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                  <text>�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

2

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Este documento ha sido elaborado en el marco del convenio de
colaboración entre el Ministerio de Agroindustria de la Nación y
la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, cuya implementación se inició
en 2017 en apoyo del desarrollo de la bioeconomía en la Argentina

3

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

4

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Bioeconomía Argentina
Modelos de negocios para una
nueva matriz productiva

1. Introducción.

07

2. Bioeconomía: Una visión integral para el desarrollo sostenible.

09

2.1. Las redes de valor como organización industrial

10

2.2. Los inductores del desarrollo de la bioeconomía como acercamiento al análisis del sector.

12

3. Los modelos de Negocios de la Bioeconomía
3.1.

De los inductores generales a los modelos de negocios en bioeconomía

16
16

3.2. Definiendo modelos de negocios aplicados a la bioeconomía

18

3.3. Inductores y modelos de negocios

20

3.3.1. Inductores vinculados a los objetivos ambientales y la sustentabilidad
3.3.1.1.

Sendero de desarrollo: sustentabilidad ambiental y económica

20
20

3.3.1.2. Sendero de desarrollo: Incremento de la oferta de energía (a red comercial)

25

3.3.2. Inductor: Oportunidad de valorización de sectores agroindustriales tradicionales

32

3.3.2.1.

Sendero de desarrollo: intensificación agrícola sustentable

33

3.3.2.2. Sendero de desarrollo: consolidación/fortalecimiento de la matriz productiva actual

33

3.3.2.3. Sendero de desarrollo: diversificación de la matriz productiva

35

3.3.2.4. Sendero de desarrollo: Producción para autoconsumo de energía

38

3.3.3. Inductor: Desarrollos científicos y tecnológicos disruptivos
3.3.3.1. Sendero de desarrollo: Aprovechamiento de plataformas tecnológicas de usos múltiples

41
41

4. Reflexiones finales con una mirada desde las políticas públicas

45

Bibliografía

52

5

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

6

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

1

INTRODUCCIÓN

B

uena parte de los acuciantes problemas sociales que enfrenta cotidianamente Argentina se relaciona con la estructura de su matriz productiva. La actual
conformación de las diversas actividades desarrollas en nuestro país, su localización, el
sustrato tecnológico sobre las que se asientan y su (modesta) inserción en las corrientes
del comercio mundial dan como resultado una tasa de generación de empleo, posibilidades de pago de la masa salarial, acumulación genuina derivada en las consecuentes
tasas de ahorro/inversión y distribución de la localización geográfica de las actividades económicas claramente incompatibles (tensiones mediantes) con las atendibles demandas sociales.
Estos dilemas locales se inscriben en un contexto mundial –del cual Argentina
no puede estar disociada- signado por cambios sustantivos. Convergencias disruptivas
de las nuevas tecnologías –de corte biológico y electrónico-, crecimiento poblacional acelerado en grandes economías en vías de desarrollo acompañado por el ascenso
(acotado) de masivas clases medias, requerimientos ambientales crecientes (en el consumo y en el intercambio mundial), cambios en la composición y direccionamiento del
intercambio comercial, financiero y tecnológico dan cuenta de las limitaciones de un
modelo de económico basado en el uso masivo de los combustibles fósiles.
Necesidades de cambios de la estructura productiva interna atento a las modificaciones globales obliga a revisar políticas públicas y sus (ensamblables) estrategias
privadas, especialmente en el caso de una sociedad como la Argentina cuyo vórtice
económico gira en torno al uso masivo de los recursos naturales.
De allí que la BIOECONOMÍA –en sus diversas acepciones sobre las que se abunda en este trabajo- aparece como una guía alternativa de desarrollo para el cambio
estructural en función de las dotaciones naturales locales, la acumulación previa (desde
capacidades tecnológicas/genéticas hasta las rutinas de negocios) de activos, la menor
distancia competitiva de varias de estas actividades y las (potenciales) oportunidades
mundiales como espacio de acumulación masiva intermediado por el intercambio comercial.
El trayecto desde las demandas sociales de cambio de la estructura productiva
interna y los contextos internacionales no está despejado de problemas y alternativas
diversas en materia de políticas públicas y de sus correspondientes estrategias privadas
de negocios. Por un lado, las demandas internacionales asociadas a modelos de producción más sustentables e inclusivos aun no generan “señales de precios” claras nítidas
y contundentes que traducción en precios mediante, reorienten masivas corrientes de

7

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

inversiones; por otro lado, parte de las políticas públicas y sus contrapartidas de estrategias privadas aún están en etapas de consolidación y desarrollo, pero con bajo
impacto masivo.
A partir de esta lectura de la realidad, el objetivo del presente trabajo es –en una
primera instancia- la identificación de los principales “inductores económicos” que den
cuenta de las corrientes de cambio mundial hacia una producción ampliada a nuevas
demandas con el consiguiente cuidado por la sustentabilidad ambiental. Los correlatos
de estos principios sobre el diseño e implementación de las políticas públicas también
forman parte de este trabajo. Proponemos avanzar un paso más: el referido a las formas
en que estos inductores captados parcialmente por las políticas públicas y los sistemas
de precios se traducen en estrategias de negocios privadas viables y sustentables sobre
bases competitivas genuinas.
En función de ello la segunda parte del trabajo intenta dar cuenta de la respuesta
local dada por el empresariado a través de distintas iniciativas de negocios (modelos).
Postulamos que –dada las características propias de las actividades de base biológica,
las trayectorias previas y otras características- existen distintas respuestas empresariales que se catalizan en diversos modelos de negocios (con sus respectivas escalas,
tecnologías, localizaciones e inserciones internacionales).

8

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

2

BIOECONOMÍA: UNA VISIÓN INTEGRAL
PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE.

La bioeconomía1 es un enfoque cada vez más aceptado como un camino válido
para evolucionar hacia una sociedad menos dependiente de los recursos fósiles, que
deberá, en simultáneo, atender crecientes demandas por alimentos, fibras y materiales
(derivados de una población mundial que va en camino de superar los diez mil millones
de personas en las próximas décadas). Para dar respuesta a estos desafíos no resulta
apropiado replicar las mismas estrategias que se han utilizado en el pasado.
A nivel global, la disponibilidad de nueva tierra arable, agua dulce renovable y
combustibles fósiles, es cada vez más limitada2. Esos recursos ya no pueden tomarse
como activos inagotables que pueden utilizarse sin restricciones, como ocurriera en
los últimos 150 años (coincidentemente con el descubrimiento del petróleo como fuente de energía) lo que dio origen a lo que ha sido el período de crecimiento económico
más importante de la historia. Se replantea la sustentabilidad fáctica de tal modelo de
desarrollo; las proyecciones acerca de los efectos del cambio climático sugieren que los
balances globales de gases de efecto invernadero son fuertemente dependientes de las
formas actuales de organizar la economía mundial. El mundo necesita encontrar y promover un desarrollo económico más limpio y sustentable incluyendo ingentes masas
poblacionales al consumo.
Demandas crecientes y recursos naturales escasos ponen en el epicentro de la
escena a la tecnología, especialmente aquellas enfocadas en “lo biológico”; los avances
de la ciencia, particularmente la biología, la química, las ingenierías, y las tecnologías de
información, organización y comunicaciones permiten pensar en caminos alternativos.
La Bioeconomía se presenta como la síntesis entre esas demandas y oportunidades, donde la agricultura no se visualiza ya solamente como una fuente de ocupación
de mano de obra y producción de alimentos, sino que se plantea también como una
actividad fuertemente integrada a los procesos industriales y de servicios. El punto de
partida es la producción sustentable de biomasa vegetal, animal y microbiana aprovechando la fotosíntesis para producir, además de alimentos, energía y una amplia gama
de biomateriales amigables con el ambiente.

1 Si bien no existe una definición formalmente acordada a nivel internacional, el 1st Global Bioeconomy Summit, Berlín, Alemania, Noviembre de
2015 y la FAO han convergido alrededor del concepto de que la “bioeconomía es la producción y utilización intensiva en conocimientos de recursos,
procesos y principios biológicos para la provisión sostenible de bienes y servicios en todos los sectores de la economía”. Para enfoques mas teóricos/
académicos puede verse Schmid O, Padel S. and Levidow L. The Bio-Economy Concept and Knowledge Base in a Public Goods and Farmer Perspective. Bio-based and Applied Economics 1(1): 47-63, 2012.
2 FAO (2011). El estado de los recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y la agricultura. La gestión de los sistemas en situación de
riesgo. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Roma, y Mundi-Prensa, Madrid. Fischer, Gunther; Shah, Mahendra. (2010). Farmland investments and food security (English). Washington, DC: World Bank. http://documents.worldbank.org/curated/en/8847314682

9

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

Esto abre un amplio abanico de nuevas opciones que se proponen como efectivas para empezar a dejar atrás actuales formas de organización económica y social que
evidencian claros problemas de sostenibilidad, ya sea por las externalidades negativas
que generan, o por su incapacidad de crear las fuentes de empleo y crecimiento. Estos
problemas tienen particular relevancia, especialmente a nivel de las regiones más alejadas de los centros urbanos, que demandan las aspiraciones de progreso económico y
desarrollo territorial de la sociedad. Así, la visión de la bioeconomía se presenta como
una estrategia efectiva para alinear los objetivos de crecimiento económico, imprescindible para atender esas aspiraciones, con las restricciones ambientales y las emergentes del cambio climático; y plantea nuevas formas de organización de la producción con
impactos fuertes en las relaciones sociales y entre los diversos sectores productivos y
de servicios, entre ellas las referidas a la localización de los procesos económicos.
Todos y cada uno de los temas planteados tiene especial significación para una
sociedad como la Argentina cuya organización productiva y social está fuertemente
asentada sobre sus recursos naturales, ha desarrollado importantes activos competitivos biológicos (genéticas vegetal y animal; biotecnologías aplicadas etc.) pero arrastra
una larga historia de fracasos en sus intentos de industrialización como base de la diversificación de su economía.

2 1. LAS REDES DE VALOR COMO ORGANIZACIÓN
INDUSTRIAL
El concepto de Bioeconomía como eje de una estrategia de desarrollo implica
repensar la forma de organización de la producción y circulación de bienes, servicios y
recursos humanos.
Las especificidades de “la industrialización sustentable de lo biológico” implica
la captura y puesta en valor comercial de las múltiples externalidades de estas actividades: Ello se traduce en un modelo de organización que interactúa con la economía de
manera alternativa a la tradicional perspectiva industrial3.
En función de ello mientras que los enfoques tradicionales ponen el énfasis en
los productos y las cadenas de valor, la bioeconomía resalta además las interrelaciones
que existen entre las diferentes cadenas productivas, la dotación de recursos naturales
y la producción de servicios eco-sistémicos. Considera el universo de productos que se
pueden derivar de una materia prima y teniendo en cuenta también que las materias
primas mismas son ellas mismas sustituibles, pone el foco en las sinergias y en la optimización de las interrelaciones entre las cadenas, la circularidad del sistema y el valor
total generado por el mismo (ver figura 1).

3 Anllo G. y Bisang R (2015) Bioeconomía. Cambio estructural, nuevos desafíos y respuestas globales: Una ventana de oportunidad para las producciones basadas en Recursos Naturales Renovables.  PROSAP/UCAR. Buenos Aires, Noviembre 2015. .www.ucar.gob.ar

10

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Figura 1: La organización industrial en la bioeconomía

Fuente: Elaboración propia en base a Virchau et al (2014)4
Dentro de este planteo, se resaltan –a través de la puesta en valor de todas las
externalidades- las oportunidades para mejorar la productividad del conjunto, ya sea a
nivel local, nacional o internacional; ello enfatiza, el potencial para reciclado, la circularidad y los enfoques de cascada, que durante la etapa de procesamiento desempeñan
un papel determinante para la identificación y desarrollo de oportunidades de captura
de valor a nivel de los territorios.
Esta perspectiva le da un valor estratégico para incrementar la eficiencia en el
uso de los recursos naturales, generar opciones de innovación y abrir oportunidades
de nuevos negocios; implica a nuevas fuentes de crecimiento en términos de ingresos
regionales y generación de empleos, a la vez que contribuye a recomponer equilibrios
estratégicos en materia energética y territorial5.
Adicionalmente, este enfoque productivo redunda en un mayor efecto multiplicador de la actividad sobre la economía en general, tendiendo a aumentar la densidad del
tejido industrial y articulando estrechamente las esferas de “lo primario” con “lo industrial”.

4 Virchow Detlef, Tina Beuchelt, Manfred Denich, Tim K. Loos, Marlene Hoppe y Arnim Kuhn (2014). The value web approach – so that the South can
also benefit from the bioeconomy(http://www.rural21.com/english/current-issue/detail/article/the-value-web-approach-so-that-the-south-can-alsobenefit-from-the-bioeconomy-00001222/).
5 El uso en cascada de biomasa ocurre cuando la biomasa se utiliza en la producción de lo que se define como un bioproducto (aquel derivado /
producido esencialmente con recursos / procesos biológicos), y este producto es utilizado por lo menos una vez más como insumo para la producción
de bienes o para energía. Se define como cascada de un paso, cuando el producto es utilizado para la producción de energía; la cascada es de pasos
múltiples cuando el producto inicial es utilizado por lo menos una vez como insumo de otro producto antes de ser destinado a usos energéticos.
(Discussion paper: Defining cascading use of biomass,https://biomassekaskaden.de/wp-content/uploads/2014/04/14-03-14_ cascading_use_Discussionpaper. pdf, traducción de los autores)

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

Más allá de este marco general, en un futuro más o menos cercano, estas oportunidades se verán potenciadas por las crecientes demandas sociales por estrategias
de producción y carteras de productos más sostenibles, en términos de sus impactos
ambientales y sobre el cambio climático.
El concepto lentamente se ha incorporado a la realidad económica de distintas sociedades en el marco de un proceso evolutivo. El concepto – de bioeconomía
– estuvo subyacentemente planteado, alrededor de capturar los beneficios sociales y
económicos relacionados con el aprovechamiento de las oportunidades de innovación
asociadas a las nuevas tecnologías biológicas. Posteriormente, ha ido mutando hacia
una más amplia y ambiciosa visión para el desarrollo sostenible, cada vez más central
para el logro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible, y para llevar a la práctica las estrategias de des carbonización de la economía (que se reconocen como indispensables
para alcanzar objetivos de emisiones de GEI compatibles con el límite de aumento de la
temperatura media del planeta de 2 grados para fines de este siglo). Es en esta evolución
donde radican las amplias y potentes oportunidades que ofrece la visión de la bioeconomía en términos de replanteo de la relación agricultura - industria y revitalización de
las áreas rurales como espacios de producción sustentable.

2 2. LOS INDUCTORES* DEL DESARROLLO DE LA
BIOECONOMÍA COMO ACERCAMIENTO AL
ANÁLISIS DEL SECTOR.
Dentro la evolución mencionada y examinando la dinámica mundial en la materia y la propia experiencia argentina, es necesario reconocer que –bajo el concepto
genérico de bioeconomía- coexiste una diversidad de situaciones, uso de tecnologías,
estrategias y resultados de modelos de negocios muy diversos dependiendo de los objetivos estratégicos, oportunidades y puntos de partida particulares, de los recursos y
capacidades disponibles (RRHH, recursos naturales, y capacidades científico-tecnológicas, industriales e institucionales)6.
Se plantea un continuum de situaciones, que van desde el mejor aprovechamiento de recursos o capacidades productivas subutilizadas en su potencial en un extremo,
y las oportunidades emergentes de la aparición de tecnologías disruptivas -principalmente en las ciencias biológicas y su convergencia y retroalimentación con avances en
otros campos y las ingenierías-, en el otro, con una sucesión de variantes entre ellos,

*Los términos impulsor e inductor se utilizarán indistintamente. Remite a la idea de la fuerzas centrales del proceso que se traduce –bajo distintas
modalidades- en sistemas de precios que direccionen las conductas empresarias en la puesta de valor del concepto de bioeconomías
6 Ver www.bioeconomia.mincyt.gob.ar y también Trigo, Eduardo, Elsa Vera Morales, Lucila Grassi, Joaquín Losada, Juan Patricio Dellisanti, María Eugenia Molinari, María Rosa Murmis, Miguel Almada y Sergio Molina. Bioeconomia Argentina: Visión desde Agroindustria, Ministerio de Agroindustria
de la República Argentina, Buenos Aires, Argentina, Marzo de 2017)
Trigo, Eduardo J., Guy Henry, Johan Sanders, Ulrich Schurr, Ivan Ingelbrecht, Clara Revel, Carlos Santana y Pedro Rocha (2014), “Hacia un desarrollo
de la bioeconomía en América Latina y el Caribe” en “Hacia una bioeconomía en América Latina y el Caribe en asociación con Europa” Hodson de
Jaramillo, Elizabeth (editora), Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia; y Henry, Guy, Eduardo J. Trigo y Elizabeth Hodson de Jaramillo
(2014), Bioeconomías en ALC: diferentes vías, resultados preliminares y buenas prácticas en “Hacia una bioeconomía en América Latina y el Caribe en
asociación con Europa” Hodson de Jaramillo, Elizabeth (editora), Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia. IICA (2013) Experiencias exitosas
en bioeconomía / IICA. Montevideo Nov. 2013. Anllo G. y Bisang R (2015) “Bioeconomía. Una ventana al desarrollo de América Latina pags. 150-162 en
INTAL 50 años. Las tecnologías disruptivas en América latina y el Caribe. Buenos Aires. Octubre 2015.

