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                  <text>CATÁLOGO ARTÍSTICO
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

��CATÁLOGO ARTÍSTICO
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

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CATÁLOGO ARTÍSTICO

PATRIMONIO CULTURAL

Zattara, Daniela Natacha
Catálogo artístico del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación . 1a ed. - Buenos Aires : Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca , 2012. 171 p. : il. ; 23x24 cm.
ISBN 978-987-1873-09-8
1. Catálogo de Arte. 2. Patrimonio Cultural.
I. Título CDD 708

Secretario de Coordinación Politico institucional y
Emergencia Agropecuaria
Haroldo Lebed
Director Nacional de Prensa y Comunicación
Daniel Bestty
Coordinadora de Comunicación
Ornela Zubizarreta
Catalogación, investigación
Daniela Zattara
Textos
Sandro José Montali
Sergio Kiernan
Daniela Zattara

Fotografía
Marta Casabene
Diseño editorial
María Eugenia Martínez
Revisión de diseño
Alina Talavera
Corrección de estilo
Julieta Bulla
Traducción
Guadalupe Mendizábal
Conservación
Iván Casime

Análisis de obra
Ximena Ledesma
Agradecimientos
•
•
•
•
•
•
•
•

Centro de Documentación e Investigación de la Arquitectura Pública (CEDIAP) del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
Coordinación de Recuperación y conservación del Patrimonio Cultural del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
Archivo General de la Nación (AGN) del Ministerio del Interior.
Instituto de Arte Americano
Arquitecto Marcelo Magadán
Museo de Escultura Luis Perlotti
Astilleros Contessi
Ingeniero civil Arturo Cornejo

ISBN 978-987-1873-09-8
Edición argentina.
© Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Prohibida la reproducción total o parcial.
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723.

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AUTORIDADES

PATRIMONIO CULTURAL

Autoridades
MINISTRO DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA
Norberto Gustavo Yauhar
SECRETARIO DE COORDINACIÓN POLÍTICO INSTITUCIONAL Y
EMERGENCIA AGROPECUARIA
Haroldo Lebed
SECRETARIO DE AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA
Lorenzo Basso
SECRETARIA DE DESARROLLO RURAL Y AGRICULTURA FAMILIAR
Carla Campos Bilbao
JEFE DE GABINETE
Miguel Ángel Rossetto
SUBSECRETARIO DE COORDINACIÓN TÉCNICA Y ADMINISTRATIVA
Hugo Alberi
DIRECTOR GENERAL DE ADMINISTRACIÓN
Héctor Rodríguez
COORDINADOR DE PATRIMONIO Y SUMINISTROS
Ricardo Sampayo
PROGRAMA DE RECUPERACIÓN Y CONSERVACIÓN DEL
PATRIMONIO CULTURAL
Daniela Zattara

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PATRIMONIO CULTURAL

PRÓLOGO

Prólogo
La publicación de este catálogo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, tiene por objeto seguir difundiendo la existencia de un patrimonio cultural, artístico y arquitectónico que, felizmente, enmarca la tarea sustantiva de gobierno que nos toca.
En efecto, venimos trabajando desde hace varios años, también en la puesta en
valor del acervo patrimonial de nuestro Ministerio; nos ocupa devolver a la vida estos
dos palacios, continuando su restauración y conservación histórica, en el camino
hacia su declaración como “Monumento Histórico Nacional”.
Las obras artísticas que en él se encuentran, se hallan intrínsecamente relacionadas
a la noción de historia y de tiempo; pasado, pero también presente y futuro, por lo
que entendimos que la colección actual debe ser apropiada por sus legítimos dueños, el pueblo, sin más atesoramiento por parte de sus depositarios.
Y dado que el arte es una manera de narrar los procesos políticos y sociales, es
nuestro propósito que esta apertura sea considerada también un impulso para dejar
testimonios tangibles de lo que ahora estamos construyendo y del modo en el que
lo estamos haciendo.

Norberto Gustavo Yauhar
Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca

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PATRIMONIO CULTURAL

INTRODUCCIÓN

Introducción
Esta es una reedición complementada y
bilingüe del primer catálogo del patrimonio cultural del Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Pesca de la Nación, y al igual
que el anterior, viene a satisfacer dos obligaciones inherentes al poseedor de arte:
divulgar su valor artístico y protegerlo.
Tratándose de patrimonio estatal, divulgar
significa habilitar el derecho de sus legítimos dueños a disfrutar de él; valor, es
acervo popular, y protección, es responsabilidad política en la gestión pública.
Las obras de arte en manos del Estado
son documentos en custodia, de la memoria popular, colectiva e identitaria.
Presentamos aquí, arquitectura, escultura,
pintura, dibujo, grabado y algunos objetos que hoy consideramos artísticos; ediciones posteriores podrán dar cuenta de
otras obras u objetos de valor patrimonial.
En algunos casos la investigación realizada
es introductoria, o hasta provisoria cuando
la ausencia total de datación aún impone
incertidumbre. Pero así y todo, la celeridad
en la publicación de la imagen se justifica
por las razones antes expuestas.
Las cuatro unidades originales del conjunto edilicio decimonónico, actualmente
en avanzado proceso de puesta en valor,
no podrían sino encabezar este desfile.
La pintura, predominante sobre el resto
de la colección es, salvo excepciones,
de origen nacional, y lo mismo puede
decirse de la temática, que aborda en
su mayoría: los trabajadores y la labor
rural, el animal de trabajo, la estiba, el

transporte, retratos o escenas compartidas de personajes locales y paisajes
del campo y la ciudad. Las excepciones
se explican por una de las modalidades
de arribo a esta colección: la cesión de
prestigiosas firmas por parte de donantes o de los mismos artistas.
Lo dicho vale, a grandes rasgos, también para dibujo y grabado, y en cuanto
a la escultura presente aquí hasta ahora,
son pocas obras, exquisitas y mayoritariamente de autores extranjeros.
El mayor volumen de obras ingresó al organismo en el período comprendido entre los años 1938 y 1950, la datación de
la mayoría de ellas también se encuadra
en el mismo lapso; no obstante deben
contabilizarse algunas obras realizadas
en el siglo XIX, así como otro lote, básicamente de pinturas, varios grabados y
una escultura, que comienzan a ingresar
sobre fines del siglo XX y que van hasta
nuestros días.
El estado general de conservación de la
colección es satisfactorio, ya que casi
la totalidad de las obras fue oportunamente restaurada.
El ordenamiento de este catálogo está
dado por siete partes: seis de ellas compuestas por: “Historia y arquitectura”,
“Pintura”, “Escultura”, “Dibujo y grabado”, “Objetos de arte” y, por último, una
dedicada a la “Nueva colección”. Cada
una de estas secciones sigue un registro alfabético de los autores. La séptima
parte del mismo es la reproducción, en

otro formato, de la totalidad del catálogo,
en idioma inglés.
Las imágenes de las obras publicadas en
esta edición están acompañadas de la referencia técnica y una biografía resumida
de los autores identificados. Además en
su mayoría cuentan con un análisis formal
y compositivo, o un análisis de los lineamientos generales de la técnica usados
por sus creadores, mientras los objetos
tienen algo de historia, que enriquecerá
la mirada del lector. Todo este material
también está disponible digitalmente en el
sitio web oficial del organismo.
La heterogeneidad de escuelas, firmas y
motivos, configuran una colección sólida
y atractiva. Con la mejor intención buscamos despejar este camino para que cualquier ciudadano pueda transitarlo con la
mayor plenitud a nuestro alcance.
Este catálogo es resultado de la articulación entre un equipo de gente de nuestra
institución y colaboradores externos citados en los agradecimientos; cualquier
carencia es de mi entera responsabilidad.
Daniela Zattara
Curadora

Plano: Vista de fachada edificio principal, Paseo Colón 982, 1914
Plano original en blue print: 75 x 130 cm.
Digitalización realizada por el CeDIAP, 2011

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�HISTORIA
Y ARQUITECTURA
Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

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HISTORIA Y ARQUITECTURA

PATRIMONIO CULTURAL

Historia del Ministerio
“Pocos países existen en que la naturaleza haya sido más pródiga
y en que la agricultura en sus diversos ramos prometa, a no dudarse, un porvenir más halagüeño que en la República Argentina”
Ernesto OLDENDORFF
Director del Departamento Nacional de Agricultura.
Memorias Ministerio de Agricultura, Buenos Aires 1872

“Yo no puedo saber cuáles serán los destinos que el futuro reserva
a este Ministerio…espero que dentro de un cuarto de siglo, cuando se recuerde la inspirada y patriótica iniciativa de este Congreso, se podrá decir de ella que contribuyó poderosamente a realizar los sueños, entonces fantásticos y acaso utópicos, de los que
en 1810 se propusieron fundar una nación poderosa, rica y feliz!”
Emilio FRERS
Primer Ministro de Agricultura
Discurso pronunciado ante la Honorable
Cámara de Diputados,
Memorias Ministerio de Agricultura, Buenos Aires 1898

El actual Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, se creó por ley 3727
del año 1898, durante la segunda presidencia del General Julio Argentino Roca.
Sin embargo, desde la llegada de los
primeros españoles a nuestro territorio,
(SXVI), y durante los tiempos de la administración colonial española, existieron
sin duda alguna, intereses más o menos
marcados por el desarrollo agrícola. De
hecho, las economías regionales del Virreinato del Río de la Plata, funcionaron
acorde a las necesidades que, por un
lado, el “Hinterland” de la minería de la
plata de Potosí, demandaba, y, por otro,
cubrir la demanda de consumo interno.
Se generó entonces, todo un circuito
comercial de productos y de insumos,
destinados a abastecer esos dos mercados. La quiebra del orden colonial a
partir de 1810, marcó el inicio de la ruina
de las economías interiores, que debieron replegarse en principio, para posteriormente reacomodarse buscando nuevos mercados para sus productos. Esta
contracción y expansión de las mismas,
estuvo enmarcado lamentablemente por
el periodo de guerras civiles. Durante
este intervalo, la gestión agraria estuvo
relegada como una función de los ministerios de hacienda, y condicionada a criterios de librecambio o proteccionismo,
de acuerdo que los gobiernos fueran
unitarios o federales respectivamente.
De esa manera, fueron las políticas arancelarias las que determinaron la suerte
de nuestra agricultura. Y es en este arco

del péndulo que recorre del librecambismo, al proteccionismo por donde transita el devenir agrícola de nuestro país.
Por consiguiente en un principio, se impuso por los primeros gobiernos unitarios, una práctica liberal, que favorecía
el librecambio, en perjuicio de las economías interiores, tanto agrícolas como
manufactureras. A las políticas liberales
aplicadas por Rivadavia, que generaron
un atraso relativo, para la expansión agrícola, le siguió un período proteccionista
asumido por el federalismo y en particular
por Rosas, que permitió una nada despreciable, expansión de la actividad. Es
así que los aranceles aplicados mediante leyes aduaneras, auspiciaron entre
otros, no sólo el aumento de la superficie
sembrada, sino que además propició la
siembra de otros cereales expandiendo
de esa manera la frontera agropecuaria,
e incorporando nuevos cultivos a la producción. Es esta una de las primeras políticas agrícolas aplicadas con un sentido
nacional y en beneficio para el país. Los
gobiernos que se sucedieron luego de
1853, demostraron un enorme interés
por el desarrollo de la ganadería lanar,
lo que provocó un verdadero auge en la
campiña bonaerense de esta actividad.
Sin embargo, la consecución de políticas agrícolas públicas estaba ausente
aún, en la agenda gubernamental. No
fue sino durante la presidencia de Sarmiento (1868-1874), que se crea por Ley
del 21 de julio de 1871 el Departamento
Nacional de Agricultura, dependiente del

Ministerio del Interior. Por consiguiente,
se plasman en esa ley los fundamentos
de una agricultura moderna capitalista,
con objetivos claros y concretos, sobre
todo en lo concerniente a preparar intelectualmente y capacitar a personal para
un mejor desarrollo de la misma, profundizando aún más el carácter científico de
la actividad agrícola.
Consolidado el Estado Nacional con la primera presidencia de Julio Roca, (18801886), se afianza un modelo primario
exportador de tinte agropecuario, funcional al mercado capitalista y a la potencia mundial de turno, Gran Bretaña.
Los vaivenes políticos de la década de
1890, retrasan la conformación de una
instancia ministerial agrícola específica.
Pero el progresivo auge económico, la
importancia otorgada al sector agrícola
a fines del siglo XIX, la incorporación a
un mercado mundial y la necesidad de
instaurar mecanismos de modernidad
y mejorar la producción, demostraron
al Poder Ejecutivo Nacional, la conveniencia de elevar a rango ministerial el
manejo de la cuestión agrícola. Se crea
entonces en 1898 la cartera a cargo del
doctor Emilio FRERS, primer Ministro de
Agricultura de la Nación.
Como principal área técnica del país,
y con una concepción estratégica de
explotación de los recursos naturales,
entre sus funciones estaban comprendidas además la exploración geológica de
detección de napas de aguas subterráneas, exploración minera y petrolera. Por

eso, fue personal de la División de Minas, Geología e Hidrología del Ministerio
de Agricultura, quien perforó por primera
vez un pozo petrolero en Comodoro Rivadavia (1907). Esta sencilla razón explica el porqué este conjunto edilicio fue
la primera sede de YPF hasta 1938. La
joven cartera ministerial funda los cimientos para promover, desde el Estado, la
expansión de la frontera agropecuaria,
el progresivo aumento, modernización
y diversificación de la producción, y la
consecución de políticas públicas tendientes a mejorar, promover y proteger
la actividad agrícola nacional.
A poco más de un siglo de su creación,
nuestro Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca incorpora actualmente un
protagonismo a nivel internacional sin
precedentes, para posicionar a la Argentina como país líder en la producción
agroalimentaria y agroindustrial, planteándose metas y objetivos que tengan
como finalidad el desarrollo y modernización agrícola, la incorporación de biotecnología al servicio del hombre, e iniciar
un sendero de crecimiento en beneficio
de nuestro país y del mundo, tal como
alguna vez lo soñaron los hombres de
mayo de 1810.

Fachada edificio Paseo Colón 922, circa 1930
(Albergando dependencias de YPF)
Fotografía blanco y negro, digitalizada por el CeDIAP

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HISTORIA Y ARQUITECTURA

PATRIMONIO CULTURAL

Un edificio con carácter e historia
El actual edificio del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca no fue concebido
para tal fin; en su historia encontramos buenas ideas, voluntad, desidia y entretelones.
Hoy, a poco del centenario de su inicio
constructivo y camino a cumplir 100 años
de ser sede de Agricultura, por etapas Ministerio y en otras Secretaría; recordamos
su historia, su carácter y su estilo.
Desde aquellos primeros años de República hasta hoy la Argentina, en cuanto a
arquitectura, ha tomado modelos hegemónicos principalmente europeos, y la
cosmopolita ciudad Capital se ha convertido con los años en un verdadero
crisol arquitectónico.
Debemos remontarnos al siglo XIX, puesto
que el edificio en cuestión y su ecléctica
influencia, en mayor medida del Neogótico
francés, fueron incorporadas al país mucho antes de la planificación del mismo y
casi podríamos decir que para su finalización e inauguración total esas características estilísticas no estaban en auge.
Conjunto edilicio, actual sede del Ministerio, circa 1920
(Vista desde calle EEUU, esquina Azopardo)
Fotografía blanco y negro, digitalizada por el CeDIAP

El proceso de europeización dado a
través de la penetración del capital británico, del barniz cultural francés y de la
mano de obra italiana y española provista por la inmigración, da como resultado
un edificio como este. En él se mezclan
y enlazan distintos estilos.
En el siglo XIX, se fueron imponiendo
nuevas ideas respecto del diseño urbano y las formas arquitectónicas como
parte del proyecto más amplio que aspiraba a superar la herencia española.
Las elites post revolucionarias miraron
hacia Francia en busca de inspiración
para los puentes, caminos y edificios públicos que consideraban indispensables
para la nueva república.
En la década de 1820, por iniciativa de
Rivadavia llegaron al país los primeros
ingenieros franceses contratados especialmente por el nuevo gobierno. Aún
cuando las obras proyectadas en muchos casos no llegaron a concretarse,
estos técnicos fueron los pioneros de la

arquitectura republicana.
También incorporamos el neogótico universalizado desde Francia por Viollet le Duc
como el estilo adecuado en la Argentina
para edificar espacios donde debían predicarse las virtudes del espíritu cristiano.
El crecimiento poblacional, la variedad en
la procedencia inmigratoria, la utilización
de nueva tecnología y, especialmente,
los requerimientos sociales de variedad
funcional respecto de los pocos y sencillos tipos de fines del siglo XVIII, derivó en
la incorporación de nuevos programas
arquitectónicos, variados tipos espaciales, y ricos y eclécticos lenguajes.
Los nuevos programas fueron el resultado de la complejización de la vida urbana
planteada por la generación liberal a partir
de la aplicación de los modelos europeos.
Algunas tipologías antiguas perduraron y
siguieron inspirando construcciones nuevas. Sin embargo, en la mayor parte de
los casos, los nuevos requerimientos se
resolvieron con tipos espaciales y cons-

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HISTORIA Y ARQUITECTURA

PATRIMONIO CULTURAL

Fachada Edificio Principal, Paseo Colon 982, circa 1919
(En ese momento aún no se había construido su mellizo)
Fotografía blanco y negro, proporcionada por el Archivo General de la Nación.

tructivos con algún grado de innovación.
A partir de los años 80 el lenguaje es
singularmente historicista ya que nos
encontramos con toda la gama de los
NEO- estilos que se extenderán hasta
pasados 20 años del centenario.
La especialidad neogótica se aplicó especialmente al tipo iglesia y en segundo término a edificios públicos con alguna ligazón de tipo social, de salud o de caridad. Y
esto a partir de una metáfora implícita por la
cual el gótico era el estilo característico de
la época considerada más profundamente religiosa, la Edad Media; representaba
por entonces mejor que ningún otro estilo
a la religiosidad que se quiere transmitir a
las formas arquitectónicas. Esto está ligado al llamado “Carácter” arquitectónico en
cuanto a que el estilo elegido del edificio
tiene que estar relacionado a la función
que este va a prestar.
Desde el punto de vista estilístico, prácti-

camente todas las tendencias francesas
del período se ven recreadas sucesivamente por profesionales franceses,
argentinos y extranjeros formados en
distintas escuelas parisinas. Ya en la
década del 80, los habituales exteriores
italianizantes o germanizantes incorporan elementos arquitectónicos de origen
galo como las mansardas, pero también
la composición de los edificios públicos
y privados se modifica y enriquece con
la aplicación de fórmulas de ese origen.
Este conjunto edilicio, actual sede del
Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Pesca, se sitúa en el barrio de San Telmo. Éste es el barrio más antiguo de
la ciudad, que conserva hoy el encanto
de las callecitas de adoquines, las casas bajas con ventanas enrejadas y los
faroles que se encienden al atardecer.
Pero la característica más preciada de
San Telmo fue el haber sido asiento de
instituciones que marcaron hitos en la
evolución de la medicina argentina. El primer hospital de Buenos Aires, la Facultad
de Medicina con su primer anfiteatro para
la enseñanza de la anatomía, los grandes
nosocomios como el hospital Rawson, el
Italiano o el Británico, todos estuvieron y
algunos continúan en la zona sur, verdadero bastión de tradiciones entrañables.
El frente del primero de los edificios fue
construido con materiales importados
especialmente de la República Francesa
y de acuerdo con el plano siguieron la
corriente edilicia de la época en que reinaban los Tudor; su mellizo coincide casi
en su totalidad, pero no existe certeza en
cuanto a la importación de los materiales.
Según un Decreto firmado en julio de
1911, se designó la mitad sur de la

manzana comprendida entre las calles
Paseo Colón, Carlos Calvo y Azopardo
para la construcción de un Asilo Nocturno para la Capital. Midiendo 51,96
m sobre la Avenida Paseo Colón, por
un frente lateral de toda la extensión de
la cuadra sobre la calle Carlos Calvo,
teniendo asimismo un fondo posterior
51,96 m sobre la calle Azopardo. Este
terreno pertenece a los que fueron ganados al Río de la Plata cuando se ejecutaron las obras del puerto de la Capital.
Por tanto el edificio cuenta con una cimentación de pozos y arcos, similar a la
de los vecinos de dicha zona.
Los planos de este edificio fueron estudiados de acuerdo a indicaciones formuladas por el Señor Presidente de la Comisión de Asilos y Hospitales Regionales.
Dicho edificio se proyectó para dar albergue a 100 mujeres, 25 niñas, 45 niños y 370 hombres, es decir, en total a
540 personas.
Este contaría con oficinas, comedores,
baños, peluquerías, cocinas, depósitos
varios, casita para el administrador, una
enfermería, talleres, escuela y otros anexos
necesarios; también lavadero y caballerizas; estos dos últimos en edificio aparte.
“El tipo de construcción determinado es
el corriente, de albañilería común para
las paredes, hormigón de piedra para
los pozos de cimentación, hormigón armado para los entrepisos, cubiertas de
pizarra sobre techumbre metálica, pavimentos entarimados y de mosaicos,
carpintería de cedro en celosías, escaleras de hierro, hormigón y mármol, y en
ese momento el blanqueo se hizo a la
cal. Se realizaron las correspondientes
obras sanitarias, la instalación del alum-

brado eléctrico, los ascensores y montacargas; instalación de campanillas eléctricas y de pararrayos” .
En cuanto a la ornamentación arquitectónica, es de estilo neogótico, con algunos retoques vinculados al estilo Tudor,
y otros renacentistas que le dan mayor
carácter al conjunto y mejores proporciones a los cuerpos entrantes y salientes
(Eclecticismo historicista).
Los planos de este primer edificio fueron
aprobados con fecha 21 de septiembre
de 1912 y las obras han sido adjudicadas
a los señores Andrés Vanelli e hijos, para
la parte que se refiere al edificio principal.
El conjunto edilicio actual es una obra
total de los estudios Andrés Vanelli e Hijos y Kimbaun y Cía. Los edificios fueron
programados al mismo tiempo, como
gemelos, pero poseen algunas disimilitudes. Fueron construidos con aproximadamente 10 años de diferencia, y
poseen toda la monumentalidad establecida para las obras públicas de fines
del siglo XIX y comienzos del XX.
La construcción del segundo edificio duró
3 años inaugurándose en 1929. Originariamente albergó dependencias de YPF
(Yacimientos Petrolíferos Fiscales), hasta
que en 1938 pasaron a ser sede del Ministerio de Agricultura (en marzo de 1937
por Decreto N° 102.093 fue autorizada,
por acuerdo de ministros, la adquisición
de Paseo Colón 922 al Ministerio).
Su desarrollo responde a un esquema
tradicional de planta cuadrada, con un
patio central, rodeado por corredores de
circulación, con los núcleos circulatorios y
sanitarios. La composición utiliza un eje de
simetría sobre el acceso central, que divide
a cada edificio en dos mitades idénticas,

siguiendo el esquema de alas laterales y
volúmenes esquineros, levemente exentos.
Su fachada esta enriquecida por el cromatismo de los materiales de construcción, entre ellos, destacables a simple
vista el ladrillo rojo, la pizarra, el revoque
que imita la piedra, etc. Presenta variedad de volúmenes y uso expresivo de
los materiales de construcción en sus
colores naturales.
La fachada presenta una entrada jerarquizada por un pórtico saliente, este
pórtico compuesto por tres arcos Tudor,
sostenidos por pilares, los cuales están
decorados con pilastras rectas y curvas
intercaladas, rematadas por un capitel de
estilo notoriamente corintio. Dicha entrada
principal, en su parte interior, a modo del
hall semi-cubierto, es una bóveda de crucería con nervaduras, y posee además
otros detalles neomedievalistas.
También observamos en la fachada, el
predominio del almohadillado, que cambia en los distintos niveles del edificio, en
la parte inferior, se encuentra más destacado, contrariamente a la parte superior
del edificio, donde esta menos marcado.
Las esquinas también jerarquizadas, en
menor escala con respecto a la entrada,
estas entrantes y salientes, que se presentan como rectas y contra rectas, integran
los laterales del edificio en todo su conjunto.
Las ventanas de arco Tudor en la parte inferior del edificio, difieren con las ventanas
de la parte superior que presentan un arco
deprimido cóncavo, ornamentado para simular un arco conopial. La carpintería de
las ventanas esta realiza en madera. En las
salientes de las esquinas, vemos dos ventanas de arco deprimido cóncavo, ornamentado a modo de arco conopial, ambas

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encasilladas, por un arco Tudor.
En la parte superior las mansardas,
emergen de las techumbres de pizarra
gris, rematada con crestería calada enmarcada por pináculos. La techumbre
se encuentra separada del piso inferior
por medio de una cornisa, sostenida por
ménsulas, la cual unifica el edificio dándole una unidad plástica.
Este vistoso conjunto edilicio se encuentra, desde 2010, bajo una exhaustiva
restauración; porque al devolverle la historia se lo vuelve a la vida, y así quienes
trabajamos en él nos sentimos parte.
Fuentes
Memoria Ministerio de Obras Públicas presentada al Honorable Congreso, junio de 1912 a mayo de 1913, Talleres
Gráficos del Ministerio de Obras Públicas, Buenos Aires,
1913, pp. 61-64.
Memoria Ministerio de Agricultura 1936, Talleres Gráficos del
Ministerio de Agricultura, Bs. As, 1936, t.2, pp. 397-398.
Memoria Ministerio de Agricultura 1937-38, Talleres
Gráficos del Ministerio de Agricultura, Bs. As, 1938, t.1,
pp. 440-441.

Vehículos y empleados del Ministerio en el patio central,
frente al edificio del lavadero, circa 1938
Fotografía blanco y negro, digitalizada y proporcionada por el CeDIAP.

�20

HISTORIA Y ARQUITECTURA

PATRIMONIO CULTURAL

21

La puesta en valor

El conjunto de edificios del Ministerio de
Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación es uno de los grandes ejemplos de
arquitectura pública del país. Su diseño,
su materialidad magnífica, siguen la idea
de crear “palacios de la Nación”, íconos
para un país que no tuvo una nobleza
sino que creaba una majestad republicana. A un siglo de la aprobación de la
obra, avanzan los trabajos de restauración y reequipamiento del conjunto. El
programa de restauración de los edificios implicó varias decisiones de fondo,
creando no un programa, sí una lógica
de intervención, un eje que permita res-

taurar semejante vastedad. Con la aprobación de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos
(CNMMyLH), se aceptó la realidad de un
conjunto intervenido y ampliado a lo largo
de su historia sin mayor preocupación por
su estilo y su valor patrimonial, concentrando esfuerzos en reparar lo que existe
y en recuperar el alma del estilo.
Los primeros ámbitos de intervención
fueron los patios centrales de ambos edificios, convertidos con los años en depósitos y reducidos por la construcción de
un taller en uno de ellos y de un conjunto
de aulas en el otro. Las fachadas internas

no sólo mostraban deterioros y suciedad
de décadas, sino que estaban cribadas
de equipos de aire acondicionado.
Los cateos de los muros permitieron descubrir el color original de estos, pero también probar que los pisos superiores eran
agregados posteriores, revestidos con
otros materiales. Los patios habían sido
pintados una y otra vez sin ningún parámetro histórico, creando un problema de
intervención. La decisión, en acuerdo con
la CNMMyLH, fue la de unificar el color
con pintura en un tono cercano al revoque original, ordenar los equipos de aire
acondicionado en “paños” a cubrir con

mallas metálicas y restaurar las aberturas.
Esto implicó, por un lado, rescatar y reparar las bonitas herrerías que iluminan y
ventilan los cubos de escaleras, unificando sus vidrios y, por otro, montar talleres
de carpintería para reparar decenas de
celosías de madera de cedro, unificando
su tono con los marcos existentes.
Cada patio fue repensado como un espacio público para el uso de los que trabajan
en el Ministerio, verdaderas plazoletas urbanas bien iluminadas y con espacios verdes.
Mientras se realizaban estas tareas en
los patios, se cateaban los muros del
edificio de Paseo Colón 982 para averiguar cómo fue la paleta original. Lo que
se descubrió fue lo esperado, una pintura de fuerte impronta victoriana, de colores subidos, sténciles y paños vibrantes.
Si bien se preservó uno de los cateos
como muestra histórica, se decidió pintar
las circulaciones internas con uno de los
tonos originales, sin restaurar o reconstruir el sistema original. En el primer piso,
se decidió dar un paso más, creando un
Piso Histórico. En el pasillo perimetral de
ese nivel se disponía de todo el sistema
original de iluminación, las magníficas luminarias de bronce y vidrio tallado, además de puertas y sollas de mármol en las
puertas. Bajo el alfombrado existente se
encontraron dos pavimentos: uno el original, de calcáreo con un discreto motivo
gótico, existente en unos pocos metros
del pasillo, y otro el de la intervención de
los años treinta, un granítico de color claro que ya domina en el edificio. Para este
Piso Histórico se encargaron copias del
pavimento original, el calcáreo, y así se

restauró el aspecto original. Junto al rescate de carpinterías y mármoles, y el retiro de agregados posteriores, este nivel
es un ejemplo de cómo lucía el edificio
en el proyecto original.
Otro rescate histórico, basado en documentación gráfica de época, fue el
de la iluminación de ciertos sectores de
ambos edificios. El estudio del conjunto
permitió establecer que muchas luminarias originales habían sido retiradas y
reemplazadas con piezas de nulo valor.
Fotos en mano, se comisionaron farolas
colgantes para las loggias de acceso
sobre Paseo Colón y se crearon farolas
exteriores para reemplazar las piezas de
luz de gas. Lo mismo ocurrió con la iluminación de los cubos de escalera, que
están empezando a lucir ahora copias
exactas de los “brazitos” de 1912.
Y como puede ver cualquiera que se
acerque al conjunto de San Telmo, los
andamios ya se alzaron para el gran trabajo de restauración de las fachadas de
ambos palacios. Esto implica retirar las
capas de pintura con que se arruinó en
el pasado un conjunto creado en Piedra
París, con toques de color en la falsa ladrillería. Al recuperar sus colores originales, los muros mostrarán otra vez la luz y
el tono cálido con que fueron creados.
Al mismo tiempo, se avanza en el planeamiento de sistemas inteligentes y de
aire acondicionado a instalar del modo
menos intrusivo posible, respetando la
estructura y aspecto interno de los edificios, y en la unificación estilística de colores y aparatos de iluminación.

Obreros trabajando sobre fachada, 2012
Fotografía digital, gentileza Sergio Kiernan

�PINTURA

Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

AZZONI, Roberto
Nació en Génova, Italia, el 2 de julio de
1899. Radicado en Argentina desde los
dos años de edad residió en Mendoza y
falleció en la misma provincia en 1989.
Pintor, discípulo de Ramón Subirats.
Fundó en 1933 y dirigió durante siete
años la Academia Provincial de Bellas
Artes de Mendoza. Desde 1948 ocupó
por contrato la Cátedra de pintura y dibujo de la Universidad de Cuyo. Concurrió
desde 1928 al Salón Nacional.
Fue Primer Premio en el Salón de Artes
Plásticas de Mendoza (1948); Premio
Ministerio de Educación y Cultura en
el Salón de Santa Fe (1955); Segundo
Premio en el Salón Nacional (1947); adquisición Ministerio de Agricultura de la
Nación, del XXXVII Salón Nacional de
1948, entre otros.
Córdova Iturburu expresó:
“Roberto Azzoni, pintor inicialmente de paisajes y de tipos en su tierra, realista en sus
primeros pasos, ha evolucionado hacia
simplificaciones de las formas y ordenaciones rítmicas que confieren a sus cuadros
una original y severa fisonomía”.

Mujeres trabajando en la viña,
1948, XXXVIII Salón Nacional de Artes Plásticas
Premio adquisición “Ministerio de Agricultura”
Óleo, 155 x 114 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Roberto Azzoni 1948”

Análisis de obra
Azzoni nos presenta en este óleo de 155
x 114 cm de dimensión y alta carga matérica, una escena de vendimia: dos mujeres llevan bolsas cargadas con el fruto
de las vides que aparecen desnudas en
primer plano y por detrás de ellas.
Esta es una escena clásica del trabajo
del campo. Las mujeres son presentadas de manera honesta, sin idealizaciones. Sus fisonomías de formas contundentes están moldeadas por el arduo
trabajo y el clima. Dentro del campo de
la obra han sido pintadas de manera monumental, es decir, sus cuerpos ocupan
casi la totalidad de la superficie del soporte. Sus rostros parecen impasibles,
con ojos oscuros, profundos, bocas cinceladas, y rasgos poco definidos. Y es
que no se trata de retratos de ninguna
mujer en particular más que de un tipo
en general. Azzoni no está interesado en
mostrarnos un retrato detallado de indivi-

duos, si no que lo que busca, haciendo
uso de una gran economía de recursos
narrativos y detalles, es precisamente lo
contrario: caracterizar a todas las mujeres que viven y trabajan en el campo a
través de estas dos figuras.
Sus manos y pies son imponentes, resueltos mediante formas geométricas que funcionan como simplificaciones que, sin embargo, no restan narratividad a la escena.
Compositivamente, la obra está organizada en torno a un eje vertical que pasa entre las dos figuras y que las unifica uniéndolas por la pierna derecha de una sobre
la izquierda de la otra, que, si bien podría
dar un resultado estático; este mismo eje
corta la obra en un segmento vertical que
bien podría ser áureo, lo cual sumaría dinamismo a la composición. Además, una
cierta perspectiva acelerada produce la
sensación de espacio entre el primer plano con las mujeres y las vides y un plano

secundario donde se perciben a lo lejos
las edificaciones al final de la gran curva
que dibuja el camino hacia la derecha.
En cuanto a la paleta, aunque para las
mujeres imponga tintes verdes y rojos, el
resto de la obra (e inclusive aquellos tintes
cromáticos) gira en torno a un gran trabajo de valores en clave media o baja sobre
tonos neutros y quebrados, generando
así un ambiente plomizo, de gran peso.
Las zonas de mayor luz aparecen en los
rostros y el pecho de las dos mujeres.
De esta forma, Azzoni integra elementos
que brindan gran sensación de vanguardia (geometrizaciones, paleta acotada,
monumentalidad, composición simple pero no sencilla) en una obra de tema más
bien clásico que siempre resulta de gran
atractivo para los artistas: la vida de los
trabajadores del campo.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

BERNÉ
(Artista sin datación)

Análisis de obra

Gaucho mateando
Pastel a la tiza, 76 x 46 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Berné”

Dibujo a pastel a la tiza sobre papel, con
trazos sueltos y gestuales.
La obra representa un gaucho, pero no
el retrato de un gaucho en particular, sino
que se trata de la imagen del gaucho
como arquetipo, ya que aparece dotado
de todos los atributos que lo identifican:
los enseres del ritual del mate, brasas y
pava, las botas, el pañuelo, el sombrero
y también el poncho.
Su mirada traspasa el plano de la obra, y
pareciese que alguien de fuera del cuadro que no es el espectador hubiese
llamado su atención, pues no está concentrado en la acción que ejecuta que a
su vez ha sido congelada por la interrupción sino que se dirige hacia afuera.
La postura corporal de reposo ha sido
bien lograda, el artista posee gran poder
de síntesis que permite identificar el aplomo del cuerpo con gran economía de recursos, incluso en los escorzos del brazo
con que levanta la pava y las piernas.

La paleta es acotada, ha optado por un
sutil juego de complementarios y algunos grises cromáticos, siendo el binomio azul naranja el elegido, a pesar de lo
cual resulta armónico ya que los valores
de luz de ambos tintes no varían mucho
substancialmente.
El espacio carece casi por completo de
tridimensionalidad, ya que la figura se
nos presenta prácticamente monumental al ocupar el mayor porcentaje de superficie del plano, y la síntesis ejercida
sobre ella suprime información para que
haya una percepción volumétrica del espacio circundante, más allá del detalle
del fuego ocupando un registro adelantado o el modelado de la figura propiamente dicha.
Evidentemente, el interés del artista estaba puesto en el retrato del personaje,
en la captación de su mirada, y así, en la
caracterización psicológica más que en
cualquier descripción espacial.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

BIGGERI, Emilio
Nació en Buenos Aires el 22 de abril de
1907 y falleció en 1977. Egresado de la
Escuela Nacional de Náutica, obtuvo el
grado de Capitán de Ultramar en 1930.
Navegó por todo el mundo, sobre todo
en las rutas del Atlántico Norte. Fue comandante de varios buques de la Flota
Mercante del Estado y a principios de la
década de 1960, es nombrado pintor
marinista de la Armada Argentina.
En 1921 inició estudios en la antigua
Academia de Bellas Artes, abandonándolos luego, para asistir a diversos
talleres de dibujo y pintura. Sus obras
reproducen acciones de los principales
combates navales en que intervino el buque Almirante Brown y figuras de buques
como las fragatas “Presidente Sarmiento” y “Libertad”. Llevó a cabo una intensa
labor de reconstrucción histórica naval.
Realizó una profusa obra compuesta por
dibujos, acuarelas, témperas y óleos de
muchos buques de la Armada Argentina
(A.R.A.) de distintas épocas.
Ejerció el periodismo, escribiendo artículos náuticos o arquitectura histórica. Fue
asesor técnico en la confección de medallas acuñadas por el Departamento de
Estudios Históricos Navales. Intervino en
la realización del mascarón de proa de la
fragata “Libertad”.
Sus cuadros se encuentran en distintas
reparticiones estatales civiles y militares
y en el Ministerio de Marina de Chile,
Ministerio de Marina de España y en el
Museo de Bellas Artes de la Boca.

Análisis de obra
Biggeri parece en esta obra, rendir una
especie de homenaje a las tradiciones
navales, llenas de románticas supersticiones que seguramente respondan
como talismán ante el inevitable peligro
que enfrentan quienes viven del mar.
El buque mercante se nos presenta estoico, triunfante. La proa afilada, cortando las
aguas, nos muestra, orgulloso, el nombre
de historia curiosa sobre las anclas levadas.
El artista presenta la nave en máximo
esplendor, siendo la obra cronológicamente muy cercana al momento de

la botadura. Un cielo lleno de nubes
transparentes que flotan sobre el agua
evidencia como una metáfora la inmensidad del océano que el buque Ciudad de
Ensenada debe recorrer. Casi un reflejo
de la historia del país que le ha visto nacer.
La paleta, fuertemente acotada, anclada (si se permite el guiño) en los tonos
azules y los grises cromáticos, responde
a una búsqueda de naturalismo, de mímesis con el modelo, y lo logra, lo que
hace de Biggeri un excepcional cronista
de nuestra historia marítima.

Navales del Astillero Río Santiago, Ing. Gerardo
Cipriano, era de la misma opinión. Jamás, en
la historia del Astillero había ocurrido tal cosa,
y por su iniciativa el buque no se quedaría sin
ceremonia. Decidió que a falta de nombre, se
le daría un “apodo”, y eligió para ese fin, el
de “Ciudad de Ensenada”, localidad sede del
Astillero. Designó, por su cuenta, madrina del
buque a la empleada de mayor antigüedad (el
nombramiento recayó en la telefonista), con-

siguió la presencia de la Banda de la vecina
Escuela Naval Militar para la “Diana de Gloria”,
invitó a todo el personal del Astillero a presenciar la botadura, labró un acta dando cuenta
de todo esto, y ordenó botar el buque a las
aguas del Río Santiago. Cuando se le designó
armador, este confirmó nombre y madrina. Y al
entregarse el buque, un cuadro en la Cámara
de Oficiales reproducía aquel acta.

