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                  <text>SECRETARIA DE ESTADO DE AGRICULTURA Y GANADERIA DE LA NACION

DISCURSO
DEL SEÑOR SECRETARIO DE ESTADO DE
AGRICULTURA Y GANADERIA DE LA NACION

Dr. BERNARDINO C. HORNE

•
BUENOS AIRES

1

9

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9

�El 2 8 de ene·r o próximo pasado dirigió un mensaje
a los productores d.e todo el país el Secretario de
Estado de Agricultura y Ganadería de la NaiCión, doctor Bernardino C. Horne, par.a explicar la función del
campo con relación al Plan de Racito~
Austeridad y pedirles toda sµ cooperación para superar el momento actual, Acompañaron al Dr. Horne
el Subsec:r: etario, Ing. Agr. Rafael García Mata; los
presidentes de las Juntais Nacionale·s die Granos y de
Carnes, señores icarios A. del Villa:r: y Marcos M. A.
Monsalve; el secretario pr.ivad'o di2l Dr. Horne, señor
!Luis R. IJangone, y los representantes de enti.d.ades de
productores, que mencionamos a contJinuación¡ por
ord!en alf.a bético de las instituciones representadas:
Por la Asociación (le Cooperativas Agrarias el tesorero, doctor Stan Ionesco; por la Asooiación de Cooperativas Arg.e ntinas, su pres.i dente, señor: Romualdo S.
Rufa; por la Com.isión Coordinad.o ra de E!ntidades
Agropecuarias, su vicepr esidente, Dr. Carlos Steiger;
por la Confederación die Produ·c tor1es de la C.G. EI., su
protesorero, señor Claudio Hardoy; por las Confederaciones Rurales Argentinas, su pr-e.sidente, el Ing. Mai:_:iano OtamendJi; por la Corporación Argentina de
Productores de Carnes, s.u: presidente, el Dr. Emilio
Busquet Sierra; ,por la Federación Argentina de CoDperativas Agrarias, su presidente, señor Antonio Di Rocco,
y por la Sociredad Rural Argentina., el tesorero, doctor Francis&lt;;:o Vilai Moret.
1

1

1

1

�LA FUNCION DEL CAMPO
ANTE EL PLAN DE RACIONALIZACION
Y AUSTERIDAD
El país ha sido convocado para enterarlo de la realidad de sus
problemas y para que, con cabal comprensión de los mismos,· todos,
sin e.xc_epción, se apresten a afrontar situaciones y, en acción conjunta,
a · impulsar su desarrollo para consolidar sobre bases firmes, el nivel
de bienestar que debe ser aspiración suprema de la nacionalidad.
Al enunciar la situación el señor Presidente de la Nación,
doctor Frondizi, manifestó que "el problema básico que afecta a la
economía argentina es un proceso de paulatino empobrecimiento,
debido a que el crecimiento de la capacidad productiva del país no
acompañó al de la población y su nivel social".

Llamado a 1a ac·ción
Palabras que deben grabarse no como un diagnóstico que. entrañe
pesadumbre por los hechos y factores que han conducido al mismo,
sino como un conocimiento que impulse a la labor.
Tampoco ha escapado el campo a este planteo de orden general,
y su descapitalización se. refleja, con crudeza, en los niveles de productividad de otrora, los actuales y aquellos que debieron alcanzarse.
Su análisis, con el concepto ya expuesto, no servirá sino como un
aliciente más de orden colectivo, pues el campo, valorado por la
comunidad su papel en el bienestar integral, mantiene incólumes sus
fuerzas morales y se apresta a redoblar su trabajo.

UnidRd rural
Corresponde la ejecución de una labor inmediata, intensa y permanente, y, para aspirar al éxito, es menester unidad de comprensión
que, con orgullo, podemos destacar que existe entre todos los hombres

1

5

�del agro y quienes tienen la obligación de servirlo. Quiero re.calcar
como existencia visible de esa unidad, que en esta convocatoria, que
tiende a reclamar un mayor esfuerzo, nos acompañan en este momento
los representantes de todas las fuerzas productoras agrarias del país.
Y a todos, en prieta unidad de concepción, nos cabe una misma responsabilidad y es la de poner el esfuerzo individual y asociado al
acrecentamiento de los volúmenes de producción.