12

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

reflejando las particularidades de cada espacio productivo – institucional7. Es en este
arco, donde la bioeconomía aparece como un marco disruptivo frente al status-quo.
Contemporáneamente y a lo largo de toda la historia de la humanidad, la habilidad de entender y aprovechar a pleno las oportunidades que ofrece el mundo natural
en términos de su composición bioquímica, replicar sus procesos, utilizar los biomateriales, ha sido limitada. En las últimas décadas, los avances en las tecnologías y las
innovaciones en la ciencia y tecnología y las ciencias de datos, están permitiendo que
el valor intrínseco en la naturaleza y los procesos biológicos se exprese en todo su
potencial. Los nuevos conocimientos y tecnologías permiten entender y caracterizar
mejor, mapear, secuenciar, optimizar y replicar esos procesos y dar base a nuevas formas y procesos productivos, para remplazar los pre-existentes y crear nuevos equilibrios ambientales.
Ello da origen a un muy amplio arco de posibilidades. En un extremo de ese
arco, están las oportunidades emergentes del mejor entendimiento del potencial de
la biomasa disponible y, consecuentemente, de las posibilidades de utilizar la amplia
diversidad existente para remplazar insumos provenientes de otras fuentes de carbono, particularmente las fósiles, sobre las que hemos construido el bienestar material que hoy disfrutamos. Las prácticas de intensificación agrícola sustentable y los
biocombustibles son, quizás, los mejores ejemplos de este estadio. Hay poco nuevo o
high-tech en ello, pero los avances mencionados están permitiendo que se diversifiquen los insumos de origen (el tipo de biomasa) y hacer más eficientes los propios
procesos, a través del uso de microorganismos diseñado específicamente. La biomasa,
en muchos casos un problema – los desechos urbanos y de procesos agroindustriales
vinculados a la producción animal, quizás, los mejores ejemplos – se transforman en
un recurso valioso en términos energéticos e, incluso, para la producción de otros
insumos para la producción, etc.
En el otro extremo, está toda una familia de técnicas biológicas, nanotecnológicas e ingenieriles que convergen para permitir a los científicos e ingenieros, embarcarse en nuevos ciclos de entender-diseñar-testear-aprender para revelar nuevos usos de
la naturaleza y los procesos naturales. Esto no solo cambia los incentivos a proteger
nuestro capital natural, ya que hay un valor potencial que va más allá de su contenido
energético; plantea un nuevo mundo que recién empieza a desplegarse frente a nuestros ojos.
Por otra parte, tanto la transición hacia la bioeconomía como paradigma productivo
con el tipo de ubicación dentro de este arco de posibilidad, al igual que lo ocurrido en otras
experiencias históricas, requiere de diversas intervenciones de políticas públicas (abarcando desde lo global hasta lo nacional, regional y local) a ser posteriormente, incorporadas a
las estrategias de negocios del sector privado. Los acuerdos ambientales de des carbonización representan, en principio, el gran paraguas dentro del cual se irán planteando las nuevas demandas e incentivos y más cerca, son las políticas nacionales de distintos tipos (am-

7 Ver www.bioeconomia.mincyt.gob.ar

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

bientales, ordenamiento territorial, infraestructura, capacidades científico-tecnológicas,
inversión, institucionales, productivas y comerciales), las que actuarán sobre los comportamientos de los actores específicos para promover y contener los cambios que se requieren.
Los distintos modelos de bioeconomía que están implícitos en lo anterior no
son alternativos, ni secuenciales (aunque, probablemente, puedan llegar a darse de esta
manera en una suerte de “maduración” de un sendero de desarrollo basado en la visión
de la bioeconomía).8 En realidad, lo que se observa es que, en muchos casos, coexisten
en países o territorios específicos, en respuesta a dinámicas particulares que, por otra
parte, pueden cambiar a lo largo del tiempo, dependiendo de que sea lo que prevalezca
como inductor principal de las transformaciones.
En términos generales podemos agrupar las fuerzas inductoras del desarrollo
de la bioeconomía en tres grandes categorías (i) las aspiraciones de la sociedad por
comportamientos más responsables y comprometidos con el desarrollo sostenible, (ii)
oportunidades y necesidades para valorizar la contribución de los sectores asociados
a los recursos naturales, como la agricultura, la actividad forestal y la pesca, y (iii) los
aportes disruptivos de los avances en la ciencia y tecnología.
I)
Objetivos ambientales/aspiraciones vinculados a lo ambiental y la sostenibilidad, incluyendo la energía sustentable. Estos son, quizás, los que han ganado
mayor importancia en los últimos tiempos, a medida de que las restricciones de recursos naturales y las preocupaciones por el cambio climático se han extendido como
objetivos de la acción política a todos los niveles; el remplazo del uso de los recursos
fósiles como fuente de carbono y el foco en nuevos y más eficientes usos de biomasa,
es el común denominador de los distintos aspectos agrupados en esta categoría9. Lo
más importante aquí es el reconocimiento del problema y la decisión de la sociedad y la
política de avanzar hacia un marco adecuado para las transformaciones a nivel micro.
II)
Oportunidades no aprovechadas en los sectores tradicionales de la
bioeconomía (agricultura, forestería, pesca). Bajos niveles de productividad y/o la
existencia de recursos ociosos (y/o potenciales externalidades positivas no valorizadas
comercialmente) en los distintos niveles de las cadenas de valor son los indicadores de
las oportunidades y los posteriores inductores de potenciales desarrollos. Si el objetivo
–global y su reflejo en lo nacional y local – es el remplazo de los recursos fósiles, la baja
productividad de las “industrias” agrícola, forestal o pesquera es una gran oportunidad,
particularmente para los países de menor desarrollo relativo, donde estos sectores aún
representan una porción importante de la economía y como asiento de los –usualmente más pobres – segmentos de la sociedad. La potencialidad de su puesta en valor
comercial es un factor inductor del cambio. Todos los análisis disponibles coinciden en
la existencia de grandes brechas de productividad, no solo entre países, sino también
dentro de un mismo país, y en muchos casos también brechas energéticas, que actúan

8 Spatial Foresight, SWECO, ÖIR, t33, Nordregio, Berman Group, Infyde (2017): Bioeconomy development in EU regions. Mapping of EU Member
States’/regions’ Research and Innovation plans &amp; Strategies for Smart Specialisation (RIS3) on Bioeconomy for 2014-2020.
9 Argentina adhiere a la Agenda de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas (ONU), establecida en la Cumbre del Desarrollo
Sostenible de 2015 que promueve la aplicación universal de 17 principios para regir los esfuerzos de los países para lograr un mundo sostenible en el
año 2030. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/la-agenda-de-desarrollo-sostenible/ - http://www.onu.org.ar/agenda-post-2015/

14

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

como limitantes al desarrollo industrial y/o comercial de sectores con alto potencial.
Asimismo, en muchos casos los complejos agroindustriales representan capacidades
importantes de innovación, ya sea porque tienen las plataformas industriales y gerenciales necesarias para el desarrollo de los nuevos procesos y productos bio-basados.
III)
Los avances en la ciencia y tecnología que amplían las posibilidades de
producción. Este es el más atractivo como impulsor del cambio; representa la esencia
del concepto y resume la posibilidad de hacer frente a los desafíos de inventar un futuro
diferente al de crisis potenciales asociadas a los actuales patrones productivos.
La forma que los sistemas económico-institucionales responden a los desafíos y oportunidades implícitos en estos factores es lo que hace el perfil particular de las diversas bioeconomías del mundo. En la sección siguiente discutimos como estos factores se reflejan finalmente
en los distintos modelos de negocios que operan en la realidad. En otros términos, las vías por
las que éstos inductores son percibidos por los agentes económicos, convertidos en atractores
de rentabilidad y traducidos en actividades concretas con impactos económicos tangibles.

15

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

3

LOS MODELOS DE NEGOCIOS
DE LA BIOECONOMÍA

3 1. DE LOS INDUCTORES GENERALES A LOS
MODELOS DE NEGOCIOS EN BIOECONOMÍA
Como concepto general la bioeconomía puede ser vista como el reflejo de un círculo virtuoso que se inicia con la idea general de captura y aprovechamiento extensivo
y eficiente de la energía libre y concluye con su traducción en bienes y servicios contabilizados en el PBI. Pero para que esto se materialice es necesario que los inductores se
materialicen en sistemas de precios/rentabilidad que sustenten modelos de negocios
pasibles de concretarse. Para que los inductores –difusos por definición y muchas veces abstractos en sus contenidos– operen como disparadores de negocios, es necesario
que se traduzcan al sistema de precios, de allí a la (percepción de) rentabilidad y con ello
generen “luces” de atracción al mundo de los negocios. Dicha traducción recorre una
amplia variedad de matices.
En un extremo pueden identificarse actividades que responden a escaseces evidentes que se reflejan en desequilibrios entre oferta y demanda gatillando el mecanismo de precios. Por ejemplo, los faltantes de energía en varias regiones del país devienen
en precios elevados y/o pérdidas cuantiosas asociadas con cortes, reducción de potencia y pérdidas económicas. En este caso resulta claro que el sistema de precios vigente
traduce al inductor de “objetivos ambientales/energías sustentables” hacia señales de
rentabilidad potencial usando alternativas fuentes de origen renovable. Elementos adicionales tales como la disminución de los costos de distribución y transporte de energías generadas centralizadamente lejos de los lugares de consumo aportan en idéntica
dirección. A ello cabe sumar los contenidos impositivos que se acumulan a lo largo de
las distintas etapas (desde la generación hasta el uso) que se perciben como inductores
palpables en modelo de autogeneración o generación acotada y localizada. El modelo
de negocios es una respuesta a la percepción de mejor rentabilidad.
En otros casos intermedios las señales de precios son difusas. Ante la inexistencia de un mercado demandante y con tecnologías pre-comerciales, no dominantes y
marcos regulatorios anclados en el sistema productivo previo, el mercado no está plenamente conformado y con ello es ciego (“blind market”) a los incentivos naturales de
mercado. Por ejemplo, asociado al inductor referido a “oportunidades no aprovechadas
en los sectores tradicionales de la bioeconomía”, el uso de desechos –de cosechas,
procesos lácteos, de faena aviar/porcina y/o bovina– para la producción de biomateriales tiene alto potencial, las tecnologías están relativamente maduras, los umbrales de
inversión no son excluyentes…pero no existen aún rutinas de producción, logísticas de
distribución ni demandas conformadas que se traduzcan en atractivas tasas de benefi-

16

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

cios. El modelo de negocio además de reaccionar a potencial rentabilidad debe, además
“construir”10 , buena parte del mercado. Esta misma situación se reproduce en el caso de
las respuestas a las oportunidades de ampliación de las posibilidades de producción
asociadas a la ciencia y la tecnología.
Dentro de este arco de posibilidades se deben considerar también casos donde
los precios privados no incluyen aspectos de largo plazo y como tales no emiten señales
para inducir el desarrollo de la bioeconomía. Por ejemplo, el deterioro de los servicios
eco-sistémicos por el uso desmedido de la agricultura intensiva no es considerado en
la contabilidad privada de corto plazo; aunque tiene impactos de mediano y largo plazo
ello no se refleja en el actual precio de la tierra (que responde además a otra multiplicidad de factores); algo similar ocurre con una multiplicidad de externalidades negativas
no contabilizadas privadamente a corto plazo pero de indudable impacto agregado en
el mediano y largo plazo. En este conjunto de situaciones la regulación estatal es parte
central de la construcción de las señales de mercado para que éste active su protagonismo. El modelo de negocio lidiará con las condiciones regulatorias que incorporen
costos –privados y sociales de mediano plazo–además de la rentabilidad potencial y el
diseño de la arquitectura del mercado.
En síntesis, bajo el paraguas de la implementación de la bioeconomía, nos encontramos con un conjunto de inductores –con distintos plazos de ejecución y niveles
de abstracción- cuya traducción en estímulos económicos puede ser, en algunos casos, obra directa del mercado –vía incentivos de precios/rentabilidad- pero requiere,
en otros, de los precios sombra determinados por visiones más amplias –incluyendo
criterios sociales y económicos de mayor alcance- que se sustentan en intervenciones
estatales (posiblemente distintas en su metodología de las que abundaron en el pasado).
Estos son los aspectos abren un campo adicional para las políticas de promoción de la
bioeconomía.
La actividad productiva toma nota de todo esto y se expresa –en concreto- en
un conjunto de posibles senderos productivos, entre los que se incluyen senderos vinculados al cuidado del medio ambiente, el incremento de las bioenergías en la red comercial, la intensificación agrícola sostenible, la consolidación/fortalecimiento de la
matriz productiva actual, la diversificación del perfil productivo, el aprovechamiento de
plataformas tecnológicas de usos múltiples, que a grandes rasgos plantean el arco de
posibilidades para el desarrollo de aplicaciones específicas.11

10 En dicha construcción no son ajenas las políticas públicas; a modo de ejemplo cabe mencionar el Programar Renovar que establece los parámetros económicos y técnicos de la producción de una amplia gama de bio-energías (varios de cuyos emprendimientos se adicional a actividades
agroindustriales pre- existentes). Ver Bianchi P. (1995) Construir el mercado Revista Asturiana de Economía. RAE Nro 4. file:///C:/Users/User/Downloads/Dialnet-ConstruirElMercado-3869727%20(1).pdf
11 El listado refleja los senderos productivos posibles, pero no es exhaustivo. Sin duda, algunos de ellos pueden ser desagregados en otros más específicos y también muy probablemente cambien a lo largo del tiempo. Pero las opciones que se mencionan son altamente representativas de lo que
prevalece en la actualidad.

