuál es tu estado civil actual? (Marcar con una cruz)

3 NS/NC
11. ¿Cuál es el máximo nivel educativo que terminaste o que estés estudiando en la actualidad?

1 Soltera/o o que no vive en pareja

0 Sin estudios

2 Casada/o o que vive en pareja (unión de hecho)

1 Primaria

3 Separada/o

1.1 Primaria incompleta

4 Otro

2 Secundaria

5 No sabe/ no contesta

2.1 Secundaria incompleta
3 Terciario

3. ¿Tenés hijos? (Marcar con una cruz)

3.1 Terciario incompleto

1 Sí

4 Universitario

2 No (ir a 8)

4.1 Universitario incompleto

3 NS/NC

5 Escuela de oficios

4. ¿Cuántos hijos tenés?_____________________

12. ¿Realizaste alguna capacitación y/o formación?
1 Sí

5. ¿Cuántos años tiene tu hijo/a más grande? ________años

2 No (ir a 14)
3 NS/NC

6. ¿Van a la escuela?
1 Sí

13. ¿En qué temas? ___________________________________________________

2 No (ir a 8)
3 NS/NC

14. ¿Estás trabajando actualmente?
1 Sí

7. ¿Cuántas horas van a la escuela? _______________
8. ¿Dónde vivís? _________________________________________________

2 No
15. ¿Dónde trabajás? (Marcar con una cruz)
1 En la chacra (o unidad productiva) junto a tu familia

9. ¿A qué se dedica tu familia?

2 En otra chacra u otro campo para otra persona

_________________________________________________________________

3 Otro tipo de trabajo que no es rural

_________________________________________________________________

4 Otros trabajos (especificar cuál)

269

�anexo 3

Matriz perfil de actividades
y distribución de tareas
entre hombres y mujeres

Fecha: ________________________________
Localidad/ Provincia: ____________________
Completar de acuerdo con la división
de tareas en sus casas, de qué manera
participa en las siguientes actividades:

Referencias:
Participa de la actividad: Sí
No participa de la actividad: No
Emplea mucho tiempo en la actividad ( + )
Emplea poco tiempo ( - )

270

Tareas
TRABAJO PRODUCTIVO
Agricultura
Huerta
Anuales/ producción principal
Preparar la tierra
Cosecha
Siembra
Animales
Ganado menor
Ganado mayor
Granja
Ordeñe
Otras actividades productivas
Compra de insumos
Empleo fuera de la finca
Administración de dinero
Comercialización
Producción de derivados para la venta (panificados, dulces,
pickles, harinas, quesos)
Artesanías
TRABAJO REPRODUCTIVO
Tareas domésticas
Limpieza de la casa
Cocinar
Recolección de leña
Recolección de agua
Llevar a niños/as a la escuela
Cuidado de niños/as
Cuidado de ancianos/as
Cuidado de enfermos/as
Actividades sociales/culturales/religiosas/políticas
Trabajo comunitario
Capacitaciones
Participación en actividades de programas
Ceremonias/festejos
Participación en cooperativa/organización
Ir a misa
Militancia política
Actividades de tiempo libre
Visitas a amigos y parientes
Actividades deportivas

Mujeres
Adultas
Hijas

Varones
Adultos
Hijos

2. Guías de entrevistas
Complementariamente, se realizaron 27
entrevistas semiestructuradas alrededor de
cinco entrevistas semiestructuradas por provincia, a referentes de las organizaciones
(mujeres y varones) y referentes de los programas de desarrollo rural (técnicas y técnicos). Las entrevistas retoman los ejes trabajados en los grupos focales, profundizando
en aquellos factores de influencia, tanto de
cambio como de resistencia, que inciden en
la participación de las mujeres y en las formas que toma la división del trabajo, desde
una perspectiva histórica y cultural.
Guía de entrevista a técnicas/os funcionarias/os de programas de desarrollo rural

• ¿Cuáles creen que son las mayores demandas/necesidades de las mujeres/mujeres
jóvenes rurales?
• ¿Qué programas/acciones se desarrollan
en la provincia específicamente con mujeres/
jóvenes rurales? ¿Se han asignado recursos
suficientes para trabajar específicamente con
jóvenes/mujeres rurales? ¿Qué recursos se
han asignado? ¿De qué manera se asignan?
¿Creen que son suficientes? En los últimos
años, ¿se transformaron las acciones dirigidas a las mujeres rurales? ¿De qué manera?
• A su entender ¿existen inequidades entre
varones y mujeres? ¿Cuáles son?
• ¿Se plantean desde estas acciones disminuir las inequidades existentes entre varones
y mujeres? ¿De qué manera? ¿Se involucran
mujeres y hombres por igual en el proceso de
implementación de las acciones del programa? ¿De qué manera el programa incentiva

la participación equitativa?
• ¿Hay articulación desde estos programas con servicios (educación/TIC/SSR/violencia) u otros programas de desarrollo? ¿De
qué manera?
• ¿Existen posibles factores de influencia
(avances legales, financiamiento, hechos históricos clave) en los que apoyar las acciones
para promover o contribuir a la participación
de las mujeres jóvenes rurales?
• ¿Existen posibles barreras legales, culturales, religiosas, institucionales u otras que
puedan afectar la participación de las mujeres en las acciones del área (factores de
resistencia)?
• ¿Han surgido temas de género que no
fueron identificados en el diseño del proyecto? ¿Cuáles? ¿Cómo se pueden abordar esos
temas?
• ¿Puede identificar logros significativos
de experiencias con mujeres/mujeres jóvenes rurales?
• ¿Qué elementos incluirían en una agenda
de acciones dirigidas a este grupo?

quedarse en el campo? ¿Realizan como organización acciones para incentivar emprendimientos para jóvenes? ¿Cuáles? ¿Las posibilidades de desarrollo son diferentes para
hombres y mujeres? ¿Por qué? ¿Se piensan
emprendimientos específicos para hombres y
para mujeres? ¿Cree que es necesario diferenciar? ¿Por qué?
• ¿Cómo se fueron sumando las mujeres a
la organización? ¿Hubo dificultades para la
participación en un principio? En caso afirmativo, ¿continúan? ¿Y cómo se fueron sumando los jóvenes?
• ¿Cree que existen barreras o dificultades
para avanzar en las necesidades de las mujeres jóvenes? ¿Hay avances en materia legislativa, de programas de desarrollo, políticas
públicas, que puedan pensarse como positivas para la participación de las mujeres?
• ¿Puede identificar logros significativos
de experiencias con mujeres/mujeres jóvenes rurales?
• ¿Qué debería hacer el Estado? ¿Qué debería hacer para fomentar actividades productivas rentables? k

Guía de entrevista a líderes y referentes de
organizaciones

• ¿Cuáles cree que son las mayores demandas/necesidades de las mujeres/mujeres jóvenes rurales? ¿Hay diferencia con la demanda de los jóvenes varones y de las mujeres
mayores? ¿En qué sentido? ¿Estas demandas se fueron transformando con el tiempo?
¿Puede dar cuenta la organización de estas
demandas? ¿De qué manera?
• ¿Qué ocurre actualmente en la comunidad con los jóvenes y sus exceptivas de

271

�anexo 4

Libro de códigos
Categorías
Perfil de actividades

Con la categoría de perfil de actividades buscamos identificar las tareas que mujeres y varones realizan en su vida cotidiana, teniendo
como base la división sexual del trabajo, y
considerando también la percepción que tanto varones y mujeres tienen de dichas actividades. Se analizarán las tareas que hombres
y mujeres desarrollan en el ámbito doméstico, productivo, comunitario y organizaciones. Esta categorización hace visible todo un

conjunto de actividades que normalmente no
suelen ser consideradas como trabajo por no
generar un valor de cambio (por ejemplo, las
tareas domésticas, el cuidado de las personas
dependientes o los trabajos en favor de la comunidad). De tal modo, resulta posible analizar la percepción que de ellas tienen tanto
varones como mujeres, como así también conocer la interdependencia y reciprocidad que

existe entre el trabajo de mujeres y hombres.
Códigos

Tareas de cuidado
Tareas de limpieza dentro del hogar
Tareas relacionadas con la alimentación de

272

la familia
Actividades productivas dentro de la parcela familiar
Actividades extraprediales
Tareas voluntarias en el ámbito comunitario
Participación en organizaciones campesinas
o movimientos
Actividades relacionadas a la iglesia
Límites entre esfera doméstica y productiva
Reciprocidad en las tareas domésticas entre
hombres y mujeres
Roles diferenciados intergeneracionalmente
Percepciones sobre el rol de la mujer
Percepciones sobre el rol de los varones
Tareas que realizan niñas y niños
Actividades recreativas o de tiempo libre
Arreglos intrafamiliares
Códigos

Prácticas de herencia
Violencia de género
Formas de cuidado de anticoncepción
Decisiones sobre fecundidad
Migraciones
Arraigo
Acceso y control de recursos y beneficios

Con esta categoría nos interesa analizar, por
un lado, la disponibilidad y acceso –es decir,
la capacidad de hacer uso– que tienen las
mujeres a los recursos productivos (por ejemplo, la tierra), programas de desarrollo (capacitaciones, créditos, subsidios), servicios,
educación, TIC, salud, políticas públicas,
asignaciones; y, por otro lado, la posibilidad
de ejercer el control sobre estos recursos, lo
cual implica participar en la definición del
cómo y quién utiliza dicho servicio.
También se busca conocer la percepción que
tienen las mujeres respecto de dicho servicio,
tanto en calidad, disponibilidad, impacto en
sus vidas (ejemplo: AUH).
Códigos

Redes de cuidado
Respuestas a casos de violencia de género
Acceso a educación
Acceso a nuevas tecnologías
Acceso a salud
Acceso a actividades culturales
Acceso los programas de desarrollo
Acceso a tierra o recursos productivos
AUH
Asignaciones o becas específicas para jóvenes.

En esta categoría buscamos, por un lado, conocer los “intereses de género”34, es decir,
aquellas preocupaciones prioritarias que las
mujeres pueden desarrollar en virtud de la
posición social que adoptan de acuerdo a sus
atributos de género.

ricos, políticas públicas, que bien obstaculizan la participación de las mujeres o bien
la incentivan.
Por ello, se diferencian en factores de cambio, que afecten o promuevan la equidad de
género, y factores de resistencia, aquellos
factores que la obstaculizan.

rurales
Rol de las mujeres jóvenes en las organizaciones
Rol de los varones en las organizaciones
Incorporación de las mujeres en los programas de desarrollo

Códigos

Códigos

Intereses prácticos
Intereses estratégicos

Factores de resistencia para el avance de las
mujeres rurales
Factores de cambio que facilitan el avance
de las mujeres

Oportunidades para las mujeres
rurales jóvenes

Intereses de género

Necesidades de género

Fundamentalmente en términos productivos,
pero también en cuestiones de salud, educación, acceso a TIC, servicios públicos, y
analizar estas necesidades en función de su
posición como mujeres. Las necesidades son
los medios por los cuales tales preocupaciones son satisfechas.
Códigos

Necesidades prácticas
Necesidades estratégicas

Participación de las mujeres en la comunidad
y en las organizaciones

El objetivo es conocer y analizar las formas
de participación de las mujeres en acciones
de la comunidad y en las organizaciones de
las que forman parte. Con calidad nos referimos al grado de toma de decisiones que
tienen en estos espacios y los lugares que
ocupan dentro de las organizaciones.
Códigos

Factores de influencia en las relaciones de
género

El objetivo es analizar aquellos hechos sociales, culturales, normas, leyes, sucesos histó-

Rol de las mujeres en las organizaciones
Nivel de participación
Posibilidad de toma de decisiones
Historia de la participación de las mujeres

Se busca identificar aquellos nichos de oportunidad (productivos, organizacionales, de
políticas públicas, activos no tradicionales,
puesta en valor de productos primarios, características de la región, mejoras de educación, etcétera) que generen una posibilidad
de desarrollo de emprendimientos productivos para las mujeres rurales jóvenes.
Códigos

Oportunidades productivas
Oportunidades de la región
Oportunidades brindadas por programas de
desarrollo
Legislación
Incidencia de la organización
Oportunidades educativas
Activos no tradicionales

34 Derivan del análisis de las relaciones de dominio/subordinación entre los géneros y expresan un conjunto de metas relacionadas con una organización más igualitaria de la sociedad.

273

�anexo 4

Definición de categorías

Tareas de cuidado

&gt; Tareas realizadas en el ámbito doméstico para el cuidado de niños/as, ancianos/
as, enfermos/as. Incluye la responsabilidad de llevarlos a la escuela, ocuparse de
la salud, de las tareas escolares, etcétera.

Límites entre esfera
doméstica y productiva

&gt; Evidencias que muestran la dificultad de separar, en el medio rural, las actividades
que refieren a la esfera doméstica y a la esfera productiva.

&gt; Tareas desarrolladas en relación con la limpieza dentro de los hogares.

Reciprocidad en las tareas
domésticas

&gt; Ayudas (reciprocidad, corresponsabilidad, complementariedad) entre varones y

Tareas relacionadas a la
alimentación de la familia

&gt; Incluye la actividad de cocinas, producción de alimentos (quien se encarga de la

Roles diferenciados según las generaciones

&gt; Tareas o roles asumidos de acuerdo con las edades dentro de la familia.

Actividades productivas dentro
de la parcela familiar

&gt; Producciones dentro de la parcela/chacra, incluidas la producción, puesta en

Percepciones sobre
el rol de la mujer

&gt; Opiniones, reflexiones, comentarios acerca de las tareas que la mujer tiene que
hacer, o que la mujer hace, en las tres esferas.

Percepciones sobre
el rol de los varones

&gt; Opiniones, reflexiones, comentarios acerca de las tareas que el varón tiene que

Tareas que realizan niños y/o niñas

&gt; Tareas identificadas como que realizan menores dentro del hogar o ayudando a

Tareas de limpieza dentro del hogar

Actividades productivas
extraprediales

Tareas voluntarias en el ámbito
comunitario

Participación en organizaciones
campesinas, cooperativas o movimientos

Actividades relacionadas
con la iglesia

274

mujeres, o intergeneracionales, en las tareas domésticas.

producción para el autosustento, huerta/granja).

valor y comercialización de la producción familiar.

&gt; Producciones fuera de la parcela, trabajo rural asalariado, trabajo en otros ámbitos

hacer, o que el varón, hace en las tres esferas.

que no son rurales.

&gt; Tareas esporádicas o de forma voluntaria dentro de la comunidad; ejemplo: lo que

los padres en las tareas productivas.

se conoce como “minga” o arreglos de espacios públicos, eventos para recaudar
fondos, etcétera.

&gt; Se refiere a la participación, sin analizar su nivel, en organizaciones sociales y
enspacios donde se requiera una participación más sistemática y sostenida.
&gt; Ir a misa, participar de las actividades de “caridad” que lleva adelante la iglesia
(ejemplo Cáritas). Vínculos con los sacerdotes o congregaciones religiosas. Si la
Iglesia presta el templo para actividades comunitarias. Ayudas que reciben de parte
de la Iglesia, etcétera.

Actividades recreativas
o de tiempo libre.

&gt; Todas aquellas actividades, tales como deportes, festividades, celebraciones,
visitas a parientes, salidas nocturnas, etcétera.

Prácticas de herencia

&gt; Arreglos intrafamiliares o prácticas culturales o que se relacionan con la historia
de cómo se divide la herencia entre los hijos.

Violencia de género

&gt; Todo aquello que surja de comentarios que tenga que ver con las diferentes formas
de violencia basadas en el género, dentro del contexto familiar. Otro código sería
los recursos con los que se cuenta para abordar esos problemas.

275

�anexo 4

Formas de cuidado
de anticoncepción

&gt; Las diversas formas de cuidarse. Quién toma la decisión. Otro código es cómo

Acceso a actividades culturales

&gt; Acceso a centros culturales, bibliotecas populares, etcétera. Grupos de teatro, títeres.

Acceso a los programas
de desarrollo

&gt;

Oferta de capacitaciones. Quiénes participan. Experiencias. Resultados.
Articulación entre programas en el territorio. Acciones no tradicionales de programas
de desarrollo (que aborden el tema género por ejemplo).

de migrar.

AUH

&gt; Impacto y percepción sobre esta asignación.

&gt; Percepciones, opiniones, historias y expectativas, o acciones sobre experiencias

&gt; Impacto y percepción.

de migración o proyectos de migrar.

Asignaciones o becas específicas
para jóvenes

&gt; Incentivos o dificultades para la titularización de la tierra y el acceso al agua y la

Intereses prácticos

&gt; Son los intereses que aparecen relacionados a las condiciones materiales concretas

acceden a las pastillas, preservativos, etcétera.

Decisiones sobre fecundidad

&gt; Cómo se toma la decisión, y quién, de cuántos hijos tener.

Migraciones

&gt; Percepciones, opiniones, historias sobre experiencias de migración o proyectos

Arraigo

Acceso a tierra o a recursos
productivos

Respuestas a casos de violencia
de género

Redes de cuidado

Acceso a educación

energía. Conflictos en la zona. Iniciativas estatales o de organizaciones.

&gt; Existencia de refugios, comisarías de la mujer, oficinas de violencia doméstica,
juzgados y otras formas comunitarias o de políticas públicas (CIC) donde se trabajen
o den cuenta de estos temas.

&gt; Políticas públicas (nivel inicial, jardín maternal) u otros recursos con los que se
cuente en la comunidad para el cuidado de los niños.

Intereses estratégicos

Necesidades prácticas

&gt; Aquellas que tienen por objetivo mejorar la calidad de vida y responder a las
necesidades básicas de las personas.

Necesidades estratégicas

&gt; Aquellas que se refieren a las cuestiones de igualdad de género en una sociedad
determinada y que pretenden una distribución más equitativa de los recursos entre
mujeres y hombres.

&gt; Acceso a celulares, internet, TDA, NAC. Usos que les dan. Conectividad. Formas
de comunicación. Rol de las radios comunitarias.

Acceso a salud

276

&gt; Análisis de las dificultades o facilidades para acceder a las salas de salud.

&gt; Se derivan del análisis de las relaciones de dominio/subordinación entre los
géneros y expresan un conjunto de metas relacionadas con una organización más
igualitaria de la sociedad.

&gt; Análisis de las dificultades o facilidades para acceder a las escuelas, a la secundaria,
alfabetización de adultos, estudios superiores. Programas socioeducativos (CAI, CAJ).

Acceso a nuevas tecnologías

en que viven las mujeres, como consecuencia de su ubicación dentro de la división
sexual del trabajo.

Factores de resistencia para
el avance de las mujeres rurales

&gt; Acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes, políticas públicas, costumbres,
que signifiquen un obstáculo para avanzar en el derecho de las mujeres o en la
equidad de género.

277

�anexo 4

Factores de cambio que
facilitan el avance de las mujeres

&gt; Acontecimientos, hechos, normas, valores, leyes, políticas públicas, costumbres,
que afecten o promuevan el derecho de las mujeres o la equidad de género.

Oportunidades brindadas
por programas de desarrollo

&gt; Créditos, subsidios, líneas de fortalecimiento de las economías regionales, etcétera.

Rol de las mujeres en las organizaciones

&gt; Obstaculizan la posibilidad de avanzar en acciones de equidad de género.

Legislación/políticas públicas

&gt; Leyes o políticas que incentiven la participación de las mujeres en el ámbito

Formas de participación

productivo o que apunten a la corresponsabilidad de los cuidados, o disminución
de la carga de trabajo en el ámbito doméstico.

&gt; De qué manera las mujeres participan de la organización: receptoras pasivas,
ejecutoras de actividades prescritas por otros, consultadas, estimuladas para
organizarse como agentes.

Incidencia de la organización

&gt; Se refiere a las oportunidades que surgen a partir de la capacidad de incidencia,
gestión de recursos o reclamo que tiene la organización.

Posibilidad de toma de decisiones

&gt; Posibilidades concretas de tomar decisiones en la organización: puestos que
ocupan, trayectoria en la organización, nivel de representación hacia afuera.

Historia de la participación
de las mujeres rurales

&gt; Hechos significativos que den cuenta de la conformación de organizaciones de
mujeres o de la paulatina incorporación de las mujeres en las organizaciones o en
la esfera pública/política.

Rol de las mujeres
jóvenes en las organizaciones

&gt; Lugar que ocupan las mujeres jóvenes, formas de participación, etcétera.

Rol de los varones en las organizaciones

&gt; Lugar que ocupan los varones, formas de participación, etcétera.

Incorporación de las mujeres y el tema de
género en los programas de desarrollo

&gt; Acciones concretas de programas de desarrollo rural o hechos históricos que den

&gt; Oportunidades de carreras terciarias o universitarias, becas para estudiar,
formación, capacitación en oficios.

Activos no tradicionales

&gt;

Posibilidades de puesta en valor de productos tradicionales, circuitos
gastronómicos, turismo rural, proyectos no tradicionales (no productivos) con jóvenes
del campo (ejemplo: radios comunitarias).

cuenta de la incorporación de las mujeres como participantes activas, o de tema
de género como un componente de los programas, o una preocupación concreta.

Oportunidades productivas

&gt; Oportunidades concretas de desarrollar o fortalecer emprendimientos, cooperativas,
marcas colectivas, redes de comercio justo, etcétera.

Oportunidades de la región

&gt; Legislaciones o incentivos regionales en la zona o provincia, iniciativas de puesta
en valor y desarrollo de marcas de productos típicos, etcétera.

278

Oportunidades educativas

279

�Se terminó de imprimir en Akian Gráfica Editora S.A.,
en 2015, Buenos Aires, Argentina.

Publicación sin fines comerciales.
No está permitida su venta.

���Información para la gestión del desarrollo
Entre los cometidos confiados a la Unidad para el Cambio
Rural (UCAR) por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca de la Nación (MAGyP) al momento de crearla, se encuentran coordinar y planear iniciativas de inversión pública
con financiamiento total o parcialmente externo orientadas
al desarrollo en áreas rurales. En ese marco, la generación,
la sistematización y el análisis de información de relevancia
para la toma de decisiones estratégicas resultan críticos para
que tales iniciativas provoquen o promuevan los cambios significativos en el territorio que de ellas se esperan.
Con el espíritu de mejorar el entorno de gestión y diseño de
instrumentos de política en el seno de la UCAR y el Ministerio,
y contribuir al acervo general de información disponible para
otros ámbitos estatales, el Área de Planeamiento y Gestión
Estratégica de la UCAR ideó la serie de estudios Información
para la gestión del desarrollo, de la que la presente publicación forma parte. La dimensión de su aporte a la calidad de las
decisiones públicas de diseño y ejecución estará directamente
vinculada a la amplitud de su difusión y utilización.

Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras del cambio

1,5 cm

solapa 9 cm

solapa 9 cm

Las nuevas generaciones de

mujeres

rurales

como promotoras

del cambio

Un estudio cuanti cualitativo de la situación de las mujeres
rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Alegre, S.; Lizárraga, P.; Brawerman, J.</text>
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                <text>Las nuevas generaciones de mujeres rurales como promotoras de cambio</text>
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                <text>MUJERES; MANO DE OBRA FEMENINA; PAPEL DE LA MUJER; DEMOGRAFÍA; SOCIOLOGÍA RURAL; COMUNIDADES RURALES</text>
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                <text>Un estudio cuanti-cualitativo de la situación de las mujeres rurales jóvenes, de sus necesidades y oportunidades en Argentina. 1. ed.</text>
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                    <text>Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA

MINISTRO
ESCRIBANO NACIONAL CARLOS A. HOGAN

SUBSECRETARIO

ING. AGR. SANTIAGO BOAGLIO
SECRETARIO GENERAL

DR. ARMANDO

v.

LAGO

ING. AGR. UBALDO GARCÍA
DIRECTOR GENERAL DE INVESTIGACIONES AGRICOLAS

lNG. AGR. ARTURO

E.

RAGONESE

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE BOTANICA

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA
VOL. VI

l'ASC. 93 (1 )

LAS

PLANTAS CULTIVADAS
EN LA

REPUBLICA

ARGENTINA

ROSA CEAS (l. Spiraeoid eae)

•
Por VICTOR A. MILANO y ANGEL MARZOCCA

BUENOS AIRES
RBPUBLICA

AR.Gl?.NTlNA

1 9 5 2

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�ROS A C EAS (1. Spiraeoideae)
PoR VICTOR A . MILANO ( 1 ) y ANGEL MARZOCCA (')

Las Rosáceas han sido subdivididas por W1LHELM ÜLBERS Focen cuatro subfamilias, en base a características carpológicas y
)
vegetativas, a saber: I. Spiraeoideae, II. Pomoideae. Ill. Rosoideae
y IV. Prunoideae.
El presente trabajo es una contribución al estudio sistemático de las
plantas de dicha familia cultivadas en la Argentina correspondiente a
la primera de las subfamilias citadas, cuyos representantes han alcanzado notable difusión en nuestro país sin que hasta el presente hayan
sido objeto de una revisión taxonómica. Es de interés destacar que este
grupo de plantas comprende numerosos híbridos de difícil caracterización
botánica, siendo algunos de sus progenitores igualmente motivo de cultivo,
lo que dificulta más aún su correcta diferenciación. Existen especies del
género Spiraea (S. margaritae, S. Menziesi, S. chamaedrifolia var.
ulmifolia, S. cinerca, S. arguta, S. Pikouien sis, S. W atsoniana) que se
citan frecuentemente como cultivadas en la Argentina, pero que no han
sido encontradas en viveros ni otros lugares de cultivo. No se excluye
la posibilidad de que ellas se encuentren escasamente difundidas.
La subfamilia Spiraeoideae comprende 17 géneros con aproximadamente un centenar de especies. ampliamente distribuidas por todo el
mundo, en su mayoría originarias de las regiones templadas y templadofrías del hemisferio boreal.
En nuestro país se cultivan los géneros Spiraea, Quillaja, Exochorda Filipendula, Physocarpus y Sorbaria, que incluyen especies muy
apreciadas como ornamentales y que han alcanzado amplia difusión en
parques y jardines.
·
Se diferencia especialmente de las subfamilias Pomoideae, Rosoideae y Prunoideae por sus frutos, folículos o cápsulas dehiscentes mientras que las especies de la primera poseen bayas o nuculemas indehiscentes, en las R osoideae, el fruto es un aquenio o raramente una drupa
compuesta y en las Prunoideae se trata de una drupa.
Multiplicación: Las especies del género Spireae se multiplican por
división de matas durante el invierno o por gajos a fines del mismo.
por semillas en los meses de septiembre y octubre y por acodos a fines
de primavera y principios de verano; Qui/laja saponaria y Q. brasiliensis se reproducen únicamente por semillas en los primeros meses de primavera; Exochorda racemosa puede multiplicarse por semillas, estacas o
I&lt;E ( 3

•

1
( )
Ingeniero ag rónomo, jefe de la Sección Plantas Cultivadas, del Instituto
de Botánica del Ministerio de Agricultura y Ganaderia.
(') Ingeniero ag rónomo, jefe de la Sección Malezas y Plantas Tóxicas, del
Instituto de Botánica del Ministerio de Agricultura y Ganadería.
(') FOCKE in ENGLER u. PRANTL., Pfanz:cnf. III (3) · 1, 1894.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

1-

acodos; Sorbaria assurgens, por semillas, estacas y renuevos; Filipendula hexapetala, por división de plantas viejas o por semillas que se
siembran en primavera; Physocarpus intermedius, por gajos herbáceos
o leñosos.

ROSACEAE N EC:K.
in Act. Acad. Elect. Sci. Theod.-Palat. 11:190. 1770. nom. subnud.-DC., Prod.
II:525. 1825. - BENTH [• HOOK. P., Gen. Pl.-1:600. - 1865. - FOCKE in Naturl.
Pflanunf. IIl (3): 1-61. 1891.

NECK.

Flores comúnmente actinomorfas, hermafroditas o polígamo monoicas
o dioicas, solitarias o en racimos. corimbos, panojas, etc. Sépalos 1-5,
valvados o imbricados, persistentes o caedizos. Pétalos 1-5 (a menudo
infinitos en las flores dobles), libres, insertos sobre el cáliz, de prefloración imbricada, estambres definidos o indefinidos, dispuestos generalmente en verticilos de 5; filamentos filiformes, anteras 2-tecas, de dehiscencia longitudinal. Ovario súpero. ínfero o perigino, compuesto de 1 ó
más carperos libres o densamente soldados o coherentes, 1- o pluri-ovulados, dispuestos sobre un receptáculo plano, cóncavo o convexo. Fruto
folículo, cápsula, aquenio, drupa o baya, con el receptáculo frecuentemente
muy desarrollado y carnoso.
Arboles, arbustos o plantas herbáceas, inermes o espinosas. Hojas
generalmente alternas, sésiles o pecioladas, enteras, dentadas, lobuladas
o pinatífidas, simples o compuestas, caedizas o persistentes. Estipulas
persistentes o caedizas, a veces ausentes.
Unas 2.000 especies ampliamente distribuidas por las regiones templadas y templado-cálidas de ambos hemisferios.
CLAVE DE LAS SUBFAMILIAS
A. Fruto generalmente dehiscente, compuesto comúnmente de 1-5 folículos.
1. Spiraeoideac
AA. Fruto indehiscente.
B. Fruto un aquenio. dispuesto sobre un receptáculo plano, convexo o concavo.
2. Rosoideae
BB.

Fruto baya o drupa.
C. Ovario infero. Fruto baya. Carpelos rodeados completamente por el
receptáculo carnoso.
3. Pomoideac
CC. Ovario súpero o perigino. Fruto drupa. Carpelos 1, no rodeado por el
receptáculo carnoso.
4. Prunoideac

SPIRAEOIDEAE
FocKE

in

ENGL. u. PRANTL.,

Pflanzenf.

m

FocKE

(3) :13. 1894.

.Rosaceae trib. Spiraeaceae DuMORTIER, Comm. Bot. 59. 1822; DC., Prod. II:541.
1825, pp.; ENDL., Gen., 1247. 1840.
Spiraeceae (DC.) A. BRAUN in AscttERSON, Fl. prov. Brandenb. 1:66, 1864. - ScttNElDER, 111 Handb Laubh. 1:440. 1905.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-5-

Flores hermafroditas, polígamo-diocas o monoicas, comúnmente
actinomorfas, blancas, blanco-rosadas, rosadas o purpúreas, caliz con 4-5
sépalos, imbricados; corola con 4-5 pétalos; androeceo de 1O-xi estambres;
ovario comúnmente 5-carpelar, carpelos libres o más o menos unidos, a
veces connados al receptáculo; estilos en número igual al de carpelos, generalmente persistentes en el fruto. Fruto folículo o cápsula, dehiscente,
raramente aquenio indehiscente; semillas numerosas, con o sin alas.
Arbustos, raramente árboles o hierbas, inermes; follaje caedizo o
persistente. Hojas simples o compuestas, alternas, enteras, dentadas,
aserradas, crenuladas o lobadas, penninervadas o 3-5-palmatinervadas,
con o sin estípulas. Inflorescencias terminales o axilares, en umbelas,
corimbos, panículas o cimas umbeliformes.
Esta subfamilia consta de numerosas especies originarias en su
mayoría de las regiones templadas y templado-frías del hemisferio boreal.
CLAVE PARA LA DETERMINACION DE LOS CENEROS
A. Arbustos o árboles de hojas simples.
B. Flores no mayores de 2 cm de diámetro; fruto folículo; semillas con o sin alas.
C. Estambres 15-oo; fruto folículo con semillas no aladas. Arbustos.
D. Estipulas ausentes; disco floral presente.

l. SPIRAEA

DD. Estipulas presentes, o a vecl's prontamente caedizas; disco floral
.ausente; fruto hinchado.

II. PHYSOCARPUS

CC. Estambres 1O; frutos folículos estrellados; semillas aladas. Arboles.
III. QUILLAJA
BB. Flores mayores de 2 cm de diámetro; fruto cápsula con semillas aladas.

IV. EXOCHORDA
AA. Arbustos o hierbas de hojas imparipinadas.
B. Arbustos. Pistilos 5-8.

V. SORBARIA
BB. Hierbas vivaC'es. Pistilos l O ( 5-15).

VI. FILIPENDULA

l. SPIRAEA (1)

LINN.

Sp. PI. 1:489. 1753. - BENTll. &amp; HooK. f., Gen. Pl. 1:611. 1865.
ALIPENDULA NECK, Elem. II:89. 1790.
THECANISIA RAFIN., New. Fl. Am. II:38. 1836.
BASILIMA RAFIN., New. Fl. Am. Ill:75. 1836; Sylva Tel/ur.:152. 1838.
ELEIOSINA RAFIN., Sy/va Te/lur.: 150. 1838.
AWAYUS RAFIN., op. cit.: 151. 1838.
SERICOTHECA RAFIN., op. cit.: 152. 1838.
LINN .•

Flores hermafroditas, raramente polígamo dioicas; cáliz urceolado
o campanulado, persistente, sépalos 4-5; corola blanca, blanco-rosada,
rosada o roja, pétalos 4-5, más largos que los sépalos, obtusos, ungui.culados, caedizos; estambres 15-numerosos, exsertos o inclusos, 1-3 seria(') Antiguo nombre griego empleado por CLUSIUS y TttEOPHRASTO, probablemente derivado de speira, speiraia (que se tuerce), aludiendo posiblemente a la flexibilidad de las ramas, utilizadas para hacer guirnaldas.

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�-6-

dos, anteras bitecas, filamentos filiformes; disco carnoso, adnado al tubo
calicino, más o menos crenulado o dentado-glanduloso, glabro o pubescente; ovario comúnmente 5-dialicarpelar, carpelos con 2 o más óvulos,
estilo filiforme, estigma capitado o discoideo. Folículos dehiscentes:
semillas pequeñas, no aladas, lineales u oblongas.
Arbustos de hojas caedizas, alternas, simples, dentadas, aserradas
o lobadas, raramente enteras, penninervadas o 3-5 palmatinervadas.
Inflorescencias axilares o terminales, dispuestas en umbelas, cimas
umbeliformes, corimbos o panículas.
Este género comprende aproximadamente 80 especies del hemisferio boreal. en Asia y América.
Especie lectotipo: Spiraea salicifolia Lnrn. ( 1 ).
Número básico de cromosomas: 9, según DARL. &amp; JAN., Chrom.

Atlas: 148, 1945.
CLAVE PARA DE.TERMINAR LAS ESPECIES
A. Hojas enteras o con pocos dientes en el ápice.
B. Flores reunidas en panículas.
l. S. brachybotrys

BB. Flores reunidas en umbelas, corimbos o cimas umbeliformes.
C. Flores en una umbela sésil.
2. S. hypericifolia

CC. Flores en corimbos o

cima~

umbeliformes.

D. Hojas siempre entera-;.

3. S. canescens var. myrtifolia

DD. Hojas enteras y dentadas en el ápice.
E. Hojas obovadas u oblongo-obovadas, subglabras.
4. S. oxyodon

EE. Hojas elíptico-oblongas u oblongas, mucronadas, pubescentes.
5. S. cana

AA. Hojas aserradas o 3-Jobadas.
B. Hojas aserradas más o menos en la mitad superior.
C. Flores en panículas.
D. Panículas pequeñas sobre ramitas laterales en la extremidad de las
ramas del año; hojas ovales a oblongo-elipticas, de 1.5-3 cm de
largo.
E. Flores blancas.
6. S. fontenaysii

EE. Floreos rosadas.
6a. S. Fontenaysii forma rosea

DO. Panículas grandes, terminales, sobre ramas erect3s; hojas oblongas
a oblongo-obovadas, de 3-7 cm de largo.
E. Hojas bl;inco-tomentosa en el envé.s, brotes rojizos.

7. S. Douglasii

EE. Hojas gris-tomentosas en el envés, brotes amarillentos.
8. S. fulvescens
('} Según HtTCHCOCK, A. S. et M. L.
Brittonia VI.(1):117. 1947.

GREE~. in

lntern. Rul. Bot. Nom., in

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�-7CC. Flores en corimbos, cimas umbeliformes o umbelas.
D. Flores en umbelas.
E. Flores en umbelas sésiles.
9. S. prunifolia
EE. Flores simples, en umbelas no ~ésiles
10. S. Vanhouttei

DO. Flores en corimbos o racimos umbeliformes.
E. Hojas rómbico-oblongas a rómbico-Janceoladas, de 3-6 cm.
de largo.
F. Hojas, inflorescencias y folículos glabros.
G. Hojas rómbico-oblongas.
11. S. cantonicnsis

GG. Hojas rómbico lanceoladas.
1 la. S. canfoniensis var. lanceafa
FF. Hojas gris-tomentosas en el envés; inflorescencias y folículos pubescentes.
12. S. blanda
EE. Hojas ovadas a oblongo-lanceoladas, hasta de 2 cm de largo.
13. S. inflexa

BB. Hojas aserradas totalmente o hasta el tercio inferior.
C. Flores en umbelas sésiles.
14. S. Thunbergii
CC. Flores en panículas, corimbos o cimas umbeliformes.
D. Inflorescencias en panículas.
15. S. Billiardii
DO. Inflorescencias en corimbos o cimas umbeliformes.
E. Inflorescencia muy compacta, aplanada alrededor de-! corimbo
terminal, corimbos laterales floreciendo más tarde y debajo
del terminal, inflorescencia generalmente pub"escente.
F. Flores rosadas, muy raramente hlanquecinas.
G. Ramitas cilíndricas; flores de color rosado-intenso;
hojas generalmente pubescentes sobre las nervaduras.
16. S. japonica forma rnbecrima
GG. Ramitas angulosas; flores de color rosado-claro; hojas
glabras.
17. S. Bumalda
FF. Flores blancas.
G. Ramitas cilíndricas; hojas ovales hasta elípticas.
16a. S. japonica var. ovalifolia
GG. Ramitas más o menos angulosas; hojas lanceoladas

18. S. a/biflora
EE. Inflorescencias pequeñas, generalmente corimbos o cimas umbeliformes laterales, únicas, convexas.
19. S. superba

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�-8-

FIG.

1. -

X

Spiraca brachybotrys LANGE, rama florífera, aprox. X !.

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�-9-

F1G.

2. - Spiraea hypericifolia LINN., rama florífera, X 1

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�-

JO -

1. X Spiraea brachybotrys

LANGE

IFig. 1)
in Bot. Tidsskr. XIII:26. 1882.
Spiraea pruinosa PETZ. et K1RCHN. in D1PPEL, Handb. La11bh. III:-491. 1893.

LANGE

Arbusto hasta de 1.50 m de altura, brotes angulosos o cilíndricos,
pubescente, follaje caedizo. Hojas elípticas a oblongas, de 1.5-4 cm de
largo, ápice agudo o con pequeño mucrón, bordes ente'ros o con 3.-4
dientes agudos en el ápice, base atenuada, cara superior glabra o algo
pubescente, hipofilo gris-tomentoso, penninervadas. pecíolo de 1-2 mm
de largo. pubescente. Flores rosadas o rosado-lilas, pediceladas, reunidas en cortas y densas panículas terminales. de 3-1 O cm de largo. piramidales, pubescente; estambres exsertos.
H íbrido entre Spiraea canescens y S. Douglasii, muy poco cultivado
en nuestro país.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, Leg. W. Barret, XI-1950 (BAB. 76.130).

2. Spiraea hypericifolia

LINN.

IFig. 2)
Sp. PI. 1:489. 1753. - N1CH .. Dlct. d'Hort. V:l02, fig. J0-4. 1898-1899.
Spiraea hypericifolia Pulkenetiana SERINGE in OC., Prod. Il:543. 1825.
Spiraea flagellata HoRT.
Spiraea speciosa HORT.

LINK.,

Pequeño arbusto globoso, basta de 1.50 m de altura, brotes glabros.
rojizos o· cenicientos. Hojas oblongo-obovadas a espatuladas, de 0.5-3
cm de largo, obtusas o truncadas. enteras o con algunos dientes en el
ápice, base largamente atenuada. sésiles o subsésiles, glabras, penninervadas. Flores blancas, hermafroditas, reunidas en umbelas sésiles, paucifloras, pedicelos generalmente glabros; estambres de igual o mayor
longitud que los pétalos.
Especie originaria de Europa y Asia.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero
Barrett, leg. W. Barrett, X I-1950 (BAB. 76.136): Castelar, ibid., ipse, III-1951 (BAB.)

3. Spiraea canescens D. DON var. myrtifolia ZAB.
(Fig. 3)
ZABEL, Strauch. Spiraccn, 56. 1893. Spiraca argentea HoRT.

BAILEY,

St. Cycl. of Hort. IIl:32JO. 1925.

Arbusto hasta de 2 m de altura, ramas grisáceo-pardas, follaje
caedizo. ramitas largas y arqueadas, con numerosos brotes laterales pubescentes. Hojas obovadas a oblanceoladas, de 0,5-1.5 cm de largo, y hasta
de 4 mm de ancho, 3-nervadas, obtusas, bordes enteros, base cuneada,
sésiles o subsésiles, cara superior verde-obscura, levemente pubescente,
inferior verde-grisácea y con pubescencia blanquecina. Flores blancas,

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•

FJG.

3. - Spiraca cancsccns D. DoN var. myrtifolia

ZABEL,

rama florífera,

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X

1

�-12-

•

F1G. 4. -

X

Spiraca oxyodon

ZABEL,

rama vegetativa y rama florifera , &gt;~

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�-13-

hermafroditas. pedunculadas, dispuestas en corimbos desinfloros. sobre
ramitas del año y hasta de 2 cm de diámetro, pedicelos pubescentes;
estambres tan largos o más largos que los pétalos.
Especie originaria de la región de los Montes Himalaya.
,Uaterí.al estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barren. leg. W. Barrett, XI-1950 (BAB. 76.120).

Obs. -

Poco cultivada.
4. Spiraea oxyodon

ZAB.

(Fig. 4)
ZABEL in Garten=eit. (Wittmack) 3:195. 1884.

Arbusto de ramitas morenas, sub-glabras, muy levemente angulosas,
yemas con escamas pubescentes en el dorso, follaje caedizo. Hojas
obovadas u oblongo-obovadas, de 18-25 mm de largo, por 5-8 mm de
a ncho, obtusas, márgenes enteros y flexuosos o dentados en la parte
superior y cerca del ápice, angostándose hacia la base, cara superior
Yerde-obscura, con fina pubescencia a lo largo de las nervaduras,
cara inferior verde-clara, pubescente a lo largo de las nervaduras; pecíolo corto, pubescente. Inflorescencia umbeliforme, hojosa en la base, a lo
largo de las ramitas del año; pedicelos pubescentes; flores blancas, herma froditas; estambres exsertos.
Se trata de un híbrido entre Spiraea chamaedrifolia y S. media o,
según su propio autor, entre S. flexuosa y S. media .
.Uatcrial estudiado.-· Arqentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. \V. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.113); Castelar, Jardín Botánico Nacional.
ipse. Il-1951 (BAB.).

5. Spiraea cana

WALDST.

et

KIT.

( Figuras 5 y Sa)
\VALDST. et KIT.. Pl. Hung. Bar. III:252, t. 228. 1812. - D1PP. , Handb., La11bh. III:472.
1893. - AsCHERSON et GRAEBN., Syn. Mitte/eu. PI. VI ( 1): 13. 1900.

Spiraea Sieboldii HORT.

Pequeño arbusto, bajo y extendido, brotes pubescentes, parduzcos.
Hojas elípticas, elíptico-oblongas u oblongas, de 0.5-2,5 cm de largo.
obtusas, mucronadas, bordes enteros o raramente con algunos dientes
en el ápice. redondeadas, angostándose hacia la base, cara superior verdegrisácea, algo pubescente, inferior verde-grisácea. pubescente principalmente hacia el margen, pecíolo corto. Flores blancas, hermafroditas,
dispuestas en corimbos pubescentes y hojosos, a lo largo de las ramitas
del año. pediceladas, cáliz, pubescente, estambres tan largos como los
pétalos.
Especie originaria de Croacia y Dalmacia.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. \V. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.123), íbid. , ipse XI-1950 (B.A.B. 76.127).

Obs. preco:.

Parecen existir variedades de esta especie de floración

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�-

F1G.

5. -Spiraea cana

14 -

WALDST.

et KIT., rama florifera, X 1

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�..
-

F1c.

15 -

5a. - Spiraea cana WALDST. et K 1T., rama florifera, X %

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F1c. 6. -

X Spirnca fontcnaysii LEBJ\S, rama florífera, X 1

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6. X Spiraea fontenaysii LEBAS
(Fig. 6)
LEBAS in Reu. Hort.: 300.

1866. - BILLIARD ex ZABEL, Die Strauchig Spiraecn:
219. 1893.
Spiraca fontcnaysicnsis Diecks in DIPPEL, Handb. Laubh. III :490. 1893.
Spiraea fontcnays1~i LEBAS forma alba ZABEI.. in REHDER, Man. Cult. Tr. &amp; Shrubs:
339. 1940.
Spiraca Fontenaysii BILL. var. alba ZABEl. in BAILEY, St Cycl. Horf. III:3214. 1925.
Spiraea Fontcnaysii alba H:&gt;RT.

Arbusto hasta de 1.50 m de altura, ramas erectas o extendidas
oblicuamente, débiles, estriadas, parduzcas, follaje caedizo, brotes pubescentes. Hojas oval-oblongas a oblongo-elípticas, de 1,5-4 cm de largo,
obtusas, redondeadas en la base, bordes aserrados en la mitad superior,
enteras cuando jóvenes, generalmente glabras verde-claras en la cara
superior y verde-azuladas en Ja inferior, penninervadas, cortamente pecioladas. F lores blancas hermafroditas, dispuestas en panículas terminales,
piramidales, de 3-7 cm de largo y otro tanto de ancho, pubescentes; pedicelos has ta de 6 mm de largo; estambres tan largos como los pétalos.
Híbrido obtenido aproximadamente en el año 1866, entre Spiraea
canescens y S. salicifolia.
/lif atería[ estudiado. - Argentina: provincia de Buenos A íre.o. Merlo. Vivero Barrett. Jeg. W. Barrett, XII-1950 (BAB. 761 17) ; C astelar. ipse, I-1951 ( BAB.).

6 a. X Spiraea fonte naysii forma rosea ( LEBAS) ZABEL
ZABEL, Die Strauch. Spiraeen, 84. 1893.
S. Fontenaysii rosca LEB.\S in Rru. Hort.:300.

1866.

Se caracteriza por poseer flores de color rosado.
Material &lt;'studiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.114); ibíd., ipse, 7-XI-1950 (BAB. 76.127).

7. Spiraea D ouglasii HooK.
( Fig. 7)

HoOK., Fl. Bor. [:172. 1833; Bot. Mag. LXXXV, 5151. 1859.

LEMAIRE in Rev. Hort.:
101, t. 29. 1846. - PAXTON, Bot. Mag. XII, t. 195. 1846; Fl. des Serres 2,
t. 2. 1846.
Spiraea tomentosa RAFIN., New Fl. Amer. III:62. 1836.
Spiraea argentes HORT.

Arbusto de 0,50-2,50 m de a ltura, abundantemente ramificado, brotes
tomentosos, pardo rojizos. Hojas oblongo-elípticas a oblongo-cuneadas
de 3-10 cm de largo, aserradas más o menos hasta la mitad, obtusas o
sub-agudas, cara superior de color verde-obscuro e inferior blanco- tomentosa, pecíolo de 3-4 mm de la rgo. F lores rosadas o rosado-lilas, reunidas

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�-

F1c. 7.

18-

Spiraca Douglasii HooK., rama f!orifera, X 1

•
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�-

F1G.

8.-

19 -

Spiraca fulvcsccns 01PPE!., rama flor ifer.a. aprox.

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x

2-)

�-

20-

en densas y tomentosas panículas terminales, espiciformes o anchamente
piramidales, de 10-20 cm de largo; estambres largamente exsertos,
aproximadamente del doble del largo de los pétalos; cáliz tomentoso,
sépalos reflexos; pétalos obovados; ovario glabro; pedicelos blanco tomentosos. Folículos de 1-3 mm de largo, glabros, lustrosos, con estilos terminales persistentes y extendidos.
Especie originaria del oeste de los Estados Unidos de Norte América.
M afcrial estudiado. - Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, Xl-1950 (BAB. 76.119.)

Obs. - Florece a mediados de verano, produciendo abundantes
flores muy vistosas por su color rosado y sus estambres largamente
exsertos; se trata de una especie escasamente cultivada en nuestro país.

8. X Spiraea fulvescens

D1PPEL

(Fig. 8)
Handb. Laubh. III:490. 1893.
Spiraca angustifolia D1PPEL, op. cit. 1!1:487. 1893 ('alba X Douglasii").
Spiraea californica HORT.

D!PPEL,

Arbusto de ramas amarillentas a parduzcas, estriadas, pubescentes.
Hojas oblongas u oblongo-ovadas, más bien agudas, tercio superior desigualmente aserrado, atenuadas en la base, hasta de 6 cm de largo por
2 cm de ancho, cara superior verde-obscura, con pubescencia corta y
suave, hipofilo gris o gris blanquecino, densamente tomentoso; pecíolo
pubescente, hasta de 5 mm de largo. Panículas pubescentes hasta de
15 cm de largo; flores rosadas; estambres aproximadamente del doble
del largo de los pétalos.
Híbrido obtenido entre Spiraea Douglasii y S. tomentosa.
Material estudi'ado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.118); Castelar, ip.se, I-1951 (BAB.).

9. Spiraea prunifolia Sma. et Zucc.
(Fig. 9)
et Zucc .. FI. Jap. 1:131, t. 70. 1840. R.ehd., Blbl. Cult. Tr. &amp; Shrubs:233. 1949.
Spicaca prunifolia var. plena ScttNEID., III. Handb. Laubh. 1:451. 1905 - REHD., Man.
Cult. Tr. &amp; Schrubs: 329. 1940.
Spicaea prunifolia var. flore pleno HORT.
S1EB.

Arbusto de unos 2 m de altura, ramitas erectas y débiles, corteza
rojiza, cenicienta, brotes pubescentes, más o menos angulosos. Hojas
elípticas u ovadas, de 2-5 cm de longitud, agudas, finamente dentadas, más o menos en la mitad superior, atenuadas en la base o algo
redondeadas, glabras, finamente pubescentes en el envés, de color verde-

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�-21 -

F1G.

9. - Spiraca prunifolia

S1EB.

et Zucc., rama florifera,

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X

�-

22

I

F1G. 10. -

X

Spiraca Vanhouttci (BRIOT.)

ZABEL,

rama florífera, X 1

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�-

23 -

claro y lustrosas en el haz, pecíolo hasta de 5 mm de largo. Flores blancas,
dobles, de 1 cm de diámetro, reunidas en pequeñas umbelas sésiles con
3-6 flores, pedicelos débiles; pétalos anchamente obovados. Folículos
extendidos, glabros.
Especie originaria de China.
Material estudiado. -Argentina, provincia de Buenos Aires, Castelar. Estación
EXiperimental Central, leg. M. J. Dimitri, 5-IX-1946 (BAB. 67.696); Merlo, Vivero
Barrett, leg. W. Barrett, X-1950 (BAB. 76.124).

Obs. - Vistoso e interesante arbusto de floración precoz, cuyo
follaje tórnase dorado en el otoño.

1O. X Spiraea Vanhouttei ( BRlOT. )

ZAB.

(Fig. 10)
ZABEL in WITTM Garten-Zcit. 111:496. 1884.
Spiraea aquilegifolia PALL. var. Vanhouttci BRtOT in Rev. Hort.: 269. 1866. in Rev. Hort.: 260. 1876.

CARR.

Arbusto hasta de 2 m de altura, ramitas extendidas y péndulas,
brotes glabros. Hojas rómbico-ovadas a rómbico-obovadas, de 2-4 cm de
largo, agudas, serradas, redondeadas o cuneadas en la base, glabras.
de color verde-obscuro arriba, más claras en el envés. Flores blancas.
reunidas en umbelas plurifloras, simples o en racimos umbeliformes; sépalos erectos o extendidos; pétalos orbiculare~á; estambres más cortos que
los pétalos.
Híbrido entre Spiraea cantoniensis y S. trilobata.
Material estudiado. - Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, 20-IX-1950 (BAB. 76.139).
Provinc'ia de Eva Perón, General Pico. Vivero Pampeano, leg. J. Williamson
2-X-1933 (BAB. 47.434).

Obs. -

Arbusto muy decorativo, de floración precoz.

11. Spiraea cantoniensis LouR.
(Fig. 11)
LouR., Fl. Coch. 1:322. 1790.
Spiraea lanceolata Porn. in LAM. Encyc. VII:354. 1806.
Spiraea Reevesiana LtNOL., Bot. Reg. XXX, t. 10. 1844.
Spiraea corymbosa Roxs. in DtPPEL, Handb . Laubh. fII:468. 1893.
Spiraea chamaedryfolia TttuNB. in DtPPEL, loe. cit.
Nombre vulgar. - "Corona de novia", "corona de novios".

Arbusto hasta de 1,50 m de altura, porte globoso, ramas extendidas
oblicuamente o péndulas en sus extremos, brotes pardo-rojizos, glabros.
Hojas rómbico-oblongas a rómbico-lanceoladas, de 3-6 cm de largo.
agudas, aserradas, dentadas o 3-lobadas, cuneadas, de color verde-obscuro
en la cara superior, más pálidas en el envés, penninervadas, pecíolo de

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A
F1G. 11. - Spiraea canfonicnsis LouR., A, rama florífera, X
de una flor, muy aumentado.

YJ;

B, corte longitudinal

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�-

25 -

6-8 mm de largo. Flores blancas, reunidas en densas umbelas o racimos
umbeliformes, glabros, bracteolados; estambres más cortos o tan largos
como los pétalos; pétalos suborbiculares a ovales. Folículos paralelos,
glabros, estilos persistentes, extendidos.
E specie originaria de China y Japón.
Material estudiado. -Argentina, Capital Federal, Palermo, leg. M. J. Dimitri,
5-IX-1946 (BAB. 67.690: Parque Tres de Febrero, leg. M. J. Dimitri, 18-IX-1946
(BAB. 67.718); P laza Hotel de Inmigrantes, leg. Dimitri y Ria) Alberti, 2-X-1945
(BAB. 66.785); Facultad de Agronomía y Veterinaria, leg. E. C. Clos nº 4664, 12-X1924 (BAB.); Plaza San Martín, leg. Muñez, 10-X-1930 (BAB. 45.470); Merlo,
Vivero Barrett, leg. W. Barrett, X-1950 (BAB. 76.125).
Provincia de Buenos Aires· 25 de Mayo, leg. R. Castro, 20-IV-1934 (BAB. 50.214):
Junín, leg. Lahitte y Clos nº 90, 12-X-1929 (BAB.); Lanús, leg. Petrillo, 29-X-1938
(BAB. 59.523); Santa Catalina , Llavallol, leg. E. C. Clos nº 2384, l 9-IX-1926
(BAB.).

Obs. - Se trata de una especie profusamente cultivada en los
parques y jardines de la Capital Federal y alrededores. Florece en los
meses de septiembre a noviembre.
11 a. Spiraea cantoniensis LouR. var. lanceata

ZAB.

ZAB. in BEtSNER y otros, Handb. Laubh. Ben.: 152. 1903.
BAtt.EY, Man. Cult. PI.:
498. 1949.
Spiraea Rccucsiana LtNDL. var. flore pleno HoRT. ex PLA:-ICH. in F/. des Serres XI:
45. 1856.

Variedad caracterizada por s us flores dispuestas en corimbos umbeliformes, blancas, dobles y por sus hojas lanceoladas, dentadas en su
mitad superior.
Material estudiado. - Argentina: Capital Federal, Facultad de Agronomía y
Veterinaria, leg. E. C. Clos n• 4443, 21-X-1930 (BAB.).

12. X Spiraea blanda

ZABEL

(Fig. 12)
ZABEL in Dcutch. Gartcnzcitung: 496. 1884.
Spiraca Rceuesiana robusta HoRT.
Spiraea Rccuesiana noua HORT.

Arbusto de hojas ovadas a oblongas, de 3, 5-6 cm de largo, aserradas
en la mitad superior, glabras en el haz y con pubescencia gris en el envés,
a tenuadas en ambas puntas, pecíolo de 1- 1.5 cm de largo. Flores blancas,
dispuestas en corimbos o cimas umbeliformes, con pubescencia sedosogrisácea, sépalos extendidos, lanceolados, agudos; estambres más cortos
o casi tan largos como los pétalos.
Híbrido obtenido hacia el año 1880 entre Spiraea cantoniensis y
S. chinensis.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero
Barrect, leg. W. Barrett, XIl-1950 (BAB. 76. 11 6).

Obs. - Se trata de una especie muy poco cultivada en nuestro país.

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�-26-

F1G.

12. -

X

Spiraea blanda

ZABEI.,

rama florifera,

X

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Yz.

�-

F1G. 13. -

27 -

X Spiraca infle.~a K. KocH., rama florífera, X l.

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�-

28 -

13. X Spiraea inflexa K. KocH.
(Fig. 13)

K. Koc11 in Gartcnflora III:105, 1854. - D1PPEL, Handb. Laubh. III:473. 1893.
Spiraca conferta ZABtL in Gartenzeitung III:495. 1884. - DiPPEL, loe. cit. 1893.

Pequeño arbusto de follaje caedizo, ramitas rojizo-cenicientas, brotes
glabros. Hojas ovadas a oblongo-lanceoladas, hasta de 2 cm de largo,
3-nervadas, obtusas o agudas, erectas, con el tercio superior aserrado,
atenuadas en la base, cortamente pecioladas. Flores blancas, hermafroditas, reunidas en umbelas plurifloras, simples, dispuestas a lo largo de
las ramitas del año, largamente pediceladas, pedicelos glabros; estambres
inclusos, tan largos como los pétalos.
Híbrido entre Spiraea cana y S. crenata
Material estudiado. - Provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg. W.
Barrett, XII-1950 (BAB. 76.135)

Obs. - Especie que comienza a difundirse en nuestro país. Florece
en el mes de octubre.

14. Spiraea Thunbergii

SIEB.

(Fig. 14)
S1EBOLD ex BLUME, Bijdr. FI. Ncdcrl. lnd. 1115. 1826. - DiPPLL, Handb. Laubh.
Ill:462. 1893. - Addisonia UI, t. 112. 1918.
Spiraca japonica RAFIN., Ncw Fl. Am. III:71. 1836. - Sylua Tc/lur.; 151. 1838, non
LIN!'I. f.
Spiraea crcnata THU:\B. Fl. jap.; 210. 1784. - D1PPEL, HANDB. LAUBH. III:462. 1893
non L1NN.

Arbusto hasta de 1 m de altura, muy ramificado desde la base,
ramitas angulosas, pardo-rojizas. Hojas líneal-lanceoladas, de 1-~ cm
de largo, agudas, dentado-serradas, enteras o casi en el tercio inferior,
atenuadas en la base, glabras, con 5-7 pares de nervaduras; pecíolo de
1-3 mm de largo. Flores blancas, largamente pediceladas, reunidas en
umbelas simples o en cimas umbeliformes; sépalos oval-triangulares;
pétalos obovados a suborbiculares, más largos que los estambres.
Folículos divergentes, con estilo terminal persistente y extendido.
Especie originaria de China y Japón.
Material estudiado. - Argentina: Capital Federal, leg. E. C. Clos. 22-VIII-1931
(BAB. 45.894); Facultad de Agronomía y Veterinaria, leg. Clos y Lahitte, 24-Vl1I1932 (BAB. 46.016); Vivero Roma, leg. E. C. Clos, nº 5132, 30-III-1933 (BAB.);
Jardín Botánico Municipal, Jeg. E. C. Clos y Lahitte, IX-1923 (BAB. 46.031).
Provincia de Buenos Aires: Coronel Brandsen, leg. E. C. Clos y M. J. Dimitri,
9-IX-1943 (BAB. 65.378); Los Cardales, leg. E. C. Clos y M. J. Dimitri, 8-VI-1944
( BAB. 65.731), Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, 24-VIII-1950 ( BAB. 76.133).
Provincia de Eva Perón: General Pico, Vivero Pampeano, leg. J. Williamson,
4-XII-1933 (BAB. 48.178 y 47.210).

Obs. - Pequeño arbusto muy decorativo, de follaje verde-claro.
Florece en los meses de primavera.
f

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�-29 -

FrG. H. -

Spiraea Thunbergii SrEB., rama florifera, X 1

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�-30-

F1G.

15. -

&gt;-. Spiraca Billi&lt;Jdii

Hl'.Rl!'\CQ,

rama florifcra,

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X

Vi

�- 31 -

15. X Spiraea Billiardii HERINCQ.
(Fig. 15)
HERINCQ., L'J-lort. Franc. V:24, t. 2 ("Spiraea Billardi"). 1855. - D1PPEL, J-land.
Laubh. III:486. 1893. - M omLLEF. Trait. Arb. et Arbris. I : 1363. 1892-1898.

Arbusto hasta de 2 m de altura, ramitas morenas. pubescentes.
Hojas oblongas a oblongo-lanceoladas, de 4-8 cm de largo, agudas o
s ub-agudas, bordes profundamente simple o doblemente serrados, excepto
en el cuarto inferior, atenuadas en la base, penninervadas, de color verdeesmeralda en la cara superior, glabras y verde-azuladas en la inferior,
tomentulosas o a veces glabrescentes o glabras; pecíolo de 1-2 mm.
F lores rosadas o purpurinas, pediceladas, dispuestas en largas panículas
terminales, piramidales, de 10-20 cm de largo, tomentosas y bracteoladas; estambres exsertos.
Híbrido entre Spiraea Douglasii y S. salicifolia .
Material estudiado - Argentina: provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrctt, leg. W . Ba rrctt, XIT-1950 ( BAB. 76.117).
Provincia de Eva P erón : General Pico, Vivero Pampeano, leg. J. Williamson.
19-IIl- 1934 (BAB. 49.006).

Obs. - Posiblemente pertenezcan a esta especie las plantas conocidas con los nombres de Spiraea Lenneana y S. M enziessii triunphante,
cultivadas excepcionalmente en nuestro país.
16. Spiraea japonica L. f. forma ruberrima (ZABEL} ScHNEID.
(Fig. 16)
Sctt1'EID., ll/. Handb. Laubh. 1:475. 1905.
Spiraea ¡aponica var. rubcrrima HoRT. ex ZABE L. Die Strauch. Spiraecn, 65. 1893.
Spiraca atrirosea HoRT.

Arbusto de unos 60 cm de altura, ramitas glabras o pubérulas
cuando jóvenes. Hojas ovales, oval-elípticas a elípticas. atenuadas en
a mbas puntas, aserradas desde el tercio inferior hacia el ápice, agudas,
de 2-8 cm de largo, verdes en el ha z y con n ervadura central algo
pubescente, verde-azuladas o glaucescentes y glabras en el envés; pecíolo
de 1-3 mm de largo. Flores de color rosado-intenso, dispuestas en
corimbos terminales pubérulos, bien a biertos; estambres notablemen te
cxsertos.
Forma posiblemente originaria del oeste de China.
Material estudiado. - Provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrett, leg.
W. Barrett, XII-1951 (BAB.).

16 a. Spiraea japonica var. ovalifolia FRANCH.
FRANCH in Nouv . Arch. Mus. Hist. Nat. Paris, ser. 2, 8:218 (Pl. David. II :36.
1888). 1886.
Spiraca callosa alba HORT.

Esta variedad se caracteriza por s us flores blancas y sus hojas
ovales a elíp ticas .
Material estudiado. - Provincia de Buenos Aires, Merlo, Vivero Barrctt, leg.
\V. Barrett, XII-1951 ( BAB.).

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F1c. 16. -

Spiraea japonica L.

f.

32 -

forma rubccrima (ZABEL) SCH"IEID., rama florífera, X 1

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�-- 33 -

F1c. 17. -

X Spiraca Bl!ma/da BuRv., rama florífera, X 1

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14

17. X Spiraea Bumalda BuRV.
(Fig. 17)
Burv., Rcv. Hort. Bclg. et Etrang. XVII:12. 1891. - D1PPEL. Handb. Laubh. III:
479. 1893.
Spiraea pumila ZAB. ex DIPPEL, loe. cit. 1893.
Spiraea pumila glabra HoRT.
Spiraea japonica L!NN. f. var. Bumalda BEAN Trees &amp; Schrubs Brit. ls. II:536. 1914.

Arbusto hasta de 1 m de altura, ramas erectas, brotes glabros.
levemente angulosos. H ojas ovado-lanceoladas, profunda y doblemente
aserradas, excepto en el 1/5 inferior, glabras, hasta de 7 cm de largo.
penninervadas, ápice agudo, pecíolo 1-2 mm de largo. Flores rosadas o
blanco-rosadas, pediceladas, reunidas en grandes corimbos o fascículos
globosos. Folículos divergentes.
Híbrido entre Spiraea japonica y S. a/biflora.
Material estudiado. -Argentina: Capital Federal, Vivero Pedro S. Botta, leg.
E. C. Clos, 5-1-1933 (BAB. 46.723) y (BAB. 46.698); Parque Tres de Febrero, leg.
Marzocca, 10-1-1950 (BAB.).
Provincia de Buenos Aires: Presidente Perón, leg. E. C. Clos, nº 5979, 18-II-1936
(BAB.); Merlo, Vivero Barrett, leg. W. Barrett, XII-1950 (BAB. 76.134).

Obs. - Su origen híbrido y su descendencia de Spiraea japonica
la asemejan a esta última, de la cual difiere por su hábito más bajo y
erecto y sus brotes angulosos. Existe una variedad hortícola denominada "Anthony Waterer" ( 1 ) , caracterizada por su porte más bajo y
compacto, hojas más angostas y flores de color carmín.
Material estudiado. - Provincia de Buenos Aires: Merlo, Vivero Barrett, W.
Barrett, 7-XI-1950 (BAB. 76.132); Castelar, Jardin Botánico Nacional, ipse, 11-1951
(BAB.).

18. Spiraea albiflora ( MIQ.)

ZAB.

(Fig. 18)
ZABEL ex DIPPEL, Handb. Laubh. 111:478, fig. 223. 1893.
Spiraea callosa THUNB. var. a/biflora M1Q. in Ann. Mus. Bot. Lugd. Batav. 111:33. 1864.
Spiraea callosa alba CLEMENCEAU in Rev. Hort.: 320. 1868.
Spiraea japonica L1NN. f. var. alba HoRT. ex N1cH., Dict. d'Hort. V:IOl. 1898-1899.
Spiraea leucantha LANGE in Bot. Tidsskr. XIll:30. 1882.

Pequeño arbusto de unos 0,50 m de altura, ramas erectas, brotes más
o menos angulosos, glabros o casi. Hojas lanceoladas, de 5-7 cm de
largo, acuminadas, mucronadas, groseramente aserradas o doblemente
aserradas, más o menos hasta el tercio inferior, cuneadas, glabras, cortamente pecioladas. F lores blancas, reunidas en densos corimbos terminales
o laterales, sobre brotes del año, siendo el terminal generalmente de mayor
tamaño que los laterales; estambres exsertos, disco notable; sépalos
reflexos en el fruto. Folículos erectos, paralelos o levemente divergentes.
Especie originaria de Japón.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Eva Perón, General Pico, Vivero
Pampeano, leg. J. Williamson, 19-111-1934 (BAB. 48.996).

Obs. - Es una especie muy poco cultivada en nuestro país y que
merece difundirse por la vistosidad de sus corimbos plurifloros. F lorece
a fines de verano.
(') Gard. Chron. fil. XIV:365, fig. 57. 1893. (Spiraea Bumalda var. Anthony•
watereri MoLDENKE in Boissiera VII. 3. 1943).

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F1G.

35 -

J8. - Spiraea a/biflora ( M 1Q.) ZABEL, rama florífera, X 1

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FIG.

19. -

X

36 -

Spiraca superba ( FROEB.) ZA BEL, rama flori fera, X 1

•

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37 -

19. X Spiraea superba ( FROEB.) ZAB.
(Fig. 19)
ZABEL, Die Sfrauchiy-Spiraecn.: 73. 1893.
D1PPEL, Handb. Laubh. III:479. 1893.
Spiraea callosa THUNB. var. supcrba FROEB. ex ZABEL /oc. cit. 1893, pro. syn. DiPPEL.
loe. cit. 1893.

Pequeño arbusto con ramitas estriadas, erectas, pardo-obscuras brotes prontamente glabros. Hojas elíptico-oblongas a oblongas, de 4-7 cm
de largo. agudas, simple o doblemente aserradas hasta la base. atenuadas.
comúnmente glabras. Flores rosadas o blanco-rosadas, reunidas en un
corimbo único, pubescente o glabro: estambres exsertos; pétalos orbiculares, suborbiculares o anchamente obovados; disco notable; sépalos reflexos. Folículos paralelos.
Híbrido entre Spiraea a/biflora y S. corymbosa.
M atcriai estudiado. - Argentina: Capital Federal. Vivero Scarponi, leg. E. C.
Clos nº 5077, 16-III-1933 (BAB.).

II. PHYSOCARPUS ( 1 )

(

CAMBESS.) MAXIM.

Act. Horf. Pctrop. Vl·219. 1879. -FOCKE !n E:-;GL. u. PRANTL, Pfian;:.
III (3):14. 1894.
SPIRAEA LINN .. Sp. Pi.: 489. 1753, pp.
OPULASTER MEDIC., Pfi. Anat. II·I09. 1799, nom. subnud.; KuNTZE, R.cv. Gen. Pi.
II: 449. 1891, nom subnud.
SPIRAEA sect. PHYSOCARPUS Cambesseres i•1 An. Sci. Nat. Bot. 1:239, 385.
1824. - DC., Prod. 11:542. 1825.
PHYSOCARPA RAFIN., New. Fl. N. Amer. IIJ:73. 1838.
NEILLIA scct. PHYSOCARPUS BE~TH. et HooK. f .. Gen. Pi. I.612. 1865.

MAXIM.

Flores blancas o rosadas, numerosas. hermafroditas, dispuestas en
racimos umbeliformes terminales, receptáculo acopado; sépalos 5, valvados; pétalos extendidos, sub-orbiculares. algo más largos que los sépalos;
androeceo con 20-40 estambres; gineceo con 1-5 pistilos, más o menos
connados en la base, ovario 1-locular, placenta parietal; frutos folículos
hinchados, dehiscentes a lo largo de ambas suturas longitudinales; semillas 2-5, amarillas, pulidas. sin ala.
Arbusto de follaje caedizo, corteza exfoliable en láminas delgadas;
hojas alternas, pecioladas, simples y comúnmente 3-lobadas y 3-nervadas
desde la base.
Este género consta de unas 12- 13 especies de Norte América y
una del nordeste de Asia.
Especie lectotipo: Spiraea opulifolia L. ( Physocarpus opulifolius
(L.) MAX!M).
(') Physocarpus: Nomina consewanda, cf. Regi.
n• 3316, 1906; significa fruto hinchado.

lntern. Nomcncl.

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Bot.: 81.

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3b -

/)
F1G.

20.-Physocarpus intermcdius (R voe.)

"

SCHNEID.,

rama, frutos y semilla,

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X

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Foc. 21. - Oui//aja

•••'1/i,,.,¡, MA.,.,

&lt;ama flo&lt;ife,a,
muy aumentada.

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frut~.

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J, B, flo&lt;,

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1. Physocarpus intermedius ( Rvoa.)

ScHNEID.

(Fig. 20)
ScHNEID., lll. Handb. La11bh. 1:807. 1906.
Opu/astcr intcrmedius RYDBERG in Britt., Man. F/. N. Stat. Can.:-!92. 1901.
Opulaster Ramalcyi A. NELSON in Bot. Ga=. XXXIV:367. 1902.
Opu/astcr opulifolius var. intermcdius (Rvos.) FARWELL in Rep. Mich. Acad. Sci.
XX:l79. 1918.
Neil/ia intermedia (Rvos.) BEA:'\ in Kcrl' 8111/.: 224. 1934.

Arbusto erecto hasta de 1,50 m de altura. brotes más o menos
glabros. hojas caedizas, alternas, suborbiculares a ovadas, de 2-6 cm de
largo, sub-redondeadas o anchamente atenuadas en la base, en su mayoría levemente 3-lobadas. lóbulos obtusos, crenado-aserrados. lóbulo apical sub-agudo, glabras o levemente pubescentes, especialmente sobre las
nervaduras, en la cara inferior; flores de más o menos 1 cm de ancho.
dispuestas en corimbos densos, cáliz pubescente; folículos 3-4. acuminados, pubescentes, de casi el doble del largo de los sépalos.
Especie originaria de los Estados Unidos de Norte América.
Ro~a.

Material cstudiado. - Argentina: provincia de Buenos Aires. Luj,1n. Vivero Santa
leg. Dimitri y Ria) Alberti, 5-V-1948 (BAB. 76.155).

III. QUILLAJA ( 1 )

MOL.

Molina. Sagg. St. Nat. Chile: 354. 1782.
SMEGMADERNOS R. et P .. Syst. Vcg.:287. 1798.
CULLA Y MoL. ex STEUD .. Nom. ed. Il ( 1) :452. 1840.
FONTENELLEA ST. H1L. et TUL. in Ann. Soc. Nat. XVII(2): 1-fl. 1842.

Flores polígamo monoicas o dioicas; cáli:: con 5 sépalos oval agudos.
persistentes; corola con 5 pétalos espatulados, fijos a los senos del disco
floral. caedizos; estambres 1O, biseriados, la serie anterior soldada po:
debajo de: los lóbulos del disco, la interior debajo del gineceo y alterna
con la precedente; disco muy desarrollado, 5 lobado; ovario 5-dialicarpelar, carpelos multiovulados; estigmas subulados. Folículos en número
de 5, radiales, bivalvos; semillas numerosas con ala apical.
Arboles de hojas .alternas, simples, coriáceas o subcoriáceas, persistentes; estípulas pequeñas, caedizas. Inflorescencias en panículas axilares.
paucifloras.
Este género comprende tres o cuatro especies sudamericanas (Perú,
Chile y sur de Brasil) .
CLAVE PARA LA DETERMINACION DE LAS ESPECIES
A. Hojas lanceoladas a oblongo-lanceoladas, agudas, de 1-1.5 cm de ancho.
1. Q. brasiliensis
AA. Hojas elipticas, generalmente obtusas, mayores de 1.5 cm de ancho.
2. Q. saponaria
(') Derivado de "quillay". nombre vulgar de Q. saponaria. provem~nt~ de:
"cullum", voz; araucana que significa lavar Ja cara. posiblemente por el uso de su
cortez;a, que forma espuma con el agua, debido al contenido de saponinas.

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1. Quillaja brasiliensis

MART.

(Fig. 21)
MART., Syst. Mat. Med. Eras.: 127, 1824-1826; Fl. Eras. fase. XIV (2) :58, t. 20. 1867.
Fontenellea brasiliensis A. ST.-HIL. et T u LASNE in Ann Se. Nat. sér. 2, XXVII: 142,
t. 7. 1842.

Arbol de unos 7 m de a ltura, muy ramificado, ramas oblicuamente
extendidas, corteza negruzca muy fisurada, follaje persistente, ramitas
verrugosas, de color moreno-negruzco; hoj'as alternas, subcoriáceas, lanceolad as a oblongo-lanceoladas, de 5-1 O cm de largo por 1-1,5 cm de
ancho, cara superior verde-obscura e inferior verde-amarillenta, glabras,
obtus'as o sub-agudas, o con un pequeño mucrón, base atenuada, márgenes
enteros hasta sinuado-paucidentado con dientes sub-obtusos, penninervadas; pecíolos de 1-2 mm de largo; flores reunidas en pequeños corimbos
axilares, de unos 12 mm de diámetro, pediceladas, cáliz tomentoso exteriormente, sépalos lanceola do-triangulares, pétalos oblongo-espatulados,
igual o más largos que los sépalos, disco notable, con 5 gr'andes lóbulos
opositisépalos; fruto formado por 5 folículos dispuestos estrelladamente.
connados en la base, tomentosos, semillas negruzcas, de unos 5 mm de
largo por 2 mm de ancho, ala unilateral, papirácea, hasta de 1 cm de
largo por 7 mm de ancho.
Material esfodiado. - Argentina: Ciudad de Buenos Aires, Parque Tres de Febrero,
Dimitri y Marzocca, 2-X-1951 (BAB. ).

2. Quillaja saponaria MoL.
(Fig. 22).
MOL., Sagg. St. Nat. Chile: 175 y 354. 1782; Comp. Hist. Nat. Chile I:l87. 1788. HooK., Bot. Mag. LXV, t. 7568. 1897.
Smegmadermos emarginata R. et P., Syst. R.eg.: 288. 1798.
Smegmaria emarginata WILLD., Sp. Pi. IV ( 2) : 1123. 1806.
Quillaja Molinae DC., Prod. II:547. 1825.
.
Quillaja Poeppigii WALP., R.ep. II:52. 1843.
Nombre vulgar. - "Quillay", "quillai" .

Arbol de follaje persistente, hasta de 10 m de altura. Hojas
elípticas, obtusas o sub-agudas, enteras, o groseramente paucidentadas,
glaoras y subsésiles. Flores reunidas en panículas paucifloras, axilares;
cáliz tomentoso exteriormente, sépalos oval-triangulares; corola blanca,
pétalos más largos que el -cáliz, unguiculados. Folículos estrellados,
bivalvos.
Especie originaria de Chile.
Material estudiado. - Argentina: Capital Federal, Saavedra, leg. E. C. Clos,
n• 3645, 3-III-1928 (BAH.): íbid., ipse, 3~I- 1928 (BAB. ); Jardín Botánico Municipal,
leg. E. C. Clos, n• 874 (BAB.).
Provincia de Mendoza: Parque San Martín, leg. M arzocca y Molinari, I-1'950
(BAB. 73.968).
República de Chile; Santiago, leg. E. C. Clos n• 7477, 2-II-1948 (BAB.); provincia de Santiago, ipse, XII-1909 (BAB.).

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F1G. 22. -

Ouil!aja saponaria Mot., rama fructífera, X

YJ

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F1c.

43 -

23. - Exochorda racemosa (LINDL.) R EHO.: A. rama f!orífera, X
corte longitudinal, aprox. X 2 Yz

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Yz;

B. flor.

�-

44 -

IV. EXOCHORDA ( 1 ) L1NoL.
LJNDL., in Gard. Chron.: 925. 1858.

Flores blancas, polígamo dioicas, cáliz anchamente turbinado, sépalos 5, cortos e imbricados; pétalos 4-5. obovados; estambres 15-30,
dispuestos en 2-3 series, insertados en el margen de un disco notable;
filamentos breves; ovario 5 carpelar, carpelos connados, estilos libres.
Cápsula 5 angulosa, dehiscente, semillas aladas, en número de 1-2 por
carpelo.
Arbustos de hojas caedizas, simples, alternas, membranosas, enteras
o aserradas. Inflorescencias en racimos terminales, flores con pedicelos
bibracteolados.
Este género comprende aproximadamente 4 especies del centro y
este de Asia.

1. Exochorda racemosa ( L1NoL.) REHD.
(Fig. 23)
REHD.

in

BAILEY,

St. Cyc. Hort. 1: 1194. 1914.

Amelanchi&lt;'r raccmosa L1NDL., Bot. Rcg. XXXIII, t. 38. 1857.
Spiraea grandiflora HooK., Bot. Mag. LXXX, t. 4795. 1854.
Exochorda grandiflora (HooK.)

Ll"DL.

in Gard. Chron.:925. 1858.

Arbusto de 3-5 m de altura, glabro, ramitas débiles y extendidas. Hojas membranosas, elípticas, oblongas u oblongo-obovadas, de
3-6 cm de largo, obtusas o subagudas, mucronadas, enteras o levemente
aserradas cerca del ápice, cuneadas en la base, pecíolo hasta de 8 mm
de largo. Racimos con 6-10 flores, de 3-4 cm de diámetro cada una,
blancas, inodoras; sépalos petaloideos; pétalos suborbiculares, unguiculados; estambres 15. dispuestos en 5 fascículos opuestos a los pétalos.
Especie natural del este de Asia.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Eva Perón, General Pico, Vivero
Pampeano, leg. J. Williamson, 20-IV-1933 (BAB. 47.263).

Obs. - Especie escasamente cultivada en nuestro país; florece a
fin de septiembre. Se multiplica por estacas, acodos y semillas.

(') Del griego "exo .. (externo) y .. chorde .. (cordón), por referencia al cordón
placentario.

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45 -

V. SORBARIA ( 1 ) A. BR.
A. BRAUN in AscHERS.,

SCHIZONOTUS

LtNDL.

Fl. Brandcnb.:177. 1864.
in

Kcw. Bul.:139. 1926.

BASILIMA RA!'., Ncw Fl. Am. III:75. 1836.

Flores hermafroditas, pequeñas; cáliz campanulado, sépalos 5.
anchos, breves, y reflexos; corola blanca, pétalos 5, imbricados, ovales
oblongos u orbiculares; estambres numerosos, casi tan largos como los
pétalos; ovario 5-carpelar, carpelos connados en la base, pluriovulado.
Fruto folículo provisto de numerosas semillas pequeñas.
Arbustos de hojas caedizas, imparipinadas, alternas, folíolos aserrados. Inflorescencias terminales, dispuestas en amplias panículas.
Este género comprende aproximadamente siete especies naturales
de la región del Himalaya y este de Asia.
Especie tipo: Sor baria sorbifolia (L.) A. BR.

1. Sorbaria assurgens V1LM. et Bo1s
(Fig. 24)
VtLM. et Bots. Fruticctum Vilmorinianum: 75, 1904. -

REHD. in BAIL., St. Cycl. Hort.

IIl:3193. 1925.

Arbusto de unos 2-3 m de altura, ramas erectas o ascendentes
oblicuamente. Hojas imparipinadas con 13-17 folíolos, opuestos, lanceolados, de 3-4 cm de largo, bordes simples o pluriserrados, largamente
acuminados, base comúnmente redondeada, pubescentes a lo largo de
la nervadura central en la cara inferior, sésiles. raquis liso, pubescente.
Flores reunidas en panículas pubescentes; cáliz glabro; corola blanca; estambres levemente más largos que los pétalos; ovario glabro. Fruto
folículo, glabro.
Especie originaria de China.
Material estudiado. -Argentina: provincia de Eva Perón, General Pico, Vivero
Pampeano, leg. E. C. Clos, 28-XII-1932 (BAB. 46.687 y 46.629).

Obs. - Arbusto muy decorativo semejante a las Spiraeas, siendo
muy apreciado por su follaje de color anaranjado y flores blancas dispuestas en amplias panículas plurifloras. Florece a fines de primavera.
Se propaga por estacas de madera o de raíz.

(') Nomina genérica conservada, cfr. lnt. Rul. of Bot. Nom. in Brittonia VI :65.
1947; el nombre de este género fué dado por la semejanm de sus hojas con Ja~ de
Sorbus americana MARSH.

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�-

F1G.

i6-

2i. - Sorbaria assurgens VJLM et Bo1s, rama florifera, X 1.

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�-

47 -

Fic. 25. - Filiprmdula hexapctala G1us.: planta en flor. X 1: flor aprox. X 2

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�-

48-

VI. FILIPENDULA ( 1 ) [TouRN.] M1LL.
M1LL., Gard. D1ct. Arb.: ed. IV. 1754.
U/maria H11.L Hort. Kew.: 213. 1768.

Flores hermafroditas, pequeñas, blancas, rosadas o purpúreas, dispuestas en panículas de cimas o cimas corimbosas; cáliz 5-lobado, pétalos
5, a veces 4-6 unguiculados; estambres numerosos ( 20-40), insertos
sobre un receptáculo plano o algo cóncavo, filamentos angostos en la
base, disco incospicuo,' pistilos aproximadamente 1O ( 5-15), libres, ovario
1-locular, 2-ovulado. frutos capsulares, indehiscentes, monospermos, semillas péndulas.
Plantas herbáceas, vivaces, rústicas, rizomas cortos y tuberosos;
hojas alternas, interrumpidamente imparipinadas, estipuladas, pecioladas,
pinatisectas o pinatilobadas, con lóbulo terminal alargado.
Aproximadamente 9-12 especies de las zonas templadas del hemisferio norte.
Especie tipo: Spiraea filipendula L. ( Filipendula hexapetala Gn IB.).

l. Filipendula hexapetala G1us.
(Fig. 25)
GJLIB, FI. lit. If:237.
Spiraea Filipcndula L., Sp. PI.: 490. 1753.
U/maria Filipendula H1LL., Hort. Kew.: 214. 1768.

Raíces fasciculadas, filiformes y con pequeños tubérculos. Hojas
en su mayoría basales y radiculares, con aspecto de frondas de 12-40 cm
de largo y hasta 5 cm de ancho; foliolos 12 ó más pares sésiles, oblongos,
pinatilobados, aserrados, imparipinados, de más o menos 2-2.5 cm de
largo; tallo de 0,30-1 m de altura con algunas hojas; flores hermafroditas,
blancas, reunidas en corimbos laxos, de 6-18 mm de ancho, generalmente
6-pétalas; frutos folículos en número de 12, pubescentes, erectos, semicordados.
Origen: Europa, este de Asia, Siberia.
Jeg.

J.

Material estudiado. - Provincia de Eva P('rón: General Pico, Vivero Pampeano,
Williamson, 30-X-1933 (BAB. 46.676).

1
( )
Filipcndula: del latín, hilos colgantes, aludiendo a las raíces, colgantes, filiformes y tuberosas de algunas especies.

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�INSTITUTO DE BOTANICA

•
DIRECTOR
ING. AGRÓN.

ARTURO E. RAGONESE

PERSONAL TECNICO
DIVJSIÓN SISTEMÁTICI\

Ingeniero agrónomo Milan

J.

Dimitri, jefe

Sección Plantas Cultivadas

Ingenieros agrónomos Víctor A. Milano, jefe; Profesor
Edgardo P. Molinari y señor Carlos E. M. Marthi
Sección Plantas lndigen/U

Ingenieros agrónomos Osvaldo Boelcke, jefe; Juan H.
Hunziker; Doctor Argentino Martínez, y señor
Eduardo Grondona
Scc:c;ión !lerbano.s

Señor Florentino Rial Alberti, jefe
Sección Jardín Botánico Nacional

Ingeniero agrónomo Wilfredo Barrett
DIVISIÓN

FJTOGEOGRAFÍI\

Ingeniero agrónomo Raúl N. Martíncz Crovetto, jefe
Sección Malezas y Plantas Tó:cica.s

Ingeniero agrónomo Angel Mar:occa, jefe
Sección Ecología d• las Plantas del Desierto

Ingeniero agrónomo Alberto Soriano, jefe
DIVISIÓN FISIOLOGÍA

lngen!eros agrónomos Enrique M. Sívori, jefe; Pedro
Garese; Serafín Foucault; Bdgardo R. Montaldí, y
Licenciado en Ciencias Naturales Osvaldo Caso.
DIVISIÓN FITOQUÍMICA

Profesor José F. Molfino, jefe
GABINETE DE DIBUJO Y FOTOGRAFÍA

Profesor Bruno G. Piccinini, j.:fe; señor Antonio Rosende
BIBLIOTECA

Srta. Lidia F. Valente

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�FASCICULOS PUBLICADOS

•
Vol. IV, fase. 54: Fagáceas, por M.

J.

Dimitri y V. A. Milano, 1950.

Vol. VIII, fase. 158: Ebenáceas, por A. Marzocca, 1950.
Vol. II, fose. 30: Commelináceas, por E. P. Molinari, 1951.
Vol. VIII, fase. 133: Flacourtiáceas, por M.

J.

Dimitri y F. Rial Alberü, 1951.

Vol. IX, fas&lt;:. 102: Loganiáceas, por V. A. Milano, 1951.
Vol. I, fase. 22: Taxodiáceas, por M.
Vol. VII, fase. 123: Tiliáceas, M.

J.

J.

Dimitri, 1951.

Dimitri y F. Rial Alberti, 1951.

Vol. VII, fase. 120: Ramnáceas, por A. Marzocca y C. Marthi, 1951.
Vol. IV, fase. 52: Juglandáceais, por M. J. Dimitri y V. A. Milano.
Vol. VIII, fase. 148: Araliáceas, por M. J. Dimitri y V. A. Milano.
Vol. IX, fase. 163: Apocináceas, por A. Marzocca, 1952.
Vol. V, fase. 73: Lardizabaláceas, por M.

J.

Dimitri, 1952.

Vol. X, fase. 181: Valerianáceas, por E. P. Molinari, 1952.
Vol V, fase. 77: Calicantáceas, por A. Marzocca, 1952.
Vol. VI. fase. 93 (!): Rosáceas, por V. A. Milano y A. Marzocca.

Se desea canje: Instituto de Botánica, Aráoz 2875, Buenos Aires, República Argentina.

30986.-lmpreso en los T. Gráficos de la Direc. de Jnformaci"ncs del Ministerio de Agricultura y Ganaderia

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                  <text>Aquí se puede acceder a obras monográficas y otros materiales como separatas y literatura gris</text>
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'

'·

,·

MINISTERIO DE ECONOMIA Y OBRAS Y SERVICIOS PUBLICOS
SECRETARIA DE AGRICULTURA, GANADERIA, PESCA Y ALIMENTACION
SUBSECRETARIA DE AGRICULTURA, GANADERIA Y FORESTACION

LECHERIA CAPRINA NACIONAL
"INFORMACION BASICA

DIRECCION NACIONAL DE PRODUCCION Y ECONOMIA
AGROPECUARIA Y FORESTAL
DIRECCION DE PRODUCCION GANADERA

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Agradecemos la colaboración
de todos los productores que con
confianza y gener.Jsidad nos brindaron
la información necesaria para que
esta publicación pudiera ser realidad.
También, en forma muy especial, queremos agradecer
el esfuerzo de técnicos y amigos
que nos ayudaron a difundir las encuestas
en muchos establecimientos
donde no hubiésemos
podido llegar de otra forma.

COORDINACION, RECOPILACION, REDACCION Y DIAGRAMACION
DEPARTAME~ITO DE CAPRINOS, OVINOS Y LANAS
Med. Vet. Andrea R. Schapiro
Ing. Agr. Mal'ce/a Barahona

CON LA COLABORACION DEL
Ing. Prod. Agr. Adrián H. Salinas

Buenos Aires, Julio de 199 7

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�AUTORIDADES

Sr. SECRETARIO DE AGRICULTURA, GANADERIA, PESCA Y
ALIMENTACION

Ing. Agr . Felipe SOLA

Sr. SUBSECRETARIO DE AGRICULTURA, GANADERIA Y FORESTACION

Lic. Jesús LEGUIZA

Sr. DIRECTOR NACIONAL DE PRODUCCION Y ECONOMIA
AGROPECUARIA Y FORESTAL

Ing. Agr. Gustavo ALVAREZ

Sr . DIRECTOR DE PRODUCCION GANADERA

lng. Agr . Marcelo PONDE

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�INDICE

Página
INTRODUCCION

ESTABLECIMIENTOS CAPRINOS LECHEROS

3

PRODUCCION MUNDIAL

7

PRODUCCION NACIONAL

9

RAZAS

12

NIVEL TECNOLOGICO Y MANEJO

15

COMERCIALIZACION DE PRODUCTOS Y SUBPRODUCTOS

22

MERCADOS

25

INFORMACION UTIL

28

BIBLIOGRAFIA

29

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�INTRODUCCION
La Cabra es un animal
doméstico que acompaña al
hombre
desde
tiempos
muy
remotos; su
cría y explotación
permiten obtener Carne, Leche,
Pelo, Cuero y otros subprodu.ctos.

La distribución mundial
de este rumiante menor muestra
que
la
mayor cantidad
de
cabezas
se
concentra
principalmente en los países en
vías
de
desarrollo,
aprovechándose para la producción de
carne y en menor medida, de
leche para autoconsumo . En
estos lugares ha sido relegada a
zonas marginales, mostrando de
esta forma una de sus mayores
virtudes: la gran capacidad de
adaptación al medio.

En Europa, desde hace
muchos años y recientemente en
los
EE.UU.,
las
explotaciones
caprinas se han orientado hacia
la producción de leche para su
posterior
transformación
en
quesos. Así es que algunos países
como Francia, España e Italia,
destinan su producción a la
elaboración de distintos tipos de
quesos artesanales e industriales.
Holanda posee una importante
producción
láctea
con
elaboración industrial de quesos
tipo Gouda y Feto.

Gran Bretaña, en cambio, se
especializa en la producción y
distribución de yogur y leche
fluida.

En
nuestro
país
el
caprino existe desde la época de
la colonización, en la que llegó
junto con los españoles para
distribuirse en gran parte del
territorio nacional. Desde esa
época la explotación de este
ganado no ha cesado. Se lo
utiliza principalmente para el
autoconsumo
en
zonas
marginales y para la obtención
de un producto regional clásico
y muy apetecido, el "Cabrito". En
menor medida al excedente de
leche posterior al destete de los
cabritos, se lo ha utilizado para la
elaboración
del
tradicional
"Quesillo de cabra".

Los primeros empren dimientos caprinos lecheros se
desarrollaron en la década del
70, uno en la provincia de Río
Negro y otro en la provincia de
Córdoba. Ambos destinaron su
producción
a
la
fabricación
artesanal de "Quesos de cabra"
de excelente calidad . De esta
forma se introdujo a nuestro
mercado un producto novedoso
que,
casi
sin
advertirlo,
se
instalaría luego de algunos años
en la lista de los "Specialties ".

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�FUNDAPAZ (Fundación
para el Desarrollo en Justicia y
Paz), es una ONG que con un
préstamo del BID instaló una
usina láctea de primer nivel e
implementó
un
sistema
de
extensión y capacitación para
pequeñ os
productores de la
zona. De esta forma surgió en
Santiago del Estero "la primera
cuenca lechera caprina"
del
país.

En los años posteriores,
la
actividad
lechera
fue
desarrollándose lentamente en
base
a
emprendimientos
individuales, oficiales y privados,
tanto en esta provincia como en
otros puntos del país.

En la incesante búsqueda, por parte del sector privado, de alternativas de producción o de diversificación se
ha tenido muy en cuenta esta
actividad, figurando en importantes revistas de difusión en el
medio rural, así como también en
exposiciones y muestras lecheras
de gran envergadura.

Esto ha motivado en la
actualidad a muchos Gobiernos
tanto Nacional como Provinciales
y
Municipales,
Universidades,
ONGs,
Escuelas
Agrotécnicas,
Instituciones
Nacionales
y

Privadas, etc., los que se han
interesado destinando personal
técnico y recursos económicos a
la investigación y desarrollo de
este tema.

Desde
hace
aprox1madam ente tres años, la necesidad de contar con informac1on (estadística, de mercado, técnica, etc.) ha ido
acrecentándose en forma notoria.
El
Departamento
de
Caprinos,
Ovinos
y
Lanas
(DCOyl), consciente de esta
demanda. puso en marcha a
mediados de 1996 la primera
ºEncuesta Caprino Lechera" a
nivel nacional (ECL-1996).

Con ella se intentó
llegar a la mayor cantidad de
establecimientos
posibles
ubicados
en
diferentes
provincias, a pesar de lo cual,
han quedado algunos sin relevar
o sin respuesta. Por ello sugerimos
que
esta
información
sea
tomada como orientativa a fin
de
enmarcar
la
Situación
Caprina Lechera Actual.
Esperamos
que
el
presente trabajo constituya un
aporte valioso y concreto para el
sector.

2
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�ESTABLECIM IENTOS CAPRINOS LECHEROS

La información que se presenta es la obtenida en la ECL-1996
de 26 tambos, que corresponden a aqueHos que respondieron la misma.
La encuesta ·está conformada tanto por productores
individuales como por cuencas lecheras en las que pequeños tambos
producen en forma individual pero elaboran y comercializan en forma
conjunta. En este último caso se ha tomado cada cuenca como una
sola respuesta.
En el cuadro Nº 1 los números que figuran con asterisco
indican la presencia de cuencas lecheras en esas provincias; así es que
en Neuquén y San Luis existen dos cuencas de alrededor de 20
productores cada una y en Santiago del Estero dos cuencas lecheras
que involucran, aproximadamente, 80 pequeños productores.
Algunos provincias, tales como Córdoba y Mendoza, no
figuran en la información porque no han podido ser relevadas, pero se
conoce
extraoficialmente
que
ambas
poseen
numerosos
emprendimientos de este tipo.
De
acuerdo
con
lo
mencionado
anteriormente
y
considerando la sumatoria de establecimientos individuales y pequeños
productores agrupados, se puede estimar en más de 120 los tambos
caprinos que funcionan a nivel nacional.
En el cuadro Nº 1 puede observarse la superficie total de los
establecimientos y cuencas por provincia. Al analizar esta superficie, se
puede decir que el sistema de producción preponderante es
semiintensivo, salvo en el caso concreto de San Luis donde se sigue
utilizando el sistema de pastoreo en campos comuneros o de grandes
superficies.
En algunas provincias puede observarse el bajo porcentaje de
la superficie total de los establecimientos destinado a la actividad
caprina lechera. Esto señalaría, que la misma es emprendida, en
muchos casos, como una alternativa productiva de diversificación.

3

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�En este sentido, es interesante destacar la inserción de la
lechería caprina en la provincia de Buenos Aires, ya que no
constituye una actividad tradicional de la misma.

CUADRO N• 1:
CANTIDAD DE TAMBOS Y SUPERFICIE DE LOS MISMOS
QUE SE DESTINA A LA ACTIVIDAD CAPRINA

211

CANfIDAD
DE
TAMBOS

SUPERFICIE
TOTAL (Has.)
1

SUPERFICIE
DESI'INADA
ACTIVIDAD
CAPRINA (Has.)
2

BUENOS AIRES

4

275

76

27,64

CATAMARCA

4

12.152

1.070

8,81

NEUQUEN

4•

54

31

57,41

RIONEGRO

1

50

50

100,00

SAN LUIS

2*

8.150

15

0,18

SANTIAGO DEL E.STERO

6*

212

150

70,75

SALTA

4

287

53

18,47

TUCUMAN

1

250

15

6,00

TOTAL DE LA ECL-96

26

21.430

1.460

PROVINCIAS

X 100
%

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

A continuación se detalla el nombre y localidad de cada
establecimiento, y se muestra en el mapa su distribución por provincia.
PROVINCIA DE BIJENOS AIRES:

Cabaña Piedras Blancas - Suipacha Establecimiento Palenque Chico - Mercedes Establecimiento Azul - Granja de la Facultad de veterinaria Establecimiento San Antonio - Pedernales 4

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�PROJl/NC/A DE CATAMARCA:

Establecimiento Campo Anexo Santa Cruz - Santa Cruz Establecimiento El Rodeo - Ambato Establecimiento La Viande S A. - Piedra Blanca Establecimiento San Rafael - Ambato PROJllNCIA DEL NElJQlJEN:

Establecimiento Qu1mey Neuquen - Covunco Arriba -

-.

Cabaña Las Plumas - Picún Leufú Tambo Comunitario Paso Aguerre - Paso Aguerre Fundación Hueche - Las Coloradas PROJllNCIA DE RIO NEGRO:

Establecimiento Belvedere - El Bolsón PROJllNCIA DE SAN Ll//S:

Establecimiento La Blanquita - Juana Koslay Consorcio de Producción Caprina - Villa de la Quebrada PROJllNCIA DE SANTIAGO DEL ESTERO:

Emprendimiento Productivo Asociativo - San Pedro Cabaña El Rocío - La Banda Cabaña Amaltea - Departamento Capital Establecimiento G y G - Beltrán Establecimiento Villa Progreso - Forres Fundapaz - Forres Oto. Robles PROJl/NCIA DE SALTA:

Establecimiento Santa Anito - Coronel Moldes Finca Santa Cecilia - Rosario de Lerma Establecimiento Los Lapachos - El Encon Cabaña La Flor del Pago - Chicoana PROJllNCIA DE Tl/Cl/MAN:

Módulo Caprino FAZ-UNT -Finca El Manantial -

5

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�DISTRIBUCION GfOGRAFICA

DE LOS ESTABLECIMIENTOS\' CUENCAS CAPRINAS LECHERAS

·.
-.

1

••

m

e

CUENCAS CAPRINAS
l..ECHERAS

•

ESTABLECIMIENTOS
CAPRINOS LECHEROS

111

••

••

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

6

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�PRODUCCION MUNDIAL

Teniendo en cuenta los datos del Anuario de FAO
(Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación) que figuran en el gráfico Nº 1, se puede observar que en
la década del 80 la producción mundial de leche de cabra sufre un
incremento significativo de aproximadamente el 22 3, para permanecer
luego del año 1990 en un volumen relativamente constante superior a
las 1O millones de toneladas.

-.

Si se compara, en el mismo gráfico, con la variación ocurrida
en las existencias mundiales de ganado caprino, se puede ver que en la
misma década también existió un incremento en la cantidad de
cabezas mayor al 26 3, mientras que en los años posteriores el aumento
fue casi continuo aunque menos significativo (9 3).
GRAFICO Nº 1:
EXISTENCIAS \' PRODUCCION MUNDIAL
DE LECHE CAPRINA

111

ca

N

.8

650000

12000

625000

11500

B

600000

11000

Cll
"D
111

575000

10500

550000

10000

.!i
u
e

525000

9500

111

500000

9000

475000

8500

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&lt;&gt;

uu
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-e
ll.

450000

1979/811989 1990 1991 1992 1993 1994 1995

8000

Al\ os

, .._ EXISTENCIAS

4-

PRODUCCION

Fuente: Anuario FAO - Producción Mundial Vol. 49 Añol 995

7

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�En el siguiente gráfico se puede ver en qué proporción y
quiénes participan de esta producción mundial.
GRAFICO Nº 2:
PRINCIPALES PRODUCTORES DE
LECHE CAPRINA EN EL MUNDO

EUROPA (17,12%1

ASIA (58,58%)
AFRICA (20,67%)

Fuente: Anuario FAO - Producción Mundial Vol. 49 Año 1995

Aunque todavía los datos de producción nacional no figuran
en los anuarios de FAO pero teniendo en cuenta que América del Sur
participa con el 1,97 3 en el volumen mundial ( 190 mil toneladas), se
puede inferir a través de los datos de la ECL-96 que la incipiente
producción Argentina (438 toneladas) representaría el 0,23 3 del
volumen sudamericano.

8
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�PRODUCCION NACIONAL
La producción nacional de leche de cabra para la lactancia
95-96 fue de aproximadamente 460 mil litros (equivalente en ton . 438).
En el gráfico Nº 3 se puede observar la participación de cada p rovinc ia
en el volumen total de pr_
o ducción.

GRAFICO Nº 3:
DISTRIBUCION POR PROVINCIAS
DE LA PRODUCCION NACIONAL DE LECHE DE CABRA

SAN LUIS
SALTA
NEUQUEN
SS. AS.
RIO NEGRO
CATAMARCA
SGO. DEL ESTERO

o

50

100

150

200

250

Miies de litros

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

El volumen final de producción ha sido calculado teniendo en
cuenta la cantidad de animales en ordeñe, el promedio de producc ión
por animal por día y los días de lactancia promedio, decl ara d a s por los
productores en la ECL-96. Cabe señalar, al hablar de p roduc c ió n , q u e
aún no existe en funcionamiento un control lechero caprino ofi ci a l.

9

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�Como se p uede observar en el cuadro Nº 2, los dos últimos
parámetros mencionad os, en general son relativamente bajos si se los
compara con raza s típicamente lecheras, como por ejemplo Saan e n.
Así es que los niveles productivos medios de dicha raza en Francia , para
un 35 3 del total d e animales puros que fueron controlados, arrojó lo s
siguientes resultados : 2,45 litros por animal por día, en lactancias de 239
días (Jean-Christophe C orcy, 1993) .

CUADRO Nº 2:
PARAMETROS DE PRODUCCI ON
\' VOLU MEN DE LECHE POR PROVINCIA

PROVINCIAS

Nº ANIMALES

LITROS
PROMEDIO

DIAS
LACTANCIA

LITROS

EN ORDEÑE

ANIM./DIA

PROMEDIO

TOTALES

BUENOS AIRES

198

0,915

233

38.808

CATAMARCA

270

0,900

220

55.200

NEUQUEN

143

1,250

173

27.852

RIO NEGRO

78

3,000

240

52.000

SAN LUIS

306

0,700

90

19.656

SANTIAGO DEL ESTERO

810

1,546

232

237.373

SALTA

85

2,067

185

20.100

TOTAL ECL-96

1.890

PROMEDIO ECL-96

450.989
1,483

196

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

Existe una gran variación en la cantidad promedio de litros
por animal por día e n tre provincias, pasando d e sde un mínimo de 0,700
a un máximo de 3 . Es de destacar que dos p rovincias contribu y en e .1
gran medida a situar e n 1,483 lts/animal/día el p romedio nacional .

10

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�No obstante, considerando las cinco provincias que sumadas
aportan el 91,37 3 de los animales en ordeñe (Buenos Aires, Catamarca ,
Neuquén, San Luis y Santiago del Estero) da por resultado un promedio
"real" de 1,062 litros de leche/animal/día.
Esta gran variabilidad se debe a que la mayoría de los
establecimientos caprinos lecheros son relativamente nuevos y cuentan
con pocos animales puros de pedigree de alta producción; la situación
real de la mayoría de ellos es que se encuentran produciendo con
animales que poseen distintos grados de cruzamiento con las razas
lecheras
existentes
en
nuestro
país,
de
menor
producción .

11

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�RAZAS

En nuestro país existen cuatro razas para la producción
láctea, tres son lecheras (Saanen, Toggemburg y Pardo Alpina) y una es
de doble aptitud (carnicera y lechera), la Anglo Nubian. El resto de los
caprinos que conforman ·los establecimientos lecheros , son anima les sin
raza definida (SRD).
Dentro de esta categoría de animales SRD, se encuentra el
ganado caprino criollo o regional y los animales que poseen d is tinto
grado de cruzamiento con las razas antes mencionadas (media sangre ,
tres cuartos, siete octavos y puros por cruza).
En el cuadro Nº 3 se puede observar que la e xistencia de
animales puros de pedigree es escasa, representando sólo el 22,42 3 del
total , comparado con el 77,57 3 de animales mestizos, los cuales si bien
poseen como virtudes su gran rusticidad y adaptación al medio, no
producen volúmenes tan importantes de leche.
La Anglo Nubian es la más numerosa y la más difundida de las
cuatro razas puras, siguiéndole en importancia según cantidad de
cabezas la Saanen.
La poca disponibilidad de animales de raza pura, sobre todo
de hembras, es uno de los motivos fundamentales que lleva a los
emprendimientos que recién se inician a comenzar su actividad
formando un rodeo base de animales SRD. Luego se realizan
cruzamientos absorbentes con la raza lechera con la que se decide
trabajar.
Realizando este tipo de cruzamientos y seleccionando los
animales por su aptitud productiva, se pueden obtener animales con
alto grado de pureza y mayor producción, aunque dicho proceso es
relativamente lento. Por tal motivo, en emprendimientos de este tipo, los
beneficios económicos basados en la producción láctea son esperables
a partir del mediano plazo.

12

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�En este sentido, también se puede destacar que del número
total de animales de los establecimientos menos del 213 se encuentran
en ordeñe. Esto indicaría que en muchos casos el bajo volumen de
producción de los animales sumado a lactancias cortas, hace que se
presente como más conveniente la utilización de las hembras como
vientres.
Este manejo es muy típico en el caso de las cuencas lecheras
integradas, como se ha mencionado anteriormente por pequeños
productores. Su principal producto es el cabrito de carne y obtienen un
ingreso adicional por la venta del excedente de leche, con
posterioridad al destete del mismo.

CUADRO Nº 3:
RAZAS UTILIZADAS EN NUESTRO PAIS
Y ANIMALES EN ORDEÑE

PROVINCIAS

NºTOTAL
ANIMALES

SRD

RAZAS*
(Nº de Cabezas)
SAANEN AN TOG

p A

(1)

(2)/ (1)
Nº
ANIMALES
EN
X 100
ORDEÑE
(2)
(%)

BUENOS AIRES

493

297

28

158

8

2

198

40,16

CATAMARCA

799

739

29

30

1

270

33,79

NEUQUEN

277

37

240

51,62

86

o

78

90,70

SAN LUIS

3.205

3.203

2

o

o
o
o

143

RIO NEGRO

o
o

o
o
o
o

306

9,55

SANTIAGO DEL ESTERO

3.733

2.445

338

890

40

20

810

21,70

SALTA

556

363

111

53

22

7

85

15,29

TUCUMAN

59

59

o

o

o

o

o

TOTAL ECL-96

9.208

7.143

508

1.457

71

29

1.890

77,57

5,52

15,82 0,77

% DE LA RAZA RESPECTO AL TOTAL DE (1)

86

20,53

0,31

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Capnnos, Ovinos y Lanas

*RAZAS: SRD (Sin Raza Definida), Saanen, A N (Anglo Nubian), TOG (Toggemburg) y P A (Pardo Alpina)

13

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�Es import an te destacar con respecto a las razas, que la
importación de material genético en cualquiera de sus formas, animales
en pie, material sem i nal, óvulos o embriones, se encuentra restringida
desde hace mu c hos años, debido a problemas zoosanitarios en diversos
países del mundo.
En la act u a lidad los únicos países de los que se puede
ingresar dic h o material son: Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y Chile.
La Coordinación G eneral de Cuarentena y Prevención del SENASA por
Resolución 1354/94, en su Circular Nº 5 y Anexo 1 con fecha Julio de
1996, establece la s Condiciones Zoosanitarias para la Importación
Definitiv a de Caprinos p ara Reproducción.
De los pa íses de la Unión Europea y de EE.UU., la importación
es t á pro hibida d ebid o a la presencia de una serie de enfermedades
e xóticas . Dentro de e llas la más importante es la denominada SCRAPIE
(En c efalitis espon g iforme), de la cual en nuestro país no se registran
antecedentes .
La Argentin a posee dentro del marco de la Organización
Internac ional de Epizootias el status de "País Libre" de Scrapie, por lo
tanto sólo puede i m port ar de países con igual situa'ción sanitaria.
En la Sociedad Rural Argentina, se encuentran inscriptas
hasta la fecha , 14 c abañas caprinas que se discriminan según la raza
de la siguiente f o rm a:
7 de Anglo Nubian, 3 de Saanen, 1 de Saanen,
Toggemburg y Angl o Nubian , 1 de Saanen y Toggemburg, 1 de
Toggemburg y 1 que c ría las cuatro razas lecheras.

14

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�NIVEL TECNOL061CO Y MANEJO
Tal como se mencionó al principio los sistemas de producción
son en general de tipo semiintensivo. Los animales permanecen
estabulados en instalaciones apropiadas para los mismos durante la
noche y algunas horas del día.
La alimentación se maneja con pastoreo por horas y
suplementación adecuad9 según categoría, estado fisiológico, nivel
productivo, etc.
ORDEÑE:

El manejo del ordeñe presenta algunas variantes en relación
a la frecuencia (una o dos veces al día) y al grado de mecanización
(manual o mecánica). Analizando el cuadro Nº 4 puede verse que
cerca del 613 de los establecimientos ordeñan dos veces por día y que
233 de los mismos ya poseen ordeñe mecánico.
CUADRO Nº 4:
MANEJO DEL ORDEÑE

NUMERO

NºDETAMBOS

NºDETAMBOS

DE

CON ORDEÑE

CON Z ORDEÑES

TAMBOS

MECANICO

DIARIOS

BUENOS AIRES

4

3

4

CATAMARCA

4

4

NEUQUEN

4

o
o

RIO NEGRO

1

1

1

SAN LUIS

2

o

o

SANTIAGO DEL ESI'ERO

6

2

5

SALTA

4

1

TUCUMAN

1

o
o

o

TOTAL ECL-96

26

6

16

PROVINCIAS

1

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas
15

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�CHIA DE CABRITOS:

En lo que respecta a la crianza, tanto de hembras pa ra
reposición como de machitos para venta, los establecimientos se
manejan dentro de los sistemas que se mencionan a continuación .
Algunos crían los animales al pie de la madre con la opción
de , en forma paralela , ordeñar o no a las cabras; este es el manejo
típico de los pequeños productores que conforman las cuencas
le c heras.
En el momento del destete, cuando los cabritos pesa n
alrededor de 1O Kg. , se continúa ordeñando a las madres y las crías se
v enden para faena o se recrían, según sean machos, hembras o
animales de pedigree .
Con la crianza al pie de la madre, el porcentaje de
m o rtandad de cabritos es generalmente bajo, ya que los mismos no
sufren el stress de la separac1on en etapas tempranas , e l
a c ostumbramiento a la alimentación artificial, el hacinamiento en las
in stalaciones, los cambios bruscos de temperatura, etc. En este sistema
no hace falta mano de obra adicional, ni instalaciones especiales para
la c rianza .
La desventaja , en este caso, sería de orden económico ya
q u e parte de la leche producida se destina a la crianza, cuando se
pod ría utilizar para la fabricación de quesos, lo cual le otorgaría may o r
v alor a la misma .
Como contrapartida a este sistema, se puede implementar la
c rianza artificial de los cabritos, separándolos de sus madres al nacer o
lu e go del descalostrado, para continuar su crianza con la utilización de
su stitutos lácteos comerciales, lacto-reemplazantes y /o leche de v aca
corregida en contenido graso. Esta técnica es viable, pero requie re
mayor mano de obra e instalaciones adicionales. Su ventaja radica en
di sponer de más tiempo de lactancia y de mayor volumen de leche
para su venta o transformación en quesos.
La aplicación de esta técnica tiene como ventaja adiciona l,
e vi tar la transmisión de algunas enfermedades de la madre a las cría s,
co mo por ejemplo la poliartritis.

16

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�Analizando el cuadro Nº 5 se puede ver que cerca de un 383
de los establecimientos han adoptado esta práctica con buenos
resultados aunque a expensas de un aumento, mayor al 43, en el
porcentaje de mortandad.

CUADRO Nº 5:
SISTEMAS DE CRIANZA DE CABRITOS
Y PORCENTAJE DE MORTANDAD

CANflDAD
TOTAL
DE
TAMBOS

PROVINCIAS

BUENOS AIRES
CATAMARCA
NEUQUEN
RIO NEGRO
SAN LUIS
SANTIAGO DEL ESTERO
SALTA

4
4
4

MORTANDAD
CABRITOS
CRIANZA
ARTIFICIAL

MORTANDAD
CABRITOS
CRIANZA
NATURAL

(%)

(%)

10
8
10

5

1
2

10
10

TUCUMAN

6
4
1

TOTAL NACIONAL

26

9,65

Nº
TAMBOS
REALIZAN
CRIANZA
ARTIFICIAL

4
3
4
11
6
5
5,43

4
1
2

o
o
2
1

o
10

FUENTE: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Capnnos, Ovinos y Lanas

17
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�SERl"/C/OS:

Los servicios se concentran principalmente en dos épocas: de
Febrero a Mayo y en los meses de Noviembre y Diciembre, según puede
observarse en el gráfico Nº 4.

GRAFICO Nº 4:

•.

CONCENTRACION DE LOS SERVICIOS EN EL AÑO

11)

se

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E
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12
10

8

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11)
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6

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e

CIS

o

o

E

F

M

A M

J JL A

S

O

N

D

Meses del Afto

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

Esta distribución en los serv1c1os se produce naturalmente
debido a que la mayor concentración de celos coincide con la época
más lluviosa donde la disponibilidad de forraje es mayor. Como
consecuencia el período de pariciones ocurre en los meses más fríos y
normalmente secos, donde el recurso forrajero es escaso.
Esta distribución de los servicios sumada a la menor oferta
forrajera de los meses invernales y principios de primavera da como
resultado un bache en la producción de leche. Justamente esta época
de menor producción coincide con la de mayor demanda de leche por
parte de la industria para la elaboración de quesos, ya que es el
momento de alta demanda del producto por parte del mercado
consumidor.
18

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�Según los datos relevados en la ECL, el intervalo entre partos
varía entre 1O y 12 meses, sin embargo no se puede estimar un
promedio nacional, ya que en muchas encuestas este dato no ha sido
consignado.
Como se puede observar en el cuadro Nº6 el porcentaje de
preñez a nivel nacional, calculado como el promedio de los parciales
provinciales, arroja un valor del 883. Dentro del mismo no ha sido
posible discriminar el porcentaje que correspondería a los que realizan
servicio natural o practican inseminación artificial (1.A.}.

CUADRO Nº 6:
PORCENTAJES DE PREÑEZ POR PROVINCIA
\' NUMERO DE TAMBOS QUE PRACTICAN INSEMINACION ARTIFICIAL

CANfIDAD

NºTAMBOS

PREÑEZ

TOTAL DE

REALIZAN

PROMEDIO

TAMBOS

INSEMINACION
ARTiflCIAL

%

BUENOS AIRES

4

82

CATAMARCA

4

2
2

NEUQUEN

4

97

RIONEGRO

1

SAN LUIS

2

o
o
o

80

SANTIAGO DEL ESTERO

6

3

91

SALTA

4

1

93

TUCUMAN

1

o

98

TOTAL NACIONAL

26

8

88

PROVINCIAS

72
95

Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

19
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�Las técnicas de sincronización de celo e inseminación
artificial en caprinos han sido estudiadas y desarrolladas por el Grupo
de Reproducción y Genética perteneciente al Area de Investigación en
Producción Animal de la EEA - INT A Bariloche y por otras instituciones.
Además de las tareas de investigación y desarrollo, dichas instituciones
brindan cursos prácticos para técnicos y productores en algunas
provincias tales como Río Negro, Salta, Buenos Aires, etc.; estas técnicas
ya están siendo adopta.das por aproximadamente un 303 de los
establecimientos más avanzados.
La técnica de l.A. ha sido desarrollada para trabajar con
semen fresco o congelado y puede hacerse por vía vaginal o
laparoscópica . Los trabajos realizados hasta el momento muestran que
la l.A. por vía vaginal resulta en preñeces entre el 423 al 69, 1 3
trabajando con semen fresco y entre el 273 al 68,63 con semen
congelado, mientras que la l.A. por laparoscopía aumentaría estos
porcentajes de eficiencia un 253. (Comunicación Técnica: Med. Vet.
Alejandro Gibbons, lng. Agr. Marcela Cuete, Bioq. Marina Wolff - 1993).
La transferencia de embriones, por el momento no se
encuentra difundida como las anteriores aunque se la está estudiando y
probando en algunos casos.
SANIDAD:

El manejo sanitario básico que realizan los productores en los
rodeos caprinos lecheros es relativamente sencillo.
Se centra fundamentalmente en la prevención de las
enfermedades a través de: el control de las parasitosis externas e
internas en forma periódica, la vacunación contra neumoenteritis en las
crías y /o en las madres durante el último tercio de la gestación, el
control permanente de las ubres de las cabras en lactación, sobre todo
en aquellas de alta producción y el recorte y control permanente de las
pezuñas.
También se tiene en cuenta la suplementación adecuada de
los animales con sales minerales y /o núcleos vitamínicos minerales. Las
épocas claves para suplementar son: previo a la entrada del servicio, el
último tercio de la gestación y durante la lactancia.

20
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�Existen dos enfermedades sumamente importantes de
controlar por su carácter de Zoonosis (transmisibles al ser hu mano): la
Brucelosis y la Tuberculosis .
En ambas la metodología a seguir es la detección de los
animales enfermos a través de pruebas diagnósticas y la elimina ción de
los mismos del rodeo.
En cuanto a Brucelosis el SENASA propone, en la Res o lu ción Nº
134/95, la certificación oficial de establecimientos libres, a través de
e xámenes serológicos de todos los animales del hato o majada mayores
de seis meses de edad, identificados individualmente. Los test oficiales
son Rosa de Bengala, como prueba tamiz y Fijación de Com p lemento
como prueba confirmatoria.
Esta certificación es realizada por un médico vete rinario
oficial. La misma tiene validez por seis meses y es otorgada cu ando se
o b tienen tres pruebas consecutivas negativas con 60 a 90 d ías de
intervalo entre ellas en todos los animales del establecimiento.
Para Tuberculosis, dentro del marco del Plan Nacio n a l de
Control y Erradicación de la tuberculosis bovina (Res. Nº 1287 /9 3), se
propone la realización de la prueba tuberculínica. La misma con sis te en
inyectar en forma intradérmica O, 1 mi de PPD Bovina (Derivado Pro t eico
Purificado de Tuberculina Bovina) en el pliegue de la cola, en la región
palpebral o en la tabla del cuello, realizando su lectura a las 72 h s. de
la inoculación.
La interpretación de las pruebas, así como el crit erio
epidemiológico a seguir, estarán a cargo del médico veterinario
actuante y serán similares a los bovinos.
Para mayor información o para ampliación del tema, dirigirse
a la delegación de SENASA correspondiente a su establecimiento o a la
sede central del mismo.

21
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�COMERCIALI ZACION DE PRODUCTOS Y SUBPROD UCTOS

El queso de cabra, fabricado en forma artesan al, en sus
distintas variedades (pasta dura, semidura, etc .) y con el agreg ado o no
de diferentes especias, es el producto derivado del tambo c ap rino que
se destina al mercado consumidor. Otros derivados lácteos c o mo yogur,
dulce de leche, etc. aún nó se comercializan .
Según los datos de la ECL, son 17 los estab le c im ie n tos que
poseen elaboración propia de quesos, esto representaría un 653 del
to tal. Existen 5 fábricas con Habilitación Nacional , cond ic ión necesaria
p ara la venta del producto elaborado fuera de los límit es provinciales o
en la Capital Federal. Los restantes se encuentran habilit a dos por la
Prov incia , el Municipio e incluso algunos todavía no poseen habilitación .
Los kilos de queso producidos a nivel nacio n al se pueden
estimar en base a los litros de leche producidos. Se descue n ta 153 del
total de leche para la crianza de cabritos y se asigna u n rendimiento
quesero promedio para el tipo de pasta semidura del 153 y para los
quesos de pasta blanda del 223. Considerando que e l vo lumen más
importante está representado por los quesos de pasta semi dura (803),
esta estimación arroja un valor de 62.800 Kg.
El precio de venta por kilo de queso (a nivel prod uctor), según
los datos arrojados por la ECL-96, es de $ 9 en promedio , con un rango
de variación en las distintas provincias de $ 6 a $ 20 por kilo
re spectivamente. La modalidad de comercialización má s frecuente es
la venta directa a distribuidor minorista y, en men or medida, .a
c onsumidor final. La venta a través de distribuidor may o rista también
e xi ste aunque se presenta con menos frecuencia.
No se conoce por el momento, salvo alguna experiencia
puntual , c onsumo de leche fluida. Su comercialización como tal se
p re senta en las provincias donde existen cuencas lecheras. En éstas los
tamb o s pequeños venden o entregan su producción a una fábrica que
los nuclea. En estos casos el precio promedio consigna do en la ECL-96
fue de 0,52 $/litro.

22
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�En la provincia de Buenos Aires, si bien uno de los
establecimientos elaboradores compra leche fluida, aún no se ha
conformado una cuenca. La leche es comprada a tambos que recién
se inician y aún no elaboran sus propios quesos incluyendo, en algunos
casos, tambos de otras provincias. En este caso el precio consignado
fue de $ 0,65/litro.
Existen dos subproductos del tambo que pueden originar al
establecimientos ingresos adicionales. Según su importancia económica
se encuentra en primera instancia la venta de los cabritos machos para
carne y en segundo lugar la venta de los cueros de dichos animales.
Esto ha motivado a que se incluyera en la Encue sta alguna
pregunta con respecto a su volumen y comercialización. En general las
respuestas en estos puntos han sido escasas, a pesar de lo cual, se
transcriben a continuación algunos datos.
El volumen de venta de cabritos por provincia figura en el
cuadro N°7. La forma de comercialización más frecuente , como se
puede observar en el mismo cuadro es "directa", con un precio
promedio por pieza a nivel nacional de $ 29. El precio máximo
consignado es de $ 45 y el mínimo es de $ 20. En aquellos que entregan
su mercadería a un acopiador local el precio es de $ 15/cabrito.
La cantidad de cueros vendidos según los datos consignados,
arroja valores muy poco significativos. En general su venta es como
cuero fresco a un precio promedio de $1,7 la pieza.

23
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�CUADRO Nº 7:
VOLUMEN DE VENTA Y
COMERCIALIZACION DE CABRITOS

PROVINCIAS

CANfIDAD
DE
TAMBOS

BUENOS AIRES
CATAMARCA
NEUQUEN
RIO NEGRO
SAN LlnS
SANTIAGO DEL ESfERO
SALTA
TUCUMAN

4
4
4
1
2

TOTAL NACIONAL

26

(1)
(2)
(3)
(4)

6
4
1

VENTA
CABRITOS
CANTIDAD
204
140
140
200
3200
2435
65

o

(1)

(3)
(1)

(2)

COMERCIALlZACION MAS
FRECUENTE

PRECIO
PROMEDIO
(Por pieza)

Directa
Directa
Directa
Directa
Directa/A.A (4)
Directa
Directa
Directa

34
23
45

s/d
15
20
30
22

6384

Dos establecimientos no registran datos
Sin datos
Un establecimiento no registra datos
A.A. A acopiador
Fuente: ECL 1996 - SAGPyA - Departamento de Caprinos, Ovinos y Lanas

24

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�MERCADOS

La mayoría de los emprendimientos caprinos lecheros
encuentran ubicación para sus productos en mercados locales,
aprovechando especialmente regiones y centros turísticos con alta
afluencia de público.
A pesar de la existencia de estos importantes centros de
consum o regional, donde se comercializa más del 503 del volumen
total de quesos elaborados a nivel nacional, muchos establecimientos
fijan su objetivo en el mercado de Capital Federal como gran centro de
consumo. De ahí la importancia de comentar algunos datos
interesantes sobre el mismo.
Los datos sobre el mercado de Capital Federal y Gran Buenos
Aires que se mencionan a continuación, fueron tomados por el
Departamento de Caprinos , Ovinos y Lanas de la SAGPyA, a principios
del año 1996. Para ello se realizó un relevamiento de precios en algunas
bocas de expendio ubicadas en la Capital Federal y zona norte del
Gran Buenos Aires.
El objetivo de dicho relevamiento fue indagar sobre los
quesos de cabra artesanales, (tipos, marcas, precios, etc.}, a fin de
comenzar a conocer como es su comportamiento.
A partir de los datos obtenidos se estimó el volumen total
comercializado en 28.400 kg. de queso. Los mismos son provenientes la
provincia de Santiago del Estero, Buenos Aires y Córdoba y menor
medida, de la importación de Francia por parte de la firma Santa Rosa.
,.

Se pudo constatar que este producto se vende en algunas
sucursales de distintas líneas de supermercados y también en negocios
del tipo fiambrerías y/o queserías de productos especiales.
De los puntos de relevamiento y de entrevistas informales
mantenidas con los vendedores , se pudieron conocer los precios de
venta al público de las distintas marcas y tipos de quesos (cuadro Nº 8)
y algunos comentarios que se presentan a continuación:

25

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�#

Las bocas de expendio están ubican en zonas correspo ndientes, en
general, a un sector de mercado de alto poder adquisitivo.

#

Las modalidades preponderantes de comercializa c ión son la venta
directa al distri buidor minorista y la venta al distribu idor mayorista,
correspondiendo esta última a los productores que se encuentran
más alejados del mercado de referencia.

#

La o ferta de este producto al mercado es dis c on tinua, desuniforme
y de e scaso volumen .

#

El segu imiento del producto en la boca de e xpendio presenta
algunos inconvenientes, tales como la no con se rvación de la
c adena de frío, el despegado de etiquetas, la ma la ubicación del
p rodu c to en la góndola, etc.

#

En general e l pa c kaging de estos quesos e s sencillo, si se lo
co mpara con el de otros productos especializados de alto valor
agregado .

#

El producto no ha tenido,
e strategia de marketing.

#

Com o c on secuencia de lo anterior, es poco co n ocido por el
co nsumidor. En general lo busca el público que ha v iajado y lo ha
p ro bado e n países e xtranjeros .

#

Posee buena receptividad en aquellos que lo degu st an y en la
mayoría de los casos el precio no constituye una limitante en su
co mpra .

#

Los volúmene s ofrecidos en este mercado no alcanzan a satisfacer
la demanda en tiempo y forma, lo que indicaría qu e si la misma
fuese mayor no tendría inconvenientes en ser abs o rb ida, aunque
sería necesario revertir los problemas de uniformidad , continuidad y
calidad mencionados anteriormente .

,

_.

hasta

el

momento u n a

apropiada

26

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�CUADRO Nº 8

PRECIOS DE VENTA AL PUBLICO
DE VARIOS TIPOS Y MARCAS DE QUESOS DE CABRA
$/pieza

$/kilo

3,02

15,90

LAS CABRILLAS

Queso de cabra x 190 gr.
Caprino romano

22,00

Caprino romano con ají

22,00

Caprino tipo chevrotin

26,00

Feta

21,00

IMPORTADOS

Chavroux x 150 gr.

8,55

56,90

Queso de cabra x 190 gr.

5,75

30,20

Cabrambert x 200 gr.

5,40

27,00

Hierbas x 775 gr.

15,19

19,60

QUESOS DE SU/PACHA

Brie artesanal

27,00

Natural

28,00

QUESOS DE CARWS NU.ÑEZ

Quesito de cabra crottin x 150 gr.

5,90

Queso 71.po brie mezcla
Caprinito X 250 gr.

39,30
33,90

9,00

Tomme montañés

36,00
14,50

Fuente: Relevamiento DCOyL - DPG - SAGPyA -Marzo 1996

27

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�INFORMACION UTIL
B/Bl/06RAFIA:
Se encuentra actualmente disponible en nuestro país una
amplia gama de bibliografía, la mayoría de origen extranjero, que
puede ser consultada por aquellos que deseen interiorizarse en los
aspectos técnicos de la producción caprina. La que se menciona a
continuación está disponible para ser consultada en el DCOyL de la
SAGPyA.

W Aspectos básicos de la Elaboración de Quesos de Cabra (lng. Agr. G.
W
W
W
W

Dellepiane). DCOyl-Bov. Carne - DPG - SAGPyA - 1997 Comercialización de Carne Caprina (Sr. Ucke - lng. A. Salinas) DNPA SAGPyA - 1993 La Cabra (Jean-Chirstophe Corcy) - 1993 La Cabra - Guía Práctica para el Ganadero (E. Quittet) - 1978 Situación del Sector Caprino Nacional (lng. Salinas - lng. Dellepiane)
DCOyL - DPG - SAGPyA*- 1994 -

CURSOS:
También
a
modo
de información
se
mencionan
a
continuación algunas de las instituciones que actualmente brindan
cursos referidos a lechería caprina.

-+
-+
-+

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA): EEA
Catamarca
Centro de Extensión Rural "La Granja" (UNT}
Centro de Estudios para el Desarrollo Agroindustrial y Defensa del
Medio Ambiente (CEPADMA)

SENASA:
Av . Paseo Colón 367 - Capital Federal - Tel. Gratuito: 0800-3-2000

ASOCIACIONES:
"Asociación Argentina de Criadores y Productores de Ganado Caprino"
Tel: 085-215917 (Sede en Santiago del Estero}.
"Asociación de Caprinocultores del Valle de Lerma"
Tel: 087-905050 (Sede en Salta).
28

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�BIBLIOGRAFIA

'1
'1
'1
'1

'1
'1

LA CABRA - Guía Práctica para el Ganadero - E. QU ITTET ( 1978)
LA CABRA - JEAN CHRISTOPHE CORCY ( 1993)
SITUACION DEL SECTOR .CAPRINO NACIONAL - SALINAS - DELLEPIANE
( 1994)
MANUAL DE INSEMINACION ARTIFICIAL EN LA ESPECIE CAPRINA Med. Vet. Alejandro Gibbons-lng. Agr. Marcela Cueto-Bioq. Marina
Wolff. Area de Investigación en Producción Animal - EEA INTA
Bariloche ( 1993)
ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA AGRICULTURA Y
LA ALIMENT ACION - Anuario Producción 1995 - Vol. 49
SENASA: Resolución 134 Año 1995 y 1287 Año 1993.

29

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�La impresión de este trabajo fue realizada en la
Dirección de Información y Sistemas de la
Secretaría de Agricultura Ganadería, Pesca y Alimentación.

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Boletín del Ministerio de Agricultura de la Nación. Buenos Aires, Tall. Gráf. del
Ministerio de Agricultura de la Nación. Tomo XX (1-2), Ene-Feb 1916

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

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                    <text>MINISTERIO DE AGRICULTURA DE LA NACION
DIRECCION

DE SANIDAD VEGETAL

DIVISION DE FISCALIZACION SANITARIA VEGETAL

LISTA

APROBADA
DE

MULTIPLICADORES
DE

SEMILLA

CERTIFICADA

DE

PAPA

-=CAMPAÑA

SECCION

1942 - 43

CERTIFICACION DE SEMILLA
BUENOS

DE

AIRES

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

PAPA

�INDICACIONES UTILES PARA LOS PRODUCTORES DE PAPAS
¿QUE ES LA SEMILLA CERTIFICADA DE PAPA?

La Semilla Certificada de Papa, es e l producto cosechado de las plantaciones efectuadas en regiones habilitadas para producir esta clase d e
mercadería, fiscalizadas por técnicos especializados de la Dirección d e Sanidad Vegetal, del Ministerio de Agricultura de la Nación.
Su producción es constantemente vigilada, desde e l momento en que
se inician las plantaciones, hasta que se envasa el producto . Tan es así,
que en síntesis puede decirse que el proceso que da lugar a la formación
de la semilla Certificada de Papa, es el siguiente:
19 - Fiscalización de la semilla a emplearse para las plantaciones que
originarán la semilla Certificada: esta deberá ser certificada nacional o extranjera: no se acepta papa para consumo.
29 - Asesoramiento a los agricultores en los momentos de la plantación; sobre la forma de efectuar esta y sobre los cuidados culturales a
que se deberá someter a las futuras plantas.
3° - Fiscalización d e floración: se inspeccionan los cultivos en flor, época primordial en la vida de las plantas y se rechazan todos aquellos que
posean más de un 6 % de enfermedades de degeneración, causantes d e
bajas cosechas y de propagación de plagas.
4? - Fiscalización posterior a la floración y anterior a la muerte natural de las plantaciones: inspeccionados nuevamente los plantíos, se rechazan todos aquellos en los que, las enfermedades de degeneración exceden al 3 %, es decir, la mitad que en la primer inspección.
59 - Fiscalización de cosecha: llegado el marchitamiento natural de las
plantaciones, se efectúan los cálculos de rendimiento. con el objeto de verificar e l estado sanitario de los tubérculos y conocer exactamente la producción de Semilla Certificada de Papa propia de cada cultivo, es d ecir,
qué cantidad de bolsas de 60 kilos neto podrán certificarse en cada plantación.
69 - Llegado el momento de las ventas, los interesados solicitan por
cada partida, la correspondiente inspección de embolse, en la q ue se vuelve a constatar el estado sanitario de la mercadería, eliminándose todas
aquellas partidas que poseen tubé rculos enfermos o defectuosos en porcentajes mayores de 5 % para la categoría de etiqueta "Blanca" ó 10 %
para la categoría "Colorada ".
79 - En este mismo momento, se coloca e n cada bolsa una e tiqueta
Oficial, que quedará asegurada a la misma por medio de un precinto d e
plomo, lo que asegura la inviolabilidad de los envases y la insubstitución
de su contenido. Esta operación final la realizan los inspectores técnicos
de esta Sección.
-3-

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�NO OFRECE GARANTIAS LA PAPA QUE NO ES "CERTIFICADA"

La papa que no ha seguido la evolución descripta anteriormente, es
solamente apta para ser consumida, pero no sirve para ser plantada, pues
su cultivo ha sido efectuado sin ninguna clase de fiscalizaciones. Cualquier
enfermedad que hubiese podido desarrollarse durante su plantación, será
transmitida a las plantaciones posteriores dondequiera que ellas se efectúen, dando lugar a cultivos faltos de vigor y por tanto, de rendimientos
bajos, lo que se traduce en perjuicio económico para el agricultor que la
emplee.
Tampoco durante el embolse se la somete a inspección alguna, descartándose solamente aquellos tubérculos podridos o muy lesionados.
Por lo tanto, todo agricultor consciente y celoso de sus intereses, deberá emplear en sus plantaciones solamente Semilla Certificada de Papa,
que es la que le ofrece el máximo de garantías debido a su rigurosa fiscalización.
Debe rechazarse de plano cualquier ofrecimiento de "semilla" que no
lleve en las bolsas las etiquetas y precintos Oficiales, aunque la misma le
sea ofrecida de entre las que figuran en lcr presente lista, pues pudiera
darse el caso, que un vendedor poco escrupuloso que hubiese cosechado
realmente 100 bolsas de Semilla Certificada ofrezca su semilla según las
características de esta publicación, cotizándola algo más bajo con las condiciones de que se le permita envasarla en bolsas de consumo y sin etiquetas ni precintos, pero lo que el agricultor recibiría, sería tan sólo papa
para consumo sin fiscalización ninguna, procedente de chacras de consumo vecinas, mientras que las 100 bolsas originales se las reservaría el
vendedor para cubrir sus necesidades de las próximas plantaciones.
Por lo tanto, aunque aparentemente resulte algo más cara la Semilla
Certificada, debe siempre preferírsela, ya que su mayor costo inicial, re·
sultará altamente compensado con los resultados de su cosecha.
La presente lista de Semilla Certificada de Papa, se ha confeccionado
teniendo en cuenta lo producido por los Multiplicadores aprobados por la
Sección, habiendo empleado en sus plantaciones, semilla de distintas variedades, producidas en el país.
La misma, se ha confeccionado agrupándolas por Regiones semilleros,
en orden alfabético para los Partidos o Distritos, Variedad y Apellido de
los productores; figurando para los mismos el número de orden correspondiente, las direcciones postales y la cantidad de hectáreas aprobadas.
A fin de evitar errores de concepto sobre las multiplicaciones "hijas o
nietas", etc., hacemos notar que de las observaciones recogidas en las distintas campañas de certificación en los cultivos fiscalizados por esta Sección,
se deduce que a los efectos de obtener buenas plantaciones y rendimientos, es indistinto el uso de cualquier multiplicación. No obstante, conviene
tener presente que si las plantaciones deben efectuarse en los meses de
Septiembre, Octubre o Noviembre, debe preferirse el empleo de las segundas multiplicaciones; pues las papas de tercera multiplicación, debido al
largo plazo de conservación a que han debido someterse (desde mediados
de Marzo), lógicamente han sufrido varios desbrotes, lo que tiendo a dis-4Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�minuir su vigor de brotación. En cambio, para las plantaciones tempranas
desde Mayo hasta Septiembre, las terceras multiplicaciones están en buenas
condiciones de ser empleadas.
Las multiplicaciones que figuran en la presente lista, corresponden al
producto cosechado. Para saber el origen del mismo deberá descontarse
una multiplicación de las que fig uran.

EJEMPLO: En la lista figura: VARIEDAD KATAHDIN SEGUNDA MULTIPLICACION.
El cultivo ha sido efectuado con: VARIEDAD KATAHDIN PRIMERA MULTIPLICACION.
OTRO EJEMPLO: En la lista figura: VARIEDAD WHITE ROSE TERCERA
MUL TIPLICACION.
El cultivo ha sido efectuado con: VARIEDAD WHITE ROSE SEGUNDA MULTIPLICACION.

IMPORTANTE
COMO IDENTIFICAR UNA PAPA CERTIFICADA PARA SEMILLA
Todo adquirente deberá tener presente que los envases no hayan sido
violados, debiendo también observar que las costuras de las bolsas sean
hechas "a lazo" sin nudos y que lleven las etiquetas de garantía del Ministerio de Agricultura de la Nación, donde se especifica: Variedad, Multiplicación y Fecha de Embolse; las que están aseguradas por medio de
un precinto de plomo q ue garantiza su inviolabilidad. Rechace toda papa
que no llene estos requisitos; pues no ofrece ninguna garantía.

Se aconseja a los agricultores compradores de Semilla Certificada que
realicen sus operaciones directamente con los productores que figuran en
la presente lista y a fin de evitar riesgos por mal almacenamiento de la
mercadería, no reciban la misma con más de 8 a 10 días de anticipación
a la fecha en que efectúen la plantación; estableciendo esta cláusula en sus
compromisos de compra en la fecha en que los realizaran.

Se advierte a los agricultores compradores que todo uso indebido de
los envases y etiquetas que llevan los mismos será reprimido con multas
que oscilan entre 100 a 2.000 $ mln. (cien a dos mil pesos moneda nacional)
de acuerdo al artículo 89 de la Ley N9 11.275 de Identificación de Mercaderías. Cualquier infracción que el agricultor descubra, ya sea en la mercadería adquirida directamente o en otra que se ofrezca como "semilla certificada" pero sin etiquetas, para salvaguardar sus propios intereses, debe
comunicar al Agrónomo Regional, o a la dependencia de éste Ministerio
más próxima, esa anormalidad.

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�'r PRESTAMOS QUE ACUERDA EL BANCO DE LA NACION ARGENTINA
PARA LAS DISTINTAS OPERACIONES RELACIONADAS CON LA SEMILLA CERTIFICADA DE PAPA
PRESTAMOS ESPECIALES. (Relacionados con la papa).

Quiénes podrán beneficiarse:

Los agricultores auténticos, propietarios o arrendatarios de reconocidas
aptitudes en las tareas a que se dedican y de probada moralidad y antecedentes de primer orden.
PRESTAMOS PARA LA COMPRA DE SEMILLA DE PAPA.

Dentro de un máximo de $ LODO.- con un interés del 5 % anual y
pago íntegro a 180 días de plazo, pÚdiendo acordarse a Sola Firma; estcs
préstamos se acordarán por el importe necesario para adquirir Semilla
Certificada a los "Multiplicadores" fiscalizados por el Ministerio de Agricultura de la Nación, en la cantidad requerida para la siembra de hasta
el 20 !'o del área total sembrada que el solicitante dedique al producto,, proporción que se considera adecuada para obtener, en la correspondiente
cosecha _lo suficiente para que el colono siembre en el año siguiente la
totalidad de su chacra con calidad seleccionada.
PRES',l'AMO~ PARA FACILITAR LA EVOL:CJCION EN LA EPOCA POSTERIOR A LA SIEMBRA.

Se harán préstamos de acuerdo a la capacidad del solicitante y extensión de sus sembrados y siempre que estos no estén afectados con prenda, haciéndose efectivos después que el solicitante haya realizado la siembra y antes de levantada la cosecha.
PRESTAMOS PARA EL LEVANTAMIENTO DE LA COSECHA DE PAPA.

Dentro de un máximo de $ 0,10 m!n por cada 10 kilos de rendimie nto
calculado, $ 80.- por hectárea y $ 2.000.- por firma, con vencimiento hasta el 30 de Septiembre de cada año.
'

"

PRESTAMOS PARA LA ADQUISICION DE BOLSAS PARA EL ENVASAMIENTO DE PAPA.

Dentro de un máximo de $ 600.- con un interés del 5 % anual y pago
integro a 45 días de plazo, pudiendo acordarse a Sola Firma.
',

Para ampliar estas informq4iones referentes a los créditos, .los intere::¡ados deberán dirigirse directamepte 1 a la sucursal más próxima del Banco
de la Nación, Argentina.
). · Los interesados en adquirir Semilla Certificada de Papa deberán entenderse directamente con los productores cuyas direcciones figuran en esta
lista. ..
Por cualquier d~to o consuÍta respecto a las '· mismas, . diríjase a la
SECCION CERTIFICACION DE SEMILLA DE PAPA
Paseo Colón 922 - 2g Piso - Buenos Aires

-6-

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�Siendo de interés tanto para los compradores como para los vend•a dores de Semilla Certificada de Papa, se dan los siguientes datos estadísticos
comparativos entre la campaña pasada y la actual.
19 HECTAREAS APROBADAS POR VARIEDAD, MULTIPLICACION Y
RENDIMIENTOS.
CAMPAÑA
1942-1943

e·&gt;

CAMPAÑA 1941-1942

VARIEDADES

MULTIPLICACIONES
Hs. APROBADAS

Green Mountain
Katahd in .... ..
Katahd in . . . . . .
Katahdin .. . ...
Katahdin . . . . . .
White Rose ' ' .
White Rose . . '
White Rose . . .
Duke O! Ke nt ..
Great Scott ...
Kerr's Pink . . . .
Majes tic . . . . .. .
Up-To - Date ' '

l' (Ca nadá) ...
l• (Canadá} . ..

2· .. . .... ......
3• . . . . . . . . . . . .
4~ . . . . . . . . . . . . .
l' (EE. UU.) . ' .
2• . ....... .....
31 ... . . . . ... .. .
4' . . ....... · - ·.
2· . . . ..........
2· .. . . .. . .. ....
2• . . . . . . . . . . . . .
2' . . . . . . . . . ....

TOTALES
PROMEDIO PONDERAL

*

1

Ks. POR HECTAREA

7.1.4.33.25
1.814 .50
473.75

16.000
16.721
15.386
12 .237
6.000
16.350
14 .447
12 .769
9.600
8.866
10 .296
8.294
11 .440

1.-

417.50
690.169.50
2 .50
l. 75
l. 75
l. 75
l. 75
5.016.- -

.

--

Hs. APROBADAS

-- -

4 .210 . 590 .2 .-

--

1.395 . 231.-

--

5.5.4 50
4 .50

6 .447 . -

15 .321

--

Los promedios de rendimiento por variedad y multiplicación corres pondie n tes a lci
actual campaña 1942 - 1943 no se incluyen por no haberse finalizado los cálcu lo s,
no obs tante estímase aproximadamente la producción sin descartes, en la cantidad
de 30.000 toneladas que representarian un total de 500.000 bolsas de 60 kilos n eto,
mientras que en la campaña 1941 - 42, la producción se habia estim ado en 58.824
toneladas o sea 980.400 bolsas de 60 kilos.

2i MOVIMIENTO DE SEMILLA CERTIFICADA EN LA CAMPAÑA
1941 - 42.

Bolsas precintadas y colocadas en el país 224.400.
Bolsas exportadas, por país:
Paraguay ..
Uruguay . . .

12.559
139 .891

152 .450 -

376 . 850

Bolsas reservadas por los Agricultores Productores . . . . . . . . . . . . . . .

215.868

MOVIMIENTO TOTAL . _. . . .

592.718

Bolsas Precintadas

Bolsas de 60 kgs.
neto cada una.

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�· MULTIPLICADORES

Este producto proviene de cultivos cuya sanidad no excede al 3 % de
enfermedades de virus. Esta mercadería está garantizada por las categorías
de etiquetas "blanca o colorada".
La categoría de etiqueta "Blanca" indentifica a tubérculos envasados
con una tolerancia de defectos o enfermedades que no exceden al 5 %;
su gramaje está comprendido entre los 30 gramos y 360 gramos, con una
tolerancia del 5 % arriba o abajo.
La categoría "Colorada" identifica a tubérculos cuyos defectos no exceden al 10 %; su gramaje está comprendí.do entre los 30 a 700 gramos
para variedades de muchas yemas y de 30 a 500 gramos para las de pocas
yemas.

REGION SUDESTE DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Nº del
Multipli·

APE.L LIDO Y NOMBRE

DIRECCION POSTAL

Hs.

cador

Variedad: GREAT SCOTT
SEGUNDA MULTIPLICACION
PARTIDO: GENERAL MADARIAGA

70

Piñeiro Pearson, Marta Guerrero de . . . . Venezuela 170; Capital

5.-

Variedad: KATAHDIN
TERCERA MULTIPLICACION
PARTIDO: BALCARCE

12
Andreoli, Felipe
. .... . . ....... . . .
80
Cacace &amp; Hnos., Juan .. ............. . .
80-a Cacace &amp; Hnos., Juan . . ...... .. .. . . .
Gargiulo Hermanos ... .............. . . .
9
Gutiérrez, Manuel
... .... . ... . .
17
84
Vellaz, Félix y Cándido .... ..... . .. . . .
76-c Viva &amp; Federico .... . ... ......... . . .. . .
Zárate, Axe! A.
52

Los Pinos, FCS. . ............. . ... .
Casilla de Correo 96; Balca:ce, FCS.
Casilla de Correo 96; Balc::uce, FCS.
Garay 325; Capital .....
Hotel San Martin; Balcarce, FCS.
Barraca Vellaz; Balcarce, FCS. . .... .. .
Garay 840; Capital
.. . .. ...... .
Casilla de Correo 90; Balcarce, FCS.

9 .64.54.25.40.15 .30 .45.-

PARTIDO: GENERAL ALVARADO

38-d
53

Di Pace, Viva &amp; Cía.
Guida &amp; Cía.

PARTIDO: GENERAL PUERREDON

Defensa 1490, 19 A.; Capital
Brandscn 1034, Casilla de Corr.i;o 10; Capital
...... .. .... .

.. '

38-a Di Pace, Viva &amp; Cía ... . ..... . . ... . . .. .
21-a Machinandiarena, Lui3 ....... . .... . ... .
43
Moscariello, Antonio .'. .. . . .. . .... .. ... .
66
Pollio, Hermanos . . . ... . .... . ... . .... .
66-d Pollio Hermanos ............... ..... .. .
76-b Viva &amp; Federico
....... . ........ .

8.18 . -

Defensa 1490, 19 A.; Capital .... . .... . 15 .Moreno 2335; Mar del Plata, FCS.
50 .Dionisia, FCS. . .... . . .. . ..... . ....... . 18.Caseros 941; Capital . .. .. .. .. ....... . . 108. Caseros 941; Capital ... . .... . .... .. .. . 30.Garay 840; Capital
30. -

PARTIDO: TANDIL

15

V elazco &amp; Barbini . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pintos 880; Tandil, FCS. . .. .. . . ... . . . .

-8-

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

12 . -

�Nº del
Multiplica dor

APELLIDO Y NOMBRE

DIRECCI O N POSTAL

l-ls.

Variedad: KATAHDIN
SEGUNDA MULTIPLPICACION
PARTIDO : BALCARCE

32
78
78-a
78-b
14
47
47-b
8-a
57
75
110
38-b
67
3
104
9
9-a
9-b
81
64
13
31-a
50
50-a
10
24
49
49-a
5
5-a
66-c
54
61
76
76-a
6-a

Andrade, Rafael ..................... - ..
Cacace &amp; Hermanos, Genaro
Cacace &amp; Hermanos, Genaro ....... .. .
Cacace &amp; Hermanos, Genan . . . . ..... .
Cangiani, Demetrio ....... . . ... .
Casa, Pérsico &amp; Vuot:o ... . .. .. . .. . . . .
Casa, Pérsico &amp; Vuotto .......... . ... .
Cia. de Productos Agrícolas, S. A ...... .
Coppola, Hermanos . . . . . .. .
Coviella, Hermanos . .......... . .. . ... . .
Di Pace, Juan .............. . . . ...... .
Di Pace, Viva &amp; Cía.
Doctorovich, Simón . . . . . . . . . . . . . .... . .
Federico, Jeremías . . . . . ..... .
Fernández Criado, Raúl .. . ... .
Gargiulo Hermanos
Gargiulo Hermanos . . .. . .... .
Gargiulo Hermanos
. .... .. ......... .
Guiscardo, Eugenio ..... . ... .
Iacovelli, Lorenzo ....... .. .. ..... ... . . .
Lahitte, J. Martín . . . . . . . ............. .
Lapenta, Blas .. ... .. , ................. .
Mancino, Testa &amp; Cia. y Arturo Santoni
Mancino, Tesla &amp; Cia. y Arturo Santoni
Mancino, Testa &amp; Cia. y Cía. de Productos Agrícolas, S. A. . ... ............. .
Mase, Constante
.... , . ....... .. . . .
Mazzello, Silverio ................ . .. . . .
Mazzello, Silverio . . . . . . . . . . . . . . . . ... . .
Nannini &amp; Cia......... . . .. .. .
Nannini &amp; Cia. . . . . . . . . . . . . . . . . ... ..
Pollio Hermanos ...
Salvia, Juan . . . . . . . . . . . ...
Trama, Miguel y Héctor Distéfano
Viva &amp; Federico .......... .
Viva &amp; Federico . . . . . . . . . .... .. . ... . . .
Vuotto e Hijos, Giro .. . . ... . .. . . . . . . .. .

6-b Vuelto e Hijos, Giro
52-a Zárate, Axe! A.

Caseros 971, 2'; Capital .... . . .. .. . . .
Chacabuco 1291; Capital ... ...... .
Chacabuco 1291; Capital . . . . . . . . . ...
Chacabuco 1291; Capital .
Tomás Liberti 1074; Capital ...... .
Casilla de Correo 54; Balcarce, FCS.
Casilla de Correo 54; Balcarce, FCS.
9 de Julio 3367; Mar del Plata, FCS.
Casilla de Correo 36; Balcarce, FCS.
Los Pinos, FCS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
25 de Mayo 3295. Mar del Plata, FCS.
Defensa 1490, 19 A.; Capital . . . . . . . . . .
Casilla de Correo 59; Ealcarce, FCS.
Belgrano 3685; Mar del Plata, FCS. . . .
Casilla de Correo 83; Balcarce, FCS.
Garay 325; Capital
Garay 325; Capital . . . . . . . . . . .
Garay 325; Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Bvard. Juan Kelly 832; Balcarce, FCS ..
Casilla de Correo l 02; Balcarce, FCS. .
Casilla de Correo 10; Balcarce, FCS ...
25 de Mayo 3537; Mar del Plata, FCS.
Mitre 713; Balcarce, FCS .......... ·
Mitre 713; Balcarce, FCS.
. .. .. . .. .

40.45.24.90.60.13 . 20 . 70 .12.30 . 110.30 . 15 . 45.44 . 8.75 .75. 100.36 . 40.65.19.5.-

Mitre 713; Balcarce, FCS.
. ........ .
Calle 18 N9 774; Balcarce, FCS ....... .
Perú 1511; Capital ... .. .............. .
Perú 1511; Capital . . . . . . . . . . . . . . . ..
Guido 1425; Mar del Plata, FCS .. . .
Guido 1425; Mar del Plata, FCS . .... .
Caseros 94 1; Capital ... .. . .. .. .... .
9 de Julio 3367; Mar del Plata, res .. .
Calle 19 esquina 18; Balcarce, res .. .
Garay 840; Ca pital . ...... .. ... . ..... .
Garay 840; Capital . . . . . . . .......... .
Calle 13 N9 579, Casilla Coreo 106; Balcarce, res ................... .
Calle 13 W 579, Casilla Correo 106; Balearse, res .................. ...... .
Casilla de Correo 90; Balcarce, res.

52 .20 .120 .70.20.35.30.10.35.25.55.25.60.120.-

PARTIDO: GENERAL ALVARADO

Chapadmala l, res.
. ... ...... . .
Dionisia, FCS. . . . . . . . . ... . . .. . . : .... .
Dionisia, FCS. . . ... .......... .
Perú 1661; Capital ................... .
Defensa 1490, 19 A.; Capital .. . ....... .
Brandsen 1034, Casilla de Correo N9 1O;
Capital ............ .............. .. .
. . ... ... . España 1724; Mar del Plata, res. . ... .
Ke nn is &amp; Sousa . . . . . . . . .
Kennis, Varela &amp; Serra ............... . España 1724; Mar d el Plata, FCS. . . . .

Bañuelos, Hermanos &amp; Cia. . .......... .
Delmonte, Juan ....................... .
29-a Delmonte, Juan .. . .. ...... . .......... . .
46-a Di Pace, Miguel &amp; Domingo ........... .
38-c Di Pace, Viva &amp; Cia...... . .. ... .. .. .. .
53
Guida &amp; Cia. . . .... . . ................. .
7
29 1

27
22

-9 -

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

22.15. 30 .20.50.130.25.85.-

�N º del
M u lti pl i-

A PE:LLI DO

DIRl:CC ION POSTAL

Y NOMBRI:

Hs.

cador

Varie dad: KATAHDIN
SEGUNDA MULTIPLICA CION
PARTIDO: GENERAL ALVARADO

. ..... .. . . Caseros 941; Capital . . ...... . ... .
66-b Pollio Hermanos . . . . .
Rodriguez, Hermanos . . .
. . . . .. . . . . Juana Azurduy 2188; Capital .. ... .... .
2
6
Vuotto e Hijos, Giro .. .. ......... . .... . 11 de Septiembre 3279; Mar del Plata,
FCS ........ . .... .. ....... .. .... .. . . .
Vuotto, Catuogno &amp; Cía..... .
Mitre 1331; Mar del Plata, FCS . .. .
26
Las Piedritas; Mechongué, FCS .... . . .
Yraizoz, Alejandrina E. de .. .
4

25.20 . -

SO.SO.50.-

PARTIDO: GENERAL MADARIAGA

70

Piñeiro Pearson, Marta Guerrero de .... Venezuela 170; Capital

41 . -

PARTIDO: GE NERAL PUEYRREDON

35
110-a
110-b
38-a
38e19
81-a

Bourdillón, Fermín G .......... ..... . . . .
Di Pace, Juan . .. ....... . . . ... . ........ .
...... . . ... .... . . .
Di Pace, Juan
Di Pace, Viva &amp; Cia. . .. . . .. .. . . . .. . . . .
Di Pace, Viva &amp; Cia.
Gasparri Hermanos ... .. . . ... . .. . . . . .
Guiscardo, Eugenio ... .. . . . . . .. . ...... .

101
30
31
21
21-a
43
18
18-a
34

65

K.;mnis, Jo~é
. .... . . .. . . .. . . .
Kennis &amp; Canillo ..... .. . . . ... .. ... . . .
Lapenta, Blas . . . . .
. . .. .. . . . . .. . . .
Machinandiarena, Luis . . . .. . ... .. . .
Machinandiarena, Luis . . ........ . ..... .
Moscariello, Antonio ........... .. . . . . . .
Parodi, Juan &amp; José . .. ... .. . . . . . .. . . . .
Parodi, Juan &amp; José . . ... . .... . .... . ... .
Pérez, Eliseo y Miguel V uotto ........ .
Pollio Hermanos .. .. ... . .... ... ... . ... . .
Sousa, José d e .... . .. . ....... .. ... . ... .

76-b

Viva &amp; Federico

66

General Gutiérrez; Mendoza, FCP. . ...
25 de Mayo 3295; Mar del Plata, FCS ..
25 de Mayo 3295; Mar del Plata, FCS ..
Defensa 1490, !• A.; Capital .. .. . . .. . .
Defensa 1490, l' A.; Capital .... .
Casilla de Coreo 126; Balcarce, FCS ...
Boulevard Juan Kelly 832; Balcarce,
FCS ............ . ......... . ......... .
España 1724; Mar del Plata, FCS. . . . .
España 1724; Mar del Plata, FCS.
25 de Mayo 3537; Mar del Plata, FCS.
Moreno 2335; Mar del Plata, FCS.
Moreno 2335; Mar del Plata, FCS.
Dionisia, FCS. . .. . . .. ... . .... . .... . .. .
Funes 1350; Mar del Plata, FCS . . ... . .
Caseros 795; Capital ........... .. ... .
Dionisia, FCS. . . ... .. . ... . ... . . .. .. . . .
Caseros 941; Capital . . ..... .. .. ... .. .
Casilla de Correo 77; Mar del Plata,
FCS ........... . .. . . .... ... ... . . . . .. .
Garay 840; Capital . .. . . ..... .. ... .. . .

40. 50 . 20 .25.60 . 79 . 4 .50
30 . 40 . 55 . 54. 200. 50 . 100 . 12.13.SO
14 1.-

SO .SO.-

PARTIDO: LOBERIA

16
47-a
47-a
23
23
20
46
11
19-a
25

66-e

Aprea, Liberato
.. . .. . .. . ..... .
Casa, Pérsico &amp; Vuotto
Casa, Pérsico &amp; V uotto .. .. ........... .
Castro, Martínez &amp; Cía.
Castro, Martínez &amp; Cía.
Dialeva, Rubén y Hulio ..
Di Pace, Miguel &amp; Domingo .
Espósito, Miguel ........ . ... .
Gasparri Hermanos
Kennis. &amp; Rodrígu ez Hnos. . . '. ... . ... . .. .
Pollio- Hermanos

González Chaves 102; Necochea, FCS.
Casilla de Correo 54; Balcarce, FCS . ..
Casilla de Correo 54; Balcarce, FCS.
Moreno 229; Necochea, FCS . ........ .
Moreno 229; Necochea, FCS . . . .. .
Avda. Pellegrini 184; Necochea, FCS . .
Perú 1661; Capital . . .... . ..... . . ..... .
San Manuel, FCS. . . . ....... .
Casilla de Correo 126; Balcarce, FCS.
España 1724; Mar del Plata, FCS .... .
Caseros 941; Capital . . .. .......... . . .

S0 .40 .20 . 85.40.2S.100. 3S.IS0.15.-

Fulton, FCS. . . .. :· . . . . ... . . .... . ...... .
Independencia 883; Tandil, FCS. . . .
Casilla de Correo 123; TandH, FCS . . ,.

25 . 40 .IS .-

SO.-

PARTIDO: TANDIL

68
1
98

Delfina, Guillermo S. , . , .. . , .... .
. . . . . . ... .
Jiménez, Eleuterio
Sparo Hermanos, S. de Resp. Ltda .

-

10 -

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�---·

Nº del

DIRE:CCION POSTAL

APl:LLIDO Y NOMBRE:

Multipli·

l-ls.

cador

Variedad: KERR'S PINK
SEGUNDA

MULTIPLICACION

PARTIDO: GENERAL MADARIAGA
70

Piñeiro Pearson, Marta G uerrero de . . . Venezuela 170; Capital . . . . . . . . . . . . . . .

5. -

¡,

Variedad: MAJESTIC
SEGUNDA

MULTIPLICACION

PARTIDO: GENERAL MADARIAGA
70

Piñeiro Pearson, Marta G u errero de . . . Venezuela 170; Capital

4 .50

Variedad: UP - TO - DATE
SEGUNDA

MULTIPLICACION

PARTIDO: GENERAL MADARIAGA
70

Piñeiro Pearson, Marta Guerrero de . . . Venezuela 170; Capital .. .

4 . 50

Variedad: WHITE ROSE
TERCERA MULTIPLICACION
PARTIDO: BALCARCE

80

Cacace &amp; Hermanos, Juan . . . . . . . . . . . . . . Casilla de Correo 96; Balcarce, FCS. .

22 .-

PARTIDO: GENERAL ALVARADO
Paseo Colón 1212; Capital . .... . .... . 20.Defensa 1490, l• A; Capital
12.Brandsen 1034; Casilla de 1 Correo 10;
Capital . . .. .
3'.l.Pollio Hermanos .... ....... .. .. .. . . ... . Caseros 941; Capital . .. .. . . . .. . . .
24.-

8
Cía. de Prod uctos Agricolas S . A.
38-d Di Pace, Viva &amp; Cia.
53
Guida &amp; Cía. . ..... ... -'·
66-b

PARTIDO: GENERAL PUEYRREDON
66
66-a
66-d
76ob

Pollio
Pollio
PoJ.lio
Viva

Hermanos
Hermanos
Hermanos
&amp; . Federico

• • • • • • •1 • • • • • • • • • • • • • • • •

-

Caseros 94 l; Capital
Caseros 941; Capital
. . ...... .... .
Ca seros 941; Capital .......... .. . . . . .
Garay 840; Capital . ... . .. . . . .. . .. . . . .

11 -

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

4. 15 .-

20.30.-

�N º del
MulH pl i·

APELLID O

Y N O MBRE

DIRECCION POSTA L

Hs.

c ado r

Variedad: WHITE ROSE
TERCERA MULTIPLICACION
PARTIDO: LOBERIA
23
33
28

Castro, Martínez &amp; Cía. . .............. . Moreno 229; Necochea, FCS. . ...... . . .
D'Angiola, Arcucci &amp; Cía. S. de Resp.
Brasil 351; Capital
Ltda.
. . . ..... . .. . .... .
Rodríguez Salvador .... .. . . ..... . .
Moreno 229; Necochea, FCS . . .... . .

20 .20 . 10. -

SEGUNDA MULTIPL!CACION
PARTIDO: BALC.A.RCE:
35-a
78
78-b
47
47-b
8-a
110
38-b
67
3
9
9-a
9-b
64
10

Bourdillón, Fermin G. . .
Cacace &amp; Hermanos, Genaro
Cacace &amp; Hermanos, Genaro
Casa, Pérsico &amp; Vuotto ........ .
Casa, Pérsico &amp; Vuotto .... .
Cía. de Productos Agrícolas S. A .
Di Pace, Juan
.......... . . .
Di Pace, Viva &amp; Cía........ . . .... .. .
Doctorovich, Simón . . .... . .. .... .. ... .
Federico, Jeremías . .. . . . .
Gargiulo Hermanos
Gargiulo Hermanos . ... . . . .. . ... ..... .
Gargiulo Hermanos
Iacovelli, Lorenzo
Mancino, Testa &amp; Cía. y C ía. d e P.
Agrícolas S. A. . .......... . .. .
5
Nannini &amp; Cía.
5-a Nannini &amp; Cía.
66-c Pollio He rmanos
76
Viva &amp; Federico . ... .. . .. .. . .
76-a Viva &amp; Federico ... . ..... . .. . . . . . . ... .
6-a Vuotto e Hijos, Giro
6-b
51

Vuotto e Hijos, Giro
Zaglio Hermanos .. ... . .... . . . .. .

General Gutiérrez; Mendoza, F. C. P . . .
Chacabuco 1291, Capital ....... .
Chacabuco 1291, Capital
Casilla de Correo 54; Balcarce, F. C S.
Casilla de Correo 54; Ba lcarce, F. C. S .
9 de Julio 3367; Mar del Plata, F. C . S .
25 de Mayo 3295; Mar del Plata, F. C . S .
Defensa 1490, 19-A, Capital . .. .. . .
Casilla de Correo 59; Balcarce, F. C. S.
Belgrano 3685; Mar del Plata, F. C. S.
Garay 325, Capital ... . .. .. . ... .. .... .
Garay 325, Capital . . . . ....... . .
Garay 325, Capital .......... . . .
Casilla de Correo 102; Balcarce, F. C. S .

28. 55. 40.12.-

J0 .30 .60. ·30.10.-

5.-12 . 25.60 . 10 . -

Mitre 713; Balcarce, F. C.S. . . ... . ... . . 20.20 . Guido 1425; Mar del Pla ta, F. C. S.
Guido 1425; Mar del Plata, F. C. S... . . 35.Caseros 941, Capital ... ..... . . . ... .. . 25.Garay 840, Capital . . . ..... .. .. .. . . . . . 55.30 .Garay 840, Capital ........ .
Calle 13 N' 579, Casilla de Correo 106;
Balcarce , F. C. S. . ......... . ... . ... . 10 .Calle 13 N' 579, Casilla de Correo 106;
Balcarce, F. C . S . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20.Mitre 713; Balcarce, F. C . S . .... . ... .. 20 .-

PARTIDO: GENERAL ALVARADO
38-c
53

6

Defe nsa 1490, F-A, Capital . . . . . . . . . . 50. Di Pace, Viva &amp; Cia.
Brandsen 1034, Casilla Correo 10, Cap. 35 . Guida &amp; Cía . . .
Vuotto e Hijos, Giro .. .... .. . . . . ... .. . . 11 de Se ptiembre 3279; Mar Jel Plata,
F. C. S. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
20 .-

-

12 -

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Nº del
Multipli·

APHLIDO Y NOMBRE:

DIRl:CCION POSTAL

Hs.

c•dor

Variedad: WHITE ROSE
SEGUNDA MULTIPLJ CJ\CION
PARTIDO: GENERAL PUEYRREDON
35
110-b
38
38-a
38-e
3-a
19
65
76-b

Bourdillón, Fermln G. . . . . . . . . .
Di Pace, Juan . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Di Pace, Viva &amp; Cia . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Di Pace, Viva &amp; Cía. . . . . . . . . . . . . . . . . .
Di Pace, Viva &amp; Cia. . .... .. .... .......
Federico, Jeremías ... ....• . ............
Gasparri Hermanos . . . . . . . . . . . . . . .
Sousa, José de . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

General Gutiérrez, Mendcza, F. C P. . .
25 de Ma yo 3295; Mar del Plata, F. C. S.
Defensa 1490, 1°-A, Capital . . . . . . . . .
Defensa 1490, lº-A, Capital . . . . . . . . .
Defensa 1490, 1°-A, Capital . . . . . . . . .
Belgrano 3685; Mar del Plata, F. C. S. .
Casilla de Correo 126; Balcc::cc, F. CS.
Casilla de Correo 77; Mar del Plata,
F. C. S ...... . ......... .. .........
Viva &amp; Federico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . G a ray 840, Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

40 20 -20 40 .E0. 6.20 25 70 -

PARTIDO: LOBERIA
16
Aprea, Liberato
. ....... .....
46
Di Pace, Miguel &amp; Domingo ........... .
19-a Gasparri Hermanos . ... . .
66-e Pollio Hermanos .... ... .............

González Chaves 102; Necochea, F. C. S.
Perú 1661, Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Casilla de Correo 126; Balcarce, F. C. S.
Caseros 941, Capital . . . . . . . . . . . . .. . .

50 70 200. 35.-

PARTIDO: TANDIL
68

Delfino, Guillermo S. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Fulton, F. C. S.

------:-

-

13 -

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

JO.-

�REGIONES DE CUYO
MULTIPLICADORES
PROVINCIA DE MENDOZA
N º del
Multiplicador

APELLIDO Y NOMBRE

DIRO:CC!0:-1 POSTAL

Hs.

Variedad: KATAHDIN
CUARTA MULTIPLICACION
DISTRITO: LA CARRERA

51 O

Godoy Cruz 417; Mendcza, F. C. P. . ..

Reina &amp; Cía., Francisco

TERCERA MULTIPLICACION

DISTRITO: LA CARRERA

51 O

Godoy Cruz 417; Mendoza, F. C. P. . ..

Reina &amp; Cía., Francisco

15.-

SEGUNDA MULTIPLICACION

DISTRITO LA CARRERA

512
504
503

Fenoglio, Santiago .......... .
Giorgi, Emilio ........ ...... .
Linares, Pedro &amp; Juan Palma ... . .. .

510

Reina &amp; Cia., Francisco . . . . . . . . . . . .
Vargas Sánchcz, Belisario ..... .. .. . .

513

2.-

10.6 -

Belgrano 846; Mcndoza, F. C. P . . ....
Manuel A. Sáenz 151 l; Mendoza, F.C.P.
Carril Nacional 334 (San José) Guaymallén, F. C. P. . .................. .
Godoy Cruz 417; Mendoza, F. C. P... .
Salta 1669; Mendoza, F. C. P . ........ .

10.-

Malargüc, Mcndoza, F. C. P. . . . . . . . . . .

9 .·--

6 .--

8.-

DISTRITO: MILARGUE {I)
505

Jury &amp; Cia., Alfredo B. . . . . . . . . . . . . . . .

Variedad: WHITE ROSE
TERCERA MULTIPLICACION

DISTRITO: LA CARRERA
510

Reina &amp; Cía., Francisco

Godoy Cruz 417; Mcndoza, F. C. P. . ..

6-

(1) La produccién de semilla certificada en este distrito, podrá ser empleada solan:ente
en l::xs zonas paperas de la Prov:ncia c!o Mendoza.

NOTA: Los agricultores de las zonas paperas de dos cosechas, para sus plantacionc:;
de verano (Enero - Febrero - Marzo) podrán adquirir Semilla Certilicada de Pap::i
de Ja categoría "Etiqueta Colorada" :¡::ara producir papa para con:;umo, en la
Región de Influencia a Rosario.
Los interesados en su oportunidad (Diciembre) pod~án solicitar les l'stas de bs
multiplicadcres aprobados, a e;;ta Sección.

Jefe ¿e la Sección Certificación de Sc:nilla de P::ip&lt;.i
lng. Agr. NORBERTO E. PlDAL
Abril de 1943.

-HDigitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�•

TALLERES GRAFICOS MARZORATI HERMANOS
BUENOS

AIRES

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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                  <text>Aquí se puede acceder a obras monográficas y otros materiales como separatas y literatura gris</text>
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                <text>Ministerio de Agricultura de la Nación, Buenos Aires (Argentina). División de Fiscalización Sanitaria Vegetal. Sección Certificación de Semilla de Papa</text>
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                <text>Lista aprobada de multiplicadores de semilla certificada de papa. Campaña 1942-43</text>
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                    <text>OS

ANIMALES

ENEMIGOS

E LA fRUTICUL:tURA ARGENTINA

. . . . ,___LOS MEDIOS DE coMBATIRLOS
Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�ffiINISTERIO DE AGRICULTURA
DE LA NACION

•
INGENIERO

JOSE

PADILLA

Ministro

SE'Ñ'OR

JULIO

CESAR

URIEN

Subsecretario

DIRECTORES

GENERALES:

EN

AGIUCULTURA Y GANADERÍA:

»

INDUSTRIAS Y C o Mr:RCIO DE

Dr. Carlos Alberto Erro
PRODUCCJÓ:-.::
D. Vcnancio R11iz de Ga/arrcta

LI\

DIRECTORES:

D. Manuel Do/arca (i nterino)
Dr. Carlos D. Storni
SANIDAD VEGETAL: lng". Ag•. Juan B. Marchionatto
GANADERÍA: Dr. Jorge E. Durricu (interino )
COMERCIO E lNDU STRJ.A.: Ur. Ouidio V. Schiopctfo (inte rino )
REGISTRO DE CRÉDITOS PRE'.'\DARIOS: Dr. Filiberto de O/iueira Cézar
ADMINISTRACIÓN: D. Hora cio lbaclucia
ENSE;\;ANZI\ AGRÍCOLA: ln g". Ag". Guillermo R. A11bone
METEOROLOGÍA, GEOFÍSICA E HIDROLOGÍA: lngº. Alfredo G. Galmarini
MINAS Y GEOLOGÍA: lng". Tomás Ezcurra
PATENTES Y MARCAS: Dr. Javier Padilla
TIERRAS: Dr. Manuel P. Fcrnándcz
INMIGRACIÓN: D. Cipriano Taboada Mora
FRUTAS Y HORTALIZAS: Ag•. Adrián V. 01/ivier
DEFENSA AGRÍCOLA: lng•. Agº Juan F. Tomasello
PROPAGANDA Y PUBUCl\CIONES: D. Pedro C. Noble
I NDUSTRIA LECHERA: Dr. Enrique Yalour
DE ASUNTOS LEGALES: Dr. Víctor Pinto.

Eco:-.:oMÍA RuRl\f. Y EsTADÍSTICA:
AGRICULTURA:

OFICIALES MAYORES:
EN

»

•LA • •

AGRICULTURA:

Dr. Ricardo He/man

INDUSTRIAS Y COMERCIO DE LA PRODUCCIÓN:

DmEcc róN

DE

DEFENSA

D. Emilio G. Vigil Howe

AGRÍCOLA

tendrá mucho gusto en contestar cualquier consulta que se le haga
directamente o por intermedio de Ja Dirección de Propaganda
y Publicaciones acerca de temas afines con su especialización.
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�t

MINISTERIO DE AGRICULTURA
"POHJCA

ARGIN'INA

DIRECCIÓN DE PROPAGANDA Y PUBLICACIONES

Los Animales Enemigos

de la Fruticultura Argentina
y los Medios de Combatirlos
Por EVERARD E. BLANCHARD
ENTOMÓLOGO
DE

DE

SANIDAD

DIVISION

DE

LA

DIRECCIÓN

VEGETAL

ZOOLOGIA

AGRICOLA

•
PUBLICACION
M 1 S CELAN E A

BUENOS

1

9

N. 0

58

A 1 R E S

3

9

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�Los

Animales

Enemigos

de la Fruticultura Argentina
y los Medios de Combatirlos

•
J_jas numnosas consulta.~ que .~e hacen a esta DiYisión acerca de la
clasificaci ón y Jos procedimientos para combatir las c1iwrsas plagas animales ele la frnticultura, motiYan el prcse11te folleto, que reemplaza a la
circular número 528. y a la 815 en la parte que se refiere a los enemigos
animales de los cültiYos cítricos. habiéndose agotado ambas publicaciones
desde Yarios afios atrás.
Poder distinguir .Jas nmner osas plagas que alteran -:-' perjudican los
cultiYos, es el i1rimer paso de todo fruticultor hacia el buen estado sanitario de sus plantaciones. El segundo paso, no menos indispensable y
dependiente d irectamente del primero, es la aplicación inteligente de los
procedimientos correspondientes de lucha, de acuerdo con los últimos adelantos de la práctica y la ciencia.
En las páginas que siguen , el fruticultor encontrará toda la información necesaria p ara reconocer las prmcipales plagas que pueden invadir
i'US plantaciones como también las indicaciones para combatirlas.
Para
facilitar la identificación de los diYersos parásitos. presento al final de
este folleto una serie ele claYes basadas exclusivamente sobre caracteres
visibles a simple vista o con el auxiilio de un vidrio de aumento o lupa de
poco poder, instrumento que no debería faltar en las establecimientos frurícolas, por más modestos que sean.
Xo debe alarmarse el fruticultor por el gran número de plagas citadas
en este trabajo. La mayoría de ellas son de esc~sa importancia, y sólo en
condiciones especiales ele clima y cultivo que favorezcan su incremento,
adquieren de cuando en cuando una propagación suficientemente intensa
como para afectar la ealiclad o cantidad de la cosecha.
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�-4 -

En Yez de prc:sentar las plagas con arreglo a su posición sistemática,
he creído conveniente agruparlas en varios capítulos, según el lugar u
órgano vegetal en donde se las encuentra. Además, en cad·a capítulo los
parásitos se s ubdiYiden de acuerdo con la forma en que se alimentan masticadores, chupadores, etc. - y otros distintivos generales - forma.
etc. - De esta manera, el autor espera allanar, en lo posible. la tarea de
reconocimiento de Ja:.;; plagas por personas inexpertas.
Por último, si el frulicultor tuYiera cualquier duda sobre la identidad
de las plagas que afectan a sus plantaciones, debe em·iar, cuanto antes.
muestras abundantes de las misma':&gt; o de ramas infestadas a la División de
Zoología Agrícola del Ministerio de Agricultura de la ~ación, Paseo
Colón 974, donde puede informarse tanto del nombre de la plaga como
de 'los procedimientos más indicados para combatirla. En Ja página 172
de este folleto el fruticultor hallará todas las instr ucciones necesarias para
el envío de muestras de parásitos animales.
En la preparación de este folleto el autor ha hecho uso de datos y
material ilustrnfo·o gentilmente cedido por el jefe de Ja División, ingeniero
Carlos A. Li7.er y Trclles, y los técnicos Pablo Kohler, Juan :M. Bosq y
Ramón Ba7.~ n. a &lt;¡uienes agradece sinceramente su colaboración.

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.

�-6-

INSECTOS QUE ATACAN A LA FRUTA
ORUGAS QUE SE HALLAN EN EL INTERIOR DE LA FRUTA

ORUGA DE LA MANZANA
Carpocap.,a 7wmo11dl1t

(L.) (')

RECO.'.\"Ol'DIIE~To. - La fruta ;,,e de ·prende del árbol cou facilidad y
presenta galerías que penetran hasta el centro. Con frecuencia se halla
una oruguita blanco-rosada de 18 milímetros, cuando má.;, que de\·ora lú
pulpa y las pepitas. A menndo se observan masas oscuras &lt;le "aserrín"
en las bocas ele la.;; galerías. (Lámina IT, f ig. 10 ~, figuras 3 y 4).

Fig. 2. -

Vista de un espléndido naranjal de Lavalle. propiedad de la viuda de Beltrán. Obsérvese
el suelo. libre de male:as, y el espacio amplio entce lo~ frutale:;

BIOLOGÍA. - ,Se encuentra en toda la R epública y es, sin duda, la peor
plaga de la manzana, pera y membrillo. 'l'ambién im·ade las nueces Yerdes
y de vez en cuando infesta los duraznos. ciruelas. cerezas, níspero;:; y otras
clases de frutas. J;a biología de esta plaga varía con arreglo al clima de
las diversas regiones frutícolas, pero en general hay dos generaciones por
año. Pasa el inYierno en estado de larva dentro ele un capullo sedoso
blanco-grisáceo, que prepara debajo de las cortezas sueltas en las rugosidades de las rama.~ y troncos, o en otros sitios protegido:.; que encuentra
{ 1)

Cydia

pomonclla

(L) .. según

algunos

~utore~.

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�í

en la Yecinclacl. A princi inos ele primawra las lana:-: se transforman en
crisálidas, .y dnrante la floración de los f'rntalcs 11parecen las mariposas
o "polillas". E stas, con la s a las extencliclas, miden 18 - 20 milímetros,
y son de color ceniciento o
gris oscuro, con man ch a~
)
bronceada;; c:erca de las pnn.
tas de la:&gt; &lt;ilas anteriore.s . ..\.i
anoc·hecer Ja:&lt;; "polillas" se:
actiYan y, una vez fecundadas, las h embras depositan
los huevo-; en los cálicP~ de
las flores. o en las hojas ce1·ca
de la frnta 11 ueva. l.Jas la!'vitas nacen.. en 6 - 20 días,
8egún la ma1·cha de la e.,lación, o sea 2 - 3 semanas cll'-;pués de la caída de las flore.' .
y pronto penetran en la fruta, generalmente por el cáliz.
Al cabo de un mes, mi't&gt;; o
meno.s, las orugas llegan a su
completo desarrollo :- abandonan la fruta para crisal!clar en loo si t.io1S ya indi cados.
Las orugas
de Ja se o·nnda
..._,
Fig. 3. -; "Polilla" o maripo s ita de la ,oruga de 1a
generación aparee-en de c1ós
man:ana (muy aumentada )
a _dos y metlio meses después
.
de la caída ele los pétalos~· son muy daííinas para la fruta que :-a ha adquirido un r egular des11rrollo. Las mariposa..&lt;; de esta generación aparecen
desde fines de febrero hasta. fines de marzo, · y depositan los huevos que
luego se transforman en larrns, los r¡ue pasa11 el invi erno en los capullo.-;
de Í&gt;eda ya desc ritós. E stas clan lugar a la generación primaYernl de
"polillas".
0

PROCEDDUENTOS DE LUCHA. - J__,a pulverización de sales arsenicales es
el pr oceclimienrto más eficaz que se conoce para combatir Ja oruga de la
manzana; pero ('] éxito que se obtiene con él depende de la aplicación del
veneno en el momento oportuno, como así también de la forma ele aplicar
Ja solución a las partes vulnerables de la planta.

La primera pulverización. - E sta tiene por objeto depositar el veneno
en la pequeña cavidad que forma el cáliz, por donde penetran arriba
del 50 % de las larvas de la primera generación. Con este fin se debe
pulverizar de arriba hacia a.bajo para rociar bien todas las flores con la
solución. El momento mfü;; adecuado para la aplicación de la primera
pulverización, es cuando haya caído la mayoría de los pétalos y antes de
que la copa que forma el cáliz quede cerrada por los sépalos. Esto, generalmente, ocurre a. los 10 días después de la caída. de los pétalos. Aunque
el objeto principal de la primera pu!Yerización es el de depositar el veneno
en el cáliz, es importante también mojar el follaje con insecticida.
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�-8 -

La scg1wda pulverización. - Tiene por objeto la destrucción de las
larvas de la primera generación apenas nazcan y antes de que lleguen a
Ja fruta. Debe aplicarse esta pulwrización 20 - 30 días después de la
&lt;'aída de las flores. Tanto la frnfa como las hojas deben cubr irse completamente con el insecticida.

Fig. 1. -

Momento rndicado para aplicar la primera pulverización cont ra la oruga de la man:ana.
Los pétalos han caído, pero los ~épalos aün !i.C mantienen abiertos

La tercera pulverización. - Tiene por objeto la destrucción de las
JarYas de la segunda generación y debe aplicarse aproximadamente dos
meses después de la caída ele las flores.
La cuarta pulverización. - En los años ele mucha üwasión, conviene
aplicar una cuarta pulYerización 15 - 20 días después de la tercera.
Para las cuatro pulverizaciones deben emplearse las fórmulas 1 ó 4.
Las do&lt;; primeras pnherizaciones son las más importantes. y de la eficacia
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�-

9-

de ellas depende la magnitud de los perJuic1os que pudiesen ocasiona1·
las larvas de la segunda generación. El fru ticulitor debe µrestar toda su
atención a fin de aplicarlas en el momento oportuno. Véa.-;e también notas.
I y TI. piig-ina 17:5.

:IIEDLV.\S

.\l'XTLTAHES

Destrucción de la fruta "p icada". - Todos los frutós agusanad&lt;&gt;s,
r¡nc generalmente caen antes ele completa madurez, deberán ser recogidos
y destruídos por cualquier medio o darse a los animales. En los p.lantíos
muy graneles dará buen resultado soltar cerdos para que coman los frutos
caídos.
Lim pieza do la corteza. - Las rugosidades e inegularidades de la corteza de las 1·amas y troncos son los sitios preferidos por los gusanos para
tejer sus capullos. Por consiguiente debe mantenerse la corteza lisa y
limpia, eliminando los pedazos de corteza suelta y las ramas quebradas.
Por otra parte, conviene rellenar las caYiclades y grietas con c&lt;&gt;mento o
mastic y destruir los líquenes con polisulfnro de calcio durante el invierno
'véase f órmula 9), de modo que éstos no sinan en lo sucesivo de r efugio
d insecto. El cepillo o guante metálico prestará buenos senicios para
la limpieza general ele la corteza.
Emplf'o ele vendas-trampas. - Se preparan las fajas cortando pedazos
de arpillera de un largo un poco mayor que la circunferencia del tronco
y de un ancho de 30 centímetros. Al aplicarlas, se doblan las fajas en
.•cntido longitudinal y se su jetan a la corteza por medio de dos clavos.
Esto.~ pueden permanecer en el tronco, dejando sobresalir Jo necesario
para enganchar la arpillera. Desde mediados de diciembre hasta fines de
marzo se deben r evisar las fajas semanalmente, sacándolas del tronco par a
destruir, por medio del agua hirviendo, las larvas que se encuentren refugiadas en ellas. Hay que tener mucha precaución al retirar las banrlas,
pues ele otro modo las larvas caen al suelo y escapan a la destrucción.
Después de cosechada Ja fruta no hay necesidad de continuar la inspección
:&gt;emanal de las fajas: una reYisión in vernal basta para destruir las larvas
.1· cr üiáliclas que se refugian en las vendas.
Hay que advertir que si no
;;on inspeccionadas las fajas por lo menos una yez por semana durante
el Yerano, este procedimiento puede favor ecer la propagación ele la plaga.
La eficacia del método depende de la regularidad de las inspeccione..; y
de la limpieza preYia ele la corteza. Si los árboles son graneles pueden
colocarse dos o tres fajas en cacla planta.
Raleo de la fnda . - E sta operación se efectúa a principios de diciembre. Debe eliminarse la fruta de menor desarrollo dejando una sola en
cada racimo. ..:\.demás de ser esta operación benéfica para la planta,
favorece la p1~clucción de fruta grande y no permite qne ellas se encuentran contiguas, condición ésta qne fayorece la perforación tle la fruta por
las lanas ele la segunda cría.
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�-

10 -

Plantaciún .11 poda. - Es conYeuiente plantar las diferentes yariedades
en cuadros de cnatl'o a seis hileras. .A.sí será posible puh·erizar las plantas
según el estado de Ja floración . .A.demás facilitará la recolección de la
fruta de las distinta::; yariedades. T1os frutales deben distanciarse uno del
otro lo suficiente para permitir el fácil acceso de los aparaü&gt;s puherizaclores. Las rama¡; de un frutal nunca deben entretejerse con las de la
planta. Yecina; esto impediría Ja completa pn h-erización de ella. Yéase
también página 122.

ORUGA DEL DURAZNERO O "POLILLA NEGRA"

Laspeyresia molPsta, BusC'k. (1)
R.i,;co~oc1l\11I::.:\TO. - La fruta es infestada pol' oruguitas blanco-rosadas
que miden 12 milímetros cuando más, que excavan galerías en la pulpa.
sobre todo en la región &lt;lel carozo. Jja fruta im·aclida se pudre con facilidad. Por otra parte. J0$ brotes n ueYO.S
¡-,e secan durante Ja
primaYera y presentan galerías que i:on
frecuencia exudan
goma ~- aserrín. En
I
el interior ele la galería se encuentril
c:on frecuencia la
orugnita que c1etermi11a el daiío. L a.&lt;&gt;
planta,; jó ,·enes adquieren una form n
p eculia r arbustiYa.

BIOLOGÍA . -

La

oruga del dura~nero
c:ausa enormes estra:\'OS en la mayoría de
las zonas frutícola.~
clel país. Infesta
Fig 5. - Dura:no mvadido por Ja oruga del dura:nero
principalinen te los
d nrazneros, pero
también invade a Yeces los membrillos, peras, manzanas. ciruelas, damascos
y -Otras frutas. Pasa el inYierno en estado le llarYa dentro ele un capullo
de seda que prepara en la corteza de lo~ frutales o entre la hojar asca que
se halla al pie ele la plailta. Con la llegada de la primawra las larvas ,.,e
transforman en crisálida y luego en maripositas o "polilla negra". Estas
son ele color 1)ardo - ceniciento oscuro ~· miden 12 milímetr os entre las
(

1

)

Cydia molesta

{ Busck) o Grapholitha molesta

( Busck), según autores di(e:re.ntes.

