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                  <text>CO!llSIOX llE OllG.\NIZ.\CION \

IH.Gl..\l!E~TACIO~

llL l.A IEY llE Gll.\MIS \

HEVAUOllF.~

LA

~ílM~R~IAlllA~IílN ~~ tO~ TRIGíl~ ARGENTINíl~
E X ECHO P 1\
l:'&lt;FOR\1E DEL SEÑOR J'.',(;ENIEl\O AG IW:\0'10 DO:'. \ lCE'iTE C. BRUi\l'\I
( mE)JBRO DE LA C0'11SIÓ'i 'i,\CIO'.UL DCL TRIGO)

f'UBJ.JCACtÚ"; OFIC::JAL

1936
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�L'&lt;FOHME DEL SE~Oll AGUÓNO"lfü DON VICENTE c. BHUNINI, l\UE~muo
DE LA CO\lISIÓX 1'ACI01'AL DEL TRIGO , go1mE LA CO)fERCIALIZACJÓ:\ DE LOS TRIGOS AHGE!\TIXOS EX EUROPA..

Buenos Aires, noviembre 11 de 1935.

Al Ser1or Ministro de Agricultura de la fvación, ingeniero Luis
Duhau.
s v.
En cumplimiento de la misión que V. E. se strviera encomendarme con motivo de mi uiaje a Europa, para estudiar la situación
del mercado europeo del trigo en relación con nuestras exportaciones, me es grato acompañar el informe que resume las observaciones recogidas durante mi gira en los centros comerciales, industriales
y de investigación, del Reino Lnido y de algunos países del continente europeo y Las conclusiones a que conduce ese examen de la
situación presente de nuestros trigos en los mercados de consumo
del exterior .
Con este motivo, me complazco en saludar a V. E. con mi más
alta consideración.
HCENTE C. BRUNJNJ,
.\fiembro de la Comisión l\'acional del Trigo.

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�LA SITUACION DE LOS TRIGOS ARGENTINOS
E~

EL MERCADO EUROPEO

Al analizar la siluación del mercado europeo del lrigo, es
menester establecer previamente la posición de los diversos
países en relación con nueslras exporlaciones, para descartar
de antemano aquellos que no nos interesan directamente por
no ser consumidores de trigo importado y circunscribir nuestra atención a los que nos ofrecen un mercado para la colocación de nuestro saldo e~porlable .
Adoptando este criterio, es necesario hacer a un lado desde
ya a los países del Mediterráneo que sólo llegan a ser compradores ocasionales de nuestro trigo, porque generalmente la
propia producción provee a sus necesidades, o bien porque
consumen de preferencia el sobrante de los países danubianos
o los embarques del .\far \egro.
Francia, especialmente en los últimos años y al amparo de
las medidas de protección agrícola vigentes, se presenta con
todas las caracteríslicas de un país capacilado para balancer Ja
producción con el consumo y sus limitadas importaciones de
trig?, compensadas por cantidades equi,alentes de trigo o
harina exportadas, se concretan al Manitoba por requerirlo
las mezclas en la molienda, que procuran contrarrestar con
trigos extremadamente fuertes las limilaciones cuanlitalivas
de trigo exótico. La restricción de las importaciones ha tenido

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como consecuencia natural, las trnlalivas que S&lt;' realizan para
obtener trigos de frn'rza indígenas, a pesar de las condiciones
climáticas desfa,orables} que srguramente impedirán el rxilo
&lt;le esos esfuerzos. En cambio, las colonias francesas del norte
de Africa, mediante una reyisión de la Jista de 'ariedades cultivadas y Ja introducción de otras lllH'Yas, estún prove)Cnclo a
la metrópoli de trigos srrniduros, capacitados para suplantar
en su ausencia a las importaciones de ultramar) que son bien
recibidos por la industria molinrra , bajo la presión de las presentes circunstancias derivadas ck Ja política t•ronómica nacional.
La situación de \lrmania a este rcsprclo es similar a la
francrsa, pero lle' ada al rxtrerno rccien lerneu tc &lt;le presci n&lt;lir
en absoluto de las importaciones. Se comprende así que el
problrma dd abastrcimiento de trigos de calidad para el corte
de las harinas, se presenta en Alrmania con caracteres más
agudos que en Francia), para estimular su producción local,
el gobiemo ha dictado hace pocos meses una le) que establece
qur los trigos de fuerza deberún ser pagados con una prima de
2 RM por quintal. ~e prc'é que, aparte del estímulo que esta
situación significa para la obtrnción de' nuevas 'aricdacks de
alta calidad, se registrará un incremento ele! úrea sembrada
con algunas' arieda&lt;les como .Janel:his, que destacan por sus
cualidades de foerza en comparaciún con el resto de los trigos
all'mam•s, lo que sin embargo súlo llegarú a constituir una
solución a medias drl problema, porque las condiciones naturales no f:noreccn la producción ele trigos del tipo que se busca. Heconociéndolo así, la industria por su parte trata de
resolverlo mediante el pcrfcccionarniPnto ele Los métodos ele
acondicionamiento) de los nwjoradores, siendo notables los
resultados alcanzados ya por alguuas imcstigaciones &lt;le laboratorio, los que si bien no tendrán inmediata aplicación in&lt;lusDigitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