Un poco de historia

Buque Ciudad de Ensenada
1973, Óleo, 60 x 80 cm
Firma: Áng. inf. der.: “E. Biggeri 73”

Allá por los años setenta del siglo XX, la Secretaría de Estado de Intereses Marítimos encomendó a AFNE (Astilleros y Fábricas Navales
del Estado), la construcción de dos graneleros
de 23.000 TPB. El casco del primero estaba listo a ser botado, y al no haberse designado aún
el Armador1, la botadura iba a realizarse sin
ceremonia y sin nombre. Algunos viejos del Astillero aseguraban que eso era un mal augurio
para el buque. El Gerente de Construcciones

1 Armador es aquel naviero o empresa naviera que se encarga de equipar, avituallar, aprovisionar, dotar de tripulación y mantener en estado de navegabilidad una embarcación de su
propiedad o bajo su posesión, con objeto de asumir su gestión náutica y operación.
Fuentes:
-Ing. Juan Arellano.
-Romero Serrano, Rosa. «Capítulo III . Agentes que intervienen en el transporte marítimo». En Instituto de Logística Iberoamericana (ILI ) y Centro Intermodal de Logística, S.A. (Cilsa).
El transporte marítimo. Introducción a la gestión del transporte marítimo. (Primera edición). Barcelona (España): Marge Design Editors, S. L. pp. 190.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

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Análisis de obras

Escuadra de Comodoro Py en Santa Cruz (Izando pabellón argentino)
1975, Óleo, 60 x 80 cm
Firma: Áng. inf. der.: “E. Biggeri 75”

Emilio Biggeri no es un artista más. No
busca solamente la belleza en la obra, sino
que además tiene la intención de crear una
crónica, un documento histórico en cada
cuadro. Acuarela, óleo, la técnica que sea,
cada pintura de Biggeri es evidencia de
su maestría, su impecable calidad artística
para el naturalismo más puro.
Sus pinturas muestran, sin excepción,
una notable pericia, un dibujo preciso y
ajustado, y un insuperable conocimiento
del tema representado.
Pero sólo eso no es suficiente para que
estas pinturas sean consideradas, además, obras de arte. Su expertizaje en las
técnicas pictóricas representativas, es
decir, del uso del color, de la composición, del espacio, le permiten dar un
excelente marco de sostén a los buques
y a las escenas históricas.
Por ejemplo, en “Escuadra de Comodoro Py en Santa Cruz ”, las tres naves
con sus velas alzadas, fondeando en un
paisaje costero rodeado de montañas,
descansan en el registro inferior de la
obra organizada compositivamente en
un espacio articulado por direcciones
horizontales. El paisaje natural (el cielo, el
cordón montañoso) ocupan tres cuartas
partes de la obra y funcionan como un

entorno que contextualiza a las naves y
brinda gran profundidad espacial.
Esta potente horizontalidad está quebrada por las diagonales que el artista
introduce efectivamente en las montañas, que se corresponden a su vez a
las líneas oblicuas de las vergas con las
velas levadas.
Algo similar ocurre en “Quilmes”, donde
dos embarcaciones navegan en un mar
calmo bajo un cielo limpio. En este caso
se trata de una acuarela, donde el espacio vuelve a componerse sobre una línea
que oficia de horizonte y que divide el
cielo del mar.
Sin embargo, usando otra vez algunas
diagonales muy marcadas que penetran
el plano, obtiene una aparente profundidad: ambas naves estás representadas
escorzadas en mayor o menor medida: la
más lejana al espectador, más pequeña,
sobre el horizonte, muestra su proa avanzando sobre las olas. La más grande, por
actitud y por el escorzo menos agresivo,
parece moverse más apaciblemente.
Estas búsquedas de cierta complejidad
compositiva son las que salvan la obra
de Biggeri de caer en el mero registro
documental para convertirse en obra de
gran calidad estética y artística.

Quilmes
Acuarela, 46 x 66 cm
Firma: Áng. inf. der.: “E. Biggeri”

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

CANESSA, Aurelio
Nació en Buenos Aires en 1899 y falleció en 1986. En su obra nos muestra el
campo, la inmigración y los trabajadores
junto a sus herramientas. Sus pinceladas
y formas hacen alarde de brusquedad;
procede por impulsos, es fuerte, enérgico, violento. Pinta como quien esculpe.
En 1957 recibió el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Bellas Artes,
entre otros. Encontramos su obra en
distintos puntos del país, en colecciones
públicas y privadas.

Análisis de obras

Caballo
Óleo, 47 x 67 cm
Firma: Áng. inf. der.: “A. Canessa”

Gauchos
(Boceto en reverso del cuadro “Caballo”)
Óleo, 67 x 47 cm
Firma: Sin firma

En esta pintura al óleo de medianas dimensiones, el artista ha representado,
mediante una figuración potente, sólida y
monumental, un caballo. El animal ocupa
casi la totalidad de la superficie del soporte, lo que otorga esta sensación de
monumentalidad a su figura.
A pesar del marcado protagonismo del
animal, el espacio no ha sido dejado a su
suerte, sino que existe una amplia sensación de profundidad dada a través de
las diagonales en el plano del piso, que
se unen a las verticales que conforman la
estructura del establo, evitando así la planimetría que aporta la geometría ortogonal.
La figura del caballo no sólo protagoniza la pintura por tamaño y carácter, sino
que además, en ella están nucleados los
valores, tonos y matices que aparecerán
en el resto de la composición. Es decir,
el animal oficia de centro narrativo y a la
vez técnico de la obra. De él parecen
manar los tonos cálidos y quebrados

que articulan la obra, interrumpidos por
momentos por pequeños acentos verdes que aportan vibración cromática.
Es percibida, además, una cierta uniformidad en la factura del piso, de un rojo
casi atexturado, que llega hasta el árbol
gris del fondo a la izquierda. Esta misma
uniformidad es la que produce una sutil
sensación de profundidad. El tratamiento
está dado por grandes pinceladas planas
que definen grandes espacios geométricos, pero que a la vez se adaptan a los volúmenes naturales del cuerpo del caballo.
No hay aquí decorativismos, se trata de
una estética que bien podría ser heredera
de las vanguardia del siglo XX, el percherón se nos presenta poderoso pero manso, todo aquello que se espera de él, y
sin necesidad de detalles decorativos y
superfluos. Es una obra clara y concisa,
bella por estas mismas cualidades.
En cuanto a su boceto de igual dimensión, se puede decir que comparte

muchos criterios estéticos, en cuanto
a monumentalidad, síntesis y geometrizaciones. Las figuras son toscas, están
construidas por planos de color translúcido, abocetado, pero más colorista que
el caballo de la obra descripta con anterioridad. Pero al tratarse de un boceto,
difícilmente sabremos, de haberse concluido la obra, su verdadero aspecto.
El movimiento que aparentan realizar las
figuras, uno caminando hacia adelante,
el otro que voltea la cabeza atrás, y las
diagonales que aparecen en piernas y
manos, brindan cierto dinamismo a una
composición que no presenta un espacio significativo y que podría resultar
estática. Sin embargo, y gracias a este
contraste de líneas verticales con líneas
diagonales, el resultado presenta un
movimiento con gran sensación de pesadez, que suma a la narrativa de las
obras, evidenciando un artista con notable capacidad para la síntesis formal.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

CRISPINO, Luis
Nació en Morón, Provincia de Buenos
Aires, en el 1900. Se caracterizó por representar paisajes de la Argentina, sobre
todo de la Patagonia.
En noviembre de 1948 realizó una importante exposición dedicada a América en
las salas nacionales de exposición. Ha
donado obra a embajadores de nuestro
continente en Argentina con posterioridad a dicha muestra.
Muchos lo consideran el pintor de Eva
Perón, a quien conoció a partir de regalarle un cuadro dedicado.
Se encuentran obras de este autor en
colecciones públicas y privadas. A pesar
de arduas investigaciones escasean datos de este excelente paisajista.

Análisis de obra

Arado
Óleo, 115 x 156 cm
Firma: Áng. inf. der.: “L. Crispino”

Se trata otra vez de un óleo de grandes dimensiones, donde vemos una escena de
trabajo o de vida cotidiana, probablemente
en el campo de la pampa argentina.
Está organizado por medio de estrictos
registros horizontales, con diferentes
profundidades: primer plano, horizonte
lejano y cielo, siendo este último acotado, ya que el acento narrativo de la obra
está puesto en la inmensidad de la tierra
laborable. La figura protagónica es, entonces, esta tierra inconmensurable, el
desafío de este gigantesco campo, en el
que las edificaciones se empequeñecen
contra el horizonte.
A pesar del registro que compositivamente recuerda a las bandas de una
bandera, el artista se toma la licencia

de incorporar sutilezas que generan un
cierto dinamismo, o al menos quiebran
la quietud de la horizontalidad.
Estos sutiles toques de movimiento se
aprecian en las diagonales de ángulo
discreto que forman el camino que se
pierde en el fondo a la derecha, en los
espacios más allá del sembradío amarillo, en la huella de un tono tierra oscuro,
sobre el cual ejerce su trabajo el arado.
Pero el mayor acento de equilibrio dinámico está justamente puesto en este
arado. Su ubicación podría analizarse
como un corte que divide a la obra en
cuatro cuadrantes de cierta armonía
áurea: la figura del hombre sentado en
el carro, vestido de camisa blanca, está
levemente desplazado hacia la izquierda

de la obra, y tanto él como los caballos
se mueven melancólicamente hacia la
derecha en una diagonal que pareciese
salir del plano del cuadro, aumentando el
sentido bucólico de la obra.
El dibujo es correcto y ajustado, aunque está ampliamente contenido en las
manchas de color, especialmente en el
arado y los caballos. El uso del color responde a una búsqueda de naturalismo y
la pincelada se ajusta a la necesidad de
caracterizar las distintas texturas.
Esta es una obra de cierto romanticismo y sentido sublime, en cuanto que la
inmensidad de la tierra y la profundidad
del espacio están resueltos con gran
sencillez y eficiencia, y por esto son los
protagonistas de la obra.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

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Análisis de obras
Análisis de obras

La Esperanza
Óleo, 78 x 119 cm

En óleos de grandes dimensiones, Luis
Crispino presenta paisajes de belleza bucólica compuestos por grandes espacios
abiertos que aluden a la grandeza de los
campos argentinos.
Con gran economía de recursos, estos
paisajes están articulados mediante registros horizontales que realzan esa sensación de grandeza. La ilusión de profundidad está lograda con precisión gracias a
elementos simples pero no sencillos técnicamente. Por ejemplo, hay en “La Esperanza” un excelente uso de la perspectiva
lineal para construir las huellas de carretas
que se entrecruzan hacia la zona media
del cuadro, pero que ocupan todo el registro inferior (correspondiente al primer
plano), percibiéndose aquí tan cercanas
que el punto de vista del observador da
la sensación de estar ubicado muy cercano al plano del piso de barro en el que
están impresas. De igual forma funciona,
en “Paisaje”, el tamaño menguante de los
árboles a medida que se alejan hacia el
fondo flanqueando el sendero. Es decir,
estos elementos no sólo son objeto de

representación narrativa expositiva del
tema de la obra, sino que además funcionan como efectos de lectura tridimensional de la obra.
En cuanto a la factura de la pincelada,
especialmente en los árboles y las plantas se evidencia un dibujo preciso en el
que las formas orgánicas, de curvas sensibles, logradas con pinceladas cortas y
vibrantes, se ajustan perfectamente a las
formas de las ramas de los árboles pero
también aparecen en las sombras sobre
el camino de “Paisaje” y en las huellas de
carretas de “La Esperanza”, realzando la
poética de las escenas.
En cuanto a la paleta usada en cada obra,
la diafanidad de la alta clave lumínica y la
gran calidad de los colores responden a
la búsqueda de una belleza lírica relacionada, por supuesto, a la belleza propia
del paisaje reproducido.
Con todos estos recursos el artista demuestra su gran maestría al momento de
lograr un gran naturalismo y una gran calidad mimética de la obra en relación al
paisaje que representa.

Firma: Áng. inf. der.: “L. Crispino”
Paisaje
Óleo, 114 x 155 cm
Firma: Áng. inf. der.: “L. Crispino”

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

DÍAZ LAGO
Dibujante y pintor, estudió con reputadas figuras de nuestra plástica. Posteriormente realizó viajes a Europa, a los
efectos de acrecentar sus conocimientos. Numerosas fueron las exposiciones
individuales y colectivas llevadas a cabo
por Díaz Lago obteniendo, además del
juicio favorable de las críticas especializadas, diversas recompensas entre las
que se cuentan varios premios.
Ha incursionado también como escenógrafo, trabajando en casi todos los canales de televisión de aire. Su obra se
encuentra en varios museos locales y
en numerosas colecciones privadas del
país y del exterior. Las obras que aquí
mostramos fueron expuestas en 1972,
con señalado éxito, en el que era el Departamento de Extensión de la Universidad de Buenos Aires.

Análisis de obra

Burritos salitreros
Jujuy, 1970, Óleo, 80 x 100 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Díaz Lago 70”

En este óleo de dimensiones medianas,
pero que aun así ejerce un efecto intimista, apreciamos un horizonte ubicado en
corte áureo, con diagonales que forman
un paisaje montañoso, cuyo yermo perfil
aparece sólo interrumpido por la presencia filosa de vegetación de clima árido.
En medio del camino se distingue una columna de burros que, como un espejismo, aparecen con formas poco definidas
y ondulantes en el calor de un día que
transita el mediodía, cosa que podemos
evidenciar, por ejemplo, en la posición en
la que el artista ubicó las sombras de los
animales, entre otros factores.
Esta manada aparece construida pictóricamente como una mancha indiscernible,
donde cada animal se funde aparentemente con el compañero y con su propia sombra. Formalmente, se estira hacia
el punto en que fuga, además, el propio
camino. De esta manera, vemos que es
muy interesante el tratamiento espacial
que plantea el artista, donde el sendero y

las plantas en primerísimo primer plano de
la derecha aparecen acentuando la perspectiva acelerada que lleva hacia el fondo
y proporciona un gran espacio tridimensional con gran economía de elementos.
La pincelada aparece matérica y vibrante,
por momentos gestual o traslúcida, respondiendo a las texturas y efectos buscados; ejemplos de este antagonismo
son los elementos que abren y cierran la
lectura horizontal de la obra a izquierda y
derecha del cuadro respectivamente: la
loma de la montaña, de tonos altos y fríos
y pincelada sutil, y los matorrales de la derecha, de valores bajos y trazos gestuales
e inquietos. La paleta, si bien acotada a
la modelación de colores análogos del
amarillo y el naranja, presenta gran amplitud en cuanto a valores, muy altos en el
cielo y partes del camino y muy bajos en
los animales y las sombras, sin dejar de
pasar por los valores medios; haciendo
de este óleo un interesante ejercicio de
efectos atmosféricos.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

Análisis de obra
La escena es sencilla. Cubierta de un halo
de nostalgia es protagonizada por la plaza
de un pueblo; rodeada de construcciones de elegante esencia institucional.
Las sucesiones de arcadas, las ventanas
de los primeros pisos, todas aparecen en
silenciosa penumbra.
Los edificios están teñidos del amarillo frío
y pálido del sol que asoma, rodeados por
árboles que han perdido parte del follaje.
Tal vez lleguemos al amanecer, y por ello
sea la indiferente escultura ecuestre de la
plaza la única presencia humana.

Sin Titulo
1972, Óleo, 70 x 120 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Díaz Lago 72”

Díaz Lago necesita pocos elementos,
tanto formales como cromáticos, para
construir un espacio pictórico rico y lleno
de emotividad.
Sin embargo, compositivamente, y a través de un uso coherente de recursos
académicos como la perspectiva lineal
y el modelado de sombras con neutros
(aunque también aparece el modulado
por color a la derecha de los edificios) el
artista logra un espacio que, además de
evocar sensaciones emotivas en el espectador, también es creíble y corpóreo.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

HENDEK
(Artista sin datación)

Análisis de obra
En esta pintura de tamaño mediano, el
artista nos presenta un paisaje de montaña con cierto sabor romántico.
Desde una vista más bien alta, nos encontramos en un primer plano con un
arroyo pequeño, rodeado de rocas grandes y redondas, de árboles y arbustos,
acaso coníferas, de aguas rápidas, cristalinas, y en apariencia, gélidas.
Atrás, la bruma divide los espacios y
asoman tras ella, grandes montañas rocosas que dan el título a la obra.
Hendek demuestra todo su oficio de
pintor de paisajes al presentarnos el
espacio libre entre estos dos planos (el
correspondiente al arroyo y el relativo a
las montañas) brumoso, indefinido, pero
tangible, amplio. En otras palabras, ha
sabido usar la neutralidad de este lugar
Paisaje montañoso
1953, Óleo, 50 x 70 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Hendek 53”

transitorio para dar profundidad a la obra,
dejándola a través de él, dividida en dos
zonas de valor: valores bajos y definidos
para el primer plano, valores altos y etéreos para la perspectiva atmosférica de
las montañas, lo cual otorga a la obra un
clima sublime, oscilante entre la pintura
atmosférica de la China Imperial y el paisaje subjetivo del romanticismo alemán.
La paleta es fría, acotada, con dominantes
en los azules y verdes y los grises cromáticos; y la factura es límpida, sin gran gestualidad, sin pinceladas que resulten más
pregnantes y fuertes que el propio paisaje.
Es una obra calma, interesante, que ilustra
la mirada subjetiva del artista sobre un paisaje que no le dejare indiferente al contemplarlo, y que, a través del filtro de su paleta,
también nos trasciende y nos altera.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

KOCH, E.
(Artista sin datación)

Análisis de obra
Es un paisaje serrano, bastante clásico,
donde el punto fuerte descansa sobre la
sensación de profundidad que magistralmente fue lograda a través de varios
efectos pictóricos y de composición que
pasaremos a describir someramente.
Como primer elemento que aporta a la
construcción de la ilusión de profundidad
tenemos el camino de tierra, que se nos
presenta a lo ancho de la base de la obra
y serpentea hacia el fondo, pasando frente a elementos comunes de un paisaje de
campo: una casa pequeña, una arboleda
heterogénea, una parcela de sembradío.
Formalmente, la arboleda comienza a la
izquierda con dos altos árboles de tronco delgado y copa superior que ocupa
la mitad izquierda del cuadro, formando
una arcada que encierra y da marco a
Paisaje
Óleo, 50 x 70 cm
Firma: Áng. inf. der.: “E. Koch”

la choza. Este resulta un truco efectivo
para crear profundidad, ya que la mitad
derecha está dominada por registros
horizontales, siendo las serranías del
fondo la línea horizontal más pregnante,
aun siendo afectada por la perspectiva
atmosférica, evidente en la pincelada
translúcida y la elección de tonos fríos.
En cuanto a factura y color, el artista ha
logrado una gran variedad de pinceladas
que resultan efectivas al momento de
describir las calidades de los elementos;
como en la huella del camino fangoso,
lograda a través de pinceladas largas
que arrastran colores quebrados, y las
copas de los árboles, construidas mediante pinceladas cortas y matéricas,
rápidas y vibrantes, de distintos verdes;
o el pequeño ojo de agua del primer pla-

no, evidencia de una lluvia precedente al
momento en que la escena fue captada,
y que refleja la luz diáfana del cielo.
El color también está usado con eficiencia
ya que, a pesar de ser una paleta acotada que persigue el naturalismo, se ha
aprovechado su temperatura para reforzar la sensación de profundidad: los colores cálidos dominan el primer plano, en el
camino y la casa, mientras que los fondos
fueron modelados con tonos fríos que,
naturalmente al ojo, retroceden y aportan
sustento a la sensación de profundidad.
Esta es una obra que a primera vista se
nos presenta sencilla, pero que está sutilmente estructurada sobre la base de un
profundo estudio académico.

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PATRIMONIO CULTURAL

PINTURA

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Análisis de obras
En esta serie de pinturas, Koch se nos
presenta como un notable paisajista.
Caracteriza la belleza sublime de la naturaleza monumental con gran maestría:
árboles que exceden el tamaño humano, vegetación húmeda, gigantesca,
pletórica de vida. Cada una de estas especies vegetales aparecen caracterizadas fielmente, por lo cual podemos decir
de Koch que era un gran observador de
la naturaleza. Las sombras son verdes,
profundas, se comen a las figuras en los
casos en los que aparecen.
Sin embargo, y a pesar de ser todas
postales de zonas boscosas, cada una
de ellas presenta una paleta distinta de
verdes, generalmente cálidos, con infinitas variaciones del verde clave, lo que
hace de Koch un eximio colorista, casi
comparable a Fragonard.
Compositivamente, la distribución de los
elementos es básicamente la misma en
las cuatro obras: árboles que dominan
el espacio, el ritmo dado por los troncos

Transporte de troncos
Óleo, 62 x 80 cm
Firma: Áng. inf. der.: “E. Koch”

Paisaje con árboles
Óleo, 70 x 89 cm
Firma: Áng. inf. der.: “E. Koch”

que dividen la superficie del cuadro en
retículas verticales, líneas ortogonales
quebradas a partir de diagonales que insinúan profundidad.
Esta profundidad sutilmente esbozada
por medio de líneas diagonales, es acentuada a partir de una variación muy amplia de luces y sombras que forman los
espacios vegetales entre los árboles. Por
ejemplo, en “Paisaje con árboles”, además, la delicada factura de las sombras
oblicuas de los elementos aporta profundidad y atmósfera a la obra; y en “Paisaje”
(Óleo de 65 x 80 cm.) el cielo aparece
como en una ventana, entre las coníferas: el ojo fuga hacia esa ventana natural
recorriendo toda la profundidad de la obra
y percibiendo la tercera dimensión.
La sensación general de todo el corpus
de obra de E. Koch es la de la monumentalidad idealizada de la naturaleza,
que se muestra en parte avasallante, en
parte acogedora, como una madre amorosa que espera el retorno a lo natural.

Paisaje
Óleo, 64 x 80 cm
Firma: Áng. inf. der.: “E. Koch”

Paisaje
Óleo, 65 x 80 cm
Firma: Áng. inf. der.: “E. Koch”

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

Análisis de obra
Aquí, este artista vuelve a mostrar su notable habilidad para generar efectos espaciales mediante el uso de una composición sencilla pero efectiva y el correcto
manejo de los valores lumínicos.
Nos presenta, entonces, un claro que se
abre a nuestra vista como si formáramos
parte de un paseo a través de un bosque de grandes y frondosos árboles y
vegetación salvaje sin llegar a ser amenazante y sublime.
En primer plano, el camino ocupa todo
el registro horizontal inferior de la obra,
llevando nuestra mirada hacia el punto
en que el sendero gira a la izquierda y
penetra el plano.
Todo este registro está modelado en
colores tierras de baja luminosidad, pero
aquí el artista muestra su notable oficio

Paisaje
Óleo, 64 x 81 cm
Firma: Áng. inf. der.: “E. Koch”

al convertir este codo del sendero en el
punto de atención de la obra: ubica allí
manchas irregulares de un tono rojizo de
alto valor y de mayor saturación que el
resto de la obra. De esta forma se convierte en el plano del terreno en que la
luz es derramada, bañando también en
su trayectoria el follaje circundante, brindándonos puntos de verdes amarillentos
y luminosos resueltos con pinceladas vibrantes y cortas.
Este manejo de la luz y la sombra forestal,
sumado al dominio ejercido por las diagonales impuestas a los troncos hacen de
esta obra un paisaje ambiguo que puede
recordar a la escuela de Barbizon por su
naturalismo, e incluso a algunos nocturnos casi metafísicos de Malharro.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

LÓPEZ NAGUIL, Gregorio
Nació en Buenos Aires el 15 de marzo
de 1894 y falleció en la misma ciudad
el 13 de diciembre de 1953. Fue pintor,
escenógrafo e ilustrador. Discípulo de
Ernesto de la Cárcova en Buenos Aires,
de F.A. Galli en Barcelona y de D. Lucas
en Paris, también frecuentó los cursos
de Anglada Camarassa en la Academia
Vitti. Permaneció durante algunos años
en Mallorca regresando a la Argentina en
el año1922.
Cultivó la pintura de retrato, figura y paisaje. Paralelamente a estas actividades
practicó el aguafuerte y la xilografía. Ilustró los ensayos de Carlos Reyles “El Don
Quijote” y “Los Diálogos Olímpicos”.
Fue profesor en la Escuela Nacional de
Bellas Artes desde 1928 hasta 1935.
Desde 1936 hasta 1950 fue Director Escenógrafo del Teatro Nacional Cervantes
de Buenos Aires y desde 1950 hasta su
muerte del Teatro Colón.
En 1950 obtuvo el Gran Premio de Honor en el Salón Nacional.

Casa de labradores. Huerta de Pollensa. Mallorca
1948, Óleo sobre tela, 76 x 91 cm
Firma: Áng. inf. izq.: “Lopez Naguil 1948”

Análisis de obra
En un óleo de medianas dimensiones el
artista ha representado un apacible paisaje de montaña, compositivamente organizado en registros horizontales que se
traducen a tres espacios: el cielo, la masa
rocosa de las montañas y la cabaña; interrumpidos por la presencia vertical de un
robusto árbol en el primerísimo primer plano, tan alto que se escapa de la parte superior de la obra, y que contrasta por valor
y saturación como veremos más adelante.
A pesar de que en estos tres espacios
se perciben elementos en común (la pincelada evidente, las luces y las sombras
moduladas por color, neutros de valor
alto y gran luminosidad cromática, todo
equilibrado con gran armonía, incluida la
figura humana) pueden ser bien diferenciados. El cielo, por ejemplo, ocupa el
espacio más pequeño de estos registros.
Aparece como si se tratara de la clave a
partir de la cual fue organizada la obra,
otorgando la mayor cantidad de luz y color saturado de toda la composición, a

excepción tal vez, del arco que corona la
puerta. Es más pregnante gracias al potente azul cálido y el dibujo irregular de las
nubes, modeladas en blancos, grises y
pequeños toques de rosa.
En ese fragmento tan pequeño vislumbrado apenas a través de las montañas se
nos presenta, entonces, hábilmente y a
modo de introducción toda la pericia del
artista en cuanto al uso del color.
Su maestría será ampliamente demostrada en el primer plano de la obra, donde
se ponen en relieve todos estos recursos
mencionados brevemente: sombras moduladas con color bajo el alero de la casa,
gran vibración cromática y gran luminosidad incluso en los tonos neutros. López
Naguil muestra en este un gran preciosismo en la captación y plasmación de detalles: las tejas, las piedras y los ladrillos
de la cabaña, los puntos de luz sobre la
pared blanqueada y la forma de las sombras violáceas sobre los ladrillos. Incluso
la pequeña figura humana de la derecha,

construida con pinceladas pastosas y
evidentes (al igual que el resto de la composición) aparece lograda con el mismo
interés por el detalle.
Pero este primer plano tan preciosista
además, aparece fuertemente definido
también por el contraste con las montañas que, desdibujadas son construidas a
partir del uso de neutros y grises cromáticos, que viran al azul y al violeta en las
zonas de sombras.
Todo demuestra, una vez más, la condición notable de colorista. Incluso la incorporación del árbol que contrasta por forma
-quiebra los registros horizontales con una
vertical poderosa- por valor -está resuelto
con colores muy bajos, muy cercanos al
negro-. Este elemento brinda dinamismo a
la obra, movimiento sin desequilibrio.
En conjunto, toda la composición podría
considerarse dotada de un gran carácter
pintoresquista, y de un profundo lirismo
bucólico al representar casi idílicamente
una casa de trabajadores del campo.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

MACHINEA, Víctor Eduardo
Nació en Ramos Mejía, Provincia de
Buenos Aires en 1949, nieto de estancieros patagónicos y de comerciantes
italianos suizos, hijo de un empresario
porteño y con una madre hogareña de
amplia cultura social.
Comenzó a pintar durante su estadía en
Brasil en la década del ´90 con inclinaciones por el paisaje al óleo y como terapia frente a situaciones de fuerte stress.
Inicia su vida artística de la mano de su
maestro M. Costerus quien le reconoce
virtudes naturales. Aprende de él el manejo de la espátula con luces y sombras
y el maestro le imprime una acentuada
tendencia a apasionarse por los colores
pasteles de la naturaleza.
Expone en Embajadas Latinoamericanas
y en muestras provinciales y nacionales.
En su evolución, madura como expresionista con inclinaciones por el paisajismo
y marinas, trabajando el óleo con colores que interpretan la realidad con una
marcada melancolía y con tendencia a
cuadros iluminados por su plástica.
Hoy, radicado en Catamarca, pretende
mostrar en sus obras que la naturaleza
ofrece todo y que un mirar profundo de
ella permite identificar las bellezas ocultas al rápido devenir de nuestras actuales vidas. Sus paisajes campestres y
urbanos demuestran nostalgias por sus
patrias chicas y nos permiten observar el
secreto de las luces y las sombras, que
siempre buscan un horizonte donde se
pierda el pensamiento.

Análisis de obras

Paisaje con ranchos

Casa norteña

1994, Óleo, 82 x 60 cm

Óleo, 49 x 39 cm

Firma: Áng. inf. der.: “V.E.Mac 9-94”

Firma: Áng. inf. der.: “V.E.Mac”

En los paisajes de este artista se ha detenido el tiempo. Su carácter metafísico,
entrevisto en las ventanas negras, en las
sombras dramáticas, en el facetamiento
de los cuerpos arquitectónicos e, incluso, en el cielo plomizo y tormentoso de
“Paisaje con ranchos” evidencia el estancamiento temporal y la quietud. Todo
está detenido, apagado, silencioso. No
hay voces, risas o lamentos, porque no
hay personas que habiten estas construcciones y hagan funcionar nuevamente la maquinaria temporal.
Las pequeñas casas, construidas con
un dibujo muy sencillo que evita la solidez de una perspectiva académica. Esto

disiparía la sensación onírica que las
circunda. Son el equivalente bucólico a
la naturaleza muerta: están allí como evidencia de la actividad humana, pero han
sido abandonadas por ella, y sin personas que contabilicen el paso del tiempo,
ya no sufren sus efectos y embates.
En cuanto a paleta y factura, todas estas
obras presentan colores ácidos, fríos,
casi hostiles, con pinceladas más bien
arrastradas pero aún evidentes.
El resultado son imágenes de sabor sublime, pero a la vez con cierto carácter naíf en
su construcción que dejan una sensación
de ensoñación y soledad difícil de describir
pero no por ello menos placentera.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

Análisis de obra
El artista nos presenta en este óleo de
discretas dimensiones, un paisaje acotado, donde predominan unas construcciones pequeñas de carácter más bien
suburbano o, incluso, campero.
Compositivamente, la obra está divida en
tres registros, el superior representa un
diáfano cielo celeste claro, el medio una
casa sobria con varios volúmenes arquitectónicos vinculados, y el inferior un
camino que atraviesa las arquitecturas.
La pincelada es arrastrada, sensible,
poco matérica, pero todavía evidente; y
la paleta se define por tonos mayormente fríos y ácidos, como en el pasaje de
verdes a amarillos y ocres casi blanquecinos en el centro de la obra, los rojos y
rosados de las construcciones y el celeste incorpóreo del cielo.

Perspectiva norteña
1998, Óleo, 40 x 50 cm
Firma: Áng. inf. der.: “V.E.Mac 02-98”

Frente a esta obra, el espectador no
puede abstraerse a la contemplación del
silencio y la ausencia, ya que el artista ha
representado la soledad de estas arquitecturas de una manera que bien podría
recordar la metafísica pictórica. Grandes
contrastes de luz entre los planos que
forman la arquitectura,
trabajados con tintas planas que acentúan el carácter de facetamiento de las
paredes, la ausencia absoluta de figura
humana, las ventanas vacías, negras y
frías como bocas entreabiertas.
El resultado final es una obra intimista de
gran quietud que deja un sabor a extrañamiento tras su contemplación, que,
sin embargo, continúa brindando cierto
placer sublime.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

NARVÁEZ, Carmen
Nació en San Martín, Provincia de Mendoza en 1954. Realizó estudios de pintura con diversos artistas, como Margarita Luppi, Jorge Melo y Miguel Ángel
Guereña. Posteriormente incursionó en
el muralismo, el paisajismo, la escenografía y la escultura con la enseñanza de
grandes maestros. Desde hace años reside en la ciudad de Mar del Plata cuya
influencia la llevó a plasmar actividades
de su puerto marítimo y el ambiente
pesquero que la rodea. Su obra rescata
entonces ese mundo mágico propio de
los hombres de mar, con colores fuertes y penetrantes que evocan a la vez,
el sentido humano del trabajo, la filosofía
del esfuerzo y la grandeza propia de los
paisajes infinitos.

Análisis de obra

Barco fresquero
2004. Óleo a espátula 50 x 60 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Carmen 2004”

La embarcación es pequeña pero robusta, el mar la empuja, la mece, arremete implacable contra ella, la acaricia,
pero nunca le es indiferente.
Vuelve a la costa luego de un largo día.
El peso de la carga hace su parte, parece inclinarlo, parece rendirse, pero muy
lejos de esto, sigue estoico el destino
que le ha tocado.
El artista ha plasmado en esta marina la
pelea de la embarcación contra los elementos, y en ella, como una metáfora,
un reflejo, la vida sufrida, llena de sublime romanticismo, de los pescadores
que lo habitan.
La escena del fresquero en un mar agitado al atardecer está resuelta con gran
maestría pictórica.
El juego de complementarios con un

foco puesto en el contraste del naranja
del bote (y sus respectivos reflejos en
el agua, junto a las nubes teñidas del
rojo del atardecer) contra el azul de las
aguas, es efectivo al momento de brindar vivacidad y dinamismo a la obra;
cualidades estas que se exacerban con
el uso de una pincelada versátil, que se
adapta a lo representado y resalta sus
características: corta y vibrante en el mar
encabritado, pastosa y delicada en el
cielo de poniente.
El dibujo del barco en sí es ajustado,
preciso: el artista está evidentemente familiarizado con su modelo, conectado a
él; y gracias a esta conexión podemos
percibir el sentimiento sublime de luchar
contra el mar por la subsistencia que experimentan sus tripulantes.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

PARODI, Ángel
Nació en Buenos Aires en marzo de
1909, fue el menor de cinco hermanos,
tres de ellos artistas. Estudió en la Sociedad de Educación Industrial “Norberto
Piñero” de la Capital, allí tuvo como docente a Rafael DuPont, Jerónimo Crosta
y a su hermano Antonio Parodi. La vida
lo llevó a desempeñar diferentes actividades, en 1947 fue designado Jefe de
Fotógrafos del diario “Trópico” de la Universidad Nacional de Tucumán. Debutó
en certámenes oficiales, en el año 1947
en el Salón de Bellas Artes de Tucumán,
luego en Salta y Santiago del Estero,
conquistando el Premio Estímulo en Tucumán (1948). Recorrió Chile y Bolivia en
sus actividades artísticas profesionales.
En 1962 lo designaron Director de la Galería de Arte de Radio Libertad. Realizó
en 1963 una exposición individual en Río
Ceballos (Córdoba) y en Tandil (Bs. As.).
En 1964 los tres hermanos artistas, resolvieron efectuar en conjunto la primera
muestra reunidos, Antonio, Santiago y
Ángel, en la Galería Peuser.
Su obra se encuentra en numerosas pinacotecas privadas de la Capital Federal
y en muchas provincias del país.
También las hallamos en numerosos museos nacionales e internacionales, tales
como el de Arte de Tigre y el Archivo Ceferino Carnacini de Villa Ballester (Provincia
de Buenos Aires), y en ciudades de Italia,
España, Francia, Suiza, Estados Unidos
de América, Chile, Brasil y Uruguay.

Análisis de obra

Centinelas
Óleo, 70 x 90 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Ángel Parodi”

Este es un paisaje al óleo de dimensiones medianas, de gran serenidad. Su
nombre alude evidentemente a los altos
y delgados cipreses que parecen elevarse como centinelas a la vera del camino,
vigilando el paso de los viajeros bajo un
cielo de exquisitas tonalidades cerúleas.
Los centinelas de la obra se alzan creando direcciones verticales que dividen el
plano de la obra con un ritmo logrado
a partir de la distancia entre ellos. Esta
distancia decrece a medida que el camino se pierde en las profundidades del
paisaje, y las verticales de los cipreses
forman con las sombras que se proyectan sobre el sendero los ángulos rectos
de las ortogonales.
Toda la pintura demuestra gran profundidad, y cada elemento de ella está planteado para acentuar esta idea de espacio tangible, de camino que se pierde en
la inmensidad del campo. La estudiada
perspectiva lineal de los árboles, las
sombras que oscurecen hacia el fondo
y la mayor masa rocosa de las monta-

ñas al fondo, hacia donde se dirige el
camino, e incluso las nubes que allí convergen, hacen que la mirada viaje por el
sendero bajo la vigilancia atenta de los
cipreses hacia el fondo montañoso.
Así, todos los espacios aparecen, si trazáramos líneas imaginarias entre cada
elemento, particionados en triángulos.
La paleta y la factura responden al naturalismo buscado en la obra, y siguen siendo funcionales a esta idea principal de
profundidad: en la elección de colores el
contraste aparece dado por modelados
de grises, y la fuente lumínica está hacia
la izquierda, lo que hace que todas las
sombras se proyecten hacia la derecha,
hacia la zona de mayor profundidad de la
obra; mientras que la pincelada es liviana,
estirada y con poca carga, en algunas
zonas incluso se transforma en veladura.
Por todo esto podemos decir que Ángel
Parodi es un eximio paisajista que sabe
explotar cada recurso técnico para dar
en la obra grandes efectos.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

PARODI, Antonio

Efecto de sol
Óleo, 60 x 68 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Antonio Parodi”

Nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 28 de marzo de 1896 y falleció en 1985. Fue el mayor de cinco
hermanos, todos artistas. Su infinita afición artística se manifestó precozmente.
Ingresó a la Academia de Bellas Artes dirigida por el profesor Juan Brignardello, y
continuó sus estudios en la Escuela Industrial “Norberto Piñero”, completando su instrucción profesional en la Academia Nacional de Bellas Artes. Allí tuvo de profesores
a Pío Collivadino, Carlos P. Ripamonte, Alfredo Torcelli, Antonio Alice, Alberto Rossi,
Corinto Trezziní y Enrique Fabbri.
Siguiendo los consejos de Quinquela
Martín, Cesar Sforza y Luis Perlotti, inició en 1927 muestras individuales de
sus obras en “La Peña”, de Buenos
Aires, presentándose de inmediato en
numerosas exhibiciones en el interior del
país. Debutó en el Salón Nacional el año
1931, concurriendo desde entonces a la
mayoría de los Salones oficiales del país
y obteniendo cuantiosos premios.
En 1964, en la Galería Peuser, realizó
una muestra que compartió con sus hermanos. Desempeñó el cargo de Decorador Escenográfico del antiguo Teatro
Victoria. Fue profesor de Dibujo en la
Escuela Industrial “Norberto Piñero”, y
ejerció la docencia artística en la Escuela
“Félix de Olazábal” del Ministerio de Educación, en la Capital Federal. Sus obras
figuran en distintas escuelas, reparticiones públicas, ministerios nacionales,
embajadas extranjeras y en numerosos
museos nacionales e internacionales.

Análisis de obra
Inmensas nubes flotan sobre el campo, gigantescas, sin peso alguno sobre la grandeza de la tierra fértil. Su promesa no es la
de la tormenta sino la de la lluvia generosa
que permita esa fertilidad. Así es el paisaje
de Antonio Parodi: un óleo de dimensiones discretas pero que sin embargo representa la vastedad, lleno de emotividad a
pesar de su simpleza aparente.
Este espacio ciclópeo se define en el
cielo inagotable que ocupa la mayor superficie dentro de la obra que aparece
armonizada a través del uso de la partición áurea. Este cielo podría ser tomado
por una obra en sí misma, con sus nubes modeladas por pinceladas cortas,
gestuales y evidentes en escalas de
azul violáceo contra un fondo más plano logrado a través de pasajes de celestes a azules cerúleos, más fríos que

las tonalidades de las masas nubosas.
El violeta que conforma la base de estas
formaciones se intensifica en la línea de
horizonte propiamente dicha, aquí transformado en una línea lejana de arboleda.
Bajo este firmamento monumental, tres
casas de líneas sencillas, bien construidas a partir de las reglas de la perspectiva lineal, descansan casi sobre la línea
de horizonte como único vestigio de presencia humana. De tonalidades rosadas,
contrastan sobre el verde frío de la arboleda que se alarga hacia el horizonte.
Acercándonos al plano del espectador,
la vegetación se vuelve amarillenta y el
contraste resulta potente pero no desarmoniza. El amarillo en sus planos inferiores, de formas más bien serpenteantes
y aplanadas, ajustadas al piso, dialoga
con las nubes violáceas. Así se cumple

la pareja de complementariedades en
cuanto a forma y color.
Acompañando ambas masas opuestas, el pequeño arroyo atraviesa, con la
forma del rayo (premonición, tal vez, del
chaparrón que parecen anunciar esas
nubes) el terreno, y en él se reflejan el
cielo en el color y los pastizales amarillos
en la forma.
Lo demás, frente a este diálogo de las
fuerzas naturales (nube, agua, vegetación) con el hombre en su rancho como
centro y espectador, es casi anecdótico:
plantas con flores blancas, de gran síntesis formal, el resto del terreno en verdes y tierras casi neutros.
Esta pintura, simple pero precisa, demuestra la gran habilidad narrativa de
este excelso artista.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

RIZZO, Alberto
Nació en Lomas de Zamora, Provincia
de Buenos. Aires, el 5 de julio de 1927.
Egresó de la Universidad Popular de La
Boca (1959), teniendo por maestros a
Marcos Tiglio y Osvaldo Sanguinetti, y
cursó Teoría de la Visión con el profesor
Héctor Cartier, en la Universidad de la
Plata. Posteriormente desarrolló sus conocimientos en el taller de la Sociedad
Estímulo de Bellas Artes.
Obtuvo el Premio Le Bretón 1959 y participó en muestras de carácter nacional e
internacional. Expuso sus últimas obras
en la Galería Lagard de Buenos Aires. La
fuerza del contenido estético en la obra
de este pintor nos sumerge en un clima
especial. Los barrios de Buenos Aires,
especialmente La Boca y San Telmo son
sus temas recurrentes.
Se halla representado en colecciones
públicas y privadas de Argentina y pinacotecas de Brasil, Colombia, España,
Francia, Italia, Holanda, Alemania, Estados Unidos y Japón.
En una entrevista dada recordaba que integró la “República de San Telmo” y que se
encargaba del Ministerio de Artes Plásticas:
Y decía también sobre la pintura:

Análisis de obra
“Ausencia” se nos presenta como una
obra de gran fuerza, paradójicamente,
de gran presencia plástica. Esta fuerza
está plasmada en el manejo audaz del
color subjetivo en una paleta que recuerda a los fauves, el uso del empaste grueso, el gesto como impronta de la personalidad artística, y la monumentalidad
de una figura femenina que no necesita
de artificios decorativos para transmitir la
nostalgia a la que alude el título.
Altamente matérica, probablemente debido a empastes con espátula, la figura
es resuelta con gran fluidez, gestualidad
y poder de síntesis. La paleta no presenta a primera vista una gran amplitud lumínica, ya que por zonas se distribuyen
los valores más altos (el pecho, el rostro)
modulados por golpes de espátula con

“Hay pinceladas que no podes repetirlas
nunca, las podes lograr hacer una sola vez.
Yo siempre digo que es mucho más importante el espíritu que la técnica en la pintura”

Este artista, fue administrativo y dibujante
de mapas, en distintas áreas de nuestro
Ministerio entre los años 1943 y 1991, año
en el que se acogió a un retiro voluntario.

