<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="186" public="1" featured="0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/items/show/186?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-13T20:38:10-03:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="393">
      <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/659be69e1368aff771366c04c02150db.jpg</src>
      <authentication>dfe0c2eaee425f7e250e1438e23fd5d0</authentication>
    </file>
    <file fileId="394">
      <src>http://bibliotecadigitalsagyp.magyp.gob.ar/files/original/080e9b2d9bf3a5456c0ca4c6a2ebb784.pdf</src>
      <authentication>8769e6bf253c1666db7404b824a9b0ec</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="52">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1303">
                  <text>�Contenido

INTRODUCCIÓN ............................................................................................................... 4
CAPITULO I: CONCEPTOS BÁSICOS ……………..……………………………

.………..6

1.1. Las Buenas Prácticas de Riego ............................................................................... 7
1.2. El Recurso Hídrico .................................................................................................. 8
1.3. El Recurso Suelo................................................................................................... 10
1.3.1. Propiedades físicas ......................................................................................... 10
1.3.2. Propiedades químicas de los suelos ............................................................... 14
1.3.3. Propiedades biológicas de los suelos ............................................................. 15
1.3.4. Almacenaje de agua del suelo ........................................................................ 16
1.3.4.3. Agua útil fácilmente aprovechable para las plantas ...................................... 18
1.4. Necesidades de agua de los cultivos ..................................................................... 19
1.4.1. La evapotranspiración………………………………………………………………..19
1.4.2. Eficiencia y uniformidad de aplicación del agua de riego ................................ 21
CAPÍTULO 2: IMPACTOS DEL RIEGO COMPLEMENTARIO EN AGRICULTURA:
INDICADORES DE CALIDAD DEL SUELO Y DEL AGUA ............................................. 24
2.1. Impactos negativos por mal manejo de riego sobre el suelo.................................. 24
2.2. Indicadores de calidad del suelo y del agua de riego............................................. 25
2.2.1. Indicadores de calidad del suelo ..................................................................... 26
2.2.2. Indicadores de calidad de las aguas de riego ................................................. 29
CAPÍTULO 3: RECURSOS HÍDRICOS SUBTERRÁNEOS ............................................ 32
3.1. El aprovechamiento de los recursos hídricos subterráneos ................................... 32
3.1.1. Evaluación de la captación de agua subterránea para riego ........................... 34
3.1.2. Utilización sustentable del agua subterránea .................................................. 39

�CAPÍTULO 4. DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN EFICIENTE DE PERFORACIONES PARA
EXTRACCIÓN DE AGUA SUBTERRÁNEA PARA RIEGO ............................................ 42
4.1. Profundidad de la perforación................................................................................ 43
4.2. Cañería de entubamiento ...................................................................................... 44
4.3. Los filtros ............................................................................................................... 45
4.3.1. Pre-filtro .......................................................................................................... 45
4.3.2. Selección del tamaño de ranura del filtro ........................................................ 45
4.3.3. Tipo y calidad de los filtros .............................................................................. 46
4.3.4. Velocidad de ingreso de agua en los filtros ..................................................... 46
4.4. Diseño de captación .............................................................................................. 47
4.4.1. Ejemplos de captaciones ................................................................................ 47
ANEXO I: DIFERENTES SISTEMAS DE RIEGO ............................................................ 52
ANEXO II. PROPIEDADES QUÍMICAS Y BIOLÓGICAS DE LOS SUELOS.................... 66
ANEXO III . COEFICIENTES DE CULTIVOS (Kc). FAO 2006 ........................................ 71
ANEXO IV. PARTICIPANTES……………………… ......................................................... 71
BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA ........................................................................................ 75

�INTRODUCCIÓN
Está publicación busca servir como herramienta para asistir a la toma de decisiones de los
distintos organismos oficiales de gestión e investigación y del sector privado involucrados con el
riego (regantes) tendientes a asegurar el uso sostenible del agua subterránea. En este sentido, la
publicación ofrece los elementos de análisis, procedimientos y consideraciones que deben tenerse
en cuenta al momento de diseñar un sistema de riego. Está pensado, principalmente para riego
con agua subterránea y dirigido a técnicos y especialistas que actuarán como agentes
multiplicadores y capacitadores tanto en la órbita pública como en la privada.
El riego es la intervención humana, muchas veces colectiva, que tiene por finalidad
modificar la distribución espacial o temporal de agua que ocurre en los cauces naturales, las
depresiones, las vías de drenaje, o los acuíferos, manipulándose así la totalidad o parte de ella
para mejorar el crecimiento de un cultivo. Se destacan tres aspectos de esta definición: que el
riego es una intervención humana en el ciclo del agua; que el riego implica la manipulación de un
recurso natural, el agua, y que su objetivo final es la producción sostenible de cultivos. La
manipulación de los recursos naturales vincula la intervención con su ecosistema, y las posibles
externalidades sobre otros usos y usuarios del agua y los recursos naturales, e implica el uso de la
tecnología en su sentido amplio (herramientas, conocimientos y fuerza de trabajo), mientras que
el objetivo final subraya el carácter productivo del riego y su relación directa con el desarrollo
económico sostenible. En Argentina, dada la existencia de grandes superficies áridas y semiáridas,
el riego ha permitido incorporar a las actividades agropecuarias regiones y suelos que de otra
forma no serían productivos. A finales del siglo XIX, la construcción de diques y obras de derivación
en la Provincia de Mendoza y posteriormente en San Juan, Santiago del Estero, Tucumán y Alto
Valle de Río Negro, permitió el inicio del desarrollo de importantes áreas bajo riego. En la década
de los años 50 del siglo pasado se produjo la mayor expansión de las obras de infraestructura para
riego y conjuntamente con la incorporación de equipos de bombeo permitieron ampliar la
superficie bajo riego y la eficiencia de este.
La utilización del agua subterránea se ha acrecentado en la mayoría de las regiones del
país y en particular en las regiones sub-húmedas y húmedas donde el riego complementario
puede ser fortalecido con una mirada integra que maximice y optimice su aprovechamiento,
preservándose a su vez el recurso hídrico como fuente fundamental de todas las dimensiones que

4

�hacen al desarrollo sostenible. A los efectos de la presente publicación, se asume como riego
complementario o suplementario a aquel que permite mejorar los rendimientos de los cultivos y
estabilizarlos temporalmente en lugares donde el cultivo se puede hacer sin riego. Como riego
integral, se entiende al que se practica en las zonas climáticamente áridas (donde la
evapotranspiración es muy superior a la precipitación) y subtropicales con estación seca
prolongada (más de tres meses).
Una adecuada gestión del riego es clave para minimizar posibles impactos negativos sobre
la cantidad, calidad y disponibilidad del agua, sobre los recursos naturales en general y sobre la
biodiversidad y por otra parte constituye una medida más de adaptación frente a los efectos de la
variabilidad climática y el cambio climático.
La gestión del agua de riego necesariamente involucra tanto a tomadores de decisiones y
personal técnico de organismos públicos como a los regantes. La “apropiación”, por parte de
organismos provinciales con jurisdicción en la materia y de los consorcios de regantes, de las
buenas prácticas en la gestión de riego se verá facilitada mediante el desarrollo de actividades de
capacitación.
La educación, capacitación técnica y formación de recursos humanos es esencial para la
implementación sostenible de prácticas de riego con agua subterránea. Por lo tanto resulta
imprescindible capacitar a los agentes públicos (funcionarios, profesionales, técnicos y
administrativos) y privados (usuarios, “tomeros”, personal administrativo) participes de los
distintos sistemas de riego distribuidos en el territorio nacional para el diseño, la ejecución y la
gestión eficiente de las acciones requeridas para el riego con agua subterránea.
El documento está organizado en cuatro capítulos. En el primero se define a las buenas
prácticas de riego como parte integrante de las buenas prácticas agrícolas y se identifican algunos
aspectos vinculados al suelo, agua, etc. que son necesarios considerar para la implementación de
diversos sistemas de riego. Asimismo, permitirá tomar conciencia de la importancia del control y
monitoreo de todos los elementos involucrados en el desarrollo productivo. Indicadores a tener en
cuenta para evaluar la calidad del agua y del suelo son presentados en el Capítulo 2. A
continuación, en el capítulo 3, se aborda la importancia del aprovechamiento sostenible de los
recursos hídricos subterráneos y la importancia de evaluar la disponibilidad de agua para riego.
Finalmente, en el capítulo 4 se dan las pautas para la construcción de modelos eficiente de
perforaciones para extracción de agua.
5

�En forma complementaria, los Anexos I y II donde se describen diferentes sistemas de
riego y se amplían algunos aspectos técnicos de cierta especificidad relacionadas a propiedades de
los suelos respectivamente.
Por último el Anexo III establece los Coeficientes de cultivos (Kc).

6

�CAPÍTULO 1: CONCEPTOS BÁSICOS
Como se señaló anteriormente, el agua es un factor determinante en el desarrollo
económico y social y, al mismo tiempo, permite mantener la integridad del entorno natural. A
pesar de ello, el agua es solo uno de los recursos naturales vitales y por lo tanto resulta imperativo
que los temas hídricos no sean tratados de forma aislada (ONU-Agua. 2008). Como resultado de lo
expuesto, es que surgió el concepto de la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH)
entendido como un proceso que promueve la gestión y el desarrollo coordinados del agua, el
suelo y los otros recursos relacionados con el fin de maximizar los resultados económicos y el
bienestar social de forma equitativa sin comprometer la sostenibilidad de los ecosistemas vitales
(WWAP, 2009). Atendiendo a ello, este capitulo discute algunos conceptos básicos referidos al
agua, suelo y cultivos.
1.1. Las Buenas Prácticas de Riego
El concepto de buenas prácticas se utiliza en una amplia variedad de contextos para
referirse a las formas óptimas de ejecutar un proceso. Se refieren a experiencias que se guían por
principios, objetivos y procedimientos apropiados o pautas aconsejables así como también toda
experiencia que ha arrojado resultados positivos, demostrando su eficacia y utilidad en un
contexto concreto. Aplicadas en forma sistematizada, permiten aprender de las experiencias y
aprendizajes de otros, y aplicarlos de manera amplia.
Es importante considerar que las buenas prácticas de riego se encuentran enmarcadas
dentro de lo que son las buenas prácticas agrícolas que consisten en la aplicación del
conocimiento disponible de los recursos naturales básicos para la producción, en forma benévola,
de productos agrícolas alimentarios y no alimentarios, inocuos y saludables (SENASA, 2010; FAO).
Por lo tanto las buenas prácticas agrícolas están directamente relacionadas con la sustentabilidad
de los sistemas productivos.
Por su parte, las buenas prácticas de riego, que forman parte de las buenas prácticas
agrícolas se refieren a un manejo tal del recurso que permite la perduración del agua en el tiempo,
en suficiente cantidad y calidad, asegurando que se aplica una cantidad de agua lo más ajustada
posible para cubrir las necesidades del cultivo que garantice el logro de los objetivos productivos.
Este proceso consta de cuatro fases fundamentales:

7

�

Conocer los tipos de suelos y sus propiedades físicas e hídricas donde se
desarrollará los cultivos irrigados.



Calcular las necesidades hídricas del cultivo mediante la metodología más exacta
disponible para sus diferentes etapas de crecimiento.



Conocer el ciclo de desarrollo del cultivo en cuestión y la sensibilidad al estrés
hídrico en cada una de sus etapas para establecer la estrategia de riego.



Establecer las pautas de aplicación de los aportes de agua de riego (Worldwildlife
Foundation, 2009) para cumplir la estrategia elegida.

1.2. El Recurso Hídrico
El ciclo del agua incluye al
agua en su estado líquido, gaseoso y
sólido,

y

está

directamente

relacionado con el tipo de suelo,
formaciones geológicas y el clima
(Figura 1.1). Toda el agua superficial
y subterránea existente en la tierra
son parte del ciclo hidrológico, que
es el sistema por el cual el agua
circula desde océanos y mares hacia
la atmósfera y de allí hacia los
continentes,

donde

retorna

superficial o subterráneamente a los
mares. Los factores que influyen en
los procesos del ciclo hidrológico son

Figura 1.1 Ciclo del agua (Fuente: INTA).

fundamentalmente los factores climáticos, como la temperatura del aire, intensidad de los
vientos, la humedad relativa del aire y la insolación y el tipo y densidad de la cobertura vegetal.
Básicamente el ciclo hidrológico se puede resumir mediante la siguiente ecuación: Precipitación =
Evapotranspiración + Escorrentía superficial + Infiltración.

8

�Si bien el agua, un recurso natural renovable, finito y vulnerable (en su calidad) constituye
uno de los ejes centrales del desarrollo sostenible, la competencia por el agua dulce, como
resultado del crecimiento poblacional, el desarrollo económico y la atención a los servicios
ambientales, la está transformando en un bien cada vez más demandado y muchas veces escaso.
Del total de agua contenida en la Tierra, unos 1.386 millones de kilómetros cúbicos de agua
(Shiklomanov, Igor A., 1999), el 97,5 % es agua salada y sólo el 2,5% es agua dulce. De ese 2,5% de
agua dulce, el 69,7% se encuentra en forma de hielo y nieve permanente, por lo que no está
disponible para uso directo, el 29,9% corresponde a las aguas subterráneas, y sólo el 0,39% del
agua dulce se encuentra en lagos, ríos y arroyos. Estos valores indican que solo un porcentaje muy
pequeño de agua puede ser aprovechada directamente.
El mayor consumo de agua dulce en el mundo se debe a la agricultura la cuál consume
globalmente más del 70% del total del agua, siendo el riego el mayor usuario dentro de los usos
agropecuarios. El riego aumenta notablemente el rendimiento de las cosechas y así el 15% de las
tierras explotadas que se riega produce el 40% de los alimentos a nivel mundial (FAO). Sin
embargo, por evaporación no productiva, escurrimiento e infiltración se devuelve al ciclo
hidrológico una parte muy importante del agua extraída de las fuentes sin un uso productivo y con
una calidad generalmente menor, y ello se debe evidentemente a que se emplean métodos poco
eficientes a la hora de aprovecharla.
La disponibilidad del agua se vincula con tres aspectos básicos, su cantidad, calidad y su
disponibilidad real para los distintos usos. Estos aspectos están directamente relacionados, ya que
la disponibilidad del agua para un uso determinado se puede ver afectada, si la cantidad o calidad
del recurso se altera en forma significativa y/o se encuentra disponible en momentos donde no es
necesaria.
Un uso eficiente del recurso implica consideraciones respecto al tipo de cultivo y la fase de
crecimiento de los mismos. En lo que respecta a los cultivos, desde la siembra hasta la cosecha,
pasan por una serie de etapas (inicial, desarrollo, media y final) caracterizadas por diferentes
procesos fisiológicos y velocidad de crecimiento de las plantas. Dependiendo del tipo de cultivos, a
cada una de estas etapas le corresponde una demanda creciente de agua que generalmente está
directamente relacionada con el aumento de su superficie foliar y con su capacidad fotosintética
hasta un poco antes de la fase de madurez fisiológica. La respuesta directa de cualquier cultivo a la

9

�falta de agua puede ser una disminución de su rendimiento o, y/o una menor calidad de la
cosecha, dependiendo del cultivo y la etapa del desarrollo del cultivo donde esta se produzca.
1.3. El Recurso Suelo
En este apartado tratamos sobre el suelo y sus propiedades físicas e hídricas que como se
mencionó en el punto 1.1 es una de los principales elementos para aplicar buenas prácticas de
riego.
El suelo está compuesto por fases sólida, líquida y gaseosa. Las partículas minerales y
materia orgánica componen la fase sólida, que da lugar a los espacios porosos entre agregados.
Los poros del suelo contienen la fase gaseosa, con igual composición gaseosa que la atmósfera
aunque a veces con mayor presencia relativa de algunos componentes y la fase líquida o solución
del suelo, que provee el agua y los nutrientes para un buen rendimiento de los cultivos. Tanto las
propiedades físicas como las químicas y biológicas afectan el crecimiento y rendimiento de los
cultivos y la eficiencia del riego aplicado, por lo que resulta imprescindible conocerlas y así poder
evaluar su potencial de desarrollo agrícola.
1.3.1. Propiedades físicas
Las propiedades físicas de los suelos determinan la forma y cantidad del riego a aplicar,
siendo las más importantes la textura y la estructura, aunque otras condiciones como la
profundidad efectiva para el crecimiento de las raíces y el drenaje interno del perfil afectan la
eficiencia del riego. La pendiente del terreno es otro factor importante, en zonas áridas para el
diseño de los sistemas adecuados de riego y en zonas húmedas porque precipitaciones
abundantes e intensas que sigan a un riego, pueden provocar corridas de agua y erosión del suelo.
1.3.1.1. Textura
La textura indica el contenido relativo de las partículas de diferente tamaño, (arena, limo y
arcilla) y tiene que ver con la mayoría de las propiedades físicas, físico-químicas y químicas de los
suelos. La intensidad de aplicación del agua y la cantidad de agua a reponer al suelo o lámina de
riego están condicionadas por la velocidad de infiltración y la capacidad de almacenaje del suelo,
y estas son fuertemente dependientes inicialmente de la textura y secundariamente del manejo
del suelo. Varias clasificaciones de suelo se basan en la distribución de las partículas por tamaño,

10

�una de las cuales establece 12 clases texturales, que se muestran en el triángulo de textura (Figura
1.2).

