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                  <text>�© 2007, Oficina de Riesgo Agropecuario, SAGPyA.
www.ora.gov.ar
ISBN en trámite
Impreso en Artes Gráficas Chilavert
Cooperativa de Trabajo LTDA.
Empresa recuperada desde 2001
Chilavert 1136, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Julio de 2007
Diseño y diagramación: Intermedia
Amenedo 480, Of. 3, Adrogué. Provincia de Buenos Aires

�Riesgo y seguro en
el sector forestal

Oficina de Riesgo Agropecuario
Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
Ministerio de Economía y Producción

�AUTORIDADES NACIONALES
Presidente de la Nación
Dr. Néstor Carlos Kirchner
Jefe de Gabinete de Ministros
Dr. Alberto Fernández
Ministro de Economía y Producción
Lic. Miguel Gustavo Peirano
Secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
Dr. Javier de Urquiza

OFICINA DE RIESGO AGROPECUARIO
SAGPYA
Ing. Agr. Sandra Occhiuzzi
Coordinadora General
Ing. Agr. Emiliano Castuma
Consultor Técnico
Lic. Sabrina Cyngiser
Lic. Jimena del Mazo
Edición

�AGRADECIMIENTOS
Esta investigación contó con el apoyo de numerosas personas que, en el transcurso de
los meses de trabajo de relevamiento, sistematización y análisis de la información, nos
ofrecieron su ayuda, su tiempo y su amistad. A todos queremos expresar nuestro más
sincero y profundo agradecimiento:
• Ing. Forestal Fernando Epele, Coordinador Nacional del Plan Nacional de Manejo del Fuego
(Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable).
• Ing. Agr. Liliana Corinaldesi, Dirección de Forestación (Subsecretaría de Agricultura,
Ganadería y Forestación, Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación).
• Ing. Nilda Irigoin, Dirección de Forestación (Subsecretaría de Agricultura, Ganadería y
Forestación, Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación).
• Ing. Jorge Bocchio, Dirección de Forestación (Subsecretaría de Agricultura, Ganadería y
Forestación, Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación).
• Ing. Jorge Krieger, Coordinador Regional NEA del Plan Nacional de Manejo del Fuego
(Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Ministerio de Salud y Ambiente).
• Ing. Carlos Jacobo, Dirección de Recursos Forestales (Ministerio de Producción, Trabajo y
Turismo, Provincia de Corrientes).
• Ing. Omar Tesolín
• Sr. Javier Angel Mokoski, Consorcio Forestal Corrientes Norte.
• Ing. Agr. Alberto Henning, Danzer Forestación S.A.
• Sr. Jorge Scarpa, Papel Prensa.
• Sr. Rodolfo Herr, Juncal Compañía de Seguros.
• Sr. Fernando Dallatea, Forestal Argentina.
• Sr. Roberto Comparín, Aguara Cua.
• Sr. Jorge Gergoff
• Sr. Eduardo Villamarín, San Juan Cora.
• Sr. Hermann Hampel, Danzar Forestación.
• Sr. Julio Alcelde, Zeni.
• Sr. Sergio Asame, Tapebicuá.

�• Sr. Daniel Faisal, Emprendimientos Forestales.
• Sr. Irineao Sequeiro, FJW.
• Sr. Rodolfo Tecchi, LIPSIA S.A.
• Sr. Daniel Durán, Selva S.R.L.
• Sr. Gustavo Mina, Sancor Cooperativa de Seguros Ltda.
• Sr. Guillermo Roger, La Segunda Cooperativa de Seguros.
• Sr. Andrés Laurlund, AGF Allianz Argentina.
• Sr. Carlos Manzi, Provincia Seguros.
• Sr. Neil Ross, HSBC La Bs. As.
• Sr. Leonardo Rato, Victoria Seguros.
• Sr. Jorge Bloise, MAPFRE Argentina.
• Sr. Ariel Donini, La Mercantil Andina.
• Sr. Emiliano Rodriguez Sisul, Federación Patronal Seguros S.A.
• Sr. Nicolás Zucarino, AON Retail.
• Sr. Andreas Bronk, Hannover RE.
• Sr. Michael Rogger, GE Fronkona Soltions.
• Sr. Ramiro Iturrioz, Swiss RE.
• Sr. Edgardo Sobrini, Munchener.
• Sr. Guillermo Keilty, MAPFRE RE.
• Sr. Guillermo Delfino, XL RE.
• Sr. Guillermo Oneglia, Willis S.A.
• Sra. Valeria Armando, AON RE.

�ÍNDICE
AGRADECIMIENTOS
INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO I. EL SECTOR FORESTAL A NIVEL MUNDIAL
A. PLANTACIONES FORESTALES
B. CARACTERIZACIÓN DEL MERCADO DE PRODUCTOS FORESTALES

05
09
11
11
12

CAPÍTULO II. EL SECTOR FORESTAL ARGENTINO
A. IMPORTANCIA ECONÓMICA DEL SECTOR
B. COMERCIO EXTERIOR
C. INVERSIONES
D. DESCRIPCIÓN DEL SECTOR

17
17
18
21
23
23
23
25
27
31
32
33

D.1 Caracterización de los bosques
D.1.1 Bosques nativos
D.1.2 Bosque implantado
D.1.2.1 Evolución de los bosques implantados
D.1.2.2 Extracción
D.1.2.3 Relación extracción-plantación
D.2 Industrialización

CAPÍTULO III. RIESGOS QUE AFECTAN AL SECTOR FORESTAL
A. TIPOS DE RIESGOS
B. RIESGOS DE INCENDIOS FORESTALES
B.1 Identificación de la naturaleza del riesgo, localización, intensidad y
probabilidad de ocurrencia
B.2 Determinación de la existencia de factores que inciden en el grado de
vulnerabilidad y exposición al riesgo
B.3 Identificación de capacidades y recursos disponibles para manejar el riesgo
B.4 Actitud del productor forestal frente al riesgo de incendio

C. RIESGO CLIMÁTICO
C.1 Riesgo de huracán, tromba y/o tornado
C.2 Riesgo de heladas
C.3 Riesgo de sequías
C.4 Riesgo de granizo

35
37
37
38
40
46
64
65
65
67
68
68

�CAPÍTULO IV. DIAGNÓSTICO DEL MERCADO DE SEGUROS
A. INTRODUCCIÓN AL SEGURO FORESTAL
B. RESULTADO DE LA ENCUESTA SOBRE SEGUROS FORESTALES
B.1 Productores
B.2 Compañías de seguro
B.3 Reaseguradores

CAPÍTULO V. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
A. CONCLUSIONES
B. RECOMENDACIONES
ANEXOS
ENCUESTA FORESTAL
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

67
69
71
72
77
79
81
83
84
85
93
107

�INTRODUCCIÓN

La evolución del sector forestal argentino
muestra un desarrollo importante desde la
implementación del Régimen de Promoción
de Plantaciones Forestales iniciado en
1992. Dicha política de apoyo, sustentada
posteriormente mediante la Ley 25.080
y en un contexto macroeconómico de
estabilidad cambiaria, permitió el ingreso
de fuertes inversiones al sector, registrando
un crecimiento muy superior al histórico.
Este proceso de expansión trajo aparejado
un incremento de 580.000 has de superficie
forestal, transformándose en una importante
fuente de ingresos y de empleo para algunas
economías provinciales, principalmente las
del noreste argentino.
El sector cuenta con tasas de crecimiento
rápido de las especies y abundancia de
tierras que no compiten con otros usos,
ambos factores que constituyen ventajas
comparativas significativas que colocan a
la Argentina entre los países emergentes
en materia de producción forestal. La
actividad tiene el potencial para aprovechar
un consumo mundial en aumento y también
las nuevas oportunidades que presenta el
mercado forestal, como la demanda de
productos certificados y el intercambio de
bonos de carbono.
Estas oportunidades, sin embargo, representan
también importantes desafíos.
Para posicionarse, el sector debe afianzar su
competitividad y adaptarse a las demandas
del mercado. A nivel del consumidor, éste
exige productos forestales producidos de una
manera sustentable, eficiente en términos
ambientales y económicos. A nivel de los
bancos e instituciones de crédito, éstos exigen
proyectos sólidos, con una adecuada evaluación
y gestión de los riesgos. Crecientemente, las
instituciones financieras requieren además la
contratación de un seguro como colateral.

Esto implica a su vez mayores exigencias en
la administración de riesgos, ya que para las
aseguradoras el tipo de gestión contribuye al
perfil de riesgo de un proyecto tanto como los
otros factores tradicionalmente considerados:
clima, topografía, especie, etc.
El productor forestal enfrenta así la necesidad
de implementar prácticas de gestión de
riesgos rigurosas. Estas prácticas deben
incluir una clara evaluación y cuantificación
de las pérdidas probables, y el consecuente
análisis de los riesgos que pueden ser
mitigados internamente y aquellos que, por
razones prácticas o económicas, deban ser
externalizados a través de herramientas de
transferencia de riesgos. El seguro forestal es
una de estas herramientas y cumple entonces
un rol importante en el desarrollo de la cadena
productiva: desde la inversión inicial hasta la
comercialización de los productos forestales.
La Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA)
pretende acompañar el crecimiento de la rama
forestal aportando los instrumentos analíticos
relacionados al manejo del riesgo que
permitan un desarrollo sustentable del sector.
Por ello, se ha realizado un estudio de los
riesgos que enfrenta esta actividad económica
en la Argentina, abordando el relevamiento,
sistematización y análisis de cada riesgo y
sus relaciones, con el objeto de promocionar
prácticas y políticas tendientes a la mitigación
de los mismos. En esta primera etapa se
han abordado particularmente el riesgo de
incendio –principal fuente de pérdidas en
el sector-y el riesgo climático, dejando para
un posterior estudio el análisis de los otros
riesgos, como el de mercado, el fitosanitario,
etc. Asimismo, en esta etapa se han incluido
los resultados de la primera encuesta sobre
seguro forestal, con el objetivo de presentar
un panorama sobre el estado de situación de
dicha rama del seguro en nuestro país.

��11

El sector forestal a nivel mundial

I. EL SECTOR FORESTAL A NIVEL MUNDIAL

A. PLANTACIONES FORESTALES
Según datos de la FAO, al año 20001 existían 3.900 millones de hectáreas de bosques de las cuales sólo
187 millones constituyen plantaciones forestales2. A pesar de constituir aproximadamente un 5% de los
bosques, contribuyen con el 35% de la oferta global de madera.
El 62% de las plantaciones se ubica en Asia, el 17% en Europa, el 9% en América del Norte y Central,
el 6% en América del Sur, el 4% en Africa y el 2% en Oceanía. Las especies latifoliadas abarcan el 40%
de las plantaciones, siendo el Eucalipto el género más importante. Las coníferas representan el 31% del
total, del cual el género Pinus es el más difundido.
Cuadro Nº 1
Descripción de la superficie de bosque y plantaciones forestales a nivel mundial
Sup. terrestre total
Africa

(millones de has.)
2.978

Total de bosques

Plantaciones forestales

(millones de has.) % del total
650
17

(millones de has.)
8

% del total
4

Asia

3.085

548

14

116

62

Europa

2.260

1.039

27

32

17

Am. del N y Central

2.137

549

14

18

9

849

198

5

3

2

1.755

886

23

10

6

187

100%

Oceanía
Am. del Sur
TOTAL MUNDIAL

Africa
Asia
Europa
Am. del N y Central
Oceania
Am. del Sur
TOTAL MUNDIAL

13.064

Acacia
345
7.964
8
8.317

Eucalyptus
1.799
10.994
198
33
4.836
17.860

3.869
100%
Fuente: ERF 2000, FAO

Area de plantaciones por grupos de especies (miles de has.)
Hevea
Tectona Otras latif. Pinus Otras conif. No espec.
573
207
902
1.648
578
1.985
9.058
5
31.556 15.532
19.968
15.365
15
32.000
52
76
383
15.440
88
1.297
20
7
101
73
10
2.948
183
18
599
4.699
98
23
9.886
5.717 33.556 37.392 20.742
53.618
Fuente: ERF 2000, FAO

1 Si bien la última Evaluación de los Recursos Forestales mundiales (ERF) se llevó a cabo en el año 2005, todavía no se ha publicado el capítulo sobre
plantaciones forestales. Por eso, las cifras disponibles son las de la ERF del 2000 (FAO, 2002).
2 El término plantaciones forestales según la FAO es aplicado a formaciones forestales plantadas en el contexto de un proceso de forestación o
reforestación siendo ellas agrupadas por especies únicas, densidades de siembras uniformes y clases de edades similares. La forestación puede estar
compuesta por especies introducidas o indígenas que cumplen con los requisitos de una superficie mínima de 0,5 has; una cubierta de copa de al menos el
10 por ciento de la cubierta de la tierra, y una altura total de los árboles adultos por encima de los 5 m.

�12

Riesgo y seguro en el sector forestal

Según la misma fuente, de las 187 millones de hectáreas de plantaciones, el 48% se destina al procesamiento
con fines industriales: construcción, tableros y muebles, papel. Un 26% es destinado a usos diversos
como leña, servicios de conservación de suelos y agua, protección contra el viento, mantenimiento de la
diversidad biológica y otros fines no comerciales. El 26% restante no se encuentra especificado.
En cuanto a la distribución por países, diez países poseen el 79% de las plantaciones forestales, siendo
China e India los principales productores asiáticos y Estados Unidos y Brasil los productores más
relevantes del continente americano. Argentina participa con el 0.5% de las plantaciones mundiales.
Cuadro Nº 2
Plantaciones forestales a nivel mundial
País

miles de
has

Superficie
% sobre el total de
plantaciones

China

45.083

24%

India

32.579

17%

Federación de Rusia

17.340

9%

Estados Unidos

16.238

9%

Japón

10.682

6%

Indonesia

9.871

5%

Brasil

4.982

3%

Tailandia

4.920

3%

Ucrania

4.425

2%

Iran

2.284

1%

Chile

2.017

1%

España

1.904

1%

Turquía

1.854

1%

Malasia

1.750

1%

Viet Nam

1.711

1%

Nueva Zelanda

1.542

1%

Australia

1.043

1%

Argentina

926

0,49%

Uruguay

622

0,33%

TOTAL

161.773

86%

Fuente: ERF 2000, FAO

B. CARACTERIZACIÓN DEL MERCADO DE PRODUCTOS FORESTALES
El consumo de madera se encuentra correlacionado con el aumento de la población, pero su tasa de
incremento es superior debido a que resulta potenciado por el aumento del ingreso per cápita. Para el
año 2010 la FAO estima que el consumo mundial superará los 5.000 millones de metros cúbicos.
El mercado de productos forestales puede clasificarse en “submercados” en función del tipo de producto
comercializado: mercado de maderas en rollo, de maderas aserradas, de tableros, de pastas celulósicas, de

�13

El sector forestal a nivel mundial

muebles y partes de muebles y de aberturas, entre otros. Asimismo, existe otra división popular basada
en los grupos de especies: hardwoods (maderas de latifoliadas) y softwoods (maderas de coníferas).
Cuadro Nº 3
Producción y Consumo de Productos Forestales a nivel mundial (en miles de metros cúbicos)
Producción mundial

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

Madera en rollo

3.307.747

3.223.995

3.292.426

3.355.251

3.284.269

3.303.417

3.342.245

Madera aserrada

430.933

374.406

385.702

387.405

379.806

393.829

402.034

Tableros de madera

157.718

156.567

171.730

184.606

180.772

191.969

213.595

Pulpa de madera

162.686

159.935

163.588

171.476

165.744

167.820

170.358

Papel y cartón

301.413

301.736

315.539

323.679

320.179

324.560

328.065

Consumo mundial

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

Madera en rollo

3.312.602

3.226.235

3.297.064

3.354.561

3.288.830

3.304.699

3.345.523

Madera aserrada

435.368

378.756

388.151

390.520

381.469

393.402

401.461

Tableros de madera

156.191

154.654

172.203

187.221

181.074

192.632

214.696

Pulpa de madera

162.007

159.774

163.238

171.208

166.358

168.339

171.259

Papel y cartón

300.563

299.976

319.827

324.626

322.878

324.274

327.865

Fuente: FAO 2003
Con respecto a su comercialización internacional, durante el año 20033 se exportó aproximadamente
el 30% de la producción mundial de madera aserrada, tableros y papel, el 20% de pulpa y sólo el 3,5%
de la producción de madera en rollos. El intercambio comercial medido a través de las exportaciones
mundiales muestra un crecimiento del 20% en volumen comercializado entre el año 1997 y el año 2003.
El principal crecimiento se observa en el rubro de madera en rollo (+35%), papeles y cartón (+17%) y
tableros de madera (+34%).
Cuadro Nº 4
Exportación e importación de productos forestales a nivel mundial (en miles de metros
cúbicos excepto * en miles de toneladas)
Exportación mundial

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

Madera en rollo

88.318

90.910

102.415

118.050

115.327

119.803

118.728

Madera aserrada

113.849

98.345

106.173

112.095

111.383

117.245

121.183

Tableros de madera

50.517

51.316

53.303

57.078

60.375

65.502

67.876

Pulpa de madera*

34.945

34.982

37.052

38.256

38.608

39.894

39.946

Papel y cartón*

86.658

89.710

92.616

97.726

93.626

97.951

102.219

3 Ultimos datos disponibles.

�14

Riesgo y seguro en el sector forestal

Importación mundial

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

Madera en rollo

93.174

93.149

107.052

117.360

119.888

121.085

122.005

Madera aserrada

118.283

102.695

108.622

115.210

113.045

116.818

120.611

Tableros de madera

48.990

49.403

53.775

59.694

60.678

66.165

68.977

Pulpa de madera*

34.265

34.821

36.701

37.988

39.222

40.413

40.847

Papel y cartón*

85.808

87.949

96.905

98.674

96.325

97.665

102.019

Fuente: FAO 2003

Los principales países exportadores son Canadá y Estados Unidos, seguidos por Alemania y los Países
Escandinavos. Estados Unidos es también el principal importador junto con China, seguidos por Japón
y los principales países de Europa.
Gráfico Nº 1
Principales Exportadores e Importadores de Productos Forestales

�El sector forestal a nivel mundial

15

Fuente: FAO 2003.

Por el lado de las importaciones, el 80% se destina a países desarrollados concentrados en tres bloques:
Europa Occidental, Pacific Rim (Japón, Corea, Taiwán) y Norteamérica (Estados Unidos y Canadá).
La Unión Europea demanda principalmente maderas aserradas y tableros contrachapados de
coníferas de calidad para la construcción y aberturas, así como chapas y aserrados de latifoliadas de
calidad para la industria del mueble. Dentro de la Unión Europea, se destacan el Reino Unido, Italia
y Alemania. Los principales abastecedores son Canadá, Estados Unidos, los países escandinavos,
Malasia, Indonesia y África.
En Asia los mercados relevantes han sido tradicionalmente Japón, Corea y Taiwán. No obstante,
actualmente se han incorporado Singapur, Tailandia y China como demandantes de productos
forestales. Japón es uno de los mayores importadores del mundo de rollos, chips y aserrados de bajo
valor para pastas, embalajes y pallets y de aserrados y tableros de calidad para la construcción de
viviendas y la industria del mueble. Sus principales proveedores de madera de coníferas son Estados
Unidos, Canadá, Suecia y Finlandia mientras que Malasia e Indonesia proveen las latifoliadas. China,
a pesar de tener grandes superficies boscosas, posee un mercado potencial de 1.200 millones de
consumidores en el mediano plazo. Actualmente es un mercado focalizado en productos de bajo
valor unitario y grandes volúmenes destinados principalmente a los embalajes, aunque tiene una
demanda creciente de piezas de mayor calidad para la construcción. Los principales proveedores
internacionales son otros países de la región, Rusia y Estados Unidos. En el caso de Corea y Taiwán,
la principal demanda proviene de la industria del mueble y la industria de instrumentos musicales. Su
principal proveedor de rollos de latifoliadas de calidad es Estados Unidos, mientras que Malasia los
provee de tableros contrachapados y madera aserrada de bajo costo para pallets y otros embalajes.
En cuanto a Indonesia y Malasia, ambos países demandan grandes cantidades de pastas celulósicas,
rollos y productos de madera sólida (aserrados y tableros) de coníferas. Los principales proveedores
son los países escandinavos, Nueva Zelanda y Chile. Finalmente, Tailandia, tras su agotamiento de

�16

Riesgo y seguro en el sector forestal

reservas forestales, demanda para su industria del mueble madera rolliza proveniente de Malasia y de
Estados Unidos.
El tercer gran demandante es Estados Unidos, que pese a ser un gran productor y exportador y de
disponer de una amplia superficie de bosques nativos, es también el principal importador mundial. Se
prevé que en el corto plazo EEUU pasará progresivamente a ser un importador de aserrados y productos
de madera sólida de coníferas y se convertirá en un importante exportador de aserrados, remanufacturas
y chapas de maderas de latifoliadas.
En este mismo sentido, se anticipa un escenario futuro marcado por cambios significativos en la
estructura de la oferta mundial de madera, en el que productores tradicionales como Estados Unidos,
Canadá y Malasia perderán mercado con naciones emergentes en materia forestal donde la productividad
es superior, como Nueva Zelanda, Sudáfrica, Brasil y Chile.

�17

El sector forestal argentino

II. EL SECTOR FORESTAL ARGENTINO
A. IMPORTANCIA ECONÓMICA DEL SECTOR
De acuerdo a los últimos datos disponibles (2003), la República Argentina posee una superficie
forestal de 34,4 millones de hectáreas. Este patrimonio forestal argentino, según su origen, se puede
clasificar en dos tipos de bosques: bosques espontáneos, naturales o nativos y bosques implantados
o montes de cultivo. Los primeros representan el 97% del total de hectáreas mencionadas (poco más
de 33 millones de hectáreas) mientras que los bosques implantados sólo constituyen el 3% restante
(1,17 millones de hectáreas).
La industria maderera utiliza 5.600.000 toneladas de rollizos al año, mayoritariamente de bosques
cultivados (90%), que se destinan a dos vertientes productivas: la producción de pastas y papeles (casi
50%) y la provisión de madera para aserraderos (40%). El restante 10% se destina a la producción de
tableros de fibras y partículas, compensados, chapas, laminados, leña y durmientes.
En cuanto a su importancia en las Cuentas Nacionales, en el año 2004 el Valor Agregado Bruto del
sector foresto-industrial en Argentina alcanzó 9.934 millones de pesos, representando alrededor de un
2,2% del Producto Interno Bruto. En el Gráfico Nro 2 se puede observar que en los últimos doce años
dicha participación llegó a un punto máximo de 2,74% en 1997 y fue decreciendo hasta alcanzar su
valor mínimo de 2% en 2002. A partir de 2003 esta tendencia se revierte, por lo que la participación del
sector respecto del resto de la economía está creciendo. La producción de madera y sus subproductos y
la industria del papel y el cartón representan casi el 70% del valor agregado bruto total del sector.
Cuadro Nº 5
Valor Agregado Bruto a precios de productor (Miles de pesos corrientes)
1999

2000

2001

2002

2003

2004

% sobre
total

281.165

274.105

265.224

401.711

614.089

722.572

7%

1.348.780

1.219.714

1.150.791

1.790.093

2.141.990

3.290.835

33%

1.268.748

1.361.910

1.352.808

2.481.622

2.941.651

3.198.197

32%

Sector de actividades de edición
e impresión

2.496.387

2.386.046

2.048.484

925.442

1.233.496

1.505.095

15%

Sector fabricación de muebles

1.778.994

1.570.598

1.157.625

744.058

1.011.112

1.217.677

12%

Total Sector Foresto-Industrial

7.174.073

6.812.372

5.974.931

6.342.926

7.942.339

9.934.377

100%

Sector / Año
Sector silvicultura
Sector producción de madera
y fabricación de productos de
madera
Sector fabricación de papel y
cartón

Fuente: Dirección Nacional de Cuentas Nacionales, INDEC, Secretaría de
Política Económica, Ministerio de Economía y Producción.

�18

Riesgo y seguro en el sector forestal

Gráfico Nº 2
Participación del Sector Foresto-Industrial en el PIB
2.8%
2.7%
2.6%
2.5%
2.4%
2.3%
2.2%
2.1%
2.0%
1.9%
1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004

Fuente: Dirección Nacional de Cuentas Nacionales, INDEC, Secretaría de
Política Económica, Ministerio de Economía y Producción.

El sector participa a nivel país con aproximadamente el 2% del empleo total. En el año 2000, los 15.100
productores primarios empleaban a 41.000 personas y la industria anexa generaba alrededor de 230.000
puestos de trabajo4.

B. COMERCIO EXTERIOR
Luego de una década de saldo negativo, con la devaluación del 2002, las importaciones sectoriales
cayeron un 57% (1.043 millones de dólares en el 2001 a 446 millones en el 2002), mientras que las
exportaciones evidenciaron un crecimiento del 13% (438 millones de dólares en el 2001 a 496 millones
en el 2002). Sin embargo, el crecimiento de la economía evidenciado a partir del año 2003 impulsó
nuevamente el consumo, lo que produjo un saldo de la balanza comercial nuevamente negativo, si
bien menor que el evidenciado durante la década del 90. En este sentido es relevante destacar que los
importantes desarrollos industriales realizados fundamentalmente por capitales chilenos y la promoción
conjunta del sector público y privado de las exportaciones en el exterior fueron factores claves para que
la balanza comercial se mantuviera en torno a la neutralidad.
Gráfico Nº 3
Sector Forestal, evolución del comercio exterior (Millones de USD)

4 Fundación Okita (2003): “Industria de la madera y el mueble.” Estudio sobre Cadenas Productivas Seleccionadas. Pág. 15.

�19

El sector forestal argentino

1500
1000
500
0
-500
-1000
1991

1993

1995

1997

Exportación

1999

Importación

2001

2003

2005

Saldo Comercial

Fuente: SAGPyA

Los déficits y los superávits comerciales están íntimamente relacionados con el sector celulósicopapelero, que paradójicamente es el de mayores importaciones y también el de mayores exportaciones.
La evolución de la balanza comercial sectorial desagregada por rubros verifica que algunos productos
como rollizos y pastas celulósicas, fuertemente deficitarios en el pasado, pasaron a ser superavitarios
o disminuyeron significativamente su déficit, como es el caso de los aserrados. Entretanto, otros
productos como papel y cartón aumentaron notoriamente su saldo negativo en años recientes.
Otra tendencia que se observa es un cambio positivo hacia una mayor exportación de productos
manufacturados de madera.
En el 2005, el papel, la celulosa y la madera en bruto fueron los principales productos forestales exportados
por Argentina. El papel y la celulosa representaron un 53% del monto total de las exportaciones de
productos forestales. También se observa un mayor dinamismo en la madera, el carbón y sus manufacturas
(capítulo 44 del NCP) con respecto a años anteriores, alcanzando una participación del 35%. En el caso
de las importaciones, el papel también se destaca como el principal producto, representando el 63% del
monto de productos forestales importados en el 2005.
Cuadro Nº 6
Resumen de transacciones forestales. Año 2005

�Riesgo y seguro en el sector forestal

20

DESCRIPCIÓN

EXPORTACIÓN
Valor FOB
en miles
de dólares

IMPORTACIÓN
Valor CIF
en miles
de dólares

BALANCE DE LAS
DIVISAS FORESTALES
en miles de dólares

CAPÍTULO 8
Frutos y Frutas comestibles; cortezas de agrios (cítricos) melones o sandías.

