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                  <text>�Hacia una estrategia para el manejo integrado
del agua de riego en la Argentina
2009

�Hacia una estrategia para el manejo integrado del agua de riego en la Argentina 2009
ISBN: 978-987-25476-5-3
1a ed.- Buenos Aires: Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, 2010
Fecha de catalogación: 01/08/2010
148 páginas; 26x24 cm.
1. Políticas Públicas. 2. Desarrollo Regional. Título CDD 320.6

�Hacia una estrategia para el manejo integrado
del agua de riego en la Argentina
2009

����Aclaración
El presente libro constituye un resumen de los trabajos de
investigación realizados por un selecto grupo de consultores contratados en el marco de la Cooperación Técnica ATN/
WP-10332-AR del Banco Interamericano de Desarrollo,
BID, en respuesta a una solicitud del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales, PROSAP, del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, para colaborar en

la formulación de una Estrategia para el Manejo Integrado
del Agua para Riego en la Argentina. Con los resultados de
dicha Cooperación Técnica, el Banco espera contribuir al debate sobre las políticas públicas relacionadas. No obstante,
las opiniones y recomendaciones aquí expresadas son de
responsabilidad exclusiva de sus autores y, por tanto, no
comprometen al Banco.

��Agradecimientos
El presente documento es el resultado del trabajo conjunto
coordinado por Lucio Duarte y llevado adelante por un reconocido equipo interdisciplinario: Alejandro Gennari (aspectos
económicos), Miguel Huerga (recursos hídricos), Alejandro
Monetti Bossetti (aspectos legales), Aníbal Patroni (aspectos
institucionales) y Carlota Guzzo Conte-Grand (organizaciones
de usuarios de riego).
Para su conclusión efectiva, han sido necesarias la iniciativa y la
voluntad de la asistente de investigación Magdalena Day y de
la facilitadora de talleres Paula Eisenchlas.
También ha sido fundamental el aporte de los especialistas
Mauricio Pinto, Patricio Rodríguez Aguilera, María Teresa Badui, Sonia Moyano, Roberto Ronchietto, María Luisa Graffigna
y María Lina Duarte.
La contribución desinteresada y generosa de numerosos profesionales del sector hídrico, en cada una de las provincias estudiadas, los convierte en integrantes de este trabajo, por lo cual,
a riesgo de olvidar a alguna, agradezco a las siguientes autoridades: Provincia de Buenos Aires: Ing. Raúl López, Ing. León
Somenson, Ing. Marcos Aragón, Ing. Pedro Robledo; Provincia de
Catamarca: Ing. Mario Abel Vera, Ing. Carlos Araoz; Provincia de
Chubut: Ing. Alejandro Sorondo, Ing. Esteban Parra; Provincia de
Córdoba: Ing. Jorge Abdel Masih, Ing. Juan Bresciano, Ing. Eugenio Fernández; Provincia de Entre Ríos: Ing. Fontana, Ing. Rober-

to Lell; Provincia de La Pampa: Ing. Miguel Ángel Cañón SergiIng.
Ernesto Lastiri, Ing. Roberto González; Provincia de La Rioja: Ing.
Germán Gracia, Ing. Héctor Calella; Provincia de Mendoza: Ing.
José Luis López, Cdora. Susana Chamizo, Ing. Patricio Rodríguez
Aguilera; Provincia de Neuquén: Ing. Marcela González, Ing. Jorge Dell´Aquila, Ing. Daniel Accatattis, Ing. Mónica Barberis; Provincia de Río Negro: Ing. Horacio Collado, Ing. Marcelo Reverter,
Ing. Daniel Petri; Provincia de Salta: Ing. Oscar Rolando Barrón,
Ing. Norberto Marina, Sra. Miriam Guaymas; Provincia de San
Juan: Ing. Jorge Millon; Provincia de San Luis: Ing. Andrés García;
Provincia de Santa Fe: Ing. Pablo Storani, Ing. Ricardo Biani, Ing.
Miguel Whpei; Provincia de Santiago del Estero: Sr. Oscar Rolando Barrón; Provincia de Tucumán: Ing. Alfredo Montalbán, Ing.
Desiderio Dode, Ing. Aníbal Comba.
De manera destacada, deseo reconocer la atenta colaboración y
disposición abierta a la consulta permanente de las siguientes
autoridades nacionales: Dr. Miguel Moyano, Ing. Adrián Zappi e
Ing. Raúl Castellini, por los aportes y comentarios recibidos a lo
largo del proceso de elaboración del presente estudio.
Finalmente, mi reconocimiento a la constante preocupación y activa participación del Jefe de Proyecto del BID, Ricardo Vargas del
Valle, fundamental en el logro de un trabajo de calidad que sirva
para consolidar un futuro auspicioso del riego en la Argentina.
A todos ellos brindo mi gratitud y reconocimiento.

Jorge Neme

��Prólogo
La política de fortalecimiento del tejido social y productivo
iniciada por el Gobierno Nacional tiene uno de sus ejes en la
reconstrucción de las provincias y sus cadenas productivas
agroalimentarias. En este contexto, cabe recordar que ante la
tradición y en la imagen del país agropecuario, la pampa húmeda aparece como el espacio central de la actividad productiva.
Originadora de una renta diferencial extraordinaria y de una sociedad próspera, se ha diferenciado del resto de las economías
regionales. Sin embargo es necesario recordar que el 70% de
la superficie de la Argentina es árida o semiárida. Referida a
un país conocido mundialmente por sus fértiles praderas esta
aseveración resulta, cuanto menos, inesperada. A medida que
avanzamos hacia el país profundo, encontramos que la problemática de los sistemas de riego y de la producción agropecuaria
está fuertemente vinculada al crecimiento actual y potencial de
las diferentes cadenas productivas agroalimentarias.
Para tener una dimensión apropiada es bueno señalar que la
agricultura es responsable del 70% del consumo anual de agua
del país, lo que significa que el riego es el destino principal de
nuestros recursos hídricos. Por otra parte, y según el Censo Nacional Agropecuario (CNA) de 2002, había algo más de 1.3 millones
de hectáreas bajo riego diseminadas en un sistema asimétrico de
uso del agua que refleja por un lado, la naturaleza heterogénea
de nuestro territorio y por otro, la actividad productiva, compleja y diversa, que en él se desenvuelve. Esta superficie es similar
a la que existía a comienzos del siglo pasado (Soldano, 19231)
1

Soldano F., (1923) “La irrigación en la Argentina” . Casa Editora de Pedro García, El Ateneo. Afirma que hacia principios del siglo pasado había
1.380.000 las hectáreas regadas en todo el país.

pero levemente superior a la que arrojaba el CNA de 1988 (1.15
millones de has.). Estos datos sugieren la existencia de un estancamiento en la evolución del área cultivada bajo riego, que se
asocia al lento ritmo del proceso de desarrollo de las economías
del interior.
Lejos estamos de alcanzar las 6 millones de hectáreas de riego integral y otras 10 millones de riego complementario que
nos permitiría la riqueza de nuestros recursos hídricos. Por eso,
podemos afirmar que estamos frente al enorme desafío de
multiplicar la superficie agrícola irrigada - con el consiguiente
impacto sobre el volumen y el valor de la producción -, creando
empleo y generando las condiciones para el desarrollo de amplias zonas rurales de nuestro interior.
Con algo más del 4% de la superficie agrícola nacional, los cultivos
bajo riego aportan más del 30% del valor bruto de la producción del sector: esta estimación permite evaluar la significación
de una estrategia de manejo integral del agua para riego que no
sólo fomentaría la expansión de las áreas actualmente irrigadas
sino que habilitaría la incorporación de áreas hoy marginales a la
producción agropecuaria.
El diseño de una política pública para la agricultura irrigada es un
deber indelegable del Estado nacional –articulando políticas con
provincias y municipios– orientando, vinculando e integrando las
acciones que involucran al sector público y al privado en la gestión de un recurso tan ligado a la producción de alimentos como
a la vida misma.
El PROSAP, Programa de Servicios Agrícolas Provinciales, es el instrumento de inversión pública del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, y parte de su cartera está conformada

11

�por 36 proyectos de riego ejecutados y en curso, con una inversión que supera los 450 millones de dólares, y otros 21 proyectos
en formulación por aproximadamente 260 millones de dólares.
Lo dicho expresa la centralidad que tanto la reconstrucción de los
viejos sistemas de regadío en las provincias como la creación de
nuevas áreas irrigadas tienen en la agenda del Ministerio. Para el
Ministerio, regar eficientemente es mucho más que cuidar el agua.
El incremento de productividad; el efecto ordenador del territorio
y del uso de la tierra; la relativa neutralización de la vulnerabilidad
a las variaciones en el régimen de lluvias y deshielos, el impacto
sobre la organización social de la producción y sobre el uso sustentable de un recurso precioso como el agua, hacen de la agricultura irrigada uno de los pilares del desarrollo argentino en el

tiempo que viene. Es así que la promoción de la agricultura bajo
riego no se limita a la construcción de obras, sino que incluye la
generación y la transferencia de tecnología, el apoyo a la inversión
privada para incorporar riego tecnificado y la producción de investigaciones y estudios como el que aquí presentamos.
En este contexto, y con la cooperación del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), hemos realizado este trabajo, enmarcado
ahora en la iniciativa para la elaboración del Plan Estratégico
Agroalimentario y Agroindustrial (PEA) conducida por el Ministro Julián Domínguez. Confiamos en que contribuirá a enriquecer los contenidos de ese PEA participativo y federal, y a la formulación de una estrategia pública para la promoción y gestión
de la agricultura irrigada en nuestro país.

Jorge Neme
Octubre de 2010

�Resumen ejecutivo
El presente trabajo es resultado del proyecto financiado por el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID), junto al Programa de
Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP) dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, para la formulación de una “Estrategia para el manejo integrado del agua
para riego en Argentina” AR-TC (ATN/WP-10332-AR). Su objetivo principal es presentar líneas de acción estratégicas y prácticas,
con el fin de promover el desarrollo sustentable de las zonas irrigadas y aumentar la capacidad productiva, como así también los
ingresos de las economías regionales.
Para abordar este cometido, cinco especialistas en las áreas temáticas requeridas (institucional, económica, de riego, legal y de
organizaciones de usuarios) realizaron un análisis de la capacidad
productiva de las áreas bajo riego, estudios socioeconómicos sobre regiones seleccionadas y usuarios de riego, caracterización del
estado de situación de organizaciones y agrupaciones de regantes, diagnósticos de tecnología hídrica, y especificaciones legales e
institucionales en la gestión del agua para riego; además de diseñar una serie de estrategias y consideraciones operativas para la
implementación de las mismas, priorizándolas por provincia.
Estos enfoques han sido trabajados en contacto directo con los
actores del riego en el territorio argentino, a través de visitas
a campo, entrevistas en profundidad, encuestas a usuarios/regantes y productores. Además, se realizó una extensa consulta
bibliográfica nacional e internacional: documentos, legislación,
publicaciones especializadas, papers de investigación y bancos
de proyectos de organismos de financiamiento y evaluación.

A los fines metodológicos, se ha dividido el trabajo en cinco partes, una última dedicada a las reflexiones finales. Como resultado del mismo se definen estrategias y líneas de acción para
una política integral que procure responder a la complejidad y
multiplicidad de realidades que convergen en el sector del manejo de agua para riego en la Argentina.
A modo de síntesis, las estrategias son: promover la existencia
de una autoridad nacional de riego que defina políticas claras,
tener como marco de gestión una planificación maestra (Plan
Estratégico de Riego y Drenaje, Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego, Plan de Actualización
Permanente: Comunidades de Prácticas), crear un Sistema de
Información de Áreas de Regadío con base en los avances actuales, ordenar la legislación vigente en una Normativa Marco
Nacional de Riego, fortalecer la gobernabilidad del sistema con
eje en los usuarios y otorgar incentivos al sector privado, con
herramientas financieras y de gestión.
Los requisitos de base para el éxito de esta nueva articulación
política son, de manera ineludible, la participación de los actores del sistema y la integración de capital social en múltiples
niveles y en todo el territorio, fomentado por la activa participación del Estado nacional y el conjunto de estados provinciales y municipales. El desafío último de lograr la expansión
de la superficie irrigada con prácticas sostenibles, eficientes y
modernas, hacen de la gestión integrada del agua para riego un
factor imprescindible para la consolidación del crecimiento y el
desarrollo regional argentino.

13

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Primera parte

Marco conceptual y antecedentes internacionales

1. INTRODUCCIÓN
El inicio de este trabajo está dado por el estudio de los antecedentes y de la situación actual en el tratamiento de la temática del riego, desde una perspectiva comparada, teniendo
en cuenta a diversos estados nacionales y a organizaciones
internacionales y regionales. Este abordaje permite contextualizar la dimensión real de los avances en las últimas dos
décadas y el paso de una gestión fragmentaria a una integrada y sostenible.
Una de las mayores preocupaciones abordadas por esta investigación fue la incorporación al cuerpo de conocimientos
sobre gestión hídrica, de conceptos que fueran innovadores y
diferenciados de las tendencias actuales, evitando caer en un
mero recuento de iniciativas y sugerencias vacías. La literatura
consultada pone énfasis en la adaptabilidad de las propuestas
a un entorno concreto: esta fue la visión que orientó desde el
comienzo las prioridades del presente estudio, lo cual posibilita
una concepción pragmática y con directas implicancias en política y gestión.
Asimismo, el principio teórico sobre el que se fundan las propuestas y estrategias formuladas es el desarrollo sostenible,
visión holística e interdisciplinaria de la realidad social, econó-

mica, ambiental e institucional, y las interacciones entre estos
subsistemas. Como premisa básica, el desarrollo sostenible
implica la posibilidad de que un sistema socioecológico logre
satisfacer sus necesidades actuales sin amenazar las de generaciones futuras.
Los criterios internacionalmente aceptados fueron sintetizados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en un intento por homogeneizar y monitorear la
evolución de las variables críticas para un desarrollo regional
equilibrado. La CEPAL implementó el programa Evaluación de la
Sostenibilidad en América Latina y el Caribe (ESALC), que toma
en consideración las características comunes y particulares de
cada estado latinoamericano.
En este marco, y visualizando siempre un horizonte de aplicación, se busca incentivar la acción de los actores involucrados en
la temática del agua de riego, con propuestas útiles que no impliquen imposiciones artificiales o inviables. Para ello también
se enfatiza la necesidad de coordinar distintos niveles administrativos (Nación, Provincias, organismos interjurisdiccionales)
y el compromiso político de priorizar la planificación hídrica y
destinar a ello los fondos correspondientes1.
1

Fuente: www.eclac.cl/esalc.

15

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

Tanto en nuestro país como en muchos otros de Latinoamérica,
el desarrollo agropecuario ha promovido la integración social
y la reducción de la pobreza, a través del fomento del trabajo
rural, la competitividad y el desarrollo territorial.
La mejora en estos aspectos necesariamente requiere de la conservación de los recursos naturales, garantizada por los organismos del Estado, pero también resulta indispensable una amplia participación de los usuarios y actores directos, que otorgue
verdadera identidad y sentido a políticas que, de otra manera,
aparecen como abstractas e ineficaces.
Dentro de los desarrollos teóricos y experiencias llevadas adelante, la asignación de valor económico al agua adquiere un interés generalizado que se manifiesta en el diseño de nuevos
instrumentos de gestión de la demanda, como son los mercados de agua. Este aspecto ha sido fuertemente cuestionado en
experiencias latinoamericanas y no parece ser el camino adecuado para incrementar la oferta, más aún teniendo en cuenta
la inestabilidad del marco regulatorio y legal, y la debilidad institucional existente. Los factores mencionados vuelven virtualmente imposible sostener una política de esta índole, al menos
por el momento.
A medida que la economía del agua madura, la atención de los
participantes en los procesos normativos se desplaza gradualmente hacia el cobro por concepto de uso del agua y por actividades que causan externalidades: la generación de ingresos, la
gestión de la demanda y la reasignación2.
Las inversiones en el desarrollo del recurso tendientes a incrementar el suministro de agua para los diversos usos seguirán
siendo fundamentales, sin embargo, de modo gradual, se está
produciendo un cambio de enfoque: de uno basado exclusivamente en la oferta hacia otro que otorga mayor énfasis a la
gestión de la demanda.
En síntesis, con esta investigación se aspira a concretar la visión
de un nuevo paradigma en el manejo integrado de los recursos
2

16

Ver estudio de Alan Randall (1981).

hídricos, tomando en cuenta la conciencia ambiental de los proyectos, la resolución creativa de los conflictos, el aumento de
la oferta hídrica acompañado de innovación institucional en el
manejo de la demanda y la inclusión participativa de diversos
actores, con el fin de convertir la tradicional administración del
agua en una gestión sostenible.

2. CONCEPTOS Y DEFINICIONES
Uno de los ejes centrales que atraviesa el trabajo es el concepto
de gobernabilidad, entendida como la capacidad de un sistema social para movilizar sinergias en forma coherente, en este
caso para el desarrollo sostenible de los recursos hídricos. Más
concretamente, se aspira a fortalecer los marcos institucionales
y promover vínculos entre el gobierno y la sociedad civil, para
solucionar conflictos relacionados al agua.
Según el PNUD (1997)3, este concepto abarca el ejercicio de la
autoridad política, económica y administrativa en el manejo de
los asuntos de un país, a todo nivel. La gobernabilidad implica
complejos mecanismos, procesos e instituciones a través de los
cuales ciudadanos y grupos articulan sus intereses, median sus
diferencias y ejercen sus derechos y obligaciones legales.
Aplicada al manejo del agua para riego, esta visión de la gobernabilidad busca dar mayor participación a los usuarios concretos del recurso, quienes se benefician o perjudican de manera
más directa que cualquier otro actor interviniente en el proceso
decisorio. Por ejemplo, en las temáticas ambientales, si el recurso se encuentra contaminado, quien sufrirá el perjuicio en su
salud, calidad de vida, producción y situación económica será
el productor agropecuario (el regante), quien en la mayoría de
los casos no ha sido el responsable de la acción contaminante.
3

“Supporting Water Resources Management in Latin America and the
Caribbean”, INWAP, 2007.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Las tendencias clave dentro de la gobernabilidad del agua pueden identificarse, por un lado, con mayor descentralización y
participación, y por otro, con un refuerzo a las capacidades de
gestión y coordinación de las instituciones con impacto directo
en la gestión del agua de riego.
Invariablemente, la forma en que se gestiona el agua replica
en los mecanismos de los sistemas de decisión y autoridades
generales de una Nación o su estructura administrativa. En la
Argentina, la carencia de políticas unificadas, la fragmentación
de las acciones de control, rendición de cuentas y participación
ciudadana, limitan las expectativas.
Desde una perspectiva general, la función de las instituciones es
potenciar las capacidades humanas y promover el desarrollo, en
el marco de una matriz institucional, compuesta por organizaciones que cambian o avanzan a distintas velocidades. La coordinación entre actores individuales y colectivos es esencial para
conseguir el tan deseado avance generalizado de las comunidades. Por tal motivo, en el primer nivel de análisis institucional se
encuentran la cultura y la estructura social.
Además de lo anterior, las instituciones formales establecen
reglas codificadas, abiertas al conocimiento público, cuyo cumplimiento es garantizado por medios oficiales, pero que se encuentran circunscriptas a una realidad social más amplia. En
consecuencia, investigar y por lo tanto evaluar las características y la situación de las instituciones responsables del riego
es una tarea que excede en mucho al estudio de aquellas que
son formales, ya que exige indagar en las convicciones, valores,
principios o creencias que pautan el comportamiento de esas
normas, las completan o, in extremis, producen su inaplicación.
Se mencionó como motivación el logro de una política capaz de
integrar los esfuerzos individuales que tienen lugar en el presente: ello puede lograrse con un fuerte replanteo a nivel de la
planificación del manejo de los recursos hídricos. Las fallas institucionales observadas en esta fase del proceso administrativo, constituyen una de las debilidades identificadas con mayor
frecuencia a lo largo del presente trabajo. Vinculado a esto, el

ejercicio de una planificación correcta, basada en información
fidedigna, completa y oportuna, otorga grandes beneficios a la
hora de ejecutar efectivamente las líneas de acción propuestas,
así como las políticas puntuales que cada provincia y región deben encarar.
En este trabajo se entiende que la planificación debe ser adaptativa y flexible para permitir su adecuación a las necesidades
inmediatas de las jurisdicciones y volver previsible y seguro al
destino del agua para riego, disminuyendo los costos del mal
uso y la mala gestión. Esta planificación debe incorporar a las
autoridades provinciales y a usuarios representativos en los
procesos decisorios.
En este sentido, adquiere suma importancia la efectiva incorporación de las organizaciones de usuarios de riego (OUR), los actores más activos de toda la cadena de administración del agua
de riego, en el proceso de planificación del uso y en su ejecución.
El logro, la institucionalización y el desarrollo sustentable de esa
participación, se presentan como dificultades en muchas jurisdicciones, pero existen experiencias ejemplares, sobre todo en
la provincia de Mendoza, que ponen de manifiesto la bondad de
contar con esquemas de verdadera descentralización y democratización de las decisiones y del manejo participativo, tanto
del agua en su contacto más directo con la producción, como de
los recursos financieros y técnicos requeridos.
Actualmente se detecta un progresivo accionar de las OUR dentro de los marcos legales, a veces limitantes, que las abarcan.
A pesar de esto, su actividad es supletoria o complementaria
ante la ausencia, ineficiencia y lentitud de los organismos del
Estado específicamente relacionados al riego. Debe potenciarse
el rol de las organizaciones de usuarios de riego como agentes de cambio, resolución de conflictos, cuidado del ambiente,
educación y transmisión de valores, y no reducirlas a meras depositarias de responsabilidades incumplidas por parte de la estructura administrativa. Con el objeto de lograr un aprendizaje
sostenido y basado en experiencias, es necesario documentar
resultados y buenas prácticas, para poder medir las mejoras y

17

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

las lecciones aprendidas, compartiendo los logros y limitaciones
de cada alternativa, y fomentando el efecto imitación y contagio, tan ordenado como efectivo.

3. EL RIEGO EN ORGANIZACIONES INTERNACIONALES
El tratamiento del manejo integrado de los recursos hídricos
aplicados al uso de riego a nivel internacional se enmarca necesariamente dentro de las visiones y recomendaciones sobre
el agua en general. Las principales preocupaciones pasan hoy
por la escasez de este valioso activo, sobre todo en las regiones
más castigadas del planeta, tanto en lo climático, como en lo
económico y social.
Durante el IV Foro Mundial del Agua (México, 2006) se arribó
a algunas conclusiones que refuerzan estas afirmaciones. En
el documento síntesis se expresa la paradoja de que muchos
de los países más pobres (que son los que poseen mayores
necesidades de servicios relacionados con el agua) son a la
vez quienes enfrentan los más grandes desafíos en cuanto
a la variabilidad climática, y poseen escasa infraestructura
hídrica y experiencia en su administración. Por lo tanto, se
encuentran en una situación de desventaja con respecto a
países más desarrollados4.
En términos generales, la tendencia se orienta hacia un enfoque
integrado para la planificación de todos los usos del agua (energético, agrícola, de saneamiento, turístico-recreativo, consumo
humano y animal), tratando de lograr el compromiso de actores
clave, como los gobiernos y las organizaciones al nivel de cuencas. En este sentido, se recomienda comenzar a utilizar el concepto de “oasis de riego”, de importancia sobre todo en ecosistemas
desérticos, más que el enfoque meramente geográfico de “cuenca hídrica”, entendida como un curso de agua y el área que éste
4

18

Discurso de Katherine Sierra, Vicepresidente de Infraestructura, Banco
Mundial, en el IV Foro Mundial del Agua, México, 2006.

atraviesa. La propuesta implica definir a los oasis de riego como
unidad de análisis, entendidos como el ámbito de influencia que
tiene como base el aprovechamiento del recurso hídrico: actividades económicas, concentraciones poblacionales, intercambios
de bienes y servicios, costumbres y cultura, etc. Para clarificar la
relación que existe entre ambos conceptos, cabe decir que en una
misma cuenca se pueden desarrollar diversos oasis, como es el
caso del Tunuyán superior en Mendoza, que da lugar a microoasis en la región del Valle de Uco, así como en el Este.
Esta innovación implica cambiar la perspectiva anterior, proponiendo un manejo del recurso en base a proyectos integrales,
en lugar de individuales, y brindar respuestas estructurales de
largo plazo.
En los últimos años, muchos países han visualizado como una
oportunidad el desarrollo de una política de manejo integrado
de los recursos hídricos (MIRH). Esta visión estratégica, que responde al llamado del Plan de Implementación de Johannesburgo (reforzado por la Cumbre Mundial de 2005), es una oportunidad para implementar un abordaje coherente y mejorar la
gestión de los recursos hídricos a fin de cumplir con las metas y
desafíos del desarrollo sostenible.
Algunos estados han elegido el camino de crear nuevas estrategias y planes desde cero. Otros han utilizado criterios del MIRH
existente, o han incorporado el agua a sus planes nacionales
de desarrollo. Sin importar el enfoque inicial, las estrategias y
planes están yendo más allá de meras acciones para resolver
problemas actuales o para conseguir objetivos inmediatos. Hoy
se aspira a institucionalizar cambios que promuevan procesos
decisorios más estratégicos y coordinados, con continuidad en
el tiempo. La implementación de una política de MIRH requiere
involucrar a múltiples sectores, un enfoque amplio, marcos conceptuales más dinámicos que estáticos y la amplia participación
de los actores interesados.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

3.1. La visión de los organismos internacionales
Uno de los instrumentos de derecho internacional que marcó un
punto de inflexión en el tratamiento del manejo del agua a nivel
global, fue la Declaración de Dublín en el año 1992.
La inspiración inicial surge de tomar conciencia sobre la escasez y el uso abusivo del agua dulce, temas que plantean una
creciente y seria amenaza para el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente. La salud y el bienestar humanos, la
seguridad alimentaria, el desarrollo industrial y los ecosistemas
de los que depende se hallan todos en peligro, a no ser que la
gestión de los recursos hídricos y el manejo de los suelos se
efectúen de manera más eficaz que hasta ahora.
En la Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente (CIAMA) celebrada en Dublín (Irlanda), del 26 al 31 de
enero de 1992, se reunieron quinientos participantes, entre
los que figuraban expertos designados por los gobiernos de
cien países y representantes de ochenta organizaciones internacionales, intergubernamentales y no gubernamentales. Los
expertos consideraron que la situación de los recursos hídricos
mundiales se estaba volviendo crítica. En su sesión de clausura,
la Conferencia emitió la Declaración de Dublín y el Informe de la
Conferencia. Los problemas en los que se hizo hincapié no eran
de orden especulativo, ni tampoco cabía pensar que podrían
afectar a nuestro planeta sólo en un futuro lejano. Estos problemas ya estaban presentes y afectando a la humanidad en
ese momento. La supervivencia futura de millones de personas
exigía una acción inmediata y efectiva.
Los participantes de la CIAMA, entonces, hicieron una convocatoria para encarar un enfoque radicalmente nuevo sobre la
evaluación, aprovechamiento y gestión de los recursos de agua
dulce, lo que sólo podía conseguirse contando con un compromiso político y una participación que abarcara desde las altas
esferas del gobierno hasta las comunidades más elementales.
Este compromiso planteó la necesidad de apoyarse en inversiones considerables e inmediatas, campañas de sensibilización,

modificaciones en el campo legislativo e institucional, desarrollo de tecnología y programas de creación de capacidades. Todo
ello debería basarse en un mayor reconocimiento de la interdependencia de los pueblos y del lugar que les corresponde en el
mundo natural.
Al encomendar la Declaración de Dublín a los dirigentes mundiales reunidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), realizada en Río
de Janeiro en junio de 1992, los participantes de la CIAMA instaron a todos los gobiernos a que examinaran detenidamente
las diferentes actividades y medios de ejecución recomendados
en el Informe de la Conferencia, y a traducir esas recomendaciones en programas de acción urgentes sobre el agua y su desarrollo sostenible.
Esta iniciativa internacional sentó las bases para una nueva
etapa, ya consolidada, en el manejo de los recursos hídricos en
relación a la preservación del ambiente, la calidad y cantidad de
agua necesaria y utilizada, y los impactos que una gestión adecuada puede tener en el empleo y la economía de una región.
Posteriormente, los consensos alcanzados hasta ese momento,
en base a estudios y a opiniones de expertos, y fortalecidos por
una serie de grandes conferencias y cumbres de las Naciones
Unidas realizadas a lo largo de todo el decenio, se vieron materializados en la Declaración del Milenio, aprobada por los dirigentes del mundo en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva
York, en septiembre de 2000.
En ella, los países miembros se comprometieron a una nueva
alianza mundial para reducir los niveles de extrema pobreza
estableciendo una serie de objetivos sujetos a plazo, conocidos
como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), cuyo vencimiento está fijado para el año 2015.
La mayoría de los principios citados en la Resolución A/RES/55/2
de la Asamblea General responden a los acuerdos incluidos en el
Programa 215 y en el Protocolo de Kyoto, respetando la Carta de
5

E/2000/L.9.

19

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

las Naciones Unidas, que establece como valores primordiales la
democracia, la paz, el combate a la guerra y al hambre, la igualdad entre los países y la conservación del medio ambiente.
Los ocho objetivos de desarrollo del Milenio son utilizados por
la comunidad internacional como un marco para las actividades de desarrollo de más de 190 países en diez regiones. Los
ODM han sido desglosados en 20 metas y más de 60 indicadores, y adaptados en cada estado a sus condiciones particulares.
Puntualmente, los Objetivos 1 y 7 son los que mayor relación
tienen con la gestión de los recursos hídricos. A continuación
se describe su situación e impacto en base al informe mundial
sobre los ODM de 2008.
Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre, expresado en las metas de “Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015,
el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1
dólar por día”, “Lograr empleo pleno y productivo y trabajo decente para todos, incluyendo mujeres y jóvenes” y “Reducir a
la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que
padecen hambre”. A nivel global, el incremento del precio de los
productos básicos, en especial del petróleo, ha redundado en
el empeoramiento de las condiciones, sobre todo de los países
pobres. Quienes viven en la pobreza y no producen sus propios
alimentos son los más perjudicados porque destinan una mayor
proporción de sus gastos a ese concepto. El mayor precio de
los alimentos limita su capacidad de obtener no sólo comida
sino también otros bienes y servicios básicos, como educación
y salud. Es la situación de la mayoría de las poblaciones pobres
urbanas y rurales sin tierra.
Por su parte, los agricultores pobres no se benefician de estos
incrementos y la supervivencia de la agricultura de tipo familiar
se ve en riesgo. Si a ello se suman las deterioradas condiciones
de salubridad que amenazan el acceso a un agua segura, los
resultados son la profundización de los procesos de migración
hacia las ciudades.
El respeto por la cultura del agua de los pueblos originarios y
de los actores que tienen relación más directa con su uso, es

20

uno de los ejes que favorece la conservación. Sin embargo, hasta el momento no ha sido puesto en valor de manera formal
por los responsables de las políticas hídricas y su planificación
a nivel público. No obstante, las asociaciones y comunidades de
regantes, agricultores, e incluso poblaciones rurales con dificultoso acceso al agua y a sus servicios asociados, son ponderadas
como vectores definitivos a la hora de lograr una formulación
sostenible de cualquier estrategia para el manejo del recurso
hídrico.
Objetivo 7: Garantizar el desarrollo sustentable del medio ambiente, volviéndolo operativo en las metas de “Incorporar los
principios de desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales e invertir la pérdida de recursos del medio ambiente”, “Reducir la pérdida de biodiversidad, alcanzando, para
el año 2010, una reducción significativa de la tasa de pérdida”,
“Reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas sin acceso sostenible a agua potable y servicios básicos de
saneamiento”, y “Haber mejorado considerablemente, para el
año 2020, la vida de por lo menos 100 millones de habitantes
de tugurios”. En relación al tratamiento de la seguridad hídrica,
ésta se estima como un prerrequisito básico para el desarrollo
y crecimiento económico. Conceptualmente, implica la habilidad
de proveer servicios básicos de agua y proteger a la población
de enfermedades relacionadas con el agua y los efectos de la
variabilidad climática. En suma, esta seguridad no debe atentar
contra la conservación del agua dulce y de ecosistemas terrestres. Los factores mencionados ponen de manifiesto la prioridad otorgada por la comunidad internacional a dichos criterios,
sobre todo para las regiones más postergadas y con menor acceso a financiamiento para la protección ambiental.
Otras áreas de la ONU han trabajado fuertemente en la resolución de los conflictos relacionados con el agua. Para la comunidad internacional se ha convertido en un tema de agenda tan
prioritario que, a petición de los gobiernos que forman parte
de la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible, se creó en 2000,
el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

(World Water Assessment Programme -WWAP), ejecutado por
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO). Uno de sus objetivos centrales es
asistir a los gobiernos en el desarrollo e implementación de sus
planes nacionales de gestión hídrica.
Así, se han llevado a cabo e incluido en el Informe numerosos
estudios de casos en pos de contar con la situación actual de
cada uno de dichos planes. En el primer Informe, se incluyeron
siete estudios de casos que comprendieron a doce países, con
el fin de ilustrar la variedad de circunstancias que se dan en
diferentes regiones del mundo. Desde entonces, el número de
estudios de casos ha aumentado a dieciséis, involucrando a
cuarenta y dos países. Estos estudios se encuentran publicados
individualmente en la web del Programa.
En el informe ejecutivo de la UNESCO de fines de 2007, se evalúa la implementación del WWAP para el bienio 2006-2007, así
como el registro de los principales logros, desafíos y problemas
por encarar, a través de visitas y estudios de campo en diferentes estados, registrando sus experiencias, modos de organización, metodologías de medición, y finalmente, los impactos
definitivos. Dentro de los logros fundamentales se encuentra la
creación de un proceso sistémico de evaluación continua dentro de las Naciones Unidas (que involucra a veinticuatro de sus
agencias), orientado hacia las personas y enfocado en el manejo integrado del agua y el desarrollo.
Otro impacto positivo ha sido que los estudios de caso han
impulsado en muchas ocasiones a que las agencias de los gobiernos nacionales dedicadas al manejo del agua mejoren los
esfuerzos en la recolección de datos y presentación más eficiente de resultados derivados de ellos. Con respecto a la información, se avanzó en ponerla a disposición de forma gratuita
en la web del WWAP, así como estudios y resultados de las investigaciones en los países. Las publicaciones emitidas por el
Programa, como el Informe Mundial sobre Desarrollo del Agua
(World Water Development Report-WWDR), son ampliamente
utilizadas como referencias, particularmente por los países en

desarrollo. En esta misma línea, los esfuerzos por producir informes de prensa frecuentes han contribuido a posicionar el tema
de la crisis del agua y de gobernabilidad derivada, en la escena
mediática mundial.
El contexto internacional del WWAP y la información provista
por el WWDR ha generado una toma de conciencia global sobre
la crisis hídrica y el fortalecimiento de la cooperación regional.
En vistas de la dificultad que plantea el acceso al financiamiento
para alcanzar los ODM, así como para realizar las mejoras de infraestructura y gestión claves para cristalizar los procesos que
tienden al desarrollo sostenible de las cuencas de agua dulce,
muchos organismos con orientación regional se han sumado a
la corriente del manejo integrado del recurso hídrico.
Con respecto a la infraestructura para riego, se ha detectado
que Latinoamérica está muy necesitada de intervenciones para
mejorar el estado y alcance de la misma. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial han sido actores
fundamentales en el logro de estos objetivos, a través de múltiples proyectos, promoviendo tanto obras como fortalecimiento
institucional y mejora en las capacidades locales.
Desde su fundación, el BID ha contribuido con los esfuerzos
de la región para encarar sus desafíos relacionados con el
agua. Durante los primeros veinticinco años, el financiamiento del BID en actividades de este tipo ha alcanzado en
promedio mil millones de dólares por año, la mayoría de los
cuales se destinaron a infraestructura. En los años noventa,
se reconocía que las obras por sí mismas no podían resolver
los problemas del sector y que en muchos casos atentaban
contra factores igualmente relevantes, como lo social y lo
ambiental. Esto provocó un cambio en el énfasis que el Banco
ponía en su financiación, como fuera expresado en el Octavo
Incremento General de los recursos del Banco (“Eighth Replenishment” o BID-8), que fue aprobado por la asamblea de
Directores Ejecutivos en 1994. En ese momento, tuvo lugar
un cambio de paradigma en la gestión del agua, dirigiendo
la atención hacia el concepto de manejo integrado de los re-

21

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

cursos hídricos y otorgando gran importancia a la modernización de marcos institucionales.
Concretamente, los proyectos relacionados al MIRH financiados
por el BID se han desarrollado en cinco subsectores (manejo de
inundaciones, energía hidroeléctrica, irrigación y drenaje, manejo del agua, y oferta de agua y saneamiento) y en cinco categorías (infraestructura, modernización, planeamiento, manejo
de cuencas y drenaje urbano). El financiamiento destinado a
órganos del sector público representó el 96% del total de las
inversiones del Banco para estos temas.
Durante el período inicial, los proyectos se concentraron en
obras de saneamiento y más recientemente en energía hidroeléctrica, dejando con menores inversiones al sector de riego y
drenaje. En consecuencia, el Banco evaluó como asignatura pendiente la atención a proyectos de gestión y MIRH orientados a
combatir la pobreza, por su relación con el contexto productivo
en zonas rurales. Del mismo modo, se planteó como necesidad
preponderante fortalecer a las instituciones nacionales y locales
que tuvieran relación con el manejo del agua, con el objeto de
otorgarles mayor poder de acción y una visión estratégica, compensando la declinación de inversiones provenientes de otros
organismos y generando recursos e iniciativas propias.
A nivel de bloques regionales también se presta atención a las
acciones del MIRH. La Unión Europea (UE) establece un marco comunitario para la protección y la gestión de las aguas. La
Directiva marco sobre el Agua prevé la definición de las aguas
europeas y sus características, por cuencas y demarcaciones
hidrográficas, así como la adopción de planes de gestión y programas con medidas apropiados para cada masa de agua. Este
acto fue aprobado en el año 2000 por el Parlamento Europeo
y el Consejo6, y se convirtió en obligatorio para todos los países miembros de la Unión. Mediante esta Directiva marco, la
UE organiza la gestión de las aguas superficiales, continentales,
de transición, costeras y subterráneas, con el fin de prevenir y
6

22

Acto legal Directiva 2000/60/CE, del 23 de octubre de 2000.

reducir su contaminación, fomentar su uso sostenible, proteger
y mejorar la situación de los ecosistemas acuáticos y paliar los
efectos de las inundaciones y sequías.
La Directiva prevé metas y objetivos muy específicos con respecto al manejo del recurso hídrico para sus múltiples usos, en
base a análisis que deben ejecutar los estados miembros, relevando la incidencia de la actividad humana sobre las aguas,
el impacto económico del uso de las mismas y un registro de
las zonas que necesiten una protección especial. Asimismo contempla la elaboración de un registro de todas las masas de agua
que se utilicen para la captación destinada al consumo humano y que aporten un promedio de más de 10 metros cúbicos
diarios, o que abastezcan a más de cincuenta personas. Nueve
años después de la fecha de entrada en vigor de la Directiva,
se preveía la elaboración de un plan de gestión y programa de
medidas en cada demarcación hidrográfica, teniendo en cuenta
los resultados de los análisis y estudios realizados. El mismo
ya se encuentra publicado y contempla medidas cuyos objetivos son: prevenir el deterioro; mejorar y restaurar el estado de
las masas de agua superficiales; lograr un buen estado químico
y ecológico y reducir la contaminación debida a los vertidos y
emisiones de sustancias peligrosas; proteger, mejorar y restaurar las aguas subterráneas; prevenir su contaminación y deterioro y garantizar un equilibrio entre su captación y renovación;
y preservar las zonas protegidas.
Según lo establecido, los objetivos anteriores deben alcanzarse
en el plazo de quince años desde la entrada en vigor de la Directiva, la cual podrá retrasarse o modificarse siempre que se
respeten las condiciones establecidas por la misma. Los Estados
miembros fomentarán la participación activa de todos los interesados en la aplicación de esta Directiva, particularmente en
lo que se refiere a los planes de gestión de las demarcaciones
hidrográficas. A partir de 2010, los Estados miembros deberán
garantizar que la política de tarifación incite a los consumidores
a utilizar los recursos de forma eficaz y que los diferentes sectores económicos contribuyan a la recuperación de los costos de

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

los servicios relacionados con el uso del agua, tanto financieros
como medioambientales. Conjuntamente, deberán establecer
regímenes que contemplen sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias en caso de infracción de la norma.
La Directiva encuentra su expresión operativa en la Política
Agrícola Común (PAC), cuyo objetivo último es alcanzar un
justo equilibrio entre la producción agrícola competitiva y el
respeto a la naturaleza. El proceso de integración se basa en
introducir medidas para proteger el medio ambiente en los diferentes campos de actuación comunitaria, y lleva consigo la
firme resolución de alcanzar coherencia entre la política ambiental y la agrícola.
La reforma de la PAC de 2003 está orientada hacia los consumidores y contribuyentes, mientras que otorga a los agricultores la libertad de producir lo que el mercado está demandando.
Esta nueva perspectiva de largo plazo para lograr una agricultura sostenible, se consiguió a partir de un acuerdo entre los
ministros del área de los estados miembros para completar el
cambio necesario en el apoyo al sector agrícola europeo.
En el futuro, la gran mayoría de subsidios será pagada independientemente del volumen de producción. Para evitar el abandono de las explotaciones, los estados miembros pueden elegir
mantener una vinculación limitada entre subsidios y producción, bajo condiciones bien establecidas y dentro de límites claros. Estos nuevos “pagos a fincas individuales” se encuentran
sujetos al respeto de los estándares ambientales, de seguridad
alimentaria y bienestar animal. El separar los subsidios de la
producción convertirá a los agricultores en más competitivos
y orientados al mercado, al tiempo que les proporcionará estabilidad en su ingreso. Como contrapartida, se dispondrá de
mayores fondos para programas ambientales o de calidad de la
producción a cambio de la reducción de pagos directos a explotaciones de mayor envergadura.
El principio de que los agricultores deben cumplir los requisitos de protección medioambiental como condición para beneficiarse de las ayudas se incluyó en la reforma de la Agenda

2000. La reforma de la PAC de 2003 hizo mayor hincapié en
la ecocondicionalidad, que adquirió carácter obligatorio, al introducir la exigencia de que los Estados miembros adopten
las medidas de prevención de daños al ambiente que estimen
apropiadas, conforme a la situación de las tierras utilizadas o
de la producción correspondiente. También se prevén normas
comunes en relación con todas las ayudas concedidas directamente a los agricultores.
Los Estados miembros disponen de tres opciones para cumplir
esta obligación: otorgar ayuda para compensar los compromisos asumidos, fijar requisitos preceptivos generales (basados
en la legislación medioambiental) e introducir normas medioambientales específicas7. En los casos de incumplimiento por
parte de los agricultores se aplicarán las correspondientes sanciones, incluida la posible reducción o incluso el retiro de las
ayudas directas.
Desde 2005, todos los agricultores que perciben ayudas directas están sometidos a una ecocondicionalidad obligatoria8. Se
han adoptado diecinueve actos legislativos que afectan directamente a las explotaciones en los ámbitos del medio ambiente,
la salud pública, la sanidad animal, las medidas fitosanitarias y
el bienestar de los animales. Los beneficiarios de las ayudas directas se verán igualmente obligados a mantener las tierras en
buenas condiciones agrícolas y medioambientales. La definición
de estos imperativos corresponderá a los Estados miembros,
que deberán incluir normas relativas a la protección del suelo,
mantenimiento de la materia orgánica y estructura del suelo,
conservación de los hábitats y del paisaje, incluida la protección
de las pasturas permanentes. Como ejemplo de la planificación
7

8

Ejemplos de condiciones ambientales son el cumplimiento de densidades máximas de ganado vacuno u ovino, la observancia de condiciones
específicas para el cultivo en pendiente, el respeto de los volúmenes
máximos de abonos permitidos por hectárea, y la aplicación de normas
específicas sobre el uso de productos fitosanitarios.
Reglamento (CE) nº 1782/2003 del Consejo y Reglamento (CE) nº
796/2004 de la Comisión.