Figura 1.2. Diagrama triangular de clases texturales básicas del suelo según tamaño de
partículas (Fuente: USDA).

Otra clasificación se puede ver en el Cuadro 1.1 que expone además diferentes criterios
adoptados por Estados Unidos y Rusia.

11

�Cuadro 1.1. Clasificaciones texturales complementarias/alternativas al diagrama
triangular de clases textura.

Conociendo la textura se pueden caracterizar muchas de las propiedades hídricas de los
suelos, la velocidad de infiltración y la capacidad de almacenamiento de agua disponible en
función de la textura (Cuadro 1.2). Como se puede observar en el Cuadro cuanto mayor es el
tamaño de las partículas más rápida es la infiltración y menor es el agua retenida por los suelos.
Por otra parte, es importante considerar que la textura es una propiedad muy estable en
los suelos, mientras que la estructura y la cantidad y tipo de materia orgánica, que también
influyen en las propiedades hídricas, son propiedades que pueden variar a corto y mediano plazo a
consecuencia de fenómenos climáticos extremos, uso y manejo del suelo (lluvias intensas, cambios
en la vegetación, puesta en cultivo de los suelos, formas de laboreo, etc.).

12

�Cuadro 1.2. Velocidad de infiltración y capacidad de almacenamiento de en agua en función
de la textura.

1.3.1.2. Estructura
La estructura del suelo es factor de importancia en la formación de poros de diferentes
tamaños y consiste en el agrupamiento de partículas minerales y de materia orgánica para formar
unidades mayores o agregados. La estabilidad de los agregados de un suelo depende de las fuerzas
cohesivas entre partículas, que se oponen a las fuerzas de desagregación originadas por el agua
y/o el laboreo. La destrucción de los agregados libera partículas que obstruyen los poros,
aumentando la densidad del suelo y produciendo compactación. De esta manera se reduce la
posibilidad de entrada de agua desde la superficie, reduciendo la velocidad de infiltración y la
circulación o redistribución en el perfil de suelo.
1.3.1.3. Porosidad
Es la relación entre el volumen de huecos y el
volumen total del suelo. La cantidad y tamaño de los poros
gobierna las propiedades de almacenaje y conducción del
agua y aire. Los suelos de textura fina (arcillosos), tienen gran
número de poros pequeños (microporos), con gran capacidad
de retener el agua que reciben, pero con velocidad de
infiltración reducida, mientras que los de textura gruesa
(arenosa) tienen poros de mayor tamaño (macroporos), que si

Figura 1.3. Representación
esquemática de la porosidad del
suelo (Fuente: WWF 2009).

13

�bien favorecen la entrada del agua, no poseen capacidad alta de retención (Figura 1.3).
1.3.1.4. Velocidad de infiltración del agua
La Velocidad de Infiltración (VI) de agua en el suelo es la propiedad más importante en el
diseño de sistemas de riego. Depende tanto de la textura (Figura 1.2.), como del estado de la
estructura del suelo. Cuando se agrega agua, el volumen que entra al suelo es máxima al comienzo
de la medición (Figura 1.4.). A medida que el agua entra al suelo, la cantidad por unidad de tiempo
se reduce y luego de un intervalo de tiempo -variable según el suelo-, se llega a un valor casi
constante, la Infiltración Básica, que es la referencia básica a considerar en el diseño de los
sistemas de aplicación del agua, para que no ocurra encharcamiento y/o corridas de agua en casos

Velocidad de Infiltración, mm/hora

de pendientes del terreno.

Infiltración básica

0

10

20

30
40
50
Tiempo, minutos,

60

70

80

Figura 1.4. Agua infiltrada en el suelo en función del tiempo de aplicación.

1.3.2. Propiedades químicas de los suelos
Son características del suelo que describen el comportamiento de los elementos,
sustancias y componentes que lo integran. Algunas de ellas como Capacidad de Intercambio
Catiónico, Saturación de Bases, Porcentaje de Sodio Intercambiable, pH, Salinidad y Sodicidad

14

�pueden afectar relacionarse directamente con el manejo del riego o indirectamente por su efecto
sobre las propiedades físicas.
1.3.3. Propiedades biológicas de los suelos
La biología del suelo juega un papel fundamental en la composición del suelo y sus
características. Los organismos del suelo descomponen la materia orgánica preveniente de restos
vegetales y animales liberando a su vez nutrientes para ser asimilados por las plantas. Los
nutrientes que se encuentran almacenados dentro de los organismos del suelo impiden su pérdida
por lixiviación. Los microorganismos del suelo mantienen la estructura mientras las lombrices
remueven el suelo.
Las propiedades físicas y químicas de los suelos se pueden relacionan con la funcionalidad
del mismo como se observa en la Tabla que figura más abajo (Tabla 1.1).

Tabla 1.1. Propiedades físicas y químicas de los suelos y su relación con las funciones del suelo
PROPIEDADES

UNIDADES

RELACION CON FUNCIONES DEL SUELO

PROPIEDADES FÍSICAS
Textura: arcilla, limo y arena

%

Controla

Profundidad efectiva

cm

Define

Velocidad de Infiltración

cm/hora

Gobierna

Densidad aparente

g/cm3

Determina

Capacidad de almacenaje de agua

mm/cm

Indica

Almacenaje de agua
Transporte de nutrientes
Capacidad de almacenaje de agua
Exploración radical
Entrada del agua agregada a la
superficie
Porosidad, Compactación
Distribución de poros por tamaño
Agua disponible para las plantas

PROPIEDADES QUÍMICAS
Materia orgánica

%

Afecta

N, P y K total extractables

kg/ha

Indican

Na de intercambio
Na soluble

meq/100g
meq/l

Afectan

pH

Sin unidad

Controla

Conductividad Eléctrica

dS/m

Indica

Fertilidad del suelo
Porosidad, Estabilidad de estructura
Disponibilidad de nutrientes
Necesidad de fertilización
Estructura, Porosidad
Densidad aparente
Velocidad de infiltración
Actividad química,
Biológica y Microbiológica
Salinidad del suelos
Nivel de tolerancia de los cultivos

15

�1.3.4. Almacenaje de agua del suelo
Los valores de capacidad de almacenaje (CA) de agua del suelo se expresan en altura de
agua (lámina) por profundidad de suelo (mm/cm) y varían para las diferentes texturas (Figura
1.2.). La CA es la máxima cantidad de agua que el suelo puede retener en contra de la fuerza de
gravedad, luego de haber sido saturado y haber drenado el exceso.
Al límite superior del almacenaje se lo denomina Límite máximo (LMAX) (o Capacidad de
campo). Si bien la succión a la que se encuentra el agua a Límite máximo es variable de acuerdo al
suelo y las condiciones hídricas del lugar por convención se la considera a un potencial de -0,33
bares ( -0.033 MPa ) para suelos de textura media a fina y de -0.1 bar (-0.01 Mpa) para suelos de
textura gruesa (Figura 1.4.). En la práctica, el LMAX puede determinarse a campo, como el
contenido de humedad del perfil de una parcela de 2 x 2 m, en la cual se levanta un bordo de unos
25 cm, se llena de agua, se cubre con material impermeable y se deja drenar varios días, después
de los cuales se extraen muestras por horizontes y se mide la humedad que contienen.
A medida que se extrae el agua, el remanente está contenido en poros cada vez más
pequeños, llegando al Límite mínimo (LMIN) del almacenaje cuando la energía requerida para
extraer el agua es de -15 bares (-1,5 MPa); a este valor, la mayoría de los vegetales sufren
marchitez al no poder reponer el agua evaporada. El LMIN del almacenaje se puede aproximarse
como: LMIN  LMAX  0,5 .
Entre el LMAX y el LMIN, el potencial al que el agua esta retenida va variando describiendo
una relación que se muestra en la Figura 1.5 que se conoce como Curva Hídrica o Curva
Característica de los Suelos.
1.3.4.1. Agua disponible o Agua útil total del suelo
El Agua disponible (AD) para las plantas en el perfil de suelo se obtiene sumando la
diferencia entre el LMAX y el LMIN (mm/cm) de los horizontes o capas de suelo, hasta la
profundidad explorada por las raíces de cada cultivo (Figura 1.5).

AD, mm cm 

horizontes

 LMAX  LMIN 
1

16

�Potencial, Mpa j)
LMIN

Tamaño de poros

1.50

1.00
Are

Arc

Fr

0.50
LMAX

0.00
0.00

0.20

0.40

0.60

Humedad, cm3 cm-3, (q)

Figura 1.5. Agua del suelo (q) en función del trabajo requerido para extraerla (j), en
suelos de texturas diferentes: Arenoso (Are), Franco (Fr) y Arcilloso (Arc). Las flechas
horizontales muestran la cantidad de agua disponible para cada suelo.
Conocer la profundidad de suelo explorada por las raíces es de vital importancia para
programar o conducir el riego, ya que como sabemos en las plantas, el principal órgano
responsable de la captación del agua es el sistema de raíces (Figura 1.6).
En el ámbito agrícola, es conocida la capacidad de enraizamiento profundo de cultivos
como la alfalfa, el olivo y la viña, capacidad que contrasta con la de otros cultivos de
enraizamiento superficial, tales como la cebolla, la frutilla y los hortícolas en general. Ahora bien,
el hecho de que en ausencia de restricciones físicas las raíces alcancen grandes profundidades no
es garantía de un óptimo suministro hídrico para los cultivos.

17

�Figura 1.6. Representación esquemática de la captación de agua por el sistema radicular
de las plantas (Fuente: Santayana 2010).

1.3.4.2. Umbral de riego
El Umbral de riego (UR), es la proporción del agua disponible que queda en el suelo antes
que las plantas disminuyan su consumo de agua por debajo del requerido o lo que es lo mismo
antes que sea necesario aplicar riego. El valor del UR adecuado depende de la sensibilidad del
cultivo a las deficiencias de agua, y de la demanda atmosférica del momento siendo por ejemplo
en orden decreciente maíz, soja, girasol y trigo; siendo mayor cuanto mayor sea la
evapotranspiración.
1.3.4.3. Agua útil fácilmente aprovechable para las plantas
El agua útil total es el agua disponible/utilizable por las plantas, corresponde, como vimos
en el punto 1.3.4., a la diferencia entre los contenidos de agua a Capacidad de Campo (LMAX) y el
Punto de marchitez permanente (LMIN).
El agua útil fácilmente aprovechable es la comprendida entre capacidad de campo y un
contenido hídrico umbral de riego o umbral crítico, que está asociado con la sensibilidad de las
plantas al déficit hídrico, dependiendo de la especie o híbrido vegetal y de la etapa fenológica. Este
umbral oscila en un rango porcentual de 0 a 100%. En la etapa de crecimiento (vegetativa)
generalmente los cultivos tienen baja sensibilidad al déficit hídrico, el agua del suelo puede
18

�disminuir hasta umbrales cercanos al 70% sin que disminuya el rendimiento, en cambio en la etapa
reproductiva (generalmente floración-fructificación), los cultivos son muy sensibles al déficit
hídrico, carencias de humedad en esta etapa determina fuerte pérdida de rendimiento, los
umbrales de riego deben oscilar entre el 30 y 50%. Ambas aguas útiles se refieren al espesor del
suelo donde ocurre alrededor del 70% de la absorción de agua por parte de las raíces y está
influenciada por la evaporación y el consumo de agua de las plantas, o sea la evapotranspiración.
A la hora de diseñar y programar el riego, además de considerar la cantidad de agua que
debemos agregar al suelo (lámina de riego) de acuerdo a su capacidad de almacenamiento,
umbral crítico y profundidad de raíces activas, hay que conocer la velocidad con la que el agua se
infiltra en el terreno, esto es los litros por metro cuadrado (= mm) que puede absorber un suelo en
una hora (o mm/hora), para evitar fenómenos de escorrentía.
1.4. Necesidades de agua de los cultivos
El ciclo del agua y el riego, se puede esquematizar con los flujos que se observan en la
Figura 1.7 y cuantificar un balance hídrico mediante la siguiente ecuación: Precipitación=
escurrimiento + infiltración al suelo + evaporación + transpiración +almacenaje (acumulación en
cuerpos de agua superficial y acuíferos subterráneos).

Figura 1.7. Agua y riego: representación esquemática (Fuente: Santayana 2010).

En este punto no ocuparemos de como conocer las necesidades hídricas de los cultivos.

19

�1.4.1. La Evapotranspiración
El procedimiento básico para conocer las necesidades hídricas de los cultivos es el
procedimiento propuesto por FAO (2006). Que consta básicamente de tres pasos:

1.- Calcular la Evapotranspiración del cultivo de referencia (ETo)
2.- Calcular la Evapotranspiración máxima del cultivo bajo estudio (ETc)
3.- Calcular la Evapotranspiración real (ETr) ajustando los valores máximos en
función de condiciones locales.
La Evapotranspiración del cultivo de referencia (ETo) es la tasa de evapotranspiración de un
cultivo hipotético de paso con características específicas que ocurre sin restricciones de agua
(FAO, 2006). La ETo expresa básicamente la influencia (demanda) del ambiente.
Para su cálculo se puede utilizar la Ecuación de Penman-Motheith modificada por
FAO (FAO-PM) u otras expresiones más sencillas como Heargreaves, o incluso mediciones directas
relacionadas como la evaporación de tanques de evaporación tipo A.
Por mayores detalles sobre el procedimiento de cálculo se refiere al lector a FAO (2006) de
libre disponibilidad en español y por la automatización del cálculo al software CROPWAT (FAO,
1992) también de libre disponibilidad así como otros software disponibles.
La Evapotranspiración máxima del Cultivo o en condiciones estandard (ETc) se calcula a
partir de la expresión:

,
Donde Kc es el coeficiente de cultivo.
El coeficiente de cultivo, introduce en el cálculo tanto las particularidades del cultivo que
se estudia como de las cuatro etapas básicas de crecimiento de las mismas (emergencia,
establecimiento, medio y tardío). La FAO (2006) proporciona coeficientes para una amplia gama
de cultivos (ver anexo III).
La Evapotranspiración real expresa el consumo real del cultivo en función que haya algún
factor limitante que le impida consumir el máximo. Se calcula mediante la siguiente expresión:

20

�Donde Ks es un coeficiente de “estrés” según sea el factor limitante.
Normalmente este paso no se utiliza en aplicaciones prácticas para riego salvo en el caso
de riego muy preciso o estudios de investigación, en los que también se utilizan coeficientes de
cultivos “duales” que separan la evaporación del suelo y la transpiración del cultivo.
Finalmente digamos que para establecer las estrategias de riego, el conocimiento de las
etapas de máxima sensibilidad a la falta de agua de un cultivo es fundamental al igual que para
determinar el momento óptimo para el riego.
Uno de los objetivos de los sistemas de riego es poner a disposición de los cultivos el agua
necesaria para que cubran sus necesidades, complementando la recibida en forma de
precipitaciones naturales.
1.4.2. Eficiencia y uniformidad de aplicación del agua de riego
1.4.2.1. Eficiencia de aplicación
Del volumen total de agua destinada a riego que sale del punto de suministro, como por
ejemplo una perforación, un canal, no todo va a ser aprovechado por las plantas, sino que por
diversas causas parte no llegará a su destino (Figura 1.5). La relación, expresada en % entre estas
dos cantidades de agua (la que sale del punto de suministro y la que realmente aprovechan las
plantas) es lo que se denomina eficiencia de aplicación. Por ejemplo, una eficiencia del 75% indica
que del total del agua bombeada por una perforación (pozo) sólo el 75% la tomarán las plantas y el
25% restante tendrá destinos diferentes.
Durante el riego, las pérdidas de agua pueden que ocurrieren en diferentes momentos,
pudiendo clasificarse en tres grandes grupos como se ejemplifica en la Tabla 1.2 (Figuras 1.4 y 1.5).