Panorama de la producción
Necesitamos un crecimiento horizontal y vertical de la producción agraria que tenga en cuenta las tendencias de aumento de la
población, para superarlas, con lo que se contribuirá a consolidar
en el tiempo sus niveles de bienestar al poner a su disposición la
mayor cantidad posible de bienes.
La población ar:gentina e11 el término de un decenio ha crecido
en unos cuatro millones de habitantes, aproximadamente un 26 % y,
en muchos casos, en lugar de avanzar la producción correlativame_nte
con ese crecimiento, se ha detenido y de ahí su:--:ge.n serios problemas
que se reflejan en el bienestar de toda la comunidad.
Muchas veces se ha insistido en la necesidad de poner un freno
a esa tendencia de.cadente e iniciar un proceso de aceleración positiva, y hoy, como siempre, enfrentados a la realidad, debemos usar de
diversos índices para dar exacta cuenta del esfuerzo a r·e alizar, el que
debe ser cumplido mediante un acrecentamiento en volumen y valor de
la producción con modificaciones adecuadas de estructura.
Ya en una oportunidad, a mediados del año anterior, señalamos
que el volumen físico de la producción agropecuaria que, por habitante.,. en 1940 representaba. 955 pesos, en 1957 fué de sólo 745 :pesos, ·
disminución del 22 % que, relacionada con el crecimiento demográfico,
acusa bien claramente impactos de diverso orden, pero de igual
importancia.

Balanza comercial exterior
Otro elemento de juicio valioso por su integraeión surge de. las
exportaciones. las que, en el quinquenio 1945-49, alcanzaron a 478 kilo.gramos por persona, disminuyendo en el siguiente a 365, para mantenerse en e.stos tres últimos años en idéiltica cifra. Por el contrario,
el monto de las importaciones tendió a crecer y, con lo relativo de
la comparación en valores, cabe señalar que, mientras en el prim.'.e r

6

�quinquenio citad0, las mismas eran del orden de 241 pesos por persona y las exportaciones de 26,2 pesos de 1951 a 1955, bajan las
exportaciones a un promedio de 335 pesos, mientras las importaciones
suben a 400 pesos.
M4s, aún, en el último trienio 1955-57 el valor de lo exporta.do por
habitante alean.z a a ser de poco menos de 800 pesos, mientras 1que lo
import!tdo fué de alrededor de 985 pesos; e.s decir, una diferencia
de 23,1 % en tanto que en el quinquenio anterior había sido de
19,9 % y en el quinquenio 1945-49 la diferencia resultó positiva en
un 8,1 por ciento.
Si se tiene presente la extraordinaria significación de la produc~
ción agropecuaria en el ªaldo de nuestra balanza comercial, mientras
se mantenga e~ esquema de la economía nacional, que el Gobierno
está dispuesto a modificar con miras a alcanzar como es de conocimi,e nto de toda la ciudadanía, una integración racional donde se
balanceen adecuadamente el desarrollo energético, siderúrgico, químico, junto con el de la producción agraria dando a ésta un poder
de compra perfectamente correlacionado con las demás actividades,
se dispone de un elemento perfecto para la exacta comprensión del
probl~ma.

Granos
En la zona cereal, las áreas sembradas de los principales _cultivos, cuando no experimentaron retrocesos, no se adecuaron af ritmo
de necesidades surgidas del aumento de población y de los mayores
requerimientos de saldos exportables y es así como, en el decenio
1941-48il957-58, se habla de un área cubierta de cereales y oleaginosos de 16.200.000 hectáreas, mientras en el decenio anterior había
~ido de. 19.300.000 hectáreas.
Quizás adelantos tecnológicos, adecuadamente aplicados, hubieran impedido que esa disminución de siembras se reflejara en reducciones de volúmenes, pero, una vez más, debemos señalar que es
éste el terreno donde presenta el país mayores lagunas.
La produc·c ión de cereales oscila alrededor de las 13.700.000
tone.ladas, mientras que hasta antes de la guerra, era corriente
sobrepasar promedios quinquenales de 16.000.000 y esos ejemplos
del sector agrícola, podrán ser repetidos, sin temor a caer en redundancias, respecto a la necesidad que venimos señalando en forma
reiterada.
1