23

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

estricta que significó la adopción de esta PAC, se encuentran
establecidos, además de los mecanismos financieros regulados
y sus condiciones de acceso fijadas, límites temporales y metas
específicas a lograr por los estados miembros9.

3.2. La visión de los organismos de la región
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
también ha hecho su aporte, sobre todo en la evaluación y realización de estudios sobre la situación actual del agua y el riego
en los países de la región. En su análisis de las políticas aplicadas
para el uso agrícola del agua, la CEPAL ha identificado dentro de
la región algunas tendencias. Una de ellas tiene que ver con la
persistencia de una agricultura de riego fuertemente subsidiada
y con el reconocimiento del papel social que cumplen muchos de
estos proyectos. Actualmente, si bien se observa una tendencia
a procurar que se autofinancien, todavía es muy poco frecuente
que el sector agrícola tenga que pagar el agua que consume. Se
estima que en la mayoría de los países el costo del agua corresponde a menos de 1% del costo total de la producción agrícola,
lo que contribuye a que se mantengan prácticas de riego inadecuadas y a que la eficiencia en la utilización del agua sea baja10.
9

El cronograma que se estableció es el siguiente: 2000 Entrada en vigor
de la Directiva (Art. 25); 2003 Transposición en legislaciones nacionales, identificación de distritos y autoridades de cuencas hídricas, (Art.
23 y 3); 2004 Caracterización de las cuencas hídricas: presiones, impactos, análisis económicos (Art. 5); 2006 Establecimiento de una red de
monitoreo, comienzo de consultas públicas, plazo tardío (Art. 8 y 14);
2008 Presentación de borrador de plan de manejo de cuencas hídricas
(Art. 13); 2009 Finalización del plan de manejo de cuencas hídricas,
incluido un programa de medidas. (Art. 13 y 11); 2010 Introducción de
políticas de precios (Art. 9); 2012 Hacer operativos los programas de
medidas (Art. 11); 2015 Alcanzar objetivos ambientales, fin del primer
ciclo de gestión, segundo plan de manejo de cuencas hídricas y primer,
plan de manejo de inundaciones (Art. 4); 2021 Fin del segundo ciclo de
gestión (Art. 4 y 13); 2027 Fin del tercer ciclo de gestión, plazo final
para alcanzar los objetivos. (Art. 4 y 13)
10 Lord e Israel, 1996.

24

Otra tendencia identificada es la descentralización de la gestión
del riego mediante el establecimiento y fortalecimiento de asociaciones de usuarios, junto con la transferencia de las funciones administrativas de los sistemas a los mismos.
El traspaso de la gestión de los sistemas públicos de riego a
asociaciones de usuarios empezó en Colombia en la segunda
mitad de los años setenta. En México, desde principios de la
década de 1990 se ejecuta con éxito uno de los programas de
transferencia de gestión más grandes y ambiciosos en el mundo. En otros países también se han adoptado políticas para
otorgar a los usuarios, si bien no la propiedad, al menos las funciones de operación y mantenimiento. La principal dificultad
que enfrentan muchos países radica en que, como los sistemas
han sido diseñados, construidos y operados por dependencias del gobierno central, los usuarios están acostumbrados a
depender excesivamente de éste y, por lo tanto, no todos se
encuentran en condiciones de asumir esta responsabilidad en
forma inmediata11.
Un aspecto de la gestión del agua en la agricultura respecto del
cual todavía se observan pocos avances en la región es el del manejo del agua en zonas de secano. Éstas representan casi el 90%
de las tierras dedicadas a la producción agrícola y en ellas se concentra la mayoría de la población rural pobre. Si bien el riego es
muy importante para incrementar la productividad, existe una
amplia gama de actividades que pueden desarrollarse para mejorar el rendimiento de los suelos en zonas en que las lluvias son
y serán la única fuente de agua. El manejo agro-silvo-pastoril, la
conservación de suelos y la selección de semillas son algunas de
las opciones para estas tierras. El porcentaje de los recursos públicos presupuestarios asignados a tales efectos en la región —como,
por ejemplo, el manejo de cuencas, el control de la erosión y la investigación para adaptar cultivos a zonas de lluvia— no represen11 Para un desarrollo detallado de las evoluciones por país, consultar el
documento de la CEPAL “Tendencias actuales de la gestión del agua en
América Latina y el Caribe”, LC/L.1180, de agosto de 1999.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

ta sino una pequeña parte de los recursos asignados a obras de
riego y drenaje.
Mientras que en el viejo continente los avances han alcanzado
un grado muy profundo de desarrollo, consenso y participación,
en América del Sur esta situación difiere sustancialmente.
Si bien existen órganos e instituciones nacionales y subnacionales para el manejo del agua de riego, a nivel regional no se han
definido concretamente políticas o estrategias comunes para
llegar a aplicar los principios internacionalmente aceptados en
materia de gestión hídrica y de desarrollo ambiental sustentable.
Como institución representativa del proceso integrador latinoamericano encontramos al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), unión aduanera integrada por Argentina, Bolivia, Brasil,
Chile, Paraguay y Uruguay. Esta organización se constituyó el
26 de marzo de 1991, a través de la suscripción del Tratado
de Asunción, sentando las bases para el proyecto internacional
más relevante en que se encuentran comprometidos esos países. Los cuatro Estados Parte que conformaron el MERCOSUR
en primera instancia (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay),
buscaron la ampliación de las dimensiones de los respectivos
mercados nacionales a través de la integración, lo cual constituye una condición fundamental para acelerar sus procesos de
desarrollo económico con justicia social. Más tarde, afianzando
el proceso de formalización, se aprobó el Protocolo Adicional de
Ouro Preto, en 1994. Allí quedó cristalizada la estructura institucional del MERCOSUR y se lo dotó de personalidad jurídica
internacional. A partir de entonces, se adoptaron los instrumentos fundamentales de política comercial común que rigen
la zona de libre comercio y la unión aduanera que caracterizan
hoy al MERCOSUR (Arancel Externo Común).
La captación de las inversiones es uno de los objetivos centrales
del MERCOSUR. En un escenario internacional tan competitivo,
en el cual los países se esfuerzan por brindar atractivos a los inversores, la conformación de la unión aduanera es una “ventaja
comparativa” fundamental, pues otorga un marco muy propicio para atraer a los capitales. Aun con todas las dificultades

derivadas del difícil escenario económico internacional y de los
inconvenientes resultantes de los procesos de reestructuración
de las economías internas, el MERCOSUR ha sido uno de los principales receptores mundiales de inversión extranjera directa.
En el año 2000, los Estados Parte del MERCOSUR decidieron
encarar una nueva etapa en el proceso de integración regional, la cual se denominó “Relanzamiento del MERCOSUR” y
tuvo como objetivo fundamental el reforzamiento de la Unión
Aduanera tanto a nivel intracomunitario como en el de las relaciones externas. En la agenda del relanzamiento, decidieron
priorizar el tratamiento de las siguientes temáticas: acceso al
mercado; agilización de los trámites en frontera (plena vigencia del Programa de Asunción); incentivos a las inversiones, a
la producción, a la exportación (incluyendo las Zonas Francas),
admisión temporaria y otros regímenes especiales; Arancel Externo Común; defensa comercial y de la competencia; solución
de controversias; incorporación de la normativa MERCOSUR; fortalecimiento institucional del MERCOSUR y relaciones externas.
Sin embargo, a pesar de estos grandes avances en la dimensión
política y de transacciones económico-financieras, el MERCOSUR
ha quedado rezagado en cuanto a la fijación de políticas comunes en temáticas clave. Una de ellas es la energía y otra muy importante, cuya omisión seguramente impactará en el desarrollo
futuro de la región, es el manejo sustentable de los recursos
naturales y de la producción agropecuaria, en vistas a lograr
cosechas y especies animales de mejor calidad y en mayor cantidad, incrementando las posibilidades de comercialización internacional de los mismos. La falta de decisiones regionales con
respecto a la producción agropecuaria y su relación con el uso
de agua para riego presenta un riesgo potencial ante exigencias
constantes de mayor calidad y cantidad de productos para satisfacer tanto la demanda interna como la del mercado mundial.
Además de esto, la falta de dirección política unívoca dentro de
los estados nacionales atenta contra la celeridad en las decisiones del bloque y le resta fortaleza a las acciones aisladas que
puedan adoptarse en referencia a la temática en cuestión.

25

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

La estructura administrativa del MERCOSUR reconoce la importancia del manejo del agua y la agricultura mediante el Consejo del
Mercado Común (CMC), dentro del cual se encuentran integradas
la Reunión de Ministros de Agricultura y la Reunión de Ministros
de Medio Ambiente (RMMA)12. Dentro de esta última se encuentran operando los siguientes grupos: Grupo Ad-Hoc Lucha contra
la Desertificación y la Sequía (GAHLDS), Grupo Ad-Hoc Calidad de
Aire (GAHCA), Grupo Ad-Hoc Recursos Hídricos (GAHRH) y Grupo
de Trabajo Gestión Ambiental de Residuos y Responsabilidad post
Consumo (GTPARR). Los Grupos Ad-Hoc se conforman, en principio, con Puntos Focales Técnicos de cada Estado Parte. Los mismos
tienen carácter temporario y cesan en sus funciones concluida la
tarea asignada. La Comisión de Coordinadores de la Reunión puede crear todos los grupos Ad-Hoc que considere necesarios, los
cuales informan sobre las líneas y resultados de su labor.
Según establece su reglamento interno, la Reunión de Ministros
de Medio Ambiente tiene como funciones y atribuciones, en el
ámbito de sus competencias: velar por el cumplimiento del Tratado de Asunción, sus Protocolos Adicionales y Acuerdos firmados en su marco, así como de otras normas MERCOSUR; avanzar
en la elaboración de mecanismos comunes tendientes a profundizar las diversas modalidades de cooperación regional.
Durante la VII Reunión de Ministros de Medio Ambiente del MERCOSUR, llevada a cabo el 23 de noviembre de 2007, Argentina,
Brasil, Paraguay y Uruguay (Estados Parte), junto con Bolivia y
Chile (Estados Asociados) y Venezuela arribaron a un acuerdo sobre el Plan de Trabajo, a ejecutarse por el GAHLDS, para la implementación de la primera fase de la estrategia de lucha contra la
desertificación, la degradación de la tierra y los efectos de la sequía, en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y los Efectos de la Sequía (CNULD).
La Estrategia MERCOSUR es la expresión de una Política Regional sobre la materia que se manifestará en directrices estratégicas orientadas al manejo sustentable de las tierras y a la
12 Establecida por Dec. CMC Nº 19/03.

26

movilización de recursos humanos, materiales y financieros que
permitan avanzar hacia el cumplimiento de los objetivos de la
CNULD, así como de los Objetivos del Desarrollo del Milenio.
En el marco del Programa de Cooperación PNUMA- ORPALC–
RMMAM, el Director Regional del organismo de Naciones Unidas
se refirió a la agenda de Cooperación de la RMMAM, abordando
aquellas áreas estratégicas y prioritarias en las cuales se compromete a cooperar: atenuar la desertificación/degradación de
tierras en armonización y políticas públicas; retomar el apoyo
en el tema de recursos hídricos cuando los Ministros lo estimen
oportuno; fomentar la temática de compras públicas sustentables en el marco de la Política de Producción y Consumo Sostenibles y Responsabilidad Post Consumo; asistir en la elaboración
de un documento de análisis para avanzar en el tema de bienes
y servicios ambientales; apoyar la realización de un registro de
contaminantes (PRTR) en materia de químicos y la creación de
capacidades en el marco de SAICM. De esto se concluye que la
atención puntual al MIRH no está traducida en acciones concretas, ni se ha comenzado con su estudio detallado.
Sí está elaborado un documento denominado Geo MERCOSUR,
realizado con la metodología GEO (Global Environmental Outlook), empleada regularmente por el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para realizar evaluaciones ambientales integrales, donde se le otorga una especial
atención a las políticas y a la gestión ambiental.
Mediante esta herramienta conceptual, se analiza el “estado del
ambiente”, incluyendo una evaluación de las presiones a las que
se encuentra sometido, los impactos observados, las respuestas
de gestión y políticas ambientales y posibles consecuencias de
las medidas que se toman en la actualidad. El enfoque del GEO
también contiene una evaluación de escenarios futuros posibles.
El proceso ofrece una serie de recomendaciones precisas y prácticas para generar políticas e incorporar la dimensión ambiental
al desarrollo.
A lo largo de GEO MERCOSUR se han celebrado talleres de consulta nacionales en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, y

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

se ha mantenido un sitio web donde se publican los informes de
avance. Actualmente, el último reporte está listo para su revisión
por parte del PNUMA. Durante 2005, según el Programa de Trabajo del Subgrupo de Trabajo (SGT) Nº 6 en lo referente a recursos hídricos, se planificó como actividad el “Proyecto de protocolo
sobre gestión de recursos hídricos” que incluye las siguientes tareas: continuar con el análisis de la propuesta de protocolo sobre
la gestión de recursos hídricos y articular con el Grupo Ad-Hoc de
Alto Nivel del Acuífero Guaraní y con el Proyecto para la Protección
Ambiental y Desarrollo Sustentable del Sistema Acuífero Guaraní.
En el mismo documento, se expresa la necesidad de contar con
padrones de calidad de agua levantados y compilados, abarcando un análisis de los padrones ambientales de calidad del agua
en los Estados Parte, a fin de armonizarlos haciendo énfasis en
las cuencas compartidas y generando la difusión de las informaciones sobre calidad de agua en el ámbito del SIAM.
Todas ellas deberían haber estado listas a finales de 2006 (exceptuando la armonización de padrones cuya fecha límite es
2007). Sin embargo, al momento de elaborar este trabajo, no se
encuentran registros de los logros obtenidos sobre estas líneas
de acción. El antecedente más importante en las experiencias
relacionadas al manejo integrado de recursos hídricos a nivel regional, es el tratamiento durante el año 2004 del tema del Acuífero Guaraní. El mismo ocupó la agenda de los Presidentes del
MERCOSUR, pero poco a poco comenzó a perder protagonismo
sin siquiera alcanzar los resultados planteados en ocasión de la
reunión extraordinaria de Asunción del Paraguay. En este sentido, la última referencia se encuentra en el informe redactado
tras la XXIX Cumbre Presidencial de 2005, donde los Presidentes
“Tomaron nota del estado de las negociaciones del proyecto de
Acuerdo sobre el Acuífero Guaraní, que consagra principios y criterios que garantizan la soberanía permanente e incuestionable
de los cuatro Estados Parte sobre ese importante recurso hídrico
transfronterizo, asegurando su utilización racional y sostenible”.
De igual modo, destacaron la importancia de ampliar el conocimiento técnico y científico sobre el Sistema Acuífero Guaraní.

Asimismo, los Estados Parte del MERCOSUR firmaron un Acuerdo
para la consecución del “Proyecto para la Protección Ambiental
y Desarrollo Sostenible Integrado del Sistema Acuífero Guaraní
(SAG)”, integrado por la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
El citado Acuerdo cuenta con financiamiento del Banco Mundial
y su unidad ejecutora es la Organización de Estados Americanos.
Sin embargo, se plantea desde este seno la necesidad de avanzar
en una gestión conjunta del recurso por parte de un organismo
creado en el ámbito del MERCOSUR y no por fuera de éste, que administre y proteja el Acuífero de una manera global. Sin pretender
transpolar experiencias históricas, el ejemplo de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) puede ser útil para diseñar un
modelo de Administración del Acuífero, puesto que son muchos los
temas en común que comparten ambas situaciones dado el carácter central y transnacional del recurso para sus poseedores.
En cuanto a la implementación del acuerdo marco sobre medio
ambiente del MERCOSUR13, se reconoce la riqueza hídrica de la
región y los recursos compartidos existentes, estableciendo que
la gestión integrada y eficiente de los mismos forma parte del
núcleo de los intereses de esta organización regional. Es importante dejar sentado un horizonte de acción comunitario en
el cual no solamente se establezcan los criterios básicos para
manejar el agua en general, y su uso para riego en particular,
sino encontrar caminos para viabilizar políticas comunes, en temas como: cuencas que cruzan varias jurisdicciones, aguas cordilleranas o que demarcan límites, conflictos río arriba-río abajo,
acuíferos compartidos, entre otros.
En cuanto a la vinculación con las comunidades, reviste un impacto muy favorable la integración de consorcios multinacionales de usuarios del agua, que provean un marco de legitimidad de base a las manifestaciones sobre la relevancia de estos
temas, no ya desde lo discursivo, sino desde el compromiso
concreto frente a los desafíos de implementación de políticas
supranacionales vinculantes para cada Estado.
13 Decreto 02/01.

27

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Segunda parte

Situación actual del riego en la Argentina

1. INTRODUCCIÓN
En los años recientes la frontera agrícola ha experimentado un
incremento significativo: según los últimos Censos Nacionales
Agropecuarios (CNA) creció la superficie utilizada para cultivos
en la Argentina. Esto redunda en fuertes impactos favorables
para la generación de empleo, el aumento de la producción
(PBI) y el aporte de estrategias de supervivencia para sectores
que en décadas anteriores soportaron situaciones negativas.
Según datos del Ministerio de Economía de la Nación y del
Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), considerando todas las áreas irrigadas del país (las de riego integral
y las de riego complementario), y restando las actividades no
irrigadas en las provincias comprendidas, la agricultura bajo
riego determina el 22% del Valor Bruto de Producción (VBP)
agropecuaria argentina1.
1

Este cálculo se obtiene al sumar el VBP de San Luis a la Región Pampeana y separando Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego de Patagonia,
con lo cual nos aproximamos al VBP de la agricultura bajo riego exclusivo o integral de la Argentina, representada por Mendoza, Río Negro,
San Juan, Catamarca, La Rioja y Neuquén. El 11,6% del Valor Bruto de
la Producción Agropecuaria es generado por la agricultura bajo riego;
claramente, es una estimación por defecto, ya que no incluye, en orden
de importancia, las áreas irrigadas de Buenos Aires, Tucumán, Córdoba,

El empleo total generado por el sistema agroalimentario,
de acuerdo al CNA 2002, alcanzó más de cinco millones de
puestos de trabajo, representando un 35,6% del total de
empleos de la economía nacional, muchos de los cuales se
ubican en las cadenas agroalimentarias. El sector primario,
que incluye las actividades agrícolas y pecuarias, genera el
27,6% del empleo del sistema agroalimentario (1.158.600
trabajos), mientras que el sector de la transformación industrial, la agroindustria propiamente dicha, alcanza el 28,1%.
El sector servicios, muy amplio en su contenido (transporte,
distribución comercial, servicios de comercialización, catering, empleo público relacionado, etc.) representa el 44,3%
restante. También es importante, en relación a la generación
de empleo, observar que este sector crea 3,83 puestos de
trabajo en otras actividades (industria, servicios, etc.), totalizando casi cuatro millones y medio.
Por lo tanto, puede afirmarse que en el sistema agroalimentario
existe una relación técnica de activación de trabajo de 4,83 a 1,
entre el empleo agropecuario y la generación total de empleo.
Santiago del Estero, Corrientes, Salta y Jujuy, como tampoco las áreas
irrigadas en cinturones verdes o el riego complementario en cultivos de
cereales, oleaginosos y forraje. Ver Componente Económico para mayor
detalle sobre este análisis.

29

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

El aumento de la actividad agroalimentaria, en esta relación de
casi 5 a 1, muestra su enorme potencialidad para generar puestos de trabajo, tanto en forma directa como indirecta.

2. DIAGNÓSTICO MULTIDISCIPLINARIO
El carácter participativo e interdisciplinario del diagnóstico realizado, brinda un avance significativo en la descripción y comprensión de los fenómenos asociados a la gestión del riego, al
incorporar la mayor cantidad de perspectivas posibles. De esta
manera, el estudio permite conocer y sistematizar las opiniones
y percepciones de los distintos actores involucrados en la institucionalidad pública y privada del sector.
Por lo tanto, el análisis e interpretación de la información
recogida, implica una mirada interactiva entre los diferentes abordajes de la realidad (usuarios del agua, dirigentes
de organizaciones y representantes institucionales). De este
modo, la riqueza de los resultados se relaciona con la posibilidad de reflejar una situación compleja, tanto en términos de
relaciones sociales como de las numerosas variables de gestión implicadas.
Cabe una observación respecto a la implicancia en el proceso participativo de los actores sociales convocados: todos
se caracterizan, en mayor o menor medida, más allá de su
heterogeneidad económica y sociocultural, por una alta conciencia sobre el tema y por una voluntad de querer expresar
su percepción.

2.1 Visión agroeconómica e hídrica
La superficie irrigada en la Argentina alcanza 1,81 millones de
hectáreas, cifra apoyada en datos del Censo Nacional Agropecuario 2002, aunque aproximada respecto de la superficie irrigada en la que se trabajan granos y cultivos forrajeros.

30

En relación a los cultivos predominantes en el territorio irrigado a nivel nacional, los de frutales y vid equivalen al 32% de la
superficie irrigada total, seguido por los cereales, con 26% de
dicha superficie. Contribuyen en menor medida las forrajeras,
con un 17% de participación relativa, los cultivos hortícolas,
aportando un 14%, y los industriales, ocupando el 12% de la
superficie total. Se observa en la actualidad un incremento no
registrado de superficie irrigada donde crecen cereales y oleaginosas.
Una rápida mirada a la evolución de la superficie irrigada a través de los años, revela que la importancia de los distintos grupos de cultivos ha ido variando. En la década de 1980, el riego
de hortalizas sobrepasaba al de cereales y forrajeras, e incluso
al riego de cultivos frutícolas. En la actualidad, la superficie irrigada de cereales y oleaginosas ocupa un importante porcentaje
del total, posiblemente cercano al 30%, y seguirían frutales y
vid en un porcentaje similar.
La superficie total irrigada experimentó, entre los Censos Nacionales Agropecuarios 1988 y 2002, un crecimiento del 34,5%
entre los años extremos de la serie.
La tasa anual equivalente de crecimiento es del orden de 2,7%,
de modo que el riego revela un dinamismo importante que en la
actualidad se mantiene constante. El crecimiento sostenido de
la superficie irrigada en un contexto de crisis económica, social
e institucional como el que atravesó el país durante los años
mencionados, pone de manifiesto la riqueza de poseer una política de aliento al riego y a la expansión de la frontera cultivada.
Esta capacidad permite incluso aspirar a elevar ese crecimiento
aún más, especialmente a raíz del desarrollo que experimentó
nuestra economía durante los últimos años junto a condiciones
de mercado favorables.
Por todo ello, habida cuenta de la potencia y aptitud para la
generación de riqueza que posee la actividad agropecuaria,
se enfrentan hoy inconvenientes relacionados sobre todo con
minimizar los efectos negativos de las sequías y garantizar la
disponibilidad hídrica.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

2.1.1. Diagnóstico Económico
El sector agroalimentario ampliado representa de manera
aproximada el 38% del producto bruto argentino. En otras palabras, más de un tercio de la riqueza generada por año en el
país tiene su origen en este sistema. El sector agropecuario, según datos del Ministerio de Economía y del INDEC, representa a
precios corrientes casi el 10% del valor del PBI (período 20022005), manifestando un crecimiento en relación a los años anteriores (5% en el período 1993-2001).
Geográficamente, las provincias que realizan un mayor aporte al valor bruto de la producción son: Buenos Aires (27%),
Córdoba (20%), Santa Fe (14%), Entre Ríos (6%) y Mendoza (6%). Queda en evidencia la importancia de la agricultura
extensiva de la región pampeana (cerealera y oleaginosa), y
de las actividades ganaderas de la zona como principal área
productiva nacional.
De acuerdo al número de personas residentes en las explotaciones agropecuarias2, se visualiza el importante rol de las pequeñas y medianas ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
Distinta es la situación en Mendoza, donde los pequeños agricultores residen en las fincas. La agricultura intensiva bajo riego
en el oasis -en especial con cultivos permanentes de elevados
niveles de capitalización como vides, olivos y frutales- permite
que todos estén cerca entre sí y, a su vez, de las pequeñas y
medianas aglomeraciones urbanas. Misiones, Santiago del Estero y Chaco muestran otra realidad de ocupación del territorio
y del empleo, representado en este caso por la gran importancia
de la agricultura familiar con bajos niveles de capitalización y
nula o escasa integración en redes con contratación de servicios
a terceros. La población agroindustrial de la Argentina es de
12.727.000 personas (35% de la población total del país), de
las cuales 3.828.180 viven en zonas rurales (30%), y 8.898.820
(70%) lo hacen en localidades con predominio agropecuario.
2

Censo Nacional Agropecuario 2002.

En cuanto al valor del agua, no existe una concepción arraigada
a nivel nacional del reconocimiento del recurso como un bien
económico. Esta realidad se traduce en la falta de una política
no sólo de fijación objetiva del precio del agua para riego, sino
en la ausencia de una estrategia específica que parta de los decisores públicos.
Sus consecuencias son múltiples y variadas: no permite concientizar acerca de su importancia y necesidad de cuidado
(que debe traducirse en un compromiso efectivo de mejorar
su eficiencia a través de prácticas y obras concretas); limita el
traspaso de estos sistemas a los actores involucrados que se
encuentran distribuidos territorialmente y tienen intervención
de hecho sobre el recurso; y desincentiva el establecimiento de
conductas de pago, traducido en la imposibilidad de generar
recursos genuinos y propios estructurales para el sector, que
propiciarían la disminución gradual de la dependencia financiera actual hacia, en primer lugar, organismos nacionales, y en
segundo lugar, instituciones internacionales.
La variable política adquiere aquí un valor relevante, como condicionante para el avance efectivo hacia la internalización del
concepto del valor del agua.
Las provincias deben asumir su compromiso de cobrar por el
uso del agua para todos sus destinos y para riego en particular.
El 60% de las provincias argentinas ubica al uso del agua con
fines agropecuarios en segundo lugar, luego de abastecimiento
poblacional. Ahora bien, dada la importancia asignada, la discusión acerca del valor del agua deberá estar dirigida hacia toda la
población en relación al aporte del sector a la economía.
Es importante señalar que el sector recursos hídricos arrastra
históricamente falencias notorias en los aspectos que hacen a la
aplicación de tarifas justas y razonables, en parte a causa de la
baja recaudación. En el sector riego, el sistema tradicional establece los valores a pagar por los regantes, denominados en este
caso canon, repitiendo cifras históricas que no responden a una
metodología de cálculo actualizada y no reflejan los verdaderos
costos de operación y mantenimiento.

31

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

De hecho, los precios pagados por el suministro de agua para
riego se fijan comúnmente por hectárea y por año, dado el criterio extendido de asociar la propiedad del agua a la del suelo, y
varían sensiblemente entre las diferentes provincias, así como
dentro de ellas entre los distintos consorcios o zonas de riego.
A esto se suma que si bien se encuentran contempladas en los
respectivos marcos legales acciones compulsivas de cobro, tales
como el apremio y/o el corte del servicio, no es una práctica generalizada en todas las provincias: el 55% no las aplica.
Estas medidas resultan ser poco operativas dadas las características de las organizaciones y autoridades de riego del país. En
este contexto, atentan contra el seguimiento de deudas y cobro
sistemático. En la mayoría de los casos, el corte del suministro
termina siendo la herramienta más efectiva.

2.1.2. Diagnóstico de los recursos hídricos
Para contextualizar la evolución del sector desde la perspectiva puntual de los sistemas de riego, se observa que de las
333.000 explotaciones agropecuarias relevadas por el Censo
Nacional Agropecuario 2002, unas 80.000 unidades realizan
riego. Dentro de éstas, el 92% posee menos de 25 hectáreas
(75.000 explotaciones) y 30.000 propiedades tienen menos de
9 hectáreas (Banco Mundial, 2002). En otras palabras, se trata
de pequeñas fincas cuyas posibilidades de acceder a tecnologías de riego son escasas.
En las estadísticas oficiales también se visualiza el perfil que
ha tomado el riego en los últimos tiempos. Mientras que la
superficie irrigada mediante riego integral creció en un 8,5%,
aquella con riego suplementario lo hizo en un 100%3. A pe-

3

32

Los cultivos que se benefician con riego integral requieren del riego durante todo su ciclo vegetativo para poder desarrollarse y brindar producción; en tanto, el riego complementario se suministra a cultivos que
pueden desarrollarse y brindar producción sin aporte del riego, pero

sar de no contarse con datos actualizados del Censo Nacional
Agropecuario (CNA) 2008, cuyo procesamiento se encuentra
actualmente en curso, se estima que ambas tendencias continuarán aunque, lógicamente, a menores tasas en cuanto al
incremento de superficie con riego complementario.
El riego integral se relaciona de forma estrecha con los cultivos
que se desarrollan en los distritos de riego, en general abastecidos por fuentes superficiales de agua y a partir de mecanismos de gestión institucional y operativa que incluyen una
fuerte participación del sector público. Por otro lado, el riego
complementario está más relacionado con la producción agrícola o forrajera de establecimientos individuales de dimensiones importantes, inicialmente no irrigados. Se apoya en el uso
de fuentes subterráneas de agua surgidas de perforaciones,
y su desarrollo depende muy poco de las contribuciones del
sector público y mucho de la propensión a invertir y de los
retornos que se obtendrán a partir de la comercialización de
esos cultivos.
En la Argentina, este tipo de riego se suministra casi exclusivamente a cultivos de granos y forrajeras, aunque también se extiende a cultivos hortícolas a cielo abierto, en particular a la papa, en ciertas áreas como el sureste de Buenos
Aires, el este de Santa Fe, parte de San Luis y el este de
Córdoba. Hace pocos años, se utilizaba riego complementario de manera principal para la producción de semillas de
granos de cereales, oleaginosas y forrajeras de alto valor y
calidad. Al avanzar en el tiempo, se ha aplicado también en
cultivos comerciales de granos y en praderas para producción de forraje.
Asimismo, es usado en frutales de áreas subhúmedas de las
provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Tucumán. Esto es importante no sólo por el destacado rol de la
cadena de frutas y hortalizas como generador de empleos sino
que adquieren con éste mayores rendimientos por unidad de superficie
y/o mejor calidad comercial.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

también por el hecho de que, en mayor o menor medida, todas las regiones agroecológicas del país poseen producciones y
transformaciones industriales de estos productos.

2.2. Visión legal e institucional
La gestión de los recursos hídricos, como ya hemos visto, es un
campo en el que interviene una compleja diversidad de actores y
prácticas sociales. En este sentido, también son sujetos de análisis por su contribución real y efectiva al mejoramiento de las
situaciones de desarrollo poblacional y territorial. En otras palabras, son núcleos de gestión social que pueden ser calificados en
función de sus competencias de gobernabilidad.
En el caso concreto de los sistemas hídricos, la misma está planteada desde la naturaleza del recurso agua y su importancia
para posibilitar los asentamientos humanos, conformando una
parte central del desarrollo socio productivo con base territorial.
Precisamente, en función de las características de orden legal,
institucional y organizacional, que marcan la fisonomía de la
gestión del agua (y de las relaciones que ésta conlleva), se ha
subdividido la descripción en las áreas mencionadas (legal, institucional, OUR).

2.2.1. Diagnóstico legal
Atendiendo a la sumatoria de herramientas e instrumentos jurídicos presentes en el ordenamiento legal, puede sostenerse con
claridad que el Derecho de regadío en la Argentina no resulta
homogéneo. El sistema federal impone la regulación autónoma
de cada jurisdicción provincial sobre el uso del agua en general,
y sobre el uso para riego en particular.
Esto lleva a que existan mecanismos normativos diferentes para
escenarios geográficos, ambientales, sociales y económicamente diversos, una virtud del sistema federal. Pero también cier-

tas jurisdicciones pueden aparecer rezagadas en su desarrollo
normativo frente a nuevas tendencias o instituciones modernas.
Fuera de estos supuestos expresamente delegados, las competencias estatales corresponden a las autoridades provinciales
conforme los esquemas constitucionales y las instituciones que
cada Estado provincial se otorgue. A grandes rasgos, y debido
a las singularidades características del régimen de regadío en la
República Argentina, dividimos los aspectos legales en nacionales, interprovinciales y provinciales.
En la normativa nacional, el poder legislativo ha sido investido
en el Congreso Nacional (Art. 44 de la Constitución Nacional)
al que corresponde (Art. 75 CN) legislar, entre otros, sobre los
aspectos hídricos promoviendo la construcción de canales navegables, la exploración de los ríos interiores, el dictado de leyes
protectoras y concesiones temporales de privilegios o recompensas de estímulo, etc. También se ha delegado en la autoridad legislativa nacional el dictado de normas de presupuestos
mínimos de protección ambiental (Art. 41 CN).
El poder judicial ha sido encomendado a la Corte Suprema de
Justicia y los tribunales inferiores de la Nación según establece
el Congreso (Art. 108 CN); habiéndose delegado (Art. 116 CN)
en el mismo el conocimiento y la decisión de las causas sobre
puntos regidos por la Constitución, por las leyes de la Nación
-con la reserva hecha a la aplicación de los Códigos de fondo por
las jurisdicciones locales-, y por los tratados con las naciones extranjeras; de las causas concernientes a embajadores, ministros
públicos y cónsules extranjeros; de las causas de almirantazgo y
jurisdicción marítima; de los asuntos donde la Nación sea parte;
de las causas que se susciten entre dos o más provincias; entre
una provincia y los vecinos de otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y entre una provincia o sus vecinos, contra un
Estado o ciudadano extranjero.
En el reparto de competencias entre el Estado Nacional y las
provincias en materia interjurisdiccional, el principio rector se
basa en los acuerdos interprovinciales y, subsidiariamente ante
falta de consenso, se apela a la función dirimente de la Corte Su-

33

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

prema de Justicia federal. En este sentido, puede observarse la
conformación de organismos interjurisdiccionales para coordinar el uso del recurso que cada provincia realiza en forma autónoma: existe cierta tendencia hacia una intervención territorial
directa de tales entes en materia ambiental.
En los sistemas de participación y de toma de decisiones de las
respectivas provincias, así como también en los sistemas económicos financieros de las estructuras regionales y en los mecanismos de solución de conflictos, la jurisprudencia existente
entiende aplicables para dirimir diferendos interprovinciales sobre el uso de las aguas, una serie de principios que en definitiva
conforman el status jurídico correspondiente a las relaciones
entre las distintas jurisdicciones político territoriales.
Cabe aquí un comentario especial al procedimiento de solución amistosa de controversias, impulsado desde organizaciones de raigambre federal, como es el caso del Consejo Hídrico Federal (COHIFE).
Respecto a lo provincial, el orden institucional argentino presenta
un presupuesto histórico que explica su conformación sistémica.
Los Estados provinciales son preexistentes al Nacional, conformado
como nuevo Estado en 1853. Esta preexistencia implica que con la
llamada Revolución de Mayo de 1810 y la posterior Declaración de
la Independencia de 1816, los gobiernos regionales que integraron
tal proceso se conformaron como verdaderos Estados soberanos.
El presupuesto histórico de considerar a las Provincias como entidades políticas anteriores al Estado Nacional, supondrá que el
mismo detente únicamente aquellos poderes que le sean delegados expresamente por aquéllas (Art. 121 CN). Así, y coherentemente con la autonomía de los Estados provinciales, corresponde a los mismos darse su propia organización constitucional
y establecer sus propias instituciones. Como Estado preexistente, en todo aspecto que no sea delegado de manera expresa en
el orden federal, mantiene rasgos de soberanía.
En otras palabras, la previsión expresa de aspectos propios de
la política y planificación hídrica, y sobre el uso del agua para
riego, no es extraña a la realidad normativa provincial.

34

Para concretar un proceso de concertación federal que permita
acordar prácticas y políticas comunes en aquellos casos en que
resulte pertinente, la autoridad nacional puede acompañar a
las autoridades provinciales. Este proceso, en buena medida, se
ha presentado con la conformación del Consejo Hídrico Federal
mediante el Acuerdo Federal del Agua y la adopción concertada
de los Principios Rectores de Política Hídrica4. Además, en la realidad federal argentina es necesario atender la planificación de
políticas regionales que contemplen la unidad de cuenca para la
gestión del recurso hídrico.
La experiencia local ha resultado de interés con valiosas soluciones mediante tratados interprovinciales que distribuyen el
recurso entre las provincias interesadas.
Incluso establecen programas de aprovechamientos interprovinciales, atentos al desarrollo de las regiones agrícolas irrigadas de las cuencas. Pero aún así, y sin perjuicio de la jurisdicción
dirimente necesaria que la Constitución otorga a la autoridad
judicial nacional, resulta de utilidad el desarrollo de mecanismos de solución amistosa de desacuerdos interprovinciales, que
faciliten la adopción de políticas y planes coordinados. En este
sentido, el Consejo Hídrico Federal ha avanzado en distintos
mecanismos que favorecen tal tipo de concertaciones.
Considerando que el aprovechamiento del agua de regadío se
presenta como el uso de mayor consumo relativo, la gestión de
la oferta y la demanda resultarán determinantes para la posibilidad de un aprovechamiento integral del recurso. Dentro de las
políticas de gestión hídrica que buscan subsanar los conflictos que
surgen de la escasez de agua, las políticas sobre la oferta generalmente se presentan como inversiones estructurales en proyectos
hidráulicos que, combinados con los adecuados conocimientos
técnicos, permiten la captación, almacenamiento y distribución de
las aguas y el funcionamiento eficaz de los sistemas5.
4

5

ENRIQUEZ, Ignacio Oscar y MAGNANI, César Raúl (2005), “Hacia una política hídrica para la República Argentina”, Universidad Externado de
Colombia, Bogotá, Pág. 123.
SUMPSI VIÑAS, José María et al (1998), Pág. 31.

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2009

Hasta hace pocas décadas, los responsables políticos centraban su atención en el aspecto de la oferta, dejando de lado
los problemas ajenos a la infraestructura de la gestión hídrica. El planteo típico de estas políticas consistía en estimar las
necesidades de agua y construir las obras necesarias para
garantizar suficiente recurso, asegurando la oferta hídrica. A
medida que la demanda aumentaba por una sociedad creciente, nuevas obras de infraestructura ampliaban la oferta. Hoy
en día, se vislumbra un límite natural en la explotación de los
recursos, debiéndose recurrir a fuentes de agua cada vez más
lejanas con el consiguiente aumento en la complejidad y costo
de la obra. En algunos casos, se ha debido recurrir de manera
excepcional a fuentes alternativas de menor costo como es
el caso del ahorro de agua mediante mejoras en la infraestructura de conducción, la reutilización de aguas residuales de
origen cloacal o industrial, la desalación de aguas salobres o la
captación de lluvias.
Actualmente, el ahorro de agua se ha convertido en una clara
fuente alternativa de recurso hídrico6, ejemplificándose al respecto que a escala mundial, un ahorro del 10% del consumo de
agua en riego permitiría duplicar el consumo urbano7.
Las normativas provinciales contemplan diversas previsiones
tendientes a financiar tal infraestructura, con el límite que impone la capacidad económico financiera del sector productivo
que utiliza el agua para regadío. Sin embargo, y a pesar de la
existencia de múltiples mecanismos normativos reguladores
del financiamiento de las obras impulsadas, se pronostica la escasez de dinero para financiar obras de infraestructura, lo cual
exigirá una modernización en la administración del agua que
permita aumentar la recaudación8.
6

7
8

VALERO DE PALMA, Juan (1998), “Legislación de Aguas y marco legal
actual en España”, 1º Jornadas Hispano-Argentinas de modernización
de la gestión del riego, Mendoza.
SUMPSI VIÑAS, José María et al (1998), Pág. 48.
CHAMBOULEYRON, Jorge (2000), “El futuro del riego en la Argentina”,
en Congreso Nacional de Aguas, Río Hondo, junio de 2000, Pág. 3.

Además de ello, se estima conveniente un adecuado régimen de
evaluación previa que facilite la labor de planificación de tales
obras, mediante la consideración de la aceptabilidad y eficiencia
técnica y económica de las mismas, lo que sin duda facilitará
no sólo la asignación de los recursos económicos y financieros
limitados, sino que incluso podrá otorgar pautas objetivas para
disponer fomentos económicos fundados en la utilidad general
del proyecto.
Con este panorama, surge la necesidad de nuevos instrumentos que
brinden a la Administración los recursos necesarios para solventar
los nuevos caudales demandados. Diversas áreas de desarrollo en
gran parte de la zona árida y semiárida de la Argentina cuentan con
un agotamiento en la disponibilidad hídrica, estando la totalidad de
la oferta asignada al consumo que se realiza con la actual eficiencia
de distribución y aplicación. En consecuencia, quien pretende impulsar una actividad que demanda un volumen hídrico, no encuentra
actualmente suficiente disponibilidad para su satisfacción lo que
complica en consecuencia el financiamiento de proyectos.
Como se ha analizado más arriba, no es extraño al derecho provincial la existencia de mecanismos de financiamiento de obras
hídricas, pero dependiendo los mismos de la capacidad financiera de los usuarios directos. Aun cuando el proyecto es conveniente y necesario desde una perspectiva técnica, no siempre es
viable en su faceta económica.
Dentro de las alternativas actuales, se encuentran actividades
que consumen grandes volúmenes hídricos con bajos niveles
de eficiencia, cuya escasa rentabilidad no permite solventar las
obras de infraestructura necesarias; esta situación es muy frecuente en el regadío de Argentina. Por otro lado, gran parte
de las nuevas demandas se originan en actividades de escaso
consumo pero con una alta rentabilidad que permite asumir los
costos para obras de infraestructura pertinentes, generando
necesarios ahorros de agua e incluso volúmenes extras en beneficio de toda la comunidad de usuarios.
Siguiendo esta lógica, se plantea la viabilidad de nuevos consumos basados en un ahorro del recurso hídrico como fuente de

35

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

dotación, lográndose los mismos mediante la gestión eficiente
en otros sectores del sistema a partir de obras de infraestructura solventadas por quien requiere el beneficio de dicho excedente ahorrado. En concreto, una recomendación atendible
en la perspectiva legal del aprovechamiento integral del agua
para riego resulta la implementación y promoción de sistemas
normativos que permitan eficientizar los sistemas de conducción para regadío mediante un uso múltiple y coordinado de los
mismos, con otras actividades económicas que puedan aportar
el recurso financiero necesario.
Estos mecanismos económico financieros no se encuentran generalizados en el derecho provincial; sin embargo, existen algunos casos donde se les ha dado una base sobre la cual han
crecido signficativamente, brindando cierta experiencia en una
aplicación preliminar.
Pero para mejorar la oferta neta, no sólo puede volverse eficiente la distribución mediante una mejor infraestructura. También
pueden desarrollarse estrategias tendientes a un aprovechamiento de caudales hídricos a los que, hasta hoy, no se les prestaba atención por considerarlos un desperdicio. Esta regeneración de aguas residuales se debe utilizar en cultivos restringidos
a forestación. En el caso de su utilización en productos destinados a consumo humano es preciso realizarles previamente un
tratamiento industrial específico para no correr riesgos respecto
de la salud de los consumidores.
La práctica de reutilización de aguas regeneradas9 ha aumentado notablemente en popularidad como consecuencia, entre
otras causas, de la demanda creciente de agua, las exigencias
de preservación de la calidad hídrica y los costes crecientes del
desarrollo de nuevas fuentes de agua cada vez más lejanas10.
La regeneración y reutilización de aguas residuales ha alcanzado un notable desarrollo incluso en países con recursos hídricos
9

MUJERIEGO, Rafael (1995), “Otros recursos: desalación y reutilización”,
El Monte, Pág. 185.
10 SUMPSI VIÑAS, José María et al (1998), Pág. 45.