Tabla 1.2. Momentos en los que se pueden observar “pérdidas” de agua durante el riego.
Pérdidas de transporte

Pérdidas por aplicación de Pérdidas
riego

de

conducción

interna y de evaporación y
arrastre

Son las que ocurren en las Una vez en el suelo, el agua

Engloba a todas las que tienen

conducciones, desde el punto puede escurrir al superarse

su origen en la instalación

21

�de suministro hasta la parcela su capacidad de infiltración o

dentro de la parcela de riego.

de riego. Aquí se incluyen al encontrase saturado, e

Cabe mencionar tanto las

desde las fugas en tuberías y incluso

fugas de tuberías como la

escapar

de

la

canales hasta la evaporación profundidad de acción de las

evaporación

en el caso de las conducciones raíces percolando a capas

condiciones de viento y altas

abiertas.

temperaturas, tiene lugar en el

profundas.

que,

bajo

chorro de los emisores, en las
hojas mojadas del cultivo o en
la lámina superficial de agua.
La eficiencia de aplicación es una característica que depende tanto del diseño de cada
instalación como del manejo que se realiza del riego. Por ejemplo: i. tiempo de riego, velocidad de
avance, caudal de riego, etc. en el caso de riego de superficie; ii. velocidad del viento, iii.
distribución de presiones, iv. mantenimiento de toberas en el caso de riego por aspersión; y v.
variación de presión, filtrado, etc. en el caso de riego por goteo.
En términos generales, la eficiencia teórica del riego por goteo es de 85-95%, la del pívot
va del 80 al 90% (sin viento), en aspersión oscila entre 65-85% (sin viento) mientras que el riego
superficial presenta eficiencias de entre el 30 al 70%, dependiendo del diseño, operación y
tecnología disponible.
En general, seleccionando tasas o intensidades de aplicación, también denominadas
pluviometrías de los emisores (mm/h), con valores que no superen la velocidad de infiltración
promedio; es poco probable que la transformación de las láminas de agua aplicadas en
escurrimiento laminar o en escurrimiento en las primeras fases de encauzamiento, den lugar a
procesos de erosión por arrastre de partículas, salvo en caso de pendientes excesivas.
1.4.2.2. Uniformidad de aplicación
Cuando se distribuye agua por una parcela de cultivo, existen dificultades que ocasionan
pérdidas e impiden que el agua se reparta de forma homogénea. Es importante solventar estas
dificultades, pero lo es aún más cuando el agua es un recurso de escasez creciente.
La uniformidad de aplicación se refiere al hecho de que el agua distribuida llegue por igual
a todos los puntos de la parcela regada. Una buena uniformidad garantiza que todas las plantas

22

�estén bien regadas, sin que unas reciban agua en exceso y a otras les falte, asegurándose así el
desarrollo homogéneo del cultivo y su máxima capacidad productiva.
Dos medidas que se usan para medir la uniformidad de aplicación son el coeficiente de
uniformidad y la uniformidad de aplicación. El coeficiente de uniformidad nos indica cuanto se
desvía de la lámina media la lámina recogida en distintos sectores del campo, mientras que la
uniformidad de distribución nos muestra la relación de la lámina aplicada en el 25% de superficie
con menor lámina en relación a la lámina promedio aplicada. En ambos casos un valor del 100%
implica una aplicación ideal de agua similar en todos los puntos.
En la práctica se habla normalmente de lograr mayor eficiencia del riego y poco de lograr
uniformidad, sin embargo la eficiencia lograble con cualquier sistema depende de la uniformidad,
y en buen medida las altas eficiencias reconocidas a los métodos de riego presurizado y en
particular a los localizados se deben a que logran una alta uniformidad, por lo tanto cuando se
realiza una evaluación de un sistema de aplicación no alcanza con poner atención en la eficiencia,
es necesario también conocer o determinar su uniformidad de aplicación.

23

�CAPÍTULO 2: IMPACTOS DEL RIEGO COMPLEMENTARIO EN
AGRICULTURA: INDICADORES DE CALIDAD DEL SUELO Y DEL AGUA
El horizonte de expansión del área agrícola bajo irrigación no solamente depende de la
disponibilidad de agua, sino de la transferencia e incorporación de la tecnología de riego, de la
rentabilidad de los agroecosistemas regados y esencialmente, de la sustentabilidad de los sistemas
de producción bajo riego.
El riego complementario constituye una práctica agrícola que aplicada inapropiadamente
puede disturbar el suelo, causando impactos de naturaleza, ubicación, intensidad, duración y
consecuencias variables como por ejemplo alteraciones en la salinidad del suelo y del agua. La
adopción y difusión del riego complementario fue discutida y resistida durante muchos años por la
comunidad agraria, debido principalmente a los siguientes factores:
o

Desconocimiento general por parte de los principales actores del sector agropecuario
(productores, técnicos, investigadores, empresarios, funcionarios) de los alcances y
ventajas del riego de cultivos extensivos, que constituyó una innovación tecnológica
para la región húmeda

o

Escasa validez del método de clasificación de calidad del agua para riego del US Salinity
Lab. (Richards ed., 1954), de uso universal en zonas áridas, pero que impropiamente
aplicado a riego complementario, clasificaría a la mayoría de los recursos hídricos de la
región húmeda pampeana como poco e incluso no aptos para uso agrícola.

o

Inexactitud del modelo lineal de pronóstico de la sodificación de los suelos regados
complementariamente con aguas bicarbonatadas sódicas (RAS/PSI).

Sin embargo, son muy evidentes los efectos positivos del riego complementario en la
economía productiva, pues disminuye el riesgo de pérdida total o parcial de cosechas y las
estabiliza en altos rendimientos. Aunque es imprescindible evaluar las alteraciones del
funcionamiento de los ecosistemas, constatando el mantenimiento en el tiempo de una serie de
objetivos o propiedades deseadas.
2.1. Impactos negativos por mal manejo de riego sobre el suelo
Los impactos en el suelo causados por la incorrecta aplicación del riego pueden ser de
carácter físico o químico. El procedimiento más común para evaluar su magnitud es comparar
propiedades y características de un suelo regado con otro sin regar, o cotejar la evolución en el
tiempo de propiedades y características, desde puntos de partida muy variables.

24

�Los posibles impactos negativos en el suelo de mayor trascendencia, generados
preponderantemente por el riego son:
 De carácter físico: erosión, disminución de la infiltración y de la conductividad
hidráulica;
 De carácter químico: incremento del pH, salinidad y sodicidad;
Dichos impactos tendrán una intensidad y duración dependientes fundamentalmente:
 De los caudales de escurrimiento;
 De la magnitud y frecuencia de las láminas de riego;
 De la calidad de las aguas utilizadas; pero con distintas respuestas recuperativas del
suelo (resiliencia) dependientes del:


Régimen local de lluvias evaporación y evapotranspiración, pendiente regional



Propiedades y características de las unidades principalmente dadas por:


La textura;



La estructura;



El contenido de materia orgánica;



Capacidad de intercambio catiónico.

La cuantificación de los impactos negativos que degradan al suelo es una problemática
compleja y depende mucho de los criterios que se establezcan respecto de la magnitud, duración,
oportunidad y sobre todo grado de recuperación del daño o alteración causada.
2.2. Indicadores de calidad del suelo y del agua de riego
A fin de operar tanto modelos de pronóstico como métodos y procedimientos de medición
para diagnóstico, se requiere el uso de indicadores para evaluar el estado o condición del suelo y
del agua. Los indicadores representan una condición determinada y conllevan información sobre
su cambio o tendencia (Dumanski et al., 1998). Los indicadores son instrumentos de análisis que
permiten simplificar, cuantificar y comunicar fenómenos complejos (Adriaanse, 1993).
Los indicadores de calidad pueden ser de tres tipos:
 Indicadores Físicos: reflejan la manera en que el suelo retiene y transmite agua a las
plantas, así como las limitaciones que se pueden encontrar en el crecimiento radicular, la
emergencia de las plántulas, infiltración o movimiento del agua dentro del perfil, y que
además estén relacionadas con el arreglo de las partículas y los poros.

25

� Indicadores Químicos: refieren a condiciones que afectan las relaciones suelo - planta,
calidad del agua, capacidad amortiguadora del suelo, disponibilidad de agua y nutrimentos
para las plantas y microrganismos
 Indicadores Biológicos: Los biológicos propuestos integran gran cantidad de factores que
afectan la calidad del suelo como la abundancia y subproductos de micro y
macroorganismos, incluidos bacterias, hongos, nemátodos, lombrices, anélidos y
artrópodos. Incluyen funciones como la tasa de respiración, ergosterol y otros
subproductos de los hongos, tasas de descomposición de los residuos vegetales, N y C de
la biomasa microbiana.
2.2.1. Indicadores de calidad del suelo
Para abordar la problemática de la degradación del suelo, es necesario desarrollar
acciones de diagnóstico y pronóstico; en otras palabras, estimar la respuesta del suelo y evolución
de las propiedades físico químicas del mismo frente al riego. Además de seleccionar indicadores
adecuados es necesario identificar los niveles críticos o rangos óptimos de valores de cada uno y
luego desarrollar sistemas de monitoreo, a efectos de diagnosticar la calidad del suelo y sus
modificaciones, o caracterizar impactos. Los niveles críticos de algunos indicadores pueden ser
universal o regionalmente aceptados y para otros deberán establecerse analizando antecedentes y
realizando estudios de las relaciones causa-efecto.
Conocimiento de las características del suelo: Se obtiene de información antecedente,
conocimiento del área por parte del agricultor y profesionales intervinientes en el diseño del
sistema de riego. Se tratará de conocer la capacidad de campo, el punto de marchitez
permanente, agua utilizable por las plantas y velocidad de infiltración.
La aptitud del suelo para riego complementario esta principalmente condicionada por las
siguientes variables físico-químicas:



Textura del suelo: afecta la retención y al transporte del agua y componentes
químicos;

 Profundidad: afecta nivel de desarrollo de raíces productividad;
 Contenido de materia orgánica: afecta la fertilidad;
 pH: afecta la productividad;
 Salinidad

y

sodicidad:

afecta

desarrollo

de

raíces,

productividad;

sustentabilidad.
 Relieve: elevaciones moderadas, sin pendientes mayores que 1%.
26

�En la Tabla 2.1, se presentan a modo de guía únicamente, indicadores de calidad de suelos.
Es importante resaltar que los límites presentados en dicha tabla, pueden variar dependiendo de
condiciones locales y por lo tanto no deberían ser considerados como de aplicación universal.

Tabla 2.1. Calidad del suelo: Indicadores Físicos, Químicos y Biológicos.
Propiedad

Relación con la condición
y función del suelo

Valores o unidades
relevantes ecológicamente;
comparaciones para la
evaluación

Físicas
Textura

Profundidad del suelo,
suelo superficial y raíces
Infiltración y densidad aparente
Capacidad de retención de agua

Retención y transporte de
agua y compuestos químicos;
erosión del suelo

% de arena, limo y arcilla;
pérdida del sitio o posición del
paisaje

Estima la productividad
potencial y la erosión
Potencial de lavado;
productividad y erosividad
Relación con la retención de
agua, transporte, y erosividad;
humedad aprovechable,
textura y materia orgánica

cm o m

minutos/2.5 cm de agua y
g/cm3
% (cm3 /cm3 ), cm de humedad
aprovechable/30
cm;
intensidad de precipitación

Químicas
Materia orgánica (N y C total)

Define la fertilidad del suelo;
estabilidad; erosión

kg de C o N ha-1

pH

Define la actividad química
y biológica

comparación entre los límites
superiores e inferiores para la
actividad vegetal y microbiana

Conductividad eléctrica

Define la actividad vegetal
y microbiana

P, N, y K extractables

Nutrientes disponibles para la
planta, pérdida potencial de N;
productividad e indicadores
de la calidad ambiental

dSm-1 ; comparación entre los
límites superiores e inferiores
para la actividad vegetal y
microbiana
kg ha-1 ; niveles suficientes
para el desarrollo de los
cultivos

Biológicas
C y N de la biomasa microbiana

Respiración, contenido de
humedad y temperatura

N potencialmente mineralizable

Potencial microbiano
catalítico y depósito para el
C y N, cambios tempranos de
los efectos del manejo sobre la
materia orgánica
Mide la actividad microbiana;
estima la actividad de la
biomasa

Productividad del suelo y
suministro potencial de N

kg de N o C ha-1 relativo al C
y N total o CO2 producidos

kg de C ha-1 d-1 relativo a la
actividad de la biomasa
microbiana; pérdida de C
contra entrada al reservorio
total de C
kg de N ha-1 d-1 relativo al
contenido de C y N total

Nota: Fuente de información: PROSAP-UNLP 2005.
27

�Al momento de interpretar los indicadores presentados en la Tabla 3 es importante tener
en cuenta lo siguiente:
 En suelos de textura fina, densidades aparentes mayores a 1,6 g.cm-3 pueden
indicar compactación (disminución de la macroporosidad), en cambio son
normales para los de textura gruesa;
 Se considera salino a un suelo con una conductividad eléctrica (CEex) &gt; 4 dS.m-1 y
Porcentaje de sodio intercambiable (PSI)1 &lt; 15 %; sódico cuando PSI &gt; 15 % y CEex &lt;
4 dS.m-1, salino-sódico cuando ambos indicadores superan los límites de 4 dS.m-1 y
15 % y suelos normales cuando ambos valores son inferiores a estos límites. El
comportamiento responde más a un rango centrado en esos límites, un suelo con
PSI = 13 % ya manifiesta los efectos de altos niveles de sodio adsorbido, iniciando
la dispersión coloidal. En todos los casos hay un comportamiento que depende de
ambas variables CE y PSI, siendo mayor el efecto de un alto PSI sobre las
propiedades físicas del suelo cuanto menor es la CE;
 Es esperable que si se toman muestras de suelo durante o inmediatamente
después de la temporada de riego, los valores de pH, CEex y PSI serán más altos
que al inicio.
Los valores correspondientes a la postemporada de riego, generalmente disminuyen como
consecuencia de los cambios físico-químicos que naturalmente se dan en el suelo, alcanzándose
así niveles de equilibrio. El tiempo para alcanzar los niveles de equilibrio dependerá de las
condiciones físico-químicas del suelo.
Métodos indirectos para medir la humedad del suelo: La evapotranspiración es una
variable a considerar muy compleja de determinar para el agricultor, por lo que este valor
generalmente es provisto por organismos oficiales de ciencia y técnica. La FAO desarrollo una
metodología para estimar la humedad del suelo a través del balance hídrico. Además, en base al
balance hídrico de los cultivos, el INTA desarrolló y validó para la región pampeana núcleo un
software de balance hídrico de cultivos, denominado “Bahícu” (Andriani 2012), el cual es de libre
uso y se encuentra a disposición de potenciales usuarios en la página Web del INTA. Por ejemplo,
el programa BAHICU ha demostrado ser la herramienta más confiable para determinar los
momentos de riego durante el ciclo de un cultivo de trigo (Severina et al., 2012).

1

Porcentaje de sodio intercambiable (PSI): cantidad de Sodio adsorbido por las partículas del suelo,
expresado en porcentaje del CIC (capacidad de intercambio catiónico.

28

�Métodos directos para la medición de la
humedad del suelo:
El

método

directo

tradicionalmente

utilizado para medir la humedad del suelo (%W) es
el gravimétrico, donde %W =100 ((Peso suelo
húmedo – peso suelo seco)/(peso suelo seco)),
extrayendo

muestras

de

suelo

a

distintas

profundidades, pesándolas antes y después de
secarlas en estufa a 105-110°C hasta peso
constante. Este método puede ser utilizado también para calibrar o contrastar los resultados
obtenidos con equipos disponibles en el mercado que son comercializados como “métodos
directos” para medir la humedad del suelo (“soil moisture sensors”). Estos sensores son capaces
de medir en forma continua y automática la humedad del suelo y en algunos casos pueden
transmitir la información de manera remota (ej: mediante señal de celular). Además tienen la
capacidad de poder estar conectados a un sistema de riego automático.

2.2.2. Indicadores de calidad de las aguas de riego
La información sobre aptitud de las aguas se basa en los datos analíticos de muestras
recolectadas durante la temporada de riego. Se deberá realizar, de acuerdo a lo establecido por la
normativa vigente o en su defecto al menos una vez al año y deberán ser realizados por un
laboratorio homologado y/o certificado.
Los principales indicadores de la calidad del agua para riego son:
 pH,
 conductividad eléctrica (CE),
 concentración de aniones2 y cationes3; 4,
y el
2

Anión es un ion (átomo o molécula) con carga eléctrica negativa.
Catión es un ión (o sea átomo o molécula) con carga eléctrica positiva.
4
Ión: partícula cargada eléctricamente constituida por un átomo o molécula que no es eléctricamente
neutra.
3

29

� Índice RAS (relación de adsorción de sodio), que surge del cociente entre la concentración
de sodio y la raíz cuadrada de la semisuma de las concentraciones de calcio y magnesio,
expresadas todas en meq (miliequivalentes)/l.
En la Tabla 2.2 se presenta a modo de ejemplo, la clasificación de la aptitud del agua para
riego complementario para la región de la pampa húmeda.
Tabla 2.2. Clasificación de la aptitud del agua para riego complementario

Válido para la región pampeana húmeda. Fuente: IPG-Taller sobre calidad de agua, 1998.
1) Riesgo de salinidad

Indicador

Aptitud del agua de riego
Buena
Dudosa No recomendada

Zonas donde el excedente otoñal de
lluvias produzca el lavado de sales,
en suelos con nivel freático &lt; - 3 m

CE (dS/m) Menor de 2

Entre 2 y 4

Mayor de 4

2) Riesgo de sodicidad
a) Suelos del sudeste bonaerense
MO superficial 6-7%, % arcilla 25-26
CIC 22-25 cmol/kg, pH 6-7
Req.de riego 70-160 mm/año
b) Argiudoles del norte de Bs. As.
MO= 2,5-3%, % arc horiz A=22-24%
Req. de riego 150-200 mm/año
c) Argiudoles del NE de Santa Fé
Arc. Horiz A=26%, limo= 70 %
CIC= 20 cmol/kg, pH ligeram. Ácido
Req. de riego 150-300 mm/año
d) Haplustoles del centro sur de Córdoba, francolimosos en superficie,
CIC= 15-17 cmol/kg y req. de riego
200-350 mm/año.