Ausencia
1970, Óleo sobre tela, 80 x 60 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Rizzo 70”

luces verdes y naranjas, que contrastan
con los valores bajos del registro inferior,
donde estarían las sombras sobre el
asiento. Pero, en esta primera apreciación es donde termina esa sensación visual de clave media de valores, de estrecha escala lumínica; porque en realidad
en una mirada más atenta descubrimos
casi una infinita cantidad de pinceladas
que generan pasajes de medias tintas
entre los valores.
La figura y el fondo podrían confundirse,
podrían ser ambivalentes. La factura de
ambos es similar, gestual, muy empastada, pero gracias a algunos toques de
espátula lineales certeros de tonos de
un valor muy bajo, especialmente en la
cabeza y en los hombros, el artista logra
separarlos y mantener el punto de inte-

rés en el retrato de la mujer.
Ella es el centro y la protagonista de la
obra. Es monumental, ocupa casi toda
la superficie de la pintura. Su mirada es
la que parece aludir al título, mira hacia el
exterior de la obra con un aire de quietud
y ensimismamiento, como haciendo reflejo
de esa ausencia. Ha sido captada en una
instantánea, en un momento en que se
ha detenido la música y las manos descansan en una postura pronta a continuar
la ejecución de la guitarra una vez que el
recuerdo que evoca la ausencia se disipe.
El artista ha logrado una gran atmósfera
nostálgica en toda la obra sólo planteando una mirada de añoranza con recursos
formales muy acotados en un excelente
retrato psicológico del personaje.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

Análisis de obra
En este óleo de grandes dimensiones, el
artista nos presenta una escena de campo donde el primer plano está dominado
por las figuras de los trabajadores. Más
atrás, en una gran perspectiva que dota
de gran profundidad a la obra, llegamos
a un horizonte alto que se abre al cielo
del atardecer a través de campos labrados (estructurados en una precisa fuga
de perspectiva lineal clásica) y una urbanización lejana que aparece pequeña,
blanquecina y caprichosa. La atención
está puesta en estas tres figuras que
adoptan distintas posturas, evidenciando con sus cuerpos las consecuencias
del trabajo duro del campo: pies descalzos, sólidos y contundentes, y antebrazos y manos femeninos de gran fuerza,
la piel curtida y tostada, son sólo algunos

Desde el camino
1984, Óleo, 160 x 180 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Rizzo 84”

de estos símbolos.
A la izquierda, un hombre erguido lleva
una pala al hombro, y parece querer
alejarse lentamente de las dos mujeres que ocupan la derecha del cuadro,
permaneciendo sentadas, las cabezas
cubiertas con pañuelos, una de ellas mirando al hombre, la otra doblada sobre
sí misma y ocupada en alguna tarea que
la síntesis con la que están resueltas las
figuras no nos permite discernir.
Esta síntesis en la resolución formal de
las figuras se hace evidente en recursos
como tintas planas, líneas de contorno que aplanan la figura pero a la vez
le dan gran dinamismo, grandes zonas
de valores medios y formas corporales
de gran aplomo y fuerza. La paleta está
organizada en una clave de valores de

media luminosidad, la amplitud cromática es vasta, azules, amarillos, verdes,
rosas y naranjas, pero, sin embargo, todos estos tonos han sido sometidos a
una neutralización que los ha agrisado,
logrando un efecto atmosférico pesado.
Las pinceladas se ajustan a las formas,
se adaptan a ellas. Ejemplos de esta
versatilidad son las largas pinceladas de
contorno de las figuras o el asomo de
una luz de atardecer en el cielo, donde
manchas anaranjadas y transparentes
parecen girar en una espiral.
Todo el conjunto, gracias a este uso de
efectos como grises cromáticos, pinceladas largas y contrastes lumínicos
acotados, aparece como una escena
campestre que no pretende idealizar el
trabajo del campo.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

ROIG, José
Nació en Valencia, España, el 17 de febrero de 1898 y falleció en 1968, en la
Provincia de Santa Fe, donde se había
radicado los últimos años de su vida.
Estudió en la Academia San Carlos de
su ciudad natal, donde recibió las enseñanzas de José Renau y José Garnelo y
Alda. Frecuentó posteriormente el taller
de Joaquín Sorolla, quien influenció en
su pintura de espíritu impresionista. Nos
ha dejado una obra serena, de paleta
colorida y luminosa.
A los 26 años comenzó a realizar exposiciones, varias de ellas en Barcelona. En
1929, llegó a nuestro país, al que adoptó
como propio, y donde tomó como fuente
de inspiración para sus obras los paisajes
y costumbres de este. En 1938 realizó su
primera exposición individual en Argentina
y participó también en salones y concursos. En 1961 viajó por diversas regiones
de España y realizó varias muestras de
paisajes argentinos.
El humanista Fernán Félix de Amador
expresó acerca de la obra de este autor: “Cada una de sus telas es siempre una
revelación. En la ostentosa plenitud de las
horas doradas por el sol mediterráneo, en el
poético refugio de las capillas coloniales, en
los caprichosos contraluces serranos, en la
nostalgia de las calles desiertas, no hay dificultad para el artista que conoce el objetivo
de su misión y que avanza seguro por un
camino libre de prejuicios. De ahí el valor de
este pintor que se destaca entre nosotros,
como paisajista de valores indiscutibles”

Análisis de obra

Linda tarde en Santa María
Óleo, 40 x 50 cm
Firma: Áng. inf. der.: “J. Roig”

A primera vista se nos presenta un paisaje
de serranía, tranquilo, bañado por la luz del
sol aquí y allá, aparecen manchas de luz
en colores saturados y vibrantes: verdes
claros y cálidos, azules cerúleos, diáfanos.
La factura y la paleta poseen fuerte influencia del impresionismo: luces muy
fuertes y puntuales, corpóreas, sombras violáceas y transparentes; pinceladas cortas, titilantes en algunas zonas,
lánguidas y transparentes en otras. Las
montañas, por ejemplo, están construidas sobre la base de pinceladas direccionadas y zigzagueantes.
Toda la obra cuenta con gran profundidad, con mucho aire, lo que es característico de este género pictórico.
Esta profundidad está lograda a través

del uso de recursos clásicos: un claro
que por forma podría oficiar de sendero, parte desde la derecha del cuadro y
penetra perpendicularmente el soporte,
el campo de la obra, abriendo paso al
ojo para que llegue hasta las montañas,
y el uso de tonos fríos en los planos del
fondo. Los colores fríos, por leyes de la
óptica, retroceden en el ojo y generan
una ilusión de tridimensionalidad, de profundidad y espacio en un plano que es
indiscutiblemente bidimensional.
Por todo esto, podría decirse que es un
ejemplo muy interesante de cómo lograr
un composición equilibrada y pacífica, atributos que no pueden faltar en una pintura
que pretende reproducir una linda tarde.

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PINTURA

PATRIMONIO CULTURAL

TESSANDORI, Luis
Nació en Buenos Aires en 1897 y falleció
en 1974. Pintor, ceramista y músico. Estudió en la Academia Nacional de Bellas
Artes (1917). Fue alumno de Fernando
Fader y Cesáreo Bernaldo de Quirós y
en los últimos años de la década del ´30
se despojó de la influencia de sus dos
maestros. Recaló en el naturalismo exacerbado, transitó por el impresionismo,
fiel exponente en la captación de la luz
y en pintar al aire libre, y posteriormente
acentúa su poder de síntesis hasta llegar
a signos que nos remiten a los poscubistas. Es reconocido en la historia y la
crítica de arte como el más relevante animalista argentino. Consubstanciado con
la región, expresa un amplio contenido
social, utilizando una amplia paleta tonal
acorde con el paisaje rural, incorporando
a su temática la arquitectura popular y la
vegetación autóctona.
Tessandori es un paradigma del arte argentino, nos ha legado una vasta producción que podemos encontrar en los
principales museos y colecciones del
país y del exterior.
Realizó numerosas muestras individuales y colectivas junto a sus grandes amigos: Spilimbergo, Quinquela Martín, Berni, Castagnino, Figari. La trayectoria del
artista registra las más altas distinciones
nacionales e internacionales.

Análisis de obra

En el corral
1946, Óleo, 114 x 145 cm
Firma: Áng. inf. izq.: “L. Tessandori 46”

Una imagen simplemente apacible: tres
cabezas de ganado pasean tranquilas en
el corral, ensimismadas en su actividad.
Las sombras se alargan en lo que parece
una mañana tranquila, el sol asomándose por la izquierda iluminando a las reses,
las estructuras del corral, los campos y el
cordón montañoso.
Pero esta primera apreciación de calma
bucólica, tan superficial, está sostenida
por una técnica pictórica muy depurada
y una observación de los animales tan
profunda y precisa que uno no se detiene en un primer momento en la factura,
la paleta y la composición.
Y sin embargo, al detenernos en ella con
una mirada más crítica nos encontramos
con múltiples recursos técnicos y pictóricos que son los que hacen que esta obra
se nos presente tan limpia y precisa.
Por ejemplo, está dotada de una gran sensación de espacio, tal vez gracias a un uso

muy pensado de recursos espaciales: las
diagonales de las sombras de las reses, y
los vestigios del corral propiamente dicho.
La paleta también suma a esta ilusión
de profundidad, articulada sobre tonos
cálidos y de clave alta, utiliza el efectivo recurso de ubicar grandes masas de
colores cálidos de mayor saturación en
el primer plano, dejando para los planos
posteriores los tonos más agrisados y
fríos. De esta forma, se aprovechan las
cualidades ópticas de los colores, que
cuanto más saturados y cálidos son, más
se acercan al ojo, y cuanto más fríos y
tenues, más se alejan. Además, la paleta
muestra colores vibrantes, aplicados por
veladura y por empastes, logrando grandes variaciones en cuanto a valor y tono.
Tessandori demuestra toda su maestría como pintor animalista en esta obra,
además de una notable calidad en la
factura y en el uso del color.

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�ESCULTURA

Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

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ESCULTURA

PATRIMONIO CULTURAL

BISCIONE, Carlos
Destacado escultor argentino considerado
por la crítica como un gran estatuario. Nace
en Rosario en 1913 y fallece en Verónica,
Provincia de Buenos Aires, en 1991.
Desde muy joven se inicia en los conocimientos del modelado con el maestro
italiano José Nardi y del dibujo con Fernando Gaspary; siendo discípulo del escultor Pacci.
Realiza una larga gira, por gran cantidad
de países europeos, China y la entonces
Unión Soviética, estudiando y relacionándose con grandes maestros.
Ya en 1949 fue jurado del Salón Anual
de Santa Fe junto a Bernardo de Quirós,
Horacio Butler y Leónidas Gambartes.
Cabe mencionar que realiza, entre otros,
en 1947 el Monumento a los Primeros
Colonizadores en la Ciudad de Esperanza, Provincia de Santa Fe.
Durante la década del `50 desempeño
funciones administrativas en el Ministerio
de Agricultura, Ganadería y Pesca de la
Nación momento en el cual realiza esta
obra conmemorativa para el Cincuentenario de nuestro Ministerio.

Detalle de “Estela en piedra”
1949, 230 x 120 x 60 cm
Cincuentenario del Ministerio

Análisis de obra
Se trata de un relieve cincelado sobre
una piedra monolítica de grandes dimensiones. En ella, un labriego con sus
bueyes llevan adelante el trabajo cotidiano de la siembra. La mano del trabajador
describe el gesto de arrojar las simientes
en los surcos del arado, cuyos bueyes
esperan pacientemente detrás.
En el registro inferior yace la inscripción
conmemorativa de la estela. En tipografía
institucional, corpórea y muy limpia, puede leerse “Cincuentenario del Ministerio
de Agricultura de la Nación, 1898-25 de
octubre 1948”.
La figura es clásica: un hombre en el cénit
de su juventud, representando el tope de
la fuerza y la capacidad productiva, con
las proporciones clásicas de las figuras
triunfantes de los frisos griegos. Pero, a
diferencia de estos, la ejecución no es
límpida y clara, sino que probablemente

por el material sobre el que está hechopueden verse las marcas de cincel y la
textura pétrea de la superficie. El resultado es una imagen sintetizada y sólida.
La profundidad de los surcos del cincel
es breve en algunas zonas y notable en
otras, lo cual tal vez se deba a la piedra
misma que condiciona la factura o, incluso, a una intención de realzar zonas de
sombras o luces.
La escena no tiene un planteamiento espacial sólido, no hay indicios de profundidad que den marco a la obra, lo cual
es consistente con la factura de las figuras y los bueyes. Son, de alguna forma,
tan esquemáticas que la introducción
de coordenadas espaciales privaría a la
obra de coherencia plástica, y distraería
al espectador del objetivo principal de la
estela que es la conmemoración de un
aniversario institucional.

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ESCULTURA

PATRIMONIO CULTURAL

HANNAUX, Emmanuel
Nació en Metz, Francia en 1855 y murió
en 1934. Escultor y medallista francés,
comenzó sus estudios en la Escuela
Industrial de Estrasburgo, y debió interrumpirlos en 1870 por la guerra franco
alemana. Volvió a Metz y estudió escultura en la ciudad alemana de Nancy.
En 1876 se trasladó a París para estudiar en la École Nationale Supérieure des
Beaux- Arts de París. Allí fueron sus maestros Dumont, Thomas y Bonnassieux.
Hannaux prefería trabajar con mármol,
bronce y yeso. Se especializó en bustos,
figuras clásicas y grupos alegóricos. Además, diseñó varias medallas y placas.
Ha recibido importantes premios en diversos concursos: 2º Gran Premio de
Roma, por L’Enfant Prodigue (1880);
3º Medalla del Salón de París (1884);
2º Medalla del Salón de París, por Le
Bûcheron (1889); Medalla del Salón de
París, por Orphée Mourant (1894); Premio en la Exposición Universal de París
(1900); Caballero de la Legión de Honor
(1903) y Medalla del Salón de París, por
Le Poète et la Sirée (El Poeta y la Sirena).
Sus obras pueden encontrarse hoy en el
Museo de Arte Moderno de Nueva York,
Museo Draguignan, Museo Nancy, Museo de Le Puyen Velay, y en colecciones
como la Wallace en Londres, entre otras.

Leñador
1893, Bronce, 223 x 140 x 150 cm
Firma: Sobre base: “E. Hannaux 1893”
Firma fundición: Sobre base : “A. Durenne. Fondeur”

Análisis de obra
Curvado por el peso de los troncos y ramas sobre sus hombros, el leñador, con
una gran expresión de cansancio, camina trabajosamente. El cuerpo semidesnudo no es el de un joven, sino que es
el de un hombre maduro acostumbrado
al trabajo extenuante.
Su rostro expresivo demuestra su cansancio. Sin embargo, está aún lejos de
llegar al límite de sus fuerzas. Está cansado, sí, pero pareciese poder seguir,
sus fuerzas tal vez inagotables.
Es una escultura obviamente lograda
con una maestría impecable. Hannaux
nos muestra un leñador que podría llevar
la leña como si tal cosa, sin muestras de
extenuamiento, y sin embargo no sólo
lo muestra en el ocaso de su vida sino
que probablemente además cargue con
todo el cansancio de un día muy trabajoso. Es decir, hace un retrato honesto,
poco idealizado, del trabajo duro de un
leñador, que no resulta sin embargo
patético, sino más bien realista. A es-

tos fines, su postura corporal ha sido
profundamente estudiada, su espalda
forma una curva que junto con el brazo
derecho adelantado y apoyado en la larga vara que contiene una gran masa de
aire; elemento que dota a las esculturas
de bulto de naturalismo y gran capacidad de mímesis.
La forma en que los brazos y las piernas
se mueven dibujan una ese que podría
desequilibrar la figura, ya que el pie derecho está levantándose sutilmente para
continuar el paso mientras que el izquierdo sostiene el total del peso (y posiblemente esté vaciado en bronce macizo
mientras que las partes superiores contengan mayor cantidad de aire), pero la
inclusión de la vara que el hombre hace
descansar sobre el hombro derecho estabiliza visualmente la escultura.
Es una pieza de gran naturalismo y expresión, de gran presencia, impecable
en la factura, que no esconde en lo absoluto el talento de su autor.

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ESCULTURA

PATRIMONIO CULTURAL

JUÁREZ, Horacio
Nació en Córdoba el 14 de enero de
1901 y falleció el 16 de noviembre de
1977. Según lo afirman sus familiares,
desde los siete años demostró inclinación por el dibujo y la pintura. Tuvo una
maestra de grado, Carmen Vera, que le
enseñó rudimentos de pintura. Fue posteriormente becado por el gobierno de
la provincia de Córdoba en el año 1930
para su perfeccionamiento en Europa.
Fue jefe del Taller de Escultura del Departamento de Artes de la Universidad
Nacional de Tucumán.
Ha realizado exposiciones internacionales en Francia, España, Brasil (Exposición
Bienal Internacional de Arte Moderno de
San Pablo, 1957), Chile y Estados Unidos de Norteamérica. Además su obra
se ha presentado en importantes exposiciones nacionales como las realizadas
en 1952 y 1963 por el Museo Nacional
de Bellas Artes, entre muchas otras. A lo
largo de su lograda carrera ha obtenido
reconocidos premios en el ámbito nacional de la importancia del Primer Premio
de la Comisión Nacional de Cultura o el
Gran Premio de Honor Fondo Nacional
de las Artes. También fue premiado por
el Salón Nacional de Bellas Artes.
Actualmente podemos regocijarnos con
sus monumentos en distintos lugares del
país: el Altar de la Patria en Campo de
Mayo y al General Carlos María de Alvear
en la ciudad de General Alvear, ambos
en Provincia de Buenos Aires; al General
San Martín en el barrio de la Recoleta en
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; a
Jerónimo Luis de Cabrera en la Provincia
de Córdoba y a la Batalla de Tucumán
en la ciudad de Tucumán.

Análisis de obra
Se trata posiblemente de una alegoría,
donde la figura femenina, académica,
idealizada, de líneas neoclásicas, sostiene un libro abierto en alto sobre su cabeza, adelantando un pie sobre una serie
de escalones.
El tratamiento dado a la figura es clásico,
las líneas son depuradas y generan entrantes y salientes más bien planimétricas en zonas como los pliegues del vestido. Ella es corpórea, sólida, pesada.
Los ropajes están logrados con notable
técnica, ya que en la falda aparecen pesados y matéricos, mientras que en el
torso demuestran ser delgados y delicados, con gran transparencia.
El lenguaje estético que recuerda al
neoclasicismo funciona a nivel alegórico
e institucional, está asociado a ideas pa-

Sin título
1919, Alto relieve en yeso, 300 x 165 x 33 cm
Firma: Áng. inf. izq. “Horacio Juárez”

trióticas, de fortaleza, empuje y progreso.
La figura está en gesto siempre ascendente, la mirada fija al cielo, al camino trazado por la escalera y que decide seguir a
pesar del viento que empuja hacia atrás.
Es esquemática y simbólica: el mismo
viento que dificulta su andar es el que
infla una delgada bandera que recorre su
cuerpo desde la pierna hasta el cuello,
como el velamen de un navío empujado
hacia el futuro. Para realzar esta idea de
dejarse llevar por el viento, de elevamiento, ostenta un gran tocado de plumas,
como eco resonante del pequeño ave
que levanta vuelo a su izquierda.
Hay delicadeza en la factura del rostro,
los cabellos, las plumas, pero a grandes
rasgos la obra es más bien concisa, sólida e institucional.

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ESCULTURA

PATRIMONIO CULTURAL

MENE, Pierre Jules

Caballos
Bronce, 45 x 70 x 27 cm
Firma: Sobre base: “P.J. Mene”

Nació en París en 1810 y murió en 1877.
Fue el escultor animalista más exitoso y
prolífero de su tiempo. Su padre era un
tornero metalúrgico que le enseñó a su
hijo cómo trabajar metales y los principios
de la fundición en edad temprana. Pasaba mucho tiempo dibujando los animales
que luego esculpiría, especialmente en el
Jardín des Plantes de París. Nunca asistió
a ninguna escuela de arte prestigiosa, es
casi un artista autodidacta.
Su primera exposición fue en el Salón
de 1838 donde presentó un perro y un
zorro fundidos en bronce. Mene siguió
presentándose año a año en salones durante toda su vida. Ganó varias medallas
tanto en el Salón Anual Parisino como en
las Exposiciones Londinenses de 1855 y
1861. Sus temas favoritos eran los caballos, tanto en el trabajo como en el juego,
en lo que fue considerado un maestro. Él
creó la escultura de bronce que va desde los retratos de animales, los grupos de
combate, los animales domésticos, a los
grupos ecuestres de carreras y de caza.
Se estima que modeló más de 150 temas
diferentes durante su vida.
Tenía una personalidad sobresaliente,
contrató a los mejores artesanos para trabajar en su fundición. Su casa se convirtió
en un lugar de encuentro de moda para
pintores, escultores, músicos e intelectuales de París. Sus bronces se vendieron
ampliamente a través de Europa y América
y experimentó un gran éxito en su actividad. En 1861 le fue otorgada la Cruz de la
Legión de Honor de Francia, en reconocimiento por sus contribuciones al arte.

Análisis de obra
Dos animales briosos parecen encontrarse en el campo, libres de sus bocados y
riendas. Se reconocen, y de alguna manera, se saludan, probablemente macho
y hembra, previo al apareamiento.
Uno de ellos tiene una actitud más sumisa,
las orejas gachas, más aplomo en el suelo, mientras que el otro mira hacia nosotros
con los belfos abiertos de manera amenazante, y las orejas de punta. Este segundo
animal es el iniciador del movimiento circular en el que parecen comenzar a girar.
Tres de sus patas están en movimiento y
su cabeza se apoya ligeramente sobre la
cruz de, tal vez, su compañera.
A primera vista, la obra es de una simetría arrolladora: dos caballos enfrentados
cruzando los cuellos, con el eje vertical
apoyado sobre este cruce.
Si dejamos pasar esta primera y estática impresión, veremos el comienzo de
un giro en el que los cuellos cruzados
ofician de eje, los sutiles pero notables
detalles que los diferencian y que ambos
animales presentan atributos muy distin-

tos que son a su vez opuestos y complementarios inequívocamente.
El animal de la izquierda es activo, desafiante, impone la acción, es la quintaesencia de lo tradicionalmente visto
como masculino. El de la derecha es
pasivo, deja hacer, agacha la cabeza y
las orejas, detiene el paso y se apoya
firmemente sobre sus cuatro patas. Es
complaciente, femenino.
Incluso sus cuerpos hablan de estas
diferencias de actitud, de sus géneros:
el semental es musculoso, ligeramente
más alto que la yegua, sus ancas son
más fuertes y su rostro más feroz. La yegua es grácil, longilínea, delicada.
El manejo preciso de estas sutilezas son las
que convierten a Mene en el escultor animalista de mayor éxito en su tiempo. En los
protagonistas de esta pequeña obra resume principios universales, con un conocimiento de la anatomía animal y de la técnica
del modelado y del vaciado en bronce de
excelsa gracia y maestría sin par.

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ESCULTURA

PATRIMONIO CULTURAL

MULLER, Hans
Nació en Viena, Austria, el 10 de enero
de 1873 y murió en 1937. Fue discípulo
del escultor Edmund Hel en la Academia
de Arte de Viena.
Aunque fue conocido principalmente por
sus retratos y bustos de los más famosos personajes de la sociedad vienesa,
modeló esculturas de animales y personas ejerciendo su oficio.
Poco se ha escrito de este talentoso artista, pero su producción ha sido extensa.
Muchos de sus trabajos están en exhibición permanente en el Museo de Bellas
Artes de Budapest, Hungría.

Herrero
Bronce, 60 x 33 x 20 cm
Firma: Abajo en la base de fundición “H. Muller”

Análisis de obra
Es la figura clásica del herrero, fuerte, estoico, sólido, rodeado de todas sus herramientas; todos atributos que lo hacen
quien es.
A diferencia del leñador de Hannaux (en
este mismo catálogo) no es un herrero
en plena labor, su estampa no está lacerada por el cansancio y los años de trabajo. Esta figura es más bien “el” herrero,
en lugar de “un” herrero en particular. Es
una alegoría, más que un retrato.
Cuenta de ello da la idealización clásica de la figura, del rostro limpio, de la
postura en contrapposto1. Es el símbolo
del motor del progreso, del empuje de
la industria, mira hacia el futuro sabiendo
que lo que él representa es la clave del
crecimiento de todo un país.
A todos estos fines alegóricos, el lenguaje estático elegido es análogo al neoclasicismo. El cuerpo fuerte, viril, encuentra

el equilibrio que le niega la postura clásica en la gran masa de herramientas sobre la cual se apoya, este es un artilugio
que tiene dos funciones: permitir equilibrar la asimetría de la figura dotándola de
un aplomo sólido, y presentar plásticamente todos los atributos del oficio.
Las diferentes texturas del vaciado suman a la narratividad de la figura: el cuerpo aparece grácil pero fuerte, musculoso,
y cada herramienta es indivualizada impecablemente. El resultado es una pieza
de pequeño tamaño, pero con una fuerza
que nace de su carácter monumental.
1 Contrapposto: postura asimétrica característica de buena parte de las esculturas griegas y romanas, en que el
peso del cuerpo descansa principalmente en una pierna,
por lo que la cadera correspondiente se eleva respecto de
la otra (el ejemplo clásico es el Doríforo de Policleto)
http://www.arts4x.com/spa/diccionario_del_arte_enciclopedia.html

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ESCULTURA

PATRIMONIO CULTURAL

TORRE, Eddie
Nació en 1931 en Córdoba, Argentina. Viajó por Sudamérica incansablemente, hasta
que decidió radicarse en Resistencia, provincia del Chaco. Allí durante 33 años estuvo al frente del Taller de Artes Visuales de la
Universidad Nacional del Nordeste.
Ha recibido importantes premios en salones nacionales e internacionales por
sus obras escultóricas monumentales.
Hoy el artista se encuentra auto-recluido
en su casa-museo, donde trabaja en
busca de la perfección pictórica y escultórica. Sus obras tienen carácter y son
testimonios de un tiempo y un lugar, que
pueden ser todos los imaginados. Eddie
Torre nos habla a través de las obras
con su propio lenguaje.

Galope
Chapa de hierro, 63 x 63 x 28 cm
Firma: Sobre base de madera, placa de hierro: “E. Torre”

Análisis de obra
En esta obra de chapa de hierro, el artista nos presenta un caballo encabritado,
que parece haber interrumpido momentáneamente el galope para aplomarse en
sus patas traseras y erguirse sobre ellas
enérgicamente.
El cuerpo parece echarse hacia atrás,
el peso del animal se equilibra sobre las
patas traseras que, aunque delgadas,
parecen estar en el momento límite de
tensión de reimpulsarlo hacia adelante, hacia el galope. Aquí, entonces, la
energía del movimiento es contenida, es
acumulada y presionada para que en el
próximo segundo la criatura la libere en
forma de velocidad al retomar la carrera.

Tal vez por eso el artista, además de demostrar gran maestría en el oficio al equilibrar la escultura dejando que sean las
patas las que sostengan todo el peso,
ha jugado con las texturas del vaciado,
dejándolas rústicas, grumosas: las patas
poderosas, el cuello musculoso, conformado por secciones de metal, formas y
cortes que recuerdan a placas vinculadas
por remaches en las máquinas creadas
para ejercer fuerza como las locomotoras.
Las formas orgánicas aparecen con gran
síntesis formal, que, sumada a la sensación de estar frente a la presencia de
una máquina, otorgan a la obra una gran
fuerza narrativa.

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�DIBUJO
Y GRABADO

Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

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DIBUJO Y GRABADO

PATRIMONIO CULTURAL

ARANCIO, Juan

Ribera
1974, Serigrafia, 27 x 42 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Juan Arancio 24/7/1974”

Nació en Santa Fe el 24 de agosto de
1931. Actualmente reside en la misma
casa que lo vio nacer. Es pintor, dibujante, ilustrador, historietista y argumentista,
desde el año 1993.
Es reconocida su trayectoria laboral en
importantes revistas, ilustrando argumentos propios como así también a autores
clásicos de la literatura universal. En el exterior formó parte del staff de los Estudios
Fleetway de Inglaterra, de los estudios
Walt Disney en Estados Unidos y de la
editorial Scorpio de Milán, Italia.
Ha realizado exposiciones en: España,
Francia, Italia, Japón, Canadá, Estados
Unidos, Alemania y Paraguay. Su obra está
primordialmente vinculada a cuestiones
socioculturales relacionadas a su entorno
geográfico: el litoral fluvial. Sus personajes
parecen estar “vivos” pese a ser un conjunto de líneas, tramas, luces y sombras.
Su obra en óleo “La Fundación de Santa
Fe”, de dimensiones 2,30 x 1,60 m, se
encuentra emplazada en la Sala de Sesiones de la Honorable Cámara de Senadores de la ciudad de Santa Fe y su obra
“El Brigadier López”, de tamaño natural,
engalana el Palacio Municipal de esa misma ciudad. Sus óleos fueron expuestos
en el Honorable Congreso de la Nación,
en la entonces ATC (Argentina Televisora
Color) en Capital Federal y han recorrido
numerosas ciudades de la provincia de
Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, San
Luis, Córdoba y Tucumán. Gran parte de
su obra ha sido reproducida sobre diferentes materiales tales como cristal, madera, cuero, cerámica, lienzo, etc.

Análisis de obra
Arancio nos presenta una escena cotidiana de ribera, donde una tapera muy
pobre y de apariencia muy frágil sirve de
refugio probablemente a una familia de
pescadores. Una figura que bien podría
ser un pescador sale presto a preparar
sus enseres de trabajo (en rigor, vemos
en primer plano la barcaza sobre la orilla),
algunos animales domésticos lo acompañan y, al fondo, pequeño, otro botecito con otro pescador parece volver. La
flora propia de la zona, como los sauces o las plantas acuáticas de la orilla,
son indicios de que probablemente sea
ésta una escena captada en la zona de
afluentes del Paraná, o del Delta.
Esta precisión para los detalles descriptivos es equilibrada, como dijéramos más
arriba, por omisiones precisas y calculadas. El agua no es en ningún momento
ni siquiera esbozada. Su sola existencia

es sugerida por el artista y deducida por
el espectador gracias a elementos muy
puntuales y efectivos: podemos ver que
cuando el bote diminuto del fondo se
acerca lentamente a la orilla no se perturba la superficie del agua, y por ello no
es representada más que como sostén
de esta embarcación. Es decir, sabemos que está allí solamente por el bote.
Lo mismo ocurre con la orilla del río en
el plano más cercano a nosotros. Las
plantas acuáticas crecen en la zona menos profunda y proliferan, pero en cierto
punto se detiene su crecimiento y allí es
donde percibimos la masa de agua. Casi
como en una pintura oriental, los llenos
son compensados y equilibrados por los
vacíos, y el elemento protagonista de la
obra, en este caso el agua, es definido
por lo que no es.
Otro recurso que utiliza es el grafismo. Al

trabajar la serigrafía linealmente, como si
se tratara de un trabajo a la tinta con pluma, las sombras y luces son contrastadas gracias a múltiples tramas; el follaje
de los árboles y la vegetación acuática
son distintos grafismos gestuales que
aportan dinamismo y anclaje mimético a
la composición.
Todo funciona como una ilustración, el
momento plástico y estético de la obra
está sujeto a un momento narrativo. La
cualidad lineal de toda la obra, la fuerte
tendencia gráfica del lenguaje utilizado
es funcional a esta relación estético-narrativa propia de la ilustración. Espacios
que se definen por su propia ausencia,
detalles minuciosos en algunas zonas,
deliberadas omisiones en otras, todo
hace de esta obra una espacio sumamente interesante, límpido y estudiado.

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DIBUJO Y GRABADO

PATRIMONIO CULTURAL

CHAREUN, Luis Augusto
Nació en Córdoba, en 1901, y falleció
en Buenos Aires en 1989. Egresó de la
Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires, y fue docente en distintas escuelas
medias. Su estancia en la ciudad capital
le permitió plasmar un particular sentido
estético de los barrios de Buenos Aires,
en particular la zona sur, en la cual desarrolló la mayor parte de su obra. Absorbido por el encanto de la bohemia porteña,
Chareun supo interpretar la nostalgia en
cada pincelada, para imprimir un sentido
mágico a esos barrios. Participó en innumerables muestras plásticas, y nos dejó
para deleite de todos, una obra fecunda,
un espacio sin tiempo, y un San Telmo
para recordar.

Casa del escultor Leguizamón
Monocopia, técnica mixta, 49 x 40 cm
Firma: Áng. inf. der.: “L. A. C. Chareun”

Análisis de obra
En esta obra de medianas dimensiones
se nos presenta un paisaje urbano, un
recorte de una calle de la que vemos
la acera y las fachadas de dos casas,
enmarcadas hacia la izquierda por una
edificación mayor que aparece cortada
por el encuadre de la imagen.
En este pequeño fragmento de ciudad
de casas decimonónicas, que a primera
vista se nos aparece bastante sencillo, el
artista, sin embargo, demuestra gran pericia compositiva y una sólida construcción
espacial. Como primer elemento para
dotar de volumen y profundidad a la obra
tenemos la diagonal que ejerce una fuga
y condiciona al resto de la composición:
la calle en primer plano sirve de apoyo a
las casas y, por esta cualidad, hace que
todo se organice en esta diagonal.
Las casas, entonces, son vistas escorzadas, dinámicas: la elección de mostrarlas así evita la composición estática
en “bandera”, y funciona como otro elemento que aporta profundidad a la obra.
Además, las líneas que las conforman,

de valor bajo y moduladas, curvas, vibrantes, alejan la composición de cualquier tipo de interpretación objetiva y
arquitectónica del modelo; así como de
cierto sentimiento sublime y metafísico
que podría surgir de la ausencia de figuras humanas. Es decir, la composición
es sensible, interesante, subjetiva, pero
no genera en el espectador una sensación de extrañamiento como sí suele
ocurrir en la obra metafísica. La paleta es
acotada, casi monocromática, con un
dominante en los verdes y amarillos, y
gran presencia de grises. Sin embargo,
el uso de los valores evita la monotonía,
la luz es racionalmente dispuesta sobre
las fachadas, mientras que entre las dos
casas, una zona de valor bajo (tras una
reja, una especie de patio) equilibra las
luces y vincula los grises de las paredes
laterales con las fachadas.
Todo esto resulta en una obra sencilla en
apariencia, con cierto aire nostálgico, pero
sumamente agradable de contemplar.

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DIBUJO Y GRABADO

PATRIMONIO CULTURAL

DI TARANTO, Tomás
Nació en Montescaglioso, Italia, el 24 de
febrero de 1904 y falleció el 29 de agosto de 1985.
Emigró a la Argentina a los cuatro años
de edad junto a su familia. Cursó en la
Academia Nacional de Arte y la Academia Nacional de Bellas Artes, egresando, como profesor en el año 1927.
En 1950 participó en la muestra “24 pintores argentinos” y “50 años de pintura
argentina” en el Museo Nacional. Sus
obras se encuentran en la Secretaría
de Cultura de Buenos Aires, en la Casa
de Gobierno de Jujuy, en el Liceo Militar San Martín, y en el Museo Escolar de
Arte “Antonio Alice”.
Posee obras en museos de Grecia, Italia, Estados Unidos, Brasil y España. Fue
colaborador de “Caras y Caretas”, “Atlántida” y “El Hogar”. En 1993 se inauguraron
tres salas permanentes con sus obras en
el Museo Epeo, en Nocara, Italia.

Hombre a caballo
1970, Tinta, 65 x 50 cm
Firma: Áng. inf. der.: “T. Di Taranto 70”

Análisis de obra
El hombre se ve corpulento, fuerte, duro.
Necesita de esa entereza para poder
atravesar las pampas a caballo. El mismo
animal se ve endurecido. Su movimiento
es lento, pero no menguante, atraviesa
los pastos de la pampa con el aplomo
de la experiencia, fiel reflejo de su jinete.
Esta obra de Di Taranto funciona como
una excelente ilustración. Ejecutada a la
tinta, su tratamiento es básicamente gestual. Largas pinceladas de tinta aguada
funcionan como un fondo que bien puede ser una síntesis de las nubosidades
pesadas que penden sobre los grandes
espacios planos de la zona pampeana.
Desde el fondo, la tinta va ganando cuerpo en forma de valores más bajos, menos aguados, hasta concentrarse pura
en algunas zonas especialmente sombrías en la figura del jinete. Las aguadas

no son aplicadas por capas, sino que
aparecen gestuales, definiendo formas y
volúmenes, a partir de pinceladas largas
y gruesas, o líneas de pluma para los
detalles, como los rasgos del hombre o
líneas definitorias de sus vestiduras.
Compositivamente, hombre y caballo se
mueven hacia la derecha, por lo que el mayor aire de la obra está en esa zona para
dar el efecto de avance. Evita la paralela
a la horizontal, transformando esas direcciones en diagonales sutiles, para otorgar
sensación de profundidad y espacio.
El resultado es una pieza de gran síntesis
formal, y composición sencilla pero efectiva, que es ilustrativa de un tipo físico
de hombre de campo, y que funciona en
dos niveles, como en el caso de la obra
de Arancio: el narrativo y el gráfico.

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DIBUJO Y GRABADO

PATRIMONIO CULTURAL

QUINQUELA MARTÍN, Benito
Nació en Buenos Aires el 1 de marzo de
1890 y murió en la misma ciudad el 28
de enero de 1977. Fue pintor, grabador
y muralista argentino; de origen muy humilde. Concurrió de noche a la Academia
de Dibujo del barrio de La Boca, mientras
durante el día trabajaba en las labores
portuarias. Cuando Pío Collivadino conoció su trabajo pictórico lo alentó a proseguir. Entonces se inició en el dibujo de
retratos y pronto recurrió al color.
Desde el año 1920, Guillermo Facio Hebequer, artista y amigo de Benito Quinquela Martín, lo entusiasma para incursionar en
la técnica del grabado. Alrededor de 1940
este artista realiza una importante serie de
aguafuertes, abordando las mismas temáticas pero con perspectivas diferentes.
Envió su primer cuadro al Salón Nacional
en 1918 y dos años más tarde obtuvo el
segundo premio. Realizó exposiciones individuales y en 1920 su primera muestra
en el exterior -Río de Janeiro- con gran
éxito. Seguidamente visitó Madrid (1923),
París (1926), Nueva York (1928), La Habana (1928), Roma (1929), y Londres
(1930). En 1936 decoró la Escuela Museo Pedro de Mendoza en el barrio de La
Boca; en el Ministerio de Obras Públicas
pintó el despacho del ministro y el comedor de los obreros, así como lo hizo con
otras reparticiones estatales.
Es un pintor paradigmático del arte argentino, en sus obras se destaca la fuerza y
el trabajo. Expresionista, por la rudeza de
su técnica, su color vibrante y sus motivos pictóricos. Es el pintor del Riachuelo
por su carácter inconfundible.