681

4.288

-3.608

50

2.265

-2.215

672

17.684

-17.012

4.736

4.741

-5

1.825

11.506

-9.682

38.422

5.315

33.107

1.988

375

1.613

330

24.855

-24.526

12.257

7.599

4.657

5.674

24.839

-19.166

165

58.577

-58.412

275.758

82.898

192.861

2.622

38.857

-36.235

33

1.394

-1.361

103.567

67.514

36.052

317.343

640.324

-322.981

28.534

26.743

1.791

792.671

1.019.806

-227.135

CAPÍTULO 12
Semillas y frutos oleaginosos; semillas y frutos diversos; plantas industriales o
medicinales; paja y forrajes.

CAPÍTULO 13
Gomas, resinas y demás jugos y extractos vegetales.

CAPÍTULO 14
Materias trenzables y demás productos de origen vegetal, no expresados ni
comprendidos en otra parte.

CAPÍTULO 15
Grasas y aceites animales o vegetales; productos de su desdoblamiento; grasas
alimenticias elaboradas; ceras de origen animal y vegetal.

CAPÍTULO 32
Extractos curtientes o tintóreos; taninos y sus derivados; pigmentos y demás materias
colorantes; pinturas y barnices; mástiques; tintas.

CAPÍTULO 33
Aceites esenciales y resinoides; preparaciones de perfumería, de tocador o de
cosmética.

CAPÍTULO 37
Productos fotográficos o cinematográficos.

CAPÍTULO 38
Productos diversos de las industrias químicas

CAPÍTULO 39
Plásticos y sus manufacturas.

CAPÍTULO 40
Caucho y sus manufacturas.

CAPÍTULO 44
Madera, carbón vegetal y manufacturas de madera.

CAPÍTULO 45
Corcho y sus manufacturas.

CAPÍTULO 46
Manufacturas de espartería o cestería.

CAPÍTULO 47
Pasta de madera o de las demás materias fibrosas celulósicas; papel y cartón para
reciclar (desperdicios y desechos).

CAPÍTULO 48
Papel y cartón; manufacturas de pasta de celulosa, de papel o de cartón.

CAPÍTULO 94
Muebles; mobiliario medicoquirúrgico; artículos de cama y similares aparatos de
alumbrado no expresados ni comprendidos en otra parte; anuncios, letreros y
placas indicadoras luminosas y artículos similares; construcciones prefabricadas.

TOTAL

Fuente: SAGPyA – Dirección de Forestación-Area de Economía e Información en base a datos del INDEC.

�El sector forestal argentino

21

Gráfico Nº 4
Principales rubros exportados (arriba) e importados (abajo). Año 2005

Fuente: SAGPyA – Dirección de Forestación.

C. INVERSIONES
La apertura de la economía en Argentina, durante prácticamente toda la década del 90, y el establecimiento
del Plan Nacional de Desarrollo Forestal5 a partir de 1995, permitieron que el sector foresto-industrial
fuera objeto de fuertes inversiones6 nacionales y extranjeras.
5 Complementariamente al Régimen de Promoción de Plantaciones Forestales, en 1995 fue lanzado el Plan Nacional de Desarrollo Forestal con la
finalidad de promover la actividad foresto-industrial, mediante la actualización del marco legal y la eliminación de regulaciones que inhibían su desarrollo.
6 Se entiende como inversiones la actividad forestal primaria y ampliaciones o nuevas plantas de procesamiento que impliquen transferencias de activos,

�22

Riesgo y seguro en el sector forestal

Los factores que determinaron el caudal inversor fueron:
▪ Abundante disponibilidad de tierras con aptitud forestal a bajo costo, que no compiten con
otros usos;
▪ Ventajas comparativas tales como la elevada tasa de crecimiento, menores turnos de cortes y
elevados volúmenes de producción obtenidos por hectárea;
▪ Bajos costos relativos de inversión en capital fijo;
▪ Régimen de promoción amparado por el marco de la Ley 25.080 que garantiza estabilidad
fiscal para las actividades forestales por el término de treinta años;
▪ Industria maderera que tras la devaluación del peso se encuentra volcada al mercado externo.
Si bien las inversiones privadas son difíciles de cuantificar, según datos del Centro de Estudios para la
Producción entre 1992 y 2004 se invirtieron cerca de 4.000 millones de dólares en el sector.
Gráfico Nº 5
Inversión en el complejo foresto industrial
700

millones de dólares

600
500
400
300
200
100

Sector Silvicultura

2004

2003

2002

2001

2000

1999

1998

1997

1996

1995

1994

1993

1992

1991

1990

0

Sector Industrial

Fuente:CEP - Secretaría de Industria, Comercio y PyME; Aduana y Dirección de Forestación - SAGPyA.

Estas inversiones se concentraron en un 90% en las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos. Su
procedencia es en un 40% de capitales nacionales y 60% de capitales extranjeros. Asimismo, cabe mencionar
que el 43% de las inversiones se destinaron a actividades extractivas y primarias, otro 43% a inversiones en
infraestructura y el restante 14% a actividades de comercio y servicios asociados a la producción forestal.
así como los nuevos negocios.

�El sector forestal argentino

23

Las inversiones extranjeras también se han mostrado muy concentradas con relación al origen del capital.
A lo largo de los años 90, las inversiones en el sector foresto-industrial tuvieron como origen a tres
países: Chile, EE.UU. y Canadá. Solamente Chile responde por un 46% de las inversiones, mientras que
EE.UU. y Canadá representan un 31% y 15% respectivamente. La participación de otros países como
Gran Bretaña, Brasil, Holanda, Alemania e Irlanda ha sido minoritaria.
Si bien muchas de las inversiones se han realizado en adecuación e instalación de nuevas plantas
industriales, los especialistas en la materia insisten que la capacidad industrial seguirá siendo la limitante
del crecimiento del sector.

D. DESCRIPCIÓN DEL SECTOR
D.1 CARACTERIZACION DE LOS BOSQUES
D.1.1 Bosques nativos
A principios del siglo XX la Argentina contaba con alrededor de 105 millones de hectáreas de bosque
nativo. Actualmente, tras el Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos realizado en diciembre de
2002 por la Dirección de Bosques de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable7, se estima
una superficie de 33.190.472 hectáreas. Ello implica la pérdida de las dos terceras partes del patrimonio
forestal por el avance de la agricultura, la ganadería y la acción del fuego.
El potencial productivo de estos bosques está estimado en 17 millones de hectáreas, pero su
aprovechamiento industrial no alcanza a ser económicamente rentable dada la variedad de especies
existentes por hectárea. Los bosques nativos en Argentina, al igual que la mayor parte de los bosques
naturales en América del Sur, se caracterizan por un gran número de especies de maderas duras y
semiduras (hardwoods), con un amplio predominio de latifoliadas. La escasa materia prima aportada
por las coníferas imposibilitó el desarrollo de la industria celulósica tal como sucedió en los países
del hemisferio norte. Actualmente la utilización se concentra en quince especies que se destinan
principalmente a la fabricación de muebles de calidad y a la madera de construcción. Aunque es posible
agregar valor a otras especies todavía no se han desarrollado tecnologías adecuadas para su tratamiento
o estabilización.
Las regiones forestales nativas presentan distintos niveles de degradación y dificultades económicas de
manejo que definen una situación sumamente compleja que requiere de planes de diseño y ordenación.
A consecuencia de ello, en agosto de 2002, se lanzó el Programa Social de Bosques (ProSoBo) de
la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Ministerio de Desarrollo Social que brinda
asistencia técnica y financiera para obras de restauración y aprovechamiento sustentable de las masas
forestales nativas. Este programa promueve el incremento del área forestada nacional, favoreciendo a
comunidades rurales con el fin de evitar su desarraigo.
Como se puede observar en el cuadro siguiente, en el año 2002, Misiones y Chaco lideran las extracciones
7 Dirección de Bosques Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable (2002) “Primer inventario nacional de bosques nativos”. Proyecto bosques
nativos y áreas protegidas Préstamo BIRF 4085 – AR Dirección de Bosques Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Ministerio de Desarrollo
Social, República Argentina.

�24

Riesgo y seguro en el sector forestal

de rollizo, aunque las provincias de Salta, San Luis y Jujuy han incrementado sus extracciones debido al
cambio en el uso de la tierra, provocando importantes desmontes para destinar el suelo a la actividad
agrícola. En este sentido se evidencia, respecto del 2001, un incremento del 50% en la producción de
rollizos, un 30% en la de postes y un 40% en la de carbón y una disminución del 10% en la producción
de leña y durmientes.
Cuadro Nº 7
Extracción de Bosques Nativos por Provincia. Año 2002
PROVINCIA

Rollizos

m3
t
CATAMARCA
612
608
CORRIENTES
19
23
CHACO
300.422
347.615
CHUBUT
15.534
11.324
ENTRE RIOS
104
100
FORMOSA
65.413
69.010
JUJUY
13.949
9.930
LA PAMPA
295
240
LA RIOJA
60
58
MENDOZA
MISIONES
346.272
298.303
NEUQUEN
3.545
2.743
P NACIONALES
5.121
3.851
RIO NEGRO
5.056
3.470
SALTA
209.327
257.080
SAN JUAN
SAN LUIS
13.241
10.836
SANTA CRUZ
SANTA FE
4.398
4.222
SGO. DEL ESTERO
23.195
23.501
TIERRA DEL FUEGO
60.852
45.944
TUCUMAN
1.642
1.402
Sin información
BUENOS AIRES
Sin información
CORDOBA
TOTAL
1.068.557
1.090.260

Carbón
37.095

Leña

Postes

Otros
Productos

7.142
719
570.777
26.763
7.540
8.960
18.877
16.139
14.846
8.225

10
221
21.466
1.488
402
7.506
5.385
856
8

1.504
178
196
514

1.190

654
10

4.272

18.644
428

4.235

1.430

13.705
7.863
5.356
13.091
473
96.290
3.038
5.842
23.854
780
18.798

1222035

869.078

54.075

13.556

748.400

17.460
5.385
1.915
710

8.050
8.400
3.150
390.140

1
2.015
1.063
72

1
11

441
255

Fuente: Anuario de Estadística Forestal, especies nativa 2002 (SAyDS)

En cuanto a la extracción e industrialización de bosques nativos, los principales productos industriales
se describen en el cuadro siguiente.

�25

El sector forestal argentino

Cuadro Nº 8
Industrialización de Bosques Nativos

Año
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001

Madera
Aserrada
(m3)
495.730
478.887
477.281
501.072
415.610
371.668
287.001

Chapas
(m3)
1.344
1.343
1.816
2.222
1.963
1.376
1.778

Compensa
do (m3)
35.795
45.031
57.335
61.688
61.974
66.749
52.009

Tanino
(tn)
75537
63200
68797
63568
57487
58081
55803

Fuente: SAyDS: Dirección de Bosques- Programa Nacional de Estadísticas

D.1.2 Bosque implantado
La República Argentina posee entre 18 y 20 millones de hectáreas de suelos con aptitud forestal, de las
cuales 5 millones no compiten en el uso con otras actividades agropecuarias alternativas. A pesar de
ello, y de acuerdo a datos de la SAGPyA, la superficie forestada al año 2003 es de 1.168.003 has, y se
encuentra distribuida de la siguiente forma:
Cuadro Nº 9
Superficie de las distintas provincias con bosques implantados. Datos Actualizados al año
2003* (En has)
Provincia/ Región

Coniferas

Especie
Eucaliptus Salicaceas

Otras

Total

Participación

Misiones

333.092

26.336

0

51.039

410.466

35,1%

Corrientes

246.737

98.464

0

1.342

346.543

29,7%

Entre Ríos

12.246

91.169

17.037

13.386

133.839

11,5%

Buenos Aires
Patagonia

7.209

38.834

48.193

8.118

102.355

8,8%

Neuquén, Río Negro, Chuchut, Santa
Cruz

50.705

0

19.363

643

70.711

6,1%

NOA

6.789

16.251

229

875

24.144

2,1%

33.420

11.660

2.375

8

47.462

4,1%

1.773

3.071

26.232

1.406

32.482

2,8%

Jujuy, Salta y Tucumán

Centro
Santa Fé, Córdoba y La Pampa

Resto
Formosa, Chaco, Santiago del Estero,
Catamarca , La Rioja, San Juan,
Mendoza y San Luis

TOTAL

691.972

285.785

113.430

76.817

1.168.003 ha

*Superficie estimada en base al Inventario Forestal de Bosques Cultivados (1998) y estimaciones al año 2003 en
base a los datos del apoyo económico y las extracciones. Fuente: SAGPyA - Dirección de Forestación

�26

Riesgo y seguro en el sector forestal

Del cuadro se desprende que el 59% de la superficie corresponde a coníferas, principalmente del
género Pinus, el 35% a latifoliadas (Eucalyptus, Salix y Populus) y un 7% corresponde a otras especies.
Las provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires abarcan un 85% del total de la
superficie plantada.
Las principales regiones con bosques cultivados del país son:
a) Mesopotamia o Litoral argentino: comprende las provincias de Misiones, Corrientes y
Entre Ríos. La concentración de bosques cultivados alcanza las 890.848 has sobre un total de 3.5 millones
potencialmente cultivables. El 66% corresponde a plantaciones de coníferas (Pinus. Ellioti, Pinus Taeda
y Pinus Caribea) y el 24% a Eucalyptus (Eucalyptus Dunnii, Eucalyptus Grandis y Eucalyptus Saligna). El bajo
precio de la tierra y las altas tasas de crecimiento de las especies implantadas en esta zona representan
una ventaja comparativa fundamental de esta región, que también cuenta con las hidrovías ParanáParaguay y Paraná-Tieté que permiten la comunicación con vastas regiones de Argentina, Paraguay,
Bolivia, Brasil y Uruguay.
b) Región Pampeana: comprende la totalidad de la provincia de Buenos Aires, a excepción del
Delta bonaerense, y parte de la provincia de Santa Fe y el este de Córdoba. Cuenta con una importante
infraestructura de transporte y comunicaciones, que incluyen la principal salida de las exportaciones
argentinas. Esta región ocupa el segundo lugar en cuanto a superficie de plantaciones forestales las
cuales casi en su totalidad corresponden al género Eucalyptus. Sin embargo, desde el punto de vista del
desarrollo forestal, no es de las regiones más desarrolladas del país por la intensa actividad agrícola y
ganadera de la zona. La superficie potencialmente cultivable de la Región Pampeana es de 6 millones
de has, de las cuales solamente 149.000 se encuentran cultivadas en la actualidad. El 68% corresponde
a especies de Eucalyptus, el 14% a coníferas (Pinus. Ellioti, Pinus Taeda) y el 15% a salicáceas (álamosPopulus sp y sauces – Salíx sp). En menor medida, se encuentran en esta región plantaciones de Fresno
(Fraxinus SP) y Paraíso (Melia azedarach).
c) Región Delta: comprende el conjunto de islas situadas al noreste de la Provincia de
Buenos Aires y al sur de la Provincia de Entre Ríos. Las ventajas de esta zona se basan en su cercanía
al cordón urbano más importante del país y en la muy buena fertilidad de sus suelos generada por
los sedimentos fluviales. No obstante, existe el riesgo de crecientes y anegamientos, lo cual requiere
maquinaria especializada y endicamientos de seguridad. La zona posee una superficie cultivada de
66.000 has, sobre un total de 577.000 has potenciales. Prácticamente la totalidad de las plantaciones
corresponde a salicáceas (79% de sauces y 21% de álamos), aunque existen también cultivos de
coníferas. Un elemento importante en el tiempo lo conforma la perspectiva de desarrollar en el
Delta otras especies, como el Pinus ellioti y algunas variedades del género Eucalyptus, especialmente
adaptables a las condiciones de la región.
d) Patagonia Andina: es una región especialmente favorable para el cultivo de coníferas,
contando con más de 40.000 has de Pinus ponderosa y más de 13.000 has de Pino Oregon y Contorta. Sin
embargo, no cuenta con establecimientos industriales de gran importancia, constituyendo un sitio de
interés para inversiones integradas. Esta zona también cuenta con la ventaja de tener cerca puertos de
agua profunda (San Antonio Oeste y Ushuaia).

�El sector forestal argentino

27

e) Centro: las plantaciones en esta región están radicadas en la provincia de Córdoba,
principalmente en el Valle de Calamuchita con 35.000 has implantadas de Pinus elliottii ubicadas desde
los 600 hasta los 1.200 metros sobre el nivel del mar.
f) Noroeste Argentino (NOA): abarca las provincias de Jujuy, Salta y Tucumán con plantaciones
de Pinus pátula, Pinus greggi y Pinus taeda y diversas variedades de eucaliptos que crecen en un clima
subtropical con una precipitación anual de entre 900 y 1.200 milímetros.
g) Cuyo: comprende las provincias de San Juan, San Luis y Mendoza con aproximadamente
35.000 has de salicáceas (álamos) en zonas de regadíos que son utilizadas bajo la forma de cortinas
asociadas a cultivos fruti-hortícolas.
D.1.2.1 Evolucion de los bosques implantados
El desarrollo forestal en Argentina se encuentra dividido en dos etapas cuyo punto de inflexión lo
constituye la política de incentivos desarrollada a comienzos de la década de los `90. La superficie
de bosques cultivados se incrementó entre los años 50 y los 80 a una tasa del 7% acumulativo anual,
existiendo a principios de 1992, 700.000 hectáreas plantadas. Desde 1992, el gobierno nacional aplicó
el Régimen de Promoción Forestal con el objetivo de lograr nuevos emprendimientos forestales y la
ampliación de los bosques existentes. El incentivo que otorgaba consistía en un beneficio no reintegrable
equivalente a un porcentaje del costo de plantación y se entregaba contra la plantación lograda (entre los
12 y 18 meses después de realizada la inversión).
En diciembre de 1999 este régimen fue sustituido con la Ley 25.0808. Esta Ley abarca las actividades
de implantación de bosques, el mantenimiento, el manejo, el riego, la protección, la cosecha de los
mismos, la investigación y desarrollo, así como la industrialización de la madera, cuando todas ellas
formen parte de un emprendimiento forestal integrado. El nuevo marco normativo mantiene el mismo
esquema promocional de beneficios económicos no reintegrables hasta el año 2009 e incluye beneficios
impositivos consistentes en la estabilidad fiscal para el conjunto de forestaciones e industrias durante un
período que puede oscilar entre 30 y 50 años.
Otra de las ventajas significativas que otorga la ley consiste en la devolución anticipada del IVA para
todos los insumos (compra, importación y locación de bienes) que sean necesarios para el logro del
emprendimiento, incluso la contratación de servicios. Este beneficio resulta atractivo para aquellas
empresas que comienzan con la actividad forestal, dado que en una situación sin incentivos el IVA
generado en las compras de insumos no puede ser descargado hasta que no existan ventas en la
explotación. Un aspecto que es dable destacar es que el otorgamiento del beneficio evalúa los aspectos
económicos y de impacto ambiental de cada emprendimiento.
En cuanto a la evolución de las plantaciones por incentivos y su cumplimiento, se observa que desde
1992, los regímenes de promoción han tenido un interés creciente que se refleja en las 580.000 nuevas
plantaciones logradas hasta el año 2003.

8 Ley 25.080 B.O.:19/01/99. Sancionada el 16 de diciembre de 1998. Promulgada de hecho el 15 de enero de 1999. Ver ANEXO para
mayor información.

�28

Riesgo y seguro en el sector forestal

Gráfico Nº 6
Existencias de bosques implantados (En has)
1.400.000
1.200.000
1.000.000
800.000
600.000
400.000
200.000

)

)

(*

(*
03

20

(*
)

02
20

)
20

01

(*

99

00

98

20

19

19

97
19

96
19

95
19

94

93

19

19

19

92

0

Fuente: Dirección de Forestación – SAGPyA (*) estimaciones

Solamente se cuenta con estadísticas sobre localizaciones y especies plantadas a partir del Plan hasta
el año 1999, las que se presentan a continuación. Los restantes años son estimaciones realizadas por
técnicos de la SAGPyA.
Cuadro Nº 10
Evolución de la superficie plantada por el régimen de promoción por Provincia (En has)
Provincia/ Región
Misiones
Corrientes
Ente Ríos
Buenos Aires
Patagonia
NOA
Centro
Resto
TOTAL

1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998
1999 2000 (*)
7.347 7.528 11.107 14.411 11.323 24.150 29.826 54.455 45.717
4.243 3.822 8.709 13.845 14.194 18.626 29.565 41.295 37.807
1.856
648
319 1.519 2.910 4.495 4.239
6.340 5.507
2.089 1.954 2.063 1.734 2.177 1.637 3.043
1.683 2.862
1.986 1.687 1.353
997 2.851 3.989 4.184
5.149 4.048
549
342
665
439
456
239
671
996
770
457
455
587
495 1.256 1.127 1.062
637
528
530
423
592
567
498
633
342
1.041 1.905
19.057 16.860 25.395 34.006 35.665 54.896 72.931 111.598 99.145

2001 (*)
20.000
19.000
3.456
1.624
4.604
437
299
1.081
50.503

2002 (*)
12.000
11.000
1.728
947
3.542
255
175
631
30.278

2003 (*)
12.000
11.000
1.728
947
3.542
255
175
631
30.278

Total
249.865
213.106
34.746
22.762
37.931
6.074
7.253
8.875
580.611

Fuente: Dirección de Forestación - SAGPyA

Más allá de los beneficios otorgados, como se observa en la ilustración siguiente, el ritmo de plantación
no fue uniforme. Desde 1993 hasta 1999 el mismo creció sostenidamente y tuvo un cumplimiento
de los pagos del beneficio no reintegrable por parte del Estado del 75% de los planes presentados.
Sin embargo, a partir de ese año y en coincidencia con la situación económica del país, comenzaron a
notarse atrasos en la certificación de las plantaciones y en el pago de algunos planes ya certificados.

�El sector forestal argentino

29

Gráfico Nº 7
Superficie lograda mediante los regímenes promocionales (En has)
120.000
100.000
80.000
60.000
40.000
20.000
0

2004 (*)

2003 (*)

2002 (*)

2001 (*)

2000 (*)

1999

1998

1997

1996

1995

1994

1993

1992

Fuente: Dirección de Forestación - SAGPyA (*) estimaciones

Si bien entre las causas que repercutieron en el menor nivel de plantación en el trienio 2001-2003 se
encuentran la ruptura de los contratos, el deterioro institucional y el incumplimiento de pagos, existieron
asimismo dificultades operativas relacionadas con la aprobación de los planes y el consecuente pago.
En este sentido, pueden considerarse tres causas para esta situación: 1) demoras en la presentación de
los planes de los productores, 2) retraso en el envío de dichos planes a la SAGPyA y 3) demoras en los
desembolsos por parte del Estado. En cuanto a los montos erogados por el Estado Nacional durante el
período 1994-2004, los mismos alcanzan aproximadamente 190 millones de pesos. Misiones y Corrientes
totalizan el 78%, mientras que Entre Ríos, Neuquén, Buenos Aires y la zona del delta totalizan, en conjunto,
el 15% del total otorgado.
Cuadro Nº 11
Evolución de los Montos otorgados por el régimen de Promoción y la Ley 25.080 (en $ argentinos)

Fuente: Dirección de Forestación - SAGPyA * Período de transición: se otorgaron beneficios vía ambos regímenes.

�Riesgo y seguro en el sector forestal

30

Actualmente los apoyos no reintegrables (ver anexo para mayor información) según la resolución
109/2004 de la SAGPyA son los siguientes:
Cuadro Nº 12
Costo y apoyo económico no reintegrable por hectárea para implantación de los géneros
pinus, eucalyptus, populus y salix
Jurisdicción

Especie

Costo ($/ha)
Buenos Aires
Catamarca

Zona de Secano

Zona de Riego

Apoyo económico

Apoyo económico

Hasta 300 has

De 301 a 500 has

Costo ($/ha)

Hasta 300 has

De 301 a 500 has

Pino

1060

848

212

Resto

1290

1032

258

Todos los géneros

1287

1030

257

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

Córdoba

Todos los géneros

1234

987

247

Corrientes

Pino (Norte)*

1074

859

215

Pino (Sur)**

1163

930

233

Los Demás

1143

914

229

Chaco

Todos los géneros

1287

1030

257

Delta del Paraná

Todos los géneros

2241

1793

448

Entre Ríos

Todos los géneros

1142

914

228

Formosa

Todos los géneros

1287

1030

257

Pino

1685

1348

337

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

Los Demás

1314

1051

263

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

1287

1030

257

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

1421

1137

284

Los Demás (Norte)*

1513

1210

303

Pino (Sur)**

1074

859

215

Jujuy
La Rioja
Mendoza
Misiones

Pino (Norte)**

Los Demás (Sur)*

1143

914

229

Pino

1685

1348

337

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

Los Demás

1314

1051

263

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

San Luis

Todos los géneros

1234

987

247

San Juan

Todos los géneros

Salta

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

Santa Fé

Todos los géneros

1290

1032

258

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

Sgo del Estero

Todos los géneros

1287

1030

257

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

Tucumán

Pino

1685

1348

337

970/1894

776/1515(1)

194/379(2)

Los Demás

1314

1051

263

970/1894

776/1515(1)
( )

194/379(2)
( )

Fuente: Resolución 109/2004 - SAGPyA
* Los siguientes departamentos: Misiones (Capital, Candelaria, Apóstoles, Concepción de las Sierras) y Corrientes (Ituzaingó y Santo
Tomé).
**El resto de los departamentos
1- Apoyo económico de $776 por hectárea para plantaciones en cortina y de $ 1.515 por hectárea para plantaciones en macizo.
2- Apoyo económico de $194 por hectárea para plantaciones en cortina y de $379 por hectárea para plantaciones en macizo.
Nota A: Para poda y manejo de rebrote se fija un costo de 150$/ha. para todo el país. Se establece un incentivo de $105/ha
Nota B: Para raleo se fija un costo de 120 $/ha. para todo el país y se establece como apoyo no reintegrable el pago de $84/ha
Nota C: En enriquecimiento de bosques nativos, se otorga el 50% del monte pago por forestación de macizo de acuerdo a cada
jurisdicción.
Nota D: En especies de alto valor comercial, se asignará un 20% más sobre los valores de forestación de macizo según jurisdicción.

