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                  <text>BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP
M. d6l A Sub ,9 cretar1a
r:X'l'RAC'l'O Ol5L • HOl,r:Ti~ D:'!, \f NiS'i'~:H.'.() .:1~: P.lFlf.:J'.¡''.¡'.~~A,_ ·., - A

Ub1c&lt;.icJón .
Fich::,jo ......

Reg

I..v;;ut .... ..

INFORl\IE
l'resC11tado al seii\1r llirertnr de b\a!lí~tira y Eron11mí;i Hura!
del ?llini~terio dl' i\('.;rirultur;i, don Emilio 1alli.ttc
POR EL

lng. Agró nomo don JOSÉ FALDINI

Tallere!'&gt; de P11bticacio11es de la Dirección :\'lt'leorológica

1912

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

Cultivo del Arroz
I'.'l"FOR:\IE PRESE:'\TADO AL SE~OR

DlRECTOR

DEL :;\ll:'\ISTEIUO l&gt;E .\GRICL"LTCRA, DOX

DE

EST.--\DÍSTI&lt;..'.:A

El\lTLJO

Y

ECOXO:HÍA

LAIIITTE, POR

EL

RCRAL

IXCEXJERO .

AnRóxo:uo nox JOSf: FALDI:'\J.

Comisionado por la Direcció:i ele E;taclística y Eronomfa
Rural para ocuparme del cultil'o ele! arroz en la República
Argentina, he recorrido todas las localidades en la'&gt; cuales se
culti\·a clesclc hace tiempo el nombrado cereal, y algunas otras
en las que, a mi juicio, podría iniciarse dicho culti1·0. Esta
gira tenía también por objeto distribuir, entre los colonos, una
partida de arroz importada de Italia que había adquirido el
~Iinisterio de Agricultura por intermedio de la Dirección de
Estadística.
En el año I 90 5, inmediatamente de llegar al país, efectué
.una c~cursión a las provincias del norte, es decir, Tucumán,
Salta y Jujuy para estudiar el estado del cultivo del arroz en
c:·as provincias. Después ele tenninacla esta gira, comuniqué
;;u resultado al :\Iinistcrio ele Agricultura, consignando mis
impresiones al respecto. Habría deseado vi\·amente continuar
los tr·a bajos iniciados y dedicarme con entusiasmo a fomentar el culti\·o ele tan importante cereal, pero razones especiales me lo in1piclieron. Sólo después ele seis años he vuelto
con la mayor satisfacción a ocuparme ele un problema tan vasto
e importante, en vista del interés que demuestra el señor Ministro ele Agricultura y el señor Lahitte, director de Estadística y Economía Rural, para llegar a un resultado práctico y definido. ( 1 )
Bien; he vuelto, como digo, después ele seis años a las
prm·incias del norte nombradas, y encontré, en Octubre ppdo.,
que la producción del arroz no había adelantado absolutamente
nada, mientras que habían progresado en todo sentido respecto
a los demás cultivos.
No creo equivocarme si afirmo que ha decaído un poco la
(1) Funciona desde el mes de Marzo de 1912 una oficina de Fome"'lto de culvo del arroz, &lt;lependiente de la Dirección General de Agricultura y Defensa
grícola.

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-- +

•

producción, no tanto en lo que se refiere a la superficie cultivada, que es, más o menos, la misma de hace seis años, si
no respecto al rendimiento por hectárea. En efecto, la producción total ele las tres provincias alcanzó en el año pasado,
a la insignificante cifra ele 5 .ooo toneladas, de muy escasa
importancia, si se tiene en cuenta el consumo de este cereal
en el país. Son 50.000 toneladas, más o menos, de arroz que
se introducen del extranjero para satisfacer las necesidades
ele Ja República; con un po co de buena voluntad y una propaganda eficiente, esta cantidad podría, en muy breve tiempo,
producirse en el norte, y fu .: ra del norte, d entro del país.
He dicho « fuera del norte », porque pienso que la producción del arroz necesario para el consumo total no d ebemos es¡;erarla de Ja región subtropical úni camente, sino que prestándose por su clin1a y terreno una gran zona ele la Argentina .
para el cultivo ele este cereal, puede muy bien obtenerse CO·
seclrn en muchas localidades. De obtenerse producción en
el litoral, los fletes de transportes resultarían mucho más baratos para llegar a los centros consumidores.
En la prO\·incia de Corrientes, que visité tambi Sn, en el
]:Jrescnte año no se culti\·ará arroz (si se excep:úan unas cuantas parcelas en Santo Tomé), pero sí, se están preparando importantes obras de riego cerca el:.: la misma capital, y en el
año próximo se sembrará con arroz una regular superficie
de terreno.
En Misiones, el cultivo del arroz que se efectuaba en la
colonia «Apóstoles» desde hace varios años, lnbía sido casi
abandonado debido al bajo precio que obtenían los colonos
¡:;or el producto. Pero en mi gira pude, por intermedio del
administrador de Ja colonia, com·encer a los agricultores de
que debían dedicarse nue\·amente a este cultivo, después ele
haber obtenido ele dos industriales el :; Posadas, que instalan
actualmente un molino arrocero, la garantía de que comprarán Ja producción a pesos nueve los cien kilos. Estos mismos
industriales han dedicado al cultivo del arroz, una cierta superficie ele terreno que, por encontrarse cerca del río Paraná,
se presta muy bien para dicho cultivo. Lo sembrado hasta
la fe cha se está desarrollando perf .:ctamentc, y tocio hace e·sperar que los r esultados co nstituirá:1 un triúnfo. Que sea en
hora buena y que el entusiasmo q u' parece habe r despertado
este cultiYo, siga manteniéndose vivo hasta ll::ga r a la realirnción completa del objetivo anhelado por la superioridad.

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Y que hay interés por este cultivo, lo demuestra el hecho
que ya son mL1chos los agricultores y propietarios ele la pro\ incia ele Buenos Aires y cl2 las islas d el Paraná, que se han
dirigido al señor director para pedir semilla e instrucciones respecto al culti\'o. A todos se ha atendido suministrándoles cantidades ele semilla importada, inspeccionando los terrenos, y,
:am bién. en algunos casos, dirigiendo las operaciones ele siembra.
No hay qu e desanimarse por las contrariedades que puedan
experimentarse al principio; con la constan~ia y la buena voluntad pienso que se llegará pronto a la meta.
Como ejemplo demos cra:ivo de Ja afirmación anterior, creo
ele sumo interés transcribir brevemente mis impresiones re3pecto
a l nilti\·o del arroz en el Brasil.
En prosecución del programa formulado por la Dirección
c:e Estadística y Economia Rural, me tra-ilaclé a e:::a República
con fines ele estudio y, una vez en el e3taclo de San Pablo,
me llamó muchísimo la atención el enorme desarrollo que había adquirido el cul:ivo del arroz.
Entonces me dediqué con especial interés a examinar el
, istc ma de cultivo para darme cuenta d e cómo había podido en
tan poco tiempo llegar a o cupar el pu ~s. o prominente que tiene hoy en la producción arrocera. Este impubo vigoroso en
la producción, comenzó allí en el año 190 5, habi ~ nclo alcanzado,
en la fe cha. el magní iico r c:s ul ~a clo que veremos más adelante,
mientras que aqLIÍ hemo.&gt; qu 'dado en las mismas condiciones
ele hace seis años.
He aquí una bre\·c r c:scñ'l de las prác:i 'ª3 culturales seguidas. ele los sistemas d e la elaboración del arroz, de las medidas del gobierno fednal y ele los vanos estados, que han perrni .i lo obtener una indep~ndencia ele los mer cados extranjeros.