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•

�-

11 -

extremi.dades de las alas extendidas. Las oruguitas o Jana.s son parecidas a
]as &lt;le la oruga del man za no, pero sólo m iden 12 milímetros cuando a&lt;lq uieren
.-;u completo crecimiento, y, por otra partr, p1·e,entan un apénclieC' en forma

fig. 6 a. -

Polilla negrn del dura:ncro. forma adulta o

maripo~a

(con las alas extendidas)

&lt;le ¡wine en el último segmento. Estr .clistintiYo puedr obserrnrsC' solamente
con gran aumento. (Yéase fig-. 6 d ) . l 'ª" .ma ripo&lt;;aE; hembras depositan Jo.~
hueYOS (de 30 a 60) en las hojas
o a Ye ces en las ramitas, pero
generalmente &lt;le:spn~ &lt;le haba
Yolaclo una distanc:ia de 200 mrtros. A Yeces llegan a tres kilóme tros del sitio donde naciero11
antes ele efectuar la oviposición.
Las larvitas de las dos primen:s
generaciones atacan los brotE's.
perforán &lt;loloo con sus galerías ~- .
la fruta es atacada desde su formac1on. Hay aproximadamente'
seis generaciones del insecto en la
latitud de Buenos Aires. }lás n l
norte puede hab er hasta ocho
·generaciones.
PROCEDDCTEX'rOS DE Lt:('JIA.-

Los insecticidas arsenicales no
t ienen aplicación en la lucha contra esta plaga. porque las lana,-,
110 ingieren Jos tejidos snperfici&amp;les de la fruta o ele los brotes.
Por consiguiente. es necesario a ta-

Fig. 6 b. -

Mariposa con la s alas plegadas

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�-

12 -

carla cou procediruieutos físico - mecánic.o.s, cebos e insecticidas que matan
por contacto, debiéndose emplear t&gt;l conjunto de los procedimientos indiraclos a continuación para obtenel' resultados satisfactorios.
Pulverizaciones con aceite em1llsionado, cal y snlfato de nicotina. Estas pulverizaciones tienen por objeto la destrucción de los huevos y de
las Jarvitas recién nacidas. La
primera aplicación se hará durante fa primera quincena de
octubre, debiéndose repetir la pulverizaeión con intervalos de ] 5
a 20 días. Para las dos primera!&gt;
aplicaciones se empleará la fórmula 31 (vrase página 141 ),
pero a partir de Ja segunda
quincena de diciembre debe emplearse la fórmula 32. El fruticultor debe aplicar el insecticid::t
teniendo en cuenta la neeesidaél
11e cubrir todo.&lt;; los brotes tierno'&gt;.
ramitas y hojas, éist.as en amba ..;;
caras. Yra~e notn ílT, pág. 176.

e

Recolección y dcslnu:cü5n por
el ftiego de los bl'oles infestados.
- La recolección y ,d estrucción de lo"i brotes cuando prc."icntan los primero.;.
:-íntomas de marchitamiento. (':~ un procedimien to muy eficaz par a r educü·
1 a propagación de esta plaga. Debe efectuarse esta operación cada tres (}
n1atro días durante un período ele cuatro semanas. iniciándose el tratamiento cuando se obserYe, en
la prima vera. el primer brote
/
afectado . .A un&lt;¡ ne co1wiene cor/
tar y quemar todos los brote:-;
marc:hitados, el fruticultor ele be
tener presente que las oruga.-;
~olamente se hallan en los qne
recién empiezan a marchitarse,
~· que pronto abandonan lo-;
brotes aYeriaclo;; en busca d e
otros sanos.
F i g. 6 c. -

C ri~ illida ~

Fig. 6 d. -

Ult imo segmento de la la rva u oruga para

rar el '"pe in e" caudal. por el cual esta oruga se difeRecolección y destrucrión moM
re ncia de la oruga de la man:ana. ( Muy aumentado)
de la fruta atacada. - Debe
ll&lt;::?struirse la fruta infest ada, ya sea por medio del fu~go o enterrándola
('U un foso. el que se cubrirá con una capa de 10 centímetros de cal hidratada. Es importante destruir sin demora tanto los brotes como la fruta
infestada, ya que las lanas pueden abandonar la fruta y buscar el abrigo
t-ntre las basuras o residuos de la yegetación.

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�-- 13 -

Destrúcción de los refugios in i•e1· 1ialcs de las larvas. - Durante el
invierno las fanas se hallan refugiadas entre la hojarasca al pie de la
planta, o debajo de las cortezas sueltas y escamas de los troncos. Por
.consiguiente deben limpiarse bien los troncos y ramas mayores con raspajes, por medio de cepillos metálicos. etc., como también recolectar y
quemar la hojarasca y basuras que se hallan al pie &lt;lel árbol. Por otra
parte, conviene efectuar labranzas una vez termin::idos los trabajos de limpieza ~- poda, pero ante&lt;&gt; de
que florezcan los frutales.
Cebos y plantas - trampas. - El empleo de cebos pa.ra la destrucción de los insectos adultos o
"polillas", es un procedimionto indicado solamente
en las plantaciones de mucha ext.ensión, y l'Obr e
todo cuando éstas se hallan alejadas de otros cnlti\·os
frutícolas. El cebo debe prepararse ele acuerdo con
las fórmulas 40 ó 41 y colocarse en recipientes de
vidrio (véase figura 7), que se colgarán aproximadamente en el centro de la copa de cada plant!l.
uno para cada árbol. Debe re110"\'ar.~e el cebo a lo
menos cada. 15 días.
J..ia eficacia del empleo tle plantas - trnmpas
dep·ende enteramente de la constancia del fruticnltor para revisarlas periódicamente (cada 3 - 4 días)
y destruir iodos los brote;.~ que pre enten al menor
síntoma de marchitamiento. De no obrar así, rl
remedio r esultaría "peor que la enfermedad". E l
procedimiento consiste en plantar durazneros tierno&lt;;
y jó,·enes entre las hileras del monte frutal con &lt;'l
objeto de atraer a las "polillas", las que sicmpl'&lt;'
demnestran una preferencia notable por las plantitas nuevas cuando llega el momento de depositat·
Jos huevos.

1-·
1,~f¿
-·
\

Fig. 7. -Tipo de: frasco
indicado para atrapar las

polillas del duraznero. La
tapa debe estar pro\·ic;ta

con tela metiilica. cuya
Acción cooperativo de los frnticultorcs. - Para
malla debe medir ele 6 a
obtener rcsu'.l tados satisfactorios es ind i.~pensa bl e
7 milímetros
lograr la acción cooperatiYa de todos los fruticul. tores. En cista forma se podrá excluir o reducir al mínimo Ja posibilidad
de una reinfección proced·ente de montes vocinOIS.

Limpieza ele lo:; galpones, depósitos y envases ele fruta. - Los depósitos .de fruta .deberán ser de.s.infes1.ados y limpiad.os con frecuencia, lo
mismo que los demás accesorios que sirven de envases a estos productos.
Las ventanas y puertas de estos depósitos deberán estar munidas de telas
metálicas para que las mariposas nacidas ~n ellos no vayan a los p.lantíos
cercanos. Véase nota IV, pág-ina 176.
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14-

ORUGUITA O POL ILLA DE LA NARANJA
Gymna11&lt;iroso111&lt;i aura11tian11111, Costa Lima

REcoxocDIIEKTO. - Las naranjas caen al suelo antes de la época
normal de la maduración. En la fruta infestada se obserYa una mancha
eircular pardo-ocrácea de cás0ara alterada en cuyo centro existe una
pequeña protuberancia formada por los excrementos del insecto. En el
interior de la frnta se encuentra generalmente una orugnita de apenas
14 milímetros, con manchitas oscuras. La fruta infestada generalmente
se pudre debido al desarrollo de Aspergill1is, Penicillimn, y otros hongos
&lt;1ue siguen las huellas de las oruguitas.
BIOLOGÍA. - Esta plaga es oriunda del Brasil, donde p.roduce C$tragos
importantes en tl os cult.iYOS cítricos. En nuestro país se encuentran solamente en puntos aislados del litoral La oruguita abandona Ja fruta para
transformarse en crisúlicla en las rugosiclade.&lt;; de la cor teza. cavidadPS del
tronco o entre las hoja.r; secar; y detritus all'ecledor del tronco. La "polilla"
o adulto es una mariposita de color ct&gt;niciento oscuro con las alas posteriores
más claras. A[l('IHls mide 17 milímetro(;; ·entre las extremiclacles de las alas
extendidas.
PHOCEDJMIEXTO DE J,UCHA. - La destrucción de la fruta caída por
medio de los procedimientos inclicados en la página 16, y sobre todo la.
limpieza ele! suelo y de los troncos y ramas gruesas. pronto determinan
la extirpación de esta plaga. Véase nota V, página 176.

OR UGUITA VERDE DE LA TU N A
Zophodia analamprella, Dyar

RECONOClMlEK'rO. - Los higos •de tuna se hallan perforados por oruguitas de color wrde - amarillento, con la cabeza parda, que tienen do~
centímetros de largo cuando adquieren su completo desarrollo. De la boca
ele las galerías que taladra, saJcn masas de ''aserrín''.
1

BIOLOGÍA. - La larva crisalida ·entre las basuras al pie de la planta.
La mariposa o adulto mide de 15 a 18 milímetros entre las extremidades de las alas extendidas. Estas son parduscas, con el borde anterior
blanco. Las poi&gt;teriores son bl anquecinas. Además de alimentarse de la
fruta y de los segm entos tier nos de las tunas, las oruguitas también son
parásitos de la ''grana'' y destruyen grandes cantidades de cóccidos del
géneTO Dactylopúts.
PROCEDIMIEKTOS DE LUCHA. - La destrucción ele la fruta atacada y
la recolección y quema de los yuyos, hojarasca y basuras, pronto evitan la
propagación de esta plaga. V:éase también notas XXIX, XXX y XXXI,
página 180.
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} .j -

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16 -

-GUSANOS O LARVAS DE MOSCAS QUE SE HALLAN EN EL INTERIOR DE LA l'RUTA

GUSANO DE LA FRUTA
Anastrep!1a fraterc11/11s, Wied.

REcoxocnuEN'ro. - La fruta se pudre, y, madura o verde, se desprende
fácilmente del árbol. En el interior ,se obsenan gusanos blanquecinos
ele 7 a 10 milímetros cuando más, de forma cónica y despr ovistos de patas
y cabeza. (Fig:. 9. e).
BCOLOGÍA. - E·sta . plaga existe en mayor abundancia en las tierra:&gt;
del norte - Tucumán, Salta, J ujuy y Misiones- donde en ciertos años
·ocasiona perjuicios importantes. Ataca con preferencia aquellas fruta'
que tienen la cáscara delgada, como el durazno, ciruela, chirimoya, aYocado,
·damasco, guayaba, higo, ete.; ·pero también, a veces, oausa estragos en los
frutos cítricos. La larva abandona la fruta cuando adquiere su crecimiento máximo y penetra la tierra hasta una profundidad de uno a dos
centímetros para transformarse en pupa, cuando aparece como un barrilito
de color castaño de cinco milímetros de largo. En su estado adulto, esta
plaga aparece como una mosca amariLlenta con ojos verdes y alas marea.das con fajas amarillentas y parduscas. (Véase lámina l, fig. 4, b). fo.hembras ponen los huevos en las frutas, y las larvas o "gusanitos" que
nacen se alimentan de la pulpa hasta aclqufrir su completo &lt;lesarrollo.
Durante el verano la "l\Iosca amarilla" tarda de 20 a 30 días para completar el ciclo eYolutivo, mientras que dura1ite el otoño e invierno puede
tardar hasta tres meses o más.

J&gt;ROC'EDl::IHE~'ros DE LUCHA. - Recolección y destrucción de la fruta
-atacarla. - Debe realizarse Ja recolección completa de la fruta infestada.
:semanalmente, tanto la que está en el suelo como Ja que se halla en el
_¡'.¡rbol con síntomas de estar atacada. La destrucción de la fruta agusanada puede conseguirse enterránd ola a una profundidad de medio metro
cuando menos, y pisoteando bien la tierra que se coloca encima, o hirviénilola en el caso de querer emplearla como alimento para los animalei-.
VéaiSe nota VI, página. 176.

D estrucción de las frutas silvestres. - I.ia mosea puede utilizar una
gran variedad de frutas silvestres para su desarrollo; es menester, pues.
destruir estos focos de infestación.
Limpieza ele los cultivos. - La destrucción de la hojarasca y residuo:;
en los cultiYos por medio del fuego, y la remoción de la t ierra parn desiruir las pupas, son procedimientos importantes. La remoción de la tierra
tiene por objeto enterrar las pupas que estén a sólo 2 - 3 centímetros de
la superficie, hasta una profundidad que haga imposible la salida del
.adulto. Es conveniente realizar esta operación en otoño o al finalizar el
invierno, sin perjuicio de efectuarla durante el período de vegetación.
Pulverizaciones arsenicales. - Cuando no se cultivan abejas, pueden
emplearse las pulverizaciones con insecticidas arsenicales preparados de
.acuerdo con la fórmula 3 a (véase págfoa 129 ) . Deben iniciarse las pulDigitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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�nESCRJI'C'íOX DE L,\. L.U[JX_\ I

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üruga ,h'J durnznero o polilln negra: a. brote inrnrli&lt;lo por la ornga;
IJ , aspPdo illl·ern:il UL' Jos bro t es ksionndos; '" o ruga un poco aunien·
tada: rl, su¡wrfic·ic jntNioi· de un pell:izo ele 1·01·tcza ton rrisítlida
~-capullos; r, pol illa uc•gra o e~taclo arlul to de la. orngn, 1·011 las abs

plpgadas; f, hucl'itos ck la polilla nPgrn; g, clur:izno infestado por

,

la :1rnga .

Orngn infcrnn l.

:~ .

I'ulgóu 1;,gro del durnzuero.

·L

Cusnuo •]p la fruta : 11 . gusano o lnn·a: b, mosta :unarilla o estado
a1lulto d •! gu,auo .

ií .

R:&gt;mit[t dP durawero inrnéiic1a por la &lt;·OC'hiuilla hl:rnc:t o '' tliaspis'' :
cscurlos fenH'ninos; IJ, c~tudos rnaseulinos .

I',

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17 -

-veriza ciones en la primavera, 50 días antes de madurarse la primera fruta,
y repetirlas cada 15 días, has ta un mes antes de Ja maduración de las
diversas variedades. Véase nota VII, página 176.

Cebos. - Se colocan substancias que atraen a fas moscas en trampas de
vidrio. El procedimiento es útil para indicar la r elatiYa abundancia de Ja
plaga. Véase nota VIII, página 177.

MOSQUITA

DE

LAS

UVAS

Drosophila 1nelanogasler, }foigen
REcoNoc111ni:::KTO. - L a fru ta se p udre, y en el interior SB hallan pequeños gusan os bla nquecinos de apenas csiete milímetros de largo, con ambas
extremidades en forma de punta. (Fig. 9, b ) .
BIOLOGÍA. - Se encuentra difund ida esta plaga en toda la República.
J nfesta fruta picada, en la que produce una putrefacción completa y
rápida. L os racimos de nYas s ufren enormes perjuicios a Yeces, debido
~ la invasión de la " m osquill a". J,,a mosquita adulta tiene un largo de
&lt;los milímetros escasos, y es amarillenta con fajas parduscas y ojos rojizos.
El ciclo evolu tiYo sólo t arda ele 11 a 18 días en Yerano, y hay, por Jo
menos, siete generaciones a l año.
PRO CEDrMm~TOs DE LUCHA. - El muco método de l ucha consiste en
1a destrucción de la fruta p icada o alterada, ya sea p or el fuego o enterrándola a nna profundidad de 40 o más centímetros. Con la destrucción de la fruta en el estado aludido, desaparece el temor de inrnsión de
"'' mosquilla' ' .

MOSQUILLA VERDE Y MOSCA AZUL

Ei1xesla y Louchlm spp.
Ri:cO:N"OCillIIEKTO. - En la fruta alterada o picada se obsenan gusanos blanquecinos cónicos, proü.;;to~ tle dos tubér culos neg r os en la extremidad mrnha. (Fig. 9, c y el).
BIOLOGÍA . - E stas m oscas abundan sO'bte t oclo en el nor te ele la
República, don de determinan la putr efacción rápida de la fruta lesionada o picada. La mosquilla verde en su estado adulto tiene apenas
&lt;matro milímetros de lar~o y presenta las alas manchadas con fajas
&lt;&gt;Scuras. La '' mosca azul '' es de color azul oscuro y de tamaño un poco
1nenor que Ja mosca común.
PROCEDDimKTOS DE LUCHA . -

íg ual a los indicados pata la "mos-

quilla de la uva".
Véase también nota IY, púgina lí í.

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�-

18 -

o..

d

Fig. 9. -

Diversas larvas que invaden la fruta . a. carcoma de la fruta; b. mosqui11a de Ja uva:.

c. mosquilla verde: d, mosca azul: c. gusano de la fruta

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19 -

INSECTOS CASCAR.UDOS Y SUS LARVAS QUE VIVEN EN EL INTERIOR DE LA FRUTA

CARCOMA DE LA FRUTA
Xitid1tlidre (fig. 95)

REco~ocnnE~·ro. - En el interior &lt;le la fruta picada se observan
pequeños insectos cascarudos negruzcos, de apenas tres a cuatro milímetros de largo, o sus lanas amarillentas, que se cal'acterizan por tener
ambas extremidades de color ámbar oscuro, y por los cuatro tubérculos
que sa[en del último segmento de su cuerpo. ( l~'ig. 9, a).

BIOLOGÍA. - I.os nitic1úlic1os perjud ican especialmente a la fruta caída
También
invaden Jos higos maduros, donde determinan la ferm entación de la
fruüi debido a Ja introclncción de levaduras. Existt'n cli\·t'rsas especies
en la República 1\1·gcntina, siendo el Carpophilus hl'mipterns (h) muy
común en todas partes. En 'l'ucumim el Calopterns bohemani (~Iurr. ) y
r'aloplerns ma(')'opterus (F. ) pe1jndican la frnta caída y cosechada, la
primera especie con preferencia i'Obrc las naranjas y mandarinas; mientras que en el nordeste argentino se hallan mn)' difundidas las especies
bnt&lt;'hi (GrouY.). simple:r (:\furr. ) &gt;' latus (?.lnrr. ) del mismo ¡,rénero.
Otras especies - Carpophilus dimidia! ns ( l•' br. ), C'alopl cn1s vulneratus
( Er. ) y J,obiopr1 insularis (C ast.) - tienen nna difusió11 general por toda
la República y pr oducen perjuicios semejantes.
y la que ha siclo lesionada por insectos, piLjaros o granizo.

PROCEDL\UE.\!'l'OS DE LUCHA. - En general, la limpieza del suelo en
las planta&lt;:iones evitará la propagación cxcesiYa de las "carcomas" de
la fruta. Por consiguiente d€be practicarse la recolección y de.strucción
periódica de la fruta picada y caída. Véanse también los procedimientos
indicados para la "mosquilla de la uva'', pági:na 17.

INSECTOS CASCARUDOS MASTICADORES, QUE SE HALLAN EN EL EXTERIOR
DE LA FRUTA

ESCARABAJO DE LA FRUTA
Euphoria htrida (Fb r.)
REco~ocnnENTO. - La fruta se halla comida por insectos gruesos,
cascarudos, de color pardusco y que miden 17 milímetros de largo aproximadamente. (Fig. 84 e) .

BIOLOGÍA. - Se encmentra en toda la República desde Buenos Aires
al norte, y destruye especialmente los duraznos, aunque también se alimenta ele higos, uvas, dama.seos, pelones, peras, higos de tuna, etc. Las
larvas se crían en los estercoleros, maderas podridas y humus. Raras
veces llega a producir daños de importancia.
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20 -

PROCEDIMIENTOS DE LUCHA. - Cuando abundan es conveniente evitar
el empleo de estiércol como abono. l1a recolección a mano de los adultos
es también indicada. En general, Ja limpieza de los cultivos y destruc.ción de Ja fruta alterada evitan la propagación ele esta plaga.
VAQUITA DE SAN ANTONIO

Diabrotica specioi;a, Gcrm. Véasr nota LV 1H, pftg. 184

RECOKOCDUDITO. - T1a f.1·u,ta Yerde se halla comida por J)equeñ os
coleópteros verdes cou manchas amarillentas en el dorso, que miden un
centímetro de largo aproximaclamenk (Lámina V, fig. 13).
BIOLOGÍA. - Se alimentan de un gTan núme-r,o ele plantas ~iendo a
veces muy daííino.:;. Devoran las hojas, flores, botones, fruta verde y
brotes tiernos. Las lanas se alimentan de las raíces de las plantas.
Pasan el iiwierno como adnltos en abrigos secos. Se halla compl etamente
difundida por toda la República.
P1wcEDHI 1i,;~Tos 01·: LncuA. - Es posible proteger las plantas de los
ataques de esta plaga con pulverizaciones arsenicales o cuproarsenicales
(fórmulas 1, 3 ó 33 ) . Por otra par te, la dcstrncción de los :nwos, hoja1·asca, basuras y otros refugios invernales, por medio de labranzas profundas, evitará en gran parte la propagación ele esta plaga.

VAQUITA

VERDE

ChrysoiJina spp.
REco~ocnnEX'fO. - P equeñas "vaquitas" Yercles con reflejos metáliicos, que mia,en tres milímetros de largo aproximadamente, roen la fruta
verde, brotes y hojas. (Lámina V. fig. 12 ) .

BIOLOGÍA. - Aparece a mediados de noYicmbrc, pero los mayores
.Jaños los origina en diciembre y enero. Hay varias especies dis tribuídas
por toda la República.
PROCEDIMJENTO DE LUCIIA. - Jgual al anterior.
LA

"MU LITA "

DE

LA

VID

Naupactus xan lhographus, Gcm1.

RECONOCDUENTO. - Los racimos se hallan d€'.Sgranados por un cascarudo pardusco marcado con líneas claras, que corta los pedúnculos
(Fig. 60 d ) .
BIOLOGÍA. - Se halla difundida en toda la R epública, des de Buenos
Aires al norte. Además de la vid, este insecto ataca a un sinnúmero de
plantas, aliment ándose ele las flores, botones, frutas verdes y brotes
tiernos.
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21 -

PROCEDIMIENTO DE LUCIIA . - Las pulverizaciones arsenicales (fórmulas 1, 3, 4) son incbcadas cuando aparecen las mulitas. La recolección
de los adultos también es po;;;ible mediante p latos, jarros de latón u otro
recipiente. J.JOS insectos se dejan caer al suelo en cuanto les inquieta la
menor trepidación, h aciéndose Jos muertos, y no escapan por medio del
vuelo. La limpieza de los cultivos, destrucción de los yuyos y labranzas
del suelo son procedimientos que perjudican la multiplicación de las
mulitas.

Véaso también: Escarabajo de Ja vid ....
Gorgojo de Jos frutales ..
La mu lita rayada .......
La mu lita manchada .....
L a vaquita de las f lores ..
H ormigas . . . . . . . . . . . . . . .
Grillo verde o saltnmo1üc·3

PEQUE:&amp;OS

INSECTOS

ROEDORES

QUE

púgina

25

»
»

/4
74

»
»
»

75
25
i6
26

»

DETERMINAN

CICATRICES

O DEFORMAN LA FRUTA

LOS

TRIPS

R EcoNocnrrnxTo. - 1,as cáscara p resenta cicatrices apenas hundidas
como consecu encia de Jos ataques de peqneiíísimos in sectos alargados
(apenas un milímetro), de color amarillento o moreno - oscuro, de moYimientos rúpidos. ( F'igs. 10 ~, 11 ) .
Bt0LoGfA. - Los daños que ocnsion an los trip.s son genera·lmente pro.
vocados durante el primer iwríodo ne
la floración. En esta época atacan
l·as yemas. flo res y fruta Yerae·, alimentánclose de savia que chupan de
los pétalos, estambr es, ovarios o frutas, los que roen con sus órganos
Pig. 10. - "Trips del trigo". Insecto adulto
(muy aumentado)
bucales. r_,a¡; lesiones que determinan los trips en esta época se agrandan a medida que las frutas aumen tan de tamaño. T,as hojas tiernas
1ambién son invadidas a veces y presenta n cicatrices alargadas de color
ceniciento. En el norte de la República hay, por lo menos, seis generaciones al afio. Las es1)ecies más frecuentes en los .frutales son F'ra;nkliniella trititi (Fi tch. ), F'rankliniella insul aris ( Franklin ), H elio"tlirips
lwmwrrhoidalis (Bouché), H ercothrips fasciafos (Perg.) y Tamiothrips
inconsequcns (Uzel.). V éase nota X, página 177.
PROCEDIMIENTOS n E LUCHA. - Los trips se procrean abundantemente
en las inflorescencias y las hoj as tiernas ele un sinnúmero de yuyos y, por
consiguiente, la presencia de éstos entre los frutales contribuye enorme-

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22 -

mente a la propagac10n y difusión de estos insectos. Es importante,
pues, mantener los cultivos limpios y libres de maleza.
Las pulverizaciones con las fórmulas 9, 22 ó 26 (véase páginas 131,
137 y 140) son también indicadas. La primera pulverización se aplicará
cuando está por terminarse Ja floración; la segunda, 15 ,días después de

Fig. 11. - · Lesiones características, circulares. determinadas por los trips en los pome los procedentes
de Corrientes

la primer.a, y la tercera pulverización 30 días después de la segunda, pero
antes de que la fruta adqui,era la mita.d de su tamaño. La primera aplicación debe efectuarse proyectando el insecticida con mucha presión y
dirigiéndolo en fo rma que vaya directamente a las flores.

LOS

ACAROS

REco~oorMrENTO. - La fruta se deforma o presenta la cáscara resquebrajada, o lesionada, o sarnosa. Se observan arañitas rojas, amarillentas o parduscas de apenas un milírn'Ctro de largo. (Lámina ll, figs. 1
y 2, y figs. 27, 31, 32 y 33).
BIOLOGÍA y PRO OEDITuIIE~TOS DE LUCHA. -

Vóase páginas 45, 46 y 49.

INSECTOS CHUPADORES O CHINCHES QUE "PICAN" Y

A VECES

DEFORMAN LA FRUTA

CHINCH.E

VERDE

N ezara viriclula, L.
RECOKOCIMIEK'l'O. - Clhinches ver1des de 12 milímetros de largo su:ccionan la fruta y brotes tiernos.
BIOLOGÍA. - E sta plaga se halla difundida en todo el país. Pasa el
invierno en e.stado adulto, escondida en refugios secos y a veces debajo

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�-

23 -

de la hojarasca. Hay solamente una generación por año. Se alimenta
&lt;le un sinnúmero de malezas y abunda en los cultivos mal cuidados.
PROCEDI:i\IIEKTO DE LCCHA. - La destrucción de las malezas a fines
.de otoño, por medio ele labranzas profundas, dejando unas cuantas plantas para atraer los adultos, para luego destruir estas plantas con las
-chinches que abrigan durante el invierno, es el procedimiento más indieado para combatir esta plaga. Por otra parte, es posible destruir las
-ehinches cuando recién nacen, con pulveri,,,aciones de sulfato de nicotina
(fórmula 15, página 136 ) . Véase nota XI, página 177.
Véase también: Ohinche foliada .. .......
Alquic-he . .... . ... . . .....
Alquicha grande ...... . . .
Chinche de los cactus ....
Chinche dim'inuta ........
Psílido del peral ...... ...

Pítgina

»
»
»
»
»

4.3
43
43
44

41
2-!

PARASITOS INMOVILES ADHERIDOS A LA CASCARA

COCHINILLAS

Muchas de las especies de cochinillas que infestan las ramas y hojas
-también se localizan sobre la fruta, determinando manchas o deforma-ciones de acuer,do con la intensidad de la inYasión. Para la descripción
&lt;le estos parásitos, véase página 27 - 35.

ORUGAS QUE COMEN LA FRUTA DESDE EL EXTERIOR

BICHO DE

CESTO

Véase página G3.

NOCTUIDOS
N octuidw, dfrersas especies

RECONOCIMIENTO. - La fruta verde se halla comida en partes por
·Orugas desnudas que suben por los frutales durante la noche. También
.atacan a los botones, brotes tiernos y hojas.
,
BIOLOGÍA. - Durante el día las orugas permanecen bajo tierra a una
profundidad de tres centímetros o más. Son dañinos especialmente
-durante la primavera y en suelos livianos y arenosos. Los adultos son
:mariposas parduscas que vuelan de noche.
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�~4

-

-

P1wc1mDIIEKTO:-; DE 1.t:('IIA. Las larnt.-; clt' 11octnído.., solaml'nte oca,.,ionan daños rn los cnltiYos mal &lt;:nielado;.; y n•pletos d1• malezas ~· gramínea-;. La clcstrn&lt;:&lt;:ión dP (·stas por medio clr labranzas profundas y el
&lt;'mplPo &lt;lr fajas pegajosas en los trontos de los frntalf's para impPdir el
a&gt;'censo de ];1:-; orugas. suplementado por t'('llO.s e:&gt;pP&lt;·ialr:-. ( yt'•asr fórmula -l--l-. púg-ina 1-l-l) i-.on las rnrdidas mús i11dieadas para tom batir
esta plag-a.

INSECTOS QUE ATACAN A LA FLOR Y BOTONES FLORALES
PEQUEROS INSECTOS DE CUERPOS BLANDOS

P U LGON

D EL

DU R AZNERO

. 11111mp/u., ,,rJ11r11/'/::i. Born. ( )

Hr;coxo&lt; DI 1rvro. - Lo;.; brote:-.. ;- e mas ;-· JH'd (J nculo.... .'· más tarde la.&lt;;.
hojas tit'l'IHh. sp tnbi·pn d(• pnlgone:-. &lt;lP. eolor 111ore110 a parclo-oocnr&lt;&gt;
hrillautr. Con frc•(•nencia los f'rutos rrri1~11 formados c&lt;l&lt;'ll al suelo y la&lt;&gt;
J1ojas ;.;&lt;' tnerc·rn o -.;e atrofian d&lt;:&gt;hi&lt;lo a los ataqnP'i lle 1•sta plag-:1.
Brm.o(;ÍA. - .\.taca pri1wipal111Pllt&lt;' al dnntznt&gt;ro. alnw1Hll'O. tin1clo,.
&lt;·Prezo, danui...&lt;·o ;&gt; prlón. y :-.&lt;' t'll&lt;:tH'llt ra tlit'undida en todo el paí:-.. Apat·ccP &lt;·011 mayor intc'nsidad 1•11 la JH'ÍlllaYera. 1·11a11do l'ln1·p1·p11 lo,; frutales,
y tontinúa propaµ-úmlosp en l'orma daiiina ha.sta l'i1w-.; d&lt;' e-.;ta l'slación,
l'Ua 11 do 1os e11r111 i~o.s natural&lt;'.-&gt; g'l' llPntl men t &lt;' a pa n'l'&lt;' n P n n ímw ro 8U fil'ie11 t\' parn cleklll't' sn mnltiplital'i(m. IIa~- fonna,; sin alas .'· l'ormai&lt;
ulaclas; &lt;'sías últirna.'i Yurlan a las plantas sana.s, r1011de p-,tablecru nuevas
&lt;:olonia-.; ele pulµ-mws en los brote;-,:· hojas tic•1·11;is.
P11oc ·E0Drn::-.To:-- DE u&lt; 11.\. Yt~:isc

\'(·;¡.,e púµ:ina :3¡¡ y :r/.

taml1i0n: PulgC.n de !ns &lt;·it rus, p(1gina :l&lt;l.

LOS

TRIPS

RE1·0:-.:oc1:111E"TO. - Bu rl i11tl•1·ior de la1-&gt; f101·e., M' hallan pl'c¡ueíií:-inHh inst&gt;&lt;:tos alar¡raclos. apPnas dl' un milímPtrn di' larg-o ." cll' c.:olor
arnarill1•nto o moreno-os&lt;:n ro, que rcwn los p(·1 a los ;-· otros órgm1os florales. dt&gt;terrninando la atrofia o rleforrna«iún dPI fruto. ( l•'ig. 10).
H1ouinÍ.\ Y PIW('J:nn111;:0.:To:-; DE

PSILIDO

rxnr.\. -

DEL

\'i'«l"l' púµ-i11a ~1.

PERAL

Ps.111/a Jl!ll'i&lt;'o1rr, l·'iirs(pr

Hi:u1xocn11F'\TO. - P equeiiO!-. pnlgonr:-. adHI ta(lo.., :-.ll('tiona 11 la ;;avia
rle la" ~ &lt;'ma;.; y el&lt;' la;; hojas ti&lt;:&gt;nrns. E~ta.s se ('llll&lt;'g'1'l'&lt;:Pn ge1H·rnlmente,
drbido a la propa¡raeiún ele• ciel'tos ho11go,; eomo la "l'umagina ", quet1

.A nuraphis

pa$Íi..'Z

(

Boyu)

de

alguno s

autorf:'s.

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�o-_,)

-

rnc11&lt;'11ln111 en la rx11dac:iún nzntan1da ele C'slos insC'dos 1111 eXCl'lente
med io para :-tl clpsal'rollo. ( '11amlo la inYa;..iún p;, intpnsa. la fruta no
lºOlllpll'1a Sil ('lº('(•imiPnto 11on11al ~· ll11!( 1ia ele ella se c]p:-;plºl'IHIC dE'l úrbol
antE''&gt; el(' 111ac1urar. Las hojas ta111hit:11 se i'iC'C&lt;tl1 y &lt;«len al s11C'lo.
0

l ~IOJ,()(:Í.\. Lo.-; psílido-, adulto.-.; \'is tos eon Yidrio &lt;lP anmento tit&gt;nen
1111 ª"JlPl'lo clP c·ltielwrra 1wq11Piia. midPn tres milímetros dl' lar¡ro :· -,on
dP rotor pardo-rojizo 1•011 faja-, 11rgr11z1-;is en Pl c:nrrpo. Pasan el inYirrno
&lt;'scorHlido;; debajo d1• la,., 1·ortc•z11s .-,nd1a.-;. grietas :· otros refn¡ÚOl-i similares y clPJHJsitan los hurrns d111·a111P los primrr·os días cúlidos c1e prima,-cra. Estos rdosionan c:nanclo taen los pl&gt;talos. H ay. por lo mrnos,
&lt;'natro ge1wrat·io1ws al aíio. ~ólo atatan al peral.

Prw&lt; EDDIIJ-."\"Tos in: 1,1·&lt;·11 \_ - Durantr Pl inYierno dc•b&lt;' rasparse la
c·ortPza clr lo.s l'l'ntalPs. saea11do toclos los pedazos sueltos p;n·;1 r1uenwrlos .
•\ sim ismo clrbe ma11tem'1·sp la plantatiÍ&gt;11 librP clr hojarasta ~· otros rrfn!!ios. E f¡&gt;dnada la poda. clt&gt;hP ¡n1h·rrizarsp los frnta lr-, ton poi isnl l'nro
dr talC'io ( formula !l ) o r11111l.-.iú11 fk aePitr minrrnl (fórmula :2:2). dt&gt;hil&gt;ndose ton prefen• rH·ia aplicar PI imw&lt;:tic·ida a pri1wipios el&lt;' pri11un·c&gt;1·a, un
poto anl&lt;&gt;o.; rle la hrotac·ió11. DnrantP PI prl'Íoclo wg-etatiYo &lt;1P los frntalPs
¡rnE'c1P11 ('lllplear.o.;p las p11lYP1·iza1·iorn•s ¡·on sulfato de nic:oti11a (fórmula 13.
pi1g-ina i:11i ) . aplieadas ton i11tPrrnlos dt' M a 1.í día.-.. parn la de:-.trnC'tÍÍ&gt;n
,Je¡ p.-.;ílido. La ¡&gt;l'imPra pnln'riza&lt;·ión sr apliearú cuando terminan de
eaPr los pHal os.
INSECTOS CASCARUDOS QUE COMEN LOS BOTONES FLORALES Y FLORES

ES C ARABAJO

DE

LA

VID

.lfa1·tod111'1!1l11s J&gt;1&lt;1111/'n, Rurm.

H 1;¡ oXO(ºDI 11::-.-To. - La:-. florrs. rac·imos Jrnevo-. ~- hoja,s sp hallan &lt;l(•vorndos por prqnpiio.s r-.&lt;'araha.ios el&lt;&gt; 10 a 1:2 !llilí11H•tro:-; dP l&lt;ll'!!O, de &lt;!Olor
parclo-wrrloso y mc&gt;túli&lt;'O ,\· (·011 patas lar~·as. ( !JÍ1111ina IY. l'ig..í ) .
B wLoc:ÍA. - ,\dPmÍI,., clP la yjcJ ahl&lt;'a al clnraznero. manzano. prrat
.' rnuehas otras plantas l'nlti\ ada,., ..' sl' halla dil'undido &lt;'11 rl 1101'1&lt;' d!'
la Rt&gt;púhlita c1Psdc• la p1·m·i1wia dr ~anta Fr. Los i11s&lt;&gt;t'tos abundan
rlnrante do.; o trE's sernanas ci&lt;'spni'·s de' la l'lora&lt;!ión ele la Yicl ;..· so11. sobre
toflo. claiiinos eu las 1·c&gt;g-io11ps ;ll'enosa-.. En su e-,taclo lan·al esta plaga
:-.p alilll&lt;'llta llr las raÍ&lt;:P., de lj,·p1·sn.s .n1.n).'&gt; -~; pa-.tos. \"í•asc' nota X I L
pi'tgina 117.
PmwEDi:\111-:xTos DE LL'&lt;'ll.\_
las larYas y los ,¡p,o,·e-, y ('\'ita la
de.-,trntl'il&gt;11 clr los &lt;&gt;.sc·arahajo-. se
ar·,&lt; nind prPparada de atnPrdo "º11

La rotnrac·iún d&lt;' la tiPrr a clrst t·nye111ul1 iplieatión de&gt; e;; ta p laµ-a. Para la
&lt;'lllplrarán pnh-erizationps ton melaza
la ft'&gt;l'.lllllla :~a, indicada c•11 la pi'tg-. l~!L

VAQUITA DE LAS FLORES
Co/11.'l''" rnn11, Lef.

R1·:('0XO&lt;'DIIE:'\TO. - P1•q11l'iin.-. t&lt;h&lt;·a1·11&lt;los ailaqrado,,, clP t·olor pal'dO o.
vr1·&lt;le-hronePado .' e¡ llP rn idPn a pt&gt;nas &lt;·na t ro mi 1ínwtros dP la r¡.ro. ¿\._ YPces
abnncla11 &lt;'n la-. flm·,•-., llP !ch fr11talt&gt;,.,. O(·a-.ionanclo lrsio11e., el&lt;' importa1wia_
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�BIOLOGÍA. - Es común en las provincias del litornl.
:alim entan de las r¡¡íces de la.s plantHs.

TJas larvas se

PnocEnnrrn'\TOS m: LU&lt;'lf.\. - l.út limpieza de lm; cultivos. clP;.;lrucción de nrnlczas y aradurn.s otoiialr,. c&gt;Yitan la propag«1tiú(111 de e-..te insedo.
\-éa&gt;o? t amlii{·n: Va&lt;Juita n:nk ....... .

p:1gi11a

~o

Yaquit;1

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l!)

1]p

San .\?IT"nio

Es .. aral1:1,io tll' 1:i i"rnt:t

ASTILO

DE

LAS

.Jsl¡¡/11.x 1¡u11drili1tfllll/.,,

~()

FLORES

e:

nn. ()

HEcoxoc·1.111I-:xTo. - T,a;.; inflon•sccn&lt;·ia.s de Jo-.. l'rutales se hallan de1&gt;truídas por in.s&lt;'c1 os cascanHlos IH'l!Tl!Zeos 1nan-;111os &lt;·nn niat rn líneas
rojizas a lo l&lt;1rg-o t1Pl nwrpo ~- qnc 111ide11 1k 8 a 10 milímPlros de lan~o.
H101,0&lt;;Í.\. - B-.. común en tod&lt;1 la HPpúbliea,
nortP. y dalia cs¡wc:ialmcntc a los c:itrn.s y pcral&lt;'S.
ti\·o~ k'.,euidado.s o aha11c1011a11or;.

¡]p,dp

Hío XPgro al
en Jo:; l'ttl-

~\hunda

PROCEDDIJE.'\TOS DE L1TJL\ , -Ig·nales ¡¡ los inc1ic-;1clos para ('Cllllhati1·
la Yaquita clr las Ilorrs. T,a reeolrt:t'ión a mano llr lo.s adultos, a n't:C.'('S un proeeclimil'nto rc1:01nrnc1ablc.

SALTAMONTES O GRILLOS VERDES
Plwsyo1111ri11a· y

l'lu111crop/1 rinw

Lo:; boto ne~ florn le;.; , frn ta. broll's y hoja-, de lo:;
hallan comidos por gTillos Yrrdrs (fiµ:nrn ~.)). Ni la frnta
]1a sido atacada (·rnnu1o n•c:i{•u euajada. apan•crn µ:rn11 1les rajaduras con
HECO.'\O( 'I1IIE:\ T O . -

1iara11jos

.~e

Fig.

12. -

Saltamontes o

grillo verde

Fig.

13.

Huc\"os dí' saltamontí'

depositados en el hord(' dl' la hoja

el desarrollo posterior.
de la ciiscara.
(

A.

1

&gt;

Otras f'Spf'Cies

11ittati&lt;·olli.11;

{Blanch.}.

Otras Yeccs los gril los t:omcn grandes pedazos

dañinas de
común

en

Astylus son: A. atromaculatus (Blnch.); A. rubricosta (Berg);
citrus; y A. t•arif'gatus fGC"rm.).
Esta última es ocre c.Jn

los

manchas nt&gt;gras.

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�-:!i-

DIOLO&lt;;ÍA. -

~on dañinos especialmente en el i1ode ¡jp la República.

La ht·mhra dpposita los hnPY&lt;is en los bonles dt' Ja-, hoja.-, o Pn la-, ramitas,
formando hilt&gt;ra.-,. (\'i'·asp fi!!. 1:n. Pasa 1•1 in\ipr110 pn 1",ta forma.
P1i&lt;wLnl .\JJ1 :&gt;." ro:-; nE LlTIL\. Dt&gt;hen pul\'t'rizar.'&gt;e las plantas con
sales ar-t•11i1·ak, (f(1r111ula :J a. púµ:i11a l ~!l ) t'll ;;1•gui1la il&lt;• la l'aída de
l'asi toda-.. las t'lm·1•s. y otra yez a Jo,, 10 -1.) días tic aplit·ada la primera
pnln•rizm·i(m. La n •1·oll'etiún y llestn1el'iú11 de Ja-., hoja:; que prt&gt;.-;cntan
los dt»,m·p.., cl111·an1l• PI in,·iprno 1..; nn pt·oel'clirniPnto i11 cli1·1Hlo para las
planta.-, jti,·1•11p-., o &lt;11• nn•ro.

pí1g ina

llormiga~

»
»
»

('hi nl"h&lt;'' .. . ............ .

.'\ota X 11 r .... . ...... .
Sota LIY . ..... . . . .... .

/(j

2:!
17'&lt;

·'· ·U

1S4

INSECTOS QUE ATACAN A LAS HOJAS Y BROTES TIERNOS
INSECTOS PEQUEROS, INMOVILES, CHUPADORES. CUBIERTOS POR ESCUDOS, QUE
MIDEN CUATRO MILIMETROS CUANDO MAS

(COCHINILLAS PROTEGIDAS)

COCHINILLA ROJA
Cli r y."1 111p/111l11~ rlicl y ""Jif l" llll

p! o rg. )

REn&gt;:-.:01 'L\llE:\'l'O. - La~ hojas prt&gt;sentan eostras o ('.'&gt;cuelas circulares de
&lt;·olor ¡rnnlo anan111jado 1·011 c1•11tro.-., amarillento.-., c¡ue rnidPn dP 1a11, :,¡ milímetros dr .diúmrt.ro . .Al Jprnntar PI escudo con la punta ele nn alfiler, el

F1 g-. Ji

Rama atacada por la coc hini ll a blanca dd

du ra :nero~

foli c ulos de la hembra

jnsecto amari llento qnecla adherido a la superficie ele la hoja. l .. a fruta
y brotl'."&gt; tambi{•n :-,011 inYadiLloi&gt; por !a COcJtinilJa roja. (J;Íllllilla] j J, J'ig. 1-1.
y J'ig-. L"i ) .
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�-

28 -

B10r.0&lt;:ÍA. - I 11rnd(' lllla g-ran n1riecla&lt;l ue
planta......-.Í¡•ntlo ¡n·1•frrida-, ]¡¡,., eon hoja;, lis:1s
.'· &lt;.:oriÚl'&lt;'ª"· E ntn• ]ch frutal&lt;•, inn11Jp torl°"
Jo;.; cilrus. &lt;'l mall!.!O. el :.r11a,·aho. il!.!lHtl'ate . et\· ..
y 'l' Plll'IH'11tt·a difnndida 1•n toda la lfrpúhlil'a. H a:· tn•-, o \'Uatro ~1·111•ra('ÍonPs al aiio.
pero no -,on -,im ttl tú tH•a.s . .'· drsdt&gt; &lt;liC'irmhre
Pn adt'lanh• puedp hallar"&lt;' PI eú¡·¡·iclo en tod0.-..
-,11-.. p-..faclo:-,. La prittll'l'a ('l'Ía apai·r¡·p a fine..,
de od11h1·t' :· durante 110\ ÍP111hrr.
fiQ. 15 . ....

h&lt;.'mhra

C&lt;H:hrndla
cxtrald.1

r&lt;l1,i

dd

comli11;

¡.r ina

l'~t:udo

P 1WC'EOL\IIE'.\'TO
¡..;~ :· 1 ~li.

Llt:

Ll lºllA.

COCHINILLA ROJA AUSTR ALIANA

H1;1 ().'.\'()( 1\111.).TO.
(Lúmina 11 l. f1g:. }.) .
t 1·om·o y por q 111•
la lil'mhra adulta
no M' H'(Hll';t .Jp[
''"l'nclo al IPYantarlo ¡•on la punta dr un all'ilP1-.
drbido a una l&lt;'·
lita b lau&lt;.:a &lt;JU&lt;'
-,u jeta el i11.'&lt;('c•tn

n~
~t'

la mi;--Jlla forma ~ 1·0101· que el anterior.
lli,tirnrne poi· t'lll 011t1·a1·;.;p ta111bií·n rn la-; ramas y
0

a :m fol ículo prntrdor. (.l!'il!. lü).
BrnLOGÍA-:-:e

hall a clifund ida

Q
F1g. 16. - Cochinilla ro¡a au~traliana : J, hembra ,¡:ta a tran:!'i del e~cudo;
b. hcmhra adherida al l"Scu&lt;lo. a!pecto que prt'&lt;.'nta &lt;.'I c~cudo al rcves.

Obsérva~c e-1 ,-rlo o tl"Jido ventral
Pll las rl'gionr,., r·it ríc:ola..., cid uordt'Ste arg-cntino. 1 nfe:-ila e-,pec:ia lmente lo,, l immH•ro;-;. pomelos y ciertas
Yarirclad&lt;"' &lt;le naranjos importados, Yaknc:ia. etc. En t•ambio, la naran.ia
"criolla" &lt;'l'l totalmente refractar ia a esta plaga . •\ (]pmÚ;-; ele lo-.. &lt;.:itrus
menc:ionado.", la coc:hinilla roja australiana inf'P:-ita 1111a {!'l'&lt;lll ntrietlacl de
pianta;.; frutah•-.;; Pntre E&gt;lla.-,. la-. pornúeea-.;, ehPl'i111oya, hiµ-uera, .mango,
olin&gt;, , l /'/11c11r¡ms :-;pp., etc. IIa,,· clr tre:-; a c·inc:o µ-&lt;'llPJ'Hl'ionr-.; al aiío, de
a&lt;·nr1·do ¡•011 Ja latit111l de cacla 1·&lt;,g-ión.

P1W &lt; 'ED D IJJ:XTO~

DE

IXl'll A. -

YC·a.-.r pi1g-i11a H:{ _,.

l ~ li.

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�-

:?9-

COCHINILLA NEGRA

CIRCULAR

Chrysomplta/11s 0011idu111,

L.

H1::c·oxo(·n11i:xTo.
J,a-., hoja:-., h r ott&gt;.s y
frutos sr &lt;'llh1·rn t·on to,.,(rns c·irtnlan'" de apPna:-. dos milí1111'11·1~.., dr diiinwtrn ' de color
Yiolii&lt;'PO Osl·uro c·on lo.s trntro.-. ro.) izo.-.,. ( L(1mi11:1 TI f. fig-. 1:1 &gt;. fig-. üü).
Jl10Lo1:Í.\. - ~&lt;' r111·ll{'1Jtra clil'111ulida &lt;'11
todn la Hrpúblic•;1 tk'&gt;cll' Bnc'nos Ai1·c"" al nortc'.
:-.ÍC'1Hlo pe1·11itiosa l'll Ja:-. rqrio11p,., túlida.-., ('0•110
('01·1·ic•n(l':-.. :\Ii-.,i0111&gt;,-.,, ( 'a111111a1·c·a. La Hioja. Tutum(111. rk. , \ frda print·ipalrnent:• a los
titl'lh .'·otra:-. plantas dP hoja&gt;- li--as ;.· c·ori(tc•P&lt;h
tomo (•l ¡!lla;.·abo. tlwrimo."a. 11wng-o. pPro tambil·n i11f'p-.,(¡¡ a \'l'l'!'.s la hi:.r11p 1·;1 y 11nnH•;·os;1-..
plantas ll• arlon10. IIa.'· cJp nratr·o a ,,,,¡,..,
g-c•1H•ral'io1w-., a 1 a 110.

gi na

Pno&lt;'J:l&gt;DI lE'\"l'O~
...,;~ : 1:.?li.

COCHINILLA
Clirygo111i1/111/11.~

DE

DE

1.ri·11 \. -

SAN

\',~as••

pi1-

PABLO

11a11/i.,//I;;, Ill'l11Jll'l

H1-:t'l1;\1H 1\111 '\To.
La.., lioj;¡.., .'· l'rnlns .,.
t11br1•11 1·011 (·o,.,11·a,., 1·iJ't·11lar1'' ' al!.!·o 1·011\'I''\'!,
dc• c·olor 111a1TÚ11. c·ubiPrla..; clc; St'l'l'l'l'i(111 l'l'llil'ÍPnta tl:tra y c•on los 1·P11tro.s lll'!!l'llZ&lt;'&lt;h. l~l
cliúmetro c]p lo.-., p..,l·utlo,., \aría de:.? a:.?~:.! rnilínwtrns pill·a la;; hl 111]J1-¡¡.., adnllas. Lit1nin·1 \'.
fii..(111·a .+ .
llrn1.rn;Í.\.
[~.., 1111;1 plaµ·¡¡ i111porta11tP .ll·l
oli,·o en las Jll'O\ inc·ia, clt&gt; ( '11yo. ¡wro 1a11ilii1'·n
in l't&gt;.-.,ta PI 11rn ng·o. l'il t'\l"-. lann• I y 1111111er1h&lt;h
pla111as dt• atlonw. ~ohn• todo 1•11 l'l norte clc• la
Ht'públit&lt;l. .\ tat·a amlrn.-., '&gt;llJH'rfitic·-., &lt;le 11•-.,
hoja, ~· .-.11 prt'"l'lll'ia ,.11 la fruta cll'(t•r111i1111 la
&lt;1Pfon1111l'it'&gt;11 dP p]la ~ a \'l'l't'.~ ;;11 tnída p1·p111:1t 11ra.
PRO&lt; 1:on111-;:-.:To m; 1.r&lt;·11.\. - VPa:-.p pú¡ri111
~;¡ y 1 :!G.
0

COCHINILLA

BLANCA DEL

.lsp11l 11l1rn /¡u/ua

OLIVO

(\ all.)

F1g

Ji. -

Folículos

machos

de

la

co1.:h1nilla bloinca dd dura:nno
1·amas :· t1·011c::o:-. Jll'P,l'll1an L'&lt;ic..;trn.... l' i n:n la r·p..,
achatada-, de &lt;·olor Ol'l'l' a.marillPnto púliclo. Los c:t&gt;ntr0:-. tamhit'·n 'iOn amn-

RE1·0'\n&lt;·n1 11-.'\TO.

· La frnta.

110.ia~.

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�-

30 -

rillentos y Jo.-, C\'&gt;C'tHI&lt;)(-, ma~·orr" 111idl'll dns rnilím&lt;'tros aproxirnarlarnente.
(Lámina\'. fig. ~y figs. l ~ r 1:3 ) .

Dwr.ooíA. - Se t&gt;nc·nt&gt;ntra C'OJn pida 111P11tr d if'lt 1Hl ida rn la Rrpúbl ica
Argentina. E.., plaga i11q10rta11tP d('I oli\'o. ppro tamhi!·n infr.... ta lri:-, eitru,.,,
cactus, aguacate, c:rl'&lt;'ZO. granatlo. \"id, ek .. y numero:..as planta-; ornamentales.
PIHH'EDDll E:'\TO lll : JX &lt; 1L\. -

Fig

1~. -

\' l•a:-p pÚ!ti na

Oli,ns rntrnsam&lt;" =irf' arac.1d· s por

COCHINILLA

;,:l.

la coc.:h n1lla hlanc a &lt;ld ol vo

CHICA

1'11rlalori11 ::i::1111J111 s. Lm·a,

RECOXO( ' i:IIIENTO. r~a-; hojas. fruta ~- brotes &lt;lP l&lt;~ c:it rn;.; pre;.;entan
prqueiia..., costras rn'gTa,-; alar!:!acla.,; o c:o.-;tl'ita,., alai·~a&lt;la.-., hlan&lt;'as con la
pnnta 1wgra; (•:--.ta,., tit&gt;1H'n a¡)('na.-, un mi líme t ro d&lt;• largo. ( Li1mina Jil.
fi¡:rnra 10) .

BrowoíA. -Ti&lt;.'ll&lt;' escasa l1ifnsiún en la 1n·o\·incia dc&gt; Santa Fe en
planta.., cítric:a:;. Tmnbi(·n invac1e c.:iprta-. esppeies de palrnPra y el mistol
(Zizyphus).

COMA DE LOS CITRUS O SERPETA
f ,tpirlosap/i 1"

111 cl: li

(Xt•wm. )

REco~ocn1IE~TO. - Las ramas. hojas y fruta prt'Sentan &lt;·o.-.tras alargadas en forma de almeja o coma ele&gt; tolor pardo c:laro al pardo violáceo
oscuro. Las ma:vores miden de dos a trrs mil ímctros de largo. (Lúmina

III, fig. 13 y fig. 19).
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�-

31 -

H10LoGÍA. - Se halla completamente difnnclida en todo l'l país. E.;;
plag-a importantr de los tit1·11.-; lH'ro tamhit;ll iun1de otra-. pla11tas fr11tal!'s
~· dP adorno: ag-nacat&lt;•. hig-11Pra, olin&gt;, orqnídc•as, !'te'. Pasa PI i1l\'i&lt;'r110
1•11 Pstado dE' aclnlto o dP hll&lt;'\'O. La c·1·ía primaYcral apan'C&lt;' d&lt;•sde J'i1ws
di' ol't nbrc ha-,ta uwdia1 lo.-, dt' d itiemh1·p y !!Plll'ralnwn te hay t rp-, ¡¡P1wral'iOllPs al aiio Pn la lati1nd dt• lltll'llOs .\irrs.
Pi:&lt;H ' l:DDlll'.'.\Tt'S llL LlTll \.

Fig. 19. -

Rama atarada p.._1r la '"·ochinilla hlanca del olivo

COCHINILLA
1/1111 .1·/t

'"'"'·'I''·'

DEL HELECHO

a.,¡11rl sira

(Sig-n.) ( )

HEl'OXO&lt;'DCIEXTO. - Las hoja.s y fruta pr1\.;pntan "mancha.s" blancas
asimt'·tri&lt;·ax fo1·11HHla;.. por ag-1·11paci01Jl', dP ¡wq11riío.-, Pst·ndos blancos alarg-ados. 'l'ambit'·n se ob~Pn·an l'st·1Hlos rojizos o eastai10-rojizos, lustrosos
y sc•mitra11spa1·pntf's dc• forma de altn&lt;'.ia achatada. También afecta las
1ama.s -:-· brotc&gt;.'i. (Li11nina Ill. f'ig-. l!i).
Brnr,ooíA. -Sr !talla mny difundida en toclo el nort&lt;! arg-entino en
la-.; 1·pg-i ones !'itrícolas. .\ÜPmÚs de los l'itrus. ('sta pla¡ta infesta el nrnng-o.
higuera '!-' 111111H•ro-as plantas clP i11n•r11ÚC'nlo. En Tucumán esta cochi11illa rs una dr la.-, plag-as pl'Ítll'ipales ele los citrns.
PrwcEDDIIEXTOS

( 1)

Pinnaspi.'I

DE LlTIL\. -

aspidi~trJ!,

( Sign.).

de

\'(•ase pá¡¡ina 83 y 126.

algunos

autores

red entes.

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�COCHI NILLA LINEAL
Ps1 11di sc/i1111sp ís l i11 rnr i s, Ifrni¡wl

HECOKOCDIJEXTO. En las hojas cld oliYo se obserrnn ccx-;tra1; mny
alargadas ( cuatro H'CPs mús larg·as que anehas ) ele eolor panlo oscuro
con la punta anaranjada. ( l1úrni11a \'. fiµ:. ;j ) . Los P.'icrnlos mayores
miden ele clos a tn~ milímetros rl L' larµ:o.

DroLOGÍ.\. -

K-.;f;Í JlOl'O clifnn &lt;lida rn &lt;'l paí::; ~· &lt;'S de psca.'&gt;a impor·-

1ancia como plag·a.
P1wc1:nu1 IE:'\TOS

DI•:

L üC'lL\ . - -

Yí·a-p

página

s:~.

Yéasr

tambií·n

nota XY, pá¡6na 171'.

F i~l·

20. -

I loiJ.' Con aho ll &lt;1duras

.:lmari\ knta:. dC'tcrm ina d a s por cócC'idos

INSECTOS INMOVILES O APENAS CON MOVIMIENTOS MUY LENTOS,
CHUPADORES, NO PROVISTOS DE ESCUDO PROTECTOR

COCHINILLA DEL DELTA
lf1.wil1 1"a 11 111m

c11'71 a" L izn . Y í·a -;1• no ta .\,-T. p :'1 g.

1i~

REcoxocnrrnxTo. - Las hojas ele lo::; eitrus presentan cuerpos achata el~ y rnús o 111p110-.. eircnlan""· dP &lt;·olor eaoba lustro"º· y &lt;¡ll &lt;' llegan a
me&lt;lir siete milímt&gt;trn;; o mús ele largo. 1'01· otra parte. aparecen abolladuras Pn las 110.ia:; infestadas ~; las tiernas .~e encrespan. (Lúmina III,
figura 1) .
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�-

33 -

BIOLOGÍA. - E~ta plaga ;;e halla muy propagada en la región del
Delta, pero tambi(·n :-e encuentra muy tlifun litla en todo t&gt;l litoral hasta
el norte ele la R&lt;&gt;pública. PaM el inYit&gt;rno ('11 estado clp poco tleNHTollo.
presentándose como un cuerpo pec¡neíío, achata1lo, de color amarillo Yer&lt;loso tran,,1iarente, Yisible solmnente a una distancia no mayor de :~o centímetro-;. Hasta el período en &lt;1ue las lanas adquieren la mita&lt;l 1le su

Fig. 21. -

Las mismas hojas vistas al revt::-. Los cóccidos que

~ncut:ntran

un sitio favorable para

~u

desarrollo tn los

!i.C

hure-o~

observan ( l:l "coma"),

que: h&lt;tn sido (en e:s:e

caso) determinados por la ''Cochinilla dtl Delta'

tamaiio tlefi1iiti\"(l, consernm el &lt;·olor amarillo transparente lu-,troso;
luego. el rnaqren clor;-.al &lt;le la cochinilla :-.e o.scnrece poeo a poco hasta
&lt;iue adq ni ere color castaíío. :'&gt;' por último toclo C'l dor;-.o se oscurece y
toma el color del margen. Hay dos g-eneraciones al aiio: la primC'ra
~parece durante la segunda quincena dt&gt; noYil'mbre y la segunda aparece
en abril y mayo.
PROCEDDTIEXTOS DE LlTllA. -

\'(•ase página H3 y 12G.

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�-

34 -

PULVINARIA

DE

LOS

CITRUS

Pufrinaris flat·cs&lt;Xns, Brctl'lt.'6
Ri:co:•rncrnrnxTO. -Las hojas tierna-. de los c:itrus se f.'nrulan, y en
la nc&gt;rvadnra prin&lt;'ipal de ellas y en los brotf.'s tiernos se hallan cuerpos
ac:hataclos &lt;le forma ele ('Orazón v de color amarillo O&lt;'ráceo. J1os mayores
miden siete milímetros de largo. por seis ele ancho. De la parte posterior
de al¡nmos clf.' los inse('(o.'i :;ale una prolongac:ión blan&lt;'a en forma de
semic:írculo. ( Lií111ina l lI. fig-. 2 ).
BIOLOGÍA. Solamente ha sido hallado en plant.as cítri&lt;'a.s y en las
regiones indicadas para la ''Cochinilla clel Ddta 11 • Ha~· solamentt• una
g-en&lt;'rnc:ión al año, que aparece cle ... de la sc1. n11Hla quin&lt;'cna ele 110\'iembre
hasta fines de enero. Cada hembTa dcpo.-.it.a alreclcdor ele 3000 huevos,
los que ocupan el saco ovígero o prol011gació11 blanca que Mle de la parte
po.-,t&lt;'l'ior :del cuerpo.
J&gt;1wcEDDllE:\TOS DE Lt;CIIA. -

\'(·ase piígina 8;) y 1'.ZG.

C OCHINILLA

Sai.-srlia
Hm·oxocnnEXTO. -

HEMI S FERICA

hcmi.~zihadca

(Targ. )

La-; hojas y ramita.-, pre~ntan cue.rpos de forma
hemi.-,fét·ica y &lt;'OllYexa, con los bordes
aplastado..,, CJ ne tienen un largo ele tres y
medio a c:uatro milimetros cuando más.
El color Ya &lt;lc-L pardo amarillento al pal'do oscuro, a Yece:&gt; rojizo. (Lámina III,
figura 9).
BroLOOÍA. - Ti~·1w nna difusión completa e11 totlas las r&lt;'¡:dones húmedas del
paí...,, pero rara Yl'Z l!Pga. a perjudicar las
plantas qn&lt;' ataea ...\&lt;lemÚ&lt;; de lo..;; citrus ..
infesta muncrosas plantas de adorno~
helechos. b&lt;'gonias, &lt;'t.c. Las hembras
jóYelH&gt;:-. ¡n·1·--&lt;'ntan la letra II en relieYe
-.obre el dorso. pero ('.'ite dibujo se pierde
antes de que rl in'iedo llegnf.' a su completo desarrollo. El p&lt;'ríodo de cleso,·e es
continuo durante to1lo el Yerano. Debido
a una secreci(m aztt&lt;'aracla c¡ue JH'otluce,
esta cochinilla atrne a la'&gt; hol'migas y casi
siempre está aco.mpaiiada de fumagina ..
PROCEDIMIENTO DE LDCIIA . -

l'ig. 22 a. -

"Mo~ca

estado de pupa

blanca''. insecto en
(muy aumentada)

púgina 85 y 12G.

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Véase

�-

'

35 -

LA MOSCA BLANCA
.ll1 uroll1r"i.t11., h1111'11rdi, Quaint.

Yéasr- nota XYII, rúg. 178

RE1·oxocnrrn:-.:'l'o. - La . . hoja-; dr Jo.., citrn . . . aparrl'cn con masas
alg-oclono:--a" rn la ~llJH'l'l'ii:ir. E . . ta..... a Yr&lt;:r.,, ~r hallan cnbictrta.&lt;&gt; ele
"hollín" y ot1'°'" hong«i.. ; 1lc eolor pal'do - \'l'l'lloso. (Figura 20).
Bror.onÍ.\. -

!-;0 h:1-

l1a clifunclicla en tocla-;
las reg:io1w-; húm&lt;&gt;clas
del paí:-;, clr-.;rle But&gt;no:-.
Ain'" al norte. y parasita las plantas cítriea'&gt;
exelnsinnnrn te. Hn y
ele trrs a cuatro generaciones por aíío, &lt;lr
ac1wrclo con el clima rll'
la región clonde sr encuentra. J1os adulto...;
son peqnriías '' moscae-;
bla neas" de apenas un
milímetro de laq~0.
Cacla hembra deposita
alrededor de 100 lrne,·os, disponiéndolos en
eí 1·cnlos o sernicíren l O'&gt;.
(Y1~ase figura 22 b y
d). J1a.-; larvitas g:t&gt;n;ralmentr r.'\tán P;-;Coll(lidas clPbajo ele! "algodón" que sc•g:reg:an. Son
de forma OYal a!arg:acb
y th• col01· Y&lt;'J'df' amariJllc•nto. :\Tú.-; tardt• se
tornan a 1 ca:-;taíío 0-'&gt;cu t·o. e 11an.clo acle¡ nif'ren sn máximo crecimicn to a penas mi d&lt;'n
dos milímetros de largo.

fig. 2] b. -

PROCEDDCIE);'J'OS DE Ll"Cl!A . -

Yéan~e

Hoja de naranjo atacada por mosca blanca

y [,a¡.¡e púg-ina 126.

tambií·n la:-; pla¡rns indicadas en Jai; pág-ina¡,, 7!l - 8-!.
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�-

3() -

PEQUEÑOS INSECTOS CHUPADORES, DE CUERPOS BLANDOS Y DOTADOS
DE MOVIMIENTOS LENTOS

PUL GON N E GRO DE
To:rop/1 m 11111·1rnlii. Bo~ r.

LOS CITRUS

\"{•:ht&gt; nota XYlll, p:íg. liS

Rk:CONOcnrrn:-;•ro. - Los brotf's. hotonei; florales y hojas tiernas de
los citrus se e1H·rr&gt;.pa11 o &gt;.e secan debido al ataque tle pec!lteiios pulgones
iw¡rro.-.;, brillante.-., de apc·nas d0¡., milínwtro.-; dl' lar~o. ( Figuras :!:3 a, 2-± y 23 .
Hrm,01;Í.\. - Se halla difundido en
tocla la H&lt;•pública en la,-, plantas cítricas.
Los claiio-.; qn(' ocasiona pnedt•n M'r con.-.;iderablPs. Cuanclo la üwasión es inte11sa,
rl t•rpc·imirnto de ];.is ramita.&lt;; nueYas •&gt;e
)larnliza ~ la fruta no &lt;&gt;e produce o aparrc·p drforrnada y torcida.

Fig 22 c. -

P1wn:nDIIEXTo,; DE 1xc·nA. - Deben
insprel'ionar-.i&gt; con frecuencia los cultiYos.
:&gt;obre toclo &lt;'11 prima ,·era y otoño, a fin d&lt;"
poclrr loC'alizm· y ('xtirpar la inYasión
enando a ¡¡¡11·ecc'n los Jrnlg-011 t&gt;:&gt;. ~i las hoja.;
no ;;e hallan muy deformadas, es po.'sible
de.-.;truir Jos pulgone-; por medio de pu1-

Mo!'ca hlanc:a. o estado adulto

Y&lt;'rizaciones c¡tw cont~n­
g·an nicotina ( fú1·m11lns
1.í-lfl) o petrúleo (fúrmula 22). ..1.\lllbos líqni1loo
deben ser pro~·pda&lt;los con
mucha pre.'&gt;iún a fin ele
que lleg-nen a todo:; lo~
pulgones, ~· tambi1~11 e;;
lH'C'&lt;,..,ario pnl\'c'rizar bien,
cli&gt; abajo hacia arriba. para
mojar la cara wntral de
las hojas, q ne ps Pn la que
:-;(' refugian lo." pnlgoM-;.

e)

~

...·

o

o

ºo

:·

El hecho dr qne lM
pnlg-ones ;;e c•ncnentran
genrralmente hal"itantl' prot&lt;&gt;gido.--; por hh hoja:, de('
C.t.a. ..:
formada.,,. pre,,Pnta mu&lt;'ha.--;
clif'iC'nltades rn la lncha
contl'a rilo--;, ~- rnanclo ,.,,,
Fig. 22 d. - Dibujo esquemático para ilui;;trar la forma en
que la hembra deposita los huevos en circulos:
hallan cleforllladas ele 1al
manera que 1·rsulta illlpo;;ible alcanzar a lo." pulgones e&lt;l-'" el líquido in.-,ecticida, no quedan mií-; qnr clo" recurs~: la pocla y de,,trmrilin por el fuego
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Oo'-(

�-

37 -

de las ramas así atacadns o la fnmigación romplt&gt;ta dt&gt; la planta ( Yí·ase
página 1-16 ) . La cría de 1111 solo pulgón qne &lt;'.,rapp del baiio inscc ticicla M
suficiente para cubrir d l• 11 m·rn la.-.: hoja" .'· brotes.
Ri en la (•poca del tra.splantr se r1H·1wntra11 plantas atacadas por
pulµ-ones, (•stas pnedrn s&lt;'r l ihra&lt;las dt&gt; los pai·úsitos por medio de la
smnersión en rnalesquipra dP las :-;ohH'ionPs lllPllt•ionadas. :-;e clc&gt;jan las
plantas atacadas Pll c&gt;l líquido por uno o tlo-. minntos y lnrf!O sr ponen
a :-ecar extendidas en el s1wlo, a fin clc&gt; qnP s&lt;' eyaporr Pl insecticida.

f-i g. ~2 i'. - Fotografia di: huevos v lar vas de la
hlanca. Obsérvanse las gota'i dl" ~ecrtc i ón a: ucarada o

111o!'l'ca
"m i~I ..

que producen algunos

C'omo nwdio pre,·entiYo debPn cl&lt;•struirse todas las malezas c¡ue
podrían sen·ir para la prnpagatiún tlP los pulf!Olle.-.. El pulgón de los
citrus tamhil-n ataca a la yrrba mate y 1wmrro.-;as plantas tropicalc&gt;s,
debit;nclosr. -por lo tant o. a!P.iar &lt;&gt;sto,, rultiYos de los dtricos si no es
posiblt&gt; tratarlo:- con la..., pulYPl'iza&lt;·ion&lt;&gt;s nPersarias.
Casi .~it&gt;mpr&lt;' los enemigos naturalC's de Jo,, pulgonC'-; aparecen simultáneamente con las ¡rrarnle.-; inym.;iones ~- en poco tiPmpo dominan por
completo su propagación. ¿\nte-; de aplicar tratamiento destructivo
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�-

38 -

conviene examinar bien las plantas atacadas para cerciorarse de si la
plaga se halla acompañada de .-;ns enemigo.-; naturales. En caso afirma-

a.

Fig. 23. -

e

n, pulgón de los citrus: b. pulgón de la papa; c. pu lg ón del algodonero

tivo sería un gasto inútil aplicar insecticidas, porque de igual modo. con
tratamiento o sin {&gt;1, la J&gt;laga dPsapareeerú o ~e tornarú inofensiYa.

PULGON DEL ALGODONERO
Aphi~ gos~ypii .

GloY.

REC'ONO«IMIENTO. - Las hojas tiernas
se anuga n y los brote8 a Yeces se secan
rlehido al ata que ele pequeiíos pulgones de
do.-; milímetros ele largo y ele color que
Yaría del Yerde amarillento al Yerde negruzco. (Pigura 23 c).
BIOLOGÍA. -Se halla difunJ ido en
toda la R epública. Invade un sinnúmero
ele planta1&gt;, entre p]]a.-, el aguacate. citrus,
peral. plantas ele adorno, hortaliza¡;; y maleza" ele las fa milias mal vwcere y cucurbitacca . L a reproducción continúa durante
todo t&gt;l año con excep ción ele los clía.s fríos
del inYierno, &gt;- en poco tiempo produce
daiíos ele mntha importancia.
Fig. 24. - Encolamiento de las hojas
del naranjo producido a consecuencia
de un ataque de pulgón de los citrus

P1Wf'J.:Dnr rn:--: T os

DE

púgina 36.

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LUC'IIA . - Véase

�-

39 -

PULGON DE LA VID
.Apltis

illinoi.~rnsis,

Shim.

RECONOtr:~rIEXTO. La.':i hojas y brote;, tierno:, y a. yec_·~ los racimo.:;
cubren ele pulgone.-; rn•gruzcos. (Lúmina J\~. figo. ~). 8i la innt'&gt;ión
('S intensa los pul¡rones determinan la caída ele los granos ~- la clrformación de las J1ojas.

fü•

Fig. 25. -

llojas encrespadas deb&gt;do a los ataques de pulgones

BIOLOGÍA. Se halla. difundido en la:-. diwr..,a:-. regiones Yitícolas del
país, pero rara;, Yeces llP¡W H ocasionar d&lt;1iio:- ch&gt; importancia. Puede
Jiaber ha.&lt;;ta 12 gener acionr.-; :il año.
PROC'EDDIIEXTOS DE Lt.:-t'HA. - Yf.a;,c• púgina !W.

PULGON DEL MANZANO
Apltis

p~rnrlo¡mm1,

Bln&lt;"h&lt;l.

R Ecoxoc111nEX'l'O. - I1ag hojas del ma nzano, membrillero y peral a
Yeces se atrofian debido a lo;; ataques ele pulgones pequeiio;; ele color
Yerde negruzco.

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�-

40 -

BIOLOGÍA.
Ne halla clifnnc1itlo en lai-, provincias &lt;le ~Iendoza y Bueno;;
.\ire-.,. E.-. elP e-.,&lt;:asa impol'taucia y -.,úlo a Ye&lt;:(•-; perjudi&lt;:a el crecimiento
de plantita-., el&lt;' YiYero.
Pi:&lt;wEDD!IL'\TOs DE

rxnu. -

Y1~a ...e pú~dna

:rn.

PULGON VERDE DEL DURAZNERO
\f.11::11,, ¡11 r.-ic«l, :-.ulz.

Hl·TOXO&lt; 'DI IE:'\'ro. - Las hojas H' t'nrulan. clf hielo a los ataq u~ de pul!!One-., c!P (•olor wrde brillanlt' que miden apena-., dos milímetro.., ele largo.
Tamhií·n infpstan los bro1e.-., tiernos.
HloLOCTÍA. NP halla clifurnliclo en to11a la República . •\tac:i muuerosa-, planta;, clt• jarclín. hortalizas r frutalp-,, ('Jltre í·-.,tos el &lt;lnraznero.
c:iruelo, l'erezo. damas&lt;:o, l'itrns y 1101,!al. .\parece en los clurazrn•ros ~·
otro-. frntale~ c!P l'arozo. pl'inci1rnl11ll'nk en Ja pri.ma,·era ~· oto1ío. Dnrantela mayor par1P d&lt;'I Ye1·a110 S(' en&lt;:rn'nlrn sobre planta,; de jardín ~; hortalizas.

PULGON DEL CIRUELO
1 t1m¡1lts /11lt'/11·!f·'· Kalt.

HI:c·oxocDI IE::\'TO.

-

Tia.s hojas clrl l·iruelo .-.e rizan lateralmente debid&lt;&gt;

a la pI'C'sl'lll·ia dt&gt; pec¡ueiio-. pul!!nlll''&gt; Yerde-amarillentos.
B1&lt;1LOGÍ\. Ne e1H:111•11tra Pll toda la R•pública. lll'"cle Hío Xegr&lt;&gt;
al nol't('. ....\parl'l'l' en loi; l'il'uPlos &lt;lnrant&lt;' la prinrnYPl'a, pern mús tarde
emigra a lac; mal(•zas y plantas dP Ja familia com posita. ]Hll'a YO]Yer en el
otoiío a lo:- &lt;:il'11&lt;'lo-;. T a mhil·n atal'H a Yl'l'&lt;'.., los duraznp1·0.-;, prrn raras
'.'l'l'l''i o(•asiona daiíos de importan&lt;:ia.

PHOCEDDIIE);'l'OS

DE Ln 11.\. -

\'1"a-.r pÚ1,!ÍllH 3!1.

PULGON DE LA PAPA
.llrlrto.,ip/i11111 .,11/1w1folil, .\sh . .

H1·:( O'\O&lt;DJIE::\TO. - La,.., hoja-., tirrna~ prl'"l'ntan pnlgone:; \'erde-., alargado.. qne midPn tn·-. milímf'tros de largo. (Figura ~:3, Jj).
)-;e halla difundicln Pll toda la Hepúhlic:a cle;sclc&gt; Bueno&amp;
pero raras \l'Ces llega a propagarse con snf'ic:iput(• inten"ülad para cll'formar Ja;, hojas qu&lt;' innule. Nr distin1,!ne fácilmente de
los ctro.., pulgone.-. por .':'11 tamaiío mayor. .\clemá'i dl' los c:it rn.'&gt; , este
pulf;Óll inYaclP 1111 sinnÍiml'rO de planta-., ele adorno y raras yeces !;e
encue111ra en ]a-; hojas del manzano.
B10UlGÍA.
~\ire-; al nortP.

PHOCEDDIIl:'\TOS DE Ll'( 1l.\. -

\ 't"a-.e pÚ!!ÍlHl :36.

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�-

41

PULGON DE LAS LEGUMINOSAS
.lp/ii., l11b11rni. Kalt .

REcOXO&lt;'nJ IF:'\TO. - La ... hoja;, tienrns :-e hallan atac&lt;ulas por pulgones
nri.rros con patas blanea'i.

BroLooL\.. - ~&lt;' halla eon p0&lt;:a frecuencia. en los manzano.s y perales,
cactns y eitrns, pero &lt;'n eambio e,; abundantr :-;ohrP h•g-urnino"ª" :-;ilYestre.s :· cnlti\'aclas. L:t dif"usiún ele c,.;ta plag-a Ita sido &lt;·nn1p1·oba&lt;la en las
pro\'Íneias clP n1u.•nos .\in•s y Entre Río:-..
P1wcY.Dl\lIE'\To,.;

nE

Ll"&lt;'JL\. -

\T{·a-,e pú:.rina

:rn.

\'{·asl' la111bi{•11: Pulgtin cll•l &lt;lurazm·ro . . . .
Pulgón nLgro &lt;l!'l üuraz11Prn
riloxpra ¡Jp la dtl ...... .
P-ílillo llel pL•ral ........ .

~~

p:'tgina
l&gt;

11 ;¡
11.í

l&gt;

:!4

»

MOSQUILLA O TINGIDO DEL POROTO

R1::cox1wrn 1E:'\TO. - l 11-,pdo., panhtsec,.;. a cha ta do.'-', d&lt;' ~ ~~ milímetros
de largo:'-'&lt;' hallan !'ll a!!l'UJHttioºne-, Pll la cara Yl'lltral d&lt;' las ho.ia:-.. las que
prc,.;t&gt;ntan un a.,prc-to sueio y amarillento. ( Lú.mina Y. fiµ-. 11 ) .
B1ow&lt;;Í \.
:-;&lt;. halla &lt;lifundiclo en toda la Rrpúblil'a dt•-&lt;dr Hío Xcgro
al norte. ,\ta&lt;·a &lt;'Oll prrf't•r·t•neia a las mah·úePas :· a lo.-; poroto..... pero
a YP&lt;'&lt;'s prodlll'&lt;' &lt;&gt;...;t r·ag·o,., dt• &lt;·iPrt¡¡ importa1H·ia &lt;'ll los µ-nin !os, pt&gt;rales.
dnrazne1·0'-'. rna11za110.', PÍl'. YiYP ea1-&gt;i C'Xtlnsin111w11t&lt;' &lt;'ll rl ren•t·so de la
1Íl111i11a d&lt;' las hoja,;, do11dp pnrrlr C'lll'OlltrÍlrs&lt;'lo &lt;'JI todn.s los &lt;'sta&lt;los de
su crceimi(•lJto: lin&lt;'rn. ninfa y adulto. Las alas del a lnlto presentan
reticulaclo.., carad&lt;'l'ístico,;.

P RO&lt;'EDD!IE!':T&lt;:;; DE r.n·1.1.\ . - Puede eombatir."&lt;' p:..;ta pla:.;a l'iwilmente.
por mrclio clP las puln•rizal·Íom-, reeonwn ladas parn combatil' ]o.s pulgones
(Yl-asc pítgina 36). P or otra partP. t&gt;l enltini dt• JHH'oto.s u otra planta que
farnt·ez&lt;·a la propa~a&lt;·iú11 dl'I tíng-ido debt• ,.;(•r aharulonatlo. En general,
esta plaga 110 prndttl't' P:-.lra!!o" en Jo;.; frutalP-. lilllpio-. y librt'" tk yuy0;&gt;.

INSECTOS CHUPADORES MAYORES O CHINCHES

LA CHINCHE DIMINUTA
.\ !l·'i11s spp.

Yéase nota XIX, púg. 1l!l

Rrx·o:-..-ocrn JEXTO. - Los brote" tierno.-; y fruta nur\·a se ma1·ehitan o
deforman dPhido a Jo,., ataque:-, de J)('c¡m•ña.~ ehinl'he,., de apena.-., cua tro milímetros de largo y dl' eolor t:t'nieiento, elal'O u ob-curo. (l•'ig. ~G).
BIOLOGÍA. - Ne encuentran &lt;'11 toda la Repúbliea, dr'-'dC' ('hubnt al
n orte. Ne prnpagan grm•ralmrnte :-.obre la:.; i.rramí11eas o pastos sih·estreti,
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�~-~-

Fig. 26. - Chinchu varias primera fíla de i:quic:rda a der t c:ha· ' ·a tquichc g r and('', "alquiche"', " chinche verde'", "chinche de: los CtlCtu s
..c hinche
foh ada"; ngunda fil a : ''chi nche diminuta", "chinche de la vid" , y tres e 1pecies de homóptuo~ que determinan la " lanilla blanca" de lac; r amas

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'"""

�-

43 -

pero cuando í·...,to.-. se secan clPbido a un período de ;,;eqnía. las chinches suben
a los frutalC\'l y atacan los brnte.~ tiernos y fruta &lt;lf'l duraznero, Yicl y otros
frutales. E1&gt;, sobr e todo, dañina en las regiones secas y cálidas, donde se
&lt;:&gt;mplea el riego artifitial. Hay de l't1atro a :siete !!en1•raeione-. al aiio.
PROC'EDDlIDXTO DE IX&lt;'IL\. - Pueclf'n &lt;11:..,truir.•t&gt; Ja¡.; ninfas o formas
jóvenes de {&gt;sta plnga por nwdio ele puh·e1·izaei01w.-; con las fúrnrnlas 15 ó 20,
( pftgfoa HG ). Por otra part&lt;', con vi&lt;•np .c!Pstrui 1· la hojarasca y yuyos
-d urante el invierno por medio clel fnf'g-&lt;&gt; para ckst rnit· los rf'fugi~ inYer1rnles de la plagn.
En g&lt;'1wral. t&gt;sta plag-a no pro.-,¡wra en los frutales bien cuidaclos.

LOS ALQUICHES
Edc~sn

meclitnbtuula, Berg.; Ed111sn r11.fomar9i1111t11, De Geer

HEC·oxocL\!IEXTO. - Los brotes clf' lo&gt;. frntale&gt;. sr marchitan clehiclo
a los ata&lt;¡m'.-; d&lt;' chinelws Yerdfs con alas parduscas, que miden de ] 2 a
];) milínwt rns el&lt;' largo, y por chinches mayorf's de 20-25 milímetros de
largo, Yerdosas, bordeada-; de amar illo c·laro y con patas y cuerpo rojizo.
BroLonfa. - Ambas esp&lt;'eies se hallan clifnndiclas rn toda la RcpúhliC'a. pero son dañinas &lt;'SJH'c·ialmente &lt;'n la.-.; 1n-ovineia.&lt;; ele Cuyo. ..\cnclen
.a las Yiiias &lt;'n mangas dnrante el Yernno y se ag-rnpan en los rctoíios
tiernos, que p1·01ito S&lt;' marC'ltitan. Pasan el invi&lt;'rtto, grneralment&lt;', r('fu~iatlas en la tortadcra ( (Jynrri11111 argr11/i11111) . que rs eomún en 10!-i bordes
tle las acequias. En los ciruelos y otro..; frutales a wces determinan
deformacio1ws »emejantes a las que origina el pulgón lanígero.
PROCEDD!IEXTO DE r,rcHA. - El Jlroceclimiento mús indicado para
combatir eRta plaga es la drstrncción d&lt;' las plantas que utiliza para refugio &lt;lnrantf' rl iin-ierno: la cortacll'ra :·, sobre todo. las solauúceas sil,.e-,tres. T arnbi1~n son indif'ados lo.; ]H'OC'edirnientos seíialados ]&gt;ara la
"chinche n•rdl'" e.n la púgi na 23.

CHINCHE FOLIADA
J,1 l''"!Jlo"sus impícl us, ~tal.
TIECOXO&lt;'Dlll·:.:qo. - En los brotes tÜ'n1os y frutos de los durazneros,
pcrale&gt;s y otros frutales, s&lt;' hallan chinC'hes pardusC'as, con las patas posi&lt;'riores mu:· dilatadas y que miden de 12 a 14 milímetros &lt;le largo.
(Figura 2G).

BrnwoíA. - Está difundida en tocla la RepúbliC'a, sobre todo en las
solanúceas silvestrp,. Las formas jón•n('s son negras, con los bordes laterales anaranjados y rojizos; el dorso estú provisto ele• E'Spinas rojas con
las puntas ncp:ras. Los aclnltos apa recen a principios ele enero. Hay
nna i-ola generac•ión al aiío rn la latitud ele Buenos Aires.
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�-44 PROl'EDDlTEX'l'O~ ni,; JXCl!A. E sta ehinehe no procluee daiíos en los
cultiYo:-. limpio:-. y libres de las plantas silwstres que la alberi:rnn. Por
otra Jrnrte. pueden destruirse las forma-, jóYene;; eou pnkerizaciones, con
la fórmula l ;), pú!.dna 1:36. En la:-. hnl'rtas ele poca &lt;'Xtensión (':-. pO!-.ible
a YCe&lt;'s l'Palizar la recolc&gt;eció11 a mano ele la;; chim:hes adulta.-;, sobre todo
durante el fres&lt;'O de la maiíana, cuando las chinclws se hallan entorpecidas.

CHINCHE DE LOS CACTUS

TIEcoxocDIIEXTO. - Pan•tida a la ante1·ior, pero nrnrtada con una
línea amarilla tran.... ,·ersal. (Figura ~ü).
BrnLoníA. - Es común en las regicrnes centrales y andinas ele la Hl•púLliea, dcrnde Yiw en estado silYestre ..,obre los ectctus. Ataca la fruta y
los "&lt;'!!lll('ntos. pero rara:-. Yeel's ut-ctsiona dafio:-; de importancia.
PROC'EDD!IEX'l'O~ DE Ll'&lt;IL\. :-;i llegara a p r oll1H'ir {".,tre1gos en los
eultiYos ele&gt; eadns. ptwdrn Pmplear....r la..., pnlYrrizacione:-; inclica&lt;las anteriormentc&gt; para el /,1 ptoulossus impictu~.

CHINCHE DE LA VID
S1 tlnnim sorilida. B rg

HE&lt;'OXOCl.\!IE:\TO. - :-;p disting-nr f[t&lt;·ilnwnte por la colorntiún rojiza
dP la (·ahna &gt;- patas. Tic&gt;nc l G milímetros aproximadamente de largo.
CB'ig-ura ~G). La:-. ninfa" o formai-. j(n·enes son lle colo!' nei.!'l'O clt&gt; brea. L·on
el ab&lt;lomrn rojizo y pro\'isto ele dos g'l'ancles tnh(·rcnlos nC'g-ro.....
BIOLOGÍA. - RC' halla en las proYineias c1el litoral, !'&gt;obre la Yid. pero
rn poca eanti&lt;lad.
PROC'EDD!IEX'l'O:-; DE LCCIIA. - :-&gt;i llc&gt;¡rnra a ocasionar perjuicio.-; de
importancia, pnedrn emplcar:-;e los proceclimiento.; inclieaclos para tombat ir la "chinche foliada". rn la pítgina -!3.
Yéasc también: C'hin&lt;'h&lt;' n•rcle, pú¡::ina :!:! y notas

XX~·

I.Y. p:'tl.(inas li!l ,. !SI.

PEQUEROS INSECTOS ROEDORES Y ACAROS

LOS TRIPS

RE&lt; oxocD11E!\'TO. - La.-; hojas y brotes tiernos presentan cicatrices
irrc&gt;gnlares e¡ ne a Ycces determinan la cleformación o atrofia ele ello...,. Se
obserYan peqnefio-, parúsitos alargados. cle moYimienio.s rápidos, de
apenas un milímetro de lar¡ro y el&lt;' color amarillrnto o parc1usco. (Figura" 10 y 30).
BIOLOGÍA y PHOCEDD!IEXTOS DE LUCHA. - \'í-a~e púgina ~l.
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�~ITA

45 -

ROJA O ACARO

TEJEDOR (')

1'etrm1yclwi; tclarius, L.
HE«ONO&lt;'DIIEXTO. - Las hojas se tornan amarillC'ntas o .sC' 1-&gt;ecan y C'll
la cara ventral se ob-.;enan arañitas roja-.; o amarillentas de apena-, un
milímetro de largo, que tejen telas de seda fina Pntre las nenaüuras.
(Lúmina II, fig. 2).
BIOLOGÍA. Esta plaga:-&lt;' halla 1lifundida en tola la Hcpública. ~Haca ·t
un si1111ÚJne1·0 de pl:.intas c11Jth·adas ~·
sil\'estres. Bnlre los frutah•;; que más
perjudica pueden citarse los alrnernll'lls,
damascos. ce1·&lt;'zos, duraznero.-,, perale,,;,
ciruelos, nogales y oiroo. En las regiones húmedas raras wc~ Jl('ga a Jll'Oducir daño.-; el(' importancia, pero 'n
cambio es uno de los prineipales t'nrmig()." de lo.-; frutalps en la:-, n•g-ion '"' dt•
poca lluvia. Completa su cll".~arrollo c-n
13 días o menos, y puede habu mmH'rosas generacion~ por aiín. Durantt•
lS c1 ía.-.; mús o menos, .'- pul'Cl~ ha lwr
nnm('rosas g-rneraciones por aiío. Dnrantr la prinrn,·e1·a y part&lt;&gt; d&lt;'I verano
la araiíita roja :-.e &lt;'JH:uentra en los
Yll.''Os y ci&lt;&gt;rta.~ planta&gt;. cultirnflas. Jl&lt;'l'O
Fig ~7. - Esprcits de ácaro (Tr:tranchoiluC'go, en la última mitad clC'I nrnno,
dc.fi .!p.\ que st halla con frrcucncia &lt;'n las
hoias de: los citrus
pasa a lo." fruta]e¡o,. doml&lt;' oca-.iona
g-raw:-; perjuicio:-..
PROCEDT)ITEN1'0R DE Lr&lt;'llA. - La clPstruceión d&lt;&gt; las malezas y la pulYf'rización el&lt;&gt; la. . . plantas innulicla;-; ton poJi...,nlfuro &lt;le calcio, con azufre
(fórmula 10 ) . o con emuh..i(m dC' a&lt;'C'Íte rni1wral (fórmula 22). pronto
determinan la extirpación de los áearos h',ÍNlore.-;. Es muy importante
cubrir todas las part('.'i af('etadas y pnlYerizar de abajo para arriba, para
mojar la cara Yentral ele Ja.., hojas. r C'll ca"~ de mucha abun lancia . . erá
ll('&lt;:C'sario repetir las pulwrizacio1w.-; cada 20 días, hasta haber aplicado
tre&lt;; o mú.s.

ARA.:RITA MORENA O ACARO DE LOS F RUTALES (')
Br.11nbi11 pm lio.,a, Ko1•h
RECONO&lt;'DIIEXTO. Se cli,,tinguC' ele la anterior por e&lt;l color pardusco
de lo:-; aclnlios y por l a ausencia &lt;lC' las telas fina&lt;;. (Lámina II, fig-. 1).
Dnrnnte el iiwierno -.;e en&lt;:n!' 1ltran lo.-, hueYitos rojos en ag-rnpaciones en
la parte inferior clC' las ramas jówne-., (de dos a tres aiío~).
( 1)

(2)

También Hamada arañuela roja.
Tambitn llamada arañuela parda.

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46 -

Tirnr.onÍA. - ~r halla clifnnclicla en toda la R&lt;'pública, cle ..;cl(' Chubut
hasta el norte, pPro &lt;.'l'i má¡.; perjnclicial &lt;'ll las rel!iones sN~as, cloncle proclnee g"randr'i estrag-o-; en las plantacion&lt;'s ele a]n1('ndros, ciruelos, manzanos, durazneros, pernlrs, dmnaseos )' nH1 mhrillos. IJOS hurYos invernales eclosionan al mi'&gt;mo tiPmpo que rcYientan las yemas en la pl'imaVE'ra, ~· la.s Ian·itas M' nutrrn dP las hojitas tierna.-.: y ele la,; flore:;.
Durante rl día lo.-; adultos .'· ninfas JH'l'lllatH'('Cn sobre las ramas. pern
pa...,an a las hojas durante la noche.
P1Wf'EDI \rm!\'Tos m; Lrn 1A. ~\.clcmús el&lt;' los procrclimientos indi('ac1o.; para tombatil' PI ácaro te.i&lt;'clor. las pnh·crizationps im·nnales con
aceitP miiwral mÍs(·iblP (fórmula ~-1- ) . o eon la emulsión clr aceite mineral
(fórmula 22 ) , son inclÍ(•ada.-. para la dp,.;trnceiún ele los hur,·os inwrnales.
Y1~a.-;c nota XXI, pág"ina 1 l~l.

ERINOSIS DE LA VID
Jfriophy1·s 1·i1 i.~. Lan1l.

H.1-:c·oxoc'DIIEXTO. - Tms hojas
p1·e,.;cntan ampollas o \'l't'l'U(!ih en
Ja, rara ;,u¡wrior, que eorresponcl&lt;'n
a &lt;'OJldPs a l'&lt;&gt;l pado;, de t'Olor bhnquizeo o marrón en la C'ara inferior. ( Lúmina lY. fig'lll'a 2) .
B10LOOÍA. - sl' halla dil'nncl i1la r-11 los Yiñedo-. de tmla la R L'púhlic·a. pero i;;ólo lleg-a a perjudiem· IOl'i rtÜ!Í\'OO mal eniclaclo.'-. E l
animalito que otasiona la '·crino:-i;," e.-; un prquefio ácaro alarg-a.cl()
~; blanco &lt;¡ne pa:-&gt;a el inviPrno ;,obr~
1a cortc•za o d&lt;'ha,io de las ~· rma;;.
l 'on Ja llegada d(' la prim:n·era
Pª"ª a las hojas nt1e\·a-.. las qn1•
J&gt;&lt;'nctra de;;clc• la ea ra inferior. En
poto t i1•m po cl&lt;'t('rm i na la "Prinea"
o rop('t e.-, blrrntoo, cine &lt;' Il la1-&gt; ('Olu·
11ia,, ,·il•ja." toma un color manón.
P1wcEnii\IIE:-&gt;TOS DE 1,rcl!A. -

2~

La poda cní-rg-ica l'll PI otoño, clespu{&gt;:s el&lt;' la ('a ícla ele las hoja:-&gt;. quemando el proclueto de ella; la limpieza dd sucio, rPeolec:tando las hojas
caídas y q1u1 mándo]a,.,, .'· la puh·crización de las planta::, y Jos soporte;, con
f'l polümlfuro de calcio (fórmula 9), son pi·oeP&lt;limirnto,; 11 uc pronto eYi tan
la propa,!ración cle esta plag"a. La pul \'l'rizaei&lt;Ín debe rral i.zan;.e un poco
ante:; de que broten )ac-; yemas.
J,os aznfrad (lr, esti\'al&lt;&gt;s c1ue Sl' apliean para combatir el "oídio" también Hitan la multiplicación de este parásito.
Fig.

-

Araña de las pla'1as (muy aumentada)

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4i -

ERINOSIS

DEL

PERAL

Eriopliycs pyri, Pagens.

lü;coxon:mEXTO. - Las hojas prr;.;entan marn.:ha-; rojiza-; y en ellas
el tc,iido es más esprso y e;..ponjo1&gt;0. La¡.; manchas viejas se tornan

Fig. ~9.
Erinosio; del peral: a. ~•caro muy aumentado; b. !'e-cción trans·
vcr$al de una hoja atacada. Obsér\'ansc los ¡1caros y sus huevos en rl
interior de Ja agalla

iwg-ruzcas. La frnta nnern tambi,~n t'ls afretada por r . . te
¡rnrá.sito y pres&lt;'nta la cástara ('011 manchas sarnosa;.; o
;,p drforma.. ( Lámina Ir, J'ig-. 9 y figo. 3:2).

Brnr..onL\. - ::)¡' hall.a difundida en toda la Rrpúbl ica. Ataea exclusivanwntc al peral y al manzano. y
en particular las Yariedacles de hojas dE'lg-aclas. Las
planta,.., bien des.arrolladas 110 sufren perjnil·ia¡.; g-ra ws.
pero en cambio en Ja:-; plantas jón'nE's o pn las ele pir."
injertados puede ocasionar g-raws retraso;.;. El parÍl"ito. que sólo mide la quinta varte ele un milímetro,
Pª"ª el in\'ierno ('lo.COndido debajo de las yE'mas y ata.:a
Ja.&lt;; primera.'&lt; hoja.;; de prinun·rra. determinando pcquefias ampolla:, de color amarillo verdo ...o o rojizo. que mús tarde ..,e vneh·en
pardus('a-,.
J'1:0C'EDDUCXTOs nE Lrt'IL\. -

de la Yid, en la

pá~iirn

T~·mtlrs

a los indicados para Ja

e1·i11o~is

-16.

ERINOSIS DEL NOGAL
Edopl1yrn tristriatus rnr. ai111 u.~, Nal.

Th:coxo&lt;'DrTEXTO. - Las hojas 1n·e&lt;;cntan manchas aterciopeladas. ele
color blanqul'cino qnE' más tarde ;;e tornan pardo-rojizas. Las lllH'eE'S
verclrs tambi{&gt;n se manchan debido a los ataques de este parú.'iito.
(Lúmina Y, fig. 8).
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48 -

BrowoíA. - Ila .-.ido hallado rn la mayoría ele las JH'OYineias argent inas. sien el o ele poea importanc:ia lo..; prrjuieios q lH' ocm;iona.
PROC'l'DL\JrnXTO ni: LUC'IlA. Puhrrizac:iones c:on polisnll'uro de calcio
(fórmula ~l ) . o eon emuhión oe ac:ritr mineral (fórmula 22 ) , aplicadas
&lt;:narnlo eomi&lt;•nzan a hinc:harse las .n•ma.s. La clf'strnc:ción ele la hojarasca
por medio drl fuego comn tamhir n r l r t•snltaclo de• la pocla, eYitan &lt;.'n gran
parte la propagación de la '• erinosis' ' .

F 1g. 30. -

H oJas de nara nro unidas por la t ela qae l':mplea Ja
arafta de la! plantas para construirse e l nido

ACARO PRODUCTOR DEL "TOSTADO" DE LA NARANJA
J&gt;il .11lloco¡it1 ., oli-iroru.&lt;, .\sh.

VÍ'a se nota XXI I, púg. 119

REC'OK&lt;)('DIIEXTO. La cúscara &lt;l&lt;' Ja-; naranjas se torna eoriítcea y
ele color moreno a pardo nrgruzco, &lt;·omo :-i estn\'ic•ra q nema da por el sol.
BIOLOGÍA. Se halla clil'uncliclo &lt;'ll rl norte argrntino. JJOS ác:aros se
alimentan del aceite que encuentran en la eá.-.eara tk la fruta o en las

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�lOa.

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fl'llll'll i 110": d, t'"'«ltrl11..; l:tlT&lt;tll's,

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1.tlT::ll'-...

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ti.

1:::l1n..;ita &lt;11• lo . . frut:1' ......
&lt; &gt;rnga

111.

]'&lt;11'

ith tril''·

11 •I ]'Pl'&lt;ll.

Orug:1 ,¡,. la 111:1111.;111:1:

''· 1i1•11i:1si:1do tard • para [¡¡ pri111• •r:1 pul·
p:i1"t :1¡ili1·:ir la pri111Lr:1
puh·i·ri zac·i1',11: ,._ 1iu1•\-1l&lt;h d1• 1:1 ··polilla'': rl. 11rt1J.!':1: '. polilla o rn:1dpo ... ;1
(&lt;·,lado ;¡ lulto;; f. , n ¡wrfj,.¡,. i11t,.rio1· ,¡,. u n l" d:izo ,¡,. •·nrtC"za
\'l'l'Íz:wiú11;

h. rno1111 ntn upnrtu1111

'""Ita &lt;'011 .-:ipullos, nis;'did:1
t ru~a

}:in·:i :

f/.

fr11t:1 '' pi1·:1da '' por la

+11· la man1.a11a.

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�-

49 -

hoja-. ~- 1·n1·t1•za ch• ]¡¡-, rama , YE'rch'-.. T ambil·n a1a&lt;'a rl p11111elo y lo..;
l imonr-; ilPll'l'lllillallllo PI · · platea1lo · · ck la l'Ú-.1·nr;1. la &lt;¡lH' -.e n1r]y,.
¡1úlirla o hla1H111N:i11&lt;1. E -. importante 11n 1·n11f1111dir 1•l · · tl)stado · • produl'i&lt;lo por ú1·a1·f',
t:Oll Pl · · 1n.-.l:l'lt1"
fJllf' rP-.11lta dr lt1
:tl'.1·iú11 &lt;h&gt; 1·ip1·1a,
1•11 f1•r11ll' da el l'..,
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Fig. ; , - Rene 1zr ~!1i.lr ilh-1us C t t erm -iadJs por
f ... ad ... r.i t.c ... 1er
rno.iahl1• ( fúrn1nc ~ pcci u de Acaros
IH'&gt; 1:2 &lt;'1 l:t ) . (1 ('011
poi i.s11l 1'111·0 de 1·;ill' :o (t'1'1rnrn la !l ) . tlt&gt;,1h• p1·i lll' i JI io, dt• 11m·iclll hrt&gt;. l'l'p1t1l'l1do.-.p J;1s apli1"&lt;11·io1H' ' 1·a1L1 1.í {i :20 día .... ., ·gún la i11t!'1 •.-.idad de la im·a-..i1'111.
( ; l'1t1•1·a l 11H•111 l' do-. o 11·~·- pul\·1•1·izavin111-. -.011 111'·1, q 111' -.11l'i1·i1•11t1•, para 1·0111liat ir p.-..t;1 plag;1.

A CARO
T .
1:i-:1·11xorDllLXT&lt;l.

1·[1.,l'ara d&lt;' 1&lt;1-.. 11nn111.in
l Fiµ-ura ;¡:-J) .

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DE
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1 &lt;I •r111•r11f"

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Jll'l'.'L'lltamlo ,·..,1;1 1111 &lt;i-JIPl'lo ... 11h1•1·izado ~· "ill'JlO,,n.

1'r:o1·r:nD111:XTP 111. u·1 ·11.\. - 1'11&lt;'cl1•11 &lt;'111plP;1r.,1• &lt;·011 l·xito las pnh·rrizatio111•:... nrriha in 'il'n•fo, para !'Olllliat ir 1•l ú1·a1·0 produd1•1· d1•l 10:-1a1ln
11101.or:Í.\ .
F-,t 11 pla!.!·;1 -.r halla 11111 ,\ ' 1lil'uudid:1 l'll 1 1d;1-.. ];i.,
.eill'Íl'Ol:t,., tl1•l 11ortl'. Yl·a-..P nnln XXl l l. píi!.!·i11a 17!1,\ 1H:a XXI\'.

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zona~

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ARA Ñ A

DE

JO -

LAS

T/i1 rirlio11 ,,/ '1/

PLANTAS

'"'11111,

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HE• º'&lt;H n11r:,To. - :-;,. hallan 11rnsa,, dr hojas -,pea.-. rt'llllÍllas por
1nrllio dr &gt;-t&gt;da-. finas y aprrtada..... tlrntro &lt;le las enales M' PJH'nrntran
nm111'rn.-.1is 11 1·;iím-. JH'qtt&lt;'t-1&lt;1s clr tr r-; a &lt;"llllt t·o y mrtl io mi límetro-. de largo.
O'ig-111·1is :2:-: .v :30 ) .
B101.&lt;u;Í,\. !-&gt;p halla &lt;lifundida &lt;le,..tlP BH&lt;'ll&lt;&gt;s .\in•-, al nol'!l'. Es
&lt;!aüina indil'&lt;'damPlltP por t•l abrig"o r¡nP nt'rreen Jo-. nido-. pal'a la ... eoehi-

Fig.

3~.

- • Sarna • del higo

producid~

pc r la picadura de ácaros

n illas y otras pi ag-as &lt;1 ur pueden propag"a t'."&gt;C -.rn i 11 tl'tTn peión a pesar de
la.-, puherizatione;.;.
PRll&lt;'EDDIJEC\TO,..; DE IX&lt; IIA. :-&gt;e emuhate fátilmrntr por mNlio de la
'l'toleeei!m y tJr,.trneei(m tlP los nielo..., por el furµ-o n otra forma .

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F1g. H.

C

~ .lM. de na-an

.1

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e n ..:ama. dende

9cnt"ralmcnte 't: cbs,n·ar lo" Aca ro.; de la le-pra

INSECTOS QUE ATACAN A LAS HOJAS Y BROTES TIERNOS
ORUGAS PEQUEN"AS. DESNUDAS, DE CINCO CENTIMETRO S DE LARGO

ORUGUITA DE LA VID

lü:n&gt;Xo&lt; Dlll 'To. - ~&lt;' e1w111•11tra11 orng-nita-. pat'&lt;1n,..«a.-. ton n•1-ru:t11il l'(".; &lt;·en1 ímrtro ... de laq.ro euando mús, qm• "e Jcwalizan ¡.!eneralrnentt&gt; -.obre la 11Pl'Ya d11ra t·en1rnl. Y1'•&lt;hP nota XX\·. p:íg-ina l "0.

'ª"· de

l\1ou&gt;&lt;.Í.\. - :-;&lt;' halla clifundit1a &lt;'11 toda la HPpúbli&lt;-a. clt&gt;.-..de Buenos
Air&lt;''- al 11orte, 1..;ohl'L' la Yid y din•1·...;a-, planta... de adorno. f11clisio, J11s.~ic111 .
de •:t&lt;•ra. La maripoo-a adulta t il'lll' la-. ala-..
an1t•riore.... panhhea-.. eon nna !'aja hlanra
biPn marea l:i; la., postel'io1·e-.. Mlll amarillPnta" con el bonlP exkrno panlu:--eo ( f ig-111·a :34 ) . Il ay dos g-c1w1·aeio11e" por a1-10.
PRO&lt; EDDIIEXTO~

ni: IXL llA. - Pnh·,•c:on sale-. ar"PllÍ&lt;«lks ( fúrm11!·1,.,
Fíg . .H .· Or•1g 11ita de la \'id: fo rma
1 &lt;Í -l c:nando -;p oh..,er\'an la .... pdHH'r a..., lara dulta o mari posa
Yita-.,. _\.dPmÍls, la l'P·lllO&lt;·i(111 del .-.uclo alrcdedm· de la-. planta-. y la limpi!'za gen eral 11e Jo, eultiYo,.., pYitan la propagácié111 &lt;1e e"ta plaga.
rizal'ionc•~

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ORUGUITA RAYADA DE LA VID

•&lt;'• pl1r1lr1

.11¡1.,/ .

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·11111.

H ·tli- 1.

H1:c 11xn1 ·DI1EST0. - L;1 ..., boj¡¡ _.., "l' hallan t&lt;11nicl11 ... por Ol'll!.r nita ... cl •
&lt;·olor ta ... 1al111 &lt;·1'11Í1·iP11lo. a l!.!·o rojizo. martacl¡¡.., ¡·1111 lí1wa ... tla 1·a:-. a lo larg-o
dc&gt;l t111·1·¡H&gt; y p1·m·i . . ta....
dL' l'll&lt;l 11'0 \'('J'l'll!!!Üta'&gt;
IH'!!l'&lt;h 1·11 tada .-t' !.!'IH!'ll10. La ... ma~·01·1• ... mielen
tr e -, y 111edio centí1111'1 1'0'.

H1or.oní \. -

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!tío ... y 1•11 l'l nnrte .•\!!t1.i1•1·1•a11 1&lt;1 ... hoja.., ck... 1le
1;1 Lí111i11a i111'P1·ior y l'&lt;l1. 1... \'t'l'l'' l&lt;I' ('01111'11 df' ....
d ,• la Jlla1·.!.!·1•11 E l arl11L
to e..., uua mar1po.-.,a rJ¿
t'f&gt;lnr c:l.ocola1e 1:011 un 1
lll&lt;ll'l'ha 1lt· l'lllo1· l'l'•''ll"

c·ada 1111;1 ch-]¿¡ ... a!n,
a11lt'rior1"'· !.a ot'il!.!"1
ni ... ;il icla d1•11trn clt&gt; 1111
t&lt;1p11llo q111• p1·ppara. ,,
&lt;·n 1:1 tip1·1·a. n Pntn· l•r,
¡¡¡... unid:h 1·11 lo . . hr1Jt "' ax!1:11·t.• ....
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( t't1n1111la- 1 ,·, +, ;i¡ili
l':Hh...; Cll&lt;l!Hlll 'l' nh-.e1·\'a ll l:h priu1t•1·a, 01·11g 1;ta-.. .-..011 illllitada ...
para l'n111hat ir p-..ta plag-a. La d•·-tn1L·-:ión d •
Jn, «t·i-..íilida-... ~·a'"ª p111·
111.'tlio di' la JH 'a o pn1· !;1 lnhrnnzn cl1•l ..,11Plo. U1111hi '· n e ... 11 1 p1·&lt;•l'l' li111;1'11io
n'comP1Hl¡1hle. y,·.a,t' 1111!.1 XX\' l. 11;bi11a l "O .
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1

ORUGUITA ENRULADORA DE LAS HOJAS

H11 ·nC\tlt'I.\ IEC\TO - Las hoja-. -,p hallan t'llrnladas. atada., &lt;·011 ....&lt;'da..;
'.'i na-. o 1•11 tor111a de l'ill'ttll·lw.,. debid11 a la-. :tt•ti\·idadt&gt;-. tlr ¡wqm·1-ia-, 01·11g-uit;1s Yerclo.-,¡¡-, o ilt&gt; l'olot· 111111TÚ11 arnarillt&gt;11lo y qnt' 111ide11 aproximada111t•nl&lt;' 1" 111ilí111tt1·r '· l&lt;'iµ111·a ;r¡~. \"t'·asl' 11ota XXI X.
H101.o«Í.\. - E11 1 ,· paí- ha ,ido hallada ·'' h,·p duraz111•1·0 ~· rn-.al.
pt:'ro puPtlt' atat'ar u11 -,i1111ú111&lt;'rn dt• fr11tal&lt;'s y pla11ta.-. dl' adorno. to1110
ta111 hii'·n ,ni~·· h el i n•1·so,.,. '&lt;'!.!·i'111 nh-1•n'11l'itmt',., t't't•l'l nada-.; l'll CJ\ 1·0-. pa Í"L''·
La-. la1·,·a,.,. ad1°111ú ... d1• .. 11111 ·1· Ja, hnja .... t.i111bi :11 a \'t'l'l' ... perl'ora la "ruta
':p1·d,• '' t't•llH'll la &lt;·Ú.,"an1. L&lt;1 l'l'll!.!·11 l'l'i ... ;tlida dt&gt;11t1·0 ckl 1·a1·t11l'hn ~·
l 1P!.!'o -.ti&lt;' Ja 11wripo... ita 1¡ ¡rnlil'11. ,¡.. &lt;·11)01· m·1·1• rojizo 1•011 !'aja-; &lt;h&lt;·111·as
1

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17

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-

Or1J\1Uitcl ('nrulador,1 (!~· las )u', .1
cr1.!1i&amp;1lu.ia "at:i.1: .:.
~aq-n1c
o

a, m.•r p1..'Sltil .., poli l ~ '- JtnC lt1da 1 /1 ,
1.a tm.".o
m.isa de h\.C\"l.lS J. c-ruqu ªa 1 c.1t.;nc:i.uda

co:1

~·

q111• lllidt• :!.) rnilí111t•l1'&lt;i., 1•11t 1't' J;¡, t'x11·1•111irl:idt•., d1• l1h ¡¡]¡¡.., (•.\!1•111liil11s.
La l11•111ln·11 dPpn-.ita 111.-. hitt'\'th l'll m;¡,.,11., Hl'li11tad11s el,• 1·11101· hla11q11P1·i11u.

l'H&lt;H I Pl\llL""'ro"' PE IX• JI.\. - ('11a11do ....!' oh ...1.•1'\'illl 1:1,.. p1·i1111•ra" hoja..,
1•111·nlada-. 11 d oblada, dt•lw11 p1tlY&lt;'l'iz111·s&lt;' Jo ... fr11t;il1•-. t·1J11 1tl'Sl'lli;1to de
¡drn110 1 f(1rn11tla 1 ). ~¡ ];¡..; planta ... '-l' hallan 11111:· i11rndida-., .'· las hojas
-.11111a 111P11tP 1•11r11l11cla .... qn1•da PI 1'!'1·111""º dP Pii111i11a1· )¡¡ ... p:11·1p., at:wada-;
poi' 111Pdio d1• la poda. qw•111a11do &lt;'11 -1•guida PI 1·1• ... ultado dt&gt;
npPl'Hl'iún.
La li111pi&lt;'ZH &lt;h• J¡¡ &lt;·01·tt•zn tlura11t1• Pi Í11\'iP1·110 &lt;·011 l't'pillci-; llH'ti'tlit·os
.'· p11h·eriza('in11t•-., 1·011 P1111iJ ... j(¡¡1 d1• 111·Pilt' 111i11P1·al ~(11·111111: ·»&gt; o at'i&gt;itt&gt;
111i-.1·iblt• f&lt;'i1·1111tla ~-l . 1•-., un prnl'Ptlilllil'11t11 i11dit'ado parn la dt",ll'lltTiún
dt• ]¡¡.., 111a,.,11 .... dt• h1w\·p-., o ...... 11q111'tl'"&gt;' '. Poi· otra pal'!&lt;'. tll'llt' 11rnntpnp1·,.,e
P! 1·1111 ¡,.o lihl'l' tl&lt;' .' 11.' os o 111a1Pza..; q11&lt;' pudit•ran ah1·ig·a1· p-.,t¡¡ plH!.!"&lt;l.

""'ª

Esta rilag.1 ha !&gt;ido ¿t~.. uhierla úhima:ntf'l "C' en la RqiUJ.i.J¡ca A1 prntina por el 1dt~ de Tro'\h.,,...,s
Prict:;'os de ZooloQla de Ja Facultad dl" A~ronoinia dt~ La Plata in{1l"Ol('r0 eqrñnomo llhaldo Lópc:.
Cn..,toh.d so¡,.n. dura:nno~. y por rl 111\lt·nu·ro Kochlcr dí" 1.i [)¡\'iHon dl" Zoolo~ a Aqricola de (' 1_•
\1in1.!&lt;itrr10, sohre rO!!la'es pro1.eJ&lt;"nlrs de V ¡,;c:itt· Lópl"- Los a.:iultos Ít!t&gt;ron 1dcntJ1cal!os ¡;or f'I t1gt"nit"r..,

Koel: rr.

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ORUGA MANCHADA DE LA HIGUERA
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HE&lt; oxrn n1 IE:'\ To. - La-. ho.ia-. se hallan e11111ida-. por orn!!'a, di' t:olor
da r o &lt;:on t1·1•s hilP1'a" 1lP nHllll·ha-. 11r~~·1·as :-ohrl' Pl lomo. La., 111a:·o1·ps
rniden euat rn :- mt'llio C'ent ímetros.
nmu1d,\. - E-.ta plaga habita sfl]¡lJllPllh' l'I llOl'tC llPl pak &lt;101111··
infe-.ta cliYrr--as planta.-. -.ih·r:-tr1•, ndl•111ir-., d&lt;' la hig·11rra. ( 'nanrlo eolllpleta :-.n clesmTollo, la Ol'll!.!'il se tra1hforllla l'll 1111:1 1·ri-úlida dr eolor amarillo (•]aro l'Oll 11rn11tllils llP!!·1·a,. Lo., ailullos n mariprha ... miclrn 1lP "fl
a t.-1- milímt&gt;lro-. r111n• la-; rxtrPrnidatlP, ele la., alas Pxlr11dida-.. E-,ta.., "º"
m1go.,tas y amarill1•11t;h (•011 maneha-.. t1·a1i-,paren1l•s :· al!!nnas faja.., y
11r1·yad nras lll'!.!:l'Ch.
Pr:&lt;H Eill\llEXTo:- 111-: Ll'&lt; 11.\. - J&gt;nJ\·prÍzal·ionP- 1·011 -.alrs ;11·-.. .. ni«a]p..,
( f"(1n1111la-, 1 c'1 ..¡. 1·11a11 l11 ·"" oh, ·n·;,11 1&lt;1-, pri111··ra-, lan·;1- :· !k-trnn·i(,!1
c]p lo.., .1·11~·0, .' planta- . . i Yt•,tJ·p,,

OR UGA B A BOSA

H1·&lt;·oxo1 L\IJE'\"T11 - :-it• oh:'l'l'1·a11 01·11gnitns l'Prd1•-. &lt;lP forma pal'l'ti1la
a la di' la haho"a :· p1·01·i.-,1a,., dt&gt; 1111a -,t'l'i1• d1• \'PITll!.!'1' 111u11i1la . . tl1• Jll''llll'Jio:-. pl'lito,. (Lú111i11a Tf. f'ig·. ": l'ig-. :rnJ.
B1or.or;Í \. - :-i1• 1·onol't' Pn tolla la llPpúblit;l. En la prm i11ei¡1 dt&gt;
,.\ ire., la e.-.pt'l•ir ll'illla1'11/11 1n·e.domi11a. 111il'11tra.., qn1• 111[h al 11ortl'
la 111s111 oenpa p] p1·i111pr lu!.!'&lt;lr. La ... Ol'll!.!'ih l"&lt;&gt;11..,t1·u:·"11 1·ap11IJ0, cl11rn, y
l'il'-l"&lt;ll'ltclo-. :· 1lP forma 01·alacla. pan'1·i1l&lt;h 1•11 . . n forma a un h111•1 o dr
pi1jaro. ~\qrn~Jloc, pe1·111a11rec&gt;11 acllwricJci.._ a la eortl·za dt&gt; la-; 1·a11Hh .1· ;,011 pol'O
Yi.-.ihll's por su eolo1· ernieit&gt;nlo o 1&gt;&lt;11·tln...,to. La 111a1·ipo....a mlnlt;1 .Jp la
prÍllll'l'H &lt;'"Jll'l'ÍP es de enlor pardo 1·0.iizo :· ti1•11e trl' ... puntitos platl'a1lo:-.
tn l'acla una lll' la-: ala,, antt'rion' '· La -.eg·11 11 da f'"JH'l·ic&gt; 1-&gt;t' clistill!!llP por
s{¡Jo tener una rnaneha plat!'ada en eada nna &lt;le la.... ala .... antl'riorr .... &lt;&gt;enE'ral11w11te e.., ta on1!.!:a no lll'g-a a rl'proclneir-.p 1•11 eant iilatl tal q1w pue!la
oeasi01wr Jll't'.inieim; ¡1 lo;, l"rntales d1&gt;biüo a la at'l·iún 111• lo-. PllPmigo.,
naturall's. ~\taea a lin·r·'º" fr11tale;,. l'llll't' 11~... t:uaJe.., 1ntt•d1•11 titar,e 1-¡,rral. memh1·illo. clama . . l"o. t:inwlo. eitni-. Ph-.. y 11umerosa-. planta¡.; tle
.iar !lín.
HtH'll&lt;h

P11on:no11EXTos DL 1x1 IT.\. - Pnln'rizaeionp.., ton 'ali•-. ar-.pnieale.,
J...¡. n t.) ena n clo st' olN'n·an la" pri111t&gt; r as lana,, ..1· 1lt&gt;..,trneeión
dr Jo, l'&lt;tpullo-,.
(l'órmul a.~

,.t"•:t"t' tatnltil&gt;n: ~ · :\11·tuí111-.. · '. pt1g. ~::.

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�BABOSITA DE LOS FRUTALES
Erin('(llll/Hlirl1s linutci1l(I, Rl'tz.

HEcoxot nllE'\"TO. - ~P
&lt;!Omt&gt;n la pai·tl' n'nlt' 1lt&gt;

(Utmina 1l. fig-.

oh-..pn·an g-nsanito,, clt&gt; enlor n'nll' o...curo que
la hoja, di&gt;.ianclo las lll'l'\º&lt;Hlurns intal'la,.,.

(i ) .

E,, eomún &lt;'11 todo p] paí ... -,ob1·p p[ cintPlo. Cl'rezo y peral
La hemhrn adulta e" una a\·i,.,pita negruzca.
D&lt;'po,.,ita lrn; lnwrn:-; .... ohre Ja., hoja. . a fine.,., ¡]p noYiembre, ;.· a mediado..., &lt;ll'
diciembrt' apa 1·pee11 Ja,., lan·ita.., o "babo,.,ita,., ". E ...,ta:-. 1•11tran en el ... ne lo
para transformar:,,e. La :-.l'!!lll1cla ¡reneraeión de haho... ita-.. l'" la má-..
daííina y apan•t·l' en f't&gt;brcro .'· manr.o. P a-..a el inYierno en la tierra, en
estado dP lana o c1·j,.,;dida. dt&gt;ntrn dt&gt; un t"&lt;lpullo 1le tit&gt;1Ta 1¡111' t·on.,trnyc
a una profnndülacl tll' ií - 8 tl'ntímetro.-...
BroLOGÍ.\.

y, a Yeer:-.. el membrillo.

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56 --

P1W&lt;'EDDilE'\"')'(),; DE 1.1·&lt; !L\. - 1'111Yerizal·ione-, ron sale, a1·spnirales
1'(11·mnla-. l. -1- 11 " ruando apal'l'l'&lt;'ll la-. habo-.ita-, &lt;'ll 1lirit&gt;mbl'l'. o con
-,11lfato &lt;lr nil'ol ina l'úl'11111la 1.í 1 para la "t'l.!llll&lt;la ¡!l'lll'l'Hl'iún. En YPZ
ll' p-.1&lt;' prndn1·to -&lt;' pnr. •11 &lt;'lllpll'a1· p-,pnh·on•arlo., 1·011 l'nalqui&lt;'r .;ulh1am:ia
-pc•ant¡• qnr l'l's11l!t• Pro11(1mil'a. eo1110 ser: ti1•1·1·a en pol\·o. trnizn. ral
;1paµ-acla. ,\'!'"º· &lt;'ll'. l'ol' otrn JHll'1P. ¡•-., &lt;·on\'!'llÍ&lt;'lltl' 1·&lt;&gt;111on•r la tiena
a:red1•clor dPI t1·01H'&lt;&gt; d111·ante 1•1 im·it'l'no a l'in de !'XJH&gt;n&lt;'r las 1·ri-,ítlilla-;
a la a'l'l'iún d1•stnll'tora d!' lo-. &lt;l!!t'n1&lt;'-. t'Xl&lt;'l'ÍOI'&lt;''·

ORUGAS GRANDES, DESNUDAS. DE CP\CO CENTil\IETROS O MAS DE LONGITUD

ORUGA DEL NARANJO

H1xo--:1'1 DJJE'-:To. -

La-.

li11.ia' s!' liall1\11 1·rnnid:i... poi'
11111!..rn' d1• 1·nlnr 111a1'111ú1·pn.
•1ardo y a111a1·i!lo púliclo. ·JllP
1·twndo .iún ne-, ,,. a-.t&gt;111,...ia1J
.i &lt;'X!·1·01111•11tos clt• paja1·ito-. ~
1p1t• n·llat? l'11&lt;•1·a dC'.; l'tH't'11itos
~ · 1·1ilr1• a1111ranja lo ¡·11;11Hlll
-1111 rno!1 "tad;i.- ·' al m],1110
t il'lllJIO prncl111·1·H 1111 olol' ,•Jl
1•\I J'l'l110 dl'':l!!'l'il lahl1• .'· l'&lt;'IH'·
!1·11tt&gt;. ( Fi!!t11·a-., :JS. 'l!J .' -10 ).
llrOJ.&lt;Jc:Í.\. - Lo-. p1•rjq i1·ÍPs qnr º"ª"iona p-,ta plaµ;a
.... · hm·en -rntir prinl'ipalmrn1•1•n la.; planta, j(l\·&lt;'111•,., o !·•
almúei!.?·o. 1'º" 111a11dar11Hi--.
'ºIH'!' todo. snn lllll,\' IH'l'.111
tlil'adch por h \'01'a1·idacl d.•
e-ta Ol'uµ-a. La Ol'll¡.!&lt;l husui
1111 ln!!HI' .-,olitario al 1·ostado
tl1• nna 1·1111111 pani &lt;·1·i.o.,ali. lar.
La l'1·isúl ida ..... fija a la 1·a111,t
por mrdin d1• hilito ... fino,., de
-C'da .'. (ÍP!ll' toclo PI ihJH'd'l
dt• 1111 trn11q11ito .' t'l'O cll' 1·am;1.
La mari po-..a ad ul 1a dt&gt;¡Hhita
lo-..
htll'\·r, t'll la-. hojas. Tiay
F g 19 - Hl)¡ao; de naran10 conuda por la oruga del naran:o
tlP lo' u c·natro ~!'lll'l'Hl"ione'i,
·-&lt;'!.!:Ún la latitud .'· t•I t'l:nw .le l'atla l'l'~·i6n. 1la.''. por In llH'llCh, -ris p.-;pi'·
l'ÍP., d1• P11¡Jilio qnr atal·a11 a l&lt;'-., l'il l'll' 1•11 1•-,t1• pab. :-;on la.- ... i!!nirnte;:

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�P11pili1J lltoas lh v1111/iar/rs, Bm·111..

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l't1¡1ili11 /l/fJlls /¡¡11, lff 11s1.,, l~oth'l" et .Jord ..
todo l'i 111n'll' d1• la I:epúhlil'a.

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1a·.. t1.1ri. 1 ~·•

/'a¡iifio lyc,,¡i/10111 ¡Ji,.il/11J11.,, I:oi,.,d .. l'OlllÚll 1•11 la-. prnxi111idad1•s de
lo,.., río. . ~- &lt;11·1·0,,·n ·-.
l'11pili11u111lr11!f111 ., /11r1d111 11.-:, Fh1'.. "")H'l·Jt• 1·01111111 t'll :\li-.io11P;,,.
P11¡iilio 1111l'ltisiarl1, 1·11¡11¡s, llhn .. 111rnhit'·11 c·o111ú11 &lt;'11 el 1101'1r. La
nn1!!il dr p,..ta P-.pP&lt;:ÍP "" 111;11·11101·1•Htla y brilla11tt-. l'Oll tl&lt;h hileras de
t 11h/•J't•111 OS dOl'S(I j¡&gt;-;,
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�-

58 -

l'a¡1ilio l11l'fol'id1 s, E-..p .. iµ-nalnl(;'ll1P ck ::\Ii-..inne.-... La~ 01·n!!a"&gt; -..r tlhiiug:uru por il'ner &lt;:uatl'O ltil!'ra.., ¡jp tt~h{•t'l'nlos clorsalc's.
PRClC'Ef&gt;L\l IEXTO,.; DE IX&lt; ITA.
.\fortnnada11H'l1tl' p ... ta plaµ-a "\' halla
&lt;:on llltll'ha fr&lt;'l'll(;'ll&lt;:ia pat·asitacla pot· una aYi"ipita - f&gt;ll 1'r111111/11s ('([/'Írl1 i,
Hrethr"i-qnr de,.,trn.n' a n'c·r-, lrn-..ta PI!),..., '1 1le las &lt;:risidida"&gt;. ('uando
la aeti&lt;Ín d(;' r::-.IP rm•111itrn natural no&lt;"- .-. nl'i&lt;:iPnte parn Llt&gt;1P11t•t· la rnnltipli&lt;:al'i&lt;Ín clr la."i ornµ'&lt;h. Ps c·om·pnirntp pnlYl'rizar Ja.., plan1as l'Oll "ªl&lt;'s
Hl'"&gt;enieales (fúnnnla::-. 1 Í&gt; ..¡.) tan pronto eomo -.e ob.-.t•ryan la.., prinwt·as
lan·itas. Tambi\&gt;n a Yl'&lt;:rs c·onYirm• lihrnrse tlt' p,jp ith&lt;'do l'll lo., YÍ\'Pl'fh,
nwclian1c' la l'C'l'OIP&lt;:l'iún de lo..., l1t1t•\·n~. 01·11g-a.s ~.- c·ri-;[ilitla,;,

ORUGA GRANDE DE LA VID O BICHO DE PARRA

Í"ig.

41

.1

mari;iosa

o

f,;irma

adc a

HEt 'OXOC'DITEX'ro. Las hojas M' hallan l'Omiclas por tr1·;11Hle-.. Ol'll!.~«1'
g'l'll&lt;'"&gt;Hs, d(;' &lt;:0101· pardo osL·nrn y marc·H&lt;la.s &lt;:011 1111 •·ojo'· a l'ada lado &lt;h•l
c·nerpo. La-.. rna~·orc\.; midt&gt;n clP í t :! a JO l'l'lltÍmetro-, de lartro. ( Fi!!ura
41. a r b).

H10r.00Í.\. - E:-; tomú11 hallar &lt;•,ta plaga Pll toLla la H&lt;&gt;púhlint. tle-;1l&lt;·
Hío Xt'µTo al nortc'. f.'n la YiLl c·nltiYada y "ih·estn• tomo tambif·n e11
alµ-nna.s planta~ L1t' 1:1 !'amilia 01111yra1·111. La..., Ol'll!!Hila::-. jún•nt'.~ son Yel'( 1 ) Otras do" cspec11:i de "c~fingcs" tamhkn infr..,tan las ndc-., ~on Pholu.~ 1·1tis. L .. y Phclu i
f.J scia tu!'&gt;. Sul:ar. Escas C'!lpci.:1es H" J1"'.t1n9ul'n en su. C':aJ, adulto de-1 Pl1t.1/u~ l.ibru'c~. L. · J'"lr ias

fa1a" ancha~ clara' que atra\tt"'an

las alas anttr1ore:- que- son. por otro laJo. parduscas

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�&lt;lo&gt;.a.-; y pre&gt;-.entan nn currno rojizo en la parte po-.,tC'l'ior dt•I cnrl'Jrn. qnr
"ale ele nna nrnndrn neina. .\1 atl&lt;1ni1·ir ma~·or cle:-.alTolln. la.-. orng-as
pie&gt;rcle&gt;n la cola y aclc1uipren un eolor µ-ris o:-.cnro o p;11·1lnsc·o. En Jug-ar
&lt;le la cola 1-.e ob-.,e&gt;rYa una Yerrug-a rnoYiblP blanea ~- 11eg"n1. lla~- do,, g-Pne&gt;raciones por ario. La maripo:-.a o "E,.;f'inµ-&lt;"' tie&gt;ne las alas anterinl'h
Yrnl&lt;•-();-.cnras con fa.ias o,,euras oblil'uas. y las po:-.te&gt;riorr.s son aznle,., ton
nna mancha rojiza ~- do;, fajas 1wg-1·as. Tie&gt;nrn una C'll\'el'g-a&lt;lnra de
10 - 1~ e('ntímPtro:-.. Pasa el inYierno Pn P.'-tado dt&gt; tri;,itlicla. enkna1la a
nna p1·of'u11cliclad ¡]p 7 -10 ePntímP1ro:-..

P1w 1 l.I&gt;DIILXTos DE 1,rnr\. - - l 'nanclo ..,p olJ,,Pl'Yan la.s prime&gt;ras or11Pll la prima\·p1·a. Ps c·onn•nil'nlt&gt; ;q&gt;lic-ar. sin &lt;lern01·a. nna h1wna pulYrrizac:i611 l'Oll "ªll',, lll'"('llieal&lt;',., t f'únnnla ~ eon .11 ) . Pa1·a las orn!!a"
t!'l'a!Hlt•,., no ha,\· otl'n l'l'l'lll'."O ._ino la l'l'l'&lt;&gt;kt·t·iún a mano ,\· rk,;t1·ut·&lt;:iú11
~.!'11itas

r 1g.

41

b · r.rup:l (\ la na

tlP l"s in-&lt;·tto.,. l'nr otra parte. la r!'llllll'il111 dl' la t Ít'l'l'H al P"' d · ]'¡-;
¡iian1a.s duran!&lt;• PI i1n ipr·no 1•-.. nn prnt·Pdimi&lt;•nto indit·;1&lt;]0 para l'xpnnPr
la~ (•ri:.;itlida' a la ;1&lt;·l'iún de-tnrl'li\'a el&lt;' ];1 intrmpr1·ip ~- d" ln.~ l'llPllli'..!n'
11at11rnlP~.

ORUGA RABUDA O ESFINGE DE LA HIGUERA

Hu O'\O&lt; DllE'\To. - Las !to.ja., :-.P hallan drYonHla" por· orug:as Yl'l'dn·;a.... p1·oyi.,tas dt&gt; 1111a eolita ~- mar·tada., (·on do" líJ1ra;, t·lara.-, amal'il1(•11ta-.. qnl' &lt;·onrn d&lt;·-dl' la ealwza hasta la p11J1ta dt• la &lt;:ola. y otras
l·or·ta-. ohlinias. sohn• lo:-. tnstatlo.... Poi' otl'a par!!'. el dor-..o &lt;''&gt;tit mar&lt;:;11l1'
(•OJI 11nml'1·risa,, l'a~·¡i..., tran"yp1·-ah•., o.,&lt;:nra..... La,., orngas tl&lt;• ma~·or crN·i111it&gt;11:n adqniPl'&lt;'n ui. tnlor •nús ""t·m·o ~- I'•' to1·11aJ1 l'Ojizas en !orlo l'l
dor:-.o. (Fi!rnra -t~ ' .
n101,o&lt;:Í.\. - E ... ('íllllÍlll l'JI las prminei:i.-- ele BuerHh .\il'P-... ('úrdoha
y 'fu&lt;:nmitn ~- &lt;'JI ¡•J tl'rl'itol'io dt• Jli:--imws. Ha,\· &lt;lo'- g'PJlt'l'aciotH's por

aiio Y s(' alinwntan dr planta . . 1kl g:Í•nrr·o Fit·us. :-· sohrl' todo (lP la hi).!lll'l':l
&lt;·n lti rntla.
La mai·i¡H&gt;-a adulta tierw una C'll\E'l'!!&lt;Hlnrn 11&lt;' 11 - 1:3 1 :.! l'rntím!'trns
y rs dt&gt; l'olor par·thhL'O ¡·on fajas JH'!.!T&lt;h l'll la.s alas po;,tp1·ior·L''·
J&gt;Hoci:nntrF'\'To~ DE u·1 H.\. l!!naJp, a ln., indita1ln., parn l·omhatir la
oruga grande de la \'id. \'(.¡¡.," pit!.!·11ia .i!I.

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60

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(i }

-

ORUGA RABUDA DE LA PORTULACA
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1

1 "' 11t1 · .

r,1.r. ,. t'··t....

·.t1i

X'.\ 11.

Hr:1' 0:'\1 H'l.\111:.'\TO.
..:;p oh-.rrYan orug·a-. 1·,d&gt;1Hla '· !! ra11ill''. dio ~il'le y
11w1lio trntínwtr&lt;i-.. 1h• !111'~·0 ~· de tolor Yt•ni•' hrill:1111t• o a \'l'l'.l'" 11PgTu. La
forma Yt•nlo.-a ti~llt' la 1·1dwza y d&gt;la
a
amarilla"&gt;- una -cril' ¡jp 111a11l'lia.., lilll i t ad1is por 1í nPa.-.
lll'~!Tª" a t'&lt;1&lt;la i;1.¡n
d P 1 t' ll l' 1· po. Ln
fo1·111a IH'L•Ta. &lt;¡ll"
p-,

lllÚ.., l'H l'a.

tn·-.

t ¡pp

'

a1uni·illas a lo lnrµ-11 d ,•
1Ílll'ih

('1 1 'rJHl ,\' lll&lt;llll'!t,1-.
llt'!!TH'- l'll ]¡¡, pal;,-.
y t·&lt;i.-.11do-.. ( l-'i;.:-11-

r;i-. -l:l a .'· l ·I ).
l:JOLOl~Í.\

('lH'lll'IÜJ';¡

l'I'

..:;,.
;: ...

p1·m i111·ia-. d1• ~&lt;111ta l·'p, { 'únloln. L 1
Hi&lt;•.ia &gt; m(1, al 11 111'IP· .-.. nhrt• l'n1ta!1•, :
manzano, Yiil. 111·
l'ilf. PÍl'll!'f&lt;I. lllll\'ll;h

l101·tal iza ..., ~· pla11tn-.
dl' a !orno. 1Jn,,. ,¡L,
do, a trt, gPnt•!'ill' '.

n 11 l1'

J&gt;OI"

flJ-lí},

f1g.

~..

'!,

('sf.,g(' de lz P rtulacJ, b

r

~lnl"'

ra\'C

Ce

l~

\Id

Pasa PI inin•1·110 r11
P'-la lo de ¡·ri-;'ilidn Plltl'l' la hoj; ra.-.1·a y d"trit11-. al pil' dr la-. pl;mta-. L:i
marÍfH~"ª o '' &lt;-.l'i11!!·1• l'il.' acla ·• 'l' 1·arad,·1·iza por la- !'aj;.-.. ldn11ea-. que Te
atraYil'-..an la ... ;d;i-.. La,., p1•.-l!·rinr1'' -.011 p&lt;1rtl11-.l'n,., t·o11 1111a fa.ia n11d1a.
l'lara. d1• 1·0Jor l«hil.

Oru9e! nhud .... ' . . 1\ P

r ,.

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6::! -

P1wc i-:nn111 -.;·ro~ DE ixc JI.\. - .\dL•11¡¡Í-., de los indi&lt;:atln.-., para la oru¡.rn
grnude il' la \'id ( \i'•a,,e J&gt;&lt;Í!!. ,)..., dul'ante el ill\'it•1·110 dL•lH'n reeole&lt;:1a1·se ~·
qne!llal'st• l1h hoja.-. eaícla .... y ha,,nra:-. t·o11 l'l fin d1• de-..trnir la.,, eri.-.úlida-,.

ORUGA INFERNAL

Hu o'\01 DllL'- ro. - .\pal't't'l'll ¡.rrantles orul-!·1is YPrclosa-. &lt;:on t·1iat1·0
ura11d1•.-. l'IH'l'llO" dc•trús dt&gt; la 1·alwza y qut' midPn hasta J.í tentímetro,.; de
lc1r¡.ro enando adq11iere11 su 111úxi1110 c\e-.,ar1·ollo. Cuando la im·a.-.,1011 es
intpn ... ;i ...e• ob-.en·a11 lo.~ exL·l'&lt;'mentos dc&gt; las on1gas al pie&gt; de la&gt;; planta:-:.
1 Lí1llli11a l. l'i!r. :2).
1:101.nc LL - E . . ta plaµ·a ....e• halla difnlldida 1lP.-.d1• c•I sur dt' la pro\'i 1wia de l~uenos .\ ire:-; al 11m·te dt&gt; la HPpÍtbliea. .\ta&lt;:a din•rsos ft•11tale.'i,
JIPro t·on prefpn•11c·ia dt'\'OI'a las hojas ele! tln1«1z1wro. Tambi\.n Yi\'en
-.obi·t• 1•] lt&gt;l'herún. La' 01·11u·a:-. ,,on m11,\· \·orate',\' pnea:-. clP t&gt;lla:-. ha-..1&lt;111 para
d1&gt;.-.hn.iar un d11rnz11ero t·o11 fatilidacl. La 111&lt;11'ipo'a o ··Paloma man-

Pig. -15.

Oruga imperial

ehatla ., tic&gt;IH' una t'll\'eru&lt;Hlnra de 7 -1:2 te11tíu1t'!1·0,.. Las ala-; antt•riore,,
'ºª parclu.-.&lt;:a.s. 111a11thada.s &lt;1&lt;' amarillo aznfn&gt;, ~· las p&lt;h!erior¡&gt;-; rojizas
t·on la-; basL''&gt; pítl ida:-;. ( Fi!! ..)!l).
Pnnc ·r:nn11E;\TO:-; DE Ln l!.\. - Parn Ja tlt&gt;strm·tiúu cJp las larYitas
naC'idas pneclen e111plearse las ¡mlYt'1·izatione.s &lt;ll'M'nÍcalE's ( fúrrnnla :? ) , pero l'llillHlo las on1g-as li&lt;'g-an a teUE't' ('Íerto dt&gt;sarrollo rl únic.:o
recnr"º"' es la t"C'eokec.:iún d&lt;' ellas a mano. La 1·emotiú11 tle la tierra
clurantt&gt; el inYit'l'no P'i nn Jll'Oceclimit&gt;nto útil para la clrstn1cc.:iún ele las
eri.~ii 1icla.s.
reeic~n

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1\3 -

ORUGA GRANDE DE LOS CITRUS
Ro/11.-c/11/il a '" ·'l'' rn.,, L.

Hn·oxrn 1.\111-.C\To. -- &lt; lrng-&lt;h µ-rande.-.;, Y&lt;'l'l1r:;, &lt;.:011 tubi'.n·ulo.-, peqne1io:-;
todo-. lo,, "&lt;'!!llH'llto.., y man·ado-, eon lí1wa.., hla11&lt;.:1h a cada lm1o dt&gt;l
e11t·l'po. ( Figul'a .rn).
&lt;'JI

U101.rn;Í.\. Pl'odntl' daiio-, 11&lt;' pota i mpol'ta11tia t'n Pi norte dt&gt;l país
.-ohre lo,.., n1l t Í\"O:-; dti-ito.-;. La&gt;. m·111-n1s H' t nm&gt;.f"ol'111a11 llt&gt;nt 1·0 d!' eapullo'i
•al'dll.'l'º·' qnl' ¡n·1•pnn!11
,.,ohl'&lt;' la.., n11111ta' l'i11a,, d,•
a
la planta :ili 111t·11ti&lt;.:ia . La
111a 1·i l'º'ª t ÍPlll' nna et1Yt•1·!!Hd 11ra dt• 11¡ ('PlltÍlllt't l'OS
.'· 'l' di-.,Ln!!t1&lt;' 1101· !al&gt;
l'llatn+ 111a11l'!ias t 1-;11hpar1·11tt•,, 1pw p1·p-,pnta11 :-;¡¡-,
a 1:t-. Jlil l'rl u1-r·H '·

p l!!H'E n 1 ,1 [ E:'\ TO,; ne
Lt'&lt;'ll.\. - ~i llPµ-a1·a a OL:H.... io11ilt' daiio,., de imporhn!'Íil sel'Ú tOll\Pnientl' aplib
eat· 1niJ,·e1·izaeio11p-, ('On
:-al&lt;'.... al'..,&lt;'llÍeak.-, ( t'ú1·mnl-t
:!) enando ~e observan la~
l&lt;1n·ita-.. JH'•Jlll'tia.-, por prihg. 46.
Or 1ga •1 rand€" d ..• lo~ e . rus a, oru~a: b. capullo
1111•ra n•z. 1,;t reeo!t&gt;tei!Í11
y dt&gt;,.,tl'ttt'l'ÍÚ11 !1e lo., eapullo". ta111hii'·11 a Y1'&lt;.:r' t'.'&gt; un Jll'O&lt;.:t&gt;dirniento prit\'ti\'11 en lo-., vi \'t'J'(\.., ~- planta" jú,·em"'·

ORUGAS QUE VIVEN DENTRO DE UN CESTO

BICHO

DE

CESTO

HL&lt; O'.':&lt;l&lt;'DCIE:\"TO. - ~(' ob"t'l'\'llt\ &lt;.:t'-,to-, de 'ill]lel'l'Íl'ie irl't'g'\l]ar t·ubit'l'jo-. dr JH'c1aeito-. dP ho.i;t-. o ramita .... drt1\l'n dl' lo.-, ena]e,., \"ÍYen ornp:as
11111~· YOl'Hl'C'S. (Fig-ma -!,/).

Bw1.ocúA. -

('011.-,tit nye una t1r las pla¡.rns

mii~

t·o noeiclas

~-

dañinas

d!' lllllllPJ'0&gt;.0.'&gt; l'n1talr,., y p la ntas ele &lt;1dor110. y 'it' entue ntra clifunclicla en
toda la I~epíihliea. eon rxteptiún del extremo sur. Tiene una sola genen1ti1ín poi· aíio. Pasa e1 i1wierno en r~tatlo de hueYo dentro ele los eestos.

Cada l'l""to puede abri!.!Hl' hasta ~.000 hue,·os. La cría aparece elesde
llll'c1iadr ... L1t' :-.PptiPmbre hasta mediado., &lt;le noYiemhre y eomit&gt; n za en
seguida la construeei6n c1rl cesto. La-; orn gas el'isali!1an dentro dl'l mismo
t't'-.fO y a fine-. el&lt;' wrano apart't:en lo;, maeho.~ alado.-; (Y{•ase fig. 47 e).
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(\-! -

L a, l1t•mhrih. e 11 1·;1111hio. ,¡t'lllJll'c' eo11-l'l'Y:lll la forma dl' l'l'i,(ilidil ;-· 11n1wa
a bandonan -1i... liahitúl·Ulo.'. ;-- dt•,p11,'·_, dP t't•1:1rndatJa, poi· )ch mal'hn-. "l'
('011\ Íl'J'!Pll rn ··bol'ª'·· dt&gt; lt11en1., qtll' J&gt;llt'dt•n Yl'l''&gt;l' t' ll otoi10 e' in\-it'l'll'l
dt&gt;n tro ,rt• Jo, l't&gt;-.t1i-.
J&gt;1m\Tnn111 '\T11,.; 1n: tXl"lt.\ .
L;1 1h•-.t1·11l·l'Íi'111 de p-.,\a plil!.!'n pnPclP
l'll do, "'JHl\'il": darantt• Pi i1n jp1·110 n t•n la-., p,f¡)l·i1111p, ele pri111a\·1•1·&lt;1 ;- Yl'l'&lt;1IH•. En t•l pri111e1· c-il'" ·,c• J't'l'";.!t'll Jo, et•,tch, ,\"&lt;t p n· m1•di 11
c!1' l''&lt;·al1·r;1-.. ;- a 1·1q1 po &lt;htdera. cl1•hi1'· ndci-p cpn·111.i1· lo-.. t·e-•11-... ,\' n11 t·,1111•1
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(:1·))(1],•,.:

!'ara ln, 1l'&lt;ttilniirn'&lt;' prima\·rro-P- IÍ\alP-. -r l'mp11'arún la-., pn' \"l•rizn1·io1H·- &lt;·011 -¡¡Jp,, a1·-1•11ic·a L .; ( 1'1'1r111•il¡¡ 1 1 dP-.d • PL·t11h1·1• lia-.,t.i l'illl·,
1h• 1lil'i1•111hn'. 11'111(]11 c·n111i,.11zo ¡¡ :i1¡11l·llo, 1•11 ('ll&lt;llltn ~ ,· nnll' la p 1·r,t'nti.-:
tP

cl•,titc-

\"(H-..l' 1 o•a

:'\X\- 11 1. pÚ!!Íllil

l~ll.

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BICHO

63 -

CIGARRO

Ofrcl icu.&lt; !J&lt;'Y&lt;'fl, Bí'rg

REcoxocnrrnxTo. - :-;&lt;' obserYan ('(.'",-;toe. alargado..s clr &lt;.:olor g-ri.,, ele
tejido coriáceo y áspero, -,in partícnla¡, ele hojas o raJHita,.; adherida-;. o
1·aras Yece, con algunas. Los mayores tienen un largo de 12 centímetro.,
con un diámetro máximo de 22 - !3.í milínwtrch (Fig-. -18 ) .

I
e

Fig. 'iS. -

Bicho cigarro: a. larvas: b. cris.1la Ja ; c. macho adult o

BIOLOGÍA. -Tiene la mi.... ma llit'u,,,ión del anterior, pero e1&gt; mucho más
escasa y raras Yeces oca,..iona tlaiio:; apre&lt;.:iables.
PHOCEDDIIEXTO~ DE Lt.:cII.\. Tguale:-; a los indicad0&lt;&gt; para combatir
el bicho ck cesto comlÍ11, página 6-L

BICHO

CIGARRO

BLANDO

Occeti&lt;&gt;us trcstwoolli, Berg
HECOXOCDITE"1''J'O. -

Se distingue del anterior por la forma miis

grur.~a.

y por ser más blantlo al tHcto. En general es liso, pero a Yeces la parl ~
externa lleYa alguna.s pai·tícnlas wgetale-. adh&lt;'rida.s. (l•'ig. -Vil ) .

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�-

66 -

BIOLOGÍA. - :::le encuentra solamente en la proYincia de La Rioja y es
de escasa importancia.
PROCEDDIIEXTOS DE u:cnA. - Como el anterior.

lr

a

fig. 49. -

Bicho cigarro blando:
alado: b. cesto

ORUGAS CON ESPINA S R AMI FICADAS

BICHO QUEMADOR
Jlylcsia 11igricans, Berg (1 )

REcoxocDIIEX'ro. - Orugas amarillentas con numerosas faja::; negras y
espinas ramificadas ,clel mismo color, que producen irritación o "queman".
r.,as orugas mayores mielen cuatro centímetr os. (Fig-.s. 50 y 52).
BIOLOGÍA. - Se halla difundido en toda la República desde Bahía
Blanca al norte, y causa clañ08 considerables a diversos frutales (duraznero, manzano, membrillo, peral, cerezo, damasco, castaií.o, granado, kakis,
guindo, guayabo) y a un sinnúmero ele forestalei; y plantas de adorno
Ha~ · ~olamente una generación por año. Pa.sa el iiwierno en estado de
hueYO, en saquetes ele color ocre o anaranjado, que se hallan adheridos a
la.s ramas. La,. oruguitas nacen a fines de octubre o a principios de
noYiembre, y lle\'an al principio una vida gregaria o en colonias, cubriendo
Joi:; brotes terminales con una finísima seda que les sine de protección.
Al adquirir mayor tamaño, las orugas pasan a las ramas gruesas o tronco.~
1
( )
En el norte de: la Repúbli ca las especies H. falcifera, Hubner. y H. remcx. Dyar. son las especie:; que más abundan. Los adultos ic Ja primera especie se distinguen por el color Jiláceo de las ala~
y los de H. remcx. por presentar Ja linea externa del ala anterior ancha.

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68 -

para efectuar las dos nltimas rondas. A fines de enero las orugas comienzan
a transformarse en crisálidas dentro ele un capullo de ¡.,eda algo transpat"P11tr ~· de color amarillo n~­
gruzco. Los adultos o mariposa-,
aparecen durante los primeros
días de marzo. El macho es rná.~
o menos de color ocre - amarillento, &gt;' Ja~ hembras f'On negras.
Fig. 51. - Oruga o lan·a de lepidóptero. Obsérvense
los cuatro pares de patas medianas, además de los tres
con la parte postr1·ior tlel cuerpo
pares anteriores. Por este car&lt;icter se distinguen Ucilmentc las l.;:irvas de mariposas. Las larvas de coleópteros
ocrácea o anaranjada.
no tien&lt;'n patas medianas
PROCEDIMIE:::\TO» DE Lrc1 IA. La recolección y destrucción por el
fuego de los "saqt1etes" de hueYos al efectuarse la poda invernal, es el
procedimiento mús prúetico "&gt;'
económico para la destrucción
de esta plaga. Si en la:&gt; estaciones de primaYera ~- Yerano aparecieran on1ga¡::, se aconsf'ja em·-tar las cxtremida.des de las
ramas en donde acostumbran
reunirse y r1nemarla.s. Tambi(•n
se de.-;tru&gt;·en las orngas fá-:ilmente durante sus primeros ~­
tatloc-; de de-sarrollo. por medio
de las pnln'rizacio1v&gt;s arsenira·
les (fórmula¡;; J - 4). El empico
de fajas ¡w¡rajosas (fórmulas -~!1
ó 50) también es ele mucha ntilidad para impedir la subida
de la."- larvas que migran de una
planta a otra. Desde luego, las
fajas no darán protección al
frutal que tenga sus ramas entretejidas con las de una plan! a
Fig. 52. - Cabe::a y primeros segmentos del bicho
atacada.
quemador. Ób!-\érvense la s e s pinas ramificadas

BICHO

QUEMADOR

DE

RIO

NEGRO

Catocephala laida, B erg
RECOKOCIMIEKTO. - Es parecido al bicho quemador C'Omún pot' sus
espinas ramificadas, pero '-C distingue por sus colores mú;; Yivo,; y mayor
tamaño. (.B1 ig. 5:3).
BIOLOGÍA. - Est.a plaga es el "bicho quemador" común de Río Negro,
donde se alimenta de muchas plantas, especialmente frutales. La mariposa
deposita los huevos alrededor de las ramitas de la planta alimenticia,
formando anillos desnudo,;. l.Ja larva se transforma en crü,álida a poca

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69 -

)

F1g. ;J. -

Bicho quemador de Rio Negro: machos adultos a la i:quierda:
hembras adultas a la derecha

ú

)

.~
I

../

Fig.

51. -

B icho

quemador

gran de:

a,

insecto

adul to

o

mari posa:

b.

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capull o

.
;

�-

íO -

profunclidacl en la tierra al pie de los árboles, y pasa el i1wierno en este
&lt;'Stado. ll a~- nna o.;ola generac:ón poi' ¡¡j\o. La mariposa o adulto es m uy
nlludo y ele color ocre. Jjas alas blanqueci 1rns.
PROCEDDI !EXTO:-; DE J,n·II:... Las pul n'rizac:ione'-' arsen icale.s ( fórmulas 1 ó 4), al obsernlT las primeras lan-itm;, y la remoción &lt;le la tierra al
pie de las plantas durante PI im·ierno ..~on los procedi.míentc.; mús indieadoo
para eYita,. Ja propagación de 0sta plag:a.
B I C HO

QUEMADOR

G RA N DE

A utomeris cora&gt;sus, Boiscl. (1)
RECOKOCDIIEXTO. Orugas graneles de 8 1h centímetros de la r go, de
color Yerde ~· en biertas ele e.;pi nas del m ismo color, deYoran las hoja:;.
(Figura G-t).
BIOLOGÍA. Se halla difundida en todo el país, desde d sur de la
proYincia de B uenos .\ire.s. y atat:a el follaje Lle d iYer~o.s fnitale.\ forestal&amp;.

Fig.

54:. -

Bicho quemador

grande:

e,

oruga

y pla nt a:-, ele adorno. Hay una :-;ola generación por aiio. L as espinas dr las
or ugas p.l'oduccn una quemazón intellcsa en la p iel humana, y de ahí
su nombre común. El adulto es u na mariposa "ojo de pa,-o real ". que
mide ele 9 1h a 10 1h centímetros entre las extremidades de las ala.-, extendidas. De l&gt;sta;;. las anter iores son de color ocre cenic:iento y las posteriores
ro::,aclas con una manc:ha circular en el medio, com o "ojo de pa
real ".

"º

PROCEDDIIEXTOS DE LUCHA. -

I guales a los indicado, parn combatir la

"oruga inferna l ", página 62.
ORU GA S PELUDAS

ORU G A

DEL

PERAL

Tilya proxima, Burm.
RECOKOcDnEXTO. Oruga:-; parduscas con pello., negruzc:o::.. que salen
de cada eo:-;taclo en &gt;'entido lateral. Las mayores miden sá; cc&gt;ntímetro~ de
largo. (Lámina II, fig. 7).
1
( )
Otra especie muy parecida. Automcris libcria. Cramer. también
árboles de adorno. Se distingue principalmente por las alas anteriores que
externa sin bordes p&lt;ilidos.

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infesta ciertos frutales y
presentan la línea oscura

�-

BIOLOGÍA. -

il -

Re halla difundida d('&lt;';cle Buenos _\.ire.s al norte y ataca

los frutales, especialmente el peral y manzano. También invade el molle.
Las larq1:; aparecen a principios de primaYera, -,eptiemhr·e a noYiembre.
El in:-.ecto adulto o maripo.,,a tiene las alas anterior&lt;'S de nn color grisáceo
daro, ligcranwnte rOé'ado; en el medio del ala se enn¡¡•ntra una faja
ang"nloi,a g-ri,-., mií., o,,cm·a y bordada ele nc~ro . Las ala.-, posteriore; -.011
cenicicnt&lt;is, más o.scuras hacia .w bast'.
PROC'J·:DDIIEXTo:-; DE LlTIIA. - La aplicación ele pulYl'rizacione;, (•On
f&gt;all'l'i arsenicales (fórrnn las 2 6 -+) cu anclo se ob.-&gt;enan las primeraR orugnitas. eleter.min a la cll'sti·uc~ión ele e-.ta pla¡rn .

ORUGA

LANUDA

O GATITA BLANCA

IlaliBillota /1.rta, H. R.

RECOXO!'DIIEXTO· 8 1' o~ernm pec¡ueíías
&lt;&gt;rn¡rns de :2 1 :! a 3 1 :!
ceniírne tr~ de largo,
Tecubierta¡., con largo-.
pin&lt;:l'lPS de pelo.-., bl:mcos. ( li'igouras 55 y 56).
BIOLOGÍ.\. - Se cncul'ntra estR plag"a cl ifnnclida rn toda Ja R&lt;&gt;JJÚblica cle:-;de el río
('0}01·aclo a l norte. Las
lan·a.s se aliment an clt&gt;
fruta les y arbustn:, •le
muchas especies. La cri.-,álida f'.e forma dentro
de un capullo de color
amarillo claro, que se
cli'itingue por un penaeho ele prl0:-; del mismo
colo r . La mariposa
adnlta e:; ele color ocre
mny pá1iclo.
PRO('EDBIIE~TOS DE

LlTl l.\. -

Puh-erizacio-

n es con sales arsenicales cnanclo aparecen las

Fig. 55. - Cabe:a y pnmc.ros segmentos de la "gatita blanca".
Obsérvanse los pelos sendllos en forma de píncelr:s

"gatitas", limpirza de
los tronco.~ y ramas m a.''Orcs y destrucción de la hojarasca y basu 1·as
durante el i1n-ierno. -,on los procedimiento:-, má-. indicado;; para combatir
e-,ta plaga.
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Fig. 56. -

Oruga

lanuda o

"gatita blanca";

72 -

.:i,

oruga:

b.

macho

adulto:

c.

hembra

adulta

d, capullos; c. huevos

ORUGA ATERCIOPELADA
Jlacromplwlia lig11osa, Wlk.

HEcoxocnui::xTo. - Se obsenan oruga:; nP¡?ras a terci9pela&lt;las con
e-sca.-,o.-, pelo., cortos rojizo.~ y blanco... , que n \en eu forma gregaria.
(Figura 57).
BIOLOGÍA . Se encuentra desde la proYincia Je Bueno,, Aire., al norte,
sob1·e 1:.auces, arbustos de adorno y frutales. Se propaga con preferencia

a

{¡

e

Fig. 57. -

Oruga aterciopelada: a. macho: b. hembra: e, oruga; d. capullos

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73

en las regiones húmedas y puede ocasionar daños importantes en lM
YiYerci, y plant.acione:-. de frutales. Las oruga1-;, que pPodueen ·'quemazón"
con los pelo.s en la piel
humana, cri.&lt;;alic1an rn
las rngosidacles de 1:1
&lt;:ort&lt;•za, dentro de 1111
capullo blaneo pardnsM
que preparan con ~edas.
La mariposa o adnlro
es de color pardn.-&lt;•o,
imitando el ele la eo1·teza de la planta 11 l imentieia. H ay solamrnte una generación por
año.
PHOCEDI:\lIE~TO DE

u e J l A. -

Pueden emFig. 58. - " Paloma repia", 'adulto de la oruga Imperial
plearse con éxito lo.~
procedimientos indicado..,, anteriormente para combatir el bic:ho quemador
(Yéase página 68) . ..\demú~, la limpieza de los troneoo y ramas de p&lt;!daz0:, sueltos de corteza que albergan las cri.-;úlidas, es también un procedimiento indicado.
L

ORUGA IMPERI A L
Eaclc~ impcriali.s, Drury
RECOKOCUIIE~TO. - Las hojas se hallan eoonidas por orugas grandes
de color verde o pardo, que presentan cuatro cuernitoo cortos, earno-os y
rojizos cktrús de h cabeza ; y eon el cu 0 rpo
rew.,tido ele pelo.-. Jprgíll'i y bla neo'&gt;. Las mayores miden hasta 10
centímetros de largo.
(Figura -14 y 58) .

Fíg. 59. -

Adulto de la "oruga ialernal"

Dwr,ooíA. - Sr• en&lt;'nentra en todo el país
de1;de el sur ele la proYineia de B ueno.s A ir es,
sobre diYersas plantas,
entre ellas, manzano"&gt;,
cerezos y numerosas forestales. Ilay dos gf'n era ci o nes por aiío.
Pal'la el invierno en
estado de crisálida, cscomlida bajo la tierra

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74 -

en celcla-.. e.-;peciales que la ornga prepara ante,, de crisalidar. En Ml e:--tado
aclulto esü1 pla¡:rn .se prt',,enta en forma de una hermo.sa maripo"a
amarillenta, '·Paloma regia". con la.-. a la,, nrnreadas con pnntito,,; :· faja,,
pa n1 nsc as.
rxcJIA. - l gnales a lo.-; indicado.'&gt; para la "oruga
púg-ina G~ ) . Yéase tambi(•n nota XXX I. púg-ina lbl.

PROC'EDDIIEXTOR DE

infernal".

(Yéa~e

INSECTOS CASCARUDOS

EL GORGOJO DE LOS FRUTALES
Panlomorus r1od111w1i, Crotrh.
HEcoxocnIIEXTO. - Las hojas y brotes se hallan comido..., por pec¡ne1íos &lt;:as&lt;:arndos parduscos de 7 - !J milímetros ele largo, y que pre&gt;ientan
la &lt;:abeza prolong.la en forma de trompa. ( l&lt;'ignra 60 b) .

Brnwr.ÍA. - !:-;e halla dif'nnditlo en la proYincia ele Durnos ;\ire, :&lt;
&lt;·n La Pampa. ,\ta&lt;:a tlin'rsa:.; plantas frntale.-.;, fore-,tale-.; :· ele adon10,
cldrnninaudo perjni&lt;:ios ele escasa importancia. Lo:; adultos no n 1elan
:· la hembra deposita lo..; hueYos en l m.; rng-osiclarles ele la corteza, Cl'l'&lt;:a
del :-;uelo, o sobl'e la ti&lt;'L'l'&lt;l. Las lanitas blancas. ele cineo milímetro-; rle
larg-o. &lt;:arecen de pata;; :· Yiwn sobre las 1·aí&lt;:es de diwr'&gt;H'&gt; plantas. ;-;p
tram;forman al estado aclnlto o '' gorµ-ojo' ·. en el snelo. dt&gt;ntro &lt;le una
l'('lda pequeña.
PROC'EDDfIEXTOK nE u :cu.\. - La aplicación de puh·erizaciones ar.-enicalcs (fórmulas 1 ó .+ ) :· el empleo de fajas pegajo-,as en los troneo.'.
evitan la propagaeión de este pará.'iito.

LA MULITA RAYADA
.:Yaupact us

reffc1111d11/11 .~,

Uust.

HEcoxocnnExTo. - ~e hallan insectos cascarudos de forma ovalada
alargada &gt;. ele color wrdoso, que clc,·oran las hojas y brotes tiernos.
( l•' ignra 60 c) .

B1or,oaíA. - Re halla muy difundida en el centro y sur ele la República y perjlHlica especialmente los frutales jównes, manzano.'i. etel'.·tera.
PROC'EDDITEXTO:-; DE Lrc1L\. - La destrucción de las malezas :· liinpieza general de lo" cnltiYos. geueralmentr eYita la propa¡raeión intensa
dr {•,,ta plaga. Si lleg-ara a pre,,enta1·sr en forma alarmant&lt;'. deben pulwrizarse las plantas eon sales arseuieale-; (fórmulas 1 ó 4 ) , o procerler
a la recolección a mano de los ittsr&lt;:tos en la forma inclica&lt;1a para la
"mulita de la Yid". púg-ina ~O.

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75

LA MULITA MANCHADA
P1111/opla 111 s

~ubbi 11111c11l11/ 11.,,

lI ust .

HEcoxocnr1EX'l'O. La~ hojas .se hallan t:omidas por peqn&lt;'ños &lt;'ascarndo:-; d&lt;' forma OYalada y c:olor &lt;:&lt;'lli&lt;:iento manado.., &lt;:011 pequeüas mancha." pardui;cas. (1''i!!. (i() al.

Ha 1&gt;ic10 hallacla en la,..; Jll'O\·incias d&lt;&gt; Buenos _\ires, CórPrt'fiere las planta,, :--ih·estn•s como,
por ejemplo, el oli ,·illo, pero tambil&gt;n a yec;e'&gt; los adultos comen las hojas
ele los ci t rns.
Bro1,00ÍA. -

doba~- Entre Rio:-. y en La Pampa.

PROCEDI:.\IlEXTos DE LUCllA. -

Ig'nah•s a los in&lt;licaclo.-; para la "mnlita

rayada''.

Q

Fig. 60. -

e

a. mulita manchada: b. gorgojo de los frutales; c. mulita iayada: d. mulita de la vid

CARCOMA NEGRA DE LAS PLANTAS
Blapstinus 711rncl 11lat11s. 801.
RE&lt;'oxoc·rn1Ex'ro. Los brotes tiernos de la Yicl, y especialmente los
de injertos, se hallan roí&lt;los por pequeños insectos ca.'icarudos, negruzcos,
&lt;le apenas cinco milímetros de larg-o.

B10LOGÍA. Se halla clifundi&lt;la c1escle Río Xeg'ro hasta las proYincias
centrales ele la Repnbli&lt;·a. _\parecen los aclnltos en g'rancles cantidades
en primaYera ~- a prineipio.-&gt; de Yc&gt;rano y atacan a diYersas hortalizas y
frutales tiernos. .\ Ye&lt;·e:, roen lo,, frutales a flor de tierra.
PRoC'EDDIIEXTO&gt;i DE LlTTL\. Deben colocarse pequeños montones de
cebo arsenical (fórmula 43) cerca clel pie de cada planta cuando se observan l os primeros daños. P or otra parte, la limpieza ele lo:s t:ultiYo.; y

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�-

i6 -

destrucción tle las malezas, son procedimiento;, eficclces para cdtar la
propagación ele la carcoma.
Y.'.•ase tamhi(n: )fu lita de ]a del ........
Yaquita ,·ercle ...........
Yaquita de San .Antonio ..
Escarabajo de la ,-¡a ....
Saltamontes o grillos Yenlt-s
:Xota XXXIII .. . . . .....
:Xota LYII . . . . . . . . . . . ..

HORMIGA

NEGRA

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púgina

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181
184

COMUN

Acromynnrx lundi, Guér.
HE1'0:\0crn11::-;To. Los brotes. hojas y botones florales ¡.,e hallan
cortados por hormigas neg-ra,., armadas con e:-.pinitas. ( Figura ül a).

BIOLOGÍA. - Esta especie e~ la que tanto perjuicio cansa en las plantita;, ele YÍYero en toda la República.

Pnoc EDDIIE:\'fO DE Ll7CIIA. - Se destruye con facil iclatl por medio de
con &lt;&gt;I ''sulfuro de carbono ' '. :-:ie reconoce la boca principal
Llel nielo por la aglomeración de palitos :-;ecos qne la rodea. P ar a los nidos
pequeiiox puede emplearse '' ;,ulfuro'' a razón de 111 a l:? litro, pero para
la destrucción ele los nidos mús graneles pnecle .ser necesario Yerter hasta
tre:-; litros del hormignicicla, distribuído,., entre los cinco o seis orificios
principalrs clel hormiguero. Si la' tierra es seca , es com·eniente humeeleeer las galPrías con agua antes df' wrter el hlllfmo ele carbono, Ycrtiendo
ele cin co a diez litros ele agna en cacla orificio. f,a fumigación del hormiguc&gt;ro &lt;.'i-l rnús completa cnant1o no se determina la explosión de los
Yapores ele\ hormi¡nücicla. Es importante tener muy en cuenta Ja naturaleza explo&lt;;iYa clel ";;ni furo" de carbono para tomar las precauciones
necesarias para eYitar accidentes.
in~·eeciones

LA HORMIGA COLORADA O "ISAU"
.lita sadrns, L.

Ht:l'O"\;OCDm:'&gt;TO. - Las hojas y brotes ele las plantitas ele ~lmácigo
hallan l'Ortaclos por hormigas rojas qne Yiwn en nido.-, cubiertos por
graneles terraplenes o montones reclondeaclos &gt;. sólido::. de tierra, en los
c¡nc 1-e abren todas :-.ns entradas. (Fi!.rnra 61 e) .
~e

H101,ooíA. - E" común en toda la República, hiendo nociYa para un
1;innúmero ele plantas cultiYaclas y silwstres.
PROC'EDDrIBXTO DE LUCHA. -

I gual al indicado para la hormiga negra

común.
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�-

LA

77

HORMIGA

MINERA

Atta vollc11wl'idai, For,•l.
HE&lt; 'O'\Ocrn rEXTO. -

a

~e

distingue de la anterior por sus nido;-; subterráneo.-;, que no :et&gt; cubren con montones rrl1ondeados y sólidos de tiPl'l'a.
(Figura 61, b).
DroLOOÍ.\. - Esta e"pe&lt;:ie abunda en la-; proYincia.~ del norte ~- e-'&gt; la
rníi~ difícil de combatir,
r1Pbiclo a la ma¡.rnit ncl df'
sus nirlos, t1ne llegan. a
Yen•s, a ocupar ha::-.ta una
hectúrra de tel'l"l'no ~- penetran Jia¡.;ta Yarios metros
de profundidad, siendo las
galería" ele todo diúmrtro.
con rarnificaciorn•.-. qur ""
tliri¡rt'n en todo sentido y
en todo án[rnlo.

foig. 61

- a. r.ormiga ntgra común

PBOCEDDllENTOS 11E
J,r&lt;'ll.\. - Si el hormignP-

ro es de poca magnitlll1.
se puede emplear el procedimiento inclicado para la hormiga negTa. PuN1e
juzgar.-,e el tamaño del honni¡rnero aproximadamente por la cantitlad lle

e

Fig 61. -

b y c. hormigas: a. hormign negra comUn: b. hormiga minera: c. hormiga colorada o ''1sau'

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78 -

tierra suelta que cubt·e el foco principal. Ant&lt;.'s ele fumigar &lt;'s conveni&lt;.'nte raspar Pl ;,;uclo con una azacla, a fin ele qur las honnigas l impien
y abran el&lt;' m1úo las trrs o cuatro bocas donde se· propone aplicar &lt;.'l pico
dPl aparato fumig-aclor. Para las fumi¡rncio11('s sc emplean los aparatos
horrnigniciclas el&lt;' u:-.o común. debií·nclo-.,c &lt;'mplear no meno,., ele un kilo de
hormiguicitla ( \'t•ase fórmula ;):2) para PI tratamiPuto ele cada hormiguero
de tarnaiio com úu.
Tambií·n ¡.,e combal!' a las honui¡ra.s cficazm&lt;.'nlc con produetos que
contengan eiannro de C'altio. pero clclw siempre t&lt;'nersc pre'iente el carácter
wnenoso de los mi...,mos ( 1 ).
Para la protección (k los frntalcs rrl·ién plantados se emplean cuellos
de lata aplit•aclos alreclcdor del troneo sobre algodón o tambit'-n fajas pegajosas ( y{·ase fónnula -!~).

LA

HORMIGA

INVASORA

Iridu111yrn11 x h11111ilis, )fayr.

R1::coxoc·nuExTo. - Prqnciia.s hormig'as ele apena-; dos y mellio milímetros de largo y ele eolor moreno, que snbcn a los l'rntale;,; y taminan
por los brotes y ramas sin cortarlas.
Browd.\. - ~e halla el ifundicla cu el norte dc la Hepúbliea. E s
nociYa porque protc¡re a lo.s cóccidos y pulgones. scmbrando la.s crías en
plantas nnents no infestadas. Reeibe. en cambio. un alimento azucarado
que cierta-, e.s1wcies de cóel:idos segregan en abundallcia.
PttOCLDDIIEXTOs DE 1,rnu. Debe combatirse cnérgicarnentc a las
cochinillas c¡nc proporcionan el alimento para las hormigas inrnsoras.
Por otra parte dcben destruirse los niclos por mcclio del empleo ele cebos
especiales (fórmula 45 ). ::)c colocan los cebos en la tas preYiamrntc dispuestas en los tronco-., o rama.., principales de los áeboles infestados. Es
conye1li&lt;.'nte colorar unas hebras dc madera en cada lata para facilitar el
acceso clc las hormi¡ras. &lt;:orno tambi\.n di-.poner la tapa en forma que
no permita la Pntrada ele a¡rna clc lluYia. Las hormigas lleYan el cebo
a o:;us nidos, donde las crías .~e alimentan con fl. resultando el exterminio
completo ele la niclacla o colonia. Debe efectuarse e-;ta operación en primavera y otra vez en otoiio para obte1H'r los mejores rc.~ultados. Cada
úrbol debe ser ¡n·oYisto ch' un recipiente ele tamaño suficiente para contener
una o dos cucharadas de cebo.
( 1)

Vea ;e la circuio.r N.o Sli. de ia Dircc.::i6n de Propaganda y Publicaciones de este Ministe.rio.

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i9 -

LA LA N GOST A VOLA D ORA
Schislocircli

para11111~i~.

Burm.

PRO&lt;'InnrrEXTO DE Lr&lt;'IL\. - Pant evitar que las mang"as ele langosta
volador a ~e asienten en l os &lt;'nltiYos. se emplearán humar edas densa~. ! Ja
langosta no (lesciendc en lo:- lu¡rnres así p r ote¡údos y :-.iguc de lar go hacia
otros p u nto.-,.

E l medio mús senci llo para prodn cir humo es el i;iguientc: Se dispone
~-nyo:-. :-eco,.,, rc:-icluos Yarios, guano, etcétera,
rocia(lo:,; con petróleo crudo, alquitrún. atE'ites pesado.". resina etc., materias
(.;,;ta-., que g-pnpran hu mo den.so al efectuar:se la combuc-;tión de las p r imeramente nombradas. E s conwniente colocar lo.s montones sobre chapa:-; de
cinc u otro material incom bustible. para c¡ne en eal"io nece¡.;ario puC'dan
aquf·l los ser 1ran;,p ortados ele un Jugar a otr o con el fin ele aproveehar
mejor la dirección del Yieuto. Lo-., montones estarán ;,eparados un~ de los
otro:-. por cfü;tancias nu·iablcs de 10 a W llletro.-&gt;.

en montones paja. hojarasca,

E l fr uticultor debe tem'r en t·uPnta qnc el h umo no ahuyenta la
langosta u na vez qup se asienta y que :-.u acción e~ mús bien el de esconder
los cultivos ante las mangas que pa:-.an Yolando. Por consiguiente, debe
,-iem pre estar proYisto con lo.-, elemcntoi:, necesarios para poder em·olYer
·"ª" plantacione::; con humo en el momento que llega la noticia ele c1ue una
llla nga ::;e acer ca.

INSECTOS QUE ATACAN A LAS RAMAS Y TRONCOS
P E QUE ~OS

INSECTOS

INMOVILES,

CHUPADORES, CUBIERTOS

MIDEN CUATRO MILIMETROS O MENOS

POR

E SCUDOS

QUE

(COCHINILLAS PROTEGIDAS)

COC HI NIL L A DE SAN JOSE

R1:: t'OXOC'DflEXTO. - E;,;cndo.s circu lare,.., at'liataclos ele color gr is oeráct·o,
el et'n t ro amarillo rojizo; enhrcn la corteza ele las ramas y t roneoo. A YPcc;,
la fr n ta se infesta, y entonct&gt;;,, aparl'cen manchas r oj izas en la &lt;'Ít-cara
alrededor del fücudo. Las planta.., infestacla.s :-;e debilitan y las ra m 'h :,e
secan. ( Lúmina II, fig. ·1).

BrnwoíA. - ::le encuentra difnrnlida Pn todo el país y e-, una de las
plagas mú:; ;,erias de c·uan tas atacan los frutales. P a.-;a el in Yier no en
e.,tado ele .semidesa r rollo. E n este e.-.tado aparece bajo Ja fo rma de pe&lt;¡twiios
folír·ulm; cenicientos. o.-curo:-. o 11egros. L o., e:scuclo:s de le" macho.-, -,on
J'egruzcos y alargado;; de menor tama¡¡o.
{ 1)

A onididla pernfriosu.s ( Comst. ). de algunos autore. 5.

Vé&lt;.Jse. también nota XXX IV . p.lg. 181.

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80 -

PROCEDIMIENTOS DE Lt:C'ITA. - Puede combatirse esta plaga por medio
de una pulYerización inYernal con emulsión de aceite mineral (fórmula 22)
o con el' polisulfuro ele calcio (fórmula 9), diebiéndo-,e
aplicar el insecticida con
preferencia a fines de inYierno, o sea un poco ante;;
de que comiencen a hinchar&lt;;c las ypmas. y dcspul-s
ele haber~c efectuado la
poda invernal y la quema
corre-;pondiente del producto de ella. Cuando las
plantas se hallan muy infe.-,tadas conYiene suplementar la pulw-rización arriba
indicada con otra, pero
aplicada en el otoño. imncdiatamen t c de.5pués ele la
Fig. 62. - Cochinilla de San José: insecto macho
caída ele las hojas.
{muy aumentado)

COCHINILLA BLANCA DEL DURAZNERO
..lulacaspis pcntagona, Targ.

O "DIASPIS"

\'(•ase nota XXXV, púg. 181

RECONOCDITEXTO. - Las ramas se secan y las plantas se debilitan.
Se obsenan escudos blancos circulares y otros más pequeños y alargado'&gt;.
A la cli-;tancia, los árboles infestados representan el aspecto de estar
cubiertos de nieve o blanqueados con cal. (Lámina l. fig. 5, ~' figs. H y 15).
BIOLOGÍA. - Es una de las plagas más important~ del duxaznero y se
halla difundida en todo el país. Ataca a más de 80 especies ele plantas.
entre las ·cuales se pueden mencionar el duraznero, cerezo, almendro,
ciruelo, damasco, Yicl y munerosos fore•._tales y plantas ele adorno. Pasa
el invierno en estado de hembra adulta. Ilay cuatro generaciones en ia
provincia de Buenos Aires: la primera, en la segunda quincena de.octubre;
la segunda, en la segunda quincena de diciembTe ; la tercera, en la segunda
quincena de marzo, y la cuarta, en la segunda quincena de mayo.
PROCEDIMIENTOS DE LUCIIA. -Además de las pulverizaciones indicadas para la destrucción ele Ja cochinilla de San J osé (véase página 80),
a veces es conveniente limpiar previamente la corteza ele los troncos
y ramas mayores por medio de cepillados con cepillos de alambre o guantes
metálicos. También a wces e:&gt;tá indicado el cepillado esti \'al ele los tronco,,,
~- ram?s mayor€S, debiéndose entonces emplear el cepillo humedecido con
insecticida, fórmula 20.
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(''&lt;'111111'

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81 -

COCHINILLA RAPAZ
, 1,qpidio/11s rap(l.r, ('omst. Vé:isp nota XXXVI, p:íg. 181

HE('OXO&lt;'D!IEXTO. - Las ramas i;e debilitan o se secan y pre:;entan
-costras circulares o casi &lt;"i1·1·n lareti muy convexa.:-;, út• color pardo grisi'lceo
o gri1-&gt; oerác:eo. ( Lámina Y, fig. i ) .

BiowoíA. - .\Jaca a t:asi tod0&gt;; los frntalrs, pero los daños que produce
son poco¡.; en t·ompara&lt;:ión 1·011 otras cocltinilla1-&gt;. ~e halla en toda la República, desde BnPno;; Ain&gt;.-. al norte. P a.;a PI im·ierno en todos )0¡; esta los
de desarrollo y, por con¡;iguiente, e;, más l'P..,istentc a las puh·erizaciones.
PROCEDDllEXTOS DE Ll'C'IIA. - Iguale" a Jo::; inclica&lt;lo." pnra combatir la
eochin illa &lt;le San ,Joo~. !Si la inva..,ión &lt;'" intcrn.,a, c:ot1\'iene aplitar dos
puh-erizaciorn•s in \'ernal&lt;'s en vez de una.

COCHINILLA GRIS CIRCULAR
Aspidi11/1rn ostraformis, Curt.

VP:t'l' nota XXXVII, púg. 181

R ECOXO('J.\tIEXTO. - La:-; ramitas pre:sentnp escudos C'irculares de color
pardo gr isáceo o rojizo . .\ nn lado del l'C'ntro se encuC'ntra una punta de
color rojo amarillento o-,1·uro. (Lámina Y, fig. 6 ) .

B rowaíA. - E sta plaga S&lt;' halla difundida en la provincia de Buenos
Aires y pro\'incias vecinas. lrwade un sinnúmero de úrbole:-; for c&lt;stales y
frutale-s, ent l'e é:.tos el ci ru elo, cer ezo. dama1&gt;co. manzano, peral, higu&lt;'ra
-etcHera, pero nunca llega a propagars(' con la intcnsi lad &lt;1ue caracteriza
a la cochinilla de San ,J o.sí'. Pa1-a el im·it•rno en e-,tado ele :.;emidesarrollo.
PROCEDDflENTOS DE LUCHA. - I gnal&lt;'s a los indicados para combatir la
&lt;!ochinilla de San ,Jos(&gt;, púgina 80.

COCHINILLA
Epidiaspi:1 piricola, Dt•l Gul'rrio.

DEL

PE~AL

Vé•a 0 , , nota XXXVfJ í , pág. 18:l

RECOXO&lt;'DIIEXTO. - Las ramas atacada-, 1-&gt;e agrietan ~·;,e YuelYe ll enfer.mizas; pre»entan costras cireulare..., dPl t·olor ele la corteza, q ue cubren
pequeños in&lt;sectos de color Yinoso.
BIOLOGÍA. - Se halla bastante difundida en el sur de Ja República. E1&gt;
coonún sobre los perales, manzanos. dn r aznl'ros y ciruelos, pero debido a
su poca fecundidad y lento clesarrollo los perjuicio.'&gt; qup ocasiona, aun en
el peor de l os ca.'iOS, se limitan a un ciprto debilitamiento de la planta.
PRoCEDDfIENTog DE Lt:C'IIA. "diaspis ", pi'lgi na 80.

Iguales a los indicado:; para combatir la

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82 -

COCIDNILLA BLANCA DE LOS CACTUS

Diaspis ecli inocact i, Bouche

RECOXOCDITE::-&lt;TO. - Los segmentos de los cactus presentan costras
circulares cenicientas y otras blancar; alargadas y muy pequeñas.
BIOLOGÍA. - Ei; común en toda la Repúbliea, s-0bre los cactus. Cuando
abunda, los :-;egment&lt;Jt&gt; &lt;¡ue rlan completamente incrustados y el crecimiento
se detiene.
PROC'EDDnEXTOS DE Ll:CIIA. - Si llegara a ocasionar daños important es, conviene pulverizar las plantas con la emulsión de aceite mineral al
dos por ciento (fórmula 22) y repetir la opernción, después de un intervalo de 15 a 20 días, ha!&gt;ta que de..,aparezra la plaga.
COCHINILLA BLANCA DE LOS CITRUS

Pro1tlaspis &lt;'itri, C'c111st. (').

Y~ª'"

nota XXXIX, pág.

18~

REroxornrIB::-&lt;TO. - La corteza &lt;le Ja-, ramas y tronco y a veces las
hojas, presentan pequeños c:,cudo,, blaneo.'i con puntas amarillentas, y otras

a.
fjg, 63. -

Cocbinilla blanca de: los citru~! a, e.seudo de la ht:mbra; b. e:scudos de: los
machos; c. hembra adulta e:xtraida del escudo

en forma de almeja, de color pardo, marcadas con una línea en relieve.
Esta divide el e:;cudo en dos partes iguales. Las ramitas atacadas se
secan. (Lámina III, fig. 9 y fig. 63).
BIOLOGÍA. - Esta plaga alcanza su mayor propagación en las regiones
citrícolas del norte, donde constituye una amen aza muy seria para los
citrns. La corteza de las ramas atacada,¡ pr&lt;.'Senta un aspecto áspero y
resquebrajado.
(

1

)

Ant&lt;&gt;s Chiana.•pÚI cilri,

Cornst.

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83

PROCEDIMIENTOS DE LrcnA. Generalmente puede combatirse esta
plaga eficazmente con d01; puh·erizaciones con emulsión de aceite mineral
(fórmula 22); la primera, aplicada a fines de noviembre. y la i;eg-unda
durante la segunda quincena &lt;le febrero o en marzo. Antes &lt;le efectuar
la pulYerización, el citricnltor debe podar las plantas c•on el objeto de
eliminar lat&gt; ramas secas o muy atacadas, quemándolas en el acto, y si
la corteza de los tron&lt;.:os y raurns g-ruesas se encontrara muy enco.strada
por las cochinillas, será indi&lt;;pen.sable efectuar el cepillado de estos
órganos con cepillo dP alambre o guante metúlico, debirndose humedecer
{•stoo continuamente en Pl im;ecticicla antes indicado, o en el de la
fórmula 20.

COCHINILLA GRIS DE LOS CITRUS

Parlatoria (Syngcnaspis ) pergandei, Comst. (')
RECOXO('DrIEXTO. - La corteza de lo:-; troncos y ramas se cnbrr con
costras delgadas circulares, y otras alargadas y n{ás augostas, de color
par do g-risúeeo. Debajo de los escudos mayores se hallan cuerpo:; rojizos
o rojo purpúreos. Las hojas y fruta también se infestan cuando la invasión es intensa. (Lámina III, fig. 11 ).
BIOLOGÍA. - Se halla difundida en las regiones cit.rícolas del nordeste
argentino. También ataca diversas plantas de adorno y forestaleR, pero
es dañina solamente en los culti nis cítricos. :i \lnestra una preferencia por
las ramas pequeñas, las que a veces quedan completamente encostradas por
los esc'udoo de los cóccidoo.
PROCEDDIIENTOS DE LUCIIA . - Iguales a los indicados para combatir
la cochinilla de San J ooé, página 79.

PARLATORIA

DE

LO S

F RUTALES

Parlatnria nlcw, Cok. ( 2 )
RECONOCIMIENTO. - Las ramas y tronco.&lt;&gt; presentan costras blanquP.cinas de forma subcircular alargada y otras má.&lt;; angostas y alargadas
con una punta pardusco a negro olivácea. Debajo de 100 &lt;&gt;Seudos se encuentran cuerpos achatados de color rojo violáceo. (Lámina Y, fi!!. 3).
BIOLOGÍA. En los últimos añoo, e.-,ta cochinilla ha adquirido cierta
difru;ión en las proYincias de Cuyo en los frutales: olivo, peral, ciruelo,
manzano, damasco, almendro y duraznero, sin causar daños de mucha
importancia.

· ( 1)
(2)

Por aJgunos autores considerado sinonimia de P. proteu.s (Curtís}·

A~teriormente

conocido bajo el nombre especifico P. ca lianthina. B. et L.

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84 -

P ROCEDDIIEXTOS DE r,ucnA. - J guale:&gt; a los i ndicados p ara c-0mbatir
la cochinilla b lanca ele l os citrus, púgina 82.

COMA O SERPETA DEL MANZANO

lü:&lt;'O:\O&lt;"L,rJE:-\To. - Se ob:&lt;ern111 t~n las nwnas ~;
1roneat-; co.-;trai; d&lt;' forma {'nc:urnida pareciua a nna
&lt;•orna. d&lt;' color pardo Yioláceo n o...¡c11ro. (Lúmina IT,
figura 3).
Bror.oGÍA. ~r halla difundida en toda la República)' atac:a 1111 sinnúmero de frutales, pero ocasiona
rnayo1·e;.; i&gt;erjnit·ios a los m anzanos, pPralt&gt;s, ciruelo.~ ~·
mrm hri l l&lt;'ro,.;. lT a~· do.-; generac:iont&gt;s. por año y cuando
la i11n1sió11 es i11tens&lt;1 las cochinillas l legan a atacar
la fruta.

P1wnm1 :mEXTO DE LCCllA. - La;.; puherizacione.,
indicada,., para combatir la cochin illa ele ~an ,Josf&gt;,
página 79, también cstú n indicadas para la de&gt;;tr ucción de &lt;'Si.a plag11.

COMA O SERPETA DE LA HIGUERA
Lcpillosapl1cs concltifonni¡;, Gmel.

R EcoxocnIIENTO. - Se hall a n CQ\-;tras alar¡rndas
pardo - rojizas con puntas amari llenta-, que tienen una
fo rma pareeida a la de la especie anter ior , en las
ramas, hojas ~· fruta ele la higuer a. (Lámi n a V,
figura 10, y fJg. 6-1).
BIOLOGÍA. Se halla poco difundida en Ja proYincia de B ueno.~ A ires, per o debido a la intensidad
ele su p1·opagación, produce estr agos importantrs en
la:-; plantas invadidas.

PROCEDIMTEXTO DE LUCH A. - I guales a los j ndieados par a combatir a la cochinilla de San José.
YÉASE TXMfllÉN:

Fig. 61.-Coma de la higuera

Coehinilla. roja australiana ....... .
Coehini!la de San Pablo .......... .
Cochinilla blanea del olivo ....... .
Coma de los ritrus ............... .
Cochin illa del helecho ......... . .. .
Cochinilla lineal .............. . .. .

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página 28

»
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~9

»
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29
30
31

))

3:l

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INSECTOS

CHUPADORES

85 -

INMOVILES,

O

APENAS

CON

MOVIMIENTOS

MUY LENTOS, NO PROVISTOS DE ESCUDO PROTECTOR

cocmNILLA NEGRA DEL OLIVO

l{,EC'OXO('D!IEXTO. La torteza ele lai-. rairnis y ramita". y a Yet1'..., las
hojas, prr~entan tur1·¡ioi-; nrg1·0.'&gt; OYalados y &lt;:011,·c•xos &lt;:011 la letra 11 en
rt•lieYe c•n el lomo. Lo:-; mayores miden tle tuatt·o a cinto 111ilírnet1·1h ele
largo. (Lámina \'. fig. l. .'· l'i~. ().} ) .

