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                  <text>BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP
SERIE A

AÑO VIII

&amp;

RE P U B LI CA

MINISTERIO

DE

~

; 53

A RGENT I N A

AGRICULTURA

NOTAS

Y

GANADERIA

ECOLOGICAS

ACERCA DEL "TUCU-TUCO "
POR

LA

DOCTORA

VICTORIA MARIA ESCARIZ DE PEVERELLI

B

U

E

N

O

9

S

A

5

I

R

E

S

2

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP

Notas Ecológicas acerca del "Tucu-tuco"
POR

VICTORIA MARIA ES CARIZ DE PEVERELLI ( 1)

•
Los " tucu - tucos" u "ocultos'', como se les designa Yulgan11ente en
:tlgunas zonas del norte argentino, nombre que hace referencia a la
costumbre de Yivir escondidos en galerias subtcrrúneas, son llyslriconwrfJllll , de la familia Ctenonmyid;1e, agrupados en el género Cle110111ys. (Fi gura: 4) (').
Con una distribución geográfica que abarca ¡ior L'Ompleto a la Hepúhlica Argentina, debe ser considerado como rejlrcsentante caraclerístico
de nuestra fauna indígena, dado que se trata de un género en el que
se incluyen aproximadamente unas cincuenta especies, en su mayoría
argentinas.
Los sucios blanclos y arenosos son de su preferencia, así corno lwrran cas u otros tcrrGnos en declive que los asegure contra agua y humedad;
no obstante se adaptan y Yiven perf'eclamcnte en sucios humíferos y arcillosos, sicmp1·c que sean secos; esto es de ,·ita! importancia. En terrenos
bajos y anegadizos no se encuentran tucu - tucos. En el Aconquija , a 1..100
metros sobre el nivel del rna1-, con una capa de tierra tiue no )lasa de
medio metro de profundidad sobre la roca, Jos "ocu ltos" Yiven en extraordinaria abundancia.
Toleran el calor y el frío intenso, condición que les permite habitar
los más Yariados climas. Esto explica el hecho de que luego de extenderse por el norte y centro de Ja RcJJública, bajen a la l'atagonia y
lleguen a Tierra del Fuego. Forman Jlarle de la fauna de la Isla de los
Estados, conscrYando sus costumbres características.
1'\uestra )lampa se halla prácticamente minada por estos roedores.
Su tamaíio Yaría entre el del cobayo y la rnta; estando tranquilos se
aeurn;can en tal forma, que parecen mús peque1ios de lo que en realidad son.
( 1)

D octo ra

en

Ciencias

Nat u rales.

Pro feso ra

en

C iencias

D irecció n Ge ne r a l de In vest ig aciones Agrí colas .
(~)
E l materi al y d atos qu e figur a n en este t ra bajo,
las p ro vinc ias de Tu cu m•á n y Bu f'nos A ir es.

B io l ógicas.

TCcn ica

en

rocdo r eg

de

la

han

si do reco gi dos

e n v iajes rca li :ados a

En la c iudad de T uc um á n . en los ter r en o s pertenecien tes a la Estación E ~pe ri me n tal A g ricola.
r e u n ieron al rede d o r de t re inta eje m p la res v ivos. correspon di entes a la especie C teno mys tu cuma 11 us
T ttos. E sto fue pos:b le por g ent il e:a de los seño res ingenieros E~ RIOUE F . Sc11t1LT 7 y F A U STO F oLO U ER.
a q u ienes agrade:co.
se

E l mate ri al de la provinc ia de Bu enos Ai res proviene de: la ;:o n a de M onte V elo::. pa r t ido de
M a g dal en a . E c:ta nc ia l ua n G cró n imo. en do nd e se reco gi eron ocho eje mp la re!' a dul to-: y se:s cría-.
pe rtenec ien tes a la especie C t e nomy s ta b rnm Tttos .
Las fot ogra fías

y

dih u¡os de l prl!senrc rr a ba10 so n o rigi na les de la a utora.

�BIBLIOTECA/CDIA-SAGYP
-

4 -

Las medidas que se dan a t'Onlinu:1dón t'Orrespondcn al largo lolal,
tomado en ejemplares Yi \'OS, adullos:
C TENOMYS

Ejemplar N''
»

»

»

)&gt;
))

~

»
»

»

TALARUM

2,
3,
4,
5,
6,

»

7,

,)

»
»

»
»

6.
ó.
6.

»

'i',
'i'.

»

ó.

»
»
»

C TENOMYS TUCUMANUS Tttos.

TH os .

l. sexo &lt;;', medida 190

225
218
226
200
195
220

1nn1.

Ejemplar N''

»

,)

»

»

»

))

»

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»

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»

»

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j¡

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»

8, sexo ó, medida 300
9, » ó.
»
310
JO. » ó.
»
300
11, » 'i',
225
»
12, » ó.
»
305
))
13, » 'i',
222
14, » ó.
»
31 0
15, )) 'i'.
220
»
16, » ó.
301
»
17, » 'i'.
245
»

1n1n.