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

3 2. DEFINIENDO MODELOS DE NEGOCIOS
APLICADOS A LA BIOECONOMÍA
Un modelo de negocio consiste en la forma que una organización construye para
la creación, distribución y captura valor de una actividad en un contexto productivo.
Se define en lo sustantivo sobre la base de respuestas operativas a tres preguntas: ¿qué
hacer?, ¿cómo hacerlo?, ¿para qué hacerlo?
¿Qué hacer? O sea, la identificación del producto y/o servicio a desarrollar. En el
caso propio de la bioeconomía ello conlleva el desarrollo de la idea central del negocio a
impulsar y su articulación con las estructuras desarrolladas previamente; siendo pocos
los casos “greenfield”, buena parte de los desarrollos bioeconómicos tienen la impronta
estructural de “lo previo”; de allí que una vía habitual es la complementación de producciones biológicas pre-existentes con la captura de actividades complementarias –
aguas arriba y/o abajo y laterales- en función de valorizar externalidades positivas que
previamente se perdían. Ello abre la puerta a repensar no tanto la importancia de las
economías de escala –donde los menores costos se asocian con el tamaño y la homogeneidad productiva– sino fundamentalmente la de las economías de “scope” o de variedad –donde los menores costos individuales se logran consorciando varias actividades
a la vez. Adicionalmente cabe una advertencia relevante sobre el ¿qué hacer?: la propia
naturaleza biológica de estas producciones deviene en cambios productivos frecuentes
lo cual requiere de dosis adicionales (a las producciones industriales) de flexibilidad
operativa; más aún si se considera que intrínsecamente la naturaleza –base de estas
actividades– aprende y evoluciona reactivamente.
A partir de ello, definir un modelo implica sólo una descripción de la arquitectura
global de las actividades a desarrollar, sus relaciones y la identificación de los temas –
activos, tecnologías y rutinas- críticos del negocio.
¿Cómo hacerlo? En este caso las precisiones se refieren a la cadena de aprovisionamiento de materia prima y servicios complementarios, a las tecnologías de transformación –con especial énfasis en los procesos y equipos críticos y específicos – y los
posteriores sistemas de logística y distribución. Aplicados estos conceptos a las producciones de base biológica aparecen algunas especificidades. La primera se refiere a
los circuitos de abastecimientos de biomasa (especialmente considerando volúmenes,
perecibilidad, disponibilidad temporal y costos)12 ; otra es la variabilidad de los procesos
de transformación biológica, que amerita constantes ajustes productivos en muchos
casos con connotaciones científicas, y que plantean claras implicaciones sobre la cuestión de los recursos humanos (tipo y nivel de capacitación) requeridos para las nuevas
actividades y, finalmente, a los requerimientos de distribución y comercialización. Se
trate de alimentos, bioenergía y/o biomateriales, todos los procesos tienen especificidades que los diferencian de las manufacturas típicamente industriales. Un capítulo
12 Este tipo de actividad deriva en un concepto de “organización industrial”  divergente del modelo canónico basado en la industria manufacturera
tradicional. La autonomía de los comportamientos biológicos, la (cuasi) imposibilidad de controlar los tiempos biológicos de reacción, el constante
aprendizaje reactivo de la naturaleza y la variabilidad de resultados implican rasgos propios. Ver  Anlló G. Bisang R. y Braude H. (2015) Bioeconomía:
Un nuevo GPS para las producciones de base biológica en el Siglo XXI. PROSAP/UCAR  Buenos Aires, Noviembre 2015.

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

adicional se refiere al balance integración vertical versus subcontratación: la magnitud
de capitales involucrados, las particularidades de cada eslabón productivo e incluso la
propia dispersión geográfica de insumos induce a modelo de organización en red sobre
la base de contratos para buena parte de este tipo de actividades.
¿Para qué? Cerrando la trilogía, todo modelo de negocios identifica, con cierta
precisión y de antemano, un borroso objetivo de mercado y una temporalidad operativa.
Una primera temática refiere a los ámbitos geográficos (local, regional e internacional
en el marco de CGV); otra vertiente analítica refiere a las condiciones de contexto económico y regulatorio (mercado de capitales, grado de competencia, resguardos de mercado, etc.); siendo estas producciones basadas en transformaciones que en la mayoría
de los casos involucra a seres vivos (genética vegetal y/o animal, bacterias, enzimas y
otros con modificaciones innovativas) un tema crucial son los derechos de propiedad
sobre mejoras aplicadas a seres vivos.
Independientemente de estas características básicas diversas razones sugieren
la existencia de distintos modelos cuando la aplicación del concepto recae sobre la
bioeconomía. En otros términos ¿por qué no es esperable un único y consistente modelo de negocios como tiende a ocurrir en otras actividades empresarias (más allá de
aquellas relacionadas con las diferencias estructurales de las firmas)?
En primer lugar, están las condiciones tecnología y mercados. En muchas actividades de la bioeconomía las tecnologías están aún bajo perfeccionamiento y la demanda difusa; asimismo, mientras en algunos casos hay claras condiciones de mercados a
capturar y explotar comercialmente, en otros las señales de precios son muy endebles.
En otro orden, buena parte de estos modelos de negocios se conforman temporalmente por adición de actividades, donde establecido el tema central de su actividad,
los pasos posteriores llevan la impronta de los inicios. Así los lay-out de circulación de
materiales (biomasa) quedan predefinidos con lo cual adicionar actividades para valorizar externalidades y/o desperdicios requiere una readaptación de las nuevas instalaciones a las facilidades pre-existentes; algo similar ocurre con las capacidades técnicas
e incluso gerenciales: pensadas para un objetivo inicial especifico la ampliación del mix
productivo tiene múltiples senderos de readaptación.
Finalmente, la variabilidad tanto de la biomasa como de los procesos de transformación implica severos problemas de replicar masivamente los aspectos de un modelo
productivo único, a pesar de que se respeten los parámetros técnicos principales.
En síntesis, por la inercia previa, las especificidades regionales de lo biológico, y
la variabilidad de los procesos, la regla general es la diversidad de modelos… y con ello
su adaptabilidad a distintos perfiles estructurales (tamaño, capacidades tecnológicas,
localización, etc.). Aun así y a nivel exploratorio es posible esbozar estrategias de negocios diferentes que permiten traducir los inductores en señales –más o menos difusas
– de mercado y/o del marco regulatorio, en proto modelos de negocios.

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

3 3. INDUCTORES Y MODELOS DE NEGOCIOS
En los últimos tiempos la bioeconomía está siendo aceptada de manera creciente como una propuesta legitima y de gran potencial para el desarrollo sustentable de
nuestra economía; una opción que no solo puede hacer un mejor aprovechamiento de
lo que son nuestras fortalezas tradicionales en los sectores tradicionales – particularmente el agrícola-ganadero – sino también, como una alternativa de futuro en cuanto
a proyectarse hacia las futuras demandas ambientales y las oportunidades que ofrecen
las nuevas tecnologías en términos de nuevas opciones productivas. Las bases de los
inductores que hemos descripto están presentes: Argentina enfrenta, al igual que todo
el planeta, la necesidad de nuevas estrategias productivas más limpias y la sociedad ya
comienza a expresar sus demandas en este sentido, el consenso social de que estamos
sub-aprovechando nuestras fortalezas en los sectores agropecuario y agroindustrial, es
cada vez mayor, y las transformaciones en nuestro sistema científico-tecnológico encaradas en las últimas décadas, están comenzando a ofrecer sus frutos en términos de
posibilidades de innovación, y ya se está reflejando en iniciativas concretas de negocios.
En las próximas secciones se revisan algunas de estas experiencias, apuntando a
los aspectos que pueden resultar de mayor interés para la discusión de las futuras estrategias y políticas para la promoción de la bioeconomía en el país.

3 3.1. INDUCTORES VINCULADOS A LOS OBJETIVOS
AMBIENTALES Y LA SUSTENTABILIDAD
A los inductores clásicos de los modelos de negocios tradicionales: generación de ingresos, reducción de costos, cumplimiento de reglamentaciones, se suma
en los últimos años una creciente preocupación por el calentamiento global, en
particular el calentamiento global antropogénico- es decir el aumento de las temperaturas como resultado de las acciones humanas y sus efectos- : el cambio en los
ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, la falta de disponibilidad de agua dulce,
la extensión de enfermedades, etc., y por consiguiente surgen un conjunto nuevos
senderos de desarrollo caracterizados por focalizarse en trasformar las preocupaciones ambientales y creciente compromiso con la sustentabilidad de las actividades productivas, en negocios.

3 3.1.1. SENDERO DE DESARROLLO:
sustentabilidad ambiental y económica
La necesidad de avanzar en la implementación de modelos productivos que
garanticen una mayor sustentabilidad ambiental y económica en sintonía con una
aspiración social y política de un desarrollo sostenible– y con el reconocimiento de
las consecuencias generadas por formas de producción que no han contemplado su20

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

ficientemente los aspectos ambientales y sociales– impulsa el establecimiento de modelos de negocios novedosos por parte de las empresas de base agropecuaria.
Prácticas no sustentables mantenidas a través de los años(monocultivo, falta de
diversificación de rotaciones, nutrición des balanceada e insuficiente, cobertura limitada, inadecuada rotación del pastoreo, etc.) han traído aparejadas una multiplicidad de
problemas- aparición de plagas de difícil control, deterioro en la capacidad productiva
del suelo, excesos hídricos, entre otros, que afectan no sólo al ambiente sino también a
la evolución del negocio a mediano y largo plazo al impactar sobre los rendimientos, los
costos y el valor de los activos.
Por otra parte, un amplio espectro de condicionantes geográficos, económicos y
sociales pueden afectarla rentabilidad impactando sobre las posibilidades de desarrollo
local y regional: lejanía de los puertos de salida para exportación o de las facilidades
locales de industrialización y los consiguientes altos costos de logística y flete; distorsiones de mercado en las fases posteriores; condicionamientos para el ingreso a los
mercados; bajas opciones de inversiones seguras para los excedentes generados, etc.
Tanto los problemas ambientales derivados de la propia actividad como ciertos
condicionantes económicos imponen la necesidad de establecer estrategias productivas que superen y transformen esos limitantes en nuevas oportunidades de negocios.

Modelo 1: Producciones agropecuarias consorciadas eficientes
Un primer modelo que busca dar respuesta a estas situaciones es el de producciones agropecuarias consorciadas eficientes que consisten en la diversificación e integración de las actividades conformando consorcios de producción agropecuaria basadas en la complementación productiva y la adecuación ambiental. También conocidos
como sistemas integrados de producción, la idea básica de este modelo es la suma de
procesos productivos respondiendo a una estrategia de diversificación relacionada que
permita aprovechar efectos sinérgicos entre actividades y captar externalidades sobre
la base del cuidado del ambiente.
Estos sistemas pueden integrar diversas actividades– agrícolas, ganaderas, forestales, piscícolas, apícolas – en la misma área, a través del consorcio, la rotación o
sucesión, haciendo uso de una variedad de tecnologías sustentables, de baja emisión de
carbono, entre las que se encuentran la siembra directa, la agricultura de precisión y
la microbiología aplicada; todas ellas complementadas por la implementación de prácticas de manejo adecuadas.
La sinergia entre actividades proporciona un marco de sustentabilidad para este
modelo de negocio. La viabilidad económica de estos sistemas de producción se ve incrementada a partir de la optimización de los recursos disponibles (tierra, maquinaria,
mano de obra); la multiplicación de los ingresos provenientes de las diferentes actividades, el logro de economías de alcance, la reducción de costos asociada a prácticas
de manejo más eficientes, la reutilización de residuos y rastrojos y la disminución de la
incidencia de plagas y enfermedades entre otros.
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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

La implementación y el desenvolvimiento de estos modelos pueden presentar aspectos críticos de diferente origen que es necesario subsanar. El primero surge de la necesidad de conjugar diferentes procesos productivos que pueden presentar relaciones competitivas y una mayor dificultad para alcanzar niveles óptimos de productividad en cada
actividad. Para ello, el conocimiento y el manejo de las tecnologías apropiadas es crucial.
El diseño e implementación de estrategias de integración productiva requieren de un adecuado diagnóstico inicial de las problemáticas que afectan a la sustentabilidad del negocio
y de la generación y uso de una amplia gama de conocimientos que deben interrelacionarse
para la obtención de soluciones tecno- productivas adecuadas. Puede aquí presentarse un
aspecto crítico adicional cuando las oportunidades de valorización en el mercado y las relaciones de precios puedan incidir en elecciones técnicas sub óptimas.
Dada la variedad y complejidad de conocimientos requeridos, es usual la conformación de redes y alianzas con universidades e institutos de CyT (INTA, CONICET, etc.). No
menos importante es la implementación de buenas prácticas de manejo como herramientas para posibilitar procesos productivos virtuosos. Adicionalmente, si bien, en muchos casos la alta interdependencia de las actividades puede llevar a esquemas poco flexibles de
organización de la producción; paradójicamente, la complejidad de los sistemas y su alto
grado de retroalimentación requiere de formas de gestión muy diferentes- más flexibles- a
los modelos tradicionales.
Existen en el país una gran variedad de producciones agropecuarias consorciadas,
con importantes beneficios tanto en lo ambiental como en lo económico. Entre estos se
pueden mencionar los siguientes:
•
Los Sistemas integrados de producción, promovidos por AAPRESID (por
caso Chacra María Teresa - La Barrancosa) en el sur de Santa Fe, que cuenta entre sus
socios fundadores a una empresa productora, empresas proveedoras de insumos y tecnologías y la participación de un Centro Agro Técnico Regional, e integra planteos agrícolas,
ganaderos y apícolas (AAPRESID, 2018 Programa Chacras);
•
La consorciación de miel y colza que evita la necesidad del traslado de los
apiarios en busca de fuentes nectáreas que suele darse con otros cultivos;
•
Los sistemas integrados en los bajos sub-meridionales de Santa Fe, que
apuntan a morigerar el efecto combinado de la alta variabilidad climática y la naturaleza del
relieve de la región, que deriva en la permanente alternancia entre períodos de sequias e
inundaciones;
•
Los sistemas silvo-pastoriles y foresto ganadería, que integran la producción
forestal y la ganadería – a veces combinados también con cultivos de herbáceas y pasturas
– con objetivos ambientales (generación de microclima, control de aparición de malezas,
alto grado de cobertura del suelo) y económicos derivados de las diferentes características
de ambas actividades13 ;
13 Mientras que la actividad forestal requiere una de inversión a largo plazo y alta inmovilización del capital, la ganadera que puede manejar plazos
más cortos y mayor liquidez del capital. Así, el modelo de negocios permite lograr ingresos de corto, mediano y largo plazo, diversificación del riesgo,

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

•
Distintas alternativas de lo que se conoce como “intersiembra”-la siembra de dos o más especies, que se cultivan en la misma superficie – lo que permite un
mejor aprovechamiento del suelo y las interacciones positivas entre los cultivos14 ;
•
La producción arroz consorciado con pacú, que lleva adelante el Establecimiento Arrocera San Carlos SRL15 , situado en la localidad chaqueña de La
Leonesa. Allí se desarrolló un sistema de rotación de actividades y diversificación
productiva que consistió en la integración horizontal y vertical de dos actividades: la
producción de arroz – bajo condiciones de labranza mínima - y de pacú; ésta última
integrada hasta la comercialización16.
En síntesis, el modelo de producciones agropecuarias consorciadas eficientes
refiere a un modelo de organización de la producción que en la búsqueda de mayor
sustentabilidad ambiental y económica asocia diferentes actividades que se complementan entre sí generando sinergias y permitiendo captar externalidades. Este modelo
puede integrar actividades muy diferentes – agrícolas, ganaderas, forestales, piscícolas, apícolas – en ambientes muy diversos por lo que las soluciones tecno-productivas
apropiadas serán estudiadas y elegidas en cada caso particular alcanzando grados de
integración horizontal y vertical variables. Las ventajas de estos modelos –que comenzaron con una actividad central y fueron evolucionando hacia la consorciación- radica
en ahorros de costos por captura de ventajas asociados, diversificación de mercado,
mejor flujo financiero a lo largo del año y ganancias de sustentabilidad ambiental

Modelo 2: Recuperación y bio-remediación de suelos
La recuperación y bio-remediación de suelos se constituye como un modelo independiente de las prácticas habituales de conservación de suelos para las áreas de alta
fragilidad ecológica, en las que la actividad del hombre ha dañado seriamente las condiciones del ecosistema y es necesario intervenir para posibilitar la revalorización de
los recursos naturales deteriorados por explotaciones inadecuadas y/ o condicionantes
geográficos y climáticos.
A través de actividades de recuperación y bio-remediación de suelos se busca
recuperar la posibilidad de un desarrollo sostenible en ambientes degradados como

prorrateo de los gastos fijos, mejor uso del suelo, etc. La actividad ganadera en monte nativo tiene larga data en Argentina, pero la utilización de plantaciones forestales viene desarrollándose desde hace unos 30 años. Este modelo de producción tiene creciente difusión en la región mesopotámica.
Tanto pequeños productores (muchas veces asociados en la compra de hacienda e insumos por ejemplo) como firmas grandes, llevan adelante
esta práctica.  A mayor escala se destaca el caso de la firma Zeni y Cia (http://www.zeni.com.ar/), que combina la ganadería (en la que avanza hacia la
obtención de la certificación “Carne Carbono Neutral”) con la actividad forestal. En esta última integra varios eslabones de la cadena de valor incluyendo la generación de semillas mejoradas genéticamente a través de la cruza natural; la producción de plantines para uso propio y la exportación
a forestadores de otros países y la industria de la madera con un aserradero y naves de manufactura que elabora productos con valor agregado con
destino a los mercados de Estados Unidos, Reino Unido, Israel e Italia. (https://www.agro.uba.ar/apuntes/no_8/sistemas.htm)
14 Es posible realizar inter siembras con varias combinaciones de cultivos, como trigo con soja, girasol con soja o maíz con soja. Hay experiencias
de inter-siembra girasol-soja y maíz-soja en Establecimiento San Pedro (http://www.aapresid.org.ar/regionales/intersiembra-trigo-soja-en-el-sudoeste-bonaerense/) y El Tejar (https://www.lanacion.com.ar/886002-de-la-mano-de-la-intersiembra) entre otras
15 http://teko.com.ar/,
16 El ciclo de rotación de actividades lleva dos años; en el primer verano se produce arroz y en el segundo pacú.  En este ciclo, las parcelas destinadas
al cultivo de arroz son acondicionadas para contener una columna de agua de 1,30 mts. y una vez cosechado el arroz, se realiza la inundación a 1 mt.
de altura de agua y se procede al poblamiento con 2.000 ejemplares por hectárea de juveniles de pacú (media de 100 gramos por juvenil), para iniciar
la etapa de engorde, hasta alcanzar 1,50 Kg finales.  Este sistema aprovecha el abundante alimento natural que se desarrolla por la presencia del rastrojo anterior, semillas de arroz y caracoles permitiendo prescindir del uso de promotores de crecimiento y antibióticos. El aporte de alimento balanceado extrusado, formulado a base de cereales y oleaginosas para los peces es de producción local. Una vez cosechado el pacú, el arroz se encuentra
con un lote limpio de caracoles y malezas y fertilizado para su siembra en forma de pre germinado a bajos costos productivos. (http://teko.com.ar/)