Análisis de obra
“Elevadores” pertenece a la serie de
aguafuertes que Quinquela Martín llevara a cabo sobre la actividad portuaria de
Buenos Aires.
Comparte con “Puente nuevo” muchas
características: en esta obra también los
protagonistas son los trabajadores del
puerto, con sus espaldas dobladas bajo
el peso de los barriles que descargan,
enmarcados por las austeras y funcionales estructuras portuarias, y los buques
que fondean pacientes en un recodo
del Riachuelo. Pero no sólo en temática
y técnica se acercan ambos aguafuertes, sino que además se hallan presentes aquí también el dramatismo de los
grandes contrastes lumínicos y las angulosidades y direcciones diagonales que
indican profundidad.
Sin embargo, y a pesar de todas estas
similitudes, ambas piezas presentan granElevadores
Aguafuerte, 65 x 50 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Quinquela”

des diferencias. Tal vez sean las tonalidades distintas de los soportes sobre los que
descansan las estampas las que brinden
distintas sensaciones ambientales, o tal
vez sea la forma en que la tinta se esparce sobre cada chapa. Lo cierto es que la
composición es notablemente distinta a
pesar de contener los mismos elementos.
Y de alguna forma el sentimiento que produce en quien la contempla también.
El espacio aquí parece mayor, ya que el
primer plano siguen siendo los obreros,
pero esta vez hay una masa de agua que
los separa de los planos posteriores, dando esa sensación de aire que tal vez es
más difícil de encontrar en “Puente nuevo”.
Los edificios son los depositarios de las
zonas de mayor contraste lumínico: una
cara de ellos es iluminada densamente, lo cual produce una sombra profunda sobre el lado que da al río, y a sus

pies los buques descansan negros, sólo
identificables por medio del contorno.
Las nubes, que en “Puente nuevo” son
grafismos circulares logrados probablemente por el efecto de la punta de metal
levantando el barniz protector de la chapa, aquí son masas pesadas, corpóreas, casi pictóricas. Tal vez hayan sido
logradas por medio de la aplicación de
tinta con muñeca.
Una melancolía romántica es el efecto
que producen. Recuerdan un poco a
los tangos de arrabal como “Niebla del
Riachuelo”, donde las imágenes nostálgicas dejan un cierto sabor surrealista.
Turbio fondeadero donde van a recalar,
barcos que en el muelle para siempre han
de quedar... Sombras que se alargan en la
noche del dolor; náufragos del mundo que
han perdido el corazón... Niebla del Ria-

chuelo, Cadícamo-Cobián. 1937

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DIBUJO Y GRABADO

PATRIMONIO CULTURAL

Análisis de obra

Puente nuevo
Aguafuerte, 65 x 50 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Quinquela Martín”

Con una síntesis narrativa notable, con
gran economía de elementos, aprovechando al máximo los recursos compositivos y formales que brinda el aguafuerte, (técnica que por sí misma, además,
achica la distancia entre el quehacer
artístico y el mundo del trabajo físico
representado en el proceso artesanal
de grabado e impresión) el maestro boquense nos presenta una escena típica,
ilustrativa, de todo el corpus de su obra
gráfica y pictórica: obreros trabajando en
la construcción del puerto.
Estos obreros aparecen, como ya es
conocido en las representaciones del
maestro, estereotipados; pero este estereotipo se comprende positivamente, ya
que cada uno de estos hombres representan la fuerza y el empuje del trabajo
individual en beneficio del crecimiento
colectivo: sobre sus espaldas doblegadas por el peso de los materiales y el
trabajo, descansa la responsabilidad de

llevar adelante el crecimiento de un país,
simbolizado en el puerto: destino y punto
de partida del movimiento del comercio y
la migración, baluartes del progreso económico. Por este motivo, los personajes
no son individualizables: todos y cada
uno de ellos son simples grafismos, símbolos, figuras sometidas a un gran nivel
de abstracción y síntesis, es decir, no es
importante aquí el individuo sino la acción que este lleva a cabo.
Esta acción, o más bien, actividad, se
traduce en la construcción del puerto,
que, como una gran osamenta de ser
vivo, sostiene a los obreros en su estructura primaria y crece a partir de su
hormigueante ir y venir.
La pericia del maestro aparece en cada
detalle de la obra: los hombres realmente
parecen moverse con frenesí aquí y allá,
las distintas posturas que adoptan los
cuerpos sobre todo en el plano posterior
recuerdan vagamente a los jeroglíficos

egipcios donde miles de trabajadores
erigían ciclópeas montañas de piedras,
pero en este caso son los pilares de la
construcción portuaria sobre las aguas,
los erigidos. Más atrás, pequeñas, aparecen las edificaciones sobre la costa,
regulares, esbozadas apenas, con algunas sugerencias de embarcaciones en
las líneas cruzadas sobre el agua, sintetizada con algunas curvas. Es decir,
lo que a primera vista se nos aparece
plano y pregnante como esos pilares del
plano medio, nos deja apreciar hacia el
fondo el espacio, la distancia sobre las
aguas, como a través de un portal, y así
hallamos cierto descanso al ojo que escapa de este frenesí.
En cambio, en el primer plano de la obra,
unos obreros llevan sobre la espalda
bultos que pueden ser material para la
construcción, y que suben trabajosamente por unas pasarelas zigzagueantes
de frágil apariencia. Las aguas, mansas,

reflejan esta actividad al devolver el reflejo de los sólidos pilares que sostienen
las pasarelas.
Compositivamente, en esta obra más
bien pequeña, apreciamos todo el oficio
del maestro, ya que la gestualidad y la
expresión mostradas en los óleos del
artista aparecen aquí también, pero esta
vez traspoladas a los recursos propios
del aguafuerte: gran contraste de valores
que dotan de dramatismo a la composición, construcciones geométricas de
ángulos filosos y predominio de diagonales que suman al movimiento febril de los
trabajadores, uso de grafismos y líneas
como en el humo de las chimeneas de
las embarcaciones y en las nubes y las
ondas del agua. Gracias a estos exitosos efectos compositivos, Quinquela
Martín mantiene un estilo altamente reconocible que lo posiciona como maestro indiscutible de la plástica argentina, y
como legado nacional al mundo.

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DIBUJO Y GRABADO

PATRIMONIO CULTURAL

ROCHON, Angélica
Nació en Buenos Aires en 1951, aunque
reside hace muchos años en la ciudad
de Venado Tuerto, Provincia de Santa
Fe. Es licenciada en Pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Es discípula de Naúm
Goijman, Arturo Irureta, Jorge Tapia,
César López Osornio, Osvaldo Nessi y
Néstor García Canclini.
Su obra se fundamenta en la historia de
ser humano, y en especial de la mujer,
desde la época precolombina hasta la
actualidad. Desde 1973 Angélica Rochon
realiza muestras individuales y colectivas
en Galerías de Arte, Centros Culturales y
Museos en Argentina y en el exterior.
Ha participado en gran cantidad de salones y a recibido premios tales como
el Primer Premio en Dibujo en el Salón
Anual Artistas Plásticos del Interior de la
Provincia de Santa Fe, Museo Provincial
de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez; el Primer Premio Adquisición en
el Salón Premio Legislatura Provincial,
Venado Tuerto y fue seleccionada en el
Salón Regional de Pintura Premio Raquel
Forner, entre otros.
Actualmente es docente en su Taller de
Venado Tuerto. Poseen sus obras coleccionistas, museos y centros culturales de Argentina, Colombia, México, Panamá, Estados Unidos y España.

Arte del venado
2003, Serigrafía, 56 x 38 cm
Firma: Centro. Inf.: “Rochon 2003”
Áng. inf. izq: “Arte del venado” 100/61

Análisis de obra
En este grabado de dimensiones discretas, Rochon plantea una composición
que, a pesar de presentar el modelado
de valores clásicos del grabado, oscilante entre blanco, negro y uno o dos grises;
coquetea ampliamente con la abstracción.
Pero en este caso, esta abstracción se
presenta en la repetición del motivo dominante de la obra: la guarda pampa. Este
símbolo pertenece a los pueblos de origen mapuche, y simboliza la cadena de
sólidos eslabones que forman cada individuo, la tierra y los astros del universo,
el micro y el macro cosmos, y era sólo
llevada por el cacique de la tribu.
Rochon enfatiza este sentido místico y
simbólico de la guarda, al someterla a una
repetición extensiva. Aparece multiplicada
numéricamente, e incluso formalmente:
rotada, fragmentada, agigantada, o incluso empequeñecida, como un mandala poderoso que oficia de conexión con
nuestros ancestros indígenas.
El espacio aparece quebrado, o compartimentado, por fragmentos de texto

escritos en caligrafía manuscrita, apretada, uniforme, de apariencia casi epistolar. Así, se generan dos espacios, uno
superior y uno inferior, y es en este último que el motivo icónico de la guarda
toma mayor protagonismo, ya que nos
brinda una visión entera de uno de sus
módulos, flanqueado por dos columnas
de este texto prolijo y apretado.
El motivo de la guarda remite, entonces,
a relaciones ancestrales de todos los
pueblos precolombinos; e incluso a costumbres más mundanas de estos pueblos como la economía, entrevista aquí
en la obvia alusión al arte textil.
Estas relaciones con los ancestros también pueden intuirse en el título de la obra:
“Arte del Venado” podría, además, aludir a
la saga épica de la escritora Liliana Bodoc,
“La saga de los confines”, cuyo primer volumen de tres se llama justamente “Días del
venado”, y plantea la eterna lucha entre el
bien y el mal, encarnados en un pueblo que
defiende su tierra de invasores extranjeros;
fiel metáfora de la conquista de América.

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DIBUJO Y GRABADO

PATRIMONIO CULTURAL

TESSANDORI, Luis
Nació en Buenos Aires en 1897 y falleció
en 1974. Pintor, ceramista y músico. Estudió en la Academia Nacional de Bellas
Artes (1917). Fue alumno de Fernando
Fader y Cesáreo Bernaldo de Quirós y
en los últimos años de la década del 30
se despojó de la influencia de sus dos
maestros. Recaló en el naturalismo exacerbado, transitó por el impresionismo,
fiel exponente en la captación de la luz
y en pintar al aire libre, y posteriormente
acentúa su poder de síntesis hasta llegar
a signos que nos remiten a los poscubistas. Es reconocido en la historia y la
crítica de arte como el más relevante animalista argentino. Consubstanciado con
la región, expresa un amplio contenido
social, utilizando una amplia paleta tonal
acorde con el paisaje rural, incorporando
a su temática la arquitectura popular y la
vegetación autóctona.
Tessandori es un paradigma del arte argentino, nos ha legado una vasta producción que podemos encontrar en los
principales museos y colecciones del
país y del exterior.
Realizó numerosas muestras individuales y colectivas junto a sus grandes amigos: Spilimbergo, Quinquela Martín, Berni, Castagnino, Figari. La trayectoria del
artista registra las más altas distinciones
nacionales e internacionales.

Análisis de obra

En la tranquera
1963, Dibujo, 46 x 61 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Tessandori 63”

En este dibujo de poderosas formas, el
artista nos presenta a una joven vaca captada en actitud curiosa; esta se acerca a
la tranquera con gran resolución, pero a la
vez tranquila, su cuerpo aparece delgado
pero no abatido, una delgadez, tal vez,
asociada a la fuerza de la juventud. Su
cola se balancea en un movimiento curvo
y elegante sobre los cuartos traseros que
definen el último paso dado.
Formalmente, esta obra presenta una
síntesis compositiva de gran interés: el
animal ocupa gran parte del soporte convirtiéndose así, en una figura de cierto
carácter monumental, a pesar de la de-

licadeza casi intimista puesta en las tramas de valores lumínicos bajos como en
el plano que delinea el perfil de la cabeza.
La factura es rápida, gestual por partes,
demostrando un oficio impecable en zonas de gran modelado volumétrico como
en el lomo, los flancos y los músculos
de las patas, que por medio de tramas
lineales, planos de diferentes valores y
líneas moduladas aparecen tridimensionales, tangibles y sólidos.
Tessandori demuestra ser un dibujante
de gran calidad y precisión en este motivo sencillo al que ha dotado de una gran
fuerza compositiva.

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�NUEVA
COLECCIÓN

Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

BESADA, Alicia

Mano de obra barata
2010, Óleo sobre tela, 150 x 130 cm
Firma: Sin firmar

Nació en Buenos Aires en 1966. Diversa
en su actividad: es artista plástica, profesora de inglés, piano y analista de sistemas. Se muda a New York e ingresa al
Art Students League. Luego continúa su
educación en arte en la Universidad de
Singapur y finalmente en el IUNA.
En Buenos Aires asiste a talleres de dibujo con modelo vivo de Carlos Fels, y
de pintura con Mirta Kupferminc, Diana
Dowek, Nicolás Menza y luego con Ariel
Mlynarzewicz. También asiste a los talleres de escultura de Leo Vinci y Sara
Mansilla. Entre 2009 y 2011 forma parte
del Grupo Boedo con el cual realiza numerosas muestras colectivas, entre ellas
“Autorretratos” en el Centro Cultural Recoleta. Políticamente activa, participó de
muestras colectivas como “100 pintores
con Cristina 100” en la Universidad de
José C. Paz inaugurando la muestra con
un retrato de la Presidenta de su autoría
y de “El arte con Cristina” en la Galería
Palermo H y luego en la Universidad de
Lanús. En esta misma línea, realizó la
muestra individual en 2011 “Mujeres que
rompieron el molde” en la Sala de Exposiciones de la Legislatura Porteña. En 2012
comienza sus actividades con Cadmio
Espacio Arte donde diversos artistas presentan sus obras e interactúan.
La obra que aquí mostramos fue primer
premio, en 2010, en el concurso “La pintura y el campo argentino” de la ex ONCCA, Ministerio de Agricultura, Ganadería
y Pesca.

Análisis de obra
Esta obra es un retrato del esfuerzo. Las
maderas se le caen, le pesan, le cuesta
mantenerlas alineadas para continuar su
camino hacia la derecha del cuadro; es
un niño haciendo el trabajo de un adulto.
En este aspecto, recuerda un poco a la
gran serie de pinturas del maestro Antonio Berni sobre su personaje Juanito Laguna. La niñez extrapolada, por razones
injustas pero no menos ciertas, de su
lugar social de contención y refugio para
ocupar roles destinados a la adultez.
Pero, sin embargo, el mensaje de esta
pintura en particular, y a diferencia de la
serie de Juanito Laguna, no es negativo.
El niño de “Mano de obra barata”, si bien
lleva a cabo tareas propias de adultos,
forma parte de una cadena económica
de la abundancia. Símbolo y testimonio
de ello son las espigas doradas que llenan el carro a su espalda.
El niño probablemente esté ayudando a
su padre, “jugando a ser grande”, aprendiendo a mantener aceitado el engranaje

de la producción. De ahí que su tarea
sea secundaria pero no superflua: lleva
varas de madera que no pueden dañar
su evidente torpeza e inexperiencia, pero
que probablemente formen parte de un
futuro corral para animales. Inclusive, la
estructura del carro funciona como un
antecedente formal de lo que puede ser
construido con las varas.
Plásticamente, la ejecución de la pintura
es magistral. Besada tiene un dibujo sólido y preciso que sirve de estructura para
el color y el relato de la obra. Las manos
y el rostro del niño, el gesto de concentración en no dejar caer las varas, son
detalles sumamente creíbles, naturalistas indudablemente, fuertes, definidos.
Pequeñas pinceladas brindan detalles
de luz que salpican la figura.
La pintura tiene poca amplitud cromática, el dorado de los cereales, las carnaciones del niño, y las varas lo dominan
casi todo. Algunas islas de color aparecen modestamente aquí y allá, rojo en la

carreta, verde en la gorra del niño, azul
en los pantalones. Estas zonas de contraste son contenidas, apacibles, gracias a empastes neutros y dorados que
los atraviesan. Por ejemplo, brillos grises
en el pantalón o manchas de un dorado
anaranjado en la gorra.
Así mismo, la composición también es
equilibrada. Un elemento como la pesada rueda del carro de la izquierda, que
ocupa un cuarto entero de la obra, no
ejerce efectos visuales adversos gracias
a pequeños trucos compositivos como
la vara que la atraviesa diagonalmente
y que desvía la atención al cuadrante
opuesto donde está la cabeza del personaje, que conceptual y narrativamente
es más importante.
Esta historia contada con semejantes
sutilezas y detalles cargados de estudio
y pericia compositiva, convierte a Besada en una artista notable que no puede
pasar desapercibida.

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

CÓRDOBA, Adela
Nació el 22 de octubre de 1977 en Capital Federal. Inicia su camino en el arte
en 1996 al inscribirse en la Escuela de
Artes Visuales Antonio Berni. De entre
sus maestros cabe destacar a los profesores Enrique Rubiños y Pablo Madrid.
En el año 2000 toma clases de dibujo en
la Asociación Estímulo de Bellas Artes.
En el 2001 ingresa al taller del artista
Juan Doffo desarrollando el perfil de sus
trabajos. Continúa sus estudios en dicho
taller hasta el año 2006.
Durante 2009 y 2010 asiste al taller del artista Ariel Mlynarzewicz e integra el Grupo
Boedo, colectivo de pintores que rescatan
el valor de este tan querido oficio de pintar.
A partir de 2011 asiste al taller de la artista María Cristina San Martín dedicándose al estudio de la Historia Universal
del Arte en paralelo al desarrollo de técnicas hasta el momento inexploradas
por la artista: tinta y temple.
Entre sus numerosas exposiciones podemos destacar la que realizó individualmente en la Galería de Arte de la Facultad de Agronomía de la UBA en octubre
de 2011 y varias colectivas con el Grupo
Boedo como “Autorretratos” que fue presentada en el Centro Cultural Recoleta
en mayo de 2010.
Esta artista obtuvo un merecido reconocimiento cuando le fue otorgado, con
Mención Especial, en el concurso del
bicentenario “La pintura y el campo argentino” de la ex ONCCA, Ministerio de
Agricultura, Ganadería y Pesca por su
obra “Yo sé con qué bueyes aro” en octubre de 2010.

Análisis de obra
Dos bueyes tiran del arado. Estoicos,
determinados, su esfuerzo no se trasluce en los rostros bovinos más que en
la postura ladeada de los poderosos
cuerpos. El peso del arado y un posible
movimiento hacia la derecha los inclina
irremediablemente.
Córdoba, haciendo uso de la frase popular,
nos muestra una versión iconográfica de los
proverbiales bueyes que, en este caso aran
con ella, con orgullo de poder hacerlo, pues
eso es lo primero que nos informa desde el
título de la obra. Ella los conoce, y no espera sorpresa de ellos. Las bestias, como
tales, no pueden ser impredecibles y por
eso son dignas de confianza.
Para contarnos todo esto, Córdoba
echa mano de lenguajes estéticos que
recuerdan a la neofiguración argentina:
lleva adelante su relato con una gran
libertad expresiva, heredera de lenguaYo sé con que bueyes aro
2010, Acrílico sobre tela, 150 x 120 cm
Firma: Sin firmar

jes vanguardistas como el informalismo
y el expresionismo. Pinceladas largas y
gestuales, chorreados, amplios planos
de colores saturados y vibrantes que
redondean un dibujo planimétrico, acotado pero muy expresivo, son la clave
vanguardista de esta obra.
Los animales son monumentales, ocupan
casi completamente el campo de visión,
ocultando el paisaje que transcurre por
detrás y que se reduce a una suerte de
colinas de distintos verdes y rojos resueltas con implacable síntesis. Sin embargo,
ambos, animales y paisaje, tienden a la
unidad: las colinas de delicadas curvas
recuerdan los lomos de los animales.
El color, como fue expresado más arriba, es aplicado subjetivamente. Bidimensional, saturado, cada plano de
color (incluidos el blanco y el negro que
aquí juegan un papel importante como

color en sí mismo, lo cual es un rasgo
vanguardista puesto que tradicionalmente son tomados como claves lumínicas
y no cromáticas) resulta contundente y
rítmico. El celeste del cielo, el verde pálido del suelo y el tierra del yugo son los
tonos más desaturados y por ello más
contenidos. Esto además es significativo: los tonos apagados y desaturados
aparecen en registros horizontales, el
símbolo conceptual de los aspectos pasivos del mundo, y los colores vibrantes
de cromatismo atraviesan la obra esencialmente en líneas verticales, que simbolizan los aspectos activos.
Todo esto convierte a “Yo sé con qué
bueyes aro” en una pintura que a primera vista se nos aparece inocente pero
inspira una lectura posterior que deja en
claro que las primeras impresiones no
siempre son las que cuentan.

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

DASSEVILLE, Sergio Daniel

Apicultor sobreviviente
2010, Óleo sobre tela, 100 x 120 cm
Firma: Áng. inf. der.: “Sergio 2010”

Nacido en Mar del Plata en 1951. Sus
dos pasiones, la navegación y la pintura,
se ven realizadas a lo largo de su vida. En
lo que respecta a la navegación, navegó
15 años en la Marina Mercante Argentina, comandando todo tipo de buques.
Luego de concurrir durante la década
del 70 al taller de dibujo de la Asociación
de Estímulo a las Bellas Artes, a cargo
del maestro Terribili, durante las licencias
entre navegaciones, su relación con el
arte estuvo interrumpida por las alternativas propias de la vida y la profesión. Una
vez instalado en tierra y en un momento “bisagra” de su vida, surgió otra vez
la necesidad de pintar. Inició su retorno
al aprendizaje en el taller de Ana Rank y
luego al taller de Teresa Lascano. Actualmente concurre al taller de Ariel Mlynarzewicz y forma parte del Grupo Boedo.
La pertenencia a ese grupo le permitió
pintar ya no sólo la anécdota marítima,
sino también los paisajes de la montaña,
y las inquietudes que generan los temas
que se proponen dentro del mismo.
Entre sus muestras individuales se destaca la realizada en el Centro de Capitanes de Ultramar, Buenos Aires, la cual
tuvo lugar en 2012. Además ha participado de numerosas muestras colectivas, principalmente con el Grupo Boedo.
Asimismo expone en forma permanente
en la Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano” en Buenos Aires
“Pintar es como navegar, siempre hay un
nuevo puerto, un nuevo amor, siempre hay
cambios, de rumbo y tormentas que capear...” dice de su obra el autor

Análisis de obra
En esta obra concisa, Dasseville nos
presenta un resumen pictográfico del
ciclo de producción de la miel. Los campos de monocultivo del fondo, pletóricos
de floraciones amarillas y néctar, las colonias apícolas dentro de los panales de
madera en forma de prisma, y finalmente
una reducida nube de abejas orbitando
con docilidad al apicultor. Este mismo,
además, juega como elemento descriptivo del oficio, y a la vez como actor dentro de la industria de la apicultura.
Está representado fielmente, con todos
sus atributos, aunque si bien con gran
síntesis, como veremos más adelante,
cuenta con notable fidelidad. Se lo percibe experimentado, aplomado, tal vez
a estas características se deba el título
de “sobreviviente”: su conocimiento y
pericia le permiten la supervivencia en
la industria en un momento en que todo
parece ir cuesta arriba.
Como dijera más arriba, el artista hace

uso de una importante síntesis para hablar de una industria compleja y rica. No
podemos distinguir exactamente qué
cultivo es el que da comienzo a la cadena de polinización que lleva a la producción mielera, así como no podemos
distinguir las facciones del hombre que
cierra el ciclo, y sin embargo sabemos
sin lugar a dudas que ambos son eslabones nucleares de la misma cadena.
El lenguaje estético responde a la figuración surgida a finales del siglo XX, que
busca acercarse a la tradición pictórica
naturalista, pero habiendo sido atravesada por décadas de abstracciones.
Compositivamente, la obra está construida con gran simpleza. Dotada de dos
direcciones muy marcadas, la horizontal
rotundamente delineada con una arboleda que por valor muy bajo separa el
amarillo de los campos y los celestes y
nacarados del cielo, mientras que la figura erguida del hombre impone la vertical.

El alambrado y el panal se introducen en
el plano en un suave ángulo matizando
estas líneas ortogonales que harían que la
obra se viera muy estática. La ubicación
del personaje también ayuda a este dinamismo: su movimiento parece entrar desde la izquierda, logrando que el ojo entre
a la obra tras él y quede contenido en ella.
En cuanto al color, la paleta responde a
estas búsquedas naturalistas a las que
nos referíamos anteriormente: diversas
tonalidades de verdes cálidos forman las
hierbas, y las sombras que proyectan las
cajas son moduladas en azulados y violáceos. La factura evidencia distintas formas gestuales en las pinceladas, que se
adaptan a cada textura buscada. Largas
y sedosas en el cielo, cortas, rápidas y
bruscas en las hierbas.
Todo hace de esta obra una imagen de
gran atractivo narrativo.

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

MARTÍNEZ, María Claudia
Nació en Pigüé, provincia de Buenos
Aries, en 1960. En 1980 se traslada a
Buenos Aires y aún reside en esta ciudad. Se graduó en Psicología. En el año
2003 comenzó a asistir al taller de pintura de Ariel Mlynarzewicz. Actualmente, y desde 2006, forma parte del Grupo Boedo y ha participado de todas las
muestras colectivas del grupo realizadas
en espacios como el Centro Cultural Recoleta, entre otros. Además ha realizado
dos exposiciones individuales, la primera
en 2007 en el Casal de Catalunya y la segunda en las dependencias de la Secretaría de Cultura de Pigüé, su ciudad natal.
En el año 2010 la obra pictórica que aquí
presentamos fue distinguida con el segundo premio en el concurso del bicentenario “La pintura y el campo argentino”
de la ex ONCCA, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

Análisis de obra

El lila de la flor del cardo
2010, Óleo sobre tela, 120 x 120 cm
Firma: Sin firmar

Se trata esta pintura de un óleo de dimensiones moderadas. Con gran carga
matérica, nos presenta una especie de
ventana al campo, donde en el primer
plano aparece recortada cierta vegetación tal vez de baja estatura.
El espacio ha sido construido por registros
horizontales. El registro inferior, que corresponde al primer plano, presenta una gran
planta de lilas en flor, resuelta con grandes
pinceladas de gran gestualidad, muy plásticas, sensibles y matéricas.
En cuanto al color, los amarillos saturados que van desde los naranjas claros y
ocres, a los verdes más ligeros y cítricos,
las pinceladas de cierta violencia y las
flores de gran calidad expresionista recuerdan a la obra de Vincent Van Gogh.
Hacia el fondo, la pincelada que en el
primer plano se contorsiona dejando a

su paso grafismos de pura materia que
se perciben como dichas flores y vegetación, se estira, y sin perder su densidad, logra fundir los tonos amarillentos
para representar los campos que se
transforman en serranías sutilmente insinuadas sobre el horizonte. Sobre esa
misma línea, pero debido a su valor más
bajo y sus formas más definidas son
percibidas más cercanas que las sierras,
descansan unas pequeñas formaciones
boscosas. Con estos recursos simples,
se logra una gran profundidad de campo del plano medio, el más estrecho, ya
que el ojo parece flotar hasta el fondo
por la aceleración de la perspectiva:
materialmente, el espacio entre el plano
del cielo y el primer plano es delgado,
todo está muy cerca, pero la incorporación de esos elementos sobre la línea de

horizonte y la diferencia en la pincelada
ejercen un efecto amplificador de la profundidad, muy bien logrado.
El cielo, que ocupa el tercio superior de
la obra, contrasta ampliamente con el
registro inferior por valor, por saturación
y por factura: se trata de un gran plano
atexturado, de pinceladas fundidas y
virtualmente invisibles de un gris cálido,
desaturado. Es decir, es el tono más
claro de la composición, y sin embargo
es el que menos luz tiene frente a los
vívidos verdes y liláceos que componen
las plantas y las flores, o los amarillos vibrantes del tono medio.
Es una obra en apariencia sencilla, pero
que esconde una gran composición que
genera un gran espacio límpido, lleno de
lirismo.

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

MINARDI, Eduardo
Nació en la ciudad de Mar del Plata en
1963. Pintor, dibujante y escultor; se ha
formado como autodidacta. Realiza varias exposiciones individuales y colectivas en su ciudad natal. Además, expuso sus obras junto a otros artistas en la
Muestra Colectiva MC15 del Centro Cultural Borges en la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires. Ha sido seleccionado en
el V Salón Nacional del Mar y en el LXXXVIII
Salón Nacional de Artes Plásticas del
Museo de Bellas Artes Bonaerense, Secretaría de Cultura de la Nación.
Actualmente se desempeña como docente de artes plásticas al frente del Taller de Entrenamiento Artístico en la ciudad de Mar del Plata.
La obra que aquí se muestra fue Seleccionada en el concurso del bicentenario “La
pintura y el campo argentino” de la ex
ONCCA, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

Tensiones de un campo
(de la serie Selvas)
Acrílico sobre tela, 138 x 138 cm
Firma: Sin firmar

Análisis de obra
El título de la obra es capcioso. Invita a
analizar a qué tensiones hace referencia,
y en este sentido es en realidad la inclusión de la palabra “campo” la que genera
las dobles lecturas. Es decir, ¿se refiere
el título a las fuerzas plásticas que actúan dentro de la obra?
De ser así, la lectura de la obra es técnica, pero consistentemente lineal. No
puede haber nada más tenso que un
cuadrado que se ha convertido en un
tondo1. El soporte se transforma, los ángulos rectos dejan de percibirse porque
el gran círculo que lo habita se vuelve la
figura más pregnante. Esto es así porque
naturalmente las formas circulares son
más fáciles de leer gracias a que no son
interrumpidas por ángulos que corten el
recorrido visual.
Esta inclusión de un círculo dentro de un

cuadrado es, aunque el más reconocible
y fuerte, sólo uno de los recursos utilizados para generar las tensiones. Un color,
dos valores y blanco puro; contundente
y a la vez delicada, la paleta de azules y
blanco de esta obra es efectiva: el círculo, pintado de un azul más profundo, agrisado, está completamente cubierto por
formas blancas que dan la sensación de
ser un encaje o una filigrana. Las formas
blancas lo atraviesan, delicadas, límpidas.
Logradas con muy poca materia, con
grafismos más cercanos a la ilustración
que a la pintura, a primera vista parecen
los dibujos de espuma que dejan las olas
sobre la arena, o una imagen topográfica
selvática, o inclusive la imagen de microorganismos a través del microscopio. Si
miramos mejor, veremos emerger formas
que recuerdan a plantas o a animales, de

manera delicada y casi frágil.
Entonces, según esta lectura, el campo
al que se refiere el título es el soporte de
la obra, la imagen dentro de éste, y es la
composición, las propias leyes internas de
la obra quienes generan las tensiones.
Sin embargo, y como dijéramos más
arriba, ¿no debería existir una interpretación distinta? ¿Podría esbozarse una
mirada política, en la que la palabra
“campo” tenga un significado más obvio,
y las tensiones aludan a las fricciones
entre distintos estratos sociales? No es
la intención forzar aquí una interpretación
fuera de lo puramente plástico, pero hay
lugar para preguntárselo, sobre todo tratándose de una obra contemporánea.
1 Voz italiana (por redondo) utilizada para denominar a una
pintura o relieve de forma circular.

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

ORTEGA, Carlos Sebastián
Nació en Paraná, Provincia de Entre Ríos
en el año 1978. Cursó sus estudios terciarios en el Instituto Superior de Artes
Visuales de Paraná “Prof. Roberto López
Carnelli” obteniendo en el año 2003 el
título de Realizador Plástico Superior y
Profesor en Artes Visuales. Desde el año
2004 a la fecha se dedica a la docencia
tanto en instituciones educativas como
en su taller particular. Entre sus exposiciones individuales se destaca la que realizó
en 2003 en la Casa de la Cultura de Paraná. Además, ha participado de diversas
exposiciones colectivas llevadas a cabo
en la misma ciudad. Ha participado de
diversos concursos y, entre sus premiaciones, podemos destacar la obtenida
en 2008 donde le fue otorgado el Primer
Premio en la disciplina de Plástica en el
Plano en la categoría de 19 a 30 años en
ocasión de la “VIII Bienal de Arte Joven”
organizada por la Secretaría de Cultura
de la Universidad Nacional del Litoral y la
Federación Universitaria del Litoral.
La doma
2010, Óleo sobre tela, 150 x 130 cm
Firma: Áng. Inf. Der. “Ortega 2010”

Análisis de obra
La clave de la pintura está en lo dionisíaco, lo salvaje, lo desmesurado, lo no
contenido. La naturaleza de la doma
es la lucha del hombre por dominar las
fuerzas naturales, incluidos sus propios
instintos primitivos, por imponer su razón
sobre el mundo de lo natural al que él
mismo pertenece.
En “La Doma”, de Carlos Ortega, se representa esta idea de lo cultural sobre lo
natural con la metáfora de la actividad del
gaucho. El hombre es el único personaje
de la pintura que está representado sin
rasgos faciales, los animales tienen sus
hocicos abiertos, desafiantes, los ojos
rasgados pero enfocados: tienen impreso un gesto que puede ser el de la fuerza, el de la lucha infructuosa contra el
dominador. De esta forma, el rostro inex-

presivo del hombre puede aludir a que
los recursos que utiliza para primar sobre
la naturaleza sean los que le brindan el
uso de su razón sobre su fuerza.
A estos fines de representar la fuerza de
la lucha entre la razón y los instintos animales, toda la pintura se encuentra atravesada por recursos formales, estilísticos y compositivos que refuerzan esta
idea de tensiones constantes. La paleta
es fuerte, manchas de colores muy saturados inundan la zona media de la pintura, y son compensadas por los tonos
agrisados de la figura del hombre y los
tierras cálidos de los animales.
El dibujo es contundente, lleno de deformaciones narrativas, buscadas, para
exacerbar este concepto subyacente de
la lucha de fuerzas. Formas que se re-

piten, movimientos bruscos, fuertes y líneas angulosas y afiladas lo transforman
en una escena casi hostil.
El cuadro casi no tiene aire, todo el espacio está ocupado por estas reverberaciones de color o por las bestias encabritadas, sólo los animales del plano
inferior que aparecen “cortados” proveen
un indicio de estudio de espacio.
A esta falta de profundidad se suma la
línea negra que atraviesa toda la obra,
que contornea las figuras y parte la amplitud del soporte como si se tratara de
un rompecabezas. Esta línea le otorga
una gran cualidad gráfica al resultado final de una obra fuerte por lo que implica
el tema y por la factura gestual, frenética.

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PATRIMONIO CULTURAL

PERTOVT, Gabriela

Arme su propia Argentina
(de la serie Argentina para armar)
2008, Acrílico sobre tela, 150 x 150 cm
Firma: Áng. Inf. Der. “Pertovt”

Nació en Santa Fe en 1962. Estudió en
la Escuela Provincial Juan Mantovani de
la Provincia de Santa Fe. En 1989 obtiene el titulo de Técnica Superior en Artes
Visuales. Para su perfeccionamiento, ha
obtenido becas nacionales e internacionales, tales como la otorgada en 1990
por la Fundación Elizabeth Greenshields
de Canadá, o las otorgadas por el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, lo
que le ha permitido estudiar con maestros como Juan Doffo.
Participa actualmente de concursos y
salones en los principales museos y
centros culturales del país, donde recibió
más de 40 distinciones. Entre las más
destacadas encontramos la Medalla de
Oro a la trayectoria artística brindada por
el Museo Rosa Galisteo en Santa Fe; el
Segundo Premio Adquisición, Castilla y
León Pinta, del Centro Cultural Borges
en Buenos Aires, y menciones otorgadas por distintos salones del Palais de
Glace en Buenos Aires. Ha expuesto
en Francia (2002) y en Suiza en varias
oportunidades y sus obras son apreciadas en colecciones privadas de Estados
Unidos, España, Australia, Suiza, Alemania, Francia, Inglaterra, Canadá, Escocia,
Bélgica, Holanda e Italia.
Sus obras forman parte del patrimonio de
15 Museos y Fundaciones de Argentina (en
Ushuaia, Santa Fe, Córdoba, La Plata, Tres
de Febrero, Avellaneda, Corrientes, etc.).

Análisis de obra
El corpus de obra de Gabriela Pertovt
toma elementos puntuales que son fácilmente identificables con lo que esencialmente se considera “lo argentino”: el
ritual del mate, la industria ganadera, la
vida del gaucho, la cinta argentina. Remiten directamente al concepto de una
construcción de lo “nacional”.
En esta obra en particular, y partiendo desde el título, se ponen de relieve
esos conceptos identitarios, y esa idea
de que un país se “arma” con elementos
que lo definen y delimitan.
Tres elementos típicamente infantiles
son los que aparecen en esta pintura en
particular: la cinta argentina, que es la
forma en que se conoce como primera
instancia a la patria. De niños asociamos
los colores celeste y blanco con la pertenencia a un país, a una patria cuando en
la escuela y por primera vez nos ponemos una escarapela para cantar el himno. Así, poco a poco, algo tan abstracto
como los conceptos de país, territorio
nacional y patria se van volviendo corpó-

reos, y la bandera es el primer símbolo
reconocible de esta identidad patriótica.
Sobre la vaca, además, hay miles de litros de tinta gastada en la escuela en
composiciones infantiles dedicadas a ella
durante décadas. Reconocer la vaca, y
los productos que surgen de ella es, de
alguna forma, un primer conocimiento
sobre la economía tradicional del país.
La figura del bovino se idealiza, se convierte en un ícono que representa la subsistencia de toda una patria, se niega su
naturaleza animal para transformarla en
un elemento funcional al ideario social
argentino. “La vaca nos da la leche, el
queso y la carne”, dicen los niños.
El trenzado de cintas argentinas y la
vaca, entonces, son elementos de un
juego para armar, parece decir Pertovt.
Como aquel juego de niñas de muñecas
de papel para vestir, Pertovt nos propone las siluetas de las vaquitas, recortables, que funcionan como avatares de la
imagen del país.
La obra nos invita a “armar” un país, no

sólo a llevarlo adelante, sino reinventarlo, reconstruirlo desde aquello que
entendemos por “patria”, desde lo primero que conocemos como niños. Sin
embargo, no nos da muchas opciones:
cada avatar es una vaca, gemelas ellas,
sólo con cierta inclinación a derecha o
izquierda. Tal vez allí la inocencia infantil
de los elementos deje paso a una ironía
adulta sobre la necesidad de tomar decisiones para “armar” la propia Argentina.
Plásticamente, la obra presenta una
composición sumamente sencilla y una
paleta más que acotada: las figuras simplemente son dispuestas en una línea
vertical y los colores usados son sólo
dos, el blanco y el azul. Dicho así, podría
tratarse de una obra estática y pobre,
pero la maestría de Pertovt reside en la
infinita posibilidad que posee de reproducir efectos y texturas como los brillos
y los trenzados de las cintas a través de
un modelado de luces y sombras de impecable factura, heredero de los estilos
decorativos de la pintura hiperrealista.

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

ROCHON, Angélica
Nació en Buenos Aires en 1951, aunque
reside hace muchos años en la Ciudad
de Venado Tuerto, Provincia de Santa
Fe. Es licenciada en Pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Es discípula de Naúm
Goijman, Arturo Irureta, Jorge Tapia,
César López Osornio, Osvaldo Nessi y
Néstor García Canclini.
Su obra se fundamenta en la historia del
ser humano, y en especial de la mujer,
desde la época precolombina hasta la
actualidad. Desde 1973 Angélica Rochon
realiza muestras individuales y colectivas
en Galerías de Arte, Centros Culturales y
Museos en Argentina y en el exterior.
Ha participado en gran cantidad de salones y a recibido premios tales como
el Primer Premio en Dibujo en el Salón
Anual Artistas Plásticos del Interior de la
Provincia de Santa Fe, Museo Provincial
de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez; el Primer Premio Adquisición en
el Salón Premio Legislatura Provincial,
Venado Tuerto y fue seleccionada en el
Salón Regional de Pintura Premio Raquel
Forner, entre otros.
Actualmente es docente en su Taller de
Venado Tuerto.
Poseen sus obras coleccionistas, museos y centros culturales de Argentina,
Colombia, México, Panamá, Estados
Unidos y España.