cl·1:rr\·o DEL

.\l~ROZ

J·::;

EL

Jll-'..\~'IL

Para cultivar el arroz eligen un terreno lo más llano posible. ele naturaleza arcillosa o arcillo-silícea, siempre que el subrnelo sea arcilloso y poco permeable. Proceden después al
desmonte si existen plantas, sacando todos los trozos de maderas exi.,tentes, reuniendo todo el pa'ilO y \·;.:::;eta i6n natural
que llaman «mata)) y queman todo es".o. S i existen uno3 parajes con elevacion~s y otros con d epresion es. procuran nivelar
la superficie a cultivarse, sacando la tierra ele las partes más
elevadas y aprovechándola para llenar las d ep re ~ ion«:- s.

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- 6 Aran generalmente la ti..:rra a una profundidad de 6 a7 c·-:ntírn etros. lle di cho generalmente, porque aran a esta proL.ndidad solamente aquéllos que cultivan arroz en pequeña esca ]a
y qu e no siguen ningCm mé~o:lo racional de cultivo.
Los grandes cuLi\·adores de arroz, por el contrario, 'aben
que cuanto a mayor profondidad se ara el terreno, tanto mejor
sedt Ja cosecha, porque las raíces de las plantas de a~roz se

Fig. r. -

Terreno en preparaci,)n para arrosal.

desarrollan exclusi\·amcntc en la JHrle ,trada, d e man era que
cuánto más suelta se encu,·ntrc ésta por el efecto del trabajo
de aradura, más alimento podrá encontrar la plan .a.
Concluícla la primera aradura, a los pocos d'as repiten es'.a
operación perpendicularmente a aquélla. Los arado&gt; usado·¡
para la aradura del terreno, son los arados ele di &gt;cos y los ele
orejas. E stos últimos dan mejor resultado, porque de~an 1 s
terrenos ca condiciones más ventajosas para sopor ar la a cción
de la reja.
Proceden después a romper Jos terrones, opera ió:1 que e·ccutan a mano, con la azada en los pequeños cubvos, y con

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7

la s rejas d e discos en los d e alguna extensión, haci::ndo:as pasar primeramente en el sentido d e lo s surcos d e la última aradura y d espués en dirección p ~rpe ndi c u lar a ésto3, de m anera
que los terrones quecl~n bien roturados.

Plü:PAR.\CIÓX DEL TERRENO P.-\RA EL RIEGO, CONSTRl'CCJÓN
DE LOS C ..\NALES, D!Ql1ES, ETC.

El arroz es una planta que prosp~ra en lo s terrenos inunclab'es, de manera que es necesario poder in trodu cir en ellos

Fig.

2. -

Aradura con arado ck orejas.

el agua, para luego distribuirla en todo el terreno que se desee

culti\·ar. No pudiendo el agua quedar estancada ni correr
rápidamente, porque en ambos casos perjudi caría la buena
vegetación, es necesario que el terreno destinado al cultivo
del arroz tenga una ligera inclinación y que esté circundado
el e diques y canales que retengan el agua y que, en. lugares
ctprnpiados, tengan p equeñas aberturas que permitan la salida
del agua d e una parte a otra d el terreno. ·
Al mismo tiempo procuran que el arroz encuentre en el
cam po la pendiente más pequeña posible, de manera que el
ag ua pueda tener casi la misma altura en toda la extensión ·
cultivada. Por lo tanto, el largo ele los varios cuadros que

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s forman el arrozal está eu relación directa. con esta pendiente.
porque cuanto más inclinación tiene el terreno, más reducidos
son los cuadros y viceversa.
No es posible consignar r¿gJas fijas respecto a la formación ele un arrozal. La disposición del terreno y la manera
mediante la cual se puede obtener el agua para el nego, son
las mejores indicaciones para clispon 2r el terreno en forma tal,
que se pueda utilizar con la mayor economía.
Si el agua, por su na turaleza, estuvi2s~· a má~ alto nin·!
del terreno a explotarse se obí iene una g ran economía, p¿rq ,:e

Fig. 3. -

Aradura co11 arado de discos.

con una simple represa s:; tiene el agua para el riego. No
siendo así, suelen recurrir a la ayuda el ~ bombas ce n : rífu :~-as
que elevan el agua a una altura suficiente para clepo ~ila rla
en un canal principal. ele donde después pasa a ser clistribuíJa
en el terreno destinado al cultivo.
He dicho que el sistenn el e riego que usan depende de la
inclinación del terreno y de la cantidad ele agua disponible.
En los terrenos con pequeña inclinación y con abuncloncia
de agua, prefieren usar el sistema de riego por inundación;
por el contrario, en los terrenos de grande:, clecli1·es y con
escasez de agua, usan el ri ~go por infiltración. que co n .;i,;~·: ·
en conducir el agua a un pun:o conveni:;nte del arrozal, c!e
donde, por medio ele la infiltración, es humede cido el :erren &gt;,
pero esce sistema se usa solamente en los p&lt;"queños cultivos.
U na vez establecido el sistema ele riego a adoptar ~e , pro-

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ceden al levantamiento topográfico, determinando las cunas
de nivel por las cuales hacen pasar los canales y los dique.; que
deben mantener y retener el agua en los varios cuadros inundados.
El canal principal lo construyen en la zona más alta del
terreno. y por medio ele aquél hacen después la distribución
general. Para introducir el agua en el canal conclucor, -igucn
uno de los dos métodos siguientes: o la derivan por medio

Fig. 4.

de estacada, o hacen una represa en el caso de ser neccsc1rio
elevar .el nivel del agua.
En caso de que el río quede a un nivel muy bajo recurren
entonces a las bombas centrífugas.
Los canales para el riego hoy día los hacen con máq4ina.
Al efecto, trabajan un pedazo de tierra proporcional a la longitud del canal que quieren construir, y por medio ele un amontonador de tierra levantan las dos partes laterales.
Los diques los hacen a mano o sino con un arado espe-

