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HUGO

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MIATELLO

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INGEN I ERO AGRÓNOMO

El Malestar Agrario

BUEN OS AIR ES
&amp; GJRAl!D, CERl&lt;I T O

h 1r . Y L IT. PECH

-

rn!9 -

~:-,

�EL IVIALEST A R AGRARIO
Desde 1912, época en que empezó a esbozarse en las
di versas regiones del país el malestar económico ent1·e las poblaciones rurales y mús especialmente en
las zonas maiceras, he venido ocupándome del estudio de sus causas y de los medios más convenientes
para evitarlas o aminorar sus resultados, lo que he
tratado en conferencias y publicaciones.
Ahora, quiero referirme en las páginas que siguen,
a la zona Norte de la provincia de Buenos Aires, cuyos partidos he tenido ocasión de estudiar y recorrer
en estos ü llimos tiempos .
Entre los diversos factores de ·Carácter permanente y
f1:ndamenLal, que han determinado la actual crisis
agraria, pueden anotarse: los altos arrendamientos de
Ll tierra; los contratos cortos y sus cláusulas; los intermediarios entre los terratenientes y los agricultores; los fletes ferroviarios elevados; la defectuosa organización industrial y económica de la agricultura; la
l'ülta. ele crédito agrario adecuado, y los deficientes sistemas y procedimientos culturales.
Y hay factores ocasionales o transitorios, que han
agravado la situación del productor, como ser: el stnck
df! la producción maicera en las chacras; la depreciación del producto; el .envase caro y la carestía. de la
vida.
Voy a cxa.minar brevemente el valor y rol de cada
uno de estos factores, causales del movimiento agrari 1 en cuestión.
Altos :nrcndamicntos. - Se paga en la zona recorrida, de 25 a 30 pesos la hectárea por arrendamiento, o

a.

A. G.

BIBUf\.,..,.,... . . -NTíl t. T

�hi1'11. d(· :¡;-¡ ;1 '10 por c:iPnto de la cosecha en troje o
parva.
En rigor, &lt;lada la valorización que han adquirido esas
licnas, admitiendo que valgan arriba de ¡){)() pesos la
hEctúrea, el precio de 40 pesos, máximo, representa escasamente el 8 % de interés. Pero contemplando el
caso, bajo el punto de vista {]el agricultor, que paga el
arrendamiento con el fruto de su trabajo, y teniendo
e1t cuenta como crilel'io preponderante, el bajo precio
del maíz, que es el producto que más se explota en la
zona, y el elevado costo de su producción, el arrendamiento de 110 pesos la hectárea o el de 40 % &lt;le la cosecha, puesto en troje, resulta caro y desproporcionado
en relación al aporte que cada uno, terrateniente y productor, lleva por contrato a la improvisada sociedad
y irnr consiguiente no es equitativa la distribución deutilidacles, pues como el propietario, aún en el c:iso &lt;le
una escasa -cosecha, como la actual, de 20 quintales
poI' hectárea, saca el valor de 6 a 8 quintales por hecltírea puestos en troje; mientras que el agricultor nopaga, con la parle que le queda, ni los gastos de cultivo y cosecha y los de alimentación de su familia, desdf. que, como veremos más adelante, el precio del costo
.Jpl producto supera al &lt;le venta.
De modo que, dadas las condiciones en que se cn1.:ue:,nt.ra actualmente el mercado de cereales en el país,
1·oncliciones que se relacionan íntima y extensamente,
con los -demás factores que intervienen en el complicado mecanismo de la producción agrícola, los arrendamientos mencionados hacen imposible una cxplotac iún remunerativa; y la hacen un tanto difícil aún en
tiempos normales, porque una cuota de arrendamiento
que substrae previamente el '10 % del producto entrojado, neto de gastos de proclucción, aún sin muchos
;rnó lisis, resulta evi&lt;lcnlcmrnlc cara y desproporcionada, pues mús hicu qur arrendatario, el agricultor se
toma casi un mNlianero, con la diferencia de quC"
a.porta un capital, rrpr(\sentado por los elementos de
trabajo. animales, instrumentos, maquinaria. semillas,