7

�Existencia ganadera vacuna
En el orden gan:idero, es bien conocido el estado en que nos
encontramos, como consecuencia de haber comprometido, con sacrificios excesivos, la existencia.
Hoy podemos dar a conocer en forma de primicia, algunos guarismos estadísticos que no hacen más que ratificar esas apreciacio~
nes y que también deben servir, al inventariar la riqueza disponible, para redoblar ~l esfuerzo logrando la reconstrucción del capital
y la mayor renta posible dentro de los períodos próximos.
De acuerdo con el relevamiento ganadero que ordenó el actual
Poder Ejecutivo al 30 de junio de 1958, el país contaba con 40
millones 500.0Q.O cabe'z as de vacunos, contra 43.980.000 del año 1957;
es decir, una disminución en ese año de casi 3.500.000 animales .
.A igual fe.cha de 1956 el volumen era de 46.950.000 vacunos, de
donde surge una caída, que puede ser calificada de destrucción, de
6.450.000 cabezas en dos años, que debe ser enfrentada, para su
real valoración, con mi sacrificio anual que se mantuvo en estos
tres últimos años, contra toda lógica, en 12.000.000 de cabezas.
1

Razón de ser de las restricciones en el consumo
1

Esto explica de _manera patética, las razones por las cuales la
población no pu~de seguir consumiendo carne en la forma que lo ha
estado haciendo, pues de lo contrario no podríamos recuperar nuestra
ganadería.
Todos los índices no hacen más que permitir una evaluación
de un proceso, 'que demandó de medidas, como las que aplicamos al
comienzo de la gestión de gobierno, para evitar la continuidad de una
evolución, cuyo grado de aceleración comprometía las bases de. una
riqueza que es, y debe ser, sólido baluarte de la exportación y dJe
la dieta alimentaria de nuestra población.

Sacrificios para la recuperac¡ión ganad:era
No creemos necesario insiStir en el real sentido de la preservación
de esta riqueza y del significado de sacrificios, individuales y colectivos, que se reflejan hasta en lá modificación de hábitos alimentarios
y costumbres hondament~ arraigados, pe.ro sí consideramos _que es
deber común contribuir a su consolidación.

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�Investigación agrícola y ganadera
Aquí también, al igual que en la agricultura, habrá que introducir todos los cambios que surgen de una adecuada investigación
y que la técnica hace posible. Especialmente hemos de dedicar nuestro esfuerzo y la investigación zootécnica, para fortalecer y recuperar
la ganadería del norte argentino, que no ha evolucionado favorablemente en los últimos años y está .retaceada.
:
En ambos casos, en agrfoultura y ganadería, · el suelo, facto·r
fundamental en la producción .requiere de una reinversión, en el
sentido de su consideración, · para grabar bien, en la mente de quie ~
nes los explotan, que se. trata de un recurso n atural renovable y
que su agotamiento de fertilidad, como consecuencia de un manejo
indebido, sólo puede asegurar pobreza.
Hay que considerar a la tierra, extrayendo ·de ella el máximo,
dentro de la compatibilidad de las leyes económicas que indican los
puntos óptimos! de acuerdo cori el esfuúzo invertido, con toda atención, como un elemento vivo, que con su fuerza ancestral atrae.
1