»
))

»
»&gt;&gt;-

»

»»»

El l'Uerpo fuerte, fornido, cilíndrico (figuras ~ y 10) el n1ello
t' Orlo y grneso, Ja cabeza corta y andrn sigue Ja línea del cuerpo. El hocico
c orlo, el morro aplastado, la nariz cubierta de pelos suaves y peque1ios;
e n el labio superior dos fuertes bigotes que se extienden hacia las mejillas
y hacia adelante en pelos cortos y gruesos. Los dos incisivos planos hacia
adelante y bien desarrollados son el arma de defensa, bastante peligrosa
por cierto, con que cuentan estos roedores. Las muelas pequeñas en
t"onjunlo, van disminuyendo de lama1io, hasta llegar a Ja cuarta, nolahlemenle más pequefia que las anteriores (Fig. 1).
La cola es corta, cilíndrica, poco flexible, recubierta de una piel
gnwsa, con pelos cortos, ralos y tiesos, aunque algo mús tupidos en la
línea media dorsal y Ycnlral, terminando en unos pelos algo más largos
y rígidos.
Las extremidades, medi:rnas; las anteriores marcadamente mús corlas
que las posteriores. Las cuatro palas con grandes plantas y cinco dedos,
t"acla uno terminado en una uiia curva, aguda, destinadas las de los
miembros anteriores a l'&lt;lYar la tierra. El largo de estas uñas depende
de la at'liYidacl del animal. Se mantienen corlas dado que n1van constantemente, pero estando en cautividad, en particular las de Jos miembros
anteriores, crecen extraordinariamente.
Las figuras 3, 5 y (i muestran dos ejemplares en donde el crccirnienlo de las ufias es notable luego de dos meses de encierro.
El "tucu - tuco" no camina leYanlado sobre sus palas, adelanta o
retrocede aplast::ido contra el suelo con movimientos rápidos y cortos,
quedando las extremidades casi ocultas por el cuerpo (Fig. H). En sus
cuevas se mueven rápidamente. -;\o sallan ninguna altura, trepan y se tiran.
El pelaje es tupido, suave, fino, sedoso; los pelos del cuello, más
largos, caen sobre el dorso por detrás de la oreja quedando ésta descubierta. Los pelos del cuerpo son bastante largos, rectos y entremezclados
con algunos otros mús largos y finos, con las puntas claras que ha c en
saliencia.
El color varía con la especie, y es frecuente hallar variaciones
in di vi duales.
Existe albinismo. En las figuras ;) y (i aparece un ejemplar de
albinismo total; se trata ele un macho adulto, de un blanco puro, de
un brillo y su:l\'irlad extraordinarios . Se domesticó muy fácilmente_

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- 5 Ve1· :d "tucu - tuco" cuando sale de la cueva es bastante difícil. Pasa
inadvertido tanto por Jo que se aplasta contra el sucio, como por su
eolor que se confunde con el de la tierra o arena del lugar donde habita.
Estando a la espectativa durante largo rato a fin ele sorprenderle, notarnos de pronto que nos espía a su vez, la cabeza apenas visible y ,e n
una inmovilidad absoluta, asomando por algún agujero apenas alejado
de aquel que vigilamos.
Sus ojos son redondos, pcquei'íos y brillantes. DAHWIN ("Viajes de un
:'\aturalista") cree que son ciegos o en vías de serlo por atrofia, como
eonsecuencia de su vida subterránea y compara la visión de estos roedores
eon la de Jos topos, hallándola semejan te. Sin embargo no es así; poseen
el sentido de la vista perfectamente desarrollado y observan atentamente
antes de animarse a abandonar la cueva en busca de alguna brizna de
pasto. El sentido del oído parece ser el mús agudizado. El pabellón
de la orcjn es pequei'ío y algo Ievantado, aunque no sobresale visiblemente, tampoco queda cubierto por el pelo (Fig. 9 y 10).
De hábitos exclusivamente cavícolas, construyen extensas redes ele
gnlerías subterráneas y de cuando en cuando un nido. Estos son divertículos esféricos de las galerías, unidos a las mismas por un cuello, el
que, en caso de peligro, el roedor tapona con tierra, quedando aislado
y enterrado en ese nicho forrado de pasto y sumamente abrigado, fabricndo con preferencia en las galerías mús profundas.
Generalmente una pareja prepara dos o tres de estos nidos ocupando
indiferentemente cualquiera de ellos, ya juntos o separados.
Los corredores no responden a una disposición especial, ni tienen
orientación definida. El roedor los construye según sus necesidades, y
dado que su vida transcurre en esos escondrijos y rnra vez los abandona,
hace de ellos su refugio. Prepara el nido para las crías, y para si mismo
en Jos meses desfayorables del invierno. Es el camino por el que se lrnslada en busca de raíces, dejando en sus recorridas esos tubos, donde sólo
puede pasar uno por vez, ya que tiene por circunferencia la medida del
cuerpo del animal que lo construye. En caso de enfrentarse dos de ellos,
necesariamente uno debe retroceder y buscar o abrirse un nuevo camino
(figura 2).
~[,edimos doce de estas galerías, la de mayor diámetro diú 7 cm.;
Ja menor, ;{ centímetros.
En la superficie denuncia la existencia de estas cueYas un montoncillo
de arena o tierra, no muy evidente; a continuación, en un trecho de
;)U cm., una galería superficial ele 10 a Ei cm. de profundidad, ¡1ara luego
ir descendiendo hasta llegar a los 60 cm. como profundidad media, y
entonces multiplicarse esas galerías, formando verdaderos laberintos, dond e
sólo este "ratoncillo ele la tierra", como Jo llaman los indígenas del
sur de la República, no pierde su camino. Así es como este solitario
morador del suelo de nuestro territorio, que ha despertado Ja curiosidad
de viajeros y naturalistas por sus costumbres misteriosas, ha conseguido
esconder su timidez y su recelo, sintiéndose allí protegido ele sus enemigos, YiYiendo de acuerdo con su naturaleza pacífica y solitaria. Raramente
se le ve., pero siempre se le oye, ya que vive prácticamente enterrado en
sus intrincados con..edores subterráneos, ,e n donde transcurre toda su vida.
En suelos duros la profundidad de las galerías es menor, no pasnndo
de los 5U cm., y menos también según las características del terreno.
Es frecuente que construyan galerías superfici::iles y otras profunrlas;
ést:is son particularmente seguras y raramente se desmoronan.
En el litoral bonaerense desde Punta de Indio hasta el Salado, existen
zonas denominadas "tucales" o "tuqueras'', donde estos roedores pululan.
En una superficie aproximada de 400 metros cuadrados nkanzamos a
contar alrededor de 300 agujeros. Si esto es en la superficie, cuál no
será el estado del terreno hasta un metro de profundidad, sobre torio
tratándose rle un terreno blando.