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

resultado de las actividades humanas, por ejemplo: el uso desmedido de la agricultura
intensiva o el sobrepastoreo. Esta erosión de los suelos afecta seriamente las posibilidades de desarrollo de las economías locales por la pérdida de hectáreas de tierras
cultivables. Por lo tanto, el eje de este modelo se centra en la recuperación y recapitalización del valor del recurso natural degradado. La actividad básica a este fin es la
implementación de rotaciones adecuadas que permitan recuperar y mantener el estado
de salud física, química y biológica de los suelos haciendo uso de tecnologías vinculadas
al manejo de ambientes que incluyen rotaciones de cultivos, intensificación con gramíneas y cultivos de cobertura.
En este modelo, uno de los aspectos críticos es asegurar una clara identificación
del problema. Mientras los costos ambientales no son internalizados en la contabilidad
privada en el corto plazo, el abuso sobre los ecosistemas y su capacidad de regeneración provocan a mediano y largo plazo la disminución de la capacidad de los suelos para
producir bienes o prestar servicios y la consiguiente desvalorización del activo. El deterioro de los suelos redunda en una menor productividad y ello debería reflejarse en menor flujo futuro de ingresos y consecuentemente en un menor precio actual del activo;
sin embargo el mercado no evidencia señales de precios en esa dirección por diversos
motivos (existencia de mercados poco transparentes; uso de la tierra como reserva de
valor; elevados costos de salida por temas impositivos, etc.). Existe en consecuencia una
evidente falla de mercado donde los precios privados difieren de los precios sombras
que garantizan la eficiencia en el uso del recurso.
Otro aspecto crítico se vincula a la necesidad de generar modelo de incentivos y acuerdos para la revisión de los modelos productivos a fin de garantizar una
mayor sustentabilidad. Para cada región en particular es necesario repensar una
estrategia que permita establecer una matriz productiva diversificada acorde con
las limitaciones ambientales y el potencial ecológico de la zona que a la vez minimice los problemas a futuro.
Se puede identificar una variedad de casos que reflejan estas situaciones, entre
otros se identifican:
•
El Programa Buenas Prácticas Agrícolas de la provincia de Córdoba, que
contempla estímulos para productores que realicen prácticas sustentables como rotación de cultivos, conservación de suelos o manejo de bosques con ganadería integrada;
•
El Plan de Expansión y Desarrollo Integrado Sustentable en el Mediano
Plazo para el Sur Bonaerense (SOBA), diseñado apuntando a la reconstrucción del capital natural del sur bonaerense, afectado negativamente por la combinación de prácticas
agronómicas, vicisitudes climáticas y una alta fragilidad del ecosistema, que se refleja
en pérdidas en la calidad de los suelos y productividad17.

17 Ver Proyecto SOBA Luca N. (coord.) et al (2014). Construcción de un modelo de inversión regenerativa en el capital natural  de los sistemas cultivados degradados del Sudoeste de la Provincia de Buenos Aires y zonas aledañas. Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

En resumen, el modelo de bio remediación de suelos tiene como objetivo la recuperación de suelos degradados con la consiguiente revalorización del activo. En general, requiere de la intervención pública para el diagnóstico, planificación y coordinación
de acciones y para el establecimiento de un marco de incentivos que permita la realización de las actividades requeridas y subsane la distorsión que presenta el no registro
del pasivo ambiental en la contabilidad privada.

3 3.1.2. SENDERO DE DESARROLLO:
Incremento de la oferta de energía
(a red comercial)
Argentina tiene una fuerte dependencia de recursos fósiles, de los cuales no se
autoabastece. Por otra parte, posee una importante superficie agrícola y una amplia
disponibilidad de biomasa, es decir, cuenta con un alto potencial para el desarrollo de
opciones energéticas renovables que ayuden a mitigar el cambio climático y reducir la
emisión de gases contaminantes a la atmósfera. Entre las formas de biomasa más importantes para su aprovechamiento energético con las que cuenta el país se destacan
los cultivos (maíz, sorgo, remolacha azucarera, soja, colza, etc.) y los residuos (agrícolas,
forestales, ganaderos, urbanos, agroindustriales, etc.).
Un sendero de desarrollo diferente impulsado por la búsqueda de mayor sustentabilidad está representado por aquellos modelos de negocio que incorporan a sus procesos agrícolas, industriales o forestales, la producción de energía “limpia” a partir del
aprovechamiento de la biomasa (como insumo central y/o como residuos del proceso
general) con el fin de aportar a la transformación y fortalecimiento de la matriz energética del país. En esa línea, en un estudio elaborado por el investigador del Instituto de
Ingeniería Rural del INTA Castelar y especialista en Bioenergía, se estima que a partir
del biogás proveniente de cultivos, residuos agrícolas, efluentes del ganado y subproductos agroindustriales, el país podría sustituir importaciones de gas por U$S2.300 millones, lo que representa el 28% del déficit comercial actual (Hilbert, 2018).
El cambio en la matriz energética a partir de energías renovables requería
para su impulso, de un marco jurídico apropiado. Con la promulgación del Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable integrada a la
Red Eléctrica Pública (Ley 27.424) se establecieron las condiciones jurídicas y contractuales para la generación de energía eléctrica de origen renovable por parte de
usuarios de la red de distribución, para su autoconsumo, con eventual inyección de
excedentes a la red, y establece la obligación de los prestadores del servicio público
de distribución de facilitar dicha inyección, asegurando el libre acceso a la red de
distribución. En buena medida los contenidos del programa establecen las bases y
encuadran el mercado de parte de la bioenergía.

Agrícola Y Grupo Capital Natural Argentina  Buenos Aires Mimeo, 2014.

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

Modelo 3: Energía en base a biomasa “rural”
Este modelo de negocios se basa en el aprovechamiento de los recursos biomásicos provenientes de los sectores agrícola, ganadero, agroindustrial y forestal para
la instalación de una nueva matriz energética en el país, basada en las bioenergías. Se
trata de energías limpias ya que no contribuyen al aumento de los gases de efecto invernadero, dado que el balance de emisiones de CO2 a la atmósfera es neutro al ser
reabsorbido mediante la fotosíntesis.
La biomasa– materia orgánica de origen animal o vegetal– es susceptible de ser
transformada mediante procesos físicos, químicos y biológicos en biocombustibles
para generar energía eléctrica, mecánica o térmica. La Argentina tiene una gran cantidad de biomasa (habitualmente de descarte) capaz de ser transformada en energía:
caña de azúcar (RAC, bagazo, vinaza), cítricos (poda, cáscaras, carozos y pieles), vid
(poda y orujo), olivo (poda y orujo), podas y raleos forestales, residuos de aserraderos
y carpinterías, pajilla de arroz, residuos de la cría y procesamiento de pollos, residuos
de feedlot, purines de cerdo y bosta de diversos orígenes, cáscara de maní, vísceras de
faena de animales, residuos agrícolas (rastrojos), etc.
La actividad agropecuaria y el manejo adecuado de residuos rurales y agroindustriales puede contribuir en forma relevante a la transformación de esta biomasa en distintas formas de energía, lo cual permite no sólo diversificar la producción agropecuaria
y generar ingresos y puestos de trabajo directos e indirectos a nivel local y regional sino
que puede dar respuesta al problema de áreas geográficas que se encuentran aisladas
energéticamente por problemas económicos o de infraestructura. La generación distribuida de energías renovables constituye una solución a los típicos planteos de economías de escala, contraponiendo las economías de localización, donde la generación
próxima a la demanda permite evitar pérdidas en líneas de transporte y distribución.
Según datos del Ministerio de Energía18 , en el año 2016 se produjeron cerca de
4.596 miles de TEP (tonelada equivalente de petróleo) 19 provenientes de fuentes primarias (aceites y alcoholes vegetales, leña, bagazo, representando el 6,2% de la producción
de energía primaria (EP) de la República Argentina. Respecto a la producción energía
secundaria (biodiesel, bioetanol, carbón de leña y coque) en 2016, estos rubros produjeron cerca de 4.537 miles de TEP, lo cual representa el 5,5% de la producción de energía
secundaria (ES) en Argentina20.
Varias son las vertientes de estos biocombustibles; cada una de ellas se acopla a
un determinado modelo de negocios con sus respectivas escalas, tecnologías y complementariedades productivas21 .

18 Ministerio de Energía, Balance Energético Nacional de la República Argentina, año 2016
19 Se define la tonelada equivalente de petróleo (TEP) como 107 kcal (41,868 GJ), energía equivalente a la producida en la combustión de una tonelada de crudo de petróleo
20 Biodiesel, Bioetanol, Carbón de leña y Coque produjeron en el año 2016 cerca de 4.537 miles de TEP, lo cual representa el 5,5% de la producción de
energía secundaria (ES) del país. Biodiesel y Bioetanol. aportan juntos el 4% de la producción nacional de energía secundaria. (https://www.bcr.com.
ar/Pages/Publicaciones/informativosemanal_noticias.aspx?pIdNoticia=954)
21 El bioetanol es un biocombustible obtenido por la fermentación de la materia orgánica y la biomasa rica en hidratos de carbono (azúcares). En
Argentina, las principales materias primas para producir bio-etanol son maíz y caña de azúcar. A abril 2018, 15 firmas se encontraban registradas en
el Ministerio de Energía como elaboradoras de bioetanol: 5 productoras de etanol proveniente del maíz y 10 a partir de caña de azúcar. El bioetanol

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

En todos los casos, el desempeño del negocio está condicionado por el marco
tarifario, regulatorio y financiero vigente, pero es un sector donde ha habido mucha
actividad en inversiones en los últimos años.
En el caso del biodiesel, se identifica una amplia diversidad de emprendimientos,
probablemente como consecuencia de la magnitud de la producción del insumo básico
(cultivos oleaginosos) y la gran diversidad de situaciones en que se concretan esas producciones. Algunos de los más representativos son:
•
El complejo aceitero del Gran Rosario, desarrollo emblemático de la
bioeconomía argentina, donde se concentra gran parte de la producción del país e
integra, a gran escala, la producción de aceite y biodiesel con alto niveles de productividad y eficiencia. En este cluster se ubican las 10 principales plantas del país– Cargill, Dreyfus, Cofco, Renova, Terminal 6, AGD y TPR entre otras – que concentran el
77% de la capacidad total y tienen una capacidad media de procesamiento de 330 mil
toneladas anuales por planta.
•
Diaser22, ubicada en la Provincia de San Luis; ha integrado la producción
de biodiesel al negocio como resultado de la oportunidad que significa la disponibilidad
de materia prima. Diaser, inició sus actividades en 1968 en el área agro- ganadera, adicionando con el transcurso de los años nuevas actividades: producción láctea y barras
de cereal- estas últimas producidas con un alto porcentaje de materias primas provenientes de sus propios campos. En 2006 Diaser restablece una alianza estratégica con
la firma Derivados de San Luis para la producción de biodiesel. Actualmente cuentan
con una planta con una capacidad diaria de producción de 100.000 litros de biodiesel y
está en marcha su ampliación al doble de capacidad. La producción tiene como destinos
tanto el mercado interno como el externo.
En la producción de bioetanol, se da una mayor diversidad tanto en cuanto a
localización como en los modelos de negocios a través de los que se organiza la pro-

tiene como destino el corte de las naftas de uso automotor (12 %) , permitiendo la reducción de las importaciones de combustible. En la producción
de bioetanol de maíz se genera como subproducto un concentrado proteico (burlanda seca o húmeda) que es utilizado como ingrediente en dietas
de consumo animal.
El biodiesel se presenta en estado líquido y se obtiene por transesterificación de aceites y vegetales como así también de grasas animales. Los aceites vegetales más utilizados para la obtención de biodiesel provienen de la soja, el girasol y la colza. La transesterificación básicamente consiste en
el mezclado del aceite vegetal o grasas con un alcohol (generalmente metanol) y un álcali (soda cáustica) obteniéndose biodiesel y glicerol como
subproducto. El biodiesel puede ser utilizado por cualquier tipo de vehículo diesel (solo o en solución con aditivos) Actualmente en varios países el
biodiesel es utilizado en mezclas con porcentajes diversos. El glicerol tiene una variedad de aplicaciones en la industria por sus múltiples propiedades (humectante, plastificante, emoliente, espesante, lubricante, etc.) destacándose su uso en cosméticos, alimentos, surfactantes, lubricantes entre
otros. Existen 37 elaboradoras de biodiesel registradas en el país con una capacidad de producción anual conjunta cercana a 4,4 Mt/año. Según datos
del INDEC, en 2017 las ventas al exterior de biodiesel habrían superado los 1,65 millones de toneladas por un monto de 1.225 millones de dólares. Sin
embargo, el cierre del mercado estadounidense, principal receptor de los envíos- presenta un fuerte desafío para esta industria. En el mercado interno, el corte obligatorio de gasoil con biodiesel del 10% (artículo 7 de la Ley 26.093) absorbe el 23% de la producción.
El biogás es el producto de la actividad metabólica de las bacterias anaeróbicas, las cuales degradan biológicamente la materia orgánica en ausencia
de oxígeno. Con la digestión anaeróbica se obtiene además de biogás, un lodo residual que puede ser utilizado como biofertilizante de suelos. El
biogás, constituido principalmente por metano (CH4) y dióxido de carbono (CO2) puede tener diferentes usos: puede ser utilizado en una caldera
para generación de calor o electricidad; en motores o turbinas para generar electricidad, purificado para introducirlo en la red de gas natural entre
otros. La selección del biorreactor o biodigestor adecuado es especialmente crítica y dependerá especialmente de la cantidad y del tipo de residuos
disponibles, de las necesidades de producción de biogás. Los biodigestores varían ampliamente de acuerdo con su complejidad y utilización; desde
los más simples, discontinuos o de cargas por lotes; pasando por equipos de alimentación semi continua hasta los más complejos- de alimentación
continua-  que poseen dispositivos de calefacción y agitación y corresponde a plantas de gran capacidad. Se estima que en Argentina hay alrededor
de 80 plantas generadoras de biogás en funcionamiento (INTI, 2018). El sýngas o gas de síntesis es un combustible gaseoso obtenido a partir de
sustancias ricas en carbono (hulla, carbón, coque, nafta, biomasa) sometidas a un proceso químico a alta temperatura (gasificación). El syngas tiene
un poder calorífico menor que otras alternativas (gas natural, butano, etc,), pero puede ser utilizado para generar energía eléctrica en una turbina, en
un motor de combustión interna o generar calor en una caldera
22 www.diaser.com.ar/