Propiiedad rural
Para ello, no es posible dejar de lado el significado de la pro:.
piedad, más aún en zonas o explotaciones que re quieren de intensidad, pues es ésta la que lleva a un planteo racional en su manejo
incita y estimula a la unidad del grupo familiar, célula fundamental
de la democracia, y a la obtención de más altos niveles.
Obras que reclaman el esfuerzo de la comunidad, como los grandes
diques, con su sistema circulatorio viviente, como son los canales,
permiten poner en valor tierras que, hasta ese momento, sólo son
capaces de. un bajo grado de producción y, consiguientemente, de
una reducida densidad de población. Ellas, como base sustancial~
abren el camino para la aparición de nuevas unidades de producción, donde encontrará cabida y posibilidad de cumplir con sus anhelos, la juventud que necesita arraigarse y ofrecer al país su esfuerz()
capacitado.
1

e

Acción del ConseJo Agrario Nacional
Tal acción en extensión, que puede ser aplicada de igual manera en los alrededores de los grandeS centros agro-industriales , en
formación y, en los urbanos, que están de.mandando con tendencia
creciente alimentos. básicos para su dieta, ·en los que la inten.;·

�sidad de trabajo y él transporte desempeñan principal papel, y que
deberá desarrollar el Consejo Agrario Nacional, debe ser paralela
y concurrente con otra en profundidad.

Produqtividad y

diversificaci~

Cada unidad de superficie, aplicada a la producción agrícola y
ganadera y cada hombre compr.ometido a esa noble tarea, debe
rendir mucho más que en la actualidad.
Es menester acrecer la rentabilidad económica de la empresa
rural, cualquiera sea su magnitud física, no sólo sobre la base de
precios sino conjugando armónicamente la relación de éstos con los
costos y buscando una diversificación o integración de la producción.
Planes adecuados de empleo de la superficie disponible, con una
gama de diversas actividades. 1que permiten usar· al máximo, en el
tiempo, el potencial trabajo y el espacio~ señalan una orientación
que es necesario encarar sobre bases técnicas.

Productividad media pm hombre
A este respecto es conveniente insistir sobre nuestra situación,
en relación con la de otros países y, para ello, sobre la base del
personal ocupado en el campó, de poco más de 1.900.000 personas en
1955, puede decirse que, con relación a pre.guerra, el aumento de
producción media, por trabajador, ha sido de alrededor del 14 %.
uno de los más bajos del mundo.
En el mismo período, Alemania Occidental ha logrado un incremento del 25 %, Chile de casi el 30 %, Italia de un poco más de un
40 %, Uruguay de un 62 %, Francia y Canadá de casi un 65 % y los
Estados Unidos, que marchan a la vanguardia, un 127 por ciento.
Imperiosa resulta, entonces, nuestra necesidad de alcanzar un
fuerte mejoramiento en la produetividad agra.ria, basado en un perfeccionamiento tecnológico que permita lograrlo. A título ilustrativo,
si consiguiéramos llegar a un 30 % , situación similar a la de Chile,
nuestra producción agraria se elevaría en más de 1.500 inillones, a
precios constantes de 1950, o sea que experimentaría un crecimiento
del 15 % , sobre la fecha indicada, sin necesidad de aumentar el
personal ocupado.

Necesidad del prógTeso tecnológico

la

De ahí
necesidad de que el progreso tecnológico del campo
requiera un armónico desarrollo nacional, como el qu{} se busca con

�los programas puestos en vigencia, capaz de capacitar a otros sectores
de la actividad económica, para absorber el continuo crecimiento de
las fuerzas del trabajo .q ue no serán ocupadas por el campo, en donde
cada hombre, sin esfuerzos desmedidos, como consecuencia .de las
ayudas en los procesos de mecanizadón y de producción, acrecerá notablemente sus actuales niveles.
Aumento de la productividad, por persona, no .ha de confundirse
con eficiencia del trabajador. Son conceptos, en r·e alidad, distintos:
la eficiencia del trabajador puede ser alta o baja con independencia
de la productividad.
Por consiguiente, aunque parezca insistencia, cuando se· habla
de lograr grandes progresos en la productividad se. sobreentiende
que no se trata de . exigir maiyor trabajo físico sino de incorporar técnicas, máquinas, electricidad y elementos modernos.