Broi.ooÍA. - E-.1ú muy dil'unclicla &lt;'n toda la Repúblil'a ~· e::. una de
las plagas más claiíina,,, drl oli\"O y ele los citru.-.. Tambi(•n para:-;ita la
h i ¡ru era, almendro,
manzano, Yid. pen1l,
nogal y numerosas
plantas de adorno.
Puede encontrarse
esta cochinilla en tod or; :-.u" diferentes
estados ele&gt; crc&gt;cimiento eü cualqui er époC'a
del afio, aunque la
mayoría ele los in~ectos pasa el i1wie1·no en estado de ¡.. ·midesarrol lo. aclht&gt;ridos a las ramitll:-. ,i·
tallo.-,. Hay d~ g&lt;'neracionc:\s por a Ítn
en la proYincia ¡],,
Buenos .Aires, pero
F1~ 65. - Cochi ni lla negra del o livo
más al norte ha::
tres. lJa cochinilla 11.f¡rra lll'l oli,·o srg't'&lt;'i.rn nna i-.ubstanC'ia azuc·ara1h o
"miel" &lt;¡ue fayorec·p enorn11 11H•nte el de.-.arrollo de la fumagina u" hollín",
la que impide el f'uncionami!'nto normal dl' ª"imilaticm &gt;. l'l"·qiirnci6n el&lt;' las
hoja.'&gt; y aumenta 11otablemPt1t&lt;' la at·t·i(i11 nol'i,·a &lt;k la C'(H'hinilla.
1

PRO&lt;'EDDlJE:&gt;:Tos DE Ll'&lt;' ll.\. La nw.i&lt;ll' i"pnta para to111hatil' la tothinilla ne¡?ra del olirn l'S du1·a11te &lt;'l ¡1&lt;·ríoil o &lt;le 111úxima larnt&lt;'ión o &lt;"ría.
E.-,te pe_ríodo Yaría de' at'llc&gt;nlo ton la latitud &lt;l&lt;' cada zona &gt;. tamhit~n
dP acnc&gt;nlo &lt;·on el l'"1aclo o Yitalida..1 &lt;11· las planta-.. qu&lt;' atac·;1. En gC'nPral,
c&gt;l período de máxima larYaC'iím tle la pl'imna g'C'll&lt;'l'ación comienza dPs1le
la primern quinc&lt;'na &lt;le nm·iPml)l'e hn:-.ta l'inf';-; de dieiembre. En P:..ta t'·pot·a
.&lt;.e apliclll'Ú una puh·erizaC'i6n t·o11 &lt;'lllllbiíin de aC'ei1e minnal (fúrrnnla :2:2 ) ,
o doi-.. en Pl ca:-;o d&lt;' mmha inrn..,;611. ckiando p;1.sar L5 í1 20 días 1•11tre
Ja prim&lt;'ra ~· la seg'nn&lt;l¡¡ apliC'ac·i6n. Re podrá re&lt;'onoC'er la {·poea &lt;l&lt;' C'ría
por el m;1)ecto de la_&lt;; ramita:-. .' · hojas. Tia ahunclaneia de larYitas d&lt;' color

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86 -

anaranjado en esa época ks cla el aspecto de estar enhiertas por gránulos
anaranjado;;. La segunda (&gt;poca el&lt;" cría, en la latitud 1le Buenos _\ires,
comienza a fines de febrero ~- llega a su múximo durante marzo ~· abril,
época propicia para la aplicación el&lt;' la pulYC'1·ización otoii.al, para la cual
se empleará el irn;C'cticida antes indiC'ado. Es importante dar término a
la pulverización otoiíal ~O ú 30 día.s ante&gt;..; rle la cosecha para evitar manchas en la fruta. Si no fuera po.-,ible aplirar la puh·rrización otoñal,
conviene efectuar una a¡~lieariún in\·Nnal. nn;L Yf'Z C'frt'tnacla la poda, con
emulsión ele Hcl'ite minrral (fúrmnla ~~).
COCHINILLA BLANDA DEL NARANJO
Cncc11s h1o'/lf ridium, L.

Fig. 66. -

Y (.a&lt;e nota XL, p:'1g. 1-.:)

Cochinilla negra circular de los citrus. en cascara de naranja

REcoxoc·nnEKTO. - Las ramas jóYenes y a veces las hojas, presentan
cuerpos de color pardo amarillento claro con manchas oscuras, de forma
ovalada irregular achatada y de cuerpo blando. (Lámina III, fig. 8). Los
mayores miden de 41/z a 51/z milímetros. Generalmente la p~sencia de esta
cochinilla determina el "hcfüín" o fu.magina de la:&gt; ramitas y hojas, y
muchas vecet&gt; es ésta la que aYisa al fruticultor de la presencia de cochinilla
blanda.
BIOLOGÍA. - Existe en todas las regiones citrícolas del país. También
ataca un sinnúmero de plantas de adorno y de invernáculo. Esta
cochinilla se reproduce casi todo el año, no habiendo períodoo aislados
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�-

Si -

para la producción de larva&gt;;. Estas pueden cambiar de situación hasta
el momento Pn &lt;1ue llegan a la mitad de sn crecimiento, cuando quedan
~ iempre fijadws al mismo punto.
PROCEDDIIEXTOS DE LL"f'IL\. - La-; puh·erizacionrs indicadas para la
cochinilla n&lt;&gt;gra del oliYo, pá¡ó1rn ':-:5, tamhit'·n .son t•fieac&lt;'-; para combatir
la cochinilla blanda.
COCHINILLA MOREN A O LECANIO
Lcca11'11111 ( E11lec1111111m) ¡11

r,ica, Fabr.

RECOXOCDllEXTO. - La" ramita.-; y a n'&lt;'t'" la-. hojas pre..,entan cuerpos
duros de color pardo rojizo a nE'g-rnzcu, tle fonna ovalada alargada algo
eonvexa ~- qne llegan a 11H•clir· ocho milínwtros al completar su de-;arrollo.
(Lámina IV, fig. 7, y fig. G7 ) .

Fig. 67. -

Cochinilla morena o Lecanio

BIOLOGÍA. -

Se encuentra difundida en la provincia de Buenos Aires
Invade la vid, duraznero, ciruelo, peral,
manzano y membrillo, pero raras veces ocasiona daños de importancia.
Hay una sola generación por afio.
PROCEDIMIENTOS DE LUCHA. - Durante el período de máxima larvación, noviembre - diciembre, deben aplicarse pulverizaciones con sulfato
de nicotina (fórmula 15), repitiendo las pulverizaciones cada 15 ó 20
días hasta terminar la larvación. Las pulverizaciones otoñales con la
emulsión de aceite mineral (fórmula 22), también son eficaces para reducir
la propagación de esta plaga.
y en las provincias vecinas.

LECANIO DEL SUNCIIlLLO
Leccrnium perinflatum, Ckll. Véasr nota XLI, pág.

18~

RECONOCDIIENTO. - IJas ramitas de los citrus presentan cuerpos
grandes, lisos, redondos, y de color anaranjado, moteado con moreno
oscuro. (Lámina III, figura 5).
BIOLOGÍA. - A pesar de su difusión por toda la República, raras
veces llega a llamar la atención del fruticultor. En su estado silvestr&lt;'
vive sobre el sunchillo, pero también ataca los citrus de vez en cuando.
PROCEDIMIENTO DE LUCIIA. - La pulverización con aceite mineral
(fórmula 22), durante el período de la larvación, evitará la propagación
de esta plaga.
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s~

-

CER.OPLASTES O COCillNILLA GR.IS DE LA illGUER.A
C1 ro¡1lasll's 1'/ISl'i (L.)

REcOXO&lt;'DLIEXTO.
Las ramitas, hojas y fruta presentan cuerpos
conYexo:, de eineo mil í111ctros de largo y eubiertos de cera de color gris.
claro. (Lúmina Y, figm·a 9).
BrouH:ÍA. - ):)e halla t&gt;n todo el país sobre higueras, pero también
inYade a \'P&lt;'es los eitrus .'· la Yid. Ila,v do..., gPnenwione;.; ¡&gt;Ol' año. Las.
larvas se e-.tablC'ePn al prineipio en Ja:, hoja-. y en lo-&gt; frutos, per&lt;&gt;
pasan a las ramita.s antPs de cinc Í'sta:-. caigan, qnt&gt;dando durante el
im·ierno en la-. extn•midadc:-. de la-. rama.....
PHOCEDDl!EXTO n1: I.t'l'IIA. - DehPn potlarfü• la)') ramitas atacadas.
durante el inYierno, q1wmanclo el producto de esta operación. Por otra
parte, tie drhl' Jlll~\·erizar la:-; planta.-. i111'estadas cnaudo nacen la.-., Jat·,·itas,
durante noviembrp y clieiembre. con sulfato de nicotina (fórmula 15) o
&lt;mlul.-.ión ele kero.-,t'·n (J'ól'mula ~O), aplicando el insecticida cada 13 ó ~O
días hasta 1&lt;'rminar la laryac:ión.
El ecpillado d&lt;' la.., rarna;.; con eepillo metálico, cnando éstas M' infe¡,;tan
en la:; plantas alac:aclas, a vrces &lt;'·"un procedimiento eficaz.
CER.OPLASTES O COCHINILLA
DEL AGUAR.IBAY
('rTop/aslcs

bcrgi, ('kll. Yéasc nota XLTT, púg. 182

HtTOXO&lt;'Dllt:XTO. - Las rnrnas y brotes
euerpo-, eC'roso:,; irregnlai·e.-; de !)
a l~ 111ilírnetr01&lt;; ele largo, de color blanco,
rosado o rosa. En rl intnior dr la masa
clP c:c&gt;ra se hallan otro.-; l·nrrpoi; más peqn"iio.., dP c:into rnilímetl'os lr- largo"&gt;' 1¡ue son
ele color ea;.;taiio º"curo. ( lJámina III,
figu rn :3 ..'· figs. (i8 y 6!)).
¡m·~c&gt;ntan

B10LOnÍ.\. - ~e halla esta e-.,pecie rn
tOlla la l{ppúhliea. ¡wro rara,-., \'l'Ct's dete1·mma laiios dl' importaneia. .\laca a los
citru-.,, t•I aguarihay, ligustro y y&lt;•rba mat&lt;'
( lf u), &lt;•te. AdeJnÚ;.; dr ¡lf'rjnd ic:ar la planta
por Ja pÍ&gt;rdida de :-.a ,·ia c1 ne ocasiona, e:=; ta
Fig. 68. - Cochinilla d&lt;I aguanbay
especie segrega "mid" que fomenta el desarrollo ch' '' fumagi11a '', la que impide el funcionamiento normal de
las hoja-.,.

PRo&lt;·gnnLIENTOS DE LUCHA. - Jia.-; puh·erizaciones con emuls1on de
aceite mi1wral (fórnrnla 22) clnran!t' el período de la lat'\'ación, C\'itarán
la multiplicación excesiva de e-.ta plaga.
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89 -

COCHINILLA HARINOSA DE LOS CITRUS O

ALGODON

PM11-0ococc-11;; cíl ri, Risso

Fig. 69. -

Fig. 70. -

Forma~

larv~lrs

d(" la cochinilla del aguaribay

Cochinillas harinosas o ''Algodón": a. de los citrus: b. dt: lo~ invunáculos: c. dt: la vid

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90 -

REcoxocDIJENTO. - Insectos ovalados, de cuerpos blandos, de moYimiento." lentoo, cubi&lt;'rto;., de cera blanea en polYo y que producen
"algodón"; se Joc:alizan, sobre todo, alr&lt;'cleclor de los pedúnculos de las
flores y frutos corno también en las hojas y ramas. Los mayores miden
ocho milímetros dr largo. (Lámina Ilf, f'igura 4, y fig . 70 a).
BIOLOGÍA. - "\ c1Pmás ele los citrns, c&gt;sta cochinilla paral'lita el olivo,
aguacate, y un ,.,;nnúmc&gt;ro de planta:-; &lt;lc&gt; adorno, y Re halla difundida
en toda la Repúbl iea. C'on frecuenria c&gt;sta plaga da origen a "fumagina"
en abundancia. Adqnie"e su mayor intc&gt;nsidacl en los mesc&gt;s de enero,
febrero, marzo y abril. En la latitntl de Buenos .Aires la cochinilla
harinoM pasa el invic&gt;rno en estado de hueYo, pero más al norte suele
hallar.'le esta plaga en todos los diferentes ei-;tados de evolución.
PnocEDDIIENTOS DE LPCIIA. - Casi siempre los enemigos naturales de
esta plaga Hitan su propagación intema. En caso de no suceder así,
puec1Pn emplear¡.¡e lo.s proeedimientoo inclic:acl&lt;Y&gt; para combatir la cochinilla
negra del oliYo, página 83.

COCHINILLA HARINOSA DE LA VID

Psc1ulococc11s t•itis, Xit&gt;&lt;l.

RECOKOCJMIEK'l'O. - Parecida a la c&gt;SJH'cie anter ior, pero se distingue
por el tamaño pequeño ele los apéndice;; rPrOl~üt• laterales, que .son mucho
más cortos en esta especie que en la anterior (véase figura 70 c).
También produce "algodón" y ataca a todos los órganos a freos de la
vid, y en olimas secos a veces invade las raíces.
BIOLOGÍA. - Se halla bastante diftmdida en las proYincias de Cuyo
y en las .del litoral; solamente invade la viña, pero a veces produce
estragos importantes por la destrucción de los racimos, los que se atr ofian o se cubren ele "fumagina" como consecuen cia del ataque de este
insecto.
PROCEDIMIENTOS DE LUCHA. - Se combate fácilmente con clos pulYerizaciones inYernales con aceite mineral mi.seible (fórmula 24) y con la
limpieza de los cultivos y destrucción por el fuego de la hojarasca y
basural'.
"ALGODON" DE LOS CACTUS

Dactylopius inclicus, GJX-en, y D. confusus, Ckll. Véase nota XLIII, pág. 182

RECONOCBIIENTO. - I1os segmentüfi y frutos se atrofian y presentan
masas blancas algodono.'las, debajo de las cuales se hallan cuerpos ovalados
blandos que contienen un líquido color &lt;le sangre. (Figuras 71 y 72).
BIOLOGÍA. - Se propaga interu;amente en las regiones áridas del país.
No obstante, sus enemigos naturales abundan en ciertos años y no permiten la multiplicación excesiva de este insecto.
PROCEDUUENTOS DE LUCHA. - I guales a los indicados para combatir
la cochinilla harinosa ele los citrus, página 89.
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Fig. 71 . -

Fig. 72. -

91 -

"Algodón" de los cactus

Poda:o d&lt; "algodón'" aum&lt;ntado. Obstrvansc los
huevitos alargados e.ntre: las fíbras

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93 -

•
Fig.

71 -

Rama

dr

lccrya

naranjo ata&lt;"ada
australiana

por

la

•

•

Fig. 75. -

lccrya. australiana
(muy aum•ntada)

•

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94 -

RECONOCIMIENTO. - L o.-, troucos y ramas, y a veces Ja.s hojru;, presentan cuerpos blancos alarg-ados y ,.,ubcilíndrico,., que contienen numerosos
hueYito.-. rojizo..;. (l&lt;'ignra.-., 73. 74, 73 y 76).
BroLOOTA. - ~r halla difnndicla en c:;:i,.,¡ tocla la H.cpública y ataca un
gr an número tle plantas frntale.-,,, fol'&lt;&gt;.-.,taks y de adorno, pero t&gt;irmpre en

Fig

76. -

Hojas

y

tallos

invadidos

por

la

lcerya

australiana

esca.&lt;;o número, g'racia,; a la presencia del enemigo específico, Rodolia

cardinalis, O.Iuls.).
PROCEDDITEXTOH DE 1,n'TIA. - Si lle¡rara a ocasionar daños impor tante:; debe solicitarse. sin d~m ora, n n cnYÍO del enemigo natur al arriba
citado, que pronto terminará con la plaga.

COCHINILLA HARINOSA DE LOS INVERNACULOS

Psnulococcus aclo11idum, L . (')
RErnxocnrrnxTo.-Par~cida al "algodón" de los citrus (página 89),
del cual ise clistingue a primera Y is ta por ht "cola" o cuatro filame n tos
largor; que salen de la parte posterior del cuerpo. (Figura 70 b).
(

1

)

Pleudococcus

longispinu!.

de

ciutos

autores.

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95 -

BIOLOGÍA. - Se halla difundida en todo el país, sobre todo en las
regiones l1úmeclas y cálidas, pero nunca llega a producir daños apreciables
sino en los invernáculos. 1m·ade a los citrus, aguacat.e, higuera, guayabo,
ciruelo y numerosas planta,.; tropicales y 1mbtropieales.
PROCEDDUENTOS DE Lt·rnA. cl6n" de loo citrus, púgina 89.

LA

ORTESI A

Tgua Jet&gt; a los indicados para el ''algo-

INSIGNE

Drthczia insignis, Douglas. V~a!&gt;t' nota :S:T,IV, púg. 18~

REcoxocnnENTO. - Int&gt;ectos de color verdr oscuro
o pardusco, de uno y medio, tres y cinC'o milímetros
de largo, provi-;tos dC' una larga prolongación ac:hatada ele lados paralelos y de color blanl'o, clt•11tro r1e
la cual se hallan los huevitos ele! insecto. (L¡1m1na III, figura 7).
BIOLOGÍA. - A wces ocasiona daños en los vivPros (kl litoral. Se alimenta dd cerezo. citrus y de
muchas plantas tropicale.-,.
PHOCEDL\IIBXTOS DE LUCHA. - I::rnalet&gt; a lo;.; indicados para combatir el "algodón" de los citrus, púg. 89.
Véase también nota Xl;V, pág. lb2.
INSECTOS CHUPADORES, DE CUERPOS
DUROS Y MOVIMIENTOS RAPIDOS

cmCHARRA DE LOS FRUTALES

Chonosia cinnabarina, B&lt;&gt;rg.

Iü:coxocnrrEKTO. - foh ramitas y
ramas &lt;;e secan. pierden su vigor y prPsentan una serie de plmzadura~ a lo
largo. dentro cfo las eualE'&amp; se hallan
inserto:; J&gt;N¡neños huevos alargados.
( F'igura 77 ).
BroLOOÍA. - Son las punzaduras de Fig. 77. - Chicharra de los frutales: a. chlc:hicharra pequefía, rojiza. Las lar- charras sobre rama de dura:nero: b. desoves
(muy aumentados)
vitas o nin fas nacen a lo.-.; pocos día:; y
descienden al suelo, donde pennaneccn por cJo,_ afíos o mús. Llegado el
momento, las ninfas suben. al tronco u otro objeto y se transforman en
adulto o chicharra.
PROCEDIMIENTOS DE r,ucuA. - Es raro observar los dafíos que ocasionan las chichaxras en los terrenos arados y cultivado.'&gt;. La destrucción
lllla

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96 -

de los yu~·o.s y la retnO('JOll lle la tierra l'Yita sn propagac1011. En las
plantacimwi; perjudicadas &lt;·om·iene efectuar nna polla de la:-. ramas i;cca.-..
Corno 1n·oeeclimiento prnenti\·o, (•orn·ipne pulwrizai· las planta" con ealdo
hordel{•¡; ( f'(mnnla :i:n tan pronto como ,,p ob:-.en-en las &lt;'hicharra'&gt;. Estl'
p1·oclncto MtÍla &lt;'OlllO reprlente.

Fig. 78. -

Cabe:a de maripo'&gt;a (Papilio) para mostrar
tipo de apanto bucal

Fig. 79. -

Cabc:a de chinche (Nc;Jra)

mostrar tipo

d~

para

aparato bucal chupador

LANILLA BLANCA DE LOS FRUTALES
Diversas cspt•ries de

Flati~l&lt;l'

y f)r/plwcida

REcoxocIMIEXTO. - La;.; ramitas tiernas y a Yeces la-. hoja:; se cubren
de lanilla blanca que ;;e¡?regan pet1ueño;.; in.-;ectOó&gt; t-.altonfü. (l&lt;'igurn 26).

BIOLOGÍA. DiYersas ei;peciffi ele lo.-&gt; géneros Amphisccpa, Ormcnis,
Dclplw.r, Didyophara, etc., a wce.-, e-.tablecen colonias en la.s ramitas tiernas de los frutales: manzano, ciruelo, peral, membrillo, citrn.s, etc., determinando una pérdida de ~aYia que, con frecuencia, afecta el tamauo y
calidad de la fruta. EstOf; in ...ecto1-; -;e hallan muy difundidos en todo ei
litoral y Yivcn en Ml estado sih·estrc sobre pasto.&lt;&gt; y diver.-,0:; yuyos.
PROCEDDIIEXTOS DE LGCllA. - La limpieza de los culti\·~. destrucción
&lt;le ;n1yos, etc., es el mejor medio para evitar la propagación de la "lanilla".
Por otra parte, pueden emplearse las puh·crizaciones con .-;ulfato (le n icotina (fórmula 15) para la destrucción directa de la.'l ninfas en las ramita'&gt;.

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�llESCRIN'lO~

lll~

L.\~IIX.\

L.\

IY

•
1.

l·'iloxl'rn

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la ,¡,¡:

et, ho.i:i 1·011 agnll:is; /,, nu&lt;losid:ulr"' filoxéri1•as

1·11 !:" r:ii1·ill:1s &lt;l v u11 pi1• 110 r1'-istL•ntl';
&lt;'&lt; . 11 ¡nligo1•1·s qui• ''' :ilinll'11t :111
l:i fi lox"ra

,¡,.

1.

mulosi la&lt;l 111 u y auml'11tada

l:L 111isma; ti, s¡•1..-i611 1h• raíz toll

ht1&lt;·1·1" .. 11 lugar l':trad••rí-;tiro.

~.

Haíz dt• 1id infr,tada por Ja pl'rla de Ja tiena .

• 1.

¡.;,,·arahajo d,

!i.

' ' ,\lgod&lt;'1"''

la l'i•l:

11,

i11'1•l'to adulto; b,

do la dd.

LL•1·a ni o o 1·0!'11inilla llloreua de la
~.

hutune~

1

id.

l'ulgt.u ¡Ji· la vid.

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culllido&gt;.

�-

9i -

e I e AD EL ID os (')
RECOXOCDII&amp;'\TO. - Las ramita.-.. pÍt'l'&lt;lPn su Yigor clPbitlo a los ataques
de pequeiío:.. ini,ectos chupadores saltoJH'r', de forma alargada ~-de cli,·en;o,,
colore,,.
BIOLOGÍA. - Existen JlllllH'J'O.'ia.,, es¡H'&lt;:iPs difundidas por tolla la R epúb lica, que l'it' conocen c:on los nombre,.¡ Yt1lga1·rs clr '· ('otorrita ", " Lorito ",
" B ic:ho de lur.", que en Ml (':-.tado silY('s!rt• yiwn liObre ~·uyos y gramínea:-;
e-.pontáneas. Faltando (·sto:-;, Jo:-, inM'&lt;:tos inrnd('n a las plantas culti,·ada.-,
y a vece:&gt; oca..,ionan daiío.., ele importancia. Yéasc nota XLYJ, pág. lS:.?.
P RocEDDfIEX'l'08 DE L l TITA. l guales a los inclic:atlos para combatir
Ja "lanilla ele Jo,, frutales" ( ,·éa,.,e apartado corre;; pon.cliente ).

ORUGAS

QUE

TALADRAN EN

EL

INTERIOR DE

LAS

PLANTAS

Yt'asc&gt; nota XLYIT, p:'1g. 18:1

ORUGA TALADRO O BARRENO DE LOS SAUCES
E11do:r.11la s/ ,.,yí/11/11, Fldr . .'

RE&lt;·o::-;o&lt;

};, .r¡¡lot riú11,,, 11 hn. (')

Los troncos y rnma,, gruP,.,a.s presentan oril'icios
Este último t-ie acumula coh frecuencia a l
pi e de la plant a. A ,·eers Ja eort eza .-;t' raja y ¡,e desp1·cncle, y t•u otrar;
pre:-.enta hi11chazone-.,. En el interior tll' los troncos ,. ramas h&lt;' obst'l'\'Clll
galerías &lt;¡ne se dirigen en totlo.-, ...enticlos y qu e put&gt;drn llegar ha.-,ta el
corazón . La:-. plantas alacad;h pierden PI vigor y cirnntlo la inntsión es
intensa puede i-;obre,·enir la muerte del frutal. L a oruga, cuando adquiere
s 11 nrn ror c:rPeimiento, m iel&lt;&gt; () 1 :.! centímetrn:-; de largo, es dei-;nucla ·~; ;;e
di.'&gt;lingne dc&gt; las larn1s dP Jo,-, taladnir; comunes por los cuatro pares ele
palas que tie ne en el medio del CtH.'rpo, además tlt' l&lt;l:-. tr~ ]Hlt'e'i anterior&lt;:&gt;s. ( Y éa...,e fig. 51 ).
DITEXTO. -

&lt;JUC exudan MlYia y a;.Nrín.

BIOLOGÍA. - La or uga de,·ora la madr1·a para nutrirse de la sa,·ia que
contiene y e.-.cn pe un líquido ele olor f1~tillo muy carat.:lt'l'Í1&gt;tico. H ay una
¡rener ación por aiío. La maripo-.;a, o p;-.lado adulto tk la oruga, apareee
durante l~ .meses dP wrnno (dieie mbn' ha.-.;ta f'inp¡, ele febrero) y ,;e
confunde con la eorteza por "u color oM· uro motea lo eon bl a neo ( figu rn bÜ).
J,a hembra deposita los hneYos en la-. agrieta&lt;lurax clr- la eortna
o ('erca de la s heridas o d e los orif icios de galerías Yiejas y las lan•ita;;
al nacer penetran en el interior del troneo. La "or uga bar reno" &gt;-t' halla

( 1)
Las t!-pt&gt;Cil"~ Oncometopia rubro-marginat.J ( Si~n.) a vece"' oca$iona daños a Jo, dura:ncros
las provincias ctntral("~. y una ec;.pecic del género Bythoscopus e~ una plaga importante dr) nogal
en Ja provincia de La Rioja .

~n

(2) Se distingue la EndoxylJ .l:ylotribus. Bo isd .. por su color rn¡1!' claro y su tamaño may::&gt;:,
mide 10·14 cent imttros entre las extremidades de las alas e"tendidas. La EnJo:cyfJ strigilat.i sólo tiene
una envergadura dt 7 ~·~ mili metros.

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98 -

difundida. en todo el paí:-;, con excepción del extremo :;ur, y ataca fr utales
y forestalC'I; indi1Stintarnc nte.
P ROCEDDIIEXTOS DE L"l'CIIA. - Las plantas o ramas muy atacadas
cleben eliminarse y quemarse. Por otra parte, se debe despejar 10.'&gt; orificios
en la corteza para fatilitar la in~·e('C'iún con el bisulfuro de carbono, en la
forma indicada para combatir el "taladro gran le", pá~dna 102 . .A veces
es p()(';ible extraer la:;; orug'as haciendo sondajes de las galerías por medio
de un alambl'c flexible qnf' termina en ¡rancho.

F1g. 150. -

Estado adulto de la oruga taladro o barrrno de los sauces

Con\'icnc mantener el suelo limpio alrededor de los troncos de los
úrbolc&gt;'I para poder rc&lt;:onoc{'l' en sc¡rnicla la presencia de aserrín, imlicaeióu
,,egura de que en el interior de la~ ramas o troncos exist&lt;.&gt;n orugas qu~
taladran.
La aplicación de alquitrán en la!'&gt; heridas de poda, etc., evita la oviposit:ión rn estos siti&lt;k; por las maripo.sas he.robras. Véase el tratamiento
indicado para el "taladro grande", púgina 102.
ORUGA ROJA DE LOS CACTUS
Cado/J/11.,1 ,, c11ctoru111,

R·rg.

~· C. bt1C!frtt." D~·ar

(1 )

HECOKOCDIIEXTO. I1os segmentos de las tunal&lt;, pencas y cardones se
hallan minados por numerosas oruga.s de color rojo anaranjado y con
rayas negras trans\'er..,ales en todos los segmentos. Terminan por secarse
completanwnte y quedan hueco.-; y blanquecinos. ( l&lt;'igura 81).
BIOLOGÍA. - .Se halla difundida en todo el pab. Hay dos generacione&amp;
por año. Las maripo:;a,, llepositan los hncYos de tal manera, que forman un
(1)
Las orugas de Cactobla.stis bucyrus. Oyar, ~e distinguen de las de C. cactorum por la pre ..
Mncia de dos punlitos negros prominentes. ademús de las rayas arriba descriptas.

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99 -

e
fig . 81 -

Oruga roja d~ los cactus: a, maripo~a o r~tado adulto; b, palito formado con los huevos: c. oruga

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100 -

palito que tiP1w rl aspeeto ~-color ele una r.; pina (figura 81. h ). Las lan·itas
penetran en :-;eµ:uicla al se¡.n11eJ1to. Ll Pµ:a lo d mo1tH'nto para trisalidar. la
orug-a abamlona la planta ~- ¡-,e tra11-.form:i dentro de u11 l'apullo qur tej e
debajo de ba.-.ura.s u hojara ....(·a &lt;¡lll' Plll'lll'JJ!ra tc•rta dt• la planta. La maripo.sa adulta ·,al¡• l'll ~() dia-. aproximada.nu·ntL'. p,, parda ~- tienp una e nn•rg-aclnra de tt'Ps tPntí111l'1 ro,.;.

Fig. b~. - · Taladro grande; larva

Fig. 83. -

CabE":a &lt;le adulto del taladro grande. ObsCrvan:;.c las mandibulas poderosas

PHOl'EDDIIE:-;To:-; DE 1xc11A. Para rp¡]ncir lo..., daño:-; que pucliera
carusar esta plaga. es COll\'l'lliente t:ortar ~- quemar ]ex.; seg:mc&gt;n!o,.; inffüta doo,
r ecolecta r y de.-;truir los deso,·es ~· 111ante11rr e l suelo libre &lt;le basuras y
hojarasca.

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101 -

POLILLA DE LA CORTEZA
.1crolop/i 11s arr1111t11111R,

"'lsg.

HEc·oxoc·nucxTo. - Debajo c!r la c.:orteza ele Jo.s árbo.p,., tlehilitad0t; por
aYería .... o enfrrmedacl. :-e oli...c•rYan peqnt-iio..., trsto:-. al'hatac!o..;, abiertos
t&gt;n am ba'&gt; extremidad(',, y c¡up .-,on tPjitlos c.:on nHHlt•rita-. podridas.
( figura 35 b ) .
BIOLOGÍA. :::;e halla en tocio rl paí:-. desd e el :-.nr de la prn,·imia de
Bueno;-, Aire" al norte. Hay 1111a sola ¡tc'nr rac.:iún por ai10 La m;1riposita o

a

e

l.r

d

e
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F ig . "'1 4 -

a, taladro grande

b. taladro ,·rrdt: e

.~

taladro del dura : ntro: ti.

Dorcadvcu1u

b.1rb..Hu~

Oli .... , r . c-.ca raha1 0 &lt;ll" la fruta

"polilla" e,., panJn..,&lt;·a .' miel;• ~;¡ milínwtro.-, &lt;'nin' la." rxtremiclatl&lt;';.; &lt;lr lar;
alas extr nditlas. E-. el&lt;' C'sCa.sa imp01·ta1wia eomo plaga.
PH&lt;H EDDIIE:-:To~ DE Ll' l'llA. La &lt;'liminaeiún ""&gt;'la qnrrna el&lt;' la:, cortezas 1;11 eltaR :· rrsqnebra,jaclas, rl t ra tam i('1lto dr las plagas y en fprmedadcs
que cll'l.;\·igorizan lo:-; frutales:· la apli r ac:i&lt;Ín oportuna de abonos apropiados,
son los procrdimirntos qur Hitan la propagac.:i&lt;Ín de esta polilla.

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�-

102 -

INSECTOS GRANDES, CASCARUDOS, Y SUS LARVAS, QUE TALADRAN
EN EL INTERIOR DE LAS RAMAS Y TRONCOS

TAI,.ADRO GRANDE
Stniollontrs spinibar/Jis, Linn.

R EC'OXOC'DrIE..'\TO. - Las rama-, "e marchitan, y :-.p ob-,errnn ¡?alería.s
grandei-&gt; en el interior d e las ramas ~· tronco.~. A Yeces He hallan larY~
blanquecinas que mi&lt;lt&gt;n dP seis a -,ietc centímetros cuando adquieren su
máximo crecimiento. El in.-;etto adulto es ele color castaiio pardusco a
negruzco. ( V (•anse figuras 8:2, 8:3 ~· 84) .

a.

Fig. 85. -

a. Trachyderus dlmidiatu.~ ( Fbr. ~; b, Onciducs fasciata Luc : e, Taladro de los citrus

BIOLOGÍA. - l Jas hembras clt&gt;positan los lmc\·os en las rngosiclacles de
la corteza y al poco tiempo naer11 las larYitas que se intt'rnan en se¡?uida.
E.ste t&lt;lladro no efectúa, como ot ro.'&gt;, orificios hacia el exterior, caui-;a que
hace difícil determinar su presentia en los árboles. .Ataca nn sinnúmero
ele árboles frutales y de adorno y "'" halla difundido en toda la República.
PROCEDDUEXTOS DE Ln IIA. - ::)e ckberá tener e.;,pecial cuidado en
mantpner los troncos &lt;le los frutales perfectamente limpios, por medio ele
r aspaj{'.-., y blanqueos con una lechada de cal espetia adicionada de acaroína
resincll'&gt;a. En los rnei-;cs &lt;le no\·iembre -:: clieiembre se Yolwrún a pintar los
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�troncos y ramas principalei, c·on la mrz&lt;:la repelente (fórmula 3,-, . El
-0bjcto de este tratamiento e·, prewntirn; la lH'mbra adulta no deposita lo.-;
huevo.&lt;; en las corteza.~ así trataLlas. 'l'an pronto como sr ohs&lt;'l'H' una rama
.seca o por secarse, drbe podársela :· destruirla por el fuego. De i!rnal
importancia e:-; la limpieza clr lo,, cultiY&lt;h Xunca drbcn dejarse tronco-. o
ramas ~ecas rntre los frutales.
Por otra parte, es necc. . a1·io ma11te11Pr el vigor de las plantas me,fri11t•'
la aplicación ele abono..., apropiados y la destrucción de las plagas y enfer.
medadrs que las debilitan, teniendo &lt;'ll cuenta que lo.-; taladro.., :,iempre
digcn las plantas cl(&gt;biles para ponrr lo'&gt; hue\'os.

OTROS

TALADROS

También los frntales :,e hallan ('On mucha frecuencia atacados por
larvas de forma y tamaño diferente. Yiveu por lo general en r.'i1ado
de larYa durante lo'&gt; mese.; de diciembre, enero :· febrero, :· es cnamlo
se nota su presencia por los agujero.., que hacen a lo lar1ro de troneQt,
y ramas y por el aserrín que ele ello.'&gt; sale. E.-.tas lan·as penetran en el
yeg-etal por las extremidades ele las rama:;; y Yan perforando galería'&gt;
en dir&lt;'cción al tronco. Las tlifnentps ei;¡H'l'it&gt;'&gt; se tli.-;tingm•n fúcilmente.
en el &lt;"Staclo aclnlto o ele insedo
cascarndo, poi· &lt;'l tamaño y c•l
colorido, pero rn el estado cltlarn1 las clit'C'r&lt;'ncia:o&lt; son rnt&gt;no.-.
"Yiclent.es y a Ycces es impo.,ihlf'
&lt;letP1·minar la espec·ic&gt; sin Ja
prr-encia dC'l adulto. _\. continuación !-iC enu mera a los taladro.-., má~ COllllllli'S &lt;JUe afectan
Fig. 86. - Rama cortada por el taladro podad&gt;r
los frn ta les.
o '"corta palo'
TALADRO DE LOS orTRrs, Jlacrophora acccntifcr , OliY. - El adulto
es el&lt;' color ceniciento con manchas y fajas obscuras y pardusca-;. (Fi~ura
85 c). La larva crecida miele 3 - 4 12 centímetros. tiene una forma achatada y es de color blanco amarillento con una· man(' ha o.scura dor..,al '-'n
el primer segmento. Se encuentra en el nort&lt;• de la República.
TALADRO DE r,A HIG'LERA, Trarhydrrcs 1·arirgafus, Perty. - El adulto
es negro brillm1te c·on cuatrn manehas amarillas rn rl medio del clor-;o.
Las antenas tambi(.n tienen manchas amarillentas. ( .B'i~ura 87 j). InrndP
&lt;liYersos frutales, ~peeialm ente la hi~nera, ,. &lt;.e halla cle:-;cle la pr0Yi1wia
de Buenos _,\irei;; al norte.
'l'Ar,ADRO YERDE, Trachydl'l'rs tliomricus, Oliv. ~- Trarl1ydrrcs sulra/11.~.
Burm. - Lo¡; adultos son de color Yel'(le oliYúceo con pata, ncinas y anf P·
nas negrai&gt; marcadas con amarillo. La primrra &lt;""JH'l'ic se distingue ele
la segunda por 1a falta el.e pelusilla en el dorso. (l•'ig-nra h.+ h). Amha-;
especies se hallan difundidas cle.-de Bueno-. .\.ire¡; al nort&lt;• .'· atacan la
madera de vari06 frntales.

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�104

a

d.

~

e

~

f

t
il'

f

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t
g

·~
e

'"
1
'-

Fig. 57. - Taladros varios d. rama a:acada, conc tra:l~vcrsal: b. rama taladrada. corte longitudinal;
ramita de ciruelo taladrada; d. taladro del ciruelo: ..... taladro del olivo; f. taladro guitarrero;
g. taladro agudo: h. taladro C5triado: i. taladro del mcmbrilltro; j, taladro de la · higuera

&lt;..-.

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�-

105 -

T AJ,ADHO E~THIADO, Trachydcns striatus, (!&lt;'.). El adulto es de
color castaiio roj izo. &lt;•on t r es línea .., amarillas a lo largo de cada una de
las alas 1-&gt;nperiore...,. (Figura ~7 h ) . Ti&lt;&gt;ne la misma difu.-..ión de la e:-.pecie
anterior.

A

D
B

Fig. 8R. -

Bostrico de Ja vid: a. b y c. d i\'erRos ª"pectos de ramita
por bo5trico: d. insecto adulto

•' ,.

,

I

,,

'

A

..

a

de vid atacada

B

~

e

fif'

~9.

-

Taladrillo de los frutales

las

J.

adulto~: b
e~c.:avan los

insecto&lt;;

galcrla~

que

v c. ramitas dcscorte:adas para
teladrillo.s

mo~trar

TAL.\ DRO m:r, )fE)rBRII,J,ERO. C'¡¡llc11c spinifcrn, Xe"·m. - El adulto es
pardusco moteado con gl'is cen iciento. (:B'i¡n1rn 87 i). Es común en todo
el país. clc-,cle la pro,·incia de Bu&lt;&gt;nos Aires al norte, sobre forestales,
frutale" ~- e:--p&lt;&gt;cialmente sobre d membrillero.

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�=

106 -

'!'ALADRO AGUDO, Cyllcne ac1da, c+erm. - El adulto C'i de color pardo
negruzco con rayitas )' puntos amarillentos. ( l•'igura h7 f ) . Es común
en el Delta y litoral sobre frutale&lt;.; y un sinnímH'TO de arbm;tos. También
se halla clifurnliclo en Córdoba, :.\[endoza y C'atamarca.
'fALADRO DEL PERAL. O:rymcn1s
- El adulto e-; marrón (·On líneas
las ramas ele pt&gt;rales y los troncos
vincias de Bueno.-; ,\ires y Córdoba

lufcus. Yot&gt;t ( =O. ril'ulosus, Germ.\.
amarilla.s claras. ],as lanas taladra11
de ro.-;ales. Se eneuentra en las proy en :Jiisiones.

TAT,ADRO DEL crnrEr.o, Jictrrachlcs bo11&lt;1ric11sis, Thoms. - Las larva-;
atacan las ramas de vario.., frutales. e:;pecialmente los cin1elos, y se halh
muy clifundiclo &lt;&gt;n la proYincia ele Buenos Ail'es, sobre todo &lt;&gt;n el Delta.
El adnJto e" un pequeiío insecto ele color ocre marcaclo con pardw:ico.
(Figura 87 el) ) .
TALADRO nEr, DURAZKERO, Elaph id ion collare, Burm. - Es el taladro
común ele lo.-; dnrazneros; tambiÍ'n ataca a otro.'i fruta le.;. rosal&lt;&gt;s. parníso.
ctcPtera. El adulto e-; de color pardo blanquecino con la cabeza ~- cuello
parclo c:,curo, ~- se halla difundido en las provincias dr Buenos Aires y
:.Iencloza. (Fig-ura 8-! e). Yéase nota XL\TfT, pág. 183.
T_\r ,ADHO ot:JTARRERO, f'ompsocfl'us c&lt;¡urslris, GuE&gt;r. ~- Paranurocer11s
barbirornis. (F. ) . - Se halla clifnnclido en toclo el litoral. r,os adulto-;
tienen la cabeza y cuello rojo:; ~- la&lt;&gt; alas superiores clr color aznl wrdooo brillante. En las antenas se ob.sen·an c1os penachos ele pelos negros
caraC'!Ní.sticos. La última rspecie S&lt;' distingnr por tener las pata:; negrac;
l.'n wz ele rojas. (Figura 87 f). Atacan a diw·rsos frutales.
TALADRO DEI, OLI\O, Ch1·ysobolhris rugosa, C. et Oory. - Los adultos
SP distinguen ele las especies ya mencionadas por las antenas (cuernos)
cort.a1'. Son ele color negro metálico. (Figura 87 e). T1as lanas ~e distinguen por ser muy achatadas y tener la cabeza mucho más ancha quE&gt;
el resto del cuerpo. Se halla difundido en Bnenos Aires, C'órcloba, Tucnmán ·Y J\Iendoza.
TALADRO PODADOR o

CORTA PALO,

Onci.dcrcs

del género Oncidcrcs cortan la corteza
en forma die anillo y proYocan la caída
Atacan a un irran número de plantas
dañoo que ori~dnan son, por lo genPral.
XLIX, pág. 183.

spp . - Diver."as especies
ele las ramas ele poco diámetro
ele (&gt;stas. (Fignras 85 b y 86 ) .
sih-e.stres y ('UltiYaclas pero lo,;
ele poca gravedad. Yéasc nota

Los mi.&lt;;mos procedimientos .d e lucha que se indican c&gt;n la página 10~
Ron eficaces para la destrucción ele los taladros. Por otro parte, es posible
a veces destruir las larvas mediante inyecciones. Se empleará, para esto,
eQ bisulfuro ele carbono, el cual se inyectará en los orificios por medio
ele una jeringa cualquiera ( algunos gramos son suficiente;;), obturando
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�-

IOi -

éstos en seguida &lt;:on &lt;:era. ar&lt;:illa, ma1&gt;tic o &lt;:ualquier otro producto qn~
haga las veces ele lo..., nombrados. También -t'8 posible a veces extraer la.,;
lan·as con ¡ranchos de alambr¡•, Pn la forma explicada en la pá¡:dna !lS.
para combatir la "oruga barr{'no". V(•ase nota I1, pá¡!. 183.

LOS TALADRILLOS DE LOS FRUTALES (')
REl'OXOCDllEXTO. -DiYer..,a.-., t'speeies de in.-.,eeto-, cascarudos, lllUY
pequeflCJl'i, y su~-; larnt.'i perforan la corteza ,Li t" las ramas y tronco.e;, haciendo
sus galerías entre la madera y la corteza. Las ramas y troncos atacadas
presentan 1111mcroso.-; orificio.s ele 1111 milímetro ele diámetro ele las que
a veces salen exudacione::; gomo.-;a.~.

Brnr..oaíA. - Hay de tres a ,.,eis gcnerncione.s por aiío, de acuerdo con la
latitud, y se cncncutra dif1mdido en todo el paí1;, sobre ciruelo, duraznero,
peral. manzano. cerezo y otro-, frutalc-., . •\tacan generalmente las planta-i

Fig. 90. -

Taladrillos de los frutales; adultos muy aumentado~

que se encuentran debilitadas por los aiíos. por las enfcrmeda¡Jes o por la::;
malas condicione.-&gt; del terreno en que veg-et an.
PROC'EDDrm::-.;To~ DE 1,rc11A. - Cortar y quemar los frutales viejo.--&gt;.
Evitar los depó:iitos ele ramas, tronco.-; o produl'to ele la pocla. Eliminal'
las ramas atacadas o ~cas, quemándolas rn seguida. Pulwrizar los frutale~
con polürnlfuro de calcio (fómrnla 9) al finalizar el invierno, JH'eYio raspaje
de troncos y ramas principales, y por último, eYitar toda cawsa de debilitamiento y aplicar abonos apropiados.
( 1}
Las e.,pecie" F.ccoptoga!ta rugulo.~us ( Rat:.). E. 1usimrli~. Boh., y E. strigifrons, Hgdrn ..
son Jos mtu comunes en las provincias del litoral. En Tucumán la especie ScolytopJis puncticollis. Blnfrd . .

•• halla muy difundida. (V•••• figuras 89. 90 y 91 • l ·

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�-

108 -

LOS TALADRILLOS CALADORES
XJ¡lcborn.~,

spp. ( 1 )

RE&lt;'Oxocn11ExTO. - Las ramita;-. se hallan perforaclas por galerías
pequ&lt;-'fía:s qne penetran ha-..ta la medula o &lt;:entro. ~- que. genernlmente.
eontienen hongos.
BroLOoÍA. - E:sta pla¡rn se halla difundida en el norte de la Hepública,
Tucumán, .J ujuy. )[ir:-.ione:-., :B,ormosa. y ocasiona daiíos ele importancia en
las planta&lt;:ionC'-.. de frutales, encontrúnclose sobre úrboles indí¡.?"enas y
fru t~tler; c'n g-c'nNal. Lar; adulto:-- i,on im;C'&lt;:!o.s case a rudo;-., pcc1neiio¡.;. obs('nro.s.
de 2 l :! milímetro." de largo aproximadamente. Las lanitas .-&gt;on blancas y
se alimentan dC' los hongoo que crecen en las g-alerías. En g!'neral son la&amp;
plantas \'i!',ja.s o clehil itaclas la:; que ;-,on rnús invatlida.s por ei;ta plaga.

a

1
f-19

91. - a. carcoma negra de: la corte: a. b. platipo negro: 1.·. platipo rubio;
J, anobido de los frutales: c. taladrillo de lo" frutcilc!f de Tucum¡tn

PLATIPO DE LOS CITRUS
P/atypu~

tl'(gnurli, l'hnp.

REc'OKOC'DllEXTO. - Las ramas y trnncos de los naranjos se hallan
él('l'ibillaclos por pequC'iios c:asearudo~ de cim:o milímetro:-; aproximadamente,
y exudan saYia &lt;:-n abnnclanria.
BioLOOÍ.\. - ~&lt;'halla difundido en las i:-.la., del ParanÍl y en el norte de
la Hepúbfüa.
Pn0&lt; EDDtn:;.;TO,; DE 1,r('llA. - Tg11alr.... a lo:-. incli!'ado., para el talaclrillo
ele lo.s fruta Je.,, púgina ...
PLATIPO N E GRO

Platypu.s ,,11/culus, Chap.

HE('OXO!'Dt 11':1\"TO. - JJOs tallos se hallan ¡wrl'oratlos y lo;-, troncOii a
wccs prC'sentan gah•rías en un plano. horizon!&lt;tl. I1a'i planta;; muerC'n y la
parte :-;upC'riol' cae fúcilment&lt;:- con el Yiento. Se hallan pequeííos in.sectos
1wgrnzc·o:-; dC' O&lt;:ho a nnP\'C' milímetros de Jar¡!O y sus lan·itas. (Ij,ignra 91 b).
(

1

)

Xy!d1oru8 affini.", J-:id1h .. X. ronfuHUR, J'.Ít:hh., y

.\. ¡Hr/oron"'

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(\\.oll ).

�109 BIOLOGÍA. - Se ('ncuentra en todo el litoral y«-&gt; dañino a diYer&gt;i06 frutales; duraznC'ros, etc .. y fort&gt;1-&gt;tale-; (úlamos. putaliptos, ete.).
PROCEDil\IIENTOR DE LtTIIA. - Iguales a loi; imlitado&gt;i para el ta1adrillo
&lt;1&lt;' lo.-; frnta lC'-;, página 107.

P LATIPO RUBIO
f'/lll!fJlll·' lrir11utrn-'. f:retlus.

Yé»t'l' nota LIX, púg. l'&gt;-1

REcoxoi·nnExTo. - Como &lt;'l anf&lt;'rior. con la diferencia de que lo.-;
i111•rrtos son cll' tolor ferrngi110-;o ~· rnús eorto.&lt;.;; los mayor es mirlen 4 l~
m ilín1!'tros. (Fig. 91 c.).
D10Lrn;Í.\. ~&lt;' 1•nc1wnt1·a difundida &lt;'ll toda la Hc&gt;públil'a, desde Bnr11os .\ires al nortP, r.ohre J'on...,tales -:.· l' rutal~.
PnocEDDt JEXTOs DE i,cTHA. - Como el a nteriOJ'.
BOSTRICO DE LA VID
Jíi&lt;"rapaic bruclti, Ll'sne

R i.::coxocDrIEXTO. - Los sarmientos ele Yid &gt;ie hallan taladrado;,, por
lan·itas blanca¡-; q11&lt;' ltwgo S&lt;' trarn;forman
a
-en pequeño._ insedo-. nPµ-rnz&lt;~~ cascarn&lt;lo-;
ele- apenas ci1wo rnilímrtr&lt;);-.. dt&gt; largo. ( li'i- íllr..~
•.
-~~
~
gura 88).
'

·..: ... ¡/-'

-

E-. eomlin halla1· 1..-1'1
plaga en Ja¡., vidr.-, mal enidadas dP h1,.,
provincias tl1~ ~ [en loza ;.· !-'a11 .Jna n.
B IOLO&lt;;Í.\. -

P non:DJ\lIEXTo:-; DE

r,t"&lt; 'll \. -

I

La poda

y q twma dr Ja¡-; ramas atacada:-- y la apli~ariún

\~

de- abo11os parn fortal&lt;•err la:.. plan-

t&lt;h clt•bilitadas :..on l&lt;'-' prOl'&lt;'dimiento.s má.-;

iml it:ados para combatir r ....tr "bo.-;trico".
Véase nota Ll , púg. H\:3.

l:ig . 92. -

.1.

8o5trychopsi~ uncinata, Orb.;

b. hostrico de: la vid

BOSTRICO DE LAS PUAS
.Silwta/011

i·c:;titum, J,\'sne (')

REcoxo&lt;"L\llEX'J'O. - Lati púas se i;ecan y en la base de ella~ se ob:;rr n111
-Orificio.-,; circul ar e" o caY iclaclrs exacavaclos }lOr pequeíios in;.,ectos cascaruclos negro.'&gt; qu{' llPvan la C'abeza doblada parn aba jo. (li'i¡ruras 93 by 9-! ).
BIOLOGÍA. - Esta plaga ~ halla difundida en la::; p r oYincias centrales
y anclina.'i, dP:..de Río Kegr o al nor te. At aca con prefer encia a las plan tas
debilitadaH.
Pnül'EDDllEXTOs DE Lt:CHA. - Iguales a los indicados para combat ir el
b0:;trico el&lt;' Ja vid.
1
( )
Otras espe-cics de ho -~tricos que: producll!n daños análogos. son o Bostrychopsis uncinata { Gtrm. ).
todo el paí s, desde Buenos Aires al norte (fig. 92 a): Bostrychopsis lamifcr (Lesnc}. en las pro,·incias
4:1.d norte; y Di~_11du platrn~i~, Fairm .. tn Córdoba. Catamarca y Mendo:a ( Íigura 93a}.

~n

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�-

Fig.

93. -

Fig.

a,

9~.

Disycfcs

110 -

platcnsis

Fairm.;

b. bostnco

de

las

púas

Ramua atacada por el bo.strico de las pUas

ANOBIDO DE LOS FRUTALES
Cailwrama arg111ti1111, P i(·.

~-

(' ..-itbrutilict p.&lt;. 1'i&lt;·. (')

a

e

\..~ .

~ -.

Fig. 95 . - Carcorr.as de Ja (ruta · a. Carpophilus htmipterus L.:
b. Carpophilu ~ rnl"cirns Er. • c. Carpoplrilus dimidiatus ( Fabr.)

(

1

)

En

Mcndo:a el an6bido Calymnadcrus bruchi

( Pic. l

taladr.i

los sarmientos

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de

la

vid.

�-

111 -

RBCONocnnENTO. - Las ramas delgadas 8e hallan taladradas por
pequeiios cascarudos gruesos de apenas tres milímetro.~ de largo.
( Figura 91 d).

BIOLOGÍA. - L a primera cspcl'ie se halla en todo el país, desde Buenos
.Airet-i al nOL-te, y la c&gt;e¡nrnda clesde Chubut al norte. Atacan la&lt;&gt; ramas
delgadas de much~ arbru;tos y árbole,.,, cntrn ello,, los frutale.~, especialmente
lac&gt; plantas ya enfermas y debilitadas.
PitOCEDr:uu:.:-&gt; TOS DE 1,t-cnA. -

lg-nal E'., a los indicadüi&gt; para combatir

el bo1&gt;trico de la vid, página 10!1.

CARCOMA NEGRA DE LA CORTEZA

1'&lt; mnochila cbn1i11a, Blanchard
REC'OXOl DI IEXTO. La corteza se ;-,('para de la.-; rama.-; debido a la
presencia de galerías 0xcarnctas por larva:; de un insecto cascarudo negro
de 1~ a 13 milímetros de largo y de lados parnlelos. (Figura n a).

BrowoL\. - Es común en los montes frutales abandonados en to&lt;la la
República, y 110 tiene importancia como plaga, y frecuentemente es
predator.
Prwcr,;nmm~Tos DE LUCHA. La cle..,truc('iún por el fuego de las cortPza;-; sueltas y la limpieza general de los montes frutales evitan la propagación &lt;le este in:-;ecto.

TERMITAS U

"HORMIGAS"

BLANCAS

Dh·ersas especies ck tcrmítidos
RECOXOCDllEXTO. - La parte leiiosa ele l0s tronc0s de 101; árboles viejos
se lrnlla pulYcrizada y comida por "hormiga,.; blancas".

B1owoí.\. - Estor; in:;ectos solamente perju&lt;lil'an l&lt;ñ; troncos lesionados y que presentan grietas o caYicladN; mús o meno:; profundas. Es
plaga únicamente en el norte de la Repúbfüa.
P1WCEDL\IIEXTOS DE Ll·cnA. - La de-.,trut'eión de los árboles Yiejos y
tratamiento de las cavidades y lesione:, con alquitrán, cemento o mastic,
c&gt;on procedimientos prcvenÜ\'Os ele mucha eficacia. Por otrn parte, pued0n
destruirse los nido,, por medio de una inyección de 2 - 10 gramos &lt;le bisn lfuro de carbono, según el tamaíío de la caYidacl, tapándose luego la entrada
del nielo por medio de lonac&gt; o papel alquitranado para impedir la péTdida
de ]CJI; Yaporei:; desinfectantes. Para dE'.struiL' los nidos que suben del
suelo es menester hacer Yarios agujeros con un palo agudo, y en cada
uno de éstos se echarún unas pocas cuc11aradas de bisulfuro. o polvo de
cianuro de calcio, cubriendo los agujeros con tierra, acto continuo.

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�F 111 . 96. -

T ronco y rai: d e nara n jo atacados por gu~anos blancos
blanco: b. corteza lesionada por gu:-.ano blanco

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a. gusaro

�-

113 -

GUSANOS BLANCOS

TIE('oxoc·nuEXTO. - Las rníce:,; :· la t·ortl'za d(• lo:-; tronc06 en la reg1ou
del (·udlo dP la.,.. planta.., jú\·em':-. se hallan roída.o.; por gtL'-}lllOS blaneo:o. c¡ue
&lt;-&lt;&gt;nM•n·an nna posición t'lll'01Tacla. (.B'i¡.rnra 96).
Bw1.o&lt;:ÍA. - En su i&gt;stado i;,ilYestre, los g-nsflllO:-; hlancOl'; Yi\·en sobre
la.-, raíee-, llt' ¡.rramíneas y ~·uyCk-, diYerso,., y son &lt;laiíino" en la1&gt; plantaciorn',
r&lt;'ci1~11 formada:, en camp0:&gt; de pastoreo, etc. Los aclnlto.s :-.on t'scarabajo~
gnH':;o...,. negruzco-,, que n1ela11 a la luz de noehe.
PRO&lt; i-;onrrEXTOS DE LlTHA. - La rcmol·ión ele la tii&gt;l'l'a. el empleo de
Ja rastra de &lt;li.-,cos, :· la pt·eparació11 anticipada del terreno donde t-.&lt;&gt; proJ&gt;OIH' €'1&gt;tabkct'r el frntal. !'Yita el daiío &lt;1ue ori¡.rinan Jo,., g-u..,anos blaneos.

INSECTOS Y OTROS ANIMALES QUE DAÑAN LAS RAICES
INSE CT OS

Y ANGUILULIDOS QUE DETERMINAN NUDOSID ADE S
E N LAS RAICE S Y RAICI LLAS

A N G UIL ULOSIS

Jlclr rodera manoni, l'ornu
HEcoxoc1~rIENTO. -Las raicilla.s presentan tubércul0;-, o nudc~"idadt&gt;"
&lt;:arnosa.s e irregulare,.,, sin c¡ue se obst•n·en JHll'Ú:-;itos :-.obre ella.-, (figunt !Jí '·
J .. as plantas se debilitan y la producción e¡., (&gt;1-iCasa.

BrowoíA. - Se halla difnntlida en ca.~i toda la República y e;, una
de Ja,., plaga¡, mii:-. importanlt&gt;;.; de Jos frutalC's. La:; nnclo.-;itlad&lt;';, se forman
debido a las actividades de una lombriz Jnicro:;cópica de apenas medio
milímetro ele lar~o. que se localiza solamt'ntp ¡.;obre la~ raíces tiern'1,....
Ataca con prefel'l'llcia al cluraz11t-ro, Yid, ciruelo. eerezo, almendro ~- nunwl'Ol;O;, eultiYos, eon exc&lt;'pc:ión ele lm; cPrPales.

PROCEDDIIEXTOs DE 1,i-c11A. -Xo se conoce trata.mic•1lto eficaz para
curar lo,., frutales atac:ado.-. por la an¡rnilulo.~is. Le.., p1·ol·ellimie11to.'i ...on pn'Yt-nlin~..,: clestrnc:c:ión de la." planta:; a laca.las. tanto las cnltirndas eomo
los yu:·o-, anguilulaclo:o.. Cuando :;e trata de pequeiia::; exten!&gt;ÍOnffi i&gt;e
&lt;:'mpleará la clesiniceeión ele] s1H•lo. antes ele la ]!lantación o siembrn. c-on
bi:-.ulfuro de carbono a razón ele ~;) cl'ntímetros cúbicos por cada metro
euaclrarlo &lt;le snpN·fieiP. E11t1·p [o,.. ~·uyo:; más atacados por la anf('uilul~i:-­
fie indiean la Sida rho111bifolia T'1clcspcn11c scabiosoidc.~. Ynyo C'Olorarlo.
Solrm11111 11111rifi11111s, Onapltali11111 ·"Jl- :· otro...,.
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�F1g.

97. -- Raí::::

Fig. 98. -

de

dura:ncro

~.'tan:ano

atacada

por

anguilulos1s

atacado por pulgón lanígero

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�-

115 -

FILOXERA DE LA VID
I'&lt; rity111bia riLfoli-0t, Fitch ( )
lü:('O'\OCDIIEXTO. - Las raicillas :se puclren ~· pr;•.;;e11tan tubérculos
&lt;ilar!.rndo.s, :-;obre le&gt;s l'nales M' ob:-;rrYan pe&lt;1nE'iíbimos pul¡ronrs amarillento:-;.
La;.; plantas -..e &lt;lebilitan y t·on frecrn'ncia se :-.E'l'an. en llHllll'hones. (I;ámina
l\', fi¡r. 1 ).

BrnwoÍ.\. - Esta pla¡w prospera en los 1&gt;uE'los arcill&lt;h&lt;h. cmnpacto.;; y
pt&gt;:-.ad0:-. ~- t&gt;n Ja,., rHÍl'e" ele la" Yariedades enro¡was. Bajo c-.,tas condiciones
t"' uua dr la,-; peorr-, plagas dt&gt; la Yid rn esl{' paí:-;. También aparecen
a)!alla-., en las hoja:-;. que &gt;-e cli-.,tin~uen ele Ja-., de Ja "Erino-.,is" (Yéase
piíi:ina -Hi). por proyE'ctal' el&lt;' la t·ara Yentral. E:,,tp síntoma e-., s1tmamE'nte
rnro Pll &lt;'"te paí-...

1'1wc

LDnm:xTos DE Ln U.\. -

El empleo dt• YariethHlE'::i o híbrid0s re.sis-

t1•11t&lt;·"· c:omo portai11jertos. es el único proc&lt;•dimi&lt;&gt;nto prúctico para combatir
la filoxern (:!). Para la dl'-.infPtción curatiYa de los Yiii.eclos se emplea el
1Ji-,11 lt'¡1ro de t•arbono con excelt&gt;utei; re:&gt;nltado:-;. ~&lt;' aplirn el bisulfuro por
medio dl• aparato-.. inycctorps e1o;peciale.s, a razún de 2:i gramo:::. por metro

c·1ia.dra¡lo, di-.tl'ibnído l'll tn's inyel'cionrs clr ocho a 1111eYe gramo.-. en Jos
.-.uelo.-, an·no-.01' y :,,ucltC\'i. y en cinco inyen:iom"' LlP cilwo g-1·amos por metro
c·11adrnc10 ,¡ PI snE'lo e¡; compacto. La profundidad recomendada es de }.)
a ;Jo l'entímetro-;, dt&gt;biendo -.er mayor en los r-uelo;.; compactos ~- menor en
lo.-; areno-,o.-;. La.s inyecciones ro.e harán a una cli1&gt;tancia no menor de
-1-0 a .)Q ct•ntÍllll'tro;-; dr la planta para eYitar daii.o en la-.. raíce-., mayore,.,,
.'· l'Oll p1·rf'rn'lll'Ía i-;(' Jrnrú PI tratamiPnto do,-; ,.el'e"; la primern un poco
ant¡•-; de la floral'ión y la segunda en "'eg-uicla ¡le;...puf.-, de la cosecha.
P twdP E'mplral'sr tambi1~n PI prol'etlimicnto dt&gt; innnda¡•ión irnlil'ado para
&lt;.:0Jubati1· la "¡wl'la dP la ,¡e]", pi'tg-i11a ll!l.

PULGON NEGRO DEL DURAZNERO

HECOXOC'DIIE'.\:TO. -1l"c ob.-;erYan pnl¡r011r:-; 1lP color ne¡rro brillante rn
la" raicillas. clonc1C' tlet Prminan peqn&lt;.'iías mHlekiidades. t•omo también en lo::;
hrott&gt;:-; tiernos. L a:::. planta.-; pierden "u YÍgOJ". y a \'C&lt;:es se i-;pcan. (L ámina I, Jig. 3).

BroLoaíA. - ~e halla ti ifurn1ido c•n los dnrazneroli, desde Buenos Aires
al norte, y alcanza "u lllayor propagatión t'll las raíce.s, en to&gt;uel&lt;&gt;cs arenoso.&lt;&gt;
y snrltoK Dt&gt; lo contrario la forma radicíeola no pro."&gt;pera, y el daño mayor
-.e obN•rYa en loe; brotffi.
( 1)

Phylloxi::ra L'B!tratix Plachn .. ~t'gún algunos autor('S.

( ~)

l..o'l agrónomos rrgionalcs pcdr:tn indicar las varitdadcs que más n

clima &lt;le su

adaptan al

:ona particular.

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suelo

y

�-

PROl'EDIMIEXTOS DE r,1·cnA. -

116 --

Para Jo,-, pulgones subterráneos puede

adoptars~ el hisnl furo ele earbo110 empleado en la fo rma inclicada para

eom b atir la filoxera ( \"Pfüie apartado eorre.-.pondien te
o el paracliclorobenzol en un eíreulo alr ededor del
árbol. sin tocar el tronco. cubriPndolo lueg·o con tierrn .
. \ 1 ~f Pctuar1&gt;e la plantación del moute frutal. conYienP
:-.nrne1·g·ir las planta.-; en una soJu c:ión de sulfato de nicotina (fórmnla 15 ) o ele aceite miscible (fórmula 2-:1:)
si p1·0,·ienen de cultiYo-; inYadiclos poi· el pulgón negro.
Para t·ombatir Jo.-. pulgo11e&gt;. en los bl'ote.s :-.e emplearán
lo.s proceclimiPnto.~ inclicaclo,, en la pÚ!.!'ina :36 para
vo111hatir el p11lgó11 lll'l-t"l'O de lcr.; eitrn.-..

PULGON LANIGERO
Eriosoma

lrrn igcru m,

]{a us.

HccoxocnnEXTO. La:; raieillas, lo..; 11'011co.". ramas :• brote-, p L'esen tan tumore.~ o nudo.s ida eles r¡ ue
!rPneralnlPn te se hallan cubierta,., de masas aJgodono~as.
debajo ele la.-; e nale~ se hall an lmlgones que de..;pi&lt;le11
nn líqniclo de color rojo YiolÚ C"eo al ser apretarlo¡,.
\ F iguras 98 ;.· !H)).

BrnwoíA. - Se halla clifundido en toda la l{epúhlic:a. princ.:ipalmc11te en los manzai1os. pero a Yeces Pll
lo::; membrillero" y perales. Hracias a la acción clP ¡.,n
t•ne.rnig-o 11atnral A phclinus moli, lia ld .. lo.-; claiíos qut&gt;
ora.siona son insignific:ante;&lt;; o nn\o-,.
PROCEDl:\IIEXTOl'i DE LrcnA . En la.-; plantac:ionr.-;
nueYa-. ~-al efeetual' los injerto.-.. con,·irne emplear rflíees ele Yariedad{•;; l'esi.'itentes o l'efraetarias. Las Yarircladrs " D elic:io.-,a" ;.- "Xorthern Spy" son ba.stantr
rc-&gt;istente.~. pero la primera se presta nHÍ-; fácilmente
para lo.., injerto., .'· proporc:iona nn ,desarrollo más YigoFig.
99. - Tumore~
o
r oso. P or otra parte, si el ¡rnlgón Janígero llega a proaga lia:s determinada~ ·~n
cama de man.:ano p..::ir
pagarse en los órganos a t'· r eO."i de los frutales en forma
pulgón lanigcro
inteu.~a. el fruticultor deberú solicitar del }Iinisterio de
.Agricultura ( 1) el cnYÍO de Aphelinus nwli, Ilald., acompañando el pedido
f·on una muestra de rama o corteza inYaclicla por el pulgón.

(

1

•

Los

pedidos de

Aphelinus deben dirigirse al jefe de la División
la Na c16:i. Pa &lt;;eo Colón 971, Bueno.s Ai res.

Ministerio de Agricultura de

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de

Zoología

Agrícola,

�-

b1.·drsci.

111 -

importantt•

lluw.,
01a,pss"

1 mu)·

1.·1u•migo

de

l&lt;t cochinilla

aumtntadoJ

de la (Ochinilla
tnemigo import~nte
1.·1trinus ( Craw.) cochinillas
proteg1da5 (muy aumtntado)
coma de IP" c1trus Y otras

JOJ. _ As¡1idiot1rliJ9us

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blanca

tkl

oli\'•"&gt;.

�-

11 8 -

F19 . 1 0~. - .:.1. La Prospaltclla a l parasitar una cochinilla blanca del dura:nero; b. larva d~ Pro~paltella
&lt;"n el cuerpo de la cochinilla; &lt;.'. crio;;álida de Prospaltcl/a¡ d. perforación por donde sale la av1sp1ta
al abandonar el cuerpo de la cochinilla

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�-

ll!J

PERLA DE LA TIERRA
.l/ rirr1r11·odc" ril 111111.

(i

i:i ni.

H i::co:-.-o&lt; Dll¡.;:\TO. - L a" plantas pit•1·clp11 Yi~ror .'· l'll las raÍ('(", v
&lt;lb,...rrnm holita-. amarilli&gt;nta" o amarillo anaranjado. aclhi&gt;rida.-.. :1"

a.

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Ftg J03. - .l, /pobracon kó~hh·ri, Bln~-hd .. b. A./loc(lla b11a-hi, Brth~.: L s,,1tocliaki ... bagi (S&lt;.·hrtkv 1
d. Psychidosm1l"IJ auHrali!i. Blnrhd.: t.'. TNrast1~.¡11n plc11t'n!i15. Brths-: /, Phoroca.1 "·arid~i { Brth ...
¡¡. Eriopis connt'_\.I ( Germ. 1: h. Rodol1J 1:ard1nal1.~ ( Mul"'. 1 1. Corcmd&lt;1 .rn1.:orn/i_, ( Germ. 1: j. Co1.;1.:id1·
p/11/u ... citrini/J. Brth ... ; k liy¡1t•ra:r.¡1i.~ muhni. Brth~ .• 1. (,'Jij[, corus rdlc.·an01. Br•hs.; m . .\'C'dJ -"'·lnc}'1:1
nr.1. L. Lo!! 1n!llef.:h.l-t d~ la primua. ída son todos. enem1~:io~ nat•Jralcs c.h~I ~1&lt;:ho de cesto. Lo!'I dt• 1s
~..-gunda rita de:stru\.E.'n (fh·dJo'j, )' pulgone~

(·i1wo milímpt 1·0,... lli&gt; diúntl't l'O. l't1anclo mú,, que dPspidPll 11n líq11ido d ·
olor de...a!!raclahll• al '-&lt;'l' a¡11·t•tada .... t Lúmina IY. fig-nra ! l.
T1 IOLOO Í.\.
plag-a "'!&gt; halla mu.1·
(lifnnclida Pn p] \'allP de Hío :\t'~t·o.
done!&lt;• Ol'as1011a 1."'·
t 1· ag- os im ¡ &gt;&lt;lt'I n 11 tt•,
&lt;&gt;11 Jo..., YiiíPdo..;, pr1·n
1a111bit'·n sp !'IH'llt'll1 I' a ¡&gt; ll :\l t' 11 d O Z H •
lltl!'nO" .\i1·1.'" .' Eut1·&lt;' Río,,. La.; holit&lt;h
son rn l't•alidad c·q~·h in i 11 a-.. !fil&lt;' PXt!'al'll la 'ª' ia dP Ja,
l'HÍl'P-. y dett'l'lltillH!l
t&gt;I debilitami1.•ntn ti··

{'"ª"·
P1wnm1111 F:\TP"

ni: rxnr.\. - La

Lll'~-

F19
ltH ~ Onophilu.&lt; úUidei. Brth!&gt;.. 1mpor1ante enem1gn de
cochinilla" no pro1eq1c.ias· cochinilla del Drltl'l ('Och1nilla ne~ra
oll\o, pulvinaria dr loi citru~. ftC. (Muv aumentado)

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!1
1

�-

l::!O -

i11fe&lt;:l·iún l1d sue'lo por medio del bi~uH11ro el&lt;' cal'bo110 e:&gt; un pr&lt;H:eclirnil'nte&gt;
1ficaz para combatir e1;ta pla¡.rn. D l'be emplearsr &lt;&gt;:-;(e proclueto t-&gt;11 la forma
ya inclicada para combatir la filoxera de la Yid. pág-ina ... Por otra parte.
Pn las zornt.s rrg-ablrs JHH.'clP emplearsp el prol:eclimiento si¡!'uiPntP: Se
inunda el Yifiedo por :W ú :30 día.s cl11n111tl' el ill\·iprno o sl'a de-;dt• nwdia lcr.-.
rlP junio hasia nwdiado.s de ag-osto. l){'hP mantt'l1l'l'."l' el ag-na a una altura
de 20 - 30 &lt;:Pntí ml'(ro,,. reponiendo las pí-nlidas que -;p produzl:a11 JlOI' t'nlporaC'iún o filtrac:iún. l ·na wz transenrri. los los 20 a :30 días ele i11nnclal:ió11,
:-P del&gt;~ pro&lt;:rclet· al drrnajc inmrdiato y crunplPto dP Jos viiirdos tratadns
para &lt;¡ne Ja:-; l:epa-; no -,nfran 1&gt;&lt;•1·jnic:io-, poi· lo.'i Pl'rdo ... dL• la exL·rsiYa
Ji nnwclad.
( 'orno nwdio pren'11ti,·o p1wden PlllJ&gt;lrar-.l' pil''- de Yarieda11Ps ameri1·ana'&gt;, que son l'l'sistPnll''&gt; a la.-.. pieadnra.s clP nta plaga.
Por último. Ja,.; "p&lt;'rJa,.." p11PdP11 l'l'.,istir nrnd10,.. a1ios ,.,;11 1ilimentació11, y 1111a rota&lt;:iún dr l·nltinh. parn '""I' diC'az, delw l·0111prr1HIPr el
l'ltltiYo de plantns no ata l«tcln.s por Ja 1w1·Ja por un pPríoclo clp oc•ho
a iíos c:namlo mrno".
Dc•ben cultirnr,,e las zo11as ii1t'c'l·t&lt;Hla.'i aislada111C'11tr. so11ll'tie11do lo.-..
in-,trnmento-, Y rnúc¡uinaria 1wrfrola a nna limpil'za ri ... nro-.a a11((•-, 111'
1•mpl&lt;'arlos rn io.-.; l'iltelos libn's ;JP "perla". t•o11 l'l fin de r~·itar la clifn~ión
di' &lt;''ita pla¡.ra. la q11r sr c!Pbl' p11terc1.n11•ntt&gt; al auxilio inl'Oll~l'iP1itt• clel hombre_
Y.~asp tamhit'·n C t!-"a no,, blalll'&lt;h, pa¡!lna 11 :~.
Yt'·a.,e 1amhit'·n :\o('( nillo.s. pá¡rina ~:~.

OCULTO O TUCO-TUCO
('fniom.11"

bra"i/i(nsis y

('l1111Jlll}/s

111a[/rlln11ic11.,

HEc·ox&lt;H'DIJENTO. - Lo-, frn1al&lt;''- no progT&lt;'san y la.s 1·afrp, "e hallan
enmielas por rorclore'i &lt;ll' ~~ a :m l'Pntí111etr1h de Jarg'O.

Bro1,ooiA. - La primern p.... JH'&lt;'iP, q11c• rs la mayor. oenpa PI &lt;"Pllt1·0
y el norte clel paí, y la se¡.rnnda Yiw &lt;'ll la parte snr. Yiwn 1•11 g-alPrÍa.-;
~nbtc&gt;núnea-. y sólo .sal&lt;'n c]p 11oc·lw &lt;'ll bth&lt;:a dt' alin1t•nt&lt;h.
PROCFDDllE:'\'l'OS DE Ll"&lt; I!.\. Los t11c:o-t11c·o-, st' l'l'Ían Pll lo-.. c·1tlti,·os
mal cniclacl~ ~- pol:o rotuntdo.-;. La limpieza ele lo.s c·nlt i,·o.s til'nr ¡.rran
importaneia c•omo prO&lt;'C'climipnto 1rn1·a &lt;:n111batil' a lo., "otulto,". Dt&gt;-;p1tt'•'i dP
nna llm·ia, c·tiando aún el ,.;uPlo M' halla hímwdo, "&lt;' puPd&lt;'n t'nmi!!at· la·,
galrría.'i C'Oll el bis11lfnro de carbono. S e' e-m¡rnpa n11 JH'clazo dr al:.roclún
o estopa o rstirn·ol. etC' .. &lt;:011 e:-;t&lt;' produdo. para c:oloca1·lo r11 la !!illeria
a la mayo1· profnnclidacl posihlr. .\eto continuo i'&lt;' tapa la boC'a dP ln
galería &lt;:011 tierrn pa1·a imp&lt;'clir la pt'·rclicla drl !!ª" asfixiante. Otro
proerdimiento es rl &lt;'lllpleo de crb&lt;&gt;.&gt; tl&gt;xiros preparados clr a&lt;"nenlo con
la fé&gt;rmnla -lí. Ne &lt;•oloca una cneharllCla cl&lt;'l C&lt;'ho a nna clistancia rl&lt;'
:~o eentímrtros 111' la boca cl1• eacla galrría. clebi(.nclose rsparl'ir los ¡.rrano,.;
y no clejarlo.s a111onto11ad°". De...,pn(-;.; &lt;k ];) clías s1• r!'pitr Ja apli&lt;"aeión
cl&lt;'l ('Pho. En g'Pll&lt;'ral lo:-. tratamirntos clarán nwjo1·Ps n•-,ultadn-.. si 110 'e
&lt;'fectúan ai1te.-. ]pi 1'' df' ortnhrP. Y1~a ~i' tamhit'·11 página l~l.

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�R a1na de pera\ ¿e[onnada por e\ pu\gón \anigero

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�-

l:!l -

LIEBRES, RATAS DE CAMPO Y OTROS ROEDORES

lü:10:-:ocn111:::-:To. - La eorteza lle los troneo-.. y a Yl'l'l''&gt; la:- lle lai-.
n111rn.s ¡rrnc,,a.s l:namlo l·:-ta¡., -,ou bajas, .sr halla eomicla por diver,.,o,..,
animaJr.., 1·oeclorc.~: lit&gt;brps, nú"e" o rata.., de campo. etcí·tcra.
P1wcEDDlTE:\TOs DE J,L.&lt;'IL\. - El tPjido llP ;Jlamhrr C'o!ocatlo en la
partP infrrior clr Jo.., alamhraclo.... rYita la pntt·&lt;Hla dt&gt; !ch li&lt;'hl'l':i, pero e:-.t&lt;'
procNlimic&gt;nto Ps costo.,o ~. por 1·1m.-.i¡ruil'11tc. ¡rnrtll' 1•mplrar'&lt;' únieamente1•11 la:-; prqueíia" h11Prtas ." .iardi1ws. Otro,; p1·m·Nli111irnto, eomprenclr11
!a lim¡&gt;il'za ele Jo:-; cnltiYO'&gt;. la inundación dP las l:UeYa" &lt;:uamlo la confi!.ntl'ill'ÍÍm ele] tPl'l'l'llO Jo JH 1·111ita y .-.iPmprp qne ha~·a a¡.nia p11 abundancia.
la dP-.infp¡·&lt;·i{1n con PI hisnlfu1·11 dl' earhono o eon ¡•J Úl'ido .sult'nroso.
1•1 t'lllplt•o dt· Jll'l'l'O.s .'· ¡rato-.. PI 11..,0 dl' tn1111percis. la l'ilZa c1111·ant~· toclo "]
a 1-10 ~- &lt;'I 11.-.0 d&lt;' cebos té&gt;xil'o.- ( l'ti1·1111ilih ..J.(i ú -ll). Blanquro dl' los trn111·0.-.
1·on mrzda rPp&lt;'lt•ntl' fúnnnla :rn).
0

LOS ENEMIGOS NATURALES

E-.to" ,..e ¡·ompOllt&gt;ll &lt;'ll ¡rn111 pal'!&lt;' d1' in-,edo-.: 1·oll'Í&gt;]lkro-.. hi111e11Í&gt;ptt•1·os. díptero-.;, eh... qnr sP Pn&lt;·ttt&gt;ntran dil'unrlido-; en todo-. Jo.~ plantío.-..
pPro aunque limitan Jia,ta tiPrto punto la p1·ocrcat:iún tl&lt;' Jo,., l'Úccidos
y ot r a.s plagas. ,.,ah·o ('Jl raro-, L'HS&lt;h 110 01Jrn11 l'On s11l'ieir11tp Yig·or pat'"l
l'r11.,t rar la al'&lt;' itrn pernicio.-,a dl' aq ni·] lo.-..
Entre los l:Olrt1pt1•1·0.-. fi).!uran las Y:l'lllita ..., o coccin!·liclos.
dr. primrra impot·tan1· i a.
Las la r '"as ~­
ta 111 b i!·11 los aclu ltos dl'
&lt;'-.la falllilia ..,e nntrrr.
el; 1·p¡·t11mr11te de la-.
l'Ol'hinilla-. y pulg-onei-.
La-; a\"Í.spita.-. o hi1111'·
f g lüí.
Lan-a de !-irhdo devorando un pulgón
ncípteros tambirn
lll't'stan a.n1da ('011siden1hlr l'll Ja l ucha hiolúgirn l'&lt;&gt;ntra la-. plagao.,. K-.to-., l'\·olnl'ionan en -.u
1"·l ado larrnl en el interior tld in"ccto c¡nt&gt; ¡H1ra.;itan \'éa.-,e figura 102).
1~ 1. l plulinus11111li, liald., l'.s un t'.iPmplo notable dr Psle µ-rupo ele parásito-.;
•¡UP ha librado a los t·ultiyo,.. de• i1rnnza110 dl'L tl'mible pulgún lanígero rn
ea"i toda la RPpúblita. Xo e:; -..iemprp fúcil 1·ee:onol·t&gt;r Ja pre,.,l'ncia ele e~to1&gt;
1rn1·;Í,-.,ito.-,, Jl&lt;'l'O si &gt;-l' obscnan los agu.kritos circulare,-, Pll Jo.., p-.,cudos de Jo-;
cÚel'idos o en lo.-, e:m'rpos &lt;le lo:; pul~onrs, &lt;''&gt; incl icaeiún e:a:-;i conclny&lt;'ntc . le
&lt;ttH' aqw~llos han siclo paral-'it&lt;1clos y de qllt' loo himenópteros o a\·i-.;pita:&gt;
han escapado~· se p1·opagan a los C'tl&lt;'L'Pº" d&lt;' otros in-.Pl:to-., - plaga..... 1~ n
]¡¡.., l'iµ:nnt:- 100. 10]. 10:2. rn:L 10-t y 1();), H]lHl'ecen al¡rnno-.. ¡Jp lo., parfü,ito-.;
Je plaga.-. nlit.-.. (·01111111r~.
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�-

1~2

-

TambiPn exi:-.tPn clin'r,,a.~ e,.,pel·i&lt;',.., dt• ho11¡.rr-. &lt;¡111' pan1..,ita11 a la-.
cochinillas y otrns ith&lt;'cto" ( entornúgeno:i) (1 . E,.,ta,., abundan sohr1• to l1
&lt;'n las rt&gt;g-ione,., húmt&gt;1l&lt;h. y ..,¡ 110 fuera por las pnh·erizai:io1w-. con fnmr1&lt;'icla8 que impiden la p1·opagac:ión dt' t&gt;-.,to..., hongo~, la utilid&lt;lll d&lt;' "'"tº"
parásitos sería mu.'· ap i·t&gt;c:iablt&gt;. De.-;g-rni:iadamentt&gt;. las misma ..., l'OJH!ic:io1H1'i clt&gt; clima hímH•clo qm• fayorec:en Ja p1·opagación de lo-. lto11¡ro-. rnlomúi.r{'no~. tmnlúl·n son i&lt;lealr.., parn PI l'l'l'i:imiento dP la mayoría dr 111,
&lt;&gt;nfrrnH•clarl&lt;&gt;:-. llP ori!!Pn ¡·ripto!!ámit·o :· q1w rPqnien'n la apli¡·at·ión 11•·
fu ng-icidas.

TRATAMIENTO INVERNAL DE LOS FRUTALES
El inYirrno p, la l·poc:a má" indÍ!«Hla parn rl tn1tallliPnto pn(·q!'il'11
de la ma:·orfa di• l&lt;h pla!!a., qtw af1•dan a lo.., frntah•.-.,. En 1'."tl' ti"lllpt•
las plantas se hallan :-.in hoja-. :· Pnlo11¡·1•-. purtle ser aplii:atlo ,.¡ n'nH'di11
-..uf'ic:ientemt&gt;nh' f1wrfP para la tl&lt;'-.tl'nl·c:ion &lt;l&lt;' los insrcto-. -.,in qur ha!!:l
&lt;1aiio al [u·bol. En !'! Yerano. lo-. insl'dii:idas fm1rtr.., qm•111a11 .'· dp-.t1·11;·1•11
las l10jas y ¡n1rtll'n tamhi1~n matar a la planta .
.Antes de efrl't11a1· la puln'rizal'iún lk ]o,., úrbolP.-; rs lH'l'&lt;'"&lt;ll'in poclarl&lt;"
bit•n. q uitando Ja.., 1·a11Hh '-era·~ o J1111.'· atac:afla,-;. a fin dP l'{'Üuc:ir la
sn1&gt;e•1·ficie a tratars&lt;'. Por .mrdio ¡]p la pocla tainbi1'•11 ,.,l' clPIH'n &lt;'liminar
1adas las rama-, qul' aJt¡•1·an la si111('1 l'Ía .'· hnena fonna cll'l frnta 1•
debi(·mlo.-.e pr&lt;'f'l•1·ir la c¡1w 1wrmitP 1anto la hut&gt;na airl'11l·iím ~· asolro tl1•
las ramas como la fúl'il aplic:al'i&lt;'m &lt;11• l&lt;h proclul'!o-, in'-&lt;'el icida-;. En
µ-em•ral la copa ahi!'rta :• ha.ia &lt;'"la mú-. indil·&lt;Hla. ~in &lt;&gt;rnharg·o. 110 l1Plll'
prrmitirse la c&gt;xi-,h•nl'ia d!' ram1h mn:· haja:-;. la-, qlH' impi&lt;lrn la aplieaci&lt;Ín romplt-&gt;ta drl in . . PdÍ!·itla :·. por lo tanto. sc&gt; c:on,·iprtPn &lt;'ll l'oc:n:-. th•
in f'rstal'ión 1W1·111a m•11 t &lt;'.
Por otra parlt'. dt•lwn qnitarsr la.~ ('s&lt;·ama.s o C'ortt&gt;za,.., . . uPlta-.. dP Jo.,
troncos :· rama~ nrn~·ores :· Jirnpiarto,., biPn ron c&lt;'pillo,1.; d&lt;' alarnbrP.
por ,'i('l' 0-iÍOS r!'fngio,-., mu.'· hnsc·ado,., dunrn1e p] i11,·iprno por rnnc:hos in.-.ec:to-,
llO(•i\·o-...
Xo est&lt;i clP mú:-. in,..,i:-.tir sob1·p la i.mportanc:ia de dt~.~trnir por meüio
drl fneg-o el ¡H·odnl'!o cll' la po1la :· limpi&lt;'za In rná-, pronto posible. a
fin de eYitar la ntw\·11 &lt;lifn-.ión llr las pla¡ra;-;. ~i se lleja &lt;'l n'snltado ll"
la poda en el snelo :-.in t¡ut&gt;marlo o entPrrarlo. t'l efecto dP la oprt·ariún
serú c·ompletame111!• pt-&gt;rjmlicral. porqnr Pntonees. rn Yl'Z d&lt;' &lt;'liminar lo,,
principale-s fol'Os clt&gt; inf'Pstaciún, los prnlr¡re. ya qnr sr hallan retirnrlo:d&lt;' los úrbolrs antt&gt;.s dt• &lt;1ue p:-;to-., rrc·iban la pnlYerización c:on i11.~1&gt;l'!i1·illa.
Rs mil l'f&lt;'&lt;.~ mrjor llrJ cfcrtuar la poda 1111tr.~ rlc la pul1·rriwl'ÍÚ11 si 11
.w procrde &lt;11 i1111111liuto rt la dcsfl'U&lt;'&lt;'ÍÚ11 &lt;'fllllf)lrfn cl&lt;l p1·r11/udo de dio.
11

Por medio tlr la polla pueden eliminat'"S&lt;' por eomplpto Jo-. &lt;lesoYes t1 •l
bil'lw q1u111ador ~- clel bicho &lt;le cesto . •\-.imi-..mo la limpieza de la corteza
-d~tr u~·e una ¡rran cantidad de lal'\'as y c:risálida:-; clr diwt~a~ t'SJH'tit'I'1

( 1 )
ConsUltesc ''Alguno' hongos entomógeno~ comunes en la R€"pliblica Argcn1ina ', por ~I
ing(nitro agrónomo Juan B. !\hrrhionatto; Rt'vista de l.:t Fa ..:ultad de Agronomia y Veterinaria tomo Vll

1'•'9'- 571-581, 1931.

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�-

Fig.

10!&gt;.

123 -

bicho de cec;.to abi¡;orto~ durante ti innuno por pi11aros (hien~tr-vro.
hornl"D. t"t" l rn ~usca dr 1os hoentos qur leos c;r\'en eje al1m('nto

Cr'-tOS d("I

F1g . 107. -

Coch1nilla-.;

para-.;ttada~

por

hongo~

en tomógeno!'

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�-

124 -

dañinas; por ejemplo, la or11ga babosa. oruga de la. manwna y pua, orug 1t
rlcl d11razncro, etc. Los de:,oye:,; inYernales ele pulgonc8 tambirn se destrn.n'n con este procedimiento, así como los de la araiíila de los frnfalcs.
Después ele haber efectuado la ¡iocla ~ com·eniente pintar la.-; heridas.
cuando secas, con alquitrán wgetal o con albayalde. En esta fo!'ma s~
evita la infección ele las ramas por hongoo nociYos como tambit~n Ja
inYasión ele t1iwrsas especies de insectos taladros.
Otra operación inYernal e01weniente es la remoción ele la tierra alrrlledor del tronco de 10:&gt; árboles. )luchos insecto:&gt; nociYos i11\'ernan en la
tierra y hojarasca en la Yecindad del tronco ele los frutales y perecen al
ser expuestos a la acción del frío o al alcance ele los pújarrn.; inM·ctíYoro.s ~­
otros enemigos naturales.
Para su ma~·or eficacia, la:, puh·erizaeiones se efectuarán en día~
secos, de mucho sol y muy sereno.-;. El líqniclo debe secarse perfedamente
sobre las rama.s. a fin de que se adhit&gt;ra bien, y teniendo esto en cuenta, &lt;'S
fácil comprender la inrfica&lt;'ia de las pnlwrizac:iones efectuadas antes o
llespul&gt;s de una lln,·ia o cl('t';]lllt's del roC'Ío, c:uando las ramas estún mojaclat-i.
Xo solamente las ramas~· púas ele un úrbol. sino el itrbol entero drbrrú ser
empapado con el insecticida. E."&gt;to rs ele la mayor importancia. )luchas
veces Ja falla de la" pnh·erizaci01w.-; e:-; debida a nna mal entendida rronomía de lí(Jniclo. Es neersario fijar...;(' bien "i la:-; &gt;-nperficies inEeriore:-; ele ]¡1.-;
ramas baja:.;). lali .~uperiores ele la..; alta:.; han .siclo eubiertas con el insectic:ida. C'na partr. por pcqneíia que "ea. ele una rama infr.;tatla qnr 110 reciba
el insecticida es suf'ieiente para ediar a wnler el n·snltado positiYo &lt;le la
pulwrización.
En cuanto al prorlndo in.,rcti('icla que llcl.&gt;P rmplearsc. (·:&gt;te depr11dc.
11atnralrne11te. dr la pla~a o plapi.-&gt; qne sC' drsea &lt;·olllbatir. Si se tnna ele
frutalrs infc-.,tado,.; por cochinilla-;. piojo ele :'\an .Josi" o tOL'hinilla blanca,
por ej&lt;'mplo, no hay nalla mejor que lo-; aeritl'.,; lllinerales mi-;eibles o en
&lt;&gt;.mulsiones, de los cuale:-; i'ie encnC'ntran ho.'· día n1t1eha,.; mareas aereclitaclas
C'll el comercio. O bien puecle prepara1·.se Ja emnlsión uno mi~mo ,,ignienclo
las instrneciones ('speciale¡.; indicadas P n r ...,te folleto.
Para los frutales poco afectado.~ por h1" eochinillas. la &lt;1pli&lt;•aeión del
polisulf'nro de caleio o "imlfnro ele t&lt;dt·io" ps muy inllieada. I~ste producto
t's inmejorable como desinfectante p:e1wrnl para los frutales. Tiene propiedades iu~&lt;-diciclas, fnnp:irida.&lt;; )' rrprlen(p:-; ~- rs económico en su aplic:ac:ión.
Pnede obtenerse el ".'iulfuro ele ealeio" directamente de la fahriea de Ja
Defensa .Agrícola en Tigre o adqnirirlo rn el &lt;:omrrtio. 'l'ambii'·n pued&lt;'
preparars(• rste produeto .'iig-uiC'ndo las in;.,frnc&lt;·iones det11llacla;, &lt;'n la
pág·ina i:n de- rste folleto.

PLAN MI NIMO DE PULVERIZACION

Las pnlwrizaciones indicadas a c:ontinuacióu .-;011 de adapt:1eión
general para la mayoría de las zona~ frntícolas del paíx. ~- se de;.;tinan
pri11cipa]mc11tc a la extirpación de los insectos y ácaros C[UC dafian los frutales. Debido a la gran Yariación de latitud y ele clima en las di,·ersas
regiones frntícolas, es impo.sible indicar un solo plan de pulYerización
que llene las nec:~idade-; &lt;le cada nna de ellas. ~-. por c:ornüguiente, el frntiDigitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�1!!5 -

culto!' debe altNar, agregar o suprimir la.~ aplicacion&lt;'s de in.-.E'cticidas o
fungicida~ indicada:,,, de• acnc&gt;r do con la.-. condicione~ e-,pc•ciaJc.".-, ele :m zona.
L o:; tratamiento;, e6peciales para la.s cliYer,,a.&lt;; plaga,, tle 101&gt; frnta]e¡., :-.e
ha llan detallado.-. en las páginas &lt;JU&lt;' anteee&lt;len.

'PLAN MINIMO DE PULVERIZACION PARA EL DURAZNERO , CIRUELO,
CEREZO Y OTROS FRUTALES DE CAROZO

Jnst•i·ti•·itl:\s

C'u:rnclo «nmil'nz&lt;rn a hin

('&lt;whinill:h, :'traros

1•:n111lsiún '11• aefit1• mi1wral , :u·eitt• miscihlr, polisulfuro 11t• ¡·akio (').
1 ( l•'{¡rmulas :!:!, :!4 ~· !l)

eharst\ las yt•1l\:1s

II

Cuarnln 1·onii1·n1..111 a d~:&lt; ·
pn•ntl1•rs(' h" rl'siduos
rle las florrs

Hahosita, hi!"lio qt1&lt;·1n:1 · l'oltsu lfuro &lt;lr rah-io :nsi•
dor, pul~Í&gt;11
nit·al ron ni,.otina (').
( 1•'6nnula :!&lt;;)

lll

Quint'l' a YPint.. c1ía'
&lt;h•s¡n1és &lt;11' la puh·Pri ·
z:u·ii'111 anterior

Baliosita.
mador

fV

y¡

YII

hi&lt;"ho

que- l'ulisulfuro ,¡,. c·1leio arsr·
ni1·al ('), ('). (Fúrmu
la ::!7)

Dur:rnt~

la prim&lt;'rn quin· Oruga dl'I 1lura1.11l'ro &lt;·o· 1t·:111ulsitin el&lt;' arcite minrral
""na ill' Ol'ttthn•
&lt;"hinillas, Út·:t1"'''·
1 ni1·otinada 1·011 ral. (Fúr
llllll:t 31)

\·rintr días drspuñs ¡¡,. Om¡ra d1'l 1luraz11 ·ru. ""
la t"U:trta puh·rriza,.itm
1·hiuillas

Emulsii'on 111· :H·Pitc minernl
11i1·otinaila \"Oll t'.:11. ( P1'n
mula :n)

\. 11w!liados rl P 1li1"il'111hn• Oruga 1lt•I ilurazn••ro. 1«•
.-hinillas

l·:111ulsi1ín 111' ar .·itr mi11 rnl
&lt;«&gt;11 c·al. (Fc'mnula :l:!) .

\·einlp clíns &lt;l.'~p111&gt;s ti,• Oruga il &lt;'l dur:1z11 .. 1·0
la ~1·xta l'uh·pri1.a&lt;·ii'&gt;11

Emulsiúu (ll ac·(•itL' 1ninpral
1

.-011 .-al. ( l"Í&gt;rmula :l:!).

Las pnl,·prizacionrs 1\'. Y. Yl ~ YTI no se aplieal'án t&gt;n los frntaiL'"
&lt;¡ne'-&lt;' hallen libre&gt;-; ele la "oru¡.ra cll'l duraznero".
J&gt;arn hh YariecladP-; c1r c1nraz1wro-.. tarclío.s atacadas por la "orn¡ra
del clnrnrnrl'o" serú t·OnYPlliPtllr ap li('ar nna. y posiblemente dos pnh·cl'izaciones M1plPm rntm·ia-.. dPsp111~" ¡jp pfpc·tuatla la YTT. eon :20 días de inte1·Yalo y con la l'únnnla indieada para Ja YII.
( 1)
Para la pulvt-ri:ac1ón dr- variedades japont"ª" de ciruelos (Abundancia. Remolacha o Satsuma"'
)" varitdadcs de dura::neros. de- hoja"' muy delicadas. dt-be -.ub!&gt;títuir!'&gt;t el polisulfuro de calcio indii:ad..&gt;
en la fórmula por el poli.sulfuro dt' calcio autohcrvido (fórmul a 11).

(:)

Cuando hay una invasión de 'torqut"·· dchc emplearse el polisulíuro de calcio (fórmula 91

y sí hay '"arañita morena"' ... e emplear,\ d pol i.'&gt;ulíuro de ca lcio con a:ufrc (fórmula 10).
(!'1 )En los írutale" invadido" por la "oruªa dd dura:ntro"' debe substituirse rl polísuHuro d.;:
&lt;.alcio arsrnical

por rl

ar .. en1ato de

plomo nicotinado

(íórmula

29)

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�-

PLAN MINIMO DE

12 li -

PULVERIZACION PARA EL MANZANO.
MEMBRILLO

Y

1n .. t•t·ti&lt;·i&lt;l:ts

l

&lt;1uanrlo 1·11111t&lt;•nza11 a lti11

('or·ltinil!a,, [11·:11-.", J''Í· Emubibn rle :HTi!t&gt; mine·
a.·l'ÍÍI' mi~t·ibk•

ral,

o po·

Ji,ulfuro d,• eal.-io (').
( Pí1rn1uJn, :.?:.?, :.?-! ú 9)

ll

&lt;'uando

lt;iy;i

1·aído

la

Oruga tlt&gt;l rna11z:1n11, l'"Í

mayoría d .· los pl'tallls

lJ l

\'i•i11t1•

a

t rl'inta

liclo

dia,;

Oru1;ra !11•! 111a11zano, Jl'Í .\rsi•niato rlP plo1110 ('), ('').

dPs¡n1(•, 1!1• la ea íLla rl-'
Jo, pMalos

!\'

.\ r"•11iato 1]1• plomo ('), ('').
e l·'c'1rnrnla 1)

licio, t•111·ltnillas, balto
,ita

!lo, llll''''' a dos ~- me· Oruga tl1·l 111anza110, l"Í
licio
dio d1·spuí•s tll' 1·aí1Jo,

(

~'c'tr111ula

1)

.\rs •ni:i.tn &lt;ll' plomo
( rc'mnula 1)

(').

los pc'·talos

En \'t'Z &lt;l&lt;' t'lll)llt•a1· t•l aJ'»f'niato dr plo1110 put•dp 111 ilizal'.-.p
Parí-. o f'l ar:-.t•niato di' takio. Yr'•a.-,p f'úr1Hula-, -l ~· .i.
, 11

Empl(a ... r

t~)

Emplta-se la f'n1ubi6n de aceite mineral ('Cura

rl

caldo

bordt1e~

ar ... tnical

t fónr..ula

33

~·

fmtit.I

~arna,

n1cot1nt1da rn

ltls pC"rall';S cuando hay

in\ ª"Ión df: trip!-i (fórmula
Emplca~c

(:1 }

PLAN

31 sin la cal apagada).
.1n.en1ato Je plomo nicotinado (Fórmula

~av

),

\·en le Lle

PI

MINIMO

DE

ll

!oi

PULVERIZACION

hay psilidos . .11;aros

PARA

LOS

o

cochinilla;.

CITRUS

J&gt;lnga ... a romhntir

hpo1·n do 1mlvrri11u·16n

I

~9 t

l'uanrlo &lt;':tl' la 111it:11l d•' Trip.,, Úl'aros
las flor .·s

l'olisulfurn ti" l'alcio uicotinaclo ("). (Fórmula 26)

1 I llll&gt;s rll' no- C'ot'l1inillas, 1110'"ª hla11· Emulsir'&gt;n tlt• :i.ccite mined1•mhrr, l'Uamlo la frural ('). (Frírmula
ta knga un cli:'nnl'trn

1&gt;urantr

2n

:! 1 ~

&lt;le

"

ntímrtro.;, o'

111:'1s

11 I

En 111arzo o ahril

('ol'hi11ilJa,,

mosl':t Emulsií111

(

1

l

2

&gt;

51 hay cochinilla

Puede
melanosis.
(

emplear.,e-

ro¡a

australiana

el caldo

debe emplearse la emulsión

bordeles y

aceite mineral

'1C' ar~itC' mine·

ral ('). (r'ómrnl:i. ~2)

hl:inra

(Fórmula

por ciento.

al 4

37)

cuando

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hay

invasión

de

�-

127 --

En lcr.; eultiYo..., mu~- inrnlli&lt;lo:-. por cothinilla.... o en la:-. planta.:1onl'"'1ll(' han l'l't'ibido tratamien tos eon ... alrs cú pr ica-,, l'OnYiPne apliear nna
¡mln•rizaeiím snplE&gt;mrntaria dnra11IP la primera quineE&gt;na di'! rnei;; dl"
dil'if'111hre eo11 la (•mtd:-.iún de aecitc mint&gt;ral (f'úrmula ~~).

PLAN

MINIMO

DE

PULVERIZACION

Plaga~

.\ntPs ch• iniriarsl' Ja \-e
g~tación

I I

a C"omhatir

Erinosis, •·•whinillas

primawral

( 'uanilo los hrotl•s nu" Pu lgón, l'"·:trab:ijo
YOs adquiPr:tn un l:ng11
d .. ] .j 1·&lt;'111 ínidros

11 r

( u:tndo :1parcl:l'11 las in· Esearabajo,
flon's&lt;·&lt;·ncias.
gorgojo

lV

t

'uan1lo &lt;'al'n las inllo· Oruguita,
t't'~l·t·n(·Ías

PARA

LA

VID

Jn-.;ectiddas

Pnlisulfurn el,• 1·akio (').
(Fórmula !l)
_\rscniatn &lt;le piorno nfrntinaclo (·). (F6rn1ula :!!I)

mulitn,, raldo hord elf?8 arsl'ni&lt;•al.
(Pórrnula 3:{)

l's&lt;·arahajn~

C'ahlo l1nnl Pl&lt;~s a1·seni&lt;•al.
( Flmnula 3:1)

l'11PdP . . 11b,.,Ltuir. . &lt;' ,.¡ al'..,l'lliato d1• plomo &lt;'11 la ... fúr1111ila:-. antE&gt;-; ilHlil'ada . . po r ar-,PniHt&lt;&gt; tlP ta ltio o YPnlr 1k Parí:-..

( 1}

Puede omitirse 01a puhcri:a\:ión en Jo.,. viñedos libres de cnno:-1s y CO\:h inillas.

(~)

Si hay perono!'pora. mildiu o black - rot

debe empicarse ti caldo bordelés n icotinado (fórmula 36)~

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�-

1~ 8

-

FORMULAS Y PREPARACION DE INSECTICIDAS
INSECTICIDAS PARA LA DESTRUCCION DE INSECTOS

MASTICADOREi&lt;

SALES ARSENICALES
~\ns1; :-:1.\ To DE l'LO~lo. El arspni ato &lt;lP plomo p.., un poh·o hlane0.
liYiano :· mu,\· fino, qtH' poeo H J&gt;Ol'O rrPm plazarú PI uso 1lel Yrnl&lt;• dl'
l'al'Ís. J) pbido a :m JH''iO 1iYiano. 1-1r mantiene mn,\· bien &lt;'ll susppn-;iírn
{'ll &lt;&gt;l ag-11;1.
Es mn,\· allhl'sin&gt; : )Hll'lh' apfü·at·w sobre t&gt;l J'olla.il' rnú.'
tiPrno sin pPligrn alµ-uno.
El arsrniato de plomo 1h• b11Prn1 ¡·alillad 1ll'hl' &lt;·ontrnPr no llll'IHh 1kl
~ ;) re dl' úxido arsrnio.-,o :· no mús dr ª.i ', tl&lt;' rste úxiclo :solnh!P en
agua. En c·aso de 110 rstar ;,pg·11r·o dr la bonrla tl del ar.'irn iato qur ,_,.
ha eomprllllo. Ps 111t•11l':-.1t•1· a¡.!TPg'ill' ii.rnal Jll'so lll' l'&lt;tl YiY&lt;J pan1 1w11tral izar
&lt;&gt;I Pxc·rso dt• úxi1lo Ht'st•nio..;o :-olnhl1•.

Fórmula 1 (al 5 por mil)
\r~C"11i:1t 11

.\gu:1

d 1• plo111n

(&lt;•11 pnln1 )

••

gr:11111"
J1·o litros

,j(l(I

Fórmula reducida
] ~~ c·Ut·h:tra1b-...
]11 litrM

,\gua

Prcp11rr1l'irí11. - !'-;¡&gt; prt&gt;para primPt'Hmente una pa.sta t'Oll rl poho.
ag-regamlo poto a JHll'º rl rP,.,to d1•l aµ:na hasta 1·ompletar c•l Yolmnr11
total.
Existl' !Hmbit'·n a r s1•niato dr plomo en pa.-.t;r, prro &lt;'' 111(1s rsea~o
~n plaza: :-.i sr u:-.arn 1•11 p-.,ta forma spr·ú llPCP'&gt;a r io rrnph'ar llohlt&gt; l'ilntidwl
-c.le la in clit·ada parn PI a1·,p11iato lll' plomo rn poho.
F órmula 2 (al 6 por mil)
Ars1•11into

,¡,.

¡ilon10

( &lt;'ll

poln1)

H(l(I ~J':llHO"i

1 nn Iitru'

:\gun

PI'( / )llrrtl'i&lt;Ín . -

l ¡rnal a la ant1•1·inr.
Fórmula 3 (al ·11 2 por mil)

(a)
.\1·sp11iat11 !l,, sorlio ( t\.) %) .......... . . . . . . .. ... .
_\ ¡·l'tatu &lt;le rlomo ( tiO % cll' úxi1lo ) ...... . . . .. . .

~~ .;

!{ramos

6~.;

gramo'

(h)
.\ rqpniato nt' sodio (ll.i %) .................... ... .
Xitrnto 1lt• plomo ( fü\ % cll' fo ido) . • . . . . . . . . . . . . .

'.?'.?:) gramos
510
&gt;

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�1

10

..,

1Z

•

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12(1 -

l'n p11r11rión. - l. :-it• tli;;uelYe el ar-Pniato 1le -,odio rn rinco litr0,..
&lt;1P ;.igna talientP. empleúndo,p nn recipicnti&gt; d!' madl•ra.

·"&lt;'

•&gt; En otro re&lt;'ipirntt• que rontenga ri1wo litro;; 1lr a¡.rna c·alit'nf,•
clixtwhe Pl acp1flto o PI nitrato dp plomo.

:~. - YifrtPnsp lent1111u•ntP 3 1 1 litros de.&gt; la ,.,oluciún dt• act&gt;lato o nilrnlo
&lt;le plomo rn Ja tSolueiún di&gt; a rsrniato ele soclio. 1·r1110\·ienclo biP11 la mezt!a
&lt;lurn11h&gt; la ope1·aeitrn.

-L - :-\p hace un rn-&lt;ayo eon pap1•l ;;N·antl' blaneo. pn•\ ia11H'tlte
Hw.iado Pn nna '-Olncit&gt;11 &gt;-Hfnrada ele ioclm·o &lt;lt&gt; potil-..io..'· "l'l'ado. ~i ha_,.
snl'icit&gt;ntt&gt; plomo en la nwzrla. el papPI al rnojar.-..t&gt; tonrn1·ú nn rolor
amarillo. R11 ra,.o ele (Jlll' no tomara e;;tr t•olo1·. -.(' df'hr ¡¡g1·rg-at· mi'h ,,ol11l'il111
e.le.&gt; acetato o 11itrato ¡](' plomo hasta q11t&gt; '&gt;l' obten).!'&lt;1 el to lm &lt;k-;p¡¡&lt;Jo ni
ef'edm11· 1111 1111PYO pn.~a~·o. (1)
.í. - D (.je:-,e a.'-enta r ~- hu')!º tít·e:-;p &lt;&gt;I 1íq u iclo. El Jll'Pt·ipitado '-l'l'Ú
PI Hl'M'niato rlP plomo Plt ¡·anticlall ;;nfi¡·i¡•ntt&gt; para hac·pr 100 litro, ¡\,·
Íll'&gt;Pl'iil•ida.
i\1:sr::-\TATO l•E PLO~IO EXL&gt;l'LZADO.

Fórmula 3a
.\ r"·ni:ito rh• plon10 1'11 p11h·n
1 illl 1itro'

.\gua

.\nsEXL\TO DE &lt;'Al.&lt; 10. E;;te prndul'lo p.., PI n1Pjo1· -,uh-.tituto dl•I ar-..,•.
niato d¡' plomo ~- p11C'dr ¡•mplPiH'"P Pn Jo.., frntal&lt;&gt;s 1ll' hoja" n,,.,i,tl'llll'' a 'ª"
~¡nl'HHHlnra;; a1·st&gt;11iealP'-: manzano. ¡H•1·al. \'id. Plt .. pE'1·0 1111lll'il &lt;'11 l&lt; &lt;llll'HZlll'l'O'-. (•pJ'('ZO.-;, (•iJ'llPio.... 11 otro-, frutal¡&gt;.-, di' ('¡]]'()Zfl.

Fónnula 4 (al 21/2 por mil)
.\rsl'niato 111• 1·al&lt;-io
.\¡.:ua

.

~:;11

gra1110'

1 kilo¡.:r:1mo

&lt;'al Yirn
. • . ....

11111

l itro-

l'r1¡H11·11ció11. - ~t· Jlf't•pa1·a prillll'l'Hllll'lllt• una pa;;ta e1·pmONt &lt;·011 el
;1rsl'1tia10 dP ral¡·io. a).!'r&lt;'µ-ando pot·o a JlOl'O la lPt·hada 11&lt;&gt; &lt;·al q tH' ..,p prl'JHlrn
lll'l'\·iamp nt&lt;' ron la cal ~· los 100 lit1·os 1lr H).!'tHl.
\'1-:1Hn: DE PAHÍ:-:.
Ri \ºPl'(lt• dp Parí-... ¡·onoeido 1·011 i&lt;h nomb1·p, tl1•
••,·prdr dl' l'rania'' ·" ''n•nlP dr ~l'hwrinf11rth''. &lt;';; uu polYo er ii,talino
Jino. alg-o ¡&gt;t',.,ado. dP nn ¡·olor \'Pnll' cla 1·0. .¡111• "!' t·ompo1w el\' lo-; Út·ido."
fü'Í•t i¡·o. a1·,.,p11ioso ~ úxi&lt;lo d1• t·nhre. Por m11eho-, aiio;; el Yer&lt;le de Parí:- ha
pr1•domi11ado Pll 'u 11"0 l'lltn• lo" in-;Pdicida-. al'"l' llil'alE'..,. pero dt&gt;bido a i-.11
Hl'rit111 ¡·(111-t il'a -;oht&lt;' l.i" hoja.., de la nrn: ol'Ía dn lo.., frnt ,11 •s : planta.., 1:
fol lajp d¡•lieado, lrn -,ido .,111&gt;-1it11ído l'll p,.,(&lt;h liltimn- aiio... por PI a1".-,1·
11iato dr plomo.

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130 -

Debitlo al C'len1do p(':-.o &lt;'i'lpeeít'ico ele este producto, lo:-. aparato;-; pulYerizadore.-. deben e:-.tar pro,·i ... to:; de a¡ritadon•.-. p11\&gt;1·gico....
Et wrcle de Parí-. de bnena c·alielad elebr tPner no nwno:-. dt' :&gt;O r( de
óxido ar:;enio"o y 110 mú-. &lt;le :3 1 :.! ', del mismo óxido soluble en agua.
Debido a la pre;-;encia &lt;kl óxido arM'n Íoso ~oluble. ~ ne('e-.ario agregar doble
('l:lntiela(l de cal YÍ\'a para neutralizarlo y e\·itar la q uema del follaje.
El wrcle tle Parí.-. no dehP mez('lar:-.p ('011 lo-.. poli-..ulfnros ele calcio. pero
p necle ('Ombinar"&lt;' con Pl ealdo hordel\&gt;-, cuando -.e &lt;lC':-.Pt' apr on'('har lo,;
efpeto:-- f nn¡.dc·i&lt;la.s e in.-.pe1 ieielas el'edna111lo una hOla pnlwr ización.
Xnnea debe emplear-.p el \'Prde ele Parí:-- en Jo,..; dn r azn erOl:i. ciruelos y
otro:-. fruta le-, de ta rozo. ni tampoco ele he mezc: la r-.p con poi i.-..ulfuro el&lt;' ealcio.
F órmula 5 (al 11;2 por mil)
\'l'l'1L; tk Parí,

... . .. . ....... .. .................. .

1.jO gramos

:wo

&gt;
100 litros

(':ti \·ha . . . . . . . . . . . . .... ·. . . . . . . . . . . . . . . ....... .
.\gua .............. . .......................... . ... .

J&gt;n /Hf/'(/('iÚ11.

('orno

-

APLICACION

EN

la ant!'l'ÍOL'.

SECO

DE

LAS

SALES

ARSENICALES

POR MEDIO DE ESPOLVOREADOS

La \'\ 11ta.ia printi¡rnl que JW&lt;'N'llta la aplit·al'ión en :-.€'eo de los inseetieiclas, «On1'i-.IC' &lt;'11 la r apidPz c-011 &lt;¡lit' s&lt;' le.-; p1l!'d&lt;' apliem'. (Re ¡rnf'dE' espolYor·rar un eulti,·o rn una quinta parle del tip.¡np0t que m•c·f':--itaría la aplieal'ÍÓn del in,..,Pt!ieida en :-.11-.pE'n...,iún rn a¡rna ) . El ahorro &lt;le per-.,onal y la
economía ('11 PI c·o-.to ini(·ial de Jo:-. aparato-, pnh·E'rizaclor('s. Sin embargo,
:-.e cleb&lt;' tenrr Pll (·nenia qlll' el E':-;¡iolnll'eado de• las plantas tocla\'ÍH está en
"n ¡H'ríodo experimental )" rn la ma)·oría dt&gt; Jo-; en;,;ayos no ha dado los
l'&lt;',.,nltado.-, qut• ·"&lt;' han obtrniclo ha,.,la la feeha eon las pulverizac:iones
líqnicla'"'. ~\ t1e111ú-.. la atlhrrentia ¡]p rsto:-. produc:to.., rn poh·o :-.obre la.s
hoja., ~· otras parte...; de la planta p:-; mny inl't•rior al (1ue t ienl'n euando
,..,e I&lt;•-; incorpora t·on a¡nia. Otro i1won,·eniE&gt;11tC' tlt&gt; los in:-.l'tticida.s en poho
c.-.. rl ele r-,tar Jirnita(la :-.u aplic:ac:iún a las hol'a-. de la maiiana, ante:; de que
-.e haya -.,etaclo el rocío ;-;obre la-.. planta:-.. mientnh qne c·on la forma líquida
¡nwde pnlw1·izal'N' t1urantr todo el día.
1111.,., :&gt;ig-n i(•tltes fúrmulas :-.on indil·adas para eomhatir alguna-, orugas
O i&gt;-OC:¡b:
1

F órmula 6
J .i

.\ rseniato &lt;le plomo .................... . . . . .... .
Cal apngnda en polrn ..................... . .... .

a

~O

100

kilos
l&gt;

F órmula 7
.\rsC&gt;niato &lt;ll' t:i ltio
&lt;'al apagalla en poho .....•..........•. .. .......

10 a 1:; k ilos
1110 l&gt;

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131 -

Fórmula 8
10 a J 3 kilos

°Vl'Tdc ele París

C'al apagada rn pohn .......................... .

100

&gt;

El empleo 11e harina para haeer la;-, lllPzclas ai-:-enit·al1•s, tiene el inconYPnirnte de formar engrudo en ciertas rei.riones húmedas y obstruye la
malla de la;-, bolsa;-, con &lt;Jll&lt;' ¡..;p espolYorra el insecticida. Por otra parte,
t&gt;l r.111pleo ele la cal apag-ada 1wutraliza lcJc-&gt; úxitlos arsenicales que se tlii-;uelY&lt;'ll en el rocío y así i"iC PYita qurnrnr la.s hojas.
Es de ,,nma impot"tanl'ia la rCLlm·1:iú11 a poh-o finísimo tanto de la
'ªl arsrnical &lt;·orno dt&gt; la ¡·al apa¡.rncla ~- rpH' ambOi"i proclncto.-; :,e encuentren
í11timame11t&lt;&gt; rnez¡·Jaclo;--..
Todas l11s salp.-., ari"iPllÍl·alrs son YC'tH'llOs poclero-,ísimos ~-. por eom;!guiente. se d1•lw11 µ-nardat· r11 un ;--.itin apropiado y adoptar to¡la-. las
nwdidas ¡le prt&gt;1·;nwiú11 para p\·itar ae1:idt&gt;11t1~.

INSECTICIDAS

PARA

LA

CHUPADORES
PRO DUC TO S

DESTRUCCION
Y

DE

INSECTOS

ROEDORES

CON

AZUFRE

PoL1:-;1·L1·THOs DE &lt;"AL\'IO o )JEZ1 L.\ st u·oc.í.r,i·11· \.
Es uno de los
pro&lt;l u dos 111i't:-, illllicaclo.s para el tratamiento pre,·entivo de l o.s frutales,
pue:; aclem ií.-, dr st't' insPdi&lt;·ida efieaz parn la drstructión ele in..sP&lt;:to-;
JH'r¡ueñ&lt;», y úeal'Os de ClH'l"JHl'.'i blando.". PS un rxcelentc preYentiYo para
eie.rta,., enfermedades eriptOf!Úmieas eomo p[ "torqne ". etcétera.
Puecle adqufrir;--.e este producto directa.mente de la fúbrica de insecticidas ele la D irc1:1:ión de ~anidad Yeg&lt;'tal, situada &lt;'n Tigre, tlontle ,.,e
n•1H le el poli;-,rdfnro de l'Hl¡·io a im precio ~nrnament1• barato, o prepararlo
uno 111i-,mo. ¡-,ii.rnien&lt;lo la:-. instrnl'eionrs qnr ;--.ignen:

F ór mula 9 (conce ntr ado )
&lt;"ni Yi\·a (ilt· prilllera t·:ditl:ld) ..................... .
.\zufrp &lt;'11 poh·o o flor 111' azufre ... . ............... .
.\gua duh· ' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ....... . .

11 kilos

.,._,,

»

1110 litros

P1·( parncirí11. - l '-' E:-. neee.... ario c[i,..poner tle dns reei pientes cuya capa(' ida el sea ele l:.W litro.., por Jo menos, uno de Jo.-; cuales ,..enirá para efectuar
la &lt;:ombinaeión y el otro &lt;:orno depósito dP agua hien·icll(lO.
2'' ..\pag-ar la cal lentamente con ag-na hin-ien&lt;lo (20 a 40 li tro,;), ?
ag-rt&gt;gar al mi;-;mo tiempo los 22 ki logramos tle azufre. rc\Olviendo continuamente la mezl'la y a¡negando agua :-,ufieicnte, para m antener siempre la
mezcla al estado de una pa:-.ta cre.mosa.
:JQ Cuanclo la cal r~tr. apagada. se ag r rga agu a hin·iendo hasta com-

plrtar Pl rnlnnwn de 100

litro~.

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13:! -

-1'-' Se hatr hPn il' l'1&gt;ta mezcla en•~l'¡!itaml'nte pOL' e-.patio 1h• una hora.
reYOIYiénclola "il'mpr('. ;.obre todo dun1ntr PI primer her\'01'. ~· a¡rregall(lo
ag-ua hirYien1lo de wz rn cuanrlo. l'OH el ohj&lt;'to dr 111a11te11rr l'I rnlnmrn de
100 litrns. qne disn1i1n1yr por la e\·apm·¡¡&lt;'ión .

.í'.. Despui'~ dl' una ltorn dr ebulli1·iún de la meztla. :-.&lt;' la 1·rtira &lt;lel
fuei.ro ~·.-,e la ha&lt;'&lt;' ¡rn:-;a1· a otro recipiPnl&lt;' por 1111 tamiz tu.nis malla:- -..ean
dp 11110 a &lt;lo... 111ilímt'tro.'&gt;.
G'-' E.-,ta prepal'ac·iún e" concenlra&lt;la. ~· ante" 1ll' 11 . . al' ...1' delwrii &gt;-er
dilníL1&lt;1. ag'r&lt;'!!ÚtHlo...e a (·acla litl'o 11P :-,olu1·iún. rnatro lit rn.... dP a¡rua fría.

ADVERTENCIAS

La tal Y1n1 dPhl' :--Pr 1lP la n1pjor 1·aliclad.
Dehrrú Pn1plPa1·-..1· azul'rt&gt; 1'n poho lo .mii,.. fino po ... ihJ...
Tanto lo:- n·1·ipiPnlp..., que "e u-..1•11 pan1 la p1·ppal'al'iún 1·on)o Jo,, aparat11'
¡111h·erizadorP:--. 110 d~·hc&gt;n s!'r de 1·ohn&gt;.
La p1·peipi1fH·iún d1• la 111Pz('la 110 t ipn1• ntlor alguno l'OlllO i1hP!'liticla
.' d!'IJP tratan-1• di' Pli111inarla.

Lo. . rel'ipit'nk:-- dPhC'n !'-..!al' en ;.itio p1·oil'µ·iclo 11el Yi1•11to pal'il ª"t').!lll'&lt;ll'
1111 1·alo1· 1·011sta11tp dtu·antp la Plrnlli1·iú11.
La :-,0Ju1:iún to1narii 1111 l'Olol' \'1noso.
la tolorn!'ÍÚn amarilla dt•I azufre.

110

q111·dau1lo ,·e-.tii.rio alguno &lt;le

La mezl'la "11'lfol'Úll'in1 e.s llH'.ior 1·11a11clo 1-C' 11-.a l'I 1111.-.,1110 día cll•
i,;tt Jll'C'paral'iú11. pp1·0 ¡n1Pd&lt;' c·on&gt;i!'rnu·sc• hi&lt;'n. -.iPmp1·e que Jo, l'&lt;'l'ipiPnt•'·'
t¡Jlt' la c·ontl'll¡!&lt;lll t•-.,t•'·n hPr111l·til'a111&lt;'nll' 1·1•1Taclo,, o SI' aµTt'µ·111• al líquid"
1111a dl'lg'arla eapa dt• al·Pit&lt;' mint&gt;ra l.
Tambii'·n '" 1•nc·111•11t1·a la mrz1·la .... nlfo!'Úleiea &lt;'11 l'I eo1 np1·eio pn forma
de' poh·o. E.• ta dPhP ..,p1· p1·ppanula t·on il!!lla hirYienrlo. ha-..tando cinc 1
minutos para oht1•111•1· la disolul'iÍl11 coH1pl!'la (l&lt;'l polni. Para :-,11 11w.n1r
•·fieaeia clrb!' &lt;"111plc•ar-.c' !''-IP produl'!o a nizún di• l'trnlro a c·i11eo kilo.., d1•
pedro por l'Hcla 100 litro.-; el!' aµua.
Para nw.nir adl1t•rP11t·ia. &lt;1Ph1• aµTl'J.!al's&lt;' engrudo 11 1·11zú11 tlt• 110.-;
kilo ... 1h• harina por ea&lt;la 100 litro-.. de inspdieida rlilnído. El l'll¡!l'Udo
};(' Jll'&lt;'para a¡rt·e¡!a1Hlo harina. p1·e,·ia11w11tt• dhl!'í1la en HJ.!llil fría. a tinc·n
litros de aµ-ua hin·i!'ndo. Dcb1• tPn!'l',P 1•11 l'Ut'11ta &lt;¡lit' lo.-. !'in1·0 litro,, 1! ·
:1µ"1111 c&gt;mplca!lo.-.. Pll la prcparaeiún dc•I &lt;'lll!l'lldo. forman partc• int&lt;'¡.!l'ant,'
&lt;11'1 \'OlmnC'11 total dPl Ílht'Ctil'ida clilnítlo. L'll Ja, l'úrmitlai,; i11dieaila.-...

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�-

EMPLEO

DEL

l :J3 -

HIDROMETRO

BAUME

PARA

DETERMINAR

LA DILUCION DEL POLISULI'URO CONCENTRADO

Poi' mr&lt;lio dP nn i11-.,trm1H'11to l'lotaclor llamado hid1·{mwtro Baumé
pnedr conocerse la g-raduación o t·oncrntración exacta clel polisnlfuro
que "&lt;' Jll'f'Jrnra o "iP tompra. Dr acundo «On Ja graduación. &lt;111&lt;&gt; sc&gt; obtir1w
IPyeml o i&gt;I 11úme1·0 en el hidrómrtro qnr queda al niwl df' Ja soluciún
qne se mide. se agl'e¡.r a agua rn la tanticla&lt;l o 111·oportión qtw indita Ja
tabla siguiente:
PARA

J)fJ.f"('J()\;

f;ra&lt;111:\ción
t¡llP

ma.rcn

poli..,.ulfuro
~raf)o...,

--

...

l'll

--

100 LITROH n¡.;

---- -

t-'rutalt· .. ..,¡11 hojn ~

Fr111al1

('ltfl

J~H l•:f'Tl&lt;' l

1·1·1.u.;iuz" 1os

¡:-.;\,..lt:S .\I,

l't"I,\ l:Hll..\f 111;..;

hoja"'

Fr11tal1·-.

t'Oll

raroz••

ll .\

l-,!-&gt;T l\'AI ,

('i11·11:-.

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Fórmula

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nH•ztla e¡., ele mucha eficacoehinillas e11 e.-.;tado Ja n ·al.

10

Polisulfnrn &lt;11· nill'in (:!4 · ;!.; i!aun1t·)
('ola Pll poh-o . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . .. . ... .
.\ zufrr 1•11 poh-o o flor &lt;ll' a~uf1-.• ... . ........ .
A¡rna para 1·nmpll'tar
........... .

.¡ litros
1ti gramos
11¡.~ kilos
1no litros

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134 -

Preparación. - :-;p c1i.snPln• la &lt;:ola en tn's litl'os de a¡.rua &lt;'aliente
con esta solución M' pr&lt;'para una pasta con PI azufre. TJllPg'O 1;e completan Jo¡.; 100 litros ton !la litros c1c' agua !'ría y los tnatro li tro- de
polisulfnro c1e cakio. :-;e llehp emplt'at· e.;,ta 1'úrn1nla Pn p] 11ía c1e su
prepara&lt;:ión.
~

P0Lr~1 ·r.1·THO DE

e'.\ Le 10

ArTo

r 11:1n lllú.

Fórmula 11
Cal ,.i,·a de prinwra c·ali1la1l . . . . . . . . . . . . . ...... .
Azufre &lt;'11 poh-o o flor rh• azufn• . . . . . . . . . . . . . . .. .
Agua ................. . .......... . ......... . ...... .

•• kl) &lt;h

PrqH1r11ciú11. - Yii'·l'ta-.p un poto ele ag-na l'l'Ía :-.ohl'P la &lt;:al para
q ne romiente a a pa!!a J':-.P. _\µ-1·1~¡.rtH"'e poco a pOl·O azufre :· rem nérnsr
continuamente la n1t•ztla añadirrnlo airna fría c'n la tantidacl ..,nficiente
para mantr1H.'r el e.stac1o de mPzc·la tremo.~a. ¡wro no tanto qne ahogue
la cal. .Apagada &lt;'.~ta última (:J a 1;) minutos) , ag-1·(•¡.rn&lt;'..,c&gt; agua fríH
~nfieie11!&lt;' para eomplc&gt;tar &lt;'l yo1nnwn ele 100 litl'O"-.
Pned&lt;' Pmpl&lt;'aJ'.st' la cola líqnicla o la cola tomún c1P c·al'pintero en
Yez d(' la &lt;'Ola pn poh·o, debi1~1Hlo.sr emplear ~O !!l'alllch c1PI líquido o
15 gramos ele la eola 1·omí111. ¡rnra rermp1azat· ]ci- 10 irranHi-. 11&lt;' co)a
en poh-o inclicaclo.., l'll la fürmnla.
~\zcnm :\WJABLE.

Fórmula 12, con cola
('ola ( dP rarpintprn )
.\zufrp l'll poh·o n flor &lt;IP aznfn• ..... . .............•..
Agua ......................... . .. . . . ........ · . . ····

;¡o gramo'

·

.í kilr"
111 litros

~e cli1-tnelYen los :íO g-ramos clt' eola {'ll baíio clP )fa1·ía. o :-.i sr Pmpl~a
la cola en polYo. JlU{'c11' cli-.olwr.-;e en agua fría. 1lcjúnc1ola por 12 hora;.
más o rn&lt;'nos. Lnrg-o sP completan lo-; 10 litro.-; :· poco a poco se agreg11
esta so1ueión a los C'i11C'O kilog-ramos de azul'l'P para formal' una pasta
con la mPzcla.
Para la.s pulwrizac·ion&lt;'., eon aznfrr al 1 r,. st' Pmplrarún clo" litros
de la pa-,ta por ~acla tit•n litro-, ch' H!!llél.

Fórmula 13, con harina
Ifarina de trigo
Azufre &lt;'ll polrn . . . . . . . . . . . . . . . ................... .
Agua .......... . ......... . ..... . . ·.················

4 kilos
:¡ &gt;
:in litros

Prcpal'Gción. - Se prepara un pngrudo con la harina :- los 30 litrns
ele agua, y luego se ag-rega ('} engrudo, poco a poco, al azufre para formar
un.a pasta c·rpmosa. Para formar 1111a mezcla al l 'i cleben &lt;'mpleai'1'•'.
aproximadamente. ocho litros de la mezcla iior t'&lt;Hla 100 litrü.'i ele a¡n1a.
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�-

13.; -

•

F ig. JOS. - ?\fonera d(' cmplt"ar e!
hidrómetro Baum~
la graJuactón
debe lt"crse en la esca1a al 01\·tl del
liqmdl),
En este (J.SO, mar(a .,grados Baum~

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�-

136 -

Fórmula

14

~\ZITHE EX POL\"ll. !::'P emplea el Hzuf!'P en poho pal'a el ti·atamieuto e'&gt;tiYal ele frutales atacados poi' áeal'O:&gt;. 110,; re.,nltados .'ion mejore1&gt; cuanto má:; fino sea el polYo clP aznfre f.'ll1pleado. Son mn~· incliel:ldoo.;.
lo.-; azufres e.-;pel'ialeo.; que se preparan para e"polYorN1r la;-; plantas.

PRODUCTOS NICOTINADOS
SL:LFATO oE :-.:Tl'OTJ¡\A, PuPrle obtener"e e-;te producto en el comel"eio ( 1 ) Pn forma de solnc:ión c:onc:pntracla que contiPnP -!O '~ &lt;le 11ic:otin11_
Para la ptllYerización (lp los frutales ataeaclos por pulg-ont&gt;s. tt-ips. úc:aro'-.
rtc·{•ter:i. 'e emplPa de ac1wnln ('011 la siguienl\' l'órnrnla:

F.órmula

15

Sulfato dl' ni(·otiua (')
.) a IJ{¡n lil:rndo o por{i•i1·0 ...... . ............... .

1:?.í e\'nt. 1:úhicos

:;oo

grnrnos

.\gua .............. .. .. ... . . . .... .. . . . ..... . . .

]Oíl

litrn~

Fórmula 16, con jabón de aceite de ballena
-1 kilos
Sulfato de• nieotin:1 ......... ....... ... .. .... . . . .. .

100 ("('. ( " )

,\gua ... . .... . .

] llil litl'O&lt;

Fórmula 17, con a moniaco
Sulfato di' nil'ot i 11:1 . . .... ... .... ... .. ... ...... .
~gua

1 ~.j ("('.

.... ... ....... .

. \lllOllÍ:l(' O

JOO litros

l'np11rr1&lt;·ió11. - DebP agrpg-a1-.-;r
anh's ele aplil'ar el in.-,ectieicla.
ExTHA&lt; "ro

.'ill ('('.

• .•• . . . . . • . . , . , . • .• . . . . . . . . . . . . . . . . .

FLi'"rno DE

PI

mno111a\·o al

último

n1omp11to,

'fAHA&lt; ·o.

Fórmula 18
Extrado flúido dt• t:tl1a"o ( &lt;·on 110
11il·otina ) .... . ... ... ......... .. ......... .. . ..... .
.1 ali6n \" c l'd l'

u l&gt;lando ... . ..... .

.\h·o hol para &lt;JlH'm:or o amílic-o .. .. ......... . ... . . . . .
~~ua

... .. ........... . .......... . ... . .. . ... . .

Ji t l'llS
'" litro
litl"O
11111

litro ~

Xu·oTJXA. La 11ieotina pura p,, un líq u ido ac:eito&gt;.o. mn~· tóxic0_
1lr c:olor amarillento. Para la preparac:ión ele insec:tieicla se empleará
de atnPrclo ~on la fórmula s ig-uiente:
( t)

"Sulfatina" ,

(:.'.')

Centímetros c úbicos .

et cé tera .

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�-

1:17 -

Fórmula 19
till ,.,..

::\i,·otina pura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. Ja hón pot:'1sito . . . • ....... ... .. . .. .. ......... . ......

.íllll

. \gua

l ' lll

grnmos
litros .

En tod o.-, loH pt·oducto:- nitoli11Hdos la -.;olntiún final tlebP conte1wr
D C'hC' tPllC'l\-.P Pll c• n enta la
natura!Pza nilútil de lo ... prodnttr, nic·otinatlo" ;.: l'OllM'n·arlo ... en recipie nte-., eerrnclos herrnétieament&lt;&gt;. .bimismo la pl'&lt;'parneiím dP lo-., insc•c·t itida¡.; delw l'Palizar-,e eon poea antil'ipaeib n .

,.¡ 0,0G o el 0.0;) por ciPnto ck nÍ&lt;·otina.

P RODU C T OS

DE

PETROLEO

Fórmula 20. al 10 %, p ara tratamiento estival
]ll

Jabón hlan1!0 o pot:'tsi1·0 .. . . . . .. .. . ...... . ..... .. . . .
.\gua

lit l'OS

;;nn gramos
!lfl

litrth

P rrparaC'ifÍ11. - RP disuph·e el jabón C'n tÍlll'O litros clC' agua hirviench.
Se rt'tirn la sol nciún jabono-.a dPI fu ego.~- en -.;eguida "&lt;' agrPga. el keros(•n.
,j ll dejar de agitar Ja lllPzcla enrq~i camcnt(' hasta &lt;¡U (' S(' produzca UIM
.-mulsiún &lt;·1·p1110 ... a: rntonc·e-., -,e a gr('ga Pl agua l'P.'itante ( 1 ) .
Fórmula 21, al 20 %, para tratamiento invernal
:!ll litros

kilogramo

J :thÍln hl:tlldo o rot:'isi1·0 . . ... .. . . • .. •.... . .... .. ..

.\ gua ........... . . . . ............. . .... . . . . . .. . .
0

l'l'l p111·atió11. - Com o la antl'rio1·. p!'ro
a¡.r na hinirndo parn !a cfo..ol uC'i ón ele jabón.

D rlw r rnpl ear-.e la Pmu lsión

('11

P111plpando

-, ;¡

litro~

10 litros

&lt;l·~

el mismo día &lt;le la p1·pparac·iú11.

Fórmula 22
_\c ·Erre E.\l t.: 1..s 1uXADO. - Las l'mnbion es dP aceite mineral '&gt;t' emplean
1·acla día má-.; para. t&gt;l t ratamiento e'itiYal C' i11w rn a l lle la.-, cochinilla!-..
p11Jg-011C's y ácaros. E xilitt&gt;n t&gt;n el eomertio cliYersas martas que son
&lt;•xcelcnte:&gt; para el tratamien to de los frutales. Además. la fábri ca oficial
dt&gt; insC'ctieid as de la Dirección General de 8aniclad \ ' egetal ex pende un
prnclucto de inmejorable ealida &lt;l a precio-; mínimo., y que ~ llama
··Cura - frutal". que puede usarse sin riesg-o de quemar los Ye¡?ctal e.....
(

ra .. ar

1

)

Puede utili:ars e la bomba del aparato pulver1: adllr para la preparación dt la cmuhión
vt-ce ~ Ja !&lt;&gt;olu ci ón jabono~a caJi,ntc y rl kero~tn.

por elJa rtpetida"

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hac 1endo-

�-

l:l8 -

Se emplea al 2 e;. para la clestrueción de pulgone:- y la mo.-..ca
blanca, ~· lanita-. lle coehinilla-..
Se emplea al 3 j1c para la tlcslrncciún ele las cochinillas l"OmunPs.
'Para combatil' la cothinilla roja an-.trnliana y otros resi-.tenle-;
con\·iene aplicar la "Cura-frutal" al -! ', . •\ e-..ta eoncentración tambií·n
debe cmpleúrsela para la clestrncei{m l1&lt;' la ar aiíuPla ¡rnrda al e-;tado tle
mnc:ho Yien to. Y l·ctN' nota L 11.

CONSEJOS VARIOS PARA LA APLICACI0:-1

OH ACEITE EMULSIO:-.iADO

l. XunC'a debe puln'1·izars{' tnando los frutales estl&gt;n mare!titos o
en pobres tonclitione..., cll' ag-na.
2. Delwn eYitar:-e Ici-, puln't'izat:ione.-. t:uando la temperatut·a ..,ra
sn¡wrior a :3:~' ('. o cuanilo ]Oíl Úl'boles c-,!l•n r--cto....,, y en los días de
muc:ho viento. Yl&gt;a:-;e nota LIT, pÍlg-. 18.f.

B)1ur~...,16x OE .\t'EITE 1.rBRH'AXTE.

F órmula 23
Accilc&gt; luhric·a111l' (tipo li1 iano) ..................... .

.J. litros

Agua .. .....•.. • .............. · · .. · · · · • · · · · · · · · ·
Jah(m potúsito .. • ........ . ..... . ..•................

•)

»

.iOO gramo'

Prcparnción. - l-\e eolocan Jo.., tre-.. prnduc:to.-. en nn rce1p1ente y ,e
&lt;:alienta ha-.ta que t:omicme a hl'l'Yir. l 'n poeo ante:; de la t•lrnllieión
apal'ece 11na e,;pnma ele eolor pardo, que pronto desaparece l'On la c&gt;lrnllie:ión prolon¡rncla. En este momento debe retirarse la mezda dl'I fuegn
y hacerla pasar :'or una bomba. llos Yt'l"C'&gt;. mientras esté hien caliente.
Obscn·acion1 s.-· Debe eYitarsc el ¡&gt;mpk·o de aguas caldtr€as. C'nanclll
no se disponga de otra.'&gt;, hay c¡uc añadir pre\·iamente una cantidarl
snfici€nte tlc sosa. para ponerla en comlieiones de usarse. Si el agita es
dulce o ele l!uYia, debe rt&gt;llueir se la cantidad ele jabón potá:;ico indieaclo
en la formula: un enarto de kilogt·amo '"" sufic:i1•Hte para prod1wir una
lmena emnl-.ión. E1-. 11ec:r-.ario emplt&gt;ar un at:t•ite luhritante neutro, dl' tipo
li\·iano. Lo.-; aceitrs den:-,o-. pueclen originar gl'aYe.., perjuicio~, a la.-., planta..,
pul wrizaclas.
Tratamiento i1n·1rnal. - Para la coehinilla de ~an Jo:-.i'· debe emplear-.e
razón ele ,&lt;;eis litr0r&gt; de la ~oluciúu madre por cada 100 litros de agua.
Bsta cl&lt;&gt;1&gt;is también es eficaz para la acariosi..,, erinosis, pulgone:&gt; y mucha"
&lt;'Oehinillas.
Para c•ombatir la coehinilla neg-ra y otras. de lo-. eitrns, drhe emplenrse
a razón de t'inco a :-.eis litro." ele ,..olmión maclre por t•aclc: 100 litros ele agua.
&lt;i

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�-

l::fl .

Parn la cle:-.trucción ele plaga" que ofrecen mayor re"i"tentia a la
&lt;1cción clel in ...,ecticicla, puede empkarsp la enrnl..,i(m a razón tle l~ litro ...
por cada 100 1i tro-, de ag-ua.
Trufamicnfo cslfral. -Para las lanitas .JO\'Cll('S (cochinilla:-;). puede
emplearse a razón de 11 :! lit ro,, de la p.mul-.,ión, por rada 100 litro:-. de agua.
Es peligToso empicar c:-;te inscdicida en mayor tlosi-, de la c¡ue .... e indica.
pOr&lt;jlH' podría ean,,ar c¡ucmadnra" a lcr.; ó1·g·a110:-; tiprnos tle las planta,'&gt;.
Fónnula 24
ACEITES :&gt;.!1:-;('IBLE~. St• cli-.,tinguen lle la;. l'llllll ..,ione.s hlanea-; por su
a0&gt;pecto tran..... parentc. Exi-.,!!'n Yario:-; inM•c:ticida,, dr &lt;',,tl• tipo t•n PI nH'rcado
.\-son indicado,, c"pecialmente para el tratamiento inn'rnal Lh' lo-, frutale,.,
ele hoja caduca para combatir la-; cochinilla.-;. En genera'!. para P•..,tos '&gt;l'
emplean lo:, aceitt''&gt; miscible..., a razón dt• una parte diluída en 10-~0 parte-.
de agua. dehit~ndo.-,e s1•guir cuidadosamente la-, i11:-.tr11t:cionc.... •1t1e a1·ompaiian
a cada nrnt·ca (1).

l"ó1Du·1"\ :Jlor.1x.\ o E:'\&lt;HffDO OLLo~o. - E .... ta fórmula e...;tú muy in1li&lt;:ada para 1•! trntamil•nto de pequeiio.s cultiYos pol' -.us re1&gt;ultaclo-., l'a:-.Í inmediato:- y por la limpit•za con &lt;!UP deja ]a1&gt; hoja.., de los fruta]p.., pnh erizado.....
~e adapta e ... pecialmrntp para la puh·e1·izaciún ele frnta]e,., dt• hoja.-. li"ª"
y coriút·eas, 1·omo lo.s citru'-. ek{•kra.
Fórmula 25
Harina dl' trigo o sémitín
K&lt;'rosí•n ........ . ...•...... . ... • ................... .
Jahón amarillo . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •. . ..
.\gua . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .................... .

;¡ kilo'
~2

litrns

;;no gramos

.:íO

litros

P/'l paraciú11. - Póng'a'-t' a calentat· a!!na. lll'lHllldo ha-;ta la mita!l una
de -W a :}() litro., de l'.apaeidad. y luego qnt' haya dado el peimer
henor ~- di,,nt'lto en 1•lla lllPclio kilo de jabún amarillo ordinario. agr(•gnl''&gt;l',
y ~in dejar ele ag'ilar, trt's kilo., de sPmitín o harina t•ompletamt•ntt&gt; de.~leíclo ...
en t•l doble ele su pe-.o de agua fría.
'fan pronto c·omo el cngrllllo ;-,e pncm'11Ü'l' eociclo fie le retira del fuego
y se le hace pasar a otra ya-.,ija ele mayor eapacidatl, pre\'Íamcnte tamizado
por un tamiz cuya1&gt; malla.-. sc•an de uno a dos milímetro:-. .
.Agrégueisele al cngTuclo tamizado. caliPnte o frío. un litro y me!lio
ele kero1&gt;é11, como a1&gt;i111i;.mo la 1·orrespondie1ltt' cantidad ele agua fría, para
Jlen1r todo al Yolnmcn de 30 litros.
RcmnrYase- con un palo todo el líquido. a fin lle qne el kerol'ién quede
íntimamente 111&lt;'zelado con C'l engrntlo. ,\- lu&lt;'go de coJ1seguirlo, se le proyecta.
ealientl' o frío. por m&lt;'dio de un pnh·erizaclor. a las plantas &lt;1ne deben
C'lll'al'SC'.
Ya.~ija

( 1)
Para la fabricación ca~e:ra de actites miscibles. con!';úhe!I:(" "Aceitu in~ectidda&lt;·. por el inqe·
niero agrónomo Carlos A. Li:er y Trelle" y el doctor Gini Lacorte. Bol . Mens. del ~1in. de Agn c
de la Nación. tomo XXX!ll N. 0 2. 1933. pags. 2'15-255.

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1411 -

Dt&gt;bP p1·eparar,.,e PI rP1nedio el lllismo día en !Jltt-' ,p In n1.n1 a 11tilizm·.
Cuidar que E&gt;l clía c¡nc r-.c de.,tinc para hacer la eu 1·aeiún . . ea ele pleno ::;o!.
Xo clt&gt;ben ¡rnlwrizar:-.c las phrnta-., i11mediatame11te cle&gt;'&gt;JHH~s cll' lloYer
ni en Ja-., prim('l'as horas ele la mañana. tnando el rol'Ío t''&gt; mu&gt;· ahnnclante.
Xo e:-, po.sible- exti1·pa1· las cochinilla-., con un :-.olo trntamit&gt;nto y cleben
t'l'cctuarl'&gt;e cl0:-; abunclantPs pul\'erizac·io1H'..., por aiío. -.,ohr'' todo 1l11rante las
Ppoeas ele 1 otoíío e i1w iern o.
FORMULAS

COMBINADAS

Fórmula 26

PoLJ!"l'l.ITIW ni: t':\1.1·10 '\ll O'J'I'\ \l&gt;O.
.\ eada 100 litros ele p0Ji,.,ulfn 1·0
tlt&gt; ca!('io tlilníclo de al·1w1·t10 l'Oll la tabla 1le c1il11cio1w,.,, pú!!ina 13!t agt·l·¡.ran-e l~:'í t·Pntímetros l lthil'&lt;h de r-ulfato ele nil'otina . o en ."11 lugar un
litro tk t&gt;xf1·al'to flúido dt' tabaco ( (·On 110 me1rns tic í ', dt' nic·otina ; .
0

Fórmula 27

J&gt;ou,...1 ·1,F1 ·1m n1-: t'Al.l ' IO \HH:~l&lt;'AL
. \ tada 100 litro.., dt&gt; poli-,11Jfuro
d&lt;• tal&lt;:ÍO dilnído de H(;IH'l'([O ll Ja tabla dt&gt; dilncione.'&gt;. pÚ¡.rina rn3. agt•(•ga..,;e
:mO-!:iOO ¡r1·amo,., &lt;le ar...,eniato de plo1110 rn polrn. p1·c·,·i&lt;1111 Pnte dr . . !eíclo en
1111 JlOl'O dt• a¡.nrn.
Fórmula 28

Po¡,¡,..¡ LFl'HP 1n: l'.\Lt'lo .\l!sEXIl '.\L c · o~ :'\I&lt;'OT l :\A.
.\ &lt;:atla 100 litrns
dP polis11ll'11ro ar-eni&lt;:al prPparatlo d1• a&lt;:tH•nlo 1::011 la l'úrn1ula qul' antececle.
rcQ"r~Q"ue1i--t' l ~.) l'Pntínwt1·0,.. l'Úhi&lt;:os ,¡p -,nlfato cll' 11il'otina. o en . . u lngar.
litro clr &lt;'Xlrndo flúido ill' tabal'O (eo11 no 11H'IHh dP í '~ &lt;le 11i1·otina ) .

Fórmula 29
~\R,...E:'\t .\To m: l'LO\to '\l&lt;'O'f!X.\DO.
,\ l'ada 100 litros de in . . rdicida
pr&lt;&gt;paraclo clr a&lt;:twnlo to11 la .., fórmula,., 1 t'1 :!. ag-1·!·µ-an:-.t&gt; l~.) cPntímetr&lt;r.1::úbico...; ¡]p ..,n) fato clP nil'OI ina. o Pll ·"ll l11i.tHI'. 1111 lit l'O clt' PXtl'ill'(O flúiclo
di' tabat·o.

Fórmula 30
~\H,...t·: '\I \To m : 1 \U 10 o ' 1:1mE nE PARÍS Xl&lt;'OTl:'\.\llO.
.\ t·&lt;Hla 100 litros
de insectil'ida p1·pparatlo de a&lt;:nerdo &lt;:OH la~ fórmu la,-., -1 y .), H¡!'l'Pgan-;c 12.J
1·entímt&gt;tro... l'Í1bil'O'i &lt;lP ... nlf'ato de&gt; 11il'oti11a. o en ,.,n lu¡.ra1._ un litro ele pxtracto
flúido el&lt;&gt; taha&lt;:G.

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�-

Hl -

F ór mula 31

E,n·1.s1ú:-.

DE.\( EtTE

Y&lt;

.\L '\ll'OT!X.\DA.

('ura - frutal (')
&lt;-al re&lt;"iÍ'n a pagada . . . . . . . . . . . .. . ... _ . . . . . . .... .
~ulfato &lt;l&lt;' 1iitotina .. . .....•.... . .... . . . ... . .. . ..
,\gua

.. litro'
4 kilo,
!:!.) er.
11111

lit ro..;

Pnparocufo. - i"'l' prrpara una lt'ehada &lt;:011 la t-;tl .\- la 111itad 1lrl a:..nia
in&lt;lieacla. En otro rr&lt;:ipi,.nte "'(' nH'Zt·la la t•nrnJ,i{m d(• aeeitt• &lt;:on un litro
de agua agitando p11(.rgicamente. par;t l 11riro Y&lt;'t'f ir poto a ]Hlto t•l resto (lrl
agua. Por último. ¡;p ag-1·ega PI -..ult'ato dP nivotina a la Plllt1l,..it'1n clilnída
y ;,e c·ombinan Ja,., do-. mezela-..

E \1rr ,.,1(&gt;x

\( Et TE Y &lt; ·' r..

DE

F órmula 32
C'ura · frnta l ( ) ............ . ....... . ..... . .... .
l'al 1·t•l'il·11 apaga.ta . . .
. . ... .. . . .. . . . . .
.\gua . ... .. . . ... .. ... . ... ... .. .... .... .. ... . .

-&gt;

11111

lit ro~
kilo
lit ro'

('muo la antt&gt;rHlt'. JH'ro :-.in ,.,11!fat11 dt' nit·otina .

J&gt;n¡u11·111·iú11. -

(' \LJ&gt;O llOHDI 1.(::-; \!::"EX!( \J..

F órmula, 33

('alelo lwr&lt;lt·l(•,
.\ rseniatn 11~· pln11111 . .... .

] 1111

litro,

.11111 - tillll

g:r:11u1 ....

i'I'( par111·iú11. - ~t' lllt'ile!a t&gt;I a1·,.,t&gt;niato dP plo1110 rn PI ea Ido bonlt•J(·:rrc·i(·n p1·epanrdo. El l'aldo hor·drJ(...,. :-.p pn•para il(• at·t11•nlo t·on la fcírmnta
,.,ig-nirnte:
(

,{

('A !.DO BOIWEJ.Í-::-; .\l.

.
F órmula 34

Sulfato ,¡,, «nhn·
('al virn
.\gua ....... . .

J&gt;rc par111·11)11. - ]''
;)()litro.-. dP a~ua tibia.

11111

~e cli~11PlY('

kilo
kilo
lit rns

p1·i11w1·amP11te l'I -.ul f;1to tle tobn· 1•11

2'.&gt; Se apaga !l•ntallll'llÍl' la tal para t'o1·ma1· una lechada &lt;:!ara. la q11&lt;'
¡.;¡•

cup]a pOI" nna arpillp1·a.
( 1)

PuPc.h·

f'mplt"ar~ ~

c ualq u il•ra

l"mul '- icln

hurna de

&lt;tu·itc blanco

para

tratamu: n to

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" "th:a l

�-142 -

:3" IIetho (•-,to. -..e a!!n'\.rn agna

ha.~ta

obtener .)() litro., .

..¡.•• Lurgo M' ethan ]o,, ,)(} litro-., llt&gt; la kt·hacla de l'HI t•n los 30 litr~
ele la meztla ch• :-.nUato tlt• tobrt&gt;. rernh·iendo c·ontinnamente hasta que las
clo-, -,olntiones e.stÍ'n eompldarnente mezclada:-..
E:-; bneno :-.&lt;ther que 110 cleben JJH'zc.&lt;larse lo:- tlo:; tonipuesto;-; antes de
r:-.tar hiPn cli.slwlto". porc!UP dr lo tont rario ,se formarii nna masa espe:-.a.
La cal drbe -,p1· dt&gt; primera taliLla11.
J.JOS recipit'11trs que "" u"en para la tlisolu('ión ele! :-.ulrato de eobrc
11cbE&gt;ní11 :,er tlP madera. eohn'. Yitlrio. pern nmH·a ele rstaiio o hiE'tTO.
Para que p] ''ea lelo bonlt'lt'·:-.'' protluzea efc&gt;do e:- JH't't'Mlrio que reúna
p,.,ta:-; eonclieimw-..: llenando un Yaso el&lt;' Yiclrio eon esa mrzela y dejándolo
f'n drsc:an"o Yario-; minuto:-;, si el líquido e-., irn·oloro. puc•cle emplearse;
:-;i fn&lt;'ra dP eolOt" 1·C&gt;IP. . . te. ,-;c&gt;rá neeE&gt;:-.ario agTegar mÍl:-. eal. ha:-.ta qne el líquido
se prf'..,Pnte im:olorn.
Fórmula 35
C.\Lllo miml! · 1.1~" :'.'\H oTIX.\DO. .\ c.:ada 100 litro,, 11t&gt; ea lelo bordeJf,..
preparado de m·nerclo eon la fórmula qne a11te1·rd1'. -..e agt'Pgan 12.í erntímetros eúbi('o.., de ...,n]fato ch· nitotina, o en ~u h1g'ar. u11 litro ele rxtractoflúiclo de tabaeo.

Fórmula 36
( 'ALDO BOIWELl~S AB,,E'\I!" \I, '.'IC'!lTT'\ADO. . \ C'ada }()() litro.-; ele eald&lt;&gt;
bordPlt'·, ar,.;pnital pre¡HlnHlo clr a('nc&gt;rdo con la fúrmula 33. se agTegan
1:2.) eentírnetrcll' t·úbico., 11r ,,u]fato d!' nitotina, o rn .-..11 ln!!ar. un litro de
extrado flúido de tabato.

Fórmula 37..
('.\LDO BOIHlEJ.l:,.; y 1:.\lt ' L,.;IÓX nE AlEl'fE ~ll'd:B.\L.-.\ eada 100 litro!&gt;
1le Ca](lo borclp](•s ]H'!']Hll"&lt;lclO !1P Ht"llt'r&lt;lO ('011 ]a f"Ól'lllllla :~..¡.. drhen Hg'l'C'g·ar,,e
11 :! litro" de "('nra-frutal., o de otra emnb.ión de atPitr minrral blanc&lt;&gt;
&lt;¡ne no ;,ea jahono.sa.

MEZCLAS REPULSIVAS
Fórmula 38
~.\FTALl:'.'\ \,

\T.QlTL'JLÍc'\

\'

(',\L.

\lquitr:'tn l '\1&gt;ruega . ............... . ...... . ...... .
\"aftalina gri, (&lt;·onH'n·ial) ... .. . . ....... .. ....•......
1 'al YiYa ...................... .. ............. . ..... .
\gua .... . ...... . ........ . ........................ .

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:! kilos

fi kilos
1::? kilos
:!.í litros

�-

143 -

Pr( paraciún. trán y luego
preparada.

~e

C'1n:o:-OT.\ y

s;f' di."ueh'r primeramrnte l:i naft&lt;ilina l'll rl alquiYierte l''ita -;olueiún en la lechada 1le eal preYiamrnte

,\LQl"ITn .\ x.

( 1)

Fórmula 39, contra roedores
¡1:utl'

.\ l•¡ uitrún 11&lt;' :'\ ol\H'g:i . • . . . . . . . . . . . . . . . . . •. ......

,; ¡iarll's

CEBOS

F órmula 40, para "Laspeyresia molesta"
f'inamato &lt;'tíliro ( ') . . . . . . . . . . . . . . . .......... . .•... •
.\ zíu·ar rulii:i .................. • ... . ........... . ....
.\gua ...... . ..... . .. .. .. . .. ..... . ................. .

~( '

111gota"u1('111.3
l!lll

gramo~

1 litro

Pn ¡1111·aciú11. - :-1e ..&lt;lisnelYr pri111rro Pl azúc-ar 1•11 f'l a.!.rna y lucg.&gt;
ag-rrµ·a n la:-; 10 !!Ola-; dr einamato.
Fórmula 41, para "L aspeyresia molesta"
.J ugn d t• cluraznos . . .. . ...... . .......... .. .......... .
.\zía·ar . . . . .. ... .. ... ..... . . ... .. ..... ... . . . .. .

~.)(l l' !ll.:1

.\gua .•....... . ..... . .. ... ... . ....... .. ......... .. .

j .)0 l'lll. 3

lllO grnlllll-&lt;

Pn parnciún. - Para preparar rl ju!,!'.o ele ll nraznos -.e haet• hen·ir
por e-.pacio de una hora ]() kilos &lt;le clnraz:noi; on 20 1itros de agua.
Fórmula 42, para mosca de la fruta
.\1·"·11i:ito cll' plomo .. .. .. ................ ... . . . . . . .
:.\11 laz:is o mit•I . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . ... . . . .... .
.Jugo tk frutas . • . . . . . . . . . . .. ....... . ..... • .. ... ...
.\gua .......... .. ......... . .. . . . . . . . . . . . . .. .. ... .

.-,n
"
lil

gramo .~

kilo
litl'Cls
lit l'CI~

Fónnula 43, para carcoma negra
.\ rs(•ni to •lt' sodio ... . ... .. .
:.\f !:izas . . • . . . . • . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . • .........
~\gu:t

...... . ..... .. ... .... .... . ... .... .......... .. .

I'I'! 1u11·r1C'iú11. ( 1)

fg ual a la fúnnula

1::! kilos
gr:unoq
" kilos
1 ::! - i:; litros
.)!lfl

~ igniente.

1'\.;, debe tmpleanr: e~ta fórmula en plantitas de \"i\tro ni sobre raíce s ticrnac::.

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�-

lH -

Fórmula 44, primera parte
.\ rsl&gt;nirn n ,-rr,11· ch· l'a l'Í'
.\frt•rho ......... .

... .. . . . . . ... _ . . . . . . . . . . . . .

:¡ kiJ11,
] 00

};

Fórmula 44, s e gnnda p arte
Li11tolll'' (&lt;':Í'l·:tr:t y JIUIJI" ¡1il'Htl:t ) . . . . . . ' ........ .

~~

&gt;l&lt;'laza o jaral&gt;!'

líi lit•ro'

........... .... .. .. ......... . ... .

.\gua .......... .. .. .. .. , . . .. . . . . . . . ....... .

'HI

] j lllOll&lt;'~ (')

»

P l'epal'u1·iú11. - :-;p mezclan íntirnarnentt• los ing-rPdientr." d1· la p1·inwrn
JHirt&lt;· &lt;1r la fórmula. Lurgo ..,p mrzcla11 lo-; ,df' la ¡.;egnncla parte. !'I a¡.rna
eon la fruta pil'ada finanH'lltP. y por últilno li! m&lt;&gt;lau1 o ja1·ilbe. E11tonc&lt;&gt;1sr nnen ]a.'i clos HH'Ztléb. ag·1·&lt;•ga1Hlo mús a¡.rua si furra nC'ee,,ario. El 1·e."nltaclo final &lt;lt&gt;br '-f'l' m1a llll'Zl'ia húmrda pero -,urlta qlH' forma una ma'a
al apretarla c·o11 f'u&lt;'rza rn la mano.
E.-;ta C'anticlad ..;¡•1·ú ,11fi&lt;'irntP para ;j() ú .+O Jwetúrra-. &lt;1P l·11ltirn".
Fórmula 45, cebo llormiguicida
.\gua ....
. \ ¡•ido t:utúri1·0 (ni,1:tliz:1&lt;lo 1

, g-r:1m1&gt;---

Brnzoato di• 'º&lt;la

~'

.Aztíear gra11ul:1il:i

li kiJo,

»

l kil&lt;&gt;

&gt;rii·I ..... .

~(I g'l':llllO'

.\rseniato dl• so&lt;li11 (purn ¡ . ...

l'n p1tral'i&lt;Í11. - :-;p cli..;up]\-p primern &lt;'I úeido tartúrieo. lm•g-o rl lJPll·
;1,oato dP soda._,- dr..;pHÍ'' rl azÍll·a1·_ &lt;'ll ei11c:o litrn-.; &lt;lr ag·ua tibia. Entoml''
-.e ponp la meztla a ht•1· 1·ir lC'11tamP11tp por {'.-;pa(.'io dl' :30 a -to minuto ....
euaJHlo -.,p Ja retira drl l'u&lt;&gt;go ~- ,,¡• ll' agrt.&gt;ga ag-nil ,.,uficiPnte pan1 l'Olll·
prn&gt;;ar la ta11tit1ad IH'nlida por 1'rnporaeiú11 . .A11tr.~ d&lt;.' qup la ... olució11
-;r &lt;'nfrí&lt;, &lt;kbp ag-1·pg[tr..,Pll' la mil'!. ~\par·tp -,¡• prPpara la Lli:-;olnció11 el••
ar•Pniato de "nclio ton mrdio litro lle 11¡.rua calip11te. ¡[plJj,;nd&lt;h&lt;' agT&lt;'g-ar
r.&lt;;ta .'&gt;olnl'ÍÓn a la pri111p1·a dP.,prn'·-., q11P ;.p J1a.1·a pnfriado 1111 poeo. E..,
importantl' l'PlllOH'l' hil'11 111 11H•ztla. t·nmo ta111bi1;11 1·i!.!·il11r qllt' la c&gt;bull it·itÍ11 .;pa .'&gt;Hma mt•11tp i!'nta.
Fórmula 46, para ratas de campo

PAx

DE B.\HITA.

l-;&lt;'ho fundido ..... .. ,
('aruonato de !tario ..

]"&lt;l'(c•
~

Queso rayado

»
»

Harina

(

1

1

Puede

u:-.ar~c

tambit:":n

el

acetato

terpenico

en

&lt;''ta

formula

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�-H5 -

Fónnula 47, para liebres y otros roedores
14 kilos
Estrienina ... . ........ . ...... . .... . ........... . ... . .

~S

Sararina .......................................... .

3

»

Harina .......... . .... . ........... . ... . ...... . .... .

100

'ºªª ... ... .............. . ........... .

~8

»
»

~ºº

»

Biearhonato Ol'

Sal fina .............. . ...... . ................ . .... .

gramos

líquida .... . .... . ........ . ................ .

100 rm. 3

Agua .................... · · · . . · .. · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

300 &lt;'m. 3

Ya~eliua

P 1·cpar111·ión. -

~e

di.-.ueh·r la r;.,tri,·11ina en la mitad dr-1 agua fría.
y hwgo M' ag-rq.rn la otra mita1l ele! ag-ua. pero ealiPntr. ~E' ag&gt;l'&lt;'!!a t&gt;l
hi&lt;:arbonato d1' socla. ;.,11l'arina. ,,al y la Ya.-.rlina líqui la, remoyip111lo la
llH'zela &lt;:ontinnamrntr ~- ealc&gt;ntúndola hasta obtrner la cli.solueión ele la sal.
EntoncP:&gt; "&lt;' rPtira Ja nwzcla clrl furgo y sr forma una pa.sta err1110-.a eon
la harina. E"ta debP Y&lt;'rtt&gt;r... r .sobre los µ-rano,.,, rr.mo\"it&gt;nclo bien la n1 ez1·la
para reparti1· p] \'pne110 rntr&lt;' Í'.-.tos.

FAJAS

PEGAJOSAS

PARA IIOR)HGAS.

Fórmula. 48
Azufrp

l'll

poh·o fino

130 gramos

Pega· Jll'g'a para úrhnlf's ................... . ....... .

900

»

I'l'lpr11·1u·ir)n. - ~e n1&lt;•zi.:la íntimamPnl&lt;' ,.1 azul'r1• i.:011 pe~a-pega (lan [Jl1 fool) para fonnar nna pasta homogl·1wa. En n'z dP pega-¡H'ga JHH.'ile
c•mplrarse la formula 1&gt;igni('llte:

p ARA

OHl'GAS.

Fórmula 49
Resjna

~

Aeeitl' 111• ri1·ino ............ . ....................... .

1 % litros

kilos

P rrparacirín. - Se ag-1·1•ga la rei;ina &lt;'ll pequriía-, eantidades al ac·eite
ele rit'ino ca 1it'ntr, agitando eontinuarnentc hasta q ne sl' haya fn 11clido la
rr.-.111a.
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�-

146

Fórmula 50

Grasa para máquina ................ . ............. . . .
Aceite de pescado ..... . .......... . ................. .
Resina en polvo ........ . ..................... . .... .

i :!

kilo

11

))

1

'&gt;

Preparación. - Se hace fundir la ~rn:::.a y luego se agrega el aceite
de pescado r emoYiendo continuamente. P or último se agrega el polYo ele
resina poco a poco. Cuando Ja resina se halla disuelta se retira la mezcla
del fuego, pudi{•ndose emplearla al día siguiente, aplicándola siempre
sobre p apel alquitranado para evitar quemaduras en la corteza de los
fr utales.

ADHESIVOS
CASEIXATO DE CALCIO.

Fórmula 51

Cal apagada .................... . . . ................ .
Ca&lt;;('ína ........................................... .

80 partes
~o

&gt;

Preparación. - Se prepara nn poh-o fino con los ingredient('S arriba
indicado.s, y He mezclan íntimamente. P ar a las pulverizaciones con poli!'ulfnro de calcio, sales ar1.&gt;enicale:::., etc., rn emplea el ca:.einato a razón
ele 200 a 250 gramos por cada 100 litros de insecticida.
POLYO IIOR)IIGUICIDA.

Fórmula. 52

Azufre en poh-o
Ar,énico blanco ............ . ...................... .

8 partes

2

&gt;

FUMIGACION

Para ciertas y determinadas plagas en algunas zonas, la fumigación
de los frutalc-s por el ga::. ácido cianhídrico, e::; un excelente medio para
Ja extirpación de aquéllas.
Grave error es creer que la fu migación se presta para combatir todas
las plagas. ~\l contrario, la acción del gas ácido cianhídrico es bastante
limitada y aunq ue es un producto eficaz para combatir ciertas cochinillai:;
protegidas (Chrysomphalus, Lcpidosaphcs, ('hionrrspis, Aspidioi11s, y la
mo.-.;ca blanca, etc.), la ma:·or parte ele los cóccidoo no protegido..:;
(Sai.~:;efia, Coccus, Pseudococcus, P ul vinaria, Icerya, etc.), re:-;isten la
acción tóxica del g.as, tanto en e:..tado larval como en el de adulto. Por
eom;iguiente, antes ele inYertfr capitales en equipos para la fu.migación, es
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S G &lt;5 C5 6

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HS -

menester &lt;'~ludiar a fo1H1o Ja .. . l'OIH1iciones locale. . . o n•gio1rnle-, y ann practicar una r-.cri&lt;' de ensayos l'n JH'q neiía P...,l'a la. para com prolwr la con\'&lt;'ll iencia
ele e:slt&gt; mt'.·todo para ('ombatir la,, plaga~.

Equipo. - Para ]Jc,·ar a cabo la fumigación de Jo.-, úrbole;., se requiere:
] ) carp;i.... ¡•.-.pPl·iales; :2 ) aparejo.-, para colocar las carpa-. -.obre los
úrboles; 3) -equipo pan1 grnern1· l'l gas fnlminantl', y -l) lo.-. prodndo-.,
químicos para proclueirlo.
Ca1'/Hts. - La,., carpa.-. d!'ben confrcciouar.-.e con lona eompacta (de
oeho orn:a" pt·cYiaml'ntp mojada y eneogilla en nna solución l'aliente del
i-;i¡!niente lll'l'.'&gt;erYatiYo:

,¡,.

Extrado
tanino &lt;lr rohh• ......................... .
Agua. .... . ... . . . ..................... . ............ .

.; kilos
100 litro,

Pne&lt;1&lt;' &lt;'lll]ll&lt;•arse l'nalqnirra otra :-olneiún &lt;¡tH' l't'Pmplace a la :-,piíalacla,
la cual tir1w por oh.i&lt;'to prote¡?er la lona contra la acciún lll'l rocío.
AetnalmPntP '-'l' c•rnplra &lt;'On prPfrrr1wia la fonua plana. odogonal,
marcada JHH' l'l "i:-.tcma )f nrril, d1• mam•ra qne "e p11&lt;•11e nblenPJ' rl 1losaje
en poco tic'mpo. eYitancln a.sí efee1ua1· d1lcnlo.-. laqrn-. y eomplil'aclos.
Pueden man·arse Ja-, l'arpa¡., eon 1111n pintura preparacla ('On ag-uarrás.
ll&lt;'¡!rO dp hollín y tinta &lt;1&lt;' imprimi1'. D&lt;&gt;:-.d!' Pl centro dC' la c·arpa S(' trazan
Íl'l'..., lí'npas paralelas qur ll&lt;'gan al hordl'. srparaclas las nnas de h1.-; otra&gt;1
por 1y 1 ~ rnrtrns de c1i.-;ta1wia. Cm1a lí1wa 1lelw e"tar man·ada ron lo.s nínnero.s cacla 30 cfütí111eü·o.:&gt; en la forma '.fL.e ~nJica fa fü~n~··1 in!'. El tamaño
clf' la carpn deriende drl portp de 1~ iírbo]C'f;. pero eonYir-ne trnrr a mano
carpas ck Yario:-. tamaiío:-;. Lns carpa" c1rhrn llurar por Jo menos &lt;1&lt;' rnatro a
einco años,.'· (•nanc1o '-'t' las l'Onf'rc·ciona d&lt;'h&lt;' tenersr rn !'nenta su dnrahilic1ad
y el aumento del YOlumcn lle las planta.s durante la Yida de la. carpa. La
tabla sig·nil'llll' imli&lt;·a las dimr1i.-.;ionr:-. de la-; tal'J&gt;ns qne l'Ol'l't'sponllen a
las diferl'lltl',., altura.-. de• fo¡., árbole":
Altura
l,.íO

:i,oo

Di ... t:tnri:t. rntrr los };\do~
pa ralt•los de la &lt;·arpa

dt'l {1rbol

a 3,00 ml'tros

&gt; 4,.:;o
4,1:; &gt; fi ,00
(j ,,_
,-·&gt; &gt; í,.)0
7,T:; » n,oo

10,00 a J :!,00 ml't.ros

»

i~.oo

1:1,.;o

»

»
»
»

H,.íO &gt; 1.'i.:50

»
»

Para los ií rholes ll&lt;'
unas sobre otra.....

&gt;

rn ,no &gt; :! 1,:;o
::!-!,Oll » :!J,JO
rna~·or

»

altura sp emplí..'an la.'i carpa.e.¡ dobladas

.tip11r1 Jos. - Para alzar la:; earpa:-. prqueiías s&lt;Ílo :o;e requic•ren dos
palos liYÜtnos y fuerte.-., el&lt;'..¡. y lf:! a G nH'tro.~ clt&gt; lar¡?o, por llH'nOs ele sei~
epntírnetr&lt;&gt;:-. de diám&lt;'tro. 1Tna ele las pxtremit1ades dPbe r;er a¡.rnda para
enterrarla un poe:o. y la otra serú prrfectamente recloncleada; a una
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�-

H9 -

cfo;taneia ele L'i centímetros clr Í'sta, se hace 1111a perfornc·ión pol' la qne Re
pa-.a una so¡rn, q1w clrbe trnrr mrtro y medio mú,.. qne &lt;'I palo. ~\. Yt'&lt;:e.s las
&lt;:arpas ('.stún proyi..,tas ele' arg-ollas en los írn¡.;nlos y entonces los palos
1lrbrrún rstat· pr&lt;'paraclos para en:xanc·har.s&lt;' rn &lt;'lla.s.
Para alzar· las earpas d&lt;' maror tama1ío sr rmpl&lt;'an mústilrs ri'ipceialc&gt;s. que "'&lt;' difPr&lt;'JH:ian el&lt;' lo.s palos ~·a de-..eriptos por -.c•r c]p ma~·or
!011µ-itucl y poi· la bm&lt;C' qn&lt;' .se• eomponr de una 1warn1 formada d~ una
pata y do:-; torna¡mntas. En la punta l"&gt;Up1'rior clPI 111ú-..til -..r h&lt;tlla una polea.
Ur 111 rarlorrs dr (/11.~. - El tipo mú-. srneillo dt' g-Pnrraclor eon.si.stP en
nna rnsi.ia clr barrn 1·ri-..talizatlo. Pll la eual :-,i• Yic•1·tp la e'.&lt;llltidacl JH'CP.sctria
de a!.nrn, úc·iclo Mtlfí1rieo ~· por último rl ciann)'() clr .-..oilio c•n la-.. proporeionP.-.. indicada:-- en la púg-ina 1:'50.
Jlay diY&lt;'l"'º" tipo-. 11!' .múquiua.s gp11rn1dora:.. tle g-as úc·i1lo cianhídrico
t'll las &lt;JlH' '&gt;&lt;' c•rnplt&gt;a rl c·ia111n·o &lt;'11 esbHlo de• .--ol11l'iú11. 1·01110 ta111hií·n en
polrn. prro rl aleanee limitado dt• p.-.,t!' foll&lt;'to 110 pe·t·milt• la eli:sc:usión
iletallada ele p,..tos aparatos.

Productos químicos empleados en la fumigación
A{lllll. E:-..ta dt&gt;lw -;pr lo mús pul'a po.-,ibl('. Sobrt• to lo la prc,..eneia
c]p l· lornros la nwh·e in uti 1iza ble. .\ Yl't·p-. l'OJJ\'it•nr l'!'a 1iza1· Pl en.sa~·o
sig1iic•nt1•: SC' aµTl'g'Hll nnas gota" dP ;-;olneiún dt' nitrato cl1• plata a nna
]irr¡1ll'íia l'anticlad &lt;kl il!!lla !fil&lt;' .st' d&lt;'.'-&lt;'il a11alizar. :-;¡ ;,p forma un prrcipitado blanco .\' clern..o. sp la dPbl' 1·eehazar.

f'ia1111ro. - Ptwdr c•mpil'&lt;ll'sc iµ·uaillll'lltl' PI eiann1·0 11r .so1lio o el l'ianuro ele pota;..io. :-;olamr11tP tonYirnP c•111pknr los 111pjorp,.; pt'odnl'lo,-. qnímieos. El eia11nro ele• pot;hio clPllP tPnPr 1111a pnreza clr !I:' poi" 1·ip11fo. 111il'ntras qne rl eia11nro .súclil'o ekh1 '"'r c]p !Hi a !l!l por eie1110 di• riqueza. Xo
clt'lH' tolerarse mús clrl uno por tic•nto clr eloruro.-,. Noln'c' to.lo, la ¡&gt;r('S&lt;'lltia c]p tlornrn &lt;lt• ....odio .sal t·omún) r.-. 11oei,·a. pm•-. H' forma ácido
«lm·híclrieo bajo la nteiún clrl Íleido ;-;11lf'(1rirn .'·· 1•11 e·onst'&lt;:rn•ncia, e-;e prollnl'C'n qup.madurns µTa\'c•-. en lo-; hrol\&gt;.....\:-&gt;Í tamhi{·n .so11 per,inclieiales
los earbonato.-. .\' salL'-'&gt; yo]útilPs .
• l&lt;'iilo s11/f1Írico. - E.ste elPlw tl'lll'l' una g-radnaeiún ele' 6() 0
C'e&gt;tar libre' ele ;ÍC'iclo nítrico, ar•Í·nic:o. plomo y einC'.

B., y

lJosajc. -- La C'H11ticlacl d1' cianuro qup drhe c•mplrar;,p depcnck uo
...;úlo dl'l Yolnmrn dt'l úrhol . .sino tamhio'·n clt&gt; la rP-.i-.tc'Jll'ia clr las plag-as
tJll&lt;' sp quirrcn tomhatir. a los C'frC'fo.'i t&lt;'&gt;xico.-; llel g·a:-; . •\. continuación se
prt..•Pnta la tabla do&gt;.im1:triea dP \Yoµ-lnm, adaptada para 1rnr:-.tro ambiente
y qnp repl'l'.'iCllt:i t•I re;,nltaclo ¡]p mueho-; aíios dp experinwntación. Por
meclio de e.... ta tabla M' (•aleula l'll PI aeto la eanticlacl dc&gt; l'i&lt;rnuro nece.-;aria
para l'acla úrbol, cl&lt;""J&gt;UÍ's ¡]p medir la eit·eunferrncia mayor el&lt;' la c·arpa ya
eolocada y la cli-.,taneia de tierra a tierra, pa.-.anclo por la eúspiclt• de la
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�-

150 -

planta. La cantidad de cianuro de .-,odio &lt;¡tH' debe emplea1-:-,e 1&gt;c &lt;'ncontrará
en el c:uadro que se halla en la interM'cción de la línea horizontal, que
rcprc1&gt;cnta la circunfcrr11cia, y la línea vertieal, (!llC inclica la distancia
de tierra a tierra.
Para cada gramo de cianuro de t-iOclio, •se toma 1 y 1/:.i cl•ntímetros
cúbi&lt;:os de ácido sulfúrico y dos centímetros cúbicos de agua.

o06

o

9
09·9
Of 9

009

º'O• 5f
Olf
OQ •

05.
Ol?
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240
2.10

J 00
J JO

J 60
390
420

4.SO
1,.00

510

s 4o
J

o

o
Pfg.

110. -

Forma de ]a carpa y

'º

600
6JO
6 60
690

disposición

de las escalas

.llodo de operar. - Se mide primC'ro &lt;&gt;l ag-ua y se Yierte en la vasija
generadora, luego se aiia&lt;le el úciclo sulfúric•o que produce una eleYada
temperatura al hidratarse. Entonces :-;c coloca el generador debajo de la
carpa, bien lejos de Ja lona -:-.· acto seguido C'l cianuro. La fumigación debe
durar de 45 minutos a una hora. Preferiblemente ise efectuará la fumigación
durante la noche, sobre todo cuando l'ie emplean generadores sencillos.
Los Yientos fuertes dificultan el trabajo, a¡.;Í como los rocíos o lluvias. La
temperatura tambi{~n cs un factor ele importancia, por lo cual hay que
fumigar cuando el termómetro marea entre 2 y 20º0. La humedad
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�-

151 -

atmosférica es de una importancia indiscutible, sobre todo cuando se
eleYa la temperatura; se observan muchas quemaduras en la parte superior
de la copa. EMo sucede porque en tales condiciones el airt• se car¡w ele
humedad y aumenta de p~o y, por consiguiente, el gas cianhídrico tiencle
a ocupar la parte superior de la carpa. Todo lo contrario sucede cuando
el calor excesivo se une a una a tmó..;;fera seca; el aire P&lt;'Sa menos y entonces el gas permanece en la parte baja ele la tienda, dando origen a quemaduras en la parte inferior de la copa. Por lo general puede fumigarse sin
inconveniente cuando el higrómetro marque ele 3.) a 70 grados de humedad.
Con respecto al mejor monwnto ele realizar las fumigaciones, se acorn;eja
efectuarlas desde rnecliaclos de febrero hai;ta mediado.-; de agosto, debiPndose
evitar el período de mayor actividad wgetativa ele Ja planta.

Precauciones. - El gas ácido cianhídrico e:-; un veneno mortal ~·, por
eonsignientr, es imprescindible tomar todas las precauciones correspondientes para cYitar desgracias. Debe manipulal':-;e el ácido Rulfúrico eon
mucho cuidado para eYitar que lleguen salpicaduras a Ja:-; carpas. Tiene
una al'&lt;'ión muy corrosiva y una gotita es suficiente para producir un
agujero grande en la lona.
l\unca se &lt;lebc- fmnigar una planta que ha sido pulverizada poco
tiempo ante'&gt; con caldo borclel1~s. Ri así M .' hiciera, es muy probable que
los árboles pierdan completamrnte el follaje .
Según las últimas expPriencias &lt;lP Butler y ,Jenkis ("Ph~-topathology",
mayo de 1930, pá!!s. H9 - -±29). se pnNlen evitar los daños qnP- ocasionan la:;
fumigaciones C'On rl gas cianhírlriC'o ele plantas pulverizadas con caldo
bordelés, si se emplea nn caldo 11entro o aproximada.mente neutro. Véanse
fórmulas. páginas 141 y 142.
I nstrurciones rspccialcs para dil'rrsas plauas. - !Ja ace1on tóxica del
gas cianhídrico sobre las cochinillas es más marcada cuando se trata lle la.&lt;:
especies que no i::e reproducen por hueYos. En este estado, el insecto
tiene una respiración casi nula y, por conliigniente, es ncC'el'lario emplear
dosis mucho mayores ele las que requieren las fumigaciones contra las
es1wcies que rc.c;piran en todos los períodos ele la vida.
Para combatir las cochinillas OYÍparas conYiene aprowchar los períodos en que 1&lt;&gt;:&gt; insectos se hallan en e'&gt;tado incompleto ele eYolución, es
decir, en estado lan·al. Para las viYíparas, es preferible aplicar los tratamientos cuando Jos árboles i;;e encuentran en mejor!''&gt; condiciones para
resistir los efectos de la fumigación.
Para las fnmigacione.'i aplicadas a principios del período YegetatiYo,
no debe emplearse más del 85 re de la cantidad de cianuro indicada en la
tabla dosi.métrica, ele otra manera se producirán quemaduras en los brotes
tiernos. También conYiene operar con mucha precaución durante el período
de la floración, sobre todo durante la formación de la flor . El árbol
&lt;&gt;frece mayor re.\iistencia cuando la fruta adquiere el tamaño de una nuez
y entonces puede emplearse la dosis indicada en la tabla y aun más,
según los tejidos de la planta vayan endureciéndose. Desde mediados ele
febrero hasta fines ele agosto. puede emplearse hasta el 110 % o aun
el 120 % de la cantidad indicada en la tabla, pero esta dosis se recomienda
únicamente para combatir las cochinillas más resistente:-;. IJas fumigaDigitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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1.32 -

ciones inY01·11alcs contra la ''eoma'' (f,r¡Ji&lt;losaplics b11·ki, XE\Dr.) y otra~
&lt;'spccies &lt;¡Ul' pasan pj Íll\'i&lt;•1·110 en p,,\aclo &lt;lP hucYo, no dan resultados ~atis­
factorio.": a t•sta e"'pecil' "&lt;' la comba!&lt;• mejor cuando las fumigaC'io1w-, se
realizan entn' febrero y juuio. La ''l·O&lt;·hinilla nPgra tkl oliYo" (811is~ctia
o/('(J, DEHX. ) . M' {'Omba1&lt;' mrjor e11tn• ft&gt;bn•ro y junio. ¡H•1·0 en {'ierta-., reg-ioJH&gt;:-,. dada la i1T&lt;'g'tdariclad dt• ~u e\·olul·ic'm. -.,rrú prt&gt;l'&lt;'rible realizar la fnmig'aC'i&lt;Ín &lt;lllr·antP el mP-., de Pnrro. o qnizús dnran1&lt;' ('] inYirrno. Para la
&lt;lrslrucci(m el!' la "m&lt;hl'a blanca" (,lh11roflrri.r11s holl'arrli, Qr.\TN'l'.)
coll\·it-ne l'Hmigar en in-, llH'""" im·&lt;•n1nlp-, (junio n ago.... to ) . ~i la humedad
atmosi't'.·rica C'- muy eh'Yada rn cierta" J'&lt;'!!ionrs. &lt;·onYÍ&lt;'1w apliear las fumigHl' ion e-, ¡]p día, para P\'i ta r Ja "ª tnral' ic'm a tmo-,ft'·riea, que ea"'i siempre
anmenta por la noche.
IDENTIFICACION DE LOS ENEI\UGOS DE LOS FRUTALES

Xo -.,i1•mp1·p &lt;&gt;:-- fú&lt;·il r .... tahlec&lt;'r t&gt;l ··por r¡ul·'' una planta pit&gt;rc1e sn
lozanía. Tan ~tilo un síntoma pnrcl&lt;' o.;t•r rl rP:mltado clr Yaria-; &lt;·ansas: la
111a l'd1itrz. por !'jrm plo. pnrc1r procl ueil''&gt;P 1a11to a eon ,C'enrneia clr lo'\ a taqnrs clr al,!!11110.-; in:-.rl'fos. &lt;·01110 flp la a&lt;'&lt;·i1í11 parasitaria de t:irr1os ho11g-os,
o po.-,ihlC'n11•11tt&gt; purclr '&lt;'I' al 1·ih11ítla a t·o1Hlieionro.; dl'o.;fayorahlr-; ilP suelo
y clima. Por &lt;'011-,igni •111&lt;' e•, mp11e-,tel' pst ucliar hiPn a fondo pl r-,ta&lt;lo rn
&lt;1 lll' sP Plll'll&lt;'lltra la planta~- oh..,PrYa1· t•o11 mntho dt&gt;lt&gt;11i111iento no solamrn1c
los síntoma-, qnr purclP11 hallar-e en los &lt;liYrrsos úq.rnnos dPl YegPtal. sino
iambiPn clPlH• c·o11siclPrnr-;P 1•l a.;pedo g-t'llPl'&lt;ll dl'l úrhol, iPnif'rnlo sirmprr&gt;
rn rurnln la:-. c·01Hlil'im11'.s cl&lt;&gt;l snrlo y tlim:i propios drl sitio en donde se
!'Paliza la inYrsti!raeitÍn.
En las l·laYr.-; q1w si!.!'nrn. la-, &lt;l&lt;"-.eripcionPo.; l'Orrespond&lt;'n &lt;'asi sin
c·,cP¡wiú11 a loo.; adulto.-, o i nsl'd o,.; 1w1·fpdo.-; o a la.-, larYas que han a&lt;lq niridc
sn mayo1· c·rerimiento. J,as forma.; intc•rmt&gt;dia'\, larrns jÓYPllC'S. ninf11s,
r1rMPra. han si&lt;lo rxelní&lt;lo'&lt; i11trnl'io11almente clr las elaYf's pm·a cYihirmayor ro111'11si(rn, ya &lt;¡ll&lt;' a Y&lt;'&lt;'f's las llil'Pl'C'11C:ia1; &lt;'"Jl&lt;'l'íl'ieas entn• rilas ,•cm
ian lig-f'rao.; CJllP ;p nrero.;itaría 1111 mierns&lt;·opio ele gran poder para ilrtrrminarla:--;. En eonsr&lt;·ne1H:ia. l'l frntienltor clrh&lt;' sir111pt't' bn-,l'ar las fo1·111;h
d&lt;• mayor dP.-.,arTollo o t"'taclo adnho dc•l parásito que despa iclcntific·ar, ~-a
&lt;¡nr la:s &lt;'lan•s signif'ntes ,,p hasan rn (·st&lt;i-.s.
- .\simismo ele be C\'it;ir:.;p rl pst ndio dl' · &lt;'.iemplm·rs parasitaclos. Jo-; que
picnlcn sn..; l'tlntornos &lt;''JlN'Íl'ico...; drbido al desarrollo &lt;1r eucrpos &lt;'xtrnfios
rn su i ntrrior.
FOR"\I.\ 1m r:-:AR L.\:-; &lt; L.\YEs. - :--;p P111 piPza primrro por la 1&lt;•1 ra .\.. Ri
lo.-; .síntomas clr la pla111a atacada o rl parú,.,ito cpl&lt;' se ohserYa eou&lt;·urrdan
con la dr-;rr·ipci&lt;Ín que eor1·rsp01HlP a esa l&lt;.'tra, RC pasa a la letra qnr r;ig-ne.
o sea n. para srgnir l ,w~o a las letras t '. D., pfr., -,ipmpre que Las drt..;cripcioneo.; q1w rnl'ahPzan esas lrt1·a:; e01-rt'"Jlº11Clan a los síntoma.s clP Ja.., plantas
o al parú.sito. h1hta llPga1· a la cJa-.,ifira&lt;·itÍn de la pla!.rn. En Pl &lt;'H"V ele n&lt;~
eorre-;pornlrr &lt;'l parúsito o ·,íntorna.., eon la tl&lt;.'M'ri¡ll'ión dP las ll'trns, se
pn.-;arú clirpc•tamrnte a la 111i-.ma letrn d11plieacla, triplil'atla o cnaclriplicadn.
si fuere ne&lt;·Psario. ha,.,\a lleg-ar a la cl!'srripción qnr eoucnenk eon lo.-&gt;
parúsitos y -,ín tornas obs&lt;'r rndos.
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CLAVE

PARA

LA

1;)3 -

DETERMINACION
QUE DAÑAN A

( Véa~c también las plaga" df'scripta•

A.

en la

DE

LOS

PARASITOS

ANIMALES

LOS FRUTALES
nota

c.

,mplcmentarla~

páginas 175 - 181)

Parásitos o sínt omas observados en la f ruta:
B.

Ltis pa.úsitc.s se hallan en d
C.

Iii-edos alarg:uJo,

intt:rior de la fruta.

de ('ucrpo hlatHlu:

orugas, lan·as, gusanos.

Con p:itas y whcza.

D.

E.

l'1 mc1lio 1lt&gt;l l'U&lt;'rpn, :ulcm:ís

Con patas tr rtas. l'arno•a&gt;. &lt;'t
(lt• las :-)eis nntl'riol'vs: 0Rt'&lt;1AS.

Orugas rosadas o hla111¡ut•t•inas que• no pasan c]p 1:1 mili·
rnl'tros ~- t'Oll apC:•n lit·e ,•n forma dl' ¡H'ine pcc¡UL•ñhimo ( 1 )
L'll el último sc•gnll'nlo; t•11 duraznos y ciruelos, ''l'Ct•ialrn•·nll' : Ot:n;A un, lll l!.\Z:'\EKO o l'OLILL._\ xt:&lt;at.\ . . púg. 10

F.

FI:'.

l"

Orugas hl:mN&gt; - ro'a&lt;las que mitlC'n ha,ta
milín11•tro' y
sin ap(.ndh. . _•t· 11 fonn:t dl' ¡n in ; t'll rn:111z:1na. pt ra, 1nrml1rillu
y nogal, ' 'I" t·ialml'ntc: ÜKCli.\ 1n: L.\ ~L\:'\Z.\:'\.\. púg. (i
1

1

Orugns lila111¡ul'c·inas o hlanl'O - rosaclas c·on ma1wl:ita~
'''""ura-. que 1nicll'11 14 111 ilín1l'l rns; t·n frutas dt ri,·a.s:
Ültl'!llTI' \ () 1'01.[L!,_\ rn; L.\ ~L\:'\ZA:'\,\ . . .. - • •
p(1g. l l

Fl:'F.

Fl·'FF.

Orngui\;¡,; ele c·olor \'l'l'll&lt;' ;unari'lc nto que~ lhg"lll a
mC'clir ~O milímetros; t·n higos ele tunn : ÜRCGl'IT \
n:nrn: t&gt;F. L.\ Tl':'\A ............ _ ... __ ..•.•. p:'1g. 1-1

Con ~ólo tn•' pnrt''i a,. patas nnt('l'iorcs. ele t•olor amarillento
'ª' t·xtrc miclnclc:s 11e c·olor úmhar oh,euro Y con l'Uatro
tubfrculos pequC'iios c·n el último ~l'gmento ele!. t•ucrpo. So11
l:h lan·as cll' la (',\ll .. O)L\ 1n: L.\ l'l&lt;l'T.\ •.• . . . • . . - . . p:'tg. lH

EK

C'Oll

DD.

:-;in patas o C'nbeza cli&gt;ti11ta: g11'anos o lnna-; ele mosc·a,.
Gu,anitos b!anl'O · amarillC'nto~ o hlnnqm'cinos &lt;le forma ~c mra
~-q ue llc·gan n na•1lir í - JO 111ilím l'lrns, 1·uan1lo e1·c·c·idos: ll l 'SAKO
rn: L.\ FRCTA ···-······--···· · ·· · ·····-·-···- -···· p:'cg. lii

E.

E l ·~.

c;u,anitos aproxi111n l:tllll'lltt• drl tamaiio ~- forma tkl anterior,
Jll'rn provistos &lt;lC' clos t u hl•rnilos lll'grns c-n la C'xtrcmicl acl anch a
~- truncacla cid t·uprpo. Son lan·as d t• la .\los&lt;/lTI'\ \"F~DF. ::,
~roscA AZ!'L •• .•. • _ .. . __ . . • . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
pag. 11

EEE.

ln,-edos pcquri10•, negruzcos. c·:1"carudos, ele apenas 3 - 4 rnilím 'tros ele
largo, y de alas ('&lt;&gt;rtas: C'.\l!CO~f.\ llE L.\ FK!"T.\ . . . • . . . . . _... p:'1g. i!)