Análisis de obra
La obra de Angélica Rochón es fuertemente figurativa, fuertemente simbólica.
Tiene el carácter trágico y patético de las
obras de Raquel Forner sobre el drama
de España en la Guerra Civil, la figura femenina como símbolo de las consecuencias de la tragedia, y es que, a su modo y
mucho más cercano en el tiempo, “Éxodo argentino” es de alguna forma un documento emotivo de una tragedia.
La mujer que protagoniza la obra está
muy cerca del espectador, ocupa el primer plano, y su mirada no puede ser más
que la de la interpelación. Mira con pena
o con decepción. Muestra su cuerpo cicatrices, rupturas, salpicaduras de pintura
como heridas. Idealizada, no es un retrato de alguien en particular, sino tal vez la
imagen alegórica de la Nación Argentina.
Sobre el pecho roto aparece la frase “los
que nos quedamos”, tal vez esto aluda al

Éxodo argentino
2002, Acrílico sobre tela, 120 x 100 cm
Firma: “Rochon 2002”

símbolo de la patria con el corazón roto,
ya sea por la partida de los hijos pródigos o por el estado lamentable en que
es abandonada. No lo sabemos.
En el medio, el éxodo. Los que se van,
los que escapan, son una masa enorme
de personas sin identificar, que se alejan
hacia barcos y aviones abocetados, y se
mezclan con “los que vinieron”, que bajan
de un barco trasatlántico procedente del
torbellino del tiempo que se vislumbra a
la extrema derecha: el tiempo que parece mezclarse entre las generaciones que
vinieron al país hace un siglo y las que
escapan de él, “rastreadores de sueños”
en busca de la “quimera de oro”.
La obra es clara. Rochon refleja en ella la
incertidumbre y el dolor del pueblo argentino tras la debacle del 2001. El torbellino es
a la vez el flujo del tiempo y los momentos
agitados de la historia reciente que pare-

cen confundirse, mezclarse. Es metáfora
de lo turbulento y lo caótico, del desasosiego y la angustia por un futuro incierto.
En cuanto a composición y factura se
trata de una obra más bien sencilla. Con
tanta carga emocional y narrativa, la sencillez compositiva es un alivio. Organizada en dos segmentos verticales, el de la
izquierda ocupado por la mujer que se
queda con el corazón roto, detrás de ella,
los ojos tristes de personajes indefinidos,
y a la derecha el torbellino. El espacio no
es real, es evocativo y simbólico.
La paleta es de complementarios, siendo la pareja naranja-azul la elegida, con
suaves variantes desde los rojos cálidos
a los violetas azulados. Chorreados, empastes y salpicaduras son parte de una
factura que demuestra gran conocimiento de técnicas pictóricas y dotan a la
obra de fuerte contemporaneidad.

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

SACHERI, Raúl Eduardo
Nació el 7 de septiembre de 1942 en
Capital Federal. Médico veterinario, residió en las provincias de Misiones y Corrientes desde 1967 a 1997. Dibujante
y pintor autodidacta. Asistió a partir de
1998 a los talleres de Ana Tarsia, Ernesto
Pesce y Jorge González Perrín. Ya a partir
de 1977 lleva a cabo diversas exposiciones individuales nacionales (en ciudades
de las provincias de Misiones, Corrientes,
Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires) e internacionales (Estados Unidos, Ecuador y Uruguay).
En 2010 obtuvo el 3º Premio Adquisición en el concurso del bicentenario “La
pintura y el campo argentino” de la ex
ONCCA, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

En el potrero
2010, Óleo sobre tela, 80 x 100 cm
Firma: Áng. inf. der. “Raúl Sacheri”

Análisis de obra
El cielo pende sobre el campo. Atravesado por nubes redondeadas, corpóreas, llena el aire de una luz diáfana.
Inconmensurable, ocupa dos tercios de
la obra, y la transforma en un espacio
abierto de increíble extensión. No muy
lejos, unas sierras delinean el horizonte,
acortando la inmensidad de las tierras.
Bajo ese cielo enorme, unas vacas pastan mansamente contenidas entre árboles de gran altura y un alambrado sutil.
Esta es la imagen arquetípica del campo: la
mansedumbre de las reses, la inmensidad
de la tierra fértil y el cielo que todo lo domina.
Sacheri representa esta imagen, casi un
cliché, a partir de un lenguaje plástico cercano a la pintura näif: las vaquitas, casi las
protagonistas de la obra, desperdigadas
aquí y allá, son diminutas pero cuentan
con todos los detalles necesarios para
identificarlas como tales. Morros rosados,
orejas peludas, la presencia de terneros y
las cabezas hundidas en los pastos, toda
esta detallada narratividad es la que da
esa sensación de inocencia.

Pero no son sólo los animales. Todo el
ambiente del cuadro es percibido como
una escena de una pintura näif. Los árboles, las nubes, el campo mismo. Y
es la factura con la que está realizada la
responsable: las pinceladas no son matéricas, si no que funden los tonos minuciosamente. Hay veladuras y pinceladas
cortas y más gestuales, pero en general
es un cuadro con una composición muy
clásica, y por ende, con una carga de
materia mínima, delgada. Todo es contenido, mesurado, calmo, y en ello también radica su cualidad näif.
En cuanto a la composición y a la construcción del espacio, esa misma elegancia
clasicista se percibe en la forma en que los
elementos ocupan el campo de la obra:
como dijéramos antes, el horizonte bajo,
lejos de comprimir la tierra, hace crecer al
cielo, y ello brinda aire a la pintura.
Gracias a todo lo dicho anteriormente,
el resultado es un cuadro bello, lleno de
paz, y de elegancia.

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

SZELAGOWSKI, Martín Leandro
Nació el 15 de abril de 1956 en la ciudad
de La Plata. Además de sus estudios
como Médico Veterinario, realizó la licenciatura en Artes Plásticas en la Universidad de La Plata. Se desempeñó como
dibujante en diversos medios gráficos
durante una década, lo que marcó su
carrera pues a partir de este trabajo es
que realiza la licenciatura consolidando
su carrera, como artista plástico.
En su carrera ha obtenido numerosos reconocimientos, en dibujo y pintura, resultando seleccionado y premiado en varias
exposiciones como en el XXIX Salón Nacional de Pintura “Fernán Félix de Amador”
2007, Salón Nacional de Artes Visuales
Palais de Glace 2008, 2009 y 2010, Salón
Nacional Manuel Belgrano 2010 y 2011,
Concurso de pintura ONCCA de 2010,
del Bicentenario, entre otros.

Los pioneros
Técnica mixta, 150 x 150 cm
Firma: Sin firmar

Análisis de obra
Según el diccionario de la Real Academia Española, “Pionero” significa: persona que inicia la exploración de nuevas
tierras. Persona que da los primeros pasos en alguna actividad humana. Como
ocurre con la gran mayoría del arte contemporáneo, cada obra tiene múltiples
interpretaciones o lecturas que apelan a
distintas fuentes de conocimiento.
La obra de Szelagowski no es la excepción. A primera vista, lo que vemos en
este dibujo de técnica mixta es simple:
cuatro caballos, uno de ellos tumbado, y
otro que parece inclinarse sobre lo que
parece una figura antropomorfa descansan en un espacio no definido, salpicado por pintura y líneas que atraviesan el
plano. Así dicho, no parece valer mucho
la descripción. Sin embargo, y haciendo

un análisis un poco menos superficial,
llegaremos a un abanico de sentidos relacionados al tema del pionero.
En cuanto a temática, el vocablo “pioneros” en el contexto de este catálogo que recopila patrimonio referido a la
construcción de un país, podría referirse
al momento mismo de su génesis. Los
caballos, entonces, podrían ser los primeros que llegaron con los españoles,
y la figura humanoide de la derecha aludiría al destino que muchos adelantados
españoles sufrieron a manos de los nativos. De esta forma, la imagen bien podría ser la de Solís luego de la primera
fundación de Buenos Aires.
Sea el contexto que sea, el caballo es
el pionero por excelencia: abre caminos,
antes que el ferrocarril, permite los trans-

portes y las comunicaciones entre territorios amplios, acorta las distancias.
Plástica y estéticamente, es una obra
sumamente interesante. El dibujo es
más que preciso: es sólido, potente. Los
caballos son anatómicamente correctos,
miméticos, a pesar de la gestualidad con
que están logrados.
El espacio es, como dijéramos más arriba,
indefinido, pero quebrado por el chorreado
de pintura y por las líneas que lo atraviesan.
Por tratarse de un dibujo casi en grisalla,
no hay un color relevante, si bien aparecen
manchas de pintura en tonos azules.
El resultado es una obra fuerte, que funciona en distintos niveles de lecturas, y
que brinda sensaciones de desasosiego.

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NUEVA COLECCIÓN

PATRIMONIO CULTURAL

TOSORATTI, Sergio

Tempestad I
2011, Óleo sobre tela, 80 x 90 cm
Firma: Áng. inf. izq. “Tosoratti”

Nació en Lanús, Provincia de Buenos
Aires en el año 1969. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano
Pueyrredón, recibiéndose de Profesor
Nacional de Pintura. Además, egresó del
IUNA (Instituto Universitario Nacional del
Arte), realizando cursos de posgrado en
el mismo Instituto, sobre las derivas del
objeto y vanguardias del Siglo XX. Sus
estudios de cerámica fueron cursados
en la Escuela Municipal de Avellaneda.
Discípulo de Guillermo Cuello y Pipo Ferrari, encuentra su lenguaje en el expresionismo. Su obra se enmarca en una
constante indagación sobre la delicada
armonía del caos.
Su actividad básica es la pintura. También
es ceramista y realizador de objetos. Este
conjunto de herramientas lo ha llevado a
trabajar también en varias productoras televisivas como dibujante de story board y
como realizador de objetos y títeres.
Expuso en lugares destacados como en
el Salón Nacional de Exposiciones Palais
de Glace y en diversas galerías de arte. A
lo largo de su carrera ha obtenido valiosas
distinciones. Actualmente se desempeña
como docente en su taller personal.

Análisis de obra
Finalmente, el mar calmo ha comenzado su ciclo de tormentas. Indiferentes a
la existencia del hombre, los períodos de
calma y tempestad son los reguladores
de la vida en el mar. Lo que tal vez podía interpretarse como un atisbo de la
accidentada relación entre el hombre y el
océano en la obra de Covillén de 2004,
“Pesquero”, presente en este mismo catálogo, en esta pintura de Tosoratti, se ha
convertido en una batalla a todo o nada.
El mar se alza combativo contra el pesquero, parece bullir a su alrededor para
tragárselo como si fuese Caribdis, el
monstruo de La Odisea. Sin embargo,
la pequeña embarcación resiste aún,
frágil sólo en apariencia. Posiblemente,
entonces, esta obra podría ser el comienzo de la historia cuyo final aparece
en “Pesquero”: después de la tormenta,
las aguas dejan de ser un monstruo devastador para convertirse en una madre
generosa, pacífica dadora de vida.

Para representar esta explosión marítima, Tosoratti echa mano de recursos
pictóricos sumamente efectivos: un gran
empaste en las pinceladas, matéricas
e irregulares, el “dripping” o chorreado,
como gotas de pintura espesa que se
han estrellado en la tela para mostrar la
espuma del agua revolucionada. Cada
pincelada es única: la gigantesca ola
que levanta al navío está construida a
partir de estos golpes intempestivos de
pincel y estas manchas fuertes llenas de
impulsividad. De esta forma, la factura
se identifica emocionalmente con la imagen, y la mímesis no está enfocada en
el efecto de pintura fotográfica por veladuras como antaño, sino en este espíritu
de lo caótico que evidencia el vendaval.
Notable es, además, lo que parece suceder bajo el casquete de espuma: el
mar aparece oscuro, profundo y frío gracias al uso del azul de cobalto, que es un
tono sumamente frío, pero además pa-

rece reverberar con los reflejos de los
naranjas del bote. Aparecen algunas
pinceladas de gran empaste de un
naranja desaturado que brinda gran
profundidad al color.
Es decir, hay un trabajo de color que
evidentemente fue muy pensado. Tal
vez todo lo impulsivo en la factura esté
equilibrado por el proceso intelectual
de lograr efectos cromáticos con esta
paleta tan estudiada, puesto que el
color parece ganar altura lumínica a
medida que el ojo asciende desde la
ola al cielo, pero a la vez pierdae saturación, ya que se perciben tonos
apastelados y agrisados especialmente en el cielo. Este agrisamiento
coincide con un estiramiento de la
pincelada, y por ende del color en sí.
La obra posee una gran narratividad
aun sin ser demasiado naturalista, y tal
vez eso la haga tan interesante y tan
dotada de belleza sublime y romántica.

123

�OBJETOS
DE ARTE

Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación

�126

OBJETOS DE ARTE

PATRIMONIO CULTURAL

Copa Carlos Pellegrini
La iconografía observada en la copa nos
dice que es Plata 925, realizada o certificada en Londres, Inglaterra, en el año
1907 y realizada por Edward Barnard &amp;
Son Ltd.

Este tipo de marcas se observan en piezas realizadas en metales nobles, tanto
en el oro como en plata. Son la impronta
de una obra y certifican que es una pieza
única e irrepetible. Nos permite identificar
el origen, el tipo y la calidad del metal, la
fecha y el realizador de la pieza.
La técnica de acuñación se basa en una
combinación de distintos íconos, los
cuales difieren notablemente entre los
distintos países y ciudades realizadoras.
Fuente sellos:
http://www.925-1000.com/british_marks.html
http://www.silvercollection.it/englishsilverhallmarks.html

Gran Premio Internacional Carlos Pellegrini
1962, Plata 925, 45 x 70 x 27 cm
(Esta copa fue grabada por la Joyeria Ricciardi)
Firma: Reverso base, “Joyería Ricciardi”
Sellos: Reverso copa y base

Sellos
Cada realizador tiene una marca o sello
que identifica y certifica al artista.

Sellos de la ciudad: en el caso británico, estos son los sellos que identifican a las ciudades de origen o fiscalización de la pieza.

El león pasante certifica que el origen es
británico y que la calidad es plata Sterling
o .925 (92,5% de plata y 7,5% de cobre
u otro metal). Estas figuras han cambiado con los años.

		
		
		

Londres

		

Edimburgo

		

Birmingham

		

Dublín

		

Newcastle

Circa 1600 - 1820

Para la datación se utilizan letras del alfabeto
en ciclos de veinte que varían su forma.

Sheffield

Desde 1820

Un poco de historia
Esta copa fue durante dos años aquella entregada
al ganador del Gran Premio Internacional Carlos
Pellegrini. Esta carrera de caballos es la más importante de la región. Homenajea al primer presidente y uno de los socios fundadores del Jockey
Club de Buenos Aires, entidad constituida en
Argentina para fomento de la actividad turfística.
Carlos Enrique José Pellegrini Bevans nació en la
ciudad de Buenos Aires, en 1846. Vivió apasionado con los caballos de carreras y eso lo impulsó a
fundar el Jockey Club, en 1882, institución que lo
tuvo como primer presidente en ese año y en otros
tres mandatos. Pellegrini, además, llegó a ser Presidente de nuestro país en 1890.
Decir Carlos Pellegrini es decir turf y es hablar
de nuestro país. Es el clásico más importante
del calendario hípico argentino, y es la compe-

tencia hípica con más historia y importancia en
el turf sudamericano e iberoamericano.
Una de las modificaciones más significativas
que registró la prueba tiene que ver con su
nombre, el cual fue variando acorde pasaron
los años. Desde 1887 a 1940 el cotejo se denominó Gran Premio Internacional y de 1941 a
1952 se lo llamó Gran Premio Carlos Pellegrini.
En 1953 y 1954 volvió a denominarse Gran Premio Internacional y de 1955 a 1958 se corrió
bajo el nombre de Gran Premio Carlos Pellegrini. Desde 1959 a 1963 cambió por Gran Premio
Internacional Carlos Pellegrini y en 1964 fue
nombrado Gran Premio Carlos Pellegrini Internacional, hasta la versión de 1978. Finalmente,
desde 1980 y hasta la fecha se corre bajo el
nombre de Gran Premio Internacional Carlos

Pellegrini, en el majestuoso Hipódromo de San
Isidro. Debemos aclarar que la prueba no se
disputó en 1976 y 1985 como consecuencia de
un brote de epizootia, mientras en 1980 y 1981
se disputó simultáneamente en los hipódromos
de Palermo y San Isidro. En este último se llamó Gran Premio Internacional Carlos Pellegrini,
mientras que en Palermo se denomino Gran
Premio República Argentina – Presidente Carlos Pellegrini. El lugar de disputa también cambió según los años. De 1887 a 1895 se llevó a
cabo en el Hipódromo Nacional. De 1896 a 1940
pasó a desarrollarse en el Hipódromo Argentino
y de 1941 a 1970 se cotejó en el Hipódromo de
San Isidro. En 1971 volvió al Hipódromo Argentino de Palermo y desde 1980 su lugar no es otro
que el Hipódromo de San Isidro.

127

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OBJETOS DE ARTE

PATRIMONIO CULTURAL

Maqueta Buque “María Eugenia”
Análisis de obra
El Buque María Eugenia es un pesquero
argentino de casco de acero, botado en
el año 1981 por el Astillero C. N. P. Freire
S. A., de Vigo, España para la empresa
argentina Argenbel S. A.
Gemelo de los buques María Liliana, María
Dolores y María Alejandra. Este último naufragó el año 1934 a 960 metros y 161° de
la baliza del muelle de Puerto Madryn.
Su registro grueso y neto de 669 y 480

toneladas respectivamente. Sus dimensiones son: eslora: 53,74 m, manga: 9,50 m,
puntal: 6,50 m y un calado de 4,01 m.
Propulsado por un motor diesel Alpha
12V23LU; 12 cilindros en V (225 x 300);
Construcciones Echevarría S. A., Bermeo, España, de 1.298 KW acoplado a
una hélice que desarrolla una velocidad
de 12,1 nudos.

dades de fabricación de los insumos locales.
Los belgas se percibían como “diferentes” y
esa percepción era compartida por los pescadores costeros. Avelino Bertello (entrevista junio
2001) señaló: “el patrón de altura tiene que tener estudios, saber de navegación; como pesca
a más de 150 millas de la costa debe conocer
con exactitud la posición donde se encuentra, la
latitud y la longitud; esos conocimientos establecen una jerarquía en relación al patrón costero”.
Sus incursiones mar adentro posibilitaron el
descubrimiento de nuevos caladeros de merluza y sus desplazamientos hacia el sur propiciaron la explotación de la merluza austral, especie de alto valor comercial en los mercados
internacionales, asi como del abadejo.

Actualmente la plataforma continental argentina se prolonga casi hasta las 200 millas de
Zona Económica Exclusiva y sus costas se
extienden por más de 4.700 kilómetros. Las
principales especies del Mar Argentino siguen
siendo la merluza hubbsi, la polaca, la merluza
de cola, la corvina, el abadejo y la anchoíta.
Este Ministerio desde su creación, en 1898, posee las facultades relacionadas con la explotación de nuestros recursos marítimos. De esa
manera la segunda división de la Dirección de
Comercio e Industrias, tenia a su cargo “los estudios hidrográficos relacionados con la pesca,
el establecimiento de laboratorios marítimos,
pesquerías modelo, etc.” (Art. 5 Ley 3727)

Un poco de historia

Buque “ María Eugenia”
1981, Modelo a escala
Astillero C.N.P.Freire S.A.

Entre 1950 y 1952 llegaron al puerto de Mar del
Plata, como consecuencia de la crisis de posguerra, varios barcos pesqueros procedentes
de ciudades de la costa de Flandes Occidental
en Bélgica para radicarse, con sus familias, en
Argentina. Los armadores y los tripulantes de los
barcos belgas se instalaron en el puerto de Mar
del Plata e iniciaron la explotación de pescado
para consumo en fresco. Este grupo de pescadores ocupó un lugar vacante en la actividad
pesquera marplatense: el de la pesca de altura.
En 1950 no había en Mar del Plata ni infraestructura ni insumos adecuados para la pesca
demersal, los belgas habían traído consigo los
elementos necesarios, aunque debieron adaptarlos a las condiciones geográficas y posibili-

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�130

OBJETOS DE ARTE

PATRIMONIO CULTURAL

Maqueta Buque “Guri”

Análisis de obra

Buque “ Guri”
Modelo a escala
Astillero SANYM

El buque Pesquero “Guri” fue construido
por el Astillero SANYM para la empresa
Hielo Nevada S.A.
El astillero inicia sus actividades en 1965
y desde entonces se especializó en tecnología pesquera abarcando desde el
proyecto y dirección de la obra de construcción hasta el posterior procesamiento en la pesca tanto en tierra como en
buques factorías. Posteriormente se expandieron los trabajos del astillero a todo
tipo de buques, destacándose también
en proyectar y dirigir las obras de trans-

formaciones de buques.
En la década de los ´90, con la caída de
la actividad queda prácticamente cerrado,
pero en diciembre del 2002 toma el control
del mismo la cooperativa de trabajo Alte.
Brown e intenta reiniciar las tareas, luego
de años de problemas y desencuentros,
el astillero se encuentra en una situación
delicada pero con algunos trabajos.
Su planta industrial está ubicada en la
margen sur de La Boca con acceso sur
al puerto de Buenos Aires y al Riachuelo,
en la Isla Maciel.

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�132

OBJETOS DE ARTE

PATRIMONIO CULTURAL

Maqueta Prototipo AC2

Análisis de obra

Buque Prototipo AC2
1978, Modelo a escala
Astillero Naval Federico Contessi

Los inicios del Astillero se vinculan con
la tarea de su fundador, Don Federico
Contessi, quien se iniciara en la actividad
naval desde muy joven en su Italia natal
donde sus tíos trabajaban en un Astillero
constructor y reparador de barcos pesqueros de madera. Federico llega a la
Argentina en 1947 con 16 años de edad
e inmediatamente se emplea en Mar del
Plata desarrollando el mismo oficio. Al
poco tiempo su mismo empleador lo encaminó obligándolo a instalar su propio
taller naval. Tras los primeros años de trabajo unipersonal en los cuales se dedicó
a las reparaciones, se inicia como constructor bajo el nombre de Astillero “La Juventud”, incorporando a varios jóvenes
colaboradores. Algunos de ellos desde
entonces lo siguen acompañando como
socios y directivos de la actual empresa.
Este primer Astillero fue construido en
tierra propia pero alejado del mar, lo cual
ocasionaba serias dificultades durante el
traslado de las embarcaciones para su
botadura. Años más tarde se mudó al

actual predio de propiedad fiscal pero
junto al mar, donde se construyeron
nuevas instalaciones y un varadero propio sobre un terreno descampado y espacios ganados al mar. Se constituía así
en el primer varadero privado de la costa
Atlántica. En el año 1965 se formaliza la
sociedad fundándose el “Astillero Naval
Federico Contessi y Cía. S.A.C.I.F.A.N.”
y se prosigue con la construcción de
barcos en madera.
En 1978 proyectaron la construcción
de una serie de 6 pesqueros llamados
Prototipo AC2. Estos buques tendrían la
particularidad de ser construidos en acero naval y serían los primeros que construirían en ese material ya que hasta ese
momento se hacían en madera.
Las autoridades del área de Intereses
Marítimos (S.E.I.M) habían anunciado un
plan de financiamiento para la industria
naval que incluía la construcción de buques pesqueros para la flota nacional.
Este astillero había sufrido un incendio
total de sus instalaciones en 1974 y

se encontraban reconstruyendolo. Durante ese proceso iniciaron el diseño y
la construcción de estos buques con
recursos propios, aunque gestionando
dicho financiamiento.
En ese contexto enviaron un modelo a
escala como presente al Subsecretario
de Pesca de la Nación. Este se ubicó
sobre una base de madera tallada que
junto con la leyenda, “en pos de un objetivo común: mejorar la Flota Pesquera
Nacional”, representaba el deseo del
astillero de que pudieran surcar el mar
argentino y convertirse en fuentes de trabajo y prosperidad.
La Serie AC2 se construyó integralmente
y los 6 buques botados fueron:
• “Doña Alfia” 26.08.1978
• “Gran Capitán” 09.12.1978
• “Cabo de Hornos” 30.04.1979
• “Comandante Luis Piedrabuena”
08.08.79
• “Canal de Beagle” 17.12.1979
• “Don Vicente Vuosso” 15.11.1980

133

�ART CATALOG
Ministry of Agriculture, Livestock and Fisheries of Argentina

�136

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

History of the Ministry

Preface
The purpose of publishing this catalog of the Ministry
of Agriculture, Livestock and Fisheries is to continue
stewarding and informing the cultural, artistic and
architectural heritage, which happily guides this substantive government duty under our charge.
In fact, we have been working on this for many
years, as well as in the valorization of the Ministry’s
heritage. We are proudly exercising our duty to bring
these two “palaces” back to life, continuing with their

historic conservation and restoration, in the way to
declare them as “National Historic Monuments.”
The works of art housed in the Ministry are intrinsically tied to the idea of history and time, that is,
the past, but also the present and future. That is
why we have determined that the current collection
should be “in the possession of” its legitimate owners,
the Argentine people, preventing its depositories from
hoarding and keeping it only for themselves.

Given that art is a way of describing social and political processes, we intend that this open disclosure be also considered as a trigger for the creation
of tangible testimony of what we are building and
the way in which we are doing it.

and certain objects we consider artistic today. We
may include other works or objects with a heritage
value in future editions.
In some cases, the research conducted serves as
an introduction or is even provisional at this stage,
where the lack of data leads to some degree of
uncertainty. Despite this, the fast, incomplete publication of these works is justified by the abovementioned reasons.
The 19-century four original units of the set of buildings,
whose conservation as architectural heritage is currently in progress, are bound to introduce this catalog.
Except for certain exceptions, most of the paintings,
which are the predominant works in the collection,
have been made by Argentine artists. Similarly, the
subjects painted generally include: workers and the
farming activity, the working animal, stowage, transportation, shared portraits or scenes of local personalities, and farm and city landscapes. The reason for
exceptions may be explained by one of the ways in
which part of the collection has arrived at the Ministry; that is, the granting of prestigious autograph
paintings by donors or by the artists themselves.
Broadly speaking, this also applies to drawing and
engraving. With respect to the sculptures owned
by the Ministry, for the time being, there are a few
works, which are exquisite and have been mainly
done by foreign artists.
Most of the works arrived at the Ministry between
1938 and 1950, and most of the data included
therein also coincide with the same period. However, there are some works painted in the 19th century, and a batch, which we started receiving from
the end of the 20th century to the present date,
mainly consisting of paintings, several engravings
and a sculpture.
In terms of conservation, the general condition of

the collection is satisfactory, given that almost all
the works have been appropriately restored.
This catalog will be divided into seven sections. The
first six sections will include the following subjects:
“History and Architecture,” “Paintings,” “Sculptures,”
“Drawings and Engravings,” “Art Objects” and, finally,
a special section devoted to the “New Collection”.
Each of these sections will be arranged in alphabetical order by author’s last name. The seventh
section will include a complete translation into English of the whole catalog in a different format.
The pictures published in this edition will be accompanied by a technical description and a brief
biography of the identified artists. In addition, most
of them will include a formal composition analysis
or an analysis of the general technical guidelines
used by the artists. In the case of objects, certain
historic features will be described, which will enrich
the reader’s understanding. All the material contained herein is also available in a digital format at
the Ministry’s official site on the Internet.
The heterogeneous schools, artists and motifs
found here contribute to this solid and attractive
collection. It is our intention to make this path easier
for any citizen who may be interested in walking
through its pages, and we will make our best efforts
to achieve such purpose.
This catalog is the result of the joint work of a team
of staff members and external collaborators, who are
listed in the Acknowledgments section. In any case,
I assume full liability for any unintentional deficiency.

Norberto Yahuar
Minister of Agriculture, Livestock and Fisheries

“There are a few countries where nature is so lavish
as in the Argentine Republic or where agriculture
has, in all its forms and beyond any doubt, such a
promising future as it does here.”
Ernesto OLDENDORFF
Director of the Argentine Department of Agriculture.
Report of the Ministry of Agriculture, Buenos Aires
1872

Introduction

This is a new bilingual and enlarged edition of the
first catalog of the art collection that represents the
cultural heritage of the Ministry of Agriculture, Livestock and Fisheries of Argentina. As well as in the
previous version, this catalog serves a twofold purpose, which is the duty of anyone who possesses
any work of art: to make its artistic value known and
to safeguard it.
As this collection belongs to the State’s heritage,
making it known means granting the right to enjoy it
to its legitimate owners. Heritage is the background
or property inherited by the State’s people and
safeguarding it is one of the political responsibilities
of government.
The works of art in the hands of the State are documents under its custody which represent the popular, collective and identifiable memory.
This catalog comprises a collection which includes
architecture, sculpture, painting, drawing, engraving

Daniela Zattara
Curator

“It is impossible for me to know what destiny awaits
this Ministry... I hope that within a quarter of a
century, when the inspired and patriotic initiative of
this Congress is recalled, people will say it powerfully
contributed to realizing the dreams, imaginary and
perhaps utopian at the time, of those who committed
in 1810 to found a powerful, rich and joyful nation!”
Emilio FRERS
First Minister of Agriculture
Speech addressed to the Honorable
House of Representatives,
Report of the Ministry of Agriculture, Buenos Aires
1898
The current Ministry of Agriculture, Livestock and
Fisheries was created by Law 3727 in 1898 during
the second administration of General Julio Argentino
Roca. However, since the arrival of the first Spaniards
in our territory (16th century) and during the Spanish
colonial administration, interests were certainly driven,
to a greater or lesser extent, by agricultural development. In fact, the regional economies of the Viceroyalty of the Río de la Plata operated to meet the needs of
the Potosí silver mining “hinterland,” on the one hand,
and domestic consumption, on the other. Thus, an
entire trading system of products and supplies was
created, earmarked to supply both markets. The demise of colonialism from 1810 onwards signaled the
beginning of the collapse of domestic economies
which had to retreat to later readjust themselves in
search of new markets where to sell their products.

This contraction and expansion of economies was
unfortunately framed in the context of civil wars.
During that period, agricultural management was
secondarily performed by the different ministries of
finance, subject to free-trade or protectionist criteria,
depending on whether the country was under the administration of the Unitarian Party or the Federal Party,
respectively.
Thus, tariff policies determined the good or bad fortune of Argentine agriculture. It is in this swing from
free-trade to protectionism where the agricultural fate
of our country lies. Therefore, at first, a free-trade
practice was imposed by the first administrations of
the Unitarian Party which favored free trade to the detriment of domestic economies, both agricultural and
industrial. The free-trade policies applied by Rivadavia, which relatively slowed down agricultural expansion, were followed by a protectionist period under the
Federal Party administration, especially Rosas’, which
permitted a by no means negligible expansion of agricultural activity. Therefore, the tariffs applied through
customs laws sponsored, inter alia, not only an increase in the sown area but also the sowing of other
cereals, thus expanding the agricultural and livestock
border and adding new harvests to production. This
was one of the first agricultural policies applied with
a nationwide approach and for the benefit of the entire country. The administrations that followed since
1853 showed great interest in the development of
sheep farming, which soared throughout the fields of
the province of Buenos Aires. However, the achievement of state agricultural policies remained absent in
the governmental agenda. It was not until the Sarmiento administration (1868-1874) that the Argentine
Department of Agriculture, dependant upon the Ministry of the Interior, was created by a Law dated July
21, 1871. Such law embodied the foundations of a
modern and capitalist agriculture with clear and real
objectives, especially concerning personnel education and training to better develop such activity, thus
reinforcing the scientific bases of agriculture.
Once the Argentine State was consolidated under
the first administration of Julio Roca (1880-1886), a
farming primary-export model arose which served the
capitalist market and the first power in the world at
the time: Great Britain. The shifting political winds of
the 1890s delayed the creation of a specific ministry devoted to the management of agricultural affairs.
However, the progressive economic boom, the importance given to the agricultural sector at the end of
the 19th century, the entry into a global market and

the need to implement modern mechanisms and
increase production forced the National Executive
Branch into the conclusion that it was convenient
to take the management of agricultural affairs up to
the ministerial level. Therefore, the Ministry of Agriculture was created in 1898, headed by lawyer Emilio
FRERS, the first Minister of Agriculture of Argentina.
As the main technical sector in the country, and following a strategic conception of natural resource exploitation, the Ministry’s activities also included geological exploration in search for underground water,
as well as mining and oil exploitation. Thus, personnel
from the Division of Mines, Geology and Hydrology
of the Ministry of Agriculture were the first to ever drill
an oil well in Comodoro Rivadavia (1907). This simple fact explains why this set of buildings served as
the first headquarters of YPF until 1938. The recently
created ministry set the foundations for State promotion of the expansion of the agricultural and livestock
border, the progressive increase, modernization and
diversification of production and the achievement of
state policies designed to improve, promote and protect Argentine agricultural activity.
A little more than a century after its creation, our Ministry of Agriculture, Livestock and Fisheries currently
plays an unprecedented role at the international level
that places Argentina as the leading country in agrofood and agro-industrial production whose goals and
objectives are agricultural development and modernization, the incorporation of biotechnology at the service of mankind, and the beginning of a growth path
for the benefit of Argentina and the world, as the men
of the 1810 May Revolution once dreamed.

137

�138

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

A Historic and Iconic Building
The building where the Ministry of Agriculture, Livestock and Fisheries currently operates was not intended for such purpose. Good ideas, willingness,
neglect and ins and outs surround its history.
Today, having recently reached the first century
since the beginning of construction and in the
way to reach 100 years of age as the seat of the
Agriculture government, whether as a Ministry or a
Secretariat, we decide to recall its history, its character and style.
From those years when the Republic was originated till the present date, in terms of architecture,
Argentina has followed hegemonic models, especially from Europe, and as time went by, the cosmopolitan city of Buenos Aires has become a true
architectural melting pot.
We must go back to the 19th century, since the
building’s eclectic influence, mainly from the French
neo-Gothic style, had arrived in Argentina long before the building was planned. We could almost
say that, by the time the building was completely
finished and opened, those stylistic features were
not at their peak.
The Europeanization process deployed by the inflow of British capital, the French cultural veneer,
and the Italian and Spanish labor supplied by immigration, results in a building like the one being
analyzed. Different styles merge and mingle in it.
In the 19th century, new ideas prevailed concerning urban design and architectural forms as part of a broader
project that aimed at superseding the Spanish heritage.
Post-revolutionary elites looked to France in search
for inspiration to build bridges, roads and public
buildings which they believed were of the essence
for the new republic.
In the 1820s, at the initiative of President Rivadavia,
the first French engineers especially hired by the new
Government arrived in the country. While many of the
projected works never materialized, these technicians
were pioneers in the republican architecture.
Argentina also incorporated the neo-Gothic style universalized by Viollet le Duc from France as the adequate style used in Argentina to build spaces where
the virtues of the Christian Spirit would be preached.
The population growth, the variety of immigrant origins, the use of new technology and, especially,
the social requirements of functional variety in terms
of the few and simple types prevailing at the end of
the 18th century paved the way for the rise of new
architectural programs, different kinds of spaces,
as well as rich and eclectic languages.
The new programs derived from the increasing
complexity of urban life as proposed by the con-

servative generation based on the application of
European models.
Some ancient typologies remained and continued
to inspire new works. However, in most cases, the
new requirements were solved with somewhat innovative spatial and constructive types.
From the 1880s onwards, the language became
primarily historicist because the whole array of neostyles arose, which would remain for another 20
years after the centenary.
The neo-Gothic style was primarily used to build
churches and, secondarily, public buildings that
were somehow associated with social, health or
charity services. This was based on the implied
metaphor that Gothic was the distinctive style of
the strongly religious era, the Middle Ages, representing at that time better than any other style
the religiousness that wanted to be transmitted to
architectural forms. This is linked to the so-called
architectural “Character” in that the style chosen for
the building has to be related to the function the
building will serve.
From the stylistic viewpoint, virtually all French
trends of that period were successively recreated
by French, Argentine and other foreign professionals trained in different Parisian schools. Already in
the 1880s, the typical Italianizing and Germanizing
facades incorporated French-based architectural
elements such as mansards, but the composition
of public and private buildings was also modified
and enriched by applying French formulas.
This set of buildings, where the Ministry of Agriculture, Livestock and Fisheries currently operates, is
located in San Telmo. This is the oldest neighborhood in the city and still shows the charm of narrow
cobbled streets, low houses with barred windows,
and lamps that turn on at dusk. However, the most
precious feature of San Telmo is having been home
to several institutions that were landmarks in the
evolution of Argentine healthcare. The first hospital
in Buenos Aires, the School of Medicine with its first
amphitheater where anatomy lectures were held,
the great facilities of the Rawson Hospital, the Italian Hospital, or the British Hospital were all located,
and some still are, in the southern area of the city, a
true backbone of endearing traditions.
The facade of the first building was constructed
with imported materials coming mainly from the
French Republic and, according to the blueprint,
the building trend prevailing during the Tudor reign
was followed; its twin building is almost an exact
match, although whether the materials were imported or not remains uncertain.

Pursuant to a Decree signed in July 1911, the
southern half of the block located between Paseo
Colón street, Carlos Calvo street and Azopardo
street was earmarked for a night shelter for the city.
It measures 51.96 m on Paseo Colón Avenue, with
a lateral facade that runs throughout the extension
of the block on Carlos Calvo street and a 51.96-m
background on Azopardo street. This plot is part of
the land reclaimed from the Río de la Plata when
the Buenos Aires harbor works were performed. Therefore, the building is founded on holes and arches, as
is the case with the neighboring buildings in the area.
The blueprints of this building were examined following the instructions given by the Chairman of the
Regional Hospitals and Shelters Commission.
The building was designed to provide shelter to
100 women, 25 girls, 45 boys and 370 men, that
is, 540 people in total.
The building would include offices, canteens,
restrooms, hairdressing salons, kitchens, several
warehouses, a small house for the manager, an infirmary, workshops, a school and other necessary
annexes, as well as a laundry room and stables
which would be located in a separate building.
“The type of construction is the usual one: common masonry for the walls, stone concrete for
foundation holes, reinforced concrete for the mezzanines, slate roofs on metal ceilings, floorboard
paved surfaces and tiled floors, cedar carpentry in
shutters, stairways built in iron, concrete and marble and, at that time, walls were whitewashed. The
relevant water works were carried out, the electric
wires were laid, elevators and lifts were installed, as
well as electric buzzers and lightning rods.”
The architectural ornamentation is neo-Gothic, with
some retouches linked to the Tudor style and some
others from the Renaissance style which provide
greater character to the set and better proportions
to the bodies projecting inwards and outwards (historicist eclecticism).
The blueprints of this first building were approved on
September 21, 1912 and the works were awarded
to Messrs. Andrés Vanelli and sons concerning the
main building.
The current set of buildings is the result of works
performed entirely by the firms Andrés Vanelli e Hijos and Kimbaun y Cía. The construction of both
buildings was scheduled at the same time, as twin
buildings, but they feature some dissimilarities. They
were built around 10 years apart and they show the
monumentality required for public works at the end
of the 19th century and the early 20th century.
Constructing the second building took three years

and it was opened in 1929. Originally, it housed
offices of the state oil company YPF (Yacimientos
Petrolíferos Fiscales) until it became the headquarters of the Ministry of Agriculture in 1938 (in March
1937, Decree 102,093 authorized, by agreement
of Ministers, the acquisition of Paseo Colón 922
by the Ministry).
Its development matches the traditional scheme of
square floor plan with a central patio, surrounded
by walk paths, with passage and service cores.
The composition uses an axis of symmetry on the
central access that divides each building into identical halves, following the scheme of side wings
and corner spaces, slightly detached.
The facade is enriched by the different color shades
of building materials including, just to name those that
are distinguishable at first glance, red bricks, slates,
plaster that mimics stone, among others. The building
also features a variety of spaces and the expressive
use of building materials in their natural color shades.
The facade shows an entrance that stands out with
a projecting portal consisting of three Tudor arches,
supported by pillars, which are decorated with interspersed straight and curved pilasters crowned
by a capital that notoriously shows a Corinthian
style. From the inside, this main entrance, resembling a semi-covered hall, is a ribbed Gothic vault
and features other neo-medieval details.
The facade also shows a predominance of rustication which changes at different levels of the building, being greater in the lower part as against the
upper part of the building where it is less carved.
Corners are also projected but to a lesser extent than
the entrance. They project themselves inward and
outward, in a straight and counter-straight fashion,
and they form the sides of the building as a whole.
The Tudor arch windows in the lower part of the
building differ from the windows in the upper part
which show a concave depressed arch, ornamented to mimic an ogee arch. The windows’ carpentry is made out of wood. The projecting section
of corners features two windows with a concave
depressed arch, decorated as an ogee arch, which
are in turn covered by a Tudor arch.
In the upper section, the mansards rise from the gray
slate roofs crowned with carved cresting framed by
pinnacles. The roof is detached from the lower floor
by a cornice, supported by corbels, that harmonizes
the building by providing it with artistic unity.
Since 2010, this eye-catching set of buildings has
been in the process of being fully restored because
once its history is returned to it, the building regains
life and those of us who work there feel part of it.