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-

10 -

cial llamado « Braford », que difiere del arado común de oreia,
por tener una enorme oreja de cerca de tres metros de longitud por cincuenta centímetros de ancho. Además, tiene en
la parte posterior un regulador que sirve para tenerlo más o
menos abierto.
En general, la altura de estos diques varía entre r 5 y 30
centímetros, y el largo es de 2 metros.
Los cuadros que encierran los diques deben ser bien nivelados, porque la uniformidad en la maduración del arroz, depende mucho de la regularización de la superficie del terreno,
y por lo tanto, de la altura del agua.
En los terrenos muy en declive, resulta también muy con\"cniente el sistema siguiente, que he visto practicar y que así
describe el profesor Pinolini.
Di\·iden el terreno trans\•ersalmente a la pendiente en dos
o más porciones, tanto más pequeñas cuanto más grande es la
pendiente; después sacan la tierra de la parte más alta y la
utilizan para levantar la parte más baja.
De esta manera obtienen una serie ele cuadros ca~i horizontales, con una pendiente de 1 a r ,5 por mil.
Si el terreno tiene poca pendiente, arreglan las pequeñas
diferencias que se notan, de manera que aquéllas no resulten
superior a 1 por mil. Si la zona es muy extensa, la rlividen
en \·arios cuadros, haciendo un pequeño escalón de 20 a 30
centímetros .
Drenaje. - Es el drenaje, complemento de una buena irrigación para facilitar, en el momento oportuno, la rápida desecación de la tierra de los cuadros, de manera que puedan
entrar las máquinas a trabajar.
Siembra. - A pesar de que cuidan de elegir la semilla de
arroz en el sentido de que sea lo más uniforme posible en
cuanto a la calidad y tamaño de los granos, y que no esté
mezclada con semillas extrañas, todavía no se ha llegado a
obtener un tipo perfecto, porque esta parte de la agricultura,
selección d e la semilla, ha sido bastante d escuidada . No es
posible dar una exacta indicación de las variedades cultivadas.
Es tan grande Ja confusión y mezcl a que han hecho, que creo
no vale la pena de ocuparse de ese tópico. Esta confusión
aumenta todavía por las nuevas variedades, resultados de cruzamientos recientes, provenientes de semillas distribuídas gratuitamente a los agricultores que no se han ocupado d e seleccionarlas.

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�-

12

l· na bu ena cla,ifcación. a mi pare.:er, es de la ele di1·iclir
el arroz sembrado en do s graneles clases: lampiño s y bar bu :o;.
:\Ie di cen qu e las 1·ar icclacles ele arroz lampiño, prefieren lo.&gt;
luga res secos; las de arroz barbudo , los lugares húmeclo 3.
La siembra la ef ectúan co n máquinas; existen de varios
tamaños qu e S" ajap~an bi 2n a 103 v:tr.o ; L'rr ·nos y a la s exten siones culti1·a cla s.

Figura 6. -

Prepa rando para la s iemhra.

Siembran con máquinas, porque la di stribu ción ele la semilla es más uniforme, la ca·1:idacl empleada menor, y la subsiguiente e indispensable operación d e limpi eza, más prá c, ica
y económ ica. Además, la sem illa queda a un a misma p. oflmcliclac\, y usando graneles máquinas sembradoras, queda cub rta por una cadena que éstas llevan en la parle posterior. La
distan cia entre las varias hileras es ele 25 a 35 cent ímetros.

Epoca de la siembra. - En general, la época de la ~i~m­
bra 1·aría entre el mes de Agosto y fines de N oviembr 2 y emplean, para cada alquieire d e tierra (z4.6:::0 m etros cuaclra('.os),
200 litros ele semilla, o sea ele 80 a 8 j litros por hectárea.

�En caso de necesidad me di cen que han sembrado ha;ta
mediados de Enero, p 2ro en este caso, han debido emplear
mayor cantidad de semiila.
Pero la m ejor época es la · primavera, aun cuando pé!r razones geográficas esta época varía según las distintas lo calidad ·2s.
Trabajos culturales. - Cuando la plan~i ca d e arroz tie~e
una altura de 1 5 centímetros más o m enos, proceden a la limpic:za del arrozal, operación ésta qu e consiste en arran ·ar la
mayor parte de las plantas extrañas y dañinas que co;1 la
propia vegetación perjudicarían el desarrollo del arroz.

Fig. 7. -

Amontonador.

La limpieza se puede ejecutar haciendo pasar entre las
hileras un aparato de dientes llamado carpidor, que sirv e para
extirpar las plantas extrañas.
Sin embargo, en los grandes cultivos, prefieren con: iar
esta operación a la mano del hombre, qu e aun cuando resulta
más cara, es más ventajosa, por la razón d e que pra cticándola con la azada y caminando entre las hileras, no bay p .&gt;
ligro de arrancar plantas de arroz, y las plan tas dañinas son
todas cortadas de raíz.
Riego. - Si la estación es favorable, y siempre que no sea
necesario regar el terreno para favorecer la germinación, es
práctica regar solamente cuando las plantas tienen una altura
de 2 5 a 30 centímetros, dejando cubierto el terreno duran~e 7 u
8 días. Después de unos días de haber sido retirada el agua.
inundan otra vez el arrozal, siempre durante 7 u 8 día 3 y la
retiran nuevamente por tres o cuatro días, alternando así ha 3'.a

�-qque las plantas muestren las espigas. Una vez que éstas es án
formadas, inundan en ~guida, dejando el arrozal en este estado hasta que se aproxime la época de la cosecha.
El agua es definitivamente retirada del arrozal uno3 diez
días antes de proceder a la cosecha, con el objeto ele que el
ter:eno se endurezca y quede en condiciones tales que puedan
entrar las máquinas segadoras y los peones que han ele proceder a la recolección de los manojos.
Cosecha. - El síntoma que indica que se puede pro~eder
a b cosecha, es el color amarillo que presentan la planta y la
L ~1 :ga; esta última, además, se en con-a por efecto del peso
ele los granos.
::'\o esperan que las plantas estén completamente secas,
¡,o« la razón ele que los granos caerían con facilidad y daría
lu;, ar a pérdidas.
Llegado el momento ele cortar el arroz, cosechan a mano
un pedazo a un costado del campo para poder darle entrada
a l:t máquina segadora, la cual viene regulada de manera que
no haga manojos que no tengan más ele 20 centímetros ele diám etro.
Los peones siguen a la segadora-atadora; toman los mano; o ; dejados por la máquina y los disponen en ga\'illas ele
forma piramidal y que contienen de q a 16 manojos, procurando que las espigas queden hacia arriba. Cada gavilla queda
cubierta con tres o cuatro manojos dispuestos ele manera que
las espigas se encuentren en el centro y uno solo ele aquéllos
quede expuesto al sol.
El arroz permanece en gavilla en el campo hasta que la
¡ a ja está seca, época en la cual ha llegado el momento de trillar. Hay que advertir que las gavillas son examinadas ele
,·cz en cuando y especialmente después de un aguacero, para
\'Cr si existe fermentación y hacer ele nuevo las que se hubi _sen deshecho por efecto del viento o de la lluvia. Después
ele unos veinte días deshacen estas gavillas haciéndolas nuevamente, pero ele mayores dimensiones, pudiendo contener cada
una hasta cincuenta manojos, siempre en la forma indicada más
arr:ba. Este estado ele cosas hace que el arroz se endurezca
y las gavillas puedan quedar en el campo varios meses sin peligro de que se alteren.
Trilladoras. - Para trillar hay que elegir buenas máquinas
que no rompan el grano y no desperdicien el producto.
Las figuras muestran una trilladora, la cual es puesta en