('(_',
D íl .

Los
('.

( 1)

Gusanito&gt; h'anq11eC'i11os ele apenas 7 m ilímetros de la rgo crn
ambas c-xtremiclarks en forma de punta . ~on las lan ~~
dt• la ) l o:;&lt;/l'll.I,,\ DE ¡,_\S l&gt;\".\S . ' . . . . . . . . . . . . . . . . p úg. 1 í

parúsito~

o

~ínto•nas

se oh,er,·nn r·n el exterior de la fruta.

La fr u ta se hn lla comida por ins&lt;'ctos mast icadores.

Vi·.1hlc so lamente con gran aumento (fig. 6 d).

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�-

D.

154 -

Se observan insectos cascarudos.
Insectos gruesos de color pardusco y que miden 17 milímetros
de largo: ESCARABAJO DE LA FRUTA . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 19

E.
EE.

Insectos trompudos que se dejan eaer al suelo haciénd0se el
muerto cuando se alarm:m por cualquier causa: "::-.Iulitas ".
F.

Mulitas parduscas con dibujos claros (fig. 60 d), de 10 -13
milímdros de largo: Mt:LITA. DE LA VID . . . . . . . . pág. 20

FF.

1'fulitas de forma O&gt;alada y de color pardo verdoso y marcadas rcon una línea ancha negruzca a lo largo del cuerpo:
:!'lfULIT.~ RAYADA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
p:'ig. 74
~ulitas de color pardo ceniciento de 7 - 9 milímetr0s
de largo, sin dibujos marcados: GORGOJO D"'., L~S
FI:t:TALES .. .. .. .. .. .. . .. .. .. . .. .. .. .. . .. .. .. pag. 14

FFF.

FFPF.
EEE.

::\fULJTA
pág. 7;;

Insectos sin trompa, de rnrios colores y tamaños.

F.

Insectos de 10 - 12 milímetros de largo, de color verdoso
metálico y con patas larga:&gt;: EscAR.\llAJO DE w vrn pflg. 25

FF.

Insectos verdes ron manchas amarillentas en el dorso,
que miden 10 milímetros de largo: VAQDTA DE SAN
ANTONIO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 20

FFF.

FFFF.

DD.

l\fulitas cenicien·as con manchitas parduscas:
:MAXCIIADA .............................. .

Insertos pequeños de 3 milírnct.ros de largo, de color
yerde con reflejos metálicos: V AQrITA YERDE. pág. 20
Iruiectos pC'queños de apenas 4 millmetros de largo,
de ce&gt;lor panle&gt; o verde bre&gt;nceado: VAQUITA DE LAS
FLORES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 25

So observan saltame&gt;ntes o grillos wrdcs con antenas omuy largas
y finas: GRILLO VERDE o SALTAMO~'J'ES . . . . . . . . . . . . . . pág. 26

DDD.

Se observan langostas voladoras pardusc.as con antenas cortas:
LANGOSTA VOLADORA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . púg. 79

DDDD.

Se e&gt;bserYan e&gt;rugas dosnuclas que suben a los frutal€'8 ele noche
para dl)YOrar las he&gt;jas y fruta. Son las lanas ele ::\ocTuloos
................. . .................. " ............ pág. :?3

DDDDD.
DDDDDD.

Se observan orugas que yfren dentre&gt; de ooste&gt;s ceniciieontos:
BICIJO DE CES'.l'O . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 63
HORMIGA
So obscrYan hormigas negras con espinitas:
NEGRA ..................... . .............. - .. . pág. 76

CC. La fruta presenta cicatrices apenas hundidas o Ja cáscara resquebrajada o sarne&gt;sa, coono consecuencia de los ataques de parásit06 muy
1JC&lt;¡UeÜC&gt;S.

D. P'cqneñísirnos insecte&gt;s alargade&gt;s de apenas un milímetro de largo,
de color amarillento e&gt; morene&gt; obscuro y de mo&gt;irnientos rápidos:
TRIPS

DD.
CCC.

.................................. " . . . . . . . . . . . .

pág. 21

Pequeñísimas arañitas rojas, amarillentas o parduscas, de apenas
un milímetro de largo: ACAROS . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . pág. 45

La fruta se deforma, presenta puntos hundidos, costras o manchas,
e&gt; se abe&gt;rta, debido al ataque de insectos chupadores.

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�-

D.

155-

Los insectos se hallan clo.tados de mo&gt;imientos.
E. lnSl'ctos de 10 milímetros o más de largo.

F.

Chinches vC'rdcs o verdes y pardas.
G.

ChinchC's C'n tcramente verdosas:
púg. 2!l

()IJINClrn VERDE . . . . . . . . . . . . . . , . . . . . • . . . . . .

GG.

Ohinches vcrdt•s ron alas parduscas: ............. .
ALQt:rcHE . . • . . . • • . . . . . • . . . . . . . . . . . . • • •
pág. 4a

GGG.

FF.

Chine.hes pardas o parclust•as.
G.

GG.

EEE.

Ohinohos pard uscas marcadas con una línea amarilla
transn•rsal (&lt;ohr cadus) : CHINCHE DE LOS CACT1'R
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pí1g. 44

cirnto: Cm~cRE DIMI!\171'.\ . . . . . • . . . . . . . . . . . • . . . . púg. 41
Pequ&lt;:&gt;ños insectos achatados de apenas 3 milímetros que
exudan un líquido a1.ucaraclo sobre el cual aparece la fuma·
g-ina u ''hollín''. l'niram&lt;' nte ~ohn' ¡&gt; rnl: P:-;fLIDO nFL
l'ERAL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , ,
púg. :!4

ohst•ffa11 pN"JU&lt;'ñas rostras o pseudos inmóviles, de varias formas,
c¡ue tit•upn sil'mpn• un larg-o ml'nor de 4 milím&lt;:&gt;tros. Con frecuenria éstas &lt;leh'rminan mane has rojizas: COCHINILLAS PROTEGIDAR.
Véase cla,·e l'll la piígina l.í9 C(·C.
i:;&lt;'

DDD.

AA.

Clrinchcs pardu,cas con las patas posteriores foliadas:
CilINCilE FOLIADA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
púg. 4;;

Chinehos pequeñas ele apenas 4 milínwtros y ele color ceni·

EE.

DD.

{'.hin .hes grandPs (:!O - :!;í milímetros de largo),
wrclcs, hordradas do amarillo rlaro, patas y cuerpo
rojizo: .\.LQrICilE Gl!\XIJE . . . . . . . . . . . . . pág. 43

L()S peclúnculos ~- a mees la fruta presentan masas alg-oclonos:•s
debajo de las cualrs se obscr•an pequeños i nsectos ele cu&lt;'rpo~
hlaudos ( 1 ) : .\LGODÓN . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . púg 89

Parásitos o sintomas observados en la flor y botones florales.
Las flores y las yemas florales se atrofian y presC'ntan &lt;:i,·atriccs, clcbitlo
a los ataques de parásitos roedores de apenas un milímetro de largo.

B.

C.

Se observan prqueñas arañitas de color rojo, amarillento
A.CAROS

ce.
BB.

-0

pardo:
p{Lg. 45

Se ohsl'n-an peqnPñísin1os insrctos alargados, ele color amarillento . :l.
p::trdusco y ele moyimientos rúpiclos: 'l'RIPS . . . . . . . . . . . . . . . . púg. 21

Las flores y las yemas se hallan cortadas o comidas por i nsectos masti·
e.adores. Consúltasc clave h•scl&lt;:&gt; D. hasta DDDDDD., pág. 154.

C.

(1)

. . . . . .. .. . . . . . . .. . . .. .. . . . . . . . .. . .•.•• . . . .. . . . . . . .

Insectos cascarudos, negruzcos. marcados con 4 líneas rojizas a lo largo
del cuerpo y que mielen 8 - 10 milímetros ele largo: ASTILO Df. LAS
FLORES . . . • • . . . . . . . . . . • . . • • • . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . •
pág. 26

Véase también clave para la idcnt ificación de las cochinillas no protegidas. página 162. DD.

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�-

nnB.

L as flon·s y Y\'llll\S flor:ilC's ~(' atrofian () Hl' !-C(' :lll (!\&gt;h ielo a los ataquos
d,• insl'dos. &lt;.'hupadon·~: rhinl'ltP;;, pulg-01ws, \'Ir. (1).

C.

P &lt;'&lt;¡U&lt;'iios pa r:ísito-, ele aprnns '.! milínwtros de largo, de vnrios eolorc·s,
de' 1110\·imic•ntos frutos: [' 1•1.11o~E&gt;'. \"t'•:t'•' ('hn• 11 la púg-. l .i'l, DDll.

ce.

inspdos aeliata&lt;los th• Ujl(' llilS ;¡ milLi1wtro, tic lnrgo 1¡u1• det~r­
rninan la pn''l'twia tlP ''hollín'' o fu111ag-ina (sohn• ¡wral): PsíLIDO

P(•&lt;¡U&lt;'iÍOS

l&gt;F.L

l'CC.

A.\ .\.

n.

lii6 -

PERAi~

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . •. . •. . .

púg. ~4

. . . . . . .. . . . .

lnsl•do.; 111:1yon•s tll' 4 a '.!.i rnilí1111 tros &lt;le larg-o:
tia\ P des ll' E hasta El-;E &lt;'n la p:'ig-ina J.í.i.

Yéasc

l'HI:-;"('111-:s.

P arásitos o síntomas observados en las hojas y brot es t iernos:
Las hojas ~· hrofl's tiernos
insr&lt;"los mastira1lon·s.
('.

Sl'

hallan rort:ulos o COlllitlos o iwrforados por

S1· ol.-1•n·nn (·,stos dr 1lin 1·s:1s formas a·lh.ri•lo,; n !ns hojas o rn las
rnmitas.

D.

( '1•stos {1s¡11·ros, re\'C'Sti1l1" ('Oll 11un1p1·nsos tnwitos de ramita s o d e
hojas: Jlu·110 m: n •ro .. . • . . .. . . . . . . . . . • . • . . .. . .. . • . p:"1g. li:l

J&gt;D.

l\&gt;stos lisos. sin o "ºn

E.

'""ª'"·'

Cestos 1klgarlos, 1h• ti•.iid os ('Ol'i:'H'l'OS
l"('lltfn1L·tro:-; &lt;h' largo:

EE.

Cí'.

HI&lt;'JIO l'H:.\lll{()

de 9 - l~
p:'tg. ti:i

C'l'stos parrl'i&lt;lt&gt;s al hic·lio l'igarro, pl'ro ni:'ts gnwsos hacfa
In has¡• y &lt;l • t1•jidos hlandus ~- · llH'llos rr~isknt('s: B 1cno
l'IG \HHO HJ.A:\llll •. , . • . . . . . . • , .. . . . . . , . . . . . . . . . . . .
p{tg. {j,)

S&lt;' oh, ·n·an insnto,; a l:trg-:t1ln•,
I&gt;.

t rm·itos &lt;le ramitas o tic hojas.

c]p

!'lll'rpo J,Jando: orugas, g usanos, cte.

&lt;;usanit c.s dl' 10 - ];; 111ilímdn» &lt;k largo, de ~olor Yl'rdc obscuro
.'· .. u hi,•rtos d&lt;• un líquido "¡"''º'º• que· l'OllH:n la partl' \'l'rdc de
1:1 hoja r1·s¡11·ta11&lt;lo las 11&lt;'1'\':tclur:ts (p·cral, l'it·uda y r&lt;'l'l'zo): B AHO·
Sl'l'.\ . . . • . . . . . . . . . . . . . • . . . . . • • • . . . . . . • . . • • . . . . , . .
p:'tg. 55

¡.;.

Orugas l'Oll rspinas r:1111ifi .. atlas:

F.

FF.

bi,·hos qucmadon·s.

Oruir:ts g1·a1;iks ¡]p &lt;.,t ~ l'&lt;'lltímdros &lt;le largo, &lt;le color
nnl1• y c·uhic·rtas d,, l"Jlinas ramific·ntlas del mismo color :
lll&lt; 110 Ql'F.:\1.\1&gt;0!: f'R.\Xl&gt;F: . . . . . . . . . . . . . . . . . . púg. iO
Orugas 1111•11on•s, ruando mús midrn () ¡·en tímctros.
t:.

Oruµ-:ls :1111·H:H,·11tas t·ou num ..·rosas fajas l10~rns y espi·
nas r:irnifi ..adas tlt•l mismo eolor; las orug:h mayores
mi lt·n 4 l't'll1Í111drPs de largo (fig. .íO): Bw110 Ql:E~I ADO!t

G&lt;~.

. . . • . . . . . . . . . • . . •. . . . . . . . • . • . . , . . . .

p:Íg. 66

Orugas mayon•s, pnrrcicl ns al liirho qucmaclor, pero
r!P &lt;·olon•s mús yinis y dC' mayor tamnño ("): B1c110
QtTllADOR nt: fHo &gt;; E1;;!Q . . • . . . . . . . . . . •
púg. tiS

(1) Con poca frecuencia ~e hallan ciertas rsprcics de cócci&lt;los adheridos a las yrma~.
caso ("OO!iúltese tambn:n la clave en Ja página 159, CC., hasta la página 163.
(2)
Vease página 6S para la de~cripción de lo:is adultos.

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en cuyo

�-

EE.

Orugas r en•sti&lt;las d&lt;' prlos simplrs:

F.

Orugas

nin~·ores,

d¡• ;; a 10 l'Pntímetros de largo.

Orugas parduscas ron pelos nrgruzcos !Jll&lt;' ~alen &lt;le ca.Ja
1•osta1lo &lt;'n sentido lateral; los mayores rnid!'n !i crntí·
llll'1 ros de largo: ÜR1·0.1 nr:L l'f:R.\L . . . . . . .
púg. ill

G.

Orngas negras atnrcio¡wlaclas con esl'asos pelitos rojos
y lila ne OS: ÜRUC:.1 .\TEl{(' !Ol'El..\D..\. • . .. . . • . . . piig. í~

GG.
GGG.

Orugas gran1lr·s, Y!'nlcs o pardo vcnlosas, con cuatro
&lt;·Ul'rnitos carnosos detd1s de la cahcza y revestido
&lt;il' " ' los largo,; .'" hl:lll('OS: ÜR(ºGA DC!'ERIAL púg. ¡;¡

Orugas desnudas o con p!'litos

E.

Orugas prc¡ut•fias ele

F.

ap~nas

mu~·

t»1·asos.

;; centím&lt;'tros de• largo o menor&lt;'S.

Oruguitas parduscas con Y&lt;.'n•uguitas, ele ;¡ &lt;'&lt;'ntímrtros de
largo (sobre vid): ORl'C:1 •1TA Uf: 1•.-\ 1·111
p:"tg. ;;1

FF.

Oruguitas ele color 1·astaño m:tr(':Hlas eo11 Jínr:is (·!aras :i
lo largo del eu~rpo ~· c·on 1·uatro n·rrnguitas ncgr:h &lt;'11
l'ada s1•gmcnto (sohn• Yi1l): ÜRl"Grl'I'A IUYAD.\ rn: J,A
\'ID . . . . • . . . . . . • . . . . . . . . • . . . . . . . . . • . . . • . . • . . .
púg. ;,:)

Fl:'F.

Oruguitas par.lo· :tntarill«ntas 1·1111 tn·s hi!Pras ele ntan·
chas iwgras sobre el lomo ~- que midl'n -1 1 ~ c·Pntím&lt;'lros
e.le largo (wlm· higuera): 0RL'G.\ 1r,1:-&lt;c H.IDA ~1: ~-'
ll!OUEIU • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pag. ,¡4

FFFF.

Oruguitas verclcs de forma parecida a la de mm l1ahosa
y municlas dr una serie de verrugas pro\•istas de
}&gt;l'&lt;¡lll ños pelo.s urt i&lt;'anLs:
()¡¡n;A JUBOS,\ .
p[1¡.:. ;:¡4

l!'.1!'.P.P.I!'.

}'l"F'FFF.

EE.

gatitas, L•tr.

Orugas )ll'!JUl'ñas &lt;ll' ;¡~~ rentínwtros de largo, c·uando nüs,
y ren•stidas 1·011 largos i•inc&lt;•lc•s dP pelo; hlancos: Oin:O.\
LA);LIJA 11 (;,\Tll'.I J!l,.IS°( '.\ . . . . . . . ... . • . . . . . • . • . .
púg. i l

PI•'.

DDD.

157 -

Oruguitas Ycrdosas o do color marrón· amarillento,
ele 1 S milímPt rns de largo que enrulan las hojas o
forman e:ntt11·lws eon l'llas: ÜRl'&lt;:tTI'.\ E:-&lt;Rl'l,.\J&gt;OR .\
llE LAS IlOJAS
. . . . . . . . púg. :i3
Orugas 1lt&gt;s11t1tlas, p:n1lusi·as, que q1hcn a los :írboles
d1• nol·he para &lt;11•,·ornr las hojas; 1lurante el día
p1•111iam•e.:: n &lt;il·hajo dl' la tierra: :\Ol'Tt'foos púg. ~a

Orugas uw1lian:ts el,• 1 a !i 1·,·ntí111dros de largo que echan
fu ra dos l'll&lt;'rnito.s Ul' &lt;·olor anaranjado y dl'spidt•n u11 líquido
dl' olor dL•s:1gradablc tuanc.lo son 11101estaclas. (Sobre ritrus).

F.

Orugas parclu,eas rnotc&gt;adas _,. opacas, con una m;rncha
grandp lilaneo amarilh•nta sohn• el lomo que se prolonga
hasta l'I últinw sl'gmc nto: ÜKL'.Gl ' IT\ DEL XARA:-IJO (') púg. ;,¡

P1".

Orugas marn10rracla~ brillantrs, con dos hileras de tu·
&lt;'ll el lomo: ÜRl"GL'.ITA DEL KAR.\:-&lt;JO (') púg. ;;¡

bérculo~

FFP.

Oruga• marmoreada-; pardm•c•a; &lt;·On cuatro hileras do tu ·
hértulos L'll l'l lomo: ÜRl"GA DEI, XAR,\:-&lt;.10 (') piig. :;s

1
( )
Papilio th oas thoantilldc.~. Burm. : P.
Boisd. (Véa~~ también Íigura s).
f:!) Papi/I" anchisiadcs c.1¡,ys. Hbn.
3
( )
Papllio hrctoridc~. E~p.

thoas

brasilicnsis.

R. et J.. y

P.

lycopluon

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pirithou~.

�-

EEE.
F.

158 -

Orugas grandes do 6% · 15 c&lt;&gt;ntimetros do largo.
Sobro higuera cultivada y Ficus. Orugas grand&lt;'s de color
verdoso o rojizo obscuro, marcadas con numerosas líneas
trans,·ersal&lt;'s y provistas de una colita: 0Rl"GA RABU~A 1:E
LA HIGUERA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . pag. v9

FF. Sobre otras plantas.
Orug:is grm•sas &lt;l&lt;' color pardo ohseuro y mareadas con
un ''ojo'' ~· que mid&lt;'n de 71/.i a 10 centímetros de
largo (') (soln·e Yid): 011l"GA GllA~DE DA LA \"ID fJ
BICIIO DE PARf!A . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 58

G.

Orugas grnnilrs de 71,~ centímetros de largo con cola,
y ele color n·rde con cabeza y cola amarilla, o de
color negro con tres líneas amarillas a lo largo del
cuerpo : ÜRl'GA RABUDA DE LA PORn:r.ACA. púg.

GG.

GGG.

GGGG.

CC'C.

BB.

Orugas grandes, verdes, con pequeños tubérculos en
todos los segmentos y marcadas de líneas blancas a
cada lado del cuerpo (sobre citru~) : ORUGA GRA..'IDE
DE LO::&gt; crrRUS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
pfrg. 61
Orugas v&lt;&gt;rdosas el&lt;' 15 centímetros de largo y con
cuatro cuernos grandes detrás ele la cabeza: ÜRl"GA
l::\FER::\AL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pfrg. 6'.?

RC' ohwrvan insC'l°tos casca rudos. Consúlte'&lt;) la C'lavc clescle D. púgina
} .) 4 hasta DDDI&gt;DD .

Las hojas se secan, se deforman o
( '.

Re

oh~"rvan

pcc¡ueños insrrtos

Sf'

tornan amarillentas.

~hupadores,

de&lt;nuclos, de cuerpos blandos
Pulgones,

y mo\"imientos knlos, de ;¡ milímetros &lt;le largo o menos.

psílidos, mosquilla, etc.
Pequeños insectos achatados de apenas un milímetro de Ja.rgo, de
color amarillento transparente, que determinan la presencia de hollin
o fumagina (i;ohre p~ral) (") . . . . . . Ps1LIDO DEL PERAL p:'lg. ~4

D.

DD.

Insectos pardo - cenicientos, achatados, cubiertos de tuberculitos o
con alas que 11&lt;'\"an siempre en un·1 posición horizontal. Se halL'ln
generalmente en agrupaciones en la cara ventral de las hojas,
las que presentan un aspecto sucio y amarillento: MOSQUITA o
TÍNGIDO DEL POROTO ............ . ....... , . . . . . . . . . . . . púg. 41

DDD.

E.

Insectillos de cuerpo~ orn1ados y no achatado~. Las formas aladas
llevan las alas siempre en posición vertical.
Pulgones negros o pardo ·negruzcos.
F.

Sobre los brotes y hojas del duraznero: PULGÓN NEGRO DEL
DURAZNERO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . p:íg. 115

FF.
FFF.

Sobre los broks y hojas de la vid: PULGÓN DE LA VID
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . p:íg. 39
Sobre Jos brotes y hojas de citrus: Pt:LGÓN NEGRO DE
LOS ClTRl"S . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . púg. 36

Las formas jóvenes se hallan provista ~ de una cola corta.
( 2) Esta de:scripcfón se refiere a las ninfas. Las formas adultas son mayores, de dos y medio
a tres millmetros de largo. tienen alas y su color e:s verdoso obscuro.
( J)

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�-

FFFF.
EE.

Sobre otros frutales, pomáceas, cactus, ete.:
DE LAS LEGUM.INOSAS ................... .

PULGÓN
pág. 41

Pulgones negro· verdosos o verde - parduscos.

F.

Sobre citru!'t, aguacate y raras &gt;eces peral: PcLGÓN DEL
ALGODO:-IERO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . púg. 3ti

FF.
EEE.

Sobre manzano y otras pomáceas: Pt;LGÓN DEL MANZANO
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . pág. 39

Pulgones verdes o verde· amarillentos.

F.

FF.

Insectos de 3 milímetros do largo: PULGÓN DE LA PAPA
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . pág. 40
Insectos que apenas miden 2 milímetros o menores.

G.
GG.

EEEE.

ce.

159 -

Pulgones verdes brillantes de 2 miHmetros de largo:
PcLGóN YERDE DF.L lll'R.\ZNERO . . . . . . . . . . . . . pág. ·10
Pulgones más pequeños, verde· amarillentos fJU0 pro·
ducen el enrularniento lateral de las hojas del ciruelo
y el durazn('rO: PL'LG6N DEL CIRGE[,Q . . . . . pág. 40

Pulg-on!'S morenos o pardo obscuros, brillantes, sobre los
hrote&amp; y hojas del duraznero: PULGÓN DllL Dt'RAZXERO
.............................................. p:íg. ::!4

~e observan masas ,a e '' algoclón'' o ''lanilla'' ('n los brotes.

D.

Debajo del algodón se hallan pulgones neg-ruzcos que contirnen un
lífJuido color sangre . Determinan hinchazones y agallas &lt;'Il las
partes im·adida~: Pt'LCTÓX L\ ..,.ÍGF.RO . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . pág. llti
Debajo el&lt;' la lanilla se hallan in~&lt;'ctos &lt;'lmpadores, wrdosos, fJUC
s:i ltan. Las ramitas no se deforman: LAXILLA HLANCA DF LOS
FRGTALES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pftg. 96

DD.

C'f{'.
D.

~&lt;'

obS&lt;!rrnn cuerpos ele ,¡j,·ersas formas y rolon~ ~ que permanecen
inrnó,·iles o que se hallan dota&lt;los ele modmientos sumamente lentos.
Pe(Jueñas costras o &lt;'srudos de Yariada fonna y color debajo de los
·uales se hallan pefJueñísimos cuNpos at·hatados ;t blandos. Cuan&lt;lo
m{ts, miden 4 milímrtros dc largo; cothinillas o cé&gt;ccidos protegidos.

E.

Esrurlo~ o costras de contorno circular con las exudas ( 1 ) cen·
traJe, . (Yéase nota LHI, l)ág. 1'&gt;4).

F.

Escudos delicados de color rojizo o paruo rojizo con exu&gt;ias
rojo · amarillenta.s.
G. El insecto se desprende del cscu&lt;lo con facilidad: CocmNILLA ROJA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . púg. '.:!í

GG. El insecto queda adh&lt;'rido al escudo al levantar éste
con Ja punta de un alfiler: CocmNILLA ROB. Al' STRA·
LIANA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . púg'. '.:!S

FF.

Escudos mlis fuertes &lt;le color negro violáceo con exuvias
rojas: COCIIIXILLA XEGUA CIRCCLAR . ' . . . . . . . . . pág. 29

(1)
Es necesario cltgir lo s escudos que han podido crecer libremente y no los que
apretados contra nervaduras u otros escudos. lo que deforma el contorno natural de ellos.

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se hallan

�-

1 60 -

E~\·uclos

algo tOHYPxos, parcl us&lt;·os, obs&lt;"uros, cubiert os ele
secrl'CÍÍ•n hlan&lt;¡Ul'&lt;"ina: las exu \·las ¡wnlo a negruzcas:
COl'll!N!LLA DE SAN PABLO . . . . • . . . . . . . . . . . .
pi'tg. :!9

FFF.

Fl"Yr'.

Eseudns delirados, aehatados, gri•es o dl' ('.Olor gris
La:i formas jíl\'&lt;'ll&lt;'S
rPn t ro una ''tetilla''
ri1·eu1Hfada por tírtu!os tlarn5: C'onuxILLA DE l4AX
.TosÉ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . p;'1g. rn
on:ín•o &lt;·o n rxudas .a marillentas.
son JH' g1·uz&lt;·a~ y preqpntan en el

EE.

·Eseuclos dl' (·Olltorno suh("il'(·ul:u u O\'ala:lo '" ton las exu,·ias
tl•ntrales o terea del tl'lltro.
F.

Eseudo" rom·pxos, rle t•olor blanco gnsat''º o hlanquerino,
con l'Xu\·ia~ amarillo anaranj adas &lt;"&lt;'rea d el erntro. Debajo
rlPl estt1&lt;lo se oh'en·an ruerpos rojizos: C'ocrrIXILLA DEL
PERAL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
púg. 81

FP. Los C'UPrpos que se ohsen·an clcbajo de los eseudos son
alllarillen t n'.

G.

!•:seudos de rolor gris oerúeco o pardo rojizo o ccn.itit\nt o.

II.

llII.

Eseudos muy eon\"l~xos con las exudas roj iza s si tuadas l'll 1a. pa rtL' m;'1s alta : l'OCIIl)l l LLA HAPAZ
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . p:'1g. ~l
Esenol os aehatatlos dr &lt;"olor rojizo o parrlo grisúetto y &lt;·on rxuvias a na ra11jadas o rojizas ~it ua­
das eerea ele! ("l'JÜl'O: C'O('l!INJT,LA GRIS CIR('l"L.\R
púg.

GG.

EEE.

~1

Esruc1os ebatus de eolo1 ot'rácieo, aniari11cntv o blanro
sucio con exuvias amarillentas situadas en o cerea
del eent ro. Los rscudos jÓ\'l'lll's son de color lilanco
opaco: COC'lll'\Jl.J,A BL,\N( ,\ JH~L OLI\ºO . . . . púg. :!H

Bscudos de contorno sul&gt;cireubr, ov!!h([?. o :!larg:vl:.! r-o!l la•
exuvias dispuPstas sohrt! o cerea de la margen o en la punta.

F.

Debajo del escudo se obscna un cuerpo ad1ataclo a marillento.
G.

GG.

FF.

Eseudos hlancos o hlanqurcinos convPxos y f ue rtes con
exuvias anaranjadas. 8ohrr duraz1H'ro, etc.: ( 'OCHI·
NI LLA BLANC'A DEL DH RAZ:\ERO O DI ASPrn . . . .
púg. 80
Escudos blanco· eenitientos o grisúceos, clPlicaclos, con
pxuvias pa rd uscas. 801.Jré cadu&lt; t'Xl"lu ,,iYaml'nte: Co·
CIIINILLA BLA'.'ICA DE 1,os CACTL'S . . .
púg. 8~

Los euPrpos que Sl' obsen·an
color gris violúceo.
G.

GG.

d·~ bajo

dl' los es«u,los son de

Escudos circularl's, suhcircula res o un 11oco alargados,
de color pardo cenieient o o pajizo ;t' semit ransparente.
Sobre citru~: COCJ!INILLA GRI8 m; ¡,Q!'; ('l'!'Rl'8. púg. s:;
Escudos alargados, o\·alarlos, &lt;le color blanquecino o
blanro amarillento con exudas neg ruzcas. Sobrr pomá·
ceas, du razneros, oli,-os, rte.: PARLATORJ.\ DE LOS
FRUTAI.F.S

. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . .. .

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p:íg.

83

�EEEE.
F.

161 -

Escuclos alarga•los, cuando m&lt;&gt;nos dos vt&gt;ces mús largos que
anchos.
La forma del escudo &lt;'S como pera (piri form&lt;').
G.

Escuilos en forma ck almtja, de color pardo daro o
pardo violúr·eo, ele :! • 3 milínwtros ele largo, que no
se hallan at•ompañados por otros blancos pequeños, de
lados paralt&gt;los.
Robre citrus: ('o,u o SERPET.\ DE LOS CITR{'S
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . pág. 30

lI.
JlII.

Hohr!' manzano, cin1t•lo,
DEL

IIIIIJ.

'!AXZ.\SO

hohfl• ldgucra:
Gl r!U

GG.

ctr.:

!'0,1 .\

o

. . . . . •. •. .••. . . •. . •. •.

( 'o'rA o

. . . . . . . . . . . . . . •

~m!ll'r;T.\

ur:

. . . . •. . . . . . .

1-iF.RPr;TA

p:'tg. S-1
L.\

Hl-

pág. S4

Escudos ti!' fol'lna de alm&lt;'ja que se hallan a~olllpa­
fia&lt;los de otros blancos, pl'&lt;JUt'ÜOs ~- angostos.

H.

Escudos cll'licados, rojizos o castaño - rojizos, at·hatadas y s1mitransp'.lrt'ntes, sin quill:i a lo largo
dcl ('Ul•rpo: COCHISILLA llEL IIF.LE! !!O, púg. :n

ITH.

Es(•uclos m(ts rt'sistrntt':&gt;, ilc &lt;·olor pardo viol(u•Po,
c¡u pres!'ntan una quilla nwdiana a lo largo, que
las clh·id(•n t'll do-; parh·~ ignalrs: C\H 11rn1J.L\
BLA:S( '.\ [)(-, LOS ( rmt ' S • . . . • • • • . • . . . .
púg. 82
0

FF.

La forma tkl c•scuclo es :tlnrgacla t•on bdos ¡oarald'"
dpn•chos.
G.

"ª'i

Escudos dt' " lllilímdros tl!' largo n mayor&lt;'s, th• c•olor
oh,.t·uro.

H.

Escudos p:trtlusros &lt;ll· :!% a. 3 mi!ímrtrns &lt;I B largo,
sobre oli\'O: Cot n1s11.L.\ 1.1:\EAL . • . • . • . . p(tg. :l~
Escuclos negros a~ apenns 2 milínwtros de largo,
¡•on hord!'s loln11qul't'Ínos, y c'Xt·a\'n •los l'n 1•1 nw1lio:
Col'H1x1Lr..\ crnL\ llE Los nTu1· ,;
p:'tg. :rn

IIH.

GG.

~-

Escutlos clt• apenas un milímc-tro clt' largo, de color
blanco

H.

~in límas t'Xt::n-adns o rarenas n lo lnrgo del
rsturlo hlanto.

I.

Exu,·ias de r·olor ele aYrlla.nn. algo \"l'rcloso en
en t'l medio.

J.

SolH'e dtrus:
CITRl'S

J.l.

Sobro

pom(~cea.s,

~'Rt:TALE&gt;i

d~
CITRl"S

II. Exuvia.s
LOS

IIH.

CO''lil:&gt;ilT;L,\

ORrn

DE

LOS

pág. 'l3

..•..

de.:

P.\R!,.\TORI.\ DE LOS

. . . .. . •• . •. •. .. . . . . .

p(1g. 'i3

color negro:

Cocm»ILLA CHICA J&gt;E
• . . . . . . . . . . . . . . . •. . . . .
púg. 30

Con una ra.rcna o quilla a lo largo del cuerpo.

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�-

162 -

I.

Robre cactus: COCIUNILLA DLA:-ICA DE LOS
CACTliS .... . . . ................... . pítg. sz

II.

Robre clur::iznero y otros frutales : CocmNILLA
BLANCA DEL Dl'RAZNERO O Dl.\SPJS . . . púg. 80

IIHII.

C'on tres carC'nas o dos surcos a lo largo del
escuelo blanco.

J.

Exurias amarillas:
(' l'l'RUS

II.
GGG.

DD.

DE LOS
púg. 8'.l

Exuvins verde · amarillento púliclas: C'OCIIINI·
LLA DEL IIELECl!O ................ . púg. 31

Escudos parduscos do a.p&lt;'nas un milímdro de largo:
C'O:llA O RERPETA O COCHINILLA t, !XEAL ('). p{1g. :J:l

t'u&lt;'r\&gt;Os clin rso:s .de eonsi.'St:•nria hlanlla, sin l'Scu&lt;lo protector, y
se hallan cubiertos de "algotlón" o "harina".

E.

C'm·rpo~

F.

que adquieren un largo siempn' mayor &lt;le 4 milímetros.

Ins&lt;•dos amarillentos, dc forma O\'alada. que se cuhn•n de
una 1·apa dl'nsa. ele "harina." y que producen "algod6n ".
(l'odtinillas harinosas).
G.

(;e;.

l'on largos filamentos o colas que 1iaccn dc la margen
postl'rior y que son m{1s largos qu&lt;• el cuerpo: ('ocHt·
Nll,LA IL\R!XOS.\ DE LOS IN\'ER=-.\n·Los . . . . . púg. !)4
Hin colo. o fih:mentos largos en la margen posterior.

II.

De !l · S milímC'tros dc largo ~· proYistos de 34
apéndices cerosos sobre la margen del cuerpo. Hobm
numerosas planta~: COCilINILLA HARINOSA DE LOS
l'lTRl 8 . . . . . . . . . , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pÍlg. 89

Illl.

ll IIII.
E EE.
])DD.

qu~

Cuerpos pequ ·ño:s achatados, amarillentos o pardus&lt;·os, d.• apenas
un 111ilím!'tro, qu&lt;' 11e cubn•n con '' algoc16n blanco'' y a \º&lt;'&lt;'!'~ con
''hollín'' o fumagina. ~obre !'itrus: )foscA BLAN(' \. p;íg. 35

EE.

Como la anterior, pC'ro con los apéndices latcrall's muy poeo &lt;ksarrollados. Sobre vid. C'ocm~ll.LA IlARI=-osA DE LA \'ID • . . . • . . . . .
pítg. 90
Hin a p(nclices laterales. Sobre cadus:
J&gt;E LOS CACTC:S . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

.\LOOJ&gt;Ó~

púg. 90

('u,•rpo« hla1wos ceroso", dl' cli\'C'l'sn~ forma', d,•sile un milí·
met ro dl' largo: LAR\'.~S DE l)J\'ERS.\S ESrt'.('!ER (').

Cuerpos quP se ckstacan por una prolongación blanca u ovisace&gt;
que sale d1• la. margen posterior e inferior.

E.

EE.
( 1)

COCHINILLA DLANCA

• . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

La prolongnci6n blanca sohrr~nlc cn forma de ~emicírculo de
la margen posh•rior clt• cuerpos amarillentos: Pt. L\'IN.\RIA DE
LOS ClTRt'S . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pfig. 34
Ln prolongaci6n blanca u o,·isaco es alargada y subcilínolrica.

Debe buscar~c los e::;cudos de )as hembras para diíe:re:nciar las diversa!I espe:ch:!.

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�-

Ins&lt;&gt;ctos pequeños de 1% milímetros de largo y de color
wr&lt;le obs\•uro o pardusco, pro&gt;istos de una la.rga prolongadón achatn&lt;la de lados paralelos y que mide de 3 a 5
milímetros: ÜRTESL\ 1-.srnNE . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. fl5

F.

FF.

Insertos mayor&lt;'R, de color ro,jo pardusco con prolongaeión
hlam·'.l. suhcilíndrica que adquiere a yece~ un largo de 8
milimetros.
Con largos filamentos e&lt;'rosoR que salen del cuerpo y
qu&lt;' llegan a medir 20 milímetros de largo: lcERYA
BR\SILEX \ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . p(tg. !)~

G.

GG.

Rin largos fikmrntos.

II.
HIT.

DDDn.

E.

163 -

La ¡irolongaci6n aclc¡uiere un largo ele 8 milímdros:
kER)".\ .u:sTRALIA\"A o DE LOS (']TIH"S
pág. fl2

La prolongadón hlanca rara" '""res adqui\' f&lt;' un
largo ma~·or de -1 milímetros: IcF.RYA ;;cnANDINA
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . p(tg. fl::!

Cuerpos ohscuros cuhi&lt;&gt;rtos por capas de t•Pra dt• «olor claro.
Insectos grandes ruhiertos ele un re,·cstimiento ceroso el&lt;' c·olor
rosarlo y que miden de !J a 12 milímdros d¡• largo: ('ocm·
:'\ILLA DEL AOl"ARIBAY ......................... , . . . p(tg. S3
In.'ertos más pcquC'iíOs, de apenas 5 milímetros ele lar¡:~o, cuhicrtos cfo pla&lt;&gt;as cerosas ele color blane-0 gris:'tceo: C'ocrrINILLA oars
DE J,.\ IllGl"El!A • . • . . . . . • . . . . . . . . . . . . .. . . . . . , , . , púg. ~8

EB.

DDDDD.

CuNpos dcsnuclos, cfo consistencia ele goma, generalme1ite, y
ck forma º'·alacia.

C'uNpo~ achatados 'ubrirtulan,; &lt;le i milímetros dt• cli{u1wtro y
de- ¡•olor raoha lustroso o Yerdc, cirtundatlo por una margen

E.

¡•aoha obs(•uro. En ho.ias ele ritrus únicamente: Cocn1xIJ,LA
DEL DELT.\ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
p:"tg. 32

EE.

C'uerpo' n r gro" OYalados )" ronwxos marrado~ ron la ldra H
f(•licn• sobre Pi dorso: ('OClll:'\ILLA :'\E&lt;;RA DEL QJ,J\"O púg. ~;)

{'JI

}:EE.

&lt;·uerpos ele' forma he misférira con los bordes a pla.staclos, cfo

&lt;·olor &lt;«tstaiío - rojizo o amarillento obs&lt;"uro, ;: qu&lt;' miden
a 4 milím!'tros l'Uanclo más: ('OC-TllKILLA IIE~!ISF''ÉHICA (')
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . p(tg. 34

:n2
KEEE.

Cut'rpos duros rh• fonna O\'ala&lt;la ." com·rxa, ik color pardo
rojizo a nrgruzc·o y &lt;1uc mitlen S milímetros de largo:
CO('!IINILLA :l[QI!F.:-.IA o LF.CANIO . . . . . . . . . . . . . . púg. Si

EEEEE.

}J EEEEE.

Cuerpos bla11&lt;los de' forma OYalarla, achatada, de color pardo
amarillt&gt;nto con manchas obscuras c¡ue mi!lcn de 41/z a 5%
miHmctros cuando más: COCHl:SILL.\ BLA:'\DA DEL NARAX.TO
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . p:'tg. &lt;;¡;
(\it'rpo~ duros, t&gt;•féricos, graneles, de color anaranjado u
0&lt;-r:'ttl'o, mott&gt;aelo cou moreno obscuro: LECAXIO DEL srxCHILLO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . p(tg. 8í

(l) Las forma s jóvtne&lt;:: de t5ta e ~ ptcie tambi é n prc~e ntan la letra H
fácilmente con las larvas de la coc hinilla negra del olivo.

en reh t \'t y

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se confunden

�-

Se ohsl'n-an insrctos chupado1 rs grandl's ~· l'OrÍÚ&lt;"&lt;'Os: Cn1:-.c11E8 (,-.
1·Jaye p:'1g. 1;;.; &lt;h's le E hasta EB. ) .

CC'C '('.
CX:C'C'C'.

Se ohsl'!Tan pc•queñísimos parúsitos l'Ol'i11J1'l'"• ik a¡wnas un milímetro de largo, que determinan 1·i1·atrices y a \'l'Ct"; ampollas.

Jl.

Araiiitas roj:h o amarilll'ntas qu ,• se euhrl'n con h•las finas hlan1¡ne.. inas: AnA5;IT_\ RO.J.\ o .ÁC,\HO 'I E.JEDOH . ' ' . . . . . . . . . . p:'1g. 43
Araiiitas roja~ achatatlas qur &lt;let ,•rmina11
.\l'.\110 JlE [,.\ Lf'.l'RA . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

])]),

l&gt;DD.

.\.raiiitas parduseas eon patas largas:
DE LOS Fl(l''l'ALES

UDDD.

HBB.

164 -

.\l!AXl'I'.I :lfOl!EXA o ÁCAllO
. . . . . . . •. . . • . . . . . . . . . . . . •. •. . . . • . .
p(1g. -l.'i

Pc&lt;¡ueñísimos insectos afargatlos, de modmil'nlos r:'tpiilos ~- de
color amarifü·nto a pardus1·0: T1UP8 . • . . . . . . • . • . . . púg. ~1

Las hojas presentan ampollas o manchas at.erciopeladas.

C.

En las hojas de Yiil

l&gt;.

sn

Ohsl'rrnn

n~rrugas

o ampollas.

Ampollas que s:1h-11 ile la u1ra HIJll'l'Íor; en la rara infrrior Sl' ohser\·an 111a11,.hns hundidas, :1krciop1•lacl:1s, ch• 1·olor amarillento a par·
dus1·0: Em:-.os1s JlE L\ \'ID . • . . . . • . . . . . . .. . . . . . . . • . . . . púg. -lfi

nn.

Vl'rrugas qm• salen de la. t':tra

\'entra!

o infrrior:

1"1r.OXERA

p:'!g. u;:;

En las hojas dd nogal ~e ohscnau manrhas akrriopl'laclas !le color
hlnnqur l'ino que lm•go se tornan pardo - rojizas: BR1xos1s DEI, XOGAL
. . . . • . . . . . . . . . . . . . • . • . . . . . . . . . . • . . . . . . . . • . . . . . . • . • . . . . . . . p:'1g. 47

('('.

En las h"jas •Id peral se uhsl'n''.lll manehas ro.iizas ~- 1'n l'llas el trjido
'':' m(1~ 1·spcso y l'S]Hmjo&gt;o. Las 111·111,.ha" d . .1as se tc&gt;rnan nrgruzcas:
J-.RIX0Sl8 DEL J&gt;El( ,\L . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . .
p:'1g. -li'

CC'C'.

H nBB.

AA,\..\.
J:.

Las hojas se hallan uniclas por tela tle arañas: .\R.\X,\ llF. LAS PI.AXT.\S
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . púg. 50

Parásitos o síntomas observados en los troncos y ramas:
Par:'!sitos externos.

C.

H1• obsc•rnrn currpos inmú,·ilt•s chupallorcs, o costras pequciias aclhL·rida.s
:1 la rortPza: l'Ot'lll;\'JLL.\ (t·o11'últt-sr- la l'la\'t' ¡J ¿·tle C&lt;' p:'1g. 1-i!I hasta
EEEEEE púg. lfi:! ) .
H~ ohsen·an pequrños inscdos chup:ulorcs al:trgaclos, que sal!:rn, ele
1li,·ersos ('Olores: ('ICADÉ!.lll08 . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . p:'1g. 97

CC.

CCC.:.

C'C:CC.

Las ramitas se \'Uhn'n clt• lanilla hlan1·a que sc•gn·gan pr&lt;¡ucños insectos
ehupador&lt;'s, saltones: LA:-;11,r"\ nLAXl .\ DE LOS nn·'r.ILES . . . p:'1g. 913
Las ramas y ramitas pn·s1•11tan una scril' &lt;l e punza&lt;lur:is a lo largo,
dentro de las cuales se hallan insertos ¡w•¡ul'fios hul·vos alargailos:
CIIICJ!ARRA m: L08 FRl''l'AJ.EI' . . • . . , . . . . . . . . . . , . • . . . . . . . .
p:'1g. f)j

('C'C'CC.

OCC'L'CL'.

La cort&lt;'za de los troncos ha,ta 6erta altura 'l' halla romi&lt;la por
animales roc1lort"s, rata•, Ji . hn·s, nte.: HoFDOin:s . . . púg. 1:?1

La~

ramitas se hallan corta&lt;las en forma ele anillo:

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CORTAPALO
pitg. lOG

�-

DB.

Pará,itos internos.

&lt;.:.

Los parúsitos trabajan ddiajo d(' la. corteza sin perforarla mayormente.

D.

Re obsen-an pPquPiíos cestos ac·hatados, abiertos en ambas extremidades: POLILLA DE L.\ COR1't:ZA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . púg. 101

DD.

ce.

La r•orteza se separa &lt;fo las ramas dehido a las larn1s rk un insecto
('as('arudo, negro &lt;le l:! a ] 5 milíml'tros: l'ARC011A NEGRA DE LA
COlt'!'EZ.\ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . púg. J 11

¡;;. olisen·an perforaeionrs ('Jl la corteza, debi&lt;las al ataque dl' insectos
caRearuclos o de sus l::uTas.

D.

Pc•rforaciones peqm·ñas de un milímetro &lt;le di(unetro. Se obserrnn
lan·as y pequeiíos r·asl'arudos que hacen 'u~ galerías rntre la mach·ra
y corteza: 'rALAIJJ!ILLO DE L08 FRCTA!.ES . . . . . . . . . . . . . . púg. JOi'

DD.

Prl'foraciones pe&lt;¡uriías dr un milínH'tro ile diámetro qu·· pt netran
hasta el centro de las ramitas. En frutalrs en el nort&lt;' de la
fü•púhliea: 'rALADRJI,r.os ('.\L.\OORES . . . . .
. . . . . . . . p:'1g. 1 os

DDD.

C-0mo el anterior, pero en los i-armientos de Yicks en Sau Juan
y :11t•ndoza: BosTRIC'O I&gt;E r.A \'ID . • . . . . . . . . . • . . . . p:'1¡.:. lOll

DDDD.

Perforaciones mayores, de

~

milímdros de diúmetro o mfrs.

ohscrnm orificios l'irrulare~ o ca.Yidades en la. base de la~
púas, ~l'l'Úndoso í·,t;I'&lt;: BOS'J'ltl('O Dt: L.\S PÚ.\S
p:'1g. 100

E.

i-;ci

EK

EEE.

Lns ramitas se hallan tala&lt;lradas por pt&gt;&lt;¡ucfios insL•cto' cascaru&lt;los de apenas :l milíml'lros de largo: .\NOBIDO DI&lt;: LOS
FJ&lt;L:TALES . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . p:'1g. 110
Los tallos, ramas y trom·o~ pn•sentan galerías perforadas por
lan·as ele din.&gt;rsa, espedes de insl'ctos cascarudos: TALADROS
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . p:'tg. 10:!

Los troncos y ramas 'C' hallan taladh1dos por orugas grande$ de 6%
centímetros do largo que C'scupcn un líc¡uido féti&lt;lo: ÜRL:GA TALADRO
O BARRENO DE LOS SA1 CES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . piig. ~7

CCC.

CCCC.

Los st•gmrntos de los l'actus se hallnn minados por numerosas orugas
de color ro,io anaranjado l"On rayas nl'gras tranwcrsales : ÜRt:GA
ROJA DE LOS CAC'l'l"S ................................ , pÍl!\'. 98

cecee.

La parte&gt; kiíosa dl· los tronl'OS dC' los :'1rholu \'Í(•jos Sl' baila puh·p.
rizad;~ y comida por ''hormigas blancas'': TERMITAS u IIORMIGAS
IJLANCAS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . púg. 111

A AA AA.
B.

165 -

Parásitos o sintomas observados en las raíces:
So observan nudosidades o tubérculos en las raíces.
('.

CC'.

Las raicillas se pudren y presentan tubérculos alarga el os solire los cuales
so observan pequeñísimos pulgones amarillentos. Sobre vid .solamente:
FILOXERA DE LA \'ID . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . púg. 11 ;¡
.L as raicillas preosentan tubérculos o nudosidades carnosas o irr"gulares
sin c¡ue so observen par(tsitos sobre ellas: ANGUILl'l.OSIS . . . . púg. J l:l

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�-

166 -

BB. En las raicillas SC' obsen·a n ('U&lt;'rpos Semiesféricos de 5 milímetros de
diíundro, de color ocre amarilknto y que despiden un liquido de olor
dC'sagradable al St'r apretados: PERLA DE LA TIERl!A. . . . . . . . . . . . pág. 119
BBB.

Se obserYrul pulgones en las raícrs y raicillas.

C.

Pulgones negros brillantes sohrt' raíces d&lt;.• duraznero: PuLoóx KEG&amp;O
DEL D\,"RAZXEB.O . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 113

OC. Pulgones negrnzros cubiC'rtos &lt;k ''algodón 11 y que determinan tumores
o agallas en las rairt's que atacan: Pl'LGÓN L.\NÍOERO

RBBB.
C.

oc.

La corkza del

~udlo y

pág. 116

de las raíces se halla com'ida.

So ohserran J:irrns o gusanos blanquecinos &lt;¡ue conserran una posición
cncon·ada: Gt'SAXO BLAXCO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pág. 113
So hallan nidos &lt;il' roedore~ &lt;·el'(•a de los frutales atacados: ROEDORES,
RA1'AS DE c.D!P01 de . .................................. . pág. 121

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�-

167 -

LISTA DE LOS FRUTALES CON LAS PRINCIPALES P LAGAS
QUE LOS AFECTAN·
ALMENDRO, DAMASCO, DURAZNERO, CIRUELO Y CEREZO
Cocmxn.LAS:

Co.·hinilla blanca del duraznero o
"Diaspis ".
Cochinilla de San José.
Cochinilla del peral.
Cochinilla rapaz.
Coma o Hl'rpl'ta del manzano.
Cochinilla gris circular.
l'arlatoria de los frutales.
Cochinilla morena o Lccanio de la vid.
Icrrya australiana.
Cochinilla blanda del naranjo.
CochiniUa negra del olivo.
PULGONES:

Pulgón
Pulgón
Pulgón
Pulgón

del duraznero.
nt•gro del duraznero.
verde del duraznero.
del ciruelo.

ÜRUGAS:

Oruga o polilla negra del duraznero.
Oruga de la manzana.
Oruga infernal.
Oruga babosa.
Oruguita emmladora de las hojas.
Oruga rabuda de la Portulaca.
Bicho quemador.
Bicho quemador de Río Negro.
Bicho quemador grande.

Oruga taladro de los sauces.
Polilla de la corteza.
Bi(•ho cesto.
Bieho 1cigallro.
Bieho cigarro blando.
OTRAS:

Taladro del duraznero.
Tal::tdro d&lt;&gt;I ciruelo.
Taladro guitarrero.
Taladro verde.
Ta ladrillo.
Vaquita de San Antonio.
Escarahajo de la fruta.
Astilo de las flores.
Yaquita n•rde.
?llulita. de la vid.
Acaro de los frutales.
Acaro tejedor.
Gusano de la. fruta.
Anguilulosis.
Chinche foliada.
Chinche wrde.
Chinche diminuta.
Babosita de los frutales (ciruelo y
cen·zo).
Lanilla blanca.

MANZANO, PERAL, MEMBRILLO

I ccryn. australiana.

Co('hinilla blanda del naranjo.

Cocmx1LLAS:

Cochinilla
('orna del
Cochinilla
C-0chinilla
l'arlatoria
Coehinilla
Cochinilla
Cochinilla
('()ciliinilla

de San José.
manzano.
rapaz.
del peral.
d&lt;&gt; los frutales.
gris circular.
roja :i.ustraliana.
morena de la vid.
m•gra del olivo.

Pt:LGOXES:

Pulgón laníg&lt;'ro.
Pulgón del manzano.
ORUGAS:

Oruga de la manzana.
Oruga. del duraznero.
Oruga babosa.
Oruguita enruladora de las hoja~.
P-0lilla de la corteza.

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�Oruga infernal.
Ornga drl peral.
nidio de cesto.
Bid10 cigarro.
Jlic·ho cigarro hlando.
Birho qncma(lor.
J•;;;finge rayada.
Oruga tala el ro ele los saucl's.
Oruga att'rciopelacla.
ÜTflAS:

&gt;Tulita rayada.
'!'aladro del membrillero.
Taladro dl•l peral.

168 Taladrillas.
Astilo de las flores.
Escarabajo de la vid .
)'la tipos.
c:usano ele la fruta.
Carc·oma de la fruta.
Erinosis cll'l peral.
A nguilulosis.
.lccaro de los frutales.
.\(•aro tejedor.
)fosr¡uilla o tíngido del poroto.
l.'sílido del peral.
Bahositn.
'l'ripR del peral.

NARANJO, LIMONERO, POMELO, MANDARINO Y OTROS CITRUS

Coi

l'lºI,GOXE::;:

HINILLAS:

("orhinilla
('o&lt;•hinilla
( 'orhinilla
Coma de
('orhinilla
no(•hinilla
( 'o!'hinilla
Cochinilla
Cochinilla
('o('hinilla

roja común.
roja australiana.
1wgra cin:ular.
los !'itru'.
blanca de los citrus.
dl'l helecho.
hlanc,a del olivo.
de Pergande.
ch• Han José.
d1iea.

('od1inilla
Cod1inilla
Cochinilla
Cochinilla.

ele Han Pablo.
m•gra del oli\·o.
blanda del naranjo.
hemisférica..

Pulgón 1wgro de los citrus.
Pulgón vude del duraznero.
Pulgón cl&lt;'l algodonen&gt;.
Pulgón de las solanáceas.
Ültl'GAS :

Oruga dl•l naran.io.
Oruga hahosa.
Oruga grande ele los citru~.
Oruguita o polilla de la naranp
Ü'l'RAS:

Talad.so gr:múe.
'!'aladro de los citrus.
Taladro listo (').

Cochinilla drl aguaribay.

Platipo de los citrus.

Lr :•anio &lt;kl sunchillo.

(;orgojo taladro de los citrus (").

Irt&gt;rya australiana.

:.\fulita Tayada.

J e¡·rya brasileña.

Corgojo ele los frutaks.

J ct•rya suhandina.

Haltamontes o grillos Ycrtks.

Ortcsia insigne.

Gusano de la fruta.

C'o,·ltinilla &lt;ll'l Delta.

Mosca azul.

Puh-inaria (h• los cilrus.

'frips.

Algodón lll' los citrus.

A caros.

A lgo&lt;lón dl'

lo~

invernáculos.

Lanilla blanca.

(l)

Tracliydcrs succinctus

( 2)

Cratosomus fasciatus. Ptrty: en el norte del pals. La larva taladra en el tronco.

(Linn.): en el norte de la República.

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�-

169 VID

Oruguita de la Yill.
Oruguita rayatla de la Yid.
Oruga baho8a.
Dicho de cesto.

CocmNILLAS :

Cochinilla morena o lecanio ele la vid.
Cochinilla nl'gra del olirn.
Cochinilla blanca del duraznero.
Perla de la tierra.
''Algodón'' o cochinilla harinosa.
Cochinilla obscura.
('ochinilla blanda del naranjo.

ÜT!l.\S:

Bostrico de fa vitl.
E.«.·arabajo dt• b Yid.
::\ l ulita dt• la ,·icl.
('n rcorna negrn.
Bo~triw de las púas.
Taladros y tnladrillos.
.\ lr¡ui&lt;•hf'.
,\ lqui&lt;·he grande.
l'hin(']1e de la Yid.
::\los&lt;¡uilla de la urn.
,\nguilulosis.
Gusano de la fruta .

I'CI.GOXES:

:Filoxera ele la vid.
Pulgón de la ,·id.
OttrGAS:

Bicho parra.
Esfinge de la Yid.

OLI V O

Parlatoria dC' los frutah•s.
Corna de los ,·itrus.
Cuehinilla rapaz.

C OCHI NILLAS :

Cochinilla blanca del oli\•o.
Cochinilla de San Pablo.
Cochinilla nrgra del oli\'o.

0T!L\8:

Cochinilla lineal.

Taladro del oli\·o.
Chicharra.

C:ochinilla negra circular.

AVOCADO (PALTA, AGUACATE)

C'Jchinilla IH'misférica.

CocmKJLLAS :

Cochinilla roja corním.
Coma de los

Pn.GONEs:

Pulgc'in del algodonel'o.

citru~.

Cochinilla blanca del oli\'O.

0TR.\S:

Algodón del citrus.

Corta palo o taladro pocla&lt;lor.
'l'rips.
Gusano de la fruta.

Algodón de los invcrnúculos.
Cochinilla negra del olil'O.

C A C TUS
0Rl:GAS:

Oruga colorada de los cactus.
Oruguita verde de los cactu s.

COCTill\JLLAS :

Algodón.

0 TllAS:

Cochinilla blanca de los cactus.

ChiUJche de los cactus.

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�-

170 -

CHERIMOYA

OnrOAS:

í'oclIINJLLAS:

Oruga rabuda del cherimOJO (').
Cochinilla roja australiana.

OTRAS:
Gorgojo dr la cherimoya (').
Taladros.
Gu•ano de la fruta.

Cochinilla negra circular.
Cochinilla hemisf1&gt;rica.

GRANADO

OTRAS:

Cocni:-1JLLAS:

Taladros.

C-0chinilla blmwa del oli,·o.
Cochinilla rapax.

Gusano de la fruta.

Cochinilla negra del oli\·o.

Chinche foliada.

Iccrya australiana.

Bicho quemador.

GUAYABO

0Rl'OAS :

CocnrnILLAS:

Cochinilla roja común.
Cochinilla blanca dt'l oli\·o.
Cochinilla negra del olivo.
Cochinilla blanda del naranjo.
Cochinilla hemisférica.

Y l-ase nota LVI, pág. 184.

Dicho quemador.
Oruga imp&lt;'rial.
Bicho de góndola (3).
Oruguita pt'luda (').
Oruga del duraznero.
O•rRAS:

Ta ladro clel gua~·abo (").
Gusano de la fruta.

''Algodón'' de los in&gt;crnáculos.
HIGUERA

Iccrya australiana.
'' "\lgodón'' de los in•ernáculos.

CocmNILLAS:
Cochinilla gril!

d~

la higuera.

Cocbin illa negra iiel olivo.
Coma de la higuera.

0RCOAS:
Oruga manchada de la l1igucra.
Oruga rabuda de la higu&lt;!ra.

Cochinilla del l1clecho.
Coma del manzano.
Cochinilla de San José.
Cochinilla roja australiana.
Cochinilla negra circular.
Cochinilla hlanM dt'l naranjo.
( 1)

(2)
(S)

(')
(•)
(1)

OTRAS:

Taladro de Ja higuera.
Taladro verde.
Bostrico de la higut'ra (•).
Gu.~ano de la fruta.
Careoma de la fruta.

Cocytus antacus. Drury. Cocytu.s c/uentus. Cram., y Protoparce rustica { Fabr).
Hcilipus cotagra ph us. Germ .. en Misiones.
Mimallo despecla. Wlkr.
Megalopyge vulp ina, Mab.
Dorcadocerus barbatus (Oliv. ).
Lichenophanes plica tus ( Guer.).

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�-

171 -

KAKIS

Coehinilla. blanca del naranjo.
Corhinilla. uegra dl'l olivo.
Algodón de los citrus.

CoCIIINILLAS:

Cochinilla de San José.
Coma del manzano.

ÜTRAS :

Cochinilla blanca drl duraznrro.

Gu~ano de la. fruta.
Bicho quemador.

&lt;Joohinilla hemisférica.
MANGO

Cochinilla del helecho.
COCHINILLAS :
OTRAS:

Cochinilla roja común.

Oruga imperial.
Corta palo o taladro podador.
Gusauo de Ja fruta.
'faladros.

Cochinilla negra circular.
Cochinilla de San Pablo.
Cochinilla hemisférica.

NOGAL

Oruga. infernal.
CocIIINILLAS :
OTRA S :

Cocliiuilla de San José.

'f a.ladros.
Taladrillos.
Pulgón vertle del duraznero.
Erinosis del nogal.

Cochinilla obscura. (').
ORUGAS:

Oruga. de la manzaua.
PAPAYA

Cochinilla. blanca. del duraznero.
V ARIAS:

Oruga rabuda de la. papaya. (').
Véase también las plagas citadas rn

la~

notas complementarias, páginas 173 - 184.

( 1)
( •)

Grcenoidca lahillei, L:r.
Erinnyi s alope. Orury.

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�-

1 72 -

INSTRUCCIONES PARA LA RECOLECCION Y ENVIO
DE MUESTRAS
Con el fin de poder eYatuar las consultas sobre los parú:-.itos de las
planta.s dí:'l modo mú1-; rúpido y completo, Jo,, intere:sados deberán ajustar&lt;;e a la&lt;; instrucciones siguientes, para la recolección y envío de las
mue~tras CAr responclientcs.

RE00LECCION DE LAS MUESTRAS PARA EL ENVIO
IXSTHCnCIO~ES

~~XER~LES

Toda mue::,!rn de wgetal parnsitaclo dP-b&lt;' acondiciouar-;,e de m anera
que no permita los choques o rol'c&gt;s tle un ejemplar contra otro d u rant c
el Yiajc. Para &lt;'Stc fin deb&lt;'n cmplearsl' caja.~ de madera, hojalata o de
cartón fuerte, como cnYasc, y c--ujetar las muel'tras con paja limpia y
seca. a¡.;errín o papel anugado (e'i preferible &lt;'l ele &lt;'straza).
Para eYitar el moho y cle;-;composición ele las mue,,tras. dnbe p~rfo­
r ar se la tapa r uno de Jos eo,,tados clcl c1wasc con agujeritos (de un
tamaiío tal que no permitan el pa.-,o de lo.s pa rú:&gt;itos).
'l'rátcse ele di~ruinuir . l'll todo lo po:-ible. la duración del na.ie ;Je
las muestras, para Jo cual ~ las recogt•rú a último mom ento ~- teniemlo
los cnya&gt;;e.-; rrl~parados pre\'Íamentc.
Niempre debe rernit!rse al rni1-;1110 tiem po el ór gn n o de la planta atacada con Ja pla[(a que Ja afreta, tratando de que Í'-.ta llegue \'!Ya.
Cada enYÍo S&lt;'r á aeompaiíatlo con lo.s datos siguientes :

Xombl't y apellido &lt;i&lt; f I'( milrnlc
('e ió n pos.tal del 1111:~ m o
p,.npictario
L ocalidad del c11lti1•0 (pnebfo, pal'liffr,, ele.)

f) i N

Sombre dtl e11lli1·0 i111·11dicl.o
E.rirn~ión /rJ/al drl culliz·o
R.rfcnsión rlc la parte inradidn
/;'dad del cultÍl'o
¡ E s comercial o particular .&gt;
},'ombrc l'Ulgm· de la pla!Ja
«D esde c11á1ulo se ob.wr1·a la plaqa .&gt;
D a ií os que ocasiona
/ Q ué lratamienlos han sido aplirndo8?
Resultado de los mismos
('ondicioncs del suelo (arcilloso, ele.; riego, abonos)

Fecha
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173 -

I:\STRr&lt;' CIO:\ES f:sl'EC!.ILF.8

IIojns. - Deben remitir.se por lo menos U rjt&gt;mplare&lt;; y preferiblemente adhf'ridas a la rama. J1a-; hojas &lt;l&lt;'sprrntlida.'i ele Ja ]llanta por
separado deben e:star dispue:-;tas entre c:apa-; de papel ab:-.orbentc (de
estraza, secante).

Ji'ndos. - Es p r eferible recoger los frutos (S\'Ís pjemplares cnall&lt;lo
m eno.-;), a n tes ele qne se desprcnclan del úrbol. Cada fruto sl'rú ('ll n1elto
e n papel de seda ( prefcriblPme11te ) y sujetado c&gt;u e&lt;l e1wase por nH'clio
de a.-..errín seco, paja sec:a o papel arrn~aclo.
Brotes tiernos, flores. botones .flnl'alcs, cfr. - Dcbc&gt;n emoln•r.'ie por
separado en papel de seda y luE&gt;¡.ro acomodarlo:; en lo:-; enrnM•s entre
paja :.;eca.

'Troncos, ramas y raíces gn1rso8. - ~e enYiarún tl'ozos ele 20 erntímet ros de largo, cuando menos, y su.ietaclON en la forma antr-, indicada.
R aí.ces finos. - Esta.-; deben ai,Jar'ie c&gt;nfrc l'apas ele papel, c•omo ..;e&gt;
11a inclicado para las hojas. Tamhil·n com·ip11c em·iar mue:-;tras de raíct•,,
entre la mi:-.ma tierra que l as roclPaha en el -;nelo.

l nsrclos i·ii·os. - :-:;e colocarán los inM'ctns en caj itas de eartón prPv ia rn l'nte a:ru.icn'atla,, para permitir Ja wntilaci&lt;Ín. Esas t•ajitch M' &lt;·olocarún clcniro cll' un &lt;'llYase ma:n1r dt' lll&lt;Hkra, hojalata o 1·artún g-rucso,
~uj etad01&gt; en la forma rpferida.

Y ertcb1·ados ( 1·ordrms, rtr.).-~erán rc&gt;mitidos tlentrn de fra;-;cos
&lt;le Yidrio ton alc:ohol fuerte ( clt' 70 ¡rnulos ). dc&gt;hitlanwnh• «t'rraclo:; ~·
aconélie ionados con paja o a~errín clentrn de cnY&lt;hes de .madpra, hojalata
o car tón gruc&lt;&gt;O.

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�Notas

comp l ementarias

•
I. - De las cuatro puh-t&gt;rizacion&lt;&gt;:; básica:; indicadas en las pá¡únas
7 y 8 de este folJeto, la pt'imera &lt;.».,,siempre inclispen.-..ablt&gt; por ser la única
que coloca el ,·eneno direct&lt;1nH•1üe en el cúliz. La tercera aplicación, en
cambio, puecl&lt;.&gt; efectuarse con ,·entaja, de acuerdo con los r&lt;.'snltados ele
los cebos - trampas o ,·en das - trampas, ya c¡ue la ¡.rran Yariación de clima.
de un aíio a otro, como tambií-n Ja clit&lt;&gt;rencia ele t&lt;.&gt;mperatura y pr&lt;'cipitac ión &lt;.&gt;ntn• la.&lt;; di\'ersas 1·egio1ws frntícolas del país, influyen &lt;&gt;normemcnte sobre el dP;.arrollo de la plaga, y la única forma exacta de apreciar
la aparición de los adultos e¡.¡ por medio del proce limiento c10scripto a
continuación.
Las 1·cn&lt;las - trnmpas se preparan de acuerdo con las instrucciones de
la púgina 9, debiendo &lt;.'olocúr.-..ela;, limpia:; dcspué.'S ele terminada la floración
en lo.s frutales infestado-, intensamente por la oruga. Y&lt;.&gt;inticinco días
después de hallar la primera JarYa de la prim¡ira generación. &lt;¡ne bn..,cará
refugio debajo de la fnja, para cri:salidarse, es el tiempo má.-, indi&lt;·ado para
aplicar la pri.mrra pulYerización, destinada a destruir la~s ornga.~ de la
segunda generación.
Los cebos - trampas t&gt;e colocarán en recipientes anchos y chatos
(2.) cm. de cliúm&lt;.&gt;tro por 10 cm. de profundidad). prntrgido:; con alambre
tejido ele malla ancha (20- 25 mm.). E.., conYeniente sujetar l&lt;h r&lt;.&gt;cipiente;.;
a la1&gt; r;mrn;,, altas o a soportes ele madera, d&lt;&gt;biendo fijárst•los a nna altura
&lt;[U&lt;' eo1T0.-..poncla al t&lt;&gt;rcio r-;n¡wrior ele la co¡ia . Para una planta&lt;.'ión de
13 lwcti'tn•a¡., o en Ja-, d¡i nwnor &lt;.&gt;xtensión, M&gt;rú suficie11tt• emplear de 8 a 10
recipientes, los qur -'&gt;&lt;' ('0'1ocariín formanclo un círculo ancho &lt;&gt;n me lio de
la plantación y s&lt;.&gt;paraelos unos de los otros por do.~ o tre.s úrbole:-;. El
cebo debe colocar.se a principios ele octnhre y rt•no,·arlo cada c:inco o i;iete
días. hasta fines el&lt;.&gt; frbrero. La rr,·i,-.;iún ele las 1rampa-; r-;e hará cliarianwnte, una Yez comprobada la preM'nc:ia ele maripo.-;as adultas. Se llen1rá
una anotaciúi1 diaria ele los rfüultaclo.., de la reYi..,ión el&lt;&gt; trampas. apuntando
t•l núnH'ro total de Cydif.1 obserntdos, como tamb i1~n la fecha correspondiente .
. A.l principio, e:stt&gt; número aumrntarú cliai·iamente ha;.ta llegar al máximo,
Y luego se obsenará una disminneión progn»-.irn &lt;'n &lt;.&gt;l recuento dial'io.
Para su mayor efi&lt;·aci11, la p1tl1·cri::1u·iú11 arsenical rlcbr aplicarse en .~cuuirla
rlc co111proba1· el ouí.rimo de adul.fos rn las lrampa.s. Para cebo .se emplcal'iÍ
una mezcla ele medio lih'o de nwlaza ( neg-rn. común) o de miel de caña, en
cinco litros de agua y 25 gramo;; ele levadnrn.
Consúltes&lt;' también el 1111.~todo indicado por el ing·eniero agrónomo
t'l.Jaldo López CL'i.~tóbal en el AL.\fAXAQl'E del :\Iini:;t~rio de Agricultura,
aíio 1939, páginas 212 - 214.
JI. - Si los frutos del peral y del manzano también &gt;;e hallan atacados
por ":;,arna". es conYe1liente emplear la fórmula del caldo bordelés ar::.cDigitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�-

116 -

niral inclieacla rn la pag-tna 1-11. tenie!lllo la precauc1011 tlr mojar todos los
órganos ele la planta eon c&gt;I produt'lo de la fórmula combinada.

11 f. - Yt~a.sr el proeetlimiento para clrtrrminar ('] momento dl' pnlYeriza 1· contrn la primrrn gP11crnl·iú11. rn el AL'.\fAXAQl'E del .Jl inisterio
de . \ gTieultura. a·iío 1!J:rn. púgi11a., ~1:~ - 2H.
J\'. - Durante Jo.-. últ irnos euatro aíio:~ el :\Iini.,te1·io de .\.gricultnra
ha propag-a.tlo y difundi .. lo el icncnmónitlo JI11&lt;To1·rnfr11s 11ncyli1·or11.s.
Rolt \\"l'r. importa ntc etH'lll igo natural de la orng-a del cluraznrro. &lt;1uc fné
impol'!ado dir('danH•ntl' &lt;ll' lo.-. E-..tados L·11idos le ..imt'·rica . . \ dnalmen1c
&lt;.'-.ta ;nis pita tll'struyc l'l't"t·a el-el :rn '&lt; de las oruga-.. &lt;'n Jo,., frntalt•s donde
fu{• aelimata la por p1·inwra Yl'Z. Otro.~ enemigos naturale.~, imlígenas,
tambi(·11 limitan la rnnltiplieaciún clr la oruga del clurnznero, &lt;'lltt·r ellos,
Calli1plii11lt1s llt'f!Cllli1111s, lllnehd.; ('1'&lt;111as/11s ff1u·ic1nlris, L. l'., y C'rc111&lt;1sl11s rublo. L. P.
Y. - Esta plaga li&lt;' t'tH.· urntra l'll la fruta durante Jo.-; mrsM cl-r marzo,
ahril y mayo, y tambit'n a \'l'Cl»'&gt; rn Ja fruta tardía en rl me., de clic•ien1brt-.
rttimamrntP ha ... ido Jt¡¡]J¡¡¡j¡¡ &lt;'11 Ja [ll'O\"illeia cit.&gt; 'fueumÚll, donde ha Jll'Odtll'i lo daíio.-; importanlP1-i. .\Jguuo.-.. &lt;'ntomólo~o1- con1-icleran a esta especie
e orno si 11oni111 ia de Uy 1111111111[ roso111a JHlltcl id i.w·a na, D,nlr. e.spccic nortra nwrit·ana.
Y l. - Cuando spa po-.,iblr. "l' harú la n•toJpceión diaria de la fruta .
La fruta reeoleetacla dl'lll' Sl'l' enlcl'l'acla el mismo día rn Jo,., pozo.,,, dcbiPrnlo
tapárs(•lo.~ M'JllaJJHlmentr. abri-rndo 111WYOs pozo.s para rc'cibir Ja fruta
rpcolPctacla dunll11e lo.s prliximo" c--il•te días. E-.. muy importante no deja!'
Jo-; pozo.s abiPrtos por míi-- tle ,...ietl' día-... porqUl' de otro modo, lo.-.; ~u¡.;ano:.
que M' hallan ('Ompletanwnll' cle1-,arrollaclo" d('ntro de la fruta al srr Psta
c11tenacla, tenrlrún tiempo para Jlpgar al estaclo ,de mosc:a adulta ;-.· &lt;'seapar,
volando, tic los pozos. Es llPl:C,,ario tapar Jo,., pozo:-. c·on til'l'l'a birn apisonada. de modo que la eapa snperio1· ele la fruta quede a una profurnlidad
ele nwdio metro cuando menos.
Y l l.-Aclrmús de la fórmula :~ a, (púµ:ina 12fl). pnrde rmplear-.,e la
fórmula -12 (púgina H:l). o la ¡.;jg11i1•11te, 1¡ue ha tlado t'Xtrlentl'.s resultado.~
en los últimos em;a~·o-..:
·1·'Juornro o fluosilieato dP so.lio ...... . ............. .
~fl&gt;laza

130 gramos

o azúcar ........... . ...................... .

3 litros

.\gua . ............................................ .

100 litros

Esta fórmula tie1w la wntaja dr no qnrmar el follaje~- puede aplil'ane
dirr&lt;.'!amente .... obre las plantas. mirntra:'&gt; r¡nr t•onYiene aplicar las mezclas
ar...,cnic·ale-; por medio el!' "c&gt;.,eobilla1-i'' de ramitas, paja, pasto, u otro
mat&lt;&gt;rial parecido. r¡nc li&lt;' mojarún l'll el cebo tóxico antes de atarlas en
sitiois eonve11ic11tes en la-; rama.,; dr los frutales. Es nPcrsario rcnornr los
cebos 1&gt;emanal.me11te, ya :-ra puln•rizando ligr-ra~ncntp algunai; ramas
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�-

lli -

a1&gt;olrada;-, - medio litrn dP epho parn l·ada planta -o 11wja1Hlo 1111c,·amr11le las e..,tobilla..... Drspul·s dl• l'tH.'1·tes !111\·ias tamhi{•n &lt;.:On\·ipue n·noYar
los crh()to;.
tii sp emplra rl fl11or11ro o fluosilieato, e•., llPt'P'iHl'io pron•e1".,,e dl'
l'C'l'ipiPnks dr Yidl'io o loza. dPbido H qttr aqn&lt;'llati ¡-.;uhstan&lt;.:ias ataC'an a
Jo.., nwtah•s. ~\mbo.,, prodneto,, "ºn ¡-.;ttrnaml'nf&lt;' \t•npno,.,o.-.. ~· dPhen g-nar&lt;lal'sc
&lt;'11 lugar •'&lt;'!!lll'O al qup no 1nu· la11 llr!!HI' lo,, niiíos ni lo..; animalP-.; 1lom('l'itico..;;.
YIII.-Parn targ«11· lo:-; 1110..;qttl'l'O.'i o trmnpa:-;, M' n•eomiendan lo~
sig-11ir11h's t·Phos: c·r1·,·pz:1 JH'!!l'il dilnída t·on igual t'antilla.11 clt• a~na; un
litl'O d1• melaza t'll 1~ litro-; IP ag-tia; PI jugo fPrrnr.ntaclo dr nan1njas,
dehi\.ndo.,,r .PX]ll'imir p] jugo l'll1l't'o ¡rnrn ohtr1H·1· tamhií·n los aepife.-. p,,pn1·ialt•s dr la eú.... (·ara. dt•júudo,,p l'l'l'lllPll1a1· l'l jug"&gt; por una e;¡•nwna. antrs &lt;le
11 .... 111·]0; y por último. 111111 pal'tt• c]p ,·i11ag1·p dr Yino en trP-. partl's 1le agna.
Dttrnntr la í•poea dr la floral·iún dl' lo.s l'rutal&lt;'..., Ps c·onYl'nil•ntl' ;-;us¡wndl'r
1•1 &lt;'mplco de tl'bO.'i, 1anto lctS túxirns tomo lo.-. rnosc¡t1Pl'O...;, t'Oll l'l fin tic&gt;
l'Yitar la clrstrnte:iún dr la,,, alH'jas.

TX.- ~\llelllÚ•s dl' las l'sJll'l·iP...; dP díptero.-; l'itaclas Pn ]a;,, p•Íf!illa'i lli ."
17, exisfrn otras &lt;1tH' ¡wrjndit·un a la frnta 1•11 !'ornrn 111Íl.s o 111P11os i11di1·rc·tn .
.'· t-.Oll:
To111opl11ui11 SJ&gt;J&gt;., JH''llll't-ias moN·a.-. a11111l'illm; 1·011 alas pintadas. pa1·p1·ida.s a la .nH1:-&lt;1·a de• la frnta. prro "olalll&lt;'ll1&lt;' 1d1• la mitad 1lr t-.n tamaiío.
Tia" lwmhl'a...; ¡wl'f'oran la tÍl-..tat·a de lo.s titn1 ..; t·on p] aparato ovipo.sitor,
detl'rtninando lllllll&lt;'l'Osas nu111l'hit:h oh-l'nra.'- l'll la &lt;.:Íl-,tara. La fruta así
mane:hacla pierde ¡o.;!l Yalm· enmPrtia l.
Al'rosfitla .rnb11pi&lt;•11/is, Dltll'h cl.; Jly11111is 11p¡1r11&lt;li1·11l11!11, Ifrndl'l;
J'/1/'1J1·11·i1111 11iyric1111dr1, Hl111·hd; ('11111111·01111¡i11 philodr11111, Ilenclrl; 'flilhon1rol'l111rla Sot\;abilis. Blnehd.: f'11r¡wlo11"h11rn p111d11/((, BPzzi. y ot1·as Pspet·ies cll' dípteros, t•on fre1·11e1H·111 i11rnclP11 los fruto.,, pit·aclos o l&lt;•sio11ados, ~·a
s&lt;'a m1•cánicanw11tp o poi· la :ll'l'iú11 de otr&lt;~s in.srcto.s o parií:.. itos criptogÍl111ieo...;, y a1·&lt;'lrn111 la dt'..,Íl'lH·C'iÍ&gt;n t·omplPta de la pnlpa.

X. - [TltimamenlP la prnfr•..;m·a E..;mrnia Tapia, dr la DiYisiún &lt;ll'
Zoología i\gTÍe:ola. ha &lt;·0111p1·obaclo la pl'Psr1H·ia d&lt;'I "h'ip..;" tll' la higuera
(Ui'llJ1hidolhrips s/1111nloi. ::\lo11lto11 ) . C'll la proYimia 1k ~an .Jnan. E,,ta
i.mportanll' plaga dt&gt; la hi~nPra &lt;'s l·hikna ~· l'uí· hallada por primern \'l'Z Pn
San .Juan por PI ingl'lli&lt;'t'O ('hi1•...;a .Jlolinari, e idl•ntil'il'a1la por la rspl'ciali.&lt;;111 prr1·itacla. La misma profr.-.ora i11,·1·.stiga ad11alme11tl' la t•sp1•l'it·
l·o11oeida &lt;·on t&gt;l 11011Lb1·p el&lt;' 11'nt11kfi11i1fla il'ilici (l•'ifrh). qrn• posihlemPntt•
rl'pl'Psl'nla una l'orma aún no clPstt·ipta dl'I g-l·npJ'O Frn11klini1 lla.
XI. - Esta &lt;'spel'i&lt;' pn•l'iPre la.'&gt; plm1tas en1cíf'Pras para pa..;ar el
im il•t·no, las cuall's Jln&lt;~drn :-rr utilizadas c·omo plantm; - lrarnpas en Ja
forn1a desc·ripta en la página ~:3.
fl

XTl. - Esta plaga a ,·1·tc»'&gt; P&lt;'l'juclit:a seriamente a los citrus por la
dest rncción de las flore¡,.
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�-

li8 -

XIII. - Otroo insecto.&lt;; ea~carndos hallados en las flor&lt;•s 'iOll: _111/hrrnus
1•crbasci, L .. peqtwiio dernu~stido .d e apenas tlo.s a tres milímetros cll' larg-o,
de color gris pardusco con fajas trans\·er.s ales blanquecinas; y Diabrotica

siy11i[ic11la, Oahan et Daly, pequeiio cri:-;om(·lido del tamaño de la ·' rnqnita
de ::;an Antonio", pero amarilleuto claro . .con i;ietc manchitas y una línea
cerca del bonle C'X!Prno de los l-litro.~ , de color castaiio. _\.mhas CS)H't·ies :;on
dl' escasa importm1cia.
~\..demít-:. a n•ces los adnlt01; d e &lt;li\·er...,a-. especies .:le talat!ro.-.; ü.;ita11 las
florc•s, pero .-.in proYocar tlaiios ele importancia; entl'e ellos, ('ylh ne utuia,
Oerm., y 'l'racltyducs spp. (Yéanse púginas JOG y 10:3).

XIV. - .:1onirliclla aurantii (ilfalik. ) , de acuerdo con la clasit'icaciún
más reciente. Esta nota, e·omo las c¡ne ..,i¡.rncn, y qne cort'Psponclen a la
taxonomia ck los C'Ú&lt;'C'ielos. sr hasnn &lt;'n Jo,.; últimos clns estnclios tlel i11gC'1iil'ro
C'arlo.-; .A. Lizpr y 'freile.~. "C'ochin.illas t&gt;:•J11i\·as i n1roehwidas en la [{ppÍlblica ..irg-C'ntina y daño.-; que callsan" ( l!J:b) , -;.· "Catúlog-o l'istemútieo
razona el o de los cócciclos wrnúcnlos clP la ,\ rge ntina" (19:rn ) .
XV. - Otras rochinillas prot&lt;'!.!°i1las halladas en los último.., aiío-; en
las hojas de loo frutales son:
('h1·ysompl111fus sr11tifor111is ( C'kll. ) , o .'i&lt;'a la C'Oel.tinilla escnlifurnw.
El folíc:nlo ele la lwmhra &lt;'s ehato y eircnlar. poco mús o mt•ncr.; del tamaiín
ele la cochinilla dt• Nan Pablo. y de• eolor l'a.staño iwgrnzeo con el borclt•
mfrs el aro. ~e di-.;1 ini.rne dl' t~:;ta -;.· otra,~ ""JlC'cie:-; pareci&lt;las, por la exnYia
lan·al tra11spare11te. Esta ,-e halla l'olocatla aproxima&lt;lamente en el ¡·entro
ckl folículo. Esta C't-ipPril' ataca al olirn y a los 11a1·1111jos agrio y elnlt·e. y
se halla &lt;lifnndicla t'll C'orril'ntes y .:\I i.sionc~. Ne pnPcle combatir C':ita plaga
t•on los proccdimiento.s ya indiea los para la coehinilla de ::;an Pah!o
( púgina ~n).
Dias¡1iiliolus f11/1rni111 ( :-ii~11. ) , "Cot:hinilla de la latania". E;-; d&lt;• poca
importaJH'Ía como pla!!a dC' ](J..; frnta ll's. na :-iclo hallaela en l'.itrn.-; y dnrazll('l'CJco&gt; en la-; provineias ele Entre Ríos y .:\frmloza. rC's¡w&lt;·lirnmcnte.
El
escuelo &lt;l&lt;' la hf'mhra l's circular, amarillento pm·cln-.t:o, mny con\'e•xo ~·
provi.'ito el&lt;' membrana vc•ntral. Los p1·oc·ecli111iP111 os indicados para la
coc·hinil la blanca de lo.s C'i trns ( púgina S~ ) . son C'fieac•('-; para wmbat1r
esta plaga.

XYI. - l1ca11iu111 rlr l/llc ( LZI'. ) . de actlC'rclo eon la última clasificaeiúu.
XVIf.-E.-,ta espe!'ie se confunde f;íeilmeute con .ll1111·11/hrin1~ floccosug, :IIask., .... iC'n.d o posihle separar las dos cs¡ieciC'.'i únieanu·nk por medio
de un examen micro.scópieo ele las pupas.

XVll

r. -

lTna es¡)('l'Íe pareeicla al pnlg-ún iwg-1·0 c1c los citnu; (1lphis

tu Mrcsi, ym·ie.lacl 11ry1· nt i11c:11sis, HI nehtl.) ha llamado mncho la at&lt;'nción
dP los citric11!\orct'i dd litoral y ~fo.ione.s, pol' la intt•n.... iclad &lt;le sus ataque,,
I1os procedimientos para combatir e.s ta uueYa plaga son lo¡.; nü,mos c¡ue se
indican en Ja página 36.
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�179 -

X IX . Xy.~ius

Las clos c'pecies mús claííina.-;
si111ula11s, Stiil.

1;011

Xy1;i11s mayor, Hcrg. y

XX. -A&lt;le11uís ch' la.&lt;; chinch&lt;'1; indi&lt;'aclas
t'.~pccies

Pll la.s pi'tgina" -ll a -l-1-, las
i;i¡:rnirnks Ol'ai;ionan a W'l't's cit&gt;rtos claíi&lt;JI'; c&gt;n los frutales:

Dysdrrcu.~ albofasciatu.~. Jkr!-!'.; e· hinches ll&lt;'g'l'H.'&gt; de a proximadmnent.c
12 milímetros fo larg-o, marcada.., c:on tr&lt;'~'&gt; faja:.; hlam·a;; tt'&lt;llls\'C'l':';ah\&lt;;, lar;
clos po... teriorC'.'&gt; muy anchas. E;;ta e.'&gt;Jl&lt;'Ci&lt;' fné ob-,t&gt;rvacla por los ing&lt;'niero.'i
)[. Pastrana y J. Ch ri1-;tcnsC'n ¡.;obre ramas de cit rn&lt;;.

Rul'yophtlwlamus fasciutus ( Blnch. ) , el&lt;' at·nerdo t'Oll lo ob:s1·rvaclo pCJr
e.~ta esp&lt;'l'ÍC perjudil'a a Jo.-; duraznos maduros

C'ntomólogo .Juan ::\I. Hose¡.
c•n la provincia ele Córdoba.
p]

A fha1111wsl11s hac111rrti&lt;·us (Stiil ) , "Chinche' roja"; ti1•11c nn largo
ele lG i'&gt; 17 milímetros y es el&lt;' color ro,io ana1·anja.tlo. ('cm f'n·enPJH"ia Yisita
las flore:-; ele lo.-; citl'ns y otro,; frutales, pt•1·0 lo.-; daños cpte l'HlNt ,'&gt;Oll
insig-ni fica ntet-:.
Lcp/O(llos.rns drn /11f11s, nerg-. "C'hinl'hC folia 11a"; m11~· pan•cilla a la
l·hinchr ele Jo.s ractus. JH'l'O sin la línea transver.sal amarilla. E"ta C'Specie
perjud ica con frecuc'nc:ia a la frnta lle durazneros y cirurlos.

Ditliclops flll'('(lf lis o~,. ) ' "('hinl'he et;pinosa"; nn }lOl'O mú-.; pcr¡1wíia
l'l ftlquichr romím. ele 1111 ,&lt;;olo color par1h1.-;1·0 y con los ftnirnlo.-.; anteriore.'i ckl tórax formando r1-;pinas. E.-. nna l'spel·ie muy almnllante c&gt;n to1la
la República y a Ye&lt;•e..,; perjncliea a la fruta cuaw1o los frntall•s se hallan
inrncliclos por yn~·(}S y mal eniclnllos.
&lt;JU&lt;'

XXI. - l.Jas puhprizaC'iones snlfocúll'i(·as t iem•n pol'n Yalor par.1 la
cll'st r·uc«ión ll&lt;' los h n&lt;'Yo,s in Yer na le-; clr rst a c&gt;.sp&lt;'l' iP. ¡wro .' í lo t i1·ne11 para
c•mubatir la"&gt; Jan ibh «111111&lt;10, por c11alqnirr rnotiYo, 110 lia ~ido posible
rfeetnar la pulwrizaciún innrnal con acC'itc 111i1wral. cli•hiendo a plit•ar:-;e
la pnlvC'rización .-;u]fociill'it-&lt;1 anh•s ( rnny JlOl'O) ele la flora ciún ~· otra Yez
1•11arnlo ,~ ... ta tC"rminl'I. Para rl tl'atamiento rstirnl rld i'tcaro dt&gt; lo."&gt; frntaleo;
M' pnc•clPn adoptar los Jll'Ol't&gt;climientos i111licado,.; pnra combatir p] i1«aro
tc•.i1'1lo1·. ¡wro teniendo &lt; n c11rnta qn&lt;' los aclnlt&lt;Jcoi ~· uinfas "'&lt;' concentran
&lt;'11 lm; r11gosiclar1e.-.; ele&gt; la c•or1Pza clP las ramas dnrant&lt;" el clía y qne, por c·o11..,ig-ni&lt;•nte, r.s siempr·&lt;' rn•ec... ario mojar hi&lt;&gt;n los troncos y raml'ls c•on el inscl'tieicla, aclPmÍls r]p] follaje•. Tamhi1~n es nccP,.,m·io mantener loe; cultivos
limpios, lihre.s ch• yuyos o 1·11ltirns in(pn·alado..., qnP p1Hlie~1'n ahri!-!'al' a Jos
úca r~ ¿·facilitar la reinf1,,.,taeió11 ele ]OI'&gt; frutales.

xxn. -

Ph !fl/o('nptn1/a 071 il'IJl'IL~ (~\shm.). &lt;h· acuerdo con la última

da ~i f'icaeión.

XXIII. - DP acurnlo «011 las últimas im·r.-.;tigacio11es 1lel Laboratorio
cll' Fitopatolog-ía ele Bella V i&lt;&gt;ta ( Corrient&lt;'s), esta e.-;pC'eir el&lt;' ÚC'aro sc'rÍa
un transmi:-.or del virns tle la "ll'pra explo:-.iYa ide l&lt;»i citru:-.", y c111e la
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�-

dE'.-.tn1etiú11 d&lt;' e;,(t' Útal'O
('11 fr1·mNlad.

('S

l&lt;;() -

llll l'ador import&lt;111te

l'll

la lueha eontra dil'iia

XXI\'. - l·na C':'iJll'tÍe 110 idcntifieada de Úe&lt;1ro .dC'l g·(•npt·o , t 111¡clius
ot·a.siona daiio.-. eo11..;idt•1·ahlC's en lo,-. tnlti,·os dP eitrn;, de l'orriE'nttK l;as
hojacs innHlida.s prPH'ntan m;rnehas irt'C'g"Ular&lt;'". anrnrillC'ntas, y por último,
si l'Ontinúa ('} atac¡ur. i-;c dE'sprenden y &lt;·aPn al Mt('lo.

XX \'. - La-, 01·11!.niitas a \'l't'P.-.. son .ll' eolor oli,·úeeo, gris \'l'l'llo.•o y
aun aJllarillP11to. (·on IH'qnriíocs punto.-. y ,·erriwnitas ,· línras (]orsalci-; nrirra;; .
.Sobre !nos tClC'itador, se· ofJ.,pn·an malll·iia,., dih7ídas, ;1rgn1zl'a.s..' ' dt&gt;ba.i~&gt; de
Í'stas, pnntfk'; o líura;; bla11&lt;'as. Tamhir n ataea al ct•ibo , al laurel blanl'o y
a la portnlac:a.
XXY 1. -

( :PIH'ra l1n1·nt \'

Sl'

a pi it·a rí111

1 ¡¡-,

pu J\·t&gt;rizal'ÍollPI'&gt; en 110\'it&gt;mbn•

y dil'iPmhn'. drhi(·ndo.s r dirürirla.-.. a la l'ara \'l'lltl'al tlP las hojao;.

XX\'II. -

l'uedt&gt; di•..;ti11g·11i1·,_,,. la 111aripn,a adulta de &lt;':-;ta P.spreiP, dl•
Pll las ala,, ant&lt;'l'ÍOl'c',..;, l'itadas en la
púg-ina .)8, por la dan• .siµ:uiPnle:

Ja¡.; do;; l'SIH'l:Í&lt;'1' &lt;·on raya.s lonµ:iluclinalr.,

.\.
•\.\.

Haya longitu(li na l &lt;IPI a la an k rior &lt;i11qol1· . . .. . .. .. .. ...

('il&lt;rio liuntla, l•':tl&gt;r .

Haya longitlHl i nal d 1• l ah an :nio r h if111·1·:1tla.
ll. '.\íargpn l'Xfrrior cl l' l :il:t po·tni o r l'f&gt;':Hla . . . . . . . . Pliol11s ft1sC"i11f 11s. Hla.
J:Jl. '.\largpn xtt•rinr dl'l a la l""t l'rio r. ¡_(ris 1·l:iro a11i;1rilkn o .............. .
. . . . . . . . . . . . . . • . • . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Plio/11s ritis, L .

.XYI 1I. - ~e· r 1•en111ie11da la lul'll&lt;l hioltiµ-il'a parc1 eornbatir 111 hil"ho &lt;le
('P:-;to. tlllil'all\Pllk ('ll t'I 1ralamiPnlo d&lt;• montc•os t'on»stalp,. &lt;le&gt; llllll'lta &lt;'X!Pn&gt;-iún q1w. por 1-&gt;11 proximida&lt;l a los eul1 Í\'os fru1alrs. porll"Ían '&lt;'l'\'Ír clr foto.s
pl'rnwnr11trs de infc..,[al:i(&gt;ll y qttP P'!'" ''" pxtrn;;ii'in o altura i10 pp1·rnitr11
la aplieat·i(rn dP insret i&lt;:i&lt;la.'&lt;. Exi,..,t&lt;'ll mÍI:.; d(• .)() rs¡H'l:Íe;; tlr insr&lt;·to-; que
parasitan al hieho dP ec"-to, además 1k Yari&lt;t,'- espl'l'i 1•;; .1h• H\'{':.; in-.cdÍ\'Ol'as
qur, pn eic•rtas &lt;'O!HlieimH'.'i clt&gt; l'lima ~- florn. prr.sta11 1111 t'&gt;NYÍt·io 1ítil &lt;'n la
ltu·ha eontrn PI hielto &lt;lr t•e:-,to. annc¡ne para la p1·otf'c•&lt;•i(m dt&gt; Je.; f'rutalp,, ,
&lt;'"tos (']r111P11los rc·prc•«•1ita11 mi prot·PclimiPnto r11t r rame11tr auxiliar·. por lo
&lt;¡lll' Pll 11i11g·íin taso sr drbrn omitir la.s pttlH•r·izal'ionPs ar-.r11ie11IPs y J;1
dr,-,truel:i(m i11\'Pr11al clt• 1·r..,tns. o¡ H'nH·ionP.s indi...,pt'lhab[e,., para la &lt;k~­
trn&lt;:eiún po-.itiYa de rs1a plaµ:a.

XX I X. - 1,as larn1r-; &lt;lP . l n·hip., 1·11s11c·111w1, ]fa1Ti,..,, tambi1~11 o&lt;:asio111111
&lt;laiio,, irnportaut&lt;&gt;s en tliYrr,.;a:- frnta.~. prnis y l''&gt;JlPl:ialm&lt;'ntp l:i1·nplas. La...;
lar\'a.s dr la generaeitin prima\'Cral rarm11P11tP infrstan la fruta. mientra.-;
q11r la segunda gr11erai::i611, qne apan•(·p a fine:, ele dieie.mbre. y la t l't'l'('l'il,
q11r apal'l'l:P en frh1·e1·0. :-&gt;e alimentan clnrant&lt;• &lt;:nalro o l'.Íll('.O días ("(l!l las
hoja.~, y dei;purs atal'an a lo.-; frnto.-:, clrterminall(lo galrría;.; pec1nPiias.

XXX. - rltimmnrnt.p ha ~ido ·" ·iialada la prr-:rneia ile la "orug-nita
Yl'rclp df' la Yid", ,·l1·r1.11ro/o.ra sr111i¡mr¡mr1ina, K-&lt;'affott , en('] Drlta y &lt;'11
la pro,·incia d&lt;' BuPnos .\irrs. La.s oru¡ruitas son de l'olor wrclP esmrrai&lt;la
iuten~o, eon cabeza ca."Staíio ob~&lt;:uro, y la::; galería:j &lt;1 ue ca rnn eu lo.)
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�181 -

pedúnruloo de los racimos de uYas Yercles, proYocan la caída de éstas al
suelo. Tambirn ataca a las ciruelas E&gt;n el Delta del Paraná. Los adult0:&gt;
tson peqneñaN mariposas que miden apenas 11h centímetros con las alar&gt;
extendidas; {&gt;,.,tas 1&gt;011 de color canela con manchas obsc11ras y reflejos
purplÍreos. Para combatir e:-;ta pla¡m deberán mnplear:-e las pulYerizacione.., arsenicales cuando ¡.;e ob:-.rrYen la:-; primrnl'&gt; orug:uit.as, pero siempre
lejos dr la Í'p0&lt;!a ele maduración de los granos.
0

XXXI. - De actwrdo con ohservacione_-; cl&lt;'I entomólogo K. Ilay\\'arcl,
las la n ·as ele el in•rsas e-.pecie.-. ele lepidópt('ros del g(•1wro Phobctron perj ndicirn rl follajf&gt; de los citnm y otrOR frutal&lt;'s rn el litoral. E.-,tas orugas
se reC'onocen por te1wr mucho del a-;pecto dl' Ja araiía y 1-&gt;r las llama
n1lg-armentr "oruga araiia " . 8on, g&lt;"neralmente, de color pa rdnsco, pero
tambirn ha~· rs¡wcies blanquecina-;. S&lt;" las combate c011 los procedimientos
indicado.., en la página 8, para destruir la oruga del naranjo.

XXXII. - rna nucn plaga d&lt;" l a fruta del níi-;pero apareció en Ja
proYineia ele Tucnmá n en 1938. Loí&gt; aclnlto.s, q ne fnrron criado¡; por la
Estaeión Exp&lt;'rimental ele la proYincia de Tucnmán, fueron dasifiraclos
por el E&gt;ntomóloµ-o Augni-;t Bni-.ck, de '\Váshington, E. r . .A., con el no.mbre
de Proclcsis criobot1·yac, Jh1sek. L as ornguitas d-e- r ...,tr &lt;'specir destruyen
la fruta de los nísper()to;, alinwntimdosr dentro dr la.-; frutas. Los adultos
1&gt;011 maripositas de color amarillo claro con manchas prqtwíias obscura . .
que S&lt;' borran fácilmente. La recolecci6n y de:-;trucción &lt;lE' la fruta infestada ~· la pulwrización con salcí&gt; arnenieales un poco ant&lt;'s que apar('zcan
las orn¡ruit&lt;is, son JH'OCNlimieutos que :-;e indican &lt;:on carácter proYisional.
XXXTIT.- El "g-orgojo disimulador", l\'a¡¡partus disimulafor, Roh.,
especie muy común en &lt;'l litoral, a veces ataca con Yoraeidad a los citrus
jóven('s como tambií·n a otros frutale.... Este gorgojo e.-. .mu~· parecido al
Naupartus .ranfhographus, prro e'&gt; mÚ'i peqneiío- 10 milímrtro.s aproximaclanwnte-y la línea blanc•a mediana dor:-;al es má'i estrreha v nítida·
además. falt-0n las dos rayita-. blancas en lo&amp; hombros. Lóls proe&lt;•¡limit•nto.~
para combatir e....ie gorgojo l'&gt;On loí&gt; mismo..., que se indican para la "mulita
de la Yid ".
Otra especie de gorgojo, Lacmos&lt;U'&lt;'llS ebl nus, Pascual, a veces ocasiona daíios irnportant('s-e-n el follaje del guayabo, y el gorgojo .llimographus
mi&lt;·a&lt;·&lt; us, Ilu:-.t., pt1ede producir estragos en plantitas de vi\'ero, entre
ellas los citrus.
XXXIV. - Comsiockaspis perniciosa (Comst.), de acuerdo con la
última clasifi cación.

XXXV. - P semlaulacaspis pcnfagona (Targ. Tozz.), de acuerdo con
la fütima claí&gt;ificación.

XXXVI. - H emib erlesia camelliae ( Sign.), de acuerdo con la última
clasificación.

XXXVTT. - Quadraspidiol1ts ostracformis ( Curt.), de acuerdo con
la última clasificación.
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�-

XXXVIII. sificación.
XXXIX. ficación.

182 -

E pi(l ia.spis le pcrii ( Sign.). de actierdo con la última claUnaspis cil ri ( Comst.), de acuerdo con la última clasi-

XL. -Lccaniurn hesperidmn (L.), de acuerdo con la última clasificación.
XLI. - E1uccaniurn pcrinflahlm ( Ckll.), de acuerdo con la última
clasificación.
XLI I. ficación.
XLIII. -

Ceroplastes grandis, IIemp., de acuerdo con la última clasiDactylopius ccylonicus (Green), en vez de D. indicu.s, Green.

XLIV. - Otra especie nociva del género Ortheúa es la O. praPlonga,
Dougl., que a vece.s parru;ita los citrus &lt;'n las provincias df'l litoral, llegando
a destruir las plantas f'n algunos casos, Regún el entomólogo Kcnneth
Ilayward. Para combatir e. . ta ortezia, se recomienda pulwrizar las plantas
infe.-.;tadas con aceite e.mulsionado, tres wces con intervalos de 15 a 20 días;
la primera pulverización al 2 1/2 % y la..;; sub.'iiguientes al 2 %, debiéndose
proyectar el iru;ccticida con mucha presión.
XLV.-El "Lecaniodiaspis", Lccaniodiaspis denclrob.ii (Dougl.), se
halla muy difundido en todo &lt;'l paí1-;, especialmente en los citrus. También
ataca la higuera, morera, ciruelos y diversos forestales. La forma del
Lccaniodiaspis es convexa, i;ubcircular, y llegai a medir tres milímetros
cuando alcanza su estado adulto. Las formaR jóvenes son achatadas y se
confunden fácilmente con las formas larvales de la cochinilla negra del
oliYo o con la cochinilla hemisférica. El color de esta cochinilla rs castaño
pal'ldu,sco, a veces claro amarillento, y otras, muy &lt;lOOCUTO y casi negruzco.
Para combatir esta cochinilla se emplean los procedimientoo ya indicados para combatir la cochinilla negra del olivo (púgina 85).
XLVI. - De acuerdo con lo observado por el ingeniero Jorge Christensen, Typhlocyba froggatti, Bakcr, ataca a los manzanos en Río Negro
y en la provincia de Buenos Aires.
En el norte de la República, la "chicharrita reüculada ", Aethalion
1·eticulat1011 (L.), invade lo-; citrUR, nísperos, mango.s y otros frutales, y
otra especie 1del mismo género invade los perales y ciruelos. Para combatir
esta plaga pueden emplear1&gt;e las pulverizaciones con emulsión de aceite
mineral al 3 %, con sulfato de nicotina al uno por mll, o solución jabonosa
al 2 1/:i %, o con emulsión de kerosén al 4 %, 1aplicadas cuando se observa
la larvación o aparición de las pequeñas ninfaR. También es útil destruir
las hormigaR o colocar faja-&gt; pegajosas alrededor del tronco para impedir
la subida de ellru:;, porq ne, de otra manera, suben y protegen a la5 "chicharritas" de sus enemigos naturales.
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�-

183 -

XLVII. - Una nueva plaga de los frutales fué descripta por primera
vez en 1938 por el entomólogo Busck con el nombre de Timoc1·atica
haywa.rdi, Busck, lepidóptero de la familia Steñomidae. De acuerdo con
las obse-rvacione.&lt;; del entomólogo K. Ilayward, descubridor de la nueva
pla~a. las orugas de la espt'cie- precitada taladran el leiío vivo de los
troncos y ramas de numerosos frutales: ciruelo, damasco, duraznero,
granado, guayabo, kaki, manzano, membrillero, perales, y numero.-;os fores!Jaílffi. Lor; daños que ocasionan las orugas taladro.&lt;;, son a veces muy serios,
pudifndo resultar en la muerte 1de la planta atacada. La mariposa o adulto
mide de 32 a 40 milíme-tros con Ja¡; alas extrudidas, y su color es, en general,
blanco, con el tercio basal de la margen costal amarillo, y las nervaduras
amarille-ntas. Las patas anteriores son amarilJas con el borde externo, tarsos,
mitad ventral ide 1la.&lt;&gt; tibias y puntitos en los fémures, negros. IJat~ patas
intermedias y posteriores son blancas, con los tarsos amarillentos y la8 uñas
negras. Para combatir esta plaga se emplearán los procedimientos indicados
para la oruga taladro de los sauces (página 98).
"Oruga tala.ilro del guayabo", Risanw falcata (Felder). La.s larvas
de e-sta especie de lepidóptero de la familia Thyridid.ae, viven debajo de la
cortcí'la drl guayabo y forman Rnrcos o canaletas rn los tejido.&lt;; vitales,
inmediatamente debajo ele la corteza. De acuerdo con •l as obsen·aciones
del entomólogo K. Haywarcl, !.'Sta plaga es muy dañina en la zona de Entre
Ríos, donde a veces cauC"a la mu{'rtf' de las p.Jantas a que ataca.
XLVIII.- De acuerdo ('On el entomólo~o .Juan :\I. Bosr¡, a e.&lt;;te taladro
debe llamársele Pra:rithea dcrourei (C'habrill ) . IJai:; hembras de-poRitan lo.s
hueYos en las puntas de las rama¡;, y las larvas r¡ne nacen taladran desde
la punta Jrneia el centro del árbol. Para combatir a esta especie de taladro
es n{'ce.~ario podar las ramas info;;tadas y quemarlas, JHH's de lo contrario
la evolución de las Jarvas seguirá dentro ele la1-i g-alerías.
XLIX. -IJa espe&lt;•ie Orwideres fasci.ata, fo1c., perjudica e.'&gt;pecialmente
al aguacate; en Misiones, Oncideres acgrota, Thom.-;., ataca al mismo frutal
(A. Ogloblin). La lucha contra esta cspecie y otros taladros podadores
comprende Ja recolección y destrucción, por el fuego, ele h1::; ramas cortadas,
pues en ellas los adulto..&lt;; ponen los huevos que evolucionan en la madera
seca o podrida.
L. - En el norte de la República Argentina lo.s citrus también se
hallan a veces taladrados por las especieR siguit&gt;ntes: Eburi(l oc/oguttata
( Germ.), Eburia so-rdida, Burro., y RopalrJphora collaris ( Ger m.) . La
especie .Acanthodcrcs congcner, Burm., un taladro común de los álamos y
sanees, invade con frecuencia Jo,., frutales cuando éstos !"e ha[lan poco vigorosos drbido a Ja prfflencia de otras plagas o enfermedades. Otra especie de
lamiíno, Dryoctcnes scn¿pulosns, Germ., con frecuencia taladra las higueras
en Tucumán, Salta y Misiones.
IJI. -La aplicación de polisulfmo de ca'lcio rebajado, en noviembre,
diciembre y enE.'ro, ofrece cierta protección para las plantas no invadidru:;
aún por esta plaga.
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�-

184 -

LII. - Xo se debe aplicar azufre a plantas tratai&lt;las con aceite mineral
hasta después ele nn lap:;o de 30 a -10 días, o viceversa; e:; cl&lt;•cir, no aplicar
ac('ite a plantas tratadas con azufre ha&gt;.ta dei&gt;pu(&gt;;; de un lap:&gt;o ele 30 a -!O
días. En épocas d€' muchas lluvias pu€'cle acortar.se considerablemente e!
intervalo entre las pulwrizaciones alt{'rnadas con azufre y aceite.
LIU. - Las prirnC'ras mudas o pell&lt;&gt;jo.-; de las larvitas forman las
"exuYias" o puntos qul' 1-;c ob:-;ervan en el cC'ntro o en otra parte del escudo.
LIV. - En el irnrdeste de la República ~\q¡entina la "abej ita negra",
lllclipona ruficn1s ( Latr. ). en la» horar; de sol carcome las 110ja-,, flores,
fruta.-;, brotes tiernos, etc., para conseg-uir materiales para la cornürucción
de sus niclo.s. Los daiiO!-; a los citrns a Y('CC's :;on important&lt;•s. Purde combat irse esta plaga con la fórmula 3 a, empleando miel 1de caiia en la nwzcla ckl
imwcticicla. Otra.'\ abejitm; del g-Í'nero Jfrgacliilc cortan la lúmina ele las
hoja¡; en forma el&lt;• JH'&lt;¡ucii0¡.; -,emicírcnlOl-,. Esta ..., "abejas ('Ol'tll&lt;loras" no
cleYoran la.-; hojas 1-;Íno que emplean lo:-, trozo-; que extraPn en la con;-;trucción
ele sm; nidos. Es plaga de poca importancia.
J1V. - De acuerdo con la,., obscl'\'aeiones del ingeniero ,Jon~e Christensen, la chinchp J/1 ci.11forhinus l'(triol.osus, \Vest., es una plaga ele los
citrns y del palto en la provincia de Tucumiin.

I1 VI. - En la provincia de Corrientes, las larvas del hespérido
Pyrrltopyge ¡xlota, Pliitz. atac.an al folla.i&lt;' clcl guayabo, según obsenacione¡.; del entomólogo K. Ilayward.
l1VTT. - En ::\IisimH'.'i y Corrientes un ¡wqueiío coleóptero, r'olaspoidcs
L€'f., de 5 - 7 mm. ,v de color leonado, con los ojos y último.-; seg-mentor; antenales oh.'icnros, a veces ataca a la¡; hojas del g-na,vabo, determinando agnjcro'i irregular~ ck 2 - ;) .mm. el&lt;' ancho por 1 - 2 centímetros
ele largo. Loo cok6ptcros aparecen dcsclp el mes de enPro hasta marzo o
abril. Para combatirlo.; '-t' emplean pnlveriimciones con sal&lt;&gt;s ariwnicalcs.
~·uluata,

J1VITI. - Otra especie parecida. Diabrotica ki1·byi. Baly, ataca a las
flore.-; v frutas del duraznero. de acuerdo con la-; ob.-;ervaciones clel entomólogd Juan ::\I. Bo.-;q. l1os procedimiento'&gt; para combatir a este crisomélido
son los mismos que se indican para la "var¡uita de San Antonio".
LIX. ficación.

Platypus de.icani, Cha p., de acuerdo con la última clasi-

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�N

C E

D

Consúltese también las plngas citadas

&lt;'ll

las nota~ eompknu.&gt;ntaria8, púgina. 184.

Aphis labun1i

A

.1 phi.&lt; ¡w 11rio¡wm i . . . . . . . . . . . . .

A&lt;·aro
Acaro
Acaro
Acaro

1le Ja lepra . . . . . . . . . . . . . .
de los frutah's . . . . . . . . .
del "tostado" . . . . . . . . .
t&lt;&gt;jedor . . . . . . . . . . . . . . . . .

acr!'ntif1 r, Jfacrophom

........

Aceite emulsionado . . . . . . . . . . . .
Aceit~ miscible . . . . . . . . . . . . . . . .
Acrolophus argcntinus . . . . . . . . .
Acro111yrmc.r lu11di
ac11'11. ('!fl/t111

Adhesivos

............

. . . •. . •. . . . . . . . . .

....................

adonidum, Pseiuiococl'us
affinis,

Xylfborus

.......

. . . . . . . . .•. .

Ai'rl'cho arseniNtl

. ... . . . . . . . . .

Aleuro/hrixus lwwardi

... ......

Algodón de Jos ractu~ . . . . . . . . .
Algodón de lo8 ritru~ . . . . . . . .
aioz¡e, Erin11yis

. . .. . . . . . . . .. ..

Al&lt;¡uichc . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . .
Alquieh c grnndt' . . . . . . . . . . . . . .
Amphi.~cepa . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

a11alamprelia, Zophodi11

... ... ..

.A 1rnstTl'pha fratfrculus

. . . . . .. .

a11&lt;"11i.~iades

capys, Papilio

..•..

49
43
48
43
103
1:-18
139
101
76
106
146
94
108
144
35
90
89
171
43
43
96
14
16
;¡7

...

37

Anguilulosis . . . . . . . . . . . . . . . . . .
An6bido de los frutales . . . . . . .

113
110
170
40
24
115
24

an&lt;lrof/flls /aodocus,

a11taru.&lt;, Coryti11.&lt;

Paziilio

........... ..

A1111rapl1is hrlichrysi

•.........

A nuraph is prr.~icat? . . • . • . . . . . . .
Ll.1111raphis pcrsicae · niger . . . . . .
A1111rop/ti,, sl'im•arlzi . . . . . . . . . • .
Aonidirlla auranlii . . . . • . . . . . . .
L1.011idi!'ila

perniciosa

.........

ao11id11111, Chrysompha/11s . . . . . . .
Aphelinus mali . . . . . . . . . . . . . . . .
Aphis gossypii . . . . . . . . . . . . . . . .
Aphis illinoisensts . . . . . . . . . . . . .

28

79
29
116
38
39

Araña ele las plllntas . . . . . . . . . .
Arnñita mon•rrn .... .. .•.......
Ar:iiiita roja ................ .
Arañuela parda ... . ......... .
Arañuela ro,ia . . ............. .
Archip.,

rosaerana

........... .

Arsrniato de cak io .......... .

110
101
129

Arst•niato
Arsrni:ito
Arst•rliato
Arseniato

140
128
129
140

ar!ln1ti11a,
lll"f/l

Callwrama

t1/11111s, .lrro/¡¡p/111., ....... • .

de &lt;·akio nit'otinado .. .
de plomo .......... .
dt• iilorno &lt;•nduJ,,¡uJo . .
dl· plomo nirotinado ..

Aspidiot 11s

lll'&lt;lcrw

.. . ........ .

.Jspidiolus ostraf11rmis
A.,pidiolus lirdcrae

.. •.....

... .........

.h¡J11/iol11., 1J,,fra1 f11r111is . . . . . . . .

.Jspidiol us z¡rrniciosu.v . . . . . . . . .
Aspidiol 11s

1·

41
39
50
45
45
45
45
;¡3

rapa.r

as¡~idi.&lt;I raP,

assimilis,

.............

JI01r&gt;chio11aspi.,

Eccopl1Jf1a.&lt;/1 r

.......

Astilo d&lt;' las flon•s . . . . . . . . . . .
Aslylus 1¡11&lt;1drili111·atus . • .......
Aslylu.,

rnbri!'osta

A.,lylus 1·ari1·.qal11.,
Aslylus ril/11ficoli,,

29

81
29
81

i9
81
31
107
26
26
26
26
26

Atlci sl'rilrns ..........•.......

76

A Ita i·ollemcrideri

77
80
14
28

........... .

Aulacaspis z¡cnf&lt;t[/OIW ......... .
aurantia1mm, Gymnandroso-ma

..

aurantii, AonididlcL ........... .
aurantii, Chr¡¡somphalu., ....... .

28

aurnntii, Toxoptrra

.......... .

:rn

Ll.utomeris corol'.\11.v . . ......... .

70
70
134
136
134

Aulomrris librri&lt;L

............ .

Azufre t·n pasta
Azufre en polvo
Azufro moja lile

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�B

55
B abosita &lt;le los frut:.les
barbatus, JJ orcadocerus . . ..... . 170
barb irornis, Parama•or1 rus ..... . 106
30
beclci, L epidosaphes ... .. .... . .
88
b ergi, Ceroplaslt .~ ..... . ...... .
65
Bicho cigarro .. . . .. . . . .... . .. .
Bicho ciga rro blando . ........ .
63
Bicho do cesto ........ . .... .. .
63
Bicho de g óndola .......... . . liO
97
B icho de luz . . . ..... . ...... .
Bicho de parra ..... . ........ .
23
Bicho q uemador .. .. . ........ .
66
Bich o quemador de Rio Negro .
68
Bicho q uemador granrfo ...... . .
70
B lapstinus punclulatu,~ . .... . . .
75
19
bohnnani, Calopterus .. . .... .. .
bor111ricnsis, Jietl'Tachll's ...... . 106
Bostric.o do la higuera ........ . líO
Bostriro de las púas .. ..... .. . 109
B ostrico de la vi&lt;! ........... . 109
B ostrychopsis lamifa
109
B ostrychopsis unrinata ........ . 109
brasilicnsi,,, Ctrnomys ...... . . . 120
brasi/iensis, Icaya ......... . . .
92
bri.~olti, C1·ratora mpa
. . ...... .
62
bruchi, Caloptaus ........... .
19
bruclii, Calymnmlerus ...... . . . 110
bruchi, Jfi.crapate ....... . ... . 109
Bryobia praefüi.wi. .... . ...... .
45
buey rus. ('ac loblastis ........ .. .
98
B ythoscopus ................. .
97

e
Cac011ema radic 1cula
Cactoblastis bucyrus
Cacloblastis cal'lornm ... . ... . .
cact orum, Cactu/1l11sl i.~ . . .. .... .
Caldo bord~és al 1 o/o .... . .. .
Caldo bordelés ~¡rseniral ...... .
Caldo bor&lt;lelés arsC'niral nfrotin ado . . ............. . ...... .
Caldo ºbor delés &lt;·On emulsión do
aceite .............. .. ..... .
Oaldo bor&lt;lelés nicotinado . .... .
caliant71ina, Parlatoria ..... . . .
Calop tcrus bolil'mani ......... .
Calopterus bru~hi ............ .
Calopteru8 latus ... . . . . ...... .
Calopterus simplcx .... . ...... .

113
98
98
98

141
141

142
142
142
83

19
19
19
19

186 Caloptcrus i·ulnr ralus . ...... . .
Calymnaderu.s bruchi ........ . .
cam f'lliae , H emibcrlesia
Carcoma de la fr uta ......... . .
Oareoma n egra de la. cor teza . .
Carcoma negra de la.s 1ilant~s ..
caridei, P teron1alu-s ..... ... . . .
C11r¡11n·11v.rn po11w11clla ... . .... .
Carpnphilus dimidiatus .. . . ... .
Carpophilus heni.ipterus ..... . .
Cascinato de ralrio . . . .. ..... .
catagraphus II&lt;ilipus ...... . . .
Cathorama argrntina . .. .... . .
Catlioram&lt;' subrutilic1·ps .... . . .
('at orrphala /aula . . .. . . . . ... . .
C~bos ... . . . .......... .. . . ... .
Crlerio lrnrnta ...... .".... . . . · ·
('eratncam¡&gt;&lt;L bri.-&lt;&gt;lfi ... . .... . .
Crroplasles bcrgi ...... ... . .. .
Ceroplastes del aguarihay ... . .
Cl'roplastes de la higuera. .... .
CcroplasteN ru.sci . .... .. . . ... .
Uhfrharra. do los frut:iJc¡¡ ..... .
C'hinchc do la vid ...... ... .. .
Chinche de los &lt;'actus .. . .. . . . .
Uhinrho diminuta . . .. .... .... .
Chine he folia.da ............. .
Chincho &gt;Cr de .. . ..... .. . .... .
Chionaspis citri ... . ........ . . .
Choncsia cinnabarina ... . .... .
Chr11sodina spp . . ...... . ..... . .
Chrysomplialus aonidurn .... .. .
Chrysomphalus aurantii ... .. . . .
Clirysumphalus dictyospermi . . .
Chrysomplwlus paulistus ... .. .
Ch ry.~oboth ris rugosa .. . ...... .
Citad(•lido~ . . .... . . . . ........ . .
ci1111abe1ri1111, Clwnu~ia ........ .
citri, Chionaspis . .. ... . .... .. .
citri, P rontaspis ............. .
cilri, Pst utloroc111s ..... . .. . . . .
cluentu.s, Cocytius .. .. . ...... . .
Cocl"us hcsperi;lum .... . ..... . .
Cochinilla blanca del d uraznero .
Cochinilla. blanca dol oli&gt;o .. ..
Cochinilla blan ca de los cactus.
Cochinilla blanca de los citrus .
Cochinilla blan da dol n aranjo .
Cochinilla chica ......... .... .
Cochinilla del aguar iliay ..... .

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19
110
81
19
111
75

58
6

19
19
146

l i'O
110
110
61&gt;

143
61
62

SS
88

SS
88
95
44
44

41
43

82
95

20
29

28
27
29

106
97
95

82
82
89

170
86
80
29
82
82
86
30

88

�Cochinilla. del Delta ......... .
Cochinilla del helecho ........ .
Cochinilla. del peral .......... .
Cochinilla. de San José ....... .
Cocl1inilla de San Pablo ...... .
Cochinilla. gris de la higuera ..
Cochinilla gris circu lar ....... .
Cochinilla gris de los citrus . . .
Cochinilla. J1arinosa de la vid ..
Cochinilla. harinosa de Jos citrus.
Cochinilla harinosa de los inver·
náculos
Cochinilla hcmi~ffrica ........ .
Cochinilla lineal ....... . ..... .
Cochinilla morena ............ .
Cochinilla negra circular ...... .
C-0chinilla negra d!'l olirn .... .
Cochinilla obscura ........... .
Cochinilla. rapaz ............. .
Cochinilla. roja .............. .
CochiniJla roja australiana ... .
Cocytius antreus .............. .
Coc11ti11s clucntus . . ........... .
Cola.~pis 'l'aria ... . ........... .
collari, Elaphülion . . ...... , .. .
Coma de la higm•ra ...... . ... .
Coma del manzano .......... .
Coma. de los citrus ........... .
Compsoccrus cqucstris ........ .
conclliformi,~, Lcpidosaplles .... .
confusu-s, Dactylopius .... . ... .
conf111rus, :X.yleborus .......... .
COTll'SUS, Automcris ........... .
Corta - palo ................ ." ..
Cotorrita .................... .
Cratosomus fasciatus ......... .
Ctenomys brasilicnsis ......... .
Ctcn&lt;&gt;'mys 111agallanicus ....... .
Cydia molesta .......... '. .... .
Cydia pomonclla ............. .
Cyllene acuta ................ .
Cyllene spinifcrc1 ............. .

32
31
8"!.

79
29
88
81
83
90
89
94
34

32
87
29
85
171
f:l
'27

28
170
170
25
106
84
84¡
30
106
84

HO
108
70
106
97
168
120
120
10
6

106
105

D

Dac/¡¡lopius eonfu.~s . . . . . . . . . .
Dactylopius indi&lt;'u-s . . . . . . . . . . .
Delphax . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
delta', Mesolecaniun1 . . . . . . . . . . .
despecta, Mimallo . . . . . . . . . . . . .
Diabrotica speciosa . . . . . . . . . . .

90
90
96
32
170
20

187 Diaspis ..................... .
Diaspis echinocacti .......... - .
Dictyophara . . . . . . . . . . ...... .
dictyospcrmi, Chrysomphalus .. .
climi&lt;liatus, Carpophilus ...... .
J&gt;is¡¡tlt".~ platcnsis ............. .
Dorcadoccru-s barbatus ........ .
Dro11ophila mclanogasla ...... .
Dycinctu-s . .................. .

80
82
96

27
19
109
170
17
113

E

73
Baclcs imperialis ............. .
cbenina, Tcmnoellila ......... .
111
Eccoptogastrr assimilis ....... . 107
Eccoptogasler rugulosus ...... . 107
Eccoptogastcr strigifrons ..... . 107
1ch 11ocacli, Diasp ·s ......... .
82
43
Edessa 1ncditabunda ......... .
43
Edessa rufomarginata ........ .
Elaphidion collare ........... . 106
138
Emulsión de aceite lubricante
Emulsión do acoitc mineral con
cal ................ . ....... . 141
Emulsión do aceit-0 mineral con
cal nicotinada .............. . 141
Emulsión do kerosén ........ . 137
97
Endo:ryla strigilata
97
En&lt;loxyla xylotrilius .......... .
Epidiaspis piricola ........... .
81
cr¡1U".~tris, Compsocrr11s ..... .. . .
106
Eri11n.11is alopc ............... . 171
Erinosis de la vid ........... .
46
Erinosis del nogal ........... .
47
Erinosis del peral ........... .
47
Erioca11ipoillcs limacina ....... .
55
47
Eriophyes pyri .............. .
Eriopllycs tristrialus rrincu,~ .. .
47
46
Eriophyes vitis .............. .
Eriosoma lanigcrum .......... . 116
Escarabajo do la fruta ....... .
19
Esearabajo de la ,-id ........ .
25
Esfinge do la higuer:t ....... .
59
Eziphoria lurfrla ............. .
19
Eux1sla
17
I'

Faja pcga,josa . . . . . . . . . . . . . . .
falcif1ra, Ilylesia . . . . . . . . . . . . .
fascialus, Cratos0'1111Us . . . . . . . . .
fasciatus, Ilcrcothrips . . . . . . . . .
fasciatus, Leptoglossus . . . . . . . .

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145
66

168
21
44

�fa.~ciatu.~, Pholu.s . . . • . . . . . . . . . .
fic11.~, Pacllylia

. . . . .. . . . . . . . . . .
Filoxt•ra de Ja &gt;id . . . . . . . . . . . .
//111•1.w·111s, I'11lvinaria . . . . . . . • . .
Fónnula Molina. . . . . . . . . . . . . . .
.r'órmulas combinadas . . . . . . . . .
Fórmula~ insecticidas . . . . . . . . . .
Fra11k·li11iella insularis . . . . . . . . .
Fra11/:li11idla tritiei ........... .
fralaculus, Anastrepha . . . . . . . .
Fumagina ................... .
Fumigación

21

Hormiga colorada ........... .
Hormiga. invasora ............ .
Hormiga minera ............. .
llonniga negra común ........ .
l1oirardi, , llrurothri.rus .......•.
l11tmiliN, Iridomyrmc:r; ......... .
Jl¡¡/1·si&lt;i falcifcra ............ .
Jlylrsia nigri,cans .....•.......
flylc.,in reme:r;

16
86

I

58
59
115
34

139
140
128
'.!1

146

G

Car[tapliia .~ubpilo.,a .......... .
Gatita. blanca ............... .
[11 )11

ri,

a~ctlie1t.\

gorlma11i1 Pantomoni., ........ .
(:oqro.io lll' la 1·ht•rimo,,·a .. . .. .
Gorgojo &lt;le los frutilks ....... .
Gorgojo taladro de los &lt;"it rus ..
gossypii, Aphis
Gran taladro ................ .
Crnplwlítlia moles/a ......•....
(,,.,, 1111/ir/111 lllhilld. Lzr ....... .
Grillo wrde ................. .
&lt;&gt;usano blanco .............. .
Gusano &lt;fo la fruta .......... .
Oy11111a11ilrosoma aurantianum

1 88 -

41
11
63
74

170
74
168
38

102
10
171
26
113
11
14

H

21
1w morr/ioíclalis, Il eliolli ri ps
Jlalisíclotci tcxta ......... • . • .•.
71
1trelorillt.~, Papilio . . . • . . . . . . . .
58
29
1tufrra", A.~pitliotus .......... . .
lfrili¡¡u,, catagrap1ws ......... . 170
71 el icli rysi, Anura ph is ......... .
40
Jldiolhrips lurmorrlioidalis . . . . .
21
Il1 mib1 rlcsia camcllia• . . . . . . . . .
81
Ilnnichionaspis 1rnpi!li.,/ra· . . . . .
31
llrmipll'rus, Carpopllilu,, . . . . . . .
19
Ilercot1irips fascialus . . . . . . . . . .
21
h1-.,p1 ridum, CocC'us . . . . . . . . . . .
86
lil'SJJ&lt; nt.\, Rotlrnchildia . . . . . . . . .
63
Ilclcraehll's bonaricn.,i,, . . . . . . . 106
ll1 /1 r()(/rra marioni . . . • . . . . . . . . 113
llollín . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
86
Hormiga blanca .............. . 111

Icrrya
Iecrya
J cayn
J ecrya
Jet rya

australiana ........... .
brasilrña. . . ........... .
brasi/iensis ............ .
dt• los eitru~ .......... .
purc/w,i .............. .
lcfT!/fl s11ba1uli11a ......•.......
i/i0111, Jtuna ................. .
i/li11ui81 nsis, Aphis ............ .
i111¡ll'riali.~, Eaclcs
........... .
impiclus, Ltptoglossus ........ .
incon.~u¡11r11.~, Ta:niothrips ..... .
i111/i1·11s, /iact.11/opius .......... .
Jnsel·ti1·idas .................. .
Insrdo~ útiles ............... .
i11sir111i." Orthczia ............ .
lr1111Jm.11r1111.r hu milis ......... .
Isau ....................... · ·
hora drl naranjo (véase oruga).
I tu1111 ilione ................. .
insuloris, Fran/.:liniella ....... .
insu/aris, Lobi-0pa ........... .

76
78
77
76
35

78
66
66

66

92.

92
92
92
92.
!J2.

54

39

n
43
21
90

128
121
95

78
i6

54
21

19

J

Jabón y nicotina

136

K

/.:irbyi, CEceticus . . . . . . . . . . . . . . .

63

L

l&lt;lbrusc(l', Pholus • . . . . . . . . . . . . .
laburni, Llphis . . . . . . . . . . . . . . . .
lomi/1 r, JJoslrychop.,is . . • . • . . • . .
Langosta voladora . . . . . . . . . . . .
l1111i.11rrum, Eriosoma . . . . . . . . . .
Lanilla blanca ele los frutales . .
J,aspeyresia molesta

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

58

41
109
79
116
96

19

�latus, Calopterus . .. .......... .
lauta, Caloccp11ala ............ .
Lecanio de los frutales .... . .. .
Lecanio &lt;lel sunchillo ......... .
Lccanium prrinflatum ........ .
LfCanium pcrsi{'aJ ....... .. ... .
Lrpi&lt;losapht•s bcc/.;i ...... . .... .
Lepi&lt;losaphrs "conchiformis .... .
Ltpido.mphes ulmi ............ .
Lrptoglos~us fasciatus ........ .
Lcptoglos.qu.~ impictus . ... . .... .
!iberia, Automel"is .......... .. .
Lichcnop1ianes plicatus . .. ... . .
Liebres .......... . . · · ... · · · · · ·
lignosa, Jlacromphalia ...•.... .
Liu.lJrus spp. . ..... . .......... .
limacina, Eriocampoidrs ...... .
linraris, Pscndisc1rnaspis .•.....
li11rat11, Cclcrio ........... . . . .
Lobiopa i1isularis ............. .
Lonchrea ,qpp. . ............... .
lo1&gt;gi,qpim1s, Pscudococeus ..... .
Lorito ........... .. .......... .
lurirla, Eup1wria .. • ........ . ..
lunrli, .lcromyrm1 x ........•....
luteus, Oxymcru.q ....... . •.....
lyeophron pirithou.q, Papilio ....

19
68
87
81
87
87
30
84
84
44
43

70
170
121

72
113
55
32
61
19
17
94
97

rn
76
106
57

M

Jlacrot1aclylus pumilio
Jfacromplrnlia ligno.qa ..... . .. .
Jfacrop1wra accrnlifer .. . ..... .
nwcropteru.s, Calopterus ... . ... .
Jfacrosip1mm solanifolii
nwgdlanicu.s, Ctenomys . . .... .
mali., Aphelinu.s ....... . . .. ... .
][argarodes vitiwn ........... .
marioni, IIcterorlera .......... .
meditabunda, Edessa .....•....
J/1 ga/opyge vulpina .......... .
mrlai1og11.,t1·r, Dro.,ozillila ..... .
Meso/f'canium deltre .•.........
).'[pzclas r&lt;'pulsivas . . ......... .
~íezela su lfocálciea. ....... . ... .
Jficrapatc bruchi ............ .
Jlimallo rlespecta ............ .
molesta, Grapholitlla ......... .
1110/esta, Laspeyresia ...... . .. .
~fosca amarilla ... . .......... .

25
72
103
19

40
l:?O
116
119
113
43
170
17
32
142

l:n
109
170

10
10
16

189 l\fosca. azul .................. .
Mosca. blanca ................ .
l\Iosquilla del poroto ......... .
l\Iosqu il!a -verde .... . ........ .
~fosquita &lt;le la fruta ......... .
Mulita de la ,-id .... .. ....... .
Mulita. manchada ........... .
Mulita raya&lt;la . .............. .
.lfy.,lrocrphala ovC1tC1 ..•........
.1Iy.•us persicre ............... .

17

:is
41

17
17

20
75
74

52
40

N

:Xaupact11s i:crec11nd11lu.~ ....... .
Xa11paet1rn xantliograplws ..... .
11csca, Siuine ....... . ....... .. .
Nr::ara 1:irid11la .... .. . . ..... . .
Nicotina ..... . ........ . .... . . .
11igrieans, Ilylesia ... .. ....... .
:Yitid11lit1w ................. . . .
::-.·ocl 11iclre .................... .
Xoduídos ........ . .......... .
Nysius spp. . ........ . .... . ... .

74
~o

54
22
136

66
19
23
23
41

o
Oculto
(]frrt icus geyrri .............. .
&lt;Eccticus kirbyi .......•.. . ....
CEccticus wcslv:oodi ......... . .
olccr, Parlaloria ............. .
olcii'orus, Ph.111/ocoplcs ..... . .. .
olrcr, Sa i,&lt;srt ia ......•. . .......
Oncirlrrc.~ spp.
. .•......... . •.
01l{'0111rfopia ruuro-marginata ..
Ort&lt;'sia insigne ............... .
Orlhc::il' i11si.1111i.~ .•.....••....
Oruga aterciopelada ........ . . .
Oruga babosa d(• los frutales ..
Oruga de la manzantt ........ .
Oruga dí'l duraznero ......... .
Oruga. del naranjo .... . ...... .
Oruga del peral ............. .
Oruga grand(• de la Yicl ...... .
Oruga grantfo do los citrus . . . . .
Oruga imperial .............. .
Oruga infernal .............. .
Oruga lanuda ....... .. ....... .
Oruga. manchada &lt;lo la higuera.
Oruga rabuda de 1::t chcrimoya .
Oruga. rabuda do la higuC'ra ...
Oruga rabuda do la Portulaca .

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

l~O

65
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83
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106
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72
54
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10
56
70
58
63
73

62
71

54

170

:rn
61

�O ruga roja de los cactus . ... .
Oruga barreno de los sauces . . .
Oruga taladro de Jos sau ces ... .
Oruguita de la naranja ....... .
Oruguita cnruladora de las hojas
Or uguita de Ja vid .......... .
Oruguita peluda ............. .
Oruguita verde de Ja tuna
Oruguita rayada de Ja vid .... .

ostraeformis, Aspidiotus ...... .
ovata, Mystrocephala
Oxymerus luteus ............. .

98

97
97
14
53
51
170
14
52
81
52
106

p

Pachylia ficus ............... .
Pantomorus godmani
Pantoplanes subbvmaculat us ... .
Papilio anchisiades capys ..... .
Papilio androgeus laodocus . .. .
Papilio hectorides ............ .
Papilio lycophron pirithous .... .
Papilio tltoas brasiliensis ..... .
Papilio thoas thoantiades
Parammocerus barbicornis .... .
paranensis, Schistocerca ...... .
Parlatoria calianthina ........ .
Parlatoria de los frutales .... .

Parlatoria olece .............. .
Parlatona pergandei ......... .
Parlatoria proteus .... . ...... .
2arlatoria ziziphus ......... . . .
paulistus, Chrysomphalu.~ ..... .
pentagotia, Aulacaspis ........ .
perforans, Xylcborus ......... .
pergandei, Parlatoria ......... .
perinflatmn, Lecanium .... . .. . .
Peritymbia vitifolim ......... .
Perla d-0 la tierra ........... .

perniciosus, Aonidiella . , ...... .
perniciosus, Aspidiotus ....... .
persicm, Anuraphis ........... .
persicm, Lecanium ............ .
persicw, Myzus ............ . .. .
persicce - niger, Anuraphis ..... .
Phaneropterinm .............. .
Plzasgonurinw ................ .
Pholus fasciatus .............. .
Pholus labruscre ....... . ...... .
Pholus vitis ............. .. .. .
Phyllocoptes oleivorus ..... .. . .

59
74

75
57
57
58
57
57

57
10()
79
83
83
83
83
83
30
29

80
108
83
87
11:)
119
79
79
24

87
40
115
26
2()

58
58
58
48

190 Phyloxera vastatrix
piricola, Epidiaspis
platen.~is, Disydes ............ .
platensis, Tuerta ............ .
Platipo de los citrus
Platipo negro .............. . . .
Platipo rubio .. . ........... . . .

Platypus
Platypus
Platypus
plicatus,

sulcatus ........... .. .
triquetru.s ........... .
wesmaeli ......... . . .
Lichenophanes ....... .

Polilla de la corteza ......... .
Polilla de la naranja ....... . . .
Polilla negra del duraznero ... . .
Polisulfuro d-e calcio ......... .
Polisulfuro do calcio autohervido
Polisulfuro do calcio con azufre
Polisulfuro do calcio arsenical ..
Polisulfuro de calcio arsenical nicotina.do ................... .
Polisulfuro de calcio nicotina.do.

pomonella, Carpocapsa ...... . . .
pomonella, Cydia . . .......... .
prcetiosa, Bryobia ............ .
Prontaspis citri ............. .
protens, Parlaloria
Protoparce rustica . . ......... .
proxima, Titya ..... . ......... .
Pscudisclmaspis linearis ....... .
Pseuaococcus adonidu11i ....... .
Pseudococcus citri .. . ........ .
Pseudococcus longispinus ...... .
Pseudococcus vitis ............ .
pseudopomi, Aphis ........... .

115

81
109
51
108
108
109

108
109
108
líO
101
14

10
131
134
133
140

140
140
6
6
45
82

83
170
70
32
94
89

Psilido dol peral .......... . .. .

94
90
39
24

Psylla pyricola .............. .
Pter01nalus caridei .......... .

58

Pulgón del algodonero ... . .... .
Pulgón do la vid ........... . .
Pulgón del duraznero ........ .
Pulgón del ciruelo ........... .
Pulgón del manzano ........ .. .
Pulgón de Ja papa ... . . . .... . .
Pulgón do J.as leguminosas ... .
Pulgón de los citrus . ....... .
Pulgón lanígero ............ . .
Pulgón negro del duraznero ... .
Pulgón verde del duraznero ... .
Pulvinaria dil los citrus . .... . .

24
36

39
24

40
39
40
41
36
116
115
40
34

Pulvinaria flavescens ....... . .
34
25
pumilio, Macrodactylus
puncticollis, Scolytopsis ....... . 107

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�-

punctulatus, Blapstinus ....... .
purchasi, I cerya ... . .......... .
pyri, Eriophyes .... .. ....... . .
pyricola, Psylla ...... . ...... .

191 -

75

sulcatus, Trachyderes . . . . . . . . . .

92
47
24

Sulfato de nicotina . . . . . . . . . . .
Sulfuro de calcio (véase Polisulfuro de calcio) . . . . . . . . . . . . . .

26

T

103
136
131

Q

quadrilineatus, Astylus
R
radicicola, Caconema .. . ...... .
radicicola, H eterodera ........ .
rapax, Aspidiotus ........... .
Ratas ................... · · · · ·
-remex, Ilylesia ....... . . . ..... .
rivulosu.s, Oxymerus .......... . .
Rot'don•s .... .. ........ . ..... .
rosaceana, Archips . . . . . . . . . . . .
Rothschildw hesperu.s . . . . . . . . .
rubricosta, Astylus . . . . . . . . . . . .
rufomarginata, Edessa . . . . . . . . .
rufom.arginatci, Oncometopia . . . .
rur1osa, Chrysobothris . . . . . . . . . .
r11gu/0Nu.s, Eccoptogaster . . . . . . .
ru.sci, Ceropla.~tes . . . . . . . . . . . . .
rustica, Protoparce . . . . . . . . . . . .

113

1n
81
121
66
106
121
53
63
26
43
97

106
107
88
170

8
Saltamontes

..................

Saisselia olere . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sai.~selia hemfaphaerica . . . . . . . .
Schistoccrca paranensis . . . . . . . .
scl11l'artzi, Anuraphfa . . . . . . . . . .
Scolytopsi.~ puncticollis . . . . . . . .
S('rpeta (véase " Comn.") . . . . . .
Sethenira sordida . . . . . . . . . . . . .
sexdens, Atta . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sibine nesea . . . . . . . . . . . . . . . . .
Sibinc trimacula . . . . . . . . . . . . . .
simplex, Calopterus . . . . . . . . . . .
Sinocalon vestitum . . . . . . . . . . . . .
solanifolii, Macrosiphum . . . . . . .
sordida, Scthenira . . . . . . . . . . . . .
speciosa, Diabrotica . . . . . . . . . . .
spinibarbis, Stenodontes . . . . . . .
spinif cra, Cyllene . . . . . . . . . . . . .
Stenoclontes spinibarbis . . . . . . . .
striatus, Trachyderes . . . . . . . . . .
strigifron.s, Ecce&gt;ptogaster . . . . . .
str igilata, Endoxyla . . . . . . . . . . .
studio.mm, Theridion . . . . . . . . . .
suban&lt;lina, I cerya . . . . . . . . . . . . .
subbimaculatus, Pantoplanes . . . .
subpilosa, Gargaphia . . . . . . . . . .
.mbrutiliccps, Cathorama . . . . . . .
succinctus, Trachyderes . . . . . . . .

26
85
34
79

24
107
30
44
76
54
54
19
109
40

44
20
102
105

102
l 05
10 7
97
:&gt;O
92
75
41
110
168

Taeniothrips inconsequens
Taladrillo de los frutales . . . . .. .
Taladrillos caladores ........ . .
T aladro agu do ......... . ..... .
T a ladro de la higuera .. .. .... .
Taladro del ciruelo ........... .
Taladro del duraznero . . . . . . . . .
Taladro d&lt;'l guayabo . . . . . . . . . .
Taladro dd mt•mbrillero . . . . . . . .
Taladro del olh·o . . . . . . . . . . . . .
'faladro de los citrus .. ... . ... .
Taladro del peral ........... .
Taladro estri:ido
T&lt;tladro grande . . . . . . . . . . . . . . .
Taladro guitarrero . . . . . . . . . . . .
Taladro listo . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Taladro podador ..............
Taladro verde . . . . . . . . . . . . . . . . .

tl'larius, Tctranychus . . . . . . . . . .
Temnochila ebenina . . . . . . . . . . .
Tenuipalpu,q p.~1 · ucloc11nrnl11s . . . .
Termitúlm . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Tetranychus t rlariu.s . . . . . . . . . .
texta, Ilalisidota . . . . . . . . . . . . .
Thtrú:1ion stuc1iosu1n . . . . . . . . . . .
thoracicus, Trachyderes . . . . . . . .
thoa.~ brasiliensis, Papilio
thoas tlwntiades, Papilio . . . . . .

21
107
108
106
102

106
106
170
105
106
102
106
105

102
106
168
106
102
45
111
49
111
45
71
50
103
57

57
'I'íngidu del poroto . . . . . . . . . . . .
41
Titya proxima
70
To:roptaa aurantii . . . . . . . . . . .
36
Trachy1lercs striatus . . . . . . . . . . 103
Trachy&lt;lercs mtccinctu.s . . . . . . . . 168
Trachy1leres sulcatus . . . . . . . . . . 103
Trachyderes thoracicus . . . . . . . . 103
Trachydcres varicgatus . . . . . . . . 103
trimacula, Sibine . . . . . . . . . . . . .
54
Trips ............ .. .... ..... . 21 , 44
tristriatus crineu.s, Eriophyes . . .
47

tritici, Frankliniella . . . . . . . . . . .
Tuco - tuco

............... ....

Tuerta platensis . . . . . . . . . . . . . .

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21
120
51

�-

u
ulmi, Lcpidosaphes
micinata, Bostrychop.~is

84
109

192 t•itium, Jlargarodcs .......... .
1•it111ticollis, ..lstyhrn .......... .
1·oll1 rncri&lt;lrri, ..lita ........... .
1·ul11cral11.s, Caloptcrus ........ .
vulpina, 'Jfrgalopygc ......... .

119
26
77

19
170

V

Vaquita de las flores ......... .
Va.quita do San Antonio ..... .
Yaquita verde ............... .
-i:aria, Colaspis . . . . . . . . . . . . . . . .
varicgatus, .Astylus . . . . . . . . . . . .
varil'gatus, Trachydtrcs . . . . . . . .
vasfotrix, Pllylloxcra . . . . . . . . . .
V cr&lt;lo du París . . . . . . . . . . . . . . .
V~r&lt;lo do París nicotinado . . . . .
-i:cr1·cund1ilus, Xm1zwct11.~ . . . . . . .
t·c.~titum, Sinocalon . . . . . . . . . . . .
viridula, Xc:::ara . . . . . . . . . . . . . .
dtifolia', Peritymbia . . . . . . . . . .
vitis, Eriophyes . . . . . . . . . . . . . . .
-i:iti.~, Pholus . . . . . . . . . . . . . . . . .
vitis, Pscudococcus . . . . . . . . . . . .

~3

20
20
25
26
103
115
129
140
74
109
22
113
46
58
90

w
65

1ast1coodi, (Eccticus

X

xantltograplrns, Xaupac/11.~
Xylt'borus (lffinis ............
Xylcborus corifusus ..........
Xyll-bonrn perforans .........
xylotribus, Endoxyla . .........

.
.
.
.

20
108
108

108

97

z
:::i.::ipllu.~,

Parlatoria
Zopltodia ll1talamprl'ila ........ .

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30
14

�O

O~

T.E NIDO

•
Página

Introducción

3

Insl'&lt;'tos que ata&lt;•an la fruta. .......... . .................... .

6

Insectos que atacan Ja flor y botonC's florales .. . ............. .

24

Insectos que ataean las hojas y brotes tiernos .............. .

27

l nscrtos c¡uo atacan las ramas y troncos ........ ............. .

79

Insectos y otros animales quo dañan las raíces ............... .

113

Los enemigos naturales ............................... .. .... .

121

Tratami(nto inv('rnal de los frutales .................. . ...... .

122

Plan mínimo do pulverizaciones ........ . .................... .

1~4

F6rmula8 y preparación de insecticidas ...................... .

128

Fumigación

146

I dentificación &lt;lo 1-0:! enemigos de los frutales . . . . . . . . . . . . . . . .

rn2

Lista de los frutalrs con

la~

principales plagas quo los afcetaD.

167

Instrucciones para l:t n•rokl·ción y t•nvío &lt;fo muestras . . . . . . . . .

17~

Notas compkmentarias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

175

Indice . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

185

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�7520 - Editado por la Dirección de Propaganda g
Publicacionu del Ministerio de Agricultura de
la. Nación. Paseo Colón 974. Buenos Aires.
e impreso en los T alleres Gráficos de la misma.

PRECIO DEL EJEMPLAR, $ 1 %

Digitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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                <text>Los animales enemigos de la fruticultura argentina y los medios de combatirlas</text>
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Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
Dirección de Desarrollo Agropecuario
PROINDER

LOS JOVENES RURALES EN ARGENTINA
Elementos para una estrategia de desarrollo rural

Marcela Román

SERIE ESTUDIOS
E INVESTIGACIONES
BUENOS AIRES, 2003

4

�ISBN Nº. 987-9184-30-0
Dirección de Desarrollo Agropecuario
Componente Fortalecimiento Institucional
del Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios (PROINDER)
Av. Paseo Colón 982, 3º piso, oficina 164. (1063ACW) Buenos Aires, Argentina

Impreso en el mes de febrero de 2003.

�iPRESENTACION

La Dirección de Desarrollo Agropecuario se complace en difundir los principales resultados del Estudio sobre jóvenes
rurales realizado en el marco del Componente Fortalecimiento Institucional del Proyecto de Desarrollo de Pequeños
Productores Agropecuarios (PROINDER).
El PROINDER es un proyecto de cobertura nacional, financiado por el BIRF y ejecutado por la SAGPyA en forma
descentralizada en las 23 provincias del país.Tiene dos componentes principales, Apoyo a las Iniciativas Rurales, a cargo del
Programa Social Agropecuario y Fortalecimiento Institucional, implementado por la Dirección de Desarrollo Agropecuario.
Sus objetivos son: a) mejorar las condiciones de vida de 40000 familias rurales pobres de pequeños productores y
trabajadores transitorios agropecuarios, mediante la financiación de proyectos productivos agropecuarios o de actividades
conexas a las agropecuarias y b) fortalecer la capacidad institucional nacional, provincial y local para generar e implementar
políticas de desarrollo rural.
En ese marco, el Proyecto tiene una fuerte orientación en el sentido de privilegiar a los denominados grupos vulnerables,
que abarcan a las mujeres, los jóvenes y los aborígenes. En el caso del componente Fortalecimiento Institucional, este
enfoque se expresa en la realización de estudios específicos y actividades de capacitación a funcionarios y técnicos
provinciales, destinadas a sensibilizarlos en estas temáticas, así como en los abordajes y metodologías más apropiados para
el trabajo con estos grupos.
El trabajo que aquí se presenta es el resultado de un esfuerzo de sistematización de la información secundaria disponible,
el procesamiento de datos de encuestas de hogares rurales financiadas por el PROINDER, y la realización de un taller en
el que participaron jóvenes de todo el país, en el que éstos pudieron volcar sus experiencias e inquietudes.
Es nuestra convicción que la información aquí presentada, junto con los lineamientos de propuestas esbozadas, constituyen
un material imprescindible para la formulación de políticas que tengan en cuenta su problemática como jóvenes y como
habitantes del medio rural.

Ing. Agr. Patricia Areco
Directora de Desarrollo Agropecuario

�iINDICE
•1 INTRODUCCION
•
•

Algunos antecedentes sobre la temática
Objetivos y organización del documento

•II ASPECTOS METODOLÓGICOS
•
III RESULTADOS
•1
•1.1
•1.2
•1.2.1
•1.2.2
•1.2.3
•1.2.4
•1.2.5

9
12
14

15

18
18
18
22
22
23
30
35

•

Aproximación cuantitativa sobre los jóvenes rurales pobres
Introducción
Algunas variables que caracterizan la situación de los jóvenes rurales pobres
Tramos de edad
Condición de actividad
Ocupación y categoría ocupacional por rama de actividad
Asistencia a establecimientos educativos y nivel de instrucción
Elementos para la caracterización de situaciones críticas y la focalización o
priorización geográfica de proyectos
Síntesis ejecutiva

•2
•2.1
•2.2
•2.3
•

Salta y Misiones. Datos basados en el análisis de las encuestas de hogares rurales
Pobreza, composición de los hogares y migración
Situación ocupacional
Educación y nivel de escolaridad
Síntesis ejecutiva

41
41
48
54
59

•3
•3.1
•3.2

Algunos antecedentes de proyectos y políticas destinadas a jóvenes
Relevamiento de instituciones que trabajan con jóvenes rurales
Demandas de los jóvenes rurales en relación a los proyectos de desarrollo rural

60
64
74

IV. CONCLUSIONES E IMPLICANCIAS PARA PROYECTOS DE DESARROLLO RURAL

77

BIBLIOGRAFÍA
•

83

ANEXO TABLAS

85

ANEXO FIGURAS Y MAPAS

38
40

125

�•Indice

de Tablas

•Tabla 1 Tasas de desempleo en aglomerados urbanos

11

•Tabla 2 Tasas de actividad y desocupación de la población rural con NBI total y de 15 a 24 años (1991)

13

•Tabla 3 Diferencias entre las fuentes de datos empleadas
(datos primarios: Censo de Población y Vivienda 1991)

16

•Tabla 4 Población total de 14 y más años y población joven de áreas rurales y
localidades de hasta 5000 habitantes según condición de NBI

18

Tabla 5 Población rural de 13 a 24 años con bajo nivel de instrucción, según condición de NBI
•
Tabla 6 Jóvenes rurales de 14 a 24 años que no estudian, no trabajan ni buscan trabajo,
según sexo y condición de NBI

19

20

•Tabla 7 Condición de actividad de jóvenes de 14 a 24 años, por condición de NBI
y tipo de asentamiento

21

•Tabla 8 Nivel de instrucción de jóvenes de 13 a 24 años por condición de NBI y tipo de asentamiento

21

•Tabla 9 Porcentaje de jóvenes sobre la población rural en hogares con NBI

23

•Tabla 10 Jóvenes de 14 a 24 años en hogares rurales con NBI según condición de ocupación

24

•Tabla 11 Comparación entre el porcentaje de inactivos en jóvenes de 14 a 24 años
y población de 14 y más años en hogares rurales con NBI

26

•Tabla 12 Condición de inactividad de jóvenes rurales de 14 a 24 años en hogares con NBI

27

•Tabla 13 Participación de los jóvenes en la fuerza laboral proveniente de hogares rurales con NBI

28

•Tabla 14 Porcentaje de población con NBI en áreas rurales y localidades de hasta 5000 habitantes

29

•Tabla 15 Total de jóvenes rurales en hogares con NBI, ocupados , por sexo y condición de ocupación

32

•Tabla 16 Total de jóvenes y no jóvenes ocupados de hogares rurales con NBI,
por sexo y condición de ocupación

32

•Tabla 17 Ocupaciones agrarias y no agrarias en porcentaje de la población rural
con NBI, discriminadas por sexo y edad para el total del país

33

•Tabla 18 Ocupaciones agrarias y no agrarias en porcentaje sobre la población con NBI
de localidades de 2000 a 5000 habitantes, discriminadas por sexo y edad para el total del país

33

•Tabla 19 Algunos indicadores de la problemática ocupacional de los jóvenes por provincia

34

•Tabla 20 Población rural sin NBI. Porcentajes de ocupados por rama de actividad y categoría ocupacional

35

•Tabla 21 Asistencia a establecimientos educativos para población rural con NBI
según tramos de edad.Total del país

35

�•Tabla 22 Jóvenes rurales con NBI que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel de instrucción.

36

•Tabla 23 Porcentaje de jóvenes con bajo nivel educativo, ordenados en forma ascendente por provincias

37

•Tabla 24 Síntesis de la situación provincial en relación a la problemática de la juventud rural

37

•Tabla 25 Cuantificación de jóvenes rurales pobres a nivel provincial, en porcentaje

39

•Tabla 26 Salta, valores generales correspondientes a la muestra

41

•Tabla 27 Misiones, valores generales correspondientes a la muestra

41

•Tabla 28 Salta y Misiones : Jóvenes de hogares rurales discriminados por sexo

42

•Tabla 29 Salta y Misiones : Jóvenes de hogares rurales con NBI discriminados por sexo

42

•Tabla 30 Población joven de Salta y Misiones discriminada por relación de parentesco

42

•Tabla 31 Salta y Misiones. Población joven por relación de parentesco y sexo

43

•Tabla 32 Misiones, población joven por estado civil, relación de parentesco y sexo

43

•Tabla 33 Salta, población joven por estado civil, relación de parentesco y sexo

44

•Tabla 34 Misiones. Población de 14 a 19 años por estado civil, relación de parentesco y sexo

44

•Tabla 35 Salta. Población de 14 a 19 años por estado civil, relación de parentesco y sexo

45

•Tabla 36 Motivos y destino de la migración de los hijos en Salta y Misiones

46

•Tabla 37 Destino de las migraciones de los hijos, según motivos, en Salta y Misiones

47

•Tabla 38 Ocupaciones de jóvenes por sector, según sexo y tramo etáreo
en valores absolutos y porcentajes, en Salta y Misiones

49

•Tabla 39 Ocupaciones de jóvenes de hogares rurales con NBI por sector, según sexo y tramo de edad,
en valores absolutos y porcentajes, en Salta y Misiones

49

•Tabla 40 Ocupación de jóvenes de hogares sin NBI en Salta y Misiones

49

•Tabla 41 Ocupaciones según tipo de hogar, sexo y tramo etáreo en porcentaje, para Salta y Misiones

50

•Tabla 42 Jóvenes que buscan trabajo por sexo y tramo etáreo (en porcentaje)

51

•Tabla 43 Jóvenes de hogares con NBI que buscan empleo por sexo
y tramo de edad en Salta y Misiones (en porcentaje)

51

•Tabla 44 Jóvenes de hogares sin NBI que buscan trabajo, por sexo y tramo de edad,
en Salta y Misiones (en porcentaje)

51

•Tabla 45 Desocupación y búsqueda de empleo en valores absolutos y porcentaje, en Salta y Misiones

51

•Tabla 46 Porcentaje de jóvenes que no buscan empleo sobre jóvenes que no trabajan, en Salta y Misiones

52

�•Tabla 47 Tipo de trabajo buscado por los jóvenes en Salta y Misiones (en porcentaje)

53

•Tabla 48 Ingreso mensual más bajo que aceptarían quienes buscan empleo,
según sexo y tramo de edad en Salta y Misiones

53

•Tabla 49 Razones de los jóvenes para no buscar empleo en Salta y Misiones, en porcentaje

54

•Tabla 50 Asistencia a establecimientos educativos de jóvenes de Salta y Misiones

54

•Tabla 51 Proporción de jóvenes con NBI entre los jóvenes de Salta y Misiones
que no asisten a establecimientos educativos

55

•Tabla 52 Jóvenes que asisten a establecimientos educativos en Salta y Misiones y nivel al que asisten

55

•Tabla 53 Misiones. Jóvenes que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel alcanzado.

56

•Tabla 54 Salta. Jóvenes que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel alcanzado.

56

•Tabla 55 Misiones. Jóvenes de hogares con NBI que no asisten a establecimientos educativos.
Máximo nivel alcanzado.

56

•Tabla 56 Salta. Jóvenes de hogares con NBI que no asisten a establecimientos educativos.
Máximo nivel alcanzado.

56

•Tabla 57 Salta y Misiones. Jóvenes según asistencia a establecimientos educativos

57

•Tabla 58 Jóvenes de Salta y Misiones que recibieron educación no formal según nivel de educación

57

•Tabla 59 Jóvenes que asisten a establecimientos educativos por tipo de régimen y de colegio,
para Misiones y Salta

58

•Tabla 60 Jóvenes que no trabajan según asistencia a establecimientos educativos Misiones y Salta

58

•Tabla 61 Jóvenes rurales que no trabajan, no estudian ni buscan trabajo en Salta y Misiones

58

•Tabla 62 Relevamiento de instituciones que trabajan con jóvenes rurales

66

•Tabla 63 Relevamiento de instituciones. Problemas encontrados para la ejecución de los proyectos

70

•Tabla 64 Relevamiento de instituciones.Tipos de proyectos con jóvenes

71

•Tabla 65 Relevamiento de instituciones. Algunos criterios de evaluación presentados

72

•Tabla 66 Relevamiento de instituciones. Propuestas de acción

73

•Tabla 67 Relevamiento de instituciones. Propuestas de capacitación

73

•Tabla 68 Tipología para proyectos de desarrollo rural con inclusión de la problemática juvenil

80

7

�8

�iI. INTRODUCCION
La consideración de la problemática juvenil dentro del espacio público, surge con mayor énfasis desde que las Naciones Unidas
designan el año 1985 como el año internacional de la Juventud. Probablemente, como ocurrió con otras políticas públicas
destinadas a otros grupos sociales considerados vulnerables, ese reconocimiento es paralelo al ascenso del neoliberalismo
como política económica. A partir del cuestionamiento hacia las instituciones de regulación y negociación del mercado de
trabajo que habían operado hasta esa etapa (de la Garza Toledo, 2000), los jóvenes, que inician su incorporación al mercado
de trabajo, resultan uno de los grupos particularmente afectados (CEPAL, 1997; PNUD, 1997; Salvia, 2000).
Las razones que se plantean para la definición de políticas dirigidas hacia los jóvenes contribuyen a entender cómo se ha
delineado ese espacio. Esas razones se esgrimen tanto desde la potencialidad que significa la juventud para la construcción del
capital humano en la sociedad, como desde la "sospecha" de su participación en el trabajo ilegal, la delincuencia juvenil y los
movimientos insurgentes de América Latina, como consecuencia de su marginación y exclusión del mercado de trabajo y la
educación (IICA, 2000; Salvia, 2000; Lasida, 2000).
Esa forma de incorporación a la agenda pública, determina que los objetivos de los programas y proyectos destinados hacia
los jóvenes puedan adquirir un carácter puntual y compensatorio si no incluyen además otras consideraciones sobre su
especial problemática.
En ese sentido, muchos trabajos de orden académico han aportado elementos para comprender la situación de los jóvenes,
aunque pocos de ellos se han referido a los jóvenes rurales. Parece conveniente reseñar algunos de esos trabajos para
enmarcar adecuadamente los resultados de este documento y realizar propuestas que permitan solucionar, al menos en parte,
su condición de vulnerabilidad social.
Dos variables aparecen asociadas a todos los estudios sobre juventud: el trabajo y la educación. Son éstos los principales
agentes de socialización de los jóvenes y cumplen un papel importante en su desempeño posterior como adultos (Lasida,
2000).
Particularmente entre los jóvenes pobres o de grupos sociales menos favorecidos, la relación con esas dos variables se plantea
en términos de exclusión.
Un estudio del Sistema de Información y Monitoreo de Programas Sociales (SIEMPRO) de Noviembre de 1999, encontró que
casi el 30% de los jóvenes de 15 a 24 años de Capital y Gran Buenos Aires, vivía en hogares pobres, y que sobre dos millones
de jóvenes de 15 a 24 años que vivían en esas localidades, casi 400.000 no estudiaban ni trabajaban (Clarín, 7/11/99;
SIEMPRO,1999). Es decir que uno de cada cinco jóvenes de áreas urbanas no estaba inserto en el sistema laboral ni en el
educativo. Este parece ser parte del núcleo central de la problemática juvenil, es decir, cómo y en qué condiciones se asegura
su formación para garantizar su inserción productiva y su independencia económica como adulto.
Precisamente las transformaciones ocurridas en la última década parecen configurar para los jóvenes pobres una iniciación
traumática. Por un lado, la escuela dejó de funcionar como camino de integración y de ascenso social (Balardini y Hermo, 1995;
Salvia, 2000). Muchos jóvenes abandonan sus estudios para buscar trabajo. Otros no lo consiguen y abandonan también esa
búsqueda. En ese contexto los jóvenes se encuentran sin empleo, sin educación y sin una contención económica familiar
cuando además provienen de familias pobres. Es allí donde se sugiere que la mendicidad y las actividades ilegales hacen su
aparición.
Basándose en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), Salvia (2000) demuestra que el 44% de los jóvenes de 15 a 24 años
de los principales aglomerados urbanos (más de 2.7 millones de jóvenes), no asiste a establecimientos educativos. De ellos el
36% no supera el nivel primario completo. Por otra parte, una importante proporción no tiene trabajo. Si de ese total se
descuentan además a quienes cumplen alguna tarea doméstica, se desprende que el 14% de los jóvenes no estudian ni trabajan
ni son amas de casa. Es decir que están excluidos del mundo del trabajo y la educación antes de los 24 años.
A los jóvenes que se encuentran en esa situación y que tampoco están buscando trabajo (es decir no están incluidos en la
categoría de los desocupados), se los considera el “núcleo duro” de los excluidos o inactivos marginales y ascenderían, en los

9

�aglomerados urbanos, a 320.000 jóvenes. De ellos sólo el 20% ha completado los estudios secundarios. Con esos datos, Salvia
(2000) concluye que la exclusión juvenil no es un problema aislado en la Argentina y que el déficit educativo es una influencia
predominante como factor de exclusión de los jóvenes urbanos, al impedir o desalentar la búsqueda de empleo.
A ello debe agregarse que una característica del mercado de trabajo urbano -que se viene registrando continuamente desde
1975- es la tendencia al incremento del grado de escolaridad de la población ocupada (Altimir y Beccaria, 1999). El desempleo
ha afectado en mayor proporción a quienes como máximo han completado el nivel primario, mientras que disminuyó entre
quienes tienen terciario completo. Los mismos autores encuentran también que se ampliaron las brechas entre las
remuneraciones de personas con diferente grado de escolaridad: mejoraron las de los asalariados que tienen alguna
capacitación terciaria, se mantuvieron las de quienes poseen secundaria completa, pero cayeron las que corresponden a
trabajadores con menor grado de escolarización.
Otro fenómeno que acompaña este proceso es el de “devaluación de las credenciales educativas” (Altimir y Beccaria, Op. Cit.;
Filmus y Miranda, 2000), lo que significa una preferencia creciente por reclutar trabajadores con un mayor grado de calificación
que el tradicionalmente necesario para cubrir el puesto. Esa tendencia recae finalmente entre los jóvenes que poseen baja
calificación, pues los puestos a los que tradicionalmente podían aspirar como primer trabajo se ocupan con personal
sobrecalificado para esa tarea.
También los cambios en el mercado de trabajo se reflejan en la mayor volatilidad del empleo, debido a una mayor precariedad
ocupacional, una disminución en la proporción de empleo asalariado y el crecimiento de los asalariados no registrados o
empleo clandestino. La incidencia del trabajo no registrado, por otra parte, también está relacionada con el nivel de escolaridad
(Altimir y Beccaria, 2000; Beccaria y Orsatti, 1990), encontrándose una relación inversamente proporcional entre ambas
variables. Es decir, una mayor incidencia de trabajadores no registrados entre quienes poseen menor nivel educativo.
Adicionalmente, el aumento de la precarización tuvo también en los noventa una incidencia muy alta entre los jefes de hogar
(Altimir y Beccaria, 2000). Este hecho es visto por algunos economistas (Lozano, 2000) como una doble y perjudicial incidencia
sobre la situación juvenil, pues empuja a los jóvenes a adelantar su salida laboral antes de completar sus estudios y por otra
parte, transforma su rol dentro de la familia al convertirse su ingreso en parte importante de la supervivencia familiar.
Para Capital y Gran Buenos Aires, el estudio ya mencionado de SIEMPRO (1999) encontró que el 81% de los jóvenes de
familias pobres buscaba un trabajo para completar el ingreso familiar y sólo el 19% para sus gastos personales. Por otra parte,
casi la mitad de los jóvenes que trabajaban contribuían al ingreso familiar y los de hogares pobres aportaban el 55% de dicho
ingreso.
Sin embargo, la ocupación estable y en blanco no es el camino que se abre a los jóvenes en su primera ocupación, sobre todo
si provienen de familias de bajos recursos y carecen de una formación básica. El mismo estudio del SIEMPRO demuestra que
el 36% de los adolescentes y el 19% de los jóvenes tienen trabajos inestables. Por otra parte, entre los trabajadores
dependientes, el 76% de los adolescentes y el 43% de los jóvenes carecían de toda protección laboral.
Otros estudios también para áreas urbanas (Moreno y Goren, 1999) indican que la contratación precaria parece caracterizar
fuertemente a la inserción de los jóvenes en el mercado de trabajo. Los asalariados representan casi una quinta parte de los
jóvenes ocupados (18%). Por otra parte, los mismos autores encuentran que la subocupación alcanza al 17.4% de los jóvenes
ocupados y al 23.4% de las mujeres. Esa subocupación se explica mayoritariamente en las actividades por cuenta propia y en
los casos de trabajos que consisten en la ayuda familiar. Con respecto a la calificación, los jóvenes se emplean en actividades de
menores requerimientos (no necesitan de habilidades o conocimientos previos) - 42%- o de tipo operativo (requieren
habilidades manipulativas) - 44.9% (Moreno y Goren, op. cit.).
Dos sectores contratan casi exclusivamente a trabajadores juveniles: los supermercados y la gastronomía, principalmente a través
de las formas contractuales legales de carácter precario promovidas por la legislación laboral reciente. Según encuestas
cualitativas, parte importante de estos jóvenes son de clase media, lo que significaría un desplazamiento de los jóvenes pobres
de ocupaciones que desempeñaban tradicionalmente (Novakovsky, 1998).
Otra parte del mismo problema es que muchos jóvenes ni siquiera consiguen un empleo, por precario que sea. Aunque en los
noventa el crecimiento del desempleo afectó a grupos de todas las edades, la tasa de desempleo correspondiente a los jóvenes

10

�es la que registró los valores más altos, por lo que se lo considera el grupo más afectado del período, tanto para el Gran Buenos
Aires, como para los aglomerados del interior del país (Altimir y Beccaria, op.cit.; Moreno y Goren, 1999) (Tabla 1).
TABLA 1: TASAS DE DESEMPLEO DE AGLOMERADOS URBANOS
Oct-80
Total aglomerados
Varones
hasta 24
25 a 39
40 a 49
50 a 59
60 y más
Mujeres
hasta 24
25 a 39
40 a 49
50 a 59
60 y más
Jefes
Gran Buenos Aires
Varones
hasta 24
25 a 39
40 a 49
50 a 59
60 y más
Mujeres
hasta 24
25 a 39
40 a 49
50 a 59
60 y más
Jefes
Aglomerados del interior
Varones
hasta 24
25 a 39
40 a 49
50 a 59
60 y más
Mujeres
hasta 24
25 a 39
40 a 49
50 a 59
60 y más
Jefes

Oct-86

Oct-91

Oct-92

Oct-93

Oct-94

Oct-95

Oct-96

Oct-97

2.6

5.3

6

7.1

9.2

12.2

16.4

17.1

13.6

1.9
4.5
1.5
1.2
1.2
1
4.1
7.8
3.5
1.9
2.2
2.6
1.3

4.7
10.8
3.4
3.3
3.3
3.7
6.3
12.9
5.3
3.5
3.4
1.9
3.8

5.4
11.8
4.2
3.4
4.4
3.1
7
15.3
6
3.7
3
2.4
3.3

6.9
14
4.6
4.1
6
7.9
7.4
15.1
6.6
3.8
5.4
3.4
4.5

7.9
16.3
5.2
5.9
6.8
5.8
11.3
24.6
9.7
7
4.4
5.6
5.7

10.6
19.9
7.4
6.7
10.1
11.9
14.7
27.5
12.2
10.5
8.6
11.7
7.9

15
27.2
11.5
9.3
13.3
15.3
18.6
32.4
14.4
15.9
14.2
13.9
11

15.5
28.3
12.3
10.5
12.3
15.1
19.5
36.1
14.9
14.3
14.9
13.7
11

11.7
21.1
8.7
7.5
10.7
13.8
16.5
30.5
15.3
10.9
11.2
8.2
9.2

2.3

4.5

5.3

6.7

9.6

13.1

17.4

18.8

14.3

2
4.8
1.4
1.3
1.4
0.7
2.9
5.3
2.4
2.6
1.1
0
1.3

4.3
9.3
3.1
3.3
3.9
3.9
4.8
9.5
4.2
2.6
3.4
1.5
3.5

4.9
10.5
3.8
3.4
3.8
2.6
6
12.6
4.8
3.6
2.8
2.4
2.8

6.9
13.2
4.5
4.2
6.6
8
6.4
11.9
5.1
3.7
6.4
3.4
4.6

7.9
16.1
5
6.7
6.1
4.4
12.4
25.3
11
8.4
5
6.2
5.8

11.5
20.5
7.8
7.3
12.4
13.7
15.6
27.2
13.1
11.9
9.1
15.8
8.9

15.6
27.3
11.8
9.7
13.9
18.5
20.1
32.6
14.4
20.3
17.7
13.5
11.7

16.8
29.9
13.5
11.3
12.6
17.7
21.9
37.5
16.1
17.9
17.7
16.1
12.3

12.4
21.2
10
7.5
10.5
16.1
17.2
28.9
16.7
12.6
13
7.5
10.3

3.2

6.5

7

7.6

8.7

10.8

14.9

14.5

12.5

2.1
4.1
2
1.2
1.3
1.9
5.2
9.7
5.3
1.5
3.5
1.5
1.4

5.5
12.8
4.1
3.6
2.9
3.4
8.4
17.3
6.9
5.1
3.5
4.5
4.2

6.1
13.7
4.6
3.4
5.2
3.9
8.4
19.6
7.7
3.9
3.3
2.5
4

6.9
15.3
4.7
3.9
5.1
7.7
8.7
20.1
8.3
3.9
3.8
3.5
4.4

8.1
16.6
5.4
4.6
7.8
8.2
9.7
23.4
8.2
4.8
3.4
4.5
5.4

9.3
19
6.8
5.9
6.3
9.2
13.2
27.8
11.1
8.4
7.8
4.2
6.4

14.1
27.1
11.1
8.9
12.5
10
16.2
32.1
14.4
9.5
8.4
14.5
9.9

13.7
25.9
10.6
9.5
12
10.8
15.8
33.6
13.3
8.7
9.9
8.1
9.1

107
21
6.9
7.4
10.8
9.9
15.4
33
13.3
8.6
7.9
9.6
7.5

Fuente: Altimir y Baccaria. 2000.

11

�Si en cambio se considera la evolución de la desocupación en los últimos veinte años, el incremento porcentual de la misma
habría sido superior entre los adultos.
Sin embargo, una observación que tiende a relativizar la magnitud de la desocupación de los jóvenes respecto de los
adultos, está asociada a su mayor permanencia en el sistema educativo, a partir de la reforma implementada a mediados
de los noventa con la Ley Federal de Educación. En el conurbano bonaerense, esa reforma determinó un aumento en la
retención de los jóvenes y una disminución de las tasas de actividad económica de los mismos (Filmus y Miranda, 2000).
Ahora bien, analizando las grandes regiones urbanas del país, se observa que los jóvenes pobres permanecen menos en el
sistema educativo que sus pares no pobres y en condiciones de mayor precariedad: con altas tasas de ausentismo, repitencia
y abandono prematuro (Jacinto, 2000).
Si se establece como abandono prematuro a la deserción que se produce antes de finalizar la escuela secundaria, un
Informe del Ministerio de Trabajo con datos de la EPH de 1999, demuestra que esa situación afectaba al 45% de los jóvenes
activos (trabajan o buscan trabajo) y el 15% de los inactivos. Entre los más pobres (primer quintil de ingresos), el abandono
prematuro asociado a la búsqueda de empleo afectaba casi al 70% de los jóvenes de 14 a 24 años (Sec. de Empleo, 1999).
Es decir que la problemática juvenil, respecto de la inserción laboral, no es homogénea y resulta especialmente grave entre
los jóvenes pobres. La imposibilidad o la dificultad de continuar los estudios tiene consecuencias importantes sobre el tipo
de ocupación a la que pueden aspirar y, en el peor de los casos, a la posibilidad de aspirar a una ocupación digna.
Respecto de los jóvenes con estudios secundarios concluídos, se critica el rol de la escuela secundaria por su
desarticulación con las demandas de trabajo. Sin embargo, sobre esto último, Filmus y Miranda (2000) observan que no
todas las críticas que se le atribuyen a la escuela media son acertadas. Los importantes cambios del mercado de trabajo
produjeron también un deterioro de la “empleabilidad media” que puede generar la escuela secundaria. En ese contexto,
la escuela perdió su capacidad de generar cierta movilidad social ascendente, pero al mismo tiempo, se volvió necesaria
para obtener trabajos dignos, aunque los graduados se encuentren sobreeducados para la tarea que les toca desempeñar.
En otras palabras, parece difícil definir un mercado de trabajo que pueda orientar la formación que puede brindar la escuela,
es decir ¿Para cuál mercado de trabajo se supone que debe formar?
Pero además, lo preocupante es que el diagnóstico hacia el futuro indica que la demanda laboral continuará con un sesgo hacia
trabajadores con mayor nivel de escolarización y el desempleo continuará siendo alto, con lo que se espera que aumenten las
diferencias en las remuneraciones, nivel de precariedad y estabilidad de los hogares de más bajos recursos (Altimir y Beccaria,
2000), lo que impactará con mayor crudeza entre los jóvenes de hogares pobres y de bajo nivel educativo.

Algunos antecedentes sobre la temática
Si bien las consideraciones realizadas sobre el mercado laboral urbano se aplican a la de aquellos jóvenes rurales que migran
hacia localidades urbanas, lo cierto es que las potencialidades, limitaciones e incluso la cuantificación de las situaciones más
importantes por las que atraviesan los jóvenes rurales se encuentran menos estudiadas. De acuerdo a Durston (1997) esa
situación es parte de la "invisibilidad" de los jóvenes rurales, lo que hace que todas las imágenes referidas a ese sector de
la población respondan más a un estereotipo que a observaciones empíricas.
Para Caputo (1994), una observación que tiende a confirmar la existencia de un flujo migratorio de jóvenes rurales hacia
áreas urbanas es que el índice de masculinidad entre ellos resulta sustantivamente superior que entre los jóvenes en su
conjunto, para todos los países del Cono Sur. Ese indicador es de 118.7 para la Argentina lo que, a juicio del autor, indicaría
un flujo migratorio principalmente de mujeres jóvenes. Esta afirmación de carácter general no se condice con los resultados
de otras investigaciones respecto de los niveles de migración según género y tramos de edad dentro de los jóvenes.
Refiriéndose a varios países de América Latina, Durston (1995) señala que la migración de varones y mujeres jóvenes de
áreas rurales depende de cómo se configura el mercado de trabajo. En algunas áreas resulta más fácil que los varones
obtengan algún empleo extrapredial o que emigren en busca de él, en otras resulta más favorable para las mujeres. El autor
propone además que las migraciones poseen diferentes significados en diferentes etapas del ciclo de vida de las familias.
Los varones pueden emigrar temporalmente en busca de empleos que complementen los ingresos familiares o procurando

12

�acumular ingresos para iniciar su independencia de la unidad familiar. Sin embargo, las mujeres jóvenes estarían más
expuestas a migraciones definitivas, ya sea para continuar con su educación formal o para independizarse de sus familias.
En ese sentido, otra diferencia importante entre los jóvenes urbanos y los rurales parece encontrarse en la edad a la cual se
independizan las mujeres jóvenes. Aunque la maternidad no significa necesariamente su independencia económica, marca sí la
asunción de roles adultos. Una información aportada por el Programa Social Agropecuario de la provincia del Chaco, en base
a una encuesta aplicada a 400 familias de pequeños productores de diferentes localidades de la provincia1, demuestra que el
60.8% de las mujeres forma pareja entre los 16 y los 20 años de edad y que un porcentaje similar (62.12%) tiene su primer hijo
también en ese tramo de edad (PSA, Chaco, 1999). Por otra parte, una encuesta realizada por INCUPO en cuatro provincias
del Norte argentino -Chaco, Corrientes, Norte de Santa Fe y Santiago del Estero- (Pereda, 1995) demuestra también que entre
las mujeres rurales la maternidad y/o la constitución de pareja puede ser anterior a los 18 años, aunque en menores porcentajes
(30%), mientras que entre los varones la asunción de roles adultos suele ser posterior.
Un informe del PROINDER previo a su ejecución (1997), con datos del Censo Nacional de Población de 1991, indica que,
también en la población rural, los mayores problemas de empleo se dan entre los jóvenes. Las diferencias entre las tasas
de desocupación entre jóvenes de 15 a 24 años y el total de la población son de 2.4 puntos para el total del país. Esas
diferencias son más altas para las provincias patagónicas y las del noreste argentino (Tabla 2).
TABLA 2: TASAS DE ACTIVIDAD Y DESOCUPACION DE LA POBLACION RURAL
CON NBI TOTAL Y DE 15 A 24 AÑOS (1991)
Agrupamientos provinciales
Total Argentina
Noroeste
Noreste
Cuyo
Patagonia
Pampeana

Tasa de actividad
Total
15 a 24 años
57.5
57.3
53.4
52.9
59.5
57.5
60.1
62.8
61.5
55.4
58.5
61.8

Tasa de desocupación
Total
15 a 24 años
4.8
7.2
5.4
8.6
4.4
6.3
5.1
7.2
5.4
8.5
4.4
6.4

Fuente: PROINDER. Estrategia de desarrollo para la juventud rural pobre.
Anexo evaluación social, Apéndice. Marzo 1997

Sin embargo, si se comparan las tasas de desocupación de jóvenes urbanos para el mismo año –ver tabla 1- se observa
que son siempre más altas que las encontradas para jóvenes de áreas rurales. Esto se debería a que, en áreas rurales, las
tasas de ocupación son siempre más altas por la difusión del autoempleo (MEyOySP, 1998), lo que incluiría también
importantes tasas no registradas de subocupación. En el mismo sentido, un trabajo de Feldman (1994) sobre los
adolescentes de 14 a 17 años, con datos de 1991 demuestra que las tasas de actividad son siempre más altas en el medio
rural que en el urbano para todas las edades de ese tramo. Otras observaciones para jóvenes rurales de Méjico y Brasil
demuestran la misma diferencia entre áreas rurales y urbanas (Durston,1997) respecto de los niveles de ocupación.
Con relación a los niveles educativos, en contraposición a la imagen estereotipada de analfabetismo funcional de los jóvenes
rurales, Durston (1997) demuestra que la proporción de analfabetos funcionales entre los jóvenes rurales ha disminuido
mucho para la mayoría de los países de América Latina y que, en consecuencia, la tasa de analfabetismo de los jóvenes es
sustancialmente menor que la de los adultos. En Argentina, por ejemplo, la escolaridad primaria es generalizada y el 93.3%
de los niños de 6 a 12 años de áreas rurales asiste a la escuela. En la encuesta ya mencionada de INCUPO se observan,
por otra parte, importantes diferencias entre los niveles de escolaridad de los jóvenes y sus padres a favor de los primeros,
aunque la tasa de escolaridad secundaria sigue siendo baja para ambos (Pereda, 1995).
Un trabajo sobre la problemática de la juventud rural del MERCOSUR (Briones, 1998), identifica como principales
restricciones de los jóvenes de esa región la dificultad para acceder a un trabajo independiente, la expulsión hacia áreas
urbanas, la dificultad para acceder a bienes de capital para independizarse de su familia, la falta de acceso a los circuitos de
información y el bajo grado de sociabilidad debido a la dispersión geográfica2.
1

Se trata de familias cuyo perfil corresponde al de los beneficiarios del mencionado programa.
Es probable que la caracterización de esas restricciones fuera identificada a partir de las organizaciones juveniles pertenecientes a la REJUR
(Red de Juventud Rural, conformada por instituciones de los países del cono sur) que dió origen al mencionado trabajo. Sin embargo, la fuente
de esas observaciones no está explícita en el documento.

2

13

�Desde otra perspectiva, se analiza la vinculación entre el ciclo de vida de las familias campesinas y el rol de los jóvenes
dentro de éstas. Dada la coexistencia de relaciones familiares y ocupacionales en la explotación, se identifica una etapa de
tensión intergeneracional. Esta se daría en el momento del ciclo familiar en que los hijos son jóvenes y colaboran con el
jefe, otorgando la posibilidad de maximizar los ingresos familiares, lo que coincidiría con la etapa de mayor interés de los
jóvenes de adelantar el traspaso del control de la producción (Durston, 1998). Lo interesante del planteo de Durston
consiste en aceptar que el enfoque etáreo no consiste solamente en la edad cronológica, sino en la etapa del ciclo de vida
por la cual atraviesan las personas. En ese sentido, el informe preparatorio del PROINDER (1997) identifica como
trayectorias posibles de los jóvenes rurales a algunas de las siguientes: 1) continuar con la explotación al heredar la paterna;
2) independizarse como un nuevo productor agropecuario; y 3) incorporarse de alguna forma al mercado laboral.
En relación a la primera alternativa mencionada, algunos estudios realizados para el oeste Catarinense de Brasil con
productores familiares (Silvestro y otros, 2000) identifican problemas sucesorios a partir de dos fenómenos: cuando las
explotaciones son tan pequeñas que no resisten subdivisiones y cuando buena parte de los hijos ha migrado. En el primer
caso se estaría limitando la posibilidad de que los jóvenes que desean permanecer en áreas rurales queden a cargo de las
unidades productivas. En el segundo, por el contrario, se plantea una ruptura de los patrones sucesorios tradicionales pues
los adultos no contarían siempre con su reemplazo "natural" y una cantidad apreciable de unidades corren el riesgo de ser
abandonadas. Por eso, se señala la necesidad de que los programas destinados a jóvenes rurales incluyan el otorgamiento
de créditos para apoyar las iniciativas juveniles cuando se heredan los predios familiares, o para propiciar la adquisición de
tierras por parte de los jóvenes que se instalen como pequeños productores.
Respecto de la alternativa de incorporarse al mercado laboral, recientemente ha cobrado fuerza el análisis de las fuentes
de ingreso no agrícolas para jóvenes de áreas rurales (Durston,1997). Sin embargo, la posibilidad del empleo no agrícola
parece depender también fuertemente de los niveles de escolaridad (De Janvry y Sadoulet, 1999; Queiroz y Lemos, 2000)
más que lo que requieren las actividades agrícolas.
Por otra parte, en relación a lo ya visto para el mercado de trabajo urbano, cuando la búsqueda de un nuevo empleo incluye
la migración, puede no concluir en una incorporación al mercado de trabajo, sino en la marginación del sistema productivo.
Otra forma de analizar la exclusión de los jóvenes rurales parte de considerar que, al igual que lo que ocurre con las
mujeres, su trabajo no se encuentra reconocido ni muchas veces retribuido, desconociéndose su aporte económico al
hogar y a la sociedad en su conjunto (Caputo, 1999; Durston, 1997). Sin embargo, los recursos generados por los jóvenes
resultan fundamentales para el sostenimiento de las unidades domésticas familiares (Caputo,1994).

Objetivos y organización del documento
El objetivo de este estudio es presentar un análisis cuantitativo y cualitativo de la juventud rural de nuestro país. Este análisis
está centrado en los jóvenes rurales pobres. Por lo tanto, es de interés identificar la especial problemática de la juventud
rural respecto de los jóvenes en general e identificar, además, las limitaciones a las que se encuentran sometidos los jóvenes
rurales debido a la incidencia de la pobreza sobre sus condiciones de vida.
A los efectos de explicitar las variables que fueron seleccionadas para este análisis así como las fuentes de información
relevadas, se presentan en la parte II de este trabajo las consideraciones metodológicas pertinentes para interpretarlo.
La parte III, referida a los resultados, está organizada en capítulos. El primero se reserva para la caracterización cuantitativa
de los jóvenes rurales pobres del país, con datos provenientes del Censo Nacional de Población y Vivienda (CNPV'91). En
el capítulo 2, se presenta el resultado del reprocesamiento de los datos de la Encuesta de Hogares rurales realizada por el
PROINDER en las provincias de Salta y Misiones durante 1996. En el capítulo 3 se analizan algunos antecedentes de
Programas y Proyectos destinados a jóvenes y jóvenes rurales. Se presentan también los resultados del relevamiento
realizado por el PROINDER sobre Instituciones que trabajan o trabajaron con jóvenes rurales y los resultados de la
“miniencuesta” aplicada a los jóvenes asistentes al “Primer Encuentro Nacional de Jóvenes Rurales”, realizado en Buenos
Aires, durante 1999. Finalmente, en la parte IV, se resumen las conclusiones del estudio y se introducen algunas
recomendaciones para la ejecución de proyectos de desarrollo rural dirigidos a jóvenes rurales pobres.

14

�iII. ASPECTOS METODOLÓGICOS
Tradicionalmente para los informes estadísticos, la etapa considerada como juventud corresponde al tramo que va desde
los 15 a los 24 años de edad. Otros enfoques extienden ese concepto hasta los 29 años, mientras que para países de menor
desarrollo se estima conveniente incluir también las edades que van desde los 10 a los 15 años, para visualizar la integración
temprana de los niños en el mercado de trabajo (Caputo, 1999).
Al igual que lo que ocurre con la categoría de género, también el concepto de juventud tiene una dimensión histórica y
cultural, además de la biológica. Si bien la pubertad puede considerarse como el inicio de la juventud porque la capacidad
reproductiva la distingue de la niñez, los cambios en relación al hogar y la inserción en la sociedad (que definirían el término
de la juventud), no están determinados biológicamente, sino social y culturalmente. Por lo tanto, no ocurre en el mismo
momento en diferentes sociedades y contextos (Durston,1997).
Si bien lo que interesa, desde el punto de vista de este proyecto, es identificar al grupo de población rural que puede
considerarse vulnerable desde el punto de vista de su dificultad para participar en proyectos de desarrollo rural, es
necesario identificar un tramo de la población al que se dirigirá, a partir de su edad. En este trabajo se sigue la definición
estadística clásica (15 a 24 años). Esta, por otra parte, corresponde a las definiciones establecidas con anterioridad por el
PROINDER (Pereda, 1995). Sin embargo, por una cuestión operativa derivada de las fuentes de información empleadas, se
decidió incluir además a los jóvenes de 14 a 15 años, para considerar así los primeros tramos de la población
económicamente activa.
La información analizada en este trabajo proviene de las siguientes fuentes:
1) El reprocesamiento especial de los datos del Censo Nacional de Población y Vivienda de 1991 (CNPV´91), solicitado al
INDEC por el PROINDER en 1995. El mismo discrimina a la población rural de 14 y más años por tramo de edad (14,
15 a 19 y 20 a 24 años) según condición de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), sexo, condición de actividad y
condición de inactividad, para todo el país (por provincia y departamento). Debido a la época en que fue solicitado ese
reprocesamiento, cuando los estudios sobre población con NBI aún no estaban finalizados, los indicadores para identificar
a la población con Necesidades Básicas Insatisfechas no incluyen al que estima la capacidad de subsistencia. Es decir que
la condición NBI se refiere a la combinación de cuatro indicadores.
2) El reprocesamiento especial de los datos del CNPV´91, solicitado al INDEC a los efectos de realizar este estudio durante
2000. Esa información discrimina a la población rural y a la que habita en localidades de 2000 a 5000 habitantes de 14
y más años por sexo, condición de NBI, condición de actividad, categoría ocupacional por rama (agraria y no agraria),
asistencia a establecimientos educativos y máximo nivel alcanzado por la población que ya no asiste a los mismos, para
todo el país (por provincia todos los datos y por departamento, sólo para condición de actividad y máximo nivel de
instrucción). En este caso, la condición de NBI está identificada por los cinco indicadores clásicos, incluyendo la capacidad
de subsistencia, de manera que no es estrictamente comparable con los datos de la fuente 1. Por otra parte, en este
caso sólo se identifican dos tramos de edad: de 14 a 24 años y más de 24 años para varones y mujeres. Estos datos se
completaron con una publicación del INDEC, "Perfil de los hogares y de la población con Necesidades Básicas
Insatisfechas", de Julio de 1996.
3) La base de datos de la Encuesta de Hogares Rurales realizada por el PROINDER, durante 1996 en las provincias de Salta
y Misiones, cuyo cuestionario permite identificar la edad de los encuestados. Se trata de una muestra representativa de
los hogares rurales de esas provincias, de forma que sus resultados pueden hacerse extensivos a la población rural de
las mismas.
4) El resultado del taller realizado durante el Primer Encuentro Nacional de Jóvenes Rurales del PROINDER, durante 1999.
5) Los datos sobre instituciones que trabajan con jóvenes rurales, provenientes del relevamiento realizado por el área de
grupos vulnerables de la Dirección de Desarrollo Agropecuario (DDA).
Los resultados del análisis de las fuentes 1 y 2 se expresan en el capítulo 1. Las mayores dificultades se encuentran en las
incompatibilidades entre ambas fuentes, cuyas diferencias pueden observarse en la tabla 3.