36

suficientes, debido a la necesidad tanto de ampliar sus abastecimientos como de resolver el problema de vertidos11.
En los aspectos propios de la administración de las aguas residuales, especialmente las regeneradas, es necesario considerar
que junto a la gestión hídrica (es decir, aquella que importa el
uso y aprovechamiento de las aguas) en muchos casos aparecen competencias conexas que atienden la calidad o salubridad
del recurso y que pueden estar total o parcialmente encomendadas a otras autoridades ajenas al agua propiamente dicha.
Este es el caso de las autoridades sanitarias, municipales o que
hacen al servicio público de saneamiento (cuyo objeto no es
utilizar las aguas, sino depurar los efluentes).
Debe observarse en este contexto que el ejercicio de la competencia establecida legalmente a las autoridades de agua
es irrenunciable, improrrogable y debe ser ejercida directa y
exclusivamente por las mismas. Lo expuesto es así por dos
razones: porque ella se halla establecida en interés público y
porque la competencia surge de una norma estatal y no de la
voluntad de los administrados ni de la voluntad del órgano
en cuestión12.
Particularmente, en lo que refiere al actuar estatal en torno
al uso especial del agua, las aguas regeneradas por los tratamientos de saneamiento se encuentran bajo la jurisdicción y
contralor de la autoridad del agua, excediendo tal práctica al
objeto del servicio público de saneamiento o a la gestión de la
salubridad y ornamento urbano. En efecto, la gestión del recurso hídrico debe ser contemplada a la luz del ordenamiento
jurídico en su integridad, conforme determina el Principio de la
Unidad del Derecho reconocido en forma pacífica por la doctrina
y jurisprudencia, por lo que se recomienda la observación de la
integridad del régimen jurídico de las aguas.

11 CABALLER, Vicente y GUADALAJARA, Natividad (1998), “Valoración
económica del agua de riego”, Mundi-Prensa, Madrid, Pág. 94.
12 MARIENHOFF, Miguel (1965), “Tratado de Derecho Administrativo”,
Abeledo Perrot, Buenos Aires, Tomo I, Pág. 546.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

En este sentido, los operadores del servicio público de agua potable son beneficiarios de concesiones y permisos de agua para
tal fin. Dichos títulos jurídicos le confieren la facultad para el
uso del agua y no su propiedad. Esto, en cuanto conforme al
régimen vigente, el agua otorgada es de dominio público y por
ello no puede ser objeto de enajenación alguna. El aspecto comentado es de esencial importancia a partir de que el dominio
de ese bien natural sólo puede desafectarse “formalmente por
disposición del poder público competente, ya sea el Congreso
Nacional”- al cambiar mediante una ley formal la condición jurídica del bien, debiendo modificar para ello lo dispuesto por
el Art. 2340 del Código Civil-, o la Autoridad Provincial competente -al especificar o transformar el bien mediante un acto
jurídico válido-, o en su caso, por un “hecho” de la naturaleza –
excluyéndose expresamente los hechos humanos como causas
de desafectación13.
En el caso del agua otorgada en concesión o permiso para
abastecimiento poblacional, la misma permanece en todas
las etapas del servicio brindado por el operador del servicio
público, sin que se produzca desafectación alguna dentro del
dominio señalado14. Consecuentemente, se encuentra dentro
de la esfera jurisdiccional que los sistemas normativos otorgan a las autoridades de agua como policías del uso del recurso hídrico. En función de ello, dicho recurso debe ser utilizado
por el concesionario o permisionario en el fin para el que se
le otorgó y bajo las condiciones de la concesión, no gozando
el concesionario –como consecuencia del carácter público del
recurso- de la posesión ni la propiedad de la misma en ningún momento15. Por ello, el concesionario de uso del agua -en
13 MARIENHOFF, M. (1960), “Tratado del Dominio Público”, TEA, Buenos
Aires, Pág. 179 a 198.
14 PINTO, M. (2002), “Reuso de efluentes en el marco jurídico argentino”,
LLGC, Pág. 819.
15 MARIENHOFF, Miguel (1939), Pág. 225 y ss.; MARIENHOFF, Miguel
(1960), Pág. 358, señala que “las concesiones de uso sólo son constitutivas de meros derechos de uso. No traslativas de dominio”.

este caso uso poblacional- no puede disponer un uso distinto
al otorgado en el título que le confiere el uso del bien público –como sería la reutilización en fines agrícolas-, sin la ampliación del mismo al nuevo uso, constituyendo lo contrario
causal de caducidad.
Esta posibilidad de autoridades diversas interactuando con relación a un mismo objeto, unas en cuanto a la gestión del uso
y preservación del agua y otras en cuanto a la salubridad o al
cumplimiento de un servicio público de saneamiento, exige
adoptar mecanismos normativos de coordinación institucional
a efectos de evitar conflictos de competencias que terminen por
restar eficiencia al sistema de contralor estatal.
Estas conclusiones en torno a la reutilización de agua regenerada de origen cloacal, resultan plenamente extensibles al
reuso de aguas regeneradas de origen industrial, y responden
a la visión de manejo integrado del recurso hídrico. El sistema
normativo argentino, salvo el caso de la provincia de Mendoza, no presenta un desarrollo destacable en materia de regulación del uso de aguas regeneradas, contrastando ello con
algunas prácticas aisladas donde se está impulsando este tipo
de experiencias.
Los proyectos de desarrollo de infraestructura de agua potable y saneamiento, deben ser necesariamente coordinados con
proyectos de desarrollo de regadíos. Pero esta línea evolutiva
no puede darse de manera espontánea, sino que requiere del
necesario acompañamiento estatal mediante su regulación y
control. Del mismo modo en que es altamente recomendable
el aprovechamiento posterior de los efluentes de aguas utilizadas, tal aprovechamiento no debe producirse sin un adecuado
régimen que lo contenga. Es necesario una política activa en la
materia, que no sólo planifique el desarrollo de infraestructuras,
sino también el sistema jurídico institucional que potencie los
beneficios de tales infraestructuras y mitigue los riesgos que
pueda conllevar la misma.

37

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

2.2.2. Diagnóstico institucional (Macro)
Desde el punto de vista institucional, se ha desarrollado un análisis pormenorizado, relevando información sobre las siguientes
variables: Organización, Normas de creación y funcionamiento,
Estructura organizativa interna, Planificación, Dirección, Evaluación y control, y Entorno. En base a su estudio, se llega al diagnóstico de fortalezas y debilidades.
Los sujetos de estudio en la órbita del Estado Nacional son dos
organismos que en los últimos años atendieron a la agricultura irrigada: la Subsecretaría de Recursos Hídricos (Secretaría de
Obras Públicas, Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios), incluyendo en su órbita a la Empresa Agua y
Energía Eléctrica (EAEE) e instituciones de investigación; y la ex
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (actual
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca), que integra en su
jurisdicción a las Estaciones del INTA ubicadas en las zonas de
riego. A su vez, los Estados provinciales se dedicaron al subsector mediante organismos similares ubicados en las secretarías
dedicadas a los recursos hídricos y al sector agropecuario.
Se destaca la relevancia del Programa de Servicios Agrícolas
Provinciales (PROSAP) con competencia distintiva dentro de la
estructura del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. El
PROSAP encara la inversión pública mediante la implementación de proyectos con financiamiento externo que contemplan
en forma específica a la agricultura irrigada. Dicho organismo
ha sido el de mayor impacto estructural en el desarrollo del
riego en el territorio argentino. En este sentido, su acción destacada no ha sido sólo la capacidad para evaluar y financiar
proyectos, sino también su rol de coordinador de esfuerzos
aislados en pos de la consolidación de un camino homogéneo
en cuanto al posicionamiento del agua para riego a nivel país,
fomentando la instalación gradual de procesos de planificación y de capacidades múltiples en las provincias.
A nivel nacional, uno de los principales avances institucionales
fue el ya referido documento “Principios Rectores de Política

38

Hídrica de la República Argentina”16, suscripto el 17 de septiembre de 2003 por representantes de las áreas hídricas de 23
provincias y por el Director Nacional de Políticas, Coordinación y
Desarrollo Hídrico de la S.RRHH. Asimismo, y en el marco de sus
funciones y competencias, la Subsecretaría de Recursos Hídricos
como instancia nacional de coordinación de la política hídrica a
nivel país, en el año 2006 lideró, junto al Consejo Hídrico Federal
(COHIFE), un proceso de elaboración de lo que hoy se conoce
como el Plan Nacional Federal de los Recursos Hídricos.
Pese a los esfuerzos realizados, no tienen los Principios Rectores
ningún correlato legal o regulatorio, como así tampoco algún tipo
de seguimiento formal o estable. La misma falencia se observa
en los objetivos generales diseñados en el mencionado Plan.
Al tomar un abordaje interprovincial, se verifica que en la Argentina cerca del 90% de los cursos de agua son compartidos por
dos o más provincias, generando en ocasiones conflictos entre las
jurisdicciones. Existen pocas organizaciones interjurisdiccionales
formalmente constituidas donde se ejerce la gestión hídrica con
una visión completa de la cuenca, siendo el Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (COIRCO) el más desarrollado e institucionalizado. De igual modo, cabe destacar la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas de los Ríos Limay, Neuquén y Negro, como
así también la Comisión Regional del Río Bermejo (COREBE).
Desde la perspectiva de los gobiernos provinciales, la Constitución Nacional transfiere a las provincias todo el poder no delegado a la Nación, dentro del cual se encuentran los recursos hídricos. Por lo tanto, el análisis institucional para una estrategia
de riego requiere enfocarse en las provincias argentinas.
En términos generales, puede afirmarse que la dispersión en lo
referente a la gestión de sus recursos hídricos es, sin lugar a
16 Brindan lineamientos que permiten integrar aspectos técnicos, sociales,
económicos, legales, institucionales y ambientales del agua en una gestión moderna de los recursos hídricos. Los principios son: 1) El agua y
su ciclo; 2) El agua y el ambiente; 3) El agua y la sociedad; 4) El agua y
la gestión; 5) El agua y las instituciones; 6) El agua y la ley; 7) El agua y
la economía; 8) La gestión y sus herramientas.

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2009

dudas, la característica más dominante de la trama institucional
del país. Razones de diferente índole han determinado la creación y desarrollo de un sinnúmero de organismos públicos, con
injerencia en la gestión de los recursos hídricos.
Merecen comentarse asimismo los conflictos institucionales
que se suscitan entre los organismos hídricos de las provincias
y los entes generadores de energía eléctrica por la operación
de las centrales hidroeléctricas, debido a desacuerdos respecto
de los desembalses (conflictos de usuarios, fundamentalmente
con los usos domésticos, riego y control de inundaciones aguas
abajo de sus emplazamientos).
Como rasgo fundamental, se destaca no sólo la heterogeneidad
en cuanto al diseño de las instituciones provinciales probablemente originada en la realidad e importancia del recurso para
cada provincia, sino también la superposición de competencias
existentes como consecuencia de múltiples organismos con acciones relacionadas, laxitud en la implementación de los marcos
normativos, dictado de leyes sin reglamentación efectiva, compleja burocracia, entre otras. Las aristas mencionadas permiten
concluir que la característica dominante del orden institucional
es la gestión fragmentada de los recursos hídricos y su manejo
sectorial tanto en lo nacional como provincial, con intereses diferentes y enfoques distintos.
Estos factores no menores condicionan la implementación de
estrategias conjuntas en materia de riego, tornándose aquí
crucial el rol de la coordinación pública para hacerlas efectivas.
Además, las políticas de privatizaciones de servicios básicos
como el agua y la energía, impactaron en la trama institucional
que cambió en dimensión y complejidad, con múltiples agentes
privados y numerosos entes reguladores.
A partir del análisis particular realizado en las organizaciones
provinciales relacionadas con el riego, se encuentra una relación
directa entre el diseño de dichos organismos y su institucionalidad, más allá de los condicionantes geográficos, climáticos,
territoriales y socioeconómicos del entorno. La especificidad, la
estructura de toma de decisiones, la sujeción a cambios políti-

cos sucesivos, la independencia de recursos, son variables que
hacen a la capacidad administrativa de gestión.
En la Argentina, se han identificado veinticuatro organismos provinciales que tienen injerencia directa en el agua para riego con
funciones formalmente asignadas. Del total, el estudio toma una
muestra del 70%, sobre la cual se efectúan los análisis siguientes:
el 63% de los organismos son desconcentrados; el 33% descentralizados y autárquicos y el 4% autónomo y autárquico con el
grado de autarcía (es conocido el caso del Departamento General de Irrigación de la Provincia –DGI- de Mendoza). A su vez, no
todos los organismos descentralizados lo son efectivamente en
la práctica.
Con respecto a las máximas autoridades de los cuerpos mencionados, solamente cuatro de ellas (la Administración Provincial
del Agua en la Provincia del Chaco; el Departamento Provincial
del Agua en Río Negro; el Departamento de Hidráulica en San
Juan y el DGI en Mendoza) son designadas mediante propuesta
del Poder Ejecutivo con acuerdo legislativo. Las restantes son
nombradas y removidas por el Poder Ejecutivo Provincial de
modo discrecional. En algunas se encuentran atenuantes, como
por ejemplo el caso de CORFO Río Colorado, cuya autoridad es
designada mediante concurso público, siendo el único caso que
prevé tal procedimiento.
Sin duda la plena disponibilidad sobre los recursos y la oportunidad de los mismos, incide en el desarrollo de acciones independientes de gestión. Por su parte, menos común aún es la
presencia de atributos como la autarcía, que es la capacidad de
establecer sus propios recursos (autosuficiencia económica). La
gestión del agua de riego en la Argentina presenta serios desafíos relacionados con la baja eficiencia de los sistemas, la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas, la medición
oportuna del recurso; estos retos están lejos de lograrse con los
recursos propios que el sector ostenta. De las organizaciones
del riego estudiadas, un promedio (lineal) del 60% se destina a
sueldos y gastos de funcionamiento. En reiteradas ocasiones se
habla de la pérdida económica que produce la ineficiencia en la

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�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

gestión de los recursos hídricos, pero no se relaciona dicha ineficiencia con el accionar de las organizaciones con competencia
directa en la gestión del recurso. Son muchos los factores que
redundan en pérdidas económicas por mala gestión.
En primera instancia la planificación, como proceso fundamental de ordenamiento de acciones en pos de una estrategia definida, cuyos cursos de acción tengan una referencia directa hacia
aquella, es hoy una de las principales dificultades de las instituciones de riego en el país. No es generalizada la formulación
de planes directores entendidos como instrumentos de planificación que permiten el ordenamiento del recurso, escaso y vulnerable, para optimizar su uso con un enfoque que promueva la
participación, cuyo objetivo final sea lograr una gestión integral
del agua incluyendo todos aquellos factores que influyen en la
oferta y demanda hídrica. Hoy, un importante 75% de las provincias estudiadas no cuenta con un Plan Hídrico, Planes Directores o procesos de planificación documentados.
En materia de recursos hídricos y en particular del riego, la
característica sobresaliente es la estrategia adaptativa. Ante
cambios fundamentales que han ido sucediendo a lo largo del
tiempo con alto de grado de ocurrencia de fenómenos de manera sostenida, se reacciona adaptándose a estos cambios inevitables y estructurales que afectan al recurso, pero no se actúa
sobre los mismos para aprovecharlos o tomar acciones anticipadas que reduzcan la vulnerabilidad de aquel. En este sentido, las
provincias han ido adaptando sus estrategias en función de la
exigencia que el financiamiento nacional o internacional exigía,
realizando previsiones coyunturales sobre todo relacionadas
con obras.
Con respecto a los sistemas de información utilizados, la situación en las provincias es aún materia pendiente. El 64% de las
provincias estudiadas no cuenta con sistemas de información
sistematizados y oportunos para la toma de decisiones. Estas
herramientas constituyen un insumo vital en este tipo de organizaciones, teniendo en cuenta que estamos ante un recurso
escaso y vulnerable.

40

En este aspecto, no tienen incorporadas de manera sistemática
las funciones de monitoreo y evaluación. La evaluación en base
a la información que provee la medición de los recursos hídricos
es incipiente. Existen mediciones puntuales, como ser la conductividad, la contaminación, sistemas de alertas meteorológicas,
registros varios, algunos catastros, incipientes sistemas de información geográfica y nulos sistemas de información gerencial.
No obstante estar previstos los registros y catastros en cada
una de las leyes de agua de las provincias, éstos se encuentran
en su mayoría desactualizados, y sus mecanismos de actualización se hallan desfazados en función de las posibilidades que
hoy brindan las tecnologías de información y de comunicación
(TIC). Los registros estipulados prevén acciones voluntaristas
de los usuarios para la actualización de los mismos. Tanto los
catastros como los registros siguen siendo simples inventarios.
Existen sistemas de información variados y con un grado de desarrollo muy dispar en las diferentes provincias estudiadas. Si
bien existe el Sistema Nacional de Información Hídrica, a nivel
de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, éste no
logra unificar información de relevancia para la toma de decisiones estratégicas. El sistema produce una serie de estadísticas no disponibles en forma oportuna y cuya medición la realiza
una empresa privada (EVARSA) que en algunas provincias toma
los datos provistos por ellas mismas para la incorporación al
sistema. La información que debiera contener esta herramienta, tendría que reflejar la situación de las provincias en aspectos frecuentes, e incitar a que las mismas desarrollen su propio
sistema en base a parámetros comunes para medir de manera
homogénea el comportamiento del agua de riego a nivel país.
Por su parte, los sistemas de información no deben quedar en la
órbita exclusiva de los organismos de riego. El rol de los mismos
y la información que poseen es crucial para el desarrollo económico de aquellos actores cuya base es la agricultura. De las provincias estudiadas, ninguna ha encarado una acción sistemática
que brinde información adecuada para el sector agrícola.

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2009

Finalmente, se detecta una amplia necesidad de generación de
capacidades, destacando el rol de los recursos humanos en su
consecución. En este sentido, existe una disociación entre el valor que se le otorga al personal como una variable crítica a la
hora de mejorar la gestión y el correlato presupuestario o en
actuaciones concretas a su favor. Asimismo, esta dimensión se
vincula con la aplicación de procedimientos eficientes, uso de
información gerencial, sin dejar de lado a la capacitación, activos intangibles que determinan la marcha de una organización
con el mandato específico de satisfacer necesidades humanas.
Para ilustrar la precariedad de esta situación a nivel de organismos de riego, de acuerdo a lo relevado hasta aquí: el 91% de
las provincias no posee planes formales de capacitación y, en
la misma línea, se observa que ninguna implementa sistemas
de gestión de recursos humanos. La capacitación generalmente
ocurre si existe demanda y muchas veces queda reservada a los
estamentos profesionales. Aunque con particularidades y diferencias de escala según cada perfil provincial, esta situación se
replica en todas las jurisdicciones del país.
Sería interesante la realización de tareas de homologación de
contenidos para futuras instancias de formación, en un entorno
de comunicación fluida y atención a las necesidades más diversas a lo largo de todo el territorio nacional. Para una eficiente
concreción de este proceso es importante incorporar a las universidades, tanto como referentes teóricos como para el desarrollo de las operatorias de capacitación, en tanto se podrían
aprovechar sus recursos ya existentes.

2.2.3. Diagnóstico institucional micro (OUR)
La apropiación del valor del agua nos conduce a los usuarios,
pero no sólo en cuanto al aporte que los mismos puedan destinar al sector, sino a su papel como agentes facilitadores de
cursos de acción. El aprovechamiento y gestión eficiente del
recurso debe estar basado en un planteamiento cuyo susten-

to sea la participación y formación continua de los usuarios. La
descentralización de acciones al nivel más próximo donde se
encuentra el recurso es uno de los caminos, que junto con la capacitación posibilitarán la gestión eficiente del mismo. En este
marco, no se presenta en la esfera nacional un grado similar
de desarrollo y formalización de las organizaciones de usuarios.
En provincias como Mendoza, San Juan y Buenos Aires (CORFO),
mediante las Inspecciones de Cauce, Juntas de Riego, Consorcios
de Riego o Cuencas de Desagüe respectivamente, las formas de
participación de los usuarios se encuentran formalmente constituidas como instancia de administración efectiva del recurso
en una relación directa de colaboración, negociación permanente y responsabilidades compartidas con los organismos públicos. Inclusive en estas provincias los usuarios tienen representación en los órganos de gobierno (Consejo Consultivo, Tribunal
Administrativo) de las instituciones de riego.
A su desigual grado de formalización y operación efectiva, se
suma la falta de sistemas unificados de gestión al interior de las
organizaciones, además de actuar de manera independiente del
organismo público rector del riego en la provincia. En general,
en estos casos la posición de las instancias de usuarios es de demanda hacia el sector público más que de corresponsabilidad.
La incorporación de los usuarios a la matriz de gestión del recurso no sólo asegura optimizar la administración del mismo, sino
que le otorga al sistema gobernabilidad y legitimidad.
En el Foro Mundial del Agua, celebrado en La Haya, y dentro
del marco para la acción de la Global Water Partnership (GWP)
se estableció que “la crisis del agua es a menudo una crisis de
gobernabilidad” y se identificó la necesidad de colocar a la gobernabilidad eficaz del agua como una de las principales prioridades de acción (GWP 2000). La Declaración Ministerial de La
Haya reforzó este punto de vista y solicitó “que se gobernara
sabiamente el agua para asegurar una gobernabilidad eficiente,
de manera que la participación del público y los intereses de
todos los colaboradores fueran incluidos en el manejo de los
recursos hídricos”.

41

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

Una revisión de la legislación sobre la administración del riego
en las provincias, muestra que en la mayoría de ellas, se prevé la
constitución, funciones y atribuciones de los consorcios o asociaciones de usuarios del agua de riego. Las diferencias radican
en el nivel de descentralización y autonomía o autogestión de
las asociaciones en la administración y gestión del recurso y, en
particular, del nivel de desarrollo institucional que han alcanzado en el tiempo.
En general se encuentra que en las provincias, a pesar de
disponer de normas legales y autoridades de aplicación desarrolladas, las asociaciones de usuarios son débiles, carecen de presencia en su zona de influencia, o simplemente
no funcionan.
En otros casos, las autoridades de aplicación se han hecho cargo
de las funciones que originalmente tienen delegadas las juntas
o asociaciones de riego. Las legislaciones provinciales norman
los procedimientos y estatutos por los que se rigen y se constituyen en la mayoría de los casos como personas de derecho
público. Sus funciones están generalmente destinadas a participar en la distribución, conservación y mantenimiento del
sistema de riego. En algunos casos su responsabilidad abarca
percibir tasas correspondientes por los servicios prestados, arbitrar en los conflictos, realizar contratos de obra, elaborar los
presupuestos anuales y tomar medidas para hacer cumplir las
normas y procedimientos a los usuarios de acuerdo a lo que
indica la ley.
Las organizaciones de usuarios de riego en la Argentina tienen
características diferentes de acuerdo a las distintas provincias
y aún dentro de ellas. Esta variación depende de la geografía
y clima de cada provincia, la disponibilidad del recurso hídrico, la modalidad de gestión del organismo que administra el
agua y las particularidades de los usuarios y sus propiedades. A
grandes rasgos, las organizaciones de usuarios de riego en algunas de las provincias analizadas para este trabajo (Mendoza,
Tucumán, La Rioja, Catamarca, San Juan, Córdoba y Neuquén)
pueden ser agrupadas en las siguientes categorías:

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OUR autónomas: poseen una estructura establecida formalmente cuyos cargos son elegidos por los usuarios. Poseen una autonomía financiera relativamente consolidada.
Los usuarios, a través de sus representantes, son los que
toman decisiones con respecto a las obras –generalmente
menores- y al mantenimiento de su distrito. Mantienen una
relación articulada con la institución encargada de administrar el agua de riego pero con autoridad propia sobre los
cauces que le corresponden. Este es el caso de Mendoza, y
algunos consorcios de gestión privada en provincias como
Tucumán y Neuquén, y algunos consorcios de la provincia
de Córdoba.
OUR participativas con dependencia funcional: si bien cuentan
con una estructura adecuada, el funcionamiento de las mismas
mantiene dependencia administrativa y financiera con la institución encargada de manejar el agua de riego. La capacidad de
toma de decisiones está limitada por la disposición de recursos
(maquinarias, personal, monetario). Este es el caso de San Juan
y algunas zonas de Tucumán.
OUR de escasa participación: se incluyen en esta categoría
los distritos donde los usuarios tienen poca o nula capacidad
de decisión con respecto al manejo del agua de riego que les
corresponde. Hay una gran dependencia financiera con respecto al Estado, que asume las obras y el mantenimiento del
sistema. Este es el caso de algunas zonas de Catamarca, La
Rioja y Neuquén.
OUR inexistentes: hay zonas de riego donde no está organizado el sistema de mantenimiento y distribución del agua. En
estos casos la institución encargada de administrar el agua de
riego atiende sólo las zonas donde existe alguna obra vinculada
a la distribución. Generalmente, los usuarios no pagan el uso
del agua o lo hacen en una proporción ínfima. Este es el caso de
algunas zonas de Catamarca, La Rioja y Córdoba.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Sintetizando lo expuesto, se observa una vinculación entre una
mayor autonomía por parte de las organizaciones de usuarios
y una gestión más eficiente del recurso hídrico. Sin embargo,
esa autonomía no significa dejarlas desprotegidas. Es necesario acompañar la independencia en el manejo del agua con una
estructura de administración estatal, que proporcione la normativa y las herramientas necesarias para lograr que estas entidades puedan cumplir adecuadamente su función. Por ejemplo, la
posibilidad de otorgarles personería jurídica permite a las organizaciones de usuarios disponer de sus propios recursos y decidir en función de ellos.
Como se ve, las organizaciones de usuarios de riego cumplen
un papel central en el manejo del recurso hídrico en sus jurisdicciones. Para acompañar el proceso de fortalecimiento de
tales entidades es necesario: 1) un marco jurídico legal que
permita un desempeño claro y ágil a las organizaciones; 2) una
institución encargada de administrar el agua que sea capaz de
garantizar el control eficaz del sistema y de proponer políticas hídricas que aborden la problemática del recurso hídrico
en forma integral, también debe tener la capacidad de acompañar inicialmente los procesos de fortalecimiento de las organizaciones de usuarios para que puedan adquirir autonomía;
3) usuarios comprometidos y dispuestos a lograr un sistema
de distribución del agua equitativo, eficiente y respetuoso del
medio ambiente.
Estos esquemas se han desarrollado principalmente en zonas de
riego intensivo. La irrupción creciente del riego complementario en
regiones de cultivos extensivos, impone la necesidad de adecuar
los consorcios de usuarios tradicionales a un escenario donde el
agua subterránea no se encuentra asociada a un canal o infraestructura de riego compartido. Como ejemplo destacado, se identifican los consorcios de agua subterránea en la provincia de Córdoba.
En todos los casos se requiere de igual o mayor compromiso por
parte de los usuarios en cuanto al uso y asignación del recurso.
Así, las asociaciones de riego constituyen un importante elemento para lograr un uso equilibrado y sostenido del agua.

3. APROXIMACIÓN A UN ANÁLISIS FODA
El desarrollo de una visión de manejo integral del riego y su aplicación en la práctica, necesariamente debe considerar una serie
de factores externos (oportunidades y amenazas) e internos
(fortalezas y debilidades) que inciden en las estrategias para
instrumentar un Plan de Acción.
La selección de esta metodología de análisis radica en su simplicidad a la hora de transmitir las principales conclusiones de
los diagnósticos temáticos, además de mostrar las relaciones
que ocurren entre ellos. Por otro lado, es un método mundialmente aceptado para identificar nichos de acción estratégica
en base a la detección de los factores componentes de los fenómenos en estudio.
Especialmente para el caso del riego en la Argentina, la complejidad y variabilidad entre las situaciones relevadas requiere de
una herramienta que unifique e integre las visiones que de otro
modo quedarían aisladas, paso esencial en la formulación de
una estrategia homogénea y sustentable.
Por fortalezas y debilidades se entienden las características
internas a un fenómeno o estructura administrativa que se
encuentra bajo estudio, ya sean positivas o negativas, respectivamente. En este caso, se considera a los sistemas de riego,
las instituciones que lo manejan, las variables microeconómicas
que lo afectan, la organización de usuarios del servicio y las disposiciones legales vigentes.
Las oportunidades y amenazas se estudiaron dentro del contexto argentino y mundial, en sus facetas política, macroeconómica, legal, y en particular, en las variables relacionadas con
el acceso a financiamiento, organización de sistemas de riego
y criterios universalmente aceptados relativos al manejo integrado de recursos hídricos. De la construcción de una matriz
FODA se extraerán, como resultados fundamentales, escenarios
estratégicos identificando “potencialidades” que relacionan
fortalezas con oportunidades; “desafíos”en los que se consignan aquellas oportunidades del entorno que sólo pueden apro-

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�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

vecharse revirtiendo las debilidades internas; “riesgos” constituidos por las fortalezas que enfrentan amenazas del entorno;
y “limitaciones”, marco en el cual se cruzan analíticamente las
amenazas con las debilidades.

3.1. Principales fortalezas para el manejo integrado del
agua para riego
A continuación se presentan las fortalezas por áreas temáticas.
La estrecha interrelación entre dimensiones obliga a realizar un
esfuerzo de agregación y sistematización, que arroja como resultado un esquema simple de fácil comprensión y transmisión.

3.1.1. Económico
Respecto de las principales fortalezas económicas identificadas
y analizadas, cabe sintetizarlas fundamentalmente en las importantes probabilidades de acrecentar la frontera agrícola. Esto, en
relación directa con las chances que brinda el contexto económico, la expansión de la superficie cultivada, el incremento relacionado con el uso de riego complementario (en comparación con el
integral), las variables macroeconómicas (tipo de cambio, precio
de commodities, precio de productos agropecuarios, demanda
de alimentos), y el aumento de la capacidad productiva de los
suelos a raíz de la incorporación de nuevas tecnologías.
Una señal de mejora real respecto de las administraciones de
agua y de los sistemas de riego, es el cambio institucional promovido por el PROSAP a través del sistema de financiamiento de los
bancos internacionales BID y BIRF. El progreso técnico e institucional logrado, permite cumplir con estándares de calidad técnica
en el desarrollo de proyectos, corresponsabilidad financiera provincial y compromiso institucional de los regantes y autoridades.
En tal sentido, los ejemplos exitosos hablan por sí solos de esta
nueva realidad. El caso de la vid (representa el principal cultivo

44

bajo riego integral en la Argentina, con más de 220.000 hectáreas) es el de un sector que ha demostrado en los últimos
quince años una gran dinámica. En relación concreta al impacto
de la expansión de la vitivinicultura sobre los sistemas de riego,
los procesos de reconversión de viñedos mejoraron el uso del
agua y su rendimiento.
Como en la vitivinicultura, hay otros sectores productivos con
una adecuada visión estratégica para afrontar en el corto y mediano plazo las acciones necesarias tendientes a obtener progresos técnicos, económicos y sociales, tanto en los sistemas de
riego como en las producciones y las sociedades involucradas.
Así lo demuestra la amplia expansión del PROSAP a nivel nacional, cuya área de intervención en infraestructura y gestión
hídrica sigue creciendo a pesar de las dificultades que el desarrollo de estas acciones debe transitar en términos económicos,
normativos e institucionales.

3.1.2. Recursos hídricos
En lo que hace a las principales fortalezas identificadas y analizadas, respecto de los recursos hídricos en general y del riego
en particular, se observa como eje el gran desarrollo técnico de
modos de riego más eficiente. Es una ventaja comprobada la
utilización de herramientas modernas de gestión para administrar correctamente el recurso hídrico (por ejemplo: planes
directores, planificación estratégica, sistemas de información,
capacitación, generación y transferencia de tecnología, etc.).
En tal sentido, a nivel nacional, la Subsecretaría de Recursos
Hídricos ha avanzado en la implementación de los Principios
Rectores de la Política Hídrica Nacional. Precisamente de acuerdo al principio Nº 20 (Planificación hídrica en cada una de las
jurisdicciones) y en consonancia con el Consejo Hídrico Federal
(COHIFE) integrado por las autoridades de agua de las provincias, se avanzó en la detección de una serie de problemas generales que afectan al país en el sector de los recursos hídricos.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Sin embargo, en este contexto, se han realizado pocos avances
concretos ya que casi ninguna de las provincias tiene un Plan
Director y menos aún una estrategia para avanzar en el uso eficiente del agua de riego. Por este motivo deberá profundizarse
y potenciarse la idea, ya que por el momento se trata de una
fortaleza latente cuyos resultados dependen de la atención que
se le preste.
Cabe mencionar el avance que se alcanzó con los Planes Directores diseñados en la provincia de Mendoza: su comprensión integral de la temática del riego, en el marco de la modernización
del manejo de los recursos hídricos, proporciona una cantidad
importante de elementos positivos. Los mismos se pueden extrapolar a las realidades particulares de otras provincias.
En la experiencia mendocina, se corrobora la repercusión favorable de estas herramientas de gestión, ya que no sólo se
han traducido en una serie de obras concretas para satisfacer
necesidades estructurales de vieja data y otras derivadas de
las problemáticas contemporáneas relacionadas con el medio
ambiente y la contaminación, sino también han evidenciado un
avance en aspectos cruciales como el ahorro del agua para riego, su mejor utilización, la extensión de la frontera productiva
y la capacitación de los usuarios en nuevas técnicas de riego.
Siguiendo con el mismo criterio, se visualiza una serie de escenarios recomendables para ser profundizados en líneas relacionadas tanto con la planificación de infraestructura como
con el fortalecimiento de las instituciones de gestión (obtención de mayores recursos, modernos sistemas de información,
enfoque basado en procesos, capacitación de su personal, etc.);
descentralización de la gestión en organizaciones de usuarios;
incremento de la eficiencia del riego para equilibrar la oferta y
la demanda; equipamiento del sector con nuevas tecnologías
de riego; mejoras en los sistemas administrativos de registro de
perforaciones y los manuales o reglas constructivas, etc. Cabe
mencionar que la integración de las acciones consideradas permitirá a su vez el desarrollo sustentable de éstas, en cuanto al
manejo del riego.

3.1.3. Legal
Surgen con claridad del análisis de los aspectos legales del
sector, dos fortalezas centrales: la diversidad y la riqueza de
los instrumentos jurídicos provinciales, que son el fruto de la
práctica del federalismo en la materia. A su vez, constituyen un
amplio marco conceptual que define las políticas regionales por
unidad de cuenca. Es de destacar el derecho de inherencia entre
el agua y la tierra, como elemento que tiene la virtud de evitar
grandes concentraciones en áreas bajo riego. En este sentido,
se observa el valor del agua como insumo básico e insustituible
y, por tanto, sujeto a la capacidad reguladora del Estado, quien
tutela no sólo el derecho sino el uso correcto y basado en la lógica del bien común y la preservación del recurso. La propiedad
de este derecho se relaciona con nuevas alternativas, como por
ejemplo: la competencia originaria de las provincias, que permite generar experiencias innovadoras exitosas en lo que hace a
la reglamentación.
En este sentido, adquiere relevancia el análisis de los presupuestos mínimos de protección ambiental (Art. 41 CN), como otra de
las herramientas capaces de generar políticas unívocas que, a
través de un mecanismo de adhesión por parte de las provincias, respete su autonomía y les permita orientar acciones en
la ampliación de áreas bajo riego. Dicha mejora puede lograrse
a través de iniciativas de protección y promoción que resulten
atractivas a las jurisdicciones provinciales, encuadradas en una
política federal que plasme el necesario marco normativo único
y proactivo para el sector riego.
De la misma manera, como elementos facilitadores más concretos, existen tratados y organismos interjurisdiccionales
cuyo accionar se ve acompañado por la vocación de colaboración entre los Estados provinciales para optimizar la utilización del recurso hídrico y resolver posibles controversias. Asimismo, su espectro se ha ido ampliando con el tiempo y con
el incremento de las demandas, tanto de los sistemas irrigados como desde los mismos usuarios, quienes cada vez están

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�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

más conscientes y preocupados por la provisión sostenible y
la calidad del agua de riego. En relación a ello, se visualiza una
marcada intención de promover y fomentar prácticas adecuadas a partir de la unicidad de organismos legisladores y reguladores en el agua de riego. En muchas provincias se visualiza
la aspiración de aplicar principios de eficiencia e innovación,
evolucionando a través de una política sólida y estable a través del tiempo.
Trabajar sobre la oferta hídrica surge como el más inmediato y
eficaz modo de incrementar la misma, a través de mayor cantidad de obras y planificación de nuevos regadíos, estableciendo
las condiciones de uso, explotación y retorno de la inversión por
parte de los beneficiarios, ex ante de tomar las decisiones. En el
orden de la demanda hídrica, surge la posibilidad de condicionar
la misma a través de exigencias de incorporación tecnológica y
mejor uso del agua y el suelo, priorizando las actividades que
puedan sostenerse organizativa, social y económicamente en
el tiempo.

3.1.4. Institucional macro
Desde el punto de vista de la detección de fortalezas relacionadas con lo institucional en el manejo integrado del agua para
riego, se detecta como eje un marco internacional cuyos lineamientos generales son ampliamente aceptados para lograr que
este uso del recurso hídrico sea económicamente eficiente, socialmente equitativo y ambientalmente sustentable.
En forma sintética, este positivo consenso dispone que el diseño institucional de una autoridad de aguas se nutra de un gran
desarrollo conceptual y técnico sobre la innovación a nivel de
las organizaciones.
Otro factor importante es la existencia de muchas instituciones
dedicadas específicamente a la gestión hídrica, lo que configura
un tejido con claros indicios de voluntad política y esfuerzos
por integrar la gestión del recurso agua. Asimismo, esta trama

46

institucional se ve reforzada por la presencia de organismos
coordinadores (MAGyP, PROSAP, COHIFE) e interjurisdiccionales
de cuenca (COIRCO fundamentalmente).
Un aspecto positivo adicional es el acuerdo sobre la necesidad de fomentar la eficiencia organizacional específica del
riego y en las herramientas para hacerlo, lo que permite la
consiguiente evolución tecnológica, dadas las facilidades de
acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicaciones (TIC).
En igual sentido debe entenderse la cooperación internacional con organismos de riego de diferentes países, con la
consiguiente transferencia de experiencias compartidas con
otras naciones, sus lecciones aprendidas y la diversidad de
los sistemas de riego. Así, se genera un proceso de enriquecimiento múltiple que abarca desde los aspectos históricos y
culturales hasta los puramente técnicos relacionados con la
modernización, los procesos administrativos y el manejo de
recursos humanos.
Finalmente desde lo institucional, se detecta como fortaleza la
voluntad de participar de los usuarios, que amplía aún más las
posibilidades de manejo integrado del agua para riego.

3.1.5. Institucional micro (OUR)
En el contexto del manejo integrado del agua, la organización
social de usuarios de agua para riego constituye un elemento
central en el diseño de estrategias de desarrollo sostenible. La
integración de los productores en estas instancias constituye
una de las acciones estratégicas esenciales para lograr un manejo integrado del agua de riego en la Argentina.
De esta forma, se puede cumplir con un principio de desarrollo
sostenible desde el punto de vista económico, social y ambiental. Al mejorar la eficiencia en el uso del agua destinada al riego,
ocurren beneficios económicos directos en el ambiente (como
la recuperación de suelos salinizados), el uso sustentable de los

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2009

acuíferos y la preservación de humedales, junto con otras externalidades positivas de orden social.
Asimismo, la participación de las OUR facilita la coordinación
institucional, al potenciar programas, proyectos y actividades
de las diferentes entidades públicas y privadas. De esta forma,
las OUR contribuyen a mejorar el nivel de vida de los productores asociados, incrementando la productividad del trabajo y la
renta de las explotaciones agrarias.
Las OUR como organizaciones locales, a medida que adquieren mayor presencia mediante el cumplimiento de sus funciones, pueden canalizar nuevas acciones relacionadas con la
gestión del riego y con otras instituciones vinculadas para la
ejecución de programas y proyectos que contribuyan al desarrollo local.
La incorporación de los criterios ambientales, el manejo de los
recursos en forma integrada (agua, suelo, cultivos, ambiente,
población) a través de buenas prácticas agrícolas (BPA), son
uno de los tantos beneficios que se pueden canalizar cuando se
dispone de una organización de base distribuida en el espacio
geográfico en que se desarrolla cada sistema de riego.
La importancia institucional y social que adquieren las OUR en
varios ordenamientos (por ejemplo, Mendoza y San Juan) está
respaldada en la posesión de personería jurídica, lo que les da la
posibilidad de manejar sus recursos y, por ejemplo, realizar sus
propias transacciones comerciales, junto con la independencia
funcional y real de la autoridad hídrica, siendo sólo susceptibles
de ser auditadas en sus cuentas por órganos de control interno
y externo, como pueden ser los Tribunales Administrativo o de
Cuentas, respectivamente.

3.2. Principales debilidades identificadas
Así como analizamos las fortalezas, de la misma manera se procedió con las principales restricciones y problemas por área.