�trial por razones ele coslo, abren un interrogante acerca de las
posibilidades que el lralamiento artilicia] ele los trigos tendrá
en lo futuro) que algún día podrá llegar a mo&lt;lilicar radicalmente las necesidades del mercado ) de la producción.
Todos los países mencionados hasta aquí no pueden, por
consiguiente, ser considerados clientes nuestros e11 un futuro
cercano, (1 uedan&lt;lo en el con ti nen te europeo tan sólo Bélgica
y Holanda, como tambi én Suiza, como mncados d&lt;.' importancia para ser fuertes importadores &lt;le gra110 y particularmente del ele procedencia argentina, pues en ellos la producción indígena apenas alcanza al 1 j ó 20 por ciento,
concurriendo nuestro país con un 30 por ciento d(• las necesidades &lt;lcl consumo. Como ellos presentan u11a situación
similar a la &lt;lcl Reino L'ni&lt;lo, las obsenacioncs que s&lt;.' !tacen
con respeclo al nwrca&lt;lo triguero britúnico, tienen aplicación
también a &lt;'sos países del continente.
Siendo Gran Brclaiia C'l comprador principal d(• nuestro
trigo,)ª que absorbe más &lt;le la mitad de nuestro saldo e\.portable, el estudio de este mercado merece una at(•11ción muy
especial y, en realidad, eslablcciendo cuúks son sus caracleríslicas y sus necesidades para detenuinar la llla1wra cómo
deben mejorarse nueslras e'\.portaciones al mismo, de herho
se habrá resu&lt;'llo el mejoramiento de toda nuestra e"porlación.
Los acon tccimien les económicos &lt;l&lt;' los últimos at1os han
moti' a&lt;lo cambios profundos en la situación lkl mcrra&lt;lo
inglés, por lo cual sus modalidades actuales difieren ~ubstan­
cialmente de las que caracterizaron al período anlcrior a la crisis triguera. Por La les circunstancias com iene 1irni lar las
obsen acioncs a los úlLimos 3 ó 11 af'ios, caracleri:mlos por los
bajos precios~ porque esa es La situación que rige aclualmenle y con
toda probabilidad continuará dominando al mercado por algún
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tiempo aún. Referencias a los períodos anlcriores, sólo inleresan para tratar de determinar la tendencia c¡ue el mercado
manifiesta en su e\ olución.
A continuación se consigna en form~ abre\ia&lt;la, la estadística &lt;le producción, importación y consumo &lt;le trigo en el
Reino l..Jnido durante el período comprendido entre los aiíos
1932 y 19311 y que in&lt;lica la posición ocupada por cacla país
exporla&lt;lor en el mercado brilánic o, rcfirién&lt;lo"c las cifras e\.pucstas a miles de toneladas :
Promedio

Procedencia

- -------

4.685 4.55¡ 3.5¡1 4.271
3r
2.062 2.4¡0 3.508 2.680
20
2. 412 2.928 2 . 167 2.502
19
417
4411
20 1
372
3
327
5¡5
2ro
371
3
463
13
159
48
¡5
r 58
94
'7
6
~ ~
4w
233 _ _ 2_
10. 563 11. 237 10. 265 10. 688
79
2.:no 3.146 3 . t196 2.951 __2_1
Total Consumo ........... 12.77314.38313.76113.639 100

Canadá .. . ..............
\rgC'ntina ..............
\ustralia ...............
,\lrmania. .. .. . . . . .. .. ..
Husia..................
Estados Unidos dr \mérica.
Humania . . . . . . . . . . . . . . .
India . . .. .. . .. . . . .. . . . .
Otros paísrs .. .. ... . .....
Totnl Impol'laciún . ........
Producciá11 locnl ..........