RAS

&lt; 15

15 a 20

&gt; 20

RAS

&lt; 10

10 a 15

&gt; 15

RAS

&lt;7

7 a 12

&gt; 12

RAS

&lt;5

5 a 10

&gt; 10

Nota: Fuente de información: Clasificación del Proyecto IPG-INTA (1998).

30

�La propuesta presentada en la Tabla 4 es orientativa y no debe ser considerada como de
aplicación universal. La infiltración del agua de riego en el suelo es función de la salinidad y del
índice RAS del agua (Figura 2.1).

Figura. 2.1. Reducción relativa de la infiltración del agua de riego en el suelo, en función de la
salinidad y del índice RAS (relación de adsorción de sodio).
Los principales factores edáficos que inciden en la velocidad de infiltración son:
 Textura del suelo;
 Estructura del suelo;
 Contenido hídrico del suelo;
 El estado de laboreo y barbecho del suelo;
 La pendiente del suelo;
 La vegetación, tipo y grado de cobertura;
 Forma en la que el agua llega a la superficie del suelo.

31

�CAPÍTULO 3: RECURSOS HÍDRICOS SUBTERRÁNEOS

Este capítulo aborda las prospecciones hidrogeológicas y sondeos que necesariamente se
deben realizar para evaluar primeramente la disponibilidad existente de agua subterránea como
dato fundamental para elaborar y ejecutar un proyecto de riego sustentable. Por lo tanto la
aplicación de lo aquí expuesto es aplicable para también otros sistemas que utilizan agua
subterránea.
Es importante considerar que los pozos de explotación a utilizar en un proyecto de riego,
dependiendo de la escala (cantidad de agua a extraer), deberán contar con un permiso otorgado
por la autoridad de aplicación que corresponda. En principio, la identificación de las
características, viabilidad de la explotación, regulación y control del recurso subterráneo debería
estar disponible desde la autoridad de aplicación provincial que corresponda. Sin embargo,
muchas veces esto no es así, en cuyo caso resulta imprescindible la realización de estudios
específicos que permitan evaluar la disponibilidad existente de agua subterránea para un predio
dado y área de influencia de la posible explotación. Para realizar sondeos de exploración y
estudios hidrogeológicos con el objeto de evaluar la disponibilidad de agua subterránea para
riego, necesariamente se debe contar con el asesoramiento profesional de geólogos e
hidrogeólogos, al igual que para la construcción de las perforaciones. Dicho asesoramiento
permitirá así el diseño y ejecución de proyectos de riego que aseguren uso sustentable del agua
subterránea y el cumplimiento de la normativa aplicable.
3.1. El aprovechamiento de los recursos hídricos subterráneos
Si bien los proyectos para el aprovechamiento de los recursos hídricos subterráneos
tienen muchos ejes y caracteres en común, una buena parte de la temática depende del tipo de
explotación pretendida, su magnitud, procedencia y volumen de agua a emplear, destino, entorno
jurisdiccional y normativo en el cual se inscribe, además de la lógica dependencia de factores
físicos regionales (clima, hidrología, geomorfología, geología, hidrogeología, suelos), de
infraestructura y socioeconómicos.
Distribución del agua en el subsuelo: por debajo del suelo se diferencian dos zonas con
comportamientos hidráulicos diferentes; la zona no saturada y la zona saturada.
32

�Zona no saturada: medio parcialmente saturado con agua, con aire en los poros. En
general hace referencia a la franja de terreno comprendida entre la superficie del terreno y el nivel
freático.
Zona saturada: zona del suelo donde todos los intersticios y cavidades se encuentran
llenas de agua.
Cuando hablamos de agua subterránea nos estamos refiriendo a los acuíferos, que son
formaciones hidrogeológicas que se caracterizan por su alta permeabilidad, por lo que permiten la
explotación del agua (Figura 3.1).
Acuífero: es una formación geológica que tiene dos propiedades fundamentales; en
primer lugar puede almacenar agua en sus poros, grietas o fracturas y en segundo lugar el agua
puede ser moverse en cantidad significativa a través de los terrenos. En consecuencia puede ser
extraída mediante captaciones (pozos, galerías, etc.) o emerger libremente (vertientes o
manantial).
Acuífero libre o freático: acuífero limitado en su parte superior por el nivel freático o sea
es aquel en que la superficie del agua está a la presión atmosférica y puede recargarse
directamente desde la superficie mediante una fracción de la pluviometría o excedentes de riego.
Acuífero confinado: acuífero limitado por su parte superior e inferior por estratos
impermeables y el agua contenida en él está a presión superior a la atmosférica en todos sus
puntos. Al efectuar una perforación, el agua asciende hasta un nivel superior al del techo del
acuífero denominado “nivel piezométrico”; si el nivel del agua supera el del suelo el pozo se
denomina surgente y si no lo alcanza, ascendente. La recarga a estos acuíferos se produce
lateralmente.
Acuífero semiconfinado: son similares a los confinados, con la diferencia que el estrato
confinante es semipermeable y por lo tanto recibe cierta recarga vertical a través de la capa que lo
confina. Son mucho más frecuentes en la naturaleza que los confinados.

33

�Figura 3.1. Esquema hidrogeológico simplificado (Fuente CEDEX).
Acuitardo: Formación geológica capaz de almacenar grandes volúmenes de agua pero que
la trasmite con dificultad (limos, arcillas-limosas).
Acuicludo: Formación geológica que almacena agua subterránea pero no la transmite. Es
decir es una formación porosa pero no permeable (arcillas).
Acuífugo: Formación geológica impermeable que no contienen ni permite el movimiento
del agua (granito).
3.1.1. Evaluación de la captación de agua subterránea para riego
La evaluación de la captación de agua subterránea para riego puede dividirse en tres
grandes fases. La explotación de los recursos hídricos subterráneos debe hacerse de modo
sostenible, integrando conceptos de cantidad y calidad.
Fase I.- Prospección Hidrogeológica
La actividad inicial corresponde a la recopilación, análisis y evaluación de antecedentes
referidos a información y documentación cartográfica, geológica, hidrogeológica, geofísica,
hidroquímica, hidrometeorológica, informes técnicos de perforaciones, etc. Esta información
puede obtenerse, entre otras, de entes locales administradores del agua, empresas de
perforación, propietarios de campos.
La actividad siguiente se vincula a la interpretación de imágenes satelitales y al
relevamiento geológico y geomorfológico de campo a fin de verificar las unidades geológicas hidrogeológicas presentes, su distribución y caracterización como potenciales materiales acuíferos
34

�o no acuíferos. Esta actividad tendrá como resultado la elaboración de los planos geomorfológico y
geológico – hidrogeológico de unidades aflorantes.
Posteriormente corresponde efectuar la exploración del subsuelo mediante prospección
geofísica (geoeléctrica) con orientación hidrogeológica. Este relevamiento permite interpretar la
geometría de la cuenca de agua subterránea y límites de los acuíferos, identificar diferentes facies
granulométricas, estructuras geológicas, espesores de relleno potencialmente acuífero,
aproximación del límite entre la zona no saturada y la zona saturada (nivel freático), profundidad
de ubicación del basamento hidrogeológico, etc. La prospección geofísica quedará expresa en
cortes geofísico – geológicos de subsuelo y en mapas isopáquicos y estructurales de unidades
hidrogeológicas de interés.
Corresponde luego efectuar un relevamiento hidrogeológicos de manifestaciones de agua
subterránea (pozos excavados, perforaciones y manantiales o vertientes), con mediciones de
parámetros hidrológicos (caudales y niveles de agua subterránea). En la medida de lo posible,
realizar ensayos hidráulicos por bombeo de pozos para determinar rendimiento específico,
transmisividad y coeficiente de almacenamiento. Estas mediciones posibilitarán la elaboración de
diversos planos tales como el plano con curvas de igual profundidad de la superficie freática y el
plano de ciervas isopiezas.
Conjuntamente con el relevamiento hidrogeológico se deberán obtener muestras de agua
subterránea para determinaciones físico – químicas en campo y convenientemente preservadas
enviadas para análisis de Laboratorio a fin de determinar su aptitud para diversos usos (riego,
consumo humano, etc.).
Las actividades previamente realizadas permitirán identificar las zonas de recarga, tránsito
y descarga del agua subterránea. Asimismo, definir aquellos lugares donde se deberán realizar
pozos de exploración hidrogeológica.
Fase II- Sondeo piloto del acuífero
Si la densidad y calidad de la información, correspondiente a la Fase I, no fuese suficiente,
habría que recurrir en apoyo a una exploración geoeléctrica, para localizar los límites superior e
inferior del/los acuífero/s. Esta prospección deberá estar apoyada para que resulte valedera, en
pozos existentes, al menos uno con cierta confiabilidad. La construcción del sondeo piloto se

35

�basará en consecuencia en el resultado del trabajo geoeléctrico y su correlación con los perfiles
más próximos.
a) Planificación y ejecución de exploración geofísica del subsuelo
Sobre la base de los resultados correspondientes a la fase I, se efectuará la exploración del
subsuelo mediante le registro de Sondeos Eléctricos Verticales (SEV) dispuestos de tal manera que
permita construir cortes geológicos con los cuales determinar la geometría del reservorio
mediante la elaboración de mapas de igual espesor de sedimentos y estructurales.
Esta prospección deberá estar apoyada para que resulte valedera, en pozos existentes, al
menos uno con cierta confiabilidad.
b) Ejecución de pozos de estudio
De ser necesario, se realizarán perforaciones de exploración; se procurará que su
ubicación no sea muy próxima a otras existentes, además serán de pequeño diámetro o de un
diámetro adecuado a las características de la región ya que se trata de perforaciones de
exploración con las cuales se podrá lograr el conocimiento de los principales parámetros
hidrológicos e hidroquímicos de los sitios donde se carece de esta información y/o la misma es
insuficiente o no segura.
La finalidad de estas perforaciones de exploración es la de registrar: caudal inicial,
descenso del nivel de agua luego de extraer volúmenes fijos, evaluación de la calidad del agua y
perfil del suelo (Cuadro 3.1).

Cuadro 3.1. Sondeo Piloto de un acuífero, registros a efectuarse.
LLEVAR REGISTRO


Medición del caudal inicial



Descenso del nivel de agua luego de volúmenes fijos de extracción.



Tomar muestra para medir conductividad eléctrica y aptitud de agua
para riego (sodio, calcio, magnesio).



Perfil del suelo.

36

�Realizado el sondeo piloto y reconocida la secuencia del subsuelo, incluyendo el/los
acuíferos de interés y de ser posible su base, podrá procederse o bien a su re-perforación a mayor
diámetro siguiendo las recomendaciones de diseño dadas más adelante, o bien conservarlo como
pozo de observación para un ensayo hidráulico y futuro monitoreo.
Fase III.- Evaluación de caudales disponibles y su sustentabilidad
La tercera fase del estudio de captación de agua subterránea para riego, tiene por
finalidad establecer tres condiciones básicas para el éxito de un Proyecto de Riego: a) caudales
disponibles y su sustentabilidad b) calidad del agua para riego c) cantidad de obras necesarias.
Para establecer los caudales disponibles, hay que partir de conocer las reservas del/los
acuífero/s, que en el caso de los acuíferos confinados son de dos tipos:



Reservas Geológicas (RG)



Reservas Bajo Confinamiento (RBC).

Las RG se calculan multiplicando el espesor del acuífero (distancia entre su parte superior
y la base) por la porosidad efectiva y por la superficie del predio donde se radicará el proyecto de
riego es un parámetro variable con las condiciones de recarga natural y la intervención del hombre
por distintos métodos (construcción de obras de embalses y captación en los cauces, campos de
bombeo):

e: espesor de la unidad (m)

 RG = e x Φ x A , donde

Φ: porosidad efectiva ( - )
A: superficie del predio
2
(expresada en m )

Para estimar las RBC se utiliza:

 RBC = H x S x A , donde:

H : altura del nivel de agua (piezométrico) sobre
el límite superior del acuífero (m)
S : coeficiente de almacenamiento ( - )
A : superficie del predio (expresada en m2)

37

�El espesor del acuífero se obtiene del perfil geológico del propio pozo, si no se alcanza la
base se toma el que corresponde a la distancia entre el límite superior y el fondo del pozo, a
sabiendas de que las RG reales serán mayores. El valor de la porosidad efectiva (Φ) generalmente
se toma de tablas con entrada granométrica. Para el de la superficie del predio (A) se considera
una dimensión mayor a la estricta del predio dado que se debe considerar la afluencia de agua
desde el entorno como consecuencia del bombeo. La afluencia de agua se estima en función del
coeficiente de Transmisividad (T) calculado por los ensayos de bombeo.
El valor de la altura del nivel de agua (piezométrico) sobre el límite superior del acuífero
(H) se obtiene del perfil del pozo y el del coeficiente de almacenamiento (S), de ensayos de
bombeo que se realizan según se expone más abajo y en el caso de no contarse con pozo de
observación, puede utilizarse el de alguna perforación referencial cercana para la estimación del
caudal.
El valor de las Reservas bajo Confinamiento (RBC) corresponde al volumen de agua
utilizable de manera sustentable; se trata de reservas reponibles, (dependiendo de la recarga)
pero como el coeficiente de almacenamiento (S) es pequeño en acuíferos confinados, puede
utilizarse un porcentaje de las Reservas Geológicas (RG), normalmente no mayor del 10% con
criterio precautorio. Cuando no se disponga del valor S para el ensayo de bombeo (no hay pozo de
observación), se podrá considerar un porcentaje menor (5% por ejemplo).
Los parámetros hidrogeológicos (transmisividad del suelo T) y el coeficiente de
almacenamiento (S) mencionados más arriba, serán determinados por hidrogeólogos y mediante
ensayos de bombeo. Los ensayos de bombeo consisten en la extracción de agua de un pozo a
caudal constante y en la medición de los descensos de nivel de agua (depresiones) que se
producen en pozos de observación próximos al de extracción. Si no se cuenta con pozos cercanos,
se medirá la reposición en el mismo pozo luego de detenida la extracción (recuperación), en
ambos casos en función del tiempo. En el primer caso pueden calcularse T, K (permeabilidad) y S;
sin embargo en el segundo no es posible calcular el coeficiente de almacenamiento (S).

38

�3.1.2. Utilización sustentable del agua subterránea
Los proyectos de riego y los de captación para la aplicación agrícola deben tomar ciertas
prevenciones de forma tal de asegurarse el uso sustentable del agua subterránea, entre las cuales
se destacan las siguientes:
 prever otros requerimientos de agua, además del riego, actuales y futuros como por
ejemplo: fuente de agua potable para población urbana y rural, agua de bebida animal,
protección de la biota acuática, uso recreativo, etc., para garantizar así proyecto
sustentable;
 distanciar suficientemente las perforaciones proyectadas de las propias o de terceros
existentes. El distanciamiento óptimo se puede estimar sobre la base del resultado de los
ensayos de bombeo; para evitar las interferencias entre Conos de Depresión producido
por la acción conjunta de varios pozos explotados al mismo tiempo. asegurar que el diseño
de las perforaciones contemple una adecuada aislación de los acuíferos involucrados; (se
prevé así posible contaminación entre acuíferos);
 verificar que las perforaciones sean construidas correctamente y por perforistas
calificados y controlados por profesionales geólogos, utilizar sistemas de riego eficientes,
evitándose así el uso innecesario de agua.
El correcto distanciamiento entre perforaciones permite minimizar interferencias entre los
conos de depresión cuando las mismas se hallan bajo bombeo simultáneo. Cuanto mayor es la
interferencia, se puede incrementar el cono de depresión de un pozo hasta el doble del que
ocurriría si no existiese uno de ellos. Este incremento del cono de depresión implica un mayor
costo energético de elevación, además de otros efectos negativos como ingreso al pozo de aguas
no deseadas, incremento en la velocidad de circulación, mayor dispersión de eventuales
contaminantes.
Para la estimación del distanciamiento óptimo entre pozos de extracción es imprescindible
contar con los valores de los coeficientes de transmisividad (T m2/d) y almacenamiento S
(adimensional) obtenidos mediantes los ensayos de bombeo, además de los caudales Q (m3/d)
que se pretende extraer y el tiempo de extracción t (d). Existen Modelos Matemáticos que los
plantean.