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-6\ ' eamos Jo que din· al respeeto EsT .-\XISL.\O S. ZEB.\LLUS e n su li bro
"Viaje al país ele los araucanos" .
. . . "Pues bien , el terreno reblandecido por el desarrollo de las
raíces del algarrohillo y trabajado por el tucu - tucu, qu e da en condicion e~
tan deleznable ~· fofo , como lo revela Ja misma voz "guadal " con Ja cu ai
se Je designa, y no resiste el peso ele un hombre.
"El pie se hunde destruyendo algunas galerías ele los subterrá n eos
arquitectos, hasta que encuentra terreno firme. Tal sucede ahora cuan do
hace meses que no llueve, y cuando por Jo mismo el terreno estú se co,
pero si las lluvias son copiosas el guadal es más peligroso porqu e d
suelo hunelielo bajo el peso exterior se transforma en una cit'.·naga intransitable en que se pega hombre y cabalgadura . .. "
El "tucu - tuco" cava con una rapidez extn1orclinaria empleando las
patas delanteras, retirando Ja tierra Jo más hacia afuera posible con su s
dos patas posteriores, así durnnte Jos pri111eros ()0 cm. aproximadamente .
Luego ya no retira Ja tierra hacia Ja superficie sino que la aplasta valit'.· ndose de su cuerpo. Para formar y ciar consistencia a ese corredor . e
ayuda con Ja cabeza presionando las parceles de ese tubo, el que qucd ~'
con Ja tierra firme en toda su superficie (Fig. 7 y 8).
i\o abren salidas nu e n1s innecesaria111ente; se li111itan a destapar Ja
que al caer la tarde anterior cerraron. Lo contrario ocurre cuando se
les molesta; entonces, emitiendo gruñidos ele enojo, tapan rúpidamente
la salida en un trecho de 20 a 25 cm. Luego, si somos pacientes com o
para esperar, Yeremos de pronto, y muy próximo a nuestra person a,
moYerse la tierra en un punto como si se Ja empujara desde adentr o,
hasta quebrarse, y asomar la cabecilla del "tucu - tuco" sólo hasta IP
altura de los ojos. Permanece inmóYil, entre los terroncillos ele tierrn
que ha desprendido, mirando con extraordinaria expresión de atenci ón
y alerta. Con Jos pequeños ojos convertidos en dos puntos brillantes qu e
miran casi inmóviles olfatea áYidamente, todo sin que ruido ulgun o
denuncie su presencia, obligándonos a una inmovilidad absoluta, pues al
menor movimiento nuestro se esconderá para no volver a salir.
Si encuentra el ambiente tranquilo, asomar{! el hocico dos o tres vetT s
mús, para Juego sacar la cabeza y con algún movimiento ele ésta, agrand ar
y redondear el agujero; luego, con medio cuerpo afuera del refugi o,
alcanzar el pasto que le interesa, cortarlo y desaparecer, para asomar a l
minuto con la misma precaución para buscar nueyo alimento, el qu e
reúne en alguna parte del corredor, dejando para mús tarde el transportarlo a la proximidad ele los nidos.
La manera de entrar y salir de las cueYas es característica. Asom an
siempre de frente y lo indispensable. Rara Yez se le YC del lodo afue rn,
exceptuando en aquellos lugares muy solitarios, donde el roedor Yive tran quilo. Entran retroceclienclo rápidamente, sin salirse del surco que marc a
en la arena las repetidas entradas y salidas, el que queda como u n
camino entre la mata de pasto y Ja entrada de la cueva. Si hallúnclose
afuera se asusta , desaparece al instante; lan rúpiclo es esto, que uno ~ e
pregunta cómo ha siclo posible.
Cada "tucu - tuco"destapa su propio agujero. i\o hemos Yisto q ue
utilicen yaríos una misma salida, n1 aun en parejas; c:1cla uno cav:t
la suya, aunque suelen estar muy próximas entre si.
En una superficie de i"&gt;Ü por :iO cm .. contamos dos agujeros grand es
(G cm.) y tres pequefíos (2 a 4 cm.). Correspondían a una pareja con
tres crías.
Cuando se le sorprende fuera de la cueva, impidiéndole volver a
ella, corre ele un lado a otro completamente desorientado ele tan asustado que estú. l\'o intenta ganarse en otra cueva que Ja suya, tratan do
de yolver por todos los medios, y procurando no alejarse de e ll::i.
En estas circunstancias es completamente torpe; corre sin muclrn vele'-