4o
25
24
4
4

_ _2_

100

Se comprueba, en primer término, que la producción indígena de las islas británicas representó durante ese período el
20 por ciento &lt;lcl consumo apro'\.Ímadamente, correspondiendo el 80 por ciento restante a las importaciones, CU) a casi tolaliclad se distribuye entre sus tres grandes proveedores que
son : Cana&lt;lá, \rgentina y Australia.
Es fácil constatar también el efecto producido por la ley
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inglesa del aiío 193·~ &lt;le protección a los cultivadores de trigo
que, al implantar un sislema &lt;le subsidios, estimuló poderosamente la producción local, pro"ocando un incremento de
un 5o por cienlo en el área sembrada y la" cosechas inglesas
que hasta ese aiío eran apenas superiores a los clos millones
de loneladas, subieron en los aüos siguienles a mús de lres
millones.
Canadá, en su carúct&lt;'r de principal concurrente al mercado
británico, pro\ec el 3o por ciento &lt;lel consumo, lo que representa el 110 por cienlo de las imporlaciones lotales. La \rg-entina concurre con el 20 .'r el '.~5 por ciento rcspccti' amente y
\ustralia con cantidacle:- scnsiblemcnlc iguales a las nuestras,
de tal manera que son estos lres países los que, prftcticamente,
abastecen de Lrigo al Hcino Cnido, pues sus importaciones
conjuntas representaron durante el período considerado, el 70
por ciento clcl consumo ) cerca del 90 por ciento de las importaciones.
Los demús países &lt;''-porla&lt;lorcs figuran con aporles de escasa significación. Husia, que alcanzó a la cifra ele medio millón
ele toneladas en 1933, desde enlonres ha disminuído sus envíos ) en los primeros 8 meses de l !)35 pudo considerarse
ausente del mercado; el promedio del periodo sólo le asi~na
un /1 por cienlo del total importado. Estados Lnidos &lt;le América, que antes &lt;le la crisis Lriguera era un faclor de importancia en aquel mercado, desde la baja de los precios se ha visto
forzado a retirarse por la desproporción eustc11te enlre los
precios i11ternacionalcs) el interno,) durante el trienio último
sólo aportó el 1 por cÍl'nto. De Jos países del continente, Alemania figura ron emíos dc cierta magnitud, pero como eran
a título de lrueque con trigos ele fuerza, la prohibición actual
de imporlar determinó la suspensión de sus embarques y Rumania presenta cifras sin significación porque su e.'\cedente se
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distribuye ma_vormcnle entre los paises vecinos, figurando
Francia romo el principal componente del renglón constituído
por varios países ) que, sobre todo este ario, ha efectuado
cm íos de cous idcración en &gt;irtnd de la acumulación del saldo
e"\:portablc de \arias cosechas favorables. Finalmente, la India
que t'n épocas anteriores fué un importanle proveedor de trigo de la metrópoli~ ha d&lt;'saparccido rornplctamcnte del mercado europeo
en fHlrte ¡&gt;or la .irre.,ularidad
de sus cosechas '
.
'
r
pero sobre todo por el aumento del consumo de trigo en los
países orienta les ademús del propio, qm' ho) absorben totalmente el antiguo e\.cedcntc &lt;k aqud país) d&lt;'S\ ían también
parcialmente la corricnlP de la c:\.portación australiana.
Este rúpido e\.amcn de la situaciún csla&lt;lística del mercado
triguero de Gran Bretaiia, permite C\.traer conclusiones muy
signilicali&gt;a-; en cuanto al tipo de calidad de los trigos que
nuestro país debe e\.portar de prcf'creucia a aquel mercado.
Se ha obscnado que sus proYecdores quedan reducidos al
Canadú, la Argentina ) \ustralia; ahora bit'n, cada uuo de
esos Lres países, Cll Úrlud de las condicione:; naturale:; crue
lo-; caracterizan, han orit'ntado su producción triguera en sentido diferente, espccializúndosc cada cual en producir uno do
l os tres tipos de trigo que requiere el mercado. Canadá envía
trigos dnros o de corte. \ustralia los blandos o de blancura )
la '\rgcnlina los de tipo intcnnedio o de relleno.
Esta especia li zación se ha definido con maJor claridad aún
en los últimos aiíos, por la eliminación &lt;le olros países que
antes concurrían al mercado, compitiendo especialmente en la
misma categoría c]p[ trigo arg&lt;&gt;nlino. En efecto, Estados Uni&lt;los cm iaha d&lt;' prcforcnria su hard winler de cond ición similar
a nuestros buenos barussos formados por trigos de imierno
bastante duros; los embarques rusos del Mar ~cgro los constituían también trigos del mismo tipo lwrd winler americano,
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rnn los cuales guardan un estrecho parentesco, y la India exportaba su choice while Karachi también dotado de u11a calidad
comparable a los anteriores. Las tres procedencias han quedado eliminadas del mercado en ma.' oro menor grado por las
razones seilaladas ~ lodo permitP suponer que la actual situación se prolongue en lo que atM1e a los Estados L nidos y des&lt;le Luego la India, y en cuanto a llusia, es probahk que su
alejamiento del nwrcado S&lt;'a definiti,o, pese al aumeulo de su
producción crue es tal 'ez menor que el qu&lt;' la propaganda le
asigna, debido al i ncrcme11 lo del consumo por el m&lt;'joramienlo de las condicio1ws dr 'ida de ::-;u enorme pohlaci&lt;'in .' al paralelo JIH'joramienlo de los transportes) la distribución, que
difícilnwnl&lt;' clc-jarÚn marw•n para la e"\.portaC'ÍÓn por mucho
que aumente el área sembrada . ..;ignie'ndo al fín un proceso
similar al C'-p&lt;'ri11H'nlado .'ª por la lndia y que e'n gt'neral,
como lo destaca el doctor Fi~her. se rnanificsla dcs&lt;h' la gue,_
rra por un fenómeno el&lt;' traslación de los e\.cedcntcs de Oriente a Orridenlc, con incrr11w11to de las c"\.porlacioncs anwricanas a &lt;''-¡wnsa" de las asiáticas, por aumento el&lt;' pro&lt;lucción en
un conlÍrH'llte' de' consumo en el otro.
Voh irndo a rHH'stra misión corno pro,eedon's del nwrcaclo
hri tán iro, ella es en ron"e'CUt'ncia la de proporcionarle• C'l trigo
.filler o de relleno qne ne('&lt;'sita para sus llH'zclas, d&lt;'jando al
Canadú el surninislro de los trigos duros ) a Australia el de
los trigo" blando..;. :-;cría un error dt' nuestra parte pr&lt;'lender
ri,·alizar ron Canadú en la produrci&lt;'&gt;n d&lt;' trigos de corll', porqne el \1aniloha tiene .'ª su prrslit!io bien cirncnlado como
trigo de esa catrw1ría, f;norecido por las condiciones climáticas particulares de lns praderas canadiensC's )' de las que
carece nul'stra zona prodnclora, a !o que ha.' qnr sumar la
uniformidad de su producC'ión qu&lt;' perrnit&lt;' una pcrf'ecla tipificación que nosotros difícilmente llegaremos a igualar; acleDigitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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mi'ts, ha) qm• Lcncr prese11lc que el Canadú es u11 país gran
e\por'lador de trigo.) &lt;1ue ra-;i lodo su saldo e\portablt• perlc11ecl' a Psa categoría, con posihilicla&lt;lcs toda\Ía &lt;le nue\OS
aumentos de producción, ht•chos que lo facultan para suministrar por sí solo el trigo &lt;lu ro que los paí:ses j m portadores
Hcccsita11. El 1na)or precio que se ha pagado casi co11stantcmcnle por este trigo. olwdece tal \ez mús a la política de
retención sc•guida por los ca11adie11ses que' a su mayor demanda, corno lo prul'ba d lwd10 de que últimamente las cotizaciones d&lt;•I ?\lanitoba ) &lt;'I Plata s&lt;' han apro"\i111ado mucho,
por lialwr coincidido una ma)or liberalidad l'll las ofertas del
Canadá y una disminución dl' las arg&lt;'nti11as. Tambi&lt;"n co11lrihu)e a dar la impresión de que los trigos duros forman una
categoría pri, ik•giada qw· obtiene sil'mprc las cotizaciones
más altas, la !'"\cl'Íente pn•paración y clasilical'ÍÓ11 dei \la11ilo-

