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PA

~

ARGENTINA

MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA

POLITICA AGRARIA
PRECIOS DE LOS CEREALES Y OLEAGINOSOS
COSECHA 1949 - 50

•
REBAJA DE ARRENDAMIENTOS EN ESPECIES

Conferencia pronunciada en el salón de
actos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales
por el ministro de Agricultura y Gana-

dería, lng. Agr. CARLOS A. EMERY.

BUENOS AIRES
1949

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�REPUBLICA

ARGENTINA

MINISTERIO DE AGRICULTURA Y GANADERIA

•

POLITICA AGRARIA
PRECIOS DE LOS CEREALES Y OLEAGINOSOS
COSECHA 1949 - 50

•
REBAJA DE ARRENDAMIENTOS EN ESPECIES

Conferencia pronunciada en el salón de
actos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales
por el ministro de Agricultura y Ganadería, lng. Agr. CARLOS A. EMERY.

BUENOS AIRES
1949

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�El m inistro de Agricultura y Ganadería, ingeniero agrónomo
Carlos A. Emery, pronunció el 1" de diciembre de 1949, en el
salón de actos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, una conferencia, que fué propalada por Radio del Estado y la Red
Argentina de Radiodifusión, acerca de la política agraria que
sigue el Gobierno de la Nación. El propósito perseguido por
el ingeniero agrónomo Emery ha sido exponer a los funcionarios del Ministerio de Agricultura y Ganadería, del Banco de
la Nación Argentina y de la Dirección Impositiva del Ministerio--de Hacienda, los objetivos más señalados a que tiende el
Poder EjecutiVo en las materias agropecuarias, a fin de que
aquéllos, por su permanente contacto con los productores,
faciliten la divulgación de las elevadas miras con que el
Gobierno encara los problemas rurales de mayor importancia.
Asimismo, el ministro anunció la fijación de precios básicos
para cereales y oleaginosos de la cosecha 1949/ 50 y la rebaja
de los arrendamientos en especie.
Por ser de indudable conveniencia la difusión de los conceptos
vertidos en la conferencia expresada, el Ministerio de Agricultura y Ganadería ha decidido editar en esta publicación el
texto íntegro de la exposición del titular del departamento.

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�os

voy a pedir un paréntesis en vuestras tareas
habituales, para considerar ciertos puntos concretos de la política agraria que estamos llevando
a cabo en estos momentos. Los señores ministros de
Hacienda y de Finanzas me sugirieron que, junto con
el personal del Ministerio de Agricultura y Ganadería
que desempeña funciones en campaña, estuvieran
también presentes en esta conversación funcionarios
del Banco de la Nación y de la Dirección General
Impositiva destacados en el interior del país, para que
igualmente se compenetren de las directivas del Gobierno Nacional, respecto a las cuestiones agrarias y
constituyan, de tal suerte, elementos efiéaces de enlace
entre las autoridades y las fuerzas productoras, a las
cuales tenemos especial interés en tener al tanto de
los propósitos que nos animan.
El objeto de esta reunión es, pues, informar a
ustedes sobre la forma en que venimos desenvolviendo
la política agraria, para que estén en condiciones de
desvirtuar los mal intencionados ataques que, con
fines subalternos, se difunden desde los mismos
centros de producción agraria, y que pretenden presentar al Gobierno de la Nación remiso en la adopción
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�de medidas conducentes a consolidar la producción
agraria, achacándole la disminución cuantitativa de
la misma.
En primer lugar, debo decirles que hasta el advenimiento del general Perón, nuestro país no contó con
uná política agraria definida; ni siquiera con un simple
programa de acción para el campo.
La agricultura y ganadería se desarrollaron en
nuestro país, hasta 1943, desordenadamente y se trabajaba en el campo porque no había otro lugar donde
hacerlo, y sobre todo porque le interesaba al mundo
capitalista contar con nuestra producción para satisfacer necesidades de países foráneos, nutriendo las
corrientes comerciales con beneficio exclusivo para el
sector de intermediarios.
El advenimiento del general Perón con su doctrina, fija, en cambio, rumbos precisos a seguir, de los
cuales no nos apartamos un ápice.
LA POLITICA AGRARIA
DE LA REVOLUCION