�l -

:&gt;

movimiento por medio de un dinamo y que recibe en un alimentador los manojos provenientes de las gavillas, las cuales
pasan por un cilindro batidor y una serie de tamices y ven&lt;ila-

Fig. 8. -

Arado •Bradford •, Yisto de frente.

dores hasta que sale por un lado el arroz limpio ( p ~ro co n cáscara) y por el tubo que se ve arriba el e la trilladora sale la
paja y los residuos ele la trilla que son largados a distancia.
Si el arroz después de trillado estuviese todavía húmedo,
se debe extender en una especie ele era para que se seque

�bién antes de ser embolsado y enviado a la fábrica que debe
¡. :oceder a trabajarlo para hacerlo apto para la alimentación.

En un establecimiento arrocero del estado de San Pablo,
el director ha hecho construir un secador de material que, por

medio ele un mecanismo especial, eleva el arroz que es atrave: aclo por una corriente ele aire cálido, ele manera que la desee ación sea uniforme. U na vez llegado el arroz a la parte
:uperior del secador, pasa a un silo ele hierro que sin·e para
conservar el producto hasta que se prorede a la descascaración.
Todo lo que antecede se refiere al cultivo del arroz efectuado en el Brasil por muchos agricultores mediante el sistema racional de riego, pero hay también varias zonas (lguapé,
ror ejemplo), cuyos pequeños agricultores siembran arroz sin
ri 'go y en una forma primitiva. Me refiero al culti rn del
arroz de secano.

Arroz de secano. - No se trata de una variedad especial
cerno muchos erróneamente creen. Se llama arroz de secano
Ll que se siembra en localidades donde durante el \'e rano llueve
en abundancia y en forma tal, que el agua caída es suficiente
¡ &lt;u-a sustituir el riego. Naturalmente que si la esta ción por
l a sualiclad es seca, los agricultores pueden estar seguros de
¡ ·rcler el producto.
lle dicho antes que algunos cultivan también en forma
¡ . irnitiva, no por el hecho ele abandonar el cultivo al capricho
ll-.: la estación, sino porque considero primitivo el sistema usa(:o, que en pocas palabras es el siguiente:
Cortan el «mato &gt;&gt; de cierta sup~rficie de terreno, lo queman, y después sin proceder a ningún trabajo de aradura, ejecutan la siembra. El sembrador ti:n' un:i. pequ . ñ'.l bolsa colgada a la cintu:·a qu e co :ltien~ la s 'milla, y en la mano un
l alo puntiagudo con el cual hace agujeros el e cuarenta a cinLuenta centímetros ele distancia, y en aquéllos deja caer la
,·,: milla, ele la cual se pr:o cüpa sola;11:n:e en el momento de
la cos:xha.
La cosecha la ejecuca:1 co.1 Ll.1 cu chillo corcan :lo las esl igas a unos 30 centímetros del extremo ele las mismas.
Pero por suerte me di cen que es •e sistema tiende a desa¡.::arecer para ciar lugar al cuLivo ra r io .ial del arroz, o s : a por
el ~istema ele riego.

�1

7

'·:L\BOR.\C!Ól'\ l:\Dl"STRL\L DEL .\RROZ

Después de la trilla el arroz está todavía cubierto con su
cáscara y se llama comúnmente «arroz bruto o con cáscara»
y para ser comerciable, es decir, apto para la alimentación
debe pasar por varios tratamientos y op2raciones que muy imprnpiamente se reunen bajo el nombre de « abrillantadura ».
Las operaciones principales a las cuales debe someterse
el arroz para obtener un producto d e: buen aspecto, son las
sig-uicn tes :
Ventilación del arroz para separarlo d e todos los cuerpos
extrafi.os, tierra o impurezas, que muchas veces llegan al 5 ó
6 º/o. Después, si el arroz tiene barbas, para extraerlas hay
que pasarlo por una máquina cspcci:tl.
En seguida proceden a la descascaración, operación ésta
que se consigue con aparatos de varias formas, tamafi.o, etc.,
etcétera, y que tienen por objeto sacar la cáscara por frotamiento sin romperlo. Luego se pro cede al pulimiento y abrillantaclura, operaciones delicadas y que requieren máquinas
apropiadas según las variedades ele arroz que se desea trabajar.
En el Brasil, especialmente en los estados ele San Pablo,
Río Grande do Su!, l\Iinas Gcraes, cte., cte., no faltan establecimientos bien montados para ejecutar con los sistemas más
modernos todas las operaciones necesarias para hacer el arroz
con cáscara apto para la alimentación y satisfacer los gustos
de los habitantes de los grandes centros.
Pero, además de los grandes establecimientos que preparan . el arroz comercial, existen también pcqucfi.as instalaciones
que trabajan el arroz destinado al consumo lo cal de determinadas · zonas.
Considerando de importancia para. los pcq uefi.os agricultores, el conocimiento •de las máquinas capaces de efectuar en reducida escala, los nombrados trabajos, acornpafi.o unas cuantas
fotografías y la brC\"C descripción qu e: va en seguida:
Molinos arroeeros. - Es'.o; molino; denominado3 « Filipina» son una imi tación perfecta de los grandes y da:1 casi los
mismos resultados _en relación al gran aprovechamiento que
se consigue casi íntegro, y del arroz bueno y blanqueado, o
sea un grano &lt;:pe satisface las exigencias de los consumidores.
Son molinos fáciles de . armar, porque tocias las piezas vienen
numeradas.
He aquí cómo trabaja el molino « Filipina » :
El arroz bruto se pone en un depósito que, como se ve en

�r8

la figura, está co lo cado en la m~sa de la máquina a una altura fácilmente accesible. Un de\·ac\or conduce el ::crroz a
un tamiz oscilante q4e separa tocios los cul'rpos extraños, cr mo
tierra, pap, piedras, etc., cte.

Fig. 9. -

Arado «Brad ford&gt;, dsto de costado.