3.2.1. Económico
La ocupación del territorio en las zonas desérticas con oasis artificiales, muestra elevada concentración poblacional y económica. Esto plantea grandes problemas a los sistemas de riego, al
ampliar sus funciones en forma integral para la satisfacción ya
no sólo de demandas de agua destinada al riego sino también
para los demás usos (abastecimiento poblacional, industrial, recreativo, etc.). Así se generan serios conflictos potenciados por
el hecho de que los regantes se han habituado a un rol pasivo
consistente sobre todo en pagar lo menos posible por un servicio que esperan sea prestado con alta calidad, en tiempo y
forma, por la autoridad administrativa.
Otra restricción identificada es la dificultad de preservar la calidad del recurso. Dada la gran concentración poblacional, agrícola e industrial, surge la necesidad de actividades de control
cualitativo evitando la contaminación por parte de emisores
concentrados (industrias) o dispersos (residuos sólidos urbanos) que disminuyen la capacidad del agua en cuanto a la satisfacción de necesidades básicas.
La consecuencia económica es el deterioro de la infraestructura
social, con pérdida creciente de productividad debido a elevaciones del nivel freático y salinización, crecientes injusticias en
la distribución y ausencia de expectativas de progreso.
No obstante, la posibilidad de recibir inversiones para mejoramiento por parte del sistema de créditos del PROSAP, ha actuado como movilizador de iniciativas públicas resolviendo estas
dificultades y sensibilizando a los regantes sobre la necesidad
de su participación en la administración del sistema. En algunas
zonas donde los mismos usuarios podrían tomar sus decisiones
optimizando la satisfacción de sus necesidades, es importante
moderar progresivamente los “excesos” de regulación que, en
muchos casos, representan una restricción tanto en lo económico como en lo administrativo.
La disponibilidad de agua a un precio asequible produce cada
vez más inquietud a nivel político y económico. El aumento de

47

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

la población y los ingresos más altos estimulan la demanda directa e indirecta de mejores servicios de saneamiento y abastecimiento, tanto de alimentos, bienes manufacturados y energía,
como de servicios medioambientales.
La determinación del precio adecuado del agua es uno de los
más complejos problemas cuya solución requiere fundamentalmente de un cambio cultural, tanto en las autoridades de organismos de gestión del riego, como por parte de los usuarios y
actores económicos. Si bien las técnicas más recientes siguen
siendo imperfectas cuando se trata de reflejar el verdadero
valor que la sociedad atribuye al agua y a los servicios hídricos, al menos facilitan la comprensión de las implicancias que
conllevan las distintas opciones de desarrollo, y contribuyen a
mejorar la rendición de cuentas y la transparencia en la gestión
del agua.
Teniendo en cuenta sus propiedades únicas en tanto elemento esencial para la vida y los papeles innumerables que llega a
desempeñar, el agua goza de múltiples valores, tanto sociales,
culturales y medioambientales, como económicos.
Todos ellos han de ser considerados a la hora de elaborar políticas y programas relacionados con el agua si se pretende conseguir una gestión de los recursos hídricos que sea equitativa,
eficiente y sostenible para el medio ambiente.
La valoración económica es una herramienta que ayuda a evaluar los costos y los beneficios de las distintas estrategias de
gobernabilidad y de los servicios hídricos. El objetivo perseguido con este método de análisis costo-beneficio es mejorar
la eficiencia en el uso del agua, sobre todo en la agricultura,
potenciando la relación entre el agua empleada y la cosecha
obtenida, con el fin de que las distintas demandas de recursos
hídricos puedan ser satisfechas. En un mundo en el que la competencia por los recursos se ha intensificado, mejorar la eficiencia en el uso del agua resulta cada vez más importante.
En el esquema actual de un productor promedio, el porcentaje
del costo de producción destinado al agua ronda entre el 1 y el
2%, en casos de riego superficial. En las explotaciones con uso

48

de agua subterránea, este costo se incrementa levemente por la
adición de las tarifas energéticas, variables según los proveedores en diferentes jurisdicciones. Ello atenta contra la valoración
efectiva que tiene el recurso para la continuidad de su actividad
económica, ya que si no dispone del mismo, sería inviable cualquier evolución productiva.
Sumado a estas incertidumbres, existe el factor de dificultad
de cobro de los cánones o tarifas por servicios relacionados
con el agua de riego. En primera instancia, los valores de estas tasas han sido fijados, en la mayoría de los casos, sin un
análisis exhaustivo de lo que verdaderamente significan los
costos y beneficios derivados de la disposición de agua, en
el momento y con la calidad que se necesita, para lograr una
producción competitiva.
A nivel mundial, el principio de “el usuario paga” se está convirtiendo en un criterio cada vez más importante a la hora de establecer las tarifas. Las tarifas del agua son excesivamente bajas en muchos ámbitos de los sectores municipal y agrícola y, a
menudo, ocurre que el tipo de tarifas aplicadas en la actualidad
no cubre todos los costos, sobre todo debido a la percepción
general de que el agua y el saneamiento son bienes públicos17.
Como resultado de ello, las subvenciones y una inversión deficitaria (falta de mantenimiento, rehabilitación y expansión de los
servicios hídricos) son habituales.
Por una parte, las protestas de la sociedad y la presión política
han frenado el aumento de las tasas, y por otra, solicitar el pago
íntegro situaría estos servicios fuera del alcance de la mayoría
de las personas desfavorecidas. Como resultado de ello, las subvenciones por parte de otros usuarios del agua, de los gobiernos y de las instituciones donantes siguen siendo necesarias
para lograr el objetivo de abastecimiento de agua.
En general, en las administraciones que cobran canon por el
uso del agua para riego, existen razones para afirmar que los
17 Naciones Unidas, 2° Informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos
en el mundo: “El agua, una responsabilidad compartida”, ONU. 2006.

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2009

precios cobrados como prorrata no alcanzan a cubrir los costos
de operación, mantenimiento y mucho menos inversiones en
las organizaciones de regantes. En muchos distritos de riego
del país, ellos no contribuyen económicamente en forma adecuada a sostener el sistema, ni siquiera en los gastos básicos
necesarios de mantenimiento. El fenómeno se agrava dado que
no se ha desarrollado una medición objetiva sobre los aspectos
que determinan los costos reales de mantener las estructuras
de riego.
Resulta fundamental poder entender mejor las múltiples facetas del valor del agua y las herramientas económicas relacionadas. Tanto los planificadores como los responsables de
elaborar políticas necesitan entender las posibilidades y las
limitaciones de las técnicas de valoración y el papel que éstas
pueden jugar en la orientación de los debates y decisiones sobre la gestión y distribución de los recursos hídricos. También
se necesitan técnicos capacitados que sepan expresar con claridad los conceptos económicos, hacer uso de las herramientas
disponibles y ayudar a todas las partes implicadas a manifestar sus valores y preferencias. De este modo, las herramientas
de valoración pueden favorecer la transparencia en la gobernabilidad del agua y mejorar las posibilidades de compartir
informaciones. Sin embargo, el verdadero desafío a la hora de
valorar el agua no consiste en dominar las técnicas econométricas necesarias para realizar su valoración económica, sino
en la capacidad de reflejar en las decisiones de gobernabilidad
y gestión los diversos valores del agua, reconocidos por sus
múltiples usuarios.
La confianza mutua es el valor que se debe recrear en el sistema, y para esto hace falta tiempo, administración adecuada y
ejemplos visibles.
Sintetizando, las principales debilidades desde la visión económica son: imposibilidad de cubrir gastos de operación y
mantenimiento por parte de organismos y usuarios junto a la
ineficiente valoración del recurso; conflictos por distintos usos
del agua en oasis irrigados de gran concentración poblacional y

económica; y baja disponibilidad de recursos de financiamiento
tanto públicos como privados destinados a inversiones en riego.

3.2.2. Recursos hídricos
En cuanto a las principales restricciones y problemas identificados y analizados, específicamente en lo que hace a los
recursos hídricos, podemos decir que en general la escasez de
agua se encuentra asociada o vinculada a las bajas garantías
ofrecidas a nivel de sistemas de riego, entre otros factores,
debido a la falta de disponibilidad de obras clave. En otras palabras, no existe una adecuada infraestructura de captación,
regulación, y/o distribución, y la existente muestra graves
faltas de mantenimiento.
La mayoría de los sistemas de riego superficial en la Argentina
posee muy bajas eficiencias de conducción y de aplicación. Esto
genera que, a pesar de existir oferta suficiente, la demanda hídrica sea difícil de satisfacer, debido a las elevadas pérdidas y a
problemas de distribución y asignación en cultivos.
Por otro lado, una proporción importante de la superficie irrigada tiene problemas de elevada salinidad en suelos y con
ascensos freáticos, debido a que generalmente existe una sobreabundante oferta hídrica para la demanda existente (como
ocurre en las provincias de Río Negro, Neuquén y Mendoza). La
ineficiencia de estos sistemas y las características de los suelos,
hacen que poco a poco se vayan produciendo pérdidas en la
capacidad productiva. Algunos casos se pueden ver en las provincias citadas precedentemente.
Con respecto al aumento de la oferta, se propone como posibilidad de excepción la reutilización de aguas residuales o provenientes de otras fuentes (por ejemplo, lluvias o aguas salobres).
Sin embargo, esta metodología presenta sus desventajas, sobre
todo en la calidad del agua, como ser el elevado contenido de
sólidos en suspensión; su calidad depende del agua de procedencia muchas veces con alto contenido de sales; la presencia

49

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

de microorganismos transmisores de enfermedades; la necesidad de restricción o cambio de especies vegetales utilizadas; la
necesaria remodelación de sistemas de riego y explotación; y la
necesidad de medidas de prevención para proteger la salud de
trabajadores y consumidores.
En lo atinente a los recursos subterráneos, a pesar de poseer potentes acuíferos en el territorio del país, la explotación de los mismos en la mayoría de los casos se ha hecho en forma anárquica,
sin una adecuada planificación y gestión, causando problemas de
sobre-explotación. Se estima una continuidad de esta tendencia,
ya que se desconoce casi totalmente la oferta y las limitaciones
de los recursos subterráneos, ante una extracción cada vez mayor. La disminución de calidad y cantidad se visualizan como impactos relevantes, por ejemplo, en Mendoza, Catamarca, La Rioja
y San Juan entre otras provincias, con los consiguientes efectos
económicos y sociales negativos dentro del sector.
De este modo, se configuran tres elementos desfavorables:
poca planificación del uso del recurso agua, baja eficiencia de
riego en los sistemas e inadecuada tecnología de riego. Como
efecto de estas dificultades, se produce una escasez “localizada” del agua, la salinización de suelos, y la contaminación de
acuíferos. En síntesis, los puntos que principalmente afectan a
una política de manejo integrado pueden identificarse como:
deficiente planificación y gestión a nivel institucional del riego;
limitada descentralización de la gestión del riego; valorización
disfuncional del agua de riego (canon, tarifas); limitada, obsoleta y escaso mantenimiento de la infraestructura de riego; baja
eficiencia en el sistema de distribución; escaso financiamiento
y continuidad del mismo; carencia en actividades de investigación aplicada y capacitación.

3.2.3. Legal
La creciente dificultad para garantizar la satisfacción de las demandas hídricas implica una mayor competencia entre los sec-

50

tores usuarios del agua, y entre quienes componen cada uno
de esos sectores. El problema radica, más que en la proyección
de las obras necesarias para aumentar la oferta neta, en su financiamiento. No es extraña al Derecho la existencia de mecanismos de financiamiento de obras hídricas, pero los mismos
dependen de la capacidad financiera de los usuarios directos:
aunque el proyecto sea conveniente y necesario, desde una
perspectiva técnica, no siempre es viable en su faceta económica. Estos mecanismos económicofinancieros no se encuentran
generalizados en el Derecho. Sin embargo, existen casos donde
se ha dado una base para ellos, brindando cierta experiencia
en una aplicación preliminar. Como evidencia, la Constitución de
Mendoza contempla en su Artículo 195 que, una vez practicado
el aforo de los ríos y arroyos, así como cada vez que se construyan obras de embalse que permitan un mayor aprovechamiento del agua, el Departamento General de Irrigación, previo estudio del caso, determinará las zonas en que convenga ampliar los
cultivos, remitiendo los antecedentes a la Legislatura para que
ésta resuelva, por el voto de la mitad más uno de los miembros
que componen cada Cámara, si se autoriza o no la extensión de
los cultivos.
Instrumentalmente, vinculando esta posibilidad de ampliar los
ahorros de agua hacia nuevos usos, mediante el mecanismo
económicofinanciero que la misma Constitución delega en el
Departamento General de Irrigación, se ha desarrollado un régimen jurídico que sigue dicha línea de acción.
Como restricciones legales más profundas, se observa que, en
aquellos sistemas de irrigación en los que los recursos hídricos se encuentran estrictamente unidos a la tierra, en base al
principio de la inherencia, las opciones de las que dispone un
agricultor respecto a la asignación del agua se reducen, en muchos casos, a regar o dejar de hacerlo, con lo cual la cantidad no
usada se añade a un caudal común que pasa a los demás regantes. Se ha señalado en estos casos que la aplicación rigurosa de
dicho principio puede conducir a que se reduzca la eficiencia de
la asignación de tal recurso.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

La situación de ineficiencia se presenta sobre todo en áreas de
regadío en las que los agricultores poseen parcelas distribuidas
de diferentes calidades y cultivos, donde la parte de dotación
correspondiente a algunas resulta escasa para las necesidades
particulares, mientras que la dotación asignada a otras parcelas
es abundante de cara al requerimiento puntual en ese momento. Esta situación es legalmente problemática si se evita que un
agricultor reasigne el recurso hídrico de unos terrenos a otros
de su propiedad de modo que permita su aplicación donde prevé maximizar el beneficio neto.
De igual modo, cabe distinguir dos situaciones diferentes entre
sí, asociadas a la inherencia del agua al inmueble. Por un lado,
esta concepción impide a un usuario que ha vuelto más eficiente el rinde agronómico por unidad de agua otorgada, ampliar el
volumen de su dotación; en cambio sí es admitida la expansión
de la superficie irrigada con un mismo derecho. Por otro lado,
plantea la restricción en la compra o arriendo del derecho de
agua de otros. En el marco legal no se considera el permiso de
llevar el agua de un terreno a otro, donde sea más necesaria, ni
ampliar el volumen asignado.
En la misma línea, se destaca la práctica común de registrar
y gestionar los permisos en base a una superficie irrigable: al
no haberse determinado el volumen a otorgar, según mandan
las normas, el total de agua disponible es distribuido en forma
proporcional a las hectáreas registradas, sin atender a la mayor o menor necesidad de cada unidad productiva conforme un
uso eficiente o racional. Pero además, en aquellos casos en que
se produce el riego de una superficie de mayor extensión a la
prevista inicialmente, mediante una técnica de aplicación más
eficiente y usando el mismo caudal, los sistemas normativos
tienden a sancionar o recargar tributariamente al usuario, con
el consiguiente desaliento al buen uso del agua.
Otras variables que se toman como restricción para implementar una estrategia de manejo integrado desde lo legal, son los
problemas de falta de coordinación y los vacíos o inconsistencias legales. La posibilidad de autoridades diversas interac-

tuando con relación a un mismo objeto, unas en cuanto a la
gestión del uso y preservación del agua y otras en cuanto a la
salubridad y ornamento o al cumplimiento de un servicio público de saneamiento, exige adoptar mecanismos normativos
de coordinación institucional, a efectos de evitar conflictos de
competencias que terminen por restar eficiencia al sistema de
contralor estatal.
Las debilidades fundamentales respecto de la dimensión legal
pueden resumirse en: heterogeneidad y fragmentación de las
normativas nacionales y provinciales; dificultades operativas y
legales para aprovechar el recurso en base al control volumétrico y al intercambio de derechos de riego; y restricciones políticas para la reforma de los ordenamientos vigentes.

3.2.4. Institucional macro
A nivel institucional, tanto los problemas de gestión como aquellos
condicionantes que atentan contra la eficiencia y eficacia de las
organizaciones de riego, otorgan una real dimensión al desafío que
debe enfrentar la implementación de una estrategia integrada.
Una de las mayores debilidades detectadas radica en el hecho
de que las autoridades máximas de las instituciones vinculadas
con el riego soslayan los aspectos de gestión y de administración. En este sentido no asocian el valor de los recursos humanos, los procedimientos eficientes, la información gerencial y la
capacitación como activos intangibles, si se quiere, que determinan la marcha- o no- de una organización.
Otra de las dificultades, a los efectos de trazar una estrategia con un grado aceptable de implementación a nivel país,
reside en la diversidad y multiplicidad de organismos cuya
gestión tiene impacto directo en el agua para riego. Esta
diversidad se encuentra a nivel de diseños institucionales,
grados de jerarquía, grado de institucionalidad alcanzado y
desarrollo. Una de las consecuencias directas de esta heterogeneidad, en cuanto a características y existencia de múl-

51

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

tiples instituciones, es la dificultad para coordinar cursos de
acción públicos a escala nacional frente a la problemática
del riego.
Para una rápida visualización de los principales problemas institucionales relacionados al manejo integrado del agua para

riego, se los ha sintetizado en el siguiente cuadro, con una breve descripción y categorización de los mismos. Cabe resaltar
que las dificultades allí indicadas han sido obtenidas en base
a la información proporcionada para este estudio por los máximos responsables de las instituciones de riego del país.

Enumeración de los principales problemas de gestión mencionados por los organismos de gestión hídrica.
Argentina. Año 2008
DESCRIPCIÓN

CATEGORÍA

Falta de compromiso social y de visión de conjunto en cuanto al tema hídrico
Escasa valoración económica del recurso
Procedimientos administrativos burocráticos
Predominio de sesgo hidráulico a nivel gestión

CULTURA
(interna/externa)

Organismos fusionados con problemas culturales de arrastre
Baja eficiencia del sistema en cuanto al uso del mismo por parte de los usuarios
Escasa coordinación entre organismos provinciales y nacionales
Falta de capacitación de interlocutores válidos que le den importancia al tema agua
Diseños de esquemas de Org. de Usuarios que no han funcionado
Estructura del organismo: dependencia del poder político
Dificultad operativa: alta burocracia interna en los procesos administrativos
Desigual desarrollo de instancias de participación de usuarios

ORGANIZACIÓN

Dificultad de instaurar procesos de planificación sostenidos (Limitantes: recursos humanos y proceso compartido
por dos o más instancias de gobierno)
Necesidad de reorganización administrativa, acorde a las nuevas demandas y dasafíos
Debilidad en la aplicación de los marcos legales
Escaso % de personal profesional
Baja capacitación del personal
Personal en cantidad/calidad
Alto promedio de edad del personal
Limitado recambio de personal
Nulos mecanismos de incetivos a la productividad
Ausencia de Programas de Desarrollo del Personal

52

RECURSOS HUMANOS

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2009

DESCRIPCIÓN

CATEGORÍA

Falta de prioridad de la política hídrica
Falta de apoyo en decisiones importantes por parte de autoridades provinciales superiores
Escasa priorización, por parte de autoridades mayores, de la problemática hídrica en base a la incomprensión de
la misma
Dificultades con organismos de control en la aplicación de diversas acciones (cortes, apremios, ventas de tierra)

POLÍTICA

Escaso desarrollo de las políticas de expansión del riego
Insuficiente relevancia de los organismos a niveles provinciales y nacionales
Múltiples organismos con competencias similares
Organismos de riego sin jerarquía suficiente frente a otros relacionados con la temática
Baja recaudación por cultura del no pago
Escaso presupuesto destinado al sector
Magros sueldos de la administración pública
Falta de recursos (financieros, físicos y humanos)

PRESUPUESTO

Escaso financiamiento
Dificultad de ejecución presupuestaria por asusencia mayoritaria de autarquía presupuestaria
Fuente: análisis realizado por el Componente Institucional.

53

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

En cuanto al escaso acoplamiento de políticas, producto del
variado y múltiple escenario institucional, si bien la Subsecretaría de Recursos Hídricos es una instancia de coordinación
de acciones para la gestión del agua en el país, la formulación (participativa por cierto) del Plan Federal de los Recursos
Hídricos no se ha traducido en la ejecución y acuerdo sobre
los logros allí comprometidos por las provincias. Por su parte,
no se visualiza en el seno de dicha Subsecretaría la evaluación sistemática del Plan a niveles provinciales y regionales,
lo que condiciona la articulación y el logro de resultados de
implementación efectiva. Es necesario que en la Argentina se
superen las fases de diagnóstico y formulación, para enfocar
los esfuerzos en la medición y seguimiento de acciones estratégicas a fin de potenciar los resultados de la planificación y
traducirlos en acciones concretas.
En relación a la intervención específica del Estado ante situaciones problemáticas, éste debe actuar en rescate de grupos
y organizaciones, cuando la disponibilidad o buen manejo de
los recursos se vean amenazados. Buscando la autonomía
y procesos de evolución provenientes de las bases, existen
experiencias de construcciones positivas fruto de los acuerdos entre regantes y autoridades, con la consiguiente disminución de la carga presupuestaria que asume el Estado.
Ello ocurre porque al incrementar los beneficios obtenidos
como colectivo, y al aprender a gestionarlos de manera más
eficiente, las demandas de ayudas se reducen, aunque estas
situaciones siguen siendo excepcionales en gran parte del
territorio nacional.
Para realizar el análisis FODA se toman como debilidades institucionales más representativas: la dispersión de organismos y
funciones relacionadas con la gestión del agua; la baja priorización que otorgan las autoridades a la planificación y la información; y la ausencia de capacidades endógenas de las organizaciones de gestión del agua y del riego.

54

3.2.5. Institucional micro (OUR)
En cuanto a la relación entre usuarios y la autoridad hídrica,
existe la percepción por parte de aquellos, de no tener poder
de decisión o llegada efectiva a los espacios donde esta se produce. Existe lo que puede llamarse una “frontera simbólica”,
hasta ahora infranqueable, entre la organización administrativa y los regantes individuales. Éstos perciben que su accionar y
opiniones no serán consideradas en las estructuras de toma de
decisiones, lo cual desincentiva su asociación y participación en
instancias formalizadas.
A nivel de la organización social de regantes, una característica
que atenta contra la efectividad y coordinación de las acciones de OUR es la gran heterogeneidad de funcionamiento de
las mismas en el territorio nacional. Factores como la falta de
personería jurídica, la escasa capacitación, baja disponibilidad
de recursos tecnológicos y la diversidad en el grado de institucionalización, son críticos a la hora de encarar una estrategia
verdaderamente integrada y descentralizada.
A modo de ejemplo, en algunas normativas provinciales, la composición de las Juntas de Riego queda a criterio de autoridades
externas a las OUR, que definen unilateralmente cuáles entidades serán convocadas a integrarla. De igual modo, las asociaciones de segundo grado, constituidas por agrupaciones de Juntas
de Regantes, son mencionadas como posibilidad sin establecer
un procedimiento o criterios para su conformación. De cualquier
modo, no están previstos en todos los casos organismos de asociación o integración de organizaciones de usuarios, lo que dificulta su accionar conjunto y, por lo tanto, una representación
más adecuada frente a las autoridades del agua. Esto demuestra
un bajo nivel de gobernabilidad, tanto en los sistemas de participación como en el interior de las organizaciones de regantes.
En muchas situaciones se observa un gran desorden e inadecuación administrativa, que redunda directamente en una baja
capacidad de gestión del riego, con pobres niveles de eficiencia
del agua utilizada, dificultades para mantener la infraestructu-

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

ra, un reparto del recurso poco equitativo y conflictos entre regantes, lo que alimenta aún más el círculo negativo.
Con respecto a la resolución de conflictos de maneras ágiles y
efectivas, en la mayoría de los casos no hay evidencia documentada de utilización de herramientas innovadoras, ni estudios específicos orientados al tema. Con la vieja filosofía del arbitraje,
muchas veces los regantes enfrentados recurren a las autoridades
superiores de gestión hídrica para que intervengan en sus controversias, lo que resulta poco adecuado, en primera medida, por el
desconocimiento que esta autoridad puede llegar a tener del conflicto, y en segundo lugar, por la prolongación excesiva en el tiempo que en un contexto de necesidades constantes de agua, puede
llevar en muchos casos, a una baja en la productividad de la tierra.
En este marco, queda expuesto el desconocimiento acerca de la
atribución que poseen en su gran mayoría las OUR, de resolver en
primera instancia los conflictos que se susciten entre los usuarios
de un mismo cauce de riego. Además, la legislación no estipula
concretamente alternativas ni métodos formales para solucionar
este tipo de inconvenientes, lo que provoca incertidumbre ante la
falta de reglas de juego entre regantes iguales.
A modo de conclusión, las principales debilidades en cuanto al análisis de OUR a nivel nacional pueden resumirse en: heterogeneidad
en cuanto a institucionalización y capacidades de las OUR; limitaciones culturales a la participación efectiva de los regantes; dificultades a nivel de planificación, capacitación, acceso a tecnologías
(de gestión y para riego) y a financiamiento (público, privado y/o
mixto); ausencia de métodos formales de resolución de conflictos.

4. ANÁLISIS CONTEXTUAL: OPORTUNIDADES Y AMENAZAS

4.1 Oportunidades
En primera instancia, se ubica como un elemento favorable la
evolución en los últimos tiempos de las variables macroeconó-

micas. A partir de la devaluación de la moneda nacional, se ha
avanzado en el posicionamiento externo de la producción agrícola y pecuaria argentina, particularmente de cereales y granos.
Asimismo, la demanda global de alimentos, en un contexto de
crisis en zonas cada vez más amplias, también beneficia al sector productivo.
Estos fenómenos han motivado, junto a la aplicación de técnicas de mejora en la eficiencia del uso del agua para riego, la
expansión de la superficie irrigada en los últimos años. Como se
mencionó anteriormente, los datos oficiales de los Censos Nacionales Agropecuarios registran esta situación. Las estimaciones en la materia pronostican la continuidad de esta tendencia,
sobre todo en áreas con sistemas de riego complementario.
En relación a ello, se observa la existencia de núcleos de producción con fácil acceso a servicios varios, insumos, mano de obra
y conocimiento en las principales regiones productivas del país.
En ellos, existe una interesante evolución en lo que respecta a
buenas prácticas, posibilidades de aplicación de paquetes tecnológicos y de agregar valor mediante la tercerización de servicios a empresas y otros productores. Se considera una oportunidad desde el punto de vista de propiciar el benchmarking
y posibilitar la mejora continua en la explotación de fincas con
sistemas de riego, todo a través de interacciones entre varios
estadios de las cadenas productivas.
Estos núcleos, asimismo, han puesto de manifiesto la ampliación en el uso y acceso a tecnologías de última generación como
los equipos de riego por pívot central. Esta herramienta, como
tantas otras de riego tecnificado, se encuentra afianzada en
nuestro país sobre todo en zonas donde se pretende maximizar
la productividad del cultivo (por ejemplo, la región pampeana
o el NOA).
Con respecto a la faz normativa, se denota un avance y la existencia de acuerdos sobre criterios nacionales e internacionales
sobre MIRH, lo cual deja sentadas las bases para implementar
una gestión estratégica siguiendo las recomendaciones generalmente aceptadas. En esta misma línea, existen numerosos

55

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

instrumentos jurídicos y administrativos internacionales sobre
riego y desarrollo sustentable, como los ODM a nivel mundial o
los Principios Rectores de Política Hídrica a nivel nacional.
En este contexto, los organismos internacionales están dispuestos a financiar obras y acciones de fortalecimiento institucional
así como herramientas de cooperación internacional para mejorar tanto la gestión del riego como el acceso a tecnologías, más
y mejores obras y acciones de mantenimiento y optimización
en el uso de las existentes. Este punto cobra relevancia en un
marco donde resulta difícil costear privadamente cualquier iniciativa tendiente a la mejora de la eficiencia en el uso del agua
de riego, dado que en determinadas circunstancias se articulan
de forma negativa la retracción del crédito, altas tasas e incertidumbre sobre el retorno real de las inversiones.

4.2 Amenazas
Como contrapartida al escenario de variables favorables, se
detectan algunos factores negativos en el contexto nacional e
internacional que afectan a la gestión integrada del agua para
riego en el país. Con íntima relación al último punto descripto,
se observa una marcada inestabilidad y volatilidad de las variables macroeconómicas que moderan el optimismo ante los
precios de los commodities y el tipo de cambio. Por otro lado, la
afianzada crisis mundial, tanto financiera como real, está condicionando las decisiones de los mercados más poderosos, factor que en la Argentina impacta tanto en las expectativas de
sectores productivos como en las decisiones tomadas dentro
del sistema político.
Ello se encadena con la baja importancia relativa que se le ha
otorgado a la temática del riego en la agenda pública nacional.
Las acciones y declaraciones de la ex Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentos a través del tiempo, si bien han
consagrado algunos lineamientos básicos en este sentido, no
han priorizado de manera clara una planificación, ejecución y

56

control de la gestión del agua para riego. El PROSAP ha intervenido de manera activa, no obstante encontrase sujeto a
las limitaciones que la baja capacidad de acción de algunas
provincias y el bajo nivel de compromiso de muchas autoridades le imprimen al tema. La jerarquización de una política
nacional de riego es requisito indispensable para implementar
cualquier estrategia que se precie de ser viable, dado que la
gobernabilidad del sistema es el factor definitorio entre el éxito y el fracaso de aquella.
En cuanto a las variables relacionadas específicamente al riego, se destacan los mecanismos inadecuados para la fijación
del precio cobrado por el agua, el elevado costo de tecnologías
de riego y de gestión moderna, y el difícil acceso a financiamiento. Esta última amenaza ocurre principalmente por la baja
capacidad que tienen los organismos provinciales e interjurisdiccionales para formular, evaluar y controlar la ejecución de los
proyectos. Por ello es tan importante encarar en una primera
etapa fortalecimientos institucionales masivos, que dotarán de
herramientas prácticas que ayuden a participar de un espiral
positivo de flujos financieros y mejoras en los sistemas de riego,
y en el monitoreo y evaluación de su administración.
Con respecto a las tarifas, el cobro por el uso del recurso es una
temática que se ha trabajado con mucha profundidad en este
trabajo. Los principales problemas no sólo se deben al bajo nivel de recaudación (50% en promedio), sino también a la falta
de claridad en los ítems que componen las tarifas o cánones.
La dificultad en la aplicación de fórmulas y de incentivos para
el pago en tiempo y forma, hacen que exista un permanente
déficit financiero destinado al mantenimiento y operación de
las obras y demás recursos existentes, como por ejemplo los
sistemas de información y telemetría.
En la faceta cultural, se visualiza una grave y pronunciada tendencia a ignorar los cuidados ambientales sobre los recursos
agua y suelo, generando una amenaza al desarrollo sustentable de la explotación agropecuaria, tanto por la posible escasez
de un recurso de buena calidad (contaminación, escurrimiento,

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

etc.) como por la degradación de suelos. Estos factores se relacionan ampliamente con la disposición a pagar por el recurso y
los servicios asociados: la visión de que el agua es un derecho
inalienable no elimina la responsabilidad que cada regante tiene sobre su uso, conservación y gestión adecuada, deber que se
plasma en el pago por todos esos servicios.

5. ESCENARIOS ESTRATÉGICOS
Tal como se describió al comienzo de este capítulo, el análisis
de las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas relacionadas con la gestión del agua para riego en la Argentina,
propician la identificación de cuatro situaciones o escenarios
que dan cuenta de la interacción de las variables seleccionadas.
La utilización práctica de los escenarios implica aislar claramente las áreas de intervención y realizar una previsión inicial
sobre los posibles impactos que tendrá cada medida, así como

los problemas o dificultades que puedan surgir en cualquier
fase de su implementación.
Con el objeto de mostrar las líneas de acción que atacarán más
efectivamente los problemas detectados, aprovechando las
oportunidades, apoyándose en las fortalezas y venciendo o
evaluando las amenazas existentes, se presenta a continuación
una matriz de propuestas, vinculada a las estrategias que serán
desarrolladas en la tercera parte del presente trabajo.
Cabe destacar que al tratarse de una situación multifacética, se
intentó incorporar en cada escenario acciones basadas en las
cinco temáticas estudiadas (económica, institucional, legal, de
recursos hídricos y de organizaciones de usuarios de riego). Asimismo, en vistas de la escasez de recursos y la dificultad política
de lograr acuerdos sustentables sobre las estrategias a aplicar,
se ha ponderado la selección de aquellas que responden integralmente a las problemáticas. Por ello, se encontrará en varias
oportunidades que una misma estrategia sirve para resolver
varias cuestiones de forma simultánea.

57

�SEGUNDA PARTE
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA

Cuadro 2. Matriz de escenarios provenientes del análisis FODA.
POTENCIALIDADES

ESTRATEGIA

Marco institucional y legal propicio para la implementación de políticas
conjuntas.

Coordinación política nacional de riego a través de estructuras administrativas existentes.

Claridad sobre necesidades y prioridades a atender en el sector riego.

Coordinación política nacional de riego a través de estructuras administrativas existentes. Sistema de Información de Áreas de Regadío.

Aprovechamiento de capacidades para solicitar
financiamiento internacional.

Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego.

Financiamiento para fortalecer instituciones y adquirir equipos.

Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego.

R. complementario: Aprovechar alta rentabilidad en explotaciones con
riego junto con buen posicionamiento de la producción.

Medidas macro y microeconómicas para agregar valor. Incentivos.
Mecanismos de crédito destinados al fortalecimiento financiero.

R. integral: Aprovechar la generación de valor e intensidad de mano
de obra en este tipo de producción.

Incentivos (impuestos, subsidios, etc.). Integración de la cadena productiva, aprovechamiento de escalas.

Consolidar los perfiles productivos exitosos (tecnificación, buenas prácticas culturales, participación, inserción en el mercado).

Financiamiento para realizar obras intrafinca. Asociación público-privada.
Formulación de planes de negocios.

Expandir la formalización de OUR en todo el territorio nacional.

Consorcios de Aguas Subterráneas. Plan Nacional de Mejoramiento de la
Gestión Institucional del Riego.

Potenciar el desarrollo del espacio de intervención de OUR, en contacto con
productores, técnicos y funcionarios.

Comunidades de prácticas. Plan Nacional de Capacitación en Riego y Manejo Integrado del Agua.

58

���HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Tercera parte

Política estratégica sobre manejo integrado del agua
para riego en la Argentina

1. FUNDAMENTOS PARA LA IMPLEMENTACIÓN
DE ESTRATEGIAS
El riego es un factor clave para lograr el crecimiento productivo
en la Argentina, a través de la búsqueda e implementación de
las nuevas alternativas que ofrece la innovación tecnológica.
Actualmente, la coyuntura económica presenta el desafío de
averiguar qué perfil será el más adecuado para llegar a los objetivos de integración y disminución de las brechas de desigualdad entre los diferentes estratos y sectores sociales. En este
contexto, el riego se convierte en un elemento básico de políticas que requiere de una atención y voluntad expresa.
Por otro lado, corresponde atender con amplitud la dimensión
participativa, revirtiendo así una de las dificultades en el manejo de las unidades económicas del sector agropecuario. Se trata
de no dejar al margen del desarrollo y de las últimas tendencias
a aquellos grupos que son artífices del crecimiento nacional, logrando efectos multiplicadores y externalidades positivas.
Para alcanzar estos fines, se vuelve necesaria una decisión política concreta y una normativa específica que la traduzca con claridad, cuyo objetivo quede definido e incorpore la necesidad de
incrementar la superficie regada del país. Ello traerá aparejado,
entre otros avances que hoy se reclaman, un mejoramiento signi-

ficativo del abastecimiento de agua en aquellas áreas regadas de
manera deficitaria, además de incentivar un uso más eficiente del
riego e incorporar nuevos suelos a la explotación agropecuaria.
Desde el punto de vista del desarrollo económico, es evidente
que hay un objetivo central: mejorar la productividad, no sólo
para que los productores en particular eleven sus ingresos sino
también para que los habitantes de las áreas beneficiadas mejoren su nivel de vida, sin olvidar que en el mismo sentido, permitirá potenciar la actividad de las organizaciones de regantes
y focalizará importantes recursos económicos hacia la recuperación de la calidad de riego y el apoyo a la agricultura sustentable, entre otras áreas.
Por lo expuesto, se presentan en este capítulo propuestas de
generación de incentivos económicos y financieros, pero también líneas de acción concretas para potenciar tendencias y
círculos virtuosos ya existentes, que logren el aumento de la
participación del sector privado en las inversiones del sector.
Asimismo, se destaca el rol ineludible del Estado como regulador, moderador y motor de desarrollo, lo cual implica disponer
de fondos orientados a estas finalidades.
Como sustento para una política seria de incentivos al riego,
es necesario concretar un conjunto de políticas económicas y
sociales mayoritariamente de largo plazo, en un contexto de

61

�TERCERA PARTE
POLÍTICA ESTRATÉGICA SOBRE MANEJO INTEGRADO DEL AGUA PARA RIEGO EN LA ARGENTINA

institucionalidad estable y en proceso de modernización, con
un marco legal y ambiental cuyos fines centrales sean tanto de
protección como de estímulos sectoriales al riego, aplicados a
nivel de cuencas hidrográficas, además de la promoción de un
sector público capacitado instrumentalmente para implementar políticas subsidiarias y de fomento al uso racional de los recursos hídricos.
En esta misma línea, es necesaria la implementación de distintos incentivos a las provincias para que mejoren su situación
institucional. Tal requerimiento se ha identificado como uno
de los grandes obstáculos en el interior del país. El desafío es
encontrar mecanismos de estímulo desde la Nación, para una
estrategia nacional destinada específicamente al manejo integrado del agua de riego.
En líneas generales, se han identificado cuatro principios sobre
los cuales se deben basar las intervenciones para ser exitosas.
Son el fundamento de la propuesta de Estrategia para el Manejo
Integrado del Agua de riego en la Argentina, que se desarrolla
al final de este capítulo junto a los Planes de Acción asociados.

1.1 Cofinanciación y regulación
Para lograr capitalizar y modernizar desde el ámbito del riego a las mini empresas que practican la agricultura familiar, se
deben potenciar los actuales instrumentos y crear nuevos capaces de facilitar el acceso a distintos incentivos económicos.
Véanse por ejemplo, los incentivos no reembolsables actualmente ofrecidos por el PROSAP en la Argentina. Esto permitirá
cofinanciar la ejecución de proyectos de inversión, haciéndolos
más competitivos y rentables, en un marco de conservación de
los recursos naturales.
En cuanto a sus características, los incentivos no deberían superar el 80% del costo total neto de las inversiones requeridas,
donde el saldo de dicho costo sería aportado por los beneficiarios, con un tope anual de incentivo por beneficiario.

62

En este sentido, es importante analizar el contenido de la Ley
18.450 de la República de Chile relacionada con el fomento de
la inversión privada en obras de riego y drenaje, además de sus
consiguientes modificaciones hasta la fecha. Muy sintéticamente, se puede decir que es un instrumento de estímulo a la construcción de obras hidráulicas de uso agrícola. Promulgada el 30
de octubre de 1985, otorga subsidios a proyectos de riego y
drenaje presentados en forma individual o por organizaciones
de regantes. El monto máximo de bonificación al cual puede optar un proyecto determinado es del 75% de su costo total. El Estado de Chile, mediante esta Ley, maneja un Programa de Obras
Menores de Riego y Drenaje que opera mediante un sistema de
Concursos Públicos, para que los agricultores puedan optar por
el fomento estatal.
La idea que subyace en la Ley es que en los procesos de licitaciones se pone una porción del recurso financiero a disposición de
los usuarios, y luego cada grupo define cuánto está dispuesto a
aportar y cuánto necesita de subsidio del Estado. Éste establece
un “corte” de acuerdo a su disponibilidad financiera. A mayor
participación de los privados, por ejemplo a través de la figura de “contribuciones por mejoras”, menor es la cantidad del
subsidio; por lo tanto, si se verifica este esquema, existe mayor
disponibilidad de fondos y más posibilidades de recibir ayuda
del Estado.
La Ley chilena presenta algunos problemas que, a su vez, sirven
para entender mejor el terreno en el cual estamos. En la aplicación de la normativa, se ha observado una insuficiente focalización de los recursos destinados a estimular la participación del
sector privado en inversiones relacionadas con obras para riego.
En muchos casos, la asignación de los incentivos económicos
no responde a factores de rentabilidad, sino a factores físicos
y técnicos. Han aparecido sobre-costos en los proyectos que
postulan a este tipo de subsidios, con el objeto de que la bonificación cubra un mayor porcentaje del costo real de la inversión.
Además, la calidad de los diseños que presentan los beneficiarios generalmente no es aceptable, lo que implica continuas

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

modificaciones a los diseños originales, redundando luego en
una construcción que no cumple con la vida útil para la que fue
concebida. Finalmente, también se detectan deficiencias en los
procedimientos administrativos relacionados con la aplicación
de la Ley.
Otro ejemplo a nivel internacional es la reglamentación para
aguas residuales de la Unión Europea, cuyo principio básico se
resume en “el que contamina, paga”, referido a un impuesto
en relación a la carga contaminante. Las tarifas se aplican proporcionalmente al consumo, pero también son progresivas en
función de la dificultad de procesamiento del efluente en cuestión. Sin radicalizar este principio, puede resultar interesante la
aplicación de incentivos a través de herramientas en uso como
las tarifas o el canon, sin necesidad de diseñar nuevos instrumentos o aprobar nuevas legislaciones. En esta línea, se debe
trabajar fuertemente en estudiar y hacer evidentes algunos
costos difíciles de identificar, tales como los ambientales (por la
degradación o agotamiento de un recurso natural), o de oportunidades (por la realización de alternativas de negocio mutuamente excluyentes). Estas “externalidades” deben ser incorporadas al esquema de costos de los productores, con el objeto de
cuantificar los efectos positivos reales ante el surgimiento de
mejoras en la aplicación del riego y de las normativas asociadas.
Un punto de especial tratamiento es el de los costos asociados
al mantenimiento de los niveles adecuados de la calidad de los
recursos hídricos deteriorados por las descargas contaminantes, particularmente por efluentes industriales. El régimen de
cuotas de resarcimiento por contaminación, que fuera establecido por el Decreto 2125/78 y aplicado por Obras Sanitarias de
la Nación con eficacia variable a través de los años, definió un
controvertido sistema similar al europeo, y no ha encontrado
hasta la fecha un régimen sustitutivo que lo mejore. El Decreto
674/89 que lo reemplazó y rige actualmente, más allá de la razonabilidad técnica, resultó ineficiente ya que en la práctica no
aplica multas a los contaminantes, con lo cual no sólo se continúa con las acciones perjudiciales sino que se sigue demorando

la realización de inversiones necesarias para prevenir los efectos nocivos sobre el ambiente.
Según un informe del Banco Mundial1, la efectividad del sistema
permite visualizar que muchas de las propuestas de mejoramiento planteadas, especialmente aquellas generadas en los sectores
representativos de los agentes contaminantes, solamente sirvieron al efecto de neutralizar la eficacia en la aplicación del citado
régimen de cuotas de resarcimiento por contaminación.
Estos principios se aplican por la capacidad de regulación que
posee el Estado sobre un bien público, que es el agua. Aquí cobra relevancia la necesidad de adecuar y mejorar las mediciones existentes sobre todo en los análisis cuantitativos que se
realizan sobre el recurso, y en la fiscalización de los volúmenes
vertidos a los cauces.
Como experiencias nacionales de innovación en el aseguramiento de fondos, se destaca la aplicación del mecanismo roll-over,
que implica el compromiso de financiar obras interviniendo los
usuarios en la recuperación de la inversión. Algunos créditos del
BID y del BM establecen el porcentaje que deben devolver los
usuarios: entre 20 y 30% es absorbido por las provincias y el
resto es repagado por usuarios. Para facilitar el cumplimiento
de estas cuotas, se fijan tasas muy bajas a muy largo plazo.
En la provincia de Mendoza existe un antecedente de este
tipo: los fondos que se recuperan de obras pertenecientes al
PROSAP I, pasan a constituir un “Fondo de Desarrollo Hídrico”
cuyo destino exclusivo son nuevas obras de infraestructura
y desarrollo tecnológico en áreas de riego. Esta dinámica se
encuentra definida por ley2, lo cual le otorga seguridad jurídica y vuelve predecibles las alternativas que surgen de su
aplicación concreta.
Avanzando un poco más en este sentido, se propone la utilización de “exenciones sociales”, a través de las cuales se asigne
1
2

Giménez, Juan Carlos y Asad, Musa, “Manejo de los Recursos Hídricos en
la Argentina”, 1999. Anexo B: Aspectos Económicos y Financieros.
Artículo 35, Ley Provincial Nº 7490, Provincia de Mendoza.