ba. co11trasta11do con nul'slro trigo qul' uo se clasifica) es por
cousiguienl&lt;' irrl'gular; tan l'S as1 qul' el mismo tl'igo australiano qw• pcl'lcm•cc al ~rupo de los lrigos blandos, obtiene
lamhién lm!'11os precios con súlo ser más parejo y conslanle.
Con ma.' or razón at'in :-.cría iucom l'lli&lt;'ll tc d e1n io de trigos
tientos. que si til'nl'11 buena acPptaciún l'll 11ueslrn mercado
interno) para la l'\.porlación al Brasil, es en cambio el tipo &lt;le
trigo &lt;{Ul' Europa llH'llOS ncce~úta y l&lt;•ndria que compl'lir con
lo &lt;Jlll' Piia misma produc&lt;', adernús de la5 irnporlaciones &lt;le
\u:-.tralia) de los solmmtcs dt' algunos paí"e" t•uropt•os en los
af1os de ahu11da11cia. rt'sultando de c:.:.ll' modo d renglón más
disputado por la of'crta.
Tanto las condiciones naturales de nueslra producción, corno la situación internacional que ara ha Je analizarse, concuerdan así en asignarnos, como c\.porLaJorcs &lt;le trigo al mercado
l'uropeo, la función de pron'c&lt;lores del tipo filler y nuestros
esfuerzos para mejorar la cafüla&lt;l del sal&lt;lo exportable deben
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concentrarse a a!ianzar esa posi&lt;'ÍÓ11 'cntajosa que ocupamos
en el mercado, dasiGC'ándolo convenienlcmcnle para definir y
consenar sus características, tal como)ª lo han conseguido
dentro de los respecli,os tipos, el trigo canadiense) también
el australiano.
l\ ucslro trigo actualmente o&lt;'upa ese puesto en el mercado
en una forma harto dcfiC'iente. El hecho de ser «de relleno»,
o S&lt;'a destinado a llPnar el espacio que SC'para a ios trigos de
corte de los &lt;le blancura, aparen La justifi&lt;'ar la íluctuaciún de
su calidad enlrc ambos extremos: sin embargo, para satisfacer cll'l&gt;idamentc la demanda del molinero inglés oerú necesario hacer de nuestrn filler un tipo bien definido) caracterizado por el equilibrio de sus cualidades plúslicas, sus aptitudes de panificación) su capacidad de fermcntariún, cq u ili brio
que significa una con&lt;lición Lan estimable cornoparajusti!icar
pn'C'Íos tan clc,a&lt;los como los que obtienen actualmente los
trigos de corle, con la' e u laja de que, actuando como un H'l'dadero regulador en la mezcla de rnolic•1ula, su empleo puede
hac&lt;·rse sin limitaciones, mientras Lit•ne qtH' ser 1·eslri11~ido
para los trigos duros: para los bla11do:-i, por tratarse dt&gt; tipos
unilaterales. Esto lendrú una consecuencia tk µ-ran ,alor parn
no~olros, porque ::.i logramos definir: t'slabilizar rnn la clasificación esas cualidades P::.enciales &lt;h- nuestra &lt;''-porlaciún,
pro' ocarcmos un aunwnlo &lt;le la demanda) consccue11lemcntc una nwjora en el preC'io.

Como en la acl!wlid(((l el lri90 Ol'!JCllli110 &lt;'S 11111y inconsl11nfr,
in/cresa en el mercado jll'incipalmenle porque es barato y el molinero lo emplea en las me:.clos más para /){llun&lt;'ear el coslo rlc la 11wlienda, qae para equililm1r las apliturles ifl(/11slriales o¡J11eslas &lt;le
los demás componen/es que inlcrl'ienen m la me:.cla. (jlle Sil precio
mús bajo es la consecuencia direcla de su inconstancia, se e'-plica
porque el molinero c1ue hoy compra una partida &lt;le trigo arDigitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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gcntino, no sabe a ciencia cierta cuúl es su calidad hasta conocer el resultado del análisis, pero como habitualmente lamercadería no S&lt;.' compra sobre análisis industrial, el comprador
se pone a cubierto de ries~o de adquirir un grano de valor inferior, ofreciendo el precio mús bajo, independientemente &lt;lcl
\alor real de la partida, que en realidad ignora.
Esta f'alla fundamC'ntal de la inconstancia de nuestros embarqtH's, sólo poclrú corr&lt;'f!Írse con la implantación de un sistema de tipificación adecuado a las características de nuestra
producción tri~m·ra, tan diwrsa a causa del número de' aricdadcs) las diferentes zonas en que se cultivan, que proceda a
separar esas "Yaricdades a~rupúndolas en ti pos ele acuerdo con
su calidad industrial. Como una clasificación de esta naturaleza no C\.Íslt· actualment&lt;', se me::::clrui para la exportaciá11 trigos
duros con blandos y los car,r¡ame11los resultan un conglomerado indejinirlo de l'flf'iedades siempre dijeren/es, porqlle las proporciones
en que inler1•ienen varían con cada embarque.
Cniramcnle impidiendo la me:cla desordenada de trigos de diferente Iipo que ahora se praclicaJ podrcín acreditarse los triy os argentinos en el mcrcmlo e:rlerior; hay que restituirle la un i formidad CJlll' conslilu}l' el primer rcquisilo que e:\.ige todo comprador) CU)a completa ausencia podría ser la rnt'jor definición
de nuestros trigos e¡ uc llegan a Europa en el momento actual.
Cualquier rosa que se haga en ese sentido, por elemental que
!Wa, tal corno impedir la mezcla de l\.anred con San '1artín,
para q11e uno t'rl)'ct por separado como trigo duro y el otro como
blando, en lugar de juntarlos como se hace ahora, trarrá automáticamente un mejoramiento tan sensible en la calidad ) la
constancia de nuestras C'-porlaciones, que en bredsimo tiempo St' traducirá en una mejora de los precios.
Un anticipo de las benélicas consecuencias que tendrá ese
cambio, )ª lo hemos "\Ísto este afío en clRosafé, que en lngla-

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terra ha Yuelto a conquistar su posición de prrferencia entre
los trigos argrntinos, perdida en afias anleriorrs por la infcriorización motivada por las mrzclas del l\r&lt;lito, con sólo eliminar esa Yariedad en su formación, mientras el Barusso,
que sigue admitiendo las mezclas con Fa,orito, ha rclrocedi&lt;lo en sus &lt;'otizaciones en C'omparaC'ión C'on Hosal'é al que antes
superaba. Es fúcil C'Omprcndcr así que si, con una medida tan
simple como la r~clusión de una sola 'arie&lt;lad ! con muchas
fallas todada por rnrregir, el nH'ITado registra la mejora manifostando ma)Or interés por esp trigo, C'uánto ma) º}' Sl'rá el
efecto de una clasificación que l'&lt;'YÍsla a nuestros l'mbarc¡ues
de una definición ) una uniformidad que, poi' supuesto. el
Rosafé está lejos toda, ía d&lt;' p0&lt;ler ofrect•r.
1\ uesLra proclucC'ÍÓn ha anzado lrnstan te en los dos li 1ti rnos
at1os en el l&lt;'rreno prepara torio d&lt;' su ti pi ficaC'ión. reduciendo
el úrea sembrada con 'ari&lt;•&lt;ladt•s indeseables ) aunH'nlando
la de• las rt'C'Omendablcs, dc11tro de' las lírwas gerwl'ales trazadas
por la Comisión \aC'ional del Trir.ro. Será JH'Cl'sario qw• t'sa
camparia prosiga en los at1os 'cnideros, para dejar ddinitiYamenlt' consumada la reno\ ación de la S&lt;'milla el&lt;• 111a11era cpw.
una' cz dest1•rrados por completo los malos trigos. súlo qucdC'n c'n culti, o 'aricdadl'S clC' hrn•rw calidad ~ c•I n'.·µ·im1•11 de
fis&lt;'alizaciú11 pcrmanenle de los criaderos.) scmill&lt;'ros proYCedon•s &lt;le la !:'Cmilla ele pccli1-!rcc que la Le',\ d&lt;' Granos contempla, se encargará c1ue en lo futuro únicanll'nte 'ariedad\'S doladas de una calidad adecuada a la dc•manda del llll'rcado
puedan ser puestas en circulaC'ÍÓn, las que con la misma k')
podrán ser clasiiica&lt;las comcl'C'ial men le de acuerdo con el Lipo
a que pertenecen) la zona en qu&lt;' se cultirnn.
\uestro sistema de tipificación tcn&lt;lrú necesariamcnl\~ que