27

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

ducción. Una diferencia significativa, es que no existe una única materia prima como es
el caso del biodiesel y eso se refleja en la organización industrial del sector, con diferencias en cuanto a niveles de integración y escalas de producción que, en gran parte,
derivan de lo que ocurre en los sectores primarios a las que están asociadas. Esto es
también una de las características que diferencian la producción de etanol en la Argentina, respecto de lo que ocurre en los otros grandes países productores, como Brasil
–mayoritariamente cañero – y EEUU – mayoritariamente maicero.
El bioetanol de caña, representa el 50% de la producción nacional y resulta de un
modelo de negocios caracterizado por la escala y el alto grado de integración vertical
donde la mayoría de las firmas – unas diez en el país, casi todas ubicadas en el NOA
(Tucumán y Salta) 23 – integran también la producción de caña y azúcar refinado y en
varios casos la producción de energía eléctrica para la red, a partir del bagazo y recientemente a partir de la quema de la vinaza, lo cual agrega una dimensión ambiental muy
importante24. Su desarrollo plantea un cambio sustantivo en la industria azucarera25.
La situación en el bioetanol de maíz difiere en cuanto a integración vertical y
localización, mayoritariamente en la región central). Algunos de los casos más importantes, incluyen los siguientes:
•
ACA BIO Cooperativa Ltda26. Formada por ACA y 62 cooperativas asociadas e instalada en Villa María, Córdoba, produce bioetanol de almidón de maíz.
Con una inversión cercana a 150 millones de dólares, ACA BIO tiene una capacidad
de producción anual de 153.000 m3 de bioetanol anhidro, unas 65.000 toneladas
de DDGS (burlanda) con destino a la alimentación animal- y 33.000 toneladas de
CO2. Para ello utiliza como materia prima principal 380.000 toneladas de maíz. En
las mismas instalaciones, en conjunto con la empresa Chiantore S.A.27 produce gas
carbónico a partir del venteo del dióxido de carbono obtenido en la fermentación
del maíz, alcanzando las 100 toneladas diarias28.
•
Bio 4.29 Radicada en la localidad de Río Cuarto, Córdoba, fue fundada en
el año 2006 a partir de la asociación de productores medianos de maíz para la producción de bioetanol y otros subproductos- burlanda, húmeda, seca y jarabe- destinados a
la alimentación animal. Cuenta también con una planta para generar energía en base a
biogás, creado con la fermentación de granos de maíz junto con bosta de cerdo y vacuno proveniente de los feed-lots linderos.30

23 Alconoa S.R.L; Bioenergia La Corona S.A.; Bioenergía Santa Rosa S.A.; Bio Ledesma S.A.; Bio San Isidro S.A.; Biotrinidad S.A.; Compañía Bioenergética La Florida S.A.; Energias Ecologicas del Tucuman: Fronterita Energia S.A.: Rio Grande Energia S.A.
24 La Compañía Azucarera Los Balcanes en asociación con Genneia realizaron inversiones por 60 millones de dólares para generar electricidad a
partir de vinaza y bagazo. El proyecto fue denominado “Vinaza Cero”, ya que con este proceso no se generarán desechos. http://www.producciontucuman.gov.ar/ingenio-azucarero-producira-energia-electrica-para-la-red-nacional-a-partir-de-vinaza/
25 La Nación (2015) Hablan los Blaquier: “Algún día, quien gane dinero será bien visto en la Argentina”. LN 18-06-2015
26 http://www.acacoop.com.ar/
27 http://www.gaschiantore.com.ar/
28 Acastello V. (2017) Presentación de ACA Bio. ACA Congreso Anual 6 de Julio 2017; Idem en Congreso AAPRESID, Rosario, Agosto 2017.
ACA Bolsa de Comercio ROSARIO.
29 http://www.bio4.com.ar/
30 Ron M (2017), Presentación de Bio 4 en II FORO INTERNACIONAL DE DESARROLLO ECONÓMICO LOCAL; DESARROLLO SOSTENIBLE: Energías
renovables y eficiencia energética. Economía Circular. Córdoba  29 de Noviembre 2017.

28

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

•
Modelo “Minidest”, de mucho menor escala que los anteriores, basado
en una innovación local generada por la firma Porta Hnos31 – productores de alcoholes
y bebidas alcohólicas, de la Provincia de Córdoba –las llamadas “Mini-dest” –destilerías
de bioetanol de maíz de pequeña escala (eficientes con una escala de 40Tn de maíz por
día) – que están dando lugar a la un modelo de integración in-situ de la producción de
maíz, con la de etanol para consumo local y la producción animal en feed-lots, que usan
la burlanda húmeda como base de alimentación32.
El caso del biogás es marcadamente diferente de los anteriores, principalmente
por la plasticidad en cuanto a materias primas y escalas de producción que tienen las
tecnologías para su producción, lo cual resalta su importancia dentro de cualquier estrategia de desarrollo de la bioeconomía. A continuación algunos casos específicos que
resaltan están características:
•
El Establecimiento Ganadero “La Micaela”, localizado en Carlos Tejedor
Prov. de Buenos Aires, combina la producción de carne, la generación de energía, la
obtención de biofertilizantes, y el manejo de los efluentes. Con la colaboración de Biogás Argentina- empresa incubada por IncUBAgro (FAUBA)- se instaló un biodigestor de
alta capacidad que genera 800 metros cúbicos diarios de biogás a partir del estiércol
vacuno proveniente de los 500 animales del establecimiento. La cooperativa eléctrica
local con un grupo electrógeno especialmente adaptado para funcionar 100% a biogás
genera energía eléctrica abasteciendo a unas 200 familias de la localidad33.
•
Bioléctrica34 , ubicada en Río Cuarto, nace como una derivación de Bio4,
resultado del asociativismo de los productores regionales. Con un modelo que planea
convertir silaje de maíz y desechos pecuarios en biogás, proponen la construcción de
más de 30 plantas industriales de generación de energía limpia. El objetivo será generar
energía eléctrica, que se comercializará en la red obteniéndose además subproductos
energía térmica y un digestato líquido para ser utilizado como biofertilizante.
•
Garruchos Forestación- Pomera maderas35 (Grupo Insud y Grupo Benicio). La Central Térmica San Alonso ubicada en el predio de la empresa forestal Pomera
en General Virasoro, provincia de Corrientes se encuentra actualmente en etapa de
construcción y resultó adjudicado en la Ronda 2.0 del programa RenovAr, llevada adelante por el Ministerio de Energía de la Nación. Aportará al sistema eléctrico 37 megavatios generados a partir de biomasa forestal que hoy no tiene un uso industrial: aserrín,
cortezas de pino y eucalipto y madera seca proveniente de plantaciones (chips).
Un caso paradigmático de autoproducción de energía es el de la empresa láctea Manfrey en base a syngas.

31 https://portahnos.com.ar/
32 ver https://www.youtube.com/watch?v=8AjmfWlYcE4
33 https://www.clarin.com/ganaderia/ganaderia-energias_renovables-provincia_de_buenos_aires_0_rJtJ2bYwXx.html
34 http://www.bioelectrica.com/
35 http://www.grupoinsud.com/unidades_de_negocios/pomera-maderas/

29

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

•
Manfrey36. Con el objetivo de reemplazar combustibles fósiles (fuel oil),
Manfrey implementó en su planta de Freyre (Córdoba), un sistema de gasificación de
biomasa (chips de madera proveniente de aserraderos del Valle de Calamuchita) de tipo
up-draft ) para la generación de vapor de baja presión con fines térmicos, El equipamiento fue diseñado y fabricado en Italia por la empresa CVR, quedando a cargo posteriormente de Manfrey las tareas de puesta en marcha y mejoras. El sistema se complementa con un quemador apto para manejar simultáneamente el syngas generado y gas
licuado (GLP). El agente gasificante es aire y vapor, en relaciones definidas y controladas en forma automática. El sistema está previsto para la entrega de 10MW térmicos,
acorde con la máxima capacidad de generación de vapor de la caldera
Dado que el alto costo que representa el transporte de materia prima se está
evaluando la utilización de una biomasa adecuada para la gasificación a partir de cultivos que puedan realizarse en la zona37.
Sintetizando, la alta disponibilidad de biomasa existente en el país, permite el
desarrollo de negocios asociados a la generación de bioenergía y biocombustibles, en
respuesta a señales del mercado y bajo un marco jurídico y regulatorio que garantice
la rentabilidad del modelo. La producción de biogás, bioetanol y biodiesel tienen un
importante potencial para contribuir al cambio de la matriz energética del país- hoy
altamente dependiente de combustibles provenientes de recursos fósiles- a favor de
energías más limpias.

Modelo 4: Energía en base a desperdicios urbanos
Un modelo alternativo lo constituye la generación de energía en base al reciclado
de residuos urbanos y también a partir de la utilización de aceite de cocina usado (ACU)
El eje del negocio lo constituye la recolección y selección de los residuos y su
valorización a través de la generación de biogás o biodiesel y fertilizantes.
La generación de electricidad a partir de biogás generado en los sitios de disposición final de residuos urbanos permite mitigar la emisión de dos gases de efecto
invernadero: el metano- por la captura del gas metano de los rellenos sanitarios- y el
dióxido de carbono- por el desplazamiento de combustibles fósiles para la generación
de energía eléctrica.
La cantidad y calidad del biogás generado dependerá de la cantidad y composición de los RSU (residuos sólidos urbanos) disponibles, de la infraestructura y
el equipamiento y del diseño del sistema de captura. Las principales tecnologías
involucradas se relacionan a las características de las plantas de fermentación, los
sistemas de tratamiento de biogás, los moto-generadores a utilizar y el sistema de
la conexión a la red eléctrica.

36 http://www.manfrey.com.ar/site/
37 Manfrey (2013) Proyecto Gasificación de Biomasa. Freyre, Junio 2013

30

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

En el caso de las biodieseleras en base a aceite usado la logística de recolección
es un aspecto crítico. El costo logístico representa el principal costo de producción
en esta actividad. Salvo en el caso de plantas de alta capacidad de procesamiento con
sistemas de recolección armados, plantas de escalas menores encuentran un cuello
de botella en la imposibilidad de contar con un sistema de logística propio para la
recolección, lo que puede derivar en la subutilización de la capacidad instalada ante
la falta de materia prima.
Aproximadamente el 70% del aceite usado tiene su origen en los hogares.
La estrategia actual más habitual para la recolección de aceite usado del consumo
masivo son los centros de acopio, sostenidos mayoritariamente por organizaciones
del tercer sector. Sin embargo, el alcance es limitado, por la falta de cobertura geográfica- cercanía del punto de acopio- y muchas veces por la falta de incentivos y
el desconocimiento por parte de los usuarios de la importancia del reciclado para
evitar las consecuencias ambientales de la mala deposición. Formas alternativas de
recolección podrían realizarse a partir de contenedores dispuestos en la vía pública
o ubicado en establecimientos comerciales.38

Entre los casos representativos de este modelo se encuentran:
•
En el caso de la energía en base a RSU, el CEAMSE cuenta con dos Centrales de Generación de Energía, emplazadas dentro del Complejo Ambiental Norte III
ubicado sobre el Camino del Buen Ayre en la localidad de José León Suárez39 . A partir
de la transformación de los residuos se extrae biogás. El biogás, una vez capturado
y pre tratado, es enviado como combustible para alimentar los moto-generadores de
cada una de las centrales térmicas generando 15 Mw de electricidad. Los generadores
están vinculados eléctricamente a la red de la empresa distribuidora EDENOR, abasteciendo al consumo de unos 25.000 hogares.
•
En energía en base a Aceite Vegetal Usado (AVU), se puede mencionar a
RBA Ambiental40 (Ecopor S.A se especializa en la recolección y reciclado de Aceite Vegetal Usado (AVU)41 . Cuenta con más de 7 mil clientes activos del sector gastronómico
e industrial42. La empresa proporciona a sus clientes un sistema de contenedores sin
costo para el almacenamiento del producto y realiza la recolección en forma directa
desde el generador gastronómico o industrial, un Punto Limpio o un Centro de Acopio
Regional y lo transporta a su planta industrial de Bella Vista, Provincia de Buenos Aires,
para su tratamiento y posterior conversión en biodiesel.
•
En la producción de biogás en base a RSU para inyección de energía a red,
un caso representativo del potencial existente, es la experiencia de la Planta de Biogás,
Tratamiento y Revalorización Energética de Fracción Orgánica de Residuos Sólidos Ur-

38 https://ri.itba.edu.ar/bitstream/handle/123456789/191/Tesis%20-%20CACC%20AVU.pdf?sequence=1
39 http://www.ceamse.gov.ar/plantadebiogas/
40 http://www.rba-ambiental.com.ar/
41 La correcta disposición del Aceite de Cocina Usado (ACU) evita la contaminación de aguas urbanas, consecuencia de su vertido irresponsable e
incontrolado en desagües y alcantarillas de nuestros municipios (1 litro de ACU puede contaminar más de 1.000 litros de agua).
42 Las distintas regulaciones según la jurisdicción correspondiente imponen procedimientos y normativas a cumplir por los generadores de Aceite
de Cocina Usado- que son responsables por los residuos generados- y por las empresas autorizadas para su transporte y disposición.

31

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

banos (FORSU) en Huinca Renancó, provincia de Córdoba, es un emprendimiento conjunto entre FECOFE y la Cooperativa Eléctrica de Huinca Renancó (CEHR)43 . La planta
obtiene energía a partir de la degradación anaeróbica de los residuos sólidos urbanos
de 18 municipios y silaje de sorgo además de digerido de alta calidad con destino a la
agricultura. Suscribieron con el Estado Nacional, en el marco del Programa RenovAr
Ronda 1, un contrato para vender energía eléctrica a la red por un período de 20 años
que les demandará inversiones por 10 millones de dólares.
En resumen, el modelo de negocios basado en la generación de energía en base a
desperdicios urbanos permite brindar soluciones a problemáticas ambientales a la vez
que pone en valor los residuos generando oportunidades de negocios que contribuyen
a la generación de una matriz energética más sustentable.

3 3.2. INDUCTOR:
Oportunidad de valorización de
sectores agroindustriales tradicionales
Siendo la biomasa uno de los componentes de la bioeconomía, los sectores tradicionales relacionados con la producción de la misma – agrícola-ganadero, forestal,
pesca – y su comportamiento productivo son uno de los factores determinantes de su
desarrollo. No en vano, una de las discusiones más importantes en el inicio del presente
ciclo de la bioeconomía, ha estado focalizado en la posibilidad de la competencia entre
usos alimenticios y energéticos y que llevo a planteos donde se excluye a los alimentos
del ámbito de la bioeconomía: “food-first”44 .
Esta discusión parecería estar siendo superada, básicamente por la evidencia
empírica indica la falta de sustento de la misma, pero también porque la evolución tecnológica resalta que las posibilidades de “salir por arriba” del conflicto vía el incremento de la productividad y eficiencia en los sectores tradicionales, es cada vez mayor y
no solo vía la mayor producción, sino también esquemas de aprovechamiento integral
de los potenciales productivos en los sectores involucrados. La agregación de procesos industriales adicionales re balancea el precio inicial de la materia prima y permite
“subsidios cruzados” a favor de los alimentos45. La evidencia empírica también resalta
que las brechas de productividad entre países y dentro del mismo país son enormes, lo
cual implica que existen grandes oportunidades de expandir la bioeconomía a partir del
aprovechamiento de opciones productivas hoy no plenamente optimizadas.

43 http://www.fecofe.com/
44 Acerca del debate sobre el impacto de los biocombustibles y la seguridad alimentaria existen múltiples publicaciones. Ver: HLPE, 2013. Los biocombustibles y la seguridad alimentaria. Un informe del Grupo de alto nivel de expertos en seguridad alimentaria y nutrición del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, Roma, 2013
45 Las ganaderías que explotan industrialmente el quinto cuarto (cuero, sangre vísceras, grasa, sebo) tienen posibilidades de –con igual precio del
ganado en pie- soportar un menor precio de la carne para consumo.