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-7ci clad, con un moYimiento ondulado ele su tren posterior, como descade rado, y su cuerpo alargado bien pegado contra el suelo. Persiguiéndole
u n poco se cansa, y puede entonces tomársele con la mano, siempre con
e uidado, pues procura morder. Tapándole la cueva y dejúnclole libre
v uelve a ella, la destapa y ya en el interior la tapa nuevamente, apretando
bien la tiena, no volviendo a salir ese día ni los siguientes. Lo más
p robable es que no vuelva a utilizar esa salida.
Sorprendido en sus dominios subtenáneos, su sistcnia de defensa es
;1 ntable. Excavando una galeda, a meclio metro ele la pala y en la pared
q ue ésta forma lateralmente en el surco, notamos que en un punto la
t ierrn se movía sin desprenderse como golpeada desde adentro. Escavamos con la mismn pala, snltando entonces un "tucu - tuco", ejemplar
h embrn adulto, que sintiéndose en peligni, había cayado un hueco lateral
a l conedo1·. El apisonnr l:i tierrn fué lo que lo denunció. De no ser
así, allí hubiern quedndo separado por ese tapón ele unos cinco centím etros, en ese agujero justo p::ira su tamaiio, donde no sobrn espacio,
!:1nto que el animal se nrnntiene completamente acunucado. Así aislado,
enterrado, inmóvil, pero bien alerta, hubiese permanecido hasta que el
peligro pasara, para entonces, ya tranquilo, iniciar una nueva g::ilería o
seguir por la ante1·ior.
La actividad de estos animales está regida por el sol y por el calor
q ue l·ste p1·oporciona a la tierra. En invierno es escas::i. :\o es que pasen
por un periodo de sueiio invernal, sino que su acti\"idacl queda muy disminuida poi· el frío. La humedad y el agua son sus enemigos mortales.
E l hecho de mojar un terreno lo suficiente como para que la humedad
llegue hasta sus cuev::is, significa la muerte ele estos roedores. Disponiendo
de agua en alrnnd::incia para regar los sembrndos, el "tucu - tuco" ele.in
rle ser problema para los mismos. Las plant::iciones ele caii::i de azúcar
se protegen de esta manern, contra este roedor que les destruye la raíz
~in daiiar el resto de Ja plantn y sin que ningún signo exterior prevenga
c ontra el peligro, ya que se traslacl::in subteiTúneamente ele un::i planta
a otra, sin siquiera clest::ipnr algún agujero que indique la presencia
·Je los "ocultos".
Con el frío, se recogen en las galerías mús profundas donde se
nwnticne más el cnlor. Duermen Ja mayor p:irte del tiempo y sólo
t rabajan cuando la necesidad de alimento se lo exige. Su grito casi no
~1c dejn oír. En los días fdos y secos se les suele ver en la superficie,
e n las horas en que el sol calienta un poco.
Su estación es la primavera - vernno. A Ja hora de la siestn hasta
la caida del sol cst{rn en plena actividacl, entonces aparecen cuevas pm·
todos lados, su grito es continuo, cavan sin descanso, dejando el terreno
intransitable.
Genernlmente no salen ele noche ni siquiera en el crepúsculo. Luego
d e las horas del sol, se van ap::ignndo sus voces, tapan las cuevas y entonces todo es silencio.
El nombre ele "tucu - tucu" o "tucu - tuco" les viene del grito por
d emús rnro que emiten con la garganta. En el campo es frecuente oír
d ecir al puisann: "ya canta el «tucu - tuco », pero más que un canto,
d a la impresión ele un mnrtilleo que repercute en tod::is pnrtes. Comienza
con un tuc - tuc - tuc, distanciado, sordo, bajo; pausados los primeros,
grnduahnente vnn acelerando y subiendo de tono h::ista tr::insformnrse en
u n golpeteo metúlico, continuo, voluminoso y potente que provoca la
incvitnble extraiieza del que lo escucha por primera vez. Ln sorpresn
a umenta cuando esos golpes subterráneos cesan ele pronto, quedando todo
e n silencio por un momento, para comenza1· un nuevo tuc - tuc - tuc, que
d e inmedi:llo es contestado por otro y otro, y el terreno vibra y suena
p oi· todas partes y uno se encuentra nicleado por ese grito, que brota bajo
nu estros pies y que no se detiene ni se le ¡rnede lnc::iliz::ir.