63

�TERCERA PARTE
POLÍTICA ESTRATÉGICA SOBRE MANEJO INTEGRADO DEL AGUA PARA RIEGO EN LA ARGENTINA

el recurso hídrico a unidades que a nivel de integración sean
importantes, aunque desde lo económico no posean gran relevancia. Tal es el caso de explotaciones familiares y de subsistencia o autoconsumo. Por otro lado, tomar una decisión de esta
índole persigue la finalidad de asegurar la permanencia de los
habitantes del sector rural en sus explotaciones, revirtiendo los
procesos de emigración a las grandes ciudades. Un mayor rendimiento de las unidades productivas, necesariamente incentivará la dedicación de los residentes rurales a la actividad que
han venido desarrollando a través de generaciones, e impactará
sobre todo en el mejoramiento de sus condiciones de vida.
Concretamente en relación a la gestión del riego, se propone
trabajar sobre la demanda de agua, además de incrementar
la oferta. En este sentido, deben generar acuerdos sobre la
atención de los requerimientos fundamentales del recurso en
las explotaciones con interés social, pero considerando que su
satisfacción no atente contra la eficiencia en el uso del recurso que se está entregando. En lo que hace a la reglamentación
del riego, al poseer las provincias la competencia originaria del
manejo del recurso hídrico en general, se deberían unificar la
dirección política y los criterios de su aplicación tendiendo a la
homogeneidad de las normativas provinciales. Más que la sanción de nueva normativa, se propone aprovechar los aspectos
en los cuales la Constitución Nacional da poder a la Nación para
avanzar de modo federal. Un claro ejemplo son los presupuestos mínimos de protección ambiental3, incorporados en los Nuevos Derechos y Garantías.

1.2 Movilización del sector privado
En íntima relación al fundamento estratégico descrito anteriormente (”Cofinanciación y regulación”), se considera que la promoción de inversiones en riego debe atender al desarrollo de
3

64

Artículo 41, Constitución Nacional Argentina.

oportunidades de negocios para micro y pequeñas empresas.
En otras palabras, debe institucionalizarse como una modalidad
de trabajo capaz de englobar al menos tres aspiraciones claves: más negocios, más empleos, más participación. El desafío
es lograr que los productores ingresen en un circuito del que
hasta ahora han permanecido excluidos, ya sea por incapacidad
financiera para acceder a la tecnología de última generación o
por carencias en la preparación y el conocimiento para hacerlo.
Al incorporarse a este círculo de competitividad encontrarán
nuevas oportunidades de negocios y mejorarán su productividad, con la ayuda de los representantes públicos a través de
asistencia financiera, capacitaciones e integración de métodos
con productores más evolucionados.
Estas acciones apuntan a: a) dar apoyo a la modernización productiva desde la eficiencia en la gestión del recurso hídrico destinado al riego; b) orientar hacia la certificación del uso según
normas internacionales; c) fomentar la asociatividad y la especialización para enfrentar los desafíos actuales; d) propiciar encadenamientos entre grandes empresas y sus proveedoras más
pequeñas; e) ejecutar un financiamiento conjunto de las actividades de centros tecnológicos y empresas en el área específica
de la innovación tecnológica del riego; f) fomentar la creación
de nuevas empresas dedicadas a la fabricación de implementos de riego, entregando capital semilla y financiamiento para
incubadoras de negocios; g) proveer financiamiento para la
modernización de los sistemas de riego utilizando como intermediario al sector financiero, con créditos de largo plazo para
inversiones, capital de trabajo y capital de riesgo; y h) estimular
el desarrollo del microcrédito para obras menores intrafinca.
Resulta estratégico promover la cooperación entre los empresarios y la conexión de éstos con los mercados, sobre la base
de una gestión participativa público-privada que se exprese
en una mesa de trabajo compartida donde las oportunidades
detectadas sean plenamente aprovechadas. En ese marco, impulsar los procesos emprendedores con base en las potencialidades de cada territorio y de sus tejidos productivos locales,

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

involucra de la misma manera la apertura de nuevos mercados,
la innovación y el acceso al conocimiento. De esta forma se convierte al espacio físico en un recurso más para el desarrollo o
el fortalecimiento de la institucionalidad que necesita el sector
del riego. También se debe abarcar el campo de la innovación
tecnológica y la transformación de la agricultura mediante un
compromiso de estímulo económico al sector, capaz de permitir
la creación de bases sólidas para el proceso de modernización
que requiere una economía agrícola competitiva y abierta al exterior. Se habla aquí de incentivar económica y financieramente
al sector privado, facilitando el acceso a las nuevas tecnologías
y prácticas, con capacitación y educación específica respecto
del riego, a fin de provocar un círculo virtuoso que asegure los
avances necesarios para enfrentar con éxito los nuevos desafíos de la actividad.
Para mejorar la competitividad frente a los desafíos impuestos
por el comercio internacional, es ineludible la incorporación de
incentivos económicos concretos a la participación del sector
privado en la ejecución de obras y tecnologías orientadas a prevenir y mitigar la contaminación de aguas de riego. A su vez,
resulta necesario focalizar incentivos en las tareas relacionadas
con la reutilización de aguas para riego. Esto otorga a los agricultores y organizaciones de regantes, nuevas herramientas
concretas para mejorar la calidad de sus aguas en el desarrollo
de una actividad agropecuaria competitiva basada en el uso de
recursos limpios.
Los estímulos mencionados requieren, por parte del Estado, un
alto nivel de subsidios, por lo menos en el estadio inicial, indispensable para lograr mejoras en tecnología intrafinca y en el
aprovechamiento eficiente del recurso hídrico ofrecido. De otra
manera, en un contexto de inestabilidad económica internacional y reglas competitivas que tienden a la concentración y
exclusión de unidades de menor escala, se dificulta realmente
el acceso al financiamiento necesario por parte de los productores. Lo importante de estas acciones es que poseen un gran
efecto multiplicador en pequeñas EAPs (externalidades, siner-

gias y complementariedades). Es decir, no representan una
mera erogación sino una inversión a futuro que permite consolidar procesos de acumulación de capital social.

1.3 Capacitación
En cuanto a la capacitación, junto con la Generación y Transferencia de Tecnología (GyTT), se han convertido en instrumentos claves de las políticas públicas. La capacitación contribuye a
identificar y experimentar formas novedosas y eficaces de acción
dentro de un modelo de organización de los usuarios del riego.
Simultáneamente, se combinan objetivos de crecimiento micro
y de equilibrio macroeconómico con objetivos de equidad social,
finalidad última del desarrollo y condición esencial para lograr altos niveles de competitividad y modernización del sector.
La complementación de programas de asistencia financiera
para la construcción de obras de infraestructura con acciones
de formación, presenta una alternativa de peso en cuanto a la
llegada al usuario de riego. Este fortalecimiento de capacidades
técnicas y operativas impacta en la mejora de la gestión de la
unidad agropecuaria, al tiempo que procura una visión de desarrollo sostenible sobre las mismas obras que se están financiando, principalmente las de gran alcance, asegurando su correcto
mantenimiento y una óptima asignación del recurso canalizado.
Dentro del mismo contexto, la capacitación contribuye a dotar
de mayores recursos a los pequeños productores, facilitando su
acceso a herramientas financieras destinadas a mejorar el riego y su propia producción, por ende: estabilizar sus ingresos. El
contar con conocimientos especializados comunes, facilita la integración entre productores que comparten un mismo lenguaje y objetivos, logrando beneficios de escala y generando aún
mayor productividad y competitividad de su producción. Como
caso testigo de estas innovaciones se pueden mencionar a los
viñateros de la región de Cuyo, quienes se asocian procurando
vender mejor su producto, y llegar a volúmenes y niveles de

65

�TERCERA PARTE
POLÍTICA ESTRATÉGICA SOBRE MANEJO INTEGRADO DEL AGUA PARA RIEGO EN LA ARGENTINA

calidad requeridos para obtener un mejor precio (resultado que
individualmente sería imposible conseguir).
Un desafío en esta área es conseguir que se realice un monitoreo de los programas, su evaluación permanente y adaptación
continua a las necesidades del contexto.

1.4 Integración y voluntad política
El supuesto para la integración de políticas estratégicas con
respecto al manejo del agua para riego, es la unificación de la
voluntad política de los decisores nacionales. Debe formularse una política clara, acompañada de la asignación y disposición de recursos correspondientes para comenzar a saldar las
deudas en inversión, sobre todo a nivel de mejoras intrafinca
y capacitación.
Como aliado para la ejecución de estos esfuerzos de inversión
se encuentra, dentro de la órbita del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP), el PROSAP, único en su tipo en
la Argentina: el Programa ha actuado facilitando el acceso a la
modernización de los sistemas de riego y el fortalecimiento institucional de las provincias que así lo han solicitado. El Programa se ha convertido en la principal herramienta de inversión
pública del MAGyP, y durante el 2008 ha recibido nuevos recursos de financiamiento por 900 millones de dólares, (provenientes de préstamos del BID y del BIRF). Actualmente el Programa
ejecuta sus diversas áreas de intervención en la mayoría de las
provincias argentinas, lo cual muestra una fuerte vocación por
alcanzar un desarrollo equitativo a nivel nacional.
Según su norma de instrumentación, la Resolución 356/1995
de la Ex-SAGPyA, el objetivo del PROSAP es facilitar a las provincias el acceso a mecanismos operativos y financieros para
fortalecer y mejorar los servicios públicos que brindan a la economía agrícola en sus jurisdicciones, junto con la realización de
inversiones públicas y actividades de capacitación institucional
para formular políticas y proyectos de inversión, todo ello a fin

66

de incrementar la productividad del sector y la competitividad
en sus producciones. Concretamente, esto se traduce en la mejora de los servicios agropecuarios que promuevan las exportaciones del sector y la generación de empleo, en un marco de
equidad y desarrollo sostenible.
Los proyectos de desarrollo rural y agrícola ejecutados por el
Programa en su primera etapa, implicaron un compromiso total
de 267 millones de dólares, aportados mediante los préstamos
BIRF 4150-AR, BIRF 7425-AR y BID 899/OC-AR (1,2 y 3).
Entre los años 2005 y 2008, el PROSAP acrecentó su intervención con una nueva dotación de recursos por 200 millones
de dólares provenientes del BID. Con esta iniciativa, el Gobierno nacional persigue la mejora en las condiciones básicas del
desarrollo de las economías regionales y la competitividad de
las cadenas productivas. La intervención del PROSAP excede
la temática de riego y drenaje, abarcando la rehabilitación de
caminos rurales; el tendido de redes de electrificación rural y
conectividad a Internet; la promoción de la sanidad, calidad y
desarrollo comercial de nuestros productos agroalimentarios; el
fortalecimiento institucional y la promoción de inversiones de
pequeños y medianos productores ligados al sector.
A la fecha, el PROSAP lleva asignados a la inversión en el sector agroproductivo (sólo a nivel provincial) unos 475 millones
de dólares. Como testigo de la importancia que el organismo
le otorga al riego y al mejoramiento integral del manejo de recursos hídricos, cabe señalar que más de un 30% del total de
proyectos ejecutados y en ejecución se han orientado en esa
línea de intervención.
Estos resultados han sido posibles gracias a que el MAGyP,
las provincias y los productores involucrados han desarrollado una considerable estructura institucional, capacitando
al personal de los organismos públicos, a los consorcios de
usuarios de riego y a los propios productores, dotándolos de
equipos y programas, y mejorando las normas y procedimientos de manejo del recurso hídrico. Con distintos grados de desarrollo (se trate de proyectos ejecutados, en ejecución o en

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

etapa actual de diseño y formulación) el PROSAP está llevando adelante 129 proyectos y sus acciones se extienden a las
provincias de Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Mendoza,
Río Negro, San Juan, Tucumán, La Rioja, Entre Ríos, La Pampa,
Formosa, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, Santa Cruz, Buenos
Aires y Neuquén.
En este sentido, se visualiza claramente el rol del PROSAP como
uno de los principales actores en la implementación de proyectos orientados a mejorar la situación del riego en la Argentina.
La multiplicidad de proyectos y la amplia cobertura territorial
evidenciada, son muestra clara de ello.
La contribución del PROSAP encuentra como límite a su poderosa expansión la ausencia de una coordinación estratégica
para el manejo integrado de los recursos hídricos destinados
al riego. En la visión que se delinea en este trabajo, formular
un Plan de Acción concreto y aplicable, exige la evaluación
de los riesgos que puedan amenazar la ejecución armónica
del mismo.

Esta dimensión presenta como riesgos fundamentales: la ausencia de compromiso por parte de los gobiernos (central y provinciales) como marco institucional de aplicación de la Estrategia de
Manejo Integrado (EMI), la cual puede ser superada por una coordinación estructural y administrativa unívoca; las bajas capacidades institucionales para la implementación y gestión de los
proyectos surgidos de la EMI, que pueden atenderse mediante
la provisión conjunta de fortalecimiento institucional a los ejecutores y beneficiarios de los mismos; y la ausencia de arreglos
institucionales aptos para implementar los proyectos, capaz de
ser sorteada utilizando organizaciones públicas, privadas o mixtas cuyo desempeño ha sido probado en experiencias pasadas.
En el siguiente capítulo se presentan, de modo general, las propuestas de acciones que conforman la EMI de agua para riego
en la Argentina. La descripción y características de las mismas,
son acompañadas por consideraciones operativas mínimas, tales como medios de financiamiento, coordinación interinstitucional y posibles dificultades de implementación.

67

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Cuarta parte

Estrategia para el manejo integrado del riego
en la Argentina (propuesta y acciones)

A partir del análisis realizado en las secciones anteriores, se
identificó una estrategia marco y se seleccionaron una serie de
acciones prioritarias para hacer operativos los principios antes
descriptos. La selección de estas últimas se basó principalmente
en la relevancia y extensión de los impactos de cada conjunto
de acciones en la mejora de la gestión del recurso hídrico para
riego, y en potenciar las fortalezas e incentivos para la aplicación de cada una. Cabe señalar que del análisis general y más
allá de las líneas prioritarias surge una dimensión marco, la dimensión política, que atraviesa todas las acciones y de la que
depende el desarrollo y la operatividad de las demás líneas de
acción. De la misma manera, la coordinación política garantiza
un sistema con gobernabilidad y participación, condiciones sine
qua non de una estrategia aplicable y concreta.

1. ESTRATEGIA MARCO:
Creación de una Autoridad Nacional de Riego
Esta estrategia involucra directamente la movilización de la
voluntad política como principio estructural para conducir la
estrategia nacional de riego. Una dirección específica y sostenible a largo plazo, comprometida con el manejo integrado del

agua de riego para el crecimiento de la economía y el desarrollo
de comunidades.
Los consensos deberán ser plasmados en instrumentos que les
otorguen firmeza y continuidad, de otra forma, sólo se arribará
a simples manifestaciones de voluntad que carecerán de poder
para resolver los problemas de fondo y tomar las medidas precisas necesarias. Como herramientas para hacer concretas estas
decisiones, existen desde leyes y decretos del Poder Ejecutivo
(PE), hasta acuerdos o convenios de alto nivel, entre las máximas autoridades con competencia en la materia.
Una forma simple de alcanzar este objetivo es focalizar y profundizar las líneas de acción nacionales actualmente en vigencia.
Para destacar la importancia de la dimensión política se analizaron las experiencias de países más avanzados en la gestión
del agua para riego, en los cuales la existencia de una autoridad
de coordinación y ejecución ha sido el factor determinante del
éxito de las políticas sectoriales.
A lo largo de las experiencias internacionales estudiadas, se trasluce que el paso fundamental para asegurar operatividad y estabilidad en el tiempo a las acciones en política de riego, es contar
con una dirección política estable. En algunos casos, está dada
por instituciones creadas al efecto, con funciones y asignaciones
presupuestarias específicas y continuas. Otras situaciones plan-

69

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

tean la presencia de organismos de coordinación, encargados de
ejecutar los planes nacionales de riego definidos con acuerdos
globales entre los sectores involucrados en este uso del agua.
Por ejemplo, en esquemas como los utilizados en EE.UU., España
o Francia, predomina la intervención de prestadores de servicios
privados o la constitución de consorcios de empresas pequeñas
para intervenir en la aplicación de tecnologías del riego, durante
las diferentes fases productivas de los cultivos.
Una faceta claramente visible en regímenes vigentes en diferentes
países del mundo, es la existencia y atención especial a objetivos
claros y metas medibles, lo que contribuye a otorgar un soporte
de confiabilidad y estabilidad a las políticas públicas de riego. Este
ejercicio de análisis cuantitativo también ayuda a focalizar aún
más las acciones existentes y a evaluar su real conveniencia, ajustando los desvíos y fortaleciendo los logros conseguidos. De esta
forma, también se facilita la superación de coyunturas y conflictos sociales y económicos en relación al recurso, priorizando la faz
técnica y la optimización en el uso eficiente del agua de riego. Sin
embargo, la mayor virtud de este tipo de ejercicios es que realza
claramente la orientación que los países deben tomar en cuanto al
manejo estratégico y sostenible de sus recursos hídricos, sin dejar
dimensiones libradas al azar, realizando estudios serios que permitan su control y asegurando un financiamiento constante que
promueva el cumplimiento de la visión anhelada.
Sumado a ello, se requiere de la formalización y seguimiento
de los compromisos asumidos por las diferentes estructuras del
Estado que tienen influencia o intereses en cómo evolucionará
el uso de agua en el sector agrícola, tales como Ministerios de
Economía o Producción, e incluso las áreas de Hacienda y Obras
Públicas, sin excluir Desarrollo Social e Integración. Los acuerdos deberán prever instrumentos simples pero efectivos, como
convenios interinstitucionales o resoluciones de las máximas
autoridades, que den un sustento legal a su participación en el
futuro de los recursos hídricos.
Existe evidencia para afirmar que no siempre se requiere de la
creación de nuevas estructuras administrativas. La recomendación

70

más saludable en estos casos consiste en potenciar las funciones
que los organismos existentes ya poseen, usando como criterio las
características de los mismos para seleccionar el más apto. Tales
dimensiones, de modo no exhaustivo, pueden ser: la alineación de
su visión con la de la Estrategia de Riego a nivel nacional, la eficiencia actual, el cumplimiento de sus objetivos, la buena relación con
usuarios, la disposición de sistemas de información, monitoreo y
evaluación funcionando adecuadamente y, sobre todo, la voluntad
de convertirse en referente de la política hídrica para riego.
Asimismo, debe tenerse en cuenta la dependencia jerárquica de la
coordinación de cualquier estrategia de este tenor, y la provisión
de herramientas para lograr un funcionamiento independiente.
En relación a esto y citando la política hídrica española1, debe
considerarse el respeto a los principios de corresponsabilidad
y coordinación entre los distintos niveles de gobierno (nación,
provincias y municipios), y las expectativas y necesidades de los
diversos actores participantes del sistema. La traducción práctica del principio de corresponsabilidad consiste en la participación de los niveles administrativos en la planificación, ejecución
y financiación de las actuaciones. Lógicamente, la contrapartida
de la corresponsabilidad es la cooperación, de modo que tales
intervenciones deberán ser programadas y convenidas a niveles ministeriales y sus correspondientes correlatos a nivel provincial en materia de regadíos.
Con respecto a la coordinación institucional, es saludable profundizarla pues resulta esencial para lograr la coherencia entre
las administraciones hidráulicas y agropecuarias en los mencionados niveles gubernamentales. Ello tendrá un efecto multiplicador en la eficacia conjunta de la planificación hidrológica y la
de regadíos, que deberá contemplar efectos y mejoras tanto a
corto como a mediano plazo, fijar un horizonte temporal y tener
en consideración la coyuntura actual.
1

Plan Nacional de Regadíos Horizonte 2008, Cap. 1 “Justificación de un
Plan Nacional de Regadíos”, Ministerio de Ambiente y Medio Rural y
Marino, Gobierno de España.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

No se puede valorar como efectiva una planificación de estas
características si no posee la suficiente flexibilidad para adaptarse a los cambios en el contexto local e internacional, en un
mundo signado por fuertes interacciones económicas, que hoy
son extremadamente volátiles.
Como evidencia empírica de situaciones de coordinación interinstitucional se destaca el caso chileno, que luego de evaluar
la ineficacia de su moderna Ley 18.450, se dedicó a formular la
“Política Nacional de Riego y Drenaje”, coordinada por diversos
organismos y niveles estatales a través de la Comisión Nacional
de Riego, cuyo presidente es el Ministro de Agricultura, y está
integrada por los Ministros de Economía, Fomento y Reconstrucción; de Hacienda; de Obras Públicas y de Planificación y Cooperación. Este marco dio la pauta para identificar las líneas prioritarias
que debían orientar el presente y el futuro del país en cuanto a
la evolución del riego. La influencia crítica que tiene el manejo del
recurso hídrico en su uso agrícola, sobre todo, justifica el logro de
estos compromisos y el involucramiento de otros sectores intervinientes como las asociaciones de regantes y productores.
Según las experiencias analizadas y los avances actuales en
modernas herramientas de gestión, se presentan dos esquemas
diferentes en términos de organización que responden a la misma necesidad: contar con una autoridad única y representativa
en la temática.
A continuación, se realizará una descripción de ambos escenarios, con las potencialidades y dificultades inherentes a cada uno.

Esquema 1
Establecimiento de una coordinación de la política nacional
de riego a través de estructuras administrativas existentes.
Esta alternativa implica el aprovechamiento de la organización
administrativa existente, llevando a un nivel más profundo las
atribuciones y funciones que las instituciones ya poseen de
modo que, a través de la reingeniería adecuada, puedan hacer-

se cargo del proceso de planificación estratégica y táctica, y de
la implementación, monitoreo y evaluación asociados a la gestión integrada del agua para riego.
Esta atribución puede ser encarada desde el PROSAP, dada su
dependencia jerárquica del MAGyP y su autonomía funcional.
Para asegurar un funcionamiento acorde a la política de Estado
en el manejo de recursos naturales y asegurar el compromiso
de las autoridades nacionales, provinciales y municipales, es
pertinente realizar un acuerdo inicial de alto nivel, plasmado en
un acta o resolución de la Secretaría o del Ministerio. El proceso
formal de manifestación de esta voluntad no implica mayores
esfuerzos y, al no desviarse de los objetos y campos de acción
de los órganos intervinientes, no requiere ser sometida a aprobación legislativa.
El PROSAP ya cuenta con una estructura normativa y procedimental acorde, así como con recursos (financieros, edilicios, técnicos, etc.), que redundan en una economía de medios a la hora
de volver operativas las acciones. En adición a ello, la capacidad
institucional y su legitimidad a nivel nacional y provincial auguran probabilidades de éxito. Dentro de esta temática, ha sido
el único organismo en su categoría que se ha planteado objetivos y metas concretos, en base a relevamientos, monitoreos y
consultas profundas, llevadas a cabo directamente en el territorio de las provincias. Además, cuenta con recursos humanos
altamente capacitados para reforzar los procesos relativos a la
planificación mencionada.
La puesta en funcionamiento del Programa Estratégico de Riego
y Drenaje (PERD) dentro de la Acción Nº1 Planificación Maestra,
requerirá de un importante esfuerzo de inversión. Los fondos
deberán utilizarse, en primera medida, para la realización de estudios a nivel nacional con el fin de conocer la situación actual
en detalle, e incorporar datos como superficie irrigada actual y
prevista; métodos de riego preponderantes; disponibilidad de
recursos superficiales y subterráneos; consumo de agua según
cultivos; pérdidas por evapotranspiración, escurrimiento, etc.;
entre otros datos relevantes. Ello permitirá actualizar estima-

71

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

ciones y fijar metas cuantitativas con respecto a qué proporción de superficie se puede incorporar al área regada en cada
provincia, las obras necesarias, los montos de financiamiento
requerido y la incorporación de los costos de la innovación tecnológica en el interior de las explotaciones agropecuarias. De
esta ecuación también surgirá una aproximación al valor real
del recurso, que deberá redundar en un mecanismo adecuado
para fijar su precio.
El inicio de las acciones plantea las prioridades de aplicación según
las características de determinadas zonas (además del interés demostrado por las provincias para participar de la etapa inicial).
Algunas visiones comparativas a nivel internacional sustentan
teóricamente la propuesta, especialmente la experiencia española. En ese país, el marco de la gestión de recursos hídricos
está dado por la completa adhesión a la Política Agrícola Común
(PAC) fijada por la Unión Europea. Si bien ella obliga a los estados miembros a cumplir con una multiplicidad de requisitos en un
esquema temporal muy ajustado, esta presión ha sido positiva
dado que motorizó los factores de decisión más relevantes en un
intento por llegar y permanecer en los estándares más altos de
producción, comercialización y conservación del medio ambiente,
necesarios para el desarrollo sostenible de la economía europea.
España posee lo que se ha dado en llamar el “Plan de Choque
de Modernización de Regadíos”, aprobado por el Real Decreto
287/2006, mediante el cual se complementan las acciones fijadas por el Plan Hidrológico Nacional y el Plan Nacional de Regadíos. El mismo se encuentra coordinado directamente por los
Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación y el de Medio
Ambiente, y a través de las Sociedades Estatales de Infraestructuras Agrarias, las Sociedades de Agua, el Grupo Tragsa2 y las
Comunidades de Regantes. Dichas instituciones acometerán, de
forma coordinada, la ejecución de obras urgentes de mejora y
2

72

Grupo de empresas públicas que presta servicios especializados de ingeniería, agrarios, medioambientales, forestales, y otros, a los organismos
de administración del Estado, Comunidades Autónomas y Municipios.

consolidación de regadíos, destinadas a obtener un ahorro de
agua que aminore los efectos de la sequía.
La participación de los organismos cuyas atribuciones se refieren a
los diversos usos del agua converge en una misma línea, logrando
una verdadera gestión integrada en su visión más estricta. Esta
actuación conjunta bajo criterios de coordinación y eficacia, tiene
un efecto sinérgico a la hora de conseguir los objetivos fijados.
Es interesante notar que no se ha producido la creación de nuevas estructuras, sino que los esfuerzos han sido marcados por
una fuerte planificación, consolidada tanto con los objetivos comunitarios como con las realidades locales más diversas y por la
clara distribución de funciones y responsabilidades, lo que torna operativa la implementación y el monitoreo del Plan. Incluso
se ha definido claramente qué fondos presupuestarios estables
serán destinados a la ejecución del mismo.
Otra de las innovaciones logradas por el Plan es que por primera vez se establece, para cada proyecto, no sólo la inversión
prevista, sino también el ahorro de agua que se persigue y que
permitirá atender necesidades de abastecimiento, tanto para el
riego como en el resto de usos, incluidos los ambientales.
La participación del sector privado se verifica en más de una
dimensión. Los agricultores que se beneficien del Plan se comprometen a adoptar, a través de un riguroso programa de vigilancia ambiental, medidas para reducir la contaminación.
Esto se encuentra alineado también con la PAC, que plantea la
ecocondicionalidad de las ayudas públicas establecidas por la
nueva regulación de regadíos. En ella, como primera medida,
se restringe el otorgamiento de la asistencia en la creación de
nuevas áreas irrigadas para mitigar, entre otros, los fenómenos
de envejecimiento de la población rural y la creciente demanda
de agua para otros usos. Asimismo, sólo serán elegibles aquellas explotaciones que cumplan con los requisitos de tecnología,
tanto para usar eficientemente el recurso hídrico como para
evitar impactos ambientales negativos.
Si bien se profundizará el tema en las experiencias citadas en
el Esquema 2, es importante destacar que la visión latinoame-

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

ricana ha tendido a la creación de estructuras administrativas
extraordinarias, mientras que se estima ejemplificador el caso
europeo como testigo de las posibilidades que las innovaciones
en gestión pueden proveer.
A la luz de lo expuesto, se recomienda la selección de esta alternativa, debido a su conveniencia económica, su posibilidad
real de aplicación y la celeridad de los tiempos para comenzar
la organización administrativa dentro del PROSAP. Además de
ello, se sostiene la posición del mencionado organismo como
un representante idóneo de las decisiones críticas en política
hídrica agropecuaria.

Esquema 2
Coordinación de la política nacional de riego a través de la
creación de una Agencia Nacional de Riego.
El segundo esquema planteado implica la creación de un organismo de planificación, gestión y consulta, dedicado exclusivamente a la temática del riego a nivel federal: la Agencia Nacional de Riego.
Las experiencias que se desarrollan a continuación tienen el denominador común de mostrar las posibles limitaciones que este
esquema traería aparejado en un sistema tan complejo como
el de nuestro país. Es por ello que se estima más conveniente
la perspectiva anteriormente desarrollada, sin perjuicio de una
eventual definición política a favor de la presente.
La finalidad última de su creación es que exista un nexo coordinador entre organismos provinciales de gestión hídrica,
que sea el actor fundamental en la articulación de las decisiones y planes a ejecutar referidos al manejo del agua de
riego. Uno de sus compromisos es lograr progresivamente y
atendiendo a las realidades institucionales de cada caso, la
autonomía de los organismos provinciales responsables de
administrar el riego; por lo cual, gran parte de su labor se
relaciona de manera similar que en el caso de la propuesta

anterior, con el fortalecimiento institucional y la capacitación
en diferentes niveles.
Para completar el marco de referencia que mueve a incorporar
esta propuesta como una estrategia viable para la concreción
del objetivo del manejo integrado, se tomarán algunas experiencias de administración comparadas con la finalidad de describir los diferentes modos de articulación, junto con la identificación de ventajas y desventajas para la aplicación de esta
segunda alternativa.
En México, por ejemplo, existe la Comisión Nacional del Agua
(CONAGUA), institución responsable de la formulación, implementación y seguimiento del Programa Nacional Hídrico 20072012. Esta unidad trabaja en coordinación con la Secretaría de
Recursos Naturales.
Actualmente, la misión de la CONAGUA es administrar y preservar las aguas nacionales, con la participación de la sociedad,
para lograr el uso sustentable del recurso. Para cumplir con su
propósito esencial, la Comisión se divide operativamente en
tres grandes áreas: Oficinas Centrales, Organismos de Cuenca y
Direcciones Locales.
Es interesante destacar el rol de los Consejos de Cuenca, órganos colegiados de integración mixta, que son la instancia de
coordinación y concertación, apoyo, consulta y asesoría, entre la
Comisión, incluyendo el Organismo de Cuenca que corresponda,
las dependencias y entidades de las instancias federal, estatal o
municipal, así como los representantes de los usuarios de agua
y de las organizaciones de la sociedad de la respectiva cuenca
o región hidrológica.
Estas relaciones implican la operación más participativa y descentralizada de las acciones que prevé el Programa Nacional.
Asimismo, tienen capacidad para formular y ejecutar sus propias iniciativas para la mejor administración del agua, el desarrollo de la infraestructura hidráulica y de los servicios respectivos, y la preservación de los recursos de la cuenca.
En Chile se encuentra una estructuración similar en la Comisión
Nacional de Riego (CNR), creada por Decreto Ley Nº 1172, como

73

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

persona jurídica de derecho público y organismo centralizado
con patrimonio propio, y constituida por un Consejo de Ministros y una Secretaría Ejecutiva.
Antes de comenzar a describir sus atribuciones, cabe destacar que
Chile tiene como organización de su gobierno la forma unitaria,
por lo cual las acciones locales a nivel regional o en los distritos
de riego son más dificultosas que en estados federales como en
la Argentina. Existe la posibilidad de realizar convenios, aunque
los mismos hayan previsto, generalmente, acciones centralizadas.
El Consejo de Ministros está compuesto por los Ministros de
Agricultura (quien lo preside), Economía, Fomento y Reconstrucción, Hacienda, Obras Públicas y Planificación y Cooperación, quienes definen y sancionan las políticas relacionadas con
el riego. Del mismo modo, a través de estos integrantes se facilita la articulación de políticas, planes y programas entre la
Dirección General de Aguas y la Dirección de Obras Hidráulicas
del Ministerio de Obras Públicas, del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y la Corporación Nacional Forestal (CONAF), en lo
pertinente a suelos y aguas, programas en microcuencas, etc.,
utilizando información que esas instituciones tienen disponible.
Asimismo, la Comisión está dotada de un órgano administrador,
la Secretaría Ejecutiva, que actúa como organismo asesor del
Consejo, encargada de ejecutar sus acuerdos y ser la instancia
operativa. Su máxima autoridad, el Secretario, es designado por
el Consejo y sus atribuciones han sido fijadas por la Ley 1172
Orgánica de la CNR. La Secretaría cumple funciones privativas
en determinadas materias de riego y la elaboración de estudios,
programas y la administración de la Ley Nº 18.450 que regula el
fomento a la inversión privada en obras de riego y drenaje. Por
otro lado, contribuye a la formulación y desarrollo de las políticas y estrategias de riego y drenaje, que propicien el aumento de
la superficie regada.
Para el cumplimiento de estas funciones, la Secretaría Ejecutiva
está organizada en dos divisiones de carácter estratégico: la División de Estudios y Desarrollo y la División Jurídica. La primera
tiene responsabilidades de índole técnica, realizando evaluacio-

74

nes sobre sistemas y obras de riego y desarrollando estudios y
programas para sistemas de regadío calificados para recibir la
bonificación fiscal que incentiva esas actividades conforme a la
Ley 18.450. La División Jurídica posee una Unidad de Acreditación de Inversiones, dedicada especialmente a realizar evaluaciones en cuanto a la viabilidad de los proyectos, atribución
consagrada en la mencionada legislación como en su Decreto
Reglamentario Nº 397 de 1996. Asimismo, posee una unidad
de Gestión y Programación, que soporta y realiza el control de
las acciones planificadas.
En el mismo nivel jerárquico que las Divisiones existen dos departamentos: el de Fomento al Riego y el de Administración y
Finanzas. Finalmente, como Áreas Asesoras a la Secretaría Ejecutiva se encuentran: Planificación y Control de Gestión, Comunicaciones, Calidad y Auditoría Interna.
Si bien la CNR, a través de la acción de la Secretaría, genera
productos que llegan a todo el país -subsidios, información,
instrumentos de transferencia y capacitación-, su estructura
centralizada y las normas que la rigen no le permiten transferir
atribuciones ni funciones a entidades regionales.
De todos modos, se han establecido convenios con los Gobiernos
Regionales para el desarrollo de programas de transferencia a las
mismas; además mediante un Convenio con las Secretarías Regionales Ministeriales (SEREMI) de Agricultura de todo el país, se
instaló el Sistema de Información Integral de Riego que entrega
información relevante para la elaboración de proyectos y otros.
Como último caso ejemplificador, se encuentra la Agencia Nacional de Agua (ANA) del Gobierno de Brasil. Esta organización
viene trabajando en la planificación de los recursos hídricos de
acuerdo con la Ley Nº 9433/1997, que crea el Sistema Nacional
de Gerenciamiento de Recursos Hídricos, y establece los planes
de recursos hídricos a través de planes directores de largo plazo que buscan fundamentar y orientar la implementación de
la Política Nacional de Recursos hídricos, con un horizonte de
planeamiento compatible con el período de ejecución de sus
programas y proyectos.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

La competencia de la ANA puede resumirse en: promover la
elaboración de estudios para subsidiar la aplicación de recursos
financieros de la Unión en obras y servicios de regularización de
los cursos de agua, de asignación y distribución de agua, y de
control de la polución hídrica, en consonancia con lo establecido
en los planes de recursos hídricos.
Con este espíritu, la Superintendencia de Planeamiento de Recursos Hídricos (SPR/ANA) participa en la elaboración del Plan
Nacional de Recursos Hídricos y supervisa su implementación.
También tiene como competencias: apoyar la elaboración del
planeamiento de las cuencas hidrográficas; elaborar y mantener actualizado el diagnóstico de la oferta y demanda de recursos hídricos del país, en cantidad y calidad; proponer medidas, acciones, proyectos y programas para asegurar el normal
abastecimiento de la demanda de agua para usos prioritarios;
acompañar la evolución de los indicadores de logro y desempeño de los planes de recursos hídricos, tanto como su situación
en vistas al cumplimiento de las metas establecidas.
Entre las actividades de la SPR, también se incluye un “armazón” (enquadramento) de los cuerpos de agua, que implica el
establecimiento del nivel de calidad (clase) a ser alcanzado o
mantenido en un segmento de dichos cuerpos a lo largo del
tiempo, en vistas a asegurar en las aguas niveles compatibles
con los usos más exigentes a que son destinadas, y a disminuir
los costos de combatir a su contaminación mediante acciones preventivas permanentes. Dicho armazón es una de las
bases de referencia fundamentales de la Política Nacional de
Recursos Hídricos, ya que constituye un marco para los demás
instrumentos de gestión de las aguas (otorgamiento, cobro,
planes de cuenca), así como para los de gestión ambiental
(concesión de licencias y monitoreo), siendo por lo tanto, un
importante vínculo de unión entre el Sistema Nacional de Gerenciamiento de Recursos Hídricos y el Sistema Nacional de
Medio Ambiente. Para el periodo 2003-2007 la ANA priorizó
la elaboración de los planes de recursos hídricos en catorce
cuencas hidrográficas del país.

Actualmente, la Agencia viene desarrollando un proceso de planificación de forma participativa, con diagnósticos multidisciplinarios, sintéticos, objetivos, e incorporando recursos de comunicación con el público, entre los cuales se destaca el soporte en bases
de datos georeferenciados, que integran un sistema de información ágil, flexible, amigable, abierto y accesible al público por Internet, de forma de favorecer la participación y transparencia.
Como se ve, en la estructura del sistema brasileño existe una
compleja trama institucional y de relaciones entre los diversos
actores interesados en la gestión del agua, pero más que nada
esta característica se observa en el sector público. A pesar de
que al contar con las Políticas, los Planes y la Agencia se logra
un abordaje integrador junto a una planificación rigurosa basada en acuerdos globales, los obstáculos administrativos propios
de la compleja trama de instituciones implicadas actúan como
una amenaza. Este rasgo es definitivo a la hora de aplicar estructuras similares en la Argentina, ya que pondría en riesgo la
aplicación efectiva de cualquier propuesta a largo plazo.
Por lo expuesto, una Agencia Nacional de Riego en la Argentina,
debería tener las siguientes atribuciones:
1. Ser la agencia ejecutora del Plan Nacional de Riego y Drenaje formulado en su propio ámbito, y otros planes de similar
alcance, para diferentes temáticas (Plan Nacional de Capacitación, Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego, etc.).
2. Tomar las decisiones operativas sobre políticas de riego, programas de generación y transferencia de tecnología, propuestas de legislación común a las provincias, respetando
sus particularidades, y ejecutar acciones de fortalecimiento
institucional en las jurisdicciones subnacionales previa realización de los diagnósticos pertinentes.
3. Ser un núcleo de formación y actualización permanente, tanto
para niveles técnicos y operativos, como para funcionarios.

75

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

4. Establecer una planificación con plazos múltiples, con controles específicos para cada periodo, a uno, cinco y diez años.
Se recomienda la ampliación de un horizonte a 20-30 años,
cuya medición se iría revisando periódicamente.
5. Actuar como órgano consultivo ante la posible adopción de
normas y políticas nacionales que tengan impacto en el riego.
A través de su relación funcional con el MAGyP, así como con el
COHIFE, la Agencia tendría acceso a la información sobre nuevas
acciones encaradas por organismos relacionados con la gestión
del agua en general, y del riego en particular, como el INTA, el
PROSAP, universidades, empresas privadas, etc., actuando como
instrumento consultivo con capacidad decisoria ante posibles
situaciones de conflicto.
Se recomienda que la existencia de este organismo esté limitada en el tiempo, en función del cumplimiento de sus metas a
mediano y largo plazo. Dicha duración sería definida por ley al
momento de su constitución, evaluando los integrantes la planificación y programación en el logro de las mejoras necesarias
para la gestión del agua de riego.
El diseño de esta institución permitiría encausar el accionar de
los actores privados y asociados, además de darle al sistema
y al sector una dinámica propia, en la que a nivel territorial y
nacional, ya se habrán activado los principales canales de inversión, planificación, gestión y mantenimiento de las acciones.
Su implantación respondería a la necesidad de otorgar un marco institucional a todas las acciones descriptas más adelante.