Esa política la podemos concretar en la siguiente
forma: En lo que respecta al productor, asegurarle una
retribución compensatoria de sus esfuerzos y facilitarle
el acceso a la propiedad de la tierra; en cuanto al trabajo, retribuirlo equitativamente llevando al trabajador rural a un nivel de vida digno y substrayéndolo
a la explotación del capital (Estatuto del Peón, Ley
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�N.º 13.020 y Ley N.º 13.246 de Arrendamientos y
Aparcerías Rurales), y en lo referente a la comercialización de los productos, la vigilancia estatal para
desbaratar las maniobras especulativas de los consorcios internacionales, cuya avidez para copar los frutos
de nuestra tierra fuera característica de una época que
felizmente ya no volverá.
Consecuente con estas directivas, el Gobierno ha
venido desarrollando una acción intensa, traducida
en una serie de leyes, decretos y diversas medidas
tomadas con un criterio uniforme que responde a un
plan único auspiciado por el señor Presidente de la
República, cuya aplicación se ve facilitada por
la acción del Consejo Económico Nacional. integrado
por los titulares de los ministerios que tiene una acción
directa sobre la producción y la comercialización de
los productos agrarios.
No es el momento ahora de pasar revista a toda la
legislación y reglamentación que en estos últimos tres
años han ido estructurando esa política agraria que
está en pleno desarrollo, por cuanto ustedes, hombres
que viven la realidad del campo, ya la conocen en sus
lineamientos generales.
Voy a referirme en estas circunstancias, concretamente, a ciertas medidas que se acaban de adoptar,
que definen vigorosamente la acción estatal al
respecto.
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�NUEVOS PRECIOS PARA
LA COSECHA 1949/50

En primer lugar, vamos a ver los precios para los
cereales y oleaginosos de la cosecha fina 1949/50.
E l 1. º de junio de este año reunía en mi despacho
a los representantes de la prensa metropolitana, para
informarles que el Consejo Económico Nacional cons ideraba llegado el momento de incrementar la producción agraria, para lo cual se debía anticipar a los
productores. que recibirían precios compensatorios.
En concordancia con esa promesa, el Gobierno
acaba de fijar, para la cosecha 1949/ 50, los siguientes
precios:
LOS 100 KILOGRAMOS SOBRE VAGON OARSENA

Trigo ......... . .... . ... . .... . ....... ... . .

m$n. 23,50

Lino .............. .. . .... · ... · ·. · · · · · · · ·
Avena ...•... ... . . ..... . ..... . . ..... . . . .
Cebada . . ....... ..... ...... . .... . ..... . .

»

34,-

»
.,.

14,-

Centeno ... .. ..... .... . . ........ ... ..... .

»