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-

8-

El grito del macho es 111Ú!-&gt; Yigornso que el de la he111bra . Propio de
las horas de acliYidad, a medida que ésta disminuye al eaer Ja larde,
se hacen menos frecuentes, cesando por completo en las horas del crepúsculo. Luego en el transcurso de la noche puede oírselc pero en
forma aislada.
NunC'a gritan fuera de las cueYas, y es Jógieo ya que ello los denunciaría. Pan~r iera ser una fornrn de aYiso o una manera de comunicarse
entre sí, y se explica por tratarse de ro edores de hábitos nada sociables.
YiYen aislados en el Jaherinlo de sus C'Orredores donde sólo ellos son
capaces de orientarse y del que son Jos únicos dueíios . Es un roedor
arisco, desconfiado y asustadizo. ViYe tranquilo en sus cuevas y fuera
de ellas eslú siempre alerla . l\"o ]lierde su desconfianza en ningún
momento. Se enfurece si halla en su camino un intruso, acenluúndose
es to en Ja época en que fonna parej;1, el maC'hO no tolera la ¡Jroximidad
el e otro macho e igual ocurre con la hembra.
Seis cdas tenidas en («1uti,·idad vivi e ron con las hembras madres
hasta que ya ;1dultos, en Ja priniavera siguiente a Ja que naC'ieron, se
separaron en parejas . l ' na he111bra quedó sin compañero, viéndose obligada a YiYir en Ja superficie. Cada vez que intentó iniciar un corredor,
por careeer de espacio, desembocaba en alguna galería ocupada. Siempre hubo una hembra que la enfrentó, obligándola a salir, persiguiéndol a
hasla echarl :1 a fuerza ele morcliseos, dejando sentir el luc - tuc característico.
En cauli\'idad, los machos separados de las hembras, no pelean, pero
colocando entre ellos una, se matan. En la pelea, le\'anlan las patitas
anteriores, procurando tomarse ele Ja garganta. El que consigue morder
ya no suelta, sacude y golpea al con trari o hasta que mucre. Las hemhr:1s pniccden en la misma forma.
Alacúndolos se defienden d eses peradamente. CJa\'an los incisiYos sin
sollar, chillando ernbra\'ecidos. Enfrentan con la cabeza en allo, procurando proteger la reg1on dorsal del cuello. El instinto de preserY ar
esa parte , se explica por ser ella la que queda descubierta :JI asomar
de las cuevas, y expuesta a ];¡ :1eriún d e las ;1yes de rapiña, uno d e
sus e nemigos mús peligrosos.
Los machos, de mayor tamaño y más fuertes que las hembras, son
mús brnvos. Estas no se defienden tanto ; en época ele cría se vuelYen
extremadamente sensibles y asustadizas.
Se reproducen en primavera - verano. Las crías salen y :1 crecidas;
son muy confiadas, quedan a un costado de su cuevita, gustando del
sol, enlrecernindo los ojitos, o sino higienizándose. Esto no lo h e
visto ha ce r nunca al adullo, ni aun a aquellos, que en cautiYidad, estab a n ya en parte domesticados.
La~ crías al llegar a a&lt;lullas son extrañas entre sí; se aislan, viven
y trahajnn sola s.
Soportan la cautividad. La domesticidad de es tos :111i111ales es rel ali,·a; llegan a dejarse ton1ar y buscan el alimento en la mano qu e se
lo ofrece, pero lo quitan ele un tirón y retroc eden :il nido. Pu estos
en lib e rtad recobran inmedialmnenle sus hábitos.
Son limpios para comer. Sen tad os sobre sus palitas, loman con
la mano un trozo de alimento, sosteniéndolo ya con una, y a eon las
dos. No les he Yisto beber agua . Habiéndol e dado una espiga d e trigo,
la sostiene con una mano, con la otra la d esg rana y se lle\'a grano po r
grano a la boca. Luego de comer se higienizan con lodo cuid;1dn. La
piel s e les ve siempn' limpia y l&gt;rillanle .