El arroz pasa entonces por el c\cscascarador, el cual, por
medio ele sus piedras ro tativas , lo descas cara casi íntcgrament
porque el espacio de estas piedras puede regularse según el
tamaño de los granos.
0 ,

�19 -

L. na vez des cascarado el arroz pasa por un tamiz q:.ic separa la harina de los granos y de las cáscaras. Un ele1·ador
tran ,·por.a en seguida el a rroz descas carado a un apara:o que

Fig.

10. -

Arado . . Bradforch , visto por la parte posterior.

por m ::óo d e una cor ri ente d e aire, produ cida por un aspirador,
separa y arroja todas las cáscaras. El arroz después de pasar
p&lt;:ir un depósi to entra en un separador especial que aparta
los granos descascarados, ele los pocos que no lo están. Otro

)A_ A. ~­
"IILIOTECA CiNTRA.L

�20 -

elevador transporta el arroz a la máquina de pulir y abrillantar, mientras que, el no descascarado es recogido y echado
nuevamente con el arroz bruto.
Los pulidores trabajan con piedras y sirven para sacar
del grano la película oleaginosa que se encuentra bajo la cáscara y el grano estraícla ésta, adquiere un aspecto blanco y
agradable a la vista.
Por último, otro ele\'aclor transporta el arroz a un separador cilíndrico que separa los granos enteros ele los quebrados,
y de ahí, dos tubos conducen el arroz a las bolsas colocadas ele-

Fig. rr. -

Terreno listo para sembrar.

trás del depósito, donde el producto es ventilado por última vez.
El molino indicado con el nombre de «Filipina núm. 3 »,
difiere del núm. 1 recién descripto, por tener dos aparatos bruñidores y un aparato abrillantador y, en consecuencia, produce
un arroz ele superior aspecto.

�-

2I

-

El precio d el molino «Filipina núm. l &gt;&gt; es de marcos 7. 500,
y exige una fuerza de 9 HP. y puede trabajar 300 a 400 kilos
de arroz por hora.
El molino «F ilipina núm. 3 » cuesta 13.000 marcos y demanda una fuerza de 18 HP., y puede trabajar de 500 a 7co
kilos de arroz bruto por hora.
Existen también otras máquinas más pequeñas y más económicas que pueden muy bien ser aprovechadas por los agricultores a quines no convenga enviar su producción a los grandes molinos.
Ventilador. - He dicho que antes de pasar a descascarar
el arroz conviene ventilarlo, con el objeto de separar las impurezas. La figura muestra un pequeño ventilador construído
en virtud de los principios más modernos. Puede ser puesto
en movimiento a mano o con fuerza motriz. Puede tr abajar
alrededor de 700 litros por ho1:a. Ocupa un espacio de 60
por ..¡.8 pulgadas y tiene una altura de 37 pulgadas. Pesa
1 co kilos y cuesta 22 5 pesos moneda nacional.
Descascarador y pulidor. - Es una máquina de construcción moderna que puede trabajar de 35 a 45 bolsas de arroz
limpio por día (bolsas de 50 kilos). El arroz se introduce por
el depósito que se ve en la figura y por medio de un cilindro
de acero fundido y por la rápida rotación que tiene, el arroz
es descascarado y librado también de toda película. Esta máquina necesita 6 HP. Ocupa un espacio de 36 y 42 pulgadas
y tiene una a ltura de 6..¡. pulgadas. Cuesta 1 .400 pesos más
o menos.
Descascarador simple. - Se usa este aparato solamente
para sacar la primera cáscara y d eja la otra pequeña película
que d ebe ser sacada con el descascarador que va en seguid a.
Tiene una capacida d de 700 litros por hora. Ocupa un espacio d e 28 por 28 pulgadas. Tiene una altura d e 44. Cuesta 4 50 pesos moneda nacional.
Descascarador. - Mientras que .las otras máquinas se hacen de varios tamaños, ésta se fabrica de uno solo. Es usada
también en los grandes molinos, teniendo un aparato bruñidor
por cada diez o do ce de estos descascaradores. Los soportes
de estos aparatos tienen un espacio hueco en el cual se puede
introducir un conductor en forma de rosca que sirve para
llevar al bruñidor el producto de varios descascadores. N ecesita una fuerza de 6 HP. Ocupa un espacio de 26 por 42
pulgadas. Tiene una altura de 54 pulgadas. Pesa 135 kilos . Cuesta de 980 a l .ooo pesos moneda nacional.

�· - 22 -

Arrozal et? un terreno con 1ncl/nac1.Ó17

t

-

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1

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3ecc1or¡

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23 -

A rroza/ en terreno casi /?or / zontal
Canal de r/e,90

t

�Bruñidor. - El bruñidor es un aparato que se usa junto
con el descascarador antes mencionado. Tiene en el interior
un cilindro cubierto con cueros de carnero. El arroz se introduce por el orificio superior que se ve en la figura, y por
medio del frotamiento entre el cuero y la rejilla, sale por el
orificio inferior completamente blanqueado. Cuesta r.5co pesos.

Fig.

12. -

Pequeña sembradora

COXSIDERACIOXES SOBRE EL Cl:LTIYO DEL .\RROZ
EX EL BR.\SIJ,

El cultivo del arroz (Oryza sativa), introducido en el
Brasil por los primeros colonos portugueses, tuvo bastante importancia durante el período colonial, pero a principios del
siglo XIX otras producciones más beneficiosas absorbieron lo s
brazos de aquel cultivo.
Sólo en estos seis años el cultivo del arroz ha tomado nuevamente un gran desarrollo, y hoy encontramos graneles zonas cultivadas en el estado de San Pablo, especialmente en los
valles de los ríos Paratyba, Río Pardo, Sampuchay, Río Grande (en los bajos del litoral); y por otra parte, casi todos los
estados sin excepción, tienen buena cosecha.

�-

25 -

(CC.Í.LES SO:\" L\S C.\l"S.\S Ql"E Il.\N C0:\1'1.HBCÍDO
.\L DESARROLLO DE ES'l'E Cl"LTI\"ü?

Antes de enumerar estas causas, examinemos con la estadística en la mano el rápido progreso que se ha operado en d
Brasil, respecto a este cereal.
El cambio empieza a notars 2 en el año 1905, y en los
afios siguientes sigue disminuyendo no tablemente la importación del arroz hasta redu cirse hoy a una cifra mínima.

DlPORT.\CIÚ:\" JJE .\Rl~OZ EX ET, BR .\STL
\ ' alor e n

1' ..\ISES

llL 01{!(;¡,:.;

1901

_\Jemania.
l nglaterra.
1nclia ..
Otros pai;.;es.
Total.