16.50

17,-

Estos precios no han sido fijados teniendo en
cuenta exclusivamente las posibilidades de colocación
de los productos, ni tampoco son los precios que se
fijaron en otras épocas, sobre esa base, y que apenas,
en algunos casos, cubrían el costo de producción, lo
cual implicaba condenar al productor agrario a vegetar sin horizontes.
Por el contrario, estos precios contemplan primordialmente el interés del productor antes que el del
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�Estado comercializador de la cosecha. Tal afirmación
se basa en un cálculo exhaustivo del costo de produc. .
ción, el cual ha sido definido sumando a los gastos
efectivos, la retribución de los capitales invertidos, la
amortización de los bienes materiales y la remuneración del trabajo del productor.
Calculado ese costo de producción teniendo en
cuenta el rendimiento probable de la cosecha, en las
zonas típicas y eficientemente productoras, puedo ase. .
gurarles, y eso es conveniente que ustedes lo tengan
bien presente, que el precio que hemos establecido
retribuye el costo y proporciona al productor una uti,..
lidad razonable, suficiente como para permitir una
evolución favorable de la empresa.
Así, en el caso del trigo, sobre la base de una am. .
plia investigación practicada para la cosecha 1948/ 49,
definiendo zonas y unidades de explotación, conducidas ·en las condiciones normales imperantes en la
región de los cereales, actualizando debidamente los
rubros que han experimentado aumento y tomando un
rendimiento normal, promedio del decenio, de 1.036
kilogramos por hectárea, se ha llegado a la conclusión d e que el costo promedio para la región cereal
asciende a m$n. 22,44 por cada 100 kilogramos sobre
vagón dársena. Efectuado análogo estudio para el
lino·, se arribó a un guarismo de m$n. 32 por cada 100
kilogramos.
Como ustedes ven, los precios de compra superan
esos límites y permiten la obtención de un margen de
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�utilidad que constituye un· aliciente para la prosecución
de las tareas.
Los guarismos a que he hecho mención son el
resultado de una escrupulosa compulsa efectuada por
el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el que ha
recurrido a la obtención de los datos primarios en las
distintas zonas productoras, mediante la colaboración
de entidades agrarias de indiscutible solvencia moral.
Más . aun, los costos de producción a que se ha
hecho referencia deben ser considerados como sumamente amplios, pues al calcularlos no se tuvo en cuenta la rebaja compulsiva de los arrendamientos, que
quedó sin efecto por disposición expresa de la Ley
13.246 y se aplicaron las tarifas ferroviarias adoptadas
en el clasificador ferroviario vigente desde el l.º de
febrero próximo pasado. Ello sin entrar a analizar el
factor rendimiento, de particular•significación en este
tipo de estudios, el que a medida que aumenta contribuy~ a diluir la incidencia de los rubros fijos por
unidad obtenida. Aplicando el rendimiento medio del
decenio puede decirse que se ha trabajado con un
alto grado de seguridad, pues las perspectivas de las
cosechas, en la gran mayoría de las zonas productoras, son realmente promisorias y han de permitir acusar
costos unitarios inferiores a los de la campaña anterior
y por supuesto a las cifras ya indicadas.
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�REBAJA DEL 36 % EN LOS
ARRENDAMIENTOS EN ESPECIE

Dos medidas que acaba de tomar el Poder Ejecutivo han de reflejarse en la disminución de los costos
medios, sin que se haya exigido el sacrificio del factor
trabajo, permitiendo a la par el acrecentamiento del
saldo de utilidad que obtiene el productor. Ellas son:
una nueva rebaja en el porcentaje de las aparcerías
agrícolas y una disminución en las tarifas ferroviarias.
Los arrendamientos en especie han sido rebajados
en un 36 % con relación al porcentaje de distribución
de frutos que regía el l.º de julio de 1940. Esa medida
la considero de suma importancia para la economía
del productor, y es necesario que tenga la más amplia
difusión, lo más rápidamente posible; por ello ruego
a todos ustedes que colaboren con el gobierno para
que cuanto antes tenga vasta resonancia en la zona
de influencia de vuestra acción.
El fundamento de esta medida es de estricta justicia y radica en el hecho de que los mayores precios
que el Gobierno viene pagando año tras año, por la
producción básica del país, benefician notablemente
a los dueños de campo que ceden sus tierras en aparcería. Estos mayores precios, como es sabido, han
sido fijados teniendo en cuenta el interés del productor que trabaja la tierra, para compensarlo del mayor
costo de producción resultante especialmente de la
más justa y cristiana remuneración del trabajo. Los
propietarios de la tierra que no deben soportar nin11

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�guna clase de costo, han visto así, año tras año,
mejorados sus ingresos, y de no adoptar una rebaja
obligatoria resultaría que ellos serían los más beneficiados con el esfuerzo que afronta el Estado para
estimular al productor. Al respecto, debe tenerse presente el principio que preside la política agraria de la
revolución, según el cual la tierra no es bien de renta,
sino de trabajo. Es evidente que con el trigo a
m$n. 23,50 los 100 kilogramos, frente a la cotización
de m$n. 6,75 que regía en 1939/ 40 se mejora la renta
que la tierra proporciona al propietario, con lo cual se
violáría el principio básico de la nueva política argentina. Para corregir esta situación se impone la rebaja
en el porcentaje de frutos a recibir por el propietario.
Hemos comprobado casos en que el propietario,
con el porcentaje de aparcería que usualmente se
cobraba en 1940, recibiría la suma de m$n. 77 por
hectárea, contra m$n. 22 que recibió en aquel año.
Como se ve, sus ingresos hubieran aumentado en un
245 por ciento.
Las cifras son paradojales, Pues mientras el dueño
del campo recibe una cantidad considerable por sólo
ceder el uso de la tierra , el hombre que la trabaja
recibe una retribución ínfima; como ustedes ven ante
la elocuencia de las cifras, se impone una medida como
la adoptada.
ESTUDIO EN CINCO CHACRAS