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- 9Son igualmente limpios en su nidos, no dejan en ellos excrementos
ni comida. !\o obstante el cuerpo de estos roedores se halla plagado d e
]Jarásilos: pulgas, piojos, tenias en la cavidad general, Yermes intestinales y el hígado con frecuencia aparece con quistes.
El tipo ele alimentación exclusivamente herbívoro y su régimen ele
Yida subterránea, hacen de este roedor un destructor del suelo y d e
los culliYos. Atacan con preferencia las raíces y ya por Yoracidad o
por necesidad de roer, causan verdaderos destrozos. Si el ambiente es
faYorable abren su agujero al pie de la planta y destruyen la cortez a
lrnsta donde les permita el largo de su cuerpo.
Todos estos datos han sido recogidos en diYersos Yiajes ~· completado.
con la ohscr\'ación directa y diaria del material tenido en cauti,·icta ct .

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RES L\l EX

•
Se trat;1 de un ma111íl'ero al qul' pudríamos considerar como roedor
a rgentino, con una sístemútíca representada e&lt;tsi exclusi\':1111ente en nuestro
territorio, llegando la alwndancia de indi\'iduos a tal ext1·erno, que clan
al terreno en que YiYl'n, característícas tales que hace se denomine ,¡
l' Sa zona " tuc:tles'', Jugare~ estos intransitables e inutilizados para los
cu! ti \'os.
De costunt!Jres extrai'í:ts, cu111plen su cic:lo biolc'&gt;gico lwjo tie1Ta hasta
un metro de profundidad, de ahí la dificultad de conocerle. En sus
cue\'as procuran aisla1·se y asimismo prefieren las regiones solitarias
:dejándose de las poblaciones y caminos muy frecuentados.
Los eulliYos en regiones secas, se Yen seriaml'nte afectados por este
roedor.
En el litornl bonaerense, en lugares donde el riego no es factible,
el "lucu - tuco" adquiere carácter ele plaga.
En Ja estancia ".luan (;erónimo" (:.\lonte \'l'loz, proYincia de Buenos
:\ires) se intentó repetidamente cultivar papa en algunos le1Tenos apropiados, pero el "lucu - tuco" clestn1yó siempre todos Jos sembrados. El arar
la tierra mala a muchos, pero esto no es suficiente.
El Cte11omys no YÍYe donde hay agua y humedad. En culliYos que
admiten el riego frecuente y en aquellas zonas donde la abundancia
de agua lo permita se llcgarú a destruirlos. Datos recogidos del ingenio
"La Esperanza'', indícan que ha habido aiios en donde los "ocultos" no
oc:tsionaron mayores p&lt;'.·rdidas, gracias a haberlos perseguido mediante
el riego, perros y trampas.
En la eiudad de Tueumún, en el Aconquija, a 1..tüü metros de altura,
los "ocultos" en tres arios alcanzaron a destruir 120 úrboles de rne1111&gt;1·illo y toda una plantación de rosales. En la misma forma destruyen
los cilrus y la caiia, en especial cuando es nueva.
Debido a su vo1«1cidad, a que roen continuamente y a la velocidad
con que caYan (en tres días un solo "oculto" puede minar una extensión
de ocho metros cuadrados), es le roedor llega a ser un Yerdadero problema
pa1·a los n1lliYos de ciertas zonas de nuestro territorio, siendo necesario
e ncar:1r su lucha en forma arleninda.

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Fig. 1. -

Cráneo de Ctenomys talarnm Tttos.

F ig. 2. - Croquis mostrando en un corte , las galerias con sus nidos, construidos por
un .. tucu-tuco .. Ctcnomys ta/arnm Tttos. mantenido en cautividad. G, galerías; S, superficie del terreno; n, nidos; t, cuello. el que en caso de peligro el roedor tapa, quedando
aislado de la galería.

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-12-

Fig. 3. -

Fig. 4. -

Ejemplar macho. adulto. de Ctenomys tucumanus Tttos.

Pareja de tucu-tucos (Ctcnomys talarum) THOS.): 1, macho; 2, hembra.

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-

13-

Fig. 5

Fig. 6

Las figuras 5 y 6 son ejemplares albinos, hembras. adultos de Ctenomys tucumanus,
THOS. Como consecuencia de la cautividad, la uñas dP estos animales alcanzaro:i
un desarrollo notable.

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Fig. 7

Figs. 7 y 8. -

"Tucu - tuco" que al •er

pue~to

en libertad comienza a cavar una galeria.

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- 15 -

Fig. 9. -

Fig. 10. -

Ctcnomys talarum

THOS.

Ctcnomys tucumanus

THOS

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INSTITUTO

DE

SANIDAD

VEGETAL

Paseo Colón 922 • 2• piso

Bue.nos Aires

PUBLICACIONES APARECIDAS DE LA SERIE A•
D
N•

).

La podredumbre de la raicilla del naranjo. por d ingeniero agrónomo Juan B. Marchionatto.

N•

2.