�El sector forestal argentino

31

En cuanto a las especies plantadas, la cantidad de hectáreas plantadas para cada una de estas provincias
está directamente relacionada con las expectativas de uso industrial de las mismas.
Gráfico Nº 8
Superficie lograda por especie (en has)
90.000
80.000
70.000
60.000
50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
0
1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003
(*)
(*)
(*)
(*)
CONIFERAS

EUCALIPTO

SALICACEAS

OTRAS

Fuente: Propia en base a datos suministrados de la SAGPyA

D.1.2.2 Extracción
En su conjunto, los bosques cultivados proveen 6,22 millones de toneladas, de los cuales el 95% se
utiliza como rollizo y el restante 5% corresponde a otros usos, entre los que se encuentran carbón,
leña, postes y otros productos. Las principales zonas productoras también constituyen las principales
provincias de aprovisionamiento de materia prima. Misiones extrae el 55% de la madera que se destina
a la industria, Corrientes el 10%, Entre Ríos el 15% y Buenos Aires el 10%. Estas cuatro provincias
abarcan el 90% de las extracciones.
Cuadro Nº 13
Extracción de Bosques implantados por provincia. Año 2002

�32

Riesgo y seguro en el sector forestal

PROVINCIA

Carbón

Rollizos

BUENOS AIRES
CORDOBA
CORRIENTES
CHUBUT
ENTRE RIOS
JUJUY
LA PAMPA
MISIONES
NEUQUEN
RIO NEGRO

m3
821.323
268.891
648.165
12.698
1.026.429
47.319
13.540
4.312.066
21.252
139.010

t
614.404
10.725
554.615
9.912
894.652
39.338
9.443
3.453.936
15.914
129.097

SANTA FE
TUCUMAN
TOTAL

72491
40.528
7.509.199

60786
32.519
5.885.182

Leña

-

Otros
Productos

Postes

19.770

11
154
939
3.316

35.729
73
51.900
446
17
30
1.026
230

1.670
7
1.112

0

0

11

0

167

36.490

89.462

16.644

12.300

167
-

3.368
6.636
651
3.200

Total
614.404
234.903
596.980
22.936
949.752
39.784
9.638
3.455.790
17.886
133.755
60797
32.519
6.228.985

Fuente: Dirección de Forestación - SAGPyA

En cuanto a las especies utilizadas, el 53% de la madera talada corresponde a coníferas, del género pinus,
el 35% a eucaliptos, el 17% a la familia de salicáceas y el 1% restante a otras especies.
Gráfico Nº 9
Extracción por especie (en tn)
8.000.000
7.000.000
6.000.000
5.000.000
4.000.000
3.000.000
2.000.000
1.000.000

TOTAL

CONIFERAS

EUCALIPTUS

20

02

01
20

99
19

97
19

95
19

93
19

91
19

89
19

87
19

85
19

19

83

-

SALICACEAS

Fuente: Dirección de Forestación – SAGPyA

D.1.2.3 Relación extracción / plantación
Esta relación es de suma importancia dado que indica el estado actual de utilización de los recursos
respecto a la superficie plantada cada año. El volumen de extracción anual de los bosques cultivados
se ha mantenido prácticamente constante durante el período 1987-2002 entre los 4 y 6 millones de
toneladas. Al año 2002, se extrajeron 6,22 millones de toneladas, de los cuales 6,08 millones ingresaron
al circuito industrial mientras solo 27.935 tn. se exportaron en forma directa como rollizos para plantas
de pasta celulósica del exterior.

�El sector forestal argentino

33

En cuanto a las plantaciones, el ritmo de crecimiento no fue constante observándose dos faces. Hasta
el año 1999 la brecha entre superficie plantada y superficie talada se incrementó año a año pero a partir
de allí la tendencia se revirtió.
Gráfico Nº 10
Superficie Plantada y Superficie talada de Bosques implantados (en has)
120.000
110.000
100.000
90.000
80.000
70.000
60.000
50.000
40.000
30.000
20.000
10.000
1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003
(*)
(*)
(*)
(*)
Supercie plantada

Superficie talada

Fuente Dirección de Forestación - SAGPyA

De acuerdo a especialistas del sector las cuencas de Misiones, Corrientes y Entre Ríos presentarán una
situación de desequilibrio entre la oferta y la demanda de madera. El rápido crecimiento experimentado
por las principales zonas forestales traerá aparejada la existencia de una oferta adicional de madera
que, dadas las condiciones actuales de capacidad instalada, no podrá ser absorbida por la industria.
Esta situación generará plantaciones que no podrán ser aprovechadas aunque se llegue a su punto de
maduración biológica.

D.2 INDUSTRIALIZACIÓN
En 1990 las inversiones extranjeras directas, fundamentalmente de Chile, le dieron impulso a la industria
que ha modernizado y ampliado la capacidad instalada e incrementado su competitividad a nivel
internacional. Al año 20029 el consumo aparente fue del orden de los 6 millones de metros cúbicos. La
industria celulósica representa el 47%, los aserraderos el 39% y la industria de tableros utiliza un 15% de
las extracciones, principalmente de eucaliptos y salicáceas.
Cuadro Nº 14
Consumo Aparente de rollizos de bosques implantados por actividad y especie (en m3). Año 2002

9 Ultimos datos disponibles.

�34

Riesgo y seguro en el sector forestal

Extracciones
Importaciones
Exportaciones
Consumo Aparente Total
Pastas
Tableros de Partículas
Tableros de Fibra
Compensado
Faqueado
Lam p/otros usos
Aserradero

Pino
3.697.975
13.847
161
3.711.661

Eucalipto
1.442.784
163
27.633
1.415.314

Salicaceas
814.868

Araucaria
97.790

Paraiso
21.062

Otras
11.744

814.868

57
97.733

21.062

84
11.660

1.637.402
3.968
274.645
30.669
973

860.367
70.296
124.412
57.422

389.182
225.840

1.764.004

302.817

26.758
7.077
166.011

7

97.726

74
210

56

20.778

11.604

Total
6.086.223
14.010
27.935
6.072.298
2.886.951
300.104
399.057
114.930
1.239
7.077
2.362.940

Fuente Dirección de Forestación - SAGPyA

Gráfico Nº 11
Destino industrial de la producción forestal. Año 2002

Fuente: Dirección de Forestación – SAGPyA

El consumo se encuentra concentrado en Misiones con 3,3 millones de metros cúbicos, siguiendo en
importancia Corrientes con 600.000, Entre Ríos con 400.000 y Buenos Aires con 240.000.
El sector foresto-industrial argentino presenta ventajas tales como su infraestructura, su experiencia
industrial, el tamaño de su mercado interno, la disponibilidad y productividad de sus tierras y actualmente
presenta un tipo de cambio fuertemente favorable para la exportación. No obstante, la inversión en
infraestructura sigue siendo el principal impedimento en el mediano plazo.
A modo de referencia, se presenta a continuación una descripción esquemática del desarrollo del sector
industrial:

�35

El sector forestal argentino

Cuadro Nº 15
Características Generales del Sector Industrial. Año 2002

Madera
Tablero de Fibras
Tablero de Particulas
Compensado
Faqueado
Impregnación
Láminas para otros usos
Tratamiento Químico
Celulosa
Papel
Colofonia
Trementina

Industrias
Relevadas

Personal ocupado

Capacidad
instalada

4
5
11
5
26

549
381
1157
93
279

641.000
729.000
111.348
3.498
242.833

9.048

(Tn/ha)
988.326
1.609.722

64

Rollizos
(m3/año)
498.780
394.786
195.129
4.987
86.269
9.466

Materia Prima
Otras
(Tn./año)
71.922
223.214
9.548

Produción
(m3/año)
298.386
318.435
60.035
1.843
85.393
6.882
(Tn/ha)
827.350
1.071.850
20.001
2.256

3.840.764
1.124.823

145

% de cobertura
100%
100%

91%

95%

Fuente: Dirección de Forestación- SAGPyA

Cuadro Nº 16
Capacidad Instalada por tipo de producto. Año 2002

PROVINCIA
Buenos Aires
Córdoba
Corrientes
Entre Ríos
Jujuy
Mendoza
Misiones
Neuquén
Rio Negro
Santa Fe
Tucumán
TOTAL

TABLEROS TABLEROS DE
IMPREGNACION COMPENSADO FAQUEADO
DE FIBRA PARTICULAS
81.000

277.000

270.000

285.000

55.285
15.035
9.590
30.540

3.648

960

34800
1200

100.000

50.000

67.000

22.000
23.800
525
13.608
72.450

641.000

729.000

242.833

240.000

51000
20700

111348

2538

3498

Fuente: Dirección de Forestación- SAGPyA

TOTAL
417.893
15.035
44.390
585.540
1.200
122.000
77.338
21.225
13.608
189.450
1.487.679

PASTA
210.826
1.500
60.000
451.000
18.000
110.000
107.000
958.326

CELULOSA
1.051.512
44.100
16.400
80.000
15.500
91.000
4.500
8.400
24.000
155.480
118.800
1.609.692

TOTAL
1.262.338
44.100
17.900
140.000
15.500
542.000
4.500
26.400
24.000
265.480
225.800
2.568.018

��Riesgos que afectan el sector forestal

37

III – RIESGOS QUE AFECTAN AL SECTOR FORESTAL
A. TIPOS DE RIESGOS
En la actividad forestal es posible identificar distintos tipos de fenómenos que, según el daño ocasionado,
permiten dar cuenta de diferentes riesgos ante los cuales el productor debe actuar y/o prevenirse. Entre
ellos pueden mencionarse:
Riesgo de incendio: Se entiende al riesgo de incendio forestal como “el riesgo de que un foco, originado por
cualquier causa, pueda afectar económicamente las plantaciones forestales”. Esta definición considera a un pequeño
fuego que, de acuerdo a condiciones favorables de propagación, se transforma en un fuego incontrolado,
siendo necesario su control y extinción.
Riesgo climático: El mismo está relacionado con la probabilidad de ocurrencia de fenómenos climáticos
adversos. La frecuencia, severidad y sus efectos catastróficos dependen del riesgo en cuestión. En este
sentido es importante destacar el riesgo de granizo, de sequía, de heladas y de vientos fuertes y/o
tornado.
Riesgo de mercado: Este riesgo está asociado a la demanda del producto una vez que la plantación se
encuentra disponible para su aprovechamiento. La variabilidad de precios, las exigencias del mercado
en cuanto a calidad de materia prima, disponibilidad, proximidad a centros de consumo maderero y la
aparición de productos sustitutos son los principales factores a tener en cuenta por el productor forestal
a la hora de definir su estrategia comercial.
Riesgo fitosanitario: Este riesgo está asociado a la probabilidad de ocurrencia de enfermedades y
plagas que generen una reducción en los rendimientos esperados. Las principales zonas productoras
presentan, según la edad de la plantación, este tipo de riesgo. Sin embargo, es en los países tropicales
donde el riesgo fitosanitario tiene mayor incidencia.
En este estudio se abordarán exclusivamente los riesgos de incendio y climático, con especial atención
en el riesgo de incendio pues resulta el más relevante para el sector. Quedará para una segunda etapa de
este trabajo la integración de los otros riesgos que afectan la actividad.

B. RIESGO DE INCENDIOS FORESTALES
Año tras año se queman miles de hectáreas de superficie productiva, afectando directamente a los
productores forestales en su actividad económica e indirectamente al desarrollo de toda la cadena
forestal local o regional. Asimismo, el fuego afecta aquellas externalidades positivas que se derivan de
los recursos naturales renovables, perjudicando a la flora y la fauna, degradando suelos y ocasionando
la pérdida de cursos de agua.
La evaluación de riesgos implica, por una parte, el uso sistemático de información de variables
críticas que determinen la probabilidad de ocurrencia del riesgo estudiado y, por el otro, el
conocimiento de la magnitud de sus posibles consecuencias. Este proceso implica una serie de
pasos que a continuación se detallan:
1. Identificación de la naturaleza del riesgo, localización, intensidad y probabilidad de ocurrencia.

�38

Riesgo y seguro en el sector forestal

2. Determinación de la existencia de factores que inciden en el grado de vulnerabilidad y
exposición al riesgo.
3. Identificación de capacidades y recursos disponibles para manejar el riesgo.
4. Actitud del productor forestal frente al riesgo de incendio.

B.1 IDENTIFICACIÓN DE LA NATURALEZA DEL RIESGO, LOCALIZACIÓN, INTENSIDAD Y PROBABILIDAD
DE OCURRENCIA.
Para que se inicie un incendio deben existir tres elementos básicos: una fuente de calor, el oxígeno del
aire y algún elemento combustible. De faltar alguno de estos 3 elementos, el fuego cesa. El proceso
se inicia cuando una fuente de calor calienta un combustible, cuyo proceso produce gases que, en
combinación con el oxígeno del aire, inician el proceso de ignición. El avance del fuego dependerá de
las características del medio ambiente y de la capacidad del fuego para modificar las características de su
entorno durante su avance.
Si bien el fuego constituye un elemento que forma parte de ecosistemas naturales, en la mayoría de los
casos los siniestros están relacionados con la participación del hombre. La descripción de las principales
causas se detalla a continuación:
Negligencia: fuego provocado por descuido. En muchos casos, el fuego es empleado para habilitar
y preparar los terrenos a plantar o para mejorar los pastizales para la actividad ganadera. La quema sin
personal capacitado ni equipamiento acorde y en horas y días no aptos para la actividad es origen de
numerosos focos. En la cercanía a actividades recreativas los fuegos, por lo general, son originados
por pescadores, cazadores furtivos y turistas que realizan fogones sin tomar recaudos de seguridad o
realizan quemas para atrapar sus presas. Los bosques cercanos a rutas y al ferrocarril presentan mayores
probabilidades de ocurrencia de incendios. Las colillas de cigarrillo y las botellas son las principales
causas de ignición. Otra fuente de riesgo es la realización de quemas de limpieza en las banquinas y
caminos vecinales de las rutas. La falta de manejo y/o abandono de explotaciones forestales en manos
de pequeños productores e inversionistas que residen en otros lugares y dejan sus explotaciones sin
una adecuada organización de manejo para el control y lucha de los incendios también suele ser origen
de focos. Estos predios, durante la temporada de incendios, son propensos a dar origen a incendios
que luego son difíciles de controlar debido a la acumulación de combustibles. En zonas cercanas a
aserraderos la utilización de maquinaria en días críticos y el incremento de transitabilidad del personal
son posibles factores que pueden dar origen a los incendios forestales.
Intencional: fuego provocado para obtener un beneficio. Ejemplo: quema de bosques para favorecer el
desarrollo de pasturas, piromaníacos, etc.
Climática: fuego provocado por las sequías, altas temperaturas, tormentas eléctricas.
Desconocida: fuegos cuya causa es imposible determinar.
El promedio de los ocho años, a nivel país, indica que el 32% de los incendios totales se debe a negligencia,
un 15% a causas intencionales, 7% a causas climáticas y un 43% a causas desconocidas.
En Argentina, la magnitud de los daños a nivel nacional en el período 1997-2005 alcanzó las 16,3
millones de hectáreas de recursos forestales, de los cuales sólo el 0,7% fueron bosques cultivados. El
promedio de los últimos cinco años indica una pérdida de 16.800 hectáreas de bosques cultivados por
año, afectando principalmente a la región Patagónica y Noreste, y en menor medida, la zona Centro y

�Riesgos que afectan el sector forestal

39

Pampeana.10 Si bien los incendios en los bosques cultivados se redujeron de 20.000 has a 15.000 has
entre 2001 y 2004 en el año 2005 se produjo un nuevo aumento a 18,000 hectáreas.
Gráfico Nº 12
Incendios Forestales: superficie quemada y focos registrados
Hectáreas afectadas por incendios en Bosques Cultivados
25.000

Has.

20.000
15.000
10.000
5.000
1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005

20000

5.000
4.000

15000

3.000
10000

Focos

Has Quemadas (Miles)

Superficie Quemada (has) y Focos registrados

2.000
5000

1.000
-

0
1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005

Fuente: Secretaría de Medio ambiente y Desarrollo Sustentable.

Cuadro Nº 17
Incendios en Bosques Cultivados (has.)

10 La clasificación zonal de la Secretaría de Medio ambiente y Desarrollo Sustentable es la siguiente: NEA: Misiones, Corrientes y Entre Ríos; NOA:
Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca; Norte: Formosa, Chaco, Santiago del Estero y Santa Fé; Centro: Córdoba, San Luis, San Juan y La Rioja; Pampeana:
Buenos Aires, La Pampa y Mendoza; Patagónica: Río Negro, Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

�40

Riesgo y seguro en el sector forestal

Bosques Cultivados
Total
Centro
NEA
NOA
Norte
Pampeana
Patagónica

1999
18.511
65
13.180
96
1
3.843
1.326

2000
10.057
1.243
3.834
2.532
152
906
1.390

2001
20.142
313
806
473
159
1.227
17.164

2002
16.473
8.507
1.051
964
108
2.831
3.012

2003
15.319
5.329
2.051
1.607
403
1.302
4.627

2004
13.841
59,75
3.217
2.585
5.594
1.446
939

2005
18.409
4.122
6.394
4.090
477
1.008
2.318

TOTAL
112.752
19.639
30.533
12.347
6.894
12.563
30.776

%
17%
27%
11%
6%
11%
27%

Fuente: Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable.

Resulta importante destacar que la información mencionada corresponde a la serie 1996-2005 dado que
la Secretaría de Ambiente y Desarrollo solamente cuenta con datos estadísticos sobre incendios de los
últimos 9 años. Con el paso de los años, la información estadística y la calidad de la misma ha mejorado
a raíz de una mayor concientización del problema en los organismos provinciales y entre los productores
forestales. A pesar de ello, cabe observar que en 4 de cada 10 incendios se desconoce la causa, lo cual
constituye una importante limitación para la evaluación del riesgo. Asimismo, hay que considerar que
muchos siniestros no se denuncian, con lo cual es necesario complementar la información expuesta
con variables que permitan analizar con detalle el riesgo a fin de no sobreestimar o subestimar el
riesgo de incendio.

B.2 DETERMINACIÓN

DE LA EXISTENCIA DE FACTORES QUE INCIDEN EN EL GRADO DE

VULNERABILIDAD Y EXPOSICIÓN AL RIESGO.

Como se mencionó anteriormente los factores que más afectan el comportamiento del fuego se
relacionan con las condiciones climáticas, los combustibles y la topografía. Sin embargo, existen otras
variables tales como la especie y el manejo, que también inciden en el riesgo de incendio forestal. A
continuación se describen los principales factores.
Cuadro Nº 18
Factores que inciden en el grado de vulnerabilidad y exposición al riesgo
Factor

Meteorológico

Topografía

Variable
Temperatura
Humedad Relativa
Viento
Precipitaciones
Nubosidad
Altura
Exposición
Pendiente
Relieve

�Riesgos que afectan el sector forestal

41

Ubicación
Forma y tamaño
Compactación
Continuidad
Carga
Composición Química
Contenido de Humedad
Densidad

Combustibles

Características de la
planta

Especie
Grosor
Presencia de resinas
Tolerancia
Edad

Fuente: Elaboración propia.

Factores Meteorológicos: Variables climáticas
Temperatura
Esta variable afecta el comportamiento del fuego acelerando el secado y la disponibilidad de los
combustibles, aumentando la probabilidad de ignición, la ocurrencia de focos secundarios y la
inflamabilidad a través de la liberación de sustancias volátiles de la vegetación. Las diferencias de
temperatura entre superficies afectan por lo tanto la intensidad, la velocidad y la dirección de propagación
y la altura de la llama, entre otros parámetros de comportamiento. Asimismo, la exposición, la altura y la
proximidad del agua tienen una estrecha incidencia con esta variable. En el hemisferio sur la temperatura
más alta se presenta en exposiciones norte y noreste. De igual forma, las superficies cercanas al agua
poseen menor inversión térmica.
Humedad Relativa
El contenido de humedad del aire afecta directamente la disponibilidad de los combustibles y el
contenido de humedad de los mismos. Por este motivo una disminución de la humedad relativa está
asociada con un mayor peligro de ignición y de focos secundarios, aunque también tiene importancia
en la intensidad y en la velocidad de propagación. Menor humedad relativa en el ambiente inducirá a
una mayor tasa de secado de los combustibles, incrementando el peligro de incendios. Asimismo, esta
variable se encuentra relacionada con la temperatura. La relación establecida es que a mayor temperatura
habrá una menor humedad relativa. Generalmente, la mínima humedad relativa se produce a la hora de
máxima temperatura.
Viento
El viento es una de las variables que más influyen sobre el desarrollo de un incendio. Las variaciones espaciales
y temporales del viento pueden ser muy bruscas. Estas diferencias de velocidad y dirección, que pueden ocurrir
en períodos muy cortos de tiempo y entre áreas muy cercanas, se ven afectadas por la topografía y la vegetación
circundante. Un aumento en la velocidad del viento acelera el proceso de secado de los combustibles, acelera
la provisión de oxígeno favoreciendo la combustión y el precalentamiento de los combustibles próximos a las
llamas. Asimismo, dicho aumento modifica la dirección y velocidad de propagación y transporta el material
inflamado hacia zonas donde es posible que se generen focos secundarios.

�42

Riesgo y seguro en el sector forestal

Precipitaciones
La cantidad, distribución e intensidad de la precipitación a lo largo del año son factores condicionantes
del comienzo, final y severidad de la temporada de incendios. Períodos prolongados de sequía crean
condiciones apropiadas para la ignición y una rápida velocidad de propagación. Sin embargo, lluvias
abundantes también traerán aparejado un gran crecimiento vegetativo que aumentará posteriormente la
disponibilidad de combustible.
Topografía
La topografía es el componente del entorno del fuego más estable en el tiempo y uno de los componentes
claves que deben evaluarse cuando se analiza la propagación potencial del fuego. Las principales
características a tener en cuenta en este factor son las siguientes:
Altura: en áreas montañosas, la vegetación predominante variará en función de esta variable. La
estratificación estará determinada por los diferentes Climax11 predominantes.
Exposición: las diferencias en la radiación recibida de acuerdo a la orientación de la ladera afectan las
características y la distribución de la vegetación. Las laderas que reciben mayor radiación solar presentan
vegetación más espaciada, mientras que, en las más sombrías, la vegetación es más abundante. La
exposición noreste alcanza su máxima temperatura a las últimas horas de la mañana o primeras horas de
la tarde, mientras que la noroeste lo hace a media tarde o un poco después. En las exposiciones sur, que
reciben menor cantidad de radiación, la vegetación presenta mayor contenido de humedad.
Pendiente: este factor influye sobre la intensidad con la que llega la radiación solar a la superficie de la
tierra. A mayor radiación solar, mayor temperatura y menor humedad relativa. Esto provoca diferencias de
temperatura que promueven vientos ascendentes durante el día y descendentes por la noche. La pendiente
es el factor más importante de la topografía debido a sus efectos sobre las variables que inciden en la
dirección y velocidad de propagación del incendio. Una vez iniciado el incendio, a mayor pendiente, mayor
transferencia de calor, lo que a su vez promueve un precalentamiento de los combustibles más rápido.
Terreno: los diversos accidentes que componen el terreno como la intersección de drenajes, cañadones,
valles y gargantas afectan el desarrollo de un incendio y las tareas de control del mismo. En estos
accidentes la vegetación, la pendiente y la dirección del viento son muy variables. El principal efecto
asociado a estas formaciones es “el efecto chimenea”. Este efecto se refiere al aumento de actividad del
fuego cuando el mismo es alimentado con el aire que asciende desde la base de estas áreas confinadas.
Otras características del terreno pueden actuar como barreras para la propagación, frenando o retrasando
el avance del fuego. Entre ellas podemos destacar los cursos de agua, el suelo rocoso, los mallines,
las áreas recientemente quemadas o los cambios de vegetación. Por último, algunas características del
terreno pueden dificultar el acceso al lugar del incendio, condicionando el trazado de vías de escape o
de áreas de seguridad para los combatientes.

11 Climax: condiciones de humedad y temperatura que establecen el hábitat para que un conjunto asociado de especies crezcan y se desarrollen.

�Riesgos que afectan el sector forestal

43

Combustibles
Los combustibles afectan la ignición, el desarrollo y el comportamiento general del fuego más que cualquier otro
factor del entorno. El combustible determina la velocidad de propagación del fuego y la intensidad del mismo.
Se define como combustible “a todo material vegetal vivo o muerto en condiciones de encenderse y mantener la
combustión”. Las cualidades principales de los mismos se refieren a tipo, cantidad, tamaño, forma,
ubicación, estado y distribución. Su importancia también incide sobre otras variables como la humedad
y el viento que modifican el estado de los combustibles.
Es importante destacar también la relevancia de la continuidad vertical y horizontal. Con respecto
a la distribución vertical de los combustibles, se pueden señalar cuatro estratos que determinarán el
tipo de incendio:
a) Combustibles subterráneos: estos conducen a fuegos subterráneos. Están compuestos por
material vegetal que se encuentra por debajo de la superficie del suelo (raíces, ramas enterradas, turba).
Son peligrosos pues son difíciles de detectar y se desarrollan sin llamas avanzando muy lentamente.
Destruyen las raíces provocando la muerte del árbol.
b) Combustibles superficiales: determinarán fuegos de superficie. Se componen de material
vegetal ubicado sobre la superficie del suelo y hasta una altura de 1,80 metros (hojarasca, arbustos bajos
y medianos, troncos caídos). Queman plantas del sotobosque y el perímetro del tronco de los árboles.
Dependiendo de su intensidad (calorías liberadas), la velocidad del viento, la especie y la edad de los
individuos del bosque, estos sufrirán más o menos el incendio.
c) Combustibles aéreos: sus componentes principales son el material vegetal vivo o muerto
ubicado a una altura superior a los 1,80 metros. Conducen a fuegos de copa que se propagan por
las copas de los árboles o arbustos. Estos incendios son generalmente los más graves y los de mayor
intensidad. En su avance queman hojas y ramas finas y provocan la muerte del árbol. Por lo general son de
rápido desplazamiento y son conducidos por el viento. Por su intensidad se clasifican en intermitentes o
continuos. Para que este tipo de incendio ocurra debe haber mucho material leñoso (+20% es riesgoso)
y las ramas de la copa deben estar bajas. Esto implica la presencia de clases inferiores o de renovales.
d) Combustibles en escalera: cuando los combustibles superficiales y los aéreos presentan una
continuidad vertical. Los mismos facilitan el avance del fuego dentro del dosel de bosque y la ocurrencia
de fuegos de copa, aún con fuegos de superficie de baja intensidad.
La continuidad horizontal se refiere a la proximidad de los combustibles sobre el terreno y determina
cuánto se puede propagar un fuego de comportamiento uniforme en una distancia significativa. La
distancia a la cual los combustibles dejan de ser continuos depende de las condiciones de quema y de la
energía calórica liberada por el fuego.
En cuanto a la clasificación de los combustibles, los mismos se pueden clasificar por su forma y tamaño,
su compactación y su carga. De acuerdo a la forma y tamaño de los combustibles varía la tasa de
ganancia y pérdida de humedad por cada partícula de combustible muerto, por lo que también varía la
cantidad de calor necesario para que estos alcancen su temperatura de ignición.
La relación área/volumen condiciona la rapidez de ignición de los combustibles. En este sentido, los

�44

Riesgo y seguro en el sector forestal

combustibles, por su mayor facilidad a la quema, se pueden clasificar de la siguiente manera:
• Combustibles ligeros: hierbas, hojas, acículas.
• Combustibles pesados; troncos, ramas raíces.
Respecto de la compactación, cabe mencionar que a mayor compactación del material vegetal existirá
menor aire entre los mismos y menor será la tasa de propagación del incendio. La compactación
determina si el material se quema en principio en la parte superior y luego en las capas interiores o si el
fuego avanza progresivamente y toda la parte del material es consumida al mismo tiempo. Existe una
compactación óptima que determina la máxima tasa de propagación del fuego.
Es asimismo importante mencionar la carga o peso seco de los combustibles en un área, debiéndose distinguir
entre carga total o disponible y carga efectiva, que es aquella que está propensa a arder y facilitar la
propagación. A modo de ejemplo, los combustibles superficiales, si bien son importantes para el
inicio y propagación del fuego, si se encuentran húmedos, no constituyen la carga efectiva que puede
iniciar el incendio.
Por último, debe considerarse el contenido químico y el contenido de humedad para la clasificación
del combustible. Respecto al contenido químico, cabe mencionar que algunos combustibles vivos poseen
extractos volátiles (aceites, ceras, resinas) y por ende son más inflamables que los combustibles muertos,
aunque su contenido de humedad es generalmente elevado. Otros combustibles poseen altos contenidos
en minerales que retardan la combustión.
En cuanto al contenido de humedad, los combustibles intercambian constantemente humedad con el ambiente,
hasta alcanzar un equilibro con el mismo. Dicho intercambio está regulado por las características del
combustible como su relación área/volumen, su compactación, la velocidad del viento y su proximidad
al suelo. Como regla general, a mayor contenido de humedad habrá menor capacidad de ignición. En
este sentido, puede considerarse que el contenido de humedad es el parámetro más importante que
afecta el comportamiento del fuego, determinando la ignición del combustible, la tasa de combustión y
la cantidad de combustible consumido.
Los combustibles vivos o combustibles verdes están constituidos por las plantas vivas con su follaje.
Ellos tienen un elevado contenido de humedad y por ende el fuego para poder avanzar tendrá que secarlo
previamente. La humedad del combustible puede contribuir a detener la velocidad de propagación y la
longitud de la llama, particularmente si el combustible es fino y posee cierta altura. Los factores que
afectan el contenido de humedad de los combustibles vivos son los períodos prolongados de sequías, las
enfermedades naturales y los daños por insectos. Por el contrario, los combustibles muertos regulan su
contenido de humedad por los ciclos de secado y humedecimiento resultantes de los efectos acumulativos
de condiciones meteorológicas pasadas y presentes.
La suma y combinación de todas estas características dan origen a diversas asociaciones identificables de
elementos combustibles que pueden exhibir un comportamiento del fuego característico bajo condiciones
definidas de quema. Estas asociaciones se denominan “tipo de combustible”12. El daño que produce un
12 Un tipo de combustible es un complejo de combustible suficientemente homogéneo y extendido sobre un área extensa como para sostener el
comportamiento del fuego en equilibrio durante un período de tiempo considerable. (Forestry Canada – FIRE Danger Group 1992).