39

�En resumen, al momento de valorar o implementar un proyecto/sistema de riego será
importante llevar un registro que al menos indique: localización de los acuíferos potencialmente
explotables, tamaño de la parcela, conocer que se va a cultivar, el requerimiento diario de agua
del cultivo, necesidades de agua para otros fines, etc. (Cuadro 3.2), es de utilidad llevar al día un
registro “cuaderno de riego” que permita anotar de manera sistemática, toda la información
relevante sobre el riego en una parcela o predio (Cuadro 3.3).
Cuadro 3.2. Registros mínimos a contemplar al momento de desarrollar e implementar un
sistema de riego con agua subterránea.
LLEVAR REGISTRO


Localización de acuíferos aptos y potencialidades.

 Calcular la dinámica, por ejemplo en base a las áreas de recarga, circulación y
descarga; gradientes hídricos; velocidad de flujo y alturas potenciométricas.
 Calcular las necesidades de riego en base al tipo de suelo, precipitaciones anuales
proyectadas y cálculo de evapotranspiración, tipo de siembra, calidad de agua de
riego.
 Fechas de los distintos estados fenológicos del cultivo: siembra, nascencia, 2 hojas,
3 hojas, espigado, floración, grano lechoso, maduración, cosecha, etc.
 Niveles de humedad a mantener en el suelo para cada etapa de desarrollo del
cultivo.
 Precipitaciones
 Observaciones: incidencias, averías, operaciones de mantenimiento de la
instalación, etc.

40

�Cuadro 3.3. Ejemplo de cuaderno de registro de riego (Fuente: WWF 2009).

El registro o cuaderno de riego será elaborado para cada sistema en particular siendo los
contenidos, presentados más arriba, de carácter indicativo.

41

�CAPÍTULO

4.

DISEÑO

Y

CONSTRUCCIÓN

EFICIENTE

DE

PERFORACIONES PARA EXTRACCIÓN DE AGUA SUBTERRÁNEA
PARA RIEGO
El diseño adecuado y eficiente de las perforaciones para extracción de agua subterránea
para riego es un componente fundamental para asegurar la cantidad y calidad óptima de agua a
extraer, a fin de evitar la sobre-explotación de los acuíferos y evitar posible contaminación cruzada
al favorecer la vinculación entre distintos acuíferos.
El diseño y construcción de captaciones de agua subterránea (perforaciones) debe ser
realizado por profesionales en la materia (geólogos/hidrogeólogos), para asegurar así la eficiencia
de las mismas y conservación del agua subterránea. En tal sentido, es importante recordar que la
construcción de perforaciones de exploración o para extracción de agua subterránea tienen un
costo relativamente elevado y que un buen diseño y construcción adecuada son fundamentales
para asegurar el éxito del riego complementario con agua subterránea.
Se entiende por "eficiente" una captación que adecua su diseño a las características
hidrogeológicas del acuífero, extrayendo un caudal de agua sostenible en el tiempo con menor
pérdida de carga posible.
Al momento de diseñar una captación agua subterránea para ejecutar una perforación
explotación hay que analizar los parámetros técnicos que surgen del pozo de estudio y definir los
siguientes elementos constitutivos:

 Profundidad del pozo
 Longitud y diámetros de la cañería camisa
 Longitud y diámetros de la cañería porta filtros
 Tipo y calidad de los filtros.
 Selección del tamaño de ranura del filtro.
 Longitud y diámetros de los filtros.
 Selección del tamaño y calidad de la grava de pre filtro

42

�El esquema de una perforación tipo es mostrado en la Figura 4.1 en el cual se pueden
identificar los elementos que lo componen y perfiles de suelo considerados a título ilustrativo5.

Perforación
Cañería de camisa (casing)
LIMOS GRUESOS

Cementación

LIMOS FINOS

Prolongación de filtro

ARCILLAS

Packer
Cruce

Prefiltro (grava)

ARENAS MEDIANAS

Filtro

Caño depósito
(tapón de fondo)
ARCILLAS PLASTICAS

Figura 4.1. Ejemplo de diseño de perforación o pozo de
explotación de agua. Fuente: PROSAP-UNLP 2005.

4.1. Profundidad de la perforación
Su elección se basa en la información que aporta el pozo de estudio que consiste en
realizar una perforación de menor diámetro (2-4 pulgadas), para verificar la secuencia
hidrogeológica del subsuelo y realizar el perfilaje de pozo. Esta información facilitará los siguientes
pasos del diseño complementada con información antecedente de entes administradores del
agua, cooperativas, municipios, estudios hidrogeológicos, etc., que finalmente van a determinar el
diseño de la obra de captación. El pozo de estudio puede ser usado como pozo de observación y
control de explotación para ensayos de bombeo y/o monitoreo hidroquímico.
5

Los perfiles de suelo presentados en este capítulo son orientativos de perforaciones apropiadas para la
región Norte de Buenos Aires – Sur de Santa Fe (Fuente: PROSAP-UNLP 2005).

43

�4.2. Cañería de entubamiento
Existen dos tipos, la cañería camisa que cumple con la función de aislar acuíferos
indeseables o evitar la contaminación entre acuíferos. La cañería portafiltro cuyo fin es permitir la
instalación de la sarta de captación (filtros).
Los diseños de instalación de estas cañerías reciben diferentes denominaciones. Directos o
de un solo diámetros, telescópicos cuando se combinan más de un diámetro para alcanzar el
acuífero que se desea captar. (Figura 4.2).

Limos calcareos

Limos

Cementación

Arcillas

Arenas con
agua salada
Packer

Arcillas

Prefiltro
Arenas con
agua dulce
Filtro

Arcillas

Figura 4.2. Ejemplo de diseño de pozo telescópico. Fuente: PROSAPUNLP 2005

44

�También una correcta colocación del “packer” e instalación de la cementación en el
espacio anular son muy importantes para la protección sanitaria y ambiental de la obra y del
acuífero, asegurando la buena aislación en el sistema al evitar el acceso de aguas de otra calidad
y/o contaminadas.
4.3. Los filtros
El tipo, diámetros, ranura y longitud de los filtros dependerán de las características
geológicas identificadas en el pozo de estudio y del objetivo a alcanzar de la obra de captación. De
acuerdo a lo mencionado los diseños de instalación resultan múltiples.
4.3.1. Pre-filtro
El pre-filtro es un paquete de grava que se coloca dentro del pozo en el espacio anular,
frente a los filtros, entre estos y la pared del
pozo. El objeto es sostener la formación,
mejorar el acceso del agua al interior de la

%

Te = T 90
T 70

100

captación y retener los tamaños arenosos o
limosos del acuífero, para que no ingresen a
la misma.
Si el material del acuífero fuese

T 50 = T m
80

T 40

60

Cu = T 40/Te

40

suficientemente grueso y el tamaño de las
partículas homogéneo, podría prescindirse
de su colocación, por lo cual es necesario
saberlo y se utiliza al efecto la curva
sedimentométrica (Figura 4.3) que puede
construirse como se indica a continuación.

20
0
T90

T70 T50T40



Figura 4.3. Curva sedimentométrica para diseñar
pre-filtro de grava

El tamaño medio del material para el pre-filtro surgirá del análisis granulométrico y de los
cálculos específicos de laboratorio para su adecuada elección. Respecto a la calidad, la grava debe
ser redondeada, silícea, desprovista de micas, partículas calcáreas, arcillosas, líticas o ferruginosas.
4.3.2. Selección del tamaño de ranura del filtro
Si resulta necesario construir un pre-filtro, el tamaño de la ranura será el 80% del tamaño
determinado para de la grava. En el caso de no requerirse la instalación de un pre-filtro, la ranura
del filtro debería ser en un 60% del tamaño medio (T50) de la curva sedimentométrica.

45

�4.3.3. Tipo y calidad de los filtros
En la actualidad se utilizan preferentemente filtros de ranura continua si son metálicos, o
ranurado con máquina (de fábrica) si se recurre a los de PVC geomecánico. Han perdido vigencia
los filtros de ranura vertical, tipo persiana o de espiras y tela metálica o plástica.
En general, los filtros metálicos de ranura continua ofrecen una mayor superficie filtrante
por metro lineal y son galvanizados o de acero inoxidable que ofrece mayor protección frente a la
corrosión.
Muy utilizadas son las cañerías filtro de PVC geomecánico, que si bien cuentan con una
superficie filtrante más reducida, no son oxidables, resultan más manipulables. No se recomienda
realizar los cortes artesanalmente sobre una cañería lisa.
4.3.4. Velocidad de ingreso de agua en los filtros
El cálculo de la velocidad de ingreso del agua a una perforación, responde a la expresión:

v= Q / A
donde
 v = velocidad de ingreso [cm/seg]
 Q = caudal pretendido [cm3/seg]
 A = sección filtrante [cm2], función del área abierta por metro lineal de filtro.
El valor de la sección filtrante (A) es generalmente consignado en tablas provistas por cada
fabricante de filtros, especificado por cada metro lineal de filtro y para diferentes diámetros y tipo
de elemento filtrante.
La relación entre el caudal bombeado y el consecuente descenso de agua en el pozo
(depresión) se denomina caudal característico o específico. La eficiencia de una perforación es la
relación entre:
 el caudal característico real medido durante el bombeo;
y
 el caudal característico teórico

La eficiencia se calcula mediante ensayos o pruebas de bombeo:

Ef = Qcr / Qct x 100 ,
donde
46

�Ef : Eficiencia de pozo (%)
Qcr : Caudal característico real (m2/d)
Qct : Caudal característico teórico (m2/d)

Si la eficiencia de un pozo llegase a ser baja esto ocurriría porque no pudo lograrse una
velocidad óptima de acceso de agua a los filtros, que debe ser inferior a 1- 5 cm/seg
(generalmente se toma 3 cm/seg). Si está por encima, el régimen se torna francamente
turbulento, introduciendo pérdidas de carga que originan una mayor depresión para el mismo
caudal, resultando un caudal característico real bajo y una perforación poco eficiente.
4.4. Diseño de captación
Cumplir con la secuencia del diseño planteado resulta básico para asegurar una buena
obra de captación, eficiente, sustentable y que garantice al productor que la encomienda una
buena inversión en su construcción.
Otro factor que interviene decisivamente en la eficiencia del pozo es su limpieza y correcto
desarrollo, entendiendo por tal a la operación de desalojo de material fino y estabilización del prefiltro, hasta obtener agua clara y que la depresión sea mínima en función del tiempo.
La terminación en superficie de los pozos es un factor a veces descuidado, que sin
embargo conlleva importancia. Debe asegurarse la cañería con un dado o “collar” de cemento y un
brocal metálico sobresaliente de la superficie 0,10 m, protegido por un pequeño cerco de cañería
metálica identificado con colores vivos para que pueda eludirlo la maquinaria agrícola.
A continuación se presentan ejemplos de diseño y construcción de perforaciones para
riego en la región Norte bonaerense y Sur de Santa Fe (Figuras 4.4, 4.5 y 4.6) (Fuente: PROSAPUNLP 2005).
4.4.1. Ejemplos de captaciones
El primer ejemplo (Figura 4.4) corresponde a la captación del acuífero denominado
Puelche, de carácter semiconfinado y ampliamente difundido en la región donde se lo utiliza para
servicio público, industria y riego. En el caso presentado se ha aislado el acuífero superior
(Pampeano), aunque existen casos en que se utilizan ambos (perforación multifiltro) con el
objetivo de procurar mayor caudal, aunque el resultado es de una menor eficiencia.

47

�Prof.

Materiales

Entubamiento Litología

Fm

Ø 18"

0
Cemento

10

Cañería acero
negro / PVC Ø 12"

Limo

P

20

a

A

c
u

m
30

Relleno

p
40

Limo arenoso
con capas
calcáreas

50

e

í

f
e

a

r

n

o

o
60

Portafiltro Ø 8"

Packer

70

Arcilla
limosa

Acuitardo

Filtro ranura
cont. Ø 8"

80

90

Grava
seleccionada

100

Arena de
cuarzo

P
u
e
l
c
h
e

A
c
u
í
f
e
r
o

Depósito
110

Arcilla verde Paraná Acuitardo

Figura 4.4. Esquema de perforación local al acuífero Puelche.
Fuente: PROSAP-UNLP 2005.
48

�Se presentan también dos perfiles de pozos utilizados para la captación del Pampeano
(Figuras 4.5 y 4.6), de comportamiento semilibre y también sumamente empleado en la zona
objeto para idénticas aplicaciones. Corresponde el primero al caso en que se recurre a una bomba
electro-sumergible y la cañería de entubamiento y filtro son del mismo diámetro (10"). El segundo,
a la extracción por medio de equipo de bombeo con planta motriz en superficie (cañería ciega de
12" y filtro de 8"), ambos diseños habituales.

49

�Prof.

Materiales

Entubamiento

Litología

Ø 18"

0
Cemento

Cañería acero

Loess y limo

10 negro / PVC Ø 10"

20

Limo c/intercalación de
capas calcáreas
30

Arcilla limosa

40

50

Filtro H G Ø 10"

60

Arena limosa

Grava
seleccionada
Depósito

70

Arcilla

Figura 4.5. Esquema de perforación local al acuífero Pampeano (caso 1). Fuente: PROSAP-UNLP
2005.

50

�Prof.

Materiales

Entubamiento

Litología

Ø 18"

0
Cemento

10

Cañería
ciega Ø 12"

Loess y limo

20
Relleno

Limo c/intercalación de
capas calcáreas
30
Portaf iltro Ø 8"
Packer

Arcilla limosa

40

50
Filtro ranura
cont. Ø 8"

Arena limosa

60
Grava
Depósito

70

Arcilla

Figura 4.6. Esquema de perforación local al acuífero Pampeano (caso 2). Fuente: PROSAP-UNLP
2005.

51

�ANEXO I: DIFERENTES SISTEMAS DE RIEGO
En este Anexo se abordan generalidades acerca de los principales sistemas de riego y algunas
de las tecnologías disponibles.
Como se dijo, el riego tiene como principal objetivo regularizar el régimen de humedad del
suelo dentro de un rango óptimo en el ambiente donde ocurre la mayor actividad de absorción de
las raíces, esa regulación se opera entregando volúmenes, expresados en láminas de agua, con
distintas eficiencias de aplicación.
La eficiencia de aplicación (EA) se estima mediante la siguiente ecuación:
Agua almacenada en zona de raíces
Eficiencia de aplicación (EA)=----------------------------------------------------- X 100
Agua Aplicada
En los métodos gravitacionales (surcos y melgas) las pérdidas más importantes son
percolación profunda (agua regada fuera de la zona de raíces) y por salida al final de los surcos y
melgas (escurrimiento al pie). En general, deberán adecuarse las láminas e intervalos de aplicación
a las características del cultivo y suelo, con el método seleccionado de riego. Típicamente las
láminas brutas son bastante mayores en el gravitacional, superiores a los 80 mm cada riego. En
cambio en el riego por aspersión y goteo, las láminas diarias pueden controlarse con valores a
partir de los 5-6 mm.
La magnitud de los impactos en el suelo provocados por el riego está correlacionada tanto
con las modalidades de aplicación como con los métodos de riego utilizados, ya que entregan
distintas cantidades de agua. Las tasas de aplicación de los emisores (aspersores, boquillas,
toberas, sprays, difusores) recomendadas por el fabricante, en función del caudal, presión, alcance
y disposición en el terreno, asociadas con las variables de la operación de riego (lámina a derivar y
tiempo de aplicación), en principio no deberían producir escorrentía. No obstante, un conjunto de
circunstancias determinan la ocurrencia de escurrimiento, que puede minimizarse o eliminarse
con adecuadas técnicas de manejo agronómico y de diseño y operación del riego, que
seguidamente se considerarán para los tipos de equipos de aspersión más usados.

52

�1. RIEGO GRAVITACIONAL
1.1.

Riego por Surcos

El riego gravitacional por surcos necesita que el agua llegue a
la parcela con energía gravitatoria, y utiliza la superficie del terreno
para su distribución; para que los mismos sean eficientes es
recomendable que se realicen en suelos uniformes, profundos y bien
nivelados.
Permite, en el caso de aguas o suelos salinos, lavados más
enérgicos que otros sistemas.
Debido a la naturaleza intrínseca de esta modalidad, que requiere del escurrimiento para
distribuir el agua encauzada en los surcos, cauces pequeños, el peligro de erosión es bastante alto,
dependiendo principalmente de la textura y estabilidad estructural, pendiente longitudinal (en la
dirección del flujo de agua), tipo y grado de cobertura vegetal y del/los caudales derivados.
La elección del lote agrícola a regar depende de la factibilidad técnica, económica y
financiera del emprendimiento, en términos de inversión en el acondicionamiento de la superficie
mediante relevamientos topográficos plani-altimétricos y movimientos de suelo, en el costo del
equipamiento y su instalación y en los costos operativos de riego.
Dadas las características de la producción de cultivos extensivos en la región pampeana,
con alta rotación, no se aconseja establecer sistemas de riego que requieran movimientos de
suelo para el acondicionamiento superficial ni en la construcción de canales y/o acequias para la
conducción del agua.
Se recomienda seleccionar lotes con terrenos de hasta 0,7 % de pendiente, con un óptimo
de 0,3% y cuando la desigualdad superficial es importante, realizar tareas de emparejamiento con
rastrones, rabastos e incluso motoniveladora de cuchilla, sin efectuar movimientos de suelo que
impliquen corte o decapitación del estrato superficial superiores a 0,05 m, en términos generales.
Los tres métodos de riego por surcos más comunes son:
a) Aplicación de un único caudal;

53

�b) Aplicación de dos caudales;
c) Riego discontinuo, también denominado riego por pulsos o riego con caudal
intermitente.
En todos los métodos debe seleccionarse el caudal máximo no erosivo (QMNE), mediante
ensayos de campo para visualizar el mayor caudal que no produzca arrastre de partículas de suelo.
El QMNE deberá ser estimado por un Ingeniero hidráulico o especialidad afín ya que hay un gran
número de variables que influyen sobre el QMNE, como por ejemplo:


Caudal aplicado;



Velocidad de avance del agua sobre el terreno;



Longitud de la parcela;



Tirante de agua;



Velocidad de infiltración;



Pendiente del terreno;



Aspereza del terreno;



Peligro de erosión;



Forma del surco o de la melga;



Lámina de agua a aplicar.