Hemos procedido a estudiar la explotación de
cinco chacras típicas cedidas en aparcería y ubicadas,
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�respectivamente, en los partidos de Pergamino y General Arenales de la provincia de Buenos Aires, en el
departamento de General López de la provincia de
Santa Fe, y en los de Marcos Juárez y Unión de la
provincia de Cprdoba.
En la primera chacra, en donde se trabajan 27
hectáreas de trigo y 49 de maíz, la entrada bruta es
de m$n. 18.100, a los porcentajes corrientes en 1940,
le hubiera correspondido al dueño del campo la suma
de m$n. 6.100 y al aparcero m$n. 12.000. Con esas
entradas brutas el aparcero tiene que hacer frente a
m$n. 9.800, que son los gastos de producción, y le
queda un remanente de sólo m$n. 2.200 con el cual
debe vivir y hacer frente a los intereses de los capitales
que tiene invertidos en la explotación. En cambio el
dueño del campo, con la suma de m$n. 6.100 que percibe, sólo debe pagar los impuestos y gastos de administración, que suman m$n. 700, deducidos los cuales
percibirá neto m$n. 5.400. Como se ve, el propietario
queda con la parte del león.
En la segunda chacra las entradas netas serán,
para el propietario de m$n. 7.900 y para el aparcero
m$n. 2.400. En la tercera chacra estudiada los resultados se distribuyen así: m$n. 4.400 para el propietario
y m$n. 2.800 Para el aparcero. En la cuarta explotación el dueño percibe m$n. 7.900 y el productor
m$n. 5.300, y en la última chacra m$n. 7.800 netos
son para el propietario y m$n. 5.800 para el agricultor.
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�La rebaja del 36 % sobre el porcentaje de distribución, equilibrará los ingresos netos en la siguiente
forma: para el dueño del campo en la primera chacra
m$n. 3.200 y para el aparcero m$n. 4.400; en la segunda explotación el dueño percibirá m$n. 4.900,
mientras para el aparcero el ingreso será de pesos
5.400; en la tercera chacra el propietario tendrá un
ingreso definitivo de m$n. 2.300 y el aparcero de
m$n. 4.900. En la cuarta chacra serán los respectivos
ingresos de m$n. 4.600 para el propietario y pesos
8.600 para el a parcero, y en la quinta explotación de
m$n. 4.700 para el dueño de la tierra y de m$n. 8.900
para el agricultor que la trabaja.
El decreto por el cual se adopta esta medida dice,
en su artículo 1.º en su parte dispositiva:
" Establécese en los contratos de aparcerías agrícolas y sobre el porcentaje de distribución de los frutos
vigente al 31 de mayo de 1949, resultante de la aplicación de las rebajas fijadas por las leyes N.º 12.842
y N.º 13.198, una rebaja adicional del 20 por ciento."
El 20 % sobre el porcentaje que regía al 31 de
mayo de 1949, equivale al 36 % sobre el porcentaje
que regía en 1940, por cuanto la rebaja adicional es
el 20 % del 80, o sea un 16 %, que sumado al 20 %
primitivo hacen un 36 por ciento.
Deben tener presente que esta rebaja se ha decretado conforme a la autorización que la Ley de Arrendamientos y Aparcerías Rurales le confiere al Poder

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�Ejecutivo para proceder a reajustar los porcentajes de
participación de frutos, cuando causas de orden general provoquen un desequilibrio entre la proporción de
los apo_rtes y la distribución de frutos. Así, por ejemplo, si el dueño del campo aporta un 20 % del total
de erogaciones, intereses y amortizaciones que constituyen el costo de producción, debe retirar el 20 %
de la producción y el arrendatario el 80 % restante.
Ahora bien, ¿qué aporta el dueño del campo? En la
mayoría de los casos el uso de la tierra; en cambio el
aparcero aporta principalmente su trabajo y aporta los
gastos de producción.
BENEFICIOS DEL PROPIETARIO EN 1940