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diferir del canadiense, porque nuC'stra producción presenta
caraclcrísticas dislinlas que aquélla. Como el Canadú culli'a

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prúdicamenle una sola .ariedad el&lt;' tri~o. el 'Tarc¡uic.;, Locla su
producción se ajusla a un solo tipo rnmcrrial .' el 9radi119 se
limila a establecer los grados c11 qm' debe elasificars&lt;' la cosecha de acuerdo con las rornliciones físicas del grano. Esa era
también nuestra situación hace '.W a1ios, ('Spcc[a lmcn le C'n la
zona del Rosafé, do11cle todos los trigos culti,a&lt;los pcrl(•11ccían
al tipo barlela , caraC'lcrizado por una calidad correspondiente
a un lmcnjil/cr) la clasificación resultaba eficaz con sólo limitars&lt;.' a establecer al~unos «grados» o« números», de acuerdo con el peso cspt•cífico, la sanidad, cuerpos c\.traiios, de.
Pero actualmente, COll la diYcrflificación del. tipo de calidad
i nd 11slrial moti\ ada por la int roducciú11 de las 'aricd acles de
pc&lt;li~rC&lt;.', resulta iudispcnsablc una c·lasifiración

pn'\ ia ch- la

cosecha por calidad en« tipos», para s&lt;'r lul'go complementada con una escala de« grados» dl•ntro d&lt;' cada tipo. \qui radica la dif't&gt;rC'nc[a fu11clame11tal c1ue nos st'para de la tipilicacic'in canadiense) c¡ ul' , por el co11 l rario , nos aproxima mucho
a la t•stadounidL'll"e, en,' a producciún &lt;lcspués dt' larga c\.pericncia ha debido 'itT clasificada en clases, subclases y grados,
a fin Je c1ue la sla11dardización resultara diciente.
) a lia adelantado la Comisión \acio11al del Trigo la comcni&lt;'11c ia de agrupar los Lrigos argc11li11os d(• las &lt;lifcren les zonas

de producción e11 tres tipos: los« duros», los« semi-duros&gt;&gt;
) Jos «blandos», indicando uuúlcs ::.011 las '~tricdadl's qut• dl'hen entrar en ca&lt;la uno. Desde el punto de vis ta del mercado,

y semi-Juro son los llamados a prowcr al comprador europeo el trigo filler que 'denianda. Obsén ese &lt;Jlll' se

los tipos duro

indican an1bas categorías como ocupa u do una misma posición
en aquel mercado , debido a que lo q11e nosotros enlenclenws por

trigo duro aquC j 11:9mlo por el comprador británico que dispone
también de ManiloúaJ qlle es mucho más fuerte que nueslros mejores trigos duros del sur de Bllenos 4.iresJ resulta para él sólo un
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buen trigo de relleno. Cou.w se Ita &lt;licho ) a c¡ue lo-; trigos &lt;le
relleno abarra11 una {'Scala Lasla11le amplia de calida&lt;l, es con\enicnle que sean clasificados &lt;'11 &lt;los tipos l'll lugar tl1• uno
sólo, con el propósito ele nilar uua ílucluación e'cc•si\a dl' las
características &lt;le u11 mismo Lipo comercial : por c•so n·sulta
ventajoso agrupar cu un tipo ck11ominado «duro» a los Lrigos
que se acerquen mús a los Lrigos ele corle de tipo \lanitolia)
en el otro a los que se incliua11 mús hieu a los d&lt;' blancura)
que hemos dcnomiua&lt;lo «semi-duro» por ser &lt;le una calidad
i nlcrme&lt;lia propiamcn te dicha.
_\justando &lt;'sla clasificación al concepto del moli11ero inglés
nuestra posición como pro,eedorcs de esos tipos &lt;'U el 111t•rcado &lt;lcl Heino Lnido, quedarú aclarada con el siguiente esquema:
Ti¡K&gt;

Sup&lt;'nluro ......... .
Duro .............. .
Srmi-duro ......... .

))l'Ut'C&lt;)C1H·1;l

S11¡ipur/

Go111/ .filler
Filler

Plata

lmlí;Pna
De blancura ........ .

ConlinrnlP
Australiano

Es obvio aiia&lt;lir que el &lt;·sc1ucma que aule&lt;'cdc súlo se refiere a lo'"' abaslccimicnlos dc•l mcn:ado i11glé:-. &lt;'n sus líneas mús
gl'nerales, pw•s es bicu sabido qu e c•llos e'perimentan 'ariacioues st'gún las regiones dPl país, por la l'onua en que .. e trabaja la pasta) las preferencias del pt'1lilico por tal o cual tipo
de pan, como tnmbién scgúu la épo&lt;'a &lt;lcl :uio y las condiciones ele las cosechas Je los &lt;li"crsos países concurrentes al
mercado, así como los precios, &lt;¡ne algunas 'eccs modifican
subsla11cialmcnlc las proporciones en que los trigos de las
&lt;li, ersas procedencias intervienen en la molienda ) con frc-