�Riesgos que afectan el sector forestal

45

incendio sobre el monte forestal está relacionado con la “intensidad” del foco y su propagación.
Los incendios de baja intensidad se producen sobre poco combustible o combustible algo húmedo y
el calor no alcanza a quemar raíces, por lo que actúan como una limpieza del terreno. En contraste, un
incendio de alta intensidad se produce cuando existe gran acumulación de combustible seco y condiciones
de sequía, temperatura elevada, radiación y viento fuerte. El incendio elimina el material combustible
que recubre el suelo y alcanza una temperatura letal para las raíces de los árboles. Asimismo, si alcanza
la copa de los árboles, el incendio matará la mayoría de los árboles. El tipo de incendios también traerá
aparejado procesos erosivos (eólica y/o hídrica) que afectarán a los suelos con poco desarrollo pudiendo
impedir el restablecimiento de especies productivas. Por ello resulta relevante, desde el punto de vista de
la regeneración del bosque, la capacidad de rebrotar de tocón de algunas especies.
Características de la planta
En función de las características propias de cada planta, deben considerarse varios aspectos:
Tolerancia: si es intolerante a la sombra desramará rápido y será más difícil que el fuego corone.
Presencia de resinas: estas favorecen la ignición rápida.
Grosor de la corteza: a mayor grosor, la probabilidad de que se dañe el tejido vivo es menor. Cuanto más
fina sea su corteza más susceptible es la especie.
Especie: existen especies que contribuyen a detener el avance del fuego debido a que su hábitat les permite
retener humedad ya sea en el suelo, en sus tejidos o por su composición química. Las especies del género
Quercus (la encina, el roble, etc.) o los enebros están más adaptadas al fuego, lo resisten mejor, arden
peor y se regeneran con más facilidad. En cuanto a los géneros más difundidos en nuestros bosques
cultivados, eucaliptos y pinos, es posible hacer la siguiente comparación en cuanto a su vulnerabilidad:
• Eucalipto: Comparado con el pino, posee un riesgo menos frecuente pero más intenso. Su
intolerancia a las malezas lleva a mantener limpio el monte en sus primeros años. No obstante ello, el
daño que puede sufrir es mayor que el pino debido a su delgada corteza. En consecuencia, la afectación
del duramen es mucho mayor.
• Pino: Diversos especialistas en el tema la consideran como la especie más riesgosa. La resistencia
a las malezas hace que no se realicen tareas de erradicación de las mismas, por ello, los montes de pinos
tienen más combustible abajo en comparación con los montes de eucaliptos. Presenta un combustible
más inflamable por su finura y por la presencia de sustancias resinosas que incrementan la intensidad
del fuego. Sin embargo, ante la presencia de un incendio, el daño que puede sufrir la madera es menor
debido a su corteza más resistente. Los incendios de copa pueden destruir la totalidad del monte, pero
con un correcto manejo cultural (podas a 8 – 10 metros) la frecuencia de este tipo de incendio es baja.
Edad: las pérdidas que ocasiona el fuego en las plantaciones forestales son totales cuando el monte se
encuentra en sus primeros años de vida. De igual forma, cuando el bosque se encuentra maduro, la
madera rescatable tiene serias dificultades para la venta.
Destino: El destino final del monte forestal en cada zona productora, (aserrado, pasta, postes u otros) queda
determinado fundamentalmente por la oferta y demanda del mercado, el tipo de industrias instaladas en la
zona y el flete, entre otros factores. Ante la ocurrencia de un incendio estas consideraciones más aquellas
propias de la intensidad del incendio determinarán la posibilidad de uso y el porcentaje de recupero. A modo

�46

Riesgo y seguro en el sector forestal

de ejemplo un incendio en un monte de pino cuyo destino posible, en función de la edad y posibilidades de
mercado, sea la elaboración de pasta celulósica, podrá ser rechazado (la madera quemada mancha la pasta)
o no de acuerdo a las condiciones de oferta de madera disponible para dicho fin.
Por otra parte la madera afectada por el fuego que no es elaborada en un período breve de tiempo luego
del siniestro, los insectos y hongos desmejoran aún más su calidad comercial. Esta situación obliga a
comercializarla sin exigencias de precio y, si la superficie alcanzada por el fuego es grande, suele faltar
capacidad industrial para elaborarla rápidamente.

B.3 IDENTIFICACIÓN DE CAPACIDADES Y RECURSOS DISPONIBLES PARA MANEJAR EL RIESGO
Existen diversos recursos disponibles para evaluar y manejar el riesgo de incendio. De menor a mayor
complejidad se pueden mencionar: los índices climáticos, los sistemas de evaluación de peligro y los
sistemas de teledetección utilizados para detectar riesgos por censores remotos. Cada uno de ellos varía
en complejidad y en su aplicación pero todos forman parte del conjunto de herramientas disponibles
para la evaluación del riesgo. Paralelamente a estos sistemas de evaluación, existen prácticas forestales
de prevención, mitigación, preparación y de respuesta ante el peligro de incendio que son llevadas a
cabo en cada establecimiento forestal. En aquellos predios en donde el Estado Nacional otorga la ayuda
económica no reintegrable resulta una exigencia para acceder al mismo. A continuación se describen los
índices utilizados, los alcances y sus limitaciones como así también las “buenas prácticas” de prevención
de incendios forestales.
Índices climáticos
Los índices climáticos evalúan la probabilidad de que se inicie un incendio en función de las condiciones
meteorológicas. Por lo general estos índices consideran entre sus principales variables la temperatura,
la humedad relativa y la precipitación y expresan el riesgo de ignición a través de un único valor que se
mide en una escala de riesgo. Estos índices predicen épocas críticas y zonas de riesgo, aunque tienen
como limitante en su utilidad la validez de los valores en zonas alejadas al punto de medición.
Los principales índices son: índice de Agnstrom (Escandinavia), índice de Nesterov (Rusia), índice de
Tellysin (Rusia), índice de peligro (Francia), German Baumgartner Index (Alemania), índice de Monte
Alegre-Soarez (Brasil) e índice de peligro de Rodríguez y Moretti. Estos últimos, debido a su utilización en
la Argentina, son desarrollados en el apartado sobre evaluación del riesgo de incendio en Argentina.
Sistemas de evaluación de peligro de incendio
Los sistemas de evaluación de peligro de incendio son más complejos que los índices anteriormente
expuestos dado que combinan la probabilidad de ignición, las características de comportamiento del
fuego, las dificultades para el control y los daños que causaría un incendio en caso de propagación. En
este sentido, los sistemas se componen de varios subsistemas que permiten monitorear diariamente el
riesgo global y el daño potencial que pueden provocar los incendios. Estos sistemas de evaluación toman
en cuenta variables meteorológicas -que pueden condicionar el foco-, factores de propagación del fuego
(viento y factores topográficos) y modelos de combustibles, por lo que requieren de información más
detallada para su adecuada implementación.

�Riesgos que afectan el sector forestal

47

a) Sistema de evaluación de peligro de incendios canadiense
El Sistema de Evaluación de Peligro de Incendios Canadiense es el resultado de un proceso de
investigación de más de 70 años. El mismo está compuesto por cuatro módulos o subsistemas:
• Índice Meteorológico de Peligro de Incendios (FWI)
• Subsistema de Predicción de Comportamiento del Fuego
• Subsistema de Predicción de Ocurrencia de Fuego
• Subsistema Accesorio de Humedad de Combustibles
Gráfico Nº 13
Esquema del Sistema de evaluación de peligro de incendios canadiense

Fuente: Sistema de Evaluación de Peligros de Incendio- PNMF- SAyDS

El índice Meteorológico de Peligro de Incendios, utilizado en todo Canadá desde 1970, consiste en un
conjunto de ecuaciones desarrolladas para un determinado modelo de combustible y adaptado para zonas
donde se presentan otros tipos de combustibles. Su cálculo requiere de observaciones meteorológicas
de humedad relativa, temperatura, velocidad del viento y lluvia, efectuadas a las 12 hs. Los efectos de
la humedad del combustible y del viento permiten construir índices del comportamiento del fuego
expresados como índice de propagación inicial e índice de combustible disponible.
Los índices de propagación y de combustible disponible son recomendados para decisiones generales
de manejo. El índice de propagación muestra una buena correlación con la superficie afectada y el índice
de combustible disponible es un buen indicador de la ocurrencia de focos dado que ello se encuentra
estrechamente relacionado con el código de humedad del combustible fino. En este sentido, es un buen
indicador de la actividad del fuego.

�48

Riesgo y seguro en el sector forestal

Finalmente, el Índice Meteorológico de Peligro resume en un sólo número los efectos combinados del
resto de las componentes y es de utilidad para conocer el grado de peligro a nivel regional.
El Subsistema de Predicción de Comportamiento del Fuego se alimenta de información meteorológica,
topográfica y de combustibles, y provee estimaciones cuantitativas de parámetros del comportamiento,
como la velocidad de propagación de la cabeza del incendio, el consumo de combustibles, la razón de
crecimiento del perímetro y la intensidad del fuego, para un momento y lugar determinados.
Los otros subsistemas actualmente se encuentran en reformulación. Este índice se adaptó parcial o
completamente en regiones como Alaska y en países como Fijí y Nueva Zelanda.
b) Sistema de evaluación de peligro de incendios de los Estados Unidos
El Sistema Nacional de Evaluación de Peligro de Incendios de Estados Unidos evalúa las condiciones
más críticas para una región determinada utilizando observaciones meteorológicas correspondientes a
aquellas horas en las que se considere que el peligro de incendio es más alto, preferentemente en espacios
abiertos y en las exposiciones más secas (sur y oeste en el hemisferio norte). Con esta información, se
elaboran índices que tienen interpretación física en lo que respecta a ocurrencia y se lo relaciona con las
variables de comportamiento del fuego. Estos índices son utilizados para planificar el control ante un
eventual siniestro.
Debido a que las apreciaciones se efectúan con observaciones o pronósticos para grandes áreas, y a
que los combustibles también son descriptos en forma general para una superficie extensa, el peligro
de incendio indicado por el sistema debe ser interpretado como una estimación general para una
determinada región.
Este sistema utiliza un registro de información meteorológica que comienza a efectuarse cuatro semanas
antes del comienzo de la estación de fuego. Las variables consideradas son las siguientes:
• Temperatura: temperaturas de bulbo seco y húmedo, temperatura máxima y mínima.
• Precipitación: Tipo, cantidad, duración y hora de comienzo y fin de la precipitación.
• Humedad relativa máxima y mínima de las 24hs.
• Vientos: la velocidad y dirección de los vientos.
•Riesgo de rayos.
Esta información es relacionada con el modelo de combustible predominante de la región que incluye
el estado de la vegetación leñosa y la humedad de los combustibles.
El sistema provee la siguiente información:
● Índices de riesgo por rayos y por causas humanas: Son indicadores de la posible ocurrencia de
incendios durante el período considerado. También indica donde se deben concentrar las operaciones
(cinturones de riesgo por rayos o por causas humanas).
● Índice de quema: Este índice depende de las componentes de propagación y de liberación

�Riesgos que afectan el sector forestal

49

de energía. Es un indicador de la cantidad y tipo de equipamiento y de recursos humanos que
requerirá cada incendio.
En base a este sistema se desarrolló un programa informático denominado BEHAVE que permite
ampliar y agilizar la capacidad de cálculo. Este sistema puso de manifiesto la deficiencia del sistema
de Evaluación de Peligro de Incendios de Estados Unidos para detectar períodos de sequía en
ambientes húmedos.
A diferencia del Sistema de Evaluación de Peligro, que provee estimaciones para grandes áreas, BEHAVE
permite efectuar predicciones de comportamiento de fuegos específicos, ya sea se trate de incendios
o de quemas prescriptas. Su aplicación requiere de gran experiencia en el comportamiento del fuego
y del detallado conocimiento de los alcances y limitaciones del sistema. Al igual que en el sistema
de evaluación de peligro, las características de la vegetación se ingresan a través de los modelos de
combustibles. Estos modelos han sido diseñados para representar a las principales asociaciones vegetales
existentes en EE.UU., agrupadas de acuerdo a su grado de respuesta a la presencia del fuego. El sistema
permite también definir nuevos modelos de combustibles, en aquellos casos en los que la vegetación
del lugar de interés no se encuentre representada por ninguno de los modelos existentes. Las variables
meteorológicas, las características topográficas y la humedad de los combustibles que se ingresan al
sistema para efectuar los cálculos deben ser representativas del lugar y del momento en que se desea
hacer la predicción.
El sistema brinda información sobre aspectos del comportamiento del fuego tales como velocidad
y dirección de propagación, intensidad de reacción, intensidad de línea y área afectada por el fuego
entre otras. Asimismo, el mismo provee información sobre aspectos relacionados con las actividades de
supresión.
c) Sistema Métrico de Peligro de Incendios de Mc Arthur
El primer sistema de evaluación de peligro de incendios utilizado en Australia fue desarrollado por Mc
Arthur a principios de 1960. Dicho sistema fue sucesivamente modificado y adaptado según las fallas
que se fueron detectando y, actualmente, provee de una herramienta de manejo consistente y útil para
diversas agencias estatales y privadas. Este sistema ha sido adoptado por numerosos países con “climas
de fuego” similares al de Australia.
El sistema utiliza modelos de comportamiento de fuego científicamente validados y combinados con
Sistemas de Información Geográfica (SIG). Asimismo, el sistema relaciona directamente la probabilidad
de ignición, la velocidad de propagación y las dificultades de supresión de los incendios forestales. Los
nuevos sistemas fueron desarrollados para tipos de pastizales y bosques específicos y proveen una base
para la explicación del comportamiento del fuego en dichas unidades de vegetación.
El contenido de humedad de los combustibles se calcula para dos grupos: combustibles finos y
combustibles pesados. El contenido de humedad de los combustibles finos se evalúa a partir de datos de
temperatura del aire y de humedad relativa. Para los combustibles pesados se utiliza el Índice de Sequía
de Keetch - Byram.
Las variables utilizadas por los sistemas de ecuaciones introducen la humedad relativa, la cantidad de

�50

Riesgo y seguro en el sector forestal

precipitaciones, la velocidad de propagación en terreno plano y con pendiente, la velocidad de propagación
en terreno de pendiente, la distancia de focos secundarios desde el frente de llamas, la temperatura del
aire, la velocidad media del viento a 10 metros, en terreno abierto, el peso del combustible, la altura de
la llama y la pendiente del terreno.
d) Sistema utilizado en España
En base al comportamiento dinámico del fuego durante los incendios, España realiza una ordenación
en “comarcas forestales”. Para ello, define el peligro histórico de ocurrencia de incendios, el cual se
realiza luego de definir la superficie a proteger en función del análisis de bases de datos estadísticos que
describen la ocurrencia de incendios.
El peligro histórico se define en función de un índice espacio-temporal y de un índice de causalidad.
Para calcular los índices en cada área en particular, se divide la misma en una malla de trabajo de celdas
cuadradas, cuyo lado depende de la extensión de la comarca en estudio y del origen de los incendios (p.
Ej.: 10 x 10 kms.).
La elaboración del índice de peligro temporal considera el número de incendios registrados durante
cada año desagregado a nivel de hora, día, semana, mes y año. Por otra parte, el índice de riesgo espacial
incorpora el número de incendios registrados en cada cuadrícula para cada año. Con los dos índices
se obtiene la referencia analítica espacio-temporal de la ocurrencia de incendios en el área en estudio.
La causalidad relacionada al origen de los incendios se obtiene a través de la frecuencia histórica de
causalidad para cada cuadrícula. Finalmente se obtiene la ocurrencia histórica con el índice espaciotemporal y el índice de causalidad.
Se calcula además un índice de peligro de ocurrencia de incendios, basado en la predisposición a facilitar la
ignición y propagación del fuego de los distintos modelos de combustible, en función de sus estructuras,
conformaciones, cargas y continuidades. Este índice se obtiene a partir de la probabilidad de ignición para
cada modelo existente en cada cuadrícula, el comportamiento dinámico inicial previsible con viento nulo y
pendiente máxima para el modelo y el comportamiento energético que puede desarrollar cada modelo.
Si bien en la mayoría de las comunidades autónomas el cálculo del índice de peligro se limita a la época
de mayor peligro, en algunas comunidades se calcula el índice durante todo el año y se utiliza para regular
los permisos de quema.
Índices complementarios a los índices climáticos y a los sistemas de evaluación de riesgos
de incendios
Estos índices, por si solos, no predicen si es posible que exista un foco de incendio pero complementan
a los índices climáticos y los sistemas de evaluación mencionados. Los más relevantes son:
Índices de sequía
Se define como sequía meteorológica al intervalo de tiempo, generalmente del orden de meses o años de
duración, durante el cual falta el suministro de humedad en una región o es más escaso que el climático
esperado. La sequía impacta drásticamente sobre el combustible, tanto vivo como muerto.

�Riesgos que afectan el sector forestal

51

Un largo período con déficit de humedad, durante la estación de crecimiento, acelera el secado de los
combustibles vivos y en consecuencia se acelera también el comienzo de la temporada de incendios.
El contenido de humedad de los combustibles pesados se vuelve anormalmente bajo cuando los
períodos de sequía se prolongan. A este efecto se suma el secado de las capas profundas del mantillo
y suelos orgánicos.
Por lo expresado anteriormente, cuando se producen incendios en regiones afectadas por sequía, la
biomasa disponible para quemarse es superior a la disponible en temporadas normales y la energía
liberada por el fuego también es superior. Estas condiciones favorecen la ocurrencia de incendios de
comportamiento extremo.
Índice de Severidad de Sequía de Palmer
El Índice de Severidad de Sequía de Palmer fue desarrollado para el Servicio de Agricultura de Estados
Unidos, y consiste básicamente en una ecuación de balance hídrico que muestra la demanda y la
provisión de agua. La demanda está dada por la evapotranspiración potencial, la cantidad necesaria para
recargar la humedad del suelo y el escurrimiento. La provisión de agua en el área de interés está dada
por la precipitación y el almacenamiento de humedad en el suelo. El contenido de humedad del suelo,
el escurrimiento, la recarga y la pérdida de agua son evaluados para dos modelos de capas de suelo, una
superficial y una profunda.
La utilización de este índice requiere de un análisis climático para definir las características de humedad
individuales de cada zona climática para cada mes o semana del año. Los datos necesarios para su cálculo
son: la temperatura media mensual o semanal (de acuerdo al período analizado) y la precipitación total
de cada división climática.
Si bien el índice de Palmer tiene limitaciones propias del modelo simplificado de balance hídrico
que utiliza, de la capacidad de humedad que considera para el suelo, del efecto que pueden tener las
precipitaciones de un mes sobre el índice en períodos extensos de sequía y de algunas deficiencias
observadas para la determinación del comienzo y finalización de los períodos húmedos o secos, su
utilización ha dado resultados positivos a largo plazo. La principal ventaja de su uso es la garantía de que
provee un buen panorama temporal y espacial del grado relativo de eventos meteorológicos anómalos.
Índice de sequía de Keetch - Byram
El índice de Keetch - Byram ajusta el cálculo de la cantidad de combustible muerto disponible para la
combustión considerando la carga adicional producida por la sequía. Este es un índice representativo del
efecto neto de la evapotranspiración y precipitación sobre el déficit acumulativo de humedad de la capa
profunda de las capas orgánicas superiores del suelo y de la capa profunda de mantillo. Es un sistema de
seguimiento de la humedad del suelo, diseñado para evaluar el potencial de incendios.
El modelo de cálculo del Índice de Keetch-Byram considera que la tasa de pérdida de humedad del
suelo está determinada por la evapotranspiración y la tasa de ganancia por la precipitación. Asimismo
la pérdida de humedad del suelo depende de la densidad y de la capacidad de transpiración de la
cobertura vegetal, la cual está íntimamente relacionada con la precipitación media anual. El modelo
requiere datos de precipitación media anual observada en el sitio, la lluvia caída durante las últimas

�52

Riesgo y seguro en el sector forestal

24 horas y la temperatura máxima diaria.
El índice podría calcularse diariamente pero resulta suficiente realizar el cálculo una vez por semana,
excepto durante períodos de peligro de incendios moderado o alto, durante los cuales se calcula
inmediatamente, y se comunica a los agentes de prevención y control del fuego.
Índices de estabilidad atmosférica
El comportamiento de los incendios no está afectado solamente por las condiciones meteorológicas
de superficie sino también por el estado de la atmósfera en altura. El grado de estabilidad que presenta
la atmósfera es uno de los factores condicionantes del desarrollo vertical de la columna convectiva de
un incendio. Por este motivo, los sistemas de evaluación de peligro de incendios se complementan con
índices de estabilidad atmosférica.
Uno de ellos es el Índice de Severidad de la Baja Atmósfera. Este índice fue desarrollado para uso
específico en evaluación de peligro de incendios convectivos y es también conocido como Índice de
Haines. Se calcula en función de la variación de la temperatura en una cierta capa de la atmósfera y
la depresión del bulbo húmedo en el límite inferior de la capa considerada. Las capas atmosféricas
consideradas varían con la altura del área para la cual se calcula el índice.
Índices de Vegetación
La utilización de información satelital ha permitido desarrollar nuevas herramientas para la evaluación del
peligro de incendios. Entre ellas se encuentran los índices de vegetación, que permiten la caracterización
de las distintas estructuras de vegetación y el seguimiento temporal de su contenido de humedad. La
cartografía de peligro de incendio también se ve optimizada al poder utilizar información satelital para
analizar algunas de las variables que contribuyen al grado de peligro.
A tal efecto se utiliza la información provista por diversos radiómetros de alta resolución como el
‘AVHRR’, a bordo de los satélites NOAA14. Dicho radiómetro es uno de los más utilizados debido
a que reune características tales como disponibilidad de largas series de datos, cobertura global de
la Tierra y un fácil acceso a las imágenes generadas.
Entre los índices más utilizados se encuentran el Cociente Simple (CS) y el Índice de Vegetación de
Diferencias Normalizadas (NDVI). En España, el NDVI se ha implementado de manera eficaz para
la previsión de sequías y riesgo de incendios forestales a partir del análisis de series multitemporales.
El NDVI promedio, calculado a través de imágenes adquiridas a lo largo de varios años, ha permitido
obtener una clasificación de la cobertura del suelo, apoyando la discriminación con información auxiliar
de topografía y de regiones biogeográficas y edafológicas. Algunos autores señalan que el NDVI no
resulta una medida muy consistente de las condiciones de la vegetación en zonas semiáridas; por lo cual
incorporaron parámetros a la ecuación para corregir la reflectividad del suelo.
Evaluación del riesgo de incendio en Argentina
Índices climáticos
a) Índice de Monte Alegre - Soarez: el índice de Monte Alegre fue desarrollado para ecosistemas húmedos
del sudeste de Brasil y es utilizado en la región sudeste de Brasil y en algunas provincias del norte y

�Riesgos que afectan el sector forestal

53

noreste de Argentina. El índice es un coeficiente acumulativo que toma en cuenta la humedad relativa a
las 13 horas y la cantidad de días sin lluvias.

Donde:
FMA: Fórmula de Monte Alegre
H: Humedad relativa medida a las 13:00 hs
n: número de días sin lluvia
La escala de peligro que se representa en la tabla 1 es ajustada por la tabla 2 cuando se producen lluvias.
Cuadro Nº 19
Índice de Monte Alegre – Soarez - Escala de Peligro y descuentos por lluvia
Escala de Peligro

Descuento por lluvia (%)

Valor

Grado de Peligro

Milímetros Caídos

% de descuento

1

Nulo

-2.4

Ninguno

1.1 - 3

Bajo

2.5 – 4.9

30

3.1- 8

Medio

5 – 9.9

60

8.1- 20

Alto

10 – 12.9

80

+20

Muy Alto

+13

Recomenzar

b) Índice de peligro de propagación de incendios forestales, desarrollado por Rodríguez y
Moretti: las variables consideradas son temperatura, humedad relativa, viento y días consecutivos con
o sin precipitación. Este índice fue desarrollado para la Región Andino Patagónica en base al análisis
de correlaciones entre las variables meteorológicas consideradas y la ocurrencia y magnitud de los
incendios, durante sólo tres temporadas de incendios (84-85, 85-86 y 86-87). Este índice es utilizado
actualmente por algunos organismos de manejo del fuego de las provincias patagónicas, la Dirección de
Bosques de la provincia del Chubut y la Central de Lucha contra Incendios Forestales (CLIF) de Parques
Nacionales.
El índice asume que cada una de las variables utilizadas explica un determinado porcentaje del peligro
total de propagación del fuego. Las dos primeras variables determinan el contenido de humedad y la
resistencia a la ignición de los combustibles; la ocurrencia o no de precipitación determinan la alternancia
entre períodos secos y húmedos.