32

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

3 3.2.1 SENDERO DE DESARROLLO:
Intensificación agrícola sustentable
Modelo 5: Intensificación agrícola sustentable
El modelo de intensificación agrícola sustentable tiene como objetivo la búsqueda de la máxima eficiencia por unidad de recurso e insumo involucrado. El eje de este
modelo consiste en incrementar las rotaciones, reduciendo los tiempos de barbecho e
implementando secuencias agrícolas alternativas a las tradicionales que integran cultivos, por ejemplo, gramíneas y leguminosas, que aporten grandes volúmenes de rastrojo.
Entre los cultivos incluidos en los esquemas de rotación se incluyen son: trigo/soja –
maíz – soja; trigo/soja – vicia/maíz; trigo/soja – arveja/maíz.
Los beneficios de estas prácticas están dados por el incremento del contenido
de materia orgánica del suelo, la multiplicación de la población de microorganismos
benéficos y la prevención de los procesos de erosión debido a la mayor cobertura. Algunos aspectos críticos para la implementación con éxito de este modelo es el manejo
de las fechas de siembra y el conocimiento de las características del suelo, los condicionamientos climáticos y el potencial de cada cultivo en asociación determinado por su
características biológicas y requerimientos agronómicos para maximizar los resultados
conjuntos. Entre las experiencias que se pueden mencionar, a modo de ejemplo de
múltiples otros casos, la de Agrícola Magdalena46, que en Colazo, provincia de Córdoba,
ha implementado un modelo auditado de intensificación agrícola con arveja y vicia,
que ofrece un valor medio de uso del suelo de entre 1,3 y 1,5 cultivos por año y donde
además de sembrar cultivos tradicionales como trigo, soja, maíz y sorgo- y vicia como
cultivo de cobertura- producen arveja, que es comercializada por terceros.

3 3.2.2 SENDERO DE DESARROLLO:
Consolidación/fortalecimiento de la matriz
productiva actual
Modelo 6: Producciones alimenticias en grandes series
La producción de alimentos en grandes series constituye un modelo de negocios
más tradicional, propio de empresas consolidadas en su posición competitiva, donde el
eje consiste en la compra de materia prima y posterior transformación industrial a gran
escala con diversificación y segmentación de productos finales.
Muchas de estas empresas han fortalecido su posicionamiento competitivo en el
negocio de los alimentos con el transcurso de los años avanzando en una estrategia de
integración de los diferentes eslabones de la cadena a través de alianzas, adquisiciones
46 http://www.agm-sa.com.ar/agricola.php
http://agrovoz.lavoz.com.ar/la-voz-del-campo/en-los-lotes-de-agricola-magdalena-la-certificacion-confirma-el-rumbo

33

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

y nuevas inversiones lo que les permitió incorporar capacidades críticas y ampliar y diversificar su cartera de productos. El core business es la producción de alimento pero
complementan con otros segmentos, como ejemplo, agronegocios y envases. Por ello,
estas grandes empresas trabajan generalmente con esquemas multi-divisionales según
unidades de negocios, unidades funcionales y áreas geográficas
Actividades típicas de este tipo de negocios es la molienda/fermentación a escala media/grande y la captura de subproductos para lo que se valen de tecnologías
maduras - molinería, fermentación; ingeniería de los alimentos- estando la innovación
vinculada principalmente al diseño y adaptación de los productos a las nuevas demandas y tendencias de los consumidores.
Puntos críticos del modelo son la estrategia de abastecimiento y el control del
sistema de distribución que les permite llegar a los mercados cubriendo todos los canales, supermercados independientes, mini-mercados, grandes cadenas, mayoristas, etc.
Estas grandes empresas de consumo masivo vienen desarrollando trayectorias
para la integración de la sustentabilidad al negocio que les permite incrementar el valor
corporativo de las firmas.
Estas estrategias se relacionan con la búsqueda de trazabilidad en el proceso de
suministros de los insumos y se sustentan por ejemplo en el desarrollo de proveedores
y la compra de commodities certificados bajo estándares de sustentabilidad. Otras formas de integración concreta de la visión de la sustentabilidad a las actividades pueden
ser: la promoción del uso racional de materiales de empaque, promoviendo el uso de
materia prima de fuente virgen certificada o a base de fibra reciclada, el uso racional del
agua, la utilización de energía eléctrica y combustibles provenientes de fuentes renovables y el tratamiento de residuos sólidos y semisólidos.
Una variante interesante de este modelo de producciones de alimentos en
grandes series, lo presentan los sistemas de clúster, que a partir de la articulación y
asociación de las empresas logran economías de escala, especialización productiva y
competitividad sistémica que les permite proyectarse a los mercados internacionales y
constituirse en motores generadores de actividad y empleo a nivel regional.
Dentro de este modelo se identifican dos tipos de situaciones diferenciadas: el
caso de las grandes empresas integradas y los “clusters” de empresas.
En el caso de las grandes empresas alimenticias integradas, sobresalen Arcor y
Molinos Río de la Plata:
•
Arcor S.A.47, es una de las principales firmas productoras y comercializadoras de alimentos, con 39 plantas industriales en Argentina, Brasil, Chile, México y Perú.
Tiene una cartera de alrededor de 1500 productos, que incluye golosinas – rubro en el que

47 http://www.arcor.com/

34

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

líder internacional – además de chocolates, galletitas y otros alimentos y está altamente
integrada en los diferentes eslabones de la cadena, desde las materias primas, hasta por
aditivos y envases, donde controla la principal compañía empaquetadora del país, que
presta servicios a terceros48. Con una facturación superior a los 1.500 millones de pesos
se ha enfocado históricamente al mercado nacional, Arcor obtiene el 70% de sus ventas
en el mercado interno y exporta al resto del mundo- más de 120 países- el 30% restante.
•
Molinos S.A.49, Fundada por Bunge &amp; Born en 1902, Molinos Harineros
y Elevadores de Granos Molinos Rio de La Plata se inicia en el mercado de harinas industriales y con el transcurso de los años, ha incorporado aceites vegetales y crece a
través del lanzamiento de nuevos productos y la adquisición de empresas y marcas. Hoy
cuenta con 16 plantas productivas y siete centros de distribución y a más de 50 países.
Las operaciones de la compañía están organizadas en dos grandes divisiones: molienda
y comercialización de soja y girasol para el mercado externo y producción y comercialización de alimentos envasados con marca.
•
En el caso de los “clusters” (integración horizontal), se puede mencionar
el de la industria manicera en la Provincia de Córdoba Cluster del Sector Agroindustrial Manisero (SAM)50, compuesto por 25 empresas (pymes, cooperativas y 2 empresas internacionales) y ha realizado en los últimas años grandes inversiones tanto en la
producción agrícola, en las plantas procesadoras, y en I+D relacionada al cultivo y la
industrialización del maní. Este complejo exporta alrededor del 95% de su producción,
en general manufacturas con alto agregado de valor. En 2016, la cosecha alcanzó las
600.000 toneladas, equivalente al 98% de la producción nacional. El 95% es exportación con valor agregado (maní confitería, blancheado, pasta, aceite) y están protegidos
por la denominación “Maní de Córdoba– Certificación de Origen” a través de la Ley
Provincial 10.094 sancionada en el año 2012.
En síntesis, el modelo de producciones alimenticias en grandes series representa el resultado de la trayectoria de firmas tradicionales que alcanzan economías de
escala y diversificación de la cartera de productos, e integran actividades relacionadas,
alcanzando posiciones de liderazgo en los mercados nacionales y/o internacionales.
Una alternativa- que comparte el logro de economías de escala y la consolidación de la
posición competitiva en los mercados- la constituyen algunos clusters dedicados a la
producción de alimentos.

3 3.2.3 SENDERO DE DESARROLLO:
Diversificación de la matriz productiva
La diversificación de las estrategias productiva –de los países, territorios, empresas– está en la propia esencia de la bioeconomía. Los nuevos el mejor entendi-

48 Ver Kosacof B. et al (2015) Globalizar desde Latinoamérica - El caso Arcor editado por McGraw-Hill Interamericana,
49 http://www.molinos.com.ar/
50 http://www.camaradelmani.org.ar/espanol/cluster-manisero-argentino/

35

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

miento de la composición de la materia prima y los procesos y las nuevas tecnologías,
implican cambios en las posibilidades de producción (tanto en cuanto a eficiencia como
en términos de nuevos productos) y esto genera importantes incentivos de transformación a todos los niveles.

Modelo 7: Integración vertical, generación de Valor Agregado en Origen
(VAO) a partir de la industrialización de la producción primaria a diversas escalas
Esta estrategia empresarial está centrada en la industrialización en origen, mayormente sobre la base de capitales propios de la actividad y es adoptado por un amplio
rango de empresas, que va desde productores agropecuarios de cierto tamaño, o que
ya han tenido un proceso de expansión horizontal vía el arrendamiento de tierras y
subcontratar servicios, en una fase posterior se expanden hacia el primer proceso industrial: la extrusión de granos.
El modelo tiene como eje la expansión vertical de los negocios, buscando la captación de complementariedades productivas basándose en el logro de economías de
variedad en lugar de escala. A medida que se suman etapas, se diluye el peso relativo
de “lo primario”, a la vez que el valor agregado originado por hectárea tiende a crecer (y
con ello la productividad de cada uno de los factores utilizados) (PRECOP–INTA, 2009,
2011)51.Las actividades productivas desarrolladas requieren capacidades técnicas para
la utilización de tecnologías como la siembra directa, la agricultura de precisión, y la
gestión de procesos industriales, como es el proceso de extrusado-extracción de aceites-elaboración de pellets y alimentos balanceados, en el caso de la soja52. Su aspecto
más crítico es la necesidad de gestión y coordinación de las diferentes actividades para
lo que se necesita garantizar la logística del flujo de materiales y en los requerimientos
de capital operativo53.
En general, la localización respecto de los centros de consumo o exportación es
un factor determinante de este modelo. Responde no a la producción de granos, donde
las plantas extrusoras – para obtener expeler para la elaboración de alimentos balanceados y aceite en bruto para la producción de biodiesel– son de uso extendido, sino
que se está expandiendo hacia otras cadenas productivas (ganadería, lechería, porcinos
y avicultura) o industriales, y representa la base de los que popularmente se conoce
como el proceso de la “industrialización del agro en origen”. Se ubican mayoritariamente en la región central del país y tienen un alto peso en la trama productivo de los
pueblos y pequeñas ciudades, un factor no suficientemente reconocido y valorado en
la discusión de las políticas públicas. Su dinámico desarrollo las comienza a proyectar
como incipientes exportadores54.

51 Cavallo P.  “Planta Extrusora de Soja”. Tesis de Maestría de Finanzas, UCEMA s/F.
52 Ballesteros B (2015) Análisis y escenarios posibles para el mercado de expeller de soja en el oeste bonaerense. El caso de la empresa “Oleum del
Oeste S.A”FAUBA. Tesis de Grado.
53 Juan N. et al (2016) Calidad de la soja procesada y del expeller producido por la industria de extrusado-prensado en Argentina. INTA Anguil.
54 La Chacra (2016) “Globalizar las Agropymes, respecto de la industrialización de la soja en origen y exportación de Proteína, impactará como uno
de los más rápidos Aceleradores al desarrollo de las Economías Regionales” revistachacra.com.ar del 9/9/2016.

36

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Existen en el país varios casos representativos de este modelo; algunos de los
cuales han alcanzado ya una escala y diversificación de actividades importante. Algunas
experiencias que, de manera no exhaustiva, se pueden mencionar, incluyen los casos de:
•
El Talar-Rosenteck55. Empresa agroindustrial con orígenes en una explotación de producción de soja en cuatro departamentos de la Provincia de Entre
Rios, que ha integrado sucesivamente las etapas de extrutasado, producción de aceite
y micronizado y texturizado, que comercializa con marca propia (Rosenteck); también
esta avanzada una planta de producción de biodiesel, que aguarda certificación para
comercialización.
•
Adecoagro56. Comienza a operar en Argentina en el año 2002 con la compra de 74.000 hectáreas de campo. En el transcurso de los años expande sus actividades incluyendo actualmente la producción de granos y arroz, la lechería con tambos
estabulados, la producción de azúcar, etanol y energía (en Brasil) y la transformación de
tierras57. Ha inaugurado recientemente un biodigestor en base a estiércol de vaca- que
proviene de las más de 7000 vacas de sus dos tambos estabulados en Santa Fe- para la
generación de energía eléctrica y fertilizante.
•
Grupo Lucci58, que en el norte argentino integra las actividades primarias,
agroindustria y bioenergía, producción y procesamiento de limón, producción de caña
de azúcar y comercialización de azucares, molienda de soja, crushing y biodiesel y alimentos balanceados, y cría, recría, invernada pastoril y feedlot vacuno;
•
Aceitera General Deheza59, con tres plantas industriales ubicadas en General Deheza y Alejandro Roca- provincia de Córdoba-, y en Villa Mercedes- provincia
de San Luis- conforma un complejo agroindustrial integrado que produce tanto commodities como productos de marca, elaborados a partir de proteínas vegetales (harinas
y pellets, aceites vegetales, biodiésel, glicerina refinada, mayonesas y aderezos);
•
Vicentín S.A.60, localizada en Avellaneda, Santa Fe, desde donde ha desarrollado una alta diversificación de actividades que incluyen la producción primaria de
cereales y oleaginosas, desmotadoras, hilandería y tejeduría de algodón, producción de
biodiesel, elaboración de jugo concentrado de uva y vinos, producción de agroquímicos;
ganadería en feedlot y acopio y exportación de miel;
•
Tierra Greda S.A.61, ubicada en la localidad de Larroque, Provincia de Entre Ríos, posee una granja avícola totalmente automatizada con una capacidad de producción de 220.000 pollos parrilleros por crianza y una cabaña porcina para la cría y
engorde de animales con 1.000 madres en producción. Además, integra la producción

55 Ver http://eltalaragroindustrial.com/index.php/inicio/
56 http://www.adecoagro.com/
57 El negocio se basa en la identificación y adquisición de tierras subdesarrolladas o degradadas, las que son recuperadas mediante la aplicación de
tecnologías y buenas prácticas agropecuarias procediéndose a su venta una vez puestas en valor (Ver modelo 2)
58 http://grupolucci.com.ar/
59 https://www.agd.com.ar/
60 https://www.vicentin.com.ar/
61 http://www.tierragreda.com.ar/

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

agrícola, la producción en campos de terceros a partir de contratos, el procesamiento
de semillas forrajeras, la venta de insumos para el agro; la comercialización y el acondicionamiento de granos, y la elaboración de alimentos con destino a la producción
avícola y porcina de la empresa.
•
Qualitá S.A. (Picat)62, en Jesús María, provincia de Córdoba tiene como
estrategia productiva convertir todo el maíz que produce en proteína animal a través
de la producción porcina integrada desde una granja de producción de cerdos de ciclo
completo, faena y desposte hasta llegar al consumidor a través de bocas minoristas y
también de grandes cadenas de comercialización, además de contar con un equipo de
producción de biogás que satisface el 70% de los requerimientos del establecimiento;
•
Grupo Riccillo63, conformado por cuatro empresas interrelacionadas, dedicadas a la producción intensiva de carne porcina, bovina y de granos, siendo estos últimos
en parte procesados para la producción de alimentos balanceados y la obtención de biodiesel. En su biorrefinería produce -partir de la soja- 25.000 litros mensuales de biodiesel,
mientras que el glicerol es aprovechado para calefaccionar los criaderos de cerdo.
Como resumen, el modelo de Integración vertical y generación de Valor Agregado en Origen (VAO) a partir de la industrialización de la producción primaria a mediana/baja escala es típico de empresas que producían materias primas agropecuarias en
sus orígenes y han paulatinamente avanzando en la industrialización de su producción
agropecuaria para elaborar alimentos y bioenergías, motivados por la necesidad y oportunidad de expansión y crecimiento de su base de negocios, que ofrecen los nuevos conocimientos, así como la expansión de la demanda. Son agentes centrales del desarrollo
local y regional, impulsando el desarrollo de proveedores y contratistas y generando
empleo directo e indirecto, un aspecto pocas veces tomado en consideración en el diseño de las políticas públicas.

3 3.2.4 SENDERO DE DESARROLLO:
Producción para autoconsumo de energía
Este sendero es la intersección de la bioeconomía con la economía circular y
plantea el aprovechamiento, bajo distintas circunstancias, de los beneficios ambientales
y económicos al transformar costos – mayormente los vinculados a la disposición de
residuos o desechos, en insumos de procesos con alto grado de valorización.