15

�Sin embargo, se decidió no obviar la fuente 1 por varias razones. En primer lugar, porque permite discriminar tramos de
edad dentro de los jóvenes, lo que resulta especialmente útil al analizar la condición de actividad. Por otra parte, permite
también analizar al interior de la situación de los jóvenes que se encuentran inactivos.
Otro tipo de disparidad de los datos se encuentra al interior de la fuente 2. Debido a que la forma de recolección de
información del CNPV´91 incluyó la realización de muestras para la estimación de algunas variables, la reconstrucción de
la información a nivel nacional y su discriminación a nivel de departamento, requiere la expansión de esas muestras. Ese
procedimiento conlleva algunas imprecisiones sobre el total. Esa situación se da con dos variables analizadas en este estudio:
la categoría ocupacional por rama de actividad y el máximo nivel de instrucción alcanzado. Por esa razón, los datos parciales
registrados sobre esas dos variables, pueden no coincidir con los totales (tabla 3).

TABLA 3: Diferencias entre las fuentes de datos empleadas.
(datos publicados: Censo de Población y Vivienda 1991)
PROVINCIAS
Buenos Aires
Catamarca
Chaco
Chubut
Córdoba
Corrientes
Entre Ríos
Formosa
Jujuy
La Pampa
La Rioja
Mendoza
Misiones
Neuquén
Río Negro
S. del Estero
Salta
San Juan
San Luis
Santa Cruz
Santa Fe
Tucumán
Total País

INDEC 1995

INDEC 1996

INDEC 2000

(fuente1)

(datos publicados)3

(fuente 2)

9.429
2.861
14.414
1.281
8.466
11.728
5.599
7.856
4.584
1.153
2.157
11.233
16.819
2.275
2.900
12.930
11.051
3.294
1.638
249
8.764
9.576
19
156.660

10.106
2.861
23.812
1.281
8.646
8.694
5.599
7.772
4.584
1.153
2.157
10.643
16.819
2.275
2.900
12.930
11.051
3.294
1.638
54
8.764
9.576
19
157.038

INDEC 2000
(fuente 2)
(rama agraria + no agraria)

10.106
2.861
23.812
1.281
8.466
8.694
5.599
7.772
4.584
1.153
2.157
11.233
16.819
2.275
2.900
12.930
11.051
3.294
1.638
249
8.764
9.576
19
157.233

9.923
2.861
23.531
1.335
7.861
8.431
4.564
7.865
4.883
1.129
2.072
11.233
16.450
2.210
2.865
13.267
11.032
2.704
1.635
278
9.167
11.241
20
155.971

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC.

Para la caracterización de las situaciones de gravedad a nivel provincial y departamental a partir de los datos censales se
construyeron dos variables: la incidencia y la cobertura. Se llamó incidencia al porcentaje de la variable seleccionada sobre
el total provincial o departamental, de lo que se obtiene la incidencia provincial o departamental de esa variable. Por otra
parte, se designó como cobertura al porcentaje de cada variable seleccionada sobre el total nacional. Es decir que la
cobertura indicaría cuanto explica cada provincia o departamento del valor nacional que asume cada variable.
Los datos de la fuente 3 se analizan en el capítulo 2 de los resultados. Se evalúan los datos correspondientes a toda la
población encuestada de las provincias de Salta y Misiones.
3

16

Estudios INDEC, Nº 24. Perfil de los hogares y de la población con Necesidades Básicas Insatisfechas, Julio de 1996.

�En relación a la fuente 4, puede decirse que el relevamiento realizado en el marco del Encuentro de Jóvenes Rurales resulta
apropiado para caracterizar la demanda de los jóvenes hacia proyectos de desarrollo rural. En dicho encuentro participaron
43 jóvenes provenientes de 15 provincias del país: Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, Mendoza,
Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.
La convocatoria se realizó a través de instituciones de desarrollo que operan en el medio rural, con antecedentes de trabajo
con jóvenes. Los participantes provenían de algunas de las siguientes: el Programa Social Agropecuario, el Programa Cambio
Rural de la provincia del Chaco, la Unidad de Minifundio del INTA de Santiago del Estero, la Secretaría de la Juventud de
la provincia de La Rioja, el Programa de Desarrollo Rural del NEA –PRODERNEA-, la Cooperativa Azucarera Campo de
Herrera de Tucumán, la Cooperativa Chañar de La Rioja, la ONG Promoción de la Mujer Rural (PRODEMUR) de las
provincias del NOA, la Fundación Hueche de la provincia del Neuquén, la Federación Agraria Argentina (FAA) de Buenos
Aires y el Centro Andino de Investigación y Formación (CADIF) de Tucumán. Es decir que las opiniones relevadas durante
el taller reflejan la de los jóvenes que poseen alguna experiencia de participación en proyectos de diverso tipo.
Durante el taller se trabajó en instancias grupales orientadas a los siguientes aspectos de la problemática juvenil:
a) su situación como pequeños productores/as;
b) su participación en otros ámbitos: en la familia, las escuelas, la comunidad; y
c) los programas y proyectos de Desarrollo Rural destinados a jóvenes.
En ocasión del mismo taller se aplicó una pequeña encuesta a los participantes. Esta permitió estimar el nivel de ingresos
de las familias de origen y el rol de los jóvenes dentro de las estrategias familiares de obtención de ingresos, cuyos
resultados se analizan en el capítulo 2.
Finalmente, el relevamiento de instituciones que trabajan o trabajaron con jóvenes rurales (fuente 5) y que puede
considerarse como parte de la oferta de propuestas que los tienen como destinatarios, fue encarado por la DDA a los
efectos de identificar algunas experiencias en ese sentido. Ese relevamiento se basó en el registro solicitado al Centro
Nacional de Organizaciones de la Comunidad (CENOC), dependiente de la Secretaría de Desarrollo Social, que fue
completado con otras instituciones ya identificadas. Del total de 50 formularios enviados, veintitrés fueron contestados,
correspondiendo su mayoría a las coordinaciones provinciales del Programa Social Agropecuario, ONG´s de reconocida
trayectoria, organizaciones de productores y cooperativas.
El cuestionario incluía preguntas para describir a los proyectos ejecutados por las instituciones, pero también para
caracterizar la situación de los jóvenes que participaron de los mismos, las dificultades de ejecución y las sugerencias
concretas de las instituciones para proyectos encarados con jóvenes. Las observaciones derivadas de su análisis, como las
del Encuentro de Jóvenes Rurales, se presentan en el capítulo 3 de los resultados.

17

�iIII. RESULTADOS
1. Aproximación cuantitativa sobre los jóvenes rurales pobres
1.1. Introducción
En este apartado se introducen algunos datos para ubicar la problemática de la juventud rural en relación al conjunto de la
población rural y a los jóvenes urbanos, así como las características que presentan los jóvenes rurales pobres respecto a los no
pobres.
De acuerdo al último Censo Nacional de Población y Vivienda (CNP´91) y considerando el tramo etáreo de 14 a 24 años, los
jóvenes de hogares rurales del país sumaban 757.506 habitantes en 1991 (INDEC, 2000). De ellos, 292.966, prácticamente el
39%, vivía en condiciones de pobreza, en hogares con necesidades básicas insatisfechas (NBI).
Para el total de la población rural de 14 y más años, el peso de la pobreza resultaba menor (el 31% habitaba en hogares con
NBI) (Tabla 4). Es decir que los jóvenes se encuentran particularmente afectados por ese fenómeno.
Por otra parte, en localidades de hasta 5.000 habitantes, había en 1991, 213.967 jóvenes, de los cuales una proporción menor,
el 21% (45.489), pertenecía a hogares con NBI.
Esto sugiere que la residencia rural se vincula a la pobreza estructural, medida a través del indicador de necesidades básicas
insatisfechas (NBI). Esta asociación se expresa en variadas situaciones, como se verá durante el desarrollo del presente capítulo.
TABLA 4: Población total de 14 y más años y población joven de áreas rurales y localidades
de hasta 5.000 habitantes, según condición de NBI
Habitantes

%

Población de áreas rurales (1991)
Total población rural (14 y +)
Pobres
No pobres

2.758.802
913.874
1.844.928

100
33.1
66.9

Total jóvenes rurales
Pobres
No pobres

757.506
292.966
464.540

100
38.7
62.3

Total jóvenes ocupados
Pobres
No pobres

400.260
157.233
243.027

100
39.3
60.7

22.890
10.014
12.876

100
43.7
56.3

329.148
123.280
206.138

100
37.4
62.6

2.758.802
913.874
1.844.928

100
33.1
66.9

Población joven de áreas rurales

Total jóvenes desocupados
Pobres
No pobres
Total jóvenes inactivos
Pobres
No pobres
Población joven en localidades
de 2.000 a 5.000 hab.
Total
Pobre
No pobre

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del
Censo Nacional de Población y Vivienda de 1991 (INDEC, 2000)

18

�Estos datos generales para el país sobre pobreza y juventud, esconden toda una gama de situaciones provinciales, que
pueden verse en la figura 1 del anexo Figuras y tabla I del anexo.
Son las provincias del Noroeste y Noreste argentino (Misiones, Catamarca, La Rioja, Corrientes,Tucumán, Formosa, Santiago
del Estero, Jujuy, Chaco y Salta) y la provincia del Neuquén las que presentaban mayores porcentajes de jóvenes rurales
pobres. En cambio en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Buenos Aires y La Pampa, menos del 20% de los jóvenes rurales se
hallaban en esa situación.
¿Qué implicancias tiene la pobreza entre los jóvenes rurales?
En relación al nivel de ocupación, según datos del Censo Nacional de Población (1991) la proporción de jóvenes pobres
de áreas rurales que se encontraban ocupados (52.8%) es similar a la de sus pares de hogares sin NBI (52.3%), (INDEC,
2000, tabla II del anexo). Aunque del total de jóvenes rurales ocupados, el 60.7% corresponde a jóvenes no pobres, por la
mayor presencia absoluta de los mismos.
Respecto del acceso a la educación, los datos del reprocesamiento solicitado sobre nivel de instrucción no permiten una
comparación entre los jóvenes de hogares con y sin NBI. Sin embargo, para el tramo etáreo de 13 a 24 años, una
publicación del INDEC (1996), siempre con datos del Censo de 1991, muestra que para todo el país, eran 16.454 los
jóvenes rurales de 13 a 24 años que nunca asistieron a establecimientos educativos y, de ellos, casi el 66% corresponde a
jóvenes pertenecientes a hogares pobres.
Por otra parte, el 72% de los jóvenes pobres de esa edad no asistía al colegio y de ellos, prácticamente el 39% no había
completado los estudios primarios. Entre los jóvenes de hogares sin NBI esos valores resultan más bajos. El 67% ya no asistía
a establecimientos educativos en 1991 y el 20% no había completado el nivel primario.
Si se suman los jóvenes rurales con bajo nivel educativo (los que nunca asistieron y los que ya no asisten y no ha
completado la primaria) se llega a la cifra de 186.262 jóvenes. De ese total, poco menos del 60% corresponde a jóvenes
de hogares pobres (tabla 5).
Más de un tercio de los jóvenes rurales con NBI se encontraba en esa situación en 1991, mientras que entre los no pobres
ese valor era del 15%.
TABLA 5: Población rural de 13 a 24 años con bajo nivel de instrucción por condición de NBI

Con NBI
Sin NBI
Total

Bajo nivel de instrucción
Total
110.228
76.034
186.262

Con NBI
Sin NBI
Total

% jóvenes con bajo nivel de instrucción
% bajo nivel
% otra situación
33.1
66.9
15.2
84.8
22.3
77.7

%
59.2
40.8
100.0
Total
100.0
100.0
100.0

bajo nivel = nunca asistieron o poseen primaria incompleta / otra situación = poseen primaria completa o superior
Fuente: Elaboración propia con datos de ”Perfil de los hogares y de la población con NBI” (CNPV '91), INDEC, 1996.

Finalmente, la situación de mayor exclusión que se presenta entre los jóvenes que no estudian, no trabajan, ni buscan trabajo
(inactivos que no estudian), incide también con mayor crudeza entre los jóvenes pobres, aunque no es privativo de ese
sector de la población. Los datos para esa observación surgen de un reprocesamiento especial solicitado al INDEC durante
1995 sobre la condición de actividad.
De acuerdo a esa información, los jóvenes rurales que no estudiaban, ni trabajaban y tampoco buscaban trabajo eran
223.478 en 1991 (tabla 6), de los cuales el 41% correspondía a hogares con NBI y el 59% a hogares sin NBI. Sin embargo,
si se analiza el peso de quienes se encontraban en esa situación sobre el total de jóvenes, se observa que entre los jóvenes
pobres ascendía al 31% y entre los no pobres al 21% (tabla 6).

19

�Por otra parte, para el total de los jóvenes rurales, esos porcentajes resultan siempre mayores entre las mujeres (73%) ,
porque no se está incluyendo dentro del trabajo a la tareas domésticas. Es decir que en esos altos porcentajes de inactivas
se encuentran seguramente casos de jóvenes mujeres que no estudian y no trabajan, pero que cumplen tareas en el interior
del hogar (ver tabla v del anexo).

TABLA 6: Jóvenes rurales de 14 a 24 años que no estudian, no trabajan ni buscan trabajo.
VARONES
TOTAL
nent
504.168
94.247

TOTAL 14 Y
MAS
14
19.815
15 a 29
81.061
20 a 24
59.093
TOTAL 14 A 24 159.969

3.971
15.201
7.437
26.609

VARONES
TOTAL
nent
1.148.733
156.503

TOTAL 14 Y
MAS
14
40.004
15 a 29
146.329
20 a 24
124.728
TOTAL 14 A 24 311.061

4.627
17.965
10.824
33.416

HOGARES CON NBI
MUJERES
%
TOTAL
nent
18.7 403.755 234.281
20.0
18.8
12.6
16.6

21.542
68.315
58.946
140.816

6.800
30.013
32.053
65.669

HOGARES SIN NBI
MUJERES
%
TOTAL
nent
13.6 925.391 562.166
11.6
12.3
8.7
10.7

44.159
134.312
115.511
293.982

5.806
40.934
51.044
97.784

%
58.0

TOTAL
TOTAL
nent
907.923 328.528

31.6
43.9
54.4
46.6

41.357
149.376
118.039
300.785

%
36.2

10.771
45.214
39.490
92.278

26.0
30.3
33.4
30.7

TOTAL
%
TOTAL
nent
60.7 2.074.124 718.669

%
34.6

13.1
30.5
44.2
33.3

84.163
280.641
240.239
605.043

10.433
58.899
61.868
131.200

12.4
21.0
25.8
21.7

nent = no estudian, no trabajan ni buscan trabajo
Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial solicitado al INDEC, (CNPV '91) INDEC, 1995

Corresponde nuevamente señalar las diferencias provinciales (tablas II, III, IV y V del anexo).Tucumán y Santiago del Estero
son las provincias que presentan los mayores valores, tanto en términos absolutos como relativos (como porcentaje en
relación al total de jóvenes que no estudian ni trabajan). Para ambas esto significa más de 26% de los jóvenes rurales de
cada provincia y entre las dos explican el 29% de los jóvenes del país que se encuentran en esa situación.
Por otra parte, las provincias cuyos porcentajes se encuentran por encima del total nacional respecto de este indicador
resultan las ya mencionadas Tucumán y Santiago del Estero, pero también La Rioja, San Luis, Catamarca, Neuquén, Entre
Ríos, Salta, Jujuy y Chubut.
Los jóvenes rurales pobres que se encontraban a cargo de un hogar resultaban ser 20.533 en 1991(INDEC,2000). La
proporción de jefes de hogar jóvenes es relativamente baja si se la compara con los de mayor edad (tabla VI del anexo).
Tanto para áreas rurales como para localidades de 2000 a 5000 habitantes, la proporción de jóvenes dentro de los jefes
de hogar no supera el 5% del total de jefes varones y el 1% de las mujeres. Sin embargo, la dimensión cambia cuando se
observa la proporción de jefes de hogar sobre el total de población joven (tabla VII del anexo). Para el total del país,
aproximadamente el 11% de los jóvenes varones y el 2% de las mujeres se encontraban a cargo de un hogar en 1991.
En algunas provincias esos porcentajes son bastante más altos. Particularmente, las provincias patagónicas se destacan por
la alta proporción de varones y mujeres jóvenes que son jefes de hogar. Por otra parte, esos porcentajes son más altos si
se considera solamente a los jóvenes que se encontraban ocupados (tabla VII del anexo).
No encontramos aquí diferencias importantes entre los jóvenes pertenecientes a hogares con y sin NBI ( tabla VIII del
anexo). Por lo tanto, podría resumirse el impacto de la pobreza entre los jóvenes rurales a través de su incidencia en los
bajos niveles educativos y de asistencia escolar y en la mayor marginación que representan las situaciones de inactividad
que no están asociadas al estudio o a la búsqueda de empleo.
Otra dimensión importante en relación al objeto de este estudio se refiere a las diferencias entre los jóvenes de áreas
rurales y los de localidades de mayor número de habitantes. En efecto, sin negar la existencia de una problemática juvenil
que es común, se desea resaltar la situación de los jóvenes pobres de áreas rurales.

20

�En términos generales, para todo el país, la ocupación de jóvenes rurales de 14 a 24 años, resulta siempre superior a los
de sus pares de localidades de más de 2000 habitantes. Los niveles de desocupación resultan inferiores y los de inactividad
también (tabla 7). Esto es así, tanto para jóvenes de hogares pobres como para los de hogares sin NBI, siempre de áreas
rurales.
Sin embargo, la proporción de jóvenes de 13 a 24 años que nunca asistieron a establecimientos educativos, la proporción
de los que no asisten y la de jóvenes de bajo nivel educativo, también resulta mayor en áreas rurales, tanto para los
provenientes de hogares sin NBI como de hogares con NBI (tabla 8) (tabla III del anexo).

TABLA 7: Condición de actividad de Jóvenes de 14 a 24 años, por condición de NBI y tipo de asentamiento.
población de 14 a 24 años
condición NBI
sin NBI

con NBI

tamaño localidad

total

ocupada

%

desocupada

%

inactiva

%

total

4678399

1866576

39.9

311282

6.7

2487956

53.2

más de 100.000
50.001 a 100.000

3050503

1174134

38.5

234995

7.7

1634519

53.6

285349

111280

39.0

17835

6.3

155505

54.5

10.001 a 50.000

558895

211240

37.8

31621

5.7

314349

56.2

2.000 a 1.000

333024

134616

40.4

14063

4.2

183474

55.1

área rural

450628

235306

52.2

12768

2.8

200109

44.4

1185983

550404

46.4

82589

7.0

545821

46.0

total
más de 100.000

618447

274751

44.4

58872

9.5

285356

46.1

50.001 a 100.000

54896

24491

44.6

4153

7.6

26009

47.4

10.001 a 50.000
2.000 a 1.000

130939

55804

42.6

9007

6.9

65494

50.0

88735

38125

43.0

4543

5.1

45682

51.5

área rural

292966

157233

53.7

10014

3.4

123280

42.1

Fuente: Elaboración propia con datos de "Perfil de los hogares y de la población con NBI”, (CNPV´91), INDEC, 1996.

TABLA 8: Nivel de instrucción de jóvenes de 13 a 24 años por condición de NBI y tipo de asentamiento.
jóvenes de 13 a 24 años
condición NBI

sin NBI

con NBI

tamaño localidad

total

nunca asistió

%

Primaria inc

%

total

5184252

27063

0.5

209629

4.0

más de 100.000

3364346

12138

0.4

83413

2.5

50.001 a 100.000

318031

1342

0.4

10329

3.2

10.001 a 50.000

626698

3039

0.5

26779

4.3

2.000 a 1.000

374080

2322

0.6

21296

5.7

área rural

500827

8222

1.6

67812

13.5

1339103

34757

2.6

234351

17.5

695431

10697

1.5

87155

12.5

61644

1284

2.1

9522.0

15.4

10.001 a 50.000

147722

3558

2.4

24482

16.6

2.000 a 1.000

101035

2764

2.7

19418

19.2

área rural

333271

16454

4.9

93774

28.1

total
más de 100.000
50.001 a 100.000

Fuente: Elaboración propia con datos de "Perfil de los hogares y de la población con NBI", (CNPV´91), INDEC, 1996.

21

�Es decir que, en comparación con los jóvenes urbanos, los jóvenes rurales tendrían una incorporación más temprana al
mundo del trabajo, pero una socialización mas tardía y más vulnerable en la educación. En síntesis, más trabajo y menos
escuela describen una situación de mayor precariedad de los jóvenes rurales que no se condice con lo esperado para la
etapa de formación juvenil que los prepara para la adultez.
Dado el objetivo del Estudio, en el resto del capítulo se intentarán identificar las particularidades de los jóvenes rurales con NBI.

1.2. Algunas variables para caracterizar la situación de los jóvenes rurales pobres
1.2.1.Tramos de edad
Debido a que el reprocesamiento solicitado al INDEC durante 1995 permite discriminar los jóvenes en varios tramos
etáreos: de 14, de 15 a 19 y de 20 a 24 años, se emplea esa fuente de información para analizar algunas diferencias en la
ocupación de jóvenes de esas edades, aunque el indicador sobre NBI para áreas rurales estimado en ese año posee las
limitaciones ya destacadas en el apartado II de este documento.
Según esos datos, para el total del país los jóvenes de 14 a 24 años representaban en 1991 algo más del 32% de la
población de 14 y más años (INDEC,1995). Las provincias de San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego son las que
presentaban porcentajes más bajos (tabla IX del Anexo).
El mayor porcentaje de jóvenes de 14 a 19 en hogares rurales con NBI para el total del país (20%), respecto de los de 20
a 24 (12%), podría estar indicando la migración desde hogares rurales con NBI hacia otras localidades, en el segundo tramo
de edad. Las diferencias también son notorias entre provincias.
En la figura 2 se observa el cociente entre la cantidad de jóvenes rurales de 20 a 24 años sobre la de 15 a 19 por provincia.
Se ha considerado el tramo de 15 a 19 años y no el de 14 a 19, para realizar comparaciones entre grupos de edades que
contengan la misma cantidad de años en cada tramo.
La unidad, como resultado de ese cociente, estaría indicando que todos los jóvenes de 15 a 24 años permanecen en áreas
rurales. Un cociente menor a la unidad indicaría la migración u otras causas de no permanencia de jóvenes en áreas rurales.
Podría indicar también la llegada de jóvenes de 15 a 19 años a las localidades rurales, pero esa hipótesis parece menos
plausible. Por el contrario, un cociente superior a uno marcaría los casos en que hay más jóvenes de 20 a 24 que los que
nacieron allí, tratándose por lo tanto de situaciones en las que jóvenes de otras localidades migran hacia áreas rurales de
esas provincias. (Figura 2 del Anexo Figuras).
Según esos datos, sólo en Santa Cruz y Tierra del Fuego las áreas rurales estarían recibiendo población joven con NBI. En
el resto de las provincias, las áreas rurales estarían expulsando población rural joven desde hogares con NBI. Si se comparan
los datos provinciales con los datos del total del país representados en el gráfico con una línea recta, Santiago del Estero,
Misiones, San Juan, Tucumán, Formosa y San Luís son las provincias con menor permanencia de jóvenes rurales con NBI,
grupo encabezado por Santiago del Estero. En el otro extremo, Chaco, Mendoza, Córdoba, Río Negro, Corrientes y Buenos
Aires son las provincias que poseen un mayor porcentaje de retención (tabla 9).

22

�TABLA 9: Porcentaje de jóvenes de 14 a 24 años sobre la población rural
en hogares con NBI
Edades

Provincias
15 a 19

20 a 24

15 a 24

Buenos Aires
Catamarca

13,06
15,18

11,32
11,54

24,38
26,73

Chaco

17,04

13,25

30,29

Chubut

14,66

10,7

25,36

Córdoba

13,46

10,67

24,13

Corrientes

16,57

14,29

30,86

E. Ríos

14,88

10,85

25,73

Formosa

17,32

12,36

29,68

Jujuy

16,58

11,85

28,43

La Pampa

13,2

10,47

23,68

La Rioja

15,49

11,6

27,09

Mendoza

16,35

12,86

29,2

Misiones

18,18

12,29

30,47

Neuquén

16,67

12,73

29,4

Río Negro

15,28

12,34

27,62

S. Estero

15,84

10,63

26,47

Salta

16,53

12,51

29,04

San Juan

17,16

11,62

28,78

San Luis

12,3

9,1

21,41

Santa Cruz

7,88

10,21

18,09

16,06

11,6

27,66

Tierra del Fuego

4,39

8,77

13,16

Tucumán

16,7

11,9

28,6

Total País

16

12,03

28,04

Santa Fe

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 1995.

Siguiendo el mismo criterio, pero discriminando los datos según género, se observa que en términos generales la
permanencia de las mujeres jóvenes en áreas rurales es algo más alta que la de los varones. El cociente es de 0,72 para los
varones y 0,87 para las mujeres, considerando los datos del total del país (figura 3). Sin embargo, eso no ocurre en las
provincias de Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, San Luis y Santa Cruz (Figura 3 del anexo Figuras).
En los hogares rurales sin NBI, en cambio, la relación entre la población de 20 a 24 años sobre la de 15 a 19 reflejaría una
posibilidad de permanencia levemente superior. El cociente para el total del país es de 0.87, mientras que el valor más bajo
lo posee la provincia de Jujuy con 0,76 (tabla X del anexo).
1.2 .2. Condición de actividad
Los datos sobre población rural de 14 a 65 años con NBI para la misma fuente (INDEC 1995), permiten analizar la
condición de ocupación de los jóvenes y su participación en la fuerza laboral proveniente de hogares rurales con NBI.
Los jóvenes rurales (de 14 a 24 años) ocupados, eran apenas algo más del 50% en 1991, aunque ese porcentaje resultaba
menor para las mujeres (33%) que para los varones (67%) de la misma edad (tabla 10).

23

�24

6490

RÍO NEGRO

166268

13576

21

15670

8601

266

1864

3627

12484

3344

2550

13945

10002

2531

1084

5355

7949

6236

13747

8314

1369

15043

3464

15226

HOMBRES

139627

11057

10

11943

7851

150

1381

3405

9853

3146

2084

11577

8930

2095

892

4747

6295

5059

14415

7072

1151

15989

2787

7738

MUJERES

156660

9576

19

12930

8764

249

1638

3294

11051

2900

2275

16819

11233

2157

1153

4584

7856

5599

11728

8466

1281

14414

2861

15813

T OTALES

111094

7242

16

9304

6151

203

1233

2468

8019

2153

1624

10852

7926

1452

852

3195

5323

4211

7507

6006

914

9392

1998

13053

45566

2334

3

3626

2613

46

405

826

3032

747

651

5967

3307

705

301

1389

2533

1388

4221

2460

367

5022

863

2760

HOMBRES MUJERES

50.1

38.9

61.3

46.8

53.3

59.9

50.5

46.8

49.5

44.7

49.1

65.9

59.3

46.6

58.4

45.4

55.2

49.6

41.6

55.0

66.8

46.4

45.8

53.1

%TOTAL

66.8

53.3

76.2

59.4

71.5

76.3

66.1

68.0

64.2

64.4

63.7

77.8

79.2

57.4

78.6

59.7

67.0

67.5

54.6

72.2

66.8

62.4

57.7

85.7

32.6

21.1

30.0

30.4

33.3

30.7

29.3

24.3

30.8

23.7

31.2

51.5

37.0

33.7

33.7

29.3

40.2

27.4

29.3

34.8

31.9

31.4

31.0

35.7

% HOM. % MUJ.

DESOCUPADOS

11765

1731

0

843

659

22

84

352

775

315

195

483

823

117

78

373

283

395

1446

638

101

1202

191

659

7436

1203

0

543

408

10

56

221

507

206

136

308

477

73

50

240

169

272

926

394

61

676

128

372

4329

528

0

300

251

12

28

131

268

109

59

175

346

44

28

133

114

123

520

244

40

526

63

287

3.8

7.0

0.0

3.1

4.0

5.3

2.6

5.0

3.5

4.9

4.2

1.9

4.3

2.5

3.9

3.7

2.0

3.5

5.1

4.1

4.0

3.9

3.1

2.2

4.5

8.9

0.0

3.5

4.7

3.8

3.0

6.1

4.1

6.2

5.3

2.2

4.8

2.9

4.6

4.5

2.1

4.4

6.7

4.7

4.5

4.5

3.7

2.4

3.1

4.8

0.0

2.5

3.2

8.0

2.0

3.8

2.7

3.5

2.8

1.5

3.9

2.1

3.1

2.8

1.8

2.4

3.6

3.5

3.5

3.3

2.3

3.7

137742

13326

12

13840

7029

145

1523

3386

10511

3275

2164

8220

6876

2352

745

5145

6105

5301

14988

6282

1410

15416

3199

6492

47735

5131

5

5823

2042

53

575

938

3958

985

790

2785

1599

1006

182

1920

2457

1753

5314

1914

391

4975

1338

1801

89718

8195

7

8017

4987

92

948

2448

6553

2290

1374

5435

5277

1346

563

3225

3648

3548

9674

4368

730

10441

1861

4691

44.0

54.1

38.7

50.1

42.7

34.9

46.9

48.2

47.1

50.5

46.7

32.2

36.3

50.8

37.7

50.9

42.9

46.9

53.2

40.8

56.0

49.7

51.2

21.8

%TOTAL

INACTIVOS

TOTALES HOMBRES MUJERES %TOTAL % HOM. % MUJ. TOTALES HOMBRES MUJERES

Población joven de 14 a 24 años
OCUPADOS

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP 1991, INDEC, 1995

312738

TOTAL PAIS

31

T. DEL FUEGO

24633

27613

S.DEL ESTERO

TUCUMAN

16452

SANTA FE

416

3245

SAN LUIS

SANTA CRUZ

7032

SAN JUAN

22337

4634

NEUQUÉN

SALTA

25522

MISIONES

10102

JUJUY

18932

14244

FORMOSA

MENDOZA

11295

ENTRE RÍOS

4626

28162

CORRIENTES

1976

15386

CÓRDOBA

LA RIOJA

2520

LA PAMPA

31032

CHUBUT

6251

29807

TOTALES

CHACO

CATAMARCA

BA. AS.

PROVINCIA

jovenes de 14 a24 años

Tabla 10: jóvenes de 14 a 24 años en hogares rurales con NBI según condición de ocupación

28.7

37.8

23.8

37.2

23.7

19.9

30.8

25.9

31.7

29.5

31.0

20.0

16.0

39.7

16.8

35.9

30.9

28.1

38.7

23.0

28.6

33.1

38.6

11.8

% HOM.

64.3

74.1

70.0

67.1

63.5

61.3

68.6

71.9

66.5

72.8

65.9

46.9

59.1

64.2

63.1

67.9

58.0

70.1

67.1

61.8

63.4

65.3

66.8

60.6

% MUJ.

�El porcentaje de ocupación de los adultos de 25 a 65 años, resulta significativamente más alto (62.65 %) para el total del
país. Esas diferencias se mantienen para todas las provincias, pero no para todos los tramos de edad mayores de 24 años
(tabla XI del anexo) (INDEC,1995).
Por otra parte, si se analizan los diferentes grupos etáreos dentro de los jóvenes ( tabla XII y XIII del anexo), se observa
que para los varones los porcentajes de ocupación son siempre mayores para los de mayor edad (20 a 24 años).
Entre las mujeres (tabla XIII), en algunas provincias la ocupación es similar (Chaco) entre diferentes tramos de edad entre
jóvenes, o resulta superior (Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, San Juan y Santa Fe) para las jóvenes de menor edad.
También es interesante observar que los jóvenes de 14 años de ambos sexos presentan porcentajes importantes de
ocupación, a pesar de su corta edad, lo que refuerza la observación ya realizada sobre la temprana incorporación al trabajo
de jóvenes rurales.
Para considerar los niveles de desocupación se analizaron también los porcentajes de población rural NBI desocupada y
la ubicación de las provincias respecto del porcentaje de jóvenes rurales con NBI desocupados para el total del país. Ese
nivel nacional resultaba el 4.47% para los varones y el 3.10% de las mujeres en 1991 (INDEC,1995).
El total de jóvenes desocupados de hogares rurales con NBI para el total del país, ascendía a 10.014 casos (INDEC 2000).
En general, las provincias que presentan altos valores de desocupación respecto de los mencionados niveles nacionales lo
hacen para ambos sexos (San Juan, Río Negro, Corrientes,Tucumán, Chaco, La Pampa, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos). Sin
embargo, Chubut, Buenos Aires y Santa Cruz sólo presentan valores altos (mayores a los valores nacionales) para la
desocupación de mujeres jóvenes, mientras que Jujuy y Neuquén sólo en el caso de varones.
Las diferencias entre provincias y entre sexos pueden apreciarse más claramente en la figura 4 del Anexo Figuras. En esa
figura las provincias se encuentran ordenadas de acuerdo al porcentaje de ocupación de jóvenes. Tucumán resulta ser
también la provincia con mayor porcentaje de inactivos tanto de varones como de mujeres.
Analizando los tramos de edad entre los jóvenes, la desocupación de los varones más jóvenes (14 a 19) resulta, en la mayor
parte de las provincias, superior a la de los de mayor edad (20 a 24). Eso no ocurre en las provincias de Catamarca, Chubut,
Formosa, Jujuy, La Pampa, Neuquén , Salta, San Luis y Tucumán.
En el caso de las mujeres, no hay tampoco tendencias claras. En casi la mitad de las provincias (Chaco, Córdoba, Entre ríos,
Formosa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan y Santa Fe) las jóvenes de 15 a 19 años presentan
mayores porcentajes de desocupación que las de 20 a 24, pero en el resto sucede a la inversa (tablas XII y XIII del anexo).
Los porcentajes de inactividad de jóvenes (14 a 24 años) resultan superiores a los de la población total de 14 y más años,
con la excepción de las provincias de Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe (INDEC,1995) (tabla 11).

25

�TABLA 11: Comparación porcentaje de inactivos en jóvenes de 14 a 24 años y
población de 14 y más años en hogares rurales con NBI
Provincias
Buenos Aires
Catamarca
Chaco
Chubut
Córdoba
Corrientes
E. Ríos
Formosa
Jujuy
La Pampa
La Rioja
Mendoza
Misiones
Neuquén
Río Negro
S. Estero
Salta
San Juan
San Luis
Santa Cruz
Santa Fe
Tierra del Fuego
Tucumán

Porcentaje de inactivos sobre el total
Jovenes de 14 a 24 años Total inactivos pob. 14 y más
21.78
22.00
51.18
43.89
49.68
45.12
55.95
36.98
40.83
39.20
53.22
47.85
46.93
45.63
42.86
33.56
50.93
41.99
37.70
36.87
50.84
43.58
36.32
37.00
32.21
27.71
46.70
38.32
50.46
40.51
47.06
38.88
48.15
46.17
46.93
40.33
34.86
18.85
42.72
43.16
50.12
48.26
38.71
3.07
54.10
51.59

Diferencia
-0.22
7.29
4.56
18.97
1.63
5.37
1.30
9.30
8.94
0.83
7.26
-0.68
4.50
8.38
9.95
8.17
1.98
6.60
16.00
-0.43
1.86
35.64
2.51

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP '91, INDEC 1995.

Por otra parte, para todas las provincias existen claras diferencias entre géneros, siendo las mujeres las que presentan
mayores porcentajes de inactividad (Figura 4 del anexo Figuras).
En relación a ese tema, vale la pena recordar que las actividades domésticas dentro del propio hogar no son consideradas
actividades económicas en términos estadísticos. De la misma forma, las tareas desarrolladas en producciones de
subsistencia o autoconsumo tampoco lo son. Por el contrario, en los censos de población sólo se incluyen entre las
actividades económicas a las que se realizan para el logro de un ingreso en dinero o en especie (Marshall, 1993). Por lo
tanto, dentro de esos mayores porcentajes de inactividad femenina se incluyen seguramente mujeres que se encuentran
realizando tareas domésticas y de autoconsumo.
Al discriminar entre tramos de edad, se observa que los mayores porcentajes de inactividad se dan en los tramos de menor
edad (14 años) respecto de los de mayor edad (15 a 19 y 20 a 24 años) (tablas XII y XIII del anexo). (Figura 4 del anexo
Figuras).
La condición de inactividad de la población rural con NBI, permite discriminar el porcentaje de jóvenes inactivos que se
hallan en esa situación por encontrarse estudiando (INDEC,1995). Una mayor proporción de jóvenes estudiantes indicaría
situaciones de menor gravedad dentro de los inactivos en términos de las posibilidades futuras de los mismos en el
mercado de trabajo (tabla 12).
Los porcentajes de jóvenes inactivos que estudian son más favorables para los varones (en el total del país y para todas las
provincias). Esos porcentajes discriminados por sexo y provincia se observan con mayor facilidad en la figura 5 del anexo
Figuras.

26

�TABLA 12 : Comparación de inactividad de jóvenes de 14 a 24 años en hogares con NBI
INACTIVOS POR CONDICION DE INACTIVIDAD

PROVINCIA
TOTAL
Buenos Aires
6.492
Catamarca
3.199
Chaco
15.416
Chubut
1.138
Córdoba
6.282
Corrientes
5.301
E. Ríos
6.105
Formosa
14.988
Jujuy
6.210
La Pampa
745
La Rioja
2.352
Mendoza
6.876
Misiones
8.220
Neuquén
2.164
Río Negro
3.266
S. Estero
10.511
Salta
3.386
San Juan
1.523
San Luis
145
Santa Cruz
13.840
Santa Fe
13.326
T. del Fuego
12
Tucumán
7.029
TOTAL
138.526

INACTIVOS
Var.
Muj.
1.801 4.691
1.338 1.861
4.975 10.441
394
744
1.914 4.368
1.753 3.548
2.457 3.648
5.314 9.674
1.920 4.290
182
563
1.006 1.346
1.599 5.277
2.785 5.435
790 1.374
976 2.290
3.958 6.553
938 2.448
575
948
53
92
5.823 8.017
5.131 8.195
5
7
2.042 4.987
47.729 90.797

ESTUDIANTES JUBILADOS OTRA SITUACION
Var.
Muj. Var. Muj.
Var.
Muj.
710
945
41
45 1.033
3.664
546
540
21
18
745
1.276
2.898 3.637 104
193 1.917
6.529
160
187
8
4
223
543
792
920
26
57 1.051
3.347
615
707
60
66 1.030
2.717
1.092
919
36
43 1.214
2.528
3.168 3.848 137
184 1.944
5.517
1.000 2.118
21
24
884
2.118
69
104
4
3
104
452
419
428
30
31
534
861
745 1.029
21
24
821
4.199
1.155 1.007
28
34 1.530
4.294
277
319
17
22
492
1.017
422
533
8
15
534
1.722
1.657 1.639
50
76 2.124
4.681
457
644
22
29
451
1.760
148
178
11
9
402
742
41
33
1
0
10
59
1.509 1.363
85
61 4.114
6.429
1.448 1.575
74
91 3.538
6.413
2
0
0
0
0
0
808
980
66
54 1.141
3.909
20.138 23.653 871 1.083 25.836 64.777

IGNORADO
Var.
Muj.
17
37
26
27
56
82
3
10
45
44
48
58
115
158
65
125
15
30
5
4
23
26
12
25
72
100
4
16
12
20
127
157
8
15
14
19
1
0
115
164
71
116
3
7
27
44
1.284
884

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP '91, INDEC 1995.

Las situaciones más desfavorables entre los inactivos parecen relacionarse con las mujeres, ya que son éstas las que
presentan mayores porcentajes de inactividad y a su vez son menos las inactivas que se encuentran estudiando.
Otra forma de mirar los mismos datos es analizando el porcentaje de jóvenes inactivos que no estudia. Esos datos se
encuentran discriminados por tramo de edad en las tablas XIV y XV del anexo.
Tanto para varones como para mujeres, los mayores porcentajes se encuentran entre los tramos de mayor edad (20 a 24
años) dentro de los jóvenes.
De esta forma, se entiende que los mayores porcentajes de inactividad entre jóvenes de 14 y de 15 a 19 años, ya vistos en
las tablas XII y XIII, se deben a su mayor porcentaje de asistencia a establecimientos educativos.
De cualquier forma, los valores de jóvenes inactivos que no estudian resultan preocupantes, pues aún en las provincias que
estaban mejor posicionadas frente a ese indicador, exceptuando a Tierra del Fuego, casi un 20% de los jóvenes rurales
inactivos se encontraba en esa situación.
Si se relaciona al total de jóvenes inactivos que no estudia4 con el total de jóvenes de cada tramo de edad, se obtiene una
estimación del porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan, ni buscan trabajo. Ese valor resulta siempre superior entre
las mujeres. Para el total del país, significa el 16.6% de los varones jóvenes en hogares rurales con NBI y el 46.6% de las
4

Esto incluye a los que aparecen en la categoría “jubilados” y “otra situación”.

27

�mujeres jóvenes en la misma condición. Resulta especialmente alto en las provincias de Santiago del Estero,Tucumán, Salta
y San Luis.
Entre los varones, los porcentajes más altos de jóvenes que no estudian ni trabajan, ni buscan trabajo, coinciden con los
tramos de menor edad (14 y 15 a 19 años); entre las mujeres, en cambio, en esas edades el porcentaje suele ser inferior
al del tramo que va de los 20 a los 24 años.
Es importante señalar sin embargo, que los jóvenes trabajadores y desocupados son de difícil captación a través de los
censos de población, porque es difícil estimar el desempleo5 y el trabajo inestable, que aparece más difundido entre los
jóvenes que se emplean por primera vez. Por lo tanto, es posible que trabajadores jóvenes estén mal categorizados como
inactivos y más precisamente encuadrados dentro de la categoría inactivos en "otra situación", lo que podría incluir a jóvenes
integrados ocasionalmente y precariamente en el mercado de trabajo (Marshall, 1993). De esta forma, es posible que los
porcentajes de jóvenes que no estudian, ni trabajan, ni buscan trabajo, estén sobreestimando a quienes realmente se
encuentran en esa situación.
Las oportunidades laborales de los jóvenes respecto de los mayores, siempre considerando a la población rural de hogares
con NBI, podrían inferirse a partir de la proporción de jóvenes en el total de la población de 14 y más años ocupada de
ese sector de la población. Aunque un alto porcentaje podría estar indicando también una mayor necesidad de los jóvenes
de emplearse en edades tempranas y no necesariamente mayores oportunidades de empleo, por lo que debería analizarse
con más profundidad la situación de cada provincia.
Para el total del país la participación de los jóvenes dentro de los ocupados rurales de hogares con NBI es del 26%,
resultando siempre mayor para los varones (19%) que para las mujeres (8%) (Tabla 13).

TABLA 13: Participación de los jóvenes en la fuerza laboral proveniente de hogares rurales con NBI.
Población económicamente activa (14 a 65 años)
proporción de jóvenes dentro de la pea rural de hogares con NBI que se encuentra ocupada
PROVINCIA TOTAL OCUPADOS PEA de 1 4 a 24 HOMBRES
MUJERES %14/24 / ocupados % HOM
% MUJ
BA. AS.
144732
15813
13053
2760
11
9
2
CATAMARCA
10276
2861
1998
863
28
19
8
CHACO
45270
14414
9392
5022
32
21
11
CHUBUT
4824
1281
914
367
27
19
8
CORDOBA
30413
8466
6006
2460
28
20
8
CORRIENTES
37699
11728
7507
4221
31
20
11
ENTRE RÍOS
18565
5599
4211
1388
30
23
7
FORMOSA
25141
7856
5323
2533
31
21
10
JUJUY
16063
4584
3195
1389
29
20
9
LA PAMPA
4224
1153
852
301
27
20
7
LA RIOJA
7596
2157
1452
705
28
19
9
MENDOZA
32958
11233
7926
3307
34
24
10
MISIONES
48638
16819
10852
5967
35
22
12
NEUQUÉN
7674
2275
1624
651
30
21
8
RÍO NEGRO
10934
2900
2153
747
27
20
7
SALTA
36571
11051
8019
3032
30
22
8
SAN JUAN
10298
3294
2468
826
32
24
8
SAN LUIS
6880
1638
1233
405
24
18
6
S DEL EST
40841
12930
9304
3626
32
23
9
SANTA CRUZ
1535
249
203
46
16
13
3
SANTA FE
26861
8764
6151
2613
33
23
10
T DEL F
190
19
16
3
10
8
2
TUCUMAN
30829
9576
7242
2334
31
23
8
TOTAL
599012
156660
111094
45566
26
19
8
Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 1995

Las diferencias entre provincias también se presentan en una figura para su mejor visualización (figura 6 del Anexo Figuras).
El porcentaje es superior al 30% para las provincias de Salta,Tucumán, Corrientes, Formosa, Santiago del Estero, Chaco, San
Juan Santa Fe, Mendoza y Misiones.

5

28

Se consideran desempleados a aquellos que han buscado trabajo en la semana de referencia del Censo.

�Retomando los datos de porcentaje de jóvenes dentro de la población total rural en hogares con NBI ya vistos (figura 1),
se observa que sólo para Buenos Aires, Río Negro, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego, la proporción de jóvenes sobre
el total de la población rural con NBI es superior a su participación dentro de la población rural con NBI ocupada de 14
y más años.
Para el resto de las provincias ocurre la situación inversa: la participación de los jóvenes en el mercado de trabajo es
superior a su incidencia en la población rural con NBI. Eso podría indicar una mayor necesidad de los jóvenes rurales pobres
de emplearse en esas provincias. (Figura 6 del anexo Figuras).
Sobre las diferencias de ocupación entre jóvenes y adultos para diferentes tramos de edad y por provincia (tabla XI del
anexo) se observa que, en la mayor parte de los casos, todos los adultos mayores de 24 años presentan ventajas (mayores
porcentajes de ocupación) sobre los jóvenes de 14 a 24 años (INDEC,1995). Esa situación no es la misma para los tramos
de mayor edad en las provincias de Buenos Aires, Chaco, San Juan, Misiones, La Pampa, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza,
Santa Fe y Santiago del Estero.
En comparación con los jóvenes de áreas rurales, para las localidades de 2.000 a 5.000 habitantes, se observa que:
- Los porcentajes de inactividad de jóvenes son más altos.
- Los varones jóvenes continúan presentando desventajas respecto de los adultos en relación a los niveles de
desocupación y empleo (tabla XVI del anexo).
- A nivel nacional, los porcentajes de inactividad de mujeres adultas son superiores a los de las jóvenes.
- A nivel nacional, los porcentajes de ocupación de mujeres jóvenes son superiores a los de las mujeres adultas. Sin
embargo, para algunas provincias (con la excepción de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Mendoza y Santa Fe) el
porcentaje de ocupación de las mujeres jóvenes es inferior.
- Las áreas rurales concentran mayores porcentajes de jóvenes pobres (tabla 14).

TABLA 14: Población con NBI en áreas rurales y localidades de 2.000 a 5.000 habitantes.
Provincia

Total

Área rural

T DEL FUEGO
228
TUCUMAN
80454
MENDOZA
62131
SANT DEL EST 97995
CORRIENTES
62858
CATAMARCA
22278
MISIONES
80261
SAN JUAN
23771
SALTA
76096
ENTRE RIOS
43274
CHACO
103067
FORMOSA
49093
SAN LUIS
15843
BS. AIRES
76315
LA RIOJA
18045
JUJUY
37853
CHUBUT
10800
NEUQUEN
17722
CORDOBA
71957
SANTA FE
67337
LA PAMPA
10212
STA. CRUZ
3007
RIO NEGRO
30365

228
74606
57215
89426
57327
20265
72207
21277
67544
38329
91049
41220
13215
63508
15006
31027
8670
14014
55851
51570
7437
2095
20788

Loc. 2000 a
5000 hab
0
5848
4916
8569
5531
2013
8054
2494
8552
4945
12018
7873
2628
12807
3039
6826
2130
3708
16106
15767
2775
912
9577

%Pobl. rural

% Pob. en
loc.&gt;2000

100.00
92.73
92.09
91.26
91.20
90.96
89.97
89.51
88.76
88.57
88.34
83.96
83.41
83.22
83.16
81.97
80.28
79.08
77.62
76.58
72.83
69.67
68.46

0.00
7.27
7.91
8.74
8.80
9.04
10.03
10.49
11.24
11.43
11.66
16.04
16.59
16.78
16.84
18.03
19.72
20.92
22.38
23.42
27.17
30.33
31.54

TOTAL
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00

Fuente: INDEC, 2000

29

�1.2. 3. Ocupación y categoría ocupacional por rama de actividad
El total de jóvenes rurales ocupados en 1991 sumaba 147.702 habitantes, de los cuales 102.989, es decir casi el 70%, se
encontraba ocupado en la rama agraria y 44.713 en la rama no agraria (tabla 15).
En términos generales, los varones ocupados de áreas rurales presentan porcentajes más altos de ocupación en la rama
agraria, lo que se acentúa en el caso de los jóvenes.
Del total de jóvenes ocupados, el porcentaje de ocupados en la rama agraria es superior al 40% en todas las provincias,
con excepción de La Rioja, Santa Cruz, Córdoba y Entre Ríos.
Entre las mujeres rurales ocupadas, en cambio, predomina la ocupación no agraria en la mayoría de las provincias. Sin
embargo, ese predominio entre provincias no alcanza para cambiar la orientación a nivel nacional en el que la rama agraria
sigue explicando el mayor porcentaje de ocupación de las mujeres jóvenes con NBI de áreas rurales (tabla 17).
Conviene señalar que el censo de población que tomamos como referencia, registra a la ocupación principal, por lo que
no puede apreciarse el peso de las ocupaciones no agrarias cuando éstas se desarrollan en forma secundaria.
En la figura 7 del Anexo Figuras las provincias se encuentran ordenadas de acuerdo al porcentaje de ocupación en la rama
agraria de jóvenes rurales en hogares con NBI. Si se discrimina por edades (jóvenes y no jóvenes), el ordenamiento
provincial se altera. Sin embargo, Chaco mantiene siempre el mayor porcentaje de ocupados en la rama agraria. Otras
provincias como La Rioja y Santa Cruz en cambio, mantienen siempre altos porcentajes de ocupación en la rama no agraria.
Si se analiza ahora la categoría ocupacional por rama, se observa en la figura 8 a las provincias ordenadas por la categoría
ocupacional predominante según rama de actividad y sexo de los jóvenes. Los datos se encuentran en las tablas XVII y
XVIII del anexo.
La categoría patrón o socio es prácticamente inexistente como tipo de ocupación de los jóvenes rurales en casi todos los
casos. El sector privado, por otra parte, sólo es relevante como fuente de empleo entre los varones ocupados en la rama
no agraria (tabla 15).
En la rama agraria, los varones jóvenes estaban ocupados como familiares sin remuneración, como cuenta propia, o como
empleados en el sector público. Esta última categoría resultaba, a nivel nacional, la más importante en la ocupación de
varones jóvenes de la rama agraria. Sin embargo, la situación de las provincias es muy heterogénea. Hay algunas, como Santa
Cruz o Tierra del Fuego, en donde todos los jóvenes ocupados se encontraban como empleados en el sector público,
mientras que en otras se observa una ocupación más fragmentada (Formosa, Misiones, Neuquén, La Rioja, etc.)
Para las mujeres, en cambio, la categoría familiar sin remuneración fija resulta predominante entre las ocupadas en la rama
agraria, aunque en varias provincias (Tucumán, Río Negro, Mendoza, San Juan, Buenos Aires, Jujuy, Santa Fe, La Rioja) la
ocupación como empleadas del sector público resultaba relativamente más importante.
En la rama no agraria, el sector público es claramente el más importante como fuente de ocupación de varones jóvenes,
pero a nivel provincial existen diferencias, sobre todo en cuanto al peso del sector privado en provincias como Santa Cruz
y Catamarca.
Entre las mujeres jóvenes predominaba el empleo doméstico, aunque la situación de las provincias es diferente y la categoría
familiar sin remuneración resultaba siempre importante como forma de ocupación.
Respecto de los altos valores de los empleados en el sector público, es útil recordar que a quienes eran beneficiarios de
planes oficiales de empleo, solían incluirlos dentro de esa categoría en las encuestas de hogares. Por lo tanto es posible que
parte de quienes figuran como empleados públicos no tengan en realidad un empleo permanente, sino que pertenezcan
a programas transitorios desarrollados durante la época del censo. (Figura 8 del anexo Figuras).
En las tablas que siguen, se presentan datos referidos a los valores de ocupación para el total del país.

30

�En la tabla 16 se observa la diferencia entre los niveles totales de ocupación de jóvenes y adultos de hogares rurales con
NBI por categoría ocupacional. En todas las categorías existen desventajas para los jóvenes en los niveles de ocupación, con
excepción de los varones que se desempeñan como familiares sin remuneración fija.
Esas diferencias entre edades se mantienen para los ocupados en las ramas agraria y no agraria. Las menores divergencias
entre la ocupación de jóvenes y adultos se da entre las mujeres empleadas en el servicio doméstico.
En cambio, la brecha de género se reduce en la rama no agraria respecto de la agraria de 39.8 a 17.5 para los adultos y
de 16.9 a 1.6 para los jóvenes.
Es probable que esas diferencias se deban a que en la rama agraria la ocupación de las mujeres se encuentra oculta, por
su mayor incidencia en las actividades doméstica y de autoconsumo, no registradas como ocupación económica.
En las categorías correspondientes al empleo doméstico y familiares sin remuneración fija, los mayores porcentajes de
ocupación corresponden a mujeres adultas, tanto en la rama agraria como no agraria.
Las categorías en donde la proporción de los jóvenes varones resultaba más importante corresponde a los familiares sin
remuneración fija, dentro de la rama agraria y no agraria, y al empleo en el servicio doméstico, para las mujeres (tabla 16).
De ello se deduce que, si bien el empleo público es el que brindaba mayores posibilidades de ocupación en 1991, la de
familiares sin remuneración fija resulta ser una categoría típica para los varones jóvenes, como lo es el servicio doméstico
para las mujeres.
Finalmente, en la tabla 17 puede verse que las categorías patrón o socio, cuenta propia, familiares sin remuneración y
empleados del sector público, son proporcionalmente más frecuentes como fuentes de empleo en las ocupaciones de la
rama agraria que en la no agraria para todos los tramos de edad, siempre considerando a la población de hogares rurales
con NBI.

31

�99

1219

59915

10128

49787

191210

14300

2578

11722

48209

45615

7550

38065

143001

Sector

5259

1580

3679

36430

4804

1539

3265

34506

455

41

414

1924

privado

9540

9153

387

25302

9540

9153

387

25302

0

0

0

0

27599

5546

22053

133850

7887

2442

5445

39660

19712

3104

16608

94190

propia

Domestico Cuenta

43649

18324

25325

103158

7487

5131

2356

24293

36162

13193

22969

78865

fija

rem.

F. sin

521

176

345

1594

348

158

190

998

173

18

155

596

POBLACION EN HOGARES

DE AREAS RURALES

POBLACION EN HOGARES

8.1

100.0

54.1

7.3

14.3

100.0

V de 14 a 24

V de 25 y Mas

M de 14 a 24

M de 25 y Mas

11.4

3.0

68.4

17.2

100.0 100.0

7.5

5.2

60.2

27.1

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 2000.

1.9

81.7

8.4

24.2

PARA AREAS RURALES

10.8

3.4

68.1

17.8

31.7

16.6

22.5

29.3

100.0 100.0 100.0

57.1

39.6

2.1

1.2

100.0

11.0

3.9

57.4

27.7

M de 25 y Mas

M de 14 a 24

V de 25 y Mas

V de 14 a 24

100.0

27.7

12.7

45.2

14.3

Patron Sector Sector Dom. Cuenta Renum.
CON NBI
o
socio publico privado
propia fija
ignorado PARA AREAS RURALES Total

Obrero o empleado

CATEGORIA OCUPACIONAL EN LA RAMA AGRARIA

Total

CON NBI

DE AREAS RURALES

Sector

40.56

22.42

48.56

37.90

31.98

12.22

49.64

27.36

44.29

31.37

48.23

43.56

3.56

3.50

3.59

7.22

10.74

7.29

13.83

19.59

0.44

0.17

0.52

0.59

publico privado

F. sin

6.46

20.26

0.38

5.02

21.34

43.38

1.64

14.36

0.00

0.00

0.00

0.00

29.55

40.57

24.70

20.45

16.74

24.32

9.98

13.79

35.11

54.81

29.10

24.02

fija

100.0

12.8

3.5

75.1

8.6

Patron o
socio

100.0

7.1

5.9

60.6

26.4

100.0

22.4

4.7

63.1

9.8

publico privado

Sector Sector

Cuenta Renum.

23.1

6.2

56.2

14.4

100.0

55.8

21.7

12.1

10.4

propia fija

100.0 100.0

56.2

39.4

2.8

1.6

Dom.

Obrero o empleado

100.0

32.8

15.8

31.1

20.3

ignorado

CATEGORIA OCUPACIONAL EN LA RAMA NO AGRARIA

18.69

12.28

21.51

26.53

17.64

11.57

23.06

22.51

19.14

12.90

21.04

28.69

propia

Domestico Cuenta rem.

PORCENTAJES DE JOVENES Y NO JOVENES OCUPADOS POR CATEGORIA OCUPACIONAL PARA EL TOTAL DEL PAIS

0.83

0.58

0.93

2.56

0.78

0.47

1.05

1.82

0.85

0.69

0.90

2.96

Porcentajes
Obrero o empleado
Patron o Sector
ignorado socio

Tabla 16: Total jóvenes y no jóvenes ocupados de hogares rurales con NBI, por sexo y categoría ocupacional.

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 2000.

147702

264

JOVENES

Y NO AGRARIA M de 14 a 24 45171

12923

347

955

504467

44713

248

3213

872

V de 14 a 24 102531

AGRARIA

TOTAL OCUP.

TOTAL

M de 14 a 24 21100

TOTAL JOVENES

no agraria

23613

Rama

176181

TOTAL

V de 14 a 24

total país

102989

TOTAL JOVENES

165

M de 14 a 24 24071

9710

707

328286

publico

Patron o Sector

socio

78918

TOTAL

Rama agraria

Total

V de 14 a 24

TRAMO

TOTAL PAIS

Obrero o empleado

Categoria ocupacional

POBLACION EN HOGARES CON NBI DE AREAS RURALES SEGUN SEXO Y EDAD

TABLA 15 : Total de jóvenes rurales en hogares con NBI ocupados por sexo y categoría ocupacional

32
0.35 100.00

0.39 100.00

0.34 100.00

0.32 100.00

0.78 100.00

0.75 100.00

0.80 100.00

0.57 100.00

0.17 100.00

0.07 100.00

0.20 100.00

0.18 100.00

ignorado TOTAL

�33

47.14

49.89

52.86

M de 14 a 24

M de 25 y Mas 50.11

100

100

100

100

100

TOTAL

66.80

62.71

77.64

75.88

76.16

A

33.20

37.29

22.36

24.12

23.84

NA

76.64

73.47

75.62

76.23

23.36

26.53

24.38

23.77

24.25

NA

100

100

100

100

100

total

Sector público

75.75

A

4.74

5.83

9.61

95.26

94.17

90.39

85.33

91.08

NA

100

100

100

100

100

total

Sector privado

14.67

8.92

A

4.54

4.50

3.41

3.38

4.48

A

95.46

95.50

96.59

96.62

95.52

NA

100

100

100

100

100

total

Domestico
NA

53.12 46.88

56.79 43.21

74.64 25.36

74.97 25.03

70.85 29.15

A

100

100

100

100

100

total

Cuenta propia

65.22

71.59

86.03

90.31

76.77

A

34.78

28.41

13.97

9.69

23.23

NA

100

100

100

100

100

total

F. sin Rem. Fija

CATEGORIA OCUPACIONAL POR RAMA EN %

100

100

15.16 84.84

M de 14 a 24

M de 25 y Mas 11.95 88.05

7.62

7.84

92.38

92.16

25.52 74.48

20.81 79.19

100

100

100

100

100

NA total

22.27 77.73

A

NA

24.27 75.73

28.95 71.05

34.46 65.54

36.88 63.12

100 2.03

100 4.28

100 6.57

100 7.84

97.97

95.72

93.43

92.16

94.31

NA

100 2.38 97.62 100

100 3.31 96.69 100

100 0.00 100.00 100

100 9.52 90.48 100

NA

total A

Cuenta propia

NA

14.40 85.60 100 30.04 69.96 100

25.73 74.27 100 34.25 65.75 100

25.02 74.98 100 57.09 42.91 100

37.18 62.82 100 51.93 48.07 100

NA

0.00

0.00

100

100

24.77 75.23

28.05 71.95

100

100

100

100

100

total

Ignorado

15.48 84.52

total A

F. sin Rem. Fija

25.67 74.33 100 43.86 56.14 100

total A

Domestico
NA

100 2.79 97.21 100

total A

Sector privado

100 5.69

total A

Sector público

33.93 66.07

A

Obrero o empleado

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP'91, INDEC,2000.

100

V de 25 y Mas 27.93 72.07

100

100

25.07 74.93

NA TOTAL

35.96 64.04

TOTAL

V de 14 a 24

al

A

TOTAL

Patron o socio

CATEGORIA OCUPACIONAL POR RAMA EN %

Tabla 18: Ocupaciones Agrarias y No Agrarias en % de la Población de localidades de 2000 a 5000 habitantes con NBI discriminadas por sexo y edad para el Total del país.

100

100

100

100

100

total

Patron o socio

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 2000.

30.05

23.29

69.95

33.95

76.71

66.05

V de 25 y Mas

TOTAL

NA

V de 14 a 24

al

A

TOTAL

Obrero o empleado

Tabla 17: Ocupaciones Agrarias y No Agrarias en % de la Población Rural Con NBI discriminadas por categoría ocupacional, sexo y edad. Total del país.

NA

19.66 80.34

15.05 84.95

57.36 42.64

49.75 50.25

42.11 57.89

A

Ignorado

100

100

100

100

100

total

�Por otra parte, el total de jóvenes ocupados en la rama agraria que habitaba en localidades de 2.000 a 5.000 habitantes,
sumaba 6.805 habitantes en 1991, el 28.9% de los jóvenes de esas localidades. Sin embargo, aunque eran las ocupaciones
no agrarias las predominantes, para los varones jóvenes del Chaco y para las mujeres jóvenes de Jujuy, Formosa, Chaco y
Catamarca, los niveles de ocupación en la rama agraria seguían siendo más importantes. (Figura 9 del anexo Figuras).
Las categorías de ocupación predominantes en la rama agraria la constituían los empleados del sector público y los
trabajadores cuenta propia - en ese orden- para ambos sexos.
En la rama no agropecuaria, en cambio, para los varones el empleo público continuaba siendo predominante, mientras que
entre las mujeres el empleo doméstico era el que sobresalía (tablas XVIII y XIX del anexo).
En todas las categorías para los ocupados de localidades de 2.000 a 5.000 habitantes, por otra parte, predominaba la rama
no agraria. Esto es así, a excepción de los familiares sin remuneración fija, que resultan proporcionalmente más importantes
en la rama agraria (tabla 18).
A título informativo se presentan algunos porcentajes referidos a las ocupaciones por rama de la población rural sin NBI
(tabla 19). Entre los varones jóvenes siguen predominando las ocupaciones agrarias en casi todas las categorías (con la
excepción de los empleados en el sector privado), lo que no ocurre entre las mujeres.

Tabla 19: Población rural sin NBI. Porcentajes de ocupados por rama de actividad y categoría ocupacional.
POBLACIÓN EN HOGARES DE AREAS RURALES SIN NBI

POBLACIÓN
RURAL
T
O
T
A
L

Total
TOTAL
1022255
V de 14 a 24
155509
V de 25 y Mas 592453
M de 14 a 24
63001
M de 25 y Mas 211292

R
A
M
A
AGRARIA
R
A
M
A
NO AGRARIA

TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas

61.38
70.70
68.36
42.38
40.63
38.62
29.30
31.64
57.62
59.37

CATEGORÍA OCUPACIONAL EN AMBAS RAMAS
Obrero o empleado
Patrón o Sector
Sector
Doméstico Cuenta
socio
público
privado
propia
82352
367522
121795
39209
248273
3666
77391
9919
498
27837
70131
247604
65048
1164
175788
646
14011
6626
13136
6493
7909
28516
40202
24411
38155
77.83
74.50
80.83
50.31
55.01
22.17
25.50
19.17
49.69
44.99

P O R C E N T A J E S
71.78
9.66
7.62
71.21
10.02
1.41
75.40
11.67
4.04
48.90
6.55
7.39
53.21
6.84
8.04
28.22
90.34
92.38
28.79
89.98
98.59
24.60
88.33
95.96
51.10
93.45
92.61
46.79
93.16
91.96

Fam.
Renum.
fija
160839
35802
31648
21899
71490

Ignorado
2265
396
1070
190
609

74.51
86.58
84.93
69.48
65.40
25.49
13.42
15.07
30.52
34.60

39.12
44.95
54.02
12.11
17.57
60.88
55.05
45.98
87.89
82.43

66.10
71.60
71.98
44.34
38.67
33.90
28.40
28.02
55.66
61.33

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP'91, (INDEC,2000).

Resumiendo lo observado en cuanto a la situación ocupacional de los jóvenes rurales con NBI, se presenta una clasificación
tentativa de las provincias, de acuerdo a las variables consideradas relevantes y ya detalladas. Esta clasificación sólo tiene por
objeto sintetizar la información censal (tabla 20).
Las variables son:
1. Porcentaje de jóvenes sobre la población rural con NBI total, en relación al porcentaje nacional.
2. Porcentaje de jóvenes rurales con NBI desocupados, en relación al porcentaje nacional de jóvenes rurales desocupados.
3. Indice de no permanencia de jóvenes rurales con NBI, en relación al índice para el total nacional.
4. Porcentaje de jóvenes inactivos que no estudian, en relación al porcentaje nacional.
5. Casos en que el porcentaje de jóvenes rurales con NBI en la PEA ocupada NBI es superior al porcentaje de jóvenes en la
población rural con NBI.
6. Diferencias provinciales entre los porcentajes de ocupación de adultos y los de jóvenes rurales con NBI, en relación a las
diferencias que se dan en el total nacional.

34

�7. Porcentaje de jóvenes rurales con NBI ocupados como familiares sin remuneración fija en relación al total nacional.
8. Porcentaje de mujeres jóvenes que no estudian ni trabajan superior al valor nacional.
9. Porcentaje de varones jóvenes que no estudian ni trabajan superior al valor nacional.
De acuerdo a esas variables, las provincias se ubican en la tabla siguiente. El valor 1 significa que los valores provinciales
superan a los nacionales. El cero, que están por debajo de ellos. Las provincias están ordenadas luego por la cantidad de
variables en las que superan los totales nacionales. De esa forma, Santa Cruz,Tierra del Fuego y Buenos Aires representarían
situaciones de menor gravedad, mientras que Salta,Tucumán, Chubut y Neuquén las de mayor preocupación.

Tabla 20: Algunos indicadores de la situación ocupacional de los jóvenes por provincia.
Provincias
Santa Cruz
T del Fuego
Bs.As
Catamarca
La Rioja
Río Negro
E. Ríos
San Luis
Córdoba
Jujuy
La Pampa
Mendoza
San Juan
Chaco
Corrientes
Formosa
Misiones
S. Estero
Santa Fe
Chubut
Salta
Tucumán
Neuquén

1
0
0
0
0
0
0
0
0
0
1
0
1
1
1
1
1
1
0
0
0
1
1
1

2
0
0
0
0
0
1
0
0
1
0
1
1
1
1
1
0
0
0
1
1
1
1
1

3
0
0
0
0
0
0
1
1
0
1
0
0
1
0
0
1
1
1
1
1
0
1
0

4
0
0
1
0
0
1
1
1
1
0
1
1
0
0
0
0
1
1
1
1
1
1
1

5
0
0
0
1
1
0
1
0
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1

6
1
1
1
1
1
1
0
1
1
1
0
0
0
1
1
1
0
0
0
0
1
0
1

7
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
1
0
0
1
1
1
1
1
0
1
0
0
1

8
0
0
0
0
0
1
1
1
1
0
1
1
1
0
0
0
0
1
1
1
1
1
1

9 TOTAL
0
1
0
1
0
2
1
3
1
3
0
4
1
5
1
5
0
5
1
5
0
5
0
5
0
5
0
5
0
5
0
5
0
5
1
6
1
6
1
7
1
7
1
7
8
1

1.2.4. Asistencia a establecimientos educativos y nivel de instrucción
En 1991, la situación más frecuente entre los jóvenes rurales pobres era la no asistencia a establecimientos educativos. Los que
asistían nunca superaban el 30%, considerando a todas las provincias. Para el total nacional ese valor era del 15%. Por otra parte
14.796 jóvenes -un 5% de los jóvenes rurales pobres del país- nunca había asistido a establecimientos educativos (tabla 21).
TABLA 21: Asistencia a establecimientos educativos de jóvenes rurales NBI. Total del país.
Edad y Sexo

TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y más
M de 14 a 24
M de 25 y más
Jóvenes
%

Nunca
TOTAL asistieron

Total
asisten

900.846 135.539
157.924 8.067
342.385 59.252
129.678 6.729
270.859 61.491
287.602 14.796
5,14

52.048
23.708
3.593
21.168
3.579
44.876
15,6

ASISTEN
Primario Secundario Terciario Univer- Ignorado
sitario
nivel
28.195
13.400
2.936
9.088
2.771
22.488
50,11

21.321
9.648
342
10.863
468
20.511
45,71

1.992
533
154
1.069
236
1.602
3,57

448
118
107
138
85
256
0,57

92
9
54
10
19
19
0,04

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento del CNP '91, INDEC, 2000.

Ahora bien, entre quienes asisten predominan los que concurren a establecimientos primarios (50%) y secundarios (45%). La
proporción de los que asisten a establecimientos terciarios o universitarios es inferior al 5%.Aunque por las edades consideradas
en este trabajo los jóvenes deberían estar cursando mayoritariamente el nivel secundario o superior, sólo se encontraban
concurriendo a ese nivel 20.511 jóvenes rurales entre varones y mujeres para el total del país, el 7% de los jóvenes.

35

�Los varones son los que predominaban entre los que asistían al nivel primario (casi el 60% de los mismos), mientras que
las mujeres los superan levemente entre los que asistían al nivel secundario.
Los datos por provincia pueden verse en la tabla XX del anexo y en la figura 10 del anexo Figuras. Las provincias se
encuentran ordenadas por el porcentaje de jóvenes que nunca asistieron a establecimientos educativos y los datos se
encuentran discriminados por sexo. La Pampa resulta ser la provincia que presenta la proporción más alta de jóvenes
rurales que nunca asistieron. Sin embargo, en términos absolutos, eran 280 jóvenes los que en 1991 no habían asistido
nunca a algún establecimiento educacional en esa provincia. En cambio, en Buenos Aires, a pesar de ser bajo el porcentaje
de jóvenes que no asiste, eran 390 quienes hasta la fecha del censo no habían concurrido nunca a algún establecimiento.
Observando las diferencias según tramos de edad -jóvenes y adultos- ( tablas XX y XXI del anexo), puede afirmarse que
existe una importante mejora entre los niveles de educación de los jóvenes respecto de los adultos, pues los porcentajes
de adultos que nunca asistieron resultan siempre superiores a los de los jóvenes, en todas las provincias.
Entre los jóvenes que ya no asisten a establecimientos educativos, predominan los que poseen primario incompleto (40%)
y secundario incompleto (41%). Por otra parte, sólo el 14% de los jóvenes rurales de todo el país había completado sus
estudios secundarios, es decir casi 37.700 jóvenes (tabla 22).

TABLA 22: Jóvenes rurales NBI que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel alcanzado.
Edad y Sexo

TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y más
M de 14 a 24
M de 25 y más
Jóvenes
%

ASISTEN
TOTAL Nunca No Asiste Prep Primario Primario Secundario Secundario Terciario Terciario Universitario Universitario Ignorado
Completo
asistió
Completo Incompleto Completo Incompleto Completo Incompleto
Total mari Incom
900846 135539 765307
157924
8067 149857
342385 59252 283133
129678
6729 122949
270859 61491 209368
287602 14796 272806
100.0
5.1
94.9

0
0
0
0
0
0
0

409982
63215
169839
47545
129383
110760
40.6

264366
62527
89261
50818
61760
113345
41.5

54737
18737
10179
18936
6885
37673
13.8

13204
2810
4304
2494
3596
5304
1.9

3031
704
500
1295
532
1999
0.7

3190
246
838
604
1502
850
0.3

1201
186
543
178
294
364
0.1

619
8
405
35
171
43
0.0

14977
1424
7264
1044
5245
2468
0.9

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP '91, INDEC 2000.

Entre los que poseían primario incompleto y primario completo, predominaban levemente los varones (57 y 55%
respectivamente). En cambio son las mujeres las que predominaban entre los jóvenes que poseen secundario incompleto
(50,2%), pero no entre quienes lograban completar ese nivel (47%).
Si se suma el total de jóvenes que nunca asistieron y los que poseían primario incompleto en 1991 se arriba a la suma de
125.556 jóvenes que en 1991 poseían bajo nivel educativo, aproximadamente el 43% de los jóvenes rurales pobres del país.
Las diferencias entre provincias se pueden observar en la tabla XXII y XXIII del anexo.
Por otra parte, en la figura 11 del Anexo Figuras, se pueden comparar las proporciones de jóvenes y de adultos que poseían
bajo nivel educativo, discriminadas por sexo y por provincia. Las mayores diferencias entre adultos y jóvenes con bajo nivel
educativo se dan en Jujuy, mientras que resultan menos notorias en Santa Cruz.
En el caso de los varones, las menores diferencias entre jóvenes y adultos se dan en el Chaco, y las mayores, en Tierra del Fuego.
Ordenadas ahora las provincias de acuerdo a la mayor gravedad de este indicador, resulta la provincia del Chaco la que se
encuentra en una situación más crítica pues poco más del 60% de los varones y las mujeres rurales de 14 a 24 años de
hogares con NBI poseían bajo nivel de instrucción en el año de la realización del censo.
Si se considera a las provincias que se encuentran por encima del valor nacional en relación a la proporción de jóvenes
con bajo nivel educativo (tabla 23), se observa que son las provincias de Entre Ríos, Chaco, Corrientes, Misiones, Chubut,
Formosa, La Pampa, Neuquén y Santiago del Estero, las que se encuentran en esa situación.

36

�TABLA 23: Porcentaje de jóvenes con bajo nivel educativo, por provincias ordenadas en forma ascendente.
% de jóvenes con bajo
nivel de instrucción
0.0
18.6
27.2
29.3
33.1
33.3
33.6
35.0
35.3
35.5
39.0
41.2
42.3
43.0
43.7
45.4
46.3
47.2
47.7
49.8
50.6
56.6
60.7
64.4

PROVINCIA
Tierra del Fuego
Santa Cruz
Buenos Aires
La Rioja
Jujuy
San Juan
Catamarca
Córdoba
San Luis
Tucumán
Río Negro
Salta
Santa Fé
Mendoza
Total
Santiago del Estero
Neuquén
La Pampa
Formosa
Chubut
Misiones
Corrientes
Chaco
Entre Ríos

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP '91; INDEC, 2000.

De acuerdo a lo expuesto podría completarse la situación provincial presentada sobre la situación ocupacional de los
jóvenes, incluyendo al indicador mencionado, de lo que resulta la siguiente síntesis:

Tabla 24: Síntesis de la situación provincial, en relación a la problemática de la juventud rural.
Provincias
Santa Cruz
T. del Fuego
Bs.As
Catamarca
La Rioja
Río Negro
E. Ríos
San Luis
Córdoba
Jujuy
Mendoza
San Juan
La Pampa
Chaco
Corrientes
Formosa
Misiones
Santa Fé
S. Estero
Salta
Tucumán
Chubut
Neuquén

1
0
0
0
0
0
0
0
0
0
1
1
1
0
1
1
1
1
0
0
1
1
0
1

2
0
0
0
0
0
1
0
0
1
0
1
1
1
1
1
0
0
1
0
1
1
1
1

3
0
0
0
0
0
0
1
1
0
1
0
1
0
0
0
1
1
1
1
0
1
1
0

4
0
0
1
0
0
1
1
1
1
0
1
0
1
0
0
0
1
1
1
1
1
1
1

5
0
0
0
1
1
0
1
0
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1

6
1
1
1
1
1
1
0
1
1
1
0
0
0
1
1
1
0
0
0
1
0
0
1

7
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
1
1
1
1
1
0
1
0
0
1
1

8
0
0
0
0
0
1
1
1
1
0
1
1
1
0
0
0
0
1
1
1
1
1
1

9 10 TOTAL
0
0
1
0
0
1
0
0
2
1
0
3
1
0
3
0
0
4
1
1
6
1
0
5
0
0
5
1
0
5
0
0
5
0
0
5
0
1
6
0
1
6
0
1
6
0
1
6
0
1
6
1
0
6
1
1
7
1
0
7
1
0
7
1
1
8
1
1
9

(10) = bajo nivel educativo

37

�1.2.5. Elementos para la caracterización de situaciones críticas y la focalización o priorización geográfica de proyectos
con jóvenes rurales
En función de los datos que se vienen presentando, una forma de caracterizar las situaciones más críticas se desprende de
la consideración de dos elementos básicos: la cuantificación de jóvenes rurales pobres y la identificación de situaciones de
gravedad en relación a la ocupación y la educación de los mismos.
La información para esta caracterización proviene necesariamente de los datos censales ya detallados. Esto posee algunas
ventajas: se trata de información de carácter oficial y disponible a nivel provincial y departamental, lo que asegura criterios
de decisión homogéneos para todo el país. Sin embargo, el nivel de profundidad para identificar situaciones críticas en las
que es necesario intervenir con mayor urgencia pierde especificidad por varias razones. La primera es que los datos se
refieren a una imagen pasada: la del año del censo. Especialmente por los importantes cambios verificados en materia de
política económica y el papel del Estado, así como el deterioro de los niveles de ocupación en general, esos datos deben
haber perdido parte de su vigencia. También es necesario considerar que la Ley Federal de Educación, que introdujo
seguramente importantes cambios en los niveles de asistencia y nivel de instrucción de los jóvenes rurales, aún no se había
implementado en 1991. Por otra parte, la generalidad de los datos impide visualizar situaciones críticas localizadas.
En este apartado, la cuantificación de los jóvenes rurales en situación de pobreza se ha encarado a nivel provincial. Luego,
al interior de las provincias, se califican situaciones de mayor o menor gravedad a nivel departamental.
La situación provincial se caracterizó en función de:
(1) El porcentaje de jóvenes rurales pobres sobre el total de jóvenes rurales de la provincia; y,
(2) El porcentaje de jóvenes rurales pobres de cada provincia en relación al total de jóvenes rurales pobres de todo el país.
De acuerdo a esas variables, se identifican provincias en donde la incidencia de la pobreza (I) entre los jóvenes rurales es alta
(es superior a la incidencia de la pobreza entre los jóvenes rurales del rural del país) = Situación a, y otras en donde esa
incidencia es baja, es decir es inferior a la incidencia de la pobreza a nivel nacional entre los jóvenes rurales = Situación b.
Por otra parte, en relación al total de jóvenes rurales pobres del país, habrá provincias que explican o cuya cobertura (II)
del total de jóvenes rurales pobres es superior al promedio de los porcentajes que cubre cada provincia = Situación A, y
otras con una cobertura inferior a ese promedio = Situación B.
De la combinación de ambos indicadores resultan los siguientes casos:
1. Aa, es decir provincias con alta incidencia y alta cobertura;
2. otras Ab o Ba con alta incidencia y baja cobertura o viceversa;
3. finalmente provincias Bb, en donde es menor la importancia a nivel provincial y a nivel nacional ( baja incidencia y baja
cobertura).
Esas situaciones se presentan en la tabla 25 y el mapa 1del anexo Figuras.

38

�Tabla 25: Cuantificación de los jóvenes rurales pobres a nivel provincial, en porcentaje.
provincia
%nacional cobertura % provincial incidencia total
6.0
A
17.5
b
bA
BUENOS AIRES
2.1
B
44.5
a
aB
CATAMARCA
11.2
A
62.2
a
aA
CHACO
0.9
B
34.1
b
bB
CHUBUT
5.3
A
23.7
b
bA
CÓRDOBA
6.4
A
48.1
a
aA
CORRIENTES
3.9
B
28.1
b
bB
ENTRE RÍOS
4.8
A
57.8
a
aA
FORMOSA
3.4
B
58.3
a
aB
JUJUY
0.7
B
18.3
b
bB
LA PAMPA
1.6
B
46.4
a
aB
LA RIOJA
6.5
A
31.0
b
bA
MENDOZA
8.7
A
43.4
a
aA
MISIONES
1.6
B
43.0
a
aB
NEUQUÉN
2.2
B
34.8
b
bB
RÍO NEGRO
7.6
A
65.3
a
aA
SALTA
2.4
B
34.2
b
bB
SAN JUAN
1.1
B
37.8
b
bB
SAN LUIS
0.1
B
15.7
b
bB
SANTA CRUZ
5.6
A
26.6
b
bA
SANTA FE
9.4
A
58.2
a
aA
SGO. ESTERO
0.0
B
13.4
b
bB
TIERRA DEL FUEGO
8.4
A
49.3
a
aA
TUCUMÁN
100.0
38.7
TOTAL PAÍS

posición
2
2
1
3
2
1
3
1
2
3
2
2
1
2
3
1
3
3
3
2
1
3
1

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP´91, INDEC,2000.

En donde cada posición significa: 1: Alta incidencia y alta cobertura, 2: Alta incidencia y baja cobertura o baja incidencia y
alta cobertura y 3: Baja incidencia y baja cobertura.
Finalmente, las situaciones de mayor o menor gravedad se definen a nivel departamental. En este caso se consideraron dos
variables:
• Situación de inactividad crítica: Porcentaje de jóvenes que no estudian, ni trabajan, ni buscan trabajo. Los departamentos
fueron caracterizados también en relación a su incidencia a nivel departamental y a la cobertura de cada departamento
respecto al total nacional de jóvenes rurales pobres que se encuentran en esa situación. De ello resulta una clasificación
de departamentos 1 ( Aa), 2 (Ab o Ba) y 3 ( Bb). Los datos por departamento están representados en el Mapa 2 del
Anexo Figuras.
• Situación de bajo nivel educativo: Porcentaje de jóvenes con bajo nivel educativo (nunca asistieron a establecimientos
educativos o no asisten y poseen primario incompleto) sobre el total de jóvenes que no asisten a establecimientos
educativos. También aquí los departamentos fueron caracterizados por la incidencia a nivel departamental de este
indicador y la cobertura del total nacional que explica cada departamento. Los mismos, ubicados de la misma manera
en 1, 2 y 3, se presentan en el Mapa 3 del Anexo Figuras..
Una combinación de estos indicadores para las situaciones de mayor gravedad se representa en el Mapa 4 del Anexo
Figuras., en donde se encuentran señalados los departamentos provinciales que resultan clasificados como 1, tanto por las
situaciones de Inactividad crítica como de bajo nivel educativo.

39

�Síntesis ejecutiva (capítulo III.1)
Los porcentajes de población con Necesidades Básicas Insatisfechas son más altos entre los jóvenes rurales (39%) que en la población rural
en su conjunto. Por otra parte, en áreas rurales la incidencia de la pobreza resulta más alta que en áreas urbanas. Por lo tanto, juventud y
ruralidad resultan aspectos importantes para entender la incidencia del fenómeno de la pobreza estructural.
Respecto de los jóvenes rurales no pobres, los jóvenes rurales provenientes de hogares con pobreza estructural se diferencian por un menor
nivel de asistencia a establecimientos educativos, mayor porcentaje de jóvenes con bajo nivel educativo y mayores niveles de inactividad crítica
(jóvenes que no estudian, no trabajan ni buscan trabajo). El 16% de los varones y el 47% de las mujeres rurales jóvenes pobres se encontraba
en esa situación en el año del censo.
Respecto de sus pares urbanos, los jóvenes rurales se diferencian por sus altos niveles de ocupación, aunque no asociados a mayores ingresos,
y sus menores niveles educativos. Esa ocupación se inicia a edades tempranas: entre un cuarto y un tercio de los varones y entre un sexto y
un quinto de las mujeres se encontraban ocupados a los 14 años.
La relación entre tramos de edad indicaría que buena parte de los jóvenes de 20 a 24 años provenientes de hogares con NBI no permanecen
en áreas rurales en la mayor parte de las provincias de nuestro país. La permanencia de las jóvenes pobres en áreas rurales parece ser más
alta, considerando también los datos de todo el país en su conjunto.
Del total de jóvenes rurales pobres, aproximadamente el 11% de los varones y el 2% de las mujeres se encontraba a cargo de un hogar. De
las mujeres jefas de hogar el 50% (1.260 casos) se hallaba como inactivas, mientras que en los varones ese porcentaje no llegaba al 7%,
aunque los valores absolutos eran similares a los casos de mujeres inactivas (1.201).
En términos generales, si bien los niveles de ocupación de jóvenes resultan altos en comparación con áreas urbanas (50%), son siempre
inferiores a los de los adultos para el total del país. Sin embargo, los niveles de desocupación eran bajos y no superaban el 5%. En cambio,
los porcentajes de inactividad resultan importantes, lo que se explica mayoritariamente por las actividades domésticas de las jóvenes. Casi
el 50% de los jóvenes varones inactivos se encontraba estudiando, mientras que entre las mujeres no alcanzaba a un tercio la proporción de
inactivas que se encontraba en esa situación.
Los tramos de menor edad (14 a 19 años) son la fuente principal de explicación de la inactividad asociada al estudio.
De todas formas, sólo el 15% de los jóvenes de 14 a 24 años asistía a establecimientos educativos, predominando los que asisten a
establecimientos primarios (50%) y secundarios (45%), lo que revela cierta dificultad para cumplir con las metas educativas respecto de su
edad.
Por otra parte, un porcentaje (5%) de los jóvenes rurales pobres nunca había asistido a la escuela.
Sin embargo, a pesar de las dificultades para concluir los estudios, los jóvenes representan mejoras importantes respecto de los niveles
educativos de sus padres. En todas las provincias existen diferencias a favor de los jóvenes en cuanto a sus niveles de instrucción, lo que es
señalado como una ventaja para proyectos de desarrollo rural que, basándose en la mayor capacidad juvenil, propongan componentes
importantes de incorporación de tecnología.
Entre los varones ocupados, la rama agraria era predominante para el total del país (77%) y en la mayoría de las provincias. En cambio,
entre las mujeres esa rama seguía siendo predominante para todo el país (53%), pero no en la mayoría de las provincias. Esas diferencias
entre géneros se explicarían por el desempeño de actividades domésticas y ligadas al autoconsumo entre las mujeres, no registradas como
ocupación.
De esta forma, sólo son registradas como ocupadas aquellas jóvenes que desarrollan tareas rentadas fuera del hogar, en gran medida no
agrarias.
No es frecuente que los jóvenes ocupados se desempeñen como patrones o socios. Por otra parte, si bien los empleados del sector público
resultan predominantes para los varones ocupados en ambas ramas, familiares sin remuneración resulta ser la categoría típica de los jóvenes
rurales pobres ocupados en el sector agropecuario. Esas mismas categorías resultan relevantes entre las mujeres ocupadas en la rama agraria,
pero en la no agraria el empleo doméstico es también importante.
Entre los jóvenes de localidades de 2.000 a 5.000 habitantes, la ocupación agraria resulta menos importante, no alcanzando al tercio de los
jóvenes que habitaban allí, con la excepción de algunas provincias del NOA y NEA.
Las situaciones provinciales resultan muy heterogéneas, respecto de la problemática planteada y respecto de la importancia numérica de los
jóvenes rurales pobres. Aunque la provincia del Neuquén presenta una variedad de situaciones problemáticas, las provincias del NEA (Chaco,
Formosa, Misiones, Corrientes y Entre Ríos) y las del NOA (este de Salta y Jujuy, norte de Tucumán y Catamarca y Santiago del Estero) el
Norte de Santa Fe, algunos departamentos de Mendoza y Chubut, resultan importantes desde ambos aspectos.

40

�2. Salta y Misiones. Datos basados en el análisis de las encuestas de hogares rurales
En este capítulo se presenta una caracterización de aspectos relacionados con la ocupación y la educación de los jóvenes
de hogares rurales de las provincias de Salta y Misiones, basada en la Encuesta de Hogares Rurales realizada por el
PROINDER en 1996.
Estos datos permiten completar algunos aspectos de la información censal, especialmente en relación a las ocupaciones
secundarias, las actividades de mujeres jóvenes que figuran como inactivas para los datos censales y los motivos de los flujos
migratorios.
2.1. Pobreza, composición de los hogares y migración
En relación a la encuesta de hogares rurales, las tablas 26 y 27 presentan algunos valores generales de la muestra para las
provincias de Salta y Misiones.

TABLA 26: Salta, valores generales correspondientes a la muestra.
Población encuestada
Hogares encuestados
Hogares con producción agropecuaria
Hogares de población aborígen
Población en hogares con producción agropecuaria y/o forestal
Población en hogares sin producción agropecuaria y/o forestal
Población jóven en hogares (14 a 24 años)
Población jóven en hogares con producción agropecuaria
Población jóven en hogares sin producción agropecuaria

1592 habitantes
299 hogares
127 hogares
12 hogares
670 habitantes
922 habitantes
359 habitantes
144 habitantes
215 habitantes

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

TABLA 27: Misiones, valores generales correspondientes a la muestra.
Población encuestada
Hogares encuestados
Hogares con producción agropecuaria
Hogares de población aborígen
Población en hogares con producción agropecuaria y/o forestal
Población en hogares sin producción agropecuaria y/o forestal
Población jóven en hogares (14 a 24 años)
Población jóven en hogares con producción agropecuaria
Población jóven en hogares sin producción agropecuaria

1428 habitantes
298 hogares
177 hogares
-------880 habitantes
548 habitantes
304 habitantes
181 habitantes
123 habitantes

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

De acuerdo a esa información, en ambas provincias la proporción de jóvenes de 14 a 24 años sobre el total de población
es similar (22.55% para Salta y 21,28% para Misiones).También para ambas, en los hogares sin producción agropecuaria, la
proporción de jóvenes es levemente mayor. Por otra parte, el porcentaje de mujeres jóvenes es algo inferior al de varones
para ambas provincias.
Los índices de pobreza de ambas provincias resultan bastante más altos que el promedio nacional observado en el Cap. 1
(CNP´91). Algo más del 40% de los hogares rurales de Misiones y casi el 66% de los de Salta se encuentra en condición
de pobreza estructural (MEyOySP,1999). Esos porcentajes son, por otra parte, similares a los hallados para 1991 con los
datos censales (61.1% en Salta y 41.6% en Misiones (INDEC,1996).También se corrobora un mayor peso del indicador
entre los jóvenes (el 53.6% de los jóvenes de Misiones y el 71% de los de Salta habita en hogares con Necesidades Básicas
Insatisfechas). Esos valores son superiores a los encontrados a partir de los datos censales para 1991. El porcentaje de
jóvenes pobres ascendía al 43.4% en Misiones y el 65.3% en Salta (tabla I del anexo).
Si se discrimina por sexo y por tramo etáreo (tabla 28), puede analizarse la relación entre jóvenes de 20 a 24 y de 14 a

41

�19 años. Estos valores (0.54 para Salta y 0.39 para Misiones) estarían indicando la migración de jóvenes desde áreas rurales
en el tramo que va desde los 20 a los 24 años de edad. Según esa misma relación, las diferencias entre géneros marcan que
en Salta la permanencia de las mujeres podría ser mayor que la de los varones jóvenes y que en Misiones ocurriría la
situación inversa.

TABLA 28: Jóvenes en hogares rurales discriminados por sexo
Varones
Jóvenes (14 a 24 años)
194
Jóvenes de 14 a 19
130
Jóvenes de 20 a 24
64
No jóvenes
670
Total
864

SALTA
Mujeres Totales
165
359
110
233
62
126
563
1233
728
1592

%
22.55
(14.6)
-8%
77.45
100

MISIONES
Mujeres Totales
149
304
110
218
39
86
528
1124
677
1428

Varones
155
108
47
596
751

%
21.3
(15.3)
-6
78.7
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Si se considera solamente a los jóvenes de hogares con NBI (tabla 28), la relación aludida resulta diferente para ambas
provincias (0.59 para Salta y 0.30 para Misiones).

TABLA 29: Jóvenes en hogares rurales con NBI discriminados por sexo
Varones
Jóvenes (14 a 24 años)
142
Jóvenes de 14 a 19
91
Jóvenes de 20 a 24
51
No jóvenes
291
Total
433

SALTA
Mujeres Totales
112
254
68
159
44
95
250
541
612
795

%
31.9
-20
(11.9)
68.1
100

Varones
83
64
19
147
230

MISIONES
Mujeres Totales
80
163
61
125
19
38
146
293
226
456

%
35.7
(27.4)
(8.3)
64.3
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

De acuerdo a la relación de parentesco del total de la población rural joven (tabla 30), poco menos del 5% aparece como
jefe de hogar6. Al sumar a los cónyuges, los porcentajes de jóvenes que estarían aparentemente al frente de una familia se
duplican (11.14% de los jóvenes de Salta y 12.5% de los de Misiones). Sin embargo, como se verá, no todos los jefes de
hogar jóvenes han conformado una nueva familia.
Por otra parte, la gran mayoría aparece como hijo o nieto del jefe de hogar (el 70% de los jóvenes de Salta y el 82% de
los de Misiones), lo que indicaría su dependencia económica respecto de éste.

TABLA 30: Población jóven discriminada por relación de parentesco
SALTA
Total
Jefes de hogar
Cónyuge
Hijo/a
Yerno/nuera
Nieto/a
Padre/madre
Suegro/a
Otro pariente
Trabajador doméstico
Pensionista
Otro no pariente

Jóvenes (14 a 24 años)
359
15
25
253
16
23
0
0
20
0
1
6

%
100
4.2
7
70.5
4.5
6.4
0
0
5.6
0
0.3
1.7

MISIONES
Jóvenes (14 a 24 años)
304
13
25
250
4
2
0
0
8
0
0
2

%
100
4.3
8.2
82.2
1.3
0.7
0
0
2.6
0
0
2.7

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.
6

La definición de jefe de hogar seguida por la encuesta de hogares rurales corresponde a aquel miembro de la familia que los demás reconocen

como tal.

42

�Tabla 31: Población jóven por relación de parentesco y sexo.
PARENTESCO

SALTA
Total

Total
Jefes de hogar
Cónyuge
Hijo/a
Yerno/Nuera
Nieto/a
Padre/Madre
Suegro/a
Otro pariente
Trabajador doméstico
Pensionista
Otro no pariente

Varones

359
15
25
253
16
23
0
0
20
0
1
6

MISIONES

Mujeres

194
14
0
147
3
12
0
0
13
0
0
5

% Muj

166
1
25
106
13
11
0
0
7
1
1
1

% Var Total

46
7
100
42
81
48
0
0
35
0
100
17

54
93
0
58
19
52
0
0
65
0
0
83

Varones Mujeres

304
13
25
250
4
2
0
0
8
0
0
2

155
12
0
135
0
2
0
0
5
0
0
1

% Muj

149
1
25
115
4
0
0
0
3
0
0
1

% Var

49
8
100
46
100
0
0
0
38
0
0
50

51
92
0
54
0
100
0
0
63
0
0
50

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

En el total de jefes de hogar jóvenes, la proporción de mujeres es baja, 7 al 8% (tabla 30), pero su importancia es significativa
como cónyuge o como nuera de éste, lo que sugiere que es más común que sean las mujeres y no los varones quienes
abandonan el hogar paterno luego de formar pareja.
La situación de los jóvenes respecto de su estado civil y relación de parentesco (tablas 32 y 33), se reproduce a efectos
de presentar la diversidad de situaciones posibles. Es útil observar, por ejemplo que buena parte de los jóvenes varones
jefes de hogar de Misiones (42%) no son casados ni convivientes y que por lo tanto pueden ser los hijos que están
reemplazando a sus padres en la sucesión familiar, sin haber formado aún una nueva familia.
En Salta, en cambio, la mayor proporción de jóvenes jefes de hogar corresponde a los que no son solteros, en cuyo caso,
los jefes jóvenes pueden sí asociarse a familias de reciente formación.

Tabla 32: Misiones, población jóven por estado civil, relación de parentesco y sexo.
Relación de parentesco
Sexo

Estado Civil

Jefe
Nº

Conviviente

Nº

%

3

Casado/a
Hombre

Cónyuge
%

3

1
4

Total
Conviviente

33.3
14

56

41.7 11

44

5

Casado/a
Viudo/a

Yerno /Nuera Nieto/a
%

Nº

%

Nº

Total

Otro pariente Otro no parient.

%

Nº

%

Nº

%

2.2

25

Viudo/a
Soltero/a

Hijo/a
Nº

0.7

Nº

%

6

3.9

4

2.6

1

0.6

131

97

2

100

5

100

1

100

144

92.9

135

100

2

100

5

100

1

100

155

4

12

100

1

0.9

Soltero/a

1

100

114

99.1

Total

1

100

100

100

18

12.1

11

7.4

1

0.7
79.9

Mujer
25

100

115

100

4

100

3

100

1

100

119

3

100

1

100

149

100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

43

�Tabla 33: Salta, población joven por estado civil, relación de parentesco y sexo.
Relación de parentesco
Sexo

Estado Civil

Jefe

Cónyuge
%

Conviviente 12

%

Hijo/a
%

85.7

9

6.1

2

66.7

0.7

1

33.3

Nº

1

7.1

1
1

0.7

Soltero/a

1

7.1

136

92.5

14

100

Casado/a

1

100

20

80

5

20

%

Nº

Nº

%

1

7.7

12

100 12

3

100 12

100 13

3

2.8 11

84.6 1

9.1 2

15.4

147

Conviviente

%

Nº

Casado/a
Hombre Viudo/a

Total

Otro pariente Pensionista Otro no parient Total

Yerno/Nuera Nieto/a

Nº

Nº

100

2

Nº

Nº

%

92.3

%

Nº

%

24

12.4

3

1.5

5

100

1

0.5

5

100

166

85.6

194

100

37

22.4

100
28.6

2

1.9

10

6.1

Viudo/a

1

0.9

1

0.6

Divorciado/a

4

3.8

4

2.4

96

90.6

68.5

Mujer
Soltero/a

1

100
25

Total

0 106

100

10
100 11

13

90.9

5

100

7

71.4 1

100

1

100

113

1

100

1

100

165

100

100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Los jóvenes hijos del jefe de hogar de Misiones, por otra parte, pueden encontrarse en diversas situaciones conformando
una nueva pareja y conviviendo con sus padres (8.5%), lo que invita a suponer una dificultad para independizarse, aún luego
de casados.
Si se discrimina a los jóvenes de menor edad (14 a 19 años) se observa que la proporción de varones que ha formado
pareja a esa edad es muy baja, mientras que la de las mujeres es bastante más alta (tablas 34 y 35), lo que abonaría la idea
de que la edad a la cual las mujeres se independizan socialmente de sus padres suele ser menor que la edad a la que lo
hacen los varones.

Tabla 34: Misiones, población de 14 a 19 años por estado civil, relación de parentesco y sexo.
Relación de parentesco
Sexo

Estado Civil

Jefe

Cónyuge

Nº

%

1

33.3

Soltero/a

2

66.7

Total

3

Conviviente

Nº

%

Mujer

4

57.1

Casado/a

3

42.9

Soltero/a

44

100

Conviviente

Viudo/a

Yerno/Nuera
%

Nº

%

Nieto/a
Nº

%

Otro pariente Otro no parient. Total
Nº

Nº

%

%

Nº
1

Viudo/a
Hombre

Hijo/a
Nº

1

1

96

99

97

100
2

1

1

96

99

%

0.9

1

0.9

2

100 5

100

1

100

106

98.1

2

100 5

100

1

100

108

100

100

6

5.5

3

2.7

1

0.9
90.9

3

100

1

100

100

7
100
2
100
97
100
Total
3
Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

100

1

100

110

100

�Tabla 35: Salta, población de 14 a 19 años por estado civil, relación de parentesco y sexo.
Relación de parentesco
Sexo

Est. Civil

Conyuge

Hijo/a

Yerno /

Nieto/a

Nuera
Conviviente

Otro

Otro no

pariente

pariente

1

1

1.0%

0.8%

0.8%
Soltero/a
Hombre

Total

.8%

103

11

11

4

129

99.0%

100.0%

100.0%

100.0%

99.2%

79.2%

8.5%

8.5%

3.1%

99.2%

104

11

11

4

130

100.0%

100.0%

100.0%

100.0%

100.0%

80.0%

8.5%

8.5%

3.1%

100.0%

2

5

1

2

16

100.0%

2.6%

83.3%

10.0%

50.0%

15.5%

5.8%

1.9%

4.9%

1.0%

1.9%

15.5%

1

1

2

1.3%

16.7%

1.9%

1.0%

1.0%

1.9%

Conviviente 6

Casado/a

Separado/a
Mujer

2

2

2.6%

1.9%

1.9%
Soltero/a

Total

Total

1.9%

71

9

2

1

83

93.4%

90.0%

50.0%

100.0%

80.6%

68.9%

8.7%

1.9%

1.0%

80.6%

6

76

6

10

4

1

103

100.0%

100.0%

100.0%

100.0%

100.0%

100.0%

100.0%

5.8%

73.8%

5.8%

9.7%

3.9%

1.0%

100.0%

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.c

La migración definitiva de miembros del hogar de los últimos cinco años previos a la encuesta fue descrita por los jefes de familia.
De acuerdo a la información suministrada según la relación de parentesco, la mayor parte de los migrantes (más del 80% de las
respuestas para ambas provincias) corresponde a hijos e hijas del jefe, por lo que puede suponerse que se trata en su mayor
parte de jóvenes, o de personas actualmente adultas que migraron siendo jóvenes. Sin embargo, esto no puede asegurarse, ya
que la información de la edad de los migrantes no era solicitada en la pregunta dirigida sólo hacia los jefes de hogar.
Del total de hogares que respondieron, en el 26% de los de Misiones y el 35% de los de Salta, por lo menos uno de sus miembros
había migrado en forma definitiva. Por otra parte, el 53% de los migrantes de Misiones y el 68% de los de Salta corresponde a
hogares con NBI.
Se consideró la información brindada sobre hijos e hijas que abandonaron definitivamente el hogar, bajo el supuesto de que en
su mayor parte corresponde a población joven.
Con ese criterio, y si se consideran los datos de la tabla siguiente sobre hijos e hijas migrantes, en Misiones, el 33% de los hijos
varones y el 27.2% de las hijas mujeres habría migrado. En Salta, esos porcentajes son más altos y alcanzarían al 40.7% de los hijos
varones y el 45% de las hijas mujeres.
En Misiones, el 37% de las mujeres y el 59.7% de los hijos partieron de hogares con NBI. En Salta esa proporción corresponde
al 83% de las hijas y 71% de los hijos varones. Por lo tanto podría sugerirse que los mayores índices de permanencia de jóvenes
en hogares con NBI, se deben a la mayor presencia de jóvenes en hogares pobres y no a la ausencia de procesos migratorios.
Por otra parte, a modo de hipótesis, puede plantearse que la mayor proporción de unidades productivas agropecuarias parece
correlacionarse con una menor incidencia de migraciones juveniles.

45

�En la tabla 36 se observa el cruce de los motivos de la migración y el destino de la misma, considerando las siguientes opciones:
centro urbano de la provincia, centro urbano de otra provincia, área rural de la provincia, área rural de otra provincia, Capital
Federal ó Gran Buenos Aires y, finalmente, otro país.
En Salta, el trabajo es el motivo principal por el que tanto hijos varones (60%), como hijas mujeres (53%), abandonaron el hogar.
El matrimonio es la segunda razón de peso y su importancia es mayor entre las mujeres (28%) que entre los varones (21%).

Tabla 36: Motivos y destino de la migración de los hijos, en porcentajes.
Salta, hijos migrantes
ingreso trabajo estudio matrimonio familiar otro
Centro urbano de la pcia.
Centro urbano otra pcia.
Área rural pcia.
Área rural otra pcia.
CF o GBA
Otro país
TOTAL
Porcentajes (%)

Centro urbano de la pcia.
Centro urbano otra pcia.
Área rural pcia.
Área rural otra pcia.
CF o GBA
Otro país
TOTAL
Porcentajes (%)

Centro urbano de la pcia.
Centro urbano otra pcia.
Área rural pcia.
Área rural otra pcia.
CF o GBA
Otro país
TOTAL

Centro urbano de la pcia.
Centro urbano otra pcia.
Área rural pcia.
Área rural otra pcia.
CF o GBA
Otro país
TOTAL

4

4
4.0

25
10
7
5
13
1
61
60.4

7

7

1

14

1

1
1

4
12
11.9

21
20.8

1
1.0

2
2.0

TOTAL
45
10
23
5
17
1
101
100

Salta, hijas migrantes
ingreso trabajo estudio matrimonio familiar otro
1
20
7
6
2
13
2
5
9
3
12
2
4
1
1.1

46
52.9

1
12
13.8

24
27.6

4
4.6

TOTAL
36
20
26
0
5
0
0
87
0.0
100

Misiones, hijos migrantes
ingreso trabajo estudio matrimonio familiar otro TOTAL
12
1
5
1
19
4
1
1
6
1
5
20
1
27
1
2
3
1
10
11
1
1
2
31
2
26
5
1
67
3.0
46.3
3.0
38.8
7.5
1.5
100
Misiones, hijas migrantes
ingreso trabajo estudio matrimonio familiar otro TOTAL
2
3
9
14
4
4
1
17
1
19
0
0
3
1
4
1
1
2
2
8
4
27
2
0
43
4.7
18.6
9.3
62.8
4.7
0.0
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

En Misiones, en cambio, el trabajo continúa siendo el motivo principal entre los varones (46%), pero el matrimonio lo es
entre las mujeres (63%).

46

�En cuanto a los destinos de los migrantes, (tabla 37), el centro urbano de la provincia es la ruta principal para los de Salta,
pero el área rural provincial lo es para los de Misiones.

Tabla 37: Destino de las migraciones de los hijos de hogares rurales según motivos de la misma, en porcentajes.
Salta, hijos migrantes
ingreso trabajo estudio matrimonio familiar otro
Centro urbano de la
Centro urbano otra
Área rural pcia.
Área rural otra pcia.
CF o GBA
Otro país
TOTAL

100.0

100

41.0
16.4
11.5
8.2
21.3
1.6
100

58.3
0.0
8.3
0.0
33.3
0.0
100

33.3
0.0
66.7
0.0
0.0
0.0
100

100.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
100

TOTAL

50.0
0.0
50.0
0.0
0.0
0.0
100

44.6
9.9
22.8
5.0
16.8
1.0
100

Salta, hijas migrantes
Centro urbano de la
Centro urbano otra
Área rural pcia.
Área rural otra pcia.
CF o GBA
Otro país
TOTAL

ingreso trabajo estudio matrimonio familiar otro TOTAL
100.0
43.5
58.3
25.0
50.0
0.0
41.4
28.3
16.7
20.8
0.0
23.0
19.6
25.0
50.0
50.0
29.9
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
8.7
0.0
4.2
0.0
5.7
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
100
100
100
100
100
0
100

Centro urbano de la
Centro urbano otra
Área rural pcia.
Área rural otra pcia.
CF o GBA
Otro país
TOTAL

Misiones, hijos migrantes
ingreso trabajo estudio matrimonio familiar otro TOTAL
0.0
38.7
50.0
19.2
0.0 100.0
28.4
0.0
12.9
50.0
0.0
20.0
0.0
9.0
50.0
16.1
0.0
76.9
20.0
0.0
40.3
0.0
0.0
0.0
3.8
40.0
0.0
4.5
50.0
32.3
0.0
0.0
0.0
0.0
16.4
0.0
0.0
0.0
0.0
20.0
0.0
1.5
100
100
100
100
100
100
100

Centro urbano de la
Centro urbano otra
Área rural pcia.
Área rural otra pcia.
CF o GBA
Otro país
TOTAL

Misiones, hijas migrantes
ingreso trabajo estudio matrimonio familiar otro TOTAL
100.0
37.5
0.0
33.3
0.0
32.6
0.0
100.0
0.0
0.0
9.3
12.5
63.0
50.0
44.2
0.0
0.0
0.0
0.0
37.5
3.7
0.0
9.3
12.5
0.0
50.0
4.7
100
100
100
100
100
0
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Los datos indicarían una mayor búsqueda de trabajo en la rama no agraria en Salta que en Misiones.
Si se discrimina el destino de los migrantes, de acuerdo al motivo de su partida, se observa que cuando éste es la búsqueda
de trabajo, los centros urbanos provinciales son el destino principal.También resulta importante la migración hacia Capital
Federal o Gran Buenos Aires, especialmente entre las mujeres de Misiones. Áreas urbanas de otras provincias aparecen
también entre los destinos de los varones de Salta.

47

�Quienes quieren continuar sus estudios, por otra parte, deben migrar hacia zonas urbanas de esa u otra provincia,
seguramente por la mayor oferta educativa.
Finalmente, cuando el motivo no es el estudio ni el trabajo, sino el matrimonio, es común que se resuelva dentro del área
rural de esa u otra provincia.
En síntesis, todas estas observaciones generales nos conducirían a suponer que:
El peso de la pobreza recae fuertemente entre los jóvenes rurales, en parte porque la proporción de jóvenes es
mayor en los hogares con NBI.
II) Las mujeres rurales jóvenes forman pareja antes que los varones.
III) Cuando lo hacen, es más frecuente que abandonen el hogar paterno.
IV) Comúnmente siguen formando parte de la población rural al permanecer en áreas rurales luego del matrimonio, por
lo general conviviendo con la familia de su esposo.
V) La sucesión del hogar paterno es más común entre los hijos varones que entre las hijas mujeres.
VI) Un porcentaje de los jóvenes varones que forman pareja continúan conviviendo con sus padres y no se independiza
económicamente de ellos.
VII) Otro porcentaje de los jóvenes (entre un tercio y un cuarto de los hijos) migra definitivamente del hogar. Las mujeres
luego del matrimonio o por motivos de trabajo, los varones para conseguir un nuevo o el primer empleo. Entre
quienes migran en búsqueda de trabajo es común que abandonen la residencia rural. Los migrantes corresponden
tanto a hogares pobres como a aquellos que no lo son. La mayor proporción de migrantes pobres se debería al mayor
porcentaje de jóvenes en esos hogares.
VIII) Las situaciones de historia productiva y social de las familias y del contexto en el cual se desenvuelven, tienen
implicancias sobre el tipo de estrategia seguida por los jóvenes. En Misiones, con una mayor proporción de hogares
agropecuarios, las migraciones parecen vincularse más a la búsqueda de trabajos asociados con la producción. En Salta
en cambio, con mayor porcentaje de trabajadores, se da la situación inversa.
I)

2.2. Situación ocupacional
Las ocupaciones agrarias resultan predominantes entre los jóvenes ocupados de los hogares rurales de Salta y Misiones
(tabla 38).
La categoría ocupacional por rama no se presenta, porque son pocos los casos que, a pesar de estar ocupados,
respondieron sobre el particular (23 casos en total en Misiones y 81 en Salta).
Sin embargo, para los casos señalados, se observa que la mayor parte de las respuestas de los jóvenes ocupados de
Misiones (43%) corresponden a la categoría familiar sin remuneración. En Salta, en cambio, el 80% de las respuestas
pertenece a la de trabajadores estacionales. Aún en los hogares con producción agropecuaria de Misiones todas las
respuestas pertenecen a familiares sin remuneración, mientras que en Salta continúan predominando los trabajadores
estacionales.
La ocupación de los jóvenes7 (tabla 38) se discrimina por sector, agrícola y no agrícola. También se incluye la ocupación
dentro del hogar. Es decir que, en este caso, a diferencia del tratamiento de los datos censales, las tareas del hogar fueron
consideradas como una ocupación. Esto permite analizar el trabajo de las jóvenes que, de acuerdo a la información
presentada en el capítulo anterior, figurarían como inactivas.

7

48

Corresponde a la ocupación de los últimos 12 meses.

�Tabla 38: Ocupación de jóvenes por sector, según sexo y tramo etáreo, en porcentajes.
MISIONES
% ag. % no ag. %hogar % no trab.
m14 a 19
10.9
5.5 50.0
33.6
m20 a 24
10.3
12.8 53.8
23.1
total mujeres
10.7
7.4 51.0
30.9
0.9
v14 a 19
63.9
11.1
24.1
0.0
v20 a 24
76.6
10.6
12.8
0.6
total varones
67.7
11.0
20.6

sector

total
100
100
100
100
100
100

SALTA
% ag. % no ag. % hogar % no trab.
13.6
9.7
38.8
37.9
12.9
14.5
58.1
14.5
13.3
11.5
46.1
29.1
41.5
10.8
0.8
46.9
56.3
40.6
0.0
3.1
46.4
20.6
0.5
32.5

total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Al discriminar por sexo, en términos generales, las actividades agrarias resultan predominantes entre los varones (68% de
los varones ocupados de Misiones y 46% de los de Salta) y las ocupaciones del hogar entre las mujeres (51% de las mujeres
ocupadas de Misiones y 46% de las de Salta).
Los porcentajes de jóvenes que no trabajan son más altos entre aquellos de 14 a 19 años que entre los de edades más
altas. Este porcentaje podría estar incluyendo a jóvenes que no trabajan porque se encuentran estudiando, lo que explicaría
su mayor inactividad.
Por otra parte, los porcentajes de jóvenes que no trabajan continúan siendo menores entre los varones, a pesar de
considerar a las ocupaciones de las mujeres dentro del hogar. Esto es así con la excepción de los jóvenes varones de 14 a
19 años de Salta, para quienes prácticamente el 47% no trabaja ni dentro ni fuera del hogar.
Al discriminar a los jóvenes de hogares con NBI no se encuentran diferencias unidireccionales (tablas 39 y 40), pues
mientras en Salta la proporción de quienes no trabajan es mayor en los provenientes de hogares sin NBI, en Misiones
ocurre la situación inversa. Quizás puedan explicarse esas diferencias por el autoempleo y la subocupación característica
de la pequeña producción, relativamente más importante en Misiones.

Tabla 39: Ocupación de jóvenes de hogares con NBI por sector, según sexo y tramo etáreo, en porcentajes.
sector
% ag.
m14 a 19
8.2
m20 a 24
5.3
total mujeres
7.5
v14 a 19
57.8
v20 a 24
78.9
total varones 62.7

MISIONES
% no ag. % hogar % no trab.
1.6
52.5
37.7
10.5
52.6
31.6
3.8
52.5
36.3
14.1
0.0
28.1
5.3
0.0
15.8
12.0
0.0
25.3

total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

% ag.
13.2
13.6
13.4
41.8
60.8
48.6

SALTA
% no ag. % hogar % no trab. total
8.8
41.2
36.8
100.0
15.9
59.1
11.4
100.0
11.6
48.2
26.8
100.0
12.1
0.0
46.2
100.0
37.3
0.0
2.0
100.0
21.1
0.0
30.3
100.0

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Tabla 40: Ocupación de jóvenes de hogares sin NBI por sector, según sexo y tramo etario, en porcentajes
sector
m14 a 19
m20 a 24
total mujeres
v14 a 19
v20 a 24
total varones

MISIONES
% ag. % no ag. % hogar % no trab.
14.3
10.2
46.9
28.6
15.0
15.0
55.0
15.0
14.5
11.6
49.3
24.6
72.7
6.8
2.3
18.2
75.0
14.3
0.0
10.7
73.6
9.7
1.4
15.3

SALTA
total % ag. % no ag. % hogar % no trab.
100.0 14.3
11.4
34.3
40.0
100.0 11.1
11.1
55.6
22.2
100.0 13.2
11.3
41.5
34.0
100.0 41.0
7.7
2.6
48.7
100.0 38.5
53.8
0.0
7.7
100.0 40.4
19.2
1.9
38.5

total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

La pregunta referida a las tareas desarrolladas por las personas mayores de 10 años incluye entre las respuestas a las
actividades desarrolladas dentro del hogar, tanto como las de estudio o trabajos transitorios o permanentes. Las respuestas
no se encuentran estandarizadas ni codificadas, por lo que su tratamiento estadístico resulta ambicioso. Sin embargo, puede
observarse que las combinaciones de ocupaciones económicas con el estudio resultan ser las opciones menos frecuentes.
Lo más común es que quienes estudian no trabajen y viceversa.

49

�Entre los varones jóvenes de Misiones, 19 (12.25%) realizan dos tareas y 3 (1.9%) realizan tres, en el año de referencia. En
términos generales las tareas que combinan se refieren a las propias del hogar y el cuidado de la chacra, o el cuidado de
la chacra con actividades transitorias fuera de ella (peones generales, cosecheros, etc.).
Entre las mujeres jóvenes en cambio, poco menos del 9% declaró dos ocupaciones. Estas se refieren al trabajo dentro del
hogar junto a tareas productivas en la chacra y sólo en pocos casos a trabajos no agrarios (empleo doméstico, cocinera en
una escuela y ayudante de olería) -ver anexo de este capítulo- . Sin embargo, es probable que en el caso de las mujeres se
subestime a las tareas productivas que desarrollan, por la tendencia natural a declararse como trabajadoras exclusivas
dentro del hogar, aunque realicen también otro tipo de tareas, sobre las que, eventualmente, no toman decisiones.
En los hogares de Salta, el 20.6% de los varones jóvenes posee dos ocupaciones, el 3% tres, y el 1% cuatro. En este caso,
la mayor parte de la doble actividad corresponde a dos o más trabajos transitorios remunerados (jornaleros, ayudantes de
tareas varias, albañiles), no siempre superpuestos en el tiempo.
Entre las mujeres, el 13% realiza dos tareas. Aquí la combinación con actividades domésticas es menos frecuente que en
Misiones y, en cambio, es más frecuente la combinación de dos trabajos transitorios.
Al discriminar a los hogares que tienen actividad agropecuaria de los que no la tienen (tabla 41), se observa que, para los
varones la ocupación agrícola sigue siendo predominante aún en los hogares sin producción agropecuaria (más del 50% de
los varones, ocupados de hogares sin producción agropecuaria para ambas provincias están ocupados en actividades
agrarias), lo que sugiere que, en hogares no agrarios, la mayor parte de los varones jóvenes que no han migrado trabaja en
campos de terceros. Para las mujeres, las actividades domésticas continúan explicando el mayor porcentaje de ocupación.
Las actividades no agrícolas tienen en todos los casos mayor importancia en la provincia de Salta.
Por otra parte, los varones adultos siguen aventajando a los jóvenes en los porcentajes de ocupación, aunque esas
diferencias se reducen entre los varones de hogares no agropecuarios de Misiones.

Tabla 41: Ocupaciones según tipo de hogar, sexo y tramo etáreo, en porcentajes.
sector

MISIONES

hogares con producción agropecuaria
SALTA

agrícola no agrícola en hogar no trabaja total agrícola no agrícola en el hogar no trabaja

mujeres jóvenes
mujeres adultas
varones jóvenes
varones adultos

16.9
18.5
76.5
85.6

9.6
6.4
5.1
8.5

sector

50.6
72.8
0.0
0.0

MISIONES

22.9
2.3
18.4
6.0

100
100
100
100

16.4
26.0
53.2
74.2

11.9
14.5
16.9
15.1

37.3
54.2
1.3
0.0

34.3
5.3
28.6
10.7

3.0
5.7
52.6
50.5

4.5
10.5
21.1
29.9

51.5
74.3
1.8
0.0

100
100
100
100

hogares sin producción agropecuaria
SALTA

agrícola no agrícola en hogar no trabaja total agrícola no agrícola en el hogar no trabaja

mujeres jóvenes
mujeres adultas
varones jóvenes
varones adultos

total

40.9
9.5
24.6
19.6

100
100
100
100

11.2
3.2
41.9
59.8

11.2
26.6
23.1
32.4

52.0
63.0
0.0
0.6

25.5
7.1
35.0
7.3

total

100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

La búsqueda de trabajo8 no resulta demasiado activa y no alcanza a todos los jóvenes que no trabajan. La proporción de
quienes buscan trabajo resulta más alta entre los jóvenes de 20 a 24 años que, paradójicamente, son quienes se encuentran
ocupados en mayor proporción (tabla 42).

8

50

Durante los treinta días anteriores a la encuesta.

�Tabla 42: Jóvenes que buscan trabajo por sexo y tramo etáreo, en porcentajes.
MISIONES
m 14 a 19
m 20 a 24
total
v 14 a 19
v 20 a 24
total

SALTA

%busca trab. %no buscan Total
2.7
97.3
100
7.7
92.3
100
4.0
96.0
100
5.6
94.4
100
12.8
87.2
100
7.7
92.3
100

%busca trab. %no buscan
10.7
89.3
6.5
93.5
9.1
90.9
11.5
88.5
28.1
71.9
17.0
83.0

Total
100
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

En este caso, tampoco se encuentran diferencias notorias entre hogares con y sin NBI. En cambio se mantienen las mismas
entre las provincias analizadas, resultando en Salta mayor la proporción de jóvenes que buscan empleo (tablas 43 y 44).

TABLA 43: Jóvenes de hogares con NBI que buscan trabajo por sexo y tramo etáreo, en porcentajes.

m 14 a 19
m 20 a 24
Total
v 14 a 19
v 20 a 24
Total

MISIONES
% busca trabajo % no busca trabajo Total
1,6
98,4
100
10,5
89,5
100
3,8
96,3
100
4,7
95,3
100
21,1
78,9
100
8,4
91,6
100

SALTA
% busca trabajo % no busca trabajo
13,2
86,8
9,1
90,9
11,6
88,4
12,1
87,9
27,5
72,5
17,6
82,4

Total
100
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

TABLA 44: Jóvenes de hogares sin NBI que buscan trabajo por sexo y tramo etáreo, en porcentajes.
MISIONES
% busca trabajo % no busca trabajo
m 14 a 19
4,1
95,9
m 20 a 24
5
95
Total
4,3
95,7
v 14 a 19
6,8
93,2
v 20 a 24
7,1
92,9
Total
6,9
93,1

Total
100
100
100
100
100
100

SALTA
% busca trabajo % no busca trabajo
5,7
94,3
0
100
3,8
96,2
10,3
89,7
30,8
69,2
15,4
84,6

Total
100
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Si se comparan los datos de jóvenes que no trabajan con los de quienes buscan empleo (tabla 45), se observa que, entre
los varones de 20 a 24 años, la búsqueda de empleo (en porcentaje sobre el total de jóvenes de esa edad) es superior al
porcentaje de quienes no trabajan. En cambio, en las otras categorías de sexo y edad, ocurre la situación inversa. Es decir
que el porcentaje de jóvenes que buscan empleo es siempre inferior a la tasa de desocupación.

TABLA 45: Desocupación y búsqueda de empleo, en porcentajes.

m 14 a 19
m 20 a 24
Total
v 14 a 19
v 20 a 24
Total

MISIONES
% no trabaja
% busca trabajo
33,6
2,7
23,1
7,7
30,9
4
24,1
5,6
12,8
12,8
20,6
7,7

% no trabaja
37,9
14,5
29,1
46,9
3,1
32,5

SALTA
% busca trabajo
10,7
6,5
9,1
11,5
28,1
17

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

51

�Sin embargo, al cruzar los datos de jóvenes que no trabajan y buscan empleo (tabla 46) se observa que, para ambas
provincias, es muy bajo el porcentaje de jóvenes que se encuentran en esa situación (sin empleo y buscando trabajo) en
todos los tramos de edad y para ambos sexos.

Tabla 46: Porcentaje de jóvenes que no buscan empleo sobre jóvenes que no trabajan.
no trabaja no trabaja y
busca trabajo
m 14 a 19
m 20 a 24
total
v 14 a 19
v 20 a 24
total

37
9
46
26
6
32

0
1
1
0
1
1

%
0.0
11.1
2.2
0.0
16.7
3.1

no trabaja no trabaja y
%
busca trabajo
m 14 a 19
m 20 a 24
total
v 14 a 19
v 20 a 24
total

39
9
48
61
2
63

4
0
4
1
0
1

MISIONES
no trabaja %
y no busca
37
8
45
26
5
31

100
88.9
97.8
100.0
83.3
96.9

SALTA
no trabaja %
y no busca

10.3
0.0
8.3
1.6
0.0
1.6

35.0
9.0
44.0
60.0
2.0
62.0

89.7
100.0
91.7
98.4
100.0
98.4

total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

total
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Es decir que, en total, sólo el 14% de los jóvenes que no trabajan está buscando trabajo. Esto alcanza al 2.2% de las mujeres
y el 3.1% de los varones de Misiones y al 8.3% de las mujeres y casi el 2% de los varones jóvenes de Salta. Es importante
recordar que sólo ese valor es considerado como "desocupado" desde el punto de vista estadístico.
Es poco frecuente que quienes buscan trabajo estén asistiendo a la escuela. Esa proporción alcanza al 11% de los jóvenes
que buscan trabajo de Misiones y al 16% de los de Salta.
Ahora bien, entre quienes buscan empleo, predominan los casos en que el tipo de trabajo buscado es aquel trabajo
permanente que se pueda conseguir (en cualquier sector) (tabla 47). Entre las mujeres de Misiones, también la frecuencia
(estacional o permanente) puede ser cualquiera.

Tabla 47: Tipo de trabajo buscado por los jóvenes, en porcentajes.
SEXO

MISIONES
tipo/sector

varones permanente

SALTA

agrícola no agrícola cualquiera total agrícola no agrícola cualquiera total
0.0

0.0

41.7

41.7

6.1

0.0

54.5

60.6

estacional

0.0

0.0

8.3

8.3

3.0

0.0

0.0

3.0

cualquiera

16.7

0.0

33.3

50.0

3.0

3.0

30.3

36.4

total

16.7

0.0

83.3

100.0

12.1

3.0

84.8

100.0

0.0

16.7

0.0

16.7

6.7

13.3

53.3

73.3

estacional

0.0

0.0

0.0

0.0

0.0

0.0

6.7

6.7

cualquiera

0.0

66.7

16.7

83.3

0.0

6.7

13.3

20.0

total

0.0

83.3

16.7

100.0

6.7

20.0

73.3

100.0

mujeres permanente

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

52

�Respecto del ingreso mensual más bajo que aceptarían en el empleo buscado (tabla 48), la franja de ingresos mínimos
que concentra las aspiraciones de la gran mayoría es la que está entre los 100 y 200 $ mensuales. Para los varones, sin
embargo, son también bastante frecuentes valores más altos entre 200 y 300 $. En cuanto a las diferencias entre jóvenes
y adultos, éstas no parecen ser significativas.

Tabla 48: Ingreso mensual más bajo que aceptarían quienes buscan empleo,
según sexo y tramo etáreo, en porcentajes.
Ingreso más bajo que aceptarían quienes buscan empleo (en porcentajes)
SEXO
VARONES

MUJERES

MISIONES
SALTA
monto jóvenes adultos TOTAL jóvenes adultos
&lt;100
0
0
0
3.0
0

TOTAL
1.5

100 a 200 83.3

40.0

52.4

33.3

47.1

40.3

201 a 300 16.7
301 a 500
0.0

50.0
6.7

40.5
4.8

39.4
24.2

32.4
17.6

35.8
20.9

&gt;500
TOTAL

0.0
100

3.3
100

2.4
100

0.0
100

2.9
100

1.5
100.0

&lt;100
0
100 a 200 83.3

0
100

0
90

0
73.3

5
65

2.9
68.6

201 a 300 16.7
301 a 500
0.0

0
0

10
0

20.0
6.7

30
0

25.7
2.9

&gt;500

0.0

0

0

0.0

0

0.0

TOTAL

100

100

100

100

100

100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Es útil analizar las respuestas a la pregunta sobre las razones para no buscar empleo (tabla 49).
Las opciones de respuesta eran las siguientes:
• Estudia o es menor.
• Está ya ocupado en tareas del hogar.
• Invalidez.
• Espera la respuesta de un empleador.
• Espera la comunicación de un nuevo trabajo.
• Está de vacaciones.
• Enfermedad.
• No hay trabajo.
• Ya tiene suficiente trabajo.
El estudio y la ocupación en tareas del hogar son las razones principales entre los jóvenes de 14 a 19 años.
En cambio, los jóvenes de mayor edad (20 a 24 años) declaran, en su mayoría, que ya poseen trabajo. En Salta, para ese
grupo, es también importante la proporción de quienes no buscan trabajo porque consideran que no hay.

53

�Tabla 49: Razones para no buscar empleo de jóvenes por tramo etáreo y sexo, en porcentajes.
estudio/ tareas invalidez espera
menor hogar
resp
m 14 a 19
m 20 a 24
total
v 14 a 19
v 20 a 24
total

32.4
19.4
29.1
33.7
7.3
26.1

46.7
52.8
48.2
0.0
0.0
0.0

1.0
0.0
0.7
1.0
2.4
1.4

0.0
0.0
0.0
2.0
0.0
1.4

estudio/ tareas invalidez espera
menor hogar
resp
m 14 a 19
m 20 a 24
total
v 14 a 19
v 20 a 24
total

45.7
12.1
32.7
61.7
4.3
45.3

37.0
51.7
42.7
0.0
0.0
0.0

0.0
1.7
0.7
0.0
2.2
0.6

0.0
0.0
0.0
1.7
4.3
2.5

MISIONES
espera vacaenfercom. ciones
medad
0
0
0
0
0
0

espera
com.
0.0
3.4
1.3
2.6
2.2
2.5

0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

0.0
5.6
1.4
2.0
2.4
2.1

SALTA
vacaenferciones medad
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

0.0
0.0
0.0
0.9
0.0
0.6

no hay tiene
trab
trab
4.8
2.8
4.3
6.9
0.0
4.9

no hay
trab
9.8
15.5
12.0
19.1
26.1
21.1

15.2
19.4
16.3
54.5
85.4
63.4

tiene
trab
5.4
15.5
9.3
12.2
56.5
24.8

otra

total

0.0
0.0
0.0
0.0
2.4
0.7

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

otra

total

2.2
0.0
1.3
1.7
4.3
2.5

100.0
100.0
100.0
100.0
100.0
100.0

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

En los hogares con NBI, hay una mayor proporción de mujeres jóvenes cuya razón principal para no buscar trabajo es el
desempeño de tareas dentro del hogar.También el estudio es relativamente más importante entre los jóvenes de hogares
con NBI.
2.3. Educación y nivel de escolaridad
Los jóvenes que asisten a establecimientos educativos representan menos del 40% del total para ambas provincias (tabla
50). El mayor nivel de asistencia se da entre los jóvenes de 14 a 19 años.

TABLA 50: Jóvenes que asisten a establecimientos educativos, en porcentajes.

m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
Total

ASISTE
39.1
17.9
33.6
41.7
10.6
32.3
32.9

MISIONES
NO ASISTE
TOTAL
60.9
100
82.1
100
66.4
100
58.3
100
89.4
100
67.7
100
67.1
100

ASISTE
46.6
14.5
34.5
60.0
3.1
41.2
38.2

SALTA
NO ASISTE
53.4
85.5
65.5
40.0
96.9
58.8
61.8

TOTAL
100
100
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Salvo para los jóvenes de 20 a 24 años de Misiones, entre quienes no asisten, una mayor proporción corresponde a jóvenes
de hogares con NBI (tabla 51).

54

�TABLA 51: Porcentaje de jóvenes con NBI entre jóvenes que no asisten a establecimientos educativos.
Misiones, no asisten pero asistieron

m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
Total

total
63
32
95
61
42
103
198

con NBI
35
14
49
35
16
51
100

%
55.6
43.8
51.6
57.4
38.1
49.5
50.5

Salta, no asisten pero asistieron

total
52
51
103
51
61
112
215

con NBI
36
36
72
33
49
82
154

%
69.2
70.6
69.9
64.7
80.3
73.2
71.6

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Por otra parte, entre quienes asisten, el nivel secundario es el más frecuente (58% de los jóvenes de Misiones y 64% de
los de Salta).
Sin embargo, la asistencia a establecimientos de nivel primario presenta valores importantes entre los jóvenes de 14 a 19
años (30% de los jóvenes de Misiones y 25% de los de Salta) y, en el caso de Misiones, también para mujeres de 20 a 24
años (tabla 52).
En los niveles de educación superior -terciario o universitario- es importante señalar que en Misiones el 18% de los jóvenes
se encuentra asistiendo, mientras que un porcentaje menor lo hace en Salta (3.8%).
Las diferencias entre varones y mujeres no parecen importantes en este nivel de análisis. Sin embargo, entre las niñas se
encontró una peor situación educativa, que se refleja en una mayor tasa de exclusión (no asisten ni asistieron) y en Misiones
también en la tasa de deserción (MEyOySP, 1996).

TABLA 52: Jóvenes que asisten a establecimientos educativos y nivel al que asisten, en porcentajes.

m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
Total

Primaria
30.2
14.3
28.0
35.6
0.0
32.0
30.0

Sec. común
62.8
28.6
58.0
40.0
20.0
38.0
48.0

MISIONES
Sec. Técnica
4.7
0.0
4.0
13.3
0.0
12.0
8.0

m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
Total

Primaria
27.1
0.0
22.8
25.6
0.0
25.0
24.6

Sec. común
64.6
77.8
66.7
60.3
50.0
60.0
64.2

SALTA
Sec. Técnica
6.3
0.0
5.3
11.5
0.0
11.3
9.0

Terciario Universidad TOTAL
2.3
0.0
100
28.6
28.6
100
6.0
4.0
100
4.4
6.7
100
60.0
20.0
100
10.0
8.0
100
8.0
6.0
100

Terciario
2.1
0.0
1.8
0.0
0.0
0.0
0.7

Universidad
0.0
22.2
3.5
0.0
0.0
0.0
1.5

TOTAL
100
100
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Entre los jóvenes que no asisten a establecimientos educativos (tablas 53 y 54), la situación más frecuente es la de aquellos
que han completado el nivel primario, considerando el mismo hasta el séptimo grado. Sin embargo, la primaria incompleta
es igualmente frecuente entre las mujeres jóvenes de Misiones.

55

�De acuerdo a las diferencias entre géneros, habría una desventaja para las mujeres jóvenes en la provincia de Misiones. En
Salta, las proporciones de varones y mujeres que asisten a los diferentes niveles de educación es bastante similar, pero en
el nivel secundario hay una diferencia en favor de las mujeres.

TABLA 53: Jóvenes que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel alcanzado, en porcentajes.
m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
TOTAL

Prim. Incomp. Prim. Compl.
50.8
46.0
28.1
37.5
43.2
43.2
37.7
54.1
23.8
54.8
32.0
54.4
37.4
49.0

Sec. Incompl.
1.6
18.8
7.4
6.6
11.9
8.7
8.1

Sec. Compl.
1.6
3.1
2.1
0.0
7.1
2.9
2.5

Terciario
0.0
9.4
3.2
0.0
2.4
1.0
2.0

Otros
0.0
3.1
1.1
1.6
0.0
1.0
1.0

TOTAL
100
100
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

TABLA 54: Salta - Jóvenes que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel alcanzado, en porcentajes.
m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
TOTAL

Primaria Inc.
19.2
21.6
20.4
23.5
21.3
22.3
21.4

Primaria Compl. Sec. Incompleta
65.4
13.5
33.3
33.3
49.5
23.3
62.7
13.7
54.1
13.1
58.0
13.4
54.0
18.1

Sec. Compl.
1.9
9.8
5.8
0.0
6.6
3.6
4.7

Terciario
0.0
2.0
1.0
0.0
3.3
1.8
1.4

Otros
0.0
0.0
0.0
0.0
1.6
0.9
0.5

TOTAL
100
100
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

En los jóvenes de hogares con NBI, el porcentaje de aquellos que no completaron el nivel primario es superior al total en
ambas provincias (tablas 55 y 56).

TABLA 55: Misiones - Jóvenes de hogares con NBI que no asisten a establecimientos educativos.
Máximo nivel alcanzado, en porcentajes.
m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
TOTAL

Primaria Inc.
54.3
46.2
52.1
45.5
12.5
34.7
43.3

Primaria Compl.Sec. Incompl.
40.0
2.9
30.8
15.4
37.5
6.3
48.5
6.1
62.5
18.8
53.1
10.2
45.4
8.2

Sec. Compl.
2.9
0.0
2.1
0.0
0.0
0.0
1.0

Terciario
0.0
7.7
2.1
0.0
6.3
2.0
2.1

Otros
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

TOTAL
100
100
100
100
100
100
100

Univ.
0.0
0.0
0.0
0.0
2.1
1.3
0.7

TOTAL
100
100
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

TABLA 56: Salta - Jóvenes de hogares con NBI que no asisten a establecimientos educativos.
Máximo nivel alcanzado, en porcentajes.
m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
TOTAL

Primaria Inc.
22.9
20.0
21.4
22.6
27.1
25.3
23.5

Primaria Compl. Sec. Incompleta Sec. Compl.
60.0
14.3
2.9
37.1
34.3
8.6
48.6
24.3
5.7
64.5
12.9
0.0
47.9
12.5
8.3
54.4
12.7
5.1
51.7
18.1
5.4

Terciario
0.0
0.0
0.0
0.0
2.1
1.3
0.7

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Finalmente, existe una proporción de jóvenes de ambas provincias que nunca ha asistido a establecimientos educativos. El
porcentaje no es alto (no supera el 2% del total), sin embargo, no deja de revestir gravedad.
Para las mujeres ese valor es levemente más alto (tabla 57).

56

�TABLA 57: Salta - Jóvenes según asistencia a establecimientos educativos.
Asiste
m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
TOTAL

39.1
17.9
33.6
41.7
10.6
32.3
32.9

MISIONES (%)
No asiste
Nunca asistió TOTAL
pero asistió
57.3
82.1
63.8
56.5
89.4
66.5
65.1

3.6
0.0
2.7
1.9
0.0
1.3
2.0

100
100
100
100
100
100
100

SALTA (%)
Asiste No asiste
Nunca asistió TOTAL
pero asistió
46.6
14.5
34.5
60.0
3.1
41.2
38.2

50.5
82.3
62.4
39.2
95.3
57.7
59.9

2.9
3.2
3.0
0.8
1.6
1.0
1.9

100
100
100
100
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Debido a que en algunos casos la falta de educación formal pudo haber sido compensada con otro tipo de capacitación,
se analizaron los casos de jóvenes que recibieron algún tipo de capacitación no formal. Para ambas provincias la proporción
de jóvenes que participaron de alguna capacitación de este tipo es extremadamente baja. En la tabla 58 se presentan los
datos referidos al nivel de instrucción de los participantes en dichos eventos.

TABLA 58: Jóvenes que recibieron educación no formal según nivel de educación.

Ninguno
Primaria
Secundaria
Terciaria
Universitaria
Otro
TOTAL

MISIONES
No asiste
Asiste
1
0
0
0
1
0
2
0
0
0
0
0
4
0

SALTA
No asiste Asiste
0
0
7
0
7
0
0
0
0
0
0
0
14
0

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Los valores corresponden al 1.3% del total de jóvenes de Misiones y al 3.8% de los de Salta. De cualquier forma, es
importante el hecho de que esa capacitación pudo haber tenido un sentido compensatorio, ya que en la totalidad de los
casos quienes la recibieron no estaban asistiendo a establecimientos educativos. De esta forma, si los porcentajes se refieren
a la suma de jóvenes que no asisten más los que nunca asistieron a establecimientos educativos (204 en Misiones y 222
en Salta) y no al total de jóvenes, ese porcentaje sube a casi el 2% en Misiones y 6.3% en Salta.
Entre los jóvenes que están asistiendo a la escuela, lo más frecuente es que asistan a escuelas públicas, pero en Misiones el
porcentaje de los que asisten a escuelas privadas es mayor. Los tipos de escuelas más frecuentes son de jornada simple.
Quienes asisten a escuelas albergue constituyen el 4% en Salta y el 7% en Misiones.
Las escuelas de alternancia aparecen exclusivamente en Misiones y son en su mayor parte privadas (tabla 59).

57

�TABLA 59: Jóvenes que asisten a establecimientos educativos por tipo de colegio y régimen del mismo, en porcentajes.
MISIONES
REGIMEN (%)
Jor. Simple
89.7
12.5
82.6

Público
Privado
TOTAL
REGIMEN (%)
Público
Privado
TOTAL

Jor. Simple
87.9
100.0
88.0

TIPO DE COLEGIO
Jor. Completa Albergue Alternancia
1.3
2.6
1.3
0.0
50.0
37.5
1.2
7.0
4.7
SALTA
TIPO DE COLEGIO
Jor. Completa Albergue Alternancia
7.6
4.5
0.0
0.0
0.0
0.0
7.5
4.5
0.0

Otro
5.1
0.0
4.7

TOTAL
100
100
100

Otro
0.0
0.0
0.0

TOTAL
100
100
100

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Si se analiza la educación de los jóvenes que no trabajan, se observa que un porcentaje importante se encuentra
estudiando (entre el 70 y el 80% de los jóvenes que no trabajan para ambas provincias) (tabla 60). Sin embargo, para
algunos sectores también es importante el porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan. Dicho porcentaje resulta
especialmente alto entre los varones de 20 a 24 años para ambas provincias.

TABLA 60: Jóvenes que no trabajan según asistencia a establecimientos educativos, en porcentajes.

m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
TOTAL

MISIONES
Asiste
No asiste
83.8
16.2
66.7
33.3
80.4
19.6
80.8
19.2
50.0
50.0
75.0
25.0
78.2
21.8

Asiste
89.7
66.7
85.4
88.5
50.0
86.2
85.8

SALTA
No asiste
10.3
33.3
14.6
11.5
50.0
13.8
14.2

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

Es decir que el 14% de los jóvenes de Salta y el 22% de los de Misiones no estudia ni trabaja. El nivel de instrucción de
esos jóvenes que no estudian ni trabajan es mayoritariamente el primario (59% en Salta, 81% en Misiones) o ninguno (6%
en Salta, 12% en Misiones), aunque un porcentaje relevante posee también nivel secundario (aproximadamente el 12% para
Salta y Misiones).
Un nivel de vulnerabilidad aún mayor entre los jóvenes que no estudian ni trabajan es el de aquellos que tampoco buscan trabajo.
Los casos encontrados representan casi el 5% de los jóvenes rurales de Misiones y menos del 4% de los de Salta (tabla 61).

TABLA 61: Jóvenes que no trabajan, no estudian, ni buscan trabajo.
m 14 a 19
m 20 a 24
total mujeres
v 14 a 19
v 20 a 24
total varones
TOTAL
PORCENTAJE

MISIONES
6
2
8
5
2
7
15
4.93

SALTA
1
3
4
7
2
9
13
3.62

Fuente: Elaboración propia con datos del PROINDER. Encuesta de hogares rurales, 1996.

58

�Síntesis ejecutiva (Capítulo III.2)
Los resultados generales de la encuesta realizada en las provincias de Misiones y Salta, confirmarían las apreciaciones del
capítulo anterior, respecto del peso de la pobreza entre los jóvenes rurales.
Por otra parte, en cuanto a la situación de las mujeres jóvenes se observa que es frecuente que formen pareja antes que los
varones y que migren del hogar al hacerlo, siendo poco común que queden al frente del hogar paterno. Por el contrario, parece
habitual que pasen a vivir con sus esposos en su casa propia o en la de sus padres. El abandono del hogar paterno y la
migración entre las mujeres se circunscribiría más comúnmente a áreas rurales.
En cambio, entre los varones (o entre algunos de ellos), es más común que hereden la conducción de la unidad productiva o
que continúen conviviendo con sus padres sin independizarse económicamente. Las mujeres que no se casan pueden también
continuar en el hogar paterno a cargo de actividades domésticas. Sin embargo, un porcentaje importante de los jóvenes rurales
(entre un cuarto y un tercio de los hijos) migra definitivamente del hogar principalmente para buscar empleo.
Sobre el tipo de empleo buscado, la historia productiva familiar parece tener cierta influencia. Las provincias seleccionadas,
presentan situaciones diferenciadas. Entre los hogares rurales de Salta se dan mayores porcentajes de población trabajadora,
mientras que en Misiones son más importantes los hogares con producción agropecuaria y eso parece orientar en alguna
medida la búsqueda de empleo. Las actividades no agrarias son también más importantes en la provincia de Salta.
Por otra parte, la búsqueda laboral es más activa en los tramos de mayor edad (20 a 24 años), y en la mayor parte de los
casos los ingresos mínimos que se aceptarían para trabajar oscilan entre los 100 y 200 $ mensuales. En los tramos de menor
edad (14 a 19 años) el estudio o la necesidad de trabajar dentro del hogar estarían limitando una búsqueda más dinámica
de trabajo.
En ambas provincias las ocupaciones agrarias son predominantes entre los jóvenes, pero en Misiones, con mayor porcentaje de
hogares agrarios, la categoría "familiar sin remuneración" parece ser predominante, mientras que en Salta lo sería la
correspondiente a empleados transitorios. Entre los jóvenes de hogares sin producción agropecuaria, también las actividades
agrarias son predominantes, por lo que se sugiere que los jóvenes que no han migrado trabajan en actividades agrarias en
campos de terceros.
Entre las mujeres las ocupaciones dentro del hogar son claramente predominantes. Sin embargo, tanto para varones como para
mujeres puede existir más de una ocupación, lo que no pudo observarse a partir de los datos censales. Así, puede verse que si
bien entre las mujeres predominan las ocupaciones domésticas, también realizan actividades productivas dentro o fuera de sus
hogares en actividades agrarias como no agrarias.
Más del 60% de los jóvenes no se encontraba estudiando durante la realización de la encuesta. Los niveles de inactividad crítica
(no estudian ni trabajan) resultaban más altos en Misiones (22%) que en Salta (14%). Un dato que resulta relevante y que
tampoco pudo observarse con la información censal es que los jóvenes que se encontraban en esa situación poseían
mayoritariamente estudios primarios o ninguno.
Los valores de quienes poseen sólo estudios primarios son más altos entre los jóvenes inactivos críticos que entre los jóvenes
en su conjunto. Para estos últimos existen proporciones importantes de los que poseen estudios secundarios. Por eso se sugiere
una explicación (que ya fue esbozada en trabajos anteriores) respecto de la creciente dificultad para emplearse cuando los
niveles educativos

59

�3. Algunos antecedentes de políticas y proyectos destinados a jóvenes rurales
El apoyo a los jóvenes rurales se inició aproximadamente durante los años ´50, desde instituciones técnicas, para la mayoría
de los países latinoamericanos. Ese apoyo se dio básicamente en acciones destinadas a la familia rural en su conjunto, en el
marco de la promoción de los clubes de hogar rural. Durante los 60 y los 70, por otra parte, los movimientos de las
juventudes agrarias tuvieron un papel importante, tanto por la visibilidad social alcanzada, como por la naturaleza y
extensión de sus reivindicaciones sobre la problemática campesina.
La preocupación por considerar a los jóvenes como sujetos de las políticas públicas resurge posteriormente con los
gobiernos democráticos a mediados de los ochenta, cuando las Naciones Unidas designan el año 1985 como el Año
Internacional de la Juventud. En ese marco, la FAO organiza una consulta a expertos en el tema de países en desarrollo y
realiza recomendaciones a los países miembros respecto de la problemática juvenil. Sin embargo, en el último informe sobre
el Programa Mundial de Acción para la Juventud de la ONU, se pone en evidencia no sólo la crítica situación de los jóvenes
respecto del trabajo y la educación, sino que también y a consecuencia de lo anterior, se los vincula con manifestaciones de
violencia, distribución y consumo de drogas, la constitución de movimientos insurgentes y el vandalismo, directamente, o
como expuestos a esa presión.
Todo ello ha determinado que sea en años recientes cuando se considera, desde los organismos internacionales, que la
intervención del Estado debe ser activa (IICA, 2000). En ese marco, en 1995, la FAO renueva la consulta a expertos, con el
objetivo de asistir a los gobiernos en programas de Extensión y Desarrollo Rural con jóvenes (FAO, 1996).
Justamente, en consonancia con la designación de 1985, se creó en la Argentina el Comité Nacional de Coordinación para
el Año Internacional de la Juventud, que funcionó en la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia, dependiente del
entonces Ministerio de Salud y Acción Social (Balardini y Hermo, 1995). Ese comité estaba integrado por organizaciones
juveniles y representantes de las jurisdicciones provinciales que tenían algún antecedente en el trabajo con jóvenes.
Posteriormente, en 1987, se institucionaliza el trabajo con jóvenes en la Subsecretaría de la Juventud en la misma Secretaría
ya mencionada. Esa Subsecretaría implementó junto con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) un
programa de Estudios e Investigaciones sobre Juventud, en el marco del cual se generó un importante volumen de estudios
e información sobre la problemática juvenil, fundamentalmente los jóvenes urbanos.
Desde esa Subsecretaría se elaboraron también lineamientos de políticas dirigidas hacia jóvenes a nivel municipal y, en 1988,
se creó por decreto del Poder Ejecutivo Nacional una Comisión Interministerial de la Juventud, con el objeto de coordinar
la información de los programas relativos a los jóvenes en el ámbito del Estado.
Con los cambios políticos de 1989, la Subsecretaría de la Juventud, luego de varias instancias, pasó a depender del Ministerio
del Interior. Allí se elaboraron algunos programas de acción destinados a jóvenes urbanos: el Programa de Promoción de
Microemprendimientos Productivos Juveniles, y el Programa Federal de Capacitación y Movilización Juvenil.
Durante los ´90, se realizan por otra parte varios encuentros de funcionarios de países del Cono Sur, con el auspicio del
IICA y algunos cursos destinados a técnicos sobre temas vinculados con la problemática de la juventud rural. En base a esas
experiencias, y bajo el encuadre del Programa Cooperativo de Desarrollo Rural (PROCODER) y la coordinación técnica
del IICA, en 1995 se constituye en Buenos Aires, una RED de Juventud Rural (REJUR).
Esa red estaba conformada por un conjunto de Instituciones públicas y privadas de los países del Cono Sur con alguna
vinculación con proyectos destinados a jóvenes9. Entre sus objetivos buscaba “apoyar la formulación de políticas, programas
y actividades que promuevan la participación de la juventud rural en los procesos de desarrollo” (Toro Briones, 1998).
En otras jurisdicciones se crean instancias institucionales dirigidas hacia los jóvenes: en la entonces Municipalidad de la
9

Por parte de la Argentina, participaban de la REJUR: la Federación de Centros Juveniles Agrarios Cooperativos de la Zona SANCOR; el Consejo
Central de Juventudes Agrarias Cooperativistas de ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas); el Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA); la Subsecretaría de la Juventud del Ministerio del Interior; la Secretaría de Juventud de la Federación Agraria Argentina;
la Fundación Desarrollo y Ambiente.

60

�Ciudad de Buenos Aires, la Subsecretaría de la Juventud; en Mendoza, el Instituto de la Juventud y luego el Foro de Areas
Municipales de Juventud, y en Misiones, la Subsecretaría de la Juventud del Ministerio de Bienestar Social.
Sobre los Institutos de Juventud, que funcionaron también en otros países del Cono Sur como en Argentina, se mencionan
algunas limitantes respecto del trabajo en áreas rurales. Básicamente la baja prioridad dada hacia esa problemática y su
escaso poder de coordinación intersectorial (Toro Briones, 1998).
A pesar de los cambios institucionales a nivel nacional, la cuestión de las políticas destinadas a los jóvenes se continúa a
través de la recientemente creada Dirección Nacional de la Juventud (DJ), inscripta ahora en el ámbito de la Secretaría de
Desarrollo Social y Medio Ambiente.
Paralelamente al desarrollo del diagnóstico, la Dirección Nacional de Juventud está brindando apoyo a algunos proyectos
presentados por organizaciones juveniles, con un presupuesto total de 1,5 millones de pesos.
Desde otras áreas del Gobierno Nacional, existen también antecedentes de proyectos o políticas destinadas total o
parcialmente hacia los jóvenes, de los cuales conviene resaltar algunos por su incidencia en algunas acciones implementados
en áreas rurales.
En el ámbito del MT y SS se ejecutó con el financiamiento del BID, el PROYECTO JOVEN, con el objetivo de capacitar a
población de bajos recursos para la adquisición de competencias que les permitieran conseguir empleo. Ese proyecto se
desarrolló en forma paralela con otros similares ejecutados -también con financiamiento del BID- en Uruguay, Chile y Perú.
El proyecto contemplaba dos fases: una de estricta capacitación y otra de pasantías en empresas en la que los participantes
trabajaban como aprendices. Por otra parte, recibían una beca con montos de hasta $ 200. La oferta de cursos de
capacitación era aportada por instituciones públicas o privadas que tenían el contacto con la empresa en la que se realizaba
la pasantía. En el área agropecuaria, algunas capacitaciones que fueron consideradas como modelos se sistematizaron para
su posterior replicación, incluyendo la planificación de aspectos conceptuales, de procedimiento, el equipamiento necesario
y los requisitos que debía reunir la empresa en donde se realizaría la pasantía (MTSS,1999). Esas capacitaciones se referían
a la formación de tamberos, auxiliares de ganadería, conductores tractoristas con orientación agropecuaria, apicultores y
jardineros. Sin embargo, el programa no tuvo una fuerte incidencia en el área rural.
El PROYECTO JOVEN finalizó su ejecución en 1999. Sin embargo, actualmente se prepara la ejecución de un programa
similar, en el mismo ámbito institucional (ahora Ministerio de Trabajo, Empleo y Formación de Recursos Humanos)
ejecutado también con fondos nacionales y del BID. Se trata del Programa “CAPACITAR”.
El objetivo del programa es la capacitación laboral de jóvenes desocupados que se presentan en las oficinas regionales de
empleo como tales, para mejorar su calificación y obtener una salida laboral. Su propuesta es preparar a los jóvenes para
el trabajo bajo la forma de autoempleo o de microemprendimientos y, en ese último caso, la capacitación incluye aspectos
vinculados a la gestión, formas asociativas y trabajo cooperativo.
En ambos casos, la capacitación estará orientada a la formulación de proyectos productivos que garanticen o fortalezcan la
inserción de los jóvenes en sus localidades, para evitar su traslado a las grandes ciudades.
Las instituciones de capacitación podrán ser públicas o privadas y deberán estar registradas en el Ministerio de Trabajo como
instituciones capacitadoras a través de las gerencias de empleo provinciales.
Los cursos, que idealmente tendrán una duración de 2 o 3 meses, más uno o dos meses adicionales para la realización de
las pasantías, contarán también con la adjudicación de becas para los asistentes.
Se trata de un programa que tendría un carácter permanente, y que, inicialmente, se concentraría en las provincias del NOA,
Formosa y Chaco. Es necesario recalcar que el universo de potenciales beneficiarios es necesariamente aquel que se
presenta en las oficinas provinciales de empleo, lo que difícilmente incluya a los jóvenes rurales de áreas alejadas de esas
oficinas, de no mediar una importante actividad de difusión de la propuesta.

61

�Otro programa desarrollado en el ámbito del Ministerio de Trabajo y que tuvo también incidencia en áreas rurales, es el
denominado Plan Trabajar. Este no está destinado exclusivamente a jóvenes, sin embargo algunos proyectos financiados por
ese Plan los incluyen entre sus beneficiarios. Este programa brinda empleo transitorio para el mejoramiento de la
infraestructura social y comunitaria. Debido a que no siempre se cuenta con los elementos necesarios para ese
mejoramiento (entre ellos, herramientas en cantidad suficiente e insumos varios cuya cobertura queda fuera de la órbita
del Ministerio de Trabajo), puede ser considerado como un programa de contención social, cuando no está asociado a un
proyecto concreto. El Ministerio financia las asignaciones que perciben los beneficiarios (una ayuda económica de hasta
$200) y otros ejecutores (como municipios) la provisión de materiales.
Los programas PEL o Programas de Emergencia Laboral, fueron desarrollados también en el ámbito del Ministerio de
Trabajo durante el año 2000. En un principio ese programa contenía dos operatorias principales: los PEL productivos y los
PEL comunitarios. En los primeros, se financiaba la mano de obra requerida para la ejecución de proyectos productivos
apoyados técnicamente por una institución madrina. Éstos dejaron de ejecutarse para dar lugar a un programa más amplio,
que comenzó a ejecutarse a fines de 2000: el programa CREAR TRABAJO. Por otra parte, los PEL comunitarios continúan
vigentes con el objeto de brindar una ocupación transitoria a trabajadores desocupados (que reciben una ayuda económica
de $160 mensuales como máximo) y desarrollar proyectos de servicios de utilidad pública y social en beneficio de la
comunidad. Tanto los PEL productivos como el programa Trabajar no descartan la participación de los jóvenes, pero se
prioriza que los fondos se destinen a jefes de hogar.
Finalmente, en la misma órbita institucional, se ejecuta el programa CREAR TRABAJO, con el objetivo de apoyar el empleo
productivo genuino a nivel local para "(...) favorecer relaciones laborales formales de micro y pequeñas empresas y/ó
pequeños productores minifundistas en economías urbanas o regionales, en crisis o en reestructuración productiva". Para
diferenciarse de las propuestas del Programa Trabajar, en este caso se buscaría apoyar la creación y mantenimiento de
puestos de trabajo estables, con el apoyo de entidades auspiciantes que estarían encargadas de la presentación de los
proyectos y, eventualmente, la asistencia técnica. Estas entidades pueden ser públicas o privadas. Por otra parte, los
beneficiarios deben ser mayores de 18 años y encontrarse desocupados. Existen tres líneas de acción en el marco del
programa: i) consorcios productivos locales; ii) autoempleo productivo y microempresas; y iii) apoyo a pequeñas empresas.
Actualmente, además de los programas Capacitar, Crear Trabajo, PEL comunitarios y Trabajar, se encuentra en
funcionamiento, también en el Ministerio de Trabajo, el Programa de Fortalecimiento Institucional para la Formación
Técnica y Profesional de Mujeres de bajos ingresos (FORMUJER). Con financiamiento del BID, el apoyo del FOMIN y la
OIT, se plantea "contribuir a aumentar la productividad y las oportunidades de empleo de mujeres de bajos ingresos, para
apoyar su contribución al desarrollo y colaborar con el proceso de reducción de la pobreza en la región." Este programa
se reconoce como un programa piloto destinado a fortalecer el diseño de políticas de formación profesional.
Su población objetivo la constituyen "las mujeres en edad de trabajar", preferentemente desocupadas, subocupadas, cuenta
propia, de hogares de bajos ingresos y con nivel educativo hasta el secundario completo. Es decir que no está dirigido
directamente a jóvenes, pero los incluye y aunque trabaja con "perspectiva de género", no está destinado exclusivamente
a mujeres (serán beneficiarios directos 600 mujeres y 150 varones). Se trata fundamentalmente de un programa de
capacitación, que involucra la revisión de currículas, materiales didácticos, prácticas docentes, etc. de actividades de
formación profesional encaradas por instituciones seleccionadas (públicas o privadas) en proyectos piloto, que se espera
sean replicables posteriormente. Esas capacitaciones deben tener prevista una salida laboral. Las instituciones de formación
profesional que coejecutarán el proyecto ya han sido seleccionadas. Corresponden a dos instituciones del Gran Buenos
Aires, una de Mendoza, una de Jujuy y una de Córdoba. Dos instituciones incluyen capacitaciones vinculadas a la producción
primaria: la Cooperativa Punha de Abra Pampa, Jujuy y la Universidad de Quilmes para productores frutihortícolas del Gran
Buenos Aires (FORMUJER, 2000).
En el marco de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESO), ahora Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente, el
Programa de Fortalecimiento del Desarrollo Juvenil, con vigencia hasta 1999, tuvo también alguna incidencia en el
financiamiento de proyectos encarados por jóvenes rurales. Mediante financiamiento específico se desarrollaban proyectos
encarados por jóvenes dentro de su comunidad de origen, con el objeto de "apoyar las prácticas solidarias surgidas de
grupos juveniles que tengan por finalidad el mejoramiento de las condiciones de vida de sectores en situación de pobreza
estructural" (SEDESO, 1999). En el mismo se planteaba un modelo de gestión asociada entre la SEDESO, las organizaciones
madrinas o capacitadoras, los grupos juveniles y los gobiernos provinciales. Las organizaciones madrinas identificaban a los

62

�grupos juveniles, de acuerdo a una focalización sugerida entre la SEDESO y los gobiernos provinciales y los apoyaban en la
formulación y ejecución de los proyectos. Los requisitos de participación de los jóvenes se reducían a la edad (15 a 30
años), la pertenencia a una comunidad con NBI y la disposición para el trabajo voluntario. Ese programa dio lugar a los
llamados proyectos innovadores (de los que se excluían explícitamente los microemprendimientos productivos) y a las
jornadas solidarias para resolver problemas comunitarios. Dentro de los proyectos innovadores se financiaron varios de
comunicación, como programas de radio FM zonales dirigidos y realizados por jóvenes y también la construcción de locales
comunitarios para reuniones sociales o deportivas. El programa, por otra parte, brindaba capacitación y asistencia técnica
para el desarrollo de esos proyectos.
Dentro de la misma Secretaría, en la Subsecretaria de Desarrollo Sustentable, funciona el Programa Jóvenes por el
Ambiente, cuyo objetivo es incorporar la participación de los jóvenes en la promoción del desarrollo sustentable. Para ello
se busca abrir canales de comunicación efectiva a través de organizaciones no gubernamentales en donde los jóvenes se
ofrecerían voluntariamente. Entre sus beneficiarios (o participantes) se incluyen niños de 6º y 7º grado hasta jóvenes de 25
años.
Las líneas de acción previstas incluyen: a) promoción de actividades deportivas juveniles en campañas de protección del
medio ambiente; b) articulación con otros programas sociales y de empleo para la ejecución de proyectos ambientales que
además impacten en la generación de valor agregado local; c) fortalecimiento de circuitos informales de reciclado; d)
capacitación a jóvenes para su inserción laboral y apoyo para la formación de empresas jóvenes; e) incorporación de los
jóvenes a programas de voluntariado; f) difusión del uso de energías no convencionales; g) organización de concursos de
promoción destinados a jóvenes; h) mantenimiento de un banco de datos con registros de organizaciones ambientales; i)
articulación con municipios para proyectos ambientales.
También en el ámbito de la Secretaría de Desarrollo Social y Medio Ambiente, pero en la Subsecretaría de Promoción
Social, se ejecuta el PROAME o Programa de Atención de Adolescentes y Menores en Riesgo, que no está destinado
exclusivamente a jóvenes sino a niños y adolescentes de 0 a 18 años de edad. Financia proyectos de organizaciones de la
sociedad civil que estén destinados a ese tramo de la población en la ciudad de Buenos Aires y en provincias seleccionadas
y posee un componente destinado a financiar acciones en las provincias que sufrieron inundación en 1998. Por las
características del Programa, se ejecuta con mayor cobertura en áreas urbanas y apoyando las acciones de institutos de
menores.
En el ámbito del Ministerio de Educación, existe un Programa de Becas destinado a jóvenes de entre 13 a 19 años que
cursan el tercer ciclo del EGB (Educación General Básica obligatoria) o Polimodal, pertenecientes a familias cuyos ingresos
son inferiores a $500 mensuales y que se gestiona a través de las escuelas y posee financiamiento del BID. Acciones
similares, pero para jóvenes aborígenes, se ejecutan desde el Instituto Nacional de Asuntos indígenas (INAI) para jóvenes
que deseen cursar el nivel terciario. Por otra parte, existe un Programa Nacional de Escuelas Prioritarias que incluye
acciones específicas con escuelas que involucran población aborigen y con escuelas rurales. Las escuelas prioritarias se
seleccionan a través de un índice conformado por cinco indicadores: 1) zonas con altos índices de pobreza; 2) alto
porcentaje de alumnos de bajos recursos; 3) elevadas tasas de repitencia; 4) elevadas tasas de sobreedad; 5) bajos
rendimientos de los alumnos en las pruebas nacionales de evaluación de la calidad educativa.
Para las escuelas rurales se ejecuta el Programa de Fortalecimiento de la Educación Rural, con fondos nacionales, que llegó
a fortalecer a 789 escuelas de esas áreas. Para el tramo juvenil se realizaron acciones entre séptimo y noveno año, pero
sólo los proyectos del noveno año estaban destinados a la educación y el trabajo. En ese caso se desarrollaban pasantías
de capacitación sobre temáticas regionales definidas a nivel comunitario, juntamente con las escuelas y con capacitación
técnica específica a cargo de instituciones como el INTA. El programa, que incluía también el envío de materiales (insumos
y material didáctico especialmente diseñado para esos proyectos) funcionó hasta el año 2000 con fondos nacionales.
Finalmente, aspectos importantes de la legislación laboral actual se refieren a la problemática juvenil y resultan el marco
general de todos los programas de promoción del empleo ya vistos. A partir de la sanción de la Ley Nacional de Empleo
(24.013), con el objeto de reducir los costos laborales, se proponen condiciones más flexibles de contratación, que incluyen
relaciones contractuales por tiempo determinado asociadas a la reducción de las cargas sociales y los costos de despido
que deben afrontar las empresas. Entre las modalidades promovidas por esa ley, existen dos que se refieren especialmente
al trabajo juvenil, las de práctica laboral para jóvenes y la de trabajo-formación (Balardini y Hermo, 1995). Esas modalidades

63

�se prevén para jóvenes de hasta 24 años. Los contratos de práctica laboral estarían dirigidos especialmente a jóvenes con
cierta capacitación técnica que, por medio de un contrato laboral, completarían su formación en el trabajo. La de trabajoformación, por otra parte, estaría dirigida a jóvenes sin capacitación para la tarea y que se desempeñarían como aprendices.
Durante las horas contratadas, el trabajo se combina con el aprendizaje. El tiempo dedicado a la formación es pagado por
el Estado y el tiempo de trabajo por el empleador. Bajo esta modalidad se insertaron los proyectos de promoción del
empleo juvenil antes comentados.
En el plano internacional, la Organización Iberoamericana de la Juventud, de la cual Argentina es miembro, propicia los
esfuerzos de los países que la conforman para mejorar la calidad de vida de los jóvenes que habitan en ellos. Se basa en
una estructura representativa a través de la Conferencia Iberoamericana de Ministros de Juventud (que tuvo sede en
Buenos Aires durante 1988), de la cual participa por la Argentina la Dirección Nacional de Juventud ya mencionada.
3.1. Relevamiento de Instituciones que trabajan con jóvenes rurales
Este panorama sobre las acciones dirigidas a los jóvenes, puede ser completado a partir de los datos obtenidos de un
relevamiento de las instituciones que trabajan con jóvenes rurales realizado por el PROINDER en el año 2000. Este
relevamiento incluye registros de 23 instituciones entre ONG´s, organizaciones de productores, cooperativas e instituciones
públicas como el INTA o Programas Nacionales como el Programa Social Agropecuario (tabla 62).
De éstas, 19 informaron sobre 48 proyectos, ya que algunas instituciones ejecutaban más de uno. Otras contestaron el
cuestionario, pero no informaron sobre la ejecución de proyectos con jóvenes porque aún no los habían ejecutado.
Sólo tres de las instituciones consultadas correspondían a organizaciones que trabajaban exclusivamente con jóvenes, pero
una de ellas ("RC", Investigación y Cooperación) extendía la definición de joven hasta los 36 años. Esas instituciones son el
"Grupo juvenil esperanza del futuro" vinculado a la asociación de productores "Los amigos" de la Colonia 3 de Abril en
Corrientes y las ONG´s "RC Investigación y Cooperación", de Santiago del Estero y "Misky Suyay", de Abra Pampa, Jujuy.
Sin embargo, excluyendo a la primera, las otras dos integraban actividades con los adultos como parte de su estrategia de
formación juvenil.
Dieciocho de las instituciones consultadas se dirigían a jóvenes y adultos, pero seis de ellas combinaban ese trabajo con
actividades exclusivas para jóvenes, lo que se verificaba especialmente en algunas capacitaciones.
Los proyectos de jóvenes encarados por las Unidades provinciales del Programa Social Agropecuario, correspondían por
lo general a esos casos integrados, aunque en Santiago del Estero y Santa Fe existían también experiencias de grupos
conformados exclusivamente por jóvenes.
En el caso de Santiago del Estero, por ejemplo, se ejecutó un proyecto para que los jóvenes criaran y comercializaran cerdos
en forma individual e independiente de sus padres y otro de capacitación laboral para la cría de gallinas, con apoyo del
Ministerio de Trabajo. En Santa Fe, se desarrolló además un proyecto de fortalecimiento del autoconsumo, ejecutado
exclusivamente por jóvenes.
Dentro de las ONG´s, sólo dos (ya mencionadas10 ) definían como beneficiarios exclusivamente a jóvenes; el resto poseía
también actividades con adultos. Sin embargo, en varios casos, (INCUPO, PRODEMUR, CERES y Fundación Hueché)
existían o existieron con anterioridad proyectos diferenciados para jóvenes.
INCUPO inicia en 1973 el trabajo con jóvenes, con los "cursos de educación fundamental integral" para jóvenes y los
encuentros entre jóvenes campesinos en algunas provincias del NOA y NEA. Por otra parte, durante 1994 encara la
investigación ya mencionada sobre la juventud de hogares populares urbanos y rurales y, a partir de 1995, comienza a
implementar una propuesta denominada: "Jóvenes: Educación, Trabajo y Participación comunitaria", en el marco de la cual
se realizaron también varios cursos para jóvenes, talleres, expo-ferias juveniles y asesorías a jóvenes rurales.
Las ONG´s Promoción de la Mujer Rural (PRODEMUR), y el Centro Regional Económico y Social (CERES) por otra parte,
10

64

RC y Misky Suyay

�se destacan por el especial énfasis puesto en el desarrollo de las mujeres jóvenes. El proyecto de PRODEMUR ejecutado
con jóvenes que aparece en el relevamiento fue realizado en la provincia de La Rioja con financiamiento del mencionado
programa de Fortalecimiento del Desarrollo Juvenil. Sin embargo, si bien no fue registrado en el relevamiento porque aún
no estaba formulado, se puede mencionar otro proyecto encarado por la misma institución en la provincia de Catamarca
con mujeres rurales jóvenes. Ese proyecto, que se encuentra actualmente en ejecución, es apoyado por el Programa
"Piloteando futuros: las jóvenes se preparan para la empleabilidad, la participación ciudadana y el liderazgo”, ejecutado por
el Centro de Estudios de la Mujer (CEM), con fondos del BID. Está orientado a potenciar los conocimientos de mujeres
jóvenes vinculadas a grupos de pequeño - productoras a través de capacitación en Calidad, Marketing, Comercialización y
el uso de Internet y correo electrónico en sus estrategias de comercialización. Por otra parte en ese caso, como también
en el caso de CERES, se trabaja con jóvenes rurales de residencia rural (pero también con otros que han migrado a las
ciudades o que desean migrar) en proyectos que tratan de evitar su marginación y discriminación en las ciudades,
ofreciéndoles alternativas de producción que rescaten sus conocimientos y experiencias rurales.

65

�Exclusiva

Ambas (algunas
capacitaciónes son
sólo para jóvenes)

La Rioja

Santa Fe

Integrada

Ambas

Asociación de
Productores
"La Nueva
Esperanza"

Secretaría de
la Juventud,
Federación
Agraria
Argentina

Jujuy

Producción con riego en combinación
con escuela agrotécnica

Cultivo bajo cubierta

Productiva agropecuaria
Productiva agropecuaria

Formación de líderes
Gestión Agropecuaria

Sala para procesamiento Coordinación y ejecución de
de conservas
actividades en terreno

Coordinación

Saneamiento de títulos

Mejoramiento de la
Criaderos de chinchillas y truchas
producción y creación de
fuentes de trabajo

Finalizado

Si

Si

Ejecución

Ejecución

Ejecución

Si

Si

Ejecución

Iniciación

Finalizado

No

Si

Producción de jugos y dulces regionales N/nc
Actividades recreativas

Encuentros de
jóvenes rurales

Ejecución

Si

Producción de programas
agropecuarios y de interés general

Ejecución

Si

Sin Ejecutar

Sin ejecutar

Si
Si

Finalizado

Si

Diagnóstico Estado
de jóvenes (a mayo
rurales
de 2001)

Fortalecimiento del
desarrollo juvenil

Red departamental de comunicación

Asistencia alimentaria
a niños de comedor infantil

Capacitación para producción de citrus

Capacitación Laboral
Servicios comunitarios

Capacitación para producción de frutilla

ACTIVIDADES REALIZADAS
CON JOVENES

Proyecto Joven

Nombre del proyecto

Corrientes Fortalecimiento del
desarrollo juvenil

Tucumán

Actividades exclusivas Provincia
para jóvenes o
integradas con adultos

Integrada
Asociación de
Mujeres
Perseverantes Warmi

Grupo Juvenil
"Esperanza
del Futuro"

Cooperativa
Trabajadores
Unidos de
Campo Herrera

TIPO DE
INSTITUCION
INSTITUCION

TABLA 62: Instituciones y proyectos presentados

ASOCIACIONES DE PRODUCTORES Y COOPERATIVAS

66

�67

Cría de gallinas

Diversificación de la producción de granjas Si

Capacitación laboral
Grupos Intercolonias

Manejo sustentable de la producción ovina No

Quemé Antú

Integrada (un grupo
es sólo de jóvenes)

Integrada

UP - PSA

Elaboración de dulce de leche para
consumo familiar
Productivas

Autoconsumo

Autoconsumo y
EPAs, varios

Fortalecimiento del autoconsumo

Entre Ríos N/c

Integrada

UP - PSA

"Adelante Juventud"

N/c

Salta

Integrada

UP - PSA

Santa Fe

Vivero y huerta orgánica Grupo de producción hortícola y vivero

Misiones

Integrada

N/c

Artesanías

Milikinilín Huitral

N/c

Ejecución

Ejecución

Ejecución

Finalizado

Ejecución

Evaluación

Ejecución

Ejecución

En
formulación

Sin ejecutar

No

Varios

No (explícito) Inicio
Si (implícito)

No (explícito) Ejecución
Si (implícito)

Si

No

Producción de forraje y servicios a terceros No

El Trébol

No

Artesanías

Witral Ñimin

San Juan

Río Negro

Si

Cría individual de cerdos

Cría, mejoramiento y
comercialización
de cerdos
Si

No

Capacitación en formas Producción agropecuaria
asociativas

N/c

No

N/c

Acciones en el marco
del PROINDER

Diagnóstico Estado
de jóvenes (a mayo
rurales
de 2001)

Capacitación en gestión Producción caprina
para microempresas

ACTIVIDADES REALIZADAS
CON JOVENES

Nombre del proyecto

Equipo de terreno
en Piñalito Norte

UP - PSA

Integrada

Santiago
del Estero

Integrada (hay un
grupo que es sólo
de jóvenes)

UP - PSA

UP - PSA

Mendoza

Integrada

UP - PSA

La Rioja

Actividades exclusivas Provincia
para jóvenes o
integradas con adultos

UP - Programa
Integrada
Social Agropecuario

TIPO DE
INSTITUCION
INSTITUCION

TABLA 62: (continuación).

UNIDADES PROVINCIALES DE PROGRAMAS NACIONALES

�INTA

EEA,
Unidad de Minifundio

TIPO DE
INSTITUCION
INSTITUCION

TABLA 62 (cont.)

68

Integrada

Santiago
del Estero

Actividades exclusivas Provincia
para jóvenes o
integradas con adultos

Productivas

Productivas

Productivas

Promoción de la organización y desarrollo
productivo de familias minifundistas
de Quimili
Producción cabritera en Choya y Guasayán

Productivas

Desarrollo Integral de productores cabriteros
de Garza y Robles
Cooperación técnica y organización de
campesinos del Dpto. Figueroa

Productivas

ACTIVIDADES
REALIZADAS
CON JOVENES

Sistemas de producción sustentable
para pequeños productores
de Añatuya y Los Juríes

Nombre del proyecto

Ejecución

Ejecución

Ejecución

No

No

Ejecución

No

No

Ejecución

No

Diagnóstico Estado
de jóvenes (a mayo
rurales
de 2001)

�ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES

TIPO DE
INSTITUCION

Jujuy

Integrada

Jujuy

Ambas

CERES

Fortalecimiento del
Desarrollo Juvenil

Apoyo al desarrollo rural - Centro
de mano de obra especializada

Recuperación de terreno, siembra, cuidado
y venta de flores; recolección de
hierbas aromáticas

No
Apertura de camino del secundario

Trabajar

N/c

No
Mantenimiento escolar

Programa SERCOM

N/c

No
Formación de jóvenes de organizaciones
en liderazgo

Capacitación en gestión
y organización comunitaria

N/c

Si

Si

Clases de apoyo para completar el nivel
secundario

Siembra de verduras y comercialización

Si

Si

N/c

Si

Si

Bachillerato libre para adultos

Grupo siembra

Atención de madres adolescentes Salud y producción (invernadero)

Promoción de jóvenes en Lozano

N/c

Autodiagnóstico y programación de
proyectos sociales

Capacitación laboral en actividades
agropecuarias

Si

Si

Cursos para jóvenes (animadores de proyectos,
económico-productivos, comunicaciones)

Generación de espacios
de intercambio y reflexión
Educación, Trabajo y participación Capacitación, talleres, expo - ferias y
actividades productivas
comunitaria

Si

Educación formal con orientación agropecuaria

Apoyo a la apertura de
escuelas de alternancia

N/c

Ejecución

Finalizado

Finalizado

Ejecución

Formulación

Ejecución

Formulación/
Inicio de
experiencias

N/c

Finalizado

Ejecución

Ejecución

Ejecución

Ejecución

Taller jóvenes Ejecución
del PROINDER

Ejecución

Estado
(a mayo
de 2001)

Incorporación de riego en la huerta, viveros,
producción animal y talleres de artesanías

Si (a nivel
institucional)

Diagnóstico
de jóvenes
rurales

Promoción de
experiencias productivas

N.de Sta.Fe, Salta Varios
y Sgo del Estero

Miski Suyay
(Dulce
Esperanza)

Integrada

FUNDAPAZ

La Rioja

Santiago
del Estero

Exclusiva

PRODEMUR

Neuquén

RC
Integrada
investigación
y cooperación

Ambas

Fundación
Hueché

Santa Fe

Corrientes

Promoción de grupos de jóvenes y Programas de radio y elaboración de proyectos
de infraestructura comunitaria o recreativa
articulación local y sectorial

Ambas o
Integrada

INCUPO

ACTIVIDADES REALIZADAS
CON JOVENES

Nombre del proyecto

INSTITUCION Actividades
Provincia
exclusivas para
jóvenes o integr.
con adultos

TABLA 62: (continuación).

69

�Las instituciones consultadas trabajaban en su gran mayoría con el mismo grupo etáreo ya identificado por el PROINDER
(15 a 24 años), aunque con diferentes estratos. Sólo dos instituciones se dirigían hacia grupos de mayor edad (25 a 28
años) o a una definición más amplia de juventud (16 a 36 años).
Respecto de la composición por géneros, predominaban las instituciones que trabajaban con grupos mixtos y resultaron
minoritarias las que lo hacían sólo con mujeres. Entre éstas se destaca a PRODEMUR, en las provincias del Noroeste
Argentino (NOA), pues el enfoque de género forma parte de sus objetivos.
La gran mayoría de las instituciones consultadas intervenía sobre jóvenes que poseían como nivel educativo máximo hasta
primaria completa (13 instituciones). Otras nueve trabajan con grupos que podían llegar hasta el nivel secundario
incompleto y una sola incluía también a jóvenes que habían completado el secundario, además de los niveles ya
mencionados (PSA Entre Ríos).
Por otra parte, casi la totalidad se focalizaba sobre sectores cuyos ingresos familiares no superaban los correspondientes a
dos salarios de peón rural, aunque, en dos instituciones, los beneficiarios integraban familias cuyos ingresos podían superar
ese nivel de corte: INCUPO y Federación Agraria Argentina. Sin embargo, los beneficiarios de INCUPO los superaban sólo
levemente, mientras que los de Federación Agraria respondían claramente a otro perfil.
Las ocupaciones de los varones y las mujeres jóvenes fueron descritas también por las instituciones consultadas. En todos
los casos se mencionaron trabajos de los jóvenes dentro y fuera de la explotación en actividades productivas agropecuarias
y no agropecuarias. Las mujeres aparecen en todos los casos más asociadas a tareas domésticas y actividades agrícolas de
autoconsumo. Los varones, más vinculados con tareas productivas para productos de venta. Los jóvenes que estudian
resultaron poco representativos, de acuerdo al número de instituciones que mencionaba esa posibilidad en su descripción
de los jóvenes con los cuales trabajaba.
Se agruparon los problemas que manifestaron las instituciones sobre su propio trabajo y sobre los jóvenes beneficiarios,
que podían impedir el cumplimiento de los objetivos de los proyectos que ejecutaban (tabla 63).

TABLA 63: Problemas para la ejecución de los proyectos.
TIPO DE PROBLEMAS
Falta de recursos de los programas y proyectos
Falta de educación
Precios y comercialización de los productos
Problemas familiares, violencia y adicciones
Migración de jóvenes
Desinterés por los proyectos
Falta de oportunidades de empleo
Otros

n
13
9
7
6
3
3
2
9
Fuente: Elaboración propia con datos del Cuestionario de Instituciones; DDA, 1999.

La gran mayoría de los proyectos enfrentaba problemas que también pueden asociarse a otros grupos etáreos de
pequeños productores o de población rural pobre (falta de recursos, bajos precios, inadecuados sistemas de
comercialización). En cambio, en otros casos, se plantean también problemas que atañen especialmente a los jóvenes: la
falta de capacitación, la migración de jóvenes que han participado de los proyectos por falta de oportunidades de empleo
y el desinterés hacia los mismos por la falta de perspectivas sobre su continuidad.
Otras menciones se refieren a la falta de espacios de intercambio y capacitación entre jóvenes, problemas de titularidad de
tierras, la falta de participación en organizaciones más amplias, el aislamiento geográfico y la falta de espacios de recreación.
Los proyectos encarados por las instituciones consultadas se clasificaron en ocho grupos de acuerdo a sus objetivos. El
grupo más numeroso corresponde a proyectos productivos (28 casos); luego siguen los proyectos de capacitación no
formal (7) y los agroindustriales (5).
Esa predominancia de proyectos productivos se debe a la importante representación de las Unidades Provinciales del
Programa Social Agropecuario dentro del registro, lo que coincide con la orientación del mismo Programa hacia la
ejecución de ese tipo de proyectos.

70

�TABLA 64: Tipos de proyectos con jóvenes.
TIPOS DE PROYECTOS PRESENTADOS
Capacitación no formal
Capacitación formal
Laboral
Productivo
Tierras
Agroindustrial
Comunicación
Otros
Total

n
6
3
1
26
1
6
4
1
48

Fuente: Elaboración propia con datos del Cuestionario de Instituciones; DDA, 1999.

Esos proyectos productivos resultaban grupales en su totalidad, aunque no necesariamente todos sus miembros eran
jóvenes. Corresponden a emprendimientos productivos agropecuarios tradicionales, a excepción de un caso, presentado
por la Unidad Provincial (UP) de Río Negro, que incluía la provisión de servicios a terceros.
Los proyectos englobados dentro de los agroindustriales incluían en forma amplia a aquellos destinados a fortalecer el
agregado de valor a los productos prediales, ya sea a través de artesanías o alimentos; en este último caso no siempre
ligados a la posibilidad de su venta sino también como apoyo al consumo familiar.
Los proyectos de capacitación no formal incluían diferente tipo de capacitaciones, pero principalmente aquellas que
complementan la actividad productiva agropecuaria en aspectos técnicos (riego, producción, viveros, etc.), o económicos organizativos (gestión, liderazgo, costos, etc.).
El proyecto clasificado como laboral constituye en realidad una variante de los proyectos de capacitación no formal, pues
se trata de la capacitación de mano de obra con salida laboral, aunque ésta, según lo mencionado por la institución
(Fundación Hueché), no se logra en todos los casos.
Dentro de los proyectos de capacitación formal se incluyeron aquellos que brindan apoyo escolar o complementan las
actividades escolares, con el objeto de ayudar a los jóvenes con dificultades para aprobar el ciclo primario o secundario.
En los proyectos de comunicación se incluyeron proyectos de elaboración de micros radiales o videos con información
agropecuaria en la que participaron jóvenes y otros de difusión de la problemática juvenil en medios masivos como
estrategia de sensibilización. La mayor parte corresponde a proyectos financiados a través del Programa de Fortalecimiento
del Desarrollo Juvenil de la Secretaría de Desarrollo Social.
Un sólo proyecto se ubicó dentro de la categoría "tierras" y corresponde a un programa de saneamiento de títulos
presentado por una asociación de pequeños productores de La Rioja (Asociación de productores "La Nueva Esperanza").
De los 48 proyectos informados, sólo 28 se encontraban en ejecución en el momento del levantamiento del cuestionario
y sólo 21 habían realizado un diagnóstico inicial sobre la situación de los jóvenes para definir sus líneas de acción.
Casi la totalidad de las respuestas valoraban positivamente el impacto de los proyectos sobre los niveles de capacitación y
participación de los jóvenes. Sin embargo, sólo ocho instituciones manifestaban formas de evaluación de los proyectos
según indicadores preestablecidos, aunque poseían éstos diferente grado de definición.
Algunos elementos pueden extraerse sin embargo de esos criterios y se detallan a continuación (tabla 65):

71

�TABLA 65: Algunos criterios de evaluación presentados por las instituciones consultadas.
CRITERIOS O INDICADORES SEÑALADOS
Adquisición de conocimientos y destrezas
Situación laboral
Mayor integración y confianza en los jóvenes
Mayor integración de jóvenes a organizaciones comunitarias locales
Mayor interés de los jóvenes en actividades rurales tradicionales
Mayor capacidad de gestión frente a problemas de su medio
Menor índice de alcoholismo
Menor éxodo a las ciudades
Autoestima y capacidad de reflexión
Mayor comunicación entre pares y con sus mayores
Cantidad de promociones y seguimiento de las actividades de los egresados
Surgimiento de líderes juveniles que trabajan por su comunidad
Cantidad de jóvenes que permanecen trabajando en el área rural
Cantidad de grupos conformados
Servicios brindados por los jóvenes a su comunidad
Evolución (Seguimiento) de los proyectos encarados
Grado de autogestión de los grupos de jóvenes

Respecto de cómo se definieron los intereses de capacitación de los jóvenes, tres instituciones manifestaron que éstos no se
analizaron y el resto los identificó a través de diferentes mecanismos (diagnósticos institucionales, encuestas o trabajos grupales).
La totalidad de las instituciones consultadas se articulaba con otras entidades y organismos para la ejecución de los proyectos. La
mayoría lo hacía con escuelas y otras instituciones de capacitación.También resultaba importante la vinculación con programas
que se ejecutaban desde el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), como el TRABAJAR, y otros de la Secretaría de
Desarrollo Social (SEDESO), especialmente el Programa de Fortalecimiento del Desarrollo Juvenil. Aparecían otras instituciones
vinculadas a las que respondieron el cuestionario, aunque no necesariamente para proyectos con jóvenes. Entre éstas pueden
mencionarse Cáritas, GTZ, la Universidad de Salta y varias escuelas agrotécnicas.
Las fuentes de financiamiento identificadas, estaban muy correlacionadas con el tipo de institución. Es necesario aclarar que la
pregunta sobre fuentes de financiamiento no se refería al específico para proyectos con jóvenes, sino al necesario al
funcionamiento global de cada institución. Los grupos del PSA se financian con recursos del propio programa y otros programas
de alcance nacional (Fortalecimiento de la Sociedad Civil y Desarrollo Juvenil de la SEDESO, el Plan Trabajar del MTSS); en menor
medida accedían a otras fuentes provinciales.
Las ONG´s se encuentran financiadas por agencias internacionales, programas nacionales como el PSA, los ya mencionados de
la SEDESO y el MTSS, otros que no han sido identificados en las respuestas del cuestionario y Organizaciones No
Gubernamentales más amplias como Cáritas.
Las organizaciones de productores y cooperativas se financiaban en general con recursos propios provenientes de cuotas
societarias y a veces de los programas nacionales ya mencionados. Sólo en Corrientes aparece el Gobierno provincial a través
del Servicio de Apoyo a Pequeños Productores (SAP).
En el caso del INTA, además de los fondos de la institución, había otros provenientes de programas no aclarados en el cuestionario
como fuente de financiamiento, el PSA, la SEDESO y también el Instituto Nacional de Acción Cooperativa (INACYM) para los
proyectos que involucraban a cooperativas.
Consultadas sobre las propuestas de políticas hacia los jóvenes, la mayor parte se inclinaba por el financiamiento de proyectos
productivos. Ese sesgo puede deberse también a la predominancia de las Unidades Provinciales del PSA dentro de la muestra.

72

�TABLA 66: Propuestas de acción para jóvenes.
Propuestas
Financiamiento a proyectos (subsidios/préstamos)
Capacitación en servicio
Educación no formal
Proyectos productivos
Generación de empleo
Organización y Liderazgo

n
16
3
2
3
4
6

Fuente: Elaboración propia con datos del Cuestionario de Instituciones; DDA, 1999.

En cuanto a las capacitaciones, la gran mayoría se orientaba hacia las de comercialización y técnicas productivas. Las capacitaciones
sobre formas organizativas y formas de participación también resultaban relevantes.

TABLA 67: Propuestas de capacitación.
Propuestas de capacitación
Gestión y mercadeo
Técnicas productivas
Organización y participación
Contexto actual
Oficios
Salud
Computación
Servicios

n
20
17
14
5
5
4
3
3

Fuente: Elaboración propia con datos del Cuestionario de Instituciones; DDA, 1999.