.. 1

t-:

111

0

e lt:gal

1902

1903

81(¡ 2.JO
1 .323 .9:m;
9 69 .76o
q1 .:;6o
1 . .¡72. 120
+.:;,:; .2.JO
9 . .¡:;2 . 360 12 .o.-,6 . 120 8 9.¡8 2.JO
.¡S1 . 080' 1 .071 .600
712 .880
12.709 . .¡80. 1.¡.065 .320 11 .08 ':&gt; . 120

1907

1904

9+9· 2.JO
32 .680
7 . 81 ,::; .8.~o
.¡28 6.¡o
9 226 .JOO

1908

------,\lemania.
.)OS ,:;6o
210.520
790 .JOO 665.760
99 .560
Inglaterra . ..
1.:;6 56o
1J . .JOO
132 .2.JO
India. ... . ........ :i .266 680 ..+. [ 27. 5fo 1 . .¡62 . 2.JO 1 057 .920 1 . .¡56.920
Otros paises ..
100 .)20 1 ~960
.+8+ . 1201 335_380
97 280
?"'"- 800 1 . 797 . ..;co
Total. .. 6.697 . 760 .'i ..).JO.C0'.)12 .OOD :;zol l . -,")/

En d aii.o 19ro disminuyó toclada má' la importación,
hasta llegar a ser casi nula.
:.\Ii~n t ras la imp irta ·irín del arro~ di,minuía en la progresión indicada, aumentaba . por otra parte, considerabkmr::nte
su produ cción en el Brasil y particulannente en el e,rado ele
San Pablo.
En efecto, en tanto que en el año 1902 la prod:.1cci6n de
arroz el'~ San Pablo fué ele r3.5 19 li '. ro5, en el año 190..¡-1905
subió allí a 1oi...¡2..¡.8 16 litros, y en el año 1910 la producción
as cendió a !07.665.800 litros.

�-

26

A estas cantidades hay que agregar la producción ele los
demás estados (Río Grande do Sul, Minas, Río d e Janeiro,
etcétera, etc.), correspondiendo la mayor producción al estado
ele San Pablo, del cual ya se exporta a varias localidades que
no producen dicho cereal, como lo prueba el hecho de que
en el afi.o 191 o s:: exportaron el ~ San Pablo a o~r9s estados de
Ja República 2 r.91 7 .6::io litros.
Veamos ahora las causas que han provocado el desarrollo
ele referencia.

Fig. 13. -

Carpidor.

E-; cierto que en el Brasil es fá cil encontrar abundantes
··ursos ele agua para el riego ele los arrozales, por la razón de
que al lacio ele las montafi.as se encuentran \'astas llanuras atra\·esacla-; por ríos y riachuelos que proceden ele puntos elevados. razón por la cual en muchos casos se puede prescindir
también ele las máquinas necesarias para la elevación del agua.
Es cierro que las condiciones del clima son inmejorables
¡~ara el cuhvo del arroz.
Es cierto que las frecuentes lluvias ele verano permiten
cultiva r con resultados satisfactorios, lo que llaman arroz ele
secano.

�-

27 -

bt

.,

�Pero todas estas condicione,, por sí solas, no habrían bastado para producir resultados \·entajo.,os para el Brasil, si el
gobierno del estado ele San Pablo y el gobierno federal no hubiesen intervenido fa\·orecienclo el cultivo del arroz.
Primero, con la protección aduanera y la rebaja ele fletes
ele ferrocarriles.
Segundo, con el campo clemostratirn dirigido por un técnico especialista en la materia.
Con el campo clemostrati1·0 cstabl ,·ciclo por cuenta del gobierno del estado ele San Pablo, se hizo buena propaganda
que animó a muchos a n1lti\·ar arroz.
Con la protección aduanera y reducción ele fletes de los

Fig. 15. -

(~a\'illa.

ferrocarriles se ofreció una segura remuneración a todos los
que a este cultivo se dedicaron.
En el año 190_¡.-190_:;, cuando ya se notaba cierto inte rés
por el cultivo del arroz, el gobierno del estado de San Pablo,
con el objeto ele estimularlo aún más y poder así utilizar lo~
terrenos que son especialmente aptos para ese objeto, estableció en Moreira César (municipalidad de Pinclamonhagaba ) un
extenso campo de cultivos ele arroz, con el sistema ele riego y
dirigido por un ingeniero agrónomo especialmente contratado,
a quien se facilitó en toda fo_rma el cumplimiento ele su misión.
Este campo ele demostración, ubicado en una localidad
estratégica y cerca de la vía del ferrocarril, por donde pasaban
los trenes que hacían el trayecto desde Río hasta San Pablo,
y en medio de una zona relati\·amente poblada, poseedora de

�terrenos de valle, apropíados para el cultivo del arroz, clió los
resultados esperados; despertó mucho interés y sirvió de ejemplo a muchos cultivadores, que hoy se muestran satisfechos por

' 1

Fig. 16.

el resultado que han obtenido en tierras que a primera vista,
parecían pobres e incapaces de producción.
Como consecuencia del desarrollo de aquel culti\·o, se mu!·
tiplicaron lo s establecimientos industriales para trabajar el gra·
no con cáscara.

�-

30 -

He indicado corno factor de capital importancia. esp::!cialmente en lo que se refiere a la parte económica, que el gobierno federal, con la protección aduanera y la rebaja de fletes ele ferrocarriles, contribuyó al aumento del cultivo del arroz.
En efecto, el gobierno federal, no pudiendo luchar con el
arroz extranjero, decidió establecer un fuerte impuesto a la introducción del arroz en el país, siempre con el objeto de proteger la industria nacional y asegurar, por este medio. el mercado del interior, el cual, día a día, va en aumento.
En el año 1903, el arroz importado pagaba un cleh..:cho de

Fig

1

aduana de ..J.O reís, o sea 3 centa\'OS en moneda na cional el
kilo ele arroz con cáscara, y 60 reís, o sea . J. centavos y m ~ dio
el kilo ele arroz limpio.
Pero una ley especial del año 190..J. elevó este ele . e ho para
d arroz en general, sin distin ción ele clase, a r 20 re is. o sea
9, 1 centavos moneda nacional el kilo.
En el año 190 5 una nueva ley elevó el derecho a 1 60 reís,
o sea 12 centavos moneda nacional el kilo y d ebiendo pagarse
el 50 o.o ele este derecho en oro, calculado el cambio a 27, y,
además del aumento del impuesto .Pªra el mejoramiento de los
puertos del estado, resultó un total de 335 reis, o sea 2 5 centm·os moneda nacional el kilo. De manera que, para ciar un
ejemplo, los gastos originados para despachar roo bolsas con
IO.ooo kilos ele arroz en el Brasil, comprendiendo el eslingaje,
almacenaje, guinche, ley de sellos, peones, acarreo, gastos ele
entrada al agente del vapor, son d e pesos moneda nacional,
2.653.