Ejemplos convincentes
Para señalar más rotundamente nuestro atraso relativo, podría
decirse 1que, desde hace 20 ó 25 años, poca es la diferencia que
puede hallarse en la cantidad de horas-hombre n.ecesarias para trabajar
una determinada superficie de cultivo. Así, en el trigo, se ha estimado que, en nuestro país, se necesitan unas 25 horas-hombre por
hectárea, desde la arada hasta la cosecha, mientras en los Estados
Unidos, en la época de preguerra, se requerían 22 horas-hombr~.
Casi la misma cantidad, pero, en los últimos años, en aquel país la
cifra se ha reducido a 11, es decir, exactamente a la mitad. Análogo
es el -caso del maíz; mientras la nación del norte. bajó sus índices
de 69 a 32 horas-hombre nosotros nos mantenemos, al menos en las
grandes extensiones, en casi la primer cifra.
A.plicaciones tecnológica1s
Esos son ejemplos de cómo el progreso técnico es el que lleva · a
a.u mentar los índices de productividad por persona. En una palabra, la mayor productividad, en nuestra era, se logra por el mayor
uso de las máquinas o por el empleo de otras normas de trabajo o
productos, cuya incidencia final se refleja en el volumen obtenido
o en la cantidad de horas de trabajo ahorradas.
También los rendimientos, consecuencia directa de esos múltiples factores, juegan un papel primordial y es así como, por ejemplo,
mientras en el caso del mafa nuestra producción media actual ·de
grano cosechado por hectárea es inferior en un 10 % al del pre&gt;-

11

�me.tlio ·de ·1935--39, Canadá y -México-- mejoraron los suyos, aproxima..:
dámente,· en ·un 40 por ciento.
Oeiltr'Qs de investigación

La Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería ha puesto
en marcha, por intermedio de I.N.T.A., a diversos centros de investigación y de estudio, así como estaciones experimentales, agrícolas
y ganaderas y su obra debe ser impulsada y aprovechada en esta
labor.
_ Los productores deben acostumbrarse a mirar estos centros de
investigación como cosa propia, pues en ellos se encaran problemas
básicos, cuya solución llevará el aumento de los niveles de productividad y, a -su vez, su permanente contacto, servirá como estímulo
para quienes, por su capacidad, tienen la obligación de afrontar los
pro ble mas y difundir los resultados logrados.
Suelo, plantas y animales, constituyen el trípode que hay que
considerar en su manejo, sanidad y resultados.
Mayor fertilidad en el primero, aunque sea necesario incorporar
eleme:r:itos de los que carece, por naturaleza o por agotamiento, lleva
a mayores rendimientos en los segundos pero, en todos los casos,
campea el racional man~jo, con adecuada aplicación de máquinas, de
prácticas cultura.le.ª, - de sanidad, para conseguir, al fin del ciclo
agrícola, más cantidad de producto de más alto valor comerciable
y, al fin del ciclo ganadero, más volumsn de carne por unidad de
superficie, de trabajo y de capital insumido.
Quedan sentados principios, que son normas, y son los de intensificar esfuerzos para, a corto plazo, poder ofrecer diversos productos,
necesarios en una dieta de bienestar de la población y un mayor
volumen, pues ello significará acrecentamiento de la riqueza colectiva.

JlngTeso bruto agropecuario
- Nuevos precios, consecuencias de las medidas que la conyuntura
económica impone al país, con su prhiler etapa de austeridad, as~­
guran, a la producción agrícola y ganadera, un aliciente para refor- ·
zar sus esfuerzos y ofrecer más altos niveles.
Son conocidos los términos del decreto N 9 484 del 15 de rnero
del corriente año, por el que se fijan los precios mínimos de la cose.cha 1958-59, ratificando la política de apoyo gubernamental, la ·que
persigue dar una garantía de seguridad y de orientación para la
producción.