A partir de las observaciones realizadas sobre el relevamiento de instituciones, hay algunas cuestiones que merecen ser tenidas
en cuenta. La primera se refiere al escaso conocimiento generado sobre la problemática particular de los jóvenes rurales pobres,
ya que la mayor parte de los proyectos (más de la mitad) carece de un diagnóstico específico. La segunda es que, en la mayor
parte de los proyectos, no aparecen claramente metas asociadas al perfil de los jóvenes beneficiarios, lo que dificulta una evaluación
precisa de los resultados alcanzados. La tercera, quizá como consecuencia de las dos anteriores, es que la mayor parte de los
programas y proyectos (a excepción de los que se destinan exclusivamente a jóvenes, ya señalados) los incluye en componentes
que no se diferencian de los ofrecidos a los adultos.
Esta observación podría ser el resultado del sesgo implícito entre las instituciones que respondieron el cuestionario, pero también
de la falta de una política orientadora particular sobre la juventud rural.
Otra información que puede resultar interesante para este trabajo, es la proveniente del relevamiento de la capacidad institucional
de los municipios, realizado por el PROINDER (1996). Sobre 203 municipios relevados, pertenecientes a 21 provincias, el 22,6%
poseía proyectos con jóvenes. Todos ellos realizaban distinto tipo de actividades de apoyo con población rural pobre: el 82%
atendía actividades productivas; el 72% a través de proyectos agropecuarios; el 41% con proyectos forestales; el 22% con proyectos
de pesca; el 59% con proyectos de apoyo a la producción de artesanías y el 54%, con proyectos agroindustriales.
Los municipios que poseían proyectos con jóvenes correspondían a las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Córdoba,
Entre Ríos, Formosa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Salta, San Luis y Tucumán.
Otras experiencias provinciales fueron registradas por el "Observatorio de experiencias de la Organización Internacional del
Trabajo” (OIT)11, aunque sólo una se refiere a población rural. En la provincia del Neuquén se ejecutó en 1997 el proyecto
"Jóvenes emprendedores", destinado a jóvenes rurales de entre 18 y 29 años que se encontraban desempleados y que, de
acuerdo al diagnóstico del proyecto, estaban presionando sobre el mercado laboral urbano. El objetivo del proyecto era organizar
y capacitar a los jóvenes del sector rural para el autoempleo asociativo, en los sectores agroalimentarios, agroindustriales, turísticos
y de servicios a la producción. Se basaba en el aprovechamiento de la tierra de dominio estatal como recurso productivo y se
financiaba con aportes del gobierno provincial (80%) y los gobiernos municipales (20%).
Otras organizaciones públicas y privadas, no relevadas directamente a través del cuestionario de la DDA pero presentes dentro
de las instituciones con las cuales se coordinan aquellas que respondieron, son las escuelas agrotécnicas públicas y privadas. En
11

II Encuentro Iberoamericano sobre “Políticas de Empleo Juvenil. El desafío desde lo local”, realizado en la ciudad de Medellín - Colombia,
en septiembre de 1998 - www.cintefor.org.uy

73

�especial resultan relevantes las escuelas de alternancia, tanto por su filosofía de capacitación, como por las propuestas de desarrollo
hacia los jóvenes y la comunidad. La alternancia pedagógica es un sistema nacido en Francia, en la década del ´40, que consiste
en la capacitación en las escuelas y en el seno de las familias en períodos alternados. La primera sede argentina data de 1969 y
se instaló en Reconquista, en la provincia de Santa Fe. Actualmente existen escuelas de alternancia en Santa Fe, Buenos Aires,
Córdoba, Santiago del Estero, Corrientes, Chaco, Misiones, Formosa y Jujuy. Los modelos de escuelas de alternancia que funcionan
en el país son cuatro: las Escuelas de la Familia Agrícola, o EFA´s, originarias de Santa Fe; los Centros de Formación Rural,
pertenecientes a la Fundación Marzano; los Centros Educativos para la Producción Total (CEPT), pertenecientes a la Federación
de Centros de la provincia de Buenos Aires; y las Escuelas de alternancia auspiciadas por el Plan Social del Ministerio de Cultura
y Educación de la Nación.
Los CEPT, por otra parte, se encuentran nucleados en una Federación, la FACEPT. De acuerdo a la información brindada por la
FACEPT, en los CEPT asisten hijos de familias rurales de la provincia de Buenos Aires, de las cuales el 19% corresponde a familias
de pequeños productores propietarios, el 27% a pequeños productores aparceros, contratistas, puesteros, medieros y otros y el
54% a familias de asalariados.
La FACEPT inició un programa para "garantizar a cada egresado la posibilidad de insertarse laboralmente" (FACEPT, 2000). Con
financiamiento de la IAF, se creó un sistema de financiamiento de proyectos productivos, a través de fondos rotatorios destinados
a los egresados del último año de los CEPT. Los alumnos, por otra parte, debían aprender a diagnosticar y formular un proyecto
durante el último año del curso. En líneas generales, los proyectos podían destinarse a alguna de las siguientes opciones:
abastecimiento y/ó producción de insumos o materias primas; emprendimientos de servicios productivos; artesanías de base
agraria; artesanías de base no agraria en área rural; comercialización agropecuaria en área rural o urbana; pequeñas agroindustrias
en áreas urbanas; pequeñas agroindustrias en área rural y comercialización no agraria en área rural.
Las EFA´s, por otra parte, se encuentran también nucleadas en la Asociación para la Promoción de las Escuelas de la Familia
Agrícola (APEFA). Han conseguido fondos también para el financiamiento de proyectos productivos destinados a alumnos o exalumnos de las escuelas (Pereda, 1995) y están vinculadas a varios proyectos de INCUPO y a la Asociación Provincial de Pequeños
Productores Correntinos (APPPC).
3.2. Demandas de los jóvenes rurales en relación a los proyectos de Desarrollo Rural
Otro aporte interesante sobre la problemática juvenil, resulta la visión de los jóvenes rurales que participaron de algunos de los
proyectos mencionados más arriba. Esas opiniones se relevaron durante el “Primer Encuentro Nacional de Jóvenes Rurales”, ya
comentado, organizado por la Secretaría de Agricultura en noviembre de 1999 y se refieren a la situación de los jóvenes como
pequeños productores, a su inserción en otros ámbitos de la vida rural y a las opiniones sobre programas y proyectos destinados
a jóvenes rurales.
En el Encuentro mencionado participaron 43 jóvenes de 15 provincias del país12, provenientes de proyectos encarados por
diferentes organizaciones públicas y privadas.
Como ya se mencionó, las opiniones relevadas durante el taller reflejan la de aquellos jóvenes que poseen alguna experiencia de
participación en proyectos13.
El taller se desarrolló a través de trabajos grupales estructurados en tres grandes áreas: 1) la situación de los jóvenes como
pequeños productores; 2) su situación en otros ámbitos de participación (dentro de la familia, en las escuelas, en relación a otros
jóvenes de la comunidad) y 3) los programas y proyectos destinados a jóvenes rurales.
Con respecto a la primera instancia de trabajo grupal - la problemática de los jóvenes como pequeño-productores - el trabajo
consistió en el relevamiento de las actividades realizadas y los principales problemas encontrados en ese ámbito.

12

Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Entre Ríos, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Fé, Santiago del
Estero y Tucumán.

13

PSA de Río Negro, La Rioja, Misiones, La Pampa, Santiago del Estero, Entre Ríos, Chaco y San Juan. Programa Cambio Rural del Chaco, EEA INTA
Santiago del Estero, Secretaría de la Juventud de la Prov. de La Rioja. PRODEMUR (Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero), PRODERNEA. Cooperativa
Azucarera Campo de Herrero, Tucumán. Cooperativa El Chañar de La Rioja. Fundación Hueché. Federacion Agraria Argentina. CADIF E ISAN.

74

�En la mayor parte de los casos se destaca que los asistentes al encuentro cumplen diferentes tareas entre productivas y
domésticas, importantes para el sostenimiento de la estrategia familiar y no siempre recompensadas a través de un ingreso
monetario. En algunos casos, funcionan como el principal sostén de la familia en tareas propias de la explotación y también
realizando trabajos extraprediales temporarios y rentados en diversas actividades agrarias y no agrarias. En algunos casos incluso,
el trabajo de estos jóvenes permitía que alguno de sus hermanos continuara estudiando. Por otra parte, un porcentaje de los
participantes se reconocía como jefe de hogar o cónyuge del mismo, al frente de la explotación. Probablemente este sesgo se
deba a la focalización implícita en la convocatoria, al partir, en gran medida, de instituciones que trabajan con jóvenes en tanto
éstos se desempeñan como pequeños productores.
Consultados acerca de los problemas que enfrentan, se identificaron aquellos vinculados a la situación económica y la escasez
de recursos de las pequeñas explotaciones (malos precios, altos costos de producción, problemas de comercialización, falta de
mercados, falta de créditos, etc.). Se señalaron también problemas asociados a la falta de trabajo para los jóvenes y los agravantes
ocasionados por las migraciones en busca del mismo. Especialmente se manifestaron sobre las situaciones traumáticas derivadas
del fracaso en la búsqueda de trabajo, la discriminación hacia los jóvenes en general y los jóvenes rurales en particular, en las
entrevistas de selección. El retorno a los lugares de origen se produjo en peores condiciones que las de la partida.También se
expresaron sobre la dificultad para presentar proyectos productivos como jóvenes, salvo integrándose con los adultos, y muy
fuertemente se planteó la situación de las mujeres jóvenes que vuelven embarazadas luego de migrar, o que quedan embarazadas
y deben enfrentar situaciones familiares de violencia y exclusión.
Los problemas ambientales resultaron también una cuestión sentida por los jóvenes, en particular por los del grupo proveniente
de la provincia de Misiones en relación a los desmontes irracionales, la falta de prevención e información en el uso de
agroquímicos, la pérdida de autonomía por la imposición de uso de semillas híbridas, el uso indiscriminado de agrotóxicos, etc.
Jóvenes vinculados a cooperativas o grupos más amplios de productores, señalaron también problemas de participación en
relación a los adultos: en la administración de las cooperativas, en la toma de decisiones, en la selección de alternativas productivas.
En muchos casos, los problemas de participación se trasladaban también al interior de las familias con respecto a la toma de
decisiones productivas.
Finalmente, si bien fueron escasos, los jóvenes identificaron también problemas político-económicos del contexto en el que sus
explotaciones se desenvuelven: problemas de tierras derivados de la implementación de políticas de diferimientos impositivos;
problemas derivados de la política fiscal hacia pequeños productores; problemas asociados a la relación con grandes empresas
tabacaleras; desvío de fondos públicos; derechos de ocupación sobre las tierras que habitan; etc.
En la segunda parte del trabajo se señalaron problemas familiares. Aparecieron aquí aquellos como la falta de comunicación con
los mayores, la dificultad de las mujeres para continuar al frente de la actividad agropecuaria en relación a los varones, los
problemas para lograr la independencia económica de los padres, la dificultad para independizarse cuando quedan como jefes de
hogar a cargo de sus padres como mandato familiar, problemas por la rigidez de los roles asignados a varones y mujeres y la
rigidez en la educación de las mujeres. Especialmente como problemas de género se señalaron a los embarazos precoces, la falta
de educación e información sexual de los jóvenes y la violencia ejercida sobre las mujeres. Sobre los problemas de salud se
mencionó la falta de un sistema de salud para jóvenes. Respecto a la educación manifestaron que son escasas las posibilidades de
seguir estudiando; que no siempre se visualiza la utilidad de la capacitación formal para conseguir un empleo o para continuar
trabajando como productores. Por otra parte se señalaron problemas de violencia en general y de adicciones, especialmente el
alcoholismo, que en el plenario fue asociado a la falta de oportunidades de empleo y de comunicación.
Con respecto a los programas y proyectos destinados a jóvenes rurales, los participantes se expresaron en relación a la
necesidad de que los diagnósticos incluyan aspectos de la problemática juvenil, se coordinen los diferentes componentes de las
instituciones y programas que los tienen como destinatarios y se los consulte para enriquecer diagnósticos y propuestas.
Señalaron también algunas demandas en relación a aspectos que los proyectos podrían incluir: Capacitación (informal, ligada a
la posibilidad de emplearse y formal, vinculada a las escuelas rurales); Exenciones fiscales (para fomentar proyectos productivos
encarados por jóvenes rurales); de Comunicación (entre jóvenes de diferentes proyectos, localidades y provincias); Acciones de
regularización de tenencia de la tierra; Financiamiento específico para proyectos con jóvenes y Programas de salud inclusivos
para jóvenes rurales.

75

�Una pequeña encuesta aplicada sobre los asistentes al encuentro permite enmarcar las observaciones realizadas por los jóvenes
y calificar el rol que éstos desempeñan en las estrategias familiares de obtención de ingresos. Lógicamente esta información está
sesgada en el mismo sentido señalado más arriba, es decir que corresponde a familias que poseen alguna participación en
proyectos de diferente tipo y a jóvenes que se desempeñan, en su mayoría, como pequeño-productores.
El promedio de ingresos familiares mensuales derivados de la explotación para los asistentes al encuentro fue de $485,70, algo
inferior al correspondiente a dos salarios de peón rural, valor tomado como referencia en la definición de beneficiarios del
PROINDER. Este promedio corresponde a 34 casos (80% de los asistentes al encuentro) ya que algunos no informaron acerca
de los ingresos familiares, o la información suministrada no permitió arribar a una estimación correcta.
Existe sin embargo una importante variabilidad entre casos. En ocho de ellos, los ingresos son superiores al mencionado valor de
referencia ($540 mensuales) (Figura 12 del anexo Figuras).
Los casos cuyos ingresos superan el valor de referencia corresponden a los representantes de las provincias de Buenos Aires,
Misiones, La Pampa, Mendoza, y La Rioja.
Los representantes de Buenos Aires (dos casos) corresponden a jóvenes dirigentes de Federación Agraria, que poseen
explotaciones que no superan las 50 ha. agrícolas, pero el tipo de cultivo (granos) y su ubicación, les confiere ingresos muy
diferenciados del resto.
Algo similar ocurre con el representante de La Pampa, que posee una superficie algo inferior a las 20 ha. dedicadas a la cría de
cerdos. Los casos de Misiones, corresponden a productores de tabaco (1 caso) y caña de azúcar (2 casos), con volúmenes
relativamente importantes de producción, pero con valores que pueden resultar más altos, aunque muy variables en el tiempo,
debido al tipo producto. El productor de La Rioja corresponde también a un criador de cerdos de superficie y producción
relativamente importantes.
Vale la pena aclarar de todas formas, que se trata de una estimación de los ingresos brutos familiares. La consideración de sus
costos de producción introduciría seguramente modificaciones importantes en la comparación de sus ingresos netos.
Si se analiza el ingreso bruto mensual per cápita, en cambio, son más casos los que estarían por encima del valor de referencia
considerado para una familia de seis personas: los dos de Buenos Aires, uno de Misiones, el de La Rioja, La Pampa, Chaco, San
Juan, Entre Ríos y Mendoza.
Además de los ingresos prediales, 25 familias perciben otro ingreso proveniente del trabajo fuera de la explotación de uno de
sus miembros (24 casos) o de dos de ellos (1 caso), mientras que 18 familias no poseen ingresos extraprediales.
Por otra parte, en 8 casos algún miembro de la familia recibe también algún tipo de transferencia formal (pensión o jubilación).
Para analizar el papel del trabajo de los jóvenes participantes del encuentro dentro de los ingresos de la explotación, convendría
diferenciar al menos dos situaciones: la de aquellos que son jefes de hogar o cónyuges del mismo y la de los que no lo son. El
primer grupo estuvo representado por 6 jóvenes (13%). El segundo por los restantes 37 (87%).
Los jóvenes jefes de hogar se reconocen como productores a cargo de la explotación. Sin hijos o con hijos pequeños que asisten
a la escuela o no, pero que no están en condiciones de trabajar. Un sólo caso corresponde a un hogar unipersonal.Todos los
casos de jóvenes jefes de hogar corresponden a familias con ingresos mensuales que no superan el valor de referencia
mencionado más arriba, tanto en términos familiares como personales (per cápita). Sin embargo, no resultan tampoco los valores
de ingresos familiares más bajos, como cabría esperar.
Los jóvenes que no están a cargo del hogar trabajan en general dentro de la explotación (21 casos). Algunos combinan su trabajo
dentro de la explotación con otros trabajos, en general temporarios, fuera de ésta (6 casos). En 7 casos estudian y trabajan en la
explotación y sólo en uno se declara estudiar solamente (Figura 13 del anexo Figuras).

76

�iIV. CONCLUSIONES E IMPLICANCIAS PARA PROYECTOS DE
DESARROLLO RURAL
Mientras que en 1999 los jóvenes de Capital y Gran Buenos Aires en situación problemática (no estudiaban ni trabajaban)
sumaban aproximadamente 400.000 (SIEMPRO, 1999), en 1991 la totalidad de los jóvenes rurales pobres del país alcanzaba
menos de 300.000 habitantes. Sin embargo, las condiciones en que éstos se desenvuelven sugieren limitaciones más
significativas que las de sus pares de localidades urbanas. Menos importantes en términos numéricos, pero en términos
relativos indicadoras de una postergación histórica. Prácticamente el 39% de los jóvenes rurales vivía en condiciones de
pobreza en 1991.
Por otra parte, la migración de los jóvenes rurales en general y los jóvenes pobres en particular desde áreas rurales en
búsqueda de trabajo, no hace más que presionar sobre la problemática juvenil de las localidades urbanas.
Estas y otras razones justifican la discusión de una estrategia de desarrollo rural que considere especialmente la
problemática juvenil.
La característica que distingue a los jóvenes rurales respecto de sus pares urbanos es básicamente una incorporación más
temprana en el mundo del trabajo (prácticamente el 60% o más se encontraba ocupado entre los 14 y los 19 años de
edad) y una menor posibilidad de continuar estudiando: aproximadamente el 60% de los jóvenes censados en 1991 no
estudiaba y la gran mayoría no completaba el ciclo secundario. Eso se asocia a la mayor dispersión y menor presencia de
establecimientos educativos pero también a la necesidad de trabajar en edades tempranas. Por otra parte, entre los jóvenes
pobres se dan menores niveles educativos y mayores porcentajes de inactividad no vinculados con el estudio. En términos
generales para todo el país, el 40% de los jóvenes rurales se encontraba inactivo y de ellos el 50% no estaba estudiando
en 1991. Esto último parece deberse a la mayor incidencia de trabajos no remunerados (en actividades no rentadas como
el autoconsumo, y tareas domésticas dentro del hogar que no aparecen como ocupación), lo que es especialmente
relevante en familias de pequeños productores.
Esta situación desfavorable repercute de forma más intensa en las mujeres jóvenes ocupadas en la rama agraria. Allí el
trabajo las coloca en un lugar de subordinación, por su mayor desempeño de tareas del hogar y producción para el
autoconsumo que los varones14. Más allá del hecho de impedirle generar ingresos propios, lo relevante es que ello impacta
en sus posibilidades de inserción laboral futuras y a su vez le otorga un rol secundario respecto de las decisiones
productivas y su participación en proyectos de ese tipo. De esta forma se entiende que la situación de las mujeres rurales
jóvenes presenta una doble vulnerabilidad: la de su condición de juventud y género. Comúnmente, deben asumir su
maternidad a edades tempranas, lo que complica aún más la posibilidad de seguir estudiando y aumenta su carga laboral.
Es poco frecuente que continúen al frente del hogar paterno, o que se independicen por sus propios medios, pasando de
desempeñar tareas del hogar en sus familias de origen a hacerlo en la familia de su esposo. Por otra parte, en importante
proporción, abandonan la búsqueda de trabajo y el estudio por esa razón, lo que permite que otros miembros de la familia
trabajen afuera o dentro del hogar, en actividades rentadas, pero acentuando la dificultad para su desarrollo personal.
Respecto de las fuentes de ocupación, a pesar del peso creciente de las ocupaciones no agrarias, la rama agraria resultaba
la más importante para explicar la ocupación de los jóvenes rurales de hogares con necesidades básicas insatisfechas. El
70% de los jóvenes rurales y casi el 29% de los jóvenes ocupados de localidades de hasta 5.000 habitantes, lo estaban en
ese sector en 1991. Datos más recientes para las provincias de Salta y Misiones, indican que la rama agraria continua siendo
importante para la ocupación de jóvenes rurales pobres: mientras que en 1991, con datos censales, para ambas provincias
el peso de las actividades agrarias era de aproximadamente el 75%, los datos de la encuesta muestran que más del 80%
de los jóvenes rurales con NBI de Misiones y casi el 64% de los de Salta se encontraban ocupados en actividades agrarias.
Aunque los datos entre una y otra fuente no resultan estrictamente comparables, puede decirse que la actividad agraria
no ha perdido su importancia relativa. En el caso de familias de pequeños productores, se trata de producciones que, en
general, proveen bajos ingresos, lo que refuerza la incidencia de la pobreza entre los jóvenes rurales.
Se entiende entonces la preocupación señalada por los jóvenes, en el encuentro desarrollado en 1999, al plantear como
problemas propios aquellos vinculados a la problemática más amplia de los pequeños productores en general,
14

Sin embargo, es probable que el desempeño de tareas en actividades productivas esté subestimada en las respuestas de las propias mujeres,
por considerarse normalmente como ayudantes en este tipo de actividad (ver Diaz, Rueda y Román, 2000).

77

�independientemente de su edad.Ya sea que se trate de trabajos dentro de las unidades familiares, como en el caso de los
jóvenes rurales de Misiones, que se encuentran en su mayor parte como familiares sin remuneración, o que se desempeñen
como trabajadores estacionales, como en Salta, el apoyo a los proyectos productivos agropecuarios o de servicios
agropecuarios que los involucre especialmente, parecería una decisión acertada para aprovechar las capacidades
desarrolladas por los jóvenes rurales. Sin embargo, será necesario también atender a las necesidades de aquellos jóvenes
que no podrán insertarse en esa rama, favoreciendo su capacitación y formación para su posterior desempeño como
adultos.
Lógicamente esos altos porcentajes de ocupación agraria descritos se explican mayoritariamente por el trabajo de los
varones. Las diferencias de género se explican por el desempeño de actividades domésticas y ligadas al autoconsumo entre
las mujeres, no registradas como ocupación. De esta forma, sólo son registradas como ocupadas aquellas jóvenes que
desarrollan tareas rentadas fuera del hogar, en gran medida no agrarias. Sin embargo, las mujeres jóvenes poseen un rol
muy importante dentro del hogar, lo que puede verse claramente con los datos de la encuesta (más del 40% de las mujeres
jóvenes rurales de hogares con NBI se encuentran desarrollando tareas dentro del hogar para ambas provincias) y también,
aunque no se declare como actividad principal, dentro de las tareas productivas. Por eso, el apoyo a proyectos productivos
no debería descartarse, pero acompañado de mecanismos que aseguren que las mujeres participen en igualdad de
condiciones. En ese sentido, la experiencia del proyecto Mujer Campesina de la SAGPyA parece un buen punto de partida,
siempre que se incluyan actividades específicas con mujeres jóvenes. El fortalecimiento de la inserción de las mujeres
jóvenes en actividades no agrarias, debería dimensionarse a la luz de las posibilidades de mercado.
Por otra parte, la situación de mayor vulnerabilidad de los jóvenes respecto de los adultos puede verse a partir de su menor
participación en la fuerza laboral, sus mayores niveles de ocupación en categorías de menor jerarquía, autonomía y
remuneración que los adultos, lo que se evidencia en su predominancia dentro de los familiares sin remuneración fija y en
los trabajos estacionales fuera de la explotación. Si el paso hacia la adultez les garantizara una mejora en sus condiciones
de trabajo, podría considerarse a la juventud ocupada en una suerte de capacitación para el trabajo futuro. Sin embargo,
la migración de jóvenes desde hogares rurales con NBI, que puede inferirse a partir de la relación indicada entre jóvenes
de 20 a 24 y 15 a 19 y de los datos sobre hijos migrantes de Salta y Misiones, está indicando también que una proporción
de los jóvenes rurales de familias agrarias no puede insertarse exitosamente en ese ámbito. La aparente mayor
permanencia de las mujeres en hogares rurales con NBI, además, es a costa de menores oportunidades de empleo, mayor
incidencia en niveles de inactividad, o en actividades de escasos ingresos o mal remuneradas. Pero la dificultad para
independizarse del hogar paterno también se da entre los varones y para ambos se observa, entonces, que no siempre se
verifica el mejoramiento de las condiciones económicas y laborales de los jóvenes en su paso hacia la adultez.
Por otra parte, para quienes deben migrar a áreas urbanas, les espera un contexto en el cual las capacidades desarrolladas
muy pocas veces resultan útiles para conseguir empleo. En donde cada vez más los niveles educativos resultan excluyentes
para conseguir uno digno y donde existen altas probabilidades de quedar fuera o de insertarse sólo precariamente en el
mercado de trabajo.
Otro rasgo que merece resaltarse es el de la heterogeneidad de situaciones encontradas. No sólo por las diferencias entre
provincias, sino también por las diferencias en las estrategias familiares en las que se encuentran insertos. Aunque la mayoría
de los jóvenes aspira a un trabajo permanente, el contexto familiar constituye sin duda un elemento importante para
considerar sus propias decisiones laborales y el tipo de trabajo al que aspiran.
Dentro de esas estrategias familiares los jóvenes cumplen diferentes roles: en algunos casos proveyendo ingresos
monetarios como trabajadores estacionales, en otros cubriendo la demanda de trabajo de la propia explotación o llevando
el peso de las tareas del hogar, pero sin duda contribuyendo al colectivo familiar que, por otra parte, condiciona también
sus decisiones. Basta analizar las diferencias entre los resultados de las encuestas de las provincias de Salta y Misiones. En la
primera, con una mayor proporción de hogares de asalariados o trabajadores transitorios, las opciones de los jóvenes se
ven orientadas en ese sentido. Éstos migran mayoritariamente hacia áreas urbanas en busca de un trabajo similar. En cambio
en Misiones, los trabajos agrarios parecen ser los preferidos, y seguramente los posibles en ese contexto.
Con respecto a la heterogeneidad provincial, además de las diferencias naturales, históricas y sociales entre provincias, ésta
se manifiesta en el diferente peso de los jóvenes en el total de población rural, la importancia de las actividades agrarias o
no agrarias como fuente de ocupación, las posibilidades del mercado de trabajo urbano, el mercado de los productos de

78

�venta, las políticas educativas provinciales, la presencia de ONG´s y proyectos con jóvenes, entre otras variables.
Desde el punto de vista cuantitativo, respecto de la cantidad de jóvenes rurales pobres, son las provincias de Chaco,
Formosa, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Misiones y Corrientes las que presentan los mayores valores, tanto a nivel
provincial como Nacional.
Desde el punto de vista de la gravedad de la problemática, tomada básicamente a partir de los porcentajes de jóvenes con
bajo nivel educativo y jóvenes inactivos que no estudian, no todos los departamentos de esas provincias resultan
seleccionados y otros aparecen en la lista: algunos del norte de Santa Fe, norte y sur de Córdoba, sur de Jujuy y Catamarca,
sur de San Juan, centro de Mendoza, norte de Neuquén, Río Negro y Chubut, y buena parte de Entre Ríos.
También existen diferencias según género, ya señaladas, y para distintos tramos de edad. Para los jóvenes de 20 a 24 años,
el problema principal parece ser el empleo. Aunque están ocupados en mayor proporción, son quienes más participan de
la búsqueda de trabajo, seguramente porque han asumido ya mayores responsabilidades como padres de familia o jefes de
hogar o por la necesidad de independizarse de sus padres.
Entre los jóvenes de 14 a 19 años el principal desafío, en cambio, pasaría por sus necesidades de capacitación en un
contexto en el que siguen teniendo un papel importante como mano de obra familiar y en áreas en que la oferta educativa
no siempre es la adecuada.
Sin embargo, la situación más grave de exclusión, está representada por los jóvenes que no trabajan ni estudian (entre el
15 y 20% de los jóvenes según provincias), lo que en algunos casos (aproximadamente el 5%) los lleva también a abandonar
la búsqueda de empleo, ante la falta de perspectivas.
Respecto de los programas y proyectos desarrollados con jóvenes, parece existir un creciente interés por involucrarlos
como beneficiarios de proyectos de desarrollo rural, sobre todo por parte de los organismos internacionales (Suarez y
Estarelas, 2000; Dirven, 2000; Solís, 2000). Sin embargo en Argentina, es escaso el conocimiento generado sobre la
problemática particular de los jóvenes rurales pobres. Por una parte, porque no han existido políticas ni programas de
alcance nacional destinados a jóvenes rurales con la envergadura suficiente como para realizar diagnósticos más generales,
pero también porque la mayor parte de los proyectos desarrollados localmente careció de un diagnóstico específico.
Muchos proyectos trabajan con jóvenes, pero son pocos los que plantean metas asociadas a su perfil particular o que
establecen mecanismos específicos para su participación. La mayor parte de los proyectos los incluye en componentes que
no se diferencian de los ofrecidos a los adultos.
Antes de intentar algunas sugerencias para considerar la inclusión de los jóvenes rurales en acciones de desarrollo rural, es
necesario recordar que el trabajo con una población definida a partir de su edad, posee una característica que lo diferencia del
resto de los grupos identificados como beneficiarios. Esa diferencia está dada por la evolución etárea, por la secuencia de etapas
del ciclo normal de vida por el cual atravesarán los jóvenes. Por lo tanto no es posible definir una población que recibirá el mismo
tipo de apoyo durante toda la vida del proyecto, sino que es necesario pensar cuál será la posible evolución en términos de su
ciclo de vida, para diseñar componentes o actividades que faciliten su inserción como adultos en alguna actividad que el proyecto
podrá o no ofrecer. En ese sentido, es lógico pensar que no todos los jóvenes que se desempeñan hoy como pequeños
productores o familiares de éste podrán continuar en la actividad agropecuaria como tales. De acuerdo a lo analizado
previamente, la posible evolución de los jóvenes se circunscribiría a alguna de las siguientes alternativas:
1)
2)
3)
4)

continuar con la explotación al heredar la paterna
independizarse como un nuevo productor agropecuario
incorporarse de alguna forma al mercado laboral
continuar en la explotación como familiar del jefe

Por lo tanto, se sugiere que además de apoyar a quienes se desempeñan como pequeños productores, se incluyan
actividades que favorezcan y acompañen la capacitación y la formación profesional de los jóvenes, su participación
ciudadana y su formación personal. Esto requiere una integralidad de acciones que abarquen no sólo aspectos productivos
sino también otros que tiendan a su desarrollo como persona. Una propuesta integral que parece interesante en ese
sentido, es la del Servicio Joven, desarrollado por el INDAP en Chile (Marambio, 2000). Como punto de partida, ese

79

�servicio planteó la construcción de un "espacio juvenil" a partir de tres ámbitos temáticos: el del "Trabajo e ingreso", el del
"Reconocimiento social de los jóvenes" y el de su "Realización personal". Para eso, se trabajó sobre tres líneas operativas:
promoción del asociativismo; apoyo y aval de actores sociales locales como ONG´s, municipios y cooperativas y, apoyo
financiero a los grupos juveniles para emprendimientos productivos.
Por otra parte, se propone una tipología de jóvenes (tabla 68) que está pensada desde la posibilidad de definir estrategias
de intervención, dentro de proyectos o políticas de desarrollo rural. Esta incluye variables relacionadas con la condición de
ocupación, rama de ocupación, relación de parentesco y categoría ocupacional. Sin embargo, en su interior debería también
considerarse la categoría de género y el nivel educativo para definir acciones más específicas.
Tabla 68: Tipología de casos para orientar la estrategia de Desarrollo Rural con inclusión de la problemática juvenil.
Tipo

Estimación con Proyectos a los que
datos del censo podrían acceder
de 1991

Capacitación y
Programas con los
asistencia técnica que pueden
coordinarse acciones

Jóvenes jefes de
hogar con NBI o
familiares de éste
ocupados en la rama
agraria como trabajadores por cuenta
propia (pequeños
productores pobres
y jóvenes).
Jóvenes rurales de
hogares con NB
ocupados en la
rama agraria como
familiares sin
remuneración fija.
Jóvenes ocupados
en la rama agraria
o no agraria como
trabajadores transitorios (sector priva
do o servicio
doméstico).
Jóvenes inactivos
que no estudian.

19.712

Todos los proyectos
productivos destinados
a pequeños productores,
bajo la figura de
"proyecto joven".

Formación técnica
• DNJ
específica vinculada • crear trabajo
a los proyectos.
Participación en los
foros juveniles de
discusión.

43.649 habitantes
36.162 (rama
agraria).

Proyectos de servicios
agropecuarios o no
agropecuarios,
agroindustriales o de
comercialización de la
producción familiar.
Proyectos de servicios
agropecuarios o no
agropecuarios o que
pueden incluir a
proyectos
agroindustriales.

Formación técnica
vinculada a los
proyectos.
Formación
profesional.
Foros de discusión.
Formación
profesional.
Foros de discusión.
Capacitación técnica
ligada a los
proyectos.

•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•

DNJ
capacitar
crear trabajo
formujer
escuelas agrotécnicas
ongs de capacitación
DNJ
capacitar
crear trabajo
formujer
escuelas agrotécnicas
ongs de capacitacion

Proyectos de servicios
agropecuarios o
no agropecuarios.
Proyectos de
capacitación laboral.

Formación
profesional.
Foros de discusión.
Capacitación
técnica ligada a los
proyectos.
Capacitación laboral
agropecuaria.

•
•
•
•
•
•
•
•

DNJ
capacitar
trabajar
crear trabajo.
formujer
escuelas agrotécnicas
ongs de capacitacion
proame

14.799 (No puede
establecerse la
estacionalidad del
trabajo, ni su
relación de
parentesco con
ppm).
7.487 (rama no
agraria).
93. 451 habitantes
de 14 a 24 años
(imposible establecer su vinculación
con ppm).

Adicionalmente, para el caso de las mujeres jóvenes no se proponen proyectos diferentes, sino actividades específicas que
permitan asegurar su participación en todos los proyectos destinados a jóvenes. En ese sentido, habría que cuidar aspectos
tales como la difusión y las convocatorias, la utilización de técnicas participativas apropiadas, la presencia de técnicas mujeres
para las capacitaciones y pasantías, la asignación de recursos para reuniones exclusivas con mujeres jóvenes y la vinculación
con otras instituciones que atiendan aspectos vinculados a la salud (ver TRAMA, 2000).

80

�Como criterios para relevar el cumplimiento de objetivos ligados a la participación de los jóvenes en los proyectos de
desarrollo rural se proponen algunos de los siguientes como base para la discusión de indicadores definitivos:

En el diseño de los proyectos
I)

Existencia de diagnósticos sobre la situación inicial de los jóvenes/ familias participantes de los proyectos, que permitan
identificar avances y retrocesos en relación a la situación inicial (línea de base sobre juventud rural), considerando variables
referidas a empleo, niveles educativos formales e informales, abandono escolar, habilidades básicas; existencia de grupos
juveniles en cooperativas, asociaciones de productores, grupos asociativos; participación en proyectos productivos y en
las decisiones familiares, gremiales, comunitarias; nivel de dependencia de los ingresos familiares, cantidad de jóvenes
migrantes, embarazos precoces, niveles de pobreza estructural entre los jóvenes, inactividad, información y educación
sexual; participación de ONGs y existencia de proyectos locales, etc.
II)
Existencia de criterios de priorización de los proyectos en los que participan jóvenes.
III) Participación porcentual prevista de jóvenes en proyectos productivos, capacitaciones y otros eventos destinados a la
población rural pobre.
IV) Existencia de capacitaciones destinadas a población joven dentro de los proyectos, fondos asignados a las mismas como
porcentaje del total de fondos asignados a capacitaciones.
V) Existencia de fondos para la realización de estudios de mercado/ factibilidad de ejecución de proyectos destinados a
generar fuentes de ingreso alternativas para jóvenes rurales.
VI) Existencia de eventos que garanticen la participación juvenil en la definición de componentes destinados hacia jóvenes
(Foros juveniles).
VII) Participación porcentual prevista de mujeres jóvenes en los eventos de capacitación destinados a jóvenes.
VIII) Existencia de eventos de capacitación destinados especialmente a mujeres jóvenes.
X) Capacitaciones específicas dirigidas a varones y mujeres jóvenes en coordinación con otras áreas de gobierno (salud, salud
reproductiva, ciudadanía, etc.).
XI) Existencia de vinculaciones y mecanismos concretos de coordinación con otras áreas de gobierno para incluir aspectos
no productivos en las actividades desarrolladas con jóvenes.
Durante la ejecución de los proyectos (seguimiento)
I)
II)
III)
IV)
V)

Evolución de la cantidad anual de jóvenes participantes en los proyectos.
Evolución de la participación juvenil en instancias locales.
Evolución anual de la cantidad de jóvenes participantes de cada grupo que ejecuta un proyecto juvenil.
Adquisición de conocimientos básicos ligados a las capacitaciones recibidas por los jóvenes.
Adquisición de información básica referida a legislación / políticas que conciernen a la juventud en general y a la juventud
rural en especial
VI) Cantidad de proyectos presentados a partir de iniciativas juveniles.
VII) Participación porcentual de mujeres jóvenes en proyectos juveniles.
VIII) Participación porcentual de jóvenes en proyectos integrados.
IX) Evolución de las actividades conjuntas realizadas con otras áreas de gobierno/ instituciones durante la ejecución del
proyecto.
Al finalizar el / los proyectos juveniles (efecto)
I)
II)
III)
IV)

Existencia de mecanismos de participación juvenil en asociaciones de pequeños productores.
Participación juvenil en actividades comunitarias.
Mejores niveles de ocupación e ingreso de jóvenes en relación a la situación inicial.
Cantidad de jóvenes que se independizan (económicamente) de sus familias en forma exitosa en relación a la situación
inicial.
V) Nivel de resultados económicos/empleo obtenidos en los proyectos juveniles en relación a los objetivos de los mismos.
VI) Cantidad de ocupaciones efectivas incrementales brindadas por los proyectos en relación a las previsiones iniciales.
VII) Cantidad de ocupaciones efectivas incrementales brindadas por los proyectos a mujeres jóvenes en relación a las
previsiones iniciales.

81

�Al

finalizar el proyecto / programa o política dirigida a jóvenes (impacto)

I)
II)
III)

Reducción de la cantidad de jóvenes migrantes desde hogares rurales con NBI.
Reducción de los niveles de inactividad de jóvenes rurales con NBI no vinculados a la condición de estudiante.
Reducción de los niveles de inactividad de mujeres rurales jóvenes de hogares con NBI, no vinculados a la condición de
estudiante.
Disminución del número de embarazos adolescentes de jóvenes rurales pobres.
Disminución de los porcentajes de pobreza juvenil en áreas rurales.
Aumento en los niveles de educación formal de jóvenes (varones y mujeres).

IV)
V)
VI)

82

�iBIBLIOGRAFÍA
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83

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proyectos con enfoque de Mujer - Género, una propuesta participativa. Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y
Alimentación,

84

�LOS JOVENES RURALES EN ARGENTINA
Anexo tablas

�INDICE DE TABLAS
Tabla I:
Tabla II:
Tabla III:
Tabla IV:
Tabla V:
Tabla VI:
Tabla VII:
Tabla VIII:
Tabla
Tabla
Tabla
Tabla

IX:
X:
XI:
XII:

Tabla XIII:
Tabla XIV:
Tabla XV:
Tabla XVI:
Tabla XVII:
Tabla XVIII:
Tabla XIX:
Tabla XX:
Tabla XXI:
Tabla XXII:
Tabla XXIII:

86

Jóvenes de áreas rurales y localidades de 2000 a 5000 habitantes según condición de NBI
por provincia ( en valores absolutos y porcentajes).
Ocupación de jóvenes rurales y de localidades de hasta 5000 habitantes como porcentajes
sobre el total de jóvenes discriminados por condición de NBI.
Población de 13 a 24 años por asistencia a establecimientos educativos y nivel de instrucción,
según condición de NBI (Valores absolutos).
Población de 13 a 24 años por asistencia a establecimientos eucativos y nivel de
instrucción, según condición de NBI (Porcentajes).
Población de 14 a 24 años que no estudia ni trabaja, según condición de NBI.
Jefes de hogares rurales con NBI por edad y condición de ocupación. Provincias y total país.
Porcentajes de jefes de hogar con NBI sobre el total de la población, según edades.
Porcentaje de jefes de hogar sobre la población de 14 y más años segun tramos de edad y
condición de NBI.
Población de 14 a 24 años en hogares con NBI, por tramo etáreo, por provincia.
Relación entre Población de 20 a 24 y 15 a 19 en Hogares no NBI.
Total población económicamente activa ocupada mayor de 24 años en hogares rurales con NBI.
Varones jóvenes de hogares rurales con NBI por tramos de edad según condición de
actividad en porcentaje.
Mujeres jóvenes de hogares rurales con NBI por tramos de edad según condición de
actividad, en porcentaje.
Jóvenes inactivos que no estudian.
Mujeres jóvenes inactivas que no estudian.
Población con NBI en localidades de hasta 5.000 habitantes por condición de actividad,
según sexo y tramo etario.
Jóvenes rurales de 14 a 24 años en hogares con NBI ocupados en la rama agraria
por categoría ocupacional.
Jóvenes rurales de 14 a 24 años en hogares con NBI ocupados en la rama no agraria
por categoría ocupacional.
Jóvenes de 14 a 24 años de hogares con NBI en localidades de 2000 a 5000 habitantes .
por categoría ocupacional en la rama no agraria según sexo y provincias para el total del país.
Asistencia a establecimientos educativos de población rural con NBI, discriminada por sexo
y tramo etáreo, según provincias.
Asistencia a establecimientos educativos de población rural con NBI, discriminada por sexo
y tramo etáreo, según provincias.
Jóvenes que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel alcanzado.
Jóvenes que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel alcanzado. En porcentaje.

87
88
92
93
94
95
97
99
101
102
103
107
108
109
110
111
113
114
115
116
118
120
122

�TABLA I: Jóvenes de áreas rurales y localidades de 2000 a 5000 habitantes según condición de NBI por provincia
( en valores absolutos y porcentajes)

PROVINCIA
BUENOS AIRES
MISIONES
NEUQUEN
CATAMARCA VI
CHACO
CHUBUT
CÓRDOBA
CORRIENTES
LA PAMPA
LA RIOJA
MENDOZA
ENTRE RIOS
FORMOSA
JUJUY
RÍO NEGRO
SALTA
SANTA CRUZ
SAN JUAN
SAN LUIS
SANTA FE
SGO. ESTERO
TUCUMAN
TIERRA DEL FUEGO
TOTAL PAÍS

PROVINCIA
BUENOS AIRES
MISIONES
NEUQUEN
CATAMARCA VI
CHACO
CHUBUT
CÓRDOBA
CORRIENTES
LA PAMPA
LA RIOJA
MENDOZA
ENTRE RIOS
FORMOSA
JUJUY
RÍO NEGRO
SALTA
SANTA CRUZ
SAN JUAN
SAN LUIS
SANTA FE
SGO. ESTERO
TUCUMAN
TIERRA DEL FUEGO
TOTAL PAÍS

total
101448
58742
10775
14037
52768
7385
64995
39238
10771
9978
61153
40246
24350
17339
18657
34192
2644
20573
8589
61934
47455
50005
232
757506

total
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100

total jóvenes por provincia
área rural
Localidades 2000 a 5000 habitantes
con nbi
sin nbi
total
con nbi
sin nbi
17716
83732
27270
3187
24083
25522
33220
10182
2668
7514
4634
6141
5837
1352
4485
6251
7786
2110
681
1429
32821
19947
10286
4310
5976
2520
4865
3320
740
2580
15386
49609
28837
3853
24984
18860
20378
5539
1770
3769
1976
8795
6779
739
6040
4626
5352
3224
983
2241
18932
42221
8889
1495
7394
11295
28951
8200
1470
6730
14076
10274
7728
2786
4942
10102
7237
5567
2496
3071
6490
12167
17426
3148
14278
22337
11855
7964
2980
4984
416
2228
2402
235
2167
7032
13541
4370
861
3509
3245
5344
3743
839
2904
16452
45482
29015
3967
25048
27613
19842
8392
2908
5484
24633
25372
6887
2021
4866
31
201
0
0
0
292966
464540
213967
45489
168478

total jóvenes por provincia en porcentajes
área rural
Localidades 2000 a 5000 habitantes
con nbi
sin nbi
total
con nbi
sin nbi
17.5
82.5
100
11.7
88.3
43.4
56.6
100
26.2
73.8
43.0
57.0
100
23.2
76.8
44.5
55.5
100
32.3
67.7
62.2
37.8
100
41.9
58.1
34.1
65.9
100
22.3
77.7
23.7
76.3
100
13.4
86.6
48.1
51.9
100
32.0
68.0
18.3
81.7
100
10.9
89.1
46.4
53.6
100
30.5
69.5
31.0
69.0
100
16.8
83.2
28.1
71.9
100
17.9
82.1
57.8
42.2
100
36.1
63.9
58.3
41.7
100
44.8
55.2
34.8
65.2
100
18.1
81.9
65.3
34.7
100
37.4
62.6
15.7
84.3
100
9.8
90.2
34.2
65.8
100
19.7
80.3
37.8
62.2
100
22.4
77.6
26.6
73.4
100
13.7
86.3
58.2
41.8
100
34.7
65.3
49.3
50.7
100
29.3
70.7
13.4
86.6
0
0.0
0.0
38.7
61.3
100
21.3
78.7

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del Censo Nacional de Población y Vivienda
de 1991 (INDEC, 2000).

87

�TABLA II: Ocupación de jóvenes rurales y de localidades de hasta 5000 habitantes
como porcentaje sobre el total de jóvenes discriminados por condición de NBI
con NBI
Ocupado

Total
provincia

Buenos Aires

edades

TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades
TOTAL
5000
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MISIONES V TOTAL
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades 5000 TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
NEUQUEN V TOTAL
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades 5000 TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CATAMARCA VI TOTAL TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades de TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CHACO
TOTAL
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades de TOTAL
Habitantes
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CHUBUT
TOTAL
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades de TOTAL
Habitantes
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas

88

TOTAL

Total

sin NBI
Ocupado

%
569155
69590
241547
59128
198890
444764
55994
193594
45454
149722
124391
13596
47953
13674
49168
206969
36688
74923
32236
63122
173905
31837
63444
26905
51719
33064
4851
11479
5331
11403
53075
9041
21303
7571
15160
34463
6068
14015
4707
9673
18612
2973
7288
2864
5487
57588
8814
21524
7333
19917
50523
7748
19056
6289
17430
7065
1066
2468
1044
2487
191152
34505
71603
28549
56495
159055
29436
60673
23332
45614
32097
5069
10930
5217
10881
40020
5843
16734
4862
12581
28697
4143
12812
3242
8500
11323
1700
3922
1620
4081

345527
48378
201047
19529
76573
278243
40379
164461
15224
58179
67284
7999
36586
4305
18394
140784
26887
65423
15195
33279
122636
24281
56100
13523
28732
18148
2606
9323
1672
4547
33183
5521
18632
2363
6667
21761
3839
12162
1553
4207
11422
1682
6470
810
2460
32123
5070
16859
2201
7993
28462
4532
14962
1964
7004
3661
538
1897
237
989
133197
26951
63209
14395
28642
115263
23877
54156
12818
24412
17934
3074
9053
1577
4230
25913
3771
14603
1530
6009
19498
2843
11355
1093
4207
6415
928
3248
437
1802

%
60.7
69.5
83.2
33.0
38.5
62.6
72.1
85.0
33.5
38.9
54.1
58.8
76.3
31.5
37.4
68.0
73.3
87.3
47.1
52.7
70.5
76.3
88.4
50.3
55.6
54.9
53.7
81.2
31.4
39.9
62.5
61.1
87.5
31.2
44.0
63.1
63.3
86.8
33.0
43.5
61.4
56.6
88.8
28.3
44.8
55.8
57.5
78.3
30.0
40.1
56.3
58.5
78.5
31.2
40.2
51.8
50.5
76.9
22.7
39.8
69.7
78.1
88.3
50.4
50.7
72.5
81.1
89.3
54.9
53.5
55.9
60.6
82.8
30.2
38.9
64.8
64.5
87.3
31.5
47.8
67.9
68.6
88.6
33.7
49.5
56.7
54.6
82.8
27.0
44.2

492840
58319
209182
49496
175843
381256
46268
166147
37464
131377
111584
12051
43035
12032
44466
126708
21407
46321
19327
39653
101698
17892
37602
15328
30876
25010
3515
8719
3999
8777
35353
5858
14547
4768
10180
20449
3518
8581
2623
5727
14904
2340
5966
2145
4453
35310
5002
13552
4213
12543
30258
4284
11769
3502
10703
5052
718
1783
711
1840
88085
14034
34658
11889
27504
68006
11157
27680
8790
20379
20079
2877
6978
3099
7125
29220
4119
12461
3326
9314
20027
2774
9238
2091
5924
9193
1345
3223
1235
3390

302720
39782
176670
16414
69854
241199
32892
143142
12605
52560
61521
6890
33528
3809
17294
86031
15213
40940
8810
21068
71970
13429
33694
7556
17291
14061
1784
7246
1254
3777
22990
3544
13145
1499
4802
13576
2215
7747
902
2712
9414
1329
5398
597
2090
20281
2899
10768
1267
5347
17555
2534
9374
1101
4546
2726
365
1394
166
801
59641
10211
30827
5126
13477
48239
8641
24929
4242
10427
11402
1570
5898
884
3050
19718
2652
11150
1078
4838
14320
1929
8419
726
3246
5398
723
2731
352
1592

61.4
68.2
84.5
33.2
39.7
63.3
71.1
86.2
33.6
40.0
55.1
57.2
77.9
31.7
38.9
67.9
71.1
88.4
45.6
53.1
70.8
75.1
89.6
49.3
56.0
56.2
50.8
83.1
31.4
43.0
65.0
60.5
90.4
31.4
47.2
66.4
63.0
90.3
34.4
47.4
63.2
56.8
90.5
27.8
46.9
57.4
58.0
79.5
30.1
42.6
58.0
59.2
79.6
31.4
42.5
54.0
50.8
78.2
23.3
43.5
67.7
72.8
88.9
43.1
49.0
70.9
77.4
90.1
48.3
51.2
56.8
54.6
84.5
28.5
42.8
67.5
64.4
89.5
32.4
51.9
71.5
69.5
91.1
34.7
54.8
58.7
53.8
84.7
28.5
47.0

�TABLA II (cont.)
con NBI
provincia

CORDOBA VI

TOTAL

Area Rural

Localidades de
Habitantes

CORRIENTES VITOTAL

Area Rural

Localidades de
Habitantes

LA PAMPA V

TOTAL

Area Rural

Localidades
5000

LA RIOJA

TOTAL

Area Rural

Localidades
5000

MENDOZA V

TOTAL

Area Rural

Localidades
5000

ENTRE RIOS V TOTAL

Area Rural

Localidades/2000
Habitantes/ 5000

edades
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas

Ocupado
Total
407574
240041
49364
33317
163401
133830
44468
14919
150341
57975
273762
168284
35107
24839
112748
94648
29888
10398
96019
38399
133812
71757
14257
8478
50653
39182
14580
4521
54322
19576
148398
80670
24316
14813
54782
42468
20461
6101
48839
17288
129547
71584
21652
13607
48329
37753
17586
5429
41980
14795
18851
9086
2664
1206
6453
4715
2875
672
6859
2493
76870
46111
9051
6029
31951
27076
8499
2676
27369
10330
47774
30363
5753
4088
20964
18374
5018
1645
16039
6256
29096
15748
3298
1941
10987
8702
3481
1031
11330
4074
46153
25840
7057
3831
17589
13523
6145
1987
15362
6499
35217
19950
5417
3053
13685
10532
4561
1530
11554
4835
10936
5890
1640
778
3904
2991
1584
457
3808
1664
240378
137125
36224
25735
90306
77473
33818
10835
80030
23082
207526
120034
31816
23163
78745
68161
29337
9467
67628
19243
32852
17091
4408
2572
11561
9312
4481
1368
12402
3839
191112
109114
25953
16995
75693
60528
22493
7263
66973
24328
159249
93722
22007
15146
64411
52438
18239
5945
54592
20193
31863
15392
3946
1849
11282
8090
4254
1318
12381
4135

sin NBI
%
58.9
67.5
81.9
33.5
38.6
61.5
70.8
83.9
34.8
40.0
53.6
59.5
77.4
31.0
36.0
54.4
60.9
77.5
29.8
35.4
55.3
62.8
78.1
30.9
35.2
48.2
45.3
73.1
23.4
36.3
60.0
66.6
84.7
31.5
37.7
63.6
71.1
87.6
32.8
39.0
54.1
58.9
79.2
29.6
36.0
56.0
54.3
76.9
32.3
42.3
56.6
56.4
77.0
33.5
41.8
53.9
47.4
76.6
28.9
43.7
57.0
71.0
85.8
32.0
28.8
57.8
72.8
86.6
32.3
28.5
52.0
58.3
80.5
30.5
31.0
57.1
65.5
80.0
32.3
36.3
58.9
68.8
81.4
32.6
37.0
48.3
46.9
71.7
31.0
33.4

Total
335617
39139
134887
35454
126137
217911
26793
90208
22816
78094
117706
12346
44679
12638
48043
85540
13118
32927
11029
28466
72220
11325
28291
9053
23551
13320
1793
4636
1976
4915
66658
7623
27698
7212
24125
40337
4669
17719
4126
13823
26321
2954
9979
3086
10302
28108
3987
10806
3606
9709
20211
2886
7952
2466
6907
7897
1101
2854
1140
2802
178247
25494
67293
24121
61339
150311
21814
57394
20407
50696
27936
3680
9899
3714
10643
147838
18959
59097
16722
53060
120920
15771
49479
13180
42490
26918
3188
9618
3542
10570

Ocupado

201053
26073
112865
11872
50243
136057
18833
77252
7938
32034
64996
7240
35613
3934
18209
49507
8200
26707
3347
11253
42849
7434
23235
2908
9272
6658
766
3472
439
1981
40495
4946
23890
2275
9384
25865
3236
15778
1344
5507
14630
1710
8112
931
3877
16185
2100
8460
1155
4470
11830
1601
6247
825
3157
4355
499
2213
330
1313
100682
17310
58488
7254
17630
85913
15237
50314
6160
14202
14769
2073
8174
1094
3428
87793
12419
48922
5676
20776
74158
10935
41713
4557
16953
13635
1484
7209
1119
3823

%

59.9
66.6
83.7
33.5
39.8
62.4
70.3
85.6
34.8
41.0
55.2
58.6
79.7
31.1
37.9
57.9
62.5
81.1
30.3
39.5
59.3
65.6
82.1
32.1
39.4
50.0
42.7
74.9
22.2
40.3
60.8
64.9
86.3
31.5
38.9
64.1
69.3
89.0
32.6
39.8
55.6
57.9
81.3
30.2
37.6
57.6
52.7
78.3
32.0
46.0
58.5
55.5
78.6
33.5
45.7
55.1
45.3
77.5
28.9
46.9
56.5
67.9
86.9
30.1
28.7
57.2
69.8
87.7
30.2
28.0
52.9
56.3
82.6
29.5
32.2
59.4
65.5
82.8
33.9
39.2
61.3
69.3
84.3
34.6
39.9
50.7
46.5
75.0
31.6
36.2

89

�TABLA II (cont.)
con NBI

edades

provincia

FORMOSA V TOTAL

Area Rural

Localidades/ 2000
Habitantes/ 5000

JUJUY TOTAL

Area Rural

Localidades/ 2000

RIO NEGRO V

TOTAL

Area Rural

Localidades/ 2000
Habitantes/ 5000

SALTA TOTAL

Area Rural

Localidades/ 2000
Habitantes/ 5000

SANTA CRUZ V TOTAL

Area Rural

Localidades/ 2000
Habitantes/ 5000

SAN JUAN
TOTAL
V

Area Rural

Localidades
5000

SAN LUIS

90

TOTAL

Area Rural

TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL

Total

101836
17484
38359
14594
31399
77615
13708
30243
10642
23022
24221
3776
8116
3952
8377
72553
11948
25828
10958
23819
55956
9169
20173
8170
18444
16597
2779
5655
2788
5375
127935
18303
49000
17780
42852
67362
9859
28133
8798
20572
60573
8444
20867
8982
22280
133268
23031
50188
19125
40924
108655
19096
41705
15096
32758
24613
3935
8483
4029
8166
20212
3002
9411
2044
5755
10337
1880
5497
764
2196
9875
1122
3914
1280
3559
80786
12660
29323
12283
26520
66919
10539
24526
10034
21820
13867
2121
4797
2249
4700
51788
6703
21607
5629
17849
37640

Ocupado

65163
11348
33035
5486
15294
51357
9458
26351
4277
11271
13806
1890
6684
1209
4023
40096
6479
21011
3004
9602
32108
5261
16626
2474
7747
7988
1218
4385
530
1855
74936
10650
41619
5060
17607
40314
6316
24260
2300
7438
34622
4334
17359
2760
10169
76044
13678
40995
5328
16043
64033
12045
34403
4498
13087
12011
1633
6592
830
2956
14399
2102
8597
656
3044
8169
1528
5195
269
1177
6230
574
3402
387
1867
40637
7824
24268
2687
5858
34212
6752
20449
2240
4771
6425
1072
3819
447
1087
30636
4216
17485
1677
7258
22778

sin NBI
%

64.0
64.9
86.1
37.6
48.7
66.2
69.0
87.1
40.2
49.0
57.0
50.1
82.4
30.6
48.0
55.3
54.2
81.3
27.4
40.3
57.4
57.4
82.4
30.3
42.0
48.1
43.8
77.5
19.0
34.5
58.6
58.2
84.9
28.5
41.1
59.8
64.1
86.2
26.1
36.2
57.2
51.3
83.2
30.7
45.6
57.1
59.4
81.7
27.9
39.2
58.9
63.1
82.5
29.8
40.0
48.8
41.5
77.7
20.6
36.2
71.2
70.0
91.4
32.1
52.9
79.0
81.3
94.5
35.2
53.6
63.1
51.2
86.9
30.2
52.5
50.3
61.8
82.8
21.9
22.1
51.1
64.1
83.4
22.3
21.9
46.3
50.5
79.6
19.9
23.1
59.2
62.9
80.9
29.8
40.7
60.5

Total

52743
8224
20668
6992
16859
36395
5840
15048
4434
11073
16348
2384
5620
2558
5786
34700
5325
12528
4983
11864
24929
3814
9103
3423
8589
9771
1511
3425
1560
3275
97570
13489
37295
12956
33830
46574
6515
19738
5652
14669
50996
6974
17557
7304
19161
57172
9078
22244
7761
18089
41111
6612
16613
5243
12643
16061
2466
5631
2518
5446
17205
2630
7670
1765
5140
8242
1614
4147
614
1867
8963
1016
3523
1151
3273
57015
8637
20837
8413
19128
45642
6912
16890
6629
15211
11373
1725
3947
1784
3917
35945
4410
14936
3838
12761
24425

Ocupado

%

34768
5284
18207
2543
8734
25204
4184
13534
1779
5707
9564
1100
4673
764
3027
19771
2643
10321
1359
5448
14968
2066
7635
1085
4182
4803
577
2686
274
1266
58417
7572
32284
3824
14737
28860
4163
17460
1553
5684
29557
3409
14824
2271
9053
33299
4964
18770
1967
7598
25215
4026
14264
1466
5459
8084
938
4506
501
2139
12206
1834
7001
572
2799
6529
1325
3931
223
1050
5677
509
3070
349
1749
28930
5120
17627
1770
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23555
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1414
3461
5375
836
3231
356
952
21641
2706
12356
1142
5437
15226

65.9
64.3
88.1
36.4
51.8
69.3
71.6
89.9
40.1
51.5
58.5
46.1
83.1
29.9
52.3
57.0
49.6
82.4
27.3
45.9
60.0
54.2
83.9
31.7
48.7
49.2
38.2
78.4
17.6
38.7
59.9
56.1
86.6
29.5
43.6
62.0
63.9
88.5
27.5
38.7
58.0
48.9
84.4
31.1
47.2
58.2
54.7
84.4
25.3
42.0
61.3
60.9
85.9
28.0
43.2
50.3
38.0
80.0
19.9
39.3
70.9
69.7
91.3
32.4
54.5
79.2
82.1
94.8
36.3
56.2
63.3
50.1
87.1
30.3
53.4
50.7
59.3
84.6
21.0
23.1
51.6
62.0
85.2
21.3
22.8
47.3
48.5
81.9
20.0
24.3
60.2
61.4
82.7
29.8
42.6
62.3

�TABLA II (cont.)
con NBI
Ocupado

Total
provincia

total rural país
jovenes

sin NBI
Ocupado

%

edades

Localidades TOTAL
5000 V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA FE
TOTAL
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades TOTAL
5000 V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
S. DEL ESTERO IV TOTAL TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades TOTAL
5000 V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TUCUMAN
TOTAL
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades TOTAL
5000 V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
T0 DEL FUEGO V TOTAL TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Area Rural TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
TOTAL
TOTAL
PAÍS
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
268.04559 M de 25 y Mas
Area Rural TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
Localidades TOTAL
5000 V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas

Total

14148
7858
1854
1021
5024
4035
1889
543
5381
2259
401476
221733
46945
31051
160796
127818
44004
14260
149731
48604
257082
147465
32702
22714
104910
85843
29232
9596
90238
29312
144394
74268
14243
8337
55886
41975
14772
4664
59493
19292
189550
98549
30967
18600
70655
50688
24880
7595
63048
21666
161941
83957
26868
16233
61052
43147
20587
6437
53434
18140
27609
14592
4099
2367
9603
7541
4293
1158
9614
3526
191987
86696
30722
15848
72386
51161
26170
5279
62709
14408
169042
76781
27215
14457
64311
45446
22790
4657
54726
12221
22945
9915
3507
1391
8075
5715
3380
622
7983
2187
1771
1617
177
154
1320
1297
55
29
219
137
1771
1617
177
154
1320
1297
55
29
219
137
3601606 2100134
518388
339248
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453085
150055
1219904
458186
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281760
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911569
344466
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900367
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105348
57488
309300
241076
108619
31555
319537
117424

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400260

%

55.5
55.1
80.3
28.7
42.0
55.2
66.1
79.5
32.4
32.5
57.4
69.5
81.8
32.8
32.5
51.4
58.5
75.1
31.6
32.4
52.0
60.1
71.7
30.5
34.4
51.8
60.4
70.7
31.3
33.9
52.9
57.7
78.5
27.0
36.7
45.2
51.6
70.7
20.2
23.0
45.4
53.1
70.7
20.4
22.3
43.2
39.7
70.8
18.4
27.4
91.3
87.0
98.3
52.7
62.6
91.3
87.0
98.3
52.7
62.6
58.3
65.4
81.7
33.1
37.6
59.9
68.2
82.8
34.4
37.8
53.1
54.6
77.9
29.1
36.7

11520
1425
4099
1479
4517
334139
36388
135394
34142
128215
205512
24101
85285
21381
74745
128627
12287
50109
12761
53470
91555
13862
35250
11464
30979
72515
11198
28460
8644
24213
19040
2664
6790
2820
6766
111533
16120
43205
14118
38090
94436
13639
37080
11733
31984
17097
2481
6125
2385
6106
1543
156
1148
45
194
1543
156
1148
45
194
2540644
335378
1014604
297640
893022
1844928
252537
756409
212003
623979
695716
82841
258195
85637
269043

6415
744
3311
413
1947
187599
23680
109738
10981
43200
119846
16563
71184
6983
25116
67753
7117
38554
3998
18084
50774
8423
26934
3528
11889
40444
6929
21460
2811
9244
10330
1494
5474
717
2645
52526
8156
31838
2749
9783
44852
7215
27392
2323
7922
7674
941
4446
426
1861
1416
138
1128
26
124
1416
138
1128
26
124
1508443
215869
849036
96234
347304
1129646
171771
643273
71256
243346
378797
44098
205763
24978
103958

55.7
52.2
80.8
27.9
43.1
56.1
65.1
81.1
32.2
33.7
58.3
68.7
83.5
32.7
33.6
52.7
57.9
76.9
31.3
33.8
55.5
60.8
76.4
30.8
38.4
55.8
61.9
75.4
32.5
38.2
54.3
56.1
80.6
25.4
39.1
47.1
50.6
73.7
19.5
25.7
47.5
52.9
73.9
19.8
24.8
44.9
37.9
72.6
17.9
30.5
91.8
88.5
98.3
57.8
63.9
91.8
88.5
98.3
57.8
63.9
59.4
64.4
83.7
32.3
38.9
61.2
68.0
85.0
33.6
39.0
54.4
53.2
79.7
29.2
38.6

52.839

464540

243027

52.3156

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del
Censo Nacional de Población y Vivienda de 1991 (INDEC, 2000).

91

�TABLA III: Población rural de 13 a 24 años por asistencia a establecimientos educativos y
nivel de instrucción, según condición de NBI (Valores absolutos)
total
total pais
con nbi
sin nbi
total
Buenos Aires
con nbi
sin nbi
19 part GBA
con nbi
sin nbi
Resto B.A
con nbi
sin nbi
Catamarca
con nbi
sin nbi
Chaco
con nbi
sin nbi
Chubut
con nbi
sin nbi
Córdoba
con nbi
sin nbi
Corrientes
con nbi
sin nbi
Entre Ríos
con nbi
sin nbi
Formosa
con nbi
sin nbi
Jujuy
con nbi
sin nbi
La Pampa
con nbi
sin nbi
La Rioja
con nbi
sin nbi
Mendoza
con nbi
sin nbi
Misiones
con nbi
sin nbi
Neuquén
con nbi
sin nbi
Río Negro
con nbi
sin nbi
Salta
con nbi
sin nbi
Santa Cruz
con nbi
sin nbi
Santa Fe
con nbi
sin nbi
San Juan
con nbi
sin nbi
San Luis
con nbi
sin nbi
Sgo. Estero
con nbi
sin nbi
Tierra del Fuego
con nbi
sin nbi
Tucumán
con nbi
sin nbi

nunca
asistió

primario

asiste
sec.

No asiste, máximo nivel alcanzado
Prim. inc. Sec. Inc. superior ignorado

Sup.

333271
500827
834098

16454
8222
24676

47048 26602 1912
35951 103781 15963
82999 130383 17875

19801
87186

441
686

1906
3543

1856
20637

1785
2884

54
40

216
182

18016
84302

387
646

7189
8639

total

93774
67812
161586

137959
227343
365302

6672
39250
45922

2850
2505
5355

125
3317

3634
5832

10906
44065

700
8692

233
414

124
514

11
103

385
309

911
1540

46
180

38
16

1690
3361

1732
20123

114
3214

3249
5523

9995
42525

654
8512

195
398

179
108

1274
1018

767
1870

76
287

1391
979

3274
3719

188
623

40
35

37286
21806

4194
1147

4773
1945

1496
2763

135
414

14020
5699

11890
8670

408
978

370
190

2838
5090

164
148

410
402

270
1092

6
83

972
877

946
2055

49
412

21
21

17393
53762

490
579

2032
2547

1541
12285

131
2102

4183
5723

8361
24622

523
5689

132
215

21620
22264

1203
624

5099
3445

1164
2824

110
491

6694
5056

6923
8791

233
891

194
142

12807
31073

498
347

1570
1563

1105
6566

66
1008

3720
3698

5479
15209

263
2572

106
110

16102
11249

840
239

3051
1239

1522
2152

95
261

4444
1859

5693
4773

343
664

114
62

11434
7812

226
83

1736
958

1887
1978

97
214

2283
928

4783
3096

363
518

59
37

2194
9428

292
163

165
349

153
2538

11
350

620
989

869
4040

70
974

14
25

5259
5955

147
70

808
624

784
1752

97
315

861
467

2312
2008

214
692

36
27

21273
45633

950
600

2386
2926

1768
10066

97
1652

6345
6389

9200
20773

429
3095

98
132

29311
36207

1548
830

4047
3766

1542
4684

80
516

10889
9052

10671
15816

287
1334

247
209

5219
6077

222
145

860
641

371
1257

12
121

1570
982

2010
2377

114
527

60
27

7363
13100

349
309

1170
1072

740
3333

23
400

1915
1857

2911
5015

208
1047

47
67

25300
12834

1252
263

3737
1321

2683
3057

171
378

6498
1921

10203
5100

503
708

253
86

451
1427

13
17

43
108

86
479

2
25

74
111

194
472

36
212

3
3

18768
49811

828
524

2641
2464

1492
11448

101
1945

5067
4825

8019
22731

457
5680

163
194

7928
14839

288
179

976
1208

1029
3556

75
551

1838
1742

3499
6614

194
944

29
45

3713
5808

138
135

461
471

254
1057

18
123

951
878

1785
2688

77
424

29
32

31801
22160

1417
649

4545
2353

1670
2639

164
397

9754
4798

13340
10071

498
979

413
274

31
99

0
0

1
4

3
26

0
1

4
9

15
40

7
19

1
0

28190
28568

775
377

3357
1984

2419
5722

220
1012

6047
3141

14676
14598

508
1576

188
158

Fuente: Elaboración propia con datos de "Perfil de los hogares y de la población con NBI,
(CNPV´91, INDEC, 1996).

92

333271
500827
834098
0
19801
87186
0
1785
2884
0
18016
84302
0
7189
8639
0
37286
21806
0
2838
5090
0
17393
53762
0
21620
22264
0
12807
31073
0
16102
11249
0
11434
7812
0
2194
9428
0
5259
5955
0
21273
45633
0
29311
36207
0
5219
6077
0
7363
13100
0
25300
12834
0
451
1427
0
18768
49811
0
7928
14839
0
3713
5808
0
31801
22160
0
31
99
0
28190
28568

�TABLA IV: Población rural de 13 a 24 años por asistencia a establecimientos educativos y nivel de instrucción,
según condición de NBI (Porcentajes)
provincia
total pais
con nbi
sin nbi
Buenos Aires
con nbi
sin nbi
19 part GBA
con nbi
sin nbi
Resto B.A
con nbi
sin nbi
Catamarca
con nbi
sin nbi
Chaco
con nbi
sin nbi
Chubut
con nbi
sin nbi
Córdoba
con nbi
sin nbi
Corrientes
con nbi
sin nbi
Entre Ríos
con nbi
sin nbi
Formosa
con nbi
sin nbi
Jujuy
con nbi
sin nbi
La Pampa
con nbi
sin nbi
La Rioja
con nbi
sin nbi
Mendoza
con nbi
sin nbi
Misiones
con nbi
sin nbi
Neuquén
con nbi
sin nbi
Río Negro
con nbi
sin nbi
Salta
con nbi
sin nbi
Santa Cruz
con nbi
sin nbi
Santa Fe
con nbi
sin nbi
San Juan
con nbi
sin nbi
San Luis
con nbi
sin nbi
Sgo. Estero
con nbi
sin nbi
Tierra del Fuego
con nbi
sin nbi
Tucumán
con nbi
sin nbi

nunca
asistió

Asiste
Primario Secundario

No asiste, máximo nivel alcanzado
Est. Sup. Prim. inc.
Sec. Inc. Superior ignorado

total

4.94
1.64

14.12
7.18

7.98
20.72

0.57
3.19

28.14
13.54

41.40
45.39

2.00
7.84

0.86
0.50

100.00
100.00

2.23
0.79

9.63
4.06

9.37
23.67

0.63
3.80

18.35
6.69

55.08
50.54

3.54
9.97

1.18
0.47

100.00
100.00

3.03
1.39

12.10
6.31

6.95
17.82

0.62
3.57

21.57
10.71

51.04
53.40

2.58
6.24

2.13
0.55

100.00
100.00

2.15
0.77

9.38
3.99

9.61
23.87

0.63
3.81

18.03
6.55

55.48
50.44

3.63
10.10

1.08
0.47

100.00
100.00

2.49
1.25

17.72
11.78

10.67
21.65

1.06
3.32

19.35
11.33

45.54
43.05

2.62
7.21

0.56
0.41

100.00
100.00

11.25
5.26

12.80
8.92

4.01
12.67

0.36
1.90

37.60
26.14

31.89
39.76

1.09
4.49

0.99
0.87

100.00
100.00

5.78
2.91

14.45
7.90

9.51
21.45

0.21
1.63

34.25
17.23

33.33
40.37

1.73
8.09

0.74
0.41

100.00
100.00

2.82
1.08

11.68
4.74

8.86
22.85

0.75
3.91

24.05
10.65

48.07
45.80

3.01
10.58

0.76
0.40

100.00
100.00

5.56
2.80

23.58
15.47

5.38
12.68

0.51
2.21

30.96
22.71

32.02
39.49

1.08
4.00

0.90
0.64

100.00
100.00

3.89
1.12

12.26
5.03

8.63
21.13

0.52
3.24

29.05
11.90

42.78
48.95

2.05
8.28

0.83
0.35

100.00
100.00

5.22
2.12

18.95
11.01

9.45
19.13

0.59
2.32

27.60
16.53

35.36
42.43

2.13
5.90

0.71
0.55

100.00
100.00

1.98
1.06

15.18
12.26

16.50
25.32

0.85
2.74

19.97
11.88

41.83
39.63

3.17
6.63

0.52
0.47

100.00
100.00

13.31
1.73

7.52
3.70

6.97
26.92

0.50
3.71

28.26
10.49

39.61
42.85

3.19
10.33

0.64
0.27

100.00
100.00

2.80
1.18

15.36
10.48

14.91
29.42

1.84
5.29

16.37
7.84

43.96
33.72

4.07
11.62

0.68
0.45

100.00
100.00

4.47
1.31

11.22
6.41

8.31
22.06

0.46
3.62

29.83
14.00

43.25
45.52

2.02
6.78

0.46
0.29

100.00
100.00

5.28
2.29

13.81
10.40

5.26
12.94

0.27
1.43

37.15
25.00

36.41
43.68

0.98
3.68

0.84
0.58

100.00
100.00

4.25
2.39

16.48
10.55

7.11
20.68

0.23
1.99

30.08
16.16

38.51
39.11

2.18
8.67

1.15
0.44

100.00
100.00

4.74
2.36

15.89
8.18

10.05
25.44

0.31
3.05

26.01
14.18

39.54
38.28

2.82
7.99

0.64
0.51

100.00
100.00

4.95
2.05

14.77
10.29

10.60
23.82

0.68
2.95

25.68
14.97

40.33
39.74

1.99
5.52

1.00
0.67

100.00
100.00

2.88
1.19

9.53
7.57

19.07
33.57

0.44
1.75

16.41
7.78

43.02
33.08

7.98
14.86

0.67
0.21

100.00
100.00

4.41
1.05

14.07
4.95

7.95
22.98

0.54
3.90

27.00
9.69

42.73
45.63

2.43
11.40

0.87
0.39

100.00
100.00

3.63
1.21

12.31
8.14

12.98
23.96

0.95
3.71

23.18
11.74

44.13
44.57

2.45
6.36

0.37
0.30

100.00
100.00

3.72
2.32

12.42
8.11

6.84
18.20

0.48
2.12

25.61
15.12

48.07
46.28

2.07
7.30

0.78
0.55

100.00
100.00

4.46
2.93

14.29
10.62

5.25
11.91

0.52
1.79

30.67
21.65

41.95
45.45

1.57
4.42

1.30
1.24

100.00
100.00

0.00
0.00

3.23
4.04

9.68
26.26

0.00
1.01

12.90
9.09

48.39
40.40

22.58
19.19

3.23
0.00

100.00
100.00

2.75
1.32

11.91
6.94

8.58
20.03

0.78
3.54

21.45
10.99

52.06
51.10

1.80
5.52

0.67
0.55

100.00
100.00

Fuente: Elaboración propia con datos de "Perfil de los hogares y de la población con NBI
(CNPV´91, INDEC, 1996).

93

�TABLA V: Población rural de 14 a 24 años que no estudia ni trabaja, según condición de NBI
JÓVENES QUE NO TRABAJAN
NI ESTUDIAN
BUENOS AIRES
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
CATAMARCA
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
CHACO
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
CHUBUT
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
CORDOBA
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
CORRIENTES
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
ENTRE RIOS
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
FORMOSA
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
JUJUY
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
LA PAMPA
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
LA RIOJA
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
MENDOZA
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
MISIONES
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
NEQUEN
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
RIO NEGRO
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
SALTA
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
SAN JUAN
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
SAN LUIS
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
SANTA CRUZ
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
S. ESTERO
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
SANTA FE
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
TIERRA DEL FUEGO TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
TUCUMAN
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
TOTAL

94

VARONES
MUJERES
VALOR
%
VALOR
%
5928
17.3
14813
61.1
204
21.7
321
35.0
532
12.3
1483
44.7
231
6.3
1714
57.9
2328
21.7
5398
56.7
94
21.0
120
30.9
442
25.3
621
46.7
230
18.1
553
51.8
7486
17.0
25579
56.5
279
14.1
408
20.4
1113
14.8
2790
36.3
629
11.4
3524
55.9
760
15.4
2088
56.0
41
23.0
36
25.2
135
19.4
272
47.2
55
11.1
239
55.3
5556
18.0
14440
57.8
176
18.0
313
33.7
630
15.5
1525
44.1
271
8.3
1566
58.3
7669
19.5
23248
56.0
219
13.9
262
16.3
1198
17.8
2235
33.4
664
12.2
3204
52.4
4766
22.5
11295
65.8
187
24.1
247
37.7
619
19.7
1317
51.4
284
12.3
1219
66.2
3253
14.0
8584
46.6
147
14.8
245
28.2
720
17.6
1196
38.1
383
13.3
1130
49.5
2661
16.2
8130
55.7
113
16.7
129
21.3
537
19.4
989
41.5
255
13.3
1024
58.2
665
15.4
1883
60.6
17
15.6
41
38.7
65
12.0
211
48.0
26
6.0
203
58.7
1912
23.1
3717
55.1
56
18.9
76
28.8
349
27.3
421
40.2
159
16.6
395
50.4
3602
11.5
15634
60.5
164
14.3
331
30.6
468
9.3
1803
41.6
210
5.5
2089
59.4
4348
10.9
13228
40.8
281
15.0
496
30.2
942
12.8
2127
36.8
335
7.1
1705
41.1
1351
16.9
3396
56.3
64
22.8
61
26.2
314
24.3
489
46.9
131
13.4
489
60.4
1739
14.8
5662
62.6
65
17.2
108
29.2
325
19.4
758
50.5
161
12.5
871
68.3
6221
16.6
16426
54.8
312
20.4
346
29.0
1214
19.2
2214
45.7
648
14.0
2197
57.6
1793
15.9
6869
68.6
87
19.4
170
37.0
257
13.6
808
46.0
129
10.1
811
68.2
1599
21.0
3357
59.9
69
31.9
81
40.5
227
24.2
373
54.1
117
16.5
297
60.4
74
4.6
241
50.3
1
5.6
2
10.5
7
6.8
24
38.7
3
2.1
33
47.8
13994
29.0
25908
62.9
571
27.4
806
43.5
2364
28.9
3242
54.1
1264
23.4
2442
59.5
5476
19.4
14786
63.3
233
20.7
328
30.9
681
15.5
1835
47.1
293
9.5
1800
62.3
5
2.6
0
0.0
0
0.0
0
0.0
0
0.0
0
0.0
0
0.0
0
0.0
11061
27.1
24091
71.3
591
33.5
711
46.5
2062
29.4
3049
55.9
959
20.0
2744
67.3
94247
18.7 234164
58.0

Fuente: Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial solicitado al INDEC ,
(CNPV´91), INDEC, 1995.

�TABLA VI: Jefes de hogares rurales con NBI por edad y condición de ocupación. Provincias y Total país
JEFES DE HOGAR CON NBI EN AREAS RURALES
Condicion de ocupacion
Ocupado
desocupado
EDADES
PROVINCIA
Bs. As
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
MISIONES
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
NEUQUEN
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
CATAMARCA TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
CHACO
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
CHUBUT
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
CORDOBA
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
CORRIENTESTOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
LA PAMPA
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
LA RIOJA
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
MENDOZA
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
ENTRE RIOS TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas

26934
1826
21564
141
3403
27484
2033
21936
243
3272
5208
333
3917
55
903
7462
257
5247
76
1882
32064
2180
25685
228
3971
3734
207
2719
50
758
22075
920
16907
151
4097
19716
753
14831
130
4002
3318
173
2587
26
532
5216
187
3916
55
1058
21078
1381
17288
104
2305
14552
669
11348
73
2462

19131
1681
16561
65
824
23153
1907
19444
121
1681
3942
305
3243
29
365
5110
224
4106
42
738
27478
2070
23090
143
2175
2766
180
2280
22
284
15263
845
13042
60
1316
12735
642
11012
34
1047
2380
160
2067
10
143
3551
166
2990
30
365
16871
1313
14612
53
893
9425
612
8214
22
577

564
28
451
7
78
455
31
361
8
55
120
6
95
2
17
74
1
46
2
25
241
22
185
3
31
87
5
57
2
23
488
32
380
5
71
452
24
367
3
58
72
9
57
2
4
38
1
26
1
10
647
34
543
6
64
305
15
260
1
29

Inactivo

Ignorado
7199
115
4525
69
2490
3810
93
2084
114
1519
1137
22
573
23
519
2255
30
1084
32
1109
4223
84
2340
79
1720
870
21
376
26
447
6265
41
3443
85
2696
6370
78
3360
91
2841
862
4
460
14
384
1600
20
882
23
675
3549
34
2126
45
1344
4715
38
2804
49
1824

40
2
27
0
11
66
2
47
0
17
9
0
6
1
2
23
2
11
0
10
122
4
70
3
45
11
1
6
0
4
59
2
42
1
14
159
9
92
2
56
4
0
3
0
1
27
0
18
1
8
11
0
7
0
4
107
4
70
1
32

95

�TABLA VI (cont.)
JEFES DE HOGAR CON NBI EN AREAS RURALES
Condicion de ocupacion
Ocupado
desocupado
EDADES
PROVINCIA
FORMOSA
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
JUJUY
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
RIO NEGRO TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
SALTA
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
SANTA CRUZ TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
SAN JUAN
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
SAN LUIS
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
SANTA FE
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
S. DEL EST TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
TUCUMAN
TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas
T.DEL FUEGO TOTAL
V Jefes 14 a 24
V Jefes 25 y Mas
M Jefes 14 a 24
M Jefes 25 y Mas

TOTAL

PAIS
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
PORCENTAJES PAIS
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas

Inactivo

Ignorado

14609
778
11687
117
2027
12191
741
8915
118
2417
8597
633
6710
97
1157
25068
1671
19185
242
3970
917
54
784
8
71
7268
307
5941
42
978
5202
143
4054
34
971
19779
1076
15739
113
2851
31119
833
22738
285
7263
24683
863
19895
118
3807
136
8
125
1
2

11736
674
10008
71
983
9339
672
7415
69
1183
6608
554
5572
36
446
19156
1450
15761
116
1829
807
51
722
5
29
5339
284
4790
18
247
3653
120
3175
11
347
13578
978
11879
48
673
18307
686
15433
105
2083
15130
745
13517
34
834
129
6
122
0
1

210
20
163
3
24
232
20
174
3
35
359
32
278
6
43
578
62
447
10
59
12
1
8
1
2
206
9
160
1
36
79
0
70
1
8
538
39
434
4
61
530
18
455
5
52
1145
47
1015
6
77
1
0
0
0
1

2522
80
1427
40
975
2586
48
1305
46
1187
1602
46
840
55
661
5194
155
2883
113
2043
97
2
53
2
40
1703
14
976
23
690
1451
22
796
22
611
5625
57
3399
61
2108
12059
125
6724
170
5040
8326
70
5318
77
2861
6
2
3
1
0

141
4
89
3
45
34
1
21
0
12
28
1
20
0
7
140
4
94
3
39
1
0
1
0
0
20
0
15
0
5
19
1
13
0
5
38
2
27
0
9
223
4
126
5
88
82
1
45
1
35
6
2
3
1
0

3E+05
18026
3E+05
2507
54159
100
5
78
1
16

245587
16325
209055
1144
19063
100
7
85
0
8

7433
456
6032
82
863
100
6
81
1
12

84026
1201
47781
1260
33784
100
1
57
1
40

1370
46
853
22
449
100
3
62
2
33

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial solicitado al INDEC, (CNPV´91), INDEC, 2000.

96

�TABLA VII: Porcentajes de jefes de hogar con NBI sobre el total de la población, según edades.
Población y Jefes de Hogar con NBI de áreas rurales

PROVINCIA EDADES

Bs. As

TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MISIONES
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
NEUQUEN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CATAMARCA TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CHACO
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CHUBUT
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CORDOBA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CORRIENTES TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
LA PAMPA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
LA RIOJA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MENDOZA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
ENTRE RIOS TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas

población
TOTALES OCUPADOS

63508
9726
27447
7990
18345
72207
13945
25842
11577
20843
14014
2550
5434
2084
3946
20265
3464
7287
2787
6727
91049
18279
32993
14542
25235
8670
1369
3574
1151
2576
55851
8314
22540
7072
17925
57327
10327
20038
8533
18429
7437
1084
3245
892
2216
15006
2531
5733
2095
4647
57215
10002
21351
8930
16932
38329
6236
14932
5059
12102

37044
7487
21319
2619
5619
50666
10852
22406
5967
11441
8185
1624
4415
651
1495
10907
1998
5588
863
2458
67024
15236
29227
8576
13985
5178
914
2936
367
961
32227
6006
17396
2460
6365
28735
6173
14518
2521
5523
4498
852
2596
301
749
8120
1452
4285
705
1678
34121
7926
17847
3307
5041
19564
4211
10725
1388
3240

Jefes de hogar
TOTALES
OCUPADOS

26934
1826
21564
141
3403
27484
2033
21936
243
3272
5208
333
3917
55
903
7462
257
5247
76
1882
32064
2180
25685
228
3971
3734
207
2719
50
758
22075
920
16907
151
4097
19716
753
14831
130
4002
3318
173
2587
26
532
5216
187
3916
55
1058
21078
1381
17288
104
2305
14552
669
11348
73
2462

19131
1681
16561
65
824
23153
1907
19444
121
1681
3942
305
3243
29
365
5110
224
4106
42
738
27478
2070
23090
143
2175
2766
180
2280
22
284
15263
845
13042
60
1316
12735
642
11012
34
1047
2380
160
2067
10
143
3551
166
2990
30
365
16871
1313
14612
53
893
9425
612
8214
22
577

Porcentaje de jefes de hogar
TOTAL
OCUPADOS

42.4
18.8
78.6
1.8
18.6
38.1
14.6
84.9
2.1
15.7
37.2
13.1
72.1
2.6
22.9
36.8
7.4
72.0
2.7
28.0
35.2
11.9
77.8
1.6
15.7
43.1
15.1
76.1
4.3
29.4
39.5
11.1
75.0
2.1
22.9
34.4
7.3
74.0
1.5
21.7
44.6
16.0
79.7
2.9
24.0
34.8
7.4
68.3
2.6
22.8
36.8
13.8
81.0
1.2
13.6
38.0
10.7
76.0
1.4
20.3

51.6
22.5
77.7
2.5
14.7
45.7
17.6
86.8
2.0
14.7
48.2
18.8
73.5
4.5
24.4
46.9
11.2
73.5
4.9
30.0
41.0
13.6
79.0
1.7
15.6
53.4
19.7
77.7
6.0
29.6
47.4
14.1
75.0
2.4
20.7
44.3
10.4
75.9
1.3
19.0
52.9
18.8
79.6
3.3
19.1
43.7
11.4
69.8
4.3
21.8
49.4
16.6
81.9
1.6
17.7
48.2
14.5
76.6
1.6
17.8

97

�TABLA VII: (cont.)
Población y Jefes de Hogar con NBI de áreas rurales

PROVINCIA EDADES
FORMOSA TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
JUJUY
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
RIO NEGRO TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SALTA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA CRUZ
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SAN JUAN TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SAN LUIS TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA FE TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANT DEL EST TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TUCUMAN TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
T DEL FUEGO TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24

M de 25 y Mas

TOTAL

población
TOTALES OCUPADOS

Jefes de hogar
TOTALES
OCUPADOS

Porcentaje de jefes de hogar
TOTAL
OCUPADOS

41220
7868
15195
6208
11949
31027
5355
11070
4747
9855
20788
3344
8395
3146
5903
67544
12484
25092
9853
20115
2095
266
1350
150
329
21277
3627
7636
3405
6609
13215
1864
5746
1381
4224
51570
8601
19625
7851
15493
89426
15670
32592
11943
29221
74606
13576
27231
11057
22742
228
21
172
10

26153
5274
12817
2498
5564
17140
3195
8991
1389
3565
11454
2153
6800
747
1754
38818
8019
20139
3032
7628
1640
203
1264
46
127
10657
2468
6053
826
1310
7552
1233
4405
405
1509
27619
6151
14659
2613
4196
43513
9304
21687
3626
8896
31929
7242
18054
2334
4299
201
16
169
3

14609
778
11687
117
2027
12191
741
8915
118
2417
8597
633
6710
97
1157
25068
1671
19185
242
3970
917
54
784
8
71
7268
307
5941
42
978
5202
143
4054
34
971
19779
1076
15739
113
2851
31119
833
22738
285
7263
24683
863
19895
118
3807
136
8
125
1

11736
674
10008
71
983
9339
672
7415
69
1183
6608
554
5572
36
446
19156
1450
15761
116
1829
807
51
722
5
29
5339
284
4790
18
247
3653
120
3175
11
347
13578
978
11879
48
673
18307
686
15433
105
2083
15130
745
13517
34
834
129
6
122
0

35.4
9.9
76.9
1.9
17.0
39.3
13.8
80.5
2.5
24.5
41.4
18.9
79.9
3.1
19.6
37.1
13.4
76.5
2.5
19.7
43.8
20.3
58.1
5.3
21.6
34.2
8.5
77.8
1.2
14.8
39.4
7.7
70.6
2.5
23.0
38.4
12.5
80.2
1.4
18.4
34.8
5.3
69.8
2.4
24.9
33.1
6.4
73.1
1.1
16.7
59.6
38.1
72.7
10.0

44.9
12.8
78.1
2.8
17.7
54.5
21.0
82.5
5.0
33.2
57.7
25.7
81.9
4.8
25.4
49.3
18.1
78.3
3.8
24.0
49.2
25.1
57.1
10.9
22.8
50.1
11.5
79.1
2.2
18.9
48.4
9.7
72.1
2.7
23.0
49.2
15.9
81.0
1.8
16.0
42.1
7.4
71.2
2.9
23.4
47.4
10.3
74.9
1.5
19.4
64.2
37.5
72.2
0.0

25

13

2

1

8.0

7.7

PAIS

913874

522945

338410

245587

37.0

47.0

V de 14 a 24

160503

109989

18026

16325

11.2

14.8

V de 25 y Mas

344520

268296

263718

209055

76.5

77.9

M de 14 a 24

132463

47244

2507

1144

1.9

2.4

M de 25 y Mas

276388

97416

54159

19063

19.6

19.6

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial solicitado al INDEC, (CNPV´91), INDEC, 2000

98

�TABLA VIII: Porcentaje de jefes de hogar sobre la población de 14 y más años según tramos de edad y condición de NBI
porcentaje de jóvenes jefes de hogar sobre la población

PROVINCIA
EDADES
Bs. As

40.6

46.1

V de 14 a 24

18.8

14.1

16.7

V de 25 y Mas

78.6

78.9

82.8

1.8

1.5

4.0

18.6

12.6

32.0

TOTAL

38.1

37.8

40.7

V de 14 a 24

14.6

15.9

16.9

V de 25 y Mas

84.9

82.9

84.2

2.1

1.9

4.5

M de 25 y Mas

15.7

13.5

25.6

TOTAL

37.2

37.1

40.3

V de 14 a 24

13.1

14.2

23.2

V de 25 y Mas

72.1

68.6

76.7

M de 14 a 24

M de 14 a 24
CATAMARCA

2.6

3.2

6.3

M de 25 y Mas

22.9

19.5

28.0

TOTAL

36.8

37.1

36.2

7.4

7.8

6.9

72.0

68.0

74.9

V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
CHACO

2.7

3.2

4.2

M de 25 y Mas

28.0

26.0

27.5

TOTAL

35.2

38.7

36.3

V de 14 a 24

11.9

16.1

11.0

V de 25 y Mas

77.8

76.7

78.6

M de 14 a 24
CHUBUT

1.6

2.0

3.0

M de 25 y Mas

15.7

15.1

25.4

TOTAL

43.1

44.8

42.2

V de 14 a 24

15.1

19.8

18.6

V de 25 y Mas

76.1

74.3

82.5

M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CORDOBA

39.5

38.1

45.7

10.7

12.2

V de 25 y Mas

75.0

76.1

82.0

2.1

1.5

2.2

M de 25 y Mas

22.9

14.4

34.7

TOTAL

34.4

36.7

37.0

7.3

10.8

9.0

74.0

72.6

75.2

M de 14 a 24
M de 25 y Mas

2.0

3.1

19.4

29.4

TOTAL

44.6

42.0

47.7

16.0

14.1

18.6

V de 25 y Mas

79.7

79.2

82.5

2.9

2.6

5.3

M de 25 y Mas

24.0

15.5

39.6

TOTAL

34.8

36.5

35.6

7.4

8.4

10.2

68.3

69.8

72.3

2.6

1.8

3.2

22.8

22.5

25.3

V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL

36.8

35.5

39.4

V de 14 a 24

13.8

10.7

11.3

V de 25 y Mas

81.0

80.4

85.0

1.2

0.7

1.8

13.6

9.5

24.3
41.1

M de 14 a 24
M de 25 y Mas
ENTRE RIOS

1.5
21.7

V de 14 a 24
M de 14 a 24

MENDOZA

4.2
34.6

11.1

V de 25 y Mas

LA RIOJA

5.7
24.3

V de 14 a 24

V de 14 a 24

LA PAMPA

4.3
29.4

TOTAL

M de 14 a 24
CORRIENTES

con NBI

42.4

M de 25 y Mas

NEUQUEN

loc 2000 a 5000
sin NBI

TOTAL

M de 14 a 24
MISIONES

área rural
con NBI

TOTAL

38.0

37.2

V de 14 a 24

10.7

10.3

7.9

V de 25 y Mas

76.0

75.5

80.9

M de 14 a 24
M de 25 y Mas

1.4

1.3

3.9

20.3

13.7

32.9

99

�TABLA VIII: (cont.)
porcentaje de jóvenes jefes de hogar sobre la población

PROVINCIA
EDADES

FORMOSA

TOTAL

39.1

9.9

13.5

13.3

76.9

76.6

80.3

1.9

3.2

6.2

M de 25 y Mas

17.0

17.6

30.9

TOTAL

39.3

39.3

32.9

V de 14 a 24

13.8

11.6

6.9

V de 25 y Mas

80.5

77.9

75.4

M de 14 a 24

M de 14 a 24
M de 25 y Mas

41.4

41.3

42.7

17.2

25.2

V de 25 y Mas

79.9

80.3

84.9

3.1

2.1

4.4

19.6

14.8

26.8
35.7

TOTAL

37.1

39.0

V de 14 a 24

13.4

15.7

9.7

V de 25 y Mas

76.5

74.8

75.7

2.5

3.3

2.9

19.7

18.9

26.0

TOTAL

43.8

37.8

48.4

V de 14 a 24

20.3

8.8

27.4

V de 25 y Mas

58.1

63.7

81.3

5.3

4.6

7.0

M de 25 y Mas

21.6

16.4

29.7

TOTAL

34.2

34.2

34.4

8.5

8.4

10.9

77.8

77.7

78.2

M de 25 y Mas

M de 14 a 24

V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
SAN LUIS

1.2

0.8

0.9

M de 25 y Mas

14.8

12.1

18.5

TOTAL

39.4

40.0

37.5

7.7

11.4

9.1

70.6

71.3

77.5

V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA FE

2.2
25.5

38.4

39.0

43.9

12.5

12.6

12.1

V de 25 y Mas

80.2

79.0

81.6

1.4

1.3

2.3

M de 25 y Mas

18.4

12.7

31.9

TOTAL

34.8

37.1

36.2

5.3

7.5

6.6

69.8

70.2

75.6

V de 25 y Mas
M de 14 a 24

2.4

3.0

3.8

M de 25 y Mas

24.9

24.0

29.1

TOTAL

33.1

35.2

33.7

6.4

7.5

6.2

73.1

72.0

78.1

V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
T DEL FUEGO

1.9
20.2

TOTAL

V de 14 a 24

TUCUMAN

2.5
23.0

V de 14 a 24
M de 14 a 24
SANT DEL EST

2.0
21.6

18.9

M de 14 a 24

SAN JUAN

4.7
24.5

TOTAL

M de 25 y Mas

SANTA CRUZ

2.5
24.5

V de 14 a 24
M de 14 a 24
SALTA

con NBI

39.5

V de 25 y Mas

RIO NEGRO

loc 2000 a 5000
sin NBI

35.4

V de 14 a 24

JUJUY

área rural
con NBI

1.1

1.2

1.2

16.7

17.0

19.9

TOTAL

59.6

22.1

0.0

V de 14 a 24

38.1

7.7

0.0

V de 25 y Mas

72.7

27.1

0.0

M de 14 a 24

10.0

4.4

0.0

8.0

8.2

0.0

M de 25 y Mas

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial solicitado al INDEC, (CNPV´91), INDEC, 2000

100

�TABLA IX: Población de 14 a 24 años en hogares con NBI, por tramo etáreo, por provincia.
PROVINCIA
EDADES
Prov. Buenos Airestotal
14 a 19
20 a 24 años
total 14 a 24
Catamarca
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Chaco
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Chubut
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Córdoba
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Corrientes
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Entre Ríos
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Formosa
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Jujuy
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
La Pampa
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
La Rioja
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Mendoza
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Misiones
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Neuquén
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Río Negro
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Salta
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
San Juan
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
San Luis
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Santa Cruz
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Santiago del Esterototal
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Santa Fe
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Tierra del Fuego total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
Tucumán
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24
TOTAL PAIS
total
15 a 19
20 a 24
total 14 a 24

HABITANTES
58522
9498
6623
16121
20265
3912
2339
6251
89310
19195
11837
31032
8670
1592
928
2520
55851
9424
5962
15386
80919
16595
11567
28162
38329
7136
4159
11295
41713
9088
5156
14244
31027
6426
3676
10102
7437
1197
779
1976
15006
2886
1740
4626
57215
11576
7356
18932
72207
16648
8874
25522
14014
2850
1784
4634
20788
3925
2565
6490
67544
13887
8450
22337
21277
4559
2473
7032
13215
2042
1203
3245
2095
202
214
416
89426
18108
9505
27613
51570
10470
5982
16452
228
11
20
31
74606
15752
8881
24633
931234
186979
112073
299052

%
100.0
16.2
11.3
27.5
100.0
19.3
11.5
30.8
100.0
21.5
13.3
34.7
100.0
18.4
10.7
29.1
100.0
16.9
10.7
27.5
100.0
20.5
14.3
34.8
100.0
18.6
10.9
29.5
100.0
21.8
12.4
34.1
100.0
20.7
11.8
32.6
100.0
16.1
10.5
26.6
100.0
19.2
11.6
30.8
100.0
20.2
12.9
33.1
100.0
23.1
12.3
35.3
100.0
20.3
12.7
33.1
100.0
18.9
12.3
31.2
100.0
20.6
12.5
33.1
100.0
21.4
11.6
33.0
100.0
15.5
9.1
24.6
100.0
9.6
10.2
19.9
100.0
20.2
10.6
30.9
100.0
20.3
11.6
31.9
100.0
4.8
8.8
13.6
100.0
21.1
11.9
33.0
100.0
20.1
12.0
32.1

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial solicitado al INDEC, (CNPV´91), INDEC, 1995

101

�TABLA X: Relación entre población de 20 a 24/ 15 a 19 en hogares No NBI
PROVINCIA
JUJUY
MISIONES
SANTIAGO DEL ESTERO
SALTA
CHACO
MENDOZA
LA RIOJA
CORRIENTES
TUCUMAN
ENTRE RIOS
PCIA. CATAMARCA
LA PAMPA
RIO NEGRO
FORMOSA
CÓRDOBA
SANTA FE
NEUQUÉN
CHUBUT
SANTA CRUZ
TIERRA DEL FUEGO
SAN LUIS
BUENOS AIRES
SAN JUAN

ÍNDICE
0.76
0.77
0.79
0.80
0.84
0.84
0.84
0.85
0.85
0.86
0.88
0.88
0.89
0.89
0.90
0.90
0.92
0.96
1.14
1.96
4.49
4.81
8.83

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial solicitado al INDEC (CNPV´91), INDEC, 2000.

102

�TABLA XI: Total población económicamente activa ocupada mayor de 24 años en hogares rurales con NBI.
total pea ocupada mayor de 24 años
edad
BUENOS AIRES

30 34

5436

3925 72.20

53 19.20

40 44

4521

3284 72.64

53 19.64

45 49

3483

2558 73.44

53 20.44

50 54

2848

2026 71.14

53 18.14

55 59

2545

1546 60.75

53 7.75

60 64

2673

1211 45.30

53 -7.70

27638

18860

68.24

53 15.24

25 29

1941

1277 65.79

45.7

20.09

30 34

1995

1340 67.17

45.7

21.47

35 39

1790

1233 68.88

45.7

23.18

40 44

1534

1013 66.04

45.7

20.34

45 49

1340

904 67.46

45.7

21.76

50 54

1075

675 62.79

45.7

17.09

55 59

967

562 58.12

45.7

12.42

877

411 46.86

45.7

1.16

9578

6138 64.08

45.7

18.38

25 29

11711

7207 61.54

46.45

15.09

30 34

10317

6723 65.16

46.45

18.71

35 39

8501

5624 66.16

46.45

19.71

40 44

6244

4104 65.73

46.45

19.28

45 49

4589

2890 62.98

46.45

16.53

50 54

3714

2054 55.30

46.45

8.85

55 59

3026

1359 44.91

46.45

-1.54

60 64

2945

895 30.39

46.45

-16.06

60.12

46.45

13.67

25 29

968

635 65.60

66.76

-1.16

30 34

836

555 66.39

66.76

-0.37

35 39

761

531 69.78

66.76

3.02

40 44

689

476 69.09

66.76

2.33

45 49

593

415 69.98

66.76

3.22

50 54

545

393 72.11

66.76

5.35

55 59

437

284 64.99

66.76

-1.77

60 64

39336

23649

408

254 62.25

66.76

-4.51

TOTAL

4269

2908 68.12

66.76

1.36

25 29

5807

3859 66.45

55.02

11.43

30 34

5522

3820 69.18

55.02

14.16

35 39

4867

3462 71.13

55.02

16.11

40 44

4361

3068 70.35

55.02

15.33

45 49

3707

2611 70.43

55.02

15.41

50 54

3102

2117 68.25

55.02

13.23

55 59
CORRIENTES

diferencia

35 39

TOTAL

CÓRDOBA

% jovenes

53 17.29

TOTAL

CHUBUT

%

4310 70.29

60 64
CHACO

OCUPADOS

6132

TOTAL
CATAMARCA

TOTAL

2804

1697 60.52
20634

68.39

55.02

5.50

55.02

13.37

TOTAL

30170

25 29

10050

5924 58.95

41.64

17.31

30 34

8788

5435 61.85

41.64

20.21

35 39

7635

4784 62.66

41.64

21.02

40 44

5943

3588 60.37

41.64

18.73

45 49

4194

2447 58.35

41.64

16.71

50 54

3382

1834 54.23

41.64

12.59

103

�TABLA XI: (cont.)
total pea ocupada mayor de 24 años
edad

1177 40.35

41.64

-1.29

782 29.21

41.64

-12.43

56.41

41.64

14.77

25 29

3882

2421 62.36

49.57

12.79

30 34

3552

2174 61.20

49.57

11.63

35 39

3302

2089 63.26

49.57

13.69

40 44

2895

1837 63.45

49.57

13.88

45 49

2357

1504 63.81

49.57

14.24

50 54

2189

1309 59.80

49.57

10.23

55 59

1777

903 50.82

49.57

1.25

729 40.59
10545

49.57

-8.98

59.02

49.57

9.45

4451

3126 70.23

55.15

15.08

4154

2983 71.81

55.15

16.66

35 39

3835

2780 72.49

55.15

17.34

40 44

3447

2462 71.42

55.15

16.27

45 49

2760

1961 71.05

55.15

15.90

50 54

2317

1675 72.29

55.15

17.14

55 59

1855

1291 69.60

55.15

14.45

60 64

1656

1007 60.81

55.15

5.66

70.71

55.15

15.56

20024

14159

25 29

3185

1973 61.95

45.38

16.57

30 34

2971

1865 62.77

45.38

17.39

35 39

2723

1772 65.08

45.38

19.70

40 44

2380

1600 67.23

45.38

21.85

45 49

2086

1376 65.96

45.38

20.58

50 54

1771

1158 65.39

45.38

20.01

55 59

1577

959 60.81

45.38

15.43

1380

776 56.23

45.38

10.85

14888

9506 63.85

45.38

18.47

25 29

732

513 70.08

58.35

11.73

30 34

681

467 68.58

58.35

10.23

35 39

662

496 74.92

58.35

16.57

40 44

569

425 74.69

58.35

16.34

45 49

519

399 76.88

58.35

18.53

50 54

460

319 69.35

58.35

11.00

55 59

387

269 69.51

58.35

11.16

60 64

332

183 55.12

58.35

-3.23

TOTAL

3610

2558 70.86

58.35

12.51

25 29

1524

1003 65.81

46.63

19.18

30 34

1359

915 67.33

46.63

20.70

35 39

1223

853 69.75

46.63

23.12

40 44

1172

781 66.64

46.63

20.01

45 49

988

646 65.38

46.63

18.75

50 54

803

487 60.65

46.63

14.02

55 59

713

399 55.96

46.63

9.33

60 64
TOTAL

104

1796
17868

20047

30 34

TOTAL

MENDOZA

35536

25 29

60 64

LA RIOJA

diferencia

2677

TOTAL

LA PAMPA

% jovenes

2917

TOTAL

JUJUY

%

60 64

60 64
FORMOSA

OCUPADOS

55 59
TOTAL
ENTRE RÍOS

TOTAL

717

355 49.51

46.63

2.88

6975

4436 63.60

46.63

16.97

25 29

6474

4151 64.12

59.33

4.79

30 34

6012

3947 65.65

59.33

6.32

35 39

5552

3684 66.35

59.33

7.02

�TABLA XI: (cont.)
total pea ocupada mayor de 24 años
edad

3073 67.43

59.33

8.10

2422 67.56

59.33

8.23

50 54

2861

1875 65.54

59.33

6.21

55 59

2376

1515 63.76

59.33

4.43

60 64

2156

1058 49.07

59.33

-10.26

59.33

5.52

27099

17574

64.85

25 29

8331

6321 75.87

65.9

9.97

30 34

7828

5968 76.24

65.9

10.34

35 39

6836

5308 77.65

65.9

11.75

40 44

5597

4306 76.93

65.9

11.03

45 49

4490

3522 78.44

65.9

12.54

50 54

3697

2786 75.36

65.9

9.46

55 59

2855

2082 72.92

65.9

7.02

60 64

2349

1526 64.96

65.9

-0.94

65.9

9.87

33652

25498

75.77

25 29

1500

1000 66.67

49.09

17.58

30 34

1286

866 67.34

49.09

18.25

35 39

1153

769 66.70

49.09

17.61

40 44

1049

733 69.88

49.09

20.79

45 49

963

660 68.54

49.09

19.45

50 54

827

566 68.44

49.09

19.35

55 59

740

480 64.86

49.09

15.77

577

325 56.33

49.09

7.24

TOTAL

6595

4399 66.70

49.09

17.61

25 29

2595

1541 59.38

44.68

14.70

30 34

2342

1474 62.94

44.68

18.26

35 39

1937

1293 66.75

44.68

22.07

40 44

1630

1089 66.81

44.68

22.13

45 49

1387

911 65.68

44.68

21.00

50 54

1139

742 65.14

44.68

20.46

55 59

831

533 64.14

44.68

19.46

60 64

832

451 54.21

44.68

9.53

10098

6493 64.30

44.68

19.62

25 29

7157

4588 64.11

49.47

14.64

30 34

6454

4251 65.87

49.47

16.40

35 39

5898

3917 66.41

49.47

16.94

40 44

5276

3441 65.22

49.47

15.75

45 49

4591

3050 66.43

49.47

16.96

50 54

3956

2606 65.87

49.47

16.40

55 59

3150

2064 65.52

49.47

16.05

60 64

2972

1603 53.94

49.47

4.47

64.81

49.47

15.34

TOTAL
SAN JUAN

diferencia

3585

TOTAL
SALTA

% jovenes

4557

60 64
RIO NEGRO

%

45 49

TOTAL
NEUQUEN

OCUPADOS

40 44

TOTAL
MISIONES

TOTAL

32297

20932

25 29

2231

1254 56.21

46.84

9.37

30 34

2159

1203 55.72

46.84

8.88

35 39

1982

1202 60.65

46.84

13.81

40 44

1798

1093 60.79

46.84

13.95

45 49

1360

788 57.94

46.84

11.10

50 54

1041

593 56.96

46.84

10.12

55 59

926

485 52.38

46.84

5.54

60 64

902

386 42.79

46.84

-4.05

10168

5750 56.55

46.84

9.71

TOTAL

105

�TABLA XI: (cont.)
total pea ocupada mayor de 24 años
edad

SANTA FE

860 66.87

50.48

16.39

771 67.45

50.48

16.97

40 44

1083

739 68.24

50.48

17.76

45 49

985

670 68.02

50.48

17.54

50 54

867

574 66.21

50.48

15.73

55 59

738

446 60.43

50.48

9.95

60 64

746

422 56.57

50.48

6.09

TOTAL

6848

4482 65.45

50.48

14.97

25 29

5800

3619 62.40

53.27

9.13

30 34

5338

3437 64.39

53.27

11.12

35 39

4838

3188 65.89

53.27

12.62

40 44

3945

2613 66.24

53.27

12.97

45 49

2924

1924 65.80

53.27

12.53

50 54

2464

1509 61.24

53.27

7.97

55 59

1962

1031 52.55

53.27

-0.72

776 39.33
14478

53.27

-13.94

61.76

53.27

8.49

270

210 77.78

59.86

17.92

30 34

224

186 83.04

59.86

23.18

35 39

225

195 86.67

59.86

26.81

40 44

186

164 88.17

59.86

28.31

45 49

191

177 92.67

59.86

32.81

50 54

179

156 87.15

59.86

27.29

55 59

125

108 86.40

59.86

26.54

60 64

111

90 81.08

59.86

21.22

TOTAL

1241

1076 86.70

59.86

26.84

25 29

8321

4665 56.06

46.83

9.23

30 34

8081

4621 57.18

46.83

10.35

35 39

7484

4512 60.29

46.83

13.46

40 44

6680

3896 58.32

46.83

11.49

45 49

5745

3342 58.17

46.83

11.34

50 54

5385

2926 54.34

46.83

7.51

55 59

4453

2185 49.07

46.83

2.24

60 64

4328

1764 40.76

46.83

-6.07

55.14

46.83

8.31
16.49

42156

23246

25 29

18

14 77.78

61.29

30 34

37

34 91.89

61.29

30.60

35 39

25

23 92.00

61.29

30.71

40 44

37

36 97.30

61.29

36.01

45 49

26

26 100.00

61.29

38.71

50 54

19

19 100.00

61.29

38.71

60 64

9

9 100.00

61.29

38.71

60 64

10

10 100.00

61.29

38.71

163

157 96.32

61.29

35.03

25 29

7708

3915 50.79

38.87

11.92

30 34

7513

3822 50.87

38.87

12.00

35 39

7109

3764 52.95

38.87

14.08

40 44

5967

3200 53.63

38.87

14.76

45 49

4479

2350 52.47

38.87

13.60

50 54

3717

1832 49.29

38.87

10.42

55 59

3206

1389 43.33

38.87

4.46

TOTAL

106

1973
23444

25 29

60 64
TOTAL PAÍS

diferencia

1143

TOTAL
TUCUMÁN

% jovenes

1286

TOTAL
T. DEL FUEGO

%

35 39

TOTAL

S. DEL ESTERO

OCUPADOS

30 34

60 64
SANTA CRUZ

TOTAL

38.87

-7.36

35104

3113

17338

981 31.51
49.39

38.87

10.52

438757

274863

62.65

50.09

12.56

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial solicitado al INDEC, (CNPV´91), INDEC, 2000.

�TABLA XII: Varones jóvenes de hogares rurales con NBI por tramos de edad según condición de actividad
BUENOS AIRES

CATAMARCA

CHACO

CHUBUT

CORDOBA

CORRIENTES

ENTRE RIOS

FORMOSA

JUJUY

LA PAMPA

LA RIOJA

MENDOZA

MISIONES

NEUQUEN

RIO NEGRO

SALTA

SAN JUAN

SAN LUIS

SANTA CRUZ

S. ESTERO

SANTA FE

T. DEL FUEGO

TUCUMAN

TOTAL

EDAD
ocupados
TOTAL 14 Y MAS
77.83
14
41.49
15 A 19
75.79
20 A 24
89.95
TOTAL 14 Y MAS
70.56
14
29.08
15 A 19
52.75
20 A 24
74.51
TOTAL 14 Y MAS
72.24
14
32.79
15 A 19
57.97
20 A 24
79.11
TOTAL 14 Y MAS
77.89
14
32.58
15 A 19
65.04
20 A 24
81.45
TOTAL 14 Y MAS
75.85
14
41.57
15 A 19
68.54
20 A 24
85.99
TOTAL 14 Y MAS
65.89
14
25.08
15 A 19
48.74
20 A 24
70.41
TOTAL 14 Y MAS
70.56
14
34.54
15 A 19
64.78
20 A 24
82.30
TOTAL 14 Y MAS
78.41
14
40.30
15 A 19
63.70
20 A 24
80.84
TOTAL 14 Y MAS
74.19
14
31.85
15 A 19
54.02
20 A 24
77.58
TOTAL 14 Y MAS
79.65
14
55.05
15 A 19
76.01
20 A 24
87.76
TOTAL 14 Y MAS
69.42
14
23.23
15 A 19
50.27
20 A 24
77.43
TOTAL 14 Y MAS
82.20
14
49.87
15 A 19
78.00
20 A 24
89.61
TOTAL 14 Y MAS
83.59
14
53.01
15 A 19
76.69
20 A 24
89.44
TOTAL 14 Y MAS
75.64
14
33.10
15 A 19
58.42
20 A 24
79.49
TOTAL 14 Y MAS
76.27
14
31.66
15 A 19
59.22
20 A 24
80.70
TOTAL 14 Y MAS
74.94
14
32.63
15 A 19
61.68
20 A 24
78.11
TOTAL 14 Y MAS
75.65
14
35.27
15 A 19
65.24
20 A 24
83.63
TOTAL 14 Y MAS
74.09
14
30.09
15 A 19
64.89
20 A 24
78.76
TOTAL 14 Y MAS
90.78
14
27.78
15 A 19
60.19
20 A 24
93.79
TOTAL 14 Y MAS
64.21
14
33.76
15 A 19
58.07
20 A 24
71.23
TOTAL 14 Y MAS
73.73
14
41.56
15 A 19
69.69
20 A 24
85.00
TOTAL 14 Y MAS
95.85
14
0.00
15 A 19
80.00
20 A 24
80.00
TOTAL 14 Y MAS
61.99
14
23.87
15 A 19
50.44
20 A 24
68.41
73.18

desocupados
2.55
3.40
4.12
2.92
1.95
1.34
3.84
4.33
3.41
2.18
4.95
4.70
3.16
2.25
4.17
5.65
3.00
3.27
5.54
4.18
5.48
4.24
7.19
6.90
3.12
2.19
5.19
3.97
1.64
1.41
2.01
2.54
2.88
1.33
4.56
5.47
2.91
5.50
3.87
5.31
1.59
1.01
3.21
3.03
3.72
3.59
5.52
4.14
1.96
1.81
2.36
2.14
3.56
2.14
5.26
6.36
4.81
4.75
6.75
5.81
3.05
1.64
4.26
4.59
3.92
2.90
7.54
5.07
2.26
2.78
2.88
3.23
1.73
0.00
4.85
3.45
2.71
1.29
3.81
3.77
3.50
3.11
5.41
4.40
0.00
0.00
0.00
0.00
6.71
4.48
9.40
9.68
3.41

Fuente : Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP¨91, INDEC 1995.

inactivos
19.47
54.47
19.93
7.02
27.06
68.46
42.67
20.54
24.02
64.32
36.59
16.09
18.65
65.17
30.50
12.70
20.78
54.14
25.38
9.43
28.26
70.11
43.59
22.25
25.58
62.37
29.21
13.08
18.90
56.78
32.57
15.57
22.65
66.52
41.02
16.84
17.14
39.45
19.37
6.70
28.45
74.07
45.50
19.02
14.01
46.28
16.34
6.20
14.09
44.38
20.37
8.13
20.57
64.41
36.17
14.05
18.56
63.32
33.61
13.18
21.25
64.09
33.00
16.54
20.13
61.38
26.95
11.22
23.17
65.74
31.59
17.30
7.12
66.67
34.95
2.76
32.45
63.55
37.37
24.54
22.52
54.88
24.51
10.44
2.59
100.00
10.00
0.00
30.93
70.92
39.54
21.60
22.98

107

�TABLA XIII: Mujeres jóvenes de hogares rurales con NBI por tramos de edad según condición de actividad
mujeres jóvenes por condición de actividad en hogares rurales con NBI (en %)
EDAD ocupados
desocupados
BUENOS AIRES TOTAL 14 Y MAS
31.99
2.09
14
15 A 19
CATAMARCA

20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19
20 A 24
TOTAL 14 Y MAS

CHACO

14
15 A 19
20 A 24
TOTAL 14 Y MAS

CHUBUT

14
15 A 19
CORDOBA

20 A 24
TOTAL 14 Y MAS

CORRIENTES

15 A 19
20 A 24
TOTAL 14 Y MAS

14

14
15 A 19
ENTRE

RIOS

20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19

FORMOSA

20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19

JUJUY

20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19

LA PAMPA

20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14

LA RIOJA

15 A 19
20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14

MENDOZA

15 A 19
20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14

MISIONES

15 A 19
20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14

NEUQUEN

15 A 19
20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14
15 A 19

RIO NEGRO

20 A 24
TOTAL 14 Y MAS

SAN LUIS

3.40
4.12

54.47
19.93

89.95
34.91

2.92
1.39

7.02
62.91

17.53
28.47

0.52
1.95

80.93
68.82

38.95

3.28

56.55

31.64
22.04
32.87

2.16
2.65
3.59

65.63
74.91
63.10

32.60

3.12

63.63

35.63
21.68
29.69

2.50
3.50
3.47

61.28
74.13
65.97

38.19
35.30

3.47
2.16

57.41
61.94

21.88

3.23

74.14

37.13
36.22
30.37

4.11
2.68
2.46

58.13
60.54
66.47

24.27

1.68

72.69

28.41
31.55
26.97

3.83
3.87
1.42

66.95
63.77
70.37

17.84

1.83

78.96

28.97
28.72

2.81
2.12

67.04
68.13

44.23
31.11

1.24
1.04

52.10
65.55

39.56
44.64

2.26
1.49

55.16
51.99

33.93
21.91
29.18

1.77
0.82
2.56

63.74
76.11
67.80

31.91

3.81

63.59

33.78
21.70

1.54
2.83

64.35
74.53

34.77
36.13

3.18
3.18

61.36
60.69

35.35
17.42

1.28
0.76

62.13
80.68

31.49
42.02

2.10
2.55

64.69
54.79

32.28
28.15

2.61
2.69

64.86
68.89

40.84
35.07

4.59
3.36

54.29
61.29

53.70
42.61

1.15
1.28

44.43
54.59

51.28
55.45

1.59
1.49

46.28
42.43

35.59
18.88

1.92
2.58

61.82
76.82

32.53
33.13

2.21
3.71

64.78
62.30

2.71
0.81

68.99
84.59

24.38
25.88

4.53
2.98

70.35
70.67

35.57
20.70

1.98
2.01

60.99
75.36

30.58
34.17

2.87
2.75

65.01
61.53

14

21.33
14.13

2.74
2.61

75.46
82.61

15 A 19
20 A 24

27.07
24.03

4.27
3.70

68.21
71.93

14

34.15
19.50

1.18
0.50

63.64
77.50

15 A 19
20 A 24

29.32
33.33

1.74
3.05

68.07
61.99

15 A 19
20 A 24
TOTAL 14 Y MAS
14

SAN JUAN

41.49
75.79

27.64
13.78

14

SALTA

inactivos
65.51

15 A 19
20 A 24
TOTAL 14 Y MAS

TOTAL 14 Y MAS

TABLA XIII: (cont.)
mujeres jóvenes por condición de actividad en hogares rurales con NBI (en %)
EDAD
SANTA CRUZ

S. ESTERO

SANTA FE

T. DEL FUEGO

ocupados

TOTAL 14 Y MAS

TOTAL

inactivos

36.12

5.22

14

15.79

5.26

15 A 19

22.58

8.06

20 A 24

42.03

8.70

30.42

1.45

14

20.82

1.46

15 A 19

30.43

2.71

20 A 24

34.58

2.71

TOTAL 14 Y MAS

TOTAL 14 Y MAS

29.17

2.12

14

27.38

2.73

15 A 19

35.79

3.51

20 A 24

32.06

2.94

TOTAL 14 Y MAS
14

TUCUMAN

desocupados

45.71

5.71

0.00

0.00

15 A 19

0.00

0.00

20 A 24

30.00

0.00

TOTAL 14 Y MAS

19.62

2.93

14

11.65

2.68

15 A 19

21.72

4.95

20 A 24

23.83

5.32

33.00

2.01

Fuente : Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial sobre el CNP¨91,
INDEC 1995.

108

�TABLA XIV: Jóvenes inactivos que no estudian.
jovenes inactivos que estudian en %
EDAD
estudiantes no estudian
B. AIRES
TOTAL 14 Y MAS
11.18
88.82
14
60.16
39.84
15 A 19
38.28
61.72
20 A 24
10.12
89.88
CATAMARCA TOTAL 14 Y MAS
19.97
80.03
14
69.28
30.72
15 A 19
40.67
59.33
20 A 24
11.88
88.12
CHACO
TOTAL 14 Y MAS
29.20
70.80
14
78.05
21.95
15 A 19
59.64
40.36
20 A 24
29.33
70.67
CHUBUT
TOTAL 14 Y MAS
17.57
82.43
14
64.66
35.34
15 A 19
36.32
63.68
20 A 24
12.70
87.30
CORDOBA
TOTAL 14 Y MAS
13.32
86.68
14
66.79
33.21
15 A 19
38.83
61.17
20 A 24
12.30
87.70
CORRIENTES TOTAL 14 Y MAS
31.18
68.82
14
80.22
19.78
15 A 19
59.11
40.89
20 A 24
45.21
54.79
E.RIOS
TOTAL 14 Y MAS
11.99
88.01
14
61.36
38.64
15 A 19
32.57
67.43
20 A 24
6.27
93.73
FORMOSA
TOTAL 14 Y MAS
26.14
73.86
14
73.98
26.02
15 A 19
45.86
54.14
20 A 24
14.32
85.68
JUJUY
TOTAL 14 Y MAS
28.47
71.53
14
74.83
25.17
15 A 19
52.60
47.40
20 A 24
21.05
78.95
LA PAMPA
TOTAL 14 Y MAS
10.38
89.62
14
60.47
39.53
15 A 19
38.10
61.90
20 A 24
10.34
89.66
LA RIOJA
TOTAL 14 Y MAS
18.67
81.33
14
74.55
25.45
15 A 19
39.93
60.07
20 A 24
12.64
87.36
MENDOZA
TOTAL 14 Y MAS
18.01
81.99
14
69.00
31.00
15 A 19
42.93
57.07
20 A 24
11.76
88.24
MISIONES
TOTAL 14 Y MAS
22.41
77.59
14
66.27
33.73
15 A 19
37.03
62.97
20 A 24
12.76
87.24
NEUQUEN
TOTAL 14 Y MAS
17.72
82.28
14
64.64
35.36
15 A 19
32.91
67.09
20 A 24
4.38
95.62
RIO NEGRO TOTAL 14 Y MAS
20.19
79.81
14
72.92
27.08
15 A 19
42.27
57.73
20 A 24
5.29
94.71
SALTA
TOTAL 14 Y MAS
22.10
77.90
14
68.10
31.90
15 A 19
41.80
58.20
20 A 24
15.51
84.49
SAN JUAN
TOTAL 14 Y MAS
20.91
79.09
14
68.36
31.64
15 A 19
49.71
50.29
20 A 24
10.42
89.58
SAN LUIS
TOTAL 14 Y MAS
9.30
90.70
14
51.41
48.59
15 A 19
23.31
76.69
20 A 24
4.88
95.12

TABLA XIV: (cont.)
jovenes inactivos que estudian en %
EDAD estudiantes no estudian
SANTA CRUZ

S. ESTERO

SANTA FE

TOTAL 14 Y MAS

8.33

15 A 19

80.56

19.44

20 A 24

25.00

75.00

10.65

89.35

14

56.91

43.09

15 A 19

22.67

77.33

20 A 24

4.68

95.32

13.86

86.14
37.70

TOTAL 14 Y MAS

TOTAL 14 Y MAS
14

62.30

15 A 19

36.59

63.41

20 A 24

9.29

90.71

0.00 100.00

14

100.00

0.00

15 A 19

100.00

0.00

20 A 24

TOTAL

64.35

91.67

T. DEL FUEGO TOTAL 14 Y MAS

TUCUMAN

35.65

14

TOTAL 14 Y MAS

0.00 100.00
12.37

87.63

14

52.76

47.24

15 A 19

25.61

74.39

20 A 24

7.52

92.48

18.65

81.35

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial
del VNP´91, INDEC 1995.

109

�TABLA XV: Mujeres jóvenes inactivas que no estudian
% de mujeres jóvenes inactivos que no estudian
estudiantes no estudian
TOTAL 14 Y MAS
Bs. AIRES
6.75
93.25
14
60.16
39.84
15 A 19
38.28
61.72
20 A 24
10.12
89.88
CATAMARCA TOTAL 14 Y MAS
9.81
90.19
14
61.78
38.22
15 A 19
32.21
67.79
20 A 24
8.44
91.56
TOTAL 14 Y MAS
CHACO
13.95
86.05
14
72.78
27.22
15 A 19
42.44
57.56
20 A 24
12.19
87.81
TOTAL 14 Y MAS
CHUBUT
8.58
91.42
14
66.04
33.96
15 A 19
28.42
71.58
20 A 24
3.63
96.37
TOTAL 14 Y MAS
CORDOBA
6.74
93.26
14
54.51
45.49
15 A 19
24.13
75.87
20 A 24
3.69
96.31
CORRIENTES TOTAL 14 Y MAS
15.70
84.30
14
77.63
22.37
15 A 19
50.06
49.94
20 A 24
17.91
82.09
ENTRE RIOS TOTAL 14 Y MAS
6.47
93.53
14
52.32
47.68
15 A 19
23.30
76.70
20 A 24
2.87
97.13
TOTAL 14 Y MAS
FORMOSA
10.52
89.48
14
56.94
43.06
15 A 19
30.99
69.01
20 A 24
4.88
95.12
TOTAL 14 Y MAS
JUJUY
12.66
87.34
14
72.08
27.92
15 A 19
38.76
61.24
20 A 24
8.41
91.59
LA PAMPA TOTAL 14 Y MAS
5.85
94.15
14
48.10
51.90
15 A 19
21.85
78.15
20 A 24
3.33
96.67
TOTAL 14 Y MAS
LA RIOJA
11.27
88.73
14
64.32
35.68
15 A 19
37.91
62.09
20 A 24
7.93
92.07
TOTAL 14 Y MAS
MENDOZA
6.80
93.20
14
55.51
44.49
15 A 19
23.37
76.63
20 A 24
3.06
96.94
TOTAL 14 Y MAS
MISIONES
8.16
91.84
14
44.77
55.23
15 A 19
20.52
79.48
20 A 24
3.18
96.82
TOTAL 14 Y MAS
NEUQUEN
8.91
91.09
14
65.92
34.08
15 A 19
27.56
72.44
20 A 24
2.98
97.02
RIO NEGRO TOTAL 14 Y MAS
9.31
90.69
14
65.50
34.50
15 A 19
28.22
71.78
20 A 24
3.33
96.67
TOTAL 14 Y MAS
SALTA
10.13
89.87
14
61.51
38.49
15 A 19
29.74
70.26
20 A 24
6.35
93.65
TOTAL 14 Y MAS
SAN JUAN
9.10
90.90
14
55.26
44.74
15 A 19
32.50
67.50
20 A 24
5.26
94.74
TOTAL 14 Y MAS
SAN LUIS
5.89
94.11
14
47.74
52.26
15 A 19
20.47
79.53
20 A 24
2.62
97.38

110

TABLA XV: (cont.)
SANTA CRUZ

S. ESTERO

SANTA FE

TOTAL 14 Y MAS

13.93

86.07

14

86.67

13.33

15 A 19

44.19

55.81

20 A 24

2.94

97.06

TOTAL 14 Y MAS

5.78

94.22

14

42.63

57.37

15 A 19

17.44

82.56

20 A 24

3.13

96.87

7.01

92.99

TOTAL 14 Y MAS
14

55.43

44.57

15 A 19

21.61

78.39

20 A 24

3.54

96.46

0.00

0.00

T. DEL FUEGO TOTAL 14 Y MAS
14

0.00

0.00

15 A 19

0.00

0.00

20 A 24
TUCUMAN

TOTAL

TOTAL 14 Y MAS

0.00

0.00

6.86

93.14

14

45.01

54.99

15 A 19

22.65

77.35

20 A 24

3.52

96.48

9.53

90.47

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP´91,
INDEC, 1995.

�TABLA XVI: Población con NBI en localidades de hasta 5.000 habitantes por condición de actividad, según sexo y tramo etario
POBLACION EN HOGARES CON NBI

PROVINCIA
BS. AS

TRAMO
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MISIONES
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
NEUQUEN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CATAMARCA TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CHACO
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CHUBUT
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CORDOBA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CORRIENTES TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
LA PAMPA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
LA RIOJA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MENDOZA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
ENTRE RIOS TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
FORMOSA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
JUJUY
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas

POBLACION NBI EN LOCALIDADES DE 2000 A 5000 HABITANTES
Condicion de ocupacion
Condicion de ocupacion en porcentaje
Ocupado
desoc.
Inactivo
Ignorado
Ocupado
desoc.
Inactivo
Ignorado
total
TOTAL
12807
5763
465
6556
23
45.00
3.63
51.19
0.18
100
1545
1109
93
340
3
71.78
6.02
22.01
0.19
100
4918
3058
187
1665
8
62.18
3.80
33.86
0.16
100
1642
496
90
1050
6
30.21
5.48
63.95
0.37
100
4702
1100
95
3501
6
23.39
2.02
74.46
0.13
100
8054
4087
288
3667
12
50.74
3.58
45.53
0.15
100
1336
822
69
444
1
61.53
5.16
33.23
0.07
100
2760
2077
134
548
1
75.25
4.86
19.86
0.04
100
1332
418
39
870
5
31.38
2.93
65.32
0.38
100
2626
770
46
1805
5
29.32
1.75
68.74
0.19
100
3708
2008
188
1503
9
54.15
5.07
40.53
0.24
100
633
353
61
218
1
55.77
9.64
34.44
0.16
100
1322
1072
75
173
2
81.09
5.67
13.09
0.15
100
719
213
24
481
1
29.62
3.34
66.90
0.14
100
1034
370
28
631
5
35.78
2.71
61.03
0.48
100
2013
935
52
1023
3
46.45
2.58
50.82
0.15
100
348
173
20
154
1
49.71
5.75
44.25
0.29
100
685
503
11
171
0
73.43
1.61
24.96
0.00
100
333
71
8
253
1
21.32
2.40
75.98
0.30
100
647
188
13
445
1
29.06
2.01
68.78
0.15
100
12018
6532
134
5305
47
54.35
1.11
44.14
0.39
100
2192
1504
35
643
10
68.61
1.60
29.33
0.46
100
3952
3155
43
748
6
79.83
1.09
18.93
0.15
100
2118
693
24
1387
14
32.72
1.13
65.49
0.66
100
3756
1180
32
2527
17
31.42
0.85
67.28
0.45
100
2130
1017
126
987
0
47.75
5.92
46.34
0.00
100
355
205
36
114
0
57.75
10.14
32.11
0.00
100
699
517
46
136
0
73.96
6.58
19.46
0.00
100
385
85
23
277
0
22.08
5.97
71.95
0.00
100
691
210
21
460
0
30.39
3.04
66.57
0.00
100
16106
6761
592
8719
34
41.98
3.68
54.14
0.21
100
1911
1238
129
539
5
64.78
6.75
28.21
0.26
100
5974
3569
229
2162
14
59.74
3.83
36.19
0.23
100
1942
587
90
1258
7
30.23
4.63
64.78
0.36
100
6279
1367
144
4760
8
21.77
2.29
75.81
0.13
100
5531
2428
199
2828
76
43.90
3.60
51.13
1.37
100
871
440
58
357
16
50.52
6.66
40.99
1.84
100
1817
1243
78
480
16
68.41
4.29
26.42
0.88
100
899
233
35
615
16
25.92
3.89
68.41
1.78
100
1944
512
28
1376
28
26.34
1.44
70.78
1.44
100
2775
1118
115
1539
3
40.29
4.14
55.46
0.11
100
344
231
29
83
1
67.15
8.43
24.13
0.29
100
1008
590
45
372
1
58.53
4.46
36.90
0.10
100
395
100
20
274
1
25.32
5.06
69.37
0.25
100
1028
197
21
810
0
19.16
2.04
78.79
0.00
100
3039
1535
84
1406
14
50.51
2.76
46.27
0.46
100
539
279
25
231
4
51.76
4.64
42.86
0.74
100
1050
778
18
252
2
74.10
1.71
24.00
0.19
100
444
127
19
294
4
28.60
4.28
66.22
0.90
100
1006
351
22
629
4
34.89
2.19
62.52
0.40
100
4916
2322
202
2384
8
47.23
4.11
48.49
0.16
100
728
499
52
175
2
68.54
7.14
24.04
0.27
100
1662
1138
82
442
0
68.47
4.93
26.59
0.00
100
767
274
34
458
1
35.72
4.43
59.71
0.13
100
1759
411
34
1309
5
23.37
1.93
74.42
0.28
100
4945
1757
203
2978
7
35.53
4.11
60.22
0.14
100
758
365
67
323
3
48.15
8.84
42.61
0.40
100
1664
881
84
697
2
52.94
5.05
41.89
0.12
100
712
199
26
486
1
27.95
3.65
68.26
0.14
100
1811
312
26
1472
1
17.23
1.44
81.28
0.06
100
7873
4242
166
3424
41
53.88
2.11
43.49
0.52
100
1392
790
42
553
7
56.75
3.02
39.73
0.50
100
2496
2011
56
422
7
80.57
2.24
16.91
0.28
100
1394
445
31
914
4
31.92
2.22
65.57
0.29
100
2591
996
37
1535
23
38.44
1.43
59.24
0.89
100
6826
3185
250
3373
18
46.66
3.66
49.41
0.26
100
1268
641
72
550
5
50.55
5.68
43.38
0.39
100
2230
1699
88
440
3
76.19
3.95
19.73
0.13
100
1228
256
45
923
4
20.85
3.66
75.16
0.33
100
2100
589
45
1460
6
28.05
2.14
69.52
0.29
100

111

�TABLA XVI: (cont.)
POBLACION EN HOGARES CON NBI
POBLACION NBI EN LOCALIDADES DE 2000 A 5000 HABITANTES
Condicion de ocupacion
Condicion de ocupacion en porcentaje
Ocupado
desocupado Inactivo
Ignorado
Ocupado
desocupado Inactivo Ignorado total
PROVINCIA TRAMO
TOTAL
RIO NEGRO TOTAL
9577
V de 14 a 24
1470
V de 25 y Mas
3310
M de 14 a 24
1678
M de 25 y Mas
3119
SALTA
TOTAL
8552
V de 14 a 24
1469
V de 25 y Mas
2852
M de 14 a 24
1511
M de 25 y Mas
2720
SANTA CRUZ TOTAL
912
V de 14 a 24
106
V de 25 y Mas
391
M de 14 a 24
129
M de 25 y Mas
286
SAN JUAN
TOTAL
2494
V de 14 a 24
396
V de 25 y Mas
850
M de 14 a 24
465
M de 25 y Mas
783
SAN LUIS
TOTAL
2628
V de 14 a 24
429
V de 25 y Mas
925
M de 14 a 24
410
M de 25 y Mas
864
SANTA FE
TOTAL
15767
V de 14 a 24
1956
V de 25 y Mas
5777
M de 14 a 24
2011
M de 25 y Mas
6023
S. D. ESTERO TOTAL
8569
V de 14 a 24
1435
V de 25 y Mas
2813
M de 14 a 24
1473
M de 25 y Mas
2848
TUCUMAN
TOTAL
5848
V de 14 a 24
1026
V de 25 y Mas
1950
M de 14 a 24
995
M de 25 y Mas
1877
T DEL FUEGOTOTAL
V de 14 a 24
0
V de 25 y Mas
0
M de 14 a 24
0
M de 25 y Mas
0

5065
925
2535
489
1116
3927
695
2086
329
817
553
65
332
38
118
1050
236
588
91
135
1443
277
724
130
312
6515
1220
3421
666
1208
4262
873
2067
441
881
2241
450
1269
196
326

489
126
186
84
93
317
96
106
47
68
47
11
12
7
17
109
25
39
26
19
71
14
27
20
10
553
138
228
76
111
135
38
35
35
27
325
110
110
53
52

4008
419
585
1101
1903
4249
673
649
1123
1804
312
30
47
84
151
1327
134
220
346
627
1107
138
171
259
539
8670
597
2120
1258
4695
4126
520
702
986
1918
3265
459
571
745
1490

15
0
4
4
7
59
5
11
12
31
0
0
0
0
0
8
1
3
2
2
7
0
3
1
3
29
1
8
11
9
46
4
9
11
22
17
7
0
1
9

0
0
0
0

0
0
0
0

0
0
0
0

0
0
0
0

TOTAL

PAIS

V de 14 a 24

41.85
28.50
17.67
65.61
61.01
49.68
45.81
22.76
74.32
66.32
34.21
28.30
12.02
65.12
52.80
53.21
33.84
25.88
74.41
80.08
42.12
32.17
18.49
63.17
62.38
54.99
30.52
36.70
62.56
77.95
48.15
36.24
24.96
66.94
67.35
55.83
44.74
29.28
74.87
79.38
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00

0.16
0.00
0.12
0.24
0.22
0.69
0.34
0.39
0.79
1.14
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00
0.32
0.25
0.35
0.43
0.26
0.27
0.00
0.32
0.24
0.35
0.18
0.05
0.14
0.55
0.15
0.54
0.28
0.32
0.75
0.77
0.29
0.68
0.00
0.10
0.48
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00

100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
0
0
0
0
0

147088

68746

5110

72756

476

46.74

3.47

49.46

0.32

100.00

22507

13390

1346

7694

77

59.49

5.98

34.18

0.34

100.00

V de 25 y Mas

51105

35313

1919

13773

100

69.10

3.76

26.95

0.20

100.00

M de 14 a 24

22982

6577

856

15442

107

28.62

3.72

67.19

0.47

100.00

M de 25 y Mas

50494

13466

989

35847

192

26.67

1.96

70.99

0.38

100.00

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP´91, INDEC, 1995.

112

5.11
8.57
5.62
5.01
2.98
3.71
6.54
3.72
3.11
2.50
5.15
10.38
3.07
5.43
5.94
4.37
6.31
4.59
5.59
2.43
2.70
3.26
2.92
4.88
1.16
3.51
7.06
3.95
3.78
1.84
1.58
2.65
1.24
2.38
0.95
5.56
10.72
5.64
5.33
2.77
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00

%OCUP. %DESOC.%INACTIVOS %IGNORADO TOTAL

POBLACION CON NBI ENLOCALIDADES DE 2000 A 5000 HABITANTES
TOTAL

52.89
62.93
76.59
29.14
35.78
45.92
47.31
73.14
21.77
30.04
60.64
61.32
84.91
29.46
41.26
42.10
59.60
69.18
19.57
17.24
54.91
64.57
78.27
31.71
36.11
41.32
62.37
59.22
33.12
20.06
49.74
60.84
73.48
29.94
30.93
38.32
43.86
65.08
19.70
17.37
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00

�TABLA XVII: Jóvenes rurales de 14 a 24 años en hogares con NBI ocupados en la rama agraria por categoría ocupacional

PROVINCIATRAMO
Total
Córdoba TOTAL
16160
V de 14 a 24
3279
M de 14 a 24
600
Corrientes TOTAL
19717
V de 14 a 24
4781
M de 14 a 24
1401
La Pampa TOTAL
2855
V de 14 a 24
600
M de 14 a 24
102
La Rioja
TOTAL
3573
V de 14 a 24
850
M de 14 a 24
222
Mendoza TOTAL
22398
V de 14 a 24
5454
M de 14 a 24
1837
Río Negro TOTAL
7028
V de 14 a 24
1414
M de 14 a 24
245
Salta
TOTAL
27067
V de 14 a 24
6864
M de 14 a 24
1347
Santa Cruz TOTAL
833
V de 14 a 24
99
M de 14 a 24
5
San Juan TOTAL
5939
V de 14 a 24
1665
M de 14 a 24
258
San Luis TOTAL
3965
V de 14 a 24
704
M de 14 a 24
97
Santa Fe TOTAL
18730
V de 14 a 24
4767
M de 14 a 24
1432
Sgo Estero TOTAL
30959
V de 14 a 24
8104
M de 14 a 24
1895
Tucumán TOTAL
17981
V de 14 a 24
5495
M de 14 a 24
559
T. Fuego TOTAL
127
V de 14 a 24
4
M de 14 a 24
0
Misiones TOTAL
37721
V de 14 a 24
8823
M de 14 a 24
3589
Neuquén TOTAL
4488
V de 14 a 24
968
M de 14 a 24
154
Bs. As
al TOTAL
19869
V de 14 a 24
4534
M de 14 a 24
835
E.Ríos
al TOTAL
10853
V de 14 a 24
2619
M de 14 a 24
416
Formosa al TOTAL
18554
V de 14 a 24
4627
M de 14 a 24
1177
Jujuy
TOTAL
12240
V de 14 a 24
2771
M de 14 a 24
902
Catamarca TOTAL
4993
V de 14 a 24
1399
M de 14 a 24
211
Chaco
TOTAL
57092
V de 14 a 24
13911
M de 14 a 24
7243
Chubut
TOTAL
3135
V de 14 a 24
681
M de 14 a 24
106

POBLACION EN HOGARES CON NBI DE AREAS RURALES SEGUN SEXO Y EDAD
porcentajes
Categoria ocupacional en la rama agraria
obrero o empleado
F. sin
obrero o empleado
F. sin
Patron o Sector
Sector
DomesticoCuenta rem.
Patron o Sector Sector Domestico
Cuenta rem.
socio
publico
privado
propia fija
ignorado socio
publico privado
propia fija
ignorado TOTAL
667
7197
71
0
5002
3192
31
4
45
0
0
31
20
0
100
36
1537
13
0
851
819
23
1
47
0
0
26
25
1
100
0
158
1
0
53
388
0
0
26
0
0
9
65
0
100
410
6607
65
0
6746
5873
16
2
34
0
0
34
30
0
100
14
1901
5
0
1136
1722
3
0
40
0
0
24
36
0
100
5
89
0
0
267
1040
0
0
6
0
0
19
74
0
100
188
1173
17
0
795
681
1
7
41
1
0
28
24
0
100
5
257
0
0
103
235
0
1
43
0
0
17
39
0
100
1
10
0
0
1
90
0
1
10
0
0
1
88
0
100
64
1080
78
0
1541
801
9
2
30
2
0
43
22
0
100
2
248
17
0
343
237
3
0
29
2
0
40
28
0
100
0
70
0
0
46
106
0
0
32
0
0
21
48
0
100
426
13515
75
0
4768
3597
17
2
60
0
0
21
16
0
100
42
3376
13
0
989
1026
8
1
62
0
0
18
19
0
100
4
1004
7
0
182
640
0
0
55
0
0
10
35
0
100
403
4746
41
0
1133
690
15
6
68
1
0
16
10
0
100
9
1031
13
0
156
205
0
1
73
1
0
11
14
0
100
0
152
0
0
27
66
0
0
62
0
0
11
27
0
100
595
12508
155
0
8436
5326
47
2
46
1
0
31
20
0
100
148
3643
31
0
1705
1334
3
2
53
0
0
25
19
0
100
33
326
4
0
285
699
0
2
24
0
0
21
52
0
100
51
657
1
0
83
28
13
6
79
0
0
10
3
2
100
1
87
0
0
4
7
0
1
88
0
0
4
7
0
100
0
1
0
0
0
4
0
0
20
0
0
0
80
0
100
176
3635
53
0
1258
814
3
3
61
1
0
21
14
0
100
21
1091
22
0
303
227
1
1
66
1
0
18
14
0
100
1
133
6
0
28
90
0
0
52
2
0
11
35
0
100
106
1379
24
0
1627
822
7
3
35
1
0
41
21
0
100
2
296
6
0
205
195
0
0
42
1
0
29
28
0
100
6
17
0
0
7
67
0
6
18
0
0
7
69
0
100
604
10786
213
0
3329
3728
70
3
58
1
0
18
20
0
100
10
2781
49
0
650
1263
14
0
58
1
0
14
26
0
100
19
641
15
0
123
626
8
1
45
1
0
9
44
1
100
411
11053
253
0 10839
8318
85
1
36
1
0
35
27
0
100
68
3553
48
0
2156
2248
31
1
44
1
0
27
28
0
100
7
529
0
0
356
1000
3
0
28
0
0
19
53
0
100
689
10466
450
0
3905
2383
88
4
58
3
0
22
13
0
100
140
3416
87
0
915
906
31
3
62
2
0
17
16
1
100
22
300
0
0
96
137
4
4
54
0
0
17
25
1
100
3
109
0
0
12
3
0
2
86
0
0
9
2
0
100
0
4
0
0
0
0
0
0
100
0
0
0
0
0
100
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
985
8804
126
0 14364 13391
51
3
23
0
0
38
36
0
100
118
2303
19
0
2377
3991
15
1
26
0
0
27
45
0
100
32
244
0
0
551
2758
4
1
7
0
0
15
77
0
100
99
1211
219
0
1789
1160
10
2
27
5
0
40
26
0
100
3
262
35
0
235
433
0
0
27
4
0
24
45
0
100
0
11
3
0
23
117
0
0
7
2
0
15
76
0
100
945
13223
123
0
3567
1982
19
5
67
1
0
18
10
0
100
51
3434
16
0
629
404
0
1
76
0
0
14
9
0
100
16
429
0
0
79
307
1
2
51
0
0
9
37
0
100
276
4957
77
0
3499
2016
28
3
46
1
0
32
19
0
100
2
1398
38
0
650
526
5
0
53
1
0
25
20
0
100
0
124
0
0
25
267
0
0
30
0
0
6
64
0
100
410
3409
48
0
8797
5798
92
2
18
0
0
47
31
0
100
30
956
6
0
1487
2113
35
1
21
0
0
32
46
1
100
2
173
1
0
209
792
0
0
15
0
0
18
67
0
100
205
7241
56
0
2647
2076
15
2
59
0
0
22
17
0
100
18
1934
13
0
311
493
2
1
70
0
0
11
18
0
100
0
324
0
0
191
387
0
0
36
0
0
21
43
0
100
47
1775
110
0
1966
1087
8
1
36
2
0
39
22
0
100
3
585
24
0
384
402
1
0
42
2
0
27
29
0
100
0
52
0
0
34
124
1
0
25
0
0
16
59
0
100
2539
26764
94
0 10927 16713
55
4
47
0
0
19
29
0
100
124
7131
37
0
1811
4798
10
1
51
0
0
13
34
0
100
39
3059
4
0
596
3544
1
1
42
0
0
8
49
0
100
100
1172
25
0
1065
769
4
3
37
1
0
34
25
0
100
0
257
9
0
123
291
1
0
38
1
0
18
43
0
100
0
4
0
0
21
81
0
0
4
0
0
20
76
0
100

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP´91, INDEC, 1995.

113

�TABLA XVIII: Jóvenes rurales de 14 a 24 años en hogares con NBI ocupados en la rama no agraria por categoría ocupacional.

Provincia

Tramo

Córdoba

TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24
TOTAL
V de 14 a 24
M de 14 a 24

Corrientes

La Pampa

La Rioja

Mendoza

Río Negro

Salta

Santa Cruz

San Juan

San Luis

Santa Fe

S. Estero

Tucumán

T. Del Fuego

Misiones

Neuquén

Bs. As

E. Ríos

Formosa

Jujuy

Catamarca

Chaco

Chubut

TOTAL PAIS

TOTAL

POBLACION JOVEN EN HOGARES NBI DE AREAS RURALES OCUPADOS EN LA RAMA NO AGRARIA
Categoria ocupacional en la rama NO agraria
PORCENTAJES
Total
obrero o empleado
obrero o empleado
F.
OCUPADOS Patron o Sector
Sector
DomesticoCuenta
F.sin
Patron osector S.
S.
C.Prop. sin rem. Ig.
socio
publico privado
propia
rem. Fija ign.
socio publico privado domes.
fija
14746
2277
1705
8386
1205
1044
1565
237
190
4458
569
431
11196
2122
1230
4306
699
507
11971
1215
1606
1024
123
51
3040
393
388
3478
509
325
10490
1623
1345
12855
1435
1833
18950
2833
2354
97
17
3
12019
1733
2305
3564
563
525
16906
2744
1813
7391
1329
953
7871
820
1241
5016
706
504
6117
591
660
8528
1198
1179
2207
295
253
176181

371
28
11
125
6
0
43
1
0
31
2
0
283
13
13
143
17
5
82
7
5
13
1
0
50
1
1
82
12
3
312
27
14
120
5
6
211
28
12
13
0
0
165
16
0
40
5
5
633
67
24
129
20
3
68
2
0
46
2
1
46
3
4
164
11
2
43
1
4
3213

4570
1282
268
1596
452
60
433
142
19
501
147
32
5258
1408
473
1770
459
128
2041
386
61
226
42
10
1148
233
82
1006
319
59
3915
1004
245
1944
555
89
5086
1293
289
53
9
3
3565
1046
158
963
266
30
7514
1792
512
2046
729
90
831
184
41
1025
217
40
573
119
40
1682
498
76
463
144
18
48209

1761
107
101
1428
191
34
307
37
16
2569
283
119
1039
90
70
692
79
40
2477
156
102
675
75
17
701
56
20
803
54
21
1556
119
91
2648
219
213
3954
367
103
0
0
0
949
133
74
907
146
50
1764
167
76
1084
119
60
1880
183
99
1521
170
54
3204
313
154
1919
267
79
668
53
37
34506

2089
30
750
1429
54
498
221
1
86
403
11
165
1372
4
503
658
12
250
1666
46
541
31
0
22
439
2
232
359
1
120
2021
13
811
1940
37
774
3022
10
1394
0
0
0
1910
47
817
432
16
224
2474
26
861
1186
14
470
844
30
379
579
3
232
542
8
198
1306
26
496
379
9
141
25302

3944
578
222
2279
345
136
321
34
19
486
59
37
2551
405
91
764
106
20
3530
429
403
71
4
1
492
64
33
723
75
21
1800
281
36
3408
403
250
4872
969
184
31
8
0
2165
276
253
644
77
89
3209
457
92
1813
282
82
2230
224
246
1307
236
75
932
88
63
1580
272
99
508
54
26
39660

1939
221
346
1419
129
302
239
22
49
424
49
75
677
195
79
255
25
59
2092
180
472
8
1
1
205
36
20
476
45
100
819
166
148
2707
200
484
1720
160
368
0
0
0
3189
200
999
550
48
122
1262
223
231
1063
145
242
1957
193
460
526
77
102
805
55
197
1815
118
396
146
34
27
24293

72
31
7
110
28
14
1
0
1
44
18
3
16
7
1
24
1
5
83
11
22
0
0
0
5
1
0
29
3
1
67
13
0
88
16
17
85
6
4
0
0
0
76
15
4
28
5
5
50
12
17
70
20
6
61
4
16
12
1
0
15
5
4
62
6
31
0
0
0

3
1
1
1
0
0
3
0
0
1
0
0
3
1
1
3
2
1
1
1
0
1
1
0
2
0
0
2
2
1
3
2
1
1
0
0
1
1
1
13
0
0
1
1
0
1
1
1
4
2
1
2
2
0
1
0
0
1
0
0
1
1
1
2
1
0
2
0
2

998

1,82

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del CNP´91, INDEC, 1995.

114

31
56
16
19
38
6
28
60
10
11
26
7
47
66
38
41
66
25
17
32
4
22
34
20
38
59
21
29
63
18
37
62
18
15
39
5
27
46
12
55
53
100
30
60
7
27
47
6
44
65
28
28
55
9
11
22
3
20
31
8
9
20
6
20
42
6
21
49
7
27,36

12
5
6
17
16
3
20
16
8
58
50
28
9
4
6
16
11
8
21
13
6
66
61
33
23
14
5
23
11
6
15
7
7
21
15
12
21
13
4
0
0
0
8
8
3
25
26
10
10
6
4
15
9
6
24
22
8
30
24
11
52
53
23
23
22
7
30
18
15
19,59

14
1
44
17
4
48
14
0
45
9
2
38
12
0
41
15
2
49
14
4
34
3
0
43
14
1
60
10
0
37
19
1
60
15
3
42
16
0
59
0
0
0
16
3
35
12
3
43
15
1
47
16
1
49
11
4
31
12
0
46
9
1
30
15
2
42
17
3
56
14,36

27
25
13
27
29
13
21
14
10
11
10
9
23
19
7
18
15
4
29
35
25
7
3
2
16
16
9
21
15
6
17
17
3
27
28
14
26
34
8
32
47
0
18
16
11
18
14
17
19
17
5
25
21
9
28
27
20
26
33
15
15
15
10
19
23
8
23
18
10
22,51

13
10
20
17
11
29
15
9
26
10
9
17
6
9
6
6
4
12
17
15
29
1
1
2
7
9
5
14
9
31
8
10
11
21
14
26
9
6
16
0
0
0
27
12
43
15
9
23
7
8
13
14
11
25
25
24
37
10
11
20
13
9
30
21
10
34
7
12
11
13,79

SUMA
0
1
0
1
2
1
0
0
1
1
3
1
0
0
0
1
0
1
1
1
1
0
0
0
0
0
0
1
1
0
1
1
0
1
1
1
0
0
0
0
0
0
1
1
0
1
1
1
0
0
1
1
2
1
1
0
1
0
0
0
0
1
1
1
1
3
0
0
0

100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100

0,57

100

100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100

�TABLA XIX: Jóvenes de 14 a 24 años de hogares con NBI en localidades de 2000 a 5000 habitantes por categoría ocupacional en
la rama agraria según sexo y provincias para el total del país (en porcentaje)
JOVENES (14 A 24 AÑOS) CON NBI - LOCALIDADES DE 2000 A 5000 HAB., SEGUN SEXO Y CATEGORÍA OCUPACIONAL EN LA RAMA AGRARIA
Patron o

Sector

VARONES
Sector DomesticoCuenta

socio

publico

privado

Renum.

Patron o Sector

MUJERES
Domestico Cuenta

Sector

BS AS

3.55

65.36

3.17

propia
fija
ignorado total socio
publico
privado
17.61
0.00
9.75
0.57
100
5.55
63.87
3.23

CATAMARCA

2.84

44.92

2.36

0.00

28.13

21.75

0.00

100

4.62

42.02

2.52

propia

Renum.
fija

ignorado

0.00

21.70

5.55

0.00

33.19

17.65

0.10

total
100
100

CHACO

2.30

58.61

0.32

0.00

15.41

23.35

0.00

100

4.10

61.84

0.61

0.00

16.08

17.36

CHHUBUT

1.18

41.76

2.94

0.00

45.29

8.82

0.00

100

1.87

41.12

4.67

0.00

45.79

6.54

0.00

100

CORDOBA

4.84

64.51

2.35

0.00

18.63

9.67

0.00

100

7.11

61.29

3.07

0.00

21.52

7.01

0.00

CORRIENTES

0.00

51.08

0.43

0.00

27.49

21.00

0.00

100

0.00

51.75

0.70

0.00

32.52

15.03

0.00

100

ENTRE RIOS

1.31

32.64

18.55

22.40

18.32

5.47

1.31

100

2.78

36.44

28.10

0.00

25.00

5.88

1.80

100

100
100

FORMOSA

1.65

26.75

1.58

0.00

41.61

27.85

0.55

100

3.48

24.82

2.32

0.00

51.52

17.27

0.58

100

JUJUY

1.49

88.89

1.04

0.00

3.58

4.62

0.37

100

1.05

90.45

0.65

0.00

4.84

2.36

0.65

100

LA PAMPA

3.32

57.93

1.11

0.00

31.73

5.90

0.00

100

4.84

57.53

1.61

0.00

32.26

3.76

0.00

100

LA RIOJA

0.00

60.98

4.65

0.00

20.67

13.44

0.26

100

0.00

64.88

5.37

0.00

25.21

4.13

0.41

100

MENDOZA

1.68

66.42

0.00

0.00

21.27

10.63

0.00

100

3.31

65.81

0.00

0.00

25.74

5.15

0.00

100

MISIONES

6.35

48.89

0.99

0.00

26.38

17.39

0.00

100

7.31

52.46

0.95

0.00

30.52

8.74

0.00

100

NEUQUEN

0.88

41.59

7.08

0.00

36.28

14.16

0.00

100

1.19

45.24

9.52

0.00

35.71

8.33

0.00

100

RIO NEGRO

2.36

75.72

1.05

0.00

14.96

5.91

0.00

100

2.74

79.79

1.26

0.00

14.95

1.26

0.00

100

SALTA

2.53

77.45

2.19

0.00

11.28

6.12

0.44

100

3.34

79.05

2.70

0.00

11.44

2.83

0.64

100

SAN JUAN

0.72

79.95

0.72

0.00

11.22

7.40

0.00

100

0.80

75.60

1.20

0.00

14.00

8.40

0.00

100

SAN LUIS

0.00

15.63

0.00

0.00

60.16

24.22

0.00

100

0.00

18.39

0.00

0.00

70.11

11.49

0.00

100

S. DEL ESTERO

1.93

51.68

0.62

0.00

23.66

22.11

0.00

100

2.86

54.77

0.95

0.00

27.33

14.09

0.00

100

STA CRUZ
STA FE

0.00
1.24

42.31
51.36

7.69
3.22

0.00
0.00

42.31
24.89

7.69
19.00

0.00
0.28

100
100

0.00
1.77

36.84
52.56

10.53
4.19

0.00
0.00

52.63
28.52

0.00
12.95

0.00
0.00

100
100

TUCUMAN

3.22

58.63

12.43

0.00

15.50

10.23

0.00

100

3.55

63.20

18.02

0.00

9.64

5.58

0.00

100

total país

0.82

61.87

1.64

0.25

18.17

16.83

0.41 100.00

0.33

46.82

1.49

10.75

11.66

28.95

0.00

100.00

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento del CNP´91, INDEC, 2000..

TABLA XIX (cont.): Jóvenes de 14 a 24 años de hogares con NBI en localidades de 2000 a 5000 habitantes por categoría ocupacional
en la rama no agraria según sexo y provincias para el total del país
JOVENES (14 A 24 AÑOS) CON NBI - LOCALIDADES DE 2000 A 5000 HAB., SEGUN SEXO Y CATEGORÍA OCUPACIONAL EN LA RAMA NO AGRARIA

varones
total
BS AS
100.00
MISIONES
100.00
NEUQUEN
100.00
CATAMARCA
100.00
CHACO
100.00
CHUBUT
100.00
CORDOBA
100.00
CORRIENTES
100.00
LA PAMPA
100.00
LA RIOJA
100.00
MENDOZA
100.00
ENTRE RIOS
100.00
FORMOSA
100.00
JUJUY
100.00
RIO NEGRO
100.00
SALTA
100.00
STA CRUZ
100.00
SAN JUAN
100.00
SAN LUIS
100.00
STA FE
100.00
SANT DEL ESTERO
100.00
TUCUMAN
100.00
total país
100.00

Patron o Sector

Sector

socio

privado

2.44
2.13
0.64
0.00
4.62
0.00
1.28
2.38
0.00
0.00
0.00
0.00
1.80
0.00
2.02
1.31
1.79
0.76
0.00
2.03
0.79
3.19
1.76

publico

65.31
60.64
66.35
34.43
59.45
65.33
61.66
36.39
66.45
54.69
67.66
46.99
33.93
39.40
64.00
51.15
39.29
78.63
71.56
68.88
50.49
37.05
59.47

6.09
10.90
13.14
37.70
10.08
24.00
5.54
11.56
7.74
28.65
5.58
16.92
22.82
35.43
8.89
12.46
50.00
10.69
3.21
6.90
13.21
18.33
10.86

mujeres

DomesticoCuenta

0.95
1.06
0.32
1.64
2.31
2.67
3.19
1.02
0.00
0.52
0.00
5.26
1.20
2.32
0.67
1.97
0.00
0.00
1.83
0.00
2.17
0.00
1.33

Renum.

propia

fija

16.65
10.64
15.06
13.11
15.34
6.67
18.00
27.55
19.35
11.98
18.96
20.30
23.12
16.56
16.76
23.61
8.93
9.16
17.43
9.61
25.44
28.69
17.24

8.13
12.50
4.49
11.48
8.19
1.33
10.22
19.05
6.45
4.17
7.81
8.27
15.92
4.30
7.65
9.51
0.00
0.76
5.96
10.96
7.89
11.55
8.75

ignorado

0.44
2.13
0.00
1.64
0.00
0.00
0.11
2.04
0.00
0.00
0.00
2.26
1.20
1.99
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00
1.62
0.00
1.20
0.59

total
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00

Patron o Sector

Sector

socio

privado

1.32
2.15
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00
0.90
0.00
0.82
0.99
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00
2.56
1.32
0.00
1.39
0.27
0.00
0.69

publico

28.24
7.36
25.58
33.93
12.80
19.74
20.31
6.79
13.59
22.13
40.89
15.15
9.26
18.86
20.09
10.04
51.28
28.95
13.58
23.52
12.67
12.99
20.53

4.19
4.29
9.77
3.57
7.97
2.63
2.26
4.98
4.85
16.39
1.48
4.24
16.36
18.29
4.62
7.23
10.26
6.58
9.88
2.79
9.70
2.60
5.96

Domestico

47.49
59.82
54.88
41.07
63.29
68.42
65.10
62.90
71.84
39.34
51.23
78.79
54.94
51.43
57.27
49.00
28.21
50.00
58.02
59.76
60.92
72.73
56.10

Cuenta

Renum.

propia

fija

5.07
1.53
2.33
17.86
10.39
7.89
9.03
4.52
3.88
7.38
0.00
1.21
1.23
9.14
6.93
14.86
0.00
6.58
13.58
5.75
4.04
11.69
6.02

12.74
24.85
7.44
3.57
5.56
1.32
3.30
19.46
5.83
13.93
5.42
0.61
10.80
2.29
11.09
18.88
7.69
6.58
4.94
6.79
9.70
0.00
9.93

ignorado

0.94
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00
0.45
0.00
0.00
0.00
0.00
7.41
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00
0.00
2.70
0.00
0.77

Fuente: Elaboración propia con datos del CNP´91, INDEC, 2000..

115

�TABLA XX: Asistencia a establecimientos educativos de población rural con NBI, discriminada por sexo y tramo etáreo, según provincias.
ASISTEN
Nunca
provincia

edad y sexo

Bs. As.

TOTAL

AsistTOTAL

rio

Nivel
28

0

9378

247

982

982

0

452

499

19

12

0

27549

3576

309

309

0

256

33

11

9

0

8100

143

1348

1348

0

424

812

106

6

0

M de 25 y Mas

18314

2600

289

289

0

247

20

21

1

0

TOTAL

20700

1788

1575

1575

0

770

710

73

22

0

V de 14 a 24

3535

111

777

777

0

386

375

15

1

0

V de 25 y Mas

7474

683

78

78

0

66

4

6

2

0

M de 14 a 24

2840

73

633

633

0

253

317

46

17

0

TOTAL

6851

921

87

87

0

65

14

6

2

0

53853

6122

2471

2471

0

1100

1203

112

54

2
0

7633

274

1026

1026

0

473

531

10

12

21929

3090

162

162

0

129

17

7

8

1

6849

204

1083

1083

0

355

621

89

17

1

M de 25 y Mas

17442

2554

200

200

0

143

34

6

17

0

TOTAL

57097

11582

4483

4483

0

3329

1032

90

17

15

V de 14 a 24

10266

726

2274

2274

0

1806

438

25

5

0

V de 25 y Mas

19800

4988

245

245

0

198

14

21

1

11
0

8606

476

1759

1759

0

1156

556

39

8

M de 25 y Mas

18425

5392

205

205

0

169

24

5

3

4

TOTAL

88434

20832

4268

4268

0

2903

1154

187

16

8

V de 14 a 24

17763

1885

1954

1954

0

1360

516

67

7

4

V de 25 y Mas

31901

8077

293

293

0

263

22

8

0

0

M de 14 a 24

14158

1860

1726

1726

0

1041

590

92

3

0

M de 25 y Mas

24612

9010

295

295

0

239

26

20

6

4

TOTAL

8942

2141

510

510

0

242

261

6

1

0

V de 14 a 24

1492

75

214

214

0

112

97

4

1

0

V de 25 y Mas

3659

1065

16

16

0

12

4

0

0

0

M de 14 a 24

1183

67

250

250

0

102

146

2

0

0

M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24

2608

934

30

30

0

16

14

0

0

0

36097

5058

1721

1721

0

832

839

50

0

0
0

5749

263

781

781

0

395

374

12

0

13985

2549

96

96

0

86

10

0

0

0

4822

155

742

742

0

265

447

30

0

0

M de 25 y Mas

11541

2091

102

102

0

86

8

0

0

TOTAL

42061

7184

3359

3359

0

1917

1318

102

9

13
4

V de 25 y Mas
M de 14 a 24

V de 14 a 24

8

8062

351

1824

1824

0

1077

716

24

3

15391

2778

153

153

0

119

23

2

4

5

6289

441

1242

1242

0

616

563

63

0

0

M de 25 y Mas

12319

3614

140

140

0

105

16

13

2

4

TOTAL

30964

4826

2861

2861

0

1075

1644

103

32

7
0

V de 25 y Mas
M de 14 a 24

V de 14 a 24

5665

109

1268

1268

0

479

744

41

4

10867

1564

204

204

0

131

32

21

16

4

M de 14 a 24

4762

123

1185

1185

0

323

821

32

6

3

M de 25 y Mas

9670

3030

204

204

0

142

47

9

6

0

V de 25 y Mas

116

ario
157

M de 14 a 24

JUJUY

dario
1364

M de 14 a 24

FORMOSA

rio
1379

V de 25 y Mas

ENTRE RIOS

ado

0

V de 14 a 24

CHUBUT

Jardin

rsita-

2928

M de 25 y Mas

CHACO

TOTAL

Terci-

2928

M de 14 a 24

CORRIENTES

Asiste

Ignor-

Secun-

6566

V de 25 y Mas

CORDOBA

io

UnivePrima-

63341

V de 14 a 24

CATAMARCA

Total

�TABLA XX: (cont.)
provincia

edad y sexo
TOTAL

LA PAMPA

TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
LA RIOJA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MENDOZA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MISIONES
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
NEUQUEN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
RIO NEGRO
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SALTA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SAN JUAN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SAN LUIS
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA CRUZ TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA FE
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTIAGO DEL ES
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TUCUMAN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TIERRA DEL FUEG
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24

7415
1076
3208
875
2256
14899
2497
5719
2035
4648
56920
9738
21538
8665
16979
70887
13494
25680
11396
20317
8130
1553
4381
687
1509
11428
2130
6786
760
1752
68070
12554
25225
9729
20562
17985
3070
6552
2765
5598
13213
1869
5699
1515
4130
1867
223
1471
56
117
55220
9175
20798
8576
16671
89596
15723
32589
12052
29232
83503
15258
29999
12955
25291
224
21
185
3
15
900846
157924
342385
129678

ASISTEN
Nunca
UniveAsistTotal
PrimaSecun- Terci- rsitaio
Asiste
TOTAL
Jardin
rio
dario
ario
rio
1894
260
260
0
114
127
14
4
152
92
92
0
33
54
4
869
34
34
0
29
3
0
128
105
105
0
32
61
10
2
745
29
29
0
20
9
0
1224
1322
1322
0
483
704
128
82
613
613
0
241
335
34
586
66
66
0
39
16
9
2
41
546
546
0
154
337
54
515
97
97
0
49
16
31
8161
2927
2927
0
1387
1431
44
61
475
1247
1247
0
630
594
7
16
3844
174
174
0
137
13
0
20
353
1359
1359
0
499
812
36
12
3489
147
147
0
121
12
1
13
10154
3504
3504
0
2193
1195
93
588
1738
1738
0
1160
544
29
4313
302
302
0
256
24
4
650
1239
1239
0
593
596
50
4603
225
225
0
184
31
10
1558
191
191
0
135
47
3
2
84
107
107
0
77
29
0
1024
22
22
0
14
1
2
31
53
53
0
37
16
0
419
9
9
0
7
1
1
1671
339
339
0
233
102
4
92
143
143
0
94
49
0
1124
73
73
0
67
6
0
10
79
79
0
28
47
4
445
44
44
0
44
0
0
12274
5501
5501
0
2888
2401
199
530
2433
2433
0
1215
1156
61
4552
489
489
0
416
50
13
575
2074
2074
0
848
1125
99
2
6617
505
505
0
409
70
26
1866
1303
1303
0
473
769
45
13
122
627
627
0
245
369
11
893
50
50
0
47
1
1
93
565
565
0
129
398
25
11
758
61
61
0
52
1
8
1349
560
560
0
288
224
39
57
228
228
0
125
83
16
4
740
39
39
0
33
1
4
55
247
247
0
92
138
17
497
46
46
0
38
2
2
4
147
19
19
0
7
12
0
5
7
7
0
1
6
0
134
6
6
0
3
3
0
0
6
6
0
3
3
0
8
0
0
0
0
0
0
8438
3179
3179
0
1732
1298
100
46
467
1368
1368
0
808
527
14
19
3965
177
177
0
139
22
8
399
1402
1402
0
618
705
64
15
3607
232
232
0
167
44
14
4
12289
4346
4346
0
2568
1493
246
35
728
2048
2048
0
1308
664
72
4
5000
322
322
0
265
22
34
457
1664
1664
0
770
772
109
13
6104
312
312
0
225
35
31
17
8389
4417
4417
0
2147
1989
197
80
644
1953
1953
0
923
944
68
18
3812
283
283
0
231
21
3
28
395
1861
1861
0
750
980
102
25
3538
320
320
0
243
44
24
26
4
4
0
0
4
0
0
4
4
0
0
4
0
26
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
135539
52048
52048
0 28195
21321
1992
448
8067
23708
23708
0 13400
9648
533
118
59252
3593
3593
0
2936
342
154
107
6729
21168
21168
0
9088 10863
1069
138

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento del CNP´91, INDEC, 2000..

117

�TABLA XXI: Asistencia a establecimientos educativos de población rural con NBI, discriminada por sexo y tramo etáreo, según provincias.
ASISTEN
Nunca
provincia

edad y sexo

Bs. As.

TOTAL

AsistTOTAL

rio

Nivel
28

0

9378

247

982

982

0

452

499

19

12

0

27549

3576

309

309

0

256

33

11

9

0

8100

143

1348

1348

0

424

812

106

6

0

M de 25 y Mas

18314

2600

289

289

0

247

20

21

1

0

TOTAL

20700

1788

1575

1575

0

770

710

73

22

0

V de 14 a 24

3535

111

777

777

0

386

375

15

1

0

V de 25 y Mas

7474

683

78

78

0

66

4

6

2

0

M de 14 a 24

2840

73

633

633

0

253

317

46

17

0

TOTAL

6851

921

87

87

0

65

14

6

2

0

53853

6122

2471

2471

0

1100

1203

112

54

2
0

7633

274

1026

1026

0

473

531

10

12

21929

3090

162

162

0

129

17

7

8

1

6849

204

1083

1083

0

355

621

89

17

1

M de 25 y Mas

17442

2554

200

200

0

143

34

6

17

0

TOTAL

57097

11582

4483

4483

0

3329

1032

90

17

15

V de 14 a 24

10266

726

2274

2274

0

1806

438

25

5

0

V de 25 y Mas

19800

4988

245

245

0

198

14

21

1

11
0

8606

476

1759

1759

0

1156

556

39

8

M de 25 y Mas

18425

5392

205

205

0

169

24

5

3

4

TOTAL

88434

20832

4268

4268

0

2903

1154

187

16

8

V de 14 a 24

17763

1885

1954

1954

0

1360

516

67

7

4

V de 25 y Mas

31901

8077

293

293

0

263

22

8

0

0

M de 14 a 24

14158

1860

1726

1726

0

1041

590

92

3

0

M de 25 y Mas

24612

9010

295

295

0

239

26

20

6

4

TOTAL

8942

2141

510

510

0

242

261

6

1

0

V de 14 a 24

1492

75

214

214

0

112

97

4

1

0

V de 25 y Mas

3659

1065

16

16

0

12

4

0

0

0

M de 14 a 24

1183

67

250

250

0

102

146

2

0

0

M de 25 y Mas
TOTAL
V de 14 a 24

2608

934

30

30

0

16

14

0

0

0

36097

5058

1721

1721

0

832

839

50

0

0
0

5749

263

781

781

0

395

374

12

0

13985

2549

96

96

0

86

10

0

0

0

4822

155

742

742

0

265

447

30

0

0

M de 25 y Mas

11541

2091

102

102

0

86

8

0

0

TOTAL

42061

7184

3359

3359

0

1917

1318

102

9

13
4

V de 25 y Mas
M de 14 a 24

V de 14 a 24

8

8062

351

1824

1824

0

1077

716

24

3

15391

2778

153

153

0

119

23

2

4

5

6289

441

1242

1242

0

616

563

63

0

0

M de 25 y Mas

12319

3614

140

140

0

105

16

13

2

4

TOTAL

30964

4826

2861

2861

0

1075

1644

103

32

7
0

V de 25 y Mas
M de 14 a 24

V de 14 a 24

5665

109

1268

1268

0

479

744

41

4

10867

1564

204

204

0

131

32

21

16

4

M de 14 a 24

4762

123

1185

1185

0

323

821

32

6

3

M de 25 y Mas

9670

3030

204

204

0

142

47

9

6

0

V de 25 y Mas

118

ario
157

M de 14 a 24

JUJUY

dario
1364

M de 14 a 24

FORMOSA

rio
1379

V de 25 y Mas

ENTRE RIOS

ado

0

V de 14 a 24

CHUBUT

Jardin

rsita-

2928

M de 25 y Mas

CHACO

TOTAL

Terci-

2928

M de 14 a 24

CORRIENTES

Asiste

Ignor-

Secun-

6566

V de 25 y Mas

CORDOBA

io

UnivePrima-

63341

V de 14 a 24

CATAMARCA

Total

�TABLA XXI: (cont.)
ASISTEN
provincia

edad y sexo

TOTAL
TOTAL
7415
V de 14 a 24
1076
V de 25 y Mas
3208
M de 14 a 24
875
M de 25 y Mas
2256
LA RIOJA
TOTAL
14899
V de 14 a 24
2497
V de 25 y Mas
5719
M de 14 a 24
2035
M de 25 y Mas
4648
MENDOZA TOTAL
56920
V de 14 a 24
9738
V de 25 y Mas
21538
M de 14 a 24
8665
M de 25 y Mas
16979
MISIONES TOTAL
70887
V de 14 a 24
13494
V de 25 y Mas
25680
M de 14 a 24
11396
M de 25 y Mas
20317
NEUQUEN TOTAL
8130
V de 14 a 24
1553
V de 25 y Mas
4381
M de 14 a 24
687
M de 25 y Mas
1509
RIO NEGRO TOTAL
11428
V de 14 a 24
2130
V de 25 y Mas
6786
M de 14 a 24
760
M de 25 y Mas
1752
SALTA
TOTAL
68070
V de 14 a 24
12554
V de 25 y Mas
25225
M de 14 a 24
9729
M de 25 y Mas
20562
SAN JUAN TOTAL
17985
V de 14 a 24
3070
V de 25 y Mas
6552
M de 14 a 24
2765
M de 25 y Mas
5598
SAN LUIS
TOTAL
13213
V de 14 a 24
1869
V de 25 y Mas
5699
M de 14 a 24
1515
M de 25 y Mas
4130
SANTA CRUZTOTAL
1867
V de 14 a 24
223
V de 25 y Mas
1471
M de 14 a 24
56
M de 25 y Mas
117
SANTA FE TOTAL
55220
V de 14 a 24
9175
V de 25 y Mas
20798
M de 14 a 24
8576
M de 25 y Mas
16671
SANTIAGO DEL
TOTAL
ES
89596
V de 14 a 24
15723
V de 25 y Mas
32589
M de 14 a 24
12052
M de 25 y Mas
29232
TUCUMAN TOTAL
83503
V de 14 a 24
15258
V de 25 y Mas
29999
M de 14 a 24
12955
M de 25 y Mas
25291
TIERRA DEL FUEG
TOTAL
224
V de 14 a 24
21
V de 25 y Mas
185
M de 14 a 24
3
M de 25 y Mas
15
TOTAL
900846
V de 14 a 24
157924
V de 25 y Mas
342385
M de 14 a 24
129678
LA PAMPA

Nunca
AsistTotal
io
Asiste TOTAL Jardin
1894
260
260
0
152
92
92
0
869
34
34
0
128
105
105
0
745
29
29
0
1224
1322
1322
0
82
613
613
0
586
66
66
0
41
546
546
0
515
97
97
0
8161
2927
2927
0
475
1247
1247
0
3844
174
174
0
353
1359
1359
0
3489
147
147
0
10154
3504
3504
0
588
1738
1738
0
4313
302
302
0
650
1239
1239
0
4603
225
225
0
1558
191
191
0
84
107
107
0
1024
22
22
0
31
53
53
0
419
9
9
0
1671
339
339
0
92
143
143
0
1124
73
73
0
10
79
79
0
445
44
44
0
12274
5501
5501
0
530
2433
2433
0
4552
489
489
0
575
2074
2074
0
6617
505
505
0
1866
1303
1303
0
122
627
627
0
893
50
50
0
93
565
565
0
758
61
61
0
1349
560
560
0
57
228
228
0
740
39
39
0
55
247
247
0
497
46
46
0
147
19
19
0
5
7
7
0
134
6
6
0
0
6
6
0
8
0
0
0
8438
3179
3179
0
467
1368
1368
0
3965
177
177
0
399
1402
1402
0
3607
232
232
0
12289
4346
4346
0
728
2048
2048
0
5000
322
322
0
457
1664
1664
0
6104
312
312
0
8389
4417
4417
0
644
1953
1953
0
3812
283
283
0
395
1861
1861
0
3538
320
320
0
26
4
4
0
0
4
4
0
26
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
135539 52048 52048
0
8067 23708 23708
0
59252
3593
3593
0
6729 21168 21168
0

Primario
114
33
29
32
20
483
241
39
154
49
1387
630
137
499
121
2193
1160
256
593
184
135
77
14
37
7
233
94
67
28
44
2888
1215
416
848
409
473
245
47
129
52
288
125
33
92
38
7
1
3
3
0
1732
808
139
618
167
2568
1308
265
770
225
2147
923
231
750
243
0
0
0
0
0
28195
13400
2936
9088

Unive- IgnorSecun- Terci- rsita- ado
dario ario rio
Nivel
127
14
4
1
54
4
1
0
3
0
1
1
61
10
2
0
9
0
0
0
704 128
7
0
335
34
3
0
16
9
2
0
337
54
1
0
16
31
1
0
1431
44
61
4
594
7
16
0
13
0
20
4
812
36
12
0
12
1
13
0
1195
93
5
18
544
29
5
0
24
4
0
18
596
50
0
0
31
10
0
0
47
3
2
4
29
0
1
0
1
2
1
4
16
0
0
0
1
1
0
0
102
4
0
0
49
0
0
0
6
0
0
0
47
4
0
0
0
0
0
0
2401 199
8
5
1156
61
1
0
50
13
5
5
1125
99
2
0
70
26
0
0
769
45
13
3
369
11
1
1
1
1
1
0
398
25
11
2
1
8
0
0
224
39
8
1
83
16
4
0
1
4
0
1
138
17
0
0
2
2
4
0
12
0
0
0
6
0
0
0
3
0
0
0
3
0
0
0
0
0
0
0
1298 100
46
3
527
14
19
0
22
8
8
0
705
64
15
0
44
14
4
3
1493 246
35
4
664
72
4
0
22
34
1
0
772 109
13
0
35
31
17
4
1989 197
80
4
944
68
18
0
21
3
28
0
980 102
25
4
44
24
9
0
4
0
0
0
4
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
21321 1992
448
92
9648 533
118
9
342 154
107
54
10
10863 1069
138

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento del CNP´91, INDEC, 2000..

119

�TABLA XXII: Jóvenes que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel alcanzado.

120

5110
1417
1194
1724
775
1649
617
254
537
241
4105
1203
901
1282
719
2172
751
349
839
233
3058
1148
549
1070
291
676
200
145
241
90
1931
643
337
664
287
2752
1183
434
900
235
3795
1506
550
1411
328
423
114
103
135
71

1754
315
617
302
520
350
76
94
53
127
1164
231
409
179
345
538
119
190
123
106
504
127
135
105
137
178
13
94
27
44
584
92
175
148
169
512
120
190
80
122
569
185
146
129
109
121
23
38
26
34

202
24
28
115
35
112
17
27
52
16
190
15
49
92
34
132
30
39
47
16
250
74
25
106
45
20
4
2
6
8
89
16
11
51
11
184
54
22
84
24
150
48
35
46
21
29
4
1
13
11

161
6
45
29
81
202
9
54
52
87
231
9
65
61
96
133
13
36
16
68
243
28
80
39
96
30
0
16
4
10
149
0
18
47
84
324
49
116
36
123
94
4
34
7
49
16
0
2
5
9

138
18
69
14
37
34
3
11
17
3
168
17
62
25
64
44
12
21
8
3
35
11
11
7
6
10
1
0
0
9
35
0
23
0
12
23
3
14
3
3
52
4
26
6
16
9
2
4
3
0

95
0
70
1
24
21
0
14
2
5
80
0
43
9
28
12
4
6
0
2
8
0
5
1
2
19
1
13
0
5
11
0
11
0
0
23
0
16
1
6
30
0
25
4
1
8
0
6
0
2

Ignorado

Terciario
Completo

Terciario
Incompleto

24962
4693
9838
3848
6583
7696
1551
2749
1210
2186
17275
3276
6183
2933
4883
12952
3150
3787
2877
3138
18804
5512
5809
4047
3436
1879
489
699
336
355
10338
2318
3271
2006
2743
10641
2819
3764
2055
2003
7658
2056
2494
1524
1584
1927
399
747
297
484

Secundario
Completo

23327
2524
11571
1839
7393
8532
1135
3437
823
3137
23873
2555
10765
2032
8521
28344
5328
9847
4148
9021
43281
8806
16578
6812
11085
3829
696
1540
493
1100
17344
2389
7306
1706
5943
19723
3421
7734
2635
5933
13239
1726
5717
1494
4302
2910
378
1390
262
880

Universitario
Completo

0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0

Universitario
Incompleto

63341
9378
27549
8100
18314
20700
3535
7474
2840
6851
53853
7633
21929
6849
17442
57097
10266
19800
8606
18425
88434
17763
31901
14158
24612
8942
1492
3659
1183
2608
36097
5749
13985
4822
11541
42061
8062
15391
6289
12319
30964
5665
10867
4762
9670
7415
1076
3208
875
2256

Secundario
Incompleto

Total
GRAN Bs. As. TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CATAMARCA TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CORDOBA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CORRIENTES TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CHACO
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
CHUBUT
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
ENTRE RIOS TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
FORMOSA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
JUJUY
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
LA PAMPA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas

NO
Nunca
ASISTE
Asistio
TOTAL
6566
56775
247
9131
3576
23973
143
7957
2600
15714
1788
18912
111
3424
683
6791
73
2767
921
5930
6122
47731
274
7359
3090
18839
204
6645
2554
14888
11582
45515
726
9540
4988
14812
476
8130
5392
13033
20832
67602
1885
15878
8077
23824
1860
12298
9010
15602
2141
6801
75
1417
1065
2594
67
1116
934
1674
5058
31039
263
5486
2549
11436
155
4667
2091
9450
7184
34877
351
7711
2778
12613
441
5848
3614
8705
4826
26138
109
5556
1564
9303
123
4639
3030
6640
1894
5521
152
924
869
2339
128
747
745
1511

Primario
Completo

edad

Primario
Incompleto

PROVINCIA

Preprimario

MÁXIMO NIVEL ALCANZADO

1026
134
541
85
266
316
16
151
21
128
645
53
362
32
198
1188
133
537
72
446
1419
172
632
111
504
160
13
85
9
53
558
28
284
45
201
695
62
323
54
256
551
27
276
18
230
78
4
48
6
20

�TABLA XXII: (cont.).
LA RIOJA

TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MENDOZA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MISIONES
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
NEUQUEN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
RIO NEGRO
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SALTA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SAN JUAN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SAN LUIS
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA CRUZ TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA FE
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
S. DEL ESTERO TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TUCUMAN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
T. DEL FUEGO TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TOTAL
TOTAL
V de 14 a 24
V de 14 a 24
V de 25 y Mas V de 25 y Mas
M de 14 a 24 M de 14 a 24
M de 25 y Mas M de 25 y Mas
jóvenes
jóvenes

14899
2497
5719
2035
4648
56920
9738
21538
8665
16979
70887
13494
25680
11396
20317
8130
1553
4381
687
1509
11428
2130
6786
760
1752
68070
12554
25225
9729
20562
17985
3070
6552
2765
5598
13213
1869
5699
1515
4130
1867
223
1471
56
117
55220
9175
20798
8576
16671
89596
15723
32589
12052
29232
83503
15258
29999
12955
25291
224
21
185
3
15
900846
157924
342385
129678
270859
287602

1224
82
586
41
515
8161
475
3844
353
3489
10154
588
4313
650
4603
1558
84
1024
31
419
1671
92
1124
10
445
12274
530
4552
575
6617
1866
122
893
93
758
1349
57
740
55
497
147
5
134
0
8
8438
467
3965
399
3607
12289
728
5000
457
6104
8389
644
3812
395
3538
26
0
26
0
0
135539
8067
59252
6729
61491
14796

13675
2415
5133
1994
4133
48759
9263
17694
8312
13490
60733
12906
21367
10746
15714
6572
1469
3357
656
1090
9757
2038
5662
750
1307
55796
12024
20673
9154
13945
16119
2948
5659
2672
4840
11864
1812
4959
1460
3633
1720
218
1337
56
109
46782
8708
16833
8177
13064
77307
14995
27589
11595
23128
75114
14614
26187
12560
21753
198
21
159
3
15
765307
149857
283133
122949
209368
272806

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0

5682
721
2469
485
2007
26480
3884
10909
3208
8479
36378
6347
13908
5000
11123
3662
634
2074
289
665
4693
799
2932
226
736
29796
4536
12810
3536
8914
7667
978
3182
748
2759
5678
649
2622
434
1973
539
35
466
12
26
23777
3658
9585
2982
7552
44572
6911
17806
4513
15342
36603
5105
15142
3868
12488
53
0
49
0
4
409982
63215
169839
47545
129383
110760

5628
1052
2134
819
1623
16122
3633
5262
3230
3997
19737
5293
6209
4495
3740
2049
626
846
267
310
3362
862
1871
299
330
18138
5099
6188
3345
3506
6186
1275
1976
1205
1730
4835
915
1830
758
1332
704
83
557
31
33
17259
3739
5849
3458
4213
25993
6455
8071
5402
6065
30119
7228
9040
6376
7475
102
4
87
0
11
264366
62527
89261
50818
61760
113345

1393
469
247
516
161
4487
1468
876
1586
557
2530
934
447
922
227
386
130
155
66
35
1029
292
462
156
119
4959
1991
597
1842
529
1566
576
226
581
183
700
185
209
198
108
247
49
164
10
24
3307
982
571
1291
463
3073
1065
501
1136
371
5374
1806
904
1826
838
15
8
4
3
0
54737
18737
10179
18936
6885
37673

411
87
117
79
128
784
171
257
189
167
523
135
147
122
119
206
49
103
20
34
339
51
185
43
60
766
186
219
127
234
292
83
78
71
60
219
29
79
31
80
145
44
85
3
13
1126
186
363
248
329
977
239
240
165
333
1118
240
328
224
326
24
9
15
0
0
13204
2810
4304
2494
3596
5304

161
37
12
67
45
123
14
20
64
25
138
50
14
57
17
13
0
10
1
2
33
11
9
4
9
290
83
37
126
44
71
11
9
27
24
51
17
13
17
4
11
4
7
0
0
137
23
20
76
18
368
96
62
134
76
277
72
48
110
47
0
0
0
0
0
3031
704
500
1295
532
1999

127
20
13
14
4
0
34
11
8
15
1
1
64
4
4
63 119
16
4
23
0
8
67
5
11
12
0
40
17
11
206
37
34
18
5
0
49
19
20
37
9
11
102
4
3
39
26
19
3
1
0
15
22
13
4
0
0
17
3
6
84
19
15
16
0
0
27
15
11
22
0
0
19
4
4
384
76
41
34
3
2
116
40
27
48
5
4
186
28
8
40
26
30
9
2
0
9
11
28
5
11
0
17
2
2
48
25
12
3
5
0
10
13
3
11
0
1
24
7
8
8
15
17
0
0
0
6
11
15
0
0
0
2
4
2
143
63
39
0
22
0
7
12
24
37
18
0
99
11
15
265
70
38
23
5
1
53
26
21
66
14
0
123
25
16
200 157
38
4
45
0
38
55
21
52
25
0
106
32
17
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
0
3190 1201 619
246 186
8
838 543 405
604 178
35
1502 294 171
850 364
43

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento del CNP´91, INDEC, 2000..

121

�TABLA XXIII: Jóvenes que no asisten a establecimientos educativos. Máximo nivel alcanzado. En porcentaje.

GRAN Bs. As.