En 1940 cuando los porcentajes se contrataban
libremente, era corriente que el propietario se ll~vara
el 38 % de la cosecha de maíz y el 36 % de la cosecha
de trigo. Yo les pregunto a ustedes que conocen el
campo, si creen que esos porcentajes son equitativos.
¿Es suficiente ceder el uso de la tierra y alguna que
otra mejora para llevarse más de la tercera parte de lo
producido? ¿Qué significa el uso de la tierra frente al
trabajo y la dirección de la explotación? La contestación a esos interrogantes condensa la política del
general Perón. Voy a recordar al respecto un párrafo
de una conferencia que pronuncié en la Bolsa de
Comercio el año pasado:
"La economía capitalista tuvo en cuenta al
individuo; predominó en ella el capital sobre

15

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�el trabajo, agrandando desmesuradamente el
número de los desheredados de la fortuna, en
contraposición con el sector reducido de los
empresarios de la producción. La eq:momía
social cambió el panorama, no reniega, como el
comunismo, del capital, pero sí trata de distribuir equitativamente los frutos de la actividad
humana entre éste y el trabajo."
Esto es lo que concretamente hemos hecho al rebajar los porcentajes de distribución de frutos. El dueño
del campo aporta el uso del capital tierra y ese aporte
lo valoramos calculando el interés corriente sobre el
valor razonable de la tierra, llegando a la conclusión
de que es necesario rebajar en un 36 % los porcentajes pactados en su oportunidad de distribución de
frutos para que guarden equidad con el aporte que
realiza.
Creo que esta medida que comento es un punto
bien concreto dentro del programa agrario trazado por
el general Perón. No queremos que la tierra sea un
bien de renta, sino que sea un bien de trabajo, y creo
que con esto conseguiremos nuestro propósito.
NO SE PROCEDE ARBITRARIAMENTE CONTRA EL CAPITAL

Deseo destacar un concepto; al decretar la rebaja
en el porcentaje de frutos no procedimos arbitrariamente éontra el capital; prueba de ello que el arrenda16

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�miento en dinero no ha sido tocado, porque hemos
considerado justo que el propietario que arrienda en
dinero perciba el precio contratado sin descuentos.
Así, por ejemplo, en 1940 se cobraba, término medio,
por arrendamiento en dinero m$n . 45 la hectárea en la
zona de Pergamino; este precio fué sujeto a la rebaja
de emergencia, pero ahora consideramos que puede
volverse a cobrar sin rebaja porque constituye una
retribución justa para el capital, pues representa el
7 % bruto del valor de la tierra en ese partido, en
aquel año. Deducido las contribuciones quedará para
el propietario un ingreso neto de alrededor del 5 %.
CREDITOS PARA ADQUIRIR TIERRAS

El propietario que hasta ahora poseía la tierra con
el único fin de sacarle una renta elevada, tendrá que
cambiar de inversión, y lo mejor que puede hacer es
vendérsela al productor que la trabaja. Para ello, con~
tamos con el artículo 56 de la Ley N.º 13.246. Dicho
artículo dice lo sigui~rÍte:
" Facúltase al Banco de la Nación Argentina
para otorgar créditos de fomento, hasta el 100 %,
a colonos que deseen adquirir los predios que
ocupen o los sujetos a fraccionamiento en cumpli~
miento del artículo 52, inciso c) ."
La reglamentación a este artículo de la ley está en
trance de aprobarse, como así también el régimen que
17