139

�140

The Valorization Process

The set of buildings of the Ministry of Agriculture,
Livestock and Fisheries of Argentina is an example of the country’s public architecture. The design
and magnificent materiality of these buildings are
based on the idea of creating iconic “national palaces” in a country where no titles of nobility were
granted, but where people were devoted instead to
“Her Majesty The Republic.” A century has elapsed
since the valorization process was approved, and the
restoration and retrofitting of this set of buildings are
now in progress. The buildings’ restoration program
involved many substantive decisions, which did not
create a program but an intervention logic, that is, a
guiding focus in order to restore this vast structure.
With the approval of the National Museums, Monuments and Historic Places Commission, the reality that
this set of buildings had been refurbished and extended throughout its history without caring about its style
and heritage value was accepted. Thus, we decided
to make all the necessary efforts to repair the existing
structure and recover the soul of its style.
The first areas to be valorized were the central patios of both buildings, which had been used for
storage purposes and reduced due to the construction of a workshop in one of them and a group
of classrooms in the other one. Not only had the
internal facades been deteriorated and dirty for decades, but also packed with air conditioners.
By analyzing cross sections of the walls, their original color could be discovered and, additionally, the
fact that the higher floors of the buildings had been
added later using other coating materials could also
be proved. The patios had been repeatedly painted
following no historic parameters, thus creating intervention difficulties. By mutual decision of the Ministry
and the National Museums, Monuments and Historic Places Commission, the paint color has been
unified to a tone similar to that of the original plas-

141

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

AZZONI, Roberto
ter; air conditioners have been orderly installed and
covered with metal mesh; and windows have been
restored. On the one side, this task involved the reviving and repairing of the beautiful ironwork which
makes staircases shiny and airy, unifying the glass
panes and, on the other, setting carpentry workshops to repair dozens of cedar shutters, matching
their tone with that of the existing window frames.
Each patio has been thought of as a public place
to be used by the people who work at the Ministry,
as true, well-illuminated and small urban squares
including green spaces.
During the performance of these tasks at the patios, cross sections of the walls of the building
located at Paseo Colón Avenue 982 were being
analyzed in order to discover the original palette.
The expected was discovered –a marked Victorian
style in the paint; the use of high, vibrant colors
and stencils. Even though one of the cross-section
analyses was preserved as a historic exhibition, the
decision was to paint the internal corridors with one
of the original tones, without restoring or rebuilding
the original system. A step ahead was promoted on
the first floor, creating a Historic Floor. The original
lighting system was available in the perimeter corridor of that floor, including magnificent bronze and
etched glass lamps, as well as doors and marble
thresholds. Under the existing carpeted floor, two
paved surfaces were found: the original one, consisting of chalky tiles with a Gothic discrete motif,
which was found in a small section of the corridor,
and the other one, which was an intervention of
the 1930s, consisting of light colored granite tiles now
prevailing in the building. For this Historic Floor, copies
of the original chalky pavement were ordered and, in
this way, the original aspect was restored. Along
with the recovery of the carpentry and marble work,
and the withdrawal of later additions, this floor is an
example of the building’s appearance according to
the original project.
Another historic recovery, based on graphic documentation of such times, involved the lighting of
certain sectors of both buildings. Studying the set
of buildings allowed that many original lamps, which
had been withdrawn and replaced by worthless
pieces, could be restored. Having the photographs
at hand, the hanging lamps for the access loggias
at Paseo Colón Avenue could be commissioned,
and exterior lamps have been created to replace
old gas lamps. The same happened to the lamps in
the staircases, which are currently being replaced

by exact copies of the 1912 “arms.”
And, as anyone who passes by the buildings in
San Telmo may see, scaffolds have already been
raised for the great restoration work on the facade
of both palaces. This work involves the removal of
paint layers which caused the destruction of the
Paris stone originally used in the buildings, with color touches in the false brick panels. By recovering
the original colors, the walls will show the light and
the warm tones used at the time the buildings were
created. There are also plans for the less-invasive
installation of air conditioners and intelligent systems, respecting the internal aspect and structure
of the buildings, and the stylistic unification of colors and lighting devices.

Roberto Azzoni was born in Genoa, Italy, on July
2, 1899. Having settled in Argentina since the age
of two, he lived in Mendoza and died in the same
province in 1989. He was a painter and a protégé
of Ramón Subirats. In 1933, he founded the Mendoza Province Academy of Fine Arts and managed
it for seven years. In 1948, he was hired to hold a
chair in Painting and Drawing at the National University of Cuyo. He entered the National Visual Arts
Awards in 1928. Azzoni won the First Prize at the
Mendoza’s Visual Arts Awards (1948); the Santa

Fe’s Visual Arts Awards by the Ministry of Education
and Culture (1955); the Second Prize at the National Visual Arts Awards (1947), and received the
Ministry of Agriculture Acquisition Prize at the 37th
National Visual Arts Awards (1948), among other
accolades. Córdova Iturburu said:
“Roberto Azzoni has initially painted landscapes and
portrayed people in their land. Having taken his first
steps as a realist, he then evolved towards the simplification of shapes and rhythmic order, which imbue
his pictures with an original and severe appearance.”

Women Working at a Vineyard
In this 155 x 114 cm oil painting, Azzoni portrays
a grape harvest scene built up with thick brushstrokes: two women are carrying bags with grapes
from the naked vines in the foreground.
This is a classical scene that depicts work on a
farm. The women are accurately portrayed, without
being idealized. Their sharp features shaped by the
hard work and inclement weather. They have been
magnificently painted in the picture plane, which
means their bodies fill almost the entire space. Due
to their dark, deep eyes, their chiseled lips and their
stern features, their faces seem impassive. These
figures are not intended to depict any one woman,
but a class of women. Azzoni’s interest does not lie
in showing a detailed portrait of certain individuals.
Instead, by synthetically using a few details and nar-

rative devices, he does exactly the opposite, using
those two figures to portray all the women who live
and work on a farm.
Their hands and feet are imposing, built up as they
are with geometric shapes which serve as simplifications while striping the scene from none of its
narrative elements.
In terms of composition, the work is arranged around
a vertical axis running through the two figures, unifying them by the right leg of one of the women and
the left leg of the other. Far from conveying a static
effect, the axis seems to cut the picture into a vertical
segment which could definitely be deemed a golden
section, adding dynamism to the whole composition. In addition, an accelerated perspective opens
up a perceived distance between the elements in

the foreground (the women and the vines) and those
in the background (the distant buildings at the end of
the curved path on the right).
In terms of palette, although green and red hues
are preferred for the women, the rest of the work
(and even those chromatic tones) includes neutral,
dark, shady colors creating a leaden, fierce atmosphere. The women’s faces and chests are the
brightest areas in the picture.
In this way, Azzoni combines elements that provide a deep vanguard feeling (the use of geometric shapes, a reduced palette, magnificent figures,
a simple but intricate composition) in a work that
could be classified as touching on a rather classical
theme which artists will always find attractive: the
life of farmers.

BERNÉ
A Gaucho Drinking Maté
Chalk pastel drawing on paper, with expressive,
dabbed strokes. This work depicts a gaucho,
although not any gaucho in particular. Instead, it
presents the gaucho as an archetype, complete
with all its distinctive features: the utensils necessary for the maté ceremony, the smoldering embers and the kettle, the boots, the handkerchief,
the hat, and the poncho.
His look goes beyond the picture plane, and it
seems as if someone outside the (picture) frame
other than the viewer has attracted his attention. It
shows that he is not deep in his business, frozen in
a still image because of the interruption. His sight
comes out the picture plane instead.
The resting position has been successfully achieved.
With a great power of synthesis, the artist accurately
brings out body weight by using only a few artistic

devices, including the foreshortening of the arm the
gaucho uses to hold the kettle, as well as his legs.
A reduced palette is used which combines complementary colors and some chromatic gray tones,
based on a blue-orange pattern. Despite this, the
picture is still harmonious given that the lightness of
the two colors is not substantially different.
There is nearly no three-dimensional illusion, since
the figure fills almost the entire surface. In addition,
the synthesis printed on the figure leaves information out to transmit a sense of volume of the surroundings besides the fire placed in an advanced
position and the shading of the figure itself.
It is clear that the artist’s aim was to portray the character, to capture his look and, therefore, depict his
psychological traits rather than the space around him.

Data Not Available

�142

BIGGERI, Emilio

CANESSA, Aurelio
Emilio Biggeri was born in Buenos Aires on April 22,
1907 and died in 1977. He graduated from the National Naval School, becoming a Naval Captain in
1930. He sailed around the world, especially along
the North Atlantic routes. He commanded several
Argentine Merchant Fleet ships and he was appointed
marine painter of the Argentine Navy in the early 1960s.
In 1921, he started studying at the old Academy
of Fine Arts but he then quit in order to attend a series of drawing and painting workshops. His works
represent scenes from the main naval battles in
which the ship Almirante Brown took part, as well
as ships such as the frigates Presidente Sarmiento and Libertad. He has worked extensively in the
reconstruction of naval history. He has produced

an abundant collection of drawings, watercolors,
temperas and oil paintings of many ships of the Argentine Navy from different periods.
He forayed into journalism, writing articles on naval
and historic architecture subjects. He acted as a technical adviser for the minting of medals by the Department of Naval Historical Studies. He participated
in the making of the frigate Libertad’s figurehead.
Between 1960 and 1963, he participated in solo
exhibitions in Buenos Aires. His pictures are kept
at different civil and military state agencies, as well
as at the Ministry of Marine Affairs of Chile, the Ministry of Marine Affairs of Spain and the La Boca’s
Museum of Fine Arts.

us see the unusual name over the weighed anchor.
The artist portrays the ship at her full splendor, having
painted the picture soon after the ship was launched.
The transparent clouds in the sky, floating over the
sea, work as a metaphor of the vast ocean the Ciudad de Ensenada Merchant Ship is to cross. To some

extent, this reflects the history of her homeland.
The reduced palette, anchored (if you pardon the
pun) in blue and chromatic gray tones is meant as
a search for naturalism and mimesis of the model.
And Biggeri pulls it off, proclaiming his exceptional
ability as a chronicler of our maritime history.

Ciudad de Ensenada Merchant Ship
In this work, Biggeri seems to pay tribute to naval traditions, which are filled with romantic myths
certainly acting as a talisman against the inevitable
dangers facing those who live at sea.
This merchant ship is depicted with triumphant stoicism. Cutting the water, the proud, pointed bow lets

143

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

Quilmes and Squadron led by Commodore Py in Santa Cruz
Emilio Biggeri is not just another artist. Not only
does Biggeri go after beauty in his work, but he also
tries to make a chronicle, a historical document of
each of his pictures. Whether using watercolor, oil
painting or any other technique, each painting by
Biggeri is proof positive of his mastery, his great
artistic quality for the purest naturalism.
Without exception, his works show remarkable
skills, an exact and precise drawing, and a vast
knowledge of the subject he represents.
However, this is not enough for his paintings to be regarded as actual works of art. His expertise in representative pictorial techniques, that is, the use of color,
composition and space, has provided Biggeri with an
excellent framework for his ships and historical scenes.
For instance, in Squadron led by Commodore Py in
Santa Cruz, a fleet of three ships with hoisted sails
is anchored in a coastal landscape surrounded by
mountains. In terms of composition, the ships are
placed in the lower part of the work, stressing horizontal accents. The natural landscape (the sky, the
mountain range) fills three quarters of the picture
and provides a setting for the ships, creating a sense

of spatial depth.
This evident horizontal accent is broken by the diagonals the artist has rightly introduced in the mountains, which correspond to the oblique lines of the
spars showing the hoisted sails.
Something similar happens with Quilmes, where
two vessels are sailing on a calm sea under a clear
sky. This is a watercolor where the space is again
arranged on a line which represents the horizon
and divides the picture into sky and sea.
However, once again, Biggeri uses some important
diagonals which go beyond the static composition,
achieving an evident sense of depth. To a greater or lesser extent, both ships are foreshortened:
the bow of the more distant ship from the viewer’s
perspective, the smallest one on the horizon, is
shown cutting through the waves. Due to her attitude and her fewer signs of foreshortening, the
biggest ship seems to move at a slower pace.
Far from turning out as typical documentary records,
Biggeri’s pictures are highly artistic and aesthetic works
because of his search for complex composition.

Aurelio Canessa was born in Buenos Aires in 1899
and died in 1986. Farms, immigration and workers
with their tools feature prominently in his works. His
brushstrokes and shapes boast a sense of abruptness. He acts on impulses; he is strong, energetic
and violent. He paints as if he were sculpting.
In 1957, he received the Great Honorary Prize at
the National Visual Arts Awards, among other honors. His pictures may be found across the country,
both in public and private collections.

Gauchos and Horse
In this medium-sized oil painting, the artist portrays
a strong, solid and magnificent horse. The animal
fills almost the entire space, which enhances the
magnificence of the figure.
In spite of the animal coming under the spotlight,
the space has not been left behind. Instead, a
broad sense of depth is achieved thanks to the
diagonals on the floor which meet the vertical lines
that make up the stable structure, avoiding the typical planimetric features of orthogonal geometry.
Not only is the horse figure outstanding for its size
and character, but also because the values, tones
and hues of the rest of the composition commingle in that figure. In other words, the animal serves
as the narrative and technical core in the picture. It
seems as if the pervasive warm and shady tones
flow from that core, at times interrupted by small

green accents which add chromatic vibration.
In addition, there is some uniformity in the almost nontextured red floor’s execution, which continues up to
the gray tree in the background to the left. This same
uniformity also produces a subtle sense of depth.
The picture is built up with broad, flat brushstrokes
which define large geometric spaces and, at the
same time, blend with the natural volume of the
horse’s body.
There are no decorative devices here and the aesthetics could be said to derive from the 20th-century
vanguard. The Percheron horse is portrayed both as
strong and tame, as one would expect, with no need
of decorative and superfluous details. This is a clear
and concise picture, splendid for those same reasons.
The same-size draft shares many aesthetic criteria in
terms of magnitude, synthesis and the use of geo-

metric shapes. Figures are rough; they are built up
with translucent, sketchy color layers, but the picture
seems more colorful than the horse in the painting
described above. However, as this is a sketch, we
will hardly be able to find out what the work would
have looked like if it had been completed.
The apparent movement of the figures (one of the
men is walking ahead and the other one is looking
backwards) and the diagonals in their legs and
hands put some kind of dynamism into a composition which does not include a significant space
and which could otherwise come out as static. Still,
given this contrast between the vertical and diagonal lines, the outcome conveys movement marked
by a great sense of heaviness, which enhances the
narrative side of the works, evidencing the artist’s
remarkable ability for formal synthesis.

HENDEK
Mountain Landscape
In this medium-sized painting, the artist has portrayed a mountain landscape conveying some kind
of romantic feeling. From a rather high view, a small
stream of rapid crystal-clear waters, which also
convey a sense of cold, may be seen in the foreground, surrounded by big and round rocks, trees
and shrubs (perhaps conifers). In the background,
the mist serves as a spatial division and the large
rocky mountains, which inspired the work’s title,
may be seen behind it. Hendek’s ability as a landscape painter is evidenced by the empty space
found between these two planes (that is, the stream
and the mountains), which is misty and undefined,
but also tangible and spacious. In other words, the
artist could effectively use emptiness to convey

depth to the work, and transit between the areas
of value: dark and defined tones in the foreground
and light and ethereal tones in the mountains’ atmospheric perspective. This conveys an exquisite environment, ranging from Imperial China’s atmospheric
paintings to the subjective landscapes of German
Romanticism. A cool and reduced palette is used,
where blue, green and chromatic gray tones prevail. There is a limpid and gestural execution; there are
no prominent brushstrokes which could be deemed
stronger than the landscape itself.
This is a captivating, calm work which illustrates the
artist’s subjective view of a landscape that does not
seem indifferent to him, and that can also reach
and modify us through his palette.

Data Not Available

�144

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

CRISPINO, Luis

DÍAZ LAGO
Luis Crispino was born in Morón, province of Buenos
Aires, in 1900. He was famous for painting Argentine
scenery and, especially, Patagonia landscapes.
In November 1948, he held an important exhibition
devoted to the Americas at national exhibition halls.
He would afterwards donate some of those works to
ambassadors to Argentina from countries throughout
the Americas.
Many remember him as Eva Perón’s painter. He
met her when he gifted her a dedicated picture.
His pictures may be found in public and private collections. Despite extensive research, information
on this exceptional landscape painter is scarce.

La Esperanza (Hope) and Landscape
In his big-sized oil paintings, Luis Crispino introduces
striking bucolic landscapes consisting of large open
spaces that depict the expanse of Argentine lands.
By using a few artistic devices, horizontal accents
are stressed in these landscapes, emphasizing that
sense of magnitude.
A sense of depth is accurately achieved by the use
of simple, albeit sophisticated technical elements.
For instance, in La Esperanza, linear perspective
has been amazingly used to build the intertwined
tracks of the carts which run to the middle of the picture, but which fill the lower layer (which creates the

145

foreground) of the pictorial surface. These tracks
seem so close that from the viewer’s perspective
one gets the impression that they are very near the
mud soil plane on which they are printed. The same
happens in Landscape with the decreasing size of
the trees flanking the path as they approach the
background. In other words, these elements serve
a narrative-expositive purpose with respect to the
subject represented in the work and, at the same
time, create a three-dimensional illusion.
In terms of brushwork, especially in the trees and
plants, there is an evident, exact drawing where organ-

ic shapes with marked curves, achieved by dabbed
short strokes, perfectly fit the shape of the branches.
Those shapes are also present in the shadows on the
path of Landscape and the cart tracks of La Esperanza, bolstering the poetry of the scenes.
As for the palette used in each of the works, highly
bright and strong values and great quality colors
are used in the search for lyric beauty that relates
to the intrinsic beauty of the landscape portrayed.
The use of all these devices speaks volumes of the
artist’s talent to achieve naturalism and great quality
mimesis concerning the depicted landscape.

This is another big-sized oil painting portraying a
work scene or an everyday scene, probably on a
farm in the Argentine Pampas.
Its layout is clearly horizontal, with different depths:
the foreground, the far horizon and the sky, which
appears smaller, since the narrative accent of the picture is on the immensity of the working land. Thus, the
immensurable land is the protagonist, a colossal farm
where buildings grow smaller on the horizon.
In spite of the fact that the composition resembles the stripes on a flag, the artist adds subtleties
which create a sense of dynamism or at least break
the stillness of the horizontal layers.
These subtle movement touches can be seen in
the discrete-angle diagonals of the path leading to
the right in the background, in the spaces beyond
the yellow sown land, and in the track painted with
a dark earth tone where the plow is working. Needless to say, however, the chief accent in terms of

dynamic balance comes from the plow itself. Its
position may be construed as an imaginary cut
which divides the work into four harmonious sections that seem to follow the golden ratio: the figure
of the man seated on the cart wearing a white shirt
is slightly placed to the left, and both he and the
horses are melancholically moving to the right in a
diagonal which seems to pierce the picture plane,
underscoring the bucolic feel of the work.
The drawing is precise and exact, although it is
mainly restrained to the color stains, especially in the
plow and the horses. Color is meant for naturalism
and brushstrokes work to make the textures distinct.
This is a work filled with romantic and sublime hints
in that the immensity of the land and the depth of
the space are attained with astounding simplicity
and efficiency, and that is precisely why they take
the leading spot.

Plow

Díaz Lago is a drawer and painter who studied with
renowned Argentine artists. He traveled to Europe
on several occasions to gain more knowledge. Díaz
Lago participated in countless collective and solo
exhibitions, and received a positive reception from
the critics and many awards including several prizes.
He also forayed into scenography, working at al-

most all over-the-air television networks. His pictures may be found at local museums and as part
of several private collections, both in the country
and abroad. The works here achieved great success during an exhibition in 1970 at the former Department of Continuing Education of the University
of Buenos Aires.

Untitled
The scene is simple. Immersed in some kind of
nostalgia, a town square is the protagonist of this
picture, surrounded by buildings which appear to
be elegant institutions. The series of arcades and
the windows on the first floor are portrayed silently
in the darkness. As the sun is rising, the buildings
are painted in cool and pale yellow, surrounded by

trees which have lost part of their leaves. Perhaps
the picture illustrates the early dawn, hence, the
indifferent equestrian statue being the only human
presence at the square. Díaz Lago needs a few
elements, both formal and chromatic, to build up a
rich pictorial space full of emotion.
However, in terms of composition, and by con-

sistently using academic devices such as linear
perspective and shadows obtained by using neutral shades (although color modulation may also be
seen on the right to the buildings), the artist creates
a space where, apart from the emotional feelings
the viewer may experience, everything seems believable and corporeal.

tem, along with the path itself. In this way, we may
see the spatial treatment given by the artist is very
interesting, where the path and the plants in the right
foreground are depicted stressing an accelerated
perspective effect towards the background, causing
a three-dimensional illusion with a few elements.
Thick and dabbed brushstrokes are used, sometimes gestural or translucent, to convey varied
textures and effects. Some examples of this antagonism include the elements which open and
close the horizontal reading of the picture from
left to right, respectively: the mountain, which has
been built up with light and cool tones and subtle
brushstrokes; and the bushes on the right, which
have been built up with dark tones and gestural and

dabbed strokes. Even though the palette is reduced
to modulating yellow-orange analogous colors, it is
broad in terms of value, including very light tones
in the sky and part of the path and very dark tones
in the animals and shadows, also going through
middle values, making an interesting use of atmospheric perspective in this oil painting.

Little Donkeys in Nitrate Fields
In this medium-sized picture, which is intimate though,
the horizon has been proportioned to approximate the
golden ratio, with diagonals forming a barren mountain landscape which is only interrupted by the sharp
presence of vegetation typical of arid regions.
In the middle of the path, a group of donkeys is
depicted, as a mirage, with undulating shapes that
are not clearly defined. The weather is hot and it is
midday. This may be evidenced, for instance, by
the way in which the artist has placed the shadows
of the animals, among other things.
This herd of donkeys is built up as an interwoven
stain where each animal seems to merge with the
others and with its own shadow. The animals are
formally stretching following the “single point” sys-

KOCH, E.
Landscape
Once again, the artist’s ability to create spatial
effects by using a simple but effective composition
is evidenced, as well as the correct management
of tints. A glade appears before our eyes as if we
were in a journey through the large and leafy trees
and the wild vegetation of the woods, which do
not seem threatening, though. In the foreground,
the path fills the lower horizontal layer, attracting
our attention to the point where the path turns left
and pierces the picture plane. Dark earth shades are
used in this layer, which evidences the artist’s mastery
in making of this path turn the focal point of the pic-

ture: the artist has built up this section with irregular
stains in a more saturated, dark reddish tone. In this
way, this section constitutes the ground plane where
the light is directed over, also illuminating the surrounding leaves, by means of bright yellowish-green
tints built up with dabbed short strokes.
The management of light and shadow in the forest
and the masterly use of diagonals in the trunks,
make of this picture an ambiguous landscape reminiscent of the Barbizon’s school due to its naturalism, and even of some of Malharro’s metaphysical
nocturnal landscapes.

Data Not Available

�146

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

KOCH, E.

147

LÓPEZ NAGUIL, Gregorio
Transporting Trunks; Landscape with Trees; Landscape; Landscape
In this series of paintings, Koch claims to be a remarkable landscape painter. The exquisite beauty
of magnificent Nature has been characterized with
a great talent: trees exceeding the human size and
full-of-life huge damp vegetation. Each of these vegetable species is accurately portrayed, demonstrating
Koch’s capacity as a Nature observer. Shadows
are green and deep, they seem to “eat” the figures
where they are used.
However, despite that all the pictures portray forest areas, each of them uses a different palette
generally including warm green tones, with infinite variations of the key green value, highlighting
Koch’s masterly use of color comparable to that of
Fragonard’s.
In terms of composition, the distribution of elements is basically the same in the four pictures:
trees prevailing on the space, the rhythm given by
the trunks dividing the surface into a grid of vertical
and orthogonal lines, which are broken by diagonals suggesting a sense of depth.
This subtle sense of depth achieved through the
use of diagonal lines is stressed by a variety of lights
and shadows which form the vegetation spaces
between the trees. For instance, in Landscape with
Trees, the delicate execution of oblique shadows
provides a sense of depth and airiness to the picture. In the 65 x 80 cm oil painting entitled Land-

Gregorio López Naguil was born in Buenos Aires
on March 15, 1894 and died in the same city on
December 13, 1953. He was a painter, a scenographer and an illustrator. He was a protégé of Ernesto de la Cárcova in Buenos Aires, of F. A. Galli
in Barcelona, and of D. Lucas in Paris. He also took
courses with Anglada Camarasa at the Vitti Academy.
He lived in Majorca for several years, returning to Argentina in 1922.
He painted portraits, figures and landscapes. Si-

scape, the sky seems to be framed in a window

formed by the conifers: the focal point is on this natural window, from which the whole depth and threedimensional illusion of the picture may be scanned.
The general feeling in E. Koch’s works is the idealized monumentality of Nature, which is depicted
both as overwhelming and friendly, as a loving mother who is waiting for the return to natural things.

Farmers´ House. Orchard at Pollensa. Majorca
In this medium-sized oil painting, the artist has
portrayed a calm mountain landscape, where the
composition is organized in three horizontal layers
representing three different spaces: the sky, the
rocky mountains and the cottage. These horizontal
lines are interrupted by the vertical presence of a
strong tree in the foreground, which is big enough
to transcend the picture and, as we will see below,
shows contrast in terms of value and saturation.
Despite that these three spaces share common
elements (visible brushstrokes, lights and shadows
obtained by modulating the color, highly bright and
strong neutral tones; everything is harmoniously
balanced, including the human figure), they can be
easily differentiated. For instance, the smallest part
of the picture is left for the sky. It is portrayed as
if it were the key element which served as a basis for the organization of the entire work, bringing

Mountain Landscape
This is a rather classical mountain landscape where
the emphasis is on the masterly achievement of a
sense of depth by the use of several composition and
pictorial devices which are generally described below.
The primary element that conveys a sense of depth,
is the earth path, which is wide in the foreground
and curved in the background, going through
the typical elements of a farm landscape: a small
house, a heterogeneous mixture of trees and a plot
of sown land.
The trees form on the left, with two tall thin trunk trees
featuring tops which fill the left side of the picture,
forming an arcade that contains and frames the hut.
This is an effective trick to create a sense of depth,
given that horizontal layers prevail in the right half
of the picture. Therefore, the mountains in the
background constitute the most important horizontal line, even though affected by the atmospheric

multaneously, he forayed into etching and xylography. He illustrated the essays entitled Don Quixote
and Olympic Dialogues by Carlos Reyles.
He was a teacher at the National School of Fine
Arts from 1928 to 1935.
From 1936 to 1950, he was the Head of Scenography
at the Cervantes National Theater and, from 1950 till his
death, he held the same position at the Colón Theater.
In 1950, he received the Great Honorary Prize at
the National Visual Arts Awards.

perspective, which is evidenced by the translucent
strokes and the cool tones chosen.
In terms of execution and color, the artist has
achieved a great variety of brushstrokes which are
effective in describing the quality of elements, such
as the track in the mud path built up with long dragged strokes and shady colors; the top of the trees
built up with short and thick brushstrokes, quick
dabbed strokes in different green tones; or the signs
of water seen in the foreground suggesting a rain
before the scene was painted, which reflect the
bright light in the sky.
Color has been also efficiently used. Even though
a reduced palette has been used in a search for
naturalism, the artist has resorted to temperature
to stress the sense of depth: warm colors prevail
in the foreground, in the path and in the house,
whereas cool shades have been used in the back-

ground as they naturally seem to recede in space,
supporting the sense of depth.
Although this work may seem simple at first sight, it
has been subtly structured based on a deep academic study.

more light and saturated color to the whole composition, perhaps except for the arch over the door.
The strong warm blue tone and the irregularly drawn
clouds painted in white, gray and subtle pink shades
add simplicity leaving an imprint in your mind.
In this small section of the picture, hidden among the
mountains, evidence of the artist’s exceptional skill
for using color can be discovered.
His talent may be widely seen in the foreground,
where all these artistic devices are emphasized:
shadows obtained by modulating the color in the
eaves of the house, a very intense chromatic vibration, and high brightness even in neutral tones. In
this picture, López Naguil shows his great ability to
grasp and express details: the tiles, the stones and
the bricks of the cottage, the light spots on the whitened wall and the shape of the purplish shadows
on the bricks. Even the small human figure on the

right, built up with thick and visible brushstrokes (as
in the rest of the composition), seems to meet the
same degree of detail.
In addition, the greater detail of the foreground is
strongly evidenced by the contrast with the blurry mountains, which are built up with neutral and
chromatic gray tones changing to blue and purple
in the shadow areas.
Once more, the artist’s masterly use of color is evidenced here. Even the presence of the tree offers a
striking contrast in terms of shape –since it breaks
the horizontal layers with a strong vertical line– and
value –since it is painted in very dark color shades,
which are very close to black–. This element makes
the picture more dynamic, offering balanced motion.
On balance, the composition as a whole could be
classified as extremely picturesque and deeply bucolic,
since it idyllically portrays a workers’ farmhouse.

MACHINEA, Víctor Eduardo
Víctor Eduardo Machinea was born in Ramos Mejía, province of Buenos Aires, in 1949. He was the
grandson of Patagonian ranchers and Swiss-Italian
merchants, the son of a Buenos Aires’ businessman
and a housewife with a strong social culture.
He started painting during his stay in Brazil in the
1990s, with a tendency to represent oil landscapes,
and as a therapy to cope with stressful situations.
He took his first steps in art as a protégé of his master M. Costerus, who recognized his natural talent.
He learnt how to manage lights and shadows with a
spatula from him, and his interest in Nature’s pastel
colors was also awakened by his master.
He participated in exhibitions held at Latin Amer-

ican Embassies, as well as in provincial and national exhibitions. In his mature evolution as an
Expressionist, with a tendency to landscape and
marine paintings, he uses colors interpreting reality
with a marked melancholic feeling in his oil paintings, which, from an artistic standpoint, are brilliant.
Today he is settled in Catamarca. His works’ aim is
to show that Nature offers everything and that, by
looking deeply at her, hidden beauties may be found
as we live our lives. His rural and urban landscapes
show a nostalgic feeling for his homelands, and
allow for the discovery of a secret hidden in the lights
and shadows, which are always used in search for
an horizon in which our thoughts can get lost.

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MACHINEA, Víctor Eduardo

PARODI, Ángel

Northern House
This modest-sized oil painting portrays a reduced
landscape where small suburban or even rural buildings dominate the space.
In terms of composition, the work is divided into
three layers. The upper layer represents the bright
light blue sky, the middle layer includes a modest
house with various linked architectural masses,
and the lower layer is devoted to a path that goes
through the buildings.
Dragged, sensitive, and loose but still evident brush-

Sentries
strokes are used. In terms of palette, mainly cool
and acid tones are used, such as in the case of the
passage from green tones to yellow and ocher almost
whitish tones in the middle of the picture, the red
and pink tones in the buildings, and an incorporeal
light blue tone in the sky. When contemplating this
work, the viewer cannot ignore the silence and absence transmitted, since the artist has represented
loneliness in the buildings in a manner reminiscent
of pictorial metaphysics. There are marked light

contrasts between the planes that define the architecture, built up with flat tints stressing the different
sides of the walls, a total absence of human figures,
and empty windows, which are black and cold as
a half-open mouth.
As a result, we are in the presence of an intimate
picture with a great calm feeling which leaves a
longing sense upon contemplation; however, it still
provides some kind of sublime pleasure.

A Northern Perspective and Landscape with Huts
By contemplating the landscapes painted by this
artist, it seems as if time has stood still. The metaphysical nature of the pictures, hidden in the black
windows, the dramatic shadows, the geometrical
buildings resembling blocks and even in the stormy,
leaden sky seen in Landscape with Huts, evidence
the peaceful environment where time is standing still.
Everything has stopped, lights are off and silence is
in the air. There are no voices, laughter or wails,
since there are no people inhabiting these buildings
in order to make the time machine work again.
Far from showing a solid academic perspective
–otherwise, the surrounding dreamy feeling would

PARODI, Ángel
Ángel Parodi was born in Buenos Aires, in March
1909. He was the youngest of five brothers, three
of whom were artists. He studied at the “Norberto
Piñero” Industrial School in the city of Buenos Aires, where Rafael DuPont, Jerónimo Crosta and his
brother Antonio Parodi were his teachers. Due to
life’s ups and downs, he forayed into different activities. In 1947, he was appointed Head of Photographers of the Trópico newspaper at the National
University of Tucumán. His debut in official competitions took place in 1947, at the Tucumán’s Visual
Arts Awards, and then in Salta and Santiago del
Estero. He won the Incentive Award in Tucumán
(1948). He visited Chile and Bolivia thanks to his
professional artistic activities.
In 1962, he was appointed Director of Libertad
Radio Station’s Art Gallery. In 1963, he held a solo

149

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

exhibition at the Provincial Tourism Office of Río Ceballos (Córdoba) and at the exhibition halls of the Nueva
Era newspaper in Tandil, province of Buenos Aires.
In 1964, the three artists and brothers –Antonio, Santiago and Ángel– decided to organize the first collective exhibition together at the Peuser Gallery.
His pictures may be found at several private collections in the city of Buenos Aires and in many provinces across the country, such as at the Gral. Urquiza
de Flores School in Tandil and the towns of Vicente
López (province of Buenos Aires), Cafayate (province of Salta) and Tilcara (province of Jujuy). We may
also find his pictures at several museums such as the
Tigre’s Museum of Art and at the Ceferino Carnacini
Archive in Villa Ballester (province of Buenos Aires),
and in cities across Italy, Spain, France, Switzerland,
the United States, Chile, Brazil and Uruguay.

be diluted–, the small houses, built up with a very
simple drawing technique, are a bucolic equivalent
to still life: despite they are there to remind us of
human activity, they have been abandoned. Therefore, as there are no people who may be aware of
the passage of time, these houses remain intact.
In terms of palette and execution, all the works include acid, cool or even hostile colors, with dragged
but still visible brushstrokes.
As a result, exquisite images reminiscent of naïve
art features are obtained, leaving a sense of dreaminess and loneliness which cannot be easily described but can still be pleasant.

This is a serene, middle-sized oil landscape painting. Evidently, its title makes reference to the tall and
slender cypress trees that guard the road, watching
over the travelers under an exquisitely cerulean sky.
The sentries rise, creating vertical lines that divide
the picture plane; the distance between them creating a rhythm. This distance decreases as the
road loses itself in the deep landscape; the vertical
lines of the cypress trees combine with their shadows projected over the path, to form right angles.
The painting shows great depth; every element in it

is there to highlight this idea of a tangible space, of
a path getting lost in the immensity of the countryside. The studied linear perspective of the trees, the
shadows that darken towards the background, the
rocky mass of the mountains where the road goes
to, even the clouds that converge there: everything
forces our eyes to follow the path under the watch of
the cypress trees into the mountainous background.
Every area, if we draw imaginary lines between
each element, is divided into triangles.
The palette and the execution are in accordance with

the naturalism sought in the painting, and function
according to the core idea of depth. In terms of color selection, contrast is accomplished by the use of
grays, and the light source is to the left, which makes
all shadows project to the right, towards the deepest
area in the painting. As for the brushstrokes, they
are light and elongated, and in some areas they are
transformed by the use of glazing. Taking all these
elements into consideration, we may say that Ángel
Parodi is an eminent landscape painter who knows
to milk every technique with excellent results.

PARODI, Antonio
Antonio Parodi was born in the city of Buenos Aires on March 28, 1896 and died in 1985. He was
the oldest of five brothers, who were all artists. His
great interest in art soon manifested.
He entered the Academy of Fine Arts, managed by
Prof. Juan Brignardello, and continued his studies
at “Norberto Piñero” Industrial School, completing
his professional education at the National Academy
of Fine Arts, where Pío Collivadino, Carlos P. Ripamonte, Alfredo Torcelli, Antonio Alice, Alberto Rossi,
Corinto Trezzini and Enrique Fabbri were his teachers.
Following the advice of Quinquela Martín, César
Sforza and Luis Perlotti, in 1927, he held solo exhibitions of his pictures in “La Peña,” Buenos Aires,
then participating in various exhibitions across the

interior of the country. His debut in the National
Visual Arts Awards took place in 1931. He would
then participate in most of the official Visual Arts
Awards across the country, winning great prizes.
In 1964, he held a collective exhibition with his
brothers at the Peuser Gallery. He worked as a
Set Designer at the old Victoria Theater. He taught
Drawing at the “Norberto Piñero” Industrial School
and was an art teacher at the “Félix de Olazábal”
School dependent upon the Ministry of Education,
city of Buenos Aires. His pictures may be found
at different schools, public agencies, national ministries, foreign embassies, and at several national
and international museums.

Sun´s Effect
Large, huge clouds floating over the field; they seem
weightless compared to the immensity of the fertile
land. Far from announcing a storm, these clouds are
a promising sign for the generous rain to make the
fertility miracle come true. Antonio Parodi’s Landscape could be described as a modest-sized oil
painting which represents immensity, though. Despite its apparent simplicity, it is full of emotion.
This colossal space is depicted in the unlimited sky
which fills almost the entire surface, but the work is
still harmonious due to the use of the golden ratio.
The sky could be considered as an independent
work; its clouds having been built up with short,
gestural and visible brushstrokes, in purplish-blue
shades, in a rather flat background achieved by
using light blue to cerulean blue values, cooler

than the tones used in the clouds. The purple color
which serves as a basis for the clouds is more intense on the horizon line itself, which is represented
here by a distant line of trees.
Under this magnificent sky, three houses built up
with simple lines, respecting the rules of linear perspective, lie almost on the horizon line as the only
sign of human presence. Their pink tones contrast
with the cool green trees that extend to the horizon.
As we get closer to the viewer’s eye, the vegetation
becomes yellowish and contrast is more evident,
although harmony is not lost. In the lower layer, yellow is found in winding and flat shapes, which are
attached to the ground, interacting with the purplish
clouds. In this way, the complementary relationship
in terms of form and color is met.

To accompany these opposite masses, the small
stream moves through the land resembling the shape
of a thunderbolt (perhaps announcing the possible
showers suggested by the clouds); the sky’s color
and the pasture land’s form being reflected in it.
Given this dialogue between the natural forces (clouds,
water, vegetation) and the man in his hut as the focal
point and viewer, the rest of the composition is purely
anecdotal: white-flowered plants built up with a great
power of formal synthesis; the rest of the land painted
in greens and earths which are almost neutral.
This painting is simple but exact, evidencing the
remarkable ability of this eminent artist for the narrative side of his works.

�150

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

RIZZO, Alberto

NARVAÉZ, Rosa Del Carmen
Alberto Rizzo was born in Lomas de Zamora, province of Buenos Aires on July 5, 1927. He graduated
from the Popular University of La Boca (1959), where
Marcos Tiglio and Osvaldo Sanguinetti were his teachers. He also studied Visual Theory with Prof. Héctor
Cartier at the University of La Plata. He would then
attend a workshop at the Association for the Encouragement of Fine Arts to improve his knowledge.
He won the Le Bretón Award in 1959 and participated both in national and international exhibitions.
His last paintings were displayed at the Lagard Gallery in Buenos Aires. The strong aesthetic content
found in this painter’s pictures immerses us in a special environment. Buenos Aires’ neighborhoods,
especially La Boca and San Telmo, are a recurring
theme in his work.

His pictures may be found at public and private collections in Argentina, as well as in Brazil, Colombia,
Spain, France, Italy, the Netherlands, Germany, the
United States and Japan.
In an interview, he recalled being part of the “Republic of San Telmo” and being in charge of the Ministry of Visual Arts: “We used to organize events and
exhibitions, awarding prizes, at Nobleza Piccardo.”
And he also said about painting: “There are brushstrokes that can never be reproduced, that can only
be applied once. I have always said that soul is
much more important than technique while painting.”
Between 1943 and 1991, this artist worked as a clerk
and a map drawer at different areas within the Ministry of
Agriculture until he decided to voluntarily retire in 1991.

orange lights, contrasting with dark values in the
bottom area, the shadows over the seat. But soon
after this first look, this sensation of middle values,
of a narrow light scale, changes; actually, a closer inspection reveals an almost infinite amount of
brushstrokes generating middle values among the
highs and lows.
Figure and background could blend together, or be
ambivalent. Both are built up in a similar way, with
thick, gestural brushstrokes, and heavy use of the
impasto technique, but thanks to a few appropriate
linear spatula touches of very low (value) key, especially in the head and in the shoulders, the artist
manages to separate them, and to maintain the interest focused in the woman’s portrait.