�-5de ., que no resulta equitativamente remunel'ado, aparte del trabajo personal o adventicio. que presta desde
la siembra hasta la cosecha.
Ahora, si quisiéramos investigar sobre las causas
concurrentes a esta suba exagerada de los arrendamientos, veríamos fácilmente, como en much0s casos,
ellas deben referirse a la valorización exagerada, errónea o ficticia que en años excepcionalmente favorables
y por obra de especulación a veces, se ha acljmlicado a
las tierras destinadas a cultivos generales, aún situadas
en las zonas mejores clcl país: así, v. g1"., el propietario
que, aún en buena fe creía que su tierra valía 800 pesos la lrnclárea, se conlenlaba, muy morlesta.mente, con
aplicarle un iDterés del 8 % y cobraba G3 pesos la hectárea de arrendamiento, como si la! cosa. Pero fácil
sería demostrar que no hay tiena para trigo., lino y
maíz, que puede valer tanto, cloncle quiera que esté situada; porque el precio de la tierra, en la zona agríco'a comúnmente explotada, tiene factores generadorE:::-; (distancia de puerto y de estación, rendimiento medio, costo de la mano de obra, precio de lüs productos,
del envase, flete, acarreo, impuestos, ele.) que la práctica y la experiencia permiten hoy avaluar y &lt;ClPlerminar con suficiente exactitud, para formular un cómputo preciso y completo en cada caso.
Pero a la suba mencionada, han contribuíuo también
otras causas, como ser la ignorancia de los colonos sobre el costo de producción, por lo cual, casi siempre
no tienen en cuenta en los cómputos culturales, el precio de la mano ele obra ele él y su familia; la competencia que frecuentemente se hacen entre ellos los buscadores de tierras para cullívar y arrendar y, en fin, los
intermediarios, cuya apciún veremos más adelante.
Contratos cortos y sus cláusulas. - Los contratos
que duran un afio solümente, aunque se renueven con
frecuencia y de mutuo acuerdo, impiden sin eluda algl)na, toda mejora, aunque provisoria, de parte del
colono arrendatario en la tierra que ocupa, por lo cual
no puede levantar u.na vivienda sana, cómoda e lügié-

�-6-

nit.,a, plantar árboles para sombra y combustible, formar una quinta o huerta, sembrar su potrero de alfalfa, etc., y formar, en fin, a su alrededor, un ambiente
de~ confort tan útil y tan necesario para hacer su vida
llevadera y su costo menos oneroso.
En cuanto a las cláusulas impositivas de trilla, bolsa,
cría de cerdos, compras de produc~os y otras, no hay
para qué demostrar que .constituyen otras tantas medidas de rest.ricción y monopolio, tan absurdas como
improcedentes.
Intermediarios. - Refiriéndome a los que actúan entre los propietarios y los agricultores, arrendando la
tierra de aquéllos y subarrendándola a éstos, se puede,
sir• dificultad ninguna, considerarlos como causantes
inmediatos de la exagerada suba de los precios de los
arrendamientos, puesto que arriendan, supongamos,
a 5, y subarriendan a 10, ganando neta la diferencia,
sin ninguna ·clase de riesgo y sin capital muchas veces.
Habría que distinguir, sin embargo, los empresarios
que pagan en dinero efectivo y subarriendan al tanto
por ciento de la cosecha; éstos, como quiera que sea,
arriesgan un capital y justo es y lógico, que les conespmda alguna utilidad.
A la expansión de este gremio de intermediarios,
mal denominados «colonizadores)), coopera esencialmente el ansenlismo ele los graneles propietarios, los
que prefieren percibir sus rentas, sin molestias, aunque sean aminoradas por la intervención ele intermediarios y clesenlenderse lle la forma y medios con que ellas
se realizan. así como de la trascendencia de estos grandes problemas derivados de intereses opuestos en lucha y ele la agitación que estos mismos provocan entre
los que, en verdad de verdad, son los creadores de sus
riquezas y de su bienestar social y económico.
Fletes. - Constituyen otro factor que gmva desmesurada y fatalmente sobre la producción, porque mientras otros elementos generadores de su costo son variables. como rendimiento y precio del prnduclo, éste,