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�cuencia se suhstitu.'e una procedencia con otra, aunque casi
siempre los tipos c¡ue concurren son los indicados.
En cuan to a los trigos blandos, para los cuales es mús urµ-entc formar un tipo por separado pnra eYilar que entren con
los a11tcriores en las mezclas de la c-.podación, ellos ti&lt;•uen ya
su mercado interno, donde entran a formar parl&lt;' de las harinas molidas localme11te, desempeíiando una función anú loga
&lt;'n las e~porlarioncs al Brasil) otros 11wrcados su&lt;lamrricanos
menores. Las persp&lt;'ctinis para sn colocación en Gran Brelaiia) el Continente, son a priori Pº"º f:norables porque, si
hien tienen aplicaciún en biseochclcría) en la fabricación de
harina para u"o clomé..,tico , adcmús de int&lt;' nenir en la.., mezclas d&lt;' las harinas para pan, cl&lt;'lwn afrontar la co11C'lll'l'N\CÍa
de la proclucción indí~cna de cada país, la e-.porlaciún australiana) los e~cecknLes de olros paísc•s c11ropeos) no ha.' que
oh iclar que l'rcnle a las dos primera..;, nuestros lrÍt!º" til'nen
qm' compelir dcspul&gt;s de patrar el cl&lt;'r&lt;'cho de imporlaciún de
'.&gt;.chelines por quart&lt;'r que gra'a a las procedencias fuera del
_ Imperio Britímiro.
Si11 embargo, n•ci&lt;'·n después q11c 11ucslra cqsecha lia)a sido .
clasilica&lt;la y sus tipos ofrecidos en c•I nwrcado separadam&lt;'nlc,
podrá cslimarsc cabalmente las posibilidades que la t''-porlacic'in brinda a cada 11110, ya que serún las cotizacionC's mi..,mas
las &lt;'llcar~aclas de d&lt;•cirnos cuál tipo &lt;'" Pl preferido por cada
rrn'rcado ." las diforeneias de precio &lt;'lllre lo.., tipos formados,
re~ularím antmnftticamenle el úrea sembrada de las' aricdadcs
que entran en cada tipo.
La consecuencia lú~ica de la tipificación es el contralor de
los embarques para c"lablecer que el ~rano exportado se ajusta a los tipos J grados determinado" por los slandards oficiales. La LeJ de Granos al implan lar esta fiscalización, pre\ é
también el olorgamicnlo del cerLifica&lt;lo de exportac ión en el
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�que se dedare las características ch•I grauo embarcado. Esto
significa un cambio esencial en la forma cómo se ha negociado hasta ahora d trigo a1·gc11tino en el mercado C\.lerior, por
lo que resulta de sumo inlerés anticiparse a conocer cómo
será recibido por aquél mercado el nue\ o sistema de comercialización.
Es ::.abi&lt;lo que solamente el Lrigo canadicuse se 'ende hoy
en Europa sobre la base del cerli(ica&lt;lo oficial, pue.., los cmLarquc•s esladouni&lt;lenses que c11 aiíos anteriores se H'ndierou
segt.'11 1 &lt;•l mismo sistema, arlualrne11te lo son sobre u11 standan1
anual reconocido por la Corn Trade \ssociation, como es el
caso también d&lt;' los trigos australianos. Las dcmús procedencias me11ores : Danubio, l\arachi, Conti11c11te ) \lar \cµT&lt;&gt;,
se negocian sobre muestra da&lt;la la C\.Ígua cantidad &lt;JU&lt;' llega
al oeste &lt;le Europa. El trigo argc11Li110 es así el qu&lt;' mús se
supedita a la i11tenenció11 de la Corn Tra&lt;.k, porque S&lt;' negocia sohrc f. a. q. J los stanclarcls son hechos me11s11almentc•
por la asociació11 J sirwn de hase para sus arbitrajes.
Ahora bien, 110 sólo la ius¡H"cción) el certificado olicial argentinos hacen superflua la mediación de la Corn Tradc
Associalion, sino que la misma estaría en contra&lt;licción con
e l nue\O sistema de tipificación a implantar~e, )ªque el método que ella sigue actualmente para la formación de los standar&lt;ls y la est imac ió11 de la calid ad comercial &lt;le los carga1ncntos, es el mismo que se sigue en 11uestras ciunaras &lt;le
cereales) que 110 consulta )ª las modernas necesidades del
comerc io de gra nos, aparte ele que la nuc'a ley establece que
es fr1cultad del Estado a tnnés de su Comi~ión ele Granos,)
no Jª de las cúmaras de cereales, la fijación de los tipos, grados y zonas.
Por la les razones, &lt;luranle mi es lada en Londres, Li' erpool
y Ambercs, procuré e::\.plorar el ambiente) 1·ecogcr las imprc-

Ni.

A

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1..Li'\ 11.\A....

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sionC's que sobre el particular predominaban en los diversos
sectores interesados. Debo confesar que las opiniones obtenidas fueron en su ma)oría francamente adversas a la i&lt;lea de la
inten cnción (1 el Estado en la fiscalización de las e\.portaciones.
\unque luve la impre~ión el&lt;' c¡ue, anlicipándose a la sanción de la le), "&lt;'había desarrollado ya una campaiia tendiente a desacreditarla de anlPmano &lt;'n el mC'rcado, tal cm la uniformidad de los argumrnlos q11r se hacían rn su contra, y
aunqu&lt;' esos argumentos sean l'úciles de rebatir por tratarse
en su mayoría de pn'juicios no si&lt;'mpre &lt;lesinleresados, considero de utilidad analizar esas opiniones por la cnseiíanza
que pmlicra dcsprendcrs&lt;' de algunas de ellas.
Por razone~ f'úciles dC' comprc•ndcr, el a&lt;hersario más definido con que lropezarú C'I C'erlifica&lt;lo oficial de C'\.porlación es
la Corn TradP \sso&lt;'iation, pero como esta opinión es interesada dc'be dc-.;&lt;'artarse, sobre todo &lt;'onsidc'ra1Hlo c¡u&lt;', &lt;'omo se
elijo, :m ma.\or interwnción radicaba precisanH'lllc en los
embarques &lt;le proccdcnC'ia arg&lt;'nlina. En el ~mbiPnte comercial, bolsa, &lt;'Orredorcs, etc., la opinión contraria a la intervención del Es lado es &lt;'a si m1ún itnC' v en lre los molineros .los
juicios son mú" favorables aunqn&lt;' contradictorios, pues así
como la coopcratirn V\t holesalc y Ranl, opinaron que si los
certifirn&lt;los rrprcsenlahan una mejora cn las rnn&lt;liciones
de nuestros &lt;·mbarques, ellos serían biC'n recibidos por el
consumidor, Spiller no tm o reparos en anliciparnos que si el
gobierno imponía el cerlificaclo, corríamos el riesgo de quedarnos sin compradores. Aparte de esta excepción, es interesan-

le conslalar qne enlre los indu.slrialcs la idea del certificado tiene
una acogida más propicia que por los comerciantes en granos, lo
que se C'-plica porque son ellos, como consumidores directos
&lt;lel trigo argentino, los que más están sufriendo las conseDigitalizado por BIBLIOTECA/CDIA-SAGyP-AR

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cuencias ele su inseguridad J cualquier m&lt;'jora que se registre
en la calidad por el medio que fuere, les reportaría benefirios.