El diseño del riego por surcos requiere luego de escoger el caudal máximo no erosivo
(QMNE), medir el avance del flujo del agua y la velocidad de infiltración para definir tiempos de
riego y longitud óptima de los surcos. Existen varios métodos de diseño de surcos largos con y sin
pendiente, e incluso modelos matemático-hidráulicos de simulación, cuya selección, adaptación y
aplicación realizan técnicos especialistas en ingeniería de riego de superficie.

1.2.
El

Riego por compuertas mecanizado
riego

gravitacional

por

compuertas

mecanizado, es un sistema que, mediante cañerías y
acoplamientos rápidos, permite regar cultivos de
alto porte como maíz, o bien puede suministrar

54

�laminas a otros cultivos como alfalfa o trigo con surcos distribuidos cada metro o dos metros entre
sí o en tablones para un largo y ancho preestablecidos según la pendiente y la textura del suelo.
Este sistema de riego, requiere una pendiente uniforme y poca potencia instalada
caracterizándose además por el bajo consumo de energía eléctrica y de mano de obra.
Manteniendo condiciones de bombeo de agua estables, en caudal y presión, permite desarrollar
en suelos de textura fina y poca pendiente surcos de longitud importante (ej.: de entre 300 y 500
m) siendo, según el diseño del sistema de riego), la eficiencia de aplicación de alrededor del 70 %.

2. Riego por aspersión
El riego por aspersión es un sistema mecanizado, que permite la aplicación del agua en el
suelo en forma de aspersión, o sea, fraccionando el caudal en gotas, asegurando un manejo
eficiente de la lámina de riego. Tiene la ventaja, sobre el riego por gravedad, de que se puede
aplicar eficientemente en suelos con alto coeficiente de infiltración, poco profundos, o suelos con
topografía muy accidentada.
Durante el riego por aspersión, el agua se distribuye en el aire por ruptura de un chorro en
gotas, que salen del orificio del emisor velozmente a expensas de la presurización y el impacto con
el aire. Por tanto, la distribución no requiere que el agua escurra en surcos o melgas. Además,
salvo situaciones de compromiso como el riego de pre-siembra sobre suelo desnudo, la aplicación
se realiza habitualmente sobre el follaje del cultivo, que amortigua o evita el impacto de las gotas
en el suelo. La descarga por los emisores se manifiesta como un chorro impulsado a gran velocidad
(ej.: 25 m/s para presiones medias) que se dispersa en el aire en un conjunto de gotas. El
fraccionamiento del chorro genera gotas de distinto diámetro, dependiendo de la presión,
dirección e intensidad del viento que impacte al chorro y las características de o los orificios del
emisor (tamaño y forma).
Al momento de implementar un sistema de riego por aspersión resulta considerar:
 El impacto de las gotas en el suelo que deterioran su superficie destruyendo la
estructura edáfica, generando encostramiento y disminuyendo la infiltración,
condiciones que favorecen la ocurrencia de erosión;
 La relación entre infiltración y escorrentía erosiva;
 La uniformidad de distribución del agua en el terreno regable.

55

�La distribución del tamaño de las gotas varía con la distancia desde la salida del orificio
emisor. Las gotas de mayor diámetro recorren mayores distancias que las más pequeñas que
además tienen menos posibilidad de alcanzar el área de distribución por ser más fácilmente
derivadas por el viento y evaporadas.
Las gotas más grandes tienen mayor energía cinética Ec (velocidad) que impacta en un
punto dado sobre la superficie del suelo. La velocidad de impacto en la superficie puede producir
ruptura de la estructura y dependiendo del diámetro de la gota, a mayor diámetro, más alta
velocidad de impacto y por lo tanto más grande peligrosidad de encostrar y erosionar.
La relación entre la energía cinética (Ec) por área unitaria y los diámetros de gota es la
siguiente:
 Ec gota 1 mm = 0,33.
 Ec gota 2 mm= 0,25.
 Ec gota de 3 mm.
Las condiciones de los suelos que más contribuyen a la erosión son:
 baja velocidad de infiltración y
 escasa capacidad de retención superficial del agua, que favorecen la escorrentía.
En general, seleccionando tasas o intensidades de aplicación, también denominadas
pluviometrías de los emisores (mm/h), con valores que no superen la velocidad de infiltración
promedio, es poco probable que la transformación de las láminas de agua aplicadas en
escurrimiento laminar o en escurrimiento en las primeras fases de encauzamiento, signifiquen
amenazas de erosión por arrastre de partículas, salvo en caso de pendientes excesivas.
Las tasas de aplicación de los emisores (aspersores, boquillas, toberas, sprays, difusores)
recomendadas por el fabricante, en función del caudal, presión, alcance y disposición en el
terreno, asociadas con las variables de la operación de riego (lámina a derivar y tiempo de
aplicación), no deberían producir escorrentía.
No obstante, un conjunto de circunstancias determinan la ocurrencia de escurrimiento,
que puede minimizarse o eliminarse con adecuadas técnicas de manejo agronómico y de diseño y
operación del riego, que seguidamente se considerarán para los tipos de equipos de aspersión
más usados.
56

�En términos generales, las toberas difusoras de los equipos de pivote central, por su
pequeño diámetro y la baja presión operativa, tienden a desintegrar el chorro de agua en gotas
más pequeñas, con diámetros medios del orden de 1 mm, mientras que los aspersores de impacto
de los equipos con traslado manual, generan gotas con tamaño de 2-3 mm. Los aspersores
gigantes (cañones) que utilizan los equipos enrolladores, producen gotas de hasta 5-6 mm de
diámetro.

2.1.

Equipos de aspersión de movimiento periódico (traslado manual)

Se trata del típico equipo “papero”, constituido por una red de tuberías de aluminio o PVC
con acoples rápidos que conforman una-dos líneas
principales y una-dos alas regadoras o laterales. Dichas
alas portan de 10 a 20 aspersores (emisores) de mediana
capacidad (1,5 a 3 m3/h), con disposición cuadrada o
rectangular, resultante del espaciamiento entre aspersores
y entre posiciones sucesivas del ala; las más comunes son
de 12x12 m, 12x18 m y 18x18 m y la consideración de la superposición de círculos regados
adoptada. Con estas disposiciones, en general las tasas de aplicación resultarían entre 4,6 y 20,8
mm/h.
En general, estos sistemas, están integrados por un grupo moto bomba, un cañería de
conducción y una o más alas regadoras, en donde van montados los aspersores. Las cañerías de
conducción y distribución están unidas entre sí por acoplamientos rápidos que permiten
trasladarlas a la siguiente posición según un esquema de movimientos propios del proyecto
original de riego, alcanzándose una eficiencia de riego de alrededor del 70 %.

2.2.

Equipos de aspersión de avance frontal

Otro sistema comúnmente usado es el de avance frontal (“side-roll system”), cuyo
principio de funcionamiento se basa en un ala de
riego que en general posee las dimensiones de uno
de los lados del lote a regar. La cañería de
distribución de agua actúa como eje y está

57

�sustentada por ruedas metálicas ubicadas a 12 m entre sí. En el centro del mismo se encuentra
ubicado un equipo de tracción hidráulico. Los traslados se efectúan sin agua y en cada posición de
riego el lateral se conecta con una manguera de abastecimiento que va unida por hidrantes a la
cañería madre, pudiéndose alcanzar una eficiencia de riego del 80 %.
Se recomienda observar durante la operación del riego la ocurrencia de escorrentía
erosiva y corregirla controlando el caudal, presión y tiempo de riego.
La pluviometría o intensidad de aplicación en este tipo de equipos de aspersión se calcula
con la ecuación:
P = 1000 Q / A
donde:
P = pluviometría o intensidad de aplicación o tasa de aplicación (mm/h),
Q = caudal unitario del aspersor (m3/h),
A= área de mojado (m2) según disposición del ala (espaciamiento entre aspersores
y entre posiciones del ala).
Por ejemplo, un aspersor que eroga Q= 2 m3/h, con espaciamiento entre aspersores en el
ala de 18 m y traslado a la siguiente posición de 18 m, distribuye sus gotas en un área A=324 m 2,
produce una P= 6,17 mm/h.

58

�2.3.

Equipos autopropulsados con cañón regador (“aspersor gigante”)

Estos equipos riegan utilizando
aspersores de gran capacidad, que erogan
entre 60 y 150 m3/h, con alcances de 40 a
130 m y requieren de altas presiones
operativas. Distribuyen láminas que varían
con la velocidad que se le imprima al carro
portador del cañón, dentro de un rango de
10 a 50 m/h. Las pluviometrías o
intensidades de aplicación oscilan entre 6 y
40 mm/h. Los tamaños de gota que
producen los aspersores son medianos a grandes, de 3 a 6 mm de diámetro, los mayores con alta
posibilidad de deteriorar la superficie del suelo debido a la elevada velocidad de impacto. Estos
sistemas de riego se caracterizan por su versatilidad, pueden funcionar en distintas condiciones de
trabajo (lotes agrícolas con amplio rango de pendientes, texturas y formas). Sin embargo tiene
como desventajas las siguientes: elevado consumo de combustible; distribución del agua no
uniforme, encostramiento y erosión consecuencia de las altas velocidades de impacto de las gotas
de gran tamaño. Este sistema de riego tiene una eficiencia media (60%) sobre todo debido a la
dispersión de las gotas de agua provocada por el viento que muchas veces provoca que la
aplicación no sea uniforme.
La intensidad de aplicación en estos equipos también se calcula con la siguiente ecuación
(1):
P = 1000 Q / A
donde:
P = pluviometría o intensidad de aplicación, tasa de aplicación (mm/h)
Q = caudal del aspersor, en m3/h
A = área de mojado (m2) definida por la superposición del radio mojado (alcance) en las
sucesivas posiciones de trabajo que conforman las franjas regadas para cada corrida
del cañón y el ángulo del sector circular que riega el cañón (entre 220° y 270°).
59

�Ejemplo: un cañón con Q=120 m3/h, 65 m de alcance, con 90 % de superposición y
sectorizado a 270°, genera una P = 14,9 mm/h, que debería ser igual o menor a la velocidad de
infiltración del suelo.
Para regular la velocidad de avance o retroceso del cañón, se aplica la siguiente ecuación
(2):
v = Q / 2 . db . e ,
donde:
v = velocidad del carro o trineo porta-cañón (m/s),
Q = caudal del cañón (m3/h),
db = lámina bruta de riego (m).
e = espaciamiento entre posiciones de riego (m). Depende de la velocidad de viento más
frecuente, el alcance del cañón y la superposición seleccionada. Para vientos de 2,5
m/s, se recomienda una superposición del 75% del diámetro de mojado.
Ejemplo: con un cañón de Q= 120 m3/h y 65 m de alcance, con 75% de superposición
entre corridas, se quiere aplicar una lámina neta de 40 mm, que con una eficiencia asumida del
80%, genera una la lámina bruta db= 50 mm. Aplicando (2), queda:
v = 120 m3/h / (2 * 65m* 0,75 * 0,05 m) = 24,6 m/s
La ecuación (2) también se utiliza para calcular la lámina de riego en función de las
velocidades operativas, regulables desde la caja de cambios de equipo. Por ejemplo se quiere
regular la velocidad de avance para aplicar una db= 40 mm, en las mismas condiciones que el
ejemplo anterior. Resulta v= 30,8 m/s.
Al igual que con los equipos de aspersión con traslado manual y para minimizar la erosión,
la distribución de agua utilizando cañones deberá ajustarse a las condiciones de suelo, clima y
cultivo, para aplicar láminas óptima de riego, con pluviometrías y tamaños de gota no erosivas,
regulables con la selección del diámetro de los orificios del cañón, caudales, presiones operativas y
velocidad de retroceso.

2.4.

Equipos de pivote central y avance frontal

60

�Los equipos de pivote central más modernos se caracterizan por un menor consumo de
combustible a través de:
 Emisores (difusores, toberas, boquillas,
sprays) que requieren bajas presiones,
inferiores en general a 2 kg/cm2.
 Orificios de distribución que producen
tamaños pequeños de gota, de hasta 1
mm de diámetro, con alcances de 3 a
7,5 m.
La alta superposición requerida para alcanzar mayores uniformidades de distribución,
determina que las pluviometrías vayan creciendo a medida que se alejan los emisores de la torre
central, debido al movimiento circular con centro en la torre pivote, que hace que deba regarse
cada vez más superficie de terreno a medida que se llega al extremo del ala regadora.
Por ejemplo, un equipo de pivote central de 400 m de longitud de ala, cubre una superficie
regable circular de 50,24 ha. El 25% del total del área es irrigado por un tramo del ala equivalente
a la mitad de la longitud total (200 m), mientras que el 75% restante de la superficie es cubierto
por los siguientes 200 m, repartiendo cada 25% de dicha área en tramos sucesivos de ala de 83, 63
y 55 m. En el caso ejemplificado y comparando tramos, el primero de 200 m riega la misma
superficie que el cuarto, que con una longitud de 55 m, porta menor cantidad de emisores, por lo
tanto para uniformar la aplicación de agua, aumentan su alcance y caudal. Esta circunstancia
determina que las pluviometrías cercanas al extremo del ala sean máximas, pudiendo convertirse
en erosivas.
En un círculo regado, para que dos puntos reciban la misma cantidad de agua, tiene que
verificarse el hecho de que a medida que disminuye el tiempo de aplicación debe incrementarse la
pluviometría.
La pluviometría máxima que aplica un pivote central en su extremo, se puede calcular
mediante la siguiente ecuación (3):
Pm = 4583 x Q / R x ra (3),
donde:

61

�Pm = pluviometría o intensidad máxima de aplicación que ocurre en el extremo del pivote
(mm/h)
Q = caudal de alimentación del pivote (l/s)
R = radio del círculo regado (m)
ra = alcance (radio) de los emisores del último tramo del pivote (m)
Ejemplo: Un equipo de pivote central al que ingresa un caudal Q= 156 m3/h riega 50 ha con un
lateral de R= 399 m. Los emisores instalados en el último tramo tienen 6 m de alcance. La
pluviometría máxima (Pm) estimada mediante la ecuación (3) es de 83 mm/h. En cambio, con
emisores de mayor alcance (9 m) la Pm se reduce a 55 mm/h.
El fabricante de pivotes centrales provee una cartilla pluviométrica, donde consta la
performance de cada uno de los emisores, del primero al último, numerados y agrupados por
color según rango de presiones. Informan sobre caudal unitario, presión requerida, alcance y
pluviometría. Esta información puede verificarse o compararse mediante mediciones de dichas
variables con el equipo funcionando. El caudal puede medirse fácilmente colectando el volumen
asperjado por unidad de tiempo en un recipiente, la presión se mide con manómetros, el alcance
con cinta métrica y la pluviometría recogiendo los volúmenes erogados en recipientes dispuestos
sobre el suelo en un área y tiempo determinados.
Actualmente existen modelos de emisores (Rotator), que aún trabajando a bajas presiones
distribuyen el agua con relativamente bajas tasas de aplicación por el incremento del diámetro de
mojado. Por ejemplo, la mayor uniformidad de aplicación se logra acercando los emisores para
aumentar la superposición, pero esta situación genera elevadas pluviometrías que pueden
producir escorrentía erosiva; bajas presiones de trabajo reducen el costo operativo del riego, pero
producen gotas de mayor diámetro, cuyo impacto puede provocar erosión; para mitigar la
ineficiencia de aplicación ocasionada por la deriva del viento, se aumenta la superposición, que
incrementa la pluviometría.
El productor agropecuario debería plantear al proveedor del pivote central los objetivos
buscados y jerarquizarlos, para guiar la selección del modelo de emisor y su disposición en el
equipo. Esa jerarquización debe incluir la mayoría de los aspectos a tener en cuenta en la
operación de riego: meteorología y clima, suelo, cultivo, manejo y costos.