She is the center and the protagonist of this work.
She is monumental, occupying almost the entire
surface of the painting. Her gaze seems to allude
to the title, looking out of the painting with a calm
and self-absorbed air, echoing the absence. She
has been captured as in a snapshot: the moment
that the music stops, and her hands rest, ready to
continue playing the guitar once the remembrance
of the absence fades away.
The artist has achieved a nostalgic atmosphere
throughout the painting, with just a longing gaze
accomplished by precise formal devices, in an
outstanding psychological portrait of the character.

To the left, an upright man with a shovel that seems
to distance himself from the two women occupying
the right side of the painting. They remain seated,
their heads covered with kerchieves; one of them
looks at the man, the other one bending to carry out
some task; the figures are built up with such synthesis that we cannot distinguish what she is doing.
The synthesis in the formal construction of the figures makes itself evident in techniques such as flat
inks, contour lines flattening the figure that, at the
same time, provide it with great dynamism, important middle value areas, and strong and poised
body shapes. The palette is arranged in an array of

middle values, with vast chromatic amplitude: blues,
yellows, greens, pinks and oranges, but all these
colors have been subjected to neutralization by the
use of gray, to achieve a heavy-atmosphere effect.
The brushstrokes adjust to the forms, they adapt to
them. This versatility is exemplified by the large brushstrokes contouring the figures, or the suggestion of
sunset light in the sky, where orange and transparent blobs twist in a spiral.
All these elements, with the use of techniques such
as chromatic grays, long brushstrokes and precise
light contrasts, combine to create a rural scene that
does not idealize the work in the fields, though.

Absence
At first glance, Absence presents itself paradoxically as a work of great strength, of an important plastic presence. This strength is conveyed by the bold
use of subjective color, in a palette reminiscent of
the Fauves; the use of thick impasto, gesture as a
stamp of artistic personality, and the monumentality
of the female figure, which requires no ornaments
to convey the nostalgia suggested by the title.
Constructed with thick brushstrokes, probably as a result of the use of the impasto and spatula technique,
the figure is built up with great fluidity, attention to
gestures and power of synthesis. The palette does
not present, at first sight, great value amplitude,
since there are areas with light values (chest and
face), modulated by spatula strokes with green and

From the Path
In this large-sized oil painting, the artist presents a rural scene where the foreground is dominated by the
figure of the workers. Farther back, in an ample perspective that gives the painting great depth, a high
horizon opens up to the sunset sky through plowed
fields (structured in a precise and classical linear
perspective system), and a distant village appears
small, whitish and whimsical. Focus is placed on the
three figures that adopt different postures, demonstrating with their bodies the consequences of hard
work in the fields: bare feet, sturdy and rugged, and
strong female forearms and hands, weather-beaten
and tanned skin; these are just a few of those marks.

151

Rosa Del Carmen Narváez was born in San Martín, province of Mendoza, in 1954. She studied
painting with many artists such as Margarita Luppi,
Jorge Melo and Miguel Ángel Guereña. She then
forayed into mural making, landscape painting,
scenography and sculpture, studying with great
teachers. She moved to the city of Mar del Plata

a couple of years ago; this influenced her works
where she represents the port activities and the fishing environment surrounding her. In her works, the
artist revives the enchanting world typical of seamen,
using strong and vibrant colors which also evoke the
purpose of human work, the philosophy of effort,
and the magnitude typical of infinite landscapes.

Fish Processing Vessel
The boat is small but stout; she is pushed, rocked,
pounded or caressed by the sea, which is never
oblivious to her. She arrives at the coast after a long
working day. The weight of her cargo also plays
its part: it makes the boat look as if it were about
to capsize and surrender. Instead, the boat calmly
proceeds with her difficult mission.
In this marine painting, the artist has purported to
depict the boat’s fight against the elements, which
also works as a metaphor or reflection on the historic

suffering and Romanticism of the lives of fishermen.
The scene of the boat in rough waters at dusk represents the work of a great talent.
The use of complementary colors with a focus
on the contrast between the orange tones of the
boat (and their reflection on the water, as well as
the reddish sunset clouds) and the blue tones of
the water effectively adds vivacity and dynamism to
the work. These details are further enhanced by the
use of versatile brushstrokes, which adapt perfectly

José Roig was born in Valencia, Spain, on February
17, 1898 and died in 1968 in the province of Santa
Fe, having settled in said province during the last
years of his life.
He studied at the San Carlos Academy in his home
city, where José Renau and José Garnelo y Alda
were his teachers. He would then attend Joaquín
Sorolla’s workshop, where he absorbed the Impressionist spirit of his pictures. He has left us a
collection of calm, bright and colorful paintings.
When he turned 26, he started holding exhibitions,
most of them in Barcelona. In 1929, he arrived in
Argentina, a country he adopted as his own and
where he found inspiration for painting our (country’s)
landscapes and customs. In 1938, he participated

in his first solo exhibition in Argentina, as well as in
Visual Arts Awards and competitions. In 1961, he
traveled to various regions across Spain and held a
series of exhibitions.
Humanist Fernán Félix de Amador stated about
this artist’s work: “Each of his paintings is always
a revelation. In the ostentatious prime hours shimmering in the golden Mediterranean sun, in the
poetic shelter of colonial chapels, in whimsical hill
landscapes against the light, in the nostalgic and
deserted streets, the artist finds no difficult since
he knows the purpose of his mission and walks
through an unbiased path showing great self-confidence. Hence, the value of this remarkable artist as
a landscape painter of indisputable values.“

to the picture and emphasize its features: dabbed
short strokes in the roaring area, and delicate thick
strokes in the west sky.
The drawing of the boat is exact and precise: the
artist is clearly acquainted with and relates to the
model. Due to this bond, we are able to grasp the
sublime feeling of fighting the sea which the crew
experiences in their struggle to survive.

ROIG, José

A Pleasant Afternoon in Santa María
At first sight, the painting displays a quiet and peaceful landscape of hills. Flooded with sunshine here
and there, plenty-of-light spots appear in vibrant
and saturated colors: light and warm green, cerulean blue, diaphanous.
The palette and execution are strongly influenced
by Impressionism: bright and corporeal lights, purplish and transparent shadows and short brushstrokes, blinking in some areas, languid and trans-

parent in others. The hills, for instance, are based
on guided and zigzagging brushstrokes.
The whole work is greatly deep and spacious,
which is a characteristic of this painting style. This
depth is achieved by using classical devices: a glade
that could serve as a path starts on the right plane
of the painting and goes perpendicularly through
it, opening the way for the viewer’s eyes to get to
the mountains, as well as the use of cool colors in

the background. Cool colors, by the laws of optics,
are projected backwards in the eyes and create
a three-dimensional illusion, an idea of depth and
space on a categorically two-dimensional plane.
Given all these reasons, we could say that it is a
very interesting example of how to achieve a balanced and peaceful composition, these being essential attributes for a painting which attempts to
portray a “pleasant afternoon.”

�152

TESSANDORI, Luis

HANNAUX, Emmanuel
Luis Tessandori was born in Buenos Aires in 1897
and died in 1974. He was a painter, a ceramist and
a musician. He studied at the National Academy
of Fine Arts (1917). He also studied with Fernando Fader and Cesáreo Bernaldo de Quirós but,
during the late 1930s, he freed himself from the
influence of both teachers. He achieved intense
naturalism, as a chief exponent of Impressionism,
by capturing light and painting outdoors. He would
afterwards stress his great power of synthesis reaching
signs reminiscent of Post-Cubism. According to art
critics and history, he is the most prominent and
renowned Argentine animalier. In union with the region, he has depicted highly social themes, using a

wide palette of tones in accordance with rural landscapes, including popular architecture and native
vegetation within his subjects.
Tessandori is a representative artist of Argentina;
his legacy includes a rich collection which may be
found at the most important museums and art galleries both across the country and abroad.
He participated in countless solo and collective
exhibitions, sharing some of the latter with close
friends such as Spilimbergo, Quinquela Martín,
Berni, Castagnino and Figari. This artist’s career
has been widely recognized both at the national
and the international level.

execution, the palette and the composition at first.
And yet, when we stop to view it under a more critical light, we find multiple technical and pictorial devices which make this work so clean and precise.
For example, it possesses a great sense of spaciousness, perhaps through the very well-thought
use of spatial devices: the diagonals of the cattle’s
shadows, and the remains of the corral itself.
The palette also contributes to this illusion of depth
(articulated on warm tints); the artist resorts to the

effective technique of locating big masses of warm,
more saturated colors in the foreground, leaving
the grayish and cool colors for the background. In
this way, the optical qualities of color are fully exploited: the more saturated and warm, the closer to
the eye; the more cool and tenuous, as we move
far away. Besides, the palette displays vibrant colors, applied using the glazing and impasto techniques, achieving important variations in terms of
value and tone.

In this drawing of strong shapes, the artist portrays
a young heifer in a curious attitude; it is approaching
the farm gate with determination but, in turn, calmly; its body appears slim but not wrecked; a slimness which is, perhaps, associated with a youthful
strength. Its tail swings with a curved and elegant
movement over its hindquarters, which define the
animal’s last step. In form and shape, this work
outlines a highly interesting composition synthesis:
the animal fills most of the space, thus becoming a
rather magnificent figure, in spite of the almost inti-

mate delicacy of the dark-toned patterns such as
those on the plane delineating the head’s outline.
The execution is fast, gestural and sectioned; displaying enormous skill in areas of great volumetric
molding, such as the back, the sides and the legs’
muscles, which appear as three-dimensional, tangible and solid due to the use of linear patterns,
multitone planes and modulated lines.
Tessandori proves to be a highly talented and precise drawer in this simple motif which he furnished
with great composition strength.

Hannaux’s favorite media for sculpting were marble, bronze and plaster. He specialized in busts,
classical figures and allegorical groups. In addition,
he designed a series of medals and plates.
He received great prizes in different competitions:
the 2nd Rome Prize for L’Enfant Prodigue (1880),
the 3rd Medal at the Paris Salon (1884), the 2nd
Medal at the Paris Salon for Le Bûcheron (1889), a
Medal at the Paris Salon for Orphée Mourant (1894),

a Prize at the Paris Universal Exhibition (1900), the
insignia of Chevalier of the Legion of Honor (1903)
and a Medal at the Paris Salon for Le Poète et la
Sirée (The Poet and the Mermaid).
Today his works may be found at the Museum of
Modern Art in New York, at the Draguignan Museum, at the Nancy Museum, at the Le Puy-enVelay Museum and at the Wallace Collection in
London, among other museums.

In the Corral
At first glance, the image is simply peaceful: three
head of cattle quietly strolling in the corral, absorbed
in their activity. The shadows lengthen in what looks
like a quiet morning, the sun peeking out on the left
side, shining over the cattle, the corral structures,
the fields and the mountain range.
But this first perception of bucolic calm, so superficial, is supported by a highly developed painting
technique, and an observation of the animals so
careful and precise that one does not consider the

At the Farm Gate

HANNAUX, Emmanuel
Emmanuel Hannaux was born in Metz, France, in
1855 and died in 1934. He was a sculptor and medalist. He started his studies at the Strasbourg Industrial
School but they were interrupted in 1870 due to the
Franco-Prussian War. He returned to Metz and studied sculpture in the German city of Nancy.
In 1876, he moved to Paris to study at the École Nationale Supérieure des Beaux-Arts, where Dumont, Thomas and Bonnassieux were his teachers.

153

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

Woodcutter
Bending under the weight of the logs and branches
that rest on his shoulders, the woodcutter (with a
marked expression of fatigue), walks laboriously. The
half-naked body is not that of a young man, but that
of a mature man accustomed to strenuous work.
The expression on his face shows his tiredness.
However, he is still far from exhausting his reserves
of strength. He is tired, yes, but seems able to carry
on: perhaps his reserves are inexhaustible.
This sculpture has been executed with an obvious
flawless artistry. Hannaux portrays a woodcutter who can carry loads of wood as if it were an
effortless task, without demonstrating exhaustion,
and yet the artist chooses to show him not only in
his twilight years, but also probably affected by all
the fatigue of a hard-work day. That is, he presents an honest portrayal, with little idealization, of

the woodcutter’s hard labor, which is not pathetic,
but rather realistic. To this end, his body posture has
been carefully studied; his back is a curve which,
together with the right arm forward and the long rod
on which he leans, surround an area of openness
or space; an element that provides sculptures in the
round with naturalism and a great power of mimesis.
The movement of the arms and legs draws an “S”
that could unbalance the figure, as the right foot is
subtly rising to make the next step, and the left one
holds all the weight (and possibly it is cast in solid
bronze while the top parts may contain more air),
but the inclusion of the rod that the man rests on
his right shoulder visually stabilizes the sculpture.
This is a piece of considerable naturalism and expression, of imposing presence, impeccable in its execution, which does not hide the talent of its author.

JUAREZ, Horacio
Horacio Juárez was born in January 14, 1901 and
died on November 16, 1977. According to his relatives, since the age of seven, he has shown a tendency towards drawing and painting. One of his primary school teachers, Carmen Vera, taught him the
basics of painting. In 1930, he received a scholarship
from the Córdoba Province Government for an advanced art course in Europe. He worked as the head
of the Sculpture Workshop of the Department of Arts
at the National University of Tucumán.
He participated in international exhibitions in France,

Spain, Brazil (São Paulo International Biennial Exhibition of Modern Art, 1957), Chile and the United
States. In addition, his works have been displayed as
part of important national exhibitions such as those
held in 1952 and 1963 at the National Museum of
Fine Arts, among many other exhibitions. In the
course of his successful career, he has received
big prizes at the national level, such as the First
Prize offered by the National Commission for Culture or the Great Honorary Prize by the National Arts
Fund of Argentina. He also won at the National Vi-

Untitled
This is possibly an allegory, where the academic,
idealized and neo-Classical female figure holds up
a book over her head, and puts one of her feet
forward onto a series of stairsteps.
The figure’s treatment is classical; the lines are
clean and they project rather planimetric inwards
and outwards in areas such as the robe’s folds.
She is physical, solid, weighty. The clothes are
achieved with remarkable technique, since they
are heavy and material in the part of the skirt; while
in the upper part of the robe, they are thin and delicate, deeply transparent.
The aesthetic language, reminiscent of the neoClassical style, functions at an allegorical and institutional level; it is related to the concepts of patriotism, strength, advancement and progress.

The figure has an ascending posture: her eyes looking straight up at the sky, the path defined by the
stairs and which she decides to follow in spite of
the strong wind that is pushing her back.
It is schematic and symbolic: the same wind that
hinders her walk waves a thin flag draping across
her body from her legs up to her neck, like the
sails of a vessel, pushing forward to the future.
To highlight this idea of letting herself be taken
by the wind, of being lifted, she wears a feather
headdress, as a resounding echo of the little bird
taking its flight on her left. Delicacy is shown in the
execution of the woman’s face, her hair, and in the
feathers; but, in general terms, this is a very concise,
solid and institutional work.

sual Arts Awards.
To our delight, we may now find and enjoy his monuments at different places across the country:
Homeland’s Altar in Campo de Mayo and General
Carlos María de Alvear in the city of General Alvear,
both located in the province of Buenos Aires; General San Martín in the Recoleta neighborhood in the
city of Buenos Aires; Jerónimo Luis de Cabrera in the
province of Córdoba and Tucumán Battle in the city
of Tucumán.

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ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

BISCIONE, Carlos

MÜLLER, Hans
This is a relief chiseled on a large monolithic stone.
In it, a farmer and his oxen perform the daily work
of planting. The worker’s hand is about to throw the
seeds in the furrow left behind by the plow, and the
oxen wait patiently behind him.
In the lower area lies the commemorative inscription of
the stela. In an institutional typography, corporeal and
very clean, it reads “Fiftieth Anniversary of the Ministry
of Agriculture of the Nation, 1898-October 25-1948.”
The figure is a classical one: a man at the height
of his youth, representing strength and productive
capacity at its best, with the classical proportions
of the triumphant figures in Greek friezes. However,
unlike the latter, the execution here is not neat and
clear, probably because of the material on which it

is made: the chisel marks and stony texture of the
surface are easily visible. The result is a synthetic
and solid image. The grooves left by the chisel are
shallow in some areas and considerable in others,
which may be due to the stone that determines
the execution, or maybe to the desire to enhance
shadows or lights. The scene does not possess a
strong spatial study; there are no hints of depth to
provide a frame for the work, which is consistent
with the execution of the figures and oxen. They
are, in some way, so schematic that the introduction of spatial coordinates would deprive the
work of plastic consistency, and would distract the
viewer from the main objective of the stela, which is
the commemoration of an institutional anniversary.

Pierre Jules Mene was born in 1810 and died in
1877. He was the most successful and prolific animalier sculptor of his time. His father was a
successful metal turner who taught his son how
to work with metals and the principles of casting
at an early age. He spent a great deal of his time
sketching the animals from which he would make
his sculptures, especially at the Jardin des Plantes in
Paris. He never attended any prestigious art school
and was for the most part a self-taught artist.
His first exhibition was at the Salon of 1838 of a dog
and fox which he cast in bronze. Mene continued to
exhibit at the annual Salons every year throughout
his lifetime. He won several medals at the Annual
Paris Salon, as well as at the London Exhibitions of
1855 and 1861. His favorite subjects were horses,

of which he is considered to be the master of portraying, both at work and at play. He created bronze
sculptures including animal portraits, combat groups,
domestic animals, and equestrian groups of both
racing and hunting. It is estimated that he modeled
over 150 different subjects during his lifetime.
Mene was a very personable individual; he drew
the finest craftsmen to work for him in his foundry.
His home also became a fashionable meeting place
for painters, sculptors, musicians and intellectuals
of Paris. His bronzes were widely sold throughout
Europe and America, and he experienced great success in his business. In 1861, Mene was awarded
the Cross of the French Legion of Honor in recognition for his contributions to art.

cal: two horses facing one another, crossing their
necks, with the vertical axis lying on this intersection.
Beyond this first and static impression, we can see
the starting point of a spin of which the crossing
necks are the axis; the subtle but outstanding details differentiating them, and the fact that the animals have very different characteristics which are
both opposite and unequivocally complementary.
The animal on the left is vivid, challenging, it invites
to action; it is quintessentially male. The one on the
right is inactive; it allows things to be done; it lowers
its head and ears, stops walking and stands firmly
on its four feet. It is indulgent, female.

Even their bodies speak of these differences in
their attitudes, in their genders: the stud is muscular, slightly taller than the mare; its haunches are
stronger and its face, fiercer. The mare is graceful,
elongate and delicate.
The precise use of these subtle details turns
Mene into the most successful animalier sculptor
of his time. In this small work, the artist displays
a summary of universal principles, denoting deep
knowledge of the animal anatomy as well a bronze
molding and casting technique of sublime grace
and unique mastery.

MENE, Pierre Jules

Hans Müller was born in Vienna, Austria, on January
1873, and died in 1937. He was a protégé of sculptor
Edmund Hel at the Academy of Fine Arts in Vienna.
Although he was mainly recognized for making portraits and busts of the most famous personalities
within the Viennese society, he also modeled sculp-

tures of animals and people working in their trade.
Despite there is no much literature on this talented
artist, he has left us a rich collection.
Many of his works are permanently exhibited at the
Museum of Fine Arts of Budapest, Hungary.

Blacksmith
This is the archetypical representation of a blacksmith:
strong, stoic, sturdy, surrounded by the tools of his
trade; all the attributes that make him who he is.
Unlike Hannaux’s Woodman (also in this catalog),
this is not a blacksmith hard at work, his body is not
marked by fatigue and years of labor. This figure is
more “the” blacksmith than any “one” blacksmith
in particular. It is an allegory, rather than a portrait.
This is clear in the classical idealization of the figure,
the clean face, the contrapposto pose. It is a symbol of progress, of the drive of industry; he looks
into the future knowing that he represents the key
to the development of an entire country.

For these allegorical ends, the static language of
choice is close to neo-Classical style. A strong, virile
body, trying to find balance denied by the classical
posture in the mass of tools on which he rests. This
device has a double function: it balances the asymmetry of the figure by giving it a solid poise and it presents a visual representation of the tools of the trade.
The different textures achieved by the casting technique add to the narrative of the figure: the body possesses grace but it is strong, muscular; each tool is
executed flawlessly. The result is a small-sized figure,
with a strength born in its monumental character.

TORRE, Eddie
Eddie Torre was born in 1931, in Córdoba, Argentina. He traveled tirelessly around South America,
until he decided to settle in Resistencia, province of
Chaco. He was in charge of the Visual Arts Workshop at the National University of the Northeast for
33 years.
He has received great prizes at national and international Visual Arts Awards for his sculptural and

monumental works.
Today this artist has shut himself away in his homemuseum, where he works in the search for pictorial
and sculptural perfection. His works are personal
and have witnessed a given time and space, which
could be any such time and space as imagined.
Eddie Torre uses his own language to speak to us
through his works.

Gallop

Horses
Two spirited animals seem to have come across
one another in the countryside, free from their bits
and reins. They, probably male and female, know
and, somehow, greet each other before they mate.
One of them has a more submissive attitude; its ears
are lowered, its feet are more firmly planted on the
ground; while the other one is looking at us with its lips
open in a threatening manner, and its ears pricked up.
This second animal is the one which starts the circular movement in which they seem to be spinning
around. Three of its feet are moving, and its head is
slightly leaning on its probable mate’s whiter.
At first sight, this work is overwhelmingly symmetri-

155

In this work made of iron sheet, the artist presents
us with a rearing horse that seems to have interrupted its gallop for a moment to lean on its hind
legs and vigorously stand up on them.
The horse’s body seems to be leaning backwards;
its body weight balances upon its hind legs which,
despite being thin, seem to be experiencing the
peak moment of tension before driving it forward
towards the gallop. Here, therefore, the motion
energy is restrained; it is accumulated and pressed
so that, in the very next second, the creature can
release it in the form of speed to resume its run.

Maybe this is why the artist, apart from displaying a
great mastery in this craft by balancing the sculpture leaving the legs to support the whole weight,
played with the cast textures, making them rustic,
lumpy: the strong legs, the muscular neck, formed
by metal sections, shapes and cuts reminiscent of
the plates joined by rivets in machines created to
exert strength, such as train engines.
The organic shapes are displayed with great formal
synthesis, which, in addition to the feeling of being
in the presence of a machine, provides the work
with great narrative strength.

�156

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

ARANCIO, Juan

CHAREUN, Luis Augusto
Juan Arancio was born in Santa Fe, on August 24,
1931. He now lives in the house where he was
born. He is a painter, a drawer, an illustrator, a cartoonist and a scriptwriter from 1993.
This artist’s career in important magazines has
been widely recognized, both illustrating his own
scripts or classics of world literature. He worked
abroad as a staff member of the Fleetway Studios
in England, the Walt Disney Studios in the United
States and the Scorpio magazine in Milan, Italy.
He held exhibitions in: Spain, France, Italy, Japan,
Canada, the United States, Germany and Paraguay. His works are mainly linked to socio-cultural
aspects associated with his geographical environment: coastal and river issues. Having been built up

with a set of lines, patterns, lights and shadows; his
characters still seem to be “alive.”
His 2.30 x 1.60 m oil painting entitled The Foundation of Santa Fe, is exhibited at the Santa Fe Senate
Meeting Room, and his work Brigadier General López, decorates the same city’s Municipal Hall. His
oil paintings have been exhibited at the Honorable
Congress, at the former ATC (Argentina Televisora
Color) television network in the city of Buenos Aires, and they have traveled across many cities in
the provinces of Santa Fe, Entre Ríos, San Luis,
Córdoba and Tucumán. In most of his works, he
has used different media such as crystal, wood,
leather, ceramic, canvas, etc.

deducted by the viewer through very specific and
effective elements: we can see that, when the tiny
boat in the background slowly approaches the
shore, the surface of the water is not disturbed,
and as a consequence, it is only represented as
the support of the boat. That is, we know it is there
only by the boat. The same applies to the shore
closest to the viewer. Aquatic plants grow in shallow waters and proliferate there, but at some point
they stop growing, and that is where the body of
water is perceived. Almost like an Oriental painting,
the positive space is compensated and balanced
by the negative areas, and the main character of
the work, the water, is defined by what it is not.
Another technique used is graphicness. Working
with silk-screen printing linearly, as if the artist were

using ink and pen, shadows and lights are contrasted through multiple patterns: the foliage of
the trees and the aquatic vegetation are different
gestural graphics that bring dynamism and mimetic
anchorage to the composition.
Everything works as in an illustration: the work’s artistic and aesthetic tempo is subject to a narrative
tempo. The linear quality of the entire piece and the
strong graphical tendency of the language used
are functional to this aesthetic and narrative relationship, typical of illustration. Spaces that are defined by their own absence, minute details in some
areas, deliberate omissions in others; everything
combines to make this piece an extremely interesting space, limpid and studied.

Riverbank
Arancio portrays here an everyday scene in the riverbank: a poorly-built and fragile-looking shack,
probably providing shelter to a fishermen family. A
figure that could well be a fisherman appears, ready
to prepare the tools of his trade (in fact, in the foreground we can see a rowboat on the shore), some
pets accompanying him; in the background, another
tiny boat with another fisherman onboard seems to
be returning from work. The floras of the area, as the
willows or the aquatic plants on the shore, give us
a hint that this is probably a scene captured in the
tributaries of the Paraná River, or in the Delta.
This care for descriptive details is balanced, as stated
before, by precise and calculated omissions. Water
is not even sketched in any portion of the work.
Its existence is only suggested by the artist and

157

CHAREUN, Luis Augusto
Luis Augusto Chareun was born in Córdoba in 1901,
and died in Buenos Aires in 1989. He graduated
from the Buenos Aires School of Fine Arts and was
a teacher at various secondary schools. His stay in
the city of Buenos Aires allowed him to illustrate a
unique aesthetics of the city neighborhoods, particularly those in the southern area, which prevailed in
most of his works. Charmed by the bohemian city,
Chareun knew how to interpret nostalgia with each
brushstroke, infusing a magical atmosphere into
each of his painted neighborhoods. He participated
in countless artistic exhibitions, and to our delight, he
has left us a rich collection, a timeless space and an
enchanting spirit hidden in every corner of San Telmo.

House of Sculptor Leguizamón
This medium-sized picture portrays an urban landscape. It is a cross-section of a street offering
a view of the sidewalk and the facades of two
houses, framed on the left by a higher building
which has been cut for framing purposes.
This small segment of 19th-century metropolitan
houses appears to be fairly simple at first. However,
the artist showcases proficient composition skills
and a compelling development of spatial patterns.
The primary element accounting for the volume and
depth of this painting is the diagonal which seems
to follow the “single point” system, shaping the rest
of the composition: the street in the foreground

props up the houses and, as a result, all the remaining
elements are arranged around this diagonal.
This way, the houses are foreshortened and they
seem dynamic: the decision to show them like this overcomes an otherwise static composition organized in
layers, and serves as another aid for greater depth.
In addition, the dark, modulated, curved, vibrant
lines making up the houses are a compositional
detour from all possible objective and architectonic
interpretations of the model, as well as from any sublime or metaphysical feeling probably inspired by
the absence of human figures. In other words, the
composition is a sensitive, captivating, and subjec-

tive one, but it does not cause uncertainty in the
viewer`s mind the way a metaphysical work would.
A narrow, roughly monochromatic palette is used,
where green and yellow hues prevail, and gray tones
are also key. However, the use of values prevents
monotony. Light is reasonably applied in the facades, while a dark area (behind a fence, a patio of
sorts) between the two houses balances the lights
and connects the gray tones of the side walls with
those of the facades.
Evoking a certain nostalgic feeling, it is an apparently
simple picture, yet one of tremendous beauty.

DI TARANTO, Tomás
Tomás Di Taranto was born in Montescaglioso, Italy,
on February 24, 1904, and died on August 29, 1985.
At the age of four, he emigrated to Argentina with
his family. He studied at the Academy of Fine Arts,
becoming a professor in 1927.
In 1950, he participated in the exhibition entitled “24
Argentine Painters” and “50 Years of Argentine Painting” at the National Museum. His works may be found
at the Buenos Aires Department of Culture, at the Ju-

juy Municipal Hall, at the San Martín Military Academy,
and at the “Antonio Alice” Art School Museum.
Some of his works may be seen in museums of the
following countries: Greece, Italy, the United States
and Spain. He has collaborated with the following
magazines: Caras y Caretas, Atlántida and El Hogar.
In 1993, three permanent exhibition halls were inaugurated in the Epeius Museum in Nocara, Italy,
to exhibit his works.

Horse Ride
The man looks stout, strong, tough. He needs this
kind of endurance to be able to travel across the Pampas by horse. Even the animal looks stiffened. Moving
slowly but steadily, it marches across the Pampean
pastures with a feeling of confidence gained from experience, being a true reflection of its rider.
This work by Di Taranto is an excellent illustration.
Made in ink, it has a basically gestural treatment.
The long washed ink brushstrokes work as a background which may be a synthesis of the dense clouds
pending over the great plains of the Pampas.
The ink becomes gradually thicker from the back
forwards, as darker and lesser washed tones, until
it is concentrated and pure in some particularly dark
areas of the rider’s figure. Ink washes are not layered,

but gestural, defining shapes and volumes with long
and thick brushstrokes or quill pen strokes for details,
such as the man’s traits or the defining lines of his
costumes.
In terms of composition, man and horse move
rightwards; therefore, the work is more spacious in
that area so as to produce an advancement effect.
Horizontal lines are avoided and turned into subtle
diagonal lines so as to create a sense of space
and depth.
The result is a work of great formal synthesis and a
simple but effective composition, illustrative of the
physical type of a countryside man, which operates
at two levels, as in Arancio’s work: the narrative and
the graphic levels.

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ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

QUINQUELA MARTÍN, Benito

QUINQUELA MARTÍN, Benito
Benito Quinquela Martín was born in Buenos Aires
on March 1, 1890 and died in the same city on
January 28, 1977. He was an Argentine painter,
engraver and muralist. As he came from a humble background, he attended the Drawing Academy located in the La Boca neighborhood in the
evening after having worked at the port during the
day. When Pío Collivadino came to know Quinquela Martín’s paintings, he encouraged the artist
to continue with his works. It was then when Quinquela started drawing portraits and soon added
color to his works.
From 1920, Guillermo Facio Hebequer, an artist
and friend of Benito Quinquela Martín, encouraged him to try the engraving technique. Around
1940, Quinquela worked on an important etching
series, addressing the same subjects but from different perspectives.
In 1918, he entered the National Visual Arts Awards

with his first picture, and two years later he won
the second prize. He held several solo exhibitions and, in 1920, his first international exhibition,
which took place in Rio de Janeiro, was a great
success. Afterwards, he traveled to Madrid (1923),
Paris (1926), New York (1928), Havana (1928),
Rome (1929) and London (1930) with his works. In
1936, he decorated the Pedro de Mendoza Museum
School in the La Boca neighborhood. He also painted
the Minister’s office and the workers’ canteen at the
Ministry of Public Works. We may also enjoy his
works at other state agencies. Quinquela became
a paradigmatic painter of the Argentine art, having
depicted strength and work in his pictures. He may
be classified as an Expressionist due to his peculiar
technique, his vibrant colors and his pictorial motifs.
And he can be unmistakably referred to as “the
Riachuelo’s painter.”

impulse of individual work in the benefit of collective
growth: upon their backs, overwhelmed by the hard
work and heavy materials, they bear the responsibility of carrying forward the growth of a nation,
symbolized by the port: destination and starting
point of migration and trade movement; bastions
of economic growth. For this reason, characters
cannot be individualized: all and each of them are
mere graphics, symbols, figures subjected to a
great degree of abstraction and synthesis; that is,
the important element here is not the individual, but
the action he or she is carrying out.
This action or, rather, activity, is represented by the
construction of the port, which, as a great living
skeleton, holds the workers on its main structure
and grows based upon the workers’ winding march
back and forth.
The master’s proficiency is displayed in every detail of
this work: the men actually seem to be frenetically moving here and there; the various postures adopted by
their bodies, especially in the background, vaguely
evoke the Egyptian hieroglyphs, where thousands
of workers built cyclopean mountains of stone; but,
in this case, it is the port construction pillars what
are being built over the waters. Farther to the back,
small coastal buildings are displayed, regular, barely outlined, with suggested vessels in the crossed
lines on the water, synthesized with some curves.

Elevators
Elevators belongs to Quinquela Martín’s etching series on the subject of the port activity in Buenos Aires.
It shares many features with New Bridge: also in
this work the protagonists are port workers, their
backs bent under the weight of the barrels they are
unloading, framed by the austere and functional
port structures and the ships patiently anchored in
a Riachuelo’s bend. Both etchings are connected
not only by technique and themes, but also in the
dramatic great light contrasts and in the angularities
and diagonal directions indicating depth.
However, and despite all the similarities, both pieces
present important differences. Maybe it is the different
shades of the medium on which the prints lay that gives
diverse environmental sensations, or perhaps it is the
way in which the ink is spread on each metal sheet.
The fact is that the composition is evidently different

despite containing the same elements. And somehow,
the feeling it produces in the beholder as well.
The space here seems bigger, because the workers are also in the foreground, but in this case there
is a body of water separating them from the background, providing a sense of spaciousness that is
perhaps more difficult to find in New Bridge.
The highest light contrasts are present in the buildings: the side of one of them is profusely lit, casting
a deep shadow on the side facing the river, and
the black ships, only recognizable by their contour,
rest in its base. The clouds (which in New Bridge are
circular graphics, probably achieved by the effect
of the metal tip lifting the protective varnish off the
metal sheet) are heavy, corporeal, almost pictorial
masses here. They may have been accomplished
by the application of the ink with the wrist.

They produce a romantic melancholy, and are
a bit reminiscent of suburban tangos such as
Riachuelo’s Mist, where the nostalgic imagery has
a surrealistic tone:
Shady anchorage and landfall area of Ships that forever in the dock will remain Shadows that stretch out in
the night of pain; Castaways of the world that lost their
hearts. Riachuelo’s Mist, by Cadícamo-Cobián. 1937

ROCHON, Angélica

New Bridge

With remarkable narrative synthesis, by using only a
few elements, making the most profit of the composition and the formal devices provided by etching (a
technique that by itself, additionally, reduces the distance between the artistic work and the physical work
represented by the handcrafted processes of engraving and printing), the artist presents us with a typical
scene, illustrative of his entire graphic and pictorial
work: workers during the construction of the port.
These workers appear, as is typical of his works, as
a stereotype; but this stereotype is positively formed,
as each of these men represents the strength and

159

In other words, that which at first sight appears flat
and meaningful as the pillars in the middle ground,
shows us, towards the back, the space, the distance on the waters, as if seen through a portal,
and, thus, we find a sort of rest to our eyes, which
escape this frenzy.
In the foreground, a few workers bear packages on
their backs, which could be construction materials
and which they painstakingly carry up some zigzagging, seemingly fragile walkways. The calm waters
reflect this activity by mirroring the reflection of the
solid pillars supporting the walkways.
From a composition standpoint, in this rather small
work, the master’s entire skill is displayed, since the
gestures and expressions outlined in his oil paintings also appear here, but in this case, they are
transferred to the typical etching devices: great value
contrast, which provides the composition with dramatic quality; sharp-angle geometric constructions
and a predominance of diagonals, which enhance
the workers’ feverish movement; use of graphics
and lines as in the smoke of the vessel’s smokestacks, the clouds and the water waves. Thanks to
these successful composition effects, Quinquela
Martín keeps a highly recognizable style, which positions him as a unique master of Argentine painting,
and his work as a national legacy to the world.

Angélica Rochon was born in Buenos Aires in
1951, but she has been living in the city of Venado Tuerto, province of Santa Fe, for many years.
She received a Bachelor of Arts in Painting from the
School of Fine Arts at the National University of La
Plata. She is a protégé of Naúm Goijman, Arturo
Irureta, Jorge Tapia, César López Osornio, Osvaldo Nessi and Néstor García Canclini.
Her works are based on the history of human beings, especially women, from the pre-Columbian
times to the present date. In 1973, Angélica Rochon
started participating in solo and collective exhibitions
at art galleries, cultural centers and museums both

in Argentina and abroad.
She participated in countless Visual Arts Awards
and received the First Prize in Drawing at the Annual Visual Arts Awards of the Province of Santa
Fe, Rosa Galisteo de Rodríguez Provincial Museum
of Fine Arts; the First Acquisition Prize at the Venado Tuerto Legislature’s Visual Arts Awards; and the
Raquel Forner Painting Prize at the Regional Visual
Arts Awards, among other accolades.
She is currently working as a teacher in her studio
in Venado Tuerto. Her works are kept by collectors,
museums and cultural centers in Argentina, Colombia, Mexico, Panama, the United States and Spain.

The Art of the Deer
In this modest-sized engraving, Rochon creates
a composition which, in spite of displaying the
shading of classical engraving values, oscillating
between white, black and one or two gray tones,
evidently flirts with abstraction.
But in this case, this abstraction is displayed in the
repetition of the work’s main motif: the native pattern. This symbol belongs to the Mapuche peoples,
and it symbolizes the chain of strong links formed
by individuals, the Earth and the stars of the universe, as well as the microcosm and macrocosm.
This design was worn only by the tribe’s chief.
Rochon emphasizes this mystical and symbolic
meaning of the pattern by extensively repeating it.

It appears numerically and even formally multiplied:
rotated, fragmented, magnified, or even reduced,
as a powerful mandala which serves as a connection with our indigenous ancestors.
The space appears broken, or divided, by fragments
of handwritten, tight, uniform and seemingly epistolary text. Thus, two spaces are formed, an upper
and a lower space, and it is in the latter where the
pattern’s iconic motif gains greater predominance,
since an entire outline of each of its modules is
displayed, flanked by two columns of this tight and
neatly written text.
The pattern’s motif evokes, therefore, ancestral relationships of all pre-Columbian peoples, and even

these peoples’ most mundane practices such as
trade, which is suggested in this work through its
evident allusion to the textile art.
These relationships with ancestors may also be inferred from the work’s title: The Art of the Deer may,
additionally, refer to the epic literary saga by writer
Liliana Bodoc, The Saga of the Outer Reaches, whose
first out of three books is precisely entitled The Days
of the Deer, and it addresses the everlasting struggle
between good and evil, represented by a tribe which
defend their land against foreign invaders, a true metaphor of the conquest of the Americas.

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ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

ROCHON, Angélica

BESADA, Alicia
Let’s Get Down to Work

Argentine Exodus
Angélica Rochon’s work is strongly figurative, strongly
symbolic. It has the tragic and distressing character
of Raquel Forner’s works on the drama of the Spanish Civil War. A female figure symbolizes the consequences of tragedy; and, indeed, in its own way and
much closer in time, Argentine Exodus is somehow an
emotional record of a tragedy.
The woman, who is the main character of the work,
is very close to the viewer; she fills the foreground,
and her look conveys nothing but a desperate call
for relief. Her look is filled with sadness or disappointment. Her body shows scars, ruptures, paint
splashes representing wounds. An idealization; it is
not a portrait of a woman in particular, but maybe
the allegorical image of the Argentine nation.
On her broken breast, she bears the phrase “those of
us who stayed,” this may symbolically refer to the nation having a broken heart, either due to the departure
of her deserting children or to the pitiful condition in
which she is being deserted. We do not know.
The exodus is depicted in the middle. Those who
leave, those who escape, are an enormous mass of
unidentifiable people moving away towards sketched
vessels and aircrafts; they merge with “those who
came,” who are getting off a transatlantic vessel coming from the whirlwind of time which may be seen
on the right plane: time seems to mingle within the

generations that came to the country a century ago
and those who are now escaping, “dream hunters”
in search of the “gold rush.”
The work is clear. Rochon reveals in it all the uncertainty and pain of the Argentine people in the
aftermath of the 2001 economic downturn. The
whirlwind is both the time flow and the agitated moments of recent history, which seem to combine, to
mingle. It is a metaphor for turbulence and chaos,
for the unrest and suffering of an uncertain future.
In terms of composition and execution, the work is
rather simple. With such an emotional and narrative intensity, the composition simplicity is a relief.
The work is divided into two vertical segments; the
left segment is filled by the woman who stays with
a broken heart; behind her, two indefinite characters with a sad look appear; and on the right, the
whirlwind. The space is not real, but evocative and
symbolic.
A complementary colors’ palette is used, where
the orange-blue pair prevails, with soft variations
ranging from warm red to bluish purple tones. Drippings, impastos and splashes are part of an execution which shows a deep knowledge of painting
techniques and gives the work a strong contemporaneous character.