�-7en cambio, es fijo, invariable y su acción por consiguiente tanto más pesada e int olerable cuanto más
bajos son los dos índices mencionados.
Se paga, v. gr., en la zona de Pergamino, de 00 a 80
centavos el quintal por flete de maíz hasta Buenos Airns, lo que representa del 12 al 16 % del costo de producción clel cereal puesto en el punto final de su des~
tino; este por ciento resulta a todas luces deprimente
sobremanera, pern se torna imposible e inaceptable.
cuando escasea el rendimiento y baja el precio del
producto, alejando más y más los factores negativos y
positivos que intervienen a determinar el beneficio d e
l&lt;l empresa explotadora del suelo.
Organización industrial defectuosa. - Qui c~'Qi referirme a la tendencia manifiesta de lodos los chacareros, ele explotar una extensión de tierra superior a los
medios y elementos de trabajo de que disponen. Con
u· .· arado doble y unos cuantos caballos, el agricultor
quiere trabajar 60, 80 y más hectáreas, debiendo forzosamente hacer un cultivo rápido, ligero, apurado, y
encontrándose con dificultades para la siembra y la
cosecha sobre todo. Y esta tendencia no es propia s olt:1mente de los agricullores de la zona a que se refiere
rslP estudio , sino !ambic'-11 a todas las clem:1s :wn ns, l't'giones o provincias.
Sistemas y procedimientos culturales deiicicn tes. Como consecuencia ele lo anteriormente mencionado,
st- puede anotar la deficiente organización cultural por
la que los agricultores, con frecuencia. obligados por
los mismos contratos de arrendamiento se dPclica.n a
u11 escaso número de culLivos, uno o dos, clrnnd o más,
maíz y lino o maíz y trigo, con lo que reducen a su
mínimo posible las ventajas ele la pluricullura y a su
máximo el riesgo del resultad o económico de la. explotación cultural del suelo.
En efecto, vemos que el malestar agrario se manifiesta más intenso en sus formas y más graye en sus
cnnsrruPrn:.ia::&lt; , en aquellas zonas, como la, que nos ocu-

�- -8
po, dondr los agri&lt;:ull111·r;; :;:r dPdica11 casi exclusi,·;1·
mente al maíz; mientras sus caracteres scm menos alarmantes clonde se dedican a la mayor cantidad de culliY(JS, como trigo, li1111. avena, cebacla, maíz y otrlis.
l·:s 11;tlurGl. eviclenlr :-- usium{Llico qllf' ta11to mr11or $er;·t
el riesgo o el peligTo que puede rtrrivar de un mal año,
cuanto mayor sea el m'1me111 rle C'llllivos a que sr drdica el agricultor.
Esa misma escasez de medios de trabajo y de rec11rsos económicos es también causa directa de los p10CE&lt;limientos culturales p1imitivos y defectuosos empleados, que se trnduccn, al último, en escasos rendimientos, que elevall a su yez, el precio de costo del
producto.
Crédito agrario. - En la grande y continuada obra
clr desenvolvimiento agrícola clel país, el capital, ha sido, en la casi totalidad de las veces, representado por
el ·Comercio rural, que está en inmeclhlo contacto con
el agricultor y qn o es su habilitado ~· aliaclCJ mi tura i
~· fatal.
Solamente en estos últimos uiios los agricultores
han conocido, aunque en escasa medida. los bancos o
mejol' clicho el Blmcn ele le1 :\ul:iú11 y han utilizado,
ounc¡ur 110 para scluci11nar ;-;iluaeioncs, sino como rcmrdio rlc urgencia, los hrnt'J'icios ele la 1&lt;Prenda .\gTaria&gt;1.
Pero como quiera que sea, probado está que el agriCL'ltor arrendatario lrJlmja sin capital ninguno, c011fiado pura y exclusivamente en el crédito que le otorgu
'ó'l comercio y el resullaclo ele las cosechas ; y mientra:;
nuestras poblaciones rurales n o tengan mejoe y mayor
educación para orientar su criterio y sus tendencias
hacia las instituciones cooperativas y de crédito, rn
habrá más remedio que aceptar este estado ele cosas y
seguir con la actual organizacii'1n económica hasta
cuando. por evoluci&lt;'&gt;n propia y por la acción directa y
forzosa clel. Estaclo. pueila r.I ugricullor disponer ele lns
inslilucionrs ele cn~rliln auxiliare:-, u[ieialcs 0 ¡K1rliculares. clr que ta1li o nrcesita.