Como es de suponer., los técnicos., laboralorios., ele .., emitieron opiniones Jcworaúles por completo a la flscali:::ación oficial.
Como quiera &lt;¡ ue el comercio pri, a&lt;lo es por pri nripio refractario a la intencnrión del Estado en sus negocios, 'eamos
sin embargo las razones que se aducen en contra &lt;l&lt;' la implantarión de los certificados :
«Que no C"\istien&lt;lo acuerdo cnlre los lfrnicos en cuanto a
los métodos p~ra el contralor ele la calidacl y no sicn&lt;lo tampoco e"\acta la mc&lt;lida d&lt;' la misma por esos rnétodos, mal
puc'clc la calidad ser controlada en escala comercial)). Si es
cierto e¡ ue los cliwrsos laboratorios difieren c•11lre sí en Jos
métodos que c•mplean para establec&lt;'r la ralidad de• los trigos,
especialmente s[ se consideran laboratorios de• paísc•s diferentes, también lo es que ~a se ha llegado sino a u11iformarlos,
por lo menos a hacer sus resultados comparali,os ) que,
aunque no sean precisamente c~a&lt;'los dada la complc•j iclad y
la diversidad de los problemas de la calidad, son de' una npro:\.Ímación para establecrr el 'alor de los trigos de anH•rdo con
su destino industrial, mús que suficiente para las necesidades
&lt;lcl comercio. La moderna orientación &lt;le los métodos de análisis que se concretan a &lt;letcrminar las cuali&lt;lacles físicns de la
harina, ha simplificado &lt;le tal modo la estimación del \alor
industrial, por constituir determinaciones rápidas) a menudo
acompafía&lt;las por gráficos &lt;le fácil interpretación, que ha
vuelto posible su aplicación en gran escala, capacitún&lt;lonos
para coutrolar la producción &lt;lel país en un tiempo relativamente bre,e. Tanto los métodos alemanes &lt;le Brabender,
Pelschen1..e y Berliner, como el de Chopin, coinciden entre
ellos en sus resultados esenciales y con los que obtienen los
laboratorios ingleses, del doctor Fisher por su método &lt;le
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la e:-;cala ele mezclas proporcionales en pruebas de panilicaciún, o del doctor \V ard de apreciación rúpida de las propiedadl's físicas sobre una esca la conH'nciona l &lt;le 'ªlores. Las
conlr°'ersias sobre e\aclitud ) ,alo1· eomparali,o de los &lt;li'('r,;os métodos &lt;le análisis eslún radicadas en un plano aca&lt;lé111ico que al comercio de cereales no puede iulerrsar; al
conwrcianle) al molinero debe bastarles saber que el laboratorio está lio) perfectamente capacitado para indicar cuál es
un trigo duro} cuúl uuo tierno ) pnH'Ua ele que csla capacidad está ) a rl'conocida por la ind uslria, es que en la actualidad 110 e\Ístc molino ch• importancia eu Europa que no tenga
un laboratorio que lo ª"'&lt;'"ºre.
«Que la calidad de la cosecha arr.rcnlina c~pcrimcnla grandes 'ariaciones de un ailo a otro } de zona a zona, lo &lt;1ue hace
imposible la constancia de los embarques. &gt;&gt; Este conceplo
fatalista que' Liendt&gt; a dejar las cosas como están, se jusliíica
sólo por el dc...,co11ocimicnto, compren:-.iblc por otra parle,
que l'l cerealista europeo tiene acrrca ele nuestras condiciones
de producción ) da por resultado una confusión de causa y
efecto, pues se afirma que los trigos no se pueden standar&lt;lizar porque &gt;arían y la &gt;erdad es que 'ªrían porque 110 se
sta1Hlardizan. \un que la calidad de ellos cambie con los mios
) ron las zonas. por razones ~e clima ) suelo, la causa esencial de esa &gt;ariación es d número de 'ariedades ele diferente
calidad que se culliYan, mientras se mezclen sin lt&gt;ner en
cm•nla sus caraclerísticas, y la lipilicación al agruparlas por
allui&lt;lad, asegurarú la uniformidad de los embarques &lt;lel mis1110 Lipo y grado, a la par que la clasificación por zonas) la
formación de los slandards de cada cosecha ajustados a normas estatutarias, dimi11arán también las otras causas de inseguridacl que se imocan como insolubles.
«Que las o.igcncias del mercado varían consi&lt;lcrablcmenle
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por países y por regiones dentro &lt;lcl país ) aún con d cleslino
de la harina ) con las panaderías de acuerdo con la clase el&lt;'
clientrla que alienden. » Esta en realidad 110 conslitu)e una
razón, porque lodo lo qur Lien&lt;la a &lt;lar ma)OI' uniformidad )
definición al Lrigo ofrecido en el mercado, simplificará la tarea
del molinero de hallar las calidades más a&lt;lccuaclas para su-;
mezclas ele conformidad con el Lipo de harina que d&lt;•sea producir. Por el conlrario, cuanto mús complejo sea el problema
de los abastecimirnlos, es lógico que serú tanto más apreciada
una hnC'na slamlardizaciún &lt;le la mercadería, en apo)O de lo
cual basta nwncionar PI ejemplo &lt;lel i\lanitoba.
) , finalmenl&lt;', no&lt;lcseo &lt;lejardPmencionanmaobjcción que
se me formuló J que nw parece ser la que más nwn'ce nrn'stra consideración. Se leme que rl 'alor &lt;lcl certificado oficial
se vicie en la prúclica si nó se otorga con absoluta corrección,
con lo que podría llegar a no srr el reíl&lt;'jo fid del 'alor de la
mercad&lt;'rÍa que garante, engendrando la desconfianza en d
mercado en perjuicio &lt;lcl precio dr nuestros trigos. \unque
esta ohj&lt;.'ción es abstracla, se funda en parle rn el hecho ele
que solamente el certificado canadiense ha lor:-rado imponerse
como una -.erdaclcra garantía, por la escrupulosidad} el rigor
con qu&lt;' se otorga, mientras qm' &lt;'l esla&lt;louni&lt;lcnsc prese11Lú
en la prúctica algunas dificultades &lt;l&lt;· esa índole qu&lt;' cll'terminaron su abandono. Si bien ignoro en sus pormenores cuúl
fué la situación del certificado americano ' las razo1H'S reales
&lt;le su supresión, me parece que la causa por la cual hoy los
Lrigos de esa proc&lt;'flencia llegan sin certificado y se' negocian
sobrr r. a. q., es la seiíala&lt;la &lt;le que Estados Lni&lt;los ha dejado
prácticamente de c\.portar durante la presente crisis ) nada
justificaría el mantenimiento de un mecanismo costoso e.le
fiscalización, si los embarques han sido suspendidos.
Aun así y a pesar de que los lemores que menciono signifi-