Modelo 8: Energía en base a desechos de procesos.
Este modelo de negocios se fundamenta en la oportunidad de valorización de
desperdicios y residuos derivados de la actividad principal a través de la obtención de
energía para autoconsumo. Estas iniciativas suelen estar impulsadas por la falta de dis62 http://frigorificoqualita.com.ar/
63 https://www.transcom.com.ar/

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

ponibilidad o el alto costo de la energía en zonas alejadas, permitiendo la producción
de biogás o syngas para la utilización en los procesos productivos, ahorrando costos y
obteniendo una mayor independencia energética; a lo que se suma la oportunidad de
poner en valor la biomasa proveniente de desechos de procesos a la vez que se evita la
emisión de metano a la atmosfera. De esta manera el eje del negocio es complementar
la rentabilidad de la actividad principal valorizando desperdicios a través de su conversión en energía para autoconsumo, fertilizantes y otros64.
Los desperdicios de tambos, feedlot, explotaciones aviares, porcinas, y plantas
agroindustriales son utilizados para la generación de biogás. La fermentación anaerobia de materia orgánica- tanto por digestión húmeda como por fermentación seca- de
acuerdo al grado de humedad de los desechos- permite obtener biogás y adicionalmente digestato en el caso de la digestión húmeda. El uso del biogas en motores de
co-generación permite obtener energía eléctrica y térmica. El calor generado en el
motor puede ser empleado para diferentes usos (calefacción, agua caliente, secado, invernaderos, producción de frío, etc.) dentro del establecimiento en distintas etapas de
los procesos productivos. El digestato por su parte, puede ser utilizado como abono en
el campo- ya sea directamente o luego de ser sometido a un proceso de separación
sólido- líquido y posterior estabilización de la fracción sólida.
También, como resultado de un proceso termoquímico de gasificación que transforma biomasa de origen vegetal, con alto contenido de lignocelulosa. puede obtenerse
syngas o gas pobre para aplicaciones térmicas con un balance de emisiones casi nulo.
Los desechos del proceso pueden emplearse como fertilizantes naturales. En este caso,
pueden utilizarse restos de madera o cultivos no aptos para la alimentación. La tecnología clave es el reactor o gasificador.
En ambos casos, la circularidad del proceso requiere la redefinición de layout de
producción, que contemple la captura de residuos y la distribución de la energía para
uso interno. Otro tema clave, en este modelo de producción de energía para autoconsumos es el dimensionamiento de la planta y la elección de los equipos más convenientes de acuerdo a la cantidad y tipo de residuos orgánicos a utilizar. Un elemento crítico
adicional es la capacitación del personal operativo para el aprovechamiento óptimo de
la tecnología.
Algunos ejemplos de este modelo de valorización de desperdicios y residuos a
través de la producción de energía, que ya están siendo implementados incluyen, entre
otros, los casos de:
•
La Mansa65, es una empresa láctea, dedicada a la producción de quesosmozzarella, quesos duros, cremoso, ricota, entre otros. En sus procesos productivos
genera una gran cantidad de agua residual que presenta una contaminación principalmente de carácter orgánico, DBO y DQO elevados, con una también elevada concen-

64 En una evolución de este modelo se le puede adicionar el beneficio de la venta de energía a la red interconectada; posibilidad que se está materializando a partir de la reglamentación de la Ley de Energía Distribuida.
65 http://lacteoslamansa.com.ar/

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

tración de grasas, nitrógeno y fosforo66. La Mansa ha implementado el tratamiento de
aguas residuales mediante el uso de biorreactores y utilizando las plantas acuáticas
Lemna Gibba y Azolla Caroliniana con lo que obtienen la reducción de los parámetros
de DBO y DQO y al mismo tiempo producen proteínas vegetales de alta calidad aptas
para alimentación animal;
•
Las Camelias SA67, ubicada en San José, Entre Ríos dedicada a la producción y comercialización de pollos y subproductos avícolas., ha implementado un sistema integral de tratamiento de efluentes, donde los residuos sólidos se tratan en una
prensa compactadora, para los efluentes líquidos cuenta con un separador de grasas
que permitió mejorar la recuperación de grasas del agua que ingresa al tratamiento de
efluentes. Para reducir las emisiones de metano y generar biogás para ser utilizado en
la caldera de agua caliente sanitaria, se construyó un biodigestor – con un potencial de
150 m3/h de gas, lo que permite cubrir un 10% del total de gas consumido por la planta
- sobre una laguna existente, instalando una cubierta de polietileno de alta densidad y
su sistema de captación de biogás, que a través de tuberías se conduce a la planta compresora donde se los inyecta a la caldera;
•
Prodeman S.A.68 es una empresa manisera, ubicada en General Cabrera,
Córdoba, que ha construido una planta de generación de energía eléctrica a base de
cáscara de maní, que le permite autoabastecerse y también proveer de energía al sistema interconectado nacional, a través de una planta de generación de energía eléctrica
cuenta con una turbina de vapor de 10 megavatios (MW) de potencia, con capacidad
para generar 78.840 MW/hora., de los cuales 35% son consumidos para por el proceso
de industrialización del maní y el 65% restante se incorpora a la red nacional, cantidad
que permite abastecer a unos 8.000 hogares al año;
•
Citrusvil (Grupo Lucci)69, ubicada en la provincia de Tucumán, dedicada
a la producción, industrialización y comercialización del limón y sus derivados, a partir
de una plantación de 7.500, procesa 330.000 toneladas de fruta fresca que industrializan para obtener aceite esencial de limón, jugo de limón concentrado y cáscara seca
(y pectina), mientras que el descarte del procesamiento de frutas frescas es convertido
en biogás y fertilizante, lo cual representa auto-abastecerse con 35% de gas propio y
fertilizante para 500 hectáreas.
En resumen, el modelo de generación de energía en base a desechos de procesos
se basa en la captura de residuos y la distribución de la energía para uso interno lo que
permite garantizar el suministro al mismo tiempo que resuelve el problema de la gestión y disposición de residuos.

66 Las aguas residuales se generan por derrames de materias primas, por la limpieza de equipos de proceso (tanques, pasteurizadores, tinas de
cuajo, etc.), por el lavado de superficies (suelos y paredes) y por el vertido de salmueras.
67 http://www.lascameliassa.com.ar/inicio.php
68 http://prodeman.com/
69 http://grupolucci.com.ar/citrusvil/institucional/

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

3 3.3 INDUCTOR:
Desarrollos científicos y tecnológicos
disruptivos
Este es el eje más innovativo del desarrollo de los negocios en la bioeconomía
y probablemente el de mayor potencial económico futuro, aunque su impacto actual
sea relativamente limitado. Debido a su fuerte fundamento e interacción con las capacidades científico y tecnológicas es el que representa mayor nivel de riesgo y complejidad en sus desarrollos.

3 3.3.1 SENDERO DE DESARROLLO:
Aprovechamiento de plataformas
tecnológicas de usos múltiples
La economía basada en el conocimiento requiere de la generación de redes interinstitucionales-e interdisciplinarias- de cooperación que a través del intercambio
de conocimientos y experiencias logren adoptar, procesar y aprovechar los resultados
del avance acelerado de las ciencias y las tecnologías para enfrentar los desafíos de la
competitividad dentro de las economías globalizadas

Modelo 9: Producción de Bioinsumos y Biomateriales.
Lejos de los modelos tradicionales de integración vertical de actividades, las empresas basadas en el conocimiento llevan a adelante modelos de negocios innovadores,
fundando sus actividades en desarrollos científicos y tecnológicos disruptivos y siendo
su eje el desarrollo y la transformación de las tecnologías en productos comercializables. Estas empresas estructuran sus negocios en torno a diferentes plataformas
tecnológicas multi-disciplinarias y multi-producto y operan en forma simultánea en
varios segmentos de mercado. Estas plataformas, que requieren de la confluencia de
varias especialidades: microbiología, fisiología vegetal, agronomía, bioingeniería, biotecnología, etc. se alimentan a partir de la constitución y el liderazgo de redes de colaboración. Estas estrategias colaborativas que en las etapas de originación y desarrollo
de proyectos innovadores se establecen con organismos de CyT públicos y empresas
privadas y en las que habitualmente cuentan con financiamiento público, se extiende
luego a las etapas de producción y comercialización donde genera alianzas estratégicas
y joint ventures con diferentes socios nacionales o extranjeros de acuerdo al producto y mercado al que se dirigen. Los emprendimientos en esta categoría operan en la
biotecnología de frontera, particularmente en el desarrollo y producción de productos
biológicos, bioinsumos y biomateriales.
Los bioinsumos agropecuarios son aquellos productos biológicos obtenidos a
partir de organismos vivos o derivados (hongos, bacterias, extractos de plantas, enzimas) y que están destinados al uso como insumo en la producción agroalimentaria,

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

agroindustrial y agro energética por ejemplo para la protección de cultivos, promoción
del crecimiento de las plantas, bio-remediación, etc. Estos insumos de base biológicabioinsecticidas, biofungicidas, biofertilizantes, entre otros- constituyen un segmento
emergente de rápido crecimiento debido a la difusión de sus beneficios como alternativa al uso masivo de plaguicidas y fertilizantes de origen químico y constituyen una
tecnología clave para asegurar la sustentabilidad y productividad en la agricultura.
Uno de los principales aspectos críticos para crecimiento de este modelo es la
necesidad de contar con un marco regulatorio adecuado para la liberación a venta comercial. Recientemente se constituyó en el ámbito del Ministerio de Agroindustria, el
Comité Asesor en Bioinsumos de Uso Agropecuario (CABUA) -órgano asesor intersectorial que tiene como misión brindar asesoramiento sobre los requisitos de calidad,
eficacia y bioseguridad que deberán reunir los bioinsumos para su liberación al agroecosistema y proponer nuevas normas y emitir opinión en relación a la regulación y
promoción de los bioinsumos. Al mismo tiempo funciona el Programa de Fomento del
Uso de Bioinsumos Agropecuarios (PROFOBIO) con una serie de incentivos para la difusión del uso de agrobiológicos en el campo argentino.
Entre los biomateriales, un segmento de especial interés es el de bioplásticos.
Se trata de plásticos derivados de productos vegetales- aceite de soja, maíz- fécula de
papa, fécula de mandioca- que apuntan a sustituir el uso de los plásticos convencionales, sintetizados a partir del petróleo. Uno de los principales problemas del plástico convencional lo constituyen las emisiones de efecto invernadero que se producen
como resultado de su fabricación. El bioplástico emite entre 0,8 y 3,2 toneladas menos
de dióxido de carbono por tonelada que el plástico derivado del petróleo.
El desarrollo de estos biomateriales a nivel mundial se encuentra en constante
evolución para aplicaciones en diferentes industrias. El uso de bioplásticos en Argentina es aún incipiente. Ninguno de estos biomateriales es producido actualmente
en nuestro país, aunque algunos emprendimientos utilizan insumos importados para
ciertas aplicaciones (partes de maquinaria agrícola, por ejemplo). El costo comparativamente mayor de los bioplásticos- y la existencia de patentes- aún restringe la
difusión de su uso.
Otro segmento de actividad destacado dentro de este modelo lo constituyen las
experiencias de Molecular Farming, donde se utilizan plantas como biorreactores para
la producción de enzimas y otras proteínas. Las principales ventajas de este sistema,
en comparación con la fermentación clásica de bacterias, hongos, levaduras, células
animales- son el logro de una producción a gran escala a bajo costo y un sistema más
amigable con el ambiente.
Entre las experiencias pioneras en la implementación de este modelo de negocios se encuentran, entre otras las de BIOSIDUS, SA. y Bioceres S.A., que resaltan las
oportunidades y potencial de este modelo de negocios.

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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

•
Biosidus S.A.70 es una compañía de biotecnología argentina dedicada a
actividades de I+D y a la producción de principios activos farmacéuticos, con capacidad
productiva en fermentación bacteriana y cultivo celular masivo. Biosidus ha desarrollado novedosas plataformas tecnológicas en animales transgénicos, terapia génica y biodiversidad. La plataforma Animales transgénicos para producir proteínas terapéuticas,
se inició con el Proyecto Tambo Farmacéutico y la generación de bovinos genéticamente modificados por técnicas de clonación. El primer logro de Biosidus fue la producción
de somatropina (hormona del crecimiento humano recombinante) en leche de vacas
transgénicas. En siguiente etapa, la estrategia se centra en el desarrollo de vacas transgénicas para producir alimentos funcionales, esperándose obtener vacas productoras
de leche que contenga nano anticuerpos con la capacidad de neutralizar Rotavirus. Esta
plataforma tecnológica permitiría nuevos desarrollos destinados a la obtención de nano
anticuerpos capaces de neutralizar otros agentes infecciosos.
•
Bioceres S.A.71, ubicada en Rosario, Provincia de Santa Fe opera una plataforma tecnológica multi-producto y basa su modelo de negocios en tres ejes, la prospección de tecnologías, el desarrollo de productos y la producción y acceso al mercado.
Dentro del mismo, la primera etapa se concentra en la identificación de proyectos y
la colaboración con instituciones de investigación académica en las primeras etapas
del desarrollo de tecnologías de alto valor agregado potenciando; el desarrollo de productos se hace junto con sus socios estratégicos que proporcionar co-financiamiento,
fuentes de tecnología y propiedad intelectual, a través de la creación de empresas para
desarrollar y llevar productos al mercado; y, finalmente, la producción y acceso al mercado, se centra en aprovechar su base de accionistas y canales de venta para acceder y
establecer rutas a los mercados72. Una vez que una tecnología obtiene las aprobaciones
regulatorias requeridas, Bioceres, sus joint-ventures o sus licenciatarios de tecnologías,
comercializan los productos desarrollados en los mercados nacionales e internacionales. En el marco de esta estrategia general, la empresa se organiza en diferentes unidades de negocios que abarcan sus múltiples plataformas: semillas, protección de cultivos, fertilizantes, ingeniería metabólica entre toras. Dentro de esta organización, se
destaca INDEAR, que es su empresa de investigación y desarrollo en alianza estratégica
con CONICET. INDEAR concentra sus esfuerzos de investigación en tecnologías diseñadas para aumentar la productividad de los cultivos, incluyendo tolerancia a sequía y
salinidad, resistencia a plagas y herbicidas, uso eficiente de nutrientes, y sanidad vegetal. Cuenta con grupos de investigación en áreas de genómica y bioinformática, biología
molecular, biología sintética y estudio de proteínas; una plataforma de cultivo de tejidos
y transformación vegetal, y un grupo multidisciplinario focalizado en el desarrollo de
tecnologías a campo.
Entre las iniciativas específicas a mencionar, está el desarrollo y producción
de cártamo SPC para la producción de quimosina, llevada adelante en asociación con
Porta Hnos SA, y se trata del primer evento de `molecular farming` aprobado en Argentina y el único a nivel mundial liberado por autoridades regulatorias. La planta de

70 http://www.biosidus.com.ar/
71 http://www.bioceres.com.ar/inicio/
72 IICA (2013) Experiencias exitosas en bioeconomía / IICA. Montevideo Nov. 2013. Cap. Bioceres.

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

AGBM73 (empresa nacida de la asociación entre Indear y Porta Hnos para el procesamiento del cártamo SPC y la obtención de Quimosina “SPC” (Safflower Produced
Chimosin) y otros subproductos cuenta con una capacidad instalada para abastecer el
20% de la demanda mundial de quimosina, un mercado estimado hoy en alrededor de
150 millones de dólares anuales74.
En resumen, el modelo de negocios de desarrollo y producción de bioinsumos y
biomateriales se apoya en el aprovechamiento de los avances en la ciencia y tecnología que
amplían las posibilidades de producción para los nuevos y crecientes mercados de productos bio basados bajo formas novedosas de organización y gestión del conocimiento.