Consideraciones operativas
Como primera medida, se sustenta la implementación gradual
de esta estrategia macro, en la necesidad de encarar procesos
tanto de sensibilización y compromiso como de logro de acuerdos políticos básicos, para asegurar una aplicación firme de las

76

acciones definidas. El mismo enfoque es sugerido para el resto
de las líneas propuestas, teniendo en cuenta las sinergias que
vayan surgiendo de su ejecución e interacciones.
A continuación, se especifican algunos caracteres organizativos de la agencia propuesta: órgano independiente, de carácter
consultivo y ejecutivo, que mantendrá relación funcional con el
MAGyP y el COHIFE; de carácter autárquico.
La conducción del organismo debería estar a cargo de un
Coordinador General designado por la Secretaría, cuya función fundamental será la articulación y el cumplimiento del
Programa. El organismo dispondría de un porcentaje determinado de recursos provenientes del Fondo Hídrico de Infraestructura3, un fideicomiso cuyos objetos son la realización
de informes técnicos de factibilidad de los proyectos de las
obras de emergencia solicitadas por las provincias; el desarrollo de proyectos de infraestructura de obras hídricas, de
recuperación de tierras productivas, mitigación de inundaciones en zonas rurales y periurbanas; la asistencia en el proceso de licitación, adjudicación, contratación y concesión de la
obra pública hidráulica y de saneamiento, que participa en el
circuito operativo del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica y préstamos de Organismos Internacionales; entre otras
de ejecución y control en directa relación con la Subsecretaría
de Recursos Hídricos.
Este fondo fiduciario está integrado por lo producido por un impuesto sobre la transferencia a título oneroso, gratuito o por
importación de nafta (con y sin plomo) y sobre el gas natural
distribuido por redes destinado al uso como combustible en
automotores o cualquier otro combustible líquido que los sustituya en el futuro (con vigencia hasta el día 31 de diciembre
de 2029)4.
3
4

Establecido en la Ley 26.181, “Fondo Hídrico de Infraestructura”, publicada en el Boletín Oficial el 29 de noviembre de 2006.
Dicho impuesto se calcula aplicando la alícuota del cinco por ciento
(5%) cuando se trata de naftas, y del nueve por ciento (9%) en el caso
del GNC.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Contando con estos recursos, la autoridad nacional de riego
podrá ejecutar actividades relacionadas con la promoción del
aumento de la superficie irrigada en el país, destinos ya establecidos en la mencionada legislación y sus normas asociadas
(además del fortalecimiento y constitución de organizaciones
de usuarios y de capacitaciones, entre otros objetivos). Asimismo, se requerirá el establecimiento de compromisos con la Nación, provincias y municipios, en cuanto a la colaboración que
cada parte prestará a la conformación de la Agencia.
Se sugiere la constitución de un Consejo Consultivo del Riego,
compuesto por las máximas autoridades provinciales con competencia en el riego, más un representante del MAGyP, uno de
la Subsecretaría de Recursos Hídricos y uno del PROSAP, todos
designados por ellos mismos. En adición, se sugiere la existencia
de un Foro del Riego cuya finalidad sea dar participación en las
decisiones que tomará la Agencia a organizaciones de usuarios
de riego, sociedades de productores y técnicos especializados
de las provincias. La existencia de estructuras colegiadas contribuye a limitar la politización de las instituciones.
El organismo podrá tener como funciones: la coordinación de
organismos nacionales, provinciales y entidades de usuarios en
la generación y transferencia de tecnologías de riego (investigación y desarrollo, gestión, etc.); el fortalecimiento de los entes provinciales y la promoción de normas unívocas en la legislación y gestión del riego; la asistencia y desarrollo de entidades
en el ámbito de las organizaciones de usuarios de riego; la promoción del trabajo conjunto de los organismos de financiación
de obras de infraestructura, con los componentes de desarrollo
institucional y tecnológico de gestión; el financiamiento de programas de desarrollo de contenidos y difusión de la información
y tecnologías de riego (en seminarios, cursos, publicaciones y
asesoramiento); la administración y asignación de recursos en
función de las necesidades territoriales, y el cumplimiento de
los objetivos y metas fijados por el Plan.
Por último, tanto para estas instituciones como para las autoridades provinciales en materia de riego, sería conveniente

comenzar a escalonar en el tiempo los mandatos de las autoridades del agua. Este requisito sirve para separar la gestión
técnica de los conflictos políticos coincidentes con los procesos
eleccionarios. Esta decisión puede contribuir a despolitizar las
estructuras, aspirando a consolidar una de las fortalezas que
se encuentran en la mayoría de las instituciones: el “saber qué
hacer” de personas con vasta experiencia.
Asimismo, se recomienda fortalecer las organizaciones en base
a la estabilidad y al aprendizaje acumulativo. La designación
de los responsables por concurso público es la mecánica más
recomendable para lograr profesionalizar definitivamente las
estructuras de manejo del agua de uso agropecuario, ya que
asegura la idoneidad y conocimientos técnicos a la vez que
suma transparencia y genera confianza frente a la comunidad
de usuarios y a la población en general.
Como alternativa a este mecanismo, también se puede optar
por una designación directa desde los poderes ejecutivos (nacional y/o provincial), pero siempre recurriendo a la aprobación
de credenciales por parte del poder legislativo, donde se encuentra representada la voluntad popular en el marco de un
sistema democrático.
Este esquema, que se presenta como una acción a nivel nacional, debería complementarse con desarrollos en las provincias a
fin de reducir la fragmentación en la gestión del agua de riego
en vistas a una institucionalidad ordenada con competencias
claramente delimitadas.
En las provincias con riego integral es importante avanzar en la
creación de autoridades únicas. Sin embargo, esto es considerado poco probable en el corto/mediano plazo si se tienen en
cuenta los condicionamientos normativos y políticos existentes,
variando la intensidad de cada uno de ellos de acuerdo a las
diversas realidades y grados de institucionalidad existentes en
dichos territorios. A esto se suma que algunas provincias involucionaron en sus diseños institucionales de gestión del agua de
riego, como en el caso de las provincias de Córdoba y La Rioja,
entre otras.

77

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

El rediseño de instituciones y organizaciones en provincias con
riego integral es fundamental, dado que el 68% de la superficie
bajo riego se ubica en las regiones áridas y semiáridas del país,
y el 74% de los sistemas o áreas de riego existentes son administrados por el sector público. Es por ello que el diseño y las
características que adquieran las instituciones responsables de
plasmar y llevar a cabo la política de riego son aspectos condicionantes para su buen funcionamiento.
Por su parte, las provincias con predominio de sistemas de riego integral deberían avanzar en acuerdos institucionales entre
los diferentes partidos políticos a fin de establecer parámetros
básicos sobre la manera de gestionar el agua de riego y las características institucionales de los sistemas públicos que intervienen para su desarrollo.
Los aspectos sobre los cuales deberían avanzar las autoridades
provinciales son: jerarquización de las instancias del riego; escalonamiento de mandatos; estabilidad en el cargo, ya sea por
concurso público o mediante acuerdo legislativo; descentralización; autonomía y autarquía.
Los territorios donde este conjunto de acciones se considera
prioritario son: La Pampa, Catamarca y La Rioja, dadas sus características institucionales y las de su ecosistema productivo.

gentino. Se presenta como alternativa a la formulación aislada
de planes o proyectos, dada la necesidad de articular desde el
inicio respuestas diseñadas al efecto de las problemáticas que
se identificaron.
Por otro lado, la visión integrada del manejo de agua para uso
agropecuario requiere necesariamente de un tratamiento conjunto y multidisciplinario. La unificación de los planes también
redunda en una simplificación de los controles y mediciones a
aplicar, logrando monitorear clara y sencillamente la eficiencia,
eficacia e impacto de las acciones ejecutadas.
Como integrantes de esta acción estratégica, se encuentran los
siguientes planes maestros:
A. Plan Estratégico de Riego y Drenaje (PERD)
B. Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional
del Riego
C. Plan de Actualización Permanente: Comunidades de Prácticas

Bajo el paraguas de una estrategia marco de coordinación unívoca para el manejo integral del agua de riego en la Argentina,
se señalan a continuación las acciones que se consideran claves
a su razón de ser.

Cabe aclarar en este punto que existe la posibilidad de encarar
una multiplicidad de planificaciones adicionales; sin embargo,
se ha priorizado la formulación de estas tres herramientas,
dada su completa articulación y complementariedad con las
demás líneas de acción estratégica y considerando que sus impactos tendrán efectos multiplicadores positivos rápidamente,
pasibles de ser difundidos a lo largo del territorio nacional. Este
último factor refleja el espíritu democrático y de equidad en los
fundamentos, a la hora de implementar cualquier política pública de manera responsable.

2.1. Acción Nº 1 - Planificación maestra

2.1.1. Plan Estratégico de Riego y Drenaje (PERD)

Esta acción estratégica incorpora un esquema de planes maestros referido al manejo de agua para riego en el territorio ar-

El propósito de implementar este Plan es encarar procesos integrales de planificación en todas las provincias argentinas, ma-

2. ACCIONES ESTRATÉGICAS

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terializados en la elaboración y aplicación de Planes Directores
a nivel de cuencas u oasis.
El valor de la estrategia consiste en lograr un enfoque comprensivo para dar respuesta a los problemas relacionados con la dimensión técnica del riego.
La formulación a nivel provincial de Planes Directores (PD) de
manejo de cuencas u oasis de riego, fortalece las instituciones
intervinientes en la temática, suma capacidades de planificación, evaluación, asignación de recursos y en última instancia,
mejor uso y aprovechamiento del recurso hídrico.
Conceptualmente, los Planes Directores de Riego por Oasis/
Cuenca son el basamento técnico de la planificación estratégica
moderna de riego, ya que establecen los grandes rumbos que
se deben mantener a la hora de gestionar con eficacia el recurso hídrico, incluyendo todos los aspectos relacionados con la
oferta y demanda hídricas. Esta herramienta ayuda a dar permanencia y estabilidad a las líneas definidas en un proceso de
intercambio entre autoridades, organismos de financiamiento y
los usuarios del agua de riego.
Para volver eficiente el uso del recurso es indispensable asignar
prioridad al fortalecimiento institucional y a las herramientas
de planificación, junto a la construcción de infraestructura física. En el manejo de los recursos hídricos, particularmente en los
usados para riego, la buena marcha de cada proyecto depende
fundamentalmente de que existan instituciones con adecuadas
capacidades de ejecutar correctamente las obras e inversiones
en capital físico.
Por otro lado, contar con un PD genera un efecto de compromiso
con la comunidad de usuarios, ya que la organización de gestión
hídrica deja constancia de las inversiones que realizará y, al publicarlas, pone a disposición de los destinatarios del servicio la
forma misma de exigir que se cumplan las medidas planificadas.
Para poder dar curso a la implementación a escala nacional de
la estrategia, una alternativa que se plantea es la creación de
“equipos de logística (EDL)”, grupos con experiencia probada
que asistan a las provincias a fin de que las mismas sean ca-

paces de recopilar toda la información necesaria y de producir
la que haga falta a fin de procesarla en forma adecuada. Estos EDL deben ser capaces de prestar asistencia técnica a los
responsables de la gestión del agua en cada una de las provincias, focalizándose en los aspectos locales e integrándolos
a los regionales y nacionales de manera coherente, articulada
y potenciadora.
Muchas de las actividades que implica el manejo integrado de
los recursos hídricos no sólo tienen que ver con proyectos de
infraestructura. Si la atención se centra en todo momento en
los mismos, no se identificarán otros factores que inciden en
el manejo integrado. Esto no quiere decir que las obras de modernización no sean necesarias, sino que son parte de un proceso de mejora. La formulación del PD conlleva el análisis de una
multiplicidad de variables clave, cuya atención se ve facilitada a
la vez que se mejoran las probabilidades de gestionar el recurso
de manera integral.
La actividad a encarar implica la realización, por parte de las
provincias, de estudios y mediciones, obras tanto de gran envergadura como de pequeña escala a nivel intraparcelario, adecuaciones normativas, reorganizaciones administrativas, estudios sobre la mejora en la gestión técnica y territorial de las
aguas superficiales y subterráneas, realización de estudios sobre la oferta de agua subterránea, diseño de mecanismos innovadores para expandir la frontera irrigada, modos de aumentar
la oferta hídrica de manera sustentable y operativa, al tiempo
que prevean mecanismos para regular la demanda hídrica, entre otros aspectos.

Consideraciones operativas
En este apartado se atienden tanto los temas que deberá encarar el Plan, así como una breve descripción de las recomendaciones específicas para aplicar cada sugerencia, el estado actual de
los desarrollos y posibles condicionamientos.

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La premisa básica que orienta la concepción de los PD es la
formulación integral y multidisciplinaria de un conjunto de
recomendaciones, proyectos y acciones, que permite resolver los principales problemas identificados en el diagnóstico,
convirtiéndose en herramienta ineludible para la definición de
estrategias, políticas hídricas y acciones en el corto, mediano
y largo plazo.
Como recomendación concreta, se propone que las provincias
consideren en sus PD los siguientes objetivos generales:

• Elaborar un listado de problemas, en relación al recurso, en
todos los ámbitos (económicos, sociales, legales, institucionales, ambientales).

1) Respetar el equilibrio hidrológico entre demanda de agua y
recursos hídricos disponibles a nivel de cuenca.

• Desarrollar un Plan de Obras para el corto, mediano y largo
plazo, basado en una priorización concreta de necesidades
reales de los sistemas de riego. Este Plan, si bien debería ser
anual, se irá reformulando y servirá de insumo para la verificación y seguimiento de los logros.

2) Establecer un procedimiento racional y equitativo para la
asignación del agua, satisfaciendo en el tiempo y el espacio
la demanda de agua de los distintos usuarios.
3) Establecer una gestión del riego a largo plazo que tenga en
consideración las demandas futuras de agua.
4) Garantizar la defensa frente a los efectos perjudiciales del
agua, en especial la erosión del suelo, salinización y predicción de sequías.
5) Proteger la calidad del agua frente a la contaminación.
6) Establecer prioridades flexibles entre los distintos programas de desarrollo de recursos hídricos para todos los usos,
en el tiempo y el espacio.
Asimismo, los PD deberían considerar ciertos objetivos específicos:
• Obtener un balance hídrico permanente y dinámico de la
cuenca u oasis.

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• Definir directrices, objetivos y metas para resolver los problemas y alcanzar un desarrollo que permita satisfacer las necesidades, mejorando la calidad de vida en forma sustentable.
• Formular recomendaciones que orienten en la toma de decisiones.

• Conformar un stock de grandes proyectos para su posible financiamiento internacional.
Además de la formulación de objetivos, en los PD se debería contemplar la definición de metas cuantificadas que permitan un
control real de la ejecución del plan, para lo cual se deben prever
las fuentes de información y medios de verificación. Serían actualizadas anualmente, pero no se reformularían sino que medirían el grado de avance y la oportunidad de incorporar metas
más ambiciosas.
Para realizar un PD integral, se deben considerar los siguientes
estudios: oferta y demanda hídrica; aguas subterráneas; balance hídrico; inventario de la red de riego y drenaje; actualización
de padrones de usuarios; caracterizaciones agronómica, económica, social, ambiental; relevamiento y propuestas; sistematización de la información; aspectos legales, institucionales y comunicacionales; y diagnóstico participativo.
Asimismo, sería conveniente la complementariedad de la dimensión de infraestructura, sumando acciones llamadas “no
estructurales”, como son los fortalecimientos institucionales,

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organizacionales y legales para una gestión integrada, y mejorar las acciones de comunicación, educación y capacitación, tanto en los organismos como en las organizaciones de regantes.
La formulación de un PD por cuencas hídricas puede arrojar resultados positivos en cuanto a la gestión de algunos territorios. Sin embargo, en las provincias donde el riego se utiliza en
la proporción más importante de la superficie cultivada (casos
Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca), se puede considerar la
aplicación de esta herramienta a nivel de “oasis de riego”. Esta
unidad de análisis resulta más amplia que la mera identificación geográfica implicada en el enfoque por cuencas. El oasis de
riego es una unidad económicosocial, dado que se convierte en
centro organizador de la vida productiva de las provincias, y en
núcleo de concentración poblacional y de servicios asociados.
Todas estas circunstancias provocan un impacto a nivel sistemas de riego, que incluye entre otras variables, la instalación
de centros urbanos, industrias, actividad comercial, etc., con
el consiguiente efecto sobre una adecuada utilización de tierras cultivables.
Se recomienda comenzar la formulación de PD en todas las
provincias, ya que los resultados logrados en las que realizaron
esta experiencia se notan tanto en la mejora de la eficiencia
hídrica, como en el crecimiento de sus instituciones, alcanzando
una independencia efectiva entre el devenir político y las decisiones clave de infraestructura y política de riego.
Como se mencionó, uno de los aspectos a contemplar está relacionado con mejorar la gestión técnica y territorial de aguas superficiales y subterráneas. En cuanto a las aguas superficiales,
la mayoría de las provincias adolece de una correcta y eficiente
gestión de redes, tanto por no poseer instrumentos de gestión,
como por tener, en muchos casos, infraestructura obsoleta para
un manejo más racional y eficiente.
La modernización de redes de distribución es fundamental en la
mayoría de las provincias con riego integral. En este aspecto, la
implementación de cuadros de turnado, software de manejo de
la distribución y elementos de medición no están muy presentes

en los sistemas. La escasa presencia de estas importantes herramientas se ve opacada muchas veces porque las áreas regables
tampoco cuentan con catastros de riego adecuados y en otros
casos por la escasa versatilidad de las estructuras de distribución.
Dentro de los sistemas, la eficiencia intraparcelaria juega un papel muy importante. Es prioritario mejorarlas a través de programas de capacitación y formación de usuarios del agua, además de fomentar el uso e incorporación de nuevas tecnologías
de riego con mecanismos y financiaciones que promuevan y
faciliten esto (tal es el caso, por ejemplo, de mecanismos como
los utilizados en Chile mediante la Ley Nº 18.450, así como en
otros países de Latinoamérica).
En todas las provincias deben mantenerse, ampliarse o instalarse redes monitoras de cantidad y calidad del agua. Las mediciones pueden realizarse a través del fortalecimiento de las asociaciones de usuarios u otros agentes territoriales existentes,
siempre teniendo la fiscalización y control del estado provincial,
ya que en última instancia el recurso es un bien público de dominio provincial.
En relación a esto, se considera necesario realizar estudios de
la oferta subterránea disponible a la luz de la explotación masiva que está sufriendo este recurso. Se propone como inicio el
montaje de modelos hidrogeológicos, especialmente en las provincias de Catamarca, La Rioja, Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago
del Estero, Entre Ríos y Córdoba. En provincias como San Juan,
Mendoza, Santa Fe, Corrientes y Chaco, se recomienda aplicar
modelaciones puntuales, ya sea en nuevas zonas de riego, o en
áreas con alto impacto socioeconómico.
Junto con ello, deben mejorarse los sistemas administrativos de
registro de perforaciones y los manuales o reglas constructivas,
a fin de normalizar el proceso de construcción y caducidad o
cegado de las mismas.
Con respecto al uso sustentable del recurso agua, los lineamientos de mejora se centran, en términos generales, en fortalecer
a las instituciones provinciales para una planificación y gestión
más eficiente de los temas ambientales vinculados con el recur-

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�CUARTA PARTE
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so hídrico. Todas estas acciones deberían realizarse en el marco
de un Plan Hidrológico Provincial. Actualmente, se estima urgente y oportuno:
1) Generar promoción y desarrollo de ámbitos de participación
de los usuarios en la gestión integrada del agua subterránea.
2) Generar sistemas de control, en lo posible autofinanciados,
definiendo una política de recuperación, preservación y control de la calidad del agua y del suelo.
3) Implementar estaciones o puntos de monitoreo con una política sistemática de recolección de datos.
4) Aumentar las redes de monitoreo de niveles freáticos, especialmente en provincias como Río Negro, Neuquén, Mendoza
y San Juan.
5) Implementar y fomentar obras de tratamiento de aguas negras urbanas y de posterior reutilización agrícola.
6) Implementar medidas de recomposición, como en la cuenca del Salí-Dulce, en el río Bermejo y en acuíferos, como por
ejemplo los de la provincia de Mendoza.
Todas estas variables también apuntan a mejorar la eficiencia
en el uso del recurso hídrico destinado al riego, sobre todo a
través de la incorporación de modernas tecnologías en las fincas. Es imprescindible considerar la variable financiamiento, que
será trabajada en la acción estratégica Nº 6 “Incentivos al sector privado”, así como los medios para disponer del mismo, a
través de estructuras institucionales.
En última instancia se busca expandir la frontera irrigada, que
implica responder de manera sustentable a esta necesidad desarrollando nuevas áreas, pudiendo mejorar la situación de superficies subexplotadas o que en la actualidad no cuentan con

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servicio de riego, como las zonas de secano. Mediante esa mejora en la eficiencia, es posible el uso del recurso hídrico “excedente” en nuevas hectáreas cultivadas. Sí es relevante concentrarse
en la forma en que se expande la superficie bajo riego, puesto
que si no se cumple con criterios fuertes de desarrollo sustentable, los beneficios marginales obtenidos de estas nuevas áreas
productivas se perderán en el corto plazo. Ejemplos de estas
condiciones son: tomar medidas para evitar o paliar la contaminación, usar métodos de asignación eficiente del agua para
evitar el derroche, lo cual necesariamente requiere la utilización
de tecnologías como el riego presurizado, por goteo, aspersión,
pívot central, etc., a pesar de sus altos costos. De forma experimental y como excepción, se propone la reutilización de aguas
residuales, considerando los preceptos de saneamiento básico y
salud pública involucrados, previendo acciones para evitar algunos efectos negativos registrados en casos concretos.
Una experiencia concreta que puede proveer ejemplos positivos de aplicación de aguas regeneradas, es la de las Áreas de
Cultivos Restringidos y Especiales (ACRE) que utilizan aguas
tratadas de los sistemas urbanos, mediante reglamentaciones
especiales, permitiendo los cultivos arbóreos y aquellos que serán industrializados.
Su institucionalización en diversos sistemas hidrológicos podría
solucionar conflictos, a la vez que facilitaría nuevas oportunidades para incrementar la superficie cultivada.
En cuanto a este punto, es útil tener en cuenta las evoluciones
tecnológicas mencionadas a fin de incrementar la oferta hídrica
para riego a través del uso de medios alternativos: reutilización
de efluentes, aguas pluviales, desalación, etc. Las ventajas de la
reutilización de aguas residuales regeneradas han sido identificadas como: aumento de las fuentes de abastecimiento y contribución a satisfacer la demanda; disminución de los costos de
tratamiento y vertido de aguas residuales; reducción del aporte
de contaminantes a los cursos naturales de agua; aplazamiento, reducción e incluso supresión de las instalaciones adicionales
de tratamiento de aguas de abastecimiento; aprovechamiento

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de los elementos nutritivos contenidos en dichas aguas; generación de un ahorro energético relacionado a la utilización de
aguas subterráneas.
Desde la perspectiva legal, es importante coordinar competencias para la reutilización de aguas destinadas al riego, especialmente las regeneradas. En muchos casos aparecen competencias conexas que atienden a la calidad o salubridad del recurso,
y que pueden estar total o parcialmente encomendadas a otras
autoridades ajenas al agua propiamente dicha. El ejercicio de la
competencia establecida legalmente a las autoridades de agua
es irrenunciable e improrrogable: debe materializarse directa y
exclusivamente por las mismas.
Aumentar la oferta hídrica de manera sustentable y operativa
requiere el establecimiento de mecanismos que permitan instrumentar eficazmente políticas públicas relacionadas a este
objetivo. Sin perjuicio de las planificaciones efectuadas en el
contexto de otras líneas estratégicas, resulta indispensable dotar al poder público de herramientas que permitan potenciar
las disponibilidades de un recurso naturalmente escaso como
el agua. Para ello, se sugieren las siguientes recomendaciones
de instrumentación:
1. Reconsiderar la eficiencia de los regímenes económicofinancieros vigentes, para el financiamiento de obras de infraestructura que aumentan la oferta neta disponible con destino
al riego y otros usos que compiten con el mismo. La generalidad de ordenamientos provinciales vigentes contempla
mecanismos para financiar las obras de riego por parte de
los usuarios, siendo necesario atender a la capacidad limitada del sector en orden al aumento de eficiencia posible.
2. Normativizar mecanismos de contribución financiera estructurados sobre la base de recursos económicos disponibles en
sectores no agrícolas, que demandan un volumen relativamente escaso de agua. En este sentido, una porción importante de la tecnificación y eficientización de la distribución

de agua de riego, puede financiarse mediante aportes provenientes de sectores poblacionales (recreativos, turísticos,
etc.) debiendo establecerse una equidad –no igualdad- en la
asignación de recursos y obtención de beneficios.
3. Diseñar un sistema normativo que contenga la actividad de
reutilización de aguas provenientes de usos poblacionales
e industriales basado en prácticas adecuadas que atiendan
la naturaleza de tal recurso. La calidad alterada de dichas
aguas importa exigencias especiales en su utilización (requieren un régimen específico), que deben conjugar los beneficios económicos y ambientales con la mayor disponibilidad hídrica involucrada.
4. Establecer una adecuada coordinación entre el régimen del
servicio público de agua potable y saneamiento, y el sistema normativo que regula la disposición y uso posterior de
sus efluentes. La generalidad de normas específicas de agua
omite regular este tipo de actividad y su coordinación con el
servicio público previo.
5. Concretar normativamente una coordinación adecuada entre las
administraciones que corresponden a los sistemas sanitarios,
ambientales y de aprovechamiento de aguas regeneradas.
6. Promover normas provinciales que avancen en la intervención policial o relativa al dominio de las aguas atmosféricas
y pluviales, asignando posibilidades de uso y vinculando
el fenómeno pluvial a las experiencias existentes respecto
del manejo de contingencias climáticas, como el granizo
u otras de similares efectos. La posibilidad técnica de desarrollar pequeños reservorios que mitiguen las crecidas
pluviales y permitan su uso posterior, exige ser considerada de manera concreta en el sistema normativo, en vista
a una gestión integrada con las aguas tradicionalmente
usadas para riego.

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7. Constituir mecanismos jurídicos que impongan la realización
de estudios físicos, técnicos, económicos y otros, sobre el
eventual aprovechamiento de aguas salobres. Aunque este
tipo de aguas prácticamente no son utilizadas en nuestro
país –salvo escasas circunstancias, ajenas al regadío-, la experiencia internacional muestra esta potencialidad.
En íntima relación con la eficiencia, se deben abordar simétricamente, las políticas públicas destinadas a regular la demanda
hídrica, factor crítico a la hora de aprovechar al máximo el recurso y controlable en la medida en que se consensúen los criterios
básicos de instrumentación. Algunos de ellos pueden ser:
1. Establecer normativamente mecanismos de fomento, tanto
económicos como financieros y honoríficos, que incentiven
las conductas valiosas en orden al buen uso de las aguas.
Este tipo de desarrollos pueden dar lugar a beneficios fiscales –exenciones, categorías diferenciales, etc.- y subsidios o
financiamientos “blandos” para la realización de innovaciones tecnológicas de eficiencia hídrica.
2. Contextualizar instituciones vigentes como el principio de
inherencia del agua a la tierra en su verdadera exigencia teleológica, de modo que no impida a las instituciones promover la eficiencia en la aplicación del agua ni importe un desaliento a las buenas prácticas de regadío. Hemos observado
cómo este principio, aplicado de manera descontextualizada
con su finalidad de dar garantía a la unidad productiva, se
convierte en un desánimo al esfuerzo del regante por ahorrar agua, pudiendo reglamentarse de forma tal que coexista
con sistemas de contribución volumétrica y mercados.
3. Diseñar regulaciones que potencien la eficiencia de los sistemas de dotación volumétrica, o incluir dichos sistemas
en aquellos regímenes que no se encuentran estipulados.
Los mecanismos de asignación por volumen acorde a las

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necesidades de uso resultan adecuados para acotar los
consumos y, aunque los mismos aparecen en el ordenamiento vigente, no son aplicados. Este aspecto debe actualizarse en la estructura de regulación actual. Asimismo,
en la incorporación de nuevos derechos de riego o renovación de los actuales, se pueden incorporar condiciones en
este sentido fomentando la medición de volumen entregado, por parcela.
4. Exigir normativamente que los mecanismos de planificación
actualicen los volúmenes asignados, en función de los cambios de circunstancias, avances tecnológicos, etc. Los derechos vigentes deben resultar legalmente ajustables mediante
el dinamismo planificador, aspecto que facilitaría la revisión
del contenido de las prerrogativas de uso de aguas públicas
por particulares.
5. Considerar una desvinculación relativa entre la superficie
empadronada por cada usuario y el volumen que le corresponde y su aporte económico. Hoy resulta poco relevante
impedir que aquellos usuarios capaces de lograr un mayor
rendimiento por unidad de agua asignada, no puedan utilizar su dotación por encima de los límites formales de superficie empadronada, o que si lo hacen, deban tributar en
mayor proporción que otros usuarios por idéntico volumen
de agua recibida.
6. Normativizar sistemas de contribución volumétrica de naturaleza extrafiscal, que fomenten el ahorro de agua y penalicen
el derroche, complementando los mismos con una estrategia
integral de gestión hídrica que asigne de manera eficiente el
recurso en consideración del volumen razonablemente necesario para el regadío. Los sistemas de contribución económicofinancieros, además de su función fiscal que importa la conformación del erario público, pueden presentarse como mecanismos de fomento de prácticas adecuadas en el regadío.

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7. Concretar un régimen normativo que considere los mecanismos de bancos y mercados de agua como sistemas de reasignación voluntaria del recurso. La reasignación por los poderes públicos, mediante expropiación y rescate de derechos
concedidos, es un sistema ineficaz para reconducir los usos
a las nuevas necesidades sociales. Por ejemplo, el Registro
Único de Aguas (RUA) en Mendoza, posibilita este mecanismo y se encuentra regulado de la siguiente forma: cuando
algún usuario tiene excedente de agua, éste se puede asignar a otros. El costo del agua en este caso es mayor para el
que “compra” ese excedente, ya que se hace cargo tanto del
costo del derecho establecido por el ente de riego, como del
mantenimiento del derecho que le fue cedido.
Es importante que todas estas acciones sean acompañadas por
la participación consciente de las comunidades y productores
en zonas deprimidas, contribuyendo a la utilización generalizada de herramientas de riego. Las comunidades de usuarios,
municipios y otras organizaciones de base local, son buenos
conductores de estos procesos de modernización, como se expondrá más adelante.

2.1.2. Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego
Este Plan consiste en formular una planificación de cursos y
campañas de formación específica, estableciendo un cronograma de capacitaciones prioritarias, en base al diagnóstico efectuado. Las mismas tendrán base en cada una de las regiones
del país.
La diferenciación de temáticas impartidas para usuarios por un
lado, y personal técnico y funcionarios de organismos de gestión del agua de riego por el otro, serán instancias de capacitación fundamentales para potenciar las acciones de cada uno de
estos subsectores y aumentar los impactos positivos tendien-

tes a mejorar la gestión del riego y a dotarla de la integración e
interacción necesaria.
Se sugiere acompañar al Plan con: paneles, mesas redondas,
seminarios, abordando temáticas de planificación, control y
gestión coordinada del recurso. Ello ayudará a la integración
efectiva de los participantes en el plano de las decisiones incrementando sus capacidades individuales y colectivas.
Dado que las limitaciones registradas en el diagnóstico son
compartidas por los organismos de riego del país, se considera necesario formular un plan de capacitación con enfoque
interdisciplinario orientado tanto a las autoridades máximas
de cada organismo de riego como al personal que conforma
el mismo, que permita encarar procesos uniformes y sostenidos a escala en áreas de capacitación de gestión institucional,
planificación estratégica, tecnología de riego, formulación y
evaluación de proyectos, sistemas de información y buenas
prácticas comparadas.
Junto con la formación e instrucción de actores, se considera
necesaria la profundización de actividades de investigación,
extensión y desarrollo en riego, ya que las mismas permiten
aprovechar los avances y cambios técnicos experimentados, por
ejemplo, en lo que hace a cultivos como el azúcar, arroz, tomate,
papa, hortalizas y pasturas en general.
El desempeño de la investigación y extensión ha brindado excelentes resultados, aunque la adopción de nuevas técnicas ha
sido lenta y particularmente débil. En algunos casos, como el
de Mendoza, el Departamento General de Irrigación (DGI) adoptó un programa de Generación y Transferencia de Tecnología
(GyTT), a raíz de las necesidades que existían en el sector.
Es importante que a nivel nacional se cuente con un proyecto de este tipo, común para todo el territorio, que fomente la
equiparación de condiciones y conocimientos mínimos, capaz
de cubrir realmente las demandas del sector en lo que hace a
investigación, extensión y desarrollo en riego.
La acción estratégica debe estar enfocada inicialmente, ante dificultades operativas de implementación a nivel nacional, en las

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provincias con sistemas de riego integral, dado que la gestión
de los mismos se caracteriza por la fuerte presencia del sector
público, que enfrenta serias limitaciones en cuanto a capacidades endógenas.

Consideraciones operativas
Los contenidos de los cursos de formación, niveles de complejidad, exigencias, y aplicaciones serán divididas según destinatarios: nivel político y jerárquico, nivel de dirección y técnico, nivel
usuarios y productores, nivel empresariado relacionado (por
ejemplo, proveedores de tecnologías de riego).
Para la definición de contenidos de las capacitaciones, es
recomendable conformar una Comisión de Contenidos,
que puede ser liderada desde el PROSAP, con profesionales
multidisciplinarios, que además actúe de coordinadora del
programa, con un referente designado por provincia. El programa puede ser desarrollado mediante plataformas Web
teniendo en cuenta dos aspectos: su verdadero respaldo por
parte de las autoridades y la participación de estas en las
actividades de formación. Todo ello enmarcado en una estrategia mayor que tienda a movilizar las energías personales e institucionales hacia el sector de riego, lo que también
permitirá su posicionamiento.
Para una visión concreta del plan de capacitaciones, se sugiere a
modo ilustrativo un esquema de oferta de cursos de capacitación.
Los cursos de Capacitación a USUARIOS tienen como principal
finalidad mejorar la gestión interna de las unidades económicas de cada productor. Se busca encontrar la mejor forma de
viabilizar la intervención pública, a través de los efectores más
eficientes y confiables en el territorio5. En tal sentido, deberá
investigarse en las provincias, para conocer qué organismos u
5

86

Por ejemplo, en el caso mendocino, los productores identifican como el
organismo de mayor confianza al DGI.

organizaciones son los vectores de acción más representativos,
experimentados y eficientes, con poder para coordinar un proceso de semejante profundidad.
En relación a los cursos de Capacitación destinados a TÉCNICOS
Y FUNCIONARIOS de organismos de gestión hídrica o de riego,
se identifica que la mayoría de los organismos posee dificultades de gestión, siendo la formación y capacitación algunos de
sus principales problemas. Para contextualizar esto, se debe
tener en cuenta que a nivel total, sólo el 19% del personal de
los citados órganos es profesional y la edad promedio es de
51 años.
Asimismo, las universidades deben ser tenidas en cuenta para
el desarrollo de las operatorias de capacitación, en tanto se pueden aprovechar sus recursos existentes y la interoperabilidad
de los sistemas que poseen.
Se sugiere implementar la Acción en el mediano plazo, dada la
necesidad de que el Plan de Capacitación logre el respaldo necesario que surge de la solidez de los contenidos, metodología
aplicada, operatoria diseñada y beneficios a obtenerse, entre
otros aspectos.
Los impactos positivos que se prevén ante el éxito de este Plan
son básicamente: personal del sector de riego nivelado en aspectos claves de gestión de los sistemas en todo el país; fortalecimiento y generación de capacidades endógenas al interior
de las instituciones públicas responsables de la gestión del riego; e instalación de procesos de trabajos en red e intercambio
de experiencias.
Como se ha expresado anteriormente, la muestra óptima de
aplicación de las capacitaciones es en todas las provincias argentinas. Sin embargo, a la hora de priorizar recursos se recomienda una muestra inicial que incorpore a las provincias de
Neuquén, Río Negro, San Juan, Catamarca, Tucumán, La Rioja,
Mendoza, Buenos Aires, La Pampa. Esta decisión se funda en
la intensidad del impacto de la acción y ante las ventajas relativas en cuanto a logística y demás fundamentos esbozados
existentes en dichos territorios.

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2.1.3. Plan de actualización permanente: Comunidades
de Prácticas
La finalidad principal de implementar Comunidades de Prácticas (CdP) es lograr que diferentes niveles y actores compartan
sus experiencias y métodos de resolución de problemas comunes, generando un aprendizaje conjunto. Esta acción se orientará fuertemente a las OUR y a las instituciones de gestión del
riego provinciales.
Su implantación responde a la necesidad de fortalecer la participación de las organizaciones de usuarios de riego. Existe una
frontera simbólica entre las OUR, el Estado y los individuos, que
en muchos casos no participan porque piensan que no es necesario o su participación no tendrá efectos. Para revertir esta
tendencia, se debe pensar en incentivos a la participación. Por
ejemplo: mediante la identificación de vectores de acción válidos en el territorio, se pueden promover cambios tecnológicos
en optimización del uso del recurso agua para riego, e incluso
actuar como arietes en el acceso a financiamiento.
Darle vigor a una comunidad de prácticas, o a cualquier instancia de asociatividad y participación, es estimular la “presión de la demanda”, de manera que las mismas organizaciones o los productores individuales perciban los efectos positivos de comprometerse.
Las Comunidades de Prácticas (CdP) son un entorno que fomenta los intercambios y permite la creación de conocimiento
y el aprendizaje. Las CdP en las organizaciones, son el marco
idóneo para albergar “rutinas creativas” que permitan aflorar el
conocimiento, además de ponerlo a disposición de nuevas ideas
útiles y valoradas.
Las CdP son un espacio de encuentro entre personas que tienen intereses y objetivos comunes, donde pueden interactuar
para la generación, intercambio y asimilación de experiencias,
alrededor de áreas de aplicación específicas con objetivos bien
definidos. En este caso, se plantea generar una Comunidad de
Prácticas a nivel nacional en el sector riego.

A nivel empresas y organizaciones, usar CdP permite focalizar
el talento. Esto es, centrar el esfuerzo y la experiencia de personas diversas en aquellos temas que son de interés para la organización. Alinear el talento de las personas con los objetivos
del negocio, es una de las claves del éxito empresarial. Por otro
lado, las CdP posibilitan la creación de redes dentro de la organización. Las estructuras estancas y jerárquicas no estimulan
la colaboración en red. La naturaleza compleja de la mayoría
de los problemas que enfrentan las organizaciones, demanda abordajes multidisciplinarios que las organizaciones tradicionales no son capaces de asumir pero que las CdP pueden
perfectamente tomar bajo su cargo. Las CdP permiten aprovechar el conocimiento individual de las personas y analizarlo
para desarrollar una memoria corporativa. Traducir el capital
intelectual de la organización en un conocimiento corporativo, tiene un gran valor para la estrategia de cualquier organización. El conocimiento pertenece a las personas: explicitarlo,
almacenarlo, difundirlo y explotarlo, debería ser una meta de
toda organización.
Las CdP posibilitan, además, estructurar los grupos de trabajo
de manera más adecuada y eficiente, con reglas y roles mejor
definidos. Estos espacios de trabajo creativo no se pueden dejar
al albur del azar. Para que los integrantes de los grupos desplieguen todo su potencial, se requiere del establecimiento de
pautas comunes y acordadas (instituciones), de una buena definición de los derechos y obligaciones de cada parte, así como
de sus funciones operativas. Esto lleva a que, por otro lado, se
tenga una mejor planificación de los recursos de trabajo, ya sea
los tecnológicos como los organizativos. Los resultados obtenidos en una CdP pueden, a través de ella misma, ser comunicados, sensibilizados y difundidos a toda la organización.
Las CdP por último, como espacios de intercambio, posibilitan
que el conocimiento de las personas fluya de unas a otras, generando nuevo conocimiento.
Este proceso embebido en una estructura semiformal o informal, pero reconocida por la organización, facilita la incorpora-

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ción de herramientas y criterios de gestión que permiten explotar el conocimiento como factor de productividad de la gestión.
En el marco de la estrategia, se aspira a posicionar y jerarquizar, mediante la implementación de esta herramienta, al sector
riego como tal.

Consideraciones operativas
Concretamente, este Plan de actualización representa una
herramienta de continuidad del Plan Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional, mientras que otorga
sustento a los conocimientos y aprendizajes incorporados
durante dicho proceso. Se selecciona como una alternativa
destacada dadas las múltiples innovaciones que se obtendrán junto con los beneficios indirectos en temas diversos
de actualización.
El funcionamiento de las CdP no es “automático” sino que requiere además de la participación de sus miembros, una coordinación permanente que oriente las discusiones y estimule los
debates de manera saludable.
Las comunidades tampoco son solamente virtuales. Si bien
utilizan ampliamente el recurso informático e Internet, una
comunidad en sentido estricto no se configura como tal a
menos que sus integrantes se conozcan. En el ámbito del
riego y de las organizaciones de usuarios, esta dimensión es
muy relevante y ha sido central en el éxito o fracaso de sus
impulsos asociativos. El compartir experiencias cara a cara
es un método irremplazable.
La implementación de las CdP plantea muchos desafíos, más
que nada por tratarse de una experiencia pionera en la Argentina. Los mismos pueden identificarse como: dotación de equipamiento y servicios TIC; formación de actores en tecnologías
de información; manejar la incertidumbre con respecto a necesidades y expectativas, antes de instalar las comunidades,
entre otras.

88

2.2 Acción Nº 2 - Sistema de Información de Áreas de Regadío
La finalidad de instalar un novedoso sistema de información
es superar al actual Sistema Nacional de Información Hídrica
(SNIH), sobre todo en lo relativo a su concepción fundamental.
Se pretende lograr una fuente homogénea de datos, un sistema
geográfico nacionalmente planificado y localmente ejecutado,
con financiamiento asegurado a través de aportes de la Nación
y de las Provincias, junto a comités, organismos internacionales,
PROSAP, e incluso con contribuciones del sector privado. Contar
con esta información básica es sumar un insumo fundamental
para tomar decisiones correctas a todo nivel. La información
sistematizada, tiene las siguientes ventajas:
• Posiblidad de realizar comparaciones temporales y territoriales.
• Sostenimiento y mantenimiento basados en la demanda, ya
que cada vez se hará más necesaria su consulta por parte de los
organismos fortalecidos, que la requieren para tomar sus decisiones, en el marco del crecimiento de su sustento institucional.
• Provisión de instrumentos objetivos de contraste, para verificar el cumplimiento de metas y finalidades, y controlar el
accionar de diferentes actores intervinientes.
• Respeto del carácter técnico de la información disponible eliminando los sesgos de índole política o coyuntural.
Para lograr un uso masivo del sistema y sus ventajas asociadas, el personal local en las provincias recibirá formación y capacitación en el uso e interpretación de información estadística
técnica y de gestión, lo cual redundará en un incremento de sus
capacidades para mejorar la gestión del agua de riego.
En el caso de las jurisdicciones más avanzadas en el tema, se
operará una nivelación “hacia arriba”, tomándose como base a
los sistemas de información actualmente operativos.

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2009

A partir del diagnóstico realizado, en cuanto a la debilidad
e inexistencia de mecanismos oportunos que midan la evolución del recurso, y teniendo en cuenta que se adquirirán
conocimientos específicos sobre la temática a través del Plan
Nacional de Mejoramiento de la Gestión Institucional del Riego y de las Comunidades de Prácticas, se propone que una
vez brindados dichos contenidos fundamentales sobre sistemas de información, las provincias comiencen su diseño y
puesta en funcionamiento con monitoreo desde la coordinación nacional.
El avance hacia el logro de los sistemas permitirá medir de manera homogénea el comportamiento del agua de riego a nivel
país, sobre parámetros de medición comunes, cumpliendo así
las agencias su rol regulador de manera responsable al mantener actualizada, ordenada y jerarquizada una visión prospectiva sobre el recurso.
La acción estratégica es diferencial para cada provincia en función de la existencia previa de algún tipo de herramienta, desde un enfoque centrado en el fortalecimiento y rediseño de las
existentes, hasta provincias que requieran el diseño inicial y
puesta en funcionamiento de los sistemas. Esta última condición tiene lugar fundamentalmente en zonas con predominio
de regímenes de riego complementario.
El avance y consolidación de sistemas de información requerirá de registros y catastros en línea fácilmente actualizables. Es
por ello que una de sus condiciones debe ser la obligatoriedad
de la inscripción de los derechos de uso de agua de riego en
los registros de la propiedad correspondientes, a fin de introducir elementos condicionantes en pos de obtener información fidedigna referida a derechos. Si bien algunos códigos o
leyes de agua prevén este requisito, es necesario reforzar tal
obligatoriedad de inscripción en los registros públicos unido a
medidas sancionatorias desde las autoridades del agua para
con los mismos. La provincia de Mendoza ha avanzado mucho
en este sentido.