CATAMARCA

CORDOBA

CORRIENTES

CHACO

CHUBUT

ENTRE RIOS

FORMOSA

JUJUY

LA PAMPA

122

Ignorado

Universitario
completo

Universitario
incompleto

Terciario
Completo

Terciario
Incompleto

Secundario
Completo

Secundario
Incompleto

Primario
Completo

TOTAL

Primario
Incompleto

PORCENTAJES

TOTAL

100

41.1

44.0

9.0

3.1

0.4

0.3

0.2

0.2

1.8

V de 14 a 24

100

27.6

51.4

15.5

3.4

0.3

0.1

0.2

0.0

1.5

V de 25 y Mas

100

48.3

41.0

5.0

2.6

0.1

0.2

0.3

0.3

2.3

M de 14 a 24

100

23.1

48.4

21.7

3.8

1.4

0.4

0.2

0.0

1.1
1.7

M de 25 y Mas

100

47.0

41.9

4.9

3.3

0.2

0.5

0.2

0.2

TOTAL

100

45.1

40.7

8.7

1.9

0.6

1.1

0.2

0.1

1.7

V de 14 a 24

100

33.1

45.3

18.0

2.2

0.5

0.3

0.1

0.0

0.5

V de 25 y Mas

100

50.6

40.5

3.7

1.4

0.4

0.8

0.2

0.2

2.2

M de 14 a 24

100

29.7

43.7

19.4

1.9

1.9

1.9

0.6

0.1

0.8

M de 25 y Mas

100

52.9

36.9

4.1

2.1

0.3

1.5

0.1

0.1

2.2

TOTAL

100

50.0

36.2

8.6

2.4

0.4

0.5

0.4

0.2

1.4

V de 14 a 24

100

34.7

44.5

16.3

3.1

0.2

0.1

0.2

0.0

0.7

V de 25 y Mas

100

57.1

32.8

4.8

2.2

0.3

0.3

0.3

0.2

1.9

M de 14 a 24

100

30.6

44.1

19.3

2.7

1.4

0.9

0.4

0.1

0.5

M de 25 y Mas

100

57.2

32.8

4.8

2.3

0.2

0.6

0.4

0.2

1.3

TOTAL

100

62.3

28.5

4.8

1.2

0.3

0.3

0.1

0.0

2.6

V de 14 a 24

100

55.8

33.0

7.9

1.2

0.3

0.1

0.1

0.0

1.4

V de 25 y Mas

100

66.5

25.6

2.4

1.3

0.3

0.2

0.1

0.0

3.6

M de 14 a 24

100

51.0

35.4

10.3

1.5

0.6

0.2

0.1

0.0

0.9

M de 25 y Mas

100

69.2

24.1

1.8

0.8

0.1

0.5

0.0

0.0

3.4

TOTAL

100

64.0

27.8

4.5

0.7

0.4

0.4

0.1

0.0

2.1

V de 14 a 24

100

55.5

34.7

7.2

0.8

0.5

0.2

0.1

0.0

1.1

V de 25 y Mas

100

69.6

24.4

2.3

0.6

0.1

0.3

0.0

0.0

2.7

M de 14 a 24

100

55.4

32.9

8.7

0.9

0.9

0.3

0.1

0.0

0.9

M de 25 y Mas

100

71.0

22.0

1.9

0.9

0.3

0.6

0.0

0.0

3.2

TOTAL

100

56.3

27.6

9.9

2.6

0.3

0.4

0.1

0.3

2.4

V de 14 a 24

100

49.1

34.5

14.1

0.9

0.3

0.0

0.1

0.1

0.9

V de 25 y Mas

100

59.4

26.9

5.6

3.6

0.1

0.6

0.0

0.5

3.3

M de 14 a 24

100

44.2

30.1

21.6

2.4

0.5

0.4

0.0

0.0

0.8

M de 25 y Mas

100

65.7

21.2

5.4

2.6

0.5

0.6

0.5

0.3

3.2

TOTAL

100

55.9

33.3

6.2

1.9

0.3

0.5

0.1

0.0

1.8

V de 14 a 24

100

43.5

42.3

11.7

1.7

0.3

0.0

0.0

0.0

0.5

V de 25 y Mas

100

63.9

28.6

2.9

1.5

0.1

0.2

0.2

0.1

2.5

M de 14 a 24

100

36.6

43.0

14.2

3.2

1.1

1.0

0.0

0.0

1.0

M de 25 y Mas

100

62.9

29.0

3.0

1.8

0.1

0.9

0.1

0.0

2.1

TOTAL

100

56.6

30.5

7.9

1.5

0.5

0.9

0.1

0.1

2.0

V de 14 a 24

100

44.4

36.6

15.3

1.6

0.7

0.6

0.0

0.0

0.8

V de 25 y Mas

100

61.3

29.8

3.4

1.5

0.2

0.9

0.1

0.1

2.6

M de 14 a 24

100

45.1

35.1

15.4

1.4

1.4

0.6

0.1

0.0

0.9

M de 25 y Mas

100

68.2

23.0

2.7

1.4

0.3

1.4

0.0

0.1

2.9

TOTAL

100

50.7

29.3

14.5

2.2

0.6

0.4

0.2

0.1

2.1

V de 14 a 24

100

31.1

37.0

27.1

3.3

0.9

0.1

0.1

0.0

0.5

V de 25 y Mas

100

61.5

26.8

5.9

1.6

0.4

0.4

0.3

0.3

3.0

M de 14 a 24

100

32.2

32.9

30.4

2.8

1.0

0.2

0.1

0.1

0.4

M de 25 y Mas

100

64.8

23.9

4.9

1.6

0.3

0.7

0.2

0.0

3.5

TOTAL

100

52.7

34.9

7.7

2.2

0.5

0.3

0.2

0.1

1.4

V de 14 a 24

100

40.9

43.2

12.3

2.5

0.4

0.0

0.2

0.0

0.4

V de 25 y Mas

100

59.4

31.9

4.4

1.6

0.0

0.1

0.2

0.3

2.1

M de 14 a 24

100

35.1

39.8

18.1

3.5

1.7

0.7

0.4

0.0

0.8

M de 25 y Mas

100

58.2

32.0

4.7

2.3

0.7

0.6

0.0

0.1

1.3

�TABLA XXIII: (cont.)

3.0
3.6
2.3
4.0
3.1
1.6
1.8
1.5
2.3
1.2
0.9
1.0
0.7
1.1
0.8
3.1
3.3
3.1
3.0
3.1
3.5
2.5
3.3
5.7
4.6
1.4
1.5
1.1
1.4
1.7
1.8
2.8
1.4
2.7
1.2
1.8
1.6
1.6
2.1
2.2
8.4
20.2
6.4
5.4
11.9
2.4
2.1
2.2
3.0
2.5
1.3
1.6
0.9
1.4
1.4
1.5
1.6
1.3
1.8
1.5
12.1
42.9
9.4
0.0
0.0

1.2
1.5
0.2
3.4
1.1
0.3
0.2
0.1
0.8
0.2
0.2
0.4
0.1
0.5
0.1
0.2
0.0
0.3
0.2
0.2
0.3
0.5
0.2
0.5
0.7
0.5
0.7
0.2
1.4
0.3
0.4
0.4
0.2
1.0
0.5
0.4
0.9
0.3
1.2
0.1
0.6
1.8
0.5
0.0
0.0
0.3
0.3
0.1
0.9
0.1
0.5
0.6
0.2
1.2
0.3
0.4
0.5
0.2
0.9
0.2
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

0.9
0.6
0.7
0.8
1.5
0.1
0.0
0.0
0.1
0.3
0.3
0.1
0.2
0.3
0.6
0.6
0.2
0.4
0.6
1.6
0.9
0.8
0.5
2.9
1.5
0.7
0.3
0.6
0.5
1.3
0.2
0.3
0.2
0.2
0.4
0.4
0.2
0.2
0.8
0.7
0.5
0.0
0.4
0.0
1.8
0.3
0.0
0.0
0.5
0.8
0.3
0.2
0.2
0.6
0.5
0.3
0.0
0.1
0.4
0.5
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

0.1
0.2
0.2
0.1
0.1
0.2
0.2
0.4
0.1
0.1
0.1
0.0
0.1
0.1
0.0
0.4
0.1
0.7
0.0
0.3
0.2
0.0
0.3
0.0
0.3
0.1
0.0
0.2
0.1
0.2
0.2
0.1
0.2
0.4
0.0
0.2
0.3
0.3
0.0
0.2
0.9
0.0
0.8
0.0
3.7
0.1
0.3
0.1
0.2
0.1
0.1
0.0
0.1
0.1
0.1
0.2
0.3
0.2
0.2
0.1
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

0.1
0.0
0.2
0.1
0.1
0.0
0.0
0.0
0.0
0.1
0.1
0.0
0.1
0.1
0.0
0.3
0.0
0.4
0.0
0.6
0.2
0.0
0.2
0.0
0.3
0.1
0.0
0.1
0.0
0.1
0.2
0.0
0.5
0.0
0.0
0.1
0.0
0.1
0.1
0.2
1.0
0.0
1.1
0.0
1.8
0.1
0.0
0.1
0.0
0.1
0.0
0.0
0.1
0.0
0.1
0.1
0.0
0.1
0.0
0.1
0.0
0.0
0.0
0.0
0.0

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento del CNP´91, INDEC, 2000..

Ignorado

Universitario
completo

10.2
19.4
4.8
25.9
3.9
9.2
15.8
5.0
19.1
4.1
4.2
7.2
2.1
8.6
1.4
5.9
8.8
4.6
10.1
3.2
10.5
14.3
8.2
20.8
9.1
8.9
16.6
2.9
20.1
3.8
9.7
19.5
4.0
21.7
3.8
5.9
10.2
4.2
13.6
3.0
14.4
22.5
12.3
17.9
22.0
7.1
11.3
3.4
15.8
3.5
4.0
7.1
1.8
9.8
1.6
7.2
12.4
3.5
14.5
3.9
7.6
38.1
2.5
100.0
0.0

Universitario
incompleto

41.2
43.6
41.6
41.1
39.3
33.1
39.2
29.7
38.9
29.6
32.5
41.0
29.1
41.8
23.8
31.2
42.6
25.2
40.7
28.4
34.5
42.3
33.0
39.9
25.2
32.5
42.4
29.9
36.5
25.1
38.4
43.2
34.9
45.1
35.7
40.8
50.5
36.9
51.9
36.7
40.9
38.1
41.7
55.4
30.3
36.9
42.9
34.7
42.3
32.2
33.6
43.0
29.3
46.6
26.2
40.1
49.5
34.5
50.8
34.4
51.5
19.0
54.7
0.0
73.3

Secundario
Completo

41.6
29.9
48.1
24.3
48.6
54.3
41.9
61.7
38.6
62.9
59.9
49.2
65.1
46.5
70.8
55.7
43.2
61.8
44.1
61.0
48.1
39.2
51.8
30.1
56.3
53.4
37.7
62.0
38.6
63.9
47.6
33.2
56.2
28.0
57.0
47.9
35.8
52.9
29.7
54.3
31.3
16.1
34.9
21.4
23.9
50.8
42.0
56.9
36.5
57.8
57.7
46.1
64.5
38.9
66.3
48.7
34.9
57.8
30.8
57.4
26.8
0.0
30.8
0.0
26.7

Terciario
Completo

100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100

Terciario
Incompleto

TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MENDOZA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
MISIONES
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
NEUQUEN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
RIO NEGRO
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SALTA
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SAN JUAN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SAN LUIS
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA CRUZ TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
SANTA FE
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
S. DEL ESTERO TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
TUCUMAN
TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas
T. DEL FUEGO TOTAL
V de 14 a 24
V de 25 y Mas
M de 14 a 24
M de 25 y Mas

Secundario
Incompleto

LA RIOJA

Primario
Completo

TOTAL

Primario
Incompleto

PORCENTAJES

1.8
1.3
2.0
0.6
2.3
1.2
0.7
1.6
0.1
1.5
1.9
1.0
2.6
0.9
2.4
2.6
1.8
3.5
1.4
1.7
1.9
0.3
2.6
0.0
2.0
2.4
0.7
3.1
1.3
3.6
1.5
0.5
2.5
0.9
1.3
2.5
0.5
3.6
0.7
2.7
2.0
1.4
1.9
0.0
4.6
2.0
1.1
2.4
0.8
2.8
2.5
1.3
2.9
1.4
3.4
1.6
0.8
2.3
0.6
1.9
2.0
0.0
2.5
0.0
0.0

123

�LOS JOVENES RURALES EN ARGENTINA
Anexo Figuras

125

�iINDICE DE FIGURAS Y MAPAS
Figura 1: Porcentaje de jóvenes de hogares rurales con NBI sobre el total de
jóvenes rurales por provincia.

127

Figura 2: Relación entre población rural NBI de 20 a 24 años y 15 a 19 años.

127

Figura 3: Relación entre población rural NBI de 20 a 24 y 15 a 19 años, según género.

128

Figura 4: Jóvenes rurales en hogares rurales con NBI por condición de ocupación.

128

Figura 5: Jóvenes en hogares rurales con NBI inactivos que estudian, según género.

129

Figura 6: Participación de jóvenes rurales de hogares con NBI en la población rural
de 14 y más años con NBI.

130

Figura 7: Población rural con NBI ocupada en las ramas agraria y no agraria
por estrato de edad según provincias.

130

Figura 8: Categoría ocupacional de jóvenes de hogares rurales con NBI por rama y sexo.

131

Figura 9: Población en localidades de 2000 a 5000 habitantes con NBI ocupada
en las ramas agraria y no agraria por estratode edad según provincias.

132

Figura 10: Asistencia de jóvenes rurales NBI a establecimientos educativos
en porcentajes, según sexo.

133

Figura 11: Porcentajes de jóvenes y adultos con bajo nivel de instrucción, según sexo.

134

Figura 12: Ingresos mensuales familiares provenientes de la explotación.

135

Figura 13: Actividades de los jóvenes asistentes al encuentro que no están a
cargo del hogar.

135

Figura 14: Arbol de problemas.

136

Mapa 1:

Cuantificación de jóvenes rurales pobres. Situaciones provinciales

137

Mapa 2:

Departamentos clasificados por el porcentaje de jóvenes en
situación de inactividad crítica

138

Departamentos clasificados de acuerdo al porcentaje de jóvenes
con bajo nivel educativo.

139

Departamentos que combinan situaciones de mayor gravedad
ocupacional y de educación

140

Mapa 3:

Mapa 4:

126

�Santa

30

20

10

0

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del
Censo Nacional de Población y Vivienda de 1991(INDEC, 2000).

T. del Fuego
Santa cruz
Buenos Aires
La Pampa
Córdoba
Santa Fé
Entre Rîos
Mendoza
Chubut
San JUan
Río Negro
San Luis
Total país
Neuquén
Misiones
Catamarca
La Rioja
Corrientes
Tucumán
Formosa
S. del Estero
Jujuy
Chaco
Salta

40

0.5

0

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 1995.

T. del F

A

Bue

Corrie

Río N

La Pa

Cór

Men

C

Neu

Catam

Total

La

San

Ch

Entre

Sant

J

Form

Tucu

San

Misi

S. Del E

COCIENTE 20-24-15-19

FIGURA 1: Porcentaje de jóvenes de hogares rurales con NBI sobre el total de jóvenes rurales por provincia

70

60

50

FIGURA 2: Relación entre población rural NBI de 20 a 24 años y 15 a 19 años

2.5

2

1.5

1

127

�Tucumán

128

60%

40%

20%

0%

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 1995.

Misiones

Formosa

Entre Ríos

Bs.As.

Córdoba

La Pampa

La Rioja

Santa Fé

Chubut

Chaco

Neuquén

Catamarca

Salta

Santa Cruz

Bs. As.

Entre Ríos

La Pampa

Misiones

Santa Cruz

T. del Estero

Córdoba

Santa Fé

San Juan

Entre Ríos

Formosa

Chubut

San Luis

Misiones

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 1995.

T. del Fuego

Santa Cruz

Bs. As.
T. del Fuego

Corrientes

Córdoba

La Pampa

Río Negro

Mendoza

San Luis

Neuquén

La Rioja

Entre Ríos

Chaco

Salta

Catamarca

Chubut

Santa Fé

Formosa

Jujuy

Tucumán

San Juan

S.del Estero

Corrientes

RELACION 20-24/15-19

Santa Cruz

Río Negro

Bs.As.

Chaco

Mendoza

Catamarca

Salta

La Pampa

Córdoba

Neuquén

Chubut

Tucumán

La Rioja

Santa Fé

Jujuy

Formosa

Entre Ríos

MUJERES DE HOGARES CON NBI

Río Negro

Salta

Neuquén

Chaco

Jujuy

S.del Estero

Catamarca

La Rioja

Misiones

San Luis

VARONES HOGARES CON NBI

S. del Estero

T. del Fuego

San Luis

Corrientes

Jujuy

Entre Ríos

San Juan

0%

Tucumán

San Juan
S. del Estero

2
1.8
1.6
1.4
1.2
1
0.8
0.6
0.4
0.2
0

Corrientes

PORCENTAJE

2
1.8
1.6
1.4
1.2
1
0.8
0.6
0.4
0.2
0

Río Negro

PORCENTAJE

FIGURA 3: Relación entre población rural NBI de 20 a 24 y 15 a 19 años, según género
RELACION 20-24/15-19

FIGURA 4: Jóvenes rurales en hogares rurales con NBI por condición de ocupación

100%

varones

80%

60%

40%

20%

INACTIVOS

DESOCUPADOS

OCUPADOS

100%

mujeres

80%

�TUCUMAN

RIO NEGRO
T. DEL FUEGO

60

50

40

30

20

10

0

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 1995.

JUJUY

CORRIENTES

Serie1
TOTAL PAÍS

SANTA CRUZ

70
SANTA CRUZ

80

CORRIENTES

90
CHACO

LA RIOJA

CATAMARCA

SAN JUAN

FORMOSA

CHUBUT

SALTA

NEUQUEN

CORDOBA

BS. AS.

ENTRE RIOS

SANTA FE

MENDOZA

TUCUMAN

SAN LUIS

MISIONES

LA PAMPA

S. DEL ESTERO

VARONES

CAHCO

JUJUY

SAN JUAN

MENDOZA

FORMOSA

RIO NEGRO

SALTA

RIOJA

MISIONES

CORDOBA

CATAMARCA

CHUBUT

T. DEL FUEGO

SANTA FE

BS. AS.

LA PAMPA

ENTRE RIOS

NEUQUEN

%

S. DEL ESTERO

%

SAN LUIS

FIGURA 5: Jóvenes en hogares rurales con NBI inactivos que estudian, según género
MUJERES

60

50
Serie1
TOTAL PAÍS

40

30

20

10

129

�130
30.0

20.0

10.0

90.0
90.0

80.0
80.0

70.0
70.0

60.0
60.0

50.0
50.0

40.0
40.0

Agraria

No agraria

100.0

100.0

90.0

90.0

80.0

80.0

70.0

70.0

60.0

60.0

50.0

50.0

40.0

40.0

30.0

30.0

20.0

20.0

10.0

10.0

0.0

0.0

10

5

0
Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 1995.

Misiones

Mendoza

Santa Fé

Ssn Juan

Chaco

S. del Estero

Formosa

Corrientes

Tucumán

Salta

Entre Ríos

Neuquén

Jujuy

La Rioja

Catamarca

Córdoba

15

mujeresjovenes

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del Censo
Nacional de Población y Vivienda de 1991(INDEC, 2000).

100.0

Chaco

varones no jovenes

Corrientess
San Juan
Misiones
Formosa
S. del Estero
Salta

100.0

T. del Fuego
Santa Cruz
Tucumán
Neuquén
San Luis
Catamarca
Córdoba
Chubut
Bs. Aires
Río Negro
La Rioja
La Pampa
San Juan
Salta
Formosa
Entre Ríos
S. del Estero
Santa Fé
Corrientes
Mendoza
Misiones
Jujuy
Chaco

mujeres no jovenes
La Pampa

Chubut

Río Negro

San Luis

Santa Cruz

Bs. As.

T. del Fuego

% SOBRE TOTAL DE OCUPADOS RURALES CON NBI
35

T. del Fuego
Santa Cruz
Entre Ríos
San Luis
Córdoba
La Rioja
Bs. Aires
Neuquén
Tucumán
Río Negro
Chubut
Catamarca
La Pampa
Mendoza
Santa Fé
Jujuy

La Rioja
Santa Cruz
Catamarca
Entre Ríos
Tucumán
Bs. Aires
Córdoba
T. del Fuego
Ssn Luis
Chubut
Santa Fé
Neuquén
Mendoza
San Juan
Río Negro
Jujuy
La Pampa
Corrientes
Formosa
Salta
S. del Estero
Misiones
Chaco

0.0

Tucumán
Catamarca
Santa Cruz
Neuquén
La Rioja
San Luis
Cóedoba
Bs. Aires
Chubut
La Pampa
Río Negro
San Juan
Salta
S. Del Estero
Santa Fé
Entre Ríos
Formosa
Corrientes
Mendoza
Jujuy
Misiones
T. del Fuego
Chaco

FIGURA 6: Participación de jóvenes rurales de hogares con NBI en la población rural de 14 y más años con NBI
40

varones

mujeres

30

25

20

FIGURA 7: Población rural con NBI ocupada en las ramas agraria y no agraria por estrato de edad según provincias
varonesjóvenes

30.0

20.0

10.0

0.0

�131

porcentaje de jóvenes por provincia

0%

20%

40%

60%

80%

100%

0%

20%

40%

60%

80%

100%

La Rioja

Río Negro

Corrientes
Catamarca
San Luis
La Pampa
Sgo Estero
Córdoba
Chaco
Salta
E.Ríos
Santa Fe
Mendoza

f. sin r. fija

Tucumán

Jujuy

Neuquén

Río Negro

Chubut

c.propia

Bs. As

Misiones

0%

20%

40%

60%

80%

100%

0%

20%

40%

60%

80%

100%

Catamarca

Tdel Fuego

doméstico

Formosa

Catamarca

Salta
S.Cruz
jovenes varones ocupados en la rama no agraria

Corrientes
S.del Estero
Chaco
Tucumán
Neuquén

Córdoba

s. público

Chubut
T.del Fuego
Entre Ríos

p. o socio

mujeres jovenes ocupadas en la rama no agraria

s. privado

La Rioja

Chaco

Neuquén

ignorado

mujeres jóvens ocupadas en la rama agraria

Jujuy

Chaco

San Luis

varones jóvenes ocupados en la rama agraria

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 2000.

Formosa
Misiones

T. Fuego

Neuquén

Tucumán

Chubut

Mendoza
San Juan
Bs. As

Santa Fe
La Rioja

Salta
Sgo Estero
Catamarca
E.Ríos
Córdoba
Formosa

San Juan

Corrientes

Santa Cruz

Santa Cruz

La Rioja

Formosa

Jujuy

Salta
Misiones
San Luis

Mendoza

S.del Estero

S.Cruz
Córdoba
La Pampa
Jujuy
Bs.As

San Juan

Misiones

Río Negro

La Pampa

Corrientes

Entre Ríos

Santa Fé

Chubut

San Luis

Tucumán

Bs.As

San Juan

Río Negro

Santa Fé

Mendoza

FIGURA 8: Categoría ocupacional de jóvenes de hogares rurales con NBI por rama y sexo

�0

10

20

30

40

50

mujeres no jovenes

Fuente: Elaboración propia con datos del INDEC, 2000.

%
60

70

80

90

0

10

20

30

40

50

60

70

100

%
80

90

S. Cruz
Neuquén
Bs As
San Luis
Río Negro
Corrientes
Chubut
Mendoza
Tucuman
Córdoba
La Rioja
Santa Fé
La Pampa
Misiones
Formosa
San Juan
Jujuy
Salta
S. del Estero
Catamarca
Entre Ríos
Chaco

varones no jovenes

%

0

10

20

30

40

50

60

70

80

90

100

0

10

20

30

40

50

60

rama agraria
rama no agraria

%
70

80

90

100

Chubut

mujeres jóvenes

Neuquén
S. Cruz
San Luis
Bs. As.
Río Negro
Chubut
La Rioja
Córdoba
Corrientes
La Pampa
Mendoza
Santa Fé
San JUan
Salta
S. del Estero
Misiones
Tucumán
Entre Ríos
Jujuy
Formosa
Chaco
Catamarca

varones jovenes

Misiones

100

La Pampa
Neuquén
S. Cruz
Bs As
Chubut
Córdoba
San Luis
Corrientes
Río Negro
Tucumán
Salta
SSanta Fé
La Rioja
Mendoza
S. del Estero
Catamarca
San Juan
Jujuy
Misiones
Formosa
Chaco
Entre Ríos

Neuquén
S. Cruz
LA PAMPA
Córdoba
Bs. As.
San Luis
Río Negro
Corrientes
Salta
Santa Fé
La Rioja
Tucumán
Mendoza
S. del Estero
Formosa
Jujuy

132
Catamarca
San Juan
Chaco
Entre Ríos

FIGURA 9: Población en localidades de 2000 a 5000 habitantes con NBI ocupada en las ramas agraria
y no agraria por estrato de edad según provincias

�60%

40%

20%

0%

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento del Censo
Nacional de Población y Vivienda de 1991(INDEC, 2000).

La Pampa

Chaco

Corrientes

Neuquén

Santa Fé

Chubut

Mendoza

S. del Estero

Entre Ríos

Misiones

Formosa

Río Negro

Salta

Tucumán

San Juan

Códoba

La Rioja

Catamarca

San Luis

Bs.As.

S. Cruz

Jujuy

T. del Fuego

La Pampa

Chaco

Corrientes

Neuquén

Santa Fé

Chubut

Mendoza

S. del Estero

Entre Ríos

Misiones

Formosa

Río Negro

Salta

Tucumán

San Juan

Códoba

La Rioja

Catamarca

San Luis

Bs.As.

S. Cruz

Jujuy

T. del Fuego

FIGURA 10: Asistencia de jóvenes rurales NBI a establecimientos educativos en porcentajes,
según provincias y sexo

VARONES de 14 a 24 AÑOS

100%

80%

60%

40%

20%

0%

No asiste
Asiste
Nunca asistió

100%
MUJERES de 14 a 24 AÑOS

80%

133

�134

Neuquén

Santa Fé

50

40

30

20

10

0

Fuente: Elaboración propia con datos del reprocesamiento especial del
Censo Nacional de Población y Vivienda de 1991(INDEC, 2000).

Santa Fé

Tucumán

S. del Estero

TOTAL

T. del Fuego

de 25 y más

TOTAL

T. del Fuego

Tucumán

S. del Estero

San Luis

San Juan

Salta

Neuquén
Río Negro

Mendoza
Misiones

Gran Bs. As.
Catamarca
Córdoba
Corrientes
Chaco
Chubut
Entre Ríos
Formosa
Jujuy
La Pampa
La Rioja

Santa Cruz

de 14 a 24

Santa Cruz

San Luis

San Juan

Salta

Río Negro

%

Mendoza
Misiones

Gran Bs. As.
Catamarca
Córdoba
Corrientes
Chaco
Chubut
Entre Ríos
Formosa
Jujuy
La Pampa
La Rioja

FIGURA 11: Porcentajes de jóvenes y adultos con bajo nivel de instrucción, según sexo y provincia

90

porcentaje de mujeres con bajo nivel educativo

80

70

60

%
50

40

30

20

10

0

porcentaje de varones con bajo nivel educativo

80

70

60

�FIGURA 12: Ingresos mensuales familiares provenientes de la explotación
Ingresos productivos mensuales estimados
5000.0
Bs.As

4500.0
4000.0

$/mes por familia

3500.0
3000.0
2500.0
2000.0
1500.0

Mis.

L.R.
Bs.As
L.P

1000.0

Mis.

Mis

Mza.

500.0
0.0

asistentes al encuentro

FIGURA 13: Actividades de los jóvenes asistentes al encuentro que no están a cargo del hogar

Actividades realizadas por los jóvenes

Estudio +T.
Predial

Predial y
Extrapredial

Estudio

T.Predial

T.
Extrapredial

135

�136

Pocos espacios
de recreación

Bajos precios
y altos costos

Escasez de ofertas
educativas adecuadas

Subocupación y
dificultades económicas
de los jóvenes rurales

Bajos ingresos
Familiares

Falta de comunicación
con los adultos

Sin información política
y económica

Sin información sobre manejos
alternativos de recursos naturales

Embarazos precoces

Falta de
información sobre
salud reproductiva

Educación familiar
rígida con las mujeres

Mercado de
trabajo restrictivo

Fracasos en la
búsqueda de empleo

Pocas posibilidades
de continuar
estudiando

Necesidad de
trabajar

Dificultad para independizarse

Fracasos y dificultades
sociales y económicas
de los jóvenes rurales

Dificultad para
generar y
ejecutar
proyectos
productivos
juveniles

Adicciones

No hay una figura
de promoción a
proyectos de
jóvenes rurales pobres

Políticas inadecuadas
para ppm en general y
jóvenes en particular

Presión por
diferimientos
impositivos

Dificultad para
participar en
asociaciones de adultos

No hay
proyectos
de salud
específicos

Presión fiscal
inadecuada
para ppm.

Escasez de
recursos
productivos

Problemas de
comercialización

FIGURA 14: Arbol de problemas

�MAPA 1: Cuantificación de jóvenes rurales pobres. Situaciones provinciales

137

�MAPA 2: Departamentos clasificados por el porcentaje de jóvenes en situación de inactividad crítica

138

�MAPA 3: Departamentos clasificados de acuerdo al porcentaje de jóvenes con bajo nivel educativo

139

�MAPA 4: Departamentos que combinan situaciones de mayor gravedad ocupacional y de educación

140

�Se imprimió en los talleres gráficos
GLUNHEIN S.R.L., Impresores
Concepción Arenal 4613
(1427) Capital Federal

141

�142

�</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Los jóvenes rurales en Argentina: Elementos de una estrategia de desarrollo rural</text>
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                <text> Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Buenos Aires (Argentina). Dirección de Desarrollo Agropecuario. PROINDER</text>
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                    <text>DDA
DIRECCIÓN DE DESARROLLO
AGROPECUARIO

PROINDER
Proyecto de Desarrollo de
Pequeños Productores Agropecuarios

LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES en la
REPÚBLICA ARGENTINA
Importancia en la producción agropecuaria y en el empleo
en base al Censo Nacional Agropecuario 2002

Edith Scheinkerman de Obschatko
María del Pilar Foti
Marcela E. Román

SERIE ESTUDIOS 10
E INVESTIGACIONES
BUENOS AIRES 2007

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

Obschatko, Edith Scheinkerman de
Los pequeños productores en la República Argentina : importancia en la producción agropecuaria y en el empleo en base al censo nacional agropecuario 2002: 2da.Edición revisada y ampliada /
Edith Scheinkerman de Obschatko; María del Pilar Foti; Marcela E. Román. - 2a ed. - Buenos Aires:
Secretaría Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos. Dirección de Desarrollo Agropecuario:
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura- Argentina, 2007.
127 p. + 1 CD ROM ; 30x21 cm. (Estudios e investigaciones ; 10)
ISBN 978-987-9184-54-7
1. Desarrollo Rural . 2. Sociología Rural. I. Foti, María del Pilar II. Román, Marcela E.
III. Título
CDD 307.141 2
Fecha de catalogación: 7 de agosto/2007

ISBN 978-987-9184-54-7

SAGPyA- Dirección de Desarrollo Agropecuario.
Componente Fortalecimiento Institucional del
Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios (PROINDER)
Av. Paseo Colón 982, 3° piso, oficina 164 (1063) Buenos Aires, Argentina.

Impreso en Buenos Aires, septiembre de 2007
en Gráfica Santander S.R.L.
Quilmes 282,
C.P. 1437 C.A.B.A.
Segunda edición
Tirada: 1000 ejemplares.
Fotografías de tapa:
Raquel Bordelois (gentileza de FUNDAPAZ)
y Kevin Ballesty

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN
El estudio "Los pequeños productores agropecuarios en la República Argentina. Importancia en la
producción agropecuaria y en el empleo en base al Censo Nacional Agropecuario 2002", realizado por
la Dirección de Desarrollo Agropecuario / PROINDER, con la cooperación del IICA, en el año 2006,
aportó un voluminoso caudal de información y análisis sobre un importante grupo de productores, que
representan el 66% de las explotaciones agropecuarias y aportan cerca del 20% del valor total de la
producción agropecuaria.
Dicho estudio tuvo utilidad inmediata para el ámbito público, aportando elementos e información a
los programas de Desarrollo Rural y a diversas áreas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Pesca y Alimentos de la Nación, a los Centros de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la
Pequeña Agricultura Familiar (CIPAF) del INTA, a la Reunión Especializada de Agricultura Familiar del
MERCOSUR y al Banco Mundial, entre otros usuarios. La demanda de la publicación provocó que se
agotara rápidamente la primera edición.
Por tal motivo, se publica esta segunda edición, aprovechando la oportunidad para revisar cuidadosamente los cálculos realizados para la primera, introducir algunos ajustes menores y desarrollar un
trabajo adicional: la organización de datos por provincias, a fin de brindar a las mismas un acceso más
inmediato a la información.
El presente ejemplar brinda la versión revisada, y los nuevos procesamientos en el Anexo, habiéndose ampliado el número de cuadros de 572 a 1354.
En suma, con esta segunda edición se trata de ampliar la difusión de los resultados sobre la importancia de los pequeños productores en la economía nacional y facilitar el acceso a nuevos usuarios.

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

AGRADECIMIENTOS
El presente trabajo, que se desarrolló entre marzo de 2005 y marzo de 2006, pudo realizarse gracias a la colaboración de varias instituciones y personas. Deben destacarse el INDEC, al aportar los
datos del Censo Nacional Agropecuario 2002 (previo el debido proceso de mantenimiento del secreto
estadístico); la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación, a través de sus
Direcciones y Programas; el INTA, por medio de la información provista por sus Estaciones
Experimentales; las Secretarías o Direcciones de Agricultura de las provincias; académicos de la
Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, institutos de investigación e informantes
calificados.

A todos ellos, muchas gracias.

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

PRESENTACIÓN A LA PRIMERA EDICION
El Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios (PROINDER) y el Instituto
Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA-Argentina) tienen la satisfacción de presentar este trabajo, en el cual las dos instituciones han colaborado para estudiar profundamente y dar a
conocer las estimaciones realizadas sobre la importancia de los pequeños productores agropecuarios
en la producción y en el empleo, en base a información censal.
El PROINDER es un proyecto de cobertura nacional, financiado por el Banco Mundial (BIRF) y ejecutado por la SAGPyA en forma descentralizada en las 23 provincias del país. Sus objetivos son: a)
mejorar las condiciones de vida de 40.000 familias rurales pobres de pequeños productores y trabajadores transitorios agropecuarios, mediante la financiación de proyectos productivos agropecuarios o
de actividades conexas a las agropecuarias, y b) fortalecer la capacidad institucional nacional, provincial y local para generar e implementar políticas de desarrollo rural. Las actividades están organizadas
en dos componentes principales: Apoyo a las Iniciativas Rurales (AIR) -a cargo del Programa Social
Agropecuario- y Fortalecimiento Institucional (FI) -implementado por la Dirección de Desarrollo
Agropecuario. Este estudio forma parte del conjunto de documentos realizados por el Componente
Fortalecimiento Institucional.
Una de las necesidades más importantes para mejorar la formulación de políticas y programas es
disponer de una caracterización de los pequeños productores agropecuarios y conocer su aporte a la
producción y al empleo sectorial. La realización del Censo Nacional Agropecuario en 2002, y la cooperación del INDEC para proporcionar la información pertinente, brindaron la oportunidad para encarar un
estudio en profundidad sobre estos temas. A tal fin, el PROINDER realizó una convocatoria abierta,
como resultado de la cual se seleccionó a la Oficina del IICA en la Argentina para llevarlo adelante.
El estudio tiene lugar en un momento en el cual el tema de la producción familiar ha tomado prioridad en el interés de los gobiernos de la región, lo que se ha expresado en el marco del CAS (Consejo
Agropecuario del Sur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia) con la creación del 'Grupo Regional de Trabajo sobre la relación entre Agricultura Empresaria y Familiar' (marzo
de 2004) y, en el ámbito del MERCOSUR, con la creación de la Reunión Especializada en Agricultura
Familiar (REAF, en junio de 2004).
El objetivo general de este trabajo es dimensionar el peso económico y laboral de los pequeños
productores en la economía nacional a partir del Censo Nacional Agropecuario 2002, lo cual se logra
con un alto nivel de desagregación: por regiones agroeconómicas, por provincias y por departamentos, para el total de pequeños productores y para distintos "tipos" dentro de este universo. Es
la primera vez que se realiza en el país un estudio sobre la pequeña producción con propósitos tan
abarcadores. Además de los resultados específicos, este trabajo realiza importantes aportes conceptuales y metodológicos que darán base y herramientas a estudios posteriores.
El PROINDER aspira a proporcionar, con este estudio, elementos de juicio para la evaluación y formulación de programas de desarrollo rural y para la realización de nuevos estudios sobre el universo de
productores familiares de la República Argentina. Asimismo, manifiesta su satisfacción por la cooperación recibida de la Oficina del IICA en la Argentina y por el compromiso del equipo de trabajo dedicado
a este estudio.
Por su parte, el IICA cumple su mandato estratégico de contribuir al progreso de la agricultura y al bienestar de la población rural a través de diversas actividades de cooperación técnica, entre las cuales la
generación y difusión de conocimientos es una de las principales. Por tal motivo, se siente honrado por la
convocatoria del PROINDER y espera poder aportar, con este producto, al desarrollo rural de la Argentina.

Benedito Rosa

Gastón Bordelois

Representante del IICA en la Argentina

Coordinador Ejecutivo del PROINDER

��PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

ÍNDICE
RESUMEN EJECUTIVO

13

NOTA PREVIA

17

I.

OBJETIVOS DEL ESTUDIO

19

II.

ANTECEDENTES

21

II.1.
II.2.

21

II.3.

III.

HIPÓTESIS Y METODOLOGÍA
III.1.
III.2.
III.3.
III.4.
III.5.

IV.

Pasos de la metodología
Dimensión y alcance del estudio
Formulación de hipótesis
Metodología para el cálculo de la producción
y del valor de la producción
Metodología para el cálculo del aporte al empleo

RESULTADOS
IV.1.
IV.2.

IV.3.
IV.4.
IV.5.
IV.6.
IV.7.

V.

Antecedentes sobre la definición de pequeño productor
Antecedentes sobre la definición de tipologías de
pequeños productores
El contexto general para la agricultura familiar
Cambios en el período intercensal.

Total de explotaciones agropecuarias.
Variaciones intercensales.
Importancia de las explotaciones de pequeños productores
en el conjunto de EAP, según el Censo Nacional
Agropecuario de 2002. Comparaciones con estudios
anteriores sobre el CNA 1988
Tipos de pequeños productores, por regiones y provincias
Algunas características de la estructura de las
explotaciones de pequeños productores
Aporte de los pequeños productores a la producción
y al valor de producción
Aporte de los pequeños productores al empleo
Comparación con las EAP Pobres según el CNA 88

BIBLIOGRAFÍA

24
26

31
31
31
32
40
44

47

47

49
55
60
61
77
93

99

7

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

VI. ANEXO DE ANTECEDENTES Y METODOLOGÍA
VI.1.
VI.2.
VI.3.
VI.4.
VI.5.
VI.6.

Criterios de definición de PP en estudios disponibles
sobre datos censales
Criterios utilizados en los programas de la SAGPyA y
del INTA para definir al productor beneficiario.
Revisión de antecedentes sobre la agricultura familiar
en los países de la región
Criterios operativos para la identificación de tipologías
de pequeños productores en estudios precedentes
Criterios para establecer la tipología por regiones
Metodología para el cálculo del volumen
y el valor de la producción

103

105
108
111
115
116
117

VII. ANEXO DE RESULTADOS (Disco compacto)
• Lista de cuadros del Anexo de Resultados
• Lista de regiones y departamentos
• SECCIÓN I - DATOS del TOTAL DEL PAÍS y AGRUPADOS por
REGIONES AGROECONÓMICAS (547 cuadros)
• Grupo 1. Número de EAP y superficie de PP (total y por tipos) y total
EAP. Uso del suelo y maquinaria
• Grupo 2. Superficies o existencias ganaderas y valor de producción
para PP (total y por tipos) y total EAP
• Grupo 3. Resultados generales - volumen y valor de la producción
Peso relativo de PP (total y por tipos) en total de EAP
• Grupo 4. Mano de obra y empleo (datos por regiones y provincias)
para PP (total y por tipos) y total EAP
• SECCIÓN II - DATOS AGRUPADOS por PROVINCIAS (801 cuadros)
• Número de EAP y superficie de PP (total y por tipos) y Total EAP.
Uso del suelo y Maquinaria
• Superficies o existencias ganaderas y valor de producción - Para PP
(total y por tipos) y Total EAP
• Mano de obra y empleo. Para PP (total y por tipos) y Total EAP
• SECCIÓN III - EXPLOTACIONES AGROPECUARIAS POBRES SEGÚN
LA DEFINICIÓN DE 1988 (6 cuadros)

8

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

ÍNDICE DE CUADROS
y GRÁFICOS DEL TEXTO
CUADRO o GRÁFICO

PÁGINA

• CUADRO 1. Amenazas y oportunidades para los pequeños
productores agropecuarios que derivan de los cambios
en el entorno económico nacional e internacional.

30

• CUADRO 2. Límites de superficie total, superficie cultivada
y unidades ganaderas para la inclusión de las
EAP en la Base de Datos PP

33

• MAPA 1.

Regiones agroeoconómicas en el estudio de
pequeños productores

35

• CUADRO 3. Cantidad de productos incluidos en el estudio de PP

41

• CUADRO 4. Total de EAP y Superficie en el CNA 2002 y
en el CNA 1988. Por regiones y total del país

48

• CUADRO 5. Pautas de cambio en cantidad de EAP
y superficie total entre 1988 y 2002

48

• CUADRO 6. Pequeños productores en CNA 2002
Distribución por regiones.

49

• CUADRO 7. Pequeños productores en CNA 2002. EAP,
superficie total y superficie media. Por provincias.

50

• GRÁFICO 1. Participación de PP en EAP y superficie.

51

• CUADRO 8. Pequeños Productores en CNA 2002 - EAP,
superficie total y superficie media. Por regiones.

51

• CUADRO 9. Comparación de cantidad de EAP de Pequeños
Productores en el CNA 2002 y en estudio PEAP
sobre el CNA 1988

52

• CUADRO 10. Variación en el número de PP, número de EAP totales
y superficies totales según los CNA 1988 y 2002

53

• CUADRO 11. Total de EAP y superficie por tipos de pequeños
productores, según región y para el total del país,
en porcentajes

55

• CUADRO 12. EAP de PP. Peso del tipo 3 en las distintas regiones, en %

55

• GRÁFICO 2. Participación de tipos de PP en EAP y superficie

56

• CUADRO 13. EAP de PP. Peso del tipo 2 en las distintas regiones, en %

56

• CUADRO 14. EAP de PP. Peso del tipo 1 en las distintas regiones, en %

56

• CUADRO 15. Número de EAP, superficie total y superficie media, para
el total de pequeños productores y tipos de pequeños
productores, según región y para el total del país.

57
9

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

• CUADRO 16. Distribución por regiones de pequeños productores,
total y por tipos. Número de EAP y superficie

58

• CUADRO 17. Distribución por regiones de pequeños productores,
total y por tipos. Número de EAP y superficie.
Regiones extrapampeanas.

58

• CUADRO 18. Número, superficie y superficie media de EAPs de PP
por Tipos. Total del país y por provincias.

59

• CUADRO 19. Uso del suelo en explotaciones de pequeños productores

60

• CUADRO 20. Tractores de explotaciones de PP,
por tipos, y en total de EAP

60

• CUADRO 21. Participación de los pequeños productores
en el número de EAP que realizan cultivos

61

• CUADRO 22. Participación de los pequeños productores
en las superficies cultivadas

62

• CUADRO 23. Participación de los pequeños productores en las
existencias ganaderas de las principales especies

62

• CUADRO 24. Participación de PP y Tipos de PP en el volumen de la
producción de los principales rubros

63

• CUADRO 25. Participación de PP y Tipos de PP
en el valor bruto de la producción total

64

• CUADRO 26. Composición del valor de la producción de los PP y
Tipos de PP, por grandes rubros de productos

65

• GRÁFICO 3. Participación de rubros en el VBP de
pequeños productores y del total de EAP

66

• GRÁFICO 4. Participación de las regiones en el VBP de
pequeños productores y del total de EAP

10

68

• CUADRO 27. Valor bruto de producción por EAP y por ha,
en EAP de PP y de NO PP

70

• CUADRO 28. Valor bruto de producción de PP, por provincias

71

• GRÁFICO 5. Participación de pequeños productores, total y por tipos,
en el valor bruto de producción, por provincias

72

• CUADRO 29. Valor de producción de PP por provincias.
Importancia de grupos de productos

76

• CUADRO 30. Cantidad de personas que trabajan en las EAP
en forma permanente. Comparación entre
CNA 1988 y CNA 2002. Total del país.

79

• CUADRO 31. Cantidad y porcentaje de personas que trabajan en
forma permanente en las EAP según relación con
el productor. Comparación entre CNA 1988 y CNA 2002.
Total del país, por regiones y provincias.

79

• CUADRO 32. Mano de obra en EAP totales y de
Pequeños Productores, total y por tipos.

81

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

• CUADRO 33. Mano de obra en EAP de Pequeños Productores.
Total del país y por Regiones.

82

• CUADRO 34. Jornales equivalentes totales (permanentes y
transitorios por contratación directa) empleados
en EAP de PP y EAP totales. Por provincia y
para el total del país.

83

• CUADRO 35. Jornales equivalentes en EAP de PP y EAP totales

84

• CUADRO 36. Jornales equivalentes en EAP de PP,
por tipos y regiones

84

• CUADRO 37. Participación de PP en el total de jornales equivalentes
de trabajo permanente por categorías, por región

85

• CUADRO 38. Participación de PP en el total de jornales equivalentes
de trabajo permanente por categorías, por provincias

86

• CUADRO 39. Jornales equivalentes en EAP de PP
según categorías de empleo permanente,
por tipos. En porcentaje de los PP, por región.

86

• CUADRO 40. Número de productores o socios y jornales equivalentes
empleados en EAP de PP, por Sexo, Tipos y Regiones.

87

• CUADRO 41. Número de productores o socios y jornales
equivalentes por sexo, empleados en las EAP de PP.
Por provincias y para el total del país.

88

• CUADRO 42. Contratación indirecta de mano de obra
transitoria en PP

89

• CUADRO 43. Contratación de servicio de maquinaria en EAP de PP

89

• CUADRO 44. Mano de obra transitoria por contratación indirecta,
y servicio de maquinaria, en EAP de PP, por provincia

90

• CUADRO 45. Productores PP que trabajan fuera de la explotación

91

• CUADRO 46. Productores PP que trabajan fuera de la explotación,
con relación a los productores del total de EAP
que trabajan fuera de la explotación

92

• CUADRO 47. Productores PP que trabajan fuera de la
explotación, por tipos

93

• CUADRO 48. Explotaciones agropecuarias pobres en los
Censos de 1988 y 2002, por provincias

94

• CUADRO 49. Explotaciones agropecuarias pobres por escala
de extensión, por regiones. CNA 1988 y 2002

95

• CUADRO 50. EAP pobres y EAP de PP Tipo 3 en el CNA 2002

96

• CUADRO 51. EAP pobres. Personas que residen en la EAP
por sexo y edad. CNA 2002

97

11

��PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

RESUMEN EJECUTIVO
Este estudio, cuya realización fue encomendada por el Proyecto de Desarrollo de Pequeños
Productores Agropecuarios (PROINDER) de la SAGPyA al IICA, surge en un contexto de falta de información específica y actualizada referida al grupo de productores agropecuarios que suele englobarse
en la denominación de "pequeños productores" o "agricultura familiar". En los Censos Agropecuarios
no se han establecido criterios que distingan categorías entre los productores censados. Los estudios
cuantitativos disponibles sobre pequeños productores realizados sobre el Censo Nacional
Agropecuario de 1988 y los principales análisis se orientaron a determinar el número de campesinos
según regiones ecológicas homogéneas y provincias. Otras investigaciones, basadas en muestras y
estudios de casos, brindaron un panorama aproximado de la dimensión y características de la agricultura familiar en el país. El presente estudio es el primero en procesar la información básica de un
Censo Agropecuario para brindar un panorama completo de la agricultura familiar.
• El objetivo general es dimensionar el peso económico y laboral de los pequeños productores en la
economía nacional a partir del Censo Nacional Agropecuario 2002 (CNA 02). También se pretende,
en la medida de lo posible, comparar algunas de las variables con los datos que surgen del Censo
Nacional Agropecuario 1988 (CNA 88).
• Los objetivos específicos son:
- Determinar el número de pequeños productores (PP) agropecuarios y la superficie de sus
explotaciones en el Censo nacional Agropecuario 2002, de acuerdo a una definición a adoptar.
- Establecer una tipología de pequeños productores, y determinar el número de productores y
la superficie de las explotaciones, por tipo.
- Cuantificar el volumen de producción, el valor de la producción agropecuaria y el volumen
de empleo de los pequeños productores, para el total de PP y por tipos. Esta cuantificación
se realiza a nivel de regiones agroeconómicas homogéneas, departamentos, provincias y
total del país.
- Determinar la participación de los pequeños productores en el volumen y en el valor de la producción y en el empleo.
- Determinar en el CNA 02 el número de productores que responden a la definición de EAP
Pobres del CNA 88, y comparar los resultados para ambos censos.
• Las fuentes de información son: el INDEC, proporcionando los datos del Censo Nacional
Agropecuario 2002; la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación
(Programa Social Agropecuario, PROINDER, varias Direcciones); el INTA, a través de sus
Estaciones Experimentales; las Secretarías o Direcciones de Agricultura de las provincias; académicos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, institutos de investigación e
informantes calificados.
• El enfoque epistemológico del estudio se basa en definir al "pequeño productor" por características
estructurales, y utilizar también esta clase de criterios para distinguir "tipos" o categorías dentro del
universo de los pequeños productores.
• Luego de la revisión bibliográfica de antecedentes nacionales -principalmente de estudios realizados sobre el CNA 88 y de los criterios de selección de beneficiarios de los programas de
intervención de los organismos públicos nacionales en el área de pequeños productores-, de
13

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

algunos estudios extranjeros y de la compulsa de opiniones de los más destacados expertos
en el tema de pequeña producción en el país, se formuló la hipótesis para distinguir al pequeño productor, la cual se vincula estrechamente con la explotación agropecuaria familiar.
• Dicha hipótesis fue la siguiente: las explotaciones agropecuarias de pequeños productores son
aquellas en las que el productor o socio trabaja directamente en la explotación y no emplea trabajadores no familiares remunerados permanentes.
• A pesar de no utilizarse el tamaño de la explotación como criterio de diferenciación de los PP, se
estableció un límite superior de extensión y de capital, para evitar que se filtraran en el universo
explotaciones que, con toda evidencia, no pueden ser explotadas principalmente con una estructura de trabajo familiar pero que, por cuestiones de declaración censal, pudieran aparecer como tales.
Igualmente, se eliminó de la base de datos aquellos casos que tenían estructura jurídica de sociedad anónima o en comandita por acciones.
• La información se organizó en 11 regiones agroecológicas homogéneas, tomando como base y ajustando regionalizaciones utilizadas en estudios anteriores. Los resultados se presentan también discriminados por provincias y departamentos.
• Se establecieron tres tipos de pequeños productores. Los mismos responden, a grandes rasgos, a
la siguiente categorización: el tipo 1 abarca a los más capitalizados; el tipo 2, a aquellos que viven
principalmente de su explotación pero no logran evolucionar; y el tipo 3 agrupa a los de menores
recursos productivos, que no pueden vivir exclusivamente de su explotación.
• El criterio que se utilizó para distinguir los "tipos" fue el nivel de capitalización, el que se definió para
cada región, basándose en las actividades productivas predominantes entre los pequeños productores, y utilizando los siguientes indicadores (según el caso): las existencias ganaderas, la posesión
y edad del tractor, la superficie efectivamente regada en cultivos a campo, la tenencia de invernáculos, y la superficie implantada con frutales.
• El procesamiento de los datos censales con la definición de PP adoptada permite establecer que,
en el año 2002, se registraban 218.868 pequeños productores en todo el país, lo que significa los
dos tercios del total de explotaciones agropecuarias.
• El dato no puede compararse estrictamente con el CNA 88, al no existir un estudio con similar definición. De todas maneras, se señala que, según el estudio PEAPs (González y Pagliettini, 1996),
con una definición bastante similar, se registraron 245 mil de estas explotaciones en 1988, un 10,9%
más, mientras que el estudio Minifundio (SAGPyA, 1977 actualizado en 1991) identificaba unas 198
mil EAP, un 10,6% menos. Dadas las limitaciones de la comparación, esto permite proponer la hipótesis de una cierta estabilidad en el período analizado.
• Las explotaciones de pequeños productores cubrían, en 2002, 23,5 millones de hectáreas, lo que
representa el 13,5% del área del total de explotaciones agropecuarias.
• Los pequeños productores son predominantes, en porcentaje, en las regiones del Norte del país y
en la Mesopotamia, y su importancia es algo menor en la región Pampeana, Patagonia y Cuyo. Sin
embargo, por cantidad, el mayor número de PP se ubica en Pampeana, Mesopotamia, Monte Árido
y Chaco Húmedo.
• En términos de superficie, las regiones donde los PP tienen una mayor presencia, en porcentajes,
son: Pampeana, Patagonia, Monte Árido y Chaco Húmedo.
• La distribución del número de PP por tipos es la siguiente: Tipo 1 (el más capitalizado), 21%; Tipo 2
(intermedio), 27%; y Tipo 3 (el de menores recursos productivos), 52%. En tanto, la distribución de
la superficie es la siguiente: Tipo 1, 48%; Tipo 2, 27%; y Tipo 3, 25%.
• Los PP son la gran mayoría (en % del total de explotaciones que cultivan determinado producto) en
un gran número de cultivos: más del 85% en tabaco, algodón, yerba mate y caña de azúcar; entre
el 70% y 80% en varias hortalizas.
14

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

• La participación de los PP en el valor de la producción (tomando rendimientos promedio) es del 19,2%.
Esta participación se distribuye entre tipos de la siguiente forma: Tipo 1: 9,0%; Tipo 2: 6,1%; y Tipo 3:
4,1%. Si se utilizan rendimientos de pequeños productores, la participación total baja al 15,3%.
• "El 92% del valor de la producción de los pequeños productores se forma con los rubros de oleaginosas, ganadería bovina, cereales, hortalizas y frutales a campo, forrajeras, cultivos industriales y
productos forestales. La participación de rubros no es homogénea según los Tipos de productores.
El Tipo 1 predomina en los cultivos extensivos o que requieren mayor capital, mientras que el Tipo
3 es el que más participa en los cultivos intensivos y forestales.
• El valor de producción promedio por explotación de los pequeños productores es considerablemente inferior al del resto de explotaciones (alrededor del 12%). Sin embargo, el valor de producción por
hectárea de los PP es superior al del resto de las explotaciones.
• Las regiones preponderantes en el valor de la producción de los pequeños productores son:
Pampeana, Mesopotamia, Chaco Húmedo, Monte Árido y Oasis Cuyanos, aportando el 87% del
valor total.
• Los pequeños productores aportan el 53% del total del empleo utilizado en el sector agropecuario a
nivel nacional (equivalente a 428.157 puestos de trabajo). El mayor aporte al empleo de los PP lo
realiza el Tipo 3 (53%), le sigue el Tipo 2 (26%) y, por último, el Tipo 1 (22%).
• Por categorías de ocupación, los PP aportan el 54% del trabajo permanente y utilizan el 29% del trabajo transitorio directo empleado en el sector.
• En la contratación indirecta de mano de obra (contratación de labores por hectárea o tareas ganaderas), los PP participan con el 16% de la superficie contratada y el 13% de las cabezas de ganado.
• La superficie trabajada a través de contratación de servicio de maquinaria -otra modalidad de incorporación indirecta de mano de obra transitoria- representa el 19% del total de superficie contratada
por todas las EAP.
• El 23% de los productores PP trabajan fuera de la explotación, en un 42% dentro del mismo sector,
y en un 58% fuera del sector agropecuario. El 55% lo hace en condición de asalariado.
• Independientemente del trabajo realizado con los PP de acuerdo a la definición de este estudio, se
formuló un ejercicio para estimar el número de EAP "Pobres" según la definición utilizada por una
investigación hecha con los datos del CNA 1988 (Forni y Neiman, 1994). Para ello se procesó el
CNA 2002 con las mismas variables que fueron utilizadas en dicho estudio. Se encontró que, en el
período transcurrido, el número de estas explotaciones pasó de 163.245 a 132.672, lo que implica
un descenso del 19%. En cambio, en el contexto de la disminución del número de EAP totales, la
proporción de EAP Pobres/EAP totales no varió, pasando del 39% al 40% entre ambos censos.
• La investigación realizada sobre los PP permitió verificar las hipótesis que se construyeron como
punto de partida. La hipótesis sobre caracterización del pequeño productor fue razonablemente
verificada, tanto por los diversos indicadores -en comparación con los de los productores NO PPcomo por el número de EAP encontrado, que mantiene un nivel de relación con cifras de estudios
previos sobre el Censo de 1988. La hipótesis de regionalización resultó adecuada, ya que las actividades que predominan en los PP coincidieron con la caracterización agroecológica y avalaron
la selección de los indicadores de tipología. La hipótesis de tipología se verificó, al comprobarse
que la distinción de tipos por niveles de capitalización -determinados según la regionalización
adoptada- se corresponde con los tamaños medios de las EAP en superficie, con los niveles de
valor medio de la producción, con las categorías de la mano de obra y con la proporción del trabajo fuera de la explotación.
• El contraste de los objetivos con las condiciones concretas de la información disponible generó
varias dificultades, para cuya solución se destinó una proporción muy importante del tiempo y recur15

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

sos empleados. La dificultad principal se encuentra en que, hasta el año 2002, los Censos
Agropecuarios no han incluido preguntas sobre producción ni sobre ingresos monetarios. A falta de
estos datos fue necesario recopilar información sobre rendimientos productivos y precios de 191
productos diferentes para estimar tanto la producción física como el valor de la producción, basándose en el dato censal de la superficie trabajada o las existencias ganaderas.
Para ello se recogieron alrededor de 2000 datos distintos, provenientes de múltiples fuentes, de las
cuales sólo algunas tienen metodologías estadísticas sistemáticas. De esta heterogénea y extendida base de datos, determinar un único rendimiento y precio por producto fue una tarea difícil,
basada principalmente en "buenas prácticas" de investigación, pero que no tiene una metodología
sistemática. El esfuerzo realizado en este sentido fue grande, y es posible que existan múltiples
opiniones adicionales sobre los datos seleccionados. La inclusión, en el Anexo de Resultados de
este informe, de la metodología y la base de los cálculos permitirá a los usuarios realizar sus propias estimaciones para corregir o actualizar los datos.
En consecuencia, es necesario destacar enfáticamente que este trabajo no presenta el valor de la
producción efectivamente logrado por los pequeños productores, sino que realiza una estimación de
tales dimensiones, en base a información censal y extra-censal. La ventaja de esta estimación es
que, al realizar un cálculo monetario, permite agregar las distintas producciones físicas en una unidad común y compararla con la obtenida por el conjunto de los productores, la que es estimada con
la misma metodología.
• Además de los resultados específicos, este estudio realiza varios aportes:
- genera por primera vez una estimación sistemática y de cobertura total de la participación de
los PP en la producción y empleo agropecuarios;
- parte de una definición estructural de los pequeños productores y construye una tipología de
los mismos, traducidas ambas en términos de variables censales;
- agrupa la información por regiones ecológicas homogéneas y, por otra parte, la presenta desglosada por provincias y por departamentos, obteniendo resultados que son potencialmente
útiles no sólo al PROINDER, sino a diversos usuarios, como los formuladores de políticas y
programas a nivel nacional, provincial y municipal y a los organismos de financiamiento del
desarrollo, entre otros;
- brinda un panorama detallado de las actividades productivas de los pequeños productores y
de las modalidades de utilización de la mano de obra, por tipos, a la escala de departamento;
- aporta información y análisis sobre superficies, existencias ganaderas, volumen y valor de producción, mano de obra y empleo del total de explotaciones agropecuarias, no disponibles
hasta el momento;
- desarrolla una metodología de procesamiento y análisis que puede ser utilizada en estudios
similares;
- procesa y presenta los datos en programa Excel, incluyendo las fórmulas que permiten reproducir los análisis y simular el impacto de cambios en las distintas variables, proporcionando a
los usuarios no sólo los resultados sino una herramienta de análisis sencilla;
- el relevamiento y procesamiento de una gran cantidad de variables censales permite identificar aspectos a ser considerados en futuros Censos Agropecuarios.
• Dimensión del estudio: se obtuvo una base de datos que contiene, para las 218.868 EAP de pequeños productores identificadas, todas las variables del Censo para dicho universo. En consecuencia,
consta de alrededor de 428 millones de datos. De dicha base, las variables utilizadas fueron alrededor de 450, lo cual, multiplicado por PP, EAP totales y tres tipos de PP, para 494 departamentos,
más las variables construidas para los cálculos, implicó manejar alrededor de 1 millón 300 mil
datos. Debido al nivel de desagregación, se cuenta con información procesada y disponible para
2500 unidades de información (EAP totales, PP y tres tipos de PP, por departamento). El número
de cultivos y actividades pecuarias incluidos es de 191.

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�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

NOTA PREVIA
Los resultados del Estudio se integran por este texto con sus respectivos cuadros y gráficos y por
1354 cuadros y gráficos que, por su dimensión, no pueden ser impresos en un tamaño razonable, por
lo que se presentan en soporte informático. El texto tiene por finalidad presentar una síntesis de los
resultados del Estudio que permita, en forma relativamente breve, tomar conocimiento de sus principales conclusiones.
En tanto los cuadros del texto agregan la información para facilitar su comentario, los cuadros del
Anexo la presentan totalmente desagregada, de manera que puede observarse el dato original, por
tipo de productor, por departamento, por cultivo o actividad pecuaria. Dichos cuadros permiten también reformular los cálculos de volumen y valor de la producción frente a cambios en los rendimientos
y los precios.
Es importante señalar que, salvo excepciones, todos los cuadros presentados resultan del procesamiento del Censo Nacional Agropecuario 2002, por lo cual se ha omitido esta referencia en sus títulos, a fin de agilizar la presentación. En el caso en que se presenten datos del Censo Nacional
Agropecuario 1988, u otros datos, ello está indicado en el título. Asimismo, todos los cuadros se refieren a la República Argentina.
A lo largo del texto, la expresión "pequeño productor" no se refiere a la persona del PP, sino a la
explotación agropecuaria (EAP) del pequeño productor, ya que la EAP es la unidad censada. Ambas
expresiones se usan indistintamente, para alivianar la exposición. La excepción son los análisis sobre
empleo, en los cuales la expresión "productor o socio" se refiere específicamente a las personas que
se declaran con tal carácter en el Censo.

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�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

I. OBJETIVOS DEL ESTUDIO
Objetivo general:
El objetivo general del Estudio es, tal como se plantea en los términos de referencia, dimensionar
el peso económico y laboral de los pequeños productores en la economía nacional a partir del Censo
Nacional Agropecuario 2002, y comparar algunas de las variables con los datos que surgen del Censo
Nacional Agropecuario 1988. Se espera que esta información de base sea de suma utilidad para la
estrategia de desarrollo rural actualmente implementada por el PROINDER y por la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Argentina, así como para el desarrollo de actividades
vinculadas a cadenas productivas específicas.

Objetivos específicos:
• Los objetivos específicos son:
- Determinar el número de pequeños productores (PP) agropecuarios y la superficie de sus
explotaciones en el Censo Nacional Agropecuario 2002, de acuerdo a una definición a
adoptar.
- Establecer una tipología de pequeños productores, y determinar el número de productores y
la superficie de las explotaciones, por tipo.
- Cuantificar el volumen de producción, el valor de la producción agropecuaria y el volumen de empleo de los pequeños productores, para el total de PP y por tipos. Esta cuantificación se realiza a nivel de regiones agroeconómicas homogéneas, departamentos,
provincias y total del país.
- Determinar la participación de los pequeños productores en el volumen, en el valor de la producción y en el empleo
- Determinar en el CNA 02 el número de explotaciones que responden a la definición de EAP
Pobres del CNA 88, y comparar los resultados para ambos censos.

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��PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

II. ANTECEDENTES
La formulación de las hipótesis y definiciones a utilizar en el estudio se realizó luego de un análisis ponderado de los antecedentes sobre el tema de la pequeña producción, producción familiar o
campesinado, incluyendo la revisión de bibliografía general, los estudios anteriores en la Argentina,
algunos antecedentes extranjeros recientes, y los criterios utilizados por los programas y proyectos
actualmente vigentes en el ámbito de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos del
Ministerio de Economía y Producción de la Nación. Asimismo, se realizaron dos talleres y consultas
individuales con expertos e informantes calificados del sector público y académico. A continuación,
se presentan los aspectos principales de este relevamiento, en tanto las descripciones más amplias
se pueden encontrar en el Anexo de Antecedentes y Metodología.

II.1. Antecedentes sobre la definición de pequeño productor
El objetivo del presente estudio, que es cuantificar la presencia e importancia de los pequeños
productores en la Argentina, requiere necesariamente que la conceptualización se pueda traducir en
criterios operativos (variables) a extraer de la información censal, a sabiendas de las limitaciones
inherentes a la reducción del concepto a indicadores cuantitativos.
Es sabido que muchas de las conceptualizaciones referidas al tema no permiten, en la práctica,
analizar su incidencia en el conjunto de los productores agropecuarios, debido a que algunas variables cualitativas no tienen correlato con criterios operativos cuantificables a partir de la información
censal disponible. Tsakoumagkos, Soverna y Craviotti en el Documento N° 2 del PROINDER (2000),
para los datos censales de 1988 (agropecuarios) y 1991 (de población), habían indicado que es necesario elaborar índices que combinen distintas variables o diversos tratamientos para una misma variable de la información censal para arribar a esa cuantificación, pero que siempre habrá un salto entre
la definición conceptual del sujeto social y el que puede ser medido a través de estos indicadores.
Una especial dificultad para consensuar un concepto "medible" de pequeño productor y de estratos
a su interior, reside en la multiplicidad de enfoques y "solapamientos" de algunas dimensiones de la
caracterización social y económica de los pequeños productores agropecuarios. Ello implica identificar las coincidencias y diferencias que encierran términos como 'pequeño productor', 'productor familiar' y 'campesino', y al mismo tiempo discutir sobre el límite superior que los separa de otros sectores
de la economía agraria, principalmente del pequeño empresario agropecuario o agroindustrial.
En el estudio mencionado del PROINDER se denomina campesinos y pequeños productores al
“…conjunto heterogéneo de productores y sus familias (entre ellos los campesinos en su concepción
clásica) que reúnen los siguientes requisitos: intervienen en forma directa en la producción -aportando al trabajo físico y la gestión productiva-, no contratan mano de obra permanente; cuentan con limitaciones de tierra, capital y tecnología".
Un estudio reciente realizado por el CEPA (PROINDER, 2004) señala que "pequeño productor" y
"pequeña producción" son términos ambiguos. Para caracterizar a una explotación pequeña, es usual
referirse a aquella cuyo tamaño, definido con criterios cuantitativos, no permite alcanzar un nivel de
rentabilidad compatible con cierto umbral de capitalización o, a lo sumo, no genera ingresos mayores
a los correspondientes a la reproducción simple de unidades familiares. Por el contrario, para caracterizar a los productores son comunes variables cualitativas que aluden, en primer lugar, a la presencia e importancia del trabajo familiar al interior de la unidad productiva, a la dotación de tierra y/o grado
de capitalización alcanzado y, finalmente, a las estrategias de reproducción familiar (Carballo y otros,
2004).

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�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

Posada (1996) señala también que "pequeño productor" no es un concepto teórico, y que: "su delimitación incluye a todos aquellos sujetos que manejan unidades ubicadas entre estos dos extremos:
un piso señalado por aquellas unidades productivas cuya significación es sumamente limitada, o nula,
por ser muy pequeñas o semiproletarias y un techo... que es el nivel que evita basar a la unidad en la
renta de la tierra o… la capacidad de comprar trabajo asalariado y comenzar a acumular. Dentro de
este espectro, los pequeños productores realizarán una amplia gama combinatoria de trabajo familiar
y tierra; siendo estos dos factores productivos los ejes que se toman para delinear las numerosas definiciones de campesinos, tanto en forma genérica como en el caso particular de nuestro país".
Buena parte de la bibliografía incluye bajo una misma denominación a sectores campesinos junto a
productores comerciales. Bartolomé (1975) señala que, en tanto ambas son unidades familiares,
muchas veces se incluye juntas a "la empresa agrícola orientada comercialmente y aquella en la que
el grupo doméstico del productor constituye la principal fuente de mano de obra", y agrega, además,
que la principal diferencia es la orientación mercantil. Sin embargo, plantea situaciones problemáticas
en "los límites superiores del campesinado" y en situaciones que no logran ubicarse en los extremos
del continuum de las explotaciones familiares: "entre el farmer que se comporta como un empresario
agrícola... y el campesino... se dan toda una serie de casos intermedios que complican las definiciones y las taxonomías". Bartolomé enfatiza además que "la gran mayoría de los chacareros y colonos
argentinos no pueden ser encuadrados en la dicotomía entre los farmers capitalistas y los campesinos".
Dentro de esos casos intermedios, el conocido trabajo de Archetti y Stolen (1975) para el sur de
Santa Fe caracteriza la figura del productor familiar -que se encuentra entre el campesino y el empresario- por su posibilidad de acumular capital. En el mismo sentido Tort (2000) se refiere al conjunto de
productores familiares capitalizados que pueden tomar o ceder tierras y/o contratar o no asalariados
según el ciclo familiar y en donde la acumulación es una de las alternativas posibles de evolución, aunque también lo es la descapitalización y descomposición de la unidad productiva.
Tal como se describe en el Documento N° 2 del PROINDER, esa multiplicidad de situaciones intermedias, especialmente transitando los bordes superiores de la definición de pequeño productor, parece ser más relevante en el caso pampeano: "Resulta necesario enfatizar que no se trata de una región
con base campesina, lo cual no significa que no haya pequeños productores. Tales productores existen pero presentan caracteres intersticiales o marginales y, comparados con los de otras regiones,
muestran siempre mayor vinculación a los mercados y cuentan con tierra cuyo precio de mercado y
su valor de renta les abren posibilidades con las que no cuentan pequeños productores de otras regiones".
Varios trabajos de la Cátedra de Economía Agraria de la Facultad de Agronomía de la Universidad
de Buenos Aires (González y Bilello, 1996; Román, González y Audero, 1999) sobre la provincia de
Buenos Aires y Entre Ríos (González, 1993) dan cuenta de situaciones referidas a pequeños productores familiares descapitalizados o de bajos recursos productivos, cuya dotación de capital es insuficiente para asegurar la obtención de una ganancia, aunque sea mínima. Sin embargo, sólo considerando el valor del capital invertido en tierra y, en consecuencia, su capacidad para generar renta, se
encuentra una clara distinción con los pequeños productores de otras regiones.
Mascali (1992) analizó para el sur de Santa Fe las diferencias entre los "family farms" y los campesinos, de acuerdo a la capacidad de acumulación de los primeros, señalando que "…si nos proponemos explorar el otro extremo, la reproducción ampliada de las explotaciones a través de la expansión
horizontal de las mismas, el eje pasa por la permanencia de la ejecución del trabajo en forma directa
y personal por parte de los productores. La no delegación de las tareas de explotación en terceros y
el no retiro de la ejecución de las mismas por parte del titular y/ó miembros de su familia nos indica
que esta expansión horizontal no supone un ´salto´ cualitativo hacia formas empresariales, sino que
en la expansión se reproduce el mismo nivel de relaciones de producción", "…La persistencia en la
ejecución directa del trabajo hasta el momento en que naturalmente sea reemplazado por sus hijos
nos conduce a advertir el importante papel que aún juega el desarrollo del ciclo doméstico en este tipo
de unidades.", "…No existen colonos que trabajen con peones teniendo hijos en edad productiva, esa
es la regla. No hay colonos cuya estrategia consiste en anexar primero las tierras y para ello tomar
peones. La inserción de asalariados en este tipo de unidades es un tema más complejo e interesante
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cuya explicación no reside en lo económico únicamente como puede llegar a ocurrir, y de hecho ocurre, en empresas capitalistas".
Fuera de la zona pampeana, sin embargo, también se registran combinaciones entre trabajo propio
y ajeno e indicadores de capitalización, al que Craviotti y Soverna (1999) denominaron como un proceso de "diferenciación" cuando ocurre dentro de unidades consideradas "campesinas". Esas situaciones han sido registradas en un importante conjunto de estudios y regiones (Quebrada de
Humahuaca, Meseta del Chubut, en la misma provincia en la Colonia Cushamen, Neuquén, Chaco,
Formosa, Tucumán, etc.), con la particularidad de que en la mayoría de los casos también se vende
la fuerza de trabajo propia, lo que es explicado en términos de la estacionalidad de la producción, de
la demanda de empleo y de la necesidad de comprar fuerza de trabajo, sin que esto implique la generación de excedente alguno. Por otra parte, en algunos casos, como los descritos por Giarraca y Grass
(1999) para los cañeros tucumanos, los niveles de desocupación, especialmente a partir de 1991,
empujaron el valor de la mano de obra rural a niveles tan bajos que "hasta pueden ser retribuidos por
los campesinos".
Como se aprecia en la síntesis precedente, los aspectos más relevantes señalados en cuanto a la
definición de pequeño productor y, en particular, su diferenciación respecto a un estrato superior constituido por "pequeños empresarios agropecuarios" se refieren al trabajo familiar, la contratación de
mano de obra y la posibilidad de acumulación.
Dentro de la revisión bibliográfica realizada, se particularizó el análisis de cinco trabajos que construyeron respectivas definiciones operativas para incursionar en la información censal:
• Unidades minifundistas (Borro, María del C., Rodriguez S, Carlos, 1991, actualización de "El
Minifundio en la Argentina" Caracciolo Basco, M. y otros, 1978)
• Explotaciones pobres o EAP pobres (Forni y Neiman, 1994)
• Hogares rurales agrarios pobres (Murmis, 2001)
• Pequeñas explotaciones agropecuarias (González y Pagliettini, 1996)
• Campesinos y pequeños productores (Tsakoumagkos, Soverna y Craviotti (2000).
En el punto 1 del Anexo de Antecedentes y Metodología se presenta un resumen de la definición
básica para cada antecedente, las variables relevantes para su identificación a partir de la información
censal, el registro censal empleado para su cuantificación y las principales ventajas y desventajas de
los indicadores que se emplean en los mencionados estudios para identificar al universo de pequeños
productores agropecuarios de la Argentina.
Adicionalmente, para construir la hipótesis y definición de pequeño productor a utilizar en el presente estudio, se revisaron los criterios utilizados para la determinación de beneficiarios en los programas de intervención para pequeños productores encarados por el Gobierno y, en particular, por la
actual Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (SAGPyA)1 . El análisis se realizó para
once programas actualmente vigentes, que se enumeran a continuación; el detalle de los criterios figura en el punto 2 del Anexo de Antecedentes y Metodología.
En la SAGPyA, se analizaron: PSA - Programa Social Agropecuario; PROINDER - Proyecto de
Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios; PRODERNEA - Programa de Desarrollo Rural de
las Provincias del Noreste Argentino; PRODERNOA - Programa de Desarrollo Rural de las Provincias
del Noroeste Argentino; CAPCA - Componente de apoyo a pequeños productores para la conservación ambiental. Proyecto Forestal de Desarrollo; Ley de Inversiones para Bosques Cultivados (Ley Nº
25.080); y PRAT - Programa de Reordenamiento de las Áreas Tabacaleras Argentinas.
En el INTA, fueron analizados: PROHUERTA; PROGRAMA MINIFUNDIO; PROFAM - Programa de
desarrollo de productores familiares; y CAMBIO RURAL.
Finalmente, se revisaron algunos estudios recientes sobre el tema de pequeños productores o producción familiar en países integrantes del Consejo Agropecuario del Sur (CAS): uno de ellos elabora1

En períodos anteriores la denominación fue SEAG, SAGyP y SAPyA.

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do en el marco de este Consejo, en 2004; y otros de Brasil (INCRA/FAO 2000), Chile (ODEPA, 2000)
y Uruguay (IICA, 2005, sobre OPYPA/MGAP 2000). Si bien las definiciones sustentadas en los distintos países implican, en general, una similar visión de la pequeña agricultura, campesinado o
agricultura familiar, presentan varias diferencias que hacen difícil la comparación de los resultados.
El análisis de estos estudios figura en el punto 3 del Anexo de Antecedentes y Metodología.

II.2.

Antecedentes sobre la definición de tipologías de pequeños productores

Establecer una tipología requiere, tanto en términos conceptuales como operativos, determinar criterios para diferenciar al interior del sector de pequeños productores, en un universo que muestra
desde casos relativamente capitalizados hasta otros muy pobres y de mínima capacidad de reproducción. Se presenta en este aspecto la misma dificultad encontrada para arribar a una definición de
pequeño productor, por las distintas variables sugeridas por los investigadores, y por los solapamientos que pueden producirse al pasar al análisis estadístico.
El concepto de pobreza con sus múltiples enfoques es asociado tradicionalmente a un segmento de los pequeños productores sobre su límite inferior. Esto agrega a su caracterización condiciones específicas sobre la calidad de vida de la familia, que son medidas, generalmente, a través de
alguno de los indicadores clásicos (necesidades básicas insatisfechas, línea de pobreza, etc.) y,
menos frecuentemente, por otros más innovadores, como el gasto de los hogares (Gerardi, 2001) o
déficits de ingreso (Sen, 1992), aunque estos últimos carecen de estudios sistemáticos para la realidad argentina.
Esta caracterización del pequeño productor como 'pobre' introduce complicaciones que se acrecientan con la necesidad de cuantificación, especialmente si se considera la información que proviene de los censos nacionales. Aunque los censos de población permiten identificar la cantidad de
pobres, no resulta muy clara su asociación con los pequeños productores agropecuarios pobres. En
el estudio realizado por Murmis (2001) para el PROINDER, la cantidad de minifundios (Borro y
Rodríguez, 1991) o explotaciones agropecuarias pobres (metodología de Forni y Neiman, 1994) calculadas con el Censo Nacional Agropecuario de 1988 llegaban a cifras de entre 160.000 y 190.000
unidades, mientras que los de jefes de hogares "cuenta propia" en situación NBI obtenidos a través
del Censo Nacional de Población (1991) llegaba a alrededor de 65.000. Murmis atribuye esta discrepancia centralmente a una subestimación del propio indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas
para identificar la pobreza por ingreso y control de recursos.
Craviotti (2001) encuentra que la principal limitación del indicador NBI aplicado a las zonas rurales
"…es que mide pobreza principalmente a través de condiciones habitacionales, subestimando la
pobreza por ingreso y control de recursos. La medida es sensible a cambios de infraestructura que no
tienen por qué expresarse en cambios de ingreso. Asimismo, la aplicación del enfoque al medio rural
ofrece algunas limitaciones tanto de orden conceptual como operativo, las cuales pueden considerarse como parte del sesgo urbano que se encuentra presente en la mayoría de los ejercicios de medición de la pobreza realizados desde esta perspectiva"
Por su parte, Gerardi (2001) coincide sobre la subestimación del indicador de Necesidades Básicas
Insatisfechas, demostrando que, si se aplica este indicador, el 30% de la población rural de Mendoza,
el 34% de la de Río Negro y el 23% de la de Santa Fe podría considerarse pobre, mientras que con
la metodología alternativa sobre gasto de los hogares, dichos porcentajes treparían al 67%, 63% y
55% respectivamente.
Otro de los criterios frecuentemente asociado a la estratificación dentro del universo de pequeños
productores -entre semiasalariados y campesinos puros- es la existencia o no de trabajo extrapredial.
Si bien la preponderancia del ingreso predial parecía ser tradicionalmente un rasgo característico de
la definición de los pequeños productores, varios estudios más recientes sobre la pluralidad de las
fuentes de ingreso en la Argentina estarían indicando que esa condición no es una característica definitoria del sector.

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Con los datos censales de 1988, Murmis (2001, op.cit.). observó que un 30% de las explotaciones agropecuarias argentinas obtenían al menos otro ingreso. Por otra parte, estas fuentes de
ingreso heterogéneas (la pluriactividad dentro y fuera del sector agropecuario) parecen haberse
acentuado en los últimos años. Esos cambios son bien des-criptos por Cloquell (2003) para explotaciones familiares del sur de Santa Fe. Ya en los estudios previos a la implementación del
PROINDER, la sistematización de estudios de caso realizada por Craviotti y Soverna (1999) destacaba escasa presencia de "campesinos puros" (aquellos que logran la reproducción de la unidad doméstica a través del trabajo de sus miembros sobre la tierra que controlan), imagen de la
que se parte como de un modelo. Sin embargo entre este modelo y el otro extremo, correspondiente a los hogares de trabajadores asalariados "puros", existe un gradiente de situaciones 'transicionales'.
Aparicio y Tapella (2003) destacan que en la última década "…crecieron las estrategias hacia la
multiocupación y la pluriactividad, en tanto diversidad de actividades como en la importancia que
ellas representan para el ingreso monetario familiar." Craviotti y Gerardi (2002), hallan que dentro
de los hogares rurales de productores de las provincias de Mendoza, Santa Fe y Río Negro, es muy
bajo el peso de aquellos cuyos miembros no tienen otras ocupaciones. Casi la mitad de dichos
hogares tiene inserción extrapredial por trabajo de alguno de sus miembros. Además, las referencias brindadas por Villanova y otros (2003) sobre los beneficiarios del PROINDER para el caso de
Entre Ríos, departamento de Diamante, dan cuenta de familias con una alta heterogeneidad de sus
fuentes de ingreso ya que, señalan, "ninguna logra sustentarse únicamente con la producción agropecuaria de su predio".
Por último, P. Tsakoumagkos (2000) también se refiere a la "pluriactividad" que caracteriza cada
vez más a los sujetos que están a cargo de las explotaciones de la pequeña producción, para los
cuales -independientemente del estrato al que pertenezcan- se abre un abanico de fuentes de ingreso extrapredial (dentro y fuera del sector agropecuario), que muchas veces son más importantes
que el propio ingreso predial, y que ya no pueden ser consideradas 'excepcionales' sino que forman
parte de la estrategia de vida del pequeño productor en las zonas rurales.
La heterogeneidad de las fuentes de ingresos de los pequeños productores agropecuarios, que
crecientemente incorporan actividades rurales no agropecuarias, refiere a una nueva realidad
sociológica en el campo. Esto ha contribuido en los últimos años a poner fuertemente en discusión
los límites entre lo rural y lo urbano, debate que está en el centro de lo que se denomina desde las
agencias de desarrollo como 'nueva ruralidad' y 'espacio rururbano' que caben dentro del "enfoque
territorial'. Se "alude a un proceso que se está dando efectivamente en el territorio: la fuerte integración rural/urbana que se manifiesta en nuestros países. La misma se vehiculiza a nivel económico a través de las articulaciones horizontales y verticales entre agentes agrícolas y no agrícolas,
sobre todo en las cadenas agroalimentarias (a través de procesos de industrialización, la provisión
de insumos y los servicios de apoyo), pero también de otras cadenas de valor como la industria de
indumentaria, mobiliaria, etc.; y a nivel social, cultural y político, se manifiesta ostensiblemente en
la vida cotidiana de la población llamada 'rural', que cada vez más transcurre en un lugar de residencia urbana y periurbana, en pequeñas o medianas localidades, muy vinculadas con su 'hinterland' rural (donde vive la población dispersa, propiamente rural) a través de múltiples vías y medios
de comunicación masiva." (Foti y Caracciolo, 2004).
Con respecto a la cuantificación de "tipos", en el punto 4 del Anexo de Antecedentes y
Metodología se presenta una sistematización de los criterios operativos para la determinación de
una tipología de pequeños productores utilizandos en los estudios precedentes más destacados:
los mencionados trabajos sobre el "minifundio" en la Argentina (Caracciolo Basco et al, SEAG,
1978 y 1981); la "Sistematización de estudios de casos de pobreza rural" (Doc. Nº 1 de PROINDER, Soverva y Craviotti, 1999); los estudios realizados en la década del '90 en la provincia de
Tucumán entre los productores cañeros y tabacaleros (Giarraca y Aparicio, 1991 y 1998, y
Grass, 1994 y 1998, comentados en "Las Tipologías como construcciones metodológicas",
Aparicio y Grass, 2002); y la mencionada tesis sobre "Dualismo versus heterogeneidad"
(Tsakoumagkos, 2000).

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Las principales variables que se han propuesto en dichos estudios para la determinación de estratos al interior del sector, son las siguientes:
• la extensión de la explotación en relación con la cantidad de trabajo productivo permanente
que puede ocupar utilizando las técnicas corrientes;
• la condición de pobreza de los hogares (por condiciones de vida o ingresos);
• la contratación o no de mano de obra transitoria y de servicios de maquinaria;
• el monto del capital acumulado;
• la pluriactividad (presencia o no de ingresos extraprediales);
• nivel de ingresos.
Del análisis de dichos antecedentes, la conclusión más importante apunta a que son los niveles de
capitalización -al constituir el factor más importante para determinar el nivel de producción e ingresos
de las explotaciones- los que mejor podrían distinguir entre diferentes "tipos" de pequeños productores. Estos indicadores de capitalización deberían ser adecuados a las distintas orientaciones productivas de las explotaciones según regiones.
En cuanto a la cantidad de "tipos", en base a la revisión de bibliografía y resultados de las consultas realizadas, se parte de un concepto de heterogeneidad dentro del sector de los pequeños
productores rurales en contraposición a la anterior concepción dualista, que -ya sea en su versión
de modernización de la agricultura o de inserción de ésta en la globalización-identificaba sólo dos
estratos: los pequeños productores que se insertan en el modelo vía capitalización, y los que son
excluidos del mismo.

II.3.

El contexto general para la agricultura familiar.
Cambios en el período intercensal

A fin de aportar algunos elementos para futuros análisis de los resultados de este estudio, se presenta a continuación una breve descripción de los cambios ocurridos en el contexto económico y agropecuario en el cual se desenvuelven los pequeños productores agropecuarios de la Argentina, en el
período transcurrido entre el penúltimo Censo Nacional Agropecuario (1988) y el año 2002, en que se
realizó el nuevo Censo. Los cambios en el entorno internacional, nacional y agropecuario fueron
muchos y de mucha importancia. Cada uno de ellos pudo haber tenido efectos de diverso signo sobre
el sector agropecuario y, en particular, sobre los pequeños productores. La resultante es la permanencia o salida de la actividad, y las mejores o peores condiciones para la continuidad y el crecimiento de las empresas. Este resultado no se analiza en esta oportunidad, pero se enumeran los cambios
principales y se plantea un cuadro de hipótesis de amenazas y oportunidades para los pequeños productores que se derivan de tales acontecimientos.
En el ámbito internacional, el fenómeno más destacado es el avance de la globalización económica, caracterizada por la ampliación de los mercados a escala mundial, el desarrollo de actividades económicas y financieras por parte de empresas transnacionales que operan simultánea y coordinadamente en varios países, y el fuerte crecimiento de la inversión extranjera directa. El creciente grado de
apertura de las economías y la generalización de los modelos económicos liberales, unida a la ampliación de los mercados y la instantaneidad de las comunicaciones, conduce a establecer un nivel de
competencia extremo y creciente entre las empresas de distintos países, y a poner en primer plano el
carácter crítico de la competitividad para participar de los mercados, tanto local como internacional.
Aunque los pequeños productores participen escasamente en las corrientes de exportación, también
reciben los efectos de esta acendrada competencia cuando producen materias primas que se transforman para exportar o incursionan en algunos productos no tradicionales.
La globalización se acompañó de un crecimiento de las corrientes del intercambio internacional y
del comercio de productos agropecuarios y alimentos -lo que, en primera instancia, es favorable a países exportadores como la Argentina, y a sus diversos tipos de productores. Sin embargo, el libre juego
de los mercados internacionales de productos agropecuarios se ha visto sistemáticamente interferido
por las estrategias de protección de los países de altos ingresos: principalmente, Estados Unidos, los
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países que integran la Unión Europea y Japón. Esta alteración de los mercados tuvo y tiene un doble
efecto negativo para los países en desarrollo: por una parte, la presión hacia abajo de los precios por
una oferta mayor de la que se hubiera obtenido sin la protección. Pero por otra -y quizás más grave
por su efecto estructural- es el desarrollo tecnológico y empresarial que esas políticas permitieron en
los países que las mantienen, estableciendo una brecha tecnológica creciente en la agricultura a favor
de los mismos. La reducción de las políticas proteccionistas es motivo de la actual Ronda del
Desarrollo (Ronda de Doha), la que ha mostrado, hasta 2005, débiles progresos.
Otro fenómeno externo de influencia en la economía agropecuaria local es el de la integración económica de los países en bloques regionales. En particular, con la constitución definitiva del MERCOSUR en 1995, quedó liberalizado el comercio de la gran mayoría de los bienes entre la Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay. Esto significó, como toda ampliación de mercados, la necesidad de competir con los productores de los países miembros y, a la vez, la posibilidad de beneficiarse con una
demanda ampliada. En términos globales, entre 1990-91 y 1998 el efecto para la Argentina fue muy
positivo: las exportaciones agroalimentarias argentinas al bloque (particularmente a Brasil, que absorbe más del 90% de las mismas) se multiplicaron por 5, y la participación argentina en las importaciones brasileñas de productos agropecuarios y alimentos llegó al 50% en el año 1999 (IICA, 2002). Pero
a partir de dicho año, las ventas argentinas a Brasil cayeron, desde el máximo alcanzado en 1998, con
exportaciones por US$ 3276 millones, hasta un valor mínimo de US$ 1727 millones en 2002. Esto fue
resultado de la asimetría en las políticas macroeconómicas de tipo de cambio y del impacto mutuo de
la evolución económica de ambos países. En 2003 y 2004 se produjo sólo una leve recuperación de
este valor mínimo.
En relación al impacto del MERCOSUR sobre los pequeños productores argentinos, no existen indicadores directos que lo analicen. Sin embargo, algunos elementos pueden mencionarse como hipótesis. Por una parte, las crecientes exportaciones a Brasil fueron diversificadas, incluyendo hortalizas
(principalmente ajo y cebolla) y frutas. Puede suponerse que, en alguna medida, los pequeños productores de ajo, cebolla, aceitunas, pimientos y algunas frutas hayan visto aumentada su actividad por
esta creciente exportación. Por otra parte, las regiones más cercanas a Brasil, que presentan ventaja
de localización, son las del NOA y NEA, que se caracterizan por el elevado número de pequeños productores. También es necesario considerar que los posibles efectos adversos de la competencia de
Brasil en cultivos como el azúcar y el tabaco -en los que los pequeños productores tienen una presencia significativa-, fueron parcialmente neutralizados por el mantenimiento de medidas de protección en
ambos cultivos: la exclusión del azúcar del régimen general del MERCOSUR, estableciendo aranceles
de importación, y el funcionamiento del Fondo Especial del Tabaco.
Otro factor importante en los mercados internacionales de alimentos es que, en la actualidad, en los
países desarrollados y en una parte importante de los mercados emergentes, buena parte de los alimentos son productos diferenciados. A la materia prima se le agrega valor en forma de elaboración
industrial, transporte, distribución, envase, diseño, diversidad de presentación, control de calidad,
mantenimiento de cualidades sanitarias e intrínsecas, etc. Sucesivas elaboraciones, tratamientos de
conservación entre etapas, controles sanitarios en distintos puntos del proceso, varias fases de distribución y otros procesos hacen del producto final uno de mucho mayor valor que la materia prima original. Esto crea nuevas oportunidades para la colocación de productos pero, al mismo tiempo, aumenta las exigencias a cumplir por los productores, que sólo pueden satisfacerse si están articulados en
las cadenas respectivas, conociendo y aplicando los requisitos sanitarios y de calidad.
En el ámbito de la economía local, el Censo Nacional Agropecuario de 1988 se realizó casi al final
de una década de estancamiento económico y deterioro de los ingresos de la población, en especial
de los grupos de menores ingresos. Esta situación culminó, en 1989, con una crisis hiperinflacionaria
y consecuentemente política que marcó al país, creando el clima propicio para la aplicación de las
medidas económicas que le seguirían y abriendo paso a los profundos cambios de la década siguiente. A partir de 1991 se implementó en forma definida un nuevo modelo económico, cuya estrategia de
crecimiento fue la integración a la economía internacional, para lo cual se siguieron políticas de estabilización monetaria y cambiaria, un fuerte aumento de la apertura comercial de la economía, la desregulación de actividades económicas y la privatización de empresas públicas.

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Si bien estas políticas tuvieron inicialmente impactos favorables (reducción de la inflación, aumento del producto bruto total y per cápita, disminución de la pobreza) encerraban factores negativos que,
unidos a acontecimientos externos desfavorables y fallas graves de Gobierno, hicieron que a partir de
1995 la desocupación creciera significativamente, y consecuentemente aumentara la proporción de
población bajo la línea de pobreza. A fines de 1998 se inicia la caída del producto bruto, del consumo
y de las inversiones, y en los años siguientes se precipita el derrumbe del modelo monetario y financiero vigente, llegándose a diciembre de 2001 con la más grave crisis económica del país y la caída
del Gobierno Nacional. En el año 2002 se inicia una nueva etapa, con una política económica diferente, una de cuyas características principales es la modificación del régimen cambiario; se abandona la convertibilidad del peso y se adopta un sistema de flotación. La moneda se devalúa en un 200%
(aproximadamente) y, con el tiempo, el producto bruto comienza su recuperación. A finales del 2002
se realiza el Censo Nacional Agropecuario, el que releva información referida al primer semestre de
ese año.
¿Cuál ha sido el impacto de los cambios de la economía local en la década sobre los pequeños productores agropecuarios? Tampoco en este aspecto existen indicadores estadísticos para evidenciarlo,
aunque pueden realizarse algunas especulaciones basadas en estudios y opiniones calificadas. Así,
podría aceptarse que el fuerte aumento del producto bruto per cápita y del consumo privado en los primeros años de la década del 90 se acompañó de un aumento en el consumo de frutas, hortalizas y
otros productos que provienen, en parte, de pequeñas explotaciones de las regiones no pampeanas.
En efecto, entre 1990 y 1998 se registró un importante crecimiento del consumo privado de los sectores altos y medios, y también el de los sectores de menores recursos hasta 1996. La canasta de
alimentos se modificó con un mayor consumo de productos diferenciados, como diversos productos
lácteos, golosinas, bebidas sin alcohol, todos ellos productos con cierto grado de elaboración.
También se produjo un crecimiento notable en el consumo de comidas preparadas y en las comidas
fuera del hogar, ya sea de comidas "al paso" o para llevar, o en restaurantes. Aunque estos mayores
y diversificados consumos se concentraron en los consumidores de las grandes ciudades y sus alrededores, puede estimarse que habrán tenido alguna repercusión en demanda de las respectivas
materias primas, especialmente de frutas y hortalizas, particularmente de regiones no pampeanas.
Sin embargo, este efecto positivo, de haberse registrado, se habría diluido a medida que aumentó
el desempleo, en la segunda mitad de la década.También puede suponerse razonablemente que, en
2002, al momento del nuevo Censo Agropecuario, el pequeño productor había recibido todo el impacto de la grave crisis económica de fin de la década, que lo habrá afectado a través del aumento de la
pobreza de sus eventuales compradores de productos en los mercados locales, de una menor demanda a nivel nacional de los productos que comercializaba, y de la reducción del gasto público en áreas
sociales.
En el ámbito del sector agropecuario y agroalimentario, el reflejo de los acontecimientos externos
tuvo claras consecuencias.
Como se señaló más arriba, la globalización económica mundial y el modelo de apertura adoptado
en la década del 90 en la Argentina instalaron condiciones de competencia extremas, y por otra parte,
aumentaron la vulnerabilidad de la economía local y de cada uno de los productores a los avatares
mundiales. A ello se agregaron los cambios tecnológicos que conducen a niveles de precios cada vez
más bajos, y la pérdida de mecanismos de protección como los precios sostén y otros mecanismos de
subsidio indirecto. En esas condiciones, la eficiencia (reducción de costos) se ha constituido en condición indispensable para la supervivencia, aunque no suficiente. Y la eficiencia, en las condiciones
tecnológicas actuales, está asociada a escalas de explotación más grandes que las de la mayoría de
los productores. Esta mayor escala se refiere a los recursos totales de la explotación: en algunos
casos, es una mayor extensión de tierra; en otros, diferentes inversiones en maquinaria, insumos,
gerenciamiento, comercialización.
En el período entre censos se desarrolló otro factor, originalmente independiente de las causas
señaladas más arriba. Se trata de la introducción y rápida difusión de la semilla de soja genéticamente modificada a partir de 1996 y, paralelamente, del modelo de laboreo de siembra directa.
Este paquete tecnológico provocó la expansión del cultivo de soja a regiones anteriormente no
dedicadas a agricultura (particularmente en el norte del país) y la sustitución de otros cultivos o
28

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actividades pecuarias en zonas ya agrícolas. Se produjo así una notable expansión de las superficies dedicadas a agricultura extensiva que también incluyó -como se verá en los resultados del
estudio- a pequeños productores2.
La conjunción de condiciones más exigentes de competitividad y la difusión de la soja incidieron
fuertemente en el aumento de la superficie media promedio, que se reflejó en el Censo de 2002. Este
aumento se aprecia en forma más notable en la región Pampeana y Patagonia, cuyas producciones
están vinculadas en mayor medida a los mercados internacionales.
También en cultivos intensivos se produjeron aumentos de escala, en términos de inversión total,
vinculada a algunos desarrollos productivos particularmente destacados: es el caso de la vid para vinificar, el olivo, el limón y un amplio grupo de productos de alto valor, diferenciados, de especialidades,
frutas finas, cría de pequeños animales (conejos, ranas, caracoles) que requieren una dedicación y
atención propias de pequeñas explotaciones; muchas de ellas pueden obtenerse en explotaciones
familiares, pero varias requieren un elevado nivel de capitalización que excedería las posibilidades de
los pequeños productores3,4. Particularmente en las producciones intensivas, la necesidad de aumento de escala se reflejó en un cierto desarrollo de modalidades de integración horizontal y vertical, agricultura de contrato, uniones de hecho y otras.
En cuanto a las producciones dirigidas al consumo nacional, en este ámbito el fenómeno más destacado ha sido el aumento de poder de las etapas de distribución dentro de la cadena alimentaria. Así,
en el año 2000, los súper e hipermercados participaban con el 75% de las ventas minoristas de alimentos El poder económico de la gran distribución le permite imponer condicionamientos a sus proveedores (en materia de calidad de productos, tiempo y forma de entrega, plazos, precios y demás
elementos de las negociaciones), ya sean éstos industrias alimenticias o productores de hortalizas y
frutas frescas. Los productores que quieren abastecer directamente a los supermercados se ven forzados a modernizar sus planteos productivos y logísticos para responder a esos requisitos, lo que restringe cada vez más la posibilidad de la integración de los pequeños productores a los canales más
importantes y formalizados de distribución de alimentos.
En el ámbito de las instituciones públicas agropecuarias, se produjeron cambios importantes en el
período intercensal. El modelo económico de la década del 90 se instrumentó, entre otras medidas, a
través de la disolución de los institutos, organismos o reparticiones que implicaban alguna intervención en el funcionamiento de los mercados de productos agropecuarios: Junta Nacional de Granos
(JNG), Junta Nacional de Carnes (JNC), Corporación Reguladora de la Yerba Mate (CRYM), Dirección
Nacional del Azúcar (DNA), Fondo Promotor Actividad Lechera (FOPAL) e Instituto Forestal Nacional
(IFONA).
A pesar de este marco desregulado, que implica por definición una desventaja para las unidades
económicas de pequeña escala, existieron dos políticas, de menor alcance relativo, operando en una
dirección opuesta. Por una parte, se mantuvo la protección para dos cultivos típicos de los pequeños
productores, como ya fuera mencionado: la protección arancelaria para el azúcar en el marco del
MERCOSUR, y el subsidio a la producción del tabaco a través del Fondo Especial del Tabaco.
2

Los años transcurridos desde 1988 muestran aumentos de producción en la mayor parte de los rubros agropecuarios, en
algunos casos muy destacados, como en los granos (cereales y oleaginosas) y también carnes, lechería y diversas frutas y
hortalizas. El caso de los granos es el más notable ya que, de un nivel de 33 millones de toneladas a principios de los años
90, se pasó a una cifra de 70 millones en la época del Censo Agropecuario 2002, y siguió creciendo posteriormente. También
la producción de leche tuvo un crecimiento notable, duplicándose en la década del 90 y llegando a los 10 mil millones de litros
anuales. En particular la soja pasó de ocupar 4,7 millones de hectáreas a 12 millones entre 1988/89 y 2002/03, mientras que
la producción pasó en dicho período de 6,5 a 35 millones de toneladas.
3
Barsky, O. y Fernández, L. "Tendencias actuales de las economías extrapampeanas, con especial referencia a la situación del
empleo rural". Estudio para RIMISP/SAGPyA. Programa 'Argentina Rural'. Septiembre 2005. Este documento reciente compara datos de superficies y otras variables para los CNA 88 y CNA 02. Si bien lo realiza para el conjunto de los productores, al
focalizar el análisis en las regiones donde predominan los PP, permite ampliar considerablemente este panorama sobre el entorno económico-productivo donde se desenvuelven los pequeños productores
4
Las exportaciones de estos productos llegaron a aportar en 2003 el 9% de las exportaciones sectoriales, y se han duplicado
en el período 1994-2003. Por orden de importancia en el valor de las exportaciones son: vinos, miel, ajos, fruta deshidratada,
uvas frescas, conejo y liebre, frutas de carozo, especias aromáticas y medicinales (pimentón, coriandro, anís, comino, etc.),
arándanos, aceitunas, frutillas, frambuesas, cerezas, espárragos, cebollas secas, palta, ajo en polvo, carne de ciervo, truchas,
caracoles, semen de bovino, kiwis, higos, nueces. (Obschatko, 2004).

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Por otra, hubo una fuerte orientación política hacia la adopción de programas públicos que contrarrestaran los efectos nocivos del nuevo modelo económico sobre los pequeños productores. Estos programas son ampliamente detallados en el punto 2 del Anexo de Antecedentes y Metodología. Aunque
han alcanzado sólo a una parte de productores y población rural perjudicados por el cambio, su impacto positivo es directamente observable. Por una parte, por la generación de ingresos (Aparicio y
Tapella, 2004) y, por otra, por el efecto formativo y de capacitación en nuevas estrategias productivas,
comerciales y organizativas para enfrentar un marco externo más exigente (PROINDER, varios documentos).
Con el objeto de visualizar sintéticamente los conceptos presentados a lo largo de este apartado y
de dar un marco al análisis de la información que surge del presente estudio, se los ha vertido en el
siguiente cuadro, identificando las principales amenazas y oportunidades para los pequeños productores que surgen del contexto internacional, local y agropecuario, tal como se presentaban en los primeros años del siglo XXI y, particularmente, al realizarse el Censo Nacional Agropecuario de 2002.
Cuadro 1. Amenazas y oportunidades para los pequeños productores agropecuarios
que derivan de los cambios en el entorno económico nacional e internacional

Ámbito - Cambios principales
INTERNACIONAL

Amenazas

Oportunidades

• Competencia exacerbada

• Aumento del comercio internacional y mayor crecimiento eco• Globalización
• Efecto ambivalente del MERCOSUR
nómico de los países
• Bloques regionales
por el impacto de las asimetrías
macroeconómicas
• Ampliación de mercados interNACIONAL
nacionales y locales
• Tendencias al desempleo estructu• Apertura comercial
ral por modernización tecnológica
• Aumento del consumo de ali• Desregulación
mentos (asociado al crecimien• Reducción del papel del Estado • Expansión de la soja GM y desplato) en mercados nacionales,
• A partir de 2002:
zamiento de otras actividades
regionales y locales
Modificación de la política
cambiaria
• Aumento de escala mínima renta- • Diferenciación en el consumo
Recuperación del crecimiento
ble en la mayoría de las actividades
de alimentos. Nichos de proRecuperación del rol del
ductos de alto valor de demanEstado
• Desaparición de regímenes de proda con requisitos de sanidad y
tección (excepto azúcar y tabaco)
calidad
SECTOR AGROPECUARIO
• Reducción de créditos subsidiados • Existencia de programas de
• Cambios de actividades y prointervención a favor de pequeductos
• Crecimiento del peso económico y
ños productores y PYMES
• Innovación tecnológica
poder de la Gran Distribución mino• Cambios de poder en la caderista de alimentos
• Actividades productivas de alto
na alimentaria
valor susceptibles de ser reali• Mayor competencia
zadas por pequeños productores
• Posibilidad de abastecer en forma asociativa mercados locales

30

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III. HIPÓTESIS Y METODOLOGÍA
Como se establece en los objetivos, el presente estudio se realiza con los datos del Censo Nacional
Agropecuario 2002 (CNA 02), proporcionados por la Dirección de Estadísticas del Sector Primario del
Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y, accesoriamente, con los datos del Censo
Nacional Agropecuario 1988 (CNA 88).

III.1. Pasos de la metodología
La metodología aplicada para la obtención de los datos, procesamiento y obtención de resultados
se desarrolló a través de los siguientes pasos:
• Formulación de hipótesis.
• Traducción de las hipótesis a variables censales y solicitud al INDEC de la información.
• Evaluación de la consistencia de los resultados iniciales y ajuste de las hipótesis en caso necesario.
• Formulación de la metodología de cálculo del valor de la producción de los distintos rubros e identificación de las variables intervinientes.
• Formulación de la metodología de cálculo para evaluar el empleo en las explotaciones de PP, en
total, por categorías de ocupación, remuneración, edad y sexo, e identificación de las variables
intervinientes.
• Comparación de los datos de los CNA 88 y CNA 02 para el total de explotaciones agropecuarias,
por departamento.
• Determinación de la importancia de los rubros productivos y fijación de criterios para su inclusión
en el cálculo del valor de producción.
• Relevamiento de datos de rendimientos físicos y de precios de todos los productos incluidos en
el cálculo del volumen y valor de la producción.
• Estimación del volumen, valor de producción y empleo de los PP y de sus tipos, y del total de EAP.
• Estimación de la participación de los PP en las superficies cultivadas, existencias ganaderas,
volumen de producción, valor de la producción, mano de obra y empleo, por regiones y tipo de
PP, y por provincias.

III.2. Dimensión y alcance del estudio
La base de datos de pequeños productores contiene, para las 218.868 EAP de pequeños productores
identificadas, todas las variables del Censo para dicho universo. En consecuencia, consta de alrededor de
428 millones de datos. De dicha base, las variables utilizadas fueron alrededor de 450, discriminadas por
PP, EAP totales y tres tipos de PP, para 494 departamentos, más las variables construidas para los cálculos. Así, el número de de los datos individuales que se manejó fue superior a 1 millón 300 mil.
Adicionalmente, la búsqueda de datos de rendimientos y precios conformó una base de aproximadamente 2000 datos.
31

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III.3. Formulación de hipótesis
1. Hipótesis sobre el pequeño productor
Al analizar los antecedentes de estudios y programas de intervención, se señaló la diversidad de
definiciones de PP, en general coincidentes en cuanto a la característica básica de apoyarse en el trabajo familiar, pero con diferencias en sus definiciones operativas al momento de realizar los estudios
o aplicar los programas.
Ponderando los diversos antecedentes y las opiniones recogidas en la compulsa de opiniones de
expertos en la materia, se definió la siguiente hipótesis, que sería utilizada para construir la Base de
Datos de Pequeños Productores, la que fue aprobada por el PROINDER:
Se considera pequeño productor a quien dirige una EAP en la que:
• el productor o socio trabaja directamente en la explotación y
• no posee trabajadores no familiares remunerados permanentes5.
Una vez proporcionados por el INDEC los datos iniciales del universo de EAP de pequeños productores construido con estos dos criterios, se analizó su distribución por rango de superficie total de la EAP.
Del mismo surgió que, en muchas provincias, había EAP que respondían a la definición mencionada pero
que tenían superficies notablemente grandes. Esta situación planteó la necesidad de introducir cambios
de orden conceptual y metodológico para mantener la coherencia del estudio y tratar de lograr los indicadores más ajustados de la situación e importancia de los pequeños productores.
Para realizar estos cambios, se planteó el siguiente supuesto:
• existe un límite físico para la explotación productiva que puede ser realizada por el PP, con su trabajo directo, el de su familia y el de personal contratado transitoriamente. Este límite puede definirse por dos criterios:
•
•

un tope en la superficie total de la explotación;
un tope en la dimensión de las dos grandes actividades productivas: agricultura y ganadería, medida a través de la superficie cultivada y de las unidades ganaderas, respectivamente. Estos límites varían según las regiones.

Para determinar dichos topes se realizó una revisión de la bibliografía y de la información disponible
en los Programas de intervención y se realizaron consultas a expertos, con el objetivo de identificar
criterios de límites de EAP factibles de ser explotadas con mano de obra familiar. En particular, se revisaron los procesamientos ya realizados con los datos iniciales, de los cuales surgían las principales
actividades productivas por región. De estas exploraciones surgieron elementos de juicio que señalan
la razonabilidad de los límites superiores que figuran en el cuadro 2.

5
La variable “no posee trabajadores no familiares permanentes” incluye en el recorte del universo de PP a los trabajadores
remunerados familiares.

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Cuadro 2. Límites de superficie total, superficie cultivada y unidades
ganaderas para la inclusión de las EAP en la Base de Datos PP

Tope a la superficie
total de la explotación

Tope a la superficie cultivada

Región (provincias)

Hasta

Mesopotamia (Corrientes y Misiones)
Pampeana (Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y
Santa Fe)

1000 ha

Cuyana (Mendoza, San Juan y San Luis)

1000 ha

Chaqueña (Chaco, Formosa y Sgo. del Estero)

1000 ha

Noroeste (Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán y La Rioja)

2500 ha

Patagonia (Neuquén)

2500 ha

Patagonia (Río Negro, Chubut y Santa Cruz)
Pampeana (Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y
Santa Fe)

5000 ha
500 ha

Chaqueña (Chaco, Formosa y Stgo. del Estero)

500 ha

Cuyana (San Luis)

500 ha

Oasis de Riego (Neuquén, Río Negro, San Juan y Mendoza)
Resto del país
Tope a las unidades ganaderas

500 ha

Todo el país

25 ha
200 ha
500 UG

Por último, también se excluyeron de la base de datos aquellas EAP que poseen como forma jurídica las Sociedades Anónimas o Sociedades en Comandita por Acciones. Esta eliminación se basó en
el supuesto de que dichas formas jurídicas corresponden a modalidades de gestión que implican un
manejo de la explotación, dotación de recursos y nivel de capitalización al que no acceden las explotaciones de PP según la definición utilizada6. En cambio resultan aceptables, para la definición de
pequeño productor, otras formas jurídicas como la SRL -la que podría verificarse en productores familiares capitalizados- o las sociedades de hecho, pequeñas cooperativas y sociedades civiles sin fines
de lucro, que han sido muy promocionadas por los programas estatales de apoyo a pequeños productores y las ONGs de promoción del desarrollo rural en el NEA y en el NOA.
Como resultado de estas evaluaciones, la hipótesis final utilizada en el estudio es la siguiente:

Los PP son aquellos productores agropecuarios que dirigen una EAP en la que se cumplen las
siguientes condiciones:
• el productor agropecuario trabaja directamente en la explotación;
• no se emplean trabajadores no familiares remunerados permanentes;
• no tiene como forma jurídica la 'sociedad anónima' o 'en comandita por acciones';
• posee una superficie total de la explotación de: hasta 500 ha en las provincias de Corrientes
y Misiones; hasta 1000 ha en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La
Pampa, Santa Fe, Mendoza, San Juan, San Luis, Chaco, Formosa y Santiago del Estero;
hasta 2500 ha. en las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán, La Rioja y Neuquén
y hasta 5000 ha en las provincias de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego;
• posee una superficie cultivada de: hasta 500 ha en las provincias de Buenos Aires, Córdoba,
Entre Ríos, La Pampa, Santa Fe, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y San Luis; hasta 25
ha. en las provincias de Neuquén, Río Negro, San Juan y Mendoza; y hasta 200 ha en el
resto del país; o posee hasta 500 Unidades Ganaderas en todas las provincias del país.

6

El impacto de introducir este criterio fue la disminución de un 2,5% en el número inicial de PP.

33

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2. Hipótesis sobre la regionalización agroeconómica
La regionalización agroeconómica tiene por objetivo realizar una agrupación espacial de los PP según
características comunes referidas a las producciones que realizan, determinadas por las potencialidades
agropecuarias de las distintas regiones del país. Se tomó como base inicial la realizada en el Documento
PROINDER N° 2 (2000, op.cit.) ya que se consideró que la misma se encuentra suficientemente justificada en antecedentes técnicos de agronomía, producción agropecuaria y economía agraria.
Los criterios que utiliza dicho trabajo para determinar las regiones son los siguientes:
• geográfico: grandes unidades geográfico-económicas;
• agroproductivo: grandes áreas centradas en una o varias actividades principales;
• jurisdiccional: conjuntos de departamentos (la pertenencia de cada uno a una región depende de
la orientación productiva de la mayoría de las explotaciones).
Las regiones que distingue son doce: Puna, Valles del NOA, Chaco Seco, Monte Árido, Chaco
Húmedo, Mesopotamia, Patagonia Lanar, Oasis Cuyanos, Pampeana, Valles Patagónicos y
Agricultura Andina Patagónica. Resulta conveniente utilizarla ya que implica un mayor grado de acercamiento a la realidad productiva que la regionalización por provincias, habitualmente utilizada por el
INDEC y de otros organismos (NOA, NEA, Cuyo, Pampeana y Patagonia).
Esta regionalización fue evaluada a la luz del análisis de los procesamientos iniciales de los datos de
PP, en particular la superficie ocupada por tipo de cultivos. Este análisis determinó los siguientes cambios:
• la unificación de las regiones Patagonia Lanar y Agricultura Andina Patagónica. La razón que justificaba la separación en la regionalización del PROINDER de la región Agricultura Andina Patagónica era,
centralmente, la especialización de esta última en fruticultura, especialmente en las frutas finas (de
carozo y berries). Sin embargo, en los nuevos datos censales, los departamentos de Patagonia Lanar
presentan, en muchos casos, superficies ocupadas por estos cultivos similares o mayores a los de los
departamentos identificados dentro de dicha región 7. La nueva región se denominó Patagonia;
• la reducción del número de regiones a once (11), por la mencionada unificación;
• el traspaso de dos departamentos de la provincia de Santiago del Estero (Jiménez y Pellegrini)
de la región Agricultura Subtropical del NOA a la región Monte Árido, ya que en ellos los PP no
se dedican principalmente a la agricultura (y no son significativos los casos de EAP con tractor)
7
sino a una ganadería típica de esta última región (bovina y también caprina).
Luego de estos ajustes, la hipótesis de regionalización es la siguiente:
Los pequeños productores pueden ser agrupados, en base a características espaciales y agroeconómicas comunes, en las siguientes regiones:
1
2
3
4
5
6

-

Puna
Valles del NOA
Agricultura Subtropical del NOA
Chaco Seco
Monte Árido
Chaco Húmedo

78910 11 -

Mesopotamia
Patagonia
Pampeana
Oasis Cuyanos
Valles Patagónicos

El detalle de los departamentos incluidos en cada una figura en el Anexo de Resultados. Se logra
una apreciación general en el Mapa N° 1.
7
Se realizó un análisis particular de los datos de PP para los departamentos de las regiones "Patagonia Lanar" y "Agricultura
Andina Patagónica". Se estudió la distribución de la superficie de los frutales en general (de pepita -manzana, pera, membrillo-, y
de carozo -ciruelo y durazno) y de las frutas finas en particular (de carozo -cereza y guinda-, y berries -frambuesa, frutilla y grosella), tanto entre las EAP de PP como entre las EAP totales. Resultó que los departamentos donde se concentra esta actividad estaban incluidos en la región "Patagonia Lanar". Ellos son: El Cuy, Pichi Mahuida y Adolfo Alsina (Río Negro), Lago Buenos Aires
(Santa Cruz), Cushamen, Gaiman y Telsen (Chubut), y Picún Leufú y Minas (Neuquén). De los departamentos que se incluían en
la región Agricultura Andina Patagónica, solamente Bariloche presenta datos de alguna significación sobre esta actividad.

34

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MAPA 1.
Regiones agroeconómicas en el estudio de pequeños productores

3. Agricultura
subtropical del NOA
1. Puna
4. Chaco Seco
2. Valles del NOA

6. Chaco Húmedo

7. Mesopotamia
5. Monte Árido

10. Oasis Cuyanos

9. Pampeana

11. Valles
Patagónicos

8. Patagonia

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3 Hipótesis sobre tipología de pequeños productores
Uno de los mayores desafíos de este estudio fue establecer una tipología de pequeños productores y medir todos los indicadores referidos a la participación relativa de los tipos. La revisión de
antecedentes y el debate sobre criterios para establecer una tipología de pequeños productores,
comentados en la sección II, evidenciaron la complejidad para fijar límites estrictos, la que ha
aumentado en los últimos tiempos con las transformaciones ocurridas en el sector en todos los niveles.
El criterio conceptual adoptado en este estudio, como resultado del análisis de los elementos mencionados,distingue tres tipos de pequeños productores:
• (T1) un estrato superior de pequeño productor familiar capitalizado que -a pesar de la escasez
relativa de recursos productivos con los que cuenta (tierra y capital) en relación al nivel medio de
la actividad representado por el empresario agrario-, puede evolucionar (realizar una reproducción ampliada de su sistema de producción). No presenta en general rasgos de pobreza y sus
principales carencias se refieren a servicios de apoyo a la producción (financiamiento y crédito,
asistencia técnica, apoyo a la comercialización, a la integración en cadenas productivas, etc.);
• (T2) un estrato intermedio de pequeño productor familiar (los llamados campesinos o pequeños
productores 'transicionales'8 por la teoría sociológica) que posee una escasez de recursos (tierra,
capital, etc.) tal que no le permite la reproducción ampliada o la evolución de su explotación, sino
solamente la reproducción simple (es decir, mantenerse en la actividad), y presenta algunos rasgos de pobreza por falta de acceso a servicios sociales básicos;
• (T3) un estrato inferior de pequeño productor familiar, cuya dotación de recursos no le permite
vivir exclusivamente de su explotación y mantenerse en la actividad, (es 'inviable' en las condiciones actuales trabajando sólo como productor agropecuario), por lo que debe recurrir a otras
estrategias de supervivencia (trabajo fuera de la explotación, generalmente como asalariado
transitorio en changas y otros trabajos de baja calificación), posee acentuadas condiciones de
pobreza, y su mantenimiento en el campo se explica, en una gran mayoría de casos, por el aporte que recibe de programas públicos de asistencia social y por otros ingresos eventuales.
Esta tipología busca aproximarse, por una parte, a la identificación de tipos sociales agrarios como categorías sociológicas que forman parte de la conceptualización más aceptada de 'campesinos y pequeños
productores rurales' y, por otra, a la experiencia de los programas de intervención en relación con la definición de su población objetivo. Al mismo tiempo, como se señaló en el capítulo de antecedentes, trata de
distinguir diversas situaciones dentro de este universo -a diferencia de la tradicional concepción dualista.
Desde el punto de vista operativo, para la selección de los indicadores que identifican los tres estratos,
un criterio lógico hubiera sido la tipificación de los productores según sus ingresos. Ése es, por ejemplo,
el seguido en el mencionado estudio realizado en Brasil. Sin embargo, en la Argentina los dos últimos
Censos Agropecuarios no registran datos de producción ni de ingresos. Por otra parte, interesaba poner
a prueba la hipótesis de que pueden establecerse "tipos" en relación a variables de estructura de la
explotación. En estas circunstancias, el criterio que se encuentra en la bibliografía y que logró el mayor
consenso de los expertos consultados es el de caracterizar a los distintos tipos de productores según el
'nivel de capitalización', ya que es éste el factor principal que determina las alternativas productivas y, con
ello, las posibilidades de subsistencia, de ganancias y de mantenimiento o crecimiento de la explotación.
Se considera que éste constituye un criterio adecuado porque remite a una variable estructural que
indica la cantidad de recursos productivos que posee la explotación, la que, sumada a una caracterización por la configuración de las relaciones de trabajo o forma social de organización de la producción
(implícita ya en el recorte inicial del universo de PP), explica un determinado resultado económico. A su
vez, éste puede medirse en forma indirecta por el valor bruto de la producción de la explotación, que es
el objetivo final de este estudio. Al presentarse los resultados (Cap. IV) se analiza la distribución del valor
bruto de producción según tipos y se evalúa la solidez de la hipótesis.
8

La expresión "transicional" hace referencia a que suelen estar en una situación inestable, pues pueden caer fácilmente en
el estrato inferior luego de una sucesión de años 'malos' para su actividad predial, como dar el 'salto' hacia el estrato superior
si se presenta una buena oportunidad de mercado (mayor demanda, precios, etc.) y están en condiciones de aprovecharla.

36

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En consecuencia, la hipótesis formulada es la siguiente: los pequeños productores pueden ser clasificados en tres tipos, de acuerdo a su nivel de capitalización.
Para la selección de los indicadores de capitalización se analizaron los datos que surgen de la
BDPP, resultados publicados del CNA 2002 referidos a cultivos predominantes en cada región, cantidad de EAP por cultivos, disponibilidad de tractores y existencias ganaderas por tamaño del rodeo
(bovinos, ovinos y caprinos).
A partir de dicho análisis, se seleccionaron para la definición de la tipología -según las regiones- los
siguientes cinco indicadores con sus correspondientes categorías de corte:
• Posesión de tractor
Tipo 1: posee un tractor de menos de 15 años de antigüedad
Tipo 2: posee un tractor de 15 años y más
Tipo 3: no posee tractor
9

• Nº de Unidades Ganaderas
(Bovinos, ovinos y caprinos -sólo en la Puna se incluyen las llamas)
Tipo 1: + de 100 UG
Tipo 2: entre 51 y 100 UG
Tipo 3: 0 a 50 UG
• Superficie efectivamente regada (cultivos a campo)
Tipo 1: + de 5 ha
Tipo 2: entre 2 y 5 ha
Tipo 3: de 0 a 2 ha
• Superficie implantada con frutales
Tipo 1: + de ½ ha
Tipo 2: hasta ½ ha
Tipo 3: no posee
• Superficie con invernáculos
Tipo 1: incluye a todas las EAP que poseen invernáculos
La selección de indicadores para la tipología tuvo en cuenta la cantidad de EAP de PP que se
dedican a una determinada actividad productiva en cada región. Se priorizaron las que se realizan con una orientación comercial, observando, para realizar los cortes por categorías, en el
caso de la agricultura, las superficies medias cultivadas; y en el caso de la ganadería, la distribución de las EAP por tamaño del rodeo en las cuatro especies seleccionadas (bovinos, ovinos,
caprinos y llamas). No se analizó la superficie ocupada por actividad, porque los cultivos extensivos
impiden observar la importancia de otros rubros que ocupan muy poca tierra (como la horticultura a
campo o bajo cubierta, y la fruticultura), los que, sin embargo, pueden generar montos mayores de
ingreso.
Se incluyó a todas las EAP de PP que poseen invernáculos en el Tipo 1 dado que las superficies
registradas en los datos obtenidos para los PP implicaban una inversión relativamente importante para
un PP (según las regiones, dicha superficie oscilaba, en promedio, entre los 2000 y 7000 m2)10.
Hay cuatro regiones en las cuales se aplican dos indicadores complementarios (Chaco Húmedo,
Mesopotamia, Patagonia y Pampeana). Desde el punto de vista metodológico se estableció que, si
una EAP caía en el mismo tipo en ambos indicadores (por ejemplo en el Tipo 2), se la contabilizaba
9

Equivalencias en unidades ganaderas (UG): 1 UG = 1 bovino = 5 ovinos = 5 caprinos = 2 llamas
Se realizó un análisis particular de estas producciones previo a la definición de este criterio de la tipología. Tomando los
productos que ocupan mayores superficies (como tomate, pimiento, lechuga, flores de corte, etc.) en las regiones con mayor
incidencia de cultivos bajo cubierta se encontraron tamaños promedio alrededor de las siguientes cifras: 4000 m2 en Pampeana,
2000 m2 en Mesopotamia, 3000 m2 en Cuyo, y 7000 m2 en Agricultura Subtropical del NOA.
10

37

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sólo una vez en ese Tipo, pero si la EAP obtenía un valor diferente en cada indicador (por ej. por una
variable caía en el Tipo 1 y por otra en el Tipo 2), se la incluía en el Tipo de mayor jerarquía dentro de
la tipología (en el ejemplo, en el Tipo 1).
A continuación se justifican y analizan los indicadores aplicados en cada región para la construcción
de la tipología (en el punto 6 del Anexo de Antecedentes y Metodología se puede observar el conjunto de criterios, por región).
Región 1. Puna
- Indicador Unidades Ganaderas (UG)
La ganadería es la principal actividad orientada al mercado y fuente de ingresos de los PP de la
región. A pesar de que en general predomina la especie ovina, aparece mucha dedicación a llamas y
bovinos en algunos departamentos (estos últimos principalmente en Santa Victoria e Iruya, provincia
de Salta). La agricultura se realiza principalmente para la subsistencia tanto humana como animal y
es de tipo estacional (en verano). Los cultivos extensivos son principalmente maíz y alfalfa, y en horticultura se cultivan las especies propias de altura como papa, haba, zanahoria, choclo (esta actividad
también se concentra en Santa Victoria e Iruya).

Región 2. Valles del NOA
- Indicador Superficie efectivamente regada (cultivos a campo)
Predomina en esta región la agricultura bajo riego, principalmente hortícola y frutícola (Quebrada de
Humahuaca, Valles Calchaquíes, Valles Centrales y de altura de Catamarca y La Rioja). En los departamentos de la provincia de Santiago del Estero también tienen importancia los cultivos extensivos (granos
y oleaginosas) realizados bajo riego. La ganadería tiene poca presencia y se destina a la subsistencia,
principalmente bovinos en los valles de altura y caprinos en Santiago del Estero (sobre todo en Figueroa).

Región 3. Agricultura Subtropical del NOA
- Indicador Posesión de tractor
En esta región, entre los PP, predomina la horticultura a campo (Jujuy y Salta) y los cultivos industriales (la caña de azúcar y el tabaco en Tucumán). En las provincias de Jujuy y Salta dichos cultivos
industriales son realizados en gran medida por EAP más grandes y capitalizadas. La ganadería -principalmente bovina- tiene menor importancia, se da sólo en algunos departamentos (Santa Bárbara en
Jujuy y Anta, Metán, Gral. San Martín y Rosario de la Frontera en Salta) y no es una actividad típica
de los pequeños productores.
Región 4. Chaco Seco
- Indicador Unidades Ganaderas (UG)
En la región predomina entre los PP un modelo ganadero bovino/caprino, con rodeos en su mayoría por debajo de las 50 UG. La agricultura sólo reviste alguna importancia en el departamento Gral.
Güemes (Chaco) por la presencia de EAP dedicadas también al cultivo de algodón.
Región 5. Monte Árido
- Indicador Unidades Ganaderas (UG)
En esta región predomina la ganadería bovina, tanto en cantidad de EAP como en cantidad de existencias (y las EAP con rodeos de hasta 50 y 100 cabezas son mayoritarias). Se presentan también
EAP que poseen caprinos y ovinos en cantidades significativas, especialmente en los departamentos
38

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de La Rioja y Catamarca, siendo las primeras especies predominantes en el departamento de
Malargüe (Mendoza). En la agricultura, está avanzando el cultivo de la soja que también posee alguna incidencia en este sector de pequeños productores.

Región 6. Chaco Húmedo
- Indicador Posesión de tractor e Indicador Unidades Ganaderas (UG)
Se aplicaron dos indicadores porque los resultados del CNA 2002 por actividades productivas (cultivos y ganadería) están mostrando la predominancia de un sistema de producción mixto
agrícola/ganadero bovino. En los departamentos de las zonas central y occidental de la provincia de
Chaco y los del norte de Santa Fe, aparece cierta predominancia de la agricultura por sobre la ganadería, con la presencia de cultivos industriales como el algodón (principalmente en Chaco y Formosa)
y también soja, girasol y maíz (acentuándose dicha presencia en Santa Fe). En cambio, en los departamentos de la zona oriental de las provincias de Chaco y Formosa, y también en todos los de
Santiago del Estero que entran en esta región, la predominancia se inclina hacia la ganadería bovina
-aunque continúa la presencia de los cultivos antes mencionados.

Región 7. Mesopotamia
- Indicador Posesión de tractor e Indicador Unidades Ganaderas (UG)
También en esta región se aplicaron dos indicadores, pero en este caso están bien diferenciadas
las zonas agrícolas de las ganaderas. Los departamentos de la zona agrícola de la región (todos los
de la provincia de Misiones y la zona noroeste y sureste sobre el Río Paraná de la provincia de
Corrientes) se caracterizan principalmente por los cultivos industriales y la horticultura a campo.
Respecto de los cultivos industriales, en Misiones aparecen yerba mate, té, tabaco, tung, citronella,
y caña de azúcar en San Javier, y en Corrientes principalmente el tabaco en Goya y Lavalle, pues
en la zona noroeste la dedicación al algodón ha disminuido drásticamente entre los PP. En horticultura a campo se cultiva principalmente mandioca, maíz, batata, sandía, melón, etc. La fruticultura (citrus) se presenta entre los PP con alguna significación en los departamentos de Bella Vista y
Caseros en la provincia de Corrientes, y con mucha menor importancia en Misiones. En esta última
provincia se presentan casos de plantaciones forestales (actividad que ha sido muy promocionada
entre los PP a través de planes subsidiados durante la última década por el gobierno provincial en
articulación con la política forestal de la SAGPyA). Los departamentos de la zona ganadera de la
región (todos los del norte de la provincia de Entre Ríos, y los de la provincia de Corrientes del centro sur y este sobre el Río Uruguay), se caracterizan por la cría bovina, predominando entre los PP
los rodeos de menos de 50 cabezas en Corrientes y de menos de 50 y 100 cabezas en Entre Ríos.
En Corrientes también aparece la cría de ovinos. En Misiones se presentan casos numerosos de
ganadería bovina en la zona agrícola, pero en rodeos de menos de 20 cabezas, con orientación claramente de subsistencia.

Región 8. Patagonia
- Indicador Unidades Ganaderas (UG) e Indicador Superficie implantada con frutales
La ganadería predomina en la meseta árida, principalmente la ovina, siguiéndole en importancia la
bovina. Esto es así en Chubut, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Sin embargo en la provincia
del Neuquén hay más explotaciones con caprinos que con ovinos y bovinos (aunque se presentan las
tres especies). Respecto de la agricultura, entre los PP predomina la fruticultura y se concentra en los
siguientes departamentos: El Cuy, Pichi Mahuida y Adolfo Alsina (Río Negro), Lago Buenos Aires
(Santa Cruz), Cushamen, Gaiman, Telsen (Chubut ), y Picún Leufú y Minas (Neuquén). Las especies
predominantes son, entre los frutales de pepita, la manzana, pera y membrillo; entre las de carozo, el
ciruelo y durazno; y, dentro de las llamadas 'frutas finas', la cereza, la guinda y los berries como frambuesa, frutilla y grosella. En los valles donde se hace agricultura, también aparece la ganadería bovina.
39

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Región 9. Pampeana
- Indicador Posesión de tractor e Indicador Unidades Ganaderas (UG)
En la región, entre los PP predominan los cultivos extensivos, principalmente las oleaginosas (en
primer lugar la soja y luego el girasol) y los cereales (trigo pan y maíz) y, se incluyen también las
forrajeras. Le siguen en importancia los cultivos hortícolas a campo, que se producen principalmente en los 'cinturones verdes' de las ciudades (verduras de hoja, tomate, pimiento, etc.). La
ganadería (la especie bovina es la predominante) tiene una importancia relativa menor que la agricultura, pero es importante entre los PP en algunos distritos como en la Cuenca del Río Salado de
la provincia de Buenos Aires, y en los departamentos de la provincia de Entre Ríos y en Santa Fe.
En cambio en la provincia de Córdoba y sobre todo en la provincia de La Pampa, las EAP con rodeos de menos de 50 cabezas tienen menor peso que en el total de las otras provincias pampeanas
que se dedican a la ganadería.

Región 10. Oasis Cuyanos
- Indicador Superficie efectivamente regada (cultivos a campo)
En ambas provincias -Mendoza y San Juan- predomina la agricultura bajo riego, principalmente la
fruticultura (vid en primer lugar, pero también el olivo, nogal, y algunas frutas de carozo como el
durazno, ciruelo y damasco) y la horticultura a campo (con una gran variedad de especies, como el
tomate, las verduras de hoja, la cebolla, el ajo, zapallito, zanahoria, etc.). La ganadería tiene poca
importancia en la región (únicamente en el departamento San Rafael de Mendoza tienen alguna significación las EAP con ganadería bovina en rodeos de menos de 50 cabezas).

Región 11. Valles Patagónicos
- Indicador Superficie efectivamente regada (cultivos a campo)
En esta región predomina la agricultura frutícola bajo riego (principalmente manzana y pera). La
cantidad de EAP dedicadas a fruticultura supera netamente a las dedicadas a ganadería en los
departamentos de Gral. Roca y Confluencia, donde está instalado el núcleo de la actividad frutícola
agroindustrial. Si bien en el resto de los departamentos de esta región (Avellaneda, Conesa y Añelo),
la cantidad de EAP de PP dedicadas a estos cultivos casi iguala a la cantidad dedicada a la ganadería bovina (en rodeos de hasta 50 cabezas), la significación económica y comercial de la actividad
frutícola es muy superior, ya que la ganadería se realiza en las condiciones de la meseta árida patagónica, es decir en rodeos pequeños principalmente para la subsistencia.

III.4. Metodología para el cálculo de la producción y del valor de producción
Uno de los objetivos del presente estudio es cuantificar la participación de los productores familiares en el volumen físico y en el valor de la producción agropecuaria, en base a los datos del Censo
Nacional Agropecuario del año 2002.
Lograr dicho objetivo presenta la dificultad de que ambos datos no figuran en los censos agropecuarios. En efecto, hasta el realizado en el año 2002 inclusive, estos censos han incluido variables
estructurales (superficie total, tenencia, etc.), áreas cultivadas, existencias ganaderas y mano de obra
de las explotaciones agropecuarias, pero no han relevado datos de producción física o rendimientos
agrícolas o ganaderos, ni tampoco datos monetarios, como ingresos, erogaciones o valor de la producción.
Es necesario, en consecuencia, estimar la producción física y el valor de la producción, recurriendo a variables extracensales: rendimientos y precios de los productos.
Es importante recalcar que en la estimación que realiza el presente estudio no se arriba a la producción y el valor "real". Esta información primaria sólo habría estado disponible si se hubieran inclui40

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do preguntas sobre dichas variables en el censo. Por lo tanto, se pretende llegar a una aproximación
cuyo propósito y ventajas son:
disponer de un indicador monetario, que permite agregar diversos productos en una unidad común;
disponer de un indicador para comparar la producción originada en explotaciones de pequeños
productores familiares con el total de la producción.
A continuación, se detalla la metodología y los supuestos utilizados en dichas estimaciones.

1.

Estimación de la producción física

La estimación de la producción ha seguido los siguientes pasos: a) relevamiento de superficies cultivadas y de existencias ganaderas; b) selección de actividades agrícolas y ganaderas a incluir en el
cálculo; c) estimación de rendimientos agrícolas, forestales y ganaderos, y d) cálculo de la producción
física al multiplicar superficie o existencias por rendimientos.
a) Relevamiento de superficies cultivadas y existencias ganaderas.
La Base de Datos PP incluye los datos de las superficies cultivadas y existencias ganaderas de
todos los productos incluidos en el CNA 02.
Dado el volumen de información a procesar y de los cálculos adicionales necesarios para obtener
valores de producción, se decidió que la unidad de análisis para realizar y presentar los cálculos del
valor de producción fuera el grupo de EAP de PP, y sus respectivos tipos, para cada departamento.
Dicho de otra forma, esto implica que la unidad más chica de análisis es el grupo de PP del tipo X del
Departamento X. Aún con este agrupamiento, el número de unidades para las que se presenta información en el estudio es de 2650.
b) Selección de actividades a incluir en el cálculo
Para la estimación de la producción física se tomaron en cuenta cultivos que cubrieran entre el 95%
(para el caso de frutales y hortalizas) y el 99% (para el caso de los cultivos extensivos: cereales, oleaginosas, industriales, etc.) de la superficie cultivada por los PP en cada región. En el caso de las
especies forrajeras, éstas fueron consideradas como insumo de la producción ganadera, y no se valorizaron, con la excepción de la alfalfa pura y consociada, que puede y suele ser vendida a otros productores como fardos.

CUADRO 3. Cantidad de productos
incluidos en el estudio
Grupo de actividades

Cant. productos

Cereales

14

Oleaginosas

9

Cultivos industriales

15

Frutales

38

Hortalizas

48

Aromáticas, flores y viveros

30

Forestales

20

Productos pecuarios

17

Total productos

191

Fuente: IICA con datos del INDEC.

La estimación de la importancia de cada cultivo
en la superficie sembrada de cada región y los cultivos respectivamente incluidos, figuran en la primera hoja de los archivos del Anexo de Resultados
denominados 2.a.d, 2.b.d, 2.c.d, 2.d.d y 2.e.d. El
número de PP que realiza cada cultivo figura en el
Cuadro 21 de este texto.
En el caso de la ganadería, se relevaron las
existencias de todas las especies ganaderas, con
el desagregado de algunas categorías por especie necesarias para los cálculos posteriores.
También se discriminaron las existencias propias
de las existencias totales.
Como resultado de esta selección, en el estudio
han sido incluidos 191 productos, de acuerdo al
detalle del Cuadro 3.
41

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c) Rendimientos agrícolas, forestales y ganaderos
La asignación de rendimientos a las superficies cultivadas es clave en la estimación del valor. Si el
objetivo del estudio fuera estimar el valor de producción "real" de los PP como indicador, por ejemplo,
del ingreso de la EAP, debería utilizarse el rendimiento de los PP. Si, en cambio, se intentara mostrar
el aporte potencial de los PP (es decir, sin las restricciones que implican su menor nivel de capitalización, tecnología, crédito, manejo de información, etc ) deberían utilizarse los rendimientos promedio.
La información disponible decidió, en la práctica, esta opción, ya que finalizado el relevamiento los
datos que se pudieron obtener sobre rendimientos de PP fueron incompletos y poco sistemáticos. En
consecuencia, la producción física se estimó con los rendimientos promedio del producto, al mayor
nivel de desagregación geográfica disponible. A pesar de ello, con la información disponible de rendimientos de algunos productos a nivel de PP se realizó un cálculo alternativo, cuyos resultados también se presentan.
En relación a las fuentes de información, la estadística oficial sobre producción agrícola de cobertura nacional (SAGPyA e INDEC) cubre, en la actualidad, aproximadamente 30 productos -algunos de
los cuales no están actualizados- y, por lo tanto, no abarca todo el universo de productos agropecuarios ni todos los incluidos en este estudio, que son 191. Además, dichas instituciones no publican datos
de productividad ganadera. Los rendimientos agrícolas publicados por la SAGPyA fueron utilizados
como primera fuente de información.
La búsqueda de información sobre los productos no cubiertos por la estadística oficial nacional
incluyó la consulta a las páginas en INTERNET de las provincias y de diversas instituciones vinculadas al quehacer agropecuario. Se revisaron estudios sobre productos -de los cuales es destacable por
su amplia cobertura el Perfil Tecnológico de la Producción Agropecuaria Argentina, realizado por el
INTA en 2001, cuyos datos se utilizaron en gran parte. Se realizó una amplia compulsa a instituciones,
funcionarios públicos y expertos vinculados a la producción agropecuaria. El INTA colaboró con este
estudio enviando una solicitud a todos sus centros regionales, la que a su vez fue derivada a las
Estaciones Experimentales. El PROINDER gestionó la colaboración de Direcciones de Agricultura de
las Provincias y de los Coordinadores Provinciales del Programa Social Agropecuario. Puede estimarse que unos ciento cincuenta informantes prestaron colaboración en esta búsqueda.
La solicitud de información se diferenció por provincias, y se requirieron rendimientos agrícolas y
ganaderos para el promedio provincial y para explotaciones de pequeños productores.
El resultado de esta búsqueda es un conjunto extenso, heterogéneo e incompleto de datos. Esta
situación deriva, por una parte, de la propia heterogeneidad de las situaciones agropecuarias y, por
otra, del hecho que, salvo en el caso de las estadísticas oficiales permanentes, los datos proporcionados por los informantes no siguen necesariamente criterios estadísticos de representatividad.
Una vez agrupada toda la información disponible, y detectados los datos faltantes o llamativos, se
realizaron consultas adicionales. En el caso de falta total de datos se utilizaron los siguientes criterios:
atribuir a una provincia los rendimientos de otras provincias de la región agroecológica; utilizar los rendimientos promedio nacionales. En el caso de la estimación con rendimientos PP, para los productos
en que este dato faltaba, se aplicó el rendimiento promedio.
Para los productos forestales, el indicador de rendimiento utilizado fue el total de la madera producida durante la vida útil de la plantación, llevada a un promedio anual, para compatibilizarla con el resto
de los productos de ciclo anual.
d) Volumen de la producción ganadera
La estimación de la producción ganadera es más compleja que en el caso de producción agrícola,
ya que no se trata de multiplicar existencias (en lugar de superficies) por rendimientos, sino que deben
considerarse otros factores. Una misma especie puede criarse con distintos destinos (carne, leche,
lana, pelo), hay diversas categorías dentro de cada especie y no hay una relación unívoca entre existencias y producción anual. En algunas provincias el Censo discrimina los diversos destinos de la cría
42

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de cada especie, y en otras no. Además de la diversidad de productos, particularmente en el caso de
ganado bovino, es necesario definir el rendimiento según el tipo de actividad (cría, invernada, tambo).
Adicionalmente, la producción ganadera podría diferir según se consideren las existencias ganaderas
propias o totales, por lo que se realizaron dos estimaciones alternativas.
El detalle de la metodología elaborada y los algoritmos utilizados figuran en el punto 6 del Anexo de
Antecedentes y Metodología.
e) Alternativas de cálculo del volumen
Por lo expuesto en los puntos anteriores, la producción física, tanto agrícola como ganadera, fue
estimada para dos escenarios, uno con rendimientos promedio y otro con rendimientos PP. A su vez,
en el caso de la producción ganadera se agregaron otras dos opciones: con existencias ganaderas
propias y con existencias ganaderas totales. Se conforman así cuatro estimaciones alternativas.

2. Estimación del valor de la producción
Una vez obtenida la producción física, el dato relevante para estimar el valor de la producción es el
precio de los productos. En este caso se reprodujo más agudamente la escasa disponibilidad de datos
con representatividad estadística.
Los precios utilizados son precios medios, es decir, sin distinción de tipo de productores.
Inicialmente, se consideró valorizar la producción también con precios recibidos por los pequeños productores, pero no existen mecanismos de relevamiento de los mismos, por lo que los datos obtenidos
fueron totalmente insuficientes -sin desmerecer el esfuerzo de muchos informantes que aportaron
algunos datos estimados- y la alternativa fue descartada. Por otra parte, dado que el objetivo del estudio no es medir el ingreso que obtienen los pequeños productores por las producciones que realizan,
sino su aporte relativo al valor bruto de la producción del país, el precio funciona como unidad de cuenta para poder agregar las distintas producciones.
El precio utilizado fue el promedio del período 200411. Los precios se relevaron al nivel de comercialización de venta mayorista en la región o en mercados nacionales. Los únicos datos publicados a
este nivel son los de precios de granos, surgidos de las distintas Bolsas de Cereales y procesados por
la SAGPyA, los del Mercado de Hacienda de Liniers, algunos precios de remates de ganado en el interior, los del Mercado Central de Buenos Aires y de mercados concentradores de Mendoza y San Juan.
Otras fuentes con representatividad razonable, debido a la importancia de los cultivos, son algodón,
tabaco y yerba mate.
Las mayores dificultades se enfrentaron con hortalizas de hoja, aromáticas, plantines de viveros y
otros productos que no cuentan con mercados de concentración.
Los resultados del relevamiento fueron desalentadores en cuanto a la posibilidad de obtener precios diferenciados por provincias, ya que sólo se obtuvieron para algunas. Por esta razón, el criterio
elegido para valorizar la producción sin incurrir en sesgos sistemáticos, que pudieran beneficiar o
castigar a las distintas regiones sin un motivo justificado, fue determinar un precio único para cada
producto para todo el territorio nacional. El mismo se "construyó" analizando todas las informaciones
disponibles y ponderándolas según las "buenas prácticas" de la investigación en economía y sociología rural. El conjunto de precios así determinado figura en los respectivos cuadros de valor de la
producción. Con esta metodología se cumple con el objetivo de obtener un indicador monetario de la
producción agregada de los PP y de estimar su participación en el conjunto, sin introducir sesgos provenientes de la diferente calidad de la información.
11

A pesar de que la producción a valorizar correspondería al año 2002, o la campaña agrícola vinculada, se utilizaron precios del año 2004 por tres motivos: 1) el año 2004 presentó muy baja inflación, mientras que el 2002 fue un año de crisis para
la economía argentina, y la inflación fue del 25,9%, lo que distorsionaría la selección de un precio anual; 2) buena parte de la
información de rendimientos y precios no estaba publicada y se obtuvo de informantes calificados, y se estimó que solicitarles
información sobre un período reciente facilitaría la respuesta; y 3) dado que el objetivo del estudio es estimar la participación
porcentual de los PP, se consideró que esta decisión práctica no afectaba las conclusiones esenciales.

43

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A pesar de las dificultades mencionadas, puede proponerse que la sensibilidad del valor total a los
supuestos asumidos en cuanto a precios es baja debido a que-como se podrá observar más adelante
al presentar los resultados de valor de producción- aquellos productos que tienen mayor importancia
en la producción nacional y también en la de las explotaciones de PP (cereales, oleaginosas y cultivos industriales) son precisamente los que cuentan con mejor información de precios. La información
menos detallada es la referente a frutas y hortalizas, rubros que tienen una menor participación.
En el caso de las actividades ganaderas, se incluyeron todas las actividades realizadas destinadas
a la comercialización para las cuales el CNA 02 registra datos de existencias. En cambio, no se valorizaron especies destinadas a consumo propio, a tiro o aquellas que, aún teniendo destino comercial,
tenían una relevancia insignificante en el conjunto. Se incluyen en éstas los equinos, visones, zorros,
asnales/mulares, bubalinos, cérvidos en cautiverio, pavos, patos, codornices, gansos, faisanes, choiques/ñandúes (los datos de existencias son presentados).
Como consecuencia de las cuatro alternativas de cálculo utilizadas para el volumen de la producción, el valor de la producción también se calculó para cuatro opciones:
•
•
•
•

3.

Con
Con
Con
Con

rendimientos
rendimientos
rendimientos
rendimientos

promedio y existencias ganaderas totales
promedio y existencias ganaderas propias
de pequeños productores y existencias ganaderas totales
de pequeños productores y existencias ganaderas propias

Comparación del valor de la producción de los PP con la producción regional,
provincial y nacional

La comparación del valor de producción de los PP y del conjunto de las EAP se realizó valorizando
la producción de estas últimas con la misma metodología utilizada para los PP. Se analizaron otras
alternativas, como comparar con las cifras de las Cuentas Nacionales, o de oficinas específicas del
sector público (principalmente SAGPyA, SENASA) y entidades privadas, pero dada la distinta metodología utilizada por los mismos, la comparación resultaba inconsistente. Cabe resaltar, una vez más,
que el estudio estima la participación en el valor de la producción en base a datos censales, por lo que
no es una estimación del valor monetario real de la producción de los PP, aunque brinda elementos
para una aproximación a esa dimensión.

III.5. Metodología para el cálculo del aporte al empleo
En este estudio se reserva el término 'mano de obra' para designar la variable censal de cantidad
de trabajadores que emplea la EAP en sus distintas categorías ocupacionales, y 'empleo' para la variable que surge de convertir a "jornales equivalentes" (o jornadas de 1 día de trabajo) el aporte de la
mano de obra de las distintas categorías ocupacionales y edades, con el fin de homogeneizarlas y
sumarlas. Así, el empleo se compone del trabajo permanente del productor o socio, del trabajo permanente de otras categorías ocupacionales y del trabajo transitorio por contratación directa.
El aporte de los PP al empleo utilizado en el sector agropecuario por el total de las EAP surge de
comparar el total de jornales equivalentes para los PP y para el total de EAP, utilizando los mismos criterios.
Para estimar los jornales equivalentes se definieron los siguientes parámetros por categoría de
mano de obra:
• 1 productor o socio que trabaja en la EAP = 320 jornales/año (independientemente de que tenga
un trabajo fuera de la EAP, durante parte o todo el año). Se tomó el mismo valor para varones y
mujeres12.
12

El parámetro de 320 jornales es el utilizado habitualmente por el Centro de Investigaciones Laborales (CEIL-PIETTECONICET) en sus estudios.

44

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

• 1 trabajador permanente mayor de 14 años (en las categorías de familiar del productor con y sin
remuneración, y no familiar del productor sin remuneración) = 320 jornales/año.
• 1 trabajador permanente de hasta 14 años de edad = 160 jornales/año.
• 1 jornada de mano de obra transitoria por contratación directa = 1 jornal.
Se adjudica a varones y mujeres productores o socios que trabajan personalmente en la EAP la
misma cantidad de jornales equivalentes, dado que en las explotaciones familiares la mujer participa
activamente en las tareas agropecuarias, además del cuidado del hogar13. Además, es bastante problemático separar las tareas consideradas propiamente productivas (trabajo en los cultivos de renta
que comparte con el marido y otros miembros familiares) de las correspondientes a lo que se ha dado
en llamar 'ámbito doméstico ampliado', como la huerta y granja, la sementera baja, etc., de donde la
familia extrae buena parte del sustento familiar y que suelen estar bajo su responsabilidad.
Respecto de la mano de obra por contratación indirecta, es decir la utilizada a través de la contratación de contratistas de labores, se estimó la magnitud de su utilización por los PP en términos de
superficie para la cual se contrataron las labores, pues el censo sólo presenta estos datos (por labor
y para el total utilizado) pero no incluye las jornadas contratadas. Lo mismo sucede con la mano de
obra transitoria incorporada a partir de la contratación de servicio de maquinaria.
La metodología prevista para estimar el empleo derivado de la contratación indirecta consistía en
estimar de la cantidad de jornales equivalentes involucrados en dichos datos, utilizando para el cálculo coeficientes de requerimiento de mano de obra por labor. Sin embargo, no fue posible encontrar
ninguna información publicada sobre estos coeficientes con un nivel de actualización temporal y
cobertura de productos adecuada para realizar esta estimación.

13

Muchos estudios de caso en el país y en otros países -especialmente en el marco de la agricultura familiar- demuestran
que en ese tipo de unidades agropecuarias, llamadas 'de producción-consumo', la mujer, aún contando con la presencia del
marido, tiene un doble rol (y doble carga laboral también) productivo y doméstico-reproductivo, que le insume jornadas que
alcanzan hasta las 14 horas diarias de trabajo. Ver "Trabajando con Mujeres Campesinas en el Noroeste Argentino. Aportes al
Enfoque de Género en el Desarrollo Rural". M. Basco. G. Alvarez y P. Foti. IICA. Buenos Ares. 1992; "Estudio sobre Mujeres
Rurales en la Argentina" C. Biaggi y C. Canevari. Prodemur/PROINDER-SAGPyA. Agosto 2002; "Género y Nueva Ruralidad"
CIDER-IICA. Costa Rica. 2000.

45

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

IV. RESULTADOS
Los resultados se presentan en tres niveles de síntesis. Un brevísimo resumen, con los datos principales, figura en la Sección I, al principio de este documento. En esta sección se presenta también
un resumen, aunque más amplio, permitiendo apreciar las principales conclusiones del estudio.
El conjunto total de resultados sobre las variables número de EAP, superficies ocupadas, cultivadas,
existencias ganaderas, valor de producción, mano de obra, etc., con todas las aperturas por departamento, región y provincia, figuran en los 1.354 cuadros y gráficos del Anexo de Resultados. Todos los
cuadros presentados en esta sección tienen un detalle completo en el Anexo.

IV.1. Total de explotaciones agropecuarias. Variaciones intercensales
Como paso previo al procesamiento y análisis de datos de los pequeños productores se consideró
conveniente analizar los cambios ocurridos en el conjunto total de explotaciones agropecuarias, comparando los años censales 1988 y 2002, para las regiones que se utilizan en el Estudio. Para ello, se
procesaron las informaciones de ambos censos, para el total de EAP, organizando los departamentos
en las regiones definidas en el presente estudio14.
El Cuadro 4 muestra los resultados sobre EAP y superficie total de ambos censos, organizados por
regiones. En 2002 se relevaron 333.477 EAP en todo el país. Esto significa unas 85.000 explotaciones menos (un 20%) que en 1988. Esta disminución se registra en todas las regiones, a excepción de
la Puna y Chaco Seco. Las disminuciones más notorias, sobre el promedio, se registran en las regiones Pampeana, Agricultura Subtropical del NOA y Chaco Húmedo.
La superficie total de las EAP también disminuye entre Censos, relevándose en 2002 cerca de 175
millones de ha, unos 2,6 millones menos (1,5%) que en 1988. Por regiones, se destacan las disminuciones en la superficie en: Pampeana (cerca de 2,5 millones de ha, que significan un 5% del total de
la región), Agricultura Subtropical del NOA (2 millones de ha, un 31% del total regional) y Valles del
NOA (un millón y medio de ha, un 34% del total). En cambio, muestran la tendencia inversa Oasis
Cuyanos (aumento de cerca de 800.000 ha, un 14% del total) y Valles Patagónicos (unas 280.000 ha
más, un 8,5%).
En el caso de las regiones áridas, donde existe una cantidad considerable de explotaciones sin límites definidos, dispersas y con dificultades de acceso para los censistas, los resultados son más difíciles de interpretar. Es el caso de la Puna (donde se registran unas 370.000 ha menos, que representan casi la mitad de la superficie relevada en 1988), o de Chaco Seco (donde la superficie censada
pasa de cerca de 1 millón y medio en 1988 a más de tres millones de ha en 2002).

14

Los datos desagregados por departamentos figuran en el Grupo 1 del Anexo de Resultados (Cuadros 1.a. hasta 1.e).

47

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CUADRO 4. Total de EAP y Superficie en el CNA 2002 y en el CNA 1988.
Por regiones y total del país
Total EAP (en miles)
REGIONES

CNA
2002

1. Puna

CNA
1988

Total superficie EAP (en millones de ha)

Dif. Intercensal
Número

%

CNA
2002

CNA
1998

Superficie Media
(ha/EAP)

Dif. Intercensal
Hectaréas

%

CNA 2002 CNA 1988

5,2

4,5

0,7

16,2

0,5

0,9

-0,4

-43,0

95

193

2. Valles del NOA

24,1

26,0

-1,9

-7,2

3,0

4,6

-1,6

-34,1

126

177

3. Agric. Subtr. NOA

17,6

23,6

-6,0

-25,3

4,7

6,8

-2,1

-31,4

267

290

4. Chaco Seco

7,4

6,1

1,3

20,7

3,2

1,5

1,7

115,1

433

243

5. Monte Árido

34,8

40,0

-5,3

-13,1

25,1

24,9

0,1

0,6

721

623

6. Chaco Húmedo

33,3

42,7

-9,4

-22,0

17,4

16,9

0,5

2,9

522

396

7. Mesopotamia

52,9

62,7

-9,8

-15,7

11,8

12,2

-0,5

-3,8

222

195

8. Patagonia

13,2

15,2

-2,0

-13,2

53,5

52,5

1,0

1,9

4059

3458

9. Pampeana

103,7

148,5

-44,8

-30,2

45,8

48,2

-2,4

-5,1

441

325

36,7

43,5

-6,8

-15,7

6,3

5,5

0,8

14,1

170

126

10. Oasis Cuyanos
11. Valles Patagónicos
TOTAL

4,7

6,1

-1,4

-23,7

3,6

3,3

0,3

8,5

773

543

333,5

418,8

-85,4

-20,4

174,8

177,4

-2,6

-1,5

524

424

Fuente: IICA con datos del INDEC.

La superficie promedio a nivel nacional aumenta, pasando de 424 ha en 1988 a 524 ha en 2002.
Este aumento se verifica principalmente en la región Pampeana (de 325 a 441 ha), en Chaco Húmedo
(de 396 a 522 ha), en Mesopotamia (de 195 a 222 ha), en Valles Patagónicos (de 543 a 773 ha) y en
Oasis Cuyanos (de 126 a 170 ha). En las zonas áridas, por las razones antes mencionadas, no se
pueden analizar las diferencias en más o en menos del tamaño promedio de las explotaciones, por las
imprecisiones en la medición de la superficie.
De acuerdo a las distintas tendencias de variación intercensal en el número de EAP y en la superficie, las regiones podrían ser clasificadas en seis categorías o pautas de situaciones de cambio, como
se presenta en el Cuadro 5.
CUADRO 5. Pautas de cambio en cantidad de EAP y superficie total entre 1988 y 2002
Pautas de cambio15
1

Caen las EAP y se mantiene la superficie

Regiones (variación en EAP y en superficie)
• Todo el país: -20%; -1,5%
• Monte Árido: -13%; +0.6%
• Chaco Húmedo: -22%; +2.9%
• Mesopotamia: - 16%, - 3.8%
• Patagonia: -13%; +1.9%
• Pampeana: -30%; -5.1%

2

Caen las EAP y cae la superficie

• Agric. Subt. NOA: -25%; -31.4%

3

Caen las EAP y aumenta la superficie

• Oasis Cuyanos: -16%; +14.1%
• Valles Patagónicos: -24%; +8.5%

15

4

Se mantienen las EAP y cae la superficie

• Valles del NOA: -7%; -34.1%

5

Aumentan las EAP y cae la superficie

• Puna: +16%; -43.0%

6

Aumentan las EAP y aumenta la superficie

• Chaco Seco: +21%; +115.1%

Los resultados de la comparación de situaciones entre los dos Censos se clasificaron en las categorías de cambio como
'caída' o 'aumento', cuando se registraron diferencias en más o en menos mayores al 10% en el caso de la cantidad de EAP y
del 5% en el caso de las superficies. Diferencias menores a esos porcentajes se consideraron como un indicador de 'mantenimiento' de la situación en el período.

48

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

De la lectura de este Cuadro surge claramente que, en el promedio del país y en la mayoría de las
regiones estarían ocurriendo procesos de concentración de la explotación de la tierra, que aparecen
reflejados más claramente en las pautas 1 y 3, en las cuales disminuye el número de EAP, mientras
que la superficie se mantiene igual o aumenta.
Las pautas 2 y 4 también estarían connotando un cierto proceso de concentración, ya que si bien
la superficie total cae, lo hace en menor medida que el número de EAP, por lo que la superficie media
es mayor en 2002 que en 1988.

IV.2. Importancia de las explotaciones de pequeños productores en el conjunto
de EAP, según el Censo Nacional Agropecuario de 2002.
Comparaciones con estudios anteriores sobre el CNA 1988
1. Número de EAP de pequeños productores y superficie ocupada, por regiones y provincias
Las EAP de pequeños productores, entendiendo como tales las que responden a la definición adoptada, alcanzaban, en el año 2002, a un número de 218.868 explotaciones, ocupando una superficie de
23.519.642 hectáreas16. Se incluyen EAP con y sin límites definidos.
En el Cuadro 6 se puede apreciar que cinco regiones concentran el 77% de las explotaciones de
PP y el 71% de la superficie de las EAP de PP: son las regiones Pampeana, Mesopotamia, Monte
Árido, Chaco Húmedo y Valles del NOA.
CUADRO 6. Pequeños productores en CNA 2002. Distribución por regiones
(en %, ordenadas por importancia del número de PP)

EAP de PP

EAP de PP
REGIÓN
TOTAL DEL PAIS

REGIÓN

Nro. de EAP Superficie (ha)
100,0

100,0

REGIONES EXTRAPAMPEANAS

Nro del EAP

Superf (ha)

100,0

100,0

9

Pampeana

26,8

34,4

7

Mesopotamia

19,2

8,8

7

Mesopotamia

26,3

13,3

5

Monte Árido

11,5

13,3

5

Monte Árido

15,8

20,3

6

Chaco Húmedo

10,5

12,7

6

Chaco Húmedo

14,3

19,4

2

2

Valles del NOA

12,5

3,4

10 Oasis Cuyanos

10,7

1,5

Valles del NOA

9,2

2,3

10 Oasis Cuyanos

7,8

1

3

Agric.Subtropical del NOA

5,9

2,3

3

Agric.Subtropical del NOA

8,1

3,5

8

Patagonia

3,2

18,8

8

Patagonia

4,3

28,6

4

Chaco Seco

2,8

3,9

4

Chaco Seco

3,8

5,9

1

Puna

2,1

1,1

1

Puna

2,8

1,6

1

1,6

11 Valles Patagónicos

77,2

71,4

11 Valles Patagónicos
Total de las cinco primeras regiones

Total de las cinco primeras regiones

1,4

2,4

79,6

57,9

Fuente: IICA con datos del INDEC.

16

Los resultados del procesamiento para las variables que se mencionan en este punto, detallados por región, y departamento, pueden encontrarse en el Anexo de Resultados, en el grupo de Cuadros 1.a a 1.e, que incluyen los datos de número de
explotaciones de PP, superficie ocupada, por región y departamento, en valores y porcentajes. Iguales indicadores figuran para
el total de las EAP del Censo, y para cada tipo de PP. También se incorporaron en esos cuadros los datos por departamento
del Censo de 1988.

49

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

Al observar exclusivamente las regiones extrapampeanas, las cinco primeras regiones
-Mesopotamia, Monte Árido, Chaco Húmedo, Valles del NOA y Oasis Cuyanos- concentran el 80% de
los PP y el 58% de la superficie.
En las regiones Valles del NOA, Agricultura Subtropical del NOA, Mesopotamia, y Oasis Cuyanos
se presenta en forma notable el contraste entre el porcentaje de PP y la superficie que ocupan, indicando una reducida extensión de las explotaciones. En esas regiones la superficie media está por
debajo de las 50 ha (ver Cuadro 8).
Los datos por provincias (Cuadro 7) corroboran los resultados encontrados para las regiones a las
que pertenecen en la mayor proporción de su territorio. Las cinco provincias con mayor cantidad de
pequeños productores son, por orden decreciente: Buenos Aires, Misiones, Santiago del Estero, Santa
Fe y Corrientes. En cambio, en superficie, el orden de las cinco primeras es: Buenos Aires, Río Negro,
Santa Fe, Córdoba y Chubut.
CUADRO 7. Pequeños productores en CNA 2002. EAP,
superficie total y superficie media. Por provincias
EAP Totales
PROVINCIAS

Buenos Aires

Total EAP de PP

EAP Totales

Superficie

Sup. Media

Nº

Ha

Ha/EAP

EAPs
Nº

Sup. Media

Superficie
Ha

%

Ha/EAP

%

148

51.058

25787364

505

27168

53

4029070

16

9138

1588806

174

7671

84

312961

20

41

16898

5899732

349

12983

77

1666491

28

128

Catamarca
Chaco

3730

19205261

5149

2015

54

1878945

10

932

Córdoba

26226

12244258

467

14517

55

2230924

18

154

Corrientes

15244

6860573

450

10929

72

611688

9

56

Entre Ríos

21577

6351513

294

15829

73

1482868

23

94

Formosa

9962

5178607

520

7290

73

919939

18

126

Jujuy

8983

1282063

143

7647

85

398593

31

52

La Pampa

7775

12735009

1638

3503

45

893477

7

255

Chubut

8116

3069497

378

6709

83

672621

22

100

Mendoza

30655

6422129

209

15315

50

216958

3

14

Misiones

27955

2067805

74

24249

87

791422

38

33

Neuquén

5568

2145700

385

3308

59

196298

9

59

Río Negro

7507

14716470

1960

3716

50

2639292

18

710
68

La Rioja

10297

4269499

415

7470

73

505426

12

San Juan

8509

756225

89

3506

41

45594

6

13

San Luis

4297

5388388

1254

2706

63

642697

12

238

Salta

950

19884210

20931

73

8

72134

0

988

Santa Fé

28103

11251653

400

17056

61

2254657

20

132

Sant. del Estero

20949

5393633

257

17453

83

849289

16

49

Tierra del Fuego

90

1171747

13019

21

23

4582

0

218

Santa Cruz

9890

1137117

115

7734

78

203715

18

26

333477

174807257

524

218868

66

23519642

13

107

Tucumán
TOTAL DEL PAÍS

Fuente: IICA con datos del INDEC.

2. Participación de los pequeños productores en el total de EAP y superficie ocupada
Las 218.868 EAP de los PP y las 23.519.642 hectáreas que ocupan significan un 65,6% del total de
explotaciones agropecuarias del país, y un 13,5% de la superficie total de todas las EAP del territorio
nacional. (Cuadro 8 y Gráfico 1).

50

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

GRAFICO 1. Participación de PP en EAP y superficie

Fuente: IICA con datos del INDEC.

La presencia de PP supera al 80% del total de EAP en las regiones Puna, Chaco Seco y Valles del
NOA; en Mesopotamia llegan casi a ese porcentaje; mientras que superan el 70% en Agricultura
Subtropical del NOA y Monte Árido; y en Chaco Húmedo abarcan el 68,7%. Las menores proporciones se registran en Oasis Cuyanos y Valles Patagónicos (46,6% y 47,5% respectivamente); en tanto
que en la región Pampeana y en la Patagonia presentan niveles intermedios (56,6% y 52,5%).
El peso de las explotaciones de PP en la superficie ocupada alcanza su máximo en la Puna (51%).
Le sigue Chaco Seco (29%) y luego las regiones de Valles del NOA, Chaco Húmedo, Mesopotamia y
Pampeana con un porcentaje parecido (17%). En una situación intermedia están las regiones de
Agricultura Subtropical del NOA y Monte Árido (entre un 11 y 12% respectivamente); las que presentan una menor proporción de superficie ocupada por los PP son la Patagonia (8%), los Valles
Patagónicos (10%) y los Oasis Cuyanos (3,7%).
CUADRO 8. Pequeños Productores en CNA 2002 - EAP,
superficie total y superficie media. Por regiones
EAP PP
REGIONES

Número

Superficie EAP PP

% s/total de
la región

ha

Superficie media

% s/total de
la región

No PP

PP
ha

4.541

87,3

250470

50,9

55

365

2. Valles del NOA

20.053

83,2

529739

17,5

26

617

3. Agric. Subtr. NOA

12.892

73,2

538841

11,5

42

881

4. Chaco Seco

6.164

83,6

916661

28,7

149

1880

5. Monte Árido

25.222

72,5

3129501

12,5

124

2296

6. Chaco Húmedo

22.893

68,7

2993067

17,2

131

1383

7. Mesopotamia

42.129

79,7

2059753

17,5

49

904

8. Patagonia

6.918

52,5

4419018

8,3

639

7834

9. Pampeana

58.733

56,6

8082113

17,7

138

838

10. Oasis Cuyanos

17.108

46,6

228248

3,7

13

308

2.215

47,5

372232

10,3

168

1321

218.868

65,6

23519642

13,5

108

1320

1. Puna

11. Valles Patagónicos
TOTAL
Fuente: IICA con datos del INDEC.

Los resultados obtenidos en cuanto a la superficie media de los PP y de los NO PP para el promedio departamental son satisfactorios en cuanto a poner a prueba la definición de PP utilizada. En
efecto, si bien la conceptualización de PP adoptada es independiente de la extensión de la finca, es
razonable plantear la hipótesis de que la misma será menor del resto de las EAP que no cumplen las
condiciones, en especial la de ser trabajada en forma casi exclusiva por el productor y su familia. El
tamaño medio de las EAP resultó, como se aprecia en el Cuadro 8, notablemente menor en las PP
que en las NO PP. Esta relación se verificó en todos los departamentos, con algunas excepciones
que se analizan en el punto IV.3.

51

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

3. Comparación con estudios anteriores sobre el CNA 1988
Para comparar los resultados obtenidos sobre PP en el procesamiento del CNA 2002 con estudios
previos disponibles sobre el Censo Nacional Agropecuario del año 1988, se siguieron dos caminos, de
acuerdo a lo analizado en los antecedentes volcados en el Capítulo II de este documento.
Uno de ellos es comparar con la metodología de 'Minifundio'17, que es definido centralmente por la
extensión de superficie de la explotación, según regiones. El segundo camino es la comparación con
los resultados de la aplicación de la metodología de 'Pequeñas Explotaciones Agropecuarias' (PEAP)
de Gónzalez y Pagliettini18, que presenta una definición de pequeño productor bastante cercana a la
adoptada en el presente estudio.
Las comparaciones con ambas metodologías (Minifundio y PEAP) fueron realizadas departamento
por departamento (ver Grupo 1, Anexo de Resultados), a fin de facilitar esta referencia para los usuarios.
En el conjunto, esta comparación estaría evidenciando un cierto fenómeno de permanencia/resistencia en el campo de los pequeños productores en el período 1988-2002. La diferencia en el número total es del 10,6% más que la medida con la metodología "Minifundio" y del 10,9% menos que la
medida con metodología "PEAP".
De ser aceptada la hipótesis de permanencia de los PP, el fenómeno resulta llamativo en un contexto global de caída de las explotaciones totales (-20%) y mantenimiento de la superficie bajo explotación (-1,5%). Aunque no está dentro de los propósitos de este estudio realizar análisis causales,
puede sugerirse como hipótesis a comprobar que esta caída de las EAP totales se alimentaría principalmente de los sectores no PP, y estaría denotando una tendencia a la concentración de la tierra, en
un marco de ocurrencia de procesos de reconversión/modernización en determinadas zonas (de cultivos industriales, agricultura ligada a agroindustrias de exportación, expansión de la soja, etc.). En
cuanto a la permanencia de los PP podría atribuirse a una estrategia de "resistir" en el campo frente
a la falta de otras oportunidades de empleo
en el sector agropecuario o industrial urbano.
CUADRO 9. Comparación de cantidad de EAP
de Pequeños Productores en el CNA 2002
A continuación, se presenta un análisis
y en el estudio PEAP sobre el CNA 1988
más detallado por regiones (Cuadro 9), restringiendo la comparación a la metodología
(1)
PEAP
PP
Diferencia
"PEAP". Debe recordarse, sin embargo, que
(CNA 1988) (CNA 2002)
REGIONES
%
Nº
aún cuando su definición se acerca más a la
Nº
adoptada en este estudio, la comparación es
1. Puna
3.393
4.541
34
2. Valles del NOA
18.737
20.053
7
aproximada. Además, en regiones como la
3. Agric. Subtr. NOA
13.796
12.892
-7
Puna o Chaco Seco, donde se presentan
4. Chaco Seco
4.661
6.164
32
muchas explotaciones sin límites definidos,
5. Monte Árido
27.770
25.222
-9
principalmente entre los PP, la comparación
6. Chaco Húmedo
27.879
22.893
-18
intercensal de superficies es incierta.
7. Mesopotamia
44.945
42.129
-6
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis Cuyanos
11. Valles Patagónicos
TOTAL

6.972
76.374
18.393
2.586
245.506

6.918
58.733
17.108
2.215
218.868

Fuente: IICA con datos del INDEC.
(1) PP: pequeños productores según la definición del presente estudio.

-1
-23
-7
-14
-11

La excepción más marcada al panorama
general de cierta permanencia de PP entre
Censos, está constituida por la región
Pampeana: en ésta, en 2002 se registran
17.600 explotaciones de PP menos que las

17
La metodología de 'Minifundio' fue elaborada por el Grupo de Trabajo de Sociología Rural de la entonces Secretaría de
Agricultura y Ganadería (SEAG) en 1977 ("El Minifundio en la Argentina. Primera Parte", Caracciolo Basco, M. y Rodríguez
Sánchez, C.) y actualizada en 1991 por Borro, M.C. y Rodríguez Sánchez, C., Dirección de Desarrollo Agropecuario, SAGPyA.
Según la misma, el minifundio es la superficie que permite dar empleo hasta dos personas en forma permanente, variando el
corte para cada departamento en función de las características productivas dominantes. Los resultados de la aplicación de esta
metodología al CNA 1988 están disponibles en Tsakoumagkos, P. et al. "Campesinos y Pequeños productores en las regiones
agroeconómicas de Argentina.". PROINDER, op.cit, 2000.
18
La metodología de PEAP utiliza los siguientes criterios: i. el productor dirige directamente la EAP, ii. no utiliza trabajadores remunerados permanentes, y iii. no dispone de tractor o éste tiene una antigüedad superior a los 15 años. González, M. del
C., L. Pagliettini (coord.). Op. Cit. 1996.

52

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

PEAP de 1988, lo que explica -junto con una
caída de 5000 EAP en Chaco Húmedo- buena
parte de la diferencia (27.600 EAP) a nivel de
todo el país entre esas dos mediciones. Este
resultado es coincidente con las conclusiones
de estudios de caso y opiniones calificadas
sobre los procesos ocurridos en ambas regiones.

CUADRO 10. Variación en el número de PP,
número de EAP totales y superficies totales
según los CNA 1988 y 2002
REGIONES
1. Puna
2. Valles del NOA
3. Agric. Subtr. NOA
4. Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis Cuyanos
11. Valles Patagónicos
TOTAL PAÍS

Variación 1988-2002(1)
EAP totales Sup. Total
en %
16,2
-7,2
-25,3
20,7
-13,1
-22,0
-15,7
-13,2
-30,2
-15,7
-23,7
-20,4

-43,0
-34,0
-31,0
115,0
1,0
3,0
-4,0
2,0
-5,0
14,0
9,0
-1,5

Variación
PP(2)
34,0
7,0
-7,0
32,0
-9,0
-18,0
-6,0
-1,0
-23,0
-7,0
-14,0
-10,9

Una visión adicional surge de considerar las
variaciones en el número de PP (comparando
el Censo 2002 con el estudio PEAP) en el contexto de las variaciones intercensales en la
cantidad total de EAP (Cuadro 10). Como ya
se señaló en el punto IV.1.1, en el conjunto del
país, el total de explotaciones disminuyó en
una proporción importante (20%), con escaFuente: IICA con datos del INDEC.
(1) Variación % en EAP y Superficie totales según Censos Agropecuarios
sos cambios en superficie bajo explotación
(2) Variación en cantidad de PP según Estudio PEAP 1988 y CNA 2002
(-1,5%), lo que estaría denotando, a primera
vista, un proceso de concentración de la tierra en el sector agropecuario. Dentro de ese contexto global, las explotaciones de pequeños productores se habrían reducido en menor medida (un 10,9%,
según la comparación con el estudio mencionado).
A nivel de las regiones, las que más interesan por la importancia relativa numérica y económica que
han tenido los pequeños productores en su estructura agraria son: Valles y Agricultura Subtropical del
NOA, Chaco Húmedo y Mesopotamia, Oasis Cuyanos, Valles Patagónicos, y la región Pampeana
(esta última por el peso numérico en el total del país, no tanto a nivel de la propia región).
En el NOA, en la región de los Valles parecería que no ha habido grandes cambios en la cantidad
de explotaciones totales (-7%) y de pequeños productores (+7). Pero llama la atención la caída tan
importante en la superficie total bajo explotación (-34%, que equivale a un millón y medio de ha), distribuida entre los departamentos de toda la región, aunque acentuándose en zonas tradicionales de
concentración de minifundio agrícola (Cachi en provincia de Salta, Tinogasta en provincia de
Catamarca y Figueroa en provincia de Santiago del Estero).
En la región de Agricultura Subtropical -donde predominan los cultivos industriales como caña de
azúcar y tabaco, y se ha producido un importante avance de los cereales y oleaginosas (soja)- también se mantendría similar el número de pequeños productores (-7%); en cambio, aparece una
importante caída de explotaciones totales (-25%), destacándose sobre todo en los departamentos
de la provincia de Tucumán (zona cañera y tabacalera). Asimismo, se produce una disminución aún
mayor de la superficie bajo explotación (31%, unas 2 millones de ha menos) que se distribuye entre
casi todos los departamentos de la región.
En el noreste del país, en la región de Chaco Húmedo -donde predomina el algodón, cultivo industrial cuya superficie sembrada se ha reducido, al tiempo que ha avanzado mucho el área cultivada con
soja y cereales- parecen haber disminuido en forma importante las explotaciones totales (-22%) y las
explotaciones de pequeños productores (-18%), en un marco de aumento de la superficie bajo explotación (+3,8%), unas 500.000 ha. Las diferencias más significativas se presentan en los departamentos de la zona algodonera de Chaco y Formosa con mayor peso de pequeños productores, y estarían
señalando un proceso de concentración de la superficie bajo explotación.
En la región Mesopotamia, la caída de explotaciones totales (-16%) tampoco es acompañada por la
caída de superficie relevada (-4%), en tanto que los pequeños productores parecerían mantenerse en
niveles similares o disminuyen muy poco (-6%). Sin embargo, analizando por provincia el panorama
se presenta diferente. En la provincia de Corrientes -principalmente en los departamentos de las zonas
algodonera y tabacalera con mayor presencia de pequeños productores- la caída de las explotaciones
de PP acompaña la caída de las EAP totales, y se registra un aumento de la superficie total bajo explotación que estaría señalando también en esta zona un proceso de concentración de la tierra.
53

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

En cambio, en la provincia de Misiones se presenta una situación distinta, pues en los departamentos con mayor peso de pequeños productores -que son los del centro y este sobre el Río Uruguay,
donde se produce principalmente tabaco- los PP parecen haber aumentado y también las EAP totales, quedando igual o aumentando poco la superficie total, lo que podría estar indicando un proceso
de 'resistencia' en el campo de los PP. En tanto, en los departamentos donde tienen menos peso los
pequeños productores -en el sur y oeste sobre el Río Paraná, zona tradicionalmente yerbatera y forestal-, sí parecería haber sucedido un proceso de concentración, pues han disminuido los PP y las EAP
totales aún más, pero no así la superficie que incluso parece haber aumentado en algunos departamentos. Por último, en la provincia de Entre Ríos caen los tres guarismos, pero en los departamentos
de Colón y Concordia, resulta notable esa disminución.
En las regiones de Oasis Cuyanos y Valles Patagónicos -con predominio de agricultura vinculada a
agroindustrias de exportación como la vitivinícola y la frutícola respectivamente- en un contexto general de disminución de las EAP totales en torno al 20% en ambas regiones y aumento de la superficie
total en alrededor de un 10%, estos resultados estarían apuntando hacia la ocurrencia en el período
de un cierto proceso de concentración de la tierra bajo explotación, apareciendo más significativa la
disminución de PP en los Valles Patagónicos que en Cuyo (-14% y -7% respectivamente).
En el caso de los Oasis Cuyanos, si bien las EAP totales caen en casi todos los departamentos, hay
algunos de la provincia de Mendoza que llaman la atención porque las disminuciones son muy importantes y corresponden a la zona de mayor concentración de la actividad vitivinícola, pero en ellos no
parecen disminuir los PP en forma significativa, sino que se mantienen y en algunos casos hasta
aumentan en el marco de un mantenimiento o aumento de la superficie bajo explotación.
En los Valles Patagónicos, la disminución de EAP totales se concentra en el Departamento de
General Roca (más de 1000), al mismo tiempo que allí se concentra también la disminución de PP, en
tanto la superficie total aumenta (unas 60.000 ha).
En la región Pampeana aparece una caída importante de explotaciones totales (-30%), la que se presenta en todas las provincias pero se acentúa más en la provincia de Buenos Aires y es menos notoria en
la provincia de La Pampa. Al mismo tiempo cae la superficie bajo explotación, pero en proporción mucho
menor (-5%), resultado que apuntaría a la ocurrencia en el período de una tendencia a la concentración
de la tierra en menor cantidad de explotaciones. Por otra parte, si bien el porcentaje de disminución en la
superficie es bajo en relación con el tamaño de la región, en números absolutos significa casi dos millones y medio de ha. La caída de la superficie se presenta también principalmente en las provincias de
Buenos Aires y Córdoba. Parecería que en la región también se ha producido una disminución importante de pequeños productores (-23%), coincidiendo bastante en los departamentos donde las EAP totales
caen en forma significativa; en cambio, en muchos de esos casos la superficie total bajo explotación se
mantiene o aún aumenta.
En la provincia de Santa Fe se presenta un panorama particular pues si bien la cantidad de EAP
disminuye en la mayoría de los departamentos, la caída no es tan acentuada y la superficie bajo explotación aumenta en la mayoría de los departamentos, y los PP también en algunos casos. En cambio,
en la provincia de Entre Ríos se presentan caídas importantes de EAP totales y de PP en muchos
departamentos, en el marco de un aumento de la superficie bajo explotación. Y por último, en la provincia de La Pampa, si bien en general han disminuido las EAP totales, los PP y la superficie ocupada, las diferencias entre Censos no parecen tan acentuadas como en otras provincias de la región.
En las regiones áridas -Puna, Chaco Seco, Monte Árido y Patagonia- parecerían aumentar los PP
(caso de Puna +34% y Chaco Seco +32%) o mantenerse más o menos en el mismo nivel que 1988
(caso de Monte Árido -9% y Patagonia -1%), en el marco de un aumento del registro de EAP totales
(caso Puna +16% y Chaco Seco +21%) o de una disminución no tan acentuada como en otras regiones (Patagonia y Monte Árido, en ambas, -13%). Respecto de la superficie bajo ocupación, no es posible sacar una conclusión dada la cantidad de EAP sin límites definidos que existen en estas regiones.

54

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

IV.3. Tipos de pequeños productores, por regiones y provincias
Los resultados de la aplicación de los indicadores definidos para la construcción de la tipología de
PP se presentan en el Cuadro 11 y en el Gráfico 2. En el conjunto del país, algo más de la mitad de
las EAP de PP son de Tipo 3, las más pobres en términos de recursos, ya que son las de menor nivel
de capitalización. Siguen en peso relativo las de Tipo 2, intermedias, con el 27%. Finalmente, las de
Tipo 1, del mayor nivel de capitalización, participan con algo más de un quinto del total de PP19.
CUADRO 11. Total de EAP y superficie por tipos de Pequeños Productores,
según región y para el total del país, en %
EAP de pequeños productores
REGIONES

Número
de EAP

Superficie
(ha)

PP - TIPO 1
Número
de EAP

PP - TIPO 3

PP - TIPO 2
Número
de EAP

Superficie
(ha)

Superficie
(ha)

Número
de EAP

Superficie
(ha)

TOTAL DEL PAÍS

100

100

21,5

48

26,8

27

51,7

25

1. Puna

100

100

8,3

30

21,1

38

70,6

32

2. Valles del NOA

100

100

10,8

21

15,9

13

73,3

67

3. Agric.Subt.del NOA

100

100

4,0

4

25,8

28

70,2

68

4. Chaco Seco

100

100

16,1

30

26,0

32

57,9

38

5. Monte Árido

100

100

14,5

39

18,9

27

66,6

35

6. Chaco Húmedo

100

100

23,0

53

28,2

30

48,8

18

7. Mesopotamia

100

100

12,5

36

23,6

29

63,9

35

8. Patagonia

100

100

33,3

49

24,8

27

41,9

24

9. Pampeana

100

100

38,2

63

37,3

26

24,5

11

10. Oasis Cuyano

100

100

18,6

25

24,7

14

56,8

61

11. Valles Patagónicos

100

100

37,3

7

23,2

1

39,5

92

Fuente: IICA con datos del INDEC.

En cambio, la participación de los tipos en la superficie total de los PP es inversa. Los de mayor nivel de
capitalización (Tipo 1) abarcan casi el 50% de la superficie, mientras que los de menor nivel (Tipo 3) cuentan
con el 25%. Los PP de Tipo 2 muestran una notable
simetría en su participación en el número de EAP y en
la superficie, que, en ambos casos, es del 27%.
Los cuadros 12, 13 y 14 presentan la distribución de
cada tipo de PP por regiones, en porcentaje del número y superficie, ordenados por el peso relativo que tiene
ese tipo en cada región. Esto permite apreciar en cuáles predomina cada tipo.
La distribución de los PP por tipos por regiones, confirma a grandes rasgos la visión preexistente sobre la
distribución geográfica de los pequeños productores
más pobres y los más capitalizados.

19

CUADRO 12. EAP de PP. Peso del
tipo 3 en las distintas regiones, en %
REGIÓN
TOTAL DEL PAÍS
2. Valles del NOA
1. Puna
3. Agric. Subtropical del NOA
5. Monte Árido
7. Mesopotamia
4. Chaco Seco
10. Oasis Cuyano
6. Chaco Húmedo
8. Patagonia
11. Valles Patagónicos
9. Pampeana

PP - TIPO 3
Nro. de EAP Sup. (ha)
52
73
71
70
67
64
58
57
49
42
40
24

25
67
32
68
35
35
38
61
18
24
92
11

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Ver datos desagregados en Anexo de Resultados, Cuadros 1.c, 1.d y 1.e.

55

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

GRAFICO 2. Participación de tipos de PP en EAP y superficie

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Los productores de menores recursos (Tipo 3)
muestran los porcentajes más elevados en las regiones que conforman el NOA (Puna, Valles del NOA,
Agricultura Subtropical del NOA), con más del 70%.
Siguen los de las provincias de la Mesopotamia que
representan casi 2/3 del total de PP. (Cuadro 12).
En el extremo opuesto, los productores del Tipo 1
(Cuadro 14) muestran su mayor presencia en la
Región Pampeana y Valles Patagónicos (38% y 37%
respectivamente). Este resultado coincide con otras
informaciones disponibles que detectan en estas
zonas los menores niveles de pobreza rural y una actividad agropecuaria y agroindustrial más capitalizada.
Siguen en la participación Patagonia y Chaco Húmedo
(33% y 23%).

CUADRO 13. EAP de PP. Peso del
tipo 2 en las distintas regiones, en %
REGIÓN
TOTAL DE PAÍS
9. Pampeana
6. Chaco Húmedo
4. Chaco Seco
3. Agric. Subtropical del NOA
8. Patagonia
10. Oasis Cuyano
7. Mesopotamia
11. Valles Patagónicos
1. Puna
5. Monte Árido
2. Valles del NOA

PP - TIPO 2
Nro. de EAP Sup. (ha)
27
37
28
26
26
25
25
24
23
21
19
16

27
26
30
32
28
27
14
29
1
38
27
13

Fuente: IICA con datos del INDEC.

En cuanto a la distribución de los productores intermedios, Tipo 2, se observa en el Cuadro 13 que
es relativamente pareja entre las distintas regiones, en un rango de 21% a 28% del total de los PP, con
la excepción de Pampeana (con el 37%), Monte Árido (19%) y Valles del NOA (16%).
CUADRO 14. EAP de PP. Peso del
tipo 1 en las distintas regiones, en %
REGIÓN
TOTAL DE PAÍS
9. Pampeana
11. Valles Patagónicos
8. Patagonia
6. Chaco Húmedo
10. Oasis Cuyano
4. Chaco Seco
5. Monte Árido
7. Mesopotamia
2. Valles del NOA
1. Puna
3. Agric. Subtropical del NOA
Fuente: IICA con datos del INDEC.

PP - TIPO 1
Nro. de EAP Sup. (ha)
21
38
37
33
23
19
16
15
12
11
8
4

48
63
7
49
53
25
30
39
36
21
30
4

Si bien en este estudio las hipótesis de tipología no
se formulan en relación a la extensión de la EAP, sino
a indicadores de capitalización, resulta interesante
contrastar la clasificación que surge de la hipótesis con
los datos de superficie media. En efecto, aunque la
superficie no sea una variable considerada, puede
suponerse que hay una relación directa entre tipos de
PP y el tamaño de la EAP en hectáreas (a mayor nivel
de capitalización mayor superficie). Esta relación se
verifica según lo esperado en la mayoría de las regiones (Cuadro 15); sin embargo, se detectan excepciones en departamentos de algunas regiones, las que
abonan a favor de utilizar indicadores de capitalización
para clasificar a los productores, evidenciando que
hacerlo por la extensión de la EAP habría sido una
metodología incompleta.

Al realizar esta comparación entre tipos y superficies medias por departamentos (en los cuadros del
Anexo de Resultados) se encuentran algunas excepciones en los departamentos de la región Pampeana
correspondientes al llamado 'cinturón verde' de Buenos Aires (Merlo, Moreno, Berazategui, Alte. Brown,
Gral. Pueyrredón) donde las explotaciones son en general muy pequeñas; en estos casos puede suponerse que muchas EAP con mayor nivel de capitalización son más pequeñas en superficie que otras
menos capitalizadas. Por otra parte, en esta zona, los indicadores utilizados son la 'posesión y edad del
tractor' y la 'superficie bajo cubierta', esta última débilmente relacionada con la extensión en hectáreas.
56

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

Otras excepciones se presentan en departamentos de la meseta árida de Chubut y en la provincia de
Santa Cruz; en estas provincias las superficies ganaderas son tan grandes que era esperable que esta
variable no estuviera claramente relacionada con los tipos seleccionados por indicadores de capitalización.
Es conocido que la importancia de las EAP en la zona se vincula al tamaño del rodeo y no a la extensión.
Donde se producen más excepciones a la relación directa esperada es en las regiones donde coinciden áreas de riego y de secano, en las que incluso las explotaciones más capitalizadas pueden ser
las más pequeñas ya que se dedican a agricultura comercial bajo riego (horticultura, fruticultura, etc.)
y las más extensas pueden resultar ser las más pobres porque se dedican a ganadería extensiva en
zonas de secano. Es el caso de los Valles del NOA, Oasis Cuyanos (esta situación se presenta sobre
todo en la provincia de Mendoza) y Valles Patagónicos.
Otro caso parecido -aunque por motivos algo diferentes- es el que se presenta en la región de
Agricultura Subtropical del NOA, donde conviven explotaciones muy capitalizadas dedicadas a agricultura intensiva (por ejemplo, horticultura, no necesariamente bajo riego) que pueden ser pequeñas
o de menor tamaño que otras en la misma zona que se dedican a ganadería extensiva (de bovinos u
ovinos). Las primeras seguramente emplean más maquinaria agrícola (que fue en la región el indicador de nivel de capitalización) que las ganaderas. La misma situación se presenta en el departamento de Bariloche, provincia de Río Negro.
CUADRO 15. Número de EAP, superficie total y superficie media, para el total de pequeños
productores y tipos de pequeños productores, según región y para el total del país
PP - TIPO 1

EAP de PP
REGIONES

Nro. de
EAP

Sup.
(ha)

Sup.
Nro. de
media
EAP
(ha/EAP)

Sup.
(ha)

PP - TIPO 2
Sup.
Nro. de
media
(ha/EAP) EAP

Sup.
(ha)

PP - TIPO 3

Sup.
Nro. de
media
(ha/EAP) EAP

Sup.
(ha)

Sup.
media
(ha/EAP)

218868 23519642

107

47032

11364699

241,6

58602

6268981

5885962

52,0

4541

250470

55,2

376

75107

199,8

958

96424

100,7

3207

78939

24,6

2. Valles del NOA

20053

529739

26,4

2165

108631

50,2

3181

68064

21,4

14707

353044

24,0

3. Agric.Subt.del NOA

12892

538841

41,8

517

23423

45,3

3326

149711

45,0

9049

365707

40,4

TOTAL DEL PAÍS
1. Puna

107,0 113234

4. Chaco Seco

6164

916661

148,7

993

278082

280,0

1605

293710

183,0

3566

344869

96,7

5. Monte Árido

25222

3129501

124,1

3669

1209953

329,8

4762

835453

175,4

16791

1084096

64,6

6. Chaco Húmedo

22893

2993067

130,7

5270

1576811

299,2

6458

885992

137,2

11165

7. Mesopotamia

42129

2059753

48,9

5265

750944

142,6

9962

596970

59,9

8. Patagonia

6918

4419018

638,8

2307

2158515

935,6

1715

1203298

9. Pampeana

58733

8082113

137,6

22464

5101053

227,1

21902

2102508

10. Oasis Cuyano

17108

228248

13,3

3179

56504

17,8

4220

2215

372232

168,1

827

25679

31,1

513

11. Valles Patagónicos

530264

47,5

26902 711839,3

26,5

701,6

2896 1057205,7

365,1

96,0

14367 878551,9

61,2

32285

7,7

9709 139459,4

14,4

4566

8,9

875 341986,9

390,8

Fuente: IICA con datos del INDEC.