73 http://www.bioceres.com.ar/unidades-de-negocio/agbm/
74 Los casos de Bioceres y Biosidus pueden inscribirse en un conjunto de empresas innovadoras argentinas en el marco de un nuevo paradigma
productivo.  Bisang R. y Fich M. (2017) El arte de aprender a innovar en un mundo globalizado y cambiante. CIEPLAN/CAF Santiago de Chile Junio
2017. ISBN:978-956-204-071-6.www.cieplan.org/media/publicaciones/

44

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

4

REFLEXIONES FINALES CON UNA
MIRADA DESDE LAS POLÍTICAS
PÚBLICAS

Argentina enfrenta la necesidad de replantear su estructura productiva para
dar respuesta a las fuertes demandas de empleo, rebalanceo geográfico de la actividad económica y sustentabilidad ambiental. En este contexto, su estructura industrial, reflejo de otras épocas, reclama una clara reorientación; desde lo positivo, se
cuenta con buenas oportunidades basadas en la explotación de recursos naturales, y
una base de recursos humanos y tecnológicos –especialmente en materia biológica
– y aceptables capacidades institucionales y empresariales asociadas.
Estas oportunidades se dan en un contexto internacional signado por un salto
tecnológico -basado en la convergencia de tecnologías informáticas y biológicas- y
una creciente preocupación por la sustentabilidad de la economía habida cuenta de
las limitaciones de recursos ante el crecimiento poblacional y el acceso de ingentes
masas a modelos de consumo energo-intensivos. Se percibe el inicio del fin de un
modelo de desarrollo basado en la energía fósil y el comienzo de otro más amigable
con el medio ambiente, sustentable a largo plazo y con capacidad de incorporar
grandes masas poblacionales a mejores estándares de vida.
Desde la mirada local, la inserción internacional reparte oportunidades y desafíos por igual. Mayores demandas de alimentos, bioenergías y biomateriales presionan sobre los recursos naturales y ponen a la tecnología –especialmente la biotecnología- en el centro de las agendas de las políticas públicas. Pero el proceso de
transformación estructural está lejos de ser automático y de resolución a corto plazo. La bioeconomía es un enfoque ordenador tanto para comprensión del fenómeno
como para la transformación estructural desde el marco de las políticas públicas y a
ser materializada a través de las estrategias de negocios privados.
La nueva situación internacional y su reflejo sobre la situación local –más allá
de las especificidades propias- aún no se traduce en un sistema de precios claros y
precisos como mecanismos potentes de toma de decisión empresario. Por el contrario. se presenta de manera difusa a través de diversos inductores generales.
El primero de ellos se refiere a la multiplicidad de señales hacia una economía
más amigable con el medio ambiente. Ello conforma una amplia gama de demandas
que van desde el uso responsable de los recursos (renovables y no renovables) hasta
la creciente utilizaciones de bioenergías en reemplazo de los combustibles fósiles.
La traducción de estos inductores al sistema de precios es aun lenta, no masiva y
mediada por políticas públicas.

45

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

El segundo grupo de inductores tiene como epicentro el mejor uso de los
recursos naturales en particular en el primer escalón de la bioeconomía: la traducción de energía libre en biomasa (fotosíntesis y genética mediante). El eje central
es la captura (y/o mejora) de todas las externalidades de dichas producciones y su
re direccionamiento en un proceso circular. El uso y transformación de desechos
de producciones bovinas aviares y/o porcinas, el ajuste en el proceso de captura
de carbono en la agricultura masiva y la valorización comercial de desechos en las
etapas bio-industriales aguas abajo (i.e. vinaza, bagazo, etc.) son sólo algunos de los
ejemplos más relevantes.
Finalmente, un tercer conjunto de inductores se asocia con las posibilidades
que abren las nuevas tecnologías –especialmente la moderna biotecnología- al uso
de monómeros y polímeros producidos por la propia naturaleza (en reemplazo de
aquellas de corte fósil).
Estos tres conjuntos de inductores no se traducen claramente en un sistema
de precios-rentabilidad que impulse masivamente el paso hacia la bioeconomía. La
presencia de una estructura productiva previa consolidada, la inexistencia de mercados aún no conformados plenamente e incluso el incompleto grado de desarrollo
de algunas biotecnologías a costos razonables son las principales causas de ello. El
tema, en constante evolución replantea el sentido, direccionalidad e instrumentos
de las políticas públicas sea a nivel local como internacional donde existen múltiples iniciativas. Tienen un rasgo común: apuntan a desarrollar nuevos mercados y
replantear las rutinas de funcionamiento de consumidores y productores advirtiendo el inicio del fin de la era de los combustibles fósiles y el surgimiento de modelos
productivos sustentables, amigables con el medio ambiente y que permiten mantener e incorporar ingentes masas poblacionales a estándares de vida más elevados.
La situación local refleja esos inductores y le suma particularidades concretas: la escasez energética que deriva en una cuenta externa deficitaria, las limitadas
posibilidades de continuar con la expansión agro-ganadera en base a incorporar
superficies y las restricciones ambientales tanto por presiones comunitarias locales y/o por los requerimientos de acceso a los mercados internacionales; todos
éstos son elementos palpables que dan el toque local al problema. Esto se expresa
en los senderos de desarrollo y modelos de negocios que hemos discutido en este
documento, y cuyos fundamentos, bordes y dinámicas se esquematizan en el Cuadro siguiente. Las estrategias/modelos de negocios se presentan como respuestas
(diversas) a cada uno de los inductores identificados como las grandes tendencias
de largo plazo.
Si bien los diferentes modelos tienen en común el concepto de valorización
comercial y productiva de la economía circular y la captura de cascada de las múltiples externalidades del “cracking de la biomasa” en el marco de economías en red,
existen una serie de parámetros que sustenta la presencia de una gran diversidad de
casos. Ello responde a distintas características –propias de las producciones base
biológica y su posterior transformación-.

46

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

La primera de ellas se refiere a los diversos puntos de partidas de las experiencias analizadas. Por lo general se trata de experiencias empresariales que cuentan con una larga experiencia agropecuaria previa que encuentra un límite en su
“frontera de crecimiento” y hallan en la “industrialización de lo biológico” un sendero nuevo de desarrollo.
La escala de producción es un segundo elemento particular de cada unos de
los modelos analizados. Resulta destacable la presencia de distintas escalas económicas: van desde pequeñas unidades que integran verticalmente actividades industriales –de manera individual y/o consorciada- hasta emprendimientos de fermentación basados en ingentes inversiones de capital fijo y específico. Lo expresado se
cumple no sólo para el capital fijo de corte específico –máquinas y equipos- sino
expresamente para el capital de giro operativo (especialmente considerando que
muchos de los modelos comienzan con la propia producción de la materia prima y
su asignación a lo largo el ciclo productivo a su posterior transformación).
En síntesis, la diversidad de modelos induce a afirmar que el principio de la
bioeconomía es altamente adaptable a las distintas escalas económicas; es una dimensión que la hace particularmente atractiva, como visión de desarrollo, frente a
los desafíos que enfrenta actualmente nuestra sociedad, especialmente en materia
de reintegración territorial y reducción de la pobreza.

47

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

Cuadro 1: Inductores y Modelos de Negocios estilizados en la Bioeconomía Argentina
Inductores
Objetivos ambientales/aspiraciones vinculadas a lo
ambiental y la sostenibilidad

Senderos de
desarrollo

Oportunidades no
aprovechadas en sectores
tradicionales

Consolidación/fortalecimiento de la matriz
productiva actual

Arquitectura del
Negocio
Eje: Fotosíntesis de
excelencia, uso de la
biomasa y cuidado del
ecosistema. A partir de una
actividad principal
complementar para
mejorar costos y/o
capturar sinergias que
disminuyan la entropía
energética

Sustentabilidad ambiental
y económica

Incremento de oferta de
energía (a red comercial)

48

Modelo

Remediación de suelos

Eje: Recapitalización del
valor de los recursos
naturales degradados
(agricultura minería y otros)

Energía en base a biomasa
“rural”

Eje: producción de energía
y complementarios a partir
de biomasa en complejos
integrados a gran escala

Energía en base a
desperdicios urbanos

Eje: Energía en base a
reciclado de basura

Aumento de la sinergia
entre varias actividades
consorciadas

Eje: reducción de costos
asociados
Mejora de productividad
por sinergias positivas

Producciones alimenticias
en grandes series

Integración vertical
generación de VAO a partir
industrialización del grano
a diversas escalas

Eje: procesar granos y
convertirlos en animales,
energía y otros. Ahorro de
costos de transporte con
manipulación acotada de
biomasa. Impacto territorial

Autoconsumo de Energía

Energía en base a desechos
de procesos.
Ahorro costos de trasporte
energía.
Reducción costos
transacción

Eje: complementar
rentabilidad (de actividad
principal) valorizando
desperdicios convirtiéndolos en energía para
autoconsumo, fertilizantes
y otros.

Aprovechamiento de
plataformas tecnológicas
de usos múltiples

Producción de
Bioinsumos, Biomateriales
y Biofábricas

�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

Cuadro 1: Inductores y Modelos de Negocios estilizados en la Bioeconomía Argentina
(continuación)
Actividades

Tecnologías
principales

Rotaciones agrarias de
cultivos. Rotaciones Agro y
ganadería. Agro y otras
actividades

Agricultura SD/precisión +
ganadería y otras de
precisión. Microbiología
aplicada al bioma del suelo
y otros ambientes
productivos

Rotaciones adecuadas

Manejo de ambientes para
reconvertir el suelo

Aspectos críticos
Perspectiva de MP
Conocimiento empresario.
Tecnología de Proceso.
Flexibilidad operativa.
Derechos de propiedad.
Escala equipos propios.

Establecimiento Arrocera
San Carlos SRL
La Barrancosa (Chacra II)
Miel/canola
Bajos sub-meridionales
Sistemas silvo-pastoriles
Foresto/ganadería
Intersiembra

Sistema de SOBA
BPA (Córdoba)
Empresas lixiviación de
suelos

Generación propia/terceros de biomasa. Cracking
de maíz, sorgo trigo y/o
soja y transformación de
derivados en energía
carnes y otros productos

Captura y selección de
basura. Generación de gas
metano y transformación
en energía eléctrica y/o
biodiesel

Casos
Emblemáticos

Daiser / ACA BIO / BioIV
Garruchos / Manfrey
Ingenio los Balcanes
Genneia

Plantas de fermentación
metaneras y producción de
energía. Biodieseleras con
aceite reusado

Logística de recolección
Plantas separadoras/seleccionadoras

CEAMSE / FECOFE y Coop
Electrica Huinca Renancó
/ RBA Ambiental

Conocimiento tecnológico
de posibles complementaciones

Agrícola Magdalena
Chacra Pergamino
(AAPRESID)

Molienda/fermentación a
escala media/grande
Captura de subproductos

Molinos. Fermentadores
Equipos industriales
alimenticio/bebidas y
similares

Arcor / Molinos
Cluster manisero

Agricultura SD/e
precisión. Estusado, pellets
y aceite crudo. Alimentos
Balanceados. Feedlot. Aves.
Pollos

Agricultura SD/ precisión
Extracción por prensado.
Captura de glicerol.
Mezcladora de alimentos
balanceados (mixer)

El Talar / ADECOAGRO
Lucci/ AGD/ Vicentín
Terra Greda (pollos)
Qualitá S.A. (Picat)
Grupo Ricchilo

Desperdicios de tambos
feedlot, explotaciones
aviares, porcinas,
biodieseleras, podas y
otros similares para
transformarlos en energía
re circulable para la
actividad central de la
empresa (y eventuales)

Biodigestor anaeróbico
Transformadores syngas
otros

La Mansa / Las Camelias
Prodeman / Citrusvil

Producción/aislamiento y
readecuación de monómeros y polímetros de origen
natural

Marco regulatorio para
liberación a venta
comercial. Armado del
mercado y la logística

Bioceres / INMET
Biosidus

49

�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

El avance aguas abajo de las producciones primarias hacia otras transformaciones complejiza el sustento tecnológico demandando una readaptación empresaria.
En todos los casos se densifica la red de proveedores de innovaciones. En muchos
casos, ello deriva en la puesta en marcha de subsistemas locales de innovación, al cual
aporta una variedad de agentes que van desde agencias públicas de CyT a proveedores privados de equipos; otro rasgo es el constante benchmarking con experiencias
internacionales similares.
Sumar actividades –al núcleo central inicial- complejiza la gestión comercial,
financiera y tecnológica que conlleva a una mayor profesionalización (con las consiguientes demandas asociadas por nuevos y diferentes perfiles profesionales). En todos
los casos subyace una tendencia al pasaje de productor agropecuario a empresario de
agroindustria. Alentadoramente las capacidades requeridas para esta transición parecen estar disponibles en el medio local (caso contrario no hubiese sido posible la sustancial transformación operadas en las últimas dos décadas en las producciones agropecuarias). El gran desafío ahora es llevar esos procesos mas allá del sector primario y
de las producciones tradicionales de ciclo anual.
Otro elemento común a los diversos modelos de negocios es la tendencia a difuminar el límite entre lo primario y lo industrial aunque la localización de los modelos de
desarrollo tenga como epicentro el ámbito rural. Por ejemplo, el desarrollo de plantas
de bioenergía, porcicultura, aviar/integrada cerca de los centros urbanos (pero fuera
de éstos) induce a repensar el sentido de la nueva ruralidad (en construcción) y abre
múltiples posibilidades de morigeración de la centralización tradicional de la industria
argentina- centrada en los conurbanos de un número acotado de las grandes ciudades-.
En suma, la diversidad de suelos y climas y sus producciones asociadas de biomasa da una multiplicidad de modelos de bioeconomía que traducen los inductores
en respuestas productivas concretas que reconfiguran los espacios donde se localizan.
Una inmensa oportunidad para nuestro país, que ya parecería estar en marcha, aún en
un aparente vacío de políticas públicas que las promuevan. De hecho, las experiencias
que hemos revisado en este documento – que representan la emergente “bioeconomía
argentina” – se dan en el marco de políticas que reflejan los principios y prioridades del
ciclo económico anterior.
En este escenario la redefinición del sentido e instrumentación de las políticas
públicas, es prioritaria. Las nuevas iniciativas apuntan en general a llenar vacíos todavía no percibidos y reflejados en las políticas actuales; en algunos casos estos son
externalidades de ciertos comportamientos productivos, en otros las nuevas actividades moviliza recursos hasta ahora inexplotados, pero en todos se ven enfrentados a la
necesidad de competir en mercados establecidos bajo otros criterios donde enfrentan
ofertas y rutinas establecidas (que reflejan los marcos institucionales previos que les
dieran sustento).
Las nuevas iniciativas tienen las características particulares de los procesos de innovación: anticipan demandas futuras, tendencias y aspiraciones que aún no se reflejan en
los sistemas de precios, pero si en las condiciones estructurales y que los emprendedores
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�Roberto Bisang y Eduardo Trigo

perciben y están dispuestos a arriesgar en su concreción. En el campo ambiental y energético los ejemplos de estas situaciones abundan. En el ambiental, la disposición de residuos ha sido y aún es, un costo (social) generalmente ignorado y, como tal generalmente,
trasferido a los “comunes”; lentamente comienzan a ser reconocidos explícitamente (aunque aún no de manera integral y homogénea) y, por lo tanto, no se reflejan plenamente
en las señales de precios. Lo mismo ocurre en el campo energético, donde la política argentina ha sido – y en gran medida, aún lo es – reflejo de los principios y prioridades de la
economía fósil. Aún cuando se perdió la autosuficiencia, no se reconocieron las fuentes
alternativas hasta solo recientemente (a pesar que el mercado tempranamente anticipaba
sus ventajas y lo reflejaba en múltiples iniciativas a nivel microeconómico). Probablemente
los nuevos marcos de energía distribuida, les darán nueva vida, aunque no signifique todo
el cambio que sería necesario para equiparar la competitividad de las nuevas fuentes frente a las derivadas de los ya establecidos y maduros recursos fósiles. En otros casos, los vacíos se refieren a cuestiones regulatorias o estándares de mercados que no reconocen los
nuevos productos y por lo tanto plantean restricciones a su llegada a los mercados en condiciones de competitividad con los que vienen a remplazar (mas allá de las naturales que
se dan entre los productos de una industria emergente y los de las industrias “maduras).
Dadas estas condiciones es evidente que la consolidación de la bioeconomía no
puede pensarse sin un nuevo marco de políticas que la promueva y contenga, empezando por compensar los déficit de competitividad que sus productos pueden presentar
frente a los de la economía fósil, como consecuencia que los sistemas de precios aún no
reflejan las nuevas prioridades, o aún los subsidios encubiertos que disfrutan muchos
de los productos de la “vieja economía”.
En este sentido, los nuevos marcos de políticas se deben discutir a partir del
concepto de “construir el mercado”, especialmente en aquellos casos donde las señales
de precios son aún endebles para señalar rentabilidades e inducir inversiones y/o no
reflejan/ no anticipan las futuras escaseces (asociadas con el fin de la era de los combustibles fósiles baratos). “Construir el mercado” implica una amplia variedad de temas
propios de las políticas públicas que va desde la determinación de parámetros técnicos
hasta el resguardo de los grados de competencia de los mercados de aprovisionamiento
de insumos críticos. Asimismo, dado el heterogéneo abanico de modelos de producción
que se deben considerar, las políticas públicas a definir deben considerar un manejo
flexible de los distintos instrumentos que incluyan, en función de las necesidades puntuales de cada bloque de modelos productivos.

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�Bioeconomía argentina: modelos de negocios para una nueva matriz productiva

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