�-!}-

Stock de la producción maicera. - El estancamiento
&lt;le la exportación de maíz, prorlucido ¡1or las causas
que son del dominio público, ha determinado e1 stock
de la cosecha anterior que aún ahora permanece, en
la zona ll c¡ur se rcficrr este trabajo, en su mayor parte inmovilizada en los trojes y en los galpones. A esto
debe agregarse el monto de la nueva cosecha, que sin
se1 opulenta, resulta regular y corno condición ngravanle, una y ol m se PSt&lt;í perdiendo por Ja accit'in perjudicial del gorgojo, la primera en los trojes y la segunda en los rastrojos ; las últimas lluvias abundantes
y ¡:rrnrrales caídas, agrr¡:n:tn a las existente:-. nuevas
-causas de deterioro por la humedad excesiva que enmohece y pudre el maíz en la espiga.
Se calcula que, según localidades. de un 2:) a 30 %
del maíz rn troje eslú picaclo.
No hay para qué demostrar la importancia y trascendencia de esta circunstancia en la situación que comentamos; inmovilizada la producción de dos cosechas
dt- un cereal tan importante como el maíz y suspendido
su comercio de compra - venta, la consecuencia únic.l y fatal es la paralización de la industria agrícola en
una de sus rarnas importantes, como es el cultivo del
maíz, que ocupa la tercera parte del área cultivada en
·1as zonas cerealistas.
Depreciación del producto. - Derivada de la circunstancia anteriormente mencionada y obedeciendo
-a la ley económica faLa:l ele la demanda y oferta, se
hu. prooucido la depreciación, que sin embargo, se ha
vrrifiC'aclo otras WC'rs. en aiíos ai1trriorrs, pero quE
nunca ha alcanzado a los extremos actuales, teniendo
e~1 cuenta la intervención de otros factores que ahora
'Constatamos y que obran directa o indirectamente en
la depreciación que lamentamos.
Para darnos cuenta del valor que tiene este coenciente
en la economía del cultivo y para apreciar también su
relación con los demás factores que entran en juego
en el complicado problema que nos ocupa, basta exa-

�-10minar la cuenta cultural que a continuación formulamos y que se refiere a la zona de Pergamino, por una
hrdúl'ca de lirrra, a 2 leguas cil' eslaci1'11l, con llll 1·p11dimienlo que es el de la actual cosecha, ele 20 quintales
por hectárea, avaluando el arrendamiento en un li.O }{,
(le lu cosecha. y que damos, corno corrosponclo a luda
cuenta cultural, en carácter de aprnximado., es decir,
más o menos.

Cuenta cultmal del agricultor - :u·1·emlatario
CULTIVO.-

Ara.da y
Siembra.
Semilla.
Carpidas

rastreada.......... $ íl.4.0
.. .. . .. .. .. .. .. . .. .. .. . &gt;&gt; 2.00
.. .. .. .. ...... .. .. .... .. » i.50
..................... ... » 2.50

$

12.40

COSECHA.-

Bolsas, canastos, troje, mano de
obra, alimentación ele los juntadores, calculado a $ i.30 el quintal
de maíz y por 20 qq.................... » 2G.OO
DESGRANE.$ 0.20 el quintal, por 12 qq. que co-

rresponden a la parte ele! arrendatario : 60 % de la cosecha.........

n

2..'10

i1 bolsas usadas a $ 0.35 cada una.
.JO.ARREO.-

»

6.00

$ 0.35 los iOO kilos por 12 qq...........
FLETE.-

n

4.20

$ 0.75 los 100 kilos, por 12 qq.........

»

0.00

Total gas los.........

$

60.00

ENVASE.-

�-11-

Son, pues, $ 60.00 que importan los gastos necesaifos para producir los 12 quintales que recoge por su
GO % de la ·~osecha, el chacarero arrendatario. puesto
i¡t1e el t10 % i-estante se lo llPva en troje el propietario
&lt;1 ol intermediario; y son, en Iin, }Ji ñ.00 que cuesta el
quintal ele mafz puesto en Dársena.
Con estos elementos, por hectárea, puede formularse esta otra cuenta, calculando por un quintal de
maíz, el p1·ecio ele costo al productor anenclata1·io.
Cultivo............ ... ...... .
Cosecha ................... ..
Desgrane .................. .
Envase ..................... .
Acarreo ..................... .
Flete ........................ .
Tola!.........