�-- 3¡ El resultado de esta ley fué benéfico. El cultivo del arroz
que estaba casi abandonado o descuidado, porque todos los
intereses se hallaban consagrados a otros problemas agrícolas,

Fig. ;8, -

Sil'o.

volvió a intensificarse y el estado de San Pablo especialmente,
en muy poco tiempo se hizo exportador de este cereal.
Pero los paulistas, para fomentar más este cultivo·, no se
contentaron con la gran ventaja ofrecida por el gobierno federal, es decir, con la protección aduanera, porque la asocia-

�-

32

c10n comercial inició un movimiento con el objeto de que se
aplicara el artículo 1 o del ferrocarril Central del Brasil, res- pecto al flete del arroz, también al producto paulista.
El artículo ro, dice así: « Los cereales como el arroz,
» (c uando sea producto nacional), se despachará a 400 reis, o
» sea 30 centavos moneda nacional por bolsa de 62 1¡ 2 kilos
ii cuando la distancia del transporte sea superior a 44 kilól&gt; metros.»

Fi:;. 19. -

Molino arrocero.

En vista de la indicada solicitud, el Ministerio de Industrias y Obras Públicas, con fecha 19 de Agosto de 1908, comunicó al gobierno de San Pablo la resolución favorable respecto a la aplicación del artículo indicado al arroz de San
Pablo.
Es claro que también esta resolución dió muy buen resultado, y lo prueban las siguientes cifras:
Antes de la resolución del gobierno, se había exportado
de la Estación Norte de San Pablo durante siete meses, la.
cantidad de 74.519 bolsas de arroz; después de la mencionada
resolución, solamente en casi cinco meses, se exportaron más
de 7 j.COO.

��-

34

~

Pero las aspiraciones de los productores de arroz son mayores todavía, porque, mientras hace poco, la preocupación
de ellos era la d e producir tanto arroz como necesita ban para
el consumo, sin tener n ecesidad d e acudir al extranjero en
demanda de este artículo de primera necesidad, como se ha
visto arriba, se pr eo cupan d e exportar el producto.
Como comprobante de esta aseveración, he aquí lo qu,e
escribía el señor secretario d e Agricultura de San Pablo al
señor presidente d el estado:

Fig.

21.

-

Ve ntilador.

«El arroz h a sido ob jeto de nuestra especial preocupación,
habiendo au m entado consider ablemente su producción, tanto
en este estado como en otras partes d el país. Respecto a
este cereal, se estudia la posibilidad de exportarlo a otros países consumidores. Los datos que h emo s recogido nos indican que tal exportación es p o3ible para la República Argentina y el Uruguay, donde el consumo es g ra nde . »
En el a ño 1909, en el «Boletín de Industria y Comercio»,
se decía: « La producción d e arroz en la provincia de Tucumán, de la República Argentina, es insufici ente; esa Reipúbli ca
se dirige a Italia, India, Alemania, etc., etc., para adquirirlo.
Ahora el Brasil, dada la posición geográfica que tiene res-

�-

35 -

pecto a la Argentina, debería ocupar un puesto privilegiado
entre los países que introducen este cereal. Siendo el arroz
de San Pablo de buena calidad y los derechos de aduanas de
la República Argentina muy bajos para el arroz con , cáscara,
debería intentarse la exportación de arroz br uto.»
¿Podrán llegar a realizar este deseo? Por ahora lo creo
difícil.

Fig.

22. -

Descascarador y pulidor.

En efecto, examinemos un momento la ¡:i·r oducción.
El arroz es, entre todos los cereales, el que puede dar el
mayor producto. La cantidad de arroz con cáscara que se
obtiene por hectárea, es muy variable, influyendo en ello varias causas, como ser: la naturaleza del terreno, del agua, la
variedad del arroz, los cuidados culturales, la climatología de
la estación, el riego, etc., etc.

�Teniendo en cuenta todas estas causas y haciendo un término medio de los varios rendimientos obtenidos, puedo calcular, como mínimo, 30 a 40 quintales por hectárea; si bien
en muchas localidades se obtiene más d e 50.
Los gastos de producción por cada alquieire de tierra reducido a hectáreas, calculando en éstos la nivelación del terreno,
el arreglo de los pequeños diques, la limpieza de los canales,
siembra y semilla, limpieza del arrozal, r epartición de las aguas,
cosecha y trilla, interés del capital invertido fijo, ascienden a
un total de 200 pesos moneda nacional por hectárea.
Los precios del arroz bruto son, hoy día, en el mercado,
los siguientes, según calidad: d e LJ- a 15.000 rcis la bolsa
d e 60 kilos, o sea 25.000 r eis lo s roo kilos, vale decir, 15 a
r7 pesos moneda nacional los roo kilos.
De manera que, tomando para este cálculo el mínimum de
r endimiento por hectárea y el precio más bajo en el m er cado,
se obtiene el siguiente resultado:
Producción, 30 quintales, a pesos r 5 los roo kilo s, ig ual
a 450 pesos moneda nacional.
Deduciendo d e estas utilidades brutas lo s gastos ocasionados por hectárea, tenemo s :
Utilidad bruta ...

Gastos.

200

Utilidad n eta.

Las cifras indicadas d emuestran que el cultivo del arroz
es mucho más provechoso que otros preferidos, por una gran
parte de los agricultores.
Téngase también presente que hay mu cho s cul'.ivadores en
el Brasil que r ealizan una ganancia mayor que Ja indicada,
por la razón que trabajan ellos mismos el arroz bruto en s u
propiedad.
A mayor abundamiento, véanse los precios que rigen hoy
en el mercado de San Pablo para el arroz limpio, según calidad.
En general, se calcula que de roo kilos de arroz bruto se obtienen 60 kilos de arroz mercantil ó 50 kilos de arroz abrillantado. Se com¡pra arroz limpio entre 20 y 28.000 reis la bolsa
de 60 kilos, o sea 23 a 46.000 • reis los roo kilos que, reducidos a pesos moneda nacional, equivalen a 23 ó 32 pesos los
roo kilos.

�-

37 -

He querido suministrar estos datos culturales y los precios del mercado, para demostrar:
Primero, que el cultivo del arroz es de gran rendimiento.
Segundo, que en vista de los buenos prec10s que actual-

Fig. 23. -

Descascaradora simple.

mente tiene el arroz en el Brasil, no es posible que por el momento pueda éste conquistar el mercado de la República Argentina. Hay que pensar en que hoy se puede adquirir arroz
mucho más barato ele Europa, India, etc., etc., ele lo que podría
adquirirse en el Brasil; tan es así, que aquí en Bu en os Aires
se puede comprar arroz cl,e tercera clase, que es el que consu-

�men los trabajadores, al precio de 16 a 17 pesos moneda
nacional los 100 kilos, precios que hemos visto rigen hoy
en el Brasil para el arroz bruto.
En resumen, mis investigaciones llegan a estas conclus10nes:
Primero, no existe un método especial de cultivo en el
Brasil, sino que siguen el adoptado en Norte América.
Segundo, el Brasil sólo m ediante los gastos ocasionados
por la implantación d e un campo demos tra tivo, y con un arancel prohibitivo sobre el arroz, se ha tra:isformado en proveedor de todo el cereal que necesita, bajando a cero en este
año la importación que en 1901 alcanzaba a un valor de pesos moneda nacional 12.709.480, y no sería imprudente pronosticar para muy pronto una exporta ción de impor:ancia.
Tercero, en la situación actual no pu2de exportar a la
Argentina el producto de sus arrozal es por razoaes de precio;
conviniéndole, por otra parte, más a la Replibli :::a Argentina
la importación del arroz de Europa y de la India.