�54

Riesgo y seguro en el sector forestal

El valor del índice va de 0 a 100, que se obtiene sumando los valores de cada una de las variables que se
expresan en la siguiente tabla:
Cuadro Nº 20
Índice de peligro por Rodríguez y Moretti – Parámetros considerados – Escala de Medición
Temperatura ºC
menos de 10
2.5
10 a 11.9
5.0
12 a 13.9
7.5
14 a 15.9
10.5
16 a 17.9
12.0
18 a 19.9
15.5
20 a 21.9
17.5
22 a 23.9
20.0
24 a 25.9
22.5
26 o más
25.0

Índice Humedad %
80 o más
2.5
79 a 75
5.0
74 a 70
7.5
69 a 65
10.5
64 a 60
12.5
59 a 55
15.0
54 a 50
17.5
49 a 45
20.0
44 a 40
22.5
39 o menos
25.0

Velocidad del viento (km/h) Días consecutivos de sequía
menos de 3
1,5 1
3,5
3 a 5,9
3 2a4
7
6 a 8,9
4,5 5a 7
10,5
9 a 11,9
6 8 a10
14
12 a 14,9
7,5 11 a 13
17,5
15 a 17,9
9 14 a 16
21
18 a 20,9
10,5 17 a 19
24,5
21 a 23,9
12 20 a 22
28
24 a 26,9
23
a
25
13,5
31,5
27 o más
15 26 o más
35

Las variables se miden a las 15 hs. Los días de sequía se cuentan a partir del último día con
precipitaciones menores a 2 mm. De esta forma se crean cuatro grados de peligro de propagación
si ocurriera un fuego.
Cuadro Nº 21
Índice de peligro por Rodríguez y Moretti – Escala de Riesgo
Valor

Grado de Peligro

0 a 24

Leve

25 a 49

Moderado

50- 74

Alto

+ 75

Extremo

c)Índice de Riesgo de Incendios Forestales – IRIF para el Noreste de Corrientes: El Consorcio
Manejo del Fuego del Noreste de Corrientes, ante la falta de un índice de riesgo de incendios desarrollado
para la zona de influencia, ha desarrollado un índice meteorológico para poder determinar el riesgo
de incendio real y potencial. Este índice permite establecer con cierto grado de precisión acciones
operativas tales como autorización de quemas, asignación de faenas diarias a brigadas, inicio y término
de faenas de detección, etc.
Las variables utilizadas para la confección del índice son:
► Temperatura (ºC).
► Humedad relativa (%).
► Velocidad del viento a 2 metros del nivel del suelo. (Km/ hora).
► Cobertura de nubes (%).
► Precipitación efectiva (mm de lluvia caída desde las 18:00 del día anterior al cálculo).

�Riesgos que afectan el sector forestal

55

► Nº de días transcurridos desde la última lluvia (nº de días).
► Precipitación acumulada: en los últimos diez días (mm de lluvia caída).
Todas las variables tienen la misma ponderación en la conformación del índice y son divididas en
cinco clases, caracterizando de esta manera a cada variable en los siguientes valores: crítico, alto,
medio, bajo, nulo. Los rangos utilizados para determinar cada clase son obtenidos siguiendo un
criterio lógico y empírico.
Variable

Temperatura (ºC)

Humedad Relativa (%)

Velocidad del Viento (Km/H)

Cobertura de Nubes (%)

Precipitación Efectiva en el día del Cálculo (mm)

Nº de Días Transcurridos desde la Última Lluvia
(Nº de Días)

Precipitación Acumulada en los últimos Diez Días

Clase
Crítico
Alto
Medio
Bajo
Nulo
Crítico
Alto
Medio
Bajo
Nulo

Rango
≥ 31.1
31_26.1
26_21.1
21_19.1
&lt; 19
&lt; 40
40.1_50
50.1_60
60.1_80
≥ 80.1

Ponderación
100
75
50
25
0
100
75
50
25
0

Crítico
Alto
Medio
Bajo
Nulo
Crítico
Alto
Medio
Bajo
Nulo

≥ 30.1
30_20.1
20_10.1
10_5.1
&lt;5
0%
25%
50%
75%
100%

100
75
50
25
0
100
75
50
25
0

Crítico
Alto
Medio
Bajo
Nulo
Crítico
Alto
Medio
Bajo
Nulo

0
0.1_5
5.1_10
10.1_15
≥ 15.1
&gt; 10
10_7
7_4
4_1
= 1

100
75
50
25
0
100
75
50
25
0

Crítico
Alto
Medio
Bajo
Nulo

0_5
5.1_20
20.1_35
35.1_50
≥ 50.1

100
75
50
25
0

�56

Riesgo y seguro en el sector forestal

Para el cálculo del índice se toman los datos de las variables establecidas, para la hora en que se desea
calcular el índice y se asigna la ponderación que corresponda a cada variable en función de los datos
meteorológicos obtenidos de acuerdo al cuadro precedente. La sumatoria de la ponderación de cada una
de las variables arroja el índice de riesgo de incendio.

Rango de Clasificación del Índice
I.R.I.F
NULO

BAJO
0

N

87.5
BN

MEDIO

175
BM

262.5

350

MB

ALTO
437.5

MA

525
AM

CRÍTICO
612.5
AC

700
C

En función del índice se determinan
a) El comportamiento esperado del fuego: posibles causas de ignición, propagación, intensidad,
resistencia al control.
b) Actividades operativas: detección, patrullaje, realización de quemas controladas, afectación de brigadas,
tipo de ataque (directo, indirecto, mixto), despacho de brigadas, realización o no de combate.
Indices complementarios
1- Indice de Haines13

Es un indicador potencial para el desarrollo de incendio convectivo considerando los perfiles verticales
de temperatura y humedad. El cálculo se basa en los pronósticos del modelo de ARPE (Australian
Region Primitive Equations). Este modelo14 utiliza las ecuaciones de movimiento, masa, humedad y la
termodinámica. Las variables de pronóstico en niveles sigmas son: viento, temperatura y relación de mezcla.
En superficie se consideran presión, temperatura y relación de mezcla. Las variables de diagnóstico son
geopotencial, velocidad vertical, precipitación convectiva y precipitación de gran escala.
El índice se calcula en tres niveles de la atmósfera: Bajo, Medio y Alto. Teniendo en cuenta los valores
de temperatura y temperatura de rocío, para los niveles altos toma los valores de 700 y 500 hPa., para
niveles medios los de 850 y 700 hPa y para niveles bajos los 950 y 850 hPa. Asimismo tiene en cuenta el
término de estabilidad que es evaluado mediante la diferencia de temperatura en dos niveles y el término
de humedad que considera la diferencia entre la temperatura y la temperatura de rocío en un mismo
nivel. Según los valores obtenidos para las 18 UTC del día de referencia y del día siguiente el índice se
clasifica en los siguientes niveles:

13 Indice utilizado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
14 Desarrollado por Mc Gregor et al. 1978 y posteriormente reformulado por Leslie et al. 1985.

�Riesgos que afectan el sector forestal

57

Cuadro Nº 22
Índice de Haines - Escala de riesgo (SMN)
VALOR DEL ÍNDICE

RIESGO POTENCIAL DE INCENDIO

COLOR

&lt;3

Muy Bajo

Verde

4

Bajo

Amarillo

5

Moderado

Naranja

6

Alto

Rojo

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional

2-Índice de Combustión15
El Servicio Meteorológico Nacional, a través de este índice, determina diariamente las condiciones
meteorológicas favorables para el inicio y/o propagación de incendios. Este índice utiliza los datos de
temperatura, humedad relativa, viento y precipitación correspondientes a las 18 UTC, de las estaciones
de la red sinóptica. Los valores obtenidos se clasifican en cinco categorías de riesgo, que van de bajo
riesgo a extremo riesgo.
Gráfico Nº 14
Índice de Riesgo de Combustión – Ejemplo de mapa (SMN)

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional
15 Indice utilizado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

�58

Riesgo y seguro en el sector forestal

Sistema de Evaluación del Plan Nacional de Manejo del Fuego
Finalmente, cabe destacar que los especialistas del Plan Nacional de Manejo del Fuego actualmente
utilizan el componente meteorológico (FWI) del Sistema de Evaluación de Peligro de Incendios
Canadiense en la zona del Alto Paraná en Misiones y en la región andina patagónica. Según información
preliminar el índice presenta un mejor ajuste en Misiones.
En el siguiente gráfico, provisto por el Plan de Manejo del Fuego de la Secretaría de Ambiente y
Desarrollo Sustentable (SAyDS), se puede observar, a grandes rasgos, las épocas de peligros en las
diferentes regiones del país. Por ejemplo, las épocas críticas en el Noreste Argentino corresponden
con los meses de diciembre, enero y febrero, aunque el riesgo de incendio transcurre entre los meses
comprendidos de octubre y marzo.
Gráfico Nº 15
Patrón Orientativo del Riesgo de Incendio por zonas de riesgo

Fuente Secretaría de ambiente y Desarrollo Sustentable (SAyDS)

�Riesgos que afectan el sector forestal

59

Presupresión y Supresión
En la actividad forestal la presupresión es el concepto equivalente a la prevención y la supresión a la
detección y el combate.
La organización de prevención y control de fuego dentro de una explotación forestal debe incluir
las siguientes etapas:
a) Prevención: comprende todas aquellas tareas que podemos realizar para evitar que los incendios
ocurran, a saber:
-Capacitación para el personal de campo y medidas de seguridad en el uso de maquinarias y herramientas
dentro de las forestaciones, instalación de campamentos etc.
-Difusión a través de carteles indicadores en zonas de acceso o tránsito de personas y vehículos, cartillas
de prevención.
-Tareas silviculturales dentro de la plantación (diseño de la plantación, diseño y limpieza de cortafuegos,
podas, raleos, quemas prescriptas)
-Aplicación de la legislación vigente, provincial o nacional.
b) Detección y alarma: debe estar orientada a detectar los focos de incendios lo más rápido posible y
a activar la intervención de la organización de primer ataque. Existen diferentes sistemas de detección y
de comunicación que varían según la disponibilidad económica y los recursos a proteger.
c) Organización de Primer Ataque: se trata de tener alistada una o varias (según la superficie a proteger)
cuadrilla de combatientes (5 ó 7 personas) con comunicación y movilidad, capacitada, entrenada y con
equipamiento adecuado. Estas cuadrillas se caracterizan por el combate a los focos con herramientas
manuales y bajo empleo de agua.
d) Organización de Ataque Ampliado: consta de una estructura más compleja donde participan
instituciones de la región con competencia directa e indirecta en el control del fuego. Los combatientes
se organizan en brigadas (2 ó más cuadrillas); su trabajo se caracteriza por permanecer en el lugar por
más tiempo que el Primer Ataque. Emplean herramientas manuales, motobombas, máquinas viales y
hasta medios aéreos.
a) Prevención
La existencia de un plan de prevención y/o lucha contra incendios que contenga una planificación
de las tareas de prevención, detección, combate, uso racional del fuego, organización y capacitación
de recursos humanos es el primer paso que cualquier productor forestal debería llevar a cabo en su
explotación forestal. A continuación se describen las principales medidas a tener en cuenta:
•Respecto del Personal: Los operarios que realizan trabajos en las forestaciones y zonas
aledañas no pueden realizar fogones, fumar ni realizar campamentos en las forestaciones. Asimismo
no deben dejar residuos que puedan ser fuentes de ignición (latas, botellas) o que puedan potenciar un
incendio (plásticos, combustibles). Cada cuadrilla, dependiendo del número de personas, deberá tener
equipamiento, manual y/o mecánico, como para combatir un principio de incendio.
• Capacitación del personal: Este aspecto es sumamente importante. Cada empresa debe llevar
adelante acciones de educación del personal para que cada uno conozca su rol ante la ocurrencia de un

�60

Riesgo y seguro en el sector forestal

incendio. La difusión de información de prevención y riesgo dentro de la empresa permite que cada
operario conozca el verdadero riesgo de un incendio forestal. De igual forma, cada establecimiento debe
colaborar con las autoridades nacionales, provinciales y municipales en las campañas de prevención,
detección de focos y aplicación de la legislación existente.
• Maquinaria: Los tractores, camiones y maquinaria utilizada en las tareas en las forestaciones
deben tener escapes con mata chispas y tener extintores de incendios. El manejo de combustibles y
aceites debe ser de forma tal de evitar derrames. Por otra parte, lo aconsejable es que cuando el Servicio
Meteorológico Nacional pronostique un índice de riesgo de combustión de incendios “alto”, “muy alto”
o “extremo” se efectúe el cese de actividades y se extremen las medidas de prevención y seguridad.
• Parcelas: El tamaño de las parcelas es un aspecto importante porque determina la continuidad
horizontal de los combustibles sin que exista una separación de un camino cortafuego y por ende la
magnitud del daño que puede existir en caso de un incendio. La Ley 25.080 establece que las parcelas no
deberán exceder las 25 has y deberán estar delimitadas por caminos transitables por vehículos terrestres.
Cuando las características topográficas del terreno lo impidan, se deberá dejar constancia de otras vías
de comunicación entre rodales.
• Cortacombustible y cortafuegos: Un ‘cortafuego’ es una barrera contra la propagación
de incendios construida mediante la remoción y/o raleo de combustibles sobre una faja de terreno
estratégicamente ubicada. Los ‘cortacombustibles’ son fajas excavadas hasta llegar al suelo mineral que
detienen el avance del fuego privándolo de combustibles superficiales. Los cortacombustibles también
se denominan ‘fajas’ o ‘líneas de fuego’. El decreto 133/99 que reglamenta la Ley 25.080 establece que
para acceder al apoyo no reintegrable las calles cortafuegos deben estar libres de combustible durante
todo el año, con un ancho mínimo de 20 metros de ancho para los perimetrales al conjunto de las
plantaciones, sobre caminos públicos y vías férreas. Sin embargo en la práctica, es común encontrar
gran variabilidad de anchos de cortinas cortafuego siendo los más frecuentes de 10 metros para los
cortafuegos perimetrales y de 8 metros en los caminos internos. Los cortafuegos internos y externos
deben mantenerse periódicamente limpios con rozadoras y/o rastra dependiendo de la circunstancia y
desbloqueados de forma que todos los caminos de acceso se encuentren transitables por auto bombas
en caso de incendios.
• Quemas prescriptas: El fuego usado como herramienta en la preparación del suelo puede
transformarse en la mayor fuerza destructora de los cultivos anuales, perennes y forestales. Para que
esto no ocurra el productor agropecuario y forestal debe estar capacitado para hacerlo, debe tomar
todos los recaudos necesarios para que ese fuego no se extienda sobre cultivos propios o de sus vecinos
(realizar previamente las líneas cortafuego en el perímetro de la parcela a quemar, con la finalidad de
evitar la propagación del fuego), debe mantener limpios los caminos cortafuegos, avisar a sus vecinos
y registrar su aviso de quema en la Seccional de la Policía más cercana. Cuando vaya a registrar dicho
aviso, la Seccional comunicará si puede o no quemar de acuerdo al estado del Índice de Peligrosidad de
Incendios. Siempre se deben evitar las quemas cuando las condiciones climáticas se presentan con altas
temperaturas y vientos fuertes después de varios días sin lluvias. Finalmente, cuando realice la quema,
debe continuar su vigilancia hasta la extinción total del fuego y se deben eliminar todos los focos que
puedan reactivar el fuego. La guardia de ceniza es tan importante como la extinción del incendio.
• Aserraderos: También se registran casos de focos de incendios iniciados por la quema de
residuos de los aserraderos, por lo que los dueños de las industrias madereras también deben tomar
recaudos antes de quemar los residuos y, en lo posible, no deberían quemarlos sino darles algún uso,
como relleno, abono orgánico, sustrato para viveros o leña de cocinas familiares.

�Riesgos que afectan el sector forestal

61

b) Detección y alarma
La detección temprana de focos es de crucial importancia para el control de los incendios, estando
directamente relacionada con las posibilidades de éxito en el combate. Es aconsejable contar con torres
de observación y personal con movilidad (motos, cuatriciclos) que recorra la plantación, sobre todo en
días con riesgo de incendio alto, para poder acudir a inspeccionar en forma inmediata ante algún aviso o
alerta de un torrero. Asimismo es importante que todo el personal cuente con medios de comunicación
que permitan dar un rápido conocimiento del siniestro.
c) Combate
El combate debe realizarse cuando el incendio se encuentre dentro del establecimiento o cuando se
encuentre próximo a los límites. Cada explotación debe contar con un organigrama para el funcionamiento
donde se indiquen las responsabilidades y los puestos que ocupa cada persona en el establecimiento. Por
otra parte, a través del decreto reglamentario de la Ley 25.080, se establece el equipamiento mínimo que
cada explotación debe tener para el combate en función de su tamaño:
1) Los emprendimientos que totalicen superficies boscosas superiores a las setecientas hectáreas
deberán contar con equipamiento que facilite la detección precoz de los fuegos, tales como
torres de observación o cámaras de video, que cubran la totalidad del área del emprendimiento.
No es requisito obligatorio contar con la propiedad de los equipos, pero sí con el acuerdo de los
titulares de los mismos para brindar la información en forma inmediata. Paralelamente deben
contar con un plan de manejo del fuego y los mecanismos de coordinación con las autoridades
específicas.
2) Entre cuatrocientas y setecientas hectáreas los productores deben contar mínimamente con
una motobomba de alta presión con veinte tramos de manguera y un tanque de dos mil litros
(con su correspondiente equipo de tracción) una motosierra, cuatro bombas mochila, cinco
palas, cuatro mc leod (azadón/rastrillo/segador), cuatro pulasky (hacha/azadón), guantes y
cascos de protección.
3) Entre cincuenta y cuatrocientas hectáreas se deberá contar con una motosierra, dos bombas
mochila, cinco palas, dos mc leod (azadón/rastrillo/segados), dos pulasky (hacha/azadón),
guantes y cascos de protección.
4) A las superficies inferiores a las cincuenta hectáreas no se les exige un equipamiento específico,
pero deberán cuidar especialmente el mantenimiento de los cortafuegos.
Todas las actividades mencionadas anteriormente se ven potenciadas cuando los productores se agrupan
para compartir y optimizar recursos a través de consorcios. Algunos de los gobiernos provinciales han
impulsado sistemas de manejo del fuego con el objetivo de minimizar los daños que provocan los
incendios forestales y el empleo irracional del fuego. De esta forma se crean entes estatales que disponen
de los atributos necesarios para proponer políticas en el área de su desenvolvimiento, definir estrategias,
establecer normas y procedimientos y fiscalizar el cumplimiento de la legislación vigente. Asimismo,
en la zona donde la actividad forestal es más concentrada (provincia de Misiones y litoral este de las
provincias de Entre Ríos y Corrientes), las autoridades provinciales son las encargadas de publicitar
diariamente el índice de peligrosidad de incendios, ya sea en forma radial o por medio de carteles
indicativos en las principales rutas.

�62

Riesgo y seguro en el sector forestal

Presupresión y Supresión en la Argentina
Las medidas de prevención y control del fuego a nivel regional pueden ser públicas o privadas. En
el orden público las medidas de prevención y combate de incendios existentes se encuentran bajo la
coordinación del Plan Nacional de Manejo del Fuego16, dependiente de la Secretaría de Medioambiente
y Desarrollo sustentable. Los encargados de implementar este programa son los gobiernos provinciales
que, a su vez, coordinan la acción de entes públicos, consorcios privados, bomberos y defensa civil
ante la eventualidad de un incendio forestal y en las tareas de prevención y educación. La estructura de
funcionamiento del programa es la siguiente:

Gráfico Nº 16
Organigrama del Plan Nacional de Manejo del Fuego

Fuente: Plan Nacional de Manejo del Fuego. SAyDS
16 Para mayor información, consultar www.medioambiente.gov.ar

�Riesgos que afectan el sector forestal

63

La actividad de los entes involucrados bajo el Plan de Manejo del Fuego está dividida en dos etapas. Durante
la primera etapa, de marzo hasta agosto, se trabaja en planificación de prevención, y durante la segunda,
de agosto a marzo, se realizan tareas de presupresión y combate. Los coordinadores regionales realizan
acciones preventivas (capacitación de combatientes, trabajos en el uso de herramientas, uso de fuego
bajo determinadas condiciones, etcétera), y también coordinan acciones con asociaciones, cooperativas
de productores, consorcios de empresas, para fortalecer la red de comunicación y cooperación en todo
el territorio de cada provincia. Esta red permite la generación de información estadística, tanto de
recursos humanos como de disponibilidad de recursos materiales, vehículos y demás, en cada zona
de riesgo. Toda esta información es volcada a un sistema de información geográfico con base en cada
ministerio provincial.
Teniendo en cuenta el importante incremento de la superficie forestada que se produjo en los últimos
años a través del Régimen de Promoción de Plantaciones Forestales y de la Ley 25080/99, la Dirección
de Forestación de la SAGPyA consideró necesaria la realización de acciones para proteger las masas
forestales de la amenaza del fuego. A tal efecto se dictó la Resolución 700/99, con el propósito de
promocionar la formación de consorcios de productores para la prevención y el control de los incendios.
El principal objetivo de la misma es incrementar la conciencia sobre la importancia de estar organizados
para combatir los fuegos e incorporar medidas de prevención de incendios dentro de sus plantaciones.
En la actualidad existen 16 consorcios de prevención y lucha contra incendios inscriptos en el registro
habilitado por la legislación vigente.
Por otra parte, el mismo organismo viene realizando desde hace varios años distintas actividades de
apoyo a los consorcios, vinculados a la prevención y capacitación. A modo de incentivo se entregó
equipamiento de prevención y control de incendios a 9 de ellos. El equipamiento incluía una cámara
de detección de humos, un kit de ataque rápido para instalar en un vehículo, herramientas manuales e
indumentaria personal para 12 personas.
Dentro de la capacitación, la SAGPyA coordina a través de la Dirección de Forestación y con financiamiento
del Proyecto Forestal de Desarrollo, un programa de capacitación con el Servicio Forestal de los Estados
Unidos, que incluye entrenamientos en servicio, durante 5 meses, en las brigadas de incendios del Bosque
Nacional de San Bernardino, en California. Del mismo han participado hasta la fecha 14 técnicos integrantes
de consorcios, de organismos nacionales y de oficinas provinciales específicas.
En el orden privado, los esfuerzos de mitigación y lucha contra el fuego están centrados en las asociaciones
y los mencionados consorcios de lucha contra el fuego. La creación de los consorcios para la prevención
y lucha contra los incendios forestales ha sido prevista en el artículo 76, inciso f) de la Ley Nº 13.273
de Defensa de la Riqueza Forestal Nacional. Actualmente la Dirección de Forestación de la SAGPyA
registra cada asociación. Dichas asociaciones son de carácter cerrado, es decir los beneficiarios son
sus miembros, y funcionan como una cooperativa en la cual, bajo la supervisión de un coordinador,
las empresas participantes comparten recursos, tanto de combate como de prevención, que bajo la
reglamentación propia de cada consorcio, son puestos a disposición de los asociados. La actividad de
estos consorcios no está estrictamente restringida a eventuales siniestros que ocurran en las propiedades
de sus asociados. Aunque estos tienen prioridad en la asignación de los recursos, siempre que no
descuiden la protección de sus asociados, participan también en el combate de incendios en predios que
no pertenecen al consorcio.

�64

Riesgo y seguro en el sector forestal

Gráfico Nº 17
Ubicación geográfica de los consorcios

Fuente: Dirección de Forestación de la SAGPyA.
*No se incorporó el de Misiones Centro y el ACE Concordia por no
contarse con los datos georeferenciales correspondientes.

�Riesgos que afectan el sector forestal

65

B.4 ACTITUD DEL PRODUCTOR FORESTAL FRENTE AL RIESGO DE INCENDIO
La actitud de un productor (empresario) forestal frente al riesgo de incendio depende de su grado de
aversión al mismo y de sus capacidades y recursos disponibles17 para afrontar las pérdidas producidas
por un incendio. A fin de reducir su exposición al riesgo, el productor puede recurrir a dos tipos de
estrategias de gestión:
1. La gestión o manejo del riesgo a cargo del productor en el establecimiento forestal. La
utilización de técnicas de prevención y el monitoreo de las prácticas realizadas permite detectar
anticipadamente el riesgo y aplicar medidas correctivas (mitigación temprana) a fin de evitar que
el foco se propague y se vuelva incontrolable.
2. La tercerización o transferencia –total o parcial– del riesgo a un tercero. Bajo esta estrategia,
mediante el pago de una prima, el productor transfiere en parte o totalmente su riesgo a una
aseguradora que, dependiendo del interés asegurable, los límites y deducibles, pagará al productor
una indemnización por el daño ocasionado.
Es común que estas estrategias se combinen, ya que muchas explotaciones que cuentan con medidas de
manejo y control de incendios también están cubiertas con un seguro, a fin de estabilizar sus ingresos
en caso de ocurrir un siniestro.
El impacto de un siniestro sobre el flujo financiero de una empresa dependerá en gran medida de su
estructuración comercial y del tipo de organización de la cadena foresto-industrial. En los casos más
sensibles, el cobro de una indemnización ayudará a mitigar las pérdidas ocasionadas por el incendio y a
continuar en la actividad. Aquellos emprendimientos integrados verticalmente por medio de contratos
con una industria maderera que deben comprometer determinado volumen de madera, o fondos de
inversión que deben asegurar un flujo de fondos a sus accionistas, serán más propensos a transferir
riesgos y no depender solamente de prácticas de prevención y manejo.

C. RIESGO CLIMÁTICO
C.1 RIESGO DE HURACÁN, TROMBA Y/O TORNADO
El efecto del viento sobre las plantaciones forestales puede ocasionar el desarraigo y volcado de árboles,
como así también el quebrado de copas y ramas. Al igual que en el caso del riesgo de incendio, existen
factores endógenos y exógenos que deben considerarse para la evaluación del riesgo de vientos fuertes,
tromba y/o huracán. Su interacción con las masas boscosas no deja de ser un sistema complejo donde
varios factores entran en juego.
El análisis del riesgo presenta dificultadas propias del evento. El flujo de aire no es constante,
presentándose en forma puntual caracterizado por ráfagas que al superar los 80 Km/h afectan a las
plantaciones forestales. Ello implica que los daños por viento en plantaciones forestales se asocian con
la caída, desenraizado, inclinación de los árboles, la ruptura de fustes y ramas, como así también con el
menor valor económico por perjuicios en la calidad estructural de la madera.
El desenraizado y caída de árboles es más frecuente en árboles de más de 20 metros de alto, de mayor
17 Mencionados en el apartado anterior.