62

�Los equipos de avance frontal son estructuralmente muy similares a los de pivote central,
teniendo la ventaja sobre estos que la
pluviometría no varía a lo largo del
lateral regador, cada metro de lateral
riega

la

misma

pluviometría
aproximadamente

superficie.
media
la

mitad

La
es

de

la

pluviometría de la torre más distante
del centro del pivote, por lo tanto el
peligro de erosión asignable a la
intensidad de aplicación, es muy bajo. Estos equipos, se basan en el desplazamiento circular,
generalmente con tracción eléctrica, de una cañería de acero suspendida a una determinada
altura del suelo con torres metálicas equipadas con ruedas neumáticas ubicadas regularmente a lo
largo del sistema. Así, el Pivote Central riega un círculo con una lámina preestablecida sobre una
determinada superficie, en función del largo del sistema, el caudal y el tiempo neto de aplicación.
Este sistema de riego, principalmente se caracteriza por:
 la escasa necesidad de mano de obra;
 ser utilizables en terrenos de diferentes características topográficas;
 permitir incorporar agroquímicos a través del mismo;
 su alta eficiencia de riego (90-95%);
 su bajo consumo de energía.
Uno de los factores que afectan la eficiencia de riego en este sistema es la infiltración de las
láminas de agua a aplicar a medida que se produce el alejamiento desde el punto de pivotamiento.
Cuando se calculan los requerimientos de humedad del cultivo se debe contemplar que los
mismos sean distribuidos a través del sistema de bombeo y una única cañería de distribución,
(pivotes centrales) lo más uniformemente posible sobre el terreno sin producir escurrimientos
superficiales.

3. Riego por goteo

63

�Aunque todavía poco difundido, el riego por goteo superficial e incluso subterráneo
comienza a tenerse en cuenta por su alta eficiencia de aplicación, de distribución y de uso del
agua, ligado a la cada vez mayor vida útil de los equipamientos y baja en los costos de inversión.
Sistemas de goteo bien diseñados, instalados y operados, prácticamente no generan
alteraciones en el suelo salvo la concentración salina en la periferia de los bulbos húmedos, que
puede ser controlada con tecnología de hidromejoramento (lavado).
El riego por goteo, es una técnica de aplicación del agua en el suelo mediante caudales
reducidos, sobre un área restringida del volumen radicular de los cultivos y con una alta frecuencia
de aplicación, lo que permite mantener el suelo en condiciones cercanas a la capacidad de campo.

4. Caudalímetros
La utilización de caudalímetros permite tener un control sobre el consumo de agua
extraída de los pozos de explotación y eficiencia del riego.

5. Mantenimiento de los sistemas de riego
Los sistemas de riego, desde el pozo de explotación hasta los emisores, deben ser
mantenidos periódicamente asegurándose así su normal funcionamiento. Por ejemplo se deben
detectar pérdidas de agua, obstrucciones, disminuciones de presión de agua etc.

6. Automatización
La automatización del riego complementario con agua subterránea involucra la
realización de medidas reproducibles e integradas a lo largo del tiempo de valores del estado de
humedad del suelo, de la temperatura y de la planta, mediante puntos de
control suelo-planta-clima, que pueden estar integrados por:


Estaciones meterorológicas: proporcionan datos climáticos de
temperatura, humedad relativa, rocío, etc.



Sensores de humedad del suelo: mediante sondas que
proporcionan datos de la humedad, temperatura, salinidad y
conductividad eléctrica del suelo a varias profundidades.

64

�

Sensores de planta: permiten monitorear el crecimiento de la planta, como por ejemplo
los dendrómetros.

La información generada por los distintos sensores puede ser
integrada mediante un software específico para cada tipo de cultivo
transformándose así en una herramienta extremadamente útil para
decidir cuándo y cuánto regar.

7. Teledetección y sistemas de información geográfica
La toma de imágenes digitales de gran resolución, cubriendo amplias zonas, mediante
satélites o vuelos convencionales, junto al empleo de cámaras especiales (ej: instaladas en drones)
que permiten el posterior análisis espectral, está abriendo la posibilidad de estudiar el estado de
los cultivos. La respuesta espectral de un cultivo depende tanto del desarrollo de su masa foliar
como del estado hídrico de esta. En el proceso de tratamiento de las imágenes se aplican diversos
algoritmos de cálculo que permiten discriminar la respuesta del suelo respecto de la vegetación y
estimar de forma relativa el estado hídrico de las plantas. Para obtener el máximo partido a la
información obtenida es necesario contrastarla con la realidad en campo de la explotación. En
otras palabras, la teledección y el sistema de información geográfica pueden ser un muy buen
complemento de la información generada por los sistemas automatizados. En nuestro país, existen
organismos oficiales como por ejemplo la Comisión nacional de Investigaciones Espaciales (CNAE);
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Servicio Meteorológico Nacional (SMN)
además de universidades nacionales y provinciales.

65

�ANEXO II. PROPIEDADES QUÍMICAS Y BIOLÓGICAS DE LOS SUELOS
En este Anexo se complementan las propiedades químicas y biológicas de los suelos.

1.

Propiedades químicas
1.1. Los Nutrientes
La cantidad de nutrientes presente en el suelo determina su potencial en el desarrollo de la

agricultura. Los 16 nutrientes esenciales para el desarrollo y crecimiento de las plantas se suelen
clasificar entre macro y micro nutrientes dependiendo de su requerimiento para el desarrollo de
las plantas. Los macronutrientes se requieren en grandes cantidades e incluyen Carbono(C),
Hidrógeno (H), Nitrógeno(N), Fósforo (P), Potasio (K), Calcio (Ca), Magnesio (Mg), Azufre(S). Los
micronutrientes por otro lado se requieren en pequeñas, su insuficiencia puede dar lugar a
carencia y su exceso a toxicidad, se refieren a Hierro (Fe), Zinc (Zn), Manganeso (Mn), Boro (B),
Cobre (Cu), Molibdeno (Mo), Cloro (Cl).
1.2. El pH del suelo
El pH (potencial de hidrógeno) determina el grado de adsorción de iones (H+) por las
partículas del suelo e indica si un suelo está acido o alcalino. Es el indicador principal en la
disponibilidad de nutrientes para las plantas, influyendo en la solubilidad, movilidad,
disponibilidad y de otros constituyentes y contaminantes inorgánicos presentes en el suelo. El
valor del pH en el suelo oscila entre 3,5 (muy ácido) a 9,5 (muy alcalino).Los suelos muy ácidos
(&lt;5,5) tienden presentar cantidades elevadas y tóxicas de aluminio y manganeso. Los suelos muy
alcalinos (&gt;8,5) tienden a dispersarse. La actividad de los organismos del suelo es inhibida en
suelos muy ácidos y para los cultivos agrícolas el valor del pH ideal se encuentra en 6,5.

1.3. Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC)
La Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) es una medida de cantidad de cargas negativas
presentes en las superficies de los minerales y componentes orgánicos del suelo (arcilla, materia
orgánica o sustancias húmicas) y representa la cantidad de cationes que las superficies pueden
retener (Ca, Mg, Na, K, NH4 etc.). Estos serán intercambiados por otros cationes o iones de
hidrogeno presentes en la solución del suelo y liberados por las raíces. El nivel de CIC indica la
habilidad de suelos a retener cationes, disponibilidad y cantidad de nutrientes a la planta, su pH
66

�potencial entre otras. Un suelo con bajo CIC indica baja habilidad de retener nutrientes, arenoso o
pobre en materia orgánica. La unidad de medición de CIC es en centimoles de carga por kg de
suelo cmolc/kg o meq/ 100g de suelo.

2.

Propiedades biológicas de los suelos
2.1. Ciclo del Nitrógeno
Las bacterias juegan un papel crucial para la el Ciclo del Nitrógeno mediante varios

procesos:
 La mineralización del nitrógeno en el suelo se define como la impregnación con amoníaco

o componente de amoníaco (NH3). Un proceso donde las formas puras de nitrógeno se
transforman en amonio (NH4+) con la ayuda de descomponedores o bacterias. Cuándo una planta
o animal muere, o un animal desecha waste el nitrógeno se encuentra en forma inorgánica. Las
bacterias, o en algunos casos los hongos, transforman el nitrógeno orgánico en los restos de vuelta
a amonio, un proceso denominado la mineralización o amonificación.
 La nitrificación incluye un proceso en que se divide en tres etapas. En la primera etapa las

bacterias transforman el nitrógeno en forma de amonio (NH4+) por lo que pueden ser absorbidos
por las raíces de las plantas. En la segunda etapa el amonio se oxida y se forma nitrito NO2.. En la
tercera etapa mediante oxidación se forma nitrato, NO3.
 La fijación de nitrógeno ocurre con bacterias en el suelo o algas capaces de fijar el

nitrógeno atmosférico incorporándolo a su organismo y depositado al suelo una vez muertos. Las
bacterias Azobacter y clostridium se nombran como las fijadoras de nitrógeno en manera no
simbiótica. Las bacterias que llevan a cabo fijación simbiótica incluye Rhizobia. Su hábitat se
encuentra alrededor de las raíces leguminosas formando nódulos en las células corticales
habitadas por las bacterias.
 Desnitrificación devuelve el nitrógeno a la atmósfera. Las bacterias anaeróbicas

Achromobacter and Pseudomonas llevan al proceso la conversión de nitratos y nitritos como óxido
de nitrógeno N2O o N molecular N2. En exceso el proceso tiende a conducir a pérdidas totales de
nitrógeno disponible en el suelo y en consecuencia su fertilidad.

67

�2.2. El Ciclo del Carbono
Los organismos que viven en el suelo son factores determinantes para la circulación de
nutrientes y del carbono en el suelo. Una gran parte de la materia orgánica originada por la
descomposición anual de los residuos vegetales se acumula en la superficie del suelo o en la zona
radicular y se consume casi por completo por los organismos del suelo creando así una reserva de
carbono con una rápida tasa de renovación, en muchos casos, entre 1 a 3 años. Los subproductos
de este consumo microbiano resultan en emisiones de dióxido de carbono, CO2, y agua, H2O, y una
variedad de compuestos orgánicos designados como humus. El humus está compuesto por
substancias difíciles de degradar y por ello resulta lenta su descomposición. Al ser formado en
horizontes superficiales del suelo generalmente una parte se precipita hacia perfiles inferiores
como complejos arcillo-húmicos.
En los perfiles más profundos del suelo el tenor de oxígeno suele ser menor por lo que
dificulta la descomposición del humus por los organismos. Pero con el tiempo, debido a varios
procesos naturales que remueven el suelo el humus se vuelve a aportar hacia horizontes
superiores donde se podrá descomponer y liberar más CO2.Es por ello que el humus constituye
una reserva más estable para el carbono del suelo con duración de centenas a miles de años. En
la mayoría de los suelos, la descomposición del humus rápida y lenta lleva a un tiempo de
residencia de alrededor de 20 a 30 años.
Los microorganismos del suelo (considerando en términos de sus emisiones de respiración)
disponen alta sensibilidad al contenido de carbono orgánico en el suelo tal como a la temperatura
y tenor de agua por lo que aumentan la respiración en tenores elevados de carbono, temperaturas
elevadas y condiciones más húmedas en el suelo.

3. Relación entre las propiedades químicas de los suelos y el riego
3.1. Salinidad
Todas las aguas subterráneas contienen sales, en cantidad y calidad variables. En general
en zonas húmedas y subhúmedas con capa freática por debajo de la zona de raíces, no son
frecuentes los problemas de salinidad y las lluvias durante el año alcanzan a lavar las sales. Si
las aguas contienen abundantes sales y éstas permanecen en el suelo, es práctica común
aplicar el lavado del suelo regando en exceso (requerimiento de lavado) con la finalidad de
68

�eliminar las sales de la zona radical; si el lavado es impedido por presencia de una capa freática
alta, suelen realizarse instalaciones de drenaje.

3.2. Sodicidad
Las aguas para riego de la región pampeana son en general bicarbonatadas sódicas, de
baja a media salinidad y los suelos contienen arcillas expansibles. Los iones bivalentes (Ca++,
Mg++) tienen influencia fuertemente estabilizante de los agregados y de la estructura del suelo,
en tanto el sodio (Na+) conduce a la dispersión de los coloides y ruptura de los agregados. Para
un dado contenido de sodio, el aumento de sales, mejora el efecto sobre los suelos.
Las aguas de lluvia, de muy baja salinidad, resultan corrosivas, eliminando iones divalentes
y aumentando la proporción de sodio (Suarez et al. 2006). Con la alternancia de precipitaciones
y aplicación de riego como es el caso de las regiones húmedas en las cuales el riego representa
una baja proporción del agua total que recibe el suelo, se ha mostrado en algunos casos
problemas de compactación superficial, reducción de la velocidad de infiltración, aumento del
pH y PSI (Costa 1999; Andriani, 2009; Losinno et al,2012; Torres Duggan et al, 2012). Génova
(2012), sin embargo, afirma que la mayoría de las aguas analizadas en Buenos Aires y Santa Fe,
son aptas para riego, considerando sólo la evolución de los parámetros químicos del suelo.
La pérdida de estructura conduce a la variación en la distribución de poros, aumento de
los poros más finos y taponamiento con las partículas que han migrado, formación de costra
superficial, todo ello reduciendo las condiciones de conducción de agua. Estos inconvenientes
se ponen especialmente en evidencia bajo sistemas de siembra directa, en los cuales, al no
mezclar la capa arable, se impide la dilución del sodio acumulado en superficie.
Las modificaciones que las aguas utilizadas para regar pueden provocar sobre las
propiedades químicas de los suelos dependen: a) de la composición química del agua de riego:
cantidad de sodio (Na+) comparada con el contenido de calcio y magnesio (RAS) y
concentración de sales (Conductividad Eléctrica, CE); b) Características de los suelos: Textura,
Intercambio Catiónico (CIC), Porcentaje de Bases, Porcentaje de Sodio Intercambiable (PSI),
Sales Solubles.

69

�La Relación de Adsorción de Sodio (RAS) y la concentración de sales (Conductividad
Eléctrica CE) de las aguas, se expresan como:

RAS 

Na
Ca  Mg
2

Conductividad Eléctrica (CE), dS/m

Para prevenir y evitar la degradación del suelo bajo riego debieran contemplarse algunas
premisas (Suero, 2009): a) periódicamente, analizar las aguas destinadas a riego e investigar el
tipo y magnitud de los cambios que pudieran ocurrir en los lotes regados; b) aumentar la
eficiencia de aplicación del agua empleando una intensidad inferior a la velocidad de
infiltración, y logrando buena uniformidad de distribución; c) reducir la energía cinética del
agua de riego, evitando compactación y encostramiento superficial; d) aplicar la cantidad de
riego mínimo necesario; e) favorecer mediante el manejo y rotación de cultivos, la acumulación
de materia orgánica, contribuyendo a la formación y estabilización de la estructura del suelo.
Si la calidad de los suelos se ha deteriorado por efecto de la eliminación de calcio, a tal
punto de provocar problemas de manejo y laboreo, pueden aplicarse enmiendas que
contengan calcio (yeso) ya sea con el agua de riego si la salinidad del agua es baja o aplicación
al suelo, si el agua tiene salinidad moderada (Suarez, 2011). No se cuenta aún con indicaciones
zonales claras para la aplicación de enmiendas cálcicas (formas, dosis, etc). La costra superficial
puede desaparecer con el mezclado del suelo en sucesivas labranzas, aunque la recuperación
de la estructura original requiere de un manejo que permita su estabilización, siendo
aconsejable la reducción de laboreo, manejos que incrementen el contenido de materia
orgánica y rotación de cultivos incluyendo gramíneas que producen abundantes raíces
superficiales.