~

))
))

J.03
2.17
0.20

)) o.w
)) 0.35
)) 0.75
~

5.00

%
21
'i3
!1

10
7
15

100

Por la cuenta que antecede vemos el por &lt;;ienlo del
wecio de costo de un quintal de maíz, que representa
cada uno de los diversos factores que intervienen en
r i resullaclo último de la cosecha.
Sin contar la cuota de arrenclamienlo, que se lleY:i
lnf: 2/5 parles de la cosecha en troje, nelo de gastos
d ,, cultivo y cosecha, fácil es ver cómo los gastos que
md.s gravan sobre el costo del producto, son los Je
envase con el 10 %; el acarreo con el 7 % y el flete
con el 15 %.
Y en fin, salta a la vista de inmediato cómo el precio de costo del quintal de maíz es superior al valor
comercial que tiene · hoy en el mercado de Buenos Air0s, en las escasas y tímidas transacciones que se realizan en la Bolsa de Cereales, precio que hoy oscila
alrededor de $ 4.50 los 100 kilos; de lo que result.a que
e: agricultor arrendatario, hoy por hoy, trabaja en
pérdida.
El alto precio del envase, y la carestía de la vida, son

�-12-

naturalmente factores que concurren a elevar el costo
producción mencionado y aunque constituyen causas anormales (en la intensidad de sus proporciones\
y posiblemente transitorias, esto no obstante, subsisten
y cooperan a agravar el malestar, que queda así liazado y definido en sus lineamientos generales y en sus
elementos generadores.
d·~

Otros factores. - No quiero ni puedo afirmar que el
ac,tual movimiento agrario sea originarlo única y exclusivamente por agitaciones artificiales y extrínsecas;
1·1 considero, en cambio, el resultado lógico y fatal del
fermento, nacido y creado de las ·condiciones económicas y sociales en que actúa el gremio de agricu:tores - arrendatarios, agravadas en estos últimos aiíos.
por· las circunstancias que son notorias; nadie como el
que estas líneas escribe, que durante largas dócadas
ha vivido tan cerca de la tierra, ha podido ausculLar y
comprobar las palpitaciones, las ansias, las penas y las
aspiraciones de los que la fecundan con el esfuerzo dr
su l l'alnjo, con el sudor ele su frenlr; nadie. digo, m:\,;
que el que subscribe, está convencido de la necesidad
dt&lt; las mejoras que en justicia corresponden al gremio
dt' que nos ocupamos y de los derechos que le asisten;
pc·ro clf'sco solamente anotar aquí C[lll\ no el movimienb en sf, sino la forma violenta que en algunas partes
ha adquirido la huelga, es el resultado de una propa·
ganda exaltada, que, aún 1nvocando derechos que nadie discute o amengua, impide y prohibe, por la amenaza y la violencia, la libertad de trabajo.
Por esto y conociendo, corno conozco, la idiosincracia del ·chacarero que puebla nuestra tierra, me permito creer que, de no mediar esta circunstancia, los
agrkultores de la zona que nos ocupa, en su casi toL1 l idafl vnlvrrían ni lrahnjo ele ln juntada y arada, ln1bajo que, durante algún tiempo, estuvo suspendido en
muchas partes.