�66

Riesgo y seguro en el sector forestal

edad o que estén a barlovento. El curvado de los árboles en forma de arco es otra consecuencia de los
efectos del viento huracanado. En casos severos se ha visto afectado hasta un 30% de los árboles. En
plantaciones que poseen 1 metro de alto este fenómeno en general es reversible, no así las que superan
los 2 metros de alto. El daño principal es tanto en rendimiento como en calidad (curvaturas). La ruptura de
fustes y ramas son más frecuentes en plantaciones adultas. El quebrado de gajos y fustes es más frecuente
en suelos secos y en árboles con alturas entre 20 a 35 metros de alto recientemente raleados o con raleo
tardío. La ruptura se da más frecuentemente entre los 2 y 4 metros de altura. El viento también ocasiona
el agrietamiento interno trasversal al eje del fuste con degradación posterior de la madera, que ante la
ocurrencia de vientos fuertes, se quiebra dando el aspecto del corte de una motosierra en ese sector.
Los daños en calidad se evidencian a través de saliencias en el fuste (¨costillas¨) a raíz de astillamientos
producidos durante la tormenta, los que al cicatrizar van cubriendo la madera astillada dejando una
particular protuberancia en el fuste. Estos daños conjuntamente con el daño por curvaturas, nudos o
escaso diámetro reducen el precio de mercado.
En cuanto a la susceptibilidad, está determinada por la interacción de tres factores: la especie, las prácticas
silvoculturales y la calidad del sitio.
Las especies latifoliadas poseen un sistema radicular superficial y son más propensas al desenraizado,
mientras que los pinos es más probable que sufran quiebre de copas. El desarrollo del sistema radicular
es una característica de la especie que está directamente relacionada con la densidad de plantación, la
calidad del sitio y la edad de las plantaciones. Altas densidades de plantación reducen el sistema radicular
y el diámetro de los fustes, pero no afectan el crecimiento en altura. En este sentido relaciones de altura/
diámetro mayores se asocian a altas densidades y a una mayor probabilidad de riesgo de vuelco.
Las características físicas del suelo también influyen en el desenraizado y curvatura de los fustes.
Mientras que el desenraizado de los árboles se ve favorecido por suelos pesados con drenaje impedido,
las curvaturas de los fustes son más comunes en suelos secos.
Otro factor que predispone al vuelco es la edad. A mayor edad, las plantaciones suelen tener un sistema
de anclaje debilitado, asociado a mayores enfermedades, lo que incrementa las probabilidades de vuelco.
Asimismo la estructura de las copas y las características del follaje inciden en este riesgo. Copas densas
y especies de hoja perenne confieren mayor resistencia al viento y son más susceptibles al vuelco y/
o quebrado de fustes. Antecedentes bibliográficos en la materia también citan que el riesgo vuelco se
incrementa luego de los raleos y en aquellas plantaciones que están ubicadas en dirección a los vientos
predominantes de la zona.
Para considerar el riesgo de temporal, vendaval y tornado se toman en cuenta aquellos vientos que
superen los 80 Kms./h. La escala utilizada para ello es la Tabla Fujita:

Escala

F5
F4
F3
F2
F1
F0

Cuadro Nº 23
Escala Fujita

Velocidad del Viento (Km./h)

&gt; 420
entre 321 y 420
entre 251 y 320
entre 181 y 250
entre 117 y 180
entre 64 y 116
Fuente: Servicio Meteorológico Nacional

�Riesgos que afectan el sector forestal

67

A pesar de su baja frecuencia, Argentina es un área de tornados. El área de tornados de la República
Argentina, de acuerdo al Servicio Meteorológico Nacional, denota un epicentro ubicado en el sudeste de
Córdoba, sur de Santa Fé y Noroeste de Buenos Aires. Este epicentro va tomando menores dimensiones
a medida que se expande hacia el norte y sur.
Gráfico Nº 18
Mapa de tornados de la República Argentina

F2

F3

F4

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional. Referencias: F2, F3 y F4. La probabilidad
de tornados se incrementa de F2 a F4 según la escala Fujita.

El periodo de mayor riesgo es en primavera-verano, aconteciendo el 85% de los mismos entre octubre
y marzo. En estos meses del año ocurren tormentas muy severas que predisponen a la aparición de
tornados. Estas tormentas se desarrollan en condiciones de predominio de aire cálido húmedo e inestable,
asociado al borde occidental del anticiclón del Océano Atlántico, con flujo de viento norte y con una
acentuada disminución de la presión atmosférica a nivel del suelo.
C.2 RIESGO DE HELADAS
El efecto de las heladas es más perjudicial cuando estas son repentinas dado que cuando son precedidas de
días fríos los efectos no son tan severos. Lo mismo ocurre con la duración de la helada. Si la temperatura
permanece varias horas por debajo de 0º C, aunque no sea muy extrema, ésta es más perjudicial que
cuando llega a valores considerables (-5º C) pero en un período corto de tiempo.
En lugares bajos los efectos de las heladas son más perjudiciales debido a que se acumula el aire frío. Para
evitar el riesgo en plantas jóvenes, es conveniente plantar o cortar temprano en primavera para que las
plantas o los rebrotes alcancen un desarrollo adecuado para escapar al daño. De igual forma, cuando el
suelo está trabajado, libre de cobertura, la incidencia de las heladas sobre las plantas es menor.

�68

Riesgo y seguro en el sector forestal

Una vez que las plantas adquieren un fuste de 3 a 4 metros de altura, en general ya no sufren los efectos
de las heladas. No obstante, se registran casos excepcionales en que hubo daños severos sobre plantas
de esas alturas. Las plantas de eucaliptos cuando son pequeñas, y si el daño afecta a más del 50% de la
planta, conviene cortarlas a 5 cm del suelo (recepe) para que se forme un nuevo fuste recto en cuyo caso
se hace necesario realizar el raleo de selección de los brotes.
Los viveros deben tener una protección adecuada para evitar los daños. Es suficiente una estructura que
permita el tendido de mallas plásticas de media sombra durante la noche los meses de mayor riesgo de
helada. Asimismo se deben implementar cercos vivos para atemperar los vientos fríos del sector sur.
Este riesgo tiene mayor incidencia en nuestro país en especies latifoliadas que en coníferas dado
principalmente por los orígenes de la especie y la adaptabilidad a diversos climas.
En el caso de los eucaliptos, el Eucaliptus grandis es una especie susceptible a las bajas temperaturas.
Temperaturas entre -8º C y -11º C han arruinado plantaciones jóvenes en Australia y heladas de -4.3º C
en Concordia causaron en 1990 grandes pérdidas en plantaciones y rebrotes jóvenes.
En plantaciones de pino en la Patagonia uno de los principales problemas que se presentan en los
primeros años son las heladas tempranas o tardías que producen una reducción de la altura de las
plantaciones.

C.3 RIESGO DE SEQUÍA
Este riesgo se presenta principalmente en plantaciones juveniles luego del trasplante. La atenuación de
su impacto es posible preparando el suelo anticipadamente para acumular agua en el perfil y plantando
temprano para llegar al verano con buen desarrollo. Asimismo, el control de malezas evita la competencia
y favorece el crecimiento.
En años excepcionales de sequía se ha observado que en suelos pocos profundos, sectores enteros de
plantaciones comienzan a secarse. Este proceso se ve agravado frecuentemente por ataques del taladro.
En el caso de los eucaliptos se pierde un alto porcentaje de cepas y frente a ello es aconsejable evaluar
la necesidad de replantar.

C.4 RIESGO DE GRANIZO
No es un fenómeno muy frecuente ni generalizado. La época de mayores riesgos es la primavera
presentándose en forma de “mangas”. En el caso de viveros y en plantaciones de hasta dos años de
edad, los daños pueden ser considerables si no se poseen protecciones. En estos casos el granizo puede
afectar el sistema apical de plantaciones jóvenes y causar daños en la corteza y yemas de los árboles.
Ello reduce el crecimiento y la capacidad de generar follaje, provocando en algunos casos la desecación
del árbol. Asimismo las heridas en la corteza generan condiciones propicias para el establecimiento de
enfermedades. El daño en plantaciones adultas es escasamente significativo dada la rápida recuperación
del follaje. En casos severos, las heridas pueden traer aparejadas la aparición de bolsas de quino en la
superficie de la madera, con el consecuente deterioro a nivel comercial.

�Diagnóstico del mercado de seguros

69

IV. DIAGNÓSTICO DEL MERCADO DE SEGUROS
A. INTRODUCCIÓN AL SEGURO FORESTAL
Como se mencionó en las secciones anteriores, la actividad forestal ha experimentado un crecimiento
exponencial en la última década, convirtiéndose en una actividad importante para ciertas economías
provinciales. Hasta aquí se han desarrollado los diversos instrumentos existentes para la gestión interna
de riesgos. No obstante, y tal cual fuera indicado, en función de su actitud frente al riesgo, el productor
puede optar por complementar las estrategias de reducción de exposición con estrategias de transferencia
del riesgo, total o parcialmente. Una de estas estrategias es la contratación de un seguro forestal.
A nivel internacional y en su generalidad18, los seguros forestales son utilizados para cubrir principalmente
el riesgo de incendio en plantaciones en pie (el árbol en la tierra valuado en función de su localización,
especie, edad y manejo), siendo posible encontrar coberturas adicionales a los mismos referidas a riesgos
climáticos como vientos fuertes, inundación, rayos, etc. Asimismo, se han desarrollado coberturas para
cubrir costos de lucha contra fuego, costos para remover los desechos y/o costos de reposición. Las
pólizas se ofrecen sobre una base anual, aún cuando la actividad es plurianual.
El asegurado puede ser un productor individual, una asociación de pequeños y medianos productores,
propietarios de grandes corporaciones y/o inclusive los gobiernos que manejan bosques naturales. El
asegurador puede resultar ser una aseguradora privada (aprobada para ofrecer pólizas en el mercado
por el organismo competente), un consorcio de aseguradoras (un coaseguro que, asimismo, debe estar
autorizado para operar en mercado) y/o una aseguradora pública.
El principal beneficio de la contratación de un seguro es la estabilización de los ingresos del productor
forestal. A cambio del pago de una prima determinada, en caso de ocurrir un siniestro (por ejemplo, un
incendio), la indemnización recibida permite al productor mantenerse en la actividad. En este sentido,
para la suscripción de una cobertura deben considerarse los siguientes factores:
• Interés asegurable y su valuación;
• Características topográficas de la plantación y acceso a la misma;
• Riesgos identificados: factores exógenos y grado de vulnerabilidad de la planta;
• Medidas de prevención y equipos de combate;
• Historia siniestral (focos de incendios y causas);
• Determinación de la Pérdida Máxima Probable (PML);
• Definición de la estructura de la cobertura (determinación de prima comercial –prima técnica más
gastos de administración, tasación y venta, más costo de reaseguro– y los deducibles –porcentaje
de la suma asegurada).
Si bien todos los factores mencionados son considerados al momento del aseguramiento de una
plantación forestal, una variable crítica resulta el criterio de valuación del monte. Este criterio define el
valor del monte a asegurar con el objetivo de poder definir el capital o suma asegurada. Estos criterios
18 Resulta importante mencionar que los seguros forestales ofrecidos en cada país varían en función de: el riesgo a asegurar, el tipo de cobertura ofrecida
y el interés asegurable.

�70

Riesgo y seguro en el sector forestal

son establecidos para evitar el infra o el sobre endeudamiento, debiéndose ajustar a cada región según el
sistema productivo predominante de la misma. En este sentido, y siendo que la “valuación del monte”
depende de la especie y de la edad, se utilizan dos criterios que se pueden aplicar en forma puro o
combinada:

Edad

Pino
1-10 años

Especie
Eucaliptos
1-5 años

11-16 años

6-10 años

Mayor entre valor comercial y costo de formación

+ de 17 años

11 y más años

Valor comercial del monte en pie

Criterio de valuación
Costo de formacióna o reposición del monte

Fuente: Oneglia, Guillermo, Willis S.A.
Resulta relevante conocer dichas metodologías a efectos de poder identificar en qué etapa del desarrollo
de la plantación forestal la misma comienza a adquirir valor comercial y en qué medida el seguro resulta
una herramienta de utilidad para el productor.
En primer lugar, respecto del valor comercial, en el caso del pino por ejemplo, la madera resulta
“vendible” a partir del año 11 de su plantación mientras que en el caso del eucalipto se dará a partir del
año 619. Considerando que la mayor parte de los proyectos forestales fueron iniciados entre los años
1999-2000, en el próximo quinquenio, dichas plantaciones podrán ser comercializadas en el mercado,
al menos como “postes”. La decisión del corte de las plantaciones dependerá de los objetivos de
mediano y largo plazo de los productores. Algunos productores optarán por vender la madera tan
pronto tenga valor de mercado a fin de obtener ingresos por la actividad. Otros productores, que
tienen como objetivo la venta de la madera para industria, es probable que esperen más años para
cosechar sus plantaciones. En este sentido, y a diferencia de otras producciones, el período de cosecha
se extiende por varios años, durante los cuales el valor comercial de la madera va aumentando. Con el
avance del tiempo, si bien seguirá siendo importante adquirir equipos de control y combate adecuados,
en caso de siniestro, una cobertura le permitirá al productor forestal recuperarse financieramente a
través de la indemnización. Si no se cubre, y no logra controlar un evento adverso, sus pérdidas serán
tanto económicas como financieras.
Cabe recordar que los beneficios recibidos en el marco de la Ley 25.080 podrían llegar a considerarse
ventajosos para el desarrollo de estrategias de prevención y mitigación del riesgo (principalmente el
incendio) si existiera la decisión público-privada de retrasar la cosecha de las plantaciones hasta que
logren su mayor valor comercial. Por un lado, en el marco de los beneficios impositivos, la devolución
del Impuesto al Valor Agregado (IVA) alcanza a las prestaciones de servicios, “destinados efectivamente
a la inversión forestal del proyecto”. En este sentido, resulta relevante aclarar que el seguro es un
servicio financiero. Por otro lado, la ley establece que los apoyos no reintegrables pueden destinarse a
las actividades de implantación, mantenimiento, manejo, riego, protección y cosecha de los bosques. A
través de dicho apoyos, el Estado Nacional ha subsidiado principalmente los costos de implantación/
formación y de manejo (podas y raleos). No obstante, no se han otorgado beneficios por ninguna
de las otras actividades mencionadas. Sin dudas, a mayor edad de las plantaciones las actividades de
a Por “costo de formación o reposición” se entiende costos de implantación y costos de mantenimiento para cada año.
19 Según especialistas de la SAGPyA, estos plazos podrían acortarse a 8 años en el caso del pino y 5 años en el caso del eucalipto.

�Diagnóstico del mercado de seguros

71

“protección” y “cosecha” comienzan a adquirir mayor relevancia en el desarrollo del proyecto forestal.
Si bien parecería razonable esperar un mercado de seguros forestales en crecimiento, como se puede
observar en la siguiente ilustración, los valores asegurados en Argentina sólo constituyen el 3% de las
plantaciones totales, cuando en Uruguay y Chile superan el 70% de las superficies forestadas.
Gráfico Nº 19
Nivel de aseguramiento en América del Sur

Brasil

Chile

Argentina

Uruguay
0

1.000.000

2.000.000

3.000.000

4.000.000

5.000.000

Hectáreas

Superficie Asegurada

Superficie total
Supeficie Asegurada
% Sup Aseg/ Sup Tot.

Uruguay
746.400
547.360
73%

Superficie Total

Argentina
898.220
27.780
3%

Chile
2.170.000
1.800.000
83%

Brasil
4.900.370
81.630
2%

Fuente: Suisse Re

B. RESULTADOS DE LA ENCUESTA SOBRE SEGUROS FORESTALES
En este contexto, se realizó la “Encuesta sobre Seguros Forestales”, dirigida a informantes calificados
del sector –productores, representantes de compañías aseguradoras y de empresas reaseguradoras– con
los siguientes objetivos:
•

Relevar el nivel de conocimiento de dichos informantes sobre los principales riesgos que
enfrenta la actividad forestal y las estrategias para mitigarlos;

•

Identificar la demanda de seguros y la percepción de su futuro desarrollo;

•

Realizar un diagnóstico de la oferta de seguros existente en la actualidad, que incluya riesgos
cubiertos, características de las pólizas e historial de los siniestros;

•

Identificar la percepción del mercado reasegurador y su posición respecto al desarrollo del
seguro forestal en nuestro país.

En cuanto a los aspectos metodológicos de la encuesta, la misma presentó una estructura de preguntas
principalmente cerradas, seleccionadas según el tipo de encuestado, ya sea productor, asegurador o

�72

Riesgo y seguro en el sector forestal

reasegurador. Los modelos figuran en la sección Anexos. El muestreo de los entrevistados se realizó de
manera aleatoria, seleccionando empresas de seguros y reaseguro que operan en el mercado argentino
y empresas forestales principalmente de la Mesopotamia argentina, con diversas escalas productivas
(grande, mediana y pequeñas producciones). La encuesta fue voluntaria y el encuestado se reservó el
derecho de no contestar algunas preguntas que pudieran comprometer su desarrollo profesional o de la
empresa a la que pertenecía.

B.1 PRODUCTORES
Se enviaron entrevistas a 40 productores del sector, habiéndose obtenido 15 respuestas completas (37,5%).
Gráfico Nº 20
Estratificación de productores encuestados
Mayor de
10,000 has
13%

Me nor de
1,000 has
13%

Entre 1,000 y
de 10,000
has
74%

a) La Ley de Promoción Forestal (Ley 25.080)
Sobre este aspecto, el 85% de los productores utiliza los incentivos que otorga la ley, aunque la utilización
de la misma no sólo se concentra en el subsidio en nuevas plantaciones sino que también es utilizado para
podas y raleos. Cerca del 50% de los encuestados considera que sin la ley la rentabilidad de la actividad se
vería deteriorada y en algunos casos llegaría a ser negativa. Asimismo, la inseguridad jurídica centrada en
la falta de cumplimiento en tiempo y forma de los pagos de los incentivos y la devolución del IVA han
sido señalados como los dos aspectos que marcan el ritmo de crecimiento de las plantaciones.
b) Riesgo
Para el 100% de los encuestados el riesgo principal que enfrenta la actividad es el de incendio originado
por acción del hombre, en especial negligencia de vecinos y productores ganaderos que queman
los pastizales para favorecer el rebrote de las especies forrajeras. Otra de las causas citadas por los
encuestados son los focos intencionales provocados por piromaníacos, especialmente en adyacencias a
las rutas. De igual forma, la cercanía de los bosques a los poblados es una fuente de origen de incendios,
como así también el paso del tren en época estival.
El riesgo de incendio originado por factores climáticos es considerado un riesgo mínimo para las
plantaciones forestales, adjudicándole a dicha causa sólo el 5% de los incendios originados.
El riesgo climático que consideran más importante los productores es el riesgo de viento, aunque en

�Diagnóstico del mercado de seguros

73

mucho menor magnitud y frecuencia que el riesgo de incendios. También uno de los productores
menciona al granizo como un riesgo que puede afectar a plantaciones juveniles, mientras que las
inundaciones también pueden ser riesgosas cuando se presentan en forma conjunta con vendavales y en
plantaciones de avanzada edad.
Otro aspecto que releva la encuesta es el riesgo de mercado, que incluye el riesgo precio y la forma de
comercialización más habitual de los productores. Al respecto existe una amplia gama de destinos que van
desde el abastecimiento propio, la industria del aserrado, del compensado, del laminado, del terciado y del
papel y celulosa. Sin embargo, la modalidad más frecuente es la venta de la madera en pie. Las principales
dificultades que encuentran en la comercialización son: mercado concentrado (33%), bajo precio (33%),
volatilidad de precios (14%) y escasos destinos para maderas de calidad de especies nativas (7%).
En particular, respecto del precio, es dable aclarar que el mercado forestal se encuentra dividido en
dos sectores claramente diferenciados. La industria de pastas y papel concentra sólo tres empresas
(Papel Misionero, Alto Paraná y Masisa) y se caracteriza por ser un mercado volátil donde los precios
varían en función de sus necesidades comerciales. El mercado de madera sólida, por su parte, se
caracteriza por un amplio número de aserraderos pequeños que tienden a la especialización y poseen
un precio más estable.
Actualmente, los productores no consideran que exista riesgo de precio, debido a que el sector ganó
competitividad a nivel internacional por la devaluación del tipo de cambio y a que existe una demanda
insatisfecha de madera en el mercado. Los productores reconocen percibir este riesgo cuando se da la
imposibilidad de colocar el producto una vez adquirida la edad de corte, a causa del flete o la invasión
de productos importados. No obstante, cabe recordar que el riesgo de mercado en el sector forestal, a
diferencia de otras producciones agrícolas, se ve atenuado por la posibilidad de diferir el aprovechamiento
comercial.
En cuanto a la creación de un mercado de futuros, sólo cuatro productores respondieron a esta pregunta.
Algunos no creen que sea necesario crear un mercado a futuro debido a que todavía no existe el suficiente
desarrollo del mercado y existe la posibilidad de “stockear” madera. Sin embargo, otros consideran que
el desarrollo de este mercado sería una herramienta necesaria y factible pues impulsaría una mayor
tipificación de la madera.
Evaluación del riesgo
Frente al “riesgo de incendio”, existe una clara conciencia entre los productores a evaluarlo. El 80%
utiliza índices de peligro para monitorear las condiciones climáticas. De este porcentaje, el 50% utiliza
principalmente el índice Monte Alegre modificado para condiciones locales y el otro 50% utiliza registros
de variables climáticas a través de elementos de medición propios o estaciones meteorológicas ubicadas
en los montes forestales.
Las principales variables que consideran a la hora de evaluar el riesgo son: precipitaciones, humedad
relativa, temperatura y vientos. Pocos productores consideran la topografía y el volumen de combustible
para establecer el riesgo de incendio en la zona.
Presupresión

�74

Riesgo y seguro en el sector forestal

Entre las medidas que se implementan en los establecimientos para reducir el riesgo de incendio, los
productores hacen hincapié en el monitoreo y prevención.
Las medidas de monitoreo implementadas varían de acuerdo al tamaño de la explotación y a la
pertenencia o no a algún consorcio de manejo del fuego. En este sentido las explotaciones que poseen
torres conforman el 26% de los encuestados. Al pertenecer a un consorcio los productores se ven
beneficiados por la detección de focos que realizan las torres de observación y así controlar más
rápidamente con patrullas terrestres. De igual forma, también existe colaboración entre los vecinos,
dado que los productores que poseen torres dan avisos de incendios a los establecimientos lindantes a
fin de que el incendio no afecte sus explotaciones. Los productores que no poseen torres de observación
centran sus actividades en el patrullaje durante la temporada de incendio (80%), mientras que otros sólo
lo realizan en días de riesgo alto (33%).
Gráfico Nº 21
Medidas de Prevención
Acceso restringido al establecimiento
Disponibilidad de agua
Mantenimiento de equipamiento
Límite en los tamaños de los rodales
Calles cortafuego ( diseño y mantenimiento)
Patrullaje en temporada de incendios
Quemas prescriptas con vigilancia activa
Aviso de quemas de vecinos
Patrullaje solo en días de alto riesgo
Podas y raleos
Torres de observación
Cese del trabajo en períodos críticos
0%

10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90%

Entre las medidas de prevención, el 85% cuenta con calles cortafuego, limita el tamaño de los rodales,
posee fuentes de agua disponibles y tiene el acceso restringido al establecimiento. Es importante
remarcar que existen importantes diferencias en cuanto al tamaño de las calles internas y de las
perimetrales al establecimiento y en el tamaño de los bloques forestados que determinan diferencias
sustanciales en la evaluación del riesgo. Por otro lado, sólo un 33% de los productores realiza podas
y raleo con el fin de reducir el material combustible. No obstante, no retiran lo podado debido a los
mayores costos que ello implica, incrementando de esta forma el volumen de combustible y por ende
el riesgo de incendios. Resulta relevante observar además que sólo el 13% cesa las actividades en días
de riesgo alto o extremo.
Entre las medidas utilizadas para reducir el riesgo de incendio no climático, el 60% trata de hacer
acuerdos con vecinos para que éstos den aviso de las quemas a realizar. Algunos productores ofrecen
realizar la quema del campo vecino en los perimetrales a la plantación y otros directamente convocan
a la autoridad provincial cuando se realiza la quema sin permisos o aviso previo. Los productores, en
este sentido, solicitan a las autoridades provinciales que los vecinos respeten la legislación existente

�Diagnóstico del mercado de seguros

75

en esta materia, especialmente la penalización para quienes no la cumplen. En igual porcentaje (60%),
consideran apropiado reducir el riesgo integrándose a un consorcio forestal. Sin embargo el ingreso al
consorcio se encuentra restringido a aquellos productores que tengan el equipo mínimo de combate
para poder afrontar un incendio en su establecimiento y proximidades.
Finalmente otros consideran que diversificando las especies plantadas con especies nativas y limitando
los tamaños de los rodales contribuyen a reducir la actividad del fuego en el incendio. En este sentido,
los productores comentan que ello ocurre en gran parte del centro norte de la provincia de Misiones
porque la presencia de bosque nativo “frena” la actividad del fuego.
En cuanto al control y combate, el 100% de los productores afirma tener equipamiento y fuentes de
agua disponibles, pero sólo el 25% posee brigadas capacitadas con roles de mando ante un eventual
siniestro. El restante 75% utiliza al personal destinado a otras ocupaciones. A pesar de que este
porcentaje resulta elevado, se evidencia una tendencia creciente de las empresas a invertir recursos en
capacitación del personal.
Gráfico Nº 22
Medidas de Control y Combate
110%
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Disponibilidad Herramientas
de agua
de combate

Personal
Capacitación
dedicado a del personal
otras
ocupaciones

Brigada
propia

Consorcio de
fuego

El seguro como medida de mitigación del riesgo fue considerado sólo por el 20% de los productores
y únicamente un productor tiene actualmente seguro. Los restantes productores consideraron que los
deducibles eran elevados y que por consiguiente, tenía que ocurrir un evento de magnitud para que
recién se pudiera indemnizar una parte del seguro.
Aquellos productores que no toman seguros consideran que la contratación de un seguro forestal contra
incendios es cara (66%) o excesivamente cara (34%). Sin embargo, el 80% desconoce el precio que
estaría dispuesto a pagar por un seguro, mientras que el restante 20% difiere en la interpretación. Entre
las opiniones vertidas se encuentran aquellos que piensan que resulta difícil asumir el costo de la prima
del seguro durante los 18 o 20 años que dura el proceso productivo hasta la tala rasa debido a que
gran parte de la rentabilidad se la lleva el seguro, especialmente cuando el productor posee rodales de

�76

Riesgo y seguro en el sector forestal

diferentes edades pero en el mejor de los casos puede comercializar uno o dos de ellos al año. Esto
significa que podrán obtener ingresos de una 25va. parte de su producción total, pero deben afrontar el
costo del seguro calculado sobre el valor total de la producción.
Por otra parte, otro productor cree que lo que realmente puede llegar a pagar por un seguro va a
depender de la rentabilidad del negocio. Dado que ésta tiene fluctuaciones grandes y depende de muchas
variables, no es posible definir el precio del seguro como en otros sectores. Sin embargo, a modo de
referencia, cita que para una plantación de 20 años de pino se podría pagar de seguro entre 4.000 a 6.000
USD/ha. Por último, muchos productores prefieren invertir el costo del seguro en equipos de combate
y capacitación.
Gráfico Nº 23
Razones por las cuales los productores no toman seguros
100%
90%
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
No existen
No necesito –
coberturas en
Nunca tuve
el sector
siniestros

El riesgo no
es alto

Las
coberturas
son caras o
muy caras

No estan
Prefiero invertir
No se
acordes a las
adaptan a las en medidas
necesidades
de control
necesidades
del productor
del productor

Finalmente, los productores tienen conocimiento de que existe una sola aseguradora en el mercado que
ofrece pólizas de seguro pero consideran que los formularios de relevamiento de datos minimizan las
medidas de manejo y de control de incendio. De igual forma, perciben que existen “muchas exigencias”
para la contratación del seguro.
Estado
En cuanto al rol del Estado para que el productor evalúe y controle el riesgo, los productores consideran
que lo más relevante es hacer cumplir la ley vigente en cuanto a quemas y castigar el incumplimiento.
Consideran una buena iniciativa la realización de mapas forestales y el suministro de información
climatológica, pero asimismo mencionan que la intervención en la formación y desarrollo de los
consorcios y el aporte de equipamiento a los grupos ya formados sería una mejor forma para ayudar al
productor forestal. Como prácticas complementarias, solicitan la realización de campañas radiales para
concientizar a la población.
Con respecto al tema del aseguramiento, los encuestados consideran que el subsidio de cobertura o de
créditos para comprar equipamiento y torres de observación ayudaría a bajar los niveles de tasas actuales

�Diagnóstico del mercado de seguros

77

siempre que las aseguradoras valoren estas incorporaciones a los sistemas productivos.