Larva de microlepidóptero que ataca al lino • .. Eulia Loxonephes".
doctora Angelina Chiarelli de Gahan.

N•

3.

Transmisión y naturaleza de la "lepra e:xplosiua" del naranjo, po.r el ingeniero agrónomo Aldo
R. Vergani.

N•

1.

Sobre algunas especiu de cicádidos presentes en nuestro pais y citadas como perjudiciales a la
agricultura. por el doctor Belindo Adolfo Torres.

N•

5.

Biología de la filoxera de la vid ("'Viteus vitifoliae" F1TcHJ en la provincia de San Juan. por el
ingeniero agrónomo Enrique E. López Mansilla.

N•

6.

MEYR.

("Tortricidae"). por la

Insectos y nemátodos relacionados con el cultivo del tabRco. por el entomólogo Everard E. Blanchard
y colaboradores.

No

7.

N•
No

8.

Nota .sobre alguno.s hongo.s entomógenos, por el ingeniero agrónomo Juan B. Marchionatto.

9.

Contribución al conocimiento de la biología de "Alabama argillacea'"
hoja - Plaga del algodonero. por el profesor Marcos A. Freiberg.

Sintuís de "Ophthalmolampis"', SAuss •. con algunas consideraciones acerca de su morfología y .su
zoogeografía. por el doctor José Liebermann.
(HÜBNER).

Oruga de la

N• 10.

Ob.servacione.s .sobre un para.sito .secundario del "Bicho de cesto". por los ingenieros agrónomos
Mario Griot. Hugo Gahan. Rafael Silberman y Amelia lcart.

No 1).

En.sayo comparativo de la eficacia de tres fungicida.s .sobre la enfermedad del clavel producida por
"Heterosporium echinulatum" ( BlrnK.) CKE., por la doctora María Dolores Campi.

N• 12.
No 13.

Las Uredíneas del Chaco, por el ingeniero agrónomo Mario A. di Fonzo.
Los Agriorni! argentinos. Revisión del género "Agriornis" GouLD., familia " Tyrannidae", por la
doctora María Juana l. Pergolani.

No 11.

La "estria negra" del tomate. por el ingeniero agrónomo Enrique R. Vitoria.

N• 15.

La mariposita europea del brote del pino, ·· Rhyacionia buoliana" ( SCHIFFERMULLER), por el in ge ..
niero agrónomo José A. Pastrana.

N• 16.

Una nueva mariposita en las coles de la República Argentina, "'Hellula phidilealis .. (WALKER)
{Lep. "Pyraustidae"). por el ingeniero agrónomo José A. Pastrana.

N• 17.

La peste negra del tomate o .. corcovo .. del tabaco en la República Argentina. por los ingenieros
agrónomos Alberto C. Delle Coste y Santiago Zabala.

N• 18.

Nueva.s especies de cicB.didos perjudiciales a la agricultura en nuestro pais, por el doctor Belindo
Adolfo Torres.

N• 19.

La susceptibilidad de diferentes especie.s y variedades cítricas a la •· Phytophthora citrophthora ..
(SM. y SM.) LEON .. "P. parasitica" DASTUR y '"P. megasperma .. LEON. en la zona de Concordia
{Entre Ríos). por el ingeniero agrónomo Manuel A. Gondell.

N• 20.

La anguilulosü. de la alfalfa en la República Aryentina, por el ingeniero agrónomo Ubaldo Lóptz
Cristóbal.

No 21.

Sobre algunas upecies de "Cerco.spora" parásitas de lu plantas. por el ingeniero agrónomo Juan
B. Marchionatto.

N• 22.

Ensayos de laboratorio con el .. Fusarium vasinfectum". por el ingeniero agrónomo Juan B. Mar ..
chionatto.

N• 23. Eficacia de la aplicación de hormonas para ct.&gt;itar la caida de fruta en man::anos, por el ingeniero
agrónomo Enrique E. López Mansilla.

No 21.

Observaciones sobre infeccione.s naturales y artificiales de ·· Pellicularia filamentosa .. (= "Corticium
solani"). por la ingeniera agrónoma Clotilde Jauch.

No 25.

PruebRs experimentales realizadas con .. Fusarium graminearum" ScHw .. por los ingenieros agrónomos
César J. M. Carrera y Maria Julieta Menasé de Giberti.

N• 26.

Contribución al e.studio del hexaclorociclohexane o "666". Su química y su poder insecticida, por
los ingenieros agrónomos Juan José Costa, Héctor C. Santa María y doctor Samuel Lamdan.

No 27.
No 28.

Informe sobre la ecología de los roedores indígenas de Chilecito, por el doctor Augusto César Llanos.
La presencia del mosaico común del tabaco en lo.s cu ltivos de pimiento y tomate. por los ingenieros
agrónomos Santiago Zabala y Alberto C. Delle Coste.
•

Trabajos de investi gación.

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-18No 29.