Consideraciones operativas
Este sistema deberá encontrarse en la órbita de quien ejerza la
coordinación nacional de riego, por lo tanto, tendrá alcance federal. Dentro del plan de acción se prevé instalar el equipamiento
técnico necesario, tanto de relevamiento en campo, como de procesamiento e informe, junto a la formación de los responsables
locales en las provincias. Estas medidas aseguran que se releven
datos sobre caudales de ríos, acuíferos (cuya información existe sólo parcialmente hasta el momento6), clima, SIG e imágenes
satelitales, cartografía comparada y articulada con otras fuentes
(catastros, censos), etc , todas necesarias para constituir un cúmulo de información integral para tomar decisiones.
Como primera medida, los responsables del Sistema deberán
relevar y elaborar un inventario detallado de las fuentes de información actualmente disponibles, corroborando su calidad y
actualización. Una vez que se cuente con este diagnóstico, se
procederá a la realización de acciones tales como:
Relevamientos específicos sobre organismos provinciales, organizaciones de usuarios y productores agropecuarios.
Actualización de las redes de estaciones de telemetría y meteorología, calibración y diseño de los procesamientos de datos.
Adquisición de equipamiento para mediciones de acuíferos, instalación de la red de medición de aguas subterráneas (por lo
menos inicialmente en zonas de explotación crítica del recurso).
Capacitación de usuarios y responsables del mantenimiento y
utilización de los sistemas de datos a nivel provincial.
Generación de compromiso de los usuarios de riego hacia el uso
fluido de la información para orientar sus decisiones.
A efectos operativos, se deberá propender a que todos los organismos involucrados cuenten con conexión a Internet y sistemas transaccionales en cada uno de ellos.
6

Ver relevamientos y análisis realizados por el INA, quien desarrolla mediciones parciales en zonas seleccionadas, en su mayoría con restricción
de uso.

89

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

El sistema deberá contemplar el desarrollo de:
• Datos que permitan hacer un mapeo de los puntos críticos a
los que se encuentra expuesta el agua de riego y evaluar los
impactos, con especial atención hacia aquellos que inciden en
la vulnerabilidad del recurso;
• Datos gerenciales;
• Catastros de riego, una de las condiciones fundamentales
para el desarrollo y consolidación de los sistemas de información. Se deberá avanzar en la integración metódica de la
información, que permita mantener un moderno sistema de
registro parcelario actualizado con la correspondiente identificación espacial tanto de los aprovechamientos de aguas
superficiales como subterráneas;
• En concordancia con lo anterior, Sistemas de Información
Geográfica (SIG) de fácil uso;
• Datos e información que permitan mejorar los servicios de
predicción y alerta temprana.
Asimismo, dos condiciones se deben cumplir en el desarrollo de
los sistemas de información: especial atención en el diseño de
los registros y procesos, previendo la retroalimentación constante de los datos en base a fuentes certeras; e integración
de las distintas mediciones, bases de datos y registros en un
único sistema que los contenga. El sistema debe encontrarse
en el ámbito de las organizaciones con competencia directa en
el agua de riego, no obstante, contemplar la amplitud de su
alcance en tanto interacción operativa con otras jurisdicciones
y sistemas.
Para solidificar la obtención de datos en campo, es recomendable mantener (o instalar donde no exista) una red telemétrica
que presente información en tiempo real a los usuarios, funcio-

90

narios técnicos y autoridades de los organismos de gestión del
riego. Esto permite un conocimiento cabal de los caudales y su
utilización, facilitando la tarea de una asignación más adecuada
del recurso.
De manera complementaria, los responsables del sistema deberán planificar y dictar cursos y capacitaciones, publicar novedades, difundir manuales de uso e interpretación de la información relevada, y recibir solicitudes y propuestas de mejora de
los mismos usuarios. Una alternativa viable de implementación
es a través de encuentros en diferentes regiones del país, pero
también a través de una plataforma virtual, donde los miembros autorizados puedan acceder y registrar sus pedidos y, al
mismo tiempo, puedan consultar el seguimiento de los mismos
y su estado.
En otras palabras, contar con un soporte técnico interactivo en
Internet y aprovechar las automatizaciones que brindan las actuales herramientas cibernéticas.
La información actualizada y sistematizada permitirá el establecimiento de indicadores básicos sobre el agua para riego, los
cuales a modo de ejemplo, podrían ser: costo de generación del
metro cúbico de agua para riego para el Estado; costo de generación del metro cúbico de agua para riego para los privados;
relación entre ambos; incremento relativo de la recaudación
pública por incremento de hectáreas irrigadas; crecimiento relativo del empleo relacionado al sector (por aumento de hectáreas cultivadas o por mayor cantidad de agua disponible); e
indicadores de calidad del agua (se propone una zonificación y
establecimiento de estándares mínimos, en cauces de riego, depósitos de agua -diques, estanques, etc.- y ríos); e indicadores
de gestión.
Los impactos positivos a conseguir aplicando el Sistema de
Información de Áreas de Regadío, pasan inicialmente por la
instauración de una cultura de la medición en los organismos
y autoridades de riego, la puesta en funcionamiento de Sistemas de Información para la Planificación Hídrica y Cuadros
de Mando Integral que permitirán inducir los procesos de

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2009

planificación estratégica en base a la medición de todos los
aspectos condicionantes del recurso y controlar el despliegue
de la misma.
El desarrollo de un Sistema Integral de Información de Riego a través de la información obtenida mediante parámetros consensuados, permitirá el acceso parametrizado a los
sistemas de información provinciales a través de plataformas Web, brindando además Web Services a los usuarios
locales registrados.
El Sistema Integral debería funcionar en la órbita del PROSAP
por la relevancia de éste último en la materia y por el grado
de coordinación que puede lograr en la mayoría de las provincias argentinas.
Las prioridades de implementación del Sistema de Información
se encuentran divididas por alcance: Muestra 1: Fortalecimiento
y Rediseño: Catamarca, La Rioja, San Juan, Río Negro, Neuquén,
Bs. As (CORFO), Tucumán, San Luis, Mendoza; Muestra 2: Desarrollo y Puesta en marcha: Santiago del Estero, Santa Fe, Entre
Ríos, La Pampa.

2.3. Acción Nº 3 - Normativa Marco Nacional de Riego
El derecho sobre riego no está codificado y existe un cuerpo
desagregado de normas particulares, por lo tanto una de las
tareas de la coordinación federal deberá ser la de proponer una
legislación uniforme para todo el territorio argentino.
En esta codificación y ordenamiento se deberán considerar múltiples temáticas como así también aplicaciones prácticas y realidades provinciales.
Con respecto a uno de los principios más fuertes relacionados con el
riego, la inherencia del recurso hídrico a la tierra, cabe señalar que se
concibe al mismo como una garantía y salvaguarda de la propiedad
del agua a quien posee el predio donde ésta discurre. Ello protege
sobre todo a pequeños propietarios contra abusos y apropiaciones
por parte de grandes corporaciones o grupos económicos.

La legislación a aplicarse puede tomar la forma de una ley
de adhesión con incentivos o condiciones al modo de la regulación europea, ello sin perjuicio de velar por una reglamentación que considere, en primer lugar, el mantenimiento de la equidad en el acceso de los usuarios a los servicios
de riego.
Particularmente, en lo que a ordenamientos provinciales se refiere, es necesario incorporar la instrumentación normativa de
la planificación hídrica, introduciendo los objetivos y procedimientos adecuados para el desarrollo periódico de los respectivos planes de manera intersectorial e interdisciplinaria.
Algunas recomendaciones para su implementación exitosa y
gradual, que ya han sido abordadas desde las demás estrategias y que muestran la complementariedad de las mismas con
los requerimientos legales, son:
1. Señalar claramente los objetivos de la política hídrica en general y del uso de agua para riego en particular. Esta práctica
otorga estabilidad al rumbo que en la materia pueden desarrollar las distintas administraciones, no sólo porque brinda
una base de sustento a la planificación y gestión hídrica, sino
porque además condiciona la interpretación legal en razón
del carácter instrumental del Derecho.
2. Diseñar mecanismos de coordinación intersectorial para la
definición y revisión periódica de objetivos. Si bien el establecimiento normativo de políticas otorga una determinada estabilidad a las mismas, conlleva también el riesgo de
su obsolescencia en caso de que no exista la posibilidad de
adecuarlas en el tiempo y en función de otras exigencias sectoriales. La coordinación entre las distintas políticas se presenta como un elemento esencial, aunque rara vez resulta
contemplada por los marcos normativos.
3. Considerar, mediante procedimientos definidos normativamente, los mecanismos de planificación necesarios a efectos

91

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

de asegurar la instrumentación de acciones concretas para
alcanzar los objetivos.
4. Normativizar la existencia y regulación de registros, catastros y otros sistemas de información que doten a la administración de insumos adecuados para el proceso planificador.
5. Instrumentar procedimientos de revisión y coordinación intersectorial de las planificaciones. En consonancia con las
políticas, los planes que las desarrollan deben ser dinámicos
y adaptables a nuevas circunstancias.
6. Promover la coordinación política entre las diversas jurisdicciones federales. Ámbitos de concertación federal como el
COHIFE, muestran la posibilidad de concertar políticas, tal
como es el caso –a nivel genérico- de los Principios Rectores
de Política Hídrica para la República Argentina. El papel de
la autoridad nacional en tal sentido, resulta de importancia
como facilitador y promotor destacándose su facultad de
brindar regímenes de fomento (Art. 75, inc. 18, CN).
7. Constituir mecanismos de coordinación de planes para fuentes
interjurisdiccionales. Las experiencias analizadas de organismos
de cuencas, muestran la posibilidad de planificar ciertos desarrollos de regadíos a escala regional (por ejemplo, Tratado del Río
Colorado), asignando concertadamente la participación equitativa en el recurso hídrico que corresponde a cada provincia.
8. Desarrollar mecanismos de solución de conflictos interjurisdiccionales. Sin perjuicio del mecanismo de jurisdicción
necesario que importa la Corte Suprema de la Nación en el
régimen federal argentino, es recomendable el desarrollo de
mecanismos específicos de solución de conflictos, resaltando
las experiencias en tratados interprovinciales y los procedimientos de solución amistosa de controversias que se han
impulsado en ámbitos federales (COHIFE).

92

Consideraciones operativas
El primer paso operativo será un ordenamiento de los textos
legales y la consiguiente detección de inconsistencias o contradicciones. Asimismo, se requiere actualizar los digestos con
que cuentan las autoridades nacionales y provinciales, para
poner en conocimiento a los actores institucionales del sistema de la nueva tendencia en la legislación hídrica y de riego.
Otra actividad necesaria para dar el puntapié inicial, será la realización de talleres interinstitucionales de debate y sugerencias,
que permitirán alcanzar la coordinación y arreglos básicos de
gobernabilidad del sistema y para la preparación de los tratados que sean necesarios.
Las temáticas innovadoras en el nuevo ordenamiento uniforme
deberán incluir:
• Creación de fideicomisos nacionales y provinciales, cuyo destino sea el financiamiento de obras de infraestructura y gestión del sistema hídrico. Se deberá prever su modo de funcionamiento, origen de los recursos y mecanismos de control7.
• En las provincias, brindar asistencia para incorporar normas respecto a la recaudación por usos recreativos del
agua, cobro por depuración de efluentes, disposición del
producido por multas y sanciones, etc., fondos que deberán integrar directamente las arcas de los organismos locales de gestión hídrica.
7

A modo de ejemplo, se encuentra el Fondo de Desarrollo Hídrico, y sus
fuentes de financiamiento provienen de: a) montos que en la actualidad o en el futuro resulten pendientes de devolución en el marco del
reembolso de fondos que correspondan al organismo de gestión hídrica, por obras correspondientes a los convenios firmados entre la provincia por préstamos con los Bancos multilaterales; y b) otros recursos
presupuestarios destinados al mismo fin. Como con toda asignación
específica de fondos a actividades, se debe informar anualmente sobre
la ejecución del Fondo y por tanto se encuentra sujeta a auditorías de
los órganos de control del Estado (Tribunal de Cuentas, AGN, etc.)

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2009

• Reglamentar los principios legales referidos a la creación de
posibles “mercados de aguas”, iniciativa muy criticaada en
distintas experiencias (Chile). En este sentido, se deben prever mecanismos que respeten los siguientes principios:
a) El agua, al ser un bien público, acepta la regulación del Estado. Se puede avanzar en el uso de este derecho de inherencia del agua al suelo, creando reglamentos para hacerlo
más eficiente y lograr que su respeto no implique pérdidas
de eficiencia en la práctica del riego.
b) Establecer mecanismos para reducir el otorgamiento de
nuevos permisos, a menos que se cuente con determinadas
características para optimizar el uso (por ejemplo, riego por
goteo o aspersión).
c) Crear registros únicos de agua, siguiendo la experiencia de
Mendoza con el Registro de Uso de Agua (RUA). Ellos sirven
para tener información de base sobre recursos no utilizados,
los cuales son susceptibles de ser puestos a disposición de
otros regantes a cambio del canon de riego regular más un
adicional significativo.
d) Establecer precios diferenciales para agua no comprometida
o para nuevos volúmenes de agua, que de estar regulados
permiten regar más superficie con igual cantidad de agua.
e) Incorporar reglamentación que otorgue flexibilidades en
cuanto a la transferencia de agua entre predios cuando los
mismos pertenecen a un mismo dueño y están ubicados a lo
largo de un mismo cauce.
f) Dar pasos preliminares para generar una legislación en la
cual el cobro del agua esté dado por su uso eficiente, dejando de lado el canon o la prorrata según superficie del
predio irrigado.

En otras palabras, incorporar innovaciones tanto legales
como tecnológicas para avanzar progresivamente en la valoración del agua según la eficiencia con que se usa y los
volúmenes dispuestos.
Al tratarse de acciones federales, se considera una única prioridad para la estrategia en todo el territorio nacional. Tanto la articulación normativa como los talleres de discusiones previstos
implican un plazo de ejecución relativamente corto, siendo necesario priorizarlo para lograr su implementación en la primera
etapa de políticas.

2.4 Acción Nº 4 - Gobernabilidad del sistema con eje en
los usuarios
Esta acción incorpora a uno de los actores claves en el logro
de una estrategia sostenible y realista, con respecto a la mejora en el manejo del agua para riego. Los usuarios, ya sea en
forma individual o asociada, son quienes se benefician o perjudican más directamente con las políticas públicas ejecutadas
en este sentido.
Por otro lado, al ser agentes de desarrollo económico, social y territorial, su fortalecimiento y participación implican
una fuerte contención para los habitantes de zonas principalmente agropecuarias, y por otro lado, los convierten en
socios del sector estatal en la gestión y manejo integrado del
recurso hídrico.
Como la realidad de estos actores es compleja, se han seleccionado varias acciones que intentan mejorar la gobernabilidad desde un enfoque bottom-up, a partir del cual se
otorga poder al usuario directo del recurso y se fomenta su
asociación en grupos (y la formalización de los mismos). Ello
permite su reconocimiento como sujeto colectivo de derechos, y es el eslabón más fuerte para asegurar la participación adecuada en las definiciones y ejecución operativa de la
política de riego.

93

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

2.4.1. Consolidación de los Consorcios de Riego
Se sugiere llevar a cabo esta acción mediante el fortalecimiento
institucional y la descentralización efectiva de recursos para los
consorcios existentes, junto con la formalización (personería jurídica) de aquellos en incipiente constitución.
Contando con esta atribución, las OUR pueden convertirse en
prestadoras de servicios, especializándose y logrando incorporarse de manera autónoma al proceso de mejora en las explotaciones agropecuarias con riego. Esta variable tiene efectos sistémicos cuando se plantea la incorporación del sector
privado a la gestión del recurso hídrico, de manera estratégica y sustentable.
Como requisito de esta acción, se deben encarar las reformas
institucionales que deleguen tantas funciones como sea posible
(descentralización funcional y financiera).
Dentro de las acciones de fortalecimiento se deberá proveer,
desde las autoridades de riego provinciales, herramientas de
software de turnados para ser trasferidas a las organizaciones
de usuarios, a fin de incrementar la eficiencia y transparencia
en la administración del recurso y disminuir los conflictos por
tiempo y cantidad.
Para potenciar los efectos positivos, también es interesante estimular la realización de encuentros y asambleas de regantes
como ámbitos propios de participación en las decisiones, consultas, controles y auditorías sobre las autoridades, además
de intercambiar experiencias y enriquecerse mutuamente. Mediante esta intervención, es posible promover la realización de
cursos de capacitación, difusión y transferencia del conocimiento, con una visión integrada (oferta, demanda), vinculando los
aspectos del desarrollo con la protección del medio ambiente:
conservación de suelos, freática, acuíferos, contaminación del
agua, aguas de riego residuales, acciones de mitigación de daños ambientales, contaminación de agroquímicos.
Los impactos esperados pasarán sobre todo por el reconocimiento de las asociaciones de regantes y productores, como

94

agentes válidos para la ejecución y toma de decisiones con respecto a las políticas dentro de los sistemas de riego. Ello fortalecerá la gobernabilidad del sistema, dado que al definir sus
propios objetivos, los mismos usuarios se comprometerán más
y exigirán ese mismo nivel de respuesta por parte de los gestores públicos.
En la misma tesitura, se espera una reducción significativa de
los conflictos y aspectos condicionantes en la etapa de implementación de las políticas definidas.
Asimismo, al ser un proceso biunívoco, se logrará concientizar
a las autoridades sobre el rol de los consorcios y asociaciones.
Como zonas de aplicación se han identificado principalmente
las provincias de Catamarca, Tucumán y Salta, puesto que no
cuentan con este tipo de estructuras en sus sistemas.

2.4.2. Asociatividad y fortalecimiento de pequeños
productores
Esta dimensión está cabalmente relacionada con la Acción Estratégica Nº 5 “Incentivos al sector privado”, en cuanto se trata
de actividades que involucran y apelan directamente al sentido
de apropiación de espacios por parte de los actores privados del
sector productivo.
El logro de las mejoras se puede canalizar mediante la participación en Programas de Generación y Transferencia de Tecnología (GyTT), Reactivación Productiva (RP), entre otros, que les
permitan incorporar nuevas y mejores prácticas para gestionar
el recurso a partir del fortalecimiento de sus propias capacidades (técnicas, institucionales, de recursos humanos, de gestión). En conjunto, la incorporación de servicios técnicos y de
gestión comercial que prevén este tipo de programas, promoverá a su vez un avance en las condiciones de productividad,
calidad y comercialización de los productos agrícolas primarios,
que permitirá mejorar la capacidad de negociación y abrir nuevos canales de venta.

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2009

Sin embargo, es necesario prever desde lo público la resolución
de conflictos inherentes a la construcción de todo proceso asociativo, ya que no sólo la validez técnica de diseño de estos programas asegura su verdadero éxito.
La acción debe estar dirigida a aquellas provincias donde los
procesos de descentralización y/o creación y formalización de
organizaciones de usuarios se presenten como decisiones públicas sostenidas en el tiempo. En este punto se encuentra la
justificación de la elección de las provincias sugeridas como inicio sistemático de la acción propuesta.
Asimismo, existe la necesidad de una clara incorporación de
consorcios como parte de una estrategia mayor de modernización en las zonas de riego integral.
En cuanto a la dimensión operativa, se recomienda fortalecer las líneas de inversión desarrolladas por el PROSAP, mediante la inclusión de estos elementos (capacitación, buenas
prácticas, certificaciones, etc.) a los paquetes de financiamiento de obras de envergadura, en las provincias que representen un grado adecuado de desarrollo en sus organizaciones de usuarios.
En relación a la economía política de las agendas agrícolas, un
primer desafío es otorgar voz a las coaliciones de agricultores
que puedan movilizar apoyos para el sector y, de esta manera,
imprimirle estabilidad institucional y económica al crecimiento
agrícola. En estas coaliciones deben jugar un rol fundamental la
mujer y los jóvenes rurales.
Como impactos de la acción se identifican fundamentalmente:

• Formación gradual de redes que logran definir proyectos
productivos.

• Principales actores del sistema capacitados, transformados en agentes de cambio que inducen procesos de eficiencia intrafinca.

En general, entre los usuarios de aguas subterráneas, predomina un
gran individualismo y falta de solidaridad, acompañados por una regulación de tipo residual emanada del sector público provincial. La
línea de acción propuesta es la promoción y fomento para la creación
de consorcios de usuarios del recurso bajo tierra, del tipo de los existentes en Córdoba, única provincia que posee esta clase de ejercicios.
La idea es fomentar la creación de estos consorcios para la
gestión de los acuíferos, sobre todo en aquellas zonas donde

• Inversión en equipamiento adecuado a las nuevas realidades
del recurso y mantenimiento apropiado de los sistemas de
riego de acuerdo a las competencias y responsabilidades de
los actores.

• Generación de capital social acumulativo.
• Sujetos activos en la implementación efectiva de cursos
de acción.
• Asociación público-privada (particulares) permeable y colaborativa.
• Asociación, consolidación y ampliación de redes interinstitucionales.
• Acercamiento a innovaciones tecnológicas, construcción de
nuevos conocimientos y consolidación de buenas prácticas
(certificación Eurepgap, entre otras).
• Efectos demostrativos multiplicadores que incitan a la participación de actores inicialmente no involucrados.
Se propone su aplicación prioritaria en las provincias de Tucumán, Buenos Aires, Mendoza, San Juan, Río Negro, Chubut (Zona
Valle 16 de Octubre) y Salta.

2.4.3. Consorcios de Usuarios de Aguas Subterráneas

95

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

el riego complementario se ha desarrollado más fuertemente o
en aquellas donde existe posibilidad de hacerlo8. Al ser un recurso estratégico, está comprobado que no existen soluciones
cortoplacistas pero sí líneas a trabajar de forma permanente.
Asimismo, como surge con claridad de lo explicitado anteriormente, la necesidad de una coordinación ajustada del uso del
agua superficial y subterránea se visualiza como una prioridad
en la ejecución de los Planes Nacionales.
Estudios realizados por el INA en zonas de amplia explotación, demuestran la acción degradante que se ha producido en muchos de
los acuíferos por el mal uso de las perforaciones y el incumplimiento
de normas de producción limpia. Otro grave problema, sumado a
una oferta desconocida pero siempre escasa, es la salinización de
suelos por sobreexplotación, dado que no se toman las medidas preventivas adecuadas para mantener la calidad de la tierra y del agua.
Dicho organismo realizó un proyecto de cooperación internacional, ejecutado de manera conjunta con la Agencia de Cooperación
Internacional del Japón (JICA), denominado Tecnologías Sustentables para la Prevención de la Contaminación. Su objetivo fue
fortalecer al Instituto Nacional del Agua, mediante la adquisición
de las instalaciones y los conocimientos requeridos para desarrollar tecnologías sustentables a fin de prevenir la contaminación.
Este Proyecto de Cooperación de cuatro años de duración
(2001/2005) se enmarcó dentro del Programa de Tecnologías
Sustentables en el Centro de Tecnología del Uso del Agua (CTUA).
Asimismo, se puso en operación un Laboratorio de Análisis Químico altamente especializado para asistir en los estudios de evaluación de contaminación, ensayos de toxicidad y tratamiento de
residuos industriales y en actividades de asistencia técnica que
soliciten instituciones gubernamentales y/o empresas privadas.
Particularmente, en lo relacionado con la calidad del agua de uso
agrícola, se tomaron muestras para realizar una evaluación de

contaminantes convencionales y prioritarios en agua, efluentes industriales, suelos, barros y residuos peligrosos, a saber: compuestos inorgánicos y elementos como metales pesados, halógenos,
nitratos, sulfatos, cianuros; sustancias orgánicas contaminantes
en agua como pesticidas, PCBs, aceites, lubricantes, petróleo, detergentes, compuestos fenólicos e hidrocarburos aromáticos; sustancias orgánicas e inorgánicas en agua y residuos industriales.
La actividad en campo implicó análisis biológicos para aguas y
suelos, ensayos de toxicidad complementarios para estudios de
tratamiento de efluentes líquidos, evaluación de sitios contaminados con residuos peligrosos, suelos, sedimentos y agua, y el
desarrollo de criterios específicos de descarga.
Los impactos que tiene la contaminación de diversas fuentes
a nivel suelos y agua para riego son críticos, representando
en la actualidad una amenaza al uso sustentable de los recursos mencionados.
Las conclusiones del estudio se orientan a difundir la aplicación
de criterios de Producción Limpia, realizar la evaluación de los
procesos productivos (a través de la aplicación de Buenas Prácticas Operativas para reducir o eliminar la generación de residuos peligrosos y no peligrosos), revisar las características de
materias primas, productos finales y subproductos en los procesos de fabricación, a fin de reducir la generación de residuos.
Como todos los recursos naturales, el agua subterránea es un
bien de dominio público del Estado y como tal, este último tiene
poder de policía en cuanto a su control y regulación. En virtud
de ello, resulta adecuado establecer en la órbita de la coordinación nacional del PERD, el diseño y difusión de lineamientos
comunes de trabajo para abordar temáticas relativas al manejo
de aguas subterráneas.

Consideraciones operativas
8

96

El escenario de avance en el riego de tipo complementario incluye también a la provincia de San Luis; pese a ello, no se considera viable su incorporación a esta acción en el corto/mediano plazo, dada la relevancia
de la variable política en la relación de la provincia con la Nación.

Para la puesta en marcha de esta Acción Estratégica, debe existir
en las provincias una autoridad hídrica que promueva la forma-

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

ción de consorcios de usuarios, proceso que deberá ser fomentado y apoyado desde la coordinación nacional.
El contar con organizaciones de usuarios de agua subterránea permite asumir los costos de una adecuada gestión y recarga de acuíferos, además de facilitar la planificación y el control, vital para el
estado actual del recurso pues representa la posibilidad de contar
con el mismo en determinadas condiciones, en contraposición con
la seguridad de su eliminación en un plazo incierto pero inevitable.
Por otro lado, en virtud de la actual segregación y desconexión
entre usuarios de agua subterránea no es recomendable la implementación de subsidios públicos, ya que la ausencia de un modelo
de gestión común llevará a que sus efectos se concentren en algunos productores, impidiendo el acceso al financiamiento de los
más necesitados. Una vez constituidos los consorcios, se podrán
analizar los beneficios conjuntos que surjan de una política de incentivos provenientes del Estado, si bien se estima que el mayor
estímulo surge de las expectativas de contar con el recurso en el
futuro, lo que permite al desarrollo sustentable del negocio.
El impacto a lograr se visualiza en la gestión oportuna del recurso, bajo las directrices de las autoridades de agua provinciales,
que favorecerá la transparencia del uso que hacen los particulares del agua subterránea.
Como se ha expresado anteriormente, la propuesta de seguir el
modelo desarrollado por la Provincia de Córdoba ofrece la ventaja de contar con experiencias y posibles soluciones a problemas ya superados.
Su aplicación deberá ser priorizada en zonas con desarrollo actual
o potencial en sistemas de riego complementario, a saber: Córdoba
(en el corto plazo, continuando con la experiencia actual); Santa Fe,
Patagonia, Entre Ríos (consorcios arroceros), en el mediano plazo.

2.5. Acción Nº 5 - Incentivos al sector privado
Los gobiernos provinciales poseen limitaciones financieras en
cuanto al sector de riego, sobre todo cuando no se lo reconoce

como una prioridad frente a otras demandas de índole social o
económica que preocupan a los gobernantes.
El fundamento de esta línea de acción es, por un lado, generar
recursos genuinos para el sector, mediante la creación de instrumentos financieros y crediticios, la mejora en los mecanismos internos de recaudación y control y el establecimiento de
fondos específicos (concursables y de inversión).
Por otro lado, se busca otorgar incentivos específicos a los privados, como la regulación para nuevos emprendimientos, facilidades económicas para la reutilización de aguas no convencionales y la asistencia en la formulación, evaluación y control de
planes de negocios para los productores agropecuarios.
Ambos propósitos implican la necesaria presencia y regulación del
sector público. Los beneficios obtenidos mediante la implementación de políticas de fomento como las planteadas serán compartidos por el sector estatal y los actores privados, consolidando un
esquema de “ganar-ganar”, que afianza procesos de confianza y
colaboración mutua y genera externalidades positivas en varios
planos. Se logra un crecimiento del capital social mediante interacciones y aprendizajes conjuntos, incrementos en la rentabilidad y nivel de ingresos, entre otros. Esta relación lleva a fortalecer
el concepto de corresponsabilidad, tanto entre los productores o
usuarios directos del riego como en el resto de la población, ya que
el mantenimiento de un recurso sin contaminación y disponible es
una problemática que afecta también a la población urbana.
Concretamente, la generación de recursos genuinos específicos
para el sector del riego es uno de los desafíos que se intenta superar. En particular, esta acción se vuelve concreta a través de
la creación de instrumentos financieros y crediticios, orientados
directamente a obras de infraestructura, equipamiento mecánico, promoción tecnológica, y fortalecimiento de asociaciones u
organizaciones de usuarios, entre otros fines.
Como ejemplos efectivos y probados, se puede citar el Fondo
de Desarrollo Hídrico Provincial de Mendoza, cuya finalidad es
asistir al productor para mejorar su explotación y adquirir equipos. También existen financiamientos provenientes del Fondo

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�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

de Transformación y Crecimiento, que otorgan créditos a tasas
cero o muy convenientes para pequeños productores (los más
numerosos en esa provincia), orientados a mejorar sus sistemas
de riego y protección agrícola, mediante la incorporación de tecnologías de riego, fertilización, telas antigranizo, etc.
Sin embargo, la disponibilidad de recursos implica necesariamente el otorgamiento de subsidios públicos al sector, en función de proyectos viables o resultados concretos obtenidos.
Cabe destacar la experiencia chilena, en cuanto al Fondo Presupuestario para financiar obras de infraestructura pública y privada en relación al agua: este Fondo llega hasta niveles del 70%
de subsidio, según los casos, y por el mismo compiten privados,
Asociaciones de Regantes, etc., con proyectos y financiación
propia. Dicha proporción, en el caso argentino, puede llegar a
incrementarse algo más con el fin de generar mayor impacto en
los pequeños productores.
Los bancos privados y los organismos internacionales de crédito tienen un rol preponderante. Puntualmente en la Argentina, el PROSAP ha sido el canal más efectivo para contribuir
con el acceso a estas ayudas a través de la administración de
fondos internacionales del BID y del BIRF. En esta perspectiva
se destacan como herramientas de promoción de la inversión
privada los Aportes No Reembolsables (ANR), que permiten a
los pequeños y medianos productores y a las empresas acceder
al financiamiento necesario. Los beneficiarios de la iniciativa
son los Grupos Asociativos integrados en una misma cadena
de valor, que reciben los ANR, con el objeto de incrementar la
competitividad de su actividad.
En este contexto, existe la posibilidad de otorgar ayudas o subsidios en base a características específicas como son la superficie de la explotación, el tipo de cultivo, la tecnología de riego
utilizada, la contaminación de los suelos o del agua, etc. Su utilización funciona de manera efectiva para incentivar directamente desde la administración conductas apropiadas tendientes a la mejora de la situación de los productores individuales y
al cumplimiento de la estrategia integral planificada.

98

La banca nacional también puede ocupar su rol en este tema,
mediante el establecimiento de líneas de financiamiento con
períodos de gracia y tasas fijas. Dichas líneas pueden otorgarse
a los Consorcios de Usuarios y a productores individuales, siempre que cumplan con los requisitos de formulación y evaluación
económica y social, de aquellos proyectos que permitan asegurar a la entidad financiera el retorno de la inversión.
En busca de una efectividad mayor, es necesario coordinar presupuestariamente estrategias y políticas de riego para evitar
inversiones insuficientes y erradas. La reorientación presupuestaria permite a las organizaciones que administran el agua de
riego un marco de gasto a mediano o largo plazo, basado en
presupuestos por programas con objetivos claros, costeo específico y planeación transparente. Esto alínea los recursos financieros con las prioridades.
Para ello, los estados deberán atender la realización de procesos
de reingeniería en los aspectos de recaudación, fijación de tarifas, controles y sanciones asociadas.
En cuanto a los fondos concursables, resultan ser un instrumento
movilizador de procesos de modernización en temas claves. La
propuesta tiende a la creación y regulación de estos fondos en
materia de agua subterránea, como se detallará más adelante.
Como complemento a estas acciones, se prevé establecer un
Fondo de Inversión Local en Riego y Drenaje (FILRyD), orientado
a estimular la productividad local mediante el destino de recursos específicos, asignados a la realización de estudios, mejoras,
obras, etc. con la finalidad de incrementar las áreas irrigadas y
mejorar la eficiencia.
El propósito de otorgar incentivos al sector privado se visualiza
como un instrumento para potenciar el desarrollo autónomo de
los productores y sumarlos a la matriz de gestión del recurso.
Una acción puede estar dirigida a la regulación para nuevos emprendimientos agropecuarios, que establezca ciertos requisitos
a cumplir por parte de quienes cuentan con derechos de riego.
Las exigencias se relacionan con el uso de modernas tecnologías, realización de obras de conducción y utilización de meca-

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2009

nismos de gestión adecuados para la optimización del recurso
y rendimiento de los cultivos. Para ello, el sector público previamente deberá:
• Contar con un catastro de usuarios de agua de riego actualizado, fidedigno y con alcance nacional.
• Mejorar los registros y padrones de derechos en todas las jurisdicciones. El manejo de estas dos herramientas debe ser fortalecido a nivel provincial (acciones estratégicas: “Planificación
Maestra” y “Sistema de Información de Áreas de Regadío”).
• Realizar investigaciones sobre la posibilidad de contemplar estas acciones dentro de los marcos legales existentes. En caso
de encontrar restricciones, se debe procurar su reforma o reglamentación, en pos de facilitar y encontrar mecanismos expeditivos y seguros, que permitan la viabilidad del ejercicio de
esta estrategia.
Un fenómeno que tiene lugar en materia de financiamiento y recursos para el sector está dado por la tercerización de gran parte
de las labores mecánicas a contratistas (tales como la preparación del suelo, la siembra, las pulverizaciones aéreas o superficiales y la cosecha). Dado que estas empresas de servicios poseen
maquinaria moderna con la mejor tecnología disponible, se ha
logrado trabajar respetando las dimensiones mínimas eficientes,
compatibles con costos medios en los procesos productivos.
Las pequeñas y medianas explotaciones tienen acceso a estas tecnologías mecánicas gracias a la tercerización, facilitado
además la incorporación de paquetes tecnológicos integrales
(mecanización, biotecnología, fertilización química), con bajo
impacto ambiental.
Desde el punto de vista de las estrategias productivas en general, el sistema de contratistas responde al concepto de liderazgo de costos, pero evidentemente hay una interesante
evolución en las aplicaciones de agroquímicos (insecticidas y

fungicidas), que además del ahorro de costos por su aplicación
eficiente generan un mejoramiento cualitativo de las producciones por su menor impacto ambiental y la posibilidad de adherir a protocolos cualitativos (o bien a certificaciones del tipo
de buenas prácticas agrícolas) que tienen un efecto importante
en las estrategias de diferenciación de productos.
Otra acción de fomento al sector privado es la regulación de incentivos económicos a la reutilización de aguas no convencionales,
que también beneficia al sector público, fundamentalmente en
dos aspectos. Uno de ellos se relaciona con el desarrollo de zonas
de cultivos restringidos con fines productivos, solucionando a la
vez el problema de la disposición final de efluentes, mientras que
se incorporan nuevas hectáreas cultivadas. El otro implica el incremento en los ingresos agregados mediante el cobro de tarifas
por nuevos usos del agua generada a través de esta metodología.
En las zonas de explotación agrícola que usen este tipo de
aguas, se deberá evitar su derramamiento o conducción fuera
de los límites establecidos.
A los efectos de la organización institucional, se recomienda
que los agricultores constituyan Consorcios destinados a irrigar
únicamente los cultivos habilitados por las autoridades superiores de administración del sistema de riego que, por sus propias
características, se denominarán como alternativas y utilizarán
sólo los métodos de riego permitidos.
Constituirán autoridades de aplicación del sistema, aquellas a las
que les compete la gestión general del sistema de riego en cada
provincia y las del Consorcio de Riego creado con este propósito.
Ambas autoridades dentro de su ámbito de competencia tendrán a su cargo todas las funciones vinculadas al gobierno, administración, fiscalización y funcionamiento del sistema hídrico
conformado en la zona.
Los usuarios comprendidos en este sistema estarán incorporados a un régimen tributario especial para el sostenimiento del
mismo. A los efectos de favorecer la implementación y/o ampliación del sistema de reutilización de las aguas, las autoridades competentes podrán disponer de un descuento especial en

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�CUARTA PARTE
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la tarifa de riego (por ejemplo, en un período de cinco años, un
50% anual) para que actúe como un incentivo al desarrollo de
los sistemas de uso agrícola de aguas no convencionales.
La aplicación de estos sistemas en las provincias con zonas áridas y semiáridas de nuestro país, junto con la actual escasez
de agua de riego, debe provocar un impacto casi inmediato, ya
que la experiencia internacional en este tema ha mostrado las
siguientes ventajas ante la reutilización de aguas alternativas:

ca), potenciándose la efectividad de las inversiones en modernización y el impacto económico en los pequeños productores.
De los mecanismos mencionados, a continuación se detallan
aquellos que se consideran viables en el corto o mediano plazo,
y con posibilidades de lograr impactos observables.

• El agua tratada representa una fuente constante y segura de
agua, aún en los años más secos.

La misma se realizará en base a una metodología que considere
los costos del riego, su operación, mantenimiento y los servicios
brindados por las autoridades de riego.
Existe una problemática generalizada en cuanto a la determinación de los factores que deberían tenerse en cuenta para la
determinación del costo total del recurso.
Por otra parte, la realidad de nuestro país muestra que existe
una fuerte brecha entre el costo del agua de riego y la tarifa o
canon que se cobra por su uso, sensiblemente inferior.
La estrategia que se propone consiste en aplicar una metodología que provea un marco general encaminado a ordenar gradualmente los factores y delinear algunos principios económicos básicos que intervienen en la determinación de la tarifa en
las distintas provincias estudiadas.
La valoración del costo debe ser realista, ya que cuando la autoridad provincial del riego competente para autorizar el cuadro
tarifario fija precios bajos, se tiende (cuando el agua es abundante) a su derroche. En caso contrario, los mecanismos de racionamiento del riego obligan a un uso más eficiente.
Es necesario que las autoridades superiores responsables del
riego en las provincias pongan en funcionamiento el Sistema
de Información propuesto para contar con datos hidrológicos,
económicos y sociales, que ayuden a una evaluación adecuada
de costos, de modo de facilitar la aplicación lo más equitativa
posible de tarifas de riego, por zona y por usuarios.
Complementariamente, se recomienda efectuar estudios económicos, sociales y ambientales para determinar previamente

• Es un aporte continuo de nutrientes para los sembradíos.
• El contenido de nutrientes del agua residual (N, P, K y microelementos) representa un ahorro en gastos de fertilización.
• Se contribuye a la conservación de los recursos hídricos.
• Representan una posible reducción del costo económico del
agua destinada a riego, ya que aguas de otra procedencia
pueden resultar a un mayor precio.
Por último, y teniendo en cuenta las dificultades frecuentes que
enfrentan los grupos de pequeños productores (la mayoría en
el territorio argentino), se propone asistir en la formulación,
evaluación y control de buenos planes de negocios.
Particularmente en la temática de riego, los planes pueden referirse a innovaciones, adquisición de nuevas tecnologías, diseño
y fabricación de instrumentos o maquinarias, manejo a distancia, tecnificación, etc.
El flujo de financiamiento sumado a las herramientas administrativas mencionadas, deberá promover un desarrollo integral
de negocios relacionados directamente con los sistemas de riego
(siempre y cuando los objetivos de los proyectos coincidan con
los objetivos estratégicos planteados desde la autoridad públi-

100

2.5.1. Avance en la redefinición de los cuadros tarifarios

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2009

el costo real y total del riego, teniendo en cuenta las actuales
condiciones tecnológicas y el estado de la infraestructura hídrica en cada provincia. En este sentido es importante el apoyo
técnico que pueden brindar a las autoridades del agua, universidades nacionales o instituciones y programas cuyo objetivo sea
efectuar aportes técnicos de tal naturaleza.
El costo real total debe ser asumido por todos los usuarios de riego
empadronados, sobre la base de un sistema de precios que refleje
de manera más acertada el verdadero costo de oportunidad social
y económico del servicio, y no solamente su costo de distribución.
El canon debería incluir como mínimo los conceptos de:
• Costos administrativos de las instituciones (autoridades rectoras, organizaciones de usuarios, etc.).
• Reembolso por la construcción en ejercicios anteriores de
obras mayores y/o menores, en la medida que beneficien a
usuarios por haber sido construidas en su zona de riego.
• Cuotas destinadas a crear y/o mantener Fondos de Inversión
Local, de Emergencias Hídricas y otros, destinados a promover y/o proteger el riego ante situaciones eventuales.
• Otros conceptos que cada jurisdicción estime pertinentes.
La norma que fije el cuadro tarifario deberá prever la incorporación de incentivos financieros o premios por pago en término del canon, así como sanciones en los casos en que se
evalúe morosidad.
La aplicación de un cambio en el sistema de determinación
del costo total del agua de riego es de necesaria implementación gradual, teniendo en cuenta la situación económica y
financiera de las provincias y dentro de ellas, el grado de desarrollo de las distintas zonas de riego, a lo que se suma la
costumbre ancestral del pago moroso o no pago de los consumidores finales.

En las provincias donde los sistemas de riego son exclusivamente financiados por el sector público estatal, se puede elaborar
un Programa de acercamiento a los usuarios, de largo plazo,
tendiente a cambiar la cultura imperante del no pago por parte
de los consorcios y usuarios de riego, e instrumentar la provisión de datos necesarios para definir con equidad el cuadro tarifario. Las provincias donde se puede comenzar con esta acción
de manera prioritaria pueden ser La Rioja y Catarmarca.
Por otro lado, la elaboración de cuadros tarifarios más ajustados puede comenzarse en el mediano plazo en las provincias de
San Juan, Tucumán, Bs. As., San Luis y Córdoba. A largo plazo,
se estima conveniente ejecutar estas actividades en el resto de
las provincias.