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�se aplicará cuando el propietario desee fraccionar su
campo para venderlo en lotes a productores agrarios.
En estos casos, las Cámaras de Arrendamientos y
Aparcerías Rurales, con la pertinente intervención
pericial del Banco de la Nación Argentina, se pronunciarán sobre las operaciones de fraccionamiento y
venta de inmuebles rurales, rodeando así a la negociación de todas las garantías -posibles, en cuanto al
equitativo preciQ de la tierra, y a la dimensión de los
predios, para que constituyan unidades económicas
que permitan explotaciones racionales.
El Banco de la Nación Argentina acordará seguidamente a los arrendatarios o aparceros ocupantes de
esos campos que se someten a parcelamiento, un préstamo del 100 % sobre el valor que haya sido fijado
para cada lote.
Esta medida viene, a mi juicio, a completar la de
la rebaja de los porcentajes, por cuanto al perder el
propietario del campo interés en su tenencfa por
disminución de la renta, deseará realizar su capital
para invertirlo de una manera más remunerativa.
Los créditos que el Banco acordará a los arrendatarios habilitarán a éstos para que puedan comprar Ja
tierra ofertada por los propietarios.
Como se ve, señores, este es otro punto concreto
de la política delineada por el general Perón: acercar
y facilitar al productor el acceso a la propiedad de la
tierra. Creo que con esto lo hemos conseguido.
18.

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�REBAJA EN LOS FLETES FERROVIARIOS

Me he referido a la adopción de dos medidas de
indudable significación en el costo de producción: una
de ellas la dilución de la incidencia del factor arrendamiento, y la otra, que es la aplicación de una rebaja
en los fletes ferroviarios.
Contando con la comprensión más decidida del
señor ministro de Transportes se ha resuelto introducir una rebaja del 10 % en los fletes vigentes para el
trigo y lino.
En definitiva, el costo de producción ajustado que
resultará de aplicar la rebaja del 36 % en los arrenda-·
mientos y la rebaja de las tarifas ferroviarias resultará,
para el período 1949/ 50 de m$n. 20,50 para el trigo
y el Gobierno lo comprará en m$n. 23,50.
Me permito insistirles que tengan bien presente
esas cifras y que las difundan, no sólo en vuestro
trato frecuente con los productores, sino también en
los medios donde actúan y donde ejercen su influencia los pretendidos voceros de los productores y
de donde emanen esos ataques a que me he referido
al comienzo de esta conversación.
No cabe duda que estas medidas son de positivo
beneficio para el productor agrario, pues consolidan
su situación económica y precisan con rasgos firmes
la política agraria de la revolución.
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�IMPREVISION DEL PASADO: FALTA
DE MAQUINARIA AGRICOLA

Voy a tocar un punto que desde hace tiempo a
esta parte lo ,están utilizando nuestros detractores
como argumento de que el Gobierno no se ocupa de
los productores agrarios: es el referente a las máquinas de la agricultura.
Es innegable, señores, que el país está en déficit
de maquinarias agrícolas, pero lo que no dicen estos
señores que esgrimen este hech0, es que las máquinas
faltan porque no se ocuparon antes de traerlas.
Las máquinas para la agricultura debieron traerse en
abundantes cantidades en la década que precedió al
estallido del conflicto bélico, y nadie se ocupó de ello.
No había interés en que nuestra agricultura progresara racionalmente; al contrario, se prefería que se
continuara trabajando la tierra con los métodos primitivos a fin de que la masa productora no saliera de
esa situación de inferioridad en que se encontraba y
que la asemejaba a los siervos de la tierra de la época
medieval.
Nosotros nos hemos encontrado con el problema
de la falta de máquinas; con un problema que no
hemos creado nosotros y que se ha hecho patente al
llevarse a la práctica la política del general Perón,
tendiente a remunerar dignamente el trabajo de los
obreros rurales.
Equipar un país con máquinas en una postguerra
en que, por lógica consecuencia, los valores son infla20

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�dos, no es tarea fácil, y más difícil aún si esas máquinas, en su mayor parte, deben ser adquiridas en el
exterior, principalmente a un país &lt;;uyas divisas, por
ser acreedor de todo el mundo, no son fáciles de
conseguir con la venta de nuestros productos.
EL GOBIERNO ACUERDA
PERMISOS DE CAMBIO