12

�Ellos hacen, juntó con los mayores precios que. se alcanzáfi
actualmente en el mercado libre y que habrán de ser defendidos,
también co-Íno norma de acción, que el valor bruto de la producción
de cereale.s y oleaginosos de la cosecha actual pueda ser estimado
en más. de 35 mil millones de pesos, contra 17 mil quinientos millones
de pesos de la anterior.
También la hacienda vacuna ha alcanzado valores que hacen
que, aún con una penosa reducción de volumen, necesaria para
reconstruir existencias y como consecuencia de las causas apuntadas,
-se llegue a una estimación probable de 30 mil millone.s de pesos par~
1959 contra poco más de 12 mil millones de pesos del año anterior.
Oblig~ión

del campo para con el país

Hemos querido presentar estos guarismos, partes integrantes
de un todo que es la actividad agraria, pues están señalando un
he.cho que entraña una obligación para con el país, dado que, en
definitiva, es la comunidad toda, la que contribuye a sostener los
precios que le dan origen.
Ese deber, irrenunciable, es el de reinvertir en el campo lo que
el mismo contribuye a crear, para así acrecentar su productividad.
1

Inversiones para acrecentar volumen de bienes
El mayor poder de compra, que vendrá como consecuencia del
plan en ejecución, debe ser volcado integralmente para aumentar
el conjunto de los bienes producidos en las explotaciones, mediante
la incorporación de máquinas que aseguren un uso más racional e
intenso de los suelos, un más prolijo cuidado de los cultivos y ganados, un pleno grado de eficiencia en la recolección, conservación y
movilización de los productos y un mayor confort de los campesinos.
Inversión, en elementos de todo orden, permitirá asegurar mayores volúmenes con igualdad de superficie trabajada y ellos, en un
planteo armónico, absorción de costos, de manera de poder devolver
a la comunidad mayores bienes que aseguren un alto nivel de
bienestar para las poblaciones urbanas y del campo.

Sentido del programa
Un programa, como el trazado por el Gobierno, tiene un profundo sentido moral y nacional, desde el momento que penetra en
la estru,ctura económica con una orientación, que es la de consolidar

13

�y expandir el bienestar de que deben disfrutar .todos los habitantes
de la Argentina.
En e.l ambiente rural, el afianzamiento de la familia, eje sustancial de nuestra manera de vivir, ofreciendo justos alicientes a todos
·s us componentes, con una diversificación adecuada de actividades,
nos llevará a alcanzar niveles de vida y de productividad, como los
'que hemos señalado, de manera de hacer un campo que sea centro
de arraigo y de progreso.
-Si en el momento se preconiza, con carácter generalt austeridad
y se solicita, en forma colectiva, mayor esfuerzo, ello es porque Sé
hace menester -c onsolidar la situacion y afrontar el porvenir, con
fe y optimismo, sabiendo que se trabaja para el desarrollo integral
de la Nación.
Podemos decir que ha sido puesto en ptáctica, sobre bases firines,·· un p~ograma de esperanzas, que habla de una racional integración de petróleo, energía, industria., campo y ciudad, con sus
correlativos servicios para asegurar una movilización y distribuci~n
de bienes que permita alcanzar el bienestar de todos.
Reiteramos nuestra plena confianza en los hombres de campo,
que, al hacerlo producir y al prepararse para superar todas _las
etapas vividas, lo sienten como parte integrante de. sus vidas y de
sus anhelos de un f"t¡lturo mejor para ellos y para su pueblo.

·¡

14

�IMPRESO EN LOS TALLERES
GRAFICOS· DE LA DIRECCION
DE

DE

LA

SECRETARIA DE ESTADO

INFORMACIONES

DE

AGRICULTURA Y GANADERIA
DE

•

LA

NACION

�</text>
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                <text>Aquí se reúnen las publicaciones editadas por la institución desde sus inicios en el año 1898 y sus antecedentes cuando era Departamento de Agricultura. Está conformada por diferentes sub colecciones que representan la riqueza de la produccion intelectual del siglo XX. A continuación, se detallan algunas de ellas:&lt;br /&gt;&#13;
&lt;ul&gt;&#13;
&lt;li&gt;Boletines&lt;/li&gt;&#13;
&lt;li&gt;Anales del Ministerio&lt;/li&gt;&#13;
&lt;li&gt;Memorias del Ministerio&lt;/li&gt;&#13;
&lt;li&gt;Publicaciones Misceláneas&lt;/li&gt;&#13;
&lt;li&gt;Almanaques&lt;/li&gt;&#13;
&lt;/ul&gt;</text>
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