2.5.2. Rediseño de los mecanismos de recaudación y control
Salvo el caso de las provincias de Mendoza, Río Negro y la
zona administrada por CORFO-Río Colorado en la provincia
de Buenos Aires, en el resto del país existe una desacertada
valoración del agua de riego que se traduce en un precio por
debajo de los costos mínimos de operación del recurso. Esto se
ve agravado por los bajos niveles de recaudación como consecuencia del escaso cumplimiento de los usuarios en el pago
del canon de riego fijado y la certeza de la no aplicación de
sanciones (medidas como corte del agua, cobro compulsivo
vía apremio fiscal, etc.) no obstante estar contenidas en las
respectivas legislaciones.
Además, esta situación provoca un efecto no deseado para el
desarrollo financiero sustentable del recurso. El nivel de recaudación es tan bajo que normalmente no cubre los costos de
operación y mantenimiento de los sistemas, mucho menos si
se pretende cubrir con ellos las inversiones necesarias para promover la recuperación de la infraestructura de riego y drenaje.
A pesar de detectarse en algunas provincias la presencia de
abundante personal, como en el caso de San Juan, La Rioja,

101

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

Santiago del Estero entre otras, no se desarrollan de manera
conveniente funciones de control de la recaudación que permitan adoptar medidas inmediatas en la reducción de los niveles
de morosidad o directamente de no pago, pese a la demanda
del servicio.
Se propone esta estrategia porque resulta necesaria la readecuación de las normas y la reingeniería de los procesos de recaudación y cobro compulsivo (corte de agua o apremio fiscal)
para elevar los niveles de recaudación.
De manera concreta, se requiere el dictado de normas legales
necesarias para que todas las actividades vinculadas con el proceso de recaudación, control de deudas, aplicación de medidas
que incentiven el pago en término y sanciones a la morosidad,
estén bajo la responsabilidad de las instituciones competentes
de gestionar el agua de riego en cada provincia.
En todos los casos, será necesario crear o fortalecer los sectores específicos para el desarrollo de estas actividades; sin esta
condición, la aplicación de las medidas será contraproducente.
En cuanto a las herramientas de cobro compulsivo, las provincias deberán incorporar mediante el avance en el desarrollo de
sistemas de información transaccionales y SIG, auditorías de
corte de agua que permitan realizar un seguimiento sistemático de las medidas, georeferenciación de los datos alfanuméricos
y selección de zonas en base a información cierta y oportuna.
Con respecto al rediseño de procesos integrales de recaudación
y medidas compulsivas, puede iniciarse en las provincias de Tucumán, Catamarca y Neuquén, cuya ejecución depende actualmente de la intervención de otras áreas de gobierno.
En estas provincias, la incorporación de dichas medidas implica
la modificación de los marcos legales actuales, con mayor probabilidad de logro en el corto plazo en la provincia de Tucumán,
dado su esquema descentralizado y la revitalización adquirida
por el sector a través del apoyo del PROSAP.
En lo que al control de la recaudación se refiere, se sugiere la
realización de auditorías de corte del servicio, comenzando por
aquellas provincias que requieren potenciar la implementación

102

de tales medidas. Se asigna prioridad a Mendoza y Río Negro,
para luego continuar con el resto del territorio.
Las medidas de apremio se aplican vía Fiscalía de Estado, lo que
reduce la efectividad de la medida ante la lentitud del procedimiento; esta instancia podría ser causa de que la acción estratégica sea inviable de ser implementada en el corto plazo.
En síntesis las zonas de aplicación prioritaria son:
1. Procedimientos
Corto plazo: Tucumán, Catamarca.
Mediano plazo: Neuquén.
2. Auditorías de corte
Todas las provincias que logren el desarrollo de sus sistemas de
información, comenzando por Mendoza y Río Negro.
Las medidas apuntan al ordenamiento y monitoreo sistemático
de los aspectos de recaudación y deudas, permitiendo evaluar
el comportamiento de pago ante la implementación de las acciones propuestas.
En cuanto a los procedimientos, la concentración en las unidades competentes de la gestión del agua de riego impactará en
la simplificación de trámites, tiempo de desarrollo y efectividad
de las medidas.

2.5.3. Establecimiento de fondos concursables para el
aprovechamiento colectivo de aguas subterráneas con
fines agrícolas
La protección de los acuíferos reclama medidas urgentes, dado
que éstos constituyen una reserva estratégica y un patrimonio
de la nación que se está perdiendo por la acelerada contaminación y el uso indiscriminado de sus aguas. A la problemática se
suma la inexistencia de modelos institucionales adecuados que
tiendan a la gestión del recurso subterráneo.

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2009

El establecimiento de este tipo de medidas busca inducir la
asociatividad en el uso de agua subterránea para su cuidado
y mejor aprovechamiento. Por su parte, permitirá al Estado
avanzar en la confección de registros públicos de este uso, que
actualmente se encuentra casi exclusivamente explotado de
forma privada.
Los fondos necesarios para el programa pueden encontrarse en
la órbita del PROSAP. El criterio excluyente para el otorgamiento a los usuarios empadronados debería ser la presentación de
proyectos colectivos para fines agrícolas, sobre la base de la
protección y medición sistemática del acuífero comprometido.
Los proyectos pueden incluir entre sus componentes o finalidades el cegado de pozos abandonados.
El respaldo para su presentación y viabilidad debería estar avalado
por los Consorcios de Aguas Subterráneas constituidos, y por las
autoridades provinciales de riego como garantes de la regulación
del acuífero en los casos donde no existan consorcios constituidos.
El solo hecho de facilitar la ampliación en la cantidad de equipos para riego complementario traería aparejado un aumento
en la recaudación del Estado, en concepto de aportes relacionados con la suba en la productividad del sector agropecuario.
Un estudio proveniente de consultoras dedicadas a la provisión
de este tipo de tecnología propone que duplicando la cantidad
de equipos existentes (aproximadamente dos mil seiscientos)
se lograría un ingreso para el Estado superior a cien millones
de dólares, sin contar la creación de empleos en forma directa
e indirecta9.
Antes de tomar decisiones en este sentido, se debe evaluar
minuciosamente el desarrollo sustentable de esta expansión,
dado que actualmente se desconoce la disponibilidad de acuíferos en la mayoría de las regiones bajo explotación. Asimismo,
es preciso cuantificar las necesidades energéticas que implicará una política tal, procurando generar un crecimiento que no
9

Trabajo realizado por Luis M. Urriza para Irri Management Argentina
S.A. a fines de 2008.

amenace la provisión o provoque efectos negativos en el ambiente y entorno socioeconómico.
Los impactos identificados, de íntima relación con las demás líneas estratégicas planteadas, pueden sintetizarse en:
Inicio de una regulación de control oportuno sobre los acuíferos
en base a una asociación público-privada.
Proceso regulatorio fundado en una nueva legislación en materia de aguas subterráneas que adopte medidas innovadoras de
acuerdo a la problemática actual.
Avance, por parte del sector público, en la confección de registros y catastros de aguas subterráneas, donde la explotación
anárquica en muchas provincias y la regulación residual ha contribuido a la ausencia de los mismos.
Inicio de procesos de planificación de los acuíferos en cuanto a
sus potencialidades y prevención de riesgos.
Reducción de la contaminación del agua subterránea.
Procesos de formación de consorcios de aguas subterráneas.
Prioritariamente, se debería avanzar en esta acción en las provincias de Santa Fe, Córdoba, Mendoza, San Juan y La Pampa.

2.5.4. Creación de un Fondo de Inversión Local en Riego y
Drenaje (FILRyD)
Desde un diagnóstico sectorial, puede decirse que en las provincias argentinas hay un marcado retroceso en la inversión
destinada a una mejora gradual de la infraestructura de riego,
así como en el desarrollo de actividades de operación y mantenimiento de los sistemas de irrigación.
Además, existen numerosos productores agropecuarios no
identificados formalmente (porque no están empadronados)
que usan el recurso económico del agua sin pagar el canon que
les corresponde y sin contribuir con el desarrollo armónico de
las distintas regiones de riego.
Se propone la creación de un Fondo de Inversión Local en Riego
y Drenaje destinado a estimular la productividad local y ahorrar

103

�CUARTA PARTE
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)

costos al Gobierno y a los usuarios a largo plazo, al tiempo que
fomenta el desarrollo sostenible del recurso.
El Fondo puede ser destinado a apoyar financieramente el costo
de estudios, construcción o rehabilitación de medianas y pequeñas obras de riego o drenaje, para incrementar el área de riego,
mejorar el abastecimiento de agua en superficies regadas en
forma deficitaria y habilitar suelos agrícolas de mal drenaje.
Además, con el objeto de crear una plataforma de acceso al
Fondo, facilitar el empadronamiento de los usuarios de riego y
la constitución de Consorcios de usuarios, consiguiendo la incorporación de nuevos aportantes al sistema tarifario.
Se propone que el Fondo se constituya básicamente por aportes
provenientes de Rentas Generales de los Gobiernos provinciales
que lo implementen, aportes de organismos nacionales y/o internacionales, cuotas provenientes de los usuarios, entre otros.
Para el caso de las inversiones solicitadas por Consorcios de
usuarios de áreas muy pobres, la contribución podría ser en
mano de obra o materiales.
Los proyectos de mantenimiento, rehabilitación y/o modernización del riego y del drenaje de las aguas para los que se solicite el aporte financiero del Fondo, deben estar incluidos en los

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objetivos generales de una planificación de mejora gradual de
la infraestructura y gestión del riego.
El derecho de acceso al Fondo estará basado en el cumplimiento
de algunos requisitos: los usuarios del riego deben estar empadronados e integrados en Consorcios, cumplir con los estándares de mantenimiento de los servicios y contribuir con la cuota
de sostenimiento del Fondo.
Periódicamente (cada dos o tres años) se podrán realizar, a pedido de los aportantes al Fondo, auditorías técnicas y financieras
a los administradores para verificar el programa de distribución.
Esta estrategia impactará fundamentalmente en las provincias
donde se observe un retroceso en las actividades de rehabilitación de la infraestructura de riego, desarrollo inarmónico de
las distintas zonas de riego o drenaje, falta de apoyo de los
usuarios en el financiamiento de las actividades de operación y
mantenimiento y/o la ausencia de participación de los actores
sociales que integran el sistema.
Como zonas de aplicación se identifican, para una muestra inicial, las provincias de Catamarca, La Pampa, Córdoba, Neuquén,
Chubut, Mendoza y Río Negro. Como muestra óptima, el Fondo
debería alcanzar a todas las provincias argentinas.

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Quinta parte

Reflexiones finales

Pensar en términos de una estrategia para el manejo integrado
del riego implica conocer la situación actual para definir el horizonte futuro al que se desea llegar. Ello permite identificar las
acciones que se consideren con aptitud para orientar procesos
de cambio amplios y generales, en forma sostenible y que produzcan los efectos visualizados.
Son múltiples los ejemplos y alternativas que se presentan a
nivel estratégico de decisión. Sin embargo, existen variables intervinientes que condicionan el proceso de definición e implementación de estrategias. Es en muchos casos la situación del
entorno la que impulsa a tomar decisiones en uno u otro sentido.
Planteamos en este trabajo alternativas que entendemos factibles de ser aplicadas y el contexto en que se deben tomar decisiones, teniendo en cuenta que la estrategia debe garantizar
viabilidad y mejora constante en un entorno que permita su
consecución exitosa. En un proceso de implementación de mediano y largo plazo, no garantizar el avance posible es equivalente a resignarse a la decrepitud.
A lo largo del trabajo, se ha hecho referencia a numerosas experiencias comparadas, que orientaron el análisis. A ellas sumamos, por la simplicidad de su esquema, el desarrollo de los
regadíos de Mula (en Murcia, España). Encuadrados en la directiva de la Comunidad Europea para áreas desfavorecidas en

zonas áridas, la incorporación tecnológica y mejora de su gestión, fue decisiva en la producción de 1537 productores, más
allá que sus escenarios sufrieron transformaciones drásticas
que alcanzaron desde la posible desaparición de los mismos
hasta lograr una agricultura tecnificada y viable agronómica y
económicamente. Esto hubiera sido imposible sin el oportuno
aporte económico de la Comunidad Europea a los esfuerzos de
la junta de productores.
Distinto es lo sucedido en la zona del Languedoc-Roussillon, que
comenzó con una concesión de agua del Río Ródano a través de
la Compañía Nacional de ordenamiento de la Región del Bajo
Ródano y se convirtió, en 1993, en un ente mixto público-privado con mayoría accionaria del sector público, entes de jurisdicciones locales, regionales y nacionales, que poseían el 75%
de las acciones del grupo público- privado constituido con la
empresa BRL ingeniería. Sobre este ejemplo se evaluaron básicamente tres alternativas: crear agencias departamentales,
crear una compañía pública nacional o establecer una alianza
estratégica público- privada. Nuevamente la decisión se tomó
por una alternativa que el contexto de esa época indicaba como
la de mayor viabilidad e inmediatez y produjo, sin duda, un
fuerte impacto positivo en la gestión y administración del agua
en la zona de influencia.

105

�QUINTA PARTE
REFLEXIONES FINALES

Seguramente podrán evaluarse muchas alternativas como las
expuestas pero el acento está en la definición de estrategias
adecuadas a la realidad y al contexto en el que se desarrollan
las políticas públicas de riego en nuestro país.
El concepto de estrategia como uso del cambio situacional que
se produce para alcanzar una nueva situación objetivo, intrínsecamente conlleva la idea de gradualidad en el tiempo para
construir o destruir viabilidad a la meta perseguida.
En este marco, la estrategia de un manejo integrado del recurso
hídrico para riego presenta, desde hace más de una década, un
desafío y un cambio de visión que ha costado tiempo y esfuerzos instalar. Actualmente, las condiciones a nivel internacional
están dadas más que nada por la conciencia colectiva asumida
respecto de la conveniencia de este enfoque. Sin embargo, ello
se estima insuficiente al estar disociado de una voluntad política local, a nivel provincias y regiones interiores.
La mejora que resulta de implementar una estrategia para el
manejo integrado del agua de riego será experimentada por
varios sectores que se encuentran en interacción, generando
sinergias y desarrollo a nivel sistémico, y multiplicando los beneficios estimados.

MARCO DE IMPLEMENTACIÓN
Las acciones concretas que se plantean en esta investigación
se encuentran fundamentadas con rigurosidad técnica en los
estudios sectoriales que forman parte de este trabajo, y requieren para su puesta en práctica de un marco de implementación
adecuado.
En este sentido, las últimas teorías sobre modelos de decisión y
racionalidad de los agentes económicos se basan en una serie
de motivaciones respecto del uso de sus recursos (invertir, ahorrar, consumir, etc.), desconocidas por lo general para el administrador público, encargado de establecer las reglas de juego
en que aquellos se moverán.

106

Esas motivaciones tienen que ver con percepciones individuales
de conveniencia de un cierto curso de acción por sobre otro,
más que con la información provista desde marcos institucionales, muchas veces inaccesibles.
En este esquema de decisiones a niveles personales, es útil comenzar por hacer evidentes esos vectores de racionalidad, o
mostrar por dónde pasan los intereses individuales de los actores clave para el manejo del riego en la Argentina.
Ayuda aquí como segunda etapa, la implementación de mecanismos de incentivos, que en general forman parte de un proceso prolongado en el tiempo.
Es recomendable buscar y crear las condiciones propicias para
conducir la voluntad del agente económico, prestando atención
a su individualidad con consignas muy claras respecto del desarrollo sostenible de su accionar en el uso del agua y el factor
riego. Es indispensable lograr que el usuario relacione el cuidado del recurso con la posibilidad de continuar desarrollando su
actividad de subsistencia o rendimiento económico.
Nos encontramos ante la necesidad de lograr un cambio de paradigma en el cual resulta imprescindible generar una modificación de las formas en las que los actores se conducen; de otro
modo, el propósito de lograr el sostenimiento del modelo actual
y crecer a tasas convenientes para el desarrollo económico global se verá amenazado desde su misma génesis.
Por ello, como primera medida, afirmamos que las instituciones del Estado deben internalizar y canalizar los factores de
cambio necesarios. En este sentido, las que tienen relación directa con los agentes individuales conforman un factor crítico
en el microesquema decisorio. Por ello se las identifica como
uno de los ejes principales a la hora de asegurar el desarrollo
sostenible y la adecuación de una política de manejo integrado del agua para riego.
Respondiendo a esta fuente de incertidumbres y posibles conflictos, la propuesta de incorporar de manera formal y objetiva
al PROSAP como representante y artífice de una política nacional de riego, otorga legitimidad y facilita la llegada a los actores

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

y decisores clave en el territorio. Al mismo tiempo, su subordinación jerárquica al MAGyP y la participación de esta última en
los máximos foros ambientales regionales, posibilita aspirar a
acciones mancomunadas a nivel regional.
La propuesta de una Coordinación Nacional en el seno del PROSAP y el MAGyP, o su alternativa plasmada en la creación de una
Agencia Nacional de Riego, viene a cubrir un espacio vacante de
adecuación y coordinación de políticas públicas. Por tal motivo,
se insta a imponer en el mismo momento de su creación legal,
un plazo para el cumplimiento de objetivos y metas que facilite
el monitoreo y la evaluación de las acciones, y la transparencia
y publicidad de los actos frente a los interesados. Las consideraciones mencionadas deben respetarse para lograr la credibilidad necesaria que garantice la aceptación de un liderazgo
institucional federal.
El plantel de personal para dotar a la coordinación, deberá incluir técnicos y profesionales de primer nivel, con amplia experiencia en la temática, capacitados en herramientas de gestión
y sistemas de información, cuya labor se orientará por resultados. En forma paralela, la integración en la estructura de organizaciones locales, tanto del sector público como consorcios
de regantes, cámaras empresarias, agencias territoriales, institutos educativos, etc., fortalece el concepto democrático de
participación en las decisiones sobre el propio destino.
La necesidad de contar con una estructura institucional de probada capacidad, experiencia, compromiso y dedicación en la
visión de MIRH, concretará el encadenamiento inicial desde la
gobernabilidad del sistema completo. Este reaseguro provee las
bases necesarias para una implementación rápida, dinámica y
sustentada, de las estrategias y acciones propuestas en la presente investigación.
Desde el punto de vista de la regulación, también se pondera
como necesaria esa formación de primer nivel, ya que de dicho
foro surgirán las adecuaciones normativas y los posibles proyectos de ley, propuestos en la Acción Estratégica “Normativa
Marco Nacional de Riego”.

Con respecto a la regulación, al diseñar una reglamentación de
vanguardia, es esencial considerar el precio de los productos
que mayor consumo, venta y/o posibilidades de exportación
tienen, y la forma de regar esos cultivos. Se pueden implementar incentivos (positivos o negativos) a través del canon, de
tarifas diferenciadas, de cobro por exceso de volúmenes, o por
reasignación de volumen no utilizado en determinadas parcelas. Es obviamente el tema del precio del agua el que incorporamos como parte del análisis en la reglamentación.
El escenario de llegada, en el cual se encontrarán en plena implementación las políticas propuestas, se puede esquematizar
como un círculo virtuoso, donde el resultado agregado es la mejora de las condiciones de vida de los usuarios del recurso, con
criterios de desarrollo sostenible de los factores de producción,
y crecimiento del capital social e institucional.
Con el objeto de lograr esta evolución, se recomienda ejecutar
programas de fortalecimiento institucional, junto a capacitación,
dirigida a cubrir las carencias detectadas en el relevamiento directo en instituciones y OUR. Esto generará un espiral de motivación y mejora dentro de las organizaciones de gestión del riego.
El aprendizaje de técnicas de planificación, control, metodologías
de evaluación, gestión de cobros y programación presupuestaria,
formulación y ejecución de proyectos, sumado a la incorporación
de conceptos relacionados con los cultivos irrigados en particular,
como momentos de mayor demanda hídrica, distribución del recurso agua por parcelas, volúmenes requeridos por tipo de cultivo,
etc., cierra el circuito que comienza con la disponibilidad de información homogénea, completa y oportuna, a través del mejorado
Sistema de Información de Áreas de Regadío.
Asimismo, para volver operativos la instalación y el mantenimiento del Sistema, se deberán incorporar capacidades tecnológicas a través de la consolidación de incentivos mixtos (públicos
y privados) para la adquisición de equipamiento informático,
sistemas de medición, infraestructura de riego, comunicaciones,
entre otras necesidades detectadas en diálogos con los protagonistas de la gestión del riego en todo el país.

107

�QUINTA PARTE
REFLEXIONES FINALES

En el marco de la innovación con nuevas tecnologías, se incorpora la visión de descentralización y asociatividad desde las comunidades de prácticas online, con complementos presenciales,
bajo la coordinación y moderación de la estructura seleccionada
para articular la estrategia nacional. Esta propuesta sirve a un
doble propósito: compartir conocimiento y generar aprendizajes conjuntos, mientras se logra una alfabetización digital uniforme de los sectores/provincias que hoy están más rezagados
en el tema riego.
La consecuencia concreta de los principios que se desean implementar a través de la coordinación nacional, verán su cristalización en Planes Directores por oasis o cuenca hídrica, con alcance
en todo el territorio, que ayuden a medir fehacientemente los
resultados de la planificación estratégica, logrando en el camino
el compromiso de quienes día a día se enfrentan con la problemática del agua de riego.

REQUISITOS DE BASE:
PARTICIPACIÓN E INTEGRACIÓN DEL CAPITAL SOCIAL
Las agriculturas bajo riego son claramente intensivas en el uso
de capital, tanto a nivel de propiedades agropecuarias, como de
índole físico-social (infraestructura de captación y almacenamiento, distribución, medición y drenaje), e institucional-social,
entendido como organizaciones de regantes a instituciones específicas, legislaciones, acuerdos y prácticas sociales y culturales
íntimamente relacionadas a la vida en un oasis irrigado. Esta
dimensión plantea la necesidad de un trabajo organizado y permanente para mantener las áreas irrigadas y evitar su deterioro.
El concepto de capital social va más allá de una asociatividad
rudimentaria entre productores y regantes; es más, puede ser
visualizado como un factor definitivo en el crecimiento y logro de los objetivos tanto comunitarios como individuales. La
generación de sinergias y complementariedades, por ejemplo,
mediante el uso de paquetes tecnológicos de servicios, posibi-

108

lita una visión de logro compartido que se expresa, en última
instancia, en beneficios personales.
Los enfoques del tipo “pacto territorial”, que proponen la inclusión de diversos actores pertenecientes a un mismo ámbito
geográfico en procesos de planificación e intervención de gran
alcance, tienen como aspiración generar y fortalecer esa energía de interrelaciones que moviliza a los miembros de una comunidad a elevar el nivel de sus logros, mejorar sus capacidades
técnicas, y exigir el apoyo de las instituciones públicas y privadas orientadas y dedicadas a servirlos.
Un ejemplo de ello son los consorzi di bonifica italianos, en los
cuales los beneficiarios se organizan para realizar infraestructuras de drenaje que eliminan los excedentes de agua y, asociados
a estructuras mayores públicas, mixtas o privadas, logran recuperar importantes superficies para la agricultura, el turismo,
entre otras actividades económicas. En muchos casos, dicha
organización ayuda a mejorar situaciones relacionadas con la
salud pública (previniendo la contaminación, aguas estancadas,
vertidos clandestinos, etc.).
Esta cultura asociativa entre privados entre sí y entre privados
con el Estado es una asignatura pendiente en muchas regiones de nuestro país, donde por ejemplo el control de las aguas
excedentes podría determinar transformaciones notables en la
productividad de la comunidad, pasando a ser tierras de alta
calidad, en las cuales se puede cultivar cualquier especie y no
sólo aquéllas resistentes, o bien dedicarlas a pasturas y ganadería de cría.
Desde el punto de vista económico, la posibilidad de disponer
de agua superficial o subterránea valoriza un terreno agrícola
en las zonas áridas, multiplicando enormemente su valor. Cuando el agua está garantizada, como sucede en la implementación
de los consorzi di bonifica, los riesgos se minimizan, pudiéndose
aplicar métodos de riego integral o complementario, llevando la
zona recuperada a una altísima productividad.
La expansión del sistema agroalimentario nacional puede ser
analizada considerando los cambios tecnológicos en las funcio-

�HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

nes de producción, es decir modificaciones cuanti y cualitativas
en el uso de los factores productivos y de la tecnología en toda
la cadena agroalimentaria (producción, transformación, distribución, comercialización, etc.). También es necesario incorporar
al análisis los cambios que se producen en dichos esquemas,
en la organización de la producción, las relaciones verticales y
horizontales entre los actores de la cadena, los recursos humanos, el capital social y la calidad de las regulaciones del mismo. Para enfrentar estos desafíos, se cuenta con dos tipos de
tecnologías: en primera instancia, las llamadas “duras”, relacionadas directamente con los procesos técnicos de las funciones
de producción de las unidades productivas agropecuarias, de
almacenamiento y conservación, industriales, de servicios de
transporte, etc.
Sin embargo, existe lo que se denomina tecnologías organizacionales o “blandas”, que se concentran en el funcionamiento
de las unidades productivas desde sus relaciones con otras
explotaciones. En este punto, pueden darse interacciones horizontales, dentro de un mismo nivel funcional (producción
agrícola, transformación), o bien verticales, entre niveles funcionales hacia atrás o adelante en la cadena. Estas prácticas
pueden encontrarse reguladas por las normativas o legislaciones, aunque coinciden, en muchas ocasiones, con prácticas
consuetudinarias adoptadas y respetadas por las comunidades, muy fortalecidas en cuanto a su capital social.
Dentro de la temática de participación, un punto que consideramos importante destacar se refiere a generar las condiciones y
sensibilizar en cuanto a la criticidad del agua subterránea y su
actual manejo, realizado casi en su totalidad de manera individual y generalmente al margen de la normativa.
Con respecto a la regulación estatal, se está en condiciones de
tomar medidas tanto de control como sancionatorias, siempre
considerando como insumo la medición de existencias en acuíferos y el ritmo de reposición de los mismos. Por otro lado, los
usuarios del recurso subterráneo deberán trabajar en conjunto, asociándose a través de consorcios, en los cuales expresen

sus problemáticas y puedan llegar a soluciones que optimicen
los resultados para las partes. Si cada uno continúa explotando
irracionalmente su fuente de agua bajo tierra, la actividad de
riego se vuelve insostenible; las malas prácticas que en el presente pueden visualizarse como oportunidades para el usuario
particular (no declarar perforaciones, usar el recurso de manera
indiscriminada, no controlar la contaminación, evitar la fiscalización), amenazan directamente la continuidad de su propio
desarrollo en el tiempo.
Los logros que la asociatividad entre productores/ actores territoriales produce es un aspecto ineludible que debe ser fomentado desde el sector público.
Asimismo es en dicho sector donde se deben idear los mecanismos que garanticen la participación viable de los actores, en un
claro aporte de gobernabilidad al sistema de gestión del agua
para riego y como garantía efectiva a la implementación de las
estrategias propuestas. Aún resta un camino por recorrer en
este sentido. El desigual grado de desarrollo y formalización de
las organizaciones de usuarios en nuestro país es un indicador
del camino que en este sentido queda por recorrer.

EL DESAFÍO:
EXPANDIR LA SUPERFICIE IRRIGADA
Es imprescindible aclarar que dentro del concepto de la superficie irrigada existen características diferenciales básicas. En el
oeste argentino, donde abundan las zonas áridas, el desarrollo
de superficie bajo riego está basado en el riego integral, pues al
requerir los cultivos irrigación durante todo su ciclo productivo,
su existencia está totalmente condicionada a la disponibilidad
de infraestructura física de captación y distribución, pero también a la presencia de capital social e integración institucional,
variables que configuran un “sistema de riego”. En la misma
línea, es adecuado referirse a estas regiones como zonas de riego y drenaje integral, evidenciando el alcance del concepto de

109

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Las cifras presentadas hablan con claridad de un avance del
sector agroindustrial y, en menor medida, del sector primario.
Ambos crecimientos se encuentran relacionados directamente
con un esquema de producción e integración basado en la agricultura bajo riego. Con este ejemplo, se aprecia la importancia
indiscutida del sistema de riego integral en los aspectos no sólo
cuantitativos, sino también cualitativos, al definirse la matriz
económica de un estado o región. Los esfuerzos que desde el
sector estatal se realicen en este sentido, tienen un impacto
sostenido y virtuoso.
Por otra parte, existen cultivos irrigados en propiedades aisladas, o bien en zonas de riego que responden a otros criterios de abastecimiento de agua. En estos casos, los cultivos
pueden desarrollarse en secano generalmente sin el aporte de
agua de riego, pero con la aplicación de irrigación en modo
complementario aumentan notoriamente su productividad o
sus características cualitativas. Dicho sector ha mostrado una
respuesta rápida y dinámica a los estímulos económicos y,
sin perjuicio de la importancia de otras zonas irrigadas, estas
áreas con riego complementario deberán ser especialmente
consideradas al momento de pretender incrementar la superficie bajo riego en la Argentina.
La evolución sostenida de la superficie regada con este tipo
de mecanismo no sólo permite mejorar en forma importante
la productividad agrícola, sino que disminuye drásticamente la

variación de los rendimientos en los distintos años, sobre todo
aquellos en que el balance hídrico puede perjudicar seriamente
la producción; si no se contara con este sistema de riego, se
perdería la vocación y capacidad del productor para emprender
nuevas campañas agrícolas, más allá de las pérdidas económicas de un año productivo puntual.
Es aquí donde las políticas fiscales tienen incidencia notable en
las inversiones de magnitud por parte de los productores. La
definición de políticas de fomento estables y consistentes que
disminuyen el riesgo al productor, es una decisión que, traducida a lo económico, implica un costo inicial que sin duda resultará tan importante como sea el impacto que se desea lograr
con el incremento de la superficie irrigada, pero que, una vez
realizada, se consolida como generadora de mayor producción
bruta y de retornos impositivos sostenidos en el tiempo, disminuyendo drásticamente emergencias de sequía.
El desafío de gestionar el agua en general y el riego en particular es un pilar fundamental para la consolidación del crecimiento y el desarrollo argentinos.
La participación de los diversos sectores a los cuales nos hemos
referido a lo largo del trabajo, tiene importancia en sí misma y
por su aporte a la torsión del paradigma actual de la gestión del
agua de riego. Este nuevo abordaje resulta clave para avanzar
en una agricultura eficiente y ambientalmente sostenible que
permita expandir y desarrollar nuestras áreas bajo riego.

111

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Sexta parte

Siglas

AACREA Asociación Argentina de Consorcios Regionales de
Experimentación Agropecuaria
AAEA Asociación Argentina de Economía Agraria
AAPRESID Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa
ACRE Área de Cultivos Restringidos y Especiales
ACSOJA Asociación de la Cadena de la Soja
AIC Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas
ALC América Latina y el Caribe
ANA Agencia Nacional de Aguas de Brasil
APA Administración Provincial de Aguas
ARH Agencia Provincial de Recursos Hídricos
ASAGIR Asociación Argentina de Girasol
BID Banco Interamericano de Desarrollo
BIRF Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento
BM Banco Mundial
BPA Buenas Prácticas Agrícolas
CDP Comunidades de Prácticas
CECA Comunidad Europea del Carbón y del Acero
CELAA Centro Económico y Legal para el Ambiente y el Agua
(Argentina)
CEPAL Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(Naciones Unidas)
CFA Consejo Federal Agropecuario

CFI Consejo Federal de Inversiones
CIAMA Conferencia Internacional sobre el Agua y el Medio Ambiente
CMA Consejo Mundial del Agua
CMC Consejo del Mercado Común del MERCOSUR
CNIA Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias
CNR Comisión Nacional de Riego de Chile
CNULD Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la
Desertificación y los Efectos de la Sequía
CNUMAD Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo
COFEMA Consejo Federal del Medio Ambiente
COHIFE Consejo Hídrico Federal
COIRCO Comité Interjurisdiccional del Río Colorado
CONAF Corporación Nacional Forestal de Chile
CONAGUA Comisión Nacional del Agua de México
CONICET Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas
CONINAGRO Confederación Intercooperativa Agropecuaria
COREBE Comisión Regional del Río Bermejo
COVIAR Corporación Vitivinícola Argentina
CRA Confederaciones Rurales Argentinas
DGI Departamento General de Irrigación – Gobierno de Mendoza
DOH Dirección Provincial de Obras Hidráulicas
DPA Dirección Provincial de Aguas

113

�SEXTA PARTE
SIGLAS

DR Dirección Provincial de Riego
EAP Explotación Agropecuaria
EE.UU. Estados Unidos de América
EMI Estrategia Manejo Integrado
FAO Siglas en inglés de la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación
FDH Fondo de Desarrollo Hídrico
FONCYT Fondo para la investigación Científica y Tecnológica
GAHCA Grupo Ad-Hoc Calidad de Aire del MERCOSUR
GAHLDS Grupo Ad-Hoc Lucha contra la Desertificación y la
Sequía del MERCOSUR
GAHRH Grupo Ad-Hoc Recursos Hídricos del MERCOSUR
GATT Acuerdo General de Tarifas y Comercio
GEO Global Environmental Outlook
GTPARR Grupo de Trabajo Gestión Ambiental de Residuos y
Responsabilidad post Consumo del MERCOSUR
GW•MATE Ground Water Management Advisory Team
GWP Siglas en inglés del Grupo Mundial del Agua
GYTT Generación y Transferencia de Tecnología
HORECA Hoteles, Restaurants, Café
I+D Investigación y Desarrollo
IC Inspección de Cauce
IHE Instituto Internacional Ingeniería de Infraestructura,
Hidráulica y Ambiental
IICA Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura
INA Instituto Nacional del Agua y el Ambiente, Argentina
INCYTH Instituto Nacional para la Ciencia y la Tecnología Hídricas
(actualmente INA, Argentina)
INDEC Instituto Nacional de Estadísticas y Censos
INTA Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
INV Instituto Nacional de Vitivinicultura
IWRA Siglas en inglés de la Asociación Internacional de Recursos
Hídricos
JICA Siglas en inglés de la Agencia de Cooperación Internacional
del Japón
M&amp;E Monitoreo y Evaluación

114

MAGyP Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación
MAIZAR Asociación Maíz Argentino
MERCOSUR Mercado Común del Sur
MI Manejo Integrado
MIRH Manejo Integrado de los Recursos Hídricos
NEA Noreste Argentino (Corrientes, Misiones, Chaco, Formosa,
Santiago del Estero)
NOA Noroeste Argentino (Jujuy, Tucumán, Salta, Catamarca,
La Rioja)
OEA Organización de los Estados Americanos
OMM Organización Meteorológica Mundial (Naciones Unidas)
ONG Organización no Gubernamental
ONU Organización de las Naciones Unidas
OPRHS Organismos provinciales de gestión de los recursos hídricos
ORPALC Oficina Regional del PNUMA para América Latina y
el Caribe
PAC Política Agrícola Común de la UE
PBG Producto Bruto Geográfico
PCB Bifenilos Policlorados
PERD Programa Estratégico de Riego y Drenaje
PNUD Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
PROSAP Programa de Servicios Agrícolas Provinciales
RMMA Reunión de Ministros de Medio Ambiente del MERCOSUR
RSU Residuos Sólidos Urbanos
S. RRHH Subsecretaría de Recursos Hídricos
SAG Servicio Agrícola y Ganadero de Chile
SAGPYA Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación
SECYT Secretaría de Ciencia y Técnica
SENASA Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria
SGT Subgrupo de Trabajo del Mercosur
SNIH Sistema Nacional de Información Hídrica
SRP Sistemas de Riego Público
TIC Nuevas tecnologías de información y comunicaciones
UE Unión Europea
UEP Unidad Ejecutora de Proyecto
WRM Water Resources Management (Manejo Integrado del Agua)

�UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

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Ley Nº 7.490 Presupuesto General de la Administración Pública
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Neuquén
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Ley Nº 3183

Ley Nº 7139 Creación Dirección de Irrigación
Decreto Nº 538 /03 Junta de Regantes. Provincia de Tucumán

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130

����APÉNDICE II

MINIMIZAR Y PONDERAR AMENAZAS
RIESGOS
Formular planes y políticas sin conseguir los compromisos necesarios
Sancionar o reglamentar legislación sin mecanismos de enforcement
Con base en las
fortalezas

Incrementar la concentración económica y productiva en zonas más desarrolladas
Imposibilidad de superar ineficiencias por la sola intervención de usuarios; cristalizar vicios y problemas ya existentes
Ídem con temas ambientales y de cuidado del recurso
Fracasar en la implementación de políticas por problemas de gobernabilidad en la gestión del agua

LIMITACIONES
Inexistencia de una dirección clara y estratégica con respecto a las acciones de política específica de riego
Incumplimiento de normativas o falta de reglamentación de las existentes, en parte por ausencia de consenso y
voluntad política
Atendiendo a las
debilidades

Agotamiento de recursos subterráneos y degradación de suelos, reduciendo en última instancia el área irrigada total
Deterioro de obras por falta de cobertura de costos de operación y mantenimiento
Obsolescencia de equipamiento en tecnologías de riego y de gestión
Inexistencia de OUR, marco legal o intervención del Estado en muchas zonas; inaplicación de la legislación vigente

134

�������HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

PROGRAMAS

CONSIDERACIONES OPERATIVAS

IMPACTOS POSITIVOS

RESTRICCIONES PRIORIDAD

2. Mejoramiento de
procesos de recaudación, control, diseño
de cuadros tarifarios y
mecanismos de cobro.

Metodología marco general encaminada a ordenar gradualmente los factores y delinear algunos principios económicos básicos que intervienen en la determinación de
la tarifa en las distintas provincias estudiadas. Establecimiento de componentes del precio del agua e inclusión
en la tarifa (polinómica). Aporte no sólo del usuario agrícola, también de privados que influyen en la estructura
del cauce de riego. Eliminación de impuestos (IVA) sobre
obras de infraestructura. Dos acciones: sensibilización a
los usuarios y redefinición de cuadros tarifarios. Aplicación de mecanismos de apremio, auditorías de corte, etc.
para mejorar la recaudación.

Sostenimiento propio de la gestión del recurso al incorporar en
la tarifa todos los costos asociados. Clarificación de costos operativos. Mejora en la disponibilidad de fondos para obras. Mayor
compromiso de usuarios. Mayor
recaudación (consecuente disponibilidad de recursos) y control.

Cumplir con requisitos previos: actualización permanente
de catastros, dictado
o adecuación de normas, SIG. Cultura de
la morosidad y falta
de compromiso del
usuario. Dificultad
para acordar identificación de costos
asociados al agua
para riego. Difícil
medición de costos
indirectos para sistemas de riego considerados para obras.

Recaudación y control: Tucumán, Catamarca y Neuquén,
en el corto plazo.
Sensibilización de
usuarios: La Rioja
y Catamarca, en el
corto plazo. Ajuste
de cuadros tarifarios: San Juan, Tucumán, Bs. As., San
Luis y Córdoba, en
el corto plazo. Resto
de las provincias en
el largo plazo.

3. Establecimiento de
fondos concursables
para el aprovechamiento colectivo de
aguas subterráneas
para fines agrícolas.

Fondos provenientes del PROSAP, aval provincial y consorcios de A.S. Regulación del control sobre acuíferos de
asociación público-privada. Proceso regulatorio. Avance
en registros de agua subterránea (exclusivo sector público).

Protección de acuíferos. Inducción de la asociatividad en el uso
de agua subterránea. Desarrollo
de política estatal sobre riego y
sobre aguas subterráneas. Regulación activa a través de respuesta a intereses de particulares: aumento de productividad, calidad
y seguridad en la cosecha.

Escasa asociatividad en el sector de
agua subterránea.
Insuficiente información de acuíferos. Dificultad en
la elaboración de
proyectos.

Santa Fe, Córdoba,
Mendoza, San Juan
y La Pampa. Mediano plazo.

4. Creación de un Fondo de Inversión Local
en Riego y Drenaje
(FILR&amp;D).

Ayudas financieras (provenientes de Rentas Grales. de las
provincias) destinadas a estimular la productividad local y
ahorrar costos al Gobierno y a los usuarios a largo plazo. Se
incluirá una parte en las tarifas de riego. Actividades: estudios, construcción o rehabilitación de medianas y pequeñas
obras de riego o drenaje. Requisitos: estar empadronado,
cumplir estándares de mantenimiento, canon al día. Ejemplo: Fondo de Desarrollo Hídrico Provincial (Mendoza).

Fomento a la capacidad local
y al desarrollo sostenible del
recurso. Las acciones llevarán
a incrementar el área de riego,
mejorar el abastecimiento de
agua en superficies regadas
en forma deficitaria y habilitar
suelos agrícolas de mal drenaje.

Escasa capacidad
financiera de las
provincias; falta de
priorización presupuestaria por atención a otras temáticas. Desactualización de padrones.

Muestra Inicial: Catamarca, La Pampa,
Córdoba, Neuquén,
Chubut, Mendoza y
Río Negro; en el mediano plazo. Muestra óptima: todas las
provincias.

Notas:

PRIORIDAD EJECUCIÓN 1
PRIORIDAD EJECUCIÓN 2

141

��HACIA UNA ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL AGUA DE RIEGO EN LA ARGENTINA
2009

Índice
Prólogo

11

Resumen ejecutivo

13

Primera parte
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES
1. INTRODUCCIÓN
2. CONCEPTOS Y DEFINICIONES
3. EL RIEGO PARA LAS ORGANIZACIONES INTERNACIONALES
3.1. La visión de los organismos internacionales
3.2. La visión de los organismos de la región

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24

Segunda parte
SITUACIÓN ACTUAL DEL RIEGO EN LA ARGENTINA
1. INTRODUCCIÓN
2. DIAGNÓSTICO MULTIDISCIPLINARIO
2.1. Visión agroeconómica e hídrica
2.2. Visión legal e institucional
3. APROXIMACIÓN A UN ANÁLISIS FODA
3.1. Principales fortalezas para el manejo integrado del agua para riego
3.2. Principales debilidades identificadas
4. ANÁLISIS CONTEXTUAL: OPORTUNIDADES Y AMENAZAS
4.1. Oportunidades
4.2. Amenazas
5. ESCENARIOS ESTRATÉGICOS

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30
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44
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57

143

�PRIMERA PARTE
MARCO CONCEPTUAL y ANTECEDENTES INTERNACIONALES

Tercera parte
POLÍTICA ESTRATÉGICA SOBRE MANEJO INTEGRADO DEL AGUA PARA RIEGO EN LA ARGENTINA
1 . FUNDAMENTOS PARA LA IMPLEMENTACIÓN DE ESTRATEGIAS
1.1. Cofinanciación y regulación
1.2. Movilización del sector privado
1.3. Capacitación
1.4. Integración y voluntad política

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66

Cuarta parte
ESTRATEGIA PARA EL MANEJO INTEGRADO DEL RIEGO EN LA ARGENTINA (PROPUESTA Y ACCIONES)
1. ESTRATEGIA MARCO: Creación de una Autoridad Nacional de Riego
2. ACCIONES ESTRATÉGICAS
2.1. Acción Nº 1 Planificación maestra
2.2. Acción Nº 2 Sistema de información de áreas de regadío
2.3. Acción Nº 3 Normativa marco nacional de riego
2.4. Acción Nº 4 Gobernabilidad del sistema con eje en los usuarios
2.5. Acción Nº 5 Incentivos al sector privado

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78
78
88
91
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97

Quinta parte
REFLEXIONES FINALES

105

Sexta parte
SIGLAS

113

Séptima parte
BIBLIOGRAFÍA

115

APÉNDICE I

131

APÉNDICE II

133

APÉNDICE III

135

144

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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>&lt;h3&gt;Libros y Documentos (1990 en adelante)&lt;/h3&gt;</text>
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                <text>Aquí podrán encontrar libros, monografías, tesis e informes producidos desde 1990 hasta la actualidad.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>Hacia una estrategia para el manejo integrado del agua de riego en la Argentina 2009</text>
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