�-13El petitorio que han presentado los agricultores de la
a los propietarios o sus inte1·mediarios, se refiere
en general a las necesidades inmediatas que requieren
solución urgente y el manifiesto lanzado por el Excmo.
sefior Ministro de Agricultura, con las providencias
(lc:cretadas que anunció, importa satisfacer aquellas
necesidades, en su mayor parte.
Por lo pronto, el decreto suspendiendo el precio mínimo del maíz para la exportación, ha producido sus
efectos benéficos, renovando las transacciones y mejorando los precios que antes regían para el maíz, pagúndose ahora $ 2.30 a $ 2.50 los 100 kilos en troje.
Y los préstamos que el Banco de la Nación ha resuelto acordar a los agricultores, de $ 1.20 los 100 kilos
por la recolección, $ U50 para el maíz en troje y $ 2.20
para el maíz desgranado en estación, también han de
cvntribuir a aliviar la situación pesada en que se enct?Cntran los agricultores.
Aunque, como hemos visto en la cuenta cultural anteriormente formulada, la juntada y en troje se valúa
e11 $ 1.30 los 100 kilos y con el desgrane en bolsa los
iOO kilos cuestan $ 2.00, y por tanto los préstamos acordados ofrecen solamente un poco más &lt;le lo necesario
pv.ra sufragar los gastos exigi.::los por las operaciones
necesarias para levantar y embolsar la cosecha, aún
así, aquellos permiten cambiar la ubicación del producto desde el rastrojo hasta la bo:sa. al pie de la desgranado1 a y mejor estará el maí~ embolsado que no en
espiga en el rastrojo. Y en .fin, este dinero que circula
entre los chacareros les infunde nuevo ánimo pa1:i
afrontar la situa,ción, levantar su espíritu y conlinua.r
rn la lucha, prosiguiendo sus tareas suspendidas. con
grave daño suyo y de la economía nacional.
~ona,

Ahora, si debiera opinar respecto a las medidas y
providencias a dictarse para mejo-rar la situación actual y resolver los problemas que la misma envuelve,
y sin tiempo material, para fundamentarlas con una

�-Hlarga y bien meditada exposición, me permitiré concretarlas en pocas proposiciones cuyo orden progresivo
denota, de mayor a menor, la importancia y urgencia
ck aplicación :
1.º Ampliar, cuanto sea posible, en cantidad y extensión, los pl'éstamos recientemente acordados por P :
Banco de la Nación Argentina, a fin de que el maíz
pueda salir de la chacra desgranado y llegar hasta los
galpones para su depósito.
2.º Reorganizar o activar la exportación del cprea!
y su utilización industrial, para remover el stock f! ,·
la cosecha anterior y el que determinará la actual, par L
que el producto tenga el destino que le corresponde.
3. º Gestionar y obtener de los propietarios terra tc·nientes una rebaja equitativa en los arrendamientos
de las tierras.
4.º Legislación del trabajo para mejorar los contratos
d·~ arrendamientos, en su duración hasta 5-6 afias, y
er sus cláusulas, de indemnización de mejoras, libertad de desgrane y comercio del producto, etc.
5.º Gestionar y obtener la rebaja equitativa, aunq11P
sea provisional, ele los fletes ferroviarios para el cerea l.
6.º Reorganización económica. de la agricultura pam
1:1 mejor distribución del crédito agrario, por la creación del Banco Agrícola; por el fomento y creación dP
Cooperativas Agrícolas de venta y consumo; mejorando el uso de la «Prenda Agraria» y «Warrantn y sancionando la inembargabilidacl de los animales, útiles
d .· trabajo, semilla y demás enseres indispensables pa1''.i el cultivo.
7.º Colonización e inmigración, para con el fraccionamiento do la propiedad rural, aumentar el por cie11to de pequefios propietarios y disminuir, cuanto sea
posible, el número de arrendatarios rurales, suprimiendo si fuera posible, toda clase ele intermediarios.
Un país, como el nuestro, cuya explotación agrícola St'
efectúa en un 70 % por arrendatarios, tendrá abocado

�-i5-

el problema actual, en forma permanente y amenazan-

te ; eliminar o transformar el gremio de arrendatarios, equivale a desterrar el problema ·con sus graves
y múltiples complicaciones económicas y sociales.
8.º Intensificar, hasta su múximum posible, la acción
docente y de fomento por parte de las reparticiones del
Ministerio de Agricultura, ofreciéndoles los medios necesarios para su acción, a fin de mejorar y perfeccionar la técnica cultural en su organización y en sus
detalles.
Todo esto, naturaLmente, envuelve un vasto plan
d'.: reformas de carácter legislativo y gubernativo, de
aplicación inmediatas y urgentes unas, y de realización más remotas, otras, pero todas necesarias, a cuál
más, y cuyo estudio, lineamientos y detalles, salen de
la órbita moclcsla ele estas breves notas y cuya ejecución y sanción corresponde a las alLas autoridades del
Estado.
Mayo de 1919.

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                <text>Aquí se puede acceder a obras monográficas y otros materiales como separatas y literatura gris</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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