En consecuencia, las excepciones analizadas no cuestionan la conceptualización de PP utilizada y
los criterios utilizados para la tipología. Por el contrario, demuestran que en muchas regiones no es
apropiado usar el tamaño en hectáreas de las EAP para diferenciar entre pequeños productores y los
que no lo son, y al interior de los PP. La debilidad del indicador de tamaño en superficie para clasificar
a los PP ya había sido detectada y trabajada en los estudios previos citados (Tsakoumagkos et.al,
Neiman y Forni, González y Pagliettini) que plantearon distintas opciones, las que fueron cuidadosamente analizadas entre los antecedentes de este estudio.
En el Cuadro 16 se muestra la distribución de PP (número y superficie), en total y por tipos en las
distintas regiones respecto del total nacional. En el total del país se destaca notoriamente la Región
Pampeana, que aporta el mayor porcentaje de PP, el 26,8%. La región también ocupa un lugar destacado en los casos de los Tipos 1 y 2. Le sigue en importancia la Mesopotamia, con un 19,2% del total
de PP, aportando esta región la mayor cantidad de PP de Tipo 3.
Para analizar exclusivamente el aporte de las regiones extrapampeanas al conjunto y a los subgrupos de tipos de PP, se preparó el Cuadro 17.
57

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

En este subgrupo, la Mesopotamia es la principal aportante al conjunto, seguida por Monte Árido y
Chaco Húmedo. Las regiones Puna, Chaco Seco, Patagonia y Valles Patagónicos son las que tienen
menor cantidad de PP en relación al conjunto.
Considerando por tipos, las regiones que más aportan PP de tipo 1 y 2 son: Monte Árido, Chaco
Húmedo, Mesopotamia y Oasis Cuyanos; mientras que las que más aportan el tipo 3 son Monte Árido,
Mesopotamia, Chaco Húmedo y Valles del NOA.
CUADRO 16. Distribución por regiones de Pequeños productores,
total y por tipos. Número de EAP y superficie
PP - TIPO 1

EAP de PP
REGIONES

Número
de EAP

Superficie
(ha)

Número
de EAP

PP - TIPO 3

PP - TIPO 2

Superficie
(ha)

Número
de EAP

Superficie
(ha)

Número
de EAP

Superficie
(ha)

TOTAL DEL PAÍS

100

100

100

100

100

100

100

100

1. Puna

2,1

1,1

0,8

0,7

1,6

1,5

2,8

1,3

2. Valles del Norte

9,2

2,3

4,6

1,0

5,4

1,1

13,0

6,0

3. Agric.Subt.del NOA

5,9

2,3

1,1

0,2

5,7

2,4

8,0

6,2

4. Chaco Seco

2,8

3,9

2,1

2,4

2,7

4,7

3,1

5,9

5. Monte Árido

11,5

13,3

7,8

10,6

8,1

13,3

14,8

18,4

6. Chaco Húmedo

10,5

12,7

11,2

13,9

11,0

14,1

9,9

9,0

7. Mesopotamia

19,2

8,8

11,2

6,6

17,0

9,5

23,8

12,1

8. Patagonia

3,2

18,8

4,9

19,0

2,9

19,2

2,6

18,0

9. Pampeana

26,8

34,4

47,8

44,9

37,4

33,5

12,7

14,9

10. Oasis Cuyano

7,8

1,0

6,8

0,5

7,2

0,5

8,6

2,4

11. Valles Patagónicos

1,0

1,6

1,8

0,2

0,9

0,1

0,8

5,8

Fuente: IICA con datos del INDEC.

En cuanto a la distribución de los pequeños productores, en total y por tipos, por provincias, el
Cuadro 18 presenta los datos de número de EAP, superficie total y media respectivos, los cuales corroboran las conclusiones antes expuestas sobre las regiones a las que pertenecen.
CUADRO 17. Distribución por regiones de pequeños productores,
total y por tipos. Número de EAP y superficie. Regiones extrapampeanas
PP - TIPO 1

EAP de PP
REGIONES

Número
de EAP

Superficie
(ha)

Número
de EAP

PP - TIPO 3

PP - TIPO 2

Superficie
(ha)

Número
de EAP

Superficie
(ha)

Número
de EAP

Superficie
(ha)

TOTAL EXTRAPAMPEANA

100

100

100

100

100

100

100

100

1. Puna

2,8

1,6

1,5

1,2

2,6

2,3

3,2

1,6

12,5

3,4

8,8

1,7

8,7

1,6

14,9

7,1

3. Agric. Subtrop. NOA

8,1

3,5

2,1

0,4

9,1

3,6

9,2

7,3

4. Chaco Seco

3,8

5,9

4,0

4,4

4,4

7,0

3,6

6,9

2. Valles del NOA

5. Monte Árido

15,8

20,3

14,9

19,3

13,0

20,1

17,0

21,6

6. Chaco Húmedo

14,3

19,4

21,5

25,2

17,6

21,3

11,3

10,6

7. Mesopotamia

26,3

13,3

21,4

12,0

27,1

14,3

27,2

14,2

4,3

28,6

9,4

34,5

4,7

28,9

2,9

21,1

10,7

1,5

12,9

0,9

11,5

0,8

9,8

2,8

1,4

2,4

3,4

0,4

1,4

0,1

0,9

6,8

8. Patagonia
10. Oasis Cuyanos
11. Valles Patagónicos
Fuente: IICA con datos del INDEC.

58

�ha

4029070

312961

1666491

1878945

2230924

611688

1482868

919939

398593

893477

Nº

27168

7671

12983

2015

14517

10929

15829

7290

7647

3503

Chaco

Chubut

Córdoba

Corrientes

Entre Ríos

Formosa

Jujuy

La Pampa

849289

4582

203715

23519642

21

7734

218868

Fuente: IICA con datos del INDEC.

TOTAL DEL PAÍS

Tucumán

Santa Cruz

17453

2706

San Luis

Tierra del Fuego

45594

642697

3506

San Juan

Sant. del Estero

505426

7470

Salta

72134

2639292

3716

Río Negro

2254657

196298

3308

Neuquén

73

791422

24249

Misiones

17056

216958

Mendoza

Santa Fe

672621

6709

15315

La Rioja

Catamarca

Buenos Aires

Superficie

107

26

218

49

132

988

238

13

68

710

59

33

14

100

255

52

126

94

56

154

932

128

41

148

Sup.
media
(ha/EAP)

Total EAP de PP

EAP

Provincias

47032

404

15

2049

5772

45

589

537

467

1505

941

624

3028

622

2059

404

1215

4453

2508

4613

628

2347

832

11375

Nº

EAP
%

17569

4555

255257

1279712

24075

270095

13397

82043

1128974

112173

52109

52244

210771

681741

78797

428705

870158

298192

1144047

914416

651178

79913

2714576

21 11364699

5

71

12

34

62

22

15

6

41

28

3

20

9

59

5

17

28

23

32

31

18

11

42

ha

Superficie

PP - TIPO 1

%

48

9

99

30

57

33

42

29

16

43

57

7

24

31

76

20

47

59

49

51

49

39

26

67

242

43

304

125

222

535

459

25

176

750

119

84

17

339

331

195

353

195

119

248

1456

277

96

239

Sup.
media
(ha/EAP)

58602

2633

0

2879

7449

10

678

756

1180

859

892

5456

3810

1197

837

1340

1542

6090

1879

4025

467

3955

1493

9175

Nº

EAP
%

27

34

0

16

44

14

25

22

16

23

27

22

25

18

24

18

21

38

17

28

23

30

19

34

6268981

85020

0

216541

715253

12269

189715

10285

126983

651361

46423

273998

29995

205702

125196

117260

283500

423929

148251

583447

497811

570856

49353

905833

ha

Superficie

PP - TIPO 2

%

27

42

0

25

32

17

30

23

25

25

24

35

14

31

14

29

31

29

24

26

26

34

16

22

107

32

0

75

96

1227

280

14

108

758

52

50

8

172

150

88

184

70

79

145

1066

144

33

99

Sup.
media
(ha/EAP)

113234

4697

6

12525

3835

18

1439

2213

5823

1352

1475

18169

8477

4890

607

5903

4533

5286

6542

5879

920

6681

5346

6618

Nº

EAP
%

52

61

29

72

22

25

53

63

78

36

45

75

55

73

17

77

62

33

60

40

46

51

70

24

5885962

101127

26

377491

259692

35790

182887

21912

296401

858957

37702

465315

134719

256148

86541

202536

207735

188781

165245

503430

466718

444456

183695

408661

ha

Superficie

PP - TIPO 3

CUADRO 18. Número, superficie y superficie media de EAPs de PP por Tipos. Total del país y por provincias.

%

25

50

1

44

12

50

28

48

59

33

19

59

62

38

10

51

23

13

27

23

25

27

59

10

52

22

4

30

68

1988

127

10

51

635

26

26

16

52

143

34

46

36

25

86

507

67

34

62

Sup.
media
(ha/EAP)

PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

59

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

IV.4. Algunas características de la estructura de las explotaciones
de pequeños productores.
Del procesamiento de los datos de la BD-PP se obtuvieron algunos cuadros que fueron insumos
intermedios del estudio y, si bien no son utilizados para cuantificar la participación en la producción y
el empleo, contribuyen a una visión más completa del universo de los pequeños productores. Se refieren al uso del suelo y a la disponibilidad de tractores.
El Cuadro 19 presenta el uso del suelo en explotaciones de PP. Se aprecia que, en el total del país,
la superficie cultivada, en primera y segunda ocupación, para todos los cultivos, abarca del 27% de la
superficie total de los PP, en tanto que la superficie destinada a ganadería cubre el 73%. La superficie
con invernáculos llega a los 7 millones de m2, equivalente a 700 ha de este tipo de cultivos.
CUADRO 19. Uso del suelo en explotaciones de pequeños productores
Sup. total
de la EAP

REGIONES

TOTAL PAÍS

Sup.
Sup.
Implantada
Implantada
1° ocupación 2° ocupación

1000-1

3050-1

23519642

5705151

3050-2*

Sup.
implantada
con frutales

3500/1

801899

Bosques
y montes
implantados

Sup. efectiv.

3840

4750/6

101122

145512

regada

207842

(en hectáreas)

Superficie
Superficie
total dedicada pastoreada
a ganadería o ramoneada

5001

5020

17204455

16908630

Sup. con
invernáculos
2
(m )

7004/2
6943622

1. Puna

250470

4161

3

83

16

1689

243611

238509

1164

2. Valles del NOA

529739

57675

2387

11009

73

47859

356630

336095

20313

3. Agric. Subtrop. NOA

538841

109360

7352

3832

1055

21049

312090

271535

110687

4. Chaco Seco

916661

42235

219

277

123

15

826700

809964

350

5. Monte Árido

3129501

359869

26889

3093

3443

16510

2761411

2622878

80093

6. Chaco Húmedo

2993067

511257

66859

2404

1480

1526

2318857

2291603

85932

7. Mesopotamia

2059753

483867

34925

34816

120489

5786

1236533

1207659

3345340

8. Patagonia

4419018

19767

42

2335

2813

15943

4198831

4197908

62940

9. Pampeana

8082113

4055030

662914

2477

14253

33582

4497419

4435362

3096331

10. Oasis Cuyanos

228248

51438

298

34275

1565

51712

110763

127994

119399

11. Valles Patagónicos

372232

10494

12

6521

202

12170

341610

369124

21074

* Construida como suma de todas las superficies de segunda ocupación
Fuente: IICA con datos del INDEC.

En cuanto a la dotación de maquinaria, el Cuadro 20 muestra la disponibilidad de tractor, por edades del mismo, en explotaciones de PP, en el total de EAP, y por tipos de PP. Se puede observar que
en explotaciones de pequeños productores se encuentra el 38% del parque de tractores, y que el 86%
del mismo tiene una edad de 15 y más años.
CUADRO 20. Tractores en EAP de PP, por tipos, y en total de EAP
Tractores en:

De menos
de 5 años

De 5 a 9
años

De 10 a 14
años

De 15 y
más años

Total

Total EAP PP

1764

3879

6954

80697

93294

Tipo 1

1584

3610

6425

30263

41882
45659

Tipo 2

42

78

154

45385

Tipo 3

138

191

375

5049

5753

14147

23430

28699

177684

243960

Total EAP

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Más detalles por departamento para ambas variables (uso del suelo y tractores) se encuentran en
los cuadros 1.f y 1.g. del Anexo de Resultados.

60

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

IV.5

Aporte de los pequeños productores a la producción
y al valor de producción

1. Participación de los PP en la actividad agrícola
De los procesamientos de la base de pequeños productores se obtiene la información de la cantidad de EAP que realiza cada cultivo y de las superficies cultivadas, para todos los cultivos que figuran en la planilla censal. Esta información figura en los cuadros del Grupo 2 del Anexo de Resultados20.
Los mismos son presentados por regiones y departamentos, para los PP, para los tres tipos de PP y
para el total de explotaciones del país por regiones.
El Cuadro 21 presenta el número de EAP, totales y de PP, que declaran realizar un determinado
cultivo. La comparación entre el total de EAP y el de explotaciones de PP refleja la importante participación que, como unidades individuales de producción, tienen los pequeños productores. En particular, es muy elevada en el caso de cultivos industriales (tabaco, algodón, yerba mate, caña de azúcar),
varias hortalizas y maíz, superando la proporción de los PP en el número total de EAP, que es el 66%.
CUADRO 21. Participación de los pequeños productores
en el número de EAP que realizan cultivos
Participación de PP y tipos en total de EAP (%)

Número de EAP
Cultivo

EAP Totales

PP

Tipo 1

Tipo 2

Tipo 3

Tipo 1

PP

Tipo 2

Tipo 3

Tabaco

16168

14299

1069

2409

10728

88

7

15

66

Algodón

11062

9725

1120

2045

6561

88

10

18

59

Yerba mate

17766

15290

445

4770

10075

86

3

27

57

Caña azúcar

7555

6426

308

2110

4008

85

4

28

53

Papa

5863

4855

545

825

3485

83

9

14

59

Lechuga

6709

5201

858

1421

2922

78

13

21

44
41

Cebolla de bulbo

6572

4957

1012

1257

2688

75

15

19

Acelga

7100

5342

965

1542

2835

75

14

22

40

Naranjo

4724

3411

652

1621

1138

72

14

34

24

Tomate
Maíz
Limonero
Soja
Manzano

7622

5499

1166

1728

2605

72

15

23

34

69750

49161

8495

12275

28391

70

12

18

41
25

2340

1482

270

629

583

63

12

27

52795

28328

8835

12174

7314

54

17

23

14

4452

2284

1186

641

457

51

27

14

10

Vid

20196

9903

2367

2965

4571

49

12

15

23

Trigo

38867

18536

7962

7656

2918

48

20

20

8

Peral

4428

2054

1140

573

341

46

26

13

8

11915

4369

2380

1534

455

37

20

13

4

Girasol
Fuente: IICA con datos del INDEC.

La participación es, naturalmente, menor si se consideran las superficies cultivadas. El peso relativo de los PP en el total de las superficies cultivadas es, en promedio, del 18%. Debe destacarse que
este porcentaje, al ser un promedio de cultivos, extensivos e intensivos, es un indicador muy general.
En el Cuadro 22 se pueden apreciar las participaciones por grupos21, y en los cuadros del Anexo de
Resultados toda la desagregación realizada en este estudio.
Se aprecia que el grupo constituido por cereales, oleaginosas, forrajeras y cultivos industriales aporta el 92,9% de la superficie cultivada por los PP; este porcentaje es prácticamente igual al que se verifica para el total de las EAP.
20

Son los cuadros numerados 2.a.a, 2.a.b, 2.a.c, hasta los 2.e.a, 2.e.b y 2.e.c
Los cultivos fueron agrupados en un conjunto reducido de actividades agrícolas que se estableció combinando criterios
de extensividad y de especificidad. El objetivo de la agrupación es, por una parte, contar con un número reducido de grupos
para realizar cálculos, presentar los cuadros y comentar las conclusiones. Por otra parte, para seleccionar los cultivos que serían incluidos en el cálculo de valor de producción se estableció el criterio de cubrir del 90% al 95% de la superficie cultivada, y
esto requirió dividir los cultivos en subgrupos, ya que cultivos intensivos, o bajo cubierta, no podían ser comparados con cultivos de granos o industriales.
21

61

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

CUADRO 22. Participación de los pequeños productores en las superficies cultivadas
Superficie cultivada
Grupo de cultivos

Total de pequeños
productores

Total de EAP
(en ha)

Oleaginosas
Cereales
Forrajeras
Cultivos industriales
Forestales
Hortalizas
Frutas
Legumbres
Semillas
Aromáticas
Viveros
Flores
Cultivos bajo cubierta
TOTAL

12.924.536
9.978.961
3.701.733
793.323
986.907
209.065
542.903
174.165
233.078
7.602
4.526
922
3.677
29.561.396

Particip. PP
en superficie
cultivada total

Distribución
superficie cultivada
por PP
(en %)

2.435.726
1.694.031
460.264
352.079
141.371
98.106
100.843
18.966
13.194
3.976
868
383
1.010
5.320.816

45,78
31,84
8,65
6,62
2,66
1,84
1,90
0,36
0,25
0,07
0,02
0,01
0,02
100,00

18,8
17,0
12,4
44,4
14,3
46,9
18,6
10,9
5,7
52,3
19,2
41,5
27,5
18,0

Fuente: IICA con datos del INDEC.

En cuanto a la participación de los PP en la superficie cultivada por rubro, es superior al promedio,
y particularmente destacada en los rubros de Aromáticas, Hortalizas, Cultivos Industriales, Flores y
Cultivos bajo cubierta (entre el 52% y el 27%).

2. Participación de los PP en las existencias ganaderas
El Cuadro 23 presenta las existencias totales en explotaciones de pequeños productores, para
las especies más importantes que aparecen en éstas. Se aprecia que las explotaciones de PP tienen
una participación destacada en la ganadería caprina, porcina, aviar y en miel.
Analizando la distribución por tipos, el Tipo 1 (el más capitalizado) es preponderante en la tenencia
de existencias de bovinos (para carne y leche), ovinos y colmenas, mientras que el Tipo 3 tiene los
más altos porcentajes de caprinos y de gallinas ponedoras. En cambio, las existencias de ganado
aviar se concentran en el Tipo 2.
CUADRO 23. Participación de los pequeños productores en las existencias ganaderas
de las principales especies*
REGIÓN
TOTAL DEL PAÍS (cabezas)

Vacas de
tambo en
producción
9123063
189313
Bovinos

Ovinos

Caprinos

Porcinos

Colmenas

2532579

3131611

1062648

437244

Pollos
parrilleros
criados
112915402

Gallinas
ponedoras
1719660

(en porcentaje del total de existencias de cada especie y región)
TOTAL DEL PAÍS
1. Puna
2. Valles del NOA
3. Agric. Subtropical del NOA
4. Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis Cuyanos
11. Valles Patagónicos

18,8
69,8
57,7
29,3
58,4
21,9
19,7
19,6
18,5
16,6
17,5
13,7

12,7
12,5
43,6
18,5
91,5
22,3
13,5
49,1
38,5
11,9
48,6
66,9

TIPO DE PP
Tipo 1
Tipo 2
Tipo 3

67,2
19,6
13,2

72,7
22,3
5,0

20,2
84,6
85,9
78,2
78,7
62,7
53,8
17,7
10,1
25,3
56,0
30,6

48,6
67,7
71,1
59,8
82,1
61,5
56,7
82,5
46,5
38,5
25,0
50,1

29,9
100,0
58,9
51,3
84,2
31,9
42,8
48,2
61,4
26,7
37,1
18,6

(en porcentaje del total de existencias de PP, por especie)
49,5
29,8
26,1
53,7
24,6
23,7
39,3
25,1
25,9
46,5
34,6
21,2

* Las existencias son totales, suma de existencias propias y de terceros.
Fuente: IICA con datos del INDEC.

62

77,1
87,3
84,5
75,1
83,1
76,3
64,3
60,2
79,1
47,1
72,8
68,0

46,0
0,0
37,4
12,1
30,9
1,2
47,4
43,3
6,4
51,3
3,2
0,5

11,6
0,0
10,2
3,0
34,8
7,2
33,2
22,8
24,0
12,0
7,8
9,8

22,9
45,9
31,1

24,2
32,7
43,1

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El detalle completo de las existencias, para todas las especies, para las diversas categorías dentro
de cada especie, y con la discriminación de existencias propias y de terceros, figura en el grupo de
cuadros 2.f.a hasta 2.f.d del Anexo de Resultados.
3.

Participación de los PP en el volumen de la producción

El volumen de producción de los PP y su participación en el total se calculó, de acuerdo a lo establecido en la metodología, multiplicando las áreas cultivadas por los rendimientos seleccionados, en
el caso de los cultivos, y aplicando el método propuesto para las producciones ganaderas, según el
documento Metodología para el cálculo del volumen y valor de la producción, que figura en el punto 6
del Anexo de Antecedentes y Metodología. El cálculo se presenta para dos alternativas: con rendimientos promedio y con rendimientos de pequeños productores22.
Las participaciones en el volumen deben analizarse por cultivo, dada la diversidad de los mismos y de
sus respectivos rendimientos. Estas participaciones, para cada una de las alternativas, figuran en el conjunto de cuadros 3.a. del Anexo de Resultados (10 cuadros). Sin embargo, a fin de brindar una idea aproximativa se presentan los resultados agrupados por "grupos de actividades", es decir, los conjuntos de
cultivos que se utilizaron para determinar la importancia de los cultivos a incluir (Cuadro 24) y para la
ganadería de carne.
CUADRO 24. Participación de PP y Tipos de PP en el volumen total
de la producción de los principales rubros

Fuente: IICA con datos del INDEC.
Fuente: Anexo de Resultados, Cuadro 3.a.d.-RP

Los resultados obtenidos para el total de EAP se compararon con cifras de volúmenes de producción de otras fuentes, como las estadísticas que publica la SAGPyA y, en algunos casos, de
organizaciones sectoriales privadas (Cámaras). En general, los resultados son similares. La principal diferencia surge de la disparidad del dato de la superficie sembrada de oleaginosas según el
Censo y según las estadísticas anuales de la SAGPyA, que influye en la estimación de volumen23.
22
El cálculo se realizó, de acuerdo a lo previsto a la metodología, para cuatro alternativas: con rendimientos promedio y de pequeño productor, y considerando existencias ganaderas propias y totales. Sin embargo, la diferencia entre estas dos últimas no resultó significativa, por lo que, en pro de la mayor claridad de la exposición, se presentan solamente los cálculos con existencias ganaderas totales.
23
Otros casos de diferencia son: 1) la estimación de producción de carne aviar. Es probable que la variable "pollos parrilleros criados", la única disponible en el Censo, no sea adecuada para valorizar la producción de las granjas integradas; 2) En el
caso de miel, los volúmenes publicados por la SAGPyA casi duplican el estimado en este estudio; ver en Anexo VI.6.

63

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El análisis de estas diferencias, que impactan en la estimación tanto para los PP como para el total
de EAP, sugiere que la estimación del volumen de producción debería utilizarse solamente como una
aproximación al verdadero volumen y que sería conveniente que el resultado de estos cálculos se utilice como participación porcentual.
4. Participación de los PP en el valor de la producción
Aplicando la metodología establecida, se calculó el valor bruto de producción de los PP, para las
dos alternativas mencionadas. A fin de simplificar la exposición, se presentarán en este capítulo los
resultados para el caso de rendimientos promedio, y se hace una referencia en la nota al pie a los obtenidos con rendimientos de pequeños productores. El conjunto de estimaciones de volumen y valor,
para las dos alternativas, se encuentra en los cuadros del grupo 3.b. del Anexo de Resultados.
Se puede apreciar, en el Cuadro 25, que la estimación del valor bruto de producción de los PP, a
precios y rendimientos promedio de 2004, es de $ 11.741 millones. Esto representa el 19,2% del valor
generado por el total de EAP, que es de alrededor de $ 61.200 millones. Las actividades más importantes son los cultivos extensivos y las actividades pecuarias24.
CUADRO 25. Participación de PP y Tipos de PP en el valor bruto de la producción total

Fuente: IICA con datos del INDEC.
Fuente: Anexo de Resultados, Cuadro RP 3.b.d

24
La estimación del valor bruto de producción de los PP, utilizando los rendimientos de pequeños productores (ver
Metodología) disminuye esa participación al 15,2% del valor generado por el total de EAP. El detalle de estas estimaciones se
encuentra en el Anexo de Resultados, con la misma desagregación que para la estimación con rendimientos promedio. Cuadro
3.b.a. a 3.b.i. PP

64

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El aporte a la producción sigue la secuencia de tipos: el mayor aporte (9,0%) lo realiza el Tipo 1 (el
más capitalizado), el 6,1% el Tipo 2 (intermedio) y el 4,1% el Tipo 3.
Esta secuencia se mantiene en casi todos los grupos; las excepciones se encuentran en los cultivos intensivos a campo y en los forestales, en los cuales el Tipo 3 es el que realiza el mayor aporte al
valor de la producción.
En el Cuadro 26 se presenta un mayor detalle, por grandes rubros dentro de las actividades, y los
resultados se aprecian también en el Gráfico 3. Resulta clara la preponderancia de las oleaginosas (al
igual que sucede con el conjunto de las EAP). El 92% del valor de la producción de los pequeños productores se forma con los rubros de oleaginosas, ganadería bovina, cereales, hortalizas y frutales a
campo, forrajeras, cultivos industriales y productos forestales.
CUADRO 26. Composición del valor de la producción de los PP
y Tipos de PP, por grandes rubros de productos

Fuente: IICA con datos del INDEC.
Fuente: Anexo de Resultados, Cuadro 3.b.e. a 3.b.g.-RP

Sin embargo, la preponderancia de los rubros varía según los tipos de productores, como se aprecia en los gráficos por tipos.

65

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GRAFICO 3. Participación de rubros en el valor bruto de PP y del total de EAP

Total de PP

Total de EAP

PP-Tipo 1

66

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GRAFICO 3. Participación de rubros en el valor bruto de PP y del total de EAP (Cont)

PP-Tipo 2

PP-Tipo 3

Fuente: Anexo de Resultados, Cuadro 3.b.a. a 3.b.o.-RP

Las regiones preponderantes en el aporte al valor de la producción de los pequeños productores
fueron: Pampeana, Mesopotamia, Chaco Húmedo, Monte Árido y Oasis Cuyanos, que suman el
87,2% del valor total (Gráfico 4). Las regiones del noroeste agregan un 8,7%, y un 3,9% se reparte
entre las restantes regiones. El detalle del aporte por región, producto y tipo de productor puede
encontrarse en los cuadros del Anexo.

67

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GRAFICO 4. Participación de las regiones en el total de valor bruto
de producción de PP y del total de EAP

Fuente: Anexo de Resultados, Cuadro 3.b.a. a 3.b.o.-RP

68

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GRAFICO 4. Participación de las regiones en el valor bruto
de producción de PP y del total de EAP (Cont.)

Fuente: Anexo de Resultados, Cuadro 3.b.a. a 3.b.o.-RP

69

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

Los resultados obtenidos permitieron obtener dos relaciones muy significativas para profundizar el
conocimiento del universo de los pequeños productores y su relevancia en el conjunto. Se trata del
valor medio de la producción por explotación, y del valor medio de producción por hectárea, tanto para
el promedio de los PP como para los diferentes tipos, y para el subconjunto de EAP de productores
"no pequeños" (EAP NO PP).
Los datos se presentan, resumidos, en el Cuadro 27. Allí se aprecia que el valor de producción por
explotación en los PP es sensiblemente menor que en los NO PP, llegando, en promedio, al 12% de
estos últimos, lo que resulta totalmente coherente con la definición de PP. Esta relación, sin embargo,
varía según las regiones.
En cambio, la producción por hectárea es 53 % mayor en el promedio de los PP que en los NO PP.
Esta tendencia se mantiene en todas las regiones, salvo en la Región Pampeana, en que la producción por hectárea es similar en PP y NO PP. En suma, se evidencia que los PP presentan una mayor
productividad de la tierra que los NO PP.
CUADRO 27. Valor bruto de producción por EAP y por ha, en EAP de PP y de NO PP*

* Con rendimientos promedios
Fuente: IICA con datos del INDEC.

Estos resultados, analizados por tipos, también contribuyen a validar la hipótesis de tipificación de
los pequeños productores. Esta hipótesis, basada en el nivel de capitalización, reemplazaba la imposibilidad de distinguirlos según el nivel de sus ingresos, variable inexistente en el Censo Agropecuario.
En efecto, el resultado es que el valor bruto de producción por explotación es coherente con la clasificación de tipos, ya que la producción promedio de una EAP del Tipo 1 (117 mil pesos) es casi el doble
de la del Tipo 2 (64 mil pesos) y ésta es casi el triple de la del Tipo 3 (22 mil pesos).
Los resultados de valor bruto de la producción fueron también agrupados por provincias. El Cuadro
28 presenta dichos resultados en valor y en participación de los PP en el total de EAP, ordenándose
las provincias por importancia de los PP sobre el total. En el cuadro se agrega, como referencia, la
participación de las EAP de PP en las EAP totales. El Gráfico 5 permite apreciar visualmente la participación de los pequeños productores y sus tipos, por provincias.

70

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CUADRO 28. Valor bruto de producción de PP por provincias

Fuente: Anexo de Resultados, Sección II, Cuadro 3.b.q

71

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

GRAFICO 5. Participación de pequeños productores, total y por tipos,
en el valor bruto de producción, por provincias.

Fuente: IICA con datos del INDEC

72

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GRAFICO 5. Participación de pequeños productores, total y por tipos,
en el valor bruto de producción, por provincias. (Cont.)

Fuente: IICA con datos del INDEC

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GRAFICO 5. Participación de pequeños productores, total y por tipos,
en el valor bruto de producción, por provincias. (Cont.)

Fuente: IICA con datos del INDEC

74

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Otra información que amplía el panorama provincial es la del Cuadro 29, en el cual se señalan los
grupos de productos que representan el mayor aporte al valor de la producción, en cada provincia.

Evaluación
Se considera que la aplicación de la metodología diseñada ha conducido a resultados satisfactorios. Esta evaluación se basa en la comparación del valor bruto de la producción para el total de EAP,
con el valor de la producción agropecuaria de los diversos sectores que se obtiene de otras fuentes,
la cual indica niveles similares.
En la suma total, algunos problemas ya señalados en la estimación del volumen parecen haberse
compensado. En el conjunto, las dificultades de obtener información de rendimientos y precios de
muchos productos parecen haber tenido una influencia menor, debido a que para los rubros dominantes (oleaginosas, cereales, ganadería bovina, cultivos industriales) la información es de fuente oficial, tiene mayor calidad y aparición periódica.
El intento de lograr datos de rendimientos y precios específicos de los pequeños productores fue
insatisfactorio; si bien se realizaron y se presentan en el Anexo las estimaciones realizadas, el conjunto de comentarios y gráficos de esta publicación se refieren a los cálculos con rendimientos promedio.
En consecuencia, los resultados obtenidos (con rendimientos promedio y precios mayoristas) se
aproximan más al valor de mercado de la producción potencial de los pequeños productores -si no
enfrentaran restricciones de acceso a la tecnología y al mercado-, que a sus ingresos brutos efectivos.
Por las diversas razones apuntadas, es conveniente que los resultados obtenidos en el estudio en
relación al valor de la producción sean utilizados como porcentajes, resultantes de un valor construido con determinados criterios, el que permite agregar los distintos productos en una unidad común.
Esta evaluación permite sugerir la necesidad de complementar el presente estudio con otros análisis que permitan conocer en mayor profundidad las características de las explotaciones de pequeños
productores.

75

�76

* Nota: con rendimientos promedio - Están sombreados los porcentajes superiores al 20% del VBP.
Fuente: Elaborado por IICA-Argentina con datos del INDEC

CUADRO 29. Valor de producción de PP por provincias. Importancia de grupos de productos (en porcentaje del total provincial)*

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�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

IV.6. Aporte de los pequeños productores al empleo
1.

Antecedentes
a. Estudios anteriores sobre empleo agropecuario

Un estudio de Neiman y Bardomás (2001)25 analiza los cambios experimentados en el tamaño, composición, residencia, y distribución regional de la ocupación rural en la Argentina en la década del 80,
principalmente en base a los datos de los Censos Nacionales de Población de 1980 y 1991. Vincula
dichos cambios con el proceso de modernización y reestructuración de la actividad agropecuaria originada en la aplicación de políticas económicas nacionales acordes con el avance de la globalización
y las exigencias de competitividad de los mercados a nivel mundial, muchos de cuyos rasgos se continuarían e intensificarían en la década siguiente. En forma resumida, tres serían los fenómenos principales que se observan en relación al mercado de trabajo agropecuario:
i. el avance de la agroindustrialización, que trajo como consecuencia la expansión de las ocupaciones rurales no agrícolas y el crecimiento de las interrelaciones con lo 'urbano';
ii. la adopción de nuevas tecnologías, las que implicaron una modificación del balance entre capital y trabajo en desmedro de este último, provocando una disminución de la demanda por determinados empleos, menos calificados, típicos de los grupos más vulnerables de la población
rural, con el consiguiente aumento de la pobreza de ese sector y su necesidad de desarrollar
estrategias de multiocupación o pluriactividad;
iii. el aumento de la heterogeneidad productiva y las diferencias entre regiones, que acentuó a su
vez la diferenciación al interior del mercado de trabajo y el carácter desigual del desarrollo a nivel
del país.
El estudio utiliza los datos de los Censos Nacionales de Población de 1980 y 1991. De su comparación surge que la mano de obra total ocupada en el sector agropecuario habría crecido en ese lapso
un 13% (de 1.201.030 a 1.364.870 trabajadores), en el marco de un aumento del 17% de la población
económicamente activa (PEA agropecuaria de 1.165.499 personas a 1.364.870) y un descenso de la
población rural del 11,6% en el período (de 4.677.235 personas a 4.179.277).
Si bien ya en 1980 la región pampeana explicaba cerca de la mitad de la mano de obra ocupada en
el sector agropecuario del país, en el período el mayor crecimiento de la ocupación se registraba en
la región NEA (pasando de un 18,9% a un 23,1%), siguiéndole la región NOA, mientras permanecía
estable en Patagonia y decrecía en Cuyo. Por categoría ocupacional, se habría prácticamente mantenido el porcentaje de la mano de obra asalariada -la que llegaba al 45,6% del empleo del sector en
1991-, sucediendo un leve crecimiento en la región Pampeana, mientras en el resto de las regiones
se producían descensos (en el NOA incluso casi un 10% en el período). Al mismo tiempo aumentaba
la mano de obra familiar, especialmente la sin remuneración (pasaba de un 12,7% a un 17,9% en el
total del país), apreciándose especialmente en el NOA y en el NEA. A su vez, también aumentaba en
las regiones extrapampeanas la categoría 'cuenta propia' (sobre todo en las dos citadas), mientras en
la región pampeana se presentaba un resultado inverso.
La tendencia hacia la 'urbanización' de la mano de obra del sector -ya sea por su radicación en
zonas urbanas como por su empleo en actividades rurales no agrícolas- estaría siendo corroborada
por los siguientes datos: el 85% del aumento de la mano de obra ocupada en el sector registrado en
el período tendría residencia urbana (la región Pampeana y Cuyo eran las que presentaban los mayores porcentajes en 1991, con el 37% y 25%, respectivamente); y la mano de obra residente en zonas
rurales ocupada en tareas no agrícolas alcanzaba en 1991 a nivel nacional una cifra cercana a
692.599 trabajadores.
Por último, el estudio también analiza el fenómeno de la "pluriactividad", con los datos del Censo
Nacional Agropecuario de 1988, resultando que más de un tercio del total de productores declaraba
25
Neiman G. y Bardomás, S. "Continuidad y cambio en la ocupación agropecuaria y rural de la Argentina". En Neiman, G
(compilador) "Trabajo de Campo. Producción, tecnología y empleo en el medio rural". Ed. CICCUS. 2001.

77

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

tener otra ocupación remunerada; prácticamente la mitad era como asalariado (en todas las regiones),
siendo la región pampeana la que presentaba el porcentaje más bajo de productores con otra actividad fuera de la explotación (28,2%), aunque el más alto en cuanto al asalariamiento (39,1%). Cuyo se
destacaba por el alto porcentaje en que se presentaba este fenómeno.
El estudio concluye que "El aumento de la ocupación agropecuaria entre 1980 y 1991, comprende
un número importante de posiciones que es posible identificar con condiciones de precariedad laboral. En efecto, uno de cada dos "nuevos" puestos de trabajo que aparecen durante ese período corresponde a categorías de empleo informal o tradicional (trabajadores por cuenta propia y familiares sin
remuneración). La perspectiva del análisis regional confirma esta observación ya que dos tercios de
aquel crecimiento intercensal de la ocupación sectorial tiene lugar en las regiones NEA y NOA que,
históricamente, se han caracterizado por una presencia importante de situaciones ocupacionales precarias" 26.
Un estudio más reciente sobre las economías extrapampeanas, ya mencionado27, también aborda
las tendencias en el empleo rural en estas regiones, incorporando datos de contexto sobre la población rural del Censo Nacional de Población de 2001. Sostiene que, si bien la población rural del país
descendió un 8,4% entre 1991 y 2001, la caída fue mayor en la región pampeana (13,7%), y menor
en las extrapampeanas (4,9%). A su vez, descendió la población rural dispersa (8,8%) y aumentó en
proporción parecida la población en centros poblados pequeños, menores de 2000 personas (8,4%).
También compara la proporción de residentes en las unidades agropecuarias a partir de los datos de
los Censos Nacionales Agropecuarios (CNA 88 y 2002), la que a nivel del país bajó de 1.447.365 personas a 1.233.589 (14,8% en total), pero en el conjunto de las provincias pampeanas bajó el 23,3% y
en las extrapampeanas un 9,6%.
En suma, los estudios anteriores coinciden en señalar la ocurrencia en las últimas dos décadas de
dos fenómenos principales que influyen en el mercado de trabajo agropecuario: el descenso de la
población rural y la tendencia hacia su urbanización creciente.
Por último, un estudio sobre las tendencias generales y diferencias respecto de la ocupación agropecuaria en los países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay)28, en base a datos de
Censos Nacionales Agropecuarios que van de 1986 a 1994 según los países, señala que el sector
agropecuario regional ocupaba unos 23 millones de trabajadores familiares y asalariados permanentes en los cuatro países, con notoria preeminencia de los primeros. Así, los trabajadores familiares
representaban, sobre el total de los trabajadores permanentes, el 85% en el promedio regional, llegando al 91,8% en Paraguay, 85,5% en Brasil, 66,1% en Argentina y 56,3% en Uruguay. Estos resultados se presentaban en el marco de una estructura agraria caracterizada en Brasil y Paraguay por el
predominio de la pequeña explotación (el 50% de las EAP tenía menos de 10 ha), mientras que en
Argentina y Uruguay las EAP con menos de 10 ha representaban menos del 20% del total, ya que la
dimensión media de las explotaciones era mayor.

b. Comparación de los datos de empleo para el total de las EAP en los Censos Agropecuarios de
1988 y 2002
La comparación de los datos del CNA 02 con el CNA 88 (Cuadro 30) muestra una caída del empleo
agropecuario de un 25% (aproximadamente un cuarto de millón de personas). Las variaciones difieren según las categorías ocupacionales y el sexo de las personas. En efecto, la baja es menor en el
caso de "productores o socios" (un 10%) y mayor en el caso de trabajadores familiares y no familiares (34% y 33%, respectivamente). También la caída es mayor para mujeres que para varones (-34%
y -23%, respectivamente).

26

Neiman y Bardomás, op.cit. Pág. 26
Barsky y Fernández, op. cit. Pág. 21
28
Neiman, G., Alvarez Sánchez, A. y Berger, M. "El trabajo agropecuario en el MERCOSUR: tendencias generales y dife ren
cias nacionales". En Neiman, G (compilador) "Trabajo de Campo. Producción, tecnología y empleo en el medio rural". Ed.
CICCUS. 2001.
27

78

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

CUADRO 30. Cantidad de personas que trabajan en las EAP en forma permanente
Comparación entre CNA 1988 y CNA 2002. Total del país.
Relación con

Total

el productor

Varones

Mujeres

1988

2002

Var. %

1988

2002

Var. %

1988

2002

Var. %

1.032.215

775.296

-25

851.743

656.381

-23

180472

118.505

-34

Productores (o socios)

378925

340735

-10

341525

301815

-12

37400

38920

4

Familiares del productor

309118

204457

-34

197152

137968

-30

111966

66489

-41

No familiares del productor

344172

229690

-33

313066

216593

-31

31106

13097

-58

Total

Fuente: IICA con datos del INDEC.

En 2002 la participación de los varones en el empleo sigue siendo preponderante y aumentó su proporción en el total de trabajadores respecto de 1988 (del 83% al 85%), disminuyendo la femenina del
17% al 15%. Pero este descenso se manifiesta en las categorías de trabajadores familiares y no familiares del productor (este último principalmente asalariados), pues en la categoría de productor las
mujeres aumentan algo su participación. Sin embargo, estos datos por sexo deben ser tomados con
cautela porque, como ya han establecido estudios especializados al respecto, los Censos suelen
29
subregistrar la participación de la mujer en el trabajo predial .
CUADRO 31. Cantidad y porcentaje de personas que trabajan en forma permanente
en las EAP según relación con el productor. Comparación entre CNA 1988 y CNA 2002.
Total del país, por regiones y provincias
Productores
Regiones

Familiares del productor

No familiares del productor

Total

1988

2002

Var. %

1988

2002

Var. %

1988

2002

Var. %

1988

377404

340735

-10

301815

204457

-32

348421

229690

-34

1027640

775296

-25

Buenos Aires

68673

54178

-21

27212

12187

-55

85794

52703

-39

181679

119112

-34

Córdoba

41391

30376

-27

22349

9046

-60

38585

23930

-38

102325

63489

-38

Entre Ríos

25563

23061

-10

18349

8139

-56

17069

12487

-27

60981

43687

-28

La Pampa

8005

8702

9

3531

1862

-47

7258

5417

-25

18794

15981

-15

Santa Fe

41675

32418

-22

17429

6358

-64

33489

21899

-35

92593

60682

-34

Pampeana

185307

148735

-20

88870

37592

-58

182195

116436

-36

456372

302951

-34

Catamarca

8603

8757

2

7161

8706

22

3253

2959

-9

19017

20452

8

Jujuy

8011

9599

20

10965

11226

2

9682

6634

-31

28658

27469

-4

La Rioja

5819

8145

40

4024

2696

-33

2533

3052

20

12376

13893

12

Salta

9904

10406

5

9416

10839

15

15074

7648

-49

34394

28901

-16

Total País

2002 Var. %

Sgo. Estero

18986

20179

6

24551

30078

23

5429

4720

-13

48966

55048

12

Tucumán

14321

10300

-28

16245

9117

-44

12839

6160

-52

43405

25594

-41

NOA

65644

67386

3

72362

72662

0

48810

31173

-36

186816

171357

-8

Chaco

19815

18135

-8

27274

13152

-52

9258

6239

-33

56347

37526

-33

Corrientes

20545

15360

-25

25859

14845

-43

17231

12593

-27

63635

42798

-33

Formosa

11870

10192

-14

14934

8346

-44

4888

3094

-37

31692

21632

-32

Misiones

24467

27772

14

39652

34370

-13

13230

6698

-49

77349

68859

-11

NEA

76697

71459

-7

107719

70713

-34

44607

28624

-36

229023

170815

-25

Mendoza

18838

25859

37

11899

11516

-3

36701

27987

-24

67438

65369

-3

San Juan

7836

5440

-31

4457

2160

-52

10444

8167

-22

22737

15776

-31

San Luis

5871

4637

-21

2838

1580

-44

3960

2660

-33

12669

8877

-30

32545

35936

10

19194

15256

-21

51105

38814

-24

102844

90022

-12

Chubut

3652

4111

13

2374

1259

-47

4042

2572

-36

10068

7942

-21

Neuquén

4332

4630

7

5222

3964

-24

4319

2933

-32

13873

11581

-17

Río Negro

8341

7560

-9

5632

2878

-49

10129

7350

-27

24102

17789

-26

Santa Cruz

844

846

0

430

102

-76

2686

1436

-47

3960

2384

-40

T. del Fuego

42

72

71

12

31

158

528

352

-33

582

455

-22

17211

17219

0

13670

8234

-40

21704

14643

-33

52585

40151

-24

Cuyo

Patagonia

Fuente: IICA con datos del INDEC. El total de 2002 incluye 404 personas sin discriminar la relación con el productor.

29
C. Biaggi y C. Canevari "Estudio sobre Mujeres Rurales en la Argentina". Prodemur/PROINDER-SAGPyA. Agosto 2002. "
CIDER-IICA. "Género y Nueva Ruralidad". Costa Rica. 2000. M. Basco. G. Alvarez y P. Foti "Trabajando con Mujeres
Campesinas en el Noroeste Argentino. Aportes al Enfoque de Género en el Desarrollo Rural". IICA. Buenos Ares. 1992.

79

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

El análisis por regiones, se aprecia en el Cuadro 3130 (en este caso, la región se forma por provincias, ya que no se dispone de datos de mano de obra en el Censo 1988 clasificados por regiones
agroeconómicas).
La región pampeana sigue explicando aproximadamente un 40% del total de las personas ocupadas en el sector agropecuario del país, a pesar de la disminución del 34% de la ocupación en esta
región, que supera a la reducción promedio nacional. Por categorías ocupacionales, los no familiares (en su gran mayoría asalariados) descienden un 36%, pero los que más disminuyen son los trabajadores familiares (58%); incluso desciende la cantidad de productores (en un 20%) muy por encima de las otras regiones, resultado que estaría acompañando el notable descenso de las explotaciones familiares que ha registrado el presente estudio en la región. La excepción está dada por la
provincia de La Pampa, que registra una menor caída del empleo global (15%) y del empleo no familiar (25%), aunque la caída de la categoría de trabajadores familiares está cercana al 50%.
En las regiones extrapampeanas, el descenso de la ocupación total también es importante en el
NEA (25%) y Patagonia (24%), siendo que en la década anterior la primera presentaba los porcentajes más altos de aumento y la segunda se mantenía estable. En cambio, en NOA y Cuyo, la caída
global de la ocupación resulta mucho menos acentuada (8% y 12 % respectivamente). Por categorías ocupacionales, en estas regiones -con excepción de la Patagonia- la que más disminuye en proporción es la de trabajadores no familiares, resultando especialmente notable en el NOA en comparación con el descenso en las otras categorías.
El NOA es la única región en la que ha aumentado la categoría "productores", creciendo en porcentajes importantes en La Rioja (40%) y Jujuy (20%). Dentro de ella, la provincia de Tucumán presenta un
panorama singular, pues todas las categorías disminuyen más que los promedios nacionales respectivos (los productores un 28%, los familiares un 44% y los no familiares más de un 50%).
En el NEA resulta destacable el descenso de la ocupación de mano de obra familiar (34%), principalmente en las provincias de Chaco y Corrientes. La caída de más del 50% en la mano de obra
familiar empleada en Chaco, y del 25% de los productores directos en Corrientes, coincide con un
descenso importante en la cantidad de explotaciones de PP en ambas provincias. En cambio,
Misiones presenta un panorama bien distinto (que también acompaña el aumento del número de
explotaciones de PP entre Censos) pues los productores directos han aumentado (14%), los familiares han disminuido apenas un 13%, mientras que la reducción de los no familiares llega
casi al 50%.
En la Patagonia, es aún más notable el descenso de la mano de obra familiar (40%) y se explica
principalmente por lo ocurrido en la provincia de Río Negro que participa centralmente de los Valles
Patagónicos, región que también ha sufrido un proceso de desaparición de EAP de PP, que se refleja
en la disminución en esa provincia de casi 800 productores directos y 3000 trabajadores familiares.
Por último, en la región cuyana, el descenso en la ocupación total se presenta principalmente en las
provincias de San Juan y San Luis, no así en la de Mendoza que parecería mantener estables los niveles de ocupación (-3%). En las dos primeras provincias se registran descensos notables en la cantidad de productores directos (-31% y -21% respectivamente), mientras en Mendoza se registra un
aumento importante de ellos (37%).
Los datos globales de empleo en las EAP, que resultan de esta comparación entre los Censos
Agropecuarios de 1988 y 2002, van en la línea de los resultados de los estudios de contexto sobre lo
ocurrido en la década del '90, comentados en el apartado anterior. En ese sentido, la tendencia del
empleo en el sector agropecuario acompañaría la línea general de retracción de la demanda de trabajo en todos los sectores de la economía, que se acentúa en el segundo lustro para hacer eclosión
30
Las diferencias que se observan en las cifras del Total del País por categorías ocupacionales según el CNA 1988 entre el Cuadro
30 (datos para el total del país) y el Cuadro 31 (datos por regiones y provincias), se deben a lo siguiente. El Cuadro 30 se elaboró en
base al Cuadro "Cantidad de personas que trabajan en las EAP en forma permanente, por grandes grupos de edad y por sexo, según
relación con el productor. Total del País" que aparece en la página Web del INDEC (el único sobre el tema), y el Cuadro XXXI se elaboró en base a los datos por provincia disponibles únicamente en el Cuadro "Cantidad de personas que trabajan en las EAP en forma
permanente, por grandes grupos de edad y por sexo, según relación con el productor" que aparece en las separatas por provincia de
la publicación oficial (impresa) del Censo 1988 ("Censo Nacional Agropecuario 1988. Resultados generales. Total del País. 26 INDEC").
Pero mientras el Cuadro de total del país que se incluye en la página Web del INDEC está ajustado según el Cuadro E5 que también
figura en la publicación oficial (impresa) del CNA '88 (y que evidentemente modifica y amplía las cifras iniciales arrojadas por el Censo),
no están ajustados de la misma manera los Cuadros por provincia que figuran en las separatas de la misma publicación.

80

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

en la crisis de 2001. Esta menor demanda es visualizada centralmente -sin desconocer la existencia
de otros múltiples factores-como el impacto del cambio tecnológico sobre la relación trabajo-capital a
favor de este último factor, acaecido como parte central del fenómeno de la globalización ya comentado en otros puntos de este estudio. El consecuente despliegue de estrategias de la población afectada en la búsqueda por obtener otras fuentes de empleo no agropecuario -tanto en ámbitos rurales
como urbanos- ha sido suficientemente documentado en numerosos estudios recientes en el país y en
31
América Latina .
2.

Mano de obra en EAP de PP y EAP totales en el CNA 2002

El Cuadro 32 presenta los resultados básicos del procesamiento del CNA 02 para pequeños productores, referidos al trabajo directo del productor o socio (dentro y fuera de la explotación), el trabajo permanente que emplea (por categorías ocupacionales) y el trabajo transitorio que contrata en
forma directa, indirecta y a través de la contratación de servicio de maquinaria. En el Anexo de
Resultados, los 39 cuadros del Grupo 4, Mano de obra y empleo, amplían la información de todas las
variables por regiones, departamentos y provincias.
CUADRO 32. Mano de obra en EAP totales y de Pequeños Productores, total y por tipos
Productores o socios que
trabajan para la EAP
Productores
Total

Total PP

Varones Mujeres

Trabajo fuera
de la EAP del
productor o socio
Fuera
Dentro
del
del
Sector
Sector
Agrop.
Agrop.

Trabajadores permanentes

Total

Mano de obra transitoria

Contrat.
Contra- Contratación indirecta serv.
Familiares
maquiNo
tación
del
Superf. Cabezas naria
Familiares directa
productor
(jornadas) (miles ha) (miles) (miles ha)

243210

214196

29011

23739

32631

184946

177265

3682

4851576

200

1835

6856

Tipo 1

55952

50847

5105

4890

5561

33567

31061

966

1772646

52

1349

2565

Tipo 2

65557

59530

6026

6085

7630

42549

40426

942

1849744

70

345

2337

Tipo 3

121701

103819

17880

12764

19440

108830

105778

1774

1229186

78

141

1955

Total de EAP

340649

301755

38888

35180

48950

434454

203150

231304 16639775

1258

13989

36559

227622 11788199

105812153,991

29703

Total EAP NO PP

97439

87559

9877

11441

16319

249508

25885

% PP/EAP

71,4

71,0

74,6

67,5

66,7

42,6

87,3

1,6

29,2

15,9

13,1

18,8

% NO PP/EAP

28,6

29,0

25,4

32,5

33,3

57,4

12,7

98,4

70,8

84,1

86,9

81,2

Nota: Los trabajadores permanentes no familiares en EAP de PP son "sin remuneración".
Fuente: IICA con datos del INDEC.

Se puede apreciar que el 71% de los productores o socios del sector agropecuario pertenecen al
grupo de pequeños productores. El porcentaje es el mismo en productores o socios hombres, y algo
mayor (75%) en mujeres. También los productores o socios de PP son los que, en mayor proporción
(67%) trabajan fuera de su explotación, ya sea en ocupaciones dentro o fuera del sector agropecuario.
Los resultados obtenidos muestran claramente la diferencia entre los pequeños productores y el
resto en relación al empleo. Las EAP de PP concentran el 87,3% del trabajo de familiares del productor, en tanto los NO PP absorben casi la totalidad de los trabajadores no familiares y sólo cuentan con
el 12,7% de trabajadores familiares del productor. Este resultado contribuye a validar la definición de
PP utilizada para separar el universo del Censo, ya que, si bien el empleo de mano de obra no familiar permanente era parte del criterio de discriminación respecto de los NO PP y el resultado condice
con ello, no era una condición excluyente para los NO PP. Se comprueba así que el tipo de trabajo utilizado discrimina muy bien entre los dos grupos.
Los PP participan con cerca del 30% en la mano de obra transitoria por contratación directa, en porcentajes mucho menores en la contratación indirecta en ganadería o agricultura (13% y 16% respectivamente) y en un 19% en la contratación de servicio de maquinaria agrícola.
El Cuadro 33 presenta las categorías de mano de obra de los pequeños productores mencionadas
en el Cuadro 32, discriminadas por regiones. El análisis particularizado de las mismas se realiza en
los puntos siguientes.
31
Entre otros, Craviotti, C. y Gerardi, A. "Implicancias del empleo rural no agropecuario en los hogares rurales de Mendoza,
Río Negro y Santa Fe". Serie estudios e investigaciones 3. PROINDER/SAGPyA. Buenos Aires. 2002; Neiman, G. Bardomás,
S. y Jiménez, D. "Estrategias productivas y laborales en explotaciones familiares pluriactivas de la provincia de Buenos Aires",
en "Trabajo de Campo. Producción, tecnología y empleo en el medio rural", Neiman, G. (compilador). Ed. Ciccus, 2001;
Berdegué, J., Escobar, G. y Reardon, T. "Empleo e Ingreso Rural no Agrícola en América Latina y el Caribe". 2000.

81

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

CUADRO 33. Mano de obra en EAP de Pequeños Productores. Total del país y por Regiones.
Productores o socios que
trabajan para la EAP
Región
Total

TOTAL DEL PAÍS

Varones Mujeres

Trabajo fuera
de la EAP del
productor o socio
Fuera
Dentro
del
del
Sector
Sector
Agrop.
Agrop.

Trabajadores permanentes

Total

Mano de obra transitoria
Contrat.
Contratación indirecta serv.
ContraNo
Familiares
maquiFamiliares tación
del
Superf. Cabezas naria
directa
productor s/remunera
(jornadas) (miles ha) (miles) (miles ha)

243210

214196

29011

23739

32631

184946

177265

3682

4851576

199,7

4792

3049

1743

189

992

8759

8694

65

19903

0,0

0,7

0,6

2. Valles del NOA

21076

17742

3334

1682

4099

25089

24426

389

310407

5,2

0,5

29,9

3 Ag. Subt. NOA

101,6

1. Puna

1834,7 6856,1

14281

12496

1785

1406

1974

12592

11901

249

696409

15,6

0,1

4. Chaco Seco

7018

5910

1107

181

248

7071

6879

46

237882

12,3

1,7

16,2

5. Monte Árido

27472

23573

3899

2826

4686

26432

25767

361

244955

12,4

6,3

244,7

6. Chaco Húmedo

25433

22918

2515

2027

2544

18500

17637

423

1119903

17,3

513,0

536,5

7. Mesopotamia

45094

39846

5247

3582

4845

50868

49162

1053

659180

69,7

33,2

88,5

8. Patagonia

8289

6936

1352

781

1211

5895

5675

118

99873

0,3

422,9

14,1

9. Pampeana

68667

62660

6007

7717

7648

18920

17051

601

648208

46,9

10. Oasis cuyanos

18715

16951

1764

3145

3913

9637

9033

334

646462

18,9

2,2

22,1

11. V. Patagónicos

2373

2115

258

203

471

1183

1040

43

168394

1,1

0,2

4,1

854,1 5797,7

Fuente: IICA con datos del INDEC.

3. Aporte de los PP al empleo total
Como se señaló en la metodología, para evaluar la participación de los PP en el empleo total es
necesario homogeneizar los aportes de personas de diferente edad y tipo de relación laboral a través
del cálculo de los jornales equivalentes del personal permanente y transitorio por contratación directa
que se utiliza en la explotación. En el Capítulo III se especificaron los parámetros utilizados para realizar dicho cálculo.
En consecuencia, el aporte de los PP al empleo total se define como la relación entre el total de jornales equivalentes permanentes y transitorios por contratación directa que utilizan las EAP de PP y las
EAP totales.
Cabe señalar que, para todas las EAP, el trabajo permanente incluye tanto familiares como no familiares, con y sin remuneración. En cambio, en el caso de los PP, por la definición adoptada, no hay trabajadores no familiares permanentes con remuneración.
El resultado de este procesamiento (Cuadro 34) permite afirmar que los pequeños productores
aportan el 53% del empleo total (permanente y transitorio por contratación directa) a nivel nacional,
constituyendo el 54% del trabajo permanente y el 29% del trabajo transitorio directo empleado en el
sector agropecuario32.

32
El conjunto de datos, con apertura por regiones, provincias y tipos, puede apreciarse en los archivos 4.b. de la carpeta
Aporte al Empleo, del Anexo de Resultados.

82

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

CUADRO 34. Jornales equivalentes totales (permanentes y transitorios
por contratación directa) empleados en EAP de PP y EAP totales.
Por provincia y para el total del país.
Provincias
Total País
Buenos Aires
Catamarca
Chaco
Chubut
Córdoba
Corrientes
Entre Ríos
Formosa
Jujuy
La Pampa
La Rioja
Mendoza
Misiones
Neuquén
Río Negro
Salta
San Juan
San Luis
Santa Cruz
Santa Fe
Sant. del Estero
Tierra del Fuego
Tucumán

Trabajo permanente
(Miles de jornales equivalentes)
EAP de PP
EAP totales
132159
244215
12487
38014
5062
6339
8163
11707
1110
2535
7335
20275
7836
13349
7781
13936
4748
6796
5856
8536
1573
5107
3105
4423
8276
20742
18155
21156
2353
3676
2053
5674
5662
8902
1818
5016
1357
2827
36
763
7783
19378
14326
16819
12
146
5272
8098

%
54
33
80
70
44
36
59
56
70
69
31
70
40
86
64
36
64
36
48
5
40
85
8
65

Trabajo transitorio por contratación
directa (Miles de jornales equivalentes)
EAP de PP
EAP totales
%
4852
16640
29
308
1138
27
158
288
55
1069
1950
55
32
153
21
220
737
30
208
627
33
144
374
38
135
216
63
190
1159
16
39
161
24
84
290
29
566
3156
18
378
657
57
16
528
3
155
1295
12
208
1063
20
130
1095
12
26
103
25
9
42
21
259
598
43
64
153
42
2
4
48
399
854
47

Total
(Miles de jornales equivalentes)
EAP de PP
EAP totales
%
137010
260854
53
12795
39152
33
5220
6627
79
9232
13657
68
1141
2688
42
7554
21012
36
8043
13976
58
7925
14310
55
4883
7012
70
6045
9695
62
1612
5268
31
3189
4712
68
8842
23898
37
18533
21813
85
2369
4205
56
2208
6969
32
5870
9965
59
1948
6112
32
1383
2930
47
45
805
6
8042
19976
40
14390
16972
85
14
150
9
5671
8952
63

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Una alternativa para evaluar el aporte es expresarlo en puestos de trabajo, bajo el supuesto de que
la mano de obra de un adulto (320 jornadas al año) representa un puesto de trabajo. En ese caso, el
valor de jornales equivalentes totales de los PP, construido con los datos censales, equivaldría a
428.157 puestos de trabajo, mientras que para el total de EAP se computan 815.170 puestos de trabajo33.
Respecto de los datos por provincia (Cuadro 34), las que presentan el mayor aporte de los PP al
empleo agropecuario son Misiones y Santiago del Estero (85%), y en general las provincias del NOA
y del NEA, y lo hacen, principalmente, a partir del empleo permanente. En cambio, en números absolutos son superadas por las provincias de Buenos Aires, Mendoza y en parte también por Córdoba y
Santa Fe.
Mientras que el peso de los PP en el trabajo permanente es elevado (53%), el relativamente bajo
aporte al empleo transitorio por contratación directa (29%) puede atribuirse a su menor capacidad
económica y financiera para la contratación, comparado con el resto del universo de productores. Los
pequeños productores, en general, solamente encaran el costo que significa la contratación de este
tipo de mano de obra para períodos 'pico' de demanda (por ejemplo, la cosecha en el caso de los cultivos industriales) cuando no pueden afrontar la tarea o no les alcanza con la mano de obra familiar.
Por otra parte, las informaciones disponibles señalan, en general, una tendencia decreciente de la contratación directa de personal transitorio, debido a la incorporación masiva de la mecanización en algunos cultivos industriales.
Los datos por provincia permiten visualizar mejor la probable incidencia de las demandas diferenciales de trabajo transitorio, que están muy asociadas a determinadas producciones localizadas en
algunas de ellas. Las provincias que más participan en el trabajo transitorio (más del 45%) son
Formosa, Misiones, Chaco, Catamarca y Tucumán; es decir, aquellas donde existen zonas de cultivos industriales con presencia de pequeños productores (algodón, tabaco, caña de azúcar).
Por regiones (Cuadro 35) se observa que las que poseen un mayor peso relativo de pequeños
33

Esta estimación resulta consistente, ya que la estimación del Censo Nacional de Población 2001 señala una población
ocupada en el sector agropecuario de 897.521 personas, que representaba un 8,22% de la población ocupada en el total de
actividades. Cabe señalar que la variable población ocupada en el Censo de Población cuenta personas, sin considerar su aporte equivalente en jornales.

83

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

productores son las que también presentan porcentajes de aporte al empleo por encima del promedio, llegando en Puna, Valles del NOA, Monte Árido y Mesopotamia a más del 70% del empleo total
agropecuario; en cambio, en las regiones de menor peso relativo de PP, como Valles Patagónicos,
Oasis Cuyanos y Pampeana, se presentan los menores porcentajes de aporte (22%, 34% y 36%,
respectivamente).
Casi todo el empleo generado en las explotaciones de PP es trabajo permanente (96,5% de los
jornales equivalentes totales). El aporte del empleo transitorio, en promedio del 3,5%, se eleva
notablemente en la región de Valles Patagónicos, Agricultura Subtropical del NOA, Chaco Húmedo
y Oasis Cuyanos, coincidiendo con el predominio de cultivos industriales o intensivos en dichas
regiones, típicamente demandantes de mano de obra transitoria.

CUADRO 35. Jornales equivalentes en EAP de PP y EAP totales
Regiones
Total País
1. Puna
2. Valles del NOA
3. Agric. Subt. del NOA
4. Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis cuyanos
11. Valles Patagónicos

Trabajo en jornales
EAP de PP
Permanentes(*) Transitorios
132158560
4851576
4045600
19903
14051360
310407
8325280
696409
4276640
237882
16587680
244955
13588320
1119903
29312000
659180
4467520
99873
27549600
648208
8857920
646462
1096640
168394

equivalentes
Total
137010136
4065503
14361767
9021689
4514522
16832635
14708223
29971180
4567393
28197808
9504382
1265034

EAP totales
Total
260854335
4455471
17615130
18955381
5681291
24781705
25351886
42137915
9050790
78732116
28326924
5765726

Participac. PP
en total EAP
%
53
91
82
48
79
68
58
71
50
36
34
22

Trabajo permanente y
transitorio en PP (en %)
Permanente
Transitorio
96,5
3,5
99,5
0,5
97,8
2,2
92,3
7,7
94,7
5,3
98,5
1,5
92,4
7,6
97,8
2,2
97,8
2,2
97,7
2,3
93,2
6,8
86,7
13,3

(*) Suma de productores o socios y trabajadores permanentes (familiares y no familiares sin remuneración).
Fuente: IICA con datos del INDEC.

En cuanto al aporte al empleo agropecuario total de los distintos Tipos de pequeños productores,
los resultados muestran (Cuadro 36) que el mayor aporte al empleo total lo realiza el Tipo 3 (53%), le
sigue el Tipo 2 (26%) y por último el Tipo 1 (22%). Por categorías de empleo, el Tipo 3 supera en proporción el aporte al trabajo permanente en relación a los otros dos tipos, y a la inversa, en el empleo
de trabajo transitorio son éstos los que superan al Tipo 3.
CUADRO 36. Jornales equivalentes en EAP de PP, por tipos y regiones
Regiones
Total País
1. Puna
2.Valles NOA
3. Agric. Subt. del NOA
4.Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis Cuyanos
11. Valles Patagónicos

Participación de los tipos de PP, en % de los jornales equivalentes
En el trabajo permanente
En trabajo transitorio p/contr.directa
En el trabajo total
Tipo 1
Tipo 2
Tipo 3
Tipo 1
Tipo 2
Tipo 3
Tipo 1
Tipo 2
Tipo 3
21
25
54
37
38
25
22
26
53
9
21
71
15
23
61
9
21
71
11
16
73
45
25
30
12
16
72
5
29
66
20
53
28
6
31
63
20
29
51
17
21
62
20
29
51
15
20
66
21
16
64
15
20
66
21
27
52
32
47
21
22
28
50
12
22
66
24
46
31
12
22
65
37
26
38
73
9
18
37
25
37
43
37
21
57
35
8
43
37
21
22
25
53
51
31
18
24
25
51
39
23
38
67
27
7
43
24
34

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Por regiones, la mayoría sigue la distribución de aporte entre Tipos que se presenta a nivel nacional. La excepción está constituida por las región Patagonia, donde el aporte del Tipo 1 iguala al Tipo
3, y por Pampeana y Valles Patagónicos, donde el aporte del Tipo 1 supera ampliamente al del Tipo
3. Estos resultados se relacionan con la importancia que los PP de Tipo 1 tienen en esas regiones.

84

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

4.

Aporte de los PP a las distintas categorías de empleo permanente

De acuerdo a los resultados de este estudio (Cuadro 37), los PP estarían aportando a nivel nacional el 71% del empleo directo del productor o socio, el 87% del empleo permanente familiar (92% del
empleo familiar sin remuneración y 71% del empleo familiar con remuneración) y el 36% del empleo
permanente no familiar sin remuneración. El detalle del número de trabajadores por categorías de ocupación de trabajo permanente, por regiones, provincias y tipos, figura en la Carpeta 4.c. del Anexo de
Resultados.
CUADRO 37. Participación de PP en el total de jornales equivalentes
de trabajo permanente por categorías, por región
Región
Total País
1. Puna
2.Valles del NOA
3. Agric. Sub. del NOA
4.Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis cuyanos
11. Valles Patagónicos

Productor
Familiares
No familiares
o socio
Con remun.
Sin remun.
Total
sin remun.
(porcentaje de PP en el total de EAP, de cada categoría)
71
71
92
87
36
94
85
95
94
84
92
91
97
96
7
78
78
90
87
73
85
91
89
89
68
77
70
94
90
59
71
77
90
87
42
85
86
96
94
71
65
70
89
84
59
59
53
74
63
17
64
67
84
79
14
53
56
81
70
37

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Por supuesto que también a nivel de todas las regiones (Cuadro 37), el empleo familiar en sus dos
modalidades, sin remuneración y con remuneración (predominando la primera categoría), es mucho
más importante en el universo de PP que el empleo no familiar -aún cuando sea sin remuneración.
Esta última categoría en este sector suele incluir relaciones, arreglos y acuerdos laborales diversos
que no se visualizan como formas de remuneración de la mano de obra, pero que esconden en última instancia modalidades muy precarias de 'asalariamiento'. Se presenta, sobre todo, en las regiones
con mayor peso de PP (Valles del NOA, Agricultura Subtropical del NOA, Mesopotamia). En las mismas regiones (agregándose Chaco Húmedo) se destacan también los porcentajes de trabajo familiar
con remuneración, forma que podría estar reflejando la existencia de familias 'extendidas' que incluyen a las de los hijos adultos que forman su propia familia y viven de la misma explotación que la familia titular, por falta de oportunidades para lograr la independencia laboral y económica de las nuevas
generaciones.
A nivel de las provincias (Cuadro 38), el panorama se da en forma semejante a la región a la que
pertenecen, con excepción de las provincias de Neuquén y Chubut que poseen un peso de trabajo no
familiar sin remuneración bastante más elevado que el porcentaje regional (84% y 70%, respectivamente), lo que podría estar reflejando tipos precarios de relaciones laborales, poco formalizadas
(como las que se establecen con los 'puesteros' y entre los 'crianceros' de ovinos y caprinos de la precordillera y la meseta árida de la Patagonia)34.

34

Bendini M. y Alemany, C. "Crianceros y chacareros en la Patagonia" Cuaderno GESA 5. Ed. La Colmena. 2004.

85

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

CUADRO 38. Participación de PP en el total de jornales equivalentes
de trabajo permanente por categorías, por provincias
Productor
Región

Familiares

o socio

Con remun.

No familiares

Sin remun.

Total

sin remun.

(porcentaje de PP en el total de EAP, de cada categoría)
Total País

71

71

92

87

36

Buenos Aires

58

52

70

60

41

Catamarca

91

87

97

96

75

Chaco

79

85

93

91

74

Chubut

61

64

85

75

70

Córdoba

56

54

77

64

19

Corrientes

75

80

93

90

66

Entre Ríos

76

74

88

84

63

Formosa

78

82

86

85

60

Jujuy

86

85

96

94

81

La Pampa

46

40

59

47

65

La Rioja

88

82

92

91

82

Mendoza

64

70

85

81

14

Misiones

93

93

97

97

84
84

Neuquén

81

82

94

91

Río Negro

57

59

81

73

33

Salta

83

87

93

92

75

San Juan

74

61

84

78

25

San Luis

65

65

89

77

49

Santa Cruz

10

12

43

28

12

Santa Fe

63

56

75

64

5

Sant. del Estero

90

88

96

96

55

Tierra del Fuego

33

0

54

45

0

Tucumán

84

81

90

88

78

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Los Tipos de pequeños productores en relación con las categorías ocupacionales de trabajo permanente (Cuadro 39), presentan los siguientes resultados: a nivel nacional, la mitad de los productores o socios que trabajan en la EAP en forma directa están en el Tipo 3. En las regiones con mayor
peso de PP esta proporción se acentúa, como es el caso de las regiones del Norte; en cambio, la
región Pampeana, Patagonia y Valles Patagónicos presentan los mayores porcentajes del Tipo 1, con
un peso similar o aún mayor que el Tipo 3.
CUADRO 39. Jornales equivalentes en EAP de PP según categorías de empleo
permanente, por tipos. En porcentaje de los PP, por región.
Productores
Regiones
Tipo 1
Total País

Familiares

o socios

Con remuneración

No familiares

Sin remuneración

Total

sin remuneración

Tipo 2 Tipo 3 Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3

23

27

50

31

28

41

15

22

63

18

23

59

26

26

48

9

22

70

12

20

68

9

20

71

9

20

71

5

22

73

11

16

73

26

23

51

9

15

77

10

16

74

15

17

68

4

27

69

10

38

52

5

30

65

6

31

63

12

32

57

4. Chaco Seco

18

27

55

16

36

49

24

31

45

22

32

46

25

21

54

5. Monte Árido

15

19

66

24

23

53

12

20

68

14

20

66

19

22

58

6. Chaco Húmedo

25

28

47

24

26

49

14

23

63

16

24

60

30

28

42

7. Mesopotamia

13

24

64

20

21

59

10

19

71

11

20

69

20

22

58

8. Patagonia

35

25

41

46

26

28

38

27

35

39

27

34

42

35

23

9. Pampeana

1. Puna
2. Valles NOA
3. Agric. Subt. Del NOA

40

37

23

59

33

8

48

38

14

53

36

11

47

33

20

10. Oasis cuyanos

20

25

55

31

29

40

23

25

52

25

26

49

33

30

38

11. Valles Patagónicos

38

23

40

45

19

35

38

29

33

41

26

34

50

12

38

Fuente: IICA con datos del INDEC.

86

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

Respecto del trabajo familiar, el Tipo 3 concentra más de la mitad (59%) del total de jornales equivalentes, sobre todo a partir del empleo familiar sin remuneración (63% del total de la subcategoría).
La distribución regional del empleo familiar por Tipos presenta las mismas características que la categoría de productores o socios directos.
En relación con el trabajo no familiar sin remuneración, el Tipo 3 es también el predominante, aunque en un porcentaje algo menor que en el caso del trabajo familiar (48% a nivel nacional).
Por último, se realizó -dentro del empleo permanente- un procesamiento especial de los datos por
sexo, únicamente para la categoría de productor o socio35. El empleo total (en jornales equivalentes)
de los productores o socios fue aportado en un 88% por varones y en un 12% por mujeres (Cuadro
40). A nivel de las regiones, la participación femenina oscila entre 9% y 16%, con la excepción de la
Puna, en que sube al 36%. Las mayores participaciones de mujeres se registran en Valles del NOA,
Chaco Seco y Patagonia. Los resultados por provincia (Cuadro 41) están en la línea de estos resultados según la región a la que pertenecen mayoritariamente.
CUADRO 40. Número de productores o socios y jornales equivalentes empleados
en EAP de PP, por Sexo, Tipos y Regiones
Total

Varones

Regiones
N°
productores

Total País
1. Puna

243210

Jornales
equivalentes

Nº

Mujeres

% de cada tipo
Jornales
% sobre
en el total de PP
equivalentes el Total
1
2
3

77827200 214196 68542720

88

Nº

% de cada tipo
Jornales
% sobre en el total de PP
equivalentes el Total
1

24

28

48 29011

2

3

9283520

12

18

21 62

4792

1533440

3049

975680

64

9

20

71

1743

557760

36

9

24 67

2. Valles NOA

21076

6744320

17742

5677440

84

13

17

70

3334

1066880

16

4

10 85

3. Agric. Subt. del NOA

13 84

14281

4569920

12496

3998720

88

4

29

67

1785

571200

12

2

4. Chaco Seco

7018

2245760

5910

1891200

84

18

27

55

1107

354240

16

20

29 51

5. Monte Árido

27472

8791040

23573

7543360

86

16

19

65

3899

1247680

14

11

18 71

6. Chaco Húmedo

25433

8138560

22918

7333760

90

25

29

46

2515

804800

10

21

24 55

7. Mesopotamia

39846 12750720

45094

14430080

8. Patagonia

8289

2652480

9. Pampeana

68667

21973440

18715
2373

10. Oasis cuyanos
11. Valles Patagónicos

88

13

24

63

5247

1679040

12

11

19 70

2219520

84

35

25

40

1352

432640

16

34

25 41

62660 20051200

91

40

37

22

6007

1922240

9

37

29 35

5988800

16951

5424320

91

21

25

54

1764

564480

9

14

19 67

759360

2115

676800

89

39

23

39

258

82560

11

31

21 48

6936

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Analizando por Tipos (Cuadro 41), es interesante observar que es mayor la presencia de mujeres
productoras en el Tipo 3, acrecentándose su aporte en regiones con mayor peso de PP como la Puna,
Valles del NOA, Agricultura Subtropical del NOA y Mesopotamia.

35
No se hizo el procesamiento en otras categorías de ocupación porque se estimó que los resultados del CNA 02 para todas
las EAP, por sexo, en la categoría de "familiares del productor", que indicaban un 67% de varones y un 33% de mujeres, estarían mostrando un elevado grado de subregistro del trabajo agropecuario de la mujer, que haría poco confiables las conclusiones. Ya se ha mencionado -al presentar los resultados globales de la comparación de ambos Censos (1988 y 2002) al comienzo de este apartado-, que diversos estudios han alertado sobre el subregistro de la participación de las mujeres, especialmente en la mano de obra familiar permanente, a pesar de que las investigaciones específicas demuestran la presencia activa de
la mujer en la producción dentro las explotaciones del sector de pequeños productores agropecuarios.

87

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

CUADRO 41. Número de productores o socios y jornales equivalentes por sexo, empleados
en las EAP de PP. Por provincias y para el total del país.
Provincias
Nº
Total País
Buenos Aires
Catamarca
Chaco
Chubut
Córdoba
Corrientes
Entre Ríos
Formosa
Jujuy
La Pampa
La Rioja
Mendoza
Misiones
Neuquén
Río Negro
Salta
San Juan
San Luis
Santa Cruz
Santa Fe
Sant. del Estero
Tierra del Fuego
Tucumán

Productores o socios por sexo
Varones

Total

243210
31531
7972
14242
2512
17137
11537
17547
7948
8266
4043
7184
16555
25884
3749
4294
8601
4052
3014
83
20286
18124
24
8625

Jornales
equivalentes
77827200
10089920
2551040
4557440
803840
5483840
3691840
5615040
2543360
2645120
1293760
2298880
5297600
8282880
1199680
1374080
2752320
1296640
964480
26560
6491520
5799680
7680
2760000

Nº
214196
28178
6823
12915
2094
15804
9819
15679
6894
5391
3655
6210
14905
23261
3070
3798
6943
3803
2597
68
18977
15446
21
7845

Jornales
equivalentes
68542720
9016960
2183360
4132800
670080
5057280
3142080
5017280
2206080
1725120
1169600
1987200
4769600
7443520
982400
1215360
2221760
1216960
831040
21760
6072640
4942720
6720
2510400

%

Nº
88
89
86
91
83
92
85
89
87
65
90
86
90
90
82
88
81
94
86
82
94
85
88
91

29011
3353
1149
1327
417
1333
1718
1867
1054
2875
388
974
1650
2623
679
496
1658
249
417
15
1309
2677
3
780

Mujeres
Jornales
equivalentes
9283520
1072960
367680
424640
133440
426560
549760
597440
337280
920000
124160
311680
528000
839360
217280
158720
530560
79680
133440
4800
418880
856640
960
249600

%
12
11
14
9
17
8
15
11
13
35
10
14
10
10
18
12
19
6
14
18
6
15
13
9

Fuente: IICA con datos del INDEC.

5.

Aporte de los PP al empleo transitorio por contratación indirecta

El objetivo de esta sección es llegar a una aproximación al uso de la mano de obra transitoria que
realizan las explotaciones de PP a través de la contratación indirecta de mano de obra (contratista o
intermediario), y la incorporada a través de la contratación de servicio de maquinaria.
Los indicadores que figuran en el Censo son los siguientes: cantidad de superficie (ha) y de cabezas de ganado en el caso de la contratación indirecta de mano de obra, y cantidad de superficie (ha)
en relación al servicio de maquinaria. Como se explicitó en el Cap. III (Metodología), no fue posible
convertir dichos datos (que aparecen para el total y por labor) en jornales a partir de coeficientes técnicos de demanda de mano de obra por labor -como fue la intención inicial-, por falta de disponibilidad
de éstos.
Se presentan aquí los resultados del procesamiento de tales variables, clasificadas por región y por
tipos, ya que la información es igualmente útil. El detalle de los datos por regiones, provincias y tipos,
figuran en la Carpeta 4.d. del Anexo de Resultados.

Contratación indirecta de mano de obra transitoria (labores agrícolas o ganaderas)
Según los procesamientos realizados (ver Cuadro 44), en el promedio nacional, los PP participan
con un 16% de la superficie total trabajada con contratación indirecta de mano de obra transitoria y
con un 13% del total de las cabezas de ganado manejadas bajo dicha modalidad de trabajo.

88

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

CUADRO 42. Contratación indirecta de mano de obra transitoria en PP
Regiones

Superficie
(ha)

Total País
1. Puna
2. Valles NOA
3. Agric. Subt. del NOA
4. Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis cuyanos
11. Valles Patagónicos

199661
3
5186
15621
12252
12448
17289
69692
293
46869
18934
1074

Contratación indirecta de mano de obra
Cabezas
Superficie (%)
Cabezas (%)
de ganado
(en % del total de PP)
(en % del total de PP)
Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3
1834675
26
35
39
74
19
8
668
0
100
0
87
0
13
470
64
10
26
43
6
51
103
6
54
40
0
0
100
1684
2
2
96
71
12
18
6256
28
5
67
82
14
4
513008
34
32
33
66
23
12
33198
10
48
41
71
17
12
422892
61
15
23
75
19
6
854058
39
33
28
78
17
6
2181
60
27
13
2
0
98
157
74
5
21
100
0
0

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Respecto de los datos por provincia (Cuadro 44), en relación con la producción agrícola, las provincias en las que los PP participan en mayor proporción en la contratación indirecta de mano de obra
son Formosa, Chaco, Misiones, Entre Ríos y Santa Fe, resultados que reflejan probablemente la presencia de determinados cultivos industriales (algodón, tabaco, citrus, etc.). Pero en números absolutos la importancia es diferente: en Misiones se cultivan 60.000 ha bajo esta modalidad, en Chaco y
Santa Fe unas 20.000 ha, en Entre Ríos unas 16.000 ha y en Formosa sólo 1.700 ha. También se destacan las provincias de Mendoza y Tucumán (con alrededor de 14.000 ha, seguramente en relación
con la vid en la primera, y con la caña de azúcar, tabaco y citrus en la segunda). En la producción
ganadera se destacan por el uso de esta modalidad, en porcentaje del total de EAP, los PP asentados
en zonas áridas (provincias de Catamarca, Jujuy, Salta y San Luis), pero en números absolutos aparecen primero otras (Chaco, Entre Ríos, Chubut y Río Negro).
CUADRO 43. Contratación de servicio de maquinaria en EAP de PP

Regiones

Total País
1. Puna
2. Valles NOA
3. Agric. Subt. del NOA
4. Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis cuyanos
11. Valles Patagónicos

Superficie
Contratada

6856108
574
29946
101618
16201
244714
536511
88492
14077
5797706
22148
4122

Contratación de servicio de maquinaria(ha)
Por Tipo
Por Tipo de proveedor (%)
de PP (%)
en Tipo 1 de PP
en Tipo 2 de PP
en Tipo 3 de PP
Tipo Tipo
Tipo
Otro
Empr, Org.
Otro
Empr, Org.
Otro
Empr, Org.
1
2
3
produc coop Públic. produc coop Públic. produc coop Públic.
37
34
29
58
41
0,5
67
32
0,2
67
32
0,5
11
31
58
2
10
88,7
0
40
59,8
64
3 32,8
45
21
34
43
25
31,8
38
19
43,4
66
12 22,5
11
37
53
35
65
0,0
63
37
0,1
68
32
0,5
11
10
79
100
0
0,1
92
8
0,2
89
10
1,0
30
11
59
74
26
0,3
77
21
1,7
73
25
1,6
39
37
24
61
39
0,1
70
30
0,2
66
32
2,0
32
27
41
79
16
5,3
78
21
0,4
83
14
3,1
65
9
26
21
13
66,0
36
47
16,7
42
44 14,2
38
35
27
57
43
0,0
67
33
0,0
66
34
0,1
37
36
28
93
7
0,0
96
4
0,1
96
3
0,3
46
33
21
88
12
0,4
91
9
0,1
74
25
0,1

Fuente: IICA con datos del INDEC.

La distribución de la contratación indirecta de mano de obra por superficie (ha) y de la contratación
de servicio de maquinaria, no muestra grandes diferencias de proporción entre Tipos de pequeños productores a nivel nacional. En la contratación indirecta de mano de obra (Cuadro 42) el mayor porcentaje aparece en el Tipo 3 (39%) y en la contratación de servicio de maquinaria (Cuadro 43) en el Tipo
1 (37%). Sin embargo, en ambas variables, las diferencias entre Tipos se acentúan a nivel regional,
predominando el Tipo 3 en las regiones áridas, y los Tipos 1 y 2 en las regiones agrícolas.
En relación a la cantidad de cabezas de ganado trabajadas a través de la contratación indirecta de
mano de obra (Cuadro 42), a nivel nacional predomina netamente el Tipo 1 (74%), situación que esta
vez se repite en la mayoría de las regiones.
89

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

Contratación de servicio de maquinaria
Los PP contrataron maquinaria para labores en un total de 6.856.108 ha (Cuadro 43). Estas labores incluyen (Sección X.5 del formulario censal) plantación, cosecha, desmonte, trabajos con forrajeras y otras. Esta superficie representa un 19% de la superficie del total de EAP trabajada con servicio
de maquinaria, y el porcentaje es notablemente igual a la participación de los PP en las superficies cultivadas (Cuadro 21).
El hecho de que la superficie contratada (6,8 millones de ha) sea superior a la superficie con cultivos (5,3 millones ha) indica que se contratan varias labores, posiblemente varias para el mismo cultivo. Resulta interesante comparar este dato con el mismo a nivel del total de EAP: en este caso se cultivan 38 millones de ha y se contrata maquinaria para 36 millones de ha.
Resulta evidente la relación entre contratación de maquinaria y el fuerte predominio de los cultivos
extensivos, lo que puede apreciarse también al ver la superficie contratada por regiones (Cuadro 43).
En efecto, en la región Pampeana, Chaco Húmedo y Monte Árido se concentra el 96% de la superficie contratada por los PP.
Los datos por provincia (Cuadro 44) reflejan esta situación, de acuerdo a la pertenencia a regiones.
Por cantidad de hectáreas se destacan Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y Chaco. En cuanto a su proporción sobre el total de EAP que contratan maquinaria, llaman la atención Mendoza y San Juan (38%
y 34%, respectivamente), y Neuquén, Chubut y Río Negro (60%, 39% y 33%, respectivamente).
El servicio de maquinaria, en el caso de los PP, es provisto en un 64% por otro productor, en el 36%
por una empresa, cooperativa u otro servicio privado, y apenas en el 0,4% por un organismo público
(Cuadro 44). En el caso del total de EAP, hay una mayor importancia de la contratación a empresas
(58%) siguiendo "otro productor" (42%), y sólo un 0,1% de organismos públicos (datos ampliados en
Anexo 4.d).
CUADRO 44. Mano de obra transitoria por contratación indirecta,
y servicio de maquinaria, en EAP de PP, por provincia
Contratación indirecta de mano de obra transitoria
Provincias

Total País
Buenos Aires
Catamarca
Chaco
Chubut
Córdoba
Corrientes
Entre Ríos
Formosa
Jujuy
La Pampa
La Rioja
Mendoza
Misiones
Neuquén
Río Negro
Salta
San Juan
San Luis
Santa Cruz
Santa Fe
Sant. del Estero
Tierra del Fuego
Tucumán

Superficie (ha)
ha en PP
199661
8407
1371
21232
76
15919
3670
16224
1496
471
3474
2117
13975
60144
126
1166
1033
4961
466
0
23463
5725
0
14146

Fuente: IICA con datos del INDEC.

90

Cabezas de ganado

% PP/EAP
cabezas PP
16
1834675
11
602498
15
427
27
486446
2
220431
14
564
7
28142
36
252022
84
14786
3
584
8
7185
24
16
10
2746
34
1136
6
14197
13
186025
1
106
10
34
3
140
0
2396
26
14338
6
375
0
0
16
81

% PP/EAP
13
15
70
29
7
1
5
26
36
100
7
4
28
22
51
22
68
2
93
0
14
8
0
100

Contratación de servicio de maquinaria
Tipo de proveedor
Superficie total trabajada (ha)
Otro
Empr.
Org.
produc.
Coop.
Público
ha en PP
% PP/EAP
% de ha en PP
6856108
19
64
36
0,4
1565940
14
60
40
0,0
13291
17
67
20
13,1
256375
27
66
33
1,0
2017
39
68
15
16,6
1534796
17
59
41
0,0
7390
6
54
22
24,4
500757
20
76
24
0,2
3650
25
90
0
9,5
6535
20
84
11
5,8
272637
19
37
62
0,3
2513
30
35
31
33,6
20696
38
96
4
0,0
21732
28
84
16
0,1
5826
59
37
51
11,9
10247
33
38
6
55,6
16240
2
57
40
3,1
2789
34
89
10
1,2
28494
5
88
12
0,0
109
9
47
15
38,5
2427203
32
69
31
0,0
74701
8
63
24
13,0
0
0
0
0
0,0
82171
12
62
38
0,2

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

En todas las provincias predomina la provisión de servicio de maquinaria a través de "otro productor", con excepción de La Pampa y Neuquén donde la empresa privada o cooperativa tiene mayor presencia, y Río Negro donde lo tiene el 'organismo público' (56%). Este último también tiene peso en las
provincias de La Rioja (34%) y Corrientes (24%); en cambio, prácticamente no aparece en las provincias pampeanas y cuyanas.
En cuanto a la distribución por Tipo de Proveedor de servicio de maquinaria, no se encuentran diferencias acentuadas entre Tipos de pequeños productores a nivel nacional y tampoco a nivel de las
regiones (Cuadro 43). Predomina en los tres Tipos la provisión por "otro productor", siguiéndole
"empresa de servicios, cooperativa, etc.", resultando bajísimo el porcentaje que recibe el "servicio
público" (menos del 1%).
Sólo llama la atención el bajo porcentaje de casos que reciben servicio de maquinaria del Estado
en la región de Chaco Húmedo en todos los Tipos, dado que ha sido una política bastante generalizada del Ministerio de la Producción de las provincias de Chaco y Formosa, otorgar en forma subsidiada el servicio de maquinaria a los pequeños productores algodoneros. La causa podría estar en que
los encuestados de este sector no hayan declarado ese tipo de servicio por no recibirlo bajo la forma
de un contrato (por lo general, se les ofrece combustible o fondos para financiar su compra). Se destaca, aunque en sentido contrario, el alto porcentaje de PP (66%) que declaran recibir servicio de
maquinaria de un organismo público en el Tipo 1 en la región Patagonia (probablemente incidiendo el
resultado de la provincia de Río Negro antes comentado).

6. Empleo del productor o socio fuera de la EAP
En este apartado se presentan los resultados sobre la cantidad de pequeños productores (categoría de productor o socio) que trabajan fuera de la explotación. Se trata de una aproximación parcial al
trabajo extrapredial que realiza la familia del pequeño productor, en la medida en que el Censo no
aporta datos sobre otros miembros familiares que trabajan afuera y generan ingresos para el sostenimiento del hogar, los que pueden incluso ser destinados en parte para apuntalar también la sostenibilidad de la explotación.
Tampoco se puede calcular, a partir de los datos del Censo, la magnitud en jornales destinados a
este tipo de trabajo por el productor o socio. En cambio sí es posible una aproximación al tipo de trabajo que realiza afuera por categoría ocupacional (asalariado, cuenta propia y patrón o socio) y si lo
realiza dentro o fuera del sector agropecuario.
La cantidad de PP productores o socios que trabajan fuera de la EAP representa el 23% del total
de PP a nivel nacional (Cuadro 45). De ese subconjunto trabaja dentro del sector agropecuario el 42%,
y fuera del sector agropecuario el 58%.
CUADRO 45. Productores PP que trabajan fuera de la explotación

Región
Total País
1. Puna
2. Valles NOA
3. Agric. Subt. del NOA
4. Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis cuyanos
11. Valles Patagónicos

Productores o socios PP
Destino del trabajo
Categoría ocupacional
En % de los asalariados,
que trabajan afuera
fuera de la explotación
% s/total que trabajan afuera
según destino
N°
Como % del Dentro del
Fuera del
Cuenta propia Asalariados
Dentro
Fuera
total de PP sector agrop. sector agrop.
y otros
del sector
del sector
56370
23
42
58
45
55
38
62
1181
25
16
84
15
85
12
88
5781
27
29
71
23
77
24
76
3380
24
42
58
31
69
42
58
429
6
42
58
43
57
32
68
7512
27
38
62
29
71
34
66
4571
18
44
56
47
53
40
60
8427
19
43
57
48
52
42
58
1992
24
39
61
25
75
35
65
15365
22
50
50
65
35
48
52
7058
38
45
55
46
54
45
55
674
28
30
70
46
54
31
69

Fuente: IICA con datos del INDEC.

91

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

A su vez, de todos los que trabajan fuera de la explotación, el 55% lo hace como asalariado (todo
o parte del año), mientras que el 45% restante lo hace en las categorías de cuenta propia y patrón o
socio. Finalmente, de los que trabajan como asalariados, el 38% lo hace dentro del sector agropecuario y el 62% en actividades no agropecuarias.
Por regiones, las que presentan un mayor porcentaje de PP productores o socios que trabajan fuera
de la EAP son los Oasis Cuyanos (38%) y los Valles Patagónicos (28%), coincidiendo con estudios de
caso sobre la incidencia en éstas de la multifunción en el sector. En números absolutos pesan más las
regiones Pampeana (15.365) y Mesopotamia (8427).
En cuanto al destino, en la mayoría de las regiones predomina el trabajo fuera del sector agropecuario y la categoría de trabajo asalariado (en Valles del NOA, Puna y Valles Patagónicos está en el
70% y más). La excepción está constituida por las regiones Pampeana y Cuyo donde los valores de
ambas variables se reparten en proporciones parecidas.
Por otra parte, la proporción de PP productores o socios que trabajan fuera de la EAP son el 67%
de todos los productores (es decir, del total de las EAP) que lo hacen. Y, además, ese porcentaje es
el mismo para los que trabajan dentro y fuera del sector agropecuario (Cuadro 46).
A su vez, dentro del total de productores que trabajan afuera como asalariados, el 81% son PP,
representando el 84% de los asalariados que trabajan dentro y el 79% de los que trabajan fuera del
sector agropecuario. Por regiones, los más bajos porcentajes se presentan en las regiones Pampeana,
Patagonia, Oasis Cuyanos y Valles Patagónicos, y respecto de los destinos se manifiestan las mismas
elevadas incidencias que a nivel nacional.

CUADRO 46. Productores PP que trabajan fuera de la explotación, con relación
a los productores del total de EAP que trabajan fuera de la explotación
Región

Total País
1. Puna
2. Valles NOA
3. Agric. Subt. del NOA
4. Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis cuyanos
11. Valles Patagónicos

% sobre el total
Según el destino
En la categoría de asalariados
de productores
Dentro del
Fuera del
Total
Dentro
Fuera
que trabajan fuera
sector agrop.
sector agrop.
del sector
del sector
(en % de los productores o socios del total de EAP que trabajan fuera de la explotación)
67
67
67
81
84
79
93
95
93
93
93
93
91
93
90
93
95
93
78
81
76
88
92
86
67
77
61
73
83
69
78
81
76
88
92
86
63
68
60
76
83
72
75
79
73
84
88
81
56
62
52
71
76
68
56
57
55
69
73
66
63
65
62
76
83
72
53
48
55
65
65
65

Fuente: IICA con datos del INDEC.

En conclusión, puede afirmarse que la mayoría de los productores o socios que trabajan fuera de las EAP
son pequeños productores, que hay mayor proporción que trabaja fuera del sector agropecuario y como asalariados. Este resultado concuerda con la tendencia a la pluriactividad dentro del sector y al aumento del trabajo rural no agropecuario que muestran los recientes estudios de caso sobre la temática ya citados.
Por Tipos de pequeños productores (Cuadro 47) a nivel nacional, el 57% de los casos de productores o socios que trabajan fuera de la EAP de PP se concentra en el Tipo 3, el 24% en el Tipo 2 y el
19% en el Tipo 1. En la mayoría de las regiones, la proporción del trabajo fuera de la explotación en
el Tipo 3 se eleva mucho más que el promedio nacional (entre 60% y 70%), con excepción de las
regiones Pampeana, Patagonia y Valles Patagónicos, donde se presentan porcentajes más parejos
entre tipos, adquiriendo importancia el Tipo 1. La mayor incidencia de trabajo fuera del sector agropecuario y de trabajo asalariado, se presenta en el Tipo 3, tanto a nivel nacional como regional.
92

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

CUADRO 47. Productores PP que trabajan fuera de la explotación, por tipos

Regiones
Total País
1. Puna
2. Valles NOA
3. Agric. Subt. del NOA
4. Chaco Seco
5. Monte Árido
6. Chaco Húmedo
7. Mesopotamia
8. Patagonia
9. Pampeana
10. Oasis cuyanos
11. Valles Patagónicos

Tipo 1
19
9
9
2
12
11
23
12
34
31
15
32

Total
Dentro del sector agropec. Fuera del sector agropec.
Como asalariados
Tipo 2
Tipo 3
Tipo 1 Tipo 2
Tipo 3
Tipo 1 Tipo 2
Tipo 3
Tipo 1
Tipo 2 Tipo 3
(en % del total de PP que trabajan fuera de la explotación, para cada variable)
24
57
21
26
54
17
23
60
14
22
63
20
71
8
15
77
9
21
69
9
21
70
16
75
10
16
74
9
16
75
8
16
76
24
74
2
23
75
2
25
73
2
20
78
19
69
8
20
72
15
18
67
13
19
68
17
72
10
16
74
11
18
71
8
17
74
25
52
20
24
56
26
25
49
18
23
59
25
63
12
25
62
13
25
63
11
23
67
21
46
38
20
43
31
22
47
30
22
48
32
36
35
33
32
28
31
41
28
33
39
23
62
16
25
59
14
21
65
12
23
65
24
44
37
25
38
30
24
46
30
22
48

Fuente: IICA con datos del INDEC.

IV.7. Comparación con las EAP Pobres según el CNA 1988
1. Explotaciones agropecuarias "pobres" en los Censos de 1988 y 2002
Independientemente de la investigación sobre los PP -de acuerdo a la definición de este estudio-,
el PROINDER estaba interesado en evaluar el resultado de aplicar la definición de EAP "Pobres" utilizada en la investigación "La pobreza rural en la Argentina"36,37.
El trabajo mencionado realiza una determinación de la cantidad de EAP pobres, basada en datos
del Censo Agropecuario de 1988 y, por lo tanto, con variables referidas a los recursos de las explotaciones agropecuarias, a diferencia de las estimaciones de pobreza referidas a las condiciones de vida
de los hogares (estudios de necesidades básicas insatisfechas - NBI) que surgen del Censo de
Población.
En dicho estudio, las EAP pobres son aquellas explotaciones que cumplen simultáneamente con las
siguientes cuatro condiciones (expresadas en términos de las variables censales de 1988):
•
•
•
•

estar dirigidas 'directamente' por el productor o socio (como gestión cotidiana de la explotación);
no disponer de tractor;
no contratar servicios de maquinaria; y
no utilizar trabajadores remunerados no familiares permanentes.

En el presente estudio, se procesaron los datos del Censo Nacional Agropecuario 2002 para las
mismas variables, agrupados por provincias, ya que la determinación de EAP pobres a partir del CNA
1988 está disponible con esa desagregación. Los datos de base que sustentan los análisis y cuadros
siguientes, se encuentran en la Sección III, grupo de Cuadros 5, del Anexo de Resultados38.
La comparación con los resultados de 1988 (Cuadro 48) muestra que, considerando valores absolutos, el número de EAP pobres se habría reducido en un 19% para el promedio del país, pasando de
163.245 a 132.672 explotaciones.

36

Forni, F. y Neiman G. "La pobreza rural en la Argentina". Documento de Trabajo Nº 5. CEPA. Secretaría de Programación
Económica. Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos. Agosto. 1994.
37
Dado que se trata de la aplicación de un modelo de análisis previo a fines comparativos, no se realizó una discusión conceptual sobre dicha definición en el marco de este estudio.
38
En este apartado del estudio, las regiones se conformaron por agrupamiento de provincias, para seguir la regionalización
utilizada en el estudio de 1988.

93

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

Observando por regiones, las mayores reducciones se producen en Cuyo (35%) y le siguen la
región Pampeana y NEA (27% y 21%, respectivamente). En NOA se presenta también una disminución, pero muy por debajo del nivel nacional (6%), en tanto Patagonia es la única que registra un
aumento (4%). Analizando por provincias, los valores más altos de disminución están en Tucumán y
Corrientes y, por supuesto, las provincias cuyanas; en cambio, en Salta y Neuquén aumentan en más
del 20%.
Sin embargo, si se compara la incidencia de las EAP pobres sobre el total de EAP censadas en
cada fecha, ésta parece haberse mantenido prácticamente igual (39% en 1988 y 40% en 2002) a nivel
del país, coincidiendo con la percepción de lo que ha acontecido en el medio rural y agropecuario en
el período, según estudios de caso y opiniones calificadas.

CUADRO 48. Explotaciones agropecuarias pobres
en los Censos de 1988 y 2002, por provincias

EAP pobres
TOTAL DEL PAÍS
Buenos Aires
Córdoba
Santa Fe
Entre Ríos
La Pampa
PAMPEANA
Chaco
Corrientes
Formosa
Misiones
NEA
Catamarca
La Rioja
Jujuy
Salta
Tucumán
Sant. del Estero
NOA
Mendoza
San Juan
San Luis
CUYO
Río Negro
Neuquén
Chubut
Santa Cruz
Tierra del Fuego
PATAGONIA

163245
14438
8958
4431
10354
1245
39426
9879
16558
7445
18062
51944
6792
5676
6580
5477
7137
13538
45200
9758
4837
3857
18452
3191
3058
1771
193
10
8223

Variación
2002/1988

CNA 2002

CNA 1988
EAP totales
421221
75531
40817
37029
27197
8718
189292
21284
23218
12181
28566
85249
9538
7197
8526
9229
16571
21122
72183
35221
11001
6962
53184
9235
6641
4241
1114
82
21313

EAP pobres
132672
10596
5474
3610
7806
1256
28742
7731
8668
7066
17718
41183
6112
6162
6295
6782
2884
14063
42298
7398
2355
2163
11916
2797
3709
1769
234
24
8533

EAP totales
333533
51116
26226
28103
21577
7775
134797
16898
15244
9962
27955
70059
9138
8116
8983
10297
9890
20949
67373
30656
8509
4297
43462
7507
5568
3730
947
90
17842

%
-19
-27
-39
-19
-25
1
-27
-22
-48
-5
-2
-21
-10
9
-4
24
-60
4
-6
-24
-51
-44
-35
-12
21
0
21
140
4

1988

2002

% EAP Pobres
/EAP totales
39
19
22
12
38
14
21
46
71
61
63
61
71
79
77
59
43
64
63
28
44
55
35
35
46
42
17
12
39

40
21
21
13
36
16
21
46
57
71
63
59
67
76
70
66
29
67
63
24
28
50
27
37
67
47
25
27
48

Fuente: IICA con datos del INDEC.

En la mayoría de las regiones se verifican pocos cambios en la proporción de "pobres"/totales; las
únicas que muestran una variación significativa son Cuyo y Patagonia, pues en la primera parece
haber aumentado la incidencia (de 27% a 35%) y en la segunda disminuido (de 48% a 39%).
Por provincias, se presentan algunos casos llamativos, como en Corrientes, Tucumán y San Juan
donde, habiendo disminuido notablemente el número absoluto de EAP pobres, ha aumentado, sin
embargo la proporción de EAP pobres sobre EAP totales (de 57% a 71%, de 29% a 43%, y de 28% a
44%, respectivamente). En cambio, en Neuquén, si bien aumentó el número absoluto, es destacable
la disminución de dicha proporción (de 67% a 46%), coincidiendo con la tendencia que se observa en
la región.

94

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

2. Explotaciones agropecuarias "pobres" y escala de extensión
Con el propósito de indagar una posible relación entre la condición de EAP pobre y su extensión,
se realizó una apertura de los datos por esta variable, cuyos resultados se presentan en el Cuadro 49.
Se aprecia que una importante porción de las EAP pobres está en el estrato "sin límites definidos"
(22% en 1988 y 25% en 2002 a nivel del país), situación que estaría reflejando numerosos casos de
tenencia precaria de la tierra. Con respecto a las de límites definidos, si bien la mayoría se encuentra
en estratos de superficie de hasta 100 hectáreas, hay una importante proporción con superficies mayores. Según el CNA 2002, en el promedio nacional aparece un 21% del total de EAP pobres con más
de 100 ha, las que ocupan el 94% de la superficie total bajo explotación de las EAP pobres; de este
grupo, las que tienen más de 1000 ha abarcan el 71% de la superficie y el 4% de las EAP pobres totales (ver Anexo, Cuadros 5.b y 5.f).
Estos resultados se acentúan en algunas regiones, como la Pampeana, donde el estrato de EAP
pobres de más de 100 ha llega al 38% del total y ocupa el 90% de la superficie; dentro de ese estrato, la mayoría de EAP tiene entre 100 y 500 ha, y las que tienen más de 1000 ha absorben el 50% de
la superficie total en manos de las EAP.
CUADRO 49. Explotaciones agropecuarias pobres por escala de extensión, por regiones.
CNA 1988 y 2002
Total EAP
pobres
Hasta 5 ha
De 5,1 a 25 ha
De 25,1 a 50 ha
De 50,1 a 100 ha
Más de 100 ha
Sin límites
definidos

Año
1988
2002
1988
2002
1988
2002
1988
2002
1988
2002
1988
2002
1988
2002

TOTAL DEL PAÍS
163245
132672
20
15
24
20
11
10
9
9
14
21
22
25

PAMPEANA
NEA
NOA
39426
51944
45200
28742
41183
42298
(en porcentajes según escala de extensión)
11
15
26
7
9
21
26
36
14
17
37
8
17
16
3
16
18
3
18
9
3
19
11
3
25
10
9
38
17
11
3
13
46
2
8
54

CUYO
18452
11916

PATAGONIA
8223
8533

47
39
18
16
3
3
3
4
11
17
18
21

8
5
10
8
2
2
2
2
26
39
52
43

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Situación parecida se presenta en la región Patagonia; pero sin duda el caso de la región Pampeana
es más llamativo, ya que la existencia de EAP pobres con una extensión de más de 1000 hectáreas
es contradictoria con el valor de la tierra y su potencialidad productiva en esa zona.
En el resto de las regiones los valores del estrato en cuestión (por encima de las 100 ha) no resultan tan significativos en cantidad de EAP, aunque sigue siendo elevado el porcentaje de superficie que
concentra. En ellas más bien predominan los estratos inferiores (de 0 a 5 ha en NOA y Cuyo, y de 5
a 25 ha en NEA). Sí resulta significativa la cantidad de EAP pobres sin límites definidos en NOA y
Patagonia (con cifras cercanas a la mitad de las EAP pobres en los dos Censos).
Por último, comparando los datos de EAP pobres por escala de extensión en ambos Censos
(Cuadro 49), a nivel nacional se encuentra que se mantiene el peso relativo de los estratos intermedios de superficie (entre las 25 y las 100 ha) en las EAP pobres. En cambio, habría disminuido el peso
de los estratos inferiores, (de 5 a 25 ha) alrededor del 5 %, mientras que habría aumentado un 7% el
peso de las EAP de más de 100 ha.
Esta pauta de cambio se mantiene en general en las regiones, con las siguientes excepciones: una
mayor caída de la participación del estrato inferior (hasta 5 ha) en Cuyo; una caída de casi 10 puntos
en el estrato de 5 a 25 ha en la región Pampeana, y aumentos del orden de los 13 puntos en la proporción del estrato superior (más de 100 ha) en las regiones Pampeana y Patagonia.
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3.

Explotaciones agropecuarias "pobres" y PP de Tipo 3 según el CNA 2002

Se realizó un procesamiento para indagar similitudes y diferencias entre las EAP "pobres" y las EAP
de PP del Tipo 3, el de menores recursos, recortado también del CNA 2002 de acuerdo a los criterios
definidos en este estudio. El resultado (Cuadro 50) muestra que las EAP pobres superan a las del
Tipo 3, en número y en proporción sobre el total de EAP. Particularmente, esa diferencia es mayor en
las regiones Patagonia y Pampeana.
CUADRO 50. EAP pobres y EAP de PP Tipo 3 en el CNA 2002
Provincias
y regiones
TOTAL DEL PAÍS
PAMPEANA
NEA
NOA
CUYO
PATAGONIA

EAP pobres
132672
28742
41183
42298
11916
8533

EAP de PP
Tipo 3
113234
22225
35925
39184
12129
3771

Diferencia entre EAP pobres
y EAP de PP Tipo 3
Número
%
19438
6517
5258
3114
-213
4762

EAP pobres
/ Total EAP
%
15
23
13
7
-2
56

40
21
59
63
27
48

EAP de PP
Tipo 3 / Total EAP
%
34
16
51
58
28
21

Fuente: IICA con datos del INDEC.

Estos resultados, y los anteriores referidos a la cantidad de EAP pobres por encima de las 100 ha,
estarían indicando que la aplicación de esta definición a los datos del Censo 2002 permite que se
incluyan explotaciones que no poseerían características de pobreza (en términos de recursos), siendo los casos más probables: 1) explotaciones capitalizadas que no tienen tractor y/o no contratan el
servicio porque la actividad a la que se dedican no lo requiere; 2) explotaciones cuyos tamaños -dado
el valor de la tierra en la región en la que se ubican- estarían implicando de por sí la tenencia de un
importante capital.
En comparación con esta definición de EAP pobres, la definición de pequeños productores utilizada a lo largo del presente estudio y, en particular, del Tipo 3, parece más conveniente para una aproximación a la pobreza dentro del universo de pequeños productores ya que establece "tipos" basándose en indicadores de capitalización adecuados a las características ecológicas y productivas de
cada región, e incluye límites superiores en superficie total, cultivada y rodeos ganaderos.
Si se realiza la comparación por provincias (ello puede hacerse con el Cuadro 5.d del Anexo de
Resultados) se aprecian, una vez más, datos llamativos en las provincias de Tucumán y Neuquén.
En Tucumán se ha registrado un 63% más de EAP de PP Tipo 3 que EAP pobres, y en términos de
incidencia en el total de EAP se registra un 47% y 29% respectivamente. Estos resultados muestran
cierta contradicción. En efecto, mientras que, según la definición de EAP Pobres, se produce una fuerte caída entre Censos (de 7137 EAP en 1988 a 2884 EAP en 2002), cuando se aplica la definición de
PP Tipo 3 se contabiliza casi el doble de EAP que con la definición de EAP pobres (4697 EAP). Aún
más llamativo resulta, dado que el indicador de capitalización utilizado en Tucumán para diferenciar el
tipo 3 (la no disposición de maquinaria, ya sea por posesión o por contratación del servicio) es el
mismo que se usa en EAP pobres, por lo cual dicha contradicción debería estudiarse más. Cabe recordar aquí, sin embargo, que la provincia de Tucumán presenta uno de los mayores aumentos de la incidencia de EAP pobres sobre el total de EAP entre ambos Censos.
El caso de Neuquén es inverso, pues presenta un 60% más de EAP pobres respecto a las EAP de
PP Tipo 3; la incidencia en el total es del 67% en las EAP pobres y del 26% en EAP de PP Tipo 3.
Quizás la diferencia en este caso podría explicarse por las razones acotadas más arriba -que aplicarían a toda la región patagónica- referidas a los distintos indicadores implicados en ambos recortes.

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4. Población en las explotaciones agropecuarias "pobres"
Por último, se presentan los datos de personas que residen en la explotación por sexo y edad dentro del universo de EAP pobres según el CNA 2002 (Cuadro 51).

CUADRO 51. EAP pobres. Personas que residen en la EAP por sexo y edad. CNA 2002

Total residentes
Varones
Hasta 14 años
15 - 39 años
40 - 64 años
65 años y más
Mujeres
Hasta 14 años
15 - 39 años
40 - 64 años
65 años y más

TOTAL
Región
Región
Región
Región
DEL PAÍS
Pampeana
NEA
NOA
Cuyo
436910
68362
165341
143738
38636
(en % sobre el total de residentes y % por edad dentro de cada sexo)
55
56
56
56
54
29
22
33
30
25
35
31
36
35
33
26
32
24
23
29
10
15
7
9
12
45
44
44
45
45
31
24
35
33
27
33
29
34
33
33
25
31
23
24
28
11
16
7
11
12

Región
Patagonia
20833
61
17
37
33
13
39
23
33
29
16

Fuente: IICA con datos del INDEC.

A nivel del país, residen en las EAP pobres 436.910 personas según el CNA 2002 (unas 3,3 personas en promedio por explotación), de las cuales el 55% son varones y el 45% mujeres; siendo menores de 14 años alrededor de un 30% del total, entre 15 y 39 años un 34%, entre 40 y 65 años un 25%,
y un 10 % mayores de 65 años.
Las regiones NEA y NOA concentran el 70% de los residentes en EAP pobres. La distribución por
sexo en las regiones se presenta muy parecida al nivel nacional. La excepción es la Patagonia, donde
predomina en un 61% la proporción de hombres, manifestándose así en todas las provincias que integran la región (Cuadro 5.e del Anexo de Resultados).
Por edades, las regiones NEA y NOA tienen, en las EAP pobres, una proporción de menores de 14
años más elevada que las otras regiones y que la media nacional. En cambio, se presenta la situación
inversa con el estrato de de 40 a 64 años (los adultos mayores, parte de la población económicamente
activa). El estrato de edad entre 15 y 39 años (adultos jóvenes que también forman parte de la población activa), se distribuye en porcentajes parecidos en todas las regiones. El de 65 años y más se destaca, sobre todo, en las regiones Pampeana y Patagónica.

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102

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

VI. ANEXO DE ANTECEDENTES Y METODOLOGÍA

103

�Unidades subfamiliares,
según la definición del
Comité Interamericano para
el Desarrollo Agrícola
(CONADE - CFI, 1964) o la
superficie que permite el trabajo de hasta dos
hombres/año en forma permanente.

Cantidad de EAPs en las
que:
a) la superficie permite dar
empleo hasta dos personas (no más) en forma
permanente (la superficie
de corte varía para cada
departamento, en función
de las características, productivas dominantes);
b) no poseen límites precisos.

Definición

Indicador
o variable
relevante

EAPs minifundistas
(Borro, María del C.,
Rodríguez S, Carlos 1991)
actualización de "El
Minifundio en la
Argentina", Caracciolo
Basco y otros, 1978)

EAPs en las que se cumple
que:
a) la explotación es dirigida
directamente por el productor;
b) no dispone de tractor y
tampoco contrata servicios
de maquinaria para la realización de las tareas;
c) no utiliza trabajadores
remunerados no familiares en forma permanente.

Las explotaciones "pobres"
son aquellas "caracterizadas
por un bajo o mínimo nivel
de capitalización, reducidos
niveles de flujos monetarios
y una organización social de
la unidad asentada, prácticamente en forma exclusiva,
sobre el uso de mano de
obra familiar".

Explotaciones pobres
(EAPs pobres)
Forni y Neiman (1994)

Hogares rurales agrarios
que:
a) poseen NBI;
b) el jefe está ocupado en la
rama agropecuaria en las
categorías "cuenta propia"
y "familiar sin remuneración".

Hogares pobres de áreas
rurales ocupados en la rama
agraria.

Hogares rurales agrarios
pobres
(Murmis, 2001)

Combinación de tres criterios,
con diferencias regionales.
a) estimaciones sobre la
base de los datos CNA
1988 (minifundios, PEAPs);
b) Censo de Población:
hogares NBI rurales,
cuyos jefes están ocupados en la rama agropecuaria, categoría cuenta
propia o familiar sin remuneración;

"Campesinos y pequeños
productores" incluye productores y sus familias que intervienen en forma directa en la
producción -aportando trabajo físico y gestión productiva, no contratan mano de obra
permanente; cuentan con
limitaciones de tierra, capital
y tecnología. Incluye variaciones en torno a la condición de pobreza de los hogares (por condiciones estructurales o ingresos), la contratación o no de mano de obra
transitoria y de servicios de
maquinarias, el monto del
capital acumulado y la presencia o no de ingresos
extraprediales.

Campesinos y pequeños
productores en regiones
agroeconómicas
Tsakoumagkos, Soverna,
Craviotti (2000)

VI.1. Criterios de definición de PP en estudios disponibles sobre datos censales

EAPs en las que se cumple
que
a) el productor la dirige
directamente;
b) no utiliza trabajadores
remunerados permanentes;
c) no dispone de tractor, o
éste tiene una antigüedad
superior a los 15 años

Se trata de EAPs pequeñas
caracterizadas por basarse
en el trabajo familiar y por
una baja escala de producción agropecuaria.

Pequeñas Explotaciones
agropecuarias (PEAPs)
(Convenio S.Vivienda FAUBA, González y
Pagliettini, 1996)
PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

105

�Dificultades
para la identificación de
los pequeños productores o minifundistas a
escala
nacional

106

• Al no indicar indicador de
capital puede incluir EAPs
intensivas en capital.
• La suma de datos departamentales puede no coincidir con los provinciales
porque EAPs sin límites
precisos no son ubicados
a nivel departamental.
• Mide explotaciones y no
sujetos.
• Puede incluir a titulares
cuya residencia sea urbana
o cuya fuente principal de
ingreso no es agropecuaria.
• No discrimina a ocupantes
de chacras rururbanas
con fines de recreación y
turismo, e incluso a algunos establecimientos que
explotan esa actividad con
fines comerciales.
• Puede incluir a titulares
cuya residencia sea urbana o cuya fuente principal
de ingreso no sea agropecuaria.

EAPs minifundistas
(Borro, María del C.,
Rodríguez S, Carlos 1991)
actualización de "El
Minifundio en la
Argentina", Caracciolo
Basco y otros, 1978)

• Excluye EAPs con tractores depreciados o que
acceden a servicios de
maquinaria, lo que es
común en algunos casos
(cañeros tucumanos).
• Tiene un sesgo agrícola y
no discrimina a EAPs
ganaderas ni a unidades
agropecuarias que desarrollan actividades de
alta rentabilidad, muy
intensivas en tierra y
mano de obra, como las
hortícolas.
• Podría incluir a explotaciones intensivas ganaderas,
o agrícolas que no requieran de tractor o de personal permanente.
• Puede incluir a titulares
cuya residencia sea urbana o cuya fuente principal
de ingreso no sea agropecuaria.
• Puede incluir a EAPs que
corresponden a empresas

Explotaciones pobres
(EAPs pobres)
Forni y Neiman (1994)

c) fuentes diversas: estudios previos e informantes
calificados, por producto y
región.

Campesinos y pequeños
productores en regiones
agroeconómicas
Tsakoumagkos, Soverna,
Craviotti (2000)

• Se trata sólo de una frac- • Las fuentes por producto
ción de los PP, la que
resultan poco específicas
reúne el requisito de ser
para explotaciones diverpobre estructural.
sificadas.
• El indicador NBI posee un • No todas las regiones
sesgo urbano.
cuentan con estudios
• Mide pobreza principalactualizados y, por lo
mente a través de conditanto, resulta difícil de
ciones habitacionales.
actualizar y sistematizar.
• Subestima la pobreza por • En las regiones en las
ingreso y control de recurque opta por las estimasos de los PP.
ciones censales, posee
• Excluye hogares en los
las mismas desventajas
que el jefe tiene ocupación
ya señaladas.
agraria como segunda
ocupación y aquellos en
los que la actividad agropecuaria es desarrollada
por otros miembros del
hogar.
• No permite analizar otros
estratos de PP no pobres.

Hogares rurales agrarios
pobres
(Murmis, 2001)

• Puede incluir a explotaciones intensivas agrícolas o
ganaderas, que no requieran de tractor o de personal permanente.
• Puede incluir explotaciones
con superficies que superen la escala de PPM.
• Puede incluir a titulares
cuya residencia sea urbana o cuya fuente principal
de ingreso no sea agropecuaria.
• Tiene un sesgo agrícola y
no discrimina a EAPs
ganaderas ni a unidades
con actividades muy
intensivas en tierra y
mano de obra, como las
hortícolas.
• No discrimina a ocupantes
de chacras rururbanas
con fines de recreación y
turismo, e incluso a algunos establecimientos que
explotan esa actividad
con fines comerciales.

Pequeñas Explotaciones
agropecuarias (PEAPs)
(Convenio S.Vivienda FAUBA, González y
Pagliettini, 1996)

PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

�Hogares rurales agrarios
pobres
(Murmis, 2001)

163.245 explotaciones pobres 74.612 jefes de hogar

Cuantificación 194.658
lograda

• Censo Nac. de Población
y Vivienda de 1991

• Censo Nacional
Agropecuario de 1988

• Fácil observación y cálculo • Se acerca más a la defini- • No hay otra medida sistecon los datos censales.
ción del sujeto social.
mática sobre pobreza que
• Permite identificar la ocu- • Permite identificar al estrapermita analizar a este
pación del espacio por
to inferior de los PP agríestrato.
parte de los PP.
colas.
• Puede dar cuenta de
• No incluye a hogares sin • Permite identificar la ocuhogares sin tierra.
tierra, dentro de los
pación del espacio por
pobres rurales.
parte de PP.
• No incluye a hogares sin
tierra dentro de los pobres
rurales.
• Permite una cuantificación
sencilla con datos censales.

familiares con trabajo familiar remunerado.
• No discrimina a ocupantes
de chacras “rururbanas”
con fines de recreación y
turismo, e incluso a algunos establecimientos que
explotan esa actividad con
fines comerciales.

Explotaciones pobres
(EAPs pobres)
Forni y Neiman (1994)

Base de datos • Censo Nacional
Agropecuario de 1988

Ventajas

• Requiere actualizar la
superficie de corte para
cada región.

EAPs minifundistas
(Borro, María del C.,
Rodríguez S, Carlos 1991)
actualización de "El
Minifundio en la
Argentina", Caracciolo
Basco y otros, 1978)

150.679 Explotaciones

• Censo Nacional agropecuario 1988
• Censo de población 1991
• Estudios de caso hasta
1999
• Fondo especial del tabaco

• Genera información más
adecuada a diferentes
realidades regionales.

Campesinos y pequeños
productores en regiones
agroeconómicas
Tsakoumagkos, Soverna,
Craviotti (2000)

245.927 PEAPs

• Censo Nacional
Agropecuario de 1988

• Permite identificar al
estrato superior de los PP
agrícolas.
• Permite identificar la ocupación del espacio por
parte de PP.
• No incluye a hogares sin
tierra.

Pequeñas Explotaciones
agropecuarias (PEAPs)
(Convenio S.Vivienda FAUBA, González y
Pagliettini, 1996)
PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

107

�108
•
•
•
•

Trabajo directo del productor.
Vivienda permanente en el predio.
Ausencia de trabajo asalariado permanente.
Contratación de mano de obra transitoria sólo en los
momentos pico de trabajo.
• Ingresos extraprediales provenientes del trabajo transitorio o la artesanía que no superen al salario mensual del
peón rural ($150) (2003).
• Ingresos provenientes de la explotación que no superen
los dos salarios mensuales de peón rural ($ 300) (2003)
• Capital (mejoras y capital de explotación) que no supere
los $ 30.0002 (2003).
• Residencia predial o rural.
• Trabajar en la explotación.
• Sólo excepcionalmente contratar mano de obra (hasta
60 jornales/año).
• No contar con trabajo familiar extrapredial que supere
los 270 jornales/año.
• Capital fijo que no supere los $ 15.000 (excluyendo
vivienda familiar y tierra).
• No disponer de tractor o vehículo de antigüedad inferior
a los 15 años.
• No tener existencias ganaderas superiores a las 500
cabezas ovinas o caprinas o a las 50 bovinas.
• Presentar sus hogares al menos uno de los indicadores
que conforman el índice de NBI.
• Ingresos netos familiares que no superen el equivalente
de US$ 2.500 anuales o de US$ 500 anuales de ingresos netos individuales.
• Patrimonio (excluyendo tierra y vivienda) inferior al equivalente a US$ 7500.
• Para el caso de los PP agropecuarios trabajar directamente su finca con uso predominante de mano de obra
familiar.

Productores minifundistas (definidos por
tamaño de las explotaciones, según criterios
utilizados por DDA/SAGPyA, en base a los
datos del CNA 1988). Estimación población
objetivo: 159.712 familias (40%) del total de
EAPs. No se estableció población meta.

Jefes de hogar cuenta propia y familiares sin
remuneración fija empleados en la rama
agropecuaria con NBI que residen en localidades de hasta 2000 habitantes o en áreas
de población dispersa, en base a datos del
CNP 19913. Estimación población objetivo:
127.565 familias. Población meta: 40.000
pequeños productores y trabajadores transitorios pobres.

Familias rurales pobres (que habitan en el
campo y asentamientos de menos de 2000
hab.) que tengan o no explotación u ocupación de tierras y que se dediquen a cualquier
actividad lícita productiva, de servicios, de
comercio o transformación4. Estimación
población objetivo: 50.000 familias, y población meta: 10.570 familias (con la reformula-

Todo el país, menos provincias de Santa Cruz y Tierra
del Fuego.

Todo el país. Focalización
en departamentos cuya cantidad absoluta de jefes de
hogares rurales con NBI es
superior a la media provincial.

Provincias de Misiones,
Corrientes, Chaco y
Formosa.

PSA - Programa Social
Agropecuario SAGPyA

PROINDER - Proyecto de
Desarrollo de Pequeños
Productores Agropecuarios
SAGPyA/Banco Mundial

PRODERNEA- Programa
de Desarrollo Rural de las
Provincias del Noreste
Argentino. SAGPyA/FIDA

2

Se incluyen aquellos que aportan a una definición de 'pequeño productor'.
Equivalente a un tractor de 70-80 HP semiamortizado. Información PROGPSA a Julio de 2003.
3
Además se incluyen como beneficiarios a trabajadores transitorios asalariados y hogares cuyo jefe es inactivo vinculado al sector agropecuario.
4
Definición a partir de la Misión de Reorientación del Programa. Texto Principal. FIDA. Dic.2002. Antes de la misma se incluía sólo a los productores agropecuarios con explotaciones de menos
de 25 has (en base a CNA 1988) y 'nuevos colonos' no registrados, estimándose una población objetivo de 50.000 familias, y una población meta de 10.570).

1

Criterios de elegibilidad de los beneficiarios1

Población objetivo y población meta

Programa

Cobertura geográfica

VI. 2. Criterios utilizados en los programas de desarrollo rural de la SAGPyA y del INTA para definir al
productor beneficiario.

PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

�Todo el país.

Ley de Inversiones para
Bosques Cultivados (Ley
Nº 25.080). SAGPyA

Pequeños productores que forestan hasta 5
ha de bosque.

Pequeños productores agroforestales. No
existe estimación de Población objetivo.
Población meta: 2000 familias.

5 Áreas de Localización:
Neuquén (Depto. Minas); Salta
- Yungas (Depto. San Martín );
Salta - Los Blancos (Depto.
Rivadavia); Chaco-Formosa
(Deptos. V. de La Plaza, 25 de
Mayo y Sargento. Cabral en
Chaco y Depto. Pirané Sur en
Formosa); Misiones (Deptos.
San Javier, L.N. Alem,
Cainguás, Guaraní, 25 de
Mayo, San Martín y Manuel
Belgrano).

CAPCA- Componente de
apoyo a pequeños productores para la conservación
ambiental. Proyecto
Forestal de Desarrollo.
SAGPyA/Banco Mundial.

• Vivienda permanente en el predio a forestar.
• Utilización de mano de obra familiar.
• La mayoría de sus ingresos proviene de su emprendimiento forestal.

• Ingresos anuales inferiores a dos salarios mínimos del
peón rural.
• Capital total (excluida la tierra y la vivienda) inferior a
$ 30.000.
• Potencial y motivaión para incrementar el ingreso
familiar y a la vez contribuir a la protección del bosque
nativo.

• Ingresos netos inferiores a la línea de pobreza (no superiores a $ 6800 anuales) (1999, doc. FIDA).
• Patrimonio (excluyendo tierra y vivienda) inferior a
$ 20.000 anuales (1999, doc. FIDA).
• Demás atributos definidos para el pequeño productor
minifundista por la SAGPyA.

• Para el caso de los PP agropecuarios trabajar una
explotación de hasta 25 ha de superficie total o mayor
que no supere las 25 ha de tierras aptas.
• Que el grueso del ingreso familiar provenga de la explotación, con posible complemento de ingreso extrapredial
de algún miembro familiar.
• Estructura productiva con clara orientación comercial
que puede coexistir con producción de autoconsumo
aunque ésta constituya una proporción menor de su
ingreso familiar.

ción del Programa no se cambiaron esos
valores estimados con el criterio anterior de
extensión de los predios).

Productores rurales pobres con potencial
productivo y empresarial. Estimación población objetivo: 12.700 pequeños agricultores
(1/3 indígenas). Población meta: 6000 familias de pequeños productores pobres y 1600
familias indígenas indigentes.

Criterios de elegibilidad de los beneficiarios

Población objetivo y población meta

Provincias de Jujuy, Salta,
Tucumán y Catamarca.

Cobertura geográfica

PRODERNOA-Programa de
Desarrollo Rural de las
Provincias del Noroeste
Argentino. SAGPyA/FIDA

Programa

PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

109

�110

Todo el país.

Todo el país.

Todo el país.

PROGRAMA MINIFUNDIO INTA

PROFAM- INTA

CAMBIO RURAL- INTA

En función del tamaño del núcleo familiar.

Todo el país.

PROHUERTA INTA/Ministerio de
Desarrollo Social

5

Provincias tabacaleras:
Jujuy, Salta, Tucumán,
Catamarca, Misiones,
Corrientes y Chaco.

Cobertura geográfica

PRAT - Programa de
Reordenamiento de las
Áreas Tabacaleras
Argentinas. SAGPyA/FET

Programa

• Que trabajen en forma directa en su establecimiento
agropecuario, con la colaboración principal de su familia.

• No posee criterios predeterminados: cada Comisión de
Acción Provincial define las pautas según las particularidades de cada provincia.

Productores agropecuarios medianos. No se
estima población objetivo. Población meta:
10.000 productores.

• Productores agropecuarios cuyos ingresos anuales no
superen los dos salarios del peón rural.

• Familias que no tienen satisfechas al menos una de las
cinco necesidades básicas que define el indicador NBI.
• O que perciban ingresos mensuales inferiores al valor
de la línea de pobreza.

• Hasta 2 ha cultivadas de tabaco o 3 tn comercializadas.

Criterios de elegibilidad de los beneficiarios

Productores agropecuarios familiares, que no
pueden asimilarse -por su estructura e idiosincrasia- a los productores minifundistas, y
se caracterizan por una menor dotación de
recursos que las PYMES agroalimentarias.
(2500 familias beneficiarias en 2004).

Pequeñas5 unidades domésticas de producción agropecuaria que producen para el
mercado en condiciones de escasez de
recursos naturales y económicos, tenencia
precaria de la tierra, baja remuneración de la
mano de obra familiar, falta de tecnología y
asesoramiento profesional adecuado, dificultad de acceso al crédito, poco poder de
negociación en los mercados y debilidad
organizativa. Estimación Población objetivo:
130.000 productores; Población meta:
10.000 productores (2002).

Familias urbanas y rurales bajo la "línea de
pobreza". Estimación Población objetivo:
18.277.000 (2003); Población meta:
2.905.900 (2002).

Pequeños productores tabacaleros.
Estimación de la Población objetivo y meta:
16.752 productores (2003).

Población objetivo y población meta

PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

VI.3. Revisión de antecedentes sobre la agricultura familiar en
los países de la región
En noviembre de 2004, en el marco del Consejo Agropecuario del Sur (CAS), integrado por los países del MERCOSUR, Bolivia y Chile, dentro de su grupo de trabajo Red de Políticas Agropecuarias
(REDPA) y con la cooperación de FIDA-MERCOSUR, se elaboró el documento "Contribución a las
políticas de apoyo interno para la sostenibilidad de la Agricultura Familiar en el MERCOSUR, Chile y
Bolivia (Cono Sur)"6, en el que se describe el concepto de agricultura familiar en cada país de la región.
En éste se afirma que las definiciones dependen no sólo de las características diferenciales de los
territorios, sino también de las políticas que implementan los países en relación con este sector del
mundo agropecuario. Si bien todos coinciden en distinguir dentro de la agricultura familiar a los productores de subsistencia y a los orientados al mercado, a esta segunda categoría "cada
Administración la estratificará por tamaño, niveles de renta, de capital, de ventas, etc., en función de
los programas que en cada caso vaya priorizando" 7.
En Brasil, la política dirigida a la agricultura familiar (AF) parece tener como punto central el abastecimiento de alimentos, y "a la vez se trata de un país con frontera agrícola por conquistar, para lo cual
la AF parece un instrumento eficaz" 8. Por este motivo, las tipologías de pequeños productores utilizan
como criterio de identificación de la AF -además de 'la condición familiar'-, la dedicación a rubros de la
canasta básica alimentaria, principalmente los que forman parte de las compras públicas, antes que el
tipo de capital que emplean. En este país, por ley 8213 de 1991 sobre "Planos de Beneficios da
Providencia Social", se define el régimen de economía familiar como "la actividad en la que el trabajo
de los miembros de la familia es indispensable a la propia subsistencia, y es ejercida en condiciones de
mutua dependencia y colaboración, sin utilización de empleados". A su vez, las normas que definen la
población elegible para el PRONAF (Programa de Apoyo a la Agricultura Familiar)9 precisan y amplían
la definición considerando beneficiarios a aquellos "que poseen un área inferior a 4 módulos fiscales;
residen en el establecimiento o en local próximo; obtienen como mínimo el 80% de la renta familiar de
la explotación del establecimiento; emplean predominantemente trabajo familiar contando como máximo con dos empleados permanentes; y su renta anual es como máximo de R$ 60 mil".
En Chile, los lineamientos estratégicos de política orientan sus esfuerzos principalmente a la economía de mercado, por lo que las tipologías de pequeños productores se basan en la mayor o menor
disponibilidad de capital o de vínculo con los mercados, no apareciendo tan relevante ni el rubro, ni
el tamaño de explotación. En este país, "dados los amplios contrastes ambientales que caracterizan
la geografía chilena, y con el propósito de mejor focalizar los programas de ayuda, se determinaron
categorías de productores según tamaño y disponibilidad de capital y tecnología, intentando neutralizar así las distorsiones derivadas de tomar decisiones sólo en base a la dimensión física de las explotaciones" 10. A dichas categorías se ajusta el accionar del INDAP, la principal institución del Estado que
atiende a la agricultura familiar. Así, se diferencia a los beneficiarios según la presencia o ausencia de
capital y tecnología (como indicadores se toman las hectáreas bajo riego, el valor del capital total, etc.),
y por su eventual disponibilidad de una superficie suficiente para alcanzar una producción equivalente a la necesaria para tener un ingreso promedio igual a un salario mínimo mensual durante una temporada agrícola completa.
Continuando con Chile, en un estudio de ODEPA ("Clasificación de las explotaciones agrícolas del
VI Censo Nacional Agropecuario de 1997 según tipo de productor y localización geográfica". 2000)11
se establece como criterio para la definición de una tipología de productores agropecuarios la superficie (efectiva bajo uso) combinada con niveles de inversión y uso de tecnología, en áreas homogé6

Preve, Julio. "Contribución a las políticas de apoyo interno para la sostenibilidad de la Agricultura Familiar en el Mercosur,
Chile y Bolivia (Cono Sur)". Consejo Agropecuario del Sur. Cooperación REDPA- FIDA MERCOSUR. Noviembre de 2004.
7
Preve, Op.Cit.. Pág. 33.
8
Preve , Op.Cit.. Pág. 31.
9
Decreto Federal 3991 de 30 de octubre de 2001. Preve. Op. Cit. (pág. 28).
10

Preve, Op.Cit., Pág. 29.

11

ODEPA - Oficina de Planificación Agropecuaria del Ministerio de Agricultura de Chile. "Clasificación de las explotaciones
agrícolas del VI Censo Nacional Agropecuario (1997) según tipo de productor y localización geográfica". Documento de Trabajo
Nº 5. Enero 2000.

111

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

neas desde el punto de vista geo-agroeconómico, identificándose cuatro tipos: i. productores de subsistencia, ii. pequeños productores empresariales, iii. medianos productores y iv. grandes productores.
La metodología seguida para la clasificación de los establecimientos agropecuarios en estos cuatro
tipos fue la siguiente: una primera clasificación en cada región, por tamaño en hectáreas utilizadas,
resultando tres estratos: pequeñas, medianas y grandes (a partir de información proporcionada por
informantes clave de cada región); y una segunda clasificación de las pequeñas en dos tipos: de subsistencia y empresarial, de acuerdo al nivel de capital y tecnología12. Los resultados del estudio arrojan cifras que muestran la importancia de las pequeñas explotaciones en el agro chileno y, dentro de
éstas, la significación de las de tipo empresarial.13
En Uruguay, la mayoría de los productores familiares se dedican a rubros exportables y competitivos como la ganadería o la lechería, aunque algunos PP, los más pobres, están en otros rubros, como
la producción vitícola o avícola, gravemente amenazados por la competencia regional. El país no
posee frontera agrícola ni comunidades indígenas como otros países de la región. "Son clásicos los
estudios de modelización a partir de datos censales, que definen la agricultura familiar como la desarrollada en explotaciones que ocupan menos de 25 jornadas asalariadas por año. Pero esta categorización no ha permitido concretar acciones diferenciales de política pública."14 Por otra parte, el
Proyecto Uruguay Rural definió como población objetivo aquella que obtiene ingresos por debajo de
la línea de pobreza según patrones internacionales (indicador que actualiza periódicamente la Oficina
de Planeamiento del Ministerio de Ganadería y Agricultura (OPYPA) en base a datos de empleo e
ingreso en el medio rural. La Oficina del IICA en Uruguay, en su reciente Documento de Trabajo
"Enfoque y Estrategias para Enfrentar la Pobreza Rural en el Uruguay " (Fossatti, M. Junio 2005) presenta los resultados de los dos últimos estudios en la materia: "Estudio de ingresos, empleo y condiciones de vida de los hogares rurales" (OPYPA/MGAP 2000) basado en una Encuesta de Hogares
Rurales (EHR) que utiliza el método de medición de la línea de pobreza (personas u hogares por debajo del ingreso mínimo para cubrir una canasta de bienes básicos), y "Mapa de pobreza de Uruguay
para las áreas rurales y las localidades menores de 500 habitantes" (Vigorito y Megar, 2002) que en
base a los datos de la EHR construye un modelo estadístico aplicable al Censo de Población y
Vivienda de 1996. La estimación global a la que se llega a partir de estos estudios es que la quinta
parte de la población rural del país (dispersa y en localidades menores a 5000 habitantes se encontraría bajo la línea de pobreza unas 100.000 personas y unos 23.000 hogares).
Por último, en Paraguay, que sí posee frontera agrícola por conquistar, es muy relevante el tema de
la tierra, ya que el principal rubro de la AF -el algodón- se desarrolla en minifundios con problemas no
sólo de escala sino también de titulación de propiedades. Sin embargo, este producto -a diferencia de
los otros países de la región- es competitivo y está destinado a la exportación. En este marco, para
la definición de tipologías tiene prioridad la extensión de explotación. A su vez, el documento afirma
que "...se hace muy difícil determinar todas las acciones de apoyo específico a la AF", porque es tal
la importancia en el país de dicha forma de producción que es atendida por muchos programas desde
diversas instituciones del Estado, el cual no ha tenido una única y permanente política de atención al
sector15.

12
Indicadores utilizados. Para las de subsistencia: estar por debajo de un ingreso mínimo mensual que posibilita depender
exclusivamente de la explotación. Para las empresariales: estar por encima de ese umbral pero cumplir al mismo tiempo con
alguno/s otros requisitos de capitalización (tener forma jurídica de empresa; riego tecnificado de 1 ha o más; más de 1 maquinaria; más de 1 trabajador permanente; 0,2 ha de cultivo bajo cubierta; hortalizas, frutales o viña de 1 ha y más; ½ ha de viñas
de cepa fina; plantación forestal de 20 ha y más; igual o mayor cantidad de 12 vacas lecheras, 20 bovinos, 60 ovinos y 100
caprinos).
13
Los principales resultados del estudio fueron: 329.705 explotaciones censadas, de las cuales 278.840 (84,6%) eran
pequeñas (dentro de éstas 102.766 estaban en un nivel de subsistencia); las explotaciones empresariales eran 175.594 (de las
cuales 17.005 de tamaño medio y 9399 grandes, el resto pequeños); a su vez, la superficie agrícola utilizada se dividía en: 4
millones de ha para los pequeños (23 %) y 13,6 millones de ha para los medianos y grandes (77%); los pequeños empresarios
llegaban al 40% de la superficie utilizada en cultivos anuales, hortalizas y viña, y al 40% de las existencias en ganado bovino,
lechero, caprino, y cerdos (en cambio la actividad silvícola seguía siendo privativa de las medianas y grandes explotaciones);
algo más de la mitad de los agricultores de subsistencia se ubicaban en áreas de bajo potencial de desarrollo agrícola.
14
Preve. Op. Cit. Pág. 30.
15
Preve. Op.Cit. Pág. 30

112

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

El estudio de Brasil sobre agricultura familiar
El documento "Novo retrato da agricultura familiar. O Brasil redescoberto"16 (INCRA/FAO 2000), que
contiene los resultados de un estudio de base de la agricultura familiar de Brasil con datos del Censo
Agropecuario de 1995/96 (el anterior fue de 1985), caracteriza a la agricultura familiar a partir de las
relaciones sociales de producción. En él se define "la agricultura familiar a partir de tres características centrales: a) la gestión de la unidad productiva y las inversiones en ella son realizadas por individuos que mantienen entre sí lazos de sangre o de casamiento; b) la mayor parte del trabajo es igualmente realizado por los miembros de la familia; c) la propiedad de los medios de producción (no siempre tierra) pertenece a la familia y es en su interior que se realiza su transmisión en caso de fallecimiento o jubilación de los responsables por la unidad productiva"17.
Sin embargo, para la realización del estudio, el universo de la agricultura familiar fue definido en
principio solamente a partir de dos condiciones básicas simultáneas: a) la dirección de los trabajos del
establecimiento es ejercida por el productor; b) el trabajo familiar es superior al trabajo contratado. Y
aún cuando desde el punto de vista conceptual la agricultura familiar no es definida a partir del tamaño del establecimiento, sino que su extensión máxima estaría determinada por la superficie que la
familia puede explotar en base a su propio trabajo asociado a la tecnología de que dispone, el estudio introduce una condición adicional: un 'tamaño máximo regional' como límite superior, que tuvo por
fin evitar eventuales distorsiones que podrían ocurrir por la inclusión de grandes latifundios en el universo de unidades familiares.
La verificación de la primera condición básica surgió de los datos del propio Censo. En cambio, para
la segunda condición fue necesario aplicar una metodología de cálculo. El trabajo familiar fue calculado a partir del número de Unidades de Trabajo Familiar (UTF) por establecimiento/año que resulta de
la suma del número de personas ocupadas en la familia con 14 años y más, y la mitad del número de
las personas ocupadas en la familia con menos de esa edad. En el caso del trabajo contratado, el cálculo resultó más complicado porque en el Censo no se especifica la cantidad de jornadas empleadas
en el trabajo temporario o por contratación indirecta, en cambio sí se detalla el gasto realizado en dicha
contratación. Así, se dividió ese gasto por el valor anual de remuneración de una Unidad de Trabajo
Contratado (UTC), llamada 'diária média estadual' (salario de un peón rural), obteniéndose el número
de unidades de trabajo contratadas por el establecimiento.
Una de las características más novedosas de este estudio (respecto a los anteriores y a los de otros
países de la región), es que se intenta calcular el ingreso que aporta la agricultura familiar con los
datos censales. Teniendo en cuenta la producción para autoconsumo y la destinada al mercado, se
tomó como indicador el Ingreso Neto Total ('Renda Total') de los establecimientos, que resulta de la
diferencia entre la suma de los tres ítems de Ingreso (Valor Bruto de la Producción18, Ingreso
Agropecuario Indirecto19 y Valor de Producción de la Industria Rural20) y el Valor Total de Gastos21.
Para caracterizar los tipos de agricultores familiares, se optó por utilizar el Ingreso Neto Total
(Renda Total) así calculado, empleando el mismo criterio operativo utilizado para calcular la Unidad de
Trabajo Contratado (UTC), que sirve para comparar el ingreso del productor en las actividades del
establecimiento con el costo de oportunidad de la mano de obra familiar, que puede ser definido como
el valor de la remuneración paga a un trabajador transitorio en la agricultura (valor que se ajustó por
región).
Operacionalmente, se definió el Valor del Costo de Oportunidad (VCO) como el valor de la 'diária
media estadual' (salario de un peón rural), al que se agrega un 20% (porque en general los salarios
son muy bajos en Brasil), multiplicado por el número de días útiles del año (260), a fin de compararlo
16
Guanziroli, Carlos Enrique, y Cardim, Silvia Elizabeth. "Novo retrato da agricultura familiar. O Brasil redescoberto". Proyeto
de Cooperaçâo Técnica INCRA/FAO. 2000.
17
Guanziroli y Cardim. Op.Cit. Pág. 4.
18
Suma de i) el valor de la producción vendida de maíz; ii) el valor de la producción vendida de los principales productos utilizados en la industria rural; iii) el valor de la producción cosechada/consumida de los demás productos animales y vegetales.
19
Suma de los ingresos provenientes de: la venta de estiércol, servicios prestados a terceros, venta de máquinas, vehículos
e implementos, y otros ingresos similares.
20
Obtenido a partir de la información directa que proporciona el Censo.
21
El estudio no refiere cómo fue obtenido.

113

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

con el ingreso neto anual del agricultor. Así fueron establecidos cuatro tipos de agricultores familiares:
i) Tipo A, con Ingreso Neto Total superior a tres veces el Valor de VCO; ii) Tipo B, con Ingreso Neto
Total superior a una vez y hasta tres veces el VCO; iii) Tipo C, con Ingreso Neto Total superior a la
mitad y hasta una vez el VCO; iv) Tipo D, con Ingreso Neto Total igual o inferior a la mitad del VCO.
Los autores del documento afirman que, considerando que la tipología elaborada tiene por objetivo
establecer una diferenciación socioeconómica entre los productores familiares, y teniendo en cuenta
los cálculos efectuados, se podría, grosso modo, asociar los tipos respectivamente a: A. agricultores
capitalizados, B. en proceso de capitalización, C. en proceso de descapitalización y D. descapitalizados.
Por último, el estudio arroja los siguientes resultados. La agricultura familiar en Brasil, en base a los
datos del Censo Agropecuario 1995/9622, representaba el 85,2% del total de establecimientos, y ocupaba el 30,5% de la superficie total, siendo responsable por 37,9% del Valor Bruto de la Producción
Agropecuaria Nacional, y recibiendo apenas 25,3% del financiamiento destinado a la actividad agropecuaria. El análisis por regiones demostró la importancia de la agricultura familiar en las regiones
Norte y Sur, en las que más del 50% del VBP es producido en establecimientos familiares.
El resultado de la aplicación de la tipología dentro del universo de la agricultura familiar, fue el
siguiente: el Tipo A se concentraba en el 10% de los establecimientos, ocupaba el 23% de la tierra,
aportaba el 51% del VBP y obtenía el 57% del Ingreso Neto Total; el Tipo B poseía el 24 % de los establecimientos, ocupaba el 31% de la tierra, aportaba el 29% del VBP y obtenía el 31% del Ingreso Neto;
el Tipo C poseía el 46 % de los establecimientos, ocupaba el 29% de la tierra, aportaba el 11% del
VBP y obtenía el 2% del Ingreso Neto, siendo éste el tipo al que pertenece la gran mayoría de los
pobres del medio rural brasileño. El Tipo D dependía de ingresos externos para garantizar su sobrevivencia, viabilizada en su mayoría por jubilaciones, pensiones, venta de mano de obra en la agricultura o en actividades no agrícolas.
Sin duda esta metodología aplicada en Brasil para definir una tipología de pequeños productores
basada en un indicador monetario (el ingreso neto) resulta muy atractiva. Sin embargo, en el caso de
la Argentina -a diferencia de lo que ocurre en Brasil- los datos de ingreso bruto no surgen del Censo,
cuestión central para la aplicación de una metodología similar en el país.

22

Los resultados globales son los siguientes: 4.859.864 establecimientos rurales totales, ocupando una superficie de 353,6
millones de hectáreas, y aportando un Valor Bruto de la Producción Agropecuaria (VBP) de R$ 47,8 billones, siendo el financiamiento total (FT) de R$ 3,7 billones. De acuerdo con la metodología adoptada, se contabilizaron 4.139.369 establecimientos
familiares, que ocupaban una superficie de 107,8 millones de ha, siendo responsables por R$ 18,1 billones do VBP total (aprox.
38%), y recibiendo apenas R$ 937 millones de financiamiento rural. A su vez, los agricultores empresarios estaban representados por 554.501 establecimientos, que ocupaban 240 millones de ha. Nota: téngase en cuenta que, en la nomenclatura brasileña, 1 billón equivale a 1000 millones.

114

�4 tipos de EAP:
i. subfamiliar (menos de 2
hombres/año permanentes);
ii. familiar (de 2 a 4);
iii. multifamiliar mediana (de 4
a 12);
iv. multifamiliar grande (12 ó
más);
i. el tipo subfamiliar fue asimilado al concepto teórico
de pequeño productor
minifundista.

Tipología
5 tipos sociales agrarios:
i. asalariados;
ii. rentistas;
iii. minifundistas;
iv. familiares capitalizados;
v. empresarios.

Los tipos sociales agrarios se
caracterizan y diferencian
por:
• la disponibilidad y magnitud de su dotación de
recursos (recursos naturales y capital);
• por la forma social del trabajo.
Ambas variables básicas
determinan la racionalidad y
resultado económico de la
EAP.

"Esquema conceptual y
metodológico para el estudio de tipos de establecimientos agropecuarios
con énfasis en el
Minifundio" (Caracciolo
Basco, et al., 1981), Grupo
de Sociología Rural. SEAG

3 estratos dentro de los
pequeños productores:
i. campesinos;
ii. campesinos transicionales;
iii. familiares capitalizados.

Caso de los cañeros tucumanos:
• tipo de mano de obra
• nivel de mecanización
(posesión de tractor y
cosechadora);
Caso de los tabacaleros
tucumanos:
• tipo de mano de obra;
• nivel de capitalización;
• (grado de depreciación de
los tractores medido en
años de antigüedad);
• superficie cultivada con
tabaco (tres estratos:
menos de 5 ha, entre 5 y
10 ha, y más de 10 ha.)

"Las Tipologías como
construcciones metodológicas" (Aparicio, S. Y
Grass, C.) Revista
Interdisciplinaria de
Estudios Rurales. 2002.
PIEA. Facultad de Ciencias
Económicas. UBA.23

6 tipos sociales entre los
campesinos:
i. asalariados con tierra;
ii. campesinos 'puros';
iii. campesinos asalariados;
iv. campesinos transicionales;
v. pequeños productores
capitalizados en crisis;
inactivos.

Los tipos o grupos sociales
resultan al observar qué
hace la unidad doméstica
con su fuerza de trabajo y
con la tierra de que dispone,
cualquiera sea la forma de
tenencia y tamaño.

Documento de
Formulación Nº 1
de PROINDER
"Sistematización de
estudios de casos de
pobreza rural"
(Soverna y Craviotti,
1999). SAGPyA.

3 tipos de unidades familiares:
i. capaces de autosostener
un proceso de capitalización;
ii. con dificultad o imposibilidad de autosostener un
proceso de capitalización
(por acceso limitado al
capital);
iii. se limitan a reproducir la
familia y la unidad, y aún
están en la pobreza (aunque estén en el mercado).

Heterogeneidad de inserciones de las unidades familiares ("pluri-insertabilidad") en
la producción agropecuaria,
que determina su diversa
capacidad de "autosostener"
un proceso de capitalización.

"Dualismo versus
heterogeneidad.
La heterogeneidad económica y social de la pequeña producción argentina"
(P. Tsakoumagkos.
Tesis de Maestría. 2000)
FLACSO

23
Se basa y resume estudios previos de las autoras realizados en la década del '90 en la provincia de Tucumán entre los productores cañeros (Giarracca y Aparicio, 1991 y 1998) y tabacaleros
(Grass, 1994 y 1998).

Cantidad de hombres/año
permanente que puede ocupar una explotación en forma
productiva y utilizando las
técnicas corrientes.
(Metodología CONADECFI/CIDA).

Criterio

Estudios

"Minifundio en la
Argentina. Primera Parte"
(Caracciolo Basco et al,
1978). Grupo de
Sociología Rural. SEAG.

VI.4. Criterios operativos para la identificación de tipologías de pequeños productores en estudios precedentes

PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

115

�116

UG &gt; 100

-

-

UG &gt; 100

UG &gt; 100

UG &gt; 100

UG &gt; 100

UG &gt; 100

UG &gt; 100

-

-

7510/1&gt;0 ó
7510/2&gt;0 ó
7510/3 &gt;0

-

-

7510/1&gt;0 ó
7510/2&gt;0 ó
7510/3 &gt;0

7510/1&gt;0 ó
7510/2&gt;0 ó
7510/3 &gt;0

-

7510/1&gt;0 ó
7510/2&gt;0 ó
7510/3 &gt;0

1. PUNA

2. VALLES DEL NOA

3. AGRICULTURA
SUBT. NOA

4. CHACO SECO

5. MONTE ÁRIDO

6. CHACO HÚMEDO

7. MESOPOTAMIA

8. PATAGONIA

9. PAMPEANA

-

4750/6 &gt; 5

4750/6 &gt; 5

-

-

-

-

-

-

-

4750/6 &gt; 5

-

-

-

-

3500/1 &gt;
0,5 ha

-

-

-

-

-

-

-

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

7004/2 &gt; 0

-

50 &lt; UG#100

50 &lt; UG#100

-

-

-

-

7510/1=0 y
7510/2=0 y 50 &lt; UG#100
7510/3 = 0 y
7510/4 &gt; 0

-

7510/1=0 y
7510/2=0 y 50 &lt; UG#100
7510/3 = 0 y
7510/4 &gt; 0

-

-

2 &lt; 4750/6 # 5
2 &lt; 4750/6 # 5

0 &lt; 3500/1
# 0,5 ha

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

2 &lt; 4750/6 # 5
-

-

-

50 &lt; UG#100

-

-

50 &lt; UG#100

Entre 51
y 100 UG

7510/1=0 y
7510/2=0 y 50 &lt; UG#100
7510/3 = 0 y
7510/4 &gt; 0

-

-

7510/1=0 y
7510/2=0 y
7510/3 = 0 y
7510/4 &gt; 0

-

-

Tractor
de 15 años
y más

Hectáreas
Hasta 1/2 ha
efectivamente de superficie
regadas entre implantada
2y5
con frutales

Tipo 2

Dentro de cada tipo, si se verifica una sola de las variables, es el tipo. Es decir, se trata de la relación lógica “ó”

-

11. VALLES
PATAGÓNICOS

24

-

10. OASIS CUYANOS

-

Más de
100 UG

Tractor
de menos
de 15 años

REGIONES

Más de 1/2 ha
Más de
Superficie
de superficie
5 ha
con
efectivamente implantada
invernáculos
con frutales
regadas

Tipo 1

VI.5. Criterios para establecer la tipología, por regiones24

-

-

7510/5 = 0

-

7510/5 = 0

7510/5 = 0

-

-

7510/5 = 0

-

-

No posee
tractor

UG

UG

UG

UG

UG

UG

UG

-

-

# 50

# 50

# 50

# 50

# 50

# 50

-

-

# 50

4750/6

4750/6

-

-

-

-

-

-

-

4750/6

-

#2

#2

#2

No posee
No posee
superficie
UG o posee efectivamente
regada o
hasta 50 UG
hasta 2 ha

Tipo 3

-

-

-

3500/1 = 0

-

-

-

-

-

-

-

No posee
superficie
implantada
con frutales

PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

VI.6. Metodología para el cálculo del volumen y valor bruto de la producción
I. Aspectos generales
Tal como estaba previsto, para el cálculo del valor bruto de la producción (en adelante VBP), se
tomó como base de cálculo al Censo Nacional Agropecuario de 2002 (CNA 02). Ya se ha señalado
que este punto de partida ofrece algunas dificultades para el cálculo del VBP real, básicamente debido a que el censo registra variables de stock y no de flujo. Es decir, el censo registra la dotación de
capital y el uso del suelo, pero no el flujo de producción anual.
Por esta razón es necesario emplear diversos supuestos y datos o parámetros externos -aquellos
datos que no provienen del CNA 02- para convertir variables de stock en los valores de producción
anual que razonablemente pueden generarse a partir de las variables censales.
Si bien en todos los casos fue necesario recurrir a datos externos, la mayor dificultad se presentó
en el cálculo del VBP ganadero. En efecto, en el caso de la agricultura, más allá de las dificultades
para obtener datos, para convertir las áreas cultivadas en producción anual se requiere solamente el
dato de rendimiento anual de los cultivos, o tasa de crecimiento anual de especies forestales o perennes. Para el cálculo de valor se requieren, además, los precios respectivos.
En cambio, para la producción ganadera es necesario identificar, entre las existencias totales, cuáles son las categorías de venta anual, cuál es su peso promedio de venta y, en algunos casos, establecer supuestos acerca de la necesidad de mantenimiento de animales que, si bien pertenecen a las
categorías de venta, deben ser reservados para mantener el stock en los niveles originales.
Adicionalmente, en algunos casos, es necesario establecer supuestos generales sobre la composición
interna del rodeo, piara, hato o majada, ya que para algunos departamentos y especies el Censo sólo
indica valores de existencias totales, sin discriminar categorías ni orientación productiva. Por otra
parte, los datos censales toman como período de referencia las existencias de animales al 30 de junio
de 2002. Debido a las diferencias ecológicas, en algunas regiones esta fecha puede implicar que los
animales de las categorías de venta no se hayan censado puesto que ya se han vendido.
Estas razones, más la probable subdeclaración de existencias por parte de algunos productores
explican probablemente buena parte de las diferencias entre los cálculos de producción y valor obtenidos en el presente estudio y los que pueden obtenerse en series de producción comercial o faena.
A estas dificultades deben agregarse las diferencias entre las existencias propias y las totales. En el
censo las existencias animales se registran bajo tres modalidades: propias, de terceros y totales (propias + de terceros). Es lógico suponer que la producción que deriva de las existencias propias es también "propia", mientras que resulta indefinido lo que ocurre con las existencias de terceros, ya que, aún
cuando están en el campo censado, no pertenecen al productor de esa EAP, si bien puede también
suponerse que le reportan algún tipo de ingreso (no determinable con los datos del Censo). Pero, por
otra parte, para realizar la estimación de la participación de los PP en el total de producción, este total
debería, razonablemente, ser calculado en base a las existencias totales.
Por las razones expuestas se decidió realizar los cálculos de volumen y valor de la producción para
dos modalidades: con existencias propias y con existencias totales.
A continuación se reproduce la secuencia de pasos necesarios para el cálculo del VBP a partir de
los datos censales para luego detallar los criterios y supuestos empleados en cada caso particular.

117

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

Metodología de cálculo del VBP.
1. Procesamiento de la base de datos de pequeños productores (BD-PP): obtención de datos de
superficies cultivadas, existencias ganaderas totales y por categorías por tipo de PP.
2. Determinación de la importancia de los rubros productivos por región, de acuerdo a criterios preestablecidos y selección de actividades que serán valorizadas o contabilizadas dentro del cálculo del VBP.
3. Subdivisión de la BD-PP en tres sub-bases, por Tipos (PP1- PP2- PP3), con todos los datos de
actividades "importantes", seleccionadas a través del paso 2.
4. Relevamiento de datos de rendimientos físicos y de precios de todos los productos incluidos en
el cálculo del volumen y valor de la producción, de acuerdo al paso 2. (Varias fuentes e informantes calificados).
5. Formulación de los algoritmos necesarios para obtener los volúmenes y valores de producción
por productos, grupos de productos, regiones y tipos de productores.
6. Cálculo del volumen y valor bruto de producción total por región y tipo de PP, para 4 situaciones:
rendimientos promedio, existencias propias
rendimientos promedio, existencias totales
rendimientos de pequeños productores, existencias propias
rendimientos de pequeños productores, existencias totales
7. Cálculo de la participación de los PP en el volumen y valor total de la producción para las 4 situaciones identificadas en el paso 6.

II. Cálculo del VBP de producciones vegetales.
Tal como se adelantó, el cálculo del valor bruto de la producción está basado en dos tipos de variables. Las provistas por la información censal (variables censales = VC) y las construidas a partir de
aquéllas (variables construidas = VCd). Además, se utilizaron datos de precios y rendimientos provistos por información oficial publicada o proveniente de informantes calificados (parámetros externos =
PE).
Para el cálculo del VBP de los diversos rubros de producción vegetal, se recabaron datos de rendimientos y precios (PE), discriminados por provincia y para dos situaciones diferentes: a) rendimiento
promedio provincial y b) rendimiento de pequeños productores.
Aunque la mayor parte de los datos provienen del INTA y de la SAGPyA, también se utilizó información de otras fuentes. Para consolidar los datos provenientes de esas diversas fuentes se calcularon valores promedio en los casos en los que los datos no presentaban gran variabilidad entre fuentes. En cambio, cuando la variabilidad entre fuentes era muy grande, se cotejaron los datos con los de
otras provincias y se seleccionaron aquellos que aparecían más razonables para las condiciones provinciales y las situaciones planteadas. Finalmente, cuando las diferencias eran grandes y cuando no
se encontraron promedios razonables, se recurrió a la opinión de expertos e informantes calificados.
El valor bruto de la producción se calculó para aquellas especies y actividades que resultaron relevantes, de acuerdo a los criterios originalmente establecidos en la Metodología, que determinan la
inclusión de aquellas actividades extensivas que explican el 99% de la superficie en EAP de PP, y las
intensivas que explican hasta el 95% de la superficie de cada región, cuando los datos estuvieran
ordenados en orden de importancia dentro de cada grupo de cultivos. Es decir, para cada región hay
un conjunto de especies relevantes de cultivos extensivos (cereales, oleaginosas, cultivos industriales, forrajeras), de cultivos intensivos, de frutales y forestales, siempre con el criterio de completar el
118

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

porcentaje de superficie fijado (99 ó 95% de la superficie cultivada por región y por grupo de cultivos). A ello se agregó la condición de que no quedaran excluidas actividades cuya superficie cultivada fuera igual o mayor a determinado umbral mínimo. Ésta se aplicó solamente para aquellas actividades que no resultaron incluidas dentro del conjunto del 99% (o 95%) de la superficie regional, pero
cuya superficie cultivada resultara igualmente significativa en forma individual. Esta condición adicional sólo produjo modificaciones en los cultivos extensivos seleccionados para la región pampeana.
En síntesis, los criterios de selección fueron los siguientes:

Grupo de
cultivos

Criterio de % de
superficie total

Criterio de umbral
mínimo individual de
producciones que no
debe ser excluidas

Frutales

95% de la sup. regional

20 ha

Extensivos

99% de la sup. regional

1000 ha.

Forestales

90% de la sup. con especies
cultivadas de la región

Cultivos bajo cubierta

95% de sup. bajo cubierta de
la región

Cultivos intensivos a
campo

95% de la superficie de la
región

A pesar del alto porcentaje de cobertura, la estimación del volumen y valor de la producción de PP
y del total de EAP según la importancia por región, deja afuera algunas producciones. Esta subestimación está en torno al 1%, tanto para los PP como para el total de EAP. Por la misma causa, el valor
total de producción por provincias es un 0,5% mayor que el valor total por regiones, debido a que, al
abarcar la provincia departamentos incluidos en regiones diferentes, puede ocurrir que se valoricen
algunos productos que no habían sido incluidos según la aplicación de los criterios de importancia por
región. Esto no provoca cambios en el porcentaje de participación de los pequeños productores, el que
se mantiene en el 19,2%.
En consecuencia, el valor de los productos agrícolas resultó de la siguiente fórmula

VBPxy (VCd) = Supxy (VC) *

0xy (PE) * $x

(PE)

En donde:
• Supxy = Superficie ocupada por el cultivo x en la región y (VC)
• 0xy = rendimiento anual del cultivo x en la región y (unidades/ha) (PE)
• $x = Precio promedio de 2004 del cultivo x (por unidad) (PE).
En relación al parámetro externo de rendimiento anual, en el caso de cultivos perennes se ha
considerado exclusivamente la producción anual, lo que, para las especies forestales corresponde a
la tasa promedio de crecimiento por año. En especies con más de una producción anual (como algunas verduras de hoja) se consideraron al menos dos ciclos. En consecuencia, el rendimiento promedio fue duplicado para el cálculo del rendimiento anual.
En el caso de los cultivos para semillas, que según los criterios de importancia resultaron relevantes para ser valorizados en las regiones 2, 5, 9 10 y 11, se atribuyó el total del área a la especie
dominante en la región, que fue la soja en las regiones 2, 5 y 9, y la alfalfa en las regiones 10 y 11.
Para valorizar la producción de los viveros, también se consideraron situaciones representativas,
según el tipo de viveros, a saber:
• viveros forestales (se consideró a la producción de plantines de pino);
• viveros ornamentales, hortícolas y frutales (se consideró el valor de un plantín de producción promedio de varias especies);
119

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

• viveros industriales (se consideró el valor de un plantín de yerba mate para la región 7);
• viveros aromáticas (se consideró el valor promedio de plantines de orégano).

III. Cálculo del VBP de producciones animales
(Bovinos, ovinos, caprinos, porcinos, cunicultura, avicultura, apicultura)
En esta propuesta no se incluyó la estimación de la producción de cabañas de reproductores, la producción equina, otros pelíferos y pilíferos, otras aves, ni las actividades de helicicultura, acuicultura y
lumbricultura. Esto se debe a que se considera baja la incidencia de estas actividades, tanto para los
pequeños productores como para total de productores agropecuarios del país. Por otra parte, la escasez de datos hubiera hecho necesaria una gran cantidad de supuestos intermedios para arribar al cálculo del VBP.

1. BOVINOS
Para los rodeos de tambo, la producción de leche se calculó en función de la cantidad total de
vacas en ordeñe (VC), la productividad diaria de las mismas en litros de leche por día (PE), el porcentaje promedio de grasa butirosa por litro de leche (PE) y la duración total del período de lactancia
(PE). Por lo tanto, para la producción de leche la variable censal empleada es
• (VI.2.3. 5144) Total de vacas en producción para rodeos de tambo (VC)
La variable construida: Valor bruto de la producción de leche, se calculó como:

VPL = Vcp * prod * plac * $L
Donde:
• VPL ($) = Valor bruto de la Producción de leche en pesos (VCd)
• Vcp (cab) = Cantidad de Vacas en producción en cabezas (VC)
• Prod (kg/día cab) = Productividad promedio zonal en litros por día por cabeza (PE) * porcentaje
de grasa butirosa promedio (PE)
• plac (días/año) = Período de lactancia en días (PE)
• $L ($/kg) = Precio promedio de grasa butirosa en pesos por kilo (PE)
Un rodeo de tambo puede también producir carne. El cálculo del valor bruto de producción de la
misma (v construida), será considerado de la misma forma que la producción de carne de rodeos de
cría y/ó de invernada, tal como se explica a continuación.
Para los rodeos de carne, se ha distinguido, en una primera instancia la producción de a) rodeos
de cría y b) rodeos de invernada. Para los primeros, el supuesto es que los criadores tienen como
objetivo principal, la venta de terneros y terneras. Además existe, como producto secundario, un valor
general de hembras de desecho, vaquillonas que no se reservan para reposición y toros de desecho.
Para calcular la venta de terneras, como es necesario reservar una cantidad para cubrir la reposición de hembras en servicio y a falta de un mejor indicador, se consideró que se venden todas las terneras hembras (v. censal) con excepción de las que se reservan para que pasen a la categoría
siguiente: Vaquillonas de 1 a 2 años (v. censal). En rigor de verdad, sería necesario descontar más terneras, a fin de cubrir la mortalidad anual que se produce entre terneras y vaquillonas. Sin embargo, el
censo no provee un dato confiable de mortandad de terneras. Por lo tanto, para un rodeo exclusivamente de cría, el valor bruto de la producción de terneros estaría basado en las siguientes variables
censales:
• La totalidad de los terneros machos (VC)
• La totalidad de las terneras hembras (VC)
• la totalidad de vaquillonas de 1-2 años (VC)
120

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

La variable construida, Valor bruto de la Producción de terneros de cría se calculará como:

VPCc = [(Ta - Vq1-2 ) + Te] * Pp * $C
En donde:
•
•
•
•
•
•

VPCc ($) = Valor de la producción de carne de cría en pesos (VCd)
Ta (cab) = Total de terneras en cabezas (VC)
Vq 1-2 (cab) = Total de vaquillonas de 1 a 2 años en cabezas (VC)
Te (cab) = Total de terneros en cabezas (VC)
$C ($/kg) = precio promedio de carne en pesos por kilo (PE)
Pp (kg) = Peso promedio de la categoría en kilos por cabeza (PE)

Adicionalmente, considerando que la faena de carne vacuna está compuesta además por carne de
vacas de desecho, toros de desecho y vaquillonas de 1-2 años años que no se han reservado para
servicio, se incluyó en el cálculo el valor de la producción secundaria de un rodeo de cría como:
• La suma de vacas de rechazo (calculadas como el 14% de la categoría vacas), para una vida útil
promedio de 7 años, a un peso promedio de 305 kg y precio de vaca conserva.
• La suma de toros de rechazo (calculados como el 20% de la categoría toros) a un peso promedio de 590 kg y un precio de carne de toro conserva.
• La suma de Vaquillonas de 1-2 años que no se han reservado como madres, (calculadas como
la diferencia entre las existencias de Vaquillonas de 1-2 años menos existencias de Vaquillonas
de más de dos años), a un peso promedio de la categoría.
Por lo tanto, se adicionan al cálculo las siguientes variables censales:
• Total de vacas (Vc)
• Total de toros (T)
• Total de vaquillonas de más de dos años. Vq &gt;2.
En consecuencia, la fórmula de la producción de carne vacuna que corresponde a los rodeos de
cría, quedó finalmente conformada de la siguiente forma

VPC=[(Ta-Vq1-2)+Te]*Pp *$C+0.14Vc*Pp *$Cc+0.2T*Pp*$Ct+(Vq1-2 -Vq&gt;2)*Pp*$Cv.
En donde
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•

VPCc ($) = Valor de la producción de carne de cría en pesos (VCd)
Ta (cab)
= Total de terneras del departamento en cabezas (VC)
Vq1-2 (cab) = Total de vaquillonas de 1 a 2 años en cabezas (VC)
Vq&gt;2 (cab) = Total de vaquillonas mayores de 2 años en cabezas (VC)
Vc (cab) = Total de vacas en cabezas (VC)
T (cab) = Total de toros en cabezas (VC)
Te (cab) = Total de terneros en cabezas (VC)
$C ($/kg) = precio promedio de carne en pesos por kilo (PE)
$Cc ($/kg) = precio promedio de carne conserva en pesos por kilo (PE)
$Ct ($/kg) = precio promedio de carne de toro en pesos por kilo (PE)
$Cv ($/kg) = precio promedio de carne de vaquillona en pesos por kilo (PE)
Pp (kg) = Peso promedio de la categoría en kilos por cabeza (PE)

Para la producción que corresponde a los rodeos de invernada (se dedican exclusivamente al
engorde) se ha supuesto que se venden terneros gordos (permitido en la época de realización del
censo) y novillos. En el censo, los novillos aparecen discriminados en dos categorías: Novillitos de 1
a 2 años y Novillos de más de dos años. La existencia de novillos de más de dos años hace suponer
que los animales se mantienen al 30/6, por que llegan a su peso de venta recién después de los dos
años. En cambio, si no los hubiera, se supondrá que se venden categorías más chicas: los novillitos
de 1 a 2 años. Por lo tanto, aquí el valor bruto de la producción (v. construida) está basado en el valor
121

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

de la producción de carne de los novillos de mayor edad que aparezcan en el registro censal (v. censal). Sin embargo, como no es posible discriminar cuáles son las categorías que integran la oferta para
faena de cada explotación, es necesario sumar además al total de novillitos de 1 a 2 años, disminuidos en aquellos que se reservan para venderse como novillos de mayor edad. Ambas categorías están
multiplicadas por el peso promedio (parámetro externo, variable en función de la zona y rendimientos
diferenciales) y el precio promedio por kilo (parámetro externo). De la misma forma, se supondrá que
se venden como terneros gordos a la totalidad de terneros, disminuidos en aquellos que se reservan
como novillitos de 1-2 años.
Este cálculo llevaria a una sobrevaloración de la producción de carne, debido a dos razones. La primera se debe al hecho de considerar la venta para faena de novillos y novillitos, cuando se desconoce (en base al Censo) si se venden ambas categorías; este error no puede corregirse para el nivel de
análisis departamental. La segunda se debe a que el invernador sólo agrega "ganancia de peso" a los
terneros o novillitos que, o bien produce, o bien adquiere a los criadores. No genera el peso total de
cada animal, sino sólo el que logra hacer aumentar desde su peso inicial. Para evitar dicha sobrevaloración, se calcula la producción de carne como la diferencia entre el peso total de los novillos gordos (total de existencias por su peso) y el peso de los terneros (total de existencias por su peso) que
se reservaron para invernar. Entonces la producción de carne de invernada se basará en las siguientes variables censales adicionales:
• Cantidad de novillos (VC)
• Cantidad de novillitos de 1-2 años (VC)
Además de la ya requerida para la producción de carne de cría:
• La totalidad de los terneros machos (VC)
Por lo tanto, la variable construida Producción de carne de invernada de cada departamento, se calculará como:

VPCi = {(Nv1-2 - NV&gt;2)*Ppnv1-2 +[NV&gt;2* PpNv&gt;2 - (Te Pp)] + (Te-Nv1-2)Ppte} * $C
Donde
•
•
•
•
•
•

VPCi ($) = Valor bruto de la producción de carne de invernada en pesos(VCd)
Nv1-2 (cab) = Total de Novillitos de 1-2 años en cabezas (VC)
Nv&gt;2 (cab) = Total de Novillos de más de 1-2 años en cabezas (VC)
Pp (kg/cab) = Peso promedio de la categoría en kilos por cabeza (PE)
Te (cab) = Total de terneros en cabezas (VC)
$C ($/kg) = precio promedio de carne en pesos por kilo (PE)

Como los cálculos están realizados a la escala de departamento y no de EAP, es necesario sumar
la producción de carne tanto de rodeos de cría como de invernada. Por lo tanto, para la escala de
departamento, el valor de la producción total de carne será igual a VPCi + VPCc, es decir:

VPCd= { [(Ta - Vq1-2)+Te]*Ppte*$C+ 0.14Vc*Pp*$Cc + 0.2T*Pp*$Ct + (Vq1-2-Vq&gt;2)
*Pp*$Cv} + {Nv1-2-NV&gt;2)*Ppnv1-2+NV&gt;2*Ppnv&gt;2-(Te*Ppte)+(Te-Nv1-2)Ppte}*$C
En donde VPCd es la variable construida de Valor bruto de la producción de carne del departamento. Simplificando la producción de terneros machos, y considerando al precio de la carne de terneros y novillos un factor común (salvo para el caso de carne conserva), resulta:

(1)
VPCd=[(Ta - Vq1-2 )*Ppte +(Nv1-2 -NV&gt;2)* Ppnv12 + NV&gt;2*Ppnv&gt;2 +
(Te-Nv1-2)Ppte]*$C + 0.14Vc*Pp*$Cc + 0.2T*Pp*$Ct +(Vq1-2-Vq&gt;2)*Pp*$Cv
Una aclaración adicional: al aplicar esta metodología sobre las hojas de cálculo, debió agregarse la
instrucción de que se valorizaran las diferencias entre categorías (por ejemplo Ta - Vq 1-2) solamen122

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

te en los casos en que la diferencia resultara positiva. En este ejemplo, se valorizarán las terneras,
sólo cuando la cantidad de terneras del departamento supera a las que es necesario reservar como
vaquillonas para ese mismo departamento. El resto no se venderá y, por lo tanto, no formará parte del
valor bruto de producción anual. Esta instrucción fue realizada para los tres tipos de productores en
los que está dividida la base de datos (PP1, PP2 y PP3), para el total de pequeños productores (Total
PP = PP1 + PP2 +PP3) y para el total de productores de cada departamento (Total EAP = total PP +
total No PP). Para las existencias que fueron valorizadas directamente sobre las variables censales y
que no requirieron la resta entre categorías diferentes, como, por ejemplo, el total de vacas o el total
de toros de la fórmula (1), este cálculo no representó mayores dificultades. Esto es así por que el total
de vacas del total PP es igual a la suma de las existencias de vacas en manos de los tipos de PP1,
PP2 y PP3. Es decir Total Vacas PP = Vacas PP1+ Vacas PP2+ Vacas PP3. En cambio, para los cálculos que implicaron restas entre categorías (como por ejemplo terneras menos vaquillonas de 1-2
años de la fórmula 1), esta ecuación no siempre resultó cierta, ya que el resultado de la resta pudo
resultar negativo a nivel de algún tipo de PP y positivo a nivel del conjunto de los pequeños productores (PP1+PP2+PP3). Por esta razón, para los casos en que el cálculo se basó en la resta entre diferentes categorías, la valorización de las mismas para el conjunto de los PP se realizó como la suma
de los resultados de las restas para los tres tipos de PP.

2. OVINOS
La producción derivada de las majadas de ovinos también depende de la orientación productiva de
las mismas (variable censal). Por lo tanto, para el cálculo del valor bruto de la producción se consideró la producción de leche, la de carne y la producción de lana (todas variables construidas) de acuerdo a la orientación productiva de las majadas, establecida en la pregunta censal VI.3.2 ("Orientación
productiva").
En este caso es menos común encontrar orientaciones exclusivas, y más común la combinación de
varias, especialmente lana y carne. Para la producción de carne, la ausencia de datos de faena y de
precios discriminados por categorías impide un cálculo preciso. La metodología seguida fue estimar
un porcentaje de venta de las existencias ovinas totales que fuera consistente con los datos de faena
total disponibles por provincias. El número de cabezas resultante fue multiplicado por el peso medio
del cordero en pie señalado por los informantes en cada zona, y por un precio uniforme para todo el
país. En consecuencia, el volumen de carne vendido se estimó con la variable censal "total de existencias ovinas" y con dos porcentajes, uno para las dos regiones patagónicas (8 y 11), y otro para el
resto del país.
La variable construida Valor bruto de la producción de carne ovina es entonces:

VPCo = Ex Ov * % F * Ppcor * $Co
En donde:
• VPCo ($) = Valor bruto de la producción de carne ovina en pesos (VCd)
• Ex Ov (cab) = Total existencias ovinas en cabezas (VI.3.1/5201)(VC)
• % F = porcentaje de existencias faenada (PE)
• Ppcor (kg/cab) = Peso promedio de la categoría corderos en kilos por cabeza en pie (PE)
• $Co ($/kg) = precio promedio de carne ovina en pesos por kilo (PE)
Para la producción de lana se consideró a:
• Total de existencias ovinas ( 5210) (VC)
• Total existencias de corderos (5201) (VC)
La variable construida Valor bruto de la producción de lana será:

VPLa = (Ex Ov-Cor)* prodl* p$La

123

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

En donde:
•
•
•
•
•

VPLa ($) = Valor bruto de la producción de lana ovina en pesos (VCd)
Ex Ov (cab) = Total de existencias ovinas de todas las categorías en cabezas (VCd)
Cor (cab) = Total de corderos propios en cabezas (VC)
Prodl (kg/cab) = productividad promedio de lana en kilos por cabeza (PE)
$La ($/kg) = precio promedio de lana ovina en pesos por kilo, de acuerdo a raza y finura (PE)

La producción de leche ovina es difícil de estimar debido a que no se discrimina la cantidad total
de hembras en ordeño. La única opción posible es cuando la orientación productiva corresponde
exclusivamente al tambo ovino. En ese caso se consideraron parámetros externos de producción promedio de leche y días de lactancia, aplicándolos a la cantidad total de ovejas de las EAP con orientación tambo ovino de cada departamento.

3. CAPRINOS
La producción derivada del hato caprino también depende de la orientación productiva del mismo
(variable censal). Por lo tanto, para el cálculo del valor bruto de la producción se consideró la producción de leche, la de carne y la producción de pelo (todas variables construidas) de acuerdo a la orientación productiva del hato (establecida en la pregunta censal VI.4.2 ("Orientación productiva").
En este caso también es posible encontrar orientaciones exclusivas y también la combinación de
pelo y carne.
Para la producción de carne se consideró, luego de ponderar las informaciones recibidas de distintas zonas, que se vende exclusivamente la carne de cabrito, y que se retiene una fracción de las
cabritas para reposición y eventualmente consumo. Los animales de categorías más grandes suelen
destinarse al consumo de las familias. El volumen de carne vendido se estimó con la variable censal
"cabritos y cabritas de menos de 6 meses" a la que se aplicó un porcentaje, que fue del 40% para la
Patagonia (regiones 8 y 11), dado que en esta región predomina el destino para producción de pelo,
y un 60% para el resto de las regiones.
El Valor Bruto de la producción de carne caprina resultó de la siguiente fórmula:

VPCk = Cabr * %Cab f * Ppcabr *$Ck
En donde:
• VPCk ($) = Valor bruto de la producción de carne caprina en pesos(VCd)
• Cabr (cab) = Total de cabritos y cabritas en cabezas (VI.4.5301)(VC)
• % Cab f = porcentaje de cabritos y cabritas faenados (PE)
• Ppcabr (kg/cab) = Peso promedio de la categoría cabritos en kilos por cabeza en pie (PE)
• $Ck ($/kg) = precio promedio de carne de cabrito en pesos por kilo (PE)
La producción de pelo de cabra se valorizó solamente en las regiones patagónicas (8 y 11), considerando la variable:

• Total de existencias propias (5300) (VC)
La variable construida Valor bruto de la producción de pelo es:

VPpe =(Ek)* prodp*$Pe

124

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

En donde:
•
•
•
•

VPpe ($) = Valor bruto de la producción de pelo caprino en pesos (VCd)
Ek (cab) = Total de existencias caprinas de todas las categorías en cabezas (VCd)
Prodp (kg/cab) = productividad promedio de pelo en kilos por cabeza (PE)
$Pe($/kg) = precio promedio de pelo caprino en pesos por kilo, de acuerdo a raza (PE)

La producción de leche caprina es difícil de estimar debido a que no se discrimina la cantidad
total de hembras en ordeño. La única opción posible con el Censo se da cuando la orientación productiva corresponde exclusivamente al tambo de cabras. En ese caso se consideraron parámetros
externos de producción promedio de leche y días de lactancia. El cálculo se realizó para la cantidad
total de cabras de las EAP con orientación tambo caprino de cada departamento.

4. PORCINOS
En este caso, la orientación productiva (VI.5.2) se refiere a la producción de carne, diferenciando
lechones, cachorros y animales gordos (invernada de cachorros) y a la producción de cabañas porcinas. Por lo tanto, para la producción de carne, se consideraron a las siguientes variables y parámetros
•
•
•
•

La totalidad de los lechones hasta dos meses (VI.2.5.1./5401) (VC)
La totalidad de los cachorros castrados y cachorras &lt; 4 meses (VI.2.5.1./5402) (VC)
La totalidad de capones y hembras a terminación (VI.2.5.1./5405) (VC)
La totalidad de cerdas y padrillos (VI.2.5.1./5406 y 5407) cuando la orientación productiva incluye cabaña (VC).

La variable construida, Valor Bruto de la producción de carne porcina, resulta como:

VPCp = [(Lech -Cach )*Pplech +(Cap+HT)*Ppcap]*$Cp
En donde
•
•
•
•
•
•
•

VPCp ($) = Valor bruto de la producción de carne porcina en pesos(VCd)
Lech (cab) = Total de lechones en cabezas (VC)
Cach (cab) = Total de cachorros castrados y cachorras &lt; 4 meses en cabezas (VCd)
Pplech (kg/cab) = Peso promedio de la categoría lechones en kilos por cabeza (PE)
Cap (cab) = Total de capones en cabezas (VC)
HT (cab) = Total de hembras a terminación en cabezas (VC)
Ppcap (kg/cab) = Peso promedio de la categoría capones y hembras a terminación en kilos por
cabeza (PE)
• $Cp ($/kg) = precio promedio de carne porcina en pesos por kilo (PE)

En ocasiones, los datos censales referidos a porcinos no se encuentran discriminados por categoría animal. En cambio, figuran existencias totales de cerdos. En ese caso se ha considerado la producción promedio de carne por animal en producción (cerdas) en todos los casos, para dos rendimientos, bajos y altos. Además, se ha considerado una estimación del 10% de cerdas del total de existencias porcinas de cada departamento, teniendo en cuenta información del INTA Marcos Juárez.

5. CONEJOS
La orientación productiva se refiere en este caso a un total de animales para carne o para pelo. Por
lo tanto, se consideraron las variables censales correspondientes a esas cantidades generales y parámetros externos para estimar la producción comercializable. Es decir:

125

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• Total de conejos para carne (VI.9/5821) (VC)
• Total de conejos para pelo (VI.9./5822) (VC)
El valor de la producción total de la cunicultura, resultó:

VPcu = Coc *CE*Ppco *$Co+ Cop*Prodpc*$Pec
En donde
•
•
•
•
•
•
•
•

VPcu ($) = Valor bruto de la producción de cunicultura en pesos(VCd)
Coc (cab) = Total conejos para carne en cabezas (VC)
CE (%) = Coeficiente de extracción de conejos para carne (PE)
Ppco (kg/cab) = Peso promedio de conejos para carne en kilos por cabeza (PE)
$Co ($/kg) = Precio promedio de carne de conejo en pesos por kilo (PE)
Cop (cab) = Total de conejos para pelo (VC)
Prodpc (kg/cab) = productividad de pelo en kilos por cabeza (PE)
$Pec ($/kg) = Precio promedio de pelo de conejo en pesos por kilo (PE)

Para calcular el valor de la producción de pelo de conejo, se ha considerado que el producto de
venta corresponde a un porcentaje del total de conejos en producción. Entre las existencias de conejo para pelo y la producción media un 30% de pérdidas. Cuando las existencias no están discriminadas de acuerdo al destino de la producción, se ha considerado un valor general de las existencias de
conejo a su valor de carne, para un porcentaje de extracción promedio y un peso promedio por cría.

6. APICULTURA
Se considerará la producción total de miel, de acuerdo a la variable censal:
• Total de colmenas (VI.8.5810) (VC)
El valor bruto de la producción resulta:

VPM = Col *Prodm *$Mi
Donde:
• VPM ($) = Valor bruto de la producción de miel en pesos(VCd)
• Col (unid) = Total colmenas en unidades (VC)
• Prodm (kg/col) = Productividad media de las colmenas en kilos por colmena, de acuerdo a zona
y rendimientos diferenciales (PE)
• $Mi ($/kg.) = Precio promedio de la miel en pesos por kilo (PE)
Dado que el valor de producción obtenido con la metodología resultó sumamente diferente de la
estimación de producción que realiza y publica la SAGPyA en su boletín "Síntesis apícola" -a pesar de
coincidir los rendimientos físicos y los precios estimados- se concluyó que hubo una importante subdeclaración del número de colmenas en 2002. Por este motivo, se realizó una corrección de los valores de producción, multiplicando por un coeficiente que registra dicha diferencia (1,595). Este coeficiente fue aplicado en forma uniforme al valor de producción de todas las provincias y de todos los
tipos de productores.

7. AVICULTURA
Se consideró la producción de carne aviar y huevos, de acuerdo al siguiente detalle.
Variables censales requeridas:

126

�PROINDER-SAGPyA / IICA-Argentina - Los pequeños productores en la República Argentina -2007

• Total de pollos parrilleros de engorde (VI.11.1.2/6015) (VC)
• Total ponedoras (VI.11.1.3/6025 a 6028) (VC)
Variable construida, valor de la producción avícola:

VPA = Poll (cab)*Ppp* $P +Pon*Prodh*$h
En donde:
• VPA ($) = Valor de la producción avícola en pesos (VCd)
• Poll (cab) = Cantidad total de pollos parrilleros de engorde en cabezas (VC)
• Ppp (kg) = Peso promedio de pollos parrilleros en kilo vivo por cabeza(PE)
• $P ($/kg) = Precio promedio de carne aviar en pesos por kilo
• Pon (cab) = Cantidad total de ponedoras en cabezas (VC)
• Prodh (doc/cab año) = Cantidad total de huevos por ponedora en docenas por cabeza-año (PE)
• $h ($/doc) = Precio promedio de huevos en pesos por docena (PE)
Se aplicó un coeficiente de mortandad de pollos parrilleros del 7%.

8. AUQUÉNIDOS
Solamente ha sido valorizada la producción de fibras de auquénidos (llamas, alpacas) la que se
obtiene multiplicando el total de existencias (VC) por la producción de pelo (peso promedio por cabeza, PE) y el precio por kilo (PE).

127

�Impresión: Gráfica Santander S.R.L.
Quilmes 282 - Capital Federal

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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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                <text>Obschatko, E.S. de; Foti, M. del P.; Roman, M.E.</text>
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                  <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                  <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Buenos Aires (Argentina). Ley Ovina. PROLANA</text>
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                <text>Manual de acondicionamiento de lanas</text>
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                <text>OVINOS; ESQUILEO; PRODUCCIÓN; RAZAS (ANIMALES); LANA; PROPIEDADES FISICOQUÍMICAS; CALIDAD</text>
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