B.2 COMPAÑÍAS DE SEGURO
Los aspectos abordados en las entrevistas a estos agentes se centraron en el conocimiento del riesgo, los
productos que ofrecen, la forma de evaluar el riesgo, el mercado potencial de este tipo de coberturas y
los deberes del Estado en este ámbito.
Riesgo
En relación a los riesgos climáticos, el 100% de los entrevistados respondió que el riesgo de incendio es
el principal riesgo. Sin embargo, el 72% opina que la mayoría de los incendios se produce por negligencia
humana como la quema de pastizales y la falta de medidas de prevención y control. El restante 18%
considera que el origen de los incendios se debe a factores intencionales relacionados con el proceso de
venta en el cual se conjuga el precio y el flete asociado a la distancia a los mercados.
Entre los riesgos complementarios, el 18% considera que el productor forestal es afectado por la sequía
y un 9% por vientos fuertes y/o tornados.
Con respecto al riesgo de mercado, el 64% de los encuestados de las aseguradoras considera que este
tipo de riesgo no es relevante, mientras que el restante 36% afirma que afecta al sistema productivo.
De estos últimos, el 75% considera el riesgo precio y la falta de colocación del producto como los
principales riesgos mientras que el otro 25% considera que la falta de transparencia del mercado es una
de las razones que hacen incierto el resultado final de la empresa forestal.
Producto: coberturas para el sector forestal
Las once compañías de seguros encuestadas se encuentran operando en el ramo agrícola pero sólo cuatro
de ellas poseen coberturas para el mercado forestal. Dos de ellas han impulsado, en este último año,
las coberturas forestales como estrategia de diversificación y expansión de sus negocios, mientras que
las dos restantes poseen cobertura y han trabajado estos productos en el pasado, pero actualmente sólo
atienden las demandas concretas que aparecen y lo incluyen en sus contratos de incendio. De las restantes
compañías que no poseen cobertura, el 29% desconoce el sector debido a que no ha profundizado en el
estudio del mismo y/o no poseen información del mercado, un 26% no posee capacidad de retención
para este tipo de riesgos ya sea porque los considera de alta exposición o no le interesa el mercado y
un 20% considera que no hay una masa crítica suficiente para desarrollar el negocio debido a la falta de
cultura aseguradora por parte del sector. Finalmente, un 15% no considera al seguro forestal entre sus
prioridades de negocios, un 6,5% afirma que los reaseguradores del mercado son pocos y tienen poco
interés en estos productos, mientras que un 3,5% considera que no poseen actualmente una estructura
operativa para poder desarrollar el negocio por falta de departamento técnico, fuerza de venta capacitada
y tasadores de siniestros para estos tipos de riesgos.

�78

Riesgo y seguro en el sector forestal

Gráfico Nº 24
Razones por las cuales las compañías de seguros no ofrecen seguros
No existe una demanda concreta

No existe un estructura organizada en y para el sector

No contamos con información del mercado

No hicimos estudios del ramo

No es un ramo a priorizar

No nos interesa el mercado

Son Negocios de alta exposición

No hay mercado de reaseguro
0,00%

5,00% 10,00% 15,00% 20,00% 25,00% 30,00%

Aquellas empresas que poseen cobertura consideran que los principales riesgos demandados son el de
incendios y vientos, aunque también existen pedidos por gastos de extinción de incendios y remoción
de escombros. Las coberturas se concentran en la zona del litoral argentino, fundamentalmente en la
provincia de Corrientes.
En cuanto a las demandas recibidas por las empresas, las mismas se agrupan en pequeños productores,
con una superficie menor a 1.000 hectáreas y grandes a medianos productores con superficies mayores
a 10.000 hectáreas. A pesar de ello no existe uniformidad entre las demandas de pequeños productores
a las diferentes empresas. Mientras una de las compañías recibe pedidos de cobertura de superficie
promedio de 200 a 300 hectáreas, las otras presentan un promedio de entre 600 y 800 hectáreas.
El porcentaje final de aseguramiento ronda el 15% de las cotizaciones realizadas, lo que es considerado
bajo por las empresas de seguros. Entre las razones que se consideran causales de ello se encuentran: una
baja cultura aseguradora por parte del sector, altos costos de la cobertura, falta de seguimiento comercial
y problemas de venta del canal comercial tradicional de las compañías de seguros. Asimismo el potencial
asegurado considera que los límites y/o deducibles no se adaptan a su estructura productiva.
Dos empresas estimaron el potencial de este mercado. Una de ellas cree que el mercado puede alcanzar
el millón de dólares en primas, mientras que la otra empresa considera que el 50% de los bosques
forestales puede llegar a asegurarse en los próximos diez años.
De las cuatro empresas que poseen coberturas, una de ellas posee un departamento técnico para evaluar
el riesgo, mientras que las otras lo cotizan directamente con los reaseguradores.
Una sola empresa utiliza parámetros zonales y propios de la explotación para evaluar el riesgo. Las
variables consideradas son las siguientes:
a) Climáticas zonales (precipitaciones, vientos predominantes y topografía).
b) Propios de la explotación: sistemas productivos (silvopastoriles, ganadero, etc), condiciones de

�Diagnóstico del mercado de seguros

79

humedad (sequía), el acceso de vehículos a la explotación forestal (bomberos), el manejo de la
quema de pastizales de los vecinos, la distribución de los bloques y la confección de planes de
prevención y control de incendios.
Estado
En cuanto a las acciones que creen que el Estado debería realizar para mejorar la evaluación del riesgo,
un 72% considera que debe proveer información climatológica y estadísticas de incendio por zonas y un
45% considera que los mapas de riesgos e información de mercado (precios internos e internacionales,
valores asegurables, potencial de mercado, etc.) podrían ser de utilidad para cotizar. Asimismo, un 18%
cree necesaria información oficial del mercado de seguros forestales y un 9% opina que el Estado debe
exigir un adecuado manejo del riesgo por parte de los agentes privados.
Finalmente, el 75% de las aseguradoras considera que las principales acciones que el Estado debe
promover para desarrollar este tipo de seguros son las actividades de capacitación y difusión de los
riesgos de la actividad, enfatizando los beneficios del seguro. De igual forma, un 63% respondió que
el subsidio de parte de la cobertura ayudaría a difundir este tipo de seguros. El restante 9% de las
respuestas fueron diversas: algunos piensan que el Estado debería brindar más elementos de seguridad
(helicópteros y aviones), crear incentivos para desarrollar aserraderos a fin de evitar el riesgo moral de
los productores, bajar el IVA de los seguros al 10,5 % para equiparar la carga impositiva del seguro con
otros insumos agrícolas y obligar a todos aquellos que participan de la Ley 25.080 a tomar un seguro
dado que son recursos fiscales.

B.3 REASEGURADORES
Se entrevistaron a ocho empresas relacionadas con el mercado reasegurador. Seis de ellas corresponden
a los principales reaseguradores que operan en el mercado agrícola y dos de ellas son brokers de
reaseguro.
Los aspectos considerados para estos agentes corresponden al conocimiento del mercado, la
demanda de productos, la forma de evaluar los riesgos, la situación del mercado, la capacidad
disponible por los reaseguradores para este tipo de coberturas y los deberes que le corresponderían
al Estado en esta materia.
Conocimiento del mercado
El 75% de los encuestados posee conocimientos suficientes para cotizar y atender las demandas del
negocio forestal. El restante 25% posee poco conocimiento debido a la falta de experiencia en el ramo.
Sin embargo, la participación a veces responde a contratos y a una estrategia comercial o para tener
presencia en el ramo agrícola. La escasa experiencia que tienen estos reaseguradores proviene del
mercado chileno y con malos resultados.
Demanda
El 100% de los operadores considera que la demanda de coberturas forestales en el mercado argentino
es baja. Al respecto los tres operadores que cotizan los riesgos consideran que en todos los casos la
demanda se concentra en el riesgo de incendio. En forma adicional a éste se piden la cobertura de
vientos fuertes y tornados (25%), gastos de combate (10%) y remoción de escombros (5%).
Coberturas contra el riesgo de mercado, tales como variaciones de precio o colocaciones de productos
no son demandadas.

�80

Riesgo y seguro en el sector forestal

Evaluación de los riesgos
La evaluación y tarificación del riesgo se concentra en las siguientes técnicas de cálculos: Pérdida máxima
probable (PML), Payback Period, Burning cost y la tarificación basada en la exposición.
La pérdida máxima probable (PML) es la cantidad máxima de hectáreas sujeta a destrucción en caso de
la ocurrencia de un incendio. La misma se determina considerando todos los elementos de un riesgo
determinado, en las condiciones normales de operación de los medios propios y externos de seguridad.
Este método analiza la distribución de los bosques, los cúmulos de exposición y los métodos de control
y mitigación disponibles.
El “Payback Period” es una expresión inglesa que designa al método que utilizan los reaseguradores para
calcular la cantidad de tiempo (en años) que se necesitará para poder recuperar el límite de indemnización
propuesta en caso de producirse un siniestro. El cálculo implica la exposición por la cantidad de prima
del riesgo suscrito.
El “Burning Cost” designa el sistema que normalmente se utiliza para calcular el costo del seguro en
base a comparar las primas recaudadas durante varios años precedentes con el importe de los siniestros
que hubieran ocurrido durante esos mismos años a cargo del reasegurador, en caso de haber existido en
tales ejercicios una cobertura de reaseguro análoga a la que se pretende aplicar. Este método requiere de
amplias series estadísticas, que en la Argentina y, más precisamente en el riesgo forestal, no se disponen.
Es por ello que este método no es muy utilizado para evaluar riesgos forestales.
Finalmente, la tarificación basada en la exposición sugiere que el reasegurador, en base a su experiencia
en carteras similares, estime la futura siniestralidad de la cartera y determine el costo de la cobertura.
Los tres reaseguradores que participan activamente en este mercado utilizan estos métodos en base a la
información suministrada en el formulario de propuesta, en el informe de inspección. También analizan
la zona, los datos climatológicos de la misma y la siniestralidad pasada. Los estudios además consideran
las especies, la edad de las plantaciones, la distribución en el plano, las actividades de los vecinos y las
medidas de prevención actualmente disponibles. Con el análisis de esta información y conociendo los
límites y deducibles requeridos determinan los costos del seguro. Asimismo, existen reaseguradores que
utilizan más variables para poder llegar a un costo más preciso.
Las principales dificultades que presentan a la hora de cotizar es la falta de información en los formularios
de suscripción. Asimismo, la falta de series estadísticas o la utilización de datos promedio no permiten
calcular una prima precisa.
Mercado
Los reaseguradores y brokers activos estiman que el mercado se encuentra en una etapa de crecimiento
lento, mientras que los reaseguradores inactivos lo consideran como un mercado estancado.
La mayor dispersión de resultados se evidenció en el interés que demuestran los reaseguradores por el
mercado forestal. El 49% lo considera medianamente atractivo, el 38% lo considera poco atractivo y
sólo para el 13% es atractivo.
Entre las razones por las que los reaseguradores no encuentran atractivo al mercado se encuentra la
afectación del cambio climático a nivel global, lo cual trae aparejado condiciones de extrema sequía
o inundaciones, vientos, tornados e incendios de magnitud incontrolables. En igual sentido otro

�Diagnóstico del mercado de seguros

81

reasegurador considera que la capacidad financiera disponible en los contratos y no utilizada constituye
un gran desincentivo en este mercado. Ello se traduce en un riesgo de mercado para el reasegurador
porque considera que la inestabilidad de compra de cobertura por parte de los asegurados, el insuficiente
conocimiento de nivel de tasas por parte de aseguradores y reaseguradores y la falta de interés en crear
mercado por parte de algunos agentes generan magros resultados.
A la hora de establecer en qué fase se encuentra el reaseguro en la Argentina, existe un 50% que cree que
el reaseguro está creciendo a un ritmo lento y un 50% que considera que lo hace a un ritmo moderado.
Sólo dos reaseguradores y dos brokers estimaron cuál puede ser el mercado potencial. Los resultados
son muy dispares. Mientras que algunos estiman un mercado de prima que puede variar de 7 a 20
millones de dólares, otros consideran un volumen de 250 millones de dólares de suma asegurada o entre
el 15 a 20 % de los montes forestales cultivados.
Capacidad disponible
Los recursos destinados al reaseguro forestal en el mundo varían considerablemente según la empresa,
sumas que van de 50 millones a 300 millones. De igual manera, los reaseguradores destinan al sector
forestal argentino entre 15 y 45 millones de capacidad.
En cuanto a la eficiencia de la capacidad utilizada, la gran mayoría coincide que son pocas las cotizaciones
que realmente se terminan asegurando (1,5% al 5%). Sin embargo, un reasegurador estima que el
porcentaje que efectivamente se termina reasegurando ronda el 40%.
Estado
En cuanto a la información que a criterio de los reaseguradores debería proveer el Estado para evaluar
mejor el riesgo se encuentran las siguientes:
El 75% considera que los mapas de riesgos forestales y estadísticas de incendios por zonas pueden contribuir
a mejorar la evaluación de los riesgos; el 62,5% considera importante el suministro de información
climatológica y el 37,5% requiere estudios de mercado e información del mercado de seguros.
Finalmente, con respecto a la promoción de este tipo de coberturas, el 62,5% de los reaseguradores
y brokers considera que el Estado debería capacitar sobre los peligros de incendio forestal, el 50%
cree que se deben enfatizar los beneficios del seguro, un 37,5% propone implementar subsidios a la
cobertura y el 12,5% piensa que el Estado debería dirigir sus recursos a subsidiar los equipamientos de
combate y promover la organización de los productores para el control del fuego a través de algún tipo
de incentivo económico.

��Conclusiones y recomendaciones

83

V. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
A. CONCLUSIONES
La producción forestal en Argentina ha tenido un desarrollo relativo importante en las últimas dos
décadas, gracias a la puesta en marcha del Régimen de Promoción Forestal (1992) y luego de la entrada
en vigencia de la Ley 25.080 (1999). El interés en el desarrollo de bosques implantados se reflejó en las
580.000 nuevas plantaciones logradas a través de dichas políticas públicas, observándose una tendencia
creciente de la participación del sector foresto-industrial en el producto interno bruto de las provincias
de la mesopotamia. A su vez, los cambios macroeconómicos implementados en el país a partir de
febrero del 2002 (especialmente la salida del régimen de convertibilidad monetaria) revirtieron el saldo
comercial fuertemente negativo que había caracterizado al sector por casi una década, abriéndose un
panorama favorable para las exportaciones.
Para garantizar la sustentabilidad del sector y aprovechar sus ventajas comparativas resulta cada vez más
necesaria la aplicación de una evaluación y gestión integrada del riesgo forestal. Esto implica, por una
parte, la identificación de los riesgos que afectan al sector, el uso sistemático de información de variables
críticas que determinen la probabilidad de ocurrencia de cada riesgo y, por el otro, el conocimiento de la
magnitud de sus posibles consecuencias. En función de este análisis, se deben implementar las prácticas
de mitigación correspondientes, evaluando el costo-beneficio de cada alternativa. En todo este proceso
un insumo fundamental es la información.
Sin dudas, el principal riesgo que afecta al sector forestal es el de incendio. En la Argentina, éste afecta
particularmente a las plantaciones en la Patagonia y la región Nordeste. Con respecto a su evaluación,
si bien se estudian las variables climáticas que facilitan la ignición y propagación, en pocos casos se
integran al análisis las características topográficas y de los combustibles. En general, el análisis del riesgo
de incendio en nuestro país adolece de una escasez de datos, particularmente en cuanto a historial
detallado de siniestros.
En lo que hace a la mitigación y control, las principales prácticas son el acceso restringido al establecimiento,
la disponibilidad de agua, los límites de los rodales y el mantenimiento de los equipos de combate.
Sin embargo, la medida de las calles cortafuegos no siempre se ajusta a la regla y no se realizan otras
prácticas básicas de prevención como es el cese de actividades en períodos críticos. Por otra parte, se
observa una tendencia creciente a capacitar operarios ante la ocurrencia de siniestros, si bien la mayoría
de las plantaciones no tiene personal con tareas de control previamente designadas y afecta personal de
otras áreas.
Con respecto a la transferencia de riesgos, el productor forestal no identifica aún al seguro como
una herramienta idónea para externalizar riesgos y/o estabilizar sus ingresos. La escasa demanda de
cotizaciones proviene de grandes empresas forestales, especialmente de capitales mayormente extranjeros,
que poseen amplias superficies forestadas. Ello es producto de un mercado poco desarrollado donde
la oferta y la demanda no han alcanzado el punto de equilibrio. De igual forma, se percibe que el
productor forestal desconoce los alcances y beneficios del seguro y hasta la terminología que conlleva
una cobertura. Los productores perciben al seguro como una alternativa cara -aunque la mayoría no
sabe cuánto estaría dispuesto a pagar por la cobertura- que no se adapta a sus necesidades, en cuyo caso

�84

Riesgo y seguro en el sector forestal

prefieren invertir el costo del seguro en equipamiento de control y capacitación de los operarios.
Por parte de las aseguradoras, se ha identificado que sólo dos empresas ofrecen seguros forestales y otras
ofrecen el seguro como complemento de otros riesgos. En este último caso, el seguro es incorporado
dentro de los contratos de incendios de las compañías sin evaluaciones técnicas que se ajusten al riesgo
que enfrentan. De todas formas, de las empresas que participan más activamente en este mercado, sólo
una de ellas utiliza variables técnicas que permiten evaluar el riesgo a nivel zonal y predial. A pesar de
ello, las empresas se encuentran realizando la curva de experiencia en el ramo, encontrando dificultades
en el canal tradicional de ventas para ofrecer sus productos.
El mercado reasegurador para este sector está compuesto por tres reaseguradoras que brindan capacidad
y poseen conocimientos técnicos para poder atender las demandas de los riesgos requeridos. Al igual
que las aseguradoras, consideran al mercado de seguros forestales como un mercado poco desarrollado
en Argentina, de crecimiento lento pero atractivo. Sin embargo, a pesar de que actualmente poseen
capacidad para estos tipos de riesgos, estos negocios son considerados de alta exposición. Dada
esta situación, no es sorprendente que sólo el 3% de la superficie plantada se encuentre asegurada
en Argentina, representando un valor significativamente bajo en comparación con otros países con
producción forestal comparable.
Finalmente, respecto de las acciones que podría promover el Estado Nacional en relación con el riesgo
de incendio y el desarrollo del seguro, las opiniones dependieron del interés de cada actor. El productor
considera que no existen datos climatológicos confiables que permitan evaluar el riesgo en forma
apropiada, ya sea por la distancia existente entre la estación de medición y la plantación o por la ausencia
de suficientes estaciones meteorológicas públicas, cuya información suele ser complementada con
estaciones meteorológicas privadas o pronósticos de países limítrofes. Para las aseguradoras, información
de las principales zonas productivas, las principales actividades productoras y los principales riesgos
que enfrenta el sector forestal (especialmente estadísticas históricas de siniestros) son relevantes. No
obstante, consideran necesario profundizar aquellos aspectos que permitan mejorar la calidad de la
información con el objetivo de reducir las asimetrías y así reducir el riesgo moral y la selección adversa
que pueden enfrentar. Por último, las reaseguradoras mencionan como interesante poder promover la
capacitación de productores en materia de evaluación y mitigación del riesgo de incendio al igual que el
desarrollo de sistemas que incluyan información climatológica y estudios del mercado de seguros.

B. RECOMENDACIONES
En el período 1994-2004, el Estado Nacional erogó casi 190 millones de pesos para las nuevas plantaciones
forestales, siendo las provincias beneficiarias Misiones (53%), Corrientes (25%), Entre Ríos (6%), Buenos
Aires-Zona del Delta (5%) y Neuquén (4%). Al respecto, y como se comentó con anterioridad, puede
observarse que el apoyo del Estado Nacional a la promoción y desarrollo del sector forestal –en virtud
de los beneficios que otorga la legislación vigente– ha sido orientada principalmente a las acciones de
devolución del IVA y al pago de apoyos económicos para cubrir los costos de plantación y de manejo
(podas y raleos). En este sentido, y desde la perspectiva del análisis del riesgo forestal y las estrategias
de gestión del mismo desarrolladas en este documento, es posible diseñar acciones complementarias
orientadas a su evaluación, prevención y mitigación. Entre dichas actividades pueden considerarse:

�Conclusiones y recomendaciones

85

1. Identificación y zonificación del riesgo en las principales zonas productivas: esta actividad
permitiría identificar la ubicación de los focos y evaluar la severidad del riesgo de incendio en
las zonas productivas predominantes, con el objetivo de poder clasificar las áreas plantadas
según su grado de exposición al riesgo. En este sentido, y una vez relevada y sistematizada la
información respecto de las prácticas forestales, los esquemas de manejo de las plantaciones, la
definición de los costos medios de producción por especie y edad y el destino comercial según
zonas productivas preestablecidas, debería avanzarse en: a) Desarrollo de estadísticas históricas
de incendios y su registro sistematizado; b) Desarrollo de una metodología de evaluación
del riesgo de incendio utilizando los índices y sistemas disponibles; y, c) Relevamiento de los
recursos y capacidades disponibles para la prevención, combate y control de focos en las zonas
productivas.
2. Promoción del asociacionismo entre productores (consorcios) y capacitación en la
gestión del riesgo: la organización de los productores en consorcios u otro tipo de asociación
resulta importante tanto en lo referente a compartir recursos de combate y control de focos
como en materia de concientización de la relevancia de una buena gestión del riesgo para la zona
productora. En este sentido, la capacitación relacionada con la implementación de estrategias
de evaluación y de mitigación del riesgo –complementaria a la capacitación para el control y
combate– puede resultar clave para el productor forestal que debe tomar decisiones cotidianas
pero con impacto de mediano y largo plazo.
3. Cumplimiento de normativas vigentes y campañas para la prevención de incendios: es
necesario redoblar los esfuerzos para controlar el cumplimiento de las normativas vigentes en
el orden nacional y provincial, así como sancionar los incumplimientos. Es preciso además
implementar campañas de difusión de prevención de incendios, orientadas a todos los actores que
directa o indirectamente están en contacto con el recurso y pueden ser causantes de incendios.
4. Desarrollo del mercado de seguro forestal: la difusión del seguro forestal como opción
de transferencia del riesgo y la promoción de acciones público-privadas para fomentar la
contratación de una cobertura por parte del productor resultan actividades fundamentales para
la actual etapa de desarrollo del sector. Las inversiones privadas y la erogación pública realizada
en estas dos décadas justifican la búsqueda y puesta en marcha de servicios financieros (por
ejemplo, el seguro) que permitan proteger el valor de las plantaciones existentes y mantener a
los productores en la actividad.

��Anexos

87

ANEXOS
LEGISLACIÓN FORESTAL
La Ley Nacional no 13.273 (Ley de la Defensa de la Riqueza Forestal), sancionada en 1948, tiene como
objetivo principal lograr la defensa, mejoramiento y ampliación de los bosques.
A partir de 1977 se instituyó el crédito fiscal a la forestación, mediante la Ley Nacional no 21.695 (Ley
de Estímulos Fiscales para la Forestación), que tuvo vigencia hasta 1991.
Con la reconfiguración institucional del sector foresto-industrial argentino, en 1992 comienza a
implementarse el Régimen de Promoción de Plantaciones Forestales, administrado por la Dirección
de Producción Forestal de la SAGPyA, lo que significó la reactivación de los incentivos fiscales a las
plantaciones forestales que estaban suspendidas.
El Régimen de Promoción de Plantaciones Forestales ha sido implementado con el objetivo principal de
ampliar la superficie forestada basada en especies forestales de rápido crecimiento y aptitud industrial,
ubicados en núcleos forestales previamente definidos y estratégicamente situados en relación a los
centros de procesamiento.
El Régimen de Promoción de Plantaciones Forestales constituye un apoyo económico no reintegrable al
forestador. Tal subsidio se da en una sola cuota una vez que se ha verificado que la forestación ha sido
lograda.
De forma de incorporar nuevos conceptos que se han establecido en la temática foresto-industrial desde
1948, la Ley Nacional no 13.273 ha sido actualizada a través del Decreto no 710/95.
Además de suprimir las trabas burocráticas que impedían un mejor desarrollo de la actividad forestoindustrial en el país, entre los principales puntos del Decreto no 710/95, se encuentran:
− El mantenimiento e incremento de los bosques nativos y el reemplazo de las especies no
aprovechables por otras de mejor uso;
− La desregulación de las actividades de forestación y reforestación de bosques implantados;
− La preservación de aquellas normas relacionadas con los regímenes forestales, prevención y
lucha contra los incendios, penalidades y procedimientos.
Durante 1995 fue elaborado el Plan Nacional de Desarrollo Forestal, el cual ha sido lanzado con
la finalidad de potenciar el desarrollo foresto-industrial argentino, a fin de convertir al sector en un
generador significativo de riqueza.
Dentro del contexto del Plan de Desarrollo Forestal ha sido otorgada una importante prioridad al Proyecto
Forestal de Desarrollo. La ejecución propiamente dicha del Proyecto Forestal de Desarrollo empezó en
1996, disponiendo de un horizonte de 5 años y un presupuesto total de US$ 26 millones, siendo US$ 16
millones provenientes del BIRF y los US$ 10 millones restantes aportados por el tesoro nacional.

�88

Riesgo y seguro en el sector forestal

Actualmente, la SAGPyA está realizando esfuerzos en el sentido de dar continuidad al Proyecto Forestal
de Desarrollo que se encuentra en fase de estancamiento, dado el vencimiento del calendario de 5 años
previamente establecido. Por lo tanto, se están realizando negociaciones con el BIRF.
En 1995 se amplió y potenció el alcance del Régimen de Promoción de Plantaciones, a partir de la
promulgación del Decreto no 711/95 (Régimen de Promoción de Plantaciones Forestales – Forest
Ar 2000). Además de otorgar el subsidio al forestador, amplió el aporte a tareas de poda y raleo no
comerciales, garantizando fondos hasta el año 2000 inclusive.
En los años recientes, como forma de atraer inversiones nacionales y extranjeras para el sector forestoindustrial, fueron creadas otras dos importantes leyes:
−Ley Nacional no 24.857 (Ley de Estabilidad Fiscal de la Actividad Forestal);
−Ley Nacional no 25.080 (Ley de Inversiones para Bosques Cultivados).
La Ley Nacional no 24.857 fue promulgada en 1997 y establece que, por el término de 33 años, todas
las empresas que desarrollen actividades forestales orientadas a la implantación, restauración, cuidado,
manejo, protección o enriquecimientos de bosques cultivados o naturales en áreas de aptitud forestal,
no podrán ser afectadas en su carga tributaria total por aumentos en las contribuciones impositivas
y tasas en los ámbitos nacional, provincial o municipal vigentes al momento de la presentación del
estudio de factibilidad respectivo. Esta ley sólo rige en el ámbito de aquellas provincias que promulguen
una ley de adhesión.
La Ley Nacional no 25.080, promulgada en 1999, tiene como finalidad lograr el rápido crecimiento de
la superficie forestada en núcleos estratégicamente localizados, como forma de mejorar la eficiencia de
los proyectos foresto-industriales y coadyuvar a la radicación de nuevas industrias para agregar valor a la
producción forestal. Las actividades promocionadas son la implantación de bosques, su mantenimiento,
el manejo, el riego, la protección y la cosecha de los mismos, incluyendo las actividades de investigación
y desarrollo, así como las de industrialización de la madera, cuando el conjunto de todas ellas formen
parte de un emprendimiento forestal o foresto-industrial integrado.
Pueden acceder a los beneficios establecidos por la Ley de Inversiones para Bosques Cultivados las
personas físicas y de existencia ideal, privadas o públicas, nacionales o extranjeras que posean domicilio
en el país. Se encuentran también alcanzados por los beneficios de esta ley los fondos de inversión
forestal.
Entre los beneficios otorgados a través de la Ley de Inversiones para Bosques Cultivados se puede
mencionar:
− Estabilidad fiscal
Para todos los emprendimientos alcanzados por la ley, se ha establecido un régimen de
estabilidad fiscal, entendiéndose por tal, la prohibición de incrementar la carga tributaria
total como consecuencia del incremento en los impuestos y tasas, y la modificación en
el cálculo de la base imponible, cualquiera fuera su denominación en el ámbito nacional,
provincial o municipal, o la creación de otros gravámenes que en el futuro los alcancen.