Nota sobre un interesante caso de parasitismo del "Botrytis cine rea"
por el ingeniero agrónomo Carlos Alberto Raggi.

No 30.

Contribución al estudio del "dampinp-off' o enfermedad de los almácigos en la República Argent in.a.

No 31.

Observaciones sobre "Allocota bruchi''
agrónomos Mario Griot y Amelia lcart.

No 32.

Observaciones sobre un parásito del "bicho de cesto" - ''Psychidosmicra brasiliensis" (BRETHES) - .
por los ingenieros agrónomos Mario Griot y Amelia lcart.

No 33.

Revisión del género "Scotussa". GIGuo-Tos. con la descripción de do:s especies nuevas y una
sinonimia {"Orth. Acrid. Cyrtacanth."). por el doctor José Licbermann.

No 31.

Estudio de una nueva enfermedad del gladíolo en la Repüblica Argentina. por el ingeniero agró·
nomo César J. M. Carrera.

No 35.

La podredumbre de la raicilla de lol citrus provocada por el "Tylenchu.lus semipenetrans".
el ingeniero agrónomo Juan B. Muchionatto.

N9 36.

La oruga de la alfalfa en la Argentina, "Colid.s lesbia"
Marcos A. Freiberg.

N9 37.

Hongos par.3sitos de las plantas, nuevos o poco conocidos en la Argentina, por el ingeniero ag[ónoma
Juan B. Marchionatto.

No 38.

La formación de mangas de ''Schistocerca Cffncellata"
boliviano, por Rodolfo Maldonado Bru::one.

NQ 39.

Microensayos de fungicidas en el laboratorio. por la doctora Noemí G. Abiusso.

No 40.

Bacteriosis de las hojas de lechuga ("Pseudomonas marginalis"' [BRow;;.;] STAPr). por la ingeniero
agrónomo María Muntañola.

por el

ingeniero agrónomo Mariano

J.

PERS.

sobre .. Eucaliptus" Sps .•

Fre::::i.
BRETHES,

parásito del ··bicho de cesto". por los ingeniens

(fAl3RICJUS)

(SERVJLLE) -

p'J[

(Lep. Picr.). por el prnfes.&gt;r

Informe sobre una gira al orient,.

No 11.

La podredumbre del cuello del gladiolo. por la ingeniero agrónomo fvlaría Muntañola.

No 42.

Química de las piretrinas y
Héctor C. Santa María.

No 13.

Estudio preliminar a la bioecología del gusano minador del tallo. por el entomólogo M. Adalberto
Rosillo.

No 11.

Estudios
Wright.

NQ 45.

.!.U

sobre basidiomycetes.

valoración. por el doctor Samuel Lamdan e ingeniero ag rónomo

l • ·· Favolus squamiger"

Algunos datos biológicos sobre "Ecpantheria
Angelina Chiarelli de Gahan.

indecisa",

BERK. en
WALKER

la Argentina, por Jorge E.
(lep.

Arct.). por la doctora

No 16. Sobre una colección de acridios argentinos del Naturhistorischen Museum de Viena ("'Orth. Acrid.").
por el doctor Jo sé Liebermann.
"'Passeri~

N9 47.

Los Xolmis Argentinos. Revisión del genero Xolmis BOJE, familia º' Tyranniclac", orden
formes", por la doctora María Juana l. Pergolani de Costa.

Nq 18.

Los enemigos naturales del pulgón 1.1erde de los cereales y las posibilidades
el ingeniero agrónomo Mario Griot.

NQ 49.

Rectificación correspondiente a un coleópt ero que suele atacar plantas cultit&gt;adas (" Systena excla
mationis" BoJ-J. para "Di,1brotica exclamationis" BALY - Col. "'Chrysomclidac" -). por el ento:nólog o Juan M. Bosq.
Jo~é

d~

su aplicación. por

N•.&gt; 50.

Los acridios de San Jua n. por el doctor

N9 51.

Ciclo biológico y cns,1yos de metodos de lucha sobre "Carpocapsa pomonrlla" L. en el Ddta.
por el doctor Antonio Turica.

N•.1 52.

Sintcsis de "Sinipta''. St:il. 1873. con la descri¡lción de una nuc11a cspecil~ argl'ntina. "S. H1..-do·
rispcroriii (Orth., Acrid .. Acridinal'}, por el doctor J o~t:! Liehermann.

L1eber111ann.

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IMPRESO

EN

LOS

TALLERES

GRAFICOS DEL M IN ISTERIO DE
AGRICULTURA

Y

GANADERIA

29664 - 952

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                <text>Aquí se puede acceder a obras monográficas y otros materiales como separatas y literatura gris</text>
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              <text>Notas ecológicas del tucu-tuco</text>
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              <text>Ministerio de Agricultura y Ganadería, Buenos Aires (Argentina). [Instituto de Sanidad Vegetal]</text>
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              <text>TUCU-TUCO; CTENOMYS ; ROEDORES; FAUNA INDÍGENA; ARGENTINA</text>
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