No obstante ello, el Gobierno está resuelto a realizar cualquier sacrificio en pro de la agricultura y
. ganadería nacionales, y es así que ha tratado de dar
el máximo posible de permisos de cambio en dólares
para la importación de maquinarias y repuestos agrícolas, como lo demuestra el hecho de que en menos
de tres meses han sido acordados permisos de cambio
por más de 3.300.000 dólares, de los cuales 2.800.000
serán utilizados en los Estados Unidos de Norte
América.
ZONAS MARGINALES

Hemos hablado de zonas tradicionalmente productoras y de eficiencia en la producción, aspectos que
nos obligan a analizar someramente el problema de la
racionalización agraria.
En virtud del decreto N.º 31.812 del 13 de octubre
de 1948, el Ministerio de Agricultura, deseando contribtiir a la intensificación de la producción agraria
21

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�sobre bases técnicas que aseguran la estabilidad de
los productores mediante la obtención de ingresos
capaces de compen's ar sus esfuerzos, al par que asegurar la conservación de los recursos naturales, patrimonio colectivo de la Nación, ha procedido a delimitar
las zonas marginales para el cultivo de granos.
Una reciente medida de carácter educativo, como
prolegómeno de la adopción de una política concreta
y definida en ese sentido, ha señalado aquellas zonas
que deben ser consideradas como marginales por sus
características ecológicas, indicando, a su vez, los tipos ·
de explotación más adecuados para obtener las finalidades que se persiguen, así como la forma en que
deben conducirse las mismas, de acuerdo con lo que
la técnica aconseja para un eficiente manejo del suelo.
No significa ello que esas regiones serán abandonadas, pues, por el contrario, es profunda la preocupación del Gobierno para que se conviertan en
verdaderos centros económicos, fundados sobre bases
estables y no sometidos a las fluctuaciones cíclicas
que provocan serias consecuencias sociales en aquellos
casos de la ejecución de prácticas irracionales. Por
consiguiente, nuestra tarea, que ac.tualmente tie~e un
carácter de orientación, se verá muy pronto completada con la aplicación de normas prácticas que llevarán
la tranquilidad a esas masas laboriosas.
22

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�SEÑORES:

Al llegar al término de mi exposición desearía que
ustedes hubieran interpretado la inquietud que nos
mueve en nuestro propósito de defender los intereses
bien entendidos del agro, para que así puedan transformarse en los naturales portavoces de una acción
de gobierno tendiente a llevar el bienestar al campo.
Gran parte de los aquí presentes celebrarán la
reunión anual convocada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, para apreciar el estado de las
sementeras en los momentos en que se da comienzo
a la cosecha fina y considerar los principales problemas que han podido observar en sus respectivas zonas
de actuación.
Estimo que esta exposición que acabo de hacer,
les será útil para precisar con toda amplitud sus ideas
en concordancia con las directivas del gobierno. La
presencia de funcionarios del Banco de la Nación y
de la Dirección General Impositiva, es indudablemente
interesante por cuanto la gravitación de las tareas que
desempeñan en campaña, requiere también que tengan
conocimiento preciso de las directivas oficiales y que
se establezca contacto con los funcionarios del Ministerio de Agricultura y Ganadería para cooperar en
este programa de fomento agrario.
El productor rural necesita una orientación y un
asesoramiento permanentes. Ustedes deben ser los
agentes que lleven la palabra de aliento que trasuntan
las medidas de gobierno.
23

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�Aprovecho esta oportunidad para exhortarles a
que hagan llegar a los organismos a que pertenecen
sus observaciones directas sobre los diferentes problemas, a fin de facilitar el estudio de los mismos,
contribuyendo así a que el Gobierno pueda ir des~
arrollando su política dentro de las normas a que me
he referido.

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�Impreso en los Talle.res GrAficos de
la Direcd6n de lnformac!one5 del
Ministerio de Agricultura y Ganaderia
291H • 9'19

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                <text>Aquí se puede acceder a obras monográficas y otros materiales como separatas y literatura gris</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>Política agraria- Precios de los cereales y oleaginosos cosecha 1949/50 - Rebaja de arrendamientos en especies.</text>
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              <text>Conferencia pronunciada en el salón de actos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales por el ministro de Agricultura y Ganadería, Ing. Agr. Carlos A. Emery</text>
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