Alicia Besada was born in Buenos Aires in 1966.
She is a woman of many talents –she is an artist, an
English language and piano teacher and a systems
analyst–. She moved to New York and entered the
Art Students League. She then continued studying
art at the National University of Singapore and, finally,
at the National University Art Institute (IUNA). When
she returned to Buenos Aires, Besada attended life
drawing workshops given by Carlos Fels, and studied
painting with Mirta Kupferminc, Diana Dowek, Nicolás
Menza and, finally, with Ariel Mlynarzewicz. She also
attended sculpture workshops given by Leo Vinci
and Sara Mansilla. Between 2009 and 2011, she
integrated the Boedo Group, where she participated
in several collective exhibitions such as “Self-Portraits”
at the Recoleta Cultural Center. Besada is a politically

active artist who participated in collective exhibitions
such as “100 Painters with Cristina” at the José C.
Paz University, opening the exhibition with a portrait
of the President by her, and “Art with Cristina,” which
was held at the Palermo H Gallery and then at the
National University of Lanús. Similarly, in 2011, she
held a solo exhibition entitled “Women Who Broke the
Mold” in the Exhibition Hall of the Buenos Aires Legislature. In 2012, she started her activities at Cadmio
Espacio Arte, where several artists show their works
and interact with each other.
In 2010, the artist received a special mention for the
work of art shown here in the competition entitled
“Painting and the Argentine Countryside” organized
by the former Agricultural Control Office, Ministry of
Agriculture, Livestock and Fisheries.

BESADA, Alicia

This painting is a portrayal of hard work. The wooden sticks keep falling down, they are too heavy for
him; he finds it difficult to maintain them aligned and
continue walking; he is a child doing a man’s job.
In this sense, this work reminds us a little bit of the
great series of paintings by master Antonio Berni on his character Juanito Laguna. Childhood is
detached, due to unfair but no less authentic reasons, from its place of protection and shelter within
society to fill roles which are meant for adulthood.
However, the message of this painting in particular,
and as opposed to the Juanito Laguna series, has
no negative meaning. The child in Let’s Get Down to
Work, in spite of doing a job which is actually meant
for a man, is part of an economy of abundance.
A symbol and testimony of which are the golden
spikes in the cart behind him.
The kid is probably helping his father, “playing to be

an adult,” learning how to keep the entire production machinery working. Thus the reason why his
task is secondary but not insignificant: he is carrying wooden sticks that cannot damage his obvious clumsiness and lack of experience, but which
are probably part of a future animal fence. Even the
cart’s structure functions as a formal antecedent of
what can be built with the sticks.
From an artistic standpoint, the painting’s execution
is a work of mastery. Besada presents a solid and
precise drawing which serves as a structure for the
work’s color and argument. The child’s hands and
face, his gesture of being focused on not letting the
sticks fall, are very realistic details, undoubtedly naturalistic, strong and well-defined. Small brushstrokes
provide light details scattered throughout the figure.
The painting has little chromatic amplitude; the gold
tones in the crops, the child’s skin and the sticks

are dominant. Some isles of color timidly appear
here and there; red in the cart, green in the boy’s
cap and blue in his jeans. These areas of contrast
are restrained and enjoyable thanks to the neutral
golden impastos across them. Such as the gray
brightness on the boy’s jeans and some orangishgold stains on his cap. The work’s composition
is also balanced. An element such as the heavy
cart wheel on the left, which fills a whole quarter of
the work, exerts no adverse visual effects thanks
to some little composition tricks such as the stick
which diagonally crosses it and draws the viewer’s
attention to the opposite section, where we can see
the child’s face, which is more important both from a
conceptual and narrative perspective.
This story told with such delicacy and filled with details denoting knowledge and proficiency turns Besada into a remarkable artist who cannot be ignored.

CÓRDOBA, Adela
Adela Córdoba was born on October 22, 1977 in
the city of Buenos Aires. Her interest in art started
in 1996, when she enrolled in the Antonio Berni
School of Visual Arts. Some of her most important
teachers were Enrique Rubiños and Pablo Madrid.
In 2000, she took drawing lessons at the Association for the Encouragement of Fine Arts.
In 2001, Córdoba entered Juan Doffo’s workshop
where she started developing the profile of her works.
She continued studying at the same workshop un-

til 2006. In 2009 and 2010, she attended Ariel
Mlynarzewicz’s workshop and became a member
of the Boedo Group, a team of painters who revive
the value of the beautiful art of painting.
From 2011, she attended María Cristina San
Martín’s workshop where she studied World Art
History and developed techniques which had not
been explored by her up to that moment: ink and
distemper painting. Some of her most important
exhibitions include the solo exhibition held in Oc-

tober 2011 at the Art Gallery of the School of Agriculture, University of Buenos Aires (UBA), as well
as many collective exhibitions organized with the
Boedo Group such as “Self-Portraits,” which was
held at the Recoleta Cultural Center in May 2010.
In October 2010, this artist received a Special Mention
within the scope of the Annual Painting Prize organized
by the Agricultural Control Office regarding Argentina’s
Bicentennial entitled “Painting and the Argentine
Countryside” for her work I Plow My Own Furrow.

as an heir of certain avant-garde languages such
as the art Informel as well as Expressionism. Long
and gestural brushstrokes, drippings, wide planes
with vibrant and saturated colors which round up a
planimetric drawing, reduced but very expressive,
are the avant-garde keys of this work.
The animals are magnificent; they fill almost the entire visual range, hiding the landscape behind them,
reduced to some sort of hills of various green and
red tones which are resolved with flawess synthesis. However, both the animals and the landscape
tend to be a single unit: the delicately curved hills
are reminiscent of the animals’ backs.
Color, as was expressed above, is subjectively
applied. Two-dimensional and saturated, each
plane is clear and rhythmical (including the white

and the black that play a significant role as colors,
which is an avant-garde characteristic since they
are generally used as tints rather than as chromatic
elements). The light blue of the sky, the pale green
of the ground and the earth tone of the yoke are the
least saturated and therefore most restrained tones.
This is also significant: the pale and desaturated
colors appear in horizontal layers, the conceptual
symbol of the world’s passive aspects, while the
vibrant and chromatic colors fill the vertical layers of
the work, symbolizing active aspects.
All of the aforementioned makes I Plow My Own Furrow a painting which at first sight may appear as
naïve, but which invites to a deeper analysis that
makes clear that first impressions are not always
the most important.

I Plow My Own Furrow
Two oxen pulling the plow. Impassive, determined;
their effort is not revealed in their bovine faces,
but in the slanted posture of their strong bodies.
The weight of the plow and a possible movement
towards the right inexorably make them bend.
Córdoba, making use of the popular saying, presents us with an iconographic version of the proverbial oxen, which, in this case, plow with her. She is
proud of being able to do so, as this is the first thing
we get to know from the work’s title. She knows
the oxen and expects no surprise from them. The
animals, as such, are highly predictable and, therefore, trustworthy. In order to convey all this, Córdoba makes good use of certain aesthetic languages
reminiscent of the Argentine neo-Figurative art: she
carries on her tale with great expressive freedom,

�162

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

DASSEVILLE, Sergio Daniel

MARTÍNEZ, María Claudia
Sergio Daniel Dasseville was born in Mar del Plata
in 1951. He has a passion for sailing and painting,
and has tried to succeed in both activities during
his lifetime. In relation to sailing, he has sailed the
Argentine Merchant Navy for 15 years, commanding all kinds of ships through the Baltic and North
Sea, and the Pacific West Coast routes.
Having attended the drawing workshop given by
master Terribili at the Association for the Encouragement of Fine Arts in the 1970s, during vacation between his trips, his relationship with art was
interrupted by life and career opportunities. Once
he settled on land and while experiencing a turning
point in his life, the need of painting reappeared.
He resumed training at Ana Rank’s workshop and
then at Teresa Lescano’s workshop. He currently

attends the Ariel Mlynarzewicz’s workshop and is a
member of the Boedo Group.
Becoming a member of this group allowed him to
paint themes other than maritime issues, such as
mountain landscapes and other interesting motifs
arising out of the themes proposed in the group.
One of his most important solo exhibitions took place
at the Buenos Aires Naval Officers Association in
2012. In addition, he participated in countless collective exhibitions, mainly organized by the Boedo
Group. Some of his works are also permanently
exhibited at the “Manuel Belgrano” National Naval
School in Buenos Aires.
“Painting is like sailing; there is always a new port,
a new love, a deviation from course or a storm to
be weathered...,“ said the artist about his works.

The Thistle’s Lilac
This is a middle-sized oil painting. Painted with thick
brushstrokes, it represents a sort of window into
the countryside; in the foreground some vegetation
that seems to be of little height may be seen.
The space is organized by horizontal layers. The
lower layer, the foreground, presents flowering lilac
bushes, constructed with large brushstrokes, very
vivid, sensitive and thick.
As for the color, the saturated yellows, from light
oranges and ochers to the lightest citric greens, the
violent brushstrokes and Expressionist flowers are
reminiscent of the work of Vincent Van Gogh.
Into the background, the brushwork (that in the foreground contorts to build very thick graphics that are

perceived as flowers and vegetation) stretches without losing its density, and merges the yellows to
represent the fields that transform into hills, subtly
hinted over the horizon. Over the same line rest a
few groups of trees, but due to their darker value
and more defined shapes are perceived as closer
than the hills. Thanks to these simple devices, the
artist achieves great depth in the middle ground,
the narrowest of the three layers: the eye wanders
into the background due to an accelerated perspective. Physically, the space between the sky
and the foreground is thin, everything is very close,
but the addition of those elements over the horizon
line and the different brushstrokes, exert an ampli-

fying, and very well executed, effect of depth.
The sky, that occupies the upper third of the painting, contrasts with the bottom layer by value, vividness and execution: it is a big area with no texture,
with fused and practically invisible brushstrokes of
a weak and warm gray. It is the lightest tone of the
palette, but it possesses less light than the vivid
greens and lilac of the plants and flowers, or the
vibrant yellows of the middle layer.
This is a deceptively simple painting that disguises
an impressive composition that creates a limpid,
big space, filled with lyricism.

MINARDI, Eduardo

The Surviving Beekeeper
In this concise work, Dasseville presents a pictorial
summary of honey’s production cycle. The singlecrop farming fields in the background, full of yellow flowers and nectar, bee colonies inside the
wooden prism-shaped honeycombs and, finally, a
small cloud of bees meekly orbiting the beekeeper.
He functions also as a descriptive element of the
trade, as well as an actor within the bee industry.
He is represented truthfully, with all his attributes,
but also with important synthesis. He seems to be
experimented, poised. Maybe these are the characteristics that make him a “survivor” as the title points
out: his knowledge and skill allow him to survive in a
difficult moment in the industry.
As stated above, the artist makes use of an important

163

synthesis to speak of a rich and complex industry.
We cannot say precisely which crop is the first one in
the pollination chain, as we cannot distinguish the features of the man who ends the cycle, but we know for
certain that both are nuclear links in the same chain.
The aesthetic language responds to figuration
emerged in the late 20th century; it seeks to approach the naturalistic pictorial tradition, but having
been crossed by decades of abstractions. Compositionally, the piece is built with great simplicity.
It possesses two marked directions: a horizontal
one, clearly outlined by a grove in a very dark value that separates the yellow fields from the light
blues and pearls of the sky; the erect figure of the
man marks the vertical direction. The wiring and the

honeycomb create a subtle angle that eases the
orthogonal lines that would make the painting too
static. The location of the character also provides
dynamism: movement seems to come from the
left, making the eye follow him into the work, and
making the eye stay within its boundaries.
As for color, the palette relates to the naturalistic
pursuit mentioned above: different shades of warm
greens form the grass; and blue and purplish tones
modulate the shadows projected by the boxes.
The execution is evident in the different gestural
brushstrokes, adapting to each texture. Long and
silky in the sky; short, quick and abrupt in the grass.
All these elements make this painting an image of
great narrative appeal.

MARTÍNEZ, María Claudia
María Claudia Martínez was born in Pigüé, province of
Buenos Aires, in 1960. In 1980, she moved to Buenos
Aires and still lives in this city. She studied Psychology.
In 2003, she attended Ariel Mlynarzewicz’s painting
workshop. She has become a member of the Boedo
Group since 2006 and participated in all the collective
exhibitions organized by the group in places such as
the Recoleta Cultural Center, among other locations. In
addition, she held two solo exhibitions: the first one at the
Casal de Catalunya, which took place in 2007, and the
second one at the premises of the Pigüé Department
of Culture, in her home city. In 2010, the artist received
the second prize within the scope of the Annual Painting
Prize organized by the Agricultural Control Office regarding
Argentina’s Bicentennial for the work of art shown here.

Eduardo Minardi was born in Mar del Plata in 1963.
He is a self-taught painter, drawer and sculptor. He
has participated in various solo and collective exhibitions in his home city. In addition, his works were
exhibited at the MC15 Collective Exhibition at the
Borges Cultural Center in the city of Buenos Aires.
He received accolades at the 5th Mar del Plata’s Visual Arts Awards and at the 88th National Visual Arts

Awards organized by the Buenos Aires Museum of
Fine Arts, Secretariat of Culture of Argentina.
He is currently teaching visual arts at an Artistic Training Workshop in the city of Mar del Plata.
The artist won a Prize at the Bicentennial Visual Arts
Awards organized by the Agricultural Control Office
(Ministry of Agriculture, Livestock and Fisheries), for
the work of art shown here.

Tensions among Sectors
The work’s title is deceptive. It invites us to analyze
what tensions it refers to, and in this sense it is the
term “sectors” that generates ambiguous interpretations. That is to say; does the title refer to the
artistic forces acting within the work?
If so, the interpretation is technical, but consistently
linear. There is nothing tenser than a square that
has become a tondo. The space is transformed;
right angles are no longer perceived because the
big circle inside it becomes the most important figure. This is so because, naturally, circular shapes
are easier to be read as they are not interrupted by
any angle obstructing the visual perception.
This inclusion of a circle within a square is just one
of the many devices used to generate the referred
tensions, although the strongest and more easily
recognizable one. One color, two tones and pure
white; forceful and in turn delicate, the white and
blue palette of this work is effective: the circle, painted
in a deeper grayish blue, is completely covered by
white shapes which give an impression of being a

lace or filigree. The delicate white shapes cross the
circle, very clearly. Achieved with little substance,
the work’s graphics, which are closer to illustration
than to painting, at first sight look like those foam
drawings left by the sea waves on the sand, or
a jungle typographic image, or even the image of
microorganisms seen through a microscope. If we
take a further look, we can see shapes reminiscent
of plants or animals, very delicate and fragile.
Then, as per this interpretation, the sectors the title
refers to could be the space, the image within it;
and the composition and the work’s internal rules
are the elements generating the said tensions.
However, as was said above; could there not be a
different interpretation? Could a politic standpoint
be outlined in which the word “sectors” has a more
obvious meaning, and the tensions refer to the friction among different social classes? It is not the intention here to force an interpretation other than the
purely artistic one, but there is room for wondering
about it, especially this being such a recent work.

�164

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

ORTEGA, Carlos Sebastián

PERTOVT, Gabriela
Carlos Sebastián Ortega was born in the province
of Entre Ríos in 1978. He studied at the “Prof. Roberto López Carnelli” Visual Arts Institute in Paraná,
obtaining the degree of Visual Arts Performer and
Professor in 2003. He has been working as a teacher from 2004 to the present date, both in educational institutions and in his own studio. One of his
most important solo exhibitions took place at the
Paraná Culture House. In addition, he participated in

several collective exhibitions in the same city. He participated in different competitions, winning the First
Prize at the 8th Biennial of Young Artists in 2008
(in the category: Graphic Arts, participants between
19 and 30 years old), organized by the Department
of Culture of the National University of the Littoral
and the University Federation of the Littoral, among
other accolades.

the futile fight against the dominator. Thus, the expressionless face of the man may signify that the
resources used by him to prevail over Nature are
those of reason rather than his physical strength.
To represent the power of the battle between reason and animal instincts, the painting is constructed
with formal, stylistic and compositional devices that
reinforce the idea of permanent tension. The palette
is strong, highly saturated color spots flood the middle
area of the painting, and are offset by the grayish tones of
the human figure and the warm earth colors of the animals.
The drawing is solid, filled with sought narrative deformities, designed to exacerbate the underlying

concept of the battle of forces. Repeated forms,
sudden movements, strong and sharp angular lines,
transform the work into an almost hostile scene.
The painting has almost no air, the reverberations of
color and the beasts rearing up occupy all the space:
only the “cropped” animals that appear in the bottom
area provide an indication of a studied space.
This lack of depth combines with the black line that
runs through the entire work, outlining the figures
and dividing the picture plane as if it were a puzzle.
This line gives a great graphical quality to the end
result of a strong piece, by its theme and by its
frantic, gestural execution.

Raúl Eduardo Sacheri was born on September 7,
1942 in the city of Buenos Aires. He is a veterinarian; also, a self-taught drawer and painter. He lived
in the provinces of Misiones and Corrientes from
1967 to 1997. From 1998, he has attended workshops given by Ana Tarsia, Ernesto Pesce and
Jorge González Perrín. From 1977, he participated
in different solo exhibitions both at the national (in

cities across the provinces of Misiones, Corrientes,
Buenos Aires and the city of Buenos Aires) and international (in the United States, Ecuador and Uruguay) level.
In 2010, he won the 3rd Acquisition Prize at the
Annual Painting Prize organized by the Agricultural
Control Office regarding Argentina’s Bicentennial.

art: the little cows, which are almost the main characters of the work, scattered here and there are
minuscule but have all the necessary details to
be identified as such. Pink noses, hairy ears, the
presence of calves, and their heads down into the
grass; all this detailed narrative is what gives the
impression of naïveté.
But this has to do not only with the animals. The painting’s
entire environment is viewed as a scene of naïve art.
The trees, the clouds, even the countryside. And the
execution is responsible for this: brushstrokes are
not thick; instead, they cautiously merge the colors.
There are more gestural and short brushstrokes

where glazing has been applied; but in general, this
painting has a very classical composition and, therefore, a little and thin layer of material has been used.
Everything is restrained, measured, calm, and this
also outlines its naïve quality.
As regards composition and space building, the
said classical elegance is also perceived in the
form in which the elements fill the work: as previously said, the low horizon, rather than compressing the land, enhances the sky, which turns
the work more spacious.
Due to all the said reasons, the result is a beautiful
painting, full of peace and elegance.

Horse Breaking
The key to the painting is in the Dionysian, the
wild, the excessive, the uncontrolled. The essence
of horse breaking is the man’s struggle to control
the forces of Nature (including his own primitive
instincts), his struggle to impose his will over the
natural world to which he himself belongs.
In Horse Breaking by Carlos Ortega, this idea of
culture dominating Nature is represented with the
metaphor of the gaucho’s activity. The man is the
only character in the painting portrayed without facial features; the animals have their mouths open
in defiance, the eyes slanted but focused: they are
marked by a gesture that could be of strength, of

SACHERI, Raúl

In the Pastures
The sky is hanging over the countryside. Crossed
by rounded, corporeal clouds, it fills the space with
diaphanous light. Immeasurable, it fills two thirds of
the work, and turns it into an open space of incredible size. Not far from there, a few hills outline the
horizon, reducing the lands’ immensity.
Under that huge sky, a few cows are calmly grazing
among high trees and surrounded by a subtle fence.
This is the typical image of the countryside: the
meekness of the cattle, the immensity of the fertile
land and the sky governing it all.
Sacheri represents this image, almost a cliché,
based on an artistic language very close to naïve

165

Gabriela Pertovt was born in Santa Fe in 1962. She
studied at the Juan Mantovani Provincial School in
the province of Santa Fe. In 1989 she obtained the
Advanced Technical Degree in Visual Arts. In order
to receive further training, she applied for national
and international scholarships, such as the one
awarded in 1990 by the Elizabeth Greenshields
Foundation in Canada, or the ones awarded by the
Santa Fe Province Government which allowed her
the chance to study with renowned artists such as
master Juan Doffo.
She usually participates in competitions and Visual
Arts Awards held at the most important museums
and cultural centers within the country, having won
40 accolades. Among the most important ones we
may find the Golden Medal awarded by the Rosa

Galisteo Museum in Santa Fe for her artistic career;
the Second Acquisition Prize within the scope of
the competition entitled “Castile-León Paints,” at
the Borges Cultural Center in Buenos Aires; and
special mentions awarded at different Visual Arts
Awards organized by the Palais de Glace in Buenos Aires. She held exhibitions in France (2002)
and in Switzerland many times, and some of her
works may be found in private collections in the
United States, Spain, Australia, Switzerland, Germany, France, England, Canada, Scotland, Belgium, the Netherlands and Italy.
Her works are part of the heritage assets of 15 museums and foundations in Argentina (in Ushuaia,
Santa Fe, Córdoba, La Plata, Tres de Febrero, Avellaneda, Corrientes, etc.).

Build Your Own Argentina
Gabriela Pertovt’s whole work takes specific elements which are easily identifiable with what is basically seen as the “Argentine way of life”: the ritual
of the maté; the cattle raising industry; the life of the
gauchos; the Argentine ribbon. They directly refer
to the concept of building a “national identity.”
This work in particular, as can be inferred from its
title, strongly highlights those identity-formation
concepts as well as the idea that a country is “built”
from certain defining and outlining elements. Pertovt uses an aesthetic language and an imagery
which remind us of the way in which children are
introduced to the nation’s civil and economic life.
There are three typically childish elements appearing in this particular painting: the Argentine ribbon,
the element through which we first get to know our
nation. As children, we relate the white and light
blue colors to the sense of belonging to a country
or a nation when, at school, we wear the national
badge for the first time to sing the national anthem.
Thus, little by little, the purely abstract concepts of

country, national territory and nation start to materialize, and the flag is the first identifiable symbol of
this patriotic identity.
As regards the cow, several thousand liters of ink
have been used for decades at school to write essays about this iconic animal. To acknowledge the
cow, and cow-derived products, as a part of the
cattle production cycle means, somehow, to grasp
some preliminary knowledge about the country’s
traditional economy. The image of the cow is idealized; it becomes an icon which represents the
means of livelihood of the whole nation. Its animal
nature is denied, and it is turned into a core element
of the Argentine social philosophy. “Cows provide
us with milk, cheese and beef,” children say.
Therefore, what Pertovt is apparently trying to
convey is that the braided Argentine ribbons and
the cow are part of a building game set. Just as
those paper doll dress-up games for girls, Pertovt
presents us with the little cow cut-out silhouettes,
which serve as avatars of the country’s image.

The painting invites us to “build” a country, not only
to carry it forward, but to reinvent it, to rebuild it
on the base of that which we call a “nation,” the
first thing we know as children. However, the artist
leaves us only a few options: each avatar is a cow;
they are twin cows, having only a slight tilt to the
right or left. Maybe it is in that detail where the elements’ childish innocence gives place to an adult
irony about the need to make decisions in order for
us to “build” our own Argentina.
From an artistic standpoint, the work’s composition
is more than simple; and the palette is greatly reduced: the figures are simply placed on a vertical
line, and only two colors are used: white and blue.
In this sense, this could be deemed as a static and
scanty work; but Pertovt’s mastery lies in the endless possibilities of repeating effects and textures,
such as the shines and the ribbon’s braiding, by
means of a game of lights and shadows which denote a sound execution, reminiscent of the decorative styles of hyperrealistic painting.

SZELAGOWSKI, Martín Leandro
Martín Leandro Szelagowski was born on April 15,
1956 in the city of La Plata. Apart from studying to
become a veterinarian, he received a Bachelor of
Arts in Visual Arts from the University of La Plata. He
worked as a drawer for several graphic media companies for 10 years. This marked his career, given
that after this job, he decided to study at University,
consolidating his career as an artist.
He received many honors during his career, such

as the 29th “Fernán Félix de Amador” National Painting Awards (2007); the National Visual Arts Awards
at the Palais de Glace (2008, 2009 and 2010);
the “Manuel Belgrano” National Visual Arts Awards
(2010 and 2011); and the Annual Painting Prize organized by the Agricultural Control Office (2010) regarding the Bicentennial, among other drawing and
painting accolades.

�166

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

SZELAGOWSKI, Martín Leandro

CARLOS PELLEGRINI CUP

Pioneers
Pioneer: “a person who is the first to explore or settle
a new country or area. An innovator or developer
of new ideas or techniques.” As with most of contemporary art pieces, each work has many different
interpretations or readings which resort to diverse
sources of knowledge.
Szelagowski’s work is not an exception. At first sight,
what can be seen in this work of mixed techniques
is simple: four horses, one of them is lying down,
another one is apparently leaning on what seems
an anthropomorphic figure. They lie on an indefinite space, splattered with paint and lines running
across the plane. In this sense, a description seems
not worthwhile. However, by performing a little bit
deeper analysis, we can discover a wide range of

History
meanings related to pioneering.
As regards the subject, the term “pioneers,” within
the context of this catalog which collects assets
relating to the building of a country, could refer to
the moment of its inception. The horses, therefore,
could be the first to be brought by the Spaniards;
and the seemingly human figure on the right could
refer to the fate to which many Spanish conquerors
were doomed in the hands of native people. Thus,
this image might be that of Solís after the first foundation of Buenos Aires.
Whatever the context, horses are the quintessential
pioneers: they open ways, earlier than the railroad;
they allow for transportation and communication
among faraway territories; they shorten distances.

From an artistic and aesthetic standpoint, it is a
highly interesting work. The drawing is extremely
precise: it is solid and strong. The horses’ bodies
are correct and mimetic, in spite of the gestural
quality with which they were achieved.
The space is, as was said above, indefinite, but
broken by the paint dripping and by the lines running
across it. As the drawing is almost a grisaille, there
are no relevant colors, although there are paint stains
in blue tones.
The result is a strong work, which functions at different interpretation levels, and which conveys a
feeling of uneasiness.

Sergio Tosoratti was born in the province of Buenos
Aires in 1969. He studied at the “Prilidiano Pueyrredón” National School of Fine Arts where he graduated
as a Painting National Professor. In addition, he studied at the National University Art Institute (IUNA), also
taking postgraduate courses at the same Institute on
the drifting of objects and vanguards of the 20th century. He studied Ceramics at the Municipal School of
Avellaneda. A protégé of Guillermo Cuello and Pipo
Ferrari, he decided that Expressionism would be his
language. His works are based on a permanent re-

search on the subtle harmony found in chaos.
He is basically a painter. But he is also a ceramist and
makes objects d’art. Thanks to this set of skills, he
worked at many television production companies as
a storyboard drawer, as well as making objects d’art
and puppets.
His works were exhibited at the National Visual Arts
Awards at the Palais de Glace and at various art galleries. He has been awarded prestigious accolades
during his career. He is currently working as a teacher
in his own studio.

TOSORATTI, Sergio

Tempest I
Finally, the calm sea has begun its cycle of storms.
Indifferent to man’s existence, periods of calm and
tempest control life at sea. What perhaps could
be interpreted as a hint of the troubled relationship
between man and ocean in Narváez’s 2004 piece
Fish Processing Vessel (also included in this catalog),
in this Tosoratti’s painting has become an all-ornothing battle.
The sea rises aggressively over the fishing boat; it
seems to boil around it, ready to swallow it up, as
if it were Odyssey’s monster, Charybdis. But the
small boat resists still, fragile only in appearance.
Maybe, then, this piece could be the beginning of
a story whose end would be portrayed in Fish Processing Vessel: after the storm, the waters cease to
be a ravaging monster to become a generous, pea-

167

ceful mother, a giver of life. To portray this maritime
chaos, Tosoratti resorts to highly effective pictorial
devices: thick, irregular, impasto brushstrokes; dripping technique, that is, thick paint drops crashed
into the fabric to show the sea foam formed by the
troubled waters. Each brushstroke is unique: the
giant wave that lifts the ship is constructed using
those impetuous brushstrokes and strong drops,
filled with impulsivity. Thus, the execution matches
the image emotionally, and mimesis is not focused
on achieving a photographic effect by using the glazing technique, as it used to be in times past, but in
the spirit of chaos embodied by the gale.
In addition, attention should be paid to what happens under the layer of sea foam: the ocean is
dark, deep and cold (due to the use of cobalt blue,

a very cool color), but it also seems to reverberate with the orange reflections of the boat. Some
important impasto brushstrokes of a weak orange
may be seen, providing great depth to the color.
That is, color has obviously been very well thought.
Perhaps, the impulsive execution is balanced by the
intellectual process of achieving certain chromatic
effects with this well-studied palette, since the color seems to gain value as the eye looks from wave
to sky, yet lose saturation at the same time, as the
grayish pastels appear, especially in the sky. This
change of color coincides with the stretching of
brushstrokes, and therefore, with the color itself.
The painting has a great narrative power without being too
naturalistic, and maybe that is what makes it as interesting
and as endowed with sublime and romantic beauty.

This prize cup was awarded to the winner of the
Carlos Pellegrini International Grand Prix in two
occasions. The Grand Prix is the most important
equestrian competition in the region. It was designed to pay tribute to the first president and one of
the founder-members of the Buenos Aires Jockey
Club, an entity organized under the laws of Argentina for the promotion of the turf business. Carlos
Enrique José Pellegrini Bevans was born in the city
of Buenos Aires, in 1846. He loved horse racing and
this passion for horses prompted him to found the
Jockey Club in 1882, where he was appointed its
first president that same year and then for another
three terms of office thereafter. In addition, Pellegrini
was Argentina’s President-elect in 1890. When one
speaks of Carlos Pellegrini, one speaks of turf and
of our country. The Grand Prix is the most significant
equestrian competition in Argentina, and it is also of
historical importance both in South America and Latin
America.
The change in its name as time went by is proof
positive of such importance. From 1887 to 1940,
the name of the competition was International
Grand Prix, and from 1941 to 1952, its name was
Carlos Pellegrini Grand Prix. In 1953 and in 1954,
the name International Grand Prix was used again,

and from 1955 to 1958, once more, the name
used for the race was Carlos Pellegrini Grand Prix.
From 1959 to 1963 the name changed to Carlos
Pellegrini International Grand Prix, and in 1964, the
name International Carlos Pellegrini Grand Prize
became the official name until the 1978 edition.
Finally, from 1980 to the present date, this race
has been run as the Carlos Pellegrini International
Grand Prix, at the classy San Isidro’s racetrack. It
should be noted that this competition did not take
place in 1976 and in 1985 due to the outbreak of
an epizootic, while in 1980 and in 1981 the race
was simultaneously run at the Palermo and San
Isidro Race Tracks. In San Isidro’s track, the race
was called Carlos Pellegrini International Grand
Prix, while in Palermo’s track, the name used was
Argentine Republic’s Grand Prix - President Carlos Pellegrini. As time went by, the place where the
race was run also changed. From 1887 to 1895,
it was run at the National racetrack. From 1896 to
1940 it took place at the Argentine racetrack, while
from 1941 to 1970, the identified location was San
Isidro’s racetrack. In 1971, the race was run again
at Palermo’s Argentine racetrack and, in 1980 San
Isidro’s racetrack became “the” venue for this competition ever since.

Each maker has its own markings or iconographic
symbols in order to identify and certify the artist.

City Marks: in Great Britain, these are the hallmarks
identifying the city of origin or control of the piece.

Hallmarks
The hallmarks on this cup indicate that it is made
of .925 Silver, and that it was made or certified in
London, England, in 1907, by Edward Barnard &amp;
Son. Ltd.

These hallmarks may only be seen in pieces cast in
precious metals, that is, gold and silver. They are an
imprint on a work and certify that it is an authentic
and unique piece. They are useful to identify the origin, the type and the quality of the metal, as well as
the piece’s date and maker.
The minting technique is based on a combination of
diverse symbols, which differ considerably from one
country (or city) to another.

London
The lion passant mark certifies that the piece has
been made of Sterling or .925 silver (that is, 92.5 percent silver and 7.5 percent copper), in Great Britain.
These hallmarks have changed as time went by.

Sheffield
Edimburgh
Dublin

Circa 1600-1820

Birmingham
Newcastle

From 1820

Date letters were usually used to identify dates in
strings of 20 and each cycle was differentiated by a
changing of the font, letter case and shield shape.

�168

ART CATALOG

CULTURAL HERITAGE

SCALE MODELS

SCALE MODELS
Contessi Shipyard Scale Model

History
Between 1950 and 1952, as a consequence of the
post-war crisis, several fishing boats coming from different cities of the coast of West Flanders, Belgium,
arrived in the port of Mar del Plata; these Belgian
new-comers sought to settle, with their families, in
Argentina. The ship-owners and crew members of
the Belgian boats settled in the port of Mar del Plata and started the exploitation of fresh fish for consumption. This group of fishermen filled a vacancy
within the city’s fishing activities: deep-sea fishing.
By 1950, there was no proper infrastructure or supplies
for deep-sea fishing in Mar del Plata. The Belgian
fishermen brought with them the necessary tools,
although they had to adapt their equipment to
the local geographical conditions and provide the

means to process the fish.
The Belgian immigrants saw themselves as “different,” and so did local coastal fishermen. Avelino
Bertello (interviewed in June, 2001) stated: “deepsea fishing skippers must be educated people;
they must have sailing knowledge; as they fish at
over 150 miles off the coast, they must know the
exact position where they are, their latitude and
longitude; such knowledge establishes a certain
higher rank with regard to coastal skippers.”
Their offshore sailing allowed for the discovery of
new hake fishing grounds, and their movement
southwards favored the exploitation of the southern
hake; a species having a high commercial value
in international markets, as well as of the pollock.

MARÍA EUGENIA Fishing Vessel
The María Eugenia Vessel is an Argentine fishing vessel featuring a steel hull; it was launched in 1981 by
the C. N. P. Freire S. A. shipyard, from Vigo, Spain,
for the Argentine company Argenbel S. A.
She is sister to the vessels María Liliana, María Dolores and María Alejandra. The latter sank in 1934,
at a depth of 3150 feet and bearing 161º from the
buoy at Puerto Madryn dock.
Her gross and net register tonnage are 669 and

480 tons respectively. Her dimensions in feet are:
Length: 176.31 feet; Beam: 31.17 feet; Height:
21.33 feet; and a draught of 13.16 feet.
Propelled by an Alpha 12V23LU diesel engine, 12
V cylinders (225 x 300); Construcciones Echevarría
S. A., Bermeo, Spain; with a capacity of 1,298 KW,
which is coupled to a propeller and attains a speed
of 12.1 knots.

GURI Fishing Vessell
The Guri fishing vessel was built by the SANYM
shipyard for the company Hielo Nevada S.A.
This shipyard started doing business in 1965
and it has since specialized in fishing technology
from project development and construction work
to the subsequent fish processing both onshore
and on board factory vessels. Subsequently, the
shipyard’s works were expanded to include all sorts
of vessels; and including other works such as the
projection and direction of vessel transformations.
During the 1990s, and due to the industry’s down-

169

turn, the shipyard was virtually closed; but in December 2002, the workers’ cooperative Alte.
Brown took over the company’s operations and attempted to get it back to business. After many years
of problems and disagreements, the shipyard is still
in an unsettled state; it is, however, carrying on with
some activities.
Its industrial plant is located on La Boca’s southern
bank of the southern access to the port of Buenos
Aires and to Riachuelo, in the Isla Maciel district.

Currently, the Argentine continental shelf extends
for up to almost 200 miles of Exclusive Economic
Zone; and the Argentine coast extends for over 2,900
miles. The main species found in the Argentine Sea
are still the hubbsi hake, the southern blue whiting,
the long tail hake, the croaker, the pollock and the
Argentine anchoita. Since its creation, in 1898, this
Ministry has had the power over the exploitation of
our maritime resources. Thus, the second division
of the Directorate of Trade and Industries was in
charge of “all hydrographic studies related to fishing,
the creation of maritime laboratories, model fisheries,
etc.” (Sect. 5, Law 3727).

The first activities of the shipyard are related to the
work of its founder, Mr. Federico Contessi, who
started his career in the shipbuilding business
during his early youth in his home country of Italy,
where his uncles worked at a shipyard in which
wooden fishing boats were built and repaired. Federico arrived in Argentina in 1947, at age 16, and
immediately started to work at a shipyard in Mar del
Plata. Soon afterwards, it was his employer who
guided young Federico by strongly suggesting to
him that he start his own shipbuilding workshop.
After the first years of working on his own, during
which he performed repairs, he started his shipbuilding business under the name of “La Juventud”
Shipyard, hiring several young collaborators. Presently some of them are still working with him as
partners and managing directors of the company.
This first shipyard was built on a private plot of land,
but it was far from the sea; this caused serious
difficulties when transferring the vessels for launch.
Some years later, the shipyard moved to its current
premises, which are State-owned, but they are by
the sea. There, new facilities were built, as well as
a private dry dock on a vacant lot and portions of
land reclaimed from the sea. This was the first private dry dock ever built on the Atlantic coast. In
1965, the company was incorporated under the
name of “Astillero Naval Federico Contessi y Cía.
S.A.C.I.F.A.N.” and continues to engage in the wooden ship building business.
In 1978, the construction of a series of six fishing
vessels was projected; this series of fishing boats

was named AC2 Prototype. These vessels would
be built using naval steel and would be the first vessels to be built of such material, since until that time
vessels were built only of wood.
The national authorities on Maritime Affairs (S.E.I.M.)
had announced a financing program for the naval
industry which included the construction of fishing
vessels for the national fleet. In 1974, the shipyard
had endured a fire which affected all its facilities;
and by the time the financing program was announced, the company was being reconstructed.
During that process, the company commenced to
design and build the referred series of steel vessels
with resources of its own, although it applied for
financing under the S.E.I.M. program.
In this context, they sent a scale model as a present to the nation’s Under-Secretary of Fisheries.
This model was placed on a carved wooden base;
it, along with the words “in pursuit of a common
goal: to enhance the National Fishing Fleet,” represented the shipyard’s desire of sailing the Argentine
sea and becoming a source of employment and
prosperity.
All six vessels in the AC2 series were built entirely,
and the vessels launched were:
Doña Alfia Aug-26-1978
Gran Capitán Dec-09-1978
Cabo de Hornos Apr-30-1979
Comandante Luis Piedrabuena Aug-08-1979
Canal de Beagle Dec-17-1979
Don Vicente Vuosso Nov-15-1980

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PATRIMONIO CULTURAL

INDICE

INDICE
CATÁLOGO ARTÍSTICO
Autoridades.........................................................................................................................7
Prólogo...............................................................................................................................9
Introducción.......................................................................................................................10
HISTORIA Y ARQUITECTURA
Historia del Ministerio.........................................................................................................14
Un edificio con carácter e historia......................................................................................16
La puesta en valor.............................................................................................................20
PINTURA
AZZONI, Roberto ............................................................................................................ 24
BERNÉ............................................................................................................................ 26
BIGGERI, Emilio .............................................................................................................. 28
CANESSA, Aurelio
..................................................................................................... 32
CRISPINO, Luis ............................................................................................................... 34
DÍAZ LAGO...................................................................................................................... 38
HENDEK............................................................................................................................42
KOCH, E.......................................................................................................................... 44
LÓPEZ NAGUIL, Gregorio ............................................................................................... 50
MACHINEA, Víctor Eduardo...............................................................................................52
NARVÁEZ Carmen........................................................................................................... 56
PARODI, Ángel Parodi...................................................................................................... 58
PARODI, Antonio.............................................................................................................. 60
RIZZO, Alberto................................................................................................................. 62
ROIG, José...................................................................................................................... 66
TESSANDORI, Luis.......................................................................................................... 68
ESCULTURA
BISCIONE, Carlos.............................................................................................................72
HANNAUX, Emmanuel......................................................................................................74
JUÁREZ, Horacio..............................................................................................................76
MENE, Pierre Jules............................................................................................................78

MULLER, Hans.................................................................................................................80
TORRE, Eddie...................................................................................................................82
DIBUJO Y GRABADO
ARANCIO, Juan................................................................................................................86
CHAREUN, Luis Augusto...................................................................................................88
DI TARANTO, Tomás.........................................................................................................90
QUINQUELA MARTÍN, Benito............................................................................................92
ROCHON, Angélica...........................................................................................................96
TESSANDORI, Luis...........................................................................................................98
NUEVA COLECCIÓN
BESADA, Alicia................................................................................................................102
CÓRDOBA, Adela............................................................................................................104
DASSEVILLE, Sergio Daniel............................................................................................106
MARTINEZ, María Claudia...............................................................................................108
MINARDI, Eduardo..........................................................................................................110
ORTEGA, Carlos Sebastián.............................................................................................112
PERTOVT, Gabriela.........................................................................................................114
ROCHON, Angélica.........................................................................................................116
SACHERI, Raúl Eduardo..................................................................................................118
SZELAGOWSKI, Martín Leandro......................................................................................120
TOSSORATTI, Sergio.......................................................................................................122
OBJETOS DE ARTE
Copa Carlos Pellegrini......................................................................................................126
Maqueta Buque María Eugenia........................................................................................128
Maqueta Buque Guri........................................................................................................130
Maqueta Astillero Contessi...............................................................................................132
ART CATALOG
Traducciones del castellano.............................................................................................136

171

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