�Anexos

89

La estabilidad fiscal alcanza, con excepción del IVA, a todos los demás tributos donde se
encuadran impuestos, tasas y contribuciones, así como los derechos o aranceles a la importación
o exportación.
Para los proyectos foresto-industriales la estabilidad fiscal se gozará plenamente cuando el
abastecimiento que se genere con los nuevos bosques implantados supere el 30% del consumo
del proyecto.
Los beneficiarios del régimen de estabilidad fiscal podrán gozar de sus beneficios por el término
de 30 años contados a partir de la aprobación del proyecto, estando facultada la SAGPyA a
pedido de las autoridades provinciales a ampliar el mencionado plazo hasta un máximo de 50
años.
− Régimen especial de amortizaciones para el computo del impuesto a las ganancias
Opción entre dos diferentes regímenes de amortización del impuesto sobre las ganancias: a) el
régimen común vigente según la ley de los impuestos a las ganancias; o b) por un régimen especial
de amortización, caracterizado por un 60% del monto total de la unidad de infraestructura en
el ejercicio fiscal en que se produzca la habilitación respectiva y el 40% restante en partes
iguales en los dos años siguientes. Las inversiones que se realicen en adquisición de maquinaria,
equipos, unidades de transporte e instalaciones no comprendidas en el apartado anterior, se
podrán amortizar un tercio por año a partir de la puesta en funcionamiento.
− Devolución del IVA
Se caracteriza por la devolución del IVA correspondiente a la compra o importación definitiva
de bienes, locaciones o prestaciones de servicio destinados efectivamente a la inversión del
proyecto forestal.
En el caso de los proyectos foresto-industriales la devolución del IVA es aplicada exclusivamente
al componente forestal excluyendo su componente industrial.
−Exención de todo impuesto patrimonial que grave los activos afectados a la explotación
forestal
Las empresas o explotaciones, sean personas físicas o jurídicas, titulares de plantaciones
forestales se encuentran exentas de todo impuesto patrimonial vigente o a crearse que grave
los activos o patrimonios afectados a los emprendimientos forestales.
Asimismo, son excluidos los activos mencionados precedentemente para la determinación del
Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta.
− Exención impositiva para las operaciones relacionadas con el desarrollo societario de las
personas jurídicas alcanzadas por la presente ley
La Ley de Inversiones para Bosques Cultivados exime también de todo impuesto nacional,
incluido el impuesto de sellos, a la aprobación de estatutos y celebración de contratos sociales,

�90

Riesgo y seguro en el sector forestal

contratos de fideicomiso, reglamentos de gestión y demás instrumentos constitutivos y su
inscripción, cualquiera fuera la forma jurídica adoptada para la organización del emprendimiento,
así como su modificación o las ampliaciones de capital y/o emisión y liberalización de acciones,
cuotas partes, certificados de participación y todo otro titulo de deuda o capital a que diera
lugar la organización del proyecto aprobado en el marco de la mencionada ley.
Asimismo, los gobiernos provinciales que se adhieran a la Ley de Inversiones para Bosques
Cultivados deberán establecer normas análogas en el ámbito de sus respectivas jurisdicciones.
− Otorga apoyo económico no reintegrable a los bosques implantados
Se trata de un apoyo económico no reintegrable por hectárea, variable por zona, especie y
actividad forestal de acuerdo a la siguiente escala:
a)

De 1 a 300 has el subsidio puede alcanzar al 80% de los costos de implantación;

b) De 301 a 500 has el subsidio puede alcanzar al 20% de los costos de implantación.
Como excepción, en la Región Patagónica el apoyo económico se conforma de la siguiente
manera:
a)

Hasta 500 has se puede subsidiar el 80% de los costos de implantación;

b) Hasta 700 has se puede subsidiar el 20% de los costos de implantación.
El subsidio económico se paga por única vez para las siguientes actividades:
a)

Plantación: entre los 12 y 18 meses de su implantación y hasta el 80% de los costos
derivados de la misma, incluido el laboreo previo de la tierra, excluyendo la remoción
de restos de bosques naturales;

b) Tratamientos silviculturales (poda y raleo), dentro de los 3 meses subsiguientes a la
realización y hasta el 70% de los costos derivados de la misma, deducidos los ingresos
que pudieran producirse.
− Eliminación del límite temporal para la constitución de fideicomisos
Se deja sin efecto la limitación temporal de 30 años prevista por la Ley Nacional no 24.441 para
la celebración de contratos de fideicomiso, cuando con éstos se constituyan fondos forestales
de inversión directa.
Además, es importante mencionar que con la vigencia de la Ley Nacional no 25.080, la Ley Nacional no
24.857 pasó a tener ámbito únicamente en bosques nativos.
En 1999, mediante el Decreto 133/99, el Poder Ejecutivo ha aprobado el Reglamento de la Ley Nacional
no 25.080. Entre sus disposiciones más importantes se señalan:
− Amplía los beneficios de la ley a actividades tales como el mejoramiento y tecnificación

�Anexos

91

de los bosques cultivados, la protección contra plagas, enfermedades, fuegos y meteoros, y
los trabajos de investigación y desarrollo, aunque no incluyan en el emprendimiento de la
plantación propiamente dicha;
− Las autoridades provinciales con el apoyo del INTA y de otras organizaciones de orden
oficial (universidades o centros de investigación) realizarán el estudio del impacto ambiental
de los proyectos de menos de 100 has, cuando la legislación vigente en cada provincia no
establezca lo contrario, procurando contar con estudios de impacto ambiental de carácter
regional y el ordenamiento territorial;
− Declara de carácter obligatorio, la aplicación de medidas preventivas y/o de control que
dicten las autoridades competentes para plagas y enfermedades, y reglamenta en lo referente
a incendios forestales el tipo de vías de comunicación y los equipos de acuerdo al tamaño
de las parcelas y promueve la constitución de consorcios de productores para la prevención
y control de incendios en los bosques implantados;
− Autoriza a la Autoridad de Aplicación para incluir en el marco de los emprendimientos
previstos por la Ley Nacional no 25.080, pero con un régimen especial, a aquellas forestaciones
o reforestaciones que tengan por finalidad única o complementaria a la productiva prevista
en la ley, la de sumidero de carbono atmosférico, compatibilizando los procedimientos con
otras instituciones nacionales o provinciales y de acuerdo a los compromisos asumidos por
el país en el marco de la Convención sobre Cambio Climático Global;
− Define las características de los fondos forestales fiduciarios o similares, con arreglo a las
Ley Nacional no 24.441 y 24.083. EI objeto de los mismos es el desarrollo de las actividades
comprendidas en la Ley Nacional no 25.080.

Finalmente la Ley de Derecho Real de la Superficie Forestal:- Ley 25.509 habilita tratar separadamente
los derechos del propietario del inmueble forestado y los del forestador (dueño del bosque).
En el ámbito provincial existen numerosas leyes que guardan relación con la temática foresto-industrial.
En el caso de las principales provincias relacionadas al sector (Misiones y Corrientes), las principales
leyes, decretos y reglamentos son presentadas en el cuadro siguiente.
Podemos observar que ambas provincias poseen una lista de leyes que se ocupan de todos las cuestiones
que hacen a la actividad forestal y a la protección del medio ambiente, quizás en este último tema
Misiones tiene más legislación y mucha más discusión, de tal forma que hoy día podemos consultar
con algunos sectores que no están de acuerdo con algunas de esas leyes, en especial las referentes a
lo ecológico.
Ambas provincias, asimismo se atienen y se encuadran a las leyes madres nacionales, para no perder los
beneficios de la Promoción Forestal, facilitando los caminos a los potenciales forestadores.

�92

Riesgo y seguro en el sector forestal

Principales regulaciones que afectan las operaciones foresto-industriales a nivel provincial
(Misiones y Corrientes)
PROVINCIA

Misiones

LEGISLACIÓN

DESCRIPCIÓN

Ley Provincial no 854/77

Régimen Legal sobre Bosques y Tierras Forestales

Ley Provincial no 1.279/82

Ley de Conservación de la Fauna Silvestre

Ley Provincial no 1.838

Ley de Conservación de los Recursos Hídricos

Ley Provincial no 2.267/85

Ley de Radicación y Habilitación Industrial

Ley Provincial no 2.380/86

Especies Vegetales Protegidas

Ley Provincial no 2.557/88

Competencia del Ministerio de Ecología y Recursos
Naturales Renovables

Ley Provincial no 2.932

Áreas Naturales Protegidas

Ley Provincial no 2.980

Regulación y Régimen del Uso de Agrotóxicos

Ley Provincial no 3.079/93

Ley de Responsabilidades y Criterios para el Uso e
Implementación de la Evolución del Impacto Ambiental

Ley Provincial no 3.136

Área Integral de Conservación y Desarrollo Sustentable
- Corredor Verde de la Provincia de Misiones

Ley Provincial no 3.231/95

Ley de la Conservación de los Suelos

Ley Provincial n 3.324

Modifica y Incorpora Artículos de Ley Provincial no
854/77. Entre otras modificaciones, elimina el pago de
guías forestales para montes implantados

Ley Provincial no 3.337

Sobre la Conservación y Aprovechamiento Sostenible
de la Diversidad Biológica y sus Componentes

Ley Provincial no 3.426

Bosques Protectores, Fajas Ecológicas y Reglamentación
de Rozados

Ley Provincial no 3.585

Ley de Adhesión a la Ley Nacional no 25.080 (Ley de
Inversiones para Bosques Cultivados)

Resolución MEyRNR no 222/99

Incendios Forestales

Resolución MEyRNR no 401/98

Fajas Ecológicas

Ley Provincial no 3.066/72

Uso de Agroquímicos

Ley Provincial no 3.797/85

Uso de Agroquímicos y Lavado de Equipos

Ley Provincial no 4.495/90

Uso de Agroquímicos

Ley Provincial no 4.009/85

Bañados para Forestación

Ley Provincial no 4.134/86

Traza de Caminos

Ley Provincial no 4.361/93

Conservación de Suelos

Ley Provincial no 4.731/93

Conservación de Ambientes Naturales

Ley Provincial no 5.022/95

Manejo de Fuego

Ley Provincial no 5.067/95

Impacto Ambiental

o

Corrientes

�Anexos

93

Tanto la provincia de Misiones como la provincia de Corrientes poseen los instrumentos legales
indispensables para ordenar la actividad. Es en el aspecto conservacionista que las leyes de la provincia
de Misiones aparecen más estrictas, especialmente en la protección de las masas nativas existentes.
ESTRUCTURA INSTITUCIONAL
• SECTOR PÚBLICO
A partir de 1991 ocurrieron algunas reestructuraciones estatales que alteraron muy significativamente la
configuración institucional del sector foresto-industrial argentino.
En primer lugar, mediante el Decreto no 2.284/91 se procede a la disolución del IFONA (Instituto
Forestal Nacional), hasta entonces caracterizado como el principal organismo público responsable del
sector foresto-industrial.
Con esto la competencia en materia de bosques ha quedado repartida en función de su tipo (bosques
plantados y bosques nativos).
La SAGPyA (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación), dependiente del Ministerio
de Economía, pasó a responsabilizarse por los bosques plantados, creando en su ámbito la Dirección
de Producción Forestal.
Por otro lado, la reestructuración estatal derivó la responsabilidad sobre bosques nativos a la SAyDS
(Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social.
Vinculada a la SAyDS se encuentra la Dirección de Recursos Forestales Nativos (DRFN), que es
actualmente el órgano de aplicación de toda legislación o norma vinculada a la conservación, restauración
y ordenación de las masas forestales nativas.
Las acciones de investigación y extensión forestal pasan a ser competencia del INTA (Instituto Nacional
de Tecnología Agropecuaria), y los aspectos sanitarios pasan a ser controlados por el IASCAV (Instituto
Argentino de Sanidad y Calidad Vegetal). Además, las atribuciones relacionadas al control genético
quedaron en manos del INASE (Instituto Nacional de Semillas). Tales institutos relacionados a la
investigación y extensión forestal están subordinados a la SAGPyA.
Es importante resaltar que el Proyecto Forestal de Desarrollo está subordinado a la SAGPyA, la cual
dispone de recursos del BIRF y su objetivo se orienta a consolidar un marco sectorial que mejore y
potencie los instrumentos institucionales y tecnológicos con criterios ambientalmente sanos, a fin de
ampliar la inserción productiva de las plantaciones forestales en el ámbito público y privado.
Por otra parte, la competencia en cuanto a la temática forestal ha quedado repartida entre la Nación y las
provincias, correspondiendo a la primera establecer los lineamientos básicos generales y a estas últimas,
dictar la legislación complementaria y ejercer el poder de policía.
• SECTOR PRIVADO
La institucionalidad del sector privado vinculado a la actividad foresto-industrial comenzó en el inicio
del siglo pasado, siendo la CADAMDA (Cámara Argentina de Aserraderos de Maderas, Depósitos y

�94

Riesgo y seguro en el sector forestal

Afines) la primera entidad que tendió al nucleamiento del sector.
Con posterioridad a ella se crearon otras entidades de relevante importancia, en particular la AFOA
(Asociación Forestal Argentina) en 1946, que nuclea a forestadores; la AFCP (Asociación de Fabricantes
de Celulosa y Papel de Argentina) creada en 1955; y la FAIMA (Federación Argentina de la Industria
de la Madera y Afines) formada en 1933, que ya es de segundo grado y reúne a las entidades primarias
y actúa a nivel nacional.
En Misiones y Corrientes, el sector privado foresto-industrial está institucionalizado a través de dos
entidades. La AMAYADAP (Asociación Maderera de Aserraderos y Afines del Alto Paraná), representado
los intereses de la industria maderera típicamente misionera, así como la APICOFOM (Asociación de
Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones), respondiendo a los intereses de la
industria maderera de la región sur de Misiones y noreste de Corrientes.
Más allá de las acá mencionadas, el sector privado foresto-industrial presenta una variada gama de
instituciones y/o asociaciones. Mientras, se debe destacar el hecho que, si bien la conformación de tales
instituciones y/o asociaciones se empezó tempranamente, el alto nivel de dispersión de las mismas en
sus ramas específicas y la carencia de una instancia aglutinante del conjunto, determinó un diminuto
poder político y económico por parte del empresariado actuante en el sector. Aunque en este contexto
la AMAYADAP es la entidad que más ha crecido como tal en los últimos años, por el hecho de
representar y aglutinar a un conjunto de empresas jóvenes, tanto forestales, de servicios de extracción
como industriales de la madera, radicadas en una zona, que haciendo centro en la Ciudad de Eldorado
y con un radio de 100 km, presentan estructuras y aspiraciones muy similares, por lo cual permitió el
trabajo en conjunto dentro del marco que ofrece la entidad, por la lucha de los intereses comunes.

�ENCUESTA FORESTAL
1. Características del encuestado
Nombre y Apellido: .........................................................................................
Empresa:.........................................................................................................
Cargo:..............................................................................................................
Provincia: ........................................................................................................
Domicilio:.........................................................................................................
Correo Electrónico:..........................................................................................
Teléfonos: .......................................................................................................
Fax:..................................................................................................................

2. Actividad en la cual se desarrolla
□ Productor (responda las preguntas 3 a 17 inclusive)
□ Empresa Aseguradora (responda las preguntas 18 a 23 inclusive)
□ Empresa Reaseguradora (responda las preguntas 24 a 39 inclusive)

PRODUCTOR FORESTAL
3. Característica /s de /los establecimiento/s
Establecimiento

Provincia

Partido/
Dpto.

Has.

Has. Ley
25.080
% / Total

Especies
Pino
Eucalipto
Alamo
Sauce
Paraíso
Kiri
Otras especies nativas

%
%
%
%
%
%
%
100 %

�Pino
Eucalipto
Alamo
Sauce
Paraíso
Kiri
Otras especies nativas

%
%
%
%
%
%
%
100 %

Pino
Eucalipto
Alamo
Sauce
Paraíso
Kiri
Otras especies nativas

%
%
%
%
%
%
%
100 %

Pino
Eucalipto
Alamo
Sauce
Paraíso
Kiri
Otras especies nativas

%
%
%
%
%
%
%
100 %

4. ¿Cuáles son principales riesgos que enfrenta la actividad?
Riesgo de Mercado

Precio
Colocación de producto

Riesgos Climáticos

Incendio
Viento
Granizo
Inundación
Sequía

Riesgo de Incendio no climático

Negligencia (Ej.: Quema de pastizal, etc)
Intencional
Desconocida

5. En cuanto al Riesgo de Mercado, ¿cómo comercializa su producto?

�Venta de madera en Pie

5.1 Destino
Aserraderos
Plantas celulósicas
Exportación
Otros

Comercialización interna
(Intra empresa - Auto producción)

5.2 ¿A qué industria destina su producción?
Pasta - Celulosa
Madera Aserrada
Terciado
Enchapado
Otros

6. ¿Qué dificultades observa cuando comercializa su producto?
Mercado concentrado

6.1 ¿A que factores lo atribuye?

Volatilidad de precios
Pocos canales comerciales
Otros

7. ¿Considera necesario el desarrollo de un mercado de futuros para productos
forestales?
No

7.1 ¿Por qué?

Si

7.2 ¿Por qué?

8. Respecto a los riesgos climáticos mencionados en la pregunta 3, ¿podría detallar
las pérdidas sufridas en su /s plantación/ es en los últimos años?
Año
1993
1994
1995

Causa

Superficie
forestada (has.)

Superficie
Afectada (has.)

% de recupero

�1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004

09. ¿Evalúa el riesgo climático en su establecimiento?
No

9.1 ¿Por qué?
No es necesario
No poseo el instrumental
Utilizo índices de la zona
Otras razones.

Si

9.2 ¿Cómo lo realiza?
A través del índice del SMN
A través de mediciones propias
A través del consorcio de manejo del fuego
Otras formas
9.3 ¿Qué variables considera importantes en la
evaluación del riesgo climático?
Precipitación
Temperatura
Vientos
Humedad relativa
Heladas invernales
Topografía
Otros
9.4 ¿Realiza un manejo unificado del riesgo climático
en los distintos establecimientos productivos?
Si
Describa

No

�10. ¿Cuales de las siguientes medidas implementa para reducir el riesgo de incendio?
Monitoreo

Torres de observación
Patrullaje en temporada de incendios
Patrullaje solo en días de alto riesgo

Control

Disponibilidad de agua
Equipos de combate.
Otros

Prevención

Calles cortafuego (diseño y mantenimiento)
Límite en los tamaños de los rodales
Podas y raleos
Mantenimiento de equipamiento
Aviso de quemas de vecinos
Quemas prescriptas con vigilancia activa
Rápida disponibilidad de agua
Cese del trabajo en períodos críticos
Acceso restringido al establecimiento

Combate

Capacitación del personal
Brigada propia
Consorcio de fuego

Seguro

11. En particular, ¿qué medidas utiliza para reducir el riesgo de incendio no climático?
Acuerdo con vecinos
Integración de vecinos al consorcio de manejo del fuego
Restricciones de entradas al establecimiento
Quemas prescriptas con vigilancia activa
Aviso de quemas a autoridades competentes
Otras formas

12. ¿Contrató un seguro contra riesgos climáticos alguna vez?

�No

12.1 ¿Por qué?
No necesito – Nunca tuve siniestros
No existen coberturas en el sector
El riesgo no es alto
Las coberturas son caras
No se adaptan a las necesidades del productor
Describa
Prefiero invertir en medidas de control
Otro

Si

12.2 ¿De qué tipo?
Incendio
Viento y tornado
Remoción de escombros
Combate contra incendio
Otros
12.3 ¿Con qué aseguradora contrato el seguro?
12.4 ¿Considera que la cobertura se adaptó a sus necesidades?
Si

No

¿Por qué?

13. ¿Cómo evaluaría el costo del seguro ?
Excesivamente caro
Caro
Aceptable
Bajo

¿Por qué?

�14. a) Si debería asignarle un costo al seguro, ¿hasta que tasa (% de suma asegurada)
estaría dispuesto a pagar?
b) ¿Qué tasa considera apropiada para que el seguro no afecte la rentabilidad
del negocio?

15. ¿Conoce si existen actualmente nuevas pólizas de seguro forestal?
Si

No

¿Cuáles?
¿De qué aseguradora?
16. ¿ Qué acciones considera que desde el Estado se deben promover para desarrollar
este tipo de coberturas?
Capacitación y difusión de los riesgos de la actividad
Enfatizar los beneficios del seguro
Subsidiar parte del seguro
Otras acciones - Describa

17. Por último, ¿qué información considera que desde el Estado se debe proveer
para que Ud. evalúe mejor su riesgo de incendio?
Información climatológica
Mapas de riesgos forestal
Estadísticas de incendios por zonas
Otras

ASEGURADOR
18. ¿Cuáles de los siguientes riesgos considera que son los principales que enfrenta la
actividad forestal?

�Riesgo de Mercado

Precio
Colocación de producto

Riesgos Climáticos

Incendio
Viento
Granizo
Inundación
Sequía

Riesgo de Incendio no climático

Negligencia (Ej.: Quema de pastizal, etc)
Intencional
Desconocida

19. ¿Posee su empresa cobertura para algunos de estos riesgos?
No

19.1 ¿Por qué?
No existe mercado de reaseguro
A - Los reaseguradores son pocos y no dan capacidad
B - Otros causas
No hay capacidad de retención para este tipo de riesgos
A- No nos interesa el mercado
B- Son negocios de alta exposición
C- Otros
No conocemos los riesgos del sector
A- No se realizó un estudio de mercado
B- No tenemos información
C- Es difícil evaluar los riesgos
D- Es difícil estimar la suma asegurada
E- Otros
No existe un estructura organizada en y para el sector
A- No existe fuerza de venta
B- No hay tasadores de siniestros
C- No hay un departamento técnico
No existe una demanda concreta
A - No existe una cultura aseguradora en el sector
B- Alto costo de cobertura
C- Desconocimiento de existencia de cobertura
Pasar a pregunta 22

�Si

19.2 ¿Qué riesgos cubre?
Incendio
Viento y tornado
Remoción de escombros
Combate contra incendio
Otros
19.3 ¿Cuál es el principal riesgo demandado?

19.4 ¿Cuál son las principales zonas que demandan este tipo de
coberturas?

19.5 ¿Cuál es el tamaño medio de las explotaciones aseguradas (has)?

19.6 ¿Cuál es el porcentaje de cotizaciones que realmente se logran
asegurar (%)?

19.7 ¿Cómo considera este porcentaje ?
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo
19.8 ¿Cuál es la razón principal de dicho porcentaje ?
A - No existe una cultura aseguradora en el sector
B- Alto costo de cobertura
C- Desconocimiento de existencia de cobertura
D- Otras causas - Describa

20. ¿Cuál es el mercado potencial de seguros que considera que esta actividad
podría alcanzar?

�21. ¿Posee su compañía alguna metodología para evaluar los riesgos de la
actividad forestal?
No

21.1 ¿Cómo cotizan el riesgo?
A través de brokers
A través de reaseguradores directos

Si

21.2 ¿Poseen un departamento técnico especializado en riesgos forestales?
Si

No

21.3 ¿Que parámetros considera en la evaluación del riesgo?
Climáticos
Precipitación
Vientos
Temperatura
Humedad relativa
Heladas invernales
Topografía
Otros
Zonales -Describa
Propios de la explotación – Describa

22. ¿Qué información considera que desde el Estado se debe proveer para que su
empresa evalúe mejor el riesgo?
Información climatológica.
Estadísticas de incendios por zonas
Información oficial del mercado de seguros forestales
Otras

23. ¿Qué acciones considera que desde el Estado se deben promover para desarrollar
este tipo de seguro?
Capacitación y difusión de los riesgos de la actividad.
Enfatizar los beneficios del seguro
Subsidio de Cobertura
Otras formas

�REASEGURADOR
24. ¿Cuál es su conocimiento del mercado forestal argentino?
Posee muy buen conocimiento del mercado forestal
Conoce lo suficiente para atender las coberturas que demandan
Posee poco conocimiento
No posee conocimiento

25. ¿Cuáles son los principales riesgos que actualmente se reaseguran ?
Riesgos
Climáticos

Incendio
Viento
Granizo
Remoción de escombros
Combate contra incendios
Inundación
Sequía

%
%
%
%
%
%
%
100 %

Riesgo de
Mercado

Precio
Colocación de producto
Otras causas

%
%
%
100 %

26. ¿Cuáles son las formas más usuales de evaluar y/o tarificar el riesgo en la
actividad? Describa riesgo y forma de evaluación
27. ¿Cuál sería la más apropiada para los bosques argentinos?
28. ¿Cuáles son los requisitos mínimos de información que Ud. necesita para
evaluar el riesgo forestal?
29. ¿Cuáles son las principales limitantes de información que encuentran para
cotizar los negocios forestales?
30. ¿ Qué información considera que desde el Estado argentino debe proveer para
que su compañía evalúe mejor el riesgo?
Información climatológica.

�Estudios de Mercado
Mapas de riesgos forestal
Estadísticas de incendios por zonas
Información oficial del mercado de seguro forestal
Otras

31. ¿Cómo considera la demanda concreta para coberturas forestales en la
República Argentina?
Alta
Media
Baja
Inexistente

32. ¿Cuál es su visión del mercado de seguros forestales en Argentina?
A-

Poco desarrollado
Medianamente desarrollado
Desarrollado
En expansión

B-

Con crecimiento lento
Estancado

C-

D-

Atractivo para el reaseguro
Medianamente atractivo
Poco atractivo

Otra percepción – Describa

33. ¿ En que fase considera que se encuentra el mercado de reaseguro forestal en
la República Argentina ?
En una fase de gran crecimiento.
En una fase de crecimiento moderado.
En una fase de crecimiento lento
Sin crecimiento.
En retroceso

34. ¿Cuál es la capacidad financiera (USD) que su compañía destina a coberturas
forestales en el mundo?

�35. ¿Cuál es la capacidad financiera (USD) que su compañía destina a coberturas
forestales en la República Argentina?

36. ¿Cuál es el nivel efectivamente reasegurado (USD) en la República Argentina?
37. ¿Cuál es el porcentaje de las cotizaciones pedidas que se reaseguran en
la República Argentina?

38. ¿Cuál es el mercado potencial de seguros que considera que esta actividad
podría alcanzar?

39. ¿Qué acciones considera que desde el Estado se deben promover para desarrollar
este tipo de coberturas?
Capacitación y difusión de los peligros de incendio forestal.
Enfatizar los beneficios del seguro
Subsidio de Cobertura
Otras formas

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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Buenos Aires (Argentina). Oficina de Riesgo Agropecuario</text>
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              <text>Riesgo y seguro en el sector forestal</text>
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              <text>SAGPyA/ORA</text>
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