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�can prejuzgar, estimo que ellos constituyen un llamado de
atención que merece ser lomado en cuenta cuando se implante
el certificado enlrc nosotros, a fin de que S&lt;' adopte un sistema
&lt;le riguroso contralor sobre el personal encargado de las inspecciones ) asegure su supon isión por personas de gran responsabiliclacl.
lle procurado reflejar en forma objetiva ) con la debida
exactitud, el ambiente que eAiste en el mercado europeo respecto del certificado &lt;le &lt;'\.portación ante la inminencia de su
implantación, porque t-1 consliluyc uno &lt;le los puntos vitales
&lt;le la rme\ a Le) de Granos, ya que es el medio que hace eíccLiYos los bC'ncficios del nue\ o sistema al e'-Lenclerlos al mercado consumidor para que se traduzcan en mejores precios.
Debemos así contar con que el merca&lt;lo asumiríl una actitud de rcscn a ante los certificados has la tanto compruebe su
eficiencia. Y que será necesario conquistar su confianza dcinoslranclo con los hechos que el certificado significa una garantía efccti' a que Lc•neficia al comprador. Es una razón más
que se agrega a la comcniencia de proceder con cautela t'n la
aplicación de la nueva le), cuyo é\.Íto quedará asegurado si se
implanta gradualmente) luego de madura rdleAÍÓn en cada
una &lt;le sus parles. Como se ha dicho ya que se trata de una
ley de ensayo, por el cambio tan profundo que introduce en
la estructura &lt;le nuestro comercio de granos ) por la escasa
e\.pcricncia que sobre la maleria lo&lt;la' ía poseemos, y como
será necesario crear esa e\.perit•ncia con el uso de la misma
ley, deberá procurarse especialmente de cometer el menor
núnH'ro posible &lt;le errores, para no retardar la confianza del
mercado internacional en la eficacia de su mecanismo.

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Resumen

El mercado europeo para nuestros trigos está circunscripto
en la actualidad al Reino Lnido, Bélgica y Holanda, porque
los demás países procuran bastarse a sí mismos o utilizan importaciones de otras procedencias. La restricción de las importaciones les plantea el problema del abastecimiento ele trigos &lt;le fuerza que la propia produccción no está en condiciones de proporcionar.
Como Gran Bretafia es nuestro principal cliente porque absorbe la mitad &lt;lel saldo exportable, su mercado reclama especialmente nuestra atención. Con la e' olución e:\.perimentada en
los últimos aiios, algunos de sus proveedores han suspendido
sus envíos, quedando únicamente Canadá, Argentina y \ustralia, que suministran en conjunto el 90 por ciento de sus importaciones, correspondiendo el 25 por ciento a nuestro país. La
producción indígena ha sido intensificada por un sistema de
subsidios ) actualmente alcanza al 20 por ciento del consumo.
Cada uno ele los tres grandes e'-portadores procluce un tipo
distinto &lt;le Lrigo y no compilen desde el punto de vista de la
calidad. Canaclá envía trigo de corte, Australia de blancura yArgenlina de relleno. La evolución del mercado ha dejado a
la Argentina como proveedor único ele los trigos ele su categoría, e~cluy en el o a otros países competiclorcs.
Por consiguiente, nuestros esfuerzos para mejorar las exportaciones deben concentrarse o afianzar esa posición ventajosa de abastecedores de trigos fillers, clasificándonos para definir y estabil izar sus características. En cambio, no nos conviene tratar de compelir con Canadá produciendo trigos de
corte, porque aquel país los produce en mejores condiciones

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�y en gran cantidad, y tampoco hay ventajas cu exportar trjgo
blandos por ser el tipo que más abunda en Europa.
Nuestros embarques llegan actualmente con una calidad
muy deficiente, porque carecen de definición y de regularidad
y son los menos cotizados porque no ofrecen seguridad al
comprador. Este defecto fundamental clebc corregirse con una
tipificación que contemple las características de nuestra producción, agrupando los trigos en tipos y grados dentro ele
cada zona e impidiendo las mezclas de los que pertenecen a
tipos clifcrentes.
El mejoramiento de la producción nacional por la represión &lt;le las variedades indeseables y el fomento ele las &lt;le buena calidad prepara el terreno de la tipificación, para la que
convendrá adoptar la clasificación anticipada por la Comisión
~acional del Trigo, en trigos «duros», «semi-duros» y« blandos&gt;), aunque lo más urgente es la separación de los blandos.
Las opiniones que predominan eu el mercado exterior sobre
el contralor de los embarques y el certificado de exportación,
no son en general fa"orables y, aunque los argumentos en que
se fundan son inconsistentes, plantean una situación delicada
que requiere proceder con cautela en la aplicación de la Ley
de Granos, especialmente en lo que se refiere a la implantación del certificado y aconseja la adopción de medidas para
que ofrezca al comprador una garantía efectiva y conquiste su
confianza.

V. C. Brunini.
Octubre de I 935.

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