Visto el ejemplo del Brasil, d 2bemos analizar la si tuación
en nuestro país.
Teniendo la República Argentina condi ciones climatológicas, terrenos y mercado int erno de importancia para el arroz,
debe intentarse por todos lo s m edio s su cultivo en gran es cala,
mejorando las condiciones existentes e iniciándolo en localidades en que dará el resultado apetecido.
Clima, terreno, agua, he cli :::ho que son favorables en la
República. Sólo ha faltado dedicarse con empeño a enseñar
cómo aprovechando racionalmen '. e. estos elementos indispensables, se llegará a producir en un fu '. uro próximo las 50.o::io toneladas, más o menos, requeridas.
Para llegar a este resultado, además de la buena voluntad
y de los brazo s, es pre ciso también aprovechar de todos los
datos y las enseñanzas que la ci encia agrícola ha probado ser
de inmensa eficacia para el mejoramiento de la producción.
Piénsese que solamente 20.000 hectáreas cultivadas con arroz
necesitamos para producir la cantidad para el consumo de la
República; de manera que una vez que empiece a extenderse
el cultivo, la Argentina 110' sólo dejará de ser tributaria del
exterior, sino que llegará en un momento dado a exportar
este riquísimo producto.

�-

39 -

En mi opinión, el porvenir del cultivo del arroz está subordinado a los primeros ensayos y al estudio experimental continuado de las variedades más apropiadas para cada región.
Campos experimentales e importación de semillas, son los dos
factores de capital importancia.

Fig. 24. -

Descascarador.

Con el campo experimental, que debe ubicarse en una localidad accesible a todos con el objeto de que pueda ser visitado por los agricultores interesados, se desvanecerá la idea
falsa de que el arroz debe cultivarse exclusivamente en 'el
norte ele nuestro territorio . Existe una idea errónea que será
sin eluda modificada, a raíz de importantes experimentos, con

�-

40 -

los cuales se probará fácilmente que aun los terrenos de la
misma provincia de Buenos Aires son apropiados para este
cultivo.
Respecto a la Importación. de semilla, me limito a manifestar lo siguiente:
Considero de gran utilidad adquirir varias clases de semilla para luego distribuirlas gratuitamente entre los colonos.
Opino que la semilla debe adquirirse en distintos países
productores de arroz; y, a mi juicio, podrían traerse algunas
variedades or:ginarias del Japón, en r ~ las cuale3 el arroz de
secano o de Manchuria o de montaña, podría encontrar buena acogida y daría quizá excelentes resultados en algunas localidades, en las que las lluvias d e verano no sean escasas.
Es cieno que el rendimiento por hectárea resultaría inferior
al del arroz con riego, p ero en cambio se ahorraría el gasto
de irrigación.
Otras variedades como el « Vialone negro», «Japonés con
barba colorada», « N ovarés », « Melgueta », etc., etc., podrían
adquirirse en Italia, donde el cultivo del arroz ha llegado a un
grado de alto perfe,ccionamiento.
Por último, podría adquirirse un poco de semilla originaria de Valencia (España), en cuya localidad da gran rendimiento un arroz llamado, si mal no recuerdo, «Arroz bomba »,
a causa ele la forma de sus granos.
En total, con roo toneladas de semilla podría sembrarse
alrededor ele 2.000 hectáreas. Entre esta producción se llegaría seguramente a encontrar la variedad más adaptable a
nuestro país, y entonces se modificaría el tipo del arroz na·
cional, cuyos granos son poco resistentes a los trabajos industriales y al cocimiento, y tienen, además, el defecto de no
ser uniformes.
La cifra de roo toneladas que h e indicado antes, podría
alarmar un tanto por el desembolso que representa su adquisición. Pero esta alarma no tiene razón ele ser si se piensa
que la distribución podría hacerse entre los colonos bajo la
condición de reintegrar la sem.illa una vez levantada la cosecha, condición a la que accederían gustosos.
Veamos lo que se ha hecho en Norte América para mejorar la producción.
En el año 1898 el gobierno de los Estados Unidos envió
al Japón al doctor Knapp, de Luisiana, con el objeto de es tu-

�-

41 -

diar los arroceros de ese país y para que adquiriese una colección completa de semillas para ensayarlas en los terrenos de
la Unión.
Mediante la introducción de la variedad japonesa llamada

Itig. 25. -

Bruñidor.

« Kiuskú », Norte América pudo dar a la arrocicultura el no-

table desarrollo que tiene actualmente, sustituyendo con aquella variedad una gran cantidad de semilla indígena, que no
habría dado nunca l0¡s resultados que dan hoy las semillas
elegidas por el doctor Knapp.
Para la adquisición de la semilla hay que tener en cuenta:

�-

42 -

primero, las condiciones climatológicas del país donde se ha
de adquirir, y la,s de aquél en que se quieran introducir. Segundo, seguridad de que dichas semillas sean perfectamente
seleccionadas, es decir, que contenga granos buenos y de una
sola variedad.
U na vez sembrada por los agricultores la variedad que más
convenga, deben ellos prnceder a la selección en el campo días
antes de la cosecha para llegar a obtener la variedad de arroz
que responda a todas las exigencias de un buen cultivo y que
sea de fácil aceptación en el mercado.
Para terminar, abrigo el firme convencimiento de que las
dudas, las opiniones emitidas por personas incompetentes, las
ideas preconcebidas, completamente inexactas, no pueden ni
podrán desviarnos del camino recto .c onstituído por el etstudio
experimental, base científica y prácti ca en que está la solución
de todos los problemas agrícolas y que proyectará, sin duda
a lguna, la luz que hará desaparecer las falsas suposiciones.
JOSÉ

FALDINI.

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              <text>Cultivo del arroz</text>
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              <text>Ministerio de Agricultura, Buenos Aires (Argentina)</text>
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              <text>ARROZ; CULTIVO; MANEJO DEL SUELO; TRATAMIENTO DEL SUELO; LOCALIZACIÓN DE LA PRODUCCION; ARADURA; RIEGO; SIEMBRA; COSECHA; PROCESAMIENTO; POLÍTICA AGRICOLA</text>
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            <elementText elementTextId="1504">
              <text>Informe presentado al señor Director de Estadística y Economía Rural del Ministerio de Agricultura, don Emilio Lahitte</text>
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              <text>Extracto del Boletín del Ministerio de Agricultura</text>
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