70

�ANEXO III. COEFICIENTES DE CULTIVOS (Kc). FAO 2006

Cultivo
Hortalizas Pequeñas

Kc ini Kc med Kc fin
0,7

Cultivo

Kc ini Kc med Kc fin

1,05

0,95

Esparrago

0,5

0,95

Brócoli

1,05

0,95

Menta

0,6

1,15

1,1

Repollo de Bruselas

1,05

0,95

Fresas

0,4

0,85

0,75

Repollo

1,05

0,95

Algodón

Zanahoria

1,05

0,95

Lino

1,1

0,25

Coliflor

1,05

0,95

Sésamo

1,1

0,25

Apio

1,05

1

1,0-1,15

0,35

Ajo

1

0,7

Lechuga

1

0,95

Cebolla Seca

1,05

0,75

Cebolla verde

1

1

Espinaca

1,15

0,4

Cebada

1,15

0,25

Avena

1,15

0,25

Trigo de primavera

1,15 0,25-0,4

1

0,95

Maíz (grano)

1,15

0,8

Maíz (dulce)

Berenjena

1,05

0,9

Mijo

Pimiento Dulce

1,05

0,9

Sorgo (grano)

1,15 0,7-0,9

Sorgo (dulce)

Solanaceas

0,6

Tomate
Pepino fresco

0,6

1

0,75

0,35 1,15-1,2 0,7-0,5

Girasol
CEREALES

0,3

Arroz

0,3

1,2 0,6-0,35
1,15

1,05

1,05

1

0,3

1,0-1,1

0,55

1,2

1,05

1,2 0,9-0,6

Calabaza de invierno

1

0,8

Alfalfa (cortes) Efecto promedio de los cortes

0,4

0,95

0,9

Calabacín (Zucchini)

0,95

0,75

Caña de Azúcar

0,4

1,25

0,75

0,5

1,1

1

1

1,05

1,05
0,95

Melón Dulce

1,05

0,75

Banana 1er año

0,4

1

0,75

Cacao

Raíces y Tuberculos

0,5

1,1

0,95

Café. Suelo sin cobertura

0,9

0,95

Remolacha Azucarera

0,35

1,2

0,7

Ananá. Suelo sin cobertura

0,5

0,3

0,3

Leguminosa

0,4

1,15

0,55

Uvas. Mesa o pasa

0,3

0,85

0,45

Arvejas

0,5

1,05

0,9

0,4

0,9

0,65

Poroto

0,4

1,15

0,35

Manzana – suelo sin cobertura – Heladas Fuertes

0,45

0,95

0,7

1

0,35

Cerezo – suelo sin cobertura – Heladas Fuertes

0,45

0,95

0,7

1,15

1,1

Pera – suelo sin cobertura – Heladas Fuertes

0,45

0,95

0,7

1,15

0,6

Durazno – suelo sin cobertura – Heladas Fuertes

0,45

0,9

0,65

Sandía

Garbanzo
Haba (Chaucha)Fresca

0,5

Mani
Lentejas
Arveja Fresca

0,5

Soja

Almendras. Sin cobertura de suelos

1,1

0,3

Palta sin cobertura del suelo

0,6

0,85

0,75

1,15

1,1

Cítricos sin cobertura de suelo 70% cubertura vegetativa

0,7

0,65

0,7

1,15

0,5

Olivos (40 a 60% de cobertura de suelo por el dosel)

0,65

0,7

0,7

Agua Libre &lt; 2m prof. en clima subhúmedos o trópicos

1,05

1,05

Agua Libre &gt; 5 m prof. sin turbidez, clima templado.

0,65

1,25

Hortalizas peremnes

0,5

1

0,8

Alcachofa

0,5

1

0,95

71

�ANEXO IV. PARTICIPANTES
Participantes
Este documento representa el trabajo conjunto de personal técnico perteneciente a
distintos organismos especializados en el tema, además de representantes del sector privado,
vinculados con la actividad agrícola y el riego.
MINISTERIO DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA (MAGyP).
Nadra, Carlos; Lic.

Plan Nacional de Riego (PNR).

Laffaye, Mariano; Lic.

Plan Nacional de Riego (PNR).

INSTITUTO NACIONAL DE TECNOLOGÍA AGROPECUARÍA (INTA)
Prieto, Daniel; Ing.

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA).

Martínez, Roberto; Ing.

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaría
(INTA).

Andriani, José; Ing.

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaría
(INTA).

Salinas, Aquiles; Ing.

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaría
(INTA).

Instituto Nacional del Agua (INA)
Coriale, Oscar; Lic.

Instituto Nacional del Agua (INA).

Torres, Carlos Alberto; Lic.

Instituto Nacional del Agua (INA).

Sánchez, Víctor Hugo; Lic.

Instituto Nacional del Agua (INA).

Salvioli, Gerardo Horacio; Ing.

Instituto Nacional del Agua (INA).

Morabito, José; Ing.

Instituto Nacional del Agua (INA).

UNIVERSIDADES NACIONALES
Génova, Leopoldo; Ing.

Universidad Nacional de La Plata (UNLP)

72

�Sainato, Claudia; Dra.

Universidad de Buenos Aires (UBA). Facultad de
Agronomía.

Laboratorio

de

Prospección

Geofísica de Acuíferos.
Romay, Catalina; Ing.

Universidad de Buenos Aires (UBA). Facultad de
Agronomía.

Laboratorio

de

Prospección

Geofísica de Acuíferos.

AGRADECIMIENTOS
MINISTERIO DE PLANIFICACIÓN FEDERAL, INVERSIÓN PÚBLICA Y SERVICIOS (MINPLAN)
Borello, Lida.

Subsecretaría de Recursos Hídricos de la
Nación.

Fioriti, María Josefa; Ing.

Subsecretaría de Recursos Hídricos de la
Nación.

Pascuchi, Javier; Lic.

Subsecretaría de Recursos Hídricos de la
Nación.

SECRETARÍA DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE (SAyDS).
Molina Carlos, Ing.

Dirección de Gestión Ambiental de los Recursos
Hídricos.

Adaro Roberto, Lic.

Dirección de Gestión Ambiental de los Recursos
Hídricos.

INSTITUTO NACIONAL DEL AGUA (INA)
Silva Busso, Adrián; Dr.

Instituto Nacional del Agua (INA).

Amato, Sergio; Lic.

Instituto Nacional del Agua (INA).

Valdes, Santiago.

Instituto Nacional del Agua (INA).

Rodríguez, Domingo.

Instituto Nacional del Agua (INA).

INSTITUTO NACIONAL DE TECNOLOGÍA AGROPECUARÍA (INTA)

73

�Triviño, Eloy Antonio; Ing.

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA).

Moreyra, Alejandra

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA).

UNIVERSIDADES NACIONALES
Márquez Molina, John Jairo; Ing.

Universidad de Buenos Aires (UBA). Facultad de
Agronomía.

Laboratorio

de

Prospección

Geofísica de Acuíferos.
Lossino, Beatriz; Lic.

Universidad de Buenos Aires (UBA). Facultad de
Agronomía.

Laboratorio

de

Prospección

Geofísica de Acuíferos.
ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES
Erdman, Juan; Ing.

Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).

Heinrich, Diego.

Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).

Boffelli, Mariano; Lic.

Asociación

Argentina

de

Productores

en

Siembra Directa (Aapresid).
Navarro, Arturo.

Confederación Rural Argentina (CRA).

Erice, Gustavo.

Asociación de Riego Pampeano (ARP).

Storti, Leandro.

Asociación de Riego Pampeano (ARP).

Ratti, Quintana Delfina.

Asociación de Riego Pampeano (ARP).

Suero, Elvira.

Asociación de Riego Pampeano (ARP).

Sanchez, Jorge; Lic.

Asociación de Riego Pampeano (ARP).

Mesa, Carlos.

Asociación de Riego Pampeano (ARP).

74

�BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA

AAPRESID 2009. Manual de buenas prácticas agrícolas e indicadores de gestión. Agricultura
Certificada, la evolución de la SD. AAPRESID (Asociación Argentina de Productores en Siembra
Directa) Rosario. 57 pp.
Adriaanse, A. 1993. Environmental Policy Performance Indicators. A Study on the Development of
Indicators for Environmental Policy in the Netherlands. Sdu Uitgeverij Koninginnergrach, The
Netherlands.
Andriani, J. 2009. Impacto del agua de riego sobre las propiedades químicas de los suelos. INTA
EEA Oliveros.
Andriani J.M. 2012. Desarrollo y validación del software de balance hídrico de cultivos extensivos
“Bahícu” INTA-EEA Oliveros. Latinoamérica Unida Protegiendo Suelos. XIX Congreso
latinoamericano de la Ciencia del Suelo. Mar del Plata 16-20 de abril de 2012.
Andriani J.M. INTA. Buenas prácticas agronómicas en riego suplementario.
Bautista Cruz, A., Etchevers Barra, J., del Castillo, R. y C. Gutiérrez, C. 2004. La calidad del suelo.
Ecosistemas 13 (2) 90:97.
CEDEX. Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas. España.
COHIFE. Consejo Hídrico Federal. 2013. Principios Rectores de Política Hídrica de la República
Argentina. Acuerdo Federal del Agua.
Costa, J.L. 1999. Effect of Irrigation Water Quality Under Supplementary Irrigation on Soil Chemical
and Physical Properties in the “Southern Humid Pampas” of Argentina. Journal of Crop
Production, Volume 2 (2) pp.85-89
Custodio, E. y Llamas, M. R. 2001. Hidrología Subterránea. Omega Ediciones. Barcelona.
Damiano, F y Taboada, MA.2000. Predicción del agua disponible usando funciones de
pedotransferencia en suelos agrícolas de la región pampeana. Ciencia del Suelo 18 (2).
Dexter, AR. 2004. Soil physical quality. Part I. Theory, effects of soil texture, density, and organic
matter, and effects on root growth. Geoderma 120: 201-214.
Dumanski, J., Gameda, S. y Pieri, C. 1998. Indicators of land quality and sustainable land
management. The World Bank, Washington DC, USA FAO 2004. Gap working paper series.
Good Agricultural Practices – a working concept Background paper for the FAO Internal
Workshop on Good Agricultural Practices. Rome, Italy.
FAO, 1993, CROPWAT. Programa de ordenador para planificar y manejar el riego. Versión 8.0
(2011) disponible en http://www.fao.org/nr/water/infores_databases_cropwat.html
FAO, 2006. Evapotranspiración del cultivo. Guias para determinación de los requerimientos de
agua de los cultivos. Irrigation and Drainage Paper Nº 56 (Español) por R.G.Allen, L.S. Pereira, D.
Reas y M.Smith. Roma, Italia. Disponible en http://www.fao.org/nr/water/infores_pubs.html
Fiorentino, R. 2005. La agricultura irrigada en Argentina y su contribución al desarrollo de las
economías regionales. Banco Mundial. Documento de Trabajo.

75

�Génova, L. (2003). Resistencia y resiliencia de suelos pampeanos a la degradación salina y sódica,
disturbados por riego complementario. Revista de la Facultad de Agronomía. 23 (2-3) 119:130.
Buenos Aires.
Génova, L. (2004). Salinidad y sodicidad edáfica de agroecosistemas regados
complementariamente en el centro y sur de la Provincia de Buenos Aires. Resúmenes del XIX
Cong. Arg. de la Ciencia del Suelo, Comisión 4, pp. 343. Trabajo completo en CD-ROM. Paraná,
22 al 25 de junio de 2004. 6 pp.
Génova, L. 2010. Sustentabilidad de agroecosistemas pampeanos argentinos regados
complementariamente. Hacia la gestión integral de los recursos hídricos en zonas de llanura.
Tomo II. Capítulo Agrohidrología. 605-612 pp. Editores M. Varni, I. Entraigas y L. Vives. Azul,
Pcia. de Bs. Aires, Argentina. ISBN 978-987-543-392-2.
Génova, L. 2011. Calidad del agua subterránea para riego complementario en la Pampa Húmeda
argentina. Revista de la Facultad de Agronomía Vol 110 (2): 63-81. La Plata
Génova, L. 2013. Comparación de tres clasificaciones de calidad de aguas para riego
complementario en el Norte de la provincia e Buenos Aires. En Agua subterránea recurso
estratégico, Tomo II. Hidroquímica e hidrogeología isotópica. Pp 131-138. Nilda González,
Eduardo Kruse, María Trovatto y Patricia Laurencena editores. Editorial de la Universidad de La
Plata. ISBN 987-1985-04-5. La Plata. 2013.
IPG-INTA 1998. Síntesis de discusión del taller sobre calidad de aguas para riego Proy. IPG.
Noviembre 9-10 de 1998. Pergamino. 3 pp.
Morabito J., Salatino S., Angella G. y D. Prieto. 2008. Evaluación de campo al riego de los
agricultores: casos prácticos y ventajas para la difusión de la tecnología apropiada;
asesoramiento a los regantes para la modernización de los regadíos y su ambientalidad.
Jornadas sobre "Ambiente y Riegos: Modernización y Ambientalidad”, La Antigua (Guatemala),
11 al 14 de agosto de 2008, Red Riegos, CYTED y AECID.
Prieto D. Relaciones Suelo, Planta, Agua Atmósfera. INTA-Santiago del estero.
Norma UNE-EN 12325-1:1999 “Técnicas de riego. Instalaciones de pivote central y de avance
frontal. Parte 1: Presentación de las características técnicas.”
Norma UNE-EN 12325-2:2000 “Técnicas de riego. Instalaciones de pivote central y de avance
frontal. Parte 2: Funcionamiento y características técnicas mínimas”
Norma UNE-EN 12325-3:1999 “Técnicas de riego. Instalaciones de pivote central y de avance
frontal. Parte 3: Terminología y clasificación”
Norma UNE-EN ISO 11545:2002 “Equipos de riego. Pivote central y sistemas de avance frontal con
boquillas para aspersores o difusores. Determinación de la uniformidad en la distribución del
riego.”
ONU-Agua. 2008. Status Report on Integrated Water Resources Management and Water Efficiency
Plans.
Perez Pardo, Octavio. 2005. La desertización en la república Argentina. Uso y degradación del
suelo. La situaciín Ambiental Argentina. Dirección de Conservación del Suelo y Lucha contra la
desertización.
PROSAP (Programa de Servicios Agrícolas Provinciales)-UNLP (Universidad Nacional de La Plata)
2005. Manual de Buenas Prácticas del uso de aguas subterráneas para riego.
76

�Richards, L. (Editor). 1954. Diagnóstico y rehabilitación de suelos salinos y sódicos. Manual de
agricultura N° 60. Laboratorio de Salinidad del Departamento de Agricultura de los EE. UU. de
América, Riverside, California. Washington. 172 pp. Ritchie, J.T., 1981. Soil water availability.
Plant and Soil. 58:327-338.
Salinas A., Martellotto E., Lovera E.; Giubergia J., Alvarez, C 2012. Módulo demostrativo de
experimentación y transferencia. Sistema de producción con riego suplementario en siembra
directa continúa.
Santayana S. 2010. Introducción Ciclo hidrológico .Hidrología aplicada Sebastián V. Pre-maestría en
Ciencias Ambientales. Escuela de postgrado Universidad nacional Agraria La Molina (UNALM).
República del Perú.
SENASA-Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria. 2010. Manual de buenas
prácticas agrícolas.
Suarez, D.L; Wood, J.D; Lesch, S.M. 2006. Effect of SAR on water infiltration under sequential rainirrigation management system. Agricultural water management 86-150-164.
Suarez, D.L. 2011 Assessing the suitability of water for irrigation. Am Soc of Agr. Cal pp 62-64.
Suero, E.E. 2009. Visión Rural.Año XVI. N° 78
Severina I, Giubergia J.P, Salinas A., Martellotto E., Arce A.I, Boccardo M., y Andriani J. 2012.
Validación de dos métodos de balance hídrico en el cultivo de trigo bajo riego suplementario,
en la región central de Córdoba. Instituto Nacional de Tecnologia Agropecuaria Estación
Experimental Agropecuaria Manfredi Manfredi, Córdoba (AR).
Tarjuelo J.M. 1995. El riego por aspersión y su tecnología. Ed. Mundi-Prensa. Madrid
Tarjuelo, J.M. 2005.“El riego por aspersión y su tecnología”
Travasso, M. y Suero, E. 1994. Estimación de la capacidad de almacenaje de agua de los suelos del
sudeste bonaerense. Boletín Técnico Nº125. INTA.
Torres Duggan, M; Alvarez, C.R.; Taboada, M.A; Celesti, T; Vignarolli, F; D´Ambrosio. 2012. Riego
UNC-Universidad Nacional de Córdoba. Cátedra de Cereales y Oleaginosas Departamento de
Producción Vegetal Facultad de Ciencias Agropecuarias. Determinación del contenido hídrico
del Suelo.
USDA-. 1999. Soil Quality Test Kit Guide. Guía para la Evaluación de la Calidad y Salud del Suelo.
Departamento de Agricultura. Servicio de Investigación Agrícola, Serv. de Conservación de
Recursos Naturales. Instituto de Calidad de Suelos. Traducción al castellano por A. Luters, J. C.
Salazar Lea Plaza del “Área de Cartografía de Suelos y Evaluación de Tierras” Instituto de
Suelos. CRN – CNIA – INTA. Argentina. 2000. 82 p.
Vallone, R; D. Prieto &amp; J. Morabito. 2007. Desarrollo de tecnologías para el saneamiento,
recuperación de tierras y optimización de sistemas de riego en áreas de regadío. Jornadas de
Investigación en Recursos Hídricos. ICA -UNCUYO, Mendoza, Argentina.
WWAP-World Water Assesment Programme, DHI-Water Policy, PNUMA-Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente. DHI Centro para el Agua y el Medio Ambiente. 2009.
Integrated Water Resources Management in Action.
WWF- World Wildlife Fund-Fondo Mundial para la Naturaleza. 2009. Manual de Buenas Prácticas
de Riego.
77

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="42">
                <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="43">
                <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1304">
              <text>Ministerio de Agricultura, Ganadería Y Pesca, Buenos Aires (Argentina). Plan Nacional de Riego</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1305">
              <text>Gestión integral de riego a partir de fuentes de aguas subterráneas. Elementos para evaluar buenas prácticas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1306">
              <text>pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1307">
              <text>Jul 2015</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1308">
              <text>RIEGO; RECURSOS HÍDRICOS; SUELOS; CALIDAD DEL SUELO; CALIDAD DEL AGUA; EXTRACCIÓN DE AGUAS</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="1309">
              <text>es</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="5">
      